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Cantoral

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L 1 CHRISTUS VINCIT

Christus vincit, Christus regnat,
Christus, Christus imperat.

LAUDATORIO:
Christus heri et hodie et in saecula.
Christum regem adorate omnes populi.
Ipsi honor et gloria omni tempore.
ACLAMATORIO:

Christus heri, et hodie,
ipse et in saecula.
Dignus est Agnus qui occisus est
accipere gloriam et imperium.
Christum regem adorate,
omnes gentes et populi.
Dominabitur a mari
usque ad terminos terrae.

Cantos al Señor L

155

DEPRECATORIO:
Joanni Paulo summo Pontifici et universali Patri,
vita et salus perpetua.
Nationi nostrae Hispaniae Cordi Iesu dicatae,
salus et incolumitas.
Universis terrae populis sanguine Christi redemptis,
venia, caritas et pax.

L 2 IESU DULCIS MEMORIA

CGP 120

Iesu dulcis memoria,
dans vera cordis gaudia,
sed, super mel et omnia,
eius dulcis praesentia.
Nil canitur suavius,
nil auditur iucundius,
nil cogitatur dulcius
quam Iesus, Dei Filius.
Iesu, spes paenitentibus,
quam pius es petentibus,
quam bonus te quaerentibus,
sed quid invenientibus!

L Cantos al Señor

156

Nec lingua valet dicere,
nec littera exprimere:
expertus potest credere
quid sit Iesum diligere.
Sis, Iesu, nostrum gaudium,
qui es futurus praemium;
sit nostra in te gloria
per cuncta semper saecula. Amen.

L 3 VÉANTE MIS OJOS

CLN 272

Véante mis ojos, dulce Jesús bueno,
véante mis ojos, muérame yo luego.

Vea quien quisiere rosas y jazmines,
que si yo te viere veré mil jardines.
Flor de serafines, Jesús nazareno,

véante mis ojos, muérame yo luego.

No quiero contentos, mi Jesús ausente,
que todo es tormento a quien esto siente.
Sólo me sustente tu amor y deseo.

Véante mis ojos, muérame yo luego.

Cantos al Señor L

157

Ven, dueño querido, rey de mis amores,
que ya han florecido del huerto las flores.
Ya de mil colores guirnaldas ha hecho.

Véante mis ojos, muérame yo luego.

¿Quién te habrá ocultado bajo pan y vino?
¿Quién te ha disfrazado, oh Dueño divino?
Ay, qué amor tan fino se encierra en tu pecho.

Véante mis ojos, muérame yo luego.

L 4 CANTO DE PAZ (A.O.)
Oh Jesús, danos tu paz que nos llena el corazón;
fieles siempre a tu amistad, oh Jesús, consérvanos.
Lo que tú me das a mí quiero darlo a los demás,
mensajero de tu amor, mensajero de tu paz.

L 5 ALABAD AL SEÑOR

CLN 602

Alabad al Señor, sus grandezas cantad;
es el Dios del amor, es la eterna bondad.

Es Jesús nuestro bien, nuestra eterna salud.
En sus labios la miel y en sus ojos la luz.
De los cielos bajó, se hizo carne mortal.
A los hombres amó, se hizo pan celestial.
Hombres todos, amad a tan alto Señor.
Adoremos a Dios; cielo y tierra, adorad.

L Cantos al Señor

158

Demos el corazón a Dios, suma bondad.
Él su vida nos dio, Él su vida nos da.
Recurrimos a ti, oh Jesús, nuestro Dios.
No podemos vivir si nos falta tu amor.

L 6 CRISTO LIBERTADOR

CLN 727

Cristo nos da la libertad,
Cristo nos da la salvación,
Cristo nos da la esperanza,
Cristo nos da el amor.

Cuando luche por la paz y la verdad, la encontraré;
cuando cargue con la cruz de los demás, me salvaré.
Dame, Señor, tu palabra; oye, Señor, mi oración.
Cuando sepa perdonar de corazón, tendré perdón;
cuando siga los caminos del amor, veré al Señor.
Dame, Señor, tu palabra; oye, Señor, mi oración.
Cuando siembre la alegría y la amistad, vendrá el Amor;
cuando viva en comunión con los demás, seré de Dios.
Dame, Señor, tu palabra; oye, Señor, mi oración.

Cantos al Señor L

159

L 7 YO CREO EN TI, SEÑOR

CLN2 738; CM 138

Yo creo en ti, Señor, Dios de bondad:
me guías con tu luz en mi caminar;
te ocultas en mi ser, me llamas con amor;
sentirte puedo en mí, y escuchar tu voz.
Oh Cristo Redentor, yo creo en ti:
tu inmensa caridad te llevó a morir.
Has muerto por mi amor, clavado en una cruz;
tu sangre me libró de la esclavitud.
¿Cómo podré pagar tu gran amor,
oh Cristo, amigo fiel, mi mejor Pastor?
Caminas junto a mí, me buscas sin cesar,
apagas tú mi sed, en manjar te das.
Oh Cristo salvador, espero en ti:
despierta tu poder, ven y actúa en mí.
Conoces cómo soy... mi pobre voluntad.
¡Tú eres mi Señor, vienes a salvar...!
Te amo, Dios de amor, te quiero amar
y responder así a tu gran bondad.
Tu fama contaré, tu nombre y tu virtud,
y a todos amaré como amas tú.

L Cantos al Señor

160

L 8 CERCA DE TI, SEÑOR
Cerca de ti, Señor, yo quiero estar;
tu grande eterno amor quiero gozar.
Llena mi pobre ser, limpia mi corazón;
hazme tu rostro ver en la aflicción.
Mi pobre corazón inquieto está,
por esta vida voy buscando paz.
Mas sólo tú, Señor, la paz me puedes dar;
cerca de ti, Señor, yo quiero estar.
Pasos inciertos doy, el sol se va;
mas si contigo estoy, no temo ya.
Himnos de gratitud alegre cantaré,
y fiel a ti, Señor, siempre seré.
Día feliz veré creyendo en ti,
en que yo habitaré cerca de ti.
Mi voz alabará tu santo nombre allí,
y mi alma gozará cerca de ti.

Cantos al Señor L

161

Yo creo en Ti, Señor, yo creo en Ti.
Dios vivo en el altar, presente en mí.
Si, ciegos al mirar, mis ojos no te ven
yo creo en Ti, Señor, sostén mi fe.

L 9 HAY UN MANANTIAL QUE MANA
Hay un manantial que mana agua limpia, y está abierto;
reventó de amor un día, y nunca quedará seco.
Agua que inunda el mundo sumergiéndolo en amores,
porque es agua eterna y viva que empapa los corazones.

Hay un corazón que ama, palpitando está por siempre.
No hagas sorda ahora tu alma, y late con el acorde.

Crecerá con ella el árbol, tornará la tierra verde;
beberán los seres todos con gozo de esa fuente.
Saciarán su sed inmensa, sus ansias y padeceres;
quedarán con ella hartos, y amarán eternamente.

L 10 LA FUENTE DE LA VIDA
Hay un corazón que mana, que palpita en el sagrario,
un corazón solitario que se alimenta de amor.
Es un corazón paciente, es un corazón amigo:
el que habita en el olvido, el corazón de tu Dios.

L Cantos al Señor

162

Es un corazón que espera, un corazón que perdona,
que te conoce y que toma de tu vida lo peor.
Que comenzó esta tarea una tarde en el Calvario;
y que ahora, desde el Sagrario, tan sólo quiere tu amor.

Decid a todos que vengan a la fuente de la vida,
que hay una historia escondida dentro de este corazón.
Decidles que hay esperanza, que todo tiene un sentido;
que Jesucristo está vivo, decidles que existe Dios.

Es el corazón que llora en la casa de Betania,
el corazón que acompaña a los dos de Emaús.
Es el corazón que al joven rico amó con la mirada,
el que a Pedro perdonaba después de la negación.
Es el corazón en lucha del huerto de los Olivos,
que, amando a sus enemigos, hizo creer al ladrón.
Es el corazón que salva por su fe a quien se le acerca,
que mostró su herida abierta al apóstol que dudó.

L 11 NO ADORÉIS A NADIE MÁS
No adoréis a nadie, a nadie más que a Él (2);
no adoréis a nadie, a nadie más;
no adoréis a nadie, a nadie más;
no adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

Cantos al Señor L

163

No pongáis los ojos en nadie más que en Él (2);
no pongáis los ojos en nadie más;
no pongáis los ojos en nadie más;
no pongáis los ojos en nadie más que en Él.
Porque sólo Él nos puede sostener (2);
no alabéis a nadie, a nadie más;
no pongáis los ojos en nadie, en nadie más;
no adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

L 12 TAN CERCA DE MÍ

Tan cerca de mí, tan cerca de mí,
que hasta lo puedo tocar: Jesús está aquí.

Le hablaré sin miedo al oído,
le contaré las cosas que hay en mí,
y que sólo a Él le interesarán: Él es un amigo para mí.
Míralo paseando entre la gente
o caminando entre la multitud;
muchos ciegos son, los que no le ven,
ciegos de ceguera espiritual.
No busques a Cristo en lo alto
ni lo busques en la oscuridad:
muy cerca de ti, en tu corazón, puedes adorar a tu Señor.

L Cantos al Señor

164

L 13 ESTATE, SEÑOR, CONMIGO
Estate, Señor, conmigo siempre, sin jamás partirte,
y cuando decidas irte, llévame, Señor, contigo;
porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo
de si yo sin ti me quedo, de si tú sin mí te vas.
Llévame en tu compañía donde tú vayas, Jesús,
porque bien sé que eres tú la vida del alma mía;
si tú vida no me das, yo sé que vivir no puedo,
ni si yo sin ti me quedo, ni si tú sin mí te vas.
Por eso, más que a la muerte, temo, Señor, tu partida
y quiero perder la vida mil veces más que perderte;
pues la inmortal que tú das sé que alcanzarla no puedo
cuando yo sin ti me quedo, cuando tú sin mí te vas.

L 14 HE AHÍ ESE CORAZÓN
He ahí ese Corazón que tanto ha amado a los hombres,
que en la cruz se quiso entregar por amor a ti.
Él ahora te da el Espíritu de la Verdad;
te sigue amando y tu corazón quiere cambiar.

Arrancaré tu corazón de piedra,
un corazón de carne te voy a dar (2).
Míralo, es el Corazón herido por tu pecado;
ámalo, es el Corazón que tanto ama
y Él no es amado, y Él tiene sed de tu amor.

Cantos al Señor L

165

Caminando por la vida desorientado,
sin saber que, desde un leño, Él ya me amaba;
con los brazos en cruz y abierto de su costado
que mana sangre y agua y te purifica de tu pecado.
El Amor que da la vida hasta la cruz.
Él te pide que le entregues tu corazón;
y mirando hacia el cielo y gritando con gran amor,
te canta enamorado: "sólo Dios, sólo Dios".

L 15 COMO EL PADRE ME AMÓ

Como el Padre me amó, Yo os he amado:
permaneced en mi amor (2).

Si guardáis mis palabras y como hermanos os amáis,
compartiréis con alegría el don de la fraternidad.
Si os ponéis en camino sirviendo siempre a la Verdad,
fruto daréis en abundancia, mi amor se manifestará.
Si hacéis lo que os mando y os amáis de corazón,
compartiréis mi pleno gozo
de amar como el Padre me amó.
No veréis amor tan grande como aquel que os mostré:
Yo doy la vida por vosotros, amaos como Yo os amé.

L Cantos al Señor

166

L 16 EL TESORO
He encontrado un tesoro, el que siempre he soñado,
y lo llevo tan dentro que nunca lo perderé.
Lo que había en mi vida como nada ha pasado;
he dejado aquello que no me hablaba de ti.

Tú eres mi gran tesoro, tú que me has dado el amor.
Vivo, y cada día encuentro en el gozo de amar mi libertad.

Te he ofrecido mi vida, la has tomado aquel día;
pero sé que la encontraré donde está mi tesoro.

L 17 JESÚS ESTÁ ENTRE NOSOTROS

Jesús está entre nosotros,
Él vive hoy y su Espíritu a todos da.
Jesús, razón de nuestra vida,
es el Señor, nos reúne en pueblo de amor.

Cambia nuestras vidas con tu fuerza,
guárdanos por siempre en tu presencia.
Tú eres Verdad, eres la paz.
Rompe las cadenas que nos atan,
llénanos de gracia en tu palabra.
Gracias, Señor; gracias, Salvador.

Cantos al Señor L

167

Nuestras existencias hoy te alaban,
nuestros corazones te dan gracias.
Tú eres amor, tú eres canción.

L 18 YO SIENTO QUE TÚ ME AMAS
Yo siento, Señor, que tú me amas;
yo siento, Señor, que te puedo amar.
Háblame, Señor, que tu siervo escucha;
háblame, ¿qué quieres de mí?

Señor, tú has sido grande para mí;
en el desierto de mi vida, ¡háblame!
Yo quiero estar dispuesto a todo;
toma mi ser, mi corazón es para ti.
Por eso canto tus maravillas,
por eso canto tu amor (2).

Te alabo, Señor, por tu grandeza;
mil gracias te doy por tu gran amor.
Heme aquí, Señor, para acompañarte;
heme aquí, ¿qué quieres de mí?

L Cantos al Señor

168

L 19 VUELVE, JESÚS
Vino un hombre a nuestro mundo, su nombre era Jesús;
vivió humilde entre los suyos, y era del mundo la Luz.
Salió anunciando a los hombres:
"Llegó ya el Reino de Dios;
convertios, pecadores, y vivid en el amor".
Recorrió toda su tierra como un heraldo de paz,
y anunciaba que Dios era Padre de amor y amistad
que acogía a todo hombre, aunque fuera pecador;
y sus predilectos eran los más pobres ante Dios.

Vuelve, vuelve, Jesús,
vuelve a nosotros, no tardes más.
Vuelve ya, Señor, vuelve, vuelve, vuelve ya (2).

Perseguido y acosado, nunca jamás claudicó;
tantas veces defraudado, supo cumplir su misión;
con unos cuantos amigos a quienes Él eligió,
siguió anunciando a los hombres el mensaje de su amor.
Lo llevaron a la muerte los más celosos de Dios:
lo creyeron ya vencido, y Dios lo resucitó;
y al despedirse aquel día, completada su misión,
prometió que volvería a este reino de su amor.

Cantos al Señor L

169

L 20 TARDE TE AMÉ

Tarde te amé, belleza infinita.
Tarde te amé, tarde te amé,
belleza siempre antigua y siempre nueva.

Y supe, Señor, que estabas en mi alma,
y yo estaba afuera.
Así te buscaba: mirando la belleza
de lo creado.
Tú estabas conmigo, mas yo buscaba fuera
y no te encontraba.
Era un prisionero de tus criaturas,
lejos de ti.
Señor, tú me llamaste, tu voz a mí llegó
curando mi sordera.
Con tu luz brillaste, cambiando mi ceguera
en un resplandor.
Hasta mí ha llegado aroma de tu gracia:
¡por fin respiré!
Señor, yo te he gustado, siento hambre y sed,
ansío tu paz.

L Cantos al Señor

170

L 21 HOMBRE DE BARRO

¿Cómo le cantaré al Señor, cómo le cantaré?
¿Cómo le cantaré al Señor? Hombre de barro soy...

Él está en los montes y en el mar,
Él llena el silencio de la noche en calma
y camina en la ciudad.
No mira en el hombre su color,
ni mira el dinero, es Padre de todos
y a todos quiere el Señor.
Entre los arroyos de cristal,
las altas montañas, las flores, los campos
dicen: "Aquí Dios está".

L 22 CREO EN JESÚS

Creo en Jesús, creo en Jesús,
Él es mi amigo, es mi alegría,
Él es mi amor.
Creo en Jesús, creo en Jesús,
Él es mi salvador.

Él llamó a mi puerta,
me invitó a compartir su heredad;
seguiré a su lado, llevaré su mensaje de paz.

Cantos al Señor L

171

Ayudó al enfermo y le trajo la felicidad;
defendió al humilde, combatió la mentira y el mal.
Día y noche, creo en Jesús,
Él está a mi lado, creo en Jesús,
sigo sus palabras, creo en Jesús,
doy por Él la vida, creo en Jesús,
es mi salvador.

Enseñó a Zaqueo a partir su hacienda y su pan;
alabó a la viuda porque dio cuanto ella pudo dar.
Aleluya, creo en Jesús,
Él es el Mesías, creo en Jesús,
Él es mi esperanza, creo en Jesús,
vive para siempre, creo en Jesús,
es mi salvador.

L 23 COMO BUSCA LA CIERVA HERIDA
Como busca la cierva herida las fuentes de las montañas,
como vuela la blanca paloma y se acurruca en su nido,
así mi alma busca al Señor, mi Dios.

Necesito el calor de tu casa,
necesito, Señor, tu mirada,
necesito, Señor, tu esperanza.

L Cantos al Señor

172

Porque sé que madrugas al alba,
porque sé que alimentas mi lámpara,
porque veo en tu cruz que me amas.
Oh Señor, ven junto a mí, Señor (2).

Como duerme el recién nacido en los brazos de su madre,
como Cristo clavado al madero se ofrece a su Padre,
así mi alma siempre confía en Dios.

Necesito ...
Oh, Señor, eres mi Buen Pastor.
Oh, Señor, eres mi Salvador.

L 24 EN TU PRESENCIA
En tu presencia, oh Jesús,
es tan grande el gozo que hay en mí.
Siento tu mirada de amor
y no sé que decir Señor.

No tengo más que decir que te quiero,
no tengo más que decir que te amo, oh Dios (2).

Sin ti, Señor, mi vida nada es;
siempre contigo quiero caminar.
Soy feliz, Tú estás aquí,
llenas mi ser, eres mi aliento, Señor.

Cantos al Señor L

173

L 25 TIERRA SECA

Tú, mi Dios, yo te busco,
sed de ti tiene mi alma,
cual tierra seca,
cual tierra seca, sin agua.

Porque tu amor es mejor que la vida,
mis labios quieren cantar para Ti;
y así quiero con mi vida bendecirte
y levantar mis manos abiertas hacia Ti.
Cuantas veces de noche
cuando el sueño se va pienso en Ti,
y tranquilo me encuentro a tu sombra.
Como un niño mi alma se aprieta contra Ti
y segura tu mano me sostiene.
Una cosa sólo pido, Señor,
una cosa estoy buscando,
vivir en tu casa por siempre y conocerte.
Tú, Señor, sabes lo que soy
Tú, Señor, sabes lo que tengo
lo que yo añoro, lo que no soy, lo que no tengo.

L 26 GUSTAD Y VED

CLN2 O 30

Gustad y ved qué bueno es el Señor (2).

L Cantos al Señor

174

Yo soy el agua: venid a mí, sedientos,
saciaos de verdad en mis palabras.
Yo soy la vida: alzad los que estáis muertos
vivid con ilusión la vida nueva.
Yo soy la senda: seguidme en vuestros pasos
y vuestro será el reino prometido.

L 27 SEÑOR, SEÑOR
Señor, Señor, Tú sabes que te amo
y que quisiera amarte mucho más.
Y yo también sé que, mi Dios, me amas
y que tu amor jamás me faltará.
Tu yugo es suave, tu carga ligera,
tu senda estrecha camino real.
Vivir contigo vida verdadera,
amarte a ti, servirte a ti, reinar.
Bendito día aquél que me llamaste,
en que aprendí lo que es felicidad.
Venid, venid, al Corazón de Cristo,
gustad y ved cuán suave es el Señor.
Miradle en unas pajas hecho niño,
o en una cruz deshecho por mi amor.
Mirad, mirad, cómo nos llamó amigos
y se dejó abrir el corazón

Cantos al Señor L

175

para que en él hiciese yo mi nido
y hallase en él amor, paz y perdón.
Venid, venid, al corazón de Cristo.
Gustad y ved cuán suave es el Señor.

L 28 ESPERA EN EL SEÑOR

Espera en el Señor, él te cobija. ¡Sé valiente, sé valiente!
Espera en el Señor, él te conduce, te conduce y te cobija.

Tú eres, Señor, mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
Eres la defensa de mi vida, nadie me hará temblar.
Oigo en mi corazón: “Buscad mi rostro”.
Tú rostro buscaré.
Espero gozar de tu abrazo en el país de la vida.
Enséñame, Señor, tu camino para que siga tu verdad,
mantén mi corazón entero en la obediencia de tu nombre
Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros,
no pretendo grandezas que superan mi capacidad,
sino que acallo y modero mis deseos
como un niño en brazos de su madre.
Una cosa te pido, Señor, eso buscaré.
Habitar en tu casa, todos los días de mi vida.

L Cantos al Señor

176

¡Oh Dios! Crea en mí un corazón puro.
Renuévame por dentro con espíritu firme.
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre, aleluya.

L 29 TÚ, SEÑOR
Tú, Señor cada mañana
llamas a mi puerta y me dices: "Ven".
Yo quiero seguirte con todas mis fuerzas
que se haga tu voluntad.
Sabes que no tengo nada,
que soy muy débil y pecador.
Mi vida te ofrezco, mis pies, mis manos,
te entrego mi corazón.

Tú, Señor, has tomado todo lo que soy;
me seduce tu evangelio y tu verdad,
tu amor y tu amistad.
Tú, Señor, me has mostrado un modo de vivir,
un camino de renuncia y caridad:
contigo soy feliz.

Tú me has hecho un hombre nuevo,
un hombre libre, capaz de amar.
María me enseña a ser sencillo
viviendo en fidelidad.

Cantos al Señor L

177

Tú me has puesto entre los hombres
como un testigo de tu verdad.
Ser sal de la tierra, ser luz del mundo.
Tu fuerza me bastará.

L 30 CRISTO AYER, CRISTO HOY

Cristo ayer y Cristo hoy,
Cristo siempre será el Señor.
Tú eres Dios, eres Amor;
me has llamado. ¡Aquí estoy!

1. ¡Gloria al Señor! Suyo es el don,
Gran Jubileo del perdón.
Tiempo de gracia singular:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

2. ¡Gloria al Señor! Vamos a Él,
a sus promesas siempre fiel,
siempre dispuesto a perdonar:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

L Cantos al Señor

178

3. ¡Gloria al Señor! Que se encarnó
y por nosotros padeció
sobre una cruz hasta expirar:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

4. ¡Gloria al Señor! El Niño Dios,
al que la Virgen alumbró
junto a Belén en un portal:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

5. ¡Gloria al Señor! En Nazaret,
humilde obrero del taller,
luz que en la sombra brilla ya:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

6. ¡Gloria al Señor! El Buen Pastor
que en el redil su grey dejó
y a su ovejuela fue a buscar:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

7. ¡Gloria al Señor! Maestro y Dios,
es el Camino, el Salvador;
Él nuestros pasos guiará:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

8. ¡Gloria al Señor! Él nos amó
y el Jueves Santo entregó
su Cuerpo y Sangre en vino y pan:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

Cantos al Señor L

179

9. ¡Gloria al Señor! Él se inmoló
Cordero Santo y Redentor,
para concordia universal:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

10. ¡Gloria al Señor! por el perdón,
desde la Cruz al Buen Ladrón,
misericordia sin igual:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

11. ¡Gloria al Señor! No haya temor,
este Milenio espera a Dios,
Jesús viviente volverá:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

12. ¡Gloria a la Santa Trinidad,
y gloria a Dios en la unidad,
de nuestra fe la luz vital:

sin medida su amor nos da... ¡Amén!¡Aleluya!

L 31 SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR

Señor, enséñanos a orar,
a hablar con nuestro Padre Dios.
Señor, enséñanos a orar,
a abrir las manos ante Ti.

Orar con limpio corazón que sólo cante para ti,
con la mirada puesta en ti, dejando que hables Señor.

L Cantos al Señor

180

Orar buscando la verdad. Cerrar los ojos para ver.
Dejarnos seducir, Señor, andar por tus huellas de paz.
Orar hablándote de Ti, de tu silencio y de tu voz,
de tu presencia que es calor, dejarnos descubrir por Ti.
Orar también en sequedad.
Las manos en tu hombro, Señor.
Mirarte con sinceridad. Aquí nos tienes, ¡oh Señor!

L 32 SEÑOR JESÚS
Señor Jesús, enséñanos a ser generosos,
a servirte como mereces, a dar sin medida,
a combatir sin temor a las heridas,
a trabajar sin buscar descanso,
y a no esperar, ¡oh Señor! otra recompensa
que la de saber que hacemos tu santa voluntad.

L 33 MAJESTAD
Majestad, adora su majestad.
A Jesús sea honra, gloria y poder.
Majestad, reino y autoridad,
luz y esplendor,
manda a su pueblo a Él cantar.

Cantos al Señor L

181

Aclamad y proclamad el nombre de Cristo.
Magnificad, glorificad a Cristo, el Rey.
Majestad, adora su majestad.
Cristo murió, resucitó y de reyes es Rey.

L 34 TE OFREZCO
Te ofrezco todo mi ser.
Te ofrezco todo mi amor.
Te ofrezco cada minuto de mi vida, oh Dios.

L 35 DAME VIDA
Mi Señor, de mis enemigos líbrame.
En Ti me refugio, enséñame a cumplir tu voluntad
porque Tú eres mi Dios, mi Dios.
Tu Espíritu, que es bueno, me guíe por una tierra llana.

Dame vida, dame la vida, dame tu vida, mi Dios. (2)

Mi Señor, siente, cómo me falta el aliento.
No escondas tu rostro, si lo alejas de mí, me moriría.
Haz que sienta en la mañana tu amor.
Enséñame el camino hacia Ti, a Ti levanto mi alma.

Enséñame tu tierra, guíame a tu tierra.
llévame a tu tierra, Señor. (2)

L Cantos al Señor

182

L 36 TOMAD, SEÑOR
Tomad, Señor, y recibid mi libertad
Mi memoria, entendimiento, mi voluntad.

Dame Sólo tu amor y tu gracia,
que esto me basta.
Tu amor y tu gracia me bastan.

Señor recibe cuanto tengo.
Me lo has dado todo, te lo devuelvo.
Toma Señor, todo es tuyo
Disponlo según tu voluntad.

L 37 TOMAD, SEÑOR Y RECIBID

Tomad, Señor y recibid toda mi libertad,
tomad, Señor, tomad, Señor, toda mi libertad.

Lo que tengo y soy te lo debo a Ti, Señor,
pues me diste el ser.¿Qué te puedo dar?

¡Tomad, Señor, tomad!

Mi memoria es voz que me habla de Ti, Señor,
si el seguirte a Ti es tu voluntad.

¡Tomad, Señor, tomad!

Porque débil soy yo confío en Ti, Señor
si a mi lado vas te podré seguir.

¡Tomad, Señor, tomad!

Cantos a la Virgen María M

183

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