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EL VIEJO SOL Estaban menos errados nuestros aborgenes cuando adoraban al sol.

Ellos siempre vieron al astro rey como dador de vida y gran gobernante de nuestro destino. Hoy se sabe, con demostraciones de la ciencia, que las plantas tienen la singular propiedad de transformar la energa solar en azcares, almidones, lpidos, protenas y otras componentes que forman parte esencial de los alimentos que el hombre necesita consumir para mantenerse saludable. No es osado afirmar, entonces, que el sol es la fuente de vida, no como un dios al que debamos adorar sino como nuestra estrella matriz de la cual dependemos inexorablemente. Algn da cuando el viejo sol se apague que ser de los dioses que tantos odios caldearon entre los humanos. Sin sol las plantas perecern y todos los animales que se alimentaban de ellas, tambin; los carnvoros ya no tendrn sus deliciosos manjares. Morir, inexorablemente, el hombre y con l los dioses que cre para mitigar sus miedos a la muerte y a la incertidumbre. Luis Alfredo Baquero Herrera