OCTUBRE El tiempo no se mide El tiempo no se mide ni por días ni por años.

Son los momentos los que marcan el paso de las horas. son los momentos los que dulcifican los instantes, los que alargan el sufrimiento. Pero hay una balanza divina que entre los seres reparte el fulgor del gozo y el infinito dolor; la futilidad del placer y el lento fluir del llanto. Eso lo hace Dios, pero es el tiempo el que se encarga de sembrarlos, de mezclarlos sin querer, de confundirlos a veces. Y así el hombre se convence de que no hay bueno sin malo, placer sin sufrimiento, dolor sin gozo. Y al instante, la eternidad siempre sigue sin remedio.

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