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14/07/2009 André Friedmann antes que Robert C…

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REPORTAJE: EN PORTADA - Reportaje

André Friedmann antes que Robert Capa


GERV A SIO SÁ NCHEZ 2 7 /0 6 /2 0 0 9

Prefiero a André Friedmann, su nombre verdadero, que a Robert Capa. A la persona que al personaje. Al
fotógrafo compasivo que al mito.

Prefiero su sensibilidad y ternura que su leyenda de la que se sentía rehén. Lo considero inmortal no por
los riesgos que asumió en sus múltiples aventuras sino por su capacidad de dignificar a las víctimas de las
guerras.

Sus mejores fotografías las hizo en la retaguardia. Allí fue donde documentó el miedo, la resignación y la
desolación de los refugiados o los sobrevivientes de los bombardeos.

Intuyó desde el principio de su carrera que una gran fotografía debe documentar y emocionar y que se
obtienen imágenes poco impresionantes en las situaciones más arriesgadas.

Muchos fotógrafos han querido emular a Robert Capa, un nombre inventado que utilizó con su amante
Gerda Taro para multiplicar por tres el valor económico de sus fotografías durante los primeros meses
de la Guerra Civil española, donde llegó con 22 años. En diciembre de 1938 la revista Picture Post
presentó su trabajo como "las fotos de acción en la primera línea del frente jamás realizadas con
anterioridad".

Pero lo sorprendente es que apenas hizo imágenes de combates. Desde enero de 1939 hasta 1943 no
visitó un solo campo de batalla y se dedicó a regularizar su situación en Estados Unidos. Entre 1948 y
1954, año de su muerte, dedicó todo su esfuerzo a sacar a Magnum de los números rojos, muy alejado de
los primeros conflictos de la guerra fría.

Es cierto que participó en el desembarco de Normandía, la liberación de París y Berlín y en las duras
batallas del sur de Italia, la guerra entre árabes e israelíes en 1948 donde estuvo a punto de morir. Pero
objetivamente pasó menos tiempo en la guerra que cualquier fotógrafo actual acostumbrado a trabajar
en zonas de conflicto o algunos de los que trabajaron y murieron en la guerra de Vietnam. Miren si no los
libros de James Natchwey, Gilles Peress, Don McCullin, Philip Jones Griffiths, Larry Burrows, Henri
Huet, Yergueni Jaldei.

Es evidente que algo de su interior murió para siempre cuando Gerda Taro, la mujer que más quiso en su
vida, fue atropellada mortalmente por un carro de combate en Brunete en 1937.

Alguna vez sintió que estaba "esperando los muertos" y es muy posible que alguien se lo recordase, pero
casi nunca se aprovechó de su posición privilegiada para fotografiar de forma indecorosa las trágicas
consecuencias de los combates.

En Ligeramente desenfocado (La Fábrica) recuerda el comentario que un piloto herido le hizo cuando le
enfocó con su cámara: "¿Son éstas las imágenes que estás buscando, fotógrafo?". Y Capa se golpeó sin
piedad: "En el tren de vuelta, con aquellos rollos de película bien aprovechados en mi bolsa, sentí odio
hacia mí mismo y hacia mi profesión. Ese tipo de fotografías era apto sólo para sepultureros, y yo no
quería ser uno. Si tenía que participar en un funeral, juré que lo haría desde el cortejo".

Nunca fue un carroñero y apenas enfocó su cámara sobre cadáveres. Richard Whelan, autor de su mejor
biografía, ha escrito que "muchas de sus imágenes no son tanto crónicas de sucesos como estudios
extraordinariamente comprensivos y compasivos de seres humanos en situaciones extremas".

Me gusta la persona (huyendo del mito) que enseñó a sus alumnos que la guerra no es emocionante ni una

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aventura sino peligrosa y poco fotogénica. En Ligeramente desenfocado recuerda de forma insistente
que la guerra es aburrida y se queja de que sus fotos "son huecas y tristes" y no reflejan "la tensión y el
drama de la batalla".

Richard Whelan explica una anécdota que muestra su forma de actuar. Cuando Ernst Haas, uno de los
más jóvenes fotógrafos de la agencia Magnum, se ofreció para ir a la guerra de Corea, Capa se opuso y lo
envió a realizar un reportaje a Grecia. Cuando el fotógrafo le pidió una explicación meses después, Capa
le espetó: "Cuando uno está entusiasmado por ir a la guerra, es muy fácil que lo maten".

Su vida fue un derroche de apasionante vida social. Fue capaz de extasiar a las audiencias más exigentes
y amó a mujeres muy bellas como la inolvidable Ingrid Bergman. Pero muchas veces huyó del mundanal
ruido y se refugió en la soledad.

El escritor Irwin Shaw realizó en otoño de 1947 un magistral retrato del fotógrafo: "Solo por las
mañanas, cuando se levanta tambaleante de la cama, Capa deja ver las huellas que la tragedia y el dolor
han dejado en él. Su pálido rostro y sus ojos sin brillo reflejan la angustia de siniestras pesadillas
nocturnas; he aquí el hombre cuya cámara ha escudriñado tanta muerte y tanta maldad, he aquí un
hombre sin esperanza, dolorido, apesadumbrado, sin estilo ni elegancia".

El documento gráfico que desnuda la guerra y la hace consumible a miles de kilómetros apenas ha
evolucionado desde que Robert Capa y una brillante generación de apátridas mostraron sin tapujos la
cara oculta de los campos de batalla de España y Europa en los años treinta y cuarenta del siglo pasado.
Aquellos grandes reportajes, hoy desaparecidos de las revistas y los diarios, sujetaban al sillón cada
semana a millones de lectores y consumidores.

Si el húngaro Capa viviese en esta época tan poco amable con millones de seres humanos, su biografía
bélica estaría repleta de coberturas en los conflictos balcánicos o latinoamericanos, las guerras afgana e
iraquí o las africanas más olvidadas. O quizá hubiese abandonado su profesión para siempre cansado del
utilitarismo de su trabajo o de su inutilidad.

En Images of War, Friedmann (o su mito Capa) recordó su encuentro con una niña tumbada sobre unos
sacos en Barcelona en enero de 1939 en plena debacle republicana que le permitió conseguir una de sus
mejores fotografías: "Es una monada pero debe estar muy cansada porque no juega con los otros niños.
Casi no se mueve; sólo sigue todos mis movimientos con sus grandes ojos negros. No siempre es fácil
mantenerte al margen y no ser capaz de hacer nada aparte de documentar el sufrimiento que te rodea".

© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200

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14/07/2009 La otra guerra de Robert Capa

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La otra guerra de Robert Capa


Se editan en español las memorias del fotógrafo durante la contienda mundial
ISA BEL LA FONT - Ma dr id - 1 9 /0 5 /2 0 0 9

Robert Capa siempre ambicionó que su vida se convirtiera en un guión cinematográfico. Quizá por eso,
bautizado Endre Friendmann en Budapest en 1913, descubrió enseguida que con ese nombre no llegaría
muy lejos. Robert Capa, el personaje de película, nació en 1936 y murió en Indochina en 1954. Y a su
imbatible estatura mítica contribuyó Ligeramente desenfocado, sus memorias de la II Guerra Mundial,
editadas en 1947 en EE UU por Henry Holt y que ahora publica por primera vez en español La Fábrica.

El libro compagina la rigurosa precisión de los hechos históricos con un menos comprobable trasfondo
de anécdotas, flirteos, noches de whisky y de champaña. Pero sobre todo, Ligeramente desenfocado es
el diario de un fotógrafo comprometido con la guerra. Un tipo que embarcó en Nueva York hacia Europa
en 1941, enviado por la revista Collier's, y aguantó hasta el final. Es cierto, Capa frivoliza con sus planes
para pasar la primera noche en el Savoy. Pero una mañana, durante su estancia en la base de los B-17 y
tras haber fotografiado el regreso a casa de un piloto muerto, sienta las bases de su ética: "Mientras me
afeitaba, mantuve una conversación conmigo mismo acerca de la imposibilidad de ser reportero y hacer
gala al mismo tiempo de un espíritu compasivo. Las fotografías de los aviadores matando el tiempo en el
aeródromo darían una impresión equivocada si no se mostraran también las imágenes de los heridos y
los muertos".

El clímax del relato lo marca la participación en el desembarco de Normandía. La Oficina de Relaciones


Públicas dejó sólo que cuatro fotógrafos acompañaran a las primeras fuerzas invasoras. Uno era Capa.
"El corresponsal de guerra tiene en sus manos su mayor apuesta, su vida, y puede elegir el caballo al que
apostarla, o puede guardársela en el bolsillo en el último segundo. Y o soy un jugador", escribe. Una
opción que su hermano, Cornell, comenta en la introducción de Ligeramente desenfocado: "Al tomar
esta decisión seguía el consejo que muchas veces daba: 'Si no son lo suficientemente buenas es porque no
estás lo suficientemente cerca".

A su regreso al USS Chase, del que había partido su barcaza, llevaba las mejores fotos del desembarco del
6 de junio de 1944. Sin embargo, como él cuenta, "un emocionado asistente de laboratorio había
aplicado demasiado calor al secar los negativos; las emulsiones se fundieron y se destintaron". De 106
fotos que había tomado, sólo se salvaron ocho. Capa entró en París el 25 de agosto de 1944 en un tanque
manejado por republicanos españoles que formaba parte de la 2ª Acorazada Francesa. Esa noche durmió
en el Ritz. Igual que Hemingway.

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14/07/2009 La muerte y el azar

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REPORTAJE: EN PORTADA - ROBERT CAPA

La muerte y el azar
GUILLERMO A LT A RES 2 7 /0 6 /2 0 0 9

Esa época de dioses, héroes y batallas llamada el siglo XX ha generado muchos mitos. Uno de los más
poderosos ha sido el del corresponsal de guerra, que encarna el encanto del miedo, del peligro, del azar,
del riesgo, de estar en el lugar adecuado en el momento equivocado, tiene toda la carga de la leyenda, la
fascinación de alguien que ha contemplado la historia mientras estallaba a tiros y cañonazos. Y Robert
Capa simboliza, quizás más que nadie, esa figura. Fue el fotógrafo desencantado de los dos últimos
conflictos justos, la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, un jugador compulsivo, un golfo
cautivador capaz de ligarse a Ingrid Bergman, pero también fue un hombre tocado por el horror, con el
corazón roto después de que un tanque matase demasiado pronto, durante la batalla de Brunete, en 1937,
al amor de su vida, Gerda Taro, cuando estaba a punto de cumplir 27 años.

"André y Gerta", porque Robert Capa se llamaba André Friedmann y Gerda Taro, Gerta Pohorylle, "eran
jóvenes y bellos, eran la personificación de la independencia", escribió François Maspero en su biografía
de ella, L'ombre d'une photographe. "Les gustaba jugar, incluso jugar con sus propias vidas. Seducían
con naturalidad a todos aquellos con los que se cruzaban y se parecían mucho el uno al otro en
numerosos aspectos. Creo que cualquier persona que lea la biografía de André lamentará en algún
momento no haber sido Robert Capa. Y muchas mujeres, después de contemplar la vida de Gerta,
lamentarán, aunque sea durante unos breves instantes, no haber sido Gerda". Una sola frase, la
dedicatoria del primer libro que publicó Capa, con fotos de la Guerra Civil, Death in the making, resume
la pasión, el drama de una pareja que simboliza la herida del siglo: "A Gerda Taro, que pasó un año en el
frente de España y se quedó".

Como todas las leyendas, como las grandes historias, sus figuras vuelven una y otra vez. Son los
protagonistas de la novela con la que la escritora Susana Fortes acaba de ganar el Premio Fernando Lara,
Esperando a Robert Capa (Planeta), mientras que La Fábrica ha publicado por primera vez en castellano
las memorias de Capa, Ligeramente desenfocado, un libro delicioso, en el que el fotógrafo despliega su
encanto personal al relatar los años de la II Guerra Mundial. Además, el Museo Nacional de Arte de
Cataluña está a punto de inaugurar dos exposiciones sobre Capa y Taro, que contarán con una pequeña
muestra de imágenes de la llamada Maleta mexicana, un conjunto de 4.300 fotos inéditas de la pareja y
de David Seymour, Chim, que aparecieron a principios de este año. Aunque seguramente hasta 2010 no
podrán verse en una gran exposición en Nueva York, bastantes fotos y la fascinante historia de los
negativos están disponibles en la página web del Internacional Center of Photography
(http://museum.icp.org/mexican_suitcase), que fundó el hermano de Robert, Cornell Capa.

"Fueron una pareja muy atractiva y muy poco convencional", relata Susana Fortes, quien no acaba de
explicarse cómo nadie antes había escrito una novela sobre ellos porque "las buenas historias casi nunca
se inventan". "Son dos personajes que se encuentran, comprometidos, entre los que surge una química
brutal y protagonizan una historia de amor muy complicada, una relación que nace en el París de los años
treinta, de los poetas y los pintores, pero que toma carne durante la Guerra Civil. También representan el
duelo entre dos grandes fotógrafos", prosigue Fortes, que en Esperando a Robert Capa narra, a través de
una minuciosa documentación, desde que se conocieron en París hasta la muerte de ella en la batalla de
Brunete, en los alrededores de Madrid, el 26 de julio de 1937. Unos meses antes, como recuerda Fortes
en su novela, esta mujer, bella y menuda, había escrito: "Tengo 25 años y sé que esta guerra es el fin de
una parte de mi vida, el fin tal vez de mi juventud. A veces me parece que con ella terminará también la
juventud del mundo. La guerra de España nos ha hecho algo a todos. Ya no somos los mismos: el tiempo
en el que vivimos está tan lleno de cambios que es difícil reconocerse en cómo éramos todos nosotros
hace apenas dos años. No me puedo ni imaginar lo que queda por venir".

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Lo que estaba a punto de llegar era la II Guerra Mundial. "No hay duda de que Capa fue el mejor
fotógrafo de aquel conflicto", señala el historiador Anthony Beevor, que tras los éxitos de Stalingrado y
La batalla de Berlín acaba de publicar su narración del Día D. "Las pocas fotos que sobrevivieron del
desembarco en Omaha Beach dan una idea perfecta de la confusión y el horror de aquel día. ¡Qué
tragedia que el resto se destruyesen en el cuarto de revelado!". Uno de los biógrafos de Capa, Alex
Kershaw, recoge en Sangre y champán. La vida y época de Robert Capa una cita del fotógrafo que
resume su actitud frente al horror: "La guerra es como una actriz que va envejeciendo. Es cada vez
menos fotogénica y cada vez más peligrosa".

"No hay ningún fotógrafo que haya reflejado la II Guerra Mundial mejor que Capa", explica el
historiador y periodista estadounidense Rick Atkinson, ganador del Pulitzer en 2003 por Un ejército al
amanecer, un relato de este conflicto en África, y que publicó en 2008 el segundo volumen, sobre la
conquista de Italia por los aliados, El día de la batalla, dos frentes en los que estuvo Capa. "Estudié sus
fotos a fondo durante mi investigación y hay algo realmente profundo en ellas, algo que te transporta al
mismo momento en el que fueron tomadas", prosigue Atkinson, quien cree que tanto Capa como Ernie
Pyle, el gran reportero de aquel conflicto, con el que compartió muchas trincheras, "fueron siempre muy
poco sentimentales hacia la guerra porque eran conscientes del inmenso precio que había que pagar".

Las memorias de Robert Capa son un libro muy bien escrito, en el que relata sus aventuras durante la II
Guerra Mundial con todo su encanto, pero también con un cierto cinismo y desde luego sin ocultar el
enorme precio de sufrimiento y horror del que habla Atkinson. Pasa de puntillas por la Guerra Civil
española, porque la muerte de Taro le dejó una herida que nunca se cerraría; pero recorre los frentes de
aquel conflicto, desde el Londres de los bombardeos hasta el desembarco de Normandía, la liberación de
París y el avance hacia Berlín de los aliados. Las primeras páginas marcan muy bien el tono: "Y o no tenía
motivo alguno por el que levantarme cada mañana", es la frase con la que arranca para describir a
continuación su triste existencia de exiliado apátrida en un sórdido ático del Village de Nueva York. Sin
embargo, en un mismo día le llegan tres cartas. Una factura de la luz, otra del Departamento de Justicia
en el que, como ex ciudadano húngaro, pasa a ser considerado un enemigo extranjero y debe entregar
sus cámaras, y una tercera en la que Colliers le ofrece una plaza en un barco hacia Inglaterra y 1.500
dólares para cubrir el conflicto. Decidió echarlo a suertes y tirar una moneda al aire: si salía cruz, iría al
Departamento de Justicia, si salía cara, aceptaría la oferta para ir a Inglaterra. Salió cruz, pero...
"Entonces me di cuenta de que en una moneda de cinco centavos no había ningún futuro y tomé la
decisión de guardar (y cobrar) el cheque y apañármelas de algún modo para llegar a Inglaterra", escribe.
"Yo soy un jugador y decidí acompañar a la Compañía E en la primera oleada", diría mucho más tarde, en
la víspera del Día D. Su relación con la suerte fue siempre así, desde sus primeros combates.

"Era un jugador de póquer que también se dedicaba a la fotografía, oficio que odiaba", dijo sobre Capa
William Saroyan. Pero, como a todos los que juegan, y Capa se arriesgaba mucho ("si la foto no es lo
bastante buena es porque no estás lo bastante cerca", es tal vez la frase más famosa del fotoperiodismo),
un día se le acabó la partida, cuando en la tarde del jueves 25 de mayo de 1954 pisó una mina del
Vietminh en Indochina. Entre las muchas coronas que llegaron a su funeral, había una de un restaurante
de Hanoi, La Bonne Casserole, en el que según un amigo "había aterrorizado a los camareros, cautivado a
la dueña y enseñado a preparar martinis al barman". Ponía simplemente: "A nuestro amigo". "Cuando
Capa murió dejó tras de sí unas cuantas facturas de hotel pendientes, varias cámaras, un armario lleno de
bonitas ropas (nunca había tenido muebles y disponía de muy pocos objetos materiales), una familia
destrozada, una mujer que esperaba casarse con él y dos centenares de personas que le consideraban un
amigo", escribe su principal biógrafo, Richard Whelan, fallecido en 2007, y comisario de la exposición
de Barcelona, que antes ha pasado por Londres. "Pero, sobre todo, dejó tras de sí una obra
extraordinaria que mostraba la naturaleza de la guerra como nadie lo había hecho antes y reflejaba una
enorme simpatía por los seres humanos en todo tipo de circunstancias, y dejó también una leyenda que
durante mucho tiempo seguirá inspirando a otros fotógrafos", prosigue Whelan en Robert Capa. La
biografía (Aldeasa, 2003).

La exposición de Taro, la primera importante que puede verse en España de su trabajo, muestra su
inmenso talento como fotógrafa, su capacidad para reflejar el horror, la absoluta modernidad de sus
puntos de vista, pero también su valor, porque sus fotos de combates no es que estén lo bastante cerca,
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están demasiado cerca, tanto que un tanque acabó por atropellarle y partirle la vida en mitad de la
ofensiva de Brunete. También tiene imágenes atroces de víctimas de bombardeos que combina con
momentos de paz en la guerra, aunque son los menos, porque ella fue sobre todo una fotógrafa de acción.
La exposición de Robert Capa, Esto es la guerra, analiza a fondo algunas de sus imágenes más famosas,
tomadas en los años treinta y cuarenta. Acaba en Leipzig, en abril de 1945 con la capitulación de
Alemania cada vez más cerca, y arranca con la fotografía más famosa de Capa, la del miliciano caído en
Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936. Desde que Philip Knightley, autor de la mejor historia del
periodismo de guerra, The first casualty, pusiera en duda su autenticidad en los años setenta y acusase a
Capa de que era un montaje, se han escrito cientos de artículos sobre esta imagen, aunque sus dos
biógrafos, Richard Whelan y Alex Kershaw, no dudan de que la fotografía es real. Tanto en su biografía
como en el catálogo de la exposición, Whelan desmenuza hasta el más mínimo detalle aquella jornada del
final del verano en Córdoba (llega a hablar con policías y forenses para explicar cómo cae) y zanja que
"las pruebas demuestran claramente que el miliciano abatido es Federico Borrell García en el momento
de su muerte, durante la batalla de Cerro Muriano". "Espero que la difamatoria controversia que ha
puesto en entredicho la reputación de Capa durante más de veinte años concluya por fin con un
veredicto decididamente favorable a su integridad", sentencia.

Cuando en enero de 2009 salió a la luz la famosa Maleta mexicana, muchos pensaron que podría tener el
Santo Grial de la fotografía moderna, los negativos de aquella imagen. Sin embargo, no formaban parte
de los 126 carretes que Capa entregó en París al diplomático y general mexicano Francisco Aguilar
González y que reaparecieron por casualidad en un desván del DF en los años noventa, aunque el hallazgo
no fue hecho público hasta principios de este año, cuando la mayoría de los negativos ya estaban
escaneados. Se trata de fotografías de los tres amigos que salieron de París para cubrir la Guerra Civil
española: Gerda Taro, Gerta Pohorylle, nacida el 1 de agosto de 1910 en el seno de una familia judía de
Stuttgart y que llegó a Francia huyendo del nazismo; Robert Capa, André Friedmann, un judío de
Budapest, nacido el 22 de octubre de 1913 y que también tuvo que dejar su país por motivos políticos (e
inventarse un nuevo nombre más comercial); y Dawid Szymin, David Seymour, alias Chim (su apellido
se pronunciaba "shim-in"), un judío polaco nacido en Varsovia el 20 de noviembre de 1911 y que emigró
a estudiar a París. Los tres murieron con las botas puestas cuando, como a tantos grandes
corresponsales, se les acabó la baraka: Taro en Brunete, Capa en Indochina (en un viaje al que no estaba
muy convencido de ir) y Chim durante la guerra de Suez, abatido por un francotirador egipcio el 10 de
noviembre de 1956, cuatro días antes del armisticio. Entre los tres (junto a nombres como Henry
Cartier-Bresson y George Rodger) inventaron el fotoperiodismo moderno, crearon una forma de mirar la
tragedia de la historia que ha sido imitada una y otra vez.

"No deja de ser curioso que las figuras de Gerda Taro y Robert Capa resurjan en un momento en que el
periodismo tal y como lo conocemos hasta ahora puede desaparecer", señala Susana Fortes. Sin
embargo, aquellos pioneros que se la jugaron en los momentos más duros, más crueles del siglo abrieron
el camino para la única salida que tiene el periodismo: estar allí y contarlo. Y también es muy
aleccionador el ejemplo de Magnum, la agencia cooperativa que fundaron en 1947 Capa, Chim, Cartier-
Bresson y Rodger. "La agencia no fue concebida para ganar dinero, sino para que sus miembros hicieran
los reportajes que les interesan", escribe Whelan. En la actualidad, cada vez es más intenso el debate
sobre que el futuro de los grandes medios de comunicación pueda estar ahí, en una cierta forma de
cooperativismo. Aquellos cuatro fotógrafos, un húngaro nacionalizado estadounidense que vivía en
hoteles, un polaco francés, un francés y un británico, sólo querían ser realistas y pedir lo imposible:
contar el mundo que avanzaba desde el desastre de la II Guerra Mundial al horror de los conflictos
poscoloniales y de la guerra fría. Querían ser artistas y testigos, querían ser reporteros. Y lo fueron.
"Entre el norte de África y el Rin habían pasado demasiados Días D; y en todos y cada uno de ellos hubo
que levantarse en mitad de la noche. El final de la oscuridad siempre traía consigo el comienzo de la
muerte", escribe Capa en sus memorias. Aquella oscuridad y aquella muerte es el siglo XX. Y sin sus
imágenes nunca seríamos capaces de entenderlo.

© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200

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14/07/2009 La "maleta mexicana" de Capa arroja…

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La "maleta mexicana" de Capa arroja luz sobre el


exilio español
Los negativos inéditos del fundador de Magnum, Gerda Taro y Chim se revelan como un
documento único sobre la Guerra Civil y los horrores que le siguieron
BA RBA RA CELIS - Nu ev a Y or k - 0 5 /0 5 /2 0 0 9

El tesoro fotográfico escondido en la "maleta mexicana" va más allá de la pura fascinación por las
imágenes que tres de los mejores fotógrafos de la historia captaron en la Guerra Civil española. La
digitalización de los 4.300 negativos está arrojando nueva luz a las condiciones de vida a las que
estuvieron sometidos los españoles forzados al exilio.

El tesoro fotográfico escondido en la "maleta mexicana" va más allá de la pura fascinación por las
imágenes que tres de los mejores fotógrafos de la historia captaron en la Guerra Civil española. La
digitalización de los 4.300 negativos que, al igual que miles de españoles, se exiliaron primero en Francia
y después en México y permanecieron escondidas en una maleta (que en realidad eran tres cajas) hasta
diciembre de 2007, está arrojando nueva luz no sólo respecto al trabajo realizado durante aquel
conflicto por Robert Capa, Gerda Taro y Chim (David Seymour), sino también respecto a las condiciones
de vida a las que estuvieron sometidos los españoles forzados al exilio.

El pasado viernes, justo después de que el International Center of Photography (ICP) de Nueva Y ork
(fundado por Cornell Capa, hermano de Robert) anunciara que todos los negativos de la maleta
recuperada (y que hoy está en sus manos) habían sido escaneados, el Centro Juan Carlos I de la New
York University organizó un simposio bajo el título Documentando a los desplazados: imágenes de los
refugiados de la Guerra Civil española.

Allí se mostraron, entre otras cosas, unas 40 imágenes inéditas, recién salidas de la maleta, que reflejan
las condiciones de los campos de refugiados del sur de Francia y que el casi medio millón de republicanos
que los sufrieron consideraban campos de concentración. "Así fue como se refirió a ellos mi padre toda
su vida", aseguró una de las asistentes, Ángela Giral, nieta de José Giral, quien fue presidente de la
Segunda República. Giral recuerda cómo su padre le contaba que los guardas senegaleses del campo de
Argèles les pegaban culatazos con sus rifles y después les quitaban el reloj. "La Guerra Civil española es el
primer conflicto en que queda visualmente documentada la violencia contra la población civil. Se han
escrito muchos libros sobre las condiciones de vida de los españoles en aquellos campos, pero estas
imágenes son uno de los primeros documentos visuales. De ahí la importancia, más allá de la fotografía,
de estos fotógrafos pioneros" afirma Giral.

El padre de Ángela pasó varios días en Argèles, un lugar que las fotos de Robert Capa muestran en toda
su crudeza: de la maleta han salido 352 imágenes tomadas en marzo de 1939 allí y en los campos de Bram
y Barcarès. "Se conocían unas cinco fotos de cada carrete, pero el resto del material es inédito. Esto nos
permite entender también el proceso de trabajo de estos fotógrafos, que encontraron en estos campos la
expresión definitiva de la pesadilla de la desolación", explicó durante la presentación Cynthia Young,
comisaria del ICP. Las imágenes de los exiliados españoles del sur de Francia estremecen por su parecido
con la tragedia que muestran las imágenes de refugiados de cualquier otro lugar del planeta en conflictos
actuales. Hombres que yacen en el suelo cubiertos con una manta raída, gente hacinada en tiendas de
campaña, filas de personas transportando sus escasas pertenencias...

Entre los muchos tesoros desvelados en el proceso de escaneado de los 136 carretes se ha encontrado el
negativo perdido de la foto de Chim Land distribution meeting, tomada en Extremadura en 1936. Un
tercio de las imágenes pertenecen a Chim, entre ellas fotos inéditas de La Pasionaria, Federico García
Lorca y Azaña, que según Y oung, "revalorizarán a ese fotógrafo". Sin embargo, pese a que había

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14/07/2009 La "maleta mexicana" de Capa arroja…
esperanzas de encontrar el negativo de la imagen más famosa de Robert Capa, El miliciano, su paradero
sigue siendo un misterio.

La maleta mexicana también se convertirá en documental: Trisha Ziff, responsable de que los negativos
viajaran de México al ICP, comienza este mes una coproducción con la productora catalana Mallerich
que transformará en película el contenido de la maleta y los relatos que preservaba "para que los jóvenes
de hoy conozcan su propia historia".

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14/07/2009 El soldado, el fotógrafo y la muerte

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REPORTAJE: Un icono de la Guerra Civil

El soldado, el fotógrafo y la muerte


Unos contactos disipan dudas sobre la autenticidad de la célebre imagen de Capa
A NT ONIO JIMÉNEZ BA RCA - Ma dr id - 0 5 /1 0 /2 0 0 8

El 5 de septiembre de 1936, un mes y medio después de que comenzara la Guerra Civil, un miliciano
anarquista de 25 años, algo bravucón, murió en un cerrillo cordobés de un balazo disparado por un
francotirador marroquí. A muy pocos metros, metido en una trinchera, un fotógrafo húngaro de 23 años
que nació con un dedo meñique de más, simpático, mujeriego y valiente, disparaba su cámara en el
mismo segundo, apuntando al mismo soldado. El miliciano, Federico Borrell, murió en el aire; el
fotógrafo, Robert Capa, se escondió en la trinchera sin saber que acababa de hacer la foto más famosa de
la Guerra Civil y se volvió a levantar poco después para, jugándose el pellejo, retratar a otro anarquista
que también moriría en el mismo sitio un minuto después.

La fotografía de Borrell, conocida a partir de entonces como El soldado caído, estaba destinada a
convertirse en un icono de la Guerra Civil y de cualquier guerra gracias a su incomparable potencia
simbólica. También a arrastrar la duda de haber sido falseada, debido, entre otras cosas, a su extraña y
visceral perfección, a su oportunidad inaudita al retratar el instante mismo de la muerte del soldado en
un soleado páramo español.

Una exposición que será inaugurada el 17 de octubre en Londres bajo el título de Esto es la guerra,
Robert Capa trabajando, aporta nuevas fotografías encaminadas a zanjar la cuestión. Una de ellas es
reveladora: muestra el cadáver del segundo miliciano retratado por Capa, tendido en el cerro. El
contacto fue encontrado hace un par de años por el biógrafo oficial de Robert Capa, Richard Whelan,
junto con otras decenas de negativos perdidos hasta entonces pertenecientes a la desordenada herencia
del fotógrafo. Gracias a estos contactos se sabe ahora mejor lo que ocurrió antes y después de la foto en
aquel atardecer en Cerro Muriano.

Federico Borrell García, Taino, había nacido en Benilloba, un pueblo de la sierra alicantina. Fue el quinto
de seis hermanos de una familia pobre. Su padre, Vicente Borrell, Batallón, labrador, murió cuando
Federico contaba seis años. La madre, María García, La Taña, decidió emigrar a la cercana e industriosa
Alcoy con toda la prole cuando consiguió un trabajo de criada. Federico aprendió a leer y a escribir y se
hizo tejedor. Como otros muchos jóvenes de la zona, también era anarquista. Era presumido, echado
para adelante, amigo de figurar. Tenía los pómulos muy marcados, un rasgo físico peculiar que
compartía con su padre y su hermano. El concienzudo y tenaz historiador local Miguel Pascual ha
reunido ésta y otras informaciones tras rastrear archivos de Alcoy y preguntar a los testigos o recordar
lo que éstos dijeron en su época. "Mi abuelo le conoció", explica Pascual Mira, "y me contaba que Taino
era algo alocado".

El 1 de septiembre, días después de asaltar el cuartel de Infantería de Alcoy y hacerse con armamento
ligero, munición y correajes, una columna miliciana anarquista compuesta por unos 300 hombres parte
hacia el frente andaluz, dispuestos a colaborar en el intento republicano de contener a las tropas del
general Varela, acuartelado en Córdoba. Entre ellos figura Taino. La vida le va bien por entonces: está a
punto de casarse con su novia Marina. Ha dejado guardado en Alcoy un traje recién comprado para la
boda. En la columna va también su hermano Evaristo, cinco años menor, y un adolescente llamado
Mario Brotons que con el tiempo jugará un importante papel en esta historia.

Taino y sus compañeros suben a Cerro Muriano, una aldea situada a pocos kilómetros de Córdoba al
amanecer del día 5. Se despliegan por el terreno, ocupan las trincheras. No hay que pensar en un ejército
organizado, bien armado y coordinado, sino más bien en un puñado de "civiles con escopetas", en
expresión del historiador Francisco Moreno Gómez. Sus oponentes sí componen un ejército profesional
con experiencia.
elpais.com/articulo/cultura/…/Tes?pri… 1/3
14/07/2009 El soldado, el fotógrafo y la muerte

Ese día, el general Varela inicia una ofensiva por la sierra cordobesa. Los cañonazos que resuenan
demasiado cerca aterrorizan a los habitantes de Cerro Muriano, que salen de sus casas y escapan a la
carrera en busca de un lugar más seguro. A la hora de la siesta, cuando por el flanco izquierdo del frente
avanza en silencio una columna nacional de marroquíes bajo el mando del coronel Sáenz de Buruaga, los
milicianos de Alcoy reciben una visita inesperada. "Aquel día llegaron a Cerro Muriano al menos tres
vehículos de periodistas", escribe Moreno Gómez en su libro 1936, el genocidio franquista en Córdoba
(Crítica), que se publicará este mes. En uno de los coches viaja Robert Capa y su novia, la también
fotógrafa de guerra Gerda Taro.

El frente está tranquilo a esa hora. Capa aprovecha para captar a un grupo de milicianos en una
trinchera, con los fusiles en alto, saludando. El hombre de la camisa clara de la izquierda que sonríe
mirando hacia un lado es Federico Borrell y morirá en un rato. El tercero por la izquierda, con bigote,
también.

A partir de aquí las versiones no coinciden. El historiador Gómez Moreno, basándose en un detallado
estudio de los movimientos de tropas, concluye que Taino y los suyos se vieron sorprendidos por el
ataque de los regulares de Sáenz de Buruaga y que acudieron, corriendo ladera abajo, a taponar el flanco.
"Todo un negro panorama que hace impensable que Robert Capa tuviera ni tiempo ni oportunidad para
ensayar fotomontajes", afirma. En la batalla muere Borrell.

El biógrafo oficial del fotógrafo, Richard Welham, fallecido en 2007, en un artículo publicado tres años
atrás en la revista Aperture, reconstruye esa tarde de una forma un poco diferente. Este estudioso
coincide en situar la llegada de Capa y el resto de los corresponsales al inicio de la tarde. Como la zona
estaba tranquila, Capa convence a los milicianos para que posen para él con sus armas. Éstos se prestan.
Y desarrollan varias maniobras de avance en grupo, de salto de trincheras, de tiro.... Los 40 negativos
expuestos ahora en la exposición de Londres así lo confirman. Cynthia Y oung, responsable de la
exposición y que ha examinado cuidadosamente todas las fotografías añade: "Es evidente que mientras
Capa y Taro hacen las fotografías no están en el corazón de ninguna batalla".

Pero estas maniobras aparentemente inofensivas atrajeron al enemigo. O, de creer al historiador Moreno
Gómez, fue entonces cuando llegó la columna de Sáenz de Buruaga. El caso es que el ejercicio se volvió
trágico. Welham lo ha reconstruido así: Capa se encontraba en una hondonada o una trinchera. Al pie de
ella, estaba Federico Borrell. A unos metros a su derecha, el otro miliciano de bigote. Es en ese preciso
momento cuando una bala impacta contra Taino. Capa se agacha en la trinchera. El miliciano de bigote,
que jamás ha sido identificado, se pone de rodillas para ofrecer menos blanco, coge a Borrell por las
axilas y, ayudado por sus compañeros, conduce a Federico a la trinchera. Después, cuando está
recogiendo su fusil, es abatido a su vez, casi en el mismo sitio que Federico. Capa retrata también ese
momento. Y asimismo, su cadáver, en una tercera foto que no se había visto hasta ahora.

Al día siguiente, el hermano pequeño, Evaristo Borrell, dejaba el frente y regresaba a Alcoy para
informar a sus hermanas de que Federico había muerto. Su hija, Empar Borrell, la sobrina de Federico,
recordaba el lunes pasado que su padre guardó para siempre una idea particular y penosa de ese día de
guerra: "Ya no se volvió a presentar voluntario. Es más, siempre nos aconsejó que no nos presentáramos
voluntarios para nada en la vida". Años después, Evaristo se casaría con el traje de boda que Federico
había dejado sin estrenar. "Por entonces había muy poco dinero y no era cosa de desaprovecharlo",
explica Empar con una sonrisa. El rastro de la novia de Federico se desvaneció para siempre: "De Marina
no sabemos qué vida llevó o qué hizo: mi padre perdió el contacto para siempre".

También el rastro de la historia de Federico y de Evaristo y de la columna anarquista de Alcoy se fue


perdiendo salvo para los familiares y los historiadores locales. Mientras tanto, la foto del miliciano se
convertía en un icono planetario y se reproducía en todas las revistas y periódicos del mundo. También
de Alcoy. Un día, Mario Brotons, aquel adolescente que con 14 años había luchado en Cerro Muriano,
convertido ya en un hombre de 75 y tras escribir un libro en el que relataba su aventura en la columna
anarquista, Retazos de una época de inquietudes, aseguraba que su paisano Taino era el miliciano
derrumbado en la foto. La madre de Empar, la cuñada de Federico, que aún vivía entonces, lo confirmó.
El biógrafo Welham lo dio por bueno.
elpais.com/articulo/cultura/…/Tes?pri… 2/3
14/07/2009 El soldado, el fotógrafo y la muerte

Con todo, El soldado caído sigue concitando interpretaciones encontradas. Hay dos documentales que lo
corroboran. Uno de ellos, Los héroes nunca mueren, estrenado en 2004 y dirigido por Jan Arnold,
reconstruye los hechos acaecidos en Cerro Muriano y localiza el lugar exacto en el que Borrell caía
abatido, denominado Cerro de la Coja. Arnold no cree que la foto de Capa sea un montaje: "Él estuvo en
muchas guerras, muy cerca de la línea de fuego. Y jamás tuvo necesidad de falsear ninguna foto. No
entiendo por qué lo tenía que hacer entonces".

El otro documental, La sombra del iceberg, dirigido por Hugo Doménech y Raúl M. Riebenbauer y
premiado en 2007 en el Festival de la Ciudad de México, cuestiona tanto la veracidad de la foto como el
hecho de que sea Taino el que aparece en la imagen. También el historiador Miguel Pascual, basándose
en sus propias investigaciones, está convencido de que la foto es un montaje y de que Borrell murió en
otro momento de la batalla.

Young, la organizadora de la exposición, cree que la polémica no acabará jamás. A pesar de la aparición
de los nuevos negativos que se exhibirán a partir del día 17. A pesar de la foto del cadáver. "Que haya
gente que desconfíe es inevitable. No se ha encontrado la secuencia entera de los negativos. Tal vez se
perdió. Tal vez no aparezca nunca. O sí. Pero lo que hay de nuevo da información relevante, que
corrobora lo que sostenía el biógrafo Whelan".

No se sabe dónde ni quién enterró a Federico Borrell. No hay ninguna inscripción en ningún registro. Lo
más seguro es que su cuerpo, junto con el del segundo miliciano, estén en el cementerio de Villaharta, a
pocos kilómetros de Cerro Muriano, donde acabaron muchos cadáveres de la batalla. De ser así, de ser
todo cierto, ahí se encontrará también la bala que atravesó su corazón en el instante mismo en que Capa
apretaba el obturador de su cámara Leica.

© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200

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14/07/2009 El hilo de la "maleta mexicana" de R…

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El hilo de la "maleta mexicana" de Robert Capa


Kristen Lubben investiga para desentrañar los enigmas de la caja perdida del fotógrafo y
de Gerda Taro
CA T A LINA SERRA - Ba r celon a - 0 6 /0 5 /2 0 0 8

Acaba de llegar de Nueva Y ork hace unas horas, pero el jet-lag no parece hacerle mella. Kristen Lubben,
conservadora en el Intertional Center of Photography (ICP) de Nueva York, se apasiona cuando habla de
la "maleta mexicana", la extraordinaria caja con 3.500 negativos sobre la Guerra Civil Española de
Robert Capa, Gerda Taro y David Chim Seymour hallada en México y que ahora atesora el ICP. Explica
que "en los círculos conocedores de la obra de Capa se sabía de esta maleta desde hace más de diez años,
pero las negociaciones han sido lentas". Lubben, que hoy participa en Barcelona en unas jornadas sobre
la "representación de la memoria histórica", recuerda que, pese a haberse iniciado los contactos, el
material no se pudo incorporar a las exposiciones dedicadas a Capa y a Taro que organizó el pasado
otoño el ICP, aunque posiblemente sí pueda hacerse en su itinerancia ya que en otoño podrán verse en el
Barbican Center de Londres para viajar luego a Italia, Holanda y, seguramente, España. El ICP está en
contactos con un museo de Barcelona para presentarlas.

La "maleta mexicana" estuvo perdida durante casi setenta años. Al parecer, Emérico Chiki Wisz, amigo y
ayudante de Capa, la había entregado en 1940 al general mexicano Javier Aguilar González, entonces
diplomático en Francia, para que la pusiera a buen recaudo. Allí estuvo, a buen recaudo en México, hasta
que ya en los noventa, tras la muerte del general, sus familiares encontraron la maleta con estas tres
cajas de las que dos contenían 127 rollos de películas y la otra una serie de sobres con negativos
cortados, que son los primeros que se están escaneando. Los rollos están en buen estado, pero necesitan
de la construcción de un aparato especial para poder escanearlos sin peligro.

Una vez esta parte del trabajo esté hecho empezarán a estudiarse las imágenes, un trabajo que Lubben
asegura que enseguida se dará a conocer porque el ICP pretende abrir "un escaparate" en Internet para
que se conozcan las investigaciones y las imágenes "casi al momento". Ahora, señala, hay tres personas
trabajando exclusivamente en el proyecto y otras siete que colaboran en aspectos parciales. En el futuro
habrá una publicación y una exposición que permitirá conocer algunas imágenes inéditas, sobre todo las
de 1939 realizadas por Capa en los últimos días de la guerra, y también comprobar cómo la selección de
las imágenes que se positivaron no siempre se corresponde, según Lubben, con las fotografías más
interesantes.

"Lo más misterioso es que no se sabe porqué este material está junto, porqué éste y no otro. Parece como
si fuera una preselección para un proyecto conjunto que al final quedó truncado", afirma Lubben, que
indica que en el caso de las fotografías de Capa y Taro sólo hay negativos a partir de 1937. "No están los
negativos de la famosa foto del miliciano caído, que es de septiembre de 1936", afirma. "Hemos mirado si
hubiera imágenes de la serie en algún otro fragmento de película, pero no hay nada. Habrá que continuar
buscando".

Lo que está claro, afirma, es que la imagen la hizo Capa y no Taro, aunque ella estaba también allí en
aquel momento ya que se conservan fotografías paralelas realizadas por ella en la cámara Rolliflex de 6 x
6. "Taro no empezó a utilizar la Leica hasta 1937", recalca Lubben, que mantiene la versión oficial del
gran biógrafo de Capa, Richard Whelan, fallecido a finales de 2007, sobre la "verdad" de la foto del
miliciano. "Al parecer los milicianos estaban haciendo unas maniobras y ejercicios justo antes de que
empezara el fuego real que mató al miliciano", explica Lubben.

Sea como sea, ésta historia seguirá siendo un misterio. La maleta, pero, permitirá ahondar más en la
forma de trabajo de Capa y, sobretodo, de Gerda Taro, a cuyo estudio ha dedicado Lubben muchos de
sus esfuerzos. Taro marcaba las fotografías no con el típico corte en forma de cuña en el negativo sino

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14/07/2009 El hilo de la "maleta mexicana" de R…
con un hilo de coser. "Parecía que era un gesto femenino, pero no, era algo corriente entre los cineastas
para marcar un rollo largo de película". Cuando murió, atropellada por un tanque en el frente de Brunete,
llevaba una cámara de 16 milímetros. Nunca se ha encontrado.

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14/07/2009 Capa, reportero gráfico del siglo XX

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Capa, reportero gráfico del siglo XX


Las instantáneas más célebres de Robert Capa se reúnen en una antología de bolsillo
que permite recorrer la historia gráfica de medio siglo XX
ELPA ÍS.com - Ma dr id - 1 2 /1 2 /2 0 0 8

El miliciano que cae abatido en el cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936, en los primeros compases
de la Guerra Civil. Meses después, varios cadáveres yacen desperdigados en un páramo de Teruel en
diciembre de 1937. Y ya siete cruciales años más tarde, la imagen desenfocada de los soldados aliados
que avanzan a través de las olas en Omaha Beach, en el desembarco de Normandía, que liberaría
definitivamente Europa del yugo del Eje. Son imágenes que describen algunos de los momentos cruciales
del siglo XX. Y todas las tomó un compacto reportero gráfico estadounidense de origen húngaro, Endre
Ernö Friedmann, más conocido como Robert Capa (Budapest, 1913-Indochina (actual Vietnam), 1954).

El miliciano que cae abatido en el cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936, en los primeros compases
de la Guerra Civil. Meses después, varios cadáveres yacen desperdigados en un páramo de Teruel en
diciembre de 1937. Y ya siete cruciales años más tarde, la imagen desenfocada de los soldados aliados
que avanzan a través de las olas en Omaha Beach, en el desembarco de Normandía, que liberaría
definitivamente Europa del yugo del Eje. Son imágenes que describen algunos de los momentos cruciales
del siglo XX. Y todas las tomó un compacto reportero gráfico estadounidense de origen húngaro, Endre
Ernö Friedmann, más conocido como Robert Capa (Budapest, 1913-Indochina (actual Vietnam), 1954).

Considerado como el mejor fotógrafo de guerra, sus imágenes más contundentes se reúnen ahora en
Robert Capa (Lunwerg), un volumen de bolsillo que muestra 68 instantáneas que equivalen a recorrer
los acontecimientos decisivos de la primera mitad del siglo XX. Desde la que muestra a un enfervorecido
León Trotsky durante una conferencia en Copenhague sobre la historia de la revolución rusa, en 1932,
hasta la serie que recoge el clamor popular en París, con niños y adultos con el puño en alto, tras la
creación del Gobierno de Frente Popular, en 1936. Durante aquellos años, el joven Friedmann conoció a
los otros grandes fotógrafos del siglo: Henri Cartier-Bresson y David Seymour, con los que luego crearía
la legendaria agencia Magnum. La antología se completa con una introducción de Jean Lacouture, más
una breve reseña biográfica y bibliográfica.

Mención especial merece el grupo de instantáneas sobre la Guerra Civil. Como la del grupo de
refugiados que se cobijan del conflicto en la parada de metro de Gran Vía, en Madrid, en 1936. Ese
mismo años, Capa perdió a su compañera y fotógrafa Gerda Taro, que falleció tras ser atropellada por un
tanque. El infatigable Capa siguió recorriendo aquel país roto. Otras de sus grandes imágenes es la de la
multitud que asiste, puño en alto, a la ceremonia de despedida de los voluntarios de las Brigadas
Internacionales, en Barcelona, el 25 de octubre de 1938. Las imágenes de Capa (nombre que adoptó en
1935) daban a conocer al mundo lo que sucedía en España, a través de revistas ilustradas como Life,
Colliers y Holliday.

Tras el fin de la contienda en España, Capa se traslada a China, donde retrata los primeros
enfrentamientos del gigante asiático con el Japón imperial. Luego llegaría la II Guerra Mundial. Capa
viajó empotrado con las tropas aliadas en el desembarco de Sicilia, en 1943, y asistió al otro gran acceso
al continente europeo que dominaban las fuerzas del Eje. Fue en la playa de Omaha, en Normandía,
donde Capa fotografió el avance casi suicida de los aliados hacia la costa francesa. Tres de aquellas
imágenes desenfocadas se recogen en el libro, que muestra también los cadáveres amontonados de los
soldados abatidos, justo después del desembarco, ante la mirada de los lugareños.

Luego llegaría la liberación de París. Capa registró la felicidad de la capital francesa al recibir a las tropas
aliadas, el 26 de agosto de 1944, e incluso retrató a un general Charles de Gaulle, saludado por el gentío.
El itinerario gráfico de la antología continúa con el avance aliado hacia el Este, con despliegues de
elpais.com/articulo/cultura/…/Tes?pri… 1/2
Análisis compositivo:

En esta foto se aprecia la ley de tercios ya que uno de los puntos fuertes de la imagen coincide con la línea
imaginaria que coincide conos accidentes geográficos y la catana y las diferentes cartucheras.

Las líneas: se pueden ver muchas como los de las montañas y las de la sombra y todas acaban señalando al
miliciano muerto.

El ritmo: los únicos elementos así que mantengan un ritmo son las montañas y las nubes.

La simetría: no se encuentra ninguna simetría.

La textura: no se puede decir mucho de texturas, lo único que el pantalón tiene una textura fina y que el
campo parece la hierba estar ya seca.

La luz y el color: la foto esta a blanco y negro. La luz es una luz suave, de origen natural y puede ser desde
una posición elevada.
La sombra es propia.
14/07/2009 Un documental desmonta el mito del…

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Un documental desmonta el mito del miliciano de


Robert Capa
'La sombra del iceberg' sostiene que el soldado muerto no es Federico Borrell
MIGUEL Á NGEL V ILLENA - Ma dr id - 1 6 /1 2 /2 0 0 8

Es la imagen más simbólica y más difundida de la Guerra Civil española y una fotografía estremecedora
de la muerte en directo. Robert Capa tomó la instantánea de un miliciano que acababa de ser abatido en
el cordobés Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936.

Es la imagen más simbólica y más difundida de la Guerra Civil española y una fotografía estremecedora
de la muerte en directo. Robert Capa tomó la instantánea de un miliciano que acababa de ser abatido en
el cordobés Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936. Durante casi seis décadas, el héroe republicano
fue un desconocido, pero en 1995 un historiador de Alcoy creyó identificar en aquel miliciano al
alcoyano Federico Borrell García, sin aportar ninguna prueba concluyente, todo basado en intuiciones,
igual que las impresiones de una sobrina del soldado. Pero la mitomanía en torno a Capa alentó esta
versión, más atractiva sin duda, de un héroe con nombres y apellidos. La sombra del iceberg, un
documental rodado en dos años, demuestra, a través de testimonios y de documentos, que el célebre
miliciano fotografiado por Capa no era Borrell y que vuelve a ser un soldado anónimo. Dirigido por Hugo
Doménech y Raúl M. Riebenbauer, el documental se estrena el viernes próximo en salas de Madrid,
Barcelona, Valencia y Alicante tras haber ganado algunos premios en festivales.

"A veces una mentira", comentan los realizadores del documental que lleva como subtítulo Una autopsia
de la mítica fotografía de Robert Capa 'El miliciano muerto', "empieza a rodar y resulta muy difícil
detenerla. Creo que nuestro exhaustivo trabajo de investigación revela con declaraciones de editores
gráficos, estudios de forenses y, sobre todo, con crónicas periodísticas de la época que Federico Borrell
García no es el soldado de la foto. Es más, un hijo de Mario Brotons, el historiador alcoyano que reveló la
identidad, ha afirmado que su padre, fallecido en 1995, se basó en intuiciones personales y nunca tuvo
certeza histórica de su afirmación. Brotons aseguró en aquel año que lo había confirmado en el Archivo
de la Guerra Civil de Salamanca, un centro que nunca visitó".

Ahora bien, la prueba más aplastante se refiere a una necrológica en la revista anarquista Ruta
Confederal, a finales de 1937, en la que un amigo de Borrell evocó las circunstancias de su muerte en
Córdoba y escribió: "Le veo tendido detrás del árbol que le servía de parapeto (...) Aún después de
muerto empuñaba su fusil". O sea, una situación radicalmente distinta del muerto de Capa, fulminado en
campo abierto. Otro lugar común que han desmontado Hugo Doménech, profesor de Fotografía en la
Universidad de Castellón, y Raúl M. Riebenbauer, periodista y guionista, apunta a que, según los datos
historiográficos y declaraciones de personas presentes en Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936, en
aquella jornada murieron varios combatientes republicanos y no sólo Borrell, como han sostenido
algunos. No como conclusión del documental, sino sólo como "duda razonable", sus directores plantean
también que la foto pudo ser tomada por Gerda Taro, compañera de Capa.

En cualquier caso, la pregunta obligada se halla en las razones del entorno de Robert Capa -integrado por
su hermano Cornell, y su biógrafo oficial, Richard Whelan, ambos fallecidos hace poco- para escudarse
en esa versión del miliciano identificado y poner todo tipo de obstáculos a los realizadores de La sombra
del iceberg para su investigación. "Para Cornell Capa o Whelan", manifiestan los cineastas, "era
preferible, digamos más comercial o más mediático, que el miliciano tuviera una identidad concreta a
que fuera un tipo desconocido. Ellos también se aprovecharon de que los periodistas, en muchas
ocasiones, y hablamos de una crítica y autocrítica, no tenemos ganas o no disponemos de tiempo para ser
rigurosos. Por eso hemos dedicado dos años a viajar por media España y media Europa para conocer la
verdad de una foto que a los dos nos ha fascinado desde hace años".

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14/07/2009 El tesoro oculto de Capa

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ANÁLISIS: EL ACENTO

El tesoro oculto de Capa


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Gracias a las fotografías de Robert Capa sabemos de la mística desesperanzada que impregnó los terribles
años de la Guerra Civil. Sus fotografías reconstruyeron la tensa espera en las trincheras antes de un
ataque, los momentos de tranquilidad y camaradería de la famélica tropa o las nerviosas discusiones
tácticas sobre un mapa polvoriento. Varias generaciones imaginaron la brutal contienda civil
exactamente como Capa la fotografió, con sus nerviosas imágenes en blanco y negro, imperfectas por
auténticas. Si hoy las exposiciones fotográficas se llenan con miles de visitantes, dispuestos a considerar
la fotografía como una de las bellas artes, es gracias al trabajo de fotógrafos como Robert Capa,
profesionales del ojo clínico, del arrojo y del gusto por la realidad, por siniestra que sea.

Fallecido en 1954, Capa ha regresado a la actualidad porque en México se ha descubierto un depósito de


3.500 negativos enviados desde París en 1940 y custodiados por Emérico Chiki Weisz, amigo y ayudante
del fotógrafo. La emoción del descubrimiento es comprensible porque los negativos se creían perdidos o
destruidos a manos de los nazis. Aunque no está clara qué proporción exacta de los 120 rollos
recuperados es obra suya -también hay fotografías de su compañera Gerda Taro y de David Seymour-,
los nostálgicos de la lucha antifascista de las décadas de los 30 y los 40 tienen un nuevo almacén de
imágenes donde completar los detalles cotidianos de aquellos tiempos tétricos y heroicos.

Desgraciadamente, entre los negativos recuperados no aparece ese icono de la guerra del 36 que es el
miliciano fotografiado en un escorzo violento mientras recibe un disparo y su fusil sale despedido hacia
el vacío de la muerte. Sesudos analistas se han entretenido en analizar el fondo de la imagen y en calcular
las sombras de aquel sol de injusticia para extender la sospecha de que podría tratarse de un montaje. La
duda no podrá resolverse esta vez; quizá no se despeje jamás. Pero si fuese un montaje, se daría la
paradoja de que durante décadas una falsificación nos ha informado con rara precisión del horror de
aquellos años sangrientos.

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14/07/2009 Un documental desmonta el mito del…
Fervientes admiradores de Capa y de su contribución al fotoperiodismo del siglo XX, los directores de La
sombra del iceberg destacan la brillante y equilibrada composición de la imagen del miliciano, así como
la dramática verdad de la tragedia, de la muerte. "Además", señalan, "se trata de una foto hecha en
defensa de unos ideales justos, como era la causa de la República española". El mito de Capa se ha
agigantado con el tiempo, y en la actualidad una amplísima exposición, abierta hasta el 25 de enero,
repasa su trabajo en el Museo Barbican de Londres. Ahora bien, tal vez habría que dejar de lado la
mitomanía. ¿Qué más da que el miliciano sea un desconocido? Cuando en julio de 1937 la revista Life
dedicó un reportaje a España, ilustrado con la célebre foto, tituló así: Muerte en España. La guerra civil
se ha cobrado medio millón de víctimas en un año. El soldado de Cerro Muriano era uno más, una
anécdota convertida en categoría, un símbolo.

© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200

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14/07/2009 Robert Capa y Gerda Taro, juntos (p…

Robert Capa y Gerda Taro, juntos (pero no


revueltos) en el MNAC
EFE | BARCELONA Actualizado Viernes, 10-07-09 a las 10:51

El MNAC reúne más de doscientas fotografías realizadas por


Robert Capa en los conflictos que cubrió como reportero de
guerra durante los años 30 y 40 del siglo pasado, una visión
completada con la primera exposición que muestra la obra de
su compañera sentimental y también fotógrafa Gerda Taro.

La exposición ha sido coproducida con el International


Center of Photographie (ICP) de Nueva York, donde se
inauguró en 2007 y desde entonces se ha visto en Londres y
Milán, y tras su paso por Barcelona -hasta el 27 de
La f amosa instantánea «Muerte de un miliciano», de Robert Capa /ABC septiembre- se clausurará en Rotterdam.

La exposición capta la mirada del célebre fotógrafo fundador


La dignidad del reportaje
de Magnum en su trabajo durante la Guerra Civil española,
en el que se solidarizó desde el primer momento con la
República; un conflicto en el que nació el fotoperiodismo.

La comisaria de la muestra, Cynthia Young, subraya que el itinerario expositivo intenta profundizar en varias
historias completas: la muerte del miliciano republicano (1936), la guerra entre China y Japón (1938), la Batalla del
Segre (1938), los refugiados de Barcelona (1939), el desembarco de Normandía (6 de junio de 1944) y la derrota
alemana (Leipzig, 1945). Durante la Guerra Civil española, Capa captó algunas de las imágenes más famosas del
conflicto, entre ellas "Muerte de un miliciano", una de las instantáneas más emblemáticas de la historia, que
detiene el instante en el que un miliciano republicano cae herido de muerte en Cerro Muriano (Córdoba).

La pose del miliciano


Dentro de las actividades paralelas a la exposición, el museo En la segunda exposición
proyectará el documental "La sombra del iceberg", de los se sitúa la obra de Gerda
periodistas Raúl Riebenbauer y Hugo Doménech, en el que Taro en su contexto y
sugieren que el miliciano estaba posando para el fotógrafo. Sin reivindica a la primera
tomar partido por éstas y otras voces críticas surgidas a finales de los fotoperiodista de guerra
años 70, la exposición reúne "todas las copias conocidas que en
aquella fecha hicieron tanto Capa como Taro sobre los refugiados y los milicianos, así como las fotos publicadas en
las revistas Life, Vu y Regards".

Para la otra comisaria del ICP, Kristen Lubben, "vistas en su conjunto, estas imágenes parecen indicar que
mientras ambos fotografiaban a los milicianos, a quienes hacían posar en la colina, una bala perdida mató
inesperadamente a un soldado republicano, justo delante del objetivo de Capa". Por toda la investigación realizada
por ambas comisarias, "aunque no tenemos el negativo, todo hace pensar que la fotografía fue hecha por Capa,
pues en su publicación en las revistas, la composición sugiere que procedía de un negativo rectangular, que
correspondía al tipo de cámara que utilizaba Capa".

Las imágenes "más truculentas de toda su carrera" se muestran en el apartado dedicado a 1945, en Leipzig, donde
Capa acompañaba a la 2ª División de Infantería del Primer Ejército. Alternando una cámara Contax y una Rollei,
Capa hizo una serie de fotos en las que la sangre forma un charco cada vez más grande.

En la segunda exposición se sitúa la obra de Gerda Taro en su contexto y reivindica a la primera fotoperiodista de
guerra, cuya figura se ha mantenido a la sombra de Capa y que cayó en el olvido tras su muerte en 1937 en
Brunete atropellada por un tanque. En la muestra se presentan imágenes de todos los episodios fotografiados por
Taro, desde su llegada a Barcelona en 1936, después en Madrid junto a la comunidad internacional de artistas e
intelectuales y hasta su muerte en la batalla de Brunete.

Lejos del movimiento que siempre interesa a Capa en sus fotografías, Taro captura, comenta Lubben, "el ambiente
de las ciudades que visita y la cotidianeidad de la guerra, las víctimas de los bombardeos en Almería, la ofensiva
republicana de Segovia o la resistencia de Madrid".

El tercer ámbito temático que presenta el MNAC hace alusión a la "maleta mexicana", que contenía los negativos
de 126 carretes con miles de instantáneas tomadas durante la Guerra Civil española por Capa, Taro y David
Seymour 'Chim', un material que se había dado por perdido y que reapareció en México en 1995. Una imagen
inédita y tres hojas de contacto de esa "maleta mexicana" se presentan ahora en el MNAC en primicia como
avance de la exposición que el ICP prepara para 2010.

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Guerra Civil española


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14/07/2009 El MNAC reúne a los dos fotógrafos …
DOS MIRA DA S SOBRE LA GUERRA

CAPA-TARO: Reencuentro en Barcelona


El MNAC reúne a los dos fotógrafos que
inventaron el personaje de Robert Capa
La muerte de Taro en la batalla de Brunete la convirtió en símbolo antifascista | La guerra fría cubrió con
un manto de silencio su trabajo como fotoperiodista

TERESA SESÉ | 07/07/2009 | Actualizada a las 03:31h | Cultura

Eran jóvenes y guapos, comprometidos, de izquierdas, se amaban y tenían la energía


y el coraje para comerse el mundo. Cuando en la primavera de 1936 André Friedmann
y Gerda Pohorylle desembarcaron en un París renqueante aún por los efectos de la
Gran Depresión, crearon un personaje, el del glamuroso y genial fotógrafo
estadounidense Robert Capa, en cuyo nombre llamaban a las puertas de las
redacciones, a las que vendían sus fotos a un precio que triplicaba el habitual. O sea,
que durante un tiempo Robert Capa fueron dos.
Al menos hasta el 26 de julio de 1937, cuando
Gerda Taro -así se hacía llamar- perdió la vida
La exposición al ser arrollada por un tanque en la batalla de
Brunete. Seis días después habría cumplido 27
¡Esto es la guerra! Robert años. Con el tiempo, Capa acabó encarnando
Capa/Gerda Taro como ningún otro el mito del corresponsal de
Barcelona. MNAC. Tel. 93 622 guerra, mientras ella era relegada a mero pie de
03 06 página -"el amor de su vida"-, cuando no
www.mnac.cat directamente al olvido. Eso explica que sea
Hasta el 27 de septiembre ahora cuando se le dedique la primera
exposición. Se titula Gerda Taro y forma parte
de una doble muestra en el MNAC, que ilustra y
MÁS INFORMACIÓN
complementa a ¡Esto es la guerra! Robert Capa
El gusto por el riesgo de un jugador
de póquer
en acción.
Edición Impresa: Historia de dos
reporteros "Si haces fotos que no son lo suficientemente
buenas es porque no estás lo suficiente cerca",
solía aconsejar a sus colegas Robert Capa.
Gerda Taro lo hizo suyo y pagó con su vida. A su
despedida en el cementerio de París acudieron auténticas multitudes, que vieron en
ella un símbolo de la lucha contra el fascismo. "Eso mató aún más a la excelente
fotógrafa que era -reflexiona Cynthia Young, comisaria de la exposición de Capa junto
a Richard Whelan, su biógrafo, fallecido en el 2007. "Tras la Segunda Guerra Mundial,
la guerra fría y la histeria anticomunista echaron un manto de silencio sobre episodios
como el de la guerra civil, donde había sido aclamada como mártir antifascista, muerta
en el cumplimiento de su deber".

Hay otras razones, claro. Una técnica, y es la dificultad para establecer la autoría de
las fotografías, ya que algunas fueron atribuidas a Capa y otras se firmaron como
Reportage Capa & Taro, explica ahora Kristen Lubben, comisaria de la muestra y,
como Young, conservadora del Internacional Center of Photography de Nueva York.
Pero aún hay otra, tal vez más poderosa, por la que se ha pasado casi de puntillas. Y
tiene que ver con los intereses comerciales: las posibilidades de vender sus fotos si
se atribuían a Capa se multiplicaban por mil.

Pero que ambos habían concebido su trabajo en España como un proyecto común es
algo que puede apreciarse ya en los primeros instantes de ¡Esto es la guerra!
dedicada a la célebre y controvertida imagen del miliciano caído en el Cerro Muriano,
símbolo del abatimiento de la propia República. La muestra no entra en la polémica
sobre la autenticidad de la imagen -se le ha acusado de escenificar la trama, un
hombre fingiendo haber sido disparado, se ha puesto en duda su localización e
incluso hay quien piensa que pudiera ser de Taro- pero la acompaña de muchas otras
tomadas antes o después. Las cuadradas, tomadas con una Rolleiflex, serían de
Gerda, mientras que las rectangulares habrían sido captadas por Capa.

China, la batalla del Segre, el día D, el avance hacia Berlín de los aliados y los
refugiados de Barcelona. Entre esas imágenes, captadas en 1939, una de una niña
recostada sobre unos sacos. "Es una monada pero debe de estar muy cansada
porque no juega con los otros niños. Casi no se mueve; sólo sigue todos mis
movimientos con sus grandes ojos negros. No siempre es fácil mantenerte al margen y
no ser capaz de hacer nada", escribió Capa, cuyas fotos definió Whelan, autor de su
biografía, como "estudios extraordinariamente comprensivos y compasivos de seres
humanos en situaciones extremas".

La presencia de Capa y Taro en Barcelona tiene mucho de reencuentro. Fue la


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14/07/2009
p p y El MNAC reúne a los dos fotógrafos …
primera ciudad que visitaron apenas un mes después del estallido de la guerra civil.
Taro fija su objetivo en el dolor de los rostros, muchos de ellos fascinados por su
belleza (iba al frente con tacones, como las milicianas), pero también entra en la
morgue de Valencia para retratar a las víctimas de los bombardeos, y despliega todo
su talento en la batalla de Brunete. Capa también murió con las botas puestas, en
1954, al pisar una mina en Indochina. "La guerra es como una actriz que va
envejeciendo. Es cada vez menos fotogénica y cada vez más peligrosa", había dicho.

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14/07/2009 El MNAC muestra unas 200 fotos de …

C ULTUR A Y E S P E C TÁC ULOS


VERSIÓN PARA IMPRIMIR

LUNES, 6 DE JULIO DE 2009

ROBERT CAPA

El MNAC muestra unas 200 fotos de Robert


Capa y Gerda Taro sobre las guerras

AMPLIAR
Vista de la foto de Gerda Taro "Campesino de la Retaguardia" en el MNAC de Barcelona, que reúne
desde hoy más de doscientas fotografías realizadas por Robert Capa en los conflictos que cubrió como
reportero de guerra durante los años 30 y 40, una visión completada con la primera exposición que
muestra la obra de su compañera sentimental y también fotógrafa Gerda Taro./EFE
Barcelona, EFE El MNAC reúne más de doscientas fotografías realizadas por Robert Capa en los
conflictos que cubrió como reportero de guerra durante los años 30 y 40 del siglo pasado, una visión

completada con la primera exposición que muestra la obra de su compañera sentimental y también

fotógrafa Gerda Taro.


La exposición ha sido coproducida con el International Center of Photographie (ICP) de Nueva York,

donde se inauguró en 2007 y desde entonces se ha visto en Londres y Milán, y tras su paso por
Barcelona -hasta el 27 de septiembre- se clausurará en Rotterdam.

La exposición capta la mirada del célebre fotógrafo fundador de Magnum en su trabajo durante la

Guerra Civil española, en el que se solidarizó desde el primer momento con la República; un conflicto en
el que nació el fotoperiodismo.

La comisaria de la muestra, Cynthia Young, subraya que el itinerario expositivo intenta profundizar en
varias historias completas: la muerte del miliciano republicano (1936), la guerra entre China y Japón

(1938), la Batalla del Segre (1938), los refugiados de Barcelona (1939), el desembarco de Normandía

(6 de junio de 1944) y la derrota alemana (Leipzig, 1945).

Durante la Guerra Civil española, Capa captó algunas de las imágenes más famosas del conflicto, entre

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14/07/2009 El MNAC muestra unas 200 fotos de …
ellas "Muerte de un miliciano", una de las instantáneas más emblemáticas de la historia, que detiene el

instante en el que un miliciano republicano cae herido de muerte en Cerro Muriano (Córdoba).
Dentro de las actividades paralelas a la exposición, el museo proyectará el documental "La sombra del

iceberg", de los periodistas Raúl Riebenbauer y Hugo Doménech, en el que sugieren que el miliciano
estaba posando para el fotógrafo.

Sin tomar partido por éstas y otras voces críticas surgidas a finales de los años 70, la exposición reúne
"todas las copias conocidas que en aquella fecha hicieron tanto Capa como Taro sobre los refugiados y

los milicianos, así como las fotos publicadas en las revistas Life, Vu y Regards".

Para la otra comisaria del ICP, Kristen Lubben, "vistas en su conjunto, estas imágenes parecen indicar
que mientras ambos fotografiaban a los milicianos, a quienes hacían posar en la colina, una bala

perdida mató inesperadamente a un soldado republicano, justo delante del objetivo de Capa".
Por toda la investigación realizada por ambas comisarias, "aunque no tenemos el negativo, todo hace

pensar que la fotografía fue hecha por Capa, pues en su publicación en las revistas, la composición

sugiere que procedía de un negativo rectangular, que correspondía al tipo de cámara que utilizaba

Capa".
Las imágenes "más truculentas de toda su carrera" se muestran en el apartado dedicado a 1945, en
Leipzig, donde Capa acompañaba a la 2ª División de Infantería del Primer Ejército.
Alternando una cámara Contax y una Rollei, Capa hizo una serie de fotos en las que la sangre forma un
charco cada vez más grande.

En la segunda exposición se sitúa la obra de Gerda Taro en su contexto y reivindica a la primera


fotoperiodista de guerra, cuya figura se ha mantenido a la sombra de Capa y que cayó en el olvido tras
su muerte en 1937 en Brunete atropellada por un tanque.
En la muestra se presentan imágenes de todos los episodios fotografiados por Taro, desde su llegada
a Barcelona en 1936, después en Madrid junto a la comunidad internacional de artistas e intelectuales
y hasta su muerte en la batalla de Brunete.

Lejos del movimiento que siempre interesa a Capa en sus fotografías, Taro captura, comenta Lubben,
"el ambiente de las ciudades que visita y la cotidianeidad de la guerra, las víctimas de los bombardeos

en Almería, la ofensiva republicana de Segovia o la resistencia de Madrid".

El tercer ámbito temático que presenta el MNAC hace alusión a la "maleta mexicana", que contenía los
negativos de 126 carretes con miles de instantáneas tomadas durante la Guerra Civil española por

Capa, Taro y David Seymour 'Chim', un material que se había dado por perdido y que reapareció en
México en 1995.

Una imagen inédita y tres hojas de contacto de esa "maleta mexicana" se presentan ahora en el MNAC

en primicia como avance de la exposición que el ICP prepara para 2010.

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. Avda. Buenos Aires 71, S/C de Tenerife. CIF: A38017844.

eldia.es Dirección w eb de la noticia: http://ww w .eldia.es/2009-07-06/cultura/cultura1.htm

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Página 6. — Miércoles 28 de julio de 1937

Los diarios ingleses de Nankín no es conocida aún, en los círculos


INFORMACIÓN DE LA GRAN BRETAÑA Guerra en Oriente bien informados se declara que Nankín y el
IMPRESIÓN DE CONJUNTO general Sun Che Yuan rechazan el ultimátum
(Exclusivo de «La Vanguardia».) Londres, 27.— En la Cámara de Comunes japonés.—Reuter.
Los periódicos subrayan que la discusión de
ayer obligó a los representantes de Italia, Ale-
mania y Portugal a declararse formalmente
SE APRUEBAN LOS CRÉDITOS PARA LA
DEFENSA NACIONAL Los japoneses de- , Changhai, 27.—La Agencia china Central News
anuncia oficialmente que desde Nankín se co-
munica que el general Sun Che Yuan ha deci-
partidarios de la retirada de los voluntarios. Londres, 27.—En la Cámara de los Comunes dido rechazar el ultimátum japonés.—Fabra.-
Los periódicos hacen notar, en forma muy bre-
ve y reservada, que los Gobiernos deberán aho-
ra tomar posición.
se aprobó por unanimidad menos once votos los
créditos para la defensa nacional. Entre los
opositores había el diputado comunista Gaila-
rrotados en Pekín Tientsin, 27.—En los círculos chinos insisten
en la firme voluntad de Nankín de augurar
a toda costa la soberanía en la China del Nor-
«The Times» no comenta la reunión de ayer. cher y cuatro miembros del «Independant La- ,e. Estiman que en el caso de una ofensiva
bour Party» así como, siete laboristas.
«Daily Telegraph» comprueba que «los Gobier-
nos continúan desconfiados los unos con los Los demás laboristas se abstuvieron, tal como, Sun-Che-Yuan rechaza ;ontra las fuerzas de Sun Che Yuan, éste ha:
ría un inmediato llamamiento al Gobierno cen-
otros». fue decidido en la reunión del grupo parlamen- ;ral, cuyas divisiones, en número de más de
«Morning Posta hace notar también la ausen- tario del partido. Como se sabe la decisión había
sido tomada por poca mayoría (45 votos contra
el ultimátum nipón cien mil hombres, están actualmente concentra-
cia del espíritu de colaboración en la reunión das al sur del Hopei.
de ayer. 39) y los miembros del partido se felicitaban Las personalidades oficiales japonesas no es-
«Manchester Guardian» dice: anoche al ver que la disciplina había actuado Preparativos japoneses para la
de manera satisfactoria.—Reuter. peran que sea posible una solución pacífica, y
«La no intervención continúa teóricamente; la destacan que, si incluso Sun Che Yuan ejecuta-
intervención prosigue clandestinamente. Italia El régimen de los subditos británicos acción de gran envergadura se el ultimátum japonés, el problema de1 la pre-
y Alemania están opuestas a cambiar este esta- .encia de las tropas del Gobierno central en Ho-
do de cosas.» en Marruecos
* Las operaciones militares pei subsistirá y exigirá eventualmente una ac-
«Daily Herald» escribe: Londres, 27. — Se anuncia en los medios ofi- ión japonesa.—Havas.
«Ahora cabe esperar las respuestas, que con- ciales de esta capital que en breve se efectua- LAS HOSTILIDADES EN PEKÍN (Exclusivo de «La Vanguardia».) Nankín, 27.—
ducirán, sin duda alguna, al Comité el próximo rá la firma del nuevo convenio anglofrancés, Pekín, 27.—Anoc' , como se notificó, hubo Con referencia 'al ultimátum enviado por los ja-
viernes a un nuevo callejón sin salida.» — Ha- necesitado por la abolición de las capitulacio- un combate en la puerta Chaoyanmen, al es- poneses al general Sun Che Yuan, presidente
vas. nes en Egipto y las obligaciones del Reino Uni- te de Pekín. Las tropas japonesas proceden- del Consejo político de Hopei y Chañar, invitán-
do en virtud de la declaración francobritánica tes de Tunguhon (Hopei) encontraron la puer- dole a que la 37 división evacué la región de
de 1904 relativa a Egipto y Marruecos. ta cerrada e intentaron escalar la muralla.
DE LA GUERRA DE ESPAÑA En dicho convenio se propone la abolición Los tropas chinas los rechazaron con ametra-
Pekín y de Vanping antes del mediodía de hoy,
personalidades bien informadas ponen de relie-
POR LA LIBERTAD de los derechos capitulares británicos, princi- lladoras. ve que el Gobierno central ha llegado ya al má-
palmente, en materia postal, en Marruecos. — Un centenar de soldados japoneses, que en- ximo de las concesiones que podía dar, supe-
La muerte de la periodista «Tare» en ©I Fabra. traron por la puerta del este, fueron asedia- rando, incluso, el que fijó el propio mariscal
frente de Brúñete dos por las tropas chinas. La Policía especial Chang Kai Shek el 19 de julio.
París, 27.-La muerte de Gerta Boñorylle re- tomó medidas de defensa en el interior.—Ha- Añaden dichas personalidades que la actitud
pórter gráfico de «Ce Soir» ha causado enorme vas. japonesa demuestra que quieren crear, como
impresión en los medios periodísticos de iz- Londres, 27.—Comunican de. Changhai que mínimo, una nueva zona desmilitarizada. Po-
quierda, donde Gerta era muy querida por su las tropas japonesas tiraron contra las tropas nen de relieve que el Gobierno de Nankín no po-
simpatía personal y por la calidad excepcional chinas debidqi a que la guarnición chinesa drá aceptar nunca semejantes proposiciones.—
de su trabajo. En muchas ocasiones durante la resistía a dejarse ("esarmar. Se confirma que Havas.
guerra española, las informaciones gráficas de los chinos tuvieron 500 muertos y heridos.—
Genta Boherylle, verdaderamente sensacionales, Reuter. El ministro de la Guerra anuncia
constituyeron notables éxitos para el gran rota- Tokio, 27.—El ministro de la Guerra ha de- una ofensiva
tivo de la noche. clarado que siente viva inquietud por la suer- Tokio, 27.—El ministro de la Guerra ha anun-
Gerta, junto con «Caps», «Chim» y Ribecourt, te del destacamento japonés que penetró ano- ciado a la Dieta que la guarnición japonesa en
enviados especiales de «Ce Soir» a los frentes che en el recinto de Pekín y hubo de sopor- la China del Norte ha decidido «emprender una
españoles, había trabajo en las primeras líneas acción de castigo» contra las tropas chinas, y,
tar el fuego cruzado de las tropas chinas. El por consiguiente, el Ministerio de la Guerra
de Bilbao, Andalucía y Madrid, donde ahora, destacamento —se dice— procedía de Fengtai
en las avanzadillas de la posición de Brúñete, Almirante fallecido había previsto todas las medidas necesarias».—
para asegurar la protección de. los residentes Domei.
ha encontrado la muerte. Londres, 27.—A la edad de 72 años ha falle- japoneses en Pekín y había negociado previa-
Gerta Bohorylle, conocida en los medios pe- cido el almirante de la flota, sir Somrnerset mente con la guar'-i a-tes de pasar por la
riodísticos por su pseudónimo de «Tare», nació Grandes preparativos
Arthur Sough Tfaorpe.—Fabra. puerta. Cuando dos tercios de la columna hu- (Exclusivo de «La Vanguardia».) Tientsin, 27.—
en Polonia y se incorporó a la redacción de bieron franqueado el recinto, las tropas chi-
«Ce Soir», desde la fundación del mismo. Sus Las tropas japonesas, que últimamente habían
nas abrieron fuego de ametralladoras y mor- cesado en' sus preparativos militares, han vuelto
informaciones gráficas constituían una bella teros. Las pérdidas japonesas son considera- a reanudarlos con gran intensidad después de'
manifestación del talento y valor personal y
amor a la profesión de la muchacha de 26 años
NOTICIAS DE FRANCIA bles.— Domei. incidente de Langfang. La estación de Tientsin
Tokio, 27.—Comunican, de Pelan que se ha está llena de tropas que afluyen desde la Man-
que acaba de morir en el frente de la Libertad, puesto fin a las hostilidades provocadas por
bajo el duro sol de Castilla. El nuevo embajador del Japón en París churia.
el incidente de las tropas chinas y japonesas
Los restos de Gerta son esperados mañana, París, 27.—Esta mañana Delbos ha recibido a al querer éstas entrar en la ciudad. Los te- Las autoridades chinas han expresado su de-
«en Toulouse, desde donde serán trasladados a Sugimura, nuevo embajador del Japón en Pa- seo de no agravar la situación, habiendo dele-
nientes coroneles han sido heridos durante gado a unos representantes suyos en Langfang
París. «Ce Soir», da cuenta de la muerte de su rís, quien le ha presentado una copia de las car- las negociaciones que precedieron el comba-
repórter en una amplia información. Publica tas credenciales.—Havas. para que investiguen sobre el origen del inci-
te. Los soldados japoneses fueron muertos y dente y busquen la manera de hallar, de acuer-
'•gü retrato de «Tare» a gran tamajio en la pri- cuatro heridos.—Domei.
mera página, y una nota qué dice: Entierro de un periodista do con los japoneses, las posibilidades de un
Changhai, 27.—Noticias de buena fuente ase- arreglo pacífico y el restablecimiento de las co-
«Estamos seguros de que París, al que «Tare» París, 27.—(Exclusivo de «La Vanguardia».)— guran que reina la más completa calma en municaciones ferroviarias entre Tientsin y Pe-
amó tanto, s-abrá acompañar al cadáver a su Esta mañana se ha efectuado el entierro del pe- Pekín.—-Fabra. kín.—Havas.
última morada, y también hacer sentir a la riodista Henry Synond, fundador del periódico
derechista «L'Echo de Paris», y que había sali- Londres, 27.—Comunican de Tientsin que han
familia que acaba de recibir tan rudo golpe, NUEVA PROVOCACIÓN llegado treinta aviones japoneses de refuerzo.—
que su hija era también un poco hija de París. do recientemente de él para fundar el nuevo ro- (Exclusivo de «La Vanguardia».) Pekín, 27.—
tativo, de igual matiz, «L'Epoque». Asistieron Reuter.
»Ella era el valor y la juventud, la generosi- Continúa agravándose la sitjiación. Un grupo (Exclusivo de «La Vanguardia».) Pekín, 27.—
dad y la piedad, ella era la que da su vida, sin numerosas personalidades políticas, periodísti- de soldados japoneses, con abundante mate-
cas, artísticas y financieras, asi como una nu- En los círculos autorizados se dice tener la
encontrar en ello nada*sorprendente.» rial bélico, se ha estacionado ante la Puerta creencia de que las tropas japonesas se dispo
María Teresa León, con motivo de la muerte trida representación de la Federación Nacional del Oeste de esta capital.
de Prensa francesa, de la que era presidente.— nen a emprender inmediatamente una aesión
de Gerta Tohorylle, escribe lo siguiente en las Las tropas chinas de guardia en aquel pun- de gran envergadura a fin de obligar a las auto
paginas del mismo periódico: Havas. to solicitaron de los japoneses que se retira- ridades de Hopei y Chañar a cumplir los re-
«Gerta ha caído combatiendo en las primeras ran. Estos se negaron y continúan estaciona- cientes acuerdos chinojaponeses de Pekín y
líneas de fuego del frente de la Libertad. La dos allí. Se teme que' de un momento a otro Tíentsin.—Havas.
pluma se nos niega a escribir. Estábamos acos- se entable un violento combate.
tumbrados a verla regresar todas las noches a NOTICIAS DIVERSAS Por otra parte, se anuncia que al sur y al Discurso del ministro Japonés de Negocios
nuestra Casa de la Alianza, con su trípode oeste de Pekín han comenzado ya las hosti- • ../,Stwiorea
mordido por las ametralladoras. Creíamos que Disolución del Parlamento libanes lidades. La impresión más generalizada es (Exclusivo d6|1,«^¿i^||iftjardiai>.) Tokio, 27.—
no caería nunca, ahora tendremos que acos- (Exclusivo de «La Vanguardia».) Beyrut, 26. — que las tropas japonesas SJ disponen a em- En la sesión 'áe^j.B$f|ül5%. de la Dieta, el mi-
tumbrarnos a no verla regresar jamás. Yo la El presidente de la República del Líbano ha prender operaciones bélicas de mayor alcan- nistro de NegocíoJ.^^'i^eTOS, Hirota, lia pro-
saludo, en nombre de todos los intelectuales decidido disolver el Parlamento. Esta medida ce y extensión.—Havas. nunciado un discurfa.'Éiiya.'síntesis dice:
de la España republicana.»—Fabra. se debe al hecho de que ninguno de los dos «Uno de los objet^ñíaJ^tf^Dssdel Japón es
partidos principales contaban con una mayo- SE VUELVE A LUCHAR EN LAS PUERTAS asegurar a éste un4r¡tóifelM;,?ue 1© permita
Salida de una ambulancia francesa para ría absoluta. DE LA CIUDAD ser una fuerza estaMizáJtftrK én', el Asia orien-
Santander Hoy será publicado el decreto convocando (Exclusivo de «La Vanguardia».) Pekín, 27.— tal, contribuyendo así 'a'Ín»\%!Sadera paz en
Burdeos, 27. — El periódico «France de Bor- nuevas elecciones. Las elecciones en cuestión Ha tenido efecto un nuevo y grave incidente el mundo. .<•'
deaux» anuncia que la ambulancia completa- se celebrarán el 24 de octubre próximo. — Ha- entre las tropas chinas y japonesas, esta vez Para llevar a buen tér,mt tea, de-
mente equipada, ofrecida a las tropas del Go- vas. ante las puertas mismas de Pekín. bemos estudiar las reláeio|,, con el
bierno republicano español por la Unión Fede- Cuando tres camiones con tropas japonesas Manchukuo, China y la U. : |
ral de Estudiantes, saldrá próximamente para ¡ Muerte de un famoso «globe-trotter» se disponían a entrar en esta ciudad, fueron En lo que a China se refti
Santander y fue entregada al cónsul de Espa- Honolulú, 26. — Ha fallecido en Chárleston atacados con bombas de mano, en el interior no lamenta profundamente
ña en esta población.—Fabra. (Carolina del Sur) el más famoso de los «globe- de la muralla occidental de Pekín. lentonado el sentimiento
trotter», Julius Brittlebank, a la edad de 79 años Han resultado muertos veinte soldados ja- dosele sistemáticamente
Llegada de refugiados españoles a Marsella y a consecuencia de una crisis cardíaca. Hace iponeses y un agente de policía chino. El ner-
unificar la opinión pública
(Exclusivo de «La Vanguardia».) Marsella, 27. pocos días había emprendido su 18.° viaje al- vosismo crece por momentos.—Reuter. conciencia nacional. El afio.j
—Ha llegado a este puerto el vapor «Imere- rededor del mundo. — Fabra. rrió el incidente de Ch0n.|f
thie», llevando a bordo trescientos setenta re- Violenta acción contra la guarnición china nés aprovechó la oporturií|'
fugiados españoles. También iban seis aviado- Elección de un senador de Tungchu na modificase su actitud . ^ ^
res suizos, dos alemanes y cuatro italianos, que Tokio, 27.—Un despacho procedente de Tient- mostrando sinceridad en 1 | | '
fueron canjeados contra otros prisioneros. — Perpiñán, 26.—La elección senatorial en susti- sin anuncia el avance de las tropas j apone* tas que se hallan relacionad-.-,
Havas. tución de Payra, socialista, dio el siguiente re- sas, apoyadas por la aviación militar. Estas de las relaciones entre ambos'
sultado: fuerzas han aniquilado a 800 soldados chinos Desgraciadamente, las negoctá^m
Declaraciones del presidente Aguirre Fernand Bouyonne, radicalsocialista, 215 vo- en Tungchu a la una de esta madrugada. ron en un callejón sin salida a cáT'
;(Exclusivo de «La Vanguardia»). París, 27.— tos, y José Parayre, S. F. I. O., 198. Hay «balo- Dichos soldados chinos se negaron a dejar- la voluntad china. La política J^v»*»™.
Un redactor de esta Agencia se ha entrevista- tage».—Havas. se desarmar y resistieron el empuje de las Asia' oriental va dirigida ú n i c a m e n ^ ' f f t ^
do con el Presidente del Gobierno del País Vas- fuerzas niponas, pero su esfuerzo resultó nn- lizacíón de la estabilidad en esta 'feJjM,..^-
co, Aguirre, quien le ha hecho las siguientes El rey de Rumania, en Bruselas Asia por medio de la conciliación y ©Spoelait
lo.—Fabra.
manifestaciones: (Exclusivo de «La Vanguardia».) Bruselas, 26. Tientsin, 27.—Las tropas japonesas, con ayu> ción entre el Japón, Manchuria y China, 4if-W^
«He venido a París a causa de la evacuación El rey Carol de Rumania ha llegado a esta da de la aviación, asediaron y aplastaron una mo por la desaparición total y completa áe' la
de parte de la población civil de Euzkadi a capital a las seis de la tarde, siendo recibido unidad del 29 Cuerpo del Ejército a 25 kilo' penetración comunista en el Oriente.
Francia, a fin de expresar a ésta mi profunda en la estación del Norte por el rey Leopoldo metros al este de Pekín. Hay unos 500 chinos Por ello, el Gobierno japonés espera que Chi-
gratitud poi las pruebas de sensibilidad y senti- y su séquito. — Belga. muertos y heridos y diez japoneses heridos. na comprenderá plenamente y lo antea^Uble
do humanitario q.ue tantas veces ha demostra- —Domei. las líneas fundamentales de la política japones
do cuanto se ha tratado de aliviar los dolores El Gobierno de El Salvador decide retirarse (Exclusivo d© «La Vanguardia».) Tientsin, sa. Sin embargo, hoy se puede compi;©ibgi3^f-
del pueblo vasco. El Gobierno de Euzkadi sigue de la Sociedad de Naciones 27.—La noticia de haber sido aniquilada la en China no tan sólo existe la ausencia, <pilpi
en su puesto y continuara la lucha contra el in- San Salvador, 26.— El Gobierno de la Repú- guarnición china de-Tungchu ha causado gran comprensión, sino que se produce una stcfpíii'j
vasor con toda la energía y tenacidad. Nuestras blica de El Salvador ha tomado la decisión emoción ©n las esferas chinas de Tientsin, cencía de los sentimientos antijauonese&tóesiij»
lormaciones de «gudaris» han sido reorganiza- de retirarse de la Sociedad de Naciones. — Fa- donde circula el rumor de que los soldados 10 demuestra «1 incidente, de Lukuchia«,¿«^ ":¿*
das, procediéndose a un eficaz ajuste de los bra. chinos fueron ametrallados y bombardeados Con relación a este incidente, el G<*j^%^
mandos». después de haber sido desarmados.—Reuter. japonés mantuvo su política anunciadavfifljjja-
Añadió que la lucha sería larga y dura, pues El incidente en la frontera polaco soviética declaración dé 11 de julio, es decir, bimcaív^nm
los rebeldes cuentan con el apoyo de países que s o l u c i ó n s i n a g r a v a r ¡a s i t u a c i ó n P o r r<^B«}.-•
(Exclusivo de «La Vanguardia».) Varsovia, 26-
no retroceden ante nada para proporcionarles —El consejero de Embajada de la U. R. S. S., LA ACTITUD JAPONESA g u í e n t e , ©1 G o b i e r n o h i z o (orlo r n ; i ¡ : ' n in/t^i^
material de guerra de los modelos más perfec- en Varsovia, Winogradorff, realizó el pasado r a h a l l a r u n a c u e r d o iiacifi'O e n el i>¡-•?(»£(•*: jfeV-'
cionados y en abundancia. sábado una gestión cerca del Ministerio de Ne-
El ultimátum de Tokio gar donde se habia producido el conflicto Jf^^afe
Aguirre terminó expresando su fe absoluta gocios Extranjeros de Polonia, respecto al inci- ra conseguir que el Gobierno de Nankín _^_
en el triunfo definitivo del pueblo vasco. «Una dente que se produjo el día 16 del corriente en ENTREGA DE LA NUEVA CONMINACIÓN tase las medidas necesarias para su prontas
yez derrotados los rebeldes — añadió — el país Slavutzki, en la frontera ruso-polaca, y a con- A LA CHINA DEL NORTE lución. , fí .¿í
Tasco, dentro del marco autónomo que le con- secuencia del cual dos polacos, sobre quienes Pekín, 87.—El representante en Pekín de la •Tengo grandes esperanzas de que las aúíóirf- .
cede la Constitución de la República española, guarnición japonesa en la China del Norte, coro- dades chinas rectificarán su actitud y contri-
recaían sospechas de haber atravesado la fron- nel Naisui, entregó al general Sun Che Yuan buirán que se ejecute lealmente el paci$,,-djjil
se empleará a fondo para desarrollar el bien- tera con finalidades de espionaje, resultaron
estar y la tranquilidad de sus habitantes. El un ultimátum pidiendo que la división 37 de* 11 de julio. En ausencia de índicaciones<.s%%|,
muertos. 29 cuerpo evacué la región de Pekín y Van cuál será la actitud del Gobierno de Vankijf."
país vasco, profundamente católico, democrático
y amante del orden, sabrá, dar, con toda se- Se realizará una investigación sobre las cir- ping y se retire a Paoting antes del mediodíí no es posible saber actúainwre '"¡rile? .'J^ÍV
guridad, uiin oi'icüüici'iii de gran progreso so- cunstancias exactas del incidente. de hoy. De lo contrario las autoridades iapone- las r e p e r c u s i o n e s ' 1 o l a = : t i ; - i 'f • . > P ' ; I S ' - " ( . l i ^
cial a. sus histiturioiit's, inspirándose en parte En las esferas polacas autorizarlas se relacio- sas tornarán medidas militares inmediatas. — chinas. ;''« S*
en las encíclicas de varios pontífices que se na este incidente con la desaparición de un Reuter. «Dada la situación ei peligro pueue sute]'* .fj':
preocuparon de mantener la concordia entre funcionario del Cuerpo especial de Guardias cualquier momento. ' - "]'\ ^
JOS hombres y velaron por el establecimiento fronterizos, registrada hace algunas semanas.— CHINA RECHAZA EL ULTIMÁTUM «Hemos llamado varias veces la atencióA^'fW
&& una verdadera justicia social».—Havas. ,. 27.—Aunque la actitud del Gobierno Gobierno central chino sobre la necesidifjpi