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Capítulo 4: El Estado Burocrático-Autoritario

Capítulo 4: El Estado Burocrático-Autoritario

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Resumen capítulo 4 (El Estado Burocrático-Autoritario) de "La Sociedad y el Estado en Argentina en la segunda mitad del siglo XX"
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Capítulo 4: El estado burocrático-autoritario

Preparación del golpe de Estado e instauración del Estado burocrático-autoritario

La campaña contra el gobierno contó con apoyo de sociólogos, psicólogos y la prensa,  para crear la sensación de vacío de poder e ineficacia del gobierno. Los militares, en  cambio,   adherían   a   una   “nueva   mentalidad”.   La   sociedad   argentina   llegó   a   desear   el  cambio, y el golpe se dio sin resistencia. Había varias corrientes en las fuerzas armadas. Onganía lideraba una paternalista que  buscaba   una   comunidad   organizada   como   el   ejército   y   un   orden   político   similar   al  franquismo.   Levingston   lideraba   la   corriente   nacionalista,   que   aspiraba   al   populismo  nacional con movilización del pueblo y fuerzas armadas. Alsogaray y Lanusse, liberales,  estaban vinculados con el proyecto de las clases dominantes. El   28   de   Junio   la   Junta   Revolucionaria   destituyó   presidente,   vicepresidente,  gobernadores   e   intendentes.   Se   disolvió   el   congreso   y   legislaturas   provinciales,  prohibieron los partidos. Nombró presidente a Onganía y reemplazó la Constitución por el  Estatuto de la Revolución Argentina, sin fijar un término de vuelta a la democracia. Sólo la UBA mostró hostilidad al régimen (y fue intervenida). La clase media, Iglesia,  empresariado y Perón veían al régimen como algo positivo. Sus objetivos estaban en la “Directiva para el planeamiento y desarrollo de la acción de  gobierno”. Eran luchar contra el individualismo, desequilibrio económico y la infiltración  comunista. Los militares no gobernarían, sino que habrían acuerdos entre técnicos del  Estado y gerentes de las grandes empresas. Planteaba   alentar   la   iniciativa   privada,   inversión   extranjera   y   limitar   la   intervención  estatal en la economía. Proponía el modelo “burocrático­autoritario” resultado del intento  de   subordinación   de   la   socieda   por   parte   del   empresariado   y   el   ejército.   Se     crearon  sistemas   institucionales   de   Planeamiento,   Consulta   (asesores)   y   Decisiones   (5  ministerios).   Se   propuso   la   participación   de   la   comunidad   mediante   las   instituciones  tradicionales (familia, municipio, etc.).
El Onganiato (1966-1970)

La campaña para reestablecer la moralidad ejerció control del comportamiento público  y privado, y censura. La universidad fue intervenida por “politizada” el 29 de julio e ingresó  la policía (“noche de los bastones largos”). Muchos profesores se exiliaron. En lo político se integró a nacionalistas moderados y católicos. Economía estuvo en  manos de técnicos que enfatizaban la productividad y trasnacionalización. El   plan   de   estabilización   del   ministro   de   Economía   Krieger   Vasena,   para   bajar   la  inflación   y   déficit   fiscal,   congeló   salarios,   devaluó   40%   y   fomentaba   inversiones  extranjeras.   Los   nuevos   ingresos   de   exportadores   y   hacendados   sufrirían   retenciones  para   que   el   Estado   estimule   la   economía.   Para   acelerar   el   desarrollo   se   favoreció   la  acumulación, reduciendo los beneficios obreros.

Se redujo la inflación y creció la industria e inversiones. Empresas nacionales fueron  compradas   por   extranjeras.   Los   empresarios   resistieron   la   ley   que   buscaba   forzar   el  aumento   de   la   productividad   de   tierras   o   su   venta.   La   base   del   empresariado,   sin  embargo, estaba en desventaja. Onganía dividió su plan de gobierno en un tiempo económico, uno social y uno político.
La situación sindical

Los   dirigentes   colaboraron   con   el   gobierno,   pero   hubo   reacción   obrera   ante   las  medidas. Los sindicatos rebeldes eran intervenidos, reduciendo su capacidad de negociar  mediante confrontación. El vandorismo se dividió en un sector participacionista, que se sometía al gobierno, y  otro liderado por Vandor que evitaba perder su autonomía o enfrentarse al gobierno. Las   comisiones   internas   pasaron   al   servicio   de   las   empresas,   permitiendo   el  incumplimiento de la legislación social. Gremios antivandoristas formaron la CGT de los  Argentinos, que fue perdiendo importancia frente a la Azopardo de Vandor. En zonas de reciente industrialización se dio un sindicalismo clasista, marxista apoyado  en las bases obreras peronistas. Los líderes eran más cercanos a los trabajadores y no  abandonaban su puesto de trabajo, haciendo la conducción más honesta.
Las respuestas sociales y la caída de Juan Carlos Onganía

La CGT de los Argentinos criticó en un manifesto las medidas del gobierno y llamaba a  la   resistencia   activa   de   los   trabajadores.   El   plan   de   estabilización   había   golpeado   a  empleados   públicos,   comerciantes   y   pequeñas   y   medianas   empresas.   Estudiantes  universitarios protestaron en varios lugares, entre ellos Córdoba (Cordobazo), agotando la  confianza de la opinión pública en Onganía. En respuesta, Lanusse reemplazó a todos los  ministros. Se provocó huída de capitales extranjeros y crisis en la balanza de pagos. Onganía anunció el tiempo Social de su gobierno e introdujo descuentos para sostener  las obras sociales. Los liberales buscaban acordar con los partidos el nombramiento de  un presidente que beneficiara a las fuerzas armadas, pero se canceló con el asesinato de  Aramburu.   Alsogaray   lideraba   un   grupo   que   buscaba   destituir   a   Onganía.   Los  nacionalistas proponían una alianza entre sindicatos y empresarios nacionales contra la  desnacionalización de la economía. Fue   asesinado   Vandor,   se   produjeron   atentados   y   creció   la   agitación   social.   En  Córdoba los sindicatos de izquierda exigían la ruptura con el FMI, expropiación de los  monopolios,   suspensión   de   pago   de   la   deuda   externa,   fin   de   la   hegemonía   de   la  burocracia sindical y control obrero de las fábricas. Los   montoneros   debutaron   con   el   asesinato   de   Aramburu.   La   radicalización   del  peronismo   era   una   reinterpretación  antiimperialista  y  social,   luchaban   para   alcanzar   el  socialismo. Se acercaron al peronismo sectores de la juventud. A fines de 1970 surgieron los grupos armados Fuerzas Armadas Peronistas, Fuerzas  Armadas Revolucionarias y Ejército Revolucionario del Pueblo. El ERP desconfiaba de 

Perón   y   su   capacidad   revolucionaria.   Proponía   un   movimiento   mundial   contra   el  imperialismo con movilización de universitarios y obreros del interior. La Junta depuso a Onganía y nombró presidente a Levingston.
El gobierno de Levingston (1970-1971)

Era nacionalista. Su ministro de Economía, Aldo Ferrer, tuvo una política laboral menos  dura   y   redujo   la   influencia   extranjera   en   la   economía   apoyando   empresas   nacionales,  mediante aumentos salariales (para el mercado interno), el Banco Nacional de Desarrollo  para financiamiento y elevando los aranceles aduaneros. La   burguesa   monopólica   y   los   capitales   extranjeros   retiraron   inversiones,   causando  desempleo   e   inflacion,   llevando   a   conflicto   social.   Ante   un   nuevo   Cordobazo   (el  Serpentazo), Levingston fue reemplazado por Lanusse.
Empresas y empresarios (1958-1976)

Frondizi   atrajo   capital   extranjero   para   la   industria   metal­mecánica,   química   y  petroquímica, liberando divisas para la renovación de maquinaria. Llevó al crecimiento de  estas y otras industrias. La   estructura   industrial   era   heterogénea,   pero   en   la   UIA   los   dueños   de   empresas  antiguas   eran   hegemónicos   y   cerrados   a   los   cambios   del   mundo;   defendían   el   sector  agropecuario   como   eje   de   la   producción   nacional   y   culpaban   a   los   sindicatos   por   la  ineficiencia. Para   1968   los   resultados   de   la   apertura   a   inversiones   externas   no   fueron   tan  importantes   y   había   déficit   en   la   balanza   de   pagos   debido   a   una   estrategia   de   las  transnacionales de sólo realizar la inversión necesaria para poder penetrar en el mercado  interno, sin intención de fabricar en Argentina. Retiraron divisas a través de importación de  insumos (con sobreprecios), devolución de créditos, etc. La   elite   consideró   tomar   control   sobre   la   inversión   extranjera,   negociar   nuevas  inversiones y apoyar empresas nacionales.
Las modificaciones en el ámbito rural

Se rompió con el estancamiento tecnológico y hubo gran desarrollo. Se introdujeron el  Instituto   Nacional   de   Tecnología   Agropecuaria   (INTA)   y   Consorcios   Regionales   de  Experimentación Agrícola (CREA). Surgió la modalidad de los contratistas, poseedores de  maquinaria   agrícola   que   vendían   servicios   a   explotaciones   más   grandes.   La   soja   se  convirtió en principal fuente de divisas del país.
El gobierno de Alejandro Agustín Lanusse (1971-1973)

Ante   la   clase   política   que   pedía   la   vuelta   a   democracia,   terminó   el   proyecto   de  modernizar la economía. Para descomprimir tensiones sociales se creó el Gran Acuerdo  Nacional   (GAN).   Legalizó   partidos   políticos   y   anunció   elecciones   sin   proscripción   a  cambio de la aceptación del GAN para neutralizar la guerrilla y grupos radicalizados. Al 

ser rechazado por Perón, intentó quebrar el peronismo mediante la dirigencia sindical y  los políticos neoperonistas. No logró esto, así que estableció ballottage y voto directo esperando que gane una  alianza   opositora.   Perón   formó   la   Hora   del   Pueblo.   Ante   la   agitación   social,   Lanusse  levantó   la   prohibición   del   peronismo,   pero   impidió   la   candidatura   de   Perón.   En   lo  económico se limitó a controlar la recesión y desempleo. Creó el Programa de Asistencia  Médica Integral (PAMI).
La violencia

Se   fortaleció   la   actividad   guerrillera,   ahora   con   grupos   clandestinos   de   derecha   y  tortura en interrogatorios policiales. En Buenos Aires se hicieron concesiones a sindicatos  para   controlar   a   los   obreros   combativos.   La   CGT   fue   unificada.   La   inflación   de   60%  exacerbó la oposición al gobierno.

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