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CLEMENTE DE ALEJANDRÍA

EL PEDAGOGO
INTRODUCCIÓN POR

An g e l c a s t iñ e ir a Fe r n á n d e z
TRADUCCIÓN Y NOTAS POR

JOAN SARIOL DÍAZ

f

i G R ED O S

E D IT O R IA L

BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 118

Asesor para la sección griega: C a r l o s G a r c í a G u a l . Según las normas de 3a B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por M e r c e d e s L ó p e z S a l v a .

©

EDITORIAL GREDOS, S. A. Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1998.

P r i m e r a e d ic ió n , 1988. 1.a REIMPRESIÓN.

Depósito Legal: M. 6625-1998. ISBN 84-249-1295-0. Impreso en España. Printed in Spain. Gráficas Cóndor, S. A. Esteban Terradas, 12. Polígono Industrial. Leganés (Madrid), 1998.

INTRODUCCIÓN

i.

El legado cultural de Alejandría

La ciudad egipcia de Alejandría, fundada por Alejan­ dro Magno el año 331 a. C. y dedicada a las ciencias y las artes gracias a la protección de los Ptolomeos, fue, mucho antes de la aparición del cristianismo, cuna del he­ lenismo1 , crisol intelectual de una civilización en la que se fundían las culturas oriental, egipcia y griega y a la que se añadió desde el primer momento la cultura he­ brea2. Por su localización estratégica, en la encrucijada de las rutas de África y Asia, Alejandría era un centro mercantil y cultural de primer orden que rivalizó y tomó el relevo de Atenas. Ei legado que encuentra Clemente hacia el año 180 d. C., cuando entra en la superpoblada metrópolis (un mi-

1 Helenismo significaba, originalmente, hacer uso gramaticalmente correcto del griego, es decir, emplear un lenguaje libre de barbarismos y solecismos. A partir del siglo ni a. C., la palabra significa: adopción de los usos griegos o de la forma y cultura griegas de vivir. En el mundo cristianizado, especialmente en los Padres de la Iglesia griegos, fue em­ pleado para referirse no sólo a la cultura griega, sino especialmente al culto y a la religión paganos. (Cf. W. J a e g e r , Cristianismo primitivo y Paideia griega (trad, esp.], México, 1952, págs. 13-14, n. 6.) 2 Cf. F l a v i o J o s e f o , Antigüedades judaicas XIX 5.

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EL PEDAGOGO

Ilón de habitantes) de Alejandría, tras haber recorrido la Italia meridional, Siria y Palestina, es inmenso: una Bi­ blioteca incomparable3, iniciada por Demetrio Falereo; un Museo que era la verdadera universidad del helenismo4; la industria del papiro dedicada especialmente a la cola­ boración con la actividad intelectual; la traducción griega, realizada entre los siglos III y I a. C., de la Biblia hebrea (la Biblia de los Setenta); la obra del filósofo judío Fi­ lón, en la que, desde los tiempos de Jesús y Pablo, de­ mostraba que la religión judaica podía ser comprendida en los mismos términos racionales de la filosofía griega; el centro cristiano más antiguo de ciencias sagradas diri­ gido por su maestro Panteno, la escuela de Alejandría o didaskaleíon; la herencia pastoral de diez obispos catalo­ gados en la ciudad; la influencia en las escuelas gnósticas cristianas de Valentín, Basílides (120-161) y Carpócrates (130-160); el ímpetu que en Egipto poseían la afición a las ciencias ocultas, a la teosofía y a los misticismos reli­ giosos (ya anteriormente a su conversión, Clemente parece haber sido iniciado en Atenas en los misterios de Eleusis); y, evidentemente, el importantísimo papel que aún tenían los filósofos paganos, especialmente un cierto ecleticismo

3 Según Tzetzes, la Biblioteca «externa» de Alejandría contenía 42.800 volúmenes, mientras que la Biblioteca principal de Palacio contenía unos 400.000 volúmenes «mezclados» (rollos mayores) y unos 90.000 «no mez­ clados» o «simples» (pequeños rollos de papiro). C f. Fr. C o p l e s t o n , Historia de la filosofía, vol. I: Grecia y Roma, Barcelona, 1974, pág. 383. 4 El Museo estaba dotado de Jardín Botánico, Observatorio Astro­ nómico, Anfiteatro de Anatomía y laboratorios, además de la Biblioteca principal de Palacio ya mencionada. El Museo fue levantado bajo el poder de Ptolomeo Soter (323-283 a. C) en el centro de la ciudad, jun­ to al Palacio real, en el barrio aristocrático o Brücheien.

INTRODUCCIÓN

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asimilado sincréticamente por la Academia, la escuela peri­ patética y el estoicismo, pero también los filósofos epicú­ reos, cínicos, escépticos y neopitagóricos, así como el no­ table interés dado a la investigación científica y al cultivo de las ciencias exactas y naturales. Las corrientes culturales con las que rivaliza el cristia­ nismo — no sólo en Alejandría — , durante los siglos II y la primera mitad del III, pueden ser agrupadas en dos grandes bloques. Por un lado, las de ámbito externo al propio cristianismo —las religiones paganas y el judais­ mo, las corrientes filosóficas— y,· por otro, las que ha de combatir desde su propio ámbito interno, especialmente el gnosticismo cristiano y el montañismo. Durante el siglo II, la literatura cristiana se caracterizó especialmente por su carácter apologético. Iba dirigida al mundo exterior, tanto a frenar la actitud agresiva del pa­ ganismo \ a justificar frente al Estado y frente a la ma­ jestad del Emperador la posibilidad de un nuevo culto, a contestar a las críticas de superstición y fanatismo con que los filósofos la tildaban6, como, especialmente, a desva­ necer la opinión de que el cristianismo era una amenaza creciente contra el Imperio universal de Roma. Pero la literatura cristiana se dirigía también, evidentemente, hacia el propio interior de la iglesia, sobre todo en los trabajos antiheréticos. Esta doble respuesta, externa e interna a un tiempo, obliga a los cristianos a poner los cimientos de
s Así, por ejemplo, la obra de Luciano de Samosata, Sobre la muer­ te de Peregrino (año 170). 6 Por ejemplo, Cornelio Frontón de Cirta en su Discurso, o el pla­ tónico Celso en su libro Doctrina verdadera (año 178), donde afirma: «al adherirse a una doctrina es necesario dejarse llevar por la razón; si no, se cae en todo tipo de prácticas oscuras y uno se deja engañar por gente perversa» (recogido por O r í g e n e s , en Contra Celso I 9).

. 7 Cf. no lo son porque sólo hay un cristianismo (I 35. los que se dicen filósofos no lo son): «La filosofía es verdadera­ mente lo mayor que poseemos y lo más venerable. del mismo modo. categorías intelectuales. La misma afirmación la encontra­ mos también en la escuela de Harnack. aunque haya muchas tenden­ cias filosóficas. De ahí que los cristianos del si­ glo II deban ser.10 EL PEDAGOGO la teología. como los platónicos. intentará presentarse como la continuación de la Paideía griega clásica. sólo hay una filosofía (por eso. ya que esta ciencia es una» (I 6-1 y 2). metáforas heredadas y sutiles connotaciones»7. fi­ losófico— de una época. etc.) y se llaman cristia­ nos. los peripatéticos. pág. aunque haya muchas personas que se adhieren a diferentes sectas en el cristia­ nismo (marcionitas. a su vez. no habría en la filo­ sofía estas tendencias diferentes. Pero lo que en el fondo es la filo­ sofía y la razón por la cual ha sido enviada a los hom­ bres se le escapa a la masa. el nuevo discurso teológico irá mucho más allá en sus intenciones. la con­ frontación directa con el pensamiento —especialmente. por primera vez. sólo ella nos lleva a Dios.. en su Diálogo con Trifón (o Diálogo contra el judío Trifón). J a e g e r . Paideia. 6). Es ésta la razón por la que algunos eruditos han llegado a hablar de ía «helenización del cristianismo». como después ten­ dremos ocasión de comprobar con Clemente de Alejan­ dría. Y. Si no. valentinianos. dado que «con el uso del grie­ go penetra en el pensamiento cristiano todo un mundo de conceptos. Así. Esta respuesta bifronte —externa e interna— queda re­ flejada paradigmáticamente en la obra del primer filósofo cristiano que se enfrenta al problema: Justino (100-165). los estoicos. 14. Justino afirma que. etc. filósofos. Sin embargo. Este viraje supone.

de escritos antiheréticos papales o episcopales1 0 o de refutaciones teológicas1 1 . Eleuterio. I: Des deis orígens al segle XV. Justino no hacía sino comenzar junto a otros una tra­ dición de teólogos apologistas9. Heráclito. conformando un peculiar intellectus fidei Christianae frente a las diversas corrientes culturales de la época. Cándido. Los primeros judíos de la Diáspora que llegaron a Ale­ jandría fueron llevados por Ptolomeo I. siguie­ 8 Cf. E. vol. Ireneo de Lyón. Musano. 111. Melitón de Sardes. luego. y. allá por el año 180. Modes­ to. 1984. ya que ni el platonismo ni el resto de sistemas griegos nos muestra esa verdadera filo­ sofía 8. de la cual el cristia­ nismo es su continuación.INTRODUCCIÓN 11 La doble respuesta tiene. Pinito de Cnosos. Aristides de Atenas. el orfismo y las asocia­ ciones dionisíacas alcanzaban Asia y todo Egipto. Sin embargo. V ilanova. Víctor I. Ceferino. Atenágoras de Atenas. 9 Cuadrato. El esfuerzo intelectual de los teó­ logos y filósofos cristianos sólo puede comprenderse. 10 Sotero. . pág. también sólo hay una única filosofía. Serapión de Antioquía. Apolinar de Hierápolis. Rodón. contaba con una notable presencia del judaismo. de las religiones paganas y de los cultos orientales. aunque los dioses olímpicos grie­ gos estaban en franca decadencia. Barcelona. Apión. Sexto. pues. Teófilo de Antioquía. Milcíades. nadie pudo escapar a la influencia del sincretismo helenístico. Taciano el Sirio. ya en los apologistas una conclusión muy clara: así como sólo hay un cristianismo. Máximo. Hegesipo. Agripa Castor. que llegaría hasta el mismo Clemente de Alejandría y Oríge­ nes. Histdria de la teología cristiana. Aristón de Pela. y que. 1 1 Teófilo de Antioquía. si se tiene en cuenta que la Alejandría que habitó el joven Clemente. Dionisio de Corinto. Felipe de Gortina.

aunque estaban acostumbrados al idioma y nomenclatura griegos. a menudo. ocupar más de dos de los cinco barrios de Alejandría. La Ley judía seguía im­ perante dentro de las sinagogas suplantando. Desde el siglo i d. En Leontópolis..). los judíos suponen un mundo aparte dentro del mundo griego. Los politeúmaia ju­ díos eran gobernados por un etnarca o por una reducida junta de arcontes. hasta llegar a convertirse en un derecho acordado oficialmente. La reacción judía frente al helenismo provocó también un movimiento propio interno apologético. convirtiéndo­ se así en «colonos» casi autónomos. C. hasta conseguir. bajo el reinado de Ptolomeo II. la instalación de tres si­ nagogas. bajo Ptolomeo VI.. por la cual su previa apostasia los convertía en píenos ciudadanos. dado que ésta in­ cluía la adoración de los dioses de la ciudad. C. construyó una copia reducida del Templo de Jerusalén. el número de judíos aumenta considerablemente. Sin embargo. sino que por su gran número formaron un poiíteuma.12 EL PEDAGOGO ron llegando durante todo el siglo ill. por ejemplo. A partir del siglo I. y aunque algunos descuidaran la circuncisión o practicaran los juegos atléticos griegos. la de los tribunales griegos. después de la Era cristiana. sí poseían la isopoliteía o ciudadanía potencial. C. en Alejandría nunca al­ canzaron a poseer la plena ciudadanía. por ejemplo. Ya en el siglo il a. en el 150 a. C. al que los judíos de Egipto acudieron como centro religioso hasta el 73 d. Edificaron sus si­ nagogas marcando distinciones con el pueblo griego. los judíos no eran considerados simples metecos. Onías. En cambio.. en el 160 a. hasta con­ seguir. o conciliar el platonismo y el estoicismo con la fe judía . donde se inten­ tó demostrar la superióridad de la Biblia sobre las doctri­ nas filosóficas (Aristobulo. aunque habían adoptado las formas externas de la civilización he­ lénica. C.

Con frecuencia la vía de escape a ese determinismo se buscó desde la Gnosis13. en Clément d ’Alexandrie. 68-69.INTRODUCCIÓN 13 (Filón. por el pro­ pio C le m e n te (cf. Hilgenfeld. 1). transpuesto casi literalmente. H. I960. «Filón —dice— no es citado nunca en El Pedagogo. subyacente: basta poner los textos en paralelo. donde trataba el tema de la gnosis comparando su complejidad con un «cultivo de setas» (I 29. M a r r o u habla de «la in­ fluencia. pero también en la filosofía árabe y en la propia escolástica cristiana a través del Pseudo Dionisio y de Máximo Con­ fesor.. Coll. C. cf. alimentado en el mismo medio de cul­ tura alejandrina. que desde Alejan­ dría se extendió por todo el Mediterráneo. Paris. 163 y sigs. «Introduction générale». se constata fácilmente que tales páginas de nuestro tratado no son sino de Filón. Le Pédagogue. Fr. hábilmente recom­ puesto.-I. 13 Frente a la posición de los «historiadores de la Iglesia» (Lipsius. de Faye. De modo que la doctrina teológico-filosófica judaica. págs. comentó sus o b ras!2. penetró en todas las ramas del neoplatonismo. P u e c h ha estudiado la diversidad de movi­ mientos gnósticos en Ann. V ila n o v a .d e L y ó n escribía cinco libros titulados Contra las herejías. C . especialmente la de Filón.. Historia de la teología. Harnack. C h . Burkitt). suministraba a Clemente un precioso modelo y estimu­ laba a realizar la transposición de la herencia clásica en un clima nuevo de pensamiento y de piedad bíblicos». desde Babilonia se hacía notar el in­ flujo de la creencia en la haimarméne o doctrina del Des­ tino basada en el culto a las estrellas. 40/30 a. entre otros. tan marcada» que ha ejercido sobre Clemente la obra de Filón de Alejandría. 117). co­ noció e. El mismo año que Clemente llegaba a Alejandría (100). el estudio de los últimos descu­ brimientos manifiesta que al inicio de la Era cristiana ya existía una gnosis cristalizada en sistemas (cf. la Magia o las religiones mistéricas.. sin embargo. las cuales apelaron durante mucho tiempo a Sérapis e Isis como los 12 La doctrina de Aristobulo nos ha llegado. V 14. H.)· Clemente. sin duda.-40/50 d. cuántas veces se le siente. 53 (1953). Por otro lado. . El gran pensador judío. Ire n e o . pág. incluso. Strom. 27).

Por lo que respecta a la filosofía. in­ cluso. y previo al sa­ queo del Serapeion. Según J a e g e r . 1 y 2). Sérapis. pág. contó con cuaren­ ta y dos templos dedicados a é l14.14 EL PEDAGOGO dioses principales del helenismo en Alejandría y en gran parte de Egipto. Del mismo modo. en el siglo II predo­ mina la corriente platónica y neopitagórica. Paideía. aunque el centro principal del neopitagorismo reside en Alejandría. La destrucción del Serapeion de Alejandría y de su estatua el año 391 por el obispo Teófilo fue. proponiendo que la gnósis que ofrece la teología cristiana era el único misterio verdadero del mundo (Protrepticus. cruel perseguidor del cristianismo—. De especial interés es la obra de Numenio de Apamea 14 C le m e n te polemizará virulentamente contra las religiones paganas de misterios. Este movimiento se inicia en Roma con Publio Ni­ gidio Figulo. La obra Vi­ da de Apolonio pretendía proponer la vida del «filósofo» como la forma más pura de religión y fue aprovechada especialmente por Hierocles. aprovechó estatuas de Isis para representar poste­ riormente a la Virgen. a la postre. 85. Su maestro es Cristo». . por ejemplo. sobre la vida de un neopitagórico del siglo i: Apolonío de Tiana. ambas a la vez mezcladas con elementos procedentes de doctrinas aristotélicas y estoicas o de las religiones orien­ tales. VII 1). caps. escrita por Filóstrato de Lemnes (170-249) —y encargada por la mujer de Septimio Severo. donde desarrolla una extensísima literatura. a menudo. Dentro de ella pudo tener especial interés para el cristianismo la obra. el mejor símbolo del triunfo del cristianismo. «los misterios son la paideía de los gnósticos (Strom . el culto cristiano a la Virgen incor­ poró características de la diosa de los Mil Nombres e. Sosiano de Bitinia y Porfirio para contraponerla a la vida de Cristo o a la doctrina cristiana.

INTRODUCCIÓN 15 (Siria. magos y egipcios). Por eso. influido por la doctrina del estoico y ecléctico Posidonio (135-51 a. judíos. París. En ellas se expresa ia fe en el poder del conocimiento humano tal como se manifiesta en el espíritu primitivo e inocente. ed. pág. I 22) y de que ésta. ya defendido por Platón como más perfecto (Filebo 16c5). los primeros hombres poseían una gran sabiduría debido a su aproximación a los dioses. Este conocimiento primitivo con carácter de revelación di­ vina. Según Posidonio. Queda constancia de que también Clemente de Alejandría conoció la doctrina de Numenio (Strom. se daba en los pueblos más antiguos (brahmanes. Según Jaeger: Cuando se enfrenta a un fenómeno que le es difícil aceptar. con la de aquella revelación mencionada por Numenio y Posidonio. 160-180). pues sus teorías son recogidas en la apología de Justino. fr. No hay. M u l l a c h . o bien admitir que es el Antiguo Testamento del mundo pagano. Por eso. Numenio considera a Platón un Moyses attikízon 15. 1881. 91]). y origi­ nario también de Apamea). dirá Numenio. en parte. el rango espiritual de la filosofía platónica. III. Paideia. 9 {Fragmenta Philosophorum Graecorum. pe­ ro que no puede negar. La tarea del filósofo en el siglo il. tiene que suponer que todo se deriva de Moi­ sés.. y que Platón es un Moyses attikízon. consistirá en retornar a la sabidu­ ría de esos antiguos pueblos. sea cual fuere su 55 Cf. y posteriormente Numenio. por lo tanto. ocasión en que los apologistas cristianos no inten­ ten conciliar o completar el platonismo con su propia fe. pág. aquella única filo ­ sofía que anteriormente vimos defendida por Justino (Dial. con Trifón I 6-2) y que se identifica ahora con el cris­ tianismo coincide. determinó su respuesta. a su vez. . considerado el mayor genio enciclopédico griego después de Aristóteles. 166 [cit. por J a e g e r . por ejemplo. C.

Las dos se complementan una a otra y. así. si fueron capa­ ces de reconocer parte de la verdad. . tal como es concebido por el propio sistema de gnósis cristiana de Clemente. ya que esto es lo que significa la palabra griega theologia» 1 7 . simonianos. El Pedagogo de Clemente de Alejandría y. A su vez. etc. n. Esta nueva teología se enfrentará luego con la impor­ tante obra del platónico Celso (178-180). «la enorme tarea de crear una teología cristiana que sólo podía ser una teolo­ gía filosófica. 8. 76. Desde este punto de partida. De acuerdo con los historiadores griegos de la filosofía. La verdadera paideía es la religión cristiana. posteriormente. marcionitas. Clemente reconoce en la filosofía. 91-92. contesta a la afirmación de que los filósofos 16 Ibid. el cristianismo en su forma teológica. 17 Ibid. no menos cierto es que en el cris­ tianismo hay también gran número de sectas: judaizantes. Cíemente no puede creer que los filósofos griegos. marcelianos. en su Doctrina verdadera. págs. Por lo tanto. si bien es cierto que la filosofía pagana estaba escindida en multitud de escuelas. la obra de Orígenes abren una nueva eta­ pa de la historia que deja ya atrás la mera obra apologé­ tica y constituye. quien. hayan podido alcanzarla por puro azar y sin ninguna dispensación divina. la propaideía del gnóstico perfecto. aunque no sea perfecta. Clemente distingue entre una filosofía de los bárbaros y otra de los griegos. es decir.. ya que es ob­ vio que la interpretación del cristianismo como gnósis per se im­ plica que es la paideía divina 16. esto le hace más fácil el ver un plan en la evolución de la mente humana.16 EL PEDAGOGO relación con la tradición hebrea. pág. Como verdadero cristiano. contesta a Justino afirmando que. en gran medida. su pensamiento teológico avanza hacia una nueva concepción de la divina providencia. carpocracianos..

luego. 2. nos exhorta [nos invita a la conversión]. curiosamente. Los escritos de Clemente Al final de la introducción a El Pedagogo afirma Cle­ mente: «De esta manera. realiza en nosotros un hermoso y eficaz programa educa­ tivo: primero. 3). el Logos —que ama plenamente a los hombres—. donde. posteriormente. el cristia­ nismo es la corrupción de una corrupción. dará buena cuenta del libro de Celso (cf. Acaba así una primera fase del diálogo entre cristianismo y filosofía griega. Libanio (Discursos) y Ju­ liano el Apóstata (Contra los galileos).INTRODUCCIÓN 17 griegos habían plagiado sus doctrinas de la sabiduría pri­ mitiva judaica. será el cristianismo y no el paganismo quien acabará asu­ miendo la defensa de los derechos de la razón. Si Moisés es un corruptor de doctrinas anteriores. Los tres objetivos atribuidos al Logos divino en la vi­ da del cristianismo corresponden a lo que se ha dado en llamar. Tres obras que intentarían desarrollar el cometido 1. nos enseña» (I 1. brillando a un altísimo nivel filosófi­ co. Orígenes. en su Contra Celso (248). Según Celso. su trilogía. Eusebio. sino que Moisés tomó la circuncisión de los egipcios y su sabiduría de otros pueblos anteriores (asirios e indios). ya a comienzos del siglo IV. solícito de que alcancemos gradualmente la salva­ ción. Hierocles (Discurso amigo de la verdad). 1) conti­ nuará la polémica. Platón no copió a Moisés. Esta polémica anticristiana será con­ tinuada aún por Porfirio (Contra los cristianos). Contra Cel­ so I 14 y 16) y. en los escritos de Clemente.' finalmente.°) del Logos- . en su Demostración evangélica (I 2. la corrupción de la doctrina judía. nos educa como un pedagogo.

actuando sucesivamente en calidad de terapeu18 A r i s t ó t e l e s utiliza dicha distinción para analizar el poder expre­ sivo de la danza (cf. al mismo tiempo. apro­ vechando ía distinción de la naturaleza humana realizada por Aristóteles . El Protréptico. nos aproxima aún más a la tradicional teología apologética de todo el si­ glo II.°) del Logos-Pedagogo o formador moral del bautizado. Esta lógica sucesión. después. La exhortación. en el caso de Cle­ mente. 19 Clemente utiliza el vocabulario de filosofía moral extraído del es­ ... criticando. la educación. queda explicitada al comienzo de la introducción antes mencionada. primero. y un Logos cura nuestras pasiones: el Logos Conso­ lador1 9 . accio­ nes y pasiones. las creencias paganas en misterios ocul­ tos o en la mitología antigua. la enseñanza responden a un plan previa y racional­ mente planeado.18 EL PEDAGOGO Protréptico. la acción del Logos divino es progresivamente ascendente. Aunque.. Poética 1447a28). y 3. o exhortador a la conversion. Dice Clemente. está ya ausente una nota típica de la mayor parte de apologistas anteriores: la defensa del cristianismo con­ tra las falsas acusaciones y calumnias de las que era ob­ jeto. Un Logos preside también nuestras acciones: el Logos Consejero. donde es claramente manifiesto el esfuerzo racional por colaborar en la creación de un discurso de exhorta­ ción que favorezca la conversión del pagano. Ahora. 2.8: «De las tres cosas que hay en el hombre: costumbres. entre El Protréptico y El Pedagogo al menos. el Logos Protréptico se ha encargado de las cos­ tumbres. y.. por úl­ timo.°) del Logos-Maestro que conduce al buen cristiano al Conoci­ miento perfecto o Gnosis. Cual si de un programa educativo griego se tratara. La primera obra.

. no teórico (cf. no experto. suasio. la razón increada. consolatio). E n S é n e c a (Ep. pues. pág. Todo parece indicar que Clemente tenía in­ tención de componer una tercera obra titulada El Maestro y que estaría dedicada al nivel superior de iniciación reli­ giosa (posteriormente realizada por Orígenes) o alta teolo­ gía. promete la curación de nuestras pasiones. 4). Queda. las tres fun­ ciones principales adaptadas a los tres elementos constitu­ tivos del hombre. como guía que es de una vida virtuosa. pues. aconseja al que previamente se ha convertido. el Sal­ vador. la razón humana.INTRODUCCIÓN 19 ta y de consejero. su objetivo es la mejora del alma. como nos recuerda Henri-Irénée Marrou.. el único nombre que naturalmente le corresponde: el de Pedagogo» (Ped. I 1. ia de «educador. I 1. la Segunda Persona de la Trinidad. En cuanto Logos-Pedagogo su función es práctica. I 1. de contenido dogmático. 95. 1. en tanto que designa a la vez el dis­ curso redactado. El Logos de Dios —término. científi­ ca. « I n tro d u c tio n . no la enseñanza. Ésta consistiría en una enseñanza sistemática. por tanto. Jesús20— asume. lo que es más importante.. 20 C f. empleado conscientemente por Clemente de forma ambigua. M a r r o u . el Verbo divino. aún por realizar la tercera tarea de la acción del Logos: la enseñanza del Maestro que conduce a la Gnosis. 8. donde se realiza la exégesis de ios enigmas y parábolas de las Escrituras y donde las enseñanzas más elevadas alimentan la contemplación o toicism o. 65) po d em o s e n c o n tra r el equivalen te en latín (exhortatio. y.» . no erudita» (Ped.3-7). 1. Démosle. Cristo.3). El Pedagogo cumple una tarea intermedia y esencial entre la conversión y la vida perfecta.

«Introduction. animando. Marrou. 327. M a rro u . ¿Coincide esta intención con la ter­ cera obra conocida de Clemente titulada Stromáteis (Tapi­ cesP.. El paralelo entre la «conversión a la filosofía» y la «conversión religiosa» no pasó desa­ percibida a Clemente25. al estudio de la filosofía o a la elección de la medicina. pág. Las introducciones exhortativas en forma de Protréptico. por ejemplo.. H.-I. Q u a s te n . págs. J. n. 7-8. los estoicos Cleantes.20 EL PEDAGOGO íheoría del gnóstico. pág. Cf. el esfuerzo de purificación moral que. I. Madrid. corresponde 21 22 23 (trad. J.. tan practicado por los efebos atenienses en los concursos literarios durante los años 180-192 d. Los especialistas no llegan a un acuerdo. El mismo M a rro u señala dicho paralelismo. 9-10. los Stromáteis cumplen la función atribui­ da al Logos-maestro22.». Historia de la educación en la Antigüedad esp. pues. al menos en alguna ocasión. Agustín24). Gale­ no (contemporáneo de Clemente). Epicuro. . afirma que. Cf. 1968. Madrid. H. Confesiones III 4. Cf. Sea o no ésta la intención de los Stromáteis. es indu­ dable que Clemente sigue en sus escritos el modelo de en­ señanza común a las escuelas filosóficas del helenismo. Crisipo y Posidonio.23. Al mismo tiempo. o en el mismo Horten­ sius de Cicerón (cuya lectura supuso la «conversión filo­ sófica de S. pág. vol. como segunda etapa. Quasten afirma.-I.. 8. Patrología. Historia . 492. sin pronunciarse definitivamente. su plan primitivo y esco­ gió el género literario de los Stromáteis»21. que «Clemente no poseía las cualidades que se requieren para escribir esta clase de libros» y que «abandonó. cf. junto con algunos otros. Desde los tiempos de Aristóteles las leyes del género estaban fijadas. C . 24 25 271..). pueden encontrarse en Aristóteles. 1985.

el aprendizaje. 53. la educación para alcanzar el conocimiento de la verdad. sobre todo. Dado que la inmoralidad griega con frecuencia se cebaba en los niños. Por último. morales. la misión del pedagogo consistía en velar por el comportamiento del .. I 2. 99). su papel consistía en protegerlo contra los peligros de la calle. llevar al mismo niño. I 12. paedagogus) designaba en la Antigüedad (donde se reconocía el estilo de vida a ris to ­ crático) al servidor. normalmente un esclavo. al hacer coincidir la enseñanza del LogosMaestro con la verdadera Gnosis. Γ. 7. especialmente. El pedagogo estaba encargado de «conducir al niño» a la escuela. La figura del pedagogo Eí paidagogós (en latín. la formación y el conocimiento deben ser ahora tarea de la religión: «La religión es una pedagogía que comporta el aprendizaje del servicio de Dios. también. en el Nuevo Testamento (Ped. cf. la linterna para alumbrarle el camino o. en Clemente. tanto físicos como. De este modo. y la buena formación que conduce al Cielo» (Ped. especialmente. Se trataba de ayudar al joven amo a llevar su pequeña ma­ leta. Clemente parece inten­ tar aprovechar la doctrina gnóstica de la época. inclusive.INTRODUCCIÓN 21 al Pedagogo aparece también como una etapa clásica obli­ gatoria que prepara al nivel de estudios superiores contem­ plativos impartidos por el Maestro. 3. con el Logos-Hijo o enseñanza de Dios transmitida en las Escrituras y. que afir­ maba que la realidad divina (Primer Principio o Superprincipio) se manifiesta en Inteligencia (Nous) y Verbo (Lógos) u Hombre Primordial. La verdadera Sophia por la que los hombres serán regenerados y salvados será iden­ tificada. 4 y 6). Pero.

Según Quintiliano. la figura del pedagogo en Grecia responde 26 27 I 3. pero no necesariamente sólo en ese caso.. realizar también el papel de repetidor o studiorum exactor26. su guía y su iniciador»27. Especialmente en el caso de la pederastía. a convertirse en formador del carácter y de la moralidad. Este ascenso de la consideración e importancia de su papel como ele­ mento básico de la educación infantil tomó forma real. págs. bajo la época del helenismo y del Imperio romano. el servicio técni­ co de instructor o maestro. M a r r o u . 52-53. nunca fue considerado propiamente como educación. remunerado económicamente. Era considerado oficio humilde y me­ nospreciado. el pedagogo no se separa del niño ni siquiera en la casa.. De ahí que el «pedagogo» fácilmente pasara. . Fundamentalmente la educación consistía en la formación moral. por ser oficio en el sentido co­ mercial del término. por ser retribuido. Historia. ni siquiera bien visto. 14.. implicaciones morales. en la formación del carácter y del estilo de vida. Por tanto. a veces. siempre —claro está— subordinado a las directrices del maestro cualificado o didáskalos. en la figura del paedagogorum custodia. por tanto. La costumbre antigua atribuía a esta exigencia. El pedagogo ahora complementaba la tarea de padres y maestros. para el mundo griego la educación residía en «las relaciones profundas y estrechas que unían de mo­ do personal a un espíritu joven con una persona de más edad.22 EL PEDAGOGO muchacho y en exigir de él unos modales correctos y dig­ nos. precisamente. puede. que era el mismo tiempo su modelo. Sin embargo. ayu­ dándole en los deberes o a estudiar la lección. de ser mero acompañante.

INTRODUCCIÓN 23 mejor a la de tutor (G. La Pedagogía de Dios es la que indica el camino recto de la verdad. Ibid.. que a la de educador (Stàhlin) o instructor (W. por el con­ trario. finalmente. a las cosas en­ señadas. dentro de la burguesía helenística. 28 29 30 31 Ibid. le en­ seña a comportarse en el mundo y en la vida (lo cual es más importante que saber leer)»28. I 5. permanece al lado del niño durante toda la jorna­ da. 4. Ibid. W. la educación de los niños»29. por ejemplo. con vistas a la con­ templación de Dios. desempeñaba en la educación del niño un papel más importante que el del maestro de escuela: «Es­ te último no es más que un técnico que se ocupa de un sector limitado del entendimiento. El «Pedagogo» de Clemente de Alejandría «La pedagogía es.-I. I 5. Por eso —dice Marrou—.. Ped. al que dirige y enseña. cf. 286. Marrou). 54. el pedagogo. 12. . según se desprende de su mismo nombre. a la educación misma. I 7. De ma­ nera análoga a la educación moral pagana. 16. 54.. Wilson). en tercer lugar. en parte. es también el modelo de la conducta santa propia de la ciudad eterna31. I 7. Clemente pro­ pone una formación moral cristiana: La palabra «pedagogía» engloba diversos significados: puede referirse al que es guiado y aprende. el papel del «ayo» de los héroes homéricos. el pedagogo. Perpetuaba. Y algo más adelante: «Consideramos que la pedagogía es la buena conducción de ios niños hacia la virtud»30. Butter worth) o a la de pre­ ceptor (H.. ese hu­ milde esclavo. también. los preceptos. lo inicia en los buenos modales y en la virtud. pág. dice Clemente.

por último. 23-25): Antes de llegar la fe. I 12.24 EL PEDAGOGO Como formador moral del bautizado. en el caso de Clemente. estábamos sujetos a la custodia de la 32 Ibid. como. nuestro Pedagogo. es nuestro Pedagogo» 33. tanto desde la propia educación familiar. se identifica con Jesús: «Nuestro Pedagogo: se llama Jesús»32. guía infalible y certero. la vida religiosa era eminente­ mente una vida práctica. En el judaismo de la diáspora.. I 7.. 53.. I 11. tanto contra la antigua Ley educadora de los judíos (la Ley mosaica). como contra la educación moral pagana helenística. 55. desde un sistema de enseñanza colectiva basada en las escuelas rabínicas organizadas en tres gra­ dos: la lectura de la Biblia. Utilizando el texto de S. nos ha diseñado el modelo de la ver­ dadera vida. «Nuestro Pedagogo. encarnada en el conocimiento y aplicación de la Ley revelada: la Torah. el estudio de los comentarios jurídico-exegéticos de la Mishna y. que ama a los hombres. persuasivo y no temible.. Jesús.. la figura del Logos-Pedagogo llamado. médico y fortalecedor del alma (curador de pasiones). y más concretamente en el judaismo alejandrino.. 34 Ibid. etc. experto. 98. 97. Ésta era trans­ mitida. guía de una vida virtuosa. I 7. sucesivamente. . y ha educado al hombre en Cristo»34. el Logos que guía a toda la humanidad. Esta propuesta de un nuevo «formador moral» o «pe­ dagogo» va dirigida. Pablo en la Epístola a los Gá~ latas (3. 33 Ibid. el Talmud.. y especialmente. también. modelo sin defecto. cf. educador. Dios mismo. es el Santo Dios. «Jesús.

. el (nuevo) Pedagogo? 3 5· En primer lugar. Hay. Clemente concluye: ¿Es que no os dais cuenta de que ya no estamos bajo esta ley.. Sin embargo. 97. una alternativa a 1) las escuelas helenísticas y 2) a la propia paideía griega. Ireneo3 7 es.INTRODUCCIÓN 25 Ley (mosaica). 36 3’ 38 Ibid. 59-60. IV 25. la nueva Paideía propuesta por Clemente pretendía ser. pág. la ley educaba al pueblo con temor. Pero. 2-3. adapta­ da ahora por Clemente frente a la antigua pedagogía ju­ día. I 11. llegada ésta. para que fuésemos justificados por la fe. ya no estabamos bajo el (antiguo) Pedagogo. . bajo el yugo del temor. nos exhorta ahora: «Amarás al Señor tu Dios»36. Adv. Como constata M arrou38. De suerte que la ley fue nuestro Pedagogo para elevarnos a Cristo. sobre todo. distinta y rival de la escuela pagana de tipo clásico. por tanto. I 7. La noción de una nueva «Pedagogía divina» aplicada a la humanidad que encontramos en la obra de S. a la espera de la fe que había de revelarse. también. El mismo Pedagogo que en otro tiempo dijo: «Temerás al Señor tu Dios». Pero el pueblo nuevo y joven ha recibido una nueva y reciente alianza. haer. 3 5 Ibid.. y el Logos era su Ángel. 405.. pues. cf. es cierto que los primeros cristianos no crearon una escuela de inspiración religiosa. M a r r o u . Mas. una acción continuadora del Logos que comienza en Moisés y los profetas y se desarrolla en toda la historia del pueblo elegido. sino bajo el Logos de libertad. 30-31... Historia. hubo una antigua alianza para el pueblo antiguo. 1 6...

pues. aunque este objetivo no se consiguiera. VI 18. Gracias a Eusebio. el curso científico compren­ día la lógica y la dialéctica. Quasten. al fin. duda de que. Con todo. No cabe. P. no cejaron de intentar la creación de una escuela superior de teología cristiana capaz de hacer sombra a la alta cultura filosófi­ ca pagana o al propio movimiento gnóstico herético? Gracias a la Oratio panegírica (Discurso de despedida) del capadocio Gregorio el Taumaturgo. el plan más ambicioso de la teología Cle­ mentina y del propio Orígenes no radicaba en la mera po­ sibilidad de proponer una alta escuela alternativa (en es­ te caso. la ética y la teología. había claramente la intención de plantear una pedagogía alternativa a la de la época. pág.E. tanto en el autor de El Pedagogo como en Orígenes y otros. la geo­ metría y la astronomía y. por último. . conocemos el sis­ tema de enseñanza teológica que Orígenes seguía en Cesarea. «el curso de ética no se reducía a una discusión racional de los problemas morales. las ciencias naturales. como Justino. hasta la aparición de la escuela monástica de Oriente con los Padres del Desierto en Egipto. Clemente. sino que da­ ba toda una filosofía de la vida»39. Después de una exhortación a la filosofía. de teología) sino —con palabras de Jaeger— en 39 40 Q u a s t e n . prose­ guía con un curso preliminar que adiestraba a los estu­ diantes para la educación científica mediante un ejercicio mental constante. Orígenes o Hipólito de Roma. E u se b io .26 EL PEDAGOGO ¿acaso no es cierto también que algunos. sabemos que Orígenes adaptó ingeniosamente a dicha es­ cuela los métodos característicos de la enseñanza superior de tipo helenístico40. Patrología. 353. 3-4. por distin­ tas razones. I. Según J.

90. donde define de esta forma la relación de Dios con el mundo: «Dios es el pedagogo de todo el mundo» (Leyes X 879b). El uso de la palabra «pedagogo». 29. cumplir una mi­ sión paidéutica nueva: ser iniciador de la civilización cris­ tiana. El Logos-Pedagogo cristiano encarnaría. sino que está más cerca del significado filosófico que Platón dio a la palabra paidagogeín en las Leyes. Y fue esta digni­ dad teológica platónica la que hizo posible que Clemente presen­ tara a Cristo como pedagogo de todos los hombres43.INTRODUCCIÓN 27 «enfrentarse a la idea cultural de los griegos como un to­ d o»45. con toda la idea griega de cul­ tura. pág. indica que ya no significa el esclavo que en los siglos clásicos de Grecia tenía la función de llevar y traer al niño a la escuela. El cristianismo podía. en este caso. es contrastado. verdadera y nueva paideía cuya fuen­ te es el Logos divino. cuando Cristo es visto como el educador de la huma­ nidad. pues tal es el significado exacto que la palabra paideía ha­ bía alcanzado en el curso de su historia. Bajo esta nueva perspectiva. que sus dis­ 41 J a e g e r . la filosofía griega es degradada (también en Orígenes) a ser una propaideía de la teología cristiana. . así. 42 Ibid. Frente a la antigua afirmación de Isócrates proclamando la paideía griega: Nuestra ciudad ha dejado al resto de la humanidad tan atrás. No se trataría tanto de subrayar el papel del Pe­ dagogo como el de la nueva Paideía o programa pedagó­ gico que éste lleva consigo. por ello. un nuevo ideal de existencia humana: Pero. por lo que respecta a la inteligencia y al discurso. 89.. Esta transformación del significado y rango de la palabra fue la consecuencia necesaria de la dignidad filosófica que Platón había dado ai concepto de paideía. pág. Paideia. n. en este sentido exaltado.

Respuesta que no dudará en hacer suya la razón de los filósofos: La filosofía se define como el estudio de la recta razón. Tal educación confiere a nuestro comportamiento una radiante nobleza44. la práctica perseverante de lo que nos enseña el Logos. es un conjunto de actiones racionales. 1). que ahora enseñamos. Ped. de los luchadores. y gramática.. que corresponde a la voluntad aman­ te del bien. y de la geometría y astronomía lo que puede ser útil para la exposición de la Sagrada Escritura. podamos decirlo nosotros de la filosofía misma en relación con el cristianismo46. La vida de los cristianos. de los rétores. 43 44 45 46 Panegírico 96. a saber. 99. que son siervas de la filosofía. y música.. 47 ss. otro. 101-103. que nosotros llamamos fe45. podemos encontrar ahora la respuesta de Clemente: Así como hay un estilo de vida propio de los filósofos. y astronomía. y en el deseo de ver­ dad. . posteriormente. I 12.. a fin de que lo que los discípulos de los filósofos dicen de la geometría. y que es consecuencia de la pedagogía de Cristo. otro. Epístola a Gregorio el Taumaturgo (13. sino a este tipo de inteligencia. I 13. Del mismo modo que hará. el nombre «grie­ go» ya no señala a un hombre en particular. Orígenes: Ruégote que tomes de la filosofía griega aquellas cosas que puedan ser conocimientos comunes o educación prepaiatoria pa­ ra el cristianismo. y retórica.28 EL PEDAGOGO cípulos se han convertido en maestros de todos. El comportamiento propio del cristiano es una actividad del al­ ma racional inspirada en el buen juicio. quienes participan en nuestra paídeusis son lla­ mados «griegos» con preferencia a aquellos que sólo tienen la naturaleza física en común con nosotros43.. así también haya una noble disposición del alma.

Además. 103). Dos son. el propio del arcano48. Estructura de la obra El Pedagogo es una obra claramente dividida en dos partes. La primera. es de­ cir. intentan ser un tratado amplio de moral práctica.INTRODUCCIÓN 29 5. el Logos-Pedagogo posee otro lenguaje: el didáctico. en otras palabras. En ella se nos dice que el Logos «con su obrar y sus palabras nos prescribe lo que debemos hacer. sin embargo. definido en la primera parte del libro. I 3. exhorta. podemos examinarlos esquemáticamente. del mismo modo que la vida pagana dispone de deberes. La «pedagogía» del Logos-Jesucristo dicta ahora debe­ res. 48 Ibid. Dicho objetivo práctico queda. es un lar­ go preámbulo que fundamenta y justifica el papel de una pedagogía cristiana y sus caracteres principales. Éste es «escueto. Ped . mas los relativos a la vida feliz. 8. Porque. el cristianismo. propone modelos a imitar. de­ be conocer los deberes cristianos: «Los (deberes) que están prescritos para la vida pagana. espiritual.. I 10. y nos prohíbe lo contrario». los objetivos prácticos del Pedagogo justificados en la primera parte: 47 Cf. que corresponde al libro I. 95 y 98. I 13. y merced a los cuales se conquista la vida eterna de allí arriba. establece un «modelo de vida cristiana»47. da consejos. pen­ sado especialmente para el joven cristiano de Alejandría. . a partir de las mismas Escrituras» (Ped. ya son conocidos por casi todos. de notable precisión». por tanto. Los libros II y III componen la segunda parte y responden al tema anunciado y propio de la acción del «Pedagogo». para alcanzar la vida «feliz».

. 2) la de quien no comete ningún pecado deliberado (el sabio). 2. 51 Ibid. de la tarea del Logos-Maestro. que la distingue. en cam­ bio. Ambos objetivos persiguen el fin propio del Pedagogo: la salud o mejora del alma. probablemente. La obtención de dicho fin permite establecer. dependiendo. 50 ibid.. o 2) de rechazo de malos ejemplos (género de censura o disuasión)50. que pone ejemplos de conducta. Clemente pasa a la descripción y al consejo de deberes concretos. I 10. aqué­ lla se obtiene por la curación (Pedagogo). nos permite hoy a nosotros poseer. a su vez. 3) la de quien no comete demasiadas faltas involun­ tarias (los bien educados). Ya sea 1) de imitación y elección del bien (género ex­ hortativo y laudatorio). una jerarquía ética de doble dirección —ascendente o descendente. porque —afirma Clemente— «salud y conocimiento no son lo mismo.. uno de los mejores frescos de la vida cotidiana de la época. i i. I 1. sin duda. éste. En la segunda parte. por el estudio (Maestro)»51. lo que. 89.. 3.30 a) EL PEDAGOGO El prescriptivo o método parenético: que dicta pre­ ceptos y conduce a la obediencia49. por Ibid. al mismo tiempo. 4) la de quien permanece en el pecado el menor tiem­ po posible (el recién converso). b) El didáctico. Es. de si fijamos nuestra atención en el mo­ delo mayor o menor— compuesta por: 1) la de aquel que no comete la más leve falta (Dios). respectivamente.

espíritu lógico o razonable. La filosofía —en cuanto que propaideía — es ahora rati­ ficada en su componente moral por la nueva paideía mo­ ral derivada de las Escrituras: la moral ascética cristiana. el trato a los criados y a los anima­ les domésticos. la procreación de los niños. las joyas. y todo ello mezclado de vez en cuando con algunos capítulos más teóricos en los que diserta sobre la riqueza. los modales que deben man­ tenerse durante un banquete. y viceversa. De ahí que. M a r r o u . es constante en la segun­ da parte del libro. el lujo o los ejemplos bíblicos de conducta. razón. En ella los detalles más concretos de la vida diaria son repasados: el arte de comer. la parte menos rigurosa y la más descriptiva y compleja. . pág. la conducta sexual de los esposos. el dormitorio. las reglas para dormir. el aseo. el eclecticismo y montaje de las enseñanzas bíblicas con ejemplos filosóficos o de la tradición histórica. La obra intenta proponer una moral racional claramen­ te influida por la filosofía. 57. el calzado. la belleza espiri­ tual. en la que el Logos-Pedagogo es más que nunca.». Esta extensa descripción de la «jornada de un cristiano» finaliza en un par de ca­ pítulos de recapitulación (el XI y XII) que conectan de nuevo con la primera parte de la obra gracias a la expo­ sición del famoso «Himno de Cristo Salvador».. la crítica a la coquetería femenina y masculina.INTRODUCCIÓN 31 lo tanto. el vestido. más que escisión entre filosofía pagana y cristianismo. la pederastía. los baños. podamos hablar en Clemente de yuxtaposición de autoridades y de penetración íntim a 52. el lujo de la vajilla y del mobiliario. La facilidad de derivación. «Introduction. el lujo de la vestimenta. la bebida. en su divinidad.. los ejercicios físicos. los adornos y perfumes. Ello indica claramente que el recurso 52 Cf.

de la «jornada de un rico alejandrino alrededor de los siglos IMII». a diferencia del aislacionismo ju­ daico. págs. En definitiva. a diferencia de la etapa apologística de rechazo y defen­ sa. sí una cultura propia. consigue forjar. al de El Satiricon de Petronio para la Italia del siglo I » 53. de nuestros viejos manuales de antigüeda­ des: E l Pedagogo representa para su medio y para su tiempo un testimonio que corresponde. a un tiempo. los trágicos. La incorporación de Homero. los historiado­ res.32 EL PEDAGOGO a remitirnos con frecuencia a la cultura clásica supone. Tal vez por ello. en Clemen­ te. la proporción exacta. el comienzo de una asimilación selectiva de la cultura anterior. en vivacidad al menos. ÁNGEL CASTIÑEIRA 53 Ibid. el equivalente a la «jom ada del romano». Marrou ha dicho de El Pedagogo que podemos extraer de él «un cuadro. los poetas líricos. pinto­ resco y colorista». si no una escuela cristiana. los comediógrafos e. los filósofos epicúreos y estoicos es una muestra clara de que el cristianismo de comienzos del siglo m . que refutadora. incluso.-I. como historia social del cristianismo— y de espejo aproximado del modelo de vida o historia cos­ tumbrista del mundo helénico alejandrino ya en su finali­ zación.. El Pedagogo debe leerse como ejemplo. . H. se enraiza en la sabiduría mundana del helenismo y. Aristóteles. Platón. que incorpora y hace su­ yo el «ideal civilizado» y aristocrático del legado griego. de aplicación de la moral cristiana «munda­ na» —es decir. el justo medio o el «na­ da en exceso». 86-87. especialmente los ideales estéticos y éticos: el equilibrio armónico. sin diluirse en él. mucho más armónica y conciliadora.

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de C la u d e M o n d é se r t. de Livre II: Trad. VIIMX. . París. Livre I: Introd. 189Í. y nn. 1965 y 1970. Migne y su versión en lengua latina: Clementis Alexandrini opera quae exstant omnia (Series graeca). París.I r é n é e M a r r o u . C la u d e M o n d é se r t. ya reseñadas en nuestra Bibliografía. de M a tra y . de C h a n ta l También hemos cotejado. la edición de J.I r é n é e M arrou.-P. de y nn. 1960. de M a r g u e r it e H a r l. H e n r i. y trad. H e n r i. de Les Éditions du Cerf. y nn.NOTA DEL TRADUCTOR La presente traducción ha sido realizada sobre el tex­ to griego de las autorizadas ediciones de El Pedagogo. en todo momento. Livre III: Trad.

[N o ta. —Para las citas bíblicas. P í n d a r o . «yo entrechoco». Strom. E s q u ilo . Los persas 815. en Stromáteis (= Tapices) III 31. 3. C le m e n te . synkrotéo. «compongo». 19. Piticas IV 245. E u ríp id e s . 3. una base de ver­ 1. H e r ó d o t o . i. I 93. Ef. ¿ Qué promete el dad 1. Asimismo. guía de la religión. Dicho símil es también utilizado por S a n P a b l o . S ó f o c le s . VII 3. Las traquinias 993. una apentencia de vida eterna que se alcanza por obediencia racional y que ha sido fundamentada en el terreno de la inteligencia. subyace al edi- 1 En griego. «ensamblo» con el martillo. J e n o f o n t e . Ifigenia entre los lauros 997. Etimológicamente. 10-17. de donde «fraguo». Memorables I 5. De las tres cosas que hay en el hombre: costumbres. acciones y pasiones. Tim. propiamente.LIBRO I Hemos establecido para voso­ tros. «capaz de hacer cam­ biar» . fundamento2 inquebrantable Pedagogo? de conocimiento del sagrado tem­ plo del gran Dios. hijos míos. 2. «forjo». VII 55. 3 Estimulante. ya desde el primer momento adopta­ mos el sistema de siglas comúnmente empleado en castellano. Tam­ bién C le m . una bella exhor­ tación. 20-21. 2. . en I Cor. 4. 5 y 70. el Logos-Protréptico 3 se ha encarga­ do de las costumbres.. Las troyanos 16.] 2 C f. persuasivo.

Pues bien. S ó f o c l e s . pues. 5 El término íasis. Démosle. no experto. y el que. actuando sucesivamente en calidad de te­ rapeuta y de consejero. cantando con el profe­ ta: «Que bueno es Dios para Israel. Aforismos 1245. como guía que es de una vida virtuosa. el que arranca al hombre de sus costumbres naturales y munda­ nas. ya que genera en eí razonamiento la apetencia de vida. protréptica. el guía celeste. el Logos. Un Logos preside también nuestras acciones: el LogosConsejero. El Pedagogo es educador. y un Logos cura nuestras pasiones: el LogosConsolador. i. Gracias a Él abju­ ramos gozosos de nuestras viejas creencias. no la enseñanza. El Logos -Maestro expone y revela las verdades 4 Sal. Pero ahora. lo que es más importante. no erudita. Aparece también en la obra Clementina con el sentido de Cristo-Médico. 72. Pero es siempre el mismo Logos. . tomando el todo el nombre de la parte—. no lo es todavía. y Filebo 46a. en efecto. Aunque el mismo Logos es también maestro. y nos rejuve­ necemos para alcanzar la salvación. aconseja al que previamente ha convertido y. se encuen­ tra con el mismo sentido en H ip ó c r a te s . lo conduce a la única sal­ vación de la fe en Dios. referido al Logos. el único nom­ bre que naturalmente le corresponde: el de Pedagogo. para los que tienen un corazón recto»4. como pedagogo. Banquete 188c. su objetivo es la mejora del alma. no teórico. expresivo y de innegable cuño griego. P l a t ó n . Edipo Rey 68. promete ia cura­ ción5 de nuestras pasiones.42 EL PEDAGOGO ficio de la fe cual quilla de un navio. de la pre­ sente y de la futura. recibía el nombre de Protréptico puesto que nos exhortaba a la salvación —ésta es la denominación especial que recibe el Logos en­ cargado de estimularnos. toda religión es.

y nos invita ya a poner en práctica nuestros deberes dictan­ do los preceptos que deben guardarse intactos y mostran­ do a los hombres dei mañana el ejemplo de quienes antes han errado su camino. para su curación. Iliada IV 218. es el género parenético6. a los segundos. con ejemplos consoladores. Así como los enfermos del cuerpo necesitan un médi­ co. «de exhortar». cuida a los enfermos conducién­ doles hacia el perfecto conocimiento de la verdad. y. . Etimológicamente.LIBRO I 43 dogmáticas. De esto se sigue la curación de las pasiones. Un enfermo no podría asimilar nada de las enseñanzas hasta que no estuviera completamente restablecido. la pres­ cripción que se dicta a los que aprenden no tiene el mis­ mo carácter que la que se da a los que están enfermos: a los primeros. en cambio. nos ha exhortado primero a llevar una vida moral. en dos modos de proceder: consiste uno en que imitemos el bien y lo elijamos. llenos de calor humano. Salud y conocimiento no son lo mismo. el otro. co­ mo si de dulces remedios se tra tara 7. en tanto que prácti­ co. con sus preceptos. «capaz de conso­ lar». el Pedagogo. propio para exhortar. en que nos apartemos de los malos ejemplos rechazándolos. que re­ viste la forma del ejemplo. El Peda­ gogo. Ambos métodos son altamente eficaces: uno conduce a la obediencia. en cambio. que nos guiará en la tarea de purifi6 Apto. Luego ácudiremos al maestro. del mismo modo los enfermos del alma precisan de un pedagogo. el otro. a su vez —para­ lelamente—. aquélla se obtiene por la curación. se subdivide. se Ies administra para su conocimiento. 7 H omero. fortalece el alma. para que sane nuestras pasiones. éste. por el estudio.

debemos esforzarnos. por ser el único impecable. Son expresiones co­ munes a la literatura cristiana del siglo ii d. es semejante a su Padre-Dios. nos enseña. no cometer ningún tipo de pecado deliberado. 10 Hechos 7 . sin pecado ni nuestros pecados rep r o c h e y sin pasiones en su al­ m a 8. en segundo lugar. obispo y Padre apostólico. Él. de Ignacio de Antioquía. solícito de que alcancemos gradualmente la salvación.44 EL PEDAGOGO car nuestra alma para la adquisición del conocimiento y para que sea capaz de recibir la revelación del Logos. Sal. Es para nosotros modelo sin defecto. en cambio. que está a la derecha del pa­ dre 1 0 . incluso por su figura. por pecar lo me­ nos posible. Dios. apathes ten psychen. 1. Lo mejor es. . El Pedagogo nos dirige a causa de 8 En griego. luego. en primer lugar. anamártetos. De esta manera.. nos educa como un pedagogo. Dios sin mancha en forma de hom bre9. de las pasiones y enfermedades. finalmente. en ter2. Nosotros. en la medida que podamos. de quien es precisamente Hijo. debemos procu­ rar con todo empeño que nuestra alma se le parezca. totalmente libre de pasiones humanas. y evitar depués la recaída en el hábito de pecar. pues nada es tan apremiante como alejarnos. pequeños. Flp. conocido por Teóforo. nos exhorta. no cometer de ningún modo la más leve falta: lo que afirmamos. 2. lo que es propio del sabio. 9 S a n P a b l o . cumplidor de la voluntad del Padre. realiza en nosotros un hermoso y eficaz pro­ gramas educativo: primero. el Logos —que ama plenamente a los hombres—. es el único juez. 7. Nuestro Pedagogo. sin duda.C. en especial. 55. que está en el Padre. ser pri­ vativo de Dios. VerboDios. 109. ciertamente.

3er. ya que es saludable que los que han sido llamados a ia conversión renueven su lucha. al quedar libre de la densa espesura que es el mal. ya que sigue el justo juicio. Considera ahora este pasaje de la Escritura: «por eso. su cabeza consagrada quedará al punto mancillada y de­ berá rasurarse» u . Por eso sugiere el remedio de que se rasure rápida­ mente la cabeza. esto se refiere claramente a los pecados cometi­ dos contra razón. 12 Ibid. En el pasaje que sigue se pone claramente de manifiesto lo que es el pecado an­ terior. 6. Al decir «muerte repentina». al pecado. he aquí lo que dice el Se­ ñor»—. 13. y «por eso. he aquí lo que dice el Señor». 9. que tiene su sede en el cerebro. 5 2 3 . Me parece que el Pedagogo habló muy bien por boca de Moisés: «Si alguno muere repentinamente cerca de él. sin duda. Por eso el Logos-Pedagogo tiene la misión de dirigirnos.. 13. propongámonos permanecer en el pecado el menor tiempo posible. esto está muy claro —por lo que dicen los profetas: «Si no hubieses pecado. 20. lo que es propio de los que reciben una educación genuina. 7. he aquí lo que dice el Señor»33. Éste es. el motivo de la profecía: la 11 Ntim. 13 Ez. dice. se refiere al pecado involuntario. no habrías sido objeto de estas amenazas». 20. A la falta involuntaria la llamó «una muerte repentina». Finalmente. 6. retorne al arrepentimiento. Un poco más adelante añade: «los días precedentes eran irracio­ nales» I2. Y su mancha. la razón. para apartarnos del pecado «irracional». y exhorta a cortar los cabellos de la ig­ norancia que oscurecen la razón. para que. o bien «puesto que no ha­ béis escuchado estas palabras. «un acto irracional». 12. ensucia el al­ ma.LIBRO I 45 cer lugar. no caer en demasiadas faltas involuntarias.

Así dice: «Salva.. El Salvador dice al paralítico: «Levántate. nuestro Pedagogo. «La medicina. el que estaba sin fuerzas. nos dice a nosotros pecadores: «Tus pecados te son perdonados» 1 1 . por un acto simultáneo a su pensamiento. Nosotros. la primera. Le. y es un arte que enseña la sabiduría humana. quien cura las afecciones contra natura de nuestra alma. Así que el Logos. el que ha creado al hombre. 5. es curador1 4 y santo ensalmador del alma enferma. Ten piedad de mí. pero. ejercitándose así para la resurrección. generoso en gracias. cura las enfermedades del cuerpo. Y al muerto le dijo: «Lázaro. el Logos del Padre. Con los consejos tal vez la curación se demora. Pero el Logos del Padre es el único médico de las debilidades humanas. recuperó su fuerza. La curación de las enfermedades del cuerpo se llama propiamente medicina. 2-3. según De­ mocrito 16. 31 D ie ls . en verdad. a tu siervo que en ti confía. pues a ti clamaré todo el día»1 5 . 15 Sal. por sus ex­ hortaciones.» El buen peda­ gogo. nos convertimos en niños. Dios mío. se cuida de la totalidad de su criatura. para que nos salvemos. igualmente al alma en sí misma con sus preceptos y sus gracias. toma la ca­ milla sobre la que estás tendido y vete a casa. y el muerto salió de su tumba. Cura. sal». pero la sa­ biduría libera al alma de sus afecciones. 20. es. Señor. y la segunda. y cura su alma y su cuerpo como médico total de la hu­ manidad. merced a su po14 S ó f . . participando.23. Traqu. tal como estaba antes de morir. 16 17 F r. para ser educados. 1208.» Y. 85. que es la Sabiduría. al punto.46 EL PEDAGOGO 6 2 3 4 5 obediencia y la desobediencia.

. sin el hombre. Si el hombre es por sí mismo un ser digno de elec. en torno al cual despliega toda su solicitud. como hombre y como 7 Dios. nos educa para no caer en ellos. Mas si el hombre ha sido objeto de elección por razón de otras cosas. no hubiera podido manifestarse su 18 Gen. co­ mo hombre. y precisamente por eso lo denomina «soplo» de Dios. puso 6 su alma bajo la dirección de la prudencia y de la tem­ planza y dotó al cuerpo de belleza y armonía. Las otras realidades de su creación las hizo Dios sólo con una orden. en primer lugar. Esta criatura que ha sido creada por Dios a imagen 2 suya. 7. Como 3.3 ción. o la ha modelado por ser digna de elección por algún otro motivo. Considerando al hombre como su obra suprema. 2. de las órbitas del sol y del curso de los demás astros. Y es natural que el hom­ bre sea caro a Dios. Di­ cho poder ordenador se ocupa. del rango más privilegiado y seguro. del mun­ do y del cielo. el especial atractivo está dentro del hombre. Dios no tenía otro motivo para crearlo que la consideración de que. Y en las acciones humanas inspiró la rectitud y buen orden propio de ellas. luego se ocupa del hombre mismo. Dios. porque es su criatura. al hombre. ai hombre Dios. y todo ello en función del hombre.LIBRO I 47 der ordenador. ha amado a este ser bueno. en cambio. que es bueno. perdona nuestros pecados. El Señor. o bien la ha creado por ser en sí misma digna de ser elegida. lo ha modelado con sus propias manos y le ha inspirado algo propio de É ll8. nos ayuda en todo. El Pedagogo ama _ .

17. de nuevo: «Y los ha amado como a M í»20. el didáctico. pues. lo llevó a su plenitud por su potencia creadora externa. y el hombre llegó a ser lo que Dios quiso. es la razón de nuestra fe. lo afirma claramente al decir: «El mismo Padre os ama porque vosotros me habéis am ado»19. 23. ¿puede algo ser digno de amor para alguien sin que sea amado por él? El hombre. ¿Cómo no va a ser amado aquel por quien el Unigénito. por consiguiente. y. recibió del hombre el fruto de su misma creación: el hombre. si el hombre no hubiera existido. que. 20 Ibid. sin duda. 8 Así pues. es decir.. Pe­ ro. « Jn. todo está muy cla­ ro. su voluntad. y. es un ser digno de ser amado. es. 16. es también aceptado y amado por éste. de notable precisión. de momento. vio lo que tenía. el hom2 bre es amado por Dios. En cuanto al otro género de lenguaje. y qué nos promete el Pedagogo? Con sus obras y sus palabras nos prescribe lo que debe­ mos hacer y nos prohíbe lo contrario. sin lugar a dudas. el hombre que Dios ha creado es digno de elección por sí mismo.48 EL PEDAGOGO bondad de Creador. porque. Pero. por tanto. espiritual. ahora bien. ha des­ cendido desde el seno del Padre? El Señor. lo que por sí mismo es digno de elección es naturalmente apropiado precisa­ mente para quien él es digno de elección por sí mismo. contem­ plativo. de otro mo­ do. 27. . escueto. ni tampoco el hombre hubiera podi­ do llegar al conocimiento de Dios. y este poder que Dios mantenía oculto. vamos a dejarlo al margen. según hemos demostrado. el Logos de nuestra fe. Y es que nada hay que Dios no pueda. 3 ¿Qué desea. Dios no habría creado aquello por lo que el hombre existe.

. 21 Ibid. para que así se cumpla aquello de «a imagen y semejanza». com­ probaremos que sus preceptos y enseñanzas son camino corto y rápido que nos llevará a la eternidad. P l u t a r c o . abracemos. los preceptos del Señor con nuestras obras. El Logos es Igualmente el Pedagogo de hombres y λ mujeres iλ λ ae . El Logos. que conoce a fondo ios corazones. ni objeto en movimiento que no se mueva. si­ no también apartándonos de ciertos ejemplos e imitando. tampoco hay bien que no nos sea provechoso y que no nos conduzca a la salvación. no temor. necesitamos un guía infalible y certero. como mejor podamos.. pues sus mandatos rebosan persuasión. solido cable de la fe en El. otros. pues. Así como no existe luz que no alumbre. Y. sabiendo que la virtud es la misma para el hombre que para la m ujer22. 14. 243C. Amemos. pues. no es el mejor guía el ciego que lleva de la mano a otros ciegos hacia el barranco. no sólo limitándo­ se a cumplir lo que prescribe y evitar lo que prohíbe. ni amante que no ame. ha dejado bien claro que la misma virtud es la que dirige la vida práctica y la con­ templativa. sino el Logos de mirada penetrante. M or . Si tomamos. a fin de realizar por imi­ tación las obras del Pedagogo.LIBRO I 49 Debemos corresponder en el amor a quien amorosa­ mente guía nuestros pasos hacia una vida mejor y vivir según las disposiciones de su voluntad. Pues bien. como dice la Escritura. esta buena obediencia y entreguém o n o s a .. al encarnarse21. 1. 22 Cf. aún más. Aprisionados en ia vida como en una gran penumbra. &Βο agarrándonos al . el Logos como ley. . 4.

20. diminutivo de thygatér «hija». los áticos usaban indistintamente el nom­ bre de «niñito». el oído. el diminutivo es siempre neutro.. en griego. una única moral. sólo aquí en la tierra se distingue la hembra del va­ rón. 24 Menandro utiliza paidárion referido a thygátrion. la esperanza. y «Él. 25 Th. para ambos una sola Iglesia. también hay un único Pedagogo. la vista. la virtud y la educación.50 EL PEDAGOGO Porque si existe un único Dios para los dos. a juzgar por el testimonio del autor cómico Me­ nandro. . sino de la persona. en su obra La azotada: hijita m ía24. alimento común y común vínculo matrimonial. Los que tienen en común la vida también tienen en común la gracia y la salvación. propiamente «hi­ jita». Como es sabido. «pero no así en la otra vida»23. Leipzig. un único pudor. La respiración. 124. «Corderos» es el nombre común por simplicidad del macho y de la hembra. 1880-1888. y. El nombre de «persona» es común al hombre y a la mujer.. Kock. Según creo. todo es igual. el Señor es nuestro pas- 23 Le. los premios merecidos por esta vida común y santa del matrimonio no son exclusivos del varón o de la mujer. pág. porque el niñito siente por naturaleza un especial afecto por las personas25. III.. para referirse al sexo masculino y al fe­ menino. Comicorum Atticorum Fragmenta. como en algunos idiomas modernos. en el otro mundo. una vez liberada del deseo que la di­ vide en dos seres distintos. vol. «En esta vida —se nos dice— toman mujer y se ca­ san». así el alemán. el conocimiento. 34-45. la obediencia y el amor. en común también.

Leyes V II 808d. Todos los que residen en la verdad son mños ante Dios Resulta claro que la pedago. «Sin el pastor no de­ ben vivir ni las ovejas ni cualquier otro animal. 27 « co n d u cció n » . pro p iam en te. sino que nos recomienda imitar la sencillez de los niños. y luego asignarles el pedagogo. Los niños somos nosotros. 30 Ibid. 19. cuando dice: «Si no os convertís y os hacéis como niños. ni los criados sin su amo»27. 1. El significado de estas palabras lo aclara el mismo Señor. Jesús dijo: «Dejad a los niños y no les impidáis que se acerquen a mí. Aquí no se refiere a la regeneración. y nos llama alegóricamente con diversos nombres para dar a en­ tender la simplicidad de la fe. 22. La Escritura nos celebra de muchas maneras. deteniéndose en la orilla del mar junto a sus discípulos —que a la sazón se hallaban pescando—. ¿te­ néis algo de comer?’». 26 Sal. de d o n d e procede agogë. 28 paidagógia está fo rm a d o sobre país. en el Evangelio se dice: «El Señor. Llama «niños» a hombres que ya son discípulos. y el verbo ágd «yo co n d u zco » . y. según se desprende de su mismo nombre. « m éto d o » . Por ejemplo.LIBRO I 51 to r» 2 6 por todos los siglos. P l a t ó n . « n iñ o » . 5. 18. amén. «Y le presentaban niños». «edu cació n » . la educación de los niñ0S p ero quedan por examinar los niños y a los que se refiere sim­ bólicamente la Escritura. no entraréis en el Rei­ no de los Cielos»30. 2 3 4 29 Mt. pues de los que son como niños es el reino de los cielos»29. « tra sla d o » . 13-14.n gía2 8 es. . ante la oposición de sus dis­ cípulos. 3. ni los ni­ ños sin el pedagogo.. para que los bendijera con sus manos. paidós. y p o ste rio rm en te. les dijo: ‘niños.

Sal. 2 También el Señor. 3. intenta despertar en sus oyentes un deseo más intenso. 16-17. el Hosanna. y. 8. 21. . y les muestra la necesidad de recoger los fru­ tos abundantes de la verdad. alabad el nombre del Señor»3 3. en el Evangelio. y prosiguió con otras pala4 bras semejantes a éstas. mas no bailasteis. para reprochar a los negli­ gentes: «¿No habéis leído nunca que de la boca de los niñitos y lactantes sacaste alabanza?»31. revelándoles que dentro de poco va a partir. al Se­ ñor. porque ya le urge ir hacia el Padre. he aquí lo que parece significar. dice también por me- 31 Ibid. habiendo cortado ramas de olivo y de palmera. nos lamentamos. 33 Sai. bendito el que viene en nombre del Señor’. 3 De nuevo los llama «niños» diciéndoles: «Niños. yo es­ taré poco tiempo entre vosotros». compara con el Reino de los Cielos «a los niños que están senta­ dos en las plazas públicas y que dicen: para vosotros to­ camos la flauta. Pero no es el Evangelio el único que siente así. mas no os golpeasteis el pecho»32. 32 Mt. 16.52 5 EL PEDAGOGO El Espíritu profético nos considera también niños: Di­ ce: «Los niños. Por ejemplo. David dice: «Alabad.. en la lengua griega. gloria y alabanza con súplicas al Señor. 1. mientras el Logos aún no haya subido al cielo. los textos prof éticos hablan de la misma manera.» Luz. salieron al encuentro del Señor gritando: ‘Hosa­ nna al Hijo de David. estimula a sus dis­ cípulos: los incita a que le presten atención. niños. 112. de nuevo. 11. 13 Me parece que la Escritura cita alegóricamente la pro­ fecía que acabo de mencionar.

La Escritura atestigua que nos da e! nombre de «po. alude simbólicamente a los sencillos. es porque prefiere en los hom­ bres la delicadeza y la sencillez de espíritu. Y cuando el Señor dice: «Que mis corderos sean colocados a mi derecha». 8. 23. cuando dice: «cachorrillos lactantes»35. . 18. 6. no a los adultos. ordena ofrecer «dos crías 3 de palomas o una pareja de tórtolas» para la expiación de los pecados. esto mismo somos nosotros: los pollue34 Is. a los que son de la raza de los niños como los corderos. en la que se puede ob­ servar que aplica el nombre de «niñitas» a hermosas y lo­ zanas muchachas.LIBRO I 53 dio de Isaías: «Heme aquí con los niños que me confió el Señor»34. está diciendo que la inocencia de las cria­ turas tiernas y la falta de malicia y resentimiento de los polluelos es agradable a los ojos de Dios. II Sam . ¿Te maravillas de oír que el Señor llama «niños» a 14 quienes los paganos llaman hombres? Me parece que no comprendes bien la lengua ática. Cuando.4 lluelos»: «Como el pájaro lleva bajo sus propias alas a sus polluelos»36. y el de «niñitas». la inocencia. por boca de Moisés. Asimismo. y da a enten­ der que lo semejante purifica a lo semejante. de condición libre. jóvenes también ellas. 4. 17. Gozan de estos di­ minutivos por estar en la flor de su juventud. lo mismo que cuando afirma: «como una paloma inocente y sin cólera». pero tam ­ bién que la timidez de las tórtolas simboliza el temor al pecado. y si muestra su predi­ lección por los corderos. 35 Am. 37. se re­ fiere a nosotros alegóricamente. 36 Mt. como el ganado. 29. a las esclavas.

otras. su eterna juventud junto con su sen­ cillez. 5 Una vez nos llama «niños». a menudo. acompañada de su joven potro»39. 3 Nuestro divino domador nos cría a nosotros. en ocasiones.54 EL PEDAGOGO los del Señor. 2 «Alégrate mucho. «Y este nombre será ben­ dito en la tierra»37. prestos a alcanzar la salvación y que pisotean y golpean contra el suelo las cosas munda­ nas. infantil y verdadero. llama «nombre nuevo» a lo reciente y eterno. is Además. los corceles que corren ve­ loces hacia la verdad. como los animales bajo yugo y alocados». 9. sino que se ha añadido «joven». Y dice: «A mis servidores les será dado un nombre nue­ vo». nos llama a veces alegóricamente «potros». «criaturas». 65. 16. «niños de pecho». Son simples y sólo dan brincos cuan­ do se dirigen a su padre. «hijos». 9. pregona tu alegría. . No bastaba con decir tan sólo «potro». para mostrar la juventud de la hu­ manidad en Cristo. sus niños. otras. porque desconocen el yugo del mal y no han sido doma­ dos por la maldad. hi­ ja de Jerusalén. puro y simple. «un pueblo joven» y «un pueblo nuevo». justo y portador de tu salvación. otras. 37 Is. los orgullosos de su fe. y. hija de Sión. 38 Alusión al Bautismo. sino los libres y nacidos de nue­ vo 38. De esta forma tan admirable y misteriosa el Logos subraya la simplicidad del alma en la edad in­ fantil. 39 Zac. manso y montado en una bes­ tia de carga. no son «los caballos que relin­ chan ante las mujeres de los vecinos. «polluelos». he aquí que tu rey viene hacia ti.

como algunos han creído43. y ambas son bebidas saludables para el hombre: el vino para el cuerpo. y si en la Escritura el joven animal es un asno. Y cuando dice: «Si no llegáis a ser como estos niños. Jesús colocó en medio de ellos a un niñito y dijo: «El que se humille como este niñito. se considera en todo caso como la cría de una bestia de carga. 28. la sangre para el espíritu. 40. no hay que interpretarlo de una manera simplista. no entraréis en el Reino de los Cielos». son la parte más tierna del rebaño. . por boca de Isaías. El Señor nos ha indicado de manera bien clara qué hay que entender por «niñito»: habiéndose originado una disputa entre los Apóstoles sobre «quién de ellos era el más grande». Véase supra. a su pueblo sencillo y peque­ ño lo ha atado al Logos. reunirá a sus corde­ ros» queriendo decir mediante una alegoría que los cor­ deros. dice la Escri­ tura. Sin duda también nosotros honramos con una evoca­ ción de la infancia los más bellos y perfectos bienes de esta vida llamándolos paideía y «pedagogía»41. También es posible que Clemente aluda a los gnósticos. 40 41 42 43 so y Is. en su sencillez. de que nos llama también corderos: «cual pastor. como el Logos da sangre. lo ha atado a la vid». n. 1-4.LIBRO I 55 tal como a jóvenes potros. El espíritu nos da testimonio cierto. 18. Conside­ ramos que la pedagogía es la buena conducción de los ni­ ños hacia la virtud. no utiliza el término «niñito» para referir­ se a la edad en la que aún no cabe la reflexión. éste es el más grande en el Reino de los Cielos»42. 11. Referencia a la polémica mantenida entre el filósofo platónico Cel­ Orígenes. Ciertamente. «Y a su potro. Mi. apa­ centará su rebaño y. con su brazo. alegóricamente designado por la vid: ésta da vino.

Μ. que ya basta a cada día su propio afán»45. éste lo con­ sidera un necio. en el texto bíblico de los LXX: Dt. desprendiéndonos del mundo y de los pecados. entre otras publicacio­ nes. 82-88. erguidos hacia lo alto. en efecto. «El mito del unicornio». Sobre el particular. «apenas tocando tierra con la punta del pie» —por más que pa­ rezca que estamos en este mundo—. en cambio. 16. 17. man­ da que dejemos a un lado las preocupaciones de esta vida para unirnos solamente al Padre. enrollando to* do nuestro cuerpo en los apetitos irracionales. 91. a los ojos de Dios y del mundo. por tanto. al contra­ rio. es evidente que todos los que están en la tie­ rra deberán ser llamados —con razón— discípulos. aquél. «hay un solo maestro que está en los Cielos»46. el Señor les habla con este lenguaje: les ordena despreciar las cosas de aquí aba­ jo y les exhorta a fijar su atención solamente en el Pa­ dre. π Son. como dice la Escritura. 46 Ibid. monókerós «de un solo cuerno».. 22. los enamorados de los unicornios44. 140 (1987). nosotros no rodamos por el suelo como niños. merced a nuestra inteligencia. lo ama. Plutarco y Eliano. verdaderos niños los que sólo conocen a Dios como padre y son sencillos. E l v i r a . Y si. Hist. Mas esto parece una locura para quienes tienen el alma dirigida hacia la maldad. A. ni nos arrastramos por tierra como serpientes. 23. Así. perseguimos la santa sabiduría. ingenuos. 6. más posteriormente. Y. 34. 2 Por esa razón les dice: «No os inquietéis por el maña­ na. . imitando a los niños. Sal. 45 Mt. aparece ya en Aristó­ teles. puros. la verdad es así: la perfección es propia del Se44 En griego. 33. A los que han progresa­ do en el conocimiento del Logos. 3 El que cumple este precepto es realmente un párvulo y un niño. 8.56 3 EL PEDAGOGO No.

«que es la cabeza»í0.LIBRO I 57 ñor. 4. y sólo para el Señor. crezcamos hacia él en todo»49. . Ef. y lo llama «hombre» porque es perfecto en la malicia. dejándonos llevar por todo viento de doctrinas. niños pequeños. La profecía ha honrado con el nombre de «hombre» a quien es perfecto. Y en ía Epístola a los Efesios. en cambio. 13-15. vivien­ do en verdad y amor. porque es perfecto en la justicia. Ibid. De nuevo alude al pensamiento gnóstico. es de­ cir. si nos guardamos de los vientos de las herejías que con su soplo arrastran hacia el orgullo y no confiamos en quienes pretenden imponer­ nos otros padres51. con total claridad reve­ ló el objeto de nuestra investigación. mas el Señor es llamado «Hombre». el Apóstol en la Epístola a los Corintios dice: «Os he desposado con un solo hom­ bre para presentaros como casta virgen a Cristo»48. ya que hemos recibido a Cristo como cabeza. el infantilismo y la puerilidad son propias de nosotros que no cesamos de aprender. Nosotros. 12 y 15. Por eso. al hombre perfecto. como criaturas santas. a la medida de la plenitud de la edad de Cristo. 2. 5.. sino que. por boca de David —refiriéndose al demonio— dice: «El Señor detesta al hombre sangui­ nario»47. diciendo: «Hasta que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento de Dios. alcanzaremos la perfección. 7. 47 48 49 50 51 Sal. para que no seamos ya niños fluctuan­ tes. y el único varón perfecto en justi­ cia. y. que no cesa de enseñar. al compás del engañoso juego de los hombres y de la as­ tucia humana en la acechanza del error. II Cor. Y dijo esto «para la edificación del cuerpo de Cristo». porque so­ mos Iglesia. 4. 11.

por ser apóstoles de Cristo. que no se refiere a ios que carecen de razón. somos delicados cual niños. «Hacia quién. 4 Somos cándidos cuando somos dóciles. como una madre que cría a sus hijos»53. etc. pues. El «infante» es el «nuevamente dulce». 16. de ahí que ha­ yamos adoptado la traducción de «infante». de acuerdo con las etimolo­ gías griega y latina. 18. 2. y ha adquirido nuevamente un carácter de­ licado y dulce. Equivale. y al muchacho. que formamos un coro de infantes y un pueblo nuevo. sincero. éstos son los «necios». sencillo. «que no habla». 3 El «infante» es un ser dulce. pues. 5 En su Epístola a los Romanos. de aquí que sea más in­ genuo.58 19 EL PEDAGOGO Ahora debemos fijar nuestra atención en la palabra «infante»52. a «criatura». 54 Rom. ni <provoca> tampoco el menor resentimiento de maldad ni falsedad. . y la cólera no hace mella en noso­ tros. 53 I Tes. La generación pasada era falsa y te­ nía el corazón duro. fácilmente moldeables en la bondad. nosotros. el Apóstol declara alegrarse «de los corazones sin malicia»5 4 y. por eso se acostumbra a llamar a la muchacha. justo en sus juicios y recto. nëpios. propiamente. «virgen cán­ dida». «niño pequeño». nos hicimos dulces en medio de vo­ sotros. Esto es el fundamento de la sencillez y de la verdad. tierno. en cambio. 7. porque «dulce» es el que tiene pensamientos de mansedumbre. sin doblez. voy a dirigir mis ojos —dice la Escritura— sino hacia el ser dulce y apacible?» Éste es el lenguaje de una doncella: tierno y sincero. «candoroso». al mismo tiempo. matiza el significado del término «infantes»: 52 En griego. 2 Esto ya lo manifestó claramente el bienaventurado Pa­ blo: «Pudiendo hacer valer nuestra autoridad.

4 jarse a lo incorruptible. 52). siempre jóvenes. y en la que. 55 tivo. por el contrario —y esto merece una especialísima 2 atención—. supra. en el que el p re fijo d e p riv ació n ne confiere al vocablo un claro v alor desp ec­ . nos en­ caminamos hacia el conocimiento. Muy recientemente Dios se ha dado a conocer por la venida de Cristo: «pues nadie ha llegado a conocer a Dios sino el Hijo. dado que la verdad en nosotros no envejece. siempre nuevos. en efecto. los espíritus nuevos que han recobrado su razón en medio de tanta locura. regocijémonos de este título. Así como lo que participa de la eternidad suele áseme.LIBRO I 59 «Quiero que seáis avispados para el bien y puros para el mal. y conocen los nuevos bienes. pues til­ dan de necios a los que han encontrado refugio en Dios. Si. Si los detractores de la infancia dicen de nosotros que somos «necios». y se yerguen en el horizonte según la nueva alianza. Infantes son. aunque los hijos de los gramáti­ cos concedan un sentido privativo a la sílaba ne-. así también el nombre que expre­ sa nuestra condición de niños llena de primavera nuestra vida. η. pues necesariamente son nue­ vos los que participan del nuevo Logos. la juventud sin vejez. de privación55. No­ sotros poseemos la fértil ventaja de la edad. mirad cómo blasfeman contra el Señor. C lem en te alu d e al térm in o griego nepios (cf. y di­ cha verdad informa nuestra conducta. con plenitud de fuerzas.» No concebimos el nombre de «infantes» en un sentido 20 negativo. Son 3 los nuevos los que constituyen el pueblo nuevo en oposi­ ción al pueblo antiguo. aplican el nombre de «infantes» a los seres sencillos. siem­ pre dulces. y aquel a quien el Hijo se lo revela».

el hijo. el ciervo. Js. lo vio jugar con Rebeca. 12-13. . a su hijo. habiéndolos regenerado con su espíritu y adoptado como hijos. la Iglesia58. 66. de D ie ls . Y ése es el juego divino. Se regocija el espíritu de los niños en Cristo. 58 Clemente gusta de emplear la expresión «Iglesia-Madre». Isaac significa «ri­ sa». representa. Lo que de por sí es débil y tierno. y. curioso. El rey. el león. La madre lleva en brazos a sus peque­ ños. no conoce mutación alguna56. y por eso los llama «hijos». El rey. en mi opinión. llamado Abimelek. Es el mismo juego al que. idéntica a sí misma. necesitado de ayuda. así os consolaré yo»57. a sus becerros. a su cervati­ llo. jOh jue­ go lleno de sabiduría! La «risa» es ayudada por la «cons­ tancia». los ama. al cachorro. que contem­ pla desde lo alto el misterio del juego infantil. como la madre consuela a su hijo. cuya vida transcurre en la constancia. los bueyes. Así como los padres y las madres miran con más agrado a sus pequeños: los caballos. a una criatura así Dios no la deja de su mano. Fedón 78c. El nombre de Rebeca significa «constancia». 56 57 59 F r. cierta sabiduría supramundana. es agradable. y nosotros buscamos a nuestra madre. Me referiré ahora a Isaac. les presta singular ayuda. apre­ cia su dulzura. su esposa y colaboradora. mientras el rey observa. y el hombre. el Padre de to­ dos acoge a los que en Él buscan cobijo y. así también. por su misma fragilidad. jugaba E x p resió n sa cad a de P l a t ó n . «Los niños —dice la Escritu­ ra— serán transportados a hombros y consolados sobre las rodillas. a sus potros.60 EL PEDAGOGO La sabiduría es siempre joven. lucha por ellos. dulce y en­ cantador. según Heráclito59.

aquél se reía porque había sido liberado de la muerte. 30. sea porque está constituida por la constancia de los creyentes. que so­ mos miembros de Cristo60. ¿Qué otra ocupación conviene a un ser sabio y per­ fecto que la de jugar y regocijarse con constancia en el bien. que es la ayuda de nuestra salvación. que viene a significar solidez. de nosotros. es decir. su Iglesia. 26. observa nuestra ri­ sa y.LIBRO I 61 Zeus. El rey es Cristo. sola. es perfecta gra­ cias a la cabeza del rey. por la que se ha hecho visible63. 15. Ef. él muestra tan sólo su rostro. la alegría. El testimonio de «los que per­ severan hasta el final»6 1 y la acción de gracias que se le rinde por ellos son el juego místico. 22. Mí. «asomándose por la ventana»62. El mismo Isaac —ya que es posible interpretar el pasaje desde otro punto de vista— es el sello del Señor: niño en 60 61 62 63 f Cor. permanece siempre airosa a través de los siglos. . que. 8. Pero ¿dónde estaba la ventana por la que se mostraba el Señor? Era la carne. Lleva el nombre de «constancia». Gén. la Iglesia. como dice la Es­ critura. administrando rectamente los bienes y celebrando al mismo tiempo las fiestas santas con Dios? El mensaje profético puede interpretarse también de otra manera: nosotros nos alegramos y reímos por nues­ tra salvación como Isaac. desde arriba. el que faltaba a su Iglesia. el gozo. la bendición. 6. contempla la acción de gracias. sea porque ella. que. y se divertía y se alegraba con su mujer. y la salvación auxi­ liadora que acompaña a la noble alegría de corazón. 5. la constancia colaboradora y la trabazón de todo. 10. por lo demás. Clemente insiste en el tema de la Encamación.

siguiendo con mi propósito. a cuya imagen somos también noso­ tros niños? De su grandeza nos habla el mismo profeta: «Consejero admirable. deí mismo modo que Isaac fue liberado del sacrificio.. Padre eterno. Por­ que Jesús. sino que. Así que. 9. 65 Is. nos ha sido dado un hijo. como es natu­ ral. ¿Cómo no va a ser perfecta la pedagogía de este niño. Dios poderoso. 66 Ibid. ísaac sólo llevó la madera para 2 el sacrificio. a quienes hemos sido redimidos de la perdición por la sangre del Señor. como el Señor el madero de la cruz. 3 {Oh gran Dios! ¡Oh niño perfecto! El Hijo está en el Padre y el Padre en el Hijo. 2 ¿Quién es este niño. no solamente reservó la primacía del sufrimiento para el Logos. 5-6. Su son­ risa tenía cierto aire misterioso: profetizaba que el Señor nos colmaría de gracias. si se extiende a todos nosotros que somos niños. Mas no fue inmolado como el Señor. además. Se ha aceptado la corrección por Stáhlin. Pero Isaac no sufrió. 5. apunta simbólicamente a la divinidad del Señor. . dio al mismo Señor el nombre de «niño»: «He aquí que nos ha nacido un niño. como Cris­ to lo es de Dios—. cuyo imperio reposa sobre su hombro y se le ha dado el nombre de Ángel de Gran Consejo»65. 24 Voy a citar. por el hecho de haber sido inmolado. y cuya paz no conoce límite»66. víctima como el Señor. después de haber sido sepultado.62 EL PEDAGOGO tanto que hijo —porque era hijo de Abraham. Prín­ cipe de la paz. otro testimo­ nio de suma importancia: el Espíritu Santo. 9. guiando a todos sus pequeños? Él ha 64 Texto corrupto. cuando pro­ fetizó por boca de Isaías. resucitó sin haber sufrido la corrupción64. que dispensa con largueza la educación.

LIBRO I 63 extendido sus manos hacia nosotros67. Y no es imperfecto quien ha llega­ do a conocer la suprema perfección. al ser regenerados. se oyó desde el Cielo una voz que daba testimonio del Hijo amado: «Tú eres mi hijo amado. he­ mos conocido a Dios. Rom. dado que la Escritura llama corderos a los niños pequeños. acción de desnudarse para luchar. No me llenéis de oprobio si os confieso que he cono­ cido a Dios. deseoso de asemejarse en todo a nosotros. nQS da p o f d h e c h o d e h ab er r e d . Hemos sido iluminados. 2. es decir. porque el Logos ha tenido a bien decir: «és­ te es libre». más concretamente. 65. 1. . El nombre de «niños» y de «párvulos» no se 25 bido una enseñanza pueril y despre­ ciable. . 2. yo te he engendrado hoy»70. hemos recibido lo que es perfecto. Juan que es «el profeta más grande entre los nacidos de las mujeres» testifica acerca de este niño: «He aquí el cordero de Dios»68. Así. . evoca la figura del luchador. un rival». Sal. de gran reminiscencia clásica. 7. 69 El término griego epapodysasthai.. 2 67 Ibid. Contra los que suponen que los términos los «niños» y «párvulos» las aluden simbólicamente a la enseñanza Λ las ciencias elementales 4 Con razón podemos atacar6 9a r que encuentran satisfacción en continuas querellas. «oponer un segundo luchador. 3. . lo que constituía el objeto mismo de nuestra afanosa búsqueda. 70 Mt. 10. después del bautismo del Señor. como alegan calumniosamente los henchidos de sa­ ber. el pequeño del Padre. 29. 17. 68 Jn. máxima garantía de nuestra fe. Porque. 36. y ha denominado «cordero de Dios» al Logos Dios. hecho hombre por noso­ tros. 21. el Hijo de Dios. 6.

¿Re­ conocerán. Baño. ¿Y no aprendió de él nada más? No. finalmente. gracia. que el Logos. ¿Recibió la perfección por la sola recepción del bau­ tismo y se santificó por la venida del Espíritu? Así es. también yo lo admito. nacido perfecto del Padre perfecto. hemos sido hechos perfectos. por la que contemplamos aquella santa y salvadora luz. adoptados. hemos sido iluminados. por el que so­ mos purificados de nuestros pecados. ni ser maestro del único Maestro. entonces. baño. y todos hijos del Altísimo»72. se bautizó? Porque convenía —se dice— cumplir la promesa hecha al hombre. hemos sido adoptados como hijos. ¿por qué. aquella por la que podemos llegar a contemplar lo divino. nuestros adversarios. siendo perfecto. por la que se nos perdona la pena por ellos merecida. iluminación. o —lo que sería del todo absurdo— le falta alguna cosa? De darse esto último. perfectos. De acuerdo. Esta obra recibe diversos nombres: gra­ cia. Pues nadie podría ser más gran­ de que el Logos.64 EL PEDAGOGO Preguntemos a los sabios71: ¿El Cristo que hoy ha si­ do reengendrado es ya perfecto. Está escrito: «Yo os dije: dioses sois. bien a su pesar. es decir. iluminación. 72 Sal. entonces. porque es Dios. 6. y perfección. Lo mismo ocurre con nosotros de quienes el Señor fue el modelo: una vez bautizados. ha sido reengendrado perfecto según la prefiguración del plan di­ vino? Y si ya era perfecto. iluminados. Pues. for­ zoso es que aprenda. ¿qué puede faltarle a quien ha conocido 71 De nuevo arremete Clemente con sutil ironía contra los gnósticos. 81. decimos. perfección. ¿Recibió. hemos sido inmor­ tales. la perfección en el momento mismo de ser bautizado por Juan? Es evidente que sí. porque nada nos falta. . pero es imposible que aprenda algu­ na cosa.

9. al solo hecho de querer Él conceder una gracia. así. Además. 76 I Tes. principio de salvación7 3 es la liberación del mal. y no es some­ tido a juicio.LIBRO I 65 a Dios? Sería realmente absurdo llamar gracia de Dios a lo que no es perfecto y completo: quien es perfecto con­ cederá. y a los que ha lla­ mado los ha salvado. Sólo quienes hemos alcanzado las fronteras de la vida. sino que pasa de la muerte a la vida»75. los ha llamado y salvado al mismo tiempo. 75 Ibid. Gorgias 478cd. es vida»74. gracias perfectas. Así como todas las cosas se producen en el instante mismo en que Él lo ordena. 4. así también. así también su decisión es la salvación de los hom­ bres y se llama Iglesia. y esta enseñanza es la salvación eterna del Salvador eterno. sois instruidos por D ios»76. somos ya perfectos. Así como su voluntad es su obra y se llama «mun­ do». 5. tiene la vida eterna. dice el Apóstol. 3. porque Dios no es jamás defi­ ciente. 74 Jn. ésta se sigue en toda su plenitud. «Porque vosotros. 24. 1. el que escucha mi palabra y cree en quien me ha enviado. Él conoce a los que ha llamado. en verdad os digo —asegura—. 73 27 2 3 . al cual sea la gracia por los P l a t ó n . «En verdad. De modo que el solo hecho de creer y ser regenerado es la perfección en la vida. sin duda.. y ya vivimos quienes hemos sido se­ parados de la muerte. pues por el poder de su voluntad se anticipa el tiempo futuro. Seguir a Cristo es la salvación: «Lo que fue hecho en Él. No nos es lícito considerar como imperfecto lo que Dios nos ha enseñado.

4. con todo. y no pueden re­ cibir la luz exterior. Sírom. Esta mixtura de resplandor eterno es capaz de ver la luz eterna. cual som­ brías nubes. fuera llamado. des­ embarazándose al fin de lo que obstruía sus ojos. pues lo semejante es amigo de lo semejante. y no le sorprende la oscuridad. «luz»79. propio del lenguaje poé- . y lo santo es amigo de Aquel de quien procede la santi­ dad. por eso mismo. pero ahora sois luz en el Señor» 78. 1. también yo lo admito. Ahora bien. como aquellos que in­ tentan quitarse de los ojos las cataratas. ha recibido la luz. Protr. de la que se ven privados. así también nosotros. sacudidos del sueño. dejamos libre. entre la luz 77 Hermosa metáfora. y 113. 2. 79 Clemente. El que ha sido regenerado. así. co­ mo el nombre indica. aún no ha recibido el don perfecto. 5. I 10. al recibir el bautis­ mo. II 1. o mejor. con el único que contemplamos lo divino. se despiertan en seguida interiormente. Amén. ya que el Espí­ ritu Santo desciende desde el cielo para estar a nuestro lado. 8. dejan libre su pupila.66 EL PEDAGOGO siglos de los siglos. luminoso y sin impedimento alguno el ojo del espíritu77. Como aquellos que. de ahí que el hombre. 3. nos presenta el equívoco /0 phos «luz» / ho phds «hombre». entre los antiguos. está en la luz. obscurecían al Espíritu Divino. que recibe con propiedad el nombre de «luz»: «Por­ que vosotros erais en otro tiempo tinieblas. 78 Ef. que Clemente utiliza en otros tantos pasajes de su obra. buen conocedor de la lengua griega. pero. nos desembarazamos de los pecados que. Ped. 4. Sin embargo —se dice—. según creo. y 81. siendo iluminado ha sido liberado al punto de las tinieblas y. 68. de probable origen platónico (República VII 533d).

LIBRO I 67 y la oscuridad no hay nada. 3. es la perfección del aprendizaje. ni el punto de partida y el fin. los que han creído no tienen ninguna otra cosa que esperar: han recibido las arras aquí abajo y para siempre. no sería perfecta. la consumación está reserva­ da para la resurrección de los creyentes. El Señor mismo ha revelado claramente la universalidad de la salvación con estas palabras: «Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna. No son. si nosotros. Este futuro que ahora poseemos por la fe. y no consiste en la consecución de otro bien. 36. lo poseeremos 3 80 Jn. La fe. nosotros tenemos la firme convicción de haber alcanzado la perfección. que hemos creído. por eso se nos dice: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna»81. 81 Ibid. sino en tomar posesión del objeto anteriormente prometido. ¿qué otra cosa nos resta por recibir superior a la consecución de la vida eterna? Nada falta a la fe. 6. puede decirse que el punto de partida es la fe 5 —generada en el tiempo— y el fin es la consecución —pa­ ra toda la eternidad— del objeto prometido. tenemos la 2 vida. Mas ambas se refieren al mismo proceso y tienen por objeto un único ser. en efecto. Pues bien. y le resucite yo en el último día»80. . ciertamente. que es perfecta en sí y acabada. cosas idénticas la eternidad y el tiempo. «re­ servado» hasta que se acabe—. En la medida en que es posible en este mundo —que 29 es designado simbólicamente como «el último día». si co­ jeara lo más mínimo. 40. Si algo le faltara. Después de la partida de este mun­ do. No decimos que se den 4 al unísono ambas cosas: la llegada a la meta y su previ­ sión.. Y así. ni sería tal fe.

la instrucción nos fue conferida anteriormente. por la que caemos en el pecado y nos cegamos para alcanzar la verdad. Nuestros peca­ dos son lavados por el único remedio curativo: el bautis­ mo del Logos. objetivo final de nues­ tro deseo. es la luz que disipa la ignorancia y otorga la capacidad de ver con claridad. 29. sin haber apren­ dido nada. así. de suerte que el conocimiento está en la iluminación. La oscuri­ dad es la ignorancia. . oímos llamarnos discípulos. de modo que se cumpla la palabra: «Hágase en vosotros según vuestra fe » 82. 4 Así como la inexperiencia desaparece con la experien­ cia y la indigencia con la abundancia. es la gracia singular de la ilu­ minación.68 EL PEDAGOGO del todo realizado después de la resurrección. 30 Quedamos lavados de todos nuestros pecados y. de súbito. pero el térmi­ no del conocimiento es el reposo. y el cum­ plimiento de la promesa es el descanso final. de re­ pente. por tanto. El conocimiento. Dichas ataduras quedan rápidamente rotas por la fe del hombre y por la gracia de Dios. ya no somos malos. Donde se halla la fe. así también. pero no puede concretarse en qué momento. Y como el conoci­ miento —que ilumina la inteligencia— surge al mismo tiempo que la iluminación. allí está la promesa. 9. por la que nuestra conducta ya no es la misma que la de antes del baño bautismal. Pues lo que ia igno­ rancia mantenía mal atado. con la luz se disipa la oscuridad. nece­ sariamente. 5 Puede decirse también que el rechazo de las cosas peo­ res pone de manifiesto las mejores. 82 M í. lo desata felizmente el cono­ cimiento.

En dicho pasaje paulino leemos pnéuma «espíritu». ¿Es que no os dais cuenta de que ya no estamos bajo esta ley. en el momento del santo bautismo. para que fuésemos justificados por la fe. ya griegos. porque todos sois un cuerpo en Cristo Jesús»84. llegada ésta. ni esclavo ni libre. y otros. 85 I Cor. Porque cuantos habéis sido bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego. pues. 12. añade aún el Apóstol: «Todos noso­ tros hemos sido bautizados en un solo espíritu para for­ mar un solo cuerpo. bajo el yugo del temor. ya libres. ya judíos. «psíqui­ cos» en el mismo Logos. Por otra parte. 23-25. 13. ni hombre ni mujer. a la espera de la fe que había de revelarse. estábamos sujetos a la custo­ dia de la ley. 26-28. El Apóstol ha explicado con gran precisión que la fe es la única y universal salvación de la humanidad. no son unos. cuando sostienen que el recuerdo 83 Gái 3. el Pedagogo? Más adelante. Mas. 3. 84 Ibid. y que es un don —igual y común para todos— del Dios justo y bue­ no: «Antes de llegar la fe. añade el Apóstol unas palabras que excluyen toda acepción de personas: «Todos. Así pues. sois hijos de Dios por la fe en Cristo Je­ sús. es ilustrada por el Espíritu Santo. . De suerte que la ley fue nuestro Pedagogo para elevarnos a Cristo. y la fe. bebida. Sin embargo. sino bajo el Logos de la libertad. «gnósticos»..LIBRO I 69 La catequesis conduce a la fe. en lugar de póma. y todos hemos bebido una única bebida»85. ya no estamos bajo el Pedagogo»83. no está fuera de lugar utilizar el mismo lenguaje de esta gente. ya esclavos. todos los que han rechazado la concupiscencia de la carne son iguales y «pneumáticos» ante el Señor.

I Cor. conservemos al hombre sin mancha alguna y seamos niños cual criatura de Dios. quie­ nes por creerse sabios han quedado ciegos. porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes. Entienden por «filtración» la separación del mal. Le. pu­ rificada de la fornicación y del vicio. a fin de que. pueblo santo. regenerados. 4. renovados. los hi­ jos de Diós. 10. 53. El que llega a recordar el bien se arrepiente nece­ sariamente de sus malas obras. el mismo espíritu. Dios del cielo y de la tierra. Padre. corremos hacia ia luz eterna. Padre. 21. 15. Así también nosotros. 24. y las ha revelado a los más pequeños»87. cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y renunciamos a sus males pasando «por el fil­ tro» del Bautismo. pues así fue tu beneplácito. 86 87 88 89 Los gnósticos. como 2 hijos hacia el Padre. operación que se consigue por el recuerdo de las cosas buenas. Jesús reclama. como con el balbuceo de los niños: «Así es. 3 Rebosante de júbilo y de alegría. alegan ellos. dice: Yo te alabo. se han quitado la túnica de la maldad y se han revestido de la incorruptibilidad de C risto89. 22.» Por eso. «Jesús. pues han depuesto al hombre viejo88. Ef.70 EL PEDAGOGO de las cosas buenas es un «pasar por el filtro»8 6 del es­ píritu. se arrepiente y se eleva presuroso hacia lo alto. sin duda. rebosante de gozo bajo la acción del Espíritu Santo. . «Pequeños»: así nos llama nuestro Pe­ dagogo y Maestro. lo que se mantuvo oculto a los sabios y a los prudentes de este siglo. fue revelado a los más pequeños. Y es que son pequeños. a nosotros que estamos mejor dispues­ tos para la salvación que los sabios de este mundo.

sino de nuestra cordura. pues pensaba como niño. figura de mujer que gesticula con grandes muecas. formado sobre mormó. .. como insensato. en la cor­ dura.. «muñeco» o «pelele para asustar a los niños». añade: «Cuando yo era pequeño razonaba como un niño. / áphrón «loco». Pablo dice de nuevo: «Cuando me hice hombre. mas. Nosotros. que hemos creído. «prudente». sí comportaos como ellos. si sentimos temor. mormolykeîon / mormolÿkeion. 13. perseguía al logos. 93 Gracioso término griego. y. «hombres» a los que son dóciles al Logos e indepen­ dientes. 11. no os comportéis como niños en la cordura. en la malicia. como los niños por el «coco»93. por el contrario. no quiere decir con esto que ya entonces fuese senci­ llo. Él llama «ni­ ños» a los que viven bajo la ley y están turbados por el miedo. al afirmar que 90 Ibid.» No se refiere al escaso número de años. el término «niño» tiene un doble sentido. aludiendo a su vida conforme a la ley. ni a una medida determinada de tiempo. amens.LIBRO I 71 Con gran claridad el bienaventurado Pablo nos ha re­ suelto la cuestión en su Primera carta a los Corintios: «Hermanos. en cam­ bio. como hombres maduros » 90. El mis­ mo Apóstol testifica acerca del particular. «in­ sensato». 14. En efecto. ni a otras enseñanzas secretas de doctrinas propias de hombres adultos y bien form ados92. porque hablaba como un niño. 91 Ibid. acabé con las cosas de niño. lat. cuando afirma haber dejado y superado la niñez y las cosas infantiles. somos salvados por voluntaria elección. 92 Clemente acomete de nuevo contra los gnósticos. Por otra parte. ello no es fruto de nuestra insensatez94. cf. y blasfemaba al Logos. 20. 94 Antítesis émphron «sensato». llama. habla­ ba como un niño»91. propia­ mente.

y para que recibiéramos la adop­ ción filial»95. Y ¿qué le falta al hijo. na­ cido de una mujer. . debemos abordar la defensa de nuestra condición de niño y tratar. Dios envió a su Hijo. 4. 7. y por ser hijo. aunque sea propietario de sus bienes. es­ tábamos sometidos a los elementos del mundo. de la Ley. «Pero desde que me hice hombre» ya no tengo pensamientos de niño. hasta la fecha se­ ñalada por el padre. Dice: «Ya no eres esclavo. en cambio. porque seguía la Ley.72 EL PEDAGOGO los judíos son los herederos según la antigua Alianza. nacido bajo la ley. para diferenciarlos de los pequeños que están ba­ jo la ley. sino pen­ samientos de hombre. sólo de aquel a quien la Escritura —como apuntábamos más arriba— llama hombre. 96 Ibid.. 34 Mira cómo reconoció que eran niños los que estaban bajo el temor y el pecado. es decir. asimilándolos a los adultos. sino hijo. de Cristo. en efec­ to. de origen hebreo— razonaba como un niño». dio el nombré de «hijos» a los que están bajo la fe. para redimir a los que estaban bajo la ley. y que nosotros lo somos según la promesa: «Mientras el he­ redero es un niño. y. eres también heredero por medio de Dios»96. de dar una 55 GáL 4. es decir. Así. después de la herencia? 2 Es muy sugestivo interpretar así este pasaje: «Cuando era niño —es decir. «he dejado las cosas de niño». nosotros. en nuestra niñez. además. no se diferencia en nada del esclavo. la condición de niño en Cristo es la perfección en compa­ ración con la Ley. En efecto. Mas cuan­ do llegó la plenitud del tiempo. 1-5. ya que está bajo la tutela de sus tutores y administradores. 3 Llegados a este punto. cuando era judío: Pablo era.

os infundo un ali­ mento espiritual. con el Logos. para el eterno reposo se promete esta misma leche y miel. revela una analogía. al mostrar una comparación. verdadero. que ha ingerido alimento sólido.LIBRO I 73 explicación de las palabras del Apóstol: «Os di de beber leche. así también yo. Por esta razón. Así pues. tras una breve pausa. que es la leche de Cristo. ¿cómo el supremo reposo del hombre perfecto y «gnóstico». citaré. 98 La leche y la miel simbolizaban entre los profetas un alimento de alto valor nutritivo. no alimento sólido. de nuevo es honrado con leche infantil? Quizás el «como». a buen seguro. No creo que deba interpretarse este pasaje en sentido judaico.» Tal es la substancia nutritiva de la leche. que mana leche y m iel»98. 3. este otro texto de la Escritura: «Os conduciré a una tierra próspera. la leche perfecta es un alimento perfecto. que conduce a la meta sin fin. asimismo. La comparación de estos textos revela una seria difi­ cultad de comprensión. como criaturas en Cristo. el pasaje debe interpretarse así: «Os di de beber leche en Cristo». En efecto. abundancia y felicidad. . natural y espiritual. y se la desprecia como infantil e imperfecta. por contraste. 97 I Cor. 1-2. y. Con razón el Señor promete aún leche a los hombres justos. Denotaban. pues aún no podíais tomarlo. de manera que en conjunto puede entenderse así: como las nodrizas alimen­ tan con su leche a ios recién nacidos. de modo que esta pausa en la lectura permita esta interpretación: «Os he instruido en Cristo con un alimento simple. Si la infancia con su régimen ali­ menticio de leche es principio de la fe en Cristo. que brota de los pechos que rebosan amor. como tampoco ahora»97. añadir: «como a niños».

A quienes ya han creído por el Espíritu Santo. 1 0 1 I Cor. sino como a seres carnales. los llama «carnales» por­ que. 3. no pude hablaros como a hombres espirituales. Pero también puede interpretarse dicho pasaje de la Escritura desde otro punto de vista: «Yo. «ma­ man». Algo de esto vaticina ya Homero. 103 / Cor. a la vez. 2 99 Λ ρ. «Puesto que en vosotros hay envidia y discordia. os nutrirá hasta la vida eterna.74 EL PEDAGOGO para mostrar que el Logos es. Ahora bien. los llamó «carnales». ¿no sois acaso carnales.. que. y no os comportáis humanamen­ te?» 103. 3. principio y fin ". IL X III 5-6. hermanos. los llamó «espirituales». que viene a significar: os he derramado conoci­ miento. De ahí que el Apóstol diga: «os di de beber le­ che» 104. los niños. tienen aún pensamientos 4 carnales. sin propo­ nérselo. al igual que los paganos. naturalmente. Por carnales puede entenderse los recientes catecúme3 nos. 2. la expresión «os di de beber» es el símbolo de una participación perfecta. 102 Se refiere al Bautismo. son los adultos los que «beben». 3. y a los recién catequizados y que no han sido purificados 102. . 8. cuando. La forma adjetival galaktophágos «que se ali­ menta de leche» es bien expresiva. 1. a través de la catcquesis. 100 Hom. 2. En efecto. todavía niños en Cristo. 3. 104 Ibid. en cambio. como a niños en Cristo» 101. álfa y oméga. llama a los hombres justos seres que se alimentan de leche 1 0 °..

se hará cara a cara en la vida futura. dice el Señor. 13. 9. es verdadera bebida» 1 0 5 . cóleras. quizás también los platónicos. a modo de alimento.LIBRO I 75 «Mi sangre. . I Cor. puede aludir a la clara revelación que. 12. porque sois carnales». como re­ flejado en un espejo —dice el Apóstol—. pues aún no podíais» l06. alude a la perfecta alegría en el Logos. sin el concurso del Espíritu. Se refiere a los gnósticos. Y aún añade: «pues ahora no podéis. I Cor. 3. veremos cara a ca­ ra la promesa. Rom. escucha la Ley de la Escritura: «Que no se gloríe el sabio en su sabiduría. Si. envidias. que el fuerte no se glo- 105 106 107 108 109 110 1 1! Jn. Ibid. «lo que jamás oreja oyó». ni pasó por mente de hombre» uo.. deseos. Porque con faz angélica. Si la promesa se realiza tras nuestra partida de esta tierra. amores. 55. ¿cómo prentenden al­ gunos1 1 1 conocer. por el contrario —como también puede suponer­ se—. puesto que albergáis pensamientos propios de la carne. ¿Quizá cuando dice: «os di de beber ieche». que es leche. «Porque ahora vemos. Los gnósticos. 6. 2. 9. no porque aún estemos «en la carne» 1 0 8 —como algunos han creído— 109. 8. y se refiere a «aquello que jamás ojo alguno vio. sino me­ diante el estudio. al conocimien­ to de la verdad? Y lo que a continuación dice: «no ali­ mento sólido. o sólo aque­ llo «que ha sido arrebatado hasta el tercer cielo»? Y aun éste ha recibido la orden de callarse. el conocimiento del que se enorgullecen es una sabi­ duría humana. mas luego cara a cara» !07. 2. celos.

el Logos es siempre el mismo. aludiendo alegóricamente con las palabras comida y bebida a la manifestación de 3 la fe y de la promesa. ¿Cómo. y se la compara por eso al alimento sólido en cuanto se ha incorporado al al2 ma. 9. porque aún no erais capaces» l15: esto no significa que se trate de un tipo de alimento dis­ tinto de la leche. dice. 10. Igual­ mente. el que se gloríe. La Iglesia —que. I Cor. no suponer que el Apóstol ha pensado en la «leche de las criaturas» en este sentido? Si los jefes de la Igle­ sia. 4. gloríese en el Se­ ñ o r 113. aunque interpretamos el texto así. a semejanza del buen Pastor. la fe tiene más consisten­ cia que lo que entra por el oído. y alimento sólido. 3. nos gloriamos en el nombre de Cristo. pode­ mos pensar que la predicación es leche derramada con lar­ gueza. no alimento sólido. I Cor. I Tes. cuando el Apóstol afirma que el Señor es la leche del rebaño. 38 Sin embargo. El Señor nos da a conocer este alimento en el Evan­ gelio de San Juan. ¿acaso no se expresa así pa­ ra mantener la coherencia de la alegría? En este sentido debemos interpretar el citado pasaje: «Os di de beber le­ che. como el hom­ bre. 1. 2. . la fe. sólido y consistente como el alimento sólido. 17. II Cor. se cohesiona y adquiere consistencia por este 112 113 !14 115 Jer.76 EL PEDAGOGO ríe en su fuerza1 1 2 . se compone de múltiples miembros— se reaviva. «que hemos sido instruidos por 3 Dios» n4. mediante símbolos: «Comed mis car­ nes y bebed mi sangre». pues en esencia son lo mismo. que por la catequesis se ha constituido en fundamento. fluido y dulce como la leche. 9. pues. son los pastores y no­ sotros somos su rebaño.» Pero nosotros. 31. se desarrolla. 23.

cuyo ciclo natural ha quedado interrum­ pido. deben sa­ ber que. mientras que el alimento só­ lido simboliza los conocimientos espirituales. Y si la esperanza se desvanece. algunos. para que el niño no se asuste. ciara alusión a los gnósticos. si llaman comida al alimento sólido. la le­ che es lo más sabroso y refinado de la sangre.LIBRO I 77 doble alimento: la fe es su cuerpo. cuando Dios —que engendra y alimenta a todos los se- 116 De nuevo. por más que pretendan situarse en la cima del conocimiento. a la simplicidad de la verdad. su alma. Por una especie de simpatía de ternu­ ra palidece y se vuelve blanca. el primer elemento generado en el hombre. se enfrentan. siguen sos­ teniendo que la leche significa las primeras enseñanzas. Y se prepara por una efusión natural de la sangre. Como también el Señor está constituido de carne y san­ gre. La sangre es. incluso. a la carne y a la sangre de Jesús. sin duda. La esperanza. se han atrevido a sostener que constituye la substancia del alma. lo más fluido de la carne. la esperanza. Pero si los que tienen ganas de disputas . además. a modo de un flujo de sangre. Ciertamente la san­ gre se altera por una cocción natural. la vitalidad de la fe desaparece. es decir. algo así como carne en estado de fluidez. a su vez. por su orgullosa sa­ biduría. en realidad. es la sangre de la fe. . La sangre es. gra­ cias a ella y al alma se conserva la fe. los primeros alimentos. ya se trate de la sangre aportada al embrión y que le es enviada por el cordón umbilical de la matriz o se trate de la mera sangre menstrual. una vez que la ma­ dre ha dado a luz. Este alimento tan apetecible para el recién nacido no es otra cosa sino sangre que se transforma.

que. el alimento espiritual se le asemeja. más dulce y más blanco que la leche. 5 También puede ser que por la dilatación de las venas que hay en los pechos. la sangre fluya a los alvéolos naturales de los pechos. es. en efecto. . se produce una interrupción del circuito y la sangre lleva hacia los pechos la dirección de su impulso y éstos se di­ latan por hacerse el aflujo muy abundante: y la sangre se transforma en leche de la misma manera que se trans* forma. en su impe­ tuoso curso. en efecto. dulce. bajo el embate de los vientos. «escupe espuma salina» li7. nutritivo ' 17 Hom. un cam2 bio cualitativo.. V 599. 4 En efecto. al desbordarse. también nuestra saliva se hace blanca por efecto del pneüma.78 EL PEDAGOGO res— la hace fluir hacia los pechos ya dilatados y es al­ terada por un soplo caliente. 118 Ibid. I l IV 426. no sustancial. 4o De manera semejante. «bullen de espuma» na. Experimenta la sangre al­ go parecido a la mar. azotados por el viento. se vuelve blanca y se transfor­ ma en espuma por este choque. Pues bien. con el que se funden en toda su superficie. por la gracia. Con todo. En­ tonces el pneüma impulsado desde las arterias vecinas se mezcla con la sangre. en el momento del parto queda cortado el conducto por el que circulaba la sangre hasta el embrión. la sangre mantiene su sustancia. ¿qué hay de absurdo en pensar que la sangre por efecto del pneüma se transforme en lo más brillante y lo más blanco? Sufre. que. Con toda seguridad. en una ulceración. debida a la distensión del parto.. sería muy difícil encontrar algo más nutritivo. también los ríos. aun manteniendo íntegra su sustancia. Par­ tiendo de estos hechos. en pus.

Esta madre única no tuvo leche. me complace llamarla Iglesia. repletos de leche ya preparada. Ella llama por su nombre a sus hijos y los alimenta. pero Cristo. al llegar a ser madres. el alimento celeste de los ángeles. ¡Admirable misterio! Uno es el Padre de todos. . el mismo en todas partes. amamantándolos con la leche santa. Los pechos no están como las fuentes.LIBRO I 79 como vida. blanco como el día de Cristo. una sola la virgen que se ha convertido en madre. el fruto de la Virgen. transformando dentro de sí mismos el alimento. como el maná que llovía del cielo para los antiguos hebreos. ni los juzgó nutricios. cuando el Padre. Pues bien. y los pechos que hasta en­ tonces se dirigían erguidos hacia el marido se inclinan ahora hacia el niño. el Señor. sino que. manan leche. y uno el Espíritu Santo. llena de amor como madre. esparció como lluvia el Logos. amante y benigno. íntegra como virgen. las nodrizas también hoy llaman «maná» a los calostros. se convirtió él en alimento espiri­ tual para los que practican la virtud. porque es la única que no fue mujer. uno el Logos de todos. Éste es el alimento apropiado y conveniente para un niño recién nacido y recién constituido. aprendiendo a ofrecerle el alimento fácil de digerir elaborado por la Naturaleza para su salu­ dable nutrición. es al mismo tiempo virgen y madre. y ha quedado bien claro que la sangre del Logos es como leche. elaboran la leche que fluye de ellos. Sin duda. alimento elabora­ do por Dios —padre nutricio de todos los seres generados y regenerados—. con el Logos infantil. no llamó biena­ venturados los pechos de la mujer. Las mujeres embarazadas. por homonimia con aquel alimento. así se le aporta al recién nacido la leche que se preparaba en el parto. sino que.

. la mezcla mutua es el Señor. i Extraordinario misterio? Se nos manda despojarnos d la vieja corrupción de la carne —como también del viejo alimento— y seguir un nuevo régimen de vida: el de Cris­ to. XXII 83. y. el cuerpo de Cristo. ¡Santo parto! ¡Santos pañales! El Logos lo es todo para esa criatura: padre y madre. si nos es posible. esto es. Y Él.» He aquí el provechoso alimento que el Señor nos depara: nos ofrece su carne y nos derrama su sangre. El Señor es. salvando así a la Humanidad. el Señor Jesús. Con el Logos alimenta al joven pueblo. como es lî9 lathikëdës: compuesto homérico. pues. en el Logos. que el mismo Señor trajo al mundo con dolor carnal y al que envolvió en pañales con su preciosa sangre. ya que la car­ ne ha sido creada por Él. que por su mediación hemos creído en Dios. Solamente Él. escucha. Pero quizás no quieras entenderlo en este sentido. ibid. ésta: la carne es una alegoría del Espíritu Santo. en efecto. pedagogo y nodriza.. las criaturas. Logos «amado». carne celeste santificada. Espíritu y Logos. somos amamantados. La sangre alude alegóricamente al Logos. recibiéndolo. nos refugiamos en el regazo del Padre «que hace olvi­ dar» 1J9. puesto que. el Logos de Dios.80 EL PEDAGOGO No tuvo leche porque la leche era ese niño bello e ín­ timo. es decir. quien nos alimenta. El alimento es la leche del Padre. alimento de las criaturas. Dice: «Comed mi carne y bebed mi sangre. como sangre preciosa. es decir. Na­ da les falta a los niños para su desarrollo. por quien únicamente no­ sotros. Nosotros. hacerlo nuestro y meter al Salvador en nosotros para destruir así las pasio­ nes de la carne. y prefieras una explicación más común. el Logos irri­ ga nuestra vida. cf. ha derramado su sangre por nosotros. El alimento. es el Espíritu hecho carne.

el cuerpo. se dis­ tienden al máximo y laten con fuerza. y sólo son realmente felices quienes maman de este pecho. cuando ei ambiente hace más compacto el cuerpo y no deja salir al exterior el calor que perma­ nece enclaustrado en él. Pero si se les concediera que el alimento sólido es de diferente naturaleza que la leche. como sucede con los cabellos rubios que se tor­ nan blancos al ir envejeciendo. ¿cómo no van a caer en contradicción consigo mismos por no haber comprendi­ do las leyes de la naturaleza? En invierno. deja pasar el alimento con más facilidad y la leche no abunda. desead la leche espiritual. como la sangre lo es del hombre y el orujo de 120 I Pe. y ésta se convierte en leche. al dar a luz. la elaboración del alimento deriva en sangre. Si. la sangre se transforma en leche sin tener lugar una mutación sus­ tancial. pri­ vadas de transpiración. crezcáis para la sal­ vación.LIBRO ! 81 natural. de la hipocresía. 44 2 3 45 . porque tampoco abunda la sangre. alimentados por ella. Por eso dice Pedro: «Despojaos de toda maldad y de todo engaño. al estar más dila­ tado. pues. pues no se retiene todo el alimento. a fin de que. a nosotros. como niños recién nacidos. si es que habéis gustado cuán bueno es el Se­ ñor» i2°. en el verano. la leche del amor. Éstas. ofrece a los pequeños. En cambio. por estar llenas de sangre. Hemos demostrado hace poco que. la sangre es preparación de la leche. la envidia y la maledicen­ cia. 1-3. y es precisamente entonces cuando las nodrizas están repletas de leche. el alimento digerido y consumido se convierte en sangre que fluye por las venas. 2.

se destruyen. mi alimento consiste en cumplir la vo­ luntad del que me ha enviado» 124. Y como el Logos es «fuente de vida»1 2 3 que brota. 6. puede decirse que la bebida es un alimen­ to líquido. en donde. se comprende que Pablo lo llame alegóricamente «leche». la leche es de gran provecho para los lactantes y es. este alimento del Señor. claro está. 123 Ap. 4. y recibe también el nombre de «río de aceite». convirtiéndonos en ciudadanos de los cielos e incor­ porándonos al coro de los ángeles 122. a la vez. como dice el Apóstol. mas el alimento que proporciona la leche conduce hasta los cielos. porque el Logos. 122 Clemente revive el hermoso término clásico. Así. según. bebida y ali­ mento sólido. He aquí otro alimento 1 2 1 Gal. . se bebe. recibi­ mos una buena nueva: la esperanza del reposo final en la Jerusalén de lo alto 121. el aspecto que consideremos. cuando dice: «Os di de be­ ber». según está escrito. desde el momento en que somos regenerados. alimento de la verdad. y. para ellos. Así pues. 26. Por ejemplo. No me preocupa ahora la precisión de las palabras. 3 Ciertamente. 124 Jn. 4 El Señor ha dicho: «Yo tengo un alimento que voso­ tros no conocéis. synchoreutés «com­ pañero de coro». Mediante este alimento material se nos promete también el alimento santo. nada más nacer. manan la leche y la miel. sólo pretendo decir que una única substancia suministra dos tipos de alimento. del mismo mo­ do.34. somos amamantados con la leche.82 EL PEDAGOGO la vid. 32. 2 Los alimentos. un mismo alimento puede considerarse sólido o líquido. 4. el queso es coagulación de leche o leche coagulada. «que participa en las danzas». 21.

Es una imagen simbólica. Porque el pan de Dios es el que desciende del Cielo y da vida al mundo. anhelar. 39. Adviértase el sentido místico del «pan». 32. como pan que ha sido cocido.51.33. Así. como germina el trigo tras la siembra y la descomposición. 3. Con lenguaje figurado. el Logos se llama a sí mismo «pan de los Cielos»: «No os dio Moisés el pan del Cielo. para gozo de la Igle­ sia. 22-23. de­ sear» / m astós «pecho. . también su car­ ne mediante el fuego se reconstituye. Pero mostraremos de nuevo con más detenimiento y claridad estas cuestiones en nuestro tratado Sobre la Re­ surrección m . Además. Porque dijo: «el pan que yo os daré es mi 125 Mt. 126 Clemente juega con el doblete masteysai «buscar. sino mi Pa­ dre. llama «cáliz» 1 2 5 al cumplimien­ to de su Pasión. de ahí que la palabra mas teÿsaim sea sinónima de «buscar». los gnósticos creían en el carácter bisexual de la divinidad. que llama car­ ne.. que mamamos del Logos celeste. ya que los pequeños que buscan el Logos se nutren de la leche que les pro­ porcionan los amorosos pechos 1 2 7 del Padre. 6. 128 Jn.. de análogo significado alegórico que el de la leche. 26. el pan que yo os daré. en realidad. mientras que para nosotros. porque tenía que beberlo y apurarlo has­ ta el final él solo. 129 Obra perdida.42. pequeños. el alimento es el mismo Cristo. Más tarde aludirá a ella: Ped. no está del todo aceptada la similitud etimológica de ambos términos. el alimento era el cumplimiento de la voluntad del Padre. teta». os da el verdadero pan del Cielo.LIBRO I 83 —la voluntad de Dios—. II 104. es mi carne para la vida del mun­ do» 128. 127 La imagen de los «pechos del Padre» difícilmente encaja en el hombre actual. 20. Con todo. y de la que se dice que resucitará. para Cristo.

49. 51. es irrigada y crece con la leche. la sangre jamás puede emitir sonidos. así tam ­ bién la carne del Señor. . la misma carne y la sangre que en ella hay. pues bien. Que na­ die se extrañe si alegóricamente llamamos leche a la san­ gre del Señor. a no ser que por sangre entenda­ mos. 2 De muchas maneras se llama alegóricamente al Logos: alimento. Aquel justo antiguo era figura del justo nuevo. 1 3 1 Gén. Como es sabido. carne. pues revelaba el Logos destinado a sufrir. Que la sangre es el Logos lo atestigua la sangre del 4 justo Abel. alegóricamente. En efecto. el Logos. y el vino designa alegóricamente la sangre. vino? «El que lava —dice— en el vino su manto y en la sangre de la viña su hábito»131. y la sangre antigua hablaba por boca de la sangre nueva. pues hemos creído en Él. mediante una ale3 goda. El Señor es todo beneficio nuestro. ¿No se le llama también. el pan de los Cielos. leche. comida. és­ tas absorben el vino y dejan el agua. Afirma que en su propia sangre se embellecerá el cuerpo del Logos y que con su espíritu alimentará a los que tengan hambre del Logos. como fiel testimonio de amor filial. absorbe la sangre. La formación del embrión se lleva a cabo cuando el 130 Jn. y la carne es irrigada por la sangre. 11. que clama a Dios. pan. sangre.84 EL PEDAGOGO carne» l3°. Quien clama a Dios es la san­ gre. 48 Por lo demás. 6. que es el Logos. y este alimento eleva al hombre para que alcance la incorruptibilidad y deje aquellos deseos carnales que llevan a la corrupción. cuando echamos migas de pan a una mezcla de agua y vino.

este conglomerado se convierte en sangre y después en carne. Con la leche adquiere la mujer el encanto de la ternura maternal. elabora la substancia del objeto formado. Algunos suponen que la semilla del ser vivo es sustan­ cialmente la espuma de la sangre que. inundada por una lluvia excesiva. agitada violenta­ mente por el calor natural del macho en el momento de la unión. que hacía «coagular» la sangre del flujo menstrual. 132 Los antiguos y. puesto que el producir leche está en la naturaleza de la sangre y la leche es fuen­ te de nutrición l33. La semilla de la tie­ rra. una humedad viscosa permite la cohesión de la semilla y la hace germinar. si por la sequedad está falta de humedad. La potencia del esperma. al coa­ gular la naturaleza de la sangre. la escuela neumática creían que la generación se debía a la acción del esperma. mas las situaciones extremas implican el peligro de la esterilidad. condensándose en el útero por la acción del pneûma natural y caliente. 133 Expresión platónica: Menéxeno 237e. Las entrañas de la mujer albergan en pri­ mer lugar un conglomerado líquido de aspecto lechoso. luego. se echa a perder y. . forma espuma y se esparce por las venas espermáticas. Después del parto. causa eficiente. con­ trariamente. como el cuajo coagula la leche. en especial. causa material.LIBRO I 85 esperma se une al residuo purificado que queda después del flujo menstrual m . que configura el embrión y lo vivifica. se seca. Es del todo evidente que la sangre es la substancia del cuerpo humano. La mezcla equilibrada germina. por ella se evidencia también que real­ mente la mujer ha dado a luz y es madre. De ahí pretende Diógenes de Apolonia que han tomado nombre los aphrodísia. el niño sigue alimentándose aún gracias a esta misma sangre.

en incorruptibilidad por la formación que nos ha dado.86 EL PEDAGOGO Por esa razón.. Que la leche procede de la sangre por un proceso de transformación. so Por tanto. cuando el tiempo es húmedo. Entre los mortales. hemos sido regenerados en Cristo. es decir. así también lo ha sido el alimento. en simpatía por la alimentación y educación que hemos recibido del Lo­ gos. Y así como ha sido espiritual para el hombre la regeneración. a modo de lección práctica. en efecto. 135 H om . //. Durante la estación que nosotros convenimos en llamar primavera. pues. podemos fijarnos. podemos gloriarnos en el Señor y exclamar: Me enorgullezco de haber nacido de un padre tan [bueno y de tal sangre 135. el que nos ha regenerado nos alimenta con su propia leche. sangre y leche. como niños que somos. de la Medea del trágico Biotos. está más que claro. Lo mismo es.» 3 Si. y la hierba y 134 Fr. 4 Hemos sido asimilados a Cristo plenamente: en paren­ tesco por su sangre que nos ha redimido. educar a los hijos proporcio­ na a menudo más compensaciones que el mero he­ cho de engendrarlos '34. símbolo de la Pa­ sión y de las enseñanzas del Señor. en los pequeños re­ baños de ovejas y de vacas. XIV 113. Y lógico es que todo procreador procure alimento al ser que acaba de generar. no obstante. el Logos. 2 . el Espíritu Santo que estaba en el Apóstol habla misteriosamente por boca del Señor: «Os di de beber leche.

El Logos tiene con el Bautismo la misma afinidad que 4 la leche con el agua.LIBRO I 87 los pastos son abundantes y frecos. 118. 18. la combinación reporta. al ordeñar. que es miel. La leche se mez­ cla también con el vino dulce. se obtiene menor cantidad de leche. y dicha mezcla resulta sa136 Alusión a la Eucaristía y al Bautismo. 11. .. 137 Hom. En diversos lugares la profecía lo eleva «por encima de la miel y del jugo de los panales» 138. sana las pasio­ nes y purifica también los pecados. al tiempo que resulta agradable. En cambio. estos animales se hin­ chan primero de sangre. a juzgar por la distensión de las venas que dilatan los vasos. Aquello de que su voz fluía más dulce que la m iel1 3 1 . esta sangre se convierte en leche abundante. pues la sangre se calienta y se seca por el ca­ lor. como la tie­ ne el lavado espiritual con el alimento espiritual1 3 6 . porque la leche se digiere. no por «an­ tipatía». por tan­ to. notorios beneficios: la mezcla de la leche con el agua impide que aquélla se agríe. El Lo­ gos. La leche también se mezcla con la miel. en verano. si a la leche le añadimos un poco de agua fresca. creo que fue dicho por el Logos. al punto. I 249. //. Ésta 3 tiene una cierta afinidad natural con el agua. como también se recibe el Bautismo para la remisión de los pecados. La leche es el único líquido que po­ see esta propiedad: se mezcla con el agua para purificar­ nos. sino por «simpatía» con el agua. sucede todo lo contrario. buscando un si efecto purificador. al mezclarse con el amor del hombre. Por ejemplo. 103. paralizando dicho proceso de transformación. 138 Sal.

88 EL PEDAGOGO ludable. se descompone. pues139 Dt. 7. 141 Nuevo ataque contra los gnósticos. con ello simbolizan claramente al Logos. anunciando el nacimiento del niño. una cosa sí hago: olvidando lo que dejo atrás. 32. fortifica e ilumina a los peque­ ños. se consideren superiores al Apóstol. fui apresado por Cris­ to. al mezclarla. estoy convencido de no haber alcanzado aún la meta. que recibe el nombre de manteca. 140 Is. amén de otros. en verdad. 15. es como si su naturaleza. haciéndole inmortal merced a la providencia divina. se volviera incorruptible: bajo el efecto del vino. A veces me sorprende el hecho de que algunos se atre­ van a llamarse «perfectos» y «gnósticos» M 1. Son muchos los que para alumbrarse utilizan la grasa de la leche. pero sigo adelante por si logro apresarlo. Pablo dice de sí mismo: «No es que ya lo haya consegui­ do todo o que ya sea perfecto. Hermanos. Así la unión espiritual entre la fe y el hombre sometido a las pasiones. y leche de las ovejas con la grasa de corde­ ros» I39. llenos de orgullo y arrogancia. que alimenta. y. pues yo. Y el profeta. confiere al hombre una mayor firmeza para la eterni­ dad. . rico en aceite: el único. mantequilla de las vacas. les proporcionó. Por eso la Escritura dice del Señor: «les dio como manjar los frutos del campo. a mi vez. y lo sobrante se desecha. convirtiendo en suero los deseos de la car­ ne. los alimentó con miel salida de la roca. y aceite sacado de la dura piedra. 13-14. la leche se transfor­ ma en suero. éstos fueron los alimentos que. y lanzándome a lo que me queda por delante. manifiesta que «se alimentará de manteca y miel» 1 4 °.

Ibid. Es evidente que llama perfección a la liberación del pecado. Se considera perfecto. 3. Si se cree perfecto es por haber abandonado su vida anterior y porque tiende a una vida mejor. 10. 146 Jn. y exclama: «Yo soy eí buen pastor» l46. sigo veloz hacia el premio de la soberana vocación en Cristo Jesús» . Con una metáfora tomada de los pastores que guían sus ovejas se indica al Pedago­ go.14.42. supra.. η.43. Tras haber mostrado que la Escritura nos da a todos el nombre de niños. 16. 52. Con razón el Logos es llamado PedaFlp. 12-14. guía de los niños. no en el conocimiento. cf. y que sólo el Padre de todos es perfecto —pues en Él está el Hijo. Por eso añade: «Los que somos perfectos. y en el Hijo está el Padre—. siguiendo nuestro plan. 142 143 144 145 2 3 . sino porque desea la per­ fección. al resurgimiento de la fe en Aquel que es el úni­ co perfecto. tene­ mos tales pensamientos» .LIBRO I 89 tos los ojos en la meta. y que cuando seguimos a ç rjst0 se nos ijama alegóricamen­ 3 53 7. nipioi.. solícito pastor de los pequeños. 3. 147 Ibid. Quién es el Pedagogo y cuál su pedagogía te criaturas 144. «Todos formarán —afirma— un solo rebaño y un solo pastor» 14?. Algunas veces se llama a sí mismo pastor. 15. 10. al olvido de los pecados cometidos anterior­ mente. Se les denomina alegóricamente ovejas a los pequeños por su sencillez. debemos de­ cir quién es nuestro Pedagogo: se llama Jesús 1 4 5 . Clemente prefiere el nombre de Jesús al del Verbo. 11.

el Logos dice de sí mismo por boca de Oseas: «Yo soy vuestro educador» 148. al que dirige y enseña. en tercer lugar. sino que en ocasiones se coloca con la proa frente a las borrascas. la educación para alcanzar el conocimiento de la verdad. . a la educación misma. obtendremos todo lo que razonablemente pidamos a Dios. Con toda claridad. agarra con firmeza el timón —sus ore- 148 Os.90 EL PEDAGOGO 54 2 3 gogo. pues a nosotros. y la buena formación que con­ duce al Cielo. los preceptos. nos conduce a la salva­ ción. Como el general que dirige el grueso de su ejército ve­ lando por la salvación de sus soldados. ni expone al ni­ ño frente a ellos como si de un barco se tratara para que lo haga pedazos. bien pertrechado. con vistas a la contemplación de Dios. es también el modelo de la conducta santa propia de la ciu­ dad eterna. final­ mente. llevado sólo por el espíritu de verdad. a las cosas enseñadas: por ejemplo. Si obedecemos al Pedagogo. 2. La palabra «pedagogía» engloba diversos significados: puede referirse al que es guiado y aprende. La Pedagogía de Dios es la que indica el camino recto de la verdad. 5. La religión es un pedagogía que comporta el aprendi­ zaje del servicio de Dios. en medio de una vida animal y desenfre­ nada. al contrario. los niños. así el Pedagogo no cede a los vientos que soplan en este mundo. o como el piloto que gobierna su nave y procura poner a salvo a la tripu­ lación. Como el piloto no cede siempre ante el empuje embra­ vecido de los vientos. así también el Pedagogo guía a los niños hacia un género de vida saludable. por el solícito cuidado que tie­ ne de nosotros.

.. 156 P l a t ó n . Leónidas. Luciano. es un te­ soro que dura siempre. El Cíclope 37. !51 H eród. 1 136. Alcibiades. y que fue el inventor de la conocida danza síkinis l5\ No nos olvidamos de los pedagogos que. en la rica tradición pedagógica de los pueblos antiguos. Sin embargo. P lutarco. cuando llega- 149 Término frecuente utilizado en los libros sapienciales. el pedagogo de los hijos de Temístocles. y. 154 H eród. P lutarco. I 122 B. Nausito. Hom. VIII 75. un desterrado isl. Zófiro era un esclavo comprado l5\ y Sikino. La danza 22. y Adrasto. VIII 75. los niños apren­ dían sólo de ellos el manejo del arco 1 5 7 . E urípedes. IX 449. el de Filipo. era un escla­ vo negligente 1 S 4 . I 121e. Alcibiades. 630B. danza de Sátiros: H eród. 157 H eród. eran llamados «reales». 150 gynaikomanës «loco por las mujeres». Eran elegidos entre todos los persas en número de cuatro. El tracio Zófiro no logró contener la lujuria de Alcibiades. ni Nausito logró sanar la embriaguez 1 5 2 del de Pela. 155 En griego síkinnis / síkinis / síkinnos. . los reyes les confiaban la educación de sus hijos 156. la educación divina. A teneo. Temístocles 12. Leónidas no abatió el orgullo del macedonio. 152 D emóstenes. entre los per­ sas. en cambio. en gene­ ral. 153 P latón. Lo que los hombres suelen llamar educación paterna no es duradera. y Licurgo 16. Cuentan de él que bailaba. quiero decir— hasta que lo ancla sano y salvo en el puerto de los cielos. Haloneso 7: referido a Alejandro el Magno. y el de los hijos de Creso. etc. el de Alejandro. P lutarco. I 34-35. 20E. Se dice que el Pedagogo de Aquiles era Fénix.LIBRO I 91 jas 149. //.. Adrasto. y.. Temístocles 12. Alcibiades 1.. Pero Fénix era un mujeriego 1 5 °.

así él. 1. como el águila desea proteger su nido y a sus polluelos. 2. Jesús. lo circundó.. . sé 3 agradable a mis ojos» 16t. 1. Es evidente que fue también el pedagogo de Jacob. Practicaban las relaciones sexuales como los jabalíes. Nuestro Pedagogo.92 EL PEDAGOGO ban a la pubertad. extendiendo sus alas. III 11. yo estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia» 162. que te ha sacado de la tierra de Egipto» 1 6 °. C lemente se refiere también a ello en Strom.7. 56 En el Cántico. el Logos que guía a toda la humanidad. legítimas o concubinas. 2. hablando en su propio nombre. se unían a sus hermanas 158. 158 La religión del irán estimulada ese tipo de relaciones incestuosas. 17. es el Santo Dios. lo educó y lo protegió como a la niña de sus ojos. 32. ¿Quién es el que tiene poder para conducir dentro o sacar fuera? ¿No es el Pedagogo? Él se apareció a Abraham y le dijo: «Yo soy tu dios. cuando estaba ator­ mentado por la sed y carecía de agua. Como excelente pedagogo lo va educando en la fidelidad. 159 1 (5 0 1 6 1 162 D t. 17. describiendo su pedagogía. los acogió y los llevó sobre sus plu­ mas. De nuevo. 20. y le dice: «Sé irreprochable. Existe una comunicación amistosa por parte del maes­ tro. en cambio. Ibid. y entre ellos no había nin­ gún Dios extranjero» 159. a sus ma­ dres y a innumerables mujeres. se considera a sí mismo pedagogo: «Yo soy el Señor tu Dios. Sólo el Señor los guiaba. que ama a los hombres. Me parece que la Escritura presenta el Pedagogo de 2 forma muy clara. el Espíritu Santo habla de Él así: «Abasteció a su pueblo en el desierto. Éx. es nuestro Pedagogo. Dios mismo. Gén. 10-12.

yo estaré contigo 4 y te guardaré dondequiera que vayas. respectivamente. 28. 32.LIBRO I 93 como lo muestran sus palabras: «Mira. porque aún no 2 se había hecho hombre. 163 Ibid. el hombre que combatía. y «un­ tarse de aceite antes de cualquier competición atlética». 25. Gén. Era él. El Señor Dios aún no tenía nombre. cuando vio al Señor Dios. la acción de «compartir con un compañero un determinado ejercicio físico». 29. 31. a lo que el Señor respondió: ‘¿Por qué preguntas mi nombre?’» 167. Y se dice que combatió con él: «Jacob se quedó solo y un hombre —el Pedagogo— combatió con él hasta el alba» i64. porque —dijo— he visto a Dios cara a cara. 15. entrenaba al luchador Ja­ cob contra el Maligno.. 57 y que. Y dado que el Logos era a la vez entrenador de Jacob y Pedagogo de la humanidad. 32. En efecto. 164 Ibid. Fue entonces cuando Jacob recibió el nombre de Israel!69. Pero: «Jacob dio a este lugar el nombre de Visión de Dios... La cara de Dios es el Logos.. En efecto. por el que Dios es iluminado y conocido. Ibid. 32. para el pueblo niño. De ahí que el término aleíptés «que frota con aceite» (en el gimnasio.) ad­ quiera el significado de «maestro de gimnasia». 165 Clemente nos transporta con singular elegancia al mundo de las antiguas competiciones atléticas griegas. te restituiré a esta tierra. 32. . que luchaba con él. etc. 166 167 168 169 Se refiere a Jacob. Ibid. reservaba el nombre nuevo para el pueblo joven. baño. untándole con aceite l65. y no te abandonaré hasta haber cumplido lo que he dicho»163. las formas participia­ les syngymnadsómenos y aleiphdn nos evocan. entrenador. 30. y mi vida ha quedado a salvo» l68. la Es­ critura dice: «le preguntó 1 6 6 y le dijo: ‘Revélame tu nom­ bre’.

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El mismo Dios, el Logos, el Pedagogo, le dijo en otra ocasión: «No tengas miedo de ir a Egipto» 1 7 °. Mira cómo el Pedagogo sigue al hombre justo, y có­ mo entrena al atleta, enseñándole a derribar al adversa4 rio. Él mismo enseña a Moisés el papel de Pedagogo; en efecto, dice el Señor: «Si alguno ha pecado contra mí, yo lo borro de mi libro. Y ahora, marcha y conduce a tu pueblo donde te he dicho»171. se En este momento es maestro de Pedagogía. El Señor, por medio de Moisés, fue realmente el Pedagogo del pue­ blo antiguo, mientras Él mismo en persona fue, cara a ca­ ra, el guía del pueblo nuevo. Dice a Moisés: «Mira, mi ángel te precede», poniendo ante él la potencia del Logos 2 como mensajero y guía. Pero se reserva la dignidad de Señor y afirma: «El día que los visite, los castigaré por sus pecados» m . Lo que viene a decir: el día en que me erija juez, les haré pagar el precio de sus pecados, pues es, al mismo tiempo, pedagogo y juez que juzga a los que transgreden sus mandatos; y como amante que es de los hombres, el Logos no silencia sus pecados; muy al contrario, se los reprocha para que se conviertan: «El Señor quiere el arrepentimiento del pecador más que su muerte.» 3 Nosotros, cual niños, cuando oímos hablar de pecados cometidos por otros, tememos vernos amenazados con cas­ tigos semejantes, y nos abstenemos del mismo tipo de fal­ tas. ¿En qué pecaron? «En que en su ira asesinaron hom­ bres, y, por capricho, destrozaron toros; maldita sea su ira» 173.
!7° Ibid., 46, 3. 1 7 1 Éx. 32, 33 ss. 1 7 2 ibid., 32, 34. 173 Gén. 49, 6-7.

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¿Quién, pues, podía educarnos con más cariño que Él? En primer lugar, hubo una antigua alianza para el pueblo antiguo; la Ley educaba al pueblo con temor, y el Logos era su Ángel. Pero el pueblo nuevo y joven ha recibido una nueva y reciente alianza; el Logos ha sido engendra­ do, el miedo se ha trocado en amor, y aquel ángel mís­ tico, Jesús, ha nacido. El mismo Pedagogo que en otro tiempo, dijo; «Teme­ rás al Señor tu Dios» 174, nos exhorta ahora: «Amarás al Señor tu D ios»175. Por esta misma razón nos ordena: «Dejad vuestras obras —los antiguos pecados— y apren­ ded a hacer el bien; huye del mal y practica el bien: tú has amado la justicia y has odiado la iniquidad.» Ésta es mi alianza, mi nueva alianza, impresa con letra de la antigua Ley. Así pues, no debe hacerse objeción alguna a la novedad del Logos. En el Libro de Jeremías dice el Señor: «No digas: yo soy más joven 1 7 6 ; antes de formarte en el vientre de tu madre ya te conocía; y antes de que salieses del seno ma­ terno ya te consagré» ,77. Quizá esta palabra profética es­ taba dirigida simbólicamente a nosotros, que fuimos cono­ cidos por Dios, con vistas a la fe, antes de la creación del mundo; a nosotros, ahora niños, pues la voluntad de Dios acaba de cumplirse recientemente. De modo que so­ mos recién nacidos, en cuanto a la vocación y a la salva­ ción. Y añade: «Te he hecho profeta de las naciones»178; con ello le dice que debía ser profeta y que el tratamien!74 175 176 177 178
Dt. 6, 2. M t. 22, 37. Jer. I, 7. Ibid., 1, 5. Ibidem.

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to de «joven» no debía interpretarse como un deshonor para los que son llamados «niños». La Ley fue una anti­ gua gracia otorgada por el Verbo por mediación de Moi­ sés. Por eso dice la Escritura: «La Ley fue dada por me­ diación de Moisés; no por Moisés, sino por el Logos. Moisés hizo de intermediario, como siervo suyo; razón por la cual dicha ley sólo tuvo una vigencia pasajera. Mas la gracia eterna y la verdad han venido por medio de Jesucristo» 1 7 9 . Considerad estas palabras de la Escritura: respecto a la Ley, sólo afirma que «fue dada», mas la verdad, que es una gracia del Padre, es la obra eterna del Logos; asi­ mismo, la Escritura no explicita que «fue dada», sino que fue hecha «por Jesús», «sin el cual nada ha sido he­ cho» 1 8 °. Moisés, pues, cede prof éticamente el lugar al Lo­ gos, el perfecto Pedagogo, prediciendo su nombre y su pedagogía, al mismo tiempo que presenta el Pedagogo al pueblo, cuando le entrega los Mandamientos de la obe­ diencia. «Dios os otorgará un profeta como yo —dice— entre vuestros herm anos»181. Es Jesús, hijo de Navé, que ale­ góricamente significa Jesús, el Hijo de Dios. Porque el nombre de Jesús anunciado en la Ley era un esbozo del Señor. Moisés aconseja prudentemente al pueblo: «a él escucharéis —dice—, y el hombre que no escuche a este profeta» l82, y sigue amenazante. Así nos predice el nom­ bre del Pedagogo Salvador.

‘79 180 18 1 182

Jn. 1, 17. Ibid., I, 3. Dt. 18, 15. Ibid., 18, 19.

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La profecía le atribuye también una vara l8\ una vara de pedagogo, de mando, propia del que ejerce la autori­ dad. A quienes el Logos persuasivo no sana, los sanará la amenaza; y si tampoco la vara los cura, el fuego los consumirá. «Saldrá —dice la Escritura— un brote de la vara de Jesé»184. Considera la solicitud, la sabiduría y el poder del Pe­ dagogo. «No juzgará según las apariencias, ni acusará se­ gún las habladurías, sino que hará justicia a los humildes, y acusará a los pecadores de la tierra» 1 8 5 . Y, por boca de David, exclama: «El Señor, que educa, me ha educa­ do, y no me ha librado a la muerte» 1 8 6 . Ser castigado por el Señor y tenerlo por Pedagogo, equivale a ser liberado de la muerte. Por boca del mismo profeta añade: «Los regirás con vara de hierro» l87. Asi­ mismo, el Apóstol, inspirado, escribe a los corintios: «¿Qué queréis? ¿Que venga a vosotros con la vara, o con caridad y espíritu de mansedumbre?» ,88· Y aún, por bo­ ca de otro profeta, añade: «El Señor hará surgir de Sión una vara de poder» l89; «Tu vara, ésta de pedagogo, y tu cayado me han persuadido» l9°, dice por boca de otro. Tal es el poder del Pedagogo: venerable y grave, con­ solador y salvador.
183 Con el término rhábdos> Clemente alude a la vara o bastón de mando utilizado por el maestro como símbolo de autoridad. 184 Is. 11, 1. 185 Ibid., 11, 3-4. 186 Sal. 117, 18. 187 Ibid., 2, 9. 188 I Cor. 4, 21. !89 Sal. 109, 2. 190 Ibid., 22, 4. En este pasaje, el término baktería, «cayado, báculo, bastón insignia de juez», es sinónimo de rhábdos, cf. n. 18. El mundo romano generalizará la férula, palmeta, especie de látigo; báculo.

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EL PEDAGOGO

Hay quienes 1 9 1 se obstinan en decir que el Señor no es bueno por­ 8. Contra quienes estiman que el justo que usa la vara, y se sirve de la ame­ no es bueno naza y del temor. Según parece, no han entendido el pasaje de la Escri­ tura que dice así: «Quien teme al Señor se convierte en su corazón» m ; olvidan, por otra parte, ese gran amor 2 que le llevó a hacerse hombre por nosotros. Precisamente por esa razón el profeta le dirige esta afectuosa plegaría: «Acuérdate de nosotros, porque somos polvo» i9\ es de­ cir, compadécete de nosotros, pues has experimentado con tu dolor la debilidad de la carne. Sin lugar a dudas el Señor, nuestro Pedagogo, es, con creces, bueno e irrepro­ chable, porque, en su inestimable amor hacia los hombres, 3 ha participado de los sufrimientos de cada uno. «Nada hay que el Señor odie.» No puede, en verdad, odiar una cosa y querer al mismo tiempo su existencia; ni puede querer que no exista algo, y hacer que exista aquello que no quiere que sea, ni puede querer que no sea lo que es. Ciertamente, si el Logos odia algo, quiere que ese algo no exista; y nada existe si Dios no le da existencia. Nada, pues, es odiado por Dios; y, por tanto, nada 4 es odiado por el Logos. Porque los dos son la misma co­ sa, es decir, Dios: «En el principio —dice— el Logos es­ taba en Dios y el Logos era Dios» 194. Y si el Logos no odia a ninguno de los seres que ha creado, es evidente que los ama. 63 Y, naturalmente, amará al hombre más que a los otros, porque es la más bella de todas sus criaturas, un ser vi191 192 193 194 Nueva alusión a los gnósticos. Ecie. 21, 6. Sal. 102, 14. Jn. 1, 1.

LIBRO I

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viente capaz de amar a Dios. Por tanto, Dios ama al hombre; luego, el Logos ama al hombre. Quien ama de­ sea ser útil al ser amado; y ser útil es más útil y venta­ joso que no serlo. Por otra parte, nada es superior al bien; así pues, el bien es útil. Dios es bueno —todos los reconocemos—; por tanto, Dios es útil. Y lo bueno, en tanto que bueno, no hace otra cosa que ser útil: así pues, Dios es útil en todo. No puede decirse que es útil al hombre, pero que no cuida de él; ni tampoco que se preocupa, pero que no se ocupa de él. Porque ser útil deliberadamente es superior a serlo sin proponérselo, y nada es superior a Dios. Por otra parte, ser útil deliberadamente no es más que ocuparse del obje­ to de sus desvelos: así pues, Dios se ocupa y se preocupa del hombre. Y lo demuestra efectivamente educándolo por obra del Logos, que es el verdadero colaborador del amor de Dios hacia los hombres. El bien no es tal porque ten­ ga la virtud de ser bueno, como a la justicia no se le da el nombre de bien por tener virtud, ya que ella misma, de por sí, es una virtud, sino por el hecho de ser buena en sí misma y por sí misma. Con otras palabras se dice que lo útil es bueno, no porque produzca placer, sino porque es provechoso. Ésta es la naturaleza de la justicia: es un bien, porque es vir­ tud y merece elegirse por ella misma, no porque engendra placer; pues no juzga con miras a un favor, sino que da a cada uno lo que merece. Así que lo que es útil es pro­ vechoso. Sean cuales fueren los elementos constitutivos del bien, también la justicia presenta esas características: de los mis­ mos rasgos participan ambos; las cosas que se caracterizan

La mayoría de las pasiones se curan 1 9 5 por medio de castigos y preceptos muy rígidos. restituyendo al hombre a la san­ tidad y a la verdad. El reproche se parece mucho a un remedio: disuelve los endurecimientos de las pasiones. Así. Entonces —dicen algunos—. ¿por qué se irrita y casti­ ga el Señor. aunque sea de la manera más breve posible. reprendiendo a los que des­ obedecen la ley. la justicia es un bien. persigue un fin bueno. y deben reducirse enteramente sajándolas con una disección. y Gorg. señor del Universo. Ley. El general que impone a los culpables multas pecunia­ rias o castigos corporales. X I 934a. este gran general nuestro. la lujuria. encarcelándolos y castigándolos con las peores deshonras. Las pasiones son una úlcera de la verdad. del error y de la cautividad del Enemigo. los libera de la esclavitud. reprime las pasiones de su al195 P l a t . a veces incluso con la muerte. pues ejerce su autoridad para amo­ nestar a sus subordinados. Y todo esto tiende a la salvación y a la salud eterna. . aconseja lo que debe tomar y prohíbe lo que no se debe tomar. si ama a los hombres y es bueno? Es del todo necesario tocar este punto. por tanto. . La amonestación es como un régi­ men dietético para el alma enferma. y por la en­ señanza de algunos principios. y debe inscribirse dentro de la categoría de los recursos in­ dispensables.EL PEDAGOGO por lo mismo son iguales entre sí y semejantes. el Logos. pues este modo de proceder es de su­ ma utilidad en orden a la recta educación de los niños. La reprensión actúa como una operación quirúrgica en las pasiones del alma. limpia la suciedad de las impurezas de la vida. 478d: refe ren cia a la c o m p a ra c ió n ' de los castigos co n la te ra p ia m édica. y allana aún las hin­ chazones de la soberbia.

Con admirable habilidad. Enseñar a un necio es co­ mo componer un cacharro roto» l97. Así como los géneros persuasivo y exhortativo perte­ necen al deliberativo. despierta la mente entor­ pecida. como buen pedagogo que es. así: symbouleuiikós: deliberativo parakietikós: exhortativo protreptikós: persuasivo enkdmiastikós: laudatorio ¡oidoretikós: injurioso oneidistikós: recriminatorio. aquél. 22. los irrita la reprensión. 6-7. reviste la admonición con el reproche. el áspero lenguaje los resucita a la verdad. con nuevos métodos. Las amonestaciones pueden llevarlas a cabo el amigo y el ene­ migo: éste. suele decirse. y emplean­ do palabras duras como ñagelo. «Látigos y disciplina son siempre principio de sabiduría. podría destruirlo por sus pecados. intenta exhortarlos a la conversión. . 197 Ecte. con amor. El Se­ ñor no reprende al hombre por odio. A quienes la exhortación no convierte. y. él mismo sufrió por no­ sotros. sin embargo. luego. Por eso añade la Escri­ tura: «Es como despertar de profundo sueño al que está l% Clemente utiliza gráficamente diversos tecnicismos propios del gé­ nero retórico antiguo. como hacer comprender a la tierra y estimular hacia la sensatez al que ha perdido la esperanza. no de odio. así también los géneros del repro­ che y de la censura pertenecen al género laudatorio 1% . mas reprender es signo de buena voluntad. y a los que como si fuesen cadáveres la reprensión no logra excitar a la salvación. Este género es una especie de arte de la reprensión.LIBRO I ÍOl ma y los conduce en paz hacia la santa concordia de convi­ vencia cristiana. con espíritu de burla.

Éx. experimenta una notable mejora. Bien lo aprendió Platón. 20. y las constriñe para que den fruto y no se pierdan en aspiraciones y deseos. cuando dice: «Todos los que su­ fren un castigo reciben en realidad un gran bien. a fin de que no os asalte a vosotros su temor. reconoce que el Justo es bue­ no. y todo el que da fruto lo poda. Sí. y añade: «Todo sarmiento que en mí no da fru­ to. para que dé fruto más copioso» Cuando la vid no es podada. el Logos se adapta como una me­ lodía al modo de ser de cada uno: unas veces tensa las cuerdas. P l a t . Gorg. otras. al creer que los hombres corregidos por el Justo obtienen un gran beneficio. ya que se benefician en el sentido de que su alma. El Logos es el machete que poda y limpia las ramificaciones inso­ lentes... 1-2. 8. lo mismo le ocurre al hombre. 67 De forma bien clara se expresó Moisés: «No temáis. 15. 200 201 202 H erm o sa c o m p aració n con los m elódicos acen to s de la lira.» 2 Platón. 20. cuando describe alegóricamente sus múltiples y útiles desvelos: «Yo soy la verdadera vid. La reprensión que se hace a los pecadores tiene por finalidad su salvación. ha sido in­ ventado como algo bueno para el hombre: «El espíritu 198 Ibid. 5 se hace silvestre. y para que no pequéis»201. las relaja 200. el temor tiene en sí algo provechoso. 22. 477a. . y mi Padre es el vi­ ñador». pues Dios ha venido para probaros. al ser justa­ mente castigados202. 4 El mismo Señor revela claramente su manera de proce­ der.102 EL PEDAGOGO dormido» m . 199 Jn. lo arranca. sueño que se parece muy notablemente a la muerte.

1. dentro de las cámaras. y. mandaré contra ellos los dientes de las fieras y el veneno de las bestias que reptan por el polvo. y siempre exhorta a la hu­ manidad. 6. nuestro Pedagogo es el único que puede perdonar los pecados. es bueno. 13. pues su esperanza está deposi­ tada en quien los salva» 203. 53. como reformador y enmendador de nuestros pecados. 3 68 i 3 Los gnósticos. serán presa de las aves. Pero no actúa como la serpiente que ataca y muerde sú­ bitamente a su presa. ni desea cumplir sus amenazas. sin temor no se puede ser tenido por justo» 207. Ecle. es evidente que no persigue el mal. Cuando amenaza. costreñidos por el hambre. muestra su amor a los hombres. 23-25. 21-22. Is. la mayoría de las veces. 34. como algunos 2 0 6 suponen. al suscitar el miedo. retardándolos y haciéndoles ver los sufri­ mientos que les aguardan si permanecen en sus pecados.LIBRO I 103 que teme al Señor vivirá. 203 204 205 206 207 Ecle. Dios. sufrirán convulsiones in­ curables. pues. mas. La mayoría de las veces amenaza. mostrándole lo que debe hacer. Dios no se encoleriza. prefiere advertir antes que actuar: «Lanzaré contra ellos todas mis saetas. Así constituido por el Padre de todos. El Señor. 32. Este mismo Logos es juez cuando nos aplica un castigo. dice la Escritura. el úni­ co que puede discernir la obediencia de la desobediencia. Isaías dice de Él: «El Se­ ñor lo ha entregado por nuestros pecados» 204. es decir. Es éste un exce­ lente método: suscitar el temor para que evitemos el pe­ cado. bloquea el impulso que lleva al pecado. Dt. «El temor del Señor aleja de los pecados. el pa­ vor» 205. Por fuera asolará la espada.14. .

. . X 617e. y cómo. porque no es bueno omitir la justicia por causa nuestra. si­ no por su justicia. Embriagaré con sangre mis saetas.104 EL PEDAGOGO El castigo lo impone Dios.1 212 213 Rom. y daré su merecido a quienes me odian. Dios no es responsable» 208. Dt. Dt. 3 Por boca del profeta Amós. 1. en la misma amenaza. 20. el Logos ha revelado de forma bien evidente su plan: «Os destruí como cuando Dios asoló Sodoma y Gomorra. 32. movido. y quedasteis como tizón sacado de un incendio. busca nuestro arre­ pentimiento. cuando peca vo­ luntariamente. dice la Sabiduría211. 41-42. 69 Cada uno escoge su propio castigo. 32. «El temor del Señor es la plenitud de la sabiduría». «La culpa es de quien ha elegido. 70 Mirad cómo Dios. tomaré venganza de mis enemigos. 11. ni se hacen acreedores de los castigos que nacen del odio. injusto Dios al descargar su cólera? Seguro que n o » 209. «Pero si nuestra injusticia pone de manifiesto la justicia de Dios. Rep. Allí donde el 20» P l a t . 209 210 2. muestra táci­ tamente su amor al hombre: «Les ocultaré mi rostro —di­ ce— y les mostraré qué será de ellos»213. Am. por su bondad. dice el Señor»212. 2 Es evidente que quienes no son enemigos de la verdad y no odian al Logos. 3. 18. tampoco odian su salvación. Ecle. ¿qué diremos? ¿Que será. Habla amenazando: «Afilaré mi espada y mi ma­ no empuñará el juicio. pero ni aun así os habéis conver­ tido a mí. 4. 5-6. tal vez. y mi espada devorará la carne ensan­ grentada de los heridos»210. no por su cólera.

designa al 214 Rom. y persigue la utilidad del vengador. odia el mal. en la fe de Cristo. Él. con los que cayeron. Pero si voluntariamente aparta sus ojos. en mí y yo en ti. para que tam­ bién ellos en nosotros sean uno a fin de que el mundo crea que tú me has enviado. en un pasaje del Evangelio. Ésta consiste en devolver mal por mal. más allá del uno y de la mónada misma216. pe­ ro no quiere la venganza. impera la maldad. Dice San Pablo: «Considerad. como tú. En cambio. para demostrar que Dios es justo. . precisamente porque lo es por naturaleza. el pronom­ bre «tú». el testimonio del Señor. Dios es uno. Que Dios es bueno todos lo reconocen. la bondad de Dios y su severidad. 11. Padre. Él no quiere mirar el mal. aquélla.LIBRO I 105 Señor dirige su mirada hay paz y alegría. me veré obligado a presentar. en su sentido deíctico-demostrativo. porque es bueno. 17. contigo. ésta. que es bueno. es decir. 216 Concepto griego de unidad. en modo alguno. Y yo les he entregado la gloria que tú me has dado. es corrección también para el que ofrece resistencia—. querer la venganza el que nos enseña a orar por los que nos calumnian. 215 Jn. 21-23. 22. Y no puede. sin más discursos. el mal hace presa de la especie humana por su infideli­ dad. Por esa razón. Así pues. si bien algunos muy a pesar suyo. para que perseveres en la bondad»2'4. pues. mas de donde la aparta. reconozco que su castigo alcanza a los infieles —el castigo es bueno y provechoso para el que lo recibe. en él dice de sí mismo que es uno: «para que todos sean uno. para que ellos sean uno co­ mo nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí para ser consumados en la unidad»215.

24-26. y se lo daré a conocer»218. que es y que será. . 12. cuando dice: «Padre. Un solo nombre se emplea para los tres tiem­ pos: «El que es»217. De Él habla textualmente la Sabiduría: «Piedad y có­ lera están en Él. 16. hemos conocido a Dios. 20. 14. el Dios que fue.7 218 219 220 Éx. Él es «para los que le odian el que castiga los pecados de los padres en los hijos. 3. Jn. mas yo te conocí. «poderoso en el perdón. Que este mismo ser. recibe él solo el nombre de «bueno». Dice la Escritura: «Juzga­ rá al hombre según sus obras» 220. es «justo». bajo la imagen de una balanza de pesas iguales. donde yo estoy. porque me amaste antes de la creación del mundo.106 EL PEDAGOGO 3 72 Dios único. para que contemplen la gloria que me has dado. puesto que es bueno. que existe realmente. lo ates­ tigua el Señor en el Evangelio. Padre justo. y éstos también conocieron que tú me envias­ te. Dios nos ha revelado en Jesús la faz de la balanza equilibrada de la justicia. el Señor de ambas.» Él es. el mundo no te reconoció. y él concede el per­ dón a los que lo am an»219. Éx. 5-6. por medio de Él. 17. por su recíproco amor. también ellos estén conmigo. y esta denominación implica una igualdad de poder. en efecto. quiero que. Y yo les manifesté tu nombre. considerado como padre. está en el Padre y recibe el nombre de «justo». al tiempo que derrama su cóle- 2. el Dios único. El que coloca a unos a su derecha y otros a su iz­ quierda. los que me has dado. Ecle. Pues. En tanto que Hijo» y siendo su Logos.

es el Creador del agua y de las nubes. y «El que ha creado los Cielos habita en ellos». hechura de tus manos» 227. II Cor. Hay que resaltar aquí cómo reconoce que su Padre es bueno y que es el Creador. 16. y grande también su repro­ che» 221. 2 3 73 221 222 223 224 225 226 227 228 Ecle. Ibid. en cuanto que provoca la lluvia sobre todos. Ibid. y por ser bueno.. y agrega: «Mi padre hace brillar su sol sobre todos» 225. 3 . Le. grande en su misericordia. el Espíritu Santo lo cantó en los Sal­ mos: «Cuando veo tus Cielos. lo confie­ sa de nuevo el mismo Logos: «pues es bueno con los in­ gratos y malvados».. Mí. y «El Cielo es su trono» 228. pues.LIBRO I 107 ra. Su misericordia y su reprensión tienen como fin la sal­ vación de quienes son objeto de reprensión. nadie lo discute. y que el Creador es justo. que está en los Cielos» 224. 5. Y sigue: «Sed misericordiosos como vuestro Padre lo es» 223. 4. 10. . Que el «Dios y Padre de Nuestro Señor Jesús» es bueno 222. 19. 1. Como autor de la llu­ via. 6. 8. 35-36. Y aún afirma: «Mi Padre hace llover so­ bre los justos y los injustos» 226. Sal. 45. 11-12. 17. hace llover igualmente sobre justos o injustos. reparte sus dones justa y equitativamente. Y añade de forma bien contun­ dente: «Nadie és bueno sino mi Padre. 4. Con toda evidencia podemos. Ibidem. concluir que Dios es uno y el mismo.

en verdad. para quien sea la gloria por los siglos de los siglos.. amén. creador. y el mandamiento es santo. 232 Ibid. pues Él mismo lo era todo antes de la llegada de su Hijo. creemos que el Señor es también Hijo del Creador. lo pone de manifiesto cuando dice: «de suerte que la ley es santa. 9. Rom .108 EL PEDAGOGO Por su parte. 3. justo y bueno» 232. Y como sabe que el justo es bueno. de manera que.. justo. Y si todos reconocen que el Creador es jus­ to. 7. su mismo Padre. para dar testimonio de la verdad. Así que es evidente. 6. es­ cribe más adelante: «En el tiempo de la paciencia de Dios: para la demostración de su justicia en el tiempo presente. 3. para que mejor puedas comprender que Dios es justo: «La justicia de Dios se hace realidad por la fe en Jesucristo. se infiere que el Señor es Hijo del Justo. bueno. 21-22. 233 Mt. sin discusión. y de nuevo. no es contrario al carácter del Logos sal- 229 Mt. y todavía. 231 Ibid. 2 No obstante. sin ley. 74 Sin embargo. «Nadie ha conocido al Padre» 233. que es uno. se manifiesta en múl­ tiples poderes. Los Cie­ los pertenecen a quien ha creado el mundo. 230 . 27. se ha manifestado la justicia de Dios». que el Dios del Universo es uno solo. «nadie es bueno sino mi Padre». en todos los que creen. 26. el Señor se ha expresado así en su ora­ ción: «Padre nuestro que estás en los Cielos» 229. y que el Señor es Hijo del Creador. 11. Por eso dice también Pablo: 2 «Ahora. 12. Hijo en el Padre. emplea las dos palabras para referirse al mismo poder. y para probar que es justo y que justifica a todo el que 3 creen en Jesús»231. pues no hay distin­ ción» 2 3 °. pues bien.

y los anima a seguir una vida mejor. No deja sin testimonio a uno cuando atestigua en fa­ vor del otro. no para buscar su muerte. El Pedagogo da testimonio en favor de los que practican el bien. y es un beneficio muy grande el que se de­ riva de este testimonio. increpa. se vuelca materialmente para salvar a sus pequeños. y diversos los modos de administrarla en orden a nuestra salvación. amenaza. A l mismo poder pertenece hacer el bien y castigar justam ente. reprende. el m étodo pedagógico del Logos? 234 Clemente abunda sobre el tema del «amor de Dios hacia los hom­ bres». «atan­ 9. Si la exhortación es necesaria.LIBRO I 109 vador el reprender con solicitud. a la hora de herir ligeramente el alma que se ha descarriado. . no lo es menos la re­ prensión. «el antropocentrismo» y la «Encarnación». a este respecto. Es Dios quien. sin duda. reprocha. La cólera de Dios —si realmente es correcto tildar así a la reprensión de que nos hace ob­ jeto— es una prueba de su amor hacia el hombre. Grande es la sabiduría de su pedagogía. de una medicina de la divina bondad que hace nacer el ru­ bor del pundonor e introduce la vergüenza ante el peca­ do. nuestro Lo­ gos divino. el Peda­ gogo de la humanidad. promete. sirviéndose de los múl­ tiples recursos de su sabiduría. sino su salva­ ción: un pequeño dolor para evitar una muerte eterna. por quien también el Logos de Dios se ha hecho hombre m . cura. amonesta. y exhorta a los elegidos a obrar mejor. ¿cuál es. Con todas sus fuerzas. premia. al descender. comparte los sentimientos del hombre. Se trata. desvía el impulso de quienes habían emprendido el camino del pe­ cado.

doblégalos desde su infancia. pero su afecto es escaso hacia aquellos que no desean conquistar. Más tarde. hebreos. De nuevo amonesta la Escritu­ ra: «Han cometido adulterio con la piedra y con el leño. el Señor hace con nosotros lo que nosotros hacemos con nuestros hijos. Ley . Su animal preferido era el toro. El Pedagogo amonesta así. «¿Tienes hijos? Edúcalos —recomienda la Sabidu­ ría—.110 EL PEDAGOGO do como por múltiples riendas» 2 3 5 los irracionales apeti­ tos de la naturaleza humana. a nuestros hijos. Y. fue el dios del Sol y del Cielo. 37. 9. ciertamente. Los profetas lo criticaron duramente. según el testimonio de los profetas. benefician cara al futuro. 238 Jer. 237 M í. 23. sino la felicidad futura. La prueba más grande de su amor hacia el hombre es 235 P lat. y no Ies muestres un rostro complacien­ te » 236. duros en el presente. Su culto se difundió entre el pueblo israelita. cananeos e. 7. 7. Baal era la divinidad masculina suprema entre los pueblos semitas occidentales: fenicios. 9. El Señor no persigue el placer momentá­ neo. . 23-24. como cuando dice en el Evangelio: «¡Cuántas veces quise recoger a tus hijos. como la gallina recoge a sus polluelos bajo sus alas. Mas volvamos a la bondadosa pedagogía del Logos. 236 Ecle. por encima de cualquier cosa. La admonición es un reproche solícito que estimula la mente. y han quemado perfumes a Baal» 238. los queremos mucho. otros. incluso. Hay quienes con sus palabras sólo persiguen agradar a sus oyentes.. niños y niñas. como lo demuestra la adoración al becerro de oro. 3. Reinaba sobre la tierra cultivada y ia lluvia. Su nombre significa «señor». en cambio. y vosotros no quisisteis» 237. ¿Tienes hijas? Cuida de su cuerpo. que reprueban con útiles advertencias. En una palabra. VII 808d.

y su amor hacia el hombre. 1. por boca de Isaías. 239 240 241 242 243 Ez. 2. si es que te escuchan» 239. mas su corazón está lejos de m í»241. por boca de Oseas: «¿No los repren. Un buen ejemplo nos lo ofrece por boca de Jeremías: «Se han convertido en caballos se­ mentales.2 deré —exclama— porque tienen tratos con prostitutas. pues conoce el futuro. pues enseñan doctrinas que son mandatos de los hombres». ya que la ocasión para el arrepentimiento es gracia que concede al libre arbitrio del alma. Jer. lo cual es un reproche acusador: «en vano me rinden culto. 3. 5. muestra. y exclama por boca de Ezequiel: «Hijo de hombre. ¿y no habré yo de reprenderles por tales acciones —ex­ clama el Señor— y tomar venganza de semejante pue­ blo?»242. háblales. 13. 29. Pone de manifiesto dos cosas: su divinidad. la solicitud. 8-9. Éx. la salvación. . por­ que «el temor del Señor es el principio del sentir espiri­ tual»243.4 do. 18-19. que 77 predispone para el bien. Amonesta también preocupándose por el pueblo cuan. lo exhorta al arrepentimien­ to. 6-7. cada uno relincha tras la mujer de su prójimo. Aquí. es­ tás entre escorpiones. Dice igualmente a Moisés: «Ve y di al Faraón que deje 3 marchar al pueblo. dice: «Este pueblo me honra con sus labios.LIBRO I 111 que. Is. Prov. a la vez que revela el pecado. pero bien sé yo que no los dejará par­ tir» 240. Por todas partes se entremezcla el temor. a pesar de conocer perfectamente la desvergüenza de este pueblo reacio y rebelde. La censura es un reproche por los malos actos. por contraste. De nuevo. 7.

hijos rebeldes! He aquí lo que dice el Señor: ‘tomasteis resoluciones sin mí.112 EL PEDAGOGO ofrecen sacrificios con los iniciados. mas no se han rebelado contra mí. es el Señor quien habla: ‘Engendré hijos y los eduqué. dirigiéndolo hacia la salvación. Israel se muestra más necio que dichas bestias. tras exteriorizar su descontento. el que comprende a Dios. . presta oído. Is. de for­ ma parecida a como suele hacerse con la lana que se va 244 245 246 247 Os. 13. es decir. hicisteis pactos ajenos a mi espíritu’» 247. por medio de él abre las llagas y. pero Israel no me ha reconocido’» 245. en verdad. conocen a quien los alimenta. dice el Señor» 246. Jer. 2. El buey conoce a su amo. La inteligencia es el ojo del alma.. En cada caso se sirve del temor como un revulsivo muy duro. 1. bestias estúpidas e insensatas. como quienes pecan deliberada­ mente. 4 ¿No es. Is. y el pueblo inteligen­ te se une a la prostitución?» 244. un reproche du­ ro. . Israel significa «el que ve a Dios». 30. tierra. 1. 14. a la vez. . 2-3. 78 La reprimenda es una censura severa. en cambio. 3 La reprensión es un reproche que se hace a los negli­ gentes o despreocupados. Y. y el asno el pese­ bre de su dueño. por medio de Jeremías.19. aña­ de: «Me han abandonado. Por eso. extraño que el que conoce a Dios no reconozca al Señor? El buey y el asno. convierte al pueblo. 4. Muestra claramente su pecado afirmando que tienen plena conciencia de él. El Pedagogo emplea este tipo de pedagogía cuando afirma por boca de Isaías: «Escu­ chad. El Pedagogo se sirve de él cuando exclama por boca de Isaías: «¡Ay de vosotros. cielos.

2. 17. . y la tierra se ha quedado atónita. Todos cuantos la honraban la desprecian. la educación del Señor. fuente de agua viva. pero que el aceite del pecador no adorne jamás mi cabeza»253. Porque «el pecador huye de la reprensión» 252. El Pedagogo suaviza la acerbidad y dureza de esta reprobación. 8. 12. Y. 35. 3. El Pedagogo utiliza con harta frecuencia dicho pro­ cedimiento por considerarlo necesario. y por boca de Jeremías: «El cielo está pasmado. mos­ trando imperceptiblemente la bondad de su pedagogía: «No desprecies. Sal. pues han visto su vergüenza» 2 5 °. Habla por boca de Isaías: «Habéis abandonado al Señor y habéis despreciado al San­ to de Israel» 248. a causa del relaja­ miento de la mayoría en la fe. 5. Jer. 1. para excavarse aljibes agrietados. de nuevo.. por boca del mismo profeta: «Ha pecado gravemente Jerusalén. Prov. La reprobación consiste en exponer públicamente los pecados. cuando exhorta por boca de Salomón. II. ni ten­ gas aversión a sus recriminaciones. 12-13. hijo mío. 2 3 4 248 249 250 251 252 253 Ibid. Por eso ha venido a ser objeto de horror. la Escritura añade: «Que el justo me repruebe y me edu­ que. 1. pues dos mal­ dades cometió mi pueblo: me abandonaron a mí. 4. Lam. porque el Señor educa a quienes ama. 140. Por eso. que no podrán retener el agua»249. y aflige con su azote al hijo que le es querido»251. Ecle.LIBRO ! 113 a teñir: se le aplica una sustancia para que quede bien preparada para recibir el tinte.

38. Jerusalén. a guisa de medicina. 39. «Porque es un pueblo desobediente: hijos —dice— que no tienen fe. si no recibís su bon­ dad. 23. ¿cómo pue~ 3 de perseguir a sus seguidores? Por eso añade: «Vuestra casa quedará desierta. mas este pueblo tiene el corazón incircunci­ so» 255. conoceréis su autoridad. cuando habla por boca de Isaías: «¡Ay. y. La repetición del nombre confiere a la reprensión ma­ yor dureza. por boca de Juan: «Serpientes. 26. 254 255 256 decir. raza de víboras. hijos inicuos. Is. pue­ blo preñado de pecados. 9.» 2 La acusación es un reproche dirigido a los pecadores. Mt. afirma por boca de Jeremías: «¿Hasta cuán­ do gritaré sin que me escuchen? He aquí que sus oídos son incircuncisos» 254. . El Pedagogo. en el Evan­ gelio. nación pecadora. El término griego episkope evoca la «visita» terrible de Dios. 4. al contrario. Ibid. 37. El Pedagogo no deja de utilizar dicha pedagogía. En efecto..» 2 La supervisión 2 5 6 es una severa reprensión. 10. porque os digo: a partir de ahora no esperéis verme hasta que digáis: ‘Bendito el que viene en nombre del Señor’» 258.. 23. 1. ¡Bendita tolerancia! De nuevo ha­ bla por boca del mismo profeta: «Todas las naciones son incircuncisas.114 79 EL PEDAGOGO La advertencia es un reproche que hace a uno más re­ flexivo. que mata a los profetas y apedrea a los que han sido en­ viados a ella!» 257. 257 258 259 Jer. se sirve de ella. raza malvada!» 259. es el día de Yahvé. 6. En efecto. quien conoce a Dios. El Pedago­ go se sirve de ella en el Evangelio: «Jerusalén. so La invectiva es un reproche muy grave. Ibid.

el Pedagogo. de nuevo: «La casa de Israel me traicionó. Ibid. 5. con singular habi. en copioso llanto»263. La queja es un reproche disfrazado. 8. 3-4. Y ¿no me has llamado a tu casa. maestra de hechizos!» 265. 1-12. Con gran habilidad ha ridiculizado a la muchacha lla­ mándola prostituta. 3. Así edu­ caba el Pedagogo hablando por boca de Moisés: «Hijos degenerados. y. Jer.2 ción a los hijos que se rebelan contra el deber. Los extranjeros me engañaron. una increpa. 4. Lam. Nah. «¡La bella y graciosa prostituta. luego. 3. La reprimenda es una increpación legal. exclama: «Le he dado el libelo de repudio.8i gogo utiliza este recurso cuando exclama por boca de Jere­ mías: «Has adquirido aspecto de ramera. y la casa de Judá renegó del Señor» 262. 17. ¿así pagáis al 260 261 262 263 264 265 Sal. Jer. te mostraste des­ vergonzada con todos..LIBRO i 115 De ella se sirve el Pedagogo cuando habla por boca de David: «Un pueblo que no me conocía me sirvió y me escuchó obediente. 32. la reina de las naciones se ha convertido en tributaria. y se ex­ traviaron»260.3 lidad procura también nuestra salvación veladamente. que soy el padre y guardián de tu virginidad?» 264. El Pedagogo la utiliza cuando habla por boca de Jeremías: «¡Cómo ha quedado desierta la ciudad en otro tiempo po­ pulosa!. . El divino Peda. generación mala y perversa. a mí. 11. la exhorta a recuperar la dignidad perdida. La burla es un reproche que ridiculiza. por boca de Jeremías. ha pasado llorando todas las no­ ches. cambiando de to­ no. 3. 44-46. ha quedado viuda. mas la pérfida Judá no te­ m ió»261. 1. y.

En resumen: su téc­ nica del empleo del temor es fuente de salvación. 12. com­ padeciéndose de ellos. «La misericordia del Señor se extiende a toda carne. 10 ss. que no morirá. Ecle.. Ibid. y el ac­ to de salvar es propio del que es bueno. acusa.116 EL PEDAGOGO 3 82 2 Señor? Este pueblo es insensato e ignorante. también lo es recobrar la salud tras la enfermedad. dice: «Tus príncipes son desobedientes y cómplices de ladrones. aman el soborno y persiguen recompensas. Con este procedimiento. pero libra su alma de la muer­ te » 271. por boca de Isaías. 13. ¿no es éste el mismo Padre que te ha creado?» 266. castígale con la vara. de nuevo: «No ahorres al muchacho correctivos. y. 23. «Pues su severidad es tan grande como su mi­ sericordia» 270. golpeándolos. Is. Cf. Se apiada de quienes aceptan su correctivo. como hace el pastor con su rebaño. como su mismo nom- 266 267 268 269 270 271 Dt.» La reprobación y la reprimenda.. educa y en­ seña. 23. también lo es que el pecador se arrepienta. Así nos advierte también por boca de Salomón: «Azo­ ta a tu hijo con la vara. 16. . y de los que se afanan por unirse a él» 268. Y. ibid. Prov. 1. «seiscientos mil hombres a pie. y no hacen justicia al huérfano» 267. 14. 32. 18. 5-6. unidos por la dureza de su corazón. azotándolos. así como es un bien excelente estar siempre sano. prodigándoles sus cuidados. los custodió con la compasión y la educa­ ción»269. 16. Si es hermoso abstenerse de pecar.

Así como los sanos no necesitan los cuidados del mé. 276 Gal. que en esta vida somos enfermos. el Apóstol amonesta a cada 83 una de las iglesias siguiendo el ejemplo del Señor. 4. . En efecto: si «los magistrados no deben ser ob. 16. Por esa razón y no otra. 275 Ibid. por nuestros excesos vituperables y por las demás inflamacio­ nes de las pasiones. El mismo Platón reconoce la gran fuerza del correcti. teme» 275. sino también astringentes 277: 272 El término griego epíplexis «castigo. 2 7 3 P l a t ó n . aquejados por nuestros vergonzosos deseos. va a ser objeto de temor por parte del que no peca? «Mas si obrares mal. reprimenda» denota propia­ mente «acción de golpear. ¿cómo Dios.2 dico. Él nos apli­ ca remedios no sólo dulces. 830. son golpes que afectan el alma. 3. 274 Rom.. pero sí necesitan de su arte los enfermos.4 jeto de temor cuando se obra bien» 274. así también nosotros. II.. Sofista 230d-e.3 vo y la decisiva purificación producida por la reprobación: siguiendo al Logos. necesitamos del Salvador. curan los pecados y alejan la muerte.LIBRO I 117 bre indica272. y reconducen a la moderación a quienes se han dejado llevar por la intemperancia. 4. IV 218. ya que conviene que el hombre destinado a la felicidad sea purísimo y be­ llísimo273. dice el Apóstol. XI 515. porque están bien. afirma que el hombre que ha come­ tido las mayores impurezas se convierte en incorregible y vicioso por no haber sido reprendido. dice a los gálatas: «¿de modo que me he convertido en vues­ tro enemigo por deciros la verdad?» 276. 13. de pegar». 13. 277 H o m . que es bueno por naturaleza. se­ guro de sí mismo y de la flaqueza de sus oyentes. y.

necesitamos quien nos guíe. el Todopoderoso y Logos del Padre. que es tu justicia. 2 s. ¡Haznos pastar a noso3 tros. se dirige a los ancianos. Ibid. 10. sácianos con tu pasto. la que 278 279 280 281 Palo largo con púas largas o dientes que sirve para aventar. 3 Nosotros. Ez. caigamos. y los apa­ centaré yo mismo en mi monte santo»2SI. muertos. Él es también pe2 dagogo de los niños. necesitamos también de la fuente de la vida. condúcenos hasta tu monte santo. sí. extraviados. «El bieldo 2 7 8 está en la mano» del Señor. Es así como. Jn.. ciegos. criaturas. pues. convertiré al extraviado 280. He aquí por qué el temor. es saludable. por boca de Ezequiel. Ésta es la pro­ mesa propia de un buen pastor. necesita­ mos quien nos dé luz. quienes de ella beben nunca más tendrán sed. Antes al contrario. 84 Si queréis. cuidaré del que está débil. nos es posible comprender la profunda sa­ biduría del Santo Pastor y Pedagogo. necesitamos del Salvador. Maestro. 14. en la condenación. sin guía y pe­ cadores. cuando se expresa alegóricamente y se llama a sí mismo pastor del rebaño 279. enfermos. sedientos. ne­ cesitamos pastor. 16. 34. hasta tu Iglesia. al final. . y toda la humanidad necesita a Jesús. ofreciéndoles el ejemplo de una solicitud esmerada: «Curaré al que está herido. niños. Pedagogo. Cf. rebaño. necesitamos pedagogos. es preciso que estemos separados de la paja y amontonados en el granero del Padre. como si fuésemos un rebaño! Sí. 34. necesitamos de la vida.118 EL PEDAGOGO las raíces amargas del temor detienen las úlceras de los pecados. aunque amargo. no sea que. y con él separa del trigo la paja destinada al fuego.

porque Él nos sostendrá.27. Lo ha dicho Él. y yo les diré: ‘Heme aquí» 282. Así es nuestro Pedagogo: justamente bueno. Por eso el Evangelio nos lo muestra fatigado: se fatiga por nosotros y ha prometido «dar su alma como rescate para muchos» 285. i Qué gran donador. 42. Pero su justicia clama a gri­ tos: «SÍ venís a mí con rectitud. Me has oído mucho antes de lo que yo esperaba. I Cor. No caeremos en la corrupción nosotros que dirigimos nuestros pasos a la incorruptibilidad. yo seré recto con voso. 2. Mt. «Ellos me lla­ marán —continúa—. revistiéndola con la túnica de 4 la incorruptibilidad. Señor. 20. y así lo ha dispuesto. por obediencia. que ha querido ser su hermano. 26. Llama alegórica­ mente sendas tortuosas a las reprensiones de los pecado­ res. sino para servir» 284. «No vine 85 —ha dicho— para ser servido. dice el Señor» 283. 43. y estaré cerca de ellos». Cf. cuando podía ser su Señor! Y hasta tal extremo ha llegado su bondad. han creído: 282 283 284 285 Cf.. Lev. dice el Señor de los ejércitos » 2U. Ibid. 15. que es inmutable e inconmovible para quienes. Sólo el buen pastor —añade— se comporta 2 así. como la túnica de su piel. la que toca los Cielos! «Yo seré —añade— su pastor. 9. 21.3 tros. 58. Cf. «Si cruzan las aguas. Is. la que domina más allá de las nubes. 28.23. . El camino recto y natural simbolizado con la letra 4 iota del nombre de Jesús en su bondad. y ha untado mi piel. entrega por nosotros lo mejor que tiene: su alma! ¡Qué gran bienhechor y amigo del hombre. que ha muerto por nosotros.LIBRO I 119 se yergue. no resbalarán. Quiere salvar mi carne.

34-35. mientras que se estima en sobremanera el que aviva el re­ cuerdo y suscita en nostros el amoroso temor de la jus­ ticia. generación que no conoce la rectitud de corazón y cuyo espíritu no ha sido fiel a Dios. I 646e. y se convertían. y es el temor que experimentan los ciudadanos con respecto a los honestos gobernantes. 8. Razón por la que se comporta con ellos con extrema dureza. Y es que la reprensión del Señor es útilísima. era su redención»289. 24-25. 77. por ver si puede frenar el im­ pulso que les conduce a la muerte. Él sabe que el temor es lo que les mueve a convertirse. el Altísimo. que conlleva el respe­ to. y que desprecian su amor por los hombres. 32. éste es el que noso287 288 289 290 Prov. Ya en P la t . andaban por algún tiempo junto a Dios. habéis desechado mis consejos y no habéis hecho caso de mis amonestaciones» 287.. Por regla ge­ neral suele estimarse en poco el bien de que disponemos. Ley. ellos lo buscaban. No ha guardado la alianza de Dios y no ha queri­ do caminar en su ley» 288.. y se acordaban de que Dios era su ayuda. Sal. . He aquí los motivos de su ira. Sobre este particular exclama por boca de David: «Ge­ neración perversa y exasperante. por lo que el juez vie­ ne a administrar justicia contra quienes han rehusado se­ guir una vida honesta. 77. y de que Dios. cuando Él los mataba. Ibid. Hay dos tipos de temor 290: uno. 1.10.120 EL PEDAGOGO «Porque he llamado y no me habéis escuchado —dice el Señor—. Por boca de David explica con suma claridad los motivos de su amenaza: «No creyeron en sus maravillas.

es el que tenían los hebreos hacia Dios. y es. semejante al que los niños prudentes muestran para con sus padres. 38. 88 Él es todo y el mismo en todo. y las que se hacen a la fuerza. 8. pues lo refleja tal cual es. 77. 88.LIBRO I 121 tros sentimos para con Dios. refrenará a menudo su cólera y no en­ cenderá todo su furor» 292. Por eso. porque él es Dios. sino co­ mo amo. David — es decir. a quien no consideraban como padre. Reconoce que pertenecen al mismo poder juzgar y beneficiar. «Un caballo in­ dómito —dice la Escritura— se hace ingobernable. 292 Sa¡. m ibid. y la bondad de Dios en su misericordia. y un hijo abandonado a su suerte se hace insolente»291. Mira cómo se muestra la jus­ ticia del Pedagogo en sus castigos. . en verdad. ni lo es tampoco el médico para el enfermo porque le diga que 291 Ecie. misericordia y verdad ca­ minarán delante de su faz» 293. Así como el espejo no es malo por reflejar el rostro de un hombre feo. aunando ambas funcio­ nes. dice del mismo Dios en el Salmo: «Justicia y juicio son el fundamento de su trono. 30. El otro tipo de temor conlleva el odio. el Espíritu 3 Santo que habla por su boca—. 15. sanará sus pecados y a ellos no los destruirá. es el temor de los escla­ vos ante los amos severos. Creo que existe notable diferencia —casi total— entre 2 las cosas que por la piedad se llevan a cabo libre y vo­ luntariamente. Dice la Es­ critura: «Él es compasivo. Dios único.. en ambas funciones se ejerce el poder del Justo que discierne entre lo justo y lo injusto. El mismo ser es justo y bueno. Dios.

. aparta a la .. 89 10. Dios es bueno en sí mismo. Por mediación del Logos nos muestra su justicia. sólo le indica que la tiene—. . . en la letra y en la carne —es decir. 3 Este recíproco y similar conocimiento es un símbolo de la justicia desde sus orígenes. pues aquella justicia era buena. No infunde en él los pecados. y es justo con res­ pecto a nosotros. sino el Padre». tanto cuando hace brillar su sol. por el Logos y por la Ley— para empujar a la humani­ dad a una conversión salvadora. Y. y ludable. y «nadie ha conocido al Padre sino el Hijo» 294. deberíamos ahora considerar la dulzura del Logos. ciertamente. y es porque es bueno. Éste. la salva exhortándola y q u e e s u n sistema idóneo para lograr el arrepentimiento y evitar el pecado. 11. humanidad de los la humanidad. desde el momento en que ha llegado a ser Padre. anunció 1a buena justicia venida del Cielo: «Nadie —dijo— ha conocido al Hijo. como cuando envía a su Hijo. El mismo Dios. así tampoco es malo el que acusa con dureza a quien está enfermo del alma. ¿tú no obedeces a Dios? No olvi­ des que tú eres el responsable de la venida del Juez. por ser bueno y sapecados con amenazas.122 EL PEDAGOGO tiene fiebre —el médico no le produce la fiebre. Y esta disposición amorosa es el principio de su justicia. sino que le muestra los que tiene. en primer lu­ gar. razón por la que ha querido ser Creador y Padre. 294 Mt. Dios. es adoptado por el Logos. si hemos demostramediación del mismo ^o que el método de reprender a Logos. Luego. sin embargo. 11. Antes de llegar a ser Creador era. por Pues bien. 2 Así. ésta descendió hasta los hombres. Era bueno. con el fin de que se aleje de semejante forma de proceder. .

y hago sentir mi voz a los hijos de los hombres: escuchadme. hombres. 296 Sal. y lo que sigue. El Pedagogo. Hay tres formas de aconsejar: la primera consiste en 2 tomar los ejemplos del pasado. ni se sienta en la cátedra de los maledicientes. Como ya hemos hablado 4 antes del género de la censura y del de la disuasión. que buscanuestro bien. porque el consejo se acepta o se recha­ za.3 siones.2 comiástico. el género encomiástico adopta. los dos plati­ llos iguales del Justo.LIBRO I 123 Hemos visto que el Logos es justo. . La inteligencia deliberativa es. como en una balanza. Fíjate ahora en esto: lo bello es propio del género en. y lo útil. exhortatoria y. por voluntad de su Padre. de­ bemos considerar ahora el género exhortatorio y laudato­ rio. a veces. del deliberativo. y que sus adver­ tencias exhortan a la salvación. equilibrando así. disuasoria. por boca de Salomón. en mostrar 295 Prov. por medio de ellas. Aconseja cosas provechosas para la salvación. en parte. ni pone sus pies en el camino de los pecadores. De todo esto se ocupa especialmente el Pedagogo justo. El género delibera­ tivo reviste dos formas: una persuade y otra disuade. 1-2. sino que tiene puesta su voluntad en la ley del Señor» 2% . se sirve de la ex. hacernos conocer lo bello y lo útil. Asimismo. quiere. y cómo. el género encomiástico puede ser de censura.90 hortación para lograr cosas provechosas: «A vosotros. por ejemplo. os exhorto. porque voy a deciros cosas im­ portantes» 295. 4. 1. como hace por medio de David: «Feliz el varón que no sigue el consejo de los impíos. en parte. 8.6. la forma de censura y. en oca. la forma de ala­ banza.

Así. 9. 298 Sal. perceptibles a los sen­ tidos. así también lo hemos visto» 298. la segunda consiste en to­ mar ejemplo de cosas del presente. y otros semejantes. Mediante exhortaciones aligera las faltas: disminuye el deseo y. infunde esperan­ za de salvación. se lee: los que caigan en el pecado «serán arrojados a las tinieblas exteriores. al mismo tiempo. Dice por medio de Ezequiel: «Si os con­ vertís de todo corazón y decís: ‘Padre’. y exhorta a precaverse de las consecuencias. y. y bienaventurado aquel que no se encandalizare de mí’. 12. los muertos resu­ citan. nos invita al 297 Clemente utiliza el término bíblico ekpomeúsantes «llevar una vi­ da deshonesta». y otras palabras pronunciadas por el mismo Se3 ñor. 28.» Todo esto lo había profetizado David: «Como lo oímos. o qué sufrieron cuando forni­ caron297.. 47. los leprosos están limpios. o debemos es­ perar a otro?» «Id y decid a Juan: ‘Los ciegos ven.124 EL PEDAGOGO qué castigo sufrieron los hebreos por haber rendido culto idólatra al becerro de oro. Clarísimamente por boca de Salomón. 8. de nuevo: «Venid a mí cuantos andáis fatigados y agobiados. 300 Ibid. y otros por el estilo. los sordos oyen. para caracterizar ia idolatría e infidelidad del pueblo de Israel para con su divino Esposo. yo os escucha­ ré como a un pueblo santo». «prostituirse». Todo esto muestra de forma palmaria que el Señor ex­ horta a la humanidad a la salvación. como de aquel consejo que les fue dado a los que preguntaban al Señor: «¿Eres tú el Cristo. 9i La tercera forma de aconsejar se sirve de acontecimien­ tos futuros. . que yo os alivia­ ré» 3 < x > . 299 Mí. allí será el llanto y el rechinar de dientes»2 " . 11. empleando todo ti2 po de recursos.

7. explica por boca de Jere­ mías: «Somos dichosos. y. y suele de­ jarse ver por quien lo ha hallado. «Bienaventurado —dice por boca de David— el que no ha cometido pecado. . 4. 3. Clemente lo atribuye a Jeremías. luego. Rep. 13. preceptos de vida. «bendición». pon oídos para conocer la prudencia» 303. «celebración». Por boca de Moisés promete también. y lo conocemos por me­ diación del Logos. 4. y por él somos dichosos y prudentes. afirma: «Yo os conduciré a la buena tierra que el Señor prometió a vuestros padres». será como el árbol plan­ tado junto a las corrientes de las aguas. y el mortal que ha encontrado la cordura»301. A r i s t ó t e l e s . Retórica 9..LIBRO I 125 bien: «Bienaventurado el hombre que ha encontrado la sa­ biduría. 301 302 303 304 305 como guaje Prov.. El vocablo griego makarismós. porque conoce­ mos lo que agrada a Dios» 302. Israel —dice—. pa­ ra que consigamos la felicidad. Bar. Morales 471. Su pedagogía reviste aún otra forma: «la bienaventu­ ranza» 305. P l u t a r c o . Israel. 4. se encuentra reflejado en el len­ retórico clásico: P l a t . que dará fruto a su tiempo. 3. Porque el bien lo alcanza quien lo persigue. 591d.» Así quiere que seamos nosotros. y cuyas hojas no se marchitarán (con estas palabras se refiere a la resurrección) y todo cuanto em­ prenda tendrá éxito. 9. El conocimiento es llamado prudencia por el mismo pro­ feta: «Escucha. una recompensa a quienes se es­ fuerzan por su salvación. propiamente «acción de celebrar feliz». por boca de Isaías exclama: «Yo os conduciré al monte santo y os alegraré»304. por su gran amor hacia los hombres. 56. En cuanto a la prudencia. Ibid. Is.

y encontraréis la purificación para vues­ tras almas’» 309. marchad por él. al disfrute y plena posesión de lo bello. porque quiere salvarnos. ciertamente.3. . 309 Ibid. equilibrando el otro platillo de la ba­ lanza —el de la justicia— exclama: «No así. 30. 307 Bar. cuál es el buen camino. por boca de Jeremías. 13. vivirías en paz eternamente» 307. que afirman que sólo el hombre 306 Sal. también erróneamente atribuido a Jeremías. porque. Ciertamente hubiese podido apelar en defensa de esta tesis a algunos filósofos. «el Señor purificará tu corazón y el de tu prole»3i0. nos conduce. 9. 3. dice: «Si anduvieras por el camino de Dios. cuando. invita a los in­ teligentes a desearlo. mostrando el castigo de los pecadores y la fugacidad e inconsciencia de su suerte. ¿Te percatas de la bondad de su justicia. les dice: «vuelve. Nos conduce al arrepentimiento. y exhibiendo la amenaza del castigo merecido. Cuan­ do evoca la recompensa del conocimiento. los aparta de la culpa por medio de la pena. también nos invita al conocimiento. Sí. 308 Jer. 1. de nuevo. mirad y preguntad cuáles son las sendas eternas del Señor. 6.4. por eso nos dice: si te arrepientes. con gran habi­ lidad. por este medio. vuelve como el vendimiador vuelve a su cesta» 308. «sino como el polvo que dispersa el vien­ to por la faz de la tierra». 310 Dt. y a los que se han extraviado. no así son los impíos» 306..126 2 EL PEDAGOGO 3 93 2 Pero. pone de manifiesto la bondad de su obra. per­ donándolos. El Pedagogo. 6. que exhorta al arrepentimiento? También por medio de Jeremías hace resplandecer la verdad ante los que se han equivocado: «Así dice el Se­ ñor: ‘Deteneos en los caminos. 1. 16. 6.

los otros. sólo Él es digno de alabanza. afirmo que la alabanza y el reproche. diciendo que no tiene actividad alguna ni en sí mismo. en general. como algunos acusan3 1 1 al Ser biena­ venturado. al martillo o al yunque. En la antigua Grecia. ni respecto a ningún otro. fr. 56 S n e l l . y. y que el malvado es digno de vituperio. Los que son difíciles de sanar se rinden a la amenaza. Mas yo no comparto dicho razonamiento. «calumniar». en atención a éstos y también a causa de quie­ nes no aúnan lo justo con lo bueno. antes al con­ trario. pues —dicen— todos los hombres son necios. cuya denuncia era aceptada por los tribuna­ les como viable jurídicamente. como el hierro al fuego. los sicofantas eran los que denunciaban a los exportadores de higos del Áti­ ca. propiamente «ser un sicofanta». por tanto. 3!2 B a q u í l i d e s . Parece probable que su etimología sea: sykon «higo» y phaínd «yo muestro». son re­ medios altamente necesarios para los hombres. Me parece que Pitágoras de Samos lo había compren­ dido bien. sólo Dios es sa­ bio y de Él procede la sabiduría. o también a los ladrones de los higos de las higueras sagradas. sólo Él es perfecto y. por tanto. «acusar falsamente». pues ignoran su amor al hombre.LIBRO I 127 perfecto es digno de alabanza. o cualquiera otra cosa semejante al reproche y a la alabanza. los que se entregan a la fe. crecen con la alabanza: pues la virtud alabada como un árbol creceil2. Sería inútil. . como auto­ didactas y libres. afirmar que la pedagogía del reproche y del castigo es adecuada para los hombres. hemos prescindido de este razonamiento. Mas. quienes hacían el oficio de delator para obtener la recompen­ sa ofrecida a todo acusador. cuando prescribe: 311 Curioso empleo del término sykophatitéo. al reproche y al castigo.

cuida de que no te seduzcan los pecadores. com­ partamos la sangre inocente. morirá. pero el hombre justo. pues. por boca de Salomón. alégrate. repréndete. Su mismo nom­ bre. ni se acerca a su mujer durante la menstrua­ ción. «espíritu». 314 Is. 22. etimológica­ mente. por eso el género reprobatorio forma la mente. 317 El término enthymemata significa «imaginaciones». evidenciaba su aspecto fantasmagórico y sombrío. ni deshonra a la mujer de su prójimo. 315 Hades. el invisible. hagámosle desaparecer como hace el H ades3 1 5 con los vivos. A través de Ezequiel. Mas. dios de los infiernos. Habitaba en las mo­ radas subterráneas junto a su temible esposa Perséfone. y del verbo títhémi «yo coloco». De ahí que. no presta con usura ni exige interés. 48. borremos injustamente de la tierra al hombre justo. no tienen paz»314. aparta 313 El término griego nouthétesis «advertencia» deriva del sustantivo nous «inteligencia». como fuente inspiradora del Antiguo Testamento. si has obrado bien.» Esta profecía se refiere a la Pasión del señor. ni alza sus ojos a ídolos3 1 7 de la casa de Israel. el que no oprime a nadie y paga lo que debe. Reprender se dice también advertir. no vayas con ellos si te llaman y dicen: ‘Ven con nosotros. dice el Señor.128 EL PEDAGOGO Si has obrado mal. no sigas su camino. el que no roba y comparte su pan con el hambriento. viste al desnudo. . «engaños». la V ida3 1 6 da también preceptos: «El alma que peca. son mi­ les los preceptos que se han ideado para conseguir el bien y huir del mal: «Los impíos. hijo de Crono. recomienda a los niños tener cuidado: «Hijo mío. la advertencia m es lo que despierta la mente. «pensamien­ tos vanos». 316 El Verbo. «invenciones». el que practica la justicia y no come por los montes.

La mostaza. por la acritud de la semilla.LIBRO I 129 su mano de la maldad. se dispensa a toda la humanidad el gran beneficio de la salvación. Del Logos. 4-9. viste al desnudo. El Logos nos ha zas. En estas palabras se esboza un modelo de vida cristia­ na y una admirable exhortación a la vida feliz. ese tal es justo y tendrá vida. devuelve la prenda al deudor. 318 Ez. 18. es decir. que el carácter acre y purificador de su censura es prove­ choso. II 135. y su gran poder. dis­ minuye la bilis. al premio de la bienaventuranza. pues. genera la bilis. como el bien genera el desprecio. la miel. entendido en su sentido alegórico. . muestra. no comete robo. que es la causa del pecado. comparándose a «un grano de mostaza». la cólera. en cambio. al hacerlo. administra honrada justicia entre un hombre y su vecino. En la medida de nuestras fuer11. da su pan al hambriento. Por otra parte. . En efecto. no pres­ ta con usura ni exige interés. Por medio de este grano diminuto. la soberbia. esto es. aparta su mano de la vio­ lencia. administra con rectitud justicia en­ tre su prójimo. a la vida eterna. proviene la verda­ dera curación del alma y un duradero equilibrio. susceptible aún de acrecentarse. que es muy dulce. hemos mostrado cómo ama a educado por medio ios hombres y cómo los educa. Ha de la Ley y de los realizado una magnífica descripción Profetas . C lem ente lo cita en Strom. de si mismo. y corta la inflamación. dice el Señor»318. expresa alegóricamente la naturaleza espiritual y fecunda del Logos que es sembra­ do. vive según mis leyes y observa mis preceptos para ponerlos en práctica.

Dice saciados. porque Él es Dios y Creador: «todas las cosas fueron he­ chas por Él. De ciencia. de benevolen319 Cf. el Hijo Jesús. es nuestro Pedagogo. bueno.130 3 EL PEDAGOGO Antiguamente el Logos educaba por medio de Moisés. sin Él. porque está adornado de tres 3 2 2 preciadísimos dones: de ciencia. que el Logos de Dios. evidente. Él mismo nos lo ha manifestado con to­ da claridad: «Éste es mi hijo amado. lo hizo por mediación de los profetas. nada fue hecho» 324. de franqueza. parrésía «franqueza». escuchadle»321. 1. 5. 487a: episieml· «ciencia». 321 Mí. Gorg.. El mismo Moisés fue también un profeta: la Ley es la pedagogía de los niños difíciles: «Una vez saciados —dice—. preparándolos así para obedecer dócilmente al verdadero Pedagogo: el mismo y único Logos que se adapta según la necesidad. luego. pues. el único. . «La Ley ha sido dada —dice San Pablo— para conducirnos a Cris2 to» 320. como el padre cariñoso confía sus hijos a un noble pedagogo. y permanece en Él eternamente» 323. se le­ vantaron para divertirse»319. no alimenta­ dos. para indicar el irracional exceso de alimento. 17. eúnoia «benevolencia». 320 Cf. a él nos ha con­ fiado Dios. 6. de benevolencia y de franqueza. verdadero. vino a continua­ ción la Ley y el temor para alejarlos de los pecados y exhortarlos a la recta conducta. 3. Gal. 324 Jn. y. 323 Ecle. 24. Éx. Es. n . por­ que es la sabiduría del Padre: «toda sabiduría procede del Señor. justo. 1. 1. 97 Y como después de saciarse irracionalmente se dedica­ ron a divertirse también irracionalmente. 3. 3 El divino Pedagogo merece toda nuestra confianza. 322 P l a t . a imagen y se­ mejanza del Padre.

podríamos concluir afirmando que Jesús. lo regeneró con el agua. me parece a mí. . y Él. es quien formó al hombre del barro. En relación con lo anteriormente expuesto. 327 P l a t . y les imprime un carácter tal que sus mandamientos pueden cumplirse. . con de la verdadera vida y. Ley. los demás hombres. La benevolencia no es más que querer el bien del pró­ jimo. derivado del verbo trépho «yo nutro». Da preceptos.. . 12. ni demasiado blando por su bondad. nuestro Pe. Él mismo. 1. la dio. porque se ha entregado a sí mismo como víctima úni­ ca por nosotros: «El buen pastor da su vida por sus ove­ jas» 325. se asemejan a Dios sólo de un modo figurado. thrémmata. lo educó con la palabra. «yo alimento». criaturas 3 2 7 de un buen Pedagogo. m o d d o . . El Pedagogo. 11. 10. lo perfeccionó por el Es­ píritu. por él mismo. VI 777b: en griego. Nosotros. hijos de un Padre bueno. Cristo ha sido la realización plena de lo que Dios había dicho. para que se cumpla plenamente la palabra de Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» 326. Su carácter no es excesivamente terrible. emplea severidad d y bondad . escuchemos al Logos e imprimamos en nosotros la vida realmente salvadora de nuestro Salva525 Ibid. . «yo educo». 326 Gen. 26. efectivamente. en cambio. cumplamos la voluntad del Padre. asimismo. nQS h¡J d ¡sefla d o e . la actitud propia de un padre. dirigiéndolo con santos preceptos a la adopción de hijo y a la salvación.LIBRO I 131 cia. . ha educado al hombre en Cristo.. para transformar al hombre terrestre en un hombre santo y ce­ lestial.

el Logos que tiene la misión de guiarnos y educarnos. siempre vi­ va. de los rétores. de cara a una vida libre y sin preocupaciones. otro. sino para la paz. Llevando. de los luchadores. de Él aprendemos la simplicidad. su alimento es el Logos. Por­ que no somos educados para la guerra. 330 P l a t ó n . mas la paz y el amor. Así como hay un estilo de vida propio de los filóso­ fos. Sólo por el Logos y unidos a la virtud nos hacemos semejantes a Dios 3 3 °. así tam­ bién hay una noble disposición del alma. el que se ha comprometido a seguir a Cristo. y vivir al día. todo el amor a la libertad. de­ be bastarse a sí mismo. ni puedes llegar a imaginar. nos propone el tipo de un viajero —fácil de seguir y tam­ bién de dejar— para llegar a la vida eterna y feliz. no necesitan armas ni provisiones extraordinarias. a los hombres y al bien. unjámonos con el óleo de la alegría. 34. y nos enseña que cada uno de nosotros debe bastarse a sí mismo: «No os preocupéis —dice— por el día de maña­ na» 329. y del perfume de la pureza. tomando la vida del Se­ ñor como un modelo radiante de incorruptibilidad. pues serás como ni espe­ ras. trabaja sin desmayo. tú. Teeteto 176a. Pero. la vida celestial que nos diviniza. ya desde ahora. Para la guerra hay que hacer muchos preparativos. A Él sólo corresponde el desvelo —y en él se emplea a fondo— a ver cómo y de qué manera puede mejorar la vida de los hombres.132 EL PEDAGOGO dor. otro. . y el bienestar necesita ricas provisiones. sin servidores. hermanas sencillas y tranquilas. y si­ guiendo las huellas 3 2 8 de Dios. 6. Pero. la modestia. 329 Mí. que corresponde a la voluntad amante del bien y que es consecuencia de 328 Clemente preconiza la imitación de Cristo.

por el contrario. y vivir guiados por la verdad. . ali­ mento. 331 Bella metáfora musical relativa a los melódicos acentos de la li­ ra. sueño. pues. amando por encima de todo al Pedagogo mismo y sus preceptos. hacer patente las causas de las pasiones. Ésta es la más gran­ de y regia obra de Dios: salvar a la humanidad. las reprende. para con Él nuestro mayor agradecimiento. lecho. y demás aspectos de la educa­ ción.LIBRO I 133 la pedagogía de Cristo. puesto que la formación que nos imparte el Logos no resulta en exceso tensa sino tonificante331. para conducirlos a una delicada sensibilidad moral y a su sal­ vación. corta los impulsos que llevan a ellas. y dispensar a los enfermos to­ dos los antídotos para su salvación. ¿cómo no vamos a estar nosotros sumamente agradecidos al divino Pedagogo. Tal educación confiere a nuestro comportamiento una radiante nobleza: marcha. Los enfermos muestran su disgusto con el médico que no prescribe ningún remedio para la curación. Por esa razón. que no calla ni transige con las desobediencias que conducen a la ruina. el Logos se llama Salvador. señalar aquello de lo que debemos abstenernos. reposo. pues ambas cosas son armónicas y concordes. El animal racional —me refiero al hombre— ¿qué otra cosa debe hacer —digamos—. y enseña las normas adecuadas para la recta conducta? Tengamos. «fuerte». sino contemplar lo divino? Pero es preciso también —digo yo— contemplar la natu­ raleza humana. Clemente se complace en servirse de una adecuada terminología: hypértonos «muy intenso». «tensado». porque ha revelado a los hombres estos remedios espirituales. Él sabe esperar el momento oportuno. reprender los vicios. cortar la raíz de los apetitos irracionales. sino que. dieta. éutonos «sonoro».

334 Ecle. Y. es una disposición del alma que se ajusta a la razón. comparándolo a un animal irracional. . 333 Sal.21. . el temor es una aversión que no obedece a la razón.. y añade: «relincha cuando se le quiere montar» 334. lo que es más importante: la filosofía se define como el es­ tudio de la recta razón. genera lo que llamamos deber332. Por eso dice la Sabiduría: «El libidinoso y adúltero es un caballo en celo». 101 2 3 102 Todo lo que es contrario a la ^ recta razón es pecado. estableciendo una buena unión entre nuestros actos y el Logos. en efecto. . La buena acción está en conformidad 332 Ambivalencia semántica del término logos: razón/Logos. sintonizando con el Pedagogo. por los filósofos estiman que deben detanto. 36 (33).134 EL PEDAGOGO Siguiendo dicho modelo. 6. «se hizo semejante —dice— a las bestias» 333. . El hombre que ha pecado contra la razón ha sido comparado a las bestias. debemos vivir una vida verda­ dera. Así es como con la recta razón. el pecado es un finirse las pasiones más generales: acto contrario al Logos ja c0ncupiscencia es un apetito que no obedece a la razón. ¿cómo no concluir necesariamente que la obediencia al Logos. 48. 13. el placer es una exaltación del alma que no obedece a la razón. Así se explica que. y con toda justica considerado como irracional. El 13. De donde se deduce que todo fa­ llo procedente de una aberración de la razón se llame justamente error. Verbo divino. Si la desobediencia ai Logos genera pecado. a lo largo de toda la vida. cuando el primer hombre pecó y desobedeció a Dios.- . La virtud en sí misma. que llamamos fe.

pues no es ya racional el que comete una falta contra la razón. La vida de los cristianos. la práctica perseverante de lo que nos en­ seña el Logos. que es concebido como fin. realizada por medio del cuerpo. «lo conveniente». El comportamiento propio del cristianismo es una acti­ vidad del alma racional inspirada en el buen juicio y en el deseo de verdad. los deberes con­ sisten en obras y no en palabras. II 9. y la obediencia se funda en los preceptos. pues. tratándose de máximas divinas. 1). que se identifican con los manda­ mientos. los cuales. realizada por obediencia al Logos. es un conjunto de accio­ nes racionales. El acto virtuoso de la religión cumple el deber por medio de las obras. entregado a los apetitos desordena­ dos. Protr. por eso. que nosotros llamamos fe. a ella unido y compañero suyo en la lucha. camino correcto para la vida eterna. 1. . y nuestro fin es el inicio de la eternidad. éstos. fin de la religión es el reposo eterno en Dios. de gran 335 Expresión irónica que aparece en diversos pasajes a lo largo de la obra Clementina: «Hijos de los gramáticos» (Ped. Así. más bien. «Hijos de los poetas» {Ped. y «el deber». 122. donde tienen su sede todos los placeres. en esta vida consiste en seguir la voluntad de Dios y de Cris­ to. que ahora enseñamos. «Hijos de los filósofos» ( Strom. 4). II 34. Los hijos de los estoicos 3 3 5 denominan a la acción rec­ ta. 2). sino. 1 20. nos han sido prescritos como mandamientos espirituales. El deber es lo conveniente.LIBRO I 135 hombre —afirma— ya no habla. un animal irracional. lógicamente. El deber. tiene como objetivo la verdad y conducen has­ ta el extremo del deseo. Este conjunto está constituido por los preceptos del Señor.

podemos examinarlos esquemáticamente. Dichos preceptos vuelven a nosotros como vuelve rebotando la pelota hacia quien la ha lanzado. Así pues. Y ya que. de igual suerte. mas los relativos a la vida feliz. son necesarios: han sido prescritos por Dios y preparados para nuestra salvación. en cambio. ya son conocidos por casi todos. unas lo son úni­ camente para nuestra vida de aquí. entre las cosas necesarias.136 EL PEDAGOGO 2 utilidad para nosotros mismos y para los demás. y otras. los deberes. . Los que están prescritos para la vida pagana. y merced a los cuales se conquista la vida eter­ na de allí arriba. entre los deberes. nos prestan alas para volar desde aquí a la vida feliz de allí arriba. unos concier­ nen a la vida y otros han sido ordenados con miras a la vida feliz. a partir de las mismas Escrituras. dentro del plan de la pedagogía divina.

por nosotros mismos y. según las leyes de la Naturaleza. por nuestra manera de comportarnos. el conocimiento de las vicisitudes internas del hombre. debemos describir breve­ mente el comportamiento que debe seguir. Comencemos. En efecto.LIBRO II Siguiendo nuestro propósito. con la ayuda que le brinda el Logos para reflexionar. el ojo del alma 336. sabrá no afa­ narse por las cosas externas y purificar lo que es propio del hombre. más en concreto. adquiere con exactitud. Así pues. debemos abordar el tema del comportamien­ to de cada uno de nosotros con respecto a su cuerpo o. cómo es necesario dirigirlo. y eligiendo los textos de la Escritura comportarnos en ¡o que se refieren a lo que es en verreiattvo a los alimentos? ¿til para la vida de nuestra pe­ dagogía. ¿Cómo debemos 336 Imagen platónica. Rep. mejor. pues. . a lo largo de toda su vida. uno que se dice cristiano. en nuestro afán de dar a nuestra exposición sus justas proporciones. gracias a la realidad exterior y a la conducta de su propio cuerpo. I. VII 533d. tan pronto como uno. y consagrar la propia carne.

que el Logos pretende trocar. y que resulta de una alimentación forzada 340. «atleta». ni el comer debe ser nuestra obsesión. 339 Juego de palabras entre áthlios «miserable». y se man­ tiene la salud y la fuerza equilibrada. peligroso 3 3 8 y plagado de miseria 339. Nuestro deber es rechazar toda variedad de manjares que produzcan diferentes perjuicios. Gorg. no para la sensualidad. Que nuestro alimento sea simple y sencillo. Ill 404a. como los animales privados de razón. el Pedagogo nos prescribe comer para vivir. en inmortalidad.. las náuseas de estóm ago341.. Fil. Pues bien. Gra­ cias a este alimento se origina el crecimiento. y que sirva para la vida. conforme a la verdad. . 341 El excesivo despilfarro en la comida era fácil blanco de la Come­ dia ática y de los filósofos. 464a. Esta vida consta de dos elementos: la salud y el vigor. provechosa para la digestión y la ligereza corporal. relacionados con un tipo de alimentación fácil de digerir.138 EL PEDAGOGO El que ha encontrado la pureza. 60a-b. P l a t . siguiendo sus principios pe­ dagógicos. ¿qué me­ dio más ventajoso que éste podría hallar para conseguir enderezar sus pasos hacia la comprensión de Dios? Algunos viven para comer. y que se ajuste a la conveniencia de los ni­ ños sencillos y simples.. P lat. por haberse visto pri­ vado de su incuestionable naturaleza de polvo. 340 Alude a las excesiva dieta de los atletas profesionales. «desgraciado»/ athletes «campeón». como las indisposiciones del cuerpo. para quienes la vida no presenta mayor alicien­ te que el estómago. El gusto es adul­ 337 C f. sino que el alimento es lícito pa­ ra facilitarnos nuestra permanencia aquí en la tierra 337. Rep. y no este vigor exa­ gerado. propio de los atletas. 338 P la t . ni nuestro fin el placer.

Ciropedia I. médico. que nos hace resbalar por los placeres dañinos. de raíz gruesa. en los crustáceos del cabo Peloro. en efecto. en las anguilas del Meandro. la simplicidad del régi­ men alimenticio. médico de Délos. no descuidan tampoco las an­ choas de Lípari ni la naba 3 4 6 de Mantinea. Vive en España durante el invierno. Yo siento piedad por esta enfermedad. 348 Pez marino de carne muy estimada. 349 Tipo de pájaro del mismo género que el tordo. pero ellos no se avergüenzan de celebrar su glotonería. D i o s c ó r i d e s d e A n a z a r b a (Cilicia). 347 Marisco. los descontentos con la verdad abominan. hay quienes se atreven a denominar alimento a la afanosa búsqueda de la glotonería 343. Concha. ios zorzales 3 4 9 de Dafne. «vida regalada».LIBRO II 139 terado por funestos artificios culinarios 3 4 2 y por el fútil arte de preparar pasteles. en los cabritos de Melos. . Antífanes 344. Su preocupación se centra en las murenas del estrecho de Sicilia. y se preocupan por importar alimentos de ultramar. 344 Contemporáneo del epicúreo Filodemo. 346 Planta crucifera bienal. asimismo. en los m újoles3 4 5 de Esciato. 343 Juego de palabras: trophë «alimentación» / tryphë «lujo». J e n o f o n t e . 345 Pez abundante en el Mediterráneo. por los que el in­ 342 Imagen de sabor clásico y pagano. por una multiforme ostentosidad. muy apreciado por su carne y huevas. ha afirmado que una de las causas de las enfermedades era esta gran variedad de alimentos. los higos secos negros color golondrina. en las ostras de Abidos. Así. ni tampoco las acelgas de Ascra y buscan los pectineros3 4 7 de Metimna y los rodaballos 3 4 8 del Ática. carnosa y comestible. habla de ello en f 160. mues­ tra ei excesivo refinamiento de los manjares persas.

Me da la impresión de que un hombre de estas características no 2 es más que mandíbula. de par en par. incluso también hacia las golosinas. 3. ante los platos. las perdices de Egipto y el pavo de Media. los pasteles de miel. las adquieren de Fasis. pasando toda su vida entre mortero y almireces. 353 P l i n i o .140 EL PEDAGOGO fortunado persa 3 5 0 llegó a Grecia con cinco millones de hombres. los glotones abren su boca. Incluso este alimento tan simple como es el pan. 23. aquélla los ha enviado hacia los pasteles. deseosos de oír «silbar las sartenes» 352. cuyos residuos. Y todo cuanto produce la tierra. todo se lo procuran con vistas a saciar su glotone­ r ía 351. 4 La glotonería humana no tiene frontera. y así se unen a la materia. nosotros. de suerte que cambian en placer vergonzoso la ne­ cesidad del alimento. porque su vida es falsa y vil» 354. al poco rato. Y tras adere­ zarlo con las salsas. lo afeminan privando al trigo candeal de sus efectos nutriti­ vos353. Historia natural XVIII 92. son expulsados a la fosa. en cam- 350 s e refjere a Jerjes. 2 Y por lo que atañe a las aves. 351 Detallada enumeración de vistosas especialidades gastronómicas frecuentes en determinados ambientes culturales del Imperio. . 105. 354 Prov. Dice la Escritura: «No codicies los manjares de los ricos. 352 Posible alusión a un cómico. ideando una gran variedad de postres y descubriendo toda clase de recetas. Los ricos son esclavos de los manjares. las profundidades marinas y el espacio inconmensurable del aire. rey de Persia. como el fuego. Parece realmente como si estos infatigables golo­ sos quisieran pescar en sus redes al mundo entero para satisfacer su gula.

con esta intención y no otra debe celebrarse una comida. de nuevo. 16. y. Le. llama a los po­ bres» 358. En efecto. denomina­ ríamos «comida».. y. Equívoco clementino de agápe: «amor»/«alÍmento litúrgico». 13. «desayuno» a este tipo de reunión. «Porque los alimentos están hechos para el vientre» y de ellos depende esta vida realmente carnal y destructora. debemos dominar el vientre que se encuentra bajo el cielo. y en otro pasaje: «Cuando ofrezcas una comida o una ce­ na». àgapë 3 5 6 a ciertos platos que exhalan un olorcillo de asa­ do y de salsa. mas el Señor a tales festi­ nes jamás los ha denominado ágape. 14. Ibid. 3 4 5 5 . Ibid. el ágap€ santificado. con un lenguaje desvergonzado. ya que maldice —y es natural— los deseos golosos. a juzgar por las palabras del cómico: 355 356 357 358 359 I Cor. 14. injuriando con sus platos y salsas la obra bella y saludable del Logos. cuando te inviten. sino que. dice el Apóstol. 14. más aún. cosas que «Dios destruirá» 355. Dice en un pasaje: «Cuando fueres por alguno convidado a bodas.. «Cuando hagas un convite. si clasificáramos las reuniones cuya finalidad consiste en disfrutar conjuntamente. se equi­ vocan si creen poder comprar con las comidas las prome­ sas divinas.LIBRO II 141 bio. 8-10. que dirigimos nuestros pasos en busca del alimento celeste. y aún. 12-13. insiste: «Cierto hombre organizó una gran comida e invitó a muchos»359. blasfe­ mando su nombre en la bebida. Y si algunos osan llamar. todo aquello que le es agradable. molicie y humo. no te recuestes en el primer asiento. recuéstate en el último asiento» 357. y estaríamos en nuestro derecho. Creo saber de dónde procede la artificiosa denominación de comidas. 6.

360 361 362 363 En griego. En verdad. todo lo sopor­ ta. no soy nada» 363. estíasis logike «banquete del Logos». los más vigorosos. mas no tuviere caridad (ágapS). «la mayor parte de las cosas. todo lo espera. 14. ¿Crees tú que yo considero cena la que debe ser abolida? Dice la Escritura: «Si repartiere todos mis bienes. 13. los más sanos. la caridad jamás decae»361. como en el caso de los filó­ sofos respecto a los ricos. realmente. I Cor. más bien todo lo contrario. existen —y es cierto— sólo con vistas a la comida». no se han percatado de que Dios ha preparado para su obra —me refiero al hombre— ali­ mento y bebida. ya que no han manchado su inteligencia con los alimentos. «Dichoso 4 del que coma pan en el reino de Dios» 362. cuan­ do se precipita desde lo alto del cielo hasta la tierra. Le. huésped habitual [en la comida. sino también los más sensatos. para lograr su salvación. 2 Tampoco es natural que el cuerpo saque un gran pro­ vecho de una alimentación suntuosa. 13. un festín espiritual 36°: «(el ágape) todo lo disimula. La peor de todas las caídas es la del ágape. I Cor. un alimento celeste. que no puede caer. Sin duda. Y no sólo son los más robustos. so­ bre la salsa. 15. . como ocurre con los siervos respecto a sus amos. 2-3. ni han pervertido su cora­ zón con los placeres.142 EL PEDAGOGO de la garganta y de la locura. 7-8. pero no para producirle placer. quienes toman alimentos frugales son los más fuertes. y con los labradores respecto a sus dueños. para la ma­ yoría de la gente. 3 Un ágape es.

mas la comida no es caridad (ágape). La caridad no es. paz y gozo en el Espíritu Santo» 366. para que lo efímero sea tenido por mejor. 2 aprendan que no tanto las producciones de frutos susten­ tan al hombre cuanto tu palabra mantiene a aquellos que 364 Doble título del Salvador.ó bo 364. VII 68. que habitúa a pasar del ali­ mento vulgar al eterno. que vuestro bien sea objeto de crí. un alimento. 14. Quien coma de este alimento 3 6 7 adquirirá el mejor de los bienes existentes. «No hagáis. pues. 5. «Que tus hijos a quienes amaste. 367 Nuevo empleo clementino del equívoco: aristón «el mejor»/«almuerzo».2 ticas. 369 Sab. pues. en tanto que al banquete terrestre se le llama co­ mida i65>como lo muestra la Escritura. Los festejos tienen una cierta chispa de caridad. Que no es el Reino de Dios comida ni bebida». 365 En griego. puesto que el ban­ quete tiene como móvil la caridad. 17-18. deîpnos/euôchta. . la Iglesia celeste 368La caridad es. y «espiritual». más éste debe perfeccionarse con la ayuda de la caridad. 1. preparándose desde aquí para la santa unión de la caridad. 368 Nuestro autor llama a la Iglesia «en lo alto» en Strom. és­ te sí que es el verdadero banquete que se celebra en los Cielos. 6. Señor. y la 7 finalidad de su obra no es otra que la de repartirla. «sino justicia. es sólo una demostración de una genero­ sa y comunitaria benevolencia. 16-17. 366 Rom.. VI 108. ibid.LIBRO II 143 Sobre esta caridad se cimenta toda la Ley y el Ver. por consiguien­ te. algo puro y digno de Dios. y el amor es observancia de sus leyes» 369. Afir­ ma la Sabiduría: «El ansia de educación es amor. Y si tú amas al Señor tu Dios y a tu prójimo. di­ ce el Apóstol. el Reino de Dios.

es altamente nocivo para el hombre. II.144 EL PEDAGOGO en ti creen» 3 7 °. los placeres de la gula reciben nom­ bres insoportables: gula. sin mezcla de salsas variadas —pues no significa ello falta de educación—. «detestable». «misera­ ble». que preside toda alimentación equi­ librada y que. al llamarles asótoi. comadrejas. ya que tenemos una excelente nodriza371. Odisea IX 27. «perdidos». Sí. 370 Ibid. el fin que perseguían. 372 Parodia de Hom. es decir. 26. Los antiguos. «porque ei hombre justo no vivirá del pan». tasando al cuerpo la cantidad y calidad. sibaritismo. bestias parecidas al hombre. sugerían —creo— de­ jándolo entrever. con la amistad o con la vida misma. 16. aquellos que comparan el placer del vientre con la razón. Semejante a éstos son los nombres de moscas. la caridad. por la su­ presión de la letra sigma374.. que posee abundante pro­ visión: la moderación. glotonería. deseo in­ saciable. y ásdstoi «insalvables». daña su alma y pro­ voca que su cuerpo sea propenso a la enfermedad. es decir. que sobrepasa la moderación. . imagen de la bestia golosa 373. 373 Descripción del pecado de la gula. considerándolos asóstoi.. < in-salvables > . este otro régimen de vida. 374 Clemente juega con los términos: asólos «corrompido». ciertamente. XIX 30. que nos per­ mita estar despiertos. En cambio. Que nuestro alimento sea frugal y ligero. 371 H o m e r o . gente que arrastra el vientre. voracidad. aporta al prójimo parte de sus propios bienes. luchadores y las tribus salvajes de parásitos 372. Ambos vocablos denuncian la imposibilidad de salvación. de gran belleza literaria.

LIBRO II 145 ¿No son éstos. XI 37. ofuscados tan sólo por la persecución de una vida efímera. por boca de Isaías. 376 Is. Y. 379 Hechos 15. no la absolución de la falta por una muerte insensible. 377 Ibid. . 375 En griego. Epíteto épico. en verdad. chamaigenéis. nacidos de la tierra375. decre­ ta. dado que sus banquetes no eran conforme al Logos: «Ellos es­ taban alegres. son francamente sucias y abominables estas carnes rocia­ das de sangre. 13. . del fondo del Erebo 380. Debemos ahora recordar —a propósito de los que re­ ciben el nombre de idolóthytes m — la manera con que se recomienda el deber de abstenerse de ellos 379. Teogonia 879. «que sacrifican ídolos». Od. Según creo. y exclamaban: comamos y bebamos. 378 Literalmente. por la muerte de la salva­ ción. rehusando con dulzura el nombre de á g a p e . El Erebo era hijo de Caos y hermano de la Noche. 22. como muestra de que considera un error esta vida desenfrenada. sacrificando reses vacunas y degüello de ga­ nado menor. sino la satisfacción de aquélla. Personificación de las tinieblas infernales y del reino de los muertos. que no van a vivir? El Espíritu Santo se compadece de ellos. 29. añade: «Ciertamente no os será perdonado este delito hasta que muráis» 377. almas de cadáveres muertos. Deméter 353. 22. «No te dejes arrastrar por un pequeño placer». que ma­ ñana moriremos» 376. los que centran su atención en los platos y en la fatigosa elaboración de los condi­ mentos.. dice la Sabiduría. Himnos homéricos: Afrodita 108. 14. seres infelices. 380 H o m . cf. H esío d o .

7-8. 381 382 383 384 385 38< 5 387 1 Cor. 9. . para los que pe­ rezcan. y a traer con nosotros mujeres?» 388. 10 . 15. el uso natural del alimento es indiferente 3 8 5: «Ni aunque no comamos. I Cor. Con la abstinencia de los placeres frenamos los deseos. 8-9. 21 . cuando se nos ha admitido a participar del alimento divino y espiritual.. como por la desvergüenza de los demonios. la comida no nos va a acercar a Dios» 383. 38» Ibid. pa­ ra quienes estos alimentos están realmente consagrados. y aún por el carácter poco consistente de quienes dudan de todo. de gran alcance pedagógico: I Cor. 10. 8. «No lo que entra por la boca ensucia al hombre. somos más. 8. 4-5. sin miedo alguno 3 8 2 —ya que los demonios carecen de poder— y sin repugnancia. Dice el Após­ tol: «¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber. Terminología propia de la moral estoica.146 EL PEDAGOGO 4 Dice el Apóstol: «No quiero que entréis en comunión con los demonios»381.. 10. para los que se salven. mirad que esta libertad que os tomáis no sea un tropiezo para los débi­ les» 389. y otro. pero no es razonable compartir «la mesa de los demonios» 387. ya que está preparado un doble alimen­ to: uno. sino lo que de ella sale» 384. Ibid. 11. 20. Doctrina paulina: I Cor. «gente cuya conciencia se contamina. porque es dé­ bil. 8. 9 Por tanto. ni aunque comamos. «mas. Mt. Además. 25-27. tanto por nuestra concien­ cia pura. Bella metáfora de San Pablo.. Es preciso que nos abstengamos de tales alimen­ tos. 389 Ibid. somos menos» 386.

más bien nos asalta la desconfianza ante el libertinaje de la sociedad. «condescenden­ cia »/symphoré «desgracia». y también colmarnos en la contemplación in­ saciable del que es.LIBRO II 147 No debemos. como lo demuestra el manjar que Cristo nos ofrece. Fuimos destinados a domi­ nar y a gobernar los alimentos. el Ser. menospreciar los dones del Padre. examinan­ do con atención la verdad. no a servirles de esclavos. Éste es el ágape que de­ bemos esperar. formados como estamos de barro. Y si algún infiel nos invita. gustando del placer sólido. Por eso debemos alejarnos del vicio de la gula toman­ do pocos alimentos. Es de admirar. a imagen del hijo rico del Evangelio. que proporcionan más gozo a los cocineros que a los mismos agricultores. como si llevásemos. Rep. y decidimos ir a su casa —real­ mente no es cosa buena tener tratos con los que viven sin orden—. 391 Juego de palabras: symperiphorá «libertinaje». una vida disipada. podamos participar del alimen­ to divino.. IX 586a. y aun los más indispensables. insensato e inhumano alimentarse de muerte. usar de ellos. sin lugar a dudas. Lejos está de no­ sotros rechazar cualquier lazo social. Es del todo inútil. a la caza de una vida li­ cenciosamente golosa. antes bien. como el ganado que engorda mirando sólo al suelo. como si de una desgracia se tra tara 391. . el Apóstol nos ordena comer todo cuanto se nos ofrezca. «sin más averiguaciones motivadas por la 390 Pasaje que evoca a P l a t . realmente. y estar siempre recostados sobre las mesas 390. estable y puro. el hecho de que. como dueños. enterrando en ella el bien para ocu­ parse de una vida sin porvenir alguno y con la mirada puesta en los manjares. mas sin inclinarnos ante ellos.

al que no coma no le menosprecie. Rom. 5 «¿No tenemos acaso derecho a comer y a beber?» 397.148 EL PEDAGOGO conciencia» 392. de suerte que un justo manjar es una acción de gracias. nos ha ordenado comprar to­ dos los artículos que estén a un precio asequible 393. sin conceder importancia a la suntuosidad del servicio. y el que no come. 10. y da gracias a Dios» 395. 10. De nuevo insiste: «Hemos conocido la verdad.. 25. . y el que no come. para el Señor come. 14. I Cor. 6.. Jbid.. al que coma no le juzgue» 394. 2 Nuestra obligación no estriba en apartarnos por com­ pleto de los manjares variados. honrando así al invitado con una participación y una compañía nada dañina y que no sacia. tendríamos que abstenernos de aquel tipo de alimento re­ finado. 14. y. afirma el Apóstol. 8. para no escandalizarlo» 396. Y en unas líneas más adelante explicará el porqué de su consejo: «El que come. 9. Debemos tomar el alimento que se nos da como es conveniente a un cristiano. asimismo. sino en despreocuparnos de ellos. es decir. en verdad. alguno de estos alimentos es motivo de escándalo para mi hermano. no comeré jamás. y el que sin cesar está dando gracias. 3. comportándonos como un claro ejemplo de virtud. 13. no tiene 4 tiempo para dedicarse a los placeres. con la idea de que dentro de muy poco ya no existirán. 392 393 394 395 396 397 I Cor. a imagen de Jesucristo. Si quisiéramos enca­ minar hacia la virtud a alguno de nuestros comensales. «Si. no come por el Señor y da gracias a Dios. 27. Ibid. Ibid. y desprenciando los alimentos. 3 «El que come. 4.

Jesús. por así decirlo. y un solo Señor. ni esclavo. y que tenemos realmente un solo y único Dios. porque oirá la voz: «No arruines por causa de un manjar la obra de Dios»400. no sea ávido en exceso. Los que sa­ cuden a golpes la conciencia de los hermanos débiles. con gran 6 prudencia.» Pero «se pierde el débil por tu ciencia. algo así como «la me­ sa de los demonios». un perdido. en este 11 mismo sentido se pronuncia Pitágoras y su escuela. llamándose her­ mano. El Apóstol teme. y que la intemperancia sea. pe­ can contra Cristo». con ese.. no peca. el hermano por quien Cristo murió. de quien todo procede. ni se debe participar de su conver­ sación ni de su comida. ni saque su lengua hacia el plato. si alguno la prueba. establece una distinción entre los banquetes. 5. De este modo el Apóstol. ni comer» 398.. 21. adúltero o idólatra. Mas. pasea­ da por los criados. . en verdad. 14. en densas sombras. 14. mucho más insensato que nuestros semblantes se esclavicen ante los platos. pero es.LIBRO II 149 que un ídolo no es nada en este mundo. Se re­ fiere a la carne de caza mayor. después de ha­ ber degustado el Logos. fuese libertino.2 tos ante los platos en un festín ordinario. 20. afirmando: «no nos mezclemos con quien. por la mancha que ello pueda acarrear. sea moderado al tomarla. 399 Rom. el alma. ¿Cómo no va a ser inconveniente incorporarse sobre 3 398 Ibid. «Bueno es no comer carne ni beber vino» 399. ciertamente. cuyos olores más espesos oscurecen. Es de persona necia contemplar y quedarse boquiabier. 400 Ibid. 11.

de manera especial. Depositan y empujan deprisa y confusamente los alimentos en el vientre. como comúnmente se dice. pues tan grande es su afán de hartazgo. «cama». para lanzar la mirada sobre los platos. comedor. y se muestra. klíne «lecho». como su mismo nombre indica403. en lo relativo a la alimentación. pero no con ánimo de probarla. ya que márgos significa «loco». cuatro y. como si fueran a aprovisionarse. 402 Los antiguos no usaban cubiertos durante las comidas. con capacidad cada uno para tres. sino más bien de echar mano a los alimentos.150 EL PEDAGOGO el triclinio401. con el fin de. Hinchan los dos carrillos para llevarse a la boca recipientes en don­ de ocultar su cara. El término procede del gr. 401 En las antiguas casas romanas. por su vo­ racidad. sin moderación ni decoro alguno? Puede afirmarse que los que así obran se asemejan. Es decir. un delirio de estó­ mago. sino que cogían con las manos los alimentos de un plato común o fuente. La gula refinada es la absoluta carencia de moderación en el uso de alimentos. oler la fragancia errante? ¿Cómo no va a ser estúpido mojar las manos en la salsa. cinco personas. Clemenie se complace con el juego etimológico: gastrimarguía «gula». ocasionalmente. pues Ies oprime su deseo insaciable. donde los comensales se acomodaban reclinándose en ellos mientras comían y charlaban. o tenderlas a cada instante hacia el plato 402. La falta de moderación constituye realmente un mal. compuesto por una me­ sa rodeada de tres lechos. además. «furioso». «glotonería«/marges· «loco». a los puercos y a los perros más que a las per­ sonas. y la gula es la intemperancia con los alimentos. re­ costado hacia adelante como en el borde de un nido. o. . y están jadeantes de intempe­ rancia. pero no a digerirlos. 403 Una vez más. la glotonería es el placer de la garganta. el sudor les empapa.

ya que la voz se torna desagradable y confusa ante la presión de las mandíbulas llenas. 404 / Cor. cuando os juntéis para comer. afirma que no obran rectamente: «Porque cada cual. y avergonzáis a los que no tienen ? » 404. y los otros. También debe procurarse no hablar mientras se come.LIBRO II 151 2 El Apóstol. porque incordian a los que nada tienen. y uno pasa hambre y otro se embriaga. 33-34. propiamente. no hacer muecas ni en el momento de la deglu­ ción. Si alguno tiene ham­ bre. antes bien conservar un aspecto digno. se adelanta a tomar su propia cena. que no conozca deformación alguna. por ia comida». en consecuencia. Unos y otros ac­ túan mal: unos. ni la barba. ¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O acaso menospreciáis a la Iglesia de Dios. a fin de que no os juntéis para condenaros » 405. y que abusan de las comidas con menos recato que los demás. 11. y márgos. Convenía que el Apóstol. ni el lecho. porque desnudan su incontinencia en casa de los ricos. 11. al comer. 21-22. guardaos mutuamente. Pero en ca­ sa de los ricos los glotones intemperantes. sin ensuciarse las manos. se avergüenzan de ellos mismos. después de haber hablado largamente contra aquellos que han perdido la ver­ güenza. hermanos míos. coma en su casa. 3 13 . contra los insaciables que nunca tienen suficiente. elevara por segunda vez la voz con enojo: «Así que. sino procurar tender la mano con orden y a interva­ los. Nuestro deber es abstenernos de toda grosería y desenfreno. gentes insanciables. tomar con moderación lo que se nos ofrezca. y por el agobio de los dicho término está formado por gastër. en una palabra. «loco por el vientre. gastrós «vientre». 405 Ibid. a propósito de los que celebran festines comunes..

aquel célebre pez que Pedro cogió. el desenfreno y el amor a las riquezas. 10. en verdad sugiere borrar. 17. en grupo. culto. perdiendo con ello su espontá­ nea naturalidad y emitiendo una pronunciación apagada. cogidos al cebo de la justicia. es indicio de intemperancia manifiesta confun­ dir los tiempos propios de cada cosa. de entre los que remontan las aguas409. no viene al caso un comentario 406 Los antiguos ofrecían. 409 Se refiere a las aguas bautismales. 31. como la moneda del pez. Tampoco conviene comer y beber al mismo tiempo. pues. para descartar nuestro amor a la vanagloria y con el fin de que. modera­ do y un regalo de Dios. comáis. impropiamente traducido por «banquete». y apto para todo tipo de coloquios. en efecto. un servicio de vinos. después de dar el estáter410 a los aduane­ ros. a instan­ cias del Señor408. Así pues.152 EL PEDAGOGO alimentos sobre la lengua. en realidad. se­ gún creo. cuando no concuerdan a cada tiempo 406. discusiones y juegos amorosos. symposion. y los repartió entre sus discípulos. Y como dice el Apóstol: «Ora. Los symposia se enmarcaban en un ambiente distendido. encierra la idea de «beber en compañía. tendiendo a la verdadera simplicidad. se dé al César lo que es del César y se reserve para Dios lo que es de Dios. El Señor. representa un alimento simple. . que. 408 Mt. pues. 410 Múltiplo de la dracma. sin embargo. 407 I Cor. refinado. en Delfos y en Grecia Central. tras las comidas. o didracma. sugirió el Señor cuando bendijo los panes y los peces asados. 27. dándoles un bello ejemplo de sencillez en los manjares. que desconoce. hacedlo todo para gloria de Dios» 407. en comunidad». ora bebáis. El estáter encierra en sí mismo otras explicaciones. sistema empleado en el Peloponeso (excepto Esparta).

Si todo ha sido creado exclusivamente para el hom­ b re412. capaz de determinar lo verdaderamente útil. porque la mesa de la verdad es­ tá lejos de «las comidas lascivas». en una palabra. 23. sino la abundancia. nosotros aventajamos a estos peces. desviando la fuente hacia la cuestión apremiante. nosotros aprovecha­ mos para hablar de nuestro tema las ñores. en tanto que somos 4lt I Cor. no la de la mirada aguda413. el modo. Y así como a través de la avaricia no se alcanza la justicia. . «Si me está permitido hacer uso de todo. manantial útilísimo para regar las plantas del Logos. En efecto. rápidamente caen en lo ilí­ cito quienes quieren hacer todo lo lícito. que es ciega respecto a la gula. Dios. ni la in­ temperancia es el verdadero camino de la moderación. a los animales irracionales. 413 Expresión que recuerda a P l a t . que no son nota discordante en nuestro discurso. Ahora bien. Hay un ser único. Nada les fal­ ta. y muchísimo menos a cada instante. Nadie es pobre en lo que concierne a lo estrictamente necesario. y el por­ qué ejercen sobre el discípulo del Pedagogo una influen­ cia no pequeña. 10. aunque no se preocupen de su alimento. así tampoco el régimen de vida de un cristiano se adquiere con una vida placentera. Y lo conveniente tiene fuerza como para paralizar una vida entregada al vientre. Así hemos actuado en repetidas ocasiones. no está bien usarlo todo. Ley. 1 636c. ni nadie ha sido jamás desdeñado. que alimenta a los pájaros y a los peces y.. no va a serme todo útil»4 1 1. Sólo basta con recordarlo. el tiempo. La ocasión. cuyo estímulo es la riqueza. 412 Doctrina del aníropocenfrismo del Cosmos.LIBRO II 153 exhaustivo.

y porque so­ mos más prudentes y sabios. 418 P l a t .. Por eso. 417 Le. Quaest. como antes hemos apuntado. como los había instruido en la práctica de la simplicidad. Mem. conv. leche. 24. pues ya están preparados. ¿acaso no puede darse una sana variedad de alimentos. aceitunas. fruta y diver­ sos manjares sin salsa. De entre los manjares. nos induz­ ca a comer415.».154 EL PEDAGOGO sus dueños. Rep. . debe ofrecerse. Y Lucas dice lo que dijo 417. Quaestiones convivales IV 663C. Hemos nacido. en medio de una sana frugalidad? Cebollas. sin necesidad de calentarlos. P l u t .. «éstos le ofrecieron un poco de pescado asado.» Y. nuestra obligación se centra en rechazar aquel tipo de alimento que.. sino para ser seres creados para el conoci­ miento de Dios. Además. dijo el Señor a sus discípulos. I 3. II 120.. queso. 416 P lu t. les decía. J e n . mien­ tras comía en presencia de ellos. 6. mas el vientre de los impíos sufrirá escasez»414. 13. luego existen los más simples. algunas legumbres. pues. II 372c.. los más convenientes son aquellos que pueden tomarse al momento. no para co­ mer y beber.. porque centran su deseo en las golosinas. «El justo come hasta saciar su apetito. sin tener hambre. 41-44. No debe emplearse la riqueza para satisfacer nuestros solos placeres. IV 664A. y estamos más cerca de Dios. sino para hacerla extensiva a los demás. «‘¿Tenéis algo que comer?’. por proporcionar gusto a nuestro apeti­ t o 416. Y si conviene carne asada o coci­ da. Pero. no hay que privar de pos­ tres ni de miel a quienes toman su alimento con modera­ ción418. después de su resurrección. y. 5. En cuanto a los que se inclinan sobre las mesas hu- 415 414 Prov. 25. C l e m e n t e lo recoge en Strom.

421 Mt. en verdad. Quaest. por su parte.’ Mas Pedro repuso: ‘De ninguna mane­ ra. 10.’ Y una voz desde el cielo habló por segunda vez: ‘Lo que Dios purificó. Ese tal se asemeja a un ventrílocuo. 1. Dios.. 422 Hechos. sin lugar a du­ das. conv. Nótese el juego de palabras daimona/eudaïmona. sin duda.2 tenía de la carne de cerdo. A r i s t ó t e l e s . 15. 11. Señor. porque «no lo que entra por la boca mancha al hombre» 423. Por consi. si­ no un vano concepto de intemperancia. Es. 10-15. al que yo no me avergonzaría de llamar «un demonio de vientre». Juan. Y sonó una voz que decía: ‘Levántate. El Apóstol Mateo se alimentaba de semillas y de fru. el peor y el más funesto de los demonios. de legumbres. como si amamantaran sus propias pasiones. 423 Mt.i< 5 tos secos. sacrifica y come.3 guíente nos es indiferente el uso de los alimentos. 3. «Legumbres con amor o toro cebado 4 419 P lu t. Mas «ie sobrevino un éxtasis —está escrito en los Hechos de los Apóstoles — y contem­ pla el cielo abierto y una especie de recipiente suspendido por sus cuatro extremos sobre la tierra. Ética Nicomáquea I 1098a 16. reptiles de tierra y volátiles del cielo. 4. 29. Pedro se abs. 420 . pero sin probar jamás carne. pues jamás comí cosa profana e impura. en dicho recipien­ te había toda clase de cuadrúpedos. Asimismo. 3. mucho mejor ser feliz que cohabitar con un demo­ nio. tienen por guía un demonio muy glotón. Y la felicidad está en el ejercicio de la virtud 420. extremando su temperancia.LIBRO II 155 meantes419. no lo hagas tú profano’» 4 2 Z . éste es. IV 660F. 424 Gén. «comía saltamontes y miel silvestre»4Z Í. después de modelar al hombre dijo: «Todo será para vues­ tro alimento» 424. 9.

la Ley ha descar­ tado aún a los que han muerto por enfermedad429. 14. supra. porque no rumian los alimentos 427. otros. otros. Y de entre los que están permitidos. 11. 21. y otros. 11. La Ley. porque tienen la pezuña hundida 426. ha establecido4 3 1 un sis­ tema de conducta contrario. 6-7. 14. los motivos: ocultos. La frugalidad es proclamada a los judíos por la Ley. además. El Pedagogo prohibió innumera­ bles animales. 39. Es bueno el equilibrado temple en todo. y no menos en lo relativo a la preparación de los alimentos. Dt. los que se han ofrecido a los ídolos y los que han sido aho­ gados430. conforme al plan divino. de suerte que queda poca variedad de animales que realmen­ te puedan servirnos de alimento. unos. Unos. 7. en donde han depositado su confianza. Dt. los de carácter espiritual.156 EL PEDAGOGO con odio. 14. hasta que quede del todo su­ 425 426 427 428 429 430 431 Cf. 14-10. Lev. aduciendo. dado que los deseos naturales son acallados por lo suficiente. 356. Prohibición de probar la sangre. y las posi­ ciones intermedias son buenas. los carnales.» Lo cual viene a reafirmar lo que anteriormen­ te se ha dicho un poco más arriba: que las legumbres no constituyen el ágape\ pero que la caridad (ágape)*2 5 debe presidir todo alimento. Y ya que resulta imposible que quien gusta de cosas dulces se abstenga de aceptarlas. Lev. 10. 4-5. 8. El término medio consiste en no estar necesitado de lo indispensable. pa­ tentes. Dt. Lev. ya que los extremos son peligrosos. 11. η. Lev. por boca de Moisés. . 11. por­ que sólo entre los acuáticos carecen de escamas428. a éstos no es lícito tocarlos. Dt.

el cual. al crecer. en no dormir jamás sólo de noche. olvido y locura. 432 S egún la m edicina esto ica. La mayoría de las veces el placer engendra en el hombre daño y tristeza. o en llenarse dos ve­ ces al día. 434 II Re. en efecto. este régimen de vida no podría volver sensato a ningún ser que viva bajo el cielo. se refiere a ello. Se dice que el cuerpo de los niños. I Crónicas 16. en su propia ciudad. si sigue estos derrote­ ros desde su juventud. y la abundancia de alimentos ge­ nera en el alma aflicción. ni le llevará tampoco al equilibrio de una naturaleza digna de admiración» 433. un pastelito y una torta frita» 434. una torta de pan.. ya que el pneúma en su movimiento ascensional que impulsa el creci­ miento. logra un feliz desarrollo si la alimentación es parca. adquirida por há­ bito. consistente en pasarse toda la vida alrededor de las mesas italianas o siracusanas.LIBRO II 157 primida aquella inclinación al disfrute. 433 P l a t ó n . había instalado el arca santa en medio de la tienda. el pnéuma re sp ira to rio facilita el cre­ cim iento y d esarro llo del n iñ o y del em b rió n . En efecto. Lic. P l u t . . 6. acuse la vida voluptuosa y reavive la llama de la filosofía hebrea: «Al llegar yo —di­ ce— no he encontrado satisfacción alguna en la llamada vida feliz. 1-3. a p ro p ó sito del régim en alim enticio de los p equeños espartiatas. De ahí que Platón. Platón. 17-19. procurando agradar a todo el pueblo a él sometido. a hombres y a mujeres. y en sufrir todas las consecuencias inherentes a una vida como ésta. 17. «delante del Señor repartió entre toda la nación de Israel. busca apasionadamente la verdad. Carta Vil 326c. no es interceptado por una alimentación excesiva que opondría una barrera a la buena circulación pneumá­ tica432. quien entre ios filósofos. no desconocía a David.

no fuera que el remedio. y sus pensamientos. «su dios es el vientre. 3. acuoso». Literalmente. mientras que el de los paganos es superfluo. 17. go» . .158 EL PEDAGOGO Este alimento es más que suficiente. y es el de los is­ raelitas. A r i s t ó t e l e s . «de vientre enorme». del cual afirma Aristóteles que es el único animal que tiene el corazón ubicado en el vien­ tre 437. la vergüenza. A este tipo de seres del Apóstol no les predijo la felicidad: «su fin. Real­ mente el agua es una bebida natural. mientras bebía agua: «Toma un poC Q ^ vjn0 para ^ |en <je | U estóma. 442 Éx. I Tim. Y quien sigue este alimento. necesitara otro tipo de medicamento. 2. 5. es la perdición» 439. «medicina». aconseja una pequeña cantidad. dice. Epicarmo el Cómico lo llama ektrapelógastron 438. Constitución de ios atenienses 315e. Variado vocabulario médico: noséleiío «estar enfermo». El Apóstol dice a Timoteo. tomado en abundancia. y es indispensable cuando se tiene sed. ¿Cómo comportarse en la bebida? 436 437 438 439 440 441 Merluza. aplicando el astringente que correspondería a un cuerpo en­ fermizo y con exceso de líquido441. no obstante. Éstos son los que han confiado en su vientre.. Carta VII 326c. boëthëma «remedio». semejante al pez llamado ónos 436. 6. su gloria. 23. que favor ce la sobrie­ dad. pues entierra su espíritu en el vientre.. Flp. tan sólo terrestres». 19. pladáó «estar húmedo. . «jamás podrá llegar a moderar­ se»435. El Señor la hacía brotar para los antiguos hebreos 4 4 2 de la abrupta 435 P l a t .

444 Clara referencia al racimo que Josué. 449 Se refiere a la «fuerza». el Logos que ha sido prensado para noso­ tros. para simbolizar la Cruz. la sangre del racimo que el Logos ha querido mezclar con agua446. 1. con el que hemos sido ungidos. como la sangre. El espíritu es la fuerza del Logos. como su sangre se mezcla con la salvación. la mezcla de los dos —es decir. 5. «signo». 1. lo otro conduce a la incorruptibilidad: es el espíritu. su espíritu448. 445 Con cierta frecuencia. de la bebida y del Logos— recibe el nombre de Eucaris­ tía. La sangre del Señor es doble: en primer lugar. A su vez. Más tarde. 13. 448 La sangre eucarística. en segundo lugar. Así pues. 447 I Pe. y la ofrecía como alimento simple y sano. de forma análoga. con la que nos ha rescatado de la perdición 447. Quienes de ella participan por la fe. Caleb y otros exploradores israelitas llevaron del Valle de Eskol {Nútn. el vino se mezcla con el agua y el espíritu con el hom bre449. es su carne. Constituye la Señal 4 4 5 para quienes el Pedagogo ha conducido desde el curso errante hasta el reposo. y. pues era especialmente necesario que los que aún erraban por el desierto estuvieran sobrios. la de la carne. ai «poder divino» del Verbo. la sangre de la uva madura. Clemente se sirve del nombre sëmeîon «se­ ñal». Is. no a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Y beber la sangre de Jesús es participar de la incorruptibilidad divina. Es el gran racimo. Lo alimenta para la fe: es la mezcla. la viña santa 4 4 3 produjo el racimo profético 444. 443 Cf. son santificados en su cuerpo y en su alma. 18-19. 23-24).LIBRO II 159 roca. . 446 Clara alusión al milagro de Caná. gracia alabada y hermosa.

los deseos ardientes y el ardor tempe­ ram ental453. intentar apagar las pasiones de los jóvenes. . como si se echara fuego sobre fuego. el vino. en quien la voluntad del Padre hace mezclarse misteriosamente el espíritu y el Lo­ gos450. Y es necesario. 452 Jn. es decir. que sostiene. hasta tal punto que su mal se manifiesta claramente ante los ojos de todos en su cuerpo. Ley. que los muchachos y las muchachas se abstengan lo más posible de esta droga. por la que «el Logos se hizo carne» 452. en la medida de lo po­ sible. la Eucaristía y el hombre. ya que no es conveniente derramar el líquido más calien­ te. la del terrible Baco. De ahí que el dulce vino de la juventud desborde los límites del pudor. el traúma del alma inflama necesariamente el cuerpo y las palpitaciones obscenas suscitan una curiosidad que invita al hombre mo­ derado a infringir la ley. y que hu­ yen lo más lejos posible del vino como de una amenaza \ de fuego. más de lo debido. sobre una edad hirviente. y la carne4 5 1 al Logos. Los jóvenes impetuosos y calientes por den­ tro se dejan arrastrar por su deseo. 1. en verdad. cuando los órganos sensuales alcanzan una gran madurez. fármaco de templanza. 450 Triple mixtura: el agua y el vino. los se­ nos y los órganos sexuales se excitan impúdicamente y se hinchan.. 453 P l a t . ya sea eliminando la materia combustible. por lo que se inflaman los instintos salvajes. y que anhelan el agua.160 EL PEDAGOGO mezcla divina que es el hombre. II 664e. Al fermentar el vino. 451 La carne dei Verbo encarnado. firme anuncio de la fornicación. 14. Me admiro de quienes han elegido una vida austera. Me agrada. Porque verdaderamente el espíritu está unido al al­ ma.

debe tomarse vino. y a no tener ningún pensamiento cuerdo. dete­ ner la turgencia de los órganos y adormecer la excitación de la pasión ya desencadenada. VIII 8. pues no conviene llenarse inmoderadamente de agua. cúrese este mal con no mucha agua. escupir a cada momento. pues denota un exceso de líquido en el cuerpo. Los que están en la flor de la edad 455. 456 Pasaje paralelo ibid. 457 En un pasaje paralelo. Quaest.. y VIII 734A. Ahora bien. conviene que prueben sólo pan y se abstengan totalmente de beber 456. y sólo una pequeñí­ sima cantidad es evacuada. II 666b. para que el exceso de humedad sea reabsorbido embebiéndose en un alimento seco. sonarse 4 5 7 y co­ rrer a causa de las excreciones es señal de intemperancia. por la tarde. al tomar cada día su desayuno. Mas. los ali­ mentos se distribuyen por las carnes. 8. 458 Menandro. En efecto. a fin de preservar el alma chamuscada. ta a ñ o s . la atmósfera es más fresca que durante el día. ya que no nos dedicamos a la lectura de ciertos pa­ sajes que requieren una especial sobriedad. VI 694F. Por otra parte. con el fin de que la comida no se diluya. En este mo­ mento. no conviene que las divinas meditacio­ nes se carguen de vino. sino que se triture para facilitar la buena digestión. y tre in ­ en S e r e f i e r e a lo s j ó v e n e s c o m p r e n d i d o s e n t r e lo s d i e c i o c h o latón Leyes II 6 6 6 a . si se tiene sed.LIBRO II 161 ya sea vertiendo un antifármaco al efervescente espíritu juvenil 454. conv. a la hora de cenar. de suerte que es preciso suplir el calor natural que disminuye 454 455 P l u t . de esta manera. porque —como dice el poeta có­ m ico458— «el vino puro a pensar poco induce». J e n o f o n t e diseña el mismo ideal de cor­ tesía y de urbanidad: d ro p .. c o m o re fie re P .

es decir. con las áncoras de la razón y del tiempo. conviene que unos lo usen sólo como medicina saludable. . pues no conviene ir «hasta la copa del exceso». Ahora bien. Un tal Artorio 460. I 649a. 460 Médico en tiempos de Augusto.162 EL PEDAGOGO por uno de fuera. 461 P lat. Los expertos llaman a este tipo de perso­ na «ligeramente ebrio». cuando beban. con el fármaco de la viña. más suave con los criados y más dulce con los amigos. sostiene que sólo debe tomarse vino para humedecer los alimentos. al ser caliente 459 Pasaje paralelo en P lat. la frialdad de la edad ex­ tinguiéndose por el paso del tiempo. En efecto. soportan con mayor facilidad la tempestad de las pasiones desencadenadas por la embriaguez.. Quienes ya han sobrepasado la madurez deben participar de la bebida con más alegría: calentando. por ser una cuestión harto rebaladiza. Pero mejor será detenerse. la memoria activa. Ley. en mayor grado que antes461. Por lo que respecta al vino. y les está permitida aún cierta clase de bromas en los banque­ tes459. Porque. tomando vino en escasa can­ tidad. Ley. conservar lúcidamente la razón. el vino vuelve al be­ bedor más alegre. en su tratado Sobre la longevidad —lo recuerdo—. a fin de que podamos tener una vida más duradera. la mayoría de las veces. y otros para recreo y diversión. y guardar el cuerpo de toda agitación y temblor provoca­ do por el vino. El vino. por así decirlo. ahora bien. Anclados. la extralimitación desencadena la violencia. sin daño algu­ no. los deseos de los ancianos no se inñaman hasta el naufragio de la embriaguez.. II 666b. y lo ha­ ce más agradable para los comensales. deben ponerse como límite.

464 Eurípides.LIBRO II 163 y tener jugos suaves. en la mayor cantidad posible. atenuarlo contra la embria­ guez. El elemento necesario. 31. en verdad. no sólo disuelve con su calor las materias viscosas de los excrementos. el agua. cree ver. debe mezclarse. la realidad de un objeto único. que veo dos soles 464. se traba. se entorpecen los labios. y forzándoles a mentir creen que todo gira en torno a ellos. dado que la vida consta de lo necesario y de lo útil. pues ambos son obras de Dios. despedazado por las Ménades por oponerse a la introducción en su ciudad del cuito de Dioniso. Bacantes 918. decía el viejo Tebano ebrio 465. pues no hay diferencia entre que se mueva la vista o el objeto visto. y son incapaces de enumerar uno por uno los obje­ tos lejanos: Me parece. por efecto del vino tomado incontroladamente. Los ojos se alteran. Eurípides nos presenta el tema en las Bacantes. 463 Normalmente los griegos mezclaban el vino con agua. La lengua. si se le mezcla proporcionadamente. . como si la vista por el exceso de humedad se bañase en una piscina. En ambos casos la vista sufre lo mismo con respecto a la percep­ 462 Edo. y no servirlo como agua por la afición al vino. Lo mejor es mezclar el vino con la mayor cantidad de agua posible463. y su mezcla contribuye a la sa­ lud. la mayoría de las veces. 465 El rey Penteo. con el elemento útil. agitada por el calor del vino. Con razón ha llegado a decirse: «El vino fue creado desde el principio para regocijo del alma y del corazón. sino también templa con sus aromas los hu­ mores acres y groseros. con la condición de tomarlo con mo­ deración»462. 27-28. Porque la vista.

31. tam­ bién en Quaest. I 619D. Pero. 4fi9 De nuevo la ambigüedad de Razón/Logos. los hipos. Las piernas se tambalean. así como uno que sea cuerdo no querría ce­ rrar sus ojos antes de irse a dormir. Pelópidas 10. el Logos no podrá jamás abandonar el propio trabajo. para el día siguiente 468. 29-30. escuchar con poco agrado lo que. ha criticado 466. los vómitos. Yo.164 EL PEDAGOGO ción física de un objeto: no puede captarlo con exactitud a causa de la agitación. Ya que. me inclino a pensar que debe concederse una especialísima atención en invitar e introducir el Logos469 en los festines para contener los efluvios del vino y evitar que el banquete derive hacia la embriaguez. al terminar de charlar neciamente. d e s c o n o c i d o . como sacudidas por una corriente. todo lo contrario. 468 Expresión histórica de Arquias. conv. queda vacío de espíritu y suele. 467 Ecle. de grado. antes que la tragedia. Ésta es la razón por la que la mayoría sostiene la ne­ cesidad de recrearse. el de­ lirio. así tampoco nadie que reflexione correctamente estimaría oportuna la ausen­ cia del Logos en el banquete. y haría mal si lo enviara a dormir antes de dedicarse a sus quehaceres. la Sabiduría gritó: «El vino tomado en demasía llena de pasiones y de toda clase de vicios» 467. mientras se bebe. Siguiendo al trágico: Todo hombre agobiado por el vino es dominado por la cólera. En efecto. incluso para ir a acostarse hay que convocarlo. Más bien. fr. ni siquiera mientras dormimos. S ó f o c l e s . hacen su aparición en una orgía. en cambio. en P l u t a r c o . 466 . y diferir los asuntos realmente impor­ tantes.

Los desgraciados. tambaleándose. Político 266c. lo más lejos posible— estas imágenes ridiculas y a la vez lamentables. escupiéndose mutuamente vino. inercia y bebida. cumplien­ do siempre su propio cometido: lograr una vida feliz. amigos. sucios. 472 Pensamiento estoico. en la medida en que extrema su vigilancia sobre el rebaño hum ano471. so pre­ texto de brindar a su salud 473. orinales. consideran vida feliz la total anarquía en la bebida. llevando coronas en el cuello. invocando. puede vérseles completamente ebrios. con la mirada lívi­ da. 473 Se refiere al juego del kóttabos. en cambio. al mismo tiempo. de origen siciliano. Se ha dicho. 274c. pero muy extendido entre la juventud ateniense. como las urnas funerarias. El sonido vibrante producido por la caída del líquido era signo favorable de amor correspondido. Es bueno. así el vino prueba el corazón 470 Definición estoica. y se convierte en un arte de regir la vida472. 268c. embriaguez. y no sin razón. adoptemos una actitud y una conducta mejor. así. los que expulsan la tem­ perancia de los banquetes. Así. que «como el fuego prue­ ba ei acero en el temple. baños. A otros. por el te­ mor de dar un día nosotros también un espectáculo pare­ cido y una ocasión de burla. bueno de ver­ dad. nos asiste en todo momento. lo abraza todo. Consistía en verter parte del vino en un recipiente de meta!. pálidos.LIBRO II 165 Porque ia sabiduría. y añadiendo por la mañana una nueva embriaguez so­ bre la del día anterior. a poder ser. . según ellos. que tras presenciar —pero. 471 Imagen platónica. el nombre de la amada. vino puro. puede verse a algunos de ellos medio borrachos. la vida no es más que fiesta. la ciencia perfecta de las cosas divinas y humanas 470. mientras dura nuestra vida.

476 Ibid.. 21b. La Escritura añade esta adverten­ cia: «¿Para quién ios ayes? ¿Para quién el tumulto? ¿Para quién las disputas? ¿Para quién las charlas desagradables? ¿Para quién las vanas miserias?» 476. que la divina Sabiduría observa con recelo y miedo para sus hijos: «No seas bebedor de vino. como dice el texto. 27 Éste es el tipo de vida —si así puede llamársele— llena de molicie. Ésta es un uso exce­ sivo de vino puro. Contemplad al ebrio totalmente cubierto de harapos. por razón misma del des4 garrón. 475 Ibid. y que recibe tal nombre por el bamboleo de la cabeza. a través de ellos puede verse en su interior el estado vergonzoso del alma. 23. ya que todo hombre que se emborracha y es libertino se empobrecerá. 23. no te dejes arrastar para pagar la cuenta y los gastos de la car­ ne. y la somnolencia hará que se vista de an2 drajos» 474. quien se emborracha se vestirá de harapos 475. Porque los agujeros del pecador son los desgarrones de sus vestidos carnales producidos por los placeres. de la salvación. la borrachera es este estado repugnante y desagradable que se deriva de la em­ briaguez. apasionada por la em­ briaguez. 20-21. mientras que el comportamiento del beodo deriva del mal uso del mismo. El somnoliento es aquel que no ha despertado a la sabiduría. 23. solícita a los placeres. 29. sino que está sumergido en el sueño de la embriaguez. . destrozada por todas partes y podrida a causa de los in­ numerables placeres y.166 EL PEDAGOGO de los soberbios en la embriaguez». Y. y su embriaguez hará que se 3 avergüence ante los que lo observan. por el cual no podrá obtener fácilmente salvación la tela. alejada. 474 Prov . el pecado..

23. 479 Prov . o como un piloto durante una gran tempes­ tad » 479. que vela por nuestra salvación. el vino es falaz para el alma. ¿Veis los peligros de un naufragio? El corazón queda sumergido por el exceso de bebida. y el exceso de vino 477 Ibid. lo cual es un claro signo en los cadáveres 478. 29a-30. 34 restantes. El vino constituye un gran peligro para quienes se emborrachan. cuando hace su entrada en el seno del hombre. dice: «porque tu boca proferirá entonces pa­ labras perversas. de un poeta desconocido. cuya fuerza iguala al fuego. insiste en la amenaza: «¿quién tiene los ojos lívi­ dos? ¿No son de quienes pasan el tiempo entre los vi­ nos?» ¿No son de los que rastrean los lugares donde hay vino? 477. 33-34.. H il l e r . como se comporta el viento del Norte o del Sur con el mar de Libia.LIBRO II 167 que desdeña la razón misma y se hace esclavo de la em­ briaguez. ¡Cuántas amenazas le dirige la Escritura! Y. 23. descubre todos sus secretos. anunciándole su muerte en el Señor. y le obliga a hablar torpemente. El pronóstico 2.» ¿Cuál es el motivo? preguntarás. pronuncie esta fuerte prohibición: «Vi­ no no lo bebas hasta la embriaguez. y serás como aquel que está acostado en alta mar. H i p ó c r a t e s . los . Así. porque el olvido de aquello que con­ duce a la verdadera vida es una pendiente que se desliza hacia la perdición. de nuevo. 480 Los tres primeros versos son de Eratóstenes. fr. es natural que el Pedagogo. 478 Cf. Así pues. De ahí la poesía480: el vino. la Escritura muestra que el bebedor es ya un ca­ dáver en cuanto a ía razón por sus ojos lívidos. lo agita con violencia.

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2

es comparado al mar amenazante, en el cual se hunde el cuerpo, como la nave se sumerge en el abismo del desor­ den, y es sepultado bajo las olas del vino, mientras el ti­ m onel481, el espíritu del hombre, se bambolea de un lado para otro por la tempestad de la embriaguez que le do­ mina, y, en medio del océano, sufre vértigo ante las tinie­ blas de la tormenta, extraviado del puerto de la verdad, hasta que, viniendo a parar junto a los arrecifes, se em­ barranca en medio de los placeres y queda destruido 482. Y es natural, pues, que el Apóstol nos exhorte con es­ tas palabras: «No os embriaguéis de vino, fuente de des­ enfreno»483, refiriéndose a la imposibilidad de salvación de la embriaguez debido al desenfreno 484. Porque si en las bodas 4 8 5 convirtió el agua en vino, no lo hizo para provocar nuestra embriaguez, sino que vivificó lo acuoso del espíritu, el artífice de la ley desde Adán, llenando el mundo entero de sangre de la viña y ofreciendo a la pie­ dad, bebida de verdad, la mezcla de la antigua Ley y del nuevo Logos, para lograr la plenitud del tiempo prome­ tido con anterioridad. Por consiguiente, la Escritura llamó al vino místico símbolo de la santa sangre, y, reprendiendo la mezcla de los residuos del vino, exclama: «Pendenciero es el vino y orgullosa la embriaguez» 486. La recta razón aprueba el vino en invierno por causa del frío, hasta conseguir no tiritar a quienes tiritan con facilidad; y para el resto del tiempo, como remedio terapéutico para los intestinos. De
481 482 483 484 485 4»6 Imagen estoica. Hermosa descripción poética. El··. 5, 18. Cf. supra, η. 374. Se refiere, de nuevo a las bodas de Caná; Cf. supra, η. 446. Prov. 20, 1.

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la misma manera que deben tomarse los alimentos para no pasar hambre, así también hay que beber para apaci­ guar nuestra sed, mas cuidadosamente, ya que la cuesta del vino es muy inclinada. Así nuestra alma permanecerá pura, seca y luminosa; ahora bien, «el alma seca es un rayo de luz, sapientísima y óptima». Gracias a éste, dis­ fruta de la visión de los iniciados, y no es muy húmeda ni quedará corporeizada, cual nube, por las exhalaciones del vino. No debe inquietarnos ni el vino de Quíos, si carecemos de él, ni el de Ariusto, cuando falte. Porque la sed es sufrimiento por una necesidad, y busca incesantemente el remedio oportuno para satisfacerla, no una bebida espiri­ tosa. Las importaciones de vino de ultramar son efecto de un gusto depravado por la intemperancia; un alma, en definitiva, abrumada por los deseos, aun antes de sumer­ girse en la embriaguez. Existe el vino de Tasos, oloroso, el de Lesbos, aromá­ tico; existe también un cretense, dulce, y un siracusano, suave; un Mendes487, de Egipto, y un Naxos, insular. Aún hay otra marca de gran «bouquet», y que procede de Ita­ lia: hay muchas denominaciones 488; pero para un bebedor templado sólo existe una clase de vino, cosecha de un úni­ co Dios. Pero, ¿por qué el vino del país no basta para satisfa­ cer el deseo? Salvo que se quiera también importar agua, como hacían los reyes insensatos con el agua de Coaspes —éste es el nombre de un río de la India, de agua muy
487 De la ciudad del mismo nombre, del bajo Egipto. Citado por Agesilao 38, y P í n d a r o , fr. 179. 488 Notable conocimiento de Clemente sobre el particular.

P

lutarco,

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preciada para beber—; transportaban el agua, como a sus amigos. 4 Compadece a los ricos que extreman tanto su delica­ deza; a propósito de ellos, el Espíritu Santo pone en boca de Amos: «Los que beben un vino filtrado y los que duer­ men sobre divanes de marfil» 489, y otros pensamientos que siguen para castigo y oprobio. 3i Deben extremarse los cuidados en el decoro; cuenta la leyenda que incluso Atenea, a pesar de su conducta, aban­ donó la afición por la flauta490, porque le deformaba el aspecto; así, cuando se bebe, no deben hacerse muecas, ni sorber hasta la saciedad, ni forzar la vista antes de be­ ber, ni verse arrastrado a la incontinencia bebiendo a sor­ bos, ni mojar la barba o el vestido, derramando el líqui­ do y lavando, por así decirlo, su rostro en las copas. 2 Hace mal efecto el violento ruido de la bebida cuando se la sorbe, junto con la inspiración de mucho aire, como si se derramara agua en un jarro, gorgoteando por el cau­ dal de líquido que ingiere. Es indecente el espectáculo de dicha intemperancia; además, la avidez en la bebida es da­ ñina para quien la practica. 3 No te afanes en caer en esta falta, amigo. No se te arrebata la bebida; te ha sido dada y te espera. No te afanes en estallar tragando con avidez. Tu sed se calma aunque bebas con lentitud, comportándote como debes, ya que el tiempo no te priva de aquello que tu intemperan­ cia se apodera con anticipación. Dice la Escritura: «Con el vino no te hagas el valiente, pues ha llevado a la per­ dición a muchos»491.
489 Am. 6, 6.4. 490 Clara alusión a la rivalidad existente en Grecia entre la lira y la flauta. 491 Ecíe. 31, 25.

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«La embriaguez es frecuente entre los escitas, los ibe­ ros y los tracios, razas todas guerreras, que consideran honroso dedicarse a la bebida» 492. Nosotros, en cambio, raza pacífica, invitamos a nuestras mesas a gente sobria, para disfrutar y no para ofendernos, hacemos brindis por la amistad, para que nuestros afectos se muestren real­ mente con su verdadero nombre. ¿Cómo creéis que bebía el Señor, cuando se hizo hom­ bre por nosotros? ¿Sin urbanidad? ¿Sin moderación? ¿Irra­ cionalmente? Porque, bien lo sabéis: Él tomó también vino, porque también era hombre; incluso lo bendijo, di­ ciendo: «Tomad y bebed, ésta es mi sangre.» Bajo el nombre de sangre de la viña designa alegóricamente al Logos que «ha sido derramado por muchos, en remisión de los pecados», fuente de santa alegría. Que el bebedor debe mostrarse comedido, lo ha indi­ cado claramente, ya que lo enseñaba en los banquetes; en efecto, no impartía sus enseñanzas en estado de embria­ guez. Por otra parte, que era realmente vino lo que ben­ dijo, lo ha mostrado palpablemente a sus discípulos di­ ciendo: «No beberé de ese fruto de la vid hasta que lo beba con vosotros en el Reino de mi Padre» 493. Y que realmente era vino lo que bebía el Señor, lo manifiesta Él mismo cuando, hablando de sí mismo, censura la du­ reza de corazón de los judíos: «El Hijo del Hombre ha llegado y se dice: ‘Ved, aquí tenéis a un hombre que co­ me y que bebe vino, amigo de los publicanos’» 494. Que
P l a t . , Ley. I 637d-e. 493 Mi. 26, 29. 494 Ibid., 11, 19. El término telónés, propiamente «aduanero», «re­ caudador de contribuciones», adquirió más tarde el sentido peyorativo de «publicano», por su excesivo afán de lucro y la mala imagen que infundían a sus actos. 492

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tales manifestaciones nos sirvan frente a los llamados encratitas 495. 33 Las mujeres, llevadas por una suerte de elegancia ex­ terna, evitan escanciar bebidas en las copas anchas, para no separar excesivamente sus labios al abrir la boca. Be­ ben indecentemente con los labios cuidadosamente apreta­ dos a la boquilla de los vasos de alabastro, inclinando su cabeza hacia atrás, dejando el cuello al descubierto, en mi opinión sin recato alguno. Estiran el cuello para engullir lo que tragan, como dejando al desnudo para su convida­ dos lo que pueden, lanzan eructos como los hombres o, mejor, como los esclavos 496 y se dejan arrastrar por una 2 vida voluptuosa. Ninguna garrullería conviene al hombre educado, pero mucho menos a la mujer, para quien el hecho de saber quién es debe bastar para inspirarle pudor. Dice la Escritura: «Es motivo de gran ira una mujer ebria», como lo es de irritación el hecho de que una mu­ jer se entregue a la embriaguez. ¿Por qué? «Porque no disimula su indecencia» 497. La mujer se ve arrastrada rá­ pidamente al desorden, si sólo opta por los placeres. 3 Tampoco hemos prohibido beber en vasos de alabas­ tro; sino que desaconsejamos como signo de vanidad la preocupación de beber sólo en ellos, exhortando a utilizar indistintamente cualquier objeto, con el propósito de erra­ dicar desde el principio las tendencias peligrosas. 4 El aire que quiere salir al exterior en un eructo, debe
495 De enkráteia «fuerza», «continencia», «moderación»: secta que prohibía el uso eucarístico del vino. De ahí que recibieran la denomina­ ción de hidroparastátes «moderados», derivada de hydor «agua» y parasíátes «guardián». 496 Juego de palabras: androdes «fuerte», «viril»/andrapodôdës «ser­ vil», «esclavo». 497 Hele. 26, 8.

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ser acompañado en silencio. Bajo ningún concepto debe permitirse a las mujeres descubrir o mostrar parte alguna de su cuerpo, a fin de que ni unos ni otros se pierdan; los hombres por verse excitados a mirar, y las mujeres por atraerse sobre ellas las miradas de los hombres. Nuestra conducta debe ser en todo momento moderada, como si el Señor estuviera presente, para evitar que el Apóstol se enfade con nosotros como con los corintios y nos di­ ga: «¡Cuando os reunís, ya no es posible comer la cena del Señor!» 498. Me parece que la estrella conocida con el nombre de Acéfalo 4 9 9 por los sabios, situada ante la estrella errante, con su cabeza hundida sobre el pecho, representa a los glotones, a los voluptuosos y a los que están dispuestos a emborracharse. En efecto, en este tipo de gente el ele­ mento raciona! no se ubica en la cabeza, sino en el vien­ tre, convirtiéndose en esclavo de las pasiones, de la con­ cupiscencia y de la ira. Así como Elpénor tenía las vértebras fracturadas 5 0 0 a causa de una caída, efecto de la embriaguez, así también el vino produce vértigo y mareo al cerebro y lo precipita a la región del hígado y del corazón501, es decir, al amor a los placeres y a la cólera, y su caída es aún mayor que la que los hijos de los poetas 5 0 2 atribuyen a Hefesto, cuando Zeus lo precipitó del cielo a la tierra501.
498 499 500 501 502 503 I Cor. 11, 20. Constelación situada entre Aries y Acuario. Hom., Od. X 560. El hígado y el corazón eran la sede del placer y de la cólera. Tono irónico; cf. supra, η. 335. Cf. H om ., It. 590-593.

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General de Alejandro el Magno. No hay que anhelar (a suntuosidad en las cosas vista.. tanto privados como públicos. para que nos guardemos lo más posible de ella. y demás innumerables objetos de este tipo. si se vierte líquido frío. por el contrario. las copas en forma de concha. las copas grandes y anchas. los vómitos. En efecto. La Es­ critura. resulta doloroso cogerlos cuando es­ tán ardiendo. la materia de la copa se altera y estropea el líquido. Por esa ra­ zón. La «opulenta» bebida resulta. añade: «Al hombre edu­ cado le bastará un poco de vino. En dicha em­ briaguez tenemos escrita con claridad la imagen de esta falta. XII 955e. da­ ñina. Célebre alfarero de Corinto. y reposará en su propio lecho» 505. P la t. 31. 20. el oro y la plata. los cántaros. que el Señor ha aprovechado para alabar a quienes cubren con un velo la indecencia de la embriaguez. Ibid. sin lugar a dudas. Ley.174 EL PEDAGOGO Dice la Escritura: «El insomnio. vasos para refrigerar y verter vino! «En una palabra. 19. la Escritura nos describe la embriaguez de Noé. Las tazas de plata y de oro. nQ s o n m ¿ s q Ue u n e n g a ft0 p a r a la 3. u otros utensilios con incrustaciones de piedras carecen de toda utilidad. constituyen una riqueza objeto de envidia» 508.. si uno vierte en ellos líquido caliente. Y por ser 504 505 506 507 50R Eclo. resumiéndolo brevemente. 31. los cóli­ cos se apoderan del hombre intemperante» 504. ¡Váyanse enhoramala las copas de Tericles5 0 6 o de An­ tigono 507. .

Od. los pies de los lechos tachonados con clavos de oro y adornados con caparazones de tortu­ ga. fáciles de romperse por la afiligranada fragili­ dad. las ponche­ ras. . son de adquisición cara. artículos todos que denotan un lujo de mal gusto510. las colchas teñidas de púrpura y de otros colores difí­ ciles de conseguir. los lechos con pies de plata y con in­ crustaciones de marfil.. en ébano y marfil. Y para dar una explicación más certera. las salseras. Los lechos de plata. añade: «Por lo demás. 511 I Cor. los platos y demás enseres de oro y de plata. en especial de Isis. y tuya509. En verdad. 29. las fuentes. Pompeya y Herculano corroboran el lujo de fa época y la realidad de la ostentación que con singular elegancia y erudición describe Clemente. todo eso hay que desecharlo.LIBRO II 175 superfluos. como para otros usos que me avergüenza decir. como algunas mujeres que pueden verse en las procesiones5 1 2 cuyo ma­ quillaje exterior denota una sorprendente fastuosidad. 512 Cortejos relativos al cuito religioso egipcio. que sirven tanto para comer. los trípodes artísticamente labrados en cedro del que se parte fácilmente. es una vanidad que por invitar a temblar a la vez que a beber debemos proscribirlas de nuestra conducta. preponderancia que conlleva envidia y mo­ licie. pe­ ro interiormente son miserables. el refinamiento de los cinceladores sobre los vasos. Como dice el Apóstol: «El tiempo es breve»511. los que tengan mujer. como si ca­ reciera del más mínimo valor. 7. que se comporten como 509 Hom. V 60. No debemos adoptar actitudes y poses ridiculas. Pues bien. de difícil conserva­ ción y de nula utilidad práctica. 510 Las excavaciones realizadas en Campania.

y además nin­ gún efecto inútil. Mt. 21.. . 28. ni plata ni o ro » 5i7. 19. Bar. el único bien que nadie podrá arrebatarte. de suerte que el mismo ob­ jeto se divida en diversas funciones. incluso los ordinarios. 29-30. Sigue a Dios. la bondad para con los hombres. 1. sin poseer más que lo tuyo propio. 16-19. P la t. p la t . la fe en Dios. Tim. ¿Cómo pensáis dejar de lado la extravagancia. si lo ordena el Señor? 2 Por esa razón insiste el Señor: «Vende tus bienes. despojándote de toda pompa efí­ mera.176 EL PEDAGOGO si no la tuvieran. lo hizo en estos términos: «Multiplicaos»514. pero no esenciales. 4 La divina Escritura. Ley. por mi parte. 3. a propósito de los egoístas y va­ nidosos. despo­ jándote de toda vanidad.. 3 Yo. en lo que confiaron los hombres y a cuya adquisición no ponen término? ¿Los que labran la plata y se afanan. la adhesión a Aquel que ha sufrido. VII 801 b. Y si habló respecto al matrimonio. 513 514 515 5¡6 517 518 I Cor . como si no pose­ yeran»513. y los que compran. que no sea imprescindible. habla con hermosas palabras: «¿Dónde están los príncipes de las naciones y los que domeñan las fieras de la tierra? ¿Y los que se entretienen con las aves del cielo y atesoran la plata y el oro. y que se limite el nú­ mero de posesiones. sin que al fin quede ras­ tro alguno de sus obras? Desaparecieron y bajaron al Ha­ des» 5!8. en­ trégalos a los pobres y sígueme»515. 59b. Gen. la posesión más preciada516. 7. Éste fue el pago de su mal gusto. acepto la doctrina de Platón cuando establece categóricamente la necesidad de ejercitarse en no tener «riqueza alguna.

si no está tachonado de clavos de oro o si el man­ go no es de marfil? O bien. y les lavaba los pies. sino que empleamos para labrar la tierra lo eficaz de la materia y no su riqueza. ¡Qué gran error! ¡Qué extravagancia!. .LIBRO II 177 Si cuando cultivamos la tierra necesitamos un almoca­ fre 5 1 9 y un arado. dime: ¿Acaso no corta el cuchillo de me­ sa. no la magnificencia. el Dios que no conoce el or­ gullo. sobre la hierba. ciñéndose con un lienzo. vista su semejanza? Sea la medida de esto la utilidad. fijaos. ¿no recibe acaso el agua para lavarse la manos? Y un recipiente pa­ ra el lavado de pies. ¿no recibe tampoco el agua que lava los pies? En efecto. Y. Y pidió de beber a la Sama­ ritana en un vaso de tierra que utilizaba para sacar agua 519 Especie de escardillo. sin embargo. y que una piel gruesa puede servir muy bien como colcha. Señor del Universo. ¿Por qué?. y hacía sentarse a sus discípu­ los en el suelo. ¿para cortar la carne debe forjarse un metal de la India. de manera que no veo yo la necesidad de colchas de púrpura o es­ carlatas. utensilio para limpiar de malas hierbas. y no de un orfebre. 520 Moneda ateniense cuyo valor equivale a 1/6 de la dracma ática. la mesa de pies de marfil se sentirá indignada de llevar un pan de un óbolo 320. Yo afirmo que no es más incómodo un simple diván que una cama de marfil. El Señor comía en un simple plato. Él. y nadie forjaría un almocafre de plata o una azada de oro. como si se llamase a algún aliado? ¿Y qué? Una fuente de tierra cocida. ¿qué impi­ de que tengamos la misma consideración respecto a los en­ seres domésticos. se condena la simplicidad por un estúpido lujo que acarrea no pocos males. y un candil no podrá irradiar luz por ser obra de un alfarero. sin traer del cielo un recipiente de plata para lavar los pies.

es preciso que nuestros bienes y el mobiliario muestren los signos de una vida hermosa. a herrumbre. Comía y be­ bía en los banquetes. lejos estaba de Él buscar el oro de los reyes. como huele la herrumbre de una materia que se altera. a la ocupación y al momento. es una ciudadela del mal. Quienes buscan con celo la salvación deben compren­ der que todo lo que nosotros adquirimos es para nuestro u so 521. en un contexto bíblico. y su empleo tiene por finalidad lo estrictamente 521 Antropocentrismo estoico. En una palabra. lo que conserva­ mos fácilmente y lo que repartimos con suma facilidad.178 EL PEDAGOGO del pozo. y que cada hombre. a la edad. sin servirse de instrumentos que despiden olor a plata o a oro. es decir. en orden a la persona. no la ostentación. en­ fermos por las cosas mundanas y por vivir arrogantemen­ te a causa del lujo. la riqueza. y. todo lo de la casa debe acomodarse a la situación del cristiano. Ponía co­ mo finalidad la utilidad. muestre lo que sucesivamen­ te se acomode y armonice con el único orden. con una fe sin vacilaciones y en esta situación uniforme. sino que enseñaba a apagar la sed frugalmente. los utensilios. . los vestidos. Resumiendo: los alimentos. Y puesto que nosotros so­ mos servidores de un Dios único. si no está bien administrada. he aquí bienes mejores que cualquier otro. en una palabra. Sin duda lo mejor es lo útil. Y la mayoría de los hombres que se vuelven biz­ cos por ella no podrán entrar en el Reino del Cielo. por supuesto. son pre­ feribles los artículos baratos a los caros. sin desenterrar metales preciosos. Lo que adquirimos sin dificultad y lo que alabamos por servirnos de ello sin preocupación.

estimasen el oro con el mismo valor que los excrementos. el oro regio. 3: matella argentea. Pasaje paralelo en P e t r o n i o . La tradición atribuye dicha máxima a Sócrates. co­ mo si llevasen sus consejeros personales. III 59. 522 523 524 525 526 Pensamiento epicúreo. La mejor riqueza es la pobreza de los deseos526 . / Tim. Ag. mientras que la sabiduría no puede comprarse con ningún tipo de moneda terrena ni en el mercado. sino en despreciarlas 527. es vergonzoso jactarse por los enseres. de manera que a las ri­ cas no Ies es posible evacuar sin ostentación. Es irrisorio y ridículo que los hombres lleven siempre consigo bacines de plata 524. Desearía que dichas personas. 1. y Strom. Ped. u orinales de alabastro. III 12. En efecto. Pero el amor al dinero.LIBRO II 179 suficiente. 4. pues se vende en el Cielo. a lo largo de toda su vida. por su deseo insaciable. para cuya adquisición bastan pocos medios 52 2 . 6. ve cómo su hacienda va decreciendo»523. y el verda­ dero orgullo no consiste en vanagloriarse de las riquezas. no es justo afanarse con ardor por aquello que fácilmente puede uno adquirir en el mercado. Dice la Escritura: «Quien re­ coge su grano y lo guarda. y se vende con la moneda de la justicia: el Logos incorruptible. . 527 Cf. y se envolvieron a sí mismos en muchos dolores» 525. y que las muje­ res ricas pero sin inteligencia se hagan hacer de oro los recipientes para ios excrementos. 10. Son realmente estúpidos quienes. 2. que el Apóstol confirma como la raíz de todo mal. y no le hace partícipe a na­ die. se alegran por sus tesoros. Satiricon 27. 6. se revela como la ciudadela del mal: «Aigunos que deseaban el dinero se descarriaron de la fe.

ciñámonos las armas de la luz. En efecto. se sitúan lejos de nuestra comunidad. de los coros. El erotismo y la embriaguez. deponiendo las obras de las tinieblas. más apropia­ dos para las fieras que para los hombres y. de entre és­ tos. 529 Pasaje paralelo en Plat. Que la siringa se reserve para los pastores 5 2 9 .180 EL PEDAGOGO 4. Andemos con decoro. no en comilonas y borra­ cheras. se volverán totalmente insensatos. de las arpas. y la flau­ ta para los hombres superticiosos que se afanan en el cul­ to de los ídolos 5 3 °. La fiesta nocturna va acompañada de un comportamiento beodo debido a la bebida. una reunión de esta índole me parece. 12-13. Quienes se agitan al son de las flautas. Rep. La fiesta callejera provoca la embria­ guez. y también ]as vanas fiestas nocturnas. 13. El Apóstol nos pide: «Nosotros. un estímulo de las relaciones. de las castañuelas de los Egip­ cios. como en pleno día. de las danzas. En verdad. debe rechazarse de los banquetes sobrios este tipo de instrumentos.. . las pasiones más irra­ cionales. ni en fornicaciones y desenfrenos» 528 . 528 Rom. desordenados e ineptos. en una extemporaneidad de una perturbación eró­ tica. 530 La flauta era empleada en los sacrificios y ceremonias paganas. Es una invitación a la embriaguez. sin más. para los privados de razón. un teatro de embriaguez. o al son de las diversiones de este estilo. aturdidos al ritmo de címbalos y tambores. ¿cóm o debemos recrearnos en los banquetes? Que la fiesta callejera se aleje del banquete del Logos. que fanfarronean con exceso de vino. y ensordecidos por los instrumentos del error. ΙΠ 399d. un atrevimiento que genera desvergüenza.

. También tenemos entendido que para los caballos. Corrompen las costumbres las drogas engañosas de las melodías blandas y ritmos hechiceros de la música de Caria. más que en su sentido cris­ tiano de «liturgia». enten­ diendo por ello la boca. 532 En griego. ya que al son de la trompeta resucitará a los muertos. ayuntarse. porque la lengua es el arpa del Señor 537. hipothóros nomos. movida por el espíritu. «alabadle con la cítara». la cual.LIBRO II 181 Según tenemos entendido. copular». culto rendido a la di­ vinidad». todo aquello que produz­ ca una sensación vergonzosa de desorden. 705A. que los músicos denominan hipóthoros 532. 535 Sal.. 150. sea motivo de insensibilidad. 150. en una palabra. «alabadlo con el arpa» 53 6 . al son de la flau­ ta. 534 El vocablo debe entenderse como «servicio. y thórnymai «acción de juntarse. El Espíritu Santo en el Salmo opone a este tipo de fiesta la liturgia 534 digna de Dios: «Alabadlo al son de la trompeta» 535. durante su coito. Asimismo. los ciervos quedan hechiza­ dos con las zamponas y los cazadores que los persiguen los orientan con sus melodías hacia las trampas. Es absolutamente necesario eliminar toda visión o audi­ ción innoble y. 705E. 3b. . 533 P l u t . Quaesi. 537 Hermosa metáfora. que ya tenía en griego helenístico. 536 Ibid. arrastrando a la pasión con un géne­ ro de música licenciosa y malsana. se interpreta una especie de himeneo531. debemos guardarnos de los placeres que cosquillean y afem inan 533 la vista y el oído. como por 531 Canto nupcial. 3a. conv. etimológicamente deriva de hippos «caballo». real­ mente. melodía interpretada durante el ataque sexual y copulación de una yegua y un asno.

ni de un tam538 Púa para tocar instrumentos de cuerda. 150. Fed. no utili­ zamos más que un instrumento. la cual celebra la resu5 rección de la carne. la flauta ordinaria. entre el cuerpo humano y un instrumento musical. el hombre es un elemento pa­ cífico. Nosotros. 539 Sal. los habitantes del Tirreno utili­ zan la trompeta. con el que honramos a Dios. en cambio. «alabadle con el tambor y con un coro»539. .182 EL PEDAGOGO un plectro 538 . los sicilianos. aunque alguno con otras preocupaciones invente instrumentos bélicos. el arpa. 3 y los árabes. 150. los platillos. 4b. 6.. 4a.. 540 Se refiere a lapieldeltambor. «alabadle con címbalos de ruido estremecedor» 5 4 \ entendiendo por címbalo la lengua de la boca. ni de una trompeta. la zampoña. o excitan la ira. encienden el amor. «Alabadle con instrumentos de cuerda y con el órgano»541. que inflaman el deseo. No nos servimos del antiguo ins­ trumento de cuerdas. ya que ha extendido su providencia a todo lo creado. ei Logos pacífico. y al ser tañido por el espíritu emite voces huma­ nas. En verdad. los tracios. muy en boga en la Antigüedad cristiana. refiriéndose con ello a la Iglesia. 5. el cuerno. la lira. 150. gracias a los cuales ha recibido una tensión ar­ mónica. sobre piel resonante 5 4 0 . el órga­ no expresa el cuerpo. los egipcios. 2 Así pues. 544 Ibid. en campaña. los arcadlos. y las cuerdas los nervios de dicho cuerpo 54 2 . Ya se barrunta en P la t . los cretenses. 85e-86d. que resue­ na al golpearse con los labios. el tambor. 542 Comparación. 150. los lacedemonios. 543 Sal. 42 Así ha hablado a la humanidad: «Que cada alma ala­ be al Señor» 544. 541 Sal.

32. Ibid. haciendo sonar las diez cuerdas del arpa. Que la benevolencia en la bebida sea doble. 16-17.LIBRO II 183 bor o de una flauta. al rey justo. no es ello motivo de re­ proche para ti. y luego «a tu prójimo» 54 5. .. la segunda. añade el Apóstol: «Enseñán­ donos en toda sabiduría y amonestándoos unos a otros con salmos. Este Logos se adapta y se conforma a las circunstan. de palabra o de obra. Imita al Hebreo. Col. himnos. 3. en el Señor. justos. Que ésta sea nuestra fiesta eucarística. 37. Y . dice el Apóstol. que daba gracias a Dios: «Regocijaos.39. cantando así a Dios con acciones de gracias en vuestros corazones. toca la cítara o la lira. según la 43 Ley: si se dice «Amarás al Señor tu Dios». y si tú quieres 3 cantar. Y to­ do cuanto hiciereis. en acción de gracias a Dios Padre. 22. que tenían por costumbre usar du­ rante sus reuniones los que se ejercitaban en la guerra. alabad al Señor con la cítara. por medio de una honesta conversación: «Que la palabra del Señor habite en vosotros muy abundante» 54 6 . la benevolencia debe mostrarse hacia Dios por medio de la acción de gracias y el canto de salmos. Sal. de nuevo. cánticos espirituales. e intentando levantar su coraje abatido con tales ritmos. Y el 545 546 547 548 Mt. la benevolencia con respecto al prójimo. a los lugares. 1-3. desprenciando el temor de Dios. cantadle un canto nuevo»54 8 . a los hombres rectos conviene la alabanza — así dice la profe­ cía— . y ahora se ocupa de los banquetes. 3. por mediación de Él» 547.2 cias. hacedlo todo en nombre del Señor Jesús. 16. a las personas.

Dice la Escritura: «Alabad a Dios con cantos de vues­ tros labios. por haber gozado de su gracia y benevolen­ cia. 552 Ecle. 5-38. es conveniente bendecir al Creador por todo. tie­ ne forma de prisma. «Estudios sobre ei escolio ático». durante los banquetes en los que se bebía. 5. 550 Como símbolo numérico. cosa santa. I (Universidad de Barcelona. De la misma manera que antes de tomar nuestro ali­ mento.184 EL PEDAGOGO salterio 549 de diez cuerdas. dar gra­ cias a Dios. pero sin ningún entroque con la poesía hebrea. un canto lla­ mado escolio 553 . Jesús 5 5 °. a imagen de los salmos hebreos. 55! Ef. en la bebida. 16. 39. Y los más 549 Instrumento musical con caja de madera y cuerdas metálicas. y no hay impedimento para su salvación» 552. ia letra iota. a medida que cada uno brindaba a la salud de los demás. Es.18. 553 Género literario de la antigua cultura aristocrática griega. antes de acostarse. Col· 3. el Apóstol le da el nombre de Canto Espiritual551. porque por orden suya se cumple todo cuanto le place. entre otros. en especial. F r a n c i s c o J. . se entonaba. Acerca del origen del término y demás cuestiones suscitadas en torno a dicho género. 15. todos lo cantaban a viva voz y al uníso­ no. debemos entonarle salmos. 1967). si bien algunas veces alternativamente. el salmo constituye una armoniosa y sana alabanza. Entre los antiguos griegos. Est. inicial de Jesús. véase. y se parece ai arpa. así también. Hei. 19. Facultad de Filosofía y Letras. Sin lugar a dudas. Bol. significa quizás el Logos. porque participamos de sus criaturas. equivale ai número 10. ¡nst. y en que las copas se desbordaban. con el elemento de la decena. a fin de que nos sumerjamos en el sueño poseídos de Dios. C u a r t e r o .

que por funestos artificios en su mo­ dulación fomentan un régimen de vida proclive a la moli­ cie y a la bufonería. 3 . Sobre la risa tuación ridicula. pues. a los artificios retóricos»/áchrdmos «sin color». «que no siente vergüenza». es decir. cualquier si5. las melodías austeras y moderadas se oponen a la arrogancia de la embriaguez. 1-2 . rechazando lo más lejos posible de nuestra mente las que son realmente húmedas. «cuyo rostro no se ruboriza». . si todas las palabras fluyen del pensamiento y responden a la manera de ser de uno. Por otra parte. 556 Ambigüedad: «constitución política de la ciudad»/«modo de vi­ da». . debemos desterrar­ los de nuestra república 556. Por­ que. Debemos tan sólo elegir las melodías simples. las armonías cromáticas para los excesos impúdicos 555 de los bebedores de vino. cuál sea este coro que celebre a Dios.4 . 555 Juego de palabras: khromatikós «relativo al color. no 554 Sal. y para la música coronada de flo­ res y de prostitución. Mas alejemos de nosotros las canciones eróticas y procuremos que nuestros cantos sean himnos de Dios.ojalá se regocijen éstos en su rey!» E insiste: «porque el Señor se complace en su pue­ blo» 554. el Espíritu Santo mismo te lo indicará: «La alabanza de Dios está en la asamblea de los Santos. que lo celebren con el tambor y el arpa!» Pero.LIBRO II 185 aficionados a la música se acompañaban en sus cantos con la lira. 149. Dejemos. en general. Añade la Escritura: «¡Que alaben su nombre en los coros. 4 5 A los hombres que saben imitar 45 las risas y.

la palabra es fruto del pensamiento. ser objeto de risa. ¿cómo lógicamente consentiríamos que nuestro hombre interior cayese en la misma actitud? Y si no cambiaríamos de buen grado nues­ tro rostro por uno más ridículo. ¿cómo podríamos preten­ der. Pues aún debe aplicarse el texto: «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo i ni. . al contrario. ya que la palabra de los bufones no merece atención. ni porque el caballo relin­ 557 558 Le. En una palabra: cuanto es dado a la naturaleza humana no debe suprimirse. árbol malo que dé fruto bueno» 557. C ic e r ó n . como puede ver se a algunos hacerlo en los desfiles. Debemos ser graciosos. De officiis I 110. No por el hecho de que el hombre sea un animal que ríe. 6. lejos está de nosotros autorizarnos a ser unos meros bufones. con nuestras palabras. ser despreciables y ridículos. C f. sino más bien darle la justa medida y el tiempo oportuno 558 . si no dejan entrever una manera de comportarse ridicula. Porque la risa emiti­ da debidamente da impresión de equilibrio. si debemos expulsar de nuestra república a los bufones. Sería absurdo que nos encontrasen imitan­ do aquello que nos está vedado escuchar. pues las palabras en sí habitúan a las malas obras. 43. sí. debe uno reírse de todo. y exponer al ridículo el más preciado de todos los bienes que el hombre atesora: la palabra? Resulta estúpido afanarse por estas ridiculeces. mientras que lo contrario denota desenfreno. pero aún lo sería más si nos esforzásemos en caer en el ridículo. Si no soportáramos hacer el ridículo. pero no bufones.186 EL PEDAGOGO es posible que algunos hablen ridiculamente. Por con­ siguiente. Incluso la risa debemos frenarla. es decir.

560 Edo. La primera actitud denota senti­ miento humano. La relajación ordenada del rostro. «El tonto. y si se trata de situaciones dolorosas.LIBRO II 187 che. si se da en las mujeres. Como animales raciona­ les que somos.. Rep. el excesivo relajamiento del rostro. sino reflexivo. es preferible enrojecer a sonreír. se denomina kanchasmós: es la risa de los pretendientes559. como la de un ins­ trumento. sin relajarnos hasta la disonancia. 20. cuando ríe. si se da en los hombres. VII 212. VII 518b. pues «su sonrisa sería menos ridicula» 56 2. mas el hábil apenas sonreirá en silencio»5 6 0 .. Incluso la risa merece una instrucción: si se trata de algo vergonzoso. en cambio. yo acepto aquel que se mostraba sonriendo con un rostro terrible 561. y dis­ tendernos en las ocupaciones serias y en las tensiones del espíritu con moderación. II. para no dar la impresión de consentimiento por simpatía. XVIII 100. conviene más que se nos vea tristes que alegres. 21. recibe el nombre de sonrisa — su expresión se refleja en la cara— y es la risa propia del hombre prudente. debemos gobernarnos con mesura. Pero* por otra parte. debemos relinchar siempre. y. . no se debe ser taciturno. Se refiere por «hombre hábil» al santo. de acuerdo con una armonía. 562 P lat. por oposición al necio. eleva su tono de voz — dice la Escritura— . recibe el nombre de kichlismós: es risa de las protitutas. Ni debe reírse uno a cada momento — pues sería exce559 Alusión al licencioso comportamiento de los «pretendientes» en la Od. y la segunda deja entrever crueldad. 561 H om .

Además debe­ mos percatarnos de que la excesiva franqueza en el hablar desarrolla la indecencia. Od. hasta derivar en obscenidad: y profirió cierta expresión que mejor sería no haberla di[cho 564. a través de aquél. Debemos evitar radicalmente las 6. por así decirlo. y tapar conversaciones obscenas también la boca de quienes usan de ellas.. 2 . ni ante todos. el reír facilita el paso a las calumnias. asimismo. En especial para los adolescentes y las mujeres. XIV 465. como se dice vulgarmente. la gravedad. 49 En torno a las conversaciones obscenas. propia del estado de embriaguez. ya sea con una mirada dura. sólo del rostro. el hecho de mostrarse severo de lejos provoca la huida de los tentadores. oprimida por la embriaguez* y que se despiertan las pasiones mostruosas para imponer su tiranía sobre la debilidad de la razón. ya volviendo la cabeza. despojada de hipocresía y de apariencias. el vino da ocasión para observar la conducta moral. Pero a todos los insensatos. XIV 466. o. el vino les incita a la amable risa y al baile 5 6 3. 3 Así pues. a menos que nos diviertan con alguna broma. ni en presencia de personas ancianas o respetables. ni a propósito de todo. so563 Hom. ni en to­ dos los lugares. puede rechazar los asaltos del libertinaje. puede uno observar que la razón duerme en el alma..y excita a la molicie al carácter ambiguo. 564 ibid. .188 EL PEDAGOGO 48 sivo— . Algunas veces. tampoco se debe reír ante el primero que uno encuentra. gracias a esta grosera franqueza de lenguaje.

. ¿Cuáles son las orejeras de la salvación? ¿Y cuáles las 3 instrucciones del Pedagogo respecto a los ojos resbaladi- 565 566 567 568 569 Epicteto. 12. ni moderado ni sensato. a fin de que los golpes del libertinaje no puedan llegar a rompernos el alma. sino. y lo grosero.LIBRO II 189 nándonos las narices. 5. 15. y utilizando también a menudo ás­ peras palabras 565. en su deseo de no romperse las orejas. e l Apóstol afirma: 50 «No salga de vuestra boca palabra alguna corrompida. qué decir del que profiere tonterías? A propósito de esto.» Y luego: «Porque por tus palabras serás dado por justo y por tus palabras serás condenado» 569. ceñirnos de sabias palabras. y. y quiere de­ cir lo vulgar. .E l Manual) 33. Mi. Para rechazar el lenguaje grosero. lo que no es distinguido. acciones de gracias»3 6 8 . 18. Mt. ni necedad ni chocarrería. dará razón de ello al Señor en el día del Juicio. a modo de orejeras. sino la que sea buena» 567. Dice la Escritura: «Mas las cosas que salen de la boca contaminan al hombre» 566. siguiendo el modelo de los niños luchadores. Ibid. Si quien ha tildado de estúpido 2 a su hermano se ha visto incurso en un juicio. 15. el divino Pedagogo nos aconseja. 4. Encheiridion ( . mejor. de nuevo: «Cual cumple a los santos. que no se pronuncie entre vosotros torpeza. Ef. lo pagano. 29. está es­ crito: «El que haya proferido palabra inútil. 3-4. pues no estaría bien. Para evitar oír conversaciones groseras y presenciar ac.2 titudes del mismo estilo. 36-37. lo mal educado. y dirige nuestra vista hacia el espectáculo del bien. afirmando que es me­ jor resbalar con los pies que con la vista.

y.190 EL PEDAGOGO zos? Consisten en las conversaciones con los justos y en cerrar los oídos ante quienes pretenden extraviar la ver­ dad. Y a que quien frecuenta los santos será santificado. el Pedagogo ha censurado las conversa­ ciones licenciosas. si Debemos abstenernos forzosamente de oír y ver lo obs­ ceno. para infundir de lejos el odio contra la incontinencia. 573 Mí. 571 Rom. y en mirar las partes más secre­ tas. lo cual no es necesario. es el adulterio. pero su castidad cu­ brió con un velo lo que la embriaguez había desnudado. 5. la falta muy visible de la ignorancia 572. me parece que el Pedagogo no nos permite emitir palabra alguna cargada de indecencia. 9. más aún. Las malas conversaciones corrompen las buenas costum­ bres. 28. 52 Así también. consis­ tente ésta en mostrar y desnudar ciertas partes del cuerpo. apegándonos a lo bue­ no» 571. 570 . De esta manera. El fruto del deseo. Es. ser puros de toda obscenidad. 2 Pero no es menos necesario guardarse puro al proferir aquellas palabras. dice el poeta 57°. 572 Clemente alude a la embriaguez de Noé. 12. por el «no desearás» 373. Tais. a las que no deben tener acceso los oídos de quienes tienen la fe en Cristo. sin lugar a dudas. hábil para cortar la raíz de los pecados: el «no cometerás adul­ terio». cortando de raíz cualquier referencia liM e n a n d r o . la raíz del mal. En efecto. ya que es obscena. el hijo casto no se atrevía a mirar la des­ nudez del justo. Pero el Apóstol aún se expresa con más nobleza: «abominando lo malo.

Prov. y el ejercitarse en mantenerse prudente en la palabra es re­ sistir al libertinaje 574. o acciones por el estilo. 20. no se trata de miembros. 20. 10. razón por la que hay nombres que no se emplean mucho en la vida social. ni en el abrazo nupcial. la charla será motivo de castigo: «quien se calla será tenido por sabio. como la rodilla y la pier­ na. 574 575 P . Vil 6. se horro­ riza de su propia vida» 578 . sobre el adulterio. conv. 8. 577 Edo. ni en los órganos de las relaciones sexuales. 578 Ibid. Hemos expuesto ya 575 de una ma. y las acciones que de él se desprenden. El mero hecho de ser desordenado en las palabras habitúa a ser incorrectos en el obrar. Porque.LIBRO II 191 cenciosa al desenfreno. por tanto.. dice la Escritura: «En el mucho hablar no es.. En consecuencia.4 caparás al pecado» 576. por ejemplo. es despreciable. sólo es deshonesto el vicio. quien se extralimite hablando será odiado» 577. Más aún. el charlatán se hace odioso a sí mismo: «multiplicando sus palabras. Quaest. las conversaciones obscenas pueden. lo obsceno estriba en su ilegítima actividad. Posible alusiónauna obrasuya perdida.2 ñera más profunda que el nombre de lo que es realmente obsceno no está en las palabras. en realidad. Sí. más bien. definirse como un discurso relativo a acciones viciosas: conversar. 5. la pe­ derastía. censurable y digno de castigo. cuyos nombres ni sus funciones propias son vergonzo­ sas — las partes sexuales del cuerpo humano son asimismo miembros dignos de respeto y no de vergüenza— . y que. l u t . 19. 707. 3 con razón. debemos enmudecer toda charlatanería fútil.

Dice la Escritura: «Durante un banquete no acuses a tu vecino. es decir que se arrepiente de las faltas come580 579 Ibid. . «Bienaventurado — en verdad— el hombre que no se equivoca en sus pala­ bras y no se queda compungido por haber cometido un pecado»58’.. .192 53 7. «de la boca de los insensatos nace un bastón de orgullo» 5 8 0 . 2 Además. Y a que si en los banquetes el objeto de nuestra tertulia es el amor. y la comida y la bebida son meros acompañantes del amor. resulta pecaminoso reírse de uno que sea santo. si se nos ha ordenado frecuentar a los san­ tos. principal causante de atropen0S) y de donde toman cuerpo las querellas. ni le lances expresión alguna de reproche» 579. las batallas y los odios. entendiendo por bastón la escalera del orgullo. . ¿cómo vamos a levantar odios por culpa de nues­ tras chanzas? Mejor sería cerrar la boca a contradecir. Ademas.. 3 Por eso aplaudo al Apóstol cuando exhorta a no dejar escapar expresiones de mofa o impertinentes. lejos de nosotros las bromas.. el objeto de nuestra reunión es el mutuo afecto. De qué deben guardarse quienes aspiran a vivir cortésmenle EL PEDAGOGO Lejos. añadiendo un pecado a una estupidez. 31. sino también de sus palabras el hom­ bre será juzgado. y la meta que se persigue en el banquete es la disposición amistosa entre los concurrentes. ya hemos dicho que los atropellos están al servicio de la embriaguez. . p rov i 4 i 3 581 Ed. . en la que se apoya y reposa el orgullo. ¿cómo no nos vamos a comportar racionalmente?. No sólo a partir de sus obras. 14. I. 31. . ¿cómo no salvar las dificul­ tades con la ayuda del amor fraterno? 4 Si. en efecto.

generalmente. Y las que no estén casa­ das. en general. Se re­ firió a la mujer casada. Resumiendo: que los jóvenes y las muchachas se abs­ tengan. ni te recuestes junto a ella. no comas con ella a menudo. «tener la razón perturbada». Buena consejera es la Sabiduría: «No tomes asiento. y su alma. para evitar que se precipiten en lo que no les conviene. ni lo hagas en compañía suya. junto a una mujer casada. . o que no haya causado tristeza a nadie con sus palabras. ya que la libertad que acompaña a la bebida es cosa peligrosa y puede hacerte perder la cabeza 58 3 . por hacer gala de su peligrosa belleza. tambalear su fe en medio del oleaje y cola­ boran con la inestabilidad de su edad a precipitarlos ha­ cia la codicia carnal. de tomar parte en este tipo de ban­ quetes.» Es decir. de pudor. o que ya están bebidos. 584 Clemente se dirige a los cristianos que viven en el mundo inmer­ sos en un ambiente aristocrático. 9. Mas si una necesidad obliga a estar presente en tales ocasiones 5 8 \ que las mujeres cubran su cuerpo con un vestido. para ellas está reservada la mayor ocasión de ser ca­ lumniadas por asistir a una reunión de hombres bebedo­ res. A veces sucede que son causantes de caídas. Y en cuanto a los jóvenes. incluso. 9. que fijen su mirada en el 5 8 2 Ibid. 583 Juego de palabras: pároinos «borracho». «ebdo»/paranóein «en­ tender mal».. Y es que las conversaciones inhabituales y los espectáculos incovenientes inflaman su pensamiento hacien­ do. para evitar que tu corazón se incli­ ne hacia ella y que por tu pasión resbales hacia la perdi­ ción» 58 2 . Por esa razón añade: «No la cites para beber vino.LIBRO II 193 tidas mientras hablaba. por ser mayor el peligro para el que intenta romper los vínculos de la vida en común.

dejando a un 585 586 587 signo 588 Pasaje paralelo en A r i s t ó f a n e s . cambiar de postura a cada instante es signo de ligereza. sino pan 58 7. 11. E do. Ya Hom. 2 Dice la Escritura: «Come como hombre lo que te ofrez­ can. 2. ya sea en el inicio de los ban­ quetes o en su intervalo como también ser el primero en dominarse y en mostrarse indiferente por la comida. explicita tal de civilización. y tal conducta es censurable en un mu­ chacho joven. Habiendo convocado los Doce a la multitud de discí­ pulos dijeron: «No está bien que nosotros. es signo de tempe­ rancia en el hombre. IX 191. También. J e n . cf. Edo. Nubes 983. si estás sentado en medio de muchos comensales. ni por avidez quedarse tendidos largo tiempo. 31. Y al acomodarse. estar como fieras sobre el pasto. apoyados con los codos. haciendo gala de intempe­ rancia con insistencia. Mem. III 14. El hombre por naturaleza no come carne. ya que es realmente vulgar no mantenerse firme. sino vete corriendo a casa» 58 8 . «Cuando te levantes no te pongas a la cola. en Od. mientras se co­ me. y sólo presen­ tes con sus orejas. No conviene saltar ante los demás dejándonos llevar por la glotonería. . inmóviles. a propósito del Cíclope. 32. 55 Asimismo. 16-18. Tampoco conviene.. dice la Escritu­ ra. sé el primero en terminar por educación y.. no seas el pri3 mero en alargar la mano» 5 8 6 . 56 Levantarse de la mesa antes que los demás comensales y retirarse discretamente del banquete. no crucen los pies. ni servirse excesiva comida. no apoyen los muslos uno sobre o tr o 585 y no pongan su mano en el mentón. Denota prudencia el hecho de tomar poca can­ tidad de comida y de bebida y también actuar reposada­ mente y sin precipitarse.194 EL PEDAGOGO triclinio.

Si aquéllos se guardaron bien de esto. pues ambas bebidas llevan a la m uerte591.LIBRO II 195 lado la palabra de Dios. Ibid. si os guardáis. Se trata de un artificio didáctico mediante el 589 590 591 592 Ibid. Quaest. se ven arrastrados por un terrible llanto. Ambas actitudes están en completo des­ acuerdo con la razón: tanto la blandenguería femenina co­ mo la violencia. Así.. Fed.. 11 632d-633a. P l u t . Cf. «También debemos prohibirnos reír a carcajadas y llorar» desmesu­ radamente.. pues. nos empleemos en servir las me­ sas»58 9 . tras enviar un mensaje a los hermanos de Antioquía. dijeron: «Pareció al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros otra carga a excepción de esto que es indispensable: que os abstengáis de lo sacrificado a los ídolos. De lo cual. la mayoría de las veces. puede muy bien hacérsele esta clase de broma: «Mi hijo — me refiero al que no abre la bo­ ca— no para de hablar» 59 2 . Así. 6. bromear con ellos. de los animales estrangulados y de la fornicación. Los viejos. a uno que sea muy tímido y taciturno. en P l a t . 117a-118e. mediante la crítica de unos defectos que no tiene. con mu­ cha más razón huyeron de la glotonería. si miran a los jóvenes como si fuesen sus hijos. un chiste de esta índole tonifica la vergüenza del joven.. 15. pueden. 23. 2. . Siria y Cilicia. como de la cicu­ ta. los que están bebidos se ríen a carcajadas.28-29. Debemos evitar los excesos de vino. aunque en contadas ocasiones. conv. condicionados por la embriaguez. obraréis bien» 59 0 . de la sangre. mas bromeando de manera que sea una buena pe­ dagogía para su comportamiento. Y los mismos Apóstoles. Alusión a la muerte de Sócrates. y luego — yo no sé cómo— . manifestándole sus cuali­ dades innatas.

196 EL PEDAGOGO cual. joven — también a ti dirige la palabra la Sabiduría— . 14. la palabra es fruto de una edad experimenta2 da. se confirme algo que en realidad es. ni para una acusación. 23. como las copas llenas. sobrio. 3. *97 Edo. Y si hay hombres amantes de bromas y de chistes. 5** Éx. «habla. 58 Y o opino que incluso debe imponerse un límite en las conversaciones de los prudentes. difamación o maldad. que te conviene. un privilegio seguro de los jóvenes en cambio. que está ofuscado por el vino y 3 está borracho. y de persona in­ sensible hablar al prójimo con un hilo de voz. Áyax 293. si sientes necesidad. pues no 593 Prov. Es algo parecido como decir a un be­ bedor de agua. pero habla sin trabarte la lengua y con la exactitud de quien conoce el tema. en las reuniones. . «Habla. a quienes se les permite conversar: me refiero a la réplica. Ahora bien. 10. dejando de lado los discursos superfluos. El silencio es una virtud de las mujeres 595. este tipo de bromas revisten gran peligrosidad: «la boca del insensato delata ruina inminente»59 3 . nuestra mejor medida será el silencio. 6 6 . si dos hablan a la vez. deben controlarse mutuamente el volumen de voz. 32. por medio de aquello que no es. ni juntes tu mano con el malvado para atesti­ guar en falso» 59 4 . resú3 melas en pocas palabras» 597. ya que es de locos hablar a gritos. «No propales fal­ so rumor. mas. 1.7 8. f r . anciano. tan pronto te hayan formulado dos preguntas.» Y tú. 596 S im ó n id e s . 595 S ó fo c l e s .

alborotaba . Así. «Un hombre linguaraz es un peligro para su ciu. Sabía. 11 212-214. 9. los cristianos de Alejandría continuaban la antigua usanza del saludo hebreo. el prudente Odiseo molió a palos a Tersites 6 0 0 . y sólo la lengua sobrevive para desgracia de los demás.. este afán de vana victoria en la palabra. esto es lo de «la paz sea contigo» 5 9 8 . 601 Hom. 600 Guerrero griego que participó en el asedio de Troya. todo lo consume el vicio. dejar participar 2 de la justicia a la voz misma. la rapidez y la profusión. y conviene también cerrar la boca a los que hablan a gritos e inoportunamente.3 dad» 6 0 2 . 599 Edo. como en los viejos zapatos. e impedir la ampulosidad. Se debe también. famoso por su fealdad. . Lo primero es signo de vulgaridad. temerariamente. 598 Según parece. en cambio. es propio del sabio la me­ sura de la voz. muchas palabras groseras en su corazón. en consecuencia. Tampoco debe uno extenderse en exceso en la conversación. Lejos de nosotros. 8. la distancia. por así decirlo. pero no de una form a ordenada 60 '. 18. sí. 11. En los charlatanes. 602 Edo. II. «no respon­ das sin haber escuchado antes»59 9 . la inconsistencia de la voz es propia 59 de un afeminado. ni decir muchas cosas. porque él solo sin poner freno a la lengua. ni en­ tretenerse charlando con otros apresurada y atolondrada­ mente. de este modo.LIBRO II 197 se oirán. Por otra parte. ya que nuestra meta es la tranqui­ lidad. y lo segun­ do de suficiencia.

inmersa en el mundo cris­ tiano aristocrático.. 7. de­ be procurarse de alguna manera acertar con los convida­ dos: que no sientan necesidad de devolver la comida por náuseas. las muecas de la boca. 14. eso sí. y. Siguiendo esta norma. 604 Todo un compendio de moral estética. nos prescribe velar por nuestra moderación empezando por nuestra relación con Dios: «No repitas palabras en tu ple­ garia» m . deberá procurar que las perso­ nas que le rodean no perciban tal estruendo y no tengan que dar fe de su falta de educación. que comen y eva­ cúan en el mismo establo. tampoco debemos sonarnos la nariz mientras bebemos. procurándosele una salida que hará pasar inadverti­ 603 Ibid. Emitir silbidos con la lengua. con gran elegancia podrá dominarse la amenaza continua del aire. evitando. Debe evitarse escupir a cada instante y rascarse violentamente. estirándola o abriéndola de par en par 6 0 4 . reteniendo con suavidad la respiración. silbar y hacer ruido con dedos para llamar a los criados. por tratarse de señales irracionales. claro signo de intemperancia. Mas si a alguien le sobreviene un estornudo. Muchos se suenan y escupen a la vez y en el mismo sitio que también comen. cortando de raíz nuestra charlatanería. con el aire espirado. sin duda como también un eructo. deben evitarlo los hom­ bres racionales. sin emular las máscaras trágicas. Del estornudo debe evi­ tarse el ruido que puede llegar a sorprender. lo mejor que puede hacer es dejar escapar el eructo con extrema sua­ vidad.198 EL PEDAGOGO También la Sabiduría nos brinda útiles consejos para la vida: «No andar charlando delante de un grupo de an­ cianos». No hay que com­ portarse como los bueyes y los asnos. sino. . Es hermosa la comparación con la mascara trágica.

En una palabra: el cristiano está acostumbrado a una vida apaci­ ble. 2. De­ ben evitarse la fealdad que se posa ante nuestros ojos. especialmen­ 8. Ya sé que la mujer llevó «un frasco de perfume» en la Santa Cena para ungir los pies del Señor. dispuestos a una desenfrenada vida licenciosa. como también los gestos de las manos. y ella honró al Maestro con el perfume que consideró como lo más her­ moso que tenía. No tenemos ninguna necesidad de utilizar coronas y perfumes. Pero es que esta mujer 607 no había experimentado aún el cambio del Logos — porque aún era pecadora— . Hacerse cosquillas en las orejas y pro­ vocar con ello los estornudos. con sus propios cabellos. serena y pacífica. con sólo un poco de esfuerzo. 6°7 s e refiere a Magdalena. 605 Pasaje paralelo en T e o f r a s t o . así como las palabras obscenas. Resulta realmente im­ pertinente y signo de mala educación querer exagerar el ruido en vez de acallarlo 6 0 5. tranquila. Caracteres 19. y que éste se regoci­ jó. Que en una conversación la mirada sea sesuda. las mucosidades que tal vez la fuerza del aire congregó. son gustos propios de los cerdos. Quienes provocan sus dientes llenando de sangre sus encías. con el adorno de su cuerpo. la torsión y el movimiento de cuello tranquilo. ya que ello deriva por la senda del placer y de la molicie. Sé también que los antiguos reyes de los hebreos lleva­ ban coronas de oro y piedras preciosas 6 0 6 . . enjugó la abundancia del perfume. 606 π Sam. además. 30. ¿Deben utilizarse perfumes y coronas? te cuando se avecina la noche.LIBRO II 199 das. I Crón. repulsivos. y para los demás. resultan para sí mismos repugnantes. 12.

los Apóstoles. 47. Y el ca­ so es que esta escena puede muy bien ser el símbolo de la enseñanza del Señor y de su Pasión: sus pies. es decir. y las aflicciones pacien­ temente soportadas a causa del Señor a lo largo de la predicación. . cuando la antigua vanidad ha desaparecido por la nueva fe. el traidor. 15. Y si no me hago pesado. 131. 7. < d iré > que los pies rra» 6 perfumados del Señor son los apóstoles que. es Judas. A éstos profetiza el Espíritu Santo por boca del salmista: «Adoremos los lugares en donde se posaron sus pies»610 . «piedad». Sin embargo también se deja entrever la Pasión del Maestro para quienes lo entienden místicamen­ te así: el aceite es el Señor mismo. ungidos de oloroso perfume. 609 Sat. 6Î0 Ibid. gracias a quienes él ha sido anunciado por todos los confines de la tierra. han recibido el Es­ píritu Santo. Las lágri­ mas son el arrepentimiento. y la cabellera suelta proclama la renuncia a los vanos adornos. puesto que los 608 I. que extiende su mise­ ricordia sobre todos nosotros611. «Su voz difúndese por todos los confines de la tie­ 0 9 .. De ahí que «tus pecados te son perdonados» 6 0 8 .e. con él fueron ungidos los pies del Señor. El perfume. Los Apóstoles que han ido por toda la tierra y han proclamado el Evangelio son representados metafóricamen­ te por los pies del Señor. 611 Juego de palabras: élaion «aceite de oliva»/éieos «compasión». significan alegóricamente la divina en­ señanza que camina con gloria hacia los confines de la tierra. 18. un aceite adulterado. 7.200 EL PEDAGOGO derramando sobre el Señor lágrimas de arrepentimiento. al abandonar este mundo. como lo anunciaba la fragancia de la unción. en donde han lle­ gado sus pies.

El Apóstol ya lo ha mostrado con claridad: «Acciones de gracias a Dios. que por una parte deno­ mine al aceite discípulo sobre el que ha recaído la miseri­ cordia de Dios. a los hebreos. 26. éste me entregará»613. En honor de los gentiles se exhaló perfume. 9. por la cual se alzan las lamentaciones de los profetas612. realmente. y que. Las lágrimas somos nosotros. porque somos buen olor 6)2 Alusión a las Lam. 1. El Señor nos enseñará que Judas es falaz: «El que meta conmigo la mano en el plato. ¿Ves tú este artificioso comensal? Pues bien. cuando lavaba los pies a sus discípulos y los enviaba a realizar buenas obras. Esto era. que pre­ paraba con su propio poder.4 Engaño de Joab cuando asesinó a Amasa: II Sam. por otra. desamparada. pero su corazón está muy lejos del mío. 1-2. imitan­ do a otro antiguo hipócrita6Í4. Este individuo se cubrió de hipocresía. lo que profetizaban los pies ungidos: la traición de Judas. 6. los pecadores arrepentidos. al dar un beso engañoso. sumida en el dolor.» No es inverosímil. que hemos creído en Él. 23. y a quienes ha perdonado los pecados. fue Judas quien traicionó a su Maestro con un beso. viajes honestos y dignos. 613 Mí. . pues. llame al aceite adultera­ do falso traidor. 20. de Jer. pero. pues la Pasión del Señor nos ha llenado a todos de fragancia. Y Él mismo. quería simbolizar los viajes que habían de realizar para el bien de los gentiles. que continuamente nos hace triunfar en Cristo y descubre la fragancia de su conocimiento por medio de nosotros en todo lugar. de pecado. La cabellera suelta es Jerusalén.LIBRO II 201 cadáveres son perfumados. que delató a aquel pueblo: «Este pueblo me besa con sus labios. mientras el Señor ca­ minaba hacia su Pasión.

8 La poetisa Safo lo asociaba al perfume real. 6. olor de vida para vida»615. Hay varias marcas de perfumes: el brentio6* 8. 2. . ni tampoco un perro perfumado untado pierde sus cualidades innatas. Y esta coro­ na permanece inmortal a imagen del Señor. «Nuestro Señor Jesucristo». perla. que no sufre la herrumbre de la corrupción. los Ma­ gos le ofrecieron oro. no tenían la menor idea de que se estaban adornando la cabeza precisamente con el Se­ ñ o r616. Sé también lo que dijo A ristipo 617 de Cirene. símbolo de la realeza. esmeralda. en conse­ cuencia. colonia griega de Libia. 6.202 EL PEDAGOGO de Cristo para Dios. y las llevaban simbólicamente sobre sus ca­ bezas. ellos. y el mismo oro es aún el Logos incorruptible. Los reyes judíos. si echan mano de los perfumes de las jóvenes muchachas. para los otros.6 Juego de palabras: christós «ungido»/C/irâ/os «El Mesías». e hizo a uno el siguiente razona­ miento capcioso: un caballo untado de perfume no pierde ninguna de sus cualidades naturales. todo eso significa el Logos. el me- 615 II Cor. el hombre tampoco. olor de muerte para muer­ te. Vivía éste una vida suntuosa. entre los que se salvan y entre los que se pierden. concluía. pues no se marchita cual flor. A l nacer. 14 16. mientras que para los que tienen la percepción racional el disfrute del perfume es muy censurable. Pero el caballo y el perro nada saben del perfume. para los unos. cuando usaban coronas de oro cinceladas y pie­ dras preciosas. los ungidos. 617 Célebre filósofo discípulo de Sócrates y fundador de la escuela de Cirene. Piedra preciosa.

en realidad. Banquete II 4. H e r ó d . el nardo goza de renombrada fama entre ellos. del nombre de su inventor. Las mujeres ahúman y rocían sus prendas. 623 Los spartiatas. pues había ahí un comerciante. 5. 14 D i e h l . XV 691C. ¡Casi puede decirse que el refinamiento del per­ fume fuerza también a los orinales a despedir buena fra­ gancia! Y o estoy plenamente de acuerdo con aquellos 623 que... perfumes inagotables. es de Semónides de Amorgos. A t e n . que hacen ex­ pulsar de las ciudades que gozan de sanas costumbres a los fabricantes. Y es que no 619 metalleíon.LIBRO II 203 talio619. su cama y su casa. exasperados por esta manía. llegan a tener tal horror a los perfumes porque afeminan la virilidad. . un tal Mé­ galos. 620 inventado por cierta mujer llamada Plangon. Usan también la esencia de lirio y de cipre. Strom. 1 48. y J en o fo n t e . III 22. el perfume real. . gusto. en polvo y para quemar. XV 690E. 622 Fr. se refieren a ellos. como también el ungüento de rosas y otros. 621 Ibid. que aún emplean las mujeres: perfumes secos y húmedos. Simonides 622 no enrojece de vergüenza cuando en sus yambos exclama: yo me ungía con perfumes y aromas y con olorosos aceites de nardo. para colmar sus deseos insacia­ bles. razón por la cual hacen gala de una total falta de. cf. incluso. o megal(l)eton.. a quienes se dedican a teñir tejidos de lana bordados. Por­ que cada día se inventan. el plangonio 620 y el psagdas 621 de Egipto. a los perfumistas o.

139-160. 44. y no olor a polvos y a per­ fumes. No obstante. mueren si se les embadurna con perfume de rosa— . a los que antes eran amigos. Asimismo. de elegir para las mujeres algunos perfumes que no atonten al hombre. 1970. ungüento de reyes. 8. bálsamo de excelente aroma. te ha ungido con óleo sobre tus compañeros. en cam­ bio. sino tratemos.9.204 EL PEDAGOGO es lícito que las prendas adulteradas y los aceites olorosos se introduzcan en la ciudad de la Verdad. aceite perfumado y laurel canelo despiden tus vestidos» 6 2 4 . y que las mujeres exhalen olor a Cristo. Es absoluta­ mente necesario que los hombres. los convoca a la lucha. prestos a batirse en las competiciones atléticas 6 2 6 . compuesto de esencias celestes. págs. 626 Sobre los ejercicios físicos practicados en la Antigüedad por los jóvenes. los convierte en adversa­ rios en el estadio. 625 . sino a nobleza. Es el tipo de ungüento que Cristo prepara para sus discípulos. I 58. además. véase. a otros. no huelan a perfume. puesto que el abuso de aceites perfumados huele más a funeral que a vida comunitaria. En efecto. el aceite mismo es enemigo de las abejas y de los insectos 635. Historia de la edu­ cación en la A n tigü edad Editorial Universitaria de Buenos Aires. C l a u d i o E l i a n o . El Señor se ha ungido con este perfume. no sintamos repugnancia por ios perfu­ mes como los buitres o los escarabajos — pues éstos. se­ gún se dice. y que se unjan del perfume inmortal de la mode­ ración y se regocijen con dicho perfume santo. mejor. una vez untados. H e n r i . Dios. que es el Espíritu. Historia de los animales IV 18. mientras que presta un gran servicio a unos hombres. entre otros. en sus casas. tu Dios. Arom a a mirra. como dice David: «Por eso. 624 Sal.I r é n é e M a r r o u .

definamos con precisión y tratemos de elegir lo que es realmente útil. no debe entenderse que se trata de un sacrificio y un delicioso olor de incienso 627. no sea que a esta intemperancia que hemos des­ terrado le facilitemos el acceso al alma. por los ojos. así también rechazamos de la vista y del olfato el placer. si no está verdaderamente unido a una necesidad 6 2 9 . 629 Pi. El simple aceite sirve para engrasar la piel. la fragancia espiritual. Y ya que no damos rienda suelta al placer. por la conversación. Así como los bueyes son arrastrados de un lugar a otro por la anilla y las sogas.. 628 Al parecer. y por la fragancia de las coronas.ut. en su época. en la liturgia cristiana. ofre­ ce a Dios el oloroso perfume. Cuando se dice que el Sumo Sacerdote. como puertas desprovistas de guarnición. Así como hemos impedido el placer excesivo del gusto. relajar los nervios y eliminar del cuerpo el olor desagradable. sino que ofrece a los altares el don agradable de la cari­ dad. e incluso por las narices. puede muy bien afeminar los hábitos viriles? Sin duda. los perfumes. . así también el intemperante es arrastrado por los incien­ sos. y que no rezuman abrazos ni amistad licenfi27 Clemente parece indicarnos que el incienso no era utilizado. Ill 645F. por los oídos. que no es más que un acei­ te suavizado. que nos arrastra de lejos hacia el deseo goloso. por medio de los sentidos. Quaest. si real­ mente necesitáramos para ello el aceite 6 2 8 . Mas el uso de los perfumes es un cebo para la molicie. Conv. el Señor. Exis­ ten algunos buenos olores que no son embriagadores ni afrodisíacos. por las meji­ llas. por el lecho.LIBRO II 205 ¿No creéis que el perfume. La primera noticia de su uso se re­ monta al año 400. El intemperante se deja arrastar por todo eso: por la comida. Clemente admite el uso del aceite.

cuando el sistema nervioso quiere calentarse. en cambio. fr. 631 A l e x i s . en los que están congestionados. que los libertinos debe­ rían perecer vergonzosamente por haber echado por tierra la utilidad del perfume 632. a veces. repetía una y otra vez. . usados con moderación. 632 D i ó g e n e s L a e r c io . Por el contrario. sino que sólo debemos usar el perfume como remedio medici­ nal o ayuda para revitalizar una facultad que lentamente se va extinguiendo. para que se dé una atracción y un desplazamiento (de la sangre) desde la cabeza a otras partes secundarias del cuerpo. Y no es preciso refrigerarlo con flo­ res. 630 De nuevo Clemente admite el uso de perfumes como medida te­ rapéutica. untarse de perfume resulta. cuando no es útil. al­ tamente provechoso. o para cuidar los catarros. No se trata de maldecir o de prohibir a toda costa su uso. y que. siguiendo los consejos del poeta cómico: con perfumes se unta las narices. es signo acusador de costumbres desenfrenadas y una droga para las excitaciones sensuales. el filósofo. Aristipo. el placer. II 76. y que incluso fortale­ cen el estómago 6 3 0 . cuando acababa de untarse de perfumes. son sanos y animan el cerebro cuando está indispuesto. porque es útil. Dice la Escritura: «Honra al médico. los resfria­ dos y el malestar. 190. lo primero es propio de las mu­ jeres. lo más importante es procurar al cerebro buenos olores6 3 El ungüento de perfume que recalienta o enfría se usa igualmente como masaje para los pies por su gran utili­ dad.206 EL PEDAGOGO ciosa.

Para esto sirven las coronas: para las fiestas placente­ ras y para los excesos de vino: ¡Fuera! ¡No pongas sobre mi cabeza una corona! 636. Ibid. así tam­ bién los sabios. la sequedad absorbe el alimento propio del cabello y lo vuelve más grisáceo. sino aprovechar su utili­ dad. con lo que aún se vuelven más grisáceas. 7: se refiere al farmacéutico. no para procu­ rarnos una vida regalada.. 38. lo excitante de los perfumes.. Las mujeres extra­ vagantes tiñen sus canas y las'perfuman. ya que Dios permitió a los hombres la elaboración del aceite para alivio de sus penas635. . debido a los perfumes desecan­ tes. 1-2. ¿Cómo va a ser razonable que amemos los perfumes. siguen la huella de las fieras. Razón por la que quienes se perfuman muestran su piel más reseca. husmeando el olor. y la curación proviene del Señor» 633. en medio del frescor de flo­ res multivarias. Y añade: «El perfumista preparará la mez­ cla» 634. que provocan canas. de una 633 634 635 636 Edo. lo que parece indicar que los perfumes han sido dados para prestarnos una eficaz ayuda.LIBRO Π 207 pues lo ha creado el Altísimo. como las abejas. La sequedad motiva que los cabellos se vuelvan más grises —pues el cabello cano es consecuencia de una sequedad o falta de calor—. alimentándose. 238a. No debemos afanarnos en buscar. por medio de la superflua fragancia. En la estación primaveral es bello vivir en las praderas blandas y cubiertas de rocío. 38. lle­ gan a dar con los lujuriosos. bajo ningún concep­ to. Menéx. si las evitamos? Cual perros que. Pasaje inspirado en P l a t . Poeta desconocido.

Por otra parte. al ceñir la cabellera. de lirios o de cualquier otra variedad de flores. así también la flor. co­ mo también las partes superiores de los orificios nasales. por encima de la cabeza. No es conveniente cubrir una cabellera lujuriosa de cá­ lices de rosas. cuando a través de la vista dis­ frutemos de lo bello. Mas no es propio de personas prudentes llevar a casa una corona trenzada con flores de una intacta [pradera 637. pues esta fragancia le ha sido arrebatada. C élebre p o stu la d o en la fisiología an tig u a: A r i s t ó t e l e s . mediante un tranqui­ lo recorrido. pues les quedan las flores por encima de los órganos respiratorios. Hist. observando que el cerebro es frío por naturaleza 638.208 EL PEDAGOGO fragancia simple y natural. nat. No obstante. Razón por la cual los médicos. Así como la belleza produce goce en el que la mira. H ipólito 73-74. ya que el sistema nervioso reclama ser calentado. dejan privada a la respiración de este goce. los que se coronan destrozan el encanto de las flores. Las emanaciones del perfume que por naturaleza van hacia arriba. de suerte que la emanación caliente. Mas debemos abstenernos de refrescarle con flores. 637 638 E u ríp id e s . la en­ fría debido a su humedad y a su frescor. de violetas. se alabe al Creador. aconsejan untarse el pecho de perfume.. H i p ó c r a t e s . Sobre ¡as carnes I 427. ni disfrutar de su fragancia. P l i n . Realmente. . la corona. maltratando la hierba naciente. XI 133. de par­ tibus animalium 652a28. aporte con firmeza calor a la frialdad <deí cerebro > . Pues quienes lucen su corona por encima de los ojos no pueden regocijarse de su contemplación. pero conviene que.

por naturaleza. y sus hijos. Al hombre de­ be considerársele como la corona de la mujer. como bien indica su etimología. dado que enseguida se desvela su caducidad: ambas se marchitan. la ñor y la belleza. así las ñores poseen sus propias cualidades. la yedra refresca.LIBRO II 209 su uso es dañino y fugaz. y su precio es el arrepentimien­ to. Y en cuanto a nosotros. como indi­ ca su etimología641. las flores de la unión matrimonial. no sólo embriagarnos en compañía de otros. Mas no nos está permitido. sino estar bebido. y la corona de toda la Iglesia es Cristo. Como las raíces y las plantas. Las exhalaciones olorosas de las rosas y de las violetas. es frío. 641 Juego de palabras: nárkissos «narciso»/nárke «entorpecimiento». con su suave frescor. útiles unas. no una deli­ cia. y la belleza calien­ ta. peligrosas. al matri­ monio. que el divino Agricultor recoge en las praderas carnales. incluso. disminuyendo el exceso de secreciones de la cabe639 Gén. narcotizante para los nervios. El azafrán es la flor de Chipre que produce un dulce sopor. la corona del hombre. 2. embarazosas otras y hay algunas. la ñor enfría. gozar de ellas por otro medio que no sea el disfrute de la vista es un exceso. Muchas ñores templan el cerebro que. Así. 640 Prov. siendo dóciles a la Escritura. Nuestro deber es disfrutar con moderación. En una palabra. 17. como en el Paraíso 639. el no­ gal despide un aire que produce pesantez en la cabeza. «Corona de los ancianos son los nietos y la gloria de los hijos son sus padres»640. así habla la Escritura. Y si alguno las toca. nuestra gloria es el Padre del Univer­ so. El narciso es una ñor de olor pesado. 15. alejan y detienen la pesadez de cabeza. . 6. «embotamiento».

De Hera se dice que ama el lirio. esposa de Odiseo. por el hecho de emitir una olorosa fragancia. Safo corona de rosas a las Musas: de primicias de rosas procedentes de Pieria 646. en la actualidad. y. que defiende el cere­ bro. luego. una distribución de premios. Y de ahí el nombre de rosa —dicen—. 642 Se refiere a los de Penélope. Edipo en Colono 683-684. Corcira. Sófocles llamó narciso a la antigua corona de grandes dioses645. en tercer lugar. sino porque la corona está dedicada a los ídolos. fr. No obstante. 2-3 R e in a c h . . Ni los pretendientes 642. en primer lugar. llamada Cercira. Si. 645 S ó fo c le s . se procedió a lanzar hojas sobre los vencedores. 643 Pueblo mítico de la isla de Esquena. en el mar Jónico. y Ártemis. Por esta razón se mar­ chita en un abrir y cerrar de ojos. el mirto. ni los feacios6 4 3 afeminados las usaban. Las coronas están prohibidas a los discípulos del Lo­ gos. Entre los griegos antiguos no existía el uso de coronas. 644 Frente a la ciencia primitiva que postulaba el corazón como sede del pensamiento. no porque ellos crean que atan su razón (Logos). se hizo una recogida de galardones. en los certámenes atléticos hubo. ni porque la corona sea indicio de insolente petulancia. Así. finalmente. se les otorgó la corona: Grecia hizo este donativo voluntario a la molicie después de las Guerras Médicas. Por su parte. refiriéndose a las divinidades ctónicas. se alza la escuela de Hipócrates. más tar­ de. Homero nos presenta un bello relato de dicho pueblo en la Odisea.210 EL PEDAGOGO za. que tiene su sede en el cerebro 644. 63. 646 S a f o .

confirmando de hecho que también están muertos 648. apenas se ce­ ñían en sus sienes las flores. sino sólo el Cielo la sabe producir. después de ha­ ber oído cómo el Señor fue coronado de espinas. sino para el servicio ingrato de los demonios. de la cual Él es la cabeza 649. en genera!. Ella es también el símbolo de la fe. sino que. En efecto. otrora estériles. ni tampoco coronar la imagen viva de Dios. nosotros debemos abs­ tenernos «por una razón de conciencia». no es razonable que nosotros. Y es una flor que no puede producir la tierra. como signo de agradecimiento. Porque la hermosa corona de amaranto está reservada para quien se comporte con co­ rrección. símbolo de peligro por las 647 Como símbolo de la victoria sobre la muerte.LIBRO II 211 en efecto. La corona es símbolo de vana intemperancia. las flores existen ante todo para los hombres. 648 Clemente retoma la idea para dejarlo bien claro. se sentían encendidos para la iniciación religiosa. En consecuencia. Los del cortejo de Baco no celebraban los misterios orgiásticos sin coronas. no hay que tener relación alguna con los demonios. fies­ tas. a guisa de ídolos muertos. siguiendo la inter­ pretación agonística de tiempos de Clemente. Además. 22-23. símbolo de la alegría por su mismo nombre de corona 650. símbolo de la vida por la substancia de la madera. 649 Ef. nos bur­ lemos de su venerable Pasión y nos ciñamos con ñores. De ahí que se corone a los muertos 6 4 7 y. 1. a los ídolos. 650 Las coronas se asociaban en la Antigüedad a los banquetes. que estamos alrededor de Él por la Iglesia. victorias y. a celebraciones de tipo festivo. la corona del Señor nos designaba proféticamente a nosotros. por la misma razón. . mas los insensatos abusan de ellas tomándolas no para uso particular.

La corona trenzada se marchita. no vio a Dios. Y coronaron a Jesús cuando había sido levantado651 dando una prueba palmaria de su necia incultura. a Dios. coronándolo con la diadema de la justicia 6 5 2 con espinas siempre verdes a Aquel que es ensalzado por encima de todos los hombres. lo reconocerán como Señor y Justo. Por eso. En ver­ dad. Y el testimonio que le han negado al Señor. la sede más principal de su cuer­ 651 En la Cruz. no fue iluminado en sus tinie­ blas. que ama al hombre. y quien lo ha crucificado cual bandido. Esta diadema es enemiga de los que andan conspirando. quienes no han creído cuando era hombre. que ellos llaman humillación supre­ ma del Señor. es amiga de quienes entran en la asamblea de la Iglesia y los protege. los rechaza. perdió su cualidad de israelita. es el símbolo de la perfección del Maestro. se refiere a la Crucifixión de Jesús. pero ensangrienta y castiga a los que no han creído. pues marchita la gloria de los que no han creído en el Señor. esperó humillar al Logos. y la trenza de la perversión se disuelve y la flor se seca. El pueblo. persiguió a Dios. Dicha corona es la flor de quienes han tenido fe en quien ha sido glorificado.212 EL PEDAGOGO espinas. se lo rindieron cuando estaba en lo alto. el cual ha llevado en su cabeza. sin rumbo. Realmente no es posible llegar hasta el Logos sin la sangre derramada. renegó del Señor. 652 // 7 ym 4 t g . no reconoció a su Señor. pues su dureza de corazón no llegó a comprender el sabio al­ cance de esta profecía. no era circunciso en la razón. . lo ha coronado cual rey.

comienzo y fin del tiempo. e. por su propia Pasión. inutilizando las tentativas del diablo. exclamaba con ra­ zón: «¿Dónde. tu aguijón?» 654. y después transportado a las alturas por las espinas. de faltas y de espinas de todo tipo. «la razón». Porque el poderoso Señor del Universo. 55. repitiendo el comienzo de su anti­ gua venida. Él. «facul­ tad rectora o maestra». aquellos hacia quienes Él había extendido sus ma­ nos. nuestras maldades. ellos 6 5 5 son desollados entre crueles heridas. visto en primer lugar a través de la zarza. 655 Los judíos. Pero he dejado de lado el oficio de Pedagogo para entrar en el terreno didáctico. después que el Logos cesó en su labor legislado­ ra y terminó su estancia entre los humanos. por ser Él uno solo. 15. nos ha li­ brado de escándalos. a fin de que el Logos. cuando empezaba a legislar por medio del Logos 656 y quería. Y nosotros co­ gemos la uva entre las espinas y los higos sobre las zar­ zamoras. pudiese mostrar que todo era obra de una sola potencia. no obstante. se le aparece en visión divina bajo la forma de luz en el zarzal ardiente. se le corona de espinas. y el zarzal es una planta espinosa. por las que éramos traspasados. 654 / Cor. de nuevo vuel653 Término técnico estoico. Aún podría exponerte aquí otra vertiente del misterio. miste­ riosamente. sobre un pueblo rebelde y estéril. luego. Se suscitó la problemática de la locali­ zación del hegemonikón «parte dirigente del alma». abandonando el lugar a donde había bajado. Pero. 656 Clemente atribuye a la Segunda Persona de la Trinidad la revela­ ción del Antiguo Testamento.LIBRO II 213 po 653. por media­ ción de Moisés. Clemente cree que es la cabeza. es decir. manifestar su grandeza. . en cambio. uno solo su Padre. oh muerte. como con un alfiler.

Mi discurso podría ser más prolijo. Y si alguno reclama qué ventajas reportan las flores para quienes usan de ellas. Ahora bien. Y a hemos demostrado que no debemos rechazar el placer que las flores puedan reportarnos. y bendecid al Señor por sus obras» 662. ungüento a base de aceite de lirio. mas no para la insolencia del lujo. a veces. vasodilatador... Así afirma la Escritura: «El agua. Ibid. El perfume de ro­ sas es refrescante661. activa la bilis y es emoliente6 58 . es muy fino. 13-14. El perfume de mirto. tiene las mis­ mas propiedades que el aceite de lirio 659. hecho de bayas y hojas de mirto. Hist. que se con­ tente uno con disfrutar la fragancia de las flores. XXIII 95. XXIII 87. estimula los humores. En suma: todo ha sido creado para vuestra utilidad.. el fuego.214 EL PEDAGOGO 2 3 4 5 vo al tema que me he propuesto. XXI 129. Edo. y que son muy útiles: el soúsinon 6 57 se compone de krínoi y leíria. si añadiésemos que las flores y los aromas fueron creados para satisfacer nuestras necesidades. humedece. ¡bid. incluso. es astringente y retiene las emanaciones del cuerpo m . XXI 121.. el hierro. . es recalentan­ te. 39. El aceite de narciso. si debe hacerse alguna concesión. Nat. Ibid. porque el Padre se preocupa del hom­ bre y a él solo ofrece los productos de su arte profesio­ nal. sed olorosos como el árbol del incienso. XXI 127. 657 «8 659 660 661 662 Aceite de lirio. 159-164. «Escuchadme — dice la Escritura— y creced como la rosa plantada junto al arroyo. ni la utilidad de los sahumerios y perfumes utilizables como fármacos e. a base de narcisos. para recreo moderado. pero que no se corone. P lin . limpia. que sepan que de las flo­ res se obtienen los perfumes.

la miel. T e ó c r j t o . .. las capas preciosas. y más bien se abrasan. V ir g ilio . con lo que se corrompe el alimento. 26-27. 665 Siguiendo a Staehlin. de­ be convocarse al Logos durante el sueño. C f. el aceite y el vestido. las largas túnicas teñi­ das de púrpura. _„ la moderación. como en un gimnasio natural del sueño. ¿Como comportarse . la sangre del racimo. esta frase podrá ser la primera redacción de la siguiente. [Las vuel. Después de un buen banquete. sin olvidar las reglas de 9. el cuerpo queda hundido co­ mo en un abismo. XV 125. dejando de lado las colchas suntuosas. los tejidos de gran valor de que habla el poeta. V 51. 663 664 77 Ibid. De esto vamos a en el sueno ? ocuparnos ahora. .LIBRO II 215 Ia leche. al ser tan blando el colchón. Además de merecer el reproche por tanta sensualidad. puedan darse la vuelta. todo es para bien de los hombres piadosos» 663. lo cual no facilita que se cuezan los alimentos. Bucólicas V II 45. facilita la buena repartición de los alimentos 6 6 5 ].3 tas en un lecho plano. Y a h o r a p a s e m o s a la t e m á t ic a del sueño. quienes es­ tán acostados. Y nada favorece para que. la flor de harina. „ . y porque la jornada transcurriera felizmente. 2 es nocivo acostarse en almohadas de finas plumas. las alfombras bordadas de oro y los tapices persas abigarrados de oro. y tras bendecir a Dios por habernos hecho partícipes de placeres. ya que por cada lado de su cuerpo el colchón se levanta como un dique. porque. 39. las espesas lanas que penden de ío alto y los lechos m ás muelles que el s u e ñ o 664.

pues. los lechos con pies de oro delatan una gran ostenta­ ción. porque los trabajos de los torneros son a veces un refugio para 666 H o m . No es que su uso esté prohibido para quienes los poseen. 667 H o m . un lecho simple y sencillo. y. teniendo éste como un gimnasio natural del sueño.216 EL PEDAGOGO y quienes pueden dar vueltas sobre un lecho de superficie plana. Tan notable era la simplicidad y el trabajo perso­ nal que practicaban no sólo los particulares. Que el lecho no esté recargado y que tenga las patas lisas. que nos caliente. II. Od. X 155. No debemos. y fue entonces cuando pareció que era digno de tener la visión sobrehu­ mana.. conforme a la razón. Mas. Por otra parte. y para las cunas «el marfil de un cuerpo separado de su alma no es propicio» para hombres santos. XXIII 195-200. sino que la prohibición estriba en ir detrás de ellos. dado que la felicidad no se encuentra en estos objetos. Diomedes era hijo de Tideo. rey de Argos. si hace frío. por ser un estúpido artilugio de reposo.. . Compañero de Odiseo en la célebre campaña de Troya. afanarnos por estos trastos. Más aún. ¿por qué hablar de ello? Jacob dormía en el sue­ lo y se apoyaba la cabeza en una piedra. es pura vanagloria cínica afanarse en dormir como Diomedes: se extiende por debajo una piel de buey agreste6 6 6 . que tenga lo indispensable: si hace calor. que nos proteja. salvo que las circunstancias nos obliguen a ello. Odiseo enderezaba con una piedra el pie cojo de su lecho nup­ cial667. sino incluso los soberanos de los antiguos griegos. distribuyen más fácilmente los alimentos y tienen mayor optimismo para afrontar las vicisitudes de la vida. Debemos utilizar.

guardando las jambas de mis entradas»671. le abran al punto. En conclusión: debe dormirse ligeramente. Conv. y también vosotros mismos sed semejantes a hombres que aguardan a su señor cuando vuelve de las bodas. sino un reposo. Sobre todo es pre. 8. Bienaventurados aquellos siervos a quienes cuando el Se­ ñor llegue les encuentre en vela»6 6 8 . sino como alivio de las ocupaciones. Razón por la cual debemos levantarnos de 2 noche frecuentemente y bendecir a Dios. 1. 34. y así vive: «porque lo que había en él. 35-57. . era vida» 6 70 . VII 808b. prestos a 79 despertarse en cualquier momento. De ahí que yo sostenga la necesidad de considerarlo no como indolencia. que lla­ mamos despiertos. cual ángeles. velando mis puertas día tras día. 671 Prov.. y la oscuridad no lo domi­ na. VIII 7. ya en P l a t . El que ha sido iluminado se despierta. Dice la Escritura: «Es­ tén ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámpa­ ras. 3-4 ..5 ciso utilizar con mesura la blandura del lecho. en cuanto llegue y llame. bienaventurados los que se levantan para bendecirle. como tampoco el que es­ tá muerto 6 6 9 . Quaesi. a fin de que.LIBRO Π 217 los animales que se arrastran. y menos aún el sueño. Ley. 728C. 669 670 668 Le. «Bienaventurado el hombre que me escucha — exclama 4 la Sabiduría— y vigila mis caminos. Porque el sueño no debe significar un relajamiento total del cuerpo. Porque el hombre que duerme no sirve para nada. no vale más que un hombre sin vida. j n. para Dios. pues no vive en tinieblas. pues. éstos se meten por entre las hendiduras de la artesanía sin resbalar. «Todo hombre que duerme no vale 3 nada. 12. P l u t .» El que tie­ ne la luz permanece despierto.

6-8. una vez que se ha habituado bien» 673. de noche duermen. que nos aligere la sobriedad y nos lleve hasta la superficie del estado de vigilia. Porque todos vosotros sois hijos de la luz y del día. . que somos del día. seamos so­ brios. los ronquidos de los que han comido opíparamente. sino que nos aligeren. tras iluminar la visión del hombre escondido. ni de las tinieblas» 672. sino vele­ mos y seamos sobrios —añade la Escritura—. y los que se embriagan. quien es para nosotros especialmente cuidadoso de la vida verdadera y del pensamiento noble. pues. lo que no es mucho. pues ios que duermen. la caída en el sopor del sueño se asemeja a la muerte. Que no nos sean un lastre los ali­ mentos. En consecuencia. contemplar la verdad misma y recibir parte de sus ñujos. ése permanece despierto el mayor tiempo posible. «Sino que. sino que.218 EL PEDAGOGO «Así. desvelemos con claridad y prudencia los sueños verdaderos. «mas nosotros. 5. dirigiéndola a nuestro interior. VII 808b-c. cual nadadores con los pies atados. hijos de la verdadera luz. al igual que si remontásemos los profundos abismos. los rumores de los vien672 673 / Tes. los silbidos de los que están envueltos entre las mantas. Un ejercicio asiduo. es preciso. no cerremos la puerta a esta luz. sin más limitación que lo que resulte útil para su salud. unido al esfuerzo. Los eructos de los cargados de vino. es decir. Nosotros. en la tiniebla de la ig­ norancia. No somos de la noche. conduciéndonos a la insensibilidad por la ausen­ cia de la mente e impidiendo la luz al cerrar los párpa­ dos. 5. para no sumirnos en el sue­ ño. P l a t . En efecto. permite un es­ tado de vela continuo. 5. . no durmamos como los demás. Ley. de noche se embriagan».

. mediante la vigilia. de no estar embriagado por sus hijas y entorpe­ cido por el sueño. por así decirlo.4 cen a un profundo sueño. Además. II. tenemos que luchar contra el sueño. otro ocuparse de su tra. como un recaudador. «Un profundo sueño no fa­ vorece en nada ni a nuestros cuerpos ni a nuestras almas. por natural que sea» 674. ni se adapta a nuestras acciones en torno a la verdad. 675 H o m . cuando los días se acortan. la modorra. si cortamos las causas que nos indu. Por consiguiente. VII 808b. Uno debe aplicarse al estudio. el estar tumbado y los desagra­ dables bostezos son síntoma de un espíritu inseguro. en espe­ cial. mientras que la mente se llena de infinitas alucinaciones. que arrastra la razón hasta la inconsciencia. Realmente 2 culpable de ello es una comida excesiva.5 bajo. El justo Lot — paso por alto la exégesis relativa al pan 3 de la regeneración— no hubiese sido arrastrado a la unión ilegítima. habituándonos poco a poco a gozar. nos quita la mitad del tiempo de nuestra experiencia— y no se debe permitir que duerman de día a los que han recortado la mayor parte de la noche por estar en vela.LIBRO II 219 tres atascados abruman el eje lúcido del alma. es importante saber que no es el alma la que 8 2 674 Ibid. dormiremos más sobriamente. La vagancia. Porque no hay que dormir toda la noche 675 cuando se tiene como habitante dentro de sí al Logos vigi­ lante. de la mayor parte del tiempo de la vida — porque el sueño. II 24.. las mujeres trabajar la lana y todos. . es preciso estar en vela durante la noche y.

y for­ zoso es obedecerle. el otro. 1. . si se mira bien. ¿Qué extremos hay Queda por examinar cuál es el momento idóneo de las relaciones que considerar en torno íntimas. y obten­ drá la perpetuidad de la vida. se preocupa por la perdu­ ración del Universo. tener hermosos hijos. . dejándose llevar por el relajamiento. El hombre es la imagen de Dios. . De ahí que los verdaderos sueños. merced a su entrenamiento en la vigilia. hace coextensivo el estado de vigilia al cuerpo e iguala al hombre a los ángeles. 8 3 10 . pues ha manifestado: «Multiplicaos» 677.uno intenta obtener un alimento temporal. 2 Pero mucho mejor es el labrador que siembra el cam­ po del alma. el otro. en tanto que el alma no obra por 2 medio del cuerpo. sino que medita por sí misma. el alma con la mente puesta siempre en Dios. para Dios. pero sugiriéndose a sí misma lo mejor: la ruina del alma es la inactividad. por lo que el hom676 P l a t . 28. En efecto. en cambio. que. pero sólo para los que han a la procreación? contraído matrimonio. distraída de las pasiones corpora­ les. y su finalidad. y con un diálogo con Él. 677 Gén. pues siempre está en movimiento 616. paraliza toda actividad.220 EL PEDAGOGO reclama el sueño. y la finali­ dad de su cultivo es la recolección de frutos. Fedr. si­ no el cuerpo. 3 Así pues. 245c. son los pensa­ mientos del alma sobria. su objeto para los matrimonios es la procrea­ ción. uno planta para sí mismo. de la misma manera que el objeto que mueve al labrador a echar la simiente es la provisión de su propio alimento.

no puede jamás cambiarse en lo contrario por una afección sufrida. hembra. No se debe sembrar en las piedras. pero no la reemplaza por otra. lo que viene a significar que. quien se abstiene de comer hiena. si así fuera. Se dice que muchos pájaros suelen cambiar de colores y de cantos según las estaciones: así. por la prohibición estableci­ da. y la afección suele darnos una imagen adulterada. No toda tierra es apta para recibir semillas. también yo estoy plenamente de acuerdo con el muy sabio Moisés.» No quiere hacer partícipe al hombre de su natu­ ral.LIBRO H 221 bre colabora en el nacimiento del hombre. el mirlo cambia de color. una impiedad deshonrar irracionalmente es­ tas ideas conformes a la naturaleza por unos supuestos con­ trarios a ella. Dícese que la liebre gana cada año un ano y que tiene tantos orificios como años de vida. las ideas de la naturaleza. en interpretar que no debemos asemejar­ nos a este tipo de animales. ni maltratar la semilla. y que posee. agrupadas. de negro al amarillento. y. no debe lanzarse a la fornicación. Y es. pues una afección no es una naturaleza. Ahora bien. en verdad. ni que pruebe el mismo grado de lujuria de dichos animales. y al otro. Lo que ella misma ha forma­ do. pues no siempre podría forzarse a la naturaleza a un cambio. Así pues. Y de la hiena se dice que cambia cada año: un año es macho. de modo que la prohibición de ingerir liebre signifi­ caría que debemos evitar la pederastía. pues éstos están poseídos por un insaciable ar­ dor para unirse y copular. No obstante. sin dejar de gorjear una . no sería para el mismo campesino. no comparto las explicaciones de aspecto simbólico. mirad cómo el muy sabio Moisés rechaza simbólicamente la semilla estéril: «No comerás liebre ni hiena. substancia que origina el nacimien­ to.

de forma parecida al órgano sexual femenino. pero ampliamente dilata­ dos. IX 632bl5-25. asimismo. En efecto. No emite ya el murmullo de una melodía marchita. ya que la hiena es el animal más lascivo.222 EL PEDAGOGO vez que ha aprendido. hembras en lugar de machos. después. se abre en multivarios colores. por encima de la salida de los intestinos. a partir de ahora. se marchita su colorido cual una flor. situado debajo de la cola. De nuevo. ma­ dre abnegada y creadora. Sin embargo. cuando amenaza la mala estación. pero. con la llegada de la primavera. no experimentan cambio alguno profundo en su naturale­ za. como algunos han su­ puesto. También su canto se marchita. En efecto. No debemos creer que la hiena cambia de naturaleza. muda su colorido y su gorjeo. sofoca­ do. . si la piel se contrae por ac­ ción del medio ambiente. Hist. ciertamente. ago­ biado por el frío. los canales del cuello. en cambio. como lo seria volverse. por circular hasta en­ tonces por canales contraídos. 678 A r i s t ó t e l e s . pues no comprenden el alcance de la naturaleza. contraídos y encogidos. anim. por metamorfosis. Y están en un gran error. Porque el mismo animal no posee al mismo tiempo ambos sexos. al acomodarse al medio atmos­ férico y. el de macho y el de hembra. interme­ dia entre la masculina y la femenina. pero. con las esta­ ciones. por lo que su canto se con­ vierte en la primavera de la voz de los pájaros 678 . la naturaleza la ha dotado con una excrecencia. e inventan una tercera naturaleza andrógina. emite un sonido ahogado. el pneûma se libera de su estrechez. el ruiseñor. cual vestido nuevo. al distenderse. comprimen aún más el pneûma que. un nuevo abanico de alas. sino que florece un canto brillante y difunde su amplia serenidad. llenando su imaginación de monstruos hermafroditos.

repletas todas de fetos. En efecto. dada la frecuencia y facilidad de sus coitos contra naturaleza. pues los lascivos que se entregan a los placeres «roen los bocados del freno» y «se comportan como cua­ drúpedos. en la nariz. Platón. se abrasaron en el deseo mutuo. De animalium generatione III 757a3-14. el cerumen. u 2 3 87 2 . cuando las cavidades del parto se replie­ gan. No obstante. razón por la que es difícil apresar una hiena hembra.» Y . ejecutando varones con varones la infamia. Esta disposición natural se da tanto en la hiena macho como en la hembra. el alimento húmedo. Posee una gran cavidad por donde recibe el semen inútil. 26-27. la san­ gre. 680 Rom. en los intestinos. según creo. El ano no está separado del extremo del recto. como dice el Apóstol: «A los ateos Dios los entregó a pasiones vergonzosas». los machos copulan entre sí. en los oídos. en ios ojos. y las mucosidades. la hábil naturaleza ha concebido sólo para las hienas este pequeño órgano suplementario para las cópulas suple679 Ibid. los machos. Por esa razón. 1. VI 579b 15-29. y recibiendo en sí mismos el pago inevitable a su extravío» 6 8 0 . las lágrimas. y sólo se afanan en procrear. tildándola de salvaje. en las venas. «pues sus hembras trocaron el uso natural por otro contra naturaleza.LIBRO II 223 4 Mas esta forma de la carne carece de todo paso — me refiero a un paso que tenga una salida útil— : una matriz o un intestino. Asimismo. a causa de su excesiva lubricidad 679. abandonando el uso natural de la hem­ bra. por donde se expulsan los excrementos.. De manera que ni a los animales más lascivos ha permitido la naturaleza fecundar la salida de la evacuación. censura la pederastía. Los partos de este ani­ mal no son continuos. en el Fedro. tam­ bién. Porque la orina se halla separada en la vejiga.

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mentarías. De ahí que dicho órgano sea lo suficientemente cóncavo como para que pueda penetrar el órgano excita­ do; sin embargo, por el otro extremo está obstruido, pues no ha sido creado para procrear. Por consiguiente, es evidente que nosotros, de común acuerdo, debemos rehusar las relaciones contra la natura­ leza: las cópulas estériles, la pederastía y las uniones in­ compatibles entre afeminados, y seguir a la naturaleza mis­ ma en lo que prohíbe, debido a la disposición que ha dado a los órganos, pues ha otorgado al hombre su virili­ dad, no para la recepción del semen, sino para su expul­ sión. Cuando Jeremías exclama, es decir, el Espíritu Santo por boca de él: «Mi casa se ha convertido en una cueva de hiena»681, dejando traslucir con ello su pavor ante los que se alimentan de cadáveres, acusa alegóricamente la idolatría. Es necesario, sin duda, que la mansión de Dios viviente esté realmente pura de todo ídolo. De nuevo Moisés prohíbe comer liebre; la liebre copula en todas las épocas, y cuando la hembra se agazapa cerca del macho, la cubre viniendo por detrás. Pues tal es su costumbre. La hembra pare cada mes, y, antes del parto, vuelve a quedarse preñada, y luego, tan pronto como ha parido, se deja cubrir por no importa qué liebre, ya que no tiene bastante con una sola cópula. Y, de nuevo, conci­ be, mientras está amamantando: tiene una matriz de dos ramales 682. No es tan sólo que el ramal vacío de la matriz la es­ timule a la cópula —pues todo lo vacío desea ser rellenaJer. 12,9. A r is t ., Hist. anim. VI 579b30-580a3; C la ud io E l ia n o , Natura­ leza de los animales II 12.
682

68!

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do — m , sino que, cuando está preñada, uno de los dos ramales de la matriz está dominado por el deseo y fuerte­ mente excitado. De ahí que quede doblemente preñada. Así pues, esta enigmática prohibición nos brinda el consejo de abstenernos de deseos fogosos, de coitos con­ tinuos, de cópulas con mujeres encinta, de la homosexuali­ dad, de la pederastía, de la fornicación y de la lascivia. Abiertamente y sin rodeos, sino con el rostro al descubierto, el mismo Moisés ha dicho: «No fornicarás, no co­ meterás adulterio, ni practicarás la pederastía.» Esta dis­ posición del Logos debemos observarla a toda costa, y no podemos infringir la ley bajo ningún concepto, ni invali­ dar tampoco sus mandamientos. Los malos deseos reciben el nombre de arrebato, y al caballo del deseo Platón lo ha denominado arrebatado 6 8 4 , porque había leído: «Os habéis convertido, a juicio mío, en potros en celo» 68 5. Y en cuanto al castigo que nuestro furioso arrebato merece, ya se encargarán los ángeles, que han ido a Sodoma, de hacéroslo patente. Con la ciudad, han abrasado a quienes intentaban entre ellos actos deshonrosos, sirviendo ello de ejemplo palmario de que el fuego es el fruto reservado a una vida entregada a la lascivia. Pues las catástrofes de la Antigüedad, como ya hemos indicado, han sido descri­ tas para conocimiento nuestro, con el fin de no vernos im­ plicados también en ellas y para evitar, en lo posible, no caer en semejantes peligros. A los niños se les debe considerar hijos, y a las mujeres de otros se las debe mirar como hijas propias. Hay que dominar los placeres y ser dueño del vientre y del
m
684 685 A r is t ., É l Nic. I ll I I I Bb 18. En griego, hÿbris y kybristën, respectivamente; P l a t , , Fedr. 238a

3

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2

3

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y 254c-e.

Jer. 5, 8.

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2 bajovientre; es lo más importante. Porque si, como postu­ lan los estoicos, la razón recomienda al hombre docto no menear el dedo al azar, ¿cómo no van a estar obligados a dominar su órgano sexual los que persiguen la sabiduría? Me parece que reciben el nombre de «partes puden­ das», porque debe hacerse uso de esta parte del cuerpo 8 6 . con pudor 6 3 La naturaleza, como en los alimentos, también nos re­ comienda un comportamiento oportuno, útil y decente en las uniones legítimas, y nos recomienda el deseo de pro4 crear. Mas quienes persiguen los excesos chocan contra lo prescrito por la naturaleza, perjudicándose a sí mismos con cópulas ilegítimas. No es razonable tener relaciones carnales con mucha­ chos como si fueran mujeres 68 7. Por esa razón, el filóso­ fo, siguiendo a Moisés, exclama: «No se echen las simien­ tes entre las piedras y las rocas, pues jamás enraizarán, ni encontrarán la fecundidad para concebir un ser de su misma naturaleza» 6 8 8 . 9i Sin duda, de lo más claro son las prescripciones del Logos, por medio de Moisés: «No yacerás con varón como se cohabita con mujer; es cosa execrable»6 8 9 . Y , además: «Abstenerse de trabajar en cualquier campo femenino, sea el que fuere», a excepción del que nos pertenece; el gran Platón, recogiéndolo de las divinas Escrituras, nos lo acon­ seja, haciendo de ello una ley: «No cohabitarás con la 2 mujer de tu prójimo; te contaminarías con ella. Las si-

686

En griego, aidóion «partes pudendas», «desnudeces»; derivado

de aidós «sentim iento de vergüenza», «pudor». 687 P l a t , , Ley. VIII 836c. 688 689

ibid., VIII 838e. Lev. 18, 22.

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mientes de las concubinas son ilegítimas y bastardas»6yo; no siembres donde «no querrías ver crecer lo sembra­ d o » 691; y, asimismo: «No toques a ninguna mujer que no sea la tuya propia», sólo de ella es justo disfrutar los placeres carnales con vistas a una legítima descendencia. Sólo ello, sí, es lícito para el Logos. Nosotros, que somos parte activa de esta función divina de la creación, no tire­ mos la semilla, ni la envilezcamos, ni sembremos legum­ bres difíciles de cocer. El mismo Moisés prohíbe, incluso, a los maridos acer­ carse a sus mujeres, si ellas se hallan en las impurezas de sus reglas. Porque no es razonable ensuciar con las impu­ rezas del cuerpo la parte más fecunda de la simiente, que en poco tiempo puede convertirse en ser vivo, ni tampoco lavar la simiente en el sucio e impuro flujo de la materia, germen de un posible nacimiento, privado de los surcos de la matriz. No nos ha dejado ningún ejemplo de algún antiguo hebreo que se uniese a su propia mujer encinta, pues el mero placer, aun experimentado en matrimonio, es contra­ rio a la ley, a la justicia y a la razón. Por el contrario, Moisés aparta de las mujeres preña­ das a los hombres, hasta que hayan parido. De hecho, la matriz, ubicada por encima de la vejiga y por encima del intestino llamado recto, extiende su cuello entre los dos dentro de la cavidad; y el orificio del cuello, por donde penetra el semen, se cierra, cuando está lleno, y, de nue­ vo, se vacía limpio ya por el parto; y es cuando ha de­ positado el fruto cuando de nuevo admite el semen. No debemos enrojecer de vergüenza, cuando se persi690 P l a t ., Ley. VIII 841d. 691 Ibid., VIII 839a; cf. P lu t a r c o , Preceptos conyugales 144b.

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gue la utilidad del auditorio, por citar los órganos de la gestación, de cuya creación no se ha avergonzado Dios. Así pues, la matriz, deseosa de procrear, acoge el se­ men, acto que niega cualquier objeción censurable acerca del coito. Luego, después de la fecundación, al cerrarse el orificio, se concluye ya todo movimiento lascivo. Sus deseos que hasta este momento eran impulsados por los abrazos amorosos, cambian de aspecto, y al ocuparse de procrear, colaboran con el Creador. No es lícito causar molestias a la naturaleza en acción con superfluas aporta­ ciones, que desembocan en violencia. En efecto, ésta, que adopta varios nombres y formas, se denomina libertinaje, cuando se ejerce en la parte de la indisciplina sexual: el nombre indica un mal común, vulgar, impuro, relacionado con los coitos, y, cuando dichos desórdenes aumentan, se origina un considerable número de enfermedades: la pa­ sión por la comida, por el vino, por las mujeres, y, espe­ cialmente, el gusto por el libertinaje y la voluptuosidad, sobre los que domina en calidad de tirano el deseo. Estas pasiones se multiplican en cantidad ingente de hermanas, por las que se constituye la conducta licenciosa. Dice la Escritura: «Prestas están para los libertinos las ver­ gas, y los castigos para las espaldas de los necios» 6 9 2 ; con la expresión «las espaldas de los necios» se refiere al vigor de la vida libidinosa y a su fuerte permanencia. De ahí que añada: «Aparta de tus esclavos las vanas esperan­ zas, y retira de mí los deseos inconvenientes, para que no se apoderen de mí los deseos del vientre y de la copula• r AQ3 cion» . Es necesario, pues, rechazar lejos la gran maldad de
692 Prov. 19, 29. 693 Edo. 23, 5-6.

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los que acechan; pues ni en el saco de Crates, ni tampoco en nuestra ciudad «entra el loco parásito, ni el licencioso glotón que se ufana de su trasero, ni la falaz prostituta», ni ninguna otra bestia de placer de este tipo. Nuestro sa­ ber es colmar toda nuestra vida de buenas acciones. En conclusión: el problema suscitado en torno a la cuestión de si hay que contraer matrimonio, o hay que abstenerse totalmente de é l6 9 4 —es una cuestión digna de atención, sin duda— ya lo hemos visto en nuestro tratado Sobre la continenciam . Ahora bien, si nos hemos visto en la necesidad de estudiar la cuestión de si hay que casar­ se, ¿cómo se nos puede recomendar usar, como lo hace­ mos en la comida, siempre y en todo momento las relacio­ nes sexuales, como algo necesario? Es fácil ver cómo, después de la relaciónalos nervios como los hilos de la urdimbre en la tela, se tensan y se rompen por la sobretensión de la cópula; además, esta re­ lación esparce una tiniebla sobre los sentidos y abate tam­ bién la energía. Fenómeno este que se evidencia en los animales irracionales y en los cuerpos en continua activi­ dad; de éstos, los que se abstienen son los que aventajan a sus adversarios en las competiciones atléticas; y a los animales irracionales no se les puede separar después del coito, como no sea tirando de ellos, arrastrándolos, por así decirlo, pues se han quedado privados de fuerza y vi­ gor. El sofista de Abdera llamaba a la unión sexual «una pequeña epilepsia», considerándola un mal incurable. ¿No conlleva un debilitamiento proporcional a la cuantía de la pérdida seminal? «Pues un hombre nace y es arrancado
694 Célebre discusión mantenida por los cínicos y estoicos.
695 A lusión a una obra perdida suya.

2. Pero. El hombre. respondió: «¡Calla. el matrimonio debe aceptarse y ser colocado en su justo lugar. Que nos llenen de confusión las palabras que el Peda­ gogo pone en boca de Ezequiel: «¡Circuncidaos de vuestra prostitución!» Incluso los animales irracionales tienen un período de tiempo establecido para la fecundación. es deseo del Señor que la humanidad «se multipli­ que». Por lo demás. 32 D ie l s . me liberé de ellos con la mayor alegría. 697 Gen. no autoriza a casarse siempre. . quiero decir el tiem­ po establecido para la vejez y para la juventud —a ésta no se le permite el matrimonio. pues. como quien se libera de un amo furioso y cruel!» No obstante.230 EL PEDAGOGO de otro hombre» 696. fr. unirse sin buscar la procreación es un verdadero insulto para la naturaleza698. se vacía con el semen tanto cuanto se ve en el cuerpo. ni tampoco quiere que nos entreguemos a los placeres. M o ral racio n alista estoica. como si hubié­ semos nacido para el coito. ni tampoco a aquélla—. pero no dice: «Mostraos impúdicos». de todas maneras. 696 698 D em ó c r jto . Realmente fue muy educado aquel que. 23. y observar los sabios preceptos de su pedagogía para el tiempo oportuno de la unión. y carne de mi carne» 697. Date cuenta del alcance del perjui­ cio: un hombre entero es arrancado en el transcurso de la pérdida seminal producida por la unión sexual. a la pregunta de cuáles eran las sensaciones que experimentaban en los placeres amorosos. a la cual debemos designar como maestra. Y la Es­ critura dice: «He aquí ahora hueso de mis huesos. buen hombre. también esta efervescencia de la materia perturba y transforma la armonía corporal. ya que lo que ha expulsa­ do es comienzo de un nacimiento. por favor.

La naturaleza no da siempre ocasión para realizar la unión matrimonial. no deben realizar los ritos misteriosos de la naturaleza duran­ te el día. 84a. si dominamos nuestros deseos desde un principio y si no damos muerte. En nada nos diferenciamos de Penéiope. Fed. desde la aurora. Porque esas mujeres que. acto contrario a la ley y a la razón. no de eva­ cuar el semen desordenadamente. y después de las acciones de gracias por todos los bienes disfrutados.. por la tarde es conveniente reposar des­ pués de la comida. a la progenie humana. Nuestra vida toda puede seguir su curso según los dic­ támenes de la naturaleza. Porque si se 699 700 P la t. sino que debemos encerrar en nuestra alma el pudor. a quienes les está permitido el matrimonio.LIBRO II 231 El matrimonio es el deseo de procreación. VIH 838e. por otra parte. . si durante el día tejemos unos principios de moderación. que expulsan una materia totalmente muer­ ta. en su afán de ocultar su mala conducta. se deben cometer acciones desenfrena­ das. cual luz de la razón. P la t. el abrazo más diferido es el más deseado. mediante malé­ ficas artimañas. ni a la hora de realizar cualquier tipo de actividad útil durante el día. Tampoco por la noche. les es necesario un pedagogo: es decir. nacida según los planes de la divina providencia 699. Con todo. el de sus senti­ mientos humanos. provocan a la vez que el aborto del feto. usan fárma­ cos abortivos. ni a la hora misma del rezo. por ejemplo. y de noche los deshacemos 700. tampoco deben unirse sexualmente. ni de la lec­ tura.. pensando que se está en tinieblas. cuando nos acostamos. Ley. co­ mo los gallos. a la salida de la iglesia o del ágora.

si no tiende a la procreación. X 118: máxima epicúrea. 703 Edo. mu­ cho más debemos mostrarla con nuestra esposa. a veces. Pues incluso la que es permitida por la ley es peligrosa. 26. ¡dichosa* si no perjudica!»70 2 . 22. cuando el deseo car­ nal se ha marchitado. D i ó g . 3 Porque no.232 EL PEDAGOGO debe observar la dignidad. la seducción se disi­ pa con el arrepentimiento. que nos habla con toda claridad: «Mas la fornicación y toda impureza o co­ dicia ni se nombren entre vosotros. 702 . como en realidad debe ser. el amor se troca en odio. incluso. 5. no es posible ser considerado casto por la esposa. afirma la Escritura: «Una mujer a sueldo vale lo que un gargajo. florece poco tiempo y envejece junto con el cuerpo.. Sin duda. cuando el hartazgo se da cuenta de su condena. ni los besos de las pros­ titutas y demás actos libertinos por el estilo. mejor. obedezca­ mos. la mayoría de las veces. al bienaventurado Apóstol. ni tampoco actitudes inconvenientes. 701 Ef. Laer. evitando abrazos indecentes y la mejor prueba de que no se com­ porta honestamente con los vecinos. a la que no se le da el testimonio de castidad en medio de aquellos picantes placeres. 3. Y cuan­ do lo está. Un afecto que confie­ sa cimentarse en el terreno resbaladizo de la unión sexual. y. y. 98 No debemos recordar expresiones desenfrenadas. los corazones de los amantes son alados. lo que sigue está bien claro: «La rela­ ción sexual no reporta a nadie ventaja alguna. cual cumple a san2 to s» 701. llega a envejecer antes. En efecto. cuando los placeres de las prostitu­ tas han ultrajado la castidad matrimonial. es ser consecuente en casa. pero una mujer casada será una torre de perdición para quienes la usen» 703.

pues comete adulterio con su propia mujer quien hace de cortesano con ella y no oye las aclamaciones del Pedagogo: «¿Quién me ve? A mi alrededor hay tinieblas. Muy digno de lástima es ese hombre. no va a ocuparse de ello» 706. Una casa. y ha manifestado que el adulterio con una prostituta pro­ tegida significa la muerte. afeminadas e im puras¡ciudad perversa. incluso. a escudriñar los escondrijos más ocultos» 707. preocuparme? El Altísimo. reconocen que son pecados. 23. Eclo. 19. que sólo teme los ojos humanos y se imagina que pasará inadvertido a Dios. ciertamente. Ibid. Sib. más sensatos. sede de actos desenfrenados. una ciudad. ¿por qué. porque es contra natura. IV 33-34. «No comprende —dice la Escritura— que los ojos del Altísimo son diez mil veces más luminosos que el sol. ni en el ímpetu. 99 2 3 4 5 . 23. Orác. 18. del todo impura! No obstante. las paredes me ocultan. pues miran todos los derroteros humanos y llegan. admira a los honestos: que no incurran en la infamia de desear el coito con otro. Y las tinieblas les sirven de velo para sus pasiones. otros..LIBRO II 233 3 Con un jabalí o un cerdo comparó la pasión libertina. Muchos consideran vida regalada sus propios pecados. y V 166-168. Razón por la 704 705 706 707 Oráculos Sibilinos: Clemente se dirige a los Paganos. cuando escribe: En tus paredes se cometen adulterios y uniones ilícitas de hombres. y nadie ve mis faltas. uno de vuestros poetas 704 la repro­ cha. mas son dominados por los placeres. vergonzoso y horrible. sobre el macho 705. pues.

o. mas es imposible que pasen inad­ vertidos a la luz espiritual. el que fornica muere para Dios. como consigo mismo. Siempre se ha permitido el contacto entre los seres pu­ ro s71’. es peor y más digno de desprecio que an­ tes era. como es natural. es peor y más miserable. querer pasar inadvertido de lo que uno hace. 16 Dims. junto con nuestro vestido. implica una conciencia de culpabilidad. de todas maneras. y todo el que comete un pecado es también injusto. Fed. al contrario. Por esa razón. No debemos. en cuanto que la ha cometido. además de su esclavitud al placer deshonroso: el desorden moral. . si comete adulterio. 7J1 P lat . se horroriza de ser ho­ llado. despojar­ nos de nuestra vergüenza. 5. como afirma Heráclito: «¿Cómo puede esconderse lo que nunca se oculta?» 709. no tanto con el prójimo. 710 Jn. ya que la luz habita en nosotros.. algo se añade a él. El que comete una falta. 67b. Porque quizá pasen inadverti­ dos. Verdaderamente. a la luz sensible. y pre­ guntan: ¿Quién nos ve?» 708. 29. pues jamás se ha permitido al justo desnudarse de su castidad. dice la Escri­ tura: «Y las tinieblas no lo acogen» 71°. pues tiene la conciencia de adúltero. Y la Escritura ha denomi­ nado lámparas que jamás se extinguen a los pensamientos de los hombres buenos. 709 Fr. la noche ilumina la mente casta. 1. Y he aquí que este cuer­ ee is.234 EL PEDAGOGO cual el Pedagogo aún nos amenaza por boca de Isaías: «¡Ay de quienes traman sus planes en la oscuridad. Porque lo que es santo. sí. el Lo­ gos y el Espíritu lo abandonan y es un cadáver. 15. Sea como sea. Bajo ningún concepto tratemos de ocultarnos en las ti­ nieblas.

en el Filebo. Platón. 18. 36. Acordaos de veinticuatro mil hombres que fueron re. ni del templo de Dios. 20. «En este siglo toman mujer o m arido»712. los sufrimientos de los forni­ cadores son. y después 3 de haber abandonado las obras de la carne y de haber revestido de incorruptibilidad nuestra carne purificada. ni tampoco. Y la Escritura añade 712 713 714 715 Le. No debemos vivir como mortales cuando santificamos 101 a Dios.3 tos. un tanto misteriosamente.. de ateos a los que corrompen y mancillan al dios que habita en ellos. De ahí que. Y el Pedagogo nos lo advierte muy claramente: «No vayas detrás de tus de­ seos. 30. un «ejemplo»7 1 4 que go­ bierna. llegue a odiar la corrup­ ción y permita al hombre el acceso a una eterna castidad. 20. y difiéndete de tus impulsos»715.4 sofía bárbara. en su fluir hacia la lascivia. y será destruido. templo de las pasiones vergonzosas.LIBRO II 235 po corruptible se revestirá de incorruptibilidad. I Cor. 6. Ibid. el Logos. 43. educado por el Pedagogo en la continencia. . y quien se una con prostitutas se volverá más audaz. El vino y las mujeres ofuscarán a los hombres sensa. discípulo de la filo. como gran ejemplo». cuando el insaciable deseo.2 chazados por su fornicación. nuestros deseos. cual pedagogo. como ya antes dije. los gusanos y la putrefacción lo recibirán en herencia. po­ demos perseguir lo que está a la medida de los ánge­ les 713. en tanto que pueden en su familiaridad con las pasiones. tilde. como afirma Pablo. 10. hacer de los miembros de Cristo miembros de una prostituta. E do.

y 5. El Señor. tercer apartado del estudio. el de los bienes externos: «Conside716 Ibid. dividiendo sus consejos en los re­ lativos al alma. corona su propia vida»7l6. cuando la semilla pueda ser recibida con oportunidad. y Dios los sustenta.» Y a su enseñanza añade este luminoso ejemplo: «Considerad los cuervos. 717 Le.. como a un labrador. Todo esto por lo que atañe a la comida. Sólo le está permitido al hombre casado sembrar. ni dejarse afectar de­ masiado por los impulsos irracionales. . Del lujo en . 2-3. pensando qué comeréis. y brin­ da a ésta la siguiente lección de pedagogía: «No os preocu­ péis por la vida. ni desear la polu­ ción. ni estar ávido por los deseos sensuales. ¡cuánto más valéis vosotros que las 5 aves!»717. con qué os vestiréis. por la que los deseos fogosamente inflamados saltan alrededor de los placeres. 12. aconseja procurarnos los bienes externos por causa del cuerpo.. . a los bienes externos. 102. Porque la vida es más que alimento. el vesiido> zon’ tarnbien presta una eficaz ayu­ da el evitar la saciedad. No es justo abandonarse a los placeres amorosos. al cuerpo y. 4 y el cuerpo más que vestido. ni alimentos 3 complicados. gobernar el cuerpo por el alma. ni por el cuerpo. 22-24. a propósito del vestir. . que no tienen despensa ni granero. 19.2 Para la otra incontinencia hay un excelente medicamento: la ra< 10 bis.236 EL PEDAGOGO 102 aún —pues no se cansa de sernos útil—: «Quien resiste el placer. en tercer lugar. pero también de forma análoga. que ni siembran ni siegan. No debemos pretender vestidos suntuosos.

Por eso muy bien ha dicho: «Porque todas estas cosas los gentiles las persiguen»721. la glotonería y la gula. y prosigue: «ni os excitéis» 72 0 .» Preocuparse por estas me­ nudencias denota abundancia y sensualidad.LIBRO II 237 rad los lirios. La ostentación y sensualidad provoca que nos alejemos de la verdad. en cambio. 12. responde a la necesidad o. ¿qué quiere decir con «todas estas cosas»? La sensualidad. Los paganos son los in­ disciplinados e insensatos. a la satisfacción de una necesidad. y la Escritura declara abiertamente que la excesiva superabundancia proviene del diablo. como diría­ mos. Ibid. ¡cuánto más a vosotros. 12. 28-29. 12. Ibid. mediante la partícula qué. y os digo que ni Salomón se vistió como uno de ellos»718. Contrariamente. . porque eso es lo que viene a significar la Escri­ tura: «No os preocupéis por qué tipo de comida comeréis. ¿Qué hay más hermoso y más gracioso que una flor? ¿Qué hay más agradable que los lirios o las rosas? «Y si la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al fuego. Y la expresión que añade a esto aclara la comprensión: «No busquéis qué comeréis o qué beberéis». Ibid. 12. He aquí el qué. Pero. cómo no tejen ni hilan. Ha suprimido todo lujo en la comida. hombres de poca fe! Vosotros no busquéis qué comeréis o qué be­ beréis» 719. 27. a secas. 10 3 2 3 4 718 719 720 721 Ibid... «comer». el qu é denuncia sobreabundancia.. 30. dado que el placer sensible. Y el rey Salo­ món se vanagloriaba de su riqueza. el placer.. o qué tipo de bebida beberéis. los condi­ mentos exquisitos. nos aleja de la ver­ dad. preocupado por lo superfluo. Dios la viste así. 29.

Mt. y lo que concierne a la alimentación se os dará por añadidura» 722. la vanagloria y de todo lo que no sea ser amigo de la verdad. del blanco de albayalde. amante de los adornos. y que no sirve más que para ser lanzada a la hoguera. además. ya se refirió a ella en I 47. del refinamiento de las piedras preciosas y del oro trabaja­ do. ¿cuál creemos que será su opinión acerca de la coquetería. Ambigüedad del término kósmos: «Universo»/«adorno». y de las cabezas artísticamente peinadas. 38. del tinte del cabello y de todos esos artilugios que sirven para engañar? ¿No es para sospechar que lo que antes ha ma­ nifestado a propósito de la hierba. «Porque el mundo es un campo de cultivo» 724. 31. Obra perdida de Clemente. del lujo en los colores. y noso­ tros somos el césped. 13. somos seres que andamos a la búsqueda.» Si. una vez cortados. «Buscad el reino de Dios. exclama: «Vuestro Padre sabe la que necesi­ táis. . de la pintura de los ojos. como se verá más detalladamente en el tratado Sobre la Resu­ rrección125. sino reanimemos su llama para hallar la verdad. seca o húmeda. por no considerarlo necesario. del tinte de las lanas. y. por la co­ mida y por lo puramente superfluo. de los rizos en espiral. no destruyamos este fuego interior de búsqueda en la sensualidad. ha sido motivado por los desordenados enamorados de las cosas mundanas? 723. La hierba representa alegóricamente la masa vulgar. fa­ miliarizada con el placer efímero cuya flor brota por poco tiempo. 722 723 724 725 Ibid. Si suprime toda preocupación por el vestir. en una palabra. de la ac­ ción de depilarse y afeitarse. ¡qué ne­ cesaria es!.238 EL PEDAGOGO Respecto a la comida simple.. nosotros que somos rociadores por la gracia de Dios. y. brotamos. 12.

helkesipéplous. fue castigado en el Infierno. pero no el Bien en sí mismo. un pobre. El celo de estos aristócratas se difundió entre los demás jonios. a los que Homero. y que disfrutaba cada día espléndidamente — ésa era la hierba— . mientras que el segun­ do florecía junto al regazo del Padre. llama «de rozagantes peplos» 727. Debe entenderse: <de la ciudad de la Verdad > . VII 297. y prohibió a las mujeres honestas ir de­ trás de tales adornos. 105. Ahora bien. a compartir el fuego. epíteto homérico: //. VI 442. olvidando las costumbres viriles.LIBRO II 239 El Señor nos cuenta este relato: «Era un hombre muy rico. 16. dando verdaderamente prueba. el primero. estaba tendido junto a la puerta del rico. y se sujetaban los cabellos con cigarras de oro. los aristócratas perseguían un tipo de vida ciu­ dadana más distinguida. mas no por el sen726 727 XXII 728 Le. por el hecho de que sólo se permi­ tía adornarse a las que se prostituían. Ciertamente. 19-23. Por el contrario. que vestía púrpura y lino fino. sobre su cabeza colocaban un penacho — una especie de trenza— . En griego. Admiro la ciudad antigua de los lacedemonios: sólo permitía a las cortesanas llevar vestidos bordados y un aderezo de oro. tildándolos de afeminados. de que eran hijos de la tierra. el rico. Por el contra­ rio. siguiendo su opinión. en Atenas. . llevaban adornos de oro y lucían largas túnicas. a quienes se vuelcan hacia el deseo de los adornos. por la falta de gusto de su afeminamiento. como imagen del Bien. Lázaro de nombre. pues sueñan con la na­ turaleza del bien. debemos rechazar de la verdad 72 8 . a los idólatras agazapados bajo un bello nombre. cubierto de úlceras y deseando har­ tarse de lo que caía de la mesa del rico — era el cés­ ped— » 726.

. y manden a paseo el hilo de oro. luego. del que debemos despertar. creemos ra­ zonable un mismo tipo de ropaje. por la que los hombres. De manera que. Y no hay por qué bajar de tono. Si re­ sulta que el sexo femenino tiene ciertas exigencias. nace una pequeña mariposa. y. VII 534c. si así es. Ahora bien. como no sea para protegerse y defenderse de los rigores del frío y de la intensidad del calor. han llegado a ser más afemi­ nados que las mujeres. Para ellos. siempre que prescindan de los pequeños adornos estúpidos. Así pues. por tercera metamorfo­ sis. Dado que lo que deben cubrirse es lo mismo. abandonando en este mundo lo mundano. siguiendo una existencia vil. es cen­ surable el género de mala vida. si es necesario que se compongan. que oculte del todo lo que no deben ver los ojos de las mujeres. si la necesidad es común. sostengo que ei hombre no necesita tejidos. ya puedes ver que no hay por qué asignar un vestido para el hombre y otro para la mujer. pues es común para ambos el prote­ gerse. Si ése es el sentido del vestido.240 EL PEDAGOGO dero de la ciencia. comer y beber. para que no nos per­ judique el desequilibrio de la temperatura ambiental que nos circunda. tras la que. a la que le dan el nom729 P l a t . debe permitírseles que utilicen tejidos más suaves. la vida de aquí es un sueño profundo de ignorancia. así también convendrá que la mate­ ria que cubra sea semejante. de él se origi­ na una oruga velluda. y afa­ narnos en lo que realmente es bueno y que responde a un orden. Rep. antes de entrar definitivamente en el sueño 72 9 . . las super­ fluas trenzas en los tejidos. y desear ardientemente obtenerlo. En primer lugar nace un gusano. las sedas de la India y los sofisticados trajes de seda.

Es necesario que los puros. Y si fuera necesario buscar otro color. Además. incitándoles a una mirada que no es razonable. 731 Dan. .. como no sea el reproche. el de la verdad. 9. carece de toda ventaja sobre los demás vestidos. 7. Con un vestido parecido ve al Señor en una visión. al caer sobre el cuerpo con ondulante suavidad. no es útil su empleo — pues no es­ tá acondicionado para el frío— y. pues no es capaz de cubrir la silueta de la desnudez. usen en su interior.. por hacer florecer las calumnias sobre la conduc­ ta. anim.1 i. Este raro tejido transparente delata un temperamento sin vigor. y se le dio a cada uno una vestidura blanca» 732. como el hilo de la araña 73 0 .LIBRO II 241 bre de crisálida. Y dice el A p o ­ calipsis: «Vi al pie del altar las almas de los que habían rendido testimonio. Sin lugar a dudas. prostituyendo bajo una tenue capa la vergüenza del cuerpo. los vesti- 5 ios 2 3 4 730 A r is t . se modela adaptándose a la cons­ titución de la carne. no es un delicado vestido protector. 55ib 9. En cambio. Hist. por lo que se refiere a la protección. y se amolda a sus formas hasta tal punto que toda la disposición del cuerpo de la mujer se hace evidente aunque con los ojos no se vea. ya basta el tinte natural. Debemos hacer caso omiso de los vestidos y de los tintes. no los hijos bastardos. V 19. su vestidura era blanca como la nieve»73*. 9. por estar alejados de toda utilidad y verdad. La seducción de los colores fatiga los ojos curiosos. además. un vestido de este calibre. 6. y. 732 A p. vestidos blancos sin adorno alguno. En efecto. Es bien claro y puro el mensaje profético de Daniel: «Se pusieron unos tronos y un anciano se sen­ tó. que produce un largo filamento.

que estamos sentadas.242 EL PEDAGOGO dos que se asemejan a las flores hay que reservarlos para los que pierden su tiempo en bacanales e iniciaciones. recreo de la vista. 11. 4. así como mil y una variedades más del tinte han sido in­ ventados para la depravada vida del placer. además. Lis. 42-44. el rosa y el rojo escarlata. El color de Sardes. ni te eleves a una gloria que resulte del to­ do fugaz» 735. 105. con relieves de animales vivos tejidos en la púrpura. exclama en el Evangelio: «Mirad los que andan con ropaje esplén­ dido. A r i s t ó f . Y. los tintes de púrpura. 2 «¿Qué podremos hacer de bueno o espléndido las mu­ jeres. 109 Es ése un tipo de vestido para. ataviadas con flores con mantos azafranados acicaladas. dice la comedia 734. el de frutos verdes. 735 Edo. no para la protección: los tejidos bordados en oro. Burlándose de los que visten delicados atavíos. .. a base de pieles preciosas. nos dice el poeta cómico 733: «La púrpura y la vajilla de plata son útiles para los trágicos. 5. y conviene que nuestra vida sea mucho 5 más que un baile de comparsas. todo esto tenemos que man­ darlo a paseo. y los mantos ricos y abiga­ rrados. y el tejido de color de aza­ frán e impregnado de perfume. F il e m ó n . y que llevando una vida de lujo en los regios alcáza- 733 734 fr. y embellecidas?» 3 Rotundamente nos exhorta el Pedagogo: «No te gloríes de tu manto. el verde pálido. junto con su afiligranado arte. pero no para la vida ordinaria». los adornos con motivos animales — expuestos al viento son de gran lujo— .

Hom. 736 737 quien 738 Le. el vicio. sin que su preocupación se diversifique. Se refiere a los alcázares terrestres. la virtud con el pudor como único adorno — así debe ser la fe. reluciente de un color que no le es propio. XI 327. la adu­ lación y la extraviada ilusión. al menos la casta. El sofista Pródico. creo. la carne. Así como. Od. cuando traza el esbozo de las figuras. parecidas y paralelas. por el contrarío. de la Virtud y del Vicio. con un vestido blanco o impoluto. si ama las joyas. los que sirven como criados en las mansiones celestes junto al rey del Universo. Se refiere a Enfila. a traicionó seducida por el collar de Harmonía. honra sinceramente a Dios. trocando a su es­ poso por las joyas. en cambio. consagrando su tiempo al marido. esposa de Anfiarao. y la mujer casada. Razón por la cual yo acepto la actitud del sabio de Ceos 738 . la presenta envuelta con ropaje sobrecargado. se separa de Él y del santo matrimonio. y posa cual pintura ante las mujeres lujuriosas. de la pasión. 7. 25..LIBRO II 243 res están» 736. reparte su vida entre Dios y su esposo. sin duda. a la otra. es decir. con lo cual se revisten de incorruptibilidad. Sus movimien­ tos y ademanes se ocupan de la seducción. así también. Por el contrario. virtuosa con su pudor— . natural de Yúlide (Ceos). como el ejemplo de la hetera argiva. de no ser así. llega a ser toda ella del marido. . A una la interpreta en actitud modesta. consagran el vestido puro del alma. me refiero a Enfila: que por oro vendió a su esposo poniéndole precio™. mientras que. la mujer soltera dedica su tiempo sólo a Dios. la casta esposa.

componentes de los tintes. de las túnicas de hombres y. 2 El mayor signo de falta total de gusto está en ocupar­ se apasionadamente de las túnicas de mujer. como dice H o­ mero. con el tiempo. 10. de todo lo que cubre el se x o 741. Olímpicas 1. 3 El primer hombre del Paraíso medía la protección de 739 Sal. además. en quien no hay engaño.244 2 EL PEDAGOGO El que sigue al Logos no se familiarizará con ningún tipo de placer vergonzoso. no es para patentizar el delicado lujo en el vestido. 111 Si debemos aflojar un tanto nuestro riguroso tono en torno a las mujeres. II 262. estro­ pean las lanas de los vestidos y las desgastan. al ver la ingente can­ tidad de riqueza que cubre las partes.. ciertamente. de los abri­ gos de lana. lo cual no conviene a una buena economía. que se les teja un vestido liso. Si el Logos. Y es que en materia de vesti­ dos. 741 Hom. Pues.14. ante cualquier opinión debe prevalecer la utilidad. los lavados y los líquidos corrosi­ vos que se impregnan. «brilla como el oro» 740 . en la que Jesús. en el Salmo cantado por David. 44. y los elegidos son las franjas de oro. 1. a tu diestra está la reina ataviada con un vestido con in­ crustaciones y franjas de o ro » 739. sino para mostrar el incólu­ me tejido de la fe de quienes han alcanzado la misericor­ dia como adorno de la Iglesia. II. y. exclama del Señor: «Hijas de reyes se regocijan en tus honores. pero sin adornos cual si fuera un cuadro para regocijo de la vista. . el dibujo desaparece. agra­ dable al tacto. 740 P ín d a ro . Enrojezco de vergüenza.

puesto que las ovejas han sido creadas para nosotros. pues estorba la actividad de la marcha. rehusemos el lujo en los vestidos. 2. y. afirmando: «sois pelos de ovejas». así tam­ bién la belleza de una buena conducta patentiza toda su magnificencia. lejos de toda mezquindad? Elias usaba por vestido una piel de oveja y se la ataba con un cinturón de piel. 112 2 3 de 1 2 . nosotros. aunque se vanaglorie Mileto. Y . estaba «desnudo y sin calzado» 74 2 . muestran ostensiblemente el vigor. manjar dulce y espiri­ tual. despreciando los pelos de las ovejas. aunque Italia se ufane. cuando están desnudos. El bienaventurado Juan. preparando sin orgullo y casto celo los caminos del Señor.LIBRO II 245 sus vergüenzas con ramas y hojas. y se revistió de ellos. Incluso ni esos bailarines que pasean a lo largo y a lo ancho del escenario 742 Is. pues olían a lujo. Isaías. conducidos por el Logos. éste llevaba sólo un ceñidor lino. cual escoba. pero ahora. Y si citas a Jeremías. arrastrando por los suelos. debemos hacer caso omiso de todo. ¿Cómo podría lucir un fino manto de púrpura quien había desechado la ostentación de la ciudad y vi­ vía como ciudadano de Dios en el apacible desierto de la tranquilidad. si no la desfigura la grosera charlatanería. así como los cuerpos bien alimentados. como ejemplo de vida espiritual y auténtica. al menos. 20. Y comía miel y langosta. por su parte. se envolvía en un saco. prenda cargada de humildad. lejos de toda vana búsqueda. no nos compor­ temos como ellas. el otro profeta. o aunque tales pelos se conserven en las cubiertas de la piel por las que muchos enloquecen. las briznas de paja. Y . a menudo. prefirió los pelos de camello. lejos de la in­ diferencia moral. Arrastrar los vestidos por el suelo es signo de altivez.

con «¡Es de quien se ha casado conmigo!» Y o quiero que las mujeres castas no den pie a este ti­ po de piropos a quienes. muestran la negligencia de un minucioso relajamiento. que se cubran la cabeza y se velen el rostro. 1-2. van a la caza de actos censurables. su ajuar bien cuidado. usando de ellos. las palabras del Señor que brillan con los rayos de la verdad. permiten que sus vestidos lleguen a tal extremo de arrogancia. en cambio.246 EL PEDAGOGO 3 4 114 2 3 4 su silenciosa perversidad. Con un vestido de esta naturaleza le revistió el Espíritu al Señor. envolviéndote la luz. las Escrituras polícromas que no se marchitan. Sin embargo. con «¡Pero si no es un bien público!». cual manto» 743. el refinado ritmo de sus gestos. Ciertamente. según dicen. y a aquél que dice: «¡Qué cara tan linda!». 103. puede respon­ derse cortésmente a las exclamaciones de aquel que andaba diciendo: «¡Qué brazo tan hermoso!». . cuando dijo por boca de David en el Salmo: «Vestido estás de alabanza y de gloria. su vestido por encima de la rodilla. En efecto. además. pues no es decoroso que una mujer descubra cualquier parte de su cuerpo. No es razonable. en la confección de vestidos debemos rehusar toda extravagancia y evitar también toda desmesura en su uso. <debo decir > que esta túnica abigarrada muestra las flores de la sabiduría. Así pues. está prescrito. las colgaduras de las franjas. que 743 Sai. Y es que no es santo que la hermosura corporal sea un anzuelo para los hombres. aunque esté permitido des­ cubrirse sólo los tobillos. no está bien que las muchachas jóvenes de Esparta lleven. pues. Y si alguno trae a colación el manto del Se­ ñor. con «¡Pero son sólo de mi marido!». y «¡Qué piernas tan bonitas!».

pues su sangre produce la púrpura.. en cambio. que la cobertura debe permitir ver que lo cubierto tiene más valor que ella.LIBRO II 247 una mujer lleve un gran velo de púrpura deseando ser centro de atracción de las miradas. Clemente nos informa del precio delmercado de esclavos. Hist. evitando con ello que los mirones se giraran para observar a las que la usan! Sin embargo. como la estatua respec­ to al templo. V 83. nat. la purpúrea muerte se apoderó 744. como dice el poeta. y de los sutiles linos. ciertamente. IX 127. Mi opi­ nión es.enel marEgeo. Y no digo nada de los tejidos de Amorgos 74 6 . también en los lujosos vestidos mezclan sus engañosos tintes estas mujeres falaces y estos hombres afe­ minados y. XVI 334. Sus tintes son muy famosos. que se inquietan por esta púrpura estúpida y delicada. éstas que tejen poco su vestido y lo hacen todo de púrpura. Sin embargo. y el vestido res­ pecto al cuerpo. Pero el caso es que se da todo lo contrario: si el cuer­ po de estas mujeres se pusiese a la venta. y sus conchas. como lo son sus tin­ toreros. sino también ciertos tejidos de la tierra de los hebreos o de los cilicios. no se encontra­ rían mil dracmas áticas 747. 746 747 Isla griega del archipiélago de las Cicladas.. Tiro. el alma respecto al cuerpo. El lujo ha sobrepasado al léxico. Sidón y la región limítrofe al mar de Laconia son muy envidia­ das 745. . enloqueciendo en su excentricidad. inflaman los deseos fáciles. X X 477. Precisamente a causa de esa púrpura. ¡Ojalá se pudiera arrancar de los vestidos la púrpura. y de ellas. por un solo vesti­ 744 745 H om . no sólo se procuran finas telas de Egipto. pues. P lin . II.

Hay que mandar a paseo. debemos elegir lo que es conforme a la naturaleza. así como los zapatos de Atenas o de Sición 748 y los co­ turnos 749 de Persia o de Tiro. son muchas las que aplican sellos con motivos eróticos. no por lo que es. de Corinto. Acerca del calzado manera semejante. de origen lidio. ¿Por qué. pues. las mujeres vanidosas se comportan de il. quede impreso sobre la tierra el signo de sus senti­ mientos de hetera. Así. 748 Una de las ciudades más importantes de la Grecia antigua. perseguís lo raro y lo costoso. pues están locos y ven de color negro lo que es blanco. en lu­ gar de lo corriente y barato? Es que realmente descono­ céis lo que en verdad es hermoso y bueno. Esta­ ba emplazada en la costa norte del Peloponeso. En lo relativo al calzado. para que. al andar. Son verdaderamente vergonzosas «las sandalias en las que hay flores doradas». era un tipo de zapato de suela alta y que servía indistintamente para ambos pies. lo cual evidencia que ellas son de inferior utilidad y que valen menos que sus trajes. aproximadamente a unos 20 km. pues. . El poeta Esquilo lo transformó adaptándolo al teatro con el fin de realzar la estatura de los actores. pero también las mujeres insisten en adherirse a su suela unos clavos en espiral. Su esplendor coincidió con la época de la tiranía de los Ortagóridas. kóthornos. proponiéndonos. haciendo gala de gran molicie. los insen­ satos se afanan por la apariencia.248 EL PEDAGOGO do que compran llegan a pagar diez mil. 749 En griego. como es costumbre nuestra. y. los vanos artificios cargados de oro y de piedras preciosas de las sandalias. una justa meta.

los pies se aproximan al polvo. según creo. y más cuando es fácil el tropiezo en el mal. Ahora bien. Puede permitirse que las mujeres utilicen zapatos blan­ cos. y como protección de la planta del pie de los golpes y de las rugosidades de los montes. salvo cuando se incorpora a una expedición militar. podemos usar unas sandalias o pantuflas. Si no emprendemos ningún viaje. realmente. salvo en los viajes. a excepción de cuando alguna necesidad lo impida. como para alcanzar un buen temple de alma y cuerpo. 750 Juego de palabras: hypodedésthai «sujetar». «amarrar»/hypódema «calzado». No calza­ ba nada superfluo quien mostraba a los hebreos el modelo de la verdadera filosofía. pero no soportamos andar con los pies descalzos. el cual no se consideraba digno de desatar — él mis­ mo lo confiesa— la correa del zapato del Señor. especie de sandalia utiliza­ da por los ancianos: . Conviene que la mayor parte del tiempo calcen za­ patos. 751 Literalmente. conviene que el hombre vaya descalzo. Como testimonio de sencillez en el calzado vemos a Juan. tanto para la salud. la utilización de calzado debe justificarse co­ mo cubierta de los pies. «de pies polvorientos». ya se explicará en otro apartado. pues no es conveniente mostrar desnudo el pie.LIBRO II 249 A sí pues. Los atenienses llaman a este tipo de calzado konípodas 75t. En efecto. en que deberán usar un modelo de calzado engrasado. En cambio. un excelente ejercicio marchar con los pies des­ calzos. Es. el hecho de ir calzado linda mucho con el estar encadenado 750 . si eso encierra un enigmático significado. Las que parten de viaje deben utilizar unos zapatos de clavos. porque.

y las baratijas de vidrio. el Logos nítido. A rist. anim. cuan­ do deberían acicalarse con una piedra santa. el topacio y No debemos a b s o r to a n te la s p ie d ra s p re c io s a s . Nace en cierta ostra. inducidos por su fulgor. aquella ostra que 752 Concha marina sobre la que se recoge el lino marino. el jaspe. Es como cuando ios niños. . p r o p io d e c h iq u illo s q u e d a rs e la tierra. se lanzan sobre él. Esas infelices mujeres no se avergüenzan de dedi­ car todo su esmero y atención a esta pequeña ostra. Lanzarse precipitadamen­ te sobre el resplandor de las piedrecillas. . de gran parecido con las aletas de mar 752 y de dimensiones semejantes al ojo de un pez grande. las keraunitas. la esmeralda de Mileto el objeto más preciado . sin darse cuenta — por su inconsciencia— del grave riesgo que representa tocarlo. a n t e IOS piedras preciosas ni los d e s e c h o s ¿ e i m a r y l a s r a e d u r a s d e adornos de oro . el ojo que contempla en la car­ ne. después de observar el fuego.. al que la Escritura en algún lugar ha llamado perla: a Jesús. nácar. Hist. La muy preciada perla invade alocadamente los gineceos. T . . IV 4. sobre sus multivarios colores. maravillarnos ante las y a s e a n o p a c a s O v e r d e s .250 EL PEDAGOGO Es 12. 6. gracias al cual la carne ha recobrado en el agua 753 todo su valor. Sin duda. 753 Se refiere al Bautismo. es propio de insensatos que se dejan arrastrar por lo que sólo es apa­ riencia impresionante. Lo mismo les ocurre a las mujeres necias con las piedras preciosas de las cadenas que rodean el cuello: las amatistas engastadas en los collares. brillante y puro. el Logos de Dios. .

en la que se concibe la perla. o porque anidaban en las montañas. De aquí que la exploración de las mismas esté reservada a las hormigas. así hablan quienes no comprenden la voluntad de Dios. sino para nosotros? En verdad. Mas estas mujeres que no comprenden el simbolis­ mo de las Escrituras están todas boquiabiertas ante tales piedras. mientras que el resto ha sido dejado de lado por tratarse de ma­ teria terrestre. En primer lugar nos provee de lo necesario. Por el inimitable florecimiento de las piedras se ha entendido el florecimiento del espíritu. y conocemos por la tradición que las doce puertas de la ciudad celeste. en verdad— . ¿por qué no servirnos de ello? Me per­ tenece.LIBRO II 251 nace en el agua protege su carne. Otros autores los sitúan entre los etío­ pes. También se asociaban a Dioniso. lo ha escondido en las profundida­ des de ia tierra y del agua. y el 119 2 3 120 754 Aves fabulosas con pico de águila. cuya crátera de vino custodiaban. ya por su calidad dé animales guardianes. La ciudad de los santos. o incluso en ia India. ha sido levantada — es natural— simbólicamente con estas pie­ dras. Estaban consagradas a Apolo. ¿para quiénes ha creado todo esto. parecidas a piedras preciosas. edificada espiritualmente. . y su protección a los grifos 754. hilvanando este maravilloso razonamiento: lo que Dios ha mostrado. ahora bien. y no escapan a la vista de nadie. Clemente sigue en este pasaje la fábula. como el agua y el aire. significan alegóricamente el esplendor de la gracia de los Apóstoles. Porque sobre dichas piedras preciosas están plasmados los colores — preciosos. poderosas alas y cuerpo de león. ¿por qué no gozarlo?. lo que no es es­ trictamente necesario. intacto y santo por esencia. según la cual los grifos se enfrentaban con los buscadores de oro en ios desier­ tos del Norte de ta India. Sabemos que la Jerusalén de lo alto fue construida con piedras santas.

He aquí que el cielo entero se ha extendido ante no­ sotros y no buscáis a Dios. como dice el Apóstol. 756 I Cor. mientras que el desembolso para consumar los vanos deseos entra en los cálculos como pérdidas. su propio Logos. Y os enfrentáis a las Escrituras que claman con toda claridad: «Buscad primero el reino de Dios. Todos estos bienes son comunes. Porque por más que todo se os haya otorgado como re­ galo. no todo es de utilidad» 756. las palabras: «Está en mi mano y me sobra. ni sociable. por más que «todo nos esté permitido». 23. piedra preciosa. no repartirlo entre los necesitados?» En efecto. 33. 19. «no obstante. ¿por qué. 10. Í9. Ése es el verdadero regocijo. haciéndolo todo para todos. Así.252 EL PEDAGOGO 2 3 4 5 mar se ha encargado de ocultar la perla. no sin antes repartir y poner a disposición de todos los hombres. Ahora bien. y por más que se os haya concedido todo. Dios — bien lo sé yo— nos ha permitido hacer uso de las cosas. ni mucho menos confor­ me a la caridad. Pero vosotros sois indiscretos y curioseáis lo que no de­ béis. . «Está a mi disposición. no gas­ tos. pues. entre nosotros son los condenados a muerte quienes excavan el oro oculto y las piedras preciosas. es perfec­ to quien cumple el: «Amarás al prójimo como a ti mismo» 757. Dios creó nuestra raza para que participara de sus pro­ pios bienes. como bien común. el tesoro de la ri­ queza. y los ricos no tienen por qué llevar la mejor parte. ¿por qué no disfrutar?» Tal medi­ da no es humana. mas dentro de los límites de la estricta necesi- 755 MU 6. y todo lo demás se os dará por añadidura» 755. 757 Mi.

sólo nos falta aclarar esta objeción: ¿Para quién. Ahora bien. pues. Es absurdo que uno disfrute cuando los demás andan en la pobreza. En resumen: las mujeres que renuncian a todo lo mundaño deben enviar al diablo los adornos. De ahí que tan sólo el virtuoso es realmente bello y bueno. Porque ocurre 4 que la belleza de cada ser. y que sólo de lo bello se dice que es un bien. 6 121 2 3 sólo la virtud a través de la belleza corporal se muestra. cuando e! carácter. 758 E pic t e t o . cual luz resplande­ ciente. la virtud del hombre es la justicia. si tan complicado es que todos sean prudentes. si usamos de ellas sin apasionamiento y sin distinción. cual si fueran juguetes de niñas. se trasluce en las formas corporales. mostrando el amable encanto de la temperancia. y que florece en la carne.LIBRO II 253 dad. ¡Cuánto más razonable es gastar en favor de los hom­ bres que gastar en piedras preciosas y oro! ¡Cuánto más útil poseer amigos que nos ornen que adornos sin alma! ¿ Y a quién los campos podrían beneficiar tanto como el prodigar favores? Así pues. Así. Deben — eso sí— hacer gala de su ade­ rezo interno y mostrar la belleza de la mujer interior. respondería yo. que se regule lo que es de fácil consecución. no sin antes haber mandado bien lejos a paseo esto que decimos superfluo. si todos eligen la simplici­ dad? Para los hombres. planta o animal reside en su propia virtud 758 . III 1. al menos median­ te el uso de lo indispensable. y ha expresado su deseo de que tal utilidad fuese co­ mún a todos. pues sólo en el alma se patentiza la belleza y la fealdad. . serán las riquezas. 6.

H eródoto se refiere a ella en III 23. no rico. Dichas muje­ res oscurecen la genuina belleza. Y de los adornos en los tobillos de las mujeres. al aplicar al cuerpo como si le fueran propios ador­ nos que no le son propios. cubierto de oro. sino sólo del cuerpo. bueno. iba al combate. cubriéndola de oro.. y no saben qué estupidez están cometiendo poniéndose innume­ rables y valiosas cadenas como también entre los bárbaros se dice que ataban a los malhechores [con cadenas de o ro 160 . temperante y. ¿No son como argollas los collares de oro y las gargantillas? Y los llamados kathetéres que tie­ nen la forma de cadenas. lo afeminado y la lujuria. en mi opi­ nión. I l II 872-873. la sinceridad y el auténtico candor infantil. origina la tendencia a la menti­ ra y al hábito del engaño. 759 Hom. El hombre bello es justo. Filemón. en su Sinefebo. también reciben entre los habi­ tantes del Ática el mismo nombre de cadenas. como una chiquilla. 760 Cita de un cómico. Con esos ricos prisioneros piensan rivalizar. vestidos transparentes y cierta áurea cadena. A buen seguro no han leído el pasaje poético 759: que. . Ésta. mostrando con ello la pompa. la fortaleza y la piedad. ha dicho que eran de una falta total de gusto.254 EL PEDAGOGO la temperancia. Incluso ahora los soldados quieren adornarse con objetos de oro. Debe rechazarse del todo el amor por los adornos que no se preocupa de la virtud. en lugar de la respetabilidad. cuando el amor por la belleza se ha desviado hacia la vanidad. las mujeres. en suma.

su esposo Hefesto los sorprendió juntos. Mas.LIBRO II 255 ¿Qué significa este rebuscado adorno. mujeres. collares. las mujeres no se ruborizan luciendo los símbolos más funestos del mal. me da la impresión de que pretenden gloriarse de su rica desventura. . sino que voso­ tras. brazaletes. la impresión no deja de ser la misma. quiera significar simbólicamente que los adornos no son más que símbolo de adulterio. Sin lugar a dudas. Citaré las palabras mismas del cómico. al cometer adulterio751. serpientes. según el cual a Afrodita. con ánimos de criticar. en su orgullo. Ahora. tomando la forma de serpiente. anillos. Así como la serpiente engañó a Eva. Dice el poeta cómico Nicóstrato: cadenas. enumera y presenta todos los adornos de las mujeres. hasta el punto de que. diadema de oro. Aristófanes. Porque el mismo Homero afirmaba que tales cadenas eran de oro. anillos para las piernas. aunque la materia atenúa la vergüenza. cual anzuelo. Tal vez el mito de los pasajes poéticos. de las Segundas Tesmoforiantes perdidas en su totalidad. en cambio. así también los adornos de oro. hacen perder el juicio a las demás mujeres. que evidencian de manera palmaria vuestra grose­ ra ignorancia del bien: 761 Con el dios Ares. se le pusieron seme­ jantes cadenas. 762 Fr. quieren emular a las murenas y a las serpientes para embe­ llecerse. en sus Tesmoforiantes 762. queréis mostraros encadenadas? Porque. esas que se echan voluntariamente estas cadenas. sea como sea.

aderezo. velo. Fue. 764 Natura] de Colofón (Lidia). porque esta misma noche te exigen el alma. hebillas. Estoy cansado y malhumorado de haber enumerado tanta cantidad de atavíos. Con toda claridad. llama loco al rico que atesoraba en sus graneros y que se decía a sí mismo. falos de cuero. 18-20.— Zarcillos. Su com- . anillos. argollas [para los pies. B . guirnaldas. disipan su riqueza para su vergüenza y adulte­ ran los dones de Dios por su total carencia de gusto. Sus originales se perdieron. el Señor. negro para los ojos. redecilla. sostén. collares. diadema de oro. gorro de dormir. pero me maravillo de cómo no se agotan por llevar tanto peso. pendientes. 12. sellos. [largas túnicas. y destacó por los efectos de color. camisas. come. cornalina. ampollas. ¿de quién será?» 763.— ¿Q ué má A . ra[cimos. brazaletes. largas faldas. vendas.256 A . el mejor de todos los pintores de la época clásica.— Turbantes. s. Habiendo visto el pintor Apeles7 6 4 a uno de sus discí763 Le. piedra pómez . collares. carmín. «Tienes mu­ chos bienes guardados para muchos años. cinturón. cadenas. Y no he dicho lo más importante. cintas. broches. piedras preciosas. bebe. vestidos. abrigo. ri­ valizando con el arte del maligno.C. cintas para el cuello. al parecer. pendientes. ¡Oh vana diligencia! ¡Oh vana ambición de gloria! Co­ mo heteras. túnica corta. ropa bordada en púrpura. falda corta. y lo que habías dispuesto. corchetes. da­ te a la buena vida. EL PEDAGOGO natrón. Retrató a Alejandro Magno. IV a. en el Evangelio.

Empleo metafórico del pueblo de Israel. Bienaventurados hubiesen sido los antiguos hebreos. como sea que los fundieron modelando un becerro de oro y le rindieron culto. Y los amenaza bien claramente: «Y castigaré en ella los días consagrados a los Baales. adornos. posición. la has representado. y me olvidaba a mí. No obstante. el Logos repro­ cha a los hebreos por boca del profeta: «Han fabricado para Baal objetos de plata y de oro». Por consiguiente. refirién­ dose a la esposa infiel. en los que quemaba incien­ so. en tanto que es ídolo. no sacaron prove­ cho alguno ni de su arte ni de sus actos. descrita por Luciano. si. al que sólo está destinado el lujo. dice el Se­ ño r» 766. Por esa razón. 10 y 15. y el motivo de tales aderezos lo expresa en estos términos: «y andaba tras sus amantes. .LIBRO II 257 pulos pintar una Helena cargada de oro. no la verdad. majestuosa. 1. 2. porque no eres capaz de pintarla bella. sí. La calumnia. después de arrebatar los ador­ nos de sus mujeres. gracias al cual sólo el oro brilla. pero sí ricamente ataviadas. 766 Os. mostraron a nuestras mujeres de manera muy expresiva que debían rechazar los adornos. 18. 765 Sof. Con estas palabras el Espíritu profetiza por boca de Sofonías: «Ni su plata ni su oro podrán salvarnos en el día de la ira del Señor» 765. Las que siguen las enseñanzas de Cristo no deben adornarse con oro. es decir. el pros­ tituirse por desear un ídolo de oro atrae sobre sí la tor­ tura del fuego.» Las mujeres de hoy día son este tipo de Helena. mientras se ataviaba con sus anillos y collares». los hubiesen arrojado o tan sólo fun­ dido. inspiró más tarde a Bottice­ lli. exclamó: «¡Mu­ chacho!. sin embargo. sino con el Logos. no auténticamente hermosas.

que las mujeres. La madre de ambas es la justicia. 9-10. es decir. 2. Y si son feas. unida. no superflua y. Porque si son hermosas. Pues. la simplicidad. como su nombre indica. realmente. por sus postizos dejan al descubierto lo que no tienen. en una generosa liberalidad y en las obras de la economía doméstica. ni con perlas o vestidos suntuo­ sos. Y con razón ordena que nos ale­ jemos de los adornos. 768 I Tim. no sobre­ sale de sí misma. Conviene. «Porque el que da al pobre 767 Satán: curioso epíteto. Así. ni se hincha ni se infla. sino. la suficiencia es un hábito que se dirige hacia su fin particular. ya basta su naturaleza. Erróneamente Clemente lo atribuye a Pedro. por esa razón. pues. Ahora bien. Que vuestro santo adorno consista en los frutos de vuestras manos. no parti­ cipen de tales adornos ni practiquen la idolatría bajo el pretexto de la elegancia. y su nodriza la autosuficiencia. cual cumple a mujeres que profesan la piedad.258 EL PEDAGOGO Así pues. con buenas acciones» 768. El bienaventurado Pedro exclama maravillosamente: « < Deseo > que las mujeres se presen­ ten. que las que adoran a Cristo se acojan a la simplicidad. que el engaño no se enfrente con la ver­ dad. sino que es lisa. . Consiste ésta en contentarse con lo necesario y en procu­ rarse lo que realmente contribuye a una vida feliz. desprendiéndose de esos fa­ laces objetos privativos del malvado Sofista767. suficiente. sin defecto ni demasía. no con trenzas y oro. Que el arte no intente rivalizar con la natu­ raleza. la simplicidad se preo­ cupa de la santidad e iguala toda superioridad y se pro­ cura en la vida corriente la utilidad que se persigue en lo superfluo.

769 770 771 772 Prov. No. «y las manos viriles enriquecen» 77°. Que vuestros pies evi­ dencien una pronta diligencia en el bien obrar y en querer encaminarse hacia la justicia. dice el Espíritu por boca de Salomón. Ibid. 13-15 I Cor. «porque es mejor procurarse ésta que los te­ soros de plata y de oro. «que ni ojo vio ni oído oyó» 772 antes.LIBRO II 259 presta a Dios» 76 9 . que la catequesis de la verdad. 2. 3. 9. Y llama viriles a los que desprecian el dinero y a los que de corazón reparten lo suyo propio. ni para las orejas puede existir otro adorno mejor que descienda por los conductos naturales del oído. 4. No deben perforarse contra la naturaleza las orejas de 3 las mujeres para colgar zarcillos y pendientes. Los ojos ungidos de Logos y las orejas taladra­ das para la percepción espiritual se disponen a oír y a ver cosas divinas. 10.. Dios es el orfebre de tales 2 joyas.. La honestidad y la castidad son cadenas de oro y collares. . y el mortal que vio la prudencia». Ibid. y es más apreciable que las pie­ dras preciosas»771. 17. 19. Éste es el auténtico adorno. pues el Logos muestra verdaderamente la verdadera belleza. no es lícito forzar a la naturaleza contra su voluntad. «Feliz el hombre que encontró la sabiduría.

a la lascivia y a la corrupción: y se convirtió . 441a. que es salvaje. las facultades del alma 773: la intelectual. primero. cercana a la locura. y que. el pelo de la barba muestra el hombre. que recibe el nombre de racional —el hombre interior—.LIBRO III Según parece. no portando oro o una larga capa. y. la más grande de todas las ciencias sería conocerse a 1. revistiendo ahora una forma. la irascible. y co­ nociendo a Dios. Sobre la verdadera belleza S 1 mism0’ PorcIue quien se conoce a sí mismo conocerá a Dios. admito tal atavío. Sólo Dios no tiene necesidad de nada. Tres son. sino realizando buenas acciones y teniendo necesidad de muy pocas cosas. IV 439d. y más tarde otra. se hará semejante a Él. a su vez. y revesti­ dos con el adorno del cuerpo. en un león melenudo. . ropa santa. la moderación. incitaba al adulterio. que guía a este hombre visible. el multiforme genio marino. con el atavío de la razón. que adopta muchas más formas que Proteo. en tercer lugar. ciertamente. quien. es guiado por otro: Dios. Rep. y luego otra. la concupiscible. 773 División platónica del alma: cf. y se alegra sobrema­ nera al vernos puros.

Con razón dijo Heráclito: Los hombres son dioses. es semejante a Dios. el hombre en quien el Logos habita no cambia. ministro de Aquél y pedagogo nuestro. es. hombres 7 7S . como testimonia Pablo. Dios está en el hombre y el hombre es Dios. en efecto. como seductora? Porque la carne 774 Hom.. el hombre se parece a una poderosa fiera. brotan los placeres. es la verdadera belleza. Salvador de los hombres. aquel dragón o pantera < se transformó > [en un gran cerdo . lo transforma todo y quiere burlarse para esconder al hombre. los dioses. ¿cómo querría uno con razón adornar a una esclava. es bello. y el mediador cumple la voluntad del Padre. se marchita la belleza y cae a tierra más rápida que el pétalo. El amor por el adorno degeneró en desenfreno. Od. tiene la forma del Logos. 775 Cf. 62 D iels. cuando chocan contra él los huracanes de îa pasión erótica. se marchita por la corrupción. . Se desbordan las pasiones. En cambio. no se transforma. pues la concupiscencia lo puede todo. fr. común a ambos: hijo de Dios. misterio visible. el mismo Logos. Ya no lo soporto. y an­ tes de que llegue el otoño.262 EL PEDAGOGO Pero más tarde. porque es Dios. porque lo quiere Dios. Siendo esclava la carne. IV 456-458. el mediador es el Logos. no es pendenciero. El hombre se convierte en Dios. y se convirtió en ondulante agua y en árbol de frondosa [copa 774.

apar­ tándola de una mortífera y amarga esclavitud. en cambio. porque malo es lo ajeno y no natural. La verdad. la revistió de incorruptibilidad. anda detrás de lo que no le pertenece. del Logos. Pero aún hay otra belleza en el hombre: la caridad. la inmortalidad. afirma el Apóstol respecto del Señor: «Se anonadó a sí mismo tomando la forma de sier­ vo» 776. rodeándola con este santo adorno de eternidad. no se hincha de sober­ bia. ¿Quién es mejor que el Señor? Aunque la belleza de la carne no es digna de admiración. 53. llama natural a aquello que le es propio. es magnánima. sino un aspecto despreciable y vil ante los hombres»778. 4 5. la coquetería. eso sí. 777 I Cor. 3 3 2 3 776 Flp. Lo extraño es fal­ so como claramente trata de explicar: «no busca lo que es suyo » 111. efectivamente. 2. no es ufana. liberó la carne de la corrupción y . llamando siervo al hombre exterior antes de que el Señor se convirtiera en siervo y se encarnara.LIBRO III 263 tiene la forma de esclavo. la verdadera belleza del alma y del cuerpo: la bon­ dad del alma y la inmortalidad de la carne. Que el aspecto del Señor carecía de belleza lo testimonia el Espíritu por boca de Isaías: «lo vimos y no tenía forma ni belleza. De ahí que añada: «No obra el mal». mostró. pura vanagloria. según el Apóstol. 13. alejada de Dios.» El adorno superfluo e innecesario es. y de la caridad. por otra parte. «La caridad. desconoce la envidia. servicial. . Dios mismo. 778 Is. compasivo. 2-3. 7.

ejecutado por un coro de hombres con acompañamiento de cítara o flauta.264 EL PEDAGOGO Por consiguiente. . en honor de Apolo. no debemos adornar el aspecto externo del hom2. Pero si desciendes a lo más recóndito del recinto con afán de contemplarlo todo mejor. Los templos resplandecen con oro. „ bre. los atrios. «lecho nupcial». . y un pastophoros119. de donde. o a algún otro celebrante mirando fijamente alrededor del so­ lemne recinto sagrado. Los muros brillan de piedras ex­ tranjeras. . los bosques sa­ grados. las tierras fértiles. sino su alma. éstos han adornado los propileos. sino 779 Sacerdote egipcio encargado de transportar la estatua de la divi­ nidad al interior de la capilla o santuario. ya atestiguado en Homero. Lo mismo podría de­ cirse de la carne: debe adornarse con la templanza. objeto de nuestros anhelantes pasos. o inclu­ so sólo instrumental. y los santuarios de los templos cubiertos con peplos bordados de oro quedan en sombra.No debemos . «el que lleva el velo bordado del lecho nupcial». levantando levemente el velo para mostrar al Dios. entonando un peán780 en lengua egipcia. de carácter grave y noble. «cámara nupcial». .. Propiamente. y en ningún rincón faltan pinturas artísticas. con el atractivo embellecernos de la bondad. plata y ámbar amarillo artísticamente cincelados con piedras preciosas de la India y de Etiopía. 780 Himno. y han rodeado los patios de innumerables columnas. En efecto. encontrarás la estatua que tiene su sede en el templo. lo que provoca en nosotros una amplia sonrisa por el ob­ jeto de culto. preocupándose sólo de la belleza ex­ terna y dejando de lado la interior. se olvidan de que se adornan como los templos de los egipcios. Porque no se podrá hallar dentro el tan ansiado Dios. derivado de pastos «bordado». Mas las mujeres.

pues el amor al adorno es propio de la hetera. una serpiente del país. su oropel. en las líneas de los ojos. en cambio. y el verdadero ani­ mal se mostrará con toda evidencia: «un mono pintarra­ jeado de blanco». no de la mujer. su vestido. desvían los gastos hacia sus deseos. su tinte. en su lugar. un cocodrilo. propio de una guarida. lo aborrecerá. en los perfu­ mes de las mejillas. en mi opinión. y la astuta serpiente devorando la inteli­ gencia de la mujer por su vangloria tiene su alma por madriguera. sus ungüentos. preocupadas todo el día por su cosmética. sino que. el entramado de todo esto —quiero decir el velo— para encontrar la verdadera belle­ za. Dichas mujeres se preocupan muy poco de cuidar de su hogar y del marido y. y que perversamente maquinan la relaja­ ción y adornan el contorno de su carne. su carmín. se divierten con esclavos sobornados. una adúltera que se ha adueñado del santuario de su alma. de una madriguera o del lodo. Pero si alguien retira el velo del templo —me refiero a la redecilla de las muje­ res—. Así son. siguiendo real­ mente la costumbre establecida entre las egipcias de querer atraer a los supersticiosos amantes. las mujeres cargadas de oro. minando la bolsa de éste. El dios de los egipcios se revela como una fiera que se lanza so­ bre un lecho de púrpura. que se ejercitan en los rizados de sus trenzas. y sí. en los tintes de sus cabellos. hallará una prostituta. este dragón corruptor convierte a las mujeres en prostitutas.LIBRO III 265 un gato. es decir. Pues no encontrará den­ tro como habitante la preciosa imagen de Dios. Endulzan su carne cual funesta golosina y consumen . para tener a muchos como testigos dé su aparente hermosura. Llenándola de mortíferos venenos y vomitan­ do el virus de su engaño. o cualquier otro animal indigno de un templo. en una palabra. bien lo sé yo.

nosotras que estamos sentadas con los cabellos rubios? 781 A r í s t ó f . ni siquiera colorearse las mejillas. encerradas en su habitación. Es natural que sean perezosas para las faenas domésticas. como de una madriguera. II 10. co­ mo si no se les hubiera otorgado una digna belleza. se friegan la piel con una especie de pasta. y son presa fácil de las enfermedades por tener una carne ya consumida al haber sido sombreada por los productos. para que sus rubios cabellos no parezcan teñidos. sal de esta casa. . El cómico Menandro expulsa de su casa a las que se han teñido de rubio sus bucles: Y ahora. ablandan la carne con los fármacos y marchitan ia flor natural con el excesivo refinamiento del jabón.2. ofendiendo así al Creador de los hombres. desgarrándose. No saben las desgraciadas que con el añadido de elementos extraños destruyen la belleza natural. Al ama­ necer. Lis. frotándose y poniéndose cataplas­ mas. 42 -43. sale a relucir a la vista de todos su falsa belleza. expuestas a la contemplación. y por la tarde. co­ mo si estuvieran pintadas. Ped. 109. De ahí que aquella mujer prudente exclame en el có­ m ico781: ¿Q ué podríamos hacer de bueno o brillante las mujeres. Están pálidas por las pastas. asim ism o. . La embriaguez y la escasa luz son sus principales colaboradores ante los hombres para su fraudulento estilo. supra. pues a la mujer honesta no le va que se tiña de rubio sus cabellos.266 EL PEDAGOGO todo el día embelleciéndose. ni pintarse la línea de los ojos. no nacidas para el trabajo del hogar.

se perfuma. Y si algo le ocurre. incluso para los poetas paganos. en su M altháken2y se burla de la condición de prostituta de las mujeres. ya está aquí. causando la rui­ na de sus hogares. con una detallada exposición de su obstinada desvergüenza. Pues bien. entra. nacido a finales del siglo v a. se aleja. que hacen bajar la vista. Según el léxico Suda. si éstas son odiosas. El cómico Antífanes. . compuso 280 o 365 piezas. 782 La sensual. se viste. de las que conocemos 134 tí­ tulos. se peina. por mi parte. no una sola. Tres veces. se lava. me aver­ güenzo muchísimo del gineceo caricaturizado en la come­ dia.C. viene. se lava. aunque es posible que exista una confusión con un poeta más re­ ciente del mismo nombre. Antífanes. merecen morir estas mujeres que utilizan excrementos de cocodrilos. se adorna. se frota. el cual. se ahorca. ci­ taré también sus palabras. les echa en cara su proceder. ¿cómo no van a ser rechazadas por la verdad? Otro cómico. que modelan el negro de sus cejas y que se untan las mejillas con blanco de cerumen. Él no llegó a detallarlo tanto. luego vuelve. llega. se mira. creado como ayuda del hombre. se frota. ya se acerca. la disolución del matrimonio y la sos­ pecha de ilegitimidad de sus hijos. por su manera de comportarse. pala­ bras escogidas para pasar su tiempo: Va. con palabras comunes a todas ellas. se embadurna . Alexis.LIBRO 111 267 Destruyen su condición de mujeres libres. Yo. que se embadur­ nan con espuma de podredumbre.

¿Tiene la piel demasiado blanca? Se aplica ungüentos. Y si su sonrisa no agrada. ¿No tiene caderas? Se las cose debajo de su vestido. ¿Tiene alguna parte del cuerpo hermosa? La muestra al [desnudo.tan grande es el interés del Logos 783 Curiosa descripción de las prostitutas. para que los mirones presentes puedan apreciar la hermo­ su ra de su boca. mira sólo su provecho: saquear a sus [vecinos. Todas sus acciones restantes son subsidiarias de éstas. ¿Por casualidad es baja? Corcho en sus suelas se cose. la grasa de su vientre eliminan. pues . Os presento estos argumentos de la sabiduría munda­ na. to­ . y al andar echa su cabeza sobre el hombro. Enderezándolos con palos. ¿Es alta? Lleva un calzado ligero. mándolo de Alexis. A si disminuye su altura. pasa el día con una delgada ráma de mirto en. ¿Se han puesto morenas? Se untan de cera blanca. 568A . para contraer su boca con sonrisas. los labios. presentó dicho retrato en su libro XIII A teneo. por su parte.268 EL PEDAGOGO lo lleva luego a la perdición: En primer lugar. quiera o no quiera 783. ¿ Tiene hermosa dentadura? Se ve forzada a reír. de suerte que ellos al verla claman: ¡Hermosas nalgas! ¿ Tiene el vientre gran­ de? Coloca unos pechos de esos que llevan los cómicos. ¿Tiene las cejas pelirrojas? Se las pinta de negro. para lograr que os apartéis de las odiosas maquina­ ciones mundanas.

I 96. desea apartarse de los pecados. y no bebas de fuente extraña» 785. Célebre. a la impúdica. de la púrpura y de las piedras preciosas. debido a su li­ viandad. ya sea no yendo a la caza de placeres ajenos. los ungüentos y las tinturas denuncian un alma profundamente enferma. ya evitando incluso las inclina­ ciones. Ni aunque alguno de és­ tos se convirtiera en Midas 7 8 6 quedaría satisfecho. El divino Pedagogo nos exhorta a «no traspasar el río ajeno»7 8 < í. refiriéndose alegóricamente a la mujer de otro. que se vierte sobre to­ dos: lanzándoles al placer pornográfico. así también. «Absténte del agua ajena. 9. Quien no pretende pasar inadvertido a causa de la ver­ güenza de la represión. ni las mercancías procedentes del mar Tirio ni las de la India o de Etiopía. que a todos inunda. Y.LIBRO III 269 por salvaros luchando con todos los medios a su alcance! En breve os reprenderé con las Sagradas Escrituras. También en Strom. 1. que arrastra riqueza en su corriente. 18a. exhortándonos a abstenernos de la corriente del placer. . por sus inagotables ri­ quezas. así como la mano con un emplaste y el ojo amo­ ratado externamente dejan entrever una supuesta enferme­ dad. «para que vivamos mucho tiempo y aumenten los años de nuestra vida». ni del río Pactolo. exclama. 18b-c: posible alusión al adulterio. según la leyenda. no son tan considera­ bles en magnitud como la coquetería. «La mesa llena y las incesantes copas» bastan para saciar la glotonería. 9. sino 784 Prov. 786 Rey de Frigia. Pe­ ro a los amantes del oro.. el excesivo amor a la comida y a la bebi­ da. 785 Ibid. no les basta ni el oro almacenado en la tierra o bajo ella. aunque sean pasiones grandes.4. En verdad.

lejos de poner un límite a su deseo van a la deriva hacia la desvergüenza. admiran las formas. una multitud de mirones. son. se conside­ re tan privada de hermosura que necesite una belleza ex­ traña. los superfluos bucles. quienes lo admiran y simpatizan con él. los diversos velos. a las que ninguno erraría llamándolas prostitutas. propios de mujeres que desconocen la ver­ güenza. aunque te adornaras con joyas de oro. 4. Personificación de la riqueza. Dichas mujeres necesitan el teatro. aunque te untaras con afeites los ojos. Y si Pluto 7 8 7 es realmente ciego. y que. 30. exclama el Logos por boca de Je­ remías 788. así también los adornos revelan a la mujer adúltera: «Aunque vistieras de púrpura. según Hesíodo. el variopinto plumaje. como lo es en reali­ dad. para hacerse notar por todos. ¿cómo no 3 van a ser ciegos? En verdad. en suma. 787 Hijo de Deméter y de Yasión.270 EL PEDAGOGO que sería aún pobre y desearía riquezas. viajes por los templos. pues convierten su rostro en una máscara. en cambio. en vano te hermosearás». comprada y artificiosa? 2 Las redecillas de las mujeres. gloriándose de su cara y no de su corazón. ¿no es absurdo que los caballos. cual niños pequeños. Se arreglan para gustar a los demás. 788 Jer. h Según eso. los mil y un cabellos adornados. el cos­ toso equipo de espejos. entretenerse por las esqui4 nas. sintiéndose inferior a la naturaleza animal. las aves y otros animales se levanten del césped y de los prados y vuelen satisfechos de su natural adorno: la crin. el color natural. los desfiles. . dispuesto a morir junto al oro. Así como las marcas del hierro delatan al esclavo fugi­ tivo. la mu­ jer. con los que se transforman para cazar a los que.

ni en lo elevado de su porte. lo que ha llegado al colmo de lo absurdo es que algunos hayan inventado espejos que reñejen su falsa belleza personal. 5. sino las invisibles. Y si Moisés ordenó a los hombres no construir ninguna imagen que rivalizara con Dios. Y por esa razón lo llamó amigo. viendo al mayor de ellos her­ moso y grande. pues había despreciado su hacienda. el co­ razón» 7 9 °. El Señor. ¿cómo van a obrar cuer­ damente esas mujeres que reflejan su imagen. ¿qué pensará de la corrom­ pida belleza. 7. el profeta. Si el Señor estima menos la belleza natural del cuerpo que la del alma. 790 I Sam. los familiares. Y no ungió al hermoso de cuerpo. como si ello fuera una acción noble y virtuosa. ya que el hombre mira la apariencia externa. 791 II Cor. se disponía a ungirle. 18. eternas» 78 9. cuando. pues lo he descartado. 12 2 3 4 . 789 II Cor. debe despreciar la patria. considerándolo como algo extraño.LIBRO III 271 3 El Logos nos recomienda: «No debemos mirar las cosas visibles. con el obje­ to de falsificar su rostro? A Samuel. enseña con toda claridad que quien sigue a Dios. como dice la fábula grie­ ga. mas el Señor. 4. le dijo el Señor: «No te fijes en su aspecto. Él que rechaza plenamente toda falsedad? «Caminamos en la fe. Porque. 7. 16. mas las que no se ven. no en visión»791. por medio de Abraham. cuando Samuel. cuando fue llamado a ungir rey a uno de los hijos de Jesé. sería mejor que cubriesen ese engaño con un velo. sino al her­ moso de alma. Ahora bien. los bienes y toda la riqueza. Pues aquéllas son efímeras. complacido. ni a Narciso le sirvió el contemplar su propia imagen. en realidad.

sorprendiendo a Menelao ausente 792. Carecían de un pedagogo que cortara su concupiscencia y les dijera: «No fornicarás y no desea­ rás» 793. el lujo. con bárbara suntuosidad loco de amor. 13. El bárbaro amor a la belleza denunció como hetera a 3 la hija de Zeus. . Ester se embellecía místicamente para su rey. ni dejes inflamar tu apetito por el amor a la belle4 za.272 5 EL PEDAGOGO En efecto. Sólo a Ester la hallamos adornada de toda justicia. El vestido. con trescientos dieciocho esclavos sometió a cuatro reyes que habían hecho prisionero a Lot. Ifigenia en Áulide 71-77. partió a sus establos del Ida. 20. 793 Ex. con refulgente vestido y reluciente de oro. no te dejes arrastrar por tu pasión hacia el adul­ terio. ¿Cuál fue su fin y cuántos males no sufrieron quienes no quisieron frenar su egoísmo? Dos continentes se han conmovido por los desenfrenados placeres. mas su hermosura se la considera como rescate de un pueblo condenado a morir. y todo se agita 2 792 E u r í p i d e s . tenía una hermosa patria y muchas rique­ zas. cuando afirma: Tras /legar de Frigia aquel célebre juez de las diosas —según cuenta le leyenda argiva— a Lacedemonia. la sazonada hermosura corrompieron la moderación espartana. y en afeminados y adúlteros a los hombres.7. después que hubo raptado a Helena. Así pues. 1 3 Que el hecho de embellecerse convierte en heteras a las mujeres. ¡Oh belleza adúltera! El bárbaro deseo de belleza y el afe­ minado placer provocó la ruina de Grecia. Se refiere a Paris. lo atestigua el trágico.

y las corrientes de los ríos se ven detenidas por los cadáveres. Grecia toda se hace a la mar. ¿Adonde huir. sus cimas.. y el Ponto siente angustia de llevar los continentes. deriva hacia la molicie. que raptó a Helena provocando con ello la cé­ lebre Guerra de Troya. no subas al carro. . II. La razón se extravía ante el placer. Los pechos son golpeados al son de los trenos 795. y el dolor se extiende por todo el orbe. 796 Hom. estallan crueles comba­ tes y los campos de lucha se llenan de cadáveres. de Eurípides. que eres inexperto. niño. XX 59-60. 797 Referido a Faetón. si no recibe la educación del Logos. Impera la violencia. El cielo se contenta con dos aurigas. Homero. si desconoces el arte de guiar ca­ ballos 797. y la pureza de pensamiento. abundante en manantiales. Las llanuras bárbaras se sacian de noble sangre. y dónde detenerse? Muéstra­ nos una tierra que no sufra temblores. según la leyenda. Probablemente pertenezcan a la obra Faetón. dios del Sol. Los dos continentes se refieren a Europa (Grecia) y Asia (Troya). El bár­ baro ultraja el puerto. N o toques las riendas.LIBRO III 273 por un jovencito bárbaro 794. Todos tiemblan y los pies del Ida. y el ojo del ingenioso Zeus observa a los tracios. Como ejemplo para ti tienes los án794 Paris (Alejandro). y la caída recibe como re­ compensa el fracaso. a quienes sólo conduce el fuego. 795 Canto de lamento. Una larga guerra se desencadena. hijo de Helios. la [ciudad de los troyanos y las naves de los aqueos196.

que van a la caza de uno y otro sexo. los que no se han purificado del afán de embellecerse carecen de salud. por su in­ clinación a la molicie. Sus locales están dispuestos y abiertos a todas horas. afeminados. de barberos. y mascan goma. oliendo a perfume. se cor­ tan el cabello cual golfos y prostitutas visten sutiles mantos brillantes. sino que también el hombre emula esta en­ fermedad. Sib. que abandonaron la belleza de Dios por otra que se marchita. y el recuerdo de su desgracia es fuente de educación para la salvación. Contra los hombres „ x . para placer de esos afeminados. 2 ¿Qué diría uno al verlos? Sencillamente. uno adivina por su aspecto que son adúlteros. que van sin ellos. IV 154-155. El sepulcro fue su castigo. y los artistas de esa fornicación de prostitutas hacen el gran negocio. como buen fiso­ nomista. cayendo así desde el cielo a la tierra. 798 Orác. En efecto. 15 Hasta tal extremo ha llegado el afeminamiento que no sólo el sexo 3. „ femenino enferma ante esa afanosa que se embellecen búsqueda de futilezas. que sienten repugnan­ cia por la belleza viril y que adornan sus cabelleras como las mujeres. se comportan cual mujeres. Sin embargo. y que cometen actos con orgullo insensato y mali3 cia». por ultrajar a la santa virgen. Tramposos «que viven en una no sagrada audacia. también los sicimitas sufrieron el castigo de su caída. es más. las ciudades están re­ pletas de hombres que untan de pez.274 EL PEDAGOGO geles del cielo. Por su causa. . de depiladores. dice la Sibila 798. que odian los cabellos.

No hay. de tintes amarillentos para los sofistica­ dos peinados como las mujeres. en verdad. cómprate otro hom bre»7 " . mientras era vendido. aunque traten de cambiar hábilmente sus cabellos. de ungüentos para cabellos canosos. Diógenes. como maestro. depilándose todo el cuerpo con violentos tirones de pez. Pero. Porque también Dios es aquel eterno an­ ciano.LIBRO III 275 Los que les untan de pez y les cortan los cabellos se les entregan totalmente y no sienten vergüenza ante quie­ nes los miran y pasan por su lado. Si nada dejan de hacer ellos. y «los cabellos de su cabeza son 799 Sentencia a la que aluden también Diógenes Laercio y Filón. Rasurarse y depilarse los cabellos tratándose de hom­ bres. queriendo reprender. a uno de esos degenerados. quien los supere en desvergüenza. que son hombres. ni se avergüenzan de sí mismos. No. no pueden disi­ mular las arrugas. pintándose y haciéndose jóvenes. Individuos de esa ralea son partidarios de innobles pa­ siones. La profecía lo llamó «antiguo de días». el más anciano de todos los seres. dijo virilmente: «Ven aquí. corri­ giendo con expresión ambigua la deshonesta conducta de aquél. . Creen suprimir de la cabeza la vejez. no es malo parecer viejo y no poder ocul­ tarlo. ni podrán escapar a la muerte falseando el tiempo. Cuanto más se afana el hombre por llegar al final. ocupaciones estas propias de hombres totalmente afeminados. tanto más es digno de aprecio. jovenzuelo. ¿cómo no va a ser una acción degenerada? Debemos rechazar el uso de tintes para el pelo. teniendo sólo a Dios como más viejo que él. yo no tengo por qué callar­ me. al igual que las serpientes.

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pura lana» 8 0 °, dice el Profeta. «Y ningún otro —dice el Señor— puede convertir en blanco un cabello negro»801. ¿Por qué rivalizan con Dios y se esfuerzan en oponer­ se a Él esos impíos que cambian de color el cabello que Él mismo ha hecho encanecer? «La mucha experiencia es la corona de los viejos», dice la Escritura 802, y las canas de su rostro son las flores de la experiencia. Aquéllos, en cambio, deshonran el privile­ gio de su edad, tiñéndose las canas. No, no puede traslucir un alma verdadera quien tiene una cabeza falaz: «Mas vosotros —exclama— no es así como habéis aprendido de Cristo, si es que lo habéis oído y habéis sido instruidos según la verdad de Jesús, a despojaros del hombre viejo, de vuestra vida anterior» 803, no del hombre canoso, sino del «que se corrompe siguiendo la concupiscencia del error. Renovaos», no con tintes y adornos, sino «en el espíritu de vuestra mente, y revestios del hombre nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad» 804. Mas uno que sea hombre y se peine, se rasure la barba ante el espejo, se depile, se pula las mejillas, ¿no es un afeminado? Si no se les viese desnudos, se les tomaría por mujeres. Pues, aunque no les está permitido llevar objetos de oro, no obstante, por su inclinación mujeril, orlan con hojas de oro las correas y las franjas de sus vestidos, o, construyendo algunas figuras esféricas con la misma mate­ ria, se las atan en sus tobillos y se las cuelgan al cuello. Semejantes artificios son propios de hombres afemina­ dos que merecen ser llevados al gineceo, de vida anfibia
800 801 802 803
804

Dan. 7, 9. Mt. 5, 36. Eclo. 25, 6. Cf. Ef. 4, 22.

Ibid.,

4, 20-24.

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y lasciva, propia de las bestias. Este modo de engaño es lujurioso e impío. En efecto, Dios quiso que la mujer fuese imberbe y que se enorgulleciera sólo de su cabellera natural, como el caballo de su crin: en cambio, adornó al hombre con una barba, como los leones, y le otorgó fuerza viril en su velludo pecho, como signo de fuerza y de imperio. Así también adornó a los gallos que combaten en defensa de las gallinas con crestas como yelmos. Tan alto es el apre­ cio que Dios profesa por estos cabellos, que en el hombre los hace nacer junto con la prudencia y, complaciéndose en su majestuosidad, honró la gravedad del aspecto con las seniles canas. La prudencia y los razonamientos agudos, blancos por la sabiduría, alcanzan su cota máxima con el tiempo, y refuerzan la vejez con el toque de la experiencia, exponien­ do las canas a una fe racional, cual flor de venerable sa­ biduría. Sin duda, este distintivo del hombre, la barba, por la que se muestra hombre, es más antiguo que Eva y es el símbolo de una naturaleza superior. Dios juzgó oportuno que conviniese al hombre el vello y sembró todo su cuerpo de pelos, y quitó de sus costados cuanto de liso y delicado había, formando — bien adaptada para recibir el semen— a Eva, una mujer colaboradora suya en la procreación de la prole y en el gobierno del hogar. Y él — en efecto, lo liso había sido eliminado— permaneció varón y lo muestra como tal. A él le corresponde el papel activo, como a ella, el pasivo 8 0 5. Y es que, por naturaleza, lo peludo es más seco y caliente que lo que carece de pelo; de ahí que el varón sea más piloso y caliente que la mujer, los ma805 C f. A r i s t . , De anim. gen. 1 729a.

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chos cabríos más que los castrados, y los adultos más que 3 los que no han llegado a su madurez. Así, pues, maltra­ tar lo peludo, símbolo de una naturaleza viril, no es cosa santa, y embellecerse con la depilación — sin duda estoy inflamado por el Logos— a causa de los hombres, es pro­ pio de afeminados. Pero si es a causa de las mujeres, es propio de adúlteros. Ambas acciones deben alejarse lo más 4 posible de nuestra comunidad. Dice el Señor: «Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados» 8 0 6 . También lo están los pelos de la barba y de todo el cuerpo. 20 De ningún modo debe arrancarse contra la voluntad de Dios lo que está numerado por su voluntad, «a no ser que no os deis cuenta — exclama el Apóstol— de que Cris­ to está en vosotros» 8 0 7, a quien no sé cómo nos habría­ mos atrevido a ofender, si nos diésemos cuenta de que habita en nosotros. 2 Untarse de pez — me da reparos referirme a la torpeza de dicho acto— , girarse y encorvarse, dejando al descu­ bierto las partes íntimas de la naturaleza, danzar e incli­ narse hacia atrás sin ruborizarse por su figura, ni sentir vergüenza de sí mismos, obrar con torpeza cuando van en grupo y en medio del gimnasio, donde se pone a prueba la virilildad de los hombres, y hacer todas estas cosas con­ tra la naturaleza, ¿cómo no va a ser eso el colmo del li­ bertinaje? En efecto, quienes así actúan en plena luz del día, difícilmente en sus casas sentirían vergüenza ante al3 gunos. Y su falta de pudor en público los acusa de su evidente libertinaje. Pues el que a la luz del día niega su condición de hombre, es evidente que de noche se muestra mujer.
Mi. 10, 30, y Le. 12, 7. II Cor. 13, 5.

80’

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«No habrá — dice el Logos por boca de Moisés— pros- 4 tituta entre las hijas de Israel, ni existirá fornicador entre los hijos de Israel.» No obstante, la pez es útil, dirá alguien; mas conlleva mala fama, respondo yo. Nadie que estuviera en su sano juicio querría asemejarse a un fornicador, a no ser que padeciese dicha enfermedad, ni nadie desearía espontánea­ mente desacreditar su bella imagen. Porque, si «a los llamados según su designio, a los 5 que Dios conoció de antemano, los predestinó a ser con­ formes con la imagen de su hijo», y por los que, según el bienaventurado Apóstol, «lo hizo primogénito entre mu­ chos hermanos» 8 0 8 , ¿cómo no van a ser ateos quienes ul­ trajan su cuerpo conformado según el Señor? El hombre que quiere ser hermoso debe adornarse con 6 lo que es más bello en el hombre: la razón, que, día a día, debe mostrarse más noble, y no debe arrancarse los pelos, sino la concupiscencia. Y o compadezco a los muchachos de los mercaderes de 21 esclavos adornados para sufrir la deshonra; pero esos infe­ lices chiquillos no se deshonran a sí mismos, sino que es­ tán obligados a embellecerse en aras de la codicia. Sin embargo, ¿cómo no despreciar a quienes voluntariamente eligen aquello que, en caso de mandárselo, si fueran hom­ bres, preferirían la muerte? Hasta tal punto de desenfreno 2 ha llegado la vida, complaciéndose en la maldad, que la lujuria se ha extendido por las ciudades, convirtiéndose en ley. Bajo sus techos hay mujeres dispuestas a vender su propia carne para la lujuria del placer, y también mucha­ chos que, amaestrados para renegar de su naturaleza, se hacen pasar por mujeres. Todo lo ha transformado la lu808

Rom. 8, 28-30.

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3 jiiria. La.curiosidad afeminada deshonra al hombre. Todo lo busca, todo lo intenta, todo lo violenta, trastoca la na­ turaleza, los hombres adquieren el papel pasivo de mujeres y las mujeres actúan como hombres, siendo poseídas con4 ira natura ai unirse a mujeres. No hay entrada inaccesible al desenfreno. El placer del amor se proclama común a todos: se familiariza la lujuria. jOh lamentable espectáculo! ¡Oh costumbres indecibles! Éstos son los trofeos de vuestra incontinencia ciudadana: 5 las prostitutas son la prueba de vuestras acciones. ¡Cuán gran desprecio por las leyes! Mas los infelices no comprenden que las relaciones se­ xuales ocultas son causa de muchas tragedias. A menudo, sin saberlo, los padres se unen a su hijo fornicador y a sus hijas lascivas, pues no se acuerdan de los hijos expósi­ tos, y el libertinaje convierte a los padres en maridos. 22 Las sabias leyes permiten tales cosas. Pueden pecar le­ galmente y llamar felicidad al innominable placer. Los que adulteran la naturaleza creen apartarse del adulterio; mas la justicia, vengadora de su atrevimiento, los persigue 8 0 9 . Atrayéndose sobre sí una inevitable desgracia compran la muerte por poco dinero. Los infelices comerciantes de di­ chas mercancías navegan llevando por cargamento la pros­ titución, como pan y vino. 2 Otros, a su vez, mucho más infelices, compran place­ res, como pan y comida, sin haber comprendido el men­ saje de Moisés: «No deshonrarás a tu hija prostituyéndo­ la, y la tierra no se prostituirá ni se colmará de iniqui­ dad»8 10 ; todo esto está profetizado desde hace mucho

809 Cf. P l a t . , Ley. IV 716a. 810 Lev. 19, 29.

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tiempo; y la consecuencia está a la vista: la tierra toda está llena de prostitución y de injusticia. Admiro, ciertamente, a los antiguos legisladores roma- 23 nos: odiaron el hábito del afeminamiento y sancionaron con la muerte en la fosa, según ley de justicia, a quien afeminaba su cuerpo contra la naturaleza. No es lícito ra- 2 surarse la barba, la innata belleza, la belleza natural

a quien comienza a salir el bozo y está graciosísimo en [la flo r de la juven tu d 811.
Y ya avanzando en edad, se unge radiante la barba, so­ bre la que descendió el perfume profético del venerable A a ró n 812. Conviene que quien haya recibido una correcta educa­ ción del Pedagogo, en quien reside la paz, deje tranquilos sus cabellos. ¿Cómo no se comportarían las mujeres que se afanan por la lujuria, si viesen, como en un espejo, que los hombres se atreven a tales acciones? A ésos no hay que llamarlos hombres, sino libertinos y afeminados, porque tienen la voz delicada y el vestido afeminado tanto por su tacto como por el tinte. Hombres de esa calaña dejan entrever de forma palmaria su manera de ser, por el vestido, por el calzado, por el porte, por la forma de andar, de cortarse los cabellos, y por su forma de mirar. «El varón se conocerá por su aspecto— dice la Escritu­ ra— , y por la forma de presentarse se conocerá al hom­ bre; el vestido, el paso y su risa lo denunciarán»813. Porque éstos, tras haber entablado un gran combate con sus cabellos, sólo centran su atención en su cabeza y sólo fal8I! Hom., IL XXIV 348; Od. X 279. 812 Cf. Sal. 132, 2. 813 Edo. 19, 29-30.

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a cuya grupa se desplaza adonde quiere. Muestran. cuando enferma de hambre. los escitas desdeñan incluso el carro — su des­ proporcionado tamaño parecía al bárbaro un excesivo lu­ jo — . asimismo. dejando de lado el lujo. Ambos pueblos odian la molicie. . así es que. recla­ ma de su caballo el alimento. El hermoso cabello del bár­ baro tiene un algo de temible. 814 Hes.. Entre los pueblos. como claro testimonio del pueblo germano. hombre. Y las ovejas lanudas se oprimen bajo el peso de los me[chones de lana 8!4. mas los cazadores los temen cuando los erizan. de for­ ma que el caballo es para el escita alimento y medio de transporte. y del pueblo escita. el carro. 815 Cf. los celtas y los escitas llevan largas melenas. Los leones se ufanan de su vellosidad. el Padre. viven sencilla­ mente.282 EL PEDAGOGO ta que se pongan unas redecillas en el pelo como las mu­ jeres. donando al amo lo único que posee: la sangre815. enseñándote a esquilar los vellones de lana. que ama al hombre. El escita adquiere una casa suficiente y algo más veloz que el carro: el caballo. Luego. así también. por ser dicho color afín a la sangre. se defienden merced a ella. y el rubio de su pelo ame­ naza guerra. Trabajos I 234. cuando luchan. multiplicó el número de pelos de esos animales para bien tuyo. los jabalíes se vanaglorian de sus pelos. mas. > H e ró d „ IV 2 s. pero no se adornan. el carruaje. y aquél le ofrece sus venas. A veces.

Puede. parte. 4.. E l . tocar la san­ gre. ordeñan la leche. ¡Ojalá perezcan las fieras. si necesitan comida. desarraigados del pecado. llevando únicamente encima de nosotros el ár­ bol de la vida. Y las camellas. En efecto. La sangre humana participó del Logos y participa de la gracia por el Espíritu. los bárbaros abando­ naron el lujo. y si alguien la ultraja. no pasará inadvertido. y. anim. los que se hallan en edad de guerrear montan en camello. Montan en las camellas cuando están preñadas. apruebo ía sencillez de los bárbaros. sino que recorren plácidamente el desierto. más mansas que los bárbaros. éstas pastan y corren al mismo tiempo llevando a sus dueños. hablar al Señor. hacen los lobos rabiosos8 16. Y o. por mi.LIBRO III 283 Entre los árabes — otros nómadas— . como. y transportan con ellos su casa. al que forzoso es que el tiempo? vuelva. . El Señor nos exhorta a que seamos así: li­ bres de vulgaridad. desnudos de ambición. En mi periplo por aguas del Espíritu se me había pasado por alto el séquito. Si les hace falta bebida. según dicen. adquiriendo una gran ¿Con quiénes debemos pasar 816 C l a u d . incluso desnuda en su aspecto. dirigiendo nuestros pasos sólo hacia la sal­ vación. llevando a sus dueños y alimentándolos ai mismo tiempo. que están al acecho y se ali­ mentan de sangre! No es lícito para el hombre. y debo reprochar la pose­ sión excesiva de servidores. se refugian en los criados. huyendo de la virtud y del servicio a sí mismos. . no recuerdan las ofensas que han recibido. VII 20. cuyo cuer­ po no es más que carne labrada con sangre. no ahorran su sangre. Hist. Por amor a una vida ágil.

8. de los que chupan su belleza. de camareros y de personas que cortan artísticamente la carne en porciones. salsas. por boca de Samuel. Unos trabajan pa­ ra la glotonería de sus amos. el cual — dice— «tomará a vuestras hijas como perfumeras. ni gentes para el oficio del hilado. El Logos. otros almohazan los animales de tiro. otras con los peines. Son muchos los celtas que levantan las literas de sus mujeres y las transportan a hom­ b ro s8 19. 819 Cf. Criados y camareras sirven con afán a las mujeres. le promete no un Señor benigno. Muchas son las clases de servidores. 19. 12. pasteles de miel y pastas. hay muchos eunucos: son alcahue­ tes. y. lavan las copas. testimonia contra los judíos prevaricadores. en ninguna parte hay tejedores. en cambio. sirven sin sospechas a quienes desean arrojarse en brazos del placer. como los trinchadores y los cocineros expertos en preparar guisos. panaderas»8 18 . otros guar­ dan la plata. sin buscar con celo una administración pacífica. cual cachorros. Mt. disponen lo necesario para los banquetes. y un gentío de escanciadores se adiestra para ellos y una banda de bellos muchachos. otras con las redecillas. y por su garantía de no poder disfrutar del placer. sino que lo amenaza con un tirano duro y libertino. unas con los espejos. ni para trabajos de telar. cocineras. VII 141-142. dominando bajo la ley de la guerra. III 240. sino el que no lo desea817. otros. 818 I Sam. otros guardan el oro como grifos. Ju v e n a l . ni para activi- 817 Cf. se preocupan de los vesti­ dos de lujo. el verdadero eunuco no es el que no puede sentir placer. Ahora bien. además. 13. .284 EL PEDAGOGO multitud de cocineros. y al pueblo que pedía un rey.

«No estés entre la muchedumbre para hacer el mal.3 crificios. en la multitud. 9. sacerdotes hambrientos y viejas charlatanas co­ rruptoras de los hogares. porque la sabiduría se muestra en pocos. pues ellas tienen unos maridos. dando prueba de su con­ dición. el desenfreno. en cambio. y. VI 543 s. desgarrando su cuerpo y su alma con expresiones y ademanes llenos de falsedad. Y con la cortina levantada miran 2 8 fijamente a quienes las observan. y que se entregan a sí mismas como objeto de 820 Ex. ni te 3 sumes a la multitud» 8 2 0 . porque hay real­ mente soledad. y. deseando viva­ mente que las transporten los servidores con el objeto de dar el gran espectáculo.LIBRO III 285 dades de gineceo. alternan todo el día con mendigos. sino que lo hacen por vanidad. soportan a las viejas chismosas en medio de las copas. ni para custodia de la casa. «No andes mirando por las calles solitarias de 2 la ciudad. 821 Edo. hacen sa. pero desean otros y 4 los adivinos les prometen aún otros 8 2 2 . 822 Cf. No es por la modestia de querer pasar inadvertidas por lo que estas mujeres contratan a portadores de litera — porque. 7. se inclinan hacia adelante deshonrando la aparente honestidad con una resbaladiza curiosidad. aunque exista una multitud de libertinos. las más de las veces. ni deambules por ellas»821. . en efecto. allí donde no encontremos a un hombre prudente. estaría bien que con esta disposición pasaran ocultas— . 2. No saben que las engañan. Estas mujeres son llevadas por los templos.. y aprenden de las charlatanas cier­ tos filtros y ensalmos para la disolución de los matrimo­ nios. pero los se­ ductores de las mujeres pasan el día con ellas charlando y soltando palabras eróticas. Juv. 23. consultan el porvenir.

valoran como acción de elevado precio su ignominiosa corrupción. semejante al emitido por las ranas.286 EL PEDAGOGO placer de los lujuriosos. de lengua desenfrenada. Ibid. 823 824 825 826 Edo. 5. olfatean todo lo que despide lujuria. Los intemperantes son lanzados a la lascivia. como si en sus narices tuviesen como habitante a la ira. impuros de cuerpo e impuros por sus palabras. Ef. Literalmente: a los cuervos. Los servidores de la lujuria de la prostitución son mu­ chos y van de una parte a otra. porque dice el Após­ tol: «Pues habéis de saber que ningún fornicador. servidores del adulterio. Por esa razón la Escritura advierte con insistencia: «No admitas a cualquiera en tu casa. como los cerdos son transportados al fondo del barco. 5.. a veces. profieren un sonido con su nariz. intentan delei­ tar con palabras y gestos impúdicos. que es idólatra. inflamados por una ira casual. y una turba de depravados. invade los hogares. Pero. que ríen a carcajadas y cuchi­ chean. imitando para su propia ruina a la turba de depravados. 9. tendrá parte de la herencia del reino de Cristo ni de Dios» 8 2 6 . ¡Al infierno 8 2 5 la prostitución!. 29. impuro o avaro. y en otro pasaje: «Los justos sean tus comensales. . 16. cambiando su pureza por la más vergonzosa deshonra. y no te gloríes sino en el temor de Dios» 8 2 4 . pues son muchas las ase­ chanzas de la astucia» 8 2 3 . y. 11. y provocan la sonrisa que desemboca en fornicación. viriles cuando se trata de servicios licenciosos. disolutos como son. Mas estas mujeres se deleitan en compañía de afemina­ dos.

. excavando en los estercoleros de la vida. y desparra­ man su dinero como las aves de corral saciadas. que supera en mucho al perrito de la isla de Melitea. II 219. cuanto hicisteis a uno de estos más pequeños. comprando a otros Tersites por un elevado pre­ cio. 4. Y hablan a tontas y a locas acerca de sus tintes inconsis­ tentes y de sus esclavos comprados con dinero. XX 379. H o m e r o se sirve de dicho epíteto en II. XVIII 104. 828 H o m . «La pobreza — exclama— rebaja a! hombre» 8 3 0 . Contrariamente. Prefieren las criaturas irracionales a las racionales. y que son — en mi opinión— más hermosos que los monos. y desprecian al anciano justo. 830 Prov. sino de aque­ llos que son una carga para la tierra 8 2 8 . y que puedan hablar mejor que los ruiseñores. a las crías de los pájaros. referido a la legendaria fealdad de Tersites. Y lla- 2 3 4 827 En griego. Y se ríen cuando oyen hablar de Ter si­ tes. fosilizando su hacienda en perlas y en esmeraldas de la India. más noble — creo— que un monstruo comprado con dinero. . 40. 10. 829 Mí. pero. éstas prefieren la ignorancia a la moderación. sino que. y desdeñan a la viuda casta. abandonan a sus hijos y recogen. deleitándose con los mons­ truos danzantes. a mí me lo hicisteis» 8 2 9 . se enorgullecen no ya de sus cónyuges. phoxoís. ellas que crían lo­ ros y chorlitos. 25. una vez que han dado a luz. en cambio. cuando deberían alimentar a los ancianos que hacen gala de moderación. y se recuestan jugando con los animales de cabeza picuda 8 2 7. Tampoco aceptan al niño huérfano. Por eso se dice: «En verdad. II. Od.LIBRO III 287 30 Pero las más refinadas de ellas crían pájaros de la India y pavos de Media.

las deshonran desnudas. . Pero. con tal estratagema. Sin lugar a du­ das. comparten los mismos baños. en un alarde de ostentación y fanfarronería de su superflua riqueza y. Con este cebo pescan a los infelices que abren sus fauces ante los destellos de oro. Los vasos de plata con los que. los exhiben groseramente en los ba­ ños. para comer. cual comerciantes de su cuerpo. si­ llas de oro y de plata. Sí. en cambio. poco después. No se atraverían a desnudarse ante sus maridos. En efecto. quienes lo desean pueden contemplarlas — a ellas bien encerradas en casa— desnudas ante los mirones. en especial. pues no comparten nada. llegan a tal extremo de incontinencia que cenan y se embriagan mientras aún se bañan. Así pues. ¿Cómo comportarse . También. majestuosas. las humildes. por la que los ricos son po­ bres. que llevan para lavarse. esfor­ zándose por parecer recatadas. al igual que sus innumerables vasos: unos. . los cuales. . Hesíodo exhorta así: . ¿cómo son sus baños? A r­ tísticas casas.288 EL PEDAGOGO ma pobreza a la tacañería. 5. también hay braseros de carbón. para beber. dejan embobados a los inexper­ tos y se las apañan para que sus amantes las admiren. avanzan. que no participan de tanta fas­ tuosidad. por la que acusan a los hombres dominados por las mujeres de poco hombres. y. en los baños? cubiertas de velos transparentes. y otros. la sucie­ dad de la abundancia tiene una gran protección contra la mala reputación. . de su voluntaria incultu­ ra. al tiempo que ellas mismas no son capaces de estar ni de sudar sin el concurso de mu­ chos utensilios. otros. sólidas y portátiles.

y allí se desnudan en busca de la incontinencia. Y a que. la impunidad de tocar. a simple vista. «borrando el temor con una malévola costum­ bre». 832 Según testimonio de Tue. Las mujeres. el desnudo integral se normali­ zó a partir dei año 450 a. I 6.. se desnudan ante los esclavos y se hacen frotar por ellos. se evidencia su lujuriosa lascivia: como en el caso de los hidrópicos la humedad cubre totalmente la superfi­ cie. permitiendo al amante del deseo. Los atletas de la Antigüedad.LIBRO III 289 No te regocijes por bañar tu piel en un baño de muje[resrA. usaban una especie de calzón propio de los cretenses. en efecto. queriendo parecer hermosas. Los baños permanecen abiertos por un igual. sin proponérselo.. a través de su cuerpo.C. Quienes en los baños están cerca de sus esposas desnu­ das se afanan en desnudarse llevados por su ardiente con­ cupiscencia. sintiendo vergüenza de mostrarse desnudos. la enfermedad de ambos se descubre. arrojan el pudor con la túnica y. pero se bañan juntamente con sus criados particulares. «Por la vista nace la pa­ sión». inhibido por el temor. Trabajos 753. Y las que no lo han perdido excluyen a los extraños. 5. Es deber de los hombres avergonzarse de desnudarse en compañía de las mujeres. participaban en los certámenes gim­ násticos provistos de un ceñidor y cubrían sus vergüen­ zas8 3 2 . tanto pa­ ra los hombres como para las mujeres. como noble ejemplo de ver­ 831 Hes. Con anterioridad a esta fecha. ponen en evidencia su maldad. como si en los baños se lavara el pudor. . en cambio.

pero él. por tanto. vendiendo los bienes terrenales y repartiéndolos a los necesitados. no sea que alguien en alguna parte nos diga: «su caballo está valorado en quince talentos. 19. los términos son de P l a t . ni por su aspecto.290 EL PEDAGOGO dad para ellas. 3. si es prudente y justo. y siempre. pues se halla en todas partes. 28. quita el maquillaje a las mujeres. Mí. ni en el andar. sólo siguiendo esta conducta. pues. 6. vale poco más de tres». y ha­ 6. en la ca­ lle. Éste. «donde no existe polilla ni ladrón» 8 35. atesora riquezas en el cielo». a las mujeres. Convie­ ne. nos mantendre­ mos firmes. sin caer. «Quien mira con excesiva curiosidad ha pecado» 8 3 3 . y evitar así las resbaladizas miradas. 835 Cf. al Logos. y no cambiar el amor a lo bello por el amor a sí mismo y por lo grosero. en los baños. o su esclavo o su oro. y los esclavos a sus amos. y en la soledad. y «sin Él nada fue creado» 8 3 4 . Es más. encuentra un tesoro imperecedero. lograr esta magnífica sentencia: «el hombre bue­ no. ni por su for­ ma de hablar. a los transeúntes. . Este hombre realmente biena833 Mi. Así que. II 660e. ni con avaricia. . »34 i. Es decir. a nosotros mismos. 20. o su campo. Ley. Debemos hacer uso de las rique­ zas de una manera razonable. no a disgusto. se diferencian de sus esclavos por el hecho de ser más débiles y más propensos a las enfermedades. Sólo el cristiano cer partícipes de ellas a los demás es rico con generosidad. En casa debe respetarse a los hijos y a los criados. en cambio. 21. teniendo bien presente que Dios está siempre con nosotros. y verás que los amos no se diferencian de sus esclavos. se asemejan a sus criados. 5.

19. enros­ cándose tanto en el experto como en el inexperto. como aquel que vivía voluptuosamente rodeado de púrpura y fino lino de la In­ dia. 8. Así. las piedras preciosas y la plata. y quien celebra la modera­ da frugalidad. si uno no la sabe capturar sin sufrir ningún percan­ ce. y con destreza caza la fiera con el ensalmo mágico del Logos. enfermo y despreciable que parezca. pues la sabiduría vale más que las piedras pre­ ciosas. Le. y todas las joyas no la igualan» 8 3 8 . 837 Cf. . ni los vestidos. saldrá ileso. alzando el reptil por la punta de la cola. mis bienes son mejores que la plata escogida» 8 3 9 . famoso este último por sus inmensas riquezas. y el saber antes que el oro puro. 35 que. se enroscará en su mano y lo morderá. respectivamente. ése es desgraciado. posee. olvidamos que es rico sólo quien posee 2 las cosas de más elevado precio: y las de más alto precio no son las piedras preciosas. ni la plata. Pero si uno se sirve de ella con gran pruden­ cia. 836 Reyes de Chipre y de Frigia. la terrible riqueza. mas despreciaba a Lázaro 8 37. es­ tá en la miseria y no vivirá. Ahora bien. sino la virtud. ataca y muerde. ni la belleza corporal. que es Logos trans­ mitido por el Pedagogo para que lo pongamos en práctica. 838 Prov.LIBRO III 291 venturado. a una serpiente. aunque aventajare en riquezas a Cíniras y a Midas 8 3 6 . 8. Dice la Escritura: «Re­ cibid la enseñanza y no la plata. quien exhorta — como 3 servidor— al trabajo personal. La riqueza se asemeja. en verdad.. hija de la templanza. Según parece. Y de nuevo: «mejor es mi fruto que el oro. 10-11. Este Logos es quien repudia el lujo. por más insignificante. 19. según creo. 16. 839 Ibid. si es injusto y soberbio. el mayor de los tesoros.

1 1. El hombre insensato e intemperante no puede tener sentido de lo bueno. y los buenos son los cristianos. en cambio. Y la donación y no la reten­ ción hace a uno feliz. en conse­ cuencia. La generosidad es fruto del alma. y obtiene todo lo que desea. Il l . . justo el que es honrado. 841 Sat. y el Logos el más estimado de todos los tesoros. la verdadera ri­ queza es la justicia. sino el que lo reparte. Sin duda. rique­ za que no puede ser usurpada — sólo el alma es su co­ fre— . Pero las cosas buenas sólo pueden ser poseídas por los buenos. el que está cargado de oro. es rico el que mucho po­ see. sino que sólo es dado como regalo por Dios. de ellos está escrito: «Fue generoso y distribu­ yó a los pobres. Además. 9. y es. su justicia permanece para siempre»841. y que hace al hombre verdaderamente feliz... tesoro que no aumenta con los animales y las fincas. quien no desea nada de lo que no está a su alcance 8 4 2 . Úni­ camente los cristianos pueden poseer las cosas buenas. De modo que no es rico el que tiene dinero y lo conser­ va. sólo ellos son ricos. ni tampoco obtener su posesión. nada hay más preciado que lo bueno. y lo que honestamente desea puede obtenerlo con solo pedirlo a Dios. En efecto. de ahí que la rique­ za tiene su sede en el alma. pues la honradez es un orden que fija la medida en los gastos y en las gra­ tificaciones en la forma debida. 11. excelente posesión para quien la posea. como un saco sucio. 842 P ensam iento estoico: E p ic t . ¿cómo no va a ser rico y no va 840 Ibid. 24. «Los que siembran son quienes recogen los mejores frutos»8 4 0 .292 EL PEDAGOGO Y si aún conviene distinguir.

¿A qué se debe tanta preparación de alimentos. VIII 8 3 1 d -e. En efecto.3 zón. Considerar el placer como un bien es propio de una perfecta grosería y el amor a las riquezas desvía al hombre de su recto género de vida. Ei polo más opuesto a la divina naturaleza es el amor 2 al placer. 7. la vida para el vientre es para él deshonrosa. sea como sea. Porque el hombre es. esta v¡¿a muelle y sin gloria del vulgo 7. sus ansias de placer»8 4 4 . un animal excelso y majestuoso que busca lo bello. ¿Por qué. difícilmente heredará «el reino de Dios». torpe y ridicula. . si tiene a Dios como eterno tesoro? «A todo el que pide se le dará y al que llama a la puerta se le abrirá» 8 4 3 .LIB RO III 293 a poseerlo todo. Ley. por naturaleza. La sencillez es un buen compañero de viaje para el cristiano es ajena al verdadero amor a la be­ lleza y a los placeres civilizados. P l a t . sin embargo. pudiendo satisfacerse con 843 Mí. Una vida de lujo que aboca en 37 los placeres es para los hombres un terrible naufragio. 844 C f. como obra de la única belleza. comer como los gorriones y copular como los cerdos y los machos cabríos. persuadiéndole a no avergonzarse de las acciones deshonrosas. Por esa ra. 4 pues reúnen a tantos coperos. «como si sólo tuviera capacidad de comer como las fieras. . 7 . es decir. en donde nuestros vien­ tres expulsan los residuos de los alimentos. de beber de la misma manera y de sa­ ciar. el que es piadoso lo posee todo. sino para llenarse el vientre? La inmundicia de la glotonería queda manifiesta en las cloacas. ignominiosa. Si Dios no niega nada.

3. ni saco. dice el Se­ ñor. ni de ser­ vidores. cuando «se sentó debajo de una reta­ ma» y el ángel le trajo comida: «un pan cocido bajo ceni­ za y un jarro de agua» 846. 10. como hermoso equipaje del viaje hacia el cielo. pues son demasiado pesados. la simplicidad junto con una respetuosa castidad. Le. 39 Hay que equiparse también para el camino con una mujer que ame a su marido. 2 Debemos ceñirnos mientras caminamos hacia la ver­ dad. ni llenéis vuestros graneros. 3 Así pues. dice la Escritura. 38 Y he aquí que tenemos un buen ejemplo de frugalidad en el tesbita Elias. por más que uno tenga mujer e hijos. No os proveáis de yuntas. sino compartidlo con los necesitados. ni calzado» 847. 8 4 5 8 4 6 8 4 7 Prov. co­ mo si colocarais en el saco la semilla. la casa no debe ser para él ningún obstáculo. . 4-6. Debemos también caminar de acuerdo con el Logos. «Que la bondad y la fidelidad no te abandonen» 845. debemos dejar de lado los excesivos bagajes: los vasos de plata y de oro. 3. al igual que el hombre. Ése es el alimento que el Se­ ñor le envió. y para los ojos insacia­ bles. no poseáis aquella riqueza que se guarda como tesoro en la bolsa. «No llevéis bolsa. si realmente aprende a se­ guir al viajero prudente. porten. tomando del Pedagogo los buenos y venerables com­ pañeros: el trabajo personal y la sencillez. malhechores. es decir. 4. 19. la ingente multitud de cria­ dos. Y. como lo son —metafóricamente— los calzados de viaje de los ricos.294 EL PEDAGOGO una sola copa? ¿Para qué los guardarropas? ¿Para qué el oro? ¿Para qué los adornos? Esto está preparado para ladrones de vestidos. I Re.

El hombre bueno no necesita nada mien­ tras tenga a salvo su fe en Dios. quien posee al Logos. sino de la palabra del Señor» 8 5 °. es decir. sin lugar a du­ das. 849 Prov.. Y si alguien afirma haber visto con frecuencia al justo 4 necesitado de pan. que lea aquello de «No sólo de pan vivirá el justo. 8. En efecto.LIBRO III 295 Como el pie es la medida del zapato. no carece 4 de lo necesario. que es fuente de benevolencia. Enquiridión 39. el rico se salvará con las riquezas que reparta. 13. así como el agua que mana naturalmente de los pozos. E p i c t e t o . tras haber com­ partido con los afligidos. así también el cuerpo es la medida de las posesiones de cada uno 848. y sólo se da allí donde no hay otro justo. y que sea partícipe del verdadero reposo. Es necesario que el que se esfuerza por alcanzar el cié. aunque se saque. la Escritura dice que «la propia riqueza es el rescate del alma del hom bre»849. mantiene siempre el mismo nivel. Dios omnipotente. De tranquillitate ani­ mae 446F.. es decir. 2 pan de los cielos. al igual que suele afluir la leche a los pechos ordeñados y exprimidos. las riquezas y el ajuar de los ricos son una carga. Sí. Lo superfluo. . Puede. P l u t a r c o . que es pan verdadero. 3. No obstan­ te.2 lo lleve consigo un hermoso bastón: la buena conducta. crece de nuevo y se llena. no un adorno para el cuerpo. 3 porque. pedir y recibir del Padre Eterno lo que necesita. al dar de beber a los sedientos. la generosidad. ni le falta nada de lo que tenga necesi­ dad. pues el Logos es una posesión sin deficiencia y es causa de toda abundancia. 850 Di. < responded que> es francamente ra­ ro. así. 8. y 848 Cf.

para que. no se encuentre desentre­ nado para afrontar tal situación. Las imágenes y los . Quien posee dicha riqueza heredará el Reino de Dios. y es un hábito capaz de hacer frente a los gastos que hay que pagar y mientras se deban pagar. Nuestro Logos educador nos da la riqueza. así como acerca de lo que conviene a las mujeres. diseñando. despreciaremos los bienes terre­ nales. se ejercitará con faparte más esencial de la en soportar las dificultades recta enseñanza . La simplicidad es la más rica de las posesiones. Si alguien de vosotros rehuye definitivamente el lujo. de modo que nos limi­ 8. debemos exponer lo que compete a la buena educación. ya hemos hablado en anteriores capítulos al refe­ rirnos al matrimonio. al trato de los sirvientes y. los gastos son los impuestos. La mayor parte de ello ya se ha formulado y se ha enseñado. al no tener patria en la tierra. en especial. También es posible esto: tener la sensación de no ca­ recer de nada. involuntarias entrenándose conti­ nuamente en las tribulaciones voluntarias con vistas a las persecuciones. a la época para casarse.296 EL PEDAGOGO gozar de todos los bienes propios. . si se conserva fiel al Hijo. y de lo relativo a su trabajo personal. . En efecto. guardando ejemplos constituyen la ]a simplicidad. Ahora. al cuidado de la casa. . cuando se enfrente con los temo­ res y las penalidades impuestas. y el ser rico no suscita la envidia de quienes tienen de Él lo necesario. Por esa razón. a modo de es­ bozo. la vida de los cristianos. Acerca de cómo debe la mujer convivir con su marido.

. 853 Hes. Sin duda. pues no añadió boda sobre boda. a la mujer de Ulises no la mató Telémaco. Y. Trabajos 293. sino que en su palacio la cámara nupcial permanece in[violada 8 5* . Orestes 588-590. Los ejemplos no son de escasa importancia en orden a la salvación: Mira —dice la tragedia—. al ver la torpeza de los hilotas. algunos hombres fueron salvados gracias a este tipo de enseñanzas. se esforzaron en buscar la virtud por sus propios me­ dios.LIBRO IU 297 taremos a añadir lo que resta por decir. 295. para que la misma imagen de la embriaguez. Los espartanos obligaban a los hilotas8 5 2 —así 5 se llamaba a los siervos— a mostrarse ebrios cuando esta­ ban sobrios. Éste es el caso de Abraham.i [m o 853. el amor al marido. reprochando el desenfrenado adulterio. el que buscó a Dios. Alguien. Noble es aquel que confía en los buenos consejos 854... 3 851 E u r ip id e s . Superior en todo es aquel que todo lo sabe por s í mis. en cam­ bio. sacando como provecho el no co­ meter ellos esta falta. para no 42 caer en los mismos reproches. se formaban merced a la reprensión de los ebrios. como un hermoso ejemplo de continencia. 852 Esclavo público iacedemonio. 854 Ibid. Éste es el caso de los discípulos que creyeron en el Logos. otros. a manera de remedio. mos­ traba. además. les sirviera de enmienda. de forma autodidacta.

y la expondré brevemente: el desastre 855 Ibid.. Ambos fueron pue­ blo. y éstos. evidentemente. dándonos al mismo tiempo luz para conducir nuestras almas y brin­ dándonos consejos. 4 Porque. 2 . por ende. ni escuchando a otro. que ama a los hombres. Es el pueblo que no sigue a Cristo. 43 El que no entiende por sí mismo . y a otros los sanó. procurando no seguirle en la caída? Y es más. aquél. ¿qué atleta. no se lanza también él con afán 5 en pos de la corona. por anunciarlo. por ocuparse del único y mismo Dios.298 EL PEDAGOGO Por esa razón. que se lo meta bien en la cabeza: es un hombre inútil 853. reprendió. logra con amor que nos apartemos del mal. a unos los afirmó en la paciencia. por la contemplación de lo semejante. si sigue por la calle a una persona y ésta cae en una zanja. hizo desistir a los que estaban dispuestos al mal y detuvo a quienes se atre­ vían a acciones iguales. nos mostró su infamia y. el Pedagogo. No obstante. prestando su ayuda de muchas mane­ ras. no obstante. Con ayuda de estas imágenes. no recor­ daré más que una. ¿quién no se pondría en guardia para no caer en el mismo peligro. tratando de emularlo? Muchas son las imágenes de la divina sabiduría. Y ambos tuvieron oyentes. 296-297. Y al mostrar los castigos sufridos por 3 otros. y. exhortó. convirtiéndose a una vida mejor. y éstos. unos se beneficiaron por la búsqueda. apartó a otros de mal. el de «apóstoles». cuando los demás pecaron. y otros alcanzaron la salvación por haberlo encontrado. que haya aprendido el camino de la gloria y haya visto el premio que ha conseguido el lu­ chador que le precede. Hay otro tipo de inútil: el pueblo pagano. Abraham recibió el nombre de «amigo». el castigo.

y que a los ángeles que no conservaron su poder. sino que abandonaron su propia morada. cometiendo impunemente actos de adulterio y transtornados apasionadamente por la pederastía. decretó que Sodoma fuera pasto de las llamas. Dice Judas: «Quiero que sepáis que Dios. tras sal. . porque anduvieron 856 Jn.LIBRO III 299 de los habitantes de Sodoma no fue más que un castigo por sus pecados y una enseñanza para los que de él tuvie­ ron noticia. en la tiniebla de los ángeles salvajes» 856. ni. vertiendo un poco de aquel prudente fuego sobre el desenfreno. muestra de forma didáctica las imágenes de los que son juzgados: «Ay de ellos. los tiene con cadenas eternas para el juicio del gran día. De modo que el justo casti.44 cesivo placer hasta el libertinaje. 45 poco después.3 go de los habitantes de Sodoma no es más que una ima­ gen de la razonable salvación para la humanidad. guiándonos con sus enseñanzas hacia la modera­ ción. jamás sufrirán una sanción parecida a la de los pecadores.4 var una vez el pueblo de manos de Egipto. 5. dejándose llevar a la deriva por el ex. al verse preservados de sufrimiento por no pecar. centinela vigilante de la humanidad. concede re­ poso a su desenfreno. fueron vistos por el Logos que todo lo ve. Apartándonos de la imitación de 2 aquéllos. para evitar que su libertinaje impune abriese sus anchas puertas a los que se dejan llevar por la molicie. al que no le pasan inadvertidos quienes cometen actos im­ píos. infligiendo un castigo a los pecadores para que la impunidad del desenfreno no se desborde. Los sodomitas. destruyó la segunda vez a los que no creyeron. 6. Y. Porque los que no cometen pecados semejantes a los castigados.

placer. además. mediante el temor. por la apertura de los poros. el cuerpo. lleva a la debilidad y al des3 mayo. relaja la energía natural y. ¿Por qué debe tema) por los cuales asistimos a él: tomarse el baño? limpieza. sino que. durante el baño. No obstante. En verdad. Resulta superfluo el baño con vistas a calen­ tarse. se extraviaron en el error de Ba­ laam y perecieron en la contradicción de Core» 8 5 7· En efecto. 46 Cuatro son los motivos dei baño (en mi digresión me aparté del 9. pues debe cortarse de raíz el pla­ cer vergonzoso. en cambio.300 EL PEDAGOGO 2 por el camino de Caín. Las mujeres deben tomarlo por razones de limpieza y de higiene.. los castigos y las amenazas: para que. 11. El uso fre­ cuente del baño debilita el vigor. en cierto modo. nos apartemos del pecado. o calor. cuando son posibles otros procedimientos para miti­ gar el agarrotamiento producido por el frío. no sólo por la lu­ juria. ven­ ganzas engendradas por la vanagloria. las maldiciones contra quienes se ufanan por las riquezas. los hombres. 857 Ibid. en mi afán de ahorrar ex­ tensión a mi disertación. . bebe por todo el cuerpo. con las que el Logos. te expondré otros preceptos del Pedagogo para que te guardes de sus amenazas. De ahí. y. al igual que los árboles. final­ mente. impide el pecado. según se dice. no debe uno bañarse por placer. Puedo explicarte castigos motivados por el lujo. temiendo tales casti­ gos. o salud o. el temor de ser insolentes preserva a quie­ nes no pueden exhibir el carácter de adopción. sólo 2 por higiene. Porque. ía mayoría de las veces. no bebe sólo por la boca.

Nótese el matiz irónico de tal vocablo. golpear. no debemos permitir que nos debilite. ni tampoco debemos bañarnos continuamente ni muchas veces durante el día. pues la carne se reblandece por el calor. De ahí que. de manera muy especial. a veces. 859 Ciara referencia al Bautismo. escribas 858 Es decir. Consentir en hacerse verter agua por muchos esclavos es signo de orgullo frente al prójimo. Propiamente. Los antiguos llamaban a esto antrôpognafeîon 858. la calman. como si de un temple o de un barniz se tratara. arruga el cuerpo y lo envejece ablandándolo por cocción. si el baño comporta alguna utilidad. no debe uno bañarse en todo momento. o cuando se está excesivamente lleno. Ciertamente. logar o instrumento para abata­ nar. después de sumergirse en las aguas. no debemos usar tanto la bañera. a me­ nudo. lavar el alma con el Logos purificador 8 5 9 y. Hápax clementino. en todos los instantes de nues­ tra vida. invocamos como eficaz colaboradora. bañera. pues no siempre a todos aprovecha. como sucede con el hierro. prensar. ya sea del barro que se le adhiere. más rápidamente de lo que conviene. ya que. Aho­ ra bien. sino que debemos rehusar el baño cuando se tiene el vien­ tre vacío. y es propio de quie­ nes pretenden ser superiores en lujo y no quieren com­ prender que el baño debe ser común e igual para todos los que se bañan. según afirman los sabios que entienden de eso. Dice el Señor: «¡Ay de vosotros. ya sea para relajar a los que están fatigados. cuando frecuentamos el ágora. que necesitemos un guía. . el cuerpo. En efecto. necesitamos el frío. Es necesario. Para nosotros basta la justa proporción a la que. y muy es­ pecialmente según la edad del cuerpo y la estación del ano.LIBRO III 301 He aquí una prueba de ello: los que tienen sed.

. 23. aunque exista el baño. de nuevo. 3 El Logos añade la forma en que se va a operar dicha purificación diciendo: «En espíritu de juicio y en espíritu de cauterización» 862. en orden a su salud. más bien antes de los baños. . para que lo de fuera también lo esté»861. la sangre de la maldad y la ma­ tanza de los profetas. el corporal. No es malo aceptar dichos ejercicios fí­ sicos para los hombres. que laváis el exterior del vaso y del plato. 48 Y. sino también del alma.donde no hay instalaciones para el baño. A los jóvenes les basta el gim­ nasio.302 EL PEDAGOGO y fariseos hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados. como ocurre las más de las veces en los campos. si se hace sin desdeñar las actividades superiores. en definitiva. Y eso. 4. es real­ mente agradable y no nocivo. Los ejercicios gimnásticos deben permitirse sólo a los que viven conforme al Logos 860 Mt. limpia las impurezas del alma y tiene un carácter marcadamente espiritual. un sepulcro externamente parece hermoso. y purificará la sangre de en medio de ellos». 861 Ibid. El baño del cuerpo. mas dentro está repleto de huesos de cadáveres y de toda inmundicia» 8 6 °. les dice: «¡Ay de vosotros. 27. mas por dentro estáis llenos de suciedad! Limpia primero el interior del vaso. se realiza sólo con agua. y confieren un afán y pundonor para preocuparse no sólo del buen estado del cuerpo. 4. del cual la profecía dice textualmente: «El Señor lavará la suciedad de los hijos y de las hijas de Israel. 10. dado que revis­ ten cierta utilidad para los jóvenes. 2 El mejor baño. 25. 862 Is. 23.

864 Prov. A ésta le dijo Abraham: «Apresúrate y amasa tres medidas de harina candeal y haz el cocido al rescoldo. y no es para ellas motivo de vergüenza ir al molino. hija de Labán. . hará el ejercicio más decoroso en orden a una equilibrada salud. El Pedagogo acoge con agrado a la mujer que «extiende sus brazos hacia las cosas útiles. además. añadió: «Por­ que apacentaba el ganado de su padre» 866. Las mujeres deben traer de la despensa. 19-20. imitando a Sara. Y si sacude con brío el colchón.» Y esto no bastaba.. al parecer. mostrando su modestia. pero no se les debe exhortar a la lucha ni a las carre­ ra s 863. era un ejer­ cicio sa lu d ab le e higiénico. sino deben ejercitarse en las labores de hilar la rueca y el telar. 9.LIBRO 111 303 No debe privarse a las mujeres de la fatiga corporal. aplica sus manos al huso. 865 Gén. Innumerables son los ejemplos de frugalidad y de tra­ bajo personal que ofrecen las Escrituras. 867 G aleno se refiere a ella en De parva pila. Que los hombres. 31. y en ayudar a la cocinera. 29. y. ejem­ plos de ejercicios corporales. Tampoco es deshonroso ocu­ parse de la comida para complacer al hombre. sino que. 866 Ibid. ofrece bebida a su esposo cuando tiene sed y le sirve la comida. si fuera menes­ ter. otros jueguen a la pelota pequeña867. especialmente a pleno sol —a este juego lo 863 E n ia ép o ca h elen ística fue n o tab le el in crem en to de p a rtic ip a ­ ción de las m u jeres en el d ep o rte. no se avergüenza del más hermoso de los servicios: socorrer a los caminantes. 18. 6. y tiende su brazo al indigente» 864. abre sus manos al desvalido. unos parti­ cipen desnudos en las luchas. ella que es esposa guardiana y colaboradora. venía con el ganado de su padre. y exclama: «Raquel. bajo las cenizas» 865. lo que necesitemos. con sus pro­ pias manos.

L a e r . sino sea lucha de pie. . Efeni'nda (Eustaquio). I 8 1 . Es bueno también sacar agua por sí mismo. en tanto que los demás ejer­ cicios gimnásticos denuncian la práctica de posturas im­ propias de hombres libres. Pues tal ejercicio. con un símbolo regio. que. con trabajoso ejercicio. debe su nombre al inventor de dicho juego. se aplicaba al m olino869. no es innoble este complemento econó­ mico de trabajo rural. no debe practicarse por vana emulación. 30. Gen. a veces. Pero poco ha faltado para que me olvide de aquel célebre Pitaco. Y si toman el azadón. Porque. la lec­ tura en voz alta constituye un excelente ejercicio. un tal Fenides. así también lo peor. afanándose por mejorar la na­ turaleza por medio del leño. y cortar la leña que uno mismo va a necesitar. D ió g . 871 H ipócrates se refiere a eilo en Afor. así como lo mejor es que el esfuerzo físico preceda a la comi­ da. Fainnída (Pólux).. 36-43. No hay que afanarse por lo artístico. Al parecer. es el ejercicio desmesurado871. Fennís (Suda). es más elegante y viril. un «bastón de estoraque». fatigoso y nocivo. 870 Cf. Hay que tender siempre a la justa medida. sino como secreción del sudor viril. Para muchos. 868 Los autores presentan diversas variantes: Fenínda (Hesiquio).304 EL PEDAGOGO llaman fainínda m —. a base del juego de cuellos. acompañado de esfuerzo equilibrado en orden a una provechosa y útil salud. Para otros será suficiente un paseo yendo a pie por el campo o regresando a la ciudad. 869 C f. rey de los mitilenos. manos y cadenas. También la lucha de atletas. que hemos admitido. mera ostentación. «Jacob apacentaba el resto del ganado de Labán» 870. IV 23.

cuando se escora hacia la saciedad. 18. Dice: «Abraham ofreció a los tres comida al pie del 2 árbol. es de­ cir. no debe excluirse por completo el llevar oro y lucir los fundamental de la más delicados vestidos. 8. frotarse después de haberse untado de aceite. guía y lleva la salvación al caballo humano. como peces en el agua. ni tampoco lo contrario. Como hemos apuntado anteriormente. el trabajo per. La molicie. Así pues. sino que debe buscarse una existencia intermedia entre ambas. Lo mismo cabría decirse acerca de cómo fue la pesca de Pedro si hi­ ciéramos una digresión por las enseñanzas del Logos. al Pedagogo. al poco. lavarse los pies y. de la molicie y del excesivo rigor. a una vida tensa en exceso. arrastra y derriba a tierra al auriga. prestar ayuda al desvalido.LIBRO JH 305 En conclusion: no debe uno estar por completo inacti­ vo. ni excesivamente ocupado. como indicábamos 3 a propósito de la comida. tirando de las riendas. sino que devida mejor frenarse ¡os deseos irracionales. armoniosa y prudente.52 sonal es un tipo de ejercicio gimnástico sin pretensiones: el calzarse. y limpia de uno y otro mal. . arrastrados por un gran desenfreno. además. Corresponder del mismo modo con quien nos ha untado es un ejercicio de justicia conmu­ tativa. Pero mejor es la pesca que el Señor ofreció al discípulo. y asistir al necesitado. y estuvo con ellos mientras comían» 872. que. 11 . Porque. para que no nos impulsen a una vida muelle. lo mismo hay que decir ahora: en ninguna parte ni en ningún momento debe volverse a un género de vida dedicada a la molicie y al desenfreno. 53 Descripción 2 872 Gen. ense­ ñándolo a pescar hombres.

. con el fin de que. P la t. así también la variedad de colores y los vestidos moteados. glorifiquen a Dios» m . . Eur. a pesar de aquello en que os calumnian como malhechores. 875 Sóf. 246a. 3 Tengamos bien presente lo que nos dice santamente: «Que vuestra conducta entre los gentiles sea buena. censurando a un joven que vivía regalada­ mente. así también es propio del hombre prudente el vestido no recargado. el oro. Sin ir más lejos. 702. 4 El Pedagogo nos permite usar un vestido simple. los apetitos censurables. fr. 5 Sófocles. a fin de que.306 EL PEDAGOGO la parte irracional del alma 873. a fin de que. 54 Así como en la ley promulgada por Moisés. de color blanco. despreciando todo lo engañoso y fa­ laz. 12. exclama: Te distingues por tu atuendo propio de mujeres 875. Fedr. recibamos la verdad sencilla y unipersonal. familiarizados. de pies a cabeza. como algo no santo. que se transforma en bes­ tia salvaje por los placeres. los vestidos bordados y demás lujo. 2. al observar vuestras buenas obras. por su seme­ janza con las escamas de multivarios tonos de la serpiente. Al igual que es propio del soldado. 874 I Pe. del marinero y del gobernante. dejando de lado la artifi­ ciosa y perversa pasión de la mente por el cambio del 873 Cf. como antes hemos dicho. no con una artificiosa variedad. y que va todo de blanco.. cf. decente y limpio. 185. las piedras preciosas. la lepra es objeto de rechazo. sino con la madre naturaleza. considera puro al que no está ador­ nado con profusión de colores..

Y es simple. aún más. ya que la pureza es un hábito que genera una conducta limpia. el humo. La simplicidad es un hábito que no acepta lo super­ fluo. sino que admite lo estrictamente suficiente para que nada falte a una vida racional. XII 956a. .. el blanco es un color apropiado para los hombres pací­ ficos y lúcidos. Ley. de ahí que en in­ vierno es del todo conveniente usarlo 877. Además. ya por el tejido en sí. la salud. imitador también de Moisés. indudable y sencillo de la verdad. como. por estar más cerca de las causas. el vestido grueso. sino por­ que hace volver el calor que sale del cuerpo y no le da salida. Por lo demás. sin mezcla de acciones torpes. aprueba aquel tejido que es fruto del trabajo de una mujer pruden­ te. amemos e! color único. calienta el cuerpo. que la mujer use también un vestido 8 7 6 Plat. no por­ que el vestido tenga en sí la capacidad térmica.LIBRO III 307 cuerpo. protege el calor del cuerpo. el fuego. De virtute et vitio lOOb-c. evidencian por su presencia y. muestran la existencia de lo que lo produce. Del mismo modo que los signos. Así pues. sana y feliz. lo retiene guardándolo dentro y.. y no digamos el de tela no abatanada. La moderación es pura y sencilla. El gran Platón. ya sea por otros motivos. y si entra algo de calor. y el buen color y el pulso re­ gular. en cambio. y la sencillez es un hábito que suprime lo superfluo. 877 P lu t. así también en nosotros un vestido de es­ tas características denuncia la índole del carácter. por ejemplo. caldeado. Afirma: «Los colores blancos pueden ser convenientes como signo de veneración. los tintes no convienen sino como adornos destinados a la guerra» 876.

3 El Logos nos prohíbe horadar los lóbulos de las ore­ jas. para el cuidado del buen gobierno del hogar. Ya que si todos fueran educa­ dos. 14. y quien es inferior al oro no es dueño de sí mismo. con la naturaleza y 2 con la manera de ser. no como adorno.308 EL PEDAGOGO simple y respetable. pero no absolutamente impúdico. por878 Rom. excitadas por lo superfluo a mostrarse impúdi­ cas. ni que rezume molicie. 2 Mas ha llegado el momento de suavizar el tono. si alguien piensa adornarse con oro. en general. así las mujeres excesivamente sensuales. ¿Y por qué no la na­ riz? Precisamente para que se cumpla aquel dicho: «como anillo de oro en hocico de puerco. 11. estamos necesitados de anillos de sellos. es inferior al oro. con la persona. revuelve la basura. 879 Prov. 22. 57 Ahora bien. El divino Apóstol nos aconseja con hermosas palabras «revestirnos de Jesucristo y no preocu­ parnos del cuerpo con vistas a los deseos» 878. Porque. como sea que la falta de educación comporta una inclinación a cometer acciones re­ probables. violando con ello la naturaleza. 13. sino como distintivo de lo que es digno de custodiarse en casa. ¿cómo no 5 va a ser el colmo de lo absurdo? Así. con su hocico. puesto que esclavos y señores serían justos por igual. con el marco ambiental. así es la belleza de la 4 mujer perversa» 879. Pero. más delicado del que conviene al hombre. insultan la verdadera belleza con las manchas de los placeres amorosos. Confesarse más desorde­ nado e inferior que la arena de oro de Lidia. no haría falta sellos. . Que los vestidos estén acordes con la edad. permite que las mujeres lleven anillos de oro. al igual que el oro se ensucia debido a la inmundicia del cerdo que. es decir.

Que se les conduzca tranquilamente a la simplicidad. remedio eficaz y justo. pues engendran vanidad inestable y vanos placeres. sólo para 880 P lu t a r c o . Yo. Pero. Por otro lado. en ver­ dad. De donde se deduce la necesidad de retener a las mujeres en una vida ordenada y de atarlas a un recatado pudor. . frecuente­ mente. sino por despojo de lo superfluo. no quisiera que cultivasen la belleza corporal. los sellos nos están permitidos.LIBRO III 309 que. acostumbrándoles poco a poco a una vida más moderada. se van volando del matri­ monio. por los cuales. confiando en sus propias esposas. Amatoriae narrationes 752F. si hemos de intervenir en política o admi­ nistrar algún que otro negocio en el campo y. debe uno sellar por seguridad. Ahora bien. sino que. sin duda. si quieren ser prudentes. por su vanidad. De las mujeres deben eliminarse las riquezas sensua­ les 8 8 °. mejor. les den carta blanca en la administra­ ción del hogar. nos apartamos de nuestras mujeres. que los maridos. como colaboradoras que se les han conce­ dido para dicho menester. como si de veloces alas se tratase. mitiguen poco a poco las pasiones irracionales y los de­ seos carnales de los maridos. deben limitarse a ser sólo queridas por sus propios maridos. Y es que la condición noble se obtiene no por sobrecarga de cargos. a veces. eso sí. debe proponerse a sus mujeres que. a fin de que. en un matrimonio moderado puede muy bien permitirse a las mujeres poco agraciadas adornarse para agradar a su esposo. se atrajeran a sus maridos mediante un ho­ nesto amor conyugal. Es hermoso. exal­ tadas y animosamente aladas. cuando ellos desean la infelicidad del alma. no se desvíen de la verdad.

. pues vol­ ver la mente hacia ellos está prohibido. o la lira musical que usó Polícrates. nues­ tro vestuario. el pez 883. que llevaba gra­ bada Seleuco en su anillo. Así pues. por la protec­ ción que le depara la unión con la articulación. porque nosotros anhelamos la paz. si se les arrebatan sus joyas de oro. ya que «la educación para el sabio es un adorno de oro». De nuevo alude Clemente al Bautismo. 32. Sat. Además. debe elevarse lo más po­ sible a la dignidad del hombre libre. Y si alguno es pescador. Pero el hombre no debe llevar su anillo en la articulación —lo cual es pro­ pio de la mujer— 882. nuestros pasos. No. P e t r . Cf. nuestros movimientos. ni una copa. sino que lo somos realmente.. pues somos prudentes. 21. sino por su conciencia servil. no por la compra o la ven­ ta. 881 882 883 884 Eclo. Signo acróstico de Cristo. sino en el dedo meñique.310 E L PEDAGOGO esto. pero los otros anillos sobran. ni espada. Me da la impresión de que las mujeres cargadas de oro temen que. el sello no se caerá fácilmente. ni ar­ co. S é n e c a . y en el fondo. o el áncora de nave.3. recor­ dará al apóstol y a los niños sacados del agua884. Quaestiones Naturales VII 3 1 . nuestra vida toda. dice la Escritura881. Mas la verdadera nobleza que se prueba en la noble naturaleza del alma distingue al esclavo.2 . la nave llevada por el viento. ya que así la mano estará presta para la acción. Adoptados y educados por Dios. Que las figuras grabadas en nuestros sellos sean la paloma. no debemos grabar imágenes de ídolos. en el preciso momento que la necesitemos. 21. nosotros no damos la impresión de ser libres. uno piense de ellas que son esclavas por ir sin aderezos.

por más que quieran. y tam­ bién es reprobable afeitarse la barba a ras de piel. en cambio. Celebrando con la repetición de la pa­ labra «barba» su excelencia. pues es un espectáculo vergonzoso. no está bien afei­ társela del todo. . llenó de luz su rostro con el ungüento del Señor. el de la cabeza. Para muchos. a quienes desean cometer abiertamente acciones criminales. 2. por ser fácil­ mente reconocibles. deleitándose por la espesa barba. hasta impedir la vista y. Así. por ser una acción semejante a la depilación y al afeite. no descienda. 132. no con navaja de afeitar —pues es una acción baja—. a cada instante. el corte de pelo debe hacerse no en aras de 6i la belleza. deben dejarse en paz los pelos de la barba. ya que. sino por circunstancias. por tener. el aspecto es un firme aliado 2 para no cometer algún que otro desafuero. Que los cabellos no lleguen por de­ bajo de la cabeza. las pasiones eróticas. cuando crezca. ex. también conviene cortar los pelos del bigo­ te. el recuerdo de su desenfreno. asemejándose a los rizos mujeriles. asimismo. salvo si se tienen cabellos riza­ dos. Y he aquí mi opinión respecto al cabello: la cabeza de los hombres esté rapada. sin duda. les resulta muy agrada885 Sal. para que. sino con las tijeras de barbe­ ro. pues. Los hombres ya tienen bastante con una hermosa barba. la bar­ ba de Aarón» 885. contribuyen a dar un as­ pecto solemne que produce admiración.4 clama: «cual ungüento que desciende por la barba. la barba espesa. el salmista. lejos de causar alguna molestia.LIBRO III 311 Muchos licenciosos han grabado a los amantes o a las eo heteras. pues se ensucian al comer. Y 3 aunque uno se rasure un poco la barba. Así. de suerte que no pueden olvidar.

desde luego. además. actuando cual esponja e introduciendo en la ca­ beza el constante efecto nocivo de la humedad. pues es fran­ camente impío colocar en la cabeza cabellos de otro. 2 Y si «el varón es cabeza de la mujer. que es realmente hermosa. al acicalarse como heteras simulando la ver­ dad y al ultrajar su cabeza. 63 Finalmente. a través de ellos. Pero. cortan los cabellos y los arrancan con complicadas trenzas. y así dejan crecer con un cuidado sencillo una discreta ca­ bellera. ¿a quién impondrá su mano el presbítero?. ocultos en el cual. 62 La calvicie no sólo muestra al hombre austero. hasta alcanzar una belleza natural.312 EL PEDAGOGO ble tener un aspecto que pase inadvertido y no llame la atención. 886 I Cor. y evita sus molestias que los cabellos absorben. les es posible delinquir sin ser conocidos. aparte de darles un feo aspecto. la forma del bucle. 11. 3. sino que hace al cráneo insensible al dolor. 2 A las mujeres les basta con atusar sus cabellos y reco­ gerlos sencillamente con un simple lazo junto al cuello. razón por la que no se atreven a poner las manos en sus cabe­ zas por miedo a despeinar su tocado. sino a los cabellos ajenos y. ¿a quién ben­ decirá? No. Además. acostumbrándolo al frío y al calor. ¿cómo no será una acción impía que éstas cometan un doble pecado? Pues engañan a los hombres con su falsa cabellera. duermen sobresaltadas por temor a deshacer. a la cabeza de otra. deben desecharse las pelucas. por ser semejantes a la mayoría y disfrutar impunemente de sus fechorías. 3 En efecto. . revis­ tiendo así el cráneo de trenzas mortuorias. los bucles y las lazadas con cadenillas pro­ pios de las heteras. y Cristo es cabeza del varón» 886. y avergüenzan al Señor cuanto está de su mano. en un momento de descuido. a la mujer adornada.

para respeto de los jóvenes. Y. 887 Definición estoica de la belleza. La cosmética de la salud tiene aquí su sitio. En efecto. cuyo color jamás se ha visto en ninguna flor. y el aire le da buena respiración y el equili­ brio. en ocasiones. que es digna de confian­ za. C icerón.LIBRO III 313 Tampoco deben teñirse los cabellos. Propongámosles una cos­ mética basada en la moderación. sino que hacen que su belleza aflore. Lue­ go. Como hemos venido di­ ciendo a menudo. que cada uno cuide la belleza corporal. ya que no sólo proporcio­ nan la salud al cuerpo. sobre todo. «la armo­ nía de los miembros y de las partes del cuerpo junto con una saludable complexión» 887. la aparición de un hombre canoso que se presenta a gui­ sa de pedagogo convierte a los desvergonzados a la tem­ planza. sabiduría. y con el fulgor de su mirada paraliza las pasiones propias de la juventud. Además. Tusculanas IV 31. . cuando está adornada del Espíritu Santo e insuflada de sus lumi­ nosos rayos: justicia. la humedad. De todas estas cosas se adorna esta armoniosa y be­ lla imagen del Logos. Las mujeres no deben maquillar su rostro con las su­ tilezas de una malvada sabiduría. viril y robusto. no debe ocultarse la edad senil. templanza. F ilón. la mejor belleza es la del alma. ni cambiar el co­ lor de las canas. el calor hace al cuerpo espléndido y brillante. claro y gracioso. por ella se produce el paso de la imagen artificial a la verdad. sí. la sequedad. sino que debe mostrarse a plena luz como don de Dios. honestidad y pudor. La sobriedad en la bebi­ da y el equilibrio de los alimentos tienen un gran poder en orden a la belleza natural. se­ gún el esquema dado por Dios. de la misma manera que tampoco está permitido llevar un atuendo abigarrado. De vita Moysis III 140.

sino que sé des­ prende como el pan de un horno frío.314 EL PEDAGOGO 65 2 3 66 2 3 La belleza es la noble flor de la salud. efectivamente. por efluir el excedente de secreción a los órganos ge­ nitales. La comida no se adhiere al cuerpo inmóvil. ciertamente. una vez los ha atraído. El calor. además. ya entero. A partir de aquí se desencadenan los impulsos lasci­ vos. Los regímenes de vida más bellos y sanos que hacen esforzarse a los cuerpos producen la auténtica y duradera belleza. y. Por esto. que quienes han sido creados «a imagen y semejanza de Dios» 889. el alimento que se toma el primero se evacua. como. brotando como una flor fuera de él. Por esa ra­ zón. y prefieran el mal artificio humano a la divina creación. merced a la cual la belleza adquiere un color rosado. muestra abiertamente una hermosa tez. 26. con movimientos adecuados deben disol­ verse estos excedentes y canalizarlos hacia la digestión. de otros residuos de las comi­ das y. sudor. asimismo. evapora por la misma carne el excedente de la nutrición que se calienta suavemente con cierta cantidad de humedad y por el exceso de calor 888. y aquélla. Resulta absurdo. sino que es expulsado en las secreciones. ya que el calor atrae hacia sí a todos los humores y al aire fresco. Es natural que los que tienen un excedente de alimento tengan en sus evacuaciones un exceso de orina y de excre­ mentos. ya que­ dando sólo lo del fondo. 1. 889 Qén. El Pedagogo les ordena que avancen: G a l e n o . Sobre la denominación de las partes del cuerpo IV 4-5. ésta opera den­ tro del cuerpo. inflamado por el movimiento. 888 . porque el alimento no es asimilado por el cuerpo. tiene un alto poder de atracción. como despre­ ciando el arquetipo atraigan hacia sí un arte de embelle­ cerse extraño.

y todos. sus hijos îa proclamaron di­ chosa». 67 de forma especial. ejercitando su pro­ pio cuerpo y adornándolo por sí misma. 891 I Pe. sin palabras sean aventajados por el comportamiento de las mujeres. si alguno de ellos no obedece al Logos. motivo de gozo por parte de todos: los hijos. el es­ poso. sino el hombre interior escondido en el corazón. al ver —prosigue— vuestro puro comportamien­ to en el Logos. y sobre su lengua están los preceptos de misericordia. de Dios. Por otra parte. de ellos. «sometiéndose a sus maridos. En una palabra. Es preciso que las mu­ jeres que viven conforme a la Ley de Dios se muestren adornadas. y que se adornen con el pudor y la modestia» 8 9 °. 2. 3. la que abre su boca con sabiduría y según la ley. 9. ataviado con la incorruptibilidad de un espíritu apacible y sosega­ do. de su mujer. siempre que convenga. sino el que es propio de una mujer prudente. como dice el Santo Logos por boca de Salomón: «y su marido la colmó de alabanzas. el trabajo personal reporta a la mujer. sino confeccionados en su propio hogar. vil y pro­ pio de prostitutas. «tesoro de virtud es la mujer 3 fuerte». que no adorna. contentos de su madre. con trenzas de cabellos y aderezos de oro o gala de vestidos. elaborado y realizado totalmente con sus pro­ pias manos. sin añadir adorno alguno fruto del esfuerzo ajeno. que «no come ociosa el pan. no el exterior. 1-4. que es precioso a los ojos de D ios»891. pues la mujer pru890 I Tim. ésta.LIBRO III 315 «con un largo vestido decente. la belleza auténtica. en definitiva. no con objetos adquiridos en el mercado. Su adorno ha de ser. La mejor acción es 2 que la mujer hogareña se vista a sí misma y a su marido con adornos ideados por ella misma. a fin de que. .

imi­ tando a los comediantes y conservando los ademanes afe­ minados de los danzarines. lo mejor posible. hasta casi romperlo andar un paso . la encontrarás más amarga que la hiel y más hiriente que una espada de doble filo. En efecto. 12. No como algunos que. con pasos afectados. 892 893 894 895 896 Prov. adoptando un cierto aire afeminado. con voz modu­ lada. ninguna mu­ jer logró embaucar a José. girando el cuello. ejercitándose como cebo de placer. depilados 896. a la postre. las apariencias. 5. se comportan en cualquier conversación como si estuviesen en escena. con su grácil hablar. y las ataduras de la moderación se manifies­ tan superiores al poder sin trabas. sino que la prostituta egipcia fue abatida. Deben cuidarse. 4.. las miradas. en la ciudad.. que. con mirada lánguida.316 EL PEDAGOGO dente es alabada. 25-30. En cambio. . Por ejemplo. Y de nuevo: «La mujer valerosa es la corona de su mari­ do» 893. humedece tu garganta. Pasaje desconocido. de un cómico. pero. que ella celebre su temor de Dios» 892. como muchos otros depravados que veo por aquí. Podría citar aquel notabilísimo canto: Yo no sé en absoluto murmurar ni. los pasos y la voz. 3-5. Ibid. Ibid. «De los labios de una mujer prostituta destila miel. 31. La filistea Dalila. la prostituta venció al noble Sansón y otra mujer 8 9 5 domeñó su fuerza. los pies de la insensata conducen junto con la muerte ai Hades a quienes la frecuentan»894.

Las miradas lánguidas de placer y el guiñar el ojo. la molicie y el afeminamiento deben eliminarse del todo. es decir. propio de las heteras. como dice Anacreonte89?. pues es mejor resbalar con los pies que con la mirada. 5. 10. a través de ellos. «Porque el ojo es la lámpara del cuerpo» 902. el Señor. 5-6. Porque. 902 Mi. 3 70 2 3 . rey de los asirios.» Los pasos de las prostitutas no se apoyan en la verdad. 5. De manera muy especial hay que guardar la vista. porque no se dirigen por los senderos de la vida. 168: saulá batneirt. es decir. 30.LIBRO IU 317 2 Los ademanes mujeriles. cura esta enfermedad: «Si tu ojo te escandaliza. sentado con los pies en alto sobre un lecho. 8" Mí. y el lento caminar. Prov. 10. al menos ésta es mi opinión. «y el que hace señales maliciosamen­ te con los ojos acumula desgracias para los hombres»901. an­ tes que cualquier parte del cuerpo. 897 Fr.. no es sino fornicar con los ojos. 22. La comedia dice: «Es hora de rechazar los pasos de las prostitutas y el lujo. el que ha aprendido a contemplar lo be­ llo alegra el corazón. En efecto. 6. parpadear con los ojos. 901 ibid. se corrompen los ojos: «El ojo que contempla cosas hermosas alegra el corazón» 900. arráncalo»8 ". La languidez del movimiento en el andar. pues el de­ seo lanza. 29. furiosos ataques. en un abrir y cerrar de ojos. sin duda. 15. 898 Prov. es. Así presentan al afeminado Sardanápalo. Las mujeres que así se comportan se ofrecen al placer con sus propios ojos. sus vías son errabundas. extirpando la concupiscencia desde sus raíces. que. difíciles de reconocer» 898. cardaba la púrpura y mostraba el blanco de sus ojos.

«La prostitución en la mujer está en su caída de ojos» 903. 13-17. reve­ lándose a la luz visible. diciendo claramente con su figu­ ra y con su vida toda: «¿Quién es el más necio de voso­ tros? Apóyese en mí. la impureza. XIV 24. atrevida. «Mortificad. para complacer a los mirones. vuestros miembros terrenales: la for­ nicación. «ladina». yendo de un lado para otro. que es una idolatría. por donde se muestra lo interior. 904 Col. pero nosotros reavivamos nuestras pasiones y no sentimos vergüenza. otras. y el agua dulce robada» se refiere a Afrodita Epíclopos 907. De denliscalpio ( = EI mondadientes) XVÎ 17. propiamente. se envanecen rascándose la ca­ beza con las horquillas que llevan. como si tuviesen eccemas. a los que siguen recto su camino». «mascando goma» 905. la concupiscencia perver­ sa y la codicia. ignorante de lo que es la vergüenza.» Y a los que carecen de seso los exhorta diciendo: «Probad con placer el pan escondido. se adornan con ungüentos de todos los colo­ res y así manchan su cara. Otras. «artera». «hábil». exclama el Apóstol. D io sc ó r id es . 5-6. provocando descaradamente a los viandantes. acciones por las cuales se desata la ira de Dios» 904. 3.. Salomón denomina a este tipo de mujer: «insensata. el beocio Píndaro exclama: 903 Edo. y se las agencian de caparazón de tortuga o de marfil. sonríen a los que se cruzan con ellas. 9. . 906 Prov. 9. «astuta». I 77. Inspirándose en la Escritura. 907 Expresivo epíteto de la diosa del amor. como si no tuviesen dedos. Unas. o de algún otro animal muerto. 905 Pasajes paralelos en: P l in . 26. pues.318 EL PEDAGOGO dice la Escritura. se sienta a la puerta de su casa en una silla. la pasión. M a r ­ c ia l .

910 Is. contra la señora. Dios humillará a las hijas de Sión y descubrirá su condi­ ción»910. po- 2 73 2 3 9 0 8 PíNDARO. El desenfreno de la esclava se vuelve. Afirma el Pedagogo: «Pero él. si lo haces. 9. infeliz. y que uno la sigue de cerca guiñándole el ojo desde el monumento de Platea. que habían de atra­ vesar ios muertos para entrar en los Infiernos. pues da pie a quienes intentan acciones insignificantes a no tener miedo de mayores empresas. . Ei Aqueronte era el río infernal. 909 Prov. y que él la encon­ trará en lo profundo del Hades. Pero. el Señor. el agua aje­ na te inundará y te deslizarás hacia el Aqueronte» 909. exclama: «Por cuanto que las hijas de Sión avanzaron con el cuello erguido y con ademanes provocativos en sus miradas.LIBRO III 319 Es algo dulce la furtiva solicitud de Cipris 908. que van a la izquierda de sus señoras o que las siguen. Yo pido a las sirvientas. efectivamente. ¡salta! —dice el Pedagogo—. 217 SCHROEDER. 16-17. 3. fr. hermosa de aspecto. porque. El cómico Filemón dice en tono de fuerte reproche: A l salir veo detrás de una mujer libre a una única esclava que la acompaña. y en sus andares arrastraban al unísono sus mantos y jugaban con sus pies. 18. su vergonzosa condición. Así. por boca de Isaías. sino que se comporten prudentemente ante ellas. ¡No pierdas el tiempo en este lugar! ¡No lan­ ces tu mirada hacia ella!. que no hablen impúdica­ mente y que no cometan acción alguna vergonzosa. no sabe que los hi­ jos de la tierra perecerán por Afrodita. según la mitología griega.

en realidad. .. sed todos razonables. «En definitiva —exclama—. como el que avanza en escena 5 solamente y es señalado con el dedo. y preferir la dignidad y la serenidad. como si fuesen bestias de carga. como ve­ mos hacer a los más fastuosos. sed humildes». buscar con la mirada a los que nos vamos encontran­ do para ver si nos miran. su indul­ gencia con las acciones vergonzosas. V III 563c. añade: «para que heredéis la bendición»932. ni atropellan­ do. 911 E p ic a r m o . tened buenas entrañas. dice Pedro. Ciertamente. ni tampoco en ninguna otra parte de su cuerpo. así la equi­ dad. al no reprocharlas. Ni tampoco el hombre con salud debe tratar 2 a los esclavos. ni en la forma de comportarse se encuentre jamás la vergüenza del afeminamiento. 4 También debemos desterrar la excentricidad en el an­ dar. están destrozados por la debilidad de su alma. Porque. y . compasivos. la magnanimidad y la humanidad deben ser practica­ das por los amos. P l a t . a pesar de que parecen robustos. Rep. si bien. no irritarse con los licenciosos es indicio inequívoco de una mente que tiende a una conducta seme­ jante. amantes de vuestros hermanos. no sólo a los buenos y afables. 3.320 EL PEDAGOGO niendo en evidencia la señora. sino también a los de genio áspero». que ni en los movimientos. no el paso lento en exceso. El hombre noble no debe mostrar en su rostro ningún signo evidente de molicie. fr. Tampoco debe uno dejarse empujar por sus criados cuesta arriba. 74 Así pues. así como a ellos se les manda «que se sometan respetuo­ samente a sus amos. 8-9. 912 / Pe. «Tal la señora —dicen los amantes de los prover­ bios— tales sus perros»911. 168 K aib el . ni el contonearse por las calles.

Quede apartado el relajamiento de las per­ fumerías. que retenga lo que se ha dicho correctamen­ te. acicalados cual prostitutas. «dado». de los talleres de los orfebres. Tal es el pago que la falta de control cobra a quienes pueden malgastar su tiempo en el libertinaje. por boca de Moisés. «huesecillo». y de los demás talleres.» Así pues. . Florezca en él el pudor y la virilidad. Pero. consciente de que el trato con los hom­ bres malvados es una acción grosera. juego que les gus­ ta practicar. pasan el día. prohibió al antiguo pueblo 913 Las tabas. la elección del plan de vida es fiel refle­ jo del pensamiento de cada hombre. que no eche su cuello hacia detrás. que sus cejas no estén fruncidas. de ir a la caza de las mujeres que pasan. que los hombres no pierdan el tiempo parlo­ teando en las barberías y tabernas y que acaben. de donde. También debe prohibirse el juego de dados y el afán de ganar con los astrágalos9IJ. y la esculpe así: «Que su rostro esté limpio. el sapientísimo Pe­ dagogo. Y es que hay quien se enamora de lo vano que reside fuera de la verdad. ni estén flojos los miembros de su cuerpo. Según esto. además.LIBRO III 321 Me parece noble y amable la imagen que Zenón de Citio esboza del joven. sólo las relaciones con hombres honestos reportan uti­ lidad. y que sus actitudes y movimientos no den pie a espe­ ranza alguna para los libidinosos. la inactividad es su principal causa. como las que están senta­ das en sus casas. sino erguidos y tensos. no cesan de hablar mal de muchos con el fin de provocar carcajadas. por no ser capaz de ninguna otra satisfacción sin causar daño. que sea agudo en correcta conversación. en donde. Sin duda. propiamente. de una vez. y de los merca­ dos de lana. como es natu­ ral. que su mi­ rada no sea descarada ni languideciente.

¿con quiénes debemos alternar? Con los jus­ tos. pues hay un «Consejo» malvado en contra del Justo. 2 hacia un recuerdo racional. mostrando con ello que los que in­ vocan a Dios no deben tener tratos con los impuros que. pezuña hendida porque nos santifica aquí. ciertamente. 76 Así pues. que rumia el alimento propio de la justi­ cia. con alimentos fangosos y con los cosquilieos lujuriosos desean­ do escarbar en el placer de Afrodita que se goza en el 4 mal. y la justicia tiene. de nuevo.. razón por la 4 cual maldice la asamblea que va contra él. En efecto. o alucón de veloces alas. Pues la uña hendida simboliza la justicia. También se sirve de la alegoría para otros ejemplos. 3. es envia­ do desde dentro. El justo. y los pre914 Lev. y nos lleva al siglo futuro. o águila»914. insiste de nuevo alegóricamente. 1. en esta vida. «la reunión» aquí es malvada e injusta. que entra desde fuera. el Logos. como desde lo hondo del pensamiento. 916 Sai. No sin razón alguien podría tildar a los esta­ dios y a los teatros de «cátedra de pestilencia»916. 3 El Pedagogo.322 EL PEDAGOGO comer carne de cerdo. 13-14. rumia el alimento espiritual. se regocijan con los placeres del cuerpo. 1. 11. . 11. cual alimen­ to. 915 Ibid. con el Logos en la boca. Porque todo «lo que tiene la uña hendida en dos y que rum ia»9 1 5 es puro. es decir. Mas dice también que no pueden comerse: «milanos. y que. por medio de la catequesis. cual cerdos. no nos conducirá a los es­ pectáculos. Ese tipo de reuniones rebosan mucho desorden e ilegalidad. la de la balanza de platos iguales. dando a entender que no se acerquen a quienes pretenden ganarse la vida por medio de la rapiña. con razón.

De ahí que la reunión en sí resulte frívola. si no aprendiste a leer. porque el que sea razonable no preferirá jamás lo placen­ tero antes que el bien. no . si no amas la vida? No sé leer. al contrario. deben suprimirse los espectáculos y las audiciones. indistintamente. no todos somos filósofos. ¿qué acción torpe no se muestra en los teatros? ¿Qué desvergonzadas palabras no pronuncian los bufones? Pues. ni el gasto sin sentido de la hacienda. cuando están en sus casas. se dice. Pero. por reu­ nirse. yo afirmo que no son prudentes aquellas ciudades que centran su preocupa­ ción en el juego. habituados a mirar a los vecinos con descaro. Pero. has llegado a creer? Y más aún. ni tampoco las cosas fútiles. ¿cómo amas a Dios y a tu prójimo. si no filosofas? ¿Cómo te amas a ti mis­ mo. que llega al extremo de la muerte. Ahora bien. hombres y mujeres. ni tampoco son jue­ gos de niño las sediciones que se suscitan entre ellos. ya no es un juego el despiadado afán de vanagloria. y los ojos. no po­ drán resbalar jamás hacia los fáciles placeres.LIBRO III 323 textos de las reuniones son la causa del desorden. por estar repletos de bufonería y de clarlatanería. a modo de pasatiempo. tra­ tan de imitar tales representaciones. La indolencia jamás debe comprarse con futilidades. con el único objeto de contemplarse mutuamente. Pero. Por lo tanto. pues. vamos a ver. las ostentaciones sin sentido. exclama. ya que los apetitos se inflaman cuando la mirada es ansiosa. al te­ ner el ansiado ocio. quienes disfrutan con los vicios de aquéllos. No. es evidente que. y. encienden los deseos eróticos. quie­ nes no se dejan seducir y son insensibles a ellos. ¿no vamos todos hacia la vida? ¿Qué dices tú? ¿Cómo. Y. si alegan que toman los espectáculos como un tipo de juego.

además. recibe el nombre de caridad: obra espiritual. . el Señor los expulsó de la casa de su Padre. sino que diga sencillamente uno solo y se esfuerce en decir la verdad. al mismo tiempo que divino. 917 C f. no de los sabios según el mundo. acomodado a ignorantes. no se nos prohíbe dirigir los asuntos del mundo ordenadamente siguiendo a Dios. X í 9I7b -c. 919 R eferido a «A sam blea cristiana». La fe. pues no quería que la santa mansión de Dios fuese casa de comercio fraudulento. La fe se enseña incluso sin letras. P l a t . a los avaros a los farsantes. o de palabras o de posesiones materiales. saludándose con gran re­ serva. 918 Éx. 12. a los hipócritas.324 EL PEDAGOGO puedes excusarte de escuchar. puros de cuerpo y de alma. 920 Rom. a los que comercian con la verdad. 7. dispuestos a orar a Dios. 6. Podemos escuchar la divina sabiduría y practicarla. Ley. . llenos de «sincera caridad» 920. sin duda. II Cor. es una posesión. pues. con paso natural. sino de los que viven según Dios. porque el Señor no juzgará inocente a quien tome en vano su nom bre»918. conseguirá la verdad y se enriquecerá. 9. pues esto no se enseña. y no exclusivam ente al «tem ­ p lo» o « ed ificio». Y a los que actúan al margen de esto. La mujer y el varón deben ir decentemente vestidos a la Iglesia919. según venda o compre. ¡Quede suprimido el elogio y el juramento acerca de los artículos que se venden957. 6. su código. 20. quede también suprimido el juramento para lo demás! Así filosofen los comercian­ tes del ágora y los mercaderes al por menor: «No tomes en vano el nombre del Señor. Que el vendedor o el comprador no diga dos precios. aunque no consiga este precio.

Es más. una vez fuera del templo. sino que. mientras huía del incendio. Pero el caso es que no sé cómo cambian de proce­ der y de figura según los lugares. Con la vergüen­ za y el velo ante sus ojos no se extraviará jamás. son sorprendidos como ignorando lo que son.LIBRO III 325 Que la mujer. se asemejan a la multitud con la que tratan. que pereció en dicho incendio. Así pues. permaneció cubierta921. ni siquiera cuando fue presa del miedo en la toma de Troya. desprendiéndose de la falsa e hipócrita modestia. . ésa es la voluntad del Logos: es muy conveniente que ore cubierta. después de la reunión. andan de acá para allá con los ateos. tan piadosos y tan ama­ bles. muestra también ese color de su piel. según dicen. por su gran modestia. Dícese que la mujer de Eneas. además. la dejan donde la oyeron y. observe esto: vaya siempre con velo. y que fueran —no sólo parecieran— tan pacíficos. abandonando lo inspirado por Dios en la asamblea. en actitud modesta. a lo largo de toda su vida. por la embriaguez y por cualquier agitación po­ pular. como apare­ cen en las iglesias. Sería necesario que los iniciados en Cristo se mostrasen y se comportasen. Esto cantan en respuesta quienes primero celebran con himnos la inmortalidad. y luego cantan con salmos la más 921 Se refiere a Creúsa. y después de haber venerado la palabra de Dios. pues su figura debe ser respetable e inaccesible a las miradas. excepto cuando está en casa. no se descubrió. por desnudar su rostro. asemejándose a las rocas en las que están. como los pulpos que. ni inci­ tará a otro a caer en el pecado. por el ritmo. Sí. contaminados totalmente por los soni­ dos y los acordes de música erótica: por la flauta.

ni los ladrones. 4 Existe también otro beso impuro.. que también las ta­ rántulas con sólo el contacto de su boca consumen de do­ lor a los hombres y que los besos. hay quienes hacen resonar las iglesias 3 con un beso. que finge santidad. 925 I Jn. si Mas éstos morirán. El Apóstol los combate con singular dureza: «No os enga­ ñéis. enterrándose a sí mismos en la muerte. Gustado 9 2 4 dignamente el Reino. ni los sodomitas. Ha­ cer un uso desmedido del beso. 9 -1 0 .326 EL PEDAGOGO depravada palinodia: «comamos y bebamos. 2 «heredarán el reino de Dios» 923. 4 . Si hemos sido llamados ai Reino de Dios. ni los adúlteros. no mañana. 32 . En efecto. 15. inyectan el veneno del libertinaje? 82 Así pues. ¿No sabéis. ni los ultrajadores». ni los codiciosos. porque «el amor procede de D ios»92S . 923 Ibid. frente a: apophai- 924 noménës y apagoreuoménes. ni los borrachos. . ha desencadenado ver­ gonzosas sospechas y blasfemias. ciertamente. N osotros adoptam os la lectura apogeuoméms. 7. las más de las ve­ ces. está bien claro para nosotros que el beso en sí no es amor. por la que se muestra su ca­ rácter pacífico. sepultando sus propios cadáve­ res. 6 . 922 / Cor. El amor no se juzga por un beso. sino que ya han muerto para Dios. ni todo cuanto les acompaña en su canto. que mañana moriremos» 922. que debería ser místico —el Apóstol lo llamó «santo»—. es decir. ni los afeminados. plagado de veneno. sino por la benevo­ lencia. sin tener el amor dentro de su corazón. debemos comportarnos como exige este Reino: amando a Dios y al prójimo. dispensemos la benevolencia del alma a través de la boca casta y cerrada. acaso.

y tus párpados den su 83 aquiescencia a lo que es justo» 929. sino simplemente mirándolas. 3-4. 928 Prov. Ahora bien. propios de los que quieren dejarse ver por los ex­ traños. los afectuosos abrazos de 2 los amantes en plena calle.LIBRO III 327 y «éste es el amor de Dios: que observemos sus man­ damientos». «Miren de frente tus ojos. 5. acción que debe rehuir necesariamente todo hombre que haya recibido una recta educación. se puede pecar. en secreto. mientras que quien no mira difícilmente puede llegar a desear. al que estamos obligados a amar en segundo lugar. Mt. carecen de la más mínima elegancia. Si conviene 3 «rogar» a Dios «en el granero». 25. 27. Porque «nosotros — dice— somos la sal de la 4 tierra» 927. dice Juan. 4. sobre todo. 5. Los prudentes no sólo deben mantenerse puros. para que no nos demos alegrías unos a otros con la boca.. 926 927 . en secreto. llenos de una estúpida fran­ queza. le mostremos nuestro afecto en casa. 14. 13. 5 de mirar a las mujeres. porque quien mira puede caer. y «quien bendice a su amigo a grandes voces de madrugada. Mi opinión es que debemos abstenernos. ¿No es posible que el que incluso ha visto se mantenga firme? Hay que vigilar en no caer. 929 Ibid -. no parecerá diferenciarse de uno que lo está maldiciendo» 928. pues «sus mandamientos no son pesados» 926. porque no sólo tocándolas. de ello se sigue que también al prójimo. 2 sino que deben esforzarse por mantenerse al margen de todo reproche. En efecto. evitando toda causa de sospecha. igual que a Dios. eligiendo el momento oportuno. para reuIbid.

razón de más por la que> mucho menos. 9. Exposición sumaria sobre la wda mejor.328 EL PEDAGOGO 3 4 nir en sí toda la pureza. Así. se ex­ traviaron por la belleza de una mujer. «Aparta tu ojo de la mujer agraciada. 8. Aspectos de las 84 12. la amistad se inflama como el fuego» 9 3 3. te lo explicará debidamente: «Muchos. La mejor medida es que. ni el oro. conduce a un fuego inextinguible. «o y3i / / Cor. en Verdad. se dé muestras de respetable dignidad. Y si no sabes el porqué. nos conviene Sagradas Escrituras que caracterizan la vida de los cristianos manifestar ante su vista el afecto a la mujer. que respira un placer pu­ ro. ni el lujo del dinero engendran tan variados placeres. ya desde los primeros días de matrimonio. un 2 matrimonio lleno de templanza. de todo lo que el hombre posee. Efectivamente. mujeres. por ser pecaminosa. a causa de ella. «para que —como dice el Apóstol— nadie nos censure. 20-21. no sólo de ser fieles. En conclusión: debe observarse este mensaje. sino de parecer también dignos de fe. ni ¡a tiranía. 8. con el fin. Yo exhortaría a ios maridos a n0 besar a sus mujeres en casa en presencia de los criados. y. la tragedia exclama maravillosa­ mente: ¡Ay! ¡Ay!. porque procuramos hacer lo que es bueno no sólo a los ojos del Señor. La amistad que tiene su origen en el fuego y que recibe el nombre de pa­ sión amorosa. Eclo. Ya Aristóteles no permitía que se sonriera a jos esclavos. . y no observes la belleza ajena». sino también a los ojos de los hombres» 93°. es lo óptimo. dice la Escritura.

«porque los ojos del Señor miran a los justos. 17-19. sino con la preciosa sangre de Cristo. Debía expresar estos razonamientos. concupiscencias. y sus oídos están atentos a su plegaria. 4. no deben rehusarse estos mandatos de la justicia. «Basta ya de hacer. 12-13. . No. la mejor conducta es el buen orden. Sin duda.LIBRO III 329 como las justas y prudentes sentencias del varón bueno y de la mujer piadosa 932. recibida por tradición de nuestros padres.. cuando andabais en lascivias. ni siquiera aunque hayan sido expresados por quienes si­ guen la sabiduría mundana. Ibid. más el rostro del Señor está contra los que obran el mal. seamos clavados en la verdad. y dirigir vuestra salva932 nio. que da cuenta perfectamente en el trabajo de los sucesivos proyectos y es insuperable por su virtud. «vivid en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación. Tengamos como meta la Cruz del Señor. 933 934 935 Versos citados por Estobeo. conscientes del deber de cada cual. que es decencia en su totalidad. Regenerados. en la que nos atrincheramos y protegemos de nuestros anteriores pe­ cados. volva­ mos al ayuno y santifiquémonos. 1. también atribuidos a un tal A p olo- 85 i 3 4 86 I Pe. si somos cela­ dores de lo bueno?» 935. y reglamenta­ da y firme. Por tanto. festines y nefandas idolatrías» 934. fuimos rescatados de nuestra vana mane­ ra de vivir. como cordero sin tacha ni mancilla» 933. Y ¿quién será el que nos hará mal. 3. aunque los haya proferido con excesiva severidad. sabiendo que no con cosas corrupti­ bles. 3. como en tiempo pasado —dice Pedro— la voluntad de los gentiles. borracheras. plata u oro. orgías. Ibid..

9. Los temas de conversación que prefiere mantener con los niños por la calle. liberando la buena voluntad para que acepte la fe. si no prestáis atención a mis palabras. 10. Los expone con suma sencillez. 938 Is. No obstante. 936 937 . la belleza. bienes son realmente «lo que jamás oído oyó ni remontó hasta el co­ razón» 939. la fuerza y el alimento. y vosotros.330 EL PEDAGOGO ción con corrección. mientras los conduce al maestro. que has recibido una hermosa instrucción. afirma de nuevo el Pedagogo. aun así. comeréis los bienes de la tierra» 938. Pues. la salud. 87 Así pues. I Cor. 19. los bienes de aquí abajo reciben el mismo nom­ bre. no me importa. pues el Logos educa divinamente la debilidad huma­ na. Dice: escucha. Por participar en ellos. nos los sugiere y expone brevemente por medio de textos de la Sagrada Escritura. Y llama bie­ nes de la tierra a los bienes humanos. os salvaréis. «porque prefiere el arrepentimiento del pecador a 2 su muerte» 937. Ez. en efecto. me preo­ cupa. ya que «el que censura con franqueza obra la paz» 936. el dador y el guardián de los bienes. Me desnudaré tal como soy y te Cf. 23. niño. la ri­ queza. pasando de las cosas sensibles al conocimiento. bienes que realmente son buenos y que nos aguardan. 1. 2. cómo debemos comportarnos en casa y có­ mo corregir nuestra vida. su ley desea quitar el temor. «Y si me escucháis. mas. 18. afirma el Pedagogo. los puntos prin­ cipales de la salvación. bienes relativos al que realmente es rey. los adapta al tiempo de su periodo de guía y deja para el maestro las explicaciones pertinentes. 2 Realmente. el Pedagogo nos lo ha mostra­ do suficientemente. 10. si me escucháis. Él es. Prov.

que es uno solo.. y otro acompaña cantando a los siete dones del Espíritu Santo. ocultos.88 tico que lo abarca todo: «Como queréis que actúen con vosotros los hombres. niño. 37. invisibles»9 4 1 para los genti­ les. He aquí. por medio de estos dones. pues. En consecuencia. Y el Señor. y al prójimo como a ti mismo»944. tras admirarlos. 3. M2 Rom. 45. . «Los tesoros de la sabiduría son inagotables». y el camino de los impíos tendrá un final desgraciado» 940. Muchos tesoros nos son suministrados por un 4 único Dios.39. mantén atentos tus oídos. 12. Aléjate de los caminos del extravío. y visibles para nosotros. exclama el Apóstol: «¡Oh profundidad de la riqueza y de la sabidu­ ría!»942. 7. 945 Ibid. al que le preguntaba: 2 «¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?».. Y así. Luego añade: «De estos dos mandamientos dependen la ley entera y los profetas» 945. 944 Ibid. el buen camino que yo 3 te mostraré. es también. eí Pedagogo. «porque el Señor co­ noce el camino de los justos. de los que. otros. actuad vosotros con ellos» 943. 1.LIBRO III 331 propondré estos bellos mandamientos. por boca divina. 22. 943 Mt. unos. 22. 40. Es posible resumir en dos los preceptos. sigue. Te llevo por el camino de la salvación. por los cuales llega­ rás a la salvación. un precepto capital y un consejo prác. 941 Is. 33. como dice el Señor: «amarás a tu Dios con todo tu corazón. con toda tu alma y con toda tu fuerza. por medio de la ley. otros nos son re­ velados por los profetas. 11. «y yo te daré te­ soros ininteligibles. 6. le res- 940 Sal.

proteged al oprimido. Luego. debo exponer bien claramente el Amor del Pedagogo valiéndome de abundantes y salvadores pre­ ceptos. dice el Señor» 949. Aprended a obrar bien. no pronunciarás falso testimonio. 28. Le. «No co­ meterás adulterio. 4 dice la Escritura. y te salvarás» 947. defended 3 a la viuda. 946 947 .332 EL PEDAGOGO pondió: «¿Sabes los mandamientos?» 946. 16-17. 13-16. no adorarás a los ídolos».. «no robarás. a fin de que. díjole: «Haz eso. honra a tu padre y a tu madre» 948. 948 Éx. pu­ rificaos. apartad la maldad de vuestras almas lejos de mi vista. tu luz se mostrará pronto. vístele. Y se sugiere el modo de la plegaria: «Cuando veas al desnudo. los relativos a la plegaria: «Las buenas acciones son una plegaria acogida por el Señor». 89 Tenemos el Decálogo por mediación de Moisés. Nuestro deber estriba en la observación de esto y de cuantas otras cosas nos sean recomendadas en la lectura 2 de la Biblia. y dialoguemos. y ante ti caminará la justicia. por ejemplo. repre­ sentado alegóricamente por una simple y sola letra. no serás pe­ derasta. 949 Is. haced justicia al huérfano. 3 No obstante. 19. 10. y no desprecies al que es de tu misma raza. Nos ordena por boca de Isaías: «Lavaos. Ibid. Venid. y otros que siguen a éstos. 1. Y habiendo di­ cho que sí. Y muchos más preceptos podríamos encontrar respecto a otros puntos. 16-18. podamos encontrar más fácilmente la salvación. merced a una amplia distribución de los textos de las Escrituras. buscad la decisión justa. 20. que esboza la salvadora descripción de los pecados. tu curación surgirá deprisa.

50. ni el día en que el hombre debe humillar su alma. Y aún estarás hablando. ¿quién os ha pedido que hagáis esto con vuestras manos? No consintáis en hollar mi atrio. alega: «¿Por qué ayunáis por mí? No escogí yo este ayuno. no quiero grasa de cebones. ¿cuál es 5 el fruto de esa plegaria? «Entonces clamarás y Dios te escuchará. El incienso me resulta repugnante. estoy harto de holocaustos de carneros. No soporto vuestros novi­ lunios y sábados» 952. el ayuno que yo he elegido: desata todo lazo de maldad. respecto a los sacrificios: «¿De qué me sirve la multitud de sacrificios que me ofrecéis?. y menos si venís para que yo os vea. comparte tu pan con el ham­ briento y lleva a tu casa a los pobres que carecen de te­ cho. vístelo»951..3 mismo. exclama el Señor. Ahora bien. Cuando veas un hombre desnudo. Asi. 95í Sal. 951 Ibid.» Pero. es inútil. suelta los lazos de los contratos forzados. Si traéis flor de harina de trigo. 1. ¿Cómo. ¿qué enigmático significado encierra el ayuno? 2 Dice el Señor: «He aquí. ni sangre de toro. y te dirá: ‘Heme aquí’» 950. ¿Cómo. 952 Ibid. 58. ni aunque te cubras con un sa­ co y te manches de ceniza. ni de cabritos. pues. 7-9. pues. 58.. ni aun así dirás que un ayu­ no es aceptable. exclama. 19. Y por lo que al ayuno se refiere. 3-7.LIBRO III 333 y la gloria de Dios te circundará». Ni aunque inclines tu cuello hacia la argolla. deja libres a los oprimidos y aban­ dona todo contrato injusto. . coronaré o ungiré 950 Ibid.. li-1 3 . ofreceré un sacrificio 4 en honor del Señor? Dice: «Es un sacrificio para el Señor el espíritu contrito»953. Pues.

1. 1. sólo les 954 Le. 16. 957 Prov. 19. 959 Mt. 4. cuando salieron de la tierra de Egipto. a los administra­ dores: «una posesión adquirida ilegalmente viene a me­ nos» 957. aromas y flores de Dios. 955 Cf. Y con respecto a la caridad. por boca de Juan. 13. 8. Y si siete veces al día peca contra ti y siete veces se vuelve a ti diciendo: ‘me arre­ piento’. prosigue: «La caridad oculta una multitud de pecados»958. . perdónalo. 956 Is. «Protege al que 3 es objeto de atropellos» 956. 91 Sobre el perdón. 958 I Pe. 3-4. perdónalo»954. 22. repréndelo. y a Dios lo que es de D ios»959. 2 A los que están en campaña. y a los recaudadores de impuestos. a su vez. y si se arrepiente. dice: «Si peca tu hermano. porque el soborno ciega los ojos de los que ven y corrompe las palabras de los justos» 955. 21. 17. Asimismo. Dî. sacrificios. les indica que tienen más que suficiente con su única solda­ da. 11.334 EL PEDAGOGO de perfume? ¿Qué incienso quemaré para el Señor? «Es aroma de perfume para Dios —dice— un corazón que glo­ rifica a quien lo ha modelado. 17. 17. que me ofreciera holocaustos y sacrificios. Y dice al juez: «No hagas en juicio acepción de perso­ nas. les or­ dena que no exijan más de lo estrictamente fijado. Y por lo que a la conducta cívica se refiere: «Dad al César lo que es del César. 4 Y con referencia al juramento y al rencor: «Yo no ordené a vuestros padres.» Éstas son las coronas.

1 . lo conseguiréis»% 5. para los libres y para los esclavos». Ordena amar a los enemigos y a los que nos mal­ dicen y rogar por los que nos maltratan. Dice: «Al que te hiera en la mejilla. 9<* Le. pues son hombres como nosotros. 15. En efecto. 12.LIBRO III 335 di esa orden: que cada uno de vosotros no guarde rencor en su corazón contra el prójimo. Es más. porque «destruirá incluso a los pruden­ tes»963. 20-21. «porque el que se abstiene del 960 Is. 21. sino amonestarlos. A los misericordiosos los llama bienaventurados «por­ que conseguirán misericordia» % 2. 961 Mi. 965 Mi. los amenaza con estos términos: «iAy de los que a lo dulce llaman amargo. y amargo a lo dulce!». «Dios —si te fijas bien— es el mismo para todos.. y a los otros les dice: «¡Ay de los que se creen inteligentes y sabios ante sus propios ojos!» 960. 23. 27-29. Nada es convincente para los incrédulos966r según Píndaro. y la sabiduría llama des­ graciada a la ira. no le impidas tomar la capa» 964. y quien se ensalza será humillado»961. 966 p r 233 SCHROEDER. Y refiriéndose a la fe: «Y todo cuanto pidiereis en la oración con fe. 6. 963 Prov. 5. no ame el falso jura­ mento. preséntale también la otra. inclu­ so a los criados que incurren en falta no debemos casti­ garlos. 7 . 5 . «Quien se humilla será ensalzado. afirma. 962 Ibid. 22.» Respecto a los mentirosos y soberbios. Debemos servirnos de los esclavos como de nosotros mismos. y si al­ guien te quita la túnica. .

y me dis­ teis de beber. 97! Ibid. 43. 969 Posiblem ente del com ediógrafo M enandro. Éstas son las leyes del Logos: las exhortaciones no es­ tán escritas en tablas de piedra por el dedo del Señor. 968 Le. sino inscritas en el corazón de los hombres. hallábame en prisión. porque ama el arrepentimiento que sigue al pecado. Y acerca de la generosidad exclama: «Venid a mí to­ dos los benditos.336 2 EL PEDAGOGO 3 4 5 94 bastón odia a su hijo» 967. responderá.. tuve sed. ambas leyes servían al Logos para la educación de la humanidad: 967 Prov. Pues tuve hambre y me disteis de comer. 25. lo único que no conoce corrupción. a fin de que la fe de los niños fuese impresa en las mentes dóciles. a su vez. enfermo. Pero. Rechaza también la vanagloria. 13. sólo el Lo­ gos carece de pecado. Sí. 24. Razón por la cual fueron rotas las tablas de los duros de corazón. no es propio de un hombre cualquiera. estaba desnudo y me vestísteis. . «El errar es natural y común a to­ dos. Acoge con cariño la conversión del pecador. ahora bien. y dirá: «Cuanto hicisteis con estos pequeños. ¿cuándo hicimos nosotros algo de todo eso con el Señor? El mis­ mo Pedagogo. 970 Mi. adjudicándose amo­ rosamente para sí las buenas acciones realizadas con los hermanos. fariseos. al decir: «jAy de vosotros. tomad posesión del reino que está pre­ parado para vosotros desde la creación del mundo. y a mí vinisteis» 970. 40. Éstos irán a la vida eterna»971. 25. y me visitasteis. era peregrino. corregirse. 11. 34-36. Pero. conmigo lo hicisteis. y me acogisteis con vosotros.46. sino de un ser excepcional» 969. que amáis los pri­ meros asientos en las sinagogas y los abrazos en las pla­ zas!» 968.

conscientes de que el Se­ ñor. si­ no que trabaje con sus manos en algo provechoso para poder compartir con el indigente. 22. 5 y los varones amen a sus esposas. griterío y maledicencia.31 y 5. 5. como hijos queridos. señores. por medio de los Apóstoles. a modo de sem­ brador. como Dios en Cristo os perdonó. está en los cielos y que no hace 972 Ef. vuestro y de ellos.95 procamente. ni deis ocasión al diablo. pero. del que expondré.» «Y vosotros. . misericordiosos. no robe ya. 25-28. 4. sus preceptos: «Desechando toda mentira. Toda amargura. in.LIB RO III 337 una. 5. como también Cristo nos amó» 972. no exas­ peréis a vuestros hijos. junto con todo tipo de vicio. destiérrese lejos de vo­ sotros. padres.25. sirviéndoles de corazón con ama­ bilidad. habla el Pedagogo. 28. como Cristo amó a la Iglesia» 973. ira. perdonándoos recíprocamente.. Que los que están unidos en matrimonio se amen recí. sabios e imitadores de Dios. obedeced a vuestros señores. hable 3 cada uno la verdad con su prójimo.2 gía de los Apóstoles. «como a sus propios cuerpos» 974. Haceos. por mediación de Moisés. como a Cristo. 973 Ibid. tratad bien a vuestros escla­ vos. y caminad en el amor..4 dignación. El que robaba. pues. No se ponga el sol sobre vuestra ira. por tener más memoria que yo. «Hijos. 1-2. Siervos. y la otra. ya que unos somos miembros de otros. Y vosotros. sin recurrir a la amenaza. obedeced a vuestros padres. Sed bondadosos unos con otros. Creo que es necesario hablar de cómo era la pedago. 974 Ibid. «Las mujeres sométanse a sus maridos como al Señor. sino educadlos en la disciplina y en la instrucción del Señor.

6. No apaguéis el espíritu. pues son hermanos. 977 978 980 / Tes. 2.. no los menosprecien. No codiciemos la vanagloria. Pro­ badlo todo. Proceded prudentemente con los de fuera. 4. Perseverad en la oración. aguardando el momento oportuno. 96 «Nutrios con la palabra de la fe. y retened el bien. Ibid. que acojáis a los débiles. velando en ella con ac­ ción de gracias. 6. con solicitud. asimismo. 5. 6. Mirad que nadie devuelva a otro mal por mal. «Si en espíritu vivimos. No nos cansemos de hacer el bien. Sea vuestra conversa­ ción con gracia. salpicada de sal. hermanos. a que corrijáis a los desordenados. 13-15. provocándonos unos a otros ni envidiándonos mutuamen­ te. . 5. pues el ejercicio corporal es poco provechoso.5-6. sírvanles mejor. y el que practica la misericor­ ds Ibid. y así cumpliréis la ley de Cristo. 25-26. 979 / Tim. de modo que sepáis res­ ponder oportunamente a cada uno» 978. mas la piedad es útil para todo y posee promesas para la vida presente y para la futura»979.9. Absteneos de toda clase de 4 mal 977. No os engañéis: de Dios nadie se burla. 976 Gál. no despreciéis las profecías. sino que. Llevad unos las cargas de los otros. Os exhortamos.9. puesto que son fieles» 980.19-22. porque a su debido 3 tiempo cosecharemos. 1.. que alentéis a los pusi­ lánimes.4-7. Col. 2 «Los que tienen amos fieles.» Ejercitaos en la piedad. que seáis magnánimos con todos. 3 «El que dé de lo suyo. si no desfallecemos» 976. en es­ píritu también obedezcamos. 2.338 2 EL PEDAGOGO acepción de personas» 975.7. que lo haga con sencillez. 4. el que preside. «Que entre vosotros haya paz. 6-8. 2.

Muchos. otros para Obispos y diáconos. so­ bre los que en otra ocasión podríamos hablar. adelantaos los unos a los otros. 3 mediante enigmas. os hará comprender sus palabras. . sabiduría genuina. Para la exégesis de estas santas enseñanzas necesitamos la ayuda de un maestro al cual dirigir nues­ tros pasos.LIBRO III 339 dia. en verdad. Otros innu. en determinados momentos. entresacándolos de las Sa­ gradas Escrituras. voluntad buena de Padre bueno. valiéndose de parábolas. en la estima. otros para las viudas. 4 adherios al bien amándoos los unos a los otros con amor fraterno. 8-13. Pero no es de mi incumbencia. no seáis negligentes a la solicitud. con gozo. siendo pa­ cientes en la tribulación. que habéis sido 98 educados con una buena formación. odiando e l mal. sirviendo al Señor. alegrándoos en la esperanza. La Iglesia esta es la escuela. Sí. dice el Pedagogo. Él. prac­ ticando la hospitalidad y participando en las necesidades de los santos»981. el único maes­ tro. ejemplos con los que se erradica —por así decirlo— el vicio y se suprime la injusticia. sed fervorosos de espíritu. 12.2 981 Rom. santidad de conocimiento. perseverantes en la oración. Éstos son unos pocos de los muchos ejemplos que el 97 Pedagogo muestra a sus niños. ense­ ñar estas cosas. pue­ den. y muchos. la caridad no es hipócrita. ha llegado el momento de que yo cese en mi oficio de Pedagogo y de que vosotros escuchéis al Maestro. tomándoos a vosotros. y el esposo. ser de gran utilidad para quienes los leen. «Él es propiaciación por nues.2 merables consejos destinados a personas determinadas es­ tán escritos en los libros santos: unos para presbíteros.

99 ¡Oh retoños de la bienaventurada pedagogía! Comple­ temos la hermosa faz de la Iglesia y. en ése la cari­ dad de Dios es verdaderamente perfecta. 9 8 3 Ibid. si 3 guardamos sus mandamientos. se pescan los peces con anzuelo y se aba­ ten las aves. 2-6. «no sólo por nuestros pecados. con su ayuda se domesti­ can las fieras.. 2. corramos a esta buena madre. por el yu­ go. Él gobierna las ciudades y cultiva los campos. el médico de nuestro cuerpo y de nuestra alma. El caballo es guiado por el freno. todo lo enseña y todo lo educa el Lo­ gos. 2 Todo lo hace. el toro. sirve y todo lo crea: 982 / Jn. Quien dice que permanece en Él. y no guarda sus mandamientos. Y en esto sabemos que lo hemos conocido. Él es. por ser formado por el pedagogo en la tierra. la 3 caña para el pez y la trampa para el pájaro. es mentiroso y la verdad no está en él. glorifiquemos la bienaventurada providencia. el yugo para el toro. el hombre eterno: Jesús. 2. por la que el hombre es educado y santificado como hijo de Dios y. Quien dice conocerlo. realmente. el lazo para la fiera. cual niños. quien prepara el freno para el caballo.340 EL PEDAGOGO tros pecados» 9 8 \ como dice Juan. . Mas el que guarda su palabra. sino también por los de todo el mundo. y si nos convertimos en oyentes del Logos. se convierte en ciudadano del cielo y recibe allí al padre que ha aprendido a conocer en la tierra. 2. En eso conoce­ mos que estamos en Él. debe también vivir como Él vivió» 983. y el hombre es transformado por el Logos. la fiera salvaje es apresada con un lazo. domina.

«auri­ ga». Quiero. lo que falta por hacer. el fuego te servirá. Así pues. Señor. por él. el creador del mundo y dei hom­ bre y. brilláis en el mundo como luminosos astros. Si llegas a conocerme. 26 B lass -S n e l l . 986 Flp. G uía9 8 7 de Israel. A requeri­ miento suyo. XVIII 483 y 485. i Oh divina creación! ¡Oh divinos mandatos! Que estas aguas se mantengan en sus límites. ambos uno solo. 2. Porque no hay nada oculto en la clara palabra que la sabiduría transmite a los mortales. según Pablo. también pedagogo del mundo. Pedagogo. Dispongo de los elementos como materia. Concede a quienes seguimos 984 Hom. que este aire planee por el éter. Hijo y Pa­ dre. 987 Sugestivo empleo de Clemente del epíteto homérico eníochos «compañero y amigo del guerrero que va a su lado en el carro». «el que lleva las riendas». It. habito con mi criatura.. «Irreprochables. Padre. como dice Baquíiides 985. Propiamente. ¡Tan grande es el Lo­ gos! Él es el Pedagogo. el mar. y la Luna llena». en medio de una ge­ neración perversa y descarrilada» 986. que la tie­ rra se mantenga firme y se mueva cuando yo lo dispon­ ga. puros. hijos de Dios sin tacha. el cielo. además. tras un generoso elo­ gio del Logos. modelar al hombre. que ese fuego conten­ ga su cólera. 985 Fr.LIBRO III 341 Hizo la tierra. pidámoslo al mismo Logos: sé propicio a tus hijos. «conductor». y todos los astros que coronan el cielo9* 4. 15. Clemente omite el verso 484: «y el infatigable Helios. . ambos fuimos constituidos y esperamos el juicio.

Hijo y Padre. puesto que el Pedagogo. sería hermoso que nosotros. la glo­ ria y los siglos. de quien todos somos miembros. es de­ cir. en plena calma. eleváramos al Señor una ala­ banza digna de su cultivada pedagogía. tras establecer­ nos en la Iglesia. como juez bueno y no amar­ go. Y alabando a la inefable sabiduría de noche y de día. reunidos allí. por quien la eter­ nidad es. seamos trans­ portados juntamente con el Espíritu Santo. ahora y por los siglos de los si­ glos. sin haber sido sumergidos por las olas. hasta el día fi­ nal.342 EL PEDAGOGO 3 tus preceptos completar la similitud de la imagen y sentir con toda la fuerza a Dios. Pedagogo y Maestro. junto con el Espíritu Santo. Y. al Logos que enseña y que todo lo ve. . amén. se nos ha entregado a sí mismo. al Hijo. y que. demos gracias y ensalcemos al único Padre e Hijo. A Él la gloria. pues en Él son todas las cosas. como recompensa de justo agradecimiento. pues por siempre Él es bueno. el tumultuoso oleaje del pecado. Sabio y Justo. tras haber cruza­ do. por quien todo es uno. Todo está en el Uno. de ser trasladados a tu ciudad. tú concédenos todo: la gracia de ser ciudadanos en tu paz. de Él.

Pastor. . para entonar himnos sinceros a Cristo que guía a los niños. pastor de corderos del Rey. Brida. de los que se salvan del piélago del mal. Fortaleza de los débiles. Príncipe de sabiduría. ala de aves que no van errantes. Hijo del Padre Altísimo. Rey de Santos. para cantar con voces puras santas alabanzas. eternamente complaciente. A tus candorosos hijos congrega. Labrador. Ala celestial del santo rebaño. Timón. de linaje humano. SEGÚN SAN CLEMENTE Brida de potros indómitos. Salvador Jesús. Pescador de mortales.HIMNO DE CRISTO SALVADOR. timón auténtico de naves. Logos omnipotente. a los peces puros en medio del adverso oleaje lanza el anzuelo para una dulce vida.

Logos eterno. Perpetuidad inconmensurable. como Coro de Paz. al poderoso Niño. Senda celeste. Cristo Jesús. Luz eterna. santas recompensas por su enseñanza de Vida cantemos al unísono. Huella de Cristo. Acompañemos en procesión con sencillez. sencillas alabanzas. sé guía. a Cristo Rey. Dispensador de virtud. auténticos himnos. con el fresco espíritu del seno espiritual saciadas. Criaturas. exprimida por tu Sabiduría. Fuente de piedad. Leche celestial de pechos dulces de los encantos de una doncella.344 EL PEDAGOGO Pastor Santo. . Alimento sagrado de quienes en respetuosa vida alaban a Dios. pueblo prudente. y cantemos todos juntos un salmo al Dios de paz. de niños puros. Rey. en tiernas bocas criadas. los hijos de Cristo.

INDICES .

II 30.INDICE DE NOMBRES Aarón (herm ano de Moisés): IÍI 23. 3. 1. 2. 4. 3. A frodita: II 123. 4. 3. 1. aletas de m ar (concha m arina): II 118. A drasto (rey de Argos): 1 55. 8. 3. Abel: I 47. η. 909. 2. 5. 72. 3. astragalos (juego): III 75. Abides (ostras de — ): II 3. 1. cf. n. i. Adán: Π 29. 858. am atista (piedra preciosa): II 118. 617. cf. Acéfalo (constelación): II 34. 4. Aristófanes: II 124. 16. cf. Antigono (rey de M acedonia): II 35. Aquiles: I 55. Alcibiades: I 55. Ill 12. η. 1. 151. 1. 1. 2. 3. Ártemis: II 72. cf. 1. η. cf. anthrôpognapheîon (bañera): III 46. 116. Antífanes (poeta cómico): III 7. η. η. . 3. J . Abdera (ei sofista de — : Demo­ crito): II 94. 356. 3-4. 9. cf. cf. I. 3. 2. 1. 782. 764. 748. n. Ill 84. Apeles (pintor): II 125. árabes: II 42. Abimelek (rey): I 21. 2. 2. 69. Anacreonte: III 69. 3. 2. 49. Alejandro Magno: I 55. 3. ágape (agápe): II 4. Aristipo de Cirene: II 64. 3. Antioquía: II 56. 3. 3. 1. cf. 507. Anti fanes (médico de Delos): II 2. cf. I. 1. arcadlos: II 42. 344. 3. Ill 25. n. Atenea: II 31. 913. 752. π. I. 42. Amos: I 69. Atenas (zapatos de — ): II 105. 1. Ascra (acelgas de — ): II 3. 2. 2. 1. 4. 2. Aqueronte (río infernal): III 72. 1. η. Aristóteles: II 18. 75. asirios: III 70. Ariusio (vino de — ): II 30. 4. cf. cf. Amorgos (tejidos de — ): II 115. n. A braham : I 21. η. cf. 2. 1. 2. Alexis (poeta cómico): III 8. 2. 3. 3. 5. aphrodtsia (placeres de amor): I 48. 4. Ill 71.

Elpénor (personaje homérico): II 34. n. III 24. ektrapelógastron (pez): II 18. η. 122. III 44. Delos: II 2. Diógenes: III 16. 4. celtas: II 3. 3. 2. 80. dracma (moneda): II 115. 4. 4. 4. 86. mújoles de — ): II 3. n. cf. n. I. 1. III 5. 738. Cilicia: II 56. 4. 380. 1. 92. 3. 3. 27. Coaspes (río): II 30. 3. 3. . Egipto: I 57. n. 3. 3. 618.348 EL PEDAGOGO atenienses: II 117. 2. 113. n. II 33. Enfila (esposa de Anfiarao): II 109. n. escolio (género literario): II 44. 90. 91. 1. cf. n. Diomedes (héroe griego): II 78. 2. II 126. 5. cf. 50. Baquílides: III 100. coturno (calzado): II 116. César: II 14. n. cf. azafrán: II 71. egipcios: II 40. 2. David: I 13. 1. 3. 4. 3. 1. 4. 4. brentio (perfume): II 64. 61. 500. 1. 2. Baal (divinidad): I 76. Ill 24. 1. Epíclopos (epíteto de Afrodita): III 71. escitas (habitantes): II 32. Crates (poeta cómico): II 93. Dafne (ciudad. Diogenes de Apolonia: I 48. cf. 238. cf. cf. cf. 2. Democrito: I 6. n. 1. n. 438. Erebo: II 8. 2. 2. 1. cipro (perfume): II 64. 2. 2. cf. cf. 4. 1. 3. 2. 495. 3. 87. 2. cf. esmeralda (piedra preciosa): II 118. cilicios (habitantes): II 115. cf. 2. 1. 2. Creso (rey de Lidia): I 55. 2. n. 3. 3. cf. 1. 42. Bautismo: 1 32. Baco: II 21. 61. Cíniras: III 34. 1. 3. III 38. 110. 2. 3. Ceos (El sabio de — : Pródico): II 110. 345. cretenses (habitantes): II 42. 33. 16. cf. 2. Daniel (profeta): II 108. II 122. cretense (vino): II 30. 747. 1. cf. Elias (profeta): II 112. Biblia: III 89. Ill 91. 737. 1. 4. 4. 1. zorzales de — ): II 3. Epicarmo (poeta cómico): II 18. Caín: III 45. 553. 907. 1. Eneas: III 79. Ática (rodaballos del — ): II 3. Decálogo: III 89. 4. 349. 1. Esparta: I I 11 4 . n. n. 1. ático? (habitantes): I 11. 73. k II 18. 2. Cipris: III 72. 5. 4. 65. cf. 18. n. 1. 3. 2. 2. 4. 3. 115. corintios: I 18. 2. II 3. efesios: I 18. 4. 749. 836. 3. 1. 1. 2. I. n. 3. 2. Esciato (isla. 2. 2. 1. enera titas (secta): II 32. 3.

feacios (pueblo mítico): II 72. 1. 2. 1. η. η. 4. 303. 4. 2. 2. 84. 2. Eva: II 123. faininda (juego): III 50. 24. 643. Israel: I 1. 2. 77. Hefesto: II 34. 3. 107. 2. 6. 1. 4. 2. 1. 2. Gomorra (ciudad): I 69. 378. 1. 3. 4. 80. 2. . 89. II 19. 3. griegos: I 31. 91. 2. 57. 3. 92. η. gnósticos: Î 52. III 26. n.2. III 13. Ill 10. 3. I. 1. 3. Ill 20. 126. 4. hilotas: III 41. cf. 2. 2. 3. 1. 30. 73. 3. estoicos: I 102. 10. 91. 2. 78. 76. 99. 63. III 50. Fedro (diálogo platónico): II 86. cf. Homero: I 36. 2. i. Ill 10. Isaac: I 21. 1. 3. 2. II 90. 5. Grecia: II 3. III 19. 5. 2. 2. n. 2. 1. cf. cf. 3. 4. 2. 4. 1. 2. Italia: II 30. 3. η. 2. 1. 3. II 78. 141. 3. 2. 2. 3. 1. 77. 22. 2. 2. 3. 5. 2. 113. 3. 37. 1. U 44. 5. cf. 72. 2. 4. hebreos: I 41. 4. cf. Hechos de ¡os Apóstoles: II 16. 3. 1. I. 34. iberos: II 32. 2. III 3. Füipo de Macedonia: I 55. Heráclito: I 22. 2. 410. cf. 42. II 87. Fasis (río de la Cólquide): Π 3. 87. ¡dolóthytes (secta): II 8. 111. cf. 4. 80. II 36. 4. 852. 81. Hera: II 72. Jeremías: l 59. Etibpía: III 4. cf. 3. n. 1. 95. 1. n. 1. 4. 4. 75. Ezequiel (profeta): I 76. 532. 93. 1. 79. Guerras Médicas: II 72. 335. 1. Ill 73. Jacob: I 56. Jaspe (piedra preciosa): II 118. gálatas (habitantes): 1 83. 2. 3. 115. 112. 1. 5. Filemón (poeta cómico): II 122. hipothóros (himno): II 41. Filebo (diálogo platónico): Π 100. Fénix (preceptor): I 55. 57. 2. Hades: I 94. ¡ota (letra griega): 1 85. India: II 30. grifos (animales fabulosos): II 120. 1. 1. 91. 5. 61. 3. n. 1. 1. II 105. 1. II 8. Ester (heroína judía): III 12. 1. 3. 15. 2. ΙΠ 14. 2. III 68. 2. 1. 72. 1. 2. israelita: II 18. 4. 3. 81. Isaías: I 13. 77. 59. 2. 3. estáter (moneda): II 14. 72. Helena: II 125. 868 . 43. 1. 1. 1. II 95. 123. 3. η. 92.INDICE DE NOMBRES 349 espartanos: III 41. 2. cf. Eucaristía: II 20. 67. 2. 111. 2. 4. 72. 23. 1. cf. III 2. 78. 1. 2. 117. 1. 4. n. 90. Hesiodo: III 32. η. 78. 4. 2. II 99. 1. 101. 3. Eurípides: III 13. 1. 315. 4.

cf. 2. 1: cf. 1. 21. anchoas de — ): II 3. 1. 4. 69. n. 3. 76. 33. 71. Logos:I 1. 23. 659. 1. 4. 3. 2. 184. 5. lacedemonios: II 42. 1. 60. 1. 75. cf. 329. 40. 3. 3. 5. 3. 2. 1. 89. 25. 55. 3. 2. 55. 3. 3. 4. 63. 53. 42. Ill 27. 1. 73. 2. 3. η. 67. 72. cf. 3. 1. 2. 2. 85. 3. 14. 1. 4. cf. 8. 2. perfume de — ): II 64. 63. 3. 1. Labán (padre de Raquel): III 49. 118. 91. 3. 4. 46. cf. 1. 1. Laconia: II 115. 2. 19. III 12. 1. 3. La azotada (pieza cómica): I II. 1. 3. 96. 4. Leónidas (general espartano y pre­ ceptor): I 55. 2. 4. 4. 2. 5. 3. 5. 1. 76. Judas: 111 44. keraunitas (piedra preciosa): II 118. 2. 2. 2. 3. 80. 1. 2. 2. 3. 1. 3. Ill 12. 2. 3. naba de — ): II 3. 2. 9. III. Lázaro (el mendigo): II 105. 121. 2. 1. 25. n. 36. 3. 24. Jesus: I 12. 9. 16. 2. 59. 60. 14. 91. 2. 42. 3. II 10. 73. 66. 4. 1. 5. 2. 82. 99. 1. 751. Judá: I 80. 2. 4. 2. 84. 3. Lázaro (hermano de Marta y Ma­ ría): 1 6. II 1. 5. 83. 2. 1. Mantinea (ciudad. 3. 59. 3. 3. 32. 86. 4. II 112. 3. 98. 10. 2. 57. 1. 1. 2. 3. η. Lucas: II 15. 74. 2. 4. 117. Juan (Bautista): I 90. 2. 4. 6. 4. cf. José: III 68. 2.99. 19. 38. 782. Lípari (isla. 3. 3. 1. 50. jonios: II 105. 5. 2. 4. 1. 94. 75. 3. 1. 1. 3. 2. 2. 1. alhaja): II 122. konípodas (calzado): Il 117. 27. 1. 1. 1. 72. 2. Jesé (padre de David): I 61. 2. 2. 1. 2. 2. 4. 119. 2. 118. 3. 102. 1. 4. 65. 3. 79. 41. 4. 100. cf. 20. Jerusalén: 1 15. 63. 62. 19. 1. 4. Lesbos (vino de — ): II 30. Î. 24. 4. 1. Judas (Iscariote): II 62. n. 1. 3. 2. 2. 98. 2. 36. 25. 47. 1. 2. 120. 23. 2. 2. 39. 25. lirio (aceite. η. 42. II 62. 1. 2. 51. 3. Il 17. cf. 1. 4. 5. 35. 4. 3. 2. 4. 3. III 2. 2. 43. 93. 49. 1. Ill 82. 66. 3. 2. 126. 1. 3. 3. 6. 2. 350. 97. 33. 4. Juan (Evangelista): I 24. 2. 2. 58. n. 45. 52. η. 4. 97. n. 110. 3. 2. 71. 3. 40. 1. 105. 3. 5. Magos (Reyes): II 63. 2. 3. judíos: I 31. 1. 1. Lot: II 81. 88. kalheteres (collar. 2. 43. Maltháke (pieza cómica): III 7. 2. 261. 14. 1. 2. 4. 43. 79. 3. III 34. I. 2. 2. 5. 1.350 EL PEDAGOGO (Jerjes [persa]): II 3. 4. 32. 56. 2. 3. cf. 2. 1. 39. 3. 13. 866. 98. 40.100. 2. 44. 2. 3. . 1. Ill 17. II. 346. 3. 1. 31. 47. 11. 32. 48. 1. Lidia (región): III 56. 101. η. 1.

pavo de — ): ü 3. 3. n. 3. . 3. n. 5. metalio (perfume): II 64. 58. 3. 2. 77. 2. 1. 93. 2. 436. I. 81. Pedagogo: I 1. 3. 10. 4. 2. 76. 28. 659. n. 78. 67. 3. cf. 3. 88. peán (himno): III 4. II 17. n.-1. Menandro (poeta cómico): I 11. 1. 3. 75. 3. 53. 79. 667. I. 1. 2. 3. 1. Melitea (isla: en la actualidad. 2. 1. 58. 30. 2. 3. 2. 3. 3. 70. 99. 1. Melos (isla. 3. 2. 74. 786. 2. 1. 4. 1. 17. 1. cf. Noé: II 34. 2. 2. η. Mileto (ciudad. 3. II 14. 487. 80. Odiseo: II 59. 1. Media (región. 1. 1. cf. 54. pedagogía: I 12. 98. 3. 2. 83. 1. 3. η. 76. 2. 96. 96. cf. III 6. 28. 3. 62. 2. 2. 52. 1. ortos (pez): II 18. 84. 89. 51. 2. mirto (perfume): II 76. 2. 46.In d i c e de no m bres 351 Mateo: II 16. 3. cf. 3. Mendes (vino de — ): II 30. 1. 152. 2. 6. nardo (aceite de — ): II 64. 3. 641. cf. cf. cabritos de — ): II 3. 101. 95. anguilas del — ): II 3. 97. 2. 1. 780. 52. 1. 2. cf. 3. cf. 92. 2. 20. 100. Ill 12. 1. 1. 103. 97. 3. 2. 1. 4. 1. 55. 73. 92. 9. 2. 92. 1. 2. Naxos (vino de — ): II 30. 99. 34. 85. Meandro (río. Mal­ ta): III 30. 1. 118. 57. n. 89. 77. 1. Pactolo (rio de Lidia): III 10. 2. 56. 2. 49. 54. pectineros de —): II 3. cf. 1. 1. 84. 90. 1. 87. 2. cf. 16. óbolo (moneda): II 37. 3. 1. Narciso (personaje mitológico): III 11. 3. 3. n. 3. 1. 2. 1. 3. 4. 1. 90. cf. 8. 1. 4. 660. Musas: II 72. cf. 3. 100. 81. I. 3. 2. 2. 32. 91. 45. 520. 3. 4. 2. 1. 75. 869. 3. 3. 2. Nausito (preceptor): 1 55. parenético (género): I 2. n. 1. 60. 33. 2. 4. 22. 61. 11. Pablo (Apóstol): I 19. 1. 3. 19. 1. 4. Oseas: I 53. 1. la esmeralda de—): II 111. 42. 3. pastophoros (sacerdote egipcio): III 4. 1. η. 14. Midas (rey): III 10. 3. 2. 94. 2. 2. 1. 2. 3. η. 60. 68. 95. 619. 78. III 2. 75. 2. 3. 53. 2. 1. n. II 101. 779. 1. n. 1. 2. Metimna (ciudad. 4. 347. 3. í.2. 96. 91. n. 2. I. 1. 1. n. 100. 1. 3. narciso (flor): II 71. 2. 57. 1. 109. 2. 3. 2. 1. 76. 3. 2. 3. cf. cf. 3. Ill 30. 4. 1. mitilenos (habitantes): III 50. 4. Navé: I 60. 2. 1. Nicóstrato (poeta cómico): Π 123. 50. 2. 2. 3. 74. 3. 5. narciso (aceite de — ): II 76. n. 2. 2. Moisés: I 5. 6. 2. 3. 34. cf. 1. 89.

85. 66. 1. 3. i. n. persas: I 55. Sibila: III 15. 2. 82. n. 3. 2. 86. 2. 2: Platón: I 67. 798. n. 1. Sición (zapatos de — ): II 116. 5. 3. Î. 91. 2. sicilianos: II 42. 2. 661. 87. III 52. 5. 621. 2. 787. ί. 3. Seleuco: III 59. 88. 3. 3. 76. 1. 93. siracusano (vino): II 30. 3. 1. Sión (hijas de — ): I 15. romanos (habitantes): I 19. 1. 642. 2. 3. 87. 72. 1. n. 49. III 72. 2. n. Sidón (púrpura de — ): II 15. n.352 EL PEDAGOGO Safo: II 72. 2. 2. 2. 2. 2. Sinefebo (pieza cómica): II 122. 620. Proteo (genio marino): III 1. 23. 2. 2. 4. 3. cf. 94. 2. 4. Quíos (vino de — ): II 30. 3. 3. cf. 2. sicimitas (habitantes): III 14. 1. 2. 1. 2. I. 695. Sara: III 49. 2. 38. 3. 2. 2. 53. Ill 44. 2. 2. 4. 1. 101. III 54. 2. Sardanápalo (rey): III 70. psagdas (perfume): II 64. 2. 2. 966.III 67. n. 2. 36. 74. 9. 1. 4. III 23. 748. Pitaco (rey de Mitilene): III 50. 4. n. 129. crustáceos de — ): II Samuel: III 12. 3. 3. cf. 2. 1. 97. 4. 622. Sikino (preceptor): I 55. 35. 75. 1. 5. 3. 1. cf. 5. Simónides (Semónides): II 64. Pindaro: III 72. 91. 27. 3. n. 86. cf. Sardes (color de — ): lí Í08. II. 155. I. 16. cf. Salomón: I 78. murenas de — ): II 3. 2. 2. 89. III 2. 2. cf. II 102. 1. II 18. 92. II Sicilia (estrecho. Persia (coturnos de — ): II 116. n. Raquel: III 49. cf. 82. rosa (perfume de — ): II 76. Pedro (Apóstol): I 44. cf. 1. síkinis (danza): I 55. Rebeca: I 21. 745. cf. Pluto: III 10. plangonio (perfume): II 64. 2. cf. Sobre la continencia: II 94. 5. Pitágoras de Samos: I 94. 2. 100. Penélope: II 97. 3. 2. Siria: II 56. . 6. pederastía: II 83. I. Peloro (cabo. Sansón: III 68. salterio (instrumento musical): II 43. 1. 90. 1. n. cf. 71. 1. 4. 2. 3. 3. II 14. 89. 2. cf. 100. cf. 1. n. n. 5. samaritana: II 38. 2. n. 2. 86. Polícrates de Samos: III 59. 127. 1. 155. 1. 2. 3. 549. pretendientes (de Penélope): II 72. 1. 5. 43. Pela (ciudad de Macedonia): I 55.

1. 1. n. 5. 2. . 2. 506. 401. Tasos (vino de — ): II 30. Sofista. Troya: III 79. cf. III 43. n. soúsinon (perfume): II 76. 44. 2. treno (canto): III 13. 465. 3. 5. 129. 1. 460. 657. Tirreno: II 42. Zófiro (preceptor): I 55. 1. tracios: II 32. cf. 1.3. cf. cf. n. Tesbita. Tebano (el viejo — : Penteo): II 24. 1. Zenón de Citio: III 74. 2. 5. 3. El (malvado — : Satán): II 127. 116. cf. Sodoma: I 69. Timoteo: II 19. 42. Zeus: I 22.ÍNDICE DE NOMBRES 353 Sobre la longevidad: II 23. Temístocles: I 55. n. cf. 3. cf. III 10. 1. n. 2. 1.cf. 14. 3. III 30. Tericles (alfarero): II 35. 1. 1. Sobre la Resurrección: I 47. 1. cf. 349. 795. n. 1. 3. Tiro: 11 115. 1. 600. 2. η. 3. n. 2. 153. 5. 54. II 89. cf. n. 762. 3. Sofonías (profeta): II 126. π. n. η. cf. zorzal (pájaro): II 3. Topacio: II 118. Sófocles: II 72. 1. 1. Tersites (personaje homérico): II 59. 1. El (Elias): III 38. 2. 2. II 104. cf. III 13. 5. sodomitas: III 44. Tesmoforiantes (pieza cómica): II 124. 1. 1. !I 34. 5. 2. triclinio: II 11. III 53. 3. unicornio (animal fabuloso): I 17. III13.

................ 1............................................. El Pedagogo de Clemente deAlejandría .............................................................................................. de nom bres 261 347 I n d ic e ..................................................... La figura del pedagogo ........... B i b l i o g r a f í a .................................. 7 El legado cultural de Alejandría ....... III ........................ 2.................. 3.................................. 5....................................................................... Los escritos de Clemente . Estructura de la obra ........... I n tr o d u c c ió n ....... 4........ .................................... N o ta L ib r o L ib r o L ib r o d e l tr a d u c to r í II .............................................................................INDICE GENERAL Págs.......... 7 17 21 23 29 33 39 41 137 ...........