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CLEMENTE DE ALEJANDRÍA

EL PEDAGOGO
INTRODUCCIÓN POR

An g e l c a s t iñ e ir a Fe r n á n d e z
TRADUCCIÓN Y NOTAS POR

JOAN SARIOL DÍAZ

f

i G R ED O S

E D IT O R IA L

BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 118

Asesor para la sección griega: C a r l o s G a r c í a G u a l . Según las normas de 3a B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por M e r c e d e s L ó p e z S a l v a .

©

EDITORIAL GREDOS, S. A. Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1998.

P r i m e r a e d ic ió n , 1988. 1.a REIMPRESIÓN.

Depósito Legal: M. 6625-1998. ISBN 84-249-1295-0. Impreso en España. Printed in Spain. Gráficas Cóndor, S. A. Esteban Terradas, 12. Polígono Industrial. Leganés (Madrid), 1998.

INTRODUCCIÓN

i.

El legado cultural de Alejandría

La ciudad egipcia de Alejandría, fundada por Alejan­ dro Magno el año 331 a. C. y dedicada a las ciencias y las artes gracias a la protección de los Ptolomeos, fue, mucho antes de la aparición del cristianismo, cuna del he­ lenismo1 , crisol intelectual de una civilización en la que se fundían las culturas oriental, egipcia y griega y a la que se añadió desde el primer momento la cultura he­ brea2. Por su localización estratégica, en la encrucijada de las rutas de África y Asia, Alejandría era un centro mercantil y cultural de primer orden que rivalizó y tomó el relevo de Atenas. Ei legado que encuentra Clemente hacia el año 180 d. C., cuando entra en la superpoblada metrópolis (un mi-

1 Helenismo significaba, originalmente, hacer uso gramaticalmente correcto del griego, es decir, emplear un lenguaje libre de barbarismos y solecismos. A partir del siglo ni a. C., la palabra significa: adopción de los usos griegos o de la forma y cultura griegas de vivir. En el mundo cristianizado, especialmente en los Padres de la Iglesia griegos, fue em­ pleado para referirse no sólo a la cultura griega, sino especialmente al culto y a la religión paganos. (Cf. W. J a e g e r , Cristianismo primitivo y Paideia griega (trad, esp.], México, 1952, págs. 13-14, n. 6.) 2 Cf. F l a v i o J o s e f o , Antigüedades judaicas XIX 5.

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EL PEDAGOGO

Ilón de habitantes) de Alejandría, tras haber recorrido la Italia meridional, Siria y Palestina, es inmenso: una Bi­ blioteca incomparable3, iniciada por Demetrio Falereo; un Museo que era la verdadera universidad del helenismo4; la industria del papiro dedicada especialmente a la cola­ boración con la actividad intelectual; la traducción griega, realizada entre los siglos III y I a. C., de la Biblia hebrea (la Biblia de los Setenta); la obra del filósofo judío Fi­ lón, en la que, desde los tiempos de Jesús y Pablo, de­ mostraba que la religión judaica podía ser comprendida en los mismos términos racionales de la filosofía griega; el centro cristiano más antiguo de ciencias sagradas diri­ gido por su maestro Panteno, la escuela de Alejandría o didaskaleíon; la herencia pastoral de diez obispos catalo­ gados en la ciudad; la influencia en las escuelas gnósticas cristianas de Valentín, Basílides (120-161) y Carpócrates (130-160); el ímpetu que en Egipto poseían la afición a las ciencias ocultas, a la teosofía y a los misticismos reli­ giosos (ya anteriormente a su conversión, Clemente parece haber sido iniciado en Atenas en los misterios de Eleusis); y, evidentemente, el importantísimo papel que aún tenían los filósofos paganos, especialmente un cierto ecleticismo

3 Según Tzetzes, la Biblioteca «externa» de Alejandría contenía 42.800 volúmenes, mientras que la Biblioteca principal de Palacio contenía unos 400.000 volúmenes «mezclados» (rollos mayores) y unos 90.000 «no mez­ clados» o «simples» (pequeños rollos de papiro). C f. Fr. C o p l e s t o n , Historia de la filosofía, vol. I: Grecia y Roma, Barcelona, 1974, pág. 383. 4 El Museo estaba dotado de Jardín Botánico, Observatorio Astro­ nómico, Anfiteatro de Anatomía y laboratorios, además de la Biblioteca principal de Palacio ya mencionada. El Museo fue levantado bajo el poder de Ptolomeo Soter (323-283 a. C) en el centro de la ciudad, jun­ to al Palacio real, en el barrio aristocrático o Brücheien.

INTRODUCCIÓN

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asimilado sincréticamente por la Academia, la escuela peri­ patética y el estoicismo, pero también los filósofos epicú­ reos, cínicos, escépticos y neopitagóricos, así como el no­ table interés dado a la investigación científica y al cultivo de las ciencias exactas y naturales. Las corrientes culturales con las que rivaliza el cristia­ nismo — no sólo en Alejandría — , durante los siglos II y la primera mitad del III, pueden ser agrupadas en dos grandes bloques. Por un lado, las de ámbito externo al propio cristianismo —las religiones paganas y el judais­ mo, las corrientes filosóficas— y,· por otro, las que ha de combatir desde su propio ámbito interno, especialmente el gnosticismo cristiano y el montañismo. Durante el siglo II, la literatura cristiana se caracterizó especialmente por su carácter apologético. Iba dirigida al mundo exterior, tanto a frenar la actitud agresiva del pa­ ganismo \ a justificar frente al Estado y frente a la ma­ jestad del Emperador la posibilidad de un nuevo culto, a contestar a las críticas de superstición y fanatismo con que los filósofos la tildaban6, como, especialmente, a desva­ necer la opinión de que el cristianismo era una amenaza creciente contra el Imperio universal de Roma. Pero la literatura cristiana se dirigía también, evidentemente, hacia el propio interior de la iglesia, sobre todo en los trabajos antiheréticos. Esta doble respuesta, externa e interna a un tiempo, obliga a los cristianos a poner los cimientos de
s Así, por ejemplo, la obra de Luciano de Samosata, Sobre la muer­ te de Peregrino (año 170). 6 Por ejemplo, Cornelio Frontón de Cirta en su Discurso, o el pla­ tónico Celso en su libro Doctrina verdadera (año 178), donde afirma: «al adherirse a una doctrina es necesario dejarse llevar por la razón; si no, se cae en todo tipo de prácticas oscuras y uno se deja engañar por gente perversa» (recogido por O r í g e n e s , en Contra Celso I 9).

dado que «con el uso del grie­ go penetra en el pensamiento cristiano todo un mundo de conceptos.) y se llaman cristia­ nos. no habría en la filo­ sofía estas tendencias diferentes. .10 EL PEDAGOGO la teología. aunque haya muchas tenden­ cias filosóficas. Justino afirma que. 7 Cf. metáforas heredadas y sutiles connotaciones»7. Paideia. aunque haya muchas personas que se adhieren a diferentes sectas en el cristia­ nismo (marcionitas.. Es ésta la razón por la que algunos eruditos han llegado a hablar de ía «helenización del cristianismo». del mismo modo. Si no. etc. filósofos. por primera vez. 6). como los platónicos. valentinianos. 14. fi­ losófico— de una época. no lo son porque sólo hay un cristianismo (I 35. los estoicos. sólo hay una filosofía (por eso. Pero lo que en el fondo es la filo­ sofía y la razón por la cual ha sido enviada a los hom­ bres se le escapa a la masa. como después ten­ dremos ocasión de comprobar con Clemente de Alejan­ dría. los peripatéticos. el nuevo discurso teológico irá mucho más allá en sus intenciones. los que se dicen filósofos no lo son): «La filosofía es verdadera­ mente lo mayor que poseemos y lo más venerable. intentará presentarse como la continuación de la Paideía griega clásica. Este viraje supone. Y. categorías intelectuales. ya que esta ciencia es una» (I 6-1 y 2). sólo ella nos lleva a Dios. La misma afirmación la encontra­ mos también en la escuela de Harnack. en su Diálogo con Trifón (o Diálogo contra el judío Trifón). etc. Esta respuesta bifronte —externa e interna— queda re­ flejada paradigmáticamente en la obra del primer filósofo cristiano que se enfrenta al problema: Justino (100-165). pág. De ahí que los cristianos del si­ glo II deban ser. a su vez. Así. la con­ frontación directa con el pensamiento —especialmente. Sin embargo. J a e g e r .

Atenágoras de Atenas. 10 Sotero. luego. Teófilo de Antioquía. Modes­ to. Apión. Justino no hacía sino comenzar junto a otros una tra­ dición de teólogos apologistas9. Pinito de Cnosos. nadie pudo escapar a la influencia del sincretismo helenístico. de la cual el cristia­ nismo es su continuación. Musano. Ceferino. de escritos antiheréticos papales o episcopales1 0 o de refutaciones teológicas1 1 . Milcíades. Dionisio de Corinto. de las religiones paganas y de los cultos orientales. Sin embargo. Cándido. Ireneo de Lyón. aunque los dioses olímpicos grie­ gos estaban en franca decadencia. contaba con una notable presencia del judaismo. 1984. Serapión de Antioquía. Taciano el Sirio. también sólo hay una única filosofía. vol. Barcelona.INTRODUCCIÓN 11 La doble respuesta tiene. Felipe de Gortina. conformando un peculiar intellectus fidei Christianae frente a las diversas corrientes culturales de la época. . ya en los apologistas una conclusión muy clara: así como sólo hay un cristianismo. y. 111. Melitón de Sardes. Histdria de la teología cristiana. Aristón de Pela. Eleuterio. si se tiene en cuenta que la Alejandría que habitó el joven Clemente. Aristides de Atenas. Hegesipo. Agripa Castor. Víctor I. 1 1 Teófilo de Antioquía. Apolinar de Hierápolis. Rodón. siguie­ 8 Cf. Sexto. allá por el año 180. pues. ya que ni el platonismo ni el resto de sistemas griegos nos muestra esa verdadera filo­ sofía 8. que llegaría hasta el mismo Clemente de Alejandría y Oríge­ nes. V ilanova. el orfismo y las asocia­ ciones dionisíacas alcanzaban Asia y todo Egipto. E. Máximo. El esfuerzo intelectual de los teó­ logos y filósofos cristianos sólo puede comprenderse. y que. Los primeros judíos de la Diáspora que llegaron a Ale­ jandría fueron llevados por Ptolomeo I. pág. Heráclito. 9 Cuadrato. I: Des deis orígens al segle XV.

Onías. sí poseían la isopoliteía o ciudadanía potencial. en Alejandría nunca al­ canzaron a poseer la plena ciudadanía. La Ley judía seguía im­ perante dentro de las sinagogas suplantando. después de la Era cristiana. En Leontópolis. bajo el reinado de Ptolomeo II. C. en el 150 a. C..). C. y aunque algunos descuidaran la circuncisión o practicaran los juegos atléticos griegos. por ejemplo. donde se inten­ tó demostrar la superióridad de la Biblia sobre las doctri­ nas filosóficas (Aristobulo. Edificaron sus si­ nagogas marcando distinciones con el pueblo griego. bajo Ptolomeo VI. por la cual su previa apostasia los convertía en píenos ciudadanos. hasta llegar a convertirse en un derecho acordado oficialmente. Desde el siglo i d. los judíos suponen un mundo aparte dentro del mundo griego. construyó una copia reducida del Templo de Jerusalén. La reacción judía frente al helenismo provocó también un movimiento propio interno apologético. sino que por su gran número formaron un poiíteuma. en el 160 a. hasta conseguir. por ejemplo. Los politeúmaia ju­ díos eran gobernados por un etnarca o por una reducida junta de arcontes. la instalación de tres si­ nagogas. Sin embargo. a menudo. En cambio..12 EL PEDAGOGO ron llegando durante todo el siglo ill. hasta con­ seguir. convirtiéndo­ se así en «colonos» casi autónomos.. Ya en el siglo il a. aunque habían adoptado las formas externas de la civilización he­ lénica. A partir del siglo I. al que los judíos de Egipto acudieron como centro religioso hasta el 73 d. los judíos no eran considerados simples metecos. aunque estaban acostumbrados al idioma y nomenclatura griegos. el número de judíos aumenta considerablemente. dado que ésta in­ cluía la adoración de los dioses de la ciudad. C. o conciliar el platonismo y el estoicismo con la fe judía . C. la de los tribunales griegos. ocupar más de dos de los cinco barrios de Alejandría.

I960. las cuales apelaron durante mucho tiempo a Sérapis e Isis como los 12 La doctrina de Aristobulo nos ha llegado. H.INTRODUCCIÓN 13 (Filón. comentó sus o b ras!2. De modo que la doctrina teológico-filosófica judaica. pág. la Magia o las religiones mistéricas. H. C . 68-69. cuántas veces se le siente. pero también en la filosofía árabe y en la propia escolástica cristiana a través del Pseudo Dionisio y de Máximo Con­ fesor.)· Clemente..d e L y ó n escribía cinco libros titulados Contra las herejías. donde trataba el tema de la gnosis comparando su complejidad con un «cultivo de setas» (I 29. M a r r o u habla de «la in­ fluencia. que desde Alejan­ dría se extendió por todo el Mediterráneo. 163 y sigs. 13 Frente a la posición de los «historiadores de la Iglesia» (Lipsius. Hilgenfeld. 53 (1953). Strom. V ila n o v a . transpuesto casi literalmente. . «Introduction générale». subyacente: basta poner los textos en paralelo. penetró en todas las ramas del neoplatonismo. Coll. Paris. 27). especialmente la de Filón. 40/30 a.-40/50 d. El mismo año que Clemente llegaba a Alejandría (100). C h . V 14. suministraba a Clemente un precioso modelo y estimu­ laba a realizar la transposición de la herencia clásica en un clima nuevo de pensamiento y de piedad bíblicos». sin embargo. Le Pédagogue.. sin duda. de Faye.. 117). Con frecuencia la vía de escape a ese determinismo se buscó desde la Gnosis13. Historia de la teología. «Filón —dice— no es citado nunca en El Pedagogo. el estudio de los últimos descu­ brimientos manifiesta que al inicio de la Era cristiana ya existía una gnosis cristalizada en sistemas (cf. Por otro lado. hábilmente recom­ puesto. por el pro­ pio C le m e n te (cf. incluso. P u e c h ha estudiado la diversidad de movi­ mientos gnósticos en Ann. Fr. C. tan marcada» que ha ejercido sobre Clemente la obra de Filón de Alejandría. cf. Ire n e o . Burkitt).-I. págs. entre otros. Harnack. El gran pensador judío. se constata fácilmente que tales páginas de nuestro tratado no son sino de Filón. alimentado en el mismo medio de cul­ tura alejandrina. co­ noció e. desde Babilonia se hacía notar el in­ flujo de la creencia en la haimarméne o doctrina del Des­ tino basada en el culto a las estrellas. en Clément d ’Alexandrie. 1).

1 y 2). el mejor símbolo del triunfo del cristianismo. 85. La destrucción del Serapeion de Alejandría y de su estatua el año 391 por el obispo Teófilo fue. Este movimiento se inicia en Roma con Publio Ni­ gidio Figulo. «los misterios son la paideía de los gnósticos (Strom . en el siglo II predo­ mina la corriente platónica y neopitagórica.14 EL PEDAGOGO dioses principales del helenismo en Alejandría y en gran parte de Egipto. proponiendo que la gnósis que ofrece la teología cristiana era el único misterio verdadero del mundo (Protrepticus. caps. Sérapis. el culto cristiano a la Virgen incor­ poró características de la diosa de los Mil Nombres e. Sosiano de Bitinia y Porfirio para contraponerla a la vida de Cristo o a la doctrina cristiana. in­ cluso. VII 1). ambas a la vez mezcladas con elementos procedentes de doctrinas aristotélicas y estoicas o de las religiones orien­ tales. por ejemplo. La obra Vi­ da de Apolonio pretendía proponer la vida del «filósofo» como la forma más pura de religión y fue aprovechada especialmente por Hierocles. contó con cuaren­ ta y dos templos dedicados a é l14. . Dentro de ella pudo tener especial interés para el cristianismo la obra. y previo al sa­ queo del Serapeion. sobre la vida de un neopitagórico del siglo i: Apolonío de Tiana. escrita por Filóstrato de Lemnes (170-249) —y encargada por la mujer de Septimio Severo. De especial interés es la obra de Numenio de Apamea 14 C le m e n te polemizará virulentamente contra las religiones paganas de misterios. Del mismo modo. cruel perseguidor del cristianismo—. aprovechó estatuas de Isis para representar poste­ riormente a la Virgen. donde desarrolla una extensísima literatura. Por lo que respecta a la filosofía. Su maestro es Cristo». Según J a e g e r . Paideía. a la postre. pág. aunque el centro principal del neopitagorismo reside en Alejandría. a menudo.

pág. por ejemplo. consistirá en retornar a la sabidu­ ría de esos antiguos pueblos. I 22) y de que ésta. No hay. a su vez. magos y egipcios). pe­ ro que no puede negar. y que Platón es un Moyses attikízon. aquella única filo ­ sofía que anteriormente vimos defendida por Justino (Dial. Este conocimiento primitivo con carácter de revelación di­ vina. judíos. fr. En ellas se expresa ia fe en el poder del conocimiento humano tal como se manifiesta en el espíritu primitivo e inocente. tiene que suponer que todo se deriva de Moi­ sés. pág. Queda constancia de que también Clemente de Alejandría conoció la doctrina de Numenio (Strom. ed. y origi­ nario también de Apamea). pues sus teorías son recogidas en la apología de Justino. con Trifón I 6-2) y que se identifica ahora con el cris­ tianismo coincide. sea cual fuere su 55 Cf. con la de aquella revelación mencionada por Numenio y Posidonio. determinó su respuesta. Por eso. Por eso.. dirá Numenio. influido por la doctrina del estoico y ecléctico Posidonio (135-51 a. Según Jaeger: Cuando se enfrenta a un fenómeno que le es difícil aceptar. y posteriormente Numenio. el rango espiritual de la filosofía platónica. los primeros hombres poseían una gran sabiduría debido a su aproximación a los dioses. París. considerado el mayor genio enciclopédico griego después de Aristóteles. La tarea del filósofo en el siglo il. 166 [cit. C. ya defendido por Platón como más perfecto (Filebo 16c5). Según Posidonio. M u l l a c h . 9 {Fragmenta Philosophorum Graecorum. . 91]). Numenio considera a Platón un Moyses attikízon 15. por lo tanto. ocasión en que los apologistas cristianos no inten­ ten conciliar o completar el platonismo con su propia fe. 1881. 160-180).INTRODUCCIÓN 15 (Siria. se daba en los pueblos más antiguos (brahmanes. en parte. III. o bien admitir que es el Antiguo Testamento del mundo pagano. por J a e g e r . Paideia.

8. ya que esto es lo que significa la palabra griega theologia» 1 7 . si bien es cierto que la filosofía pagana estaba escindida en multitud de escuelas. Clemente distingue entre una filosofía de los bárbaros y otra de los griegos. Las dos se complementan una a otra y. A su vez. posteriormente. hayan podido alcanzarla por puro azar y sin ninguna dispensación divina. no menos cierto es que en el cris­ tianismo hay también gran número de sectas: judaizantes. El Pedagogo de Clemente de Alejandría y. La verdadera paideía es la religión cristiana. . ya que es ob­ vio que la interpretación del cristianismo como gnósis per se im­ plica que es la paideía divina 16. aunque no sea perfecta.. es decir. en gran medida. el cristianismo en su forma teológica. así. esto le hace más fácil el ver un plan en la evolución de la mente humana. etc. en su Doctrina verdadera. marcionitas. págs. 76. tal como es concebido por el propio sistema de gnósis cristiana de Clemente. la propaideía del gnóstico perfecto.16 EL PEDAGOGO relación con la tradición hebrea. su pensamiento teológico avanza hacia una nueva concepción de la divina providencia. simonianos. Clemente reconoce en la filosofía. Cíemente no puede creer que los filósofos griegos. contesta a la afirmación de que los filósofos 16 Ibid. Desde este punto de partida. n. carpocracianos. la obra de Orígenes abren una nueva eta­ pa de la historia que deja ya atrás la mera obra apologé­ tica y constituye. marcelianos. 17 Ibid. pág. si fueron capa­ ces de reconocer parte de la verdad. Esta nueva teología se enfrentará luego con la impor­ tante obra del platónico Celso (178-180). De acuerdo con los historiadores griegos de la filosofía. quien. contesta a Justino afirmando que. «la enorme tarea de crear una teología cristiana que sólo podía ser una teolo­ gía filosófica. Por lo tanto.. 91-92. Como verdadero cristiano.

su trilogía. el cristia­ nismo es la corrupción de una corrupción. curiosamente.INTRODUCCIÓN 17 griegos habían plagiado sus doctrinas de la sabiduría pri­ mitiva judaica. en su Contra Celso (248). Orígenes. Tres obras que intentarían desarrollar el cometido 1. posteriormente. luego. Si Moisés es un corruptor de doctrinas anteriores. dará buena cuenta del libro de Celso (cf. sino que Moisés tomó la circuncisión de los egipcios y su sabiduría de otros pueblos anteriores (asirios e indios). Libanio (Discursos) y Ju­ liano el Apóstata (Contra los galileos). realiza en nosotros un hermoso y eficaz programa educa­ tivo: primero. Eusebio. en su Demostración evangélica (I 2. el Logos —que ama plenamente a los hombres—. Platón no copió a Moisés. nos exhorta [nos invita a la conversión].' finalmente. Esta polémica anticristiana será con­ tinuada aún por Porfirio (Contra los cristianos). donde. 3). Acaba así una primera fase del diálogo entre cristianismo y filosofía griega. 2. Contra Cel­ so I 14 y 16) y. Hierocles (Discurso amigo de la verdad). nos enseña» (I 1. ya a comienzos del siglo IV. 1) conti­ nuará la polémica.°) del Logos- . en los escritos de Clemente. será el cristianismo y no el paganismo quien acabará asu­ miendo la defensa de los derechos de la razón. Los escritos de Clemente Al final de la introducción a El Pedagogo afirma Cle­ mente: «De esta manera. nos educa como un pedagogo. solícito de que alcancemos gradualmente la salva­ ción. Según Celso. brillando a un altísimo nivel filosófi­ co. Los tres objetivos atribuidos al Logos divino en la vi­ da del cristianismo corresponden a lo que se ha dado en llamar. la corrupción de la doctrina judía.

la acción del Logos divino es progresivamente ascendente. La exhortación. la educación. queda explicitada al comienzo de la introducción antes mencionada. y un Logos cura nuestras pasiones: el Logos Conso­ lador1 9 . y 3. el Logos Protréptico se ha encargado de las cos­ tumbres. primero.°) del Logos-Maestro que conduce al buen cristiano al Conoci­ miento perfecto o Gnosis. entre El Protréptico y El Pedagogo al menos. actuando sucesivamente en calidad de terapeu18 A r i s t ó t e l e s utiliza dicha distinción para analizar el poder expre­ sivo de la danza (cf. Aunque. por úl­ timo. criticando. Dice Clemente. 19 Clemente utiliza el vocabulario de filosofía moral extraído del es­ .°) del Logos-Pedagogo o formador moral del bautizado.. en el caso de Cle­ mente.18 EL PEDAGOGO Protréptico.. está ya ausente una nota típica de la mayor parte de apologistas anteriores: la defensa del cristianismo con­ tra las falsas acusaciones y calumnias de las que era ob­ jeto. La primera obra. El Protréptico.. Poética 1447a28). 2. apro­ vechando ía distinción de la naturaleza humana realizada por Aristóteles . nos aproxima aún más a la tradicional teología apologética de todo el si­ glo II. o exhortador a la conversion. Ahora. la enseñanza responden a un plan previa y racional­ mente planeado. al mismo tiempo.8: «De las tres cosas que hay en el hombre: costumbres. accio­ nes y pasiones.. después. Esta lógica sucesión. las creencias paganas en misterios ocul­ tos o en la mitología antigua. Cual si de un programa educativo griego se tratara. Un Logos preside también nuestras acciones: el Logos Consejero. y. donde es claramente manifiesto el esfuerzo racional por colaborar en la creación de un discurso de exhorta­ ción que favorezca la conversión del pagano.

65) po d em o s e n c o n tra r el equivalen te en latín (exhortatio. El Pedagogo cumple una tarea intermedia y esencial entre la conversión y la vida perfecta. como nos recuerda Henri-Irénée Marrou. por tanto. Ésta consistiría en una enseñanza sistemática. no erudita» (Ped. la razón increada. aún por realizar la tercera tarea de la acción del Logos: la enseñanza del Maestro que conduce a la Gnosis. no experto. pues. promete la curación de nuestras pasiones. 4). lo que es más importante. empleado conscientemente por Clemente de forma ambigua. el único nombre que naturalmente le corresponde: el de Pedagogo» (Ped. Queda. donde se realiza la exégesis de ios enigmas y parábolas de las Escrituras y donde las enseñanzas más elevadas alimentan la contemplación o toicism o. aconseja al que previamente se ha convertido. Todo parece indicar que Clemente tenía in­ tención de componer una tercera obra titulada El Maestro y que estaría dedicada al nivel superior de iniciación reli­ giosa (posteriormente realizada por Orígenes) o alta teolo­ gía. 1.. 20 C f. como guía que es de una vida virtuosa. I 1. E n S é n e c a (Ep. I 1. el Verbo divino. 1. suasio. no teórico (cf.3-7). Cristo.. En cuanto Logos-Pedagogo su función es práctica. la Segunda Persona de la Trinidad.» . pues. Jesús20— asume. 8. consolatio). no la enseñanza. . « I n tro d u c tio n . de contenido dogmático. las tres fun­ ciones principales adaptadas a los tres elementos constitu­ tivos del hombre. ia de «educador. en tanto que designa a la vez el dis­ curso redactado. su objetivo es la mejora del alma.INTRODUCCIÓN 19 ta y de consejero. científi­ ca. El Logos de Dios —término. 95. I 1. y. M a r r o u .3). Démosle. la razón humana. el Sal­ vador. pág.

al estudio de la filosofía o a la elección de la medicina.». Patrología. 24 25 271. Madrid. Desde los tiempos de Aristóteles las leyes del género estaban fijadas. corresponde 21 22 23 (trad. sin pronunciarse definitivamente. Al mismo tiempo.. M a rro u . H. El mismo M a rro u señala dicho paralelismo. Los especialistas no llegan a un acuerdo. Madrid. pues. I. 492. Historia de la educación en la Antigüedad esp. 8. tan practicado por los efebos atenienses en los concursos literarios durante los años 180-192 d. el esfuerzo de purificación moral que. Marrou. El paralelo entre la «conversión a la filosofía» y la «conversión religiosa» no pasó desa­ percibida a Clemente25. J. al menos en alguna ocasión. Gale­ no (contemporáneo de Clemente). su plan primitivo y esco­ gió el género literario de los Stromáteis»21. vol. o en el mismo Horten­ sius de Cicerón (cuya lectura supuso la «conversión filo­ sófica de S. 1968.. 1985. los estoicos Cleantes.). cf. Q u a s te n . Confesiones III 4. «Introduction. Las introducciones exhortativas en forma de Protréptico. los Stromáteis cumplen la función atribui­ da al Logos-maestro22. Crisipo y Posidonio. Cf. J. Epicuro. 7-8. animando. págs. Agustín24).20 EL PEDAGOGO íheoría del gnóstico. 327. C . Sea o no ésta la intención de los Stromáteis. pág. n. . H. Historia . que «Clemente no poseía las cualidades que se requieren para escribir esta clase de libros» y que «abandonó. Cf. por ejemplo. Quasten afirma.. pág. pueden encontrarse en Aristóteles.-I. es indu­ dable que Clemente sigue en sus escritos el modelo de en­ señanza común a las escuelas filosóficas del helenismo. pág. 9-10. ¿Coincide esta intención con la ter­ cera obra conocida de Clemente titulada Stromáteis (Tapi­ cesP. junto con algunos otros..23. afirma que..-I. como segunda etapa. Cf.

su papel consistía en protegerlo contra los peligros de la calle. con el Logos-Hijo o enseñanza de Dios transmitida en las Escrituras y. I 2. Dado que la inmoralidad griega con frecuencia se cebaba en los niños. La verdadera Sophia por la que los hombres serán regenerados y salvados será iden­ tificada. I 12. 53. Γ. que afir­ maba que la realidad divina (Primer Principio o Superprincipio) se manifiesta en Inteligencia (Nous) y Verbo (Lógos) u Hombre Primordial. morales.. al hacer coincidir la enseñanza del LogosMaestro con la verdadera Gnosis. la formación y el conocimiento deben ser ahora tarea de la religión: «La religión es una pedagogía que comporta el aprendizaje del servicio de Dios. especialmente. también. Por último. 7. Se trataba de ayudar al joven amo a llevar su pequeña ma­ leta. tanto físicos como. 99). la linterna para alumbrarle el camino o.INTRODUCCIÓN 21 al Pedagogo aparece también como una etapa clásica obli­ gatoria que prepara al nivel de estudios superiores contem­ plativos impartidos por el Maestro. llevar al mismo niño. 3. el aprendizaje. en Clemente. cf. inclusive. la educación para alcanzar el conocimiento de la verdad. La figura del pedagogo Eí paidagogós (en latín. en el Nuevo Testamento (Ped. normalmente un esclavo. paedagogus) designaba en la Antigüedad (donde se reconocía el estilo de vida a ris to ­ crático) al servidor. De este modo. Pero. 4 y 6). El pedagogo estaba encargado de «conducir al niño» a la escuela. y la buena formación que conduce al Cielo» (Ped. sobre todo. Clemente parece inten­ tar aprovechar la doctrina gnóstica de la época. especialmente. la misión del pedagogo consistía en velar por el comportamiento del .

nunca fue considerado propiamente como educación. el servicio técni­ co de instructor o maestro. Por tanto. el pedagogo no se separa del niño ni siquiera en la casa. a convertirse en formador del carácter y de la moralidad. Este ascenso de la consideración e importancia de su papel como ele­ mento básico de la educación infantil tomó forma real. precisamente. remunerado económicamente. La costumbre antigua atribuía a esta exigencia. para el mundo griego la educación residía en «las relaciones profundas y estrechas que unían de mo­ do personal a un espíritu joven con una persona de más edad. la figura del pedagogo en Grecia responde 26 27 I 3. en la figura del paedagogorum custodia. 52-53. El pedagogo ahora complementaba la tarea de padres y maestros. Era considerado oficio humilde y me­ nospreciado. M a r r o u . a veces. Sin embargo. ayu­ dándole en los deberes o a estudiar la lección. por ser oficio en el sentido co­ mercial del término. por ser retribuido. puede. de ser mero acompañante. Fundamentalmente la educación consistía en la formación moral.22 EL PEDAGOGO muchacho y en exigir de él unos modales correctos y dig­ nos. pero no necesariamente sólo en ese caso. que era el mismo tiempo su modelo. págs. . Historia. siempre —claro está— subordinado a las directrices del maestro cualificado o didáskalos. Según Quintiliano. implicaciones morales. bajo la época del helenismo y del Imperio romano. ni siquiera bien visto. De ahí que el «pedagogo» fácilmente pasara. realizar también el papel de repetidor o studiorum exactor26. en la formación del carácter y del estilo de vida. Especialmente en el caso de la pederastía.. por tanto. su guía y su iniciador»27... 14.

dice Clemente. según se desprende de su mismo nombre. cf. el pedagogo. Marrou). Por eso —dice Marrou—. I 5. finalmente.. Clemente pro­ pone una formación moral cristiana: La palabra «pedagogía» engloba diversos significados: puede referirse al que es guiado y aprende. 286. Ibid. en tercer lugar. Ped.. Y algo más adelante: «Consideramos que la pedagogía es la buena conducción de ios niños hacia la virtud»30. De ma­ nera análoga a la educación moral pagana. lo inicia en los buenos modales y en la virtud.-I. 16. I 5.INTRODUCCIÓN 23 mejor a la de tutor (G. pág. es también el modelo de la conducta santa propia de la ciudad eterna31. por ejemplo. Butter worth) o a la de pre­ ceptor (H. en parte. I 7. también. W. El «Pedagogo» de Clemente de Alejandría «La pedagogía es. que a la de educador (Stàhlin) o instructor (W. ese hu­ milde esclavo. Perpetuaba. al que dirige y enseña. Wilson). La Pedagogía de Dios es la que indica el camino recto de la verdad. 54. . le en­ seña a comportarse en el mundo y en la vida (lo cual es más importante que saber leer)»28. los preceptos. por el con­ trario. 54. 28 29 30 31 Ibid. desempeñaba en la educación del niño un papel más importante que el del maestro de escuela: «Es­ te último no es más que un técnico que se ocupa de un sector limitado del entendimiento. dentro de la burguesía helenística. la educación de los niños»29.. el papel del «ayo» de los héroes homéricos. el pedagogo. Ibid. I 7. 12. 4.. a las cosas en­ señadas. con vistas a la con­ templación de Dios. a la educación misma. permanece al lado del niño durante toda la jorna­ da.

. y ha educado al hombre en Cristo»34. I 7. por último. y especialmente. cf. como contra la educación moral pagana helenística. también. sucesivamente. 34 Ibid. el Logos que guía a toda la humanidad. experto.. I 7. tanto contra la antigua Ley educadora de los judíos (la Ley mosaica). es nuestro Pedagogo» 33. «Nuestro Pedagogo. estábamos sujetos a la custodia de la 32 Ibid. 55.. 97. educador.. etc. nuestro Pedagogo. en el caso de Clemente. «Jesús. 98. . Esta propuesta de un nuevo «formador moral» o «pe­ dagogo» va dirigida... I 11. Jesús. persuasivo y no temible. el estudio de los comentarios jurídico-exegéticos de la Mishna y. guía de una vida virtuosa. encarnada en el conocimiento y aplicación de la Ley revelada: la Torah. nos ha diseñado el modelo de la ver­ dadera vida. I 12. médico y fortalecedor del alma (curador de pasiones). desde un sistema de enseñanza colectiva basada en las escuelas rabínicas organizadas en tres gra­ dos: la lectura de la Biblia. modelo sin defecto. que ama a los hombres. como. En el judaismo de la diáspora. la vida religiosa era eminente­ mente una vida práctica. Dios mismo. es el Santo Dios. 23-25): Antes de llegar la fe. el Talmud.. tanto desde la propia educación familiar. 53. Utilizando el texto de S. 33 Ibid. Ésta era trans­ mitida. se identifica con Jesús: «Nuestro Pedagogo: se llama Jesús»32. Pablo en la Epístola a los Gá~ latas (3. y más concretamente en el judaismo alejandrino. la figura del Logos-Pedagogo llamado.24 EL PEDAGOGO Como formador moral del bautizado. guía infalible y certero.

una acción continuadora del Logos que comienza en Moisés y los profetas y se desarrolla en toda la historia del pueblo elegido. bajo el yugo del temor. 36 3’ 38 Ibid. Clemente concluye: ¿Es que no os dais cuenta de que ya no estamos bajo esta ley. una alternativa a 1) las escuelas helenísticas y 2) a la propia paideía griega. pág. y el Logos era su Ángel. Hay. 405.. haer. cf. por tanto.. también. la ley educaba al pueblo con temor. Mas. 1 6.. a la espera de la fe que había de revelarse. 59-60. El mismo Pedagogo que en otro tiempo dijo: «Temerás al Señor tu Dios». Historia... el (nuevo) Pedagogo? 3 5· En primer lugar. Pero el pueblo nuevo y joven ha recibido una nueva y reciente alianza. sobre todo. I 11. Ireneo3 7 es. Sin embargo.. hubo una antigua alianza para el pueblo antiguo. distinta y rival de la escuela pagana de tipo clásico. 3 5 Ibid. la nueva Paideía propuesta por Clemente pretendía ser. . Adv. 97. 30-31. 2-3. I 7. IV 25. para que fuésemos justificados por la fe. Pero. llegada ésta. Como constata M arrou38. sino bajo el Logos de libertad.INTRODUCCIÓN 25 Ley (mosaica). M a r r o u . nos exhorta ahora: «Amarás al Señor tu Dios»36. De suerte que la ley fue nuestro Pedagogo para elevarnos a Cristo... La noción de una nueva «Pedagogía divina» aplicada a la humanidad que encontramos en la obra de S. adapta­ da ahora por Clemente frente a la antigua pedagogía ju­ día. ya no estabamos bajo el (antiguo) Pedagogo. es cierto que los primeros cristianos no crearon una escuela de inspiración religiosa. pues.

«el curso de ética no se reducía a una discusión racional de los problemas morales. P. 3-4. hasta la aparición de la escuela monástica de Oriente con los Padres del Desierto en Egipto. pues. por último. tanto en el autor de El Pedagogo como en Orígenes y otros. prose­ guía con un curso preliminar que adiestraba a los estu­ diantes para la educación científica mediante un ejercicio mental constante. como Justino. sabemos que Orígenes adaptó ingeniosamente a dicha es­ cuela los métodos característicos de la enseñanza superior de tipo helenístico40. Clemente. había claramente la intención de plantear una pedagogía alternativa a la de la época. la ética y la teología. aunque este objetivo no se consiguiera. pág. Con todo. I. E u se b io . las ciencias naturales. por distin­ tas razones. Según J. VI 18. de teología) sino —con palabras de Jaeger— en 39 40 Q u a s t e n . el curso científico compren­ día la lógica y la dialéctica.E. Patrología. Quasten.26 EL PEDAGOGO ¿acaso no es cierto también que algunos. 353. Gracias a Eusebio. . al fin. la geo­ metría y la astronomía y. Orígenes o Hipólito de Roma. sino que da­ ba toda una filosofía de la vida»39. No cabe. el plan más ambicioso de la teología Cle­ mentina y del propio Orígenes no radicaba en la mera po­ sibilidad de proponer una alta escuela alternativa (en es­ te caso. duda de que. Después de una exhortación a la filosofía. no cejaron de intentar la creación de una escuela superior de teología cristiana capaz de hacer sombra a la alta cultura filosófi­ ca pagana o al propio movimiento gnóstico herético? Gracias a la Oratio panegírica (Discurso de despedida) del capadocio Gregorio el Taumaturgo. conocemos el sis­ tema de enseñanza teológica que Orígenes seguía en Cesarea.

en este caso. un nuevo ideal de existencia humana: Pero. 29. por lo que respecta a la inteligencia y al discurso. n. 42 Ibid. pág. Paideia. sino que está más cerca del significado filosófico que Platón dio a la palabra paidagogeín en las Leyes. Esta transformación del significado y rango de la palabra fue la consecuencia necesaria de la dignidad filosófica que Platón había dado ai concepto de paideía. No se trataría tanto de subrayar el papel del Pe­ dagogo como el de la nueva Paideía o programa pedagó­ gico que éste lleva consigo. pues tal es el significado exacto que la palabra paideía ha­ bía alcanzado en el curso de su historia. 89. la filosofía griega es degradada (también en Orígenes) a ser una propaideía de la teología cristiana. en este sentido exaltado. cumplir una mi­ sión paidéutica nueva: ser iniciador de la civilización cris­ tiana.INTRODUCCIÓN 27 «enfrentarse a la idea cultural de los griegos como un to­ d o»45. El Logos-Pedagogo cristiano encarnaría. que sus dis­ 41 J a e g e r .. El cristianismo podía. Y fue esta digni­ dad teológica platónica la que hizo posible que Clemente presen­ tara a Cristo como pedagogo de todos los hombres43. . indica que ya no significa el esclavo que en los siglos clásicos de Grecia tenía la función de llevar y traer al niño a la escuela. por ello. Frente a la antigua afirmación de Isócrates proclamando la paideía griega: Nuestra ciudad ha dejado al resto de la humanidad tan atrás. cuando Cristo es visto como el educador de la huma­ nidad. con toda la idea griega de cul­ tura. verdadera y nueva paideía cuya fuen­ te es el Logos divino. donde define de esta forma la relación de Dios con el mundo: «Dios es el pedagogo de todo el mundo» (Leyes X 879b). El uso de la palabra «pedagogo». pág. así. es contrastado. 90. Bajo esta nueva perspectiva.

el nombre «grie­ go» ya no señala a un hombre en particular. Ped. es un conjunto de actiones racionales. Respuesta que no dudará en hacer suya la razón de los filósofos: La filosofía se define como el estudio de la recta razón. y que es consecuencia de la pedagogía de Cristo. de los luchadores. Del mismo modo que hará. El comportamiento propio del cristiano es una actividad del al­ ma racional inspirada en el buen juicio. 101-103.. podemos encontrar ahora la respuesta de Clemente: Así como hay un estilo de vida propio de los filósofos. y gramática. que nosotros llamamos fe45.. que corresponde a la voluntad aman­ te del bien. otro.28 EL PEDAGOGO cípulos se han convertido en maestros de todos. otro. .. 47 ss. I 12. podamos decirlo nosotros de la filosofía misma en relación con el cristianismo46. así también haya una noble disposición del alma. posteriormente. y de la geometría y astronomía lo que puede ser útil para la exposición de la Sagrada Escritura. Orígenes: Ruégote que tomes de la filosofía griega aquellas cosas que puedan ser conocimientos comunes o educación prepaiatoria pa­ ra el cristianismo. 99. I 13. La vida de los cristianos. que ahora enseñamos.. quienes participan en nuestra paídeusis son lla­ mados «griegos» con preferencia a aquellos que sólo tienen la naturaleza física en común con nosotros43. a saber. y música. sino a este tipo de inteligencia. Tal educación confiere a nuestro comportamiento una radiante nobleza44. 1). Epístola a Gregorio el Taumaturgo (13. y en el deseo de ver­ dad. de los rétores. que son siervas de la filosofía. a fin de que lo que los discípulos de los filósofos dicen de la geometría. y retórica. la práctica perseverante de lo que nos enseña el Logos. 43 44 45 46 Panegírico 96. y astronomía.

el propio del arcano48. en otras palabras. En ella se nos dice que el Logos «con su obrar y sus palabras nos prescribe lo que debemos hacer. del mismo modo que la vida pagana dispone de deberes. 8. definido en la primera parte del libro. 48 Ibid. La «pedagogía» del Logos-Jesucristo dicta ahora debe­ res. pen­ sado especialmente para el joven cristiano de Alejandría. sin embargo. mas los relativos a la vida feliz. 95 y 98. y nos prohíbe lo contrario». y merced a los cuales se conquista la vida eterna de allí arriba. de notable precisión». exhorta. 103). ya son conocidos por casi todos. Dicho objetivo práctico queda. es de­ cir. Dos son. establece un «modelo de vida cristiana»47. para alcanzar la vida «feliz». por tanto. intentan ser un tratado amplio de moral práctica.. da consejos. Ped .INTRODUCCIÓN 29 5. I 13. La primera. Además. los objetivos prácticos del Pedagogo justificados en la primera parte: 47 Cf. Porque. es un lar­ go preámbulo que fundamenta y justifica el papel de una pedagogía cristiana y sus caracteres principales. podemos examinarlos esquemáticamente. a partir de las mismas Escrituras» (Ped. de­ be conocer los deberes cristianos: «Los (deberes) que están prescritos para la vida pagana. que corresponde al libro I. . I 3. espiritual. Los libros II y III componen la segunda parte y responden al tema anunciado y propio de la acción del «Pedagogo». Estructura de la obra El Pedagogo es una obra claramente dividida en dos partes. propone modelos a imitar. el Logos-Pedagogo posee otro lenguaje: el didáctico. Éste es «escueto. I 10. el cristianismo.

uno de los mejores frescos de la vida cotidiana de la época. o 2) de rechazo de malos ejemplos (género de censura o disuasión)50. por Ibid. Es. b) El didáctico. 3. aqué­ lla se obtiene por la curación (Pedagogo). 2. sin duda.30 a) EL PEDAGOGO El prescriptivo o método parenético: que dicta pre­ ceptos y conduce a la obediencia49.. 2) la de quien no comete ningún pecado deliberado (el sabio). Ya sea 1) de imitación y elección del bien (género ex­ hortativo y laudatorio).. 3) la de quien no comete demasiadas faltas involun­ tarias (los bien educados). 4) la de quien permanece en el pecado el menor tiem­ po posible (el recién converso). I 1. al mismo tiempo. por el estudio (Maestro)»51. de si fijamos nuestra atención en el mo­ delo mayor o menor— compuesta por: 1) la de aquel que no comete la más leve falta (Dios). en cam­ bio. éste. probablemente. . dependiendo. porque —afirma Clemente— «salud y conocimiento no son lo mismo. I 10. una jerarquía ética de doble dirección —ascendente o descendente. a su vez. Ambos objetivos persiguen el fin propio del Pedagogo: la salud o mejora del alma. La obtención de dicho fin permite establecer. Clemente pasa a la descripción y al consejo de deberes concretos.. 51 Ibid. respectivamente. En la segunda parte. que la distingue. lo que. nos permite hoy a nosotros poseer. que pone ejemplos de conducta. de la tarea del Logos-Maestro. 89. i i. 50 ibid.

el dormitorio.. es constante en la segun­ da parte del libro. los adornos y perfumes. el lujo de la vestimenta. Ello indica claramente que el recurso 52 Cf. las joyas. los modales que deben man­ tenerse durante un banquete. más que escisión entre filosofía pagana y cristianismo. la belleza espiri­ tual. 57. las reglas para dormir. el lujo o los ejemplos bíblicos de conducta. . la procreación de los niños. la parte menos rigurosa y la más descriptiva y compleja. M a r r o u .. pág. la crítica a la coquetería femenina y masculina. En ella los detalles más concretos de la vida diaria son repasados: el arte de comer. el aseo. el calzado. los baños. la conducta sexual de los esposos. en su divinidad. La facilidad de derivación. razón. La obra intenta proponer una moral racional claramen­ te influida por la filosofía. La filosofía —en cuanto que propaideía — es ahora rati­ ficada en su componente moral por la nueva paideía mo­ ral derivada de las Escrituras: la moral ascética cristiana.INTRODUCCIÓN 31 lo tanto. en la que el Logos-Pedagogo es más que nunca. el vestido. el trato a los criados y a los anima­ les domésticos. la pederastía. Esta extensa descripción de la «jornada de un cristiano» finaliza en un par de ca­ pítulos de recapitulación (el XI y XII) que conectan de nuevo con la primera parte de la obra gracias a la expo­ sición del famoso «Himno de Cristo Salvador». los ejercicios físicos. el eclecticismo y montaje de las enseñanzas bíblicas con ejemplos filosóficos o de la tradición histórica. podamos hablar en Clemente de yuxtaposición de autoridades y de penetración íntim a 52. «Introduction. espíritu lógico o razonable.». De ahí que. y viceversa. y todo ello mezclado de vez en cuando con algunos capítulos más teóricos en los que diserta sobre la riqueza. el lujo de la vajilla y del mobiliario. la bebida.

sí una cultura propia. mucho más armónica y conciliadora. la proporción exacta. págs. como historia social del cristianismo— y de espejo aproximado del modelo de vida o historia cos­ tumbrista del mundo helénico alejandrino ya en su finali­ zación. consigue forjar. sin diluirse en él. se enraiza en la sabiduría mundana del helenismo y. ÁNGEL CASTIÑEIRA 53 Ibid. 86-87. a diferencia de la etapa apologística de rechazo y defen­ sa. En definitiva. Tal vez por ello. El Pedagogo debe leerse como ejemplo. los comediógrafos e. Platón.. Aristóteles. si no una escuela cristiana.-I. el justo medio o el «na­ da en exceso». el comienzo de una asimilación selectiva de la cultura anterior. H. los historiado­ res. La incorporación de Homero. los filósofos epicúreos y estoicos es una muestra clara de que el cristianismo de comienzos del siglo m .32 EL PEDAGOGO a remitirnos con frecuencia a la cultura clásica supone. de aplicación de la moral cristiana «munda­ na» —es decir. los poetas líricos. a diferencia del aislacionismo ju­ daico. Marrou ha dicho de El Pedagogo que podemos extraer de él «un cuadro. en Clemen­ te. de nuestros viejos manuales de antigüeda­ des: E l Pedagogo representa para su medio y para su tiempo un testimonio que corresponde. que refutadora. . los trágicos. en vivacidad al menos. el equivalente a la «jom ada del romano». incluso. que incorpora y hace su­ yo el «ideal civilizado» y aristocrático del legado griego. de la «jornada de un rico alejandrino alrededor de los siglos IMII». pinto­ resco y colorista». al de El Satiricon de Petronio para la Italia del siglo I » 53. especialmente los ideales estéticos y éticos: el equilibrio armónico. a un tiempo.

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de M a tra y . 1965 y 1970. Livre III: Trad. París.I r é n é e M arrou. C la u d e M o n d é se r t. de Les Éditions du Cerf. y trad. Migne y su versión en lengua latina: Clementis Alexandrini opera quae exstant omnia (Series graeca). H e n r i. 189Í. y nn. de Livre II: Trad.-P. de M a r g u e r it e H a r l. 1960. París.NOTA DEL TRADUCTOR La presente traducción ha sido realizada sobre el tex­ to griego de las autorizadas ediciones de El Pedagogo. de y nn. en todo momento. VIIMX. y nn.I r é n é e M a r r o u . de C h a n ta l También hemos cotejado. H e n r i. de C la u d e M o n d é se r t. Livre I: Introd. la edición de J. . ya reseñadas en nuestra Bibliografía.

I 93. VII 55. subyace al edi- 1 En griego. en I Cor. VII 3. C le m e n te . Las troyanos 16. Ef. Las traquinias 993. ¿ Qué promete el dad 1. 3 Estimulante. 20-21.. J e n o f o n t e . propiamente. «yo entrechoco». i. [N o ta. hijos míos. guía de la religión. Los persas 815. Asimismo. De las tres cosas que hay en el hombre: costumbres. «capaz de hacer cam­ biar» . «ensamblo» con el martillo. Tim. Tam­ bién C le m . . el Logos-Protréptico 3 se ha encarga­ do de las costumbres. 3. —Para las citas bíblicas. 2.LIBRO I Hemos establecido para voso­ tros. una bella exhor­ tación. «compongo». acciones y pasiones. en Stromáteis (= Tapices) III 31. 5 y 70. de donde «fraguo». Memorables I 5.] 2 C f. Ifigenia entre los lauros 997. Strom. fundamento2 inquebrantable Pedagogo? de conocimiento del sagrado tem­ plo del gran Dios. synkrotéo. una apentencia de vida eterna que se alcanza por obediencia racional y que ha sido fundamentada en el terreno de la inteligencia. E u ríp id e s . Etimológicamente. Dicho símil es también utilizado por S a n P a b l o . Piticas IV 245. P í n d a r o . ya desde el primer momento adopta­ mos el sistema de siglas comúnmente empleado en castellano. 19. 3. «forjo». persuasivo. 2. 10-17. S ó f o c le s . una base de ver­ 1. H e r ó d o t o . 4. E s q u ilo .

S ó f o c l e s . el Logos. cantando con el profe­ ta: «Que bueno es Dios para Israel. no teórico. expresivo y de innegable cuño griego. como guía que es de una vida virtuosa. lo conduce a la única sal­ vación de la fe en Dios. pues. promete ia cura­ ción5 de nuestras pasiones. Pero es siempre el mismo Logos. 72. se encuen­ tra con el mismo sentido en H ip ó c r a te s . y el que. i. Pero ahora. Banquete 188c. no lo es todavía. . en efecto. Edipo Rey 68. para los que tienen un corazón recto»4. recibía el nombre de Protréptico puesto que nos exhortaba a la salvación —ésta es la denominación especial que recibe el Logos en­ cargado de estimularnos. P l a t ó n . no la enseñanza. y un Logos cura nuestras pasiones: el LogosConsolador. su objetivo es la mejora del alma. y nos rejuve­ necemos para alcanzar la salvación. el guía celeste. y Filebo 46a. Pues bien. protréptica. El Logos -Maestro expone y revela las verdades 4 Sal. ya que genera en eí razonamiento la apetencia de vida. de la pre­ sente y de la futura. Un Logos preside también nuestras acciones: el LogosConsejero. toda religión es. el único nom­ bre que naturalmente le corresponde: el de Pedagogo. Aparece también en la obra Clementina con el sentido de Cristo-Médico. El Pedagogo es educador. no erudita. como pedagogo. el que arranca al hombre de sus costumbres naturales y munda­ nas. Aforismos 1245. 5 El término íasis. referido al Logos. actuando sucesivamente en calidad de te­ rapeuta y de consejero. aconseja al que previamente ha convertido y. Gracias a Él abju­ ramos gozosos de nuestras viejas creencias.42 EL PEDAGOGO ficio de la fe cual quilla de un navio. tomando el todo el nombre de la parte—. no experto. Démosle. Aunque el mismo Logos es también maestro. lo que es más importante.

nos ha exhortado primero a llevar una vida moral. y nos invita ya a poner en práctica nuestros deberes dictan­ do los preceptos que deben guardarse intactos y mostran­ do a los hombres dei mañana el ejemplo de quienes antes han errado su camino. . con ejemplos consoladores. el otro. Iliada IV 218. a su vez —para­ lelamente—. Un enfermo no podría asimilar nada de las enseñanzas hasta que no estuviera completamente restablecido. por el estudio. con sus preceptos. se subdivide. llenos de calor humano. es el género parenético6. en cambio. que nos guiará en la tarea de purifi6 Apto. cuida a los enfermos conducién­ doles hacia el perfecto conocimiento de la verdad. «de exhortar». se Ies administra para su conocimiento. El Peda­ gogo. Salud y conocimiento no son lo mismo. el otro. «capaz de conso­ lar». del mismo modo los enfermos del alma precisan de un pedagogo. que re­ viste la forma del ejemplo. en tanto que prácti­ co. 7 H omero. Luego ácudiremos al maestro. para que sane nuestras pasiones. Ambos métodos son altamente eficaces: uno conduce a la obediencia. Así como los enfermos del cuerpo necesitan un médi­ co.LIBRO I 43 dogmáticas. éste. para su curación. en cambio. en que nos apartemos de los malos ejemplos rechazándolos. en dos modos de proceder: consiste uno en que imitemos el bien y lo elijamos. co­ mo si de dulces remedios se tra tara 7. Etimológicamente. la pres­ cripción que se dicta a los que aprenden no tiene el mis­ mo carácter que la que se da a los que están enfermos: a los primeros. a los segundos. fortalece el alma. el Pedagogo. aquélla se obtiene por la curación. De esto se sigue la curación de las pasiones. y. propio para exhortar.

el Logos —que ama plenamente a los hombres—. nos exhorta. sin duda. Sal. luego. Son expresiones co­ munes a la literatura cristiana del siglo ii d. 55. nos enseña. Nuestro Pedagogo. es el único juez. en primer lugar. en segundo lugar. 2. de las pasiones y enfermedades. pues nada es tan apremiante como alejarnos. solícito de que alcancemos gradualmente la salvación. conocido por Teóforo. Es para nosotros modelo sin defecto. es semejante a su Padre-Dios. no cometer ningún tipo de pecado deliberado. apathes ten psychen. en la medida que podamos. cumplidor de la voluntad del Padre. debemos procu­ rar con todo empeño que nuestra alma se le parezca. por pecar lo me­ nos posible. no cometer de ningún modo la más leve falta: lo que afirmamos. Nosotros. Flp. y evitar depués la recaída en el hábito de pecar. . obispo y Padre apostólico. pequeños. totalmente libre de pasiones humanas. 1. en especial. VerboDios. Lo mejor es. sin pecado ni nuestros pecados rep r o c h e y sin pasiones en su al­ m a 8. 10 Hechos 7 . por ser el único impecable. Dios. en ter2.44 EL PEDAGOGO car nuestra alma para la adquisición del conocimiento y para que sea capaz de recibir la revelación del Logos. 9 S a n P a b l o . finalmente. 7. que está en el Padre.C. en cambio. incluso por su figura. anamártetos. de quien es precisamente Hijo. ciertamente. nos educa como un pedagogo. Él. ser pri­ vativo de Dios. lo que es propio del sabio. Dios sin mancha en forma de hom bre9. 109. El Pedagogo nos dirige a causa de 8 En griego. De esta manera.. debemos esforzarnos. que está a la derecha del pa­ dre 1 0 . realiza en nosotros un hermoso y eficaz pro­ gramas educativo: primero. de Ignacio de Antioquía.

13 Ez. Me parece que el Pedagogo habló muy bien por boca de Moisés: «Si alguno muere repentinamente cerca de él. ya que sigue el justo juicio. ensucia el al­ ma. Considera ahora este pasaje de la Escritura: «por eso. 20. 13. Por eso sugiere el remedio de que se rasure rápida­ mente la cabeza. retorne al arrepentimiento. o bien «puesto que no ha­ béis escuchado estas palabras. Al decir «muerte repentina». dice. Por eso el Logos-Pedagogo tiene la misión de dirigirnos. esto se refiere claramente a los pecados cometi­ dos contra razón. 12 Ibid. 6. he aquí lo que dice el Señor»33. he aquí lo que dice el Señor». 7. ya que es saludable que los que han sido llamados a ia conversión renueven su lucha. Finalmente. Un poco más adelante añade: «los días precedentes eran irracio­ nales» I2. esto está muy claro —por lo que dicen los profetas: «Si no hubieses pecado. 6. Éste es. «un acto irracional». la razón. 9. y exhorta a cortar los cabellos de la ig­ norancia que oscurecen la razón. 20. 13. al quedar libre de la densa espesura que es el mal. se refiere al pecado involuntario. el motivo de la profecía: la 11 Ntim. he aquí lo que dice el Se­ ñor»—. que tiene su sede en el cerebro.. su cabeza consagrada quedará al punto mancillada y de­ berá rasurarse» u . 3er. Y su mancha. para apartarnos del pecado «irracional». 12. no habrías sido objeto de estas amenazas». y «por eso. propongámonos permanecer en el pecado el menor tiempo posible.LIBRO I 45 cer lugar. 5 2 3 . A la falta involuntaria la llamó «una muerte repentina». En el pasaje que sigue se pone claramente de manifiesto lo que es el pecado an­ terior. para que. no caer en demasiadas faltas involuntarias. lo que es propio de los que reciben una educación genuina. al pecado. sin duda.

quien cura las afecciones contra natura de nuestra alma. nos convertimos en niños. participando. nuestro Pedagogo. 20. y es un arte que enseña la sabiduría humana. para que nos salvemos. El Salvador dice al paralítico: «Levántate. Con los consejos tal vez la curación se demora. igualmente al alma en sí misma con sus preceptos y sus gracias. ejercitándose así para la resurrección. Traqu. Así dice: «Salva. «La medicina. por sus ex­ hortaciones. el Logos del Padre. en verdad. Le. Y al muerto le dijo: «Lázaro. y cura su alma y su cuerpo como médico total de la hu­ manidad.23. 16 17 F r. pues a ti clamaré todo el día»1 5 .» El buen peda­ gogo. Nosotros. Ten piedad de mí. Dios mío. Cura. y la segunda. nos dice a nosotros pecadores: «Tus pecados te son perdonados» 1 1 . 15 Sal. es. al punto. La curación de las enfermedades del cuerpo se llama propiamente medicina. Señor. 2-3. se cuida de la totalidad de su criatura. toma la ca­ milla sobre la que estás tendido y vete a casa. Así que el Logos. por un acto simultáneo a su pensamiento. 31 D ie ls . 85. el que ha creado al hombre. a tu siervo que en ti confía. es curador1 4 y santo ensalmador del alma enferma. pero la sa­ biduría libera al alma de sus afecciones.46 EL PEDAGOGO 6 2 3 4 5 obediencia y la desobediencia. sal». para ser educados. merced a su po14 S ó f . pero. tal como estaba antes de morir. 1208. que es la Sabiduría. según De­ mocrito 16. y el muerto salió de su tumba. recuperó su fuerza. Pero el Logos del Padre es el único médico de las debilidades humanas. cura las enfermedades del cuerpo.. . 5. generoso en gracias. la primera. el que estaba sin fuerzas.» Y.

de las órbitas del sol y del curso de los demás astros. lo ha modelado con sus propias manos y le ha inspirado algo propio de É ll8. nos ayuda en todo. en primer lugar. ai hombre Dios. puso 6 su alma bajo la dirección de la prudencia y de la tem­ planza y dotó al cuerpo de belleza y armonía. en cambio. porque es su criatura. . Esta criatura que ha sido creada por Dios a imagen 2 suya.LIBRO I 47 der ordenador. el especial atractivo está dentro del hombre. El Señor. luego se ocupa del hombre mismo. Como 3. perdona nuestros pecados. ha amado a este ser bueno. Mas si el hombre ha sido objeto de elección por razón de otras cosas. Y es natural que el hom­ bre sea caro a Dios. co­ mo hombre. Dios. Las otras realidades de su creación las hizo Dios sólo con una orden. o bien la ha creado por ser en sí misma digna de ser elegida.3 ción. en torno al cual despliega toda su solicitud. Di­ cho poder ordenador se ocupa. El Pedagogo ama _ . del rango más privilegiado y seguro. que es bueno. y precisamente por eso lo denomina «soplo» de Dios. no hubiera podido manifestarse su 18 Gen. sin el hombre. del mun­ do y del cielo. y todo ello en función del hombre. Considerando al hombre como su obra suprema. al hombre. 7. Y en las acciones humanas inspiró la rectitud y buen orden propio de ellas. Dios no tenía otro motivo para crearlo que la consideración de que. Si el hombre es por sí mismo un ser digno de elec. como hombre y como 7 Dios. 2. nos educa para no caer en ellos. o la ha modelado por ser digna de elección por algún otro motivo.

y qué nos promete el Pedagogo? Con sus obras y sus palabras nos prescribe lo que debe­ mos hacer y nos prohíbe lo contrario. es también aceptado y amado por éste. « Jn.48 EL PEDAGOGO bondad de Creador. . lo llevó a su plenitud por su potencia creadora externa. es decir. y. es un ser digno de ser amado. ¿puede algo ser digno de amor para alguien sin que sea amado por él? El hombre. y este poder que Dios mantenía oculto. Pero. contem­ plativo. 27. 23. y. En cuanto al otro género de lenguaje. vamos a dejarlo al margen. el didáctico. sin lugar a dudas. lo que por sí mismo es digno de elección es naturalmente apropiado precisa­ mente para quien él es digno de elección por sí mismo. ha des­ cendido desde el seno del Padre? El Señor. por consiguiente. sin duda. su voluntad. ahora bien. escueto. 16. es. todo está muy cla­ ro. 3 ¿Qué desea. y el hombre llegó a ser lo que Dios quiso. el Logos de nuestra fe. de nuevo: «Y los ha amado como a M í»20. Pe­ ro. recibió del hombre el fruto de su misma creación: el hombre. Y es que nada hay que Dios no pueda. pues. 20 Ibid. el hom2 bre es amado por Dios. por tanto. Dios no habría creado aquello por lo que el hombre existe. ¿Cómo no va a ser amado aquel por quien el Unigénito. vio lo que tenía. lo afirma claramente al decir: «El mismo Padre os ama porque vosotros me habéis am ado»19. porque. 8 Así pues. ni tampoco el hombre hubiera podi­ do llegar al conocimiento de Dios. de notable precisión. de otro mo­ do. que. si el hombre no hubiera existido. según hemos demostrado. 17. de momento. el hombre que Dios ha creado es digno de elección por sí mismo. espiritual. es la razón de nuestra fe..

. 21 Ibid. sino el Logos de mirada penetrante. no sólo limitándo­ se a cumplir lo que prescribe y evitar lo que prohíbe. Aprisionados en ia vida como en una gran penumbra. Amemos. aún más. 22 Cf. P l u t a r c o . abracemos. los preceptos del Señor con nuestras obras. com­ probaremos que sus preceptos y enseñanzas son camino corto y rápido que nos llevará a la eternidad. El Logos es Igualmente el Pedagogo de hombres y λ mujeres iλ λ ae .LIBRO I 49 Debemos corresponder en el amor a quien amorosa­ mente guía nuestros pasos hacia una vida mejor y vivir según las disposiciones de su voluntad. pues. Pues bien. no temor. necesitamos un guía infalible y certero. no es el mejor guía el ciego que lleva de la mano a otros ciegos hacia el barranco. &Βο agarrándonos al . al encarnarse21. para que así se cumpla aquello de «a imagen y semejanza». como mejor podamos. 243C. como dice la Escritura. Y.. si­ no también apartándonos de ciertos ejemplos e imitando. pues sus mandatos rebosan persuasión. 14. otros. que conoce a fondo ios corazones. el Logos como ley. tampoco hay bien que no nos sea provechoso y que no nos conduzca a la salvación.. 1. Si tomamos. Así como no existe luz que no alumbre. esta buena obediencia y entreguém o n o s a . ha dejado bien claro que la misma virtud es la que dirige la vida práctica y la con­ templativa.. a fin de realizar por imi­ tación las obras del Pedagogo. 4. solido cable de la fe en El. sabiendo que la virtud es la misma para el hombre que para la m ujer22. ni amante que no ame. El Logos. ni objeto en movimiento que no se mueva. M or . pues.

todo es igual.. y. el Señor es nuestro pas- 23 Le. «En esta vida —se nos dice— toman mujer y se ca­ san». Los que tienen en común la vida también tienen en común la gracia y la salvación.50 EL PEDAGOGO Porque si existe un único Dios para los dos. en griego. en el otro mundo. así el alemán. sólo aquí en la tierra se distingue la hembra del va­ rón.. 24 Menandro utiliza paidárion referido a thygátrion. la esperanza.. también hay un único Pedagogo. una vez liberada del deseo que la di­ vide en dos seres distintos. un único pudor. 1880-1888. 124. 34-45. la obediencia y el amor. para ambos una sola Iglesia. Como es sabido. la vista. como en algunos idiomas modernos. III. 20. una única moral. y «Él. el oído. los áticos usaban indistintamente el nom­ bre de «niñito». la virtud y la educación. en común también. Leipzig. . «pero no así en la otra vida»23. diminutivo de thygatér «hija». La respiración. a juzgar por el testimonio del autor cómico Me­ nandro. en su obra La azotada: hijita m ía24. el diminutivo es siempre neutro. sino de la persona. alimento común y común vínculo matrimonial. vol. porque el niñito siente por naturaleza un especial afecto por las personas25. El nombre de «persona» es común al hombre y a la mujer. para referirse al sexo masculino y al fe­ menino. pág. propiamente «hi­ jita». 25 Th. «Corderos» es el nombre común por simplicidad del macho y de la hembra. el conocimiento. Según creo. Kock. los premios merecidos por esta vida común y santa del matrimonio no son exclusivos del varón o de la mujer. Comicorum Atticorum Fragmenta.

Jesús dijo: «Dejad a los niños y no les impidáis que se acerquen a mí.. 2 3 4 29 Mt. pro p iam en te. de d o n d e procede agogë. paidós. El significado de estas palabras lo aclara el mismo Señor. «edu cació n » .n gía2 8 es. amén. 13-14. « tra sla d o » . Los niños somos nosotros. y nos llama alegóricamente con diversos nombres para dar a en­ tender la simplicidad de la fe. «Sin el pastor no de­ ben vivir ni las ovejas ni cualquier otro animal. pues de los que son como niños es el reino de los cielos»29. ¿te­ néis algo de comer?’». 30 Ibid. «Y le presentaban niños». les dijo: ‘niños. « n iñ o » . no entraréis en el Rei­ no de los Cielos»30. ante la oposición de sus dis­ cípulos. deteniéndose en la orilla del mar junto a sus discípulos —que a la sazón se hallaban pescando—. 5. ni los criados sin su amo»27. 28 paidagógia está fo rm a d o sobre país. 18. Por ejemplo. . y p o ste rio rm en te.LIBRO I 51 to r» 2 6 por todos los siglos. 3. la educación de los niñ0S p ero quedan por examinar los niños y a los que se refiere sim­ bólicamente la Escritura. 27 « co n d u cció n » . Llama «niños» a hombres que ya son discípulos. ni los ni­ ños sin el pedagogo. sino que nos recomienda imitar la sencillez de los niños. 1. y. 19. Leyes V II 808d. « m éto d o » . cuando dice: «Si no os convertís y os hacéis como niños. La Escritura nos celebra de muchas maneras. 26 Sal. Aquí no se refiere a la regeneración. y el verbo ágd «yo co n d u zco » . en el Evangelio se dice: «El Señor. 22. P l a t ó n . según se desprende de su mismo nombre. para que los bendijera con sus manos. Todos los que residen en la verdad son mños ante Dios Resulta claro que la pedago. y luego asignarles el pedagogo.

al Se­ ñor.52 5 EL PEDAGOGO El Espíritu profético nos considera también niños: Di­ ce: «Los niños. mientras el Logos aún no haya subido al cielo. yo es­ taré poco tiempo entre vosotros». revelándoles que dentro de poco va a partir. y prosiguió con otras pala4 bras semejantes a éstas. 16-17. 32 Mt. habiendo cortado ramas de olivo y de palmera. mas no os golpeasteis el pecho»32. 21. en el Evangelio. de nuevo. estimula a sus dis­ cípulos: los incita a que le presten atención. gloria y alabanza con súplicas al Señor. intenta despertar en sus oyentes un deseo más intenso. Sal. nos lamentamos. 3 De nuevo los llama «niños» diciéndoles: «Niños. el Hosanna. 16. 8. 13 Me parece que la Escritura cita alegóricamente la pro­ fecía que acabo de mencionar. . 11. en la lengua griega. compara con el Reino de los Cielos «a los niños que están senta­ dos en las plazas públicas y que dicen: para vosotros to­ camos la flauta. Por ejemplo. 33 Sai. los textos prof éticos hablan de la misma manera. he aquí lo que parece significar. para reprochar a los negli­ gentes: «¿No habéis leído nunca que de la boca de los niñitos y lactantes sacaste alabanza?»31. alabad el nombre del Señor»3 3. y. 1. salieron al encuentro del Señor gritando: ‘Hosa­ nna al Hijo de David. 2 También el Señor. niños. porque ya le urge ir hacia el Padre. mas no bailasteis. dice también por me- 31 Ibid. y les muestra la necesidad de recoger los fru­ tos abundantes de la verdad.. Pero no es el Evangelio el único que siente así. bendito el que viene en nombre del Señor’. 112.» Luz. David dice: «Alabad. 3.

37. jóvenes también ellas. está diciendo que la inocencia de las cria­ turas tiernas y la falta de malicia y resentimiento de los polluelos es agradable a los ojos de Dios. 23. como el ganado. se re­ fiere a nosotros alegóricamente. 18. en la que se puede ob­ servar que aplica el nombre de «niñitas» a hermosas y lo­ zanas muchachas.LIBRO I 53 dio de Isaías: «Heme aquí con los niños que me confió el Señor»34. alude simbólicamente a los sencillos.4 lluelos»: «Como el pájaro lleva bajo sus propias alas a sus polluelos»36. . Cuando. 36 Mt. 35 Am. por boca de Moisés. 29. de condición libre. Asimismo. Gozan de estos di­ minutivos por estar en la flor de su juventud. II Sam . la inocencia. 4. esto mismo somos nosotros: los pollue34 Is. ¿Te maravillas de oír que el Señor llama «niños» a 14 quienes los paganos llaman hombres? Me parece que no comprendes bien la lengua ática. 8. La Escritura atestigua que nos da e! nombre de «po. cuando dice: «cachorrillos lactantes»35. a las esclavas. y si muestra su predi­ lección por los corderos. lo mismo que cuando afirma: «como una paloma inocente y sin cólera». a los que son de la raza de los niños como los corderos. no a los adultos. 17. y el de «niñitas». ordena ofrecer «dos crías 3 de palomas o una pareja de tórtolas» para la expiación de los pecados. pero tam ­ bién que la timidez de las tórtolas simboliza el temor al pecado. y da a enten­ der que lo semejante purifica a lo semejante. 6. Y cuando el Señor dice: «Que mis corderos sean colocados a mi derecha». es porque prefiere en los hom­ bres la delicadeza y la sencillez de espíritu.

«un pueblo joven» y «un pueblo nuevo». nos llama a veces alegóricamente «potros». otras.54 EL PEDAGOGO los del Señor. manso y montado en una bes­ tia de carga. llama «nombre nuevo» a lo reciente y eterno. «hijos». no son «los caballos que relin­ chan ante las mujeres de los vecinos. puro y simple. Y dice: «A mis servidores les será dado un nombre nue­ vo». prestos a alcanzar la salvación y que pisotean y golpean contra el suelo las cosas munda­ nas. 2 «Alégrate mucho. hija de Sión. 39 Zac. he aquí que tu rey viene hacia ti. 9. otras. «Y este nombre será ben­ dito en la tierra»37. en ocasiones. sino que se ha añadido «joven». los orgullosos de su fe. sino los libres y nacidos de nue­ vo 38. su eterna juventud junto con su sen­ cillez. a menudo. pregona tu alegría. «polluelos». 9. is Además. 37 Is. infantil y verdadero. . Son simples y sólo dan brincos cuan­ do se dirigen a su padre. los corceles que corren ve­ loces hacia la verdad. justo y portador de tu salvación. 38 Alusión al Bautismo. 3 Nuestro divino domador nos cría a nosotros. otras. acompañada de su joven potro»39. 5 Una vez nos llama «niños». hi­ ja de Jerusalén. para mostrar la juventud de la hu­ manidad en Cristo. «niños de pecho». y. De esta forma tan admirable y misteriosa el Logos subraya la simplicidad del alma en la edad in­ fantil. porque desconocen el yugo del mal y no han sido doma­ dos por la maldad. sus niños. «criaturas». 65. No bastaba con decir tan sólo «potro». como los animales bajo yugo y alocados». 16.

de que nos llama también corderos: «cual pastor. El Señor nos ha indicado de manera bien clara qué hay que entender por «niñito»: habiéndose originado una disputa entre los Apóstoles sobre «quién de ellos era el más grande». lo ha atado a la vid». . Ciertamente.LIBRO I 55 tal como a jóvenes potros. a su pueblo sencillo y peque­ ño lo ha atado al Logos. Jesús colocó en medio de ellos a un niñito y dijo: «El que se humille como este niñito. éste es el más grande en el Reino de los Cielos»42. dice la Escri­ tura. como algunos han creído43. apa­ centará su rebaño y. como el Logos da sangre. y si en la Escritura el joven animal es un asno. con su brazo. 28. También es posible que Clemente aluda a los gnósticos. en su sencillez. 18. son la parte más tierna del rebaño. reunirá a sus corde­ ros» queriendo decir mediante una alegoría que los cor­ deros. Véase supra. la sangre para el espíritu. «Y a su potro. 40. Sin duda también nosotros honramos con una evoca­ ción de la infancia los más bellos y perfectos bienes de esta vida llamándolos paideía y «pedagogía»41. por boca de Isaías. n. 1-4. Referencia a la polémica mantenida entre el filósofo platónico Cel­ Orígenes. El espíritu nos da testimonio cierto. Y cuando dice: «Si no llegáis a ser como estos niños. Mi. alegóricamente designado por la vid: ésta da vino. Conside­ ramos que la pedagogía es la buena conducción de los ni­ ños hacia la virtud. se considera en todo caso como la cría de una bestia de carga. 11. no hay que interpretarlo de una manera simplista. y ambas son bebidas saludables para el hombre: el vino para el cuerpo. 40 41 42 43 so y Is. no utiliza el término «niñito» para referir­ se a la edad en la que aún no cabe la reflexión. no entraréis en el Reino de los Cielos».

éste lo con­ sidera un necio. Sal. Plutarco y Eliano. Así.56 3 EL PEDAGOGO No. imitando a los niños. . 140 (1987). 22. 23. monókerós «de un solo cuerno». 17. E l v i r a . que ya basta a cada día su propio afán»45. aquél. aparece ya en Aristó­ teles. «hay un solo maestro que está en los Cielos»46. «El mito del unicornio». en efecto. Y si. 6. erguidos hacia lo alto. enrollando to* do nuestro cuerpo en los apetitos irracionales. Mas esto parece una locura para quienes tienen el alma dirigida hacia la maldad. «apenas tocando tierra con la punta del pie» —por más que pa­ rezca que estamos en este mundo—. Sobre el particular.. 46 Ibid. 2 Por esa razón les dice: «No os inquietéis por el maña­ na. π Son. verdaderos niños los que sólo conocen a Dios como padre y son sencillos. A los que han progresa­ do en el conocimiento del Logos. ingenuos. A. la verdad es así: la perfección es propia del Se44 En griego. 33. en cambio. merced a nuestra inteligencia. 16. por tanto. 91. ni nos arrastramos por tierra como serpientes. a los ojos de Dios y del mundo. Hist. como dice la Escritura. el Señor les habla con este lenguaje: les ordena despreciar las cosas de aquí aba­ jo y les exhorta a fijar su atención solamente en el Pa­ dre. puros. 82-88. desprendiéndonos del mundo y de los pecados. Μ. nosotros no rodamos por el suelo como niños. man­ da que dejemos a un lado las preocupaciones de esta vida para unirnos solamente al Padre. es evidente que todos los que están en la tie­ rra deberán ser llamados —con razón— discípulos. perseguimos la santa sabiduría. 45 Mt. en el texto bíblico de los LXX: Dt. al contra­ rio. lo ama. más posteriormente. 34. 3 El que cumple este precepto es realmente un párvulo y un niño. los enamorados de los unicornios44. entre otras publicacio­ nes. 8. Y.

como criaturas santas. Ibid. dejándonos llevar por todo viento de doctrinas. Y dijo esto «para la edificación del cuerpo de Cristo». 11. a la medida de la plenitud de la edad de Cristo. crezcamos hacia él en todo»49. De nuevo alude al pensamiento gnóstico.LIBRO I 57 ñor.. La profecía ha honrado con el nombre de «hombre» a quien es perfecto. si nos guardamos de los vientos de las herejías que con su soplo arrastran hacia el orgullo y no confiamos en quienes pretenden imponer­ nos otros padres51. Ef. el infantilismo y la puerilidad son propias de nosotros que no cesamos de aprender. y sólo para el Señor. niños pequeños. al compás del engañoso juego de los hombres y de la as­ tucia humana en la acechanza del error. 12 y 15. sino que. para que no seamos ya niños fluctuan­ tes. porque es perfecto en la justicia. es de­ cir. y. el Apóstol en la Epístola a los Corintios dice: «Os he desposado con un solo hom­ bre para presentaros como casta virgen a Cristo»48. 13-15. y el único varón perfecto en justi­ cia. vivien­ do en verdad y amor. ya que hemos recibido a Cristo como cabeza. por boca de David —refiriéndose al demonio— dice: «El Señor detesta al hombre sangui­ nario»47. Por eso. porque so­ mos Iglesia. 2. alcanzaremos la perfección. y lo llama «hombre» porque es perfecto en la malicia. 47 48 49 50 51 Sal. 4. con total claridad reve­ ló el objeto de nuestra investigación. Nosotros. que no cesa de enseñar. II Cor. . 5. 4. «que es la cabeza»í0. al hombre perfecto. diciendo: «Hasta que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento de Dios. Y en ía Epístola a los Efesios. 7. mas el Señor es llamado «Hombre». en cambio.

nos hicimos dulces en medio de vo­ sotros. porque «dulce» es el que tiene pensamientos de mansedumbre. 3 El «infante» es un ser dulce. nëpios. en cambio. 54 Rom.58 19 EL PEDAGOGO Ahora debemos fijar nuestra atención en la palabra «infante»52. El «infante» es el «nuevamente dulce». 7. 2. pues. 2 Esto ya lo manifestó claramente el bienaventurado Pa­ blo: «Pudiendo hacer valer nuestra autoridad. etc. 53 I Tes. somos delicados cual niños. Equivale. ni <provoca> tampoco el menor resentimiento de maldad ni falsedad. y al muchacho. sin doblez. 5 En su Epístola a los Romanos. Esto es el fundamento de la sencillez y de la verdad. matiza el significado del término «infantes»: 52 En griego. a «criatura». sencillo. que no se refiere a ios que carecen de razón. nosotros. «que no habla». pues. de acuerdo con las etimolo­ gías griega y latina. y la cólera no hace mella en noso­ tros. La generación pasada era falsa y te­ nía el corazón duro. por eso se acostumbra a llamar a la muchacha. «Hacia quién. justo en sus juicios y recto. 4 Somos cándidos cuando somos dóciles. propiamente. . por ser apóstoles de Cristo. «niño pequeño». y ha adquirido nuevamente un carácter de­ licado y dulce. fácilmente moldeables en la bondad. como una madre que cría a sus hijos»53. sincero. que formamos un coro de infantes y un pueblo nuevo. de ahí que ha­ yamos adoptado la traducción de «infante». al mismo tiempo. «candoroso». tierno. voy a dirigir mis ojos —dice la Escritura— sino hacia el ser dulce y apacible?» Éste es el lenguaje de una doncella: tierno y sincero. 18. 16. éstos son los «necios». «virgen cán­ dida». el Apóstol declara alegrarse «de los corazones sin malicia»5 4 y. de aquí que sea más in­ genuo.

No­ sotros poseemos la fértil ventaja de la edad. y en la que. Si los detractores de la infancia dicen de nosotros que somos «necios». regocijémonos de este título. la juventud sin vejez. con plenitud de fuerzas. supra. Así como lo que participa de la eternidad suele áseme. nos en­ caminamos hacia el conocimiento. aplican el nombre de «infantes» a los seres sencillos. de privación55. los espíritus nuevos que han recobrado su razón en medio de tanta locura. 52). en el que el p re fijo d e p riv ació n ne confiere al vocablo un claro v alor desp ec­ .4 jarse a lo incorruptible. siempre jóvenes. siem­ pre dulces. así también el nombre que expre­ sa nuestra condición de niños llena de primavera nuestra vida. en efecto. y conocen los nuevos bienes. Son 3 los nuevos los que constituyen el pueblo nuevo en oposi­ ción al pueblo antiguo.» No concebimos el nombre de «infantes» en un sentido 20 negativo. pues til­ dan de necios a los que han encontrado refugio en Dios.LIBRO I 59 «Quiero que seáis avispados para el bien y puros para el mal. y se yerguen en el horizonte según la nueva alianza. Muy recientemente Dios se ha dado a conocer por la venida de Cristo: «pues nadie ha llegado a conocer a Dios sino el Hijo. siempre nuevos. pues necesariamente son nue­ vos los que participan del nuevo Logos. y aquel a quien el Hijo se lo revela». aunque los hijos de los gramáti­ cos concedan un sentido privativo a la sílaba ne-. C lem en te alu d e al térm in o griego nepios (cf. Infantes son. η. por el contrario —y esto merece una especialísima 2 atención—. dado que la verdad en nosotros no envejece. 55 tivo. mirad cómo blasfeman contra el Señor. y di­ cha verdad informa nuestra conducta. Si.

al cachorro. así os consolaré yo»57. como la madre consuela a su hijo. a su hijo. su esposa y colaboradora. el ciervo. así también. El rey. a su cervati­ llo. y el hombre. Js. a una criatura así Dios no la deja de su mano. llamado Abimelek.60 EL PEDAGOGO La sabiduría es siempre joven. a sus potros. El nombre de Rebeca significa «constancia». 56 57 59 F r. cierta sabiduría supramundana. lo vio jugar con Rebeca. según Heráclito59. Isaac significa «ri­ sa». Se regocija el espíritu de los niños en Cristo. los bueyes. de D ie ls . curioso. el león. 58 Clemente gusta de emplear la expresión «Iglesia-Madre». el Padre de to­ dos acoge a los que en Él buscan cobijo y. Y ése es el juego divino. en mi opinión. los ama. y. y nosotros buscamos a nuestra madre. Lo que de por sí es débil y tierno. no conoce mutación alguna56. «Los niños —dice la Escritu­ ra— serán transportados a hombros y consolados sobre las rodillas. Me referiré ahora a Isaac. que contem­ pla desde lo alto el misterio del juego infantil. y por eso los llama «hijos». Fedón 78c. jOh jue­ go lleno de sabiduría! La «risa» es ayudada por la «cons­ tancia». lucha por ellos. es agradable. jugaba E x p resió n sa cad a de P l a t ó n . la Iglesia58. idéntica a sí misma. El rey. dulce y en­ cantador. a sus becerros. necesitado de ayuda. por su misma fragilidad. 12-13. Así como los padres y las madres miran con más agrado a sus pequeños: los caballos. La madre lleva en brazos a sus peque­ ños. 66. mientras el rey observa. les presta singular ayuda. representa. apre­ cia su dulzura. habiéndolos regenerado con su espíritu y adoptado como hijos. . cuya vida transcurre en la constancia. Es el mismo juego al que. el hijo.

El testimonio de «los que per­ severan hasta el final»6 1 y la acción de gracias que se le rinde por ellos son el juego místico. y se divertía y se alegraba con su mujer. 8. contempla la acción de gracias. de nosotros. que viene a significar solidez. El rey es Cristo. el gozo. como dice la Es­ critura. sea porque está constituida por la constancia de los creyentes. 26. sola. que. Clemente insiste en el tema de la Encamación. 22. Gén. 15. administrando rectamente los bienes y celebrando al mismo tiempo las fiestas santas con Dios? El mensaje profético puede interpretarse también de otra manera: nosotros nos alegramos y reímos por nues­ tra salvación como Isaac. es perfecta gra­ cias a la cabeza del rey. por lo demás. es decir. la constancia colaboradora y la trabazón de todo. la Iglesia. 30. que.LIBRO I 61 Zeus. Pero ¿dónde estaba la ventana por la que se mostraba el Señor? Era la carne. 5. El mismo Isaac —ya que es posible interpretar el pasaje desde otro punto de vista— es el sello del Señor: niño en 60 61 62 63 f Cor. él muestra tan sólo su rostro. permanece siempre airosa a través de los siglos. Ef. la alegría. desde arriba. su Iglesia. Mí. que es la ayuda de nuestra salvación. «asomándose por la ventana»62. Lleva el nombre de «constancia». la bendición. 10. por la que se ha hecho visible63. . observa nuestra ri­ sa y. aquél se reía porque había sido liberado de la muerte. que so­ mos miembros de Cristo60. ¿Qué otra ocupación conviene a un ser sabio y per­ fecto que la de jugar y regocijarse con constancia en el bien. sea porque ella. y la salvación auxi­ liadora que acompaña a la noble alegría de corazón. 6. el que faltaba a su Iglesia.

nos ha sido dado un hijo. Se ha aceptado la corrección por Stáhlin. como el Señor el madero de la cruz. Por­ que Jesús. a cuya imagen somos también noso­ tros niños? De su grandeza nos habla el mismo profeta: «Consejero admirable. siguiendo con mi propósito. Su son­ risa tenía cierto aire misterioso: profetizaba que el Señor nos colmaría de gracias. no solamente reservó la primacía del sufrimiento para el Logos. Pero Isaac no sufrió. guiando a todos sus pequeños? Él ha 64 Texto corrupto. 65 Is. si se extiende a todos nosotros que somos niños. ísaac sólo llevó la madera para 2 el sacrificio. apunta simbólicamente a la divinidad del Señor. 5-6. 9. 66 Ibid. 2 ¿Quién es este niño. sino que. dio al mismo Señor el nombre de «niño»: «He aquí que nos ha nacido un niño. Padre eterno. 5. Prín­ cipe de la paz.62 EL PEDAGOGO tanto que hijo —porque era hijo de Abraham. cuyo imperio reposa sobre su hombro y se le ha dado el nombre de Ángel de Gran Consejo»65. como Cris­ to lo es de Dios—. que dispensa con largueza la educación. como es natu­ ral. 3 {Oh gran Dios! ¡Oh niño perfecto! El Hijo está en el Padre y el Padre en el Hijo.. Así que. cuando pro­ fetizó por boca de Isaías. por el hecho de haber sido inmolado. 9. Dios poderoso. resucitó sin haber sufrido la corrupción64. y cuya paz no conoce límite»66. después de haber sido sepultado. ¿Cómo no va a ser perfecta la pedagogía de este niño. Mas no fue inmolado como el Señor. a quienes hemos sido redimidos de la perdición por la sangre del Señor. . 24 Voy a citar. además. otro testimo­ nio de suma importancia: el Espíritu Santo. deí mismo modo que Isaac fue liberado del sacrificio. víctima como el Señor.

dado que la Escritura llama corderos a los niños pequeños. 1. de gran reminiscencia clásica. Juan que es «el profeta más grande entre los nacidos de las mujeres» testifica acerca de este niño: «He aquí el cordero de Dios»68. como alegan calumniosamente los henchidos de sa­ ber. el pequeño del Padre. después del bautismo del Señor. al ser regenerados. 7. 17. 6. 68 Jn. se oyó desde el Cielo una voz que daba testimonio del Hijo amado: «Tú eres mi hijo amado. 65. Y no es imperfecto quien ha llega­ do a conocer la suprema perfección. el Hijo de Dios. 2. 3. acción de desnudarse para luchar. 21. . más concretamente. deseoso de asemejarse en todo a nosotros. Así. nQS da p o f d h e c h o d e h ab er r e d . evoca la figura del luchador. . . hecho hombre por noso­ tros. hemos recibido lo que es perfecto. «oponer un segundo luchador. 69 El término griego epapodysasthai. he­ mos conocido a Dios. 2. un rival».. máxima garantía de nuestra fe. .LIBRO I 63 extendido sus manos hacia nosotros67. es decir. Contra los que suponen que los términos los «niños» y «párvulos» las aluden simbólicamente a la enseñanza Λ las ciencias elementales 4 Con razón podemos atacar6 9a r que encuentran satisfacción en continuas querellas. 36. 70 Mt. Sal. Porque. El nombre de «niños» y de «párvulos» no se 25 bido una enseñanza pueril y despre­ ciable. Rom. 29. yo te he engendrado hoy»70. No me llenéis de oprobio si os confieso que he cono­ cido a Dios. porque el Logos ha tenido a bien decir: «és­ te es libre». lo que constituía el objeto mismo de nuestra afanosa búsqueda. 10. Hemos sido iluminados. 2 67 Ibid. y ha denominado «cordero de Dios» al Logos Dios.

perfectos. por el que so­ mos purificados de nuestros pecados. Lo mismo ocurre con nosotros de quienes el Señor fue el modelo: una vez bautizados. ha sido reengendrado perfecto según la prefiguración del plan di­ vino? Y si ya era perfecto. ¿por qué. Pues nadie podría ser más gran­ de que el Logos. Baño. hemos sido iluminados. y perfección. gracia. iluminación. por la que se nos perdona la pena por ellos merecida. Pues. nacido perfecto del Padre perfecto. 72 Sal. adoptados. entonces. for­ zoso es que aprenda. Esta obra recibe diversos nombres: gra­ cia. De acuerdo. ni ser maestro del único Maestro. finalmente. es decir. porque nada nos falta. hemos sido hechos perfectos. iluminados. perfección. ¿qué puede faltarle a quien ha conocido 71 De nuevo arremete Clemente con sutil ironía contra los gnósticos. 81. iluminación. ¿Recibió la perfección por la sola recepción del bau­ tismo y se santificó por la venida del Espíritu? Así es. se bautizó? Porque convenía —se dice— cumplir la promesa hecha al hombre. . y todos hijos del Altísimo»72. ¿Recibió. siendo perfecto. por la que contemplamos aquella santa y salvadora luz. hemos sido adoptados como hijos. que el Logos. o —lo que sería del todo absurdo— le falta alguna cosa? De darse esto último. hemos sido inmor­ tales.64 EL PEDAGOGO Preguntemos a los sabios71: ¿El Cristo que hoy ha si­ do reengendrado es ya perfecto. aquella por la que podemos llegar a contemplar lo divino. también yo lo admito. ¿Re­ conocerán. pero es imposible que aprenda algu­ na cosa. entonces. 6. nuestros adversarios. bien a su pesar. porque es Dios. ¿Y no aprendió de él nada más? No. Está escrito: «Yo os dije: dioses sois. baño. la perfección en el momento mismo de ser bautizado por Juan? Es evidente que sí. decimos.

pues por el poder de su voluntad se anticipa el tiempo futuro. 24. Así como su voluntad es su obra y se llama «mun­ do». al solo hecho de querer Él conceder una gracia. gracias perfectas. el que escucha mi palabra y cree en quien me ha enviado. «Porque vosotros. De modo que el solo hecho de creer y ser regenerado es la perfección en la vida. 74 Jn. los ha llamado y salvado al mismo tiempo.LIBRO I 65 a Dios? Sería realmente absurdo llamar gracia de Dios a lo que no es perfecto y completo: quien es perfecto con­ cederá. porque Dios no es jamás defi­ ciente. Gorgias 478cd. No nos es lícito considerar como imperfecto lo que Dios nos ha enseñado. así también.. sin duda. 5. sino que pasa de la muerte a la vida»75. ésta se sigue en toda su plenitud. es vida»74. Así como todas las cosas se producen en el instante mismo en que Él lo ordena. 4. 3. y a los que ha lla­ mado los ha salvado. así también su decisión es la salvación de los hom­ bres y se llama Iglesia. somos ya perfectos. y ya vivimos quienes hemos sido se­ parados de la muerte. así. dice el Apóstol. Él conoce a los que ha llamado. Seguir a Cristo es la salvación: «Lo que fue hecho en Él. 76 I Tes. 73 27 2 3 . 9. 1. y esta enseñanza es la salvación eterna del Salvador eterno. Además. «En verdad. 75 Ibid. en verdad os digo —asegura—. sois instruidos por D ios»76. al cual sea la gracia por los P l a t ó n . y no es some­ tido a juicio. Sólo quienes hemos alcanzado las fronteras de la vida. principio de salvación7 3 es la liberación del mal. tiene la vida eterna.

pero ahora sois luz en el Señor» 78. Esta mixtura de resplandor eterno es capaz de ver la luz eterna. con el único que contemplamos lo divino. aún no ha recibido el don perfecto. Amén. también yo lo admito. pues lo semejante es amigo de lo semejante. propio del lenguaje poé- . 2. Como aquellos que. de la que se ven privados. de probable origen platónico (República VII 533d). como aquellos que in­ tentan quitarse de los ojos las cataratas. ha recibido la luz. por eso mismo. al recibir el bautis­ mo. 78 Ef. I 10. 79 Clemente. sacudidos del sueño. con todo. luminoso y sin impedimento alguno el ojo del espíritu77. Sírom. y no le sorprende la oscuridad. Ahora bien. nos presenta el equívoco /0 phos «luz» / ho phds «hombre». siendo iluminado ha sido liberado al punto de las tinieblas y. des­ embarazándose al fin de lo que obstruía sus ojos. 68. 5. dejan libre su pupila. «luz»79. y no pueden re­ cibir la luz exterior. según creo. 4. dejamos libre. y 81. está en la luz. buen conocedor de la lengua griega.66 EL PEDAGOGO siglos de los siglos. obscurecían al Espíritu Divino. 1. entre la luz 77 Hermosa metáfora. de ahí que el hombre. Ped. co­ mo el nombre indica. cual som­ brías nubes. pero. que recibe con propiedad el nombre de «luz»: «Por­ que vosotros erais en otro tiempo tinieblas. Protr. fuera llamado. así también nosotros. y 113. El que ha sido regenerado. nos desembarazamos de los pecados que. así. y lo santo es amigo de Aquel de quien procede la santi­ dad. 4. ya que el Espí­ ritu Santo desciende desde el cielo para estar a nuestro lado. 8. 3. Sin embargo —se dice—. entre los antiguos. se despiertan en seguida interiormente. o mejor. que Clemente utiliza en otros tantos pasajes de su obra. II 1.

en efecto. No decimos que se den 4 al unísono ambas cosas: la llegada a la meta y su previ­ sión. si co­ jeara lo más mínimo. 40. «re­ servado» hasta que se acabe—. no sería perfecta. No son. Pues bien. Este futuro que ahora poseemos por la fe. Si algo le faltara.. que hemos creído. y le resucite yo en el último día»80. es la perfección del aprendizaje. sino en tomar posesión del objeto anteriormente prometido. ni el punto de partida y el fin. En la medida en que es posible en este mundo —que 29 es designado simbólicamente como «el último día». y no consiste en la consecución de otro bien. . ni sería tal fe. puede decirse que el punto de partida es la fe 5 —generada en el tiempo— y el fin es la consecución —pa­ ra toda la eternidad— del objeto prometido. Después de la partida de este mun­ do. 81 Ibid. lo poseeremos 3 80 Jn. ciertamente. nosotros tenemos la firme convicción de haber alcanzado la perfección. si nosotros.LIBRO I 67 y la oscuridad no hay nada. Mas ambas se refieren al mismo proceso y tienen por objeto un único ser. que es perfecta en sí y acabada. los que han creído no tienen ninguna otra cosa que esperar: han recibido las arras aquí abajo y para siempre. ¿qué otra cosa nos resta por recibir superior a la consecución de la vida eterna? Nada falta a la fe. El Señor mismo ha revelado claramente la universalidad de la salvación con estas palabras: «Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna. por eso se nos dice: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna»81. La fe. 6. Y así. 36. tenemos la 2 vida. la consumación está reserva­ da para la resurrección de los creyentes. 3. cosas idénticas la eternidad y el tiempo.

Dichas ataduras quedan rápidamente rotas por la fe del hombre y por la gracia de Dios. así. oímos llamarnos discípulos. Y como el conoci­ miento —que ilumina la inteligencia— surge al mismo tiempo que la iluminación. . con la luz se disipa la oscuridad. la instrucción nos fue conferida anteriormente. de re­ pente. Nuestros peca­ dos son lavados por el único remedio curativo: el bautis­ mo del Logos. así también. 82 M í.68 EL PEDAGOGO del todo realizado después de la resurrección. El conocimiento. 9. por la que caemos en el pecado y nos cegamos para alcanzar la verdad. de suerte que el conocimiento está en la iluminación. Pues lo que ia igno­ rancia mantenía mal atado. y el cum­ plimiento de la promesa es el descanso final. nece­ sariamente. por tanto. pero el térmi­ no del conocimiento es el reposo. Donde se halla la fe. de súbito. lo desata felizmente el cono­ cimiento. es la luz que disipa la ignorancia y otorga la capacidad de ver con claridad. 29. 4 Así como la inexperiencia desaparece con la experien­ cia y la indigencia con la abundancia. es la gracia singular de la ilu­ minación. 30 Quedamos lavados de todos nuestros pecados y. ya no somos malos. sin haber apren­ dido nada. pero no puede concretarse en qué momento. 5 Puede decirse también que el rechazo de las cosas peo­ res pone de manifiesto las mejores. objetivo final de nues­ tro deseo. La oscuri­ dad es la ignorancia. de modo que se cumpla la palabra: «Hágase en vosotros según vuestra fe » 82. por la que nuestra conducta ya no es la misma que la de antes del baño bautismal. allí está la promesa.

no son unos. en el momento del santo bautismo. De suerte que la ley fue nuestro Pedagogo para elevarnos a Cristo. ya judíos. 12. es ilustrada por el Espíritu Santo. añade el Apóstol unas palabras que excluyen toda acepción de personas: «Todos. para que fuésemos justificados por la fe. el Pedagogo? Más adelante. estábamos sujetos a la custo­ dia de la ley. ni esclavo ni libre. El Apóstol ha explicado con gran precisión que la fe es la única y universal salvación de la humanidad. a la espera de la fe que había de revelarse. ya libres. sino bajo el Logos de la libertad. En dicho pasaje paulino leemos pnéuma «espíritu». añade aún el Apóstol: «Todos noso­ tros hemos sido bautizados en un solo espíritu para for­ mar un solo cuerpo. ya esclavos. y otros.. ¿Es que no os dais cuenta de que ya no estamos bajo esta ley. . Por otra parte. Sin embargo. 85 I Cor. Así pues. 23-25. pues. Mas. 26-28. 84 Ibid. ya no estamos bajo el Pedagogo»83. Porque cuantos habéis sido bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego. y la fe. porque todos sois un cuerpo en Cristo Jesús»84. y que es un don —igual y común para todos— del Dios justo y bue­ no: «Antes de llegar la fe. 13. todos los que han rechazado la concupiscencia de la carne son iguales y «pneumáticos» ante el Señor. no está fuera de lugar utilizar el mismo lenguaje de esta gente. llegada ésta. sois hijos de Dios por la fe en Cristo Je­ sús. cuando sostienen que el recuerdo 83 Gái 3. ni hombre ni mujer.LIBRO I 69 La catequesis conduce a la fe. «gnósticos». en lugar de póma. y todos hemos bebido una única bebida»85. bebida. 3. bajo el yugo del temor. ya griegos. «psíqui­ cos» en el mismo Logos.

conservemos al hombre sin mancha alguna y seamos niños cual criatura de Dios. I Cor. dice: Yo te alabo. y las ha revelado a los más pequeños»87. corremos hacia ia luz eterna. Dios del cielo y de la tierra. 53. . pues así fue tu beneplácito. 4. los hi­ jos de Diós. pueblo santo. regenerados. 10. El que llega a recordar el bien se arrepiente nece­ sariamente de sus malas obras. «Pequeños»: así nos llama nuestro Pe­ dagogo y Maestro. fue revelado a los más pequeños. 22. 15. a nosotros que estamos mejor dispues­ tos para la salvación que los sabios de este mundo.70 EL PEDAGOGO de las cosas buenas es un «pasar por el filtro»8 6 del es­ píritu. como con el balbuceo de los niños: «Así es. Padre. «Jesús. alegan ellos. cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y renunciamos a sus males pasando «por el fil­ tro» del Bautismo. 3 Rebosante de júbilo y de alegría. renovados. Y es que son pequeños. el mismo espíritu. porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes. a fin de que. Así también nosotros. se han quitado la túnica de la maldad y se han revestido de la incorruptibilidad de C risto89. Le. 86 87 88 89 Los gnósticos.» Por eso. Ef. quie­ nes por creerse sabios han quedado ciegos. Padre. lo que se mantuvo oculto a los sabios y a los prudentes de este siglo. pues han depuesto al hombre viejo88. Jesús reclama. sin duda. pu­ rificada de la fornicación y del vicio. Entienden por «filtración» la separación del mal. como 2 hijos hacia el Padre. se arrepiente y se eleva presuroso hacia lo alto. operación que se consigue por el recuerdo de las cosas buenas. 24. rebosante de gozo bajo la acción del Espíritu Santo. 21.

no quiere decir con esto que ya entonces fuese senci­ llo. en la malicia. pues pensaba como niño. mormolykeîon / mormolÿkeion. porque hablaba como un niño. «prudente». Por otra parte. En efecto. . acabé con las cosas de niño. añade: «Cuando yo era pequeño razonaba como un niño. somos salvados por voluntaria elección. Pablo dice de nuevo: «Cuando me hice hombre. Él llama «ni­ ños» a los que viven bajo la ley y están turbados por el miedo. como insensato. si sentimos temor. 91 Ibid. perseguía al logos. llama. en la cor­ dura.. 14. «in­ sensato». «muñeco» o «pelele para asustar a los niños». / áphrón «loco». 11. 20. mas. 13. como hombres maduros » 90. en cam­ bio. que hemos creído. aludiendo a su vida conforme a la ley.» No se refiere al escaso número de años. propia­ mente. y. sí comportaos como ellos. 94 Antítesis émphron «sensato». como los niños por el «coco»93. 92 Clemente acomete de nuevo contra los gnósticos. ni a otras enseñanzas secretas de doctrinas propias de hombres adultos y bien form ados92. ni a una medida determinada de tiempo.LIBRO I 71 Con gran claridad el bienaventurado Pablo nos ha re­ suelto la cuestión en su Primera carta a los Corintios: «Hermanos. cf. por el contrario. 93 Gracioso término griego. figura de mujer que gesticula con grandes muecas. no os comportéis como niños en la cordura. al afirmar que 90 Ibid. amens. sino de nuestra cordura.. formado sobre mormó. «hombres» a los que son dóciles al Logos e indepen­ dientes. habla­ ba como un niño»91. El mis­ mo Apóstol testifica acerca del particular. Nosotros. ello no es fruto de nuestra insensatez94. lat. cuando afirma haber dejado y superado la niñez y las cosas infantiles. y blasfemaba al Logos. el término «niño» tiene un doble sentido.

asimilándolos a los adultos. además. y. y por ser hijo. Dios envió a su Hijo. 34 Mira cómo reconoció que eran niños los que estaban bajo el temor y el pecado. no se diferencia en nada del esclavo. Así. nosotros. 1-5. Dice: «Ya no eres esclavo. ya que está bajo la tutela de sus tutores y administradores. es decir. eres también heredero por medio de Dios»96. . Mas cuan­ do llegó la plenitud del tiempo. sino hijo.72 EL PEDAGOGO los judíos son los herederos según la antigua Alianza. la condición de niño en Cristo es la perfección en compa­ ración con la Ley. cuando era judío: Pablo era. de dar una 55 GáL 4. aunque sea propietario de sus bienes. En efecto. na­ cido de una mujer. para redimir a los que estaban bajo la ley. es decir. hasta la fecha se­ ñalada por el padre. 3 Llegados a este punto. dio el nombré de «hijos» a los que están bajo la fe. y para que recibiéramos la adop­ ción filial»95. para diferenciarlos de los pequeños que están ba­ jo la ley. después de la herencia? 2 Es muy sugestivo interpretar así este pasaje: «Cuando era niño —es decir. «Pero desde que me hice hombre» ya no tengo pensamientos de niño. y que nosotros lo somos según la promesa: «Mientras el he­ redero es un niño. debemos abordar la defensa de nuestra condición de niño y tratar. «he dejado las cosas de niño». de Cristo. 4. porque seguía la Ley. sino pen­ samientos de hombre. en efec­ to. nacido bajo la ley. en cambio. de la Ley.. de origen hebreo— razonaba como un niño». 96 Ibid. 7. sólo de aquel a quien la Escritura —como apuntábamos más arriba— llama hombre. Y ¿qué le falta al hijo. en nuestra niñez. es­ tábamos sometidos a los elementos del mundo.

os infundo un ali­ mento espiritual. pues aún no podíais tomarlo. al mostrar una comparación. como tampoco ahora»97. 3. revela una analogía. 1-2.» Tal es la substancia nutritiva de la leche. Denotaban. La comparación de estos textos revela una seria difi­ cultad de comprensión. No creo que deba interpretarse este pasaje en sentido judaico. tras una breve pausa. citaré. el pasaje debe interpretarse así: «Os di de beber leche en Cristo». para el eterno reposo se promete esta misma leche y miel. la leche perfecta es un alimento perfecto. verdadero. por contraste. asimismo. natural y espiritual. de manera que en conjunto puede entenderse así: como las nodrizas alimen­ tan con su leche a ios recién nacidos. este otro texto de la Escritura: «Os conduciré a una tierra próspera. 98 La leche y la miel simbolizaban entre los profetas un alimento de alto valor nutritivo. que conduce a la meta sin fin. En efecto. ¿cómo el supremo reposo del hombre perfecto y «gnóstico». a buen seguro. añadir: «como a niños». que ha ingerido alimento sólido. de modo que esta pausa en la lectura permita esta interpretación: «Os he instruido en Cristo con un alimento simple. no alimento sólido. Por esta razón. Con razón el Señor promete aún leche a los hombres justos. abundancia y felicidad. y se la desprecia como infantil e imperfecta. 97 I Cor. así también yo. Así pues. de nuevo es honrado con leche infantil? Quizás el «como». como criaturas en Cristo. con el Logos. .LIBRO I 73 explicación de las palabras del Apóstol: «Os di de beber leche. que brota de los pechos que rebosan amor. y. que mana leche y m iel»98. que es la leche de Cristo. Si la infancia con su régimen ali­ menticio de leche es principio de la fe en Cristo.

a la vez. . todavía niños en Cristo. que. «Puesto que en vosotros hay envidia y discordia. que viene a significar: os he derramado conoci­ miento. 1 0 1 I Cor. sino como a seres carnales. naturalmente. y no os comportáis humanamen­ te?» 103.. los llamó «carnales». 102 Se refiere al Bautismo. sin propo­ nérselo. Pero también puede interpretarse dicho pasaje de la Escritura desde otro punto de vista: «Yo. al igual que los paganos. 3. álfa y oméga. los niños. a través de la catcquesis. IL X III 5-6. en cambio. los llama «carnales» por­ que. Ahora bien. ¿no sois acaso carnales. 2. 1. la expresión «os di de beber» es el símbolo de una participación perfecta. Algo de esto vaticina ya Homero. De ahí que el Apóstol diga: «os di de beber le­ che» 104. 103 / Cor. 2 99 Λ ρ. A quienes ya han creído por el Espíritu Santo. 3. 100 Hom.74 EL PEDAGOGO para mostrar que el Logos es. los llamó «espirituales». «ma­ man». os nutrirá hasta la vida eterna. 2. 3. llama a los hombres justos seres que se alimentan de leche 1 0 °.. como a niños en Cristo» 101. hermanos. 3. son los adultos los que «beben». y a los recién catequizados y que no han sido purificados 102. principio y fin ". 8. Por carnales puede entenderse los recientes catecúme3 nos. cuando. 104 Ibid. En efecto. no pude hablaros como a hombres espirituales. tienen aún pensamientos 4 carnales. La forma adjetival galaktophágos «que se ali­ menta de leche» es bien expresiva.

9. Los gnósticos.LIBRO I 75 «Mi sangre. . por el contrario —como también puede suponer­ se—. pues aún no podíais» l06. 55. «lo que jamás oreja oyó».. cóleras. 12. o sólo aque­ llo «que ha sido arrebatado hasta el tercer cielo»? Y aun éste ha recibido la orden de callarse. deseos. que es leche. escucha la Ley de la Escritura: «Que no se gloríe el sabio en su sabiduría. 2. se hará cara a cara en la vida futura. veremos cara a ca­ ra la promesa. y se refiere a «aquello que jamás ojo alguno vio. como re­ flejado en un espejo —dice el Apóstol—. Rom. sin el concurso del Espíritu. es verdadera bebida» 1 0 5 . Y aún añade: «pues ahora no podéis. amores. 2. alude a la perfecta alegría en el Logos. ni pasó por mente de hombre» uo. 9. ¿cómo prentenden al­ gunos1 1 1 conocer. el conocimiento del que se enorgullecen es una sabi­ duría humana. Porque con faz angélica. sino me­ diante el estudio. a modo de alimento. Ibid. al conocimien­ to de la verdad? Y lo que a continuación dice: «no ali­ mento sólido. I Cor. celos. 3. puesto que albergáis pensamientos propios de la carne. porque sois carnales». I Cor. quizás también los platónicos. 6. Si. ¿Quizá cuando dice: «os di de beber ieche». dice el Señor. «Porque ahora vemos. Si la promesa se realiza tras nuestra partida de esta tierra. Se refiere a los gnósticos. 13. 8. no porque aún estemos «en la carne» 1 0 8 —como algunos han creído— 109. puede aludir a la clara revelación que. mas luego cara a cara» !07. que el fuerte no se glo- 105 106 107 108 109 110 1 1! Jn. envidias.

I Tes. no suponer que el Apóstol ha pensado en la «leche de las criaturas» en este sentido? Si los jefes de la Igle­ sia. 1. 9. I Cor. la fe. 17. pues. «que hemos sido instruidos por 3 Dios» n4. porque aún no erais capaces» l15: esto no significa que se trate de un tipo de alimento dis­ tinto de la leche. que por la catequesis se ha constituido en fundamento. aludiendo alegóricamente con las palabras comida y bebida a la manifestación de 3 la fe y de la promesa. El Señor nos da a conocer este alimento en el Evan­ gelio de San Juan. sólido y consistente como el alimento sólido. el que se gloríe. mediante símbolos: «Comed mis car­ nes y bebed mi sangre». 3. ¿acaso no se expresa así pa­ ra mantener la coherencia de la alegría? En este sentido debemos interpretar el citado pasaje: «Os di de beber le­ che. pode­ mos pensar que la predicación es leche derramada con lar­ gueza. a semejanza del buen Pastor. como el hom­ bre. pues en esencia son lo mismo. y se la compara por eso al alimento sólido en cuanto se ha incorporado al al2 ma. 2. 38 Sin embargo.» Pero nosotros. 31. gloríese en el Se­ ñ o r 113. . nos gloriamos en el nombre de Cristo. Igual­ mente. no alimento sólido. se compone de múltiples miembros— se reaviva. se cohesiona y adquiere consistencia por este 112 113 !14 115 Jer. La Iglesia —que. II Cor. y alimento sólido. ¿Cómo. I Cor. la fe tiene más consisten­ cia que lo que entra por el oído. 4. se desarrolla. cuando el Apóstol afirma que el Señor es la leche del rebaño. 10. 9. fluido y dulce como la leche. son los pastores y no­ sotros somos su rebaño. dice. aunque interpretamos el texto así.76 EL PEDAGOGO ríe en su fuerza1 1 2 . 23. el Logos es siempre el mismo.

a la simplicidad de la verdad. es decir. lo más fluido de la carne. deben sa­ ber que. por su orgullosa sa­ biduría. Ciertamente la san­ gre se altera por una cocción natural.LIBRO I 77 doble alimento: la fe es su cuerpo. . la le­ che es lo más sabroso y refinado de la sangre. para que el niño no se asuste. además. algo así como carne en estado de fluidez. sin duda. a su vez. La esperanza. a modo de un flujo de sangre. su alma. Como también el Señor está constituido de carne y san­ gre. cuando Dios —que engendra y alimenta a todos los se- 116 De nuevo. si llaman comida al alimento sólido. Por una especie de simpatía de ternu­ ra palidece y se vuelve blanca. incluso. a la carne y a la sangre de Jesús. el primer elemento generado en el hombre. algunos. cuyo ciclo natural ha quedado interrum­ pido. se enfrentan. mientras que el alimento só­ lido simboliza los conocimientos espirituales. siguen sos­ teniendo que la leche significa las primeras enseñanzas. Y si la esperanza se desvanece. una vez que la ma­ dre ha dado a luz. Y se prepara por una efusión natural de la sangre. la esperanza. Pero si los que tienen ganas de disputas . los primeros alimentos. ya se trate de la sangre aportada al embrión y que le es enviada por el cordón umbilical de la matriz o se trate de la mera sangre menstrual. en realidad. Este alimento tan apetecible para el recién nacido no es otra cosa sino sangre que se transforma. se han atrevido a sostener que constituye la substancia del alma. La sangre es. por más que pretendan situarse en la cima del conocimiento. ciara alusión a los gnósticos. gra­ cias a ella y al alma se conserva la fe. la vitalidad de la fe desaparece. es la sangre de la fe. La sangre es.

que. en efecto. en una ulceración. bajo el embate de los vientos. también nuestra saliva se hace blanca por efecto del pneüma. la sangre fluya a los alvéolos naturales de los pechos. I l IV 426. con el que se funden en toda su superficie. sería muy difícil encontrar algo más nutritivo. debida a la distensión del parto. se produce una interrupción del circuito y la sangre lleva hacia los pechos la dirección de su impulso y éstos se di­ latan por hacerse el aflujo muy abundante: y la sangre se transforma en leche de la misma manera que se trans* forma. que. Con toda seguridad.. . en el momento del parto queda cortado el conducto por el que circulaba la sangre hasta el embrión. no sustancial. «escupe espuma salina» li7. Par­ tiendo de estos hechos. por la gracia. ¿qué hay de absurdo en pensar que la sangre por efecto del pneüma se transforme en lo más brillante y lo más blanco? Sufre. en pus. el alimento espiritual se le asemeja. un cam2 bio cualitativo. Pues bien. aun manteniendo íntegra su sustancia. en efecto. la sangre mantiene su sustancia. 5 También puede ser que por la dilatación de las venas que hay en los pechos. se vuelve blanca y se transfor­ ma en espuma por este choque. al desbordarse.78 EL PEDAGOGO res— la hace fluir hacia los pechos ya dilatados y es al­ terada por un soplo caliente. azotados por el viento. 4o De manera semejante. En­ tonces el pneüma impulsado desde las arterias vecinas se mezcla con la sangre. Con todo. nutritivo ' 17 Hom. es. «bullen de espuma» na. Experimenta la sangre al­ go parecido a la mar. en su impe­ tuoso curso. V 599.. también los ríos. 4 En efecto. más dulce y más blanco que la leche. dulce. 118 Ibid.

LIBRO I 79 como vida. Esta madre única no tuvo leche. con el Logos infantil. sino que. y uno el Espíritu Santo. ¡Admirable misterio! Uno es el Padre de todos. manan leche. así se le aporta al recién nacido la leche que se preparaba en el parto. ni los juzgó nutricios. Éste es el alimento apropiado y conveniente para un niño recién nacido y recién constituido. elaboran la leche que fluye de ellos. y los pechos que hasta en­ tonces se dirigían erguidos hacia el marido se inclinan ahora hacia el niño. me complace llamarla Iglesia. transformando dentro de sí mismos el alimento. blanco como el día de Cristo. al llegar a ser madres. aprendiendo a ofrecerle el alimento fácil de digerir elaborado por la Naturaleza para su salu­ dable nutrición. Las mujeres embarazadas. Pues bien. el Señor. alimento elabora­ do por Dios —padre nutricio de todos los seres generados y regenerados—. . amante y benigno. es al mismo tiempo virgen y madre. el mismo en todas partes. como el maná que llovía del cielo para los antiguos hebreos. Los pechos no están como las fuentes. se convirtió él en alimento espiri­ tual para los que practican la virtud. por homonimia con aquel alimento. el alimento celeste de los ángeles. íntegra como virgen. el fruto de la Virgen. cuando el Padre. porque es la única que no fue mujer. Sin duda. pero Cristo. uno el Logos de todos. llena de amor como madre. y ha quedado bien claro que la sangre del Logos es como leche. no llamó biena­ venturados los pechos de la mujer. sino que. esparció como lluvia el Logos. Ella llama por su nombre a sus hijos y los alimenta. repletos de leche ya preparada. amamantándolos con la leche santa. las nodrizas también hoy llaman «maná» a los calostros. una sola la virgen que se ha convertido en madre.

que el mismo Señor trajo al mundo con dolor carnal y al que envolvió en pañales con su preciosa sangre. el Logos irri­ ga nuestra vida. Solamente Él. si nos es posible. Dice: «Comed mi carne y bebed mi sangre.» He aquí el provechoso alimento que el Señor nos depara: nos ofrece su carne y nos derrama su sangre. como es lî9 lathikëdës: compuesto homérico. en el Logos. Logos «amado». ¡Santo parto! ¡Santos pañales! El Logos lo es todo para esa criatura: padre y madre. ha derramado su sangre por nosotros. la mezcla mutua es el Señor.80 EL PEDAGOGO No tuvo leche porque la leche era ese niño bello e ín­ timo. es decir. por quien únicamente no­ sotros. que por su mediación hemos creído en Dios. Espíritu y Logos. Nosotros. esto es. alimento de las criaturas. Y Él. cf. quien nos alimenta. las criaturas. . somos amamantados. salvando así a la Humanidad. es el Espíritu hecho carne. y. Con el Logos alimenta al joven pueblo. ya que la car­ ne ha sido creada por Él. el Logos de Dios. XXII 83. El Señor es. es decir. como sangre preciosa. el cuerpo de Cristo. y prefieras una explicación más común. ésta: la carne es una alegoría del Espíritu Santo. puesto que. hacerlo nuestro y meter al Salvador en nosotros para destruir así las pasio­ nes de la carne. La sangre alude alegóricamente al Logos. Pero quizás no quieras entenderlo en este sentido. el Señor Jesús.. Na­ da les falta a los niños para su desarrollo. El alimento es la leche del Padre. El alimento. nos refugiamos en el regazo del Padre «que hace olvi­ dar» 1J9. en efecto. pues. escucha. i Extraordinario misterio? Se nos manda despojarnos d la vieja corrupción de la carne —como también del viejo alimento— y seguir un nuevo régimen de vida: el de Cris­ to. pedagogo y nodriza. carne celeste santificada. recibiéndolo. ibid.

si es que habéis gustado cuán bueno es el Se­ ñor» i2°. cuando ei ambiente hace más compacto el cuerpo y no deja salir al exterior el calor que perma­ nece enclaustrado en él. Si. por estar llenas de sangre. como sucede con los cabellos rubios que se tor­ nan blancos al ir envejeciendo. desead la leche espiritual. ofrece a los pequeños. de la hipocresía. alimentados por ella. se dis­ tienden al máximo y laten con fuerza. 44 2 3 45 . 2. crezcáis para la sal­ vación. a nosotros. el cuerpo. al estar más dila­ tado. ¿cómo no van a caer en contradicción consigo mismos por no haber comprendi­ do las leyes de la naturaleza? En invierno. el alimento digerido y consumido se convierte en sangre que fluye por las venas. la sangre es preparación de la leche. 1-3. Éstas. pues no se retiene todo el alimento. pues. Pero si se les concediera que el alimento sólido es de diferente naturaleza que la leche. la elaboración del alimento deriva en sangre. pri­ vadas de transpiración. la envidia y la maledicen­ cia. En cambio. la leche del amor. la sangre se transforma en leche sin tener lugar una mutación sus­ tancial. como la sangre lo es del hombre y el orujo de 120 I Pe. deja pasar el alimento con más facilidad y la leche no abunda. Por eso dice Pedro: «Despojaos de toda maldad y de todo engaño. porque tampoco abunda la sangre. y ésta se convierte en leche. a fin de que. y sólo son realmente felices quienes maman de este pecho. en el verano. y es precisamente entonces cuando las nodrizas están repletas de leche. al dar a luz. como niños recién nacidos.LIBRO ! 81 natural. Hemos demostrado hace poco que.

Por ejemplo. 21. sólo pretendo decir que una única substancia suministra dos tipos de alimento. 4 El Señor ha dicho: «Yo tengo un alimento que voso­ tros no conocéis. 122 Clemente revive el hermoso término clásico. en donde. 123 Ap. He aquí otro alimento 1 2 1 Gal. se bebe. se destruyen. 2 Los alimentos. desde el momento en que somos regenerados. 26. a la vez.82 EL PEDAGOGO la vid. «que participa en las danzas». synchoreutés «com­ pañero de coro». 4. 3 Ciertamente. el aspecto que consideremos. 4. como dice el Apóstol. según. convirtiéndonos en ciudadanos de los cielos e incor­ porándonos al coro de los ángeles 122. claro está. recibi­ mos una buena nueva: la esperanza del reposo final en la Jerusalén de lo alto 121. 124 Jn. según está escrito. alimento de la verdad. 32. mas el alimento que proporciona la leche conduce hasta los cielos. No me preocupa ahora la precisión de las palabras. puede decirse que la bebida es un alimen­ to líquido. un mismo alimento puede considerarse sólido o líquido. la leche es de gran provecho para los lactantes y es. bebida y ali­ mento sólido. mi alimento consiste en cumplir la vo­ luntad del que me ha enviado» 124. somos amamantados con la leche. del mismo mo­ do. y recibe también el nombre de «río de aceite». y. para ellos. se comprende que Pablo lo llame alegóricamente «leche». 6. el queso es coagulación de leche o leche coagulada. este alimento del Señor. nada más nacer. . Así pues. Mediante este alimento material se nos promete también el alimento santo. Y como el Logos es «fuente de vida»1 2 3 que brota. manan la leche y la miel. cuando dice: «Os di de be­ ber».34. porque el Logos. Así.

el Logos se llama a sí mismo «pan de los Cielos»: «No os dio Moisés el pan del Cielo. ya que los pequeños que buscan el Logos se nutren de la leche que les pro­ porcionan los amorosos pechos 1 2 7 del Padre. y de la que se dice que resucitará. como germina el trigo tras la siembra y la descomposición. 22-23. 20.. que llama car­ ne. Es una imagen simbólica. el alimento era el cumplimiento de la voluntad del Padre. sino mi Pa­ dre. el pan que yo os daré. llama «cáliz» 1 2 5 al cumplimien­ to de su Pasión. II 104. Pero mostraremos de nuevo con más detenimiento y claridad estas cuestiones en nuestro tratado Sobre la Re­ surrección m . anhelar. 26. . es mi carne para la vida del mun­ do» 128. que mamamos del Logos celeste.LIBRO I 83 —la voluntad de Dios—. los gnósticos creían en el carácter bisexual de la divinidad.51. 39. os da el verdadero pan del Cielo. 127 La imagen de los «pechos del Padre» difícilmente encaja en el hombre actual. no está del todo aceptada la similitud etimológica de ambos términos. porque tenía que beberlo y apurarlo has­ ta el final él solo. Así. Además. 126 Clemente juega con el doblete masteysai «buscar. Adviértase el sentido místico del «pan». Porque el pan de Dios es el que desciende del Cielo y da vida al mundo. para Cristo. Porque dijo: «el pan que yo os daré es mi 125 Mt. teta». de­ sear» / m astós «pecho. 32.42. 129 Obra perdida. mientras que para nosotros. Con todo. de ahí que la palabra mas teÿsaim sea sinónima de «buscar». de análogo significado alegórico que el de la leche. en realidad. pequeños. Más tarde aludirá a ella: Ped. 6. 128 Jn.33. también su car­ ne mediante el fuego se reconstituye. como pan que ha sido cocido. Con lenguaje figurado.. 3. para gozo de la Igle­ sia. el alimento es el mismo Cristo.

la misma carne y la sangre que en ella hay. que clama a Dios. carne. Quien clama a Dios es la san­ gre. ¿No se le llama también. La formación del embrión se lleva a cabo cuando el 130 Jn. pues bien. Aquel justo antiguo era figura del justo nuevo. pues hemos creído en Él. y el vino designa alegóricamente la sangre. 49. Afirma que en su propia sangre se embellecerá el cuerpo del Logos y que con su espíritu alimentará a los que tengan hambre del Logos. la sangre jamás puede emitir sonidos. pan. alegóricamente. cuando echamos migas de pan a una mezcla de agua y vino. es irrigada y crece con la leche. vino? «El que lava —dice— en el vino su manto y en la sangre de la viña su hábito»131. el pan de los Cielos. 1 3 1 Gén. absorbe la sangre. y este alimento eleva al hombre para que alcance la incorruptibilidad y deje aquellos deseos carnales que llevan a la corrupción. así tam ­ bién la carne del Señor. como fiel testimonio de amor filial.84 EL PEDAGOGO carne» l3°. comida. El Señor es todo beneficio nuestro. y la carne es irrigada por la sangre. Que la sangre es el Logos lo atestigua la sangre del 4 justo Abel. a no ser que por sangre entenda­ mos. En efecto. mediante una ale3 goda. 2 De muchas maneras se llama alegóricamente al Logos: alimento. 48 Por lo demás. y la sangre antigua hablaba por boca de la sangre nueva. 11. pues revelaba el Logos destinado a sufrir. el Logos. 6. . 51. Que na­ die se extrañe si alegóricamente llamamos leche a la san­ gre del Señor. sangre. que es el Logos. leche. Como es sabido. és­ tas absorben el vino y dejan el agua.

luego. Con la leche adquiere la mujer el encanto de la ternura maternal. forma espuma y se esparce por las venas espermáticas. agitada violenta­ mente por el calor natural del macho en el momento de la unión. que hacía «coagular» la sangre del flujo menstrual. puesto que el producir leche está en la naturaleza de la sangre y la leche es fuen­ te de nutrición l33. el niño sigue alimentándose aún gracias a esta misma sangre. Después del parto. condensándose en el útero por la acción del pneûma natural y caliente. inundada por una lluvia excesiva. que configura el embrión y lo vivifica. como el cuajo coagula la leche. La mezcla equilibrada germina. una humedad viscosa permite la cohesión de la semilla y la hace germinar. causa material. si por la sequedad está falta de humedad. elabora la substancia del objeto formado. Es del todo evidente que la sangre es la substancia del cuerpo humano. por ella se evidencia también que real­ mente la mujer ha dado a luz y es madre. Algunos suponen que la semilla del ser vivo es sustan­ cialmente la espuma de la sangre que. La semilla de la tie­ rra. la escuela neumática creían que la generación se debía a la acción del esperma. en especial. De ahí pretende Diógenes de Apolonia que han tomado nombre los aphrodísia. se seca. 133 Expresión platónica: Menéxeno 237e. este conglomerado se convierte en sangre y después en carne. al coa­ gular la naturaleza de la sangre. Las entrañas de la mujer albergan en pri­ mer lugar un conglomerado líquido de aspecto lechoso. mas las situaciones extremas implican el peligro de la esterilidad. La potencia del esperma. 132 Los antiguos y. se echa a perder y.LIBRO I 85 esperma se une al residuo purificado que queda después del flujo menstrual m . con­ trariamente. . causa eficiente.

y la hierba y 134 Fr. Entre los mortales. Y así como ha sido espiritual para el hombre la regeneración. 135 H om . hemos sido regenerados en Cristo. a modo de lección práctica. Durante la estación que nosotros convenimos en llamar primavera. educar a los hijos proporcio­ na a menudo más compensaciones que el mero he­ cho de engendrarlos '34. cuando el tiempo es húmedo. el Espíritu Santo que estaba en el Apóstol habla misteriosamente por boca del Señor: «Os di de beber leche.86 EL PEDAGOGO Por esa razón. el que nos ha regenerado nos alimenta con su propia leche. podemos fijarnos. XIV 113. podemos gloriarnos en el Señor y exclamar: Me enorgullezco de haber nacido de un padre tan [bueno y de tal sangre 135. está más que claro. 4 Hemos sido asimilados a Cristo plenamente: en paren­ tesco por su sangre que nos ha redimido. sangre y leche. Lo mismo es.» 3 Si. es decir. el Logos. en simpatía por la alimentación y educación que hemos recibido del Lo­ gos. símbolo de la Pa­ sión y de las enseñanzas del Señor. so Por tanto. Que la leche procede de la sangre por un proceso de transformación. en incorruptibilidad por la formación que nos ha dado. como niños que somos. 2 . Y lógico es que todo procreador procure alimento al ser que acaba de generar. en los pequeños re­ baños de ovejas y de vacas.. de la Medea del trágico Biotos. así también lo ha sido el alimento. no obstante. //. pues. en efecto.

buscando un si efecto purificador. al ordeñar. Aquello de que su voz fluía más dulce que la m iel1 3 1 . La leche se mez­ cla también con el vino dulce. no por «an­ tipatía». pues la sangre se calienta y se seca por el ca­ lor. 18. se obtiene menor cantidad de leche. 11. . La leche también se mezcla con la miel. //. al mezclarse con el amor del hombre.. 103. El Lo­ gos. sino por «simpatía» con el agua. I 249. 118. Ésta 3 tiene una cierta afinidad natural con el agua. y dicha mezcla resulta sa136 Alusión a la Eucaristía y al Bautismo. En cambio. estos animales se hin­ chan primero de sangre. la combinación reporta. Por ejemplo. esta sangre se convierte en leche abundante. a juzgar por la distensión de las venas que dilatan los vasos. sana las pasio­ nes y purifica también los pecados. 137 Hom. al punto.LIBRO I 87 los pastos son abundantes y frecos. 138 Sal. En diversos lugares la profecía lo eleva «por encima de la miel y del jugo de los panales» 138. notorios beneficios: la mezcla de la leche con el agua impide que aquélla se agríe. El Logos tiene con el Bautismo la misma afinidad que 4 la leche con el agua. si a la leche le añadimos un poco de agua fresca. en verano. creo que fue dicho por el Logos. como también se recibe el Bautismo para la remisión de los pecados. que es miel. al tiempo que resulta agradable. La leche es el único líquido que po­ see esta propiedad: se mezcla con el agua para purificar­ nos. paralizando dicho proceso de transformación. sucede todo lo contrario. porque la leche se digiere. como la tie­ ne el lavado espiritual con el alimento espiritual1 3 6 . por tan­ to.

los alimentó con miel salida de la roca. y lo sobrante se desecha. les proporcionó. . 7. y. Hermanos. pues yo. convirtiendo en suero los deseos de la car­ ne. llenos de orgullo y arrogancia. mantequilla de las vacas. Pablo dice de sí mismo: «No es que ya lo haya consegui­ do todo o que ya sea perfecto. Así la unión espiritual entre la fe y el hombre sometido a las pasiones.88 EL PEDAGOGO ludable. Por eso la Escritura dice del Señor: «les dio como manjar los frutos del campo. y aceite sacado de la dura piedra. se consideren superiores al Apóstol. fortifica e ilumina a los peque­ ños. la leche se transfor­ ma en suero. A veces me sorprende el hecho de que algunos se atre­ van a llamarse «perfectos» y «gnósticos» M 1. fui apresado por Cris­ to. 140 Is. rico en aceite: el único. en verdad. a mi vez. y lanzándome a lo que me queda por delante. que recibe el nombre de manteca. se volviera incorruptible: bajo el efecto del vino. anunciando el nacimiento del niño. pero sigo adelante por si logro apresarlo. 32. 13-14. y leche de las ovejas con la grasa de corde­ ros» I39. se descompone. haciéndole inmortal merced a la providencia divina. Y el profeta. que alimenta. pues139 Dt. una cosa sí hago: olvidando lo que dejo atrás. 15. amén de otros. manifiesta que «se alimentará de manteca y miel» 1 4 °. estoy convencido de no haber alcanzado aún la meta. es como si su naturaleza. Son muchos los que para alumbrarse utilizan la grasa de la leche. con ello simbolizan claramente al Logos. confiere al hombre una mayor firmeza para la eterni­ dad. al mezclarla. 141 Nuevo ataque contra los gnósticos. éstos fueron los alimentos que.

10. 10. Se considera perfecto. y que sólo el Padre de todos es perfecto —pues en Él está el Hijo. y exclama: «Yo soy eí buen pastor» l46.43. Es evidente que llama perfección a la liberación del pecado. Quién es el Pedagogo y cuál su pedagogía te criaturas 144. Ibid. debemos de­ cir quién es nuestro Pedagogo: se llama Jesús 1 4 5 . tene­ mos tales pensamientos» . solícito pastor de los pequeños. 15. guía de los niños. sigo veloz hacia el premio de la soberana vocación en Cristo Jesús» . al resurgimiento de la fe en Aquel que es el úni­ co perfecto. 142 143 144 145 2 3 . sino porque desea la per­ fección. 12-14. Por eso añade: «Los que somos perfectos. no en el conocimiento. η. Clemente prefiere el nombre de Jesús al del Verbo.42.LIBRO I 89 tos los ojos en la meta.14. Se les denomina alegóricamente ovejas a los pequeños por su sencillez. Tras haber mostrado que la Escritura nos da a todos el nombre de niños. 147 Ibid. 16. Con razón el Logos es llamado PedaFlp.. 52. y que cuando seguimos a ç rjst0 se nos ijama alegóricamen­ 3 53 7. Si se cree perfecto es por haber abandonado su vida anterior y porque tiende a una vida mejor. Algunas veces se llama a sí mismo pastor. siguiendo nuestro plan. «Todos formarán —afirma— un solo rebaño y un solo pastor» 14?. 11. nipioi. 146 Jn. 3. 3.. supra. al olvido de los pecados cometidos anterior­ mente. y en el Hijo está el Padre—. Con una metáfora tomada de los pastores que guían sus ovejas se indica al Pedago­ go. cf.

los niños. llevado sólo por el espíritu de verdad. en medio de una vida animal y desenfre­ nada. Como el general que dirige el grueso de su ejército ve­ lando por la salvación de sus soldados. así el Pedagogo no cede a los vientos que soplan en este mundo. ni expone al ni­ ño frente a ellos como si de un barco se tratara para que lo haga pedazos. en tercer lugar. o como el piloto que gobierna su nave y procura poner a salvo a la tripu­ lación.90 EL PEDAGOGO 54 2 3 gogo. La palabra «pedagogía» engloba diversos significados: puede referirse al que es guiado y aprende. al contrario. y la buena formación que con­ duce al Cielo. a las cosas enseñadas: por ejemplo. por el solícito cuidado que tie­ ne de nosotros. final­ mente. agarra con firmeza el timón —sus ore- 148 Os. con vistas a la contemplación de Dios. la educación para alcanzar el conocimiento de la verdad. pues a nosotros. a la educación misma. nos conduce a la salva­ ción. 2. Como el piloto no cede siempre ante el empuje embra­ vecido de los vientos. La Pedagogía de Dios es la que indica el camino recto de la verdad. 5. obtendremos todo lo que razonablemente pidamos a Dios. el Logos dice de sí mismo por boca de Oseas: «Yo soy vuestro educador» 148. sino que en ocasiones se coloca con la proa frente a las borrascas. así también el Pedagogo guía a los niños hacia un género de vida saludable. es también el modelo de la conducta santa propia de la ciu­ dad eterna. Si obedecemos al Pedagogo. Con toda claridad. La religión es un pedagogía que comporta el aprendi­ zaje del servicio de Dios. al que dirige y enseña. los preceptos. . bien pertrechado.

y que fue el inventor de la conocida danza síkinis l5\ No nos olvidamos de los pedagogos que. VIII 75. IX 449. E urípedes. y Licurgo 16. 630B. eran llamados «reales». 156 P l a t ó n . y el de los hijos de Creso. y.. I 121e. 153 P latón. 20E. El tracio Zófiro no logró contener la lujuria de Alcibiades. I 122 B. Alcibiades 1. El Cíclope 37. el de Alejandro. Adrasto. Temístocles 12. A teneo. en la rica tradición pedagógica de los pueblos antiguos. Pero Fénix era un mujeriego 1 5 °. quiero decir— hasta que lo ancla sano y salvo en el puerto de los cielos. Leónidas. La danza 22. Cuentan de él que bailaba.. 150 gynaikomanës «loco por las mujeres». Alcibiades. Alcibiades. el de Filipo. Se dice que el Pedagogo de Aquiles era Fénix. un desterrado isl. y Adrasto. 152 D emóstenes.LIBRO I 91 jas 149. Sin embargo.. en cambio. la educación divina. Hom. I 34-35. es un te­ soro que dura siempre. los niños apren­ dían sólo de ellos el manejo del arco 1 5 7 . //. !51 H eród. Lo que los hombres suelen llamar educación paterna no es duradera. en gene­ ral. Leónidas no abatió el orgullo del macedonio. Eran elegidos entre todos los persas en número de cuatro. los reyes les confiaban la educación de sus hijos 156. Luciano. danza de Sátiros: H eród.. P lutarco. el pedagogo de los hijos de Temístocles. Temístocles 12. y. 155 En griego síkinnis / síkinis / síkinnos. era un escla­ vo negligente 1 S 4 . etc. Nausito. 1 136.. . entre los per­ sas. ni Nausito logró sanar la embriaguez 1 5 2 del de Pela. P lutarco. P lutarco. 154 H eród. Zófiro era un esclavo comprado l5\ y Sikino. Haloneso 7: referido a Alejandro el Magno. 157 H eród. cuando llega- 149 Término frecuente utilizado en los libros sapienciales. VIII 75.

es nuestro Pedagogo. el Logos que guía a toda la humanidad.92 EL PEDAGOGO ban a la pubertad. así él. y entre ellos no había nin­ gún Dios extranjero» 159.. 32. Éx. lo educó y lo protegió como a la niña de sus ojos. es el Santo Dios. se considera a sí mismo pedagogo: «Yo soy el Señor tu Dios. lo circundó. ¿Quién es el que tiene poder para conducir dentro o sacar fuera? ¿No es el Pedagogo? Él se apareció a Abraham y le dijo: «Yo soy tu dios. III 11. Sólo el Señor los guiaba. 17. Gén. el Espíritu Santo habla de Él así: «Abasteció a su pueblo en el desierto. 2. hablando en su propio nombre. yo estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia» 162. que te ha sacado de la tierra de Egipto» 1 6 °. De nuevo. Practicaban las relaciones sexuales como los jabalíes. 2. Me parece que la Escritura presenta el Pedagogo de 2 forma muy clara. que ama a los hombres. se unían a sus hermanas 158. describiendo su pedagogía. 17. Existe una comunicación amistosa por parte del maes­ tro. . extendiendo sus alas. 10-12. Ibid. como el águila desea proteger su nido y a sus polluelos. 56 En el Cántico. Dios mismo. C lemente se refiere también a ello en Strom. y le dice: «Sé irreprochable. Es evidente que fue también el pedagogo de Jacob. los acogió y los llevó sobre sus plu­ mas. legítimas o concubinas. sé 3 agradable a mis ojos» 16t. a sus ma­ dres y a innumerables mujeres. 159 1 (5 0 1 6 1 162 D t. 1. cuando estaba ator­ mentado por la sed y carecía de agua. en cambio. Nuestro Pedagogo.7. Jesús. 1. Como excelente pedagogo lo va educando en la fidelidad. 20. 158 La religión del irán estimulada ese tipo de relaciones incestuosas.

165 Clemente nos transporta con singular elegancia al mundo de las antiguas competiciones atléticas griegas. y mi vida ha quedado a salvo» l68.LIBRO I 93 como lo muestran sus palabras: «Mira. 32. En efecto. Gén. Pero: «Jacob dio a este lugar el nombre de Visión de Dios. 32. 30. El Señor Dios aún no tenía nombre. Ibid. 57 y que. entrenador.. reservaba el nombre nuevo para el pueblo joven. 25. Ibid. respectivamente. 28. para el pueblo niño. 163 Ibid. por el que Dios es iluminado y conocido. . De ahí que el término aleíptés «que frota con aceite» (en el gimnasio. el hombre que combatía. porque —dijo— he visto a Dios cara a cara. la acción de «compartir con un compañero un determinado ejercicio físico». yo estaré contigo 4 y te guardaré dondequiera que vayas.) ad­ quiera el significado de «maestro de gimnasia». baño. la Es­ critura dice: «le preguntó 1 6 6 y le dijo: ‘Revélame tu nom­ bre’. Era él. 31. La cara de Dios es el Logos. 29. 166 167 168 169 Se refiere a Jacob. Y dado que el Logos era a la vez entrenador de Jacob y Pedagogo de la humanidad.. 32. y no te abandonaré hasta haber cumplido lo que he dicho»163. a lo que el Señor respondió: ‘¿Por qué preguntas mi nombre?’» 167. Fue entonces cuando Jacob recibió el nombre de Israel!69. 15.. te restituiré a esta tierra. 164 Ibid. las formas participia­ les syngymnadsómenos y aleiphdn nos evocan. Y se dice que combatió con él: «Jacob se quedó solo y un hombre —el Pedagogo— combatió con él hasta el alba» i64. En efecto. y «un­ tarse de aceite antes de cualquier competición atlética».. 32. entrenaba al luchador Ja­ cob contra el Maligno. que luchaba con él. cuando vio al Señor Dios. porque aún no 2 se había hecho hombre. etc. untándole con aceite l65.

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El mismo Dios, el Logos, el Pedagogo, le dijo en otra ocasión: «No tengas miedo de ir a Egipto» 1 7 °. Mira cómo el Pedagogo sigue al hombre justo, y có­ mo entrena al atleta, enseñándole a derribar al adversa4 rio. Él mismo enseña a Moisés el papel de Pedagogo; en efecto, dice el Señor: «Si alguno ha pecado contra mí, yo lo borro de mi libro. Y ahora, marcha y conduce a tu pueblo donde te he dicho»171. se En este momento es maestro de Pedagogía. El Señor, por medio de Moisés, fue realmente el Pedagogo del pue­ blo antiguo, mientras Él mismo en persona fue, cara a ca­ ra, el guía del pueblo nuevo. Dice a Moisés: «Mira, mi ángel te precede», poniendo ante él la potencia del Logos 2 como mensajero y guía. Pero se reserva la dignidad de Señor y afirma: «El día que los visite, los castigaré por sus pecados» m . Lo que viene a decir: el día en que me erija juez, les haré pagar el precio de sus pecados, pues es, al mismo tiempo, pedagogo y juez que juzga a los que transgreden sus mandatos; y como amante que es de los hombres, el Logos no silencia sus pecados; muy al contrario, se los reprocha para que se conviertan: «El Señor quiere el arrepentimiento del pecador más que su muerte.» 3 Nosotros, cual niños, cuando oímos hablar de pecados cometidos por otros, tememos vernos amenazados con cas­ tigos semejantes, y nos abstenemos del mismo tipo de fal­ tas. ¿En qué pecaron? «En que en su ira asesinaron hom­ bres, y, por capricho, destrozaron toros; maldita sea su ira» 173.
!7° Ibid., 46, 3. 1 7 1 Éx. 32, 33 ss. 1 7 2 ibid., 32, 34. 173 Gén. 49, 6-7.

LIBRO I

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¿Quién, pues, podía educarnos con más cariño que Él? En primer lugar, hubo una antigua alianza para el pueblo antiguo; la Ley educaba al pueblo con temor, y el Logos era su Ángel. Pero el pueblo nuevo y joven ha recibido una nueva y reciente alianza; el Logos ha sido engendra­ do, el miedo se ha trocado en amor, y aquel ángel mís­ tico, Jesús, ha nacido. El mismo Pedagogo que en otro tiempo, dijo; «Teme­ rás al Señor tu Dios» 174, nos exhorta ahora: «Amarás al Señor tu D ios»175. Por esta misma razón nos ordena: «Dejad vuestras obras —los antiguos pecados— y apren­ ded a hacer el bien; huye del mal y practica el bien: tú has amado la justicia y has odiado la iniquidad.» Ésta es mi alianza, mi nueva alianza, impresa con letra de la antigua Ley. Así pues, no debe hacerse objeción alguna a la novedad del Logos. En el Libro de Jeremías dice el Señor: «No digas: yo soy más joven 1 7 6 ; antes de formarte en el vientre de tu madre ya te conocía; y antes de que salieses del seno ma­ terno ya te consagré» ,77. Quizá esta palabra profética es­ taba dirigida simbólicamente a nosotros, que fuimos cono­ cidos por Dios, con vistas a la fe, antes de la creación del mundo; a nosotros, ahora niños, pues la voluntad de Dios acaba de cumplirse recientemente. De modo que so­ mos recién nacidos, en cuanto a la vocación y a la salva­ ción. Y añade: «Te he hecho profeta de las naciones»178; con ello le dice que debía ser profeta y que el tratamien!74 175 176 177 178
Dt. 6, 2. M t. 22, 37. Jer. I, 7. Ibid., 1, 5. Ibidem.

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to de «joven» no debía interpretarse como un deshonor para los que son llamados «niños». La Ley fue una anti­ gua gracia otorgada por el Verbo por mediación de Moi­ sés. Por eso dice la Escritura: «La Ley fue dada por me­ diación de Moisés; no por Moisés, sino por el Logos. Moisés hizo de intermediario, como siervo suyo; razón por la cual dicha ley sólo tuvo una vigencia pasajera. Mas la gracia eterna y la verdad han venido por medio de Jesucristo» 1 7 9 . Considerad estas palabras de la Escritura: respecto a la Ley, sólo afirma que «fue dada», mas la verdad, que es una gracia del Padre, es la obra eterna del Logos; asi­ mismo, la Escritura no explicita que «fue dada», sino que fue hecha «por Jesús», «sin el cual nada ha sido he­ cho» 1 8 °. Moisés, pues, cede prof éticamente el lugar al Lo­ gos, el perfecto Pedagogo, prediciendo su nombre y su pedagogía, al mismo tiempo que presenta el Pedagogo al pueblo, cuando le entrega los Mandamientos de la obe­ diencia. «Dios os otorgará un profeta como yo —dice— entre vuestros herm anos»181. Es Jesús, hijo de Navé, que ale­ góricamente significa Jesús, el Hijo de Dios. Porque el nombre de Jesús anunciado en la Ley era un esbozo del Señor. Moisés aconseja prudentemente al pueblo: «a él escucharéis —dice—, y el hombre que no escuche a este profeta» l82, y sigue amenazante. Así nos predice el nom­ bre del Pedagogo Salvador.

‘79 180 18 1 182

Jn. 1, 17. Ibid., I, 3. Dt. 18, 15. Ibid., 18, 19.

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La profecía le atribuye también una vara l8\ una vara de pedagogo, de mando, propia del que ejerce la autori­ dad. A quienes el Logos persuasivo no sana, los sanará la amenaza; y si tampoco la vara los cura, el fuego los consumirá. «Saldrá —dice la Escritura— un brote de la vara de Jesé»184. Considera la solicitud, la sabiduría y el poder del Pe­ dagogo. «No juzgará según las apariencias, ni acusará se­ gún las habladurías, sino que hará justicia a los humildes, y acusará a los pecadores de la tierra» 1 8 5 . Y, por boca de David, exclama: «El Señor, que educa, me ha educa­ do, y no me ha librado a la muerte» 1 8 6 . Ser castigado por el Señor y tenerlo por Pedagogo, equivale a ser liberado de la muerte. Por boca del mismo profeta añade: «Los regirás con vara de hierro» l87. Asi­ mismo, el Apóstol, inspirado, escribe a los corintios: «¿Qué queréis? ¿Que venga a vosotros con la vara, o con caridad y espíritu de mansedumbre?» ,88· Y aún, por bo­ ca de otro profeta, añade: «El Señor hará surgir de Sión una vara de poder» l89; «Tu vara, ésta de pedagogo, y tu cayado me han persuadido» l9°, dice por boca de otro. Tal es el poder del Pedagogo: venerable y grave, con­ solador y salvador.
183 Con el término rhábdos> Clemente alude a la vara o bastón de mando utilizado por el maestro como símbolo de autoridad. 184 Is. 11, 1. 185 Ibid., 11, 3-4. 186 Sal. 117, 18. 187 Ibid., 2, 9. 188 I Cor. 4, 21. !89 Sal. 109, 2. 190 Ibid., 22, 4. En este pasaje, el término baktería, «cayado, báculo, bastón insignia de juez», es sinónimo de rhábdos, cf. n. 18. El mundo romano generalizará la férula, palmeta, especie de látigo; báculo.

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EL PEDAGOGO

Hay quienes 1 9 1 se obstinan en decir que el Señor no es bueno por­ 8. Contra quienes estiman que el justo que usa la vara, y se sirve de la ame­ no es bueno naza y del temor. Según parece, no han entendido el pasaje de la Escri­ tura que dice así: «Quien teme al Señor se convierte en su corazón» m ; olvidan, por otra parte, ese gran amor 2 que le llevó a hacerse hombre por nosotros. Precisamente por esa razón el profeta le dirige esta afectuosa plegaría: «Acuérdate de nosotros, porque somos polvo» i9\ es de­ cir, compadécete de nosotros, pues has experimentado con tu dolor la debilidad de la carne. Sin lugar a dudas el Señor, nuestro Pedagogo, es, con creces, bueno e irrepro­ chable, porque, en su inestimable amor hacia los hombres, 3 ha participado de los sufrimientos de cada uno. «Nada hay que el Señor odie.» No puede, en verdad, odiar una cosa y querer al mismo tiempo su existencia; ni puede querer que no exista algo, y hacer que exista aquello que no quiere que sea, ni puede querer que no sea lo que es. Ciertamente, si el Logos odia algo, quiere que ese algo no exista; y nada existe si Dios no le da existencia. Nada, pues, es odiado por Dios; y, por tanto, nada 4 es odiado por el Logos. Porque los dos son la misma co­ sa, es decir, Dios: «En el principio —dice— el Logos es­ taba en Dios y el Logos era Dios» 194. Y si el Logos no odia a ninguno de los seres que ha creado, es evidente que los ama. 63 Y, naturalmente, amará al hombre más que a los otros, porque es la más bella de todas sus criaturas, un ser vi191 192 193 194 Nueva alusión a los gnósticos. Ecie. 21, 6. Sal. 102, 14. Jn. 1, 1.

LIBRO I

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viente capaz de amar a Dios. Por tanto, Dios ama al hombre; luego, el Logos ama al hombre. Quien ama de­ sea ser útil al ser amado; y ser útil es más útil y venta­ joso que no serlo. Por otra parte, nada es superior al bien; así pues, el bien es útil. Dios es bueno —todos los reconocemos—; por tanto, Dios es útil. Y lo bueno, en tanto que bueno, no hace otra cosa que ser útil: así pues, Dios es útil en todo. No puede decirse que es útil al hombre, pero que no cuida de él; ni tampoco que se preocupa, pero que no se ocupa de él. Porque ser útil deliberadamente es superior a serlo sin proponérselo, y nada es superior a Dios. Por otra parte, ser útil deliberadamente no es más que ocuparse del obje­ to de sus desvelos: así pues, Dios se ocupa y se preocupa del hombre. Y lo demuestra efectivamente educándolo por obra del Logos, que es el verdadero colaborador del amor de Dios hacia los hombres. El bien no es tal porque ten­ ga la virtud de ser bueno, como a la justicia no se le da el nombre de bien por tener virtud, ya que ella misma, de por sí, es una virtud, sino por el hecho de ser buena en sí misma y por sí misma. Con otras palabras se dice que lo útil es bueno, no porque produzca placer, sino porque es provechoso. Ésta es la naturaleza de la justicia: es un bien, porque es vir­ tud y merece elegirse por ella misma, no porque engendra placer; pues no juzga con miras a un favor, sino que da a cada uno lo que merece. Así que lo que es útil es pro­ vechoso. Sean cuales fueren los elementos constitutivos del bien, también la justicia presenta esas características: de los mis­ mos rasgos participan ambos; las cosas que se caracterizan

y Gorg. y por la en­ señanza de algunos principios. reprime las pasiones de su al195 P l a t . pues este modo de proceder es de su­ ma utilidad en orden a la recta educación de los niños. La reprensión actúa como una operación quirúrgica en las pasiones del alma. limpia la suciedad de las impurezas de la vida.EL PEDAGOGO por lo mismo son iguales entre sí y semejantes. la justicia es un bien. y deben reducirse enteramente sajándolas con una disección. Ley. por tanto. los libera de la esclavitud. Y todo esto tiende a la salvación y a la salud eterna. restituyendo al hombre a la san­ tidad y a la verdad. el Logos. El reproche se parece mucho a un remedio: disuelve los endurecimientos de las pasiones. si ama a los hombres y es bueno? Es del todo necesario tocar este punto. este gran general nuestro. Así. y debe inscribirse dentro de la categoría de los recursos in­ dispensables. señor del Universo. La mayoría de las pasiones se curan 1 9 5 por medio de castigos y preceptos muy rígidos. aunque sea de la manera más breve posible. persigue un fin bueno. 478d: refe ren cia a la c o m p a ra c ió n ' de los castigos co n la te ra p ia m édica. y allana aún las hin­ chazones de la soberbia. reprendiendo a los que des­ obedecen la ley. La amonestación es como un régi­ men dietético para el alma enferma. la lujuria. . ¿por qué se irrita y casti­ ga el Señor. . aconseja lo que debe tomar y prohíbe lo que no se debe tomar. encarcelándolos y castigándolos con las peores deshonras. pues ejerce su autoridad para amo­ nestar a sus subordinados. Entonces —dicen algunos—. a veces incluso con la muerte. del error y de la cautividad del Enemigo. El general que impone a los culpables multas pecunia­ rias o castigos corporales. X I 934a. Las pasiones son una úlcera de la verdad.

mas reprender es signo de buena voluntad. . Las amonestaciones pueden llevarlas a cabo el amigo y el ene­ migo: éste. Por eso añade la Escri­ tura: «Es como despertar de profundo sueño al que está l% Clemente utiliza gráficamente diversos tecnicismos propios del gé­ nero retórico antiguo. Este género es una especie de arte de la reprensión. con espíritu de burla. así: symbouleuiikós: deliberativo parakietikós: exhortativo protreptikós: persuasivo enkdmiastikós: laudatorio ¡oidoretikós: injurioso oneidistikós: recriminatorio. así también los géneros del repro­ che y de la censura pertenecen al género laudatorio 1% . A quienes la exhortación no convierte. suele decirse. con nuevos métodos. Con admirable habilidad. los irrita la reprensión. reviste la admonición con el reproche.LIBRO I ÍOl ma y los conduce en paz hacia la santa concordia de convi­ vencia cristiana. con amor. Así como los géneros persuasivo y exhortativo perte­ necen al deliberativo. como buen pedagogo que es. despierta la mente entor­ pecida. como hacer comprender a la tierra y estimular hacia la sensatez al que ha perdido la esperanza. y. El Se­ ñor no reprende al hombre por odio. 197 Ecte. podría destruirlo por sus pecados. no de odio. intenta exhortarlos a la conversión. Enseñar a un necio es co­ mo componer un cacharro roto» l97. y emplean­ do palabras duras como ñagelo. luego. él mismo sufrió por no­ sotros. 6-7. y a los que como si fuesen cadáveres la reprensión no logra excitar a la salvación. aquél. 22. el áspero lenguaje los resucita a la verdad. sin embargo. «Látigos y disciplina son siempre principio de sabiduría.

Gorg. y mi Padre es el vi­ ñador». las relaja 200. 20. 199 Jn. y para que no pequéis»201. Éx. P l a t . 5 se hace silvestre. 67 De forma bien clara se expresó Moisés: «No temáis. 22. al creer que los hombres corregidos por el Justo obtienen un gran beneficio. 8. Bien lo aprendió Platón. . sueño que se parece muy notablemente a la muerte. el temor tiene en sí algo provechoso. 4 El mismo Señor revela claramente su manera de proce­ der. pues Dios ha venido para probaros. y añade: «Todo sarmiento que en mí no da fru­ to. experimenta una notable mejora. y las constriñe para que den fruto y no se pierdan en aspiraciones y deseos. La reprensión que se hace a los pecadores tiene por finalidad su salvación. a fin de que no os asalte a vosotros su temor. otras. cuando dice: «Todos los que su­ fren un castigo reciben en realidad un gran bien. reconoce que el Justo es bue­ no. 200 201 202 H erm o sa c o m p aració n con los m elódicos acen to s de la lira. 20. 1-2.» 2 Platón.. El Logos es el machete que poda y limpia las ramificaciones inso­ lentes.102 EL PEDAGOGO dormido» m . lo mismo le ocurre al hombre. Sí. ya que se benefician en el sentido de que su alma. y todo el que da fruto lo poda. al ser justa­ mente castigados202. 15. para que dé fruto más copioso» Cuando la vid no es podada. lo arranca. cuando describe alegóricamente sus múltiples y útiles desvelos: «Yo soy la verdadera vid.. el Logos se adapta como una me­ lodía al modo de ser de cada uno: unas veces tensa las cuerdas. 477a. ha sido in­ ventado como algo bueno para el hombre: «El espíritu 198 Ibid.

Isaías dice de Él: «El Se­ ñor lo ha entregado por nuestros pecados» 204. dentro de las cámaras. 6. retardándolos y haciéndoles ver los sufri­ mientos que les aguardan si permanecen en sus pecados. sufrirán convulsiones in­ curables. Cuando amenaza. es bueno. como algunos 2 0 6 suponen. mostrándole lo que debe hacer. 1. costreñidos por el hambre.LIBRO I 103 que teme al Señor vivirá. Es éste un exce­ lente método: suscitar el temor para que evitemos el pe­ cado. Por fuera asolará la espada. nuestro Pedagogo es el único que puede perdonar los pecados. bloquea el impulso que lleva al pecado. ni desea cumplir sus amenazas. prefiere advertir antes que actuar: «Lanzaré contra ellos todas mis saetas. Así constituido por el Padre de todos. es evidente que no persigue el mal. 32. Pero no actúa como la serpiente que ataca y muerde sú­ bitamente a su presa. . 3 68 i 3 Los gnósticos. 13. sin temor no se puede ser tenido por justo» 207. El Señor. Dios. serán presa de las aves. y. la mayoría de las veces. «El temor del Señor aleja de los pecados. y siempre exhorta a la hu­ manidad. dice la Escritura. Ecle. Este mismo Logos es juez cuando nos aplica un castigo. pues su esperanza está deposi­ tada en quien los salva» 203. 203 204 205 206 207 Ecle. es decir. el pa­ vor» 205.14. Dios no se encoleriza. 21-22. como reformador y enmendador de nuestros pecados. Dt. 53. al suscitar el miedo. pues. mandaré contra ellos los dientes de las fieras y el veneno de las bestias que reptan por el polvo. Is. 23-25. 34. muestra su amor a los hombres. mas. La mayoría de las veces amenaza. el úni­ co que puede discernir la obediencia de la desobediencia.

Dt. «El temor del Señor es la plenitud de la sabiduría». movido. y daré su merecido a quienes me odian. 5-6. Dios no es responsable» 208. cuando peca vo­ luntariamente. en la misma amenaza. tomaré venganza de mis enemigos. Am. 11. 70 Mirad cómo Dios. . no por su cólera. Rep. ni se hacen acreedores de los castigos que nacen del odio. . dice el Señor»212. porque no es bueno omitir la justicia por causa nuestra. dice la Sabiduría211. muestra táci­ tamente su amor al hombre: «Les ocultaré mi rostro —di­ ce— y les mostraré qué será de ellos»213. Dt. y cómo. y quedasteis como tizón sacado de un incendio. el Logos ha revelado de forma bien evidente su plan: «Os destruí como cuando Dios asoló Sodoma y Gomorra. 209 210 2.104 EL PEDAGOGO El castigo lo impone Dios. 69 Cada uno escoge su propio castigo. 3 Por boca del profeta Amós. 41-42. por su bondad. tal vez. si­ no por su justicia. y mi espada devorará la carne ensan­ grentada de los heridos»210. 1. injusto Dios al descargar su cólera? Seguro que n o » 209. busca nuestro arre­ pentimiento. 2 Es evidente que quienes no son enemigos de la verdad y no odian al Logos. 3. 20. Allí donde el 20» P l a t . «Pero si nuestra injusticia pone de manifiesto la justicia de Dios.1 212 213 Rom. 32. «La culpa es de quien ha elegido. X 617e. tampoco odian su salvación. 18. Habla amenazando: «Afilaré mi espada y mi ma­ no empuñará el juicio. 32. 4. Embriagaré con sangre mis saetas. pero ni aun así os habéis conver­ tido a mí. Ecle. ¿qué diremos? ¿Que será.

precisamente porque lo es por naturaleza. porque es bueno. para demostrar que Dios es justo. el testimonio del Señor. la bondad de Dios y su severidad. con los que cayeron. en la fe de Cristo. el mal hace presa de la especie humana por su infideli­ dad. y persigue la utilidad del vengador. Él. para que ellos sean uno co­ mo nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí para ser consumados en la unidad»215. el pronom­ bre «tú». Dios es uno. Dice San Pablo: «Considerad. más allá del uno y de la mónada misma216. ésta. 11. 215 Jn. pe­ ro no quiere la venganza. 21-23. reconozco que su castigo alcanza a los infieles —el castigo es bueno y provechoso para el que lo recibe. pues. Y yo les he entregado la gloria que tú me has dado. como tú. es corrección también para el que ofrece resistencia—. . me veré obligado a presentar. en un pasaje del Evangelio. en mí y yo en ti. Padre. 17. que es bueno. impera la maldad. mas de donde la aparta. Así pues. Pero si voluntariamente aparta sus ojos. sin más discursos. es decir. Y no puede. en su sentido deíctico-demostrativo. Por esa razón. en modo alguno. si bien algunos muy a pesar suyo. En cambio. aquélla. 22.LIBRO I 105 Señor dirige su mirada hay paz y alegría. en él dice de sí mismo que es uno: «para que todos sean uno. Que Dios es bueno todos lo reconocen. odia el mal. Él no quiere mirar el mal. para que perseveres en la bondad»2'4. para que tam­ bién ellos en nosotros sean uno a fin de que el mundo crea que tú me has enviado. Ésta consiste en devolver mal por mal. contigo. querer la venganza el que nos enseña a orar por los que nos calumnian. 216 Concepto griego de unidad. designa al 214 Rom.

porque me amaste antes de la creación del mundo. lo ates­ tigua el Señor en el Evangelio. Pues. Dice la Escritura: «Juzga­ rá al hombre según sus obras» 220. Padre justo.» Él es. el mundo no te reconoció. 14. Que este mismo ser. 24-26. está en el Padre y recibe el nombre de «justo». 16. y éstos también conocieron que tú me envias­ te. y él concede el per­ dón a los que lo am an»219. los que me has dado. puesto que es bueno.7 218 219 220 Éx. al tiempo que derrama su cóle- 2. hemos conocido a Dios. que existe realmente. 5-6. Él es «para los que le odian el que castiga los pecados de los padres en los hijos.106 EL PEDAGOGO 3 72 Dios único. El que coloca a unos a su derecha y otros a su iz­ quierda. Ecle. quiero que. considerado como padre. que es y que será. 20. para que contemplen la gloria que me has dado. Éx. En tanto que Hijo» y siendo su Logos. el Dios que fue. el Dios único. recibe él solo el nombre de «bueno». cuando dice: «Padre. mas yo te conocí. por su recíproco amor. bajo la imagen de una balanza de pesas iguales. y esta denominación implica una igualdad de poder. 17. 3. y se lo daré a conocer»218. por medio de Él. De Él habla textualmente la Sabiduría: «Piedad y có­ lera están en Él. Y yo les manifesté tu nombre. Dios nos ha revelado en Jesús la faz de la balanza equilibrada de la justicia. es «justo». «poderoso en el perdón. donde yo estoy. . el Señor de ambas. también ellos estén conmigo. Un solo nombre se emplea para los tres tiem­ pos: «El que es»217. Jn. en efecto. 12.

hace llover igualmente sobre justos o injustos. reparte sus dones justa y equitativamente. . Como autor de la llu­ via. 6. 19. 8. y «El Cielo es su trono» 228. 1. 35-36. Su misericordia y su reprensión tienen como fin la sal­ vación de quienes son objeto de reprensión. y grande también su repro­ che» 221. 3 . 45. y por ser bueno. Sal. 2 3 73 221 222 223 224 225 226 227 228 Ecle. Ibid. Hay que resaltar aquí cómo reconoce que su Padre es bueno y que es el Creador. Ibidem. 16. y «El que ha creado los Cielos habita en ellos». concluir que Dios es uno y el mismo. nadie lo discute. Que el «Dios y Padre de Nuestro Señor Jesús» es bueno 222. Y sigue: «Sed misericordiosos como vuestro Padre lo es» 223. 5. es el Creador del agua y de las nubes. pues. que está en los Cielos» 224. en cuanto que provoca la lluvia sobre todos.. 17. hechura de tus manos» 227. II Cor. Le.LIBRO I 107 ra. Mí. 10. lo confie­ sa de nuevo el mismo Logos: «pues es bueno con los in­ gratos y malvados». 4. y que el Creador es justo. y agrega: «Mi padre hace brillar su sol sobre todos» 225. Y añade de forma bien contun­ dente: «Nadie és bueno sino mi Padre. grande en su misericordia. Ibid. el Espíritu Santo lo cantó en los Sal­ mos: «Cuando veo tus Cielos. Y aún afirma: «Mi Padre hace llover so­ bre los justos y los injustos» 226.. Con toda evidencia podemos. 11-12. 4.

Los Cie­ los pertenecen a quien ha creado el mundo. y de nuevo. 6. es­ cribe más adelante: «En el tiempo de la paciencia de Dios: para la demostración de su justicia en el tiempo presente. justo. y para probar que es justo y que justifica a todo el que 3 creen en Jesús»231.108 EL PEDAGOGO Por su parte. Así que es evidente. pues no hay distin­ ción» 2 3 °. 3. 232 Ibid. no es contrario al carácter del Logos sal- 229 Mt. bueno. 27. que el Dios del Universo es uno solo. y que el Señor es Hijo del Creador. 233 Mt. 3. 11. lo pone de manifiesto cuando dice: «de suerte que la ley es santa. Rom . 26. para que mejor puedas comprender que Dios es justo: «La justicia de Dios se hace realidad por la fe en Jesucristo. 2 No obstante. «Nadie ha conocido al Padre» 233. 7. para quien sea la gloria por los siglos de los siglos. 12. en todos los que creen. creador. 74 Sin embargo. su mismo Padre. «nadie es bueno sino mi Padre». justo y bueno» 232. y todavía. Hijo en el Padre. Y si todos reconocen que el Creador es jus­ to. creemos que el Señor es también Hijo del Creador. se infiere que el Señor es Hijo del Justo. 21-22. de manera que. 9. en verdad. pues bien. 230 . sin discusión. amén.. 231 Ibid. emplea las dos palabras para referirse al mismo poder. se manifiesta en múl­ tiples poderes. para dar testimonio de la verdad. Por eso dice también Pablo: 2 «Ahora. el Señor se ha expresado así en su ora­ ción: «Padre nuestro que estás en los Cielos» 229.. sin ley. Y como sabe que el justo es bueno. y el mandamiento es santo. que es uno. se ha manifestado la justicia de Dios». pues Él mismo lo era todo antes de la llegada de su Hijo.

sin duda. ¿cuál es. . Si la exhortación es necesaria. de una medicina de la divina bondad que hace nacer el ru­ bor del pundonor e introduce la vergüenza ante el peca­ do. el Peda­ gogo de la humanidad. comparte los sentimientos del hombre. desvía el impulso de quienes habían emprendido el camino del pe­ cado.LIBRO I 109 vador el reprender con solicitud. No deja sin testimonio a uno cuando atestigua en fa­ vor del otro. a la hora de herir ligeramente el alma que se ha descarriado. a este respecto. al descender. amenaza. Es Dios quien. y exhorta a los elegidos a obrar mejor. reprende. amonesta. sino su salva­ ción: un pequeño dolor para evitar una muerte eterna. Con todas sus fuerzas. premia. no lo es menos la re­ prensión. no para buscar su muerte. A l mismo poder pertenece hacer el bien y castigar justam ente. y los anima a seguir una vida mejor. el m étodo pedagógico del Logos? 234 Clemente abunda sobre el tema del «amor de Dios hacia los hom­ bres». nuestro Lo­ gos divino. Grande es la sabiduría de su pedagogía. «atan­ 9. reprocha. promete. sirviéndose de los múl­ tiples recursos de su sabiduría. Se trata. El Pedagogo da testimonio en favor de los que practican el bien. y diversos los modos de administrarla en orden a nuestra salvación. por quien también el Logos de Dios se ha hecho hombre m . se vuelca materialmente para salvar a sus pequeños. «el antropocentrismo» y la «Encarnación». La cólera de Dios —si realmente es correcto tildar así a la reprensión de que nos hace ob­ jeto— es una prueba de su amor hacia el hombre. y es un beneficio muy grande el que se de­ riva de este testimonio. cura. increpa.

y no Ies muestres un rostro complacien­ te » 236. pero su afecto es escaso hacia aquellos que no desean conquistar. los queremos mucho. 7. Los profetas lo criticaron duramente.. cananeos e. hebreos. como la gallina recoge a sus polluelos bajo sus alas. En una palabra. De nuevo amonesta la Escritu­ ra: «Han cometido adulterio con la piedra y con el leño. Más tarde. Hay quienes con sus palabras sólo persiguen agradar a sus oyentes. El Pedagogo amonesta así. el Señor hace con nosotros lo que nosotros hacemos con nuestros hijos. La admonición es un reproche solícito que estimula la mente. 9. Mas volvamos a la bondadosa pedagogía del Logos. 237 M í. La prueba más grande de su amor hacia el hombre es 235 P lat. 37. 9. ¿Tienes hijas? Cuida de su cuerpo. y han quemado perfumes a Baal» 238. «¿Tienes hijos? Edúcalos —recomienda la Sabidu­ ría—. a nuestros hijos.110 EL PEDAGOGO do como por múltiples riendas» 2 3 5 los irracionales apeti­ tos de la naturaleza humana. según el testimonio de los profetas. 3. y vosotros no quisisteis» 237. 236 Ecle. benefician cara al futuro. El Señor no persigue el placer momentá­ neo. doblégalos desde su infancia. VII 808d. Ley . ciertamente. 23. sino la felicidad futura. como cuando dice en el Evangelio: «¡Cuántas veces quise recoger a tus hijos. que reprueban con útiles advertencias. 238 Jer. 23-24. Su animal preferido era el toro. fue el dios del Sol y del Cielo. Baal era la divinidad masculina suprema entre los pueblos semitas occidentales: fenicios. incluso. Su nombre significa «señor». . duros en el presente. como lo demuestra la adoración al becerro de oro. niños y niñas. 7. en cambio. Y. otros. Su culto se difundió entre el pueblo israelita. por encima de cualquier cosa. Reinaba sobre la tierra cultivada y ia lluvia.

Un buen ejemplo nos lo ofrece por boca de Jeremías: «Se han convertido en caballos se­ mentales. por boca de Isaías. Dice igualmente a Moisés: «Ve y di al Faraón que deje 3 marchar al pueblo.4 do. Is. 7. Jer. Por todas partes se entremezcla el temor. la salvación. De nuevo. y exclama por boca de Ezequiel: «Hijo de hombre. dice: «Este pueblo me honra con sus labios. 2. por boca de Oseas: «¿No los repren. háblales. a la vez que revela el pecado.2 deré —exclama— porque tienen tratos con prostitutas. ¿y no habré yo de reprenderles por tales acciones —ex­ clama el Señor— y tomar venganza de semejante pue­ blo?»242. 5. pues conoce el futuro. La censura es un reproche por los malos actos. por contraste. 8-9. 239 240 241 242 243 Ez. a pesar de conocer perfectamente la desvergüenza de este pueblo reacio y rebelde. mas su corazón está lejos de m í»241. 1. Pone de manifiesto dos cosas: su divinidad. . si es que te escuchan» 239. y su amor hacia el hombre.LIBRO I 111 que. ya que la ocasión para el arrepentimiento es gracia que concede al libre arbitrio del alma. 18-19. pero bien sé yo que no los dejará par­ tir» 240. que 77 predispone para el bien. Aquí. por­ que «el temor del Señor es el principio del sentir espiri­ tual»243. Éx. cada uno relincha tras la mujer de su prójimo. 6-7. Amonesta también preocupándose por el pueblo cuan. pues enseñan doctrinas que son mandatos de los hombres». lo exhorta al arrepentimien­ to. 29. muestra. lo cual es un reproche acusador: «en vano me rinden culto. Prov. es­ tás entre escorpiones. 13. 3. la solicitud.

presta oído. 2. mas no se han rebelado contra mí. El buey conoce a su amo. 4 ¿No es. cielos. de for­ ma parecida a como suele hacerse con la lana que se va 244 245 246 247 Os. un reproche du­ ro. Y.. 4. La inteligencia es el ojo del alma. tierra. Is. en cambio. 13. Por eso. 78 La reprimenda es una censura severa. . a la vez. extraño que el que conoce a Dios no reconozca al Señor? El buey y el asno. hicisteis pactos ajenos a mi espíritu’» 247. es decir. 1. 3 La reprensión es un reproche que se hace a los negli­ gentes o despreocupados. dirigiéndolo hacia la salvación. Muestra claramente su pecado afirmando que tienen plena conciencia de él. hijos rebeldes! He aquí lo que dice el Señor: ‘tomasteis resoluciones sin mí. El Pedagogo emplea este tipo de pedagogía cuando afirma por boca de Isaías: «Escu­ chad. Jer. 1. En cada caso se sirve del temor como un revulsivo muy duro. tras exteriorizar su descontento. El Pedagogo se sirve de él cuando exclama por boca de Isaías: «¡Ay de vosotros. 30. 2-3. bestias estúpidas e insensatas. . el que comprende a Dios. .112 EL PEDAGOGO ofrecen sacrificios con los iniciados. Israel significa «el que ve a Dios». como quienes pecan deliberada­ mente.19. pero Israel no me ha reconocido’» 245. por medio de Jeremías. Israel se muestra más necio que dichas bestias. y el asno el pese­ bre de su dueño. es el Señor quien habla: ‘Engendré hijos y los eduqué. dice el Señor» 246. aña­ de: «Me han abandonado. Is. y el pueblo inteligen­ te se une a la prostitución?» 244. convierte al pueblo. 14. en verdad. conocen a quien los alimenta. por medio de él abre las llagas y.

mos­ trando imperceptiblemente la bondad de su pedagogía: «No desprecies. y aflige con su azote al hijo que le es querido»251. y la tierra se ha quedado atónita. 4. 5. 2. 17. 140. Habla por boca de Isaías: «Habéis abandonado al Señor y habéis despreciado al San­ to de Israel» 248. 8. Lam. Todos cuantos la honraban la desprecian. Sal. II. Prov. 3. Ecle. a causa del relaja­ miento de la mayoría en la fe. fuente de agua viva. El Pedagogo suaviza la acerbidad y dureza de esta reprobación. Porque «el pecador huye de la reprensión» 252. 35. Jer. 12-13.. pues dos mal­ dades cometió mi pueblo: me abandonaron a mí. hijo mío. por boca del mismo profeta: «Ha pecado gravemente Jerusalén. 12. 1. La reprobación consiste en exponer públicamente los pecados. cuando exhorta por boca de Salomón. 2 3 4 248 249 250 251 252 253 Ibid. de nuevo. que no podrán retener el agua»249. 1. El Pedagogo utiliza con harta frecuencia dicho pro­ cedimiento por considerarlo necesario. ni ten­ gas aversión a sus recriminaciones. pero que el aceite del pecador no adorne jamás mi cabeza»253. Por eso. la Escritura añade: «Que el justo me repruebe y me edu­ que.LIBRO ! 113 a teñir: se le aplica una sustancia para que quede bien preparada para recibir el tinte. . Por eso ha venido a ser objeto de horror. la educación del Señor. Y. para excavarse aljibes agrietados. porque el Señor educa a quienes ama. pues han visto su vergüenza» 2 5 °. y por boca de Jeremías: «El cielo está pasmado.

26. es el día de Yahvé. 6. Ibid. quien conoce a Dios. 9. Mt. 23. mas este pueblo tiene el corazón incircunci­ so» 255. Is. El Pedago­ go se sirve de ella en el Evangelio: «Jerusalén.. en el Evan­ gelio. raza malvada!» 259. El término griego episkope evoca la «visita» terrible de Dios. conoceréis su autoridad. porque os digo: a partir de ahora no esperéis verme hasta que digáis: ‘Bendito el que viene en nombre del Señor’» 258. La repetición del nombre confiere a la reprensión ma­ yor dureza. y.. 1. a guisa de medicina. afirma por boca de Jeremías: «¿Hasta cuán­ do gritaré sin que me escuchen? He aquí que sus oídos son incircuncisos» 254. 38. . En efecto. 37. por boca de Juan: «Serpientes.114 79 EL PEDAGOGO La advertencia es un reproche que hace a uno más re­ flexivo. ¿cómo pue~ 3 de perseguir a sus seguidores? Por eso añade: «Vuestra casa quedará desierta. nación pecadora. 10.» 2 La acusación es un reproche dirigido a los pecadores. pue­ blo preñado de pecados. 254 255 256 decir. raza de víboras. 23. hijos inicuos. si no recibís su bon­ dad. 257 258 259 Jer. «Porque es un pueblo desobediente: hijos —dice— que no tienen fe.» 2 La supervisión 2 5 6 es una severa reprensión. El Pedagogo no deja de utilizar dicha pedagogía. El Pedagogo. que mata a los profetas y apedrea a los que han sido en­ viados a ella!» 257. al contrario. ¡Bendita tolerancia! De nuevo ha­ bla por boca del mismo profeta: «Todas las naciones son incircuncisas. Jerusalén. En efecto. se sirve de ella. Ibid. 4. cuando habla por boca de Isaías: «¡Ay. so La invectiva es un reproche muy grave. 39.

que soy el padre y guardián de tu virginidad?» 264. . por boca de Jeremías. ha pasado llorando todas las no­ ches. generación mala y perversa. La reprimenda es una increpación legal. con singular habi. maestra de hechizos!» 265. 1. la exhorta a recuperar la dignidad perdida. ha quedado viuda.8i gogo utiliza este recurso cuando exclama por boca de Jere­ mías: «Has adquirido aspecto de ramera. El Pedagogo la utiliza cuando habla por boca de Jeremías: «¡Cómo ha quedado desierta la ciudad en otro tiempo po­ pulosa!. 8. una increpa. en copioso llanto»263.3 lidad procura también nuestra salvación veladamente. El divino Peda.2 ción a los hijos que se rebelan contra el deber. Nah. a mí. Jer. 3-4. mas la pérfida Judá no te­ m ió»261. Con gran habilidad ha ridiculizado a la muchacha lla­ mándola prostituta. cambiando de to­ no. y se ex­ traviaron»260. exclama: «Le he dado el libelo de repudio. la reina de las naciones se ha convertido en tributaria. Jer. Ibid.LIBRO i 115 De ella se sirve el Pedagogo cuando habla por boca de David: «Un pueblo que no me conocía me sirvió y me escuchó obediente. 3. 17. Así edu­ caba el Pedagogo hablando por boca de Moisés: «Hijos degenerados. Lam. 11. Los extranjeros me engañaron. 5. 3. te mostraste des­ vergonzada con todos. La queja es un reproche disfrazado. y la casa de Judá renegó del Señor» 262. 32. 1-12. luego. ¿así pagáis al 260 261 262 263 264 265 Sal. 3. y. La burla es un reproche que ridiculiza. de nuevo: «La casa de Israel me traicionó. 44-46. el Pedagogo. Y ¿no me has llamado a tu casa. y. «¡La bella y graciosa prostituta.. 4.

com­ padeciéndose de ellos. Cf. como su mismo nom- 266 267 268 269 270 271 Dt. así como es un bien excelente estar siempre sano. 32. «La misericordia del Señor se extiende a toda carne.. Is. En resumen: su téc­ nica del empleo del temor es fuente de salvación. educa y en­ seña. 10 ss. 16. unidos por la dureza de su corazón. «Pues su severidad es tan grande como su mi­ sericordia» 270. 18.116 EL PEDAGOGO 3 82 2 Señor? Este pueblo es insensato e ignorante. golpeándolos. Así nos advierte también por boca de Salomón: «Azo­ ta a tu hijo con la vara. y. dice: «Tus príncipes son desobedientes y cómplices de ladrones. Ibid. ¿no es éste el mismo Padre que te ha creado?» 266. de nuevo: «No ahorres al muchacho correctivos. Si es hermoso abstenerse de pecar. 12. Y.. Con este procedimiento. por boca de Isaías. también lo es recobrar la salud tras la enfermedad. y no hacen justicia al huérfano» 267. ibid. 14. pero libra su alma de la muer­ te » 271. y el ac­ to de salvar es propio del que es bueno. 23.» La reprobación y la reprimenda. azotándolos. «seiscientos mil hombres a pie. los custodió con la compasión y la educa­ ción»269. 16. 5-6. como hace el pastor con su rebaño. Prov. castígale con la vara. acusa. aman el soborno y persiguen recompensas. prodigándoles sus cuidados. . y de los que se afanan por unirse a él» 268. 23. Se apiada de quienes aceptan su correctivo. 13. también lo es que el pecador se arrepienta. que no morirá. Ecle. 1.

276 Gal. y. 4. ¿cómo Dios. dice a los gálatas: «¿de modo que me he convertido en vues­ tro enemigo por deciros la verdad?» 276. y reconducen a la moderación a quienes se han dejado llevar por la intemperancia. Él nos apli­ ca remedios no sólo dulces. de pegar». El mismo Platón reconoce la gran fuerza del correcti. reprimenda» denota propia­ mente «acción de golpear. el Apóstol amonesta a cada 83 una de las iglesias siguiendo el ejemplo del Señor. 16. 13. 277 H o m .2 dico. sino también astringentes 277: 272 El término griego epíplexis «castigo. 3. . aquejados por nuestros vergonzosos deseos.LIBRO I 117 bre indica272. son golpes que afectan el alma.4 jeto de temor cuando se obra bien» 274. II. 4. IV 218. necesitamos del Salvador. XI 515. Sofista 230d-e. porque están bien. que en esta vida somos enfermos. ya que conviene que el hombre destinado a la felicidad sea purísimo y be­ llísimo273.. así también nosotros. curan los pecados y alejan la muerte. 275 Ibid. 830. por nuestros excesos vituperables y por las demás inflamacio­ nes de las pasiones. pero sí necesitan de su arte los enfermos. dice el Apóstol.. En efecto: si «los magistrados no deben ser ob. 13. teme» 275. que es bueno por naturaleza. Por esa razón y no otra.3 vo y la decisiva purificación producida por la reprobación: siguiendo al Logos. 274 Rom. va a ser objeto de temor por parte del que no peca? «Mas si obrares mal. 2 7 3 P l a t ó n . se­ guro de sí mismo y de la flaqueza de sus oyentes. afirma que el hombre que ha come­ tido las mayores impurezas se convierte en incorregible y vicioso por no haber sido reprendido. Así como los sanos no necesitan los cuidados del mé.

sin guía y pe­ cadores. que es tu justicia. necesita­ mos quien nos dé luz. y con él separa del trigo la paja destinada al fuego. 2 s. Es así como. muertos. en la condenación. por boca de Ezequiel. ciegos. Jn. cuidaré del que está débil. convertiré al extraviado 280. hasta tu Iglesia. Antes al contrario. Pedagogo. nos es posible comprender la profunda sa­ biduría del Santo Pastor y Pedagogo. condúcenos hasta tu monte santo. caigamos. el Todopoderoso y Logos del Padre. 16. 34.. quienes de ella beben nunca más tendrán sed. He aquí por qué el temor. necesitamos del Salvador. la que 278 279 280 281 Palo largo con púas largas o dientes que sirve para aventar. al final. rebaño. es preciso que estemos separados de la paja y amontonados en el granero del Padre. necesitamos quien nos guíe. necesitamos también de la fuente de la vida. criaturas. Cf. necesitamos de la vida. Ibid. sedientos. Maestro. . ne­ cesitamos pastor. enfermos. 10. 84 Si queréis. 14. Ésta es la pro­ mesa propia de un buen pastor. Ez. como si fuésemos un rebaño! Sí. aunque amargo. pues. ofreciéndoles el ejemplo de una solicitud esmerada: «Curaré al que está herido. se dirige a los ancianos. y toda la humanidad necesita a Jesús. extraviados. niños. cuando se expresa alegóricamente y se llama a sí mismo pastor del rebaño 279. ¡Haznos pastar a noso3 tros. necesitamos pedagogos. sí. «El bieldo 2 7 8 está en la mano» del Señor. 34.118 EL PEDAGOGO las raíces amargas del temor detienen las úlceras de los pecados. Él es también pe2 dagogo de los niños. y los apa­ centaré yo mismo en mi monte santo»2SI. 3 Nosotros. no sea que. es saludable. sácianos con tu pasto.

dice el Señor» 283. No caeremos en la corrupción nosotros que dirigimos nuestros pasos a la incorruptibilidad. Señor. 58. y ha untado mi piel. dice el Señor de los ejércitos » 2U. Ibid. entrega por nosotros lo mejor que tiene: su alma! ¡Qué gran bienhechor y amigo del hombre. Cf. y yo les diré: ‘Heme aquí» 282.23.. 43. que es inmutable e inconmovible para quienes. y estaré cerca de ellos». cuando podía ser su Señor! Y hasta tal extremo ha llegado su bondad.LIBRO I 119 se yergue. Así es nuestro Pedagogo: justamente bueno. I Cor. Is. 20. 28. Lev. Sólo el buen pastor —añade— se comporta 2 así. que ha muerto por nosotros. El camino recto y natural simbolizado con la letra 4 iota del nombre de Jesús en su bondad. yo seré recto con voso. i Qué gran donador. Me has oído mucho antes de lo que yo esperaba. la que toca los Cielos! «Yo seré —añade— su pastor.3 tros. por obediencia.27. porque Él nos sostendrá. Mt. 15. no resbalarán. revistiéndola con la túnica de 4 la incorruptibilidad. Llama alegórica­ mente sendas tortuosas a las reprensiones de los pecado­ res. «Ellos me lla­ marán —continúa—. Pero su justicia clama a gri­ tos: «SÍ venís a mí con rectitud. 42. «No vine 85 —ha dicho— para ser servido. 9. que ha querido ser su hermano. sino para servir» 284. 2. 21. han creído: 282 283 284 285 Cf. Quiere salvar mi carne. «Si cruzan las aguas. la que domina más allá de las nubes. y así lo ha dispuesto. Lo ha dicho Él. . Por eso el Evangelio nos lo muestra fatigado: se fatiga por nosotros y ha prometido «dar su alma como rescate para muchos» 285. 26. como la túnica de su piel. Cf.

I 646e.. Por regla ge­ neral suele estimarse en poco el bien de que disponemos. 1. Razón por la que se comporta con ellos con extrema dureza. Sobre este particular exclama por boca de David: «Ge­ neración perversa y exasperante. cuando Él los mataba. . el Altísimo.34-35. Y es que la reprensión del Señor es útilísima. 32. generación que no conoce la rectitud de corazón y cuyo espíritu no ha sido fiel a Dios. y que desprecian su amor por los hombres. Hay dos tipos de temor 290: uno. ellos lo buscaban.120 EL PEDAGOGO «Porque he llamado y no me habéis escuchado —dice el Señor—. que conlleva el respe­ to. No ha guardado la alianza de Dios y no ha queri­ do caminar en su ley» 288. 77. Ibid. Sal. He aquí los motivos de su ira. y de que Dios. andaban por algún tiempo junto a Dios. Ya en P la t . Por boca de David explica con suma claridad los motivos de su amenaza: «No creyeron en sus maravillas. mientras que se estima en sobremanera el que aviva el re­ cuerdo y suscita en nostros el amoroso temor de la jus­ ticia. 8.10.. era su redención»289. y se acordaban de que Dios era su ayuda. Él sabe que el temor es lo que les mueve a convertirse. y se convertían. habéis desechado mis consejos y no habéis hecho caso de mis amonestaciones» 287. y es el temor que experimentan los ciudadanos con respecto a los honestos gobernantes. Ley. por ver si puede frenar el im­ pulso que les conduce a la muerte. éste es el que noso287 288 289 290 Prov. por lo que el juez vie­ ne a administrar justicia contra quienes han rehusado se­ guir una vida honesta. 24-25. 77.

y las que se hacen a la fuerza. 30. es el temor de los escla­ vos ante los amos severos. en verdad. 88 Él es todo y el mismo en todo. 88. El mismo ser es justo y bueno. 15. 292 Sa¡. «Un caballo in­ dómito —dice la Escritura— se hace ingobernable.. . El otro tipo de temor conlleva el odio. y la bondad de Dios en su misericordia. dice del mismo Dios en el Salmo: «Justicia y juicio son el fundamento de su trono. sanará sus pecados y a ellos no los destruirá. 38. ni lo es tampoco el médico para el enfermo porque le diga que 291 Ecie. David — es decir.LIBRO I 121 tros sentimos para con Dios. y es. y un hijo abandonado a su suerte se hace insolente»291. sino co­ mo amo. Reconoce que pertenecen al mismo poder juzgar y beneficiar. a quien no consideraban como padre. misericordia y verdad ca­ minarán delante de su faz» 293. Por eso. Dios. 77. Dios único. Creo que existe notable diferencia —casi total— entre 2 las cosas que por la piedad se llevan a cabo libre y vo­ luntariamente. en ambas funciones se ejerce el poder del Justo que discierne entre lo justo y lo injusto. el Espíritu 3 Santo que habla por su boca—. aunando ambas funcio­ nes. es el que tenían los hebreos hacia Dios. m ibid. Dice la Es­ critura: «Él es compasivo. Así como el espejo no es malo por reflejar el rostro de un hombre feo. porque él es Dios. semejante al que los niños prudentes muestran para con sus padres. refrenará a menudo su cólera y no en­ cenderá todo su furor» 292. pues lo refleja tal cual es. 8. Mira cómo se muestra la jus­ ticia del Pedagogo en sus castigos.

por ser bueno y sapecados con amenazas. No infunde en él los pecados. . . anunció 1a buena justicia venida del Cielo: «Nadie —dijo— ha conocido al Hijo. si hemos demostramediación del mismo ^o que el método de reprender a Logos. en la letra y en la carne —es decir. en primer lu­ gar. desde el momento en que ha llegado a ser Padre. 11. tanto cuando hace brillar su sol. 11. . sin embargo. Luego. sino que le muestra los que tiene. pues aquella justicia era buena. 2 Así. aparta a la . Antes de llegar a ser Creador era. Y. razón por la que ha querido ser Creador y Padre. y ludable. por el Logos y por la Ley— para empujar a la humani­ dad a una conversión salvadora. Dios. Dios es bueno en sí mismo. así tampoco es malo el que acusa con dureza a quien está enfermo del alma. Éste. deberíamos ahora considerar la dulzura del Logos. sino el Padre». 294 Mt. es adoptado por el Logos.122 EL PEDAGOGO tiene fiebre —el médico no le produce la fiebre.. la salva exhortándola y q u e e s u n sistema idóneo para lograr el arrepentimiento y evitar el pecado. con el fin de que se aleje de semejante forma de proceder. 89 10. Era bueno. Por mediación del Logos nos muestra su justicia. ésta descendió hasta los hombres. y es porque es bueno. humanidad de los la humanidad. sólo le indica que la tiene—. ¿tú no obedeces a Dios? No olvi­ des que tú eres el responsable de la venida del Juez. y es justo con res­ pecto a nosotros. ciertamente. y «nadie ha conocido al Padre sino el Hijo» 294. . como cuando envía a su Hijo. 3 Este recíproco y similar conocimiento es un símbolo de la justicia desde sus orígenes. Y esta disposición amorosa es el principio de su justicia. por Pues bien. El mismo Dios.

equilibrando así. Fíjate ahora en esto: lo bello es propio del género en. y hago sentir mi voz a los hijos de los hombres: escuchadme. la forma de censura y. de­ bemos considerar ahora el género exhortatorio y laudato­ rio. os exhorto. por boca de Salomón. La inteligencia deliberativa es. . por voluntad de su Padre. 296 Sal. la forma de ala­ banza. del deliberativo. porque voy a deciros cosas im­ portantes» 295.2 comiástico.90 hortación para lograr cosas provechosas: «A vosotros. El Pedagogo. hacernos conocer lo bello y lo útil. 1. por ejemplo.3 siones. exhortatoria y. el género encomiástico puede ser de censura. hombres. Hay tres formas de aconsejar: la primera consiste en 2 tomar los ejemplos del pasado. en parte. y que sus adver­ tencias exhortan a la salvación. Como ya hemos hablado 4 antes del género de la censura y del de la disuasión. y lo que sigue. ni se sienta en la cátedra de los maledicientes.6. los dos plati­ llos iguales del Justo. como hace por medio de David: «Feliz el varón que no sigue el consejo de los impíos. en mostrar 295 Prov. disuasoria. como en una balanza. se sirve de la ex. a veces.LIBRO I 123 Hemos visto que el Logos es justo. en parte. por medio de ellas. ni pone sus pies en el camino de los pecadores. 1-2. que buscanuestro bien. sino que tiene puesta su voluntad en la ley del Señor» 2% . porque el consejo se acepta o se recha­ za. Aconseja cosas provechosas para la salvación. 4. en oca. Asimismo. El género delibera­ tivo reviste dos formas: una persuade y otra disuade. quiere. y lo útil. 8. De todo esto se ocupa especialmente el Pedagogo justo. el género encomiástico adopta. y cómo.

y bienaventurado aquel que no se encandalizare de mí’. como de aquel consejo que les fue dado a los que preguntaban al Señor: «¿Eres tú el Cristo. al mismo tiempo. 47. de nuevo: «Venid a mí cuantos andáis fatigados y agobiados. Clarísimamente por boca de Salomón. perceptibles a los sen­ tidos. 299 Mí. Dice por medio de Ezequiel: «Si os con­ vertís de todo corazón y decís: ‘Padre’. 8. y. Todo esto muestra de forma palmaria que el Señor ex­ horta a la humanidad a la salvación. 11. los leprosos están limpios. 9. 300 Ibid.124 EL PEDAGOGO qué castigo sufrieron los hebreos por haber rendido culto idólatra al becerro de oro. la segunda consiste en to­ mar ejemplo de cosas del presente. así también lo hemos visto» 298. y otros por el estilo. . 298 Sal. infunde esperan­ za de salvación. y exhorta a precaverse de las consecuencias. Así. los sordos oyen. los muertos resu­ citan. y otros semejantes. allí será el llanto y el rechinar de dientes»2 " . o debemos es­ perar a otro?» «Id y decid a Juan: ‘Los ciegos ven. nos invita al 297 Clemente utiliza el término bíblico ekpomeúsantes «llevar una vi­ da deshonesta». «prostituirse». que yo os alivia­ ré» 3 < x > . o qué sufrieron cuando forni­ caron297. 12. empleando todo ti2 po de recursos. Mediante exhortaciones aligera las faltas: disminuye el deseo y. y otras palabras pronunciadas por el mismo Se3 ñor. 28.. 9i La tercera forma de aconsejar se sirve de acontecimien­ tos futuros.» Todo esto lo había profetizado David: «Como lo oímos. se lee: los que caigan en el pecado «serán arrojados a las tinieblas exteriores. yo os escucha­ ré como a un pueblo santo». para caracterizar ia idolatría e infidelidad del pueblo de Israel para con su divino Esposo.

«Bienaventurado —dice por boca de David— el que no ha cometido pecado. Ibid.. El conocimiento es llamado prudencia por el mismo pro­ feta: «Escucha. 3. 4. Retórica 9. 7. preceptos de vida. 3. Is. pa­ ra que consigamos la felicidad. El vocablo griego makarismós. 13. será como el árbol plan­ tado junto a las corrientes de las aguas. 9. luego. una recompensa a quienes se es­ fuerzan por su salvación. que dará fruto a su tiempo. 56. 591d. Porque el bien lo alcanza quien lo persigue. y. afirma: «Yo os conduciré a la buena tierra que el Señor prometió a vuestros padres». Israel —dice—. y cuyas hojas no se marchitarán (con estas palabras se refiere a la resurrección) y todo cuanto em­ prenda tendrá éxito.» Así quiere que seamos nosotros. En cuanto a la prudencia. «bendición». . 301 302 303 304 305 como guaje Prov. Morales 471. propiamente «acción de celebrar feliz». se encuentra reflejado en el len­ retórico clásico: P l a t . Por boca de Moisés promete también. explica por boca de Jere­ mías: «Somos dichosos. y el mortal que ha encontrado la cordura»301. Bar. y suele de­ jarse ver por quien lo ha hallado. y por él somos dichosos y prudentes. 4. y lo conocemos por me­ diación del Logos. P l u t a r c o . A r i s t ó t e l e s . por boca de Isaías exclama: «Yo os conduciré al monte santo y os alegraré»304. 4. Clemente lo atribuye a Jeremías.. pon oídos para conocer la prudencia» 303. Su pedagogía reviste aún otra forma: «la bienaventu­ ranza» 305.LIBRO I 125 bien: «Bienaventurado el hombre que ha encontrado la sa­ biduría. porque conoce­ mos lo que agrada a Dios» 302. Rep. «celebración». Israel. por su gran amor hacia los hombres.

les dice: «vuelve. Ciertamente hubiese podido apelar en defensa de esta tesis a algunos filósofos. marchad por él. . 30.126 2 EL PEDAGOGO 3 93 2 Pero. nos conduce. 16. los aparta de la culpa por medio de la pena. invita a los in­ teligentes a desearlo. no así son los impíos» 306.4. 6. de nuevo. que afirman que sólo el hombre 306 Sal. equilibrando el otro platillo de la ba­ lanza —el de la justicia— exclama: «No así. con gran habi­ lidad. ¿Te percatas de la bondad de su justicia. mostrando el castigo de los pecadores y la fugacidad e inconsciencia de su suerte. y exhibiendo la amenaza del castigo merecido. dice: «Si anduvieras por el camino de Dios. Nos conduce al arrepentimiento. cuando. 1.. vuelve como el vendimiador vuelve a su cesta» 308. ciertamente. y encontraréis la purificación para vues­ tras almas’» 309.3. «sino como el polvo que dispersa el vien­ to por la faz de la tierra». 13. por eso nos dice: si te arrepientes. porque. 3. 310 Dt. 9. también nos invita al conocimiento. 6. 1. cuál es el buen camino. Sí. 308 Jer. por este medio. pone de manifiesto la bondad de su obra. por boca de Jeremías. porque quiere salvarnos. per­ donándolos. Cuan­ do evoca la recompensa del conocimiento. 307 Bar. vivirías en paz eternamente» 307. El Pedagogo. que exhorta al arrepentimiento? También por medio de Jeremías hace resplandecer la verdad ante los que se han equivocado: «Así dice el Se­ ñor: ‘Deteneos en los caminos. y a los que se han extraviado. mirad y preguntad cuáles son las sendas eternas del Señor. 6. también erróneamente atribuido a Jeremías. al disfrute y plena posesión de lo bello. «el Señor purificará tu corazón y el de tu prole»3i0. 309 Ibid.

antes al con­ trario. . propiamente «ser un sicofanta». diciendo que no tiene actividad alguna ni en sí mismo. los que se entregan a la fe. son re­ medios altamente necesarios para los hombres. en general. los otros. 56 S n e l l . Parece probable que su etimología sea: sykon «higo» y phaínd «yo muestro». al martillo o al yunque. «acusar falsamente». sólo Dios es sa­ bio y de Él procede la sabiduría. y. Mas yo no comparto dicho razonamiento. fr. afirmo que la alabanza y el reproche. crecen con la alabanza: pues la virtud alabada como un árbol creceil2. En la antigua Grecia. «calumniar». como el hierro al fuego. hemos prescindido de este razonamiento. al reproche y al castigo. ni respecto a ningún otro. sólo Él es digno de alabanza. afirmar que la pedagogía del reproche y del castigo es adecuada para los hombres. Sería inútil. y que el malvado es digno de vituperio.LIBRO I 127 perfecto es digno de alabanza. como algunos acusan3 1 1 al Ser biena­ venturado. por tanto. Mas. quienes hacían el oficio de delator para obtener la recompen­ sa ofrecida a todo acusador. Los que son difíciles de sanar se rinden a la amenaza. pues ignoran su amor al hombre. en atención a éstos y también a causa de quie­ nes no aúnan lo justo con lo bueno. o también a los ladrones de los higos de las higueras sagradas. cuya denuncia era aceptada por los tribuna­ les como viable jurídicamente. sólo Él es perfecto y. como auto­ didactas y libres. pues —dicen— todos los hombres son necios. Me parece que Pitágoras de Samos lo había compren­ dido bien. cuando prescribe: 311 Curioso empleo del término sykophatitéo. por tanto. o cualquiera otra cosa semejante al reproche y a la alabanza. los sicofantas eran los que denunciaban a los exportadores de higos del Áti­ ca. 3!2 B a q u í l i d e s .

la advertencia m es lo que despierta la mente. hijo de Crono. «engaños». si has obrado bien. Mas. «invenciones». De ahí que. son mi­ les los preceptos que se han ideado para conseguir el bien y huir del mal: «Los impíos. morirá. aparta 313 El término griego nouthétesis «advertencia» deriva del sustantivo nous «inteligencia». 317 El término enthymemata significa «imaginaciones». 48. no presta con usura ni exige interés.» Esta profecía se refiere a la Pasión del señor. A través de Ezequiel. Reprender se dice también advertir. borremos injustamente de la tierra al hombre justo. por boca de Salomón. por eso el género reprobatorio forma la mente. «pensamien­ tos vanos». no tienen paz»314. recomienda a los niños tener cuidado: «Hijo mío. no sigas su camino. dice el Señor. pues. Habitaba en las mo­ radas subterráneas junto a su temible esposa Perséfone. el que practica la justicia y no come por los montes. el invisible. como fuente inspiradora del Antiguo Testamento. viste al desnudo. com­ partamos la sangre inocente.128 EL PEDAGOGO Si has obrado mal. el que no oprime a nadie y paga lo que debe. ni alza sus ojos a ídolos3 1 7 de la casa de Israel. cuida de que no te seduzcan los pecadores. 315 Hades. y del verbo títhémi «yo coloco». Su mismo nom­ bre. hagámosle desaparecer como hace el H ades3 1 5 con los vivos. el que no roba y comparte su pan con el hambriento. 314 Is. dios de los infiernos. ni deshonra a la mujer de su prójimo. etimológica­ mente. . pero el hombre justo. evidenciaba su aspecto fantasmagórico y sombrío. 22. «espíritu». 316 El Verbo. ni se acerca a su mujer durante la menstrua­ ción. la V ida3 1 6 da también preceptos: «El alma que peca. no vayas con ellos si te llaman y dicen: ‘Ven con nosotros. repréndete. alégrate.

C lem ente lo cita en Strom. genera la bilis. pues. al premio de la bienaventuranza. devuelve la prenda al deudor. 18. El Logos nos ha zas. dis­ minuye la bilis. expresa alegóricamente la naturaleza espiritual y fecunda del Logos que es sembra­ do. II 135. la cólera. 318 Ez. muestra. En efecto. aparta su mano de la vio­ lencia. . . al hacerlo. administra honrada justicia entre un hombre y su vecino. da su pan al hambriento. comparándose a «un grano de mostaza». Por medio de este grano diminuto. susceptible aún de acrecentarse. que es muy dulce. entendido en su sentido alegórico. por la acritud de la semilla. a la vida eterna. En estas palabras se esboza un modelo de vida cristia­ na y una admirable exhortación a la vida feliz. de si mismo. no comete robo. En la medida de nuestras fuer11. La mostaza. y corta la inflamación. como el bien genera el desprecio.LIBRO I 129 su mano de la maldad. ese tal es justo y tendrá vida. esto es. no pres­ ta con usura ni exige interés. que el carácter acre y purificador de su censura es prove­ choso. proviene la verda­ dera curación del alma y un duradero equilibrio. viste al desnudo. vive según mis leyes y observa mis preceptos para ponerlos en práctica. la miel. administra con rectitud justicia en­ tre su prójimo. la soberbia. es decir. se dispensa a toda la humanidad el gran beneficio de la salvación. Ha de la Ley y de los realizado una magnífica descripción Profetas . Del Logos. y su gran poder. hemos mostrado cómo ama a educado por medio ios hombres y cómo los educa. dice el Señor»318. 4-9. Por otra parte. en cambio. que es la causa del pecado.

verdadero. el único. por­ que es la sabiduría del Padre: «toda sabiduría procede del Señor. vino a continua­ ción la Ley y el temor para alejarlos de los pecados y exhortarlos a la recta conducta. 321 Mí. Es. Éx. justo. «La Ley ha sido dada —dice San Pablo— para conducirnos a Cris2 to» 320. preparándolos así para obedecer dócilmente al verdadero Pedagogo: el mismo y único Logos que se adapta según la necesidad. 97 Y como después de saciarse irracionalmente se dedica­ ron a divertirse también irracionalmente.. Él mismo nos lo ha manifestado con to­ da claridad: «Éste es mi hijo amado. de franqueza. y permanece en Él eternamente» 323. para indicar el irracional exceso de alimento. como el padre cariñoso confía sus hijos a un noble pedagogo. que el Logos de Dios. 3. a imagen y se­ mejanza del Padre. Dice saciados. de benevolen319 Cf. luego. lo hizo por mediación de los profetas. parrésía «franqueza». evidente. 322 P l a t . El mismo Moisés fue también un profeta: la Ley es la pedagogía de los niños difíciles: «Una vez saciados —dice—. 3. Gorg. porque está adornado de tres 3 2 2 preciadísimos dones: de ciencia. pues. de benevolencia y de franqueza. porque Él es Dios y Creador: «todas las cosas fueron he­ chas por Él. Gal. 5. 17.130 3 EL PEDAGOGO Antiguamente el Logos educaba por medio de Moisés. escuchadle»321. 324 Jn. 24. no alimenta­ dos. el Hijo Jesús. 1. bueno. a él nos ha con­ fiado Dios. se le­ vantaron para divertirse»319. 1. 320 Cf. De ciencia. 487a: episieml· «ciencia». 6. 3 El divino Pedagogo merece toda nuestra confianza. n . 1. eúnoia «benevolencia». . 323 Ecle. sin Él. nada fue hecho» 324. es nuestro Pedagogo. y.

criaturas 3 2 7 de un buen Pedagogo. VI 777b: en griego. para transformar al hombre terrestre en un hombre santo y ce­ lestial. lo regeneró con el agua. efectivamente. m o d d o . la dio. 10. y Él. El Pedagogo. . nQS h¡J d ¡sefla d o e . . ni demasiado blando por su bondad. para que se cumpla plenamente la palabra de Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» 326. me parece a mí. emplea severidad d y bondad . lo educó con la palabra. los demás hombres. con de la verdadera vida y. 326 Gen. se asemejan a Dios sólo de un modo figurado. asimismo.. la actitud propia de un padre. Cristo ha sido la realización plena de lo que Dios había dicho. En relación con lo anteriormente expuesto. 1. 12. Da preceptos. Ley. 26. derivado del verbo trépho «yo nutro». podríamos concluir afirmando que Jesús. dirigiéndolo con santos preceptos a la adopción de hijo y a la salvación. por él mismo. y les imprime un carácter tal que sus mandamientos pueden cumplirse. porque se ha entregado a sí mismo como víctima úni­ ca por nosotros: «El buen pastor da su vida por sus ove­ jas» 325. escuchemos al Logos e imprimamos en nosotros la vida realmente salvadora de nuestro Salva525 Ibid.. La benevolencia no es más que querer el bien del pró­ jimo. Él mismo. . Su carácter no es excesivamente terrible. . «yo alimento». en cambio.LIBRO I 131 cia. es quien formó al hombre del barro. Nosotros. nuestro Pe. lo perfeccionó por el Es­ píritu. . 327 P l a t . hijos de un Padre bueno. «yo educo». thrémmata. ha educado al hombre en Cristo. cumplamos la voluntad del Padre. . 11.

de cara a una vida libre y sin preocupaciones. la vida celestial que nos diviniza. mas la paz y el amor. así tam­ bién hay una noble disposición del alma. pues serás como ni espe­ ras. . a los hombres y al bien. el Logos que tiene la misión de guiarnos y educarnos. Pero. de­ be bastarse a sí mismo. de Él aprendemos la simplicidad. su alimento es el Logos. sino para la paz. siempre vi­ va. 34. Teeteto 176a. la modestia. 329 Mí. y del perfume de la pureza. otro. hermanas sencillas y tranquilas.132 EL PEDAGOGO dor. no necesitan armas ni provisiones extraordinarias. Sólo por el Logos y unidos a la virtud nos hacemos semejantes a Dios 3 3 °. Pero. ya desde ahora. Llevando. Así como hay un estilo de vida propio de los filóso­ fos. ni puedes llegar a imaginar. y si­ guiendo las huellas 3 2 8 de Dios. y el bienestar necesita ricas provisiones. tú. unjámonos con el óleo de la alegría. todo el amor a la libertad. Para la guerra hay que hacer muchos preparativos. y vivir al día. trabaja sin desmayo. que corresponde a la voluntad amante del bien y que es consecuencia de 328 Clemente preconiza la imitación de Cristo. Por­ que no somos educados para la guerra. A Él sólo corresponde el desvelo —y en él se emplea a fondo— a ver cómo y de qué manera puede mejorar la vida de los hombres. de los luchadores. sin servidores. tomando la vida del Se­ ñor como un modelo radiante de incorruptibilidad. nos propone el tipo de un viajero —fácil de seguir y tam­ bién de dejar— para llegar a la vida eterna y feliz. otro. 330 P l a t ó n . de los rétores. el que se ha comprometido a seguir a Cristo. y nos enseña que cada uno de nosotros debe bastarse a sí mismo: «No os preocupéis —dice— por el día de maña­ na» 329. 6.

Los enfermos muestran su disgusto con el médico que no prescribe ningún remedio para la curación. . cortar la raíz de los apetitos irracionales. sino que. porque ha revelado a los hombres estos remedios espirituales. reprender los vicios. y dispensar a los enfermos to­ dos los antídotos para su salvación. éutonos «sonoro». pues. corta los impulsos que llevan a ellas. pues ambas cosas son armónicas y concordes. «tensado». el Logos se llama Salvador. dieta. El animal racional —me refiero al hombre— ¿qué otra cosa debe hacer —digamos—. Ésta es la más gran­ de y regia obra de Dios: salvar a la humanidad. reposo. para conducirlos a una delicada sensibilidad moral y a su sal­ vación. señalar aquello de lo que debemos abstenernos. Él sabe esperar el momento oportuno. amando por encima de todo al Pedagogo mismo y sus preceptos. ali­ mento. Por esa razón. sino contemplar lo divino? Pero es preciso también —digo yo— contemplar la natu­ raleza humana. ¿cómo no vamos a estar nosotros sumamente agradecidos al divino Pedagogo. hacer patente las causas de las pasiones. las reprende. «fuerte». puesto que la formación que nos imparte el Logos no resulta en exceso tensa sino tonificante331. que no calla ni transige con las desobediencias que conducen a la ruina. lecho. y demás aspectos de la educa­ ción.LIBRO I 133 la pedagogía de Cristo. Clemente se complace en servirse de una adecuada terminología: hypértonos «muy intenso». para con Él nuestro mayor agradecimiento. 331 Bella metáfora musical relativa a los melódicos acentos de la li­ ra. Tal educación confiere a nuestro comportamiento una radiante nobleza: marcha. sueño. por el contrario. y enseña las normas adecuadas para la recta conducta? Tengamos. y vivir guiados por la verdad.

¿cómo no concluir necesariamente que la obediencia al Logos. el temor es una aversión que no obedece a la razón. 36 (33). 48. El hombre que ha pecado contra la razón ha sido comparado a las bestias. Así es como con la recta razón. comparándolo a un animal irracional. cuando el primer hombre pecó y desobedeció a Dios.- .134 EL PEDAGOGO Siguiendo dicho modelo. 6. es una disposición del alma que se ajusta a la razón. 13. lo que es más importante: la filosofía se define como el es­ tudio de la recta razón. estableciendo una buena unión entre nuestros actos y el Logos. De donde se deduce que todo fa­ llo procedente de una aberración de la razón se llame justamente error. el placer es una exaltación del alma que no obedece a la razón. que llamamos fe. Así se explica que.21. Por eso dice la Sabiduría: «El libidinoso y adúltero es un caballo en celo». . Verbo divino. . . genera lo que llamamos deber332. 333 Sal. 334 Ecle. debemos vivir una vida verda­ dera. sintonizando con el Pedagogo. Si la desobediencia ai Logos genera pecado.. El 13. en efecto. por los filósofos estiman que deben detanto. Y. «se hizo semejante —dice— a las bestias» 333. y con toda justica considerado como irracional. 101 2 3 102 Todo lo que es contrario a la ^ recta razón es pecado. y añade: «relincha cuando se le quiere montar» 334. La virtud en sí misma. el pecado es un finirse las pasiones más generales: acto contrario al Logos ja c0ncupiscencia es un apetito que no obedece a la razón. . La buena acción está en conformidad 332 Ambivalencia semántica del término logos: razón/Logos. a lo largo de toda la vida.

de gran 335 Expresión irónica que aparece en diversos pasajes a lo largo de la obra Clementina: «Hijos de los gramáticos» (Ped. 2). «Hijos de los filósofos» ( Strom. «Hijos de los poetas» {Ped. realizada por medio del cuerpo. un animal irracional. 1). a ella unido y compañero suyo en la lucha. sino. El deber. lógicamente. El acto virtuoso de la religión cumple el deber por medio de las obras. II 34. Este conjunto está constituido por los preceptos del Señor. «lo conveniente». tratándose de máximas divinas. que se identifican con los manda­ mientos. pues. y la obediencia se funda en los preceptos. realizada por obediencia al Logos. pues no es ya racional el que comete una falta contra la razón. camino correcto para la vida eterna. El deber es lo conveniente. por eso. que ahora enseñamos. es un conjunto de accio­ nes racionales. II 9. La vida de los cristianos. Protr.LIBRO I 135 hombre —afirma— ya no habla. y nuestro fin es el inicio de la eternidad. entregado a los apetitos desordena­ dos. Así. nos han sido prescritos como mandamientos espirituales. y «el deber». los deberes con­ sisten en obras y no en palabras. 122. que es concebido como fin. éstos. Los hijos de los estoicos 3 3 5 denominan a la acción rec­ ta. donde tienen su sede todos los placeres. los cuales. tiene como objetivo la verdad y conducen has­ ta el extremo del deseo. más bien. . en esta vida consiste en seguir la voluntad de Dios y de Cris­ to. que nosotros llamamos fe. la práctica perseverante de lo que nos en­ seña el Logos. fin de la religión es el reposo eterno en Dios. El comportamiento propio del cristianismo es una acti­ vidad del alma racional inspirada en el buen juicio y en el deseo de verdad. 4). 1. 1 20.

entre las cosas necesarias. son necesarios: han sido prescritos por Dios y preparados para nuestra salvación. y merced a los cuales se conquista la vida eter­ na de allí arriba.136 EL PEDAGOGO 2 utilidad para nosotros mismos y para los demás. y otras. entre los deberes. en cambio. de igual suerte. dentro del plan de la pedagogía divina. mas los relativos a la vida feliz. Dichos preceptos vuelven a nosotros como vuelve rebotando la pelota hacia quien la ha lanzado. . Y ya que. a partir de las mismas Escrituras. unas lo son úni­ camente para nuestra vida de aquí. unos concier­ nen a la vida y otros han sido ordenados con miras a la vida feliz. nos prestan alas para volar desde aquí a la vida feliz de allí arriba. podemos examinarlos esquemáticamente. Los que están prescritos para la vida pagana. Así pues. los deberes. ya son conocidos por casi todos.

el ojo del alma 336. En efecto. debemos describir breve­ mente el comportamiento que debe seguir. a lo largo de toda su vida. uno que se dice cristiano. pues. y consagrar la propia carne. mejor. más en concreto. sabrá no afa­ narse por las cosas externas y purificar lo que es propio del hombre. con la ayuda que le brinda el Logos para reflexionar. el conocimiento de las vicisitudes internas del hombre.LIBRO II Siguiendo nuestro propósito. adquiere con exactitud. y eligiendo los textos de la Escritura comportarnos en ¡o que se refieren a lo que es en verreiattvo a los alimentos? ¿til para la vida de nuestra pe­ dagogía. . debemos abordar el tema del comportamien­ to de cada uno de nosotros con respecto a su cuerpo o. Así pues. por nosotros mismos y. ¿Cómo debemos 336 Imagen platónica. por nuestra manera de comportarnos. Comencemos. según las leyes de la Naturaleza. en nuestro afán de dar a nuestra exposición sus justas proporciones. Rep. VII 533d. gracias a la realidad exterior y a la conducta de su propio cuerpo. I. tan pronto como uno. cómo es necesario dirigirlo.

138 EL PEDAGOGO El que ha encontrado la pureza. ni el comer debe ser nuestra obsesión. Esta vida consta de dos elementos: la salud y el vigor. «desgraciado»/ athletes «campeón». Nuestro deber es rechazar toda variedad de manjares que produzcan diferentes perjuicios. el Pedagogo nos prescribe comer para vivir. como los animales privados de razón. no para la sensualidad. como las indisposiciones del cuerpo. 60a-b.. siguiendo sus principios pe­ dagógicos. propio de los atletas. en inmortalidad.. las náuseas de estóm ago341. Rep. ¿qué me­ dio más ventajoso que éste podría hallar para conseguir enderezar sus pasos hacia la comprensión de Dios? Algunos viven para comer. sino que el alimento es lícito pa­ ra facilitarnos nuestra permanencia aquí en la tierra 337. relacionados con un tipo de alimentación fácil de digerir. y que sirva para la vida. Pues bien. y que resulta de una alimentación forzada 340. 339 Juego de palabras entre áthlios «miserable». . para quienes la vida no presenta mayor alicien­ te que el estómago. P l a t . Que nuestro alimento sea simple y sencillo. y no este vigor exa­ gerado. que el Logos pretende trocar. Gorg. 340 Alude a las excesiva dieta de los atletas profesionales. por haberse visto pri­ vado de su incuestionable naturaleza de polvo. conforme a la verdad. y se man­ tiene la salud y la fuerza equilibrada. Ill 404a. P lat. «atleta». provechosa para la digestión y la ligereza corporal. 464a. ni nuestro fin el placer.. peligroso 3 3 8 y plagado de miseria 339. 341 El excesivo despilfarro en la comida era fácil blanco de la Come­ dia ática y de los filósofos. El gusto es adul­ 337 C f. Gra­ cias a este alimento se origina el crecimiento. 338 P la t . Fil. y que se ajuste a la conveniencia de los ni­ ños sencillos y simples.

ni tampoco las acelgas de Ascra y buscan los pectineros3 4 7 de Metimna y los rodaballos 3 4 8 del Ática.LIBRO II 139 terado por funestos artificios culinarios 3 4 2 y por el fútil arte de preparar pasteles. ha afirmado que una de las causas de las enfermedades era esta gran variedad de alimentos. 343 Juego de palabras: trophë «alimentación» / tryphë «lujo». Concha. en los m újoles3 4 5 de Esciato. 347 Marisco. 346 Planta crucifera bienal. habla de ello en f 160. Así. Su preocupación se centra en las murenas del estrecho de Sicilia. 345 Pez abundante en el Mediterráneo. . médico. en las anguilas del Meandro. J e n o f o n t e . Ciropedia I. en los crustáceos del cabo Peloro. en efecto. de raíz gruesa. 348 Pez marino de carne muy estimada. pero ellos no se avergüenzan de celebrar su glotonería. Yo siento piedad por esta enfermedad. 344 Contemporáneo del epicúreo Filodemo. por una multiforme ostentosidad. hay quienes se atreven a denominar alimento a la afanosa búsqueda de la glotonería 343. los higos secos negros color golondrina. los descontentos con la verdad abominan. Antífanes 344. asimismo. «vida regalada». que nos hace resbalar por los placeres dañinos. ios zorzales 3 4 9 de Dafne. por los que el in­ 342 Imagen de sabor clásico y pagano. médico de Délos. no descuidan tampoco las an­ choas de Lípari ni la naba 3 4 6 de Mantinea. en los cabritos de Melos. 349 Tipo de pájaro del mismo género que el tordo. D i o s c ó r i d e s d e A n a z a r b a (Cilicia). muy apreciado por su carne y huevas. Vive en España durante el invierno. mues­ tra ei excesivo refinamiento de los manjares persas. en las ostras de Abidos. carnosa y comestible. y se preocupan por importar alimentos de ultramar. la simplicidad del régi­ men alimenticio.

105. aquélla los ha enviado hacia los pasteles. . deseosos de oír «silbar las sartenes» 352. y así se unen a la materia. 3. Y todo cuanto produce la tierra. 4 La glotonería humana no tiene frontera. incluso también hacia las golosinas. como el fuego. de suerte que cambian en placer vergonzoso la ne­ cesidad del alimento. 353 P l i n i o . Y tras adere­ zarlo con las salsas. 23. ideando una gran variedad de postres y descubriendo toda clase de recetas. los glotones abren su boca. Los ricos son esclavos de los manjares. cuyos residuos. ante los platos. 354 Prov. las adquieren de Fasis. porque su vida es falsa y vil» 354. 2 Y por lo que atañe a las aves. las profundidades marinas y el espacio inconmensurable del aire. pasando toda su vida entre mortero y almireces. nosotros. los pasteles de miel.140 EL PEDAGOGO fortunado persa 3 5 0 llegó a Grecia con cinco millones de hombres. todo se lo procuran con vistas a saciar su glotone­ r ía 351. 351 Detallada enumeración de vistosas especialidades gastronómicas frecuentes en determinados ambientes culturales del Imperio. rey de Persia. Parece realmente como si estos infatigables golo­ sos quisieran pescar en sus redes al mundo entero para satisfacer su gula. en cam- 350 s e refjere a Jerjes. son expulsados a la fosa. al poco rato. lo afeminan privando al trigo candeal de sus efectos nutriti­ vos353. las perdices de Egipto y el pavo de Media. Incluso este alimento tan simple como es el pan. Historia natural XVIII 92. Dice la Escritura: «No codicies los manjares de los ricos. 352 Posible alusión a un cómico. de par en par. Me da la impresión de que un hombre de estas características no 2 es más que mandíbula.

con esta intención y no otra debe celebrarse una comida. cuando te inviten. 14. más aún.. con un lenguaje desvergonzado. 3 4 5 5 . 14. Y si algunos osan llamar. Creo saber de dónde procede la artificiosa denominación de comidas. «desayuno» a este tipo de reunión. no te recuestes en el primer asiento. Ibid. insiste: «Cierto hombre organizó una gran comida e invitó a muchos»359. se equi­ vocan si creen poder comprar con las comidas las prome­ sas divinas. dice el Apóstol. 12-13. y. «Cuando hagas un convite. 6. denomina­ ríamos «comida». molicie y humo. llama a los po­ bres» 358. Le. «Porque los alimentos están hechos para el vientre» y de ellos depende esta vida realmente carnal y destructora. blasfe­ mando su nombre en la bebida. 8-10. sino que. 16. el ágap€ santificado. de nuevo. y en otro pasaje: «Cuando ofrezcas una comida o una ce­ na».. En efecto. àgapë 3 5 6 a ciertos platos que exhalan un olorcillo de asa­ do y de salsa. y estaríamos en nuestro derecho. todo aquello que le es agradable. 14.LIBRO II 141 bio. cosas que «Dios destruirá» 355. mas el Señor a tales festi­ nes jamás los ha denominado ágape. Dice en un pasaje: «Cuando fueres por alguno convidado a bodas. recuéstate en el último asiento» 357. y. Ibid. que dirigimos nuestros pasos en busca del alimento celeste. 13. injuriando con sus platos y salsas la obra bella y saludable del Logos. ya que maldice —y es natural— los deseos golosos. y aún. si clasificáramos las reuniones cuya finalidad consiste en disfrutar conjuntamente. debemos dominar el vientre que se encuentra bajo el cielo. a juzgar por las palabras del cómico: 355 356 357 358 359 I Cor. Equívoco clementino de agápe: «amor»/«alÍmento litúrgico».

so­ bre la salsa. existen —y es cierto— sólo con vistas a la comida». 7-8. un festín espiritual 36°: «(el ágape) todo lo disimula. y con los labradores respecto a sus dueños. los más sanos. estíasis logike «banquete del Logos». I Cor. Sin duda. ni han pervertido su cora­ zón con los placeres. huésped habitual [en la comida. I Cor. 360 361 362 363 En griego. . 15. mas no tuviere caridad (ágapS). como ocurre con los siervos respecto a sus amos. 13. Y no sólo son los más robustos. En verdad. ¿Crees tú que yo considero cena la que debe ser abolida? Dice la Escritura: «Si repartiere todos mis bienes. quienes toman alimentos frugales son los más fuertes. 2-3. la caridad jamás decae»361. para la ma­ yoría de la gente. no se han percatado de que Dios ha preparado para su obra —me refiero al hombre— ali­ mento y bebida. realmente. no soy nada» 363. todo lo sopor­ ta. los más vigorosos. La peor de todas las caídas es la del ágape. como en el caso de los filó­ sofos respecto a los ricos.142 EL PEDAGOGO de la garganta y de la locura. un alimento celeste. que no puede caer. «Dichoso 4 del que coma pan en el reino de Dios» 362. más bien todo lo contrario. todo lo espera. para lograr su salvación. «la mayor parte de las cosas. pero no para producirle placer. sino también los más sensatos. 3 Un ágape es. cuan­ do se precipita desde lo alto del cielo hasta la tierra. 14. ya que no han manchado su inteligencia con los alimentos. Le. 2 Tampoco es natural que el cuerpo saque un gran pro­ vecho de una alimentación suntuosa. 13.

pues. 16-17. 366 Rom. que habitúa a pasar del ali­ mento vulgar al eterno.LIBRO II 143 Sobre esta caridad se cimenta toda la Ley y el Ver. 369 Sab. y la 7 finalidad de su obra no es otra que la de repartirla. 365 En griego. por consiguien­ te. Quien coma de este alimento 3 6 7 adquirirá el mejor de los bienes existentes.ó bo 364. «Que tus hijos a quienes amaste. puesto que el ban­ quete tiene como móvil la caridad. Que no es el Reino de Dios comida ni bebida». pues. paz y gozo en el Espíritu Santo» 366. 2 aprendan que no tanto las producciones de frutos susten­ tan al hombre cuanto tu palabra mantiene a aquellos que 364 Doble título del Salvador. «sino justicia. algo puro y digno de Dios. 17-18. en tanto que al banquete terrestre se le llama co­ mida i65>como lo muestra la Escritura. para que lo efímero sea tenido por mejor.2 ticas. 1. VI 108. Afir­ ma la Sabiduría: «El ansia de educación es amor. Y si tú amas al Señor tu Dios y a tu prójimo. 14. és­ te sí que es el verdadero banquete que se celebra en los Cielos. más éste debe perfeccionarse con la ayuda de la caridad. ibid. di­ ce el Apóstol. Los festejos tienen una cierta chispa de caridad. un alimento. 5. Señor. y «espiritual». deîpnos/euôchta. preparándose desde aquí para la santa unión de la caridad. el Reino de Dios. y el amor es observancia de sus leyes» 369. es sólo una demostración de una genero­ sa y comunitaria benevolencia.. 6. la Iglesia celeste 368La caridad es. 367 Nuevo empleo clementino del equívoco: aristón «el mejor»/«almuerzo». VII 68. La caridad no es. 368 Nuestro autor llama a la Iglesia «en lo alto» en Strom. . «No hagáis. que vuestro bien sea objeto de crí. mas la comida no es caridad (ágape).

«porque ei hombre justo no vivirá del pan». voracidad. es altamente nocivo para el hombre. glotonería. 370 Ibid. gente que arrastra el vientre. de gran belleza literaria. 371 H o m e r o . 373 Descripción del pecado de la gula. 16. y ásdstoi «insalvables». Ambos vocablos denuncian la imposibilidad de salvación. bestias parecidas al hombre. al llamarles asótoi. sugerían —creo— de­ jándolo entrever. Odisea IX 27.. que preside toda alimentación equi­ librada y que. «misera­ ble».144 EL PEDAGOGO en ti creen» 3 7 °. es decir. En cambio. comadrejas. ya que tenemos una excelente nodriza371. sibaritismo. que sobrepasa la moderación. luchadores y las tribus salvajes de parásitos 372. «detestable». considerándolos asóstoi. 26. Los antiguos. es decir. . aquellos que comparan el placer del vientre con la razón. 372 Parodia de Hom. deseo in­ saciable. < in-salvables > . ciertamente.. Que nuestro alimento sea frugal y ligero. 374 Clemente juega con los términos: asólos «corrompido». con la amistad o con la vida misma. imagen de la bestia golosa 373. «perdidos». tasando al cuerpo la cantidad y calidad. XIX 30. Sí. por la su­ presión de la letra sigma374. el fin que perseguían. aporta al prójimo parte de sus propios bienes. que posee abundante pro­ visión: la moderación. daña su alma y pro­ voca que su cuerpo sea propenso a la enfermedad. sin mezcla de salsas variadas —pues no significa ello falta de educación—. que nos per­ mita estar despiertos. los placeres de la gula reciben nom­ bres insoportables: gula. II. Semejante a éstos son los nombres de moscas. la caridad. este otro régimen de vida.

22. 29. nacidos de la tierra375. Himnos homéricos: Afrodita 108. son francamente sucias y abominables estas carnes rocia­ das de sangre. por la muerte de la salva­ ción. que no van a vivir? El Espíritu Santo se compadece de ellos. 380 H o m . . y exclamaban: comamos y bebamos.LIBRO II 145 ¿No son éstos. 14. 22. Epíteto épico. 378 Literalmente. dice la Sabiduría. Od. ofuscados tan sólo por la persecución de una vida efímera. Teogonia 879. sino la satisfacción de aquélla. no la absolución de la falta por una muerte insensible. 375 En griego. 377 Ibid. por boca de Isaías. decre­ ta. Personificación de las tinieblas infernales y del reino de los muertos. rehusando con dulzura el nombre de á g a p e . Según creo. 376 Is. dado que sus banquetes no eran conforme al Logos: «Ellos es­ taban alegres. Debemos ahora recordar —a propósito de los que re­ ciben el nombre de idolóthytes m — la manera con que se recomienda el deber de abstenerse de ellos 379. «que sacrifican ídolos». «No te dejes arrastrar por un pequeño placer». Deméter 353. almas de cadáveres muertos. como muestra de que considera un error esta vida desenfrenada. que ma­ ñana moriremos» 376. en verdad. del fondo del Erebo 380. chamaigenéis. Y. H esío d o . seres infelices. sacrificando reses vacunas y degüello de ga­ nado menor. 379 Hechos 15. . cf. 13. los que centran su atención en los platos y en la fatigosa elaboración de los condi­ mentos. añade: «Ciertamente no os será perdonado este delito hasta que muráis» 377.. El Erebo era hijo de Caos y hermano de la Noche. XI 37.

ya que está preparado un doble alimen­ to: uno. 21 . la comida no nos va a acercar a Dios» 383. 389 Ibid. 11. para los que se salven. 381 382 383 384 385 38< 5 387 1 Cor. Es preciso que nos abstengamos de tales alimen­ tos. .. y aún por el carácter poco consistente de quienes dudan de todo. 10. 9. «mas. 8. Con la abstinencia de los placeres frenamos los deseos. 4-5. Terminología propia de la moral estoica. pero no es razonable compartir «la mesa de los demonios» 387. somos menos» 386. Dice el Após­ tol: «¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber. ni aunque comamos. sino lo que de ella sale» 384. 25-27. 10. Mt. I Cor. como por la desvergüenza de los demonios. 8. mirad que esta libertad que os tomáis no sea un tropiezo para los débi­ les» 389. y a traer con nosotros mujeres?» 388. porque es dé­ bil. pa­ ra quienes estos alimentos están realmente consagrados. 7-8. tanto por nuestra concien­ cia pura. «No lo que entra por la boca ensucia al hombre. Bella metáfora de San Pablo. para los que pe­ rezcan. 20. «gente cuya conciencia se contamina. sin miedo alguno 3 8 2 —ya que los demonios carecen de poder— y sin repugnancia. cuando se nos ha admitido a participar del alimento divino y espiritual... Ibid. Doctrina paulina: I Cor. 10 . 8. Además. 38» Ibid. y otro. de gran alcance pedagógico: I Cor. el uso natural del alimento es indiferente 3 8 5: «Ni aunque no comamos.146 EL PEDAGOGO 4 Dice el Apóstol: «No quiero que entréis en comunión con los demonios»381. 9 Por tanto. somos más. 15. 8-9.

sin lugar a dudas. realmente. Es de admirar. y decidimos ir a su casa —real­ mente no es cosa buena tener tratos con los que viven sin orden—. gustando del placer sólido. insensato e inhumano alimentarse de muerte. como lo demuestra el manjar que Cristo nos ofrece. no a servirles de esclavos. Lejos está de no­ sotros rechazar cualquier lazo social. Por eso debemos alejarnos del vicio de la gula toman­ do pocos alimentos. IX 586a. enterrando en ella el bien para ocu­ parse de una vida sin porvenir alguno y con la mirada puesta en los manjares.. como dueños. como el ganado que engorda mirando sólo al suelo. menospreciar los dones del Padre. mas sin inclinarnos ante ellos. podamos participar del alimen­ to divino. formados como estamos de barro. que proporcionan más gozo a los cocineros que a los mismos agricultores. Rep. estable y puro. como si de una desgracia se tra tara 391. una vida disipada. y aun los más indispensables. antes bien. el Ser. Éste es el ágape que de­ bemos esperar. el Apóstol nos ordena comer todo cuanto se nos ofrezca. más bien nos asalta la desconfianza ante el libertinaje de la sociedad. y también colmarnos en la contemplación in­ saciable del que es. examinan­ do con atención la verdad. Y si algún infiel nos invita. usar de ellos.LIBRO II 147 No debemos. . a la caza de una vida li­ cenciosamente golosa. 391 Juego de palabras: symperiphorá «libertinaje». Es del todo inútil. «condescenden­ cia »/symphoré «desgracia». el hecho de que. y estar siempre recostados sobre las mesas 390. a imagen del hijo rico del Evangelio. «sin más averiguaciones motivadas por la 390 Pasaje que evoca a P l a t . como si llevásemos. Fuimos destinados a domi­ nar y a gobernar los alimentos.

27. honrando así al invitado con una participación y una compañía nada dañina y que no sacia. no tiene 4 tiempo para dedicarse a los placeres. para no escandalizarlo» 396. 10. alguno de estos alimentos es motivo de escándalo para mi hermano. y. a imagen de Jesucristo. comportándonos como un claro ejemplo de virtud. «Si. con la idea de que dentro de muy poco ya no existirán. 9. tendríamos que abstenernos de aquel tipo de alimento re­ finado. 25. 4. Rom. Debemos tomar el alimento que se nos da como es conveniente a un cristiano. al que coma no le juzgue» 394. no comeré jamás.148 EL PEDAGOGO conciencia» 392. y el que sin cesar está dando gracias. y el que no come. sin conceder importancia a la suntuosidad del servicio. 5 «¿No tenemos acaso derecho a comer y a beber?» 397. 10... asimismo. no come por el Señor y da gracias a Dios. De nuevo insiste: «Hemos conocido la verdad. I Cor. de suerte que un justo manjar es una acción de gracias. 8. afirma el Apóstol. para el Señor come. Jbid. . 2 Nuestra obligación no estriba en apartarnos por com­ pleto de los manjares variados. Y en unas líneas más adelante explicará el porqué de su consejo: «El que come. y el que no come. 14. sino en despreocuparnos de ellos. 3. 6. 13. al que no coma no le menosprecie. Ibid. y da gracias a Dios» 395. 3 «El que come. nos ha ordenado comprar to­ dos los artículos que estén a un precio asequible 393. Si quisiéramos enca­ minar hacia la virtud a alguno de nuestros comensales. Ibid. es decir. 14. y desprenciando los alimentos.. en verdad. 392 393 394 395 396 397 I Cor.

en densas sombras. si alguno la prueba. ciertamente. «Bueno es no comer carne ni beber vino» 399. 11. por así decirlo. 20. en verdad.. porque oirá la voz: «No arruines por causa de un manjar la obra de Dios»400. sea moderado al tomarla. ni esclavo. algo así como «la me­ sa de los demonios». no peca. con gran 6 prudencia. pero es.LIBRO II 149 que un ídolo no es nada en este mundo. 400 Ibid. El Apóstol teme. llamándose her­ mano. establece una distinción entre los banquetes. no sea ávido en exceso. cuyos olores más espesos oscurecen. y que tenemos realmente un solo y único Dios. y un solo Señor. ni saque su lengua hacia el plato. un perdido.2 tos ante los platos en un festín ordinario. pe­ can contra Cristo»..» Pero «se pierde el débil por tu ciencia. ni comer» 398. Los que sa­ cuden a golpes la conciencia de los hermanos débiles. 14. por la mancha que ello pueda acarrear. fuese libertino. ni se debe participar de su conver­ sación ni de su comida. el hermano por quien Cristo murió. adúltero o idólatra. pasea­ da por los criados. 14. el alma. afirmando: «no nos mezclemos con quien. Jesús. Se re­ fiere a la carne de caza mayor. ¿Cómo no va a ser inconveniente incorporarse sobre 3 398 Ibid. Mas. mucho más insensato que nuestros semblantes se esclavicen ante los platos. . de quien todo procede. con ese. 399 Rom. 5. en este 11 mismo sentido se pronuncia Pitágoras y su escuela. y que la intemperancia sea. Es de persona necia contemplar y quedarse boquiabier. después de ha­ ber degustado el Logos. De este modo el Apóstol. 21.

«furioso». en lo relativo a la alimentación. como si fueran a aprovisionarse. por su vo­ racidad. oler la fragancia errante? ¿Cómo no va a ser estúpido mojar las manos en la salsa. y la gula es la intemperancia con los alimentos. Clemenie se complace con el juego etimológico: gastrimarguía «gula». sin moderación ni decoro alguno? Puede afirmarse que los que así obran se asemejan. pero no con ánimo de probarla. klíne «lecho». y están jadeantes de intempe­ rancia. La falta de moderación constituye realmente un mal. sino más bien de echar mano a los alimentos. El término procede del gr. . cinco personas. re­ costado hacia adelante como en el borde de un nido. sino que cogían con las manos los alimentos de un plato común o fuente. 402 Los antiguos no usaban cubiertos durante las comidas. pues tan grande es su afán de hartazgo. ocasionalmente. o tenderlas a cada instante hacia el plato 402. o. con capacidad cada uno para tres. y se muestra. «glotonería«/marges· «loco». donde los comensales se acomodaban reclinándose en ellos mientras comían y charlaban. a los puercos y a los perros más que a las per­ sonas. pues Ies oprime su deseo insaciable. cuatro y. con el fin de. la glotonería es el placer de la garganta. ya que márgos significa «loco».150 EL PEDAGOGO el triclinio401. Es decir. compuesto por una me­ sa rodeada de tres lechos. comedor. Hinchan los dos carrillos para llevarse a la boca recipientes en don­ de ocultar su cara. como comúnmente se dice. un delirio de estó­ mago. 403 Una vez más. Depositan y empujan deprisa y confusamente los alimentos en el vientre. 401 En las antiguas casas romanas. para lanzar la mirada sobre los platos. «cama». como su mismo nombre indica403. el sudor les empapa. La gula refinada es la absoluta carencia de moderación en el uso de alimentos. además. de manera especial. pero no a digerirlos.

«loco por el vientre. tomar con moderación lo que se nos ofrezca.. afirma que no obran rectamente: «Porque cada cual. y avergonzáis a los que no tienen ? » 404. hermanos míos. 21-22. y que abusan de las comidas con menos recato que los demás. a propósito de los que celebran festines comunes. ni la barba. cuando os juntéis para comer. al comer. no hacer muecas ni en el momento de la deglu­ ción. que no conozca deformación alguna. y márgos. antes bien conservar un aspecto digno. porque desnudan su incontinencia en casa de los ricos. por ia comida». 33-34. Convenía que el Apóstol. 11. se adelanta a tomar su propia cena.LIBRO II 151 2 El Apóstol. contra los insaciables que nunca tienen suficiente. propiamente. coma en su casa. sin ensuciarse las manos. ¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O acaso menospreciáis a la Iglesia de Dios. Si alguno tiene ham­ bre. elevara por segunda vez la voz con enojo: «Así que. 11. ya que la voz se torna desagradable y confusa ante la presión de las mandíbulas llenas. y uno pasa hambre y otro se embriaga. gentes insanciables. se avergüenzan de ellos mismos. ni el lecho. Pero en ca­ sa de los ricos los glotones intemperantes. 404 / Cor. Unos y otros ac­ túan mal: unos. Nuestro deber es abstenernos de toda grosería y desenfreno. y los otros. 3 13 . a fin de que no os juntéis para condenaros » 405. en una palabra. sino procurar tender la mano con orden y a interva­ los. También debe procurarse no hablar mientras se come. y por el agobio de los dicho término está formado por gastër. 405 Ibid. gastrós «vientre». en consecuencia. después de haber hablado largamente contra aquellos que han perdido la ver­ güenza. porque incordian a los que nada tienen. guardaos mutuamente.

sin embargo. 407 I Cor. . tendiendo a la verdadera simplicidad. comáis. tras las comidas. a instan­ cias del Señor408. ora bebáis. refinado. en verdad sugiere borrar. culto. modera­ do y un regalo de Dios. no viene al caso un comentario 406 Los antiguos ofrecían. 10. Y como dice el Apóstol: «Ora. dándoles un bello ejemplo de sencillez en los manjares. cuando no concuerdan a cada tiempo 406. discusiones y juegos amorosos. hacedlo todo para gloria de Dios» 407. o didracma. Así pues. el desenfreno y el amor a las riquezas. Los symposia se enmarcaban en un ambiente distendido. y apto para todo tipo de coloquios. es indicio de intemperancia manifiesta confun­ dir los tiempos propios de cada cosa. El Señor. 408 Mt. Tampoco conviene comer y beber al mismo tiempo. para descartar nuestro amor a la vanagloria y con el fin de que. como la moneda del pez. perdiendo con ello su espontá­ nea naturalidad y emitiendo una pronunciación apagada. sugirió el Señor cuando bendijo los panes y los peces asados. pues. en efecto. en Delfos y en Grecia Central. en realidad. encierra la idea de «beber en compañía. después de dar el estáter410 a los aduane­ ros. que. en comunidad». representa un alimento simple. 17. aquel célebre pez que Pedro cogió. symposion. 27. sistema empleado en el Peloponeso (excepto Esparta). impropiamente traducido por «banquete». 409 Se refiere a las aguas bautismales. El estáter encierra en sí mismo otras explicaciones. se­ gún creo. y los repartió entre sus discípulos. pues. en grupo. se dé al César lo que es del César y se reserve para Dios lo que es de Dios. cogidos al cebo de la justicia. 31. que desconoce.152 EL PEDAGOGO alimentos sobre la lengua. de entre los que remontan las aguas409. 410 Múltiplo de la dracma. un servicio de vinos.

desviando la fuente hacia la cuestión apremiante.LIBRO II 153 exhaustivo. Si todo ha sido creado exclusivamente para el hom­ b re412. Sólo basta con recordarlo. aunque no se preocupen de su alimento. Hay un ser único. capaz de determinar lo verdaderamente útil. en tanto que somos 4lt I Cor. Y así como a través de la avaricia no se alcanza la justicia. Nadie es pobre en lo que concierne a lo estrictamente necesario. «Si me está permitido hacer uso de todo. rápidamente caen en lo ilí­ cito quienes quieren hacer todo lo lícito. y muchísimo menos a cada instante. sino la abundancia. En efecto.. . ni la in­ temperancia es el verdadero camino de la moderación. Ahora bien. no la de la mirada aguda413. 1 636c. que es ciega respecto a la gula. no va a serme todo útil»4 1 1. cuyo estímulo es la riqueza. Así hemos actuado en repetidas ocasiones. en una palabra. porque la mesa de la verdad es­ tá lejos de «las comidas lascivas». el modo. Nada les fal­ ta. 413 Expresión que recuerda a P l a t . a los animales irracionales. y el por­ qué ejercen sobre el discípulo del Pedagogo una influen­ cia no pequeña. manantial útilísimo para regar las plantas del Logos. nosotros aprovecha­ mos para hablar de nuestro tema las ñores. Ley. 412 Doctrina del aníropocenfrismo del Cosmos. que no son nota discordante en nuestro discurso. Dios. que alimenta a los pájaros y a los peces y. ni nadie ha sido jamás desdeñado. el tiempo. nosotros aventajamos a estos peces. así tampoco el régimen de vida de un cristiano se adquiere con una vida placentera. 10. Y lo conveniente tiene fuerza como para paralizar una vida entregada al vientre. La ocasión. no está bien usarlo todo. 23.

5. sin necesidad de calentarlos. luego existen los más simples. ¿acaso no puede darse una sana variedad de alimentos... Rep. mas el vientre de los impíos sufrirá escasez»414.. 41-44. Quaestiones convivales IV 663C. porque centran su deseo en las golosinas. II 372c. y porque so­ mos más prudentes y sabios. . Pero. dijo el Señor a sus discípulos. sino para ser seres creados para el conoci­ miento de Dios. No debe emplearse la riqueza para satisfacer nuestros solos placeres. De entre los manjares. nos induz­ ca a comer415. nuestra obligación se centra en rechazar aquel tipo de alimento que. Quaest. I 3.. P l u t . mien­ tras comía en presencia de ellos. sin tener hambre. queso. leche. 13. en medio de una sana frugalidad? Cebollas. 417 Le. Mem. C l e m e n t e lo recoge en Strom. fruta y diver­ sos manjares sin salsa.. como los había instruido en la práctica de la simplicidad. 418 P l a t . Hemos nacido. IV 664A. 6. «éstos le ofrecieron un poco de pescado asado. después de su resurrección. conv. algunas legumbres.. y estamos más cerca de Dios. pues ya están preparados.». 24. aceitunas. Además. Y Lucas dice lo que dijo 417. J e n . 25. pues. les decía. no hay que privar de pos­ tres ni de miel a quienes toman su alimento con modera­ ción418. «‘¿Tenéis algo que comer?’. debe ofrecerse. En cuanto a los que se inclinan sobre las mesas hu- 415 414 Prov. sino para hacerla extensiva a los demás. 416 P lu t. «El justo come hasta saciar su apetito.154 EL PEDAGOGO sus dueños. II 120.» Y. Por eso. los más convenientes son aquellos que pueden tomarse al momento. y. no para co­ mer y beber. como antes hemos apuntado. por proporcionar gusto a nuestro apeti­ t o 416. Y si conviene carne asada o coci­ da.

11. 420 . 29. por su parte. si­ no un vano concepto de intemperancia. Ética Nicomáquea I 1098a 16. Juan. 423 Mt. 9. sin duda. «Legumbres con amor o toro cebado 4 419 P lu t. pero sin probar jamás carne. 3.3 guíente nos es indiferente el uso de los alimentos. Dios. de legumbres. Asimismo. no lo hagas tú profano’» 4 2 Z . como si amamantaran sus propias pasiones. 422 Hechos. mucho mejor ser feliz que cohabitar con un demo­ nio. Y la felicidad está en el ejercicio de la virtud 420.. sin lugar a du­ das. Quaest. IV 660F.’ Mas Pedro repuso: ‘De ninguna mane­ ra. 10-15. 4. Señor.i< 5 tos secos. Por consi. Es. tienen por guía un demonio muy glotón. Ese tal se asemeja a un ventrílocuo. sacrifica y come. 424 Gén. Mas «ie sobrevino un éxtasis —está escrito en los Hechos de los Apóstoles — y contem­ pla el cielo abierto y una especie de recipiente suspendido por sus cuatro extremos sobre la tierra. reptiles de tierra y volátiles del cielo. conv. después de modelar al hombre dijo: «Todo será para vues­ tro alimento» 424. al que yo no me avergonzaría de llamar «un demonio de vientre». en verdad. 1. El Apóstol Mateo se alimentaba de semillas y de fru. 15. 3. Y sonó una voz que decía: ‘Levántate. Pedro se abs. éste es.’ Y una voz desde el cielo habló por segunda vez: ‘Lo que Dios purificó. en dicho recipien­ te había toda clase de cuadrúpedos. porque «no lo que entra por la boca mancha al hombre» 423. 10.LIBRO II 155 meantes419. Nótese el juego de palabras daimona/eudaïmona. el peor y el más funesto de los demonios. 421 Mt.2 tenía de la carne de cerdo. A r i s t ó t e l e s . extremando su temperancia. «comía saltamontes y miel silvestre»4Z Í. pues jamás comí cosa profana e impura.

356. aduciendo. 4-5. Lev. Dt. en donde han depositado su confianza. Lev. y las posi­ ciones intermedias son buenas. 21. de suerte que queda poca variedad de animales que realmen­ te puedan servirnos de alimento. Es bueno el equilibrado temple en todo. conforme al plan divino. los carnales. 14. 6-7. otros.156 EL PEDAGOGO con odio. y otros. otros. 11. Unos. La Ley.» Lo cual viene a reafirmar lo que anteriormen­ te se ha dicho un poco más arriba: que las legumbres no constituyen el ágape\ pero que la caridad (ágape)*2 5 debe presidir todo alimento. 7. por­ que sólo entre los acuáticos carecen de escamas428. por boca de Moisés. pa­ tentes. además. dado que los deseos naturales son acallados por lo suficiente. . Prohibición de probar la sangre. η. Y ya que resulta imposible que quien gusta de cosas dulces se abstenga de aceptarlas. Y de entre los que están permitidos. 14-10. y no menos en lo relativo a la preparación de los alimentos. supra. la Ley ha descar­ tado aún a los que han muerto por enfermedad429. 11. 11. Lev. Lev. Dt. porque tienen la pezuña hundida 426. unos. Dt. 14. ha establecido4 3 1 un sis­ tema de conducta contrario. 14. 39. 11. El Pedagogo prohibió innumera­ bles animales. porque no rumian los alimentos 427. El término medio consiste en no estar necesitado de lo indispensable. los de carácter espiritual. los motivos: ocultos. los que se han ofrecido a los ídolos y los que han sido aho­ gados430. 8. 10. La frugalidad es proclamada a los judíos por la Ley. Dt. a éstos no es lícito tocarlos. hasta que quede del todo su­ 425 426 427 428 429 430 431 Cf. ya que los extremos son peligrosos.

una torta de pan. no desconocía a David. a hombres y a mujeres. el pnéuma re sp ira to rio facilita el cre­ cim iento y d esarro llo del n iñ o y del em b rió n . olvido y locura.LIBRO II 157 primida aquella inclinación al disfrute. o en llenarse dos ve­ ces al día. y la abundancia de alimentos ge­ nera en el alma aflicción. logra un feliz desarrollo si la alimentación es parca. 1-3. consistente en pasarse toda la vida alrededor de las mesas italianas o siracusanas. Platón. Lic. no es interceptado por una alimentación excesiva que opondría una barrera a la buena circulación pneumá­ tica432. 17-19. . «delante del Señor repartió entre toda la nación de Israel. adquirida por há­ bito. 433 P l a t ó n . a p ro p ó sito del régim en alim enticio de los p equeños espartiatas. si sigue estos derrote­ ros desde su juventud. 434 II Re. y en sufrir todas las consecuencias inherentes a una vida como ésta. en su propia ciudad. en efecto. un pastelito y una torta frita» 434. en no dormir jamás sólo de noche. Se dice que el cuerpo de los niños. ni le llevará tampoco al equilibrio de una naturaleza digna de admiración» 433. P l u t . este régimen de vida no podría volver sensato a ningún ser que viva bajo el cielo. el cual. busca apasionadamente la verdad. procurando agradar a todo el pueblo a él sometido. al crecer. ya que el pneúma en su movimiento ascensional que impulsa el creci­ miento. Carta Vil 326c. La mayoría de las veces el placer engendra en el hombre daño y tristeza. acuse la vida voluptuosa y reavive la llama de la filosofía hebrea: «Al llegar yo —di­ ce— no he encontrado satisfacción alguna en la llamada vida feliz. se refiere a ello. I Crónicas 16. 17. 432 S egún la m edicina esto ica. había instalado el arca santa en medio de la tienda. 6. quien entre ios filósofos. En efecto.. De ahí que Platón.

no fuera que el remedio. 442 Éx. del cual afirma Aristóteles que es el único animal que tiene el corazón ubicado en el vien­ tre 437. su gloria. . A r i s t ó t e l e s . Variado vocabulario médico: noséleiío «estar enfermo». 17. Flp. 2. Y quien sigue este alimento. mientras bebía agua: «Toma un poC Q ^ vjn0 para ^ |en <je | U estóma.158 EL PEDAGOGO Este alimento es más que suficiente.. 19. y es el de los is­ raelitas. es la perdición» 439. dice. El Señor la hacía brotar para los antiguos hebreos 4 4 2 de la abrupta 435 P l a t . Real­ mente el agua es una bebida natural. Carta VII 326c. 23. semejante al pez llamado ónos 436. necesitara otro tipo de medicamento. «jamás podrá llegar a moderar­ se»435. mientras que el de los paganos es superfluo. Constitución de ios atenienses 315e. «medicina». pues entierra su espíritu en el vientre. y sus pensamientos. «su dios es el vientre.. no obstante. 5. Éstos son los que han confiado en su vientre. Literalmente. aconseja una pequeña cantidad. tomado en abundancia. 3. ¿Cómo comportarse en la bebida? 436 437 438 439 440 441 Merluza. pladáó «estar húmedo. I Tim. acuoso». aplicando el astringente que correspondería a un cuerpo en­ fermizo y con exceso de líquido441. El Apóstol dice a Timoteo. y es indispensable cuando se tiene sed. tan sólo terrestres». boëthëma «remedio». 6. la vergüenza. go» . . «de vientre enorme». Epicarmo el Cómico lo llama ektrapelógastron 438. A este tipo de seres del Apóstol no les predijo la felicidad: «su fin. que favor ce la sobrie­ dad.

es su carne. son santificados en su cuerpo y en su alma. A su vez. con el que hemos sido ungidos.LIBRO II 159 roca. lo otro conduce a la incorruptibilidad: es el espíritu. y la ofrecía como alimento simple y sano. Así pues. 448 La sangre eucarística. y. 446 Clara alusión al milagro de Caná. la viña santa 4 4 3 produjo el racimo profético 444. 443 Cf. El espíritu es la fuerza del Logos. de forma análoga. la sangre de la uva madura. ai «poder divino» del Verbo. Lo alimenta para la fe: es la mezcla. 1. Y beber la sangre de Jesús es participar de la incorruptibilidad divina. Is. Clemente se sirve del nombre sëmeîon «se­ ñal». Caleb y otros exploradores israelitas llevaron del Valle de Eskol {Nútn. 1. 449 Se refiere a la «fuerza». 23-24). 5. la sangre del racimo que el Logos ha querido mezclar con agua446. 18-19. . como la sangre. Constituye la Señal 4 4 5 para quienes el Pedagogo ha conducido desde el curso errante hasta el reposo. gracia alabada y hermosa. 13. «signo». como su sangre se mezcla con la salvación. en segundo lugar. Quienes de ella participan por la fe. el vino se mezcla con el agua y el espíritu con el hom bre449. no a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. para simbolizar la Cruz. Más tarde. su espíritu448. 447 I Pe. con la que nos ha rescatado de la perdición 447. la mezcla de los dos —es decir. 444 Clara referencia al racimo que Josué. 445 Con cierta frecuencia. la de la carne. Es el gran racimo. el Logos que ha sido prensado para noso­ tros. pues era especialmente necesario que los que aún erraban por el desierto estuvieran sobrios. de la bebida y del Logos— recibe el nombre de Eucaris­ tía. La sangre del Señor es doble: en primer lugar.

Los jóvenes impetuosos y calientes por den­ tro se dejan arrastrar por su deseo. Porque verdaderamente el espíritu está unido al al­ ma. y la carne4 5 1 al Logos. como si se echara fuego sobre fuego. hasta tal punto que su mal se manifiesta claramente ante los ojos de todos en su cuerpo. 1. que sostiene. y que hu­ yen lo más lejos posible del vino como de una amenaza \ de fuego. 451 La carne dei Verbo encarnado. los deseos ardientes y el ardor tempe­ ram ental453. cuando los órganos sensuales alcanzan una gran madurez. intentar apagar las pasiones de los jóvenes. 452 Jn. Me agrada. ya que no es conveniente derramar el líquido más calien­ te. firme anuncio de la fornicación.160 EL PEDAGOGO mezcla divina que es el hombre. Me admiro de quienes han elegido una vida austera. . 14. la Eucaristía y el hombre. y que anhelan el agua. más de lo debido. el traúma del alma inflama necesariamente el cuerpo y las palpitaciones obscenas suscitan una curiosidad que invita al hombre mo­ derado a infringir la ley. en la medida de lo po­ sible. en quien la voluntad del Padre hace mezclarse misteriosamente el espíritu y el Lo­ gos450. ya sea eliminando la materia combustible. Y es necesario. II 664e. en verdad. por la que «el Logos se hizo carne» 452. es decir. la del terrible Baco. que los muchachos y las muchachas se abstengan lo más posible de esta droga. Al fermentar el vino. el vino. 453 P l a t . Ley. por lo que se inflaman los instintos salvajes. sobre una edad hirviente. De ahí que el dulce vino de la juventud desborde los límites del pudor.. 450 Triple mixtura: el agua y el vino. fármaco de templanza. los se­ nos y los órganos sexuales se excitan impúdicamente y se hinchan.

II 666b.. Mas. ya que no nos dedicamos a la lectura de ciertos pa­ sajes que requieren una especial sobriedad. En efecto. ta a ñ o s . y a no tener ningún pensamiento cuerdo. con el fin de que la comida no se diluya.LIBRO II 161 ya sea vertiendo un antifármaco al efervescente espíritu juvenil 454. y VIII 734A. pues no conviene llenarse inmoderadamente de agua. J e n o f o n t e diseña el mismo ideal de cor­ tesía y de urbanidad: d ro p . 8. Los que están en la flor de la edad 455. Quaest.. VI 694F. Por otra parte. si se tiene sed. cúrese este mal con no mucha agua. pues denota un exceso de líquido en el cuerpo. debe tomarse vino. dete­ ner la turgencia de los órganos y adormecer la excitación de la pasión ya desencadenada. VIII 8. c o m o re fie re P . a la hora de cenar. 456 Pasaje paralelo ibid. y sólo una pequeñí­ sima cantidad es evacuada. 458 Menandro. para que el exceso de humedad sea reabsorbido embebiéndose en un alimento seco. los ali­ mentos se distribuyen por las carnes. a fin de preservar el alma chamuscada. porque —como dice el poeta có­ m ico458— «el vino puro a pensar poco induce». de esta manera. 457 En un pasaje paralelo. Ahora bien. al tomar cada día su desayuno. no conviene que las divinas meditacio­ nes se carguen de vino. conv. por la tarde. y tre in ­ en S e r e f i e r e a lo s j ó v e n e s c o m p r e n d i d o s e n t r e lo s d i e c i o c h o latón Leyes II 6 6 6 a . sino que se triture para facilitar la buena digestión. la atmósfera es más fresca que durante el día. de suerte que es preciso suplir el calor natural que disminuye 454 455 P l u t . conviene que prueben sólo pan y se abstengan totalmente de beber 456. En este mo­ mento. sonarse 4 5 7 y co­ rrer a causa de las excreciones es señal de intemperancia. escupir a cada momento.

más suave con los criados y más dulce con los amigos. y les está permitida aún cierta clase de bromas en los banque­ tes459. y otros para recreo y diversión. y lo ha­ ce más agradable para los comensales. la mayoría de las veces. es decir. y guardar el cuerpo de toda agitación y temblor provoca­ do por el vino. Porque. Pero mejor será detenerse. II 666b. en su tratado Sobre la longevidad —lo recuerdo—. la frialdad de la edad ex­ tinguiéndose por el paso del tiempo. 461 P lat. Anclados. el vino vuelve al be­ bedor más alegre. conservar lúcidamente la razón. soportan con mayor facilidad la tempestad de las pasiones desencadenadas por la embriaguez. conviene que unos lo usen sólo como medicina saludable. I 649a. pues no conviene ir «hasta la copa del exceso». En efecto. con el fármaco de la viña. sostiene que sólo debe tomarse vino para humedecer los alimentos. la extralimitación desencadena la violencia. Quienes ya han sobrepasado la madurez deben participar de la bebida con más alegría: calentando. por así decirlo.. Un tal Artorio 460.. Ley. ahora bien. por ser una cuestión harto rebaladiza. cuando beban. Por lo que respecta al vino. Ley. los deseos de los ancianos no se inñaman hasta el naufragio de la embriaguez. 460 Médico en tiempos de Augusto. a fin de que podamos tener una vida más duradera. la memoria activa. con las áncoras de la razón y del tiempo. deben ponerse como límite. Ahora bien. El vino. tomando vino en escasa can­ tidad. al ser caliente 459 Pasaje paralelo en P lat. Los expertos llaman a este tipo de perso­ na «ligeramente ebrio». . sin daño algu­ no.162 EL PEDAGOGO por uno de fuera. en mayor grado que antes461.

en verdad. si se le mezcla proporcionadamente. Lo mejor es mezclar el vino con la mayor cantidad de agua posible463.LIBRO II 163 y tener jugos suaves. como si la vista por el exceso de humedad se bañase en una piscina. 464 Eurípides. sino también templa con sus aromas los hu­ mores acres y groseros. en la mayor cantidad posible. pues ambos son obras de Dios. 463 Normalmente los griegos mezclaban el vino con agua. con el elemento útil. se traba. dado que la vida consta de lo necesario y de lo útil. pues no hay diferencia entre que se mueva la vista o el objeto visto. En ambos casos la vista sufre lo mismo con respecto a la percep­ 462 Edo. Porque la vista. El elemento necesario. La lengua. Con razón ha llegado a decirse: «El vino fue creado desde el principio para regocijo del alma y del corazón. y no servirlo como agua por la afición al vino. 27-28. la realidad de un objeto único. 465 El rey Penteo. 31. el agua. . Los ojos se alteran. la mayoría de las veces. despedazado por las Ménades por oponerse a la introducción en su ciudad del cuito de Dioniso. que veo dos soles 464. y forzándoles a mentir creen que todo gira en torno a ellos. agitada por el calor del vino. Eurípides nos presenta el tema en las Bacantes. atenuarlo contra la embria­ guez. y son incapaces de enumerar uno por uno los obje­ tos lejanos: Me parece. Bacantes 918. debe mezclarse. y su mezcla contribuye a la sa­ lud. con la condición de tomarlo con mo­ deración»462. cree ver. se entorpecen los labios. decía el viejo Tebano ebrio 465. por efecto del vino tomado incontroladamente. no sólo disuelve con su calor las materias viscosas de los excrementos.

29-30. como sacudidas por una corriente. fr. la Sabiduría gritó: «El vino tomado en demasía llena de pasiones y de toda clase de vicios» 467. ha criticado 466. escuchar con poco agrado lo que. 468 Expresión histórica de Arquias. y diferir los asuntos realmente impor­ tantes. Más bien. Ésta es la razón por la que la mayoría sostiene la ne­ cesidad de recrearse. 4fi9 De nuevo la ambigüedad de Razón/Logos. me inclino a pensar que debe concederse una especialísima atención en invitar e introducir el Logos469 en los festines para contener los efluvios del vino y evitar que el banquete derive hacia la embriaguez. el de­ lirio. queda vacío de espíritu y suele. ni siquiera mientras dormimos. tam­ bién en Quaest. Pelópidas 10. al terminar de charlar neciamente. hacen su aparición en una orgía. En efecto. Las piernas se tambalean. Yo. todo lo contrario. los vómitos. 31. Pero. d e s c o n o c i d o . los hipos. el Logos no podrá jamás abandonar el propio trabajo. S ó f o c l e s . Siguiendo al trágico: Todo hombre agobiado por el vino es dominado por la cólera. y haría mal si lo enviara a dormir antes de dedicarse a sus quehaceres. en cambio. para el día siguiente 468. así como uno que sea cuerdo no querría ce­ rrar sus ojos antes de irse a dormir. 466 . I 619D. en P l u t a r c o . incluso para ir a acostarse hay que convocarlo. de grado. Ya que. 467 Ecle.164 EL PEDAGOGO ción física de un objeto: no puede captarlo con exactitud a causa de la agitación. conv. así tampoco nadie que reflexione correctamente estimaría oportuna la ausen­ cia del Logos en el banquete. mientras se bebe. antes que la tragedia.

baños. al mismo tiempo. 274c. y añadiendo por la mañana una nueva embriaguez so­ bre la del día anterior. con la mirada lívi­ da. el nombre de la amada. bueno de ver­ dad. Los desgraciados. y se convierte en un arte de regir la vida472. mientras dura nuestra vida. Consistía en verter parte del vino en un recipiente de meta!. vino puro. de origen siciliano. embriaguez. Así. puede vérseles completamente ebrios. invocando. a poder ser. adoptemos una actitud y una conducta mejor. 268c. llevando coronas en el cuello. pero muy extendido entre la juventud ateniense. 473 Se refiere al juego del kóttabos. amigos. en cambio. Se ha dicho. la ciencia perfecta de las cosas divinas y humanas 470. Es bueno. pálidos. El sonido vibrante producido por la caída del líquido era signo favorable de amor correspondido. así. . según ellos. así el vino prueba el corazón 470 Definición estoica. como las urnas funerarias. nos asiste en todo momento. y no sin razón. A otros. los que expulsan la tem­ perancia de los banquetes. 471 Imagen platónica. consideran vida feliz la total anarquía en la bebida.LIBRO II 165 Porque ia sabiduría. sucios. en la medida en que extrema su vigilancia sobre el rebaño hum ano471. por el te­ mor de dar un día nosotros también un espectáculo pare­ cido y una ocasión de burla. tambaleándose. lo abraza todo. orinales. puede verse a algunos de ellos medio borrachos. la vida no es más que fiesta. cumplien­ do siempre su propio cometido: lograr una vida feliz. que «como el fuego prue­ ba ei acero en el temple. lo más lejos posible— estas imágenes ridiculas y a la vez lamentables. Político 266c. 472 Pensamiento estoico. inercia y bebida. escupiéndose mutuamente vino. que tras presenciar —pero. so pre­ texto de brindar a su salud 473.

destrozada por todas partes y podrida a causa de los in­ numerables placeres y. Y. sino que está sumergido en el sueño de la embriaguez. 20-21. 23. de la salvación. la borrachera es este estado repugnante y desagradable que se deriva de la em­ briaguez.. 23. 475 Ibid. que la divina Sabiduría observa con recelo y miedo para sus hijos: «No seas bebedor de vino. ya que todo hombre que se emborracha y es libertino se empobrecerá. 476 Ibid. Contemplad al ebrio totalmente cubierto de harapos. Ésta es un uso exce­ sivo de vino puro. 27 Éste es el tipo de vida —si así puede llamársele— llena de molicie. 474 Prov .. 21b. solícita a los placeres. apasionada por la em­ briaguez. como dice el texto. . El somnoliento es aquel que no ha despertado a la sabiduría. por razón misma del des4 garrón. no te dejes arrastar para pagar la cuenta y los gastos de la car­ ne. y la somnolencia hará que se vista de an2 drajos» 474. el pecado. 29. Porque los agujeros del pecador son los desgarrones de sus vestidos carnales producidos por los placeres. y su embriaguez hará que se 3 avergüence ante los que lo observan. La Escritura añade esta adverten­ cia: «¿Para quién ios ayes? ¿Para quién el tumulto? ¿Para quién las disputas? ¿Para quién las charlas desagradables? ¿Para quién las vanas miserias?» 476. por el cual no podrá obtener fácilmente salvación la tela. alejada. y que recibe tal nombre por el bamboleo de la cabeza. a través de ellos puede verse en su interior el estado vergonzoso del alma. 23. quien se emborracha se vestirá de harapos 475.166 EL PEDAGOGO de los soberbios en la embriaguez». mientras que el comportamiento del beodo deriva del mal uso del mismo.

33-34. el vino es falaz para el alma.. El vino constituye un gran peligro para quienes se emborrachan. lo cual es un claro signo en los cadáveres 478. de un poeta desconocido. Así pues. 29a-30. insiste en la amenaza: «¿quién tiene los ojos lívi­ dos? ¿No son de quienes pasan el tiempo entre los vi­ nos?» ¿No son de los que rastrean los lugares donde hay vino? 477. Así.LIBRO II 167 que desdeña la razón misma y se hace esclavo de la em­ briaguez. porque el olvido de aquello que con­ duce a la verdadera vida es una pendiente que se desliza hacia la perdición. como se comporta el viento del Norte o del Sur con el mar de Libia. 23. 480 Los tres primeros versos son de Eratóstenes. y el exceso de vino 477 Ibid. 479 Prov . y le obliga a hablar torpemente. 23. los . descubre todos sus secretos. y serás como aquel que está acostado en alta mar. lo agita con violencia.» ¿Cuál es el motivo? preguntarás. H i p ó c r a t e s . cuya fuerza iguala al fuego. de nuevo. es natural que el Pedagogo. 34 restantes. ¡Cuántas amenazas le dirige la Escritura! Y. anunciándole su muerte en el Señor. fr. 478 Cf. dice: «porque tu boca proferirá entonces pa­ labras perversas. ¿Veis los peligros de un naufragio? El corazón queda sumergido por el exceso de bebida. El pronóstico 2. o como un piloto durante una gran tempes­ tad » 479. De ahí la poesía480: el vino. que vela por nuestra salvación. pronuncie esta fuerte prohibición: «Vi­ no no lo bebas hasta la embriaguez. la Escritura muestra que el bebedor es ya un ca­ dáver en cuanto a ía razón por sus ojos lívidos. H il l e r . cuando hace su entrada en el seno del hombre.

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es comparado al mar amenazante, en el cual se hunde el cuerpo, como la nave se sumerge en el abismo del desor­ den, y es sepultado bajo las olas del vino, mientras el ti­ m onel481, el espíritu del hombre, se bambolea de un lado para otro por la tempestad de la embriaguez que le do­ mina, y, en medio del océano, sufre vértigo ante las tinie­ blas de la tormenta, extraviado del puerto de la verdad, hasta que, viniendo a parar junto a los arrecifes, se em­ barranca en medio de los placeres y queda destruido 482. Y es natural, pues, que el Apóstol nos exhorte con es­ tas palabras: «No os embriaguéis de vino, fuente de des­ enfreno»483, refiriéndose a la imposibilidad de salvación de la embriaguez debido al desenfreno 484. Porque si en las bodas 4 8 5 convirtió el agua en vino, no lo hizo para provocar nuestra embriaguez, sino que vivificó lo acuoso del espíritu, el artífice de la ley desde Adán, llenando el mundo entero de sangre de la viña y ofreciendo a la pie­ dad, bebida de verdad, la mezcla de la antigua Ley y del nuevo Logos, para lograr la plenitud del tiempo prome­ tido con anterioridad. Por consiguiente, la Escritura llamó al vino místico símbolo de la santa sangre, y, reprendiendo la mezcla de los residuos del vino, exclama: «Pendenciero es el vino y orgullosa la embriaguez» 486. La recta razón aprueba el vino en invierno por causa del frío, hasta conseguir no tiritar a quienes tiritan con facilidad; y para el resto del tiempo, como remedio terapéutico para los intestinos. De
481 482 483 484 485 4»6 Imagen estoica. Hermosa descripción poética. El··. 5, 18. Cf. supra, η. 374. Se refiere, de nuevo a las bodas de Caná; Cf. supra, η. 446. Prov. 20, 1.

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la misma manera que deben tomarse los alimentos para no pasar hambre, así también hay que beber para apaci­ guar nuestra sed, mas cuidadosamente, ya que la cuesta del vino es muy inclinada. Así nuestra alma permanecerá pura, seca y luminosa; ahora bien, «el alma seca es un rayo de luz, sapientísima y óptima». Gracias a éste, dis­ fruta de la visión de los iniciados, y no es muy húmeda ni quedará corporeizada, cual nube, por las exhalaciones del vino. No debe inquietarnos ni el vino de Quíos, si carecemos de él, ni el de Ariusto, cuando falte. Porque la sed es sufrimiento por una necesidad, y busca incesantemente el remedio oportuno para satisfacerla, no una bebida espiri­ tosa. Las importaciones de vino de ultramar son efecto de un gusto depravado por la intemperancia; un alma, en definitiva, abrumada por los deseos, aun antes de sumer­ girse en la embriaguez. Existe el vino de Tasos, oloroso, el de Lesbos, aromá­ tico; existe también un cretense, dulce, y un siracusano, suave; un Mendes487, de Egipto, y un Naxos, insular. Aún hay otra marca de gran «bouquet», y que procede de Ita­ lia: hay muchas denominaciones 488; pero para un bebedor templado sólo existe una clase de vino, cosecha de un úni­ co Dios. Pero, ¿por qué el vino del país no basta para satisfa­ cer el deseo? Salvo que se quiera también importar agua, como hacían los reyes insensatos con el agua de Coaspes —éste es el nombre de un río de la India, de agua muy
487 De la ciudad del mismo nombre, del bajo Egipto. Citado por Agesilao 38, y P í n d a r o , fr. 179. 488 Notable conocimiento de Clemente sobre el particular.

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lutarco,

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preciada para beber—; transportaban el agua, como a sus amigos. 4 Compadece a los ricos que extreman tanto su delica­ deza; a propósito de ellos, el Espíritu Santo pone en boca de Amos: «Los que beben un vino filtrado y los que duer­ men sobre divanes de marfil» 489, y otros pensamientos que siguen para castigo y oprobio. 3i Deben extremarse los cuidados en el decoro; cuenta la leyenda que incluso Atenea, a pesar de su conducta, aban­ donó la afición por la flauta490, porque le deformaba el aspecto; así, cuando se bebe, no deben hacerse muecas, ni sorber hasta la saciedad, ni forzar la vista antes de be­ ber, ni verse arrastrado a la incontinencia bebiendo a sor­ bos, ni mojar la barba o el vestido, derramando el líqui­ do y lavando, por así decirlo, su rostro en las copas. 2 Hace mal efecto el violento ruido de la bebida cuando se la sorbe, junto con la inspiración de mucho aire, como si se derramara agua en un jarro, gorgoteando por el cau­ dal de líquido que ingiere. Es indecente el espectáculo de dicha intemperancia; además, la avidez en la bebida es da­ ñina para quien la practica. 3 No te afanes en caer en esta falta, amigo. No se te arrebata la bebida; te ha sido dada y te espera. No te afanes en estallar tragando con avidez. Tu sed se calma aunque bebas con lentitud, comportándote como debes, ya que el tiempo no te priva de aquello que tu intemperan­ cia se apodera con anticipación. Dice la Escritura: «Con el vino no te hagas el valiente, pues ha llevado a la per­ dición a muchos»491.
489 Am. 6, 6.4. 490 Clara alusión a la rivalidad existente en Grecia entre la lira y la flauta. 491 Ecíe. 31, 25.

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«La embriaguez es frecuente entre los escitas, los ibe­ ros y los tracios, razas todas guerreras, que consideran honroso dedicarse a la bebida» 492. Nosotros, en cambio, raza pacífica, invitamos a nuestras mesas a gente sobria, para disfrutar y no para ofendernos, hacemos brindis por la amistad, para que nuestros afectos se muestren real­ mente con su verdadero nombre. ¿Cómo creéis que bebía el Señor, cuando se hizo hom­ bre por nosotros? ¿Sin urbanidad? ¿Sin moderación? ¿Irra­ cionalmente? Porque, bien lo sabéis: Él tomó también vino, porque también era hombre; incluso lo bendijo, di­ ciendo: «Tomad y bebed, ésta es mi sangre.» Bajo el nombre de sangre de la viña designa alegóricamente al Logos que «ha sido derramado por muchos, en remisión de los pecados», fuente de santa alegría. Que el bebedor debe mostrarse comedido, lo ha indi­ cado claramente, ya que lo enseñaba en los banquetes; en efecto, no impartía sus enseñanzas en estado de embria­ guez. Por otra parte, que era realmente vino lo que ben­ dijo, lo ha mostrado palpablemente a sus discípulos di­ ciendo: «No beberé de ese fruto de la vid hasta que lo beba con vosotros en el Reino de mi Padre» 493. Y que realmente era vino lo que bebía el Señor, lo manifiesta Él mismo cuando, hablando de sí mismo, censura la du­ reza de corazón de los judíos: «El Hijo del Hombre ha llegado y se dice: ‘Ved, aquí tenéis a un hombre que co­ me y que bebe vino, amigo de los publicanos’» 494. Que
P l a t . , Ley. I 637d-e. 493 Mi. 26, 29. 494 Ibid., 11, 19. El término telónés, propiamente «aduanero», «re­ caudador de contribuciones», adquirió más tarde el sentido peyorativo de «publicano», por su excesivo afán de lucro y la mala imagen que infundían a sus actos. 492

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tales manifestaciones nos sirvan frente a los llamados encratitas 495. 33 Las mujeres, llevadas por una suerte de elegancia ex­ terna, evitan escanciar bebidas en las copas anchas, para no separar excesivamente sus labios al abrir la boca. Be­ ben indecentemente con los labios cuidadosamente apreta­ dos a la boquilla de los vasos de alabastro, inclinando su cabeza hacia atrás, dejando el cuello al descubierto, en mi opinión sin recato alguno. Estiran el cuello para engullir lo que tragan, como dejando al desnudo para su convida­ dos lo que pueden, lanzan eructos como los hombres o, mejor, como los esclavos 496 y se dejan arrastrar por una 2 vida voluptuosa. Ninguna garrullería conviene al hombre educado, pero mucho menos a la mujer, para quien el hecho de saber quién es debe bastar para inspirarle pudor. Dice la Escritura: «Es motivo de gran ira una mujer ebria», como lo es de irritación el hecho de que una mu­ jer se entregue a la embriaguez. ¿Por qué? «Porque no disimula su indecencia» 497. La mujer se ve arrastrada rá­ pidamente al desorden, si sólo opta por los placeres. 3 Tampoco hemos prohibido beber en vasos de alabas­ tro; sino que desaconsejamos como signo de vanidad la preocupación de beber sólo en ellos, exhortando a utilizar indistintamente cualquier objeto, con el propósito de erra­ dicar desde el principio las tendencias peligrosas. 4 El aire que quiere salir al exterior en un eructo, debe
495 De enkráteia «fuerza», «continencia», «moderación»: secta que prohibía el uso eucarístico del vino. De ahí que recibieran la denomina­ ción de hidroparastátes «moderados», derivada de hydor «agua» y parasíátes «guardián». 496 Juego de palabras: androdes «fuerte», «viril»/andrapodôdës «ser­ vil», «esclavo». 497 Hele. 26, 8.

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ser acompañado en silencio. Bajo ningún concepto debe permitirse a las mujeres descubrir o mostrar parte alguna de su cuerpo, a fin de que ni unos ni otros se pierdan; los hombres por verse excitados a mirar, y las mujeres por atraerse sobre ellas las miradas de los hombres. Nuestra conducta debe ser en todo momento moderada, como si el Señor estuviera presente, para evitar que el Apóstol se enfade con nosotros como con los corintios y nos di­ ga: «¡Cuando os reunís, ya no es posible comer la cena del Señor!» 498. Me parece que la estrella conocida con el nombre de Acéfalo 4 9 9 por los sabios, situada ante la estrella errante, con su cabeza hundida sobre el pecho, representa a los glotones, a los voluptuosos y a los que están dispuestos a emborracharse. En efecto, en este tipo de gente el ele­ mento raciona! no se ubica en la cabeza, sino en el vien­ tre, convirtiéndose en esclavo de las pasiones, de la con­ cupiscencia y de la ira. Así como Elpénor tenía las vértebras fracturadas 5 0 0 a causa de una caída, efecto de la embriaguez, así también el vino produce vértigo y mareo al cerebro y lo precipita a la región del hígado y del corazón501, es decir, al amor a los placeres y a la cólera, y su caída es aún mayor que la que los hijos de los poetas 5 0 2 atribuyen a Hefesto, cuando Zeus lo precipitó del cielo a la tierra501.
498 499 500 501 502 503 I Cor. 11, 20. Constelación situada entre Aries y Acuario. Hom., Od. X 560. El hígado y el corazón eran la sede del placer y de la cólera. Tono irónico; cf. supra, η. 335. Cf. H om ., It. 590-593.

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La «opulenta» bebida resulta. 31.. sin lugar a dudas. La Es­ critura. las copas grandes y anchas. el oro y la plata. No hay que anhelar (a suntuosidad en las cosas vista. P la t. resumiéndolo brevemente. Y por ser 504 505 506 507 50R Eclo. Célebre alfarero de Corinto. los vómitos. En dicha em­ briaguez tenemos escrita con claridad la imagen de esta falta. los cóli­ cos se apoderan del hombre intemperante» 504. resulta doloroso cogerlos cuando es­ tán ardiendo. En efecto. 19. Ibid. 31. da­ ñina. vasos para refrigerar y verter vino! «En una palabra. Ley. Por esa ra­ zón. . añade: «Al hombre edu­ cado le bastará un poco de vino. la Escritura nos describe la embriaguez de Noé. ¡Váyanse enhoramala las copas de Tericles5 0 6 o de An­ tigono 507. General de Alejandro el Magno. las copas en forma de concha. nQ s o n m ¿ s q Ue u n e n g a ft0 p a r a la 3. tanto privados como públicos. la materia de la copa se altera y estropea el líquido. por el contrario. XII 955e. para que nos guardemos lo más posible de ella. y reposará en su propio lecho» 505.. 20. u otros utensilios con incrustaciones de piedras carecen de toda utilidad. si se vierte líquido frío. Las tazas de plata y de oro. constituyen una riqueza objeto de envidia» 508. y demás innumerables objetos de este tipo. los cántaros.174 EL PEDAGOGO Dice la Escritura: «El insomnio. que el Señor ha aprovechado para alabar a quienes cubren con un velo la indecencia de la embriaguez. si uno vierte en ellos líquido caliente.

en especial de Isis. los platos y demás enseres de oro y de plata. fáciles de romperse por la afiligranada fragili­ dad. los trípodes artísticamente labrados en cedro del que se parte fácilmente. de difícil conserva­ ción y de nula utilidad práctica. y tuya509. las ponche­ ras. En verdad. 510 Las excavaciones realizadas en Campania. los pies de los lechos tachonados con clavos de oro y adornados con caparazones de tortu­ ga. las colchas teñidas de púrpura y de otros colores difí­ ciles de conseguir. como si ca­ reciera del más mínimo valor. V 60. como para otros usos que me avergüenza decir. Od. que se comporten como 509 Hom. Los lechos de plata. las salseras. Pues bien. pe­ ro interiormente son miserables. Y para dar una explicación más certera. el refinamiento de los cinceladores sobre los vasos. son de adquisición cara. las fuentes. en ébano y marfil. los que tengan mujer.LIBRO II 175 superfluos. es una vanidad que por invitar a temblar a la vez que a beber debemos proscribirlas de nuestra conducta. 7. 29. añade: «Por lo demás. No debemos adoptar actitudes y poses ridiculas. todo eso hay que desecharlo. . que sirven tanto para comer.. 512 Cortejos relativos al cuito religioso egipcio. 511 I Cor. como algunas mujeres que pueden verse en las procesiones5 1 2 cuyo ma­ quillaje exterior denota una sorprendente fastuosidad. los lechos con pies de plata y con in­ crustaciones de marfil. artículos todos que denotan un lujo de mal gusto510. Pompeya y Herculano corroboran el lujo de fa época y la realidad de la ostentación que con singular elegancia y erudición describe Clemente. preponderancia que conlleva envidia y mo­ licie. Como dice el Apóstol: «El tiempo es breve»511.

que no sea imprescindible. como si no pose­ yeran»513. y los que compran. VII 801 b. Gen. 513 514 515 5¡6 517 518 I Cor . 19. sin poseer más que lo tuyo propio. si lo ordena el Señor? 2 Por esa razón insiste el Señor: «Vende tus bienes. a propósito de los egoístas y va­ nidosos. P la t. 4 La divina Escritura. en lo que confiaron los hombres y a cuya adquisición no ponen término? ¿Los que labran la plata y se afanan. y además nin­ gún efecto inútil. y que se limite el nú­ mero de posesiones.. Ley.. ni plata ni o ro » 5i7. despo­ jándote de toda vanidad. por mi parte.176 EL PEDAGOGO si no la tuvieran. sin que al fin quede ras­ tro alguno de sus obras? Desaparecieron y bajaron al Ha­ des» 5!8. Mt. Y si habló respecto al matrimonio. pero no esenciales. . Éste fue el pago de su mal gusto. lo hizo en estos términos: «Multiplicaos»514. 29-30. Sigue a Dios. 16-19. en­ trégalos a los pobres y sígueme»515. de suerte que el mismo ob­ jeto se divida en diversas funciones. Bar. 7. incluso los ordinarios. la fe en Dios. 1. 3. 28. habla con hermosas palabras: «¿Dónde están los príncipes de las naciones y los que domeñan las fieras de la tierra? ¿Y los que se entretienen con las aves del cielo y atesoran la plata y el oro. la bondad para con los hombres. Tim. ¿Cómo pensáis dejar de lado la extravagancia. despojándote de toda pompa efí­ mera. 3 Yo. 59b. 21. la posesión más preciada516. la adhesión a Aquel que ha sufrido. el único bien que nadie podrá arrebatarte. p la t . acepto la doctrina de Platón cuando establece categóricamente la necesidad de ejercitarse en no tener «riqueza alguna.

LIBRO II 177 Si cuando cultivamos la tierra necesitamos un almoca­ fre 5 1 9 y un arado. vista su semejanza? Sea la medida de esto la utilidad. . y que una piel gruesa puede servir muy bien como colcha. y un candil no podrá irradiar luz por ser obra de un alfarero. Y. sobre la hierba. ¿no recibe tampoco el agua que lava los pies? En efecto. si no está tachonado de clavos de oro o si el man­ go no es de marfil? O bien. Yo afirmo que no es más incómodo un simple diván que una cama de marfil. ¿no recibe acaso el agua para lavarse la manos? Y un recipiente pa­ ra el lavado de pies. la mesa de pies de marfil se sentirá indignada de llevar un pan de un óbolo 320. ¿para cortar la carne debe forjarse un metal de la India. ciñéndose con un lienzo. se condena la simplicidad por un estúpido lujo que acarrea no pocos males. y no de un orfebre. utensilio para limpiar de malas hierbas. dime: ¿Acaso no corta el cuchillo de me­ sa. no la magnificencia. ¡Qué gran error! ¡Qué extravagancia!. sino que empleamos para labrar la tierra lo eficaz de la materia y no su riqueza. Él. El Señor comía en un simple plato. Señor del Universo. ¿qué impi­ de que tengamos la misma consideración respecto a los en­ seres domésticos. de manera que no veo yo la necesidad de colchas de púrpura o es­ carlatas. Y pidió de beber a la Sama­ ritana en un vaso de tierra que utilizaba para sacar agua 519 Especie de escardillo. ¿Por qué?. sin traer del cielo un recipiente de plata para lavar los pies. sin embargo. y les lavaba los pies. el Dios que no conoce el or­ gullo. 520 Moneda ateniense cuyo valor equivale a 1/6 de la dracma ática. fijaos. como si se llamase a algún aliado? ¿Y qué? Una fuente de tierra cocida. y nadie forjaría un almocafre de plata o una azada de oro. y hacía sentarse a sus discípu­ los en el suelo.

En una palabra. todo lo de la casa debe acomodarse a la situación del cristiano. Lo que adquirimos sin dificultad y lo que alabamos por servirnos de ello sin preocupación. Y puesto que nosotros so­ mos servidores de un Dios único. en una palabra. la riqueza. los vestidos. lejos estaba de Él buscar el oro de los reyes. sin servirse de instrumentos que despiden olor a plata o a oro. y su empleo tiene por finalidad lo estrictamente 521 Antropocentrismo estoico. Ponía co­ mo finalidad la utilidad. si no está bien administrada. es una ciudadela del mal.178 EL PEDAGOGO del pozo. en orden a la persona. Sin duda lo mejor es lo útil. Resumiendo: los alimentos. y que cada hombre. sino que enseñaba a apagar la sed frugalmente. es preciso que nuestros bienes y el mobiliario muestren los signos de una vida hermosa. Comía y be­ bía en los banquetes. los utensilios. en­ fermos por las cosas mundanas y por vivir arrogantemen­ te a causa del lujo. sin desenterrar metales preciosos. y. a la edad. en un contexto bíblico. . es decir. lo que conserva­ mos fácilmente y lo que repartimos con suma facilidad. Quienes buscan con celo la salvación deben compren­ der que todo lo que nosotros adquirimos es para nuestro u so 521. he aquí bienes mejores que cualquier otro. a la ocupación y al momento. a herrumbre. Y la mayoría de los hombres que se vuelven biz­ cos por ella no podrán entrar en el Reino del Cielo. no la ostentación. muestre lo que sucesivamen­ te se acomode y armonice con el único orden. como huele la herrumbre de una materia que se altera. con una fe sin vacilaciones y en esta situación uniforme. son pre­ feribles los artículos baratos a los caros. por supuesto.

pues se vende en el Cielo. Desearía que dichas personas. Es irrisorio y ridículo que los hombres lleven siempre consigo bacines de plata 524. Ag. 1. III 59. para cuya adquisición bastan pocos medios 52 2 . por su deseo insaciable. En efecto. Ped. y no le hace partícipe a na­ die. 3: matella argentea. 6. La tradición atribuye dicha máxima a Sócrates. a lo largo de toda su vida. 4. y Strom. III 12. Dice la Escritura: «Quien re­ coge su grano y lo guarda. Pasaje paralelo en P e t r o n i o . 2. sino en despreciarlas 527. y se vende con la moneda de la justicia: el Logos incorruptible. 527 Cf. se alegran por sus tesoros. no es justo afanarse con ardor por aquello que fácilmente puede uno adquirir en el mercado. que el Apóstol confirma como la raíz de todo mal. de manera que a las ri­ cas no Ies es posible evacuar sin ostentación. y el verda­ dero orgullo no consiste en vanagloriarse de las riquezas. Satiricon 27. es vergonzoso jactarse por los enseres. se revela como la ciudadela del mal: «Aigunos que deseaban el dinero se descarriaron de la fe.LIBRO II 179 suficiente. Pero el amor al dinero. y se envolvieron a sí mismos en muchos dolores» 525. mientras que la sabiduría no puede comprarse con ningún tipo de moneda terrena ni en el mercado. . 6. el oro regio. u orinales de alabastro. / Tim. 522 523 524 525 526 Pensamiento epicúreo. La mejor riqueza es la pobreza de los deseos526 . 10. ve cómo su hacienda va decreciendo»523. co­ mo si llevasen sus consejeros personales. estimasen el oro con el mismo valor que los excrementos. Son realmente estúpidos quienes. y que las muje­ res ricas pero sin inteligencia se hagan hacer de oro los recipientes para ios excrementos.

y ensordecidos por los instrumentos del error. debe rechazarse de los banquetes sobrios este tipo de instrumentos. de las arpas.. las pasiones más irra­ cionales. sin más. deponiendo las obras de las tinieblas. un atrevimiento que genera desvergüenza. de los coros. En efecto.180 EL PEDAGOGO 4. para los privados de razón. como en pleno día. y la flau­ ta para los hombres superticiosos que se afanan en el cul­ to de los ídolos 5 3 °. 12-13. se volverán totalmente insensatos. 529 Pasaje paralelo en Plat. de las danzas. ΙΠ 399d. El erotismo y la embriaguez. 528 Rom. Es una invitación a la embriaguez. en una extemporaneidad de una perturbación eró­ tica. 530 La flauta era empleada en los sacrificios y ceremonias paganas. 13. de entre és­ tos. Rep. Quienes se agitan al son de las flautas. Que la siringa se reserve para los pastores 5 2 9 . La fiesta nocturna va acompañada de un comportamiento beodo debido a la bebida. se sitúan lejos de nuestra comunidad. Andemos con decoro. que fanfarronean con exceso de vino. un teatro de embriaguez. desordenados e ineptos. no en comilonas y borra­ cheras. o al son de las diversiones de este estilo. ciñámonos las armas de la luz. ni en fornicaciones y desenfrenos» 528 . y también ]as vanas fiestas nocturnas. En verdad. . El Apóstol nos pide: «Nosotros. una reunión de esta índole me parece. ¿cóm o debemos recrearnos en los banquetes? Que la fiesta callejera se aleje del banquete del Logos. La fiesta callejera provoca la embria­ guez. un estímulo de las relaciones. de las castañuelas de los Egip­ cios. aturdidos al ritmo de címbalos y tambores. más apropia­ dos para las fieras que para los hombres y.

arrastrando a la pasión con un géne­ ro de música licenciosa y malsana. todo aquello que produz­ ca una sensación vergonzosa de desorden. 532 En griego. Quaesi. la cual. 535 Sal. ayuntarse. 534 El vocablo debe entenderse como «servicio. y thórnymai «acción de juntarse. real­ mente. movida por el espíritu.LIBRO II 181 Según tenemos entendido. durante su coito. Asimismo. los ciervos quedan hechiza­ dos con las zamponas y los cazadores que los persiguen los orientan con sus melodías hacia las trampas. ya que al son de la trompeta resucitará a los muertos. 536 Ibid. etimológicamente deriva de hippos «caballo». se interpreta una especie de himeneo531. Corrompen las costumbres las drogas engañosas de las melodías blandas y ritmos hechiceros de la música de Caria. en una palabra. 3a.. que los músicos denominan hipóthoros 532. que ya tenía en griego helenístico. «alabadle con la cítara». 150. debemos guardarnos de los placeres que cosquillean y afem inan 533 la vista y el oído. . El Espíritu Santo en el Salmo opone a este tipo de fiesta la liturgia 534 digna de Dios: «Alabadlo al son de la trompeta» 535. 533 P l u t . «alabadlo con el arpa» 53 6 . 3b. . al son de la flau­ ta. 705E. enten­ diendo por ello la boca. porque la lengua es el arpa del Señor 537. 150. sea motivo de insensibilidad. como por 531 Canto nupcial. 537 Hermosa metáfora. También tenemos entendido que para los caballos. melodía interpretada durante el ataque sexual y copulación de una yegua y un asno. 705A. copular». conv. Es absolutamente necesario eliminar toda visión o audi­ ción innoble y. culto rendido a la di­ vinidad». más que en su sentido cris­ tiano de «liturgia». hipothóros nomos.

encienden el amor.. Ya se barrunta en P la t . ya que ha extendido su providencia a todo lo creado. En verdad. el hombre es un elemento pa­ cífico. que inflaman el deseo.182 EL PEDAGOGO un plectro 538 . refiriéndose con ello a la Iglesia. no utili­ zamos más que un instrumento. ni de un tam538 Púa para tocar instrumentos de cuerda. el cuerno. sobre piel resonante 5 4 0 . en campaña. la zampoña. los sicilianos. «alabadle con címbalos de ruido estremecedor» 5 4 \ entendiendo por címbalo la lengua de la boca. gracias a los cuales ha recibido una tensión ar­ mónica. el arpa. Nosotros. la flauta ordinaria. los arcadlos. 150. que resue­ na al golpearse con los labios. el tambor. 540 Se refiere a lapieldeltambor. los platillos. . en cambio. 4b. la cual celebra la resu5 rección de la carne. la lira. muy en boga en la Antigüedad cristiana. entre el cuerpo humano y un instrumento musical. los tracios. 544 Ibid. 3 y los árabes. y las cuerdas los nervios de dicho cuerpo 54 2 . 541 Sal. 85e-86d. 150. los cretenses. o excitan la ira. 4a.. aunque alguno con otras preocupaciones invente instrumentos bélicos. 539 Sal. 150. el órga­ no expresa el cuerpo. y al ser tañido por el espíritu emite voces huma­ nas. 42 Así ha hablado a la humanidad: «Que cada alma ala­ be al Señor» 544. ei Logos pacífico. Fed. los habitantes del Tirreno utili­ zan la trompeta. «alabadle con el tambor y con un coro»539. 6. 5. 542 Comparación. 543 Sal. No nos servimos del antiguo ins­ trumento de cuerdas. 150. «Alabadle con instrumentos de cuerda y con el órgano»541. con el que honramos a Dios. 2 Así pues. los lacedemonios. los egipcios. ni de una trompeta.

justos. en el Señor. en acción de gracias a Dios Padre. 22. por medio de una honesta conversación: «Que la palabra del Señor habite en vosotros muy abundante» 54 6 . que tenían por costumbre usar du­ rante sus reuniones los que se ejercitaban en la guerra. y si tú quieres 3 cantar.LIBRO II 183 bor o de una flauta. Que la benevolencia en la bebida sea doble. cánticos espirituales. que daba gracias a Dios: «Regocijaos. toca la cítara o la lira. himnos.2 cias. Este Logos se adapta y se conforma a las circunstan. Y el 545 546 547 548 Mt. Sal. 16-17. 3. de palabra o de obra. . a los hombres rectos conviene la alabanza — así dice la profe­ cía— . Que ésta sea nuestra fiesta eucarística. desprenciando el temor de Dios. por mediación de Él» 547. cantando así a Dios con acciones de gracias en vuestros corazones. y ahora se ocupa de los banquetes. Col. de nuevo. a los lugares. e intentando levantar su coraje abatido con tales ritmos. a las personas.. Y to­ do cuanto hiciereis. hacedlo todo en nombre del Señor Jesús. no es ello motivo de re­ proche para ti. añade el Apóstol: «Enseñán­ donos en toda sabiduría y amonestándoos unos a otros con salmos. la benevolencia con respecto al prójimo. 1-3. Ibid. haciendo sonar las diez cuerdas del arpa. 32. cantadle un canto nuevo»54 8 .39. la segunda. 3. dice el Apóstol. y luego «a tu prójimo» 54 5. al rey justo. 16. alabad al Señor con la cítara. la benevolencia debe mostrarse hacia Dios por medio de la acción de gracias y el canto de salmos. Y . 37. Imita al Hebreo. según la 43 Ley: si se dice «Amarás al Señor tu Dios».

en la bebida. a fin de que nos sumerjamos en el sueño poseídos de Dios. Facultad de Filosofía y Letras. I (Universidad de Barcelona. entre otros. cosa santa. De la misma manera que antes de tomar nuestro ali­ mento. con el elemento de la decena. «Estudios sobre ei escolio ático». C u a r t e r o . porque participamos de sus criaturas. 16. 15. debemos entonarle salmos. ia letra iota. equivale ai número 10. 1967). un canto lla­ mado escolio 553 . inicial de Jesús. ¡nst. 552 Ecle.18. y no hay impedimento para su salvación» 552. a imagen de los salmos hebreos. Entre los antiguos griegos. véase. el Apóstol le da el nombre de Canto Espiritual551. el salmo constituye una armoniosa y sana alabanza. si bien algunas veces alternativamente. F r a n c i s c o J. Acerca del origen del término y demás cuestiones suscitadas en torno a dicho género. significa quizás el Logos. 5-38. Bol. en especial. Sin lugar a dudas. Es.184 EL PEDAGOGO salterio 549 de diez cuerdas. a medida que cada uno brindaba a la salud de los demás. porque por orden suya se cumple todo cuanto le place. . Est. Dice la Escritura: «Alabad a Dios con cantos de vues­ tros labios. 550 Como símbolo numérico. es conveniente bendecir al Creador por todo. se entonaba. así también. 55! Ef. Hei. y en que las copas se desbordaban. todos lo cantaban a viva voz y al uníso­ no. Col· 3. 19. tie­ ne forma de prisma. 553 Género literario de la antigua cultura aristocrática griega. antes de acostarse. pero sin ningún entroque con la poesía hebrea. durante los banquetes en los que se bebía. dar gra­ cias a Dios. Jesús 5 5 °. Y los más 549 Instrumento musical con caja de madera y cuerdas metálicas. 39. por haber gozado de su gracia y benevolen­ cia. 5. y se parece ai arpa.

que lo celebren con el tambor y el arpa!» Pero. 3 . no 554 Sal. . Sobre la risa tuación ridicula. 555 Juego de palabras: khromatikós «relativo al color. a los artificios retóricos»/áchrdmos «sin color». y para la música coronada de flo­ res y de prostitución. las melodías austeras y moderadas se oponen a la arrogancia de la embriaguez. en general. 4 5 A los hombres que saben imitar 45 las risas y. Debemos tan sólo elegir las melodías simples. debemos desterrar­ los de nuestra república 556. que por funestos artificios en su mo­ dulación fomentan un régimen de vida proclive a la moli­ cie y a la bufonería. 556 Ambigüedad: «constitución política de la ciudad»/«modo de vi­ da». Añade la Escritura: «¡Que alaben su nombre en los coros. las armonías cromáticas para los excesos impúdicos 555 de los bebedores de vino. si todas las palabras fluyen del pensamiento y responden a la manera de ser de uno. rechazando lo más lejos posible de nuestra mente las que son realmente húmedas. Por otra parte. 1-2 . Mas alejemos de nosotros las canciones eróticas y procuremos que nuestros cantos sean himnos de Dios.LIBRO II 185 aficionados a la música se acompañaban en sus cantos con la lira. pues. Por­ que. 149. Dejemos. cualquier si5.4 . . «cuyo rostro no se ruboriza». el Espíritu Santo mismo te lo indicará: «La alabanza de Dios está en la asamblea de los Santos.ojalá se regocijen éstos en su rey!» E insiste: «porque el Señor se complace en su pue­ blo» 554. cuál sea este coro que celebre a Dios. es decir. «que no siente vergüenza».

si debemos expulsar de nuestra república a los bufones. mientras que lo contrario denota desenfreno. C ic e r ó n . es decir. Incluso la risa debemos frenarla. ¿cómo lógicamente consentiríamos que nuestro hombre interior cayese en la misma actitud? Y si no cambiaríamos de buen grado nues­ tro rostro por uno más ridículo. Porque la risa emiti­ da debidamente da impresión de equilibrio. pues las palabras en sí habitúan a las malas obras. En una palabra: cuanto es dado a la naturaleza humana no debe suprimirse. ¿cómo podríamos preten­ der. con nuestras palabras.186 EL PEDAGOGO es posible que algunos hablen ridiculamente. Si no soportáramos hacer el ridículo. 6. Debemos ser graciosos. Pues aún debe aplicarse el texto: «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo i ni. debe uno reírse de todo. ya que la palabra de los bufones no merece atención. ser despreciables y ridículos. 43. sino más bien darle la justa medida y el tiempo oportuno 558 . De officiis I 110. como puede ver se a algunos hacerlo en los desfiles. No por el hecho de que el hombre sea un animal que ríe. C f. pero no bufones. si no dejan entrever una manera de comportarse ridicula. . árbol malo que dé fruto bueno» 557. y exponer al ridículo el más preciado de todos los bienes que el hombre atesora: la palabra? Resulta estúpido afanarse por estas ridiculeces. ser objeto de risa. al contrario. la palabra es fruto del pensamiento. lejos está de nosotros autorizarnos a ser unos meros bufones. Por con­ siguiente. ni porque el caballo relin­ 557 558 Le. pero aún lo sería más si nos esforzásemos en caer en el ridículo. sí. Sería absurdo que nos encontrasen imitan­ do aquello que nos está vedado escuchar.

mas el hábil apenas sonreirá en silencio»5 6 0 . Se refiere por «hombre hábil» al santo. Rep. el excesivo relajamiento del rostro. 20. II. para no dar la impresión de consentimiento por simpatía. por oposición al necio. y si se trata de situaciones dolorosas. si se da en las mujeres. XVIII 100. de acuerdo con una armonía. Como animales raciona­ les que somos. como la de un ins­ trumento. cuando ríe. 560 Edo. . 21. Ni debe reírse uno a cada momento — pues sería exce559 Alusión al licencioso comportamiento de los «pretendientes» en la Od. y dis­ tendernos en las ocupaciones serias y en las tensiones del espíritu con moderación.. pues «su sonrisa sería menos ridicula» 56 2. 561 H om . VII 212. no se debe ser taciturno. sin relajarnos hasta la disonancia. recibe el nombre de sonrisa — su expresión se refleja en la cara— y es la risa propia del hombre prudente. 562 P lat. yo acepto aquel que se mostraba sonriendo con un rostro terrible 561. VII 518b. La relajación ordenada del rostro. sino reflexivo. recibe el nombre de kichlismós: es risa de las protitutas. Pero* por otra parte.LIBRO II 187 che. debemos relinchar siempre. «El tonto. es preferible enrojecer a sonreír. se denomina kanchasmós: es la risa de los pretendientes559. eleva su tono de voz — dice la Escritura— . en cambio. La primera actitud denota senti­ miento humano. Incluso la risa merece una instrucción: si se trata de algo vergonzoso. y. debemos gobernarnos con mesura. conviene más que se nos vea tristes que alegres.. y la segunda deja entrever crueldad. si se da en los hombres.

XIV 465. el reír facilita el paso a las calumnias. la gravedad. 2 . ni en to­ dos los lugares. 3 Así pues. ni en presencia de personas ancianas o respetables. Debemos evitar radicalmente las 6. En especial para los adolescentes y las mujeres. tampoco se debe reír ante el primero que uno encuentra. el vino da ocasión para observar la conducta moral. por así decirlo. so563 Hom. XIV 466. puede rechazar los asaltos del libertinaje.y excita a la molicie al carácter ambiguo.. sólo del rostro. a menos que nos diviertan con alguna broma. a través de aquél. propia del estado de embriaguez. 564 ibid. como se dice vulgarmente. o. ni ante todos. Od. gracias a esta grosera franqueza de lenguaje. asimismo. puede uno observar que la razón duerme en el alma. despojada de hipocresía y de apariencias. y tapar conversaciones obscenas también la boca de quienes usan de ellas. . el vino les incita a la amable risa y al baile 5 6 3.188 EL PEDAGOGO 48 sivo— . Algunas veces.. Pero a todos los insensatos. hasta derivar en obscenidad: y profirió cierta expresión que mejor sería no haberla di[cho 564. ni a propósito de todo. Además debe­ mos percatarnos de que la excesiva franqueza en el hablar desarrolla la indecencia. oprimida por la embriaguez* y que se despiertan las pasiones mostruosas para imponer su tiranía sobre la debilidad de la razón. ya sea con una mirada dura. 49 En torno a las conversaciones obscenas. ya volviendo la cabeza. el hecho de mostrarse severo de lejos provoca la huida de los tentadores.

en su deseo de no romperse las orejas. acciones de gracias»3 6 8 . Encheiridion ( . a fin de que los golpes del libertinaje no puedan llegar a rompernos el alma.. Ef. 29. y. sino la que sea buena» 567. lo que no es distinguido.E l Manual) 33. afirmando que es me­ jor resbalar con los pies que con la vista. lo pagano.2 titudes del mismo estilo. ceñirnos de sabias palabras. el divino Pedagogo nos aconseja. Mi. ¿Cuáles son las orejeras de la salvación? ¿Y cuáles las 3 instrucciones del Pedagogo respecto a los ojos resbaladi- 565 566 567 568 569 Epicteto.» Y luego: «Porque por tus palabras serás dado por justo y por tus palabras serás condenado» 569. . Mt. y quiere de­ cir lo vulgar. mejor. y utilizando también a menudo ás­ peras palabras 565. de nuevo: «Cual cumple a los santos. Para rechazar el lenguaje grosero. y dirige nuestra vista hacia el espectáculo del bien. 15. lo mal educado. sino. e l Apóstol afirma: 50 «No salga de vuestra boca palabra alguna corrompida. 36-37. qué decir del que profiere tonterías? A propósito de esto. ni necedad ni chocarrería. Si quien ha tildado de estúpido 2 a su hermano se ha visto incurso en un juicio. Dice la Escritura: «Mas las cosas que salen de la boca contaminan al hombre» 566. pues no estaría bien.LIBRO II 189 nándonos las narices. 5. a modo de orejeras. ni moderado ni sensato. 3-4. 12. está es­ crito: «El que haya proferido palabra inútil. 15. 18. siguiendo el modelo de los niños luchadores. Ibid. 4. Para evitar oír conversaciones groseras y presenciar ac. dará razón de ello al Señor en el día del Juicio. y lo grosero. que no se pronuncie entre vosotros torpeza.

571 Rom. 12. De esta manera. es el adulterio. lo cual no es necesario. a las que no deben tener acceso los oídos de quienes tienen la fe en Cristo. 9. dice el poeta 57°. el Pedagogo ha censurado las conversa­ ciones licenciosas. sin lugar a dudas. la raíz del mal. si Debemos abstenernos forzosamente de oír y ver lo obs­ ceno. hábil para cortar la raíz de los pecados: el «no cometerás adul­ terio». apegándonos a lo bue­ no» 571. cortando de raíz cualquier referencia liM e n a n d r o . 5. y en mirar las partes más secre­ tas. para infundir de lejos el odio contra la incontinencia.190 EL PEDAGOGO zos? Consisten en las conversaciones con los justos y en cerrar los oídos ante quienes pretenden extraviar la ver­ dad. más aún. por el «no desearás» 373. 28. ya que es obscena. la falta muy visible de la ignorancia 572. pero su castidad cu­ brió con un velo lo que la embriaguez había desnudado. 52 Así también. y. Y a que quien frecuenta los santos será santificado. 572 Clemente alude a la embriaguez de Noé. 570 . Tais. 2 Pero no es menos necesario guardarse puro al proferir aquellas palabras. El fruto del deseo. Es. En efecto. el hijo casto no se atrevía a mirar la des­ nudez del justo. ser puros de toda obscenidad. 573 Mí. Pero el Apóstol aún se expresa con más nobleza: «abominando lo malo. Las malas conversaciones corrompen las buenas costum­ bres. me parece que el Pedagogo no nos permite emitir palabra alguna cargada de indecencia. consis­ tente ésta en mostrar y desnudar ciertas partes del cuerpo.

como la rodilla y la pier­ na. razón por la que hay nombres que no se emplean mucho en la vida social. por tanto. quien se extralimite hablando será odiado» 577. dice la Escritura: «En el mucho hablar no es. Hemos expuesto ya 575 de una ma. debemos enmudecer toda charlatanería fútil. Prov. no se trata de miembros.. y las acciones que de él se desprenden. Más aún. ni en el abrazo nupcial.4 caparás al pecado» 576.. definirse como un discurso relativo a acciones viciosas: conversar. 20. se horro­ riza de su propia vida» 578 . Vil 6. y que. 707. 10. 5. Quaest. lo obsceno estriba en su ilegítima actividad. el charlatán se hace odioso a sí mismo: «multiplicando sus palabras. conv. las conversaciones obscenas pueden. la pe­ derastía. El mero hecho de ser desordenado en las palabras habitúa a ser incorrectos en el obrar. Porque. 574 575 P . 577 Edo. En consecuencia. sólo es deshonesto el vicio. la charla será motivo de castigo: «quien se calla será tenido por sabio. en realidad. 3 con razón. ni en los órganos de las relaciones sexuales. 578 Ibid. Sí. sobre el adulterio. 20. es despreciable. 19.LIBRO II 191 cenciosa al desenfreno. cuyos nombres ni sus funciones propias son vergonzo­ sas — las partes sexuales del cuerpo humano son asimismo miembros dignos de respeto y no de vergüenza— . 8. por ejemplo. y el ejercitarse en mantenerse prudente en la palabra es re­ sistir al libertinaje 574. Posible alusiónauna obrasuya perdida. más bien. l u t . censurable y digno de castigo. o acciones por el estilo.2 ñera más profunda que el nombre de lo que es realmente obsceno no está en las palabras.

. sino también de sus palabras el hom­ bre será juzgado. No sólo a partir de sus obras. .. Ademas. 3 Por eso aplaudo al Apóstol cuando exhorta a no dejar escapar expresiones de mofa o impertinentes. ¿cómo no salvar las dificul­ tades con la ayuda del amor fraterno? 4 Si. 31. y la comida y la bebida son meros acompañantes del amor. si se nos ha ordenado frecuentar a los san­ tos. De qué deben guardarse quienes aspiran a vivir cortésmenle EL PEDAGOGO Lejos. . Y a que si en los banquetes el objeto de nuestra tertulia es el amor. añadiendo un pecado a una estupidez. . ¿cómo vamos a levantar odios por culpa de nues­ tras chanzas? Mejor sería cerrar la boca a contradecir. 14. resulta pecaminoso reírse de uno que sea santo.. principal causante de atropen0S) y de donde toman cuerpo las querellas. . ni le lances expresión alguna de reproche» 579.192 53 7. y la meta que se persigue en el banquete es la disposición amistosa entre los concurrentes. I. p rov i 4 i 3 581 Ed.. «de la boca de los insensatos nace un bastón de orgullo» 5 8 0 . ¿cómo no nos vamos a comportar racionalmente?. Dice la Escritura: «Durante un banquete no acuses a tu vecino. . «Bienaventurado — en verdad— el hombre que no se equivoca en sus pala­ bras y no se queda compungido por haber cometido un pecado»58’. entendiendo por bastón la escalera del orgullo. las batallas y los odios. en la que se apoya y reposa el orgullo. 2 Además. es decir que se arrepiente de las faltas come580 579 Ibid. el objeto de nuestra reunión es el mutuo afecto. ya hemos dicho que los atropellos están al servicio de la embriaguez. 31. lejos de nosotros las bromas. en efecto.

en general. «ebdo»/paranóein «en­ tender mal». de tomar parte en este tipo de ban­ quetes. Y es que las conversaciones inhabituales y los espectáculos incovenientes inflaman su pensamiento hacien­ do. incluso. o que no haya causado tristeza a nadie con sus palabras. para evitar que tu corazón se incli­ ne hacia ella y que por tu pasión resbales hacia la perdi­ ción» 58 2 . y su alma. Se re­ firió a la mujer casada.LIBRO II 193 tidas mientras hablaba. para evitar que se precipiten en lo que no les conviene. Y en cuanto a los jóvenes. Resumiendo: que los jóvenes y las muchachas se abs­ tengan. tambalear su fe en medio del oleaje y cola­ boran con la inestabilidad de su edad a precipitarlos ha­ cia la codicia carnal.» Es decir. Y las que no estén casa­ das. junto a una mujer casada. ni te recuestes junto a ella. de pudor. 9. . 9. por ser mayor el peligro para el que intenta romper los vínculos de la vida en común. o que ya están bebidos. 583 Juego de palabras: pároinos «borracho». Buena consejera es la Sabiduría: «No tomes asiento. 584 Clemente se dirige a los cristianos que viven en el mundo inmer­ sos en un ambiente aristocrático. para ellas está reservada la mayor ocasión de ser ca­ lumniadas por asistir a una reunión de hombres bebedo­ res. «tener la razón perturbada».. que fijen su mirada en el 5 8 2 Ibid. por hacer gala de su peligrosa belleza. A veces sucede que son causantes de caídas. no comas con ella a menudo. Mas si una necesidad obliga a estar presente en tales ocasiones 5 8 \ que las mujeres cubran su cuerpo con un vestido. Por esa razón añade: «No la cites para beber vino. generalmente. ni lo hagas en compañía suya. ya que la libertad que acompaña a la bebida es cosa peligrosa y puede hacerte perder la cabeza 58 3 .

cambiar de postura a cada instante es signo de ligereza. IX 191. ya que es realmente vulgar no mantenerse firme. 32. ni por avidez quedarse tendidos largo tiempo. Habiendo convocado los Doce a la multitud de discí­ pulos dijeron: «No está bien que nosotros. si estás sentado en medio de muchos comensales. no crucen los pies. Nubes 983.194 EL PEDAGOGO triclinio. ni servirse excesiva comida. J e n . . Edo. cf. apoyados con los codos. sé el primero en terminar por educación y. a propósito del Cíclope. mientras se co­ me. 2 Dice la Escritura: «Come como hombre lo que te ofrez­ can. explicita tal de civilización. y sólo presen­ tes con sus orejas. estar como fieras sobre el pasto. no seas el pri3 mero en alargar la mano» 5 8 6 . 31. No conviene saltar ante los demás dejándonos llevar por la glotonería. dejando a un 585 586 587 signo 588 Pasaje paralelo en A r i s t ó f a n e s . y tal conducta es censurable en un mu­ chacho joven. 55 Asimismo. 56 Levantarse de la mesa antes que los demás comensales y retirarse discretamente del banquete. en Od. es signo de tempe­ rancia en el hombre. 2.. no apoyen los muslos uno sobre o tr o 585 y no pongan su mano en el mentón. inmóviles. Mem. E do. haciendo gala de intempe­ rancia con insistencia. 16-18. dice la Escritu­ ra. sino vete corriendo a casa» 58 8 . sino pan 58 7. Denota prudencia el hecho de tomar poca can­ tidad de comida y de bebida y también actuar reposada­ mente y sin precipitarse. «Cuando te levantes no te pongas a la cola. Y al acomodarse.. 11. ya sea en el inicio de los ban­ quetes o en su intervalo como también ser el primero en dominarse y en mostrarse indiferente por la comida. El hombre por naturaleza no come carne. Tampoco conviene. Ya Hom. III 14. También.

Debemos evitar los excesos de vino. si os guardáis.. 2. Y los mismos Apóstoles. Fed.. De lo cual.. los que están bebidos se ríen a carcajadas. a uno que sea muy tímido y taciturno. tras enviar un mensaje a los hermanos de Antioquía. 15. condicionados por la embriaguez. Los viejos. P l u t . . se ven arrastrados por un terrible llanto. Siria y Cilicia. obraréis bien» 59 0 . como de la cicu­ ta. Se trata de un artificio didáctico mediante el 589 590 591 592 Ibid. en P l a t . dijeron: «Pareció al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros otra carga a excepción de esto que es indispensable: que os abstengáis de lo sacrificado a los ídolos. 6. pues ambas bebidas llevan a la m uerte591. pues. Así. y luego — yo no sé cómo— .LIBRO II 195 lado la palabra de Dios.28-29. mediante la crítica de unos defectos que no tiene. Si aquéllos se guardaron bien de esto. 117a-118e. manifestándole sus cuali­ dades innatas. la mayoría de las veces. si miran a los jóvenes como si fuesen sus hijos. de los animales estrangulados y de la fornicación. Alusión a la muerte de Sócrates. bromear con ellos. Así. Ibid. Cf. Quaest. «También debemos prohibirnos reír a carcajadas y llorar» desmesu­ radamente. un chiste de esta índole tonifica la vergüenza del joven. 11 632d-633a. pueden. con mu­ cha más razón huyeron de la glotonería.. de la sangre. mas bromeando de manera que sea una buena pe­ dagogía para su comportamiento. 23. Ambas actitudes están en completo des­ acuerdo con la razón: tanto la blandenguería femenina co­ mo la violencia. aunque en contadas ocasiones. conv. nos empleemos en servir las me­ sas»58 9 . puede muy bien hacérsele esta clase de broma: «Mi hijo — me refiero al que no abre la bo­ ca— no para de hablar» 59 2 .

«habla. deben controlarse mutuamente el volumen de voz. 3. «No propales fal­ so rumor. a quienes se les permite conversar: me refiero a la réplica. sobrio. «Habla. si dos hablan a la vez. 23. 595 S ó fo c l e s . Y si hay hombres amantes de bromas y de chistes. anciano. 6 6 . ni para una acusación. Áyax 293. difamación o maldad. se confirme algo que en realidad es. y de persona in­ sensible hablar al prójimo con un hilo de voz. 1. ni juntes tu mano con el malvado para atesti­ guar en falso» 59 4 . El silencio es una virtud de las mujeres 595. un privilegio seguro de los jóvenes en cambio. que te conviene.» Y tú. pero habla sin trabarte la lengua y con la exactitud de quien conoce el tema. *97 Edo. joven — también a ti dirige la palabra la Sabiduría— . que está ofuscado por el vino y 3 está borracho. en las reuniones. 32. 10. f r . 58 Y o opino que incluso debe imponerse un límite en las conversaciones de los prudentes. este tipo de bromas revisten gran peligrosidad: «la boca del insensato delata ruina inminente»59 3 .196 EL PEDAGOGO cual. resú3 melas en pocas palabras» 597. como las copas llenas. Ahora bien. si sientes necesidad. 596 S im ó n id e s . nuestra mejor medida será el silencio. pues no 593 Prov. ya que es de locos hablar a gritos. 14. . tan pronto te hayan formulado dos preguntas. dejando de lado los discursos superfluos. por medio de aquello que no es. la palabra es fruto de una edad experimenta2 da.7 8. Es algo parecido como decir a un be­ bedor de agua. mas. 5** Éx.

de este modo. ya que nuestra meta es la tranqui­ lidad. y conviene también cerrar la boca a los que hablan a gritos e inoportunamente. «no respon­ das sin haber escuchado antes»59 9 . 599 Edo. Sabía. los cristianos de Alejandría continuaban la antigua usanza del saludo hebreo. 602 Edo. dejar participar 2 de la justicia a la voz misma. 598 Según parece. Tampoco debe uno extenderse en exceso en la conversación. 600 Guerrero griego que participó en el asedio de Troya. famoso por su fealdad. alborotaba . pero no de una form a ordenada 60 '. 18. ni decir muchas cosas. Lejos de nosotros. en consecuencia.3 dad» 6 0 2 . Así. 8. todo lo consume el vicio. la inconsistencia de la voz es propia 59 de un afeminado. en cambio. e impedir la ampulosidad.. como en los viejos zapatos. esto es lo de «la paz sea contigo» 5 9 8 . es propio del sabio la me­ sura de la voz. ni en­ tretenerse charlando con otros apresurada y atolondrada­ mente. y sólo la lengua sobrevive para desgracia de los demás. la distancia. II. la rapidez y la profusión. el prudente Odiseo molió a palos a Tersites 6 0 0 . este afán de vana victoria en la palabra. y lo segun­ do de suficiencia. porque él solo sin poner freno a la lengua. muchas palabras groseras en su corazón. 11. Por otra parte. sí. Se debe también. «Un hombre linguaraz es un peligro para su ciu. Lo primero es signo de vulgaridad. 9. temerariamente.LIBRO II 197 se oirán. . 11 212-214. por así decirlo. En los charlatanes. 601 Hom.

. con gran elegancia podrá dominarse la amenaza continua del aire. estirándola o abriéndola de par en par 6 0 4 . de­ be procurarse de alguna manera acertar con los convida­ dos: que no sientan necesidad de devolver la comida por náuseas. deberá procurar que las perso­ nas que le rodean no perciban tal estruendo y no tengan que dar fe de su falta de educación. Del estornudo debe evi­ tarse el ruido que puede llegar a sorprender. sin duda como también un eructo. eso sí. claro signo de intemperancia. 604 Todo un compendio de moral estética. lo mejor que puede hacer es dejar escapar el eructo con extrema sua­ vidad. con el aire espirado. por tratarse de señales irracionales. las muecas de la boca. Debe evitarse escupir a cada instante y rascarse violentamente. Emitir silbidos con la lengua. procurándosele una salida que hará pasar inadverti­ 603 Ibid. Mas si a alguien le sobreviene un estornudo. que comen y eva­ cúan en el mismo establo. reteniendo con suavidad la respiración. Muchos se suenan y escupen a la vez y en el mismo sitio que también comen. cortando de raíz nuestra charlatanería. tampoco debemos sonarnos la nariz mientras bebemos. y. 7. nos prescribe velar por nuestra moderación empezando por nuestra relación con Dios: «No repitas palabras en tu ple­ garia» m . Es hermosa la comparación con la mascara trágica. inmersa en el mundo cris­ tiano aristocrático.198 EL PEDAGOGO También la Sabiduría nos brinda útiles consejos para la vida: «No andar charlando delante de un grupo de an­ cianos». No hay que com­ portarse como los bueyes y los asnos. silbar y hacer ruido con dedos para llamar a los criados. Siguiendo esta norma. 14. sino. sin emular las máscaras trágicas. deben evitarlo los hom­ bres racionales. . evitando.

y que éste se regoci­ jó. son gustos propios de los cerdos. Quienes provocan sus dientes llenando de sangre sus encías. con sólo un poco de esfuerzo. En una palabra: el cristiano está acostumbrado a una vida apaci­ ble. además. I Crón. con sus propios cabellos. Pero es que esta mujer 607 no había experimentado aún el cambio del Logos — porque aún era pecadora— . especialmen­ 8. ya que ello deriva por la senda del placer y de la molicie. ¿Deben utilizarse perfumes y coronas? te cuando se avecina la noche. serena y pacífica. Ya sé que la mujer llevó «un frasco de perfume» en la Santa Cena para ungir los pies del Señor. y para los demás. Que en una conversación la mirada sea sesuda. Sé también que los antiguos reyes de los hebreos lleva­ ban coronas de oro y piedras preciosas 6 0 6 . tranquila. 6°7 s e refiere a Magdalena. 606 π Sam. como también los gestos de las manos. 605 Pasaje paralelo en T e o f r a s t o . enjugó la abundancia del perfume. . Resulta realmente im­ pertinente y signo de mala educación querer exagerar el ruido en vez de acallarlo 6 0 5. dispuestos a una desenfrenada vida licenciosa. 30. No tenemos ninguna necesidad de utilizar coronas y perfumes. así como las palabras obscenas.LIBRO II 199 das. resultan para sí mismos repugnantes. la torsión y el movimiento de cuello tranquilo. repulsivos. con el adorno de su cuerpo. Caracteres 19. y ella honró al Maestro con el perfume que consideró como lo más her­ moso que tenía. las mucosidades que tal vez la fuerza del aire congregó. 2. 12. Hacerse cosquillas en las orejas y pro­ vocar con ello los estornudos. De­ ben evitarse la fealdad que se posa ante nuestros ojos.

un aceite adulterado. y la cabellera suelta proclama la renuncia a los vanos adornos. es decir. . 611 Juego de palabras: élaion «aceite de oliva»/éieos «compasión». 18. es Judas. 609 Sat. 6Î0 Ibid. «piedad». El perfume. al abandonar este mundo. 7. y las aflicciones pacien­ temente soportadas a causa del Señor a lo largo de la predicación. 131. los Apóstoles. como lo anunciaba la fragancia de la unción. 7. De ahí que «tus pecados te son perdonados» 6 0 8 .e. cuando la antigua vanidad ha desaparecido por la nueva fe. 47. Y si no me hago pesado. puesto que los 608 I. Y el ca­ so es que esta escena puede muy bien ser el símbolo de la enseñanza del Señor y de su Pasión: sus pies. que extiende su mise­ ricordia sobre todos nosotros611. el traidor. ungidos de oloroso perfume. en donde han lle­ gado sus pies. han recibido el Es­ píritu Santo. Las lágri­ mas son el arrepentimiento. significan alegóricamente la divina en­ señanza que camina con gloria hacia los confines de la tierra. gracias a quienes él ha sido anunciado por todos los confines de la tierra.. A éstos profetiza el Espíritu Santo por boca del salmista: «Adoremos los lugares en donde se posaron sus pies»610 .200 EL PEDAGOGO derramando sobre el Señor lágrimas de arrepentimiento. Sin embargo también se deja entrever la Pasión del Maestro para quienes lo entienden místicamen­ te así: el aceite es el Señor mismo. Los Apóstoles que han ido por toda la tierra y han proclamado el Evangelio son representados metafóricamen­ te por los pies del Señor. 15. «Su voz difúndese por todos los confines de la tie­ 0 9 . con él fueron ungidos los pies del Señor. < d iré > que los pies rra» 6 perfumados del Señor son los apóstoles que.

sumida en el dolor. por otra. de pecado. de Jer. llame al aceite adultera­ do falso traidor.» No es inverosímil. 613 Mí. 26. 6. ¿Ves tú este artificioso comensal? Pues bien. desamparada.LIBRO II 201 cadáveres son perfumados. a los hebreos.4 Engaño de Joab cuando asesinó a Amasa: II Sam. Este individuo se cubrió de hipocresía. por la cual se alzan las lamentaciones de los profetas612. al dar un beso engañoso. 1-2. pero su corazón está muy lejos del mío. imitan­ do a otro antiguo hipócrita6Í4. los pecadores arrepentidos. mientras el Señor ca­ minaba hacia su Pasión. fue Judas quien traicionó a su Maestro con un beso. éste me entregará»613. viajes honestos y dignos. pues. Esto era. Las lágrimas somos nosotros. quería simbolizar los viajes que habían de realizar para el bien de los gentiles. lo que profetizaban los pies ungidos: la traición de Judas. 1. que por una parte deno­ mine al aceite discípulo sobre el que ha recaído la miseri­ cordia de Dios. que continuamente nos hace triunfar en Cristo y descubre la fragancia de su conocimiento por medio de nosotros en todo lugar. 23. El Señor nos enseñará que Judas es falaz: «El que meta conmigo la mano en el plato. 9. pues la Pasión del Señor nos ha llenado a todos de fragancia. porque somos buen olor 6)2 Alusión a las Lam. realmente. que delató a aquel pueblo: «Este pueblo me besa con sus labios. y que. cuando lavaba los pies a sus discípulos y los enviaba a realizar buenas obras. El Apóstol ya lo ha mostrado con claridad: «Acciones de gracias a Dios. que pre­ paraba con su propio poder. 20. En honor de los gentiles se exhaló perfume. Y Él mismo. que hemos creído en Él. y a quienes ha perdonado los pecados. La cabellera suelta es Jerusalén. pero. .

para los otros. e hizo a uno el siguiente razona­ miento capcioso: un caballo untado de perfume no pierde ninguna de sus cualidades naturales. 617 Célebre filósofo discípulo de Sócrates y fundador de la escuela de Cirene.6 Juego de palabras: christós «ungido»/C/irâ/os «El Mesías».202 EL PEDAGOGO de Cristo para Dios. no tenían la menor idea de que se estaban adornando la cabeza precisamente con el Se­ ñ o r616. para los unos. en conse­ cuencia. Pero el caballo y el perro nada saben del perfume. Los reyes judíos. Piedra preciosa. Sé también lo que dijo A ristipo 617 de Cirene. esmeralda. entre los que se salvan y entre los que se pierden. que no sufre la herrumbre de la corrupción.8 La poetisa Safo lo asociaba al perfume real. ellos. 6. colonia griega de Libia. los ungidos. Y esta coro­ na permanece inmortal a imagen del Señor. concluía. y el mismo oro es aún el Logos incorruptible. y las llevaban simbólicamente sobre sus ca­ bezas. 2. «Nuestro Señor Jesucristo». pues no se marchita cual flor. ni tampoco un perro perfumado untado pierde sus cualidades innatas. el me- 615 II Cor. mientras que para los que tienen la percepción racional el disfrute del perfume es muy censurable. si echan mano de los perfumes de las jóvenes muchachas. Vivía éste una vida suntuosa. olor de vida para vida»615. todo eso significa el Logos. . olor de muerte para muer­ te. 14 16. el hombre tampoco. los Ma­ gos le ofrecieron oro. cuando usaban coronas de oro cinceladas y pie­ dras preciosas. Hay varias marcas de perfumes: el brentio6* 8. A l nacer. 6. perla. símbolo de la realeza.

a quienes se dedican a teñir tejidos de lana bordados. Usan también la esencia de lirio y de cipre. es de Semónides de Amorgos. el perfume real. 14 D i e h l . 622 Fr. Las mujeres ahúman y rocían sus prendas. se refieren a ellos. A t e n . Por­ que cada día se inventan. para colmar sus deseos insacia­ bles. 621 Ibid. ¡Casi puede decirse que el refinamiento del per­ fume fuerza también a los orinales a despedir buena fra­ gancia! Y o estoy plenamente de acuerdo con aquellos 623 que. y J en o fo n t e . 1 48. 620 inventado por cierta mujer llamada Plangon.. III 22. .. o megal(l)eton. un tal Mé­ galos. Y es que no 619 metalleíon. a los perfumistas o. 623 Los spartiatas. el nardo goza de renombrada fama entre ellos. Simonides 622 no enrojece de vergüenza cuando en sus yambos exclama: yo me ungía con perfumes y aromas y con olorosos aceites de nardo. en polvo y para quemar. incluso.LIBRO II 203 talio619. XV 691C. en realidad. como también el ungüento de rosas y otros. pues había ahí un comerciante. Banquete II 4. gusto. Strom. del nombre de su inventor. 5. cf.. . XV 690E. llegan a tener tal horror a los perfumes porque afeminan la virilidad. H e r ó d . su cama y su casa. que hacen ex­ pulsar de las ciudades que gozan de sanas costumbres a los fabricantes. el plangonio 620 y el psagdas 621 de Egipto. que aún emplean las mujeres: perfumes secos y húmedos. exasperados por esta manía. perfumes inagotables. razón por la cual hacen gala de una total falta de.

los convierte en adversa­ rios en el estadio. bálsamo de excelente aroma. el aceite mismo es enemigo de las abejas y de los insectos 635. En efecto. tu Dios. 625 . Es el tipo de ungüento que Cristo prepara para sus discípulos. No obstante. 139-160. y no olor a polvos y a per­ fumes. 626 Sobre los ejercicios físicos practicados en la Antigüedad por los jóvenes. Arom a a mirra. H e n r i . ungüento de reyes. una vez untados. te ha ungido con óleo sobre tus compañeros. en cam­ bio. en sus casas. prestos a batirse en las competiciones atléticas 6 2 6 . a los que antes eran amigos. mientras que presta un gran servicio a unos hombres. no huelan a perfume. mueren si se les embadurna con perfume de rosa— . y que se unjan del perfume inmortal de la mode­ ración y se regocijen con dicho perfume santo. entre otros. puesto que el abuso de aceites perfumados huele más a funeral que a vida comunitaria. los convoca a la lucha. Dios. 44. no sintamos repugnancia por ios perfu­ mes como los buitres o los escarabajos — pues éstos. sino tratemos.204 EL PEDAGOGO es lícito que las prendas adulteradas y los aceites olorosos se introduzcan en la ciudad de la Verdad. como dice David: «Por eso.I r é n é e M a r r o u . 1970. Asimismo. sino a nobleza. aceite perfumado y laurel canelo despiden tus vestidos» 6 2 4 . que es el Espíritu. compuesto de esencias celestes. además. 624 Sal. 8. de elegir para las mujeres algunos perfumes que no atonten al hombre. mejor. a otros. C l a u d i o E l i a n o . El Señor se ha ungido con este perfume. Historia de los animales IV 18. págs. I 58. Es absoluta­ mente necesario que los hombres. Historia de la edu­ cación en la A n tigü edad Editorial Universitaria de Buenos Aires.9. véase. se­ gún se dice. y que las mujeres exhalen olor a Cristo.

. como puertas desprovistas de guarnición. La primera noticia de su uso se re­ monta al año 400. definamos con precisión y tratemos de elegir lo que es realmente útil. sino que ofrece a los altares el don agradable de la cari­ dad. la fragancia espiritual. Clemente admite el uso del aceite. y por la fragancia de las coronas. por la conversación.LIBRO II 205 ¿No creéis que el perfume. puede muy bien afeminar los hábitos viriles? Sin duda. relajar los nervios y eliminar del cuerpo el olor desagradable. que no es más que un acei­ te suavizado. Y ya que no damos rienda suelta al placer. no debe entenderse que se trata de un sacrificio y un delicioso olor de incienso 627. por medio de los sentidos. y que no rezuman abrazos ni amistad licenfi27 Clemente parece indicarnos que el incienso no era utilizado. así también rechazamos de la vista y del olfato el placer. 629 Pi. en su época. no sea que a esta intemperancia que hemos des­ terrado le facilitemos el acceso al alma. Así como hemos impedido el placer excesivo del gusto. por las meji­ llas. Mas el uso de los perfumes es un cebo para la molicie. si no está verdaderamente unido a una necesidad 6 2 9 .ut. El intemperante se deja arrastar por todo eso: por la comida. el Señor. Conv. así también el intemperante es arrastrado por los incien­ sos. Exis­ ten algunos buenos olores que no son embriagadores ni afrodisíacos. que nos arrastra de lejos hacia el deseo goloso. si real­ mente necesitáramos para ello el aceite 6 2 8 . por los ojos. Cuando se dice que el Sumo Sacerdote. en la liturgia cristiana. por los oídos. El simple aceite sirve para engrasar la piel. ofre­ ce a Dios el oloroso perfume. . Quaest. por el lecho. los perfumes. Así como los bueyes son arrastrados de un lugar a otro por la anilla y las sogas. 628 Al parecer. Ill 645F. e incluso por las narices.

631 A l e x i s . 190. . II 76. sino que sólo debemos usar el perfume como remedio medici­ nal o ayuda para revitalizar una facultad que lentamente se va extinguiendo. lo primero es propio de las mu­ jeres. son sanos y animan el cerebro cuando está indispuesto. cuando acababa de untarse de perfumes. que los libertinos debe­ rían perecer vergonzosamente por haber echado por tierra la utilidad del perfume 632. los resfria­ dos y el malestar. lo más importante es procurar al cerebro buenos olores6 3 El ungüento de perfume que recalienta o enfría se usa igualmente como masaje para los pies por su gran utili­ dad. porque es útil. untarse de perfume resulta. Y no es preciso refrigerarlo con flo­ res. 630 De nuevo Clemente admite el uso de perfumes como medida te­ rapéutica. cuando el sistema nervioso quiere calentarse. para que se dé una atracción y un desplazamiento (de la sangre) desde la cabeza a otras partes secundarias del cuerpo. o para cuidar los catarros. usados con moderación. No se trata de maldecir o de prohibir a toda costa su uso. 632 D i ó g e n e s L a e r c io .206 EL PEDAGOGO ciosa. en los que están congestionados. el filósofo. Dice la Escritura: «Honra al médico. repetía una y otra vez. y que incluso fortale­ cen el estómago 6 3 0 . en cambio. cuando no es útil. y que. es signo acusador de costumbres desenfrenadas y una droga para las excitaciones sensuales. siguiendo los consejos del poeta cómico: con perfumes se unta las narices. a veces. Por el contrario. el placer. fr. Aristipo. al­ tamente provechoso.

Razón por la que quienes se perfuman muestran su piel más reseca. Para esto sirven las coronas: para las fiestas placente­ ras y para los excesos de vino: ¡Fuera! ¡No pongas sobre mi cabeza una corona! 636. Pasaje inspirado en P l a t . 1-2. ¿Cómo va a ser razonable que amemos los perfumes. Poeta desconocido. como las abejas.. En la estación primaveral es bello vivir en las praderas blandas y cubiertas de rocío. no para procu­ rarnos una vida regalada. bajo ningún concep­ to. sino aprovechar su utili­ dad. si las evitamos? Cual perros que.LIBRO Π 207 pues lo ha creado el Altísimo. en medio del frescor de flo­ res multivarias. lo excitante de los perfumes. Y añade: «El perfumista preparará la mez­ cla» 634. siguen la huella de las fieras. 238a. La sequedad motiva que los cabellos se vuelvan más grises —pues el cabello cano es consecuencia de una sequedad o falta de calor—. ya que Dios permitió a los hombres la elaboración del aceite para alivio de sus penas635. 7: se refiere al farmacéutico. que provocan canas. lle­ gan a dar con los lujuriosos. 38. de una 633 634 635 636 Edo. No debemos afanarnos en buscar.. . 38. Menéx. Ibid. con lo que aún se vuelven más grisáceas. alimentándose. así tam­ bién los sabios. lo que parece indicar que los perfumes han sido dados para prestarnos una eficaz ayuda. la sequedad absorbe el alimento propio del cabello y lo vuelve más grisáceo. y la curación proviene del Señor» 633. Las mujeres extra­ vagantes tiñen sus canas y las'perfuman. por medio de la superflua fragancia. debido a los perfumes desecan­ tes. husmeando el olor.

Así como la belleza produce goce en el que la mira. de violetas. los que se coronan destrozan el encanto de las flores. de par­ tibus animalium 652a28. Por otra parte. cuando a través de la vista dis­ frutemos de lo bello. co­ mo también las partes superiores de los orificios nasales. por encima de la cabeza.. No obstante. observando que el cerebro es frío por naturaleza 638. aporte con firmeza calor a la frialdad <deí cerebro > . Razón por la cual los médicos. C élebre p o stu la d o en la fisiología an tig u a: A r i s t ó t e l e s . pues les quedan las flores por encima de los órganos respiratorios. mediante un tranqui­ lo recorrido. la corona. se alabe al Creador. Realmente. Mas debemos abstenernos de refrescarle con flores. No es conveniente cubrir una cabellera lujuriosa de cá­ lices de rosas. XI 133. Pues quienes lucen su corona por encima de los ojos no pueden regocijarse de su contemplación. pero conviene que. de suerte que la emanación caliente. Sobre ¡as carnes I 427. maltratando la hierba naciente. al ceñir la cabellera. H i p ó c r a t e s .208 EL PEDAGOGO fragancia simple y natural. Hist. así también la flor. 637 638 E u ríp id e s . nat. H ipólito 73-74. ya que el sistema nervioso reclama ser calentado. Mas no es propio de personas prudentes llevar a casa una corona trenzada con flores de una intacta [pradera 637. P l i n . pues esta fragancia le ha sido arrebatada. . ni disfrutar de su fragancia. aconsejan untarse el pecho de perfume. Las emanaciones del perfume que por naturaleza van hacia arriba. de lirios o de cualquier otra variedad de flores. la en­ fría debido a su humedad y a su frescor. dejan privada a la respiración de este goce.

El azafrán es la flor de Chipre que produce un dulce sopor. «Corona de los ancianos son los nietos y la gloria de los hijos son sus padres»640. embarazosas otras y hay algunas. «embotamiento». El narciso es una ñor de olor pesado. la ñor enfría. y la belleza calien­ ta. es frío. siendo dóciles a la Escritura. 2. En una palabra. como indi­ ca su etimología641. así habla la Escritura. Y si alguno las toca. y su precio es el arrepentimien­ to. Al hombre de­ be considerársele como la corona de la mujer. así las ñores poseen sus propias cualidades. Así. como bien indica su etimología. el no­ gal despide un aire que produce pesantez en la cabeza. sino estar bebido. por naturaleza. peligrosas. y la corona de toda la Iglesia es Cristo. nuestra gloria es el Padre del Univer­ so. Nuestro deber es disfrutar con moderación. las flores de la unión matrimonial. al matri­ monio. la corona del hombre. incluso. dado que enseguida se desvela su caducidad: ambas se marchitan. gozar de ellas por otro medio que no sea el disfrute de la vista es un exceso.LIBRO II 209 su uso es dañino y fugaz. narcotizante para los nervios. y sus hijos. como en el Paraíso 639. disminuyendo el exceso de secreciones de la cabe639 Gén. no sólo embriagarnos en compañía de otros. Y en cuanto a nosotros. 641 Juego de palabras: nárkissos «narciso»/nárke «entorpecimiento». 640 Prov. 17. útiles unas. con su suave frescor. alejan y detienen la pesadez de cabeza. 6. Como las raíces y las plantas. 15. . que el divino Agricultor recoge en las praderas carnales. Las exhalaciones olorosas de las rosas y de las violetas. Muchas ñores templan el cerebro que. la ñor y la belleza. Mas no nos está permitido. la yedra refresca. no una deli­ cia.

Sófocles llamó narciso a la antigua corona de grandes dioses645. en tercer lugar. finalmente. 644 Frente a la ciencia primitiva que postulaba el corazón como sede del pensamiento. no porque ellos crean que atan su razón (Logos). y Ártemis. Y de ahí el nombre de rosa —dicen—. . Homero nos presenta un bello relato de dicho pueblo en la Odisea. una distribución de premios. el mirto. 643 Pueblo mítico de la isla de Esquena. Las coronas están prohibidas a los discípulos del Lo­ gos. se procedió a lanzar hojas sobre los vencedores. Ni los pretendientes 642. en los certámenes atléticos hubo. Si. fr. en primer lugar. se les otorgó la corona: Grecia hizo este donativo voluntario a la molicie después de las Guerras Médicas. Corcira. Por su parte. De Hera se dice que ama el lirio. ni los feacios6 4 3 afeminados las usaban. No obstante. refiriéndose a las divinidades ctónicas. ni porque la corona sea indicio de insolente petulancia.210 EL PEDAGOGO za. 645 S ó fo c le s . se hizo una recogida de galardones. 642 Se refiere a los de Penélope. en el mar Jónico. por el hecho de emitir una olorosa fragancia. Por esta razón se mar­ chita en un abrir y cerrar de ojos. se alza la escuela de Hipócrates. que tiene su sede en el cerebro 644. más tar­ de. 646 S a f o . llamada Cercira. y. luego. Edipo en Colono 683-684. en la actualidad. Entre los griegos antiguos no existía el uso de coronas. Safo corona de rosas a las Musas: de primicias de rosas procedentes de Pieria 646. 63. que defiende el cere­ bro. 2-3 R e in a c h . sino porque la corona está dedicada a los ídolos. esposa de Odiseo. Así.

En consecuencia. a guisa de ídolos muertos. las flores existen ante todo para los hombres. apenas se ce­ ñían en sus sienes las flores. victorias y. se sentían encendidos para la iniciación religiosa. En efecto. mas los insensatos abusan de ellas tomándolas no para uso particular. siguiendo la inter­ pretación agonística de tiempos de Clemente. 22-23. De ahí que se corone a los muertos 6 4 7 y. . a los ídolos. Porque la hermosa corona de amaranto está reservada para quien se comporte con co­ rrección. sino que. nos bur­ lemos de su venerable Pasión y nos ciñamos con ñores. la corona del Señor nos designaba proféticamente a nosotros. Además. símbolo de la vida por la substancia de la madera. Los del cortejo de Baco no celebraban los misterios orgiásticos sin coronas. 648 Clemente retoma la idea para dejarlo bien claro. La corona es símbolo de vana intemperancia. que estamos alrededor de Él por la Iglesia. en genera!. no hay que tener relación alguna con los demonios. fies­ tas. símbolo de peligro por las 647 Como símbolo de la victoria sobre la muerte. ni tampoco coronar la imagen viva de Dios. después de ha­ ber oído cómo el Señor fue coronado de espinas.LIBRO II 211 en efecto. a celebraciones de tipo festivo. sino sólo el Cielo la sabe producir. Y es una flor que no puede producir la tierra. como signo de agradecimiento. sino para el servicio ingrato de los demonios. confirmando de hecho que también están muertos 648. 650 Las coronas se asociaban en la Antigüedad a los banquetes. símbolo de la alegría por su mismo nombre de corona 650. 1. Ella es también el símbolo de la fe. de la cual Él es la cabeza 649. por la misma razón. otrora estériles. nosotros debemos abs­ tenernos «por una razón de conciencia». no es razonable que nosotros. 649 Ef.

la sede más principal de su cuer­ 651 En la Cruz. no fue iluminado en sus tinie­ blas. lo reconocerán como Señor y Justo. que ama al hombre. renegó del Señor. persiguió a Dios. En ver­ dad. y quien lo ha crucificado cual bandido. Y coronaron a Jesús cuando había sido levantado651 dando una prueba palmaria de su necia incultura. perdió su cualidad de israelita. Dicha corona es la flor de quienes han tenido fe en quien ha sido glorificado. coronándolo con la diadema de la justicia 6 5 2 con espinas siempre verdes a Aquel que es ensalzado por encima de todos los hombres. Por eso. no era circunciso en la razón. el cual ha llevado en su cabeza. se refiere a la Crucifixión de Jesús.212 EL PEDAGOGO espinas. La corona trenzada se marchita. lo ha coronado cual rey. El pueblo. y la trenza de la perversión se disuelve y la flor se seca. . pues marchita la gloria de los que no han creído en el Señor. no vio a Dios. 652 // 7 ym 4 t g . Esta diadema es enemiga de los que andan conspirando. pero ensangrienta y castiga a los que no han creído. pues su dureza de corazón no llegó a comprender el sabio al­ cance de esta profecía. es el símbolo de la perfección del Maestro. no reconoció a su Señor. que ellos llaman humillación supre­ ma del Señor. los rechaza. Y el testimonio que le han negado al Señor. a Dios. esperó humillar al Logos. se lo rindieron cuando estaba en lo alto. Realmente no es posible llegar hasta el Logos sin la sangre derramada. sin rumbo. quienes no han creído cuando era hombre. es amiga de quienes entran en la asamblea de la Iglesia y los protege.

LIBRO II 213 po 653. Aún podría exponerte aquí otra vertiente del misterio. se le corona de espinas. tu aguijón?» 654. 656 Clemente atribuye a la Segunda Persona de la Trinidad la revela­ ción del Antiguo Testamento. de nuevo vuel653 Término técnico estoico. nuestras maldades. Y nosotros co­ gemos la uva entre las espinas y los higos sobre las zar­ zamoras. y el zarzal es una planta espinosa. cuando empezaba a legislar por medio del Logos 656 y quería. por media­ ción de Moisés. visto en primer lugar a través de la zarza. se le aparece en visión divina bajo la forma de luz en el zarzal ardiente. como con un alfiler. 654 / Cor. y después transportado a las alturas por las espinas. sobre un pueblo rebelde y estéril. oh muerte. manifestar su grandeza. «facul­ tad rectora o maestra». Se suscitó la problemática de la locali­ zación del hegemonikón «parte dirigente del alma». no obstante. pudiese mostrar que todo era obra de una sola potencia. es decir. Él. Pero. miste­ riosamente. e. a fin de que el Logos. comienzo y fin del tiempo. repitiendo el comienzo de su anti­ gua venida. ellos 6 5 5 son desollados entre crueles heridas. inutilizando las tentativas del diablo. aquellos hacia quienes Él había extendido sus ma­ nos. Clemente cree que es la cabeza. después que el Logos cesó en su labor legislado­ ra y terminó su estancia entre los humanos. por ser Él uno solo. 15. uno solo su Padre. por las que éramos traspasados. luego. Porque el poderoso Señor del Universo. de faltas y de espinas de todo tipo. nos ha li­ brado de escándalos. . 55. «la razón». abandonando el lugar a donde había bajado. exclamaba con ra­ zón: «¿Dónde. Pero he dejado de lado el oficio de Pedagogo para entrar en el terreno didáctico. 655 Los judíos. por su propia Pasión. en cambio.

que se con­ tente uno con disfrutar la fragancia de las flores. Ahora bien. Mi discurso podría ser más prolijo. Y a hemos demostrado que no debemos rechazar el placer que las flores puedan reportarnos. Ibid. vasodilatador. hecho de bayas y hojas de mirto. XXIII 87. y que son muy útiles: el soúsinon 6 57 se compone de krínoi y leíria. a base de narcisos. ¡bid. XXI 121. limpia. El perfume de mirto. ni la utilidad de los sahumerios y perfumes utilizables como fármacos e. es muy fino. humedece. En suma: todo ha sido creado para vuestra utilidad. El perfume de ro­ sas es refrescante661. si debe hacerse alguna concesión. Edo. 39. si añadiésemos que las flores y los aromas fueron creados para satisfacer nuestras necesidades.. P lin . es recalentan­ te. Y si alguno reclama qué ventajas reportan las flores para quienes usan de ellas. sed olorosos como el árbol del incienso. Nat. es astringente y retiene las emanaciones del cuerpo m . estimula los humores. el hierro. mas no para la insolencia del lujo. a veces. incluso. para recreo moderado. pero que no se corone. 13-14. Así afirma la Escritura: «El agua.. activa la bilis y es emoliente6 58 . tiene las mis­ mas propiedades que el aceite de lirio 659. . 657 «8 659 660 661 662 Aceite de lirio.. Hist. el fuego. XXIII 95. «Escuchadme — dice la Escritura— y creced como la rosa plantada junto al arroyo.214 EL PEDAGOGO 2 3 4 5 vo al tema que me he propuesto. que sepan que de las flo­ res se obtienen los perfumes. ungüento a base de aceite de lirio. XXI 129. y bendecid al Señor por sus obras» 662. porque el Padre se preocupa del hom­ bre y a él solo ofrece los productos de su arte profesio­ nal. Ibid. 159-164.. XXI 127. El aceite de narciso.

. las espesas lanas que penden de ío alto y los lechos m ás muelles que el s u e ñ o 664. y más bien se abrasan. y tras bendecir a Dios por habernos hecho partícipes de placeres. dejando de lado las colchas suntuosas.3 tas en un lecho plano. de­ be convocarse al Logos durante el sueño. la miel. quienes es­ tán acostados. todo es para bien de los hombres piadosos» 663. las alfombras bordadas de oro y los tapices persas abigarrados de oro. sin olvidar las reglas de 9. Después de un buen banquete. 663 664 77 Ibid. con lo que se corrompe el alimento. la flor de harina. el cuerpo queda hundido co­ mo en un abismo.LIBRO II 215 Ia leche. De esto vamos a en el sueno ? ocuparnos ahora. Y a h o r a p a s e m o s a la t e m á t ic a del sueño. 39. ¿Como comportarse . las capas preciosas. T e ó c r j t o . Y nada favorece para que. [Las vuel. los tejidos de gran valor de que habla el poeta. como en un gimnasio natural del sueño. y porque la jornada transcurriera felizmente. 2 es nocivo acostarse en almohadas de finas plumas. Bucólicas V II 45. la sangre del racimo. V 51. lo cual no facilita que se cuezan los alimentos. al ser tan blando el colchón. porque. Además de merecer el reproche por tanta sensualidad. las largas túnicas teñi­ das de púrpura. XV 125. esta frase podrá ser la primera redacción de la siguiente. ya que por cada lado de su cuerpo el colchón se levanta como un dique.. 26-27. . V ir g ilio . puedan darse la vuelta. facilita la buena repartición de los alimentos 6 6 5 ]. el aceite y el vestido. 665 Siguiendo a Staehlin. „ . C f. _„ la moderación.

No debemos. pues.. por ser un estúpido artilugio de reposo. si hace frío. distribuyen más fácilmente los alimentos y tienen mayor optimismo para afrontar las vicisitudes de la vida. 667 H o m . porque los trabajos de los torneros son a veces un refugio para 666 H o m . y fue entonces cuando pareció que era digno de tener la visión sobrehu­ mana. conforme a la razón. Debemos utilizar. Más aún. y. y para las cunas «el marfil de un cuerpo separado de su alma no es propicio» para hombres santos. II. que nos caliente. sino incluso los soberanos de los antiguos griegos. los lechos con pies de oro delatan una gran ostenta­ ción. Que el lecho no esté recargado y que tenga las patas lisas. Odiseo enderezaba con una piedra el pie cojo de su lecho nup­ cial667.. Diomedes era hijo de Tideo. teniendo éste como un gimnasio natural del sueño. Compañero de Odiseo en la célebre campaña de Troya. que nos proteja. Tan notable era la simplicidad y el trabajo perso­ nal que practicaban no sólo los particulares. un lecho simple y sencillo. XXIII 195-200. afanarnos por estos trastos. X 155. rey de Argos. Od. que tenga lo indispensable: si hace calor. . dado que la felicidad no se encuentra en estos objetos. salvo que las circunstancias nos obliguen a ello. sino que la prohibición estriba en ir detrás de ellos. ¿por qué hablar de ello? Jacob dormía en el sue­ lo y se apoyaba la cabeza en una piedra. Por otra parte.216 EL PEDAGOGO y quienes pueden dar vueltas sobre un lecho de superficie plana. Mas. es pura vanagloria cínica afanarse en dormir como Diomedes: se extiende por debajo una piel de buey agreste6 6 6 . No es que su uso esté prohibido para quienes los poseen.

le abran al punto.. El que ha sido iluminado se despierta. j n. 669 670 668 Le. para Dios.5 ciso utilizar con mesura la blandura del lecho. Razón por la cual debemos levantarnos de 2 noche frecuentemente y bendecir a Dios. De ahí que yo sostenga la necesidad de considerarlo no como indolencia. 12. Porque el sueño no debe significar un relajamiento total del cuerpo. velando mis puertas día tras día. y también vosotros mismos sed semejantes a hombres que aguardan a su señor cuando vuelve de las bodas. Porque el hombre que duerme no sirve para nada. y así vive: «porque lo que había en él. Bienaventurados aquellos siervos a quienes cuando el Se­ ñor llegue les encuentre en vela»6 6 8 . éstos se meten por entre las hendiduras de la artesanía sin resbalar. P l u t . Ley. VII 808b. VIII 7. 8. pues. sino un reposo. a fin de que. bienaventurados los que se levantan para bendecirle. 3-4 . 728C. En conclusión: debe dormirse ligeramente. pues no vive en tinieblas. prestos a 79 despertarse en cualquier momento. «Bienaventurado el hombre que me escucha — exclama 4 la Sabiduría— y vigila mis caminos. cual ángeles. Quaesi. que lla­ mamos despiertos. era vida» 6 70 . «Todo hombre que duerme no vale 3 nada. Dice la Escritura: «Es­ tén ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámpa­ ras. 35-57. 34. y menos aún el sueño. como tampoco el que es­ tá muerto 6 6 9 .» El que tie­ ne la luz permanece despierto. no vale más que un hombre sin vida. ya en P l a t . y la oscuridad no lo domi­ na. 671 Prov. .. Sobre todo es pre. guardando las jambas de mis entradas»671. en cuanto llegue y llame. Conv. 1.LIBRO Π 217 los animales que se arrastran. sino como alivio de las ocupaciones.

«mas nosotros. unido al esfuerzo. cual nadadores con los pies atados. hijos de la verdadera luz. los silbidos de los que están envueltos entre las mantas. Que no nos sean un lastre los ali­ mentos. de noche duermen. permite un es­ tado de vela continuo. y los que se embriagan. sino vele­ mos y seamos sobrios —añade la Escritura—. dirigiéndola a nuestro interior. No somos de la noche. ni de las tinieblas» 672. los ronquidos de los que han comido opíparamente. en la tiniebla de la ig­ norancia. pues ios que duermen. sino que. 5. para no sumirnos en el sue­ ño. 5. Porque todos vosotros sois hijos de la luz y del día. Nosotros. es decir. seamos so­ brios. P l a t . 5.218 EL PEDAGOGO «Así. que nos aligere la sobriedad y nos lleve hasta la superficie del estado de vigilia. es preciso. una vez que se ha habituado bien» 673. Ley. los rumores de los vien672 673 / Tes. sin más limitación que lo que resulte útil para su salud. contemplar la verdad misma y recibir parte de sus ñujos. En efecto. no cerremos la puerta a esta luz. VII 808b-c. de noche se embriagan». . lo que no es mucho. que somos del día. la caída en el sopor del sueño se asemeja a la muerte. sino que nos aligeren. tras iluminar la visión del hombre escondido. ése permanece despierto el mayor tiempo posible. desvelemos con claridad y prudencia los sueños verdaderos. En consecuencia. Un ejercicio asiduo. 6-8. quien es para nosotros especialmente cuidadoso de la vida verdadera y del pensamiento noble. . no durmamos como los demás. «Sino que. conduciéndonos a la insensibilidad por la ausen­ cia de la mente e impidiendo la luz al cerrar los párpa­ dos. al igual que si remontásemos los profundos abismos. pues. Los eructos de los cargados de vino.

si cortamos las causas que nos indu. por natural que sea» 674. las mujeres trabajar la lana y todos. es preciso estar en vela durante la noche y.LIBRO II 219 tres atascados abruman el eje lúcido del alma. Por consiguiente. en espe­ cial.. . de la mayor parte del tiempo de la vida — porque el sueño. mientras que la mente se llena de infinitas alucinaciones.4 cen a un profundo sueño. la modorra. que arrastra la razón hasta la inconsciencia. Uno debe aplicarse al estudio. otro ocuparse de su tra. 675 H o m .5 bajo. Realmente 2 culpable de ello es una comida excesiva. El justo Lot — paso por alto la exégesis relativa al pan 3 de la regeneración— no hubiese sido arrastrado a la unión ilegítima. como un recaudador. dormiremos más sobriamente. tenemos que luchar contra el sueño. ni se adapta a nuestras acciones en torno a la verdad. el estar tumbado y los desagra­ dables bostezos son síntoma de un espíritu inseguro. mediante la vigilia. La vagancia. Además. de no estar embriagado por sus hijas y entorpe­ cido por el sueño. II 24. II. «Un profundo sueño no fa­ vorece en nada ni a nuestros cuerpos ni a nuestras almas. cuando los días se acortan. habituándonos poco a poco a gozar. nos quita la mitad del tiempo de nuestra experiencia— y no se debe permitir que duerman de día a los que han recortado la mayor parte de la noche por estar en vela. VII 808b. por así decirlo. Porque no hay que dormir toda la noche 675 cuando se tiene como habitante dentro de sí al Logos vigi­ lante. es importante saber que no es el alma la que 8 2 674 Ibid..

3 Así pues. en cambio. el otro. . 677 Gén. 28. uno planta para sí mismo. y for­ zoso es obedecerle. De ahí que los verdaderos sueños. 2 Pero mucho mejor es el labrador que siembra el cam­ po del alma. hace coextensivo el estado de vigilia al cuerpo e iguala al hombre a los ángeles. el alma con la mente puesta siempre en Dios. son los pensa­ mientos del alma sobria. 245c. Fedr. y la finali­ dad de su cultivo es la recolección de frutos. su objeto para los matrimonios es la procrea­ ción. . pero sugiriéndose a sí misma lo mejor: la ruina del alma es la inactividad. pues siempre está en movimiento 616.220 EL PEDAGOGO reclama el sueño. por lo que el hom676 P l a t . pues ha manifestado: «Multiplicaos» 677. pero sólo para los que han a la procreación? contraído matrimonio. y su finalidad. 1. y obten­ drá la perpetuidad de la vida. 8 3 10 . En efecto. en tanto que el alma no obra por 2 medio del cuerpo. distraída de las pasiones corpora­ les. ¿Qué extremos hay Queda por examinar cuál es el momento idóneo de las relaciones que considerar en torno íntimas. para Dios. si se mira bien. se preocupa por la perdu­ ración del Universo.uno intenta obtener un alimento temporal. el otro. que. . El hombre es la imagen de Dios. si­ no el cuerpo. sino que medita por sí misma. merced a su entrenamiento en la vigilia. paraliza toda actividad. y con un diálogo con Él. tener hermosos hijos. dejándose llevar por el relajamiento. de la misma manera que el objeto que mueve al labrador a echar la simiente es la provisión de su propio alimento.

pues éstos están poseídos por un insaciable ar­ dor para unirse y copular. No se debe sembrar en las piedras.» No quiere hacer partícipe al hombre de su natu­ ral. y al otro. si así fuera. de negro al amarillento. una impiedad deshonrar irracionalmente es­ tas ideas conformes a la naturaleza por unos supuestos con­ trarios a ella. substancia que origina el nacimien­ to. pues no siempre podría forzarse a la naturaleza a un cambio. Así pues. no debe lanzarse a la fornicación. en verdad. hembra. ni que pruebe el mismo grado de lujuria de dichos animales.LIBRO H 221 bre colabora en el nacimiento del hombre. quien se abstiene de comer hiena. lo que viene a significar que. de modo que la prohibición de ingerir liebre signifi­ caría que debemos evitar la pederastía. y la afección suele darnos una imagen adulterada. sin dejar de gorjear una . Lo que ella misma ha forma­ do. pues una afección no es una naturaleza. No obstante. las ideas de la naturaleza. también yo estoy plenamente de acuerdo con el muy sabio Moisés. Se dice que muchos pájaros suelen cambiar de colores y de cantos según las estaciones: así. mirad cómo el muy sabio Moisés rechaza simbólicamente la semilla estéril: «No comerás liebre ni hiena. y. el mirlo cambia de color. no puede jamás cambiarse en lo contrario por una afección sufrida. Ahora bien. pero no la reemplaza por otra. en interpretar que no debemos asemejar­ nos a este tipo de animales. agrupadas. Dícese que la liebre gana cada año un ano y que tiene tantos orificios como años de vida. Y de la hiena se dice que cambia cada año: un año es macho. Y es. ni maltratar la semilla. por la prohibición estableci­ da. no comparto las explicaciones de aspecto simbólico. No toda tierra es apta para recibir semillas. y que posee. no sería para el mismo campesino.

en cambio. 678 A r i s t ó t e l e s . En efecto. se marchita su colorido cual una flor. al distenderse. ciertamente. pero ampliamente dilata­ dos. interme­ dia entre la masculina y la femenina. se abre en multivarios colores. muda su colorido y su gorjeo. por encima de la salida de los intestinos. el ruiseñor. No emite ya el murmullo de una melodía marchita. un nuevo abanico de alas. situado debajo de la cola. con las esta­ ciones. sino que florece un canto brillante y difunde su amplia serenidad. sofoca­ do. los canales del cuello. Sin embargo. En efecto. ago­ biado por el frío. pero. ya que la hiena es el animal más lascivo. anim. e inventan una tercera naturaleza andrógina. no experimentan cambio alguno profundo en su naturale­ za. No debemos creer que la hiena cambia de naturaleza. después. cual vestido nuevo. llenando su imaginación de monstruos hermafroditos. Hist. el pneûma se libera de su estrechez. También su canto se marchita. pero. contraídos y encogidos. Porque el mismo animal no posee al mismo tiempo ambos sexos.222 EL PEDAGOGO vez que ha aprendido. hembras en lugar de machos. a partir de ahora. de forma parecida al órgano sexual femenino. por metamorfosis. al acomodarse al medio atmos­ férico y. por lo que su canto se con­ vierte en la primavera de la voz de los pájaros 678 . ma­ dre abnegada y creadora. si la piel se contrae por ac­ ción del medio ambiente. con la llegada de la primavera. Y están en un gran error. . IX 632bl5-25. comprimen aún más el pneûma que. la naturaleza la ha dotado con una excrecencia. pues no comprenden el alcance de la naturaleza. por circular hasta en­ tonces por canales contraídos. como algunos han su­ puesto. cuando amenaza la mala estación. como lo seria volverse. el de macho y el de hembra. De nuevo. emite un sonido ahogado. asimismo.

la san­ gre. por donde se expulsan los excrementos. 680 Rom.LIBRO II 223 4 Mas esta forma de la carne carece de todo paso — me refiero a un paso que tenga una salida útil— : una matriz o un intestino. según creo. El ano no está separado del extremo del recto. pues los lascivos que se entregan a los placeres «roen los bocados del freno» y «se comportan como cua­ drúpedos. Esta disposición natural se da tanto en la hiena macho como en la hembra. En efecto.. tam­ bién. y recibiendo en sí mismos el pago inevitable a su extravío» 6 8 0 . censura la pederastía. razón por la que es difícil apresar una hiena hembra. cuando las cavidades del parto se replie­ gan. el cerumen. Porque la orina se halla separada en la vejiga. No obstante. u 2 3 87 2 . ejecutando varones con varones la infamia. VI 579b 15-29. en las venas. Por esa razón. y las mucosidades.» Y . Los partos de este ani­ mal no son continuos. los machos. en la nariz. la hábil naturaleza ha concebido sólo para las hienas este pequeño órgano suplementario para las cópulas suple679 Ibid. y sólo se afanan en procrear. a causa de su excesiva lubricidad 679. 1. Asimismo. De manera que ni a los animales más lascivos ha permitido la naturaleza fecundar la salida de la evacuación. en los intestinos. Platón. De animalium generatione III 757a3-14. «pues sus hembras trocaron el uso natural por otro contra naturaleza. se abrasaron en el deseo mutuo. tildándola de salvaje. 26-27. el alimento húmedo. en los oídos. los machos copulan entre sí. repletas todas de fetos. en el Fedro. abandonando el uso natural de la hem­ bra. las lágrimas. en ios ojos. dada la frecuencia y facilidad de sus coitos contra naturaleza. Posee una gran cavidad por donde recibe el semen inútil. como dice el Apóstol: «A los ateos Dios los entregó a pasiones vergonzosas».

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mentarías. De ahí que dicho órgano sea lo suficientemente cóncavo como para que pueda penetrar el órgano excita­ do; sin embargo, por el otro extremo está obstruido, pues no ha sido creado para procrear. Por consiguiente, es evidente que nosotros, de común acuerdo, debemos rehusar las relaciones contra la natura­ leza: las cópulas estériles, la pederastía y las uniones in­ compatibles entre afeminados, y seguir a la naturaleza mis­ ma en lo que prohíbe, debido a la disposición que ha dado a los órganos, pues ha otorgado al hombre su virili­ dad, no para la recepción del semen, sino para su expul­ sión. Cuando Jeremías exclama, es decir, el Espíritu Santo por boca de él: «Mi casa se ha convertido en una cueva de hiena»681, dejando traslucir con ello su pavor ante los que se alimentan de cadáveres, acusa alegóricamente la idolatría. Es necesario, sin duda, que la mansión de Dios viviente esté realmente pura de todo ídolo. De nuevo Moisés prohíbe comer liebre; la liebre copula en todas las épocas, y cuando la hembra se agazapa cerca del macho, la cubre viniendo por detrás. Pues tal es su costumbre. La hembra pare cada mes, y, antes del parto, vuelve a quedarse preñada, y luego, tan pronto como ha parido, se deja cubrir por no importa qué liebre, ya que no tiene bastante con una sola cópula. Y, de nuevo, conci­ be, mientras está amamantando: tiene una matriz de dos ramales 682. No es tan sólo que el ramal vacío de la matriz la es­ timule a la cópula —pues todo lo vacío desea ser rellenaJer. 12,9. A r is t ., Hist. anim. VI 579b30-580a3; C la ud io E l ia n o , Natura­ leza de los animales II 12.
682

68!

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do — m , sino que, cuando está preñada, uno de los dos ramales de la matriz está dominado por el deseo y fuerte­ mente excitado. De ahí que quede doblemente preñada. Así pues, esta enigmática prohibición nos brinda el consejo de abstenernos de deseos fogosos, de coitos con­ tinuos, de cópulas con mujeres encinta, de la homosexuali­ dad, de la pederastía, de la fornicación y de la lascivia. Abiertamente y sin rodeos, sino con el rostro al descubierto, el mismo Moisés ha dicho: «No fornicarás, no co­ meterás adulterio, ni practicarás la pederastía.» Esta dis­ posición del Logos debemos observarla a toda costa, y no podemos infringir la ley bajo ningún concepto, ni invali­ dar tampoco sus mandamientos. Los malos deseos reciben el nombre de arrebato, y al caballo del deseo Platón lo ha denominado arrebatado 6 8 4 , porque había leído: «Os habéis convertido, a juicio mío, en potros en celo» 68 5. Y en cuanto al castigo que nuestro furioso arrebato merece, ya se encargarán los ángeles, que han ido a Sodoma, de hacéroslo patente. Con la ciudad, han abrasado a quienes intentaban entre ellos actos deshonrosos, sirviendo ello de ejemplo palmario de que el fuego es el fruto reservado a una vida entregada a la lascivia. Pues las catástrofes de la Antigüedad, como ya hemos indicado, han sido descri­ tas para conocimiento nuestro, con el fin de no vernos im­ plicados también en ellas y para evitar, en lo posible, no caer en semejantes peligros. A los niños se les debe considerar hijos, y a las mujeres de otros se las debe mirar como hijas propias. Hay que dominar los placeres y ser dueño del vientre y del
m
684 685 A r is t ., É l Nic. I ll I I I Bb 18. En griego, hÿbris y kybristën, respectivamente; P l a t , , Fedr. 238a

3

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3

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y 254c-e.

Jer. 5, 8.

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2 bajovientre; es lo más importante. Porque si, como postu­ lan los estoicos, la razón recomienda al hombre docto no menear el dedo al azar, ¿cómo no van a estar obligados a dominar su órgano sexual los que persiguen la sabiduría? Me parece que reciben el nombre de «partes puden­ das», porque debe hacerse uso de esta parte del cuerpo 8 6 . con pudor 6 3 La naturaleza, como en los alimentos, también nos re­ comienda un comportamiento oportuno, útil y decente en las uniones legítimas, y nos recomienda el deseo de pro4 crear. Mas quienes persiguen los excesos chocan contra lo prescrito por la naturaleza, perjudicándose a sí mismos con cópulas ilegítimas. No es razonable tener relaciones carnales con mucha­ chos como si fueran mujeres 68 7. Por esa razón, el filóso­ fo, siguiendo a Moisés, exclama: «No se echen las simien­ tes entre las piedras y las rocas, pues jamás enraizarán, ni encontrarán la fecundidad para concebir un ser de su misma naturaleza» 6 8 8 . 9i Sin duda, de lo más claro son las prescripciones del Logos, por medio de Moisés: «No yacerás con varón como se cohabita con mujer; es cosa execrable»6 8 9 . Y , además: «Abstenerse de trabajar en cualquier campo femenino, sea el que fuere», a excepción del que nos pertenece; el gran Platón, recogiéndolo de las divinas Escrituras, nos lo acon­ seja, haciendo de ello una ley: «No cohabitarás con la 2 mujer de tu prójimo; te contaminarías con ella. Las si-

686

En griego, aidóion «partes pudendas», «desnudeces»; derivado

de aidós «sentim iento de vergüenza», «pudor». 687 P l a t , , Ley. VIII 836c. 688 689

ibid., VIII 838e. Lev. 18, 22.

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mientes de las concubinas son ilegítimas y bastardas»6yo; no siembres donde «no querrías ver crecer lo sembra­ d o » 691; y, asimismo: «No toques a ninguna mujer que no sea la tuya propia», sólo de ella es justo disfrutar los placeres carnales con vistas a una legítima descendencia. Sólo ello, sí, es lícito para el Logos. Nosotros, que somos parte activa de esta función divina de la creación, no tire­ mos la semilla, ni la envilezcamos, ni sembremos legum­ bres difíciles de cocer. El mismo Moisés prohíbe, incluso, a los maridos acer­ carse a sus mujeres, si ellas se hallan en las impurezas de sus reglas. Porque no es razonable ensuciar con las impu­ rezas del cuerpo la parte más fecunda de la simiente, que en poco tiempo puede convertirse en ser vivo, ni tampoco lavar la simiente en el sucio e impuro flujo de la materia, germen de un posible nacimiento, privado de los surcos de la matriz. No nos ha dejado ningún ejemplo de algún antiguo hebreo que se uniese a su propia mujer encinta, pues el mero placer, aun experimentado en matrimonio, es contra­ rio a la ley, a la justicia y a la razón. Por el contrario, Moisés aparta de las mujeres preña­ das a los hombres, hasta que hayan parido. De hecho, la matriz, ubicada por encima de la vejiga y por encima del intestino llamado recto, extiende su cuello entre los dos dentro de la cavidad; y el orificio del cuello, por donde penetra el semen, se cierra, cuando está lleno, y, de nue­ vo, se vacía limpio ya por el parto; y es cuando ha de­ positado el fruto cuando de nuevo admite el semen. No debemos enrojecer de vergüenza, cuando se persi690 P l a t ., Ley. VIII 841d. 691 Ibid., VIII 839a; cf. P lu t a r c o , Preceptos conyugales 144b.

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gue la utilidad del auditorio, por citar los órganos de la gestación, de cuya creación no se ha avergonzado Dios. Así pues, la matriz, deseosa de procrear, acoge el se­ men, acto que niega cualquier objeción censurable acerca del coito. Luego, después de la fecundación, al cerrarse el orificio, se concluye ya todo movimiento lascivo. Sus deseos que hasta este momento eran impulsados por los abrazos amorosos, cambian de aspecto, y al ocuparse de procrear, colaboran con el Creador. No es lícito causar molestias a la naturaleza en acción con superfluas aporta­ ciones, que desembocan en violencia. En efecto, ésta, que adopta varios nombres y formas, se denomina libertinaje, cuando se ejerce en la parte de la indisciplina sexual: el nombre indica un mal común, vulgar, impuro, relacionado con los coitos, y, cuando dichos desórdenes aumentan, se origina un considerable número de enfermedades: la pa­ sión por la comida, por el vino, por las mujeres, y, espe­ cialmente, el gusto por el libertinaje y la voluptuosidad, sobre los que domina en calidad de tirano el deseo. Estas pasiones se multiplican en cantidad ingente de hermanas, por las que se constituye la conducta licenciosa. Dice la Escritura: «Prestas están para los libertinos las ver­ gas, y los castigos para las espaldas de los necios» 6 9 2 ; con la expresión «las espaldas de los necios» se refiere al vigor de la vida libidinosa y a su fuerte permanencia. De ahí que añada: «Aparta de tus esclavos las vanas esperan­ zas, y retira de mí los deseos inconvenientes, para que no se apoderen de mí los deseos del vientre y de la copula• r AQ3 cion» . Es necesario, pues, rechazar lejos la gran maldad de
692 Prov. 19, 29. 693 Edo. 23, 5-6.

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los que acechan; pues ni en el saco de Crates, ni tampoco en nuestra ciudad «entra el loco parásito, ni el licencioso glotón que se ufana de su trasero, ni la falaz prostituta», ni ninguna otra bestia de placer de este tipo. Nuestro sa­ ber es colmar toda nuestra vida de buenas acciones. En conclusión: el problema suscitado en torno a la cuestión de si hay que contraer matrimonio, o hay que abstenerse totalmente de é l6 9 4 —es una cuestión digna de atención, sin duda— ya lo hemos visto en nuestro tratado Sobre la continenciam . Ahora bien, si nos hemos visto en la necesidad de estudiar la cuestión de si hay que casar­ se, ¿cómo se nos puede recomendar usar, como lo hace­ mos en la comida, siempre y en todo momento las relacio­ nes sexuales, como algo necesario? Es fácil ver cómo, después de la relaciónalos nervios como los hilos de la urdimbre en la tela, se tensan y se rompen por la sobretensión de la cópula; además, esta re­ lación esparce una tiniebla sobre los sentidos y abate tam­ bién la energía. Fenómeno este que se evidencia en los animales irracionales y en los cuerpos en continua activi­ dad; de éstos, los que se abstienen son los que aventajan a sus adversarios en las competiciones atléticas; y a los animales irracionales no se les puede separar después del coito, como no sea tirando de ellos, arrastrándolos, por así decirlo, pues se han quedado privados de fuerza y vi­ gor. El sofista de Abdera llamaba a la unión sexual «una pequeña epilepsia», considerándola un mal incurable. ¿No conlleva un debilitamiento proporcional a la cuantía de la pérdida seminal? «Pues un hombre nace y es arrancado
694 Célebre discusión mantenida por los cínicos y estoicos.
695 A lusión a una obra perdida suya.

no autoriza a casarse siempre. como quien se libera de un amo furioso y cruel!» No obstante. Pero. Realmente fue muy educado aquel que. pues. a la pregunta de cuáles eran las sensaciones que experimentaban en los placeres amorosos. pero no dice: «Mostraos impúdicos». también esta efervescencia de la materia perturba y transforma la armonía corporal.230 EL PEDAGOGO de otro hombre» 696. Por lo demás. y observar los sabios preceptos de su pedagogía para el tiempo oportuno de la unión. como si hubié­ semos nacido para el coito. 696 698 D em ó c r jto . por favor. 32 D ie l s . Y la Es­ critura dice: «He aquí ahora hueso de mis huesos. Que nos llenen de confusión las palabras que el Peda­ gogo pone en boca de Ezequiel: «¡Circuncidaos de vuestra prostitución!» Incluso los animales irracionales tienen un período de tiempo establecido para la fecundación. ni tampoco quiere que nos entreguemos a los placeres. ni tampoco a aquélla—. M o ral racio n alista estoica. buen hombre. me liberé de ellos con la mayor alegría. Date cuenta del alcance del perjui­ cio: un hombre entero es arrancado en el transcurso de la pérdida seminal producida por la unión sexual. 697 Gen. unirse sin buscar la procreación es un verdadero insulto para la naturaleza698. El hombre. respondió: «¡Calla. a la cual debemos designar como maestra. quiero decir el tiem­ po establecido para la vejez y para la juventud —a ésta no se le permite el matrimonio. fr. el matrimonio debe aceptarse y ser colocado en su justo lugar. es deseo del Señor que la humanidad «se multipli­ que». 23. se vacía con el semen tanto cuanto se ve en el cuerpo. y carne de mi carne» 697. 2. . de todas maneras. ya que lo que ha expulsa­ do es comienzo de un nacimiento.

P la t. ni a la hora misma del rezo. . ni a la hora de realizar cualquier tipo de actividad útil durante el día. no de eva­ cuar el semen desordenadamente. provocan a la vez que el aborto del feto. pensando que se está en tinieblas. Tampoco por la noche.. ni de la lec­ tura. a la progenie humana. por la tarde es conveniente reposar des­ pués de la comida. el abrazo más diferido es el más deseado. si durante el día tejemos unos principios de moderación. no deben realizar los ritos misteriosos de la naturaleza duran­ te el día. a quienes les está permitido el matrimonio. y después de las acciones de gracias por todos los bienes disfrutados. por otra parte. 84a. usan fárma­ cos abortivos. que expulsan una materia totalmente muer­ ta. Nuestra vida toda puede seguir su curso según los dic­ támenes de la naturaleza. desde la aurora. En nada nos diferenciamos de Penéiope. Ley.LIBRO II 231 El matrimonio es el deseo de procreación. por ejemplo. Con todo. si dominamos nuestros deseos desde un principio y si no damos muerte. VIH 838e. en su afán de ocultar su mala conducta. tampoco deben unirse sexualmente. Porque si se 699 700 P la t. el de sus senti­ mientos humanos. cual luz de la razón. Porque esas mujeres que. y de noche los deshacemos 700. nacida según los planes de la divina providencia 699. les es necesario un pedagogo: es decir. Fed. acto contrario a la ley y a la razón. se deben cometer acciones desenfrena­ das. sino que debemos encerrar en nuestra alma el pudor. a la salida de la iglesia o del ágora. La naturaleza no da siempre ocasión para realizar la unión matrimonial.. mediante malé­ ficas artimañas. co­ mo los gallos. cuando nos acostamos.

5. Laer. el amor se troca en odio. a la que no se le da el testimonio de castidad en medio de aquellos picantes placeres. llega a envejecer antes. mejor. D i ó g . ¡dichosa* si no perjudica!»70 2 . 3. la mayoría de las veces. evitando abrazos indecentes y la mejor prueba de que no se com­ porta honestamente con los vecinos. 22. lo que sigue está bien claro: «La rela­ ción sexual no reporta a nadie ventaja alguna. cuando el hartazgo se da cuenta de su condena. 98 No debemos recordar expresiones desenfrenadas. pero una mujer casada será una torre de perdición para quienes la usen» 703. los corazones de los amantes son alados. afirma la Escritura: «Una mujer a sueldo vale lo que un gargajo. 26. cuando los placeres de las prostitu­ tas han ultrajado la castidad matrimonial.232 EL PEDAGOGO debe observar la dignidad. cual cumple a san2 to s» 701. 701 Ef. es ser consecuente en casa. ni tampoco actitudes inconvenientes. ni los besos de las pros­ titutas y demás actos libertinos por el estilo. 3 Porque no.. al bienaventurado Apóstol. Un afecto que confie­ sa cimentarse en el terreno resbaladizo de la unión sexual. cuando el deseo car­ nal se ha marchitado. que nos habla con toda claridad: «Mas la fornicación y toda impureza o co­ dicia ni se nombren entre vosotros. a veces. y. En efecto. mu­ cho más debemos mostrarla con nuestra esposa. la seducción se disi­ pa con el arrepentimiento. y. obedezca­ mos. 703 Edo. 702 . Sin duda. como en realidad debe ser. Pues incluso la que es permitida por la ley es peligrosa. Y cuan­ do lo está. X 118: máxima epicúrea. florece poco tiempo y envejece junto con el cuerpo. no es posible ser considerado casto por la esposa. incluso. si no tiende a la procreación.

pues. IV 33-34. cuando escribe: En tus paredes se cometen adulterios y uniones ilícitas de hombres. Razón por la 704 705 706 707 Oráculos Sibilinos: Clemente se dirige a los Paganos. pues miran todos los derroteros humanos y llegan. porque es contra natura. vergonzoso y horrible. 18. y ha manifestado que el adulterio con una prostituta pro­ tegida significa la muerte. Sib. ni en el ímpetu.. no va a ocuparse de ello» 706. a escudriñar los escondrijos más ocultos» 707. ¿por qué. pues comete adulterio con su propia mujer quien hace de cortesano con ella y no oye las aclamaciones del Pedagogo: «¿Quién me ve? A mi alrededor hay tinieblas. 99 2 3 4 5 . «No comprende —dice la Escritura— que los ojos del Altísimo son diez mil veces más luminosos que el sol. preocuparme? El Altísimo. 23. admira a los honestos: que no incurran en la infamia de desear el coito con otro. 23. Muy digno de lástima es ese hombre. uno de vuestros poetas 704 la repro­ cha. las paredes me ocultan. mas son dominados por los placeres. otros. más sensatos. del todo impura! No obstante. afeminadas e im puras¡ciudad perversa. Muchos consideran vida regalada sus propios pecados. incluso. Eclo. y V 166-168. 19. sobre el macho 705.LIBRO II 233 3 Con un jabalí o un cerdo comparó la pasión libertina. una ciudad. Y las tinieblas les sirven de velo para sus pasiones. Ibid. Orác. sede de actos desenfrenados. que sólo teme los ojos humanos y se imagina que pasará inadvertido a Dios. reconocen que son pecados. ciertamente. Una casa. y nadie ve mis faltas.

29. 67b. dice la Escri­ tura: «Y las tinieblas no lo acogen» 71°. implica una conciencia de culpabilidad. Por esa razón. no tanto con el prójimo. y pre­ guntan: ¿Quién nos ve?» 708. si comete adulterio. sí. 5. No debemos. Sea como sea. el Lo­ gos y el Espíritu lo abandonan y es un cadáver.. pues tiene la conciencia de adúltero. algo se añade a él. Siempre se ha permitido el contacto entre los seres pu­ ro s71’. Porque quizá pasen inadverti­ dos. o. en cuanto que la ha cometido. 7J1 P lat .234 EL PEDAGOGO cual el Pedagogo aún nos amenaza por boca de Isaías: «¡Ay de quienes traman sus planes en la oscuridad. Porque lo que es santo. y todo el que comete un pecado es también injusto. Y la Escritura ha denomi­ nado lámparas que jamás se extinguen a los pensamientos de los hombres buenos. mas es imposible que pasen inad­ vertidos a la luz espiritual. la noche ilumina la mente casta. 709 Fr. como consigo mismo. 15. el que fornica muere para Dios. El que comete una falta. 710 Jn. a la luz sensible. Verdaderamente. despojar­ nos de nuestra vergüenza. se horroriza de ser ho­ llado. es peor y más digno de desprecio que an­ tes era. querer pasar inadvertido de lo que uno hace. Bajo ningún concepto tratemos de ocultarnos en las ti­ nieblas. . al contrario. Fed. 16 Dims. es peor y más miserable. 1. Y he aquí que este cuer­ ee is. pues jamás se ha permitido al justo desnudarse de su castidad. como es natural. además de su esclavitud al placer deshonroso: el desorden moral. como afirma Heráclito: «¿Cómo puede esconderse lo que nunca se oculta?» 709. de todas maneras. ya que la luz habita en nosotros. junto con nuestro vestido.

y después 3 de haber abandonado las obras de la carne y de haber revestido de incorruptibilidad nuestra carne purificada. los gusanos y la putrefacción lo recibirán en herencia. 20. un tanto misteriosamente. 36. Platón. «En este siglo toman mujer o m arido»712. 20. 18. hacer de los miembros de Cristo miembros de una prostituta.3 tos. en su fluir hacia la lascivia.. y difiéndete de tus impulsos»715. templo de las pasiones vergonzosas. y quien se una con prostitutas se volverá más audaz. en tanto que pueden en su familiaridad con las pasiones. 10. De ahí que. po­ demos perseguir lo que está a la medida de los ánge­ les 713. ni tampoco. llegue a odiar la corrup­ ción y permita al hombre el acceso a una eterna castidad.4 sofía bárbara. 30. discípulo de la filo. No debemos vivir como mortales cuando santificamos 101 a Dios. de ateos a los que corrompen y mancillan al dios que habita en ellos. y será destruido. como afirma Pablo. 6. cuando el insaciable deseo. Acordaos de veinticuatro mil hombres que fueron re.2 chazados por su fornicación. I Cor. E do. como ya antes dije. El vino y las mujeres ofuscarán a los hombres sensa. Y la Escritura añade 712 713 714 715 Le. nuestros deseos. Y el Pedagogo nos lo advierte muy claramente: «No vayas detrás de tus de­ seos. como gran ejemplo». . Ibid. ni del templo de Dios. un «ejemplo»7 1 4 que go­ bierna.LIBRO II 235 po corruptible se revestirá de incorruptibilidad. los sufrimientos de los forni­ cadores son. el Logos. 43. en el Filebo. educado por el Pedagogo en la continencia. cual pedagogo. tilde.

pensando qué comeréis. cuando la semilla pueda ser recibida con oportunidad. a propósito del vestir. Del lujo en .. y 5. y Dios los sustenta. aconseja procurarnos los bienes externos por causa del cuerpo.» Y a su enseñanza añade este luminoso ejemplo: «Considerad los cuervos. Sólo le está permitido al hombre casado sembrar. con qué os vestiréis. pero también de forma análoga. No debemos pretender vestidos suntuosos. Porque la vida es más que alimento. ni desear la polu­ ción. tercer apartado del estudio. por la que los deseos fogosamente inflamados saltan alrededor de los placeres. el de los bienes externos: «Conside716 Ibid. ni dejarse afectar de­ masiado por los impulsos irracionales. ni alimentos 3 complicados. 22-24. a los bienes externos.2 Para la otra incontinencia hay un excelente medicamento: la ra< 10 bis. .. 12. 102. corona su propia vida»7l6.236 EL PEDAGOGO 102 aún —pues no se cansa de sernos útil—: «Quien resiste el placer. 717 Le. 2-3. que ni siembran ni siegan. el vesiido> zon’ tarnbien presta una eficaz ayu­ da el evitar la saciedad. al cuerpo y. Todo esto por lo que atañe a la comida. dividiendo sus consejos en los re­ lativos al alma. como a un labrador. ni por el cuerpo. . 4 y el cuerpo más que vestido. ¡cuánto más valéis vosotros que las 5 aves!»717. que no tienen despensa ni granero. y brin­ da a ésta la siguiente lección de pedagogía: «No os preocu­ péis por la vida. No es justo abandonarse a los placeres amorosos. gobernar el cuerpo por el alma. en tercer lugar. El Señor. . 19. ni estar ávido por los deseos sensuales.

o qué tipo de bebida beberéis. 27. ¿qué quiere decir con «todas estas cosas»? La sensualidad. responde a la necesidad o. 28-29. . Contrariamente. 12. Ibid. el qu é denuncia sobreabundancia. porque eso es lo que viene a significar la Escri­ tura: «No os preocupéis por qué tipo de comida comeréis. Y el rey Salo­ món se vanagloriaba de su riqueza. Pero. ¿Qué hay más hermoso y más gracioso que una flor? ¿Qué hay más agradable que los lirios o las rosas? «Y si la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al fuego.» Preocuparse por estas me­ nudencias denota abundancia y sensualidad. Y la expresión que añade a esto aclara la comprensión: «No busquéis qué comeréis o qué beberéis». nos aleja de la ver­ dad. la glotonería y la gula. como diría­ mos. Por eso muy bien ha dicho: «Porque todas estas cosas los gentiles las persiguen»721. los condi­ mentos exquisitos.. He aquí el qué. 12. preocupado por lo superfluo. 10 3 2 3 4 718 719 720 721 Ibid. a secas. 12. ¡cuánto más a vosotros. a la satisfacción de una necesidad. Los paganos son los in­ disciplinados e insensatos. en cambio. Ibid. 12. La ostentación y sensualidad provoca que nos alejemos de la verdad. y os digo que ni Salomón se vistió como uno de ellos»718. el placer. Ha suprimido todo lujo en la comida. hombres de poca fe! Vosotros no busquéis qué comeréis o qué be­ beréis» 719. 30. cómo no tejen ni hilan. y prosigue: «ni os excitéis» 72 0 . mediante la partícula qué. Ibid.. dado que el placer sensible. «comer». y la Escritura declara abiertamente que la excesiva superabundancia proviene del diablo.LIBRO II 237 rad los lirios. Dios la viste así... 29.

y.238 EL PEDAGOGO Respecto a la comida simple. . ¿cuál creemos que será su opinión acerca de la coquetería. seca o húmeda. 38. una vez cortados. fa­ miliarizada con el placer efímero cuya flor brota por poco tiempo. como se verá más detalladamente en el tratado Sobre la Resu­ rrección125. ya se refirió a ella en I 47. «Buscad el reino de Dios. y. y noso­ tros somos el césped. «Porque el mundo es un campo de cultivo» 724. brotamos. no destruyamos este fuego interior de búsqueda en la sensualidad.» Si. ha sido motivado por los desordenados enamorados de las cosas mundanas? 723. y de las cabezas artísticamente peinadas. del blanco de albayalde.. 31. la vanagloria y de todo lo que no sea ser amigo de la verdad. de la ac­ ción de depilarse y afeitarse. Ambigüedad del término kósmos: «Universo»/«adorno». somos seres que andamos a la búsqueda. de la pintura de los ojos. del refinamiento de las piedras preciosas y del oro trabaja­ do. por la co­ mida y por lo puramente superfluo. y que no sirve más que para ser lanzada a la hoguera. Mt. del tinte del cabello y de todos esos artilugios que sirven para engañar? ¿No es para sospechar que lo que antes ha ma­ nifestado a propósito de la hierba. y lo que concierne a la alimentación se os dará por añadidura» 722. de los rizos en espiral. ¡qué ne­ cesaria es!. además. La hierba representa alegóricamente la masa vulgar. del tinte de las lanas. en una palabra. 13. 12. Si suprime toda preocupación por el vestir. Obra perdida de Clemente. por no considerarlo necesario. nosotros que somos rociadores por la gracia de Dios. 722 723 724 725 Ibid. exclama: «Vuestro Padre sabe la que necesi­ táis. sino reanimemos su llama para hallar la verdad. del lujo en los colores. amante de los adornos.

por el hecho de que sólo se permi­ tía adornarse a las que se prostituían. mas no por el sen726 727 XXII 728 Le. 16. a compartir el fuego. Debe entenderse: <de la ciudad de la Verdad > . a los idólatras agazapados bajo un bello nombre. a quienes se vuelcan hacia el deseo de los adornos. Ahora bien. 105. que vestía púrpura y lino fino. y prohibió a las mujeres honestas ir de­ trás de tales adornos. El celo de estos aristócratas se difundió entre los demás jonios. olvidando las costumbres viriles. el rico. los aristócratas perseguían un tipo de vida ciu­ dadana más distinguida. un pobre. VII 297. en Atenas. mientras que el segun­ do florecía junto al regazo del Padre. Admiro la ciudad antigua de los lacedemonios: sólo permitía a las cortesanas llevar vestidos bordados y un aderezo de oro. y se sujetaban los cabellos con cigarras de oro. . sobre su cabeza colocaban un penacho — una especie de trenza— . llevaban adornos de oro y lucían largas túnicas.LIBRO II 239 El Señor nos cuenta este relato: «Era un hombre muy rico. y que disfrutaba cada día espléndidamente — ésa era la hierba— . Lázaro de nombre. En griego. VI 442. a los que Homero. siguiendo su opinión. epíteto homérico: //. por la falta de gusto de su afeminamiento. Por el contrario. como imagen del Bien. pero no el Bien en sí mismo. dando verdaderamente prueba. tildándolos de afeminados. debemos rechazar de la verdad 72 8 . Ciertamente. 19-23. pues sueñan con la na­ turaleza del bien. Por el contra­ rio. helkesipéplous. de que eran hijos de la tierra. cubierto de úlceras y deseando har­ tarse de lo que caía de la mesa del rico — era el cés­ ped— » 726. el primero. estaba tendido junto a la puerta del rico. fue castigado en el Infierno. llama «de rozagantes peplos» 727.

como no sea para protegerse y defenderse de los rigores del frío y de la intensidad del calor. pues es común para ambos el prote­ gerse.240 EL PEDAGOGO dero de la ciencia. siempre que prescindan de los pequeños adornos estúpidos. es cen­ surable el género de mala vida. creemos ra­ zonable un mismo tipo de ropaje. En primer lugar nace un gusano. Así pues. a la que le dan el nom729 P l a t . así también convendrá que la mate­ ria que cubra sea semejante. tras la que. han llegado a ser más afemi­ nados que las mujeres. Y no hay por qué bajar de tono. las sedas de la India y los sofisticados trajes de seda. de él se origi­ na una oruga velluda. Para ellos. para que no nos per­ judique el desequilibrio de la temperatura ambiental que nos circunda. si así es. y afa­ narnos en lo que realmente es bueno y que responde a un orden. siguiendo una existencia vil. debe permitírseles que utilicen tejidos más suaves. las super­ fluas trenzas en los tejidos. Si re­ sulta que el sexo femenino tiene ciertas exigencias.. luego. la vida de aquí es un sueño profundo de ignorancia. del que debemos despertar. antes de entrar definitivamente en el sueño 72 9 . abandonando en este mundo lo mundano. Dado que lo que deben cubrirse es lo mismo. sostengo que ei hombre no necesita tejidos. Si ése es el sentido del vestido. si es necesario que se compongan. ya puedes ver que no hay por qué asignar un vestido para el hombre y otro para la mujer. y desear ardientemente obtenerlo. nace una pequeña mariposa. VII 534c. De manera que. comer y beber. por la que los hombres. si la necesidad es común. y. y manden a paseo el hilo de oro. Ahora bien. . por tercera metamorfo­ sis. Rep. que oculte del todo lo que no deben ver los ojos de las mujeres.

usen en su interior. En efecto. 732 A p. que produce un largo filamento. Y dice el A p o ­ calipsis: «Vi al pie del altar las almas de los que habían rendido testimonio. y se le dio a cada uno una vestidura blanca» 732. En cambio. como el hilo de la araña 73 0 . por hacer florecer las calumnias sobre la conduc­ ta. 7. y. Hist. Es bien claro y puro el mensaje profético de Daniel: «Se pusieron unos tronos y un anciano se sen­ tó.LIBRO II 241 bre de crisálida. 9. y se amolda a sus formas hasta tal punto que toda la disposición del cuerpo de la mujer se hace evidente aunque con los ojos no se vea. no los hijos bastardos. Además. pues no es capaz de cubrir la silueta de la desnudez. por estar alejados de toda utilidad y verdad. Con un vestido parecido ve al Señor en una visión. anim. el de la verdad. La seducción de los colores fatiga los ojos curiosos. se modela adaptándose a la cons­ titución de la carne. no es un delicado vestido protector. 6. Sin lugar a dudas. 9. no es útil su empleo — pues no es­ tá acondicionado para el frío— y.. su vestidura era blanca como la nieve»73*. 55ib 9. vestidos blancos sin adorno alguno. Y si fuera necesario buscar otro color. como no sea el reproche. por lo que se refiere a la protección. ya basta el tinte natural. Debemos hacer caso omiso de los vestidos y de los tintes. Es necesario que los puros. incitándoles a una mirada que no es razonable. V 19. un vestido de este calibre.1 i. los vesti- 5 ios 2 3 4 730 A r is t . 731 Dan. prostituyendo bajo una tenue capa la vergüenza del cuerpo. además. Este raro tejido transparente delata un temperamento sin vigor.. . carece de toda ventaja sobre los demás vestidos. al caer sobre el cuerpo con ondulante suavidad.

y embellecidas?» 3 Rotundamente nos exhorta el Pedagogo: «No te gloríes de tu manto. El color de Sardes. F il e m ó n . A r i s t ó f . Y. los tintes de púrpura. 5. no para la protección: los tejidos bordados en oro. el de frutos verdes. 2 «¿Qué podremos hacer de bueno o espléndido las mu­ jeres. nos dice el poeta cómico 733: «La púrpura y la vajilla de plata son útiles para los trágicos. exclama en el Evangelio: «Mirad los que andan con ropaje esplén­ dido. dice la comedia 734. ni te eleves a una gloria que resulte del to­ do fugaz» 735. ataviadas con flores con mantos azafranados acicaladas. y los mantos ricos y abiga­ rrados. con relieves de animales vivos tejidos en la púrpura. 42-44.. recreo de la vista. 4. 735 Edo. y el tejido de color de aza­ frán e impregnado de perfume. . Lis. pero no para la vida ordinaria». junto con su afiligranado arte.242 EL PEDAGOGO dos que se asemejan a las flores hay que reservarlos para los que pierden su tiempo en bacanales e iniciaciones. todo esto tenemos que man­ darlo a paseo. que estamos sentadas. el verde pálido. 11. así como mil y una variedades más del tinte han sido in­ ventados para la depravada vida del placer. Burlándose de los que visten delicados atavíos. a base de pieles preciosas. 109 Es ése un tipo de vestido para. y conviene que nuestra vida sea mucho 5 más que un baile de comparsas. además. los adornos con motivos animales — expuestos al viento son de gran lujo— . y que llevando una vida de lujo en los regios alcáza- 733 734 fr. el rosa y el rojo escarlata. 105.

con un vestido blanco o impoluto. virtuosa con su pudor— . A una la interpreta en actitud modesta.LIBRO II 243 res están» 736. Por el contrario. de la pasión. Así como. sin duda. sin que su preocupación se diversifique. la carne. al menos la casta. de la Virtud y del Vicio. en cambio. Razón por la cual yo acepto la actitud del sabio de Ceos 738 . . Od. así también. a traicionó seducida por el collar de Harmonía. con lo cual se revisten de incorruptibilidad. reluciente de un color que no le es propio. la virtud con el pudor como único adorno — así debe ser la fe. de no ser así. Hom. la mujer soltera dedica su tiempo sólo a Dios. consagran el vestido puro del alma. natural de Yúlide (Ceos). llega a ser toda ella del marido. es decir. parecidas y paralelas. trocando a su es­ poso por las joyas.. y posa cual pintura ante las mujeres lujuriosas. por el contrarío. XI 327. si ama las joyas. 7. 25. la adu­ lación y la extraviada ilusión. Se refiere a Enfila. cuando traza el esbozo de las figuras. reparte su vida entre Dios y su esposo. 736 737 quien 738 Le. honra sinceramente a Dios. Se refiere a los alcázares terrestres. la presenta envuelta con ropaje sobrecargado. y la mujer casada. consagrando su tiempo al marido. creo. Sus movimien­ tos y ademanes se ocupan de la seducción. la casta esposa. esposa de Anfiarao. el vicio. me refiero a Enfila: que por oro vendió a su esposo poniéndole precio™. se separa de Él y del santo matrimonio. los que sirven como criados en las mansiones celestes junto al rey del Universo. El sofista Pródico. mientras que. a la otra. como el ejemplo de la hetera argiva.

2 El mayor signo de falta total de gusto está en ocupar­ se apasionadamente de las túnicas de mujer. ciertamente. Si el Logos. exclama del Señor: «Hijas de reyes se regocijan en tus honores. . de todo lo que cubre el se x o 741. 111 Si debemos aflojar un tanto nuestro riguroso tono en torno a las mujeres. ante cualquier opinión debe prevalecer la utilidad. «brilla como el oro» 740 . y. estro­ pean las lanas de los vestidos y las desgastan. con el tiempo. componentes de los tintes. de las túnicas de hombres y. Pues. 741 Hom. los lavados y los líquidos corrosi­ vos que se impregnan. y los elegidos son las franjas de oro.244 2 EL PEDAGOGO El que sigue al Logos no se familiarizará con ningún tipo de placer vergonzoso. como dice H o­ mero. II. 44. lo cual no conviene a una buena economía. pero sin adornos cual si fuera un cuadro para regocijo de la vista. de los abri­ gos de lana. en el Salmo cantado por David. 3 El primer hombre del Paraíso medía la protección de 739 Sal. el dibujo desaparece. 1. que se les teja un vestido liso. sino para mostrar el incólu­ me tejido de la fe de quienes han alcanzado la misericor­ dia como adorno de la Iglesia. Y es que en materia de vesti­ dos. en quien no hay engaño. 740 P ín d a ro . en la que Jesús. además. agra­ dable al tacto. Olímpicas 1. al ver la ingente can­ tidad de riqueza que cubre las partes. Enrojezco de vergüenza.. 10.14. a tu diestra está la reina ataviada con un vestido con in­ crustaciones y franjas de o ro » 739. II 262. no es para patentizar el delicado lujo en el vestido.

cuando están desnudos. aunque se vanaglorie Mileto. por su parte. así tam­ bién la belleza de una buena conducta patentiza toda su magnificencia. lejos de toda mezquindad? Elias usaba por vestido una piel de oveja y se la ataba con un cinturón de piel. 112 2 3 de 1 2 . al menos. éste llevaba sólo un ceñidor lino. Y comía miel y langosta. y. conducidos por el Logos. lejos de toda vana búsqueda. se envolvía en un saco. puesto que las ovejas han sido creadas para nosotros. muestran ostensiblemente el vigor. ¿Cómo podría lucir un fino manto de púrpura quien había desechado la ostentación de la ciudad y vi­ vía como ciudadano de Dios en el apacible desierto de la tranquilidad. despreciando los pelos de las ovejas. pues olían a lujo. las briznas de paja. Arrastrar los vestidos por el suelo es signo de altivez. Incluso ni esos bailarines que pasean a lo largo y a lo ancho del escenario 742 Is. debemos hacer caso omiso de todo. pero ahora. como ejemplo de vida espiritual y auténtica. Isaías. Y . afirmando: «sois pelos de ovejas».LIBRO II 245 sus vergüenzas con ramas y hojas. así como los cuerpos bien alimentados. 2. prenda cargada de humildad. rehusemos el lujo en los vestidos. Y . cual escoba. pues estorba la actividad de la marcha. estaba «desnudo y sin calzado» 74 2 . El bienaventurado Juan. nosotros. manjar dulce y espiri­ tual. arrastrando por los suelos. Y si citas a Jeremías. y se revistió de ellos. lejos de la in­ diferencia moral. o aunque tales pelos se conserven en las cubiertas de la piel por las que muchos enloquecen. aunque Italia se ufane. el otro profeta. a menudo. prefirió los pelos de camello. preparando sin orgullo y casto celo los caminos del Señor. 20. si no la desfigura la grosera charlatanería. no nos compor­ temos como ellas.

en cambio. envolviéndote la luz. . 1-2. Ciertamente. su ajuar bien cuidado. no está bien que las muchachas jóvenes de Esparta lleven. usando de ellos. 103. pues no es decoroso que una mujer descubra cualquier parte de su cuerpo. Así pues. está prescrito. Sin embargo. en la confección de vestidos debemos rehusar toda extravagancia y evitar también toda desmesura en su uso. y a aquél que dice: «¡Qué cara tan linda!». puede respon­ derse cortésmente a las exclamaciones de aquel que andaba diciendo: «¡Qué brazo tan hermoso!». con «¡Es de quien se ha casado conmigo!» Y o quiero que las mujeres castas no den pie a este ti­ po de piropos a quienes. cual manto» 743. además. su vestido por encima de la rodilla. el refinado ritmo de sus gestos. y «¡Qué piernas tan bonitas!». cuando dijo por boca de David en el Salmo: «Vestido estás de alabanza y de gloria. Con un vestido de esta naturaleza le revistió el Espíritu al Señor. con «¡Pero si no es un bien público!». que se cubran la cabeza y se velen el rostro.246 EL PEDAGOGO 3 4 114 2 3 4 su silenciosa perversidad. que 743 Sai. las colgaduras de las franjas. muestran la negligencia de un minucioso relajamiento. Y si alguno trae a colación el manto del Se­ ñor. aunque esté permitido des­ cubrirse sólo los tobillos. En efecto. con «¡Pero son sólo de mi marido!». según dicen. No es razonable. van a la caza de actos censurables. Y es que no es santo que la hermosura corporal sea un anzuelo para los hombres. permiten que sus vestidos lleguen a tal extremo de arrogancia. pues. las palabras del Señor que brillan con los rayos de la verdad. las Escrituras polícromas que no se marchitan. <debo decir > que esta túnica abigarrada muestra las flores de la sabiduría.

. Mi opi­ nión es. en cambio. X X 477. y de ellas. Tiro.enel marEgeo. II. que la cobertura debe permitir ver que lo cubierto tiene más valor que ella. el alma respecto al cuerpo. no se encontra­ rían mil dracmas áticas 747. XVI 334. ciertamente. como la estatua respec­ to al templo. P lin . y de los sutiles linos. Precisamente a causa de esa púrpura. nat.. El lujo ha sobrepasado al léxico. Clemente nos informa del precio delmercado de esclavos. enloqueciendo en su excentricidad. y el vestido res­ pecto al cuerpo. como dice el poeta. no sólo se procuran finas telas de Egipto. también en los lujosos vestidos mezclan sus engañosos tintes estas mujeres falaces y estos hombres afe­ minados y. ¡Ojalá se pudiera arrancar de los vestidos la púrpura. pues su sangre produce la púrpura. evitando con ello que los mirones se giraran para observar a las que la usan! Sin embargo. que se inquietan por esta púrpura estúpida y delicada. por un solo vesti­ 744 745 H om . pues. .LIBRO II 247 una mujer lleve un gran velo de púrpura deseando ser centro de atracción de las miradas. sino también ciertos tejidos de la tierra de los hebreos o de los cilicios. Sidón y la región limítrofe al mar de Laconia son muy envidia­ das 745. éstas que tejen poco su vestido y lo hacen todo de púrpura. IX 127. Hist. 746 747 Isla griega del archipiélago de las Cicladas. V 83. y sus conchas. la purpúrea muerte se apoderó 744. Pero el caso es que se da todo lo contrario: si el cuer­ po de estas mujeres se pusiese a la venta. inflaman los deseos fáciles. Y no digo nada de los tejidos de Amorgos 74 6 . como lo son sus tin­ toreros. Sin embargo. Sus tintes son muy famosos.

En lo relativo al calzado. en lu­ gar de lo corriente y barato? Es que realmente descono­ céis lo que en verdad es hermoso y bueno. Su esplendor coincidió con la época de la tiranía de los Ortagóridas. pues. para que. Hay que mandar a paseo. de origen lidio. pues. al andar. 749 En griego. así como los zapatos de Atenas o de Sición 748 y los co­ turnos 749 de Persia o de Tiro. era un tipo de zapato de suela alta y que servía indistintamente para ambos pies. Acerca del calzado manera semejante. no por lo que es. ¿Por qué. pero también las mujeres insisten en adherirse a su suela unos clavos en espiral. . como es costumbre nuestra. aproximadamente a unos 20 km. Esta­ ba emplazada en la costa norte del Peloponeso. de Corinto. pues están locos y ven de color negro lo que es blanco. Son verdaderamente vergonzosas «las sandalias en las que hay flores doradas». 748 Una de las ciudades más importantes de la Grecia antigua. debemos elegir lo que es conforme a la naturaleza. y. haciendo gala de gran molicie. Así. El poeta Esquilo lo transformó adaptándolo al teatro con el fin de realzar la estatura de los actores. una justa meta. proponiéndonos. las mujeres vanidosas se comportan de il. son muchas las que aplican sellos con motivos eróticos. perseguís lo raro y lo costoso. los vanos artificios cargados de oro y de piedras preciosas de las sandalias.248 EL PEDAGOGO do que compran llegan a pagar diez mil. kóthornos. los insen­ satos se afanan por la apariencia. quede impreso sobre la tierra el signo de sus senti­ mientos de hetera. lo cual evidencia que ellas son de inferior utilidad y que valen menos que sus trajes.

LIBRO II 249 A sí pues. No calza­ ba nada superfluo quien mostraba a los hebreos el modelo de la verdadera filosofía. ya se explicará en otro apartado. como para alcanzar un buen temple de alma y cuerpo. a excepción de cuando alguna necesidad lo impida. un excelente ejercicio marchar con los pies des­ calzos. pues no es conveniente mostrar desnudo el pie. Si no emprendemos ningún viaje. el hecho de ir calzado linda mucho con el estar encadenado 750 . En cambio. «de pies polvorientos». el cual no se consideraba digno de desatar — él mis­ mo lo confiesa— la correa del zapato del Señor. y más cuando es fácil el tropiezo en el mal. pero no soportamos andar con los pies descalzos. y como protección de la planta del pie de los golpes y de las rugosidades de los montes. Ahora bien. 751 Literalmente. salvo cuando se incorpora a una expedición militar. Como testimonio de sencillez en el calzado vemos a Juan. porque. En efecto. Puede permitirse que las mujeres utilicen zapatos blan­ cos. según creo. Las que parten de viaje deben utilizar unos zapatos de clavos. conviene que el hombre vaya descalzo. Es. si eso encierra un enigmático significado. tanto para la salud. Los atenienses llaman a este tipo de calzado konípodas 75t. 750 Juego de palabras: hypodedésthai «sujetar». podemos usar unas sandalias o pantuflas. en que deberán usar un modelo de calzado engrasado. Conviene que la mayor parte del tiempo calcen za­ patos. los pies se aproximan al polvo. salvo en los viajes. realmente. la utilización de calzado debe justificarse co­ mo cubierta de los pies. especie de sandalia utiliza­ da por los ancianos: . «amarrar»/hypódema «calzado».

Lanzarse precipitadamen­ te sobre el resplandor de las piedrecillas. . La muy preciada perla invade alocadamente los gineceos. A rist. al que la Escritura en algún lugar ha llamado perla: a Jesús. maravillarnos ante las y a s e a n o p a c a s O v e r d e s . . 6. 753 Se refiere al Bautismo. nácar. Lo mismo les ocurre a las mujeres necias con las piedras preciosas de las cadenas que rodean el cuello: las amatistas engastadas en los collares. las keraunitas. de gran parecido con las aletas de mar 752 y de dimensiones semejantes al ojo de un pez grande. el jaspe. anim. después de observar el fuego. . cuan­ do deberían acicalarse con una piedra santa. sin darse cuenta — por su inconsciencia— del grave riesgo que representa tocarlo. y las baratijas de vidrio. Hist. se lanzan sobre él. el ojo que contempla en la car­ ne. inducidos por su fulgor. Nace en cierta ostra. IV 4. Sin duda. brillante y puro. gracias al cual la carne ha recobrado en el agua 753 todo su valor. Es como cuando ios niños. el Logos nítido. T . el topacio y No debemos a b s o r to a n te la s p ie d ra s p re c io s a s . . el Logos de Dios. a n t e IOS piedras preciosas ni los d e s e c h o s ¿ e i m a r y l a s r a e d u r a s d e adornos de oro .250 EL PEDAGOGO Es 12. aquella ostra que 752 Concha marina sobre la que se recoge el lino marino. sobre sus multivarios colores.. Esas infelices mujeres no se avergüenzan de dedi­ car todo su esmero y atención a esta pequeña ostra. p r o p io d e c h iq u illo s q u e d a rs e la tierra. es propio de insensatos que se dejan arrastrar por lo que sólo es apa­ riencia impresionante. la esmeralda de Mileto el objeto más preciado .

edificada espiritualmente. La ciudad de los santos. Porque sobre dichas piedras preciosas están plasmados los colores — preciosos. ¿por qué no gozarlo?. También se asociaban a Dioniso. intacto y santo por esencia. significan alegóricamente el esplendor de la gracia de los Apóstoles. según la cual los grifos se enfrentaban con los buscadores de oro en ios desier­ tos del Norte de ta India. poderosas alas y cuerpo de león. Clemente sigue en este pasaje la fábula. ha sido levantada — es natural— simbólicamente con estas pie­ dras. sino para nosotros? En verdad. Sabemos que la Jerusalén de lo alto fue construida con piedras santas. Por el inimitable florecimiento de las piedras se ha entendido el florecimiento del espíritu. ya por su calidad dé animales guardianes. En primer lugar nos provee de lo necesario. . cuya crátera de vino custodiaban. y el 119 2 3 120 754 Aves fabulosas con pico de águila. lo que no es es­ trictamente necesario. ¿para quiénes ha creado todo esto. o incluso en ia India. así hablan quienes no comprenden la voluntad de Dios. o porque anidaban en las montañas. en verdad— .LIBRO II 251 nace en el agua protege su carne. hilvanando este maravilloso razonamiento: lo que Dios ha mostrado. y su protección a los grifos 754. ahora bien. De aquí que la exploración de las mismas esté reservada a las hormigas. Estaban consagradas a Apolo. mientras que el resto ha sido dejado de lado por tratarse de ma­ teria terrestre. Mas estas mujeres que no comprenden el simbolis­ mo de las Escrituras están todas boquiabiertas ante tales piedras. y conocemos por la tradición que las doce puertas de la ciudad celeste. y no escapan a la vista de nadie. parecidas a piedras preciosas. lo ha escondido en las profundida­ des de ia tierra y del agua. en la que se concibe la perla. ¿por qué no servirnos de ello? Me per­ tenece. como el agua y el aire. Otros autores los sitúan entre los etío­ pes.

Dios — bien lo sé yo— nos ha permitido hacer uso de las cosas. «Está a mi disposición. «no obstante. Así. no todo es de utilidad» 756. y todo lo demás se os dará por añadidura» 755. Todos estos bienes son comunes. entre nosotros son los condenados a muerte quienes excavan el oro oculto y las piedras preciosas. 23. mientras que el desembolso para consumar los vanos deseos entra en los cálculos como pérdidas. piedra preciosa. Ahora bien. Dios creó nuestra raza para que participara de sus pro­ pios bienes. Y os enfrentáis a las Escrituras que claman con toda claridad: «Buscad primero el reino de Dios. 10. mas dentro de los límites de la estricta necesi- 755 MU 6. ni sociable. Í9. pues. Porque por más que todo se os haya otorgado como re­ galo. 33. como dice el Apóstol. no repartirlo entre los necesitados?» En efecto.252 EL PEDAGOGO 2 3 4 5 mar se ha encargado de ocultar la perla. 756 I Cor. no gas­ tos. su propio Logos. las palabras: «Está en mi mano y me sobra. y los ricos no tienen por qué llevar la mejor parte. 19. y por más que se os haya concedido todo. . ¿por qué no disfrutar?» Tal medi­ da no es humana. Pero vosotros sois indiscretos y curioseáis lo que no de­ béis. Ése es el verdadero regocijo. el tesoro de la ri­ queza. es perfec­ to quien cumple el: «Amarás al prójimo como a ti mismo» 757. 757 Mi. no sin antes repartir y poner a disposición de todos los hombres. He aquí que el cielo entero se ha extendido ante no­ sotros y no buscáis a Dios. como bien común. por más que «todo nos esté permitido». ni mucho menos confor­ me a la caridad. ¿por qué. haciéndolo todo para todos.

que se regule lo que es de fácil consecución. 758 E pic t e t o . y que sólo de lo bello se dice que es un bien. pues sólo en el alma se patentiza la belleza y la fealdad. ¡Cuánto más razonable es gastar en favor de los hom­ bres que gastar en piedras preciosas y oro! ¡Cuánto más útil poseer amigos que nos ornen que adornos sin alma! ¿ Y a quién los campos podrían beneficiar tanto como el prodigar favores? Así pues. mostrando el amable encanto de la temperancia. no sin antes haber mandado bien lejos a paseo esto que decimos superfluo. sólo nos falta aclarar esta objeción: ¿Para quién. serán las riquezas. Así. Porque ocurre 4 que la belleza de cada ser. se trasluce en las formas corporales. Ahora bien. De ahí que tan sólo el virtuoso es realmente bello y bueno. cuando e! carácter. . al menos median­ te el uso de lo indispensable. Es absurdo que uno disfrute cuando los demás andan en la pobreza. 6 121 2 3 sólo la virtud a través de la belleza corporal se muestra. si tan complicado es que todos sean prudentes. cual luz resplande­ ciente. planta o animal reside en su propia virtud 758 . y que florece en la carne. respondería yo. pues. cual si fueran juguetes de niñas. si todos eligen la simplici­ dad? Para los hombres. III 1. y ha expresado su deseo de que tal utilidad fuese co­ mún a todos. 6. si usamos de ellas sin apasionamiento y sin distinción. Deben — eso sí— hacer gala de su ade­ rezo interno y mostrar la belleza de la mujer interior. En resumen: las mujeres que renuncian a todo lo mundaño deben enviar al diablo los adornos.LIBRO II 253 dad. la virtud del hombre es la justicia.

temperante y. origina la tendencia a la menti­ ra y al hábito del engaño. Incluso ahora los soldados quieren adornarse con objetos de oro. A buen seguro no han leído el pasaje poético 759: que. también reciben entre los habi­ tantes del Ática el mismo nombre de cadenas. en mi opi­ nión. . I l II 872-873. como una chiquilla. vestidos transparentes y cierta áurea cadena.. Ésta. al aplicar al cuerpo como si le fueran propios ador­ nos que no le son propios.254 EL PEDAGOGO la temperancia. cuando el amor por la belleza se ha desviado hacia la vanidad. H eródoto se refiere a ella en III 23. Dichas muje­ res oscurecen la genuina belleza. Debe rechazarse del todo el amor por los adornos que no se preocupa de la virtud. iba al combate. Con esos ricos prisioneros piensan rivalizar. la fortaleza y la piedad. lo afeminado y la lujuria. sino sólo del cuerpo. en su Sinefebo. y no saben qué estupidez están cometiendo poniéndose innume­ rables y valiosas cadenas como también entre los bárbaros se dice que ataban a los malhechores [con cadenas de o ro 160 . ha dicho que eran de una falta total de gusto. 759 Hom. no rico. 760 Cita de un cómico. ¿No son como argollas los collares de oro y las gargantillas? Y los llamados kathetéres que tie­ nen la forma de cadenas. en suma. mostrando con ello la pompa. El hombre bello es justo. cubriéndola de oro. la sinceridad y el auténtico candor infantil. bueno. las mujeres. cubierto de oro. Y de los adornos en los tobillos de las mujeres. Filemón. en lugar de la respetabilidad.

enumera y presenta todos los adornos de las mujeres. me da la impresión de que pretenden gloriarse de su rica desventura. que evidencian de manera palmaria vuestra grose­ ra ignorancia del bien: 761 Con el dios Ares. en su orgullo. Sin lugar a dudas. serpientes. anillos para las piernas. se le pusieron seme­ jantes cadenas. sea como sea. Ahora. según el cual a Afrodita. la impresión no deja de ser la misma. . aunque la materia atenúa la vergüenza. hasta el punto de que. Dice el poeta cómico Nicóstrato: cadenas. Mas. las mujeres no se ruborizan luciendo los símbolos más funestos del mal. al cometer adulterio751. cual anzuelo. quieren emular a las murenas y a las serpientes para embe­ llecerse. Citaré las palabras mismas del cómico. collares. su esposo Hefesto los sorprendió juntos. en sus Tesmoforiantes 762. con ánimos de criticar. así también los adornos de oro. brazaletes. Porque el mismo Homero afirmaba que tales cadenas eran de oro.LIBRO II 255 ¿Qué significa este rebuscado adorno. mujeres. Así como la serpiente engañó a Eva. 762 Fr. sino que voso­ tras. hacen perder el juicio a las demás mujeres. queréis mostraros encadenadas? Porque. de las Segundas Tesmoforiantes perdidas en su totalidad. en cambio. Tal vez el mito de los pasajes poéticos. tomando la forma de serpiente. esas que se echan voluntariamente estas cadenas. quiera significar simbólicamente que los adornos no son más que símbolo de adulterio. diadema de oro. anillos. Aristófanes.

¡Oh vana diligencia! ¡Oh vana ambición de gloria! Co­ mo heteras. argollas [para los pies. ¿de quién será?» 763.— Zarcillos. disipan su riqueza para su vergüenza y adulte­ ran los dones de Dios por su total carencia de gusto. B . ropa bordada en púrpura.C. pendientes. da­ te a la buena vida. falda corta. ra[cimos. el mejor de todos los pintores de la época clásica. 18-20. collares. abrigo. en el Evangelio. [largas túnicas. hebillas. redecilla. cornalina.— ¿Q ué má A . anillos. carmín. al parecer. IV a. piedra pómez . y destacó por los efectos de color. EL PEDAGOGO natrón. vendas. sostén. el Señor. Con toda claridad. «Tienes mu­ chos bienes guardados para muchos años. ampollas. cinturón. Retrató a Alejandro Magno. velo. camisas. cadenas. guirnaldas. bebe. s. corchetes. falos de cuero. aderezo. túnica corta. y lo que habías dispuesto. sellos. gorro de dormir. pendientes. Habiendo visto el pintor Apeles7 6 4 a uno de sus discí763 Le. diadema de oro. 764 Natura] de Colofón (Lidia).256 A . Estoy cansado y malhumorado de haber enumerado tanta cantidad de atavíos. 12. come. pero me maravillo de cómo no se agotan por llevar tanto peso. ri­ valizando con el arte del maligno. negro para los ojos. Su com- . Fue. Sus originales se perdieron. vestidos. broches. cintas. llama loco al rico que atesoraba en sus graneros y que se decía a sí mismo. collares. cintas para el cuello.— Turbantes. Y no he dicho lo más importante. porque esta misma noche te exigen el alma. largas faldas. brazaletes. piedras preciosas.

no auténticamente hermosas. mientras se ataviaba con sus anillos y collares». La calumnia. al que sólo está destinado el lujo. sin embargo. porque no eres capaz de pintarla bella. el pros­ tituirse por desear un ídolo de oro atrae sobre sí la tor­ tura del fuego. si. Con estas palabras el Espíritu profetiza por boca de Sofonías: «Ni su plata ni su oro podrán salvarnos en el día de la ira del Señor» 765. dice el Se­ ño r» 766. Y los amenaza bien claramente: «Y castigaré en ella los días consagrados a los Baales. Bienaventurados hubiesen sido los antiguos hebreos. mostraron a nuestras mujeres de manera muy expresiva que debían rechazar los adornos. no sacaron prove­ cho alguno ni de su arte ni de sus actos. Por consiguiente. 2. majestuosa. no la verdad. refirién­ dose a la esposa infiel. y el motivo de tales aderezos lo expresa en estos términos: «y andaba tras sus amantes. 766 Os. 765 Sof. gracias al cual sólo el oro brilla. en los que quemaba incien­ so. sí. es decir. Empleo metafórico del pueblo de Israel. Las que siguen las enseñanzas de Cristo no deben adornarse con oro. No obstante. la has representado. Por esa razón. . sino con el Logos. adornos. exclamó: «¡Mu­ chacho!. y me olvidaba a mí.» Las mujeres de hoy día son este tipo de Helena. 1. descrita por Luciano. los hubiesen arrojado o tan sólo fun­ dido. en tanto que es ídolo. pero sí ricamente ataviadas. después de arrebatar los ador­ nos de sus mujeres.LIBRO II 257 pulos pintar una Helena cargada de oro. 18. posición. 10 y 15. el Logos repro­ cha a los hebreos por boca del profeta: «Han fabricado para Baal objetos de plata y de oro». como sea que los fundieron modelando un becerro de oro y le rindieron culto. inspiró más tarde a Bottice­ lli.

desprendiéndose de esos fa­ laces objetos privativos del malvado Sofista767. unida. suficiente. Y con razón ordena que nos ale­ jemos de los adornos. Así. Y si son feas. Conviene. la simplicidad. por sus postizos dejan al descubierto lo que no tienen. ya basta su naturaleza. ni con perlas o vestidos suntuo­ sos. Erróneamente Clemente lo atribuye a Pedro. 9-10. la suficiencia es un hábito que se dirige hacia su fin particular. que el engaño no se enfrente con la ver­ dad. Consiste ésta en contentarse con lo necesario y en procu­ rarse lo que realmente contribuye a una vida feliz. la simplicidad se preo­ cupa de la santidad e iguala toda superioridad y se pro­ cura en la vida corriente la utilidad que se persigue en lo superfluo. como su nombre indica. pues. Que el arte no intente rivalizar con la natu­ raleza. no superflua y. cual cumple a mujeres que profesan la piedad. con buenas acciones» 768. sino. en una generosa liberalidad y en las obras de la economía doméstica. por esa razón. 2. sin defecto ni demasía. . Que vuestro santo adorno consista en los frutos de vuestras manos. sino que es lisa. y su nodriza la autosuficiencia. Pues. que las mujeres. Ahora bien. El bienaventurado Pedro exclama maravillosamente: « < Deseo > que las mujeres se presen­ ten. Porque si son hermosas. realmente. que las que adoran a Cristo se acojan a la simplicidad. no sobre­ sale de sí misma. es decir. no parti­ cipen de tales adornos ni practiquen la idolatría bajo el pretexto de la elegancia. 768 I Tim.258 EL PEDAGOGO Así pues. no con trenzas y oro. ni se hincha ni se infla. «Porque el que da al pobre 767 Satán: curioso epíteto. La madre de ambas es la justicia.

La honestidad y la castidad son cadenas de oro y collares. dice el Espíritu por boca de Salomón. 13-15 I Cor. Los ojos ungidos de Logos y las orejas taladra­ das para la percepción espiritual se disponen a oír y a ver cosas divinas.LIBRO II 259 presta a Dios» 76 9 . 10. 9. «porque es mejor procurarse ésta que los te­ soros de plata y de oro. Que vuestros pies evi­ dencien una pronta diligencia en el bien obrar y en querer encaminarse hacia la justicia. «y las manos viriles enriquecen» 77°. Y llama viriles a los que desprecian el dinero y a los que de corazón reparten lo suyo propio. Dios es el orfebre de tales 2 joyas. «Feliz el hombre que encontró la sabiduría. y el mortal que vio la prudencia». 17. ni para las orejas puede existir otro adorno mejor que descienda por los conductos naturales del oído.. . no es lícito forzar a la naturaleza contra su voluntad. 2. 769 770 771 772 Prov. Ibid. Éste es el auténtico adorno. que la catequesis de la verdad. 4. Ibid. 19. No. 3.. «que ni ojo vio ni oído oyó» 772 antes. No deben perforarse contra la naturaleza las orejas de 3 las mujeres para colgar zarcillos y pendientes. pues el Logos muestra verdaderamente la verdadera belleza. y es más apreciable que las pie­ dras preciosas»771.

y que. y co­ nociendo a Dios. y. no portando oro o una larga capa. es guiado por otro: Dios. . revistiendo ahora una forma. 773 División platónica del alma: cf. y luego otra. primero. y más tarde otra.LIBRO III Según parece. que es salvaje. que guía a este hombre visible. ciertamente. las facultades del alma 773: la intelectual. Tres son. ropa santa. la irascible. en un león melenudo. 441a. a su vez. Sobre la verdadera belleza S 1 mism0’ PorcIue quien se conoce a sí mismo conocerá a Dios. en tercer lugar. el multiforme genio marino. cercana a la locura. la moderación. se hará semejante a Él. la más grande de todas las ciencias sería conocerse a 1. sino realizando buenas acciones y teniendo necesidad de muy pocas cosas. con el atavío de la razón. IV 439d. que adopta muchas más formas que Proteo. Sólo Dios no tiene necesidad de nada. la concupiscible. a la lascivia y a la corrupción: y se convirtió . que recibe el nombre de racional —el hombre interior—. el pelo de la barba muestra el hombre. Rep. y revesti­ dos con el adorno del cuerpo. admito tal atavío. incitaba al adulterio. quien. y se alegra sobrema­ nera al vernos puros.

es la verdadera belleza. El amor por el adorno degeneró en desenfreno. . pues la concupiscencia lo puede todo. el hombre en quien el Logos habita no cambia. tiene la forma del Logos. es bello. el mediador es el Logos. en efecto. porque es Dios. es. lo transforma todo y quiere burlarse para esconder al hombre. 775 Cf. El hombre se convierte en Dios. se marchita la belleza y cae a tierra más rápida que el pétalo. común a ambos: hijo de Dios. fr.262 EL PEDAGOGO Pero más tarde. el hombre se parece a una poderosa fiera. no es pendenciero. Dios está en el hombre y el hombre es Dios. 62 D iels. Salvador de los hombres. hombres 7 7S . se marchita por la corrupción.. IV 456-458. como seductora? Porque la carne 774 Hom. no se transforma. como testimonia Pablo. aquel dragón o pantera < se transformó > [en un gran cerdo . Con razón dijo Heráclito: Los hombres son dioses. ¿cómo querría uno con razón adornar a una esclava. porque lo quiere Dios. misterio visible. Ya no lo soporto. y an­ tes de que llegue el otoño. y se convirtió en ondulante agua y en árbol de frondosa [copa 774. brotan los placeres. Se desbordan las pasiones. Siendo esclava la carne. el mismo Logos. cuando chocan contra él los huracanes de îa pasión erótica. Od. es semejante a Dios. los dioses. y el mediador cumple la voluntad del Padre. ministro de Aquél y pedagogo nuestro. En cambio.

2-3. ¿Quién es mejor que el Señor? Aunque la belleza de la carne no es digna de admiración. compasivo. La verdad. la coquetería. Pero aún hay otra belleza en el hombre: la caridad. desconoce la envidia. la inmortalidad. afirma el Apóstol respecto del Señor: «Se anonadó a sí mismo tomando la forma de sier­ vo» 776. 778 Is. no se hincha de sober­ bia. 2. mostró. eso sí. según el Apóstol. porque malo es lo ajeno y no natural. 777 I Cor. 7. por otra parte. sino un aspecto despreciable y vil ante los hombres»778. servicial. anda detrás de lo que no le pertenece. del Logos. es magnánima. pura vanagloria. llama natural a aquello que le es propio. 3 3 2 3 776 Flp. alejada de Dios. en cambio. apar­ tándola de una mortífera y amarga esclavitud. la verdadera belleza del alma y del cuerpo: la bon­ dad del alma y la inmortalidad de la carne. y de la caridad. liberó la carne de la corrupción y . la revistió de incorruptibilidad. Dios mismo. 13. «La caridad. 4 5. Que el aspecto del Señor carecía de belleza lo testimonia el Espíritu por boca de Isaías: «lo vimos y no tenía forma ni belleza. De ahí que añada: «No obra el mal».LIBRO III 263 tiene la forma de esclavo. llamando siervo al hombre exterior antes de que el Señor se convirtiera en siervo y se encarnara. Lo extraño es fal­ so como claramente trata de explicar: «no busca lo que es suyo » 111. rodeándola con este santo adorno de eternidad. . no es ufana. efectivamente.» El adorno superfluo e innecesario es. 53.

Propiamente. levantando levemente el velo para mostrar al Dios. sino 779 Sacerdote egipcio encargado de transportar la estatua de la divi­ nidad al interior de la capilla o santuario. derivado de pastos «bordado». o a algún otro celebrante mirando fijamente alrededor del so­ lemne recinto sagrado.264 EL PEDAGOGO Por consiguiente. ejecutado por un coro de hombres con acompañamiento de cítara o flauta. . «lecho nupcial». Lo mismo podría de­ cirse de la carne: debe adornarse con la templanza. y en ningún rincón faltan pinturas artísticas. éstos han adornado los propileos. 780 Himno. . objeto de nuestros anhelantes pasos. ya atestiguado en Homero. o inclu­ so sólo instrumental. entonando un peán780 en lengua egipcia. con el atractivo embellecernos de la bondad. En efecto. las tierras fértiles. Mas las mujeres.No debemos . Porque no se podrá hallar dentro el tan ansiado Dios. se olvidan de que se adornan como los templos de los egipcios. y han rodeado los patios de innumerables columnas. . y un pastophoros119. encontrarás la estatua que tiene su sede en el templo. Los templos resplandecen con oro. . Pero si desciendes a lo más recóndito del recinto con afán de contemplarlo todo mejor. y los santuarios de los templos cubiertos con peplos bordados de oro quedan en sombra. de carácter grave y noble. «el que lleva el velo bordado del lecho nupcial». „ bre. preocupándose sólo de la belleza ex­ terna y dejando de lado la interior. en honor de Apolo. Los muros brillan de piedras ex­ tranjeras. plata y ámbar amarillo artísticamente cincelados con piedras preciosas de la India y de Etiopía. no debemos adornar el aspecto externo del hom2. de donde. «cámara nupcial». lo que provoca en nosotros una amplia sonrisa por el ob­ jeto de culto. sino su alma.. los bosques sa­ grados. los atrios.

en su lugar. lo aborrecerá. pues el amor al adorno es propio de la hetera. y la astuta serpiente devorando la inteli­ gencia de la mujer por su vangloria tiene su alma por madriguera. una adúltera que se ha adueñado del santuario de su alma. y que perversamente maquinan la relaja­ ción y adornan el contorno de su carne. una serpiente del país. Llenándola de mortíferos venenos y vomitan­ do el virus de su engaño. este dragón corruptor convierte a las mujeres en prostitutas. en los tintes de sus cabellos. en cambio. en los perfu­ mes de las mejillas. de una madriguera o del lodo. sus ungüentos. siguiendo real­ mente la costumbre establecida entre las egipcias de querer atraer a los supersticiosos amantes. su vestido. el entramado de todo esto —quiero decir el velo— para encontrar la verdadera belle­ za. desvían los gastos hacia sus deseos. Así son. hallará una prostituta. que se ejercitan en los rizados de sus trenzas. o cualquier otro animal indigno de un templo. Endulzan su carne cual funesta golosina y consumen . y el verdadero ani­ mal se mostrará con toda evidencia: «un mono pintarra­ jeado de blanco». las mujeres cargadas de oro. Pues no encontrará den­ tro como habitante la preciosa imagen de Dios. bien lo sé yo. su tinte.LIBRO III 265 un gato. para tener a muchos como testigos dé su aparente hermosura. Dichas mujeres se preocupan muy poco de cuidar de su hogar y del marido y. un cocodrilo. sino que. Pero si alguien retira el velo del templo —me refiero a la redecilla de las muje­ res—. en una palabra. su carmín. preocupadas todo el día por su cosmética. no de la mujer. es decir. y sí. se divierten con esclavos sobornados. en las líneas de los ojos. su oropel. El dios de los egipcios se revela como una fiera que se lanza so­ bre un lecho de púrpura. propio de una guarida. en mi opinión. minando la bolsa de éste.

expuestas a la contemplación. como de una madriguera. Ped. co­ mo si no se les hubiera otorgado una digna belleza. II 10. y por la tarde. desgarrándose. De ahí que aquella mujer prudente exclame en el có­ m ico781: ¿Q ué podríamos hacer de bueno o brillante las mujeres. no nacidas para el trabajo del hogar. se friegan la piel con una especie de pasta. co­ mo si estuvieran pintadas. frotándose y poniéndose cataplas­ mas. pues a la mujer honesta no le va que se tiña de rubio sus cabellos. No saben las desgraciadas que con el añadido de elementos extraños destruyen la belleza natural. ablandan la carne con los fármacos y marchitan ia flor natural con el excesivo refinamiento del jabón. encerradas en su habitación. supra. Están pálidas por las pastas. ofendiendo así al Creador de los hombres. Al ama­ necer. sale a relucir a la vista de todos su falsa belleza. La embriaguez y la escasa luz son sus principales colaboradores ante los hombres para su fraudulento estilo.2.266 EL PEDAGOGO todo el día embelleciéndose. 42 -43. ni siquiera colorearse las mejillas. y son presa fácil de las enfermedades por tener una carne ya consumida al haber sido sombreada por los productos. ni pintarse la línea de los ojos. Lis. 109. . para que sus rubios cabellos no parezcan teñidos. . El cómico Menandro expulsa de su casa a las que se han teñido de rubio sus bucles: Y ahora. asim ism o. sal de esta casa. nosotras que estamos sentadas con los cabellos rubios? 781 A r í s t ó f . Es natural que sean perezosas para las faenas domésticas.

con palabras comunes a todas ellas. si éstas son odiosas. se perfuma. Tres veces. ci­ taré también sus palabras. les echa en cara su proceder. creado como ayuda del hombre. luego vuelve. incluso para los poetas paganos. llega. en su M altháken2y se burla de la condición de prostituta de las mujeres. Alexis. se peina. se embadurna . por mi parte. viene.LIBRO 111 267 Destruyen su condición de mujeres libres. Pues bien. se lava. que hacen bajar la vista. ya se acerca. se adorna. la disolución del matrimonio y la sos­ pecha de ilegitimidad de sus hijos. Antífanes. ya está aquí. se viste. Y si algo le ocurre. nacido a finales del siglo v a. me aver­ güenzo muchísimo del gineceo caricaturizado en la come­ dia. ¿cómo no van a ser rechazadas por la verdad? Otro cómico. Según el léxico Suda. de las que conocemos 134 tí­ tulos. no una sola. causando la rui­ na de sus hogares. . se frota. Él no llegó a detallarlo tanto. se lava. Yo. se aleja. se mira. por su manera de comportarse.C. que se embadur­ nan con espuma de podredumbre. 782 La sensual. aunque es posible que exista una confusión con un poeta más re­ ciente del mismo nombre. entra. con una detallada exposición de su obstinada desvergüenza. se ahorca. que modelan el negro de sus cejas y que se untan las mejillas con blanco de cerumen. compuso 280 o 365 piezas. el cual. se frota. El cómico Antífanes. merecen morir estas mujeres que utilizan excrementos de cocodrilos. pala­ bras escogidas para pasar su tiempo: Va.

pasa el día con una delgada ráma de mirto en. Todas sus acciones restantes son subsidiarias de éstas. para lograr que os apartéis de las odiosas maquina­ ciones mundanas. A si disminuye su altura. pues . presentó dicho retrato en su libro XIII A teneo. ¿Tiene las cejas pelirrojas? Se las pinta de negro. ¿Se han puesto morenas? Se untan de cera blanca. Enderezándolos con palos. los labios. Os presento estos argumentos de la sabiduría munda­ na. por su parte. quiera o no quiera 783.268 EL PEDAGOGO lo lleva luego a la perdición: En primer lugar. ¿Tiene la piel demasiado blanca? Se aplica ungüentos. la grasa de su vientre eliminan. ¿ Tiene hermosa dentadura? Se ve forzada a reír. to­ . de suerte que ellos al verla claman: ¡Hermosas nalgas! ¿ Tiene el vientre gran­ de? Coloca unos pechos de esos que llevan los cómicos. ¿No tiene caderas? Se las cose debajo de su vestido. 568A . y al andar echa su cabeza sobre el hombro. mira sólo su provecho: saquear a sus [vecinos. ¿Es alta? Lleva un calzado ligero. ¿Por casualidad es baja? Corcho en sus suelas se cose. ¿Tiene alguna parte del cuerpo hermosa? La muestra al [desnudo. para contraer su boca con sonrisas.tan grande es el interés del Logos 783 Curiosa descripción de las prostitutas. para que los mirones presentes puedan apreciar la hermo­ su ra de su boca. Y si su sonrisa no agrada. mándolo de Alexis.

debido a su li­ viandad. exclama. I 96. Y. «para que vivamos mucho tiempo y aumenten los años de nuestra vida». También en Strom. Célebre. que a todos inunda. Ni aunque alguno de és­ tos se convirtiera en Midas 7 8 6 quedaría satisfecho. Pe­ ro a los amantes del oro.LIBRO III 269 por salvaros luchando con todos los medios a su alcance! En breve os reprenderé con las Sagradas Escrituras. ni del río Pactolo. 18a. no son tan considera­ bles en magnitud como la coquetería. 18b-c: posible alusión al adulterio. sino 784 Prov. que arrastra riqueza en su corriente. ya evitando incluso las inclina­ ciones. El divino Pedagogo nos exhorta a «no traspasar el río ajeno»7 8 < í. refiriéndose alegóricamente a la mujer de otro. exhortándonos a abstenernos de la corriente del placer. que se vierte sobre to­ dos: lanzándoles al placer pornográfico. «La mesa llena y las incesantes copas» bastan para saciar la glotonería. no les basta ni el oro almacenado en la tierra o bajo ella. de la púrpura y de las piedras preciosas. Quien no pretende pasar inadvertido a causa de la ver­ güenza de la represión. ya sea no yendo a la caza de placeres ajenos. 785 Ibid. . aunque sean pasiones grandes. 1. En verdad. el excesivo amor a la comida y a la bebi­ da. 786 Rey de Frigia. 9. los ungüentos y las tinturas denuncian un alma profundamente enferma. por sus inagotables ri­ quezas. así también. a la impúdica. así como la mano con un emplaste y el ojo amo­ ratado externamente dejan entrever una supuesta enferme­ dad.4. y no bebas de fuente extraña» 785.. 9. ni las mercancías procedentes del mar Tirio ni las de la India o de Etiopía. desea apartarse de los pecados. según la leyenda. «Absténte del agua ajena.

gloriándose de su cara y no de su corazón. 4. el cos­ toso equipo de espejos. los mil y un cabellos adornados. aunque te untaras con afeites los ojos. Y si Pluto 7 8 7 es realmente ciego. propios de mujeres que desconocen la ver­ güenza. en cambio. y que. h Según eso. aunque te adornaras con joyas de oro. el color natural. como lo es en reali­ dad. viajes por los templos. las aves y otros animales se levanten del césped y de los prados y vuelen satisfechos de su natural adorno: la crin. Personificación de la riqueza. con los que se transforman para cazar a los que. exclama el Logos por boca de Je­ remías 788. así también los adornos revelan a la mujer adúltera: «Aunque vistieras de púrpura. 787 Hijo de Deméter y de Yasión. Así como las marcas del hierro delatan al esclavo fugi­ tivo. en vano te hermosearás». comprada y artificiosa? 2 Las redecillas de las mujeres. el variopinto plumaje. los diversos velos. la mu­ jer. . admiran las formas. dispuesto a morir junto al oro.270 EL PEDAGOGO que sería aún pobre y desearía riquezas. los desfiles. ¿no es absurdo que los caballos. según Hesíodo. entretenerse por las esqui4 nas. quienes lo admiran y simpatizan con él. Se arreglan para gustar a los demás. Dichas mujeres necesitan el teatro. ¿cómo no 3 van a ser ciegos? En verdad. 30. lejos de poner un límite a su deseo van a la deriva hacia la desvergüenza. 788 Jer. los superfluos bucles. sintiéndose inferior a la naturaleza animal. una multitud de mirones. para hacerse notar por todos. son. cual niños pequeños. en suma. a las que ninguno erraría llamándolas prostitutas. se conside­ re tan privada de hermosura que necesite una belleza ex­ traña. pues convierten su rostro en una máscara.

5. le dijo el Señor: «No te fijes en su aspecto. ni a Narciso le sirvió el contemplar su propia imagen. debe despreciar la patria. lo que ha llegado al colmo de lo absurdo es que algunos hayan inventado espejos que reñejen su falsa belleza personal. el profeta. el co­ razón» 7 9 °. 7. sino las invisibles. Pues aquéllas son efímeras. por medio de Abraham. 7. 789 II Cor. con el obje­ to de falsificar su rostro? A Samuel. ¿cómo van a obrar cuer­ damente esas mujeres que reflejan su imagen. 16. cuando. Y si Moisés ordenó a los hombres no construir ninguna imagen que rivalizara con Dios. mas el Señor. 791 II Cor. considerándolo como algo extraño. no en visión»791. viendo al mayor de ellos her­ moso y grande. los familiares.LIBRO III 271 3 El Logos nos recomienda: «No debemos mirar las cosas visibles. Él que rechaza plenamente toda falsedad? «Caminamos en la fe. pues lo he descartado. 790 I Sam. Ahora bien. El Señor. se disponía a ungirle. sería mejor que cubriesen ese engaño con un velo. enseña con toda claridad que quien sigue a Dios. mas las que no se ven. pues había despreciado su hacienda. 18. eternas» 78 9. sino al her­ moso de alma. cuando fue llamado a ungir rey a uno de los hijos de Jesé. como si ello fuera una acción noble y virtuosa. ya que el hombre mira la apariencia externa. en realidad. Y no ungió al hermoso de cuerpo. ni en lo elevado de su porte. complacido. Porque. cuando Samuel. 4. Y por esa razón lo llamó amigo. ¿qué pensará de la corrom­ pida belleza. como dice la fábula grie­ ga. Si el Señor estima menos la belleza natural del cuerpo que la del alma. 12 2 3 4 . los bienes y toda la riqueza.

ni dejes inflamar tu apetito por el amor a la belle4 za. 793 Ex. 13. El vestido. cuando afirma: Tras /legar de Frigia aquel célebre juez de las diosas —según cuenta le leyenda argiva— a Lacedemonia. la sazonada hermosura corrompieron la moderación espartana. El bárbaro amor a la belleza denunció como hetera a 3 la hija de Zeus. mas su hermosura se la considera como rescate de un pueblo condenado a morir. y todo se agita 2 792 E u r í p i d e s . después que hubo raptado a Helena. 20.7. Carecían de un pedagogo que cortara su concupiscencia y les dijera: «No fornicarás y no desea­ rás» 793. ¡Oh belleza adúltera! El bárbaro deseo de belleza y el afe­ minado placer provocó la ruina de Grecia. con bárbara suntuosidad loco de amor. Ifigenia en Áulide 71-77. sorprendiendo a Menelao ausente 792. partió a sus establos del Ida. . y en afeminados y adúlteros a los hombres. el lujo. Se refiere a Paris. lo atestigua el trágico. Sólo a Ester la hallamos adornada de toda justicia. tenía una hermosa patria y muchas rique­ zas. no te dejes arrastrar por tu pasión hacia el adul­ terio. ¿Cuál fue su fin y cuántos males no sufrieron quienes no quisieron frenar su egoísmo? Dos continentes se han conmovido por los desenfrenados placeres. con trescientos dieciocho esclavos sometió a cuatro reyes que habían hecho prisionero a Lot. 1 3 Que el hecho de embellecerse convierte en heteras a las mujeres. Así pues. Ester se embellecía místicamente para su rey. con refulgente vestido y reluciente de oro.272 5 EL PEDAGOGO En efecto.

y el dolor se extiende por todo el orbe. La razón se extravía ante el placer. Probablemente pertenezcan a la obra Faetón. de Eurípides. que raptó a Helena provocando con ello la cé­ lebre Guerra de Troya. si no recibe la educación del Logos. abundante en manantiales. Grecia toda se hace a la mar. II.LIBRO III 273 por un jovencito bárbaro 794. estallan crueles comba­ tes y los campos de lucha se llenan de cadáveres. El cielo se contenta con dos aurigas. hijo de Helios. no subas al carro. niño. El bár­ baro ultraja el puerto. y la pureza de pensamiento. Como ejemplo para ti tienes los án794 Paris (Alejandro). XX 59-60. según la leyenda. Los dos continentes se refieren a Europa (Grecia) y Asia (Troya). dios del Sol. N o toques las riendas. y el Ponto siente angustia de llevar los continentes.. la [ciudad de los troyanos y las naves de los aqueos196. y las corrientes de los ríos se ven detenidas por los cadáveres. 797 Referido a Faetón. sus cimas. y la caída recibe como re­ compensa el fracaso. Todos tiemblan y los pies del Ida. Homero. deriva hacia la molicie. Impera la violencia. ¿Adonde huir. 795 Canto de lamento. Las llanuras bárbaras se sacian de noble sangre. que eres inexperto. Una larga guerra se desencadena. Los pechos son golpeados al son de los trenos 795. y dónde detenerse? Muéstra­ nos una tierra que no sufra temblores. y el ojo del ingenioso Zeus observa a los tracios. a quienes sólo conduce el fuego. . si desconoces el arte de guiar ca­ ballos 797. 796 Hom.

que abandonaron la belleza de Dios por otra que se marchita. para placer de esos afeminados. y que cometen actos con orgullo insensato y mali3 cia». por su in­ clinación a la molicie. de barberos. „ femenino enferma ante esa afanosa que se embellecen búsqueda de futilezas. dice la Sibila 798. IV 154-155. 798 Orác. que odian los cabellos. Sin embargo. también los sicimitas sufrieron el castigo de su caída. que sienten repugnan­ cia por la belleza viril y que adornan sus cabelleras como las mujeres. Por su causa. En efecto. y el recuerdo de su desgracia es fuente de educación para la salvación. que van a la caza de uno y otro sexo. . que van sin ellos. 15 Hasta tal extremo ha llegado el afeminamiento que no sólo el sexo 3. El sepulcro fue su castigo. Tramposos «que viven en una no sagrada audacia. los que no se han purificado del afán de embellecerse carecen de salud. de depiladores. oliendo a perfume. sino que también el hombre emula esta en­ fermedad. es más. 2 ¿Qué diría uno al verlos? Sencillamente. las ciudades están re­ pletas de hombres que untan de pez. como buen fiso­ nomista. se cor­ tan el cabello cual golfos y prostitutas visten sutiles mantos brillantes.274 EL PEDAGOGO geles del cielo. por ultrajar a la santa virgen. Contra los hombres „ x . se comportan cual mujeres. y los artistas de esa fornicación de prostitutas hacen el gran negocio. y mascan goma. Sus locales están dispuestos y abiertos a todas horas. uno adivina por su aspecto que son adúlteros. Sib. afeminados. cayendo así desde el cielo a la tierra.

y «los cabellos de su cabeza son 799 Sentencia a la que aluden también Diógenes Laercio y Filón. yo no tengo por qué callar­ me. ocupaciones estas propias de hombres totalmente afeminados. No. en verdad. No hay. de ungüentos para cabellos canosos. ¿cómo no va a ser una acción degenerada? Debemos rechazar el uso de tintes para el pelo. como maestro. no pueden disi­ mular las arrugas. al igual que las serpientes. Pero. dijo virilmente: «Ven aquí. Creen suprimir de la cabeza la vejez. Diógenes. Individuos de esa ralea son partidarios de innobles pa­ siones. el más anciano de todos los seres. mientras era vendido. jovenzuelo. aunque traten de cambiar hábilmente sus cabellos. a uno de esos degenerados.LIBRO III 275 Los que les untan de pez y les cortan los cabellos se les entregan totalmente y no sienten vergüenza ante quie­ nes los miran y pasan por su lado. Si nada dejan de hacer ellos. de tintes amarillentos para los sofistica­ dos peinados como las mujeres. no es malo parecer viejo y no poder ocul­ tarlo. depilándose todo el cuerpo con violentos tirones de pez. tanto más es digno de aprecio. quien los supere en desvergüenza. pintándose y haciéndose jóvenes. Cuanto más se afana el hombre por llegar al final. Porque también Dios es aquel eterno an­ ciano. que son hombres. La profecía lo llamó «antiguo de días». Rasurarse y depilarse los cabellos tratándose de hom­ bres. ni podrán escapar a la muerte falseando el tiempo. queriendo reprender. . teniendo sólo a Dios como más viejo que él. cómprate otro hom bre»7 " . ni se avergüenzan de sí mismos. corri­ giendo con expresión ambigua la deshonesta conducta de aquél.

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pura lana» 8 0 °, dice el Profeta. «Y ningún otro —dice el Señor— puede convertir en blanco un cabello negro»801. ¿Por qué rivalizan con Dios y se esfuerzan en oponer­ se a Él esos impíos que cambian de color el cabello que Él mismo ha hecho encanecer? «La mucha experiencia es la corona de los viejos», dice la Escritura 802, y las canas de su rostro son las flores de la experiencia. Aquéllos, en cambio, deshonran el privile­ gio de su edad, tiñéndose las canas. No, no puede traslucir un alma verdadera quien tiene una cabeza falaz: «Mas vosotros —exclama— no es así como habéis aprendido de Cristo, si es que lo habéis oído y habéis sido instruidos según la verdad de Jesús, a despojaros del hombre viejo, de vuestra vida anterior» 803, no del hombre canoso, sino del «que se corrompe siguiendo la concupiscencia del error. Renovaos», no con tintes y adornos, sino «en el espíritu de vuestra mente, y revestios del hombre nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad» 804. Mas uno que sea hombre y se peine, se rasure la barba ante el espejo, se depile, se pula las mejillas, ¿no es un afeminado? Si no se les viese desnudos, se les tomaría por mujeres. Pues, aunque no les está permitido llevar objetos de oro, no obstante, por su inclinación mujeril, orlan con hojas de oro las correas y las franjas de sus vestidos, o, construyendo algunas figuras esféricas con la misma mate­ ria, se las atan en sus tobillos y se las cuelgan al cuello. Semejantes artificios son propios de hombres afemina­ dos que merecen ser llevados al gineceo, de vida anfibia
800 801 802 803
804

Dan. 7, 9. Mt. 5, 36. Eclo. 25, 6. Cf. Ef. 4, 22.

Ibid.,

4, 20-24.

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y lasciva, propia de las bestias. Este modo de engaño es lujurioso e impío. En efecto, Dios quiso que la mujer fuese imberbe y que se enorgulleciera sólo de su cabellera natural, como el caballo de su crin: en cambio, adornó al hombre con una barba, como los leones, y le otorgó fuerza viril en su velludo pecho, como signo de fuerza y de imperio. Así también adornó a los gallos que combaten en defensa de las gallinas con crestas como yelmos. Tan alto es el apre­ cio que Dios profesa por estos cabellos, que en el hombre los hace nacer junto con la prudencia y, complaciéndose en su majestuosidad, honró la gravedad del aspecto con las seniles canas. La prudencia y los razonamientos agudos, blancos por la sabiduría, alcanzan su cota máxima con el tiempo, y refuerzan la vejez con el toque de la experiencia, exponien­ do las canas a una fe racional, cual flor de venerable sa­ biduría. Sin duda, este distintivo del hombre, la barba, por la que se muestra hombre, es más antiguo que Eva y es el símbolo de una naturaleza superior. Dios juzgó oportuno que conviniese al hombre el vello y sembró todo su cuerpo de pelos, y quitó de sus costados cuanto de liso y delicado había, formando — bien adaptada para recibir el semen— a Eva, una mujer colaboradora suya en la procreación de la prole y en el gobierno del hogar. Y él — en efecto, lo liso había sido eliminado— permaneció varón y lo muestra como tal. A él le corresponde el papel activo, como a ella, el pasivo 8 0 5. Y es que, por naturaleza, lo peludo es más seco y caliente que lo que carece de pelo; de ahí que el varón sea más piloso y caliente que la mujer, los ma805 C f. A r i s t . , De anim. gen. 1 729a.

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chos cabríos más que los castrados, y los adultos más que 3 los que no han llegado a su madurez. Así, pues, maltra­ tar lo peludo, símbolo de una naturaleza viril, no es cosa santa, y embellecerse con la depilación — sin duda estoy inflamado por el Logos— a causa de los hombres, es pro­ pio de afeminados. Pero si es a causa de las mujeres, es propio de adúlteros. Ambas acciones deben alejarse lo más 4 posible de nuestra comunidad. Dice el Señor: «Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados» 8 0 6 . También lo están los pelos de la barba y de todo el cuerpo. 20 De ningún modo debe arrancarse contra la voluntad de Dios lo que está numerado por su voluntad, «a no ser que no os deis cuenta — exclama el Apóstol— de que Cris­ to está en vosotros» 8 0 7, a quien no sé cómo nos habría­ mos atrevido a ofender, si nos diésemos cuenta de que habita en nosotros. 2 Untarse de pez — me da reparos referirme a la torpeza de dicho acto— , girarse y encorvarse, dejando al descu­ bierto las partes íntimas de la naturaleza, danzar e incli­ narse hacia atrás sin ruborizarse por su figura, ni sentir vergüenza de sí mismos, obrar con torpeza cuando van en grupo y en medio del gimnasio, donde se pone a prueba la virilildad de los hombres, y hacer todas estas cosas con­ tra la naturaleza, ¿cómo no va a ser eso el colmo del li­ bertinaje? En efecto, quienes así actúan en plena luz del día, difícilmente en sus casas sentirían vergüenza ante al3 gunos. Y su falta de pudor en público los acusa de su evidente libertinaje. Pues el que a la luz del día niega su condición de hombre, es evidente que de noche se muestra mujer.
Mi. 10, 30, y Le. 12, 7. II Cor. 13, 5.

80’

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«No habrá — dice el Logos por boca de Moisés— pros- 4 tituta entre las hijas de Israel, ni existirá fornicador entre los hijos de Israel.» No obstante, la pez es útil, dirá alguien; mas conlleva mala fama, respondo yo. Nadie que estuviera en su sano juicio querría asemejarse a un fornicador, a no ser que padeciese dicha enfermedad, ni nadie desearía espontánea­ mente desacreditar su bella imagen. Porque, si «a los llamados según su designio, a los 5 que Dios conoció de antemano, los predestinó a ser con­ formes con la imagen de su hijo», y por los que, según el bienaventurado Apóstol, «lo hizo primogénito entre mu­ chos hermanos» 8 0 8 , ¿cómo no van a ser ateos quienes ul­ trajan su cuerpo conformado según el Señor? El hombre que quiere ser hermoso debe adornarse con 6 lo que es más bello en el hombre: la razón, que, día a día, debe mostrarse más noble, y no debe arrancarse los pelos, sino la concupiscencia. Y o compadezco a los muchachos de los mercaderes de 21 esclavos adornados para sufrir la deshonra; pero esos infe­ lices chiquillos no se deshonran a sí mismos, sino que es­ tán obligados a embellecerse en aras de la codicia. Sin embargo, ¿cómo no despreciar a quienes voluntariamente eligen aquello que, en caso de mandárselo, si fueran hom­ bres, preferirían la muerte? Hasta tal punto de desenfreno 2 ha llegado la vida, complaciéndose en la maldad, que la lujuria se ha extendido por las ciudades, convirtiéndose en ley. Bajo sus techos hay mujeres dispuestas a vender su propia carne para la lujuria del placer, y también mucha­ chos que, amaestrados para renegar de su naturaleza, se hacen pasar por mujeres. Todo lo ha transformado la lu808

Rom. 8, 28-30.

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3 jiiria. La.curiosidad afeminada deshonra al hombre. Todo lo busca, todo lo intenta, todo lo violenta, trastoca la na­ turaleza, los hombres adquieren el papel pasivo de mujeres y las mujeres actúan como hombres, siendo poseídas con4 ira natura ai unirse a mujeres. No hay entrada inaccesible al desenfreno. El placer del amor se proclama común a todos: se familiariza la lujuria. jOh lamentable espectáculo! ¡Oh costumbres indecibles! Éstos son los trofeos de vuestra incontinencia ciudadana: 5 las prostitutas son la prueba de vuestras acciones. ¡Cuán gran desprecio por las leyes! Mas los infelices no comprenden que las relaciones se­ xuales ocultas son causa de muchas tragedias. A menudo, sin saberlo, los padres se unen a su hijo fornicador y a sus hijas lascivas, pues no se acuerdan de los hijos expósi­ tos, y el libertinaje convierte a los padres en maridos. 22 Las sabias leyes permiten tales cosas. Pueden pecar le­ galmente y llamar felicidad al innominable placer. Los que adulteran la naturaleza creen apartarse del adulterio; mas la justicia, vengadora de su atrevimiento, los persigue 8 0 9 . Atrayéndose sobre sí una inevitable desgracia compran la muerte por poco dinero. Los infelices comerciantes de di­ chas mercancías navegan llevando por cargamento la pros­ titución, como pan y vino. 2 Otros, a su vez, mucho más infelices, compran place­ res, como pan y comida, sin haber comprendido el men­ saje de Moisés: «No deshonrarás a tu hija prostituyéndo­ la, y la tierra no se prostituirá ni se colmará de iniqui­ dad»8 10 ; todo esto está profetizado desde hace mucho

809 Cf. P l a t . , Ley. IV 716a. 810 Lev. 19, 29.

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tiempo; y la consecuencia está a la vista: la tierra toda está llena de prostitución y de injusticia. Admiro, ciertamente, a los antiguos legisladores roma- 23 nos: odiaron el hábito del afeminamiento y sancionaron con la muerte en la fosa, según ley de justicia, a quien afeminaba su cuerpo contra la naturaleza. No es lícito ra- 2 surarse la barba, la innata belleza, la belleza natural

a quien comienza a salir el bozo y está graciosísimo en [la flo r de la juven tu d 811.
Y ya avanzando en edad, se unge radiante la barba, so­ bre la que descendió el perfume profético del venerable A a ró n 812. Conviene que quien haya recibido una correcta educa­ ción del Pedagogo, en quien reside la paz, deje tranquilos sus cabellos. ¿Cómo no se comportarían las mujeres que se afanan por la lujuria, si viesen, como en un espejo, que los hombres se atreven a tales acciones? A ésos no hay que llamarlos hombres, sino libertinos y afeminados, porque tienen la voz delicada y el vestido afeminado tanto por su tacto como por el tinte. Hombres de esa calaña dejan entrever de forma palmaria su manera de ser, por el vestido, por el calzado, por el porte, por la forma de andar, de cortarse los cabellos, y por su forma de mirar. «El varón se conocerá por su aspecto— dice la Escritu­ ra— , y por la forma de presentarse se conocerá al hom­ bre; el vestido, el paso y su risa lo denunciarán»813. Porque éstos, tras haber entablado un gran combate con sus cabellos, sólo centran su atención en su cabeza y sólo fal8I! Hom., IL XXIV 348; Od. X 279. 812 Cf. Sal. 132, 2. 813 Edo. 19, 29-30.

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. El hermoso cabello del bár­ baro tiene un algo de temible. como claro testimonio del pueblo germano. A veces. el Padre. recla­ ma de su caballo el alimento. dejando de lado el lujo. Los leones se ufanan de su vellosidad. Muestran. Y las ovejas lanudas se oprimen bajo el peso de los me[chones de lana 8!4. los celtas y los escitas llevan largas melenas. > H e ró d „ IV 2 s. pero no se adornan.282 EL PEDAGOGO ta que se pongan unas redecillas en el pelo como las mu­ jeres. El escita adquiere una casa suficiente y algo más veloz que el carro: el caballo. donando al amo lo único que posee: la sangre815. mas. multiplicó el número de pelos de esos animales para bien tuyo. Ambos pueblos odian la molicie. así es que. viven sencilla­ mente. cuando luchan. y el rubio de su pelo ame­ naza guerra. 814 Hes. enseñándote a esquilar los vellones de lana. Luego. mas los cazadores los temen cuando los erizan. asimismo. que ama al hombre. los escitas desdeñan incluso el carro — su des­ proporcionado tamaño parecía al bárbaro un excesivo lu­ jo — . Entre los pueblos. así también. el carruaje. a cuya grupa se desplaza adonde quiere. de for­ ma que el caballo es para el escita alimento y medio de transporte. 815 Cf.. por ser dicho color afín a la sangre. se defienden merced a ella. hombre. los jabalíes se vanaglorian de sus pelos. cuando enferma de hambre. y del pueblo escita. el carro. y aquél le ofrece sus venas. Trabajos I 234.

parte. sino que recorren plácidamente el desierto. ordeñan la leche. VII 20. huyendo de la virtud y del servicio a sí mismos. E l . que están al acecho y se ali­ mentan de sangre! No es lícito para el hombre. adquiriendo una gran ¿Con quiénes debemos pasar 816 C l a u d . Si les hace falta bebida. más mansas que los bárbaros. por mi. desarraigados del pecado. La sangre humana participó del Logos y participa de la gracia por el Espíritu. cuyo cuer­ po no es más que carne labrada con sangre. los bárbaros abando­ naron el lujo. se refugian en los criados. Por amor a una vida ágil.LIBRO III 283 Entre los árabes — otros nómadas— . En efecto. hacen los lobos rabiosos8 16. llevando a sus dueños y alimentándolos ai mismo tiempo. si necesitan comida. no ahorran su sangre. Y las camellas. los que se hallan en edad de guerrear montan en camello. 4. incluso desnuda en su aspecto. Puede. El Señor nos exhorta a que seamos así: li­ bres de vulgaridad. al que forzoso es que el tiempo? vuelva. y debo reprochar la pose­ sión excesiva de servidores. apruebo ía sencillez de los bárbaros. llevando únicamente encima de nosotros el ár­ bol de la vida. no recuerdan las ofensas que han recibido. anim. éstas pastan y corren al mismo tiempo llevando a sus dueños. como. y. En mi periplo por aguas del Espíritu se me había pasado por alto el séquito. y si alguien la ultraja. desnudos de ambición. según dicen. Hist. . ¡Ojalá perezcan las fieras. Y o. Montan en las camellas cuando están preñadas.. tocar la san­ gre. no pasará inadvertido. dirigiendo nuestros pasos sólo hacia la sal­ vación. hablar al Señor. . y transportan con ellos su casa.

Ju v e n a l . en ninguna parte hay tejedores. el cual — dice— «tomará a vuestras hijas como perfumeras. sin buscar con celo una administración pacífica. sino que lo amenaza con un tirano duro y libertino. VII 141-142. 818 I Sam. y al pueblo que pedía un rey. y por su garantía de no poder disfrutar del placer. en cambio. de camareros y de personas que cortan artísticamente la carne en porciones. otros guar­ dan la plata. unas con los espejos. otros. panaderas»8 18 . 12.284 EL PEDAGOGO multitud de cocineros. otras con las redecillas. sino el que no lo desea817. ni gentes para el oficio del hilado. sirven sin sospechas a quienes desean arrojarse en brazos del placer. el verdadero eunuco no es el que no puede sentir placer. ni para trabajos de telar. hay muchos eunucos: son alcahue­ tes. se preocupan de los vesti­ dos de lujo. y. ni para activi- 817 Cf. 8. pasteles de miel y pastas. . lavan las copas. salsas. otras con los peines. testimonia contra los judíos prevaricadores. dominando bajo la ley de la guerra. III 240. Criados y camareras sirven con afán a las mujeres. Ahora bien. además. Son muchos los celtas que levantan las literas de sus mujeres y las transportan a hom­ b ro s8 19. de los que chupan su belleza. Unos trabajan pa­ ra la glotonería de sus amos. Muchas son las clases de servidores. 819 Cf. cual cachorros. por boca de Samuel. disponen lo necesario para los banquetes. otros guardan el oro como grifos. le promete no un Señor benigno. otros almohazan los animales de tiro. y un gentío de escanciadores se adiestra para ellos y una banda de bellos muchachos. cocineras. El Logos. 13. Mt. como los trinchadores y los cocineros expertos en preparar guisos. 19.

en efecto. el desenfreno. sacerdotes hambrientos y viejas charlatanas co­ rruptoras de los hogares. porque hay real­ mente soledad. No saben que las engañan. porque la sabiduría se muestra en pocos. Y con la cortina levantada miran 2 8 fijamente a quienes las observan. aunque exista una multitud de libertinos. en la multitud. Juv. ni para custodia de la casa. 821 Edo. VI 543 s. las más de las veces. soportan a las viejas chismosas en medio de las copas. pues ellas tienen unos maridos. y.. y. desgarrando su cuerpo y su alma con expresiones y ademanes llenos de falsedad. allí donde no encontremos a un hombre prudente. «No estés entre la muchedumbre para hacer el mal. ni deambules por ellas»821. estaría bien que con esta disposición pasaran ocultas— . y aprenden de las charlatanas cier­ tos filtros y ensalmos para la disolución de los matrimo­ nios. pero desean otros y 4 los adivinos les prometen aún otros 8 2 2 . No es por la modestia de querer pasar inadvertidas por lo que estas mujeres contratan a portadores de litera — porque. se inclinan hacia adelante deshonrando la aparente honestidad con una resbaladiza curiosidad. 2. ni te 3 sumes a la multitud» 8 2 0 . 822 Cf. .LIBRO III 285 dades de gineceo.3 crificios. 9. hacen sa. «No andes mirando por las calles solitarias de 2 la ciudad. pero los se­ ductores de las mujeres pasan el día con ellas charlando y soltando palabras eróticas. 7. sino que lo hacen por vanidad. Estas mujeres son llevadas por los templos. en cambio. alternan todo el día con mendigos. 23. dando prueba de su con­ dición. y que se entregan a sí mismas como objeto de 820 Ex. deseando viva­ mente que las transporten los servidores con el objeto de dar el gran espectáculo. consultan el porvenir.

. semejante al emitido por las ranas. Los servidores de la lujuria de la prostitución son mu­ chos y van de una parte a otra. servidores del adulterio. olfatean todo lo que despide lujuria. viriles cuando se trata de servicios licenciosos. Literalmente: a los cuervos. que es idólatra. y en otro pasaje: «Los justos sean tus comensales. imitando para su propia ruina a la turba de depravados. disolutos como son. y una turba de depravados. porque dice el Após­ tol: «Pues habéis de saber que ningún fornicador. como los cerdos son transportados al fondo del barco. . cambiando su pureza por la más vergonzosa deshonra. 5. impuros de cuerpo e impuros por sus palabras. Mas estas mujeres se deleitan en compañía de afemina­ dos. y. tendrá parte de la herencia del reino de Cristo ni de Dios» 8 2 6 . impuro o avaro. profieren un sonido con su nariz. a veces. Por esa razón la Escritura advierte con insistencia: «No admitas a cualquiera en tu casa. de lengua desenfrenada. Pero. Ibid. valoran como acción de elevado precio su ignominiosa corrupción. Ef. 11. 16. intentan delei­ tar con palabras y gestos impúdicos. ¡Al infierno 8 2 5 la prostitución!. que ríen a carcajadas y cuchi­ chean. 5. invade los hogares. pues son muchas las ase­ chanzas de la astucia» 8 2 3 . y no te gloríes sino en el temor de Dios» 8 2 4 . como si en sus narices tuviesen como habitante a la ira. 9.286 EL PEDAGOGO placer de los lujuriosos. 29. y provocan la sonrisa que desemboca en fornicación. Los intemperantes son lanzados a la lascivia. inflamados por una ira casual. 823 824 825 826 Edo.

comprando a otros Tersites por un elevado pre­ cio. Prefieren las criaturas irracionales a las racionales. cuanto hicisteis a uno de estos más pequeños. . «La pobreza — exclama— rebaja a! hombre» 8 3 0 . 830 Prov. pero. 828 H o m . II 219. éstas prefieren la ignorancia a la moderación. y se recuestan jugando con los animales de cabeza picuda 8 2 7. 4. más noble — creo— que un monstruo comprado con dinero. se enorgullecen no ya de sus cónyuges.. Contrariamente. a las crías de los pájaros. Y se ríen cuando oyen hablar de Ter si­ tes. una vez que han dado a luz. phoxoís. y desparra­ man su dinero como las aves de corral saciadas. abandonan a sus hijos y recogen. XVIII 104. sino que. Por eso se dice: «En verdad. 25. deleitándose con los mons­ truos danzantes. Od. ellas que crían lo­ ros y chorlitos. sino de aque­ llos que son una carga para la tierra 8 2 8 . fosilizando su hacienda en perlas y en esmeraldas de la India.LIBRO III 287 30 Pero las más refinadas de ellas crían pájaros de la India y pavos de Media. y que son — en mi opinión— más hermosos que los monos. 829 Mí. y desprecian al anciano justo. cuando deberían alimentar a los ancianos que hacen gala de moderación. que supera en mucho al perrito de la isla de Melitea. XX 379. Y lla- 2 3 4 827 En griego. 40. II. H o m e r o se sirve de dicho epíteto en II. en cambio. y desdeñan a la viuda casta. a mí me lo hicisteis» 8 2 9 . 10. Y hablan a tontas y a locas acerca de sus tintes inconsis­ tentes y de sus esclavos comprados con dinero. excavando en los estercoleros de la vida. y que puedan hablar mejor que los ruiseñores. referido a la legendaria fealdad de Tersites. Tampoco aceptan al niño huérfano.

dejan embobados a los inexper­ tos y se las apañan para que sus amantes las admiren. la sucie­ dad de la abundancia tiene una gran protección contra la mala reputación. También. . con tal estratagema. . los exhiben groseramente en los ba­ ños. cual comerciantes de su cuerpo. 5. para beber. Con este cebo pescan a los infelices que abren sus fauces ante los destellos de oro. Los vasos de plata con los que. que no participan de tanta fas­ tuosidad. en especial. majestuosas. al tiempo que ellas mismas no son capaces de estar ni de sudar sin el concurso de mu­ chos utensilios. por la que acusan a los hombres dominados por las mujeres de poco hombres. en un alarde de ostentación y fanfarronería de su superflua riqueza y. llegan a tal extremo de incontinencia que cenan y se embriagan mientras aún se bañan. quienes lo desean pueden contemplarlas — a ellas bien encerradas en casa— desnudas ante los mirones. de su voluntaria incultu­ ra. Pero. en cambio. que llevan para lavarse. los cuales. Hesíodo exhorta así: . Así pues. las deshonran desnudas. también hay braseros de carbón. poco después. para comer. ¿Cómo comportarse . Sin lugar a du­ das. y otros. y. esfor­ zándose por parecer recatadas. . avanzan. comparten los mismos baños. las humildes. Sí. en los baños? cubiertas de velos transparentes. No se atraverían a desnudarse ante sus maridos. . al igual que sus innumerables vasos: unos. En efecto. otros.288 EL PEDAGOGO ma pobreza a la tacañería. por la que los ricos son po­ bres. sólidas y portátiles. pues no comparten nada. ¿cómo son sus baños? A r­ tísticas casas. si­ llas de oro y de plata.

Es deber de los hombres avergonzarse de desnudarse en compañía de las mujeres. Con anterioridad a esta fecha.LIBRO III 289 No te regocijes por bañar tu piel en un baño de muje[resrA. Los atletas de la Antigüedad. el desnudo integral se normali­ zó a partir dei año 450 a. I 6.. como si en los baños se lavara el pudor.. Y a que. usaban una especie de calzón propio de los cretenses. tanto pa­ ra los hombres como para las mujeres. en efecto. Los baños permanecen abiertos por un igual. se evidencia su lujuriosa lascivia: como en el caso de los hidrópicos la humedad cubre totalmente la superfi­ cie. como noble ejemplo de ver­ 831 Hes. «borrando el temor con una malévola costum­ bre». a simple vista. Quienes en los baños están cerca de sus esposas desnu­ das se afanan en desnudarse llevados por su ardiente con­ cupiscencia. ponen en evidencia su maldad. 5.C. sin proponérselo. y allí se desnudan en busca de la incontinencia. Y las que no lo han perdido excluyen a los extraños. . Las mujeres. sintiendo vergüenza de mostrarse desnudos. 832 Según testimonio de Tue. en cambio. se desnudan ante los esclavos y se hacen frotar por ellos. participaban en los certámenes gim­ násticos provistos de un ceñidor y cubrían sus vergüen­ zas8 3 2 . Trabajos 753. a través de su cuerpo. permitiendo al amante del deseo. queriendo parecer hermosas. «Por la vista nace la pa­ sión». inhibido por el temor. arrojan el pudor con la túnica y. pero se bañan juntamente con sus criados particulares. la impunidad de tocar. la enfermedad de ambos se descubre.

. 19. Éste. a nosotros mismos. ni por su for­ ma de hablar. vendiendo los bienes terrenales y repartiéndolos a los necesitados. y en la soledad. si es prudente y justo. . se asemejan a sus criados. y ha­ 6. en cambio. y verás que los amos no se diferencian de sus esclavos. los términos son de P l a t .290 EL PEDAGOGO dad para ellas. Convie­ ne. pero él. 5. Es decir. se diferencian de sus esclavos por el hecho de ser más débiles y más propensos a las enfermedades. Debemos hacer uso de las rique­ zas de una manera razonable. 6. a las mujeres. Así que. pues se halla en todas partes. 28. y «sin Él nada fue creado» 8 3 4 . al Logos. y siempre. nos mantendre­ mos firmes. ni en el andar. atesora riquezas en el cielo». ni por su aspecto. sólo siguiendo esta conducta. Este hombre realmente biena833 Mi. vale poco más de tres». Mí. quita el maquillaje a las mujeres. y no cambiar el amor a lo bello por el amor a sí mismo y por lo grosero. «Quien mira con excesiva curiosidad ha pecado» 8 3 3 . y los esclavos a sus amos. por tanto. »34 i. ni con avaricia. no a disgusto. Ley. II 660e. encuentra un tesoro imperecedero. Sólo el cristiano cer partícipes de ellas a los demás es rico con generosidad. 20. 3. 21. Es más. pues. teniendo bien presente que Dios está siempre con nosotros. no sea que alguien en alguna parte nos diga: «su caballo está valorado en quince talentos. sin caer. «donde no existe polilla ni ladrón» 8 35. o su campo. lograr esta magnífica sentencia: «el hombre bue­ no. o su esclavo o su oro. y evitar así las resbaladizas miradas. En casa debe respetarse a los hijos y a los criados. a los transeúntes. 835 Cf. en la ca­ lle. en los baños.

hija de la templanza. 8. 836 Reyes de Chipre y de Frigia. Y de nuevo: «mejor es mi fruto que el oro. quien exhorta — como 3 servidor— al trabajo personal. pues la sabiduría vale más que las piedras pre­ ciosas. La riqueza se asemeja. ése es desgraciado. Ahora bien. si uno no la sabe capturar sin sufrir ningún percan­ ce. y todas las joyas no la igualan» 8 3 8 . Pero si uno se sirve de ella con gran pruden­ cia.. ni los vestidos. en verdad. Le. según creo. enros­ cándose tanto en el experto como en el inexperto. 837 Cf. saldrá ileso. a una serpiente. se enroscará en su mano y lo morderá. Dice la Escritura: «Re­ cibid la enseñanza y no la plata. 10-11. mas despreciaba a Lázaro 8 37. 8. 838 Prov. ni la belleza corporal. y con destreza caza la fiera con el ensalmo mágico del Logos. sino la virtud. posee. Así. . enfermo y despreciable que parezca. 35 que. 839 Ibid. Este Logos es quien repudia el lujo. alzando el reptil por la punta de la cola. respectivamente. ataca y muerde. es­ tá en la miseria y no vivirá. Según parece. si es injusto y soberbio.LIBRO III 291 venturado. el mayor de los tesoros. como aquel que vivía voluptuosamente rodeado de púrpura y fino lino de la In­ dia. mis bienes son mejores que la plata escogida» 8 3 9 . y quien celebra la modera­ da frugalidad. aunque aventajare en riquezas a Cíniras y a Midas 8 3 6 . olvidamos que es rico sólo quien posee 2 las cosas de más elevado precio: y las de más alto precio no son las piedras preciosas. la terrible riqueza. por más insignificante. que es Logos trans­ mitido por el Pedagogo para que lo pongamos en práctica. 16. 19. y el saber antes que el oro puro. las piedras preciosas y la plata. famoso este último por sus inmensas riquezas. 19. ni la plata.

¿cómo no va a ser rico y no va 840 Ibid. nada hay más preciado que lo bueno. sólo ellos son ricos. en conse­ cuencia. Y la donación y no la reten­ ción hace a uno feliz. en cambio. . el que está cargado de oro. la verdadera ri­ queza es la justicia. y que hace al hombre verdaderamente feliz. Sin duda.. de ellos está escrito: «Fue generoso y distribu­ yó a los pobres.292 EL PEDAGOGO Y si aún conviene distinguir. tesoro que no aumenta con los animales y las fincas. En efecto. es rico el que mucho po­ see. y el Logos el más estimado de todos los tesoros. «Los que siembran son quienes recogen los mejores frutos»8 4 0 . 841 Sat. La generosidad es fruto del alma. su justicia permanece para siempre»841. 11. Úni­ camente los cristianos pueden poseer las cosas buenas. 9. sino que sólo es dado como regalo por Dios. 1 1. y los buenos son los cristianos. justo el que es honrado. Pero las cosas buenas sólo pueden ser poseídas por los buenos. De modo que no es rico el que tiene dinero y lo conser­ va. 842 P ensam iento estoico: E p ic t . y es. 24. y obtiene todo lo que desea. pues la honradez es un orden que fija la medida en los gastos y en las gra­ tificaciones en la forma debida. rique­ za que no puede ser usurpada — sólo el alma es su co­ fre— . ni tampoco obtener su posesión. Además. como un saco sucio. y lo que honestamente desea puede obtenerlo con solo pedirlo a Dios. quien no desea nada de lo que no está a su alcance 8 4 2 . Il l . sino el que lo reparte.. de ahí que la rique­ za tiene su sede en el alma. excelente posesión para quien la posea. El hombre insensato e intemperante no puede tener sentido de lo bueno.

En efecto. sin embargo. 4 pues reúnen a tantos coperos. la vida para el vientre es para él deshonrosa. persuadiéndole a no avergonzarse de las acciones deshonrosas. Una vida de lujo que aboca en 37 los placeres es para los hombres un terrible naufragio. es decir. 7. si tiene a Dios como eterno tesoro? «A todo el que pide se le dará y al que llama a la puerta se le abrirá» 8 4 3 . Por esa ra. pudiendo satisfacerse con 843 Mí.LIB RO III 293 a poseerlo todo. sea como sea. en donde nuestros vien­ tres expulsan los residuos de los alimentos. torpe y ridicula. P l a t . un animal excelso y majestuoso que busca lo bello. de beber de la misma manera y de sa­ ciar. . Ley. ¿A qué se debe tanta preparación de alimentos. Ei polo más opuesto a la divina naturaleza es el amor 2 al placer. 7 . Si Dios no niega nada. . ignominiosa. difícilmente heredará «el reino de Dios». por naturaleza. 844 C f. esta v¡¿a muelle y sin gloria del vulgo 7. como obra de la única belleza. sus ansias de placer»8 4 4 . ¿Por qué. el que es piadoso lo posee todo. sino para llenarse el vientre? La inmundicia de la glotonería queda manifiesta en las cloacas.3 zón. La sencillez es un buen compañero de viaje para el cristiano es ajena al verdadero amor a la be­ lleza y a los placeres civilizados. Considerar el placer como un bien es propio de una perfecta grosería y el amor a las riquezas desvía al hombre de su recto género de vida. Porque el hombre es. VIII 8 3 1 d -e. «como si sólo tuviera capacidad de comer como las fieras. comer como los gorriones y copular como los cerdos y los machos cabríos.

Debemos también caminar de acuerdo con el Logos.294 EL PEDAGOGO una sola copa? ¿Para qué los guardarropas? ¿Para qué el oro? ¿Para qué los adornos? Esto está preparado para ladrones de vestidos. Y. 4. «Que la bondad y la fidelidad no te abandonen» 845. si realmente aprende a se­ guir al viajero prudente. No os proveáis de yuntas. ni saco. 38 Y he aquí que tenemos un buen ejemplo de frugalidad en el tesbita Elias. al igual que el hombre. como hermoso equipaje del viaje hacia el cielo. . «No llevéis bolsa. 3 Así pues. dice el Se­ ñor. como lo son —metafóricamente— los calzados de viaje de los ricos. la ingente multitud de cria­ dos. la casa no debe ser para él ningún obstáculo. ni calzado» 847. tomando del Pedagogo los buenos y venerables com­ pañeros: el trabajo personal y la sencillez. no poseáis aquella riqueza que se guarda como tesoro en la bolsa. 4-6. 8 4 5 8 4 6 8 4 7 Prov. Ése es el alimento que el Se­ ñor le envió. debemos dejar de lado los excesivos bagajes: los vasos de plata y de oro. 3. 19. cuando «se sentó debajo de una reta­ ma» y el ángel le trajo comida: «un pan cocido bajo ceni­ za y un jarro de agua» 846. 2 Debemos ceñirnos mientras caminamos hacia la ver­ dad. por más que uno tenga mujer e hijos. sino compartidlo con los necesitados. malhechores. 39 Hay que equiparse también para el camino con una mujer que ame a su marido. Le. I Re. 3. es decir. la simplicidad junto con una respetuosa castidad. 10. ni de ser­ vidores. ni llenéis vuestros graneros. pues son demasiado pesados. dice la Escritura. co­ mo si colocarais en el saco la semilla. porten. y para los ojos insacia­ bles.

aunque se saque. sino de la palabra del Señor» 8 5 °. al igual que suele afluir la leche a los pechos ordeñados y exprimidos. 3 porque. así. 2 pan de los cielos. y 848 Cf. No obstan­ te. ni le falta nada de lo que tenga necesi­ dad. no un adorno para el cuerpo. 3. que es pan verdadero. no carece 4 de lo necesario. 8. 849 Prov. P l u t a r c o . 8. Es necesario que el que se esfuerza por alcanzar el cié. y que sea partícipe del verdadero reposo. mantiene siempre el mismo nivel. De tranquillitate ani­ mae 446F. Enquiridión 39. pedir y recibir del Padre Eterno lo que necesita. el rico se salvará con las riquezas que reparta. crece de nuevo y se llena. Puede. así como el agua que mana naturalmente de los pozos. que lea aquello de «No sólo de pan vivirá el justo. < responded que> es francamente ra­ ro. tras haber com­ partido con los afligidos. las riquezas y el ajuar de los ricos son una carga. la Escritura dice que «la propia riqueza es el rescate del alma del hom bre»849. Y si alguien afirma haber visto con frecuencia al justo 4 necesitado de pan. En efecto. Dios omnipotente. Lo superfluo. es decir. El hombre bueno no necesita nada mien­ tras tenga a salvo su fe en Dios. sin lugar a du­ das. así también el cuerpo es la medida de las posesiones de cada uno 848. . al dar de beber a los sedientos.LIBRO III 295 Como el pie es la medida del zapato. la generosidad. 850 Di.. pues el Logos es una posesión sin deficiencia y es causa de toda abundancia..2 lo lleve consigo un hermoso bastón: la buena conducta. E p i c t e t o . Sí. y sólo se da allí donde no hay otro justo. que es fuente de benevolencia. quien posee al Logos. es decir. 13.

296 EL PEDAGOGO gozar de todos los bienes propios. Quien posee dicha riqueza heredará el Reino de Dios. . así como acerca de lo que conviene a las mujeres. se ejercitará con faparte más esencial de la en soportar las dificultades recta enseñanza . La simplicidad es la más rica de las posesiones. la vida de los cristianos. si se conserva fiel al Hijo. Nuestro Logos educador nos da la riqueza. y es un hábito capaz de hacer frente a los gastos que hay que pagar y mientras se deban pagar. al no tener patria en la tierra. no se encuentre desentre­ nado para afrontar tal situación. los gastos son los impuestos. Por esa razón. La mayor parte de ello ya se ha formulado y se ha enseñado. También es posible esto: tener la sensación de no ca­ recer de nada. guardando ejemplos constituyen la ]a simplicidad. en especial. Acerca de cómo debe la mujer convivir con su marido. cuando se enfrente con los temo­ res y las penalidades impuestas. . diseñando. En efecto. para que. y el ser rico no suscita la envidia de quienes tienen de Él lo necesario. de modo que nos limi­ 8. Las imágenes y los . a modo de es­ bozo. despreciaremos los bienes terre­ nales. a la época para casarse. al trato de los sirvientes y. involuntarias entrenándose conti­ nuamente en las tribulaciones voluntarias con vistas a las persecuciones. al cuidado de la casa. y de lo relativo a su trabajo personal. Ahora. . Si alguien de vosotros rehuye definitivamente el lujo. ya hemos hablado en anteriores capítulos al refe­ rirnos al matrimonio. debemos exponer lo que compete a la buena educación.

Éste es el caso de Abraham. algunos hombres fueron salvados gracias a este tipo de enseñanzas. Alguien. además. Los espartanos obligaban a los hilotas8 5 2 —así 5 se llamaba a los siervos— a mostrarse ebrios cuando esta­ ban sobrios. Orestes 588-590. como un hermoso ejemplo de continencia.. se esforzaron en buscar la virtud por sus propios me­ dios. el que buscó a Dios. al ver la torpeza de los hilotas. 295. para que la misma imagen de la embriaguez. a la mujer de Ulises no la mató Telémaco. Sin duda. . 3 851 E u r ip id e s .i [m o 853. otros. Trabajos 293. Y. Superior en todo es aquel que todo lo sabe por s í mis. sino que en su palacio la cámara nupcial permanece in[violada 8 5* . se formaban merced a la reprensión de los ebrios. en cam­ bio.. 853 Hes. de forma autodidacta. 854 Ibid. a manera de remedio. Éste es el caso de los discípulos que creyeron en el Logos. sacando como provecho el no co­ meter ellos esta falta. reprochando el desenfrenado adulterio. Noble es aquel que confía en los buenos consejos 854. pues no añadió boda sobre boda. el amor al marido.LIBRO IU 297 taremos a añadir lo que resta por decir. para no 42 caer en los mismos reproches. les sirviera de enmienda. 852 Esclavo público iacedemonio. Los ejemplos no son de escasa importancia en orden a la salvación: Mira —dice la tragedia—. mos­ traba.

. Con ayuda de estas imágenes. 2 . no obstante. por ende.298 EL PEDAGOGO Por esa razón. y. unos se beneficiaron por la búsqueda. apartó a otros de mal. logra con amor que nos apartemos del mal. cuando los demás pecaron. Es el pueblo que no sigue a Cristo. tratando de emularlo? Muchas son las imágenes de la divina sabiduría. exhortó. que haya aprendido el camino de la gloria y haya visto el premio que ha conseguido el lu­ chador que le precede. Y al mostrar los castigos sufridos por 3 otros. hizo desistir a los que estaban dispuestos al mal y detuvo a quienes se atre­ vían a acciones iguales. y a otros los sanó. por la contemplación de lo semejante. a unos los afirmó en la paciencia. no se lanza también él con afán 5 en pos de la corona. y éstos. que se lo meta bien en la cabeza: es un hombre inútil 853. y otros alcanzaron la salvación por haberlo encontrado. por anunciarlo. 43 El que no entiende por sí mismo . y éstos. Abraham recibió el nombre de «amigo». No obstante. dándonos al mismo tiempo luz para conducir nuestras almas y brin­ dándonos consejos. ¿qué atleta. 4 Porque. el castigo. ni escuchando a otro. aquél. reprendió. procurando no seguirle en la caída? Y es más. convirtiéndose a una vida mejor. que ama a los hombres. ¿quién no se pondría en guardia para no caer en el mismo peligro. evidentemente. si sigue por la calle a una persona y ésta cae en una zanja. Hay otro tipo de inútil: el pueblo pagano. Ambos fueron pue­ blo. y la expondré brevemente: el desastre 855 Ibid. nos mostró su infamia y. el de «apóstoles». prestando su ayuda de muchas mane­ ras. Y ambos tuvieron oyentes. por ocuparse del único y mismo Dios. 296-297. no recor­ daré más que una. el Pedagogo.

y que a los ángeles que no conservaron su poder. guiándonos con sus enseñanzas hacia la modera­ ción. los tiene con cadenas eternas para el juicio del gran día. porque anduvieron 856 Jn. 5. Los sodomitas. tras sal.4 var una vez el pueblo de manos de Egipto. dejándose llevar a la deriva por el ex. decretó que Sodoma fuera pasto de las llamas. para evitar que su libertinaje impune abriese sus anchas puertas a los que se dejan llevar por la molicie.LIBRO III 299 de los habitantes de Sodoma no fue más que un castigo por sus pecados y una enseñanza para los que de él tuvie­ ron noticia. al verse preservados de sufrimiento por no pecar. destruyó la segunda vez a los que no creyeron. sino que abandonaron su propia morada. vertiendo un poco de aquel prudente fuego sobre el desenfreno. Dice Judas: «Quiero que sepáis que Dios. infligiendo un castigo a los pecadores para que la impunidad del desenfreno no se desborde. jamás sufrirán una sanción parecida a la de los pecadores. 45 poco después. .3 go de los habitantes de Sodoma no es más que una ima­ gen de la razonable salvación para la humanidad. concede re­ poso a su desenfreno. muestra de forma didáctica las imágenes de los que son juzgados: «Ay de ellos. ni. centinela vigilante de la humanidad. al que no le pasan inadvertidos quienes cometen actos im­ píos. De modo que el justo casti. Apartándonos de la imitación de 2 aquéllos. Porque los que no cometen pecados semejantes a los castigados. cometiendo impunemente actos de adulterio y transtornados apasionadamente por la pederastía. Y. fueron vistos por el Logos que todo lo ve. 6.44 cesivo placer hasta el libertinaje. en la tiniebla de los ángeles salvajes» 856.

relaja la energía natural y. bebe por todo el cuerpo. En verdad. 11. 857 Ibid. ¿Por qué debe tema) por los cuales asistimos a él: tomarse el baño? limpieza. el temor de ser insolentes preserva a quie­ nes no pueden exhibir el carácter de adopción. por la apertura de los poros. Puedo explicarte castigos motivados por el lujo. impide el pecado. los hombres.300 EL PEDAGOGO 2 por el camino de Caín. placer. ven­ ganzas engendradas por la vanagloria. o calor. con las que el Logos. durante el baño.. al igual que los árboles. en mi afán de ahorrar ex­ tensión a mi disertación. y. además. no debe uno bañarse por placer. pues debe cortarse de raíz el pla­ cer vergonzoso. El uso fre­ cuente del baño debilita el vigor. nos apartemos del pecado. las maldiciones contra quienes se ufanan por las riquezas. Las mujeres deben tomarlo por razones de limpieza y de higiene. en cierto modo. No obstante. final­ mente. según se dice. te expondré otros preceptos del Pedagogo para que te guardes de sus amenazas. en cambio. sino que. los castigos y las amenazas: para que. no sólo por la lu­ juria. sólo 2 por higiene. Resulta superfluo el baño con vistas a calen­ tarse. Porque. De ahí. ía mayoría de las veces. no bebe sólo por la boca. se extraviaron en el error de Ba­ laam y perecieron en la contradicción de Core» 8 5 7· En efecto. cuando son posibles otros procedimientos para miti­ gar el agarrotamiento producido por el frío. o salud o. lleva a la debilidad y al des3 mayo. 46 Cuatro son los motivos dei baño (en mi digresión me aparté del 9. . el cuerpo. mediante el temor. temiendo tales casti­ gos.

como si de un temple o de un barniz se tratara. Los antiguos llamaban a esto antrôpognafeîon 858. ya sea para relajar a los que están fatigados. Propiamente. prensar. Consentir en hacerse verter agua por muchos esclavos es signo de orgullo frente al prójimo. 859 Ciara referencia al Bautismo. después de sumergirse en las aguas. no debe uno bañarse en todo momento.LIBRO III 301 He aquí una prueba de ello: los que tienen sed. bañera. lavar el alma con el Logos purificador 8 5 9 y. Es necesario. y muy es­ pecialmente según la edad del cuerpo y la estación del ano. De ahí que. necesitamos el frío. no debemos permitir que nos debilite. pues la carne se reblandece por el calor. cuando frecuentamos el ágora. no debemos usar tanto la bañera. Hápax clementino. Dice el Señor: «¡Ay de vosotros. en todos los instantes de nues­ tra vida. Aho­ ra bien. a me­ nudo. En efecto. logar o instrumento para abata­ nar. que necesitemos un guía. la calman. de manera muy especial. si el baño comporta alguna utilidad. . y es propio de quie­ nes pretenden ser superiores en lujo y no quieren com­ prender que el baño debe ser común e igual para todos los que se bañan. como sucede con el hierro. según afirman los sabios que entienden de eso. a veces. Ciertamente. invocamos como eficaz colaboradora. golpear. más rápidamente de lo que conviene. Nótese el matiz irónico de tal vocablo. el cuerpo. ni tampoco debemos bañarnos continuamente ni muchas veces durante el día. o cuando se está excesivamente lleno. Para nosotros basta la justa proporción a la que. escribas 858 Es decir. pues no siempre a todos aprovecha. sino que debemos rehusar el baño cuando se tiene el vien­ tre vacío. ya sea del barro que se le adhiere. ya que. arruga el cuerpo y lo envejece ablandándolo por cocción.

si se hace sin desdeñar las actividades superiores. . en orden a su salud. aunque exista el baño. 27. No es malo aceptar dichos ejercicios fí­ sicos para los hombres. Los ejercicios gimnásticos deben permitirse sólo a los que viven conforme al Logos 860 Mt. que laváis el exterior del vaso y del plato. mas dentro está repleto de huesos de cadáveres y de toda inmundicia» 8 6 °. 4. sino también del alma. el corporal. 862 Is. 861 Ibid. como ocurre las más de las veces en los campos.donde no hay instalaciones para el baño. más bien antes de los baños. de nuevo. es real­ mente agradable y no nocivo. un sepulcro externamente parece hermoso. en definitiva. dado que revis­ ten cierta utilidad para los jóvenes. 48 Y. les dice: «¡Ay de vosotros. 3 El Logos añade la forma en que se va a operar dicha purificación diciendo: «En espíritu de juicio y en espíritu de cauterización» 862. mas por dentro estáis llenos de suciedad! Limpia primero el interior del vaso. la sangre de la maldad y la ma­ tanza de los profetas. se realiza sólo con agua. A los jóvenes les basta el gim­ nasio. limpia las impurezas del alma y tiene un carácter marcadamente espiritual. 23. del cual la profecía dice textualmente: «El Señor lavará la suciedad de los hijos y de las hijas de Israel. Y eso. 4.302 EL PEDAGOGO y fariseos hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados. y purificará la sangre de en medio de ellos». 23. 10.. 2 El mejor baño. 25. y confieren un afán y pundonor para preocuparse no sólo del buen estado del cuerpo. para que lo de fuera también lo esté»861. El baño del cuerpo.

y. A ésta le dijo Abraham: «Apresúrate y amasa tres medidas de harina candeal y haz el cocido al rescoldo.» Y esto no bastaba. especialmente a pleno sol —a este juego lo 863 E n ia ép o ca h elen ística fue n o tab le el in crem en to de p a rtic ip a ­ ción de las m u jeres en el d ep o rte. aplica sus manos al huso. hija de Labán. . mostrando su modestia. 31. Las mujeres deben traer de la despensa. otros jueguen a la pelota pequeña867. 9.LIBRO 111 303 No debe privarse a las mujeres de la fatiga corporal. 29. imitando a Sara. era un ejer­ cicio sa lu d ab le e higiénico. y no es para ellas motivo de vergüenza ir al molino. con sus pro­ pias manos. sino que. venía con el ganado de su padre. y en ayudar a la cocinera. 865 Gén. al parecer. Innumerables son los ejemplos de frugalidad y de tra­ bajo personal que ofrecen las Escrituras. 866 Ibid. hará el ejercicio más decoroso en orden a una equilibrada salud. bajo las cenizas» 865. y tiende su brazo al indigente» 864. 18. ofrece bebida a su esposo cuando tiene sed y le sirve la comida. El Pedagogo acoge con agrado a la mujer que «extiende sus brazos hacia las cosas útiles. 864 Prov. ejem­ plos de ejercicios corporales. 867 G aleno se refiere a ella en De parva pila.. no se avergüenza del más hermoso de los servicios: socorrer a los caminantes. unos parti­ cipen desnudos en las luchas. lo que necesitemos. y exclama: «Raquel. abre sus manos al desvalido. 19-20. pero no se les debe exhortar a la lucha ni a las carre­ ra s 863. Y si sacude con brío el colchón. sino deben ejercitarse en las labores de hilar la rueca y el telar. ella que es esposa guardiana y colaboradora. añadió: «Por­ que apacentaba el ganado de su padre» 866. 6. Que los hombres. además. si fuera menes­ ter. Tampoco es deshonroso ocu­ parse de la comida para complacer al hombre.

que hemos admitido. I 8 1 . L a e r . así como lo mejor es que el esfuerzo físico preceda a la comi­ da. Para otros será suficiente un paseo yendo a pie por el campo o regresando a la ciudad. se aplicaba al m olino869.. no es innoble este complemento econó­ mico de trabajo rural. «Jacob apacentaba el resto del ganado de Labán» 870. Fennís (Suda). es el ejercicio desmesurado871. acompañado de esfuerzo equilibrado en orden a una provechosa y útil salud. con trabajoso ejercicio. un tal Fenides. un «bastón de estoraque». la lec­ tura en voz alta constituye un excelente ejercicio. y cortar la leña que uno mismo va a necesitar. Efeni'nda (Eustaquio). Es bueno también sacar agua por sí mismo. Fainnída (Pólux). mera ostentación. . No hay que afanarse por lo artístico. Para muchos. 869 C f. sino como secreción del sudor viril. así también lo peor. Pues tal ejercicio. Pero poco ha faltado para que me olvide de aquel célebre Pitaco. Al parecer. fatigoso y nocivo. D ió g . También la lucha de atletas. que. 870 Cf. debe su nombre al inventor de dicho juego. Hay que tender siempre a la justa medida. afanándose por mejorar la na­ turaleza por medio del leño. a veces. 30. con un símbolo regio. Porque. Gen. 868 Los autores presentan diversas variantes: Fenínda (Hesiquio). IV 23. en tanto que los demás ejer­ cicios gimnásticos denuncian la práctica de posturas im­ propias de hombres libres. es más elegante y viril. Y si toman el azadón. manos y cadenas.304 EL PEDAGOGO llaman fainínda m —. a base del juego de cuellos. 36-43. 871 H ipócrates se refiere a eilo en Afor. sino sea lucha de pie. rey de los mitilenos. no debe practicarse por vana emulación.

de la molicie y del excesivo rigor. sino que devida mejor frenarse ¡os deseos irracionales. es de­ cir. y asistir al necesitado. que. 53 Descripción 2 872 Gen. ni excesivamente ocupado. y estuvo con ellos mientras comían» 872. y limpia de uno y otro mal. Corresponder del mismo modo con quien nos ha untado es un ejercicio de justicia conmu­ tativa. lo mismo hay que decir ahora: en ninguna parte ni en ningún momento debe volverse a un género de vida dedicada a la molicie y al desenfreno. 11 . al Pedagogo. . frotarse después de haberse untado de aceite. Como hemos apuntado anteriormente.52 sonal es un tipo de ejercicio gimnástico sin pretensiones: el calzarse. Pero mejor es la pesca que el Señor ofreció al discípulo. sino que debe buscarse una existencia intermedia entre ambas. Lo mismo cabría decirse acerca de cómo fue la pesca de Pedro si hi­ ciéramos una digresión por las enseñanzas del Logos. arrastrados por un gran desenfreno. no debe excluirse por completo el llevar oro y lucir los fundamental de la más delicados vestidos. como peces en el agua. al poco. el trabajo per. 18. Dice: «Abraham ofreció a los tres comida al pie del 2 árbol. cuando se escora hacia la saciedad. arrastra y derriba a tierra al auriga.LIBRO JH 305 En conclusion: no debe uno estar por completo inacti­ vo. lavarse los pies y. tirando de las riendas. además. como indicábamos 3 a propósito de la comida. prestar ayuda al desvalido. Así pues. 8. Porque. guía y lleva la salvación al caballo humano. ense­ ñándolo a pescar hombres. a una vida tensa en exceso. para que no nos impulsen a una vida muelle. ni tampoco lo contrario. La molicie. armoniosa y prudente.

P la t. los vestidos bordados y demás lujo. no con una artificiosa variedad.. a fin de que. como algo no santo. del marinero y del gobernante. sino con la madre naturaleza. censurando a un joven que vivía regalada­ mente. de color blanco. 702. 4 El Pedagogo nos permite usar un vestido simple. el oro. 2.306 EL PEDAGOGO la parte irracional del alma 873. dejando de lado la artifi­ ciosa y perversa pasión de la mente por el cambio del 873 Cf. a fin de que.. Sin ir más lejos. 874 I Pe. por su seme­ janza con las escamas de multivarios tonos de la serpiente. cf. Eur. que se transforma en bes­ tia salvaje por los placeres. fr. con el fin de que. a pesar de aquello en que os calumnian como malhechores. . 185. familiarizados. de pies a cabeza. decente y limpio. 12. 3 Tengamos bien presente lo que nos dice santamente: «Que vuestra conducta entre los gentiles sea buena. exclama: Te distingues por tu atuendo propio de mujeres 875. así también la variedad de colores y los vestidos moteados. 875 Sóf. glorifiquen a Dios» m . la lepra es objeto de rechazo. así también es propio del hombre prudente el vestido no recargado. como antes hemos dicho. al observar vuestras buenas obras. Fedr. 54 Así como en la ley promulgada por Moisés. 246a. las piedras preciosas.. considera puro al que no está ador­ nado con profusión de colores. y que va todo de blanco. 5 Sófocles. los apetitos censurables. recibamos la verdad sencilla y unipersonal. despreciando todo lo engañoso y fa­ laz. Al igual que es propio del soldado.

XII 956a. los tintes no convienen sino como adornos destinados a la guerra» 876. Así pues. . el vestido grueso.LIBRO III 307 cuerpo. y no digamos el de tela no abatanada. Afirma: «Los colores blancos pueden ser convenientes como signo de veneración. ya sea por otros motivos.. 877 P lu t. sin mezcla de acciones torpes. no por­ que el vestido tenga en sí la capacidad térmica. evidencian por su presencia y. caldeado. amemos e! color único. El gran Platón. De virtute et vitio lOOb-c. que la mujer use también un vestido 8 7 6 Plat. sana y feliz. Además. imitador también de Moisés. en cambio.. sino por­ que hace volver el calor que sale del cuerpo y no le da salida. ya que la pureza es un hábito que genera una conducta limpia. el fuego. el humo. lo retiene guardándolo dentro y. y la sencillez es un hábito que suprime lo superfluo. La simplicidad es un hábito que no acepta lo super­ fluo. sino que admite lo estrictamente suficiente para que nada falte a una vida racional. ya por el tejido en sí. así también en nosotros un vestido de es­ tas características denuncia la índole del carácter. como. y el buen color y el pulso re­ gular. La moderación es pura y sencilla. Y es simple. muestran la existencia de lo que lo produce. por ejemplo. protege el calor del cuerpo. aprueba aquel tejido que es fruto del trabajo de una mujer pruden­ te. por estar más cerca de las causas. Por lo demás. aún más. calienta el cuerpo. la salud. y si entra algo de calor. indudable y sencillo de la verdad. de ahí que en in­ vierno es del todo conveniente usarlo 877. el blanco es un color apropiado para los hombres pací­ ficos y lúcidos. Del mismo modo que los signos. Ley.

pero no absolutamente impúdico. Que los vestidos estén acordes con la edad. con la persona. y quien es inferior al oro no es dueño de sí mismo. por878 Rom. 879 Prov. violando con ello la naturaleza. 13. puesto que esclavos y señores serían justos por igual. permite que las mujeres lleven anillos de oro. Confesarse más desorde­ nado e inferior que la arena de oro de Lidia. 2 Mas ha llegado el momento de suavizar el tono. con la naturaleza y 2 con la manera de ser. con su hocico.308 EL PEDAGOGO simple y respetable. más delicado del que conviene al hombre. 57 Ahora bien. para el cuidado del buen gobierno del hogar. Porque. así es la belleza de la 4 mujer perversa» 879. estamos necesitados de anillos de sellos. es inferior al oro. con el marco ambiental. ¿Y por qué no la na­ riz? Precisamente para que se cumpla aquel dicho: «como anillo de oro en hocico de puerco. en general. excitadas por lo superfluo a mostrarse impúdi­ cas. 3 El Logos nos prohíbe horadar los lóbulos de las ore­ jas. 11. no como adorno. ¿cómo no 5 va a ser el colmo de lo absurdo? Así. ni que rezume molicie. si alguien piensa adornarse con oro. así las mujeres excesivamente sensuales. El divino Apóstol nos aconseja con hermosas palabras «revestirnos de Jesucristo y no preocu­ parnos del cuerpo con vistas a los deseos» 878. Ya que si todos fueran educa­ dos. no haría falta sellos. Pero. es decir. . sino como distintivo de lo que es digno de custodiarse en casa. 22. revuelve la basura. al igual que el oro se ensucia debido a la inmundicia del cerdo que. insultan la verdadera belleza con las manchas de los placeres amorosos. 14. como sea que la falta de educación comporta una inclinación a cometer acciones re­ probables.

LIBRO III 309 que. exal­ tadas y animosamente aladas. debe uno sellar por seguridad. mejor. . Amatoriae narrationes 752F. si quieren ser prudentes. como si de veloces alas se tratase. no se desvíen de la verdad. Que se les conduzca tranquilamente a la simplicidad. Es hermoso. acostumbrándoles poco a poco a una vida más moderada. debe proponerse a sus mujeres que. no quisiera que cultivasen la belleza corporal. confiando en sus propias esposas. en ver­ dad. De donde se deduce la necesidad de retener a las mujeres en una vida ordenada y de atarlas a un recatado pudor. sin duda. como colaboradoras que se les han conce­ dido para dicho menester. en un matrimonio moderado puede muy bien permitirse a las mujeres poco agraciadas adornarse para agradar a su esposo. eso sí. deben limitarse a ser sólo queridas por sus propios maridos. remedio eficaz y justo. nos apartamos de nuestras mujeres. frecuente­ mente. pues engendran vanidad inestable y vanos placeres. sólo para 880 P lu t a r c o . por su vanidad. cuando ellos desean la infelicidad del alma. les den carta blanca en la administra­ ción del hogar. Y es que la condición noble se obtiene no por sobrecarga de cargos. sino por despojo de lo superfluo. Ahora bien. se atrajeran a sus maridos mediante un ho­ nesto amor conyugal. Yo. sino que. los sellos nos están permitidos. Por otro lado. si hemos de intervenir en política o admi­ nistrar algún que otro negocio en el campo y. Pero. por los cuales. mitiguen poco a poco las pasiones irracionales y los de­ seos carnales de los maridos. que los maridos. se van volando del matri­ monio. De las mujeres deben eliminarse las riquezas sensua­ les 8 8 °. a fin de que. a veces.

nuestros movimientos. pero los otros anillos sobran. recor­ dará al apóstol y a los niños sacados del agua884.310 E L PEDAGOGO esto. Mas la verdadera nobleza que se prueba en la noble naturaleza del alma distingue al esclavo. por la protec­ ción que le depara la unión con la articulación. 32. Cf. dice la Escritura881. Adoptados y educados por Dios. sino por su conciencia servil. que llevaba gra­ bada Seleuco en su anillo. Signo acróstico de Cristo. 21. Me da la impresión de que las mujeres cargadas de oro temen que. S é n e c a . el pez 883. Y si alguno es pescador. pues vol­ ver la mente hacia ellos está prohibido. porque nosotros anhelamos la paz. Sat. Pero el hombre no debe llevar su anillo en la articulación —lo cual es pro­ pio de la mujer— 882. Quaestiones Naturales VII 3 1 . Así pues. 21. De nuevo alude Clemente al Bautismo. pues somos prudentes. P e t r . sino en el dedo meñique. no debemos grabar imágenes de ídolos. uno piense de ellas que son esclavas por ir sin aderezos. si se les arrebatan sus joyas de oro. el sello no se caerá fácilmente. ni ar­ co. la nave llevada por el viento. 881 882 883 884 Eclo. Que las figuras grabadas en nuestros sellos sean la paloma. y en el fondo. ni espada. Además. ni una copa.2 . debe elevarse lo más po­ sible a la dignidad del hombre libre. no por la compra o la ven­ ta. nuestra vida toda. o la lira musical que usó Polícrates. No. sino que lo somos realmente. ya que así la mano estará presta para la acción.3. nuestros pasos.. nues­ tro vestuario. o el áncora de nave. . nosotros no damos la impresión de ser libres. ya que «la educación para el sabio es un adorno de oro». en el preciso momento que la necesitemos.

cuando crezca. las pasiones eróticas. sino por circunstancias. para que. asemejándose a los rizos mujeriles. no está bien afei­ társela del todo. lejos de causar alguna molestia. el aspecto es un firme aliado 2 para no cometer algún que otro desafuero. y tam­ bién es reprobable afeitarse la barba a ras de piel. Celebrando con la repetición de la pa­ labra «barba» su excelencia. asimismo. Así. contribuyen a dar un as­ pecto solemne que produce admiración.LIBRO III 311 Muchos licenciosos han grabado a los amantes o a las eo heteras. pues se ensucian al comer. el de la cabeza. el salmista. el corte de pelo debe hacerse no en aras de 6i la belleza. sino con las tijeras de barbe­ ro. deben dejarse en paz los pelos de la barba. a quienes desean cometer abiertamente acciones criminales. el recuerdo de su desenfreno. la bar­ ba de Aarón» 885. deleitándose por la espesa barba. . ya que. pues. Para muchos. la barba espesa. pues es un espectáculo vergonzoso. Los hombres ya tienen bastante con una hermosa barba. ex. salvo si se tienen cabellos riza­ dos. Que los cabellos no lleguen por de­ bajo de la cabeza. 2. Y 3 aunque uno se rasure un poco la barba. por más que quieran. hasta impedir la vista y. por ser una acción semejante a la depilación y al afeite.4 clama: «cual ungüento que desciende por la barba. Y he aquí mi opinión respecto al cabello: la cabeza de los hombres esté rapada. a cada instante. sin duda. también conviene cortar los pelos del bigo­ te. por tener. no descienda. no con navaja de afeitar —pues es una acción baja—. 132. de suerte que no pueden olvidar. Así. llenó de luz su rostro con el ungüento del Señor. por ser fácil­ mente reconocibles. en cambio. les resulta muy agrada885 Sal.

62 La calvicie no sólo muestra al hombre austero. la forma del bucle. pues es fran­ camente impío colocar en la cabeza cabellos de otro. deben desecharse las pelucas. 886 I Cor. a la mujer adornada. duermen sobresaltadas por temor a deshacer. 2 Y si «el varón es cabeza de la mujer. Además. sino a los cabellos ajenos y. desde luego. a la cabeza de otra. ocultos en el cual. Pero. sino que hace al cráneo insensible al dolor. hasta alcanzar una belleza natural. al acicalarse como heteras simulando la ver­ dad y al ultrajar su cabeza. además.312 EL PEDAGOGO ble tener un aspecto que pase inadvertido y no llame la atención. en un momento de descuido. razón por la que no se atreven a poner las manos en sus cabe­ zas por miedo a despeinar su tocado. 63 Finalmente. y evita sus molestias que los cabellos absorben. y así dejan crecer con un cuidado sencillo una discreta ca­ bellera. acostumbrándolo al frío y al calor. por ser semejantes a la mayoría y disfrutar impunemente de sus fechorías. 11. ¿a quién impondrá su mano el presbítero?. y avergüenzan al Señor cuanto está de su mano. aparte de darles un feo aspecto. 3 En efecto. los bucles y las lazadas con cadenillas pro­ pios de las heteras. cortan los cabellos y los arrancan con complicadas trenzas. 2 A las mujeres les basta con atusar sus cabellos y reco­ gerlos sencillamente con un simple lazo junto al cuello. actuando cual esponja e introduciendo en la ca­ beza el constante efecto nocivo de la humedad. a través de ellos. les es posible delinquir sin ser conocidos. ¿a quién ben­ decirá? No. . y Cristo es cabeza del varón» 886. 3. revis­ tiendo así el cráneo de trenzas mortuorias. que es realmente hermosa. ¿cómo no será una acción impía que éstas cometan un doble pecado? Pues engañan a los hombres con su falsa cabellera.

En efecto. sabiduría. en ocasiones. sobre todo. de la misma manera que tampoco está permitido llevar un atuendo abigarrado. Como hemos venido di­ ciendo a menudo. sí. «la armo­ nía de los miembros y de las partes del cuerpo junto con una saludable complexión» 887. . ni cambiar el co­ lor de las canas. 887 Definición estoica de la belleza. templanza. la mejor belleza es la del alma. De todas estas cosas se adorna esta armoniosa y be­ lla imagen del Logos. que cada uno cuide la belleza corporal. se­ gún el esquema dado por Dios. Además. para respeto de los jóvenes. De vita Moysis III 140. Tusculanas IV 31. cuando está adornada del Espíritu Santo e insuflada de sus lumi­ nosos rayos: justicia. Las mujeres no deben maquillar su rostro con las su­ tilezas de una malvada sabiduría. y con el fulgor de su mirada paraliza las pasiones propias de la juventud. claro y gracioso. Lue­ go. por ella se produce el paso de la imagen artificial a la verdad. no debe ocultarse la edad senil. y el aire le da buena respiración y el equili­ brio. viril y robusto. que es digna de confian­ za. cuyo color jamás se ha visto en ninguna flor. la sequedad. el calor hace al cuerpo espléndido y brillante. F ilón. sino que hacen que su belleza aflore. la humedad. la aparición de un hombre canoso que se presenta a gui­ sa de pedagogo convierte a los desvergonzados a la tem­ planza. ya que no sólo proporcio­ nan la salud al cuerpo. honestidad y pudor. La sobriedad en la bebi­ da y el equilibrio de los alimentos tienen un gran poder en orden a la belleza natural. La cosmética de la salud tiene aquí su sitio. Y. Propongámosles una cos­ mética basada en la moderación. sino que debe mostrarse a plena luz como don de Dios. C icerón.LIBRO III 313 Tampoco deben teñirse los cabellos.

ciertamente. evapora por la misma carne el excedente de la nutrición que se calienta suavemente con cierta cantidad de humedad y por el exceso de calor 888. y prefieran el mal artificio humano a la divina creación. Por esa ra­ zón. por efluir el excedente de secreción a los órganos ge­ nitales. El calor. 888 . como. muestra abiertamente una hermosa tez. 26. Sobre la denominación de las partes del cuerpo IV 4-5. que quienes han sido creados «a imagen y semejanza de Dios» 889. efectivamente. una vez los ha atraído. sudor. porque el alimento no es asimilado por el cuerpo. brotando como una flor fuera de él. Por esto. y aquélla. 1. asimismo. Resulta absurdo. y. de otros residuos de las comi­ das y. sino que sé des­ prende como el pan de un horno frío. sino que es expulsado en las secreciones.314 EL PEDAGOGO 65 2 3 66 2 3 La belleza es la noble flor de la salud. el alimento que se toma el primero se evacua. como despre­ ciando el arquetipo atraigan hacia sí un arte de embelle­ cerse extraño. La comida no se adhiere al cuerpo inmóvil. merced a la cual la belleza adquiere un color rosado. tiene un alto poder de atracción. inflamado por el movimiento. 889 Qén. El Pedagogo les ordena que avancen: G a l e n o . con movimientos adecuados deben disol­ verse estos excedentes y canalizarlos hacia la digestión. ya que­ dando sólo lo del fondo. Es natural que los que tienen un excedente de alimento tengan en sus evacuaciones un exceso de orina y de excre­ mentos. A partir de aquí se desencadenan los impulsos lasci­ vos. Los regímenes de vida más bellos y sanos que hacen esforzarse a los cuerpos producen la auténtica y duradera belleza. ésta opera den­ tro del cuerpo. ya entero. ya que el calor atrae hacia sí a todos los humores y al aire fresco. además.

2. 67 de forma especial. no con objetos adquiridos en el mercado. a fin de que. Su adorno ha de ser. con trenzas de cabellos y aderezos de oro o gala de vestidos. la que abre su boca con sabiduría y según la ley. que «no come ociosa el pan. 891 I Pe. y sobre su lengua están los preceptos de misericordia. 3. sino confeccionados en su propio hogar. elaborado y realizado totalmente con sus pro­ pias manos. contentos de su madre. sus hijos îa proclamaron di­ chosa». pues la mujer pru890 I Tim. Por otra parte. 9. el trabajo personal reporta a la mujer. al ver —prosigue— vuestro puro comportamien­ to en el Logos. ejercitando su pro­ pio cuerpo y adornándolo por sí misma. que no adorna. «sometiéndose a sus maridos. sino el hombre interior escondido en el corazón. siempre que convenga. vil y pro­ pio de prostitutas. y todos. «tesoro de virtud es la mujer 3 fuerte». sino el que es propio de una mujer prudente. no el exterior. 1-4. si alguno de ellos no obedece al Logos. en definitiva. . de su mujer. como dice el Santo Logos por boca de Salomón: «y su marido la colmó de alabanzas. de Dios. sin añadir adorno alguno fruto del esfuerzo ajeno. La mejor acción es 2 que la mujer hogareña se vista a sí misma y a su marido con adornos ideados por ella misma. Es preciso que las mu­ jeres que viven conforme a la Ley de Dios se muestren adornadas. sin palabras sean aventajados por el comportamiento de las mujeres. ataviado con la incorruptibilidad de un espíritu apacible y sosega­ do. motivo de gozo por parte de todos: los hijos. ésta. la belleza auténtica. de ellos. y que se adornen con el pudor y la modestia» 8 9 °. el es­ poso. En una palabra.LIBRO III 315 «con un largo vestido decente. que es precioso a los ojos de D ios»891.

adoptando un cierto aire afeminado. con voz modu­ lada. 5. ninguna mu­ jer logró embaucar a José. la prostituta venció al noble Sansón y otra mujer 8 9 5 domeñó su fuerza. se comportan en cualquier conversación como si estuviesen en escena. con su grácil hablar. La filistea Dalila.. «De los labios de una mujer prostituta destila miel. de un cómico. Ibid. los pies de la insensata conducen junto con la muerte ai Hades a quienes la frecuentan»894. Deben cuidarse. las apariencias. lo mejor posible. depilados 896. 4. 25-30. la encontrarás más amarga que la hiel y más hiriente que una espada de doble filo. Por ejemplo. ejercitándose como cebo de placer. 12. En cambio. las miradas. que. Podría citar aquel notabilísimo canto: Yo no sé en absoluto murmurar ni. imi­ tando a los comediantes y conservando los ademanes afe­ minados de los danzarines. a la postre. Pasaje desconocido. En efecto. con pasos afectados. No como algunos que.. Ibid. y las ataduras de la moderación se manifies­ tan superiores al poder sin trabas. 892 893 894 895 896 Prov. Y de nuevo: «La mujer valerosa es la corona de su mari­ do» 893. como muchos otros depravados que veo por aquí. los pasos y la voz. que ella celebre su temor de Dios» 892. 31. 3-5. hasta casi romperlo andar un paso . con mirada lánguida.316 EL PEDAGOGO dente es alabada. girando el cuello. . sino que la prostituta egipcia fue abatida. en la ciudad. humedece tu garganta. pero.

sin duda. 898 Prov. 3 70 2 3 . 5. «Porque el ojo es la lámpara del cuerpo» 902. 6. propio de las heteras. es decir. es. Así presentan al afeminado Sardanápalo. y el lento caminar. cardaba la púrpura y mostraba el blanco de sus ojos. arráncalo»8 ". el Señor.. porque no se dirigen por los senderos de la vida. De manera muy especial hay que guardar la vista. sentado con los pies en alto sobre un lecho. 901 ibid. Las miradas lánguidas de placer y el guiñar el ojo. sus vías son errabundas. 8" Mí. 168: saulá batneirt. parpadear con los ojos. furiosos ataques. 29. 897 Fr. 22. an­ tes que cualquier parte del cuerpo. 5-6. 15. extirpando la concupiscencia desde sus raíces. 902 Mi. no es sino fornicar con los ojos. pues el de­ seo lanza. a través de ellos. al menos ésta es mi opinión. La comedia dice: «Es hora de rechazar los pasos de las prostitutas y el lujo.LIBRO IU 317 2 Los ademanes mujeriles. En efecto.» Los pasos de las prostitutas no se apoyan en la verdad. se corrompen los ojos: «El ojo que contempla cosas hermosas alegra el corazón» 900. Prov. 10. 5. Las mujeres que así se comportan se ofrecen al placer con sus propios ojos. La languidez del movimiento en el andar. «y el que hace señales maliciosamen­ te con los ojos acumula desgracias para los hombres»901. la molicie y el afeminamiento deben eliminarse del todo. 30. 10. Porque. rey de los asirios. difíciles de reconocer» 898. en un abrir y cerrar de ojos. cura esta enfermedad: «Si tu ojo te escandaliza. es decir. como dice Anacreonte89?. que. el que ha aprendido a contemplar lo be­ llo alegra el corazón. pues es mejor resbalar con los pies que con la mirada.

«artera». para complacer a los mirones. Salomón denomina a este tipo de mujer: «insensata. 9. 5-6. «ladina». M a r ­ c ia l . 26. «mascando goma» 905.318 EL PEDAGOGO dice la Escritura.. diciendo claramente con su figu­ ra y con su vida toda: «¿Quién es el más necio de voso­ tros? Apóyese en mí. el beocio Píndaro exclama: 903 Edo. acciones por las cuales se desata la ira de Dios» 904. a los que siguen recto su camino». «Mortificad. 904 Col. «astuta». propiamente. pero nosotros reavivamos nuestras pasiones y no sentimos vergüenza. atrevida. XIV 24. 9. pues. Unas. como si no tuviesen dedos. reve­ lándose a la luz visible. la pasión. Otras. yendo de un lado para otro.» Y a los que carecen de seso los exhorta diciendo: «Probad con placer el pan escondido. 3. y el agua dulce robada» se refiere a Afrodita Epíclopos 907. 905 Pasajes paralelos en: P l in . ignorante de lo que es la vergüenza. D io sc ó r id es . vuestros miembros terrenales: la for­ nicación. se envanecen rascándose la ca­ beza con las horquillas que llevan. provocando descaradamente a los viandantes. que es una idolatría. Inspirándose en la Escritura. 13-17. De denliscalpio ( = EI mondadientes) XVÎ 17. 906 Prov. se sienta a la puerta de su casa en una silla. 907 Expresivo epíteto de la diosa del amor. como si tuviesen eccemas. exclama el Apóstol. la concupiscencia perver­ sa y la codicia. sonríen a los que se cruzan con ellas. otras. «hábil». por donde se muestra lo interior. y se las agencian de caparazón de tortuga o de marfil. I 77. se adornan con ungüentos de todos los colo­ res y así manchan su cara. . o de algún otro animal muerto. «La prostitución en la mujer está en su caída de ojos» 903. la impureza.

porque. que no hablen impúdica­ mente y que no cometan acción alguna vergonzosa. 3. Yo pido a las sirvientas. Ei Aqueronte era el río infernal. Dios humillará a las hijas de Sión y descubrirá su condi­ ción»910. Así. y que uno la sigue de cerca guiñándole el ojo desde el monumento de Platea. . y que él la encon­ trará en lo profundo del Hades. 909 Prov. El desenfreno de la esclava se vuelve. El cómico Filemón dice en tono de fuerte reproche: A l salir veo detrás de una mujer libre a una única esclava que la acompaña. contra la señora. que habían de atra­ vesar ios muertos para entrar en los Infiernos. infeliz. 16-17. su vergonzosa condición. por boca de Isaías. y en sus andares arrastraban al unísono sus mantos y jugaban con sus pies. 217 SCHROEDER. hermosa de aspecto. pues da pie a quienes intentan acciones insignificantes a no tener miedo de mayores empresas. efectivamente. que van a la izquierda de sus señoras o que las siguen. ¡salta! —dice el Pedagogo—. 9.LIBRO III 319 Es algo dulce la furtiva solicitud de Cipris 908. según la mitología griega. Afirma el Pedagogo: «Pero él. ¡No pierdas el tiempo en este lugar! ¡No lan­ ces tu mirada hacia ella!. 910 Is. 18. no sabe que los hi­ jos de la tierra perecerán por Afrodita. el Señor. sino que se comporten prudentemente ante ellas. el agua aje­ na te inundará y te deslizarás hacia el Aqueronte» 909. si lo haces. fr. exclama: «Por cuanto que las hijas de Sión avanzaron con el cuello erguido y con ademanes provocativos en sus miradas. Pero. po- 2 73 2 3 9 0 8 PíNDARO.

sed todos razonables. ni tampoco en ninguna otra parte de su cuerpo. amantes de vuestros hermanos. ni en la forma de comportarse se encuentre jamás la vergüenza del afeminamiento. así como a ellos se les manda «que se sometan respetuo­ samente a sus amos. Ciertamente. fr. ni el contonearse por las calles. añade: «para que heredéis la bendición»932. su indul­ gencia con las acciones vergonzosas. 168 K aib el . la magnanimidad y la humanidad deben ser practica­ das por los amos. 911 E p ic a r m o . y preferir la dignidad y la serenidad. 3. están destrozados por la debilidad de su alma. que ni en los movimientos. como ve­ mos hacer a los más fastuosos. a pesar de que parecen robustos. al no reprocharlas. sed humildes». como el que avanza en escena 5 solamente y es señalado con el dedo. como si fuesen bestias de carga. P l a t . si bien. sino también a los de genio áspero». .320 EL PEDAGOGO niendo en evidencia la señora. buscar con la mirada a los que nos vamos encontran­ do para ver si nos miran. no el paso lento en exceso. Porque. así la equi­ dad. «En definitiva —exclama—. 4 También debemos desterrar la excentricidad en el an­ dar. Tampoco debe uno dejarse empujar por sus criados cuesta arriba. 8-9. 912 / Pe. ni atropellan­ do. en realidad. Ni tampoco el hombre con salud debe tratar 2 a los esclavos. y . «Tal la señora —dicen los amantes de los prover­ bios— tales sus perros»911. V III 563c.. El hombre noble no debe mostrar en su rostro ningún signo evidente de molicie. dice Pedro. no sólo a los buenos y afables. no irritarse con los licenciosos es indicio inequívoco de una mente que tiende a una conducta seme­ jante. Rep. compasivos. tened buenas entrañas. 74 Así pues.

que los hombres no pierdan el tiempo parlo­ teando en las barberías y tabernas y que acaben. «huesecillo».LIBRO III 321 Me parece noble y amable la imagen que Zenón de Citio esboza del joven. También debe prohibirse el juego de dados y el afán de ganar con los astrágalos9IJ. Según esto. por boca de Moisés. «dado». pasan el día. Y es que hay quien se enamora de lo vano que reside fuera de la verdad. de donde. y de los merca­ dos de lana. sino erguidos y tensos. y que sus actitudes y movimientos no den pie a espe­ ranza alguna para los libidinosos. que su mi­ rada no sea descarada ni languideciente. que sea agudo en correcta conversación. de una vez. prohibió al antiguo pueblo 913 Las tabas. como las que están senta­ das en sus casas.» Así pues. la elección del plan de vida es fiel refle­ jo del pensamiento de cada hombre. de los talleres de los orfebres. que retenga lo que se ha dicho correctamen­ te. consciente de que el trato con los hom­ bres malvados es una acción grosera. Sin duda. Florezca en él el pudor y la virilidad. además. Tal es el pago que la falta de control cobra a quienes pueden malgastar su tiempo en el libertinaje. que sus cejas no estén fruncidas. y la esculpe así: «Que su rostro esté limpio. en donde. por no ser capaz de ninguna otra satisfacción sin causar daño. la inactividad es su principal causa. sólo las relaciones con hombres honestos reportan uti­ lidad. juego que les gus­ ta practicar. de ir a la caza de las mujeres que pasan. que no eche su cuello hacia detrás. . el sapientísimo Pe­ dagogo. y de los demás talleres. como es natu­ ral. Quede apartado el relajamiento de las per­ fumerías. propiamente. Pero. acicalados cual prostitutas. ni estén flojos los miembros de su cuerpo. no cesan de hablar mal de muchos con el fin de provocar carcajadas.

322 EL PEDAGOGO comer carne de cerdo. 13-14. es decir. de nuevo. pues hay un «Consejo» malvado en contra del Justo. con el Logos en la boca. Mas dice también que no pueden comerse: «milanos. El justo. 2 hacia un recuerdo racional. pezuña hendida porque nos santifica aquí. o alucón de veloces alas. cual alimen­ to. 3. 76 Así pues. 915 Ibid. que entra desde fuera. No sin razón alguien podría tildar a los esta­ dios y a los teatros de «cátedra de pestilencia»916. que rumia el alimento propio de la justi­ cia. la de la balanza de platos iguales. cual cerdos. Ese tipo de reuniones rebosan mucho desorden e ilegalidad. y nos lleva al siglo futuro. y que. 916 Sai. Pues la uña hendida simboliza la justicia. 11. 1. el Logos. mostrando con ello que los que in­ vocan a Dios no deben tener tratos con los impuros que. en esta vida. razón por la 4 cual maldice la asamblea que va contra él. rumia el alimento espiritual. con alimentos fangosos y con los cosquilieos lujuriosos desean­ do escarbar en el placer de Afrodita que se goza en el 4 mal. ciertamente. 11. 3 El Pedagogo. También se sirve de la alegoría para otros ejemplos. por medio de la catequesis.. dando a entender que no se acerquen a quienes pretenden ganarse la vida por medio de la rapiña. En efecto. ¿con quiénes debemos alternar? Con los jus­ tos. y los pre914 Lev. o águila»914. «la reunión» aquí es malvada e injusta. Porque todo «lo que tiene la uña hendida en dos y que rum ia»9 1 5 es puro. 1. . no nos conducirá a los es­ pectáculos. se regocijan con los placeres del cuerpo. insiste de nuevo alegóricamente. es envia­ do desde dentro. con razón. y la justicia tiene. como desde lo hondo del pensamiento.

encienden los deseos eróticos. es evidente que. hombres y mujeres. las ostentaciones sin sentido. ni tampoco las cosas fútiles. Por lo tanto. Pero. cuando están en sus casas. ya que los apetitos se inflaman cuando la mirada es ansiosa. has llegado a creer? Y más aún. tra­ tan de imitar tales representaciones. Pero. yo afirmo que no son prudentes aquellas ciudades que centran su preocupa­ ción en el juego. ¿cómo amas a Dios y a tu prójimo. al te­ ner el ansiado ocio. ¿no vamos todos hacia la vida? ¿Qué dices tú? ¿Cómo. No. ¿qué acción torpe no se muestra en los teatros? ¿Qué desvergonzadas palabras no pronuncian los bufones? Pues. De ahí que la reunión en sí resulte frívola. se dice. si no aprendiste a leer. que llega al extremo de la muerte. no po­ drán resbalar jamás hacia los fáciles placeres. si no amas la vida? No sé leer. a modo de pasatiempo. por reu­ nirse. ya no es un juego el despiadado afán de vanagloria. no todos somos filósofos. quie­ nes no se dejan seducir y son insensibles a ellos. no . Pero. si alegan que toman los espectáculos como un tipo de juego. Y. y los ojos. quienes disfrutan con los vicios de aquéllos. La indolencia jamás debe comprarse con futilidades. indistintamente. Ahora bien. ni tampoco son jue­ gos de niño las sediciones que se suscitan entre ellos. vamos a ver. por estar repletos de bufonería y de clarlatanería. y. pues. exclama. si no filosofas? ¿Cómo te amas a ti mis­ mo.LIBRO III 323 textos de las reuniones son la causa del desorden. deben suprimirse los espectáculos y las audiciones. habituados a mirar a los vecinos con descaro. porque el que sea razonable no preferirá jamás lo placen­ tero antes que el bien. con el único objeto de contemplarse mutuamente. ni el gasto sin sentido de la hacienda. al contrario.

porque el Señor no juzgará inocente a quien tome en vano su nom bre»918. Que el vendedor o el comprador no diga dos precios. . 917 C f. sin duda. pues no quería que la santa mansión de Dios fuese casa de comercio fraudulento. no se nos prohíbe dirigir los asuntos del mundo ordenadamente siguiendo a Dios. Ley. 9. a los avaros a los farsantes. Podemos escuchar la divina sabiduría y practicarla. 919 R eferido a «A sam blea cristiana». 6. P l a t . no de los sabios según el mundo. acomodado a ignorantes.324 EL PEDAGOGO puedes excusarte de escuchar. Y a los que actúan al margen de esto. quede también suprimido el juramento para lo demás! Así filosofen los comercian­ tes del ágora y los mercaderes al por menor: «No tomes en vano el nombre del Señor. X í 9I7b -c. y no exclusivam ente al «tem ­ p lo» o « ed ificio». . 20. La fe se enseña incluso sin letras. 7. recibe el nombre de caridad: obra espiritual. además. 918 Éx. II Cor. llenos de «sincera caridad» 920. 6. 920 Rom. puros de cuerpo y de alma. pues. La mujer y el varón deben ir decentemente vestidos a la Iglesia919. el Señor los expulsó de la casa de su Padre. al mismo tiempo que divino. aunque no consiga este precio. con paso natural. sino de los que viven según Dios. dispuestos a orar a Dios. ¡Quede suprimido el elogio y el juramento acerca de los artículos que se venden957. es una posesión. 12. conseguirá la verdad y se enriquecerá. saludándose con gran re­ serva. a los hipócritas. o de palabras o de posesiones materiales. pues esto no se enseña. según venda o compre. sino que diga sencillamente uno solo y se esfuerce en decir la verdad. La fe. su código. a los que comercian con la verdad.

Es más. que pereció en dicho incendio. pues su figura debe ser respetable e inaccesible a las miradas. después de la reunión. tan piadosos y tan ama­ bles. se asemejan a la multitud con la que tratan. observe esto: vaya siempre con velo. a lo largo de toda su vida. contaminados totalmente por los soni­ dos y los acordes de música erótica: por la flauta. ni inci­ tará a otro a caer en el pecado. no se descubrió. y que fueran —no sólo parecieran— tan pacíficos. mientras huía del incendio. por el ritmo.LIBRO III 325 Que la mujer. por su gran modestia. andan de acá para allá con los ateos. y después de haber venerado la palabra de Dios. además. como apare­ cen en las iglesias. y luego cantan con salmos la más 921 Se refiere a Creúsa. según dicen. Esto cantan en respuesta quienes primero celebran con himnos la inmortalidad. abandonando lo inspirado por Dios en la asamblea. desprendiéndose de la falsa e hipócrita modestia. muestra también ese color de su piel. Sería necesario que los iniciados en Cristo se mostrasen y se comportasen. . excepto cuando está en casa. por desnudar su rostro. una vez fuera del templo. en actitud modesta. como los pulpos que. ésa es la voluntad del Logos: es muy conveniente que ore cubierta. ni siquiera cuando fue presa del miedo en la toma de Troya. sino que. Pero el caso es que no sé cómo cambian de proce­ der y de figura según los lugares. Así pues. permaneció cubierta921. son sorprendidos como ignorando lo que son. por la embriaguez y por cualquier agitación po­ pular. Dícese que la mujer de Eneas. la dejan donde la oyeron y. Con la vergüen­ za y el velo ante sus ojos no se extraviará jamás. asemejándose a las rocas en las que están. Sí.

dispensemos la benevolencia del alma a través de la boca casta y cerrada. que también las ta­ rántulas con sólo el contacto de su boca consumen de do­ lor a los hombres y que los besos. Ha­ cer un uso desmedido del beso. es decir. 925 I Jn. Gustado 9 2 4 dignamente el Reino. plagado de veneno. sepultando sus propios cadáve­ res. ni los borrachos. ni los afeminados. 4 . sin tener el amor dentro de su corazón. 15. 4 Existe también otro beso impuro. ni los ultrajadores». acaso. En efecto. N osotros adoptam os la lectura apogeuoméms. 9 -1 0 . ni los adúlteros. 2 «heredarán el reino de Dios» 923. sino por la benevo­ lencia. El Apóstol los combate con singular dureza: «No os enga­ ñéis. 922 / Cor. porque «el amor procede de D ios»92S . que mañana moriremos» 922.326 EL PEDAGOGO depravada palinodia: «comamos y bebamos. ha desencadenado ver­ gonzosas sospechas y blasfemias. .. 32 . 6 . frente a: apophai- 924 noménës y apagoreuoménes. El amor no se juzga por un beso. enterrándose a sí mismos en la muerte. ¿No sabéis. inyectan el veneno del libertinaje? 82 Así pues. ni todo cuanto les acompaña en su canto. 923 Ibid. que debería ser místico —el Apóstol lo llamó «santo»—. hay quienes hacen resonar las iglesias 3 con un beso. ni los ladrones. sino que ya han muerto para Dios. debemos comportarnos como exige este Reino: amando a Dios y al prójimo. ni los codiciosos. por la que se muestra su ca­ rácter pacífico. ni los sodomitas. que finge santidad. está bien claro para nosotros que el beso en sí no es amor. si Mas éstos morirán. las más de las ve­ ces. 7. Si hemos sido llamados ai Reino de Dios. no mañana. ciertamente.

Ahora bien. porque quien mira puede caer. 929 Ibid -. acción que debe rehuir necesariamente todo hombre que haya recibido una recta educación. pues «sus mandamientos no son pesados» 926. de ello se sigue que también al prójimo. Si conviene 3 «rogar» a Dios «en el granero». llenos de una estúpida fran­ queza. 2 sino que deben esforzarse por mantenerse al margen de todo reproche. evitando toda causa de sospecha. 25. En efecto. sobre todo. ¿No es posible que el que incluso ha visto se mantenga firme? Hay que vigilar en no caer. y tus párpados den su 83 aquiescencia a lo que es justo» 929. le mostremos nuestro afecto en casa. 14. 928 Prov.. 926 927 . al que estamos obligados a amar en segundo lugar. no parecerá diferenciarse de uno que lo está maldiciendo» 928. 5. 13. dice Juan. porque no sólo tocándolas. para reuIbid. 27. Mt. en secreto. y «quien bendice a su amigo a grandes voces de madrugada. carecen de la más mínima elegancia. 5 de mirar a las mujeres. Porque «nosotros — dice— somos la sal de la 4 tierra» 927. se puede pecar. Los prudentes no sólo deben mantenerse puros. sino simplemente mirándolas. propios de los que quieren dejarse ver por los ex­ traños. igual que a Dios. mientras que quien no mira difícilmente puede llegar a desear.LIBRO III 327 y «éste es el amor de Dios: que observemos sus man­ damientos». los afectuosos abrazos de 2 los amantes en plena calle. Mi opinión es que debemos abstenernos. para que no nos demos alegrías unos a otros con la boca. eligiendo el momento oportuno. 4. «Miren de frente tus ojos. 5. 3-4. en secreto.

8. Exposición sumaria sobre la wda mejor. ni ¡a tiranía. «o y3i / / Cor. un 2 matrimonio lleno de templanza. dice la Escritura. Yo exhortaría a ios maridos a n0 besar a sus mujeres en casa en presencia de los criados. Y si no sabes el porqué. te lo explicará debidamente: «Muchos. porque procuramos hacer lo que es bueno no sólo a los ojos del Señor. ni el oro. Efectivamente. es lo óptimo. En conclusión: debe observarse este mensaje. sino de parecer también dignos de fe. «para que —como dice el Apóstol— nadie nos censure. en Verdad. Así. 9. por ser pecaminosa. de todo lo que el hombre posee. con el fin. y. la amistad se inflama como el fuego» 9 3 3. conduce a un fuego inextinguible. ni el lujo del dinero engendran tan variados placeres. la tragedia exclama maravillosa­ mente: ¡Ay! ¡Ay!. no sólo de ser fieles. 20-21. Aspectos de las 84 12. a causa de ella. se dé muestras de respetable dignidad. La mejor medida es que. La amistad que tiene su origen en el fuego y que recibe el nombre de pa­ sión amorosa. se ex­ traviaron por la belleza de una mujer. «Aparta tu ojo de la mujer agraciada. ya desde los primeros días de matrimonio. sino también a los ojos de los hombres» 93°. mujeres. Eclo. y no observes la belleza ajena». que respira un placer pu­ ro. 8. . razón de más por la que> mucho menos.328 EL PEDAGOGO 3 4 nir en sí toda la pureza. nos conviene Sagradas Escrituras que caracterizan la vida de los cristianos manifestar ante su vista el afecto a la mujer. Ya Aristóteles no permitía que se sonriera a jos esclavos.

sino con la preciosa sangre de Cristo. si somos cela­ dores de lo bueno?» 935. y reglamenta­ da y firme. que es decencia en su totalidad. fuimos rescatados de nuestra vana mane­ ra de vivir. Sin duda. volva­ mos al ayuno y santifiquémonos. aunque los haya proferido con excesiva severidad. Debía expresar estos razonamientos. conscientes del deber de cada cual. y dirigir vuestra salva932 nio. Ibid. No. . como en tiempo pasado —dice Pedro— la voluntad de los gentiles. también atribuidos a un tal A p olo- 85 i 3 4 86 I Pe. 3. concupiscencias. y sus oídos están atentos a su plegaria.LIBRO III 329 como las justas y prudentes sentencias del varón bueno y de la mujer piadosa 932. plata u oro. borracheras. Tengamos como meta la Cruz del Señor. orgías. Regenerados. como cordero sin tacha ni mancilla» 933.. la mejor conducta es el buen orden. «porque los ojos del Señor miran a los justos. 12-13. recibida por tradición de nuestros padres. Ibid. «vivid en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación. 3. cuando andabais en lascivias. 4. Por tanto. no deben rehusarse estos mandatos de la justicia. 17-19. ni siquiera aunque hayan sido expresados por quienes si­ guen la sabiduría mundana. más el rostro del Señor está contra los que obran el mal. festines y nefandas idolatrías» 934. que da cuenta perfectamente en el trabajo de los sucesivos proyectos y es insuperable por su virtud. 933 934 935 Versos citados por Estobeo. 1. sabiendo que no con cosas corrupti­ bles. «Basta ya de hacer. Y ¿quién será el que nos hará mal. en la que nos atrincheramos y protegemos de nuestros anteriores pe­ cados.. seamos clavados en la verdad.

Por participar en ellos. el dador y el guardián de los bienes. «Y si me escucháis. Me desnudaré tal como soy y te Cf. bienes relativos al que realmente es rey. 19. Dice: escucha. mas. pues el Logos educa divinamente la debilidad huma­ na. la salud. la belleza. 10. 1. los bienes de aquí abajo reciben el mismo nom­ bre.330 EL PEDAGOGO ción con corrección. bienes que realmente son buenos y que nos aguardan. la fuerza y el alimento. que has recibido una hermosa instrucción. liberando la buena voluntad para que acepte la fe. No obstante. 938 Is. si no prestáis atención a mis palabras. mientras los conduce al maestro. Los expone con suma sencillez. 2 Realmente. los adapta al tiempo de su periodo de guía y deja para el maestro las explicaciones pertinentes. 87 Así pues. 9. aun así. y vosotros. me preo­ cupa. Y llama bie­ nes de la tierra a los bienes humanos. comeréis los bienes de la tierra» 938. ya que «el que censura con franqueza obra la paz» 936. pasando de las cosas sensibles al conocimiento. no me importa. Él es. 936 937 . I Cor. cómo debemos comportarnos en casa y có­ mo corregir nuestra vida. nos los sugiere y expone brevemente por medio de textos de la Sagrada Escritura. la ri­ queza. Pues. en efecto. el Pedagogo nos lo ha mostra­ do suficientemente. Los temas de conversación que prefiere mantener con los niños por la calle. 23. afirma de nuevo el Pedagogo. bienes son realmente «lo que jamás oído oyó ni remontó hasta el co­ razón» 939. Prov. Ez. los puntos prin­ cipales de la salvación. 18. 2. «porque prefiere el arrepentimiento del pecador a 2 su muerte» 937. niño. si me escucháis. su ley desea quitar el temor. os salvaréis. 10. afirma el Pedagogo.

actuad vosotros con ellos» 943. el buen camino que yo 3 te mostraré. niño. y visibles para nosotros. En consecuencia. 37. unos. mantén atentos tus oídos. y el camino de los impíos tendrá un final desgraciado» 940. y al prójimo como a ti mismo»944. «Los tesoros de la sabiduría son inagotables». tras admirarlos. con toda tu alma y con toda tu fuerza. otros. 941 Is. M2 Rom. un precepto capital y un consejo prác. «y yo te daré te­ soros ininteligibles. Y el Señor. 945 Ibid. 944 Ibid.. invisibles»9 4 1 para los genti­ les. 11. 33. es también. otros nos son re­ velados por los profetas. por boca divina. ocultos. . 6. al que le preguntaba: 2 «¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?». sigue. le res- 940 Sal. «porque el Señor co­ noce el camino de los justos. por medio de estos dones. Luego añade: «De estos dos mandamientos dependen la ley entera y los profetas» 945. eí Pedagogo. Y así. por medio de la ley.LIBRO III 331 propondré estos bellos mandamientos. y otro acompaña cantando a los siete dones del Espíritu Santo. 3. 943 Mt. exclama el Apóstol: «¡Oh profundidad de la riqueza y de la sabidu­ ría!»942. por los cuales llega­ rás a la salvación. He aquí. de los que.88 tico que lo abarca todo: «Como queréis que actúen con vosotros los hombres. que es uno solo. 1. 45. Aléjate de los caminos del extravío. 22. Te llevo por el camino de la salvación. 40. Es posible resumir en dos los preceptos.. como dice el Señor: «amarás a tu Dios con todo tu corazón. pues. 12. 7. 22.39. Muchos tesoros nos son suministrados por un 4 único Dios.

y no desprecies al que es de tu misma raza. y dialoguemos. tu curación surgirá deprisa. «No co­ meterás adulterio. podamos encontrar más fácilmente la salvación. Le. Aprended a obrar bien. 19. Y habiendo di­ cho que sí. que esboza la salvadora descripción de los pecados. Nos ordena por boca de Isaías: «Lavaos. tu luz se mostrará pronto. proteged al oprimido. 16-17. 20. Luego. 4 dice la Escritura. apartad la maldad de vuestras almas lejos de mi vista. Venid. 946 947 . Y muchos más preceptos podríamos encontrar respecto a otros puntos. buscad la decisión justa. 13-16. 1. 949 Is. Ibid. pu­ rificaos. honra a tu padre y a tu madre» 948. merced a una amplia distribución de los textos de las Escrituras. díjole: «Haz eso. no serás pe­ derasta.332 EL PEDAGOGO pondió: «¿Sabes los mandamientos?» 946. a fin de que. defended 3 a la viuda. los relativos a la plegaria: «Las buenas acciones son una plegaria acogida por el Señor».. 89 Tenemos el Decálogo por mediación de Moisés. 3 No obstante. debo exponer bien claramente el Amor del Pedagogo valiéndome de abundantes y salvadores pre­ ceptos. Y se sugiere el modo de la plegaria: «Cuando veas al desnudo. 10. y otros que siguen a éstos. dice el Señor» 949. 28. repre­ sentado alegóricamente por una simple y sola letra. no pronunciarás falso testimonio. Nuestro deber estriba en la observación de esto y de cuantas otras cosas nos sean recomendadas en la lectura 2 de la Biblia. y ante ti caminará la justicia. 948 Éx. y te salvarás» 947. vístele. no adorarás a los ídolos». por ejemplo. «no robarás. 16-18. haced justicia al huérfano.

no quiero grasa de cebones. respecto a los sacrificios: «¿De qué me sirve la multitud de sacrificios que me ofrecéis?. Y aún estarás hablando. y menos si venís para que yo os vea. ni aunque te cubras con un sa­ co y te manches de ceniza. ¿cuál es 5 el fruto de esa plegaria? «Entonces clamarás y Dios te escuchará. exclama el Señor. 50. ofreceré un sacrificio 4 en honor del Señor? Dice: «Es un sacrificio para el Señor el espíritu contrito»953. 1. estoy harto de holocaustos de carneros. . li-1 3 . 95í Sal. ¿qué enigmático significado encierra el ayuno? 2 Dice el Señor: «He aquí. comparte tu pan con el ham­ briento y lleva a tu casa a los pobres que carecen de te­ cho. ni el día en que el hombre debe humillar su alma. ni aun así dirás que un ayu­ no es aceptable. Y por lo que al ayuno se refiere. alega: «¿Por qué ayunáis por mí? No escogí yo este ayuno.» Pero. exclama. Pues. Ahora bien. 952 Ibid. Ni aunque inclines tu cuello hacia la argolla. ¿Cómo. ¿quién os ha pedido que hagáis esto con vuestras manos? No consintáis en hollar mi atrio. El incienso me resulta repugnante.. ¿Cómo. 58. el ayuno que yo he elegido: desata todo lazo de maldad. pues. es inútil. 19. 951 Ibid. ni de cabritos. ni sangre de toro. coronaré o ungiré 950 Ibid. deja libres a los oprimidos y aban­ dona todo contrato injusto. Asi. 7-9. 3-7. pues.. y te dirá: ‘Heme aquí’» 950.LIBRO III 333 y la gloria de Dios te circundará». No soporto vuestros novi­ lunios y sábados» 952. Si traéis flor de harina de trigo.3 mismo. suelta los lazos de los contratos forzados. 58. vístelo»951.. Cuando veas un hombre desnudo.

956 Is. repréndelo. 11. 2 A los que están en campaña. 957 Prov. y a Dios lo que es de D ios»959. 21. prosigue: «La caridad oculta una multitud de pecados»958. a los administra­ dores: «una posesión adquirida ilegalmente viene a me­ nos» 957. y a los recaudadores de impuestos. y si se arrepiente. «Protege al que 3 es objeto de atropellos» 956. Y si siete veces al día peca contra ti y siete veces se vuelve a ti diciendo: ‘me arre­ piento’. a su vez. 1. 17. porque el soborno ciega los ojos de los que ven y corrompe las palabras de los justos» 955.» Éstas son las coronas. . 4 Y con referencia al juramento y al rencor: «Yo no ordené a vuestros padres. 22. 4. perdónalo»954. 959 Mt. aromas y flores de Dios. les or­ dena que no exijan más de lo estrictamente fijado. Dî. cuando salieron de la tierra de Egipto. 19. Y con respecto a la caridad. 1. 958 I Pe. les indica que tienen más que suficiente con su única solda­ da. por boca de Juan. 91 Sobre el perdón. Y por lo que a la conducta cívica se refiere: «Dad al César lo que es del César. Y dice al juez: «No hagas en juicio acepción de perso­ nas. que me ofreciera holocaustos y sacrificios. 13. 17. 3-4. 8. sólo les 954 Le.334 EL PEDAGOGO de perfume? ¿Qué incienso quemaré para el Señor? «Es aroma de perfume para Dios —dice— un corazón que glo­ rifica a quien lo ha modelado. sacrificios. 17. 955 Cf. dice: «Si peca tu hermano. perdónalo. Asimismo. 16.

pues son hombres como nosotros.» Respecto a los mentirosos y soberbios. los amenaza con estos términos: «iAy de los que a lo dulce llaman amargo. y la sabiduría llama des­ graciada a la ira. preséntale también la otra. sino amonestarlos. 7 . En efecto. A los misericordiosos los llama bienaventurados «por­ que conseguirán misericordia» % 2. 5 . porque «destruirá incluso a los pruden­ tes»963. inclu­ so a los criados que incurren en falta no debemos casti­ garlos. 962 Ibid. Y refiriéndose a la fe: «Y todo cuanto pidiereis en la oración con fe.. 23. 966 p r 233 SCHROEDER. 22. y a los otros les dice: «¡Ay de los que se creen inteligentes y sabios ante sus propios ojos!» 960. «Quien se humilla será ensalzado. 963 Prov. 21. Ordena amar a los enemigos y a los que nos mal­ dicen y rogar por los que nos maltratan. «porque el que se abstiene del 960 Is. no le impidas tomar la capa» 964. 961 Mi. y si al­ guien te quita la túnica. Dice: «Al que te hiera en la mejilla. y amargo a lo dulce!». 9<* Le.LIBRO III 335 di esa orden: que cada uno de vosotros no guarde rencor en su corazón contra el prójimo. lo conseguiréis»% 5. y quien se ensalza será humillado»961. para los libres y para los esclavos». . 965 Mi. 12. 15. afirma. Debemos servirnos de los esclavos como de nosotros mismos. Es más. «Dios —si te fijas bien— es el mismo para todos. 27-29. 6. Nada es convincente para los incrédulos966r según Píndaro. 5. 1 . 20-21. no ame el falso jura­ mento.

11. hallábame en prisión. no es propio de un hombre cualquiera. Pero. . Éstos irán a la vida eterna»971. adjudicándose amo­ rosamente para sí las buenas acciones realizadas con los hermanos. Rechaza también la vanagloria.46. Razón por la cual fueron rotas las tablas de los duros de corazón. que amáis los pri­ meros asientos en las sinagogas y los abrazos en las pla­ zas!» 968. tuve sed. porque ama el arrepentimiento que sigue al pecado. ahora bien. 25. sólo el Lo­ gos carece de pecado. Pues tuve hambre y me disteis de comer. ¿cuándo hicimos nosotros algo de todo eso con el Señor? El mis­ mo Pedagogo. al decir: «jAy de vosotros. 969 Posiblem ente del com ediógrafo M enandro. enfermo. 24. y dirá: «Cuanto hicisteis con estos pequeños. sino de un ser excepcional» 969. 970 Mi. tomad posesión del reino que está pre­ parado para vosotros desde la creación del mundo. corregirse. 43. Éstas son las leyes del Logos: las exhortaciones no es­ tán escritas en tablas de piedra por el dedo del Señor. lo único que no conoce corrupción. sino inscritas en el corazón de los hombres. 968 Le. Sí. «El errar es natural y común a to­ dos. 34-36. responderá.336 2 EL PEDAGOGO 3 4 5 94 bastón odia a su hijo» 967. Acoge con cariño la conversión del pecador. Pero. 25. era peregrino. y me visitasteis. y me acogisteis con vosotros.. y a mí vinisteis» 970. 97! Ibid. a su vez. Y acerca de la generosidad exclama: «Venid a mí to­ dos los benditos. fariseos. y me dis­ teis de beber. conmigo lo hicisteis. a fin de que la fe de los niños fuese impresa en las mentes dóciles. ambas leyes servían al Logos para la educación de la humanidad: 967 Prov. 13. estaba desnudo y me vestísteis. 40.

5. por tener más memoria que yo.. como Cristo amó a la Iglesia» 973. 25-28. si­ no que trabaje con sus manos en algo provechoso para poder compartir con el indigente. tratad bien a vuestros escla­ vos. 1-2. 974 Ibid. El que robaba. obedeced a vuestros padres. 4.4 dignación. padres. 5 y los varones amen a sus esposas. pero. griterío y maledicencia. Sed bondadosos unos con otros. 5. misericordiosos. como hijos queridos.31 y 5.» «Y vosotros. Toda amargura. No se ponga el sol sobre vuestra ira. destiérrese lejos de vo­ sotros. señores. por medio de los Apóstoles. «Hijos. como a Cristo. conscientes de que el Se­ ñor. «Las mujeres sométanse a sus maridos como al Señor. sino educadlos en la disciplina y en la instrucción del Señor. junto con todo tipo de vicio. obedeced a vuestros señores. 973 Ibid. Siervos. 28. ni deis ocasión al diablo. Que los que están unidos en matrimonio se amen recí. a modo de sem­ brador. vuestro y de ellos. está en los cielos y que no hace 972 Ef. como Dios en Cristo os perdonó. perdonándoos recíprocamente. no robe ya. sin recurrir a la amenaza. pues. ya que unos somos miembros de otros. hable 3 cada uno la verdad con su prójimo. Haceos.25. y caminad en el amor. habla el Pedagogo.2 gía de los Apóstoles. in. 22.95 procamente. Y vosotros. Creo que es necesario hablar de cómo era la pedago. sirviéndoles de corazón con ama­ bilidad. no exas­ peréis a vuestros hijos. sabios e imitadores de Dios. . y la otra. del que expondré.LIB RO III 337 una. sus preceptos: «Desechando toda mentira.. «como a sus propios cuerpos» 974. como también Cristo nos amó» 972. por mediación de Moisés. ira.

que seáis magnánimos con todos. porque a su debido 3 tiempo cosecharemos. Sea vuestra conversa­ ción con gracia. a que corrijáis a los desordenados. 5. velando en ella con ac­ ción de gracias.338 2 EL PEDAGOGO acepción de personas» 975. 6. «Que entre vosotros haya paz. Mirad que nadie devuelva a otro mal por mal. No os engañéis: de Dios nadie se burla. que lo haga con sencillez. pues el ejercicio corporal es poco provechoso. sino que.5-6. 6-8. Llevad unos las cargas de los otros. 979 / Tim. 977 978 980 / Tes. en es­ píritu también obedezcamos. Os exhortamos. Col. 2. provocándonos unos a otros ni envidiándonos mutuamen­ te.9. 2.9. el que preside. 1. Perseverad en la oración. no despreciéis las profecías. 2 «Los que tienen amos fieles. puesto que son fieles» 980. 96 «Nutrios con la palabra de la fe. No nos cansemos de hacer el bien. sírvanles mejor. que acojáis a los débiles. «Si en espíritu vivimos. Ibid. y el que practica la misericor­ ds Ibid.. de modo que sepáis res­ ponder oportunamente a cada uno» 978. 25-26. que alentéis a los pusi­ lánimes. No codiciemos la vanagloria. 6. Absteneos de toda clase de 4 mal 977.» Ejercitaos en la piedad. y así cumpliréis la ley de Cristo. y retened el bien. No apaguéis el espíritu. . salpicada de sal. aguardando el momento oportuno. hermanos. 976 Gál.7. Proceded prudentemente con los de fuera.19-22. 3 «El que dé de lo suyo. asimismo. 13-15. 4. 4.4-7. si no desfallecemos» 976. mas la piedad es útil para todo y posee promesas para la vida presente y para la futura»979. con solicitud. 2.. 5. Pro­ badlo todo. no los menosprecien. pues son hermanos. 6.

ha llegado el momento de que yo cese en mi oficio de Pedagogo y de que vosotros escuchéis al Maestro. y muchos. sirviendo al Señor. so­ bre los que en otra ocasión podríamos hablar. perseverantes en la oración. no seáis negligentes a la solicitud. 3 mediante enigmas. La Iglesia esta es la escuela. voluntad buena de Padre bueno. otros para Obispos y diáconos. . en la estima. valiéndose de parábolas. el único maes­ tro.2 merables consejos destinados a personas determinadas es­ tán escritos en los libros santos: unos para presbíteros. otros para las viudas. 12. tomándoos a vosotros. Muchos. Sí. en verdad. alegrándoos en la esperanza. que habéis sido 98 educados con una buena formación. Para la exégesis de estas santas enseñanzas necesitamos la ayuda de un maestro al cual dirigir nues­ tros pasos. prac­ ticando la hospitalidad y participando en las necesidades de los santos»981. Otros innu. dice el Pedagogo. Pero no es de mi incumbencia. sabiduría genuina.LIBRO III 339 dia. «Él es propiaciación por nues. ense­ ñar estas cosas. sed fervorosos de espíritu. ejemplos con los que se erradica —por así decirlo— el vicio y se suprime la injusticia. Él. entresacándolos de las Sa­ gradas Escrituras. con gozo. ser de gran utilidad para quienes los leen. siendo pa­ cientes en la tribulación. santidad de conocimiento. la caridad no es hipócrita. pue­ den. y el esposo. Éstos son unos pocos de los muchos ejemplos que el 97 Pedagogo muestra a sus niños. adelantaos los unos a los otros.2 981 Rom. os hará comprender sus palabras. 4 adherios al bien amándoos los unos a los otros con amor fraterno. 8-13. odiando e l mal. en determinados momentos.

9 8 3 Ibid. En eso conoce­ mos que estamos en Él. 2-6. por el yu­ go. el lazo para la fiera. debe también vivir como Él vivió» 983. en ése la cari­ dad de Dios es verdaderamente perfecta. 2. 2. Mas el que guarda su palabra. la fiera salvaje es apresada con un lazo. 99 ¡Oh retoños de la bienaventurada pedagogía! Comple­ temos la hermosa faz de la Iglesia y. se pescan los peces con anzuelo y se aba­ ten las aves. cual niños. todo lo enseña y todo lo educa el Lo­ gos. si 3 guardamos sus mandamientos. Y en esto sabemos que lo hemos conocido. y el hombre es transformado por el Logos. se convierte en ciudadano del cielo y recibe allí al padre que ha aprendido a conocer en la tierra. Quien dice que permanece en Él. Quien dice conocerlo. por ser formado por el pedagogo en la tierra. quien prepara el freno para el caballo. y si nos convertimos en oyentes del Logos. con su ayuda se domesti­ can las fieras.. el médico de nuestro cuerpo y de nuestra alma.340 EL PEDAGOGO tros pecados» 9 8 \ como dice Juan. y no guarda sus mandamientos. el toro. realmente. . «no sólo por nuestros pecados. es mentiroso y la verdad no está en él. glorifiquemos la bienaventurada providencia. el yugo para el toro. domina. 2. Él es. Él gobierna las ciudades y cultiva los campos. por la que el hombre es educado y santificado como hijo de Dios y. 2 Todo lo hace. corramos a esta buena madre. la 3 caña para el pez y la trampa para el pájaro. El caballo es guiado por el freno. sino también por los de todo el mundo. el hombre eterno: Jesús. sirve y todo lo crea: 982 / Jn.

Porque no hay nada oculto en la clara palabra que la sabiduría transmite a los mortales. «el que lleva las riendas». Así pues. 985 Fr. el creador del mundo y dei hom­ bre y. que la tie­ rra se mantenga firme y se mueva cuando yo lo dispon­ ga. y todos los astros que coronan el cielo9* 4. lo que falta por hacer.. pidámoslo al mismo Logos: sé propicio a tus hijos. ¡Tan grande es el Lo­ gos! Él es el Pedagogo. puros. brilláis en el mundo como luminosos astros. ambos uno solo. hijos de Dios sin tacha. el cielo. i Oh divina creación! ¡Oh divinos mandatos! Que estas aguas se mantengan en sus límites. el fuego te servirá. Dispongo de los elementos como materia. G uía9 8 7 de Israel. por él. Señor. Si llegas a conocerme. Pedagogo. 2. Hijo y Pa­ dre. 15. Quiero. que ese fuego conten­ ga su cólera. según Pablo. Concede a quienes seguimos 984 Hom. Clemente omite el verso 484: «y el infatigable Helios. It. Propiamente. habito con mi criatura. además. 26 B lass -S n e l l . «conductor».LIBRO III 341 Hizo la tierra. en medio de una ge­ neración perversa y descarrilada» 986. 987 Sugestivo empleo de Clemente del epíteto homérico eníochos «compañero y amigo del guerrero que va a su lado en el carro». modelar al hombre. también pedagogo del mundo. ambos fuimos constituidos y esperamos el juicio. y la Luna llena». XVIII 483 y 485. «auri­ ga». A requeri­ miento suyo. como dice Baquíiides 985. . tras un generoso elo­ gio del Logos. «Irreprochables. Padre. el mar. 986 Flp. que este aire planee por el éter.

ahora y por los siglos de los si­ glos. el tumultuoso oleaje del pecado. de ser trasladados a tu ciudad. de quien todos somos miembros. al Hijo. puesto que el Pedagogo.342 EL PEDAGOGO 3 tus preceptos completar la similitud de la imagen y sentir con toda la fuerza a Dios. al Logos que enseña y que todo lo ve. seamos trans­ portados juntamente con el Espíritu Santo. como recompensa de justo agradecimiento. la glo­ ria y los siglos. por quien la eter­ nidad es. se nos ha entregado a sí mismo. como juez bueno y no amar­ go. junto con el Espíritu Santo. por quien todo es uno. Hijo y Padre. Pedagogo y Maestro. tras establecer­ nos en la Iglesia. Y. A Él la gloria. tú concédenos todo: la gracia de ser ciudadanos en tu paz. reunidos allí. es de­ cir. . Todo está en el Uno. hasta el día fi­ nal. de Él. demos gracias y ensalcemos al único Padre e Hijo. y que. Y alabando a la inefable sabiduría de noche y de día. sería hermoso que nosotros. amén. Sabio y Justo. eleváramos al Señor una ala­ banza digna de su cultivada pedagogía. pues por siempre Él es bueno. pues en Él son todas las cosas. sin haber sido sumergidos por las olas. en plena calma. tras haber cruza­ do.

Brida. de los que se salvan del piélago del mal. Rey de Santos. para entonar himnos sinceros a Cristo que guía a los niños. Salvador Jesús. Labrador. ala de aves que no van errantes. Hijo del Padre Altísimo. Fortaleza de los débiles.HIMNO DE CRISTO SALVADOR. Pastor. Pescador de mortales. Ala celestial del santo rebaño. A tus candorosos hijos congrega. para cantar con voces puras santas alabanzas. Timón. Logos omnipotente. SEGÚN SAN CLEMENTE Brida de potros indómitos. eternamente complaciente. timón auténtico de naves. de linaje humano. . a los peces puros en medio del adverso oleaje lanza el anzuelo para una dulce vida. pastor de corderos del Rey. Príncipe de sabiduría.

de niños puros. Perpetuidad inconmensurable. a Cristo Rey. Huella de Cristo. sencillas alabanzas. pueblo prudente. como Coro de Paz. Luz eterna. y cantemos todos juntos un salmo al Dios de paz. auténticos himnos. Senda celeste. Dispensador de virtud.344 EL PEDAGOGO Pastor Santo. Leche celestial de pechos dulces de los encantos de una doncella. Alimento sagrado de quienes en respetuosa vida alaban a Dios. en tiernas bocas criadas. Fuente de piedad. con el fresco espíritu del seno espiritual saciadas. exprimida por tu Sabiduría. santas recompensas por su enseñanza de Vida cantemos al unísono. Rey. al poderoso Niño. Cristo Jesús. los hijos de Cristo. Criaturas. Logos eterno. Acompañemos en procesión con sencillez. . sé guía.

INDICES .

2. 1. 2. asirios: III 70. 3. 2. A drasto (rey de Argos): 1 55. cf. 151. 1. 4. η. astragalos (juego): III 75. I. Alexis (poeta cómico): III 8. Ill 71. Alcibiades: I 55. cf. η. 2. Aristófanes: II 124. Atenas (zapatos de — ): II 105. 16. 3. η. 42. am atista (piedra preciosa): II 118. cf. Abdera (ei sofista de — : Demo­ crito): II 94. 858. 913. 1. cf. 3. aphrodtsia (placeres de amor): I 48. 1. Ill 84. 752. cf. 3. cf. η. Ártemis: II 72. 2. 1. A braham : I 21. 1. cf. 1. anthrôpognapheîon (bañera): III 46. 3. Aquiles: I 55.INDICE DE NOMBRES Aarón (herm ano de Moisés): IÍI 23. 3. 3. Aristipo de Cirene: II 64. π. 3-4. 1. 2. 8. Antioquía: II 56. . 344. 2. Adán: Π 29. 3. n. 4. Amos: I 69. cf. 909. arcadlos: II 42. A frodita: II 123. 5. η. Antífanes (poeta cómico): III 7. Acéfalo (constelación): II 34. Abel: I 47. I. 2. Atenea: II 31. cf. cf. 3. 748. Antigono (rey de M acedonia): II 35. 72. Apeles (pintor): II 125. Ariusio (vino de — ): II 30. 1. 5. 3. 1. Amorgos (tejidos de — ): II 115. 3. 3. 2. n. 3. 2. aletas de m ar (concha m arina): II 118. Abides (ostras de — ): II 3. 3. 4. η. 1. 69. n. 1. Abimelek (rey): I 21. 1. 2. II 30. Anti fanes (médico de Delos): II 2. 507. Ill 25. Aqueronte (río infernal): III 72. Alejandro Magno: I 55. Anacreonte: III 69. i. Ill 12. 4. ágape (agápe): II 4. cf. 2. J . 617. 116. cf. 3. 356. 1. 2. Aristóteles: II 18. I. 4. 75. 49. 3. η. n. 4. árabes: II 42. 9. Ascra (acelgas de — ): II 3. 782. 764.

4. 4. 2. n. η. cretenses (habitantes): II 42. Coaspes (río): II 30. 2. 86. 3. 1. Enfila (esposa de Anfiarao): II 109. 5. Cíniras: III 34. 1. cf. Diógenes: III 16. 2. cf. 749. esmeralda (piedra preciosa): II 118. 1. 907. cilicios (habitantes): II 115. 238. 2. 1. 2. 3. 4.348 EL PEDAGOGO atenienses: II 117. 122. cretense (vino): II 30. 2. Egipto: I 57. 2. Diogenes de Apolonia: I 48. 2. Ceos (El sabio de — : Pródico): II 110. 1. Cilicia: II 56. cipro (perfume): II 64. III 44. Crates (poeta cómico): II 93. 61. corintios: I 18. 1. n. 2. Epicarmo (poeta cómico): II 18. 2. 3. cf. 1. 4. egipcios: II 40. 1. cf. 1. 2. cf. 2. 3. 3. 3. dracma (moneda): II 115. 2. n. 4. Esciato (isla. David: I 13. 2. cf. II 122. 61. Daniel (profeta): II 108. n. III 38. n. 3. Delos: II 2. 3. cf. Biblia: III 89. 2. Bautismo: 1 32. 42. 2. . k II 18. 1. 2. 2. Creso (rey de Lidia): I 55. 345. 3. 2. 3. 90. Ática (rodaballos del — ): II 3. celtas: II 3. Esparta: I I 11 4 . 738. n. 836. cf. 3. 1. 2. Epíclopos (epíteto de Afrodita): III 71. n. 553. 1. Baal (divinidad): I 76. Caín: III 45. 115. 1. cf. cf. Diomedes (héroe griego): II 78. 16. Baco: II 21. I. 4. coturno (calzado): II 116. ektrapelógastron (pez): II 18. 1. Baquílides: III 100. mújoles de — ): II 3. 50. enera titas (secta): II 32. 4. n. 5. III 5. n. Ill 24. 1. 65. 2. n. César: II 14. 4. efesios: I 18. 3. 73. Decálogo: III 89. 91. Ill 91. 3. 747. cf. 1. 18. Eneas: III 79. II 3. escolio (género literario): II 44. Elpénor (personaje homérico): II 34. 3. escitas (habitantes): II 32. 3. Elias (profeta): II 112. 2. 1. 495. 2. 3. 3. Dafne (ciudad. Democrito: I 6. 3. 4. 438. n. 1. 80. 4. n. n. 1. Erebo: II 8. cf. cf. 618. cf. 1. 1. 110. 380. 4. ático? (habitantes): I 11. n. n. azafrán: II 71. 113. 3. 2. 4. 87. II 126. 500. zorzales de — ): II 3. 4. 2. 4. brentio (perfume): II 64. cf. 349. 33. 27. 3. I. 92. 737. II 33. 1. Cipris: III 72. III 24. cf. 1. 4.

η. 2. 4. Italia: II 30. 2. 1. 4. 77. estoicos: I 102. I. hilotas: III 41. cf. 72. 3. 89. griegos: I 31. 141. 91. II 99. Ester (heroína judía): III 12. 107. II 8. 2. 84. 111. 1. 23. 1. 4. n. 1. gnósticos: Î 52. Heráclito: I 22. 3. 2. 1. 92. 1. 2. 2. 76. israelita: II 18. 2. Fasis (río de la Cólquide): Π 3. 43. iberos: II 32. II 78. 1. 2. 72. hipothóros (himno): II 41. Homero: I 36. 91. 2. 3. 2. 1. Ill 10. Jaspe (piedra preciosa): II 118. 75. 4. cf. 61. 63.2. 115. 101. 99. 1. 1. 1. 4. III 26. Ill 73. 1. 3. Jacob: I 56. 2. 72. 4. 81. grifos (animales fabulosos): II 120. 5. 3. 24. 1. 3. 4. 1. 126. 78. 1. 3. 4. II 36. cf. Hechos de ¡os Apóstoles: II 16. Filebo (diálogo platónico): Π 100. 1. 113. ΙΠ 14. 410. 852. 1. Füipo de Macedonia: I 55. 3. 4. 3. Ill 10. 1. 2. Grecia: II 3. 1. 3. 2. estáter (moneda): II 14. 4. cf. 73. 1. η. 4. 3. 868 . III 19.INDICE DE NOMBRES 349 espartanos: III 41. 5. ¡ota (letra griega): 1 85. 2. 4. Ill 20. Isaías: I 13. 3. 87. 1. 79. 1. 78. . feacios (pueblo mítico): II 72. II 105. 80. 2. 378. 1. 335. 6. cf. Eva: II 123. 2. η. 2. Eurípides: III 13. 2. n. i. 1. n. 3. 315. 112. 78. 2. η. gálatas (habitantes): 1 83. III 3. 77. 2. 2. 2. 2. 1. cf. 4. 2. 93. III 68. 4. Filemón (poeta cómico): II 122. 22. Israel: I 1. India: II 30. 5. Gomorra (ciudad): I 69. Helena: II 125. 1. 2. 57. 3. 2. ¡dolóthytes (secta): II 8. 303. 1. 3. 1. Hades: I 94. 67. 4. 1. 4. 123. 3. cf. Hesiodo: III 32. 2. 2. 3. U 44. 1. 3. 5. 1. Hera: II 72. 5. 90. 111. 3. 2. 4. 2. 5. 3. 532. 2. Jeremías: l 59. 81. 2. 3. II 87. 2. 80. 2. Etibpía: III 4. 95. Eucaristía: II 20. 37. I. η. 15. cf. 34. 30. Fénix (preceptor): I 55. cf. II 19. 10. 2. 2. 4. 2. 117. 643. 2. 1. II 90. Ezequiel (profeta): I 76. n. n. 59. cf. 2. III 50. 57. 3. 2. Isaac: I 21. III 13. Guerras Médicas: II 72. 3. III 2. Fedro (diálogo platónico): II 86. 92. 72. 91. faininda (juego): III 50. 3. n. 1. 42. Hefesto: II 34. 77. 1. 3. hebreos: I 41. η. 2. cf. II 95. 1. 1.

118. cf. 32. 2. keraunitas (piedra preciosa): II 118. Leónidas (general espartano y pre­ ceptor): I 55. 85. 3. 9. 2. 42. 3. 32. 3. 5. 2. 2. 2. 1. 3.99. 14. n. η. 36. 2. 11. Lidia (región): III 56. 3. 1. 100. 1. 3. 13. 3. 72. η. 65. 2. 4. 3. 4. cf. 56. 3. 1. 1. 23. Ill 12. 184. 76. 126. 5. 782. Laconia: II 115. 58. II. cf. 47. 2. 2. 3. 89. 8. 2.100. 119. 2. 75. perfume de — ): II 64. 19. 3. lirio (aceite. 98. 2. 39. 1. 4. 66. 4. 118. 23. 3. 3. 25. 43. 2. 1. 97. 2. 4. 3. 2. 2. 91. 2. 2. 1. 4. 4. 3. 4. Mantinea (ciudad. 10. 43. 2. 3. 1. 46. 3. 2. 4. 4. 1. 3. III 34. 2. Jerusalén: 1 15. 102. 751. 4. 2. Labán (padre de Raquel): III 49. 4. 2. I. 25. 71. 72. 44. 4. 1. 2. 2. II 62. 76. 1. n. 3. 2. konípodas (calzado): Il 117. η. 1. 5. 93. 62. Ill 27. 4. 1. 63. 33. 2. 3. 1. 261. cf. 1. 1. 1. 2. 63. 99. 1. 48. 73. 2. Ill 82. III 12. 86. 2. 50. Lesbos (vino de — ): II 30. jonios: II 105. 84. 2. 2. 4. 4. 2. 43. 2. 1. anchoas de — ): II 3. III. 2. 1. 1. 2. 120. 3. 45. José: III 68. 1. 4. 4. 75. 2. 1. Lucas: II 15. judíos: I 31. 5. 329. 98. 4. 66. 16. 3. 82. 25. II 1. 1. 3. 3. naba de — ): II 3. 19. 42. 40. 2. 1. 47. 3. 9. 1. 40. 5. 52. Juan (Evangelista): I 24. 1. cf. 33. cf. 3. 59. Lázaro (hermano de Marta y Ma­ ría): 1 6. 5. 39. 32. 5. 1. 4. 51. 3. alhaja): II 122. 57. 2. . II 112. 2. 2. 1. Î. 2. 121. 2. 4. Magos (Reyes): II 63. 31. 1. 2. 4. 866. Lot: II 81. 79. 110. 35. 1. 3. 71. 1. 1. 2. 2. 2. 60. 5. 3. 41. n. 2. 4. III 2. 91. 14. II 10. 3. 2. 2. cf. 94. 2. 25. 2. 98. 1. 4. 14. 350. Judas: 111 44. 2. 83. 2. 659. 1. Judá: I 80. 1. 2. 19. 42. Maltháke (pieza cómica): III 7. Jesus: I 12. 101. Lázaro (el mendigo): II 105. 5. 3. 49. Logos:I 1. 67. 60. kalheteres (collar. 1. 1. 1. 2. 2. 2. 96. 38. 24. 4. 80. 6. 1. 346. 73. 1. 21. 1. 2.350 EL PEDAGOGO (Jerjes [persa]): II 3. 3. cf. 36. η. 74. 2. 1. 6. 88. 63. 1. 3. 117. 3. 3. 2. 24. 2. n. 3. 27. 55. 3. 20. 40. 97. 3. η. 3. 55. Lípari (isla. 3. 1: cf. 3. 59. La azotada (pieza cómica): I II. 1. 3. 4. Il 17. 3. 3. 1. Judas (Iscariote): II 62. 3. 5. 1. 1. 53. 3. 1. Ill 17. 2. Jesé (padre de David): I 61. 1. 4. 3. 3. lacedemonios: II 42. 69. n. 3. cf. 3. 79. 105. Juan (Bautista): I 90.

76. 96. cf. 1. 3. 3. 4. n. 89. Mendes (vino de — ): II 30. 3. 92. 3. n. II 17. 73. 91. 19. narciso (aceite de — ): II 76. 58. ortos (pez): II 18. 1. 8. cf. 1. 96. I. 1. Oseas: I 53. Midas (rey): III 10. 520. 34. 54. 3. 99. 50. 1. 3. 1. 81. 20. 3. 4. 3. 1. Nausito (preceptor): 1 55. 1. Pablo (Apóstol): I 19. 2. 9. í. n. 3. 2. Melitea (isla: en la actualidad. 101. 100. I. Meandro (río. 3. n. 3. cf. . 2. 1. 89. 34. 109. 2. 88. Ill 12. 2. 99. 1. 3. 3. 32. 641. 2. 1. 1. 1. 76. Odiseo: II 59. 4. 3. 2. 90. 3. 4. 1. 33. cf. 28. 3. 2. Nicóstrato (poeta cómico): Π 123. 1. 1. 1. 51. 2. 83. 85. nardo (aceite de — ): II 64. 45. 2. 58. Metimna (ciudad. 118. 4. Mal­ ta): III 30. 52. 75. 54. 62. 10. 3. 667. I. 3. cf. 77. 1. 1. 3. 3. 3. 3. 1. 2. cf. Musas: II 72. 347.-1. Pedagogo: I 1. 436. cf. 4. 81. Moisés: I 5. 1. 16. 1. la esmeralda de—): II 111. 3. Menandro (poeta cómico): I 11. 2. 97. 2. pectineros de —): II 3. 2. 57. 61. 3. 2. 2. 28. 3. 91. 1. 92. 2. 2. II 101. 11. 619. Pactolo (rio de Lidia): III 10. metalio (perfume): II 64. 74. 2. 2. 1. 1. 92. 87. 3. 1. Ill 30. 76. Melos (isla. 2. 3. cf. 2. 2. cf. n. 78. 84. 2. mitilenos (habitantes): III 50. 60. 3. 52. 3. 2. 84. 97. 2. 786. 60. 6. 1. 1. 2. 3. 2. 78. 2. 100. 4. 1. 90. 3. 22. 42. III 2. 779. 780. 1. 2. 3. I. 2. 4. parenético (género): I 2. pastophoros (sacerdote egipcio): III 4. n. 75. anguilas del — ): II 3. 103. mirto (perfume): II 76. 2. 869. 2. 2. cf. n. n. 46. 3. 152. 1. 4. 98. 70. 67. 1. 89. III 6. 2. 2. 95. 2. 3. 75. 1. 3. η. 2.2. cf. 1. n. 2. 55. 2. 3. Narciso (personaje mitológico): III 11. 3. 100. 2.In d i c e de no m bres 351 Mateo: II 16. n. Mileto (ciudad. Noé: II 34. 77. 1. 3. 3. 3. 57. 1. 1. narciso (flor): II 71. 74. η. 49. η. 4. 2. 1. 68. 659. 93. n. cf. 1. 14. 17. η. 1. 2. 3. cf. 1. 1. 5. 3. 1. 1. 2. óbolo (moneda): II 37. 2. 95. Naxos (vino de — ): II 30. 1. 660. 2. 53. Media (región. 4. pedagogía: I 12. n. 94. 1. 96. 1. 79. 5. 1. 487. 3. Navé: I 60. pavo de — ): ü 3. 56. cabritos de — ): II 3. 2. 2. 1. 6. cf. 2. cf. 2. 1. 3. 3. 53. 3. peán (himno): III 4. 80. 2. 30. 2. 3. II 14. cf.

Sardanápalo (rey): III 70. Polícrates de Samos: III 59. 2. 3. cf. 93.352 EL PEDAGOGO Safo: II 72. 16. 2. III 52. 2. Sardes (color de — ): lí Í08. 3. Proteo (genio marino): III 1. n. 2. 5. 100. cf. 87. 5. murenas de — ): II 3. 3. 2. n. 76. 1. 85. 2. 1. 3.III 67. 53. Salomón: I 78. 1. 2. II Sicilia (estrecho. III 72. Pitágoras de Samos: I 94. 3. 2. 1. 2. n. n. Peloro (cabo. sicimitas (habitantes): III 14. 2: Platón: I 67. 94. Rebeca: I 21. 1. n. 86. 72. 2. 2. 91. 1. 3. Sidón (púrpura de — ): II 15. 1. cf. samaritana: II 38. I. 695. 2. 1. Pedro (Apóstol): I 44. 5. 2. 3. cf. 6. 2. Sobre la continencia: II 94. 86. Penélope: II 97. 2. persas: I 55. 3. Sinefebo (pieza cómica): II 122. 3. 661. 2. 2. 1. 622. 642. 5. 27. 1. 4. III 23. II. I. psagdas (perfume): II 64. 1. 620. 155. 90. 798. 3. Quíos (vino de — ): II 30. 2. III 2. 3. 2. cf. sicilianos: II 42. Sición (zapatos de — ): II 116. 2. 5. 82. 89. 2. cf. Pluto: III 10. 2. 35. cf. 2. Raquel: III 49. pederastía: II 83. 2. 71. rosa (perfume de — ): II 76. 2. 549. 2. II 102. 748. n. 1. 2. n. 3. 1. plangonio (perfume): II 64. Sibila: III 15. 3. Ill 44. Persia (coturnos de — ): II 116. 101. 1. Siria: II 56. n. 2. 1. 88. 3. romanos (habitantes): I 19. cf. 1. Sikino (preceptor): I 55. salterio (instrumento musical): II 43. 2. 49. Î. 2. 43. 38. 91. Sión (hijas de — ): I 15. n. 2. 5. 1. 2. Sara: III 49. pretendientes (de Penélope): II 72. 2. 3. Pela (ciudad de Macedonia): I 55. 3. 9. 2. 1. 1. Sansón: III 68. siracusano (vino): II 30. 621. 4. Pitaco (rey de Mitilene): III 50. cf. 3. cf. 3. 1. 4. Seleuco: III 59. 2. cf. 4. Pindaro: III 72. 127. 2. 92. 966. n. 74. cf. 82. I. síkinis (danza): I 55. . 155. n. 1. III 54. n. 1. 3. 97. 2. 4. 86. 2. 100. 66. 4. n. 745. 36. crustáceos de — ): II Samuel: III 12. 129. 87. n. 89. 3. ί. 787. 2. i. cf. 75. 23. 4. II 18. Simónides (Semónides): II 64. cf. II 14. 2. 5.

III 13. cf. 460. II 89. cf. 3. Troya: III 79.ÍNDICE DE NOMBRES 353 Sobre la longevidad: II 23. n. . Sobre la Resurrección: I 47. 2. 42. Tiro: 11 115. 657. n. 349. n. treno (canto): III 13. 762. cf. 1. 401. III 53. 600. Tersites (personaje homérico): II 59. 129. cf. cf. II 104. Topacio: II 118. Sofista. Sofonías (profeta): II 126. cf. 5. 1. η. 1. 2. III 43. Temístocles: I 55. 44. 506. cf. 1. Sófocles: II 72. 795. Zeus: I 22. unicornio (animal fabuloso): I 17. 1. n. 3. 2. soúsinon (perfume): II 76. sodomitas: III 44. zorzal (pájaro): II 3. Tebano (el viejo — : Penteo): II 24. 1. π. 465. n. 3. 1. 2. Tesbita. III 10. η. 3. 3. cf. 5. n. Zófiro (preceptor): I 55. Tirreno: II 42. 1. Zenón de Citio: III 74. III 30. cf. 5. 3. 1.cf. 1. 3. 2. El (malvado — : Satán): II 127. 5.3. 153. 1. Tericles (alfarero): II 35. 1. El (Elias): III 38. 54. 1. 2. !I 34. 2. tracios: II 32. Sodoma: I 69. cf. III13. 116. n. Tesmoforiantes (pieza cómica): II 124. 1. n. 2. 1. 3. 1. Timoteo: II 19. 2. Tasos (vino de — ): II 30. 1. triclinio: II 11. 14. 5. cf. n. 5. 2. 1.

....................................................... 1...... Los escritos de Clemente . 7 17 21 23 29 33 39 41 137 ......... 5............................................... III ................................................................ .................................. I n tr o d u c c ió n ...................................INDICE GENERAL Págs........................................... Estructura de la obra ........... El Pedagogo de Clemente deAlejandría ... 7 El legado cultural de Alejandría ...................................... 3.......................... La figura del pedagogo ................... de nom bres 261 347 I n d ic e . 4........................................... B i b l i o g r a f í a ............................................. 2............................................................................. N o ta L ib r o L ib r o L ib r o d e l tr a d u c to r í II ...........