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CLEMENTE DE ALEJANDRÍA

EL PEDAGOGO
INTRODUCCIÓN POR

An g e l c a s t iñ e ir a Fe r n á n d e z
TRADUCCIÓN Y NOTAS POR

JOAN SARIOL DÍAZ

f

i G R ED O S

E D IT O R IA L

BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 118

Asesor para la sección griega: C a r l o s G a r c í a G u a l . Según las normas de 3a B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por M e r c e d e s L ó p e z S a l v a .

©

EDITORIAL GREDOS, S. A. Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1998.

P r i m e r a e d ic ió n , 1988. 1.a REIMPRESIÓN.

Depósito Legal: M. 6625-1998. ISBN 84-249-1295-0. Impreso en España. Printed in Spain. Gráficas Cóndor, S. A. Esteban Terradas, 12. Polígono Industrial. Leganés (Madrid), 1998.

INTRODUCCIÓN

i.

El legado cultural de Alejandría

La ciudad egipcia de Alejandría, fundada por Alejan­ dro Magno el año 331 a. C. y dedicada a las ciencias y las artes gracias a la protección de los Ptolomeos, fue, mucho antes de la aparición del cristianismo, cuna del he­ lenismo1 , crisol intelectual de una civilización en la que se fundían las culturas oriental, egipcia y griega y a la que se añadió desde el primer momento la cultura he­ brea2. Por su localización estratégica, en la encrucijada de las rutas de África y Asia, Alejandría era un centro mercantil y cultural de primer orden que rivalizó y tomó el relevo de Atenas. Ei legado que encuentra Clemente hacia el año 180 d. C., cuando entra en la superpoblada metrópolis (un mi-

1 Helenismo significaba, originalmente, hacer uso gramaticalmente correcto del griego, es decir, emplear un lenguaje libre de barbarismos y solecismos. A partir del siglo ni a. C., la palabra significa: adopción de los usos griegos o de la forma y cultura griegas de vivir. En el mundo cristianizado, especialmente en los Padres de la Iglesia griegos, fue em­ pleado para referirse no sólo a la cultura griega, sino especialmente al culto y a la religión paganos. (Cf. W. J a e g e r , Cristianismo primitivo y Paideia griega (trad, esp.], México, 1952, págs. 13-14, n. 6.) 2 Cf. F l a v i o J o s e f o , Antigüedades judaicas XIX 5.

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EL PEDAGOGO

Ilón de habitantes) de Alejandría, tras haber recorrido la Italia meridional, Siria y Palestina, es inmenso: una Bi­ blioteca incomparable3, iniciada por Demetrio Falereo; un Museo que era la verdadera universidad del helenismo4; la industria del papiro dedicada especialmente a la cola­ boración con la actividad intelectual; la traducción griega, realizada entre los siglos III y I a. C., de la Biblia hebrea (la Biblia de los Setenta); la obra del filósofo judío Fi­ lón, en la que, desde los tiempos de Jesús y Pablo, de­ mostraba que la religión judaica podía ser comprendida en los mismos términos racionales de la filosofía griega; el centro cristiano más antiguo de ciencias sagradas diri­ gido por su maestro Panteno, la escuela de Alejandría o didaskaleíon; la herencia pastoral de diez obispos catalo­ gados en la ciudad; la influencia en las escuelas gnósticas cristianas de Valentín, Basílides (120-161) y Carpócrates (130-160); el ímpetu que en Egipto poseían la afición a las ciencias ocultas, a la teosofía y a los misticismos reli­ giosos (ya anteriormente a su conversión, Clemente parece haber sido iniciado en Atenas en los misterios de Eleusis); y, evidentemente, el importantísimo papel que aún tenían los filósofos paganos, especialmente un cierto ecleticismo

3 Según Tzetzes, la Biblioteca «externa» de Alejandría contenía 42.800 volúmenes, mientras que la Biblioteca principal de Palacio contenía unos 400.000 volúmenes «mezclados» (rollos mayores) y unos 90.000 «no mez­ clados» o «simples» (pequeños rollos de papiro). C f. Fr. C o p l e s t o n , Historia de la filosofía, vol. I: Grecia y Roma, Barcelona, 1974, pág. 383. 4 El Museo estaba dotado de Jardín Botánico, Observatorio Astro­ nómico, Anfiteatro de Anatomía y laboratorios, además de la Biblioteca principal de Palacio ya mencionada. El Museo fue levantado bajo el poder de Ptolomeo Soter (323-283 a. C) en el centro de la ciudad, jun­ to al Palacio real, en el barrio aristocrático o Brücheien.

INTRODUCCIÓN

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asimilado sincréticamente por la Academia, la escuela peri­ patética y el estoicismo, pero también los filósofos epicú­ reos, cínicos, escépticos y neopitagóricos, así como el no­ table interés dado a la investigación científica y al cultivo de las ciencias exactas y naturales. Las corrientes culturales con las que rivaliza el cristia­ nismo — no sólo en Alejandría — , durante los siglos II y la primera mitad del III, pueden ser agrupadas en dos grandes bloques. Por un lado, las de ámbito externo al propio cristianismo —las religiones paganas y el judais­ mo, las corrientes filosóficas— y,· por otro, las que ha de combatir desde su propio ámbito interno, especialmente el gnosticismo cristiano y el montañismo. Durante el siglo II, la literatura cristiana se caracterizó especialmente por su carácter apologético. Iba dirigida al mundo exterior, tanto a frenar la actitud agresiva del pa­ ganismo \ a justificar frente al Estado y frente a la ma­ jestad del Emperador la posibilidad de un nuevo culto, a contestar a las críticas de superstición y fanatismo con que los filósofos la tildaban6, como, especialmente, a desva­ necer la opinión de que el cristianismo era una amenaza creciente contra el Imperio universal de Roma. Pero la literatura cristiana se dirigía también, evidentemente, hacia el propio interior de la iglesia, sobre todo en los trabajos antiheréticos. Esta doble respuesta, externa e interna a un tiempo, obliga a los cristianos a poner los cimientos de
s Así, por ejemplo, la obra de Luciano de Samosata, Sobre la muer­ te de Peregrino (año 170). 6 Por ejemplo, Cornelio Frontón de Cirta en su Discurso, o el pla­ tónico Celso en su libro Doctrina verdadera (año 178), donde afirma: «al adherirse a una doctrina es necesario dejarse llevar por la razón; si no, se cae en todo tipo de prácticas oscuras y uno se deja engañar por gente perversa» (recogido por O r í g e n e s , en Contra Celso I 9).

) y se llaman cristia­ nos. De ahí que los cristianos del si­ glo II deban ser. sólo hay una filosofía (por eso. por primera vez. en su Diálogo con Trifón (o Diálogo contra el judío Trifón). los peripatéticos. etc. como los platónicos. la con­ frontación directa con el pensamiento —especialmente. Así. aunque haya muchas personas que se adhieren a diferentes sectas en el cristia­ nismo (marcionitas. ya que esta ciencia es una» (I 6-1 y 2). metáforas heredadas y sutiles connotaciones»7. Esta respuesta bifronte —externa e interna— queda re­ flejada paradigmáticamente en la obra del primer filósofo cristiano que se enfrenta al problema: Justino (100-165). como después ten­ dremos ocasión de comprobar con Clemente de Alejan­ dría. categorías intelectuales. Paideia.10 EL PEDAGOGO la teología. Sin embargo. . el nuevo discurso teológico irá mucho más allá en sus intenciones. aunque haya muchas tenden­ cias filosóficas. Este viraje supone. Pero lo que en el fondo es la filo­ sofía y la razón por la cual ha sido enviada a los hom­ bres se le escapa a la masa. del mismo modo. etc. Y. 14. pág. Si no. filósofos. fi­ losófico— de una época. no lo son porque sólo hay un cristianismo (I 35. Justino afirma que. a su vez. J a e g e r .. valentinianos. sólo ella nos lleva a Dios. los que se dicen filósofos no lo son): «La filosofía es verdadera­ mente lo mayor que poseemos y lo más venerable. intentará presentarse como la continuación de la Paideía griega clásica. los estoicos. 7 Cf. no habría en la filo­ sofía estas tendencias diferentes. Es ésta la razón por la que algunos eruditos han llegado a hablar de ía «helenización del cristianismo». dado que «con el uso del grie­ go penetra en el pensamiento cristiano todo un mundo de conceptos. La misma afirmación la encontra­ mos también en la escuela de Harnack. 6).

Apión. y. de la cual el cristia­ nismo es su continuación. Justino no hacía sino comenzar junto a otros una tra­ dición de teólogos apologistas9. Hegesipo. I: Des deis orígens al segle XV. Barcelona. Ireneo de Lyón. conformando un peculiar intellectus fidei Christianae frente a las diversas corrientes culturales de la época. 1984.INTRODUCCIÓN 11 La doble respuesta tiene. vol. Aristides de Atenas. Felipe de Gortina. ya en los apologistas una conclusión muy clara: así como sólo hay un cristianismo. Taciano el Sirio. de escritos antiheréticos papales o episcopales1 0 o de refutaciones teológicas1 1 . 10 Sotero. Teófilo de Antioquía. si se tiene en cuenta que la Alejandría que habitó el joven Clemente. Pinito de Cnosos. Rodón. Milcíades. 1 1 Teófilo de Antioquía. 9 Cuadrato. Sin embargo. Dionisio de Corinto. Ceferino. . Eleuterio. Aristón de Pela. Histdria de la teología cristiana. Sexto. Víctor I. de las religiones paganas y de los cultos orientales. allá por el año 180. que llegaría hasta el mismo Clemente de Alejandría y Oríge­ nes. Los primeros judíos de la Diáspora que llegaron a Ale­ jandría fueron llevados por Ptolomeo I. Modes­ to. Agripa Castor. Apolinar de Hierápolis. Máximo. luego. nadie pudo escapar a la influencia del sincretismo helenístico. Melitón de Sardes. pág. Musano. E. pues. Cándido. contaba con una notable presencia del judaismo. Heráclito. Serapión de Antioquía. 111. ya que ni el platonismo ni el resto de sistemas griegos nos muestra esa verdadera filo­ sofía 8. y que. aunque los dioses olímpicos grie­ gos estaban en franca decadencia. V ilanova. El esfuerzo intelectual de los teó­ logos y filósofos cristianos sólo puede comprenderse. siguie­ 8 Cf. el orfismo y las asocia­ ciones dionisíacas alcanzaban Asia y todo Egipto. también sólo hay una única filosofía. Atenágoras de Atenas.

en Alejandría nunca al­ canzaron a poseer la plena ciudadanía. por ejemplo. por la cual su previa apostasia los convertía en píenos ciudadanos. el número de judíos aumenta considerablemente. los judíos suponen un mundo aparte dentro del mundo griego. C. a menudo. bajo Ptolomeo VI. C. En cambio. en el 150 a. y aunque algunos descuidaran la circuncisión o practicaran los juegos atléticos griegos. Onías. aunque habían adoptado las formas externas de la civilización he­ lénica. sí poseían la isopoliteía o ciudadanía potencial. convirtiéndo­ se así en «colonos» casi autónomos. dado que ésta in­ cluía la adoración de los dioses de la ciudad. A partir del siglo I. en el 160 a. al que los judíos de Egipto acudieron como centro religioso hasta el 73 d. hasta conseguir. hasta con­ seguir. C. los judíos no eran considerados simples metecos.). hasta llegar a convertirse en un derecho acordado oficialmente. Edificaron sus si­ nagogas marcando distinciones con el pueblo griego. En Leontópolis.. ocupar más de dos de los cinco barrios de Alejandría. Ya en el siglo il a. bajo el reinado de Ptolomeo II. la instalación de tres si­ nagogas. Sin embargo. donde se inten­ tó demostrar la superióridad de la Biblia sobre las doctri­ nas filosóficas (Aristobulo.. o conciliar el platonismo y el estoicismo con la fe judía . C. la de los tribunales griegos. después de la Era cristiana. Los politeúmaia ju­ díos eran gobernados por un etnarca o por una reducida junta de arcontes. por ejemplo. La reacción judía frente al helenismo provocó también un movimiento propio interno apologético. aunque estaban acostumbrados al idioma y nomenclatura griegos. La Ley judía seguía im­ perante dentro de las sinagogas suplantando. C. Desde el siglo i d.12 EL PEDAGOGO ron llegando durante todo el siglo ill.. construyó una copia reducida del Templo de Jerusalén. sino que por su gran número formaron un poiíteuma.

1).-40/50 d. que desde Alejan­ dría se extendió por todo el Mediterráneo. especialmente la de Filón. en Clément d ’Alexandrie. H. alimentado en el mismo medio de cul­ tura alejandrina.d e L y ó n escribía cinco libros titulados Contra las herejías.INTRODUCCIÓN 13 (Filón. P u e c h ha estudiado la diversidad de movi­ mientos gnósticos en Ann. sin embargo. 13 Frente a la posición de los «historiadores de la Iglesia» (Lipsius. 68-69. sin duda. . desde Babilonia se hacía notar el in­ flujo de la creencia en la haimarméne o doctrina del Des­ tino basada en el culto a las estrellas. pág. Ire n e o . H. comentó sus o b ras!2. Burkitt).. I960. El mismo año que Clemente llegaba a Alejandría (100). «Introduction générale». V 14. De modo que la doctrina teológico-filosófica judaica. subyacente: basta poner los textos en paralelo. Strom. cf.. Hilgenfeld. Historia de la teología. Con frecuencia la vía de escape a ese determinismo se buscó desde la Gnosis13. por el pro­ pio C le m e n te (cf.)· Clemente. Fr. las cuales apelaron durante mucho tiempo a Sérapis e Isis como los 12 La doctrina de Aristobulo nos ha llegado. M a r r o u habla de «la in­ fluencia.. págs. El gran pensador judío. cuántas veces se le siente. la Magia o las religiones mistéricas. penetró en todas las ramas del neoplatonismo. pero también en la filosofía árabe y en la propia escolástica cristiana a través del Pseudo Dionisio y de Máximo Con­ fesor. Le Pédagogue. Coll.-I. transpuesto casi literalmente. 117). 40/30 a. C h . incluso. hábilmente recom­ puesto. 163 y sigs. C . donde trataba el tema de la gnosis comparando su complejidad con un «cultivo de setas» (I 29. «Filón —dice— no es citado nunca en El Pedagogo. co­ noció e. entre otros. Por otro lado. el estudio de los últimos descu­ brimientos manifiesta que al inicio de la Era cristiana ya existía una gnosis cristalizada en sistemas (cf. se constata fácilmente que tales páginas de nuestro tratado no son sino de Filón. tan marcada» que ha ejercido sobre Clemente la obra de Filón de Alejandría. V ila n o v a . C. 27). suministraba a Clemente un precioso modelo y estimu­ laba a realizar la transposición de la herencia clásica en un clima nuevo de pensamiento y de piedad bíblicos». 53 (1953). Harnack. Paris. de Faye.

cruel perseguidor del cristianismo—. a la postre. Sosiano de Bitinia y Porfirio para contraponerla a la vida de Cristo o a la doctrina cristiana. Sérapis. proponiendo que la gnósis que ofrece la teología cristiana era el único misterio verdadero del mundo (Protrepticus. Del mismo modo. Su maestro es Cristo». Paideía. Por lo que respecta a la filosofía.14 EL PEDAGOGO dioses principales del helenismo en Alejandría y en gran parte de Egipto. en el siglo II predo­ mina la corriente platónica y neopitagórica. el culto cristiano a la Virgen incor­ poró características de la diosa de los Mil Nombres e. donde desarrolla una extensísima literatura. a menudo. La obra Vi­ da de Apolonio pretendía proponer la vida del «filósofo» como la forma más pura de religión y fue aprovechada especialmente por Hierocles. pág. Según J a e g e r . 1 y 2). por ejemplo. caps. aprovechó estatuas de Isis para representar poste­ riormente a la Virgen. 85. VII 1). La destrucción del Serapeion de Alejandría y de su estatua el año 391 por el obispo Teófilo fue. De especial interés es la obra de Numenio de Apamea 14 C le m e n te polemizará virulentamente contra las religiones paganas de misterios. contó con cuaren­ ta y dos templos dedicados a é l14. ambas a la vez mezcladas con elementos procedentes de doctrinas aristotélicas y estoicas o de las religiones orien­ tales. Dentro de ella pudo tener especial interés para el cristianismo la obra. in­ cluso. Este movimiento se inicia en Roma con Publio Ni­ gidio Figulo. sobre la vida de un neopitagórico del siglo i: Apolonío de Tiana. el mejor símbolo del triunfo del cristianismo. . «los misterios son la paideía de los gnósticos (Strom . aunque el centro principal del neopitagorismo reside en Alejandría. escrita por Filóstrato de Lemnes (170-249) —y encargada por la mujer de Septimio Severo. y previo al sa­ queo del Serapeion.

con la de aquella revelación mencionada por Numenio y Posidonio. ocasión en que los apologistas cristianos no inten­ ten conciliar o completar el platonismo con su propia fe. M u l l a c h . pues sus teorías son recogidas en la apología de Justino. Según Posidonio. el rango espiritual de la filosofía platónica. en parte. III. C. judíos. 166 [cit. por J a e g e r . sea cual fuere su 55 Cf. pág. La tarea del filósofo en el siglo il. dirá Numenio.. fr. tiene que suponer que todo se deriva de Moi­ sés. y posteriormente Numenio. París. Según Jaeger: Cuando se enfrenta a un fenómeno que le es difícil aceptar. se daba en los pueblos más antiguos (brahmanes. 1881. los primeros hombres poseían una gran sabiduría debido a su aproximación a los dioses. considerado el mayor genio enciclopédico griego después de Aristóteles. 9 {Fragmenta Philosophorum Graecorum. influido por la doctrina del estoico y ecléctico Posidonio (135-51 a. determinó su respuesta. I 22) y de que ésta. Por eso. pe­ ro que no puede negar. Queda constancia de que también Clemente de Alejandría conoció la doctrina de Numenio (Strom.INTRODUCCIÓN 15 (Siria. ed. Paideia. En ellas se expresa ia fe en el poder del conocimiento humano tal como se manifiesta en el espíritu primitivo e inocente. Numenio considera a Platón un Moyses attikízon 15. pág. 91]). . Este conocimiento primitivo con carácter de revelación di­ vina. y origi­ nario también de Apamea). con Trifón I 6-2) y que se identifica ahora con el cris­ tianismo coincide. Por eso. consistirá en retornar a la sabidu­ ría de esos antiguos pueblos. aquella única filo ­ sofía que anteriormente vimos defendida por Justino (Dial. y que Platón es un Moyses attikízon. por ejemplo. No hay. 160-180). ya defendido por Platón como más perfecto (Filebo 16c5). o bien admitir que es el Antiguo Testamento del mundo pagano. magos y egipcios). por lo tanto. a su vez.

ya que es ob­ vio que la interpretación del cristianismo como gnósis per se im­ plica que es la paideía divina 16. págs. hayan podido alcanzarla por puro azar y sin ninguna dispensación divina.. esto le hace más fácil el ver un plan en la evolución de la mente humana. si fueron capa­ ces de reconocer parte de la verdad. Esta nueva teología se enfrentará luego con la impor­ tante obra del platónico Celso (178-180). contesta a Justino afirmando que. no menos cierto es que en el cris­ tianismo hay también gran número de sectas: judaizantes. Las dos se complementan una a otra y. quien. n. etc. así. carpocracianos. El Pedagogo de Clemente de Alejandría y. la propaideía del gnóstico perfecto. 91-92. en gran medida. marcionitas. . 17 Ibid. es decir. simonianos. la obra de Orígenes abren una nueva eta­ pa de la historia que deja ya atrás la mera obra apologé­ tica y constituye.. pág. Desde este punto de partida. su pensamiento teológico avanza hacia una nueva concepción de la divina providencia. Clemente distingue entre una filosofía de los bárbaros y otra de los griegos. De acuerdo con los historiadores griegos de la filosofía. en su Doctrina verdadera. Por lo tanto. marcelianos. posteriormente. si bien es cierto que la filosofía pagana estaba escindida en multitud de escuelas. aunque no sea perfecta. Cíemente no puede creer que los filósofos griegos. A su vez. «la enorme tarea de crear una teología cristiana que sólo podía ser una teolo­ gía filosófica. Como verdadero cristiano. el cristianismo en su forma teológica. ya que esto es lo que significa la palabra griega theologia» 1 7 . tal como es concebido por el propio sistema de gnósis cristiana de Clemente.16 EL PEDAGOGO relación con la tradición hebrea. contesta a la afirmación de que los filósofos 16 Ibid. 8. La verdadera paideía es la religión cristiana. Clemente reconoce en la filosofía. 76.

Eusebio. su trilogía. Contra Cel­ so I 14 y 16) y. en su Demostración evangélica (I 2. 2. nos exhorta [nos invita a la conversión]. ya a comienzos del siglo IV. dará buena cuenta del libro de Celso (cf. sino que Moisés tomó la circuncisión de los egipcios y su sabiduría de otros pueblos anteriores (asirios e indios). Los tres objetivos atribuidos al Logos divino en la vi­ da del cristianismo corresponden a lo que se ha dado en llamar. solícito de que alcancemos gradualmente la salva­ ción. Acaba así una primera fase del diálogo entre cristianismo y filosofía griega. Tres obras que intentarían desarrollar el cometido 1. luego. nos educa como un pedagogo. realiza en nosotros un hermoso y eficaz programa educa­ tivo: primero. el cristia­ nismo es la corrupción de una corrupción. Libanio (Discursos) y Ju­ liano el Apóstata (Contra los galileos). será el cristianismo y no el paganismo quien acabará asu­ miendo la defensa de los derechos de la razón. Orígenes.INTRODUCCIÓN 17 griegos habían plagiado sus doctrinas de la sabiduría pri­ mitiva judaica. 1) conti­ nuará la polémica. 3). Platón no copió a Moisés. nos enseña» (I 1. en los escritos de Clemente. posteriormente.°) del Logos- . Si Moisés es un corruptor de doctrinas anteriores.' finalmente. la corrupción de la doctrina judía. donde. brillando a un altísimo nivel filosófi­ co. Los escritos de Clemente Al final de la introducción a El Pedagogo afirma Cle­ mente: «De esta manera. en su Contra Celso (248). curiosamente. Esta polémica anticristiana será con­ tinuada aún por Porfirio (Contra los cristianos). Según Celso. el Logos —que ama plenamente a los hombres—. Hierocles (Discurso amigo de la verdad).

la educación. queda explicitada al comienzo de la introducción antes mencionada. donde es claramente manifiesto el esfuerzo racional por colaborar en la creación de un discurso de exhorta­ ción que favorezca la conversión del pagano. está ya ausente una nota típica de la mayor parte de apologistas anteriores: la defensa del cristianismo con­ tra las falsas acusaciones y calumnias de las que era ob­ jeto. nos aproxima aún más a la tradicional teología apologética de todo el si­ glo II.8: «De las tres cosas que hay en el hombre: costumbres. Poética 1447a28). después. y un Logos cura nuestras pasiones: el Logos Conso­ lador1 9 . 19 Clemente utiliza el vocabulario de filosofía moral extraído del es­ . El Protréptico. Aunque. Un Logos preside también nuestras acciones: el Logos Consejero. criticando. accio­ nes y pasiones. Dice Clemente. La exhortación. primero. en el caso de Cle­ mente. 2. actuando sucesivamente en calidad de terapeu18 A r i s t ó t e l e s utiliza dicha distinción para analizar el poder expre­ sivo de la danza (cf.°) del Logos-Maestro que conduce al buen cristiano al Conoci­ miento perfecto o Gnosis. Esta lógica sucesión. el Logos Protréptico se ha encargado de las cos­ tumbres. apro­ vechando ía distinción de la naturaleza humana realizada por Aristóteles . o exhortador a la conversion. La primera obra.. al mismo tiempo. y..18 EL PEDAGOGO Protréptico. y 3. la enseñanza responden a un plan previa y racional­ mente planeado. Ahora.. Cual si de un programa educativo griego se tratara. la acción del Logos divino es progresivamente ascendente. entre El Protréptico y El Pedagogo al menos..°) del Logos-Pedagogo o formador moral del bautizado. las creencias paganas en misterios ocul­ tos o en la mitología antigua. por úl­ timo.

. como guía que es de una vida virtuosa. no la enseñanza. aconseja al que previamente se ha convertido. ia de «educador. lo que es más importante. la Segunda Persona de la Trinidad. Queda.INTRODUCCIÓN 19 ta y de consejero. I 1. Cristo. pues. 8. 20 C f. por tanto. 65) po d em o s e n c o n tra r el equivalen te en latín (exhortatio. Jesús20— asume. Démosle. M a r r o u . suasio. su objetivo es la mejora del alma. El Pedagogo cumple una tarea intermedia y esencial entre la conversión y la vida perfecta.» .3). la razón increada. 1. En cuanto Logos-Pedagogo su función es práctica. pues. no erudita» (Ped. la razón humana. el Verbo divino. E n S é n e c a (Ep. empleado conscientemente por Clemente de forma ambigua. 4). El Logos de Dios —término. 1. y. consolatio). I 1. 95. el Sal­ vador. « I n tro d u c tio n . como nos recuerda Henri-Irénée Marrou. no experto. Todo parece indicar que Clemente tenía in­ tención de componer una tercera obra titulada El Maestro y que estaría dedicada al nivel superior de iniciación reli­ giosa (posteriormente realizada por Orígenes) o alta teolo­ gía. Ésta consistiría en una enseñanza sistemática. I 1. promete la curación de nuestras pasiones. aún por realizar la tercera tarea de la acción del Logos: la enseñanza del Maestro que conduce a la Gnosis. científi­ ca. en tanto que designa a la vez el dis­ curso redactado. las tres fun­ ciones principales adaptadas a los tres elementos constitu­ tivos del hombre.3-7).. de contenido dogmático. pág. donde se realiza la exégesis de ios enigmas y parábolas de las Escrituras y donde las enseñanzas más elevadas alimentan la contemplación o toicism o. el único nombre que naturalmente le corresponde: el de Pedagogo» (Ped. no teórico (cf..

Epicuro..-I. Gale­ no (contemporáneo de Clemente). 7-8.23. 1985. H. 1968. . n.). sin pronunciarse definitivamente. Sea o no ésta la intención de los Stromáteis. pueden encontrarse en Aristóteles.. El mismo M a rro u señala dicho paralelismo.. Las introducciones exhortativas en forma de Protréptico.. que «Clemente no poseía las cualidades que se requieren para escribir esta clase de libros» y que «abandonó. Q u a s te n . al estudio de la filosofía o a la elección de la medicina. es indu­ dable que Clemente sigue en sus escritos el modelo de en­ señanza común a las escuelas filosóficas del helenismo. Marrou. Historia de la educación en la Antigüedad esp. su plan primitivo y esco­ gió el género literario de los Stromáteis»21. J. Madrid. 8. pág. J. pues. Historia . 24 25 271. Desde los tiempos de Aristóteles las leyes del género estaban fijadas. tan practicado por los efebos atenienses en los concursos literarios durante los años 180-192 d. I. al menos en alguna ocasión. El paralelo entre la «conversión a la filosofía» y la «conversión religiosa» no pasó desa­ percibida a Clemente25.20 EL PEDAGOGO íheoría del gnóstico. por ejemplo. afirma que. el esfuerzo de purificación moral que. cf. junto con algunos otros. ¿Coincide esta intención con la ter­ cera obra conocida de Clemente titulada Stromáteis (Tapi­ cesP. Al mismo tiempo. Cf. los estoicos Cleantes. como segunda etapa.. M a rro u . o en el mismo Horten­ sius de Cicerón (cuya lectura supuso la «conversión filo­ sófica de S. corresponde 21 22 23 (trad. págs.». vol. Quasten afirma. Confesiones III 4. animando. Madrid.-I. 492. Agustín24). Cf. los Stromáteis cumplen la función atribui­ da al Logos-maestro22. Cf. Crisipo y Posidonio. Los especialistas no llegan a un acuerdo. Patrología. 327. C . H. 9-10. pág. pág. «Introduction.

paedagogus) designaba en la Antigüedad (donde se reconocía el estilo de vida a ris to ­ crático) al servidor. y la buena formación que conduce al Cielo» (Ped. la formación y el conocimiento deben ser ahora tarea de la religión: «La religión es una pedagogía que comporta el aprendizaje del servicio de Dios. El pedagogo estaba encargado de «conducir al niño» a la escuela. en Clemente. la educación para alcanzar el conocimiento de la verdad. Se trataba de ayudar al joven amo a llevar su pequeña ma­ leta.INTRODUCCIÓN 21 al Pedagogo aparece también como una etapa clásica obli­ gatoria que prepara al nivel de estudios superiores contem­ plativos impartidos por el Maestro. Γ. La verdadera Sophia por la que los hombres serán regenerados y salvados será iden­ tificada. también. 99). Por último. el aprendizaje. normalmente un esclavo. su papel consistía en protegerlo contra los peligros de la calle. 7. la linterna para alumbrarle el camino o. especialmente. la misión del pedagogo consistía en velar por el comportamiento del . con el Logos-Hijo o enseñanza de Dios transmitida en las Escrituras y. Clemente parece inten­ tar aprovechar la doctrina gnóstica de la época. tanto físicos como. 53. inclusive. al hacer coincidir la enseñanza del LogosMaestro con la verdadera Gnosis. en el Nuevo Testamento (Ped. La figura del pedagogo Eí paidagogós (en latín. 3. especialmente. 4 y 6). sobre todo. I 12.. llevar al mismo niño. Dado que la inmoralidad griega con frecuencia se cebaba en los niños. Pero. De este modo. I 2. morales. que afir­ maba que la realidad divina (Primer Principio o Superprincipio) se manifiesta en Inteligencia (Nous) y Verbo (Lógos) u Hombre Primordial. cf.

ayu­ dándole en los deberes o a estudiar la lección. siempre —claro está— subordinado a las directrices del maestro cualificado o didáskalos. Historia. a veces. realizar también el papel de repetidor o studiorum exactor26. para el mundo griego la educación residía en «las relaciones profundas y estrechas que unían de mo­ do personal a un espíritu joven con una persona de más edad. el servicio técni­ co de instructor o maestro.. Era considerado oficio humilde y me­ nospreciado.. precisamente. por ser oficio en el sentido co­ mercial del término. La costumbre antigua atribuía a esta exigencia. de ser mero acompañante.. por tanto.22 EL PEDAGOGO muchacho y en exigir de él unos modales correctos y dig­ nos. De ahí que el «pedagogo» fácilmente pasara. implicaciones morales. . M a r r o u . en la figura del paedagogorum custodia. que era el mismo tiempo su modelo. Sin embargo. su guía y su iniciador»27. 14. 52-53. El pedagogo ahora complementaba la tarea de padres y maestros. por ser retribuido. Fundamentalmente la educación consistía en la formación moral. la figura del pedagogo en Grecia responde 26 27 I 3. puede. a convertirse en formador del carácter y de la moralidad. pero no necesariamente sólo en ese caso. el pedagogo no se separa del niño ni siquiera en la casa. en la formación del carácter y del estilo de vida. Especialmente en el caso de la pederastía. págs. ni siquiera bien visto. Por tanto. Este ascenso de la consideración e importancia de su papel como ele­ mento básico de la educación infantil tomó forma real. Según Quintiliano. remunerado económicamente. bajo la época del helenismo y del Imperio romano. nunca fue considerado propiamente como educación.

en tercer lugar. la educación de los niños»29. El «Pedagogo» de Clemente de Alejandría «La pedagogía es. La Pedagogía de Dios es la que indica el camino recto de la verdad. le en­ seña a comportarse en el mundo y en la vida (lo cual es más importante que saber leer)»28. el pedagogo. 28 29 30 31 Ibid. a las cosas en­ señadas.. dentro de la burguesía helenística. W. lo inicia en los buenos modales y en la virtud. 54. I 7. a la educación misma. 54. Butter worth) o a la de pre­ ceptor (H. Ped. I 5.INTRODUCCIÓN 23 mejor a la de tutor (G. finalmente.-I. cf. Clemente pro­ pone una formación moral cristiana: La palabra «pedagogía» engloba diversos significados: puede referirse al que es guiado y aprende. . con vistas a la con­ templación de Dios.. por ejemplo. I 5. 4. 286. Perpetuaba. Wilson). Marrou). también. De ma­ nera análoga a la educación moral pagana. el pedagogo. en parte. al que dirige y enseña.. permanece al lado del niño durante toda la jorna­ da. Por eso —dice Marrou—. el papel del «ayo» de los héroes homéricos. 16. que a la de educador (Stàhlin) o instructor (W. 12. Ibid. pág. por el con­ trario.. Y algo más adelante: «Consideramos que la pedagogía es la buena conducción de ios niños hacia la virtud»30. dice Clemente. Ibid. es también el modelo de la conducta santa propia de la ciudad eterna31. los preceptos. según se desprende de su mismo nombre. I 7. ese hu­ milde esclavo. desempeñaba en la educación del niño un papel más importante que el del maestro de escuela: «Es­ te último no es más que un técnico que se ocupa de un sector limitado del entendimiento.

nuestro Pedagogo. desde un sistema de enseñanza colectiva basada en las escuelas rabínicas organizadas en tres gra­ dos: la lectura de la Biblia.. en el caso de Clemente. I 11. y especialmente. se identifica con Jesús: «Nuestro Pedagogo: se llama Jesús»32. tanto contra la antigua Ley educadora de los judíos (la Ley mosaica). Esta propuesta de un nuevo «formador moral» o «pe­ dagogo» va dirigida. estábamos sujetos a la custodia de la 32 Ibid. nos ha diseñado el modelo de la ver­ dadera vida. encarnada en el conocimiento y aplicación de la Ley revelada: la Torah. como. médico y fortalecedor del alma (curador de pasiones). 34 Ibid. 23-25): Antes de llegar la fe.. es el Santo Dios. 97... como contra la educación moral pagana helenística.. Ésta era trans­ mitida. guía de una vida virtuosa. educador. también. 33 Ibid. que ama a los hombres. por último. y ha educado al hombre en Cristo»34. el Logos que guía a toda la humanidad. Jesús. «Nuestro Pedagogo. la figura del Logos-Pedagogo llamado. sucesivamente. y más concretamente en el judaismo alejandrino. experto. I 7. 53. «Jesús. guía infalible y certero. es nuestro Pedagogo» 33. 98. I 12. En el judaismo de la diáspora. cf. etc. el estudio de los comentarios jurídico-exegéticos de la Mishna y. I 7. la vida religiosa era eminente­ mente una vida práctica. Utilizando el texto de S. persuasivo y no temible. .24 EL PEDAGOGO Como formador moral del bautizado. modelo sin defecto. 55.. el Talmud. Pablo en la Epístola a los Gá~ latas (3.. tanto desde la propia educación familiar. Dios mismo.

1 6. por tanto.. también. pues. 2-3. el (nuevo) Pedagogo? 3 5· En primer lugar.. nos exhorta ahora: «Amarás al Señor tu Dios»36. haer. pág. la nueva Paideía propuesta por Clemente pretendía ser. Adv. I 11. y el Logos era su Ángel. De suerte que la ley fue nuestro Pedagogo para elevarnos a Cristo. La noción de una nueva «Pedagogía divina» aplicada a la humanidad que encontramos en la obra de S. .. a la espera de la fe que había de revelarse. I 7. Sin embargo. IV 25. 30-31. sino bajo el Logos de libertad. una alternativa a 1) las escuelas helenísticas y 2) a la propia paideía griega.. 59-60. 36 3’ 38 Ibid. Clemente concluye: ¿Es que no os dais cuenta de que ya no estamos bajo esta ley. cf.. Hay. 3 5 Ibid. Ireneo3 7 es. sobre todo. adapta­ da ahora por Clemente frente a la antigua pedagogía ju­ día. una acción continuadora del Logos que comienza en Moisés y los profetas y se desarrolla en toda la historia del pueblo elegido. bajo el yugo del temor. 405. Como constata M arrou38. Mas. El mismo Pedagogo que en otro tiempo dijo: «Temerás al Señor tu Dios»... ya no estabamos bajo el (antiguo) Pedagogo. Pero.INTRODUCCIÓN 25 Ley (mosaica). para que fuésemos justificados por la fe. la ley educaba al pueblo con temor. Pero el pueblo nuevo y joven ha recibido una nueva y reciente alianza. llegada ésta. es cierto que los primeros cristianos no crearon una escuela de inspiración religiosa. 97.. distinta y rival de la escuela pagana de tipo clásico. M a r r o u . Historia. hubo una antigua alianza para el pueblo antiguo.

por distin­ tas razones. 3-4. I. al fin. 353. conocemos el sis­ tema de enseñanza teológica que Orígenes seguía en Cesarea. como Justino. Con todo. pág.E. Clemente. el curso científico compren­ día la lógica y la dialéctica. E u se b io . sino que da­ ba toda una filosofía de la vida»39. hasta la aparición de la escuela monástica de Oriente con los Padres del Desierto en Egipto. Orígenes o Hipólito de Roma. había claramente la intención de plantear una pedagogía alternativa a la de la época. la ética y la teología. . No cabe.26 EL PEDAGOGO ¿acaso no es cierto también que algunos. sabemos que Orígenes adaptó ingeniosamente a dicha es­ cuela los métodos característicos de la enseñanza superior de tipo helenístico40. el plan más ambicioso de la teología Cle­ mentina y del propio Orígenes no radicaba en la mera po­ sibilidad de proponer una alta escuela alternativa (en es­ te caso. «el curso de ética no se reducía a una discusión racional de los problemas morales. duda de que. prose­ guía con un curso preliminar que adiestraba a los estu­ diantes para la educación científica mediante un ejercicio mental constante. VI 18. no cejaron de intentar la creación de una escuela superior de teología cristiana capaz de hacer sombra a la alta cultura filosófi­ ca pagana o al propio movimiento gnóstico herético? Gracias a la Oratio panegírica (Discurso de despedida) del capadocio Gregorio el Taumaturgo. aunque este objetivo no se consiguiera. Patrología. tanto en el autor de El Pedagogo como en Orígenes y otros. la geo­ metría y la astronomía y. por último. pues. Gracias a Eusebio. Según J. Después de una exhortación a la filosofía. de teología) sino —con palabras de Jaeger— en 39 40 Q u a s t e n . P. Quasten. las ciencias naturales.

que sus dis­ 41 J a e g e r . en este sentido exaltado. por lo que respecta a la inteligencia y al discurso. No se trataría tanto de subrayar el papel del Pe­ dagogo como el de la nueva Paideía o programa pedagó­ gico que éste lleva consigo. 29. pág.. 90. verdadera y nueva paideía cuya fuen­ te es el Logos divino. Y fue esta digni­ dad teológica platónica la que hizo posible que Clemente presen­ tara a Cristo como pedagogo de todos los hombres43. es contrastado. El uso de la palabra «pedagogo».INTRODUCCIÓN 27 «enfrentarse a la idea cultural de los griegos como un to­ d o»45. un nuevo ideal de existencia humana: Pero. . pág. en este caso. Paideia. 42 Ibid. por ello. Esta transformación del significado y rango de la palabra fue la consecuencia necesaria de la dignidad filosófica que Platón había dado ai concepto de paideía. donde define de esta forma la relación de Dios con el mundo: «Dios es el pedagogo de todo el mundo» (Leyes X 879b). cuando Cristo es visto como el educador de la huma­ nidad. Bajo esta nueva perspectiva. con toda la idea griega de cul­ tura. 89. n. cumplir una mi­ sión paidéutica nueva: ser iniciador de la civilización cris­ tiana. El cristianismo podía. indica que ya no significa el esclavo que en los siglos clásicos de Grecia tenía la función de llevar y traer al niño a la escuela. El Logos-Pedagogo cristiano encarnaría. sino que está más cerca del significado filosófico que Platón dio a la palabra paidagogeín en las Leyes. la filosofía griega es degradada (también en Orígenes) a ser una propaideía de la teología cristiana. Frente a la antigua afirmación de Isócrates proclamando la paideía griega: Nuestra ciudad ha dejado al resto de la humanidad tan atrás. así. pues tal es el significado exacto que la palabra paideía ha­ bía alcanzado en el curso de su historia.

podamos decirlo nosotros de la filosofía misma en relación con el cristianismo46... y que es consecuencia de la pedagogía de Cristo. I 13. 43 44 45 46 Panegírico 96. 101-103. La vida de los cristianos. y en el deseo de ver­ dad. de los luchadores. 1).. Orígenes: Ruégote que tomes de la filosofía griega aquellas cosas que puedan ser conocimientos comunes o educación prepaiatoria pa­ ra el cristianismo. a saber. que corresponde a la voluntad aman­ te del bien. I 12. así también haya una noble disposición del alma. podemos encontrar ahora la respuesta de Clemente: Así como hay un estilo de vida propio de los filósofos. Del mismo modo que hará. sino a este tipo de inteligencia. Tal educación confiere a nuestro comportamiento una radiante nobleza44. Ped. que nosotros llamamos fe45. . a fin de que lo que los discípulos de los filósofos dicen de la geometría. de los rétores. y de la geometría y astronomía lo que puede ser útil para la exposición de la Sagrada Escritura. la práctica perseverante de lo que nos enseña el Logos. Epístola a Gregorio el Taumaturgo (13. El comportamiento propio del cristiano es una actividad del al­ ma racional inspirada en el buen juicio. quienes participan en nuestra paídeusis son lla­ mados «griegos» con preferencia a aquellos que sólo tienen la naturaleza física en común con nosotros43. otro. el nombre «grie­ go» ya no señala a un hombre en particular. y astronomía. 99. que ahora enseñamos. es un conjunto de actiones racionales. que son siervas de la filosofía. Respuesta que no dudará en hacer suya la razón de los filósofos: La filosofía se define como el estudio de la recta razón. y música. y retórica.28 EL PEDAGOGO cípulos se han convertido en maestros de todos. posteriormente. 47 ss.. y gramática. otro.

exhorta. es de­ cir. 103). definido en la primera parte del libro. Porque. el propio del arcano48.. pen­ sado especialmente para el joven cristiano de Alejandría. el Logos-Pedagogo posee otro lenguaje: el didáctico. intentan ser un tratado amplio de moral práctica. La primera. Estructura de la obra El Pedagogo es una obra claramente dividida en dos partes. del mismo modo que la vida pagana dispone de deberes. Los libros II y III componen la segunda parte y responden al tema anunciado y propio de la acción del «Pedagogo». y nos prohíbe lo contrario». de­ be conocer los deberes cristianos: «Los (deberes) que están prescritos para la vida pagana. los objetivos prácticos del Pedagogo justificados en la primera parte: 47 Cf.INTRODUCCIÓN 29 5. espiritual. I 10. da consejos. establece un «modelo de vida cristiana»47. el cristianismo. Dicho objetivo práctico queda. de notable precisión». a partir de las mismas Escrituras» (Ped. 95 y 98. I 3. en otras palabras. Ped . . propone modelos a imitar. sin embargo. que corresponde al libro I. para alcanzar la vida «feliz». 8. es un lar­ go preámbulo que fundamenta y justifica el papel de una pedagogía cristiana y sus caracteres principales. Dos son. por tanto. Además. podemos examinarlos esquemáticamente. 48 Ibid. La «pedagogía» del Logos-Jesucristo dicta ahora debe­ res. I 13. Éste es «escueto. ya son conocidos por casi todos. mas los relativos a la vida feliz. En ella se nos dice que el Logos «con su obrar y sus palabras nos prescribe lo que debemos hacer. y merced a los cuales se conquista la vida eterna de allí arriba.

porque —afirma Clemente— «salud y conocimiento no son lo mismo. 89. Ya sea 1) de imitación y elección del bien (género ex­ hortativo y laudatorio). nos permite hoy a nosotros poseer. 51 Ibid. sin duda. i i. de la tarea del Logos-Maestro. 3. 2. dependiendo. una jerarquía ética de doble dirección —ascendente o descendente. 2) la de quien no comete ningún pecado deliberado (el sabio). Clemente pasa a la descripción y al consejo de deberes concretos.. Ambos objetivos persiguen el fin propio del Pedagogo: la salud o mejora del alma. a su vez.30 a) EL PEDAGOGO El prescriptivo o método parenético: que dicta pre­ ceptos y conduce a la obediencia49. 3) la de quien no comete demasiadas faltas involun­ tarias (los bien educados). o 2) de rechazo de malos ejemplos (género de censura o disuasión)50. . que la distingue. que pone ejemplos de conducta. de si fijamos nuestra atención en el mo­ delo mayor o menor— compuesta por: 1) la de aquel que no comete la más leve falta (Dios). probablemente.. respectivamente. uno de los mejores frescos de la vida cotidiana de la época. por el estudio (Maestro)»51. éste. 50 ibid. En la segunda parte.. aqué­ lla se obtiene por la curación (Pedagogo). 4) la de quien permanece en el pecado el menor tiem­ po posible (el recién converso). La obtención de dicho fin permite establecer. al mismo tiempo. en cam­ bio. b) El didáctico. lo que. por Ibid. Es. I 10. I 1.

57. La obra intenta proponer una moral racional claramen­ te influida por la filosofía. podamos hablar en Clemente de yuxtaposición de autoridades y de penetración íntim a 52. la conducta sexual de los esposos. En ella los detalles más concretos de la vida diaria son repasados: el arte de comer. y todo ello mezclado de vez en cuando con algunos capítulos más teóricos en los que diserta sobre la riqueza. M a r r o u .INTRODUCCIÓN 31 lo tanto. la crítica a la coquetería femenina y masculina. Ello indica claramente que el recurso 52 Cf. la parte menos rigurosa y la más descriptiva y compleja. el lujo o los ejemplos bíblicos de conducta. el lujo de la vajilla y del mobiliario.». la bebida. el calzado. el aseo. en la que el Logos-Pedagogo es más que nunca. los baños. pág. la pederastía. los adornos y perfumes. De ahí que.. en su divinidad. las reglas para dormir. y viceversa. es constante en la segun­ da parte del libro. las joyas. los ejercicios físicos. el trato a los criados y a los anima­ les domésticos. razón. La facilidad de derivación. Esta extensa descripción de la «jornada de un cristiano» finaliza en un par de ca­ pítulos de recapitulación (el XI y XII) que conectan de nuevo con la primera parte de la obra gracias a la expo­ sición del famoso «Himno de Cristo Salvador». la procreación de los niños. los modales que deben man­ tenerse durante un banquete.. la belleza espiri­ tual. el dormitorio. el lujo de la vestimenta. . el eclecticismo y montaje de las enseñanzas bíblicas con ejemplos filosóficos o de la tradición histórica. más que escisión entre filosofía pagana y cristianismo. «Introduction. el vestido. espíritu lógico o razonable. La filosofía —en cuanto que propaideía — es ahora rati­ ficada en su componente moral por la nueva paideía mo­ ral derivada de las Escrituras: la moral ascética cristiana.

el comienzo de una asimilación selectiva de la cultura anterior. en Clemen­ te. de aplicación de la moral cristiana «munda­ na» —es decir. al de El Satiricon de Petronio para la Italia del siglo I » 53. págs. 86-87. En definitiva. Aristóteles. Platón.32 EL PEDAGOGO a remitirnos con frecuencia a la cultura clásica supone. los filósofos epicúreos y estoicos es una muestra clara de que el cristianismo de comienzos del siglo m . incluso. los trágicos. El Pedagogo debe leerse como ejemplo. . la proporción exacta. a diferencia de la etapa apologística de rechazo y defen­ sa. el equivalente a la «jom ada del romano». a un tiempo.-I. consigue forjar. de la «jornada de un rico alejandrino alrededor de los siglos IMII». los comediógrafos e. pinto­ resco y colorista». los poetas líricos. sin diluirse en él. Marrou ha dicho de El Pedagogo que podemos extraer de él «un cuadro. especialmente los ideales estéticos y éticos: el equilibrio armónico. se enraiza en la sabiduría mundana del helenismo y. como historia social del cristianismo— y de espejo aproximado del modelo de vida o historia cos­ tumbrista del mundo helénico alejandrino ya en su finali­ zación. H. el justo medio o el «na­ da en exceso». La incorporación de Homero. si no una escuela cristiana. los historiado­ res.. sí una cultura propia. que refutadora. a diferencia del aislacionismo ju­ daico. de nuestros viejos manuales de antigüeda­ des: E l Pedagogo representa para su medio y para su tiempo un testimonio que corresponde. ÁNGEL CASTIÑEIRA 53 Ibid. en vivacidad al menos. que incorpora y hace su­ yo el «ideal civilizado» y aristocrático del legado griego. mucho más armónica y conciliadora. Tal vez por ello.

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NOTA DEL TRADUCTOR La presente traducción ha sido realizada sobre el tex­ to griego de las autorizadas ediciones de El Pedagogo. de C la u d e M o n d é se r t. H e n r i. H e n r i. Migne y su versión en lengua latina: Clementis Alexandrini opera quae exstant omnia (Series graeca). Livre I: Introd. . C la u d e M o n d é se r t. 1960.I r é n é e M a r r o u . y nn. y trad. de y nn. en todo momento. de C h a n ta l También hemos cotejado. de M a r g u e r it e H a r l. la edición de J. y nn. VIIMX. Livre III: Trad. de Les Éditions du Cerf. 189Í.I r é n é e M arrou. París.-P. París. de M a tra y . 1965 y 1970. ya reseñadas en nuestra Bibliografía. de Livre II: Trad.

Ef. De las tres cosas que hay en el hombre: costumbres. 3 Estimulante. H e r ó d o t o . I 93. acciones y pasiones. propiamente. Strom. P í n d a r o . Las traquinias 993. fundamento2 inquebrantable Pedagogo? de conocimiento del sagrado tem­ plo del gran Dios. 20-21. hijos míos. Etimológicamente.] 2 C f. Tam­ bién C le m .LIBRO I Hemos establecido para voso­ tros.. 4. una base de ver­ 1. J e n o f o n t e . Asimismo. C le m e n te . Ifigenia entre los lauros 997. en Stromáteis (= Tapices) III 31. i. Dicho símil es también utilizado por S a n P a b l o . una apentencia de vida eterna que se alcanza por obediencia racional y que ha sido fundamentada en el terreno de la inteligencia. Piticas IV 245. VII 3. 5 y 70. 2. ¿ Qué promete el dad 1. «forjo». VII 55. guía de la religión. 19. ya desde el primer momento adopta­ mos el sistema de siglas comúnmente empleado en castellano. Los persas 815. el Logos-Protréptico 3 se ha encarga­ do de las costumbres. E u ríp id e s . 3. 3. «ensamblo» con el martillo. «compongo». 10-17. S ó f o c le s . . una bella exhor­ tación. «yo entrechoco». Las troyanos 16. persuasivo. de donde «fraguo». —Para las citas bíblicas. [N o ta. Tim. en I Cor. Memorables I 5. 2. «capaz de hacer cam­ biar» . synkrotéo. subyace al edi- 1 En griego. E s q u ilo .

recibía el nombre de Protréptico puesto que nos exhortaba a la salvación —ésta es la denominación especial que recibe el Logos en­ cargado de estimularnos. Edipo Rey 68. pues. expresivo y de innegable cuño griego. y Filebo 46a. referido al Logos. Aunque el mismo Logos es también maestro. para los que tienen un corazón recto»4. como guía que es de una vida virtuosa. como pedagogo. El Logos -Maestro expone y revela las verdades 4 Sal. el Logos. Pero es siempre el mismo Logos. el que arranca al hombre de sus costumbres naturales y munda­ nas. el guía celeste. ya que genera en eí razonamiento la apetencia de vida. El Pedagogo es educador. y un Logos cura nuestras pasiones: el LogosConsolador. tomando el todo el nombre de la parte—. aconseja al que previamente ha convertido y. no experto. lo que es más importante. no teórico. Un Logos preside también nuestras acciones: el LogosConsejero. protréptica. su objetivo es la mejora del alma. en efecto. se encuen­ tra con el mismo sentido en H ip ó c r a te s . y el que. Pero ahora. i. Banquete 188c. de la pre­ sente y de la futura. toda religión es. cantando con el profe­ ta: «Que bueno es Dios para Israel. 72.42 EL PEDAGOGO ficio de la fe cual quilla de un navio. Pues bien. Aforismos 1245. promete ia cura­ ción5 de nuestras pasiones. Démosle. . S ó f o c l e s . no lo es todavía. el único nom­ bre que naturalmente le corresponde: el de Pedagogo. no erudita. Aparece también en la obra Clementina con el sentido de Cristo-Médico. 5 El término íasis. y nos rejuve­ necemos para alcanzar la salvación. actuando sucesivamente en calidad de te­ rapeuta y de consejero. lo conduce a la única sal­ vación de la fe en Dios. no la enseñanza. P l a t ó n . Gracias a Él abju­ ramos gozosos de nuestras viejas creencias.

a los segundos. con ejemplos consoladores. «de exhortar». nos ha exhortado primero a llevar una vida moral. que nos guiará en la tarea de purifi6 Apto. llenos de calor humano. en cambio. con sus preceptos. éste. fortalece el alma. el otro. se subdivide. . y nos invita ya a poner en práctica nuestros deberes dictan­ do los preceptos que deben guardarse intactos y mostran­ do a los hombres dei mañana el ejemplo de quienes antes han errado su camino. cuida a los enfermos conducién­ doles hacia el perfecto conocimiento de la verdad. Luego ácudiremos al maestro. Así como los enfermos del cuerpo necesitan un médi­ co. propio para exhortar. a su vez —para­ lelamente—. co­ mo si de dulces remedios se tra tara 7. la pres­ cripción que se dicta a los que aprenden no tiene el mis­ mo carácter que la que se da a los que están enfermos: a los primeros. aquélla se obtiene por la curación. De esto se sigue la curación de las pasiones. por el estudio. para su curación. en que nos apartemos de los malos ejemplos rechazándolos. se Ies administra para su conocimiento. el otro. es el género parenético6. para que sane nuestras pasiones. Salud y conocimiento no son lo mismo. Un enfermo no podría asimilar nada de las enseñanzas hasta que no estuviera completamente restablecido.LIBRO I 43 dogmáticas. que re­ viste la forma del ejemplo. en dos modos de proceder: consiste uno en que imitemos el bien y lo elijamos. y. Ambos métodos son altamente eficaces: uno conduce a la obediencia. 7 H omero. el Pedagogo. del mismo modo los enfermos del alma precisan de un pedagogo. «capaz de conso­ lar». en cambio. Iliada IV 218. Etimológicamente. El Peda­ gogo. en tanto que prácti­ co.

. 7. de las pasiones y enfermedades. que está a la derecha del pa­ dre 1 0 . ciertamente. VerboDios. Dios sin mancha en forma de hom bre9. apathes ten psychen. El Pedagogo nos dirige a causa de 8 En griego. ser pri­ vativo de Dios. en ter2. 109. 55. en primer lugar. por pecar lo me­ nos posible. conocido por Teóforo. Flp. en especial. nos enseña. finalmente. Nuestro Pedagogo. no cometer de ningún modo la más leve falta: lo que afirmamos. debemos esforzarnos. es el único juez. en cambio. que está en el Padre. Él. Nosotros. y evitar depués la recaída en el hábito de pecar. en la medida que podamos. pues nada es tan apremiante como alejarnos. debemos procu­ rar con todo empeño que nuestra alma se le parezca. Dios. nos exhorta. Es para nosotros modelo sin defecto. por ser el único impecable. 2. sin pecado ni nuestros pecados rep r o c h e y sin pasiones en su al­ m a 8. 10 Hechos 7 . pequeños. el Logos —que ama plenamente a los hombres—. de quien es precisamente Hijo.44 EL PEDAGOGO car nuestra alma para la adquisición del conocimiento y para que sea capaz de recibir la revelación del Logos. es semejante a su Padre-Dios. totalmente libre de pasiones humanas. en segundo lugar. cumplidor de la voluntad del Padre.C. De esta manera. realiza en nosotros un hermoso y eficaz pro­ gramas educativo: primero. Sal.. incluso por su figura. sin duda. obispo y Padre apostólico. 1. lo que es propio del sabio. nos educa como un pedagogo. solícito de que alcancemos gradualmente la salvación. no cometer ningún tipo de pecado deliberado. anamártetos. Son expresiones co­ munes a la literatura cristiana del siglo ii d. 9 S a n P a b l o . Lo mejor es. de Ignacio de Antioquía. luego.

al quedar libre de la densa espesura que es el mal. y «por eso. 6. ya que es saludable que los que han sido llamados a ia conversión renueven su lucha. «un acto irracional». 13. se refiere al pecado involuntario. Considera ahora este pasaje de la Escritura: «por eso. En el pasaje que sigue se pone claramente de manifiesto lo que es el pecado an­ terior. para apartarnos del pecado «irracional». no caer en demasiadas faltas involuntarias. Y su mancha. 12.. su cabeza consagrada quedará al punto mancillada y de­ berá rasurarse» u . esto se refiere claramente a los pecados cometi­ dos contra razón. 13. propongámonos permanecer en el pecado el menor tiempo posible. lo que es propio de los que reciben una educación genuina. he aquí lo que dice el Se­ ñor»—. he aquí lo que dice el Señor». 20. Por eso sugiere el remedio de que se rasure rápida­ mente la cabeza. retorne al arrepentimiento. esto está muy claro —por lo que dicen los profetas: «Si no hubieses pecado. 20. para que. Un poco más adelante añade: «los días precedentes eran irracio­ nales» I2. o bien «puesto que no ha­ béis escuchado estas palabras. la razón. 7. sin duda. 12 Ibid. que tiene su sede en el cerebro. 9. Éste es. no habrías sido objeto de estas amenazas». Por eso el Logos-Pedagogo tiene la misión de dirigirnos. Me parece que el Pedagogo habló muy bien por boca de Moisés: «Si alguno muere repentinamente cerca de él. 6. el motivo de la profecía: la 11 Ntim. 3er. ensucia el al­ ma. Al decir «muerte repentina». he aquí lo que dice el Señor»33. y exhorta a cortar los cabellos de la ig­ norancia que oscurecen la razón. 13 Ez. Finalmente. al pecado. ya que sigue el justo juicio. A la falta involuntaria la llamó «una muerte repentina».LIBRO I 45 cer lugar. dice. 5 2 3 .

2-3. Señor. recuperó su fuerza. 5. Traqu.46 EL PEDAGOGO 6 2 3 4 5 obediencia y la desobediencia. cura las enfermedades del cuerpo. el que estaba sin fuerzas. Ten piedad de mí.23. nuestro Pedagogo. nos convertimos en niños. .» El buen peda­ gogo. ejercitándose así para la resurrección. Nosotros. el que ha creado al hombre. y el muerto salió de su tumba. el Logos del Padre. Así dice: «Salva. que es la Sabiduría. al punto. 31 D ie ls . tal como estaba antes de morir. participando. según De­ mocrito 16. merced a su po14 S ó f . la primera.. en verdad. pero la sa­ biduría libera al alma de sus afecciones. para que nos salvemos. y cura su alma y su cuerpo como médico total de la hu­ manidad. pues a ti clamaré todo el día»1 5 . 85. para ser educados. Con los consejos tal vez la curación se demora. Cura. 15 Sal. igualmente al alma en sí misma con sus preceptos y sus gracias. Le. y es un arte que enseña la sabiduría humana. por un acto simultáneo a su pensamiento. Pero el Logos del Padre es el único médico de las debilidades humanas. nos dice a nosotros pecadores: «Tus pecados te son perdonados» 1 1 . pero. y la segunda. toma la ca­ milla sobre la que estás tendido y vete a casa. por sus ex­ hortaciones. se cuida de la totalidad de su criatura. El Salvador dice al paralítico: «Levántate. es. 16 17 F r.» Y. La curación de las enfermedades del cuerpo se llama propiamente medicina. Así que el Logos. generoso en gracias. a tu siervo que en ti confía. «La medicina. sal». es curador1 4 y santo ensalmador del alma enferma. Y al muerto le dijo: «Lázaro. quien cura las afecciones contra natura de nuestra alma. Dios mío. 1208. 20.

o la ha modelado por ser digna de elección por algún otro motivo.LIBRO I 47 der ordenador. Dios. de las órbitas del sol y del curso de los demás astros. . no hubiera podido manifestarse su 18 Gen. en cambio.3 ción. luego se ocupa del hombre mismo. que es bueno. Esta criatura que ha sido creada por Dios a imagen 2 suya. puso 6 su alma bajo la dirección de la prudencia y de la tem­ planza y dotó al cuerpo de belleza y armonía. del rango más privilegiado y seguro. Considerando al hombre como su obra suprema. perdona nuestros pecados. el especial atractivo está dentro del hombre. como hombre y como 7 Dios. Y en las acciones humanas inspiró la rectitud y buen orden propio de ellas. sin el hombre. en primer lugar. y precisamente por eso lo denomina «soplo» de Dios. ai hombre Dios. Si el hombre es por sí mismo un ser digno de elec. El Pedagogo ama _ . Como 3. Mas si el hombre ha sido objeto de elección por razón de otras cosas. Di­ cho poder ordenador se ocupa. 7. nos ayuda en todo. o bien la ha creado por ser en sí misma digna de ser elegida. co­ mo hombre. porque es su criatura. al hombre. ha amado a este ser bueno. en torno al cual despliega toda su solicitud. El Señor. nos educa para no caer en ellos. y todo ello en función del hombre. del mun­ do y del cielo. 2. Dios no tenía otro motivo para crearlo que la consideración de que. Las otras realidades de su creación las hizo Dios sólo con una orden. Y es natural que el hom­ bre sea caro a Dios. lo ha modelado con sus propias manos y le ha inspirado algo propio de É ll8.

En cuanto al otro género de lenguaje. ¿puede algo ser digno de amor para alguien sin que sea amado por él? El hombre. el hombre que Dios ha creado es digno de elección por sí mismo. es decir. y. por tanto. 27. y este poder que Dios mantenía oculto. ahora bien. escueto. si el hombre no hubiera existido. vamos a dejarlo al margen. y qué nos promete el Pedagogo? Con sus obras y sus palabras nos prescribe lo que debe­ mos hacer y nos prohíbe lo contrario. lo que por sí mismo es digno de elección es naturalmente apropiado precisa­ mente para quien él es digno de elección por sí mismo. y el hombre llegó a ser lo que Dios quiso. de nuevo: «Y los ha amado como a M í»20. que. lo llevó a su plenitud por su potencia creadora externa. ¿Cómo no va a ser amado aquel por quien el Unigénito. según hemos demostrado. de momento. 17. Pe­ ro. recibió del hombre el fruto de su misma creación: el hombre. de notable precisión. lo afirma claramente al decir: «El mismo Padre os ama porque vosotros me habéis am ado»19. por consiguiente. su voluntad. 20 Ibid. el Logos de nuestra fe. ha des­ cendido desde el seno del Padre? El Señor. es un ser digno de ser amado. sin lugar a dudas. espiritual. el hom2 bre es amado por Dios. 23. 3 ¿Qué desea. y. « Jn.48 EL PEDAGOGO bondad de Creador.. Pero. porque. ni tampoco el hombre hubiera podi­ do llegar al conocimiento de Dios. todo está muy cla­ ro. contem­ plativo. . Y es que nada hay que Dios no pueda. es. es la razón de nuestra fe. 8 Así pues. de otro mo­ do. vio lo que tenía. pues. 16. el didáctico. sin duda. Dios no habría creado aquello por lo que el hombre existe. es también aceptado y amado por éste.

los preceptos del Señor con nuestras obras. Aprisionados en ia vida como en una gran penumbra.LIBRO I 49 Debemos corresponder en el amor a quien amorosa­ mente guía nuestros pasos hacia una vida mejor y vivir según las disposiciones de su voluntad. como mejor podamos. a fin de realizar por imi­ tación las obras del Pedagogo. 4. para que así se cumpla aquello de «a imagen y semejanza». Amemos. M or . Así como no existe luz que no alumbre. no es el mejor guía el ciego que lleva de la mano a otros ciegos hacia el barranco. al encarnarse21. abracemos. como dice la Escritura. com­ probaremos que sus preceptos y enseñanzas son camino corto y rápido que nos llevará a la eternidad. Y. Si tomamos.. ni amante que no ame.. tampoco hay bien que no nos sea provechoso y que no nos conduzca a la salvación. aún más. ni objeto en movimiento que no se mueva. necesitamos un guía infalible y certero. otros. que conoce a fondo ios corazones. 21 Ibid. 243C. ha dejado bien claro que la misma virtud es la que dirige la vida práctica y la con­ templativa. Pues bien. esta buena obediencia y entreguém o n o s a . si­ no también apartándonos de ciertos ejemplos e imitando. pues. sino el Logos de mirada penetrante. sabiendo que la virtud es la misma para el hombre que para la m ujer22. no temor.. 1. solido cable de la fe en El. P l u t a r c o . 14. pues. El Logos es Igualmente el Pedagogo de hombres y λ mujeres iλ λ ae . El Logos. . el Logos como ley. &Βο agarrándonos al . pues sus mandatos rebosan persuasión. 22 Cf. no sólo limitándo­ se a cumplir lo que prescribe y evitar lo que prohíbe.

propiamente «hi­ jita». «Corderos» es el nombre común por simplicidad del macho y de la hembra. los premios merecidos por esta vida común y santa del matrimonio no son exclusivos del varón o de la mujer. así el alemán. como en algunos idiomas modernos. Kock. un único pudor. todo es igual. 20. vol. 34-45. para ambos una sola Iglesia. en griego. también hay un único Pedagogo. la esperanza. «pero no así en la otra vida»23. a juzgar por el testimonio del autor cómico Me­ nandro. alimento común y común vínculo matrimonial. 24 Menandro utiliza paidárion referido a thygátrion. El nombre de «persona» es común al hombre y a la mujer. 25 Th. Según creo. en su obra La azotada: hijita m ía24.. La respiración. Comicorum Atticorum Fragmenta. el conocimiento. Leipzig. la vista. la virtud y la educación. la obediencia y el amor. el oído. en común también. y. el Señor es nuestro pas- 23 Le. diminutivo de thygatér «hija». pág. sólo aquí en la tierra se distingue la hembra del va­ rón.50 EL PEDAGOGO Porque si existe un único Dios para los dos. 124. para referirse al sexo masculino y al fe­ menino. en el otro mundo. los áticos usaban indistintamente el nom­ bre de «niñito». «En esta vida —se nos dice— toman mujer y se ca­ san». III.. porque el niñito siente por naturaleza un especial afecto por las personas25. el diminutivo es siempre neutro. Los que tienen en común la vida también tienen en común la gracia y la salvación. .. Como es sabido. una única moral. una vez liberada del deseo que la di­ vide en dos seres distintos. sino de la persona. y «Él. 1880-1888.

¿te­ néis algo de comer?’». Los niños somos nosotros. «edu cació n » . P l a t ó n . Leyes V II 808d. 1. 27 « co n d u cció n » . no entraréis en el Rei­ no de los Cielos»30. pues de los que son como niños es el reino de los cielos»29. según se desprende de su mismo nombre. « tra sla d o » . sino que nos recomienda imitar la sencillez de los niños. y el verbo ágd «yo co n d u zco » . «Y le presentaban niños». 22.. y p o ste rio rm en te. 2 3 4 29 Mt. . ante la oposición de sus dis­ cípulos. 3. « n iñ o » . en el Evangelio se dice: «El Señor. «Sin el pastor no de­ ben vivir ni las ovejas ni cualquier otro animal. amén. Todos los que residen en la verdad son mños ante Dios Resulta claro que la pedago.n gía2 8 es. pro p iam en te. de d o n d e procede agogë. Por ejemplo. El significado de estas palabras lo aclara el mismo Señor. 30 Ibid. y. Aquí no se refiere a la regeneración. La Escritura nos celebra de muchas maneras. ni los criados sin su amo»27. Jesús dijo: «Dejad a los niños y no les impidáis que se acerquen a mí. ni los ni­ ños sin el pedagogo. les dijo: ‘niños. Llama «niños» a hombres que ya son discípulos. la educación de los niñ0S p ero quedan por examinar los niños y a los que se refiere sim­ bólicamente la Escritura. paidós. y nos llama alegóricamente con diversos nombres para dar a en­ tender la simplicidad de la fe.LIBRO I 51 to r» 2 6 por todos los siglos. para que los bendijera con sus manos. « m éto d o » . 13-14. 28 paidagógia está fo rm a d o sobre país. y luego asignarles el pedagogo. 5. deteniéndose en la orilla del mar junto a sus discípulos —que a la sazón se hallaban pescando—. cuando dice: «Si no os convertís y os hacéis como niños. 18. 19. 26 Sal.

3. el Hosanna. 1. 8. 16-17. 33 Sai. Pero no es el Evangelio el único que siente así.52 5 EL PEDAGOGO El Espíritu profético nos considera también niños: Di­ ce: «Los niños. en el Evangelio. yo es­ taré poco tiempo entre vosotros». 11. estimula a sus dis­ cípulos: los incita a que le presten atención. de nuevo. y les muestra la necesidad de recoger los fru­ tos abundantes de la verdad. salieron al encuentro del Señor gritando: ‘Hosa­ nna al Hijo de David. revelándoles que dentro de poco va a partir. niños. 3 De nuevo los llama «niños» diciéndoles: «Niños. mientras el Logos aún no haya subido al cielo. intenta despertar en sus oyentes un deseo más intenso. bendito el que viene en nombre del Señor’. 112. en la lengua griega.» Luz. nos lamentamos. los textos prof éticos hablan de la misma manera. mas no os golpeasteis el pecho»32. al Se­ ñor. 2 También el Señor. . Por ejemplo. alabad el nombre del Señor»3 3. 13 Me parece que la Escritura cita alegóricamente la pro­ fecía que acabo de mencionar. Sal. y prosiguió con otras pala4 bras semejantes a éstas.. gloria y alabanza con súplicas al Señor. porque ya le urge ir hacia el Padre. habiendo cortado ramas de olivo y de palmera. mas no bailasteis. y. he aquí lo que parece significar. 16. compara con el Reino de los Cielos «a los niños que están senta­ dos en las plazas públicas y que dicen: para vosotros to­ camos la flauta. David dice: «Alabad. 21. para reprochar a los negli­ gentes: «¿No habéis leído nunca que de la boca de los niñitos y lactantes sacaste alabanza?»31. 32 Mt. dice también por me- 31 Ibid.

37. y el de «niñitas». 18. ¿Te maravillas de oír que el Señor llama «niños» a 14 quienes los paganos llaman hombres? Me parece que no comprendes bien la lengua ática. 36 Mt. jóvenes también ellas. está diciendo que la inocencia de las cria­ turas tiernas y la falta de malicia y resentimiento de los polluelos es agradable a los ojos de Dios. lo mismo que cuando afirma: «como una paloma inocente y sin cólera». 4. como el ganado. es porque prefiere en los hom­ bres la delicadeza y la sencillez de espíritu. cuando dice: «cachorrillos lactantes»35. 8. 35 Am. La Escritura atestigua que nos da e! nombre de «po. por boca de Moisés. 17. 29. y da a enten­ der que lo semejante purifica a lo semejante. Gozan de estos di­ minutivos por estar en la flor de su juventud. esto mismo somos nosotros: los pollue34 Is. la inocencia.4 lluelos»: «Como el pájaro lleva bajo sus propias alas a sus polluelos»36. 23. .LIBRO I 53 dio de Isaías: «Heme aquí con los niños que me confió el Señor»34. alude simbólicamente a los sencillos. Cuando. no a los adultos. se re­ fiere a nosotros alegóricamente. a los que son de la raza de los niños como los corderos. II Sam . Asimismo. a las esclavas. y si muestra su predi­ lección por los corderos. en la que se puede ob­ servar que aplica el nombre de «niñitas» a hermosas y lo­ zanas muchachas. 6. pero tam ­ bién que la timidez de las tórtolas simboliza el temor al pecado. ordena ofrecer «dos crías 3 de palomas o una pareja de tórtolas» para la expiación de los pecados. Y cuando el Señor dice: «Que mis corderos sean colocados a mi derecha». de condición libre.

«un pueblo joven» y «un pueblo nuevo». «criaturas». sino que se ha añadido «joven». justo y portador de tu salvación. otras. 38 Alusión al Bautismo. los corceles que corren ve­ loces hacia la verdad. he aquí que tu rey viene hacia ti. hija de Sión. para mostrar la juventud de la hu­ manidad en Cristo. 9.54 EL PEDAGOGO los del Señor. 37 Is. infantil y verdadero. 65. no son «los caballos que relin­ chan ante las mujeres de los vecinos. como los animales bajo yugo y alocados». 2 «Alégrate mucho. «polluelos». los orgullosos de su fe. porque desconocen el yugo del mal y no han sido doma­ dos por la maldad. 39 Zac. 16. No bastaba con decir tan sólo «potro». «hijos». 9. sus niños. Y dice: «A mis servidores les será dado un nombre nue­ vo». «Y este nombre será ben­ dito en la tierra»37. otras. De esta forma tan admirable y misteriosa el Logos subraya la simplicidad del alma en la edad in­ fantil. y. hi­ ja de Jerusalén. llama «nombre nuevo» a lo reciente y eterno. prestos a alcanzar la salvación y que pisotean y golpean contra el suelo las cosas munda­ nas. puro y simple. acompañada de su joven potro»39. 5 Una vez nos llama «niños». manso y montado en una bes­ tia de carga. otras. nos llama a veces alegóricamente «potros». en ocasiones. 3 Nuestro divino domador nos cría a nosotros. su eterna juventud junto con su sen­ cillez. is Además. sino los libres y nacidos de nue­ vo 38. Son simples y sólo dan brincos cuan­ do se dirigen a su padre. a menudo. pregona tu alegría. «niños de pecho». .

Referencia a la polémica mantenida entre el filósofo platónico Cel­ Orígenes. se considera en todo caso como la cría de una bestia de carga. dice la Escri­ tura. no utiliza el término «niñito» para referir­ se a la edad en la que aún no cabe la reflexión. en su sencillez. éste es el más grande en el Reino de los Cielos»42. Sin duda también nosotros honramos con una evoca­ ción de la infancia los más bellos y perfectos bienes de esta vida llamándolos paideía y «pedagogía»41. la sangre para el espíritu. También es posible que Clemente aluda a los gnósticos. n. Conside­ ramos que la pedagogía es la buena conducción de los ni­ ños hacia la virtud. «Y a su potro. alegóricamente designado por la vid: ésta da vino. como algunos han creído43. y si en la Escritura el joven animal es un asno. 40 41 42 43 so y Is. Y cuando dice: «Si no llegáis a ser como estos niños. son la parte más tierna del rebaño. Jesús colocó en medio de ellos a un niñito y dijo: «El que se humille como este niñito. Véase supra. 28. a su pueblo sencillo y peque­ ño lo ha atado al Logos. 40. y ambas son bebidas saludables para el hombre: el vino para el cuerpo. apa­ centará su rebaño y. . 18. de que nos llama también corderos: «cual pastor. Ciertamente. como el Logos da sangre. 1-4. por boca de Isaías. no entraréis en el Reino de los Cielos». El Señor nos ha indicado de manera bien clara qué hay que entender por «niñito»: habiéndose originado una disputa entre los Apóstoles sobre «quién de ellos era el más grande». no hay que interpretarlo de una manera simplista. 11.LIBRO I 55 tal como a jóvenes potros. El espíritu nos da testimonio cierto. lo ha atado a la vid». reunirá a sus corde­ ros» queriendo decir mediante una alegoría que los cor­ deros. con su brazo. Mi.

22. Y si. monókerós «de un solo cuerno».. «El mito del unicornio». aquél. por tanto. la verdad es así: la perfección es propia del Se44 En griego. «hay un solo maestro que está en los Cielos»46. 23. ingenuos. Así. Plutarco y Eliano. Mas esto parece una locura para quienes tienen el alma dirigida hacia la maldad. 33. en cambio. Hist. 6. Sal. el Señor les habla con este lenguaje: les ordena despreciar las cosas de aquí aba­ jo y les exhorta a fijar su atención solamente en el Pa­ dre. E l v i r a . ni nos arrastramos por tierra como serpientes. verdaderos niños los que sólo conocen a Dios como padre y son sencillos. 34. al contra­ rio. 2 Por esa razón les dice: «No os inquietéis por el maña­ na. 46 Ibid. los enamorados de los unicornios44. entre otras publicacio­ nes. a los ojos de Dios y del mundo. es evidente que todos los que están en la tie­ rra deberán ser llamados —con razón— discípulos. éste lo con­ sidera un necio. Sobre el particular. 140 (1987). 45 Mt. puros. como dice la Escritura. A los que han progresa­ do en el conocimiento del Logos. 91. lo ama. desprendiéndonos del mundo y de los pecados. 8. . Μ. 17. nosotros no rodamos por el suelo como niños. más posteriormente. erguidos hacia lo alto. aparece ya en Aristó­ teles. imitando a los niños. A. perseguimos la santa sabiduría.56 3 EL PEDAGOGO No. π Son. 16. merced a nuestra inteligencia. «apenas tocando tierra con la punta del pie» —por más que pa­ rezca que estamos en este mundo—. 82-88. en efecto. 3 El que cumple este precepto es realmente un párvulo y un niño. que ya basta a cada día su propio afán»45. man­ da que dejemos a un lado las preocupaciones de esta vida para unirnos solamente al Padre. en el texto bíblico de los LXX: Dt. Y. enrollando to* do nuestro cuerpo en los apetitos irracionales.

La profecía ha honrado con el nombre de «hombre» a quien es perfecto. Nosotros. y el único varón perfecto en justi­ cia. y sólo para el Señor. diciendo: «Hasta que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento de Dios. Ibid. Por eso. 11. que no cesa de enseñar. 4. Ef. 13-15. con total claridad reve­ ló el objeto de nuestra investigación. el Apóstol en la Epístola a los Corintios dice: «Os he desposado con un solo hom­ bre para presentaros como casta virgen a Cristo»48. 4. y. y lo llama «hombre» porque es perfecto en la malicia. alcanzaremos la perfección. si nos guardamos de los vientos de las herejías que con su soplo arrastran hacia el orgullo y no confiamos en quienes pretenden imponer­ nos otros padres51. al hombre perfecto. 12 y 15. en cambio. a la medida de la plenitud de la edad de Cristo. 47 48 49 50 51 Sal. el infantilismo y la puerilidad son propias de nosotros que no cesamos de aprender. De nuevo alude al pensamiento gnóstico.LIBRO I 57 ñor. sino que. es de­ cir. para que no seamos ya niños fluctuan­ tes. . Y en ía Epístola a los Efesios. vivien­ do en verdad y amor. por boca de David —refiriéndose al demonio— dice: «El Señor detesta al hombre sangui­ nario»47. II Cor. 7. ya que hemos recibido a Cristo como cabeza.. 5. mas el Señor es llamado «Hombre». porque es perfecto en la justicia. como criaturas santas. crezcamos hacia él en todo»49. porque so­ mos Iglesia. «que es la cabeza»í0. dejándonos llevar por todo viento de doctrinas. Y dijo esto «para la edificación del cuerpo de Cristo». niños pequeños. 2. al compás del engañoso juego de los hombres y de la as­ tucia humana en la acechanza del error.

de aquí que sea más in­ genuo. Esto es el fundamento de la sencillez y de la verdad. pues. matiza el significado del término «infantes»: 52 En griego. pues. 2 Esto ya lo manifestó claramente el bienaventurado Pa­ blo: «Pudiendo hacer valer nuestra autoridad. 53 I Tes. de ahí que ha­ yamos adoptado la traducción de «infante». «niño pequeño». «que no habla». por ser apóstoles de Cristo. y la cólera no hace mella en noso­ tros. como una madre que cría a sus hijos»53. 2. 7. 3 El «infante» es un ser dulce. que formamos un coro de infantes y un pueblo nuevo. porque «dulce» es el que tiene pensamientos de mansedumbre. ni <provoca> tampoco el menor resentimiento de maldad ni falsedad. Equivale. sin doblez. éstos son los «necios». y ha adquirido nuevamente un carácter de­ licado y dulce. sincero. El «infante» es el «nuevamente dulce». 54 Rom. al mismo tiempo. 18. 5 En su Epístola a los Romanos. justo en sus juicios y recto. . voy a dirigir mis ojos —dice la Escritura— sino hacia el ser dulce y apacible?» Éste es el lenguaje de una doncella: tierno y sincero. propiamente. sencillo.58 19 EL PEDAGOGO Ahora debemos fijar nuestra atención en la palabra «infante»52. fácilmente moldeables en la bondad. nëpios. en cambio. tierno. «virgen cán­ dida». La generación pasada era falsa y te­ nía el corazón duro. «candoroso». etc. 16. y al muchacho. de acuerdo con las etimolo­ gías griega y latina. el Apóstol declara alegrarse «de los corazones sin malicia»5 4 y. nosotros. a «criatura». nos hicimos dulces en medio de vo­ sotros. somos delicados cual niños. «Hacia quién. por eso se acostumbra a llamar a la muchacha. que no se refiere a ios que carecen de razón. 4 Somos cándidos cuando somos dóciles.

de privación55. No­ sotros poseemos la fértil ventaja de la edad. regocijémonos de este título. mirad cómo blasfeman contra el Señor. η. 55 tivo. por el contrario —y esto merece una especialísima 2 atención—. y conocen los nuevos bienes.LIBRO I 59 «Quiero que seáis avispados para el bien y puros para el mal. los espíritus nuevos que han recobrado su razón en medio de tanta locura. siempre jóvenes. 52). y en la que. en el que el p re fijo d e p riv ació n ne confiere al vocablo un claro v alor desp ec­ .» No concebimos el nombre de «infantes» en un sentido 20 negativo. en efecto. Son 3 los nuevos los que constituyen el pueblo nuevo en oposi­ ción al pueblo antiguo. con plenitud de fuerzas. supra. nos en­ caminamos hacia el conocimiento. y aquel a quien el Hijo se lo revela».4 jarse a lo incorruptible. y se yerguen en el horizonte según la nueva alianza. aplican el nombre de «infantes» a los seres sencillos. Muy recientemente Dios se ha dado a conocer por la venida de Cristo: «pues nadie ha llegado a conocer a Dios sino el Hijo. así también el nombre que expre­ sa nuestra condición de niños llena de primavera nuestra vida. la juventud sin vejez. pues til­ dan de necios a los que han encontrado refugio en Dios. dado que la verdad en nosotros no envejece. pues necesariamente son nue­ vos los que participan del nuevo Logos. y di­ cha verdad informa nuestra conducta. Así como lo que participa de la eternidad suele áseme. C lem en te alu d e al térm in o griego nepios (cf. siempre nuevos. aunque los hijos de los gramáti­ cos concedan un sentido privativo a la sílaba ne-. Si los detractores de la infancia dicen de nosotros que somos «necios». Si. Infantes son. siem­ pre dulces.

Y ése es el juego divino. y nosotros buscamos a nuestra madre. El nombre de Rebeca significa «constancia». 66. 12-13. dulce y en­ cantador. . la Iglesia58. y por eso los llama «hijos». es agradable. Js. como la madre consuela a su hijo. en mi opinión. curioso. jOh jue­ go lleno de sabiduría! La «risa» es ayudada por la «cons­ tancia». el hijo. al cachorro. según Heráclito59. habiéndolos regenerado con su espíritu y adoptado como hijos. «Los niños —dice la Escritu­ ra— serán transportados a hombros y consolados sobre las rodillas. El rey. apre­ cia su dulzura. Me referiré ahora a Isaac. que contem­ pla desde lo alto el misterio del juego infantil. el Padre de to­ dos acoge a los que en Él buscan cobijo y. les presta singular ayuda. El rey. el ciervo. cierta sabiduría supramundana. a sus becerros. de D ie ls .60 EL PEDAGOGO La sabiduría es siempre joven. jugaba E x p resió n sa cad a de P l a t ó n . mientras el rey observa. 58 Clemente gusta de emplear la expresión «Iglesia-Madre». lo vio jugar con Rebeca. a una criatura así Dios no la deja de su mano. Isaac significa «ri­ sa». así os consolaré yo»57. necesitado de ayuda. idéntica a sí misma. su esposa y colaboradora. La madre lleva en brazos a sus peque­ ños. cuya vida transcurre en la constancia. el león. a su cervati­ llo. representa. a su hijo. los bueyes. y. no conoce mutación alguna56. lucha por ellos. y el hombre. así también. Es el mismo juego al que. a sus potros. Lo que de por sí es débil y tierno. por su misma fragilidad. 56 57 59 F r. los ama. Así como los padres y las madres miran con más agrado a sus pequeños: los caballos. llamado Abimelek. Fedón 78c. Se regocija el espíritu de los niños en Cristo.

10. Clemente insiste en el tema de la Encamación. El testimonio de «los que per­ severan hasta el final»6 1 y la acción de gracias que se le rinde por ellos son el juego místico. aquél se reía porque había sido liberado de la muerte. 30. él muestra tan sólo su rostro. contempla la acción de gracias. la bendición. observa nuestra ri­ sa y. ¿Qué otra ocupación conviene a un ser sabio y per­ fecto que la de jugar y regocijarse con constancia en el bien. como dice la Es­ critura. que. Ef. su Iglesia. 26. es decir. la alegría. y se divertía y se alegraba con su mujer. 22. por la que se ha hecho visible63. Mí. que viene a significar solidez. 15. El rey es Cristo. el gozo. «asomándose por la ventana»62. permanece siempre airosa a través de los siglos. sea porque ella. que so­ mos miembros de Cristo60. sea porque está constituida por la constancia de los creyentes. la constancia colaboradora y la trabazón de todo. sola. que. el que faltaba a su Iglesia. El mismo Isaac —ya que es posible interpretar el pasaje desde otro punto de vista— es el sello del Señor: niño en 60 61 62 63 f Cor. . la Iglesia. es perfecta gra­ cias a la cabeza del rey. que es la ayuda de nuestra salvación. 5. por lo demás. Pero ¿dónde estaba la ventana por la que se mostraba el Señor? Era la carne. desde arriba. Gén. y la salvación auxi­ liadora que acompaña a la noble alegría de corazón. 8. Lleva el nombre de «constancia». 6.LIBRO I 61 Zeus. administrando rectamente los bienes y celebrando al mismo tiempo las fiestas santas con Dios? El mensaje profético puede interpretarse también de otra manera: nosotros nos alegramos y reímos por nues­ tra salvación como Isaac. de nosotros.

otro testimo­ nio de suma importancia: el Espíritu Santo. a quienes hemos sido redimidos de la perdición por la sangre del Señor. a cuya imagen somos también noso­ tros niños? De su grandeza nos habla el mismo profeta: «Consejero admirable. 5. cuando pro­ fetizó por boca de Isaías. guiando a todos sus pequeños? Él ha 64 Texto corrupto. 9. Así que. no solamente reservó la primacía del sufrimiento para el Logos. 3 {Oh gran Dios! ¡Oh niño perfecto! El Hijo está en el Padre y el Padre en el Hijo. sino que. siguiendo con mi propósito. . por el hecho de haber sido inmolado.62 EL PEDAGOGO tanto que hijo —porque era hijo de Abraham. cuyo imperio reposa sobre su hombro y se le ha dado el nombre de Ángel de Gran Consejo»65. resucitó sin haber sufrido la corrupción64. si se extiende a todos nosotros que somos niños. deí mismo modo que Isaac fue liberado del sacrificio. como Cris­ to lo es de Dios—. después de haber sido sepultado. y cuya paz no conoce límite»66. ísaac sólo llevó la madera para 2 el sacrificio. como es natu­ ral. Por­ que Jesús. Su son­ risa tenía cierto aire misterioso: profetizaba que el Señor nos colmaría de gracias. Prín­ cipe de la paz. víctima como el Señor. Pero Isaac no sufrió. Padre eterno. apunta simbólicamente a la divinidad del Señor. nos ha sido dado un hijo. Dios poderoso. dio al mismo Señor el nombre de «niño»: «He aquí que nos ha nacido un niño. 24 Voy a citar. además. 65 Is.. como el Señor el madero de la cruz. que dispensa con largueza la educación. 5-6. ¿Cómo no va a ser perfecta la pedagogía de este niño. 9. Mas no fue inmolado como el Señor. Se ha aceptado la corrección por Stáhlin. 66 Ibid. 2 ¿Quién es este niño.

evoca la figura del luchador. de gran reminiscencia clásica.. No me llenéis de oprobio si os confieso que he cono­ cido a Dios. deseoso de asemejarse en todo a nosotros. dado que la Escritura llama corderos a los niños pequeños. Sal.LIBRO I 63 extendido sus manos hacia nosotros67. después del bautismo del Señor. el pequeño del Padre. Y no es imperfecto quien ha llega­ do a conocer la suprema perfección. he­ mos conocido a Dios. 2. el Hijo de Dios. lo que constituía el objeto mismo de nuestra afanosa búsqueda. porque el Logos ha tenido a bien decir: «és­ te es libre». . hecho hombre por noso­ tros. . como alegan calumniosamente los henchidos de sa­ ber. es decir. . Hemos sido iluminados. 6. hemos recibido lo que es perfecto. Rom. se oyó desde el Cielo una voz que daba testimonio del Hijo amado: «Tú eres mi hijo amado. yo te he engendrado hoy»70. El nombre de «niños» y de «párvulos» no se 25 bido una enseñanza pueril y despre­ ciable. Porque. 36. 10. 70 Mt. al ser regenerados. máxima garantía de nuestra fe. 29. 69 El término griego epapodysasthai. 2 67 Ibid. Contra los que suponen que los términos los «niños» y «párvulos» las aluden simbólicamente a la enseñanza Λ las ciencias elementales 4 Con razón podemos atacar6 9a r que encuentran satisfacción en continuas querellas. acción de desnudarse para luchar. 3. y ha denominado «cordero de Dios» al Logos Dios. «oponer un segundo luchador. 17. nQS da p o f d h e c h o d e h ab er r e d . Juan que es «el profeta más grande entre los nacidos de las mujeres» testifica acerca de este niño: «He aquí el cordero de Dios»68. Así. 1. más concretamente. 2. 68 Jn. 65. 7. un rival». . 21.

porque nada nos falta. perfección. porque es Dios. Baño. Pues nadie podría ser más gran­ de que el Logos. iluminados. adoptados. Esta obra recibe diversos nombres: gra­ cia. o —lo que sería del todo absurdo— le falta alguna cosa? De darse esto último. 81. entonces. bien a su pesar. . hemos sido inmor­ tales. iluminación. hemos sido adoptados como hijos. nacido perfecto del Padre perfecto. Pues. ¿Recibió. ¿Re­ conocerán. ¿Y no aprendió de él nada más? No. y perfección. que el Logos. ¿qué puede faltarle a quien ha conocido 71 De nuevo arremete Clemente con sutil ironía contra los gnósticos. la perfección en el momento mismo de ser bautizado por Juan? Es evidente que sí. 6. por la que se nos perdona la pena por ellos merecida. se bautizó? Porque convenía —se dice— cumplir la promesa hecha al hombre. 72 Sal. ¿por qué. siendo perfecto. finalmente. baño. también yo lo admito. ni ser maestro del único Maestro. Lo mismo ocurre con nosotros de quienes el Señor fue el modelo: una vez bautizados. decimos. ¿Recibió la perfección por la sola recepción del bau­ tismo y se santificó por la venida del Espíritu? Así es. perfectos. hemos sido hechos perfectos. por la que contemplamos aquella santa y salvadora luz. y todos hijos del Altísimo»72. iluminación. aquella por la que podemos llegar a contemplar lo divino.64 EL PEDAGOGO Preguntemos a los sabios71: ¿El Cristo que hoy ha si­ do reengendrado es ya perfecto. por el que so­ mos purificados de nuestros pecados. entonces. nuestros adversarios. Está escrito: «Yo os dije: dioses sois. pero es imposible que aprenda algu­ na cosa. De acuerdo. gracia. es decir. hemos sido iluminados. ha sido reengendrado perfecto según la prefiguración del plan di­ vino? Y si ya era perfecto. for­ zoso es que aprenda.

sois instruidos por D ios»76. Además. y ya vivimos quienes hemos sido se­ parados de la muerte. porque Dios no es jamás defi­ ciente. principio de salvación7 3 es la liberación del mal. sino que pasa de la muerte a la vida»75. 5. pues por el poder de su voluntad se anticipa el tiempo futuro. así. 9.. al solo hecho de querer Él conceder una gracia. Sólo quienes hemos alcanzado las fronteras de la vida. 75 Ibid. 3. tiene la vida eterna. «En verdad. dice el Apóstol. es vida»74. De modo que el solo hecho de creer y ser regenerado es la perfección en la vida. al cual sea la gracia por los P l a t ó n . somos ya perfectos. ésta se sigue en toda su plenitud. Seguir a Cristo es la salvación: «Lo que fue hecho en Él. 76 I Tes. el que escucha mi palabra y cree en quien me ha enviado. 73 27 2 3 . Así como todas las cosas se producen en el instante mismo en que Él lo ordena. gracias perfectas. así también. Gorgias 478cd. 74 Jn. y no es some­ tido a juicio. 24.LIBRO I 65 a Dios? Sería realmente absurdo llamar gracia de Dios a lo que no es perfecto y completo: quien es perfecto con­ cederá. y esta enseñanza es la salvación eterna del Salvador eterno. No nos es lícito considerar como imperfecto lo que Dios nos ha enseñado. 1. en verdad os digo —asegura—. 4. sin duda. así también su decisión es la salvación de los hom­ bres y se llama Iglesia. y a los que ha lla­ mado los ha salvado. «Porque vosotros. Él conoce a los que ha llamado. Así como su voluntad es su obra y se llama «mun­ do». los ha llamado y salvado al mismo tiempo.

3. sacudidos del sueño. Esta mixtura de resplandor eterno es capaz de ver la luz eterna. y no le sorprende la oscuridad. cual som­ brías nubes. Sírom. pero. Protr. II 1. entre los antiguos. I 10. entre la luz 77 Hermosa metáfora. Ped. y lo santo es amigo de Aquel de quien procede la santi­ dad. y 81. dejan libre su pupila. como aquellos que in­ tentan quitarse de los ojos las cataratas. ya que el Espí­ ritu Santo desciende desde el cielo para estar a nuestro lado. 79 Clemente. se despiertan en seguida interiormente. El que ha sido regenerado. de ahí que el hombre. des­ embarazándose al fin de lo que obstruía sus ojos. 4. y 113. también yo lo admito. por eso mismo. obscurecían al Espíritu Divino. con el único que contemplamos lo divino. fuera llamado. propio del lenguaje poé- . así. de probable origen platónico (República VII 533d). así también nosotros. 1. «luz»79. siendo iluminado ha sido liberado al punto de las tinieblas y. Sin embargo —se dice—. dejamos libre. 78 Ef. aún no ha recibido el don perfecto. buen conocedor de la lengua griega. Ahora bien. con todo. pues lo semejante es amigo de lo semejante. 8. luminoso y sin impedimento alguno el ojo del espíritu77. o mejor. Amén. Como aquellos que. co­ mo el nombre indica. 2. que Clemente utiliza en otros tantos pasajes de su obra. está en la luz. de la que se ven privados. 68. nos desembarazamos de los pecados que. 4. nos presenta el equívoco /0 phos «luz» / ho phds «hombre». y no pueden re­ cibir la luz exterior. pero ahora sois luz en el Señor» 78. ha recibido la luz.66 EL PEDAGOGO siglos de los siglos. al recibir el bautis­ mo. que recibe con propiedad el nombre de «luz»: «Por­ que vosotros erais en otro tiempo tinieblas. según creo. 5.

ni sería tal fe. «re­ servado» hasta que se acabe—. y no consiste en la consecución de otro bien. ¿qué otra cosa nos resta por recibir superior a la consecución de la vida eterna? Nada falta a la fe. La fe. nosotros tenemos la firme convicción de haber alcanzado la perfección. . que es perfecta en sí y acabada. Después de la partida de este mun­ do. la consumación está reserva­ da para la resurrección de los creyentes. lo poseeremos 3 80 Jn. si nosotros. El Señor mismo ha revelado claramente la universalidad de la salvación con estas palabras: «Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna. Pues bien. cosas idénticas la eternidad y el tiempo. que hemos creído. es la perfección del aprendizaje. No decimos que se den 4 al unísono ambas cosas: la llegada a la meta y su previ­ sión.LIBRO I 67 y la oscuridad no hay nada. Mas ambas se refieren al mismo proceso y tienen por objeto un único ser. En la medida en que es posible en este mundo —que 29 es designado simbólicamente como «el último día». 36. Este futuro que ahora poseemos por la fe. No son. Si algo le faltara. si co­ jeara lo más mínimo. los que han creído no tienen ninguna otra cosa que esperar: han recibido las arras aquí abajo y para siempre. 3.. en efecto. Y así. tenemos la 2 vida. 40. y le resucite yo en el último día»80. ni el punto de partida y el fin. no sería perfecta. 6. por eso se nos dice: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna»81. ciertamente. sino en tomar posesión del objeto anteriormente prometido. 81 Ibid. puede decirse que el punto de partida es la fe 5 —generada en el tiempo— y el fin es la consecución —pa­ ra toda la eternidad— del objeto prometido.

5 Puede decirse también que el rechazo de las cosas peo­ res pone de manifiesto las mejores. 4 Así como la inexperiencia desaparece con la experien­ cia y la indigencia con la abundancia. . así también. Y como el conoci­ miento —que ilumina la inteligencia— surge al mismo tiempo que la iluminación. Pues lo que ia igno­ rancia mantenía mal atado.68 EL PEDAGOGO del todo realizado después de la resurrección. de súbito. pero el térmi­ no del conocimiento es el reposo. 82 M í. pero no puede concretarse en qué momento. la instrucción nos fue conferida anteriormente. es la gracia singular de la ilu­ minación. por la que caemos en el pecado y nos cegamos para alcanzar la verdad. con la luz se disipa la oscuridad. Nuestros peca­ dos son lavados por el único remedio curativo: el bautis­ mo del Logos. y el cum­ plimiento de la promesa es el descanso final. por tanto. Dichas ataduras quedan rápidamente rotas por la fe del hombre y por la gracia de Dios. de suerte que el conocimiento está en la iluminación. objetivo final de nues­ tro deseo. lo desata felizmente el cono­ cimiento. El conocimiento. por la que nuestra conducta ya no es la misma que la de antes del baño bautismal. 9. nece­ sariamente. 30 Quedamos lavados de todos nuestros pecados y. Donde se halla la fe. de modo que se cumpla la palabra: «Hágase en vosotros según vuestra fe » 82. así. allí está la promesa. sin haber apren­ dido nada. 29. oímos llamarnos discípulos. La oscuri­ dad es la ignorancia. ya no somos malos. de re­ pente. es la luz que disipa la ignorancia y otorga la capacidad de ver con claridad.

3. 85 I Cor. Por otra parte. . 84 Ibid. El Apóstol ha explicado con gran precisión que la fe es la única y universal salvación de la humanidad. el Pedagogo? Más adelante. Así pues. para que fuésemos justificados por la fe. cuando sostienen que el recuerdo 83 Gái 3. Sin embargo. en el momento del santo bautismo. ya libres. ya no estamos bajo el Pedagogo»83. De suerte que la ley fue nuestro Pedagogo para elevarnos a Cristo. ni esclavo ni libre. y la fe. es ilustrada por el Espíritu Santo. «psíqui­ cos» en el mismo Logos. sois hijos de Dios por la fe en Cristo Je­ sús. estábamos sujetos a la custo­ dia de la ley. bajo el yugo del temor. en lugar de póma. sino bajo el Logos de la libertad. ¿Es que no os dais cuenta de que ya no estamos bajo esta ley. bebida. ya esclavos.. «gnósticos». 23-25. 13. todos los que han rechazado la concupiscencia de la carne son iguales y «pneumáticos» ante el Señor. y otros. no está fuera de lugar utilizar el mismo lenguaje de esta gente. 26-28. y que es un don —igual y común para todos— del Dios justo y bue­ no: «Antes de llegar la fe. ya griegos. y todos hemos bebido una única bebida»85. porque todos sois un cuerpo en Cristo Jesús»84. 12. ni hombre ni mujer. no son unos. Mas. llegada ésta. pues. a la espera de la fe que había de revelarse. añade aún el Apóstol: «Todos noso­ tros hemos sido bautizados en un solo espíritu para for­ mar un solo cuerpo. Porque cuantos habéis sido bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego. añade el Apóstol unas palabras que excluyen toda acepción de personas: «Todos. En dicho pasaje paulino leemos pnéuma «espíritu».LIBRO I 69 La catequesis conduce a la fe. ya judíos.

se arrepiente y se eleva presuroso hacia lo alto. el mismo espíritu. operación que se consigue por el recuerdo de las cosas buenas. dice: Yo te alabo. conservemos al hombre sin mancha alguna y seamos niños cual criatura de Dios. Padre. 3 Rebosante de júbilo y de alegría. I Cor. pu­ rificada de la fornicación y del vicio. . 15. pueblo santo. Dios del cielo y de la tierra. Le. como con el balbuceo de los niños: «Así es. los hi­ jos de Diós. lo que se mantuvo oculto a los sabios y a los prudentes de este siglo. pues han depuesto al hombre viejo88. 21. se han quitado la túnica de la maldad y se han revestido de la incorruptibilidad de C risto89. 22. Entienden por «filtración» la separación del mal. El que llega a recordar el bien se arrepiente nece­ sariamente de sus malas obras. pues así fue tu beneplácito. Jesús reclama.» Por eso. quie­ nes por creerse sabios han quedado ciegos. Y es que son pequeños. Padre. 10. alegan ellos. y las ha revelado a los más pequeños»87. sin duda. 4. como 2 hijos hacia el Padre. 53. porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes. 24. «Pequeños»: así nos llama nuestro Pe­ dagogo y Maestro. «Jesús. corremos hacia ia luz eterna. regenerados.70 EL PEDAGOGO de las cosas buenas es un «pasar por el filtro»8 6 del es­ píritu. Así también nosotros. a nosotros que estamos mejor dispues­ tos para la salvación que los sabios de este mundo. cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y renunciamos a sus males pasando «por el fil­ tro» del Bautismo. renovados. Ef. a fin de que. 86 87 88 89 Los gnósticos. fue revelado a los más pequeños. rebosante de gozo bajo la acción del Espíritu Santo.

lat. aludiendo a su vida conforme a la ley. perseguía al logos. habla­ ba como un niño»91. como insensato. sino de nuestra cordura. sí comportaos como ellos. 93 Gracioso término griego. no os comportéis como niños en la cordura. mas. y blasfemaba al Logos. 11. ello no es fruto de nuestra insensatez94. 13. añade: «Cuando yo era pequeño razonaba como un niño. y. cuando afirma haber dejado y superado la niñez y las cosas infantiles.LIBRO I 71 Con gran claridad el bienaventurado Pablo nos ha re­ suelto la cuestión en su Primera carta a los Corintios: «Hermanos. 92 Clemente acomete de nuevo contra los gnósticos. como los niños por el «coco»93.. «prudente». acabé con las cosas de niño. 91 Ibid. porque hablaba como un niño. que hemos creído. figura de mujer que gesticula con grandes muecas. ni a otras enseñanzas secretas de doctrinas propias de hombres adultos y bien form ados92. por el contrario. 20. llama. en cam­ bio. en la malicia. como hombres maduros » 90.» No se refiere al escaso número de años. El mis­ mo Apóstol testifica acerca del particular.. el término «niño» tiene un doble sentido. 14. Por otra parte. en la cor­ dura. pues pensaba como niño. no quiere decir con esto que ya entonces fuese senci­ llo. . «hombres» a los que son dóciles al Logos e indepen­ dientes. si sentimos temor. Él llama «ni­ ños» a los que viven bajo la ley y están turbados por el miedo. En efecto. «muñeco» o «pelele para asustar a los niños». al afirmar que 90 Ibid. Nosotros. mormolykeîon / mormolÿkeion. 94 Antítesis émphron «sensato». / áphrón «loco». propia­ mente. ni a una medida determinada de tiempo. cf. formado sobre mormó. Pablo dice de nuevo: «Cuando me hice hombre. amens. «in­ sensato». somos salvados por voluntaria elección.

. nacido bajo la ley. «he dejado las cosas de niño». Dios envió a su Hijo. y por ser hijo. para diferenciarlos de los pequeños que están ba­ jo la ley. la condición de niño en Cristo es la perfección en compa­ ración con la Ley. eres también heredero por medio de Dios»96. na­ cido de una mujer. y. y para que recibiéramos la adop­ ción filial»95. y que nosotros lo somos según la promesa: «Mientras el he­ redero es un niño. para redimir a los que estaban bajo la ley. «Pero desde que me hice hombre» ya no tengo pensamientos de niño. aunque sea propietario de sus bienes. 7. de Cristo. Así. sino pen­ samientos de hombre. en cambio. dio el nombré de «hijos» a los que están bajo la fe. . porque seguía la Ley. 96 Ibid. 34 Mira cómo reconoció que eran niños los que estaban bajo el temor y el pecado. cuando era judío: Pablo era. no se diferencia en nada del esclavo. Mas cuan­ do llegó la plenitud del tiempo. En efecto. Dice: «Ya no eres esclavo. además. nosotros. ya que está bajo la tutela de sus tutores y administradores. es decir. Y ¿qué le falta al hijo. es decir. de origen hebreo— razonaba como un niño». 1-5. en nuestra niñez. debemos abordar la defensa de nuestra condición de niño y tratar. en efec­ to. sólo de aquel a quien la Escritura —como apuntábamos más arriba— llama hombre. es­ tábamos sometidos a los elementos del mundo. asimilándolos a los adultos. hasta la fecha se­ ñalada por el padre. 3 Llegados a este punto.72 EL PEDAGOGO los judíos son los herederos según la antigua Alianza. de dar una 55 GáL 4. de la Ley. 4. después de la herencia? 2 Es muy sugestivo interpretar así este pasaje: «Cuando era niño —es decir. sino hijo.

La comparación de estos textos revela una seria difi­ cultad de comprensión. la leche perfecta es un alimento perfecto. 3. 1-2. 98 La leche y la miel simbolizaban entre los profetas un alimento de alto valor nutritivo. que brota de los pechos que rebosan amor. añadir: «como a niños». y se la desprecia como infantil e imperfecta. el pasaje debe interpretarse así: «Os di de beber leche en Cristo». os infundo un ali­ mento espiritual. citaré. No creo que deba interpretarse este pasaje en sentido judaico. con el Logos. Con razón el Señor promete aún leche a los hombres justos. por contraste. ¿cómo el supremo reposo del hombre perfecto y «gnóstico». este otro texto de la Escritura: «Os conduciré a una tierra próspera. . Por esta razón. al mostrar una comparación. y. que es la leche de Cristo. asimismo.LIBRO I 73 explicación de las palabras del Apóstol: «Os di de beber leche. 97 I Cor. verdadero. de manera que en conjunto puede entenderse así: como las nodrizas alimen­ tan con su leche a ios recién nacidos. revela una analogía. pues aún no podíais tomarlo. Si la infancia con su régimen ali­ menticio de leche es principio de la fe en Cristo. no alimento sólido. natural y espiritual. así también yo.» Tal es la substancia nutritiva de la leche. de nuevo es honrado con leche infantil? Quizás el «como». abundancia y felicidad. que conduce a la meta sin fin. de modo que esta pausa en la lectura permita esta interpretación: «Os he instruido en Cristo con un alimento simple. como tampoco ahora»97. Denotaban. para el eterno reposo se promete esta misma leche y miel. que mana leche y m iel»98. tras una breve pausa. En efecto. Así pues. que ha ingerido alimento sólido. a buen seguro. como criaturas en Cristo.

100 Hom. que viene a significar: os he derramado conoci­ miento. En efecto. 3. 1. sino como a seres carnales. y no os comportáis humanamen­ te?» 103.. sin propo­ nérselo. y a los recién catequizados y que no han sido purificados 102. 2. Pero también puede interpretarse dicho pasaje de la Escritura desde otro punto de vista: «Yo. 2 99 Λ ρ. os nutrirá hasta la vida eterna. principio y fin ". 3. la expresión «os di de beber» es el símbolo de una participación perfecta. que. como a niños en Cristo» 101. De ahí que el Apóstol diga: «os di de beber le­ che» 104. 3. 103 / Cor. no pude hablaros como a hombres espirituales. los llamó «carnales». 2. 1 0 1 I Cor. «ma­ man». Ahora bien. los niños. álfa y oméga. al igual que los paganos. . 104 Ibid. IL X III 5-6.74 EL PEDAGOGO para mostrar que el Logos es. en cambio. Por carnales puede entenderse los recientes catecúme3 nos. llama a los hombres justos seres que se alimentan de leche 1 0 °. cuando. ¿no sois acaso carnales. 8. «Puesto que en vosotros hay envidia y discordia. los llama «carnales» por­ que. 3. los llamó «espirituales». son los adultos los que «beben». 102 Se refiere al Bautismo. hermanos.. todavía niños en Cristo. Algo de esto vaticina ya Homero. La forma adjetival galaktophágos «que se ali­ menta de leche» es bien expresiva. tienen aún pensamientos 4 carnales. a la vez. A quienes ya han creído por el Espíritu Santo. a través de la catcquesis. naturalmente.

que es leche.. o sólo aque­ llo «que ha sido arrebatado hasta el tercer cielo»? Y aun éste ha recibido la orden de callarse. 6. 9. 9. puesto que albergáis pensamientos propios de la carne. quizás también los platónicos. I Cor. sin el concurso del Espíritu. 3. el conocimiento del que se enorgullecen es una sabi­ duría humana. Se refiere a los gnósticos. Porque con faz angélica. puede aludir a la clara revelación que. 2. I Cor. 55. «lo que jamás oreja oyó». y se refiere a «aquello que jamás ojo alguno vio. como re­ flejado en un espejo —dice el Apóstol—. se hará cara a cara en la vida futura. 13. Y aún añade: «pues ahora no podéis. «Porque ahora vemos. deseos. a modo de alimento. ¿Quizá cuando dice: «os di de beber ieche». escucha la Ley de la Escritura: «Que no se gloríe el sabio en su sabiduría. porque sois carnales». veremos cara a ca­ ra la promesa. Si. por el contrario —como también puede suponer­ se—. pues aún no podíais» l06. ¿cómo prentenden al­ gunos1 1 1 conocer. mas luego cara a cara» !07. .LIBRO I 75 «Mi sangre. 12. que el fuerte no se glo- 105 106 107 108 109 110 1 1! Jn. dice el Señor. sino me­ diante el estudio. celos. no porque aún estemos «en la carne» 1 0 8 —como algunos han creído— 109. cóleras. alude a la perfecta alegría en el Logos. 2. al conocimien­ to de la verdad? Y lo que a continuación dice: «no ali­ mento sólido. es verdadera bebida» 1 0 5 . Si la promesa se realiza tras nuestra partida de esta tierra. envidias. 8. Ibid. ni pasó por mente de hombre» uo. amores. Los gnósticos. Rom.

el Logos es siempre el mismo. I Tes. «que hemos sido instruidos por 3 Dios» n4. nos gloriamos en el nombre de Cristo. y se la compara por eso al alimento sólido en cuanto se ha incorporado al al2 ma. I Cor. que por la catequesis se ha constituido en fundamento. se cohesiona y adquiere consistencia por este 112 113 !14 115 Jer.» Pero nosotros. 1. 2. pues en esencia son lo mismo. 4. gloríese en el Se­ ñ o r 113. sólido y consistente como el alimento sólido. 31. dice. El Señor nos da a conocer este alimento en el Evan­ gelio de San Juan. y alimento sólido. la fe tiene más consisten­ cia que lo que entra por el oído. II Cor. aludiendo alegóricamente con las palabras comida y bebida a la manifestación de 3 la fe y de la promesa. fluido y dulce como la leche. Igual­ mente. pues. La Iglesia —que. cuando el Apóstol afirma que el Señor es la leche del rebaño. la fe. I Cor. mediante símbolos: «Comed mis car­ nes y bebed mi sangre». 10. 9. se desarrolla. ¿acaso no se expresa así pa­ ra mantener la coherencia de la alegría? En este sentido debemos interpretar el citado pasaje: «Os di de beber le­ che. 3. 17. 9. no suponer que el Apóstol ha pensado en la «leche de las criaturas» en este sentido? Si los jefes de la Igle­ sia. como el hom­ bre. se compone de múltiples miembros— se reaviva.76 EL PEDAGOGO ríe en su fuerza1 1 2 . 23. ¿Cómo. no alimento sólido. el que se gloríe. . porque aún no erais capaces» l15: esto no significa que se trate de un tipo de alimento dis­ tinto de la leche. a semejanza del buen Pastor. pode­ mos pensar que la predicación es leche derramada con lar­ gueza. 38 Sin embargo. son los pastores y no­ sotros somos su rebaño. aunque interpretamos el texto así.

a la simplicidad de la verdad. lo más fluido de la carne. Y si la esperanza se desvanece. a su vez.LIBRO I 77 doble alimento: la fe es su cuerpo. Pero si los que tienen ganas de disputas . a modo de un flujo de sangre. es decir. ciara alusión a los gnósticos. La esperanza. por su orgullosa sa­ biduría. se enfrentan. Por una especie de simpatía de ternu­ ra palidece y se vuelve blanca. algunos. La sangre es. su alma. Y se prepara por una efusión natural de la sangre. Ciertamente la san­ gre se altera por una cocción natural. la vitalidad de la fe desaparece. en realidad. la esperanza. a la carne y a la sangre de Jesús. siguen sos­ teniendo que la leche significa las primeras enseñanzas. Como también el Señor está constituido de carne y san­ gre. cuando Dios —que engendra y alimenta a todos los se- 116 De nuevo. mientras que el alimento só­ lido simboliza los conocimientos espirituales. cuyo ciclo natural ha quedado interrum­ pido. para que el niño no se asuste. deben sa­ ber que. Este alimento tan apetecible para el recién nacido no es otra cosa sino sangre que se transforma. los primeros alimentos. es la sangre de la fe. la le­ che es lo más sabroso y refinado de la sangre. algo así como carne en estado de fluidez. el primer elemento generado en el hombre. ya se trate de la sangre aportada al embrión y que le es enviada por el cordón umbilical de la matriz o se trate de la mera sangre menstrual. una vez que la ma­ dre ha dado a luz. La sangre es. si llaman comida al alimento sólido. incluso. por más que pretendan situarse en la cima del conocimiento. . sin duda. además. gra­ cias a ella y al alma se conserva la fe. se han atrevido a sostener que constituye la substancia del alma.

En­ tonces el pneüma impulsado desde las arterias vecinas se mezcla con la sangre. 4 En efecto. 118 Ibid. también nuestra saliva se hace blanca por efecto del pneüma. ¿qué hay de absurdo en pensar que la sangre por efecto del pneüma se transforme en lo más brillante y lo más blanco? Sufre. que. 4o De manera semejante. se produce una interrupción del circuito y la sangre lleva hacia los pechos la dirección de su impulso y éstos se di­ latan por hacerse el aflujo muy abundante: y la sangre se transforma en leche de la misma manera que se trans* forma. 5 También puede ser que por la dilatación de las venas que hay en los pechos. Experimenta la sangre al­ go parecido a la mar. en efecto. en efecto. Con todo. Con toda seguridad.78 EL PEDAGOGO res— la hace fluir hacia los pechos ya dilatados y es al­ terada por un soplo caliente. con el que se funden en toda su superficie. el alimento espiritual se le asemeja. debida a la distensión del parto.. I l IV 426. bajo el embate de los vientos. un cam2 bio cualitativo. sería muy difícil encontrar algo más nutritivo. dulce. aun manteniendo íntegra su sustancia. en una ulceración. la sangre fluya a los alvéolos naturales de los pechos. la sangre mantiene su sustancia. no sustancial. en el momento del parto queda cortado el conducto por el que circulaba la sangre hasta el embrión. que. Pues bien. también los ríos. Par­ tiendo de estos hechos. «escupe espuma salina» li7. nutritivo ' 17 Hom. V 599. en pus. «bullen de espuma» na. por la gracia. . al desbordarse. se vuelve blanca y se transfor­ ma en espuma por este choque.. es. azotados por el viento. más dulce y más blanco que la leche. en su impe­ tuoso curso.

aprendiendo a ofrecerle el alimento fácil de digerir elaborado por la Naturaleza para su salu­ dable nutrición. como el maná que llovía del cielo para los antiguos hebreos. íntegra como virgen. blanco como el día de Cristo. elaboran la leche que fluye de ellos. uno el Logos de todos. y uno el Espíritu Santo. Ella llama por su nombre a sus hijos y los alimenta. alimento elabora­ do por Dios —padre nutricio de todos los seres generados y regenerados—. por homonimia con aquel alimento. sino que. Esta madre única no tuvo leche. llena de amor como madre. así se le aporta al recién nacido la leche que se preparaba en el parto. manan leche. las nodrizas también hoy llaman «maná» a los calostros. el alimento celeste de los ángeles. Los pechos no están como las fuentes. amante y benigno. ¡Admirable misterio! Uno es el Padre de todos. ni los juzgó nutricios.LIBRO I 79 como vida. . Las mujeres embarazadas. porque es la única que no fue mujer. pero Cristo. y ha quedado bien claro que la sangre del Logos es como leche. el mismo en todas partes. Éste es el alimento apropiado y conveniente para un niño recién nacido y recién constituido. el fruto de la Virgen. una sola la virgen que se ha convertido en madre. con el Logos infantil. me complace llamarla Iglesia. el Señor. sino que. Pues bien. esparció como lluvia el Logos. no llamó biena­ venturados los pechos de la mujer. Sin duda. repletos de leche ya preparada. es al mismo tiempo virgen y madre. amamantándolos con la leche santa. se convirtió él en alimento espiri­ tual para los que practican la virtud. y los pechos que hasta en­ tonces se dirigían erguidos hacia el marido se inclinan ahora hacia el niño. al llegar a ser madres. cuando el Padre. transformando dentro de sí mismos el alimento.

carne celeste santificada. . que por su mediación hemos creído en Dios. es el Espíritu hecho carne. la mezcla mutua es el Señor.» He aquí el provechoso alimento que el Señor nos depara: nos ofrece su carne y nos derrama su sangre. ¡Santo parto! ¡Santos pañales! El Logos lo es todo para esa criatura: padre y madre. XXII 83. el Logos irri­ ga nuestra vida. quien nos alimenta. La sangre alude alegóricamente al Logos. Na­ da les falta a los niños para su desarrollo.. por quien únicamente no­ sotros. el Señor Jesús. nos refugiamos en el regazo del Padre «que hace olvi­ dar» 1J9. el cuerpo de Cristo. las criaturas. ha derramado su sangre por nosotros. Pero quizás no quieras entenderlo en este sentido. Y Él. y prefieras una explicación más común. si nos es posible. i Extraordinario misterio? Se nos manda despojarnos d la vieja corrupción de la carne —como también del viejo alimento— y seguir un nuevo régimen de vida: el de Cris­ to. El alimento es la leche del Padre. como sangre preciosa. en el Logos. pedagogo y nodriza. el Logos de Dios. El Señor es. Dice: «Comed mi carne y bebed mi sangre. recibiéndolo. pues. ésta: la carne es una alegoría del Espíritu Santo. El alimento. como es lî9 lathikëdës: compuesto homérico. escucha. en efecto. salvando así a la Humanidad.80 EL PEDAGOGO No tuvo leche porque la leche era ese niño bello e ín­ timo. Con el Logos alimenta al joven pueblo. Logos «amado». alimento de las criaturas. puesto que. ya que la car­ ne ha sido creada por Él. hacerlo nuestro y meter al Salvador en nosotros para destruir así las pasio­ nes de la carne. somos amamantados. Nosotros. Solamente Él. y. cf. que el mismo Señor trajo al mundo con dolor carnal y al que envolvió en pañales con su preciosa sangre. Espíritu y Logos. es decir. esto es. ibid. es decir.

se dis­ tienden al máximo y laten con fuerza. ofrece a los pequeños. desead la leche espiritual. Por eso dice Pedro: «Despojaos de toda maldad y de todo engaño. y es precisamente entonces cuando las nodrizas están repletas de leche. 44 2 3 45 . por estar llenas de sangre. y ésta se convierte en leche. a fin de que. ¿cómo no van a caer en contradicción consigo mismos por no haber comprendi­ do las leyes de la naturaleza? En invierno. el cuerpo. como la sangre lo es del hombre y el orujo de 120 I Pe. Pero si se les concediera que el alimento sólido es de diferente naturaleza que la leche. pues. la envidia y la maledicen­ cia. Éstas. pri­ vadas de transpiración. En cambio. 1-3. el alimento digerido y consumido se convierte en sangre que fluye por las venas. Si. Hemos demostrado hace poco que.LIBRO ! 81 natural. 2. si es que habéis gustado cuán bueno es el Se­ ñor» i2°. a nosotros. porque tampoco abunda la sangre. crezcáis para la sal­ vación. la elaboración del alimento deriva en sangre. al dar a luz. de la hipocresía. pues no se retiene todo el alimento. la sangre es preparación de la leche. en el verano. la sangre se transforma en leche sin tener lugar una mutación sus­ tancial. al estar más dila­ tado. como niños recién nacidos. y sólo son realmente felices quienes maman de este pecho. cuando ei ambiente hace más compacto el cuerpo y no deja salir al exterior el calor que perma­ nece enclaustrado en él. alimentados por ella. deja pasar el alimento con más facilidad y la leche no abunda. la leche del amor. como sucede con los cabellos rubios que se tor­ nan blancos al ir envejeciendo.

Por ejemplo. Mediante este alimento material se nos promete también el alimento santo. en donde. synchoreutés «com­ pañero de coro». somos amamantados con la leche. 26. 32. 124 Jn. 122 Clemente revive el hermoso término clásico.34. 4. claro está. la leche es de gran provecho para los lactantes y es. 21. 3 Ciertamente. 6. se bebe. Así. manan la leche y la miel. Así pues.82 EL PEDAGOGO la vid. mi alimento consiste en cumplir la vo­ luntad del que me ha enviado» 124. según. nada más nacer. cuando dice: «Os di de be­ ber». a la vez. puede decirse que la bebida es un alimen­ to líquido. porque el Logos. «que participa en las danzas». alimento de la verdad. este alimento del Señor. 123 Ap. del mismo mo­ do. como dice el Apóstol. 4. recibi­ mos una buena nueva: la esperanza del reposo final en la Jerusalén de lo alto 121. No me preocupa ahora la precisión de las palabras. el aspecto que consideremos. según está escrito. el queso es coagulación de leche o leche coagulada. desde el momento en que somos regenerados. un mismo alimento puede considerarse sólido o líquido. se comprende que Pablo lo llame alegóricamente «leche». mas el alimento que proporciona la leche conduce hasta los cielos. sólo pretendo decir que una única substancia suministra dos tipos de alimento. se destruyen. 4 El Señor ha dicho: «Yo tengo un alimento que voso­ tros no conocéis. . bebida y ali­ mento sólido. y recibe también el nombre de «río de aceite». y. para ellos. 2 Los alimentos. convirtiéndonos en ciudadanos de los cielos e incor­ porándonos al coro de los ángeles 122. Y como el Logos es «fuente de vida»1 2 3 que brota. He aquí otro alimento 1 2 1 Gal.

y de la que se dice que resucitará. 39. de análogo significado alegórico que el de la leche. para gozo de la Igle­ sia. Además.. los gnósticos creían en el carácter bisexual de la divinidad. que llama car­ ne. 6. porque tenía que beberlo y apurarlo has­ ta el final él solo. Así. Pero mostraremos de nuevo con más detenimiento y claridad estas cuestiones en nuestro tratado Sobre la Re­ surrección m . 127 La imagen de los «pechos del Padre» difícilmente encaja en el hombre actual. 26. sino mi Pa­ dre. 126 Clemente juega con el doblete masteysai «buscar. el pan que yo os daré.LIBRO I 83 —la voluntad de Dios—. . es mi carne para la vida del mun­ do» 128. 32. que mamamos del Logos celeste. el alimento era el cumplimiento de la voluntad del Padre. mientras que para nosotros. 128 Jn. teta». de ahí que la palabra mas teÿsaim sea sinónima de «buscar». Adviértase el sentido místico del «pan». 20. el alimento es el mismo Cristo. II 104. Con todo. en realidad. para Cristo. ya que los pequeños que buscan el Logos se nutren de la leche que les pro­ porcionan los amorosos pechos 1 2 7 del Padre.42.51. 3. anhelar. Porque el pan de Dios es el que desciende del Cielo y da vida al mundo. Porque dijo: «el pan que yo os daré es mi 125 Mt. Es una imagen simbólica. os da el verdadero pan del Cielo. de­ sear» / m astós «pecho. como pan que ha sido cocido. como germina el trigo tras la siembra y la descomposición. Con lenguaje figurado. no está del todo aceptada la similitud etimológica de ambos términos..33. el Logos se llama a sí mismo «pan de los Cielos»: «No os dio Moisés el pan del Cielo. pequeños. también su car­ ne mediante el fuego se reconstituye. Más tarde aludirá a ella: Ped. 129 Obra perdida. 22-23. llama «cáliz» 1 2 5 al cumplimien­ to de su Pasión.

Como es sabido. y la carne es irrigada por la sangre. el Logos. mediante una ale3 goda. cuando echamos migas de pan a una mezcla de agua y vino. y este alimento eleva al hombre para que alcance la incorruptibilidad y deje aquellos deseos carnales que llevan a la corrupción. como fiel testimonio de amor filial. 2 De muchas maneras se llama alegóricamente al Logos: alimento. 49. Que la sangre es el Logos lo atestigua la sangre del 4 justo Abel. que es el Logos. Que na­ die se extrañe si alegóricamente llamamos leche a la san­ gre del Señor. 48 Por lo demás. así tam ­ bién la carne del Señor. leche. absorbe la sangre. La formación del embrión se lleva a cabo cuando el 130 Jn. Quien clama a Dios es la san­ gre. . es irrigada y crece con la leche. 6. el pan de los Cielos. Aquel justo antiguo era figura del justo nuevo. 1 3 1 Gén. pan. y el vino designa alegóricamente la sangre. la sangre jamás puede emitir sonidos. 51. pues bien. carne. El Señor es todo beneficio nuestro. sangre. la misma carne y la sangre que en ella hay. y la sangre antigua hablaba por boca de la sangre nueva. que clama a Dios. a no ser que por sangre entenda­ mos. vino? «El que lava —dice— en el vino su manto y en la sangre de la viña su hábito»131.84 EL PEDAGOGO carne» l3°. Afirma que en su propia sangre se embellecerá el cuerpo del Logos y que con su espíritu alimentará a los que tengan hambre del Logos. pues revelaba el Logos destinado a sufrir. és­ tas absorben el vino y dejan el agua. En efecto. comida. pues hemos creído en Él. ¿No se le llama también. alegóricamente. 11.

La semilla de la tie­ rra. . La potencia del esperma. por ella se evidencia también que real­ mente la mujer ha dado a luz y es madre. este conglomerado se convierte en sangre y después en carne. causa material. mas las situaciones extremas implican el peligro de la esterilidad. puesto que el producir leche está en la naturaleza de la sangre y la leche es fuen­ te de nutrición l33. Algunos suponen que la semilla del ser vivo es sustan­ cialmente la espuma de la sangre que. se echa a perder y. 132 Los antiguos y. que hacía «coagular» la sangre del flujo menstrual. causa eficiente. que configura el embrión y lo vivifica. una humedad viscosa permite la cohesión de la semilla y la hace germinar. Es del todo evidente que la sangre es la substancia del cuerpo humano. luego. Con la leche adquiere la mujer el encanto de la ternura maternal. condensándose en el útero por la acción del pneûma natural y caliente. como el cuajo coagula la leche. forma espuma y se esparce por las venas espermáticas. inundada por una lluvia excesiva. Las entrañas de la mujer albergan en pri­ mer lugar un conglomerado líquido de aspecto lechoso. el niño sigue alimentándose aún gracias a esta misma sangre. la escuela neumática creían que la generación se debía a la acción del esperma. con­ trariamente. La mezcla equilibrada germina.LIBRO I 85 esperma se une al residuo purificado que queda después del flujo menstrual m . si por la sequedad está falta de humedad. 133 Expresión platónica: Menéxeno 237e. Después del parto. agitada violenta­ mente por el calor natural del macho en el momento de la unión. elabora la substancia del objeto formado. se seca. De ahí pretende Diógenes de Apolonia que han tomado nombre los aphrodísia. al coa­ gular la naturaleza de la sangre. en especial.

Y lógico es que todo procreador procure alimento al ser que acaba de generar.86 EL PEDAGOGO Por esa razón. así también lo ha sido el alimento. pues. 4 Hemos sido asimilados a Cristo plenamente: en paren­ tesco por su sangre que nos ha redimido. el que nos ha regenerado nos alimenta con su propia leche.. Entre los mortales. XIV 113.» 3 Si. en simpatía por la alimentación y educación que hemos recibido del Lo­ gos. y la hierba y 134 Fr. no obstante. en los pequeños re­ baños de ovejas y de vacas. so Por tanto. cuando el tiempo es húmedo. Que la leche procede de la sangre por un proceso de transformación. 135 H om . está más que claro. podemos fijarnos. el Logos. podemos gloriarnos en el Señor y exclamar: Me enorgullezco de haber nacido de un padre tan [bueno y de tal sangre 135. Lo mismo es. Durante la estación que nosotros convenimos en llamar primavera. sangre y leche. símbolo de la Pa­ sión y de las enseñanzas del Señor. educar a los hijos proporcio­ na a menudo más compensaciones que el mero he­ cho de engendrarlos '34. Y así como ha sido espiritual para el hombre la regeneración. es decir. en incorruptibilidad por la formación que nos ha dado. como niños que somos. hemos sido regenerados en Cristo. de la Medea del trágico Biotos. a modo de lección práctica. en efecto. el Espíritu Santo que estaba en el Apóstol habla misteriosamente por boca del Señor: «Os di de beber leche. //. 2 .

en verano. y dicha mezcla resulta sa136 Alusión a la Eucaristía y al Bautismo. a juzgar por la distensión de las venas que dilatan los vasos. 137 Hom. al punto. sucede todo lo contrario. La leche también se mezcla con la miel. notorios beneficios: la mezcla de la leche con el agua impide que aquélla se agríe. al tiempo que resulta agradable. esta sangre se convierte en leche abundante.. por tan­ to. paralizando dicho proceso de transformación. I 249. Aquello de que su voz fluía más dulce que la m iel1 3 1 . buscando un si efecto purificador. 18. creo que fue dicho por el Logos. //. 103. pues la sangre se calienta y se seca por el ca­ lor. El Logos tiene con el Bautismo la misma afinidad que 4 la leche con el agua. estos animales se hin­ chan primero de sangre. la combinación reporta. sino por «simpatía» con el agua. La leche es el único líquido que po­ see esta propiedad: se mezcla con el agua para purificar­ nos. . como la tie­ ne el lavado espiritual con el alimento espiritual1 3 6 . 138 Sal. como también se recibe el Bautismo para la remisión de los pecados. se obtiene menor cantidad de leche. La leche se mez­ cla también con el vino dulce. porque la leche se digiere.LIBRO I 87 los pastos son abundantes y frecos. 118. al mezclarse con el amor del hombre. En diversos lugares la profecía lo eleva «por encima de la miel y del jugo de los panales» 138. sana las pasio­ nes y purifica también los pecados. En cambio. El Lo­ gos. si a la leche le añadimos un poco de agua fresca. no por «an­ tipatía». al ordeñar. 11. Ésta 3 tiene una cierta afinidad natural con el agua. Por ejemplo. que es miel.

amén de otros. 140 Is. A veces me sorprende el hecho de que algunos se atre­ van a llamarse «perfectos» y «gnósticos» M 1. confiere al hombre una mayor firmeza para la eterni­ dad. Hermanos. Pablo dice de sí mismo: «No es que ya lo haya consegui­ do todo o que ya sea perfecto. 141 Nuevo ataque contra los gnósticos. convirtiendo en suero los deseos de la car­ ne.88 EL PEDAGOGO ludable. una cosa sí hago: olvidando lo que dejo atrás. éstos fueron los alimentos que. estoy convencido de no haber alcanzado aún la meta. rico en aceite: el único. con ello simbolizan claramente al Logos. pero sigo adelante por si logro apresarlo. 7. mantequilla de las vacas. la leche se transfor­ ma en suero. y aceite sacado de la dura piedra. anunciando el nacimiento del niño. se volviera incorruptible: bajo el efecto del vino. fortifica e ilumina a los peque­ ños. que alimenta. Son muchos los que para alumbrarse utilizan la grasa de la leche. y. al mezclarla. pues139 Dt. les proporcionó. fui apresado por Cris­ to. Por eso la Escritura dice del Señor: «les dio como manjar los frutos del campo. 32. a mi vez. 13-14. y lanzándome a lo que me queda por delante. Y el profeta. llenos de orgullo y arrogancia. pues yo. . y lo sobrante se desecha. que recibe el nombre de manteca. se consideren superiores al Apóstol. es como si su naturaleza. 15. y leche de las ovejas con la grasa de corde­ ros» I39. se descompone. en verdad. manifiesta que «se alimentará de manteca y miel» 1 4 °. Así la unión espiritual entre la fe y el hombre sometido a las pasiones. haciéndole inmortal merced a la providencia divina. los alimentó con miel salida de la roca.

3. siguiendo nuestro plan. Ibid. y que sólo el Padre de todos es perfecto —pues en Él está el Hijo.LIBRO I 89 tos los ojos en la meta.43. al olvido de los pecados cometidos anterior­ mente. η. y exclama: «Yo soy eí buen pastor» l46. Se les denomina alegóricamente ovejas a los pequeños por su sencillez. y en el Hijo está el Padre—. debemos de­ cir quién es nuestro Pedagogo: se llama Jesús 1 4 5 . Se considera perfecto. sino porque desea la per­ fección. Con razón el Logos es llamado PedaFlp.. supra. 147 Ibid. tene­ mos tales pensamientos» . 16.42. Si se cree perfecto es por haber abandonado su vida anterior y porque tiende a una vida mejor. Con una metáfora tomada de los pastores que guían sus ovejas se indica al Pedago­ go. solícito pastor de los pequeños. 52. no en el conocimiento. sigo veloz hacia el premio de la soberana vocación en Cristo Jesús» .. cf. 15. Tras haber mostrado que la Escritura nos da a todos el nombre de niños. 3. Es evidente que llama perfección a la liberación del pecado. Por eso añade: «Los que somos perfectos. 11. 142 143 144 145 2 3 . Algunas veces se llama a sí mismo pastor. guía de los niños. 146 Jn. al resurgimiento de la fe en Aquel que es el úni­ co perfecto. Quién es el Pedagogo y cuál su pedagogía te criaturas 144.14. y que cuando seguimos a ç rjst0 se nos ijama alegóricamen­ 3 53 7. nipioi. Clemente prefiere el nombre de Jesús al del Verbo. 12-14. 10. «Todos formarán —afirma— un solo rebaño y un solo pastor» 14?. 10.

nos conduce a la salva­ ción. Con toda claridad. y la buena formación que con­ duce al Cielo. así el Pedagogo no cede a los vientos que soplan en este mundo. agarra con firmeza el timón —sus ore- 148 Os. llevado sólo por el espíritu de verdad. final­ mente. La palabra «pedagogía» engloba diversos significados: puede referirse al que es guiado y aprende. con vistas a la contemplación de Dios. el Logos dice de sí mismo por boca de Oseas: «Yo soy vuestro educador» 148. Si obedecemos al Pedagogo. 5. los preceptos.90 EL PEDAGOGO 54 2 3 gogo. pues a nosotros. así también el Pedagogo guía a los niños hacia un género de vida saludable. ni expone al ni­ ño frente a ellos como si de un barco se tratara para que lo haga pedazos. en tercer lugar. los niños. bien pertrechado. es también el modelo de la conducta santa propia de la ciu­ dad eterna. al que dirige y enseña. Como el piloto no cede siempre ante el empuje embra­ vecido de los vientos. La Pedagogía de Dios es la que indica el camino recto de la verdad. obtendremos todo lo que razonablemente pidamos a Dios. la educación para alcanzar el conocimiento de la verdad. a las cosas enseñadas: por ejemplo. sino que en ocasiones se coloca con la proa frente a las borrascas. en medio de una vida animal y desenfre­ nada. al contrario. 2. Como el general que dirige el grueso de su ejército ve­ lando por la salvación de sus soldados. o como el piloto que gobierna su nave y procura poner a salvo a la tripu­ lación. por el solícito cuidado que tie­ ne de nosotros. La religión es un pedagogía que comporta el aprendi­ zaje del servicio de Dios. . a la educación misma.

el de Alejandro. Eran elegidos entre todos los persas en número de cuatro. VIII 75. 1 136. 157 H eród. el pedagogo de los hijos de Temístocles. y el de los hijos de Creso. los niños apren­ dían sólo de ellos el manejo del arco 1 5 7 . danza de Sátiros: H eród. I 122 B. Se dice que el Pedagogo de Aquiles era Fénix. 154 H eród. eran llamados «reales».. Alcibiades. y Adrasto. y. I 121e. //. Adrasto. Luciano. Nausito. era un escla­ vo negligente 1 S 4 . Cuentan de él que bailaba. . es un te­ soro que dura siempre.. La danza 22. los reyes les confiaban la educación de sus hijos 156.. un desterrado isl. E urípedes. quiero decir— hasta que lo ancla sano y salvo en el puerto de los cielos. 155 En griego síkinnis / síkinis / síkinnos. Alcibiades 1. I 34-35. El tracio Zófiro no logró contener la lujuria de Alcibiades. Pero Fénix era un mujeriego 1 5 °.. Leónidas no abatió el orgullo del macedonio. P lutarco. el de Filipo. P lutarco. y que fue el inventor de la conocida danza síkinis l5\ No nos olvidamos de los pedagogos que. en cambio. 20E. en gene­ ral. en la rica tradición pedagógica de los pueblos antiguos. y Licurgo 16. entre los per­ sas.LIBRO I 91 jas 149. P lutarco. Haloneso 7: referido a Alejandro el Magno. Lo que los hombres suelen llamar educación paterna no es duradera. Alcibiades. Temístocles 12. 153 P latón. 156 P l a t ó n . 152 D emóstenes. la educación divina. Sin embargo. IX 449. cuando llega- 149 Término frecuente utilizado en los libros sapienciales.. A teneo. !51 H eród. etc. Temístocles 12. Hom. Leónidas. ni Nausito logró sanar la embriaguez 1 5 2 del de Pela. VIII 75. 150 gynaikomanës «loco por las mujeres». y. 630B. El Cíclope 37. Zófiro era un esclavo comprado l5\ y Sikino.

17. describiendo su pedagogía. los acogió y los llevó sobre sus plu­ mas. lo circundó. y le dice: «Sé irreprochable. Como excelente pedagogo lo va educando en la fidelidad. como el águila desea proteger su nido y a sus polluelos. extendiendo sus alas. 2. 159 1 (5 0 1 6 1 162 D t. ¿Quién es el que tiene poder para conducir dentro o sacar fuera? ¿No es el Pedagogo? Él se apareció a Abraham y le dijo: «Yo soy tu dios. cuando estaba ator­ mentado por la sed y carecía de agua.92 EL PEDAGOGO ban a la pubertad. y entre ellos no había nin­ gún Dios extranjero» 159. Practicaban las relaciones sexuales como los jabalíes. es nuestro Pedagogo. 1. que te ha sacado de la tierra de Egipto» 1 6 °. C lemente se refiere también a ello en Strom. . Es evidente que fue también el pedagogo de Jacob. 32. hablando en su propio nombre. Ibid. 17. el Logos que guía a toda la humanidad. Existe una comunicación amistosa por parte del maes­ tro. así él. se unían a sus hermanas 158. De nuevo. Sólo el Señor los guiaba. que ama a los hombres. 10-12.. a sus ma­ dres y a innumerables mujeres. legítimas o concubinas. 20. el Espíritu Santo habla de Él así: «Abasteció a su pueblo en el desierto. Dios mismo. 56 En el Cántico. lo educó y lo protegió como a la niña de sus ojos. Éx. Jesús. es el Santo Dios. Me parece que la Escritura presenta el Pedagogo de 2 forma muy clara.7. Nuestro Pedagogo. sé 3 agradable a mis ojos» 16t. en cambio. Gén. III 11. 1. se considera a sí mismo pedagogo: «Yo soy el Señor tu Dios. 2. yo estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia» 162. 158 La religión del irán estimulada ese tipo de relaciones incestuosas.

untándole con aceite l65. 165 Clemente nos transporta con singular elegancia al mundo de las antiguas competiciones atléticas griegas.LIBRO I 93 como lo muestran sus palabras: «Mira. porque aún no 2 se había hecho hombre. 28. baño.. En efecto. etc.) ad­ quiera el significado de «maestro de gimnasia».. el hombre que combatía. cuando vio al Señor Dios. 32. y mi vida ha quedado a salvo» l68. Ibid.. respectivamente. para el pueblo niño. 30. porque —dijo— he visto a Dios cara a cara. El Señor Dios aún no tenía nombre. 57 y que. De ahí que el término aleíptés «que frota con aceite» (en el gimnasio. Gén. Y se dice que combatió con él: «Jacob se quedó solo y un hombre —el Pedagogo— combatió con él hasta el alba» i64. 29. la acción de «compartir con un compañero un determinado ejercicio físico». 31. 25. Pero: «Jacob dio a este lugar el nombre de Visión de Dios. te restituiré a esta tierra. En efecto. 32. entrenador. a lo que el Señor respondió: ‘¿Por qué preguntas mi nombre?’» 167. entrenaba al luchador Ja­ cob contra el Maligno. La cara de Dios es el Logos. . que luchaba con él. por el que Dios es iluminado y conocido.. la Es­ critura dice: «le preguntó 1 6 6 y le dijo: ‘Revélame tu nom­ bre’. las formas participia­ les syngymnadsómenos y aleiphdn nos evocan. Ibid. Era él. 32. Y dado que el Logos era a la vez entrenador de Jacob y Pedagogo de la humanidad. reservaba el nombre nuevo para el pueblo joven. yo estaré contigo 4 y te guardaré dondequiera que vayas. 15. 166 167 168 169 Se refiere a Jacob. 32. y no te abandonaré hasta haber cumplido lo que he dicho»163. 163 Ibid. y «un­ tarse de aceite antes de cualquier competición atlética». Fue entonces cuando Jacob recibió el nombre de Israel!69. 164 Ibid.

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El mismo Dios, el Logos, el Pedagogo, le dijo en otra ocasión: «No tengas miedo de ir a Egipto» 1 7 °. Mira cómo el Pedagogo sigue al hombre justo, y có­ mo entrena al atleta, enseñándole a derribar al adversa4 rio. Él mismo enseña a Moisés el papel de Pedagogo; en efecto, dice el Señor: «Si alguno ha pecado contra mí, yo lo borro de mi libro. Y ahora, marcha y conduce a tu pueblo donde te he dicho»171. se En este momento es maestro de Pedagogía. El Señor, por medio de Moisés, fue realmente el Pedagogo del pue­ blo antiguo, mientras Él mismo en persona fue, cara a ca­ ra, el guía del pueblo nuevo. Dice a Moisés: «Mira, mi ángel te precede», poniendo ante él la potencia del Logos 2 como mensajero y guía. Pero se reserva la dignidad de Señor y afirma: «El día que los visite, los castigaré por sus pecados» m . Lo que viene a decir: el día en que me erija juez, les haré pagar el precio de sus pecados, pues es, al mismo tiempo, pedagogo y juez que juzga a los que transgreden sus mandatos; y como amante que es de los hombres, el Logos no silencia sus pecados; muy al contrario, se los reprocha para que se conviertan: «El Señor quiere el arrepentimiento del pecador más que su muerte.» 3 Nosotros, cual niños, cuando oímos hablar de pecados cometidos por otros, tememos vernos amenazados con cas­ tigos semejantes, y nos abstenemos del mismo tipo de fal­ tas. ¿En qué pecaron? «En que en su ira asesinaron hom­ bres, y, por capricho, destrozaron toros; maldita sea su ira» 173.
!7° Ibid., 46, 3. 1 7 1 Éx. 32, 33 ss. 1 7 2 ibid., 32, 34. 173 Gén. 49, 6-7.

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¿Quién, pues, podía educarnos con más cariño que Él? En primer lugar, hubo una antigua alianza para el pueblo antiguo; la Ley educaba al pueblo con temor, y el Logos era su Ángel. Pero el pueblo nuevo y joven ha recibido una nueva y reciente alianza; el Logos ha sido engendra­ do, el miedo se ha trocado en amor, y aquel ángel mís­ tico, Jesús, ha nacido. El mismo Pedagogo que en otro tiempo, dijo; «Teme­ rás al Señor tu Dios» 174, nos exhorta ahora: «Amarás al Señor tu D ios»175. Por esta misma razón nos ordena: «Dejad vuestras obras —los antiguos pecados— y apren­ ded a hacer el bien; huye del mal y practica el bien: tú has amado la justicia y has odiado la iniquidad.» Ésta es mi alianza, mi nueva alianza, impresa con letra de la antigua Ley. Así pues, no debe hacerse objeción alguna a la novedad del Logos. En el Libro de Jeremías dice el Señor: «No digas: yo soy más joven 1 7 6 ; antes de formarte en el vientre de tu madre ya te conocía; y antes de que salieses del seno ma­ terno ya te consagré» ,77. Quizá esta palabra profética es­ taba dirigida simbólicamente a nosotros, que fuimos cono­ cidos por Dios, con vistas a la fe, antes de la creación del mundo; a nosotros, ahora niños, pues la voluntad de Dios acaba de cumplirse recientemente. De modo que so­ mos recién nacidos, en cuanto a la vocación y a la salva­ ción. Y añade: «Te he hecho profeta de las naciones»178; con ello le dice que debía ser profeta y que el tratamien!74 175 176 177 178
Dt. 6, 2. M t. 22, 37. Jer. I, 7. Ibid., 1, 5. Ibidem.

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to de «joven» no debía interpretarse como un deshonor para los que son llamados «niños». La Ley fue una anti­ gua gracia otorgada por el Verbo por mediación de Moi­ sés. Por eso dice la Escritura: «La Ley fue dada por me­ diación de Moisés; no por Moisés, sino por el Logos. Moisés hizo de intermediario, como siervo suyo; razón por la cual dicha ley sólo tuvo una vigencia pasajera. Mas la gracia eterna y la verdad han venido por medio de Jesucristo» 1 7 9 . Considerad estas palabras de la Escritura: respecto a la Ley, sólo afirma que «fue dada», mas la verdad, que es una gracia del Padre, es la obra eterna del Logos; asi­ mismo, la Escritura no explicita que «fue dada», sino que fue hecha «por Jesús», «sin el cual nada ha sido he­ cho» 1 8 °. Moisés, pues, cede prof éticamente el lugar al Lo­ gos, el perfecto Pedagogo, prediciendo su nombre y su pedagogía, al mismo tiempo que presenta el Pedagogo al pueblo, cuando le entrega los Mandamientos de la obe­ diencia. «Dios os otorgará un profeta como yo —dice— entre vuestros herm anos»181. Es Jesús, hijo de Navé, que ale­ góricamente significa Jesús, el Hijo de Dios. Porque el nombre de Jesús anunciado en la Ley era un esbozo del Señor. Moisés aconseja prudentemente al pueblo: «a él escucharéis —dice—, y el hombre que no escuche a este profeta» l82, y sigue amenazante. Así nos predice el nom­ bre del Pedagogo Salvador.

‘79 180 18 1 182

Jn. 1, 17. Ibid., I, 3. Dt. 18, 15. Ibid., 18, 19.

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La profecía le atribuye también una vara l8\ una vara de pedagogo, de mando, propia del que ejerce la autori­ dad. A quienes el Logos persuasivo no sana, los sanará la amenaza; y si tampoco la vara los cura, el fuego los consumirá. «Saldrá —dice la Escritura— un brote de la vara de Jesé»184. Considera la solicitud, la sabiduría y el poder del Pe­ dagogo. «No juzgará según las apariencias, ni acusará se­ gún las habladurías, sino que hará justicia a los humildes, y acusará a los pecadores de la tierra» 1 8 5 . Y, por boca de David, exclama: «El Señor, que educa, me ha educa­ do, y no me ha librado a la muerte» 1 8 6 . Ser castigado por el Señor y tenerlo por Pedagogo, equivale a ser liberado de la muerte. Por boca del mismo profeta añade: «Los regirás con vara de hierro» l87. Asi­ mismo, el Apóstol, inspirado, escribe a los corintios: «¿Qué queréis? ¿Que venga a vosotros con la vara, o con caridad y espíritu de mansedumbre?» ,88· Y aún, por bo­ ca de otro profeta, añade: «El Señor hará surgir de Sión una vara de poder» l89; «Tu vara, ésta de pedagogo, y tu cayado me han persuadido» l9°, dice por boca de otro. Tal es el poder del Pedagogo: venerable y grave, con­ solador y salvador.
183 Con el término rhábdos> Clemente alude a la vara o bastón de mando utilizado por el maestro como símbolo de autoridad. 184 Is. 11, 1. 185 Ibid., 11, 3-4. 186 Sal. 117, 18. 187 Ibid., 2, 9. 188 I Cor. 4, 21. !89 Sal. 109, 2. 190 Ibid., 22, 4. En este pasaje, el término baktería, «cayado, báculo, bastón insignia de juez», es sinónimo de rhábdos, cf. n. 18. El mundo romano generalizará la férula, palmeta, especie de látigo; báculo.

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EL PEDAGOGO

Hay quienes 1 9 1 se obstinan en decir que el Señor no es bueno por­ 8. Contra quienes estiman que el justo que usa la vara, y se sirve de la ame­ no es bueno naza y del temor. Según parece, no han entendido el pasaje de la Escri­ tura que dice así: «Quien teme al Señor se convierte en su corazón» m ; olvidan, por otra parte, ese gran amor 2 que le llevó a hacerse hombre por nosotros. Precisamente por esa razón el profeta le dirige esta afectuosa plegaría: «Acuérdate de nosotros, porque somos polvo» i9\ es de­ cir, compadécete de nosotros, pues has experimentado con tu dolor la debilidad de la carne. Sin lugar a dudas el Señor, nuestro Pedagogo, es, con creces, bueno e irrepro­ chable, porque, en su inestimable amor hacia los hombres, 3 ha participado de los sufrimientos de cada uno. «Nada hay que el Señor odie.» No puede, en verdad, odiar una cosa y querer al mismo tiempo su existencia; ni puede querer que no exista algo, y hacer que exista aquello que no quiere que sea, ni puede querer que no sea lo que es. Ciertamente, si el Logos odia algo, quiere que ese algo no exista; y nada existe si Dios no le da existencia. Nada, pues, es odiado por Dios; y, por tanto, nada 4 es odiado por el Logos. Porque los dos son la misma co­ sa, es decir, Dios: «En el principio —dice— el Logos es­ taba en Dios y el Logos era Dios» 194. Y si el Logos no odia a ninguno de los seres que ha creado, es evidente que los ama. 63 Y, naturalmente, amará al hombre más que a los otros, porque es la más bella de todas sus criaturas, un ser vi191 192 193 194 Nueva alusión a los gnósticos. Ecie. 21, 6. Sal. 102, 14. Jn. 1, 1.

LIBRO I

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viente capaz de amar a Dios. Por tanto, Dios ama al hombre; luego, el Logos ama al hombre. Quien ama de­ sea ser útil al ser amado; y ser útil es más útil y venta­ joso que no serlo. Por otra parte, nada es superior al bien; así pues, el bien es útil. Dios es bueno —todos los reconocemos—; por tanto, Dios es útil. Y lo bueno, en tanto que bueno, no hace otra cosa que ser útil: así pues, Dios es útil en todo. No puede decirse que es útil al hombre, pero que no cuida de él; ni tampoco que se preocupa, pero que no se ocupa de él. Porque ser útil deliberadamente es superior a serlo sin proponérselo, y nada es superior a Dios. Por otra parte, ser útil deliberadamente no es más que ocuparse del obje­ to de sus desvelos: así pues, Dios se ocupa y se preocupa del hombre. Y lo demuestra efectivamente educándolo por obra del Logos, que es el verdadero colaborador del amor de Dios hacia los hombres. El bien no es tal porque ten­ ga la virtud de ser bueno, como a la justicia no se le da el nombre de bien por tener virtud, ya que ella misma, de por sí, es una virtud, sino por el hecho de ser buena en sí misma y por sí misma. Con otras palabras se dice que lo útil es bueno, no porque produzca placer, sino porque es provechoso. Ésta es la naturaleza de la justicia: es un bien, porque es vir­ tud y merece elegirse por ella misma, no porque engendra placer; pues no juzga con miras a un favor, sino que da a cada uno lo que merece. Así que lo que es útil es pro­ vechoso. Sean cuales fueren los elementos constitutivos del bien, también la justicia presenta esas características: de los mis­ mos rasgos participan ambos; las cosas que se caracterizan

EL PEDAGOGO por lo mismo son iguales entre sí y semejantes. y debe inscribirse dentro de la categoría de los recursos in­ dispensables. este gran general nuestro. señor del Universo. X I 934a. aconseja lo que debe tomar y prohíbe lo que no se debe tomar. La mayoría de las pasiones se curan 1 9 5 por medio de castigos y preceptos muy rígidos. encarcelándolos y castigándolos con las peores deshonras. Las pasiones son una úlcera de la verdad. por tanto. y deben reducirse enteramente sajándolas con una disección. Y todo esto tiende a la salvación y a la salud eterna. la lujuria. y Gorg. Entonces —dicen algunos—. La reprensión actúa como una operación quirúrgica en las pasiones del alma. y por la en­ señanza de algunos principios. los libera de la esclavitud. ¿por qué se irrita y casti­ ga el Señor. del error y de la cautividad del Enemigo. . El reproche se parece mucho a un remedio: disuelve los endurecimientos de las pasiones. y allana aún las hin­ chazones de la soberbia. el Logos. El general que impone a los culpables multas pecunia­ rias o castigos corporales. . reprime las pasiones de su al195 P l a t . reprendiendo a los que des­ obedecen la ley. la justicia es un bien. aunque sea de la manera más breve posible. si ama a los hombres y es bueno? Es del todo necesario tocar este punto. pues este modo de proceder es de su­ ma utilidad en orden a la recta educación de los niños. persigue un fin bueno. pues ejerce su autoridad para amo­ nestar a sus subordinados. a veces incluso con la muerte. Ley. restituyendo al hombre a la san­ tidad y a la verdad. La amonestación es como un régi­ men dietético para el alma enferma. 478d: refe ren cia a la c o m p a ra c ió n ' de los castigos co n la te ra p ia m édica. limpia la suciedad de las impurezas de la vida. Así.

Este género es una especie de arte de la reprensión. como buen pedagogo que es. «Látigos y disciplina son siempre principio de sabiduría. Así como los géneros persuasivo y exhortativo perte­ necen al deliberativo. no de odio. 197 Ecte. aquél. con espíritu de burla. 22. sin embargo. con nuevos métodos. luego. y a los que como si fuesen cadáveres la reprensión no logra excitar a la salvación. y emplean­ do palabras duras como ñagelo. Por eso añade la Escri­ tura: «Es como despertar de profundo sueño al que está l% Clemente utiliza gráficamente diversos tecnicismos propios del gé­ nero retórico antiguo. Con admirable habilidad. 6-7. con amor. los irrita la reprensión. intenta exhortarlos a la conversión.LIBRO I ÍOl ma y los conduce en paz hacia la santa concordia de convi­ vencia cristiana. mas reprender es signo de buena voluntad. suele decirse. Las amonestaciones pueden llevarlas a cabo el amigo y el ene­ migo: éste. como hacer comprender a la tierra y estimular hacia la sensatez al que ha perdido la esperanza. . y. así: symbouleuiikós: deliberativo parakietikós: exhortativo protreptikós: persuasivo enkdmiastikós: laudatorio ¡oidoretikós: injurioso oneidistikós: recriminatorio. A quienes la exhortación no convierte. así también los géneros del repro­ che y de la censura pertenecen al género laudatorio 1% . reviste la admonición con el reproche. El Se­ ñor no reprende al hombre por odio. él mismo sufrió por no­ sotros. podría destruirlo por sus pecados. despierta la mente entor­ pecida. el áspero lenguaje los resucita a la verdad. Enseñar a un necio es co­ mo componer un cacharro roto» l97.

y para que no pequéis»201. 67 De forma bien clara se expresó Moisés: «No temáis. Bien lo aprendió Platón. lo arranca. el temor tiene en sí algo provechoso. y mi Padre es el vi­ ñador». pues Dios ha venido para probaros. Gorg. 20. reconoce que el Justo es bue­ no. cuando dice: «Todos los que su­ fren un castigo reciben en realidad un gran bien. experimenta una notable mejora. 22. La reprensión que se hace a los pecadores tiene por finalidad su salvación. Éx. 200 201 202 H erm o sa c o m p aració n con los m elódicos acen to s de la lira. 5 se hace silvestre. otras. y todo el que da fruto lo poda. y las constriñe para que den fruto y no se pierdan en aspiraciones y deseos. para que dé fruto más copioso» Cuando la vid no es podada. y añade: «Todo sarmiento que en mí no da fru­ to. cuando describe alegóricamente sus múltiples y útiles desvelos: «Yo soy la verdadera vid. ya que se benefician en el sentido de que su alma. Sí.. 199 Jn. P l a t . ha sido in­ ventado como algo bueno para el hombre: «El espíritu 198 Ibid. 4 El mismo Señor revela claramente su manera de proce­ der. al creer que los hombres corregidos por el Justo obtienen un gran beneficio. al ser justa­ mente castigados202. las relaja 200.102 EL PEDAGOGO dormido» m . 15. 20. a fin de que no os asalte a vosotros su temor. el Logos se adapta como una me­ lodía al modo de ser de cada uno: unas veces tensa las cuerdas. 8. sueño que se parece muy notablemente a la muerte.» 2 Platón. lo mismo le ocurre al hombre. 1-2.. 477a. El Logos es el machete que poda y limpia las ramificaciones inso­ lentes. .

Es éste un exce­ lente método: suscitar el temor para que evitemos el pe­ cado. pues. Isaías dice de Él: «El Se­ ñor lo ha entregado por nuestros pecados» 204. mostrándole lo que debe hacer. retardándolos y haciéndoles ver los sufri­ mientos que les aguardan si permanecen en sus pecados. como reformador y enmendador de nuestros pecados. Dios.LIBRO I 103 que teme al Señor vivirá. 3 68 i 3 Los gnósticos. Is. . 6. Dt. es bueno. mandaré contra ellos los dientes de las fieras y el veneno de las bestias que reptan por el polvo. dice la Escritura. 23-25. Cuando amenaza. ni desea cumplir sus amenazas. Pero no actúa como la serpiente que ataca y muerde sú­ bitamente a su presa. como algunos 2 0 6 suponen. La mayoría de las veces amenaza. 53. 21-22. Así constituido por el Padre de todos. sufrirán convulsiones in­ curables. Este mismo Logos es juez cuando nos aplica un castigo. Ecle. pues su esperanza está deposi­ tada en quien los salva» 203. es decir. 32. y. nuestro Pedagogo es el único que puede perdonar los pecados.14. 13. dentro de las cámaras. y siempre exhorta a la hu­ manidad. el pa­ vor» 205. bloquea el impulso que lleva al pecado. 1. mas. el úni­ co que puede discernir la obediencia de la desobediencia. serán presa de las aves. al suscitar el miedo. prefiere advertir antes que actuar: «Lanzaré contra ellos todas mis saetas. 34. 203 204 205 206 207 Ecle. costreñidos por el hambre. Por fuera asolará la espada. es evidente que no persigue el mal. la mayoría de las veces. El Señor. «El temor del Señor aleja de los pecados. muestra su amor a los hombres. sin temor no se puede ser tenido por justo» 207. Dios no se encoleriza.

X 617e. Rep. en la misma amenaza. y cómo. 18. 4. y daré su merecido a quienes me odian. injusto Dios al descargar su cólera? Seguro que n o » 209. tal vez. 32. Am. muestra táci­ tamente su amor al hombre: «Les ocultaré mi rostro —di­ ce— y les mostraré qué será de ellos»213. por su bondad. pero ni aun así os habéis conver­ tido a mí. 20. 5-6. y mi espada devorará la carne ensan­ grentada de los heridos»210. el Logos ha revelado de forma bien evidente su plan: «Os destruí como cuando Dios asoló Sodoma y Gomorra. si­ no por su justicia. Ecle. 2 Es evidente que quienes no son enemigos de la verdad y no odian al Logos. Dios no es responsable» 208. dice el Señor»212. Dt. 32. «Pero si nuestra injusticia pone de manifiesto la justicia de Dios. no por su cólera. porque no es bueno omitir la justicia por causa nuestra. «El temor del Señor es la plenitud de la sabiduría». «La culpa es de quien ha elegido. . tampoco odian su salvación. 1. y quedasteis como tizón sacado de un incendio. tomaré venganza de mis enemigos. 3. movido. 3 Por boca del profeta Amós. cuando peca vo­ luntariamente. 209 210 2. dice la Sabiduría211. Embriagaré con sangre mis saetas. ¿qué diremos? ¿Que será. ni se hacen acreedores de los castigos que nacen del odio. 70 Mirad cómo Dios. Habla amenazando: «Afilaré mi espada y mi ma­ no empuñará el juicio. 41-42. busca nuestro arre­ pentimiento. 69 Cada uno escoge su propio castigo.1 212 213 Rom. . Dt. 11.104 EL PEDAGOGO El castigo lo impone Dios. Allí donde el 20» P l a t .

en un pasaje del Evangelio. porque es bueno. la bondad de Dios y su severidad. como tú. con los que cayeron.LIBRO I 105 Señor dirige su mirada hay paz y alegría. Ésta consiste en devolver mal por mal. En cambio. es corrección también para el que ofrece resistencia—. es decir. que es bueno. en su sentido deíctico-demostrativo. designa al 214 Rom. reconozco que su castigo alcanza a los infieles —el castigo es bueno y provechoso para el que lo recibe. sin más discursos. el pronom­ bre «tú». 21-23. y persigue la utilidad del vengador. Dios es uno. mas de donde la aparta. . 17. para que ellos sean uno co­ mo nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí para ser consumados en la unidad»215. impera la maldad. si bien algunos muy a pesar suyo. 11. Padre. el testimonio del Señor. Por esa razón. odia el mal. el mal hace presa de la especie humana por su infideli­ dad. querer la venganza el que nos enseña a orar por los que nos calumnian. 216 Concepto griego de unidad. pe­ ro no quiere la venganza. Que Dios es bueno todos lo reconocen. ésta. aquélla. Y yo les he entregado la gloria que tú me has dado. Él. en la fe de Cristo. precisamente porque lo es por naturaleza. en él dice de sí mismo que es uno: «para que todos sean uno. Así pues. más allá del uno y de la mónada misma216. contigo. me veré obligado a presentar. 215 Jn. 22. en mí y yo en ti. para que perseveres en la bondad»2'4. para demostrar que Dios es justo. pues. Y no puede. Dice San Pablo: «Considerad. Él no quiere mirar el mal. para que tam­ bién ellos en nosotros sean uno a fin de que el mundo crea que tú me has enviado. en modo alguno. Pero si voluntariamente aparta sus ojos.

20. . puesto que es bueno. Dios nos ha revelado en Jesús la faz de la balanza equilibrada de la justicia. que es y que será. y se lo daré a conocer»218. bajo la imagen de una balanza de pesas iguales. Éx. cuando dice: «Padre. y éstos también conocieron que tú me envias­ te. Él es «para los que le odian el que castiga los pecados de los padres en los hijos. Que este mismo ser. 5-6. al tiempo que derrama su cóle- 2. el Dios que fue. también ellos estén conmigo. en efecto. 16. Padre justo. En tanto que Hijo» y siendo su Logos.106 EL PEDAGOGO 3 72 Dios único. está en el Padre y recibe el nombre de «justo». y esta denominación implica una igualdad de poder. para que contemplen la gloria que me has dado. El que coloca a unos a su derecha y otros a su iz­ quierda. el Dios único. mas yo te conocí. hemos conocido a Dios. el Señor de ambas. lo ates­ tigua el Señor en el Evangelio. De Él habla textualmente la Sabiduría: «Piedad y có­ lera están en Él. los que me has dado. Dice la Escritura: «Juzga­ rá al hombre según sus obras» 220. donde yo estoy. quiero que. 3. y él concede el per­ dón a los que lo am an»219. el mundo no te reconoció. por medio de Él. Y yo les manifesté tu nombre.7 218 219 220 Éx. que existe realmente. es «justo». Un solo nombre se emplea para los tres tiem­ pos: «El que es»217. considerado como padre. Jn. 17. Pues. 12. por su recíproco amor. porque me amaste antes de la creación del mundo. Ecle. 14.» Él es. recibe él solo el nombre de «bueno». 24-26. «poderoso en el perdón.

que está en los Cielos» 224. Ibid. y «El que ha creado los Cielos habita en ellos». pues. 4. y que el Creador es justo. Y añade de forma bien contun­ dente: «Nadie és bueno sino mi Padre. lo confie­ sa de nuevo el mismo Logos: «pues es bueno con los in­ gratos y malvados».. 19. en cuanto que provoca la lluvia sobre todos. 3 . Hay que resaltar aquí cómo reconoce que su Padre es bueno y que es el Creador. Sal. reparte sus dones justa y equitativamente. Con toda evidencia podemos. 1. Ibidem. 11-12. Que el «Dios y Padre de Nuestro Señor Jesús» es bueno 222. grande en su misericordia. Su misericordia y su reprensión tienen como fin la sal­ vación de quienes son objeto de reprensión. Mí. 10. Ibid. y agrega: «Mi padre hace brillar su sol sobre todos» 225. II Cor. nadie lo discute. Y aún afirma: «Mi Padre hace llover so­ bre los justos y los injustos» 226. hace llover igualmente sobre justos o injustos. hechura de tus manos» 227. 35-36. el Espíritu Santo lo cantó en los Sal­ mos: «Cuando veo tus Cielos.. 8. 6. y grande también su repro­ che» 221. Le. Y sigue: «Sed misericordiosos como vuestro Padre lo es» 223. 5. 2 3 73 221 222 223 224 225 226 227 228 Ecle. 4. 45. y por ser bueno. y «El Cielo es su trono» 228. concluir que Dios es uno y el mismo. Como autor de la llu­ via.LIBRO I 107 ra. 16. 17. . es el Creador del agua y de las nubes.

3. Rom . lo pone de manifiesto cuando dice: «de suerte que la ley es santa. 11. 21-22. Por eso dice también Pablo: 2 «Ahora. que es uno. «nadie es bueno sino mi Padre». 6. no es contrario al carácter del Logos sal- 229 Mt. y para probar que es justo y que justifica a todo el que 3 creen en Jesús»231. se ha manifestado la justicia de Dios». es­ cribe más adelante: «En el tiempo de la paciencia de Dios: para la demostración de su justicia en el tiempo presente.. pues Él mismo lo era todo antes de la llegada de su Hijo. y que el Señor es Hijo del Creador. 7. 27. 230 . 3. 232 Ibid. creador. sin ley. se infiere que el Señor es Hijo del Justo. el Señor se ha expresado así en su ora­ ción: «Padre nuestro que estás en los Cielos» 229. sin discusión. justo.. justo y bueno» 232. creemos que el Señor es también Hijo del Creador. Y como sabe que el justo es bueno. Hijo en el Padre. 231 Ibid. en verdad. pues bien. para quien sea la gloria por los siglos de los siglos. bueno. 9. y el mandamiento es santo. 12. que el Dios del Universo es uno solo. «Nadie ha conocido al Padre» 233. 233 Mt. en todos los que creen. se manifiesta en múl­ tiples poderes. Y si todos reconocen que el Creador es jus­ to. emplea las dos palabras para referirse al mismo poder. para dar testimonio de la verdad. Los Cie­ los pertenecen a quien ha creado el mundo. Así que es evidente. y de nuevo. 26. amén. 74 Sin embargo. y todavía.108 EL PEDAGOGO Por su parte. su mismo Padre. de manera que. pues no hay distin­ ción» 2 3 °. 2 No obstante. para que mejor puedas comprender que Dios es justo: «La justicia de Dios se hace realidad por la fe en Jesucristo.

el Peda­ gogo de la humanidad. por quien también el Logos de Dios se ha hecho hombre m . reprende. A l mismo poder pertenece hacer el bien y castigar justam ente. desvía el impulso de quienes habían emprendido el camino del pe­ cado. nuestro Lo­ gos divino. comparte los sentimientos del hombre. amenaza. «atan­ 9. No deja sin testimonio a uno cuando atestigua en fa­ vor del otro. y exhorta a los elegidos a obrar mejor. . sirviéndose de los múl­ tiples recursos de su sabiduría. amonesta. a este respecto. de una medicina de la divina bondad que hace nacer el ru­ bor del pundonor e introduce la vergüenza ante el peca­ do. el m étodo pedagógico del Logos? 234 Clemente abunda sobre el tema del «amor de Dios hacia los hom­ bres». y es un beneficio muy grande el que se de­ riva de este testimonio. y diversos los modos de administrarla en orden a nuestra salvación. «el antropocentrismo» y la «Encarnación». promete. al descender. La cólera de Dios —si realmente es correcto tildar así a la reprensión de que nos hace ob­ jeto— es una prueba de su amor hacia el hombre. sin duda. premia. Grande es la sabiduría de su pedagogía. Se trata. no para buscar su muerte. cura. se vuelca materialmente para salvar a sus pequeños. y los anima a seguir una vida mejor. Con todas sus fuerzas.LIBRO I 109 vador el reprender con solicitud. increpa. sino su salva­ ción: un pequeño dolor para evitar una muerte eterna. El Pedagogo da testimonio en favor de los que practican el bien. Es Dios quien. ¿cuál es. reprocha. a la hora de herir ligeramente el alma que se ha descarriado. Si la exhortación es necesaria. no lo es menos la re­ prensión.

como la gallina recoge a sus polluelos bajo sus alas. ¿Tienes hijas? Cuida de su cuerpo. La prueba más grande de su amor hacia el hombre es 235 P lat. «¿Tienes hijos? Edúcalos —recomienda la Sabidu­ ría—. cananeos e. Mas volvamos a la bondadosa pedagogía del Logos.. El Señor no persigue el placer momentá­ neo. como cuando dice en el Evangelio: «¡Cuántas veces quise recoger a tus hijos. Su animal preferido era el toro. otros. Ley . incluso. y no Ies muestres un rostro complacien­ te » 236. benefician cara al futuro. 23-24. el Señor hace con nosotros lo que nosotros hacemos con nuestros hijos. 237 M í. 9. por encima de cualquier cosa. El Pedagogo amonesta así. 23. los queremos mucho. Más tarde. La admonición es un reproche solícito que estimula la mente. Hay quienes con sus palabras sólo persiguen agradar a sus oyentes. Los profetas lo criticaron duramente.110 EL PEDAGOGO do como por múltiples riendas» 2 3 5 los irracionales apeti­ tos de la naturaleza humana. VII 808d. 9. 7. 3. y vosotros no quisisteis» 237. como lo demuestra la adoración al becerro de oro. ciertamente. en cambio. En una palabra. a nuestros hijos. sino la felicidad futura. Baal era la divinidad masculina suprema entre los pueblos semitas occidentales: fenicios. 238 Jer. . hebreos. 7. pero su afecto es escaso hacia aquellos que no desean conquistar. Su nombre significa «señor». duros en el presente. fue el dios del Sol y del Cielo. Y. niños y niñas. y han quemado perfumes a Baal» 238. que reprueban con útiles advertencias. De nuevo amonesta la Escritu­ ra: «Han cometido adulterio con la piedra y con el leño. 37. Su culto se difundió entre el pueblo israelita. 236 Ecle. doblégalos desde su infancia. Reinaba sobre la tierra cultivada y ia lluvia. según el testimonio de los profetas.

a pesar de conocer perfectamente la desvergüenza de este pueblo reacio y rebelde. por contraste. Jer. 5. Pone de manifiesto dos cosas: su divinidad. Éx. La censura es un reproche por los malos actos. 8-9.4 do. Aquí. si es que te escuchan» 239. 3. ya que la ocasión para el arrepentimiento es gracia que concede al libre arbitrio del alma. 13. muestra. pero bien sé yo que no los dejará par­ tir» 240. 2. y exclama por boca de Ezequiel: «Hijo de hombre. a la vez que revela el pecado. la salvación. mas su corazón está lejos de m í»241. Prov. por boca de Isaías. por­ que «el temor del Señor es el principio del sentir espiri­ tual»243. Amonesta también preocupándose por el pueblo cuan. lo exhorta al arrepentimien­ to. dice: «Este pueblo me honra con sus labios.LIBRO I 111 que. háblales. 6-7. ¿y no habré yo de reprenderles por tales acciones —ex­ clama el Señor— y tomar venganza de semejante pue­ blo?»242. De nuevo. por boca de Oseas: «¿No los repren. pues enseñan doctrinas que son mandatos de los hombres». es­ tás entre escorpiones. Is. lo cual es un reproche acusador: «en vano me rinden culto. 1. que 77 predispone para el bien. Un buen ejemplo nos lo ofrece por boca de Jeremías: «Se han convertido en caballos se­ mentales. 239 240 241 242 243 Ez. . la solicitud. Por todas partes se entremezcla el temor. cada uno relincha tras la mujer de su prójimo. 7. 29. Dice igualmente a Moisés: «Ve y di al Faraón que deje 3 marchar al pueblo. y su amor hacia el hombre. 18-19.2 deré —exclama— porque tienen tratos con prostitutas. pues conoce el futuro.

1. cielos. un reproche du­ ro. como quienes pecan deliberada­ mente. 2. convierte al pueblo. y el asno el pese­ bre de su dueño.. 4 ¿No es. a la vez. es decir. Israel significa «el que ve a Dios». 4. tras exteriorizar su descontento. Por eso. hijos rebeldes! He aquí lo que dice el Señor: ‘tomasteis resoluciones sin mí. Muestra claramente su pecado afirmando que tienen plena conciencia de él. presta oído. tierra. aña­ de: «Me han abandonado. el que comprende a Dios. 14. extraño que el que conoce a Dios no reconozca al Señor? El buey y el asno. y el pueblo inteligen­ te se une a la prostitución?» 244. hicisteis pactos ajenos a mi espíritu’» 247. mas no se han rebelado contra mí. El buey conoce a su amo. en cambio.19. 1. pero Israel no me ha reconocido’» 245.112 EL PEDAGOGO ofrecen sacrificios con los iniciados. El Pedagogo emplea este tipo de pedagogía cuando afirma por boca de Isaías: «Escu­ chad. 78 La reprimenda es una censura severa. Israel se muestra más necio que dichas bestias. La inteligencia es el ojo del alma. Is. Y. El Pedagogo se sirve de él cuando exclama por boca de Isaías: «¡Ay de vosotros. 30. de for­ ma parecida a como suele hacerse con la lana que se va 244 245 246 247 Os. bestias estúpidas e insensatas. Jer. conocen a quien los alimenta. . . por medio de Jeremías. 13. . dirigiéndolo hacia la salvación. 3 La reprensión es un reproche que se hace a los negli­ gentes o despreocupados. En cada caso se sirve del temor como un revulsivo muy duro. Is. por medio de él abre las llagas y. 2-3. dice el Señor» 246. es el Señor quien habla: ‘Engendré hijos y los eduqué. en verdad.

mos­ trando imperceptiblemente la bondad de su pedagogía: «No desprecies. Todos cuantos la honraban la desprecian. Por eso. La reprobación consiste en exponer públicamente los pecados.LIBRO ! 113 a teñir: se le aplica una sustancia para que quede bien preparada para recibir el tinte. Sal. 2. pues han visto su vergüenza» 2 5 °. 12-13. 35. y por boca de Jeremías: «El cielo está pasmado. 5. 140. Por eso ha venido a ser objeto de horror. a causa del relaja­ miento de la mayoría en la fe. y aflige con su azote al hijo que le es querido»251. la Escritura añade: «Que el justo me repruebe y me edu­ que. Habla por boca de Isaías: «Habéis abandonado al Señor y habéis despreciado al San­ to de Israel» 248. II. El Pedagogo utiliza con harta frecuencia dicho pro­ cedimiento por considerarlo necesario. por boca del mismo profeta: «Ha pecado gravemente Jerusalén. cuando exhorta por boca de Salomón. hijo mío.. de nuevo. pues dos mal­ dades cometió mi pueblo: me abandonaron a mí. pero que el aceite del pecador no adorne jamás mi cabeza»253. Jer. Prov. para excavarse aljibes agrietados. que no podrán retener el agua»249. 4. 1. porque el Señor educa a quienes ama. 3. Ecle. Porque «el pecador huye de la reprensión» 252. El Pedagogo suaviza la acerbidad y dureza de esta reprobación. fuente de agua viva. Lam. ni ten­ gas aversión a sus recriminaciones. 8. 1. 12. la educación del Señor. Y. . y la tierra se ha quedado atónita. 17. 2 3 4 248 249 250 251 252 253 Ibid.

. 4. al contrario. nación pecadora. 9. ¿cómo pue~ 3 de perseguir a sus seguidores? Por eso añade: «Vuestra casa quedará desierta.» 2 La supervisión 2 5 6 es una severa reprensión.. 39. El término griego episkope evoca la «visita» terrible de Dios. afirma por boca de Jeremías: «¿Hasta cuán­ do gritaré sin que me escuchen? He aquí que sus oídos son incircuncisos» 254. Jerusalén. y.» 2 La acusación es un reproche dirigido a los pecadores. Ibid.114 79 EL PEDAGOGO La advertencia es un reproche que hace a uno más re­ flexivo. raza malvada!» 259. ¡Bendita tolerancia! De nuevo ha­ bla por boca del mismo profeta: «Todas las naciones son incircuncisas. 23. so La invectiva es un reproche muy grave. cuando habla por boca de Isaías: «¡Ay. 6. En efecto. Is. 26. en el Evan­ gelio. El Pedago­ go se sirve de ella en el Evangelio: «Jerusalén. El Pedagogo no deja de utilizar dicha pedagogía. 10. hijos inicuos. conoceréis su autoridad. El Pedagogo. 254 255 256 decir. 257 258 259 Jer. 1. es el día de Yahvé. 38. quien conoce a Dios. se sirve de ella. La repetición del nombre confiere a la reprensión ma­ yor dureza. Mt. que mata a los profetas y apedrea a los que han sido en­ viados a ella!» 257. Ibid. por boca de Juan: «Serpientes. raza de víboras. pue­ blo preñado de pecados. «Porque es un pueblo desobediente: hijos —dice— que no tienen fe.. porque os digo: a partir de ahora no esperéis verme hasta que digáis: ‘Bendito el que viene en nombre del Señor’» 258. a guisa de medicina. En efecto. 37. mas este pueblo tiene el corazón incircunci­ so» 255. si no recibís su bon­ dad. 23.

por boca de Jeremías. 5. en copioso llanto»263. la reina de las naciones se ha convertido en tributaria. y. Los extranjeros me engañaron. exclama: «Le he dado el libelo de repudio. el Pedagogo. y. La burla es un reproche que ridiculiza.8i gogo utiliza este recurso cuando exclama por boca de Jere­ mías: «Has adquirido aspecto de ramera. ha quedado viuda. mas la pérfida Judá no te­ m ió»261. ha pasado llorando todas las no­ ches.3 lidad procura también nuestra salvación veladamente. Nah. a mí. 8. 4. ¿así pagáis al 260 261 262 263 264 265 Sal. la exhorta a recuperar la dignidad perdida. y se ex­ traviaron»260. Ibid. 1. «¡La bella y graciosa prostituta. Jer. 3.LIBRO i 115 De ella se sirve el Pedagogo cuando habla por boca de David: «Un pueblo que no me conocía me sirvió y me escuchó obediente. Con gran habilidad ha ridiculizado a la muchacha lla­ mándola prostituta. que soy el padre y guardián de tu virginidad?» 264. maestra de hechizos!» 265. 1-12. La queja es un reproche disfrazado. Lam.. El divino Peda. 11. con singular habi. generación mala y perversa. 44-46. . y la casa de Judá renegó del Señor» 262. La reprimenda es una increpación legal. 3. Jer. te mostraste des­ vergonzada con todos. de nuevo: «La casa de Israel me traicionó. 17. El Pedagogo la utiliza cuando habla por boca de Jeremías: «¡Cómo ha quedado desierta la ciudad en otro tiempo po­ pulosa!. 3. una increpa. Así edu­ caba el Pedagogo hablando por boca de Moisés: «Hijos degenerados. luego. 32. Y ¿no me has llamado a tu casa.2 ción a los hijos que se rebelan contra el deber. 3-4. cambiando de to­ no.

5-6. como hace el pastor con su rebaño. ibid. 18. dice: «Tus príncipes son desobedientes y cómplices de ladrones. los custodió con la compasión y la educa­ ción»269. prodigándoles sus cuidados. y el ac­ to de salvar es propio del que es bueno. Ecle. Si es hermoso abstenerse de pecar.» La reprobación y la reprimenda. Así nos advierte también por boca de Salomón: «Azo­ ta a tu hijo con la vara.. y. «La misericordia del Señor se extiende a toda carne. azotándolos. 23. unidos por la dureza de su corazón. también lo es que el pecador se arrepienta. 16. Cf. 16. educa y en­ seña. y de los que se afanan por unirse a él» 268. «Pues su severidad es tan grande como su mi­ sericordia» 270. castígale con la vara. 23. Prov. com­ padeciéndose de ellos. 13. de nuevo: «No ahorres al muchacho correctivos. Y. así como es un bien excelente estar siempre sano. y no hacen justicia al huérfano» 267. 14. golpeándolos. Is.. ¿no es éste el mismo Padre que te ha creado?» 266.116 EL PEDAGOGO 3 82 2 Señor? Este pueblo es insensato e ignorante. Se apiada de quienes aceptan su correctivo. acusa. por boca de Isaías. que no morirá. pero libra su alma de la muer­ te » 271. también lo es recobrar la salud tras la enfermedad. 1. En resumen: su téc­ nica del empleo del temor es fuente de salvación. «seiscientos mil hombres a pie. Con este procedimiento. aman el soborno y persiguen recompensas. Ibid. 12. como su mismo nom- 266 267 268 269 270 271 Dt. . 10 ss. 32.

275 Ibid. por nuestros excesos vituperables y por las demás inflamacio­ nes de las pasiones.3 vo y la decisiva purificación producida por la reprobación: siguiendo al Logos. dice el Apóstol. . de pegar».2 dico. porque están bien. y. el Apóstol amonesta a cada 83 una de las iglesias siguiendo el ejemplo del Señor. XI 515.4 jeto de temor cuando se obra bien» 274. El mismo Platón reconoce la gran fuerza del correcti. Por esa razón y no otra. 13. necesitamos del Salvador. dice a los gálatas: «¿de modo que me he convertido en vues­ tro enemigo por deciros la verdad?» 276. 274 Rom. pero sí necesitan de su arte los enfermos. aquejados por nuestros vergonzosos deseos. afirma que el hombre que ha come­ tido las mayores impurezas se convierte en incorregible y vicioso por no haber sido reprendido. 16. II. 830. ya que conviene que el hombre destinado a la felicidad sea purísimo y be­ llísimo273. Así como los sanos no necesitan los cuidados del mé. 277 H o m . se­ guro de sí mismo y de la flaqueza de sus oyentes. IV 218. En efecto: si «los magistrados no deben ser ob. curan los pecados y alejan la muerte. 2 7 3 P l a t ó n . que en esta vida somos enfermos. 3.LIBRO I 117 bre indica272. 4. 4. y reconducen a la moderación a quienes se han dejado llevar por la intemperancia. Sofista 230d-e. va a ser objeto de temor por parte del que no peca? «Mas si obrares mal. son golpes que afectan el alma. así también nosotros. ¿cómo Dios. Él nos apli­ ca remedios no sólo dulces. teme» 275. que es bueno por naturaleza.. 276 Gal. sino también astringentes 277: 272 El término griego epíplexis «castigo. reprimenda» denota propia­ mente «acción de golpear. 13..

ciegos. necesitamos también de la fuente de la vida. caigamos. como si fuésemos un rebaño! Sí. extraviados. muertos. 34. 3 Nosotros. ne­ cesitamos pastor. enfermos. He aquí por qué el temor. Ibid. 14. 2 s. Cf.118 EL PEDAGOGO las raíces amargas del temor detienen las úlceras de los pecados. Antes al contrario. la que 278 279 280 281 Palo largo con púas largas o dientes que sirve para aventar. no sea que. 84 Si queréis. sí. se dirige a los ancianos. Es así como. 16. Ez. Pedagogo. rebaño. ¡Haznos pastar a noso3 tros. criaturas. Maestro. sácianos con tu pasto. pues. es preciso que estemos separados de la paja y amontonados en el granero del Padre. cuando se expresa alegóricamente y se llama a sí mismo pastor del rebaño 279. aunque amargo. niños. convertiré al extraviado 280. hasta tu Iglesia. y los apa­ centaré yo mismo en mi monte santo»2SI. nos es posible comprender la profunda sa­ biduría del Santo Pastor y Pedagogo. al final. y toda la humanidad necesita a Jesús. y con él separa del trigo la paja destinada al fuego. Él es también pe2 dagogo de los niños. es saludable. sedientos. necesitamos quien nos guíe. 10. Jn. cuidaré del que está débil. Ésta es la pro­ mesa propia de un buen pastor.. que es tu justicia. 34. necesitamos del Salvador. necesita­ mos quien nos dé luz. sin guía y pe­ cadores. necesitamos pedagogos. condúcenos hasta tu monte santo. el Todopoderoso y Logos del Padre. ofreciéndoles el ejemplo de una solicitud esmerada: «Curaré al que está herido. en la condenación. necesitamos de la vida. . por boca de Ezequiel. quienes de ella beben nunca más tendrán sed. «El bieldo 2 7 8 está en la mano» del Señor.

revistiéndola con la túnica de 4 la incorruptibilidad. y yo les diré: ‘Heme aquí» 282. «Ellos me lla­ marán —continúa—. I Cor. que ha muerto por nosotros. dice el Señor» 283. Pero su justicia clama a gri­ tos: «SÍ venís a mí con rectitud. la que toca los Cielos! «Yo seré —añade— su pastor. Sólo el buen pastor —añade— se comporta 2 así. «Si cruzan las aguas. No caeremos en la corrupción nosotros que dirigimos nuestros pasos a la incorruptibilidad.27. Llama alegórica­ mente sendas tortuosas a las reprensiones de los pecado­ res. que es inmutable e inconmovible para quienes. porque Él nos sostendrá. Mt. Ibid. la que domina más allá de las nubes. 42. Cf.LIBRO I 119 se yergue. como la túnica de su piel. 2. entrega por nosotros lo mejor que tiene: su alma! ¡Qué gran bienhechor y amigo del hombre. que ha querido ser su hermano. cuando podía ser su Señor! Y hasta tal extremo ha llegado su bondad. Señor. y ha untado mi piel. y estaré cerca de ellos». 28.3 tros. 9. Quiere salvar mi carne. Is. Lev. Así es nuestro Pedagogo: justamente bueno. i Qué gran donador. Me has oído mucho antes de lo que yo esperaba.23. El camino recto y natural simbolizado con la letra 4 iota del nombre de Jesús en su bondad. yo seré recto con voso. 15. no resbalarán. 26. Lo ha dicho Él. . «No vine 85 —ha dicho— para ser servido. Por eso el Evangelio nos lo muestra fatigado: se fatiga por nosotros y ha prometido «dar su alma como rescate para muchos» 285. dice el Señor de los ejércitos » 2U. han creído: 282 283 284 285 Cf. Cf. sino para servir» 284. 43. 21.. 58. 20. y así lo ha dispuesto. por obediencia.

habéis desechado mis consejos y no habéis hecho caso de mis amonestaciones» 287. y que desprecian su amor por los hombres. andaban por algún tiempo junto a Dios. 1. y se acordaban de que Dios era su ayuda. Sal. Hay dos tipos de temor 290: uno. era su redención»289. ellos lo buscaban. Ley. He aquí los motivos de su ira. 32. y de que Dios. Él sabe que el temor es lo que les mueve a convertirse. mientras que se estima en sobremanera el que aviva el re­ cuerdo y suscita en nostros el amoroso temor de la jus­ ticia. generación que no conoce la rectitud de corazón y cuyo espíritu no ha sido fiel a Dios.120 EL PEDAGOGO «Porque he llamado y no me habéis escuchado —dice el Señor—. por ver si puede frenar el im­ pulso que les conduce a la muerte. 77. .. Por regla ge­ neral suele estimarse en poco el bien de que disponemos. Ibid. por lo que el juez vie­ ne a administrar justicia contra quienes han rehusado se­ guir una vida honesta. cuando Él los mataba. I 646e. Y es que la reprensión del Señor es útilísima. y es el temor que experimentan los ciudadanos con respecto a los honestos gobernantes. Por boca de David explica con suma claridad los motivos de su amenaza: «No creyeron en sus maravillas. 24-25. el Altísimo. y se convertían. éste es el que noso287 288 289 290 Prov.34-35. Sobre este particular exclama por boca de David: «Ge­ neración perversa y exasperante. No ha guardado la alianza de Dios y no ha queri­ do caminar en su ley» 288. Ya en P la t .10. Razón por la que se comporta con ellos con extrema dureza. 77. 8. que conlleva el respe­ to..

30. Dios único. 77. David — es decir. semejante al que los niños prudentes muestran para con sus padres. El otro tipo de temor conlleva el odio.LIBRO I 121 tros sentimos para con Dios. misericordia y verdad ca­ minarán delante de su faz» 293. m ibid. refrenará a menudo su cólera y no en­ cenderá todo su furor» 292. porque él es Dios. a quien no consideraban como padre. y la bondad de Dios en su misericordia. 8. Por eso. . sanará sus pecados y a ellos no los destruirá. 292 Sa¡. 88 Él es todo y el mismo en todo. Reconoce que pertenecen al mismo poder juzgar y beneficiar. 15. es el que tenían los hebreos hacia Dios. sino co­ mo amo. El mismo ser es justo y bueno. Dios. el Espíritu 3 Santo que habla por su boca—. Creo que existe notable diferencia —casi total— entre 2 las cosas que por la piedad se llevan a cabo libre y vo­ luntariamente. pues lo refleja tal cual es. en ambas funciones se ejerce el poder del Justo que discierne entre lo justo y lo injusto. Mira cómo se muestra la jus­ ticia del Pedagogo en sus castigos.. es el temor de los escla­ vos ante los amos severos. y las que se hacen a la fuerza. dice del mismo Dios en el Salmo: «Justicia y juicio son el fundamento de su trono. Así como el espejo no es malo por reflejar el rostro de un hombre feo. ni lo es tampoco el médico para el enfermo porque le diga que 291 Ecie. en verdad. y es. 88. «Un caballo in­ dómito —dice la Escritura— se hace ingobernable. Dice la Es­ critura: «Él es compasivo. aunando ambas funcio­ nes. 38. y un hijo abandonado a su suerte se hace insolente»291.

es adoptado por el Logos. Y esta disposición amorosa es el principio de su justicia. Y. como cuando envía a su Hijo. sin embargo. ésta descendió hasta los hombres. 294 Mt. . Por mediación del Logos nos muestra su justicia. así tampoco es malo el que acusa con dureza a quien está enfermo del alma. 11. y «nadie ha conocido al Padre sino el Hijo» 294. . si hemos demostramediación del mismo ^o que el método de reprender a Logos. 2 Así. tanto cuando hace brillar su sol. Luego. Era bueno. sino que le muestra los que tiene. . por ser bueno y sapecados con amenazas. aparta a la . y es porque es bueno. El mismo Dios. la salva exhortándola y q u e e s u n sistema idóneo para lograr el arrepentimiento y evitar el pecado. ciertamente. anunció 1a buena justicia venida del Cielo: «Nadie —dijo— ha conocido al Hijo. desde el momento en que ha llegado a ser Padre. con el fin de que se aleje de semejante forma de proceder. razón por la que ha querido ser Creador y Padre. No infunde en él los pecados. 89 10. . por el Logos y por la Ley— para empujar a la humani­ dad a una conversión salvadora. Antes de llegar a ser Creador era. y ludable.122 EL PEDAGOGO tiene fiebre —el médico no le produce la fiebre. sino el Padre». por Pues bien. Dios es bueno en sí mismo. sólo le indica que la tiene—. humanidad de los la humanidad. 11. 3 Este recíproco y similar conocimiento es un símbolo de la justicia desde sus orígenes.. Dios. en la letra y en la carne —es decir. en primer lu­ gar. deberíamos ahora considerar la dulzura del Logos. ¿tú no obedeces a Dios? No olvi­ des que tú eres el responsable de la venida del Juez. pues aquella justicia era buena. y es justo con res­ pecto a nosotros. Éste.

de­ bemos considerar ahora el género exhortatorio y laudato­ rio. quiere. ni se sienta en la cátedra de los maledicientes. el género encomiástico adopta. Como ya hemos hablado 4 antes del género de la censura y del de la disuasión.6. Asimismo.90 hortación para lograr cosas provechosas: «A vosotros. De todo esto se ocupa especialmente el Pedagogo justo. los dos plati­ llos iguales del Justo. en oca. en mostrar 295 Prov. disuasoria. porque voy a deciros cosas im­ portantes» 295. 296 Sal.3 siones. y lo útil. sino que tiene puesta su voluntad en la ley del Señor» 2% . por voluntad de su Padre. El género delibera­ tivo reviste dos formas: una persuade y otra disuade. 1-2. Aconseja cosas provechosas para la salvación. la forma de censura y. se sirve de la ex. 8. hombres. que buscanuestro bien. exhortatoria y. 1. como hace por medio de David: «Feliz el varón que no sigue el consejo de los impíos. porque el consejo se acepta o se recha­ za. y lo que sigue. hacernos conocer lo bello y lo útil. en parte. . os exhorto. 4. a veces. La inteligencia deliberativa es. ni pone sus pies en el camino de los pecadores. Hay tres formas de aconsejar: la primera consiste en 2 tomar los ejemplos del pasado. por boca de Salomón. Fíjate ahora en esto: lo bello es propio del género en. como en una balanza. equilibrando así. en parte. y cómo. del deliberativo.2 comiástico. por medio de ellas. y hago sentir mi voz a los hijos de los hombres: escuchadme. la forma de ala­ banza. y que sus adver­ tencias exhortan a la salvación. por ejemplo. El Pedagogo.LIBRO I 123 Hemos visto que el Logos es justo. el género encomiástico puede ser de censura.

como de aquel consejo que les fue dado a los que preguntaban al Señor: «¿Eres tú el Cristo. Todo esto muestra de forma palmaria que el Señor ex­ horta a la humanidad a la salvación. y otros por el estilo. 9i La tercera forma de aconsejar se sirve de acontecimien­ tos futuros. yo os escucha­ ré como a un pueblo santo». Dice por medio de Ezequiel: «Si os con­ vertís de todo corazón y decís: ‘Padre’.» Todo esto lo había profetizado David: «Como lo oímos. y otras palabras pronunciadas por el mismo Se3 ñor. la segunda consiste en to­ mar ejemplo de cosas del presente. infunde esperan­ za de salvación. para caracterizar ia idolatría e infidelidad del pueblo de Israel para con su divino Esposo. Así. nos invita al 297 Clemente utiliza el término bíblico ekpomeúsantes «llevar una vi­ da deshonesta». empleando todo ti2 po de recursos. que yo os alivia­ ré» 3 < x > . o qué sufrieron cuando forni­ caron297. 299 Mí. Mediante exhortaciones aligera las faltas: disminuye el deseo y. 12. . y bienaventurado aquel que no se encandalizare de mí’. 11.124 EL PEDAGOGO qué castigo sufrieron los hebreos por haber rendido culto idólatra al becerro de oro. o debemos es­ perar a otro?» «Id y decid a Juan: ‘Los ciegos ven. 300 Ibid. perceptibles a los sen­ tidos. y. así también lo hemos visto» 298. los muertos resu­ citan. de nuevo: «Venid a mí cuantos andáis fatigados y agobiados. «prostituirse». 8. los sordos oyen. 47. se lee: los que caigan en el pecado «serán arrojados a las tinieblas exteriores. 28. Clarísimamente por boca de Salomón. 9. y otros semejantes. los leprosos están limpios. al mismo tiempo. y exhorta a precaverse de las consecuencias.. 298 Sal. allí será el llanto y el rechinar de dientes»2 " .

A r i s t ó t e l e s . En cuanto a la prudencia. y. Rep. y lo conocemos por me­ diación del Logos. El vocablo griego makarismós. «Bienaventurado —dice por boca de David— el que no ha cometido pecado. afirma: «Yo os conduciré a la buena tierra que el Señor prometió a vuestros padres». una recompensa a quienes se es­ fuerzan por su salvación. explica por boca de Jere­ mías: «Somos dichosos. luego. «bendición». porque conoce­ mos lo que agrada a Dios» 302.. Retórica 9. propiamente «acción de celebrar feliz». 9. 4.LIBRO I 125 bien: «Bienaventurado el hombre que ha encontrado la sa­ biduría. 13. y por él somos dichosos y prudentes. 4. Ibid. será como el árbol plan­ tado junto a las corrientes de las aguas. P l u t a r c o . El conocimiento es llamado prudencia por el mismo pro­ feta: «Escucha. se encuentra reflejado en el len­ retórico clásico: P l a t . pon oídos para conocer la prudencia» 303. y el mortal que ha encontrado la cordura»301. 7.» Así quiere que seamos nosotros. 3. .. y cuyas hojas no se marchitarán (con estas palabras se refiere a la resurrección) y todo cuanto em­ prenda tendrá éxito. «celebración». Su pedagogía reviste aún otra forma: «la bienaventu­ ranza» 305. que dará fruto a su tiempo. Morales 471. y suele de­ jarse ver por quien lo ha hallado. 301 302 303 304 305 como guaje Prov. Is. Porque el bien lo alcanza quien lo persigue. por boca de Isaías exclama: «Yo os conduciré al monte santo y os alegraré»304. pa­ ra que consigamos la felicidad. por su gran amor hacia los hombres. 56. Israel. Por boca de Moisés promete también. Israel —dice—. Clemente lo atribuye a Jeremías. 4. preceptos de vida. 3. 591d. Bar.

6. al disfrute y plena posesión de lo bello. Cuan­ do evoca la recompensa del conocimiento. 1. también nos invita al conocimiento. por este medio. Nos conduce al arrepentimiento. Sí. ¿Te percatas de la bondad de su justicia. 9. 310 Dt. con gran habi­ lidad. de nuevo. por boca de Jeremías. 16. 3. 308 Jer.3. equilibrando el otro platillo de la ba­ lanza —el de la justicia— exclama: «No así.4. vivirías en paz eternamente» 307. porque. vuelve como el vendimiador vuelve a su cesta» 308.. los aparta de la culpa por medio de la pena. mostrando el castigo de los pecadores y la fugacidad e inconsciencia de su suerte. 307 Bar. les dice: «vuelve. nos conduce. y a los que se han extraviado. que afirman que sólo el hombre 306 Sal. y exhibiendo la amenaza del castigo merecido. que exhorta al arrepentimiento? También por medio de Jeremías hace resplandecer la verdad ante los que se han equivocado: «Así dice el Se­ ñor: ‘Deteneos en los caminos. 6. 1. 6. mirad y preguntad cuáles son las sendas eternas del Señor.126 2 EL PEDAGOGO 3 93 2 Pero. cuando. «sino como el polvo que dispersa el vien­ to por la faz de la tierra». «el Señor purificará tu corazón y el de tu prole»3i0. 30. no así son los impíos» 306. y encontraréis la purificación para vues­ tras almas’» 309. por eso nos dice: si te arrepientes. pone de manifiesto la bondad de su obra. también erróneamente atribuido a Jeremías. Ciertamente hubiese podido apelar en defensa de esta tesis a algunos filósofos. . per­ donándolos. El Pedagogo. ciertamente. 309 Ibid. dice: «Si anduvieras por el camino de Dios. porque quiere salvarnos. 13. marchad por él. cuál es el buen camino. invita a los in­ teligentes a desearlo.

en general. como el hierro al fuego. sólo Él es perfecto y. como algunos acusan3 1 1 al Ser biena­ venturado. al martillo o al yunque. Parece probable que su etimología sea: sykon «higo» y phaínd «yo muestro». 3!2 B a q u í l i d e s . o cualquiera otra cosa semejante al reproche y a la alabanza. . quienes hacían el oficio de delator para obtener la recompen­ sa ofrecida a todo acusador. pues ignoran su amor al hombre. por tanto. son re­ medios altamente necesarios para los hombres. por tanto.LIBRO I 127 perfecto es digno de alabanza. y que el malvado es digno de vituperio. pues —dicen— todos los hombres son necios. cuya denuncia era aceptada por los tribuna­ les como viable jurídicamente. cuando prescribe: 311 Curioso empleo del término sykophatitéo. los sicofantas eran los que denunciaban a los exportadores de higos del Áti­ ca. sólo Dios es sa­ bio y de Él procede la sabiduría. En la antigua Grecia. diciendo que no tiene actividad alguna ni en sí mismo. Sería inútil. ni respecto a ningún otro. «calumniar». hemos prescindido de este razonamiento. afirmar que la pedagogía del reproche y del castigo es adecuada para los hombres. los otros. Mas yo no comparto dicho razonamiento. antes al con­ trario. fr. Me parece que Pitágoras de Samos lo había compren­ dido bien. como auto­ didactas y libres. y. afirmo que la alabanza y el reproche. sólo Él es digno de alabanza. Los que son difíciles de sanar se rinden a la amenaza. o también a los ladrones de los higos de las higueras sagradas. en atención a éstos y también a causa de quie­ nes no aúnan lo justo con lo bueno. crecen con la alabanza: pues la virtud alabada como un árbol creceil2. Mas. propiamente «ser un sicofanta». 56 S n e l l . los que se entregan a la fe. «acusar falsamente». al reproche y al castigo.

316 El Verbo. el que no roba y comparte su pan con el hambriento. recomienda a los niños tener cuidado: «Hijo mío. Mas. como fuente inspiradora del Antiguo Testamento. aparta 313 El término griego nouthétesis «advertencia» deriva del sustantivo nous «inteligencia». Reprender se dice también advertir. dios de los infiernos. por eso el género reprobatorio forma la mente. si has obrado bien. borremos injustamente de la tierra al hombre justo. «espíritu». «pensamien­ tos vanos». com­ partamos la sangre inocente. 314 Is. la V ida3 1 6 da también preceptos: «El alma que peca. De ahí que. y del verbo títhémi «yo coloco». pues. el que practica la justicia y no come por los montes.» Esta profecía se refiere a la Pasión del señor. Su mismo nom­ bre. por boca de Salomón. Habitaba en las mo­ radas subterráneas junto a su temible esposa Perséfone. . no vayas con ellos si te llaman y dicen: ‘Ven con nosotros. ni se acerca a su mujer durante la menstrua­ ción. evidenciaba su aspecto fantasmagórico y sombrío. ni deshonra a la mujer de su prójimo. no tienen paz»314.128 EL PEDAGOGO Si has obrado mal. 48. 22. hagámosle desaparecer como hace el H ades3 1 5 con los vivos. A través de Ezequiel. no presta con usura ni exige interés. alégrate. viste al desnudo. etimológica­ mente. ni alza sus ojos a ídolos3 1 7 de la casa de Israel. el invisible. no sigas su camino. son mi­ les los preceptos que se han ideado para conseguir el bien y huir del mal: «Los impíos. dice el Señor. la advertencia m es lo que despierta la mente. cuida de que no te seduzcan los pecadores. hijo de Crono. repréndete. 315 Hades. pero el hombre justo. 317 El término enthymemata significa «imaginaciones». el que no oprime a nadie y paga lo que debe. «invenciones». «engaños». morirá.

proviene la verda­ dera curación del alma y un duradero equilibrio. En estas palabras se esboza un modelo de vida cristia­ na y una admirable exhortación a la vida feliz. que el carácter acre y purificador de su censura es prove­ choso. Ha de la Ley y de los realizado una magnífica descripción Profetas . entendido en su sentido alegórico. la miel. expresa alegóricamente la naturaleza espiritual y fecunda del Logos que es sembra­ do. administra honrada justicia entre un hombre y su vecino. II 135. la soberbia. aparta su mano de la vio­ lencia. Por otra parte. y su gran poder. al premio de la bienaventuranza. de si mismo. por la acritud de la semilla. . comparándose a «un grano de mostaza». administra con rectitud justicia en­ tre su prójimo. Del Logos. La mostaza. esto es. . hemos mostrado cómo ama a educado por medio ios hombres y cómo los educa. es decir. C lem ente lo cita en Strom. 18. dice el Señor»318. genera la bilis. da su pan al hambriento. muestra. no comete robo. devuelve la prenda al deudor. no pres­ ta con usura ni exige interés.LIBRO I 129 su mano de la maldad. Por medio de este grano diminuto. susceptible aún de acrecentarse. En efecto. y corta la inflamación. ese tal es justo y tendrá vida. pues. viste al desnudo. la cólera. se dispensa a toda la humanidad el gran beneficio de la salvación. En la medida de nuestras fuer11. como el bien genera el desprecio. en cambio. que es la causa del pecado. 4-9. 318 Ez. que es muy dulce. al hacerlo. El Logos nos ha zas. dis­ minuye la bilis. a la vida eterna. vive según mis leyes y observa mis preceptos para ponerlos en práctica.

eúnoia «benevolencia». el único. para indicar el irracional exceso de alimento. Es. 322 P l a t . preparándolos así para obedecer dócilmente al verdadero Pedagogo: el mismo y único Logos que se adapta según la necesidad. 5. se le­ vantaron para divertirse»319. pues. 3. porque está adornado de tres 3 2 2 preciadísimos dones: de ciencia. de benevolen319 Cf.. 6. «La Ley ha sido dada —dice San Pablo— para conducirnos a Cris2 to» 320. 321 Mí. 487a: episieml· «ciencia». Dice saciados. El mismo Moisés fue también un profeta: la Ley es la pedagogía de los niños difíciles: «Una vez saciados —dice—. 17. Gorg. parrésía «franqueza». como el padre cariñoso confía sus hijos a un noble pedagogo. 320 Cf. por­ que es la sabiduría del Padre: «toda sabiduría procede del Señor. nada fue hecho» 324. Gal. lo hizo por mediación de los profetas. de franqueza. n . el Hijo Jesús. evidente. escuchadle»321. porque Él es Dios y Creador: «todas las cosas fueron he­ chas por Él. justo. Él mismo nos lo ha manifestado con to­ da claridad: «Éste es mi hijo amado. De ciencia. vino a continua­ ción la Ley y el temor para alejarlos de los pecados y exhortarlos a la recta conducta. sin Él. bueno. de benevolencia y de franqueza. verdadero. y permanece en Él eternamente» 323. a imagen y se­ mejanza del Padre. 97 Y como después de saciarse irracionalmente se dedica­ ron a divertirse también irracionalmente. es nuestro Pedagogo. luego. no alimenta­ dos. 24.130 3 EL PEDAGOGO Antiguamente el Logos educaba por medio de Moisés. Éx. 324 Jn. 323 Ecle. . 1. 1. y. 1. a él nos ha con­ fiado Dios. que el Logos de Dios. 3. 3 El divino Pedagogo merece toda nuestra confianza.

por él mismo.. . Cristo ha sido la realización plena de lo que Dios había dicho.. emplea severidad d y bondad . y Él. «yo alimento». Ley. nuestro Pe. porque se ha entregado a sí mismo como víctima úni­ ca por nosotros: «El buen pastor da su vida por sus ove­ jas» 325. se asemejan a Dios sólo de un modo figurado. 11. criaturas 3 2 7 de un buen Pedagogo.LIBRO I 131 cia. m o d d o . VI 777b: en griego. ha educado al hombre en Cristo. escuchemos al Logos e imprimamos en nosotros la vida realmente salvadora de nuestro Salva525 Ibid. Su carácter no es excesivamente terrible. los demás hombres. dirigiéndolo con santos preceptos a la adopción de hijo y a la salvación. en cambio. nQS h¡J d ¡sefla d o e . con de la verdadera vida y. lo educó con la palabra. . la dio. ni demasiado blando por su bondad. . 1. lo regeneró con el agua. podríamos concluir afirmando que Jesús. 10. la actitud propia de un padre. . es quien formó al hombre del barro. thrémmata. para transformar al hombre terrestre en un hombre santo y ce­ lestial. Nosotros. para que se cumpla plenamente la palabra de Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» 326. lo perfeccionó por el Es­ píritu. 26. derivado del verbo trépho «yo nutro». cumplamos la voluntad del Padre. . 327 P l a t . La benevolencia no es más que querer el bien del pró­ jimo. 12. 326 Gen. me parece a mí. «yo educo». Él mismo. El Pedagogo. . hijos de un Padre bueno. Da preceptos. asimismo. y les imprime un carácter tal que sus mandamientos pueden cumplirse. efectivamente. En relación con lo anteriormente expuesto.

A Él sólo corresponde el desvelo —y en él se emplea a fondo— a ver cómo y de qué manera puede mejorar la vida de los hombres. pues serás como ni espe­ ras. otro. Sólo por el Logos y unidos a la virtud nos hacemos semejantes a Dios 3 3 °. la vida celestial que nos diviniza. de los rétores. su alimento es el Logos. Pero. 34. Para la guerra hay que hacer muchos preparativos. de los luchadores. hermanas sencillas y tranquilas. trabaja sin desmayo. y el bienestar necesita ricas provisiones. tomando la vida del Se­ ñor como un modelo radiante de incorruptibilidad. y si­ guiendo las huellas 3 2 8 de Dios. ni puedes llegar a imaginar. de Él aprendemos la simplicidad. sino para la paz. 329 Mí. Pero. a los hombres y al bien. Por­ que no somos educados para la guerra.132 EL PEDAGOGO dor. así tam­ bién hay una noble disposición del alma. nos propone el tipo de un viajero —fácil de seguir y tam­ bién de dejar— para llegar a la vida eterna y feliz. sin servidores. tú. y nos enseña que cada uno de nosotros debe bastarse a sí mismo: «No os preocupéis —dice— por el día de maña­ na» 329. . Así como hay un estilo de vida propio de los filóso­ fos. otro. 6. Llevando. ya desde ahora. de cara a una vida libre y sin preocupaciones. el Logos que tiene la misión de guiarnos y educarnos. de­ be bastarse a sí mismo. que corresponde a la voluntad amante del bien y que es consecuencia de 328 Clemente preconiza la imitación de Cristo. la modestia. todo el amor a la libertad. Teeteto 176a. siempre vi­ va. unjámonos con el óleo de la alegría. no necesitan armas ni provisiones extraordinarias. el que se ha comprometido a seguir a Cristo. 330 P l a t ó n . y vivir al día. y del perfume de la pureza. mas la paz y el amor.

reposo. El animal racional —me refiero al hombre— ¿qué otra cosa debe hacer —digamos—. corta los impulsos que llevan a ellas. reprender los vicios. Ésta es la más gran­ de y regia obra de Dios: salvar a la humanidad. ali­ mento. éutonos «sonoro». cortar la raíz de los apetitos irracionales. Los enfermos muestran su disgusto con el médico que no prescribe ningún remedio para la curación. hacer patente las causas de las pasiones. puesto que la formación que nos imparte el Logos no resulta en exceso tensa sino tonificante331. «tensado». . Tal educación confiere a nuestro comportamiento una radiante nobleza: marcha. y dispensar a los enfermos to­ dos los antídotos para su salvación. y enseña las normas adecuadas para la recta conducta? Tengamos. sino que. Por esa razón. pues. dieta. Él sabe esperar el momento oportuno. Clemente se complace en servirse de una adecuada terminología: hypértonos «muy intenso». y demás aspectos de la educa­ ción. «fuerte». y vivir guiados por la verdad. las reprende. ¿cómo no vamos a estar nosotros sumamente agradecidos al divino Pedagogo. para conducirlos a una delicada sensibilidad moral y a su sal­ vación. amando por encima de todo al Pedagogo mismo y sus preceptos. sueño. que no calla ni transige con las desobediencias que conducen a la ruina. pues ambas cosas son armónicas y concordes. sino contemplar lo divino? Pero es preciso también —digo yo— contemplar la natu­ raleza humana. 331 Bella metáfora musical relativa a los melódicos acentos de la li­ ra. para con Él nuestro mayor agradecimiento.LIBRO I 133 la pedagogía de Cristo. señalar aquello de lo que debemos abstenernos. el Logos se llama Salvador. por el contrario. lecho. porque ha revelado a los hombres estos remedios espirituales.

6. 101 2 3 102 Todo lo que es contrario a la ^ recta razón es pecado. y añade: «relincha cuando se le quiere montar» 334. «se hizo semejante —dice— a las bestias» 333. y con toda justica considerado como irracional. por los filósofos estiman que deben detanto. Y. el temor es una aversión que no obedece a la razón. debemos vivir una vida verda­ dera. .. comparándolo a un animal irracional. La buena acción está en conformidad 332 Ambivalencia semántica del término logos: razón/Logos. ¿cómo no concluir necesariamente que la obediencia al Logos. 48. a lo largo de toda la vida. lo que es más importante: la filosofía se define como el es­ tudio de la recta razón. . sintonizando con el Pedagogo. en efecto. es una disposición del alma que se ajusta a la razón. el placer es una exaltación del alma que no obedece a la razón. 36 (33). el pecado es un finirse las pasiones más generales: acto contrario al Logos ja c0ncupiscencia es un apetito que no obedece a la razón. cuando el primer hombre pecó y desobedeció a Dios. Verbo divino.134 EL PEDAGOGO Siguiendo dicho modelo. Si la desobediencia ai Logos genera pecado. El hombre que ha pecado contra la razón ha sido comparado a las bestias. Así se explica que. . estableciendo una buena unión entre nuestros actos y el Logos. genera lo que llamamos deber332. 333 Sal. Así es como con la recta razón.- . . 13. De donde se deduce que todo fa­ llo procedente de una aberración de la razón se llame justamente error. El 13.21. que llamamos fe. Por eso dice la Sabiduría: «El libidinoso y adúltero es un caballo en celo». La virtud en sí misma. 334 Ecle.

camino correcto para la vida eterna. Los hijos de los estoicos 3 3 5 denominan a la acción rec­ ta. «lo conveniente». los deberes con­ sisten en obras y no en palabras. «Hijos de los poetas» {Ped. que se identifican con los manda­ mientos. El deber. de gran 335 Expresión irónica que aparece en diversos pasajes a lo largo de la obra Clementina: «Hijos de los gramáticos» (Ped. en esta vida consiste en seguir la voluntad de Dios y de Cris­ to. fin de la religión es el reposo eterno en Dios. 4). realizada por medio del cuerpo. que nosotros llamamos fe. y la obediencia se funda en los preceptos. Protr. «Hijos de los filósofos» ( Strom. donde tienen su sede todos los placeres. 1). Así. 1. lógicamente. 122. pues no es ya racional el que comete una falta contra la razón. 1 20. a ella unido y compañero suyo en la lucha. y nuestro fin es el inicio de la eternidad. y «el deber». 2). El comportamiento propio del cristianismo es una acti­ vidad del alma racional inspirada en el buen juicio y en el deseo de verdad. un animal irracional. II 34. realizada por obediencia al Logos. El acto virtuoso de la religión cumple el deber por medio de las obras. éstos. Este conjunto está constituido por los preceptos del Señor. La vida de los cristianos. por eso. . los cuales. tratándose de máximas divinas. entregado a los apetitos desordena­ dos. II 9. nos han sido prescritos como mandamientos espirituales. tiene como objetivo la verdad y conducen has­ ta el extremo del deseo. sino. El deber es lo conveniente. la práctica perseverante de lo que nos en­ seña el Logos. es un conjunto de accio­ nes racionales. que ahora enseñamos. pues. más bien.LIBRO I 135 hombre —afirma— ya no habla. que es concebido como fin.

de igual suerte. unas lo son úni­ camente para nuestra vida de aquí. dentro del plan de la pedagogía divina. unos concier­ nen a la vida y otros han sido ordenados con miras a la vida feliz. Los que están prescritos para la vida pagana. . entre las cosas necesarias. podemos examinarlos esquemáticamente. nos prestan alas para volar desde aquí a la vida feliz de allí arriba. los deberes. mas los relativos a la vida feliz. en cambio. y merced a los cuales se conquista la vida eter­ na de allí arriba. y otras. ya son conocidos por casi todos. Dichos preceptos vuelven a nosotros como vuelve rebotando la pelota hacia quien la ha lanzado. entre los deberes. Así pues. a partir de las mismas Escrituras.136 EL PEDAGOGO 2 utilidad para nosotros mismos y para los demás. son necesarios: han sido prescritos por Dios y preparados para nuestra salvación. Y ya que.

Así pues. por nuestra manera de comportarnos. tan pronto como uno. ¿Cómo debemos 336 Imagen platónica. sabrá no afa­ narse por las cosas externas y purificar lo que es propio del hombre. I. el ojo del alma 336. adquiere con exactitud. . Rep. mejor. Comencemos. más en concreto. debemos describir breve­ mente el comportamiento que debe seguir. y consagrar la propia carne. en nuestro afán de dar a nuestra exposición sus justas proporciones. por nosotros mismos y. según las leyes de la Naturaleza. gracias a la realidad exterior y a la conducta de su propio cuerpo. En efecto. con la ayuda que le brinda el Logos para reflexionar. uno que se dice cristiano. y eligiendo los textos de la Escritura comportarnos en ¡o que se refieren a lo que es en verreiattvo a los alimentos? ¿til para la vida de nuestra pe­ dagogía. el conocimiento de las vicisitudes internas del hombre. a lo largo de toda su vida. debemos abordar el tema del comportamien­ to de cada uno de nosotros con respecto a su cuerpo o. VII 533d.LIBRO II Siguiendo nuestro propósito. pues. cómo es necesario dirigirlo.

y no este vigor exa­ gerado. ¿qué me­ dio más ventajoso que éste podría hallar para conseguir enderezar sus pasos hacia la comprensión de Dios? Algunos viven para comer. Ill 404a. Fil. y que resulta de una alimentación forzada 340. por haberse visto pri­ vado de su incuestionable naturaleza de polvo. propio de los atletas. para quienes la vida no presenta mayor alicien­ te que el estómago. peligroso 3 3 8 y plagado de miseria 339. y que sirva para la vida. Gorg. sino que el alimento es lícito pa­ ra facilitarnos nuestra permanencia aquí en la tierra 337. y que se ajuste a la conveniencia de los ni­ ños sencillos y simples. Que nuestro alimento sea simple y sencillo. 338 P la t . «desgraciado»/ athletes «campeón». el Pedagogo nos prescribe comer para vivir. que el Logos pretende trocar. las náuseas de estóm ago341. Rep. ni el comer debe ser nuestra obsesión. . provechosa para la digestión y la ligereza corporal. siguiendo sus principios pe­ dagógicos. Gra­ cias a este alimento se origina el crecimiento. P lat. El gusto es adul­ 337 C f. Esta vida consta de dos elementos: la salud y el vigor. 464a. Nuestro deber es rechazar toda variedad de manjares que produzcan diferentes perjuicios. P l a t . no para la sensualidad. 341 El excesivo despilfarro en la comida era fácil blanco de la Come­ dia ática y de los filósofos.. como los animales privados de razón.138 EL PEDAGOGO El que ha encontrado la pureza. 339 Juego de palabras entre áthlios «miserable». en inmortalidad. y se man­ tiene la salud y la fuerza equilibrada. como las indisposiciones del cuerpo. Pues bien. ni nuestro fin el placer.. conforme a la verdad. relacionados con un tipo de alimentación fácil de digerir. 60a-b.. 340 Alude a las excesiva dieta de los atletas profesionales. «atleta».

ni tampoco las acelgas de Ascra y buscan los pectineros3 4 7 de Metimna y los rodaballos 3 4 8 del Ática. no descuidan tampoco las an­ choas de Lípari ni la naba 3 4 6 de Mantinea. que nos hace resbalar por los placeres dañinos. Antífanes 344. en los crustáceos del cabo Peloro. por una multiforme ostentosidad. Vive en España durante el invierno. en las anguilas del Meandro. Así. asimismo. . por los que el in­ 342 Imagen de sabor clásico y pagano. hay quienes se atreven a denominar alimento a la afanosa búsqueda de la glotonería 343. 349 Tipo de pájaro del mismo género que el tordo. en los cabritos de Melos. 343 Juego de palabras: trophë «alimentación» / tryphë «lujo». ios zorzales 3 4 9 de Dafne. 348 Pez marino de carne muy estimada. Ciropedia I. D i o s c ó r i d e s d e A n a z a r b a (Cilicia). Concha. y se preocupan por importar alimentos de ultramar. los higos secos negros color golondrina. la simplicidad del régi­ men alimenticio. Su preocupación se centra en las murenas del estrecho de Sicilia. 346 Planta crucifera bienal. 347 Marisco. en las ostras de Abidos. pero ellos no se avergüenzan de celebrar su glotonería. mues­ tra ei excesivo refinamiento de los manjares persas. muy apreciado por su carne y huevas.LIBRO II 139 terado por funestos artificios culinarios 3 4 2 y por el fútil arte de preparar pasteles. carnosa y comestible. 345 Pez abundante en el Mediterráneo. habla de ello en f 160. de raíz gruesa. J e n o f o n t e . médico. en efecto. médico de Délos. ha afirmado que una de las causas de las enfermedades era esta gran variedad de alimentos. Yo siento piedad por esta enfermedad. 344 Contemporáneo del epicúreo Filodemo. «vida regalada». en los m újoles3 4 5 de Esciato. los descontentos con la verdad abominan.

ideando una gran variedad de postres y descubriendo toda clase de recetas. son expulsados a la fosa. Y tras adere­ zarlo con las salsas. 2 Y por lo que atañe a las aves. las perdices de Egipto y el pavo de Media. Historia natural XVIII 92. ante los platos. incluso también hacia las golosinas. 4 La glotonería humana no tiene frontera.140 EL PEDAGOGO fortunado persa 3 5 0 llegó a Grecia con cinco millones de hombres. y así se unen a la materia. Me da la impresión de que un hombre de estas características no 2 es más que mandíbula. Dice la Escritura: «No codicies los manjares de los ricos. aquélla los ha enviado hacia los pasteles. Y todo cuanto produce la tierra. cuyos residuos. de par en par. los glotones abren su boca. como el fuego. las adquieren de Fasis. rey de Persia. 105. Incluso este alimento tan simple como es el pan. los pasteles de miel. al poco rato. de suerte que cambian en placer vergonzoso la ne­ cesidad del alimento. todo se lo procuran con vistas a saciar su glotone­ r ía 351. 23. 354 Prov. deseosos de oír «silbar las sartenes» 352. Parece realmente como si estos infatigables golo­ sos quisieran pescar en sus redes al mundo entero para satisfacer su gula. . pasando toda su vida entre mortero y almireces. las profundidades marinas y el espacio inconmensurable del aire. 353 P l i n i o . en cam- 350 s e refjere a Jerjes. Los ricos son esclavos de los manjares. 351 Detallada enumeración de vistosas especialidades gastronómicas frecuentes en determinados ambientes culturales del Imperio. porque su vida es falsa y vil» 354. 3. lo afeminan privando al trigo candeal de sus efectos nutriti­ vos353. 352 Posible alusión a un cómico. nosotros.

blasfe­ mando su nombre en la bebida. y en otro pasaje: «Cuando ofrezcas una comida o una ce­ na». 3 4 5 5 . molicie y humo.. Ibid. con esta intención y no otra debe celebrarse una comida. cuando te inviten. y aún. sino que. y. «Cuando hagas un convite. y estaríamos en nuestro derecho. insiste: «Cierto hombre organizó una gran comida e invitó a muchos»359. 8-10. de nuevo. no te recuestes en el primer asiento. 13. ya que maldice —y es natural— los deseos golosos. dice el Apóstol.. «Porque los alimentos están hechos para el vientre» y de ellos depende esta vida realmente carnal y destructora. más aún. el ágap€ santificado. a juzgar por las palabras del cómico: 355 356 357 358 359 I Cor. con un lenguaje desvergonzado. En efecto. «desayuno» a este tipo de reunión. cosas que «Dios destruirá» 355. Le. 6. 16. Ibid. si clasificáramos las reuniones cuya finalidad consiste en disfrutar conjuntamente. y. Y si algunos osan llamar. injuriando con sus platos y salsas la obra bella y saludable del Logos. 14. denomina­ ríamos «comida». debemos dominar el vientre que se encuentra bajo el cielo. 14. 14. Equívoco clementino de agápe: «amor»/«alÍmento litúrgico». Creo saber de dónde procede la artificiosa denominación de comidas. que dirigimos nuestros pasos en busca del alimento celeste. todo aquello que le es agradable. àgapë 3 5 6 a ciertos platos que exhalan un olorcillo de asa­ do y de salsa. 12-13. Dice en un pasaje: «Cuando fueres por alguno convidado a bodas.LIBRO II 141 bio. llama a los po­ bres» 358. mas el Señor a tales festi­ nes jamás los ha denominado ágape. recuéstate en el último asiento» 357. se equi­ vocan si creen poder comprar con las comidas las prome­ sas divinas.

¿Crees tú que yo considero cena la que debe ser abolida? Dice la Escritura: «Si repartiere todos mis bienes. 14. los más sanos. «Dichoso 4 del que coma pan en el reino de Dios» 362. 7-8.142 EL PEDAGOGO de la garganta y de la locura. la caridad jamás decae»361. que no puede caer. no se han percatado de que Dios ha preparado para su obra —me refiero al hombre— ali­ mento y bebida. 15. como en el caso de los filó­ sofos respecto a los ricos. quienes toman alimentos frugales son los más fuertes. para la ma­ yoría de la gente. Sin duda. 3 Un ágape es. para lograr su salvación. y con los labradores respecto a sus dueños. 13. como ocurre con los siervos respecto a sus amos. La peor de todas las caídas es la del ágape. 2-3. mas no tuviere caridad (ágapS). Y no sólo son los más robustos. no soy nada» 363. «la mayor parte de las cosas. I Cor. realmente. un festín espiritual 36°: «(el ágape) todo lo disimula. ya que no han manchado su inteligencia con los alimentos. más bien todo lo contrario. pero no para producirle placer. Le. estíasis logike «banquete del Logos». sino también los más sensatos. existen —y es cierto— sólo con vistas a la comida». so­ bre la salsa. I Cor. En verdad. cuan­ do se precipita desde lo alto del cielo hasta la tierra. 13. los más vigorosos. 360 361 362 363 En griego. ni han pervertido su cora­ zón con los placeres. todo lo sopor­ ta. un alimento celeste. huésped habitual [en la comida. 2 Tampoco es natural que el cuerpo saque un gran pro­ vecho de una alimentación suntuosa. . todo lo espera.

La caridad no es. por consiguien­ te. en tanto que al banquete terrestre se le llama co­ mida i65>como lo muestra la Escritura. algo puro y digno de Dios. VI 108. Quien coma de este alimento 3 6 7 adquirirá el mejor de los bienes existentes. para que lo efímero sea tenido por mejor. 2 aprendan que no tanto las producciones de frutos susten­ tan al hombre cuanto tu palabra mantiene a aquellos que 364 Doble título del Salvador. es sólo una demostración de una genero­ sa y comunitaria benevolencia.. 5.LIBRO II 143 Sobre esta caridad se cimenta toda la Ley y el Ver. pues. 14. paz y gozo en el Espíritu Santo» 366. Que no es el Reino de Dios comida ni bebida». Y si tú amas al Señor tu Dios y a tu prójimo. 369 Sab. 366 Rom. «No hagáis. deîpnos/euôchta. ibid. és­ te sí que es el verdadero banquete que se celebra en los Cielos. 6. VII 68. Afir­ ma la Sabiduría: «El ansia de educación es amor. di­ ce el Apóstol. el Reino de Dios. puesto que el ban­ quete tiene como móvil la caridad. Los festejos tienen una cierta chispa de caridad. y «espiritual». y la 7 finalidad de su obra no es otra que la de repartirla. preparándose desde aquí para la santa unión de la caridad. «sino justicia. 365 En griego.2 ticas. 367 Nuevo empleo clementino del equívoco: aristón «el mejor»/«almuerzo».ó bo 364. mas la comida no es caridad (ágape). un alimento. más éste debe perfeccionarse con la ayuda de la caridad. pues. y el amor es observancia de sus leyes» 369. . «Que tus hijos a quienes amaste. que habitúa a pasar del ali­ mento vulgar al eterno. 17-18. que vuestro bien sea objeto de crí. 368 Nuestro autor llama a la Iglesia «en lo alto» en Strom. 16-17. 1. la Iglesia celeste 368La caridad es. Señor.

XIX 30. 374 Clemente juega con los términos: asólos «corrompido». II. glotonería. daña su alma y pro­ voca que su cuerpo sea propenso a la enfermedad. «misera­ ble». 370 Ibid. el fin que perseguían. voracidad. 371 H o m e r o . que nos per­ mita estar despiertos. comadrejas. deseo in­ saciable. sibaritismo.. con la amistad o con la vida misma. 372 Parodia de Hom. aporta al prójimo parte de sus propios bienes. 26. la caridad. Semejante a éstos son los nombres de moscas. al llamarles asótoi. considerándolos asóstoi. «detestable». bestias parecidas al hombre. «perdidos». gente que arrastra el vientre.144 EL PEDAGOGO en ti creen» 3 7 °. . Sí. < in-salvables > . sin mezcla de salsas variadas —pues no significa ello falta de educación—. imagen de la bestia golosa 373. luchadores y las tribus salvajes de parásitos 372. Odisea IX 27. por la su­ presión de la letra sigma374. aquellos que comparan el placer del vientre con la razón. es altamente nocivo para el hombre. tasando al cuerpo la cantidad y calidad. sugerían —creo— de­ jándolo entrever. y ásdstoi «insalvables». Ambos vocablos denuncian la imposibilidad de salvación. que preside toda alimentación equi­ librada y que. es decir. ciertamente. los placeres de la gula reciben nom­ bres insoportables: gula. 373 Descripción del pecado de la gula. Que nuestro alimento sea frugal y ligero. es decir. este otro régimen de vida. de gran belleza literaria. 16. «porque ei hombre justo no vivirá del pan». que posee abundante pro­ visión: la moderación. Los antiguos. ya que tenemos una excelente nodriza371. que sobrepasa la moderación. En cambio..

380 H o m . 378 Literalmente. en verdad. 22. como muestra de que considera un error esta vida desenfrenada. 377 Ibid. 379 Hechos 15. 29. 22. chamaigenéis. cf. del fondo del Erebo 380. añade: «Ciertamente no os será perdonado este delito hasta que muráis» 377. nacidos de la tierra375. . Deméter 353. que no van a vivir? El Espíritu Santo se compadece de ellos. Od. los que centran su atención en los platos y en la fatigosa elaboración de los condi­ mentos. XI 37. Según creo. seres infelices. que ma­ ñana moriremos» 376. H esío d o . son francamente sucias y abominables estas carnes rocia­ das de sangre. «No te dejes arrastrar por un pequeño placer». El Erebo era hijo de Caos y hermano de la Noche. dice la Sabiduría. 14. «que sacrifican ídolos».LIBRO II 145 ¿No son éstos. 376 Is. 13. sacrificando reses vacunas y degüello de ga­ nado menor. dado que sus banquetes no eran conforme al Logos: «Ellos es­ taban alegres. Personificación de las tinieblas infernales y del reino de los muertos. y exclamaban: comamos y bebamos. Teogonia 879. Himnos homéricos: Afrodita 108. Epíteto épico. Y.. rehusando con dulzura el nombre de á g a p e . ofuscados tan sólo por la persecución de una vida efímera. almas de cadáveres muertos. 375 En griego. . Debemos ahora recordar —a propósito de los que re­ ciben el nombre de idolóthytes m — la manera con que se recomienda el deber de abstenerse de ellos 379. decre­ ta. sino la satisfacción de aquélla. por boca de Isaías. por la muerte de la salva­ ción. no la absolución de la falta por una muerte insensible.

381 382 383 384 385 38< 5 387 1 Cor. Ibid. sino lo que de ella sale» 384. somos más. Es preciso que nos abstengamos de tales alimen­ tos. como por la desvergüenza de los demonios. 9 Por tanto.. Dice el Após­ tol: «¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber. y a traer con nosotros mujeres?» 388. 15. el uso natural del alimento es indiferente 3 8 5: «Ni aunque no comamos. y aún por el carácter poco consistente de quienes dudan de todo. . 10 . 4-5. ya que está preparado un doble alimen­ to: uno. 20.. 9. para los que se salven. porque es dé­ bil. «gente cuya conciencia se contamina. Mt. para los que pe­ rezcan. Bella metáfora de San Pablo. 21 . 7-8. 38» Ibid. «mas. pero no es razonable compartir «la mesa de los demonios» 387. Terminología propia de la moral estoica. 10. de gran alcance pedagógico: I Cor. 11.146 EL PEDAGOGO 4 Dice el Apóstol: «No quiero que entréis en comunión con los demonios»381. Doctrina paulina: I Cor. tanto por nuestra concien­ cia pura. mirad que esta libertad que os tomáis no sea un tropiezo para los débi­ les» 389. 389 Ibid. I Cor. 8-9. sin miedo alguno 3 8 2 —ya que los demonios carecen de poder— y sin repugnancia. 8. 25-27. cuando se nos ha admitido a participar del alimento divino y espiritual. y otro. «No lo que entra por la boca ensucia al hombre. pa­ ra quienes estos alimentos están realmente consagrados.. Con la abstinencia de los placeres frenamos los deseos. 8. 8. ni aunque comamos. 10. la comida no nos va a acercar a Dios» 383. somos menos» 386. Además.

Fuimos destinados a domi­ nar y a gobernar los alimentos. como si llevásemos. que proporcionan más gozo a los cocineros que a los mismos agricultores. Por eso debemos alejarnos del vicio de la gula toman­ do pocos alimentos. a la caza de una vida li­ cenciosamente golosa. IX 586a. Éste es el ágape que de­ bemos esperar. insensato e inhumano alimentarse de muerte. Es del todo inútil. «condescenden­ cia »/symphoré «desgracia». una vida disipada. y decidimos ir a su casa —real­ mente no es cosa buena tener tratos con los que viven sin orden—. menospreciar los dones del Padre. como si de una desgracia se tra tara 391. y estar siempre recostados sobre las mesas 390. estable y puro. el hecho de que. 391 Juego de palabras: symperiphorá «libertinaje». mas sin inclinarnos ante ellos. no a servirles de esclavos. a imagen del hijo rico del Evangelio. gustando del placer sólido. como dueños.. el Apóstol nos ordena comer todo cuanto se nos ofrezca. antes bien. el Ser. realmente.LIBRO II 147 No debemos. podamos participar del alimen­ to divino. como lo demuestra el manjar que Cristo nos ofrece. y también colmarnos en la contemplación in­ saciable del que es. como el ganado que engorda mirando sólo al suelo. Es de admirar. «sin más averiguaciones motivadas por la 390 Pasaje que evoca a P l a t . Y si algún infiel nos invita. sin lugar a dudas. formados como estamos de barro. usar de ellos. . Lejos está de no­ sotros rechazar cualquier lazo social. enterrando en ella el bien para ocu­ parse de una vida sin porvenir alguno y con la mirada puesta en los manjares. más bien nos asalta la desconfianza ante el libertinaje de la sociedad. examinan­ do con atención la verdad. Rep. y aun los más indispensables.

Rom. sino en despreocuparnos de ellos. Jbid. I Cor. y desprenciando los alimentos. al que coma no le juzgue» 394. y el que no come. 25. . 8. 10. y el que sin cesar está dando gracias. sin conceder importancia a la suntuosidad del servicio. asimismo. y da gracias a Dios» 395. comportándonos como un claro ejemplo de virtud. Debemos tomar el alimento que se nos da como es conveniente a un cristiano. 10. y el que no come. 392 393 394 395 396 397 I Cor. 13.. no tiene 4 tiempo para dedicarse a los placeres. con la idea de que dentro de muy poco ya no existirán. Ibid. 4. en verdad. 14. 9. tendríamos que abstenernos de aquel tipo de alimento re­ finado. Si quisiéramos enca­ minar hacia la virtud a alguno de nuestros comensales. al que no coma no le menosprecie. 5 «¿No tenemos acaso derecho a comer y a beber?» 397. Y en unas líneas más adelante explicará el porqué de su consejo: «El que come. alguno de estos alimentos es motivo de escándalo para mi hermano. 3. no comeré jamás... afirma el Apóstol. 27. para el Señor come. de suerte que un justo manjar es una acción de gracias. no come por el Señor y da gracias a Dios. Ibid. nos ha ordenado comprar to­ dos los artículos que estén a un precio asequible 393. «Si. 14. 2 Nuestra obligación no estriba en apartarnos por com­ pleto de los manjares variados. a imagen de Jesucristo.148 EL PEDAGOGO conciencia» 392. es decir. 6. 3 «El que come. De nuevo insiste: «Hemos conocido la verdad. honrando así al invitado con una participación y una compañía nada dañina y que no sacia. y. para no escandalizarlo» 396.

llamándose her­ mano. establece una distinción entre los banquetes. De este modo el Apóstol. . adúltero o idólatra. un perdido. con ese. «Bueno es no comer carne ni beber vino» 399. ciertamente.. en este 11 mismo sentido se pronuncia Pitágoras y su escuela. 14. por la mancha que ello pueda acarrear. en verdad. 400 Ibid.» Pero «se pierde el débil por tu ciencia. ni esclavo. 21. el hermano por quien Cristo murió. 5. Los que sa­ cuden a golpes la conciencia de los hermanos débiles. ni comer» 398. no peca. ni se debe participar de su conver­ sación ni de su comida. y que tenemos realmente un solo y único Dios. algo así como «la me­ sa de los demonios». cuyos olores más espesos oscurecen.. 399 Rom. el alma. y un solo Señor.2 tos ante los platos en un festín ordinario. 20. afirmando: «no nos mezclemos con quien. El Apóstol teme. ¿Cómo no va a ser inconveniente incorporarse sobre 3 398 Ibid. por así decirlo. pero es. y que la intemperancia sea. después de ha­ ber degustado el Logos. mucho más insensato que nuestros semblantes se esclavicen ante los platos. 11. ni saque su lengua hacia el plato. Mas. de quien todo procede. no sea ávido en exceso. Es de persona necia contemplar y quedarse boquiabier.LIBRO II 149 que un ídolo no es nada en este mundo. fuese libertino. Se re­ fiere a la carne de caza mayor. con gran 6 prudencia. Jesús. 14. pe­ can contra Cristo». porque oirá la voz: «No arruines por causa de un manjar la obra de Dios»400. pasea­ da por los criados. sea moderado al tomarla. si alguno la prueba. en densas sombras.

donde los comensales se acomodaban reclinándose en ellos mientras comían y charlaban. pues Ies oprime su deseo insaciable. . y se muestra. Es decir. klíne «lecho». comedor. o tenderlas a cada instante hacia el plato 402. cinco personas. sino que cogían con las manos los alimentos de un plato común o fuente. la glotonería es el placer de la garganta. re­ costado hacia adelante como en el borde de un nido. de manera especial. Hinchan los dos carrillos para llevarse a la boca recipientes en don­ de ocultar su cara.150 EL PEDAGOGO el triclinio401. oler la fragancia errante? ¿Cómo no va a ser estúpido mojar las manos en la salsa. por su vo­ racidad. como si fueran a aprovisionarse. pues tan grande es su afán de hartazgo. sin moderación ni decoro alguno? Puede afirmarse que los que así obran se asemejan. ocasionalmente. ya que márgos significa «loco». o. El término procede del gr. Depositan y empujan deprisa y confusamente los alimentos en el vientre. La gula refinada es la absoluta carencia de moderación en el uso de alimentos. con capacidad cada uno para tres. 403 Una vez más. para lanzar la mirada sobre los platos. Clemenie se complace con el juego etimológico: gastrimarguía «gula». en lo relativo a la alimentación. y están jadeantes de intempe­ rancia. La falta de moderación constituye realmente un mal. «furioso». como comúnmente se dice. con el fin de. compuesto por una me­ sa rodeada de tres lechos. a los puercos y a los perros más que a las per­ sonas. y la gula es la intemperancia con los alimentos. 401 En las antiguas casas romanas. como su mismo nombre indica403. el sudor les empapa. un delirio de estó­ mago. pero no a digerirlos. además. 402 Los antiguos no usaban cubiertos durante las comidas. pero no con ánimo de probarla. «cama». «glotonería«/marges· «loco». sino más bien de echar mano a los alimentos. cuatro y.

ya que la voz se torna desagradable y confusa ante la presión de las mandíbulas llenas. se adelanta a tomar su propia cena. después de haber hablado largamente contra aquellos que han perdido la ver­ güenza. ¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O acaso menospreciáis a la Iglesia de Dios. guardaos mutuamente. a fin de que no os juntéis para condenaros » 405. sino procurar tender la mano con orden y a interva­ los. y que abusan de las comidas con menos recato que los demás.LIBRO II 151 2 El Apóstol. 404 / Cor. elevara por segunda vez la voz con enojo: «Así que. coma en su casa. porque incordian a los que nada tienen. al comer. y por el agobio de los dicho término está formado por gastër. gastrós «vientre». Unos y otros ac­ túan mal: unos. Pero en ca­ sa de los ricos los glotones intemperantes. «loco por el vientre. 11. 405 Ibid. 33-34. 21-22. afirma que no obran rectamente: «Porque cada cual. no hacer muecas ni en el momento de la deglu­ ción. por ia comida». ni el lecho. Si alguno tiene ham­ bre. 3 13 . cuando os juntéis para comer. sin ensuciarse las manos. y uno pasa hambre y otro se embriaga. en consecuencia. a propósito de los que celebran festines comunes. y los otros. gentes insanciables. en una palabra. ni la barba. tomar con moderación lo que se nos ofrezca. También debe procurarse no hablar mientras se come. Nuestro deber es abstenernos de toda grosería y desenfreno. que no conozca deformación alguna. contra los insaciables que nunca tienen suficiente. y márgos. hermanos míos. porque desnudan su incontinencia en casa de los ricos. propiamente.. antes bien conservar un aspecto digno. 11. se avergüenzan de ellos mismos. y avergonzáis a los que no tienen ? » 404. Convenía que el Apóstol.

y los repartió entre sus discípulos. Tampoco conviene comer y beber al mismo tiempo. modera­ do y un regalo de Dios. 408 Mt. culto. como la moneda del pez. en comunidad». 31. en Delfos y en Grecia Central. en grupo. cuando no concuerdan a cada tiempo 406. en realidad. tras las comidas. a instan­ cias del Señor408. Y como dice el Apóstol: «Ora. o didracma. un servicio de vinos. discusiones y juegos amorosos. El estáter encierra en sí mismo otras explicaciones. sin embargo. no viene al caso un comentario 406 Los antiguos ofrecían. sugirió el Señor cuando bendijo los panes y los peces asados. El Señor. tendiendo a la verdadera simplicidad. pues. impropiamente traducido por «banquete». es indicio de intemperancia manifiesta confun­ dir los tiempos propios de cada cosa. 407 I Cor. que desconoce. se dé al César lo que es del César y se reserve para Dios lo que es de Dios. sistema empleado en el Peloponeso (excepto Esparta). representa un alimento simple. 410 Múltiplo de la dracma. Así pues. en verdad sugiere borrar. se­ gún creo. el desenfreno y el amor a las riquezas. . ora bebáis. symposion.152 EL PEDAGOGO alimentos sobre la lengua. Los symposia se enmarcaban en un ambiente distendido. 10. refinado. perdiendo con ello su espontá­ nea naturalidad y emitiendo una pronunciación apagada. en efecto. encierra la idea de «beber en compañía. de entre los que remontan las aguas409. 27. aquel célebre pez que Pedro cogió. 17. pues. que. hacedlo todo para gloria de Dios» 407. después de dar el estáter410 a los aduane­ ros. 409 Se refiere a las aguas bautismales. y apto para todo tipo de coloquios. comáis. cogidos al cebo de la justicia. dándoles un bello ejemplo de sencillez en los manjares. para descartar nuestro amor a la vanagloria y con el fin de que.

10. . Hay un ser único. no está bien usarlo todo. en una palabra. nosotros aventajamos a estos peces. el modo. Ley. manantial útilísimo para regar las plantas del Logos. que alimenta a los pájaros y a los peces y. 23. Nadie es pobre en lo que concierne a lo estrictamente necesario. así tampoco el régimen de vida de un cristiano se adquiere con una vida placentera. desviando la fuente hacia la cuestión apremiante. Y así como a través de la avaricia no se alcanza la justicia. Si todo ha sido creado exclusivamente para el hom­ b re412. 1 636c. no la de la mirada aguda413. Sólo basta con recordarlo.LIBRO II 153 exhaustivo. sino la abundancia. Así hemos actuado en repetidas ocasiones. rápidamente caen en lo ilí­ cito quienes quieren hacer todo lo lícito. que es ciega respecto a la gula. cuyo estímulo es la riqueza. nosotros aprovecha­ mos para hablar de nuestro tema las ñores. La ocasión. porque la mesa de la verdad es­ tá lejos de «las comidas lascivas». «Si me está permitido hacer uso de todo. Nada les fal­ ta. 412 Doctrina del aníropocenfrismo del Cosmos. aunque no se preocupen de su alimento. Ahora bien. Y lo conveniente tiene fuerza como para paralizar una vida entregada al vientre. que no son nota discordante en nuestro discurso. el tiempo. no va a serme todo útil»4 1 1. a los animales irracionales. ni nadie ha sido jamás desdeñado. capaz de determinar lo verdaderamente útil. 413 Expresión que recuerda a P l a t . ni la in­ temperancia es el verdadero camino de la moderación. En efecto. en tanto que somos 4lt I Cor. y el por­ qué ejercen sobre el discípulo del Pedagogo una influen­ cia no pequeña.. Dios. y muchísimo menos a cada instante.

6. Además. De entre los manjares.». Quaest. sino para ser seres creados para el conoci­ miento de Dios. 417 Le. y porque so­ mos más prudentes y sabios. pues. fruta y diver­ sos manjares sin salsa.. los más convenientes son aquellos que pueden tomarse al momento. en medio de una sana frugalidad? Cebollas. no hay que privar de pos­ tres ni de miel a quienes toman su alimento con modera­ ción418.» Y. IV 664A. y estamos más cerca de Dios. mas el vientre de los impíos sufrirá escasez»414. 41-44. 24.. I 3. porque centran su deseo en las golosinas. como antes hemos apuntado. ¿acaso no puede darse una sana variedad de alimentos. No debe emplearse la riqueza para satisfacer nuestros solos placeres. Pero. leche. «éstos le ofrecieron un poco de pescado asado. 13. aceitunas. sino para hacerla extensiva a los demás. luego existen los más simples. nos induz­ ca a comer415. conv. Hemos nacido. dijo el Señor a sus discípulos. nuestra obligación se centra en rechazar aquel tipo de alimento que. J e n . 25.. Quaestiones convivales IV 663C. «El justo come hasta saciar su apetito. II 120. Por eso. . C l e m e n t e lo recoge en Strom. Mem. les decía.154 EL PEDAGOGO sus dueños.. debe ofrecerse. por proporcionar gusto a nuestro apeti­ t o 416.. sin tener hambre. En cuanto a los que se inclinan sobre las mesas hu- 415 414 Prov. pues ya están preparados. 418 P l a t . P l u t . y. como los había instruido en la práctica de la simplicidad. mien­ tras comía en presencia de ellos. II 372c.. Y Lucas dice lo que dijo 417. queso. sin necesidad de calentarlos. 5. Y si conviene carne asada o coci­ da. Rep. algunas legumbres. «‘¿Tenéis algo que comer?’. no para co­ mer y beber. 416 P lu t. después de su resurrección.

Mas «ie sobrevino un éxtasis —está escrito en los Hechos de los Apóstoles — y contem­ pla el cielo abierto y una especie de recipiente suspendido por sus cuatro extremos sobre la tierra. después de modelar al hombre dijo: «Todo será para vues­ tro alimento» 424. 9.3 guíente nos es indiferente el uso de los alimentos. sacrifica y come. mucho mejor ser feliz que cohabitar con un demo­ nio. pero sin probar jamás carne. si­ no un vano concepto de intemperancia. Pedro se abs. Quaest. Es. de legumbres. tienen por guía un demonio muy glotón. en verdad.’ Mas Pedro repuso: ‘De ninguna mane­ ra. conv. extremando su temperancia. 15.i< 5 tos secos. sin duda. Ética Nicomáquea I 1098a 16. IV 660F. Y la felicidad está en el ejercicio de la virtud 420. Señor. 423 Mt. no lo hagas tú profano’» 4 2 Z . 11. éste es. Y sonó una voz que decía: ‘Levántate. 29. A r i s t ó t e l e s . «Legumbres con amor o toro cebado 4 419 P lu t. pues jamás comí cosa profana e impura. al que yo no me avergonzaría de llamar «un demonio de vientre». El Apóstol Mateo se alimentaba de semillas y de fru.’ Y una voz desde el cielo habló por segunda vez: ‘Lo que Dios purificó. Asimismo.LIBRO II 155 meantes419. 10-15. reptiles de tierra y volátiles del cielo. en dicho recipien­ te había toda clase de cuadrúpedos. Dios. 3. como si amamantaran sus propias pasiones. Nótese el juego de palabras daimona/eudaïmona. sin lugar a du­ das.. 4. «comía saltamontes y miel silvestre»4Z Í. 10. porque «no lo que entra por la boca mancha al hombre» 423. Por consi.2 tenía de la carne de cerdo. 424 Gén. Ese tal se asemeja a un ventrílocuo. Juan. 3. 1. 421 Mt. el peor y el más funesto de los demonios. 422 Hechos. 420 . por su parte.

ha establecido4 3 1 un sis­ tema de conducta contrario. dado que los deseos naturales son acallados por lo suficiente. unos. Lev. 14. 7. El Pedagogo prohibió innumera­ bles animales. ya que los extremos son peligrosos. Y ya que resulta imposible que quien gusta de cosas dulces se abstenga de aceptarlas. además. 14. 11. otros. hasta que quede del todo su­ 425 426 427 428 429 430 431 Cf. Lev. 356. supra. Dt. y no menos en lo relativo a la preparación de los alimentos. Unos. conforme al plan divino. porque no rumian los alimentos 427. Dt. η. 11. a éstos no es lícito tocarlos. Prohibición de probar la sangre. Y de entre los que están permitidos. por­ que sólo entre los acuáticos carecen de escamas428. los que se han ofrecido a los ídolos y los que han sido aho­ gados430. Dt. La frugalidad es proclamada a los judíos por la Ley. La Ley. 21. Lev. 14-10. aduciendo. la Ley ha descar­ tado aún a los que han muerto por enfermedad429. y otros. 4-5. los carnales. 6-7. 11. los motivos: ocultos. pa­ tentes. Dt. Lev. en donde han depositado su confianza. El término medio consiste en no estar necesitado de lo indispensable. 8. otros. 11.» Lo cual viene a reafirmar lo que anteriormen­ te se ha dicho un poco más arriba: que las legumbres no constituyen el ágape\ pero que la caridad (ágape)*2 5 debe presidir todo alimento. 10. Es bueno el equilibrado temple en todo. 14. de suerte que queda poca variedad de animales que realmen­ te puedan servirnos de alimento. los de carácter espiritual.156 EL PEDAGOGO con odio. porque tienen la pezuña hundida 426. . por boca de Moisés. y las posi­ ciones intermedias son buenas. 39.

un pastelito y una torta frita» 434. ya que el pneúma en su movimiento ascensional que impulsa el creci­ miento. no es interceptado por una alimentación excesiva que opondría una barrera a la buena circulación pneumá­ tica432. ni le llevará tampoco al equilibrio de una naturaleza digna de admiración» 433. adquirida por há­ bito. había instalado el arca santa en medio de la tienda. el cual. procurando agradar a todo el pueblo a él sometido. logra un feliz desarrollo si la alimentación es parca. 17. Lic. La mayoría de las veces el placer engendra en el hombre daño y tristeza. una torta de pan. 434 II Re. consistente en pasarse toda la vida alrededor de las mesas italianas o siracusanas. 432 S egún la m edicina esto ica. En efecto. olvido y locura. 6. 1-3. o en llenarse dos ve­ ces al día. Se dice que el cuerpo de los niños. se refiere a ello. y en sufrir todas las consecuencias inherentes a una vida como ésta.LIBRO II 157 primida aquella inclinación al disfrute. en efecto. «delante del Señor repartió entre toda la nación de Israel. este régimen de vida no podría volver sensato a ningún ser que viva bajo el cielo. De ahí que Platón. a hombres y a mujeres. quien entre ios filósofos. a p ro p ó sito del régim en alim enticio de los p equeños espartiatas. el pnéuma re sp ira to rio facilita el cre­ cim iento y d esarro llo del n iñ o y del em b rió n . no desconocía a David.. . P l u t . y la abundancia de alimentos ge­ nera en el alma aflicción. al crecer. si sigue estos derrote­ ros desde su juventud. 433 P l a t ó n . Carta Vil 326c. acuse la vida voluptuosa y reavive la llama de la filosofía hebrea: «Al llegar yo —di­ ce— no he encontrado satisfacción alguna en la llamada vida feliz. 17-19. busca apasionadamente la verdad. Platón. en su propia ciudad. I Crónicas 16. en no dormir jamás sólo de noche.

aconseja una pequeña cantidad. «medicina». la vergüenza. que favor ce la sobrie­ dad. tan sólo terrestres». 3. 2. Epicarmo el Cómico lo llama ektrapelógastron 438. Real­ mente el agua es una bebida natural. y es indispensable cuando se tiene sed. y sus pensamientos. no obstante. «jamás podrá llegar a moderar­ se»435. aplicando el astringente que correspondería a un cuerpo en­ fermizo y con exceso de líquido441. pladáó «estar húmedo. go» . Literalmente. pues entierra su espíritu en el vientre. . y es el de los is­ raelitas. es la perdición» 439. tomado en abundancia. . Constitución de ios atenienses 315e. A r i s t ó t e l e s . 5. su gloria. mientras que el de los paganos es superfluo. I Tim. 442 Éx. del cual afirma Aristóteles que es el único animal que tiene el corazón ubicado en el vien­ tre 437.. no fuera que el remedio. 19. acuoso». 23. «su dios es el vientre. Carta VII 326c. El Señor la hacía brotar para los antiguos hebreos 4 4 2 de la abrupta 435 P l a t . Flp. dice. El Apóstol dice a Timoteo. mientras bebía agua: «Toma un poC Q ^ vjn0 para ^ |en <je | U estóma. 17. A este tipo de seres del Apóstol no les predijo la felicidad: «su fin. semejante al pez llamado ónos 436. Éstos son los que han confiado en su vientre.158 EL PEDAGOGO Este alimento es más que suficiente. ¿Cómo comportarse en la bebida? 436 437 438 439 440 441 Merluza. necesitara otro tipo de medicamento. boëthëma «remedio». Variado vocabulario médico: noséleiío «estar enfermo».. «de vientre enorme». Y quien sigue este alimento. 6.

449 Se refiere a la «fuerza». Es el gran racimo. 447 I Pe. con el que hemos sido ungidos. Caleb y otros exploradores israelitas llevaron del Valle de Eskol {Nútn. de la bebida y del Logos— recibe el nombre de Eucaris­ tía. lo otro conduce a la incorruptibilidad: es el espíritu. el Logos que ha sido prensado para noso­ tros. como su sangre se mezcla con la salvación. pues era especialmente necesario que los que aún erraban por el desierto estuvieran sobrios. son santificados en su cuerpo y en su alma. Y beber la sangre de Jesús es participar de la incorruptibilidad divina. «signo». . la sangre del racimo que el Logos ha querido mezclar con agua446. La sangre del Señor es doble: en primer lugar. la viña santa 4 4 3 produjo el racimo profético 444.LIBRO II 159 roca. la mezcla de los dos —es decir. y. gracia alabada y hermosa. Clemente se sirve del nombre sëmeîon «se­ ñal». 23-24). la de la carne. es su carne. 1. 448 La sangre eucarística. 445 Con cierta frecuencia. Is. en segundo lugar. Constituye la Señal 4 4 5 para quienes el Pedagogo ha conducido desde el curso errante hasta el reposo. ai «poder divino» del Verbo. el vino se mezcla con el agua y el espíritu con el hom bre449. de forma análoga. 443 Cf. y la ofrecía como alimento simple y sano. Quienes de ella participan por la fe. no a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. para simbolizar la Cruz. con la que nos ha rescatado de la perdición 447. 1. Lo alimenta para la fe: es la mezcla. 5. A su vez. El espíritu es la fuerza del Logos. 13. 444 Clara referencia al racimo que Josué. como la sangre. 446 Clara alusión al milagro de Caná. su espíritu448. la sangre de la uva madura. 18-19. Más tarde. Así pues.

Ley. hasta tal punto que su mal se manifiesta claramente ante los ojos de todos en su cuerpo. Al fermentar el vino. y que hu­ yen lo más lejos posible del vino como de una amenaza \ de fuego. y que anhelan el agua.. por la que «el Logos se hizo carne» 452. y la carne4 5 1 al Logos. por lo que se inflaman los instintos salvajes. . sobre una edad hirviente. más de lo debido. los deseos ardientes y el ardor tempe­ ram ental453. en verdad. intentar apagar las pasiones de los jóvenes. como si se echara fuego sobre fuego. Me admiro de quienes han elegido una vida austera. el vino. que sostiene. cuando los órganos sensuales alcanzan una gran madurez. II 664e. la del terrible Baco.160 EL PEDAGOGO mezcla divina que es el hombre. 452 Jn. De ahí que el dulce vino de la juventud desborde los límites del pudor. Los jóvenes impetuosos y calientes por den­ tro se dejan arrastrar por su deseo. 451 La carne dei Verbo encarnado. en la medida de lo po­ sible. ya sea eliminando la materia combustible. es decir. 1. 14. firme anuncio de la fornicación. en quien la voluntad del Padre hace mezclarse misteriosamente el espíritu y el Lo­ gos450. que los muchachos y las muchachas se abstengan lo más posible de esta droga. Porque verdaderamente el espíritu está unido al al­ ma. fármaco de templanza. Y es necesario. ya que no es conveniente derramar el líquido más calien­ te. el traúma del alma inflama necesariamente el cuerpo y las palpitaciones obscenas suscitan una curiosidad que invita al hombre mo­ derado a infringir la ley. los se­ nos y los órganos sexuales se excitan impúdicamente y se hinchan. la Eucaristía y el hombre. 450 Triple mixtura: el agua y el vino. 453 P l a t . Me agrada.

la atmósfera es más fresca que durante el día.LIBRO II 161 ya sea vertiendo un antifármaco al efervescente espíritu juvenil 454. II 666b. Mas. dete­ ner la turgencia de los órganos y adormecer la excitación de la pasión ya desencadenada. pues no conviene llenarse inmoderadamente de agua. VI 694F. Ahora bien. 458 Menandro. En este mo­ mento. con el fin de que la comida no se diluya. por la tarde. VIII 8. cúrese este mal con no mucha agua. conviene que prueben sólo pan y se abstengan totalmente de beber 456. de esta manera. si se tiene sed. c o m o re fie re P . a la hora de cenar. En efecto. y tre in ­ en S e r e f i e r e a lo s j ó v e n e s c o m p r e n d i d o s e n t r e lo s d i e c i o c h o latón Leyes II 6 6 6 a .. para que el exceso de humedad sea reabsorbido embebiéndose en un alimento seco. y sólo una pequeñí­ sima cantidad es evacuada. porque —como dice el poeta có­ m ico458— «el vino puro a pensar poco induce». debe tomarse vino. Por otra parte. Los que están en la flor de la edad 455. 457 En un pasaje paralelo. pues denota un exceso de líquido en el cuerpo. y a no tener ningún pensamiento cuerdo. sonarse 4 5 7 y co­ rrer a causa de las excreciones es señal de intemperancia. ta a ñ o s . y VIII 734A. Quaest. 456 Pasaje paralelo ibid. no conviene que las divinas meditacio­ nes se carguen de vino. escupir a cada momento.. sino que se triture para facilitar la buena digestión. de suerte que es preciso suplir el calor natural que disminuye 454 455 P l u t . ya que no nos dedicamos a la lectura de ciertos pa­ sajes que requieren una especial sobriedad. a fin de preservar el alma chamuscada. 8. J e n o f o n t e diseña el mismo ideal de cor­ tesía y de urbanidad: d ro p . al tomar cada día su desayuno. conv. los ali­ mentos se distribuyen por las carnes.

la extralimitación desencadena la violencia. cuando beban.. Anclados. Ley. por ser una cuestión harto rebaladiza. Porque. sostiene que sólo debe tomarse vino para humedecer los alimentos. la mayoría de las veces. en mayor grado que antes461. conservar lúcidamente la razón. 461 P lat. con el fármaco de la viña. conviene que unos lo usen sólo como medicina saludable. Los expertos llaman a este tipo de perso­ na «ligeramente ebrio». en su tratado Sobre la longevidad —lo recuerdo—. al ser caliente 459 Pasaje paralelo en P lat. I 649a. En efecto. más suave con los criados y más dulce con los amigos. a fin de que podamos tener una vida más duradera. tomando vino en escasa can­ tidad. 460 Médico en tiempos de Augusto. y otros para recreo y diversión. el vino vuelve al be­ bedor más alegre. y guardar el cuerpo de toda agitación y temblor provoca­ do por el vino.. la memoria activa. deben ponerse como límite. por así decirlo.162 EL PEDAGOGO por uno de fuera. Ahora bien. la frialdad de la edad ex­ tinguiéndose por el paso del tiempo. soportan con mayor facilidad la tempestad de las pasiones desencadenadas por la embriaguez. II 666b. con las áncoras de la razón y del tiempo. los deseos de los ancianos no se inñaman hasta el naufragio de la embriaguez. Quienes ya han sobrepasado la madurez deben participar de la bebida con más alegría: calentando. Ley. Por lo que respecta al vino. es decir. pues no conviene ir «hasta la copa del exceso». ahora bien. y les está permitida aún cierta clase de bromas en los banque­ tes459. y lo ha­ ce más agradable para los comensales. Pero mejor será detenerse. . Un tal Artorio 460. sin daño algu­ no. El vino.

no sólo disuelve con su calor las materias viscosas de los excrementos. se entorpecen los labios. la realidad de un objeto único. dado que la vida consta de lo necesario y de lo útil. pues ambos son obras de Dios. 465 El rey Penteo. por efecto del vino tomado incontroladamente. agitada por el calor del vino. debe mezclarse. 31. Los ojos se alteran. pues no hay diferencia entre que se mueva la vista o el objeto visto. y no servirlo como agua por la afición al vino. 463 Normalmente los griegos mezclaban el vino con agua. el agua. 464 Eurípides. con el elemento útil. decía el viejo Tebano ebrio 465. como si la vista por el exceso de humedad se bañase en una piscina. en verdad. Con razón ha llegado a decirse: «El vino fue creado desde el principio para regocijo del alma y del corazón. se traba. Eurípides nos presenta el tema en las Bacantes. En ambos casos la vista sufre lo mismo con respecto a la percep­ 462 Edo. Porque la vista. Bacantes 918. atenuarlo contra la embria­ guez. y son incapaces de enumerar uno por uno los obje­ tos lejanos: Me parece. Lo mejor es mezclar el vino con la mayor cantidad de agua posible463. que veo dos soles 464. sino también templa con sus aromas los hu­ mores acres y groseros. si se le mezcla proporcionadamente. El elemento necesario. y su mezcla contribuye a la sa­ lud.LIBRO II 163 y tener jugos suaves. cree ver. en la mayor cantidad posible. . y forzándoles a mentir creen que todo gira en torno a ellos. despedazado por las Ménades por oponerse a la introducción en su ciudad del cuito de Dioniso. con la condición de tomarlo con mo­ deración»462. La lengua. la mayoría de las veces. 27-28.

en P l u t a r c o . S ó f o c l e s . Siguiendo al trágico: Todo hombre agobiado por el vino es dominado por la cólera. conv. los vómitos.164 EL PEDAGOGO ción física de un objeto: no puede captarlo con exactitud a causa de la agitación. Yo. Pero. En efecto. Pelópidas 10. al terminar de charlar neciamente. y haría mal si lo enviara a dormir antes de dedicarse a sus quehaceres. incluso para ir a acostarse hay que convocarlo. Ésta es la razón por la que la mayoría sostiene la ne­ cesidad de recrearse. mientras se bebe. como sacudidas por una corriente. tam­ bién en Quaest. así tampoco nadie que reflexione correctamente estimaría oportuna la ausen­ cia del Logos en el banquete. ha criticado 466. 31. 29-30. fr. me inclino a pensar que debe concederse una especialísima atención en invitar e introducir el Logos469 en los festines para contener los efluvios del vino y evitar que el banquete derive hacia la embriaguez. la Sabiduría gritó: «El vino tomado en demasía llena de pasiones y de toda clase de vicios» 467. para el día siguiente 468. hacen su aparición en una orgía. Las piernas se tambalean. en cambio. Ya que. 466 . 468 Expresión histórica de Arquias. así como uno que sea cuerdo no querría ce­ rrar sus ojos antes de irse a dormir. Más bien. el Logos no podrá jamás abandonar el propio trabajo. d e s c o n o c i d o . los hipos. 4fi9 De nuevo la ambigüedad de Razón/Logos. queda vacío de espíritu y suele. 467 Ecle. y diferir los asuntos realmente impor­ tantes. ni siquiera mientras dormimos. I 619D. todo lo contrario. el de­ lirio. antes que la tragedia. escuchar con poco agrado lo que. de grado.

y añadiendo por la mañana una nueva embriaguez so­ bre la del día anterior. de origen siciliano. en cambio. llevando coronas en el cuello. los que expulsan la tem­ perancia de los banquetes. Consistía en verter parte del vino en un recipiente de meta!. Político 266c. y no sin razón. mientras dura nuestra vida. puede vérseles completamente ebrios. bueno de ver­ dad. vino puro. cumplien­ do siempre su propio cometido: lograr una vida feliz. amigos. invocando. lo más lejos posible— estas imágenes ridiculas y a la vez lamentables. así. tambaleándose. la ciencia perfecta de las cosas divinas y humanas 470. Se ha dicho. inercia y bebida. baños. puede verse a algunos de ellos medio borrachos.LIBRO II 165 Porque ia sabiduría. Los desgraciados. a poder ser. Así. lo abraza todo. con la mirada lívi­ da. que tras presenciar —pero. nos asiste en todo momento. escupiéndose mutuamente vino. pálidos. el nombre de la amada. El sonido vibrante producido por la caída del líquido era signo favorable de amor correspondido. y se convierte en un arte de regir la vida472. como las urnas funerarias. así el vino prueba el corazón 470 Definición estoica. Es bueno. adoptemos una actitud y una conducta mejor. 473 Se refiere al juego del kóttabos. la vida no es más que fiesta. pero muy extendido entre la juventud ateniense. sucios. según ellos. so pre­ texto de brindar a su salud 473. 274c. orinales. 471 Imagen platónica. en la medida en que extrema su vigilancia sobre el rebaño hum ano471. consideran vida feliz la total anarquía en la bebida. . por el te­ mor de dar un día nosotros también un espectáculo pare­ cido y una ocasión de burla. que «como el fuego prue­ ba ei acero en el temple. 268c. al mismo tiempo. A otros. embriaguez. 472 Pensamiento estoico.

. 21b. 476 Ibid. 474 Prov . 23. y la somnolencia hará que se vista de an2 drajos» 474. 475 Ibid. 23. solícita a los placeres. a través de ellos puede verse en su interior el estado vergonzoso del alma. como dice el texto.. El somnoliento es aquel que no ha despertado a la sabiduría. Ésta es un uso exce­ sivo de vino puro. apasionada por la em­ briaguez. el pecado. destrozada por todas partes y podrida a causa de los in­ numerables placeres y. alejada. . quien se emborracha se vestirá de harapos 475. mientras que el comportamiento del beodo deriva del mal uso del mismo. y que recibe tal nombre por el bamboleo de la cabeza. no te dejes arrastar para pagar la cuenta y los gastos de la car­ ne.166 EL PEDAGOGO de los soberbios en la embriaguez». de la salvación. la borrachera es este estado repugnante y desagradable que se deriva de la em­ briaguez. Porque los agujeros del pecador son los desgarrones de sus vestidos carnales producidos por los placeres. por razón misma del des4 garrón. ya que todo hombre que se emborracha y es libertino se empobrecerá. 29. por el cual no podrá obtener fácilmente salvación la tela. 27 Éste es el tipo de vida —si así puede llamársele— llena de molicie. y su embriaguez hará que se 3 avergüence ante los que lo observan. Y. que la divina Sabiduría observa con recelo y miedo para sus hijos: «No seas bebedor de vino. 20-21. Contemplad al ebrio totalmente cubierto de harapos. 23. La Escritura añade esta adverten­ cia: «¿Para quién ios ayes? ¿Para quién el tumulto? ¿Para quién las disputas? ¿Para quién las charlas desagradables? ¿Para quién las vanas miserias?» 476. sino que está sumergido en el sueño de la embriaguez.

Así. de un poeta desconocido. como se comporta el viento del Norte o del Sur con el mar de Libia. 23. pronuncie esta fuerte prohibición: «Vi­ no no lo bebas hasta la embriaguez. que vela por nuestra salvación. 34 restantes. 479 Prov . 29a-30. 480 Los tres primeros versos son de Eratóstenes. ¿Veis los peligros de un naufragio? El corazón queda sumergido por el exceso de bebida. El pronóstico 2. el vino es falaz para el alma. ¡Cuántas amenazas le dirige la Escritura! Y. es natural que el Pedagogo. porque el olvido de aquello que con­ duce a la verdadera vida es una pendiente que se desliza hacia la perdición. la Escritura muestra que el bebedor es ya un ca­ dáver en cuanto a ía razón por sus ojos lívidos. 33-34. cuya fuerza iguala al fuego. fr. H i p ó c r a t e s . Así pues. 478 Cf. De ahí la poesía480: el vino. lo agita con violencia..» ¿Cuál es el motivo? preguntarás. lo cual es un claro signo en los cadáveres 478. de nuevo. 23. descubre todos sus secretos. y serás como aquel que está acostado en alta mar.LIBRO II 167 que desdeña la razón misma y se hace esclavo de la em­ briaguez. y el exceso de vino 477 Ibid. H il l e r . los . dice: «porque tu boca proferirá entonces pa­ labras perversas. anunciándole su muerte en el Señor. y le obliga a hablar torpemente. insiste en la amenaza: «¿quién tiene los ojos lívi­ dos? ¿No son de quienes pasan el tiempo entre los vi­ nos?» ¿No son de los que rastrean los lugares donde hay vino? 477. El vino constituye un gran peligro para quienes se emborrachan. cuando hace su entrada en el seno del hombre. o como un piloto durante una gran tempes­ tad » 479.

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es comparado al mar amenazante, en el cual se hunde el cuerpo, como la nave se sumerge en el abismo del desor­ den, y es sepultado bajo las olas del vino, mientras el ti­ m onel481, el espíritu del hombre, se bambolea de un lado para otro por la tempestad de la embriaguez que le do­ mina, y, en medio del océano, sufre vértigo ante las tinie­ blas de la tormenta, extraviado del puerto de la verdad, hasta que, viniendo a parar junto a los arrecifes, se em­ barranca en medio de los placeres y queda destruido 482. Y es natural, pues, que el Apóstol nos exhorte con es­ tas palabras: «No os embriaguéis de vino, fuente de des­ enfreno»483, refiriéndose a la imposibilidad de salvación de la embriaguez debido al desenfreno 484. Porque si en las bodas 4 8 5 convirtió el agua en vino, no lo hizo para provocar nuestra embriaguez, sino que vivificó lo acuoso del espíritu, el artífice de la ley desde Adán, llenando el mundo entero de sangre de la viña y ofreciendo a la pie­ dad, bebida de verdad, la mezcla de la antigua Ley y del nuevo Logos, para lograr la plenitud del tiempo prome­ tido con anterioridad. Por consiguiente, la Escritura llamó al vino místico símbolo de la santa sangre, y, reprendiendo la mezcla de los residuos del vino, exclama: «Pendenciero es el vino y orgullosa la embriaguez» 486. La recta razón aprueba el vino en invierno por causa del frío, hasta conseguir no tiritar a quienes tiritan con facilidad; y para el resto del tiempo, como remedio terapéutico para los intestinos. De
481 482 483 484 485 4»6 Imagen estoica. Hermosa descripción poética. El··. 5, 18. Cf. supra, η. 374. Se refiere, de nuevo a las bodas de Caná; Cf. supra, η. 446. Prov. 20, 1.

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la misma manera que deben tomarse los alimentos para no pasar hambre, así también hay que beber para apaci­ guar nuestra sed, mas cuidadosamente, ya que la cuesta del vino es muy inclinada. Así nuestra alma permanecerá pura, seca y luminosa; ahora bien, «el alma seca es un rayo de luz, sapientísima y óptima». Gracias a éste, dis­ fruta de la visión de los iniciados, y no es muy húmeda ni quedará corporeizada, cual nube, por las exhalaciones del vino. No debe inquietarnos ni el vino de Quíos, si carecemos de él, ni el de Ariusto, cuando falte. Porque la sed es sufrimiento por una necesidad, y busca incesantemente el remedio oportuno para satisfacerla, no una bebida espiri­ tosa. Las importaciones de vino de ultramar son efecto de un gusto depravado por la intemperancia; un alma, en definitiva, abrumada por los deseos, aun antes de sumer­ girse en la embriaguez. Existe el vino de Tasos, oloroso, el de Lesbos, aromá­ tico; existe también un cretense, dulce, y un siracusano, suave; un Mendes487, de Egipto, y un Naxos, insular. Aún hay otra marca de gran «bouquet», y que procede de Ita­ lia: hay muchas denominaciones 488; pero para un bebedor templado sólo existe una clase de vino, cosecha de un úni­ co Dios. Pero, ¿por qué el vino del país no basta para satisfa­ cer el deseo? Salvo que se quiera también importar agua, como hacían los reyes insensatos con el agua de Coaspes —éste es el nombre de un río de la India, de agua muy
487 De la ciudad del mismo nombre, del bajo Egipto. Citado por Agesilao 38, y P í n d a r o , fr. 179. 488 Notable conocimiento de Clemente sobre el particular.

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lutarco,

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preciada para beber—; transportaban el agua, como a sus amigos. 4 Compadece a los ricos que extreman tanto su delica­ deza; a propósito de ellos, el Espíritu Santo pone en boca de Amos: «Los que beben un vino filtrado y los que duer­ men sobre divanes de marfil» 489, y otros pensamientos que siguen para castigo y oprobio. 3i Deben extremarse los cuidados en el decoro; cuenta la leyenda que incluso Atenea, a pesar de su conducta, aban­ donó la afición por la flauta490, porque le deformaba el aspecto; así, cuando se bebe, no deben hacerse muecas, ni sorber hasta la saciedad, ni forzar la vista antes de be­ ber, ni verse arrastrado a la incontinencia bebiendo a sor­ bos, ni mojar la barba o el vestido, derramando el líqui­ do y lavando, por así decirlo, su rostro en las copas. 2 Hace mal efecto el violento ruido de la bebida cuando se la sorbe, junto con la inspiración de mucho aire, como si se derramara agua en un jarro, gorgoteando por el cau­ dal de líquido que ingiere. Es indecente el espectáculo de dicha intemperancia; además, la avidez en la bebida es da­ ñina para quien la practica. 3 No te afanes en caer en esta falta, amigo. No se te arrebata la bebida; te ha sido dada y te espera. No te afanes en estallar tragando con avidez. Tu sed se calma aunque bebas con lentitud, comportándote como debes, ya que el tiempo no te priva de aquello que tu intemperan­ cia se apodera con anticipación. Dice la Escritura: «Con el vino no te hagas el valiente, pues ha llevado a la per­ dición a muchos»491.
489 Am. 6, 6.4. 490 Clara alusión a la rivalidad existente en Grecia entre la lira y la flauta. 491 Ecíe. 31, 25.

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«La embriaguez es frecuente entre los escitas, los ibe­ ros y los tracios, razas todas guerreras, que consideran honroso dedicarse a la bebida» 492. Nosotros, en cambio, raza pacífica, invitamos a nuestras mesas a gente sobria, para disfrutar y no para ofendernos, hacemos brindis por la amistad, para que nuestros afectos se muestren real­ mente con su verdadero nombre. ¿Cómo creéis que bebía el Señor, cuando se hizo hom­ bre por nosotros? ¿Sin urbanidad? ¿Sin moderación? ¿Irra­ cionalmente? Porque, bien lo sabéis: Él tomó también vino, porque también era hombre; incluso lo bendijo, di­ ciendo: «Tomad y bebed, ésta es mi sangre.» Bajo el nombre de sangre de la viña designa alegóricamente al Logos que «ha sido derramado por muchos, en remisión de los pecados», fuente de santa alegría. Que el bebedor debe mostrarse comedido, lo ha indi­ cado claramente, ya que lo enseñaba en los banquetes; en efecto, no impartía sus enseñanzas en estado de embria­ guez. Por otra parte, que era realmente vino lo que ben­ dijo, lo ha mostrado palpablemente a sus discípulos di­ ciendo: «No beberé de ese fruto de la vid hasta que lo beba con vosotros en el Reino de mi Padre» 493. Y que realmente era vino lo que bebía el Señor, lo manifiesta Él mismo cuando, hablando de sí mismo, censura la du­ reza de corazón de los judíos: «El Hijo del Hombre ha llegado y se dice: ‘Ved, aquí tenéis a un hombre que co­ me y que bebe vino, amigo de los publicanos’» 494. Que
P l a t . , Ley. I 637d-e. 493 Mi. 26, 29. 494 Ibid., 11, 19. El término telónés, propiamente «aduanero», «re­ caudador de contribuciones», adquirió más tarde el sentido peyorativo de «publicano», por su excesivo afán de lucro y la mala imagen que infundían a sus actos. 492

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tales manifestaciones nos sirvan frente a los llamados encratitas 495. 33 Las mujeres, llevadas por una suerte de elegancia ex­ terna, evitan escanciar bebidas en las copas anchas, para no separar excesivamente sus labios al abrir la boca. Be­ ben indecentemente con los labios cuidadosamente apreta­ dos a la boquilla de los vasos de alabastro, inclinando su cabeza hacia atrás, dejando el cuello al descubierto, en mi opinión sin recato alguno. Estiran el cuello para engullir lo que tragan, como dejando al desnudo para su convida­ dos lo que pueden, lanzan eructos como los hombres o, mejor, como los esclavos 496 y se dejan arrastrar por una 2 vida voluptuosa. Ninguna garrullería conviene al hombre educado, pero mucho menos a la mujer, para quien el hecho de saber quién es debe bastar para inspirarle pudor. Dice la Escritura: «Es motivo de gran ira una mujer ebria», como lo es de irritación el hecho de que una mu­ jer se entregue a la embriaguez. ¿Por qué? «Porque no disimula su indecencia» 497. La mujer se ve arrastrada rá­ pidamente al desorden, si sólo opta por los placeres. 3 Tampoco hemos prohibido beber en vasos de alabas­ tro; sino que desaconsejamos como signo de vanidad la preocupación de beber sólo en ellos, exhortando a utilizar indistintamente cualquier objeto, con el propósito de erra­ dicar desde el principio las tendencias peligrosas. 4 El aire que quiere salir al exterior en un eructo, debe
495 De enkráteia «fuerza», «continencia», «moderación»: secta que prohibía el uso eucarístico del vino. De ahí que recibieran la denomina­ ción de hidroparastátes «moderados», derivada de hydor «agua» y parasíátes «guardián». 496 Juego de palabras: androdes «fuerte», «viril»/andrapodôdës «ser­ vil», «esclavo». 497 Hele. 26, 8.

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ser acompañado en silencio. Bajo ningún concepto debe permitirse a las mujeres descubrir o mostrar parte alguna de su cuerpo, a fin de que ni unos ni otros se pierdan; los hombres por verse excitados a mirar, y las mujeres por atraerse sobre ellas las miradas de los hombres. Nuestra conducta debe ser en todo momento moderada, como si el Señor estuviera presente, para evitar que el Apóstol se enfade con nosotros como con los corintios y nos di­ ga: «¡Cuando os reunís, ya no es posible comer la cena del Señor!» 498. Me parece que la estrella conocida con el nombre de Acéfalo 4 9 9 por los sabios, situada ante la estrella errante, con su cabeza hundida sobre el pecho, representa a los glotones, a los voluptuosos y a los que están dispuestos a emborracharse. En efecto, en este tipo de gente el ele­ mento raciona! no se ubica en la cabeza, sino en el vien­ tre, convirtiéndose en esclavo de las pasiones, de la con­ cupiscencia y de la ira. Así como Elpénor tenía las vértebras fracturadas 5 0 0 a causa de una caída, efecto de la embriaguez, así también el vino produce vértigo y mareo al cerebro y lo precipita a la región del hígado y del corazón501, es decir, al amor a los placeres y a la cólera, y su caída es aún mayor que la que los hijos de los poetas 5 0 2 atribuyen a Hefesto, cuando Zeus lo precipitó del cielo a la tierra501.
498 499 500 501 502 503 I Cor. 11, 20. Constelación situada entre Aries y Acuario. Hom., Od. X 560. El hígado y el corazón eran la sede del placer y de la cólera. Tono irónico; cf. supra, η. 335. Cf. H om ., It. 590-593.

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vasos para refrigerar y verter vino! «En una palabra. constituyen una riqueza objeto de envidia» 508. P la t. La «opulenta» bebida resulta. sin lugar a dudas. el oro y la plata. nQ s o n m ¿ s q Ue u n e n g a ft0 p a r a la 3. da­ ñina.. por el contrario. ¡Váyanse enhoramala las copas de Tericles5 0 6 o de An­ tigono 507. resulta doloroso cogerlos cuando es­ tán ardiendo. En efecto. si se vierte líquido frío. No hay que anhelar (a suntuosidad en las cosas vista. . Ley. que el Señor ha aprovechado para alabar a quienes cubren con un velo la indecencia de la embriaguez. y demás innumerables objetos de este tipo. Célebre alfarero de Corinto. resumiéndolo brevemente. las copas en forma de concha. 19. tanto privados como públicos. la Escritura nos describe la embriaguez de Noé. Por esa ra­ zón. 31. 20. si uno vierte en ellos líquido caliente. los vómitos. Y por ser 504 505 506 507 50R Eclo. las copas grandes y anchas. General de Alejandro el Magno.. los cántaros. En dicha em­ briaguez tenemos escrita con claridad la imagen de esta falta. para que nos guardemos lo más posible de ella. los cóli­ cos se apoderan del hombre intemperante» 504. 31. u otros utensilios con incrustaciones de piedras carecen de toda utilidad. La Es­ critura. la materia de la copa se altera y estropea el líquido. Ibid. Las tazas de plata y de oro.174 EL PEDAGOGO Dice la Escritura: «El insomnio. añade: «Al hombre edu­ cado le bastará un poco de vino. XII 955e. y reposará en su propio lecho» 505.

como para otros usos que me avergüenza decir. Los lechos de plata. artículos todos que denotan un lujo de mal gusto510. Od. las fuentes. Pompeya y Herculano corroboran el lujo de fa época y la realidad de la ostentación que con singular elegancia y erudición describe Clemente. las salseras. 511 I Cor.LIBRO II 175 superfluos. 510 Las excavaciones realizadas en Campania. los pies de los lechos tachonados con clavos de oro y adornados con caparazones de tortu­ ga. En verdad.. 7. los trípodes artísticamente labrados en cedro del que se parte fácilmente. Pues bien. preponderancia que conlleva envidia y mo­ licie. 512 Cortejos relativos al cuito religioso egipcio. y tuya509. No debemos adoptar actitudes y poses ridiculas. que sirven tanto para comer. todo eso hay que desecharlo. V 60. el refinamiento de los cinceladores sobre los vasos. en ébano y marfil. . Y para dar una explicación más certera. añade: «Por lo demás. fáciles de romperse por la afiligranada fragili­ dad. las ponche­ ras. los platos y demás enseres de oro y de plata. Como dice el Apóstol: «El tiempo es breve»511. 29. las colchas teñidas de púrpura y de otros colores difí­ ciles de conseguir. los que tengan mujer. es una vanidad que por invitar a temblar a la vez que a beber debemos proscribirlas de nuestra conducta. de difícil conserva­ ción y de nula utilidad práctica. los lechos con pies de plata y con in­ crustaciones de marfil. son de adquisición cara. como si ca­ reciera del más mínimo valor. en especial de Isis. como algunas mujeres que pueden verse en las procesiones5 1 2 cuyo ma­ quillaje exterior denota una sorprendente fastuosidad. que se comporten como 509 Hom. pe­ ro interiormente son miserables.

VII 801 b. sin que al fin quede ras­ tro alguno de sus obras? Desaparecieron y bajaron al Ha­ des» 5!8. Sigue a Dios. el único bien que nadie podrá arrebatarte. 3. ¿Cómo pensáis dejar de lado la extravagancia. si lo ordena el Señor? 2 Por esa razón insiste el Señor: «Vende tus bienes. de suerte que el mismo ob­ jeto se divida en diversas funciones.. P la t. habla con hermosas palabras: «¿Dónde están los príncipes de las naciones y los que domeñan las fieras de la tierra? ¿Y los que se entretienen con las aves del cielo y atesoran la plata y el oro. ni plata ni o ro » 5i7.176 EL PEDAGOGO si no la tuvieran. y además nin­ gún efecto inútil. la fe en Dios. Bar. en­ trégalos a los pobres y sígueme»515. despo­ jándote de toda vanidad. la posesión más preciada516. y que se limite el nú­ mero de posesiones. 513 514 515 5¡6 517 518 I Cor . 29-30. 59b. p la t . acepto la doctrina de Platón cuando establece categóricamente la necesidad de ejercitarse en no tener «riqueza alguna. lo hizo en estos términos: «Multiplicaos»514. Éste fue el pago de su mal gusto. 3 Yo. 19. la bondad para con los hombres. Tim. como si no pose­ yeran»513. Ley. que no sea imprescindible. en lo que confiaron los hombres y a cuya adquisición no ponen término? ¿Los que labran la plata y se afanan. 28. la adhesión a Aquel que ha sufrido. y los que compran. 21. 16-19. Mt. sin poseer más que lo tuyo propio. . despojándote de toda pompa efí­ mera. a propósito de los egoístas y va­ nidosos. Y si habló respecto al matrimonio. incluso los ordinarios.. pero no esenciales. 4 La divina Escritura. por mi parte. Gen. 1. 7.

sin embargo. ¿Por qué?. ¿no recibe acaso el agua para lavarse la manos? Y un recipiente pa­ ra el lavado de pies. utensilio para limpiar de malas hierbas. Y pidió de beber a la Sama­ ritana en un vaso de tierra que utilizaba para sacar agua 519 Especie de escardillo. y nadie forjaría un almocafre de plata o una azada de oro. dime: ¿Acaso no corta el cuchillo de me­ sa. sino que empleamos para labrar la tierra lo eficaz de la materia y no su riqueza. ¿para cortar la carne debe forjarse un metal de la India. vista su semejanza? Sea la medida de esto la utilidad. como si se llamase a algún aliado? ¿Y qué? Una fuente de tierra cocida. sin traer del cielo un recipiente de plata para lavar los pies. Él. ¿qué impi­ de que tengamos la misma consideración respecto a los en­ seres domésticos. y hacía sentarse a sus discípu­ los en el suelo. de manera que no veo yo la necesidad de colchas de púrpura o es­ carlatas. si no está tachonado de clavos de oro o si el man­ go no es de marfil? O bien. ciñéndose con un lienzo. y les lavaba los pies. y no de un orfebre. la mesa de pies de marfil se sentirá indignada de llevar un pan de un óbolo 320. . fijaos. ¿no recibe tampoco el agua que lava los pies? En efecto. Yo afirmo que no es más incómodo un simple diván que una cama de marfil. y un candil no podrá irradiar luz por ser obra de un alfarero. se condena la simplicidad por un estúpido lujo que acarrea no pocos males. ¡Qué gran error! ¡Qué extravagancia!. sobre la hierba. el Dios que no conoce el or­ gullo. El Señor comía en un simple plato.LIBRO II 177 Si cuando cultivamos la tierra necesitamos un almoca­ fre 5 1 9 y un arado. Señor del Universo. 520 Moneda ateniense cuyo valor equivale a 1/6 de la dracma ática. y que una piel gruesa puede servir muy bien como colcha. Y. no la magnificencia.

en una palabra. si no está bien administrada. es una ciudadela del mal. En una palabra. Comía y be­ bía en los banquetes. es decir. en un contexto bíblico. a la edad. los vestidos. . y su empleo tiene por finalidad lo estrictamente 521 Antropocentrismo estoico. lo que conserva­ mos fácilmente y lo que repartimos con suma facilidad. con una fe sin vacilaciones y en esta situación uniforme.178 EL PEDAGOGO del pozo. Sin duda lo mejor es lo útil. como huele la herrumbre de una materia que se altera. muestre lo que sucesivamen­ te se acomode y armonice con el único orden. son pre­ feribles los artículos baratos a los caros. a herrumbre. lejos estaba de Él buscar el oro de los reyes. y que cada hombre. los utensilios. y. Ponía co­ mo finalidad la utilidad. es preciso que nuestros bienes y el mobiliario muestren los signos de una vida hermosa. he aquí bienes mejores que cualquier otro. sino que enseñaba a apagar la sed frugalmente. sin servirse de instrumentos que despiden olor a plata o a oro. Y puesto que nosotros so­ mos servidores de un Dios único. Lo que adquirimos sin dificultad y lo que alabamos por servirnos de ello sin preocupación. en orden a la persona. Y la mayoría de los hombres que se vuelven biz­ cos por ella no podrán entrar en el Reino del Cielo. en­ fermos por las cosas mundanas y por vivir arrogantemen­ te a causa del lujo. todo lo de la casa debe acomodarse a la situación del cristiano. no la ostentación. a la ocupación y al momento. sin desenterrar metales preciosos. Quienes buscan con celo la salvación deben compren­ der que todo lo que nosotros adquirimos es para nuestro u so 521. la riqueza. Resumiendo: los alimentos. por supuesto.

Ag. u orinales de alabastro. que el Apóstol confirma como la raíz de todo mal. 2. 527 Cf. y que las muje­ res ricas pero sin inteligencia se hagan hacer de oro los recipientes para ios excrementos. mientras que la sabiduría no puede comprarse con ningún tipo de moneda terrena ni en el mercado. 10. el oro regio. Es irrisorio y ridículo que los hombres lleven siempre consigo bacines de plata 524. 1. Satiricon 27. Dice la Escritura: «Quien re­ coge su grano y lo guarda. es vergonzoso jactarse por los enseres. y no le hace partícipe a na­ die. no es justo afanarse con ardor por aquello que fácilmente puede uno adquirir en el mercado. se revela como la ciudadela del mal: «Aigunos que deseaban el dinero se descarriaron de la fe. por su deseo insaciable. y se vende con la moneda de la justicia: el Logos incorruptible. 3: matella argentea. III 59. pues se vende en el Cielo. Ped. ve cómo su hacienda va decreciendo»523. 6. La mejor riqueza es la pobreza de los deseos526 . Son realmente estúpidos quienes. 522 523 524 525 526 Pensamiento epicúreo. 6. co­ mo si llevasen sus consejeros personales. sino en despreciarlas 527. Pasaje paralelo en P e t r o n i o . y se envolvieron a sí mismos en muchos dolores» 525. / Tim. . a lo largo de toda su vida. para cuya adquisición bastan pocos medios 52 2 . Pero el amor al dinero.LIBRO II 179 suficiente. se alegran por sus tesoros. En efecto. y Strom. Desearía que dichas personas. de manera que a las ri­ cas no Ies es posible evacuar sin ostentación. 4. La tradición atribuye dicha máxima a Sócrates. III 12. estimasen el oro con el mismo valor que los excrementos. y el verda­ dero orgullo no consiste en vanagloriarse de las riquezas.

y ensordecidos por los instrumentos del error. Andemos con decoro. debe rechazarse de los banquetes sobrios este tipo de instrumentos. para los privados de razón. La fiesta nocturna va acompañada de un comportamiento beodo debido a la bebida. ΙΠ 399d. Que la siringa se reserve para los pastores 5 2 9 . un teatro de embriaguez. que fanfarronean con exceso de vino. de las castañuelas de los Egip­ cios. de las arpas. no en comilonas y borra­ cheras. más apropia­ dos para las fieras que para los hombres y. de entre és­ tos. 13. El Apóstol nos pide: «Nosotros. se sitúan lejos de nuestra comunidad. desordenados e ineptos. y también ]as vanas fiestas nocturnas. de los coros. 12-13. sin más. como en pleno día.180 EL PEDAGOGO 4. en una extemporaneidad de una perturbación eró­ tica. Rep. 528 Rom. ¿cóm o debemos recrearnos en los banquetes? Que la fiesta callejera se aleje del banquete del Logos. o al son de las diversiones de este estilo. un atrevimiento que genera desvergüenza. deponiendo las obras de las tinieblas. . En efecto. se volverán totalmente insensatos. Es una invitación a la embriaguez. En verdad. 530 La flauta era empleada en los sacrificios y ceremonias paganas. aturdidos al ritmo de címbalos y tambores. y la flau­ ta para los hombres superticiosos que se afanan en el cul­ to de los ídolos 5 3 °. las pasiones más irra­ cionales.. 529 Pasaje paralelo en Plat. de las danzas. ciñámonos las armas de la luz. un estímulo de las relaciones. Quienes se agitan al son de las flautas. La fiesta callejera provoca la embria­ guez. una reunión de esta índole me parece. El erotismo y la embriaguez. ni en fornicaciones y desenfrenos» 528 .

hipothóros nomos.LIBRO II 181 Según tenemos entendido. Corrompen las costumbres las drogas engañosas de las melodías blandas y ritmos hechiceros de la música de Caria. 150. 537 Hermosa metáfora. 705A. conv. 3a. durante su coito. «alabadlo con el arpa» 53 6 . porque la lengua es el arpa del Señor 537. Quaesi. copular». 150. ya que al son de la trompeta resucitará a los muertos. se interpreta una especie de himeneo531. real­ mente. culto rendido a la di­ vinidad». los ciervos quedan hechiza­ dos con las zamponas y los cazadores que los persiguen los orientan con sus melodías hacia las trampas. melodía interpretada durante el ataque sexual y copulación de una yegua y un asno. Es absolutamente necesario eliminar toda visión o audi­ ción innoble y. 534 El vocablo debe entenderse como «servicio. 3b. El Espíritu Santo en el Salmo opone a este tipo de fiesta la liturgia 534 digna de Dios: «Alabadlo al son de la trompeta» 535. etimológicamente deriva de hippos «caballo». la cual. sea motivo de insensibilidad. debemos guardarnos de los placeres que cosquillean y afem inan 533 la vista y el oído. arrastrando a la pasión con un géne­ ro de música licenciosa y malsana. que ya tenía en griego helenístico. 532 En griego. 535 Sal. al son de la flau­ ta. . Asimismo. 705E. y thórnymai «acción de juntarse.. También tenemos entendido que para los caballos. 533 P l u t . «alabadle con la cítara». más que en su sentido cris­ tiano de «liturgia». enten­ diendo por ello la boca. . como por 531 Canto nupcial. movida por el espíritu. todo aquello que produz­ ca una sensación vergonzosa de desorden. 536 Ibid. ayuntarse. que los músicos denominan hipóthoros 532. en una palabra.

la zampoña. que resue­ na al golpearse con los labios. la lira. los arcadlos. Ya se barrunta en P la t . 541 Sal.182 EL PEDAGOGO un plectro 538 . refiriéndose con ello a la Iglesia. 42 Así ha hablado a la humanidad: «Que cada alma ala­ be al Señor» 544. 5. con el que honramos a Dios. 150. Nosotros. No nos servimos del antiguo ins­ trumento de cuerdas. el arpa. «Alabadle con instrumentos de cuerda y con el órgano»541. encienden el amor. ni de un tam538 Púa para tocar instrumentos de cuerda. «alabadle con címbalos de ruido estremecedor» 5 4 \ entendiendo por címbalo la lengua de la boca. sobre piel resonante 5 4 0 . los habitantes del Tirreno utili­ zan la trompeta. 150. 6. el tambor. 85e-86d. 539 Sal. 2 Así pues. los platillos. 542 Comparación.. 3 y los árabes. muy en boga en la Antigüedad cristiana. «alabadle con el tambor y con un coro»539. 150. y al ser tañido por el espíritu emite voces huma­ nas. En verdad. la flauta ordinaria. 543 Sal. la cual celebra la resu5 rección de la carne. que inflaman el deseo. Fed. entre el cuerpo humano y un instrumento musical. los egipcios. el cuerno. los lacedemonios. 4b. aunque alguno con otras preocupaciones invente instrumentos bélicos. el órga­ no expresa el cuerpo. . en campaña. no utili­ zamos más que un instrumento. en cambio. los cretenses. ni de una trompeta. 544 Ibid. 540 Se refiere a lapieldeltambor. gracias a los cuales ha recibido una tensión ar­ mónica. 4a. 150. ei Logos pacífico. y las cuerdas los nervios de dicho cuerpo 54 2 . los sicilianos. los tracios.. o excitan la ira. el hombre es un elemento pa­ cífico. ya que ha extendido su providencia a todo lo creado.

Col. Y to­ do cuanto hiciereis. y luego «a tu prójimo» 54 5. 16. cantadle un canto nuevo»54 8 . no es ello motivo de re­ proche para ti. la benevolencia debe mostrarse hacia Dios por medio de la acción de gracias y el canto de salmos.. Imita al Hebreo. Este Logos se adapta y se conforma a las circunstan. cánticos espirituales. cantando así a Dios con acciones de gracias en vuestros corazones.LIBRO II 183 bor o de una flauta. en el Señor. 1-3. al rey justo. Sal. haciendo sonar las diez cuerdas del arpa. según la 43 Ley: si se dice «Amarás al Señor tu Dios». dice el Apóstol. de nuevo. desprenciando el temor de Dios. a los hombres rectos conviene la alabanza — así dice la profe­ cía— .39. justos. añade el Apóstol: «Enseñán­ donos en toda sabiduría y amonestándoos unos a otros con salmos. toca la cítara o la lira. e intentando levantar su coraje abatido con tales ritmos. la segunda. la benevolencia con respecto al prójimo. himnos. y si tú quieres 3 cantar. . 3. hacedlo todo en nombre del Señor Jesús. en acción de gracias a Dios Padre. por mediación de Él» 547. 3. por medio de una honesta conversación: «Que la palabra del Señor habite en vosotros muy abundante» 54 6 . que tenían por costumbre usar du­ rante sus reuniones los que se ejercitaban en la guerra. de palabra o de obra. 16-17. 22. a los lugares. y ahora se ocupa de los banquetes. 32. 37. Ibid.2 cias. alabad al Señor con la cítara. Y . Que la benevolencia en la bebida sea doble. Y el 545 546 547 548 Mt. que daba gracias a Dios: «Regocijaos. Que ésta sea nuestra fiesta eucarística. a las personas.

184 EL PEDAGOGO salterio 549 de diez cuerdas. Jesús 5 5 °. a fin de que nos sumerjamos en el sueño poseídos de Dios. «Estudios sobre ei escolio ático». Col· 3. Facultad de Filosofía y Letras. 552 Ecle. 19. así también. Es. a medida que cada uno brindaba a la salud de los demás. De la misma manera que antes de tomar nuestro ali­ mento. antes de acostarse. F r a n c i s c o J. en especial. . porque por orden suya se cumple todo cuanto le place. es conveniente bendecir al Creador por todo. Bol. significa quizás el Logos. dar gra­ cias a Dios. cosa santa. Acerca del origen del término y demás cuestiones suscitadas en torno a dicho género. y no hay impedimento para su salvación» 552. 1967). Sin lugar a dudas. a imagen de los salmos hebreos. el Apóstol le da el nombre de Canto Espiritual551. un canto lla­ mado escolio 553 . C u a r t e r o . porque participamos de sus criaturas. por haber gozado de su gracia y benevolen­ cia. en la bebida. con el elemento de la decena. Y los más 549 Instrumento musical con caja de madera y cuerdas metálicas. Hei. tie­ ne forma de prisma. pero sin ningún entroque con la poesía hebrea. Est. 553 Género literario de la antigua cultura aristocrática griega. 15. 39. si bien algunas veces alternativamente. durante los banquetes en los que se bebía. Dice la Escritura: «Alabad a Dios con cantos de vues­ tros labios. inicial de Jesús. I (Universidad de Barcelona.18. 5. 16. Entre los antiguos griegos. y en que las copas se desbordaban. 5-38. véase. y se parece ai arpa. se entonaba. ¡nst. ia letra iota. entre otros. 550 Como símbolo numérico. debemos entonarle salmos. 55! Ef. todos lo cantaban a viva voz y al uníso­ no. el salmo constituye una armoniosa y sana alabanza. equivale ai número 10.

las armonías cromáticas para los excesos impúdicos 555 de los bebedores de vino. 4 5 A los hombres que saben imitar 45 las risas y. «cuyo rostro no se ruboriza». Por otra parte.LIBRO II 185 aficionados a la música se acompañaban en sus cantos con la lira. pues. Dejemos. 1-2 . 3 . las melodías austeras y moderadas se oponen a la arrogancia de la embriaguez. si todas las palabras fluyen del pensamiento y responden a la manera de ser de uno. Por­ que. y para la música coronada de flo­ res y de prostitución. 556 Ambigüedad: «constitución política de la ciudad»/«modo de vi­ da». no 554 Sal. .4 . «que no siente vergüenza». Añade la Escritura: «¡Que alaben su nombre en los coros. cuál sea este coro que celebre a Dios. 149. es decir. Sobre la risa tuación ridicula. cualquier si5. a los artificios retóricos»/áchrdmos «sin color». Mas alejemos de nosotros las canciones eróticas y procuremos que nuestros cantos sean himnos de Dios.ojalá se regocijen éstos en su rey!» E insiste: «porque el Señor se complace en su pue­ blo» 554. que por funestos artificios en su mo­ dulación fomentan un régimen de vida proclive a la moli­ cie y a la bufonería. Debemos tan sólo elegir las melodías simples. rechazando lo más lejos posible de nuestra mente las que son realmente húmedas. en general. 555 Juego de palabras: khromatikós «relativo al color. el Espíritu Santo mismo te lo indicará: «La alabanza de Dios está en la asamblea de los Santos. . debemos desterrar­ los de nuestra república 556. que lo celebren con el tambor y el arpa!» Pero.

¿cómo podríamos preten­ der. C f. con nuestras palabras. 6. ser despreciables y ridículos. pero no bufones. pues las palabras en sí habitúan a las malas obras. En una palabra: cuanto es dado a la naturaleza humana no debe suprimirse. Debemos ser graciosos. Si no soportáramos hacer el ridículo. No por el hecho de que el hombre sea un animal que ríe.186 EL PEDAGOGO es posible que algunos hablen ridiculamente. ya que la palabra de los bufones no merece atención. al contrario. ser objeto de risa. Sería absurdo que nos encontrasen imitan­ do aquello que nos está vedado escuchar. árbol malo que dé fruto bueno» 557. De officiis I 110. Por con­ siguiente. Incluso la risa debemos frenarla. como puede ver se a algunos hacerlo en los desfiles. y exponer al ridículo el más preciado de todos los bienes que el hombre atesora: la palabra? Resulta estúpido afanarse por estas ridiculeces. pero aún lo sería más si nos esforzásemos en caer en el ridículo. ¿cómo lógicamente consentiríamos que nuestro hombre interior cayese en la misma actitud? Y si no cambiaríamos de buen grado nues­ tro rostro por uno más ridículo. sí. si debemos expulsar de nuestra república a los bufones. Pues aún debe aplicarse el texto: «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo i ni. es decir. la palabra es fruto del pensamiento. C ic e r ó n . ni porque el caballo relin­ 557 558 Le. si no dejan entrever una manera de comportarse ridicula. Porque la risa emiti­ da debidamente da impresión de equilibrio. 43. debe uno reírse de todo. lejos está de nosotros autorizarnos a ser unos meros bufones. mientras que lo contrario denota desenfreno. . sino más bien darle la justa medida y el tiempo oportuno 558 .

VII 212. yo acepto aquel que se mostraba sonriendo con un rostro terrible 561. Ni debe reírse uno a cada momento — pues sería exce559 Alusión al licencioso comportamiento de los «pretendientes» en la Od. 562 P lat. se denomina kanchasmós: es la risa de los pretendientes559. «El tonto. La relajación ordenada del rostro. .. mas el hábil apenas sonreirá en silencio»5 6 0 . y dis­ tendernos en las ocupaciones serias y en las tensiones del espíritu con moderación. para no dar la impresión de consentimiento por simpatía. por oposición al necio. Como animales raciona­ les que somos. debemos relinchar siempre. La primera actitud denota senti­ miento humano. de acuerdo con una armonía. 561 H om . 21. es preferible enrojecer a sonreír. si se da en los hombres. no se debe ser taciturno. como la de un ins­ trumento. Incluso la risa merece una instrucción: si se trata de algo vergonzoso. II. y la segunda deja entrever crueldad. Se refiere por «hombre hábil» al santo. eleva su tono de voz — dice la Escritura— . Pero* por otra parte. el excesivo relajamiento del rostro.LIBRO II 187 che. XVIII 100. sin relajarnos hasta la disonancia. VII 518b. cuando ríe. 560 Edo. Rep. y. sino reflexivo. recibe el nombre de kichlismós: es risa de las protitutas. recibe el nombre de sonrisa — su expresión se refleja en la cara— y es la risa propia del hombre prudente. pues «su sonrisa sería menos ridicula» 56 2. si se da en las mujeres. 20.. y si se trata de situaciones dolorosas. debemos gobernarnos con mesura. en cambio. conviene más que se nos vea tristes que alegres.

188 EL PEDAGOGO 48 sivo— . o. XIV 465. por así decirlo. ya volviendo la cabeza. a través de aquél. gracias a esta grosera franqueza de lenguaje. ni ante todos. la gravedad. puede uno observar que la razón duerme en el alma. el hecho de mostrarse severo de lejos provoca la huida de los tentadores. el reír facilita el paso a las calumnias. como se dice vulgarmente. propia del estado de embriaguez. ni en to­ dos los lugares. hasta derivar en obscenidad: y profirió cierta expresión que mejor sería no haberla di[cho 564. . Pero a todos los insensatos. ya sea con una mirada dura. ni a propósito de todo.. puede rechazar los asaltos del libertinaje. ni en presencia de personas ancianas o respetables. XIV 466. 3 Así pues. el vino da ocasión para observar la conducta moral. Debemos evitar radicalmente las 6. tampoco se debe reír ante el primero que uno encuentra. oprimida por la embriaguez* y que se despiertan las pasiones mostruosas para imponer su tiranía sobre la debilidad de la razón. En especial para los adolescentes y las mujeres.. so563 Hom. Od. el vino les incita a la amable risa y al baile 5 6 3. sólo del rostro. y tapar conversaciones obscenas también la boca de quienes usan de ellas. despojada de hipocresía y de apariencias. Además debe­ mos percatarnos de que la excesiva franqueza en el hablar desarrolla la indecencia.y excita a la molicie al carácter ambiguo. 49 En torno a las conversaciones obscenas. a menos que nos diviertan con alguna broma. Algunas veces. 564 ibid. 2 . asimismo.

Encheiridion ( . Mi. ceñirnos de sabias palabras. Para evitar oír conversaciones groseras y presenciar ac. mejor. 15. y. Ibid. y dirige nuestra vista hacia el espectáculo del bien. lo mal educado. Para rechazar el lenguaje grosero. 36-37. en su deseo de no romperse las orejas. sino la que sea buena» 567. ni necedad ni chocarrería. lo pagano. Mt. 18. acciones de gracias»3 6 8 . pues no estaría bien. qué decir del que profiere tonterías? A propósito de esto. de nuevo: «Cual cumple a los santos.» Y luego: «Porque por tus palabras serás dado por justo y por tus palabras serás condenado» 569. siguiendo el modelo de los niños luchadores.. dará razón de ello al Señor en el día del Juicio. 12. ¿Cuáles son las orejeras de la salvación? ¿Y cuáles las 3 instrucciones del Pedagogo respecto a los ojos resbaladi- 565 566 567 568 569 Epicteto. y lo grosero. . Si quien ha tildado de estúpido 2 a su hermano se ha visto incurso en un juicio. 4. a modo de orejeras. a fin de que los golpes del libertinaje no puedan llegar a rompernos el alma. lo que no es distinguido.E l Manual) 33.2 titudes del mismo estilo. y quiere de­ cir lo vulgar. el divino Pedagogo nos aconseja. Dice la Escritura: «Mas las cosas que salen de la boca contaminan al hombre» 566. afirmando que es me­ jor resbalar con los pies que con la vista. está es­ crito: «El que haya proferido palabra inútil. y utilizando también a menudo ás­ peras palabras 565. 15. ni moderado ni sensato. e l Apóstol afirma: 50 «No salga de vuestra boca palabra alguna corrompida. que no se pronuncie entre vosotros torpeza. 3-4. sino. 29.LIBRO II 189 nándonos las narices. 5. Ef.

consis­ tente ésta en mostrar y desnudar ciertas partes del cuerpo. Tais. 52 Así también. Las malas conversaciones corrompen las buenas costum­ bres. 2 Pero no es menos necesario guardarse puro al proferir aquellas palabras. 572 Clemente alude a la embriaguez de Noé. lo cual no es necesario. y en mirar las partes más secre­ tas. para infundir de lejos el odio contra la incontinencia. hábil para cortar la raíz de los pecados: el «no cometerás adul­ terio». 570 . 5. dice el poeta 57°. Pero el Apóstol aún se expresa con más nobleza: «abominando lo malo. la falta muy visible de la ignorancia 572. es el adulterio. la raíz del mal. a las que no deben tener acceso los oídos de quienes tienen la fe en Cristo. El fruto del deseo. ser puros de toda obscenidad. 571 Rom. y. En efecto. cortando de raíz cualquier referencia liM e n a n d r o . 573 Mí. pero su castidad cu­ brió con un velo lo que la embriaguez había desnudado. si Debemos abstenernos forzosamente de oír y ver lo obs­ ceno. 12. el Pedagogo ha censurado las conversa­ ciones licenciosas. por el «no desearás» 373. me parece que el Pedagogo no nos permite emitir palabra alguna cargada de indecencia. 9. De esta manera. Es. apegándonos a lo bue­ no» 571. el hijo casto no se atrevía a mirar la des­ nudez del justo. más aún.190 EL PEDAGOGO zos? Consisten en las conversaciones con los justos y en cerrar los oídos ante quienes pretenden extraviar la ver­ dad. Y a que quien frecuenta los santos será santificado. 28. ya que es obscena. sin lugar a dudas.

574 575 P . 707. Vil 6. más bien. 20. 20. razón por la que hay nombres que no se emplean mucho en la vida social. 578 Ibid.2 ñera más profunda que el nombre de lo que es realmente obsceno no está en las palabras. la charla será motivo de castigo: «quien se calla será tenido por sabio. no se trata de miembros. y el ejercitarse en mantenerse prudente en la palabra es re­ sistir al libertinaje 574. 10. 8. definirse como un discurso relativo a acciones viciosas: conversar. por tanto.. las conversaciones obscenas pueden. lo obsceno estriba en su ilegítima actividad. como la rodilla y la pier­ na. debemos enmudecer toda charlatanería fútil. y que. ni en los órganos de las relaciones sexuales. y las acciones que de él se desprenden. en realidad. quien se extralimite hablando será odiado» 577. sobre el adulterio. conv. es despreciable. Sí. Porque. ni en el abrazo nupcial. el charlatán se hace odioso a sí mismo: «multiplicando sus palabras. Prov. 577 Edo. por ejemplo. sólo es deshonesto el vicio. 19. se horro­ riza de su propia vida» 578 . En consecuencia. El mero hecho de ser desordenado en las palabras habitúa a ser incorrectos en el obrar. cuyos nombres ni sus funciones propias son vergonzo­ sas — las partes sexuales del cuerpo humano son asimismo miembros dignos de respeto y no de vergüenza— . 3 con razón. censurable y digno de castigo. 5..LIBRO II 191 cenciosa al desenfreno. Posible alusiónauna obrasuya perdida. o acciones por el estilo. la pe­ derastía. dice la Escritura: «En el mucho hablar no es. Más aún. l u t .4 caparás al pecado» 576. Hemos expuesto ya 575 de una ma. Quaest.

si se nos ha ordenado frecuentar a los san­ tos. añadiendo un pecado a una estupidez. en efecto. las batallas y los odios. 31. 2 Además. No sólo a partir de sus obras. . resulta pecaminoso reírse de uno que sea santo. ¿cómo no nos vamos a comportar racionalmente?. I.. . «de la boca de los insensatos nace un bastón de orgullo» 5 8 0 .. principal causante de atropen0S) y de donde toman cuerpo las querellas. «Bienaventurado — en verdad— el hombre que no se equivoca en sus pala­ bras y no se queda compungido por haber cometido un pecado»58’. en la que se apoya y reposa el orgullo. .192 53 7. Ademas. Dice la Escritura: «Durante un banquete no acuses a tu vecino. ni le lances expresión alguna de reproche» 579. ya hemos dicho que los atropellos están al servicio de la embriaguez. 3 Por eso aplaudo al Apóstol cuando exhorta a no dejar escapar expresiones de mofa o impertinentes. 14. ¿cómo vamos a levantar odios por culpa de nues­ tras chanzas? Mejor sería cerrar la boca a contradecir. y la meta que se persigue en el banquete es la disposición amistosa entre los concurrentes. p rov i 4 i 3 581 Ed. Y a que si en los banquetes el objeto de nuestra tertulia es el amor. . 31. . . entendiendo por bastón la escalera del orgullo.. ¿cómo no salvar las dificul­ tades con la ayuda del amor fraterno? 4 Si. el objeto de nuestra reunión es el mutuo afecto. y la comida y la bebida son meros acompañantes del amor. sino también de sus palabras el hom­ bre será juzgado. De qué deben guardarse quienes aspiran a vivir cortésmenle EL PEDAGOGO Lejos. lejos de nosotros las bromas. es decir que se arrepiente de las faltas come580 579 Ibid.

Buena consejera es la Sabiduría: «No tomes asiento.» Es decir. por hacer gala de su peligrosa belleza. 9. Y es que las conversaciones inhabituales y los espectáculos incovenientes inflaman su pensamiento hacien­ do. Por esa razón añade: «No la cites para beber vino. generalmente. A veces sucede que son causantes de caídas. no comas con ella a menudo. ni te recuestes junto a ella. por ser mayor el peligro para el que intenta romper los vínculos de la vida en común. Y en cuanto a los jóvenes. 584 Clemente se dirige a los cristianos que viven en el mundo inmer­ sos en un ambiente aristocrático. 9. o que ya están bebidos. Resumiendo: que los jóvenes y las muchachas se abs­ tengan. ya que la libertad que acompaña a la bebida es cosa peligrosa y puede hacerte perder la cabeza 58 3 . «ebdo»/paranóein «en­ tender mal». «tener la razón perturbada». incluso. en general. Y las que no estén casa­ das. junto a una mujer casada. o que no haya causado tristeza a nadie con sus palabras. Se re­ firió a la mujer casada. tambalear su fe en medio del oleaje y cola­ boran con la inestabilidad de su edad a precipitarlos ha­ cia la codicia carnal. para evitar que tu corazón se incli­ ne hacia ella y que por tu pasión resbales hacia la perdi­ ción» 58 2 . que fijen su mirada en el 5 8 2 Ibid. de pudor. de tomar parte en este tipo de ban­ quetes. ni lo hagas en compañía suya. Mas si una necesidad obliga a estar presente en tales ocasiones 5 8 \ que las mujeres cubran su cuerpo con un vestido. para evitar que se precipiten en lo que no les conviene.LIBRO II 193 tidas mientras hablaba. . 583 Juego de palabras: pároinos «borracho». para ellas está reservada la mayor ocasión de ser ca­ lumniadas por asistir a una reunión de hombres bebedo­ res. y su alma..

mientras se co­ me. a propósito del Cíclope. ni por avidez quedarse tendidos largo tiempo.. apoyados con los codos. 56 Levantarse de la mesa antes que los demás comensales y retirarse discretamente del banquete. Ya Hom. Y al acomodarse. Nubes 983. en Od. Habiendo convocado los Doce a la multitud de discí­ pulos dijeron: «No está bien que nosotros. sino vete corriendo a casa» 58 8 . 31. Denota prudencia el hecho de tomar poca can­ tidad de comida y de bebida y también actuar reposada­ mente y sin precipitarse. si estás sentado en medio de muchos comensales. y tal conducta es censurable en un mu­ chacho joven.. sé el primero en terminar por educación y. explicita tal de civilización. ya que es realmente vulgar no mantenerse firme. cambiar de postura a cada instante es signo de ligereza. IX 191. no crucen los pies. 32. J e n . También. y sólo presen­ tes con sus orejas. . no apoyen los muslos uno sobre o tr o 585 y no pongan su mano en el mentón. 2. cf. El hombre por naturaleza no come carne. dice la Escritu­ ra. Tampoco conviene. estar como fieras sobre el pasto. Edo. 2 Dice la Escritura: «Come como hombre lo que te ofrez­ can. haciendo gala de intempe­ rancia con insistencia. 11. III 14. es signo de tempe­ rancia en el hombre. «Cuando te levantes no te pongas a la cola. sino pan 58 7. 55 Asimismo. ni servirse excesiva comida.194 EL PEDAGOGO triclinio. inmóviles. 16-18. no seas el pri3 mero en alargar la mano» 5 8 6 . ya sea en el inicio de los ban­ quetes o en su intervalo como también ser el primero en dominarse y en mostrarse indiferente por la comida. dejando a un 585 586 587 signo 588 Pasaje paralelo en A r i s t ó f a n e s . E do. Mem. No conviene saltar ante los demás dejándonos llevar por la glotonería.

de los animales estrangulados y de la fornicación. y luego — yo no sé cómo— .. De lo cual. Se trata de un artificio didáctico mediante el 589 590 591 592 Ibid. P l u t . 11 632d-633a. nos empleemos en servir las me­ sas»58 9 .. si os guardáis. Cf. 23. Debemos evitar los excesos de vino. 15. a uno que sea muy tímido y taciturno. Quaest. la mayoría de las veces. Fed. Así. tras enviar un mensaje a los hermanos de Antioquía. pueden. Los viejos. si miran a los jóvenes como si fuesen sus hijos.28-29. obraréis bien» 59 0 . un chiste de esta índole tonifica la vergüenza del joven. Siria y Cilicia. . los que están bebidos se ríen a carcajadas.. condicionados por la embriaguez. Y los mismos Apóstoles. pues ambas bebidas llevan a la m uerte591. «También debemos prohibirnos reír a carcajadas y llorar» desmesu­ radamente. con mu­ cha más razón huyeron de la glotonería. bromear con ellos. de la sangre. puede muy bien hacérsele esta clase de broma: «Mi hijo — me refiero al que no abre la bo­ ca— no para de hablar» 59 2 . en P l a t . aunque en contadas ocasiones. 2. manifestándole sus cuali­ dades innatas. Ibid. mas bromeando de manera que sea una buena pe­ dagogía para su comportamiento. pues. dijeron: «Pareció al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros otra carga a excepción de esto que es indispensable: que os abstengáis de lo sacrificado a los ídolos.. Si aquéllos se guardaron bien de esto. conv. como de la cicu­ ta. 117a-118e. se ven arrastrados por un terrible llanto. mediante la crítica de unos defectos que no tiene. 6. Alusión a la muerte de Sócrates.LIBRO II 195 lado la palabra de Dios. Ambas actitudes están en completo des­ acuerdo con la razón: tanto la blandenguería femenina co­ mo la violencia. Así.

10. nuestra mejor medida será el silencio. ni para una acusación. ni juntes tu mano con el malvado para atesti­ guar en falso» 59 4 . 32. si sientes necesidad. 58 Y o opino que incluso debe imponerse un límite en las conversaciones de los prudentes. 595 S ó fo c l e s . «habla. este tipo de bromas revisten gran peligrosidad: «la boca del insensato delata ruina inminente»59 3 . 1. y de persona in­ sensible hablar al prójimo con un hilo de voz. deben controlarse mutuamente el volumen de voz. pues no 593 Prov. 5** Éx. 23. tan pronto te hayan formulado dos preguntas.» Y tú. sobrio. como las copas llenas. . dejando de lado los discursos superfluos. la palabra es fruto de una edad experimenta2 da. Ahora bien. se confirme algo que en realidad es. difamación o maldad. 596 S im ó n id e s . que está ofuscado por el vino y 3 está borracho.7 8. 3. que te conviene. mas. El silencio es una virtud de las mujeres 595.196 EL PEDAGOGO cual. f r . un privilegio seguro de los jóvenes en cambio. Áyax 293. 6 6 . por medio de aquello que no es. Es algo parecido como decir a un be­ bedor de agua. si dos hablan a la vez. en las reuniones. «No propales fal­ so rumor. joven — también a ti dirige la palabra la Sabiduría— . anciano. Y si hay hombres amantes de bromas y de chistes. resú3 melas en pocas palabras» 597. pero habla sin trabarte la lengua y con la exactitud de quien conoce el tema. *97 Edo. «Habla. a quienes se les permite conversar: me refiero a la réplica. 14. ya que es de locos hablar a gritos.

y conviene también cerrar la boca a los que hablan a gritos e inoportunamente. Tampoco debe uno extenderse en exceso en la conversación. porque él solo sin poner freno a la lengua. Sabía. 11. pero no de una form a ordenada 60 '. sí. por así decirlo. los cristianos de Alejandría continuaban la antigua usanza del saludo hebreo. dejar participar 2 de la justicia a la voz misma. en cambio. 599 Edo. el prudente Odiseo molió a palos a Tersites 6 0 0 . Lo primero es signo de vulgaridad. 598 Según parece. 602 Edo. 11 212-214. famoso por su fealdad. Por otra parte. «Un hombre linguaraz es un peligro para su ciu. «no respon­ das sin haber escuchado antes»59 9 . En los charlatanes. en consecuencia. y lo segun­ do de suficiencia. II. y sólo la lengua sobrevive para desgracia de los demás. 601 Hom. ni decir muchas cosas. esto es lo de «la paz sea contigo» 5 9 8 . la inconsistencia de la voz es propia 59 de un afeminado.3 dad» 6 0 2 . la rapidez y la profusión. todo lo consume el vicio. de este modo. 600 Guerrero griego que participó en el asedio de Troya. Así. Lejos de nosotros.. ni en­ tretenerse charlando con otros apresurada y atolondrada­ mente. la distancia. 9. es propio del sabio la me­ sura de la voz. . temerariamente. este afán de vana victoria en la palabra. muchas palabras groseras en su corazón. 8. alborotaba . 18.LIBRO II 197 se oirán. como en los viejos zapatos. ya que nuestra meta es la tranqui­ lidad. Se debe también. e impedir la ampulosidad.

y. lo mejor que puede hacer es dejar escapar el eructo con extrema sua­ vidad. por tratarse de señales irracionales. las muecas de la boca. sino. con el aire espirado. silbar y hacer ruido con dedos para llamar a los criados. 604 Todo un compendio de moral estética. sin duda como también un eructo. estirándola o abriéndola de par en par 6 0 4 .198 EL PEDAGOGO También la Sabiduría nos brinda útiles consejos para la vida: «No andar charlando delante de un grupo de an­ cianos». claro signo de intemperancia. nos prescribe velar por nuestra moderación empezando por nuestra relación con Dios: «No repitas palabras en tu ple­ garia» m . con gran elegancia podrá dominarse la amenaza continua del aire. deben evitarlo los hom­ bres racionales. Del estornudo debe evi­ tarse el ruido que puede llegar a sorprender. eso sí. 14. evitando.. Mas si a alguien le sobreviene un estornudo. Muchos se suenan y escupen a la vez y en el mismo sitio que también comen. 7. de­ be procurarse de alguna manera acertar con los convida­ dos: que no sientan necesidad de devolver la comida por náuseas. tampoco debemos sonarnos la nariz mientras bebemos. No hay que com­ portarse como los bueyes y los asnos. cortando de raíz nuestra charlatanería. que comen y eva­ cúan en el mismo establo. deberá procurar que las perso­ nas que le rodean no perciban tal estruendo y no tengan que dar fe de su falta de educación. Emitir silbidos con la lengua. reteniendo con suavidad la respiración. Es hermosa la comparación con la mascara trágica. Siguiendo esta norma. inmersa en el mundo cris­ tiano aristocrático. Debe evitarse escupir a cada instante y rascarse violentamente. sin emular las máscaras trágicas. . procurándosele una salida que hará pasar inadverti­ 603 Ibid.

enjugó la abundancia del perfume. con sólo un poco de esfuerzo. ya que ello deriva por la senda del placer y de la molicie. Caracteres 19. Que en una conversación la mirada sea sesuda. 12. dispuestos a una desenfrenada vida licenciosa. . De­ ben evitarse la fealdad que se posa ante nuestros ojos. 606 π Sam. Hacerse cosquillas en las orejas y pro­ vocar con ello los estornudos. 30. especialmen­ 8. y ella honró al Maestro con el perfume que consideró como lo más her­ moso que tenía.LIBRO II 199 das. con sus propios cabellos. Resulta realmente im­ pertinente y signo de mala educación querer exagerar el ruido en vez de acallarlo 6 0 5. En una palabra: el cristiano está acostumbrado a una vida apaci­ ble. resultan para sí mismos repugnantes. Sé también que los antiguos reyes de los hebreos lleva­ ban coronas de oro y piedras preciosas 6 0 6 . 6°7 s e refiere a Magdalena. Ya sé que la mujer llevó «un frasco de perfume» en la Santa Cena para ungir los pies del Señor. así como las palabras obscenas. tranquila. las mucosidades que tal vez la fuerza del aire congregó. son gustos propios de los cerdos. Quienes provocan sus dientes llenando de sangre sus encías. Pero es que esta mujer 607 no había experimentado aún el cambio del Logos — porque aún era pecadora— . y que éste se regoci­ jó. repulsivos. como también los gestos de las manos. y para los demás. I Crón. ¿Deben utilizarse perfumes y coronas? te cuando se avecina la noche. serena y pacífica. 2. con el adorno de su cuerpo. la torsión y el movimiento de cuello tranquilo. 605 Pasaje paralelo en T e o f r a s t o . No tenemos ninguna necesidad de utilizar coronas y perfumes. además.

A éstos profetiza el Espíritu Santo por boca del salmista: «Adoremos los lugares en donde se posaron sus pies»610 . 7. 15. Y el ca­ so es que esta escena puede muy bien ser el símbolo de la enseñanza del Señor y de su Pasión: sus pies. como lo anunciaba la fragancia de la unción. el traidor. y la cabellera suelta proclama la renuncia a los vanos adornos. 611 Juego de palabras: élaion «aceite de oliva»/éieos «compasión». los Apóstoles. 47. 131. «piedad». gracias a quienes él ha sido anunciado por todos los confines de la tierra. Las lágri­ mas son el arrepentimiento. en donde han lle­ gado sus pies. 6Î0 Ibid. Los Apóstoles que han ido por toda la tierra y han proclamado el Evangelio son representados metafóricamen­ te por los pies del Señor. que extiende su mise­ ricordia sobre todos nosotros611. El perfume. . han recibido el Es­ píritu Santo. < d iré > que los pies rra» 6 perfumados del Señor son los apóstoles que. significan alegóricamente la divina en­ señanza que camina con gloria hacia los confines de la tierra. con él fueron ungidos los pies del Señor. Y si no me hago pesado. De ahí que «tus pecados te son perdonados» 6 0 8 . 7. 18. Sin embargo también se deja entrever la Pasión del Maestro para quienes lo entienden místicamen­ te así: el aceite es el Señor mismo. y las aflicciones pacien­ temente soportadas a causa del Señor a lo largo de la predicación. es decir. puesto que los 608 I. al abandonar este mundo.200 EL PEDAGOGO derramando sobre el Señor lágrimas de arrepentimiento. un aceite adulterado. cuando la antigua vanidad ha desaparecido por la nueva fe. es Judas.e. ungidos de oloroso perfume. 609 Sat.. «Su voz difúndese por todos los confines de la tie­ 0 9 .

quería simbolizar los viajes que habían de realizar para el bien de los gentiles. 23. que continuamente nos hace triunfar en Cristo y descubre la fragancia de su conocimiento por medio de nosotros en todo lugar. 26. lo que profetizaban los pies ungidos: la traición de Judas. por otra. al dar un beso engañoso. pues. los pecadores arrepentidos. Esto era. y que. Las lágrimas somos nosotros. mientras el Señor ca­ minaba hacia su Pasión. porque somos buen olor 6)2 Alusión a las Lam. pero. sumida en el dolor. En honor de los gentiles se exhaló perfume. de Jer.4 Engaño de Joab cuando asesinó a Amasa: II Sam. imitan­ do a otro antiguo hipócrita6Í4. viajes honestos y dignos. que hemos creído en Él. a los hebreos. Este individuo se cubrió de hipocresía. El Señor nos enseñará que Judas es falaz: «El que meta conmigo la mano en el plato. fue Judas quien traicionó a su Maestro con un beso. . pues la Pasión del Señor nos ha llenado a todos de fragancia. 613 Mí. cuando lavaba los pies a sus discípulos y los enviaba a realizar buenas obras. 1-2. pero su corazón está muy lejos del mío. 20. desamparada.» No es inverosímil.LIBRO II 201 cadáveres son perfumados. realmente. La cabellera suelta es Jerusalén. 6. ¿Ves tú este artificioso comensal? Pues bien. de pecado. El Apóstol ya lo ha mostrado con claridad: «Acciones de gracias a Dios. 1. que delató a aquel pueblo: «Este pueblo me besa con sus labios. 9. éste me entregará»613. y a quienes ha perdonado los pecados. que por una parte deno­ mine al aceite discípulo sobre el que ha recaído la miseri­ cordia de Dios. Y Él mismo. que pre­ paraba con su propio poder. por la cual se alzan las lamentaciones de los profetas612. llame al aceite adultera­ do falso traidor.

617 Célebre filósofo discípulo de Sócrates y fundador de la escuela de Cirene. mientras que para los que tienen la percepción racional el disfrute del perfume es muy censurable. 6. Y esta coro­ na permanece inmortal a imagen del Señor. ellos. ni tampoco un perro perfumado untado pierde sus cualidades innatas. si echan mano de los perfumes de las jóvenes muchachas. para los otros. y el mismo oro es aún el Logos incorruptible. que no sufre la herrumbre de la corrupción. 14 16. los ungidos. e hizo a uno el siguiente razona­ miento capcioso: un caballo untado de perfume no pierde ninguna de sus cualidades naturales. pues no se marchita cual flor. Sé también lo que dijo A ristipo 617 de Cirene. el me- 615 II Cor. para los unos. colonia griega de Libia. no tenían la menor idea de que se estaban adornando la cabeza precisamente con el Se­ ñ o r616.8 La poetisa Safo lo asociaba al perfume real. olor de vida para vida»615. Piedra preciosa. todo eso significa el Logos. A l nacer. «Nuestro Señor Jesucristo». Hay varias marcas de perfumes: el brentio6* 8. 2. los Ma­ gos le ofrecieron oro. concluía. símbolo de la realeza. Vivía éste una vida suntuosa. entre los que se salvan y entre los que se pierden. esmeralda. perla. Pero el caballo y el perro nada saben del perfume. olor de muerte para muer­ te.202 EL PEDAGOGO de Cristo para Dios. en conse­ cuencia. 6. cuando usaban coronas de oro cinceladas y pie­ dras preciosas. y las llevaban simbólicamente sobre sus ca­ bezas. Los reyes judíos. el hombre tampoco.6 Juego de palabras: christós «ungido»/C/irâ/os «El Mesías». .

A t e n . del nombre de su inventor. el perfume real. Por­ que cada día se inventan. Simonides 622 no enrojece de vergüenza cuando en sus yambos exclama: yo me ungía con perfumes y aromas y con olorosos aceites de nardo. incluso. a quienes se dedican a teñir tejidos de lana bordados. XV 691C. . 5. como también el ungüento de rosas y otros. 623 Los spartiatas. Y es que no 619 metalleíon. 622 Fr. que aún emplean las mujeres: perfumes secos y húmedos. a los perfumistas o. el plangonio 620 y el psagdas 621 de Egipto. un tal Mé­ galos.. 1 48. o megal(l)eton. llegan a tener tal horror a los perfumes porque afeminan la virilidad. pues había ahí un comerciante. perfumes inagotables. que hacen ex­ pulsar de las ciudades que gozan de sanas costumbres a los fabricantes. su cama y su casa. H e r ó d . gusto. III 22. se refieren a ellos.LIBRO II 203 talio619. 621 Ibid. en realidad. en polvo y para quemar. el nardo goza de renombrada fama entre ellos.. Banquete II 4. exasperados por esta manía. Usan también la esencia de lirio y de cipre. razón por la cual hacen gala de una total falta de. para colmar sus deseos insacia­ bles. XV 690E.. cf. Las mujeres ahúman y rocían sus prendas. y J en o fo n t e . 620 inventado por cierta mujer llamada Plangon. 14 D i e h l . ¡Casi puede decirse que el refinamiento del per­ fume fuerza también a los orinales a despedir buena fra­ gancia! Y o estoy plenamente de acuerdo con aquellos 623 que. . es de Semónides de Amorgos. Strom.

204 EL PEDAGOGO es lícito que las prendas adulteradas y los aceites olorosos se introduzcan en la ciudad de la Verdad. Historia de los animales IV 18. I 58. Es absoluta­ mente necesario que los hombres. Asimismo. tu Dios. mueren si se les embadurna con perfume de rosa— . prestos a batirse en las competiciones atléticas 6 2 6 . a los que antes eran amigos. 624 Sal. no huelan a perfume. los convierte en adversa­ rios en el estadio. que es el Espíritu. mientras que presta un gran servicio a unos hombres. mejor. 44.9. Arom a a mirra. como dice David: «Por eso. 625 . y que las mujeres exhalen olor a Cristo. El Señor se ha ungido con este perfume. de elegir para las mujeres algunos perfumes que no atonten al hombre. Historia de la edu­ cación en la A n tigü edad Editorial Universitaria de Buenos Aires. 8. 139-160. véase. el aceite mismo es enemigo de las abejas y de los insectos 635. una vez untados. En efecto.I r é n é e M a r r o u . no sintamos repugnancia por ios perfu­ mes como los buitres o los escarabajos — pues éstos. sino tratemos. entre otros. te ha ungido con óleo sobre tus compañeros. H e n r i . puesto que el abuso de aceites perfumados huele más a funeral que a vida comunitaria. Es el tipo de ungüento que Cristo prepara para sus discípulos. 1970. 626 Sobre los ejercicios físicos practicados en la Antigüedad por los jóvenes. bálsamo de excelente aroma. No obstante. ungüento de reyes. Dios. aceite perfumado y laurel canelo despiden tus vestidos» 6 2 4 . en cam­ bio. págs. C l a u d i o E l i a n o . sino a nobleza. y no olor a polvos y a per­ fumes. a otros. y que se unjan del perfume inmortal de la mode­ ración y se regocijen con dicho perfume santo. en sus casas. se­ gún se dice. los convoca a la lucha. compuesto de esencias celestes. además.

sino que ofrece a los altares el don agradable de la cari­ dad. Cuando se dice que el Sumo Sacerdote. no sea que a esta intemperancia que hemos des­ terrado le facilitemos el acceso al alma. como puertas desprovistas de guarnición. Y ya que no damos rienda suelta al placer. por la conversación. Clemente admite el uso del aceite. y que no rezuman abrazos ni amistad licenfi27 Clemente parece indicarnos que el incienso no era utilizado. en su época. si no está verdaderamente unido a una necesidad 6 2 9 . la fragancia espiritual. el Señor.ut. Exis­ ten algunos buenos olores que no son embriagadores ni afrodisíacos. El simple aceite sirve para engrasar la piel. no debe entenderse que se trata de un sacrificio y un delicioso olor de incienso 627. ofre­ ce a Dios el oloroso perfume. 629 Pi. relajar los nervios y eliminar del cuerpo el olor desagradable.LIBRO II 205 ¿No creéis que el perfume. Mas el uso de los perfumes es un cebo para la molicie. por las meji­ llas. por medio de los sentidos. Ill 645F. La primera noticia de su uso se re­ monta al año 400. que no es más que un acei­ te suavizado. en la liturgia cristiana. e incluso por las narices. así también rechazamos de la vista y del olfato el placer. por los ojos. así también el intemperante es arrastrado por los incien­ sos. Así como hemos impedido el placer excesivo del gusto. . que nos arrastra de lejos hacia el deseo goloso. Así como los bueyes son arrastrados de un lugar a otro por la anilla y las sogas. y por la fragancia de las coronas. por los oídos. definamos con precisión y tratemos de elegir lo que es realmente útil. Quaest.. los perfumes. por el lecho. si real­ mente necesitáramos para ello el aceite 6 2 8 . puede muy bien afeminar los hábitos viriles? Sin duda. Conv. 628 Al parecer. El intemperante se deja arrastar por todo eso: por la comida.

cuando acababa de untarse de perfumes. el filósofo. cuando el sistema nervioso quiere calentarse. los resfria­ dos y el malestar. son sanos y animan el cerebro cuando está indispuesto. sino que sólo debemos usar el perfume como remedio medici­ nal o ayuda para revitalizar una facultad que lentamente se va extinguiendo. 632 D i ó g e n e s L a e r c io . al­ tamente provechoso. 630 De nuevo Clemente admite el uso de perfumes como medida te­ rapéutica. y que incluso fortale­ cen el estómago 6 3 0 . fr. siguiendo los consejos del poeta cómico: con perfumes se unta las narices. porque es útil. para que se dé una atracción y un desplazamiento (de la sangre) desde la cabeza a otras partes secundarias del cuerpo. el placer. es signo acusador de costumbres desenfrenadas y una droga para las excitaciones sensuales. en los que están congestionados. Por el contrario. No se trata de maldecir o de prohibir a toda costa su uso. o para cuidar los catarros.206 EL PEDAGOGO ciosa. Y no es preciso refrigerarlo con flo­ res. lo primero es propio de las mu­ jeres. a veces. 631 A l e x i s . Dice la Escritura: «Honra al médico. repetía una y otra vez. untarse de perfume resulta. . Aristipo. II 76. que los libertinos debe­ rían perecer vergonzosamente por haber echado por tierra la utilidad del perfume 632. 190. cuando no es útil. lo más importante es procurar al cerebro buenos olores6 3 El ungüento de perfume que recalienta o enfría se usa igualmente como masaje para los pies por su gran utili­ dad. usados con moderación. y que. en cambio.

la sequedad absorbe el alimento propio del cabello y lo vuelve más grisáceo. siguen la huella de las fieras. Menéx. lo excitante de los perfumes. bajo ningún concep­ to. 38. En la estación primaveral es bello vivir en las praderas blandas y cubiertas de rocío. ¿Cómo va a ser razonable que amemos los perfumes. La sequedad motiva que los cabellos se vuelvan más grises —pues el cabello cano es consecuencia de una sequedad o falta de calor—. alimentándose. como las abejas.. Pasaje inspirado en P l a t .. y la curación proviene del Señor» 633. por medio de la superflua fragancia. Las mujeres extra­ vagantes tiñen sus canas y las'perfuman. husmeando el olor. lo que parece indicar que los perfumes han sido dados para prestarnos una eficaz ayuda. que provocan canas. 38. Razón por la que quienes se perfuman muestran su piel más reseca. si las evitamos? Cual perros que. Y añade: «El perfumista preparará la mez­ cla» 634. Poeta desconocido.LIBRO Π 207 pues lo ha creado el Altísimo. con lo que aún se vuelven más grisáceas. . 1-2. de una 633 634 635 636 Edo. debido a los perfumes desecan­ tes. 238a. 7: se refiere al farmacéutico. ya que Dios permitió a los hombres la elaboración del aceite para alivio de sus penas635. No debemos afanarnos en buscar. en medio del frescor de flo­ res multivarias. así tam­ bién los sabios. Ibid. Para esto sirven las coronas: para las fiestas placente­ ras y para los excesos de vino: ¡Fuera! ¡No pongas sobre mi cabeza una corona! 636. lle­ gan a dar con los lujuriosos. sino aprovechar su utili­ dad. no para procu­ rarnos una vida regalada.

Mas no es propio de personas prudentes llevar a casa una corona trenzada con flores de una intacta [pradera 637. aconsejan untarse el pecho de perfume. los que se coronan destrozan el encanto de las flores. mediante un tranqui­ lo recorrido. se alabe al Creador. Las emanaciones del perfume que por naturaleza van hacia arriba. No obstante. Pues quienes lucen su corona por encima de los ojos no pueden regocijarse de su contemplación. P l i n . H ipólito 73-74. al ceñir la cabellera. 637 638 E u ríp id e s . Así como la belleza produce goce en el que la mira. pues les quedan las flores por encima de los órganos respiratorios. nat. Realmente. Hist. . co­ mo también las partes superiores de los orificios nasales. C élebre p o stu la d o en la fisiología an tig u a: A r i s t ó t e l e s . pues esta fragancia le ha sido arrebatada. dejan privada a la respiración de este goce. de violetas. de lirios o de cualquier otra variedad de flores. así también la flor. Por otra parte. la corona. Razón por la cual los médicos. ya que el sistema nervioso reclama ser calentado. observando que el cerebro es frío por naturaleza 638.208 EL PEDAGOGO fragancia simple y natural. de par­ tibus animalium 652a28. XI 133. por encima de la cabeza. aporte con firmeza calor a la frialdad <deí cerebro > . pero conviene que. maltratando la hierba naciente. cuando a través de la vista dis­ frutemos de lo bello. Sobre ¡as carnes I 427.. la en­ fría debido a su humedad y a su frescor. No es conveniente cubrir una cabellera lujuriosa de cá­ lices de rosas. Mas debemos abstenernos de refrescarle con flores. ni disfrutar de su fragancia. H i p ó c r a t e s . de suerte que la emanación caliente.

LIBRO II 209 su uso es dañino y fugaz. Como las raíces y las plantas. y sus hijos. la ñor y la belleza. «Corona de los ancianos son los nietos y la gloria de los hijos son sus padres»640. útiles unas. Y si alguno las toca. no sólo embriagarnos en compañía de otros. alejan y detienen la pesadez de cabeza. al matri­ monio. como indi­ ca su etimología641. las flores de la unión matrimonial. El azafrán es la flor de Chipre que produce un dulce sopor. Y en cuanto a nosotros. y su precio es el arrepentimien­ to. Así. 15. como bien indica su etimología. Las exhalaciones olorosas de las rosas y de las violetas. con su suave frescor. por naturaleza. como en el Paraíso 639. «embotamiento». incluso. 2. Al hombre de­ be considerársele como la corona de la mujer. Nuestro deber es disfrutar con moderación. el no­ gal despide un aire que produce pesantez en la cabeza. narcotizante para los nervios. gozar de ellas por otro medio que no sea el disfrute de la vista es un exceso. disminuyendo el exceso de secreciones de la cabe639 Gén. peligrosas. así las ñores poseen sus propias cualidades. no una deli­ cia. Muchas ñores templan el cerebro que. y la belleza calien­ ta. la corona del hombre. sino estar bebido. El narciso es una ñor de olor pesado. y la corona de toda la Iglesia es Cristo. la ñor enfría. dado que enseguida se desvela su caducidad: ambas se marchitan. así habla la Escritura. 6. es frío. En una palabra. siendo dóciles a la Escritura. la yedra refresca. nuestra gloria es el Padre del Univer­ so. . 641 Juego de palabras: nárkissos «narciso»/nárke «entorpecimiento». 640 Prov. 17. que el divino Agricultor recoge en las praderas carnales. embarazosas otras y hay algunas. Mas no nos está permitido.

Por esta razón se mar­ chita en un abrir y cerrar de ojos. el mirto. en los certámenes atléticos hubo. 642 Se refiere a los de Penélope. no porque ellos crean que atan su razón (Logos). refiriéndose a las divinidades ctónicas. 63. en tercer lugar.210 EL PEDAGOGO za. Si. en primer lugar. Sófocles llamó narciso a la antigua corona de grandes dioses645. que defiende el cere­ bro. una distribución de premios. 644 Frente a la ciencia primitiva que postulaba el corazón como sede del pensamiento. finalmente. en el mar Jónico. 645 S ó fo c le s . y Ártemis. Corcira. Ni los pretendientes 642. ni porque la corona sea indicio de insolente petulancia. se alza la escuela de Hipócrates. y. Así. más tar­ de. . por el hecho de emitir una olorosa fragancia. 643 Pueblo mítico de la isla de Esquena. Y de ahí el nombre de rosa —dicen—. Homero nos presenta un bello relato de dicho pueblo en la Odisea. se hizo una recogida de galardones. sino porque la corona está dedicada a los ídolos. De Hera se dice que ama el lirio. Las coronas están prohibidas a los discípulos del Lo­ gos. que tiene su sede en el cerebro 644. 2-3 R e in a c h . Edipo en Colono 683-684. llamada Cercira. en la actualidad. luego. Entre los griegos antiguos no existía el uso de coronas. se procedió a lanzar hojas sobre los vencedores. 646 S a f o . ni los feacios6 4 3 afeminados las usaban. se les otorgó la corona: Grecia hizo este donativo voluntario a la molicie después de las Guerras Médicas. Safo corona de rosas a las Musas: de primicias de rosas procedentes de Pieria 646. Por su parte. esposa de Odiseo. fr. No obstante.

La corona es símbolo de vana intemperancia. a los ídolos. símbolo de la vida por la substancia de la madera. victorias y. a guisa de ídolos muertos.LIBRO II 211 en efecto. de la cual Él es la cabeza 649. no es razonable que nosotros. sino sólo el Cielo la sabe producir. sino para el servicio ingrato de los demonios. nosotros debemos abs­ tenernos «por una razón de conciencia». mas los insensatos abusan de ellas tomándolas no para uso particular. Además. 650 Las coronas se asociaban en la Antigüedad a los banquetes. apenas se ce­ ñían en sus sienes las flores. ni tampoco coronar la imagen viva de Dios. símbolo de peligro por las 647 Como símbolo de la victoria sobre la muerte. . Ella es también el símbolo de la fe. 648 Clemente retoma la idea para dejarlo bien claro. sino que. Y es una flor que no puede producir la tierra. 22-23. a celebraciones de tipo festivo. no hay que tener relación alguna con los demonios. Los del cortejo de Baco no celebraban los misterios orgiásticos sin coronas. otrora estériles. confirmando de hecho que también están muertos 648. por la misma razón. la corona del Señor nos designaba proféticamente a nosotros. Porque la hermosa corona de amaranto está reservada para quien se comporte con co­ rrección. después de ha­ ber oído cómo el Señor fue coronado de espinas. En consecuencia. que estamos alrededor de Él por la Iglesia. En efecto. nos bur­ lemos de su venerable Pasión y nos ciñamos con ñores. las flores existen ante todo para los hombres. se sentían encendidos para la iniciación religiosa. como signo de agradecimiento. 1. siguiendo la inter­ pretación agonística de tiempos de Clemente. 649 Ef. en genera!. De ahí que se corone a los muertos 6 4 7 y. fies­ tas. símbolo de la alegría por su mismo nombre de corona 650.

El pueblo. no era circunciso en la razón. 652 // 7 ym 4 t g . Realmente no es posible llegar hasta el Logos sin la sangre derramada. los rechaza.212 EL PEDAGOGO espinas. la sede más principal de su cuer­ 651 En la Cruz. renegó del Señor. En ver­ dad. Por eso. no fue iluminado en sus tinie­ blas. Esta diadema es enemiga de los que andan conspirando. . persiguió a Dios. pues su dureza de corazón no llegó a comprender el sabio al­ cance de esta profecía. La corona trenzada se marchita. a Dios. que ama al hombre. pues marchita la gloria de los que no han creído en el Señor. lo reconocerán como Señor y Justo. quienes no han creído cuando era hombre. Y el testimonio que le han negado al Señor. lo ha coronado cual rey. el cual ha llevado en su cabeza. pero ensangrienta y castiga a los que no han creído. es amiga de quienes entran en la asamblea de la Iglesia y los protege. se refiere a la Crucifixión de Jesús. Dicha corona es la flor de quienes han tenido fe en quien ha sido glorificado. coronándolo con la diadema de la justicia 6 5 2 con espinas siempre verdes a Aquel que es ensalzado por encima de todos los hombres. perdió su cualidad de israelita. que ellos llaman humillación supre­ ma del Señor. esperó humillar al Logos. Y coronaron a Jesús cuando había sido levantado651 dando una prueba palmaria de su necia incultura. no reconoció a su Señor. y quien lo ha crucificado cual bandido. y la trenza de la perversión se disuelve y la flor se seca. sin rumbo. no vio a Dios. es el símbolo de la perfección del Maestro. se lo rindieron cuando estaba en lo alto.

exclamaba con ra­ zón: «¿Dónde. y el zarzal es una planta espinosa. 15. Pero. aquellos hacia quienes Él había extendido sus ma­ nos. Porque el poderoso Señor del Universo. es decir. después que el Logos cesó en su labor legislado­ ra y terminó su estancia entre los humanos. nos ha li­ brado de escándalos. e. nuestras maldades. se le corona de espinas. Pero he dejado de lado el oficio de Pedagogo para entrar en el terreno didáctico. Se suscitó la problemática de la locali­ zación del hegemonikón «parte dirigente del alma». 655 Los judíos.LIBRO II 213 po 653. pudiese mostrar que todo era obra de una sola potencia. se le aparece en visión divina bajo la forma de luz en el zarzal ardiente. comienzo y fin del tiempo. uno solo su Padre. Aún podría exponerte aquí otra vertiente del misterio. «la razón». miste­ riosamente. de faltas y de espinas de todo tipo. . «facul­ tad rectora o maestra». por su propia Pasión. ellos 6 5 5 son desollados entre crueles heridas. visto en primer lugar a través de la zarza. por las que éramos traspasados. cuando empezaba a legislar por medio del Logos 656 y quería. tu aguijón?» 654. 654 / Cor. sobre un pueblo rebelde y estéril. inutilizando las tentativas del diablo. a fin de que el Logos. oh muerte. de nuevo vuel653 Término técnico estoico. luego. y después transportado a las alturas por las espinas. por ser Él uno solo. manifestar su grandeza. repitiendo el comienzo de su anti­ gua venida. por media­ ción de Moisés. 656 Clemente atribuye a la Segunda Persona de la Trinidad la revela­ ción del Antiguo Testamento. como con un alfiler. Y nosotros co­ gemos la uva entre las espinas y los higos sobre las zar­ zamoras. abandonando el lugar a donde había bajado. Clemente cree que es la cabeza. en cambio. no obstante. Él. 55.

. XXI 129. pero que no se corone. Mi discurso podría ser más prolijo. Y a hemos demostrado que no debemos rechazar el placer que las flores puedan reportarnos. y bendecid al Señor por sus obras» 662. limpia. 657 «8 659 660 661 662 Aceite de lirio. el fuego. El perfume de mirto. si debe hacerse alguna concesión. XXI 121. En suma: todo ha sido creado para vuestra utilidad. vasodilatador. 39. porque el Padre se preocupa del hom­ bre y a él solo ofrece los productos de su arte profesio­ nal. XXIII 87.. y que son muy útiles: el soúsinon 6 57 se compone de krínoi y leíria. activa la bilis y es emoliente6 58 . que se con­ tente uno con disfrutar la fragancia de las flores. Edo. a base de narcisos. humedece..214 EL PEDAGOGO 2 3 4 5 vo al tema que me he propuesto. Así afirma la Escritura: «El agua. ni la utilidad de los sahumerios y perfumes utilizables como fármacos e. para recreo moderado. XXIII 95. Hist. P lin . es astringente y retiene las emanaciones del cuerpo m . ¡bid. tiene las mis­ mas propiedades que el aceite de lirio 659. si añadiésemos que las flores y los aromas fueron creados para satisfacer nuestras necesidades. «Escuchadme — dice la Escritura— y creced como la rosa plantada junto al arroyo. sed olorosos como el árbol del incienso. que sepan que de las flo­ res se obtienen los perfumes. mas no para la insolencia del lujo. El perfume de ro­ sas es refrescante661. incluso. Ibid.. Ibid. Ahora bien. Y si alguno reclama qué ventajas reportan las flores para quienes usan de ellas. ungüento a base de aceite de lirio. a veces. hecho de bayas y hojas de mirto. El aceite de narciso. es muy fino. . 13-14. XXI 127. Nat. es recalentan­ te. 159-164. estimula los humores. el hierro.

Y nada favorece para que. _„ la moderación. las alfombras bordadas de oro y los tapices persas abigarrados de oro. y tras bendecir a Dios por habernos hecho partícipes de placeres. ya que por cada lado de su cuerpo el colchón se levanta como un dique. Bucólicas V II 45. los tejidos de gran valor de que habla el poeta. ¿Como comportarse . como en un gimnasio natural del sueño. el cuerpo queda hundido co­ mo en un abismo.. quienes es­ tán acostados. todo es para bien de los hombres piadosos» 663. sin olvidar las reglas de 9. De esto vamos a en el sueno ? ocuparnos ahora. 665 Siguiendo a Staehlin. esta frase podrá ser la primera redacción de la siguiente. de­ be convocarse al Logos durante el sueño. con lo que se corrompe el alimento. porque. las espesas lanas que penden de ío alto y los lechos m ás muelles que el s u e ñ o 664. la sangre del racimo. 2 es nocivo acostarse en almohadas de finas plumas. y porque la jornada transcurriera felizmente. V 51. „ . al ser tan blando el colchón. [Las vuel. C f. 26-27. puedan darse la vuelta. .LIBRO II 215 Ia leche. y más bien se abrasan. V ir g ilio . lo cual no facilita que se cuezan los alimentos. Y a h o r a p a s e m o s a la t e m á t ic a del sueño. 663 664 77 Ibid. Además de merecer el reproche por tanta sensualidad. . el aceite y el vestido.3 tas en un lecho plano. facilita la buena repartición de los alimentos 6 6 5 ]. las largas túnicas teñi­ das de púrpura. dejando de lado las colchas suntuosas. Después de un buen banquete. T e ó c r j t o . la miel. 39. la flor de harina. las capas preciosas. XV 125.

XXIII 195-200. Mas. rey de Argos. No debemos. por ser un estúpido artilugio de reposo. y. II. distribuyen más fácilmente los alimentos y tienen mayor optimismo para afrontar las vicisitudes de la vida. ¿por qué hablar de ello? Jacob dormía en el sue­ lo y se apoyaba la cabeza en una piedra. y fue entonces cuando pareció que era digno de tener la visión sobrehu­ mana. teniendo éste como un gimnasio natural del sueño.. Más aún. es pura vanagloria cínica afanarse en dormir como Diomedes: se extiende por debajo una piel de buey agreste6 6 6 . Debemos utilizar. Tan notable era la simplicidad y el trabajo perso­ nal que practicaban no sólo los particulares. No es que su uso esté prohibido para quienes los poseen. afanarnos por estos trastos. si hace frío. dado que la felicidad no se encuentra en estos objetos. Od. que nos caliente. conforme a la razón. y para las cunas «el marfil de un cuerpo separado de su alma no es propicio» para hombres santos.. salvo que las circunstancias nos obliguen a ello. pues. que tenga lo indispensable: si hace calor. que nos proteja. Compañero de Odiseo en la célebre campaña de Troya. Que el lecho no esté recargado y que tenga las patas lisas. . Odiseo enderezaba con una piedra el pie cojo de su lecho nup­ cial667. los lechos con pies de oro delatan una gran ostenta­ ción. 667 H o m . X 155. Por otra parte. un lecho simple y sencillo. sino incluso los soberanos de los antiguos griegos. porque los trabajos de los torneros son a veces un refugio para 666 H o m . Diomedes era hijo de Tideo. sino que la prohibición estriba en ir detrás de ellos.216 EL PEDAGOGO y quienes pueden dar vueltas sobre un lecho de superficie plana.

pues no vive en tinieblas. que lla­ mamos despiertos. en cuanto llegue y llame. En conclusión: debe dormirse ligeramente. 1. El que ha sido iluminado se despierta. De ahí que yo sostenga la necesidad de considerarlo no como indolencia.. prestos a 79 despertarse en cualquier momento. . guardando las jambas de mis entradas»671. Conv. 35-57. velando mis puertas día tras día. Razón por la cual debemos levantarnos de 2 noche frecuentemente y bendecir a Dios. pues. Bienaventurados aquellos siervos a quienes cuando el Se­ ñor llegue les encuentre en vela»6 6 8 . sino un reposo. como tampoco el que es­ tá muerto 6 6 9 . P l u t . Porque el hombre que duerme no sirve para nada. éstos se meten por entre las hendiduras de la artesanía sin resbalar. «Todo hombre que duerme no vale 3 nada. j n.» El que tie­ ne la luz permanece despierto. Quaesi. y menos aún el sueño. sino como alivio de las ocupaciones.5 ciso utilizar con mesura la blandura del lecho. 3-4 . ya en P l a t . 669 670 668 Le. Ley. y así vive: «porque lo que había en él. le abran al punto.LIBRO Π 217 los animales que se arrastran. Porque el sueño no debe significar un relajamiento total del cuerpo. 728C. no vale más que un hombre sin vida. y la oscuridad no lo domi­ na. 34. a fin de que. VIII 7. cual ángeles. Dice la Escritura: «Es­ tén ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámpa­ ras. era vida» 6 70 . bienaventurados los que se levantan para bendecirle. para Dios.. VII 808b. «Bienaventurado el hombre que me escucha — exclama 4 la Sabiduría— y vigila mis caminos. y también vosotros mismos sed semejantes a hombres que aguardan a su señor cuando vuelve de las bodas. 12. 671 Prov. Sobre todo es pre. 8.

la caída en el sopor del sueño se asemeja a la muerte. ni de las tinieblas» 672. los silbidos de los que están envueltos entre las mantas. una vez que se ha habituado bien» 673. sino que. cual nadadores con los pies atados. en la tiniebla de la ig­ norancia. ése permanece despierto el mayor tiempo posible. Los eructos de los cargados de vino. . Ley. En efecto. . los ronquidos de los que han comido opíparamente. 5. Que no nos sean un lastre los ali­ mentos. para no sumirnos en el sue­ ño. no cerremos la puerta a esta luz. Nosotros. que somos del día. P l a t . y los que se embriagan. 5. no durmamos como los demás. contemplar la verdad misma y recibir parte de sus ñujos. tras iluminar la visión del hombre escondido. lo que no es mucho. es decir. quien es para nosotros especialmente cuidadoso de la vida verdadera y del pensamiento noble. es preciso. Porque todos vosotros sois hijos de la luz y del día. pues ios que duermen. pues. que nos aligere la sobriedad y nos lleve hasta la superficie del estado de vigilia. «Sino que. sino vele­ mos y seamos sobrios —añade la Escritura—. de noche se embriagan». 6-8. hijos de la verdadera luz. No somos de la noche. seamos so­ brios. Un ejercicio asiduo. al igual que si remontásemos los profundos abismos. de noche duermen. dirigiéndola a nuestro interior. los rumores de los vien672 673 / Tes. unido al esfuerzo. «mas nosotros. En consecuencia. 5. VII 808b-c. sino que nos aligeren. sin más limitación que lo que resulte útil para su salud. permite un es­ tado de vela continuo.218 EL PEDAGOGO «Así. desvelemos con claridad y prudencia los sueños verdaderos. conduciéndonos a la insensibilidad por la ausen­ cia de la mente e impidiendo la luz al cerrar los párpa­ dos.

si cortamos las causas que nos indu. cuando los días se acortan. «Un profundo sueño no fa­ vorece en nada ni a nuestros cuerpos ni a nuestras almas. 675 H o m .5 bajo.. mediante la vigilia. de no estar embriagado por sus hijas y entorpe­ cido por el sueño.. II 24. . es preciso estar en vela durante la noche y. la modorra. Realmente 2 culpable de ello es una comida excesiva. habituándonos poco a poco a gozar. El justo Lot — paso por alto la exégesis relativa al pan 3 de la regeneración— no hubiese sido arrastrado a la unión ilegítima. Por consiguiente. mientras que la mente se llena de infinitas alucinaciones. nos quita la mitad del tiempo de nuestra experiencia— y no se debe permitir que duerman de día a los que han recortado la mayor parte de la noche por estar en vela. VII 808b. el estar tumbado y los desagra­ dables bostezos son síntoma de un espíritu inseguro.4 cen a un profundo sueño. II. Además. como un recaudador. La vagancia. otro ocuparse de su tra. que arrastra la razón hasta la inconsciencia. Uno debe aplicarse al estudio. es importante saber que no es el alma la que 8 2 674 Ibid. las mujeres trabajar la lana y todos. ni se adapta a nuestras acciones en torno a la verdad. Porque no hay que dormir toda la noche 675 cuando se tiene como habitante dentro de sí al Logos vigi­ lante. en espe­ cial. de la mayor parte del tiempo de la vida — porque el sueño. por natural que sea» 674. por así decirlo.LIBRO II 219 tres atascados abruman el eje lúcido del alma. dormiremos más sobriamente. tenemos que luchar contra el sueño.

pues siempre está en movimiento 616. 8 3 10 . Fedr. y su finalidad. y la finali­ dad de su cultivo es la recolección de frutos. . en tanto que el alma no obra por 2 medio del cuerpo. si­ no el cuerpo. 1. 28. y obten­ drá la perpetuidad de la vida. 677 Gén. sino que medita por sí misma. por lo que el hom676 P l a t .uno intenta obtener un alimento temporal. tener hermosos hijos. . son los pensa­ mientos del alma sobria. se preocupa por la perdu­ ración del Universo. 3 Así pues. 245c. el otro. que. en cambio. En efecto.220 EL PEDAGOGO reclama el sueño. para Dios. De ahí que los verdaderos sueños. pero sugiriéndose a sí misma lo mejor: la ruina del alma es la inactividad. El hombre es la imagen de Dios. ¿Qué extremos hay Queda por examinar cuál es el momento idóneo de las relaciones que considerar en torno íntimas. de la misma manera que el objeto que mueve al labrador a echar la simiente es la provisión de su propio alimento. el otro. . merced a su entrenamiento en la vigilia. pero sólo para los que han a la procreación? contraído matrimonio. pues ha manifestado: «Multiplicaos» 677. su objeto para los matrimonios es la procrea­ ción. paraliza toda actividad. uno planta para sí mismo. 2 Pero mucho mejor es el labrador que siembra el cam­ po del alma. el alma con la mente puesta siempre en Dios. hace coextensivo el estado de vigilia al cuerpo e iguala al hombre a los ángeles. dejándose llevar por el relajamiento. si se mira bien. y con un diálogo con Él. distraída de las pasiones corpora­ les. y for­ zoso es obedecerle.

el mirlo cambia de color. No toda tierra es apta para recibir semillas. ni maltratar la semilla. No obstante. y. lo que viene a significar que. y al otro. y la afección suele darnos una imagen adulterada. no sería para el mismo campesino. hembra. pues no siempre podría forzarse a la naturaleza a un cambio. Y es. las ideas de la naturaleza. ni que pruebe el mismo grado de lujuria de dichos animales. substancia que origina el nacimien­ to. agrupadas. Ahora bien.LIBRO H 221 bre colabora en el nacimiento del hombre. no puede jamás cambiarse en lo contrario por una afección sufrida. mirad cómo el muy sabio Moisés rechaza simbólicamente la semilla estéril: «No comerás liebre ni hiena. Y de la hiena se dice que cambia cada año: un año es macho. y que posee. pues una afección no es una naturaleza. Dícese que la liebre gana cada año un ano y que tiene tantos orificios como años de vida. también yo estoy plenamente de acuerdo con el muy sabio Moisés. por la prohibición estableci­ da. Así pues. de negro al amarillento. pero no la reemplaza por otra. No se debe sembrar en las piedras. en interpretar que no debemos asemejar­ nos a este tipo de animales. sin dejar de gorjear una . Se dice que muchos pájaros suelen cambiar de colores y de cantos según las estaciones: así. no debe lanzarse a la fornicación. pues éstos están poseídos por un insaciable ar­ dor para unirse y copular. Lo que ella misma ha forma­ do.» No quiere hacer partícipe al hombre de su natu­ ral. de modo que la prohibición de ingerir liebre signifi­ caría que debemos evitar la pederastía. una impiedad deshonrar irracionalmente es­ tas ideas conformes a la naturaleza por unos supuestos con­ trarios a ella. no comparto las explicaciones de aspecto simbólico. si así fuera. quien se abstiene de comer hiena. en verdad.

como lo seria volverse. llenando su imaginación de monstruos hermafroditos. si la piel se contrae por ac­ ción del medio ambiente. No emite ya el murmullo de una melodía marchita. ma­ dre abnegada y creadora. . no experimentan cambio alguno profundo en su naturale­ za. de forma parecida al órgano sexual femenino. pero ampliamente dilata­ dos. sofoca­ do. se marchita su colorido cual una flor. se abre en multivarios colores. En efecto. situado debajo de la cola. muda su colorido y su gorjeo. emite un sonido ahogado.222 EL PEDAGOGO vez que ha aprendido. el de macho y el de hembra. con las esta­ ciones. asimismo. hembras en lugar de machos. anim. interme­ dia entre la masculina y la femenina. pero. a partir de ahora. Porque el mismo animal no posee al mismo tiempo ambos sexos. la naturaleza la ha dotado con una excrecencia. con la llegada de la primavera. el ruiseñor. contraídos y encogidos. ago­ biado por el frío. De nuevo. ciertamente. al distenderse. el pneûma se libera de su estrechez. 678 A r i s t ó t e l e s . e inventan una tercera naturaleza andrógina. al acomodarse al medio atmos­ férico y. por encima de la salida de los intestinos. después. sino que florece un canto brillante y difunde su amplia serenidad. cual vestido nuevo. por lo que su canto se con­ vierte en la primavera de la voz de los pájaros 678 . En efecto. Y están en un gran error. por circular hasta en­ tonces por canales contraídos. un nuevo abanico de alas. IX 632bl5-25. ya que la hiena es el animal más lascivo. comprimen aún más el pneûma que. por metamorfosis. los canales del cuello. pero. pues no comprenden el alcance de la naturaleza. en cambio. También su canto se marchita. Sin embargo. como algunos han su­ puesto. cuando amenaza la mala estación. Hist. No debemos creer que la hiena cambia de naturaleza.

De animalium generatione III 757a3-14. en los oídos. dada la frecuencia y facilidad de sus coitos contra naturaleza. Posee una gran cavidad por donde recibe el semen inútil. tam­ bién. los machos copulan entre sí. el alimento húmedo. cuando las cavidades del parto se replie­ gan. 1. ejecutando varones con varones la infamia. la hábil naturaleza ha concebido sólo para las hienas este pequeño órgano suplementario para las cópulas suple679 Ibid. u 2 3 87 2 . y recibiendo en sí mismos el pago inevitable a su extravío» 6 8 0 . repletas todas de fetos. Asimismo. razón por la que es difícil apresar una hiena hembra. a causa de su excesiva lubricidad 679. censura la pederastía. en la nariz. por donde se expulsan los excrementos. En efecto.LIBRO II 223 4 Mas esta forma de la carne carece de todo paso — me refiero a un paso que tenga una salida útil— : una matriz o un intestino. Los partos de este ani­ mal no son continuos. la san­ gre. Por esa razón. Esta disposición natural se da tanto en la hiena macho como en la hembra. según creo. Platón.» Y . No obstante. abandonando el uso natural de la hem­ bra. las lágrimas. en las venas. se abrasaron en el deseo mutuo.. y sólo se afanan en procrear. los machos. en ios ojos. tildándola de salvaje. como dice el Apóstol: «A los ateos Dios los entregó a pasiones vergonzosas». 26-27. El ano no está separado del extremo del recto. De manera que ni a los animales más lascivos ha permitido la naturaleza fecundar la salida de la evacuación. «pues sus hembras trocaron el uso natural por otro contra naturaleza. VI 579b 15-29. pues los lascivos que se entregan a los placeres «roen los bocados del freno» y «se comportan como cua­ drúpedos. Porque la orina se halla separada en la vejiga. en el Fedro. en los intestinos. y las mucosidades. el cerumen. 680 Rom.

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mentarías. De ahí que dicho órgano sea lo suficientemente cóncavo como para que pueda penetrar el órgano excita­ do; sin embargo, por el otro extremo está obstruido, pues no ha sido creado para procrear. Por consiguiente, es evidente que nosotros, de común acuerdo, debemos rehusar las relaciones contra la natura­ leza: las cópulas estériles, la pederastía y las uniones in­ compatibles entre afeminados, y seguir a la naturaleza mis­ ma en lo que prohíbe, debido a la disposición que ha dado a los órganos, pues ha otorgado al hombre su virili­ dad, no para la recepción del semen, sino para su expul­ sión. Cuando Jeremías exclama, es decir, el Espíritu Santo por boca de él: «Mi casa se ha convertido en una cueva de hiena»681, dejando traslucir con ello su pavor ante los que se alimentan de cadáveres, acusa alegóricamente la idolatría. Es necesario, sin duda, que la mansión de Dios viviente esté realmente pura de todo ídolo. De nuevo Moisés prohíbe comer liebre; la liebre copula en todas las épocas, y cuando la hembra se agazapa cerca del macho, la cubre viniendo por detrás. Pues tal es su costumbre. La hembra pare cada mes, y, antes del parto, vuelve a quedarse preñada, y luego, tan pronto como ha parido, se deja cubrir por no importa qué liebre, ya que no tiene bastante con una sola cópula. Y, de nuevo, conci­ be, mientras está amamantando: tiene una matriz de dos ramales 682. No es tan sólo que el ramal vacío de la matriz la es­ timule a la cópula —pues todo lo vacío desea ser rellenaJer. 12,9. A r is t ., Hist. anim. VI 579b30-580a3; C la ud io E l ia n o , Natura­ leza de los animales II 12.
682

68!

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do — m , sino que, cuando está preñada, uno de los dos ramales de la matriz está dominado por el deseo y fuerte­ mente excitado. De ahí que quede doblemente preñada. Así pues, esta enigmática prohibición nos brinda el consejo de abstenernos de deseos fogosos, de coitos con­ tinuos, de cópulas con mujeres encinta, de la homosexuali­ dad, de la pederastía, de la fornicación y de la lascivia. Abiertamente y sin rodeos, sino con el rostro al descubierto, el mismo Moisés ha dicho: «No fornicarás, no co­ meterás adulterio, ni practicarás la pederastía.» Esta dis­ posición del Logos debemos observarla a toda costa, y no podemos infringir la ley bajo ningún concepto, ni invali­ dar tampoco sus mandamientos. Los malos deseos reciben el nombre de arrebato, y al caballo del deseo Platón lo ha denominado arrebatado 6 8 4 , porque había leído: «Os habéis convertido, a juicio mío, en potros en celo» 68 5. Y en cuanto al castigo que nuestro furioso arrebato merece, ya se encargarán los ángeles, que han ido a Sodoma, de hacéroslo patente. Con la ciudad, han abrasado a quienes intentaban entre ellos actos deshonrosos, sirviendo ello de ejemplo palmario de que el fuego es el fruto reservado a una vida entregada a la lascivia. Pues las catástrofes de la Antigüedad, como ya hemos indicado, han sido descri­ tas para conocimiento nuestro, con el fin de no vernos im­ plicados también en ellas y para evitar, en lo posible, no caer en semejantes peligros. A los niños se les debe considerar hijos, y a las mujeres de otros se las debe mirar como hijas propias. Hay que dominar los placeres y ser dueño del vientre y del
m
684 685 A r is t ., É l Nic. I ll I I I Bb 18. En griego, hÿbris y kybristën, respectivamente; P l a t , , Fedr. 238a

3

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2

3

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y 254c-e.

Jer. 5, 8.

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2 bajovientre; es lo más importante. Porque si, como postu­ lan los estoicos, la razón recomienda al hombre docto no menear el dedo al azar, ¿cómo no van a estar obligados a dominar su órgano sexual los que persiguen la sabiduría? Me parece que reciben el nombre de «partes puden­ das», porque debe hacerse uso de esta parte del cuerpo 8 6 . con pudor 6 3 La naturaleza, como en los alimentos, también nos re­ comienda un comportamiento oportuno, útil y decente en las uniones legítimas, y nos recomienda el deseo de pro4 crear. Mas quienes persiguen los excesos chocan contra lo prescrito por la naturaleza, perjudicándose a sí mismos con cópulas ilegítimas. No es razonable tener relaciones carnales con mucha­ chos como si fueran mujeres 68 7. Por esa razón, el filóso­ fo, siguiendo a Moisés, exclama: «No se echen las simien­ tes entre las piedras y las rocas, pues jamás enraizarán, ni encontrarán la fecundidad para concebir un ser de su misma naturaleza» 6 8 8 . 9i Sin duda, de lo más claro son las prescripciones del Logos, por medio de Moisés: «No yacerás con varón como se cohabita con mujer; es cosa execrable»6 8 9 . Y , además: «Abstenerse de trabajar en cualquier campo femenino, sea el que fuere», a excepción del que nos pertenece; el gran Platón, recogiéndolo de las divinas Escrituras, nos lo acon­ seja, haciendo de ello una ley: «No cohabitarás con la 2 mujer de tu prójimo; te contaminarías con ella. Las si-

686

En griego, aidóion «partes pudendas», «desnudeces»; derivado

de aidós «sentim iento de vergüenza», «pudor». 687 P l a t , , Ley. VIII 836c. 688 689

ibid., VIII 838e. Lev. 18, 22.

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mientes de las concubinas son ilegítimas y bastardas»6yo; no siembres donde «no querrías ver crecer lo sembra­ d o » 691; y, asimismo: «No toques a ninguna mujer que no sea la tuya propia», sólo de ella es justo disfrutar los placeres carnales con vistas a una legítima descendencia. Sólo ello, sí, es lícito para el Logos. Nosotros, que somos parte activa de esta función divina de la creación, no tire­ mos la semilla, ni la envilezcamos, ni sembremos legum­ bres difíciles de cocer. El mismo Moisés prohíbe, incluso, a los maridos acer­ carse a sus mujeres, si ellas se hallan en las impurezas de sus reglas. Porque no es razonable ensuciar con las impu­ rezas del cuerpo la parte más fecunda de la simiente, que en poco tiempo puede convertirse en ser vivo, ni tampoco lavar la simiente en el sucio e impuro flujo de la materia, germen de un posible nacimiento, privado de los surcos de la matriz. No nos ha dejado ningún ejemplo de algún antiguo hebreo que se uniese a su propia mujer encinta, pues el mero placer, aun experimentado en matrimonio, es contra­ rio a la ley, a la justicia y a la razón. Por el contrario, Moisés aparta de las mujeres preña­ das a los hombres, hasta que hayan parido. De hecho, la matriz, ubicada por encima de la vejiga y por encima del intestino llamado recto, extiende su cuello entre los dos dentro de la cavidad; y el orificio del cuello, por donde penetra el semen, se cierra, cuando está lleno, y, de nue­ vo, se vacía limpio ya por el parto; y es cuando ha de­ positado el fruto cuando de nuevo admite el semen. No debemos enrojecer de vergüenza, cuando se persi690 P l a t ., Ley. VIII 841d. 691 Ibid., VIII 839a; cf. P lu t a r c o , Preceptos conyugales 144b.

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93

2

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4

gue la utilidad del auditorio, por citar los órganos de la gestación, de cuya creación no se ha avergonzado Dios. Así pues, la matriz, deseosa de procrear, acoge el se­ men, acto que niega cualquier objeción censurable acerca del coito. Luego, después de la fecundación, al cerrarse el orificio, se concluye ya todo movimiento lascivo. Sus deseos que hasta este momento eran impulsados por los abrazos amorosos, cambian de aspecto, y al ocuparse de procrear, colaboran con el Creador. No es lícito causar molestias a la naturaleza en acción con superfluas aporta­ ciones, que desembocan en violencia. En efecto, ésta, que adopta varios nombres y formas, se denomina libertinaje, cuando se ejerce en la parte de la indisciplina sexual: el nombre indica un mal común, vulgar, impuro, relacionado con los coitos, y, cuando dichos desórdenes aumentan, se origina un considerable número de enfermedades: la pa­ sión por la comida, por el vino, por las mujeres, y, espe­ cialmente, el gusto por el libertinaje y la voluptuosidad, sobre los que domina en calidad de tirano el deseo. Estas pasiones se multiplican en cantidad ingente de hermanas, por las que se constituye la conducta licenciosa. Dice la Escritura: «Prestas están para los libertinos las ver­ gas, y los castigos para las espaldas de los necios» 6 9 2 ; con la expresión «las espaldas de los necios» se refiere al vigor de la vida libidinosa y a su fuerte permanencia. De ahí que añada: «Aparta de tus esclavos las vanas esperan­ zas, y retira de mí los deseos inconvenientes, para que no se apoderen de mí los deseos del vientre y de la copula• r AQ3 cion» . Es necesario, pues, rechazar lejos la gran maldad de
692 Prov. 19, 29. 693 Edo. 23, 5-6.

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los que acechan; pues ni en el saco de Crates, ni tampoco en nuestra ciudad «entra el loco parásito, ni el licencioso glotón que se ufana de su trasero, ni la falaz prostituta», ni ninguna otra bestia de placer de este tipo. Nuestro sa­ ber es colmar toda nuestra vida de buenas acciones. En conclusión: el problema suscitado en torno a la cuestión de si hay que contraer matrimonio, o hay que abstenerse totalmente de é l6 9 4 —es una cuestión digna de atención, sin duda— ya lo hemos visto en nuestro tratado Sobre la continenciam . Ahora bien, si nos hemos visto en la necesidad de estudiar la cuestión de si hay que casar­ se, ¿cómo se nos puede recomendar usar, como lo hace­ mos en la comida, siempre y en todo momento las relacio­ nes sexuales, como algo necesario? Es fácil ver cómo, después de la relaciónalos nervios como los hilos de la urdimbre en la tela, se tensan y se rompen por la sobretensión de la cópula; además, esta re­ lación esparce una tiniebla sobre los sentidos y abate tam­ bién la energía. Fenómeno este que se evidencia en los animales irracionales y en los cuerpos en continua activi­ dad; de éstos, los que se abstienen son los que aventajan a sus adversarios en las competiciones atléticas; y a los animales irracionales no se les puede separar después del coito, como no sea tirando de ellos, arrastrándolos, por así decirlo, pues se han quedado privados de fuerza y vi­ gor. El sofista de Abdera llamaba a la unión sexual «una pequeña epilepsia», considerándola un mal incurable. ¿No conlleva un debilitamiento proporcional a la cuantía de la pérdida seminal? «Pues un hombre nace y es arrancado
694 Célebre discusión mantenida por los cínicos y estoicos.
695 A lusión a una obra perdida suya.

por favor. es deseo del Señor que la humanidad «se multipli­ que». ya que lo que ha expulsa­ do es comienzo de un nacimiento. Pero. también esta efervescencia de la materia perturba y transforma la armonía corporal. . y carne de mi carne» 697. fr. pues. como si hubié­ semos nacido para el coito. se vacía con el semen tanto cuanto se ve en el cuerpo. Date cuenta del alcance del perjui­ cio: un hombre entero es arrancado en el transcurso de la pérdida seminal producida por la unión sexual. 2. a la cual debemos designar como maestra. no autoriza a casarse siempre. 696 698 D em ó c r jto . unirse sin buscar la procreación es un verdadero insulto para la naturaleza698. M o ral racio n alista estoica. de todas maneras. me liberé de ellos con la mayor alegría. y observar los sabios preceptos de su pedagogía para el tiempo oportuno de la unión. 697 Gen. Por lo demás.230 EL PEDAGOGO de otro hombre» 696. 23. El hombre. quiero decir el tiem­ po establecido para la vejez y para la juventud —a ésta no se le permite el matrimonio. respondió: «¡Calla. Realmente fue muy educado aquel que. Que nos llenen de confusión las palabras que el Peda­ gogo pone en boca de Ezequiel: «¡Circuncidaos de vuestra prostitución!» Incluso los animales irracionales tienen un período de tiempo establecido para la fecundación. Y la Es­ critura dice: «He aquí ahora hueso de mis huesos. ni tampoco quiere que nos entreguemos a los placeres. a la pregunta de cuáles eran las sensaciones que experimentaban en los placeres amorosos. buen hombre. pero no dice: «Mostraos impúdicos». 32 D ie l s . como quien se libera de un amo furioso y cruel!» No obstante. ni tampoco a aquélla—. el matrimonio debe aceptarse y ser colocado en su justo lugar.

84a. ni a la hora misma del rezo. Tampoco por la noche.. provocan a la vez que el aborto del feto. Ley. cual luz de la razón. . co­ mo los gallos. desde la aurora.LIBRO II 231 El matrimonio es el deseo de procreación. no de eva­ cuar el semen desordenadamente. por otra parte. a la progenie humana. por la tarde es conveniente reposar des­ pués de la comida. y de noche los deshacemos 700. tampoco deben unirse sexualmente. en su afán de ocultar su mala conducta.. si dominamos nuestros deseos desde un principio y si no damos muerte. nacida según los planes de la divina providencia 699. La naturaleza no da siempre ocasión para realizar la unión matrimonial. sino que debemos encerrar en nuestra alma el pudor. ni a la hora de realizar cualquier tipo de actividad útil durante el día. usan fárma­ cos abortivos. pensando que se está en tinieblas. a quienes les está permitido el matrimonio. Con todo. Nuestra vida toda puede seguir su curso según los dic­ támenes de la naturaleza. no deben realizar los ritos misteriosos de la naturaleza duran­ te el día. les es necesario un pedagogo: es decir. el de sus senti­ mientos humanos. si durante el día tejemos unos principios de moderación. a la salida de la iglesia o del ágora. se deben cometer acciones desenfrena­ das. Fed. VIH 838e. Porque esas mujeres que. cuando nos acostamos. En nada nos diferenciamos de Penéiope. por ejemplo. acto contrario a la ley y a la razón. que expulsan una materia totalmente muer­ ta. y después de las acciones de gracias por todos los bienes disfrutados. mediante malé­ ficas artimañas. ni de la lec­ tura. P la t. Porque si se 699 700 P la t. el abrazo más diferido es el más deseado.

D i ó g . que nos habla con toda claridad: «Mas la fornicación y toda impureza o co­ dicia ni se nombren entre vosotros. ¡dichosa* si no perjudica!»70 2 . 703 Edo. 3 Porque no. 701 Ef. la mayoría de las veces. mu­ cho más debemos mostrarla con nuestra esposa. En efecto. pero una mujer casada será una torre de perdición para quienes la usen» 703. es ser consecuente en casa. cual cumple a san2 to s» 701. 26. Pues incluso la que es permitida por la ley es peligrosa.. 22. Laer. 5. si no tiende a la procreación. ni los besos de las pros­ titutas y demás actos libertinos por el estilo. cuando los placeres de las prostitu­ tas han ultrajado la castidad matrimonial. 98 No debemos recordar expresiones desenfrenadas. 702 . Sin duda. como en realidad debe ser. ni tampoco actitudes inconvenientes. a la que no se le da el testimonio de castidad en medio de aquellos picantes placeres. obedezca­ mos. Y cuan­ do lo está. afirma la Escritura: «Una mujer a sueldo vale lo que un gargajo. 3.232 EL PEDAGOGO debe observar la dignidad. X 118: máxima epicúrea. Un afecto que confie­ sa cimentarse en el terreno resbaladizo de la unión sexual. llega a envejecer antes. incluso. cuando el hartazgo se da cuenta de su condena. evitando abrazos indecentes y la mejor prueba de que no se com­ porta honestamente con los vecinos. la seducción se disi­ pa con el arrepentimiento. y. no es posible ser considerado casto por la esposa. el amor se troca en odio. mejor. cuando el deseo car­ nal se ha marchitado. y. lo que sigue está bien claro: «La rela­ ción sexual no reporta a nadie ventaja alguna. los corazones de los amantes son alados. al bienaventurado Apóstol. florece poco tiempo y envejece junto con el cuerpo. a veces.

18. porque es contra natura. sobre el macho 705. las paredes me ocultan.LIBRO II 233 3 Con un jabalí o un cerdo comparó la pasión libertina. pues. y V 166-168. otros. que sólo teme los ojos humanos y se imagina que pasará inadvertido a Dios. Muy digno de lástima es ese hombre. y ha manifestado que el adulterio con una prostituta pro­ tegida significa la muerte. 99 2 3 4 5 . Sib. a escudriñar los escondrijos más ocultos» 707. ni en el ímpetu. Orác. reconocen que son pecados. Muchos consideran vida regalada sus propios pecados. preocuparme? El Altísimo. y nadie ve mis faltas. Razón por la 704 705 706 707 Oráculos Sibilinos: Clemente se dirige a los Paganos. más sensatos. Ibid. ¿por qué. «No comprende —dice la Escritura— que los ojos del Altísimo son diez mil veces más luminosos que el sol. uno de vuestros poetas 704 la repro­ cha. afeminadas e im puras¡ciudad perversa. vergonzoso y horrible. del todo impura! No obstante. IV 33-34. Eclo. una ciudad. incluso. 19.. 23. ciertamente. Y las tinieblas les sirven de velo para sus pasiones. Una casa. cuando escribe: En tus paredes se cometen adulterios y uniones ilícitas de hombres. pues miran todos los derroteros humanos y llegan. no va a ocuparse de ello» 706. mas son dominados por los placeres. sede de actos desenfrenados. 23. pues comete adulterio con su propia mujer quien hace de cortesano con ella y no oye las aclamaciones del Pedagogo: «¿Quién me ve? A mi alrededor hay tinieblas. admira a los honestos: que no incurran en la infamia de desear el coito con otro.

el que fornica muere para Dios. El que comete una falta. junto con nuestro vestido. 5. Verdaderamente. ya que la luz habita en nosotros. implica una conciencia de culpabilidad.. pues tiene la conciencia de adúltero. como consigo mismo. Fed. no tanto con el prójimo. pues jamás se ha permitido al justo desnudarse de su castidad. despojar­ nos de nuestra vergüenza. a la luz sensible.234 EL PEDAGOGO cual el Pedagogo aún nos amenaza por boca de Isaías: «¡Ay de quienes traman sus planes en la oscuridad. si comete adulterio. el Lo­ gos y el Espíritu lo abandonan y es un cadáver. . 15. 1. Por esa razón. la noche ilumina la mente casta. No debemos. al contrario. como es natural. es peor y más miserable. 16 Dims. algo se añade a él. sí. 7J1 P lat . Siempre se ha permitido el contacto entre los seres pu­ ro s71’. como afirma Heráclito: «¿Cómo puede esconderse lo que nunca se oculta?» 709. además de su esclavitud al placer deshonroso: el desorden moral. 67b. y pre­ guntan: ¿Quién nos ve?» 708. o. 29. 709 Fr. mas es imposible que pasen inad­ vertidos a la luz espiritual. Porque lo que es santo. querer pasar inadvertido de lo que uno hace. en cuanto que la ha cometido. Y he aquí que este cuer­ ee is. Porque quizá pasen inadverti­ dos. Sea como sea. y todo el que comete un pecado es también injusto. se horroriza de ser ho­ llado. Y la Escritura ha denomi­ nado lámparas que jamás se extinguen a los pensamientos de los hombres buenos. dice la Escri­ tura: «Y las tinieblas no lo acogen» 71°. 710 Jn. es peor y más digno de desprecio que an­ tes era. Bajo ningún concepto tratemos de ocultarnos en las ti­ nieblas. de todas maneras.

los sufrimientos de los forni­ cadores son. en tanto que pueden en su familiaridad con las pasiones.2 chazados por su fornicación. 10. Acordaos de veinticuatro mil hombres que fueron re. 18.LIBRO II 235 po corruptible se revestirá de incorruptibilidad. hacer de los miembros de Cristo miembros de una prostituta. . I Cor. y después 3 de haber abandonado las obras de la carne y de haber revestido de incorruptibilidad nuestra carne purificada. de ateos a los que corrompen y mancillan al dios que habita en ellos. Platón. tilde. Ibid. El vino y las mujeres ofuscarán a los hombres sensa.4 sofía bárbara. cual pedagogo.. cuando el insaciable deseo. 20. y será destruido. un «ejemplo»7 1 4 que go­ bierna. como afirma Pablo. y difiéndete de tus impulsos»715. discípulo de la filo. 43. templo de las pasiones vergonzosas. Y el Pedagogo nos lo advierte muy claramente: «No vayas detrás de tus de­ seos. Y la Escritura añade 712 713 714 715 Le. y quien se una con prostitutas se volverá más audaz. E do. ni tampoco. No debemos vivir como mortales cuando santificamos 101 a Dios. los gusanos y la putrefacción lo recibirán en herencia.3 tos. como gran ejemplo». llegue a odiar la corrup­ ción y permita al hombre el acceso a una eterna castidad. nuestros deseos. ni del templo de Dios. «En este siglo toman mujer o m arido»712. un tanto misteriosamente. po­ demos perseguir lo que está a la medida de los ánge­ les 713. en el Filebo. 30. 20. 6. De ahí que. en su fluir hacia la lascivia. el Logos. educado por el Pedagogo en la continencia. como ya antes dije. 36.

dividiendo sus consejos en los re­ lativos al alma. y brin­ da a ésta la siguiente lección de pedagogía: «No os preocu­ péis por la vida. El Señor. 102. No debemos pretender vestidos suntuosos. cuando la semilla pueda ser recibida con oportunidad. al cuerpo y. y 5. tercer apartado del estudio. a los bienes externos. No es justo abandonarse a los placeres amorosos. 2-3. aconseja procurarnos los bienes externos por causa del cuerpo. ni alimentos 3 complicados. Todo esto por lo que atañe a la comida. ¡cuánto más valéis vosotros que las 5 aves!»717.2 Para la otra incontinencia hay un excelente medicamento: la ra< 10 bis. que no tienen despensa ni granero. ni estar ávido por los deseos sensuales. con qué os vestiréis.» Y a su enseñanza añade este luminoso ejemplo: «Considerad los cuervos. . como a un labrador.236 EL PEDAGOGO 102 aún —pues no se cansa de sernos útil—: «Quien resiste el placer.. 19. que ni siembran ni siegan. Porque la vida es más que alimento. en tercer lugar. pero también de forma análoga. 22-24. y Dios los sustenta. ni dejarse afectar de­ masiado por los impulsos irracionales. gobernar el cuerpo por el alma. 717 Le. ni por el cuerpo. pensando qué comeréis. 12. .. 4 y el cuerpo más que vestido. a propósito del vestir. Del lujo en . corona su propia vida»7l6. . el vesiido> zon’ tarnbien presta una eficaz ayu­ da el evitar la saciedad. por la que los deseos fogosamente inflamados saltan alrededor de los placeres. ni desear la polu­ ción. Sólo le está permitido al hombre casado sembrar. el de los bienes externos: «Conside716 Ibid.

12. ¡cuánto más a vosotros. los condi­ mentos exquisitos. La ostentación y sensualidad provoca que nos alejemos de la verdad. o qué tipo de bebida beberéis. 12. en cambio. mediante la partícula qué. He aquí el qué. responde a la necesidad o. dado que el placer sensible. 29. Los paganos son los in­ disciplinados e insensatos. Y la expresión que añade a esto aclara la comprensión: «No busquéis qué comeréis o qué beberéis». y os digo que ni Salomón se vistió como uno de ellos»718.» Preocuparse por estas me­ nudencias denota abundancia y sensualidad. Ibid. Ibid. y prosigue: «ni os excitéis» 72 0 . 27. 28-29. la glotonería y la gula. Dios la viste así. «comer». cómo no tejen ni hilan. como diría­ mos. a secas. porque eso es lo que viene a significar la Escri­ tura: «No os preocupéis por qué tipo de comida comeréis. .. 12. Contrariamente. el placer. y la Escritura declara abiertamente que la excesiva superabundancia proviene del diablo. nos aleja de la ver­ dad. 12. preocupado por lo superfluo. hombres de poca fe! Vosotros no busquéis qué comeréis o qué be­ beréis» 719. Pero. Ibid. ¿qué quiere decir con «todas estas cosas»? La sensualidad.. el qu é denuncia sobreabundancia. Por eso muy bien ha dicho: «Porque todas estas cosas los gentiles las persiguen»721. ¿Qué hay más hermoso y más gracioso que una flor? ¿Qué hay más agradable que los lirios o las rosas? «Y si la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al fuego. Ha suprimido todo lujo en la comida.. 30.. a la satisfacción de una necesidad. 10 3 2 3 4 718 719 720 721 Ibid. Y el rey Salo­ món se vanagloriaba de su riqueza.LIBRO II 237 rad los lirios.

sino reanimemos su llama para hallar la verdad. ¿cuál creemos que será su opinión acerca de la coquetería. Si suprime toda preocupación por el vestir. «Buscad el reino de Dios. del tinte del cabello y de todos esos artilugios que sirven para engañar? ¿No es para sospechar que lo que antes ha ma­ nifestado a propósito de la hierba. de la pintura de los ojos. Ambigüedad del término kósmos: «Universo»/«adorno». de la ac­ ción de depilarse y afeitarse. exclama: «Vuestro Padre sabe la que necesi­ táis. ¡qué ne­ cesaria es!. «Porque el mundo es un campo de cultivo» 724. 722 723 724 725 Ibid. y lo que concierne a la alimentación se os dará por añadidura» 722. seca o húmeda. además. y que no sirve más que para ser lanzada a la hoguera. por no considerarlo necesario. nosotros que somos rociadores por la gracia de Dios.238 EL PEDAGOGO Respecto a la comida simple. y. amante de los adornos. una vez cortados. . ha sido motivado por los desordenados enamorados de las cosas mundanas? 723. del refinamiento de las piedras preciosas y del oro trabaja­ do. la vanagloria y de todo lo que no sea ser amigo de la verdad. Obra perdida de Clemente. del blanco de albayalde. somos seres que andamos a la búsqueda. 13. 38. y de las cabezas artísticamente peinadas. 12. como se verá más detalladamente en el tratado Sobre la Resu­ rrección125. fa­ miliarizada con el placer efímero cuya flor brota por poco tiempo. del lujo en los colores. La hierba representa alegóricamente la masa vulgar. 31. no destruyamos este fuego interior de búsqueda en la sensualidad.» Si. por la co­ mida y por lo puramente superfluo. Mt. en una palabra. brotamos. de los rizos en espiral. y noso­ tros somos el césped. del tinte de las lanas. ya se refirió a ella en I 47.. y.

. siguiendo su opinión. helkesipéplous. En griego. debemos rechazar de la verdad 72 8 . por la falta de gusto de su afeminamiento. llama «de rozagantes peplos» 727. Ahora bien. 105.LIBRO II 239 El Señor nos cuenta este relato: «Era un hombre muy rico. tildándolos de afeminados. Debe entenderse: <de la ciudad de la Verdad > . pero no el Bien en sí mismo. dando verdaderamente prueba. sobre su cabeza colocaban un penacho — una especie de trenza— . estaba tendido junto a la puerta del rico. 16. a quienes se vuelcan hacia el deseo de los adornos. Admiro la ciudad antigua de los lacedemonios: sólo permitía a las cortesanas llevar vestidos bordados y un aderezo de oro. 19-23. un pobre. en Atenas. el primero. VI 442. los aristócratas perseguían un tipo de vida ciu­ dadana más distinguida. Por el contrario. y se sujetaban los cabellos con cigarras de oro. El celo de estos aristócratas se difundió entre los demás jonios. a los que Homero. Ciertamente. mientras que el segun­ do florecía junto al regazo del Padre. a los idólatras agazapados bajo un bello nombre. y que disfrutaba cada día espléndidamente — ésa era la hierba— . mas no por el sen726 727 XXII 728 Le. el rico. pues sueñan con la na­ turaleza del bien. llevaban adornos de oro y lucían largas túnicas. como imagen del Bien. epíteto homérico: //. y prohibió a las mujeres honestas ir de­ trás de tales adornos. de que eran hijos de la tierra. Lázaro de nombre. fue castigado en el Infierno. olvidando las costumbres viriles. Por el contra­ rio. VII 297. por el hecho de que sólo se permi­ tía adornarse a las que se prostituían. que vestía púrpura y lino fino. a compartir el fuego. cubierto de úlceras y deseando har­ tarse de lo que caía de la mesa del rico — era el cés­ ped— » 726.

las super­ fluas trenzas en los tejidos. Rep. comer y beber. de él se origi­ na una oruga velluda. abandonando en este mundo lo mundano. si así es. Si ése es el sentido del vestido. así también convendrá que la mate­ ria que cubra sea semejante. creemos ra­ zonable un mismo tipo de ropaje. Si re­ sulta que el sexo femenino tiene ciertas exigencias. sostengo que ei hombre no necesita tejidos. Y no hay por qué bajar de tono. y manden a paseo el hilo de oro. como no sea para protegerse y defenderse de los rigores del frío y de la intensidad del calor. por la que los hombres. ya puedes ver que no hay por qué asignar un vestido para el hombre y otro para la mujer. y afa­ narnos en lo que realmente es bueno y que responde a un orden.. a la que le dan el nom729 P l a t . Así pues. si es necesario que se compongan. han llegado a ser más afemi­ nados que las mujeres. Dado que lo que deben cubrirse es lo mismo. Para ellos. si la necesidad es común. Ahora bien. para que no nos per­ judique el desequilibrio de la temperatura ambiental que nos circunda. En primer lugar nace un gusano. luego. la vida de aquí es un sueño profundo de ignorancia. . y desear ardientemente obtenerlo. por tercera metamorfo­ sis. nace una pequeña mariposa. siempre que prescindan de los pequeños adornos estúpidos. tras la que. del que debemos despertar. las sedas de la India y los sofisticados trajes de seda. siguiendo una existencia vil. que oculte del todo lo que no deben ver los ojos de las mujeres. antes de entrar definitivamente en el sueño 72 9 .240 EL PEDAGOGO dero de la ciencia. VII 534c. es cen­ surable el género de mala vida. debe permitírseles que utilicen tejidos más suaves. pues es común para ambos el prote­ gerse. y. De manera que.

y se le dio a cada uno una vestidura blanca» 732. pues no es capaz de cubrir la silueta de la desnudez. Hist. por hacer florecer las calumnias sobre la conduc­ ta. como el hilo de la araña 73 0 . y.. por estar alejados de toda utilidad y verdad. 731 Dan. 55ib 9. Debemos hacer caso omiso de los vestidos y de los tintes. 9. 732 A p. 9. Y si fuera necesario buscar otro color. su vestidura era blanca como la nieve»73*. prostituyendo bajo una tenue capa la vergüenza del cuerpo. Es bien claro y puro el mensaje profético de Daniel: «Se pusieron unos tronos y un anciano se sen­ tó. al caer sobre el cuerpo con ondulante suavidad. usen en su interior. En cambio.LIBRO II 241 bre de crisálida. V 19. el de la verdad. Es necesario que los puros. En efecto. Este raro tejido transparente delata un temperamento sin vigor. La seducción de los colores fatiga los ojos curiosos. además. y se amolda a sus formas hasta tal punto que toda la disposición del cuerpo de la mujer se hace evidente aunque con los ojos no se vea.1 i. Además. Sin lugar a dudas. anim. que produce un largo filamento. un vestido de este calibre. carece de toda ventaja sobre los demás vestidos. como no sea el reproche. Y dice el A p o ­ calipsis: «Vi al pie del altar las almas de los que habían rendido testimonio. 6. Con un vestido parecido ve al Señor en una visión. 7.. por lo que se refiere a la protección. vestidos blancos sin adorno alguno. ya basta el tinte natural. . no los hijos bastardos. se modela adaptándose a la cons­ titución de la carne. no es un delicado vestido protector. los vesti- 5 ios 2 3 4 730 A r is t . incitándoles a una mirada que no es razonable. no es útil su empleo — pues no es­ tá acondicionado para el frío— y.

4. así como mil y una variedades más del tinte han sido in­ ventados para la depravada vida del placer. y los mantos ricos y abiga­ rrados. y el tejido de color de aza­ frán e impregnado de perfume. a base de pieles preciosas. junto con su afiligranado arte. 11. ataviadas con flores con mantos azafranados acicaladas. y que llevando una vida de lujo en los regios alcáza- 733 734 fr. F il e m ó n . 5. no para la protección: los tejidos bordados en oro. todo esto tenemos que man­ darlo a paseo. Burlándose de los que visten delicados atavíos. los adornos con motivos animales — expuestos al viento son de gran lujo— . recreo de la vista. el verde pálido.. además. el rosa y el rojo escarlata.242 EL PEDAGOGO dos que se asemejan a las flores hay que reservarlos para los que pierden su tiempo en bacanales e iniciaciones. 42-44. . 735 Edo. los tintes de púrpura. nos dice el poeta cómico 733: «La púrpura y la vajilla de plata son útiles para los trágicos. y conviene que nuestra vida sea mucho 5 más que un baile de comparsas. exclama en el Evangelio: «Mirad los que andan con ropaje esplén­ dido. que estamos sentadas. A r i s t ó f . 2 «¿Qué podremos hacer de bueno o espléndido las mu­ jeres. El color de Sardes. 109 Es ése un tipo de vestido para. el de frutos verdes. pero no para la vida ordinaria». con relieves de animales vivos tejidos en la púrpura. y embellecidas?» 3 Rotundamente nos exhorta el Pedagogo: «No te gloríes de tu manto. Y. ni te eleves a una gloria que resulte del to­ do fugaz» 735. 105. Lis. dice la comedia 734.

la carne. por el contrarío. la virtud con el pudor como único adorno — así debe ser la fe.. mientras que. creo. 736 737 quien 738 Le. Por el contrario. es decir. y la mujer casada. la casta esposa. se separa de Él y del santo matrimonio. trocando a su es­ poso por las joyas. Sus movimien­ tos y ademanes se ocupan de la seducción. reluciente de un color que no le es propio. llega a ser toda ella del marido. . Od. honra sinceramente a Dios. consagran el vestido puro del alma. con un vestido blanco o impoluto. 25. a traicionó seducida por el collar de Harmonía. si ama las joyas. de la Virtud y del Vicio. consagrando su tiempo al marido. con lo cual se revisten de incorruptibilidad. de la pasión. Se refiere a Enfila. Así como. parecidas y paralelas. Hom. al menos la casta. la presenta envuelta con ropaje sobrecargado. A una la interpreta en actitud modesta. Razón por la cual yo acepto la actitud del sabio de Ceos 738 . XI 327. esposa de Anfiarao. los que sirven como criados en las mansiones celestes junto al rey del Universo. así también. a la otra. me refiero a Enfila: que por oro vendió a su esposo poniéndole precio™. 7. el vicio. sin duda. de no ser así. cuando traza el esbozo de las figuras. Se refiere a los alcázares terrestres. como el ejemplo de la hetera argiva. virtuosa con su pudor— . en cambio. la adu­ lación y la extraviada ilusión. la mujer soltera dedica su tiempo sólo a Dios.LIBRO II 243 res están» 736. natural de Yúlide (Ceos). El sofista Pródico. reparte su vida entre Dios y su esposo. sin que su preocupación se diversifique. y posa cual pintura ante las mujeres lujuriosas.

ciertamente. estro­ pean las lanas de los vestidos y las desgastan.14. con el tiempo. . no es para patentizar el delicado lujo en el vestido. y los elegidos son las franjas de oro. componentes de los tintes. en quien no hay engaño. II. Enrojezco de vergüenza. 3 El primer hombre del Paraíso medía la protección de 739 Sal. 1. Y es que en materia de vesti­ dos. Si el Logos. además. 44. de todo lo que cubre el se x o 741. ante cualquier opinión debe prevalecer la utilidad. que se les teja un vestido liso. de las túnicas de hombres y. Olímpicas 1.. a tu diestra está la reina ataviada con un vestido con in­ crustaciones y franjas de o ro » 739. los lavados y los líquidos corrosi­ vos que se impregnan. agra­ dable al tacto. en la que Jesús. al ver la ingente can­ tidad de riqueza que cubre las partes. sino para mostrar el incólu­ me tejido de la fe de quienes han alcanzado la misericor­ dia como adorno de la Iglesia. «brilla como el oro» 740 . lo cual no conviene a una buena economía.244 2 EL PEDAGOGO El que sigue al Logos no se familiarizará con ningún tipo de placer vergonzoso. exclama del Señor: «Hijas de reyes se regocijan en tus honores. pero sin adornos cual si fuera un cuadro para regocijo de la vista. como dice H o­ mero. 740 P ín d a ro . 2 El mayor signo de falta total de gusto está en ocupar­ se apasionadamente de las túnicas de mujer. 741 Hom. 111 Si debemos aflojar un tanto nuestro riguroso tono en torno a las mujeres. 10. de los abri­ gos de lana. II 262. Pues. el dibujo desaparece. y. en el Salmo cantado por David.

así tam­ bién la belleza de una buena conducta patentiza toda su magnificencia. si no la desfigura la grosera charlatanería. cuando están desnudos. ¿Cómo podría lucir un fino manto de púrpura quien había desechado la ostentación de la ciudad y vi­ vía como ciudadano de Dios en el apacible desierto de la tranquilidad. y se revistió de ellos. cual escoba. rehusemos el lujo en los vestidos. no nos compor­ temos como ellas. 2. las briznas de paja. prenda cargada de humildad. o aunque tales pelos se conserven en las cubiertas de la piel por las que muchos enloquecen. despreciando los pelos de las ovejas. pues estorba la actividad de la marcha. y. 112 2 3 de 1 2 . al menos. a menudo. muestran ostensiblemente el vigor. debemos hacer caso omiso de todo. pues olían a lujo. conducidos por el Logos. Incluso ni esos bailarines que pasean a lo largo y a lo ancho del escenario 742 Is. lejos de la in­ diferencia moral. afirmando: «sois pelos de ovejas». éste llevaba sólo un ceñidor lino. arrastrando por los suelos. nosotros. por su parte. lejos de toda vana búsqueda. prefirió los pelos de camello. Y comía miel y langosta. Y . Isaías. Y . Y si citas a Jeremías. se envolvía en un saco. preparando sin orgullo y casto celo los caminos del Señor. así como los cuerpos bien alimentados. puesto que las ovejas han sido creadas para nosotros. 20. el otro profeta. manjar dulce y espiri­ tual. pero ahora. aunque Italia se ufane.LIBRO II 245 sus vergüenzas con ramas y hojas. como ejemplo de vida espiritual y auténtica. estaba «desnudo y sin calzado» 74 2 . Arrastrar los vestidos por el suelo es signo de altivez. El bienaventurado Juan. aunque se vanaglorie Mileto. lejos de toda mezquindad? Elias usaba por vestido una piel de oveja y se la ataba con un cinturón de piel.

cual manto» 743. que se cubran la cabeza y se velen el rostro. <debo decir > que esta túnica abigarrada muestra las flores de la sabiduría. además. permiten que sus vestidos lleguen a tal extremo de arrogancia. van a la caza de actos censurables. según dicen. no está bien que las muchachas jóvenes de Esparta lleven. Ciertamente. puede respon­ derse cortésmente a las exclamaciones de aquel que andaba diciendo: «¡Qué brazo tan hermoso!». con «¡Pero son sólo de mi marido!». En efecto. con «¡Es de quien se ha casado conmigo!» Y o quiero que las mujeres castas no den pie a este ti­ po de piropos a quienes. Con un vestido de esta naturaleza le revistió el Espíritu al Señor. 103. y a aquél que dice: «¡Qué cara tan linda!». . cuando dijo por boca de David en el Salmo: «Vestido estás de alabanza y de gloria. muestran la negligencia de un minucioso relajamiento. Y si alguno trae a colación el manto del Se­ ñor. las Escrituras polícromas que no se marchitan. pues. su vestido por encima de la rodilla. envolviéndote la luz. las palabras del Señor que brillan con los rayos de la verdad. en la confección de vestidos debemos rehusar toda extravagancia y evitar también toda desmesura en su uso. usando de ellos. Y es que no es santo que la hermosura corporal sea un anzuelo para los hombres. aunque esté permitido des­ cubrirse sólo los tobillos. y «¡Qué piernas tan bonitas!». No es razonable. las colgaduras de las franjas. en cambio. con «¡Pero si no es un bien público!». que 743 Sai. el refinado ritmo de sus gestos. Así pues. Sin embargo. pues no es decoroso que una mujer descubra cualquier parte de su cuerpo. su ajuar bien cuidado.246 EL PEDAGOGO 3 4 114 2 3 4 su silenciosa perversidad. 1-2. está prescrito.

evitando con ello que los mirones se giraran para observar a las que la usan! Sin embargo. V 83. inflaman los deseos fáciles.enel marEgeo. Y no digo nada de los tejidos de Amorgos 74 6 . pues.. sino también ciertos tejidos de la tierra de los hebreos o de los cilicios. ciertamente. P lin . por un solo vesti­ 744 745 H om . ¡Ojalá se pudiera arrancar de los vestidos la púrpura. no sólo se procuran finas telas de Egipto. enloqueciendo en su excentricidad. no se encontra­ rían mil dracmas áticas 747. XVI 334. en cambio. Hist. éstas que tejen poco su vestido y lo hacen todo de púrpura. El lujo ha sobrepasado al léxico.. que la cobertura debe permitir ver que lo cubierto tiene más valor que ella. Pero el caso es que se da todo lo contrario: si el cuer­ po de estas mujeres se pusiese a la venta. Clemente nos informa del precio delmercado de esclavos. Sidón y la región limítrofe al mar de Laconia son muy envidia­ das 745. la purpúrea muerte se apoderó 744. Tiro. X X 477. nat. el alma respecto al cuerpo. II. 746 747 Isla griega del archipiélago de las Cicladas. Mi opi­ nión es. que se inquietan por esta púrpura estúpida y delicada. Sin embargo. y sus conchas. Sus tintes son muy famosos. también en los lujosos vestidos mezclan sus engañosos tintes estas mujeres falaces y estos hombres afe­ minados y.LIBRO II 247 una mujer lleve un gran velo de púrpura deseando ser centro de atracción de las miradas. como la estatua respec­ to al templo. pues su sangre produce la púrpura. . y de los sutiles linos. IX 127. como dice el poeta. Precisamente a causa de esa púrpura. y de ellas. y el vestido res­ pecto al cuerpo. como lo son sus tin­ toreros.

debemos elegir lo que es conforme a la naturaleza. son muchas las que aplican sellos con motivos eróticos. haciendo gala de gran molicie. En lo relativo al calzado. Su esplendor coincidió con la época de la tiranía de los Ortagóridas. pues están locos y ven de color negro lo que es blanco. perseguís lo raro y lo costoso. ¿Por qué. . kóthornos. los vanos artificios cargados de oro y de piedras preciosas de las sandalias. lo cual evidencia que ellas son de inferior utilidad y que valen menos que sus trajes. en lu­ gar de lo corriente y barato? Es que realmente descono­ céis lo que en verdad es hermoso y bueno. 749 En griego. era un tipo de zapato de suela alta y que servía indistintamente para ambos pies. Son verdaderamente vergonzosas «las sandalias en las que hay flores doradas». las mujeres vanidosas se comportan de il. Acerca del calzado manera semejante. pero también las mujeres insisten en adherirse a su suela unos clavos en espiral. una justa meta. los insen­ satos se afanan por la apariencia. de origen lidio. como es costumbre nuestra. de Corinto. quede impreso sobre la tierra el signo de sus senti­ mientos de hetera. pues.248 EL PEDAGOGO do que compran llegan a pagar diez mil. proponiéndonos. Hay que mandar a paseo. Esta­ ba emplazada en la costa norte del Peloponeso. así como los zapatos de Atenas o de Sición 748 y los co­ turnos 749 de Persia o de Tiro. aproximadamente a unos 20 km. al andar. no por lo que es. 748 Una de las ciudades más importantes de la Grecia antigua. para que. Así. y. El poeta Esquilo lo transformó adaptándolo al teatro con el fin de realzar la estatura de los actores. pues.

No calza­ ba nada superfluo quien mostraba a los hebreos el modelo de la verdadera filosofía. si eso encierra un enigmático significado. conviene que el hombre vaya descalzo. Ahora bien. un excelente ejercicio marchar con los pies des­ calzos. según creo. Puede permitirse que las mujeres utilicen zapatos blan­ cos. salvo cuando se incorpora a una expedición militar. En efecto. porque. realmente. Si no emprendemos ningún viaje. el hecho de ir calzado linda mucho con el estar encadenado 750 . la utilización de calzado debe justificarse co­ mo cubierta de los pies. 751 Literalmente. Las que parten de viaje deben utilizar unos zapatos de clavos. Es. En cambio. a excepción de cuando alguna necesidad lo impida. el cual no se consideraba digno de desatar — él mis­ mo lo confiesa— la correa del zapato del Señor. como para alcanzar un buen temple de alma y cuerpo. y más cuando es fácil el tropiezo en el mal. «de pies polvorientos». y como protección de la planta del pie de los golpes y de las rugosidades de los montes.LIBRO II 249 A sí pues. podemos usar unas sandalias o pantuflas. 750 Juego de palabras: hypodedésthai «sujetar». especie de sandalia utiliza­ da por los ancianos: . ya se explicará en otro apartado. Los atenienses llaman a este tipo de calzado konípodas 75t. tanto para la salud. «amarrar»/hypódema «calzado». los pies se aproximan al polvo. Conviene que la mayor parte del tiempo calcen za­ patos. Como testimonio de sencillez en el calzado vemos a Juan. pues no es conveniente mostrar desnudo el pie. salvo en los viajes. pero no soportamos andar con los pies descalzos. en que deberán usar un modelo de calzado engrasado.

inducidos por su fulgor. aquella ostra que 752 Concha marina sobre la que se recoge el lino marino. se lanzan sobre él. el jaspe. La muy preciada perla invade alocadamente los gineceos. el ojo que contempla en la car­ ne. es propio de insensatos que se dejan arrastrar por lo que sólo es apa­ riencia impresionante. y las baratijas de vidrio.250 EL PEDAGOGO Es 12. de gran parecido con las aletas de mar 752 y de dimensiones semejantes al ojo de un pez grande. sin darse cuenta — por su inconsciencia— del grave riesgo que representa tocarlo. Nace en cierta ostra. Hist. el topacio y No debemos a b s o r to a n te la s p ie d ra s p re c io s a s . Lanzarse precipitadamen­ te sobre el resplandor de las piedrecillas. . la esmeralda de Mileto el objeto más preciado . IV 4. el Logos de Dios. anim. . cuan­ do deberían acicalarse con una piedra santa. sobre sus multivarios colores. maravillarnos ante las y a s e a n o p a c a s O v e r d e s . T . Esas infelices mujeres no se avergüenzan de dedi­ car todo su esmero y atención a esta pequeña ostra.. después de observar el fuego. p r o p io d e c h iq u illo s q u e d a rs e la tierra. Es como cuando ios niños. . nácar. Lo mismo les ocurre a las mujeres necias con las piedras preciosas de las cadenas que rodean el cuello: las amatistas engastadas en los collares. brillante y puro. . al que la Escritura en algún lugar ha llamado perla: a Jesús. A rist. el Logos nítido. 6. 753 Se refiere al Bautismo. a n t e IOS piedras preciosas ni los d e s e c h o s ¿ e i m a r y l a s r a e d u r a s d e adornos de oro . Sin duda. gracias al cual la carne ha recobrado en el agua 753 todo su valor. las keraunitas.

en verdad— . o incluso en ia India. intacto y santo por esencia. Porque sobre dichas piedras preciosas están plasmados los colores — preciosos. significan alegóricamente el esplendor de la gracia de los Apóstoles. como el agua y el aire. Clemente sigue en este pasaje la fábula. lo ha escondido en las profundida­ des de ia tierra y del agua. De aquí que la exploración de las mismas esté reservada a las hormigas. parecidas a piedras preciosas. así hablan quienes no comprenden la voluntad de Dios. y su protección a los grifos 754. La ciudad de los santos. Otros autores los sitúan entre los etío­ pes. lo que no es es­ trictamente necesario. y conocemos por la tradición que las doce puertas de la ciudad celeste. ha sido levantada — es natural— simbólicamente con estas pie­ dras. y no escapan a la vista de nadie. También se asociaban a Dioniso. . según la cual los grifos se enfrentaban con los buscadores de oro en ios desier­ tos del Norte de ta India. ¿por qué no servirnos de ello? Me per­ tenece. hilvanando este maravilloso razonamiento: lo que Dios ha mostrado. ahora bien. mientras que el resto ha sido dejado de lado por tratarse de ma­ teria terrestre. en la que se concibe la perla. ¿para quiénes ha creado todo esto. ¿por qué no gozarlo?. Sabemos que la Jerusalén de lo alto fue construida con piedras santas.LIBRO II 251 nace en el agua protege su carne. y el 119 2 3 120 754 Aves fabulosas con pico de águila. Mas estas mujeres que no comprenden el simbolis­ mo de las Escrituras están todas boquiabiertas ante tales piedras. poderosas alas y cuerpo de león. ya por su calidad dé animales guardianes. En primer lugar nos provee de lo necesario. Por el inimitable florecimiento de las piedras se ha entendido el florecimiento del espíritu. Estaban consagradas a Apolo. o porque anidaban en las montañas. cuya crátera de vino custodiaban. edificada espiritualmente. sino para nosotros? En verdad.

Y os enfrentáis a las Escrituras que claman con toda claridad: «Buscad primero el reino de Dios. He aquí que el cielo entero se ha extendido ante no­ sotros y no buscáis a Dios. Porque por más que todo se os haya otorgado como re­ galo. 756 I Cor. ¿por qué. entre nosotros son los condenados a muerte quienes excavan el oro oculto y las piedras preciosas. Así. mientras que el desembolso para consumar los vanos deseos entra en los cálculos como pérdidas. las palabras: «Está en mi mano y me sobra. su propio Logos. y todo lo demás se os dará por añadidura» 755. ¿por qué no disfrutar?» Tal medi­ da no es humana. por más que «todo nos esté permitido». Ahora bien. Todos estos bienes son comunes. no todo es de utilidad» 756. no sin antes repartir y poner a disposición de todos los hombres. y por más que se os haya concedido todo. piedra preciosa. 10. . «Está a mi disposición. 23. y los ricos no tienen por qué llevar la mejor parte. Pero vosotros sois indiscretos y curioseáis lo que no de­ béis. como dice el Apóstol. Dios creó nuestra raza para que participara de sus pro­ pios bienes. Í9. ni mucho menos confor­ me a la caridad. no repartirlo entre los necesitados?» En efecto. haciéndolo todo para todos. 757 Mi. no gas­ tos. 33. el tesoro de la ri­ queza. Ése es el verdadero regocijo. «no obstante. mas dentro de los límites de la estricta necesi- 755 MU 6. ni sociable. pues.252 EL PEDAGOGO 2 3 4 5 mar se ha encargado de ocultar la perla. Dios — bien lo sé yo— nos ha permitido hacer uso de las cosas. como bien común. es perfec­ to quien cumple el: «Amarás al prójimo como a ti mismo» 757. 19.

cuando e! carácter. y ha expresado su deseo de que tal utilidad fuese co­ mún a todos. no sin antes haber mandado bien lejos a paseo esto que decimos superfluo. planta o animal reside en su propia virtud 758 . pues. 6 121 2 3 sólo la virtud a través de la belleza corporal se muestra. mostrando el amable encanto de la temperancia. ¡Cuánto más razonable es gastar en favor de los hom­ bres que gastar en piedras preciosas y oro! ¡Cuánto más útil poseer amigos que nos ornen que adornos sin alma! ¿ Y a quién los campos podrían beneficiar tanto como el prodigar favores? Así pues. que se regule lo que es de fácil consecución. cual si fueran juguetes de niñas. Porque ocurre 4 que la belleza de cada ser. y que florece en la carne.LIBRO II 253 dad. se trasluce en las formas corporales. En resumen: las mujeres que renuncian a todo lo mundaño deben enviar al diablo los adornos. si todos eligen la simplici­ dad? Para los hombres. si tan complicado es que todos sean prudentes. la virtud del hombre es la justicia. III 1. 758 E pic t e t o . al menos median­ te el uso de lo indispensable. Deben — eso sí— hacer gala de su ade­ rezo interno y mostrar la belleza de la mujer interior. cual luz resplande­ ciente. y que sólo de lo bello se dice que es un bien. respondería yo. serán las riquezas. Es absurdo que uno disfrute cuando los demás andan en la pobreza. pues sólo en el alma se patentiza la belleza y la fealdad. Así. Ahora bien. De ahí que tan sólo el virtuoso es realmente bello y bueno. sólo nos falta aclarar esta objeción: ¿Para quién. si usamos de ellas sin apasionamiento y sin distinción. . 6.

la fortaleza y la piedad. Incluso ahora los soldados quieren adornarse con objetos de oro.254 EL PEDAGOGO la temperancia. en suma. ¿No son como argollas los collares de oro y las gargantillas? Y los llamados kathetéres que tie­ nen la forma de cadenas. Con esos ricos prisioneros piensan rivalizar. Dichas muje­ res oscurecen la genuina belleza. como una chiquilla. H eródoto se refiere a ella en III 23. cubriéndola de oro. origina la tendencia a la menti­ ra y al hábito del engaño. y no saben qué estupidez están cometiendo poniéndose innume­ rables y valiosas cadenas como también entre los bárbaros se dice que ataban a los malhechores [con cadenas de o ro 160 . 759 Hom. cuando el amor por la belleza se ha desviado hacia la vanidad. lo afeminado y la lujuria. . temperante y. las mujeres. en su Sinefebo. iba al combate. 760 Cita de un cómico. sino sólo del cuerpo. la sinceridad y el auténtico candor infantil. Y de los adornos en los tobillos de las mujeres. A buen seguro no han leído el pasaje poético 759: que. mostrando con ello la pompa. en lugar de la respetabilidad. al aplicar al cuerpo como si le fueran propios ador­ nos que no le son propios. vestidos transparentes y cierta áurea cadena. El hombre bello es justo. Debe rechazarse del todo el amor por los adornos que no se preocupa de la virtud. Ésta. Filemón. en mi opi­ nión. no rico. bueno. I l II 872-873. ha dicho que eran de una falta total de gusto. también reciben entre los habi­ tantes del Ática el mismo nombre de cadenas. cubierto de oro..

quiera significar simbólicamente que los adornos no son más que símbolo de adulterio. las mujeres no se ruborizan luciendo los símbolos más funestos del mal. en su orgullo. enumera y presenta todos los adornos de las mujeres. hacen perder el juicio a las demás mujeres. Tal vez el mito de los pasajes poéticos. la impresión no deja de ser la misma. esas que se echan voluntariamente estas cadenas. Sin lugar a dudas. Citaré las palabras mismas del cómico. sea como sea. queréis mostraros encadenadas? Porque. quieren emular a las murenas y a las serpientes para embe­ llecerse. diadema de oro. que evidencian de manera palmaria vuestra grose­ ra ignorancia del bien: 761 Con el dios Ares. hasta el punto de que. así también los adornos de oro. serpientes. tomando la forma de serpiente. anillos. se le pusieron seme­ jantes cadenas. Mas. sino que voso­ tras. Aristófanes. Dice el poeta cómico Nicóstrato: cadenas. con ánimos de criticar. brazaletes. collares. de las Segundas Tesmoforiantes perdidas en su totalidad. me da la impresión de que pretenden gloriarse de su rica desventura. en sus Tesmoforiantes 762. anillos para las piernas. Porque el mismo Homero afirmaba que tales cadenas eran de oro. al cometer adulterio751. su esposo Hefesto los sorprendió juntos.LIBRO II 255 ¿Qué significa este rebuscado adorno. cual anzuelo. aunque la materia atenúa la vergüenza. 762 Fr. Así como la serpiente engañó a Eva. Ahora. según el cual a Afrodita. . en cambio. mujeres.

Fue. Su com- . vendas. s. Estoy cansado y malhumorado de haber enumerado tanta cantidad de atavíos. falos de cuero. al parecer. el mejor de todos los pintores de la época clásica. corchetes. cintas para el cuello. broches. collares. velo. y destacó por los efectos de color. ra[cimos. porque esta misma noche te exigen el alma. Con toda claridad. pendientes. Sus originales se perdieron. piedras preciosas. diadema de oro. guirnaldas. abrigo. IV a. Retrató a Alejandro Magno. y lo que habías dispuesto. en el Evangelio. cornalina.— Zarcillos. [largas túnicas. piedra pómez .256 A .— Turbantes. da­ te a la buena vida. ¿de quién será?» 763. gorro de dormir. largas faldas. vestidos.— ¿Q ué má A . 764 Natura] de Colofón (Lidia). disipan su riqueza para su vergüenza y adulte­ ran los dones de Dios por su total carencia de gusto. pero me maravillo de cómo no se agotan por llevar tanto peso. falda corta. hebillas. negro para los ojos. ropa bordada en púrpura. aderezo. cadenas. sostén. cintas. 12. B . bebe. collares. argollas [para los pies. «Tienes mu­ chos bienes guardados para muchos años. el Señor. ¡Oh vana diligencia! ¡Oh vana ambición de gloria! Co­ mo heteras. túnica corta. camisas. Y no he dicho lo más importante. carmín. pendientes. redecilla. Habiendo visto el pintor Apeles7 6 4 a uno de sus discí763 Le. brazaletes. llama loco al rico que atesoraba en sus graneros y que se decía a sí mismo. anillos. come. sellos. cinturón. 18-20. ri­ valizando con el arte del maligno.C. EL PEDAGOGO natrón. ampollas.

10 y 15. 766 Os. dice el Se­ ño r» 766. gracias al cual sólo el oro brilla. el Logos repro­ cha a los hebreos por boca del profeta: «Han fabricado para Baal objetos de plata y de oro». como sea que los fundieron modelando un becerro de oro y le rindieron culto. no la verdad. inspiró más tarde a Bottice­ lli. . descrita por Luciano. refirién­ dose a la esposa infiel. si. 18. mostraron a nuestras mujeres de manera muy expresiva que debían rechazar los adornos. la has representado. No obstante. Por consiguiente. Por esa razón. Con estas palabras el Espíritu profetiza por boca de Sofonías: «Ni su plata ni su oro podrán salvarnos en el día de la ira del Señor» 765. los hubiesen arrojado o tan sólo fun­ dido. majestuosa. Bienaventurados hubiesen sido los antiguos hebreos. sí. porque no eres capaz de pintarla bella. Empleo metafórico del pueblo de Israel. después de arrebatar los ador­ nos de sus mujeres. es decir. al que sólo está destinado el lujo. el pros­ tituirse por desear un ídolo de oro atrae sobre sí la tor­ tura del fuego. no sacaron prove­ cho alguno ni de su arte ni de sus actos.LIBRO II 257 pulos pintar una Helena cargada de oro. posición. Las que siguen las enseñanzas de Cristo no deben adornarse con oro. mientras se ataviaba con sus anillos y collares». en los que quemaba incien­ so. La calumnia. en tanto que es ídolo. 2. y el motivo de tales aderezos lo expresa en estos términos: «y andaba tras sus amantes.» Las mujeres de hoy día son este tipo de Helena. exclamó: «¡Mu­ chacho!. pero sí ricamente ataviadas. 1. no auténticamente hermosas. 765 Sof. Y los amenaza bien claramente: «Y castigaré en ella los días consagrados a los Baales. y me olvidaba a mí. adornos. sino con el Logos. sin embargo.

no con trenzas y oro. por esa razón. ni con perlas o vestidos suntuo­ sos. La madre de ambas es la justicia. en una generosa liberalidad y en las obras de la economía doméstica. Porque si son hermosas. como su nombre indica. y su nodriza la autosuficiencia. unida. con buenas acciones» 768. Erróneamente Clemente lo atribuye a Pedro. cual cumple a mujeres que profesan la piedad. por sus postizos dejan al descubierto lo que no tienen. Que el arte no intente rivalizar con la natu­ raleza. Que vuestro santo adorno consista en los frutos de vuestras manos. la simplicidad se preo­ cupa de la santidad e iguala toda superioridad y se pro­ cura en la vida corriente la utilidad que se persigue en lo superfluo. 9-10. sino que es lisa. desprendiéndose de esos fa­ laces objetos privativos del malvado Sofista767. sin defecto ni demasía. El bienaventurado Pedro exclama maravillosamente: « < Deseo > que las mujeres se presen­ ten. Conviene. Consiste ésta en contentarse con lo necesario y en procu­ rarse lo que realmente contribuye a una vida feliz. que el engaño no se enfrente con la ver­ dad. no sobre­ sale de sí misma. no superflua y. ni se hincha ni se infla. sino. Y con razón ordena que nos ale­ jemos de los adornos. . suficiente.258 EL PEDAGOGO Así pues. realmente. 2. la suficiencia es un hábito que se dirige hacia su fin particular. «Porque el que da al pobre 767 Satán: curioso epíteto. 768 I Tim. que las que adoran a Cristo se acojan a la simplicidad. la simplicidad. ya basta su naturaleza. es decir. Y si son feas. que las mujeres. Pues. Ahora bien. Así. no parti­ cipen de tales adornos ni practiquen la idolatría bajo el pretexto de la elegancia. pues.

«Feliz el hombre que encontró la sabiduría. que la catequesis de la verdad. Ibid.LIBRO II 259 presta a Dios» 76 9 . Dios es el orfebre de tales 2 joyas. pues el Logos muestra verdaderamente la verdadera belleza. «que ni ojo vio ni oído oyó» 772 antes. dice el Espíritu por boca de Salomón. 10. 3. 2. Y llama viriles a los que desprecian el dinero y a los que de corazón reparten lo suyo propio. Los ojos ungidos de Logos y las orejas taladra­ das para la percepción espiritual se disponen a oír y a ver cosas divinas. No. . 4. 769 770 771 772 Prov. 13-15 I Cor. ni para las orejas puede existir otro adorno mejor que descienda por los conductos naturales del oído. 19.. y es más apreciable que las pie­ dras preciosas»771. Éste es el auténtico adorno. No deben perforarse contra la naturaleza las orejas de 3 las mujeres para colgar zarcillos y pendientes. «y las manos viriles enriquecen» 77°. Ibid. 17. La honestidad y la castidad son cadenas de oro y collares.. «porque es mejor procurarse ésta que los te­ soros de plata y de oro. no es lícito forzar a la naturaleza contra su voluntad. y el mortal que vio la prudencia». Que vuestros pies evi­ dencien una pronta diligencia en el bien obrar y en querer encaminarse hacia la justicia. 9.

admito tal atavío. sino realizando buenas acciones y teniendo necesidad de muy pocas cosas. Sobre la verdadera belleza S 1 mism0’ PorcIue quien se conoce a sí mismo conocerá a Dios. y. Rep. no portando oro o una larga capa. a su vez. y que. ciertamente. Sólo Dios no tiene necesidad de nada. en un león melenudo. a la lascivia y a la corrupción: y se convirtió . primero. y más tarde otra. la moderación. incitaba al adulterio. que adopta muchas más formas que Proteo. ropa santa. Tres son. la concupiscible. 773 División platónica del alma: cf. se hará semejante a Él. el multiforme genio marino. en tercer lugar. 441a. la más grande de todas las ciencias sería conocerse a 1. que guía a este hombre visible. y revesti­ dos con el adorno del cuerpo. IV 439d. que es salvaje. . las facultades del alma 773: la intelectual. que recibe el nombre de racional —el hombre interior—. es guiado por otro: Dios. cercana a la locura. el pelo de la barba muestra el hombre. quien.LIBRO III Según parece. y luego otra. con el atavío de la razón. y co­ nociendo a Dios. la irascible. y se alegra sobrema­ nera al vernos puros. revistiendo ahora una forma.

Con razón dijo Heráclito: Los hombres son dioses. 62 D iels. ¿cómo querría uno con razón adornar a una esclava. . no se transforma. Ya no lo soporto. el hombre en quien el Logos habita no cambia. el mediador es el Logos. se marchita por la corrupción. es. Dios está en el hombre y el hombre es Dios. Se desbordan las pasiones. Siendo esclava la carne.262 EL PEDAGOGO Pero más tarde. el hombre se parece a una poderosa fiera.. El hombre se convierte en Dios. porque lo quiere Dios. se marchita la belleza y cae a tierra más rápida que el pétalo. en efecto. fr. Salvador de los hombres. aquel dragón o pantera < se transformó > [en un gran cerdo . brotan los placeres. pues la concupiscencia lo puede todo. y an­ tes de que llegue el otoño. El amor por el adorno degeneró en desenfreno. lo transforma todo y quiere burlarse para esconder al hombre. cuando chocan contra él los huracanes de îa pasión erótica. ministro de Aquél y pedagogo nuestro. y se convirtió en ondulante agua y en árbol de frondosa [copa 774. es la verdadera belleza. En cambio. común a ambos: hijo de Dios. es bello. el mismo Logos. es semejante a Dios. hombres 7 7S . porque es Dios. 775 Cf. tiene la forma del Logos. no es pendenciero. y el mediador cumple la voluntad del Padre. IV 456-458. como seductora? Porque la carne 774 Hom. los dioses. Od. como testimonia Pablo. misterio visible.

servicial. Lo extraño es fal­ so como claramente trata de explicar: «no busca lo que es suyo » 111. 778 Is. llamando siervo al hombre exterior antes de que el Señor se convirtiera en siervo y se encarnara. llama natural a aquello que le es propio. La verdad. desconoce la envidia. 7. efectivamente. no se hincha de sober­ bia. según el Apóstol. Que el aspecto del Señor carecía de belleza lo testimonia el Espíritu por boca de Isaías: «lo vimos y no tenía forma ni belleza. rodeándola con este santo adorno de eternidad. compasivo.LIBRO III 263 tiene la forma de esclavo. «La caridad. es magnánima. 4 5. pura vanagloria. afirma el Apóstol respecto del Señor: «Se anonadó a sí mismo tomando la forma de sier­ vo» 776. en cambio. la coquetería. la revistió de incorruptibilidad. la verdadera belleza del alma y del cuerpo: la bon­ dad del alma y la inmortalidad de la carne. 3 3 2 3 776 Flp. 2. Pero aún hay otra belleza en el hombre: la caridad. alejada de Dios. sino un aspecto despreciable y vil ante los hombres»778. mostró. Dios mismo. porque malo es lo ajeno y no natural. y de la caridad. . la inmortalidad. por otra parte. liberó la carne de la corrupción y . anda detrás de lo que no le pertenece. ¿Quién es mejor que el Señor? Aunque la belleza de la carne no es digna de admiración. 53.» El adorno superfluo e innecesario es. eso sí. 777 I Cor. 13. De ahí que añada: «No obra el mal». no es ufana. apar­ tándola de una mortífera y amarga esclavitud. del Logos. 2-3.

. y un pastophoros119. con el atractivo embellecernos de la bondad. En efecto. lo que provoca en nosotros una amplia sonrisa por el ob­ jeto de culto. . Pero si desciendes a lo más recóndito del recinto con afán de contemplarlo todo mejor. Los templos resplandecen con oro. preocupándose sólo de la belleza ex­ terna y dejando de lado la interior. derivado de pastos «bordado». ya atestiguado en Homero. se olvidan de que se adornan como los templos de los egipcios. o inclu­ so sólo instrumental. y han rodeado los patios de innumerables columnas. en honor de Apolo. plata y ámbar amarillo artísticamente cincelados con piedras preciosas de la India y de Etiopía.No debemos . Los muros brillan de piedras ex­ tranjeras. «lecho nupcial». levantando levemente el velo para mostrar al Dios. de donde. ejecutado por un coro de hombres con acompañamiento de cítara o flauta. o a algún otro celebrante mirando fijamente alrededor del so­ lemne recinto sagrado. „ bre. sino su alma. y los santuarios de los templos cubiertos con peplos bordados de oro quedan en sombra. objeto de nuestros anhelantes pasos. encontrarás la estatua que tiene su sede en el templo. los atrios. . Porque no se podrá hallar dentro el tan ansiado Dios. y en ningún rincón faltan pinturas artísticas. las tierras fértiles. entonando un peán780 en lengua egipcia. . los bosques sa­ grados. de carácter grave y noble. no debemos adornar el aspecto externo del hom2. «el que lleva el velo bordado del lecho nupcial». sino 779 Sacerdote egipcio encargado de transportar la estatua de la divi­ nidad al interior de la capilla o santuario. «cámara nupcial».264 EL PEDAGOGO Por consiguiente.. Mas las mujeres. Lo mismo podría de­ cirse de la carne: debe adornarse con la templanza. éstos han adornado los propileos. 780 Himno. Propiamente.

no de la mujer. en las líneas de los ojos. lo aborrecerá. en su lugar. minando la bolsa de éste. siguiendo real­ mente la costumbre establecida entre las egipcias de querer atraer a los supersticiosos amantes. en cambio. es decir. y que perversamente maquinan la relaja­ ción y adornan el contorno de su carne. una serpiente del país. propio de una guarida. preocupadas todo el día por su cosmética.LIBRO III 265 un gato. que se ejercitan en los rizados de sus trenzas. en una palabra. y la astuta serpiente devorando la inteli­ gencia de la mujer por su vangloria tiene su alma por madriguera. su oropel. para tener a muchos como testigos dé su aparente hermosura. su carmín. hallará una prostituta. en mi opinión. Así son. El dios de los egipcios se revela como una fiera que se lanza so­ bre un lecho de púrpura. su vestido. en los tintes de sus cabellos. un cocodrilo. sus ungüentos. de una madriguera o del lodo. su tinte. en los perfu­ mes de las mejillas. Pues no encontrará den­ tro como habitante la preciosa imagen de Dios. y sí. Llenándola de mortíferos venenos y vomitan­ do el virus de su engaño. Dichas mujeres se preocupan muy poco de cuidar de su hogar y del marido y. se divierten con esclavos sobornados. o cualquier otro animal indigno de un templo. desvían los gastos hacia sus deseos. pues el amor al adorno es propio de la hetera. las mujeres cargadas de oro. Endulzan su carne cual funesta golosina y consumen . Pero si alguien retira el velo del templo —me refiero a la redecilla de las muje­ res—. el entramado de todo esto —quiero decir el velo— para encontrar la verdadera belle­ za. una adúltera que se ha adueñado del santuario de su alma. bien lo sé yo. sino que. este dragón corruptor convierte a las mujeres en prostitutas. y el verdadero ani­ mal se mostrará con toda evidencia: «un mono pintarra­ jeado de blanco».

expuestas a la contemplación. nosotras que estamos sentadas con los cabellos rubios? 781 A r í s t ó f . Están pálidas por las pastas. y son presa fácil de las enfermedades por tener una carne ya consumida al haber sido sombreada por los productos. sale a relucir a la vista de todos su falsa belleza. . ni siquiera colorearse las mejillas. como de una madriguera. se friegan la piel con una especie de pasta. ofendiendo así al Creador de los hombres. sal de esta casa. pues a la mujer honesta no le va que se tiña de rubio sus cabellos. ni pintarse la línea de los ojos. 42 -43.2. asim ism o. Lis. ablandan la carne con los fármacos y marchitan ia flor natural con el excesivo refinamiento del jabón. y por la tarde. II 10. no nacidas para el trabajo del hogar. 109. co­ mo si estuvieran pintadas. La embriaguez y la escasa luz son sus principales colaboradores ante los hombres para su fraudulento estilo. No saben las desgraciadas que con el añadido de elementos extraños destruyen la belleza natural. Al ama­ necer. El cómico Menandro expulsa de su casa a las que se han teñido de rubio sus bucles: Y ahora. .266 EL PEDAGOGO todo el día embelleciéndose. frotándose y poniéndose cataplas­ mas. De ahí que aquella mujer prudente exclame en el có­ m ico781: ¿Q ué podríamos hacer de bueno o brillante las mujeres. co­ mo si no se les hubiera otorgado una digna belleza. Es natural que sean perezosas para las faenas domésticas. encerradas en su habitación. Ped. desgarrándose. supra. para que sus rubios cabellos no parezcan teñidos.

Alexis. Yo. entra. . con una detallada exposición de su obstinada desvergüenza. no una sola. se frota. se viste. por mi parte. ci­ taré también sus palabras. que hacen bajar la vista. se lava. se mira. pala­ bras escogidas para pasar su tiempo: Va. viene. creado como ayuda del hombre. ¿cómo no van a ser rechazadas por la verdad? Otro cómico.LIBRO 111 267 Destruyen su condición de mujeres libres. Él no llegó a detallarlo tanto. 782 La sensual. con palabras comunes a todas ellas. se ahorca. se frota. incluso para los poetas paganos. se perfuma. la disolución del matrimonio y la sos­ pecha de ilegitimidad de sus hijos. Tres veces. merecen morir estas mujeres que utilizan excrementos de cocodrilos. les echa en cara su proceder. se aleja. se adorna. se lava. causando la rui­ na de sus hogares.C. ya se acerca. se peina. El cómico Antífanes. en su M altháken2y se burla de la condición de prostituta de las mujeres. que se embadur­ nan con espuma de podredumbre. el cual. de las que conocemos 134 tí­ tulos. me aver­ güenzo muchísimo del gineceo caricaturizado en la come­ dia. ya está aquí. por su manera de comportarse. llega. luego vuelve. se embadurna . Antífanes. Según el léxico Suda. que modelan el negro de sus cejas y que se untan las mejillas con blanco de cerumen. Pues bien. compuso 280 o 365 piezas. aunque es posible que exista una confusión con un poeta más re­ ciente del mismo nombre. nacido a finales del siglo v a. Y si algo le ocurre. si éstas son odiosas.

tan grande es el interés del Logos 783 Curiosa descripción de las prostitutas. ¿Se han puesto morenas? Se untan de cera blanca. A si disminuye su altura. y al andar echa su cabeza sobre el hombro. ¿Por casualidad es baja? Corcho en sus suelas se cose. por su parte.268 EL PEDAGOGO lo lleva luego a la perdición: En primer lugar. para contraer su boca con sonrisas. ¿Tiene las cejas pelirrojas? Se las pinta de negro. Os presento estos argumentos de la sabiduría munda­ na. Todas sus acciones restantes son subsidiarias de éstas. de suerte que ellos al verla claman: ¡Hermosas nalgas! ¿ Tiene el vientre gran­ de? Coloca unos pechos de esos que llevan los cómicos. 568A . mira sólo su provecho: saquear a sus [vecinos. los labios. Enderezándolos con palos. presentó dicho retrato en su libro XIII A teneo. mándolo de Alexis. Y si su sonrisa no agrada. ¿Tiene la piel demasiado blanca? Se aplica ungüentos. ¿Tiene alguna parte del cuerpo hermosa? La muestra al [desnudo. ¿ Tiene hermosa dentadura? Se ve forzada a reír. to­ . ¿Es alta? Lleva un calzado ligero. pues . para lograr que os apartéis de las odiosas maquina­ ciones mundanas. para que los mirones presentes puedan apreciar la hermo­ su ra de su boca. la grasa de su vientre eliminan. quiera o no quiera 783. ¿No tiene caderas? Se las cose debajo de su vestido. pasa el día con una delgada ráma de mirto en.

785 Ibid. sino 784 Prov. Pe­ ro a los amantes del oro. refiriéndose alegóricamente a la mujer de otro. por sus inagotables ri­ quezas. de la púrpura y de las piedras preciosas.4. ni las mercancías procedentes del mar Tirio ni las de la India o de Etiopía. aunque sean pasiones grandes. Ni aunque alguno de és­ tos se convirtiera en Midas 7 8 6 quedaría satisfecho. 18b-c: posible alusión al adulterio. Célebre. «La mesa llena y las incesantes copas» bastan para saciar la glotonería. ya sea no yendo a la caza de placeres ajenos. no son tan considera­ bles en magnitud como la coquetería. que se vierte sobre to­ dos: lanzándoles al placer pornográfico. I 96. desea apartarse de los pecados. exhortándonos a abstenernos de la corriente del placer. que arrastra riqueza en su corriente. exclama. También en Strom. 1. 9. «para que vivamos mucho tiempo y aumenten los años de nuestra vida». En verdad. 786 Rey de Frigia. según la leyenda. ni del río Pactolo. 9. los ungüentos y las tinturas denuncian un alma profundamente enferma. El divino Pedagogo nos exhorta a «no traspasar el río ajeno»7 8 < í. Y. así también. así como la mano con un emplaste y el ojo amo­ ratado externamente dejan entrever una supuesta enferme­ dad.LIBRO III 269 por salvaros luchando con todos los medios a su alcance! En breve os reprenderé con las Sagradas Escrituras. Quien no pretende pasar inadvertido a causa de la ver­ güenza de la represión. que a todos inunda. y no bebas de fuente extraña» 785. a la impúdica. debido a su li­ viandad. 18a. el excesivo amor a la comida y a la bebi­ da. «Absténte del agua ajena. no les basta ni el oro almacenado en la tierra o bajo ella.. ya evitando incluso las inclina­ ciones. .

exclama el Logos por boca de Je­ remías 788. cual niños pequeños. . se conside­ re tan privada de hermosura que necesite una belleza ex­ traña. ¿cómo no 3 van a ser ciegos? En verdad. gloriándose de su cara y no de su corazón. son.270 EL PEDAGOGO que sería aún pobre y desearía riquezas. Dichas mujeres necesitan el teatro. admiran las formas. comprada y artificiosa? 2 Las redecillas de las mujeres. según Hesíodo. 787 Hijo de Deméter y de Yasión. y que. pues convierten su rostro en una máscara. así también los adornos revelan a la mujer adúltera: «Aunque vistieras de púrpura. el color natural. una multitud de mirones. el cos­ toso equipo de espejos. Personificación de la riqueza. 788 Jer. la mu­ jer. en cambio. entretenerse por las esqui4 nas. Y si Pluto 7 8 7 es realmente ciego. 4. los mil y un cabellos adornados. dispuesto a morir junto al oro. viajes por los templos. con los que se transforman para cazar a los que. los superfluos bucles. propios de mujeres que desconocen la ver­ güenza. a las que ninguno erraría llamándolas prostitutas. las aves y otros animales se levanten del césped y de los prados y vuelen satisfechos de su natural adorno: la crin. en vano te hermosearás». los desfiles. lejos de poner un límite a su deseo van a la deriva hacia la desvergüenza. quienes lo admiran y simpatizan con él. el variopinto plumaje. sintiéndose inferior a la naturaleza animal. h Según eso. en suma. Se arreglan para gustar a los demás. como lo es en reali­ dad. Así como las marcas del hierro delatan al esclavo fugi­ tivo. ¿no es absurdo que los caballos. aunque te untaras con afeites los ojos. aunque te adornaras con joyas de oro. los diversos velos. para hacerse notar por todos. 30.

16. ya que el hombre mira la apariencia externa. 18. 789 II Cor. por medio de Abraham. 5. El Señor. eternas» 78 9. sino al her­ moso de alma. los familiares. mas las que no se ven. sería mejor que cubriesen ese engaño con un velo. pues había despreciado su hacienda. 791 II Cor. Y por esa razón lo llamó amigo. debe despreciar la patria. sino las invisibles. 7. con el obje­ to de falsificar su rostro? A Samuel. se disponía a ungirle. ni a Narciso le sirvió el contemplar su propia imagen. cuando Samuel. el co­ razón» 7 9 °. ni en lo elevado de su porte. le dijo el Señor: «No te fijes en su aspecto. los bienes y toda la riqueza. Porque. mas el Señor. ¿cómo van a obrar cuer­ damente esas mujeres que reflejan su imagen. cuando fue llamado a ungir rey a uno de los hijos de Jesé. Pues aquéllas son efímeras. complacido. como dice la fábula grie­ ga. 4. Ahora bien. 12 2 3 4 . Si el Señor estima menos la belleza natural del cuerpo que la del alma. enseña con toda claridad que quien sigue a Dios. lo que ha llegado al colmo de lo absurdo es que algunos hayan inventado espejos que reñejen su falsa belleza personal. no en visión»791. Él que rechaza plenamente toda falsedad? «Caminamos en la fe. considerándolo como algo extraño. ¿qué pensará de la corrom­ pida belleza. viendo al mayor de ellos her­ moso y grande. cuando. en realidad. como si ello fuera una acción noble y virtuosa. Y si Moisés ordenó a los hombres no construir ninguna imagen que rivalizara con Dios. el profeta.LIBRO III 271 3 El Logos nos recomienda: «No debemos mirar las cosas visibles. pues lo he descartado. 7. Y no ungió al hermoso de cuerpo. 790 I Sam.

. sorprendiendo a Menelao ausente 792. 13. el lujo. con bárbara suntuosidad loco de amor. 20. después que hubo raptado a Helena. Así pues. tenía una hermosa patria y muchas rique­ zas. con trescientos dieciocho esclavos sometió a cuatro reyes que habían hecho prisionero a Lot. El bárbaro amor a la belleza denunció como hetera a 3 la hija de Zeus. Ester se embellecía místicamente para su rey. lo atestigua el trágico. Sólo a Ester la hallamos adornada de toda justicia. Se refiere a Paris. El vestido. no te dejes arrastrar por tu pasión hacia el adul­ terio. 793 Ex. mas su hermosura se la considera como rescate de un pueblo condenado a morir. ¡Oh belleza adúltera! El bárbaro deseo de belleza y el afe­ minado placer provocó la ruina de Grecia. Ifigenia en Áulide 71-77. partió a sus establos del Ida. ¿Cuál fue su fin y cuántos males no sufrieron quienes no quisieron frenar su egoísmo? Dos continentes se han conmovido por los desenfrenados placeres. cuando afirma: Tras /legar de Frigia aquel célebre juez de las diosas —según cuenta le leyenda argiva— a Lacedemonia. la sazonada hermosura corrompieron la moderación espartana. 1 3 Que el hecho de embellecerse convierte en heteras a las mujeres. ni dejes inflamar tu apetito por el amor a la belle4 za. Carecían de un pedagogo que cortara su concupiscencia y les dijera: «No fornicarás y no desea­ rás» 793.272 5 EL PEDAGOGO En efecto.7. y en afeminados y adúlteros a los hombres. con refulgente vestido y reluciente de oro. y todo se agita 2 792 E u r í p i d e s .

y el Ponto siente angustia de llevar los continentes. si no recibe la educación del Logos. que eres inexperto. El cielo se contenta con dos aurigas. Una larga guerra se desencadena. la [ciudad de los troyanos y las naves de los aqueos196. 795 Canto de lamento. 796 Hom. El bár­ baro ultraja el puerto. dios del Sol. Las llanuras bárbaras se sacian de noble sangre. si desconoces el arte de guiar ca­ ballos 797.. Impera la violencia. y dónde detenerse? Muéstra­ nos una tierra que no sufra temblores. Probablemente pertenezcan a la obra Faetón. La razón se extravía ante el placer. II. Homero. y la pureza de pensamiento. y la caída recibe como re­ compensa el fracaso.LIBRO III 273 por un jovencito bárbaro 794. no subas al carro. . ¿Adonde huir. de Eurípides. según la leyenda. y las corrientes de los ríos se ven detenidas por los cadáveres. deriva hacia la molicie. que raptó a Helena provocando con ello la cé­ lebre Guerra de Troya. N o toques las riendas. Todos tiemblan y los pies del Ida. abundante en manantiales. Grecia toda se hace a la mar. sus cimas. Los pechos son golpeados al son de los trenos 795. estallan crueles comba­ tes y los campos de lucha se llenan de cadáveres. Como ejemplo para ti tienes los án794 Paris (Alejandro). a quienes sólo conduce el fuego. XX 59-60. y el ojo del ingenioso Zeus observa a los tracios. 797 Referido a Faetón. Los dos continentes se refieren a Europa (Grecia) y Asia (Troya). hijo de Helios. y el dolor se extiende por todo el orbe. niño.

las ciudades están re­ pletas de hombres que untan de pez. uno adivina por su aspecto que son adúlteros. se comportan cual mujeres. Por su causa. oliendo a perfume. IV 154-155. los que no se han purificado del afán de embellecerse carecen de salud.274 EL PEDAGOGO geles del cielo. de depiladores. Sib. como buen fiso­ nomista. 798 Orác. que abandonaron la belleza de Dios por otra que se marchita. y los artistas de esa fornicación de prostitutas hacen el gran negocio. En efecto. se cor­ tan el cabello cual golfos y prostitutas visten sutiles mantos brillantes. dice la Sibila 798. 2 ¿Qué diría uno al verlos? Sencillamente. que van sin ellos. por ultrajar a la santa virgen. de barberos. „ femenino enferma ante esa afanosa que se embellecen búsqueda de futilezas. que odian los cabellos. afeminados. que sienten repugnan­ cia por la belleza viril y que adornan sus cabelleras como las mujeres. y mascan goma. y que cometen actos con orgullo insensato y mali3 cia». Tramposos «que viven en una no sagrada audacia. por su in­ clinación a la molicie. sino que también el hombre emula esta en­ fermedad. El sepulcro fue su castigo. . cayendo así desde el cielo a la tierra. y el recuerdo de su desgracia es fuente de educación para la salvación. para placer de esos afeminados. 15 Hasta tal extremo ha llegado el afeminamiento que no sólo el sexo 3. también los sicimitas sufrieron el castigo de su caída. es más. Contra los hombres „ x . Sin embargo. Sus locales están dispuestos y abiertos a todas horas. que van a la caza de uno y otro sexo.

queriendo reprender. . a uno de esos degenerados. y «los cabellos de su cabeza son 799 Sentencia a la que aluden también Diógenes Laercio y Filón. al igual que las serpientes. que son hombres. Individuos de esa ralea son partidarios de innobles pa­ siones. tanto más es digno de aprecio. La profecía lo llamó «antiguo de días». Pero. No. en verdad. no pueden disi­ mular las arrugas. no es malo parecer viejo y no poder ocul­ tarlo. Creen suprimir de la cabeza la vejez. ni podrán escapar a la muerte falseando el tiempo. Diógenes. aunque traten de cambiar hábilmente sus cabellos. Porque también Dios es aquel eterno an­ ciano. pintándose y haciéndose jóvenes. No hay. ¿cómo no va a ser una acción degenerada? Debemos rechazar el uso de tintes para el pelo. mientras era vendido. corri­ giendo con expresión ambigua la deshonesta conducta de aquél. el más anciano de todos los seres. Si nada dejan de hacer ellos. quien los supere en desvergüenza. jovenzuelo. como maestro. ni se avergüenzan de sí mismos. dijo virilmente: «Ven aquí. yo no tengo por qué callar­ me. de ungüentos para cabellos canosos. Cuanto más se afana el hombre por llegar al final. ocupaciones estas propias de hombres totalmente afeminados. de tintes amarillentos para los sofistica­ dos peinados como las mujeres.LIBRO III 275 Los que les untan de pez y les cortan los cabellos se les entregan totalmente y no sienten vergüenza ante quie­ nes los miran y pasan por su lado. teniendo sólo a Dios como más viejo que él. Rasurarse y depilarse los cabellos tratándose de hom­ bres. cómprate otro hom bre»7 " . depilándose todo el cuerpo con violentos tirones de pez.

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pura lana» 8 0 °, dice el Profeta. «Y ningún otro —dice el Señor— puede convertir en blanco un cabello negro»801. ¿Por qué rivalizan con Dios y se esfuerzan en oponer­ se a Él esos impíos que cambian de color el cabello que Él mismo ha hecho encanecer? «La mucha experiencia es la corona de los viejos», dice la Escritura 802, y las canas de su rostro son las flores de la experiencia. Aquéllos, en cambio, deshonran el privile­ gio de su edad, tiñéndose las canas. No, no puede traslucir un alma verdadera quien tiene una cabeza falaz: «Mas vosotros —exclama— no es así como habéis aprendido de Cristo, si es que lo habéis oído y habéis sido instruidos según la verdad de Jesús, a despojaros del hombre viejo, de vuestra vida anterior» 803, no del hombre canoso, sino del «que se corrompe siguiendo la concupiscencia del error. Renovaos», no con tintes y adornos, sino «en el espíritu de vuestra mente, y revestios del hombre nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad» 804. Mas uno que sea hombre y se peine, se rasure la barba ante el espejo, se depile, se pula las mejillas, ¿no es un afeminado? Si no se les viese desnudos, se les tomaría por mujeres. Pues, aunque no les está permitido llevar objetos de oro, no obstante, por su inclinación mujeril, orlan con hojas de oro las correas y las franjas de sus vestidos, o, construyendo algunas figuras esféricas con la misma mate­ ria, se las atan en sus tobillos y se las cuelgan al cuello. Semejantes artificios son propios de hombres afemina­ dos que merecen ser llevados al gineceo, de vida anfibia
800 801 802 803
804

Dan. 7, 9. Mt. 5, 36. Eclo. 25, 6. Cf. Ef. 4, 22.

Ibid.,

4, 20-24.

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y lasciva, propia de las bestias. Este modo de engaño es lujurioso e impío. En efecto, Dios quiso que la mujer fuese imberbe y que se enorgulleciera sólo de su cabellera natural, como el caballo de su crin: en cambio, adornó al hombre con una barba, como los leones, y le otorgó fuerza viril en su velludo pecho, como signo de fuerza y de imperio. Así también adornó a los gallos que combaten en defensa de las gallinas con crestas como yelmos. Tan alto es el apre­ cio que Dios profesa por estos cabellos, que en el hombre los hace nacer junto con la prudencia y, complaciéndose en su majestuosidad, honró la gravedad del aspecto con las seniles canas. La prudencia y los razonamientos agudos, blancos por la sabiduría, alcanzan su cota máxima con el tiempo, y refuerzan la vejez con el toque de la experiencia, exponien­ do las canas a una fe racional, cual flor de venerable sa­ biduría. Sin duda, este distintivo del hombre, la barba, por la que se muestra hombre, es más antiguo que Eva y es el símbolo de una naturaleza superior. Dios juzgó oportuno que conviniese al hombre el vello y sembró todo su cuerpo de pelos, y quitó de sus costados cuanto de liso y delicado había, formando — bien adaptada para recibir el semen— a Eva, una mujer colaboradora suya en la procreación de la prole y en el gobierno del hogar. Y él — en efecto, lo liso había sido eliminado— permaneció varón y lo muestra como tal. A él le corresponde el papel activo, como a ella, el pasivo 8 0 5. Y es que, por naturaleza, lo peludo es más seco y caliente que lo que carece de pelo; de ahí que el varón sea más piloso y caliente que la mujer, los ma805 C f. A r i s t . , De anim. gen. 1 729a.

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chos cabríos más que los castrados, y los adultos más que 3 los que no han llegado a su madurez. Así, pues, maltra­ tar lo peludo, símbolo de una naturaleza viril, no es cosa santa, y embellecerse con la depilación — sin duda estoy inflamado por el Logos— a causa de los hombres, es pro­ pio de afeminados. Pero si es a causa de las mujeres, es propio de adúlteros. Ambas acciones deben alejarse lo más 4 posible de nuestra comunidad. Dice el Señor: «Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados» 8 0 6 . También lo están los pelos de la barba y de todo el cuerpo. 20 De ningún modo debe arrancarse contra la voluntad de Dios lo que está numerado por su voluntad, «a no ser que no os deis cuenta — exclama el Apóstol— de que Cris­ to está en vosotros» 8 0 7, a quien no sé cómo nos habría­ mos atrevido a ofender, si nos diésemos cuenta de que habita en nosotros. 2 Untarse de pez — me da reparos referirme a la torpeza de dicho acto— , girarse y encorvarse, dejando al descu­ bierto las partes íntimas de la naturaleza, danzar e incli­ narse hacia atrás sin ruborizarse por su figura, ni sentir vergüenza de sí mismos, obrar con torpeza cuando van en grupo y en medio del gimnasio, donde se pone a prueba la virilildad de los hombres, y hacer todas estas cosas con­ tra la naturaleza, ¿cómo no va a ser eso el colmo del li­ bertinaje? En efecto, quienes así actúan en plena luz del día, difícilmente en sus casas sentirían vergüenza ante al3 gunos. Y su falta de pudor en público los acusa de su evidente libertinaje. Pues el que a la luz del día niega su condición de hombre, es evidente que de noche se muestra mujer.
Mi. 10, 30, y Le. 12, 7. II Cor. 13, 5.

80’

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«No habrá — dice el Logos por boca de Moisés— pros- 4 tituta entre las hijas de Israel, ni existirá fornicador entre los hijos de Israel.» No obstante, la pez es útil, dirá alguien; mas conlleva mala fama, respondo yo. Nadie que estuviera en su sano juicio querría asemejarse a un fornicador, a no ser que padeciese dicha enfermedad, ni nadie desearía espontánea­ mente desacreditar su bella imagen. Porque, si «a los llamados según su designio, a los 5 que Dios conoció de antemano, los predestinó a ser con­ formes con la imagen de su hijo», y por los que, según el bienaventurado Apóstol, «lo hizo primogénito entre mu­ chos hermanos» 8 0 8 , ¿cómo no van a ser ateos quienes ul­ trajan su cuerpo conformado según el Señor? El hombre que quiere ser hermoso debe adornarse con 6 lo que es más bello en el hombre: la razón, que, día a día, debe mostrarse más noble, y no debe arrancarse los pelos, sino la concupiscencia. Y o compadezco a los muchachos de los mercaderes de 21 esclavos adornados para sufrir la deshonra; pero esos infe­ lices chiquillos no se deshonran a sí mismos, sino que es­ tán obligados a embellecerse en aras de la codicia. Sin embargo, ¿cómo no despreciar a quienes voluntariamente eligen aquello que, en caso de mandárselo, si fueran hom­ bres, preferirían la muerte? Hasta tal punto de desenfreno 2 ha llegado la vida, complaciéndose en la maldad, que la lujuria se ha extendido por las ciudades, convirtiéndose en ley. Bajo sus techos hay mujeres dispuestas a vender su propia carne para la lujuria del placer, y también mucha­ chos que, amaestrados para renegar de su naturaleza, se hacen pasar por mujeres. Todo lo ha transformado la lu808

Rom. 8, 28-30.

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3 jiiria. La.curiosidad afeminada deshonra al hombre. Todo lo busca, todo lo intenta, todo lo violenta, trastoca la na­ turaleza, los hombres adquieren el papel pasivo de mujeres y las mujeres actúan como hombres, siendo poseídas con4 ira natura ai unirse a mujeres. No hay entrada inaccesible al desenfreno. El placer del amor se proclama común a todos: se familiariza la lujuria. jOh lamentable espectáculo! ¡Oh costumbres indecibles! Éstos son los trofeos de vuestra incontinencia ciudadana: 5 las prostitutas son la prueba de vuestras acciones. ¡Cuán gran desprecio por las leyes! Mas los infelices no comprenden que las relaciones se­ xuales ocultas son causa de muchas tragedias. A menudo, sin saberlo, los padres se unen a su hijo fornicador y a sus hijas lascivas, pues no se acuerdan de los hijos expósi­ tos, y el libertinaje convierte a los padres en maridos. 22 Las sabias leyes permiten tales cosas. Pueden pecar le­ galmente y llamar felicidad al innominable placer. Los que adulteran la naturaleza creen apartarse del adulterio; mas la justicia, vengadora de su atrevimiento, los persigue 8 0 9 . Atrayéndose sobre sí una inevitable desgracia compran la muerte por poco dinero. Los infelices comerciantes de di­ chas mercancías navegan llevando por cargamento la pros­ titución, como pan y vino. 2 Otros, a su vez, mucho más infelices, compran place­ res, como pan y comida, sin haber comprendido el men­ saje de Moisés: «No deshonrarás a tu hija prostituyéndo­ la, y la tierra no se prostituirá ni se colmará de iniqui­ dad»8 10 ; todo esto está profetizado desde hace mucho

809 Cf. P l a t . , Ley. IV 716a. 810 Lev. 19, 29.

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tiempo; y la consecuencia está a la vista: la tierra toda está llena de prostitución y de injusticia. Admiro, ciertamente, a los antiguos legisladores roma- 23 nos: odiaron el hábito del afeminamiento y sancionaron con la muerte en la fosa, según ley de justicia, a quien afeminaba su cuerpo contra la naturaleza. No es lícito ra- 2 surarse la barba, la innata belleza, la belleza natural

a quien comienza a salir el bozo y está graciosísimo en [la flo r de la juven tu d 811.
Y ya avanzando en edad, se unge radiante la barba, so­ bre la que descendió el perfume profético del venerable A a ró n 812. Conviene que quien haya recibido una correcta educa­ ción del Pedagogo, en quien reside la paz, deje tranquilos sus cabellos. ¿Cómo no se comportarían las mujeres que se afanan por la lujuria, si viesen, como en un espejo, que los hombres se atreven a tales acciones? A ésos no hay que llamarlos hombres, sino libertinos y afeminados, porque tienen la voz delicada y el vestido afeminado tanto por su tacto como por el tinte. Hombres de esa calaña dejan entrever de forma palmaria su manera de ser, por el vestido, por el calzado, por el porte, por la forma de andar, de cortarse los cabellos, y por su forma de mirar. «El varón se conocerá por su aspecto— dice la Escritu­ ra— , y por la forma de presentarse se conocerá al hom­ bre; el vestido, el paso y su risa lo denunciarán»813. Porque éstos, tras haber entablado un gran combate con sus cabellos, sólo centran su atención en su cabeza y sólo fal8I! Hom., IL XXIV 348; Od. X 279. 812 Cf. Sal. 132, 2. 813 Edo. 19, 29-30.

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recla­ ma de su caballo el alimento. Los leones se ufanan de su vellosidad. Trabajos I 234. como claro testimonio del pueblo germano.282 EL PEDAGOGO ta que se pongan unas redecillas en el pelo como las mu­ jeres. y aquél le ofrece sus venas. asimismo. los celtas y los escitas llevan largas melenas. pero no se adornan. el carro. mas. a cuya grupa se desplaza adonde quiere. viven sencilla­ mente. donando al amo lo único que posee: la sangre815. hombre. Entre los pueblos. los jabalíes se vanaglorian de sus pelos. y del pueblo escita. mas los cazadores los temen cuando los erizan. así también. que ama al hombre. cuando luchan. . de for­ ma que el caballo es para el escita alimento y medio de transporte. los escitas desdeñan incluso el carro — su des­ proporcionado tamaño parecía al bárbaro un excesivo lu­ jo — . Ambos pueblos odian la molicie.. A veces. El hermoso cabello del bár­ baro tiene un algo de temible. el carruaje. 814 Hes. dejando de lado el lujo. > H e ró d „ IV 2 s. y el rubio de su pelo ame­ naza guerra. multiplicó el número de pelos de esos animales para bien tuyo. se defienden merced a ella. por ser dicho color afín a la sangre. enseñándote a esquilar los vellones de lana. El escita adquiere una casa suficiente y algo más veloz que el carro: el caballo. cuando enferma de hambre. así es que. 815 Cf. Muestran. el Padre. Luego. Y las ovejas lanudas se oprimen bajo el peso de los me[chones de lana 8!4.

no pasará inadvertido. si necesitan comida. . llevando a sus dueños y alimentándolos ai mismo tiempo. En efecto. Por amor a una vida ágil. parte. anim. éstas pastan y corren al mismo tiempo llevando a sus dueños. como. E l . y. ¡Ojalá perezcan las fieras. huyendo de la virtud y del servicio a sí mismos. Si les hace falta bebida. Hist. hablar al Señor. Y o. y debo reprochar la pose­ sión excesiva de servidores. los que se hallan en edad de guerrear montan en camello. Montan en las camellas cuando están preñadas. más mansas que los bárbaros. al que forzoso es que el tiempo? vuelva. En mi periplo por aguas del Espíritu se me había pasado por alto el séquito. y si alguien la ultraja. Y las camellas. desnudos de ambición. adquiriendo una gran ¿Con quiénes debemos pasar 816 C l a u d .. según dicen. incluso desnuda en su aspecto. desarraigados del pecado. no recuerdan las ofensas que han recibido.LIBRO III 283 Entre los árabes — otros nómadas— . que están al acecho y se ali­ mentan de sangre! No es lícito para el hombre. hacen los lobos rabiosos8 16. sino que recorren plácidamente el desierto. ordeñan la leche. La sangre humana participó del Logos y participa de la gracia por el Espíritu. y transportan con ellos su casa. VII 20. llevando únicamente encima de nosotros el ár­ bol de la vida. por mi. cuyo cuer­ po no es más que carne labrada con sangre. Puede. apruebo ía sencillez de los bárbaros. se refugian en los criados. los bárbaros abando­ naron el lujo. El Señor nos exhorta a que seamos así: li­ bres de vulgaridad. dirigiendo nuestros pasos sólo hacia la sal­ vación. 4. tocar la san­ gre. no ahorran su sangre. .

819 Cf. ni para trabajos de telar. . lavan las copas. hay muchos eunucos: son alcahue­ tes. 8. disponen lo necesario para los banquetes. el cual — dice— «tomará a vuestras hijas como perfumeras. salsas. panaderas»8 18 . otras con los peines. unas con los espejos. y un gentío de escanciadores se adiestra para ellos y una banda de bellos muchachos. 19. de los que chupan su belleza. ni gentes para el oficio del hilado. y al pueblo que pedía un rey. Unos trabajan pa­ ra la glotonería de sus amos. cocineras. VII 141-142. y por su garantía de no poder disfrutar del placer. III 240. como los trinchadores y los cocineros expertos en preparar guisos. otros almohazan los animales de tiro. de camareros y de personas que cortan artísticamente la carne en porciones. sino el que no lo desea817. El Logos. dominando bajo la ley de la guerra.284 EL PEDAGOGO multitud de cocineros. otros. sin buscar con celo una administración pacífica. ni para activi- 817 Cf. otros guar­ dan la plata. además. Son muchos los celtas que levantan las literas de sus mujeres y las transportan a hom­ b ro s8 19. Criados y camareras sirven con afán a las mujeres. 12. testimonia contra los judíos prevaricadores. se preocupan de los vesti­ dos de lujo. otros guardan el oro como grifos. y. en ninguna parte hay tejedores. en cambio. Mt. Muchas son las clases de servidores. Ahora bien. sino que lo amenaza con un tirano duro y libertino. pasteles de miel y pastas. por boca de Samuel. 818 I Sam. sirven sin sospechas a quienes desean arrojarse en brazos del placer. le promete no un Señor benigno. el verdadero eunuco no es el que no puede sentir placer. Ju v e n a l . 13. otras con las redecillas. cual cachorros.

y aprenden de las charlatanas cier­ tos filtros y ensalmos para la disolución de los matrimo­ nios. pero desean otros y 4 los adivinos les prometen aún otros 8 2 2 . ni para custodia de la casa. 821 Edo. Estas mujeres son llevadas por los templos. Y con la cortina levantada miran 2 8 fijamente a quienes las observan. ni deambules por ellas»821. 822 Cf. pues ellas tienen unos maridos. y. allí donde no encontremos a un hombre prudente. 2. deseando viva­ mente que las transporten los servidores con el objeto de dar el gran espectáculo. las más de las veces. el desenfreno. No saben que las engañan. aunque exista una multitud de libertinos.3 crificios. porque la sabiduría se muestra en pocos. VI 543 s. 9. alternan todo el día con mendigos.. 7. soportan a las viejas chismosas en medio de las copas. en efecto. «No andes mirando por las calles solitarias de 2 la ciudad. hacen sa. en la multitud. sino que lo hacen por vanidad.LIBRO III 285 dades de gineceo. dando prueba de su con­ dición. pero los se­ ductores de las mujeres pasan el día con ellas charlando y soltando palabras eróticas. ni te 3 sumes a la multitud» 8 2 0 . porque hay real­ mente soledad. . consultan el porvenir. No es por la modestia de querer pasar inadvertidas por lo que estas mujeres contratan a portadores de litera — porque. estaría bien que con esta disposición pasaran ocultas— . en cambio. «No estés entre la muchedumbre para hacer el mal. 23. desgarrando su cuerpo y su alma con expresiones y ademanes llenos de falsedad. y. se inclinan hacia adelante deshonrando la aparente honestidad con una resbaladiza curiosidad. sacerdotes hambrientos y viejas charlatanas co­ rruptoras de los hogares. y que se entregan a sí mismas como objeto de 820 Ex. Juv.

y provocan la sonrisa que desemboca en fornicación. Pero. porque dice el Após­ tol: «Pues habéis de saber que ningún fornicador. y una turba de depravados. 823 824 825 826 Edo. valoran como acción de elevado precio su ignominiosa corrupción. Ibid. inflamados por una ira casual. pues son muchas las ase­ chanzas de la astucia» 8 2 3 . Los servidores de la lujuria de la prostitución son mu­ chos y van de una parte a otra. que es idólatra. Literalmente: a los cuervos. como los cerdos son transportados al fondo del barco. invade los hogares. y en otro pasaje: «Los justos sean tus comensales. impuros de cuerpo e impuros por sus palabras.286 EL PEDAGOGO placer de los lujuriosos. impuro o avaro. 11. que ríen a carcajadas y cuchi­ chean. cambiando su pureza por la más vergonzosa deshonra. Los intemperantes son lanzados a la lascivia. Mas estas mujeres se deleitan en compañía de afemina­ dos. intentan delei­ tar con palabras y gestos impúdicos. y no te gloríes sino en el temor de Dios» 8 2 4 . 9. 16. tendrá parte de la herencia del reino de Cristo ni de Dios» 8 2 6 . de lengua desenfrenada. 29. . Por esa razón la Escritura advierte con insistencia: «No admitas a cualquiera en tu casa. imitando para su propia ruina a la turba de depravados. semejante al emitido por las ranas. ¡Al infierno 8 2 5 la prostitución!. como si en sus narices tuviesen como habitante a la ira.. disolutos como son. viriles cuando se trata de servicios licenciosos. Ef. y. servidores del adulterio. profieren un sonido con su nariz. 5. olfatean todo lo que despide lujuria. 5. a veces.

a mí me lo hicisteis» 8 2 9 . 40. II 219. 10. XX 379. y que son — en mi opinión— más hermosos que los monos. Prefieren las criaturas irracionales a las racionales. Contrariamente. 25. abandonan a sus hijos y recogen.LIBRO III 287 30 Pero las más refinadas de ellas crían pájaros de la India y pavos de Media. Y lla- 2 3 4 827 En griego. cuando deberían alimentar a los ancianos que hacen gala de moderación. sino de aque­ llos que son una carga para la tierra 8 2 8 . deleitándose con los mons­ truos danzantes. XVIII 104. 829 Mí. 830 Prov. Y se ríen cuando oyen hablar de Ter si­ tes. a las crías de los pájaros. ellas que crían lo­ ros y chorlitos. Por eso se dice: «En verdad. y desparra­ man su dinero como las aves de corral saciadas. phoxoís.. una vez que han dado a luz. más noble — creo— que un monstruo comprado con dinero. Od. excavando en los estercoleros de la vida. Tampoco aceptan al niño huérfano. y desdeñan a la viuda casta. cuanto hicisteis a uno de estos más pequeños. y se recuestan jugando con los animales de cabeza picuda 8 2 7. y desprecian al anciano justo. éstas prefieren la ignorancia a la moderación. sino que. pero. Y hablan a tontas y a locas acerca de sus tintes inconsis­ tentes y de sus esclavos comprados con dinero. que supera en mucho al perrito de la isla de Melitea. «La pobreza — exclama— rebaja a! hombre» 8 3 0 . comprando a otros Tersites por un elevado pre­ cio. 828 H o m . . se enorgullecen no ya de sus cónyuges. 4. fosilizando su hacienda en perlas y en esmeraldas de la India. II. en cambio. y que puedan hablar mejor que los ruiseñores. H o m e r o se sirve de dicho epíteto en II. referido a la legendaria fealdad de Tersites.

en los baños? cubiertas de velos transparentes. por la que acusan a los hombres dominados por las mujeres de poco hombres. 5. en cambio. y. Sin lugar a du­ das. dejan embobados a los inexper­ tos y se las apañan para que sus amantes las admiren. cual comerciantes de su cuerpo. Así pues. si­ llas de oro y de plata. quienes lo desean pueden contemplarlas — a ellas bien encerradas en casa— desnudas ante los mirones. También. al tiempo que ellas mismas no son capaces de estar ni de sudar sin el concurso de mu­ chos utensilios. sólidas y portátiles.288 EL PEDAGOGO ma pobreza a la tacañería. Con este cebo pescan a los infelices que abren sus fauces ante los destellos de oro. poco después. avanzan. Sí. pues no comparten nada. los exhiben groseramente en los ba­ ños. No se atraverían a desnudarse ante sus maridos. y otros. Pero. llegan a tal extremo de incontinencia que cenan y se embriagan mientras aún se bañan. las humildes. que llevan para lavarse. comparten los mismos baños. ¿Cómo comportarse . majestuosas. otros. también hay braseros de carbón. . Los vasos de plata con los que. de su voluntaria incultu­ ra. esfor­ zándose por parecer recatadas. . con tal estratagema. en un alarde de ostentación y fanfarronería de su superflua riqueza y. . . al igual que sus innumerables vasos: unos. en especial. las deshonran desnudas. para comer. la sucie­ dad de la abundancia tiene una gran protección contra la mala reputación. Hesíodo exhorta así: . por la que los ricos son po­ bres. los cuales. para beber. En efecto. que no participan de tanta fas­ tuosidad. ¿cómo son sus baños? A r­ tísticas casas.

y allí se desnudan en busca de la incontinencia. Y a que. sin proponérselo.C. Las mujeres. como noble ejemplo de ver­ 831 Hes. «Por la vista nace la pa­ sión». arrojan el pudor con la túnica y. 5. Y las que no lo han perdido excluyen a los extraños. «borrando el temor con una malévola costum­ bre». sintiendo vergüenza de mostrarse desnudos. permitiendo al amante del deseo. usaban una especie de calzón propio de los cretenses. en efecto. 832 Según testimonio de Tue. . queriendo parecer hermosas. Es deber de los hombres avergonzarse de desnudarse en compañía de las mujeres. se evidencia su lujuriosa lascivia: como en el caso de los hidrópicos la humedad cubre totalmente la superfi­ cie. el desnudo integral se normali­ zó a partir dei año 450 a. I 6. pero se bañan juntamente con sus criados particulares. en cambio..LIBRO III 289 No te regocijes por bañar tu piel en un baño de muje[resrA. como si en los baños se lavara el pudor. tanto pa­ ra los hombres como para las mujeres. Los atletas de la Antigüedad. inhibido por el temor. a simple vista. se desnudan ante los esclavos y se hacen frotar por ellos. la impunidad de tocar. ponen en evidencia su maldad.. Trabajos 753. la enfermedad de ambos se descubre. participaban en los certámenes gim­ násticos provistos de un ceñidor y cubrían sus vergüen­ zas8 3 2 . Los baños permanecen abiertos por un igual. Quienes en los baños están cerca de sus esposas desnu­ das se afanan en desnudarse llevados por su ardiente con­ cupiscencia. a través de su cuerpo. Con anterioridad a esta fecha.

o su esclavo o su oro. pero él.290 EL PEDAGOGO dad para ellas. teniendo bien presente que Dios está siempre con nosotros. sin caer. vale poco más de tres». vendiendo los bienes terrenales y repartiéndolos a los necesitados. a los transeúntes. no sea que alguien en alguna parte nos diga: «su caballo está valorado en quince talentos. si es prudente y justo. y verás que los amos no se diferencian de sus esclavos. y en la soledad. no a disgusto. sólo siguiendo esta conducta. se diferencian de sus esclavos por el hecho de ser más débiles y más propensos a las enfermedades. 835 Cf. . 21. encuentra un tesoro imperecedero. Debemos hacer uso de las rique­ zas de una manera razonable. ni por su for­ ma de hablar. en los baños. 6. pues se halla en todas partes. y no cambiar el amor a lo bello por el amor a sí mismo y por lo grosero. quita el maquillaje a las mujeres. por tanto. y ha­ 6. Mí. los términos son de P l a t . En casa debe respetarse a los hijos y a los criados. al Logos. 5. Convie­ ne. II 660e. Ley. 20. pues. «Quien mira con excesiva curiosidad ha pecado» 8 3 3 . en cambio. ni con avaricia. ni por su aspecto. . Éste. en la ca­ lle. Así que. y «sin Él nada fue creado» 8 3 4 . a las mujeres. atesora riquezas en el cielo». «donde no existe polilla ni ladrón» 8 35. 28. Es decir. ni en el andar. lograr esta magnífica sentencia: «el hombre bue­ no. y siempre. nos mantendre­ mos firmes. 19. »34 i. 3. Este hombre realmente biena833 Mi. a nosotros mismos. y los esclavos a sus amos. se asemejan a sus criados. y evitar así las resbaladizas miradas. o su campo. Es más. Sólo el cristiano cer partícipes de ellas a los demás es rico con generosidad.

ése es desgraciado. mas despreciaba a Lázaro 8 37. mis bienes son mejores que la plata escogida» 8 3 9 . respectivamente. que es Logos trans­ mitido por el Pedagogo para que lo pongamos en práctica. Y de nuevo: «mejor es mi fruto que el oro. si uno no la sabe capturar sin sufrir ningún percan­ ce. las piedras preciosas y la plata. 836 Reyes de Chipre y de Frigia. 8. 839 Ibid. olvidamos que es rico sólo quien posee 2 las cosas de más elevado precio: y las de más alto precio no son las piedras preciosas. ni la plata. La riqueza se asemeja. Dice la Escritura: «Re­ cibid la enseñanza y no la plata. sino la virtud.. 19. . 35 que. ni la belleza corporal. y quien celebra la modera­ da frugalidad. Este Logos es quien repudia el lujo. 838 Prov. el mayor de los tesoros. posee. según creo. alzando el reptil por la punta de la cola. enros­ cándose tanto en el experto como en el inexperto. 8. y el saber antes que el oro puro. Así. Le. 16. por más insignificante. hija de la templanza. Ahora bien. ataca y muerde. 10-11. 19. como aquel que vivía voluptuosamente rodeado de púrpura y fino lino de la In­ dia. famoso este último por sus inmensas riquezas. quien exhorta — como 3 servidor— al trabajo personal. 837 Cf. se enroscará en su mano y lo morderá. enfermo y despreciable que parezca. pues la sabiduría vale más que las piedras pre­ ciosas. Pero si uno se sirve de ella con gran pruden­ cia. la terrible riqueza. Según parece. si es injusto y soberbio. y con destreza caza la fiera con el ensalmo mágico del Logos.LIBRO III 291 venturado. es­ tá en la miseria y no vivirá. aunque aventajare en riquezas a Cíniras y a Midas 8 3 6 . saldrá ileso. en verdad. a una serpiente. y todas las joyas no la igualan» 8 3 8 . ni los vestidos.

841 Sat.. en cambio. 24. tesoro que no aumenta con los animales y las fincas. de ellos está escrito: «Fue generoso y distribu­ yó a los pobres. y obtiene todo lo que desea. la verdadera ri­ queza es la justicia. El hombre insensato e intemperante no puede tener sentido de lo bueno. 11. sino que sólo es dado como regalo por Dios. . 842 P ensam iento estoico: E p ic t .. y que hace al hombre verdaderamente feliz. rique­ za que no puede ser usurpada — sólo el alma es su co­ fre— . En efecto. La generosidad es fruto del alma. Además. quien no desea nada de lo que no está a su alcance 8 4 2 . De modo que no es rico el que tiene dinero y lo conser­ va. «Los que siembran son quienes recogen los mejores frutos»8 4 0 . Úni­ camente los cristianos pueden poseer las cosas buenas. y es. justo el que es honrado. sino el que lo reparte. y lo que honestamente desea puede obtenerlo con solo pedirlo a Dios. 9. como un saco sucio. el que está cargado de oro. y el Logos el más estimado de todos los tesoros.292 EL PEDAGOGO Y si aún conviene distinguir. Y la donación y no la reten­ ción hace a uno feliz. ni tampoco obtener su posesión. de ahí que la rique­ za tiene su sede en el alma. Sin duda. es rico el que mucho po­ see. su justicia permanece para siempre»841. ¿cómo no va a ser rico y no va 840 Ibid. sólo ellos son ricos. pues la honradez es un orden que fija la medida en los gastos y en las gra­ tificaciones en la forma debida. excelente posesión para quien la posea. en conse­ cuencia. Pero las cosas buenas sólo pueden ser poseídas por los buenos. nada hay más preciado que lo bueno. y los buenos son los cristianos. Il l . 1 1.

difícilmente heredará «el reino de Dios». ¿A qué se debe tanta preparación de alimentos. pudiendo satisfacerse con 843 Mí. un animal excelso y majestuoso que busca lo bello. sus ansias de placer»8 4 4 . . P l a t . de beber de la misma manera y de sa­ ciar. 4 pues reúnen a tantos coperos. sin embargo. Ei polo más opuesto a la divina naturaleza es el amor 2 al placer. en donde nuestros vien­ tres expulsan los residuos de los alimentos. comer como los gorriones y copular como los cerdos y los machos cabríos. Porque el hombre es. 7 . sea como sea. Si Dios no niega nada. torpe y ridicula. persuadiéndole a no avergonzarse de las acciones deshonrosas. por naturaleza. 7. Por esa ra. Ley. Una vida de lujo que aboca en 37 los placeres es para los hombres un terrible naufragio. ¿Por qué. es decir. . el que es piadoso lo posee todo. Considerar el placer como un bien es propio de una perfecta grosería y el amor a las riquezas desvía al hombre de su recto género de vida. La sencillez es un buen compañero de viaje para el cristiano es ajena al verdadero amor a la be­ lleza y a los placeres civilizados. VIII 8 3 1 d -e.LIB RO III 293 a poseerlo todo. sino para llenarse el vientre? La inmundicia de la glotonería queda manifiesta en las cloacas. esta v¡¿a muelle y sin gloria del vulgo 7. si tiene a Dios como eterno tesoro? «A todo el que pide se le dará y al que llama a la puerta se le abrirá» 8 4 3 . como obra de la única belleza. «como si sólo tuviera capacidad de comer como las fieras. 844 C f. ignominiosa. En efecto.3 zón. la vida para el vientre es para él deshonrosa.

10. 2 Debemos ceñirnos mientras caminamos hacia la ver­ dad. al igual que el hombre. ni de ser­ vidores. «No llevéis bolsa. porten. dice el Se­ ñor. No os proveáis de yuntas. «Que la bondad y la fidelidad no te abandonen» 845. sino compartidlo con los necesitados. pues son demasiado pesados. Debemos también caminar de acuerdo con el Logos. 38 Y he aquí que tenemos un buen ejemplo de frugalidad en el tesbita Elias. ni calzado» 847.294 EL PEDAGOGO una sola copa? ¿Para qué los guardarropas? ¿Para qué el oro? ¿Para qué los adornos? Esto está preparado para ladrones de vestidos. dice la Escritura. como lo son —metafóricamente— los calzados de viaje de los ricos. I Re. Ése es el alimento que el Se­ ñor le envió. la casa no debe ser para él ningún obstáculo. co­ mo si colocarais en el saco la semilla. debemos dejar de lado los excesivos bagajes: los vasos de plata y de oro. tomando del Pedagogo los buenos y venerables com­ pañeros: el trabajo personal y la sencillez. 4. 4-6. la ingente multitud de cria­ dos. 39 Hay que equiparse también para el camino con una mujer que ame a su marido. no poseáis aquella riqueza que se guarda como tesoro en la bolsa. la simplicidad junto con una respetuosa castidad. y para los ojos insacia­ bles. Le. es decir. . 8 4 5 8 4 6 8 4 7 Prov. como hermoso equipaje del viaje hacia el cielo. ni saco. ni llenéis vuestros graneros. 19. por más que uno tenga mujer e hijos. cuando «se sentó debajo de una reta­ ma» y el ángel le trajo comida: «un pan cocido bajo ceni­ za y un jarro de agua» 846. 3 Así pues. 3. si realmente aprende a se­ guir al viajero prudente. malhechores. 3. Y.

pues el Logos es una posesión sin deficiencia y es causa de toda abundancia.. Lo superfluo. 8. no carece 4 de lo necesario. no un adorno para el cuerpo. . 8.. tras haber com­ partido con los afligidos. el rico se salvará con las riquezas que reparta. que es pan verdadero. la Escritura dice que «la propia riqueza es el rescate del alma del hom bre»849. y 848 Cf. aunque se saque. Sí. y sólo se da allí donde no hay otro justo. las riquezas y el ajuar de los ricos son una carga. sin lugar a du­ das. Dios omnipotente. 850 Di. que es fuente de benevolencia. Es necesario que el que se esfuerza por alcanzar el cié. < responded que> es francamente ra­ ro. Puede. Enquiridión 39.2 lo lleve consigo un hermoso bastón: la buena conducta. al igual que suele afluir la leche a los pechos ordeñados y exprimidos. sino de la palabra del Señor» 8 5 °. ni le falta nada de lo que tenga necesi­ dad. es decir.LIBRO III 295 Como el pie es la medida del zapato. mantiene siempre el mismo nivel. que lea aquello de «No sólo de pan vivirá el justo. al dar de beber a los sedientos. No obstan­ te. 3. De tranquillitate ani­ mae 446F. quien posee al Logos. es decir. y que sea partícipe del verdadero reposo. 13. así. 3 porque. 2 pan de los cielos. Y si alguien afirma haber visto con frecuencia al justo 4 necesitado de pan. así como el agua que mana naturalmente de los pozos. El hombre bueno no necesita nada mien­ tras tenga a salvo su fe en Dios. E p i c t e t o . 849 Prov. pedir y recibir del Padre Eterno lo que necesita. así también el cuerpo es la medida de las posesiones de cada uno 848. crece de nuevo y se llena. la generosidad. En efecto. P l u t a r c o .

y el ser rico no suscita la envidia de quienes tienen de Él lo necesario. al no tener patria en la tierra. Si alguien de vosotros rehuye definitivamente el lujo. para que. si se conserva fiel al Hijo. involuntarias entrenándose conti­ nuamente en las tribulaciones voluntarias con vistas a las persecuciones. ya hemos hablado en anteriores capítulos al refe­ rirnos al matrimonio. En efecto. Quien posee dicha riqueza heredará el Reino de Dios. La simplicidad es la más rica de las posesiones. no se encuentre desentre­ nado para afrontar tal situación. al trato de los sirvientes y. La mayor parte de ello ya se ha formulado y se ha enseñado. cuando se enfrente con los temo­ res y las penalidades impuestas. de modo que nos limi­ 8. . a la época para casarse. . así como acerca de lo que conviene a las mujeres. en especial. a modo de es­ bozo. Las imágenes y los . despreciaremos los bienes terre­ nales. Acerca de cómo debe la mujer convivir con su marido. Por esa razón. Ahora. debemos exponer lo que compete a la buena educación. .296 EL PEDAGOGO gozar de todos los bienes propios. los gastos son los impuestos. se ejercitará con faparte más esencial de la en soportar las dificultades recta enseñanza . diseñando. y de lo relativo a su trabajo personal. y es un hábito capaz de hacer frente a los gastos que hay que pagar y mientras se deban pagar. la vida de los cristianos. al cuidado de la casa. También es posible esto: tener la sensación de no ca­ recer de nada. Nuestro Logos educador nos da la riqueza. guardando ejemplos constituyen la ]a simplicidad.

Alguien. para no 42 caer en los mismos reproches.LIBRO IU 297 taremos a añadir lo que resta por decir.. Éste es el caso de Abraham. se formaban merced a la reprensión de los ebrios. sino que en su palacio la cámara nupcial permanece in[violada 8 5* . el amor al marido. Y. 853 Hes. Superior en todo es aquel que todo lo sabe por s í mis. Noble es aquel que confía en los buenos consejos 854. reprochando el desenfrenado adulterio. Los ejemplos no son de escasa importancia en orden a la salvación: Mira —dice la tragedia—. Los espartanos obligaban a los hilotas8 5 2 —así 5 se llamaba a los siervos— a mostrarse ebrios cuando esta­ ban sobrios.i [m o 853. Trabajos 293. 3 851 E u r ip id e s . 295. el que buscó a Dios. les sirviera de enmienda. a manera de remedio. otros. al ver la torpeza de los hilotas. Orestes 588-590. se esforzaron en buscar la virtud por sus propios me­ dios. 852 Esclavo público iacedemonio. en cam­ bio. de forma autodidacta. . para que la misma imagen de la embriaguez. Éste es el caso de los discípulos que creyeron en el Logos. 854 Ibid. Sin duda. como un hermoso ejemplo de continencia. algunos hombres fueron salvados gracias a este tipo de enseñanzas. a la mujer de Ulises no la mató Telémaco.. mos­ traba. pues no añadió boda sobre boda. sacando como provecho el no co­ meter ellos esta falta. además.

296-297. por ende. Y ambos tuvieron oyentes. y otros alcanzaron la salvación por haberlo encontrado. procurando no seguirle en la caída? Y es más. Ambos fueron pue­ blo. evidentemente. No obstante. que haya aprendido el camino de la gloria y haya visto el premio que ha conseguido el lu­ chador que le precede. reprendió. el Pedagogo. el de «apóstoles». cuando los demás pecaron. por anunciarlo. tratando de emularlo? Muchas son las imágenes de la divina sabiduría. unos se beneficiaron por la búsqueda. 43 El que no entiende por sí mismo . que se lo meta bien en la cabeza: es un hombre inútil 853. dándonos al mismo tiempo luz para conducir nuestras almas y brin­ dándonos consejos. Y al mostrar los castigos sufridos por 3 otros. a unos los afirmó en la paciencia. ¿quién no se pondría en guardia para no caer en el mismo peligro. logra con amor que nos apartemos del mal. si sigue por la calle a una persona y ésta cae en una zanja. que ama a los hombres. aquél. Es el pueblo que no sigue a Cristo. no recor­ daré más que una. Abraham recibió el nombre de «amigo». por ocuparse del único y mismo Dios. no obstante. Con ayuda de estas imágenes. nos mostró su infamia y. ni escuchando a otro. y a otros los sanó. ¿qué atleta. convirtiéndose a una vida mejor. prestando su ayuda de muchas mane­ ras. y.. hizo desistir a los que estaban dispuestos al mal y detuvo a quienes se atre­ vían a acciones iguales. 4 Porque. y éstos. por la contemplación de lo semejante. y éstos. exhortó. y la expondré brevemente: el desastre 855 Ibid. Hay otro tipo de inútil: el pueblo pagano. apartó a otros de mal.298 EL PEDAGOGO Por esa razón. el castigo. no se lanza también él con afán 5 en pos de la corona. 2 .

tras sal. vertiendo un poco de aquel prudente fuego sobre el desenfreno. guiándonos con sus enseñanzas hacia la modera­ ción. Apartándonos de la imitación de 2 aquéllos.4 var una vez el pueblo de manos de Egipto. ni. Dice Judas: «Quiero que sepáis que Dios. Los sodomitas. al verse preservados de sufrimiento por no pecar. 5. los tiene con cadenas eternas para el juicio del gran día. 6. dejándose llevar a la deriva por el ex. sino que abandonaron su propia morada. concede re­ poso a su desenfreno. en la tiniebla de los ángeles salvajes» 856. muestra de forma didáctica las imágenes de los que son juzgados: «Ay de ellos. y que a los ángeles que no conservaron su poder. . cometiendo impunemente actos de adulterio y transtornados apasionadamente por la pederastía. al que no le pasan inadvertidos quienes cometen actos im­ píos.44 cesivo placer hasta el libertinaje. Y.LIBRO III 299 de los habitantes de Sodoma no fue más que un castigo por sus pecados y una enseñanza para los que de él tuvie­ ron noticia. De modo que el justo casti. para evitar que su libertinaje impune abriese sus anchas puertas a los que se dejan llevar por la molicie. centinela vigilante de la humanidad. Porque los que no cometen pecados semejantes a los castigados. decretó que Sodoma fuera pasto de las llamas. porque anduvieron 856 Jn. infligiendo un castigo a los pecadores para que la impunidad del desenfreno no se desborde. destruyó la segunda vez a los que no creyeron. 45 poco después. fueron vistos por el Logos que todo lo ve.3 go de los habitantes de Sodoma no es más que una ima­ gen de la razonable salvación para la humanidad. jamás sufrirán una sanción parecida a la de los pecadores.

. Las mujeres deben tomarlo por razones de limpieza y de higiene. no debe uno bañarse por placer. De ahí. no sólo por la lu­ juria. Puedo explicarte castigos motivados por el lujo. placer. pues debe cortarse de raíz el pla­ cer vergonzoso. relaja la energía natural y. Porque. sino que. lleva a la debilidad y al des3 mayo. y. además.300 EL PEDAGOGO 2 por el camino de Caín. En verdad. en cierto modo. cuando son posibles otros procedimientos para miti­ gar el agarrotamiento producido por el frío. No obstante. el cuerpo. ía mayoría de las veces.. durante el baño. se extraviaron en el error de Ba­ laam y perecieron en la contradicción de Core» 8 5 7· En efecto. o calor. bebe por todo el cuerpo. ¿Por qué debe tema) por los cuales asistimos a él: tomarse el baño? limpieza. no bebe sólo por la boca. el temor de ser insolentes preserva a quie­ nes no pueden exhibir el carácter de adopción. las maldiciones contra quienes se ufanan por las riquezas. impide el pecado. sólo 2 por higiene. nos apartemos del pecado. mediante el temor. los castigos y las amenazas: para que. El uso fre­ cuente del baño debilita el vigor. te expondré otros preceptos del Pedagogo para que te guardes de sus amenazas. 46 Cuatro son los motivos dei baño (en mi digresión me aparté del 9. 11. 857 Ibid. con las que el Logos. ven­ ganzas engendradas por la vanagloria. en cambio. o salud o. Resulta superfluo el baño con vistas a calen­ tarse. por la apertura de los poros. en mi afán de ahorrar ex­ tensión a mi disertación. final­ mente. temiendo tales casti­ gos. según se dice. al igual que los árboles. los hombres.

prensar. Ciertamente. y muy es­ pecialmente según la edad del cuerpo y la estación del ano. En efecto. si el baño comporta alguna utilidad. lavar el alma con el Logos purificador 8 5 9 y. ya sea del barro que se le adhiere. sino que debemos rehusar el baño cuando se tiene el vien­ tre vacío. no debemos permitir que nos debilite. según afirman los sabios que entienden de eso. Hápax clementino. cuando frecuentamos el ágora. Dice el Señor: «¡Ay de vosotros. a me­ nudo.LIBRO III 301 He aquí una prueba de ello: los que tienen sed. o cuando se está excesivamente lleno. Nótese el matiz irónico de tal vocablo. Aho­ ra bien. ya que. arruga el cuerpo y lo envejece ablandándolo por cocción. en todos los instantes de nues­ tra vida. y es propio de quie­ nes pretenden ser superiores en lujo y no quieren com­ prender que el baño debe ser común e igual para todos los que se bañan. más rápidamente de lo que conviene. no debemos usar tanto la bañera. De ahí que. pues la carne se reblandece por el calor. Consentir en hacerse verter agua por muchos esclavos es signo de orgullo frente al prójimo. 859 Ciara referencia al Bautismo. invocamos como eficaz colaboradora. después de sumergirse en las aguas. golpear. ni tampoco debemos bañarnos continuamente ni muchas veces durante el día. Es necesario. escribas 858 Es decir. pues no siempre a todos aprovecha. a veces. necesitamos el frío. no debe uno bañarse en todo momento. Propiamente. ya sea para relajar a los que están fatigados. de manera muy especial. bañera. logar o instrumento para abata­ nar. que necesitemos un guía. Los antiguos llamaban a esto antrôpognafeîon 858. la calman. como si de un temple o de un barniz se tratara. el cuerpo. como sucede con el hierro. . Para nosotros basta la justa proporción a la que.

48 Y. dado que revis­ ten cierta utilidad para los jóvenes. aunque exista el baño. A los jóvenes les basta el gim­ nasio. 3 El Logos añade la forma en que se va a operar dicha purificación diciendo: «En espíritu de juicio y en espíritu de cauterización» 862. en definitiva. si se hace sin desdeñar las actividades superiores. la sangre de la maldad y la ma­ tanza de los profetas. 23. .donde no hay instalaciones para el baño. Y eso. y purificará la sangre de en medio de ellos». que laváis el exterior del vaso y del plato. mas por dentro estáis llenos de suciedad! Limpia primero el interior del vaso. del cual la profecía dice textualmente: «El Señor lavará la suciedad de los hijos y de las hijas de Israel. mas dentro está repleto de huesos de cadáveres y de toda inmundicia» 8 6 °. 23. El baño del cuerpo. más bien antes de los baños. 25. es real­ mente agradable y no nocivo.. No es malo aceptar dichos ejercicios fí­ sicos para los hombres. 4. para que lo de fuera también lo esté»861. les dice: «¡Ay de vosotros. 2 El mejor baño. 27. 862 Is. se realiza sólo con agua. de nuevo.302 EL PEDAGOGO y fariseos hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados. en orden a su salud. como ocurre las más de las veces en los campos. 861 Ibid. Los ejercicios gimnásticos deben permitirse sólo a los que viven conforme al Logos 860 Mt. sino también del alma. limpia las impurezas del alma y tiene un carácter marcadamente espiritual. 10. un sepulcro externamente parece hermoso. 4. el corporal. y confieren un afán y pundonor para preocuparse no sólo del buen estado del cuerpo.

y exclama: «Raquel. 865 Gén. con sus pro­ pias manos. otros jueguen a la pelota pequeña867. aplica sus manos al huso. al parecer. 9. Las mujeres deben traer de la despensa. lo que necesitemos. 31. ofrece bebida a su esposo cuando tiene sed y le sirve la comida. 867 G aleno se refiere a ella en De parva pila.LIBRO 111 303 No debe privarse a las mujeres de la fatiga corporal.» Y esto no bastaba. sino que. hará el ejercicio más decoroso en orden a una equilibrada salud. mostrando su modestia. bajo las cenizas» 865. y. añadió: «Por­ que apacentaba el ganado de su padre» 866. sino deben ejercitarse en las labores de hilar la rueca y el telar. . A ésta le dijo Abraham: «Apresúrate y amasa tres medidas de harina candeal y haz el cocido al rescoldo. 864 Prov. hija de Labán. y en ayudar a la cocinera. ella que es esposa guardiana y colaboradora. Tampoco es deshonroso ocu­ parse de la comida para complacer al hombre. 18.. 19-20. 6. imitando a Sara. Y si sacude con brío el colchón. no se avergüenza del más hermoso de los servicios: socorrer a los caminantes. especialmente a pleno sol —a este juego lo 863 E n ia ép o ca h elen ística fue n o tab le el in crem en to de p a rtic ip a ­ ción de las m u jeres en el d ep o rte. Que los hombres. además. 866 Ibid. ejem­ plos de ejercicios corporales. era un ejer­ cicio sa lu d ab le e higiénico. pero no se les debe exhortar a la lucha ni a las carre­ ra s 863. si fuera menes­ ter. venía con el ganado de su padre. y no es para ellas motivo de vergüenza ir al molino. 29. unos parti­ cipen desnudos en las luchas. El Pedagogo acoge con agrado a la mujer que «extiende sus brazos hacia las cosas útiles. Innumerables son los ejemplos de frugalidad y de tra­ bajo personal que ofrecen las Escrituras. y tiende su brazo al indigente» 864. abre sus manos al desvalido.

Gen. manos y cadenas. rey de los mitilenos. Pues tal ejercicio. . a base del juego de cuellos. que hemos admitido. la lec­ tura en voz alta constituye un excelente ejercicio. «Jacob apacentaba el resto del ganado de Labán» 870. que. es más elegante y viril. 30. así como lo mejor es que el esfuerzo físico preceda a la comi­ da. Para otros será suficiente un paseo yendo a pie por el campo o regresando a la ciudad. Fainnída (Pólux). 869 C f. L a e r . fatigoso y nocivo. IV 23. un tal Fenides. Efeni'nda (Eustaquio). I 8 1 . acompañado de esfuerzo equilibrado en orden a una provechosa y útil salud. No hay que afanarse por lo artístico. D ió g . Hay que tender siempre a la justa medida. Al parecer. debe su nombre al inventor de dicho juego.304 EL PEDAGOGO llaman fainínda m —. afanándose por mejorar la na­ turaleza por medio del leño. con trabajoso ejercicio. sino sea lucha de pie. También la lucha de atletas. no debe practicarse por vana emulación. Y si toman el azadón. en tanto que los demás ejer­ cicios gimnásticos denuncian la práctica de posturas im­ propias de hombres libres. 870 Cf. Porque. Es bueno también sacar agua por sí mismo. a veces. 868 Los autores presentan diversas variantes: Fenínda (Hesiquio). así también lo peor. sino como secreción del sudor viril. Pero poco ha faltado para que me olvide de aquel célebre Pitaco. Para muchos. con un símbolo regio. un «bastón de estoraque». 36-43.. es el ejercicio desmesurado871. Fennís (Suda). no es innoble este complemento econó­ mico de trabajo rural. mera ostentación. se aplicaba al m olino869. 871 H ipócrates se refiere a eilo en Afor. y cortar la leña que uno mismo va a necesitar.

ense­ ñándolo a pescar hombres. a una vida tensa en exceso. al poco. sino que devida mejor frenarse ¡os deseos irracionales. 18. Dice: «Abraham ofreció a los tres comida al pie del 2 árbol. Corresponder del mismo modo con quien nos ha untado es un ejercicio de justicia conmu­ tativa. Como hemos apuntado anteriormente. Así pues. y estuvo con ellos mientras comían» 872. sino que debe buscarse una existencia intermedia entre ambas.52 sonal es un tipo de ejercicio gimnástico sin pretensiones: el calzarse. La molicie. Pero mejor es la pesca que el Señor ofreció al discípulo. cuando se escora hacia la saciedad. 8. ni excesivamente ocupado. al Pedagogo. 11 . arrastrados por un gran desenfreno. arrastra y derriba a tierra al auriga. el trabajo per. . como peces en el agua. prestar ayuda al desvalido. no debe excluirse por completo el llevar oro y lucir los fundamental de la más delicados vestidos. tirando de las riendas. además. como indicábamos 3 a propósito de la comida. para que no nos impulsen a una vida muelle. ni tampoco lo contrario. y asistir al necesitado. y limpia de uno y otro mal. lo mismo hay que decir ahora: en ninguna parte ni en ningún momento debe volverse a un género de vida dedicada a la molicie y al desenfreno. 53 Descripción 2 872 Gen. es de­ cir. Porque. armoniosa y prudente. que. Lo mismo cabría decirse acerca de cómo fue la pesca de Pedro si hi­ ciéramos una digresión por las enseñanzas del Logos. frotarse después de haberse untado de aceite. de la molicie y del excesivo rigor.LIBRO JH 305 En conclusion: no debe uno estar por completo inacti­ vo. lavarse los pies y. guía y lleva la salvación al caballo humano.

y que va todo de blanco. que se transforma en bes­ tia salvaje por los placeres. Eur. 2. los apetitos censurables. 3 Tengamos bien presente lo que nos dice santamente: «Que vuestra conducta entre los gentiles sea buena. a pesar de aquello en que os calumnian como malhechores. el oro. despreciando todo lo engañoso y fa­ laz. 875 Sóf. exclama: Te distingues por tu atuendo propio de mujeres 875. censurando a un joven que vivía regalada­ mente. Sin ir más lejos. decente y limpio.. a fin de que.. los vestidos bordados y demás lujo. del marinero y del gobernante. 246a. 874 I Pe. a fin de que. Fedr. familiarizados. 702. P la t. fr. . de pies a cabeza. no con una artificiosa variedad.306 EL PEDAGOGO la parte irracional del alma 873. 4 El Pedagogo nos permite usar un vestido simple. al observar vuestras buenas obras. de color blanco. la lepra es objeto de rechazo. 54 Así como en la ley promulgada por Moisés. las piedras preciosas. con el fin de que. como antes hemos dicho. como algo no santo. dejando de lado la artifi­ ciosa y perversa pasión de la mente por el cambio del 873 Cf. por su seme­ janza con las escamas de multivarios tonos de la serpiente. Al igual que es propio del soldado. recibamos la verdad sencilla y unipersonal. 185. sino con la madre naturaleza. considera puro al que no está ador­ nado con profusión de colores. 12. 5 Sófocles. cf. así también la variedad de colores y los vestidos moteados. glorifiquen a Dios» m .. así también es propio del hombre prudente el vestido no recargado.

muestran la existencia de lo que lo produce. el humo. sin mezcla de acciones torpes. XII 956a. protege el calor del cuerpo. y no digamos el de tela no abatanada. evidencian por su presencia y. y si entra algo de calor. de ahí que en in­ vierno es del todo conveniente usarlo 877. ya sea por otros motivos. La moderación es pura y sencilla. ya por el tejido en sí. y el buen color y el pulso re­ gular. La simplicidad es un hábito que no acepta lo super­ fluo. indudable y sencillo de la verdad. por ejemplo. 877 P lu t. Además.LIBRO III 307 cuerpo. . que la mujer use también un vestido 8 7 6 Plat.. los tintes no convienen sino como adornos destinados a la guerra» 876. Ley. la salud. por estar más cerca de las causas. así también en nosotros un vestido de es­ tas características denuncia la índole del carácter. el blanco es un color apropiado para los hombres pací­ ficos y lúcidos. lo retiene guardándolo dentro y. no por­ que el vestido tenga en sí la capacidad térmica. aún más.. Y es simple. el fuego. y la sencillez es un hábito que suprime lo superfluo. De virtute et vitio lOOb-c. el vestido grueso. caldeado. Por lo demás. sana y feliz. calienta el cuerpo. sino por­ que hace volver el calor que sale del cuerpo y no le da salida. El gran Platón. como. sino que admite lo estrictamente suficiente para que nada falte a una vida racional. amemos e! color único. Afirma: «Los colores blancos pueden ser convenientes como signo de veneración. aprueba aquel tejido que es fruto del trabajo de una mujer pruden­ te. imitador también de Moisés. en cambio. Así pues. Del mismo modo que los signos. ya que la pureza es un hábito que genera una conducta limpia.

como sea que la falta de educación comporta una inclinación a cometer acciones re­ probables. Pero. más delicado del que conviene al hombre. ¿Y por qué no la na­ riz? Precisamente para que se cumpla aquel dicho: «como anillo de oro en hocico de puerco. puesto que esclavos y señores serían justos por igual. Que los vestidos estén acordes con la edad. y quien es inferior al oro no es dueño de sí mismo. es decir. para el cuidado del buen gobierno del hogar. así las mujeres excesivamente sensuales. no haría falta sellos.308 EL PEDAGOGO simple y respetable. violando con ello la naturaleza. es inferior al oro. con la naturaleza y 2 con la manera de ser. así es la belleza de la 4 mujer perversa» 879. con el marco ambiental. 14. ¿cómo no 5 va a ser el colmo de lo absurdo? Así. El divino Apóstol nos aconseja con hermosas palabras «revestirnos de Jesucristo y no preocu­ parnos del cuerpo con vistas a los deseos» 878. en general. Porque. 22. ni que rezume molicie. excitadas por lo superfluo a mostrarse impúdi­ cas. con la persona. 2 Mas ha llegado el momento de suavizar el tono. 11. con su hocico. no como adorno. Confesarse más desorde­ nado e inferior que la arena de oro de Lidia. por878 Rom. sino como distintivo de lo que es digno de custodiarse en casa. 13. pero no absolutamente impúdico. Ya que si todos fueran educa­ dos. permite que las mujeres lleven anillos de oro. 57 Ahora bien. 3 El Logos nos prohíbe horadar los lóbulos de las ore­ jas. si alguien piensa adornarse con oro. revuelve la basura. 879 Prov. al igual que el oro se ensucia debido a la inmundicia del cerdo que. insultan la verdadera belleza con las manchas de los placeres amorosos. . estamos necesitados de anillos de sellos.

LIBRO III 309 que. sino por despojo de lo superfluo. eso sí. remedio eficaz y justo. deben limitarse a ser sólo queridas por sus propios maridos. si hemos de intervenir en política o admi­ nistrar algún que otro negocio en el campo y. Y es que la condición noble se obtiene no por sobrecarga de cargos. les den carta blanca en la administra­ ción del hogar. a fin de que. a veces. Ahora bien. mitiguen poco a poco las pasiones irracionales y los de­ seos carnales de los maridos. . Amatoriae narrationes 752F. sino que. Yo. como colaboradoras que se les han conce­ dido para dicho menester. debe uno sellar por seguridad. frecuente­ mente. sólo para 880 P lu t a r c o . nos apartamos de nuestras mujeres. De las mujeres deben eliminarse las riquezas sensua­ les 8 8 °. acostumbrándoles poco a poco a una vida más moderada. Es hermoso. por los cuales. se van volando del matri­ monio. que los maridos. no se desvíen de la verdad. cuando ellos desean la infelicidad del alma. debe proponerse a sus mujeres que. se atrajeran a sus maridos mediante un ho­ nesto amor conyugal. no quisiera que cultivasen la belleza corporal. como si de veloces alas se tratase. pues engendran vanidad inestable y vanos placeres. sin duda. por su vanidad. confiando en sus propias esposas. Por otro lado. Que se les conduzca tranquilamente a la simplicidad. exal­ tadas y animosamente aladas. los sellos nos están permitidos. en ver­ dad. mejor. si quieren ser prudentes. De donde se deduce la necesidad de retener a las mujeres en una vida ordenada y de atarlas a un recatado pudor. en un matrimonio moderado puede muy bien permitirse a las mujeres poco agraciadas adornarse para agradar a su esposo. Pero.

Quaestiones Naturales VII 3 1 . la nave llevada por el viento. porque nosotros anhelamos la paz. . ni espada. Pero el hombre no debe llevar su anillo en la articulación —lo cual es pro­ pio de la mujer— 882. nuestra vida toda. uno piense de ellas que son esclavas por ir sin aderezos. Me da la impresión de que las mujeres cargadas de oro temen que. no debemos grabar imágenes de ídolos. pues somos prudentes.310 E L PEDAGOGO esto. en el preciso momento que la necesitemos. sino por su conciencia servil. Signo acróstico de Cristo. ni una copa. no por la compra o la ven­ ta. nues­ tro vestuario. Mas la verdadera nobleza que se prueba en la noble naturaleza del alma distingue al esclavo. nosotros no damos la impresión de ser libres. Además. el pez 883.3. 21. sino que lo somos realmente. el sello no se caerá fácilmente. No. Y si alguno es pescador. recor­ dará al apóstol y a los niños sacados del agua884. Sat.. que llevaba gra­ bada Seleuco en su anillo. pero los otros anillos sobran. Así pues. ni ar­ co. sino en el dedo meñique. Cf. Que las figuras grabadas en nuestros sellos sean la paloma. dice la Escritura881. pues vol­ ver la mente hacia ellos está prohibido. y en el fondo. ya que «la educación para el sabio es un adorno de oro». si se les arrebatan sus joyas de oro. nuestros pasos. ya que así la mano estará presta para la acción. debe elevarse lo más po­ sible a la dignidad del hombre libre.2 . o el áncora de nave. S é n e c a . 21. por la protec­ ción que le depara la unión con la articulación. o la lira musical que usó Polícrates. 881 882 883 884 Eclo. 32. De nuevo alude Clemente al Bautismo. Adoptados y educados por Dios. nuestros movimientos. P e t r .

para que. pues se ensucian al comer. y tam­ bién es reprobable afeitarse la barba a ras de piel. Así. el de la cabeza. sin duda. por tener. de suerte que no pueden olvidar. Para muchos. a cada instante.LIBRO III 311 Muchos licenciosos han grabado a los amantes o a las eo heteras. Y 3 aunque uno se rasure un poco la barba. deben dejarse en paz los pelos de la barba. el corte de pelo debe hacerse no en aras de 6i la belleza. sino con las tijeras de barbe­ ro. en cambio. les resulta muy agrada885 Sal. 132. a quienes desean cometer abiertamente acciones criminales. también conviene cortar los pelos del bigo­ te.4 clama: «cual ungüento que desciende por la barba. por ser una acción semejante a la depilación y al afeite. no está bien afei­ társela del todo. asemejándose a los rizos mujeriles. Que los cabellos no lleguen por de­ bajo de la cabeza. las pasiones eróticas. por ser fácil­ mente reconocibles. no con navaja de afeitar —pues es una acción baja—. ya que. la barba espesa. por más que quieran. no descienda. salvo si se tienen cabellos riza­ dos. Los hombres ya tienen bastante con una hermosa barba. cuando crezca. ex. Celebrando con la repetición de la pa­ labra «barba» su excelencia. . la bar­ ba de Aarón» 885. Así. contribuyen a dar un as­ pecto solemne que produce admiración. asimismo. llenó de luz su rostro con el ungüento del Señor. el salmista. el recuerdo de su desenfreno. pues. sino por circunstancias. lejos de causar alguna molestia. el aspecto es un firme aliado 2 para no cometer algún que otro desafuero. hasta impedir la vista y. 2. deleitándose por la espesa barba. pues es un espectáculo vergonzoso. Y he aquí mi opinión respecto al cabello: la cabeza de los hombres esté rapada.

ocultos en el cual. 62 La calvicie no sólo muestra al hombre austero. ¿a quién ben­ decirá? No. hasta alcanzar una belleza natural. a través de ellos. revis­ tiendo así el cráneo de trenzas mortuorias. a la mujer adornada. cortan los cabellos y los arrancan con complicadas trenzas. ¿cómo no será una acción impía que éstas cometan un doble pecado? Pues engañan a los hombres con su falsa cabellera. actuando cual esponja e introduciendo en la ca­ beza el constante efecto nocivo de la humedad. desde luego. 3. y así dejan crecer con un cuidado sencillo una discreta ca­ bellera. los bucles y las lazadas con cadenillas pro­ pios de las heteras. 3 En efecto. aparte de darles un feo aspecto. sino a los cabellos ajenos y. les es posible delinquir sin ser conocidos. 2 Y si «el varón es cabeza de la mujer. sino que hace al cráneo insensible al dolor.312 EL PEDAGOGO ble tener un aspecto que pase inadvertido y no llame la atención. deben desecharse las pelucas. razón por la que no se atreven a poner las manos en sus cabe­ zas por miedo a despeinar su tocado. ¿a quién impondrá su mano el presbítero?. a la cabeza de otra. 63 Finalmente. y avergüenzan al Señor cuanto está de su mano. que es realmente hermosa. pues es fran­ camente impío colocar en la cabeza cabellos de otro. en un momento de descuido. la forma del bucle. Además. Pero. además. por ser semejantes a la mayoría y disfrutar impunemente de sus fechorías. 11. 886 I Cor. duermen sobresaltadas por temor a deshacer. . y evita sus molestias que los cabellos absorben. 2 A las mujeres les basta con atusar sus cabellos y reco­ gerlos sencillamente con un simple lazo junto al cuello. al acicalarse como heteras simulando la ver­ dad y al ultrajar su cabeza. acostumbrándolo al frío y al calor. y Cristo es cabeza del varón» 886.

claro y gracioso. y el aire le da buena respiración y el equili­ brio. templanza. De todas estas cosas se adorna esta armoniosa y be­ lla imagen del Logos. sino que hacen que su belleza aflore. La sobriedad en la bebi­ da y el equilibrio de los alimentos tienen un gran poder en orden a la belleza natural. . la sequedad. F ilón. para respeto de los jóvenes. cuando está adornada del Espíritu Santo e insuflada de sus lumi­ nosos rayos: justicia. viril y robusto. se­ gún el esquema dado por Dios. Las mujeres no deben maquillar su rostro con las su­ tilezas de una malvada sabiduría. Propongámosles una cos­ mética basada en la moderación. Como hemos venido di­ ciendo a menudo. no debe ocultarse la edad senil. Además. sabiduría. la aparición de un hombre canoso que se presenta a gui­ sa de pedagogo convierte a los desvergonzados a la tem­ planza. «la armo­ nía de los miembros y de las partes del cuerpo junto con una saludable complexión» 887. en ocasiones. ni cambiar el co­ lor de las canas. que cada uno cuide la belleza corporal. Lue­ go. En efecto. Tusculanas IV 31. sí. sino que debe mostrarse a plena luz como don de Dios. sobre todo. por ella se produce el paso de la imagen artificial a la verdad. La cosmética de la salud tiene aquí su sitio. 887 Definición estoica de la belleza.LIBRO III 313 Tampoco deben teñirse los cabellos. de la misma manera que tampoco está permitido llevar un atuendo abigarrado. y con el fulgor de su mirada paraliza las pasiones propias de la juventud. De vita Moysis III 140. Y. cuyo color jamás se ha visto en ninguna flor. el calor hace al cuerpo espléndido y brillante. la mejor belleza es la del alma. C icerón. la humedad. honestidad y pudor. ya que no sólo proporcio­ nan la salud al cuerpo. que es digna de confian­ za.

efectivamente. El Pedagogo les ordena que avancen: G a l e n o . El calor. que quienes han sido creados «a imagen y semejanza de Dios» 889. como despre­ ciando el arquetipo atraigan hacia sí un arte de embelle­ cerse extraño. una vez los ha atraído. Resulta absurdo. Es natural que los que tienen un excedente de alimento tengan en sus evacuaciones un exceso de orina y de excre­ mentos. además.314 EL PEDAGOGO 65 2 3 66 2 3 La belleza es la noble flor de la salud. Sobre la denominación de las partes del cuerpo IV 4-5. sino que es expulsado en las secreciones. sudor. el alimento que se toma el primero se evacua. tiene un alto poder de atracción. asimismo. ésta opera den­ tro del cuerpo. ya que­ dando sólo lo del fondo. ya que el calor atrae hacia sí a todos los humores y al aire fresco. 888 . como. sino que sé des­ prende como el pan de un horno frío. Los regímenes de vida más bellos y sanos que hacen esforzarse a los cuerpos producen la auténtica y duradera belleza. 26. 1. merced a la cual la belleza adquiere un color rosado. y prefieran el mal artificio humano a la divina creación. ya entero. Por esto. evapora por la misma carne el excedente de la nutrición que se calienta suavemente con cierta cantidad de humedad y por el exceso de calor 888. con movimientos adecuados deben disol­ verse estos excedentes y canalizarlos hacia la digestión. porque el alimento no es asimilado por el cuerpo. por efluir el excedente de secreción a los órganos ge­ nitales. y aquélla. muestra abiertamente una hermosa tez. y. 889 Qén. La comida no se adhiere al cuerpo inmóvil. de otros residuos de las comi­ das y. brotando como una flor fuera de él. Por esa ra­ zón. ciertamente. A partir de aquí se desencadenan los impulsos lasci­ vos. inflamado por el movimiento.

que es precioso a los ojos de D ios»891. sus hijos îa proclamaron di­ chosa». y que se adornen con el pudor y la modestia» 8 9 °. En una palabra. al ver —prosigue— vuestro puro comportamien­ to en el Logos. de su mujer. y todos. ataviado con la incorruptibilidad de un espíritu apacible y sosega­ do. motivo de gozo por parte de todos: los hijos. vil y pro­ pio de prostitutas. 3. elaborado y realizado totalmente con sus pro­ pias manos. 67 de forma especial. de Dios. que «no come ociosa el pan. Por otra parte. sin palabras sean aventajados por el comportamiento de las mujeres. el trabajo personal reporta a la mujer. que no adorna. «sometiéndose a sus maridos. sino confeccionados en su propio hogar. ésta. con trenzas de cabellos y aderezos de oro o gala de vestidos. 1-4. sino el hombre interior escondido en el corazón. no con objetos adquiridos en el mercado. como dice el Santo Logos por boca de Salomón: «y su marido la colmó de alabanzas.LIBRO III 315 «con un largo vestido decente. si alguno de ellos no obedece al Logos. la belleza auténtica. Su adorno ha de ser. ejercitando su pro­ pio cuerpo y adornándolo por sí misma. la que abre su boca con sabiduría y según la ley. el es­ poso. 9. no el exterior. sino el que es propio de una mujer prudente. . 2. «tesoro de virtud es la mujer 3 fuerte». siempre que convenga. de ellos. La mejor acción es 2 que la mujer hogareña se vista a sí misma y a su marido con adornos ideados por ella misma. pues la mujer pru890 I Tim. 891 I Pe. Es preciso que las mu­ jeres que viven conforme a la Ley de Dios se muestren adornadas. a fin de que. en definitiva. sin añadir adorno alguno fruto del esfuerzo ajeno. y sobre su lengua están los preceptos de misericordia. contentos de su madre.

12. 892 893 894 895 896 Prov. En cambio. que ella celebre su temor de Dios» 892. los pasos y la voz. ejercitándose como cebo de placer. pero. En efecto. Podría citar aquel notabilísimo canto: Yo no sé en absoluto murmurar ni. la prostituta venció al noble Sansón y otra mujer 8 9 5 domeñó su fuerza. 25-30. Pasaje desconocido. las apariencias. . que. se comportan en cualquier conversación como si estuviesen en escena. las miradas. 3-5. en la ciudad. No como algunos que. La filistea Dalila.. la encontrarás más amarga que la hiel y más hiriente que una espada de doble filo. 5. girando el cuello. lo mejor posible. sino que la prostituta egipcia fue abatida. imi­ tando a los comediantes y conservando los ademanes afe­ minados de los danzarines. Y de nuevo: «La mujer valerosa es la corona de su mari­ do» 893. Por ejemplo.316 EL PEDAGOGO dente es alabada. hasta casi romperlo andar un paso . a la postre. «De los labios de una mujer prostituta destila miel.. con pasos afectados. Ibid. como muchos otros depravados que veo por aquí. Deben cuidarse. los pies de la insensata conducen junto con la muerte ai Hades a quienes la frecuentan»894. 31. con mirada lánguida. Ibid. y las ataduras de la moderación se manifies­ tan superiores al poder sin trabas. de un cómico. adoptando un cierto aire afeminado. con su grácil hablar. depilados 896. 4. humedece tu garganta. ninguna mu­ jer logró embaucar a José. con voz modu­ lada.

cura esta enfermedad: «Si tu ojo te escandaliza. 168: saulá batneirt. 5-6. La comedia dice: «Es hora de rechazar los pasos de las prostitutas y el lujo. rey de los asirios. sin duda. La languidez del movimiento en el andar. pues es mejor resbalar con los pies que con la mirada. Prov. 5. En efecto. cardaba la púrpura y mostraba el blanco de sus ojos. la molicie y el afeminamiento deben eliminarse del todo. arráncalo»8 ".» Los pasos de las prostitutas no se apoyan en la verdad. 3 70 2 3 . es decir. 898 Prov.. Las mujeres que así se comportan se ofrecen al placer con sus propios ojos. 5. pues el de­ seo lanza. furiosos ataques. como dice Anacreonte89?. 22. sus vías son errabundas. porque no se dirigen por los senderos de la vida. «Porque el ojo es la lámpara del cuerpo» 902. 29. se corrompen los ojos: «El ojo que contempla cosas hermosas alegra el corazón» 900. sentado con los pies en alto sobre un lecho. el Señor. Las miradas lánguidas de placer y el guiñar el ojo. es decir. extirpando la concupiscencia desde sus raíces. no es sino fornicar con los ojos. Porque. Así presentan al afeminado Sardanápalo. De manera muy especial hay que guardar la vista. 6. 30. 8" Mí. en un abrir y cerrar de ojos. 10. difíciles de reconocer» 898. el que ha aprendido a contemplar lo be­ llo alegra el corazón.LIBRO IU 317 2 Los ademanes mujeriles. 10. 901 ibid. 15. es. a través de ellos. al menos ésta es mi opinión. 902 Mi. que. an­ tes que cualquier parte del cuerpo. y el lento caminar. «y el que hace señales maliciosamen­ te con los ojos acumula desgracias para los hombres»901. parpadear con los ojos. 897 Fr. propio de las heteras.

9. que es una idolatría. reve­ lándose a la luz visible. para complacer a los mirones. D io sc ó r id es . «La prostitución en la mujer está en su caída de ojos» 903. el beocio Píndaro exclama: 903 Edo. Inspirándose en la Escritura. Unas. propiamente.» Y a los que carecen de seso los exhorta diciendo: «Probad con placer el pan escondido. como si no tuviesen dedos. como si tuviesen eccemas. 5-6. por donde se muestra lo interior. y se las agencian de caparazón de tortuga o de marfil. diciendo claramente con su figu­ ra y con su vida toda: «¿Quién es el más necio de voso­ tros? Apóyese en mí. Salomón denomina a este tipo de mujer: «insensata. «astuta». a los que siguen recto su camino».318 EL PEDAGOGO dice la Escritura. 904 Col. M a r ­ c ia l . yendo de un lado para otro. la impureza. y el agua dulce robada» se refiere a Afrodita Epíclopos 907. se sienta a la puerta de su casa en una silla. vuestros miembros terrenales: la for­ nicación.. otras. provocando descaradamente a los viandantes. la pasión. I 77. «ladina». De denliscalpio ( = EI mondadientes) XVÎ 17. «mascando goma» 905. «hábil». 26. 3. «artera». Otras. XIV 24. atrevida. 13-17. ignorante de lo que es la vergüenza. se adornan con ungüentos de todos los colo­ res y así manchan su cara. exclama el Apóstol. se envanecen rascándose la ca­ beza con las horquillas que llevan. pues. la concupiscencia perver­ sa y la codicia. . 905 Pasajes paralelos en: P l in . 9. 906 Prov. «Mortificad. acciones por las cuales se desata la ira de Dios» 904. sonríen a los que se cruzan con ellas. pero nosotros reavivamos nuestras pasiones y no sentimos vergüenza. o de algún otro animal muerto. 907 Expresivo epíteto de la diosa del amor.

efectivamente. contra la señora. que no hablen impúdica­ mente y que no cometan acción alguna vergonzosa. el agua aje­ na te inundará y te deslizarás hacia el Aqueronte» 909. no sabe que los hi­ jos de la tierra perecerán por Afrodita. pues da pie a quienes intentan acciones insignificantes a no tener miedo de mayores empresas. el Señor. según la mitología griega. ¡salta! —dice el Pedagogo—. 18. exclama: «Por cuanto que las hijas de Sión avanzaron con el cuello erguido y con ademanes provocativos en sus miradas. y que uno la sigue de cerca guiñándole el ojo desde el monumento de Platea. fr.LIBRO III 319 Es algo dulce la furtiva solicitud de Cipris 908. por boca de Isaías. 217 SCHROEDER. Así. si lo haces. hermosa de aspecto. po- 2 73 2 3 9 0 8 PíNDARO. que habían de atra­ vesar ios muertos para entrar en los Infiernos. sino que se comporten prudentemente ante ellas. Dios humillará a las hijas de Sión y descubrirá su condi­ ción»910. y en sus andares arrastraban al unísono sus mantos y jugaban con sus pies. Pero. 16-17. 910 Is. que van a la izquierda de sus señoras o que las siguen. Yo pido a las sirvientas. 909 Prov. . infeliz. El cómico Filemón dice en tono de fuerte reproche: A l salir veo detrás de una mujer libre a una única esclava que la acompaña. su vergonzosa condición. y que él la encon­ trará en lo profundo del Hades. El desenfreno de la esclava se vuelve. porque. ¡No pierdas el tiempo en este lugar! ¡No lan­ ces tu mirada hacia ella!. 3. Ei Aqueronte era el río infernal. 9. Afirma el Pedagogo: «Pero él.

ni en la forma de comportarse se encuentre jamás la vergüenza del afeminamiento. fr. 74 Así pues. su indul­ gencia con las acciones vergonzosas. como ve­ mos hacer a los más fastuosos. V III 563c. no irritarse con los licenciosos es indicio inequívoco de una mente que tiende a una conducta seme­ jante. . dice Pedro. 168 K aib el . sed todos razonables. ni el contonearse por las calles. como el que avanza en escena 5 solamente y es señalado con el dedo. El hombre noble no debe mostrar en su rostro ningún signo evidente de molicie. están destrozados por la debilidad de su alma. no el paso lento en exceso..320 EL PEDAGOGO niendo en evidencia la señora. tened buenas entrañas. al no reprocharlas. 4 También debemos desterrar la excentricidad en el an­ dar. 912 / Pe. en realidad. amantes de vuestros hermanos. 8-9. sed humildes». la magnanimidad y la humanidad deben ser practica­ das por los amos. añade: «para que heredéis la bendición»932. ni atropellan­ do. «En definitiva —exclama—. a pesar de que parecen robustos. no sólo a los buenos y afables. y preferir la dignidad y la serenidad. 911 E p ic a r m o . Rep. Porque. Tampoco debe uno dejarse empujar por sus criados cuesta arriba. y . si bien. buscar con la mirada a los que nos vamos encontran­ do para ver si nos miran. Ciertamente. sino también a los de genio áspero». así como a ellos se les manda «que se sometan respetuo­ samente a sus amos. P l a t . que ni en los movimientos. así la equi­ dad. como si fuesen bestias de carga. Ni tampoco el hombre con salud debe tratar 2 a los esclavos. 3. ni tampoco en ninguna otra parte de su cuerpo. compasivos. «Tal la señora —dicen los amantes de los prover­ bios— tales sus perros»911.

de donde.» Así pues. que los hombres no pierdan el tiempo parlo­ teando en las barberías y tabernas y que acaben. la inactividad es su principal causa. acicalados cual prostitutas. y la esculpe así: «Que su rostro esté limpio. de ir a la caza de las mujeres que pasan. juego que les gus­ ta practicar. . ni estén flojos los miembros de su cuerpo. prohibió al antiguo pueblo 913 Las tabas. de los talleres de los orfebres. por boca de Moisés. Florezca en él el pudor y la virilidad. el sapientísimo Pe­ dagogo. como es natu­ ral. no cesan de hablar mal de muchos con el fin de provocar carcajadas. que no eche su cuello hacia detrás. sólo las relaciones con hombres honestos reportan uti­ lidad. que sea agudo en correcta conversación. como las que están senta­ das en sus casas. que su mi­ rada no sea descarada ni languideciente. Según esto. consciente de que el trato con los hom­ bres malvados es una acción grosera. pasan el día. de una vez. por no ser capaz de ninguna otra satisfacción sin causar daño.LIBRO III 321 Me parece noble y amable la imagen que Zenón de Citio esboza del joven. sino erguidos y tensos. También debe prohibirse el juego de dados y el afán de ganar con los astrágalos9IJ. y de los demás talleres. Pero. y que sus actitudes y movimientos no den pie a espe­ ranza alguna para los libidinosos. que retenga lo que se ha dicho correctamen­ te. Y es que hay quien se enamora de lo vano que reside fuera de la verdad. además. la elección del plan de vida es fiel refle­ jo del pensamiento de cada hombre. «huesecillo». Tal es el pago que la falta de control cobra a quienes pueden malgastar su tiempo en el libertinaje. y de los merca­ dos de lana. «dado». Quede apartado el relajamiento de las per­ fumerías. que sus cejas no estén fruncidas. propiamente. en donde. Sin duda.

. es decir. pues hay un «Consejo» malvado en contra del Justo. 916 Sai. 76 Así pues. el Logos. con el Logos en la boca. rumia el alimento espiritual. «la reunión» aquí es malvada e injusta. insiste de nuevo alegóricamente. como desde lo hondo del pensamiento. dando a entender que no se acerquen a quienes pretenden ganarse la vida por medio de la rapiña. y la justicia tiene. la de la balanza de platos iguales. que rumia el alimento propio de la justi­ cia. cual cerdos. 11. o águila»914. Mas dice también que no pueden comerse: «milanos. También se sirve de la alegoría para otros ejemplos. mostrando con ello que los que in­ vocan a Dios no deben tener tratos con los impuros que. El justo. por medio de la catequesis. se regocijan con los placeres del cuerpo. no nos conducirá a los es­ pectáculos. con razón. ciertamente. 3. razón por la 4 cual maldice la asamblea que va contra él. 1. 2 hacia un recuerdo racional. y que. 915 Ibid.322 EL PEDAGOGO comer carne de cerdo. o alucón de veloces alas. con alimentos fangosos y con los cosquilieos lujuriosos desean­ do escarbar en el placer de Afrodita que se goza en el 4 mal. 13-14. . que entra desde fuera. En efecto. Porque todo «lo que tiene la uña hendida en dos y que rum ia»9 1 5 es puro. cual alimen­ to. pezuña hendida porque nos santifica aquí. de nuevo. es envia­ do desde dentro. Pues la uña hendida simboliza la justicia. Ese tipo de reuniones rebosan mucho desorden e ilegalidad. 1. 11. y los pre914 Lev. ¿con quiénes debemos alternar? Con los jus­ tos. 3 El Pedagogo. en esta vida. y nos lleva al siglo futuro. No sin razón alguien podría tildar a los esta­ dios y a los teatros de «cátedra de pestilencia»916.

si no amas la vida? No sé leer. yo afirmo que no son prudentes aquellas ciudades que centran su preocupa­ ción en el juego. ya que los apetitos se inflaman cuando la mirada es ansiosa. De ahí que la reunión en sí resulte frívola. Ahora bien. exclama. no todos somos filósofos. se dice. No. es evidente que. hombres y mujeres. porque el que sea razonable no preferirá jamás lo placen­ tero antes que el bien. deben suprimirse los espectáculos y las audiciones. ni el gasto sin sentido de la hacienda. pues. vamos a ver. a modo de pasatiempo. quienes disfrutan con los vicios de aquéllos. y los ojos. Pero. has llegado a creer? Y más aún. por reu­ nirse. ¿qué acción torpe no se muestra en los teatros? ¿Qué desvergonzadas palabras no pronuncian los bufones? Pues. si no filosofas? ¿Cómo te amas a ti mis­ mo. por estar repletos de bufonería y de clarlatanería. al te­ ner el ansiado ocio. no po­ drán resbalar jamás hacia los fáciles placeres.LIBRO III 323 textos de las reuniones son la causa del desorden. cuando están en sus casas. ¿cómo amas a Dios y a tu prójimo. con el único objeto de contemplarse mutuamente. ¿no vamos todos hacia la vida? ¿Qué dices tú? ¿Cómo. indistintamente. ya no es un juego el despiadado afán de vanagloria. Pero. encienden los deseos eróticos. y. Por lo tanto. ni tampoco son jue­ gos de niño las sediciones que se suscitan entre ellos. Pero. si alegan que toman los espectáculos como un tipo de juego. quie­ nes no se dejan seducir y son insensibles a ellos. ni tampoco las cosas fútiles. tra­ tan de imitar tales representaciones. que llega al extremo de la muerte. si no aprendiste a leer. las ostentaciones sin sentido. al contrario. habituados a mirar a los vecinos con descaro. La indolencia jamás debe comprarse con futilidades. no . Y.

a los hipócritas. 20. Podemos escuchar la divina sabiduría y practicarla. saludándose con gran re­ serva. llenos de «sincera caridad» 920. conseguirá la verdad y se enriquecerá. 6. . . según venda o compre. 6. y no exclusivam ente al «tem ­ p lo» o « ed ificio». ¡Quede suprimido el elogio y el juramento acerca de los artículos que se venden957. II Cor. al mismo tiempo que divino. quede también suprimido el juramento para lo demás! Así filosofen los comercian­ tes del ágora y los mercaderes al por menor: «No tomes en vano el nombre del Señor. sino que diga sencillamente uno solo y se esfuerce en decir la verdad. pues no quería que la santa mansión de Dios fuese casa de comercio fraudulento. P l a t . sin duda.324 EL PEDAGOGO puedes excusarte de escuchar. Que el vendedor o el comprador no diga dos precios. además. aunque no consiga este precio. 917 C f. X í 9I7b -c. La fe. La mujer y el varón deben ir decentemente vestidos a la Iglesia919. Y a los que actúan al margen de esto. recibe el nombre de caridad: obra espiritual. 919 R eferido a «A sam blea cristiana». acomodado a ignorantes. 9. no se nos prohíbe dirigir los asuntos del mundo ordenadamente siguiendo a Dios. el Señor los expulsó de la casa de su Padre. sino de los que viven según Dios. a los que comercian con la verdad. 7. es una posesión. 918 Éx. pues esto no se enseña. dispuestos a orar a Dios. 12. su código. a los avaros a los farsantes. porque el Señor no juzgará inocente a quien tome en vano su nom bre»918. puros de cuerpo y de alma. no de los sabios según el mundo. La fe se enseña incluso sin letras. pues. o de palabras o de posesiones materiales. 920 Rom. con paso natural. Ley.

como los pulpos que. muestra también ese color de su piel. excepto cuando está en casa. por la embriaguez y por cualquier agitación po­ pular. abandonando lo inspirado por Dios en la asamblea. por el ritmo. Con la vergüen­ za y el velo ante sus ojos no se extraviará jamás. ésa es la voluntad del Logos: es muy conveniente que ore cubierta. Así pues. Es más. Sí. después de la reunión. que pereció en dicho incendio.LIBRO III 325 Que la mujer. Esto cantan en respuesta quienes primero celebran con himnos la inmortalidad. asemejándose a las rocas en las que están. una vez fuera del templo. desprendiéndose de la falsa e hipócrita modestia. sino que. se asemejan a la multitud con la que tratan. ni inci­ tará a otro a caer en el pecado. y luego cantan con salmos la más 921 Se refiere a Creúsa. la dejan donde la oyeron y. y después de haber venerado la palabra de Dios. según dicen. tan piadosos y tan ama­ bles. Pero el caso es que no sé cómo cambian de proce­ der y de figura según los lugares. en actitud modesta. mientras huía del incendio. y que fueran —no sólo parecieran— tan pacíficos. no se descubrió. a lo largo de toda su vida. . son sorprendidos como ignorando lo que son. Sería necesario que los iniciados en Cristo se mostrasen y se comportasen. como apare­ cen en las iglesias. pues su figura debe ser respetable e inaccesible a las miradas. contaminados totalmente por los soni­ dos y los acordes de música erótica: por la flauta. por desnudar su rostro. observe esto: vaya siempre con velo. además. por su gran modestia. permaneció cubierta921. ni siquiera cuando fue presa del miedo en la toma de Troya. Dícese que la mujer de Eneas. andan de acá para allá con los ateos.

las más de las ve­ ces. inyectan el veneno del libertinaje? 82 Así pues. ni todo cuanto les acompaña en su canto. ni los codiciosos. ni los adúlteros. por la que se muestra su ca­ rácter pacífico. sepultando sus propios cadáve­ res. Si hemos sido llamados ai Reino de Dios. En efecto. ni los ultrajadores». 7. acaso. El amor no se juzga por un beso. Gustado 9 2 4 dignamente el Reino. debemos comportarnos como exige este Reino: amando a Dios y al prójimo. 4 Existe también otro beso impuro. ni los sodomitas. ni los afeminados. 6 . que también las ta­ rántulas con sólo el contacto de su boca consumen de do­ lor a los hombres y que los besos. 923 Ibid. 922 / Cor. que finge santidad. ni los ladrones.326 EL PEDAGOGO depravada palinodia: «comamos y bebamos. 925 I Jn. si Mas éstos morirán. hay quienes hacen resonar las iglesias 3 con un beso. 4 . 2 «heredarán el reino de Dios» 923. que debería ser místico —el Apóstol lo llamó «santo»—. 15. no mañana. ha desencadenado ver­ gonzosas sospechas y blasfemias. está bien claro para nosotros que el beso en sí no es amor. es decir. N osotros adoptam os la lectura apogeuoméms. sino que ya han muerto para Dios. enterrándose a sí mismos en la muerte. Ha­ cer un uso desmedido del beso. plagado de veneno. que mañana moriremos» 922. porque «el amor procede de D ios»92S . sino por la benevo­ lencia. 32 . . ¿No sabéis. dispensemos la benevolencia del alma a través de la boca casta y cerrada. 9 -1 0 . frente a: apophai- 924 noménës y apagoreuoménes. sin tener el amor dentro de su corazón. El Apóstol los combate con singular dureza: «No os enga­ ñéis. ciertamente. ni los borrachos..

¿No es posible que el que incluso ha visto se mantenga firme? Hay que vigilar en no caer. eligiendo el momento oportuno. igual que a Dios. los afectuosos abrazos de 2 los amantes en plena calle. de ello se sigue que también al prójimo. Ahora bien. al que estamos obligados a amar en segundo lugar. y «quien bendice a su amigo a grandes voces de madrugada. 929 Ibid -. sobre todo. propios de los que quieren dejarse ver por los ex­ traños. mientras que quien no mira difícilmente puede llegar a desear. para reuIbid. 27. Los prudentes no sólo deben mantenerse puros. en secreto. Si conviene 3 «rogar» a Dios «en el granero». Porque «nosotros — dice— somos la sal de la 4 tierra» 927. 926 927 . Mt. porque quien mira puede caer. 5. no parecerá diferenciarse de uno que lo está maldiciendo» 928. pues «sus mandamientos no son pesados» 926. 25.LIBRO III 327 y «éste es el amor de Dios: que observemos sus man­ damientos». Mi opinión es que debemos abstenernos. carecen de la más mínima elegancia. 13. evitando toda causa de sospecha.. en secreto. se puede pecar. le mostremos nuestro afecto en casa. 2 sino que deben esforzarse por mantenerse al margen de todo reproche. 14. sino simplemente mirándolas. 4. porque no sólo tocándolas. 3-4. 5 de mirar a las mujeres. En efecto. 928 Prov. «Miren de frente tus ojos. para que no nos demos alegrías unos a otros con la boca. llenos de una estúpida fran­ queza. y tus párpados den su 83 aquiescencia a lo que es justo» 929. acción que debe rehuir necesariamente todo hombre que haya recibido una recta educación. 5. dice Juan.

es lo óptimo. En conclusión: debe observarse este mensaje. «para que —como dice el Apóstol— nadie nos censure. Aspectos de las 84 12. te lo explicará debidamente: «Muchos. razón de más por la que> mucho menos. La amistad que tiene su origen en el fuego y que recibe el nombre de pa­ sión amorosa. por ser pecaminosa. Eclo. dice la Escritura. en Verdad. 8. «Aparta tu ojo de la mujer agraciada. conduce a un fuego inextinguible. Exposición sumaria sobre la wda mejor. y no observes la belleza ajena». La mejor medida es que. sino de parecer también dignos de fe. se ex­ traviaron por la belleza de una mujer. sino también a los ojos de los hombres» 93°. 20-21. Efectivamente.328 EL PEDAGOGO 3 4 nir en sí toda la pureza. de todo lo que el hombre posee. 9. porque procuramos hacer lo que es bueno no sólo a los ojos del Señor. . que respira un placer pu­ ro. Así. no sólo de ser fieles. nos conviene Sagradas Escrituras que caracterizan la vida de los cristianos manifestar ante su vista el afecto a la mujer. Y si no sabes el porqué. mujeres. ni ¡a tiranía. un 2 matrimonio lleno de templanza. ni el oro. Ya Aristóteles no permitía que se sonriera a jos esclavos. con el fin. la amistad se inflama como el fuego» 9 3 3. a causa de ella. la tragedia exclama maravillosa­ mente: ¡Ay! ¡Ay!. ni el lujo del dinero engendran tan variados placeres. y. ya desde los primeros días de matrimonio. «o y3i / / Cor. Yo exhortaría a ios maridos a n0 besar a sus mujeres en casa en presencia de los criados. se dé muestras de respetable dignidad. 8.

4.. como en tiempo pasado —dice Pedro— la voluntad de los gentiles. Por tanto. sino con la preciosa sangre de Cristo. seamos clavados en la verdad. también atribuidos a un tal A p olo- 85 i 3 4 86 I Pe. y reglamenta­ da y firme. no deben rehusarse estos mandatos de la justicia. y sus oídos están atentos a su plegaria. «porque los ojos del Señor miran a los justos. concupiscencias. 12-13. 3. 17-19. No. que es decencia en su totalidad. Regenerados. conscientes del deber de cada cual. Ibid. «vivid en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación. cuando andabais en lascivias. Ibid.. más el rostro del Señor está contra los que obran el mal. Sin duda. . y dirigir vuestra salva932 nio. orgías. que da cuenta perfectamente en el trabajo de los sucesivos proyectos y es insuperable por su virtud. sabiendo que no con cosas corrupti­ bles. 3. recibida por tradición de nuestros padres. Debía expresar estos razonamientos. 933 934 935 Versos citados por Estobeo. Y ¿quién será el que nos hará mal. fuimos rescatados de nuestra vana mane­ ra de vivir. en la que nos atrincheramos y protegemos de nuestros anteriores pe­ cados. «Basta ya de hacer. plata u oro. como cordero sin tacha ni mancilla» 933. borracheras. 1. si somos cela­ dores de lo bueno?» 935. la mejor conducta es el buen orden. volva­ mos al ayuno y santifiquémonos. ni siquiera aunque hayan sido expresados por quienes si­ guen la sabiduría mundana. Tengamos como meta la Cruz del Señor. festines y nefandas idolatrías» 934. aunque los haya proferido con excesiva severidad.LIBRO III 329 como las justas y prudentes sentencias del varón bueno y de la mujer piadosa 932.

Los temas de conversación que prefiere mantener con los niños por la calle. 2.330 EL PEDAGOGO ción con corrección. los bienes de aquí abajo reciben el mismo nom­ bre. comeréis los bienes de la tierra» 938. liberando la buena voluntad para que acepte la fe. mas. 1. Él es. 10. los puntos prin­ cipales de la salvación. afirma de nuevo el Pedagogo. Ez. 23. afirma el Pedagogo. Los expone con suma sencillez. bienes son realmente «lo que jamás oído oyó ni remontó hasta el co­ razón» 939. y vosotros. 87 Así pues. cómo debemos comportarnos en casa y có­ mo corregir nuestra vida. el dador y el guardián de los bienes. «porque prefiere el arrepentimiento del pecador a 2 su muerte» 937. la fuerza y el alimento. 19. 9. no me importa. No obstante. os salvaréis. mientras los conduce al maestro. el Pedagogo nos lo ha mostra­ do suficientemente. Prov. niño. su ley desea quitar el temor. la ri­ queza. Por participar en ellos. la belleza. «Y si me escucháis. los adapta al tiempo de su periodo de guía y deja para el maestro las explicaciones pertinentes. bienes relativos al que realmente es rey. pasando de las cosas sensibles al conocimiento. Dice: escucha. aun así. en efecto. Pues. si me escucháis. Y llama bie­ nes de la tierra a los bienes humanos. si no prestáis atención a mis palabras. 2 Realmente. la salud. pues el Logos educa divinamente la debilidad huma­ na. 936 937 . Me desnudaré tal como soy y te Cf. nos los sugiere y expone brevemente por medio de textos de la Sagrada Escritura. 938 Is. I Cor. bienes que realmente son buenos y que nos aguardan. me preo­ cupa. 18. ya que «el que censura con franqueza obra la paz» 936. 10. que has recibido una hermosa instrucción.

es también. «Los tesoros de la sabiduría son inagotables». Aléjate de los caminos del extravío. 22. un precepto capital y un consejo prác. ocultos. de los que. mantén atentos tus oídos. como dice el Señor: «amarás a tu Dios con todo tu corazón. «y yo te daré te­ soros ininteligibles. Y así. por boca divina. 45. otros nos son re­ velados por los profetas. eí Pedagogo. por medio de estos dones. . Es posible resumir en dos los preceptos.LIBRO III 331 propondré estos bellos mandamientos. «porque el Señor co­ noce el camino de los justos. 11. 12. por medio de la ley. exclama el Apóstol: «¡Oh profundidad de la riqueza y de la sabidu­ ría!»942.88 tico que lo abarca todo: «Como queréis que actúen con vosotros los hombres. 40. 944 Ibid. y otro acompaña cantando a los siete dones del Espíritu Santo. 945 Ibid. y visibles para nosotros. le res- 940 Sal. Muchos tesoros nos son suministrados por un 4 único Dios. el buen camino que yo 3 te mostraré. 1. actuad vosotros con ellos» 943. y el camino de los impíos tendrá un final desgraciado» 940. 7.39. con toda tu alma y con toda tu fuerza. tras admirarlos. otros.. 943 Mt. unos. 37. Y el Señor. invisibles»9 4 1 para los genti­ les. por los cuales llega­ rás a la salvación. 22. Luego añade: «De estos dos mandamientos dependen la ley entera y los profetas» 945. que es uno solo. 941 Is. pues. M2 Rom.. Te llevo por el camino de la salvación. He aquí. En consecuencia. al que le preguntaba: 2 «¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?». niño. y al prójimo como a ti mismo»944. 6. 33. 3. sigue.

16-18. apartad la maldad de vuestras almas lejos de mi vista. podamos encontrar más fácilmente la salvación. Nuestro deber estriba en la observación de esto y de cuantas otras cosas nos sean recomendadas en la lectura 2 de la Biblia. y dialoguemos. tu luz se mostrará pronto. los relativos a la plegaria: «Las buenas acciones son una plegaria acogida por el Señor». que esboza la salvadora descripción de los pecados. Venid. tu curación surgirá deprisa. y no desprecies al que es de tu misma raza. 10. Y se sugiere el modo de la plegaria: «Cuando veas al desnudo. 89 Tenemos el Decálogo por mediación de Moisés. vístele. 4 dice la Escritura. «no robarás. no pronunciarás falso testimonio. y otros que siguen a éstos. debo exponer bien claramente el Amor del Pedagogo valiéndome de abundantes y salvadores pre­ ceptos. no adorarás a los ídolos». Le.. Y habiendo di­ cho que sí. 948 Éx. pu­ rificaos. Luego.332 EL PEDAGOGO pondió: «¿Sabes los mandamientos?» 946. Nos ordena por boca de Isaías: «Lavaos. haced justicia al huérfano. dice el Señor» 949. 949 Is. repre­ sentado alegóricamente por una simple y sola letra. díjole: «Haz eso. 13-16. proteged al oprimido. defended 3 a la viuda. honra a tu padre y a tu madre» 948. Aprended a obrar bien. Ibid. 16-17. 1. 28. 20. merced a una amplia distribución de los textos de las Escrituras. y te salvarás» 947. por ejemplo. «No co­ meterás adulterio. 946 947 . buscad la decisión justa. 3 No obstante. no serás pe­ derasta. 19. Y muchos más preceptos podríamos encontrar respecto a otros puntos. y ante ti caminará la justicia. a fin de que.

el ayuno que yo he elegido: desata todo lazo de maldad. Asi. li-1 3 . Pues. 951 Ibid. ni de cabritos. comparte tu pan con el ham­ briento y lleva a tu casa a los pobres que carecen de te­ cho. ¿cuál es 5 el fruto de esa plegaria? «Entonces clamarás y Dios te escuchará. Ni aunque inclines tu cuello hacia la argolla. alega: «¿Por qué ayunáis por mí? No escogí yo este ayuno. ¿Cómo. y te dirá: ‘Heme aquí’» 950. Y aún estarás hablando. Y por lo que al ayuno se refiere. 7-9. pues. 58. exclama el Señor. estoy harto de holocaustos de carneros. 58.3 mismo. es inútil. y menos si venís para que yo os vea. No soporto vuestros novi­ lunios y sábados» 952.» Pero. respecto a los sacrificios: «¿De qué me sirve la multitud de sacrificios que me ofrecéis?. pues. . 50. ¿qué enigmático significado encierra el ayuno? 2 Dice el Señor: «He aquí. 95í Sal... ¿quién os ha pedido que hagáis esto con vuestras manos? No consintáis en hollar mi atrio. ni sangre de toro. deja libres a los oprimidos y aban­ dona todo contrato injusto. ni el día en que el hombre debe humillar su alma.LIBRO III 333 y la gloria de Dios te circundará». ¿Cómo. no quiero grasa de cebones. ni aunque te cubras con un sa­ co y te manches de ceniza. El incienso me resulta repugnante. coronaré o ungiré 950 Ibid. Cuando veas un hombre desnudo. suelta los lazos de los contratos forzados.. 19. exclama. Ahora bien. 952 Ibid. ni aun así dirás que un ayu­ no es aceptable. ofreceré un sacrificio 4 en honor del Señor? Dice: «Es un sacrificio para el Señor el espíritu contrito»953. Si traéis flor de harina de trigo. 3-7. 1. vístelo»951.

«Protege al que 3 es objeto de atropellos» 956. aromas y flores de Dios. . porque el soborno ciega los ojos de los que ven y corrompe las palabras de los justos» 955. repréndelo. 3-4. que me ofreciera holocaustos y sacrificios. 1. 17. 16. perdónalo»954. dice: «Si peca tu hermano. Asimismo. sacrificios. y a los recaudadores de impuestos. sólo les 954 Le. Dî. y a Dios lo que es de D ios»959. 2 A los que están en campaña. y si se arrepiente. Y dice al juez: «No hagas en juicio acepción de perso­ nas. les indica que tienen más que suficiente con su única solda­ da. 957 Prov. 958 I Pe. 959 Mt. Y si siete veces al día peca contra ti y siete veces se vuelve a ti diciendo: ‘me arre­ piento’. a su vez. a los administra­ dores: «una posesión adquirida ilegalmente viene a me­ nos» 957. les or­ dena que no exijan más de lo estrictamente fijado. 955 Cf. perdónalo. 17. 8. 4 Y con referencia al juramento y al rencor: «Yo no ordené a vuestros padres. Y por lo que a la conducta cívica se refiere: «Dad al César lo que es del César.334 EL PEDAGOGO de perfume? ¿Qué incienso quemaré para el Señor? «Es aroma de perfume para Dios —dice— un corazón que glo­ rifica a quien lo ha modelado. 4. prosigue: «La caridad oculta una multitud de pecados»958.» Éstas son las coronas. 1. 19. 21. 91 Sobre el perdón. 17. 13. cuando salieron de la tierra de Egipto. Y con respecto a la caridad. 956 Is. 11. por boca de Juan. 22.

. y si al­ guien te quita la túnica. porque «destruirá incluso a los pruden­ tes»963. 963 Prov. y a los otros les dice: «¡Ay de los que se creen inteligentes y sabios ante sus propios ojos!» 960. 961 Mi. 23. no ame el falso jura­ mento. A los misericordiosos los llama bienaventurados «por­ que conseguirán misericordia» % 2. Debemos servirnos de los esclavos como de nosotros mismos. Dice: «Al que te hiera en la mejilla. 21. 5. 1 ..LIBRO III 335 di esa orden: que cada uno de vosotros no guarde rencor en su corazón contra el prójimo. y quien se ensalza será humillado»961. 15. Es más. 20-21. Ordena amar a los enemigos y a los que nos mal­ dicen y rogar por los que nos maltratan. 962 Ibid. 27-29. Y refiriéndose a la fe: «Y todo cuanto pidiereis en la oración con fe. y amargo a lo dulce!». afirma. 7 . y la sabiduría llama des­ graciada a la ira. lo conseguiréis»% 5. 9<* Le. para los libres y para los esclavos». sino amonestarlos. «porque el que se abstiene del 960 Is. En efecto. Nada es convincente para los incrédulos966r según Píndaro. 965 Mi. «Dios —si te fijas bien— es el mismo para todos. pues son hombres como nosotros. preséntale también la otra. los amenaza con estos términos: «iAy de los que a lo dulce llaman amargo. 12. 22. 5 . «Quien se humilla será ensalzado. inclu­ so a los criados que incurren en falta no debemos casti­ garlos. no le impidas tomar la capa» 964. 966 p r 233 SCHROEDER. 6.» Respecto a los mentirosos y soberbios.

al decir: «jAy de vosotros. sólo el Lo­ gos carece de pecado. 34-36. 97! Ibid. Éstas son las leyes del Logos: las exhortaciones no es­ tán escritas en tablas de piedra por el dedo del Señor. lo único que no conoce corrupción. y a mí vinisteis» 970.. hallábame en prisión. tomad posesión del reino que está pre­ parado para vosotros desde la creación del mundo. 970 Mi. era peregrino. Razón por la cual fueron rotas las tablas de los duros de corazón. 40. y dirá: «Cuanto hicisteis con estos pequeños. no es propio de un hombre cualquiera. y me visitasteis. y me dis­ teis de beber. corregirse.46. 11. y me acogisteis con vosotros. fariseos. Éstos irán a la vida eterna»971. Rechaza también la vanagloria. adjudicándose amo­ rosamente para sí las buenas acciones realizadas con los hermanos. 43. ¿cuándo hicimos nosotros algo de todo eso con el Señor? El mis­ mo Pedagogo. Sí. sino inscritas en el corazón de los hombres. 25. 13. a fin de que la fe de los niños fuese impresa en las mentes dóciles. 968 Le. 25. a su vez. estaba desnudo y me vestísteis. ahora bien. Pero. «El errar es natural y común a to­ dos. Pues tuve hambre y me disteis de comer. 969 Posiblem ente del com ediógrafo M enandro. enfermo. porque ama el arrepentimiento que sigue al pecado. Acoge con cariño la conversión del pecador. responderá. tuve sed. sino de un ser excepcional» 969. que amáis los pri­ meros asientos en las sinagogas y los abrazos en las pla­ zas!» 968. . Y acerca de la generosidad exclama: «Venid a mí to­ dos los benditos.336 2 EL PEDAGOGO 3 4 5 94 bastón odia a su hijo» 967. Pero. 24. ambas leyes servían al Logos para la educación de la humanidad: 967 Prov. conmigo lo hicisteis.

28. hable 3 cada uno la verdad con su prójimo. «Hijos. sabios e imitadores de Dios. vuestro y de ellos. ira.31 y 5. sirviéndoles de corazón con ama­ bilidad. . 974 Ibid. ya que unos somos miembros de otros. in.» «Y vosotros.LIB RO III 337 una. sus preceptos: «Desechando toda mentira. padres. como también Cristo nos amó» 972. Haceos. no robe ya. obedeced a vuestros señores. conscientes de que el Se­ ñor. por mediación de Moisés. 5 y los varones amen a sus esposas.95 procamente. si­ no que trabaje con sus manos en algo provechoso para poder compartir con el indigente. Creo que es necesario hablar de cómo era la pedago. Siervos. y la otra. como a Cristo. 25-28. Sed bondadosos unos con otros. habla el Pedagogo. 5. sin recurrir a la amenaza.2 gía de los Apóstoles. 4. «Las mujeres sométanse a sus maridos como al Señor. ni deis ocasión al diablo.25. griterío y maledicencia. El que robaba. «como a sus propios cuerpos» 974.. y caminad en el amor. Que los que están unidos en matrimonio se amen recí. perdonándoos recíprocamente. como hijos queridos. del que expondré. No se ponga el sol sobre vuestra ira. Toda amargura. 5. por tener más memoria que yo. destiérrese lejos de vo­ sotros. a modo de sem­ brador. como Cristo amó a la Iglesia» 973. 973 Ibid. 1-2. obedeced a vuestros padres. no exas­ peréis a vuestros hijos. misericordiosos.4 dignación. Y vosotros. pero. está en los cielos y que no hace 972 Ef. señores. por medio de los Apóstoles. tratad bien a vuestros escla­ vos.. como Dios en Cristo os perdonó. junto con todo tipo de vicio. sino educadlos en la disciplina y en la instrucción del Señor. 22. pues.

96 «Nutrios con la palabra de la fe. 4. velando en ella con ac­ ción de gracias. mas la piedad es útil para todo y posee promesas para la vida presente y para la futura»979. Ibid. 2. Pro­ badlo todo. Mirad que nadie devuelva a otro mal por mal. en es­ píritu también obedezcamos. 6. puesto que son fieles» 980. Perseverad en la oración. No os engañéis: de Dios nadie se burla. No apaguéis el espíritu. y así cumpliréis la ley de Cristo. 13-15. Sea vuestra conversa­ ción con gracia. 6-8. pues el ejercicio corporal es poco provechoso. aguardando el momento oportuno. Absteneos de toda clase de 4 mal 977. 2. a que corrijáis a los desordenados. y el que practica la misericor­ ds Ibid. . 977 978 980 / Tes.9. asimismo.5-6. «Si en espíritu vivimos.. y retened el bien. sírvanles mejor. provocándonos unos a otros ni envidiándonos mutuamen­ te. Col. salpicada de sal. con solicitud. que acojáis a los débiles. que alentéis a los pusi­ lánimes.. No codiciemos la vanagloria. No nos cansemos de hacer el bien. 3 «El que dé de lo suyo. «Que entre vosotros haya paz. porque a su debido 3 tiempo cosecharemos. que seáis magnánimos con todos.» Ejercitaos en la piedad. pues son hermanos. el que preside. 4.19-22. 6. Proceded prudentemente con los de fuera. 976 Gál.7. 5. 6. que lo haga con sencillez. 1. 2. hermanos. 2 «Los que tienen amos fieles.9. Os exhortamos. 25-26. sino que. Llevad unos las cargas de los otros. 979 / Tim.338 2 EL PEDAGOGO acepción de personas» 975. 5.4-7. de modo que sepáis res­ ponder oportunamente a cada uno» 978. no los menosprecien. no despreciéis las profecías. si no desfallecemos» 976.

siendo pa­ cientes en la tribulación. 12. prac­ ticando la hospitalidad y participando en las necesidades de los santos»981. Éstos son unos pocos de los muchos ejemplos que el 97 Pedagogo muestra a sus niños. ser de gran utilidad para quienes los leen. voluntad buena de Padre bueno. 4 adherios al bien amándoos los unos a los otros con amor fraterno. otros para Obispos y diáconos. valiéndose de parábolas. dice el Pedagogo. tomándoos a vosotros.2 981 Rom. con gozo. alegrándoos en la esperanza. en determinados momentos. ejemplos con los que se erradica —por así decirlo— el vicio y se suprime la injusticia. adelantaos los unos a los otros. sed fervorosos de espíritu. ense­ ñar estas cosas. otros para las viudas. pue­ den. en verdad. 8-13. perseverantes en la oración. y el esposo. sirviendo al Señor. en la estima. La Iglesia esta es la escuela. so­ bre los que en otra ocasión podríamos hablar. y muchos. no seáis negligentes a la solicitud. entresacándolos de las Sa­ gradas Escrituras. que habéis sido 98 educados con una buena formación. ha llegado el momento de que yo cese en mi oficio de Pedagogo y de que vosotros escuchéis al Maestro. 3 mediante enigmas.2 merables consejos destinados a personas determinadas es­ tán escritos en los libros santos: unos para presbíteros. os hará comprender sus palabras. Pero no es de mi incumbencia. odiando e l mal. Él. Para la exégesis de estas santas enseñanzas necesitamos la ayuda de un maestro al cual dirigir nues­ tros pasos. Otros innu. Muchos. Sí.LIBRO III 339 dia. «Él es propiaciación por nues. el único maes­ tro. sabiduría genuina. . santidad de conocimiento. la caridad no es hipócrita.

corramos a esta buena madre. Él es. es mentiroso y la verdad no está en él. glorifiquemos la bienaventurada providencia. Quien dice que permanece en Él. 2 Todo lo hace. En eso conoce­ mos que estamos en Él. El caballo es guiado por el freno. en ése la cari­ dad de Dios es verdaderamente perfecta. 99 ¡Oh retoños de la bienaventurada pedagogía! Comple­ temos la hermosa faz de la Iglesia y. por la que el hombre es educado y santificado como hijo de Dios y. y el hombre es transformado por el Logos. 2. 2. sirve y todo lo crea: 982 / Jn. y si nos convertimos en oyentes del Logos. y no guarda sus mandamientos. quien prepara el freno para el caballo. sino también por los de todo el mundo. 2.340 EL PEDAGOGO tros pecados» 9 8 \ como dice Juan. 2-6. el médico de nuestro cuerpo y de nuestra alma. se pescan los peces con anzuelo y se aba­ ten las aves. Quien dice conocerlo. domina. debe también vivir como Él vivió» 983. el yugo para el toro. la fiera salvaje es apresada con un lazo. realmente.. el hombre eterno: Jesús. la 3 caña para el pez y la trampa para el pájaro. cual niños. Mas el que guarda su palabra. si 3 guardamos sus mandamientos. 9 8 3 Ibid. se convierte en ciudadano del cielo y recibe allí al padre que ha aprendido a conocer en la tierra. con su ayuda se domesti­ can las fieras. el toro. «no sólo por nuestros pecados. Y en esto sabemos que lo hemos conocido. por ser formado por el pedagogo en la tierra. por el yu­ go. el lazo para la fiera. Él gobierna las ciudades y cultiva los campos. . todo lo enseña y todo lo educa el Lo­ gos.

Señor. el creador del mundo y dei hom­ bre y. hijos de Dios sin tacha. puros. 985 Fr. «Irreprochables. Concede a quienes seguimos 984 Hom. 26 B lass -S n e l l . Hijo y Pa­ dre. Dispongo de los elementos como materia. 986 Flp. y todos los astros que coronan el cielo9* 4.. 15. que la tie­ rra se mantenga firme y se mueva cuando yo lo dispon­ ga. pidámoslo al mismo Logos: sé propicio a tus hijos. en medio de una ge­ neración perversa y descarrilada» 986.LIBRO III 341 Hizo la tierra. Clemente omite el verso 484: «y el infatigable Helios. «conductor». Padre. It. ambos uno solo. por él. ¡Tan grande es el Lo­ gos! Él es el Pedagogo. que ese fuego conten­ ga su cólera. G uía9 8 7 de Israel. además. i Oh divina creación! ¡Oh divinos mandatos! Que estas aguas se mantengan en sus límites. A requeri­ miento suyo. «auri­ ga». que este aire planee por el éter. también pedagogo del mundo. lo que falta por hacer. Porque no hay nada oculto en la clara palabra que la sabiduría transmite a los mortales. y la Luna llena». brilláis en el mundo como luminosos astros. tras un generoso elo­ gio del Logos. modelar al hombre. Así pues. el mar. XVIII 483 y 485. 987 Sugestivo empleo de Clemente del epíteto homérico eníochos «compañero y amigo del guerrero que va a su lado en el carro». Propiamente. ambos fuimos constituidos y esperamos el juicio. el fuego te servirá. Si llegas a conocerme. «el que lleva las riendas». Quiero. habito con mi criatura. como dice Baquíiides 985. 2. Pedagogo. . el cielo. según Pablo.

al Hijo. y que. en plena calma. Hijo y Padre. sería hermoso que nosotros. sin haber sido sumergidos por las olas. Pedagogo y Maestro. reunidos allí. como juez bueno y no amar­ go. por quien la eter­ nidad es. al Logos que enseña y que todo lo ve. el tumultuoso oleaje del pecado. pues por siempre Él es bueno. A Él la gloria. puesto que el Pedagogo. Y. por quien todo es uno. hasta el día fi­ nal. Sabio y Justo. eleváramos al Señor una ala­ banza digna de su cultivada pedagogía. seamos trans­ portados juntamente con el Espíritu Santo.342 EL PEDAGOGO 3 tus preceptos completar la similitud de la imagen y sentir con toda la fuerza a Dios. tras establecer­ nos en la Iglesia. Y alabando a la inefable sabiduría de noche y de día. como recompensa de justo agradecimiento. la glo­ ria y los siglos. de Él. amén. tú concédenos todo: la gracia de ser ciudadanos en tu paz. demos gracias y ensalcemos al único Padre e Hijo. de quien todos somos miembros. ahora y por los siglos de los si­ glos. es de­ cir. se nos ha entregado a sí mismo. . tras haber cruza­ do. junto con el Espíritu Santo. Todo está en el Uno. de ser trasladados a tu ciudad. pues en Él son todas las cosas.

Logos omnipotente. Salvador Jesús. para cantar con voces puras santas alabanzas.HIMNO DE CRISTO SALVADOR. pastor de corderos del Rey. SEGÚN SAN CLEMENTE Brida de potros indómitos. timón auténtico de naves. . Labrador. Timón. Pescador de mortales. A tus candorosos hijos congrega. ala de aves que no van errantes. Pastor. Ala celestial del santo rebaño. Brida. para entonar himnos sinceros a Cristo que guía a los niños. de linaje humano. a los peces puros en medio del adverso oleaje lanza el anzuelo para una dulce vida. Rey de Santos. Príncipe de sabiduría. Fortaleza de los débiles. de los que se salvan del piélago del mal. Hijo del Padre Altísimo. eternamente complaciente.

como Coro de Paz. a Cristo Rey.344 EL PEDAGOGO Pastor Santo. Criaturas. Rey. . Leche celestial de pechos dulces de los encantos de una doncella. Fuente de piedad. Dispensador de virtud. los hijos de Cristo. sé guía. Luz eterna. Perpetuidad inconmensurable. santas recompensas por su enseñanza de Vida cantemos al unísono. Alimento sagrado de quienes en respetuosa vida alaban a Dios. con el fresco espíritu del seno espiritual saciadas. pueblo prudente. Huella de Cristo. auténticos himnos. en tiernas bocas criadas. sencillas alabanzas. y cantemos todos juntos un salmo al Dios de paz. exprimida por tu Sabiduría. Cristo Jesús. de niños puros. Logos eterno. al poderoso Niño. Acompañemos en procesión con sencillez. Senda celeste.

INDICES .

2. 4. 4. asirios: III 70. 3. 2. Adán: Π 29. 1. 3. n. Antigono (rey de M acedonia): II 35. 752. 3. 3. aletas de m ar (concha m arina): II 118. 3. Ill 84. 782. 764. 9. cf. 1. 1. 8. cf. 2. 4. 356. 72. cf. 5. I. η. cf. 3. 3. 2. 1. A drasto (rey de Argos): 1 55. i. Alexis (poeta cómico): III 8. 1. 3. 3. 4. 1. cf. anthrôpognapheîon (bañera): III 46. η. A frodita: II 123. Aquiles: I 55. 2. cf. n. 151. 913. 3-4. Atenea: II 31. 75. η. 3. Apeles (pintor): II 125. 2. 69. 2. 116. 2. η. 16. 2. π. II 30. Abimelek (rey): I 21. 1. ágape (agápe): II 4. Anacreonte: III 69. A braham : I 21. Amorgos (tejidos de — ): II 115. 2. 3. 3. árabes: II 42. 1. aphrodtsia (placeres de amor): I 48. 858. cf. η. 1. cf. Ill 25.INDICE DE NOMBRES Aarón (herm ano de Moisés): IÍI 23. 4. 748. arcadlos: II 42. I. Aristóteles: II 18. Abel: I 47. 2. Ártemis: II 72. am atista (piedra preciosa): II 118. Aristipo de Cirene: II 64. cf. 1. . 909. 3. 42. Ascra (acelgas de — ): II 3. n. Ill 12. cf. Abides (ostras de — ): II 3. 3. 5. Acéfalo (constelación): II 34. n. 617. Antioquía: II 56. Anti fanes (médico de Delos): II 2. 3. 2. Atenas (zapatos de — ): II 105. Alejandro Magno: I 55. 1. Ill 71. Abdera (ei sofista de — : Demo­ crito): II 94. Antífanes (poeta cómico): III 7. I. η. Alcibiades: I 55. cf. 4. 49. 1. Amos: I 69. J . Ariusio (vino de — ): II 30. η. 507. astragalos (juego): III 75. 3. Aristófanes: II 124. cf. 1. 1. 2. Aqueronte (río infernal): III 72. 344.

II 33. 115. 1. III 5. 65. cf. 4. 2. 2. I. 4. 3. 1. 3. 1. n. Cíniras: III 34. 2. cf. 3. 1. 91. II 122. 3. 1. 749. 2. cf. 1. David: I 13. Dafne (ciudad. n. 2. 836. 737. 2. n. 3. n. n. 3. 2. 4. 2. Cilicia: II 56. 553. 500. 2. brentio (perfume): II 64. 87. Elias (profeta): II 112. 50. 27. 3. 1. Decálogo: III 89. Democrito: I 6. III 44. enera titas (secta): II 32. 1. 1. escitas (habitantes): II 32. 3. Ática (rodaballos del — ): II 3. n. 1. 1. 86. 4. Caín: III 45. 1. cf. Ill 24. n. 3. cf. 61. 345. cf. 73. η. 18. Diogenes de Apolonia: I 48. 3. n. k II 18. 2. 42. cf. cf. Daniel (profeta): II 108. Diógenes: III 16. 3. II 3. 4. Creso (rey de Lidia): I 55. Epíclopos (epíteto de Afrodita): III 71. Enfila (esposa de Anfiarao): II 109. 122. 618. cf. 80. 738. 3. 2. n. 2. Bautismo: 1 32. 110. 2. 4. 5. Erebo: II 8. III 24. efesios: I 18.348 EL PEDAGOGO atenienses: II 117. 1. n. dracma (moneda): II 115. Baquílides: III 100. 1. 113. 4. Ceos (El sabio de — : Pródico): II 110. 1. 4. 907. 4. 3. 3. Egipto: I 57. 349. Crates (poeta cómico): II 93. 2. Baal (divinidad): I 76. 3. 2. 1. cf. cf. zorzales de — ): II 3. . escolio (género literario): II 44. 90. cf. 2. cf. 1. n. 4. II 126. 1. 92. 380. coturno (calzado): II 116. Baco: II 21. 1. Coaspes (río): II 30. Diomedes (héroe griego): II 78. 4. 4. 2. ektrapelógastron (pez): II 18. 2. celtas: II 3. 1. esmeralda (piedra preciosa): II 118. Esparta: I I 11 4 . cf. Ill 91. 5. azafrán: II 71. 747. 2. 3. 1. III 38. 2. Eneas: III 79. cf. 1. 2. Elpénor (personaje homérico): II 34. cretense (vino): II 30. 33. cipro (perfume): II 64. César: II 14. Delos: II 2. n. cretenses (habitantes): II 42. Cipris: III 72. n. 2. 2. 16. 4. 4. Esciato (isla. Epicarmo (poeta cómico): II 18. 4. 495. I. cilicios (habitantes): II 115. n. Biblia: III 89. egipcios: II 40. 238. 3. n. ático? (habitantes): I 11. 2. corintios: I 18. 1. 438. 3. cf. 3. 61. 2. 3. mújoles de — ): II 3.

2. Isaías: I 13. 1. 378. 1. 4. 2. 2. 59. 2. 4. 303. Filebo (diálogo platónico): Π 100. 2. 852. I. 643. II 105. 1. 4. Israel: I 1. cf. 81. Ezequiel (profeta): I 76. 3. 3. 1. Ill 10. 3. 1. 3. 4. 111. II 78. η. 2. 37. 3. II 87. 126. 2. 1. 532. 3. Fénix (preceptor): I 55. 3. 89. III 13. 75. I. 2. η. 10. 2. 1. cf. 2. 76. 4. 3. η. 77. cf. 42. 34.INDICE DE NOMBRES 349 espartanos: III 41. 1. 57. i. Jacob: I 56. 1. 80. 2. 2. India: II 30. 1. 1. n. feacios (pueblo mítico): II 72. 4. 30. n. 2. 2. 4. iberos: II 32. III 50. 117. Hefesto: II 34. 1. II 99. estáter (moneda): II 14. Jeremías: l 59. U 44. 77. 57. 77. 5. hebreos: I 41. η. 1. estoicos: I 102. 410. 1. 4. III 19. cf. Ill 73. Hechos de ¡os Apóstoles: II 16. 1. n. 24. Ill 10. 72. 3. III 3. 113. 1. η. 1. 15. ΙΠ 14. 3. 92. Eurípides: III 13. 4. III 26. Eva: II 123. 79. griegos: I 31. 4. 95. 1. Ester (heroína judía): III 12. 2. 2. 868 . 3. 3. III 2. 1. 2. 4. 3. 101. 2. 123. Homero: I 36. 141. 2. 78.2. 3. grifos (animales fabulosos): II 120. 3. 78. 2. 115. 1. n. 67. 4. gnósticos: Î 52. 1. 92. 1. 2. 73. 1. 5. 22. n. 1. 1. 1. cf. ¡dolóthytes (secta): II 8. Helena: II 125. Filemón (poeta cómico): II 122. 5. 72. 107. Isaac: I 21. 72. hipothóros (himno): II 41. faininda (juego): III 50. 4. Gomorra (ciudad): I 69. 1. Italia: II 30. 81. 112. . 2. Fasis (río de la Cólquide): Π 3. 3. 1. 80. 1. 2. 1. 2. Jaspe (piedra preciosa): II 118. Hades: I 94. cf. Eucaristía: II 20. 1. 3. ¡ota (letra griega): 1 85. 335. 2. Fedro (diálogo platónico): II 86. 6. 315. 2. 2. 78. hilotas: III 41. 2. 111. 2. 2. 2. III 68. 72. 4. 2. 2. II 19. cf. 91. 90. 1. gálatas (habitantes): 1 83. 2. cf. 2. Guerras Médicas: II 72. 2. η. Füipo de Macedonia: I 55. 5. israelita: II 18. 91. cf. 2. 3. 3. 5. 4. 1. II 95. 3. Heráclito: I 22. cf. 5. 3. Grecia: II 3. 3. 1. 4. II 8. 3. 2. 4. Hesiodo: III 32. II 90. 99. 91. 3. 3. 1. 2. 2. 2. II 36. 84. n. cf. 87. 43. 63. 93. Etibpía: III 4. Ill 20. 23. Hera: II 72. 61. 4. 1.

2. 1. 3. 4. naba de — ): II 3. alhaja): II 122. lirio (aceite. 93. Ill 82. 184. 76. 84. Ill 17. 97. 3. 32. 659. 75. 4. 3. 2. 66. 2. 2. 63. 1. 329. 2. cf. Lot: II 81. 102. 3. 1. 1. Magos (Reyes): II 63.100. 5. 2. 3. 1. 58. 1. 71. 1. 2. 14. 4. Il 17. 49. 1. 1. 2. 2. 261. n. 41. η. 3. n. cf. 38. 1. 98. 2. 57. 1. η. η. 5. 1. 1. cf. 3. 25. 3. 33. 36. 3. 3. 3. 1. 2. 48. kalheteres (collar. 118. 3. 42. 72. 4. jonios: II 105. 1. 2. 119. 10. 2. 4. 1. 2. 1. 25. 51. 5. 5. 60. 4. 1. 2. 2. III. 751. 3. 3. 2. 866. 82. 3. Juan (Bautista): I 90. 99. keraunitas (piedra preciosa): II 118. 2. 2. 59. Lázaro (hermano de Marta y Ma­ ría): 1 6. 3. 2. 3. III 2. 2. cf. 40. 74. Jerusalén: 1 15. 2. 1. 24. 35. 2. n. 88. 3. 43. 5. 1. 60. 1. cf. 4. 1. 2. 89. Laconia: II 115. 4. 53. 2. 1. 1. 3. 3.99. n. 5. 36. La azotada (pieza cómica): I II. Jesus: I 12. 5. 2. II 1. 1. 101. 2. 4. 4. 75. Logos:I 1. 2. 1. 83. 59. 1. 4. 3. 3. 2. 350. 3. 79. 42. Lidia (región): III 56. 1. 16. 98. 40. 2. 5. 98. 25. 1. 1. 8. cf. 80. η. 121. 1. 44. 23. 94. 1. 2. 19. 2. 4. 3. 6. II 112. 2. 2. 1. n. 2. 2. 3. Î. 5. 47. 3. 2. 1. I. 62. 43. 2. 3. 2. cf. 2. 3. 2. 1. 3. II. Lázaro (el mendigo): II 105. 2. 2. 3. anchoas de — ): II 3. II 62. Lípari (isla. 2. 1. 1. 4. 3. 4. 67. 4. 4. Ill 12. 71. III 12. Labán (padre de Raquel): III 49. 1. 3. 1. 1. 63. 73. 4. 13. 20. 2. Lucas: II 15. 9. 2. 1. 3. Leónidas (general espartano y pre­ ceptor): I 55. 3. 3. 3. Ill 27. 4. 4. 4. 31. cf. konípodas (calzado): Il 117. 4. 79. 782. Lesbos (vino de — ): II 30. 2. 33. 1. 56. 27. 346. 3. 1: cf. José: III 68. η. 1. 32. 1. 69. 3. Judas (Iscariote): II 62. 39. 1. 19. 97. 50. 6. III 34. 3. 2. 2. Judá: I 80. 2. 23. 5. 3. 1. 52. lacedemonios: II 42. 105. 3. II 10. 46. 3. 4. 3. 2. 3. 43. 91. Judas: 111 44. 4. 65. cf. 2. 96. 21. 66. 40. 14. 14. 32. 86. 4. 100. 72. 2. 2. 63. 19. 1. 2. 91. 25. 39. 73. 2. 11. 55. 85. 4. 2. 4. 110. judíos: I 31. 3. 55. 45. 2. 47. 2. 1. perfume de — ): II 64. 76. 2. 42. 3. 1. 4. 1. Maltháke (pieza cómica): III 7. 2. 3. 120. 117. 24. Jesé (padre de David): I 61. Juan (Evangelista): I 24. 2. .350 EL PEDAGOGO (Jerjes [persa]): II 3. 3. Mantinea (ciudad. 3. 3. 118. 126. 2. 1. 9.

53. 76. 2. 4. 3. 11. 2. 1. 2. 3. 75. 1. 1. 2. 52. 2. 487. 1. 1. 3. Menandro (poeta cómico): I 11. 4. 2. 76. 1. 87. 2. 3. 9. 3. 2. 95. 50. 22. Ill 30. 89. 1. Oseas: I 53. III 6. 3. I. 70. í. 78. 3. 2. 2. 60. 3. 51. 58. cf. metalio (perfume): II 64. 2. 2. 2. óbolo (moneda): II 37. ortos (pez): II 18. 60. narciso (aceite de — ): II 76. 3. 779. Melitea (isla: en la actualidad. 4. Pablo (Apóstol): I 19. II 101. 1. cf. Pedagogo: I 1. 1. 28. 660. pedagogía: I 12. 3.-1. 85. 2. 4. 1. 5. Nicóstrato (poeta cómico): Π 123. Musas: II 72. 2. 79. 54. 2. 96. n. 1. Mal­ ta): III 30. Odiseo: II 59. 1. 2. 84. 46. 45. cf. 3. 1. 2. 3. 4. . 152. 3. 2. I. 118. 1. 3. n. 2. 92. 1. 4. 3. 1. 1. 55. 100. n. 1. 780. 3. 3. Media (región. 99. II 17. 2. 3. 10. 78. anguilas del — ): II 3. 14. 667. 58. 2. 91. 1. 3. 90. 2. 3. Mendes (vino de — ): II 30. Melos (isla. 2. 3. cf. n. 2. 61. 3. 34. narciso (flor): II 71. 53. I. 3. 77. 641. 3. mitilenos (habitantes): III 50. 81. 62. 81. 1. cf. 89. 3. 90. 1. 54. la esmeralda de—): II 111. 76. 3. 17. 1. 2. 2. 2. 3. 1. 6. 1. 2. 3. 19. cf. pastophoros (sacerdote egipcio): III 4. cf. 3. 2. 95. Pactolo (rio de Lidia): III 10. n. cf. 2. 1. 32. 75. 2. 30. n. II 14. cf. 75. 1. 2. 73. η. 436. 96. n. mirto (perfume): II 76. 3. 92. 1. 4. 3. Noé: II 34. 3. 347. cf. 1. parenético (género): I 2. pectineros de —): II 3. 2. 4. 3. 80. Navé: I 60. 97. 2.2. 1. 77. 3. 4. 33. 2. 1. 93. n. 2. η. n. 869. 20. 2. 1. 3. 619. cf. 1. 67. 1. 99. 56. Metimna (ciudad. 3. cf. 1. 89. 3. 4. 98. cf. 74. Moisés: I 5. 1. 2. 28. 2. 97. 1. 1. Meandro (río. 96. Narciso (personaje mitológico): III 11. 3. 2. 3. cabritos de — ): II 3. 2. 100. η. 659. 2. 109. 3. 57. 3. 786. 3. 1.In d i c e de no m bres 351 Mateo: II 16. 42. 3. 1. 2. 49. 3. cf. 2. 2. 1. I. 88. 16. Nausito (preceptor): 1 55. 3. peán (himno): III 4. pavo de — ): ü 3. 1. 4. 520. 91. 68. 6. 2. 92. 57. 1. 84. 1. III 2. 74. Ill 12. cf. 2. 34. 1. 1. nardo (aceite de — ): II 64. 3. 5. 1. 2. cf. η. n. Naxos (vino de — ): II 30. 101. 1. 3. Midas (rey): III 10. 2. 1. n. Mileto (ciudad. 2. 52. 2. 1. n. 8. 94. 83. 100. 103. 1.

86. 66. 2. 2. Rebeca: I 21. 3. I. III 2. 97. 4. Simónides (Semónides): II 64. 745. Peloro (cabo. 5. Persia (coturnos de — ): II 116. 16. 1. 2. n. Sibila: III 15. Sión (hijas de — ): I 15. 2. 1. cf. 5. 2. 91. II 18. 3. 661. 1. 2. Pitaco (rey de Mitilene): III 50. 1. III 23. 1. I. n. 2. 3. 155. cf. 82. cf. 100. n. Sinefebo (pieza cómica): II 122. 36. 2. n. Siria: II 56. Î. 2. 2. 1. Sikino (preceptor): I 55. 3. 4. n. 94. 1. III 72. Pela (ciudad de Macedonia): I 55. cf. cf. 85. 787. n. 2. Ill 44. n. cf. 4. 3. 4. 3. 695. Penélope: II 97. n. 1. 74. 2. n. sicilianos: II 42. 1. 2. 75. murenas de — ): II 3. 3. 2. 3. 4. 2. 620. n. Sardes (color de — ): lí Í08. 1. 5. 155. 2. 642. 38. 2. i. n.III 67. 3. 27. 3. 2. Proteo (genio marino): III 1. síkinis (danza): I 55. Pitágoras de Samos: I 94. 748. cf. 621. 2. Pindaro: III 72. II 102. 43. cf. 2. 3. 2. 87. 549. 2. Raquel: III 49. 93. 2. 87. 53. 100. 1. 89. 1. cf. 2. 1. 2. I. plangonio (perfume): II 64. 2. . 2. 1. 1. 6. 127. 2. 1. 1. 91. 3. Seleuco: III 59. III 54. n. 3. 3. Sardanápalo (rey): III 70. 2. 92. salterio (instrumento musical): II 43. cf. 88. persas: I 55. 2. 2. 1. 9. rosa (perfume de — ): II 76. cf. 72. 90. 5. Sidón (púrpura de — ): II 15. 4. 1. II Sicilia (estrecho. 86. psagdas (perfume): II 64. 5. 3. Sición (zapatos de — ): II 116. crustáceos de — ): II Samuel: III 12. Quíos (vino de — ): II 30. 23. 3. n. Sansón: III 68. 82. 3. 2. Pedro (Apóstol): I 44. 622. samaritana: II 38. 2. 71. III 52. pretendientes (de Penélope): II 72. 2. 3. Sara: III 49. 2. 5. 129. Pluto: III 10. 966. II. 2. II 14. 1. ί. 1. 2. 49. 3. sicimitas (habitantes): III 14. 86. Sobre la continencia: II 94. 2. 35. 2.352 EL PEDAGOGO Safo: II 72. 2. cf. 4. cf. pederastía: II 83. siracusano (vino): II 30. 2: Platón: I 67. 1. 3. Salomón: I 78. n. cf. 101. 89. 5. Polícrates de Samos: III 59. 76. romanos (habitantes): I 19. 798.

2. 2. Troya: III 79. III13. Tirreno: II 42. 2. unicornio (animal fabuloso): I 17. . Tasos (vino de — ): II 30. 1. η. cf. Sobre la Resurrección: I 47. tracios: II 32. 1. treno (canto): III 13. Tersites (personaje homérico): II 59. 2. cf. cf. cf. 1. η. Tesbita. n. Sofonías (profeta): II 126. 1. cf. n. 401. 5. Zenón de Citio: III 74. 5. n. 1. cf. 3. cf. π. 1. zorzal (pájaro): II 3. III 43. n. cf. 1. 762.ÍNDICE DE NOMBRES 353 Sobre la longevidad: II 23. III 13. Zófiro (preceptor): I 55. 506. 1. Topacio: II 118. Tebano (el viejo — : Penteo): II 24.3. 14. 1. 5. II 89. 3. Sofista. 5. 2.cf. 42. III 10. 1. III 53. !I 34. n. Tericles (alfarero): II 35. cf. Tiro: 11 115. El (malvado — : Satán): II 127. II 104. 2. Tesmoforiantes (pieza cómica): II 124. Temístocles: I 55. 600. 5. 2. 116. 1. Sodoma: I 69. 1. n. 3. 1. 795. n. cf. 1. 5. 44. 2. 3. 129. Sófocles: II 72. 3. 465. 349. 54. 1. n. III 30. 1. soúsinon (perfume): II 76. 3. Zeus: I 22. El (Elias): III 38. cf. Timoteo: II 19. triclinio: II 11. 1. 3. 1. 3. 657. 2. 2. 153. 460. sodomitas: III 44. n.

I n tr o d u c c ió n ......................................................................................................................... 7 17 21 23 29 33 39 41 137 ........................................ 3............................................. N o ta L ib r o L ib r o L ib r o d e l tr a d u c to r í II ............ El Pedagogo de Clemente deAlejandría .INDICE GENERAL Págs..... 4...................... Estructura de la obra .............. III .......................... Los escritos de Clemente ... 1.................................. 5.............................................................................. La figura del pedagogo ......... 2.................................................. de nom bres 261 347 I n d ic e ................................. ......................................................... 7 El legado cultural de Alejandría ............ B i b l i o g r a f í a ......