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Fases del duelo después de una ruptura de pareja

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Fases del duelo después de una ruptura de pareja

¿En qué etapa te encuentras? Es un primer paso importante. Las etapas del duelo no suelen presentarse de forma ordenada, sino que pueden intercalarse o incluso solaparse, y es frecuente retroceder a una fase anterior que se creía superada. Las fases del duelo amoroso son las siguientes:

Negación: no aceptas que la relación ha terminado, puedes entrar en estado de shock y sentir la sensación de que la ruptura no es real u obsesionarte con volver a la relación sea como sea. En esta etapa pueden aparecer síntomas de ansiedad como insomnio, mareos e hiperventilación y si la ansiedad llega a ser extrema pueden llegar a producirse crisis de pánico. Culpa: esta emoción es compartida tanto por el que abandona como por el abandonado. Para superar la culpa es necesario hacerse consciente de que una relación es siempre cosa de dos. Hacerse responsable de la parte en la que uno se ha podido equivocar es necesario para no volver a cometer los mismos errores en el futuro, pero si esa toma de conciencia no viene seguida del perdón hacia uno mismo podemos dañar nuestra autoestima y llegar a creer que “si el otro no quiere estar conmigo es que no lo merezco o no valgo lo suficiente.” Desesperanza: en esta etapa la emoción principal es la tristeza. Es cuando te haces consciente de la pérdida. Este dolor nos hace conectar con un sentimiento profundo de vacío y soledad y podemos llegar a tener la sensación de que no vamos a poder vivir sin el otro. Aquí aparece el miedo a no poder volver a amar o ser amado, a no ser capaz de superar la ruptura. Rabia: cuando nos abandonan o cuando una relación de pareja se rompe, nos sentimos frustrados, heridos, es natural sentir rabia hacia la otra persona. No nos podemos quedar estancados en ella ya que si lo hacemos, seguiremos vinculados emocionalmente de forma negativa a la otra persona. Cuando una persona tiene rabia durante años hacia una expareja significa que el proceso de duelo no está realmente elaborado. Aceptación: este es el punto de inflexión para poder mirar hacia delante y entrar en una nueva etapa. Aceptar que la relación se ha terminado y que puedes vivir sin el otro es fundamental para recobrar la ilusión y sentirte fuerte para iniciar la reconstrucción de tu vida.

En caso de que el paciente no pueda hacer ejercicio físico, es recomendable que salga a caminar una hora diaria. Con esta medida se busca que la persona se active físicamente y se encuentre cansada a la hora de dormir y, por otro lado, que no se quede encerrada en su emoción sin salir de casa. Es importante recuperar nuestras actividades cotidianas en la medida de lo posible. Esto permite tomar conciencia de que nuestra vida después de la pérdida puede continuar, e incluso ser una vida más agradable de la que ahora tenemos.

TÉCNICAS UTILIZADAS PARA AYUDAR A LAS PERSONAS EN DUELO Robin Fiorelli, director de duelo y voluntarios de VITAS Es importante enseñar a las personas en duelo que lo más importante que pueden hacer para sí mismos durante el período de duelo es permitirse atravesarlo completamente a su manera. No hay una manera correcta ni una cantidad de tiempo correcta. Lo importante es que analicen con honestidad lo que están sintiendo, ya sea enojo, tristeza, culpa, etc., y que compartan sus pensamientos y sentimientos con alguien de confianza: un amigo, familiar, clérigo, terapeuta, etc. Hay muchas preguntas específicas que se pueden hacer y técnicas que se pueden emplear cuando ayude a una persona a atravesar su proceso de duelo.

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Puede crear un ambiente amable, buscando un lugar tranquilo y privado para hablar, y proyectando calidez, interés y respeto. Cuando hable del difunto, use el tiempo pasado, el nombre del difunto y palabras como muerte, murió, muerto. Puede empezar su primer encuentro con la persona en duelo pidiéndole que le cuente sobre la muerte, sobre lo que pasó ese día o esa noche. Pregúntele sobre el funeral o servicio fúnebre. Pregúntele lo que ha pasado desde la muerte. ¿Cómo han estado las cosas con familiares/amigos? ¿Parecen estar dispuestos a hablar abiertamente sobre el difunto? Las siguientes preguntas pueden alentar a la persona a reflexionar sobre su reacción de duelo: "Algunas personas tienen problemas para comer o dormir después de que han perdido a un ser querido. ¿Está comiendo bien?" "¿Está saliendo de su casa y participando en actividades o pasatiempos que solía tener?" "¿Hay alguna cosa en particular que le esté molestando últimamente?"

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Pregunte sobre otros tiempos difíciles en su vida. ¿Fueron recientes o en el pasado? La manera en que una persona respondió ante pérdidas pasadas puede decir mucho sobre la manera en que probablemente se adaptará a la pérdida actual. Pregúntele sobre las habilidades que utilizó para sobrellevar una crisis en el pasado y recomiéndele usar los mismos recursos en este momento. Ayúdele a reconocer sus logros del pasado como una manera de restablecer la autoestima. Ratifique la capacidad que tiene para sobrellevar su pérdida actual. Pregúntele sobre la relación que tenía con el difunto. Ayúdele a examinar sus cualidades especiales y talentos que lo hacían especial para el difunto. La mayoría de los expertos en duelo advierten que se debe evitar hacer cambios drásticos poco después de la muerte de un ser querido (como mudarse a una nueva casa, comenzar una nueva relación). Estos cambios prematuros a menudo se consideran como un intento de "huirle" al sufrimiento del duelo. Recuérdele al sobreviviente que es normal sentirse abrumado por la intensidad de sus sentimientos. Ayúdele a identificar sus distintos sentimientos de pérdida y permítale sentir dolor. Recuérdele que el sufrimiento es parte de la experiencia del duelo, pero asegúrele que el dolor no siempre será tan intenso. Permítale llorar. Permítale sentirse aliviado cuando se sienta de esa manera. Adviértale que los retrocesos son posibles y que no debe entrar en pánico. Explíquele que tal vez se sienta como en una montaña rusa emocional por momentos, pero que son sólo restos de dolor y no una señal de que debe empezar todo de nuevo. El duelo es un proceso agotador física y emocionalmente, por lo que es importante alentar al doliente a que se cuide más de lo habitual llevando una dieta balanceada, bebiendo abundante agua, durmiendo lo suficiente, haciendo ejercicios regularmente y limitando el consumo de alcohol y otras drogas que afectan la mente, debido a que pueden interferir con el proceso de duelo. Sugiérale que sea paciente no sólo consigo mismo, sino también con otras personas que tal vez no entiendan lo que está sintiendo. Recuérdele tener expectativas realistas sobre la rapidez con que se recuperará del dolor de la pérdida.

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Aliéntelo a tomarse un día a la vez. A veces, puede ser más fácil dividir el día en porciones manejables. Sugiérale que empiece lentamente a retomar su rutina diaria llevando a cabo pequeñas tareas habituales, como ir de compras. Un especialista en duelo sugiere que el doliente se fije metas para seis meses por vez, escogiendo dos o tres metas realistas y estableciendo un plazo para cumplirlas. Fijar metas proporciona seguridad y una sensación de haber retomado el control de nuestra propia vida. Hacer cosas simples por otras personas también puede ser útil ya que distrae al doliente y desvía la atención de su dolor por un rato. Recuérdele que también está bien que le ponga límites a las personas y que diga que no. Reconozca los méritos del sobreviviente a medida que desarrolle nuevas habilidades y asuma nuevos roles. Reafirme el derecho que tiene de sentir alegría y esperanza, y de comenzar otra relación en algún momento, sin considerar esto como deslealtad hacia el difunto.

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A continuación presentamos algunas sugerencias que puede utilizar para ayudar a la persona en duelo:

Algunas personas en duelo sienten la necesidad, en especial inmediatamente después de la muerte, de averiguar todo lo posible sobre la enfermedad y/o circunstancia de la muerte de su ser querido, y a veces desean revisar la historia clínica. Esto es normal y especialmente típico en el caso de una muerte repentina. Aliente el uso de símbolos y "objetos de transición" como fotos, grabaciones de video o audio, prendas de vestir o joyas, o una colección que era especial para el difunto. Sugiérale escribir una carta al difunto o a Dios expresando sus pensamientos o sentimientos. Sugiérale llevar un diario sobre la experiencia de duelo, o con pensamientos especiales, poemas y recuerdos. Leer sobre el dolor a menudo ayuda a normalizar su experiencia de duelo. Las tiendas de libros, bibliotecas, hospicios e Internet tienen excelentes recursos para el duelo. Los miembros de la familia pueden elaborar entre todos un libro de recuerdos que incluya historias sobre eventos familiares, fotos, poemas, dibujos, etc. También pueden crear una caja de recuerdos, en la que se coloquen artículos especiales que se puedan compartir con otras personas o se puedan guardar de recuerdo.

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Sugiera el uso del arte para expresar sus sentimientos de dolor. Un especialista en duelo sugiere que la persona en duelo piense en el "asunto pendiente" de la relación con el difunto y trate de darle una solución. A veces ayuda enfocarse en lo que el sobreviviente pudo hacer por el difunto en vez de pensar en lo que debería haber hecho. La técnica de la "silla vacía", donde la persona en duelo imagina al difunto y es alentada a expresar lo que necesita decir, es otro método efectivo para resolver "asuntos pendientes". El juego de roles puede ser útil cuando el doliente enfrenta situaciones a las que teme o en las que se siente incómodo, como comenzar una nueva relación. El juego de roles puede desarrollar habilidades eficaces para sobrellevar una pérdida.

Si el mayor problema de las separaciones o rupturas son los vínculos que se crean, vamos a ver que se puede hacer para que podamos llevarlo todo de una forma más liviana. Nuestro mecanismo de unión hacia las personas y las cosas es por medio de vínculos, la mayoría de ellos y los más difíciles de llevar son los afectivos. Aunque un vínculo se mantenga durante toda nuestra vida, no siempre será fijo sino que irá modificando al paso del tiempo y según las circunstancias que se vivan y como evolucionemos. Así por ejemplo si teníamos una relación desde la infancia con un compañero del colegio y la continuamos en nuestros días lo más seguro es que esos vínculos junto con la relación, haya variado ya que hemospasado por la infancia, por la adolescencia y estaremos en la madurez. Podemos hacer un análisis por encima de la historia de esta relación y nos daremos cuenta de esa variación, es decir, los vínculos se van acomodando a nuestras variaciones. Estas variaciones no necesariamente son las correctas pero las realizamos. El primer paso de la separación es el duelo, que suele ir acompañado de dolor, sufrimiento, de un estado de confusióndonde no entendemos qué es lo que ha podido ocurrir para que sucediera esto, aparece un sentimiento de frustración, vacío, baja la autoestima…en general un caos de sentimientos que normalmente solo aportan negatividad. Pero cuando van pasando los días es como que la situación se va normalizando, nos vamos acostumbrando a ella y todos los sentimientos anteriores van difuminándose, a su vez vamos adquiriendo recursos personales que hacen que vayamos entendiendo la situación, que van abriendo el camino que nos lleva a comprender y asimilar lo ocurrido, es decir, empieza el cambio, la nueva etapa. Aunque no debemos descuidar mucho ya que cuando menos lo esperemos la herida producida por la pérdida puede volver a abrirse en cualquier momento. Hay veces, la más, que las separaciones se ven venir de lejos, este momento es idóneo para hablarlo con nuestros amigos, familiares o seres queridos. El hablar, el comunicar nuestro dolor es la mejor terapia que se puede seguir en este caso. Al igual que si la ruptura ya ha pasado también es bueno hablarlo, de este modo podremos facilitar la elaboración del duelo. Lo peor que se puede hacer es interiorizarlo y no dejar salir esos sentimientos ya que lo que estaremos haciendo será enquistarlo y el dolor puede llegar a ser insoportable y muy duradero.

EL DOLOR DE LA SEPARACIÓN
por Lic. Teresa Gonzalez

Cuando una pareja rompe su relación no lo hace generalmente sin dolor. Cualquier rompimiento implica abandonar cosas de nuestra vida, dejar atrás un pasado y reconocer alguna clase de equivocación por parte nuestra. Es inevitable, incluso, sentir cierta sensación de fracaso y hasta de desolación. Me refiero, por supuesto, a esas parejas que llevan algún tiempo juntas; no hablo de esas relaciones del momento, pasajeras y circunstanciales, aunque en esos casos también puede sobrevenir el sufrimiento y la frustración. Creer que una ruptura amorosa se concreta fácilmente es una ilusión. Siempre hay un desgarramiento, por eso cuesta tanto concretarla y por eso, aunque esto no se dé por igual en ambos miembros de la pareja, se sufre tanto. Aún en los casos en que ese rompimiento sea para bien, una separación no se logra así como así. Y esto pese a la madurez que puedan tener los involucrados y aunque todo lo resuelvan sin choques violentos o reproches y odios irreconciliables. Nos aferramos a los objetos; ¡cómo no nos vamos a aferrar a un ser a quien pudimos amar y con quien compartimos tantas ilusiones y proyectos! Por eso después de la separación quedan dos caminos: hundirnos en el dolor y no salir de allí, o recomponer la fe e iniciar una vida nueva. Me interesa dejar sentado lo siguiente, y deseo resaltarlo porque es útil que los lectores tomen conciencia de ello: si una separación es inevitable, habrá que estar preparado para sobrellevar y superar el dolor que acarrea un rompimiento. Según las circunstancias puede haber un alivio en uno o ambos miembros de una pareja que se separa, eso no lo negamos. Pues las tensiones son tan grandes entre dos personas que se llevan mal, que se vuelven insoportables. Sin embargo no se crea que todo serán risas, principalmente durante el tiempo inmediato al rompimiento. Vacío y depresión Es saludable tener alguna idea de lo que nos puede ocurrir luego de una separación. Por de pronto, reconocer que pese a las diferencias de género, el varón y la mujer llegan a sufrir con la misma intensidad. El dolor, en asuntos de fracasos amorosos, no es privativo de lo femenino o de lo masculino. No siempre el rompimiento es previsible. A veces una pareja se deshace abruptamente, casi de un día para el otro, sin que uno de los miembros ni siquiera hubiera sospechado tal desenlace. En otros casos no: La separación se planifica con tiempo, de común acuerdo y armoniosamente. Son circunstancias diferentes, pero que sin embargo tienen un punto de contacto: el rompimiento acarrea sensación de vacío. Todo el pasado de una vida en común aflora en la mente y los recuerdos nos abruman; desearíamos volver atrás, desandar los acontecimientos y hasta soñamos con modificarlos. En esta etapa puede surgir la idea casi obsesiva de pretender reparar, de volver a empezar la relación, de mejorarla y retomarla. Esos deseos podrían hacer que negáramos la realidad, y en lugar de fortalecernos, nos debilitaríamos. Hay cosas que jamás vuelven atrás, y cuando finalmente nos damos cuenta de ello puede sobrevenirnos una depresión aun mayor que la que sentimos al tener que separarnos. La evidencia de que será inútil tratar de recuperar lo perdido hará que toda nuestra omnipotencia se derrumbe. Habíamos creído que podíamos torcer los hechos y de pronto advertimos que es imposible hacerlo. El dolor se renueva; la sensación de vacío aumenta. El tiempo que dure esta situación de tristeza depende de cada caso, pero debemos

aceptar que en mayor o menor grado le sucede a toda persona que se separa. Estar preparado para afrontarlo fortalece la decisión; sirve de apoyo para animarnos a decir "basta" cuando una relación se torna insostenible y necesitamos ponerle fin. Asumiendo la soledad Supongamos un caso extremo: el de una persona que haya sido abandonada abrupta y sorpresivamente por su pareja. Es natural que quede sumida en la soledad y el agobio; si intenta negarlo, lo más seguro es que caiga en el escapismo. Probablemente buscará aturdirse, ya sea en la búsqueda compulsiva de nuevos amores, de amistades indiscriminadas o de paseos sin ton ni son. Quizás encuentre un fugaz consuelo, aunque esos sustitutos serán de corto alcance y no la ayudarán a salir de la depresión. La otra posibilidad es que se hunda en la angustia y que todo se le vuelva sombrío y sin salida. En estos casos, esas personas pierden la autoestima, se sienten despreciadas y creen que el amor quedó vedado para ellas definitivamente, que nadie las volverá a querer. ¡Hasta tienen miedo de enamorarse por temor a sufrir otra decepción! Han sufrido una pérdida y han quedado bloqueadas, fijadas a la experiencia dolorosa. Pero el momento de inflexión existe, y es allí cuando surge la posibilidad de un cambio. Cumplida la etapa de duelo y una vez que esa persona ha podido asumir y elaborar las frustraciones sin tratar de negarlas o de encerrarse en un caparazón falsamente protector, recobrará fuerzas, volverá a energizarse, y buscará la luz. No borrará al pasado, pues el pasado no se puede borrar ni es saludable querer hacerlo, pero lo dejará atrás y no le impedirá mirar hacia delante, proyectarse en el amor y en la alegría de vivir. El fin de la crisis He trazado una descripción de lo que puede devenir luego de un rompimiento amoroso. No pretendo agotar aquí el tema ni dar todos los ejemplos posibles; lo sustancial que deseo transmitir a los lectores es que no pierdan de vista lo siguiente: la persona que padece una situación como las que he indicado está pasando -nada más y nada menos- que por una etapa de crisis. En un artículo anterior hablé de la crisis, de lo que ella significa y de lo que nos puede aportar de beneficioso. Recordaré sólo este concepto sencillo pero fundamental: de una crisis podemos salir fortalecidos. Una crisis es una etapa, a veces, hacia el crecimiento. El mismo recuerdo del amor frustrado, pasado el momento de pesimismo, nos retrotrae a los instantes felices y esperanzados de aquella relación, pues es difícil que dos personas que se unen -y por peor que se hayan llevado- no hayan pasado también por instantes de alegría y plenitud. Esos recuerdos positivos nos reanimarán y nos liberarán del encierro, impulsando nuestros deseos de volver a empezar y de disfrutar los dones del amor. Y si la crisis nos ha servido para desarrollarnos, terminaremos fortalecidos por la experiencia y la confianza. Retomaré estos temas, tan valiosos para reconocernos como personas capacitadas para reponernos de las frustraciones y para amar y ser amadas con dignidad.

En conclusión, cuando una persona se enfrenta a la ruptura de una relación que ha sido significativa, es fundamental:
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Aceptar la realidad de que la otra persona ya no la ama ni desea seguir a su lado. Reconocer que, aunque sea muy doloroso, cuando el otro no siente amor por ella es mejor saberlo y dejarlo ir. De nada sirve tratar de mantener a su lado a alguien que ya no la ama. Reconocer que lo que está viviendo es duro y que tiene derecho a sentir dolor y frustración por la pérdida del ser amado. Darse cuenta también de que tiene los recursos para recuperarse del dolor por la ausencia de la persona. Tomar consciencia que, por mucho que le duela el que su pareja tome otro camino, no es lo mismo perder a una persona que la capacidad de amar y recibir amor de otra persona. Que ella tiene la capacidad y la responsabilidad de darse a sí misma, antes que nadie, el apoyo y el amor necesarios para recuperarse del dolor y la tristeza antes de buscarlo fuera.

Tu Presente es lo único real: Tu vida es lo que tienes ahora frente a ti. Sin embargo, es importante que te des cuenta que tu vida no es tu pasado, ni tu futuro. El pasado puede no gustarte, puede no parecerte justo, pero esto NO está en tus manos cambiarlo. Si no eres capaz de reconocer esto, será imposible que puedas seguir adelante luego de una separación, una ruptura o un divorcio. En un próximo artículo voy a analizar las diferentes fases por las que suelen pasar las personas en el momento de una ruptura, pero en éste quiero centrar mi atención sobre una de ellas: la fase de Duelo. Es fundamental que comprendas que esta fase no se puede convertir en algo permanente para ti, que es necesario que puedas superar este mal trago que te toca vivir. De esta forma, y sólo de esta forma, serás capaz de decidir cómo deseas vivir tu futuro, y de darte cuenta que el ahora es lo único que tienes, lo único real. Es éste el único camino que te permitirá empezar a salir de la fase de duelo: dándote cuenta que tienes que avanzar. A veces me sorprendo ante mujeres bastante entradas en años que se visten cual adolescentes tratando de disimular lo indisimulable: arrugas, la ley de gravedad (y otros ítems que las que formamos parte del género femenino conocemos bien). ¡Cuidado! No digo que hay que ser descuidadas (a los hombres les atraen mucho las mujeres maduras que tienen buen gusto para vestir) pero tampoco hay que convertirse en una negadora del tiempo que pasa. Hay que aprender a llevar esos cambios con altura, reconociendo que existen. Esto no sólo demuestra una madurez mental e intelectual (algo que escasea en nuestros tiempos) sino que permite adaptarse a la situación real. Lo mismo sucede luego de una ruptura, donde, si la persona no logra superar la fase de duelo, y se pone a negar su realidad, tal como la mujer que niega sus años, entonces no solamente se verá patética, sino que nunca podrá seguir adelante, ni será feliz cuando se tenga que mirar al espejo. Por el contrario, así como las que aprovechan el paso del tiempo para madurar, y tratan de vivir plenamente la etapa de la vida

en que se encuentran, valiéndose de su experiencia, siendo más prudentes que antes, e incluso volviéndose más hermosas que cuando tenían sólo 20 primaveras, en el instante en que tú aceptes esta nueva realidad que te toca vivir luego de la separación, habrás tomado ventaja y estarás preparada para tomar lo que la vida te ofrece a partir de este momento: puede que sea disfrutar de ti, nuevas oportunidades o posibilidades de amar, un nuevo camino espiritual, profundizar en cosas que quizás habías pospuesto por estar con el otro, etc. Lo más importante es que seas capas de reconocer que ésta es tu única y presente realidad. Lo pasado se ha ido, sólo existe en tu mente como un recuerdo. El futuro es incierto, sólo existe en tu mente como un pensamiento. Por lo tanto, no serás justa contigo (y el caso que tengas hijos tampoco lo será con ellos) si vas a renunciar al placer de vivir la vida en total plenitud, quedando atrapada en forma permanente en un duelo eterno. Es fundamental que creas que A PARTIR DE AHORA te espera una vida de éxito, de felicidad y de nuevos amores (y no me estoy refiriendo aquí a una pareja, sino a descubrir TODO el amor que te rodea y que aún no habías sido capaz de ver).

¿Qué crees que te impide salir del duelo? Puede ser el miedo a la soledad, a lo desconocido, a nuevas relaciones, a las responsabilidades que tienes frente a ti (hijos, sostenimiento del hogar, etc.), a una eterna infelicidad, a la soltería… Anota todas las emociones que aparezcan ante ti al hacerte esta pregunta y no continúes leyendo sin terminar. . ¿Qué piensas que te espera en tu vida a partir de ahora? Anota punto por punto cómo crees que será tu vida a partir de este momento. . ¿Cómo crees que será tu vida si vives en un eterno duelo? Y no solamente la tuya sino también la de aquellas personas que estén a tu alrededor y las de los que están a tu cargo, como por ejemplo, hijos. Piensa y anota cómo crees que sería tu realidad si persistes en la negación de la ruptura y en sus consecuencias. . Finalmente, cuéntame cómo crees que sería tu vida si aceptas lo que te toca vivir, y en función de una realidad presente y que no están tus manos cambiar, decides ser feliz y actuar en consecuencia. Anota aquí qué tipo de persona ves y cómo le harías la vida más fácil a tu entorno. ¡¡Muy Bien!! ¿Sabías que TODO, absolutamente todo lo que has escrito, ES INCIERTO, no existe aún, y es en este preciso instante en el cual tienes la posibilidad de decidir cuál de esas realidades será la tuya? Tienes un enorme poder y una enorme responsabilidad en tus manos: ahora mismo decidirás quién serás el resto de tus días: una eterna negadora, de esas que sienten compasión de sí, que viven sumidas en la tristeza y el dolor, o si serás una persona feliz, que superas los obstáculos que se le presentan, que los usas como un trampolín para mejorar, y haces, al mismo tiempo, la vida mejor a todos los que te aman, enseñándoles con sabiduría el verdadero valor que tiene vivir. La Decisión está en Tus Manos: Tú eres quien tiene ahora la decisión. Seguramente tendrás un montón de gente a tu alrededor que te ayudará, y, por el contrario, algunos que tratarán que no puedas superar este momento. Es obvio pero, evita a los segundos y busca el soporte de los primeros.

Sólo tienes dos caminos: creer que a partir de ahora todo será mejor o que tu vida irá cuesta abajo. A partir de la ruta que elijas, irás “creando” tu propio futuro, construyendo la senda que lleva hacia TU realidad en 5, 10, 20, 50 años, hacia tus expectativas con respecto a la vida, a los demás, al amor, y a todo lo que se te ocurra, incluso lo trascendente. Por todo esto es una enorme responsabilidad lo que tienes a tus espaldas. Y una increíble oportunidad de cambio positivo. Si no sabes cómo hacerlo, te propongo mi ayuda, como sé que también muchos otros que te quieren ver bien también van a tenderte su mano. Te aseguro (y puedes probarlo tú ahora mismo) que si piensas y crees con todas tus fuerzas que tu vida será mejor a partir de este minuto, que lo que estás pasando ahora es solamente una posibilidad para mejorar (aún cuando todavía no puedas verlo) tu actitud física y psíquica cambiarán rotundamente. Expresarás poco a poco más alegría, mejor humor y optimismo. Incluso puede que quieras adelgazar, o empezar a hacer ejercicio, o dejar algún hábito negativo que hayas adquirido durante la relación que acabas de romper. Empezarás a exteriorizar tu mejoría interna.

http://bonding.es/jbonding/index.php?option=com_zoo&task=item&item_id=969&Itemid=54 http://www.onnovdhart.nl/articles/Rituales_91.pdf http://espanol.vitas.com/Services/LearnAboutHospice/BereavementSupport/GriefandBereavement/Techni quesUsedtoAssisttheBereaved.aspx http://psicologia.costasur.com/es/estrategias-para-llevar-superar-una-separacion.html http://www.mantra.com.ar/contconducta/separacion.html http://terapiagestaltsi.com/2011/03/11/ruptura-de-pareja-miedo-a-la-soledad-y-al-abandono/ http://estrategiaspnl.com/terapia-para-el-duelo/ http://cursodepnl.com/como-superar-una-ruptura-de-pareja

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