Está en la página 1de 1

Al curiosearle not pequeos fetiches, actitudes, aptitudes, vicios, costumbres en clase, al extraer sus lpices de colores, revisaba que

sus puntas estuvieran tan finas como la de un alfiler, y no solo eso, los tenia separados por colores fros y calientes. Aquel personajes tambin revisaba cuidadosamente sus libros y cuadernos, su uniforme, sus zapatos cada cuarto de hora. Cierto da, en la jornada de deporte, me di cuenta de lo solitaria que era, pues sus padres no fueron a verla jugar y ella en algn momento sac de su morral una libreta y escribi en ella escribi y escribi, ese fue el motivo para que, luego de terminar su juego, se encerrara en un saln solitario a escribir. Apretaba su bolgrafo al igual que apretaba su mandbula, su frente se mojaba en sudor, pero no solt una sola lgrima. Alguna vez pens en que su clase favorita era la de arte, pues era la nica forma de verla sonrer. La gente deca que ella tena problemas mentales serios, porque solo hablaba lo necesario, tena una mirada muy parca, y porque cuando pintaba con sus lpices, se olvidaba de las dems clases, no le importaba nada. Alguna vez tuve la oportunidad de hablar con ella, fue el da en que perd mi dinero del almuerzo; cuando fui a pagar, busqu el dinero y ya no estaba, y quien segua en la fila era precisamente ella, quien pag todo. Nos sentamos solas, en un lugar no muy transitado de la escuela, y se vea nerviosa, no me miraba los ojos y pareca que no coma con tranquilidad, pero luego de decirle lo asombrada que estuve al ver su ltimo dibujo, se fue desenvolviendo. Luego sonrea, y tambin se rea de algunas ocurrencias. Llegamos a tener tanta confianza que me prest sus preciados lpices de colores, que, aunque parezca tonto, eran lo ms preciado que tena.