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Edición No. 20 de El Barrio Antiguo
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Señora Aparecida Gomide Poza York Tigres vs Chivas Decadencia de la tristeza El sufrimiento genera obesidad Una lagartija cornuda

DECálogo de los CRONISTAS de el barrio antiguo

NÚMERO VEINTE

...Y LLEGAMOS VIVOS AL

Año Uno/Número Veinte Del 15 al 21 de septiembre de 2013 Made in Monterrey

La payasita de la avenida Garza Sada
¿Puede la magia callejera ser un acto de amor?
Por Daniela García

esde el año 2000 hasta la fecha, Margarita Téllez se ha disfrazado de payasa casi todos los días. Se levanta temprano por las mañanas, se viste y se dirige a la cocina a preparar el desayuno para ella y su única hija soltera. Cuando termina con sus labores domésticas toma un camión rumbo a la avenida Garza Sada e ingresa a la tienda Soriana. En la puerta, el guardia la reconoce y la saluda: “¡Abuela!”.
» Continúa en página 4

D

“La familia Garza Sada sabía del atentado”
DIEGO OSORNO

Los hombres de chaleco verde que rocían tu casa
MELVA FRUTOS

Pornoterrorismo
Denise Alamillo

! EMERGENCY FICTION

NON

elbarrioantiguo.com /ELBARRIOANTIGUO @elbarrio

6_Entrevista

7_Crónica Regional

13_Entrevista

EXIT

Del 15 al 21 de septiembre de 2013 Monterrey, N.L.

_Ornitorrinco
Señora Aparecida Gomide
odo el mundo conoce su sufrimiento y su angustia. La prensa oral y escrita recuerda diariamente el drama: su marido, funcionario diplomático en el exterior, ha sido secuestrado y envuelto en acontecimientos de índole política. Señora, no es usted la única llorando. Pero nadie habla de mi sufrimiento y de mi angustia. Yo lloro sola. No tengo sus posibilidades de hacerme oír, de decir a mi vez que tengo el corazón destrozado y que quiero volver a ver a mi marido. Su marido está vivo y bien tratado. Volverá con usted. El mío murió en la tortura, asesinado por el Primer Ejército. Fue ejecutado sin proceso y sin sentencia. He reclamado su cadáver. Nadie me ha oído, ni siquiera la Comisión de Derechos de la Persona Humana. No sé lo que han hecho con él ni a dónde lo arrojaron. Se llamaba Mario Alves de Souza Vieira, periodista. Fue detenido por la policía del Primer Ejército el 16 de enero de este año, en Río de Janeiro. Lo llevaron al cuartel de la policía militar donde fue golpeado salvajemente toda la noche; lo empalaron con un bastón tallado en forma de sierra, le arrancaron la piel de todo el

_Ornitorrinco
Decadencia de la tristeza
s un hecho que la tristeza está condenada a desaparecer. Las situaciones que nos pone la vida moderna, especialmente la actividad incesante que genera y su altísima velocidad, dificultan cada vez más la percepción o la experiencia de este sentimiento que tuvo una vida fugaz (hablando en términos de literatura) en la consciencia o en la atención de los hombres. Cada día los tristes se vuelven más raros, y si acertamos a encontrarnos con uno, su condición de triste se nos mostrará como resultado de la multitud de constricciones que por todas partes amenazan su tristeza; más que a un triste, veremos un raro. Pero si la tristeza ha perdido el dominio de la literatura no así el del alma humana. Lo que pasa es que ya no hay tiempo ni fijeza de la atención para percibir esa modulación tan tenue del tono anímico cuando pasa de do mayor a re menor. Tal vez por esnobismo o por ignorancia se prefiere llamar neurastenia, depresión, spleen, melancolía, tedio, fatiga, mala digestión, tiempo nublado, blues a simple y sencilla tristeza. Pero la neurastenia se cura con vitamina B, la depresión con vino, la fatiga con reposo, el spleen con carcajadas, la mala digestión con bicarbonato; el tedio y el mal tiempo se evitan con la televisión o el cine, la melancolía se cultiva por su enorme valor y prestigio literario. Sólo la tristeza es incurable. Pasa, pero llevándose consigo el secreto de su causa y el recuer-

Del 15 al 21 de septiembre de 2013 Monterrey, N.L.
do de su efecto, sin dejar huella alguna de cuándo volverá. No atiende a su presencia ninguna circunstancia orgánica o exterior. La tristeza puede darse en cualquier sistema nervioso, en cualquier tubo digestivo y en cualquier día del año. Aunque no impide el trabajo cotidiano, si es que éste existe; prefiere la cercanía de los ociosos y de los solitarios. La tristeza demasiado sociable o demasiado pública produce una impresión de impudicia y su manifestación. Si no es a través de formas muy refinadas, denota un carácter afeminado en los hombres, frígido en las mujeres y vulgar y lastimoso en los artistas. La tristeza propicia el cultivo de algunos géneros literarios, principalmente el del llamado “diario íntimo” o “ confesiones”, que constituyen, por así decirlo, la forma que la vida secreta reviste para presentarse en público, ya que es un sentimiento que pone al ánimo en relación con cualquier cosa; una flor o una estrella convocan por igual este secreto común a todos, secreto a voces que es la sustancia de toda la literatura de confidencia. Como generadora de escritura, la tristeza parece ser un invento alemán. El sentimiento de Weltschmerz (dolor del mundo), inexplicable, obtiene se expresión culminante en obras como Werther, cuyas páginas no solamente describen el sentimiento de tristeza sino que, en su momento, también la produjeron masivamente entre sus lectores. Pero Goethe no era triste. Era demasiado mundano y demasiado analítico para no contemplar la tristeza como algo exterior o ajeno a él y de considerarla con el mismo criterio con que analizaba una muestra geológica o un fragmento de estatua. En el curso hacia la máxima subjetivización de la concepción original de Goethe, la tristeza sufre las más inauditas metamorfosis —en prosa y en verso— a lo largo de todo el siglo diecinueve. La más evidente de las transformaciones es la del nombre, siempre impreciso, con que se la va conociendo, como si en esa inconexión entre el nombre y la cosa se cifrara su misterio o su explicación: mal de Werther, ennui, spleen, tedio, caffard, clorosis, neurosis, etc., ninguno de los cuales expresa cabalmente la naturaleza del estado de ánimo que nombran mejor que el término original. Entre Los sufrimientos del joven Werther y Tristesse d’eté, la tristeza sigue el camino de toda la carne, pero en sentido contrario: en Goethe mata; en Mallarmé, paradójicamente, la tristeza es a la vez efecto (Brise marine) y causa (Tristesse d’eté) de la concupiscencia. Lo que para Goethe es un fenómeno, para Baudelaire será una sensación y para Mallarmé la sombra o la ausencia de una sensación. Podría decirse que el defecto principal de la tristeza es su carencia de interés o de substancia. Los celos producen un Otelo, la ambición una Lady Macbeth; la sensibilidad exacerbada un Des Esseinte, pero los tristes pueblan el inmenso territorio de la literatura en calidad de personajes ínfimos.
-Por Salvador Elizondo

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cuerpo con un cepillo de metal porque se rehusaba a dar las informaciones exigidas por los torturadores del Primer Ejército y del DOPS. Los prisioneros que llevaron a la sala de torturas para que limpiaran el suelo cubierto de sangre y de excrementos vieron a mi marido agonizando. La sangre que le brotaba por la boca y la nariz; desnudo en el suelo, ahogándose, pedía de beber. Entre risas, los militares torturadores no permitieron que se le prestara el más mínimo socorro. Ya sé, señora, que no está usted en condiciones de comprender mi sufrimiento, pues el dolor de cada uno es siempre mayor que el de los demás. Pero comprenda, espero, que las condiciones que llevaron al secuestro de su marido y a la tortura mortal del mío son siempre las mismas: que es importante darse cuenta de que la violencia-hambre, la violenciamiseria, la violencia-tortura, conducen a la violencia-secuestro, la violencia-terrorismo, a la violencia-guerrilla; y que es muy importante comprender quién pone en práctica la violencia: si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella. Fragmento del Libro de Manuel.
- Por Julio Cortázar

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Poza York
os días pasaban con sus noches pegadas como con cinta adhesiva. El fulgor del alba y del ocaso me daban esa impresión. Por las mañanas, abrir los ojos y encontrarte en el mismo lugar, reconocer las mismas manchas de humedad, el olor a gas, el sonido de la chicharra que anunciaba el inicio de la jornada laboral de miles de empleados, desde los que pintaban las orillas de las banquetas del complejo petroquímico, hasta aquellos que planeaban la exploración y producción de los miles de pozos petroleros de la región. El calor me ahogaba desde temprano. Fieles compañeros son las manchas de sudor alrededor del pecho y frente, y la toallita para retirarlo. Trabajar bajo el sol era una constante. A veces el día se iba en rotular pipas, señalamientos de rutas, colocar anuncios a la intemperie; a veces el tiempo se iba en producir señaléticas en el taller, pero no por estar bajo techo se salva uno del azote del calor. Además había que agregar el acoso de los mosquitos y el miedo a contraer dengue.

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Poza Rica, Veracruz constantemente me hizo imaginarla como un enorme infierno verde. La vegetación endémica del lugar siempre abastecía a los tordos de mangos y naranjas para picotear y degustar algunas veces; si corría con suerte, obtenía algunos mangos que inundaban mi habitación con todo su aroma. La ciudad me adoptó, me mostró detalles de mí que no conocía. Me maltrató y al mismo tiempo me reconfortó con amigos y con gente que conocí a lo largo de mi estadía; me ofreció escuela, trabajo y, sobre todo, aprendizaje. Recientemente rotulé un módulo en Interplaza y recordé sonriendo a la gente con la que trabajé, las cosas y trucos que me enseñaron, las habilidades con el vinil, el atomizador con agua y un poco de Fabuloso y la habilidad para utilizar la pleca. Muchos taxis de Poza Rica fueron rotulados por mí. Al término de la jornada, una mancha sobre mi pecho en forma de V se formaba a base de sudor seco. Muchas veces me dije a mí mismo que era una V: la V de la Victoria.
Por Óscar Hernández -Por Gerson Gómez

El sufrimiento genera obesidad
l sufrir de las personas, el estar desesperados para que suceda algo positivo en su vida y no que se genere, ese sufrimiento de impotencia, de frustración, es lo que tiene a este país enfermo de obesidad. La injusticia genera ese sufrimiento en los mexicanos. Esa ansiedad de buscar algo que tiene el de al lado es producida por una indiferencia, por una desigualdad ocasionada al final del día por la ineptitud política de nuestro país. Es por eso que el chile genera también ese efecto, porque, siendo realistas, el picante sólo trae sufrimiento. Dependiendo la dosis, el cuerpo se acopla a ese pequeño dolor y nos hace personas más fuertes. Los mexicanos somos una especie que nos da gusto sufrir, nos apasiona sentir ese pequeña agonía por nuestras venas, por nuestro ser. Vivimos en una sociedad donde se

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tuvo que ser tan infeliz, tan depresivo para generar felicidad; vivimos en un país donde la persona tuvo que padecer y comer tanto para ser el más gordo del mundo y generar reconocimiento al lograrlo. Este país comenzará a cambiar de manera positiva cuando las personas que peor la pasan no le hagan mal al prójimo ni a ellos mismos, sino el bien. Simplificar la formula: el sufrimiento hace actuar a las personas, el sufrimiento hace que el efecto de las cosas sea muy superior comparándolo a si se consumen en estado no-sufriente. Eso los hace ser el “MÁS” en alguna actividad: más obesos, más sanguinarios, más ineptos, más consumistas, y como somos un país que sufre a diario por sus pequeñas dosis de picante, algún día seremos los “MÁS” en todas las ramas. Se comienza por lo negativo (el hoy), ya luego trabajaremos con lo positivo.
-Por Andres Lajous

Una lagartija cornuda
iempre preferí a Walter Lantz sobre Walt Disney. Cuando mis amigos del Colegio Montessori, de San Jerónimo, presumían sus vacaciones de verano en Disneylandia, yo les decía que había ido a la tierra del Pájaro Loco, Andy Panda y Chilly Willy, un lugar que sólo existía en mi imaginación. Algunos me creían. Otros se reían y me decían: “mentiroso. Eso no existe”. A muy pocos les confesaba que mis vacaciones de verano consistían en jugar al bote pateado, husmear en construcciones abandonadas y buscar insectos bajo las piedras de los montes abandonados que rodeaban mi barrio. Recuerdo que un día llevé al salón una lagartija cornuda en un tanque para peces. La había atrapado en el lote baldío frente a mi casa. La maestra me puso cinco puntos extras por haber “enriquecido” la clase de Ciencias Naturales con “material visual de apoyo”. Ya ven cómo hablan los maestros. Todos mis compañeros estaban fascinados, pero nadie se atrevía a tocarla, sólo yo. Me sentí como un héroe. Durante el recreo, uno de mis compañeros -de esos que iban cada año a Disneylandia-, me dijo: “a mí mis papás no me dejan salir a jugar como a ti. Tienen miedo de que me atropellen o me roben o me pique algún animal”. De regreso a casa solté a la lagartija cornuda en el monte. Mientras contemplaba cómo huía entre los matorrales, me convencí de que mis vacaciones habían sido las mejores del mundo.
Por Guffo

Tigres vs Chivas
a esencia es momento fugaz. Demasiado alto para quedarse en casa mirando en los ventanales de la televisión. Sentarse en el escalón bajo de las transmisiones piratas vía internet: engañarte en tus propios sentimientos. Asistir al estadio, ser partícipe del partido de futbol soccer semanal es teoría abstracta optimista en la aldea global. Pueden invadirnos ideas románticas y poco prácticas, auxiliadoras al momento de encontrar el tesoro: el boleto de entrada. Una conversación lleva a la otra: ¿quieres ir al partido? Fernando me regala dos boletos. El cristal de la mayoría galvaniza el intelecto: la decisión está tomada. Ante la petición inesperada, el gran tópico del acompañante adecuado. En la filosofía de la educación infantil lleva mano mi hijo. Aparcado, detrás de su sonrisa, le trato de revelar el secreto del amor a los colores universitarios. Imposible llegar a un acuerdo. Envuelta su atención en el iPad. La frase sumaria: el futbol es muy aburrido. Tuerzo la boca con intensidad. Me alejo cabizbajo, recorriendo la lista de contactos del celular. Sin demasiados cambios dramáticos, elijo uno de ellos. He desarrollado una técnica infalible, desafiadora, sin exigir demasiados preparativos. ¿Vamos a ver a los Tigres? Casi media hora después, el Comandante Aguilera, en su auto, pasa a casa. Uniformados con el catálogo de añoranza: mi

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. Leeré al maestro Ryszard Kapuscinski.
-Por Staff

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camisa del contención Fabián “el Ruso” Peña y él de Antonio Sancho. Ambos jugadores de época. Compartieron la misma posición. Enfilamos por Cuauhtémoc al norte, colocando las conversaciones en orden, algunas semanas sin coincidir. Evadimos los pasadizos circundantes de la Ciudad Universitaria. Instalamos el auto en las calles de la colonia Anáhuac. Del odioso embotellamiento en la hora de salida. Con el ejército de caminantes enfilamos en flujo regular rumbo a las instalaciones. Al cruzar el muelle de acceso, reconocemos el verdadero potencial del fanatismo. El asunto serio es soportar la locura, desde el inicio del cotejo. Los periodistas deportivos son benévolos embajadores del ritmo. Les escucho embobado, al zambullirme en las ondas eléctricas de la radio. Mis ojos, esa herramienta aún funcionando, retozan en las oportunidades de ofender del rival. Cae primero el gol visitante. El golpe es certero. Nuestro ánimo no decae. A medio tiempo gruesas y tupidas nubes van cercando el horizonte. Parece descorrerse la identificación de una tarde de lluvia. El viento húmedo se acerca. Con el marcador adverso, me sorprendo dispuesto a no abandonar este campo de concentración. Tal vez, ya fanatizado, he desarrollado el Síndrome de Estocolmo. Es muy sugerente quedar callado. Se rompe el manto de la noche. Diluvia. El vendaval balsámico para olvidar la época de secas. Avestruces disfrazados de felinos en plena borrasca, en la tormenta, se escoden en los túneles y en los pasillos techados. Hasta en los sanitarios.

Algunos, inamovibles, permanecen en el frente de batallas. Colocan debajo de sus atuendos las cervezas. Podrías subir a una canoa y cruzar por entre las butacas. Seguir brincando para entrar en calor. Camino pesadamente, empapado, a la vuelta de una hora. Dos cuartas partes del aforo se han marchado. Consulto el remanente de la fuerza. Una cerveza más y nos vamos. En el momento de la verdad patidifusa, los jugadores y los árbitros salen a la cancha a completar la faena. Se agranda el marcador adverso dos ocasiones más. He podido sobrevivir a los cristalinos deseos del caprichoso balón. Acompañado por el destello de coraje (vergüenza profesional le llaman algunos), acortamos el marcador dos veces. El tiempo es el enemigo a vencer, como lo ha sido la tormenta. En la vida real, el tropiezo nos vivifica. El conjunto auriazul se encamina disparando hasta acertar por tercera ocasión. Estar en casa es no mostrarse compasivo. En la algarabía, la celebración de su amor, dando tumbos, algunos espectadores caen de sus asientos y espacios. Estacionando varias hileras más abajo. Anestesiados se reponen. Abrazando a los desconocidos compañeros. Han reescrito el torpe final de la novela. Lo comparten en las redes sociales. Mostrando las instantáneas iluminando el afecto. La nueva luna de los buenos augurios. El árbitro utiliza la ocarina. Suspiro elevando el espíritu. Los asistentes evadimos quedar a la deriva, de regreso hasta el auto. No existe tráfico. Todo fluye. Llegamos a buen puerto. Contentos. Satisfechos.

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DECálogo de los CRONISTAS de el barrio antiguo
ada reportero de El Barrio Antiguo trabaja sus historias en condiciones editoriales muy distintas a las que existen en la mayoría de los medios. Esa forma de trabajar podría resumirse más o menos con este decálogo: . Debo tener por lo menos 15 días para reportear y escribir mi historia. . No cubriré ruedas de prensa gubernamentales. . Cada crónica que hago debe tener un mínimo de diez fuentes.

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. No creo en el concepto hipócrita de la objetividad, pero sí en la veracidad y el rigor. . Privilegiaré en mis crónicas a personas o grupos que no tengan voceros ni oficinas de comunicación social.

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. Prohibido incluir más de dos dijo, señaló, aseveró... . Jamás empezaré un texto con una cita textual.

. Me pondré en los zapatos de cada persona que mencione en mi texto.

. Antes de publicar, mi editor me debe regresar mi crónica por lo menos un par de veces con correcciones.

15 al 21 de septiembre de 2013 4 Del Monterrey, N.L.

de » Viene portada
on paso decidido se encamina hacia los refrigeradores, de donde toma tres botellas de refrescos (uno de piña, uno de fresa y otro de cola) que introduce en una pequeña hielera de color azul marino amarrada a su brazo derecho. Sale de la tienda, cruza el estacionamiento y una de las avenidas más importantes del sur de Monterrey, y luego toma su lugar en el pabellón que divide la avenida Alfonso Reyes, justo enfrente del restaurante de comida rápida Carl’s Jr. Despliega una sombrilla para protegerse del inclemente sol, una silla plegable de plástico y una de las botellas de refresco, mientras toma su cajetilla de Pall Mall rojos. Después saca un cigarro y lo prende. Abre una bolsa de plástico y tras un breve análisis, elige un listón rojo que utiliza para amarrar un mechón de su canoso pelo y hacer un coqueto moño. Toma de la misma bolsa un pequeño espejo y unas pinturas y se dibuja con un pincel blanco unas cejas delgadísimas que llegan casi hasta el nacimiento de su cabello y le dan un aire de sorpresa. Después, con aprendida facilidad, colorea la punta de su nariz con pintura roja y remata sus cachetes con puntos blancos que simulan pecas. Vanidosa, revisa que su maquillaje haya quedado bien y ya con su vestido rojo con blanco que combina con su maquillaje y su moño, se levanta de su silla, toma un sombrero de tela azul que dejó tirado en el piso cuando llegó y espera a que el semáforo frente a ella cambie a rojo para poder pararse de cara a los pocos automóviles que transitan a las once de la mañana por la avenida. Margarita acomoda los labios y silbando entona una canción que sólo ella escucha, ya que el rugir de los motores y las ventanillas cerradas de los carros de su audiencia impiden que se percaten de la música que ella ha decidido acompañará su rutina el día de hoy.

_Crónica Local
Mueve las manos de izquierda a derecha, las introduce en el sombrero azul y le muestra a los no tan atentos automovilistas, que el sombrero está vacío. Entonces vuelve a meter la mano y saca un conejo blanco. Empieza a caminar hacia los automóviles y una señora baja la ventanilla, le extiende la mano y unas cuantas monedas. La luz roja está a punto de cambiar a verde y Margarita, tras años de trabajar en el mismo crucero, sabe que le quedan segundos para poder atravesar hasta la banqueta en donde está su sombrilla, su hielera y sus cigarros antes de que los carros empiecen a andar nuevamente. Cuando se sienta en su silla plegable, escucha el claxon de una camioneta pick-up que pasa a 100 kilómetros por hora frente a ella, de donde sale una voz alegre que la saluda: “¡Abuela!”. I Margarita decidió ocupar ese lugar en el pabellón que está sobre la avenida Alfonso Reyes, porque le permitía estar cerca de su esposo. Bajo su sombrilla, la pequeña anciana se sienta esperando que la luz del semáforo cambie a rojo para realizar su pequeño “acto”, aunque no se para a trabajar en cada cambio de luz. La edad, el cansancio y la enfermedad la han alcanzado ya y permanece más tiempo sentada de lo que pasa caminando entre el desfile de carros que transitan sin parar por la avenida. Frente a ella, sobre Garza Sada, se encuentra un grupo de personas que también pasan sus días mendigando, pidiendo una ayudita, vendiendo chucherías o haciendo “actos” para poder subsistir día a día. Ahí, bajo la protección de un puente vehicular que los esconde de los rayos del sol, fue donde inició su carrera de payaso Demetrio Domínguez. A finales del siglo pasado, con una esposa y tres hijos, Demetrio decidió pararse en ese crucero para poner en práctica los trucos aprendidos a lo largo de su vida, de la mano de sus padres, de amigos y de conocidos, para poder obtener el dinero que necesitaba para sacarlos adelante. El crucero era desde entonces uno de los más transitados de la zona y se encontraba cerca de su casa, en la colonia Burócratas del Estado. Antes había trabajado ya en otros semáforos, pero nunca había utilizado un traje de payaso hasta que su esposa le comentó que le ayudaría a llamar la atención de los paseantes. De carácter amable y siempre sonriente, Demetrio sufría en ocasiones abusos de los automovilistas, que no sólo le cerraban la ventanilla del carro, sino que se burlaban de él y en ocasiones, llegaron incluso a golpearlo con el coche o con las manos. Margarita al enterarse de estas situaciones, se indignó y le pidió a su esposo que le permitiera acompañarlo para poder defenderlo. “Yo te puedo defender, porque tú eres bien bueno y yo si soy enojona”, le dijo. Así, durante algunas semanas Demetrio pasó algunos de sus conocimientos de “magia callejera” a su esposa, quien compró su primer disfraz de payasa, su kit de maquillaje y se plantó en el pabellón de enfrente de donde trabajaba él con ojo vigilante por si alguien maltrataba a su querido. Con insultos, gritos y maldiciones respondía a aquellos que se atrevían a maltratarlo, hasta que la voz se corrió de que la risueña payasita tenía un carácter pesado y los maltratos a Demetrio fueron disminuyendo hasta casi desaparecer. Eso sí, nunca pudo convencer a Demetrio de que se pintara la cara de payaso como ella lo hacía. II A Margarita nunca le falta bocado o compañía en su crucero. Después de mediodía, cuando el sol regiomontano se encuentra en su cénit y las sombras para protegerse del mismo se vuelven escasas, Margarita se sienta bajo su descolorida sombrilla verde, abre su hielera y saca su comida del día, que ella misma preparó por la mañana: tres tacos de huevo revuelto que acompaña con su segundo refresco. La transitada avenida se vuelve aún más congestionada cuando cientos de automovilistas salen de sus trabajos a la hora de la comida, los padres recogen a sus hijos de los colegios y los pudientes se dirigen a restaurantes en los alrededores de la zona sur de Monterrey. Es entonces cuando una señora baja la ventanilla de su carro y le hace señas con la mano a Margarita de que se acerque. Le entrega una bolsa llena de frutas, jugos, tortillas, pan y un poco de pollo. “Le hice una despensa chiquita, señora. Dios la bendiga”, le dice mientras sube la ventana y Margarita le agradece. “Ándele, igualmente”. Se sienta, abre la bolsa que le acaban de entregar y observa lo que tiene en su interior antes de ponerla en el piso junto a otra bolsa de plástico que le donaron unas horas antes. Esta contiene uvas, naranjas y botes de agua que Margarita regala a una de sus compañeras que trabajan el crucero de enfrente. Tan sólo en esta esquina se pueden llegar a contar una docena de personas que venden algo, limpian parabrisas, o hacen trucos, como Margarita. En México se estima que el 60 por ciento de los trabajos son informales y que casi 30 por ciento se desarrolla en la calle. Ana, que vende muñecos de peluche de películas de moda, se sienta con Margarita y le comenta que el día ha estado tranquilo, solo ha vendido dos ‘minions’, -tiernos muñecos amarillos de la película ‘Mi Villano Favorito 2’en todo el día. Comparten un cigarro y comentan que la semana ha estado mansa. “Lo bueno es que el lunes ya es quincena”, dice Ana, a lo que ambas asienten y sonríen. A pesar de no recibir un sueldo fijo, la quincena para ellas significa que recibirán más dinero porque es cuando los automovilistas cargan más efectivo y se vuelven más generosos. En un día normal, Margarita puede juntar unos 200 pesos, más la comida que le regalen, pero en quincena su ganancia puede aumentar hasta 400. Cuando Ana se va, Margarita le encaja el diente a su último taco y toma de la botella de Coca Cola, saboreando el sabor dulzón del refresco. Nunca toma agua.

_Crónica Local
III Ana no es la única persona que hace compañía a Margarita en las largas horas que pasa en el crucero haciéndose de un sustento. La intersección de Garza Sada con Alfonso Reyes es una de las más trabajadas por personas del sector informal. Al otro lado de donde Margarita hace sus trucos de magia, se pueden ver algunas veces a una familia de menonitas que venden sus productos lácteos y galletas. A veces también se puede ver a un par de jóvenes que hacen acrobacias, se suben en los hombros del otro y malabarean con antorchas, con fuego y pelotas. Tres o cuatro hombres de mediana edad son asiduos del lugar, pero ellos son repartidores de periódicos de diferentes medios locales. Se saludan, platican y comentan sobre el transitar diario de la zona metropolitana de Monterrey, pero la mayoría mantiene un tono formal con los otros; a pesar de saberse compañía mutua, están conscientes de que compiten para obtener dinero. Margarita sabe que es posible que alguien más logre llamar la atención de los automovilistas, pero confía en que los largos años que ha pasado trabajando ese semáforo le permitan llevar la delantera. Cuando una tarde, una señora vestida como indígena se acerca al crucero, Margarita la ve con ojos de desconfianza. La señora no vende chucherías, no realiza trucos de ningún tipo y solo extiende la mano para recibir dinero, lo que enfurece a Margarita. “¡Así nadie te va a ayudar, a la gente no le gusta dar dinero nada más porque si!”, le grita. La mujer indígena aparenta casi la misma edad que Margarita, con su piel curtida y sus ojos tristes. Pero es sólo parte de una estadística más. En entrevista, un representante del Instituto Nacional de las Personas Adultas y Mayores (INAPAM) advierte que ante la falta de oportunidades laborales, la baja cobertura de los sistemas de pensiones y jubilaciones, un gran número de adultos mayores se encuentra por debajo de la línea de pobreza o situación de indigencia. Demetrio murió en febrero de 2013. Adolorida de cuerpo y alma, Margarita se ausentó de su crucero un par de días, consciente de que ahora sin el aporte de su esposo, no podría dejar de trabajar so pena de quedarse sin sustento ni comida. En México, el 58 por ciento de las mujeres que como Margarita laboran en la informalidad son viudas. Esto influye para que las mujeres que súbitamente se han vuelto cabezas de la familia acepten trabajos muy precarios, en ocasiones, en la calle. El guardia que cuida el estacionamiento del Carl’s Jr. enfrente de donde trabaja Margarita se preocupó al no verla durante varios días seguidos. Sabía de la enfermedad de su esposo y supuso que algo había ocurrido. Bajo la sombra que le ofrece el techo del restaurant de comida rápida, observó el lugar vacío y la sombrilla de Margarita ausente a lo largo de su jornada de trabajo, pero no tenía manera de comunicarse con ella para cerciorarse de que la mujer no necesitara ayuda de algún tipo. Al ocupar su mente y su cuerpo ayudando a los conductores a salir del estacionamiento y procurando la seguridad de los vehículos que se encuentran en el local, se le terminó olvidando. Hasta que pasó su mirada por el lugar en donde generalmente estaba la menuda viejita que ya formaba parte del paisaje, no recordó sus preocupaciones.

Del 15 al 21 de septiembre de 2013 Monterrey, N.L.

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En México, se estima que el 60 por ciento de los trabajos sean informales, y casi el 30 por ciento en la calle.

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Demetrio sufría en ocasiones abusos de los automovilistas, que no solo le cerraban la ventanilla del carro, sino que se burlaban de él y en ocasiones, llegaron incluso a golpearlo con el coche o con las manos

Finalmente, casi una semana después de que el guardia notara su ausencia, Margarita salió de la tienda Soriana y cruzó la avenida para postrarse en su sitio acostumbrado, se vistió, se pintó y empezó a trabajar como si nada. Silbando, Margarita sacó conejos del sombrero y sonrió a los automovilistas a pesar de su duelo. En su hora de comida, el hombre compró una hamburguesa en el local de comida rápida y cruzó la calle para saludarla. “La extrañamos, abuela. ¿Cómo ha estado?”. Rara vez Margarita le aceptaba comida, ya que consideraba que era mejor que le diera dinero que alimentos, pero esa vez la tomó de las manos del hombre y se sentó a platicar con él, informándole de la muerte de su esposo. Le contó que estaba tranquila, que tanto ella como sus hijos se habían despedido de Demetrio y lo habían encomendado a la gracia de Dios, y que un amigo de ella, un hombre de dinero que trabajaba en el sindicato de maestros que se le había acercado una vez para preguntarle porqué se vestía de payasa, había pagado el funeral y el entierro de su esposo. Ella sola no hubiera podido costearlo sola: los altos costos de las capillas, el ataúd, y todo lo que incluye un funeral -le informó Margarita- llegaba hasta los 15 mil pesos. Cuando terminaron de comer, el guardia se despidió de ella y se dirigió nuevamente a su lugar en el estacionamiento del restaurant, notando que Margarita le sonreía a una niña que le estaba dando unas monedas a través de la ventana abierta del coche en el que iba. Seguir trabajando ha evitado que Margarita se detenga y medite sobre su trágica situación. Así ha evitado caer en depresión. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomendó a los ancianos mantener alguna especie de ocupación o trabajo, a pesar de que no tengan necesidades económicas. Sin embargo, la de Margarita está muy lejos de ser una vida fácil. Como ella y Demetrio existen aproximadamente 60 millones de adultos mayores

en México que son ignorados por empresas que podrían ofrecerles un trabajo formal, y que terminan trabajando en las calles. “Son hombres y mujeres que tienen que trabajar hasta que el cuerpo aguante o la enfermedad aparezca, simplemente para poder sobrevivir”, explica Verónica Montes de Oca, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UAM). Hoy, por ejemplo, uno de cada cuatro adultos mayores de 80 años no tiene más opción que seguir saliendo a buscar siquiera algo que llevar de comer a casa. Margarita aún no alcanza los 80, pero lleva ya rato viviendo en este mundo… IV Margarita tiene una vida que no incluye su disfraz de payasa, sus trucos de magia y el abrasante sol de Monterrey que le ha curtido la piel, dándole una apariencia mayor a los 70 que cumplió este año. La edad no la va a detener de trabajar en su crucero; con el tiempo se ha convertido en parte del 80 por ciento del total de los adultos mayores que trabajan en la calle en la ciudad. Pero cuando el sol se esconde tras los cerros de Monterrey, y las luminarias de la ciudad se encienden, se prepara para abandonar su lugar. Con una tela mojada se quita la pintura de la cara, se arranca el moño que adorna su cabeza y se desprende del disfraz de payasa, quedándose en pantalones de mezclilla blancos y una blusa del mismo color. Guarda sus cosas en una bolsa de plástico y se despide de aquellos compañeros que se quedarán trabajando aún cuando el sol se haya escondido. Cuando las ganancias del día han sido buenas y no tiene que cuidar a sus nietos, Margarita se dirige hacia uno de los casinos de la ciudad -el más cercano es el Winland, aunque su preferido es aquél epónimo ubicado en la avenida Revolución-.

En cuanto entra al centro de apuestas, Margarita se confunde con el resto de los asistentes, y no es hasta que ha pasado media hora sentada frente a la misma máquina que una señora de unos cuarenta años, guapa, rubia y sonriente la reconoce. “¿Usted es la abuelita de Garza Sada, verdad?”, le pregunta. Margarita sonríe y le contesta que sí, pero continúa jugando. En una semana normal, puede llegar a gastar hasta mil pesos en los casinos, que no es mucho comparado con lo que despilfarran otras aficionadas, pero para una mujer que debe trabajar en la calle para obtener aproximadamente 300 pesos diarios, ese dinero sí representa una fuerte cantidad. Aun así, Margarita no ha considerado la opción de dejar de asistir a esos lugares. Cuando visita mercados, tiendas de ropa en el mall Plaza La Silla que está cerca de su crucero, o simplemente cuando camina por la calle, Margarita es reconocida por gente que la ha visto trabajar vestida de payasa. Hay gente que le lleva ropa, despensas y dinero, por lo que Margarita considera que puede vivir a gusto; pero nunca ha considerado dejar de trabajar. Le gusta, la hace feliz y se siente satisfecha de haber podido sacar adelante a su familia, e incluso a algunos de sus nietos. A dos les ha pagado la escuela primaria. Ahora, Margarita sin Demetrio, su eterno compañero en el crucero, solo debe sostenerse a sí misma. Su hija menor, que aún vive con ella, se desempeña en una empresa y no necesita laborar en la calle o ser mantenida por su madre. Margarita es solo una más de los dos millones de personas mayores que laboran de manera informal en la calle y que poco a poco se han convertido en parte del paisaje urbano, pero saca un conejo de su sombrero azul, saluda a todo aquél que le grite ‘Abuela’ cuando pase frente a ella y se convierte de pronto en una persona inconfundible. Una mujer que hace de la magia callejera un acto de amor a Demeterio.

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“La familia Garza Sada sabía del atentado”
Por Diego Enrique Osorno
a noticia del asesinato de Eugenio Garza Sada no termina de darse. Con la apertura de los expedientes internos de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS) surgen nuevas revelaciones. El nombre de Manuel Saldaña sale a relucir. Como militante comunista, como espía del gobierno. Lo encontré y charlé con él acerca de uno de los sucesos más trascendentes en la historia reciente de la política local. “La Iniciativa Privada (IP) de Nuevo León sabía de las intenciones de asesinar a Garza Sada, estaban enterados”, dice antes de darle un sorbo a la limonada con agua mineral y Canderel que ha pedido durante la entrevista. “La DFS y la Cervecería Cuauhtémoc compartían información en esos años”, revela. “Me consta”. En los turbulentos años 70 que vivió México era difícil no estar polarizado hacia algún lado. A la derecha o a la izquierda. Con el capitalismo o con el comunismo. A favor del gobierno o en su contra. En este último dilema en concreto abundó Saldaña. Tranquilo, sin sobresaltarse, recuerda haber informado sobre las intenciones de un grupo de la Liga Comunista 23 de septiembre de secuestrar a varios empresarios regiomontanos; entre ellos el considerado líder de la burguesía de Monterrey. Sin embargo, añade que era comprensible el probable desinterés hacia sus señalamientos, ya que para ese entonces en la DFS sabían que no les era leal a ellos, sino a los miembros de la liga. Desde un principio - narra el espía de espías- supieron que el gobierno lo había contactado para que les pasara información. “Es más, algunos de mis informes para la DFS los escribió Raúl Ramos Zavala”. Su dicho sale a relucir luego de que el periodista Jorge Fernández Menéndez publicara el contenido de archivos desclasificados de la DFS. Ahí se puede dilucidar que desde poco más de un año y medio antes de que se produjera el intento de secuestro y asesinato de Garza Sada, presidente del Consorcio Industrial Cervecería, el corazón del Grupo Monterrey, la familia y autoridades tenían información sobre un posible ataque en su contra. Con base en los expedientes consultados se pudo conocer que la DFS sabía que se estaba organizando el acto y tenía conocimiento de quiénes estaban participando en el comando que planificaba el secuestro para obtener 5 millones de pesos y la liberación de un grupo de presos políticos como recompensa. Incluso se supo que el organismo de gobierno tenía una persona infiltrada en el grupo guerrillero proporcionando informes precisos sobre quiénes y cómo pensaban realizar el acto. Y no hizo nada para impedirlo. En torno a esto, el informante Saldaña dice estar seguro de que en Cervecería sí conocieron el informe que él envió un año y medio antes de la muerte de Garza Sada, ya que el consorcio contaba con un grupo de inteligencia que compartía información con la dependencia dirigida en Nuevo León por Ricardo Mondell. ¿Cómo fue que llegó a ser informante de la Dirección Federal de Seguridad? El 6 de febrero del 71 llega Alfredo Rodríguez, El Cejotas, como emisario de Ricardo Mondell y me dice que si quiero ser su informante. Le digo que se espere tantito, que me deje pensarlo porque es una decisión difícil. Lo consulto esto con la gente con la que tenía compromiso: Héctor Escamilla y Raúl Ramos Zavala, quienes me piden que acepte el trato después de pensarlo un rato, con el propósito de enterarnos de la estructura de la DFS. Ese fue el primer contacto que después fue evolucionando con el paso del tiempo. ¿Qué era usted en ese momento: espía o guerrillero? Mi compromiso era con mi ideología y

Cuando está por llegar el 40 aniversario del asesinato del empresario Eugenio Garza Sada, recordamos a Manuel Saldaña, un hombre clave de su época, quien luego de dar esta única entrevista en 2002 desapareció. Hasta hoy no se sabe nada de él

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convicción definitivamente, entonces por eso acudo ante quien yo sentía la responsabilidad de acudir. Porque esas cosas son muy resbalosas, muy delicadas. La gente del Estado, como es y como ha sido, te utiliza y después te sacrifica. Aunque más que por la cuestión existencial, fue por la cuestión de conciencia que tuve que hacer la referencia de con quien tenía el verdadero compromiso de lealtad. Mi convicción de espía, bueno no de espía… en realidad ellos tenían una intención propia y una confrontación de propósitos en la que yo me encontraba en medio y dónde salía perdiendo por los dos lados; pero mi propósito y el compromiso que honro, respeto y todavía venero es con los representantes que todavía venero. Servir para el Estado nunca fue mi propósito, intentar servirnos de él sí fue el propósito. ¿Entonces usted se “infiltró” a la DFS para saber el nombre de los espías? Sí, y los supimos. Eran Rogelio Loredo, Valentín Estrada, Piña y varios otros. Hubo algunos coqueteos de la gente de Tierra y Libertad, pero yo hacía mi chamba y cumplía en mi conciencia con convicción. Ya las opiniones según es quien lo vea. Si le preguntan a Ricardo Morales, para lavar su camiseta de pendejo va a decir que yo era policía, como dice la revista, pero los hechos ahí están. ¿Qué era lo fundamental para la DFS en aquellos años? Lo fundamental, el propósito de los aparatos de Estado, era contener la actividad de los grupos políticos; y en eso no había diferencia entre el propósito de la Dirección Federal de Seguridad, la Policía Judicial del Estado o el Departamento de Inteligencia del Grupo Cervecería. Eran los mismos y no sólo entre ellos, sino que estaban relacionados con la inteligencia americana, eran un solo cuerpo, trabajaban coordinados y la información era compartida. Con base en esto, se puede interpretar que los informes que tenía la DFS los tenía también la gente de la IP, por lo menos la de Monterrey Definitivamente. Consciente y cierto estoy de eso, a través de sus personeros en la Judicial del Estado como Fernando Garza Guzmán, el que era y todavía es, Héctor Villagra Caletti y si la memoria no me falla, también Adrián Santos, que era otro enlace con esa gente. ¿Ellos para quién trabajaban? Para la Cervecería. A mí me tocó presenciar el intercambio de fichas de información de gente perseguida. En una ocasión en la que estaba en la oficina del señor Ricardo Mondell, llegó ahí una persona

del grupo de Cervecería por unas fichas de personas que andaban localizando. ¿Qué es lo que puede entenderse? Que estaban plenamente enterados de los planes. Ellos estaban conscientes, todos estaban conscientes de ello en ese momento, por eso tenían enterados a sus equipos de seguridad de que eran sujetos de una sustracción. Y el grupo industrial no sólo tenía su equipo de inteligencia, sino de seguridad. La prueba era que había unos guardias. Y la buena relación entre ellos se evidenció en los hechos posteriores al incidente de Eugenio Garza Sada y en Guadalajara de Fernando Aranguren. En un periodo de tres meses cayeron dos de los involucrados en este evento: Ignacio Olivares Torres fue sacrificado y ofrendado a los industriales de Guadalajara como para lavar el pecado de no haber anticipado a tiempo el evento, y sacrificado de la peor manera. ¿Cómo operaba el grupo de inteligencia de Cervecería en esos años? A mí me tocó ver cuando iban a comprar fichas de Héctor Torres González y se las entregó Mondell. Yo vi que le dieron una foto y una ficha atrás. Mondell tenía mucho recelo de ellos y del manejo del grupo industrial. ¿Cómo operaba? Las fichas de las gentes que participaban en los movimientos de oposición, de los grupos oficiales que les creaban problemas, como, por ejemplo, de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), tenían su cuerpo de inteligencia y tenían una red igual a la de la DFS. Es más, estaba Carlos Treviño Treviño, que ahorita está en el penal por tráfico de estupefacientes. Él era un informante del Grupo Cervecería. ¿Qué papel tenía en esto la inteligencia estadunidense? Muy raro. En sus estos intentos por deshacerse de mí, Ricardo Mondell me llegó a ofrecer - por el conducto de la embajada americana- que me fuera a dirigir el movimiento chicano en Denver, Colorado, allá por el 73. Llegó incluso a haber una mención de que si no me interesaba ir a participar al movimiento armado allá en Guatemala con el grupo de John Sosa, a solicitud de la embajada. Él se refería con mucha reserva de los gringos. ¿Usted fue quien dio el reporte con el nombre de los empresarios secuestrables? Vamos a ubicarnos en tiempo y espacio. En aquel momento yo tendría su edad: 20 años. ¿Qué podría conocer de trascendencia de los personajes de la vida política y económica del país e identificarlos? Fue una estructura y lo que se ponía a discusión debía de ser muy serio a esa edad, para

que lo estuviera manejando gente como Raúl, como Héctor. Hay que aclarar algo, no fue Héctor Escamilla quien operó el plan, fue una estructura política de la Liga la que tomó la decisión. Lo real es eso. Los reportes de la DFS están muy distantes de la realidad. La decisión de quién y en qué momento iba a suceder, no la podían tomar individuos aislados. Era parte de toda una estrategia general nacional que se tenía y preparar una acción de ésas no era sencillo. ¿Pero usted envió el informe de febrero del 72 hablando de Garza Sada? Volvemos al origen de los documentos estos. Lo que uno pudiera decir es: ¿qué valor podían haber tenido? Tenía un propósito original, otro del que lo tomara, un tercero e quien lo que recibiera y un último dependiendo de cómo lo matizara. Que yo lo enviara no era fundamental. Yo narré en una ocasión mis propósitos e intenciones, pero qué valor pudieron tener si nos ubicamos en el tiempo y las circunstancias de la época. El responsable de la DFS hablando con un muchacho de 20 años, ¿cuál es la certeza o el compromiso de credibilidad de las palabras? ¿Cabe la deducción de que no se le avisó a la familia Garza Sada y de que no tenía conocimiento de los intentos? No es cierto, no es cierto. Estaban enterados, a mí me consta. Pregúntele a Fernando Garza Guzmán, a Alejandro Garza Delgado y a Héctor Villagra Caletti. Ahorita están los dirigentes del grupo de Cervecería. No sólo eso, sino que el día del fallecimiento del señor Garza Sada, la persona responsable de la inteligencia del grupo industrial estaba en la oficina de la DFS. La mayor parte del día, y hasta el bosquejo e identificación de los involucrados, fue testigo de los hechos. Es más, fue la persona que recibió la llamada de Víctor Bravo, secretario de Educación, de que él iba a ser el que iba a venir en representación del presidente para la familia Garza Sada, cuando le exigieron que no querían a un secretario, querían al presidente. Aquí los industriales lo forzaron a que viniera. Yo estaba ahí porque a mí me agarraron aquí en el Colegio Civil, ya que me asociaban con este evento, entonces querían que estuviera para ver qué se ofrecía para aclarar. Me tomaron desde las nueve de la mañana hasta las tres de la mañana del otro día. Si la gente de Cervecería tenía informes de la DFS de que Eugenio Garza Sada era secuestrable, ¿qué cree usted que fue lo que pasó?, ¿por qué cree que no se tomaron medidas de seguridad más fuertes? La soberbia es una razón posible, y esto es explicable porque volvemos al origen de la información. ¿Qué posibilidades podía tener? ¿Cuáles habían sido las acciones previas de los grupos que les permitían valorar una acción así? Seguramente tomaron la decisión de que las posibilidades reales de los grupos no llegaban a tanto. Además la DFS ya estaba enterada de que yo había consultado a mis compañeros para ingresar como informante y que tenía un compromiso con los compañeros. ¿Qué valor podía tener esa información para ellos? Rogelio Loredo y Valentín Estrada ya me habían reportado en la DFS. Con ese mismo conocimiento a mí me detienen el 16 de enero del 72 y Héctor Villagra se entera de la relación que yo tenía con la DFS. Entonces, ante una situación de esa naturaleza, ¿cuál era la ponderación que le tenían que dar? En su análisis de riesgo, midiendo sus beneficios y sus costos tomaron una decisión. Así la valoraron entonces. Otra duda que queda: ¿por qué nunca actuaron contra el grupo si tenían suficientes informes? Porque la forma de operar de ellos es identificar a uno, ponerle cola y ubicar lo más que se pueda la estructura del grupo antes de actuar.

Los hombres de chaleco verde que rocIan tu casa
¿Por qué son menospreciados algunos oficios que salvan vidas a diario?
POR MELVA FRUTOS
espués de 60 horas de lluvia continua, la ciudad se volvió un caos: destrucción, daños y muerte. El primero de julio del 2010 el huracán Alex arribó a Nuevo León; fue el primer fenómeno meteorológico de la temporada. Llegó a las costas mexicanas durante la

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madrugada como categoría 2. En el estado iniciaron las lluvias intermitentes durante la noche del 30 de junio y azotaron la mañana con gran fuerza, llevándose entre sus ventarrones una parte importante de la infraestructura urbana y del patrimonio de la comunidad. Subsistió un enorme quebranto emocional.

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a información corría por todos los medios. La televisión local, Internet y las radiodifusoras advirtieron a la población acerca de la potencia del huracán: “quien no tenga a qué salir de sus casa, no lo haga. Si está en su trabajo, quédese ahí. La ciudad es un caos”. La Comisión Nacional del Agua registró 616 milímetros de precipitación; por La Estanzuela se reportaron hasta 700. El total superó el promedio anual estimado en Nuevo León de 600 milímetros por metro cuadrado. Las rachas de aire fueron menos intensas que las del huracán Gilberto de 1988, pero la cantidad de agua por las precipitaciones fue mayor. Los neoloneses sintieron ese día un gran balde de agua helada en la cara. La infraestructura urbana y vial recibió gravísimos daños. Se vieron afectados los sistemas de telecomunicaciones, energía y agua. Hubo desbordamiento de ríos y arroyos, se desgajaron cerros, avenidas y caminos. El agua se llevó puentes, dejando incomunicadas a muchas comunidades de todo el estado. Las imágenes de uno de los desastres más grandes ocurridos en Nuevo León eran proyectados a través de las redes sociales y otros medios de comunicación electrónicos: carros encimados unos sobre otros en calles y avenidas, arrastrados por la corriente; montañas de lodo invadiendo la vía pública y las casas; muebles, animales y automóviles acarreados por el caudal de ríos y arroyos. Para la vida comercial, educativa y social, el impacto fue grave. De acuerdo con registros del Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León, formado para llevar a cabo la recuperación del estado a raíz del fenómeno, resultaron damnificadas 15 mil 800 familias y las pérdidas materiales fueron cuantificadas en 16 mil millones 896 pesos. La gran cantidad de agua y devastación convirtió al estado en una zona completamente vulnerable en todos los sentidos. Había que empezar desde abajo: socorrer a los heridos y buscar a los desaparecidos, auxiliar a los necesitados, llevarles comida, agua potable y ropa, remover lodo y escombro Destacó la participación de miles de empleados de seguridad y de auxilio, tanto de base como voluntarios. El pueblo se unió de nueva cuenta ante la tragedia y todos contribuyeron durante semanas en las diversas labores del rescate de Nuevo León. Pero hubo actos que pasaron prácticamente desapercibidos entre todo este torbellino. Ante la fragilidad en la que se encontraba la región, el riesgo de la propagación de enfermedades era inminente. Todo el estado corría peligro, pero había zonas más vulnerables, como los asentamientos irregulares, ya sea en la ciudad, en los cerros o en los márgenes de los río. Allí entraron en acción los fumigadores. “EL PEOR TRABAJO DEL MUNDO” Apenas cesó la lluvia, fue momento de poner manos a la obra. Arturo Arnaiz Lara llegó a la comunidad de La Alianza, al margen del río San Martín, en el municipio de Escobedo. Su labor ese día era colaborar, junto con el departamento de Vectores de la Jurisdicción Sanitaria

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“Cuando entré lo veía como el peor trabajo del mundo porque no estaba acostumbrado a nada de eso. Desde hace casi seis años que estoy aquí ha sido andar en la calle y en el sol. Pero ya después de que tienes mucho roce con la gente, pienso que esto es lo mejor, se me hace. Te ubican en dónde estás. Vamos a casas muy necesitadas y le platicaba a mi esposa que a veces uno menosprecia lo que tiene y ves estas familias y entonces valoras mucho lo que tienes y haces”. LA ESTRATEGIA DE COMBATE Este departamento, que es dirigido por la bióloga Maribel Villarreal, se ubica en la colonia Tierra y Libertad. Su labor es ardua porque, desafortunadamente, el dengue es un problema de salud pública en la actualidad. “Inició en 1980. Ya tenemos aproximadamente 33 años de tener este padecimiento en Nuevo León y llegó para quedarse. No hay registros del fenómeno antes de esa época, no era un problema de salud pública”. Sentada en su escritorio del que sobresalen legajos, expedientes y papeles con reportes, la coordinadora explica que el dengue se puede transmitir de dos formas: con el vector, que viene siendo el mosquito o sancudo, de nombre Aedes aegypti, y por medio del virus que circula en las personas enfermas. Desafortunadamente en muchas viviendas de Nuevo León existen las condiciones para su reproducción. El proceso es el siguiente: si hay un depósito de agua que no esté tapado, llega el zancudo hembra y deposita sus huevecillos en él. Ahí se desarrolla la siguiente fase, la que los inspectores observan con más facilidad: la fase transitoria, la pupa. Posteriormente emergen decenas de pequeños sancudos. Maribel Villarreal se encarga de dirigir a los distintos componentes que luchan de lunes a sábado, de las seis de la mañana a las nueve de la noche, en alrededor de 500 colonias o barrios, por erradicar al zancudo transmisor del virus. El primer componente es el encuestador, quien realiza el diagnóstico entomológico para conocer la cantidad de vectores que hay en una colonia; es la forma de determinar el riesgo de transmisión. Se revisan los depósitos en los domicilios a los que se ingresa con previa autorización del propietario. Si hay larvas, que es la fase acuática del mosquito, se identifica la localidad como área de riesgo y se suman las casas que cuentan con depósitos positivos, o sea, con larvas o pupas. Después viene el turno del componente de control o de eliminación de criaderos y Villarreal envía una brigada al lugar. “Si encuentras cinco casas con larvas, el 90 por ciento de la colonia va a tener porque el zancudo tiene mucha capacidad de reproducción”. En la brigada participan siete personas y un coordinador, todos identificados con un chaleco color verde y una credencial. Revisan el cien por ciento de las casas. Se rocía larvicida, conocido comúnmente como Abate – que en realidad es la marca del veneno, muy utilizado hasta hace poco - en los depósitos de agua de todo tipo. Hasta las macetas, tinacos y aparatos de aire lavado reciben una dotación de éste. Posteriormente se procede con el siguiente componente, que es el controlador. Durante esta fase sucede el rociado intradomiciliario en el que una persona con una motomochila hace el regado del veneno que puede ser ligeramente nocivo para las personas, por lo que les piden que se alejen un momento después del rociado. A la vez, en ese mismo sector, interviene el componente de nebulización, la fumigación con equipo pesado al que le llaman “de volumen ultra reducido” que va montado sobre la caja de una camioneta. Con éste se dispersa el insecticida en forma de aerosol y entra a los domicilios como pequeñas gotitas. Se cuenta además con el componente que va en busca de febriles, o lo que es lo mismo, de personas que hayan padecido recientemente o estén padeciendo fiebre. Si no hay fiebre, no hay dengue. La búsqueda se hace a través de las encuestadoras o enfermeras que realizan brigadas. Se le pregunta a la familia si algún integrante tiene o ha tenido fiebre en las dos últimas semanas. Regularmente, cuando la brigada de vectores acude a la zona, es porque en algún hospital o centro de salud de la localidad se recibió a un paciente con los síntomas de la enfermedad: fiebre, dolor de cabeza y de ojos. Estos lo canalizan a un laboratorio para la realización de una muestra de sangre y lo notifican al sector salud. La Secretaría de Salud pasa el reporte a la jurisdicción sanitaria correspondiente para que sea enviada la brigada de vectores, independientemente de que el resultado del análisis esté listo o no o que dé o no positivo. La información recabada en todo ese proceso es subida a la Plataforma Nacional, en donde queda asentado cada caso y cada brigada realizada.

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LA HORA DE LA ACCIÓN Arturo Arnaiz conduce la camioneta blanca que lleva el equipo de fumigación hacia la colonia Garza Nieto, al oriente de Monterrey. Con él viajan el biólogo Hugo Rodríguez Méndez, quien es supervisor de la oficina central del estado y verifica los trabajos de dos jurisdicciones: una urbana y una rural. Se une a ellos el biólogo Arturo Zapata Martínez, quien se enfoca en detectar las larvas en depósitos de agua, aunque por lo regular su trabajo va más orientado a la revisión de arroyos, ríos y canales. En el traslado los tres conversan acerca de venenos de animales rastreros y niños mordidos por arañas. Al arribar al barrio regiomontano de fama dura, se encuentran con Aurora, la coordinadora de la brigada; viene caminando después de haber distribuido las labores a los encuestadores. El técnico detiene el vehículo y esta les indica las calles que en el momento se están revisando. Llegan hasta el domicilio en donde se encuentra Janet Rodríguez, quien pide permiso a su propietaria para hacer una revisión: “Buenas tardes, señora. Vengo de la Secretaría de Salud (SSA) y estamos haciendo una revisión para la prevención del dengue. ¿Podría pasar?”, dice con tono amable. La mujer de avanzada edad abre la puerta de un corredor para que ingresen la encuestadora y los dos biólogos. Arnaiz se separa del grupo momentáneamente. Janet inicia la inspección, “agarra corte”. Va buscando depósitos de agua por su lado derecho. A mitad del pasillo se encuentra con una cubeta que contiene el líquido y lo vierte sobre un árbol que está junto. Sigue hasta el fondo y llega al patio en el que revisa un contenedor metálico tapado con periódicos viejos. También contiene agua, al igual que una maceta. Ambos son tratados con el larvicida en polvo que trae en una botella azul. Voltea boca abajo algunos envases de vidrio que están en el piso y luego sube por una pequeña montaña de piedras y madera en la que pone de cabeza otra cubeta y un tinaco. En el espacio hay sartenes, vasos y ollas que también vira boca abajo. Explica a la señora de la casa que estos objetos pueden ser criadero de moscos porque acumulan el agua de la lluvia. La mujer mayor no parece poner mucha atención a las indicaciones de la trabajadora de salud. Entonces el biólogo Zapata Martínez inspecciona el agua contenida en una cubeta que está al inicio del pasillo. La vierte en una hielera que encontró por ahí. El agua se ve negra y lamosa. Efectivamente, después de sacar en un poco del líquido en un tubo de ensayo y observarlo a detalle, se percata de que contiene larvas. Tienen una apariencia como de gusanitos que flotan en el pequeño colector. Es momento de dar el siguiente paso, el rociado intradomiciliario. Arnaiz, quien regresó hace unos segundos, se coloca una mascarilla, unas gafas protectoras, guantes y en su espalda la mochila que contiene el insecticida preparado previamente en las instalaciones de la dependencia. Se trata de un polvo cuyo ingrediente es la deltametrina y que se diluye de forma profesional. Al igual que Janet, toma por su lado derecho e inicia el rociado. En ese momento todos se alejan del lugar. El químico puede irritar la piel y los ojos. Le piden a la propietaria de la casa que salga a la calle por un lapso de media hora para evitar riesgos. Al concluir la mujer escucha a Hugo pedirle que mantenga los depósitos de agua volteados o tapados. Ella da las gracias y se queda sentada en una banca en el exterior de su casa. Después de ésta siguen revisando más domicilios, a los cuales Arnaiz visitó en su ausencia para preguntar a los propietarios si deseaban ser atendidos.

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Número Uno de la Secretaría de Salud, en la remoción de escombros y limpieza del área. En la primera fase del operativo Arturo no necesitó su motomochila. Bastó con la fumigada regular en los interiores de las casas afectadas. Al arribar al humilde asentamiento en donde decenas de familias vivían a la orilla del cauce sin agua potable ni servicios básicos, se enfrentó a la devastación y la tristeza que prevalecía entre los habitantes del lugar. La mayoría de las casas que meses atrás había acudido a fumigar junto con sus compañero ya no existían. El departamento de Control de Vectores se había dividido en varias zonas. 60 elementos operativos, más los administrativos, se desplegaron sobre los puntos de mayor daño en la plaza. Su labor de momento era remover, limpiar, controlar y fumigar para evitar la propagación del virus del dengue que vendría después. Arturo se acercó a un matrimonio que se encontraba al pie de lo que había quedado de su casa. La corriente se lo llevó todo durante la noche. El hogar se desmoronó poco a poco en pedazos que se sumergieron en la corriente del río, así, en partes. Durante su sueño cayeron al agua ellos dos, sus hijos y la abuelita. Lograron salir con vida la pareja y los menores, pero a la anciana se la llevó la intensa corriente de ese trágico día. “Estaban muy tristes y es algo a lo que te tienes que enfrentar; es parte de la ayuda que te toca dar cuando hay situaciones como ésta”, remarcaría Arturo. Para el joven de 28 años fue difícil sobrellevar el hecho de que en sus manos sólo estaba el apoyar con un poco de soporte moral y en la remoción de escombro. Lo que pedían los afectados era agua y alimento. “Estaban prácticamente sin nada, todo se fue al arroyo. Nos decían que para qué nos querían ahí si no traíamos agua y comida. Lamentablemente era poco, pero era lo que podíamos hacer. Más tarde llegó la comida y el agua y durante más de dos semanas estuvimos en las labores de limpieza y de repartición de ayuda de todo tipo”. A primera vista, ser fumigador es un trabajo ingrato y muchas veces poco reconocido. De apariencia juvenil y moderna, Arturo viste una camisa de rayas arremangada, pantalón de mezclilla desteñido y tenis azules. Lleva su cabello castaño claro casi a rapa de los lados y las puntas de arriba levantadas con gel. Tras sus gafas para el sol color crema tiene unos ojos azules y pequeños. Lleva la barba clara, crecida de tres días, bien delineada. Antes de trabajar como técnico rociador intradomiciliario, Arnaiz Lara se dedicaba a organizar eventos para una empresa cervecera. Viajes, fiestas, dinero y mujeres. Un día decidió darle el gusto a su esposa, Evelyn Sue, de establecerse en un trabajo en el que estuviera más tiempo en casa para convivir con ella y el hijo de ambos, Iker Alejandro, ahora de cinco años.

“Si encuentras cinco casas con larvas, el 90 por ciento de la colonia va a tener porque el zancudo tiene mucha capacidad de reproducción”

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“Cuando entré lo veía como el peor trabajo del mundo porque no estaba acostumbrado a nada de eso. Desde hace casi seis años que estoy aquí ha sido andar en la calle y en el sol”

LA DESCONFIANZA Hace dos años, cuando Arturo Arnaiz fumigaba una casa en el Barrio San Luis, se percató de que la señora de la casa, sentada afuera en una silla, se comenzó a poner mal. “Le empezó a dar dolor el pecho y su hija estaba llorando. La niña tenía como 12 años, estaba más alterada que nadie. La niña le daba masajes en los brazos y en los hombros y estaba grite y grite”. A pesar de que nunca había vivido un episodio similar, al percatarse de que sus brazos se entumecían, tomó la decisión de trasladarla al hospital más cercano, a donde fue ingresada en una camilla. Ya no supo qué pasó con la salud de la mujer, pero le quedó la satisfacción de haber hecho bien. En 2012, la SSA recolectó 13 mil 201 muestras, de las cuales mil 616 resultaron positivo para dengue clásico y 64 hemorrágico. Hasta lo que va del 2013, se han registrado ocho mil 512 pruebas; mil 84 con dengue clásico y con 17 hemorrágico. A pesar de la intensidad con la que se trabaja y del hecho que las cifras muestran un aumento del fenómeno en Nuevo León, las jornadas laborales se han vuelto más difíciles en comparación con otros estados de la República para estos profesionistas en los últimos años. A los participantes en la lucha por la erradicación del dengue también les ha tocado enfrentarse a los casos de violencia que se han manifestado en el estado. El biólogo Arturo Zapata Martínez vivió en carne propia un episodio de la inseguridad. A sólo tres meses de haber ingresado a laborar en la dependencia, cuando ejercía la función de entomólogo –en general trabajan solos–, se encontraba indagando las necesidades de la colonia Fomerrey 35 para determinar qué acciones se emplearían cuando llegó a una esquina a preguntar a la señora de la casa si podía entra a inspeccionar su vivienda. El frente de esa casa tenía como barda una hilera de cuatro blocks de altura. Recuerda que la poca elevación de ésta le ayudó a ponerse a salvo: “De repente llegaron personas disparando a la casa de la contra esquina, rafagueando. Lo que hice fue arrojarme dentro de la bardita, así, pecho tierra. Los de Fuerza Civil no tardaron en llegar y se metieron a esa casa para sacar a sus habitantes. Nomás vi eso. Y la señora de inmediato se escondió en su casa y cerró la puerta”. A pesar de no ser socorrido por la mujer a la que ofrecía un servicio, salió ileso para continuar su camino y su trabajo. Dice que le dio miedo, pero no como para dejar el trabajo tirado, así que continuó por las calles de Fomerrey 35 encuestando y revisando.

Desde que los enfrentamientos entre las bandas del crimen organizado atemorizaron a la ciudadanía neolonesa y a partir de las extorsiones telefónicas que se volvieron moneda corriente, la actitud de la población cambió ante ellos. Al brindar un servicio y solicitar el teléfono de la familia que lo recibió, generalmente queda en blanco el apartado, y eso cuando les permiten la entrada a la morada. “Es difícil, y si te permiten ingresar a revisar es con mucho miedo y precaución. De unos años a la fecha, las puertas se cerraron porque la gente desconfía”. QUITARSE EL CHALECO VERDE El mosquito habitúa alimentarse por la mañana y por la tarde debido a que encuentran una temperatura más fresca y cómoda. Como cualquier ser vivo, busca las mejores condiciones y hacer el menor esfuerzo posible. Vive cerca de los hogares porque es en donde tiene su alimento más factible. La hembra, que es la que se alimenta de sangre, no acostumbra picar a una sola persona, sino que lo hace a cuanto humano se le atraviese en el camino. Por eso en las revisiones se encuesta a toda la familia y a los vecinos que viven alrededor del hogar afectado. Ya casi son las cuatro de la tarde y Arnaiz se prepara para terminar la jornada y salir a prisa por su pequeño hijo. Cuando Iker sale de la escuela lo cuida una tía hasta que Arnaiz llega para dirigirse a recoger a su esposa a la oficina en donde trabaja como asistente administrativa. Desde que dejó su anterior trabajo en el que en un sólo día ganaba hasta cuatro mil pesos, la economía familiar se ha visto un poco mermada, pero entre los empleos de la pareja y un pequeño negocio que tienen de compra venta de antigüedades, han podido salir adelante. “Para el negocio no tengo un local como llegué a tener en un tiempo. Pero sigo atendiéndolo por el teléfono en las tardes. Los clientes me llaman y les llevo lo que tengo”. Para Arnaiz, lo importante de ambas labores es que mantienen una cercana convivencia con las personas y que le da tiempo para salir con su familia y juntos asistir a los partidos del equipo de su corazón, los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). “A mi niño le encanta y también lo llevo a los juegos de los Sultanes. El béisbol ni le gusta, pero le encanta el ambiente de ahí y va y grita y baila. Eso es lo más importante para mí”.

La lucha contra el vector no para. Éste se ha convertido en una cadena que ha sido incansable durante más de 30 años a pesar de la batalla sostenida por el sector salud con todo el apoyo de los tres niveles de gobierno. Otro de los factores que ha facilitado la supervivencia del dengue es que en los últimos años se ha adaptado a cualquier clima. Tiempo atrás el zancudo no sobrevivía al frío, pero ahora lo hace. Significa que aún en invierno puede mantenerse con vida, aunque, claro, el frío de estos últimos años es por mucho inferior al de hace una década. Maribel Villarreal advierte que es preponderante tratar de inmediato a las personas que presentan síntomas porque es la manera más común de transmisión de la enfermedad. “No todos los mosquitos tienen el virus. El mosquito lo adquiere de una persona enferma que tiene temperatura, que es la fase viral. El sancudo se alimenta de ella, pasa a un proceso de aplicación del virus y cuando ya está listo, pica a otra persona e inyecta literalmente el virus”. La ciudadanía debe tomar las medidas básicas de saneamiento dentro y fuera del domicilio. La comunidad necesita colaborar y volverlo una costumbre que a la larga disminuirá la efectividad del vector. El dengue clásico puede tardar desde cinco hasta 15 días a partir de que la persona fue picada por un mosquito infectado, dependiendo de la inmunidad de la persona. Si no acude al médico o se auto medica, puede ocasionar que éste se transforme en un dengue hemorrágico. El organismo pierde líquido y glóbulos rojos. Una característica importante es que empieza a haber sangrado, ya sea de la nariz, de encías o una menstruación anormal. Entonces el caso se vuelve grave y el paciente puede morir. Al final del día, Arnaiz se retira el chaleco verde y se pone el traje de superhéroe con el que llegará a sorprender a su pequeño hijo. No se da cuenta de que el traje más imponente y que tiene los súper poderes es el que portó toda la mañana, en donde con una palabra, un consejo y un rocío de insecticida salva más vidas de las que él mismo es consciente. Sólo en esta zona de la ciudad conviven más de 60 héroes anónimos que trabajan diariamente salvando una vida a la vez; aconsejando, volteando una cubeta, ensuciándose las manos bajo el sol y el calor. Nadie los mira, ni cuando llegan a su puerta, porque el beneficiado no tiene idea de la importancia de la labor de la persona del chaleco verde. Para ellos, la batalla se ganará cuando cada persona tome el tema del dengue como un problema de todos.

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_Necrológicas Urbanas

_Entrevista

Necrológicas Urbanas
Por Kaizer Cantú
l Sargento 777 y la pequeña Rosario caminan de la mano flanqueados por dos hileras firmes de bomberos portando sus impecables uniformes de gala. Una multitud observa desde el primer plano cómo se vuelven cada vez más pequeñitos en su caminata hacia el fondo del cuadro. Aparece la palabra “FIN” escrita en gruesa tipografía blanca. Las tres letras permanecen flotando justo en medio de la pantalla hasta que la imagen entera se apaga. Brillan un par de letreros más en servicio y honor de los productores y distribuidores del filme. Después, ahora sí, la imagen se apaga.

E

Antiguo Cine Monterrey
Alguien enciende las luces, la pantalla vuelve al tono gris blanquecino. El público abandona sus asientos y busca los escalones hacia la planta baja. Para algunos el descenso será un poco más tardado: cuatro niveles de escalinatas en zigzag. Cuando la silueta del último cinéfilo atraviesa el umbral de la sala, la titánica pantalla se queda sola, encarando hileras e hileras de butacas vacías. Será hasta la próxima función. Un riachuelo de personas fluye bajo la marquesina. En ésta se lee “Cine Monterrey”, y más a la derecha “El bombero atómico, con Mario Moreno Cantinflas”, segunda función del día. Es domingo, el cine prepara una tercera. Mientras espera una nueva oleada para la cual apagar sus luces y encender la pantalla, el edificio eleva orgulloso su arquitectura de corte streamline por encima de las demás estructuras en la acera. Cinco líneas verticales al costado pronuncian los cuatro pisos de altura, seis horizontales crean la sensación de movimiento en la esquina curveada de cara a la Alameda Mariano Escobedo; un ventanal interrumpe la pared de hormigón gris y deja entrever el contorno de las escalinatas; para rematar, el muro despliega un estrecho rectángulo que apunta al cielo y dice con trazos puntiagudos “Monterrey”. La tarde es alegre, elegante. Pero todo aquello pertenece a las hemerotecas, los archivos fotográficos y el recuerdo. Algunos intentarán devolver vida a las imágenes hojeando los libros o rememorando en una banca de piedra. El Cine Monterrey abrió sus puertas en 1947 y rodó los créditos por última vez en 1990. ¿Qué pensaría el arquitecto Lisandro Peña al ver su obra fosilizada en tan poco tiempo? Dicen quienes lo vieron que el Cine Monterrey no ha cambiado tanto, que si uno ignora el grafiti, la marquesina descarapelada y las ventanas rotas, la fachada y los colores son esencialmente los mismos que hace 60 años: los contornos del edificio siguen imponiendo, las escaleras todavía se distinguen a través del ventanal (no obstante el polvo), las líneas paralelas continúan su ilusión de movimiento veloz. La diferencia innegable es que el cine está muerto; las funciones cesaron hace más de dos décadas. Ahora es una curiosidad arquitectónica que se manifiesta si uno eleva la mirada en el cruce de Aramberri con José Marroquín Leal, pues pasar con los ojos a nivel de la calle devela apenas algo parecido a un bodegón clausurado. Ya ni hay pantalla. Desapareció con la parte posterior del edificio, arrancada de un bocado por un animal indistinguible. La reemplaza un estacionamiento pequeño desde el cual es casi inevitable notar las entrañas abiertas de lo que fue una esplendorosa sala de espectáculos. Un cartel de la aventura fílmica de Bronco cuelga sobre uno de los flancos, recuerdo opaco de las últimas batallas. El Cine Monterrey corresponde a una extensa tradición regiomontana de salas cinematográficas moribundas o por completo aniquiladas. La lista es larguísima: Lírico, Buñuel, Teresa Montoya, Reforma, Cometa, Encanto, Aracely, Elizondo, etc. (A este último se le recuerda con particular apego por el fuego de sus colores y la majestuosa iconografía de castillo chino.) Todos han caído por razones tan diversas como el progreso de nuevos proyectos, las llamas o incluso simple abandono. Los más afortunados respiran funcionando como salas pornográficas; de los menos no queda ni el escombro. El Cine Monterrey continúa oficialmente muerto de lunes a jueves. Los viernes por la tarde llegan camionetas y carretones a colocar toldos y mesas. Lo que resta del fin de semana pertenece a los vendedores ambulantes. Instalan su mercancía entre las ruinas de la planta baja, rodeados de verde carcomido y peldaños cuarteados. La multitud ronda una vez más la antesala del edificio; no como antes, pero ahí está. Regatean el precio de ropa y electrónicos, huelen el aceite que dora las tortillas, comen en mesas de plástico rojo. Por encima de los vivos flotan tres niveles de pura ausencia. Llega el lunes. Los barrotes cubren de nuevo las entradas. Alcanzan a verse sillas de aluminio y maniquíes desnudos de cara al suelo. El cine vuelve a ser el despojo de una generación prometedora mutilada por el progreso desenfrenado, progreso que en su marcha acelerada pierde de vista sus pasos en los brillos del horizonte a sus espaldas. Con suerte, el Cine Monterrey superará la incertidumbre del recuerdo nublado por las décadas apresuradas.

Pornoterrorismo
Por DENISE ALAMILLO
iana J. Torres es la creadora del Pornoterrorismo como práctica político-artística. De origen español, lleva cuatro meses en México. Muy analítica y observadora de su entorno, le atraen las lenguas y gusta de coleccionar palabras nuevas. Suele aliarse con disidentes sexuales, transfeministas, anarquistas, o quienes cuestionan en acto el sistema capitalista.
reglas marcadas por hombres) le ha dicho que todo su placer tiene que estar en la vagina, y se pasa toda la vida criando niños sin tener nunca un orgasmo; para mí eso no es una metáfora, es una herida en el cuerpo y está allí. Pero se puede hablar de otra forma, para que cuando a la gente al hablarle de un campo de batalla no piense en la puerta de su casa balaceada. ¿Qué has escuchado sobre Monterrey? Sé que es la ciudad en la que están las sedes empresariales más poderosas del país y de Latinoamérica. Que el trabajo de policía es uno de los mejores pagados, y que las campañas en búsqueda de agentes para Monterrey están muy fuerte en todos los estados de México, pues han matado a muchos. Tengo entendido que se ha ido a la mierda como ciudad cultural en los últimos años. Se ha convertido en zona de guerra entre el estado y grupos del crimen organizado. Que muchos de los lugares culturales y de diversión fueron cerrados, luego de balaceras por las calles. ¿Qué te provoca la idea de visitar Monterrey? La sensación que tengo, desde que la idea de venir estuvo en mi cabeza es de incertidumbre. ¿Cómo voy a digerir yo estar en un estado militar? Yo nunca he visto armas, de donde yo vengo no hay armas largas, no tengo idea de cómo es en vivo una AK-47. Mis mecanismos de defensa se ponen alerta del shock cultural que pueda ocurrir en mi cerebro europeo. Llevo cinco meses en México, pero el Distrito Federal es súper seguro. En Monterrey mucha gente ha naturalizado la violencia ¿Cómo ves esto? Horrible, es una forma de imposibilitar parar la violencia. Cuando naturalizas algo es una forma de darle la bienvenida a tu vida, porque no te queda otra. No es una elección, es una forma de dejar de buscar una solución. Un estancamiento que me parece atroz, de la misma forma que me parecería terrible el quedarse en casa en un encierro permanente, como tengo entendido que al principio de la guerra paralizada por el miedo la gente había dejado de salir. ¿Qué se escucha de la frontera norte de México en Europa? Por los medios mainstream (cotidianos) no llega nada, a veces se habla de Ciudad Juárez y los feminicidios un poquito, otro poco por los medios libres, pero es más a través del testimonios de amigos que uno se entera, la sociedad Europea es tan individualista que no tiende a preocuparle lo que ocurre al rededor del mundo. Además me he dado cuenta que aquí mismo en DF tampoco se sabe gran cosa de lo que se vive en el norte. Me enteré de lo que sucedía por Sayak Valencia en su libro Capitalismo Gore. Escribe sólo de Tijuana, pero platicando con Sayak, narra su experiencia de vivir la frontera. Pone énfasis en la transformación de la ciudad que era un sitio en el que había muchos gringos y tráfico de drogas, pero podías hacer tus cosas y vivir bien. Que si no eras una persona interesada en tener una mega casa, un marido millonario, criar hijos y tener muchas cosas (digamos, si podías prescindir un poco del capitalismo) era fácil llegar a éste “bien”; pero desapareció tal bienestar.

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D

Lleva una vida que disfruta como infante, no se limita ante lo que le produce placer. Desde el Distrito Federal, en una habitación reconstruida con sus propias manos responde entre risas y un par de cervezas compartidas. El Pornoterrorismo es una forma de vida para Diana, partiendo de su cuerpo y por medio del placer ella cuestiona públicamente las normativas de el sistema sexogenérico.
¿Qué diferencias has encontrado entre los continentes? Acá en México me ha fascinado la cantidad de formas que tiene la gente de sobrevivir. En Europa pareciera que ese instinto de sobrevivencia estuviera dormido. Los europeos actuales son las generaciones que confiaron ciegamente en el capitalismo y en las formas prototípicas de vivir sin cuestionarlo, constan de un trabajo por contrato y una casa con hipoteca; aunque de repente todo se va a la mierda, y no hay una costumbre o una práctica de sobrevivencia. Pero luego llego acá y me encuentro con que es realmente muy difícil morirse de hambre en una ciudad como esta. Cualquiera puede vender lo que sea en cualquier momento y no le genera mayor problema salir adelante. ¿Qué piensas de las categorías primer y tercer mundo? Es muy relativo eso del primer y tercer mundo. Creo que deberíamos replantearlo, en vez de partir de bases económicas, hacerlo en términos emocionales. Me parece que Europa es un tercer mundo en términos emocionales. Allá, la gente no está preparada para ningún tipo de desastre, hay un individualismo atroz, lo cual anula por completo cualquier forma de colectividad que tú quieras emplear para sobrevivir. Además, si hablamos de cosas más espirituales, en España somos unos discapacitados espirituales absolutos, por ejemplo en el modo de tratar la muerte: es súper enfermo, con una frialdad y un desinterés radicalmente opuesto a la forma que he podido observar acá. Y no sólo con la muerte, también como los temas del sincretismo religioso, como la brujería. Esto me parece como un primer mundo emocional, claro, si dejamos de lado el machismo. ¿Qué otros contrastes has encontrado en México? Son cosas que todavía estoy procesando y analizando, tampoco creo que el DF me pueda mostrar todo lo que es México. He visto sus propios contrastes, como en Querétaro, Guadalajara u Oaxaca, que me ha tocado conocer de paso. En Querétaro me encontré con una mochería horrible, un domingo salí cruda a sentarme en una terraza y al lado tenía a una familia comentando pasajes de la Biblia, yo con la cruda, no paraba de sentir que me encontraba en la España franquista de los años 40. Eso fue lo que recordó Querétaro, en muchos temas, no sólo en el religioso. Necesitaría pasar un par de meses en cada ciudad para saber lo que opino, de momento sólo puedo hablar de DF porque llevo aquí cuatro meses. ¿Qué expectativas tienes de Monterrey con tu trabajo? Me gustaría que pasara un poco como en Querétaro, que en un clima de absoluta represión de repente la gente le encuentre un interés muy particular. Quiero refrescar un poco, mostrar un pequeño oasis, pero también me gustaría que fuera un intercambio, en Querétaro se quebraba, porque cuando yo quería preguntar nadie respondía, como si tuvieran un pacto de secreto. Estaban deseosos de que pasara algo, pero no se dio el intercambio. Me gustaría que en Monterrey sí hubiera ese intercambio, pero ya veremos, por lo pronto ya quiero conocer sus montañas.

¿Qué es el Pornoterrorismo? Es una respuesta al sistema de opresión sobre nuestra sexualidad y nuestro cuerpo. No es diplomática, no pretende dialogar ni establecer un vínculo de negociación con el sistema, es más como una venganza, una forma de reponer el equilibrio con todas las cosas que nos han pasado, sobre todo las relativas a nuestra sexualidad, a nuestro cuerpo y a nuestro género. Desde una visión feminista con perspectiva anarquista. ¿De qué manera lo ejerces? Generalmente por medio de la escritura y el performance, también uso el testimonio y los talleres. En realidad, con cualquier acto que salga un poco de lo que se esperaba socialmente que yo tendría que haber hecho. Sobre todo porque mis actos en general tocan el tema de la sexualidad, es mi punto, lo que me interesa, es el tema en el que me considero con más virtudes. El hecho de salirme a la calle y que no se sepa si soy hombre o mujer es ya una forma de molestar el binomio de sexo (hombre-mujer) y de género (masculino-femenino). Con cualquier tipo de rebeldía, es decir si te apetece hacer algo y no lo haces porque te han reprimido, sobre todo si es relativo a tu cuerpo, a tu estética o a tu sexualidad y lo haces, eso es para mí pornoterrorismo, es un poco hacer lo que te venga en gana. Uno de tus talleres es sobre la eyaculación femenina ¿qué nos puedes mencionar al respecto? Ahora mismo estoy escribiendo el manual de eyaculación para coños (lo de femenina ya también se me ha quedado corto, puesto que hay muchos hombres con coño por ahí) entonces estoy descubriendo mucha información y datos. Hasta ahora he encontrado que dentro de un sistema como el que vivimos, (el acto de la eyaculación femenina, que para mi punto de vista es muy revolucionario) ha sido silenciado y tapado por la alianza ciencia médica-estado-sistema educativo, con dos intenciones muy claras: por un lado, el que se descubra o practique la eyaculación femenina como práctica cotidiana, desbanca la idea de que la sexualidad en las mujeres está apegada a lo bonito, a lo íntimo, a lo amoroso, a lo tierno, a lo limpio sobre todo. (No hemos tenido por lo menos en la sociedad occidental, representaciones de sexualidades femeninas explosivas, exuberantes, y las que hay es para condenarlas). Por el otro lado, destroza el binomio hombremujer, muestra que nosotras tenemos próstata (que está emplazada en el mismo lugar que la de los hombres, si no fuera porque

tenemos una vagina de por medio), también tenemos un clítoris que es igual a un glande, y si el líquido que segrega la eyaculación femenina es exactamente igual al de la próstata masculina, toda la teoría de que hombres y mujeres existen a partir de diferencias físicas se desmorona. Estas diferencias dejan de existir y terminan finalmente siendo sólo visuales. ¿Cómo puede alguien hacer Pornoterrorismo? Antes que nada, necesita reestablecer los vínculos que el sistema ha roto. Estamos llenos de fracturas con nuestra sexualidad y con el tema de la estética. La forma que le damos a nuestro cuerpo para que sea adecuado al sistema y al género asignado nos separa de él. Lo primero es reconciliarse con el cuerpo, reencontrarse con él. Es un ejercicio muy íntimo que no tiene nada que ver con exhibicionismo ni con las políticas hacia afuera, conseguir sentirse adentro del cuerpo como si fuera nuestro único hogar. Después, convertir el propio cuerpo en un arma. No estoy del todo de acuerdo con esa consigna feminista que pide “convertir el cuerpo en un campo de batalla”, porque un campo de batalla al final es un espacio destruido, lleno de muerte y de heridas. Creo que siempre el campo de batalla tiene que ser extra corporal, que la batalla esté afuera y el cuerpo es nuestra arma con la que combatimos en esa batalla. Para muchas feministas habría que darle la vuelta, ciertamente es en el cuerpo donde se inscriben las represiones, pero hay que curar las heridas, crear una buena barrera, (que para mí se construye a través del placer y el auto descubrimiento) y después luchar, si te interesa, o si no vivir una vida tranquila pero en un cuerpo libre. En Monterrey hablar de terrorismo, campo de batalla y armas, es algo diferente... Claro, en mi caso es metafórico. Pero creo que se puede recontextualizar, podemos dejar de hablar de armas y de entender esta lucha como una cuestión bélica y empezar a entenderla desde una visión creativa, lúdica. Si mi cuerpo en determinado contexto va a ser mal interpretado, si lo considero un arma, podemos entenderlo entonces como una herramienta para construir algo, o para deconstruir algo. Hay muchas formas de hablar de esto, es metáfora hasta cierto punto, porque no es metafórico todo el daño que nos han hecho. Con todas las normas, eso está en nuestro cuerpo Por ejemplo cuando una persona no tiene orgasmos porque una sociedad falocéntrica (centrada en las

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15 al 21 de septiembre de 2013 14 Del Monterrey, N.L.

_Opinión

_Obituario

Del 15 al 21 de septiembre de 2013 Monterrey, N.L.

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«Mutaciones por segundo»
JOSÉ LUIS SOLÍS Hedonista Cinematográfico y escritor cinesolis@gmail.com

ARTINA: (tras enterarse que M Babette gastó 10 mil francos en prepararles una cena especial) Ahora se-

Babettes gæstebud o cuando el festín sublima el espíritu

JOSÉ ANTONIO CALCÁNEO COLLADO
13/06/55 - 09/09/13
POR Caracol COLUNGA
n Tabasco, la Mesa Rodolfo González Maza ha sido confundida, a lo largo de su historia, con muchas organizaciones similares. Se le considera a veces una asociación de periodistas, a veces un club de periodistas y hasta un consejo editorial. Pero no. La Mesa es sólo eso: un grupo de amigos periodistas que se junta para discutir temas sociales y políticos en el estado. La Mesa nació cuando algunos amigos decidieron hacer una mesa redonda, sin directiva y sin jerarquía. Según el periodista Enrique Muñoz González, miembro del grupo, inicialmente eran 11 miembros: “uno falleció, […], Rodolfo González, por ello el nombre de la mesa. Dos de ellos se ausentaron, otro se agregó al grupo, para sumar nueve periodistas, todos con más de 20 años de labor en el medio”. Entre los miembros estaban Ausencio Díaz Trinidad, analista político del Heraldo, José Luis Gutiérrez, columnista del mismo diario y sub director del Semanario Razones y José Antonio Calcáneo Collado, director del Diario de la Tarde, columnista y comentarista. Cada lunes se reunieron en las instalaciones del Diario de la tarde, dirigido por Calcáneo Collado, platicaron y comieron. Aunque recibieron muchas solicitudes de ingreso, decidieron continuar con los mismos miembros, debido a la confianza que habían desarrollado. Justo antes de una sesión de la Mesa, José Antonio falleció. *** eso conozco poco: su tradición, su legado, sus crónicas. Creo que cualquier fuente de historias, sea una cabeza o un edificio entero, intenta convencer a su público de que los mundos relatados son reales, de que existen en los callejones o en los márgenes del ojo, de que merecen ser reconocidos por la mirada de otros porque en ellos hay humanidad. Aquí percibo una lucha por extraer a la ciudad de sus calles, de su pueblo. Estos (queridos) cronistas saben encontrar a Monterrey en las personas que lo viven; son capaces de ver el desierto en un puño de arena. En esta edición, sea por cálculo o accidente, el trabajo tiene un lugar primordial. Las historias tratadas enmarcan los actos de cada protagonista en su rutina por sobrevivir a Monterrey y contribuir en su interminable edificación. Se habla de Margarita, la mujer que por años se ha vestido de payaso y encanta los cruceros de Alfonso Reyes y Garza Sada con su magia callejera; también, un muchacho encarna el heroísmo ignorado de quienes defendieron al pueblo de la epidemia de dengue tras los desastres ocasionados por el huracán Álex; la voz perdida de Manuel Saldaña, en contexto del asesinato de Eugenio Garza Sada, relata en entrevista sus vínculos con las intrigas del espionaje regio. Los tres, junto a muchos otros, moldean con su labor diaria el rostro siempre mutante de Monterrey. Su existir es su legado. Llegué con esperanzas de contribuir a la existencia de este periódico que narra existencias que en última instancia conforman La Existencia. La misión de El Barrio Antiguo es tan noble como ardua. Al menos no es nada solitaria. KC José Antonio Calcáneo Collado nació en Tabasco el 13 de junio de 1955. Su padrino fue dueño de una imprenta a la que él iba con frecuencia. En ese lugar escuchaba hablar a los periodistas que esperaban sus ediciones y se interesó por el oficio. Sus primeros trabajos los publicó en un semanario local, hasta que en 1983 tomó un curso de comunicación con Isidoro Pedrero Totosáus, a quien siempre consideró su maestro.

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machitos y la paleta de cabrito del Regio; el filete Tio; el original buffet de pizzas de Josefinos; el Pollo Loco; las tostadas de la rás pobre por el resto de tu vida. Siberia; la comida tradicional y la plática BABETTE: Un artista jamás es pobre. profunda de La Fonda de Andrés... Este fue mi Festín de Monterrey en La película del danés Gabriel Axel llelos tardíos 80 y durante la década de los gó a la ciudad de Monterrey a principios 90. Aunque algunos placeres ya son imde los 90, un miércoles de Cine Internacioposibles de degustar nuevamente, siemnal y de Arte del desaparecido Cinema del pre vivirán, no en mi memoria, pero sí Valle. Quienes pudimos asistir a la función en mi alma. Y es ahora, en épocas donde salimos del recinto experimentando una se organizan mega carnes asadas, que me catarsis tan sublime como reveladora: pregunto qué ritual hay detrás de reunir a presenciamos un filme que unía de forma más de 45 mil participantes en una multimagistral opuestos -al parecer- irreconcitudinaria comilona, qué tradición rescataliables como lo son el placer culinario con mos al hacer semejante evento... la trascendencia espiritual y el amor proVuelvo a ver El Festín de Babette y fundo sin placer carnal. todo me queda claro: el arte gastronóLa producción de 1987, basamico, cinematográfico, literario, da en un cuento de Karen escénico o de cualquier otra Blixel (escritora danesa índole debe tender a pro“Fue así cuya vida sería reflevocar un gozo interno, jada en el personaje que verdaderamente no una marca cuanfemenino interpretitativa externa. El conocí a Monterrey a tado por Meryl artista -parafraStreep en Out of través de sus platillos y seando al persoAfrica [Pollack, naje de Babettesus lugares emblemáticos: 1985]), se convernunca será pobre tiría en los años el hígado encebollado cuando busca los venideros en un caminos hedofilme de culto en del restaurante Al, que nistas para darle cuanto al arte de compite mano a mano con la cocina y la verun placer trascendadera naturaleza dente a su público. el del Reforma; el caldo de la creación artísBusquemos tlalpeño del Palax...” tica, aquella que se nuestros auténticos hace para satisfacer a los placeres artísticos. El demás y no como premio Festín de Babette es y siempara el reconocimiento y exalpre será uno de ellos. tación del ego. Sin duda alguna la película transfor*** mó para siempre el concepto que tenía del hedonismo y de la ya tan trillada frase VIEJO LORENZ LOWENHEIM: [Úl“amor al arte” (a no confundir con el adefetimas palabras a Martina] He estado sio de “por amor al arte”). El Festín de Babetcontigo cada día de mi vida. Dime que lo te deja clarísimo en su narrativa que el versabes. dadero placer trasciende lo físico y moldea MARTINA ADULTA: Sí, lo sé. el ser. Los minutos finales aglomeran una VIEJO LORENZ LOWENHEIM: historia de más de 40 años donde un lujoTambién debes de saber que estaré contisísimo banquete hecho por Babette con el go cada día que la vida me conceda. Cada dinero de un premio de lotería provoca en atardecer me sentaré a cenar contigo. su comensales la redención, el perdón, la No con mi cuerpo presente, el cual no exaltación y la más pura y feliz conviventiene la menor importancia, me sentaré cia, creando de esta manera un producto a tu lado con mi alma, porque este bancinematográfico de profunda sinceridad quete me ha enseñado, querida mía, que en su tratamiento de la voluntad humana en este precioso mundo nuestro, todas y el propósito del arte. las cosas son posibles. La película provocó en mí un viaje iniciático en búsqueda de los delicatessen verdaderamente emblemáticos que ofrece la Sultana del Norte. Yo, que había crecido en la ciudad de México y estaba ace más o menos dos semaacostumbrado a una variedad insólita de placeres, me aventuré a conocer los tesoros nas llegué a un edificio de hedonistas que esta metrópoli me invitapiedra lila. Llegué por la curiosidad ba. Fue así que verdaderamente conocí a tímida del aventurero poco experiMonterrey a través de sus platillos y lugamentado, con el estómago res emblemáticos: el hígado encebollado en la garganta. Llegué del restaurante Al, que compite mano a para aprender el oficio mano con el del Reforma; el caldo tlalpeño del periodista aunque del Palax; el lomito asado del Indio Aztesalga lleno de raspones, ca (lugar sagrado donde costumbres antiaunque tenga nudos multiculturales siguen subsistiendo y no dejan entrar mujeres); la víbora de cascabel en los ojos. Llegué a del desaparecido Louisina; la paella del encontrar un laboraVillarica (también tristemente desvanecitorio de existencias. do), el bardhal y huachinango frito de la Me abstengo Anacua; el menudo madrugador del Ancide escribir acerca ra; los cocteles quita-cruda del Gabino; las de El Barrio Antitortas zapato verde de la Purísima; los Taguo en base a mi excos Pilo en Madero, casi llegando a Félix U. periencia directa por Gómez; los bañados de Tlaquepaque y los temor a la vaguedad hotdogs del Chino, saliendo del Kokoloco; y la imprecisión. la cochinita pibil del Obelisco; las gorditas Doña Tota antes de convertirse en cadena Opto entonces por trasnacional; el triángulo de las bermudas tratar lo que mejor le formado por las taquerías pro-colesterol: La conozco, incluso si de Mexicana, La Rosa Náutica y La Juárez; los

EL PERIODISTA QUE FUE A TIBET
E
Pienso siempre que debemos de ser agresivos profesionalmente hablando, para estar dando siempre lo mejor, pero no guerrillero. Antes de ganar una nota, debemos de respetar al ser humano, debemos de pensar cuánto daño podemos causar si magnificamos, si desviamos la veracidad de esa información. Creo que debemos, hoy más que nunca, pensar que de nosotros depende integrar a los periodistas en general, de prensa, radio y televisión. Tenemos que pensar que de nosotros depende mucho el futuro, estamos viviendo una situación demasiado difícil y a veces tenemos que valorar bien a quién le dejamos el espacio, porque nos utilizan”, contestó más tarde en la misma entrevista. También fue cuestionado por su cercanía con algunos políticos y poderosos que databa de cuando trabajó como  jefe de la oficina de prensa en el gobierno de Enrique González Pedrero. También fue conocido porque muchas veces dio espacio a panistas, priistas y perredistas para que se acercaran a la Mesa Rodolfo González Maza. *** El nueve de septiembre de 2013, poco después de las dos de la tarde y antes de una junta con los compañeros de la Mesa, José Antonio se dirigió a su oficina. Cerró la puerta y por unos minutos nada pasó. En ese momento se escuchó un disparo y poco después se encontró el cuerpo del director. Tenía un balazo en la cabeza. Las investigaciones declararon que fue un suicidio. Nadie sabe realmente por qué Calcáneo Collado tomó esa decisión. Personas cercanas a él dicen que en los últimos tiempos estuvo deprimido porque la diabetes, enfermedad que sufrió mucho, lo había cansado totalmente. Sus compañeros lo recuerdan como un reportero de la vieja guardia que vivió, creció y murió entre la tinta.

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la inestabilidad, incertidumbre, mudanzas y caos llegamos a la edición número 20 de El Barrio Antiguo...

Desde la Calle Rojo H

La carrera de José Antonio abarcó 30 años de su vida, durante los cuales fue corresponsal de medios nacionales, reportero del Diario de Tabasco y  presidente vitalicio de la Federación de asociaciones de periodistas de México (Feparmex). Como presidente viajó a distintos lugares como el Tíbet, China y Argentina. También presidió la Unión de Corresponsales de diarios nacionales en Tabasco, y maestro de periodismo, vía satélite, para la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh). Quizá su trabajo más importante es el que realizó al fundar Diario de la Tarde, el siete de junio de 1990, del que también fué director. El periódico inició como un proyecto de cuatro páginas y a la fecha tiene 32. *** “Uno de los que más me impactó fue la explosión de las válvulas de Pemex en la ranchería Alcachapan y Colmena, no recuerdo ahorita el año, pero fue algo muy fuerte por dos causas: una por la magnitud de ese siniestro, y dos porque entre la gente que resultó muerta habían muchos familiares míos. Esas válvulas están en parte del terreno que
_Editor Adjunto Diego Legrand @legranddiego

fue de un abuelo mío, y ahí alrededor, a unos cuantos metros, tenían sus casas las familias de dos tías. Fui de los primeros en llegar a ese siniestro, porque veníamos de cubrir un reportaje en la zona de La Chontalpa. Entrando a Villahermosa vi que se levantó un hongo muy grande de humo, y pensé que era por el rumbo del aeropuerto, entonces le dije a Rubén Bedolla, el fotógrafo que venía conmigo, que se trataba de algo muy grande”. Cuando el periodista René Alberto López entrevistó a José Antonio, le preguntó cual había sido el acontecimiento que más lo habñia marcado en su carrera como periodista. Eso contestó. A pesar de todo, Calcáneo Collado siempre se consideró más reportero que director. Prefirió estar en la calle, con ropa casual, aunque fue cuestionado por eso. *** “Creo que soy un periodista vertical, trato de ser lo más congruente posible con mi forma personal de ser y mi profesión al mismo tiempo.
_Cronistas Alma Vigil @almillavigil Daniela García @d_garcia91 Melva Frutos @fruttzy Leo González @yLeodice Daniel Melchor @demf27 Kaizar Cantú @CKaizar Asistente Elisa Badillo

Una publicación de: Grupo Editorial La Razón José María Rojo 440 Sur Barrio Antiguo Monterrey, Nuevo León. Tel. (0052)(81)83429697/98

Del 15 al 21 de septiembre de 2013 Monterrey, N.L.

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