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La Marisma Dorada

La Marisma Dorada

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Aquellos de los cuales aprendemos. Es lógico, pero es distinto
de: aquellos de los cuales queremos aprender o elegimos
aprender.
Aprendemos sin pretenderlo, aprendemos comprendiendo que es
conveniente y aprendemos a aprender o para desaprender, para
renovar la mente... y hasta para nada. La metodología es
distinta.

Hasta la adolescencia, aprendemos sin quererlo, a la fuerza, por
imposición una parte pero en su mayoría por automatismo,
tomando nota inconsciente de cuanto ocurre alrededor. Los
premios y los castigos condicionan como caricias y gritos, besos
y tortas,... y toda clase de estímulos opuestos de signo que van
agrupándose en intensidades fuerzas en dos columnas separadas
que se van reforzando y constituyen lo positivo y lo negativo, el
placer y el dolor, el gusto y el disgusto, la aceptación y el
rechazo. Así se construye un Ego, con la experiencia sensorial a
la que se añade el significado intelectual, sentimental,
emocional afectivo... etc, que se refuerzan mutuamente.

En la adolescencia y la juventud los campos de aprendizaje van
variando por imposiciones sociales y hormonales a las que
añadimos los gustos y rechazos reforzando o debilitando la
acción de aprender. La contradicción entre lo que queremos y lo
que debemos profundiza en una lucha disciplinaria que va
distinguiendo y seleccionado las clases, las calidades de los
grupos sociales.
Por motivos de supervivencia, es natural que imitemos a los
sujetos que tienen más éxito pero como ya no estamos en la

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tribu, la superficialidad ambiental propone modelos de éxito
falsos como la fama, el dinero, el poder, el sexo, las drogas...
identificándose éxito con bienestar o felicidad. El mimetismo y
la imitación, la ignorancia... son alimentados por las basuras
televisivas que funcionan como modelos inconscientes que son
creaciones ficticias que repiten constantemente los vicios y
destrucciones de las sociedades sólo porque producen
emociones intensas. Estos son nuestros maestros. Una fracción
mínima, pasa, de estos modelos juveniles pasivos que suelen
durar toda la existencia, a una búsqueda intuitiva.

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