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El Positivismo y El Racionalismo Por Manuel Suarez

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UNIVERSIDAD YACAMBÚ VICERRECTORADO DE INVESTIGACION Y POSTGRADO DOCTORADO EN GERENCIA SEMINARIO AVANZADO DISEÑOS DE INVESTIGACIÓN EN GERENCIA I

ENSAYO: EL POSITIVISMO Y EL RACIONALISMO… …UNA REALIDAD LATENTE.

POR: Mgs. Manuel Antonio Suarez Brito

Barquisimeto, Septiembre 2013

UNIVERSIDAD YACAMBÚ VICERRECTORADO DE ESTUDIOS A DISTANCIA DOCTORADO EN GERENCIA SEMINARIO AVANZADO DISEÑOS DE INVESTIGACIÓN EN GERENCIA I

ENSAYO: EL POSITIVISMO Y EL RACIONALISMO… …UNA REALIDAD LATENTE.

Por: Mgs. Manuel Antonio Suarez Brito

Facilitador: Dr. Mauricio Villabona

Barquisimeto, Septiembre 2013

INTRODUCCIÓN

El positivismo y el racionalismo desde el siglo XIX han sido protagonistas de la gran mayoría de las creaciones o generaciones del conocimiento científico que ha vivido la humanidad, sin embargo, también han sido ente protagónico de

innumerables criticas y cuestionamientos en relación a sus origines teóricos y prácticos, debido a su empeño en valorar la verdad tangible y cuantificable, haciendo uso solo de la razón y la lógica tradicional como únicos parámetros reconocidos para la generación y certificación del conocimiento científico.

Desde el debate postmoderno se generan fuertes críticas al positivismo y el racionalismo respectivamente por ser sistemas tan rígidos e inflexibles que se ciegan a ver más allá de lo evidente ante las perspectivas cuantificablemente creíbles por la sociedad científica tradicional, dejando a un lado lo cotidiano y elemental del ser humano, el pensamiento libre y el análisis interpretativo que un ente pensante pueda realizar solo porque no está dentro de los parámetros de la razón, la experiencia y el conocimiento empírico de los fenómenos naturales.

El presente ensayo es una minúscula expresión escrita que en base a la bibliografía consultada y la experiencia vivida, busca ofrecer un acercamiento hermenéutico interpretativo de lo que en síntesis es el positivismo y el racionalismo desde la práctica tradicional investigativa y como éste, ha sido el punto de partida para la discusión epistemológica y paradigmática de las corrientes investigativas tradicionales, donde cada una, con sus divergencias y convergencias sean de índole

cuantitativo o cualitativo, en algún momento de las mismas, una hace uso de la otra y viceversa, estableciendo sus propios límites entres ellas y permitiendo así el reconocimiento y evolución científica que han ganado cada una, tomando como punto de partida desde hace dos siglos atrás a los sistemas generadores de conocimiento científicos tradicionales, el Positivismo y el Racionalismo, llegando hasta la era de la postmodernidad, donde en base a los postulados conocidos, la ciencia se ha permitido evolucionar y abrir nuevos horizontes en la investigación científica contemporánea.

EL POSITIVISMO Y EL RACIONALISMO… …UNA REALIDAD LATENTE. Postura Crítica… Al referirnos desde una perspectiva teórica, epistemológica y hermenéutica particular hablar de positivismo y racionalismo como corrientes o posturas paradigmáticas trascendentales en el mundo científico histórico y universal es una tarea ardua y dificultosa, ya que desde sus orígenes han tenido divergencias y convergencias más aun cuando son enfrentadas a las duras criticas y aseveraciones de diversos teóricos que le atribuyen a éstas posturas los grandes desaciertos que en ocasiones ha tenido el desarrollo científico de la humanidad gracias al dogmatismo y rigidez estructural que ambas visiones científicas llevan de la mano durante su desarrollo y aplicación respectiva. Uno de los grandes hechos de los finales del siglo XIX e inicios del XX, fue la Teoría de la Relatividad de Einstein la cual fue el punto de partida para la transformación total en la forma de entender las ciencias y sus aplicaciones correspondientes que han traído como resultado el fuerte enfrentamiento epistemológico entres las corrientes cuantitativas y cualitativas respectivamente, donde un notable grupo de expertos apuestan aun a la realidad tangible, lógica y racional y otros le ponen todo su tenor a las corrientes fenomenológicas, humanas y sociales, donde la verdad es relativa y variante y la intangibilidad, holística y el propio ser humano como un ente creativo e innovador son las bases fundamentales de sus postulados. En el campo de la filosofía predominaba el positivismo el cual es síntesis es un sistema basado en la experiencia y el conocimiento empírico de los fenómenos naturales, en que la metafísica y la teología se consideran sistemas de conocimientos

imperfectos e inadecuados. Bajo esta filosofía del pensamiento positivista solo debe ser considerado como verdad aquello que sea perceptible por los sentidos y demostrable por la experiencia, despreciando todos los demás sistemas de conocimiento. El positivismo ha sido fuertemente criticado, cuestionado y con un amplio historial discursivo debido a la rigidez de sus postulados y el desarrollo de los mismos como frente principal en la práctica de la ciencia formal y respetada. Siempre se han citado las conclusiones a las que llegó el V Simposio Mundial de Filosofía del Conocimiento (EEUU, 1969), en donde se pretendió levantar el acta de defunción de la corriente positivista, pero sin embargo Rodríguez (2010), defiende que a pesar de que se incluye en tales deseos, admite que hoy día el positivismo está más vivo que nunca a pesar de los fuertes ataques cada vez con más argumentaciones de las nuevas corrientes que desde inicios del siglo XX ya vienen dando la batalla en contra de éste sistema, como lo son la fenomenología, la etnología, el marxismo, el existencialismo, la hermenéutica, entre otras. Esta instauración perpetua del positivismo quizá ha sido causa del uso que en la actualidad se les da a las nuevas tecnologías que nos hace ver como fríos consumidores y pocos generadores de nuevos conocimientos. Es oportuno hacer mención esta reflexión que nos ofrece Echeverría (2004), donde reseña que: “… para los positivistas lógicos, las proposiciones

matemáticas o lógicas son tautologías. Ellas pueden ser probadas (por referencia a otras proposiciones), no verificadas. Si son probadas, demuestran ser válidas. Las proposiciones filosóficas, en cambio, no son ni empíricas, ni tautológicas, simplemente carecen de significado. No pueden ser ni probadas, ni verificadas. Si pudieran ser probadas, no serían materia de discusión. La disputa sobre ellas

se resolvería de una vez. Si pudieran ser verificadas, no serían filosofía, serían ciencia”. Esto nos hace reflexionar que en la filosofía moderna aun estas corrientes siguen estando presentes en contraste con los nuevos paradigmas emergentes de raíces cualitativas que han llegado a hacerle batalla a los postulados fríos, rígidos y estáticos del positivismo y también del racionalismo. En el mismo orden de ideas, de la mano al positivismo con sus convergencias y divergencias es oportuno citar otro sistema ampliamente criticado, el racionalismo; propuesto por Descartes durante los siglos XVII y XVIII, el cual ha sufrido fuertes cuestionamientos por su manía clasificatoria que le quita vida al pensamiento que es mucho más que simple razonamiento. El pensamiento y el saber es pensar sobre el actuar, la razón es parte de este pensar pero no está solo. Someterse a la rigidez de la razón es bloquear la capacidad de creación e imaginación humana; ésta es la filosofía principal del racionalismo, limitante adoctrinado y autobloqueante en el desarrollo humano integral desde el ser y su análisis libre, espiritual, holístico y social. El racionalismo puro hace que nos alejemos de la realidad ya que nos creamos mundos abstractos, en esta idolatría de la racionalidad, que nos hace pensar que proponiendo modelos estamos creando una sociedad distinta. La deidad de la razón nos mutila como científicos, como pensadores, pero más aun como seres humanos y es por esto que el mundo se nos hace incomprensible. Este sistema basado en la omnipotencia del conocimiento científico, ha marginado e ignorado al conocimiento y saber cotidiano, donde está la verdadera esencia del ser humano como ente social pensante y analizador en relación con su entorno. Esta corriente filosófica encierra a la investigación y a la ciencia misma en un camino sin salida ni vías alternas a las ya establecidas y normadas por los teóricos tradicionales ya que la razón y el pensamiento pobre y limitado a lo instaurado y apropiado es lo que llevara la pauta en

el desarrollo científico racional, olvidando quizá que la mayoría de las acciones humanas innatas y trascendentales son irracionales, automáticas y espontaneas que luego de expresadas es cuando surge el verdadero análisis y autocritica misma en búsqueda del desarrollo investigativo y científico respectivo. En este sentido, entre las contrastaciones que se han reseñado en relación al positivismo y el racionalismo, es oportuno hacer mención lo expresado por Morles (1996): “…la investigación científica es solamente una de las formas de hacer ciencia, y por la otra, la ciencia no es la única ni necesariamente la más importante actividad intelectual del ser humano. Se olvida a todo lo relativo a otras necesidades y

potencialidades inmateriales de la humanidad, inclusive algunas de carácter científico y técnico como son las que se refieren a la producción de teorías, la planificación, la invención y la elaboración o adaptación de diseños tecnológicos, todos los cuales por cierto, exigen enfoques y métodos distintos a las del clásico método científico, para no mencionar otras creaciones intelectuales humanas esenciales como son la filosofía, el deporte o la creación artística’. La cita señalada nos lleva a hacer un análisis reflexivo de la temática planteada en el ensayo, donde nos dirige a abrir el horizonte interpretativo concientizando en la valoración y entendimiento de las diversas corrientes generadores de conocimiento establecidas, cada una con sus posturas paradigmáticas particulares y los propios paradigmas emergentes que surgen de ellos, en búsqueda siempre de lograr la comprensión, desarrollo y aceptación formal del conocimiento científico sea cual fuese su origen epistémico particular. Tocar estos tópicos nos

relaciona directamente con los desarrollos investigativos desde los paradigmas cuantitativos y cualitativos respectivamente, donde ambos defiendes sus posturas o postulados y contrastan entre ellos buscando realzar o posicionarse uno sobre el otro, gracias a estas contrastaciones históricas hoy día nos encontramos en un momento o episodio trascendental de la investigación científica contemporánea ya que las posturas positivistas y racionales aun tienen gran peso y amplia practica evidenciadas en los estudios de origen cuantitativo pero también del mismo modo y con la misma rigurosidad metodológica y científica el desarrollo de la investigación cualitativa está siendo respetada y reconocida en todas sus directrices dándole cabida a la valoración del ser humano social, intangible, inmaterial y tan importante como aquellos factores o aspectos tradicionales que han dado el respaldo a la evidencia de la verdad relativa que hoy día se maneja en el desarrollo y creación del conocimiento científico tradicional. Los expertos investigadores de la posmodernidad han dedicado gran parte de su vida a entender e interpretar los grandes choques epistemológicos que se han venido suscitando desde el positivismo y el racionalismo a inicios de sus orígenes hasta la actualidad, reflejados evidentemente en contraste con las corrientes filosóficas tradicionales, donde cada vez más apuestan a la argumentación científica de la investigación y la generación del conocimiento a través de los sistemas generadores de índole cualitativo, donde han roto las barreras o limitaciones que el positivismo y racionalismo, cada uno con sus particularidades, han puesto en el desarrollo científico tradicional, menospreciando el valor inmaterial, intangible y netamente irracional del ser humano, sus creaciones, innovaciones y aportes importantes que sus vivencias y experiencias propias sociales y cotidianas han ofrecido de una forma u otra al crecimiento, desarrollo y generación del conocimiento científico contemporáneo.

A pesar de las innumerables criticas y fuertes cuestionamientos a estas corrientes positivistas y racionales, hoy día siguen latentes, es normal evidenciar entre los mismos autores expertos en el tema como sin intencionalidad alguna en el desarrollo de un discurso determinado siempre tienden a caer en alguna postura positivista o racional, al mismo tiempo siendo defensores o divulgadores del cualitativismo y todo lo que lleva consigo tal paradigma, tal vez por razones culturales e ideológicas que la sociedad a pesar de estos cambios o rupturas paradigmáticas que estamos viviendo no han sido asimiladas o digeridas en su totalidad. Sin embargo, invalorables han sido los avances de la ciencia en relación a éstos tópicos, donde a través de la historia contemporánea se le han atribuido a las diversas corrientes sus aciertos y desaciertos en los avances y desarrollo científicos que han marcado la pauta en la investigación científica tradicional, que han servido como punto de partida para abrir el horizonte investigativo hacia la generación del conocimiento a partir de sistemas variados que años atrás no parecían poder tener cabida alguna en la valoración científica de la generación del conocimiento propiamente dicho.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS Echeverría, Rafael (2004). El búho de Minerva – Introducción a la Filosofía Moderna. Editorial J-C-SAEZ. Cuarta Edición. Chile. Morles, Victor (1996). Universidad Postgrado y Educación Avanzada. CEI SEA. UCV. Caracas - Venezuela. Rodríguez, Pedro (2010). El Positivismo y el Racionalismo no han muerto. EDUCERE. Artículos Arbitrados, ISSN: 1316-4910, ano 14 N`48. Venezuela Universidad Yacambú, Vicerrectorado de Investigación y Postgrado (2007). Manual de Trabajo Especial de Grado y Tesis Doctoral de la Universidad Yacambú. Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela.

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