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Enfermedades prevenibles por vacunación

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Listado de algunas de las enfermedades prevenibles por vacunación en México.
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CENTROS DE DESARROLLO INFANTIL DEL FRENTE

POPULAR “TIERRA Y LIBERTAD” CICLO ESCOLAR 2009-2010

ENFERMEDADES PREVENIBLES POR VACUNACIÓN Bacillus Calmette-Guérin Bacillus de Calmette y Guérin, más conocida por su sigla BCG, es la vacuna contra la tuberculosis. Esta vacuna se prepara a partir de extracto atenuado de Mycobacterium bovis que ha perdido su virulencia en cultivos artificiales, manteniendo su poder antigénico. Historia En 1925, las experiencias en el Instituto Pasteur del microbiólogo Albert León Charles Calmette y del veterinario Camile Guérin dan como resultado una sustancia que se puede considerar como la primera vacuna del siglo XX. Partieron de la base en 1906 de que la inmunidad contra la tuberculosis sólo era posible cuando había en el organismo bacilos tuberculosos. Al principio la vacuna fue experimentada en animales, y en 1921 se hizo la primera aplicación en el ser humano. Inicialmente aplicada por vía digestiva a los niños en los primeros días de la vida con 1 centígramo de cultivo vivo emulsionada en una solución de glicerina. Vacuna contra tuberculosis - BCG La vacuna BCG fue preparada por Calmette y Guerin en el Instituto Pasteur de París, a partir de una cepa virulenta Mycobacterium bovis, la cual fue atenuada mediante 231 subcultivos que empezaron en 1908 y culminaron 13 años después, obteniéndose la cepa madre, de la cual derivan todas las vacunas BCG actuales. Su empleo en humanos empezó en 1921, constituyendo en la actualidad en la
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vacuna más usada en el mundo, pues es empleada en 172 países con un promedio de coberturas que van desde 62% en África a 92% en Asia para el año de 1993. La vacuna BCG tiene algunas ventajas a considerar: puede ser administrada luego del nacimiento o en cualquier edad, es segura, relativamente estable, de bajo costo, su aplicación produce una cicatriz que permite identificar a las personas que han sido vacunadas y en estudios recientes se ha encontrado que también da cierta protección contra la Lepra.

Son 4 las cepas de BCG más utilizadas: Cepas "fuertes" (Pasteur 1173 P2, Danish 1331) Cepas "débiles" (Glaxo 1077, Tokyo 172) La utilidad de la vacunación a resultado controversial ya que el rango de protección es muy amplio desde un 0 a un 80%. Algunos estudios revelan: 82% de protección en niños menores de 15 años 67% en jóvenes de 15 a 24 años 20% de protección en personas de 25 a 34 años. Otros estudios demuestran mayor protección proporcionada por la vacuna de BCG contra formas graves de tuberculosis (Meningitis). Por lo tanto, la eficacia de la BCG siempre ha sido controversial por la amplitud tan grande del rango de protección. La vacuna BCG no parece prevenir la infección primaria que suele ser en el pulmón, pero si su diseminación a través de la sangre a partir del foco inicial. Información sobre la Enfermedad Una vez que se contagia el niño, solo entre el 5 y el 15% hacen enfermedad y la aparición de esta depende de algunos factores como edad menor de cinco años,
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malnutrición presencia de enfermedades debilitantes. Los niños representan aproximadamente entre el 10 al 20% del total de enfermos. Como la vía de ingreso del bacilo es la vía aérea, el foco primario habitualmente es el pulmonar y en niños la tendencia es hacer formas generalizadas sobre todo a edades menores y cuando existen los factores favorables para la aparición de enfermedad. Después de un período de incubación de cuatro a 12 semanas, la infección se manifiesta asintomática mayoría de las veces y en otras es oligosintomática con fiebre, malestar general y tos, manifestaciones que pueden ceder sin tratamiento. Unos cuantos niños harán cuadros más sintomáticos dentro de los primeros doce meses de ocurrida la infección con manifestaciones más severas por la extensión del compromiso pulmonar (neumonía, derrame pleural, milia) o por focos extrapulmonares (meningitis, adenopatías, visceromegalias). Unos pocos harán compromisos tardíos (riñon, hueso) después de doce meses de ocurrirá la infección. Reacciones Secundarias La vacuna BCG es considerada como una de las vacunas más seguras, sin embargo la posibilidad de una reacción local (formación de úlcera) o regional (crecimiento de ganglios) depende de la cepa, dosis, edad y la técnica de aplicación de la vacuna. La evolución habitual en un niño que no ha tenido contacto previo con la tuberculosis, generalmente sigue la siguiente evolución de eventos: al administrarla por vía intradérmica (por debajo de la piel) se forma una pápula que permanece 15 a 30 minutos. Dos a 3 semanas después se forma un nódulo eritematoso en el sitio del aplicación, que puede aumentar en una a dos semanas más, el cual puede formar un absceso y una pequeña úlcera la que tiende a cerrar espontáneamente en cuatro a ocho semanas quedando una cicatriz que lo lleve generalmente de menos de 10 milímetros de tamaño. Entre el 10 al 20% de los vacunados no presentan esta cicatriz vacunal. De manera simultánea, con esta evolución aparece crecimiento de los ganglios a nivel de la axila en el cual también se puede formar un

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absceso. En estos casos, el tratamiento es quirúrgico más que con medicamentos. COMPOSICIÓN 0.1ml de vacuna reconstituida contienen: Gérmenes reviviscentes (Bacilos vivos atenuados, derivado de cepa 1077, cultivo Mérieux):800000 - 3200000 unidades Excipientes de liofilización: Dextrán, Glucosa, Triton WR 1339, Albúmina humana. Diluyente: Agua para aplicaciones inyectables c.s.p.: 0.1 ml Esta vacuna esta hecha conforme a las normas de la O. M .S. PRESENTACIÓN Suspensión inyectable obtenida por reconstitución de liofilizado con el diluyente: Frasco de 20 dosis (0.05 ml) para niños menores de 1 año, o de 10 dosis (0.1 ml) para adultos y niños mayores de un año; reconstitución con 1ml de diluyente. Frasco de 40 dosis (0.05 ml) para niños menores de 1 año, o de 20 dosis (0.1 ml) para adultos y niños mayores de un año; reconstitución con 2ml de diluyente. POSOLOGÍA Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN La dosis es de 0.05 ml para niños menores de un año, incluidos los recién nacidos y de 0.1 ml para niños mayores de un año y adultos. La vacuna se aplica por vía Intra Dérmica, utilizando jeringuilla de aguja corta (1cm), fina (5/10mm) y de bisel corto. Aplicar en el brazo en la región deltoidea o en la cara interna de la raíz del muslo. Debe formar una pápula con aspecto de piel de naranja con un diámetro aproximado de 6 a 8 mm .No se recomienda proteger el punto de inyección. PRECAUCIONES DE EMPLEO En el caso de que se hubiese presentado un efecto secundario a una vacuna BCG aplicada anteriormente (queloide o lupiforme), se determinará la conveniencia de una revacunación en función de los beneficios esperados.

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Deficiencias inmunitarias en el entorno del vacunado (en especial hijos no infectados nacidos de madres VIH seropositivas): se debe evitar todo contacto entre el inmunodeficiente y la lesión vacunal en evolución. Verificar antes de vacunar si la tuberculina es negativa, en caso de que no lo sea, no se necesita vacunar. CONTRAINDICACIONES No se debe administrar en los siguientes casos: Deficiencias inmunitarias congénitos o adquiridos relacionados con la inmunidad celular. Paso de anticuerpos tipo IgG de la madre al niño a través de la placenta. Se debe confirmar seronegatividad en el niño por medio de Western Blot, para afirmar que no está infectado. Si no lo está, se puede vacunar normalmente. No está contraindicada en niños seropositivos VIH. No obstante, no se administrará la vacuna BCG a las personas que presente infección SINTOMATICA al VIH. Dermatosis evolutivas extensas (contraindicación temporal) EFECTOS SECUNDARIOS La reacción local es normal. Unos días después de la administración, se desarrolla una induración en el punto de inyección, que gradualmente se transforma en una vesícula y posteriormente en una ulceración a las 2 - 4 semanas. La reacción local disminuya a los 2 - 5 meses y en todos los vacunados queda una cicatriz superficial. De forma ocasional puede aparecer un absceso en el punto de inyección o ganglios satélites que, excepcionalmente, pueden supurar. Existe un riesgo de BCGitis generalizada en el caso de personas inmunodeficientes vacunadas con BCG o que vivan en el entorno de un vacunado. INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS La vacuna BCG puede administrarse en forma rutinaria a todos los niños expuestos al riesgo precoz de contacto con la enfermedad. Puede administrarse al mismo tiempo con las vacunas DPT, Td o tétanos, Sarampión, Poliomielitis (oral

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o inyectable), Hepatitis B y fiebre amarilla. Para evitar eventuales interacciones medicamentosas es necesario señalar sistemáticamente al médico cualquier otro tratamiento en curso. POLIOMIELITIS Vacuna oral contra la polio, Sabin.Elaborada a partir del mismo virus de la polio solo que este último atenuado. De esta manera se induce a la producción de anticuerpos los cuales confieren protección, sin desarrollar la enfermedad. Sin embargo, existen reportes en los que la administración de esta vacuna oral de Sabin puede desencadenar la enfermedad de polio (polio postvacunal) con una frecuencia de 1:200,000 a 1:1,000,000 según algunos reportes. En Estados Unidos por este motivo se administra la vacuna contra la polio en la forma inactivada (virus muertos) la cual es inyectada y no oral, con el objeto de eliminar al 100% la posibilidad de desarrollar polio posterior a la vacuna.

Reacciones Secundarias Ocasionalmente puede producir diarrea. Con una probabilidad de 1 : 1,200,000 puede inducir a la presentación de la misma enfermedad. Además puede desencadenar la replica del virus en el intestino del niño vacunado, volviendo a este último un potencial excretor de el virus a través de sus evacuaciones e infectar a otros niños. La vacuna contiene una forma inactiva (muerta) del virus de la polio, llamada IPV (vacuna antipoliomielítica inactivada), la cual no puede causar poliomielitis.

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HEPATITIS B La hepatitis B es una enfermedad del hígado provocada por el virus hepatitis B (VHB). Este virus puede producir una infección de por vida, cirrosis hepática, cáncer de hígado, insuficiencia renal y muerte. Una de cada 20 personas que viven en EE. UU. se infecta con el VHB alguna vez. Cualquiera puede contraer hepatitis B; sin embargo, entre las personas con riesgo mayor se incluyen: -Quienes tienen relaciones sexuales con personas infectadas con el VHB -Quienes tienen varias parejas sexuales los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres -Quienes tienen o han tenido una enfermedad de transmisión sexual -Quienes usan drogas inyectables -Quienes conviven con personas infectadas con el VHB de por vida (enfermedad crónica) -Los trabajadores del campo de la salud o la seguridad pública que están en contacto con sangre humana -Los bebés de madres infectadas con el VHB -Los pacientes de hemodiálisis -Los bebés/niños o inmigrantes de regiones con alto riesgo de infección. El virus de la hepatitis B está en la sangre y en menor medida, la saliva, el semen y otros fluidos corporales de la persona infectada. Se contagia mediante el contacto directo con fluidos corporales infectados, generalmente a través de un pinchazo de aguja o por contacto sexual. El virus de la hepatitis B no se contagia por contacto casual. Los síntomas de la hepatitis B son fatiga, inapetencia, dolor de estómago, fiebre, náuseas, vómitos y, ocasionalmente, dolor en las articulaciones, urticaria o erupción. Coluria y puede aparecer ictericia. Existe más probabilidad de aparición de síntomas en adultos que en niños; no obstante, hasta el 50% de los adultos que tienen infección aguda no presenta síntomas. Los síntomas pueden aparecer entre seis semanas y seis meses después de la exposición, pero generalmente
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aparecen dentro de los cuatro meses. El virus puede estar en la sangre y otros fluidos corporales varias semanas antes de que aparezcan los síntomas, y generalmente persiste varios meses después. Aproximadamente el 10 por ciento de los adultos infectados puede volverse portador permanente (crónico) del virus. Los niños infectados al nacer tienen el 90 por ciento de probabilidad de contraer la infección crónica. No hay medicamentos o antibióticos especiales para el tratamiento de la infección aguda una vez que aparecen los síntomas. Generalmente, el mejor tratamiento es reposo en cama. El interferón es el tratamiento más eficaz para la infección por VHB crónica, y da buenos resultados en el 25 al 50% de los casos. El portador crónico del VHB debe evitar las bebidas alcohólicas y la medicación que afecta el hígado porque, de lo contrario, la enfermedad hepática puede empeorar. El portador crónico debe seguir normas de higiene estándar para no contagiar a sus contactos íntimos directamente con su sangre u otros fluidos corporales. El portador no debe compartir hojas de afeitar, cepillos de dientes ni otros objetos que puedan estar contaminados con sangre. Además, los miembros susceptibles con quienes convive, especialmente las parejas sexuales, deben ser inmunizados con la vacuna de la hepatitis B. Es importante que los portadores informen su condición al dentista y los profesionales de salud.

Existe vacuna segura y eficaz contra la hepatitis B. También es eficaz y recomendable para personas que están en entornos de alto riesgo y aún no se infectaron, y para bebés de madres portadoras del virus. Se recomienda la administración universal de la vacuna de la hepatitis B a todos los niños y adolescentes, junto con sus vacunas infantiles de rutina, a partir del nacimiento Tétanos

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Enfermedad infecciosa y contagiosa que se puede prevenir aplicando la vacuna respectiva, a la edad y en las dosis recomendadas. El tétanos, también conocido como trismo, es una enfermedad bacteriana que afecta el sistema nervioso. Como resultado de la inmunización masiva, el tétano actualmente es una enfermedad poco común. El tétanos ocurre con mayor frecuencia en personas mayores y en trabajadores agrícolas que están más expuestos al contacto con estiércol animal y que no tengan una inmunización adecuada. Se contagia a través de una herida contaminada con el organismo. No se transmite de persona a persona. Un primer síntoma común es la rigidez muscular de la mandíbula (trismo), seguida por rigidez del cuello, dificultad para la deglución, rigidez de los músculos abdominales, espasmos, sudor y fiebre. El período de incubación suele ser de ocho días, pero puede oscilar entre tres días y tres semanas. Los períodos de incubación más cortos guardan relación con heridas más contaminadas. La recuperación puede no traducirse en inmunidad. Pueden ocurrir nuevos ataques, por lo que se recomienda la inmunización tras la recuperación del paciente. Lavar meticulosamente las heridas y eliminar el tejido muerto o debilitado. Si el paciente no ha recibido una inyección de refuerzo de antitoxina tetánica en los últimos 10 años, se le debe aplicar una de estas inyecciones el mismo día en que se produzca la herida. En el caso de heridas graves, se puede aplicar una inyección de refuerzo si han pasado más de cinco años desde la última dosis. Si el paciente no ha sido vacunado anteriormente con una serie de al menos tres dosis de antitoxina, se le puede administrar inmunoglobulina tetánica (IGT), antitoxina o antibióticos.

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Entre las complicaciones se encuentran los espasmos de las cuerdas vocales y/o los espasmos de los músculos respiratorios, lo que podría dificultar la respiración. Otras complicaciones incluyen fracturas de la columna vertebral o de los huesos largos, hipertensión, arritmias cardíacas, estado de coma, infección generalizada, trombos en los vasos sanguíneos de los pulmones, neumonía y muerte. Las antitoxinas tetánicas, en combinación con antitoxinas diftéricas y la vacuna contra el pertussis acelular (DPT) se administran a los dos, cuatro, seis y 12 a 15 meses de edad y se aplica un refuerzo entre los cuatro y los seis años de edad. Los niños de siete años de edad o más deben recibir la antitoxina Td (tetánica y diftérica). Se recomienda la aplicación de una inyección de refuerzo cada diez años. La medida de control más efectiva es mantener un nivel alto de inmunización en la comunidad. Tosferina (pertusis; coqueluche) Enfermedad infecciosa y contagiosa que se puede prevenir aplicando la vacuna respectiva, a la edad y en las dosis recomendadas. La tos ferina, pertusis o coqueluche, es una enfermedad muy contagiosa que afecta las vías respiratorias. Es causada por Bordetella Pertussios.En el estado de Nueva York, el número de casos por año varía en promedio entre 300 y más de 1.000. Las razones del aumento no están muy claras, pero se conocen ciclos de tres a cinco años en los que ocurre este fenómeno. Se contrae a cualquier edad. Aunque la mayoría de los casos denunciados corresponde a niños menores de cinco años, el número de casos en adolescentes y adultos aumenta. Se contagia principalmente mediante el contacto directo con secreciones de la nariz y la garganta de las personas infectadas. Con frecuencia, los hermanos mayores que pueden ser portadores de la bacteria en nariz y garganta pueden traer la enfermedad a casa e infectar al bebé de la
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familia. La tos ferina comienza como una infección leve de las vías respiratorias superiores. Al principio, los síntomas son similares a los del resfrío: estornudo, moqueo, fiebre baja y tos leve. En el plazo de dos semanas, la tos se vuelve más intensa y se caracteriza por muchos episodios de tos rápida seguidos de un chillido agudo. Es posible que haya secreción mucosa clara y espesa. Estos episodios pueden repetirse durante uno a dos meses, y son más frecuentes durante la noche. Las personas de edad avanzada y los niños parcialmente inmunizados generalmente presentan síntomas más leves. El período de incubación es generalmente de 5 a 10 días, aunque puede ser de hasta 21 días. La persona puede contagiar la tos ferina desde la aparición de los síntomas hasta tres semanas después del inicio de los episodios de tos. El período de contagio se reduce a cinco días después del inicio de la terapia con antibióticos. En general, un ataque confiere inmunidad prolongada. Las complicaciones de la tos ferina pueden comprender neumonía, infección del oído medio, inapetencia, deshidratación, convulsiones, encefalopatías (trastornos cerebrales), episodios de apnea (breve cese de la respiración) y muerte. La vacuna contra la tos ferina se administra, en general, en combinación con la vacuna contra la difteria y el tétano. Las autoridades de inmunización recomiendan que la vacuna DtaP (difteria, tétano, tos ferina acelular) se administre a los 2, 4, 6 y entre los 15 y 18 meses de edad, y entre los 4 y 6 años. La medida de control más eficaz es mantener el nivel más alto posible de inmunización en la comunidad. El tratamiento con determinados antibióticos, como la eritromicina, puede acortar el período de contagio. Las personas infectadas o con probabilidad de estarlo deben

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mantenerse alejadas de los niños pequeños y los bebés hasta recibir el tratamiento correcto. El tratamiento de las personas que sean contactos cercanos de casos de tos ferina también es una parte importante de la prevención. Parotiditis Enfermedad infecciosa y contagiosa que se puede prevenir aplicando la vacuna respectiva, a la edad y en las dosis recomendadas. La parotiditis es una enfermedad viral aguda que se caracteriza por fiebre, inflamación y dolor en una o más glándulas salivares. Aunque las personas mayores pueden contraer la enfermedad, generalmente ocurren en niños entre cinco y 15 años de edad. La parotiditis ocurre con menor frecuencia que otras enfermedades infantiles contagiosas comunes. El mayor riesgo de infección ocurre entre niños mayores. Es más común durante el invierno y la primavera. Se contagia a través del contacto directo con la saliva y las secreciones de la nariz y garganta de personas infectadas. Los síntomas incluyen fiebre, inflamación y dolor en una o más glándulas salivares, generalmente la glándula parótida. Aproximadamente una tercera parte de las personas infectadas no presenta síntomas. El período de incubación generalmente es de 16 a 18 días, aunque puede oscilar entre 12 y 25 días. En el 15-25 por ciento de los hombres infectados se presenta inflamación de los testículos. Puede provocar trastornos del sistema nervioso central, tales como encefalitis y meningitis. Otras complicaciones incluyen artritis, problemas renales, inflamación de la glándula tiroides, de los senos y sordera. La inmunidad adquirida después de haber contraído la enfermedad es generalmente permanente.
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La vacuna se administra al año y generalmente se administra en combinación con la vacuna del sarampión y la rubéola. La vacuna es altamente eficaz y una inyección generalmente produce protección durante toda la vida. Pero se recomienda un refuerzo a los 4 años y/o a los 12 años. La única medida de control efectiva es mantener el nivel más alto posible de inmunización en la comunidad. Los niños no deben asistir al colegio durante el período infeccioso.

Sarampión El sarampión es una enfermedad aguda y altamente contagiosa, capaz de producir epidemias. Desde la introducción de la vacuna contra el sarampión en 1963, la cantidad de casos de sarampión ha disminuido a alrededor de 100 casos reportados anualmente en los Estados Unidos. Aunque el sarampión generalmente se considera una enfermedad infantil, se puede contraer a cualquier edad. En años recientes, los brotes han ocurrido principalmente en estudiantes de escuela secundaria y universitaria, que no habían sido vacunados o que hubieran recibido sólo una dosis de la vacuna contra el sarampión. El sarampión se contagia a través del contacto directo con las secreciones nasales o de la garganta de personas infectadas, o con menor frecuencia, a través de la transmisión aérea. El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas. Los síntomas del sarampión aparecen generalmente en dos etapas. En la primera etapa, la persona podrá presentar flujo nasal, tos y fiebre baja. Puede haber enrojecimiento de los ojos y sensibilidad a la luz y fiebre que aumenta día a día. La segunda etapa comienza entre tercer y el séptimo día y consiste en una temperatura de 103-105 ° F y una erupción rojiza y llena de manchas que dura de cuatro a siete días. En general, la erupción comienza en el rostro y
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luego se disemina por todo el cuerpo. También pueden aparecer manchas de Koplik en las encías y la parte interior de las mejillas. En general, los síntomas aparecen entre 10-12 días, aunque pueden aparecer entre siete y 18 días después de la exposición. Una persona puede contagiar el sarampión desde cinco días antes hasta cinco días después de la aparición de la erupción. Se adquiere inmunidad permanente después de haber contraído la enfermedad. No existe un tratamiento específico para el sarampión. La neumonía ocurre en hasta el 6 por ciento de los casos y es responsable del 60 por ciento de las muertes atribuidas al sarampión. También puede ocurrir encefalitis. Otras complicaciones incluyen infecciones del oído medio y convulsiones. El sarampión es más grave en bebés y adultos. Cualquiera que haya nacido después del 1° de enero de 1957, que no tenga antecedentes de sarampión diagnosticado por un médico o confirmación serológica de inmunidad al sarampión, debe recibir dos dosis de la vacuna MMR o sea, la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola, para tener protección máxima. La primera dosis debe administrarse a los 12-15 meses de edad. La segunda dosis debe administrarse entre los cuatro y los seis años de edad (al comenzar el colegio) al mismo tiempo que la DPT y las dosis de refuerzo del polio. La vacuna MMR se recomienda para todas las dosis de vacuna contra el sarampión para una mayor protección contra las tres enfermedades que se pueden prevenir a través de la inmunización: sarampión, parotiditis y rubéola. Se requiere la inmunización contra el sarampión de todos los niños inscritos en escuelas y programas de pre-jardín infantil. Desde el 1° de agosto de 1990, los alumnos

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universitarios también deben comprobar su inmunidad contra el sarampión.

Rubéola La rubéola es una enfermedad viral caracterizada por fiebre leve, aparición de salpullido e inflamación de los ganglios linfáticos. En la mayoría de los casos es leve. En el caso de poblaciones no vacunadas, la rubéola es, básicamente, una enfermedad infantil. En aquellos lugares en que los niños están bien inmunizados, las infecciones entre adolescentes y adultos son más evidentes. La rubéola ocurre más frecuentemente durante el invierno y la primavera. Se contagia por contacto directo con secreciones nasales o de la garganta de personas infectadas. Es una enfermedad leve que puede presentar pocos o ningún síntoma. Algunos de estos síntomas son salpullido, fiebre baja, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza, malestar, flujo nasal y enrojecimiento de los ojos. Es posible que los ganglios linfáticos que se encuentran justo detrás de las orejas y en la parte posterior del cuello se inflamen, lo que causa molestias y/o dolores. El salpullido, que puede causar mucha picazón, aparece primero en el rostro y luego en todo el cuerpo y dura unos tres días. Al menos la mitad de los casos de rubéola no presentan salpullido. El período de incubación es aproximadamente de 12 a 23 días. En la mayoría de los casos, los síntomas aparecen entre 16 y 18 días. Se transmite durante los siete días anteriores y los siete días posteriores a la aparición del salpullido. La inmunidad adquirida después de haber contraído la enfermedad es generalmente permanente.

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La vacuna se administra al año y generalmente en combinación con la vacuna del sarampión y las parotiditis (MMR). Por lo general, los niños reciben la primera dosis de esta vacuna entre los 12 y 15 meses de edad y la segunda, antes de su ingreso al colegio, cuando tienen entre 4 y 6 años de edad. La infección por rubéola es peligrosa, ya que puede producir daños en los fetos. La infección en una mujer embarazada puede traducirse en un aborto espontáneo, un óbito fetal o en el nacimiento de un bebé con anomalías como sordera, cataratas, problemas cardiacos, daño hepático o del bazo y retardo mental. El síndrome de la rubéola congénita (SRC) ocurre en aproximadamente 25% de los niños nacidos de mujeres que padecieron rubéola durante los primeros tres meses de su embarazo. Una medida fundamental en el control del contagio de esta enfermedad consiste en el mantenimiento de niveles altos de inmunización contra la rubéola en la comunidad. El control del contagio de la rubéola es necesario fundamentalmente para evitar los defectos congénitos que provoca el SRC. Por lo tanto, las mujeres en edad fértil deben determinar su estado de inmunidad contra esta enfermedad y recibir las vacunas del caso, si es necesario. Los niños infectados no deben asistir al colegio durante el período infeccioso.

Neumococo (enfermedad neumocócica) Enfermedad Neumocócica (Incluye la neumonía neumocócica, la meningitis neumocócica y la bacteremia neumocócica) La enfermedad neumocócica es una severa infección bacteriana causada por el Estreptococo pneumoniae, también conocido como neumococo. Esta bacteria también puede causar neumonía, meningitis o bacteremia. Pese a que todos podemos contraer la enfermedad neumocócica, ésta es más común en bebés, niños
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pequeños, poblaciones de raza negra de los Estados Unidos, así como también en ciertas poblaciones indígenas de los Estados Unidos y en personas mayores o en quienes padecen condiciones médicas como enfermedades renales, cardiacas o pulmonares crónicas. Otras poblaciones en riesgo son los alcohólicos, los diabéticos, las personas con sistemas inmunológicos debilitados y esplenectomizados. El neumococo se transmite por la vía aérea o por exposición directa a partículas respiratorias de personas infectadas o que portan la bacteria. Las infecciones ocurren con mayor frecuencia durante el invierno y a principios de la primavera. Aunque el periodo de incubación es variable, por lo general dura entre uno y tres días. Los síntomas generalmente incluyen fiebre repentina y temblores o escalofríos. Otros síntomas comunes pueden incluir cefalea, tos, dolor en el pecho, desorientación, falta de aire, debilidad y ocasionalmente, rigidez de cuello. Se puede diagnosticar la enfermedad neumocócica por el tipo de síntomas que presenta el paciente y por cultivos de laboratorio específicos de esputo, sangre o líquido espinal. Un tratamiento inmediato con antibióticos, como penicilina o cefalosporina, suele ser efectivo. Sin embargo, a través de todo Estados Unidos hay informes de una cantidad cada vez mayor de variedades de neumococo resistentes a la penicilina. Existen dos tipos de vacuna actualmente en uso, una de las cuales está aprobada para ser utilizada en niños menores de dos años de edad. Ambas vacunas son seguras y disminuyen la ocurrencia de la enfermedad. La vacuna neumocócica combinada es recomendable para todos los niños menores de 24 meses de edad y para niños entre 24 y 59 meses de edad que tengan alto riesgo de contraer la enfermedad. Los niños mayores y los adultos con factores de riesgo pueden recibir la vacuna polisacárida

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neumocócica. Los pacientes en categorías de alto riesgo deberían preguntar por la vacuna neumocócica a los prestadores de atención de salud o a su departamento de salud local. Influenza La influenza o gripe es una enfermedad respiratoria contagiosa producida por los virus de la influenza. En la mayoría de los casos, la influenza produce una enfermedad leve, pero puede ser mucho más grave en las personas de alto riesgo. En algunos casos, puede ser mortal. La mejor manera de proteger a las personas en alto riesgo de sufrir complicaciones de salud es la vacunación. Las siguientes cifras promedio corresponden a cada año en EE. UU.: entre el 5 y el 20% de la población contrae influenza; más de 200,000 personas son hospitalizadas debido a complicaciones de la influenza, y 36,000 personas (principalmente en alto riesgo) mueren por influenza. Entre las personas en alto riesgo de sufrir complicaciones graves de la influenza están los ancianos, los niños y los que tienen determinadas afecciones. Síntomas de la influenza: -Fiebre (generalmente alta) -Cefalea -Extremado cansancio -Tos seca -Dolor de garganta -congestión nasal o rinorrea -mialgias -síntomas gastrointestinales, como náusea, vómitos y diarrea son más frecuentes en los niños que en los adultos. ¿Cuáles son las complicaciones de la influenza? Podemos mencionar, entre otras, neumonía bacteriana, deshidratación y empeoramiento de las afecciones crónicas
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como insuficiencia cardíaca congestiva, asma o diabetes. Los niños pueden contraer afecciones sinusales e infecciones de oídos. La influenza se transmite a través de gotas de la secreción de nariz y garganta que se producen al toser o estornudar. Generalmente, se transmite de persona a persona, pero también puede ocurrir que la persona se infecte al tocar un objeto contaminado con el virus y a continuación se toque la boca o la nariz. El período de contagio del adulto puede comenzar el día antes de la aparición de los síntomas y durar hasta una semana después de contraer la enfermedad. Esto significa que se puede contagiar a otra persona sin saber que uno está enfermo, y también durante la enfermedad. Las personas comprendidas en los siguientes grupos con prioridad deben vacunarse el próximo invierno: -Niños entre 6 y 59 meses de edad -Personas mayores de 65 años -Personas entre 2 y 64 años que sufren afecciones crónicas subyacentes -Mujeres que estén embarazadas durante la temporada de influenza -Residentes de residencias e instituciones de cuidado a largo plazo -Niños de 6 meses a 18 años que reciben terapia a largo plazo con aspirina -Trabajadores del área de salud que están en contacto directo con pacientes -Los profesionales de la salud que no trabajan en domicilio, y los contactos domésticos de los menores de 6 meses. Algunas personas no deben vacunarse: -Personas muy alérgicas al huevo de gallina; -Personas que tuvieron una reacción intensa a la vacuna contra la influenza; -Personas que han desarrollado el síndrome Guillain-Barre

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(GBS) seis semanas después de haber sido vacunado para la influenza; los menores de 6 meses; -Personas que tienen alguna enfermedad que produce fiebre. (Estas personas se pueden vacunar cuando los síntomas disminuyen.) -Resfrío e influenza: comparación El método más simple de prevención es la vacuna contra la influenza. Cuatro medicinas antivirales (amantadine, rimantadine, oseltamivir y zanamivir) son aprobadas para el tratamiento y la prevención de la influenza. Sin embargo, estas medicinas no son sustitutas para la vacunación de la influenza. BIBLIOGRAFIA - Medicina Interna Farreras-Rozman 15 ed. - Diagnóstico y Tratamiento. Manual Moderno. - Página web de Secretaría de Salud, N.L. - Manuales de preparación para examen de residencias, MIR, España. - Página web U.A.N.L.

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