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Di Meglio Esclavitud de Historia de Las Clases Populares TP5

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[Gabriel Di Meglio, Historia de las clases populares en la Argentina desde 1516 hasta 1880, Buenos Aires, Sudamericana, 2012

, pp. 89-100]

La esclavitud
La esclavitud fue clave en el régimen colonial. Muchos la sufrieron: hubo indígenas de la región guaraní que fueron capturados como esclavos por los bandeirantes y los españoles hicieron lo propio en las zonas que no se les sometían, aprovechando que durante buena parte del siglo XVII una disposición de la Corona permitía la esclavitud de los “indios rebeldes”. Realizaron incursiones en la Araucanía y en el Chaco para tomar prisioneros y convertirlos en trabajadores forzados; así, por caso, hubo esclavos mocovíes y tobas en la ciudad de Salta. De todos modos, no fueron los indígenas las principales víctimas de la esclavitud, sino que el eje de esa institución estuvo en los africanos. Entre la fundación de Buenos Aires en 1580 y el año 1640, período en el cual las coronas española y portuguesa estuvieron fusionadas, la ciudad-puerto gestionó permisos para introducir esclavos africanos y venderlos en otras regiones americanas. Recibió algunos, pero los que entraron legalmente fueron pocos; la mayoría fue contrabandeada, muchas veces con anuencia de las autoridades locales. Era común que barcos extranjeros, frecuentemente holandeses en ese período, pidieran asilo para realizar supuestas reparaciones. Por las noches desembarcaban su carga de esclavos, que eran conducidos fuera de la ciudad y luego presentados como “negros descaminados”, es decir encontrados sin rumbo; luego venían indultos que legalizaban la situación. Así fueron introducidas unas 13.000 personas en esa época (los esclavos fueron más del 60% de las importaciones de Buenos Aires). Se ha calculado que otro tanto debe haber llegado al puerto por contrabando no blanqueado, con lo cual la cantidad total de esclavos arribados rondó los 25.000. La mayoría era enviada al Tucumán, a Chile y al Alto Perú. Después de 1640, el fin de la monarquía unida y las guerras españolas en Europa hicieron que el tráfico disminuyera notablemente (el contrabando continuó, pero no hay cálculos de cuántos esclavos entraron en esas décadas). Hacia 1680, la fundación de Colonia de Sacramento en la Banda Oriental implicó más esclavos para Buenos Aires, siempre por medio del contrabando. A principios del siglo XVIII, acuerdos firmados con los franceses y los ingleses, más algunos contratos otorgados a españoles, hicieron que se incrementara el comercio legal, que importó unos 20.000 esclavos. A ese número hay que sumarle al menos otro tanto proveniente de Colonia, lo que da un posible total de 40.000 esclavos vivos introducidos por Buenos Aires entre 1680 y 1777. En ese entonces, coincidiendo con la creación del Virreinato del Río de la Plata, empezó el principal ciclo de comercio esclavista, a través de Montevideo y de Buenos Aires. En este período comenzó a haber un amplio tráfico legal realizado por los mismos españoles, que antes lo tenían mayormente vedado. Unas 70.000 personas vivas fueron desembarcadas entre 1777 y 1812 en el Río de la Plata, y a esto hay que agregarle la cifra desconocida de los que fueron entrados a pie desde Rio Grande do Sul. Todos eran redistribuidos por el espacio virreinal, aunque llegaban a Chile y hasta a Lima. Los dos puntos de origen eran el Brasil portugués o directamente África. Allí eran capturados en distintas regiones, a veces a 500 o hasta a 1.000 kilómetros de las costas. Más hombres que mujeres eran tomados como esclavos: por cazadores que los apresaban, por caer prisioneros en luchas interétnicas, por tributos en personas que Estados africanos pequeños daban a Estados más grandes, por castigos a crímenes. Los esclavistas africanos vendían luego su “mercancía” a las potencias europeas en las costas y éstas se encargaban de todo de ahí en más.
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allí dormían. Hubo al menos una sublevación en este período: en 1802. Otros yoruba llegaron al Río de la Plata desde Salvador de Bahía. una pasta de habas mezclada con agua. una cantidad enorme. como el dengue. suponía la obediencia de los hijos a los padres. llamada “bozal”. cuya religión marcó con fuerza a otras regiones americanas (fue la matriz de la “santería” cubana y del “candomblé” del norte brasileño). Algunos eran enviados a trabajar a establecimientos productivos. aunque muchos privilegiaban el paternalismo sobre la violencia. Cabinda. que ingerían dos veces por día. los puertos del Congo y de Angola (Loango. Se sabe que de los esclavos que fueron llevados al Río de la Plata desde África –esto no incluye a los muchos enviados desde el Brasil– el 78% provenía de tres regiones: Mozambique (43%). y de la región Centro-occidental (22%). San Miguel de Tucumán y Salta eran mercados importantes. Las experiencias de los esclavos africanos fueron variadas pero tuvieron un terrible elemento común en el inicio: el viaje. las ciudades de Córdoba. Al llegar. pero en cada travesía solía morir. El viaje de África al Río de la Plata era largo por las corrientes marítimas –desde Angola llevaba unos dos meses y desde Mozambique podía llegar a cuatro– y eso provocaba una mortandad un poco mayor que en los traslados a otras regiones americanas. los esclavos ganaban un salario y se lo daban a sus amos. a varios casos de suicidios o de extrema desidia que llevaba a la muerte. algo frecuente entre las propietarias viudas o mujeres solas. porque gozaban de 2 . en esta última. la malaria o la fiebre amarilla. uno de cada cinco esclavos. En ese sector se contabilizaban 16 esclavos que fueron muertos por la tripulación cuando quisieron rebelarse. de la cual el 37% falleció en el viaje.Las etnias de origen de los esclavos son difíciles de dilucidar con precisión. quedándose con una parte. los africanos aprendían el español y muchas veces lo hablaban de una manera particular. Muchos viajeros señalaban por lo tanto que la esclavitud era muy laxa en la región. que les daban cuidado. Los amos acudían a la violencia cuando querían disciplinar a los esclavos menos dóciles o para imponer su voluntad a rajatabla. como las haciendas y estancias. En su pronta interacción con la sociedad local. Pero aunque la situación fuera en términos relativos mejor para los esclavos en el Río de la Plata que en las plantaciones de las Antillas o el Brasil. En los casos de esclavos domésticos los vínculos podían ser incluso afectuosos. Les daban pocos alimentos. Embarcó 742 personas. asimismo. muchos vivían en las ciudades como servicio doméstico de familias pudientes o como trabajadores de establecimientos productivos –tal el caso de las panaderías– y otros eran alquilados por sus dueños como mano de obra. como promedio. los esclavos eran vendidos en los puertos o conducidos a otros lugares. Una vez que eran comprados solían recibir el apellido de su primer amo. en otoño e invierno era aún más pronunciada. Sólo el 3% llegó desde el Golfo de Benin. La sociedad colonial. que sumaban al nombre cristiano que les daban en África antes de ser embarcados. Las enfermedades eran entonces muy frecuentes: a la disentería y el escorbuto se sumaban las que traían de tierra. en ocasiones. Después los amontonaban en bodegas atestadas de gente y con condiciones salubres pésimas. por eso no era raro que los esclavos quedaran en cuarentena al llegar a destino (y las muertes por enfermedad podían proseguir un par de meses después del desembarco). Antes de ser embarcados eran generalmente golpeados para que se disciplinaran y les hacían una marca en la piel. fuertemente católica. también la viruela. aceite. la fragata prusiana Balk buscó esclavos en África por encargo de comerciantes montevideanos y porteños. La mortalidad de esa fragata fue extrema. orinaban y defecaban y también comían cuando había mal tiempo. y una relación similar se pretendía entre esclavos y amos. de los puertos de Bonny y Calabar –hoy Nigeria– en el Golfo de Biafra (13%). porque solían ser identificados con el último puerto del cual partían hacia América. La tristeza extrema por la situación llevó. en la cual las r eran pronunciadas como l. Luanda y Benguela) dieron nombre a varios grupos de esclavos rioplatenses. harina y ají. de donde eran oriundos los pueblos yoruba.

cuando llegó la sentencia Josef había huido). Tras provocarle así la pérdida de su hijo. y era habitual que los hombres buscaran matrimonio con negras libres. es decir hogares donde convivían parejas con o sin hijos. con poco éxito. aleja cualquier mirada relativista sobre la esclavitud rioplatense. buscaban evitar que sus familias fueran separadas. pero luego el amo murió y la cuñada de éste alegó derechos sobre María Antonia. sus vidas no eran fáciles: sus cuerpos se deterioraban por excesos de trabajo. El caso. También había permanentes quejas por malos tratos. a irse de la chacra donde él vivía. a través de la justicia. en los cabildos existía la figura del Defensor de Pobres y Esclavos –que en los puertos no pocas veces era un comerciante esclavista– para conducir sus reclamos. los esclavos eran considerados personas. Sin embargo. No era extraño que les permitieran residir autónomamente: tanto en Buenos Aires como en Córdoba y en Tucumán existieron unidades domesticas esclavas. No era raro que un amo vendiera a hijos pequeños de parejas de esclavos y que estos niños fueran enviados a otras regiones. me dio un garrotazo en las caderas que me hizo mal parir”. para poder cambiar de amo. los casamientos de esclavos fueron comunes. dado que la esclavitud se transmitía por vía materna y así salvaban de ese futuro a sus hijos. por haber vuelto a pedirle mi marido. ya fueran azotes o ser enviados a prisión sin alimentos.mayor autonomía. Los esclavos aprendieron a usar esa herramienta del sistema colonial contra sus dominadores. para nada excepcional. por querer forzar a su mujer. le dio una paliza dura y lo vendió “para fuera de la tierra”. o por vía legal. pero no le otorgó la posibilidad de venta porque Josef no pudo probar que hubiera sido castigado (de todos modos. en particular cuando los esclavos tenían distintos propietarios y se encontraban por eso en unidades productivas separadas. más a menudo los esclavos procuraban ser libres por vía comercial. sufrían abusos de todo tipo y cuando recibían castigos eran duros. Tenía altos riesgos. muestra las dificultades que tenían los esclavos para contraer matrimonio y formar familias. en particular quienes trabajaban en establecimientos campestres donde existían más posibilidades de eludir el poco control efectivo que el Estado tenía sobre el mundo rural. De hecho. El alcalde a cargo del caso señaló que el amo estaba obligado a dejarlo salir cada ocho días para pasar la noche con su mujer. el amo le dio la libertad y le dijo “que me fuese a buscar mi vida”. como el de litigar. De ahí que tuvieran algunos derechos. 3 . estaban evangelizados y por lo tanto poseían alma. Para escapar de su penosa situación la mayoría de los esclavos perseguía empecinadamente la libertad a lo largo de toda su vida. y por no dejarlo salir a verla los sábados y los días de fiesta tal cual establecían las normas. Veamos un ejemplo de la campaña bonaerense: en 1780 el esclavo Josef Pacheco denunció a su amo por haberlo castigado físicamente. la mayoría de las veces en vano. pero enseguida éste empezó a tomarle “tirria” a aquel. En otras ocasiones. Pese a los obstáculos. al igual que el consignado más arriba. los dueños establecían en esas oportunidades pautas de “visita”. Una forma de conseguirla podía ser la fuga. la huida era generalmente un acto individual o de pequeños grupos. que era libre. pero muchos los desafiaron. La causa era que el amo tenía predilección sexual por María Antonia –las violaciones eran habituales– y según ella denunció en la justicia. A fines de la década de 1760 la esclava María Antonia se casó con un semejante perteneciente al mismo amo. Se empleó en otra casa como criada y pudo juntarse con su marido cuando éste volvió a Buenos Aires. comprando ese derecho a sus amos. Por un lado debían contar con un permiso por parte de sus amos. Por todo eso solicitaba que se le diera el papel de venta. Una historia de vida. con suerte variada pero varias veces favorable. Las denuncias más habituales eran que los amos no les permitían cumplir con sus obligaciones religiosas: los hacían trabajar los domingos o no les permitían ir a misa. “habiéndome hecho embarazada de mi amo. Es que a pesar de que eran vendidos como mercancías. quienes muchas veces se oponían a las uniones para evitarse dificultades.

las manumisiones se hicieron más frecuentes. sin embargo.300 habitantes. En Buenos Aires hubo algunos que con anuencia de sus amos compraron inmuebles. Cuatro años más tarde. cientos de propietarios de esclavos en la ciudad de esa época eran pobres –era habitual que los compraran a crédito– y su calidad de vida no era demasiado diferente a la de sus poseídos. entendida como un pecado (de ahí que la demanda fuera acompañada a menudo de la acusación de “mal cristiano”). la Junta de Temporalidades –formada para administrar los antiguos bienes jesuitas– quiso rematar a los esclavos que habían sido de la Compañía en Córdoba. En las primeras etapas del tráfico.000 habitantes. es decir un número que evitara la usura. Anteriormente. eran parte del más amplio universo popular.500 esclavos obtuvieron su libertad en esos años mediante dinero o por decisión de sus amos. El fin de la orden en 1767 generó conmoción entre sus esclavos: en su estancia de San Antonio de Areco varios de ellos sostuvieron en 1767 que no pertenecían al rey sino a los padres y se fugaron. 4 . La población esclava estuvo presente en todo el espacio colonial. de los cuales 1. En 1778. aunque no era algo extendido. compartían experiencias. hubo dos esclavos que fueron varias veces solicitados como padrinos por parte de migrantes del Interior que no eran de ascendencia africana. En la etapa virreinal. cotidianeidad. E incluso existieron al menos dos casos de esclavos que se convirtieron en dueños de otros esclavos a fines del siglo XVIII. no tuvieron en general una vida segregada del resto. Las otras manumisiones fueron por decisión de los amos. y para eso realizaban todo tipo de trabajos para juntar fondos. Algunos incluso obtenían respeto local: en San Antonio de Areco. Por el contrario. que tenía más de 3. como cofradías religiosas en las que podían ser mayoría (la de San Baltasar en Buenos Aires es una buena muestra). como hacían los jesuitas. de los cuales más de 10. costumbres y espacios con el resto de las clases populares. realizadas tanto en vida como en sus testamentos. Tras la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776. No todos los esclavos que reunían dinero lo usaban para su manumisión. y sólo regresaron cuando las autoridades prometieron respetar esa aspiración. Jesús María y Santa Catalina fue una fuga masiva a las sierras. el impacto mayor fue sobre Buenos Aires. El miedo de los esclavos era que los vendiesen individualmente y no por familias. Aunque en las distintas regiones los esclavos se reunían en organizaciones. por caso. tanto en la ciudad –los esclavos del Colegio de Montserrat– como en las estancias de Alta Gracia. lo cual obviamente también ocurría con los negros libres.100 eran esclavos.000 al momento de la expulsión (la tercera parte estaba en sus estancias de Córdoba). la principal propietaria de esclavos en todos los territorios que hoy forman Argentina fue la Compañía de Jesús.000 eran esclavos. tanto los que se ocupaban en las estancias junto con peones libres. dado que varios se negaban. tal vez porque la mayor afluencia de esclavos facilitó que los propietarios dejaran ir a los más antiguos o porque los esclavos tuvieron más oportunidades de conseguir dinero con el desarrollo económico de la época. el Tucumán fue un destino importante: para fines del siglo XVIII la población negra. En Buenos Aires 1. entre esclava y libre. puerto esclavista y flamante capital: en 1810 tenía más de 43. Su color de piel era siempre una marca. Es que la compra de la libertad era la manera más frecuente de llegar a ella. era de alrededor del 17% del total en ese área. De hecho. los que eran alquilados para cumplir tareas de artesanos o jornaleros mezclados con otros trabajadores y los domésticos que vivían con familias de la elite. la ciudad de Salta –la que más esclavos tenía en la región– contaba con 4. para 1810 más del 20% de los negros porteños era libre. La respuesta. Muchos negros libres y pardos eran también dueños de esclavos. Los esclavos que conseguían la libertad solían ser viejos y las mujeres la obtenían más fácilmente que los hombres. o que lo hicieran en un “precio justo”.Otra causa de concurrencia a la justicia para los esclavos era la exigencia de que sus amos accedieran a venderles su libertad.

77. Al único que no podía disciplinar –según confesó en cartas que dictaba. Eduntref. El eficiente capataz mayor no consiguió de todos modos cumplir el ambicioso objetivo planteado al asumir y perdió la oportunidad de ser libre. que administraba la estancia desde Buenos Aires: le propuso ponerle freno y herraduras a una gran cantidad de animales por año –algo muy difícil de realizar– a cambio de su libertad en 1795. en el oeste de la Banda Oriental (zona que dependía de Buenos Aires). Un panorama de la producción reciente está disponible en el volumen colectivo editado por Marisa Pineau. siempre. en 1791. 2009 (que resume una amplia obra previa del autor sobre aspectos demográficos. n° 2. Es decir que un esclavo mandaba a otros esclavos pero también a gente libre. en Raúl Fradkin (comp. 2006. --------------------[página 447. Hispanic American Historical Review. Colonial Latin American Review. Prometeo. Resistencia y adaptación en Buenos Aires. su gran objetivo. 1978. 1986.). La ruta del esclavo en el Río de la Plata.Hubo asimismo quien pudo mejorar su posición sin dejar de ser esclavo. Cuando lo nombraron en ese cargo. La vida de Patricio de Belén ilustra con claridad el alto nivel de integración que podían tener los esclavos. Los afroargentinos de Buenos Aires. “La manumisión en el Buenos Aires virreinal: un análisis ampliado”. Siglos XVII-XIX. Un buen ejemplo es el de Patricio de Belén. Para el tráfico en la etapa virreinal véase el importante artículo de Alex Borucki. De la Flor. Una mirada sobre los africanos que incluye al Tucumán en Florencia Guzmán. Dunken. Africanos y afrodescendientes en el Río de la Plata. Buenos Aires. vol. 1777-1812: Trans-imperial Networks and Atlantic Warfare”. 1780-1830”. Como capataz mayor consiguió mejoras en su calidad de vida. al tiempo que quedó por encima de los otros capataces y de todos los peones. 2011. Véase también un artículo conjunto de dos referentes de estos estudios: Marta Goldberg y Silvia Mallo. “Patricio Belén: nada menos que un capataz". que fue propiedad de la estancia Las Vacas. Andes. Boletín de la Sección Asia y Africa. lo cual en una ocasión lo llevó a enfrentarse a cuchilladas con un peón borracho que no quiso acatar sus directivas. Alianza. que no cumplía las disposiciones y había huido varias veces de la estancia. 1989 y el de Miguel Ángel Rosal. Ley. es decir el principal. La esclavitud africana en América Latina y el Caribe. Buenos Aires. algo que ocurría en varios establecimientos productivos. “Africanos en la Argentina. negoció con la orden. Aportes para un diálogo intercultural . ensayo bibliográfico] Sobre la esclavitud en los orígenes del sistema colonial hay buena información en Herbert Klein. n° 1. Sobre la resistencia de los esclavos a través del sistema judicial veáse Gladys Perri. fue obtener la libertad. 1750-1850”. 1994. y ese privilegio lo obligaba a hacerse obedecer. 2009. porque era analfabeto– era a un esclavo de otro estilo: su propio hermano Lorenzo. llegó a ser capataz y más tarde capataz mayor. 17. Universidad Nacional de Salta. vol. pero mantuvo su puesto en la estancia al menos por otra década. Facultad de Filosofía y Letras. Buenos Aires. n° 4. “The Slave Trade to the Río de la Plata. justicia y sociedad rural en Buenos aires. 1997. 5 . y para la cuestión del acceso a la libertad Lyman Johnson. Una reflexión desprevenida”. sociales y culturales de la colectividad). “La población africana en Buenos Aires y su campaña. Probablemente nació como esclavo de los jesuitas y tras su expulsión pasó a los betlemitas (de ahí su apellido). Patricio se destacaba en todas las tareas ganaderas y era un gran domador. Buenos Aires. Formas de vida y subsistencia. 1780-1830. n° 17. La ley es tela de araña. cuando se pierde su rastro. 2011. Desarrollo Económico. Para los esclavos en las estancias del Litoral véase Carlos Mayo. Dos aportes indispensables sobre la cuestión de los esclavos pero también de los negros libres son el libro señero de George Reid Andrews. Buenos Aires. n° 68. 20. y muestra también cuán pesado era pertenecer a esa condición: pese a todos sus logros. “Los esclavos frente a la justicia. Madrid.

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