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UN ESTADO DE DERECHO FORMAL, UNA FALSA DEMOCRACIA Y LA

HIPOCRESÍA DE LA CONDENA INTERNACIONAL:


EL CASO DEL APARTHEID SUDAFRICANO

Por Camila Castillo Villaflor

En los tiempos que corren y con la globalización en boca de todos, es casi imposible
pensar en que alguien desconozca en forma absoluta los conceptos de Derechos
Fundamentales, Estado de Derecho o Democracia como para llevar una conducta contraria a
los mismos; pero debemos hacer presente que no hace mucho en Sudáfrica se hacía vista
gorda de la práctica de dichas nociones bajo el alero de la Comunidad internacional, que a
pesar de tomar algunas medidas no hizo nada en lo concreto por cambiar el rumbo de dicha
nación.
Debemos partir haciendo mención de que no es un misterio para nadie el que los seres
humanos estamos dotados de Derechos Fundamentales, que sea por gracia divina, por la
propia esencia del hombre, o por cualquier otra razón, nos da una serie de facultades como la
libertad, igualdad, seguridad, dignidad y otros; los normalmente denominamos Derechos
Humanos.
Luigi Ferriajoli señala que los Derechos Fundamentales son “todos aquellos derechos
subjetivos que corresponden universalmente a todos los seres humanos dotados del status de
personas, de ciudadanos o de personas con capacidad de obrar; entendiendo por derecho
subjetivo cualquier expectativa positiva (de prestaciones) o negativa (de no sufrir lesiones).”
A los Derechos Fundamentales les está dada la función de crear y mantener las
condiciones básicas para asegurar el desarrollo de la vida del hombre en libertad, en
condiciones compatibles con la dignidad humana. Actualmente y a pesar de que no todos los
países los consagran en la misma medida, están establecidos en tratados internaciones y
podrían considerarse de carácter universal, por lo que las diferentes naciones de globo tienden
a su cumplimiento y a presionar a aquellos que los infringen para que rectifiquen su conducta.
En lo que respecta al concepto Estado de Derecho, éste surge por oposición a los
regímenes absolutistas, y hace alusión a un Estado que limita su actuar por el Derecho.
Lucas Verdú se refiere a él señalando que “cuando un Estado configura jurídicamente
la organización y ejercicio del poder político, de manera que los individuos y sus grupos
están protegidos por la existencia previa de normas e instituciones jurídicas garantizadoras
de sus derechos y libertades, cuando la actividad estatal se somete a normas e instituciones
jurídicas sin mas excepciones que las exigidas por el interés general, entonces nos
encontramos ante un Estado de Derecho”.
Haciendo mención a esta definición podríamos agregar que el Estado de Derecho
tendría entonces dos facetas: Por un lado, el Estado de derecho Formal, aquel en que el Estado
esta sujeto a la ley, como instrumento que guía las conductas de los ciudadanos, aquél en que
la norma es el principal instrumento de gobierno, porque es capaz de guiar la conducta
humana y permite a la vez interpretar y aplicar congruentemente las leyes. Como vemos, nos
referimos a la legalidad, la aplicación mecánica de normas; Por otro lado encontramos el
Estado de Derecho Material, aquí haremos hincapié, puesto que la existencia de leyes sería
inútil si no garantizaran estas mismas, valores superiores y fundamentales, como lo son la
vida, libertad y dignidad, entre otros derechos de la esencia del hombre.
Podría por lo tanto, ser una afirmación el que los Derechos Fundamentales sean un
rasgo del concepto de Estado de Derecho, y que por lo mismo deban reflejarse en la
normativa de una nación.
La Democracia por su parte, si bien en una de sus acepciones constituye un régimen
político, no es sólo una forma de gobierno y estructura económica y social, sino que también
representa valores, actitudes y conductas democráticas. La palabra Democracia es usada como
sinónimo de libertad, igualdad, gobierno de la mayoría; su fundamento, es el reconocimiento
de la dignidad de la persona humana, el reconocer que las personas son libres y que
concientes de su libertad tienen la facultad de elegir y decidir. La libertad y la igualdad son las
dos mitades de la Democracia.
Es más, dentro de lo que podríamos considerar como principios básicos de la
Democracia es que encontramos el respeto y garantía de los Derechos Humanos, el hecho de
que la soberanía radica en el pueblo o la nación, el respeto por las reglas del juego
democrático, entendido las mismas como el gobierno de las mayorías y el respeto de las
minorías, el pluralismo ideológico y político y por supuesto la realización de elecciones libres
y universales.
Para que se desarrollaran estas ideas modernas de Democracia fue importantísimo el
surgimiento de la teoría del Contrato Social, esto porque de la idea de que los hombres habían
firmado una especie de convenio en condiciones de igualdad mutua, por medio del cual
confieren a la autoridad sus poderes, es que éste Estado queda supeditado a la voluntad
general a través de la ley.
Kelsen sostiene que Democracia significa que la voluntad representada en el orden
legal del Estado, es idéntica a las voluntades de los súbditos.
Por su parte Tomás de Aquino sostenía que “el orden de las cosas humanas, la
Justicia de una acción, pende de su conformidad con la norma de la razón y siendo la Ley
Natural esa forma primera de la razón humana, es notorio que todas las demás Leyes
tendrán la razón de leyes, en cuanto procedan y emanen de la Ley Natural, hasta el punto
que, en aquello que se separan de la Ley Natural, dejan de ser leyes, son una corrupción de
la ley“; cómo vemos, para Santo Tomás existe una preeminencia del Derecho Natural por
sobre el Derecho Positivo, y además deducimos que de esta noción de racionalidad también
podemos derivar la idea del Estado de Derecho como hemos conceptualizado anteriormente.
Cómo vemos, no son menores ni desconocidos los temas a tratar, pero debemos hacer
una pequeña relación de los hechos sobre el Apartheid Sudafricano para comprender la
conexión con ellos y porqué el título de este ensayo.
El término “Apartheid”, significa en la lengua Afrikaans, variante sudafricana del
holandés, “separación”; y apareció por primera vez en Sudáfrica en 1944. El Apartheid fue un
fenómeno de segregación racial instaurado por colonizadores holandeses “Bóeres” (población
blanca de Sudáfrica) en dicho país; aunque puede definirse así, constituyó discriminación en
todos los sentidos política, económica, social y que tuvo como base la exclusión racial.
El Apartheid fue un acto de racismo practicado en Sudáfrica durante muchos años,
pero que sólo en 1948 tomó forma jurídica al promulgarse una serie de leyes que lo
concretarían. En 1947, el Partido Nacionalista ganó las elecciones y abrió las puertas para que
una serie de leyes discriminatorias nacieran a la vida del derecho; mediante ellas se segregó a
cada individuo de acuerdo a su supuesta raza. El abuso de la ley llegó a tal punto que se llegó
a que existieran ciudades donde sólo podían ser propietarios los blancos, forzando a los no
blancos a emigrar a otros lugares; se establecieron zonas segregadas, el trasporte público
separado para cada raza, los hospitales, las escuelas y todos los lugares. Los negros y demás
gente de color debían portar documentos de identidad en todo momento Se les prohibió a los
negros ocupar posiciones en el gobierno, votar en las elecciones generales, habilitar negocios
o ejercer prácticas profesionales en las áreas asignadas específicamente para los blancos. Uno
de los fundamentos legales más fuerte de los partidarios del apartheid para tomar estas
medidas, era que los negros no eran ciudadanos de Sudáfrica, sino que ciudadanos de otros
estados independientes, los “Bantustánes”, creados por el mismo Estado Sudafricano para
alojar a gente negra (que increíblemente constituían el 80% de la población), a ellos se les
eliminó la ciudadanía sudafricana y se les consideraba como transeúntes o población
temporal, independientemente de su lugar de nacimiento, residencia, u origen, se les forzó a la
adopción de la ciudadanía del bantustán al que habían sido asignados. El propósito
fundamental de esta ley fue asegurar que los ciudadanos blancos se convirtieran de iure en la
mayoría de la población.
Ya en 1950 se dictó la Ley de Registro de Población, que determinó la creación de un
registro en el que se anotaba la raza de cada persona; el control estatal llego incluso a que en
se dictaran leyes que pretendían regular hasta la vida privada de los sujetos, fuesen estos
partidarios o no del apartheid; la Ley de Prohibición de Matrimonios Mixtos, por la cual se
prohibió los enlaces de blancos con no blancos, y después la Ley de Inmoralidad, que
prohibió el adulterio, los intentos de adulterio, y los demás actos "inmorales" entre blancos y
personas de otras razas.
Con el aumento de la discriminación la organización Congreso Nacional Africano
(CNA) formado por sudafricanos "negros", comienza a desarrollar un plan de resistencia
pacífica con marchas y protestas, fomentando la desobediencia civil. Es en este marco que en
1955 se lleva a cabo un congreso en Kliptown, cerca de Johanesburgo, donde varias
organizaciones incluyendo el CNA y el Congreso Indio adoptan una Proclama de Libertad,
que contemplaba la creación de un Estado donde se eliminara la discriminación racial.
Después de estas acciones y viendo que no habían respuestas positivas de parte del Gobierno,
es que se secciona la CNA, naciendo una agrupación mas radical denominada Partido del
Congreso Africano (PCA), que tendría por objetivo organizar protestas a nivel nacional en
repudio a las leyes discriminatorias.
El 21 de marzo de 1960 en Sharpeville, se desarrolló una protesta por la exigencia de
que los negros portaran pases, la policía abrió fuego contra los manifestantes, el resultado: 69
muertos y casi 200 heridos, todas las víctimas eran negros; este hecho marca un hito dentro de
la historia de Sudáfrica puesto que desde ese momento el CNA y el PCA fueron prohibidos
como partidos políticos, y la protesta pacífica se tornó en protesta con violencia
Después de la masacre de Sharpeville, se llevó a cabo un referéndum pidiendo al
pueblo blanco que se pronunciara a favor o en contra de la unión con la Gran Bretaña. El
52% votaron en contra y Sudáfrica se independizó de Gran Bretaña, pero permaneció en la
Commonwealth. Su permanencia en esta organización se hizo cada vez más difícil, pues los
Estados africanos y asiáticos intensificaron su presión para expulsar a Sudáfrica, que
finalmente se retiró de la Commonwealth el 31 de mayo de 1961, fecha en que se declaró
como república.
Ya en 1963 la situación había llegado a tal punto de violencia que el entonces Primer
Ministro Hendrik Frensch Verwoerd declaró estado de emergencia, permitiéndose la
detención de personas sin orden judicial, varios dirigentes políticos fueron arrestados, entre
ellos Nelson Mandela; quien junto a otros siete políticos fueron condenados a cadena
perpetua por el delito de traición; fue en dicho juicio que Mandela hizo una declaración que
hasta hoy es recordada :"He luchado contra la dominación de los blancos y contra la
dominación de los negros. He deseado una democracia ideal y una sociedad libre en que
todas las personas vivan en armonía y con iguales oportunidades. Es un ideal con el cual
quiero vivir y lograr. Pero si fuese necesario, también sería un ideal por el cual estoy
dispuesto a morir". El juicio fue condenado en las Naciones Unidas y fue uno de los puntos
de partida para que diversas organizaciones internacionales comenzaran a sancionar a
Sudáfrica.
Durante este mismo gobierno, el Apartheid evolucionó hacia lo que se llamaría la
"política de desarrollo separado"; Verwoerf ya antes y como ministro de educación del
gobierno anterior había cooperado con el establecimiento de en 1953 del Departamento de
Educación Bantú, el cual creó un sistema totalmente nuevo y separado para los estudiantes no
blancos. Su propósito era preparar desde temprana edad a los sudafricanos negros para que
aceptaran su rol de subordinación frente a los blancos, en una de sus declaraciones dijo:
“Cuando tenga control de la educación 'nativa', la reformaré de forma tal que a los 'nativos'
se les enseñe para que caigan en cuenta de que la igualdad con los europeos no es para
ellos". "No hay espacio para el africano dentro de la comunidad de europeos más allá del
nivel de cierta clase de labores. No es de ningún uso para él recibir entrenamiento cuya meta
final es el ser absorbido por la comunidad europea"
Con todo esto, ya en la década de los 70’ la resistencia al Apartheid se incrementó,
partiendo con huelgas y luego protestas a las que se sumaron los estudiantes, liderados por
Steve Biko, estudiante de medicina y miembro del Movimiento de Conciencia Negro, que
defendía la liberación de los negros, el orgullo de la raza y la oposición no violenta. En 1974
se dictó una ley que obligaba el uso del idioma afrikáans en todas las escuelas sin exclusión,
eso fue considerado una afrenta mayor puesto que dicha lengua era reconocida como el
idioma de la opresión. El 30 de abril de 1976 las escuelas de Soweto (una de las ciudades
Sudafricanas con mayor población negra) se declaró en rebeldía y el 16 de junio del mismo
año los estudiantes organizaron una marcha que terminó en con 566 niños muertos a
consecuencia de los disparos de la policía. Se debe hacer notar que el Estado tenía el
monopolio de las armas. A partir de este momento la ola de violencia solo siguió en aumento,
la represión fue en crecida y la resistencia también.
En septiembre de 1977, Steve Biko fue arrestado y sometido a torturas que le
produjeron la muerte tres días después de su arresto. En la investigación no hubo culpables, a
pesar de que la Sociedad Médica de Sudáfrica reconoció que murió a causa de los maltratos
recibidos y la falta de atención médica.
Siendo esa la política del Apartheid, se promovió el aislamiento de Sudáfrica en el
plano internacional, el que fue incrementándose con el tiempo, y afectó la economía y la
estabilidad del país. Muchas naciones prohibieron a sus compañías hacer negocios con ella y
hasta a sus equipos deportivos les era prohibido participar en campeonatos internacionales. En
razón de su fuerte aislamiento Sudáfrica se vio obligada a buscar alianzas con países en
situación de aislamiento, así fue como en la década de 1970 y 1980 sus nuevos aliados fueron
Brasil, Chile e Israel; quienes debido a sus políticas internas (los dos primeros países eran
gobernados por dictaduras militares) y externas en el caso de Israel, eran rechazados por la
comunidad internacional.
Con todo, la condena internacional no fue gran cosa, puesto que desarrollándose el
Apartheid Sudafricano en plena guerra fría, los países con mayor injerencia en África, los
europeos y EEUU, veían a Sudáfrica como un muro de contención a la expansión del
comunismo en África. No veían con buenos ojos que el régimen comunista ampliara a ese
sector sus áreas de influencia. Esto, sumado a la colaboración de Sudáfrica con objetivos
británicos y americanos era fundamental; el país africano era el único aliado de Rodesia en la
región, pequeña nación africana de mucha importancia económica para el mundo occidental y
que también presentaba problemas de índole racial, los que de radicalizarse podrían hacer que
la URSS se involucrara también en el área. Estando así la situación en la zona, Sudáfrica era
se convertía en un buen aliado para detener la Teoría del Dominó; Los gobiernos
occidentales, lo apoyaron en su guerra contra el comunismo en sur de África., de hecho
EEUU no adoptó medidas en contra de Sudáfrica y hasta se opuso a las sanciones económicas
o su expulsión de las Naciones Unidas; de esta forma las protestas no fueron significativas, ni
siquiera cuando comenzó su programa nuclear en 1977, muy opuestas a cuando Libia o Irak
lo intentaron, ni tampoco cuando detonó su primera bomba atómica en 1979.
El proceso de abolición del Apartheid fue producto de los cambios políticos que
ocurrieron no sólo en Sudáfrica a finales de la década de 1980 y principio de la década de
1990, sino que también del contexto mundial. La política del Apartheid creaba cada vez más
controversias y oposición internacional. Se habían impuesto sanciones económicas; algunas
incluso proponían la desinversión total en Sudáfrica. La moneda sudafricana, el rand, llegó a
un nivel tan bajo que el gobierno se vio obligado a declarar un estado de emergencia en 1985,
que debió mantenerse por cinco años. En 1989, el Presidente P.W. Botha sufrió un ataque de
apoplejía y fue reemplazado por Frederik de Klerk, quien en su primer discurso anunció que
empezaría un proceso de eliminación de leyes discriminatorias, y que levantaría la prohibición
contra los partidos políticos proscritos, incluyendo el principal y más relevante partido de
oposición negro, el CNA, que había sido declarado ilegal 30 años antes.
Concretamente entre 1990 y 1991 fue desmantelado el sistema legal sobre el que se
basaba el Apartheid. En marzo de 1992, en la última ocasión en que sólo los blancos votaron,
un referéndum le concedió facultades al gobierno para avanzar en negociaciones para una
nueva constitución con el CNA y otros grupos políticos. Las mismas se prolongaron por
largos meses, pero finalmente las partes llegaron a un acuerdo sobre un borrador de
constitución y los blancos aceptaron otorgarle el derecho al voto a la mayoría negra, y al año
siguiente, en 1994, se realizaron las primeras elecciones democráticas del país. Nelson
Mandela fue electo presidente por mayoría absoluta en representación del CNA, partido que
se ha mantenido en el poder desde entonces. El aislamiento internacional que pesaba sobre el
país llegó a su fin.
Habiendo expuesto todos los antecedentes nacen algunas interrogantes que nos
propondremos responder: ¿Cómo es que se legitima la posibilidad de pasar por sobre los
Derechos Fundamentales de algunos? ¿Cómo es que un pueblo se conforma sólo con la
apariencia de un Estado de Derecho y de una Democracia? ¿Hasta que punto se puede
defender el dicho “el fin justifica los medios”, refiriéndonos a la postura de una parte del orbe
frente a lo que sucedía en Sudáfrica?.
Sudáfrica durante muchos años fue una colonia más del continente negro, y es en esas
condiciones que los bóers asumen el poder, lo que llama la atención es la facilidad con que
una minoría, en este caso racial, se pone por encima de las otras, privándola de los derechos
mínimos reconocidos por la mayoría de las naciones; más llama la atención sabiendo que el
Apartheid tuvo lugar después de terminada la II guerra mundial, es decir la comunidad
internacional ya sabía de los excesos a los que habían llegado las ideologías ultra
nacionalistas; hasta ese momento la mayoría de los pueblos occidentales, creía que algo así
no volvería a ocurrir, pero nos dimos cuenta en el camino, que no basta con que se tomen
acuerdos entre muchos si los mismos no se hacen valer cumplir con ahínco, y que no basta
con crear leyes, porque estas pueden ser las bases de las mayores injusticias.
Los Derechos Fundamentales en Sudáfrica fueron vulnerados durante décadas, la
igualdad ni siquiera fue letra muerta, porque fue la misma ley la que la borro de la historia, y
no debería ser así. Supuestamente no es necesario positivisar ciertos principios porque nos
parecen lógicos, nos parecen tan obvios que a veces creemos que no hay necesidad, pero
¿Dónde quedan cuando no hay una conciencia legislativa que permita su cumplimiento? En el
conciente olvido. Puede haber sido eso lo que allí sucedió, una minoría con el poder
económico se aprovechó de la costumbre de un pueblo de obedecer por tradición, se
aprovechó de su desconocimiento de su libertad, se aprovechó de los grandes vestigios de una
nación acostumbrada a ser esclava, falta del espíritu liberal pregonado por las grandes
naciones y por supuesto aprovechado por las mismas solo en su beneficio. No es el color de la
piel el que nos hace más o menos seres humanos, no es la apariencia la que nos quita la
esencia del hombre, no hay lógica que pueda justificar la diferencia entre una persona y otra.
Si dos seres son biológicamente iguales, no hay razón que pueda interponerse a decir que uno
es mas que otro, la sola voluntad de algunos hombres no nos puede quitar lo que somos, no
dejamos de ser porque a alguien le parezca que así debe ser, y por lo tanto no hay motivo que
pueda explicar que algunos tengan mas derechos básicos que otros, midiéndonos con una vara
que falsamente no hace distintos; no hay hombres mas merecedores que otros de protección,
el exceso de color no te hace menos digno, si la ciencia lo comprueba y así se establece en
tantas cartas fundamentales y tratados, es imposible llegar y olvidarlo.
Si es la ley la que protege a las personas de los abusos, la que guía una conducta a lo
que supuestamente debe ser ¿De que servía tener todo un Ordenamiento Jurídico si este era
materialmente vacío? puede que estructuralmente Sudáfrica llenara todos los requisitos, que
se hubiera legislado como correspondía, siguiendo toda la burocracia exigida, pero ¿Y qué
decían esas leyes? ¿No atentaban acaso contra los valores máximos de cualquier nación?
¿Dónde quedaba la finalidad del Estado de buscar el bien común? ¿O era solo el bien común
de unos cuantos? No puede ser así, no es Estado de Derecho el que se rige por una ley
contraria a los principios básicos que debe defender, porque aunque en teoría distingamos una
parte formal de una material en el mismo, si no se cumple con ambas, el concepto queda
igualmente vacío. En Sudáfrica lo que había era un Estado de Derecho formal, que creyó que
la legalidad lo podía todo, pero la legalidad mecánica no basta, requiere de un contenido y ese
contenido son los Derechos Básicos, las prerrogativas de todo ser humano; si no los contienen
todo queda en nada, porque solo dos mitades hacen un entero, y en este caso un Estado de
Derecho parcial no es un Estado de Derecho y debió de carecer de toda validez y
reconocimiento dentro de la comunidad internacional.
En lo que respecta a la pregonada Democracia de dicha nación, en lo formal es cierto,
en Sudáfrica había elecciones periódicas; pero las opciones no existían; si a la oposición se le
está prohibido siquiera organizarse políticamente, no existe una real oferta de propuestas
políticas; esto sin contar que los que tenían derecho a voto eran solo los que se clasificaran
dentro de la población blanca. Es entendible que cada país establezca los requisitos para
determinar quien es ciudadano y quien no, pero no podemos dejar que dicha selección parta
por la apariencia física y después por los requisitos propiamente cívicos. Si un sujeto nace en
determinado territorio geográfico, sus ascendientes son originarios de la misma zona, y no ha
cometido ningún acto que lo lleve a perder su nacionalidad, ¿Cómo es posible que por actos
administrativas o de poder, se le despoje a un sujeto de dicho atributo, conjuntamente con su
ciudadanía para obligarlo a tomar otra, otra ciudadanía que no ha reconocido sino por temor a
las represalias? No había una verdadera Democracia en Sudáfrica, a lo mas podríamos haberla
catalogado como una especie de Oligarquía, un gobierno de unos cuantos en virtud de
transferencia sanguínea o mítica, en que la supuesta superioridad o las supuestas cualidades
para gobernar era ser blanco.
Habiendo señalado algunas de las más grandes falencias que se dieron en Sudáfrica
durante la imposición del Apartheid, que tuvo como pilares el segregar a la población de
acuerdo a grupos raciales y conferir derechos y privilegios al grupo blanco por sobre el no
blanco que quedo prácticamente desprovisto de Derechos Fundamentales; en segundo lugar el
establecimiento distintos sistemas de educación y trato para cada persona, anulando toda
posibilidad de realización de un Estado Democrático; y por ultimo y más importante, el
establecer un sistema de leyes y políticas de seguridad que permitieran aplastar toda
oposición, incluso la pacífica, además de establecer un sistema de dominación racial que
permitía practicas absolutamente condenables e inhumanas como la tortura, la censura y la
detención administrativa; sorprende aún más que el escenario internacional se haya limitado a
sanciones económicas, las que en algunos aspectos ni siquiera fueron de envergadura.
Es imposible no afirmar la hipocresía de la condena internacional, partiendo de la
realista base de que aunque el mundo condene el actuar de una nación, si EEUU no lo hace,
finalmente todo quedará en nada. Es cierto que las relaciones internacionales de la época
estaban polarizadas, por una parte EEUU con su política capitalista y liberal, y por otra el
bloque encabezado por la URSS a cargo del comunismo, pero es una vergüenza el que los
valores superiores de la humanidad debieran ser parte del ajedrez político de las influencias;
no digo que sea lo único condenable, porque fuese quien fuese el que antepone sus intereses a
los de una nación que sufre por las atrocidades de su gobierno merece la misma condena. Es
casi una regla de vida el que el mas fuerte proteja al más débil, y ha sido ese el fundamento
para intervenir en tantos países en mas de una oportunidad, es más, hay ocasiones en que las
intervenciones se han dado en forma mucho mas burda y con fundamentos menos plausibles,
lo que hace inexplicable que se haya desarrollado medio siglo de escabrosidades en Sudáfrica
sin que ningún país u organización internacional con el peso suficiente haya puesto un pare a
la situación, no bastaba decir “lo que Ud. Hace está malo y por eso no haremos negocios con
Ud.”, y menos a sabiendas de que a las grandes potencias no les convenía.
Lo sucedido en Sudáfrica durante el régimen del Apartheid, es un horrible capítulo
más dentro de la lista de vergüenzas de la humanidad, pero lo que sorprende es que se haya
desenvuelto frente a los ojos de una comunidad que venía saliendo de atrocidades similares y
que pretendía que hechos así no volvieran a ocurrir; supuestamente el mundo debería aprender
de sus errores, pero sólo por dar un ejemplo, por lo que hace Israel con el pueblo Palestino,
parece que no ha sido así.