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DISCURSEANDO Suena como un lamento la trutruca rebotando entre los cerros y el eco se repite desde muy lejos.

A su llamado van grupos de familias en carretas y a pie a reunirse a la Pampa de Challupn, pues el Pilln no est tranquilo: echa humaredas y se oyen ruidos subterrneos. Las ramadas estn colmadas de mapuches. Cada familia tiene su sitio, y ellos han llevado abrigos y alimento para tres das que durar el nguillatn. En el centro de la medialuna se encuentra un viejito discurseando sobre los aos de miseria pasados en su infancia. La concurrencia oye en silencio. Dice: -Nosotros antes nos sostenamos slo de frutas silvestres, piones, coiges, frutilla; tenamos un trigo chico que sembrbamos en agosto. La papa era la mejor que agarrbamos: era coloradita, arqueadita, la llamaban papa-nostra. La sacbamos de la tierra slo para comerla: no se guardaba. El renuevo de la quila lo pasbamos por el rescoldo: se llama coyoche, es muy bueno. Cuando ya era mucha el hambre comamos el muchagay, que es la madera vieja que est plomita del pineo, coige y ulmo. La cortbamos en rebanadas delgadas: es como el queso. Tambin tenamos el cosay, que es la savia del coige, es nutritiva, y cuando haba harina tostada comamos el cosay con harina: era muy gustosa. Al viejito le ruedan lgrimas al recordar las pobrezas pasadas. Todos con respeto escuchan al orador que continuaba su arenga: -En ese tiempo no contbamos con yerba mate. As que recogamos musgo, se cortaba y picaba igual que la yerba, y por bombilla nos serva la caa de la cicuta, que es dura. Para fumar juntbamos hojas de maqui bien sequita: es como el tabaco, eso le echbamos a la quitra, y, cuando floreca la quila, sabamos si era ao de hambruna y de miseria.