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EL PAIS, VIERNES 12 DE JUNIO DE 2009 URBANISMO PROPIEDADES ! SS Jardines de las Vistillas desde el viaducto de la calle Bailén. SAMUEL SANCHEZ El fragil patrimonio madrileio Se han descatalogado los jardines de las Vistillas para edificar sobre ellos VICENTE PATON La ciudad es el escenario habi- tual de nuestras vidas, de ahi su valor fundamental como parte in- disociable de nuestra entidad personal, pues en ella estan to- dos los recuerdos y datos de nues- tra historia. Las leyes de protec- cidn patrimonial, tanto la nacio- nal de 1985 como la autonémica de 1998, no hacen sino recono- cer la importancia de ese legado construido a lo largo de los siglos por innumerables ediles, arqui- tectos, artistas, artesanos, jardi- neros, teéricos y otros trabajado- res que levantaron pueblos y ciu- dades. Centrandonos en Madrid, su proteccién esta confiada tanto al Gobierno autonémico, que defi- ne y tutela lo que son Bienes de Interés Cultural (BIC) —monu- mentos, jardines, entornos 0 re- cintos hist6ricos 0 arqueolégi- cos—, como al Ayuntamiento, que en su Plan General de Orde- nacién Urbana de 1997 establece varios instrumentos especificos de preservaci6n: el Catalogo de Elementos Protegidos, las Areas de Especial Proteccién, los Pla- nes Especiales Tematicos y la Co- misi6n Institucional de Patrimo- nio Histérico Artistico y Natural (CIPHAN). Todo este entrama- do edilicio, que se completa con el Consejo Regional de Patrit nio Historico y con subcomi nes especializadas en temas con- cretos, protege los edificios de forma completa o parcial y tam: bién ampara las colonias histori- cas y determinados espacios ur- banos, locales comerciales, mo- numentos, cementerios, jardines © Arboles singulares, habiendo servido durante los afios que van de 1985 a la actualidad para fre- nar la acelerada destruccién de laciudad histérica y para recupe- rar una riqueza patrimonial en proceso de degradacién. La realidad es que si el patri- monio esa veces noticia, no siem- pre se debe a su celebracién ciu- dadana, sino al goteo de sucesos de todo tipo que lo van depre- ciando y esquilmando, mas lenta- mente en épocas de crisis y mas aceleradamente en los periodos présperos, pues su principal ene- migo no es —contra lo que pudie- ra parecer— la erosién del tiem- po, ni el éxido, nila careoma, nola codicia del beneficio spect lativo unida a la ignorancia endé- mica del promotor privado y el politizado oportunismo del ente pubblico. Estas malas influencias han asolado de forma irremediable todo el territorio nacional, y Ma- drid no se ha librado, aunque no sea de las ciudades peor paradas gracias precisamente a sus pla- nes y érganos de proteccién. Pe- ro los ciudadanos no podemos asistir impasibles a ese continuo borrado de nuestra memoria y deberiamos exigir una capacidad de intervencién que vaya mas allé del sigiloso procedimiento dela informacién piblica y unas alegaciones que se desestiman sin mayores consecuencias. GRAAL SL ELO La facilidad para cambiar o anular la proteccién supone una desproteccidn, que pone en precario el patrimonio urbano En algin momento ha podido parecer que la preservacién de es- te legado era un hecho asumido, pero no es asi, porque los intere- ses econémicos que lo acechan son muy fuertes y la conciencia de su valor es también fragil. De ahi que se hayan malversado los resquicios que preveia la legali- dad para casos excepcionales, co- mo las figuras del Plan Especial o dela Modificacién del Plan Ge- neral, para rebajar los niveles de proteccién de algunos edificios y asi derribarlos o modificarlos in- debidamente. Muy polémicas fueron en su momento las desca- talogaciones del Palacio Lorite para ampliar el Banco de Espafia © de las casas de la Carrera de San Jeronimo para extender las Cortes, como ahora mismo se han descatalogado los jardines de las Vistillas para edificar so- bre ellos, y el teatro Albéniz para demolerlo, y parte del antiguo mercado de pescados para intro- ducir sobre é] nuevos inmuebles de oficinas, 0 se ha intentado des- proteger el frontén Beti-Jai para convertirlo en hotel. Y esto en cuanto a edificios conocidos, por- que en otros las pérdidas de va- lor siguen siendo constantes. Si, ademas, recordamos la amenaza anunciada de reducir a la mitad el numero de elemen- tos del catalogo o ampliar su ré- gimen de obras, vemos que el muro legal de contencién no es sino una fragil tapia a merced de los vientos del poder y la am- bicién. Esta facilidad para cam- biar o anular la proteccién supo- ne de hecho una desproteccién que pone en precario a todo el patrimonio de la ciudad y evi- dencia un preocupante agujero de la legalidad vigente que con- vendria restafiar. ‘Aesto podemos afiadir la car- coma que supone la picaresca propiciada por el escaso nivel de vigilancia existente, al variarse las obras respecto al proyecto, al disfrazarse grandes reformas y derribos como obras menores 0 al forzarse la degradacién de los edificios para conseguir una de- claracién de ruina técnica 0 eco- némica; sin olvidar los riesgos en que se halla la arquitectura contemporanea més reconoci- da, cuyo catalogo lleva 10 afios guardado en un cajén sin ser aprobado. ; En todo este panorama, las Administraciones autonémica y municipal ejercen una labor de Jano bifronte que asume a la vez los papeles del bueno y del malo, pues, por un lado, salvaguardan y Testauran y, por otro, olvidan 0 tergiversan su funcién protecto- ra. Y mientras tanto, el poder es- tatal se lava las manos, pues yas6- lose ocupa de sus propios inmue- bles adscritos a los ministerios, en los que no siempre da ejem- plo. Se echa de menos una disci- plina a salvo de presiones localis- tas e intereses contiguos. Habra que mirar de nuevo 2 Europa?