Está en la página 1de 8
a PARADIGMAS CONTEMPORANEOS EN EL ‘TRABAJO. SOCIAL LATINOAMERICANO PATRICIO GARCIA LETEUER * El termino paradigma es un concepto omnicomprensivo.. ‘Como constructe integra de manera abstracta un conjunto com- plejo de elementos, a los que se le suele asignar el significado ‘de modelo, ejemplo, y atin de ideal, que como sintesis vitual parece como una imagen en nuestra mente individual y co- lectiva, expresando una forma, 0 idea matriz. La explicitacion cde un paradigma deviene, entonces, como resultado de su des- arrollo, tal como ocurre en el proceso racional que sigue un Teorema, hasta su demostracién. Por su naturaleza, y atendiendo a lo anterior, un paradig- ima es excluyente respecto de otro, 0 de ois, de modo que ‘como estructura de ideas y conceptos, nos hace apreciar la realidad de una determinada manera, es decir, desde esa dpti- ‘ca virtual, Conforme nos posesionamos de un paradigma, co- menzamos a pensar de una manera, conceptuar de una mane- ‘2, entender de una manera, y también actuar de una manera. Asiene Social il nla Universidad de Chile. Mager en Histo- ‘la pda en la Univeral de Valpraso. Profesor Tear en fa {scuela de abajo Social de a Univeral de Valparaiso. 74 Los paradigmas son, entonces,sintesis conceptuales, en Jos cuales creemos, permitiéndonos mirar la realidad a través de ellos. Son coma los lentes dela vida, en cualquier Smbito de las cosas humanas. Profundizando més el concepto, los paradigmas son y sieven, también, para darle sentido las cosas, Esto es una ‘curiosidad humana esencial, el davle sentido a ls cosas, alo ‘que vemos, canacemos y hacemos. Al integrase los diferen- les elemenios que dan forma al paradigma surge ol significa ‘do, anto del paradigma en su conjunta, como el de cada ele ‘mento en particular euyo contexto es la totalidad paradigmatica, Fs lo que pasa, por ejemplo, en los paradigmas en Trabajo So- Cal, donde un elemento, un concepto, lo podemos encontrar fen mas de un paradigma, pero su significado va a desprender. ‘Se del tej conceptual en donde se encuentra, 1 que suele ‘denominarse la forma, que tasciende a Ta materia, Por e50 eS ue, dicho sea de paso, y en un sentido complejo, los pparadigmas son también formas, como se sald anteriormen: fe, y no materia, pues son las formas las verdaderas construc ‘ones cancepiales, que siendo simples o complejas han sido tlaboradas colectivamente y depositadas en la conciencia e inteleto individual, permitiendo a cada individuodistinguir una oa de la ota, y con esta base comunicarse en el nivel com ritanio y societal ‘LO anterior es posible porque en la consiruccién colect de la realidad, de toda la realidad, las cosas pasan de la ‘materia a la forma segin sea el significado que le asignamos, lia manera como las captemos en nuesira imaginacion inte. lecto,siguiendo las reglas de la socializacidn. Un paradigma fs, entonces, un esquema que da cuenta de! significado de las ‘cosas, por un sujeto que conceptualiza una determinada ma- teria 1. La Reconceptualizaciin y el surgimiento de nuevos pparadigmas en el Trabajo Social Latinoamericano A trazar el mapa del posicionamiento del Trabajo Social latinoamericano, ali formando en nuesiva mente la imagen de su desarrollo, desde 1925 en adelante, no dejan de lamar la atencion dos aspectos que, en buena medida, se muestran dlicoldiicos, por un largo periodo. En primer lugar, la notable influencia europea, que permit y ha permitido el desarolio ‘del asistenctalrsmo Iigado al marco poitico institucional del tjercicio de la protest, iguiend la imagen del Welfare Sate. ‘Osea, una profesin que erece bajo el alero del Estado Protec tor, e20 shal esilo latinoamericano, siempre carente de recur. sos relormista, inestable, populsia y poco perseverante ‘En segundo lugar, encontramos la iflvencia norteamer cana del Social Work, que cala profundamente en la catedra, particulaemente en los métodos clisicos de Trabajo Social y de Investigacion Social, En nuestra conceplo de la Historia del Trabajo Social, este hecho, esa dicotomia, la vemos como un factor condicionante de la irrupcién del proceso reconceptualizador, pues nunca se integraron ambos pparadigmas en la prictiea del asistente social, que se ha des ‘Emperiado en una relacin simbidtica con las demandas de un ‘mercado ocupacional delimitado por el Estado, como princ pal empleador, la empeesa privada, y el sistema judicial y de proteccién de a infancia, que dicho Sea de paso, ha sido tam. bin, de financiamiento esata. Esto es lo que, en otra ocasién ddenominé la profesidn real Pero la fuerza que moviéa la Reconceptualizacion a desplegarse, como una vorigine que tuvo la vitud de demo- lerlo casi todo, provino mas bien del contexto sociopoltico. Asi alentada desde fines de los afios 50” del siglo recién pasa do por los procesos de relormas sociales y poiicas, motivadas| fen el fondo por la prablemstica del subdesarollo lainoamer- ‘Cano, y en €! interior de la profesion, por la pretension de la sociologia comprometida, que buscaba una cabeza de playa, % para conectarse con la realidad social de forma direc, y que tencontré en el Trabajo Social ese punto de contacto, llevaron a que [a Reconceptualizacién se cristalizara en un movimien- to de vastas proporciones, del que, traspuesto un periodo muy creo que dur casi una década, dio paso a lo que he denom nado el periodo de recuperacisn, 0 de recomposicion en el {que nos encontramos en el presente, desde hace unos 30 afos Lo importante de la Reconceptualizacion es que de ella surgi un nuevo Trabajo Social ltinoamericano que, como dice Ezequiel Ander Egg, conserva adn muchos de sus achaques y ‘manlas, pero que ha sido muy creatvo tanto en la producci de conocimiento como en la diversifeacion de su rol, mane: tendo su ato nivel académico, especialmente en el Cono Sur de América, de modo que de Sus resultados surgen ahora los paradigmas a seguir en el resto del mundo, Traspuesta la fase critica de la Reconceptualizacion, se han estructurado tres paradigmas, cuyas bases epistemologicas Y conceptuales permiten apreciar sus caracteres de tales, es decir de formas, tanto de apreciar el Tabajo Social mismo, en ‘tu sentido te6rico y prctico, como tambien respecto de la Rea. lidad Social en Ia que dicha disciplina toma su materia para lransformarl, 2. Paradigmas Contemporineos de Trabajo Social fen Latinoamérica Siguiendo el rastro del acontecer en Teabajo Social lati- noamericano, es posible distinguir tres principales paradigmas ‘eontemporSneos. Estos son: el Paradigma Dialéctico, el Para- digma Fenomenolégico o Hermenéutico y el Paradigma Cien- thico Tecnologico 8) Paradigma Dialé Su existencia se presenta mas bien como una expresidn tedica que prictica. A partir del revisionismo marxstafeninis 7 ta europeo, y particularmente de la vision culturalista de Anto- nio Gramsci (1891-1937), desde mediados del siglo pasado se fue desarollando una iniluencia en el Trabajo Social latino americano, parallo al marxismo clésicoy su tsis de la Revo Tucién Proletaria, Uno de sus mis importantes expresiones 1a tencontramos en la Educacidn Popular de Paulo Freice, de don ‘de llegé al Trabajo Social latinoamericano. a tesis culturalista, que sefala que el cambio social re «quiere una transformaciéa de la cultura dominant, en este pa ‘aga do origen al concepto de asisente social como agen te de cambios. El conceplo de tabajador social, tiene ovas complejidades, pero en parte fue asumido por el lenguaje de la dialéctica en Trabajo Social. El conceplo de dialéctica, se debe entender en el sent- do clisico de la tesis de Marx y Engels, es decir que la sintesis {de [a realidad social, y particularmente la situacion de los op ‘midos, es resultado de dicha dialéctica, 0 sea de una relacion de interinfluencia entre el sistema social de dominacién y la ‘realidad social del mismo. El acento de Gramsci y su escuela caulturalsta es haber puesto mayor énfasis en la revolucion de los valores, del ethos cultural, pues este paradigma se plantea alternative a la revolucién volenta y armada, sobre todo, por- {que la enajenacién cultural, es decir valorica, de los oprimi- dos, es una enajenacién mental, 0 sea, se requiere de una nue- va Conciencia valorica, que apunte a eliminar las formas capi- talistas de produccion y de su relacion politica y socal, donde ‘deben desaparecer la propiedad privada de los bienes de pro- ‘duccin, en un contexto de igualdad de derechos y deberes. De alli que el trabajador social, en este paradigma, es un agente de cambios, comprometido con dicho fin, y se desem peta, en lo posible, fuera del sistema formal de las insitucio- hes, pues son éstas producto de la relacion de dominacin y por tanto mecanismos de enajenacién de los oprimidos. ‘Como se aprecia en este paradigma, el supuesto bisico cestéplanteado en términos de una tesis ilos6fico politica, cuyo ‘punto de apoyo es el materialismo histérico. Ahora bien, siel