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Investigación Educativa(como el de metodologia de investigación)

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El contenido de las preguntas de un cuestionario puede ser tan varia-

do como los aspectos que se midan a través de éste. En cuanto a su forma,

en términos generales se distinguen dos tipos de preguntas: “cerradas” y

“abiertas”.

Las preguntas “cerradas” contienen categorías o alternativas de res-

puesta que han sido delimitadas. Es decir, se presentan a los sujetos las po-

sibilidades de respuesta y ellos deben circunscribirse a éstas, el encuestado

no tiene opción de proponer otra alternativa. Las “abiertas”, en cambio, no

tienen la posible respuesta determinada en el formulario sino que solicitan

que el encuestado la presente.

Cada uno de estos tipos de preguntas presenta ventajas y desventajas.

Las preguntas abiertas, al generar una forma de obtener información en

la que el encuestado crea la respuesta, representan muchas veces la única

forma de llegar a información relevante y de interés para los objetivos de

la investigación. En cambio, las preguntas cerradas pueden muchas veces

obligar al entrevistado a tomar posición frente a un marco de referencia

extraño, sin que represente ello una verdadera opción.

Pero las preguntas abiertas toman tiempo para formularlas, presentar-

las al entrevistado y, básicamente, toma tiempo codifcarlas. Dado que el

concepto que defne las preguntas “abiertas” es que no delimitan de an-

Investigación educativa I

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temano las alternativas de respuesta, el número de categorías resultante

suele ser muy elevado, las respuestas comúnmente van a refejar enormes

variaciones. En teoría las posibilidades son infnitas.

Si se piensa en preguntas sencillas se podrá apreciar las diversas res-

puestas que podrá generar. Por ejemplo: ¿Por qué asiste a reuniones de

apoderados? ¿Qué opina del establecimiento educacional al cual asiste su

hijo/a? La diversidad resultante puede presentar difcultades al momento

de codifcarlas. Además, dada su poca estructuración, los criterios de codif-

cación quedan en gran medida a merced del entrevistador. Por tanto, este

proceso requiere que el investigador justifque muy claramente con qué

criterios lo realiza.

Lo normal en un instrumento es que la mayor parte de las preguntas

sean cerradas, vale decir, con alternativas dadas por el cuestionario, a lo que

puede sumarse un número reducido de preguntas abiertas.

3.3.7.3. La conformación de las alternativas para las preguntas cerradas

Las preguntas “cerradas” pueden ser dicotómicas (dos alternativas de

respuesta) o incluir varias alternativas de respuesta.

Algunas preguntas que hacen referencia a situaciones concretas son

de carácter dicotómico: “¿Es dueño Ud. de un vehículo?” “¿Votó Ud. en la úl-

tima elección?” “¿Estudia usted actualmente?” Estas preguntas tienen clara-

mente dos opciones: a) sí b) no.

Pero a veces una división dicotómica puede afectar seriamente la va-

lidez de nuestro instrumento, especialmente tratándose de actitudes. Por

ejemplo, si se pregunta a la gente “¿Está Ud. contento con su vivienda?” lo

más probable de que las respuestas tenderán a ser positivas. Es mejor pre-

guntar “¿Está Ud. muy contento, contento, ni contento ni descontento, des-

contento, muy descontento con su vivienda?” Otro ejemplo de preguntas

“cerradas” con varias alternativas de respuesta sería: “¿Cuánta televisión ves

los domingos?” a) No veo televisión; b) Menos de una hora; c) 1 o 2 horas; d)

3 horas; e) 4 horas; f) 5 horas o más.

La cantidad de alternativas no es teóricamente limitada, pero normal-

mente se usan desde 2 a 7. En general, lo más usual es el uso de escalas

de 5 grados. Algunas investigaciones usan otro tipo de escalas como la de

Osgood, que cuenta con 7 grados.

Sólo uso con fines educativos155

Es necesario quizás explicar por qué se elige otra escala, puesto que al

parecer la mayor parte de los entrevistados tienen difcultades para poder

tomar posición a escalas de más de 5 categorías. Muchas veces, cuando se

hace absolutamente necesario usar más de 5 escalas hay que hacer uso de

fchas con cada una de las alternativas para facilitar la memoria del entre-

vistado.

Generalmente las alternativas se construyen alrededor de lo que se

denomina un “punto neutro”. Por su parte, hay quienes insisten en la reco-

mendación de no proporcionar una categoría de respuesta intermedia. Es-

tos autores advierten que, cuando se ofrece una alternativa de respuesta

intermedia, el 20% de los encuestados la escogen, pese a no ser ésta la al-

ternativa que habría elegido si no se hubiera ofrecido en el enunciado de

la pregunta.

El problema del punto neutro se puede ilustrar de la siguiente manera.

Si se tiene las alternativas “muy bueno, bueno, ni bueno ni malo, malo, muy

malo” y una persona elige la alternativa “ni bueno ni malo”, se puede deber a:

a) se tiene realmente una opinión que representa el punto neutral, b) no se

tiene una opinión pues no se tienen los conocimientos o porque la pregun-

ta es irrelevante para el entrevistado, c) no se ha pensado sufciente sobre

el problema por lo que se tiene dudas, d) quizás no se quiere dar la opinión.

En preguntas donde se presume que se pueden producir distorsiones es

preferible usar cuatro alternativas, eliminando el punto neutro: “muy bueno,

bueno, malo, muy malo”.

Ahora bien, hay preguntas “cerradas” donde el respondiente puede se-

leccionar más de una opción o categoría de respuesta.

Por ejemplo, ante la pregunta: “De los siguientes servicios que presta la

biblioteca, ¿cuál o cuáles utilizaste el semestre anterior? (Puede señalar más

de una opción)”; pueden proponerse las siguientes alternativas: a) No entré;

b) A consultar algún libro; c) A consultar algún periódico; d) A estudiar; e) A

pasar trabajos a máquina; f) A buscar a alguna persona; g) Otros, especifca.

Respecto a las opciones “no sabe”, “no contesta”, se aconseja su no inclu-

sión expresa en la pregunta, salvo que se estime de interés en su formula-

ción. La experiencia muestra que éstas constituyen opciones de respuesta

muy recurridas, cuando el encuestado no quiere pensar o manifestar una

respuesta concreta. Este problema se evidencia más en cuestionarios au-

Investigación educativa I

156

toadministrados, cuyo cumplimiento se deja al arbitrio del encuestado.

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