BIBLIOTECA NACIONAL dE EspAñA, MAdrId

del 30 de mayo al 19 de agosto de 2012
sALA VIMCOrsA Y CENTrO dE ArTE pEpE EspALIÚ, CórdOBA

del 12 de septiembre al 11 de noviembre de 2012

Organiza

Colaboran

ACCIÓN CULTURAL ESPAÑOLA (AC/E)
CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN
Presidenta

BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA
REAL PATRONATO
Presidencia de honor

AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA
DELEGACIÓN DE CULTURA
Alcalde

María Teresa Lizaranzu Perinat
Vocales

SS.MM. los Reyes
Presidenta

José Antonio Nieto Ballesteros
Concejal Delegado de Cultura

Miguel Ángel Cepeda Caro Fernando Eguidazu Palacios Rafael Mendívil Peydro Manuel Ángel de Miguel Monterrubio Valle Ordóñez Carbajal Glòria Pérez-Salmerón María Belén Plaza Cruz Jesús Prieto de Pedro Miguel Ángel Recio Crespo Jorge Sainz González Itziar Taboada Aquerreta Alberto Valdivielso Cañas
Secretaria del Consejo

Margarita Salas Falgueras
Directora

Juan Miguel Moreno Calderón
Director General de Promoción y Desarrollo

Glòria Pérez-Salmerón
Director Cultural

Leopoldo Tena Guillaume
Director Unidad de Comunicación y Publicaciones

Miguel Miranda Carmena

Josefo Rodríguez Royón
Jefe Departamento de Gestión Cultural

Francisco Palomar González

VIMCORSA
Presidente

María del Carmen Tejera Gimeno
EQUIPO DIRECTIVO
Directora General

Luis Martín Luna
Consejeros

Mª Carmen Mingorance Gosálvez Alfonso López Baena Carmen Sousa Cabrera Raúl Ramos García
Directora de Proyectos y Coordinación

Elvira Marco Martínez

José María Bellido Roche Marcos Santiago Cortés Roque de Llano Iribarnegaray Francisco Tejada Gallegos Inmaculada Durán Sánchez Antonio García Aperador Andrés Pozuelo Moya Mercedes Muñoz Santos

Pilar Gómez Gutiérrez
Director Económico-Financiero

Carmelo García Ollauri
Directora de Comunicación

Nieves Goicoechea González
Director de Relaciones Institucionales

Ignacio Ollero Borrero
Directora de Producción

Cecilia Pereira Marimón

La riqueza del llamado Siglo de Oro, que dio pintores, escultores, músicos y escritores de gran valía, es inestimable. Las obras de Velázquez, Alonso Berruguete, Francisco Salzillo, Tomás Luis de Victoria, Cervantes y tantos otros son bien conocidas. Con la exposición Góngora: la estrella inextinguible. Magnitud estética y universo contemporáneo desde Acción Cultural Española (AC/E), con la colaboración de la Biblioteca Nacional de España y del Ayuntamiento de Córdoba, queremos recordar la personalidad, la obra y la influencia posteriores de Luis de Góngora y Argote, un autor que se ha visto con frecuencia eclipsado por la enorme popularidad de Lope de Vega y por la fama y variedad de tipología de los escritos de Quevedo. Pese a las controversias que enfrentaron a Góngora con algunos de estos autores, las similitudes entre ellos superan a las diferencias; todos vivieron a la sombra del patrocinio nobiliario aunque, como verdaderos artistas, manteniendo una actitud crítica ante el valido de Felipe iii, el duque de Lerma y las paces firmadas en la primera década del siglo xvii y que se interpretaban como renuncias ignominiosas. La obra de Góngora trasciende el contexto en el que fue creada e influyó no sólo en autores europeos y latinoamericanos contemporáneos suyos, sino que fue también espíritu impulsor de la Generación del 27. Cuando se cumplían 300 años de su muerte fue escogido por jóvenes autores y profesores como figura a partir de la cual poner en valor la literatura barroca, abriendo así un camino que seguirían otros creadores del siglo xx. La obra del poeta cordobés se convierte así en nexo entre el Renacimiento, del que bebe directamente tanto en la métrica como en la temática mitológica, y la modernidad. Góngora: la estrella inextinguible presenta una amplia selección de piezas entre las que predominan manuscritos e impresos de los siglos xvi y xvii, que ilustran las influencias que gobernaron el trabajo del poeta, sin olvidar algunas de las múltiples publicaciones del siglo xx tanto españolas como iberoamericanas que muestran la vigencia de sus escritos en la actualidad. Asimismo, se han seleccionado algunos de los mitos que sobresalen en sus obras Fábula de Polifemo y Galatea y Soledades para mostrar cómo han sido representados en obras pictóricas a lo largo de los siglos. El presente catálogo incide en estos aspectos, subrayando la importancia de lo místico y lo mitológico en el universo gongorino y su repercusión en la creación artística y literaria desde el siglo xvii hasta nuestros días. Tanto la publicación como la exposición han sido posibles gracias al trabajo del comisario, Joaquín Roses, al apoyo de la Biblioteca Nacional y del Ayuntamiento de Córdoba y a la generosidad de las instituciones y particulares que han cedido sus obras.

María Teresa Lizaranzu Perinat
Presidenta Acción Cultural Española (AC/E)

Don Luis no fue siempre bien comprendido en su época y sus letrillas satíricas le granjearon la enemistad y el desafecto de muchos de sus coetáneos. para ser rescatadas en cualquier momento. la Biblioteca Nacional de España consideró una oportunidad de justicia sumarse al soporte de Acción Cultural Española para conmemorar el cuatrocientos cincuenta aniversario del nacimiento de este cordobés inmortal como lo merece un ilustre de nuestras letras. para lo que hoy tenemos el privilegio de contar con esta magnífica exposición Góngora: la estrella inextinguible. Se pretende que la exposición sea un homenaje extensible a toda España con la que también el Ayuntamiento clausura los actos del cuatrocientos cincuenta aniversario del nacimiento del poeta.Fruto del esfuerzo y el acuerdo entre Acción Cultural Española y la Biblioteca Nacional de España se presenta en la Sala Recoletos una selecta colección de fondos de precioso valor histórico. En el recorrido expositivo. La exposición. En un ambiente literario brillante y propicio. se retuerce sobre sí mismo alzándose hasta el cielo sublime para dejarse caer de nuevo con fuerza hasta lo más profundo de las pasiones terrenales. Tengo el convencimiento de que el trabajo y la coordinación entre las dos instituciones con la colaboración del Comisario y todo el equipo humano responsable de la exposición y el catálogo han merecido la pena con creces en el resultado brillante de un recorrido por el mundo de este poeta deslumbrante. en un cuidado juego de analogías culturales que nos acercan a la obra de uno de los pilares de nuestra cultura. En el ámbito de la literatura podremos apreciar los manuscritos e impresos de los siglos XVI y XVII que se expondrán y que permiten un estudio de las tradiciones y códigos culturales sustentados en la tradición literaria gongorina. José Antonio Nieto Ballesteros Alcalde Ayuntamiento de Córdoba Glòria Pérez-Salmerón Directora Biblioteca Nacional de España . en el grupo de escritores de la Generación del 27. Desde el Ayuntamiento de Córdoba queremos reconocer la trayectoria de uno de los autores más importantes que ha tenido nuestra ciudad. Luis de Góngora ha forjado a alumnos de universidades y ha inspirado a autores. como si temieran despertar al gigante Polifemo. La estela literaria de su estrella inextinguible deslumbró entonces como ahora a tantos como los que en alguna ocasión nos hemos dejado arrastrar por la fuerza del torbellino de la poesía gongorina con toda su riqueza colorista y su lucidez de tramas y argumentos trepidantes. como es Luis de Góngora. como no podía ser de otra forma. y que ha mantenido una vigencia académica y literaria. Desde sus años de aprendizaje y formación humanística y religiosa hasta sus discípulos y seguidores y sus escenas pastoriles. Su estilo poético supone un antes y un después en la historia de la rima y de la métrica poética de la literatura universal. Es ese también el objetivo del Ayuntamiento de Córdoba. viajará después a Córdoba donde el buen público cultural podrá apreciar estos testimonios documentales en toda su grandeza histórica. de la Universidad de Córdoba. cumbre de la poesía barroca del Siglo de Oro español. impulsar los estudios sobre la obra de este gran poeta cordobés. Su verso. su figura o su obra. como Dámaso Alonso o miembros de la Generación del 27. cuyas referencias anidan por doquier en los anaqueles de esta antigua Institución y que aguardan en silencio. Una muestra organizada por Acción Cultural Española (AC/E) con la colaboración de la Biblioteca Nacional de España. como columna berniniana. La exposición ha buscado además que la inversión cultural comprendiese tanto la invitación al deleite de la lectura del poeta como el sesgo de una trayectoria expositiva didáctica y divulgativa. literario y artístico en torno a la figura de Luis de Góngora y Argote. En el tercer centenario de su fundación. siendo además referencia para un gran número de escritores posteriores. en particular. entre un Lope ayer y hoy un Quevedo. que se celebró a lo largo del año 2011 como muestra al reconocimiento a la figura de este autor. que tiene de comisario a Joaquín Roses. de la mano de Joaquín Roses. Su obra ha sido imitada tanto en su siglo como en los siglos posteriores en Europa y América y es innegable que hoy su creación está palpitante como si estuviera recién hecha. El manuscrito Chacón supone un testimonio imprescindible para la comprensión de su obra. conoceremos mucho más de sus obras más emblemáticas y de otras obras menos renombradas y de la influencia que muchas de ellas ejercerían luego en el curso de la historia de la literatura española e hispanoamericana y. Todo acompañado y contextualizado en un ambiente de objetos artísticos e históricos relacionados con su época. autor cuyas grandes obras aparecen a principios del siglo XVII. en la que se pretende hacer una comparación de los mitos que aparecen en la obra de Góngora con realizaciones artísticas que también los utilizan.

Joaquín Roses góngora: la estrella inextinguible 13 ensayos Robert Jammes 15 góngora. poeta para nuestro siglo Amelia de Paz 17 Vida del poeta Fernando Marías Franco 31 el retrato de don luis de góngora y argote José Ignacio Fortea 47 Contextos históriCos para entender la poesía de góngora Jesús Ponce 61 «Cuantas letras Contiene este Volumen graVe»: algunos textos que inspiraron a góngora Antonio Carreira 73 difusión y transmisión de la poesía gongorina Joaquín Roses 87 la magnitud estétiCa de góngora Enrica Cancelliere 101 forma y Color en el Polifemo de góngora Mercedes Blanco 109 la extrañeza sublime de las SoledadeS Laura Dolfi 125 el teatro de luis de góngora Mariano Lambea y Lola Josa 139 góngora y la músiCa Melchora Romanos 147 góngora ataCado. defendido y Comentado: manusCritos e impresos de la polémiCa gongorina y Comentarios a su obra 159 .

actualizaciones y pastiches. aunque de manera distinta. rivalizando con Cervantes. Hoy. en diverso grado (desde la adhesión superficial hasta la asunción profunda de sus postulados) bandera y modelo para simbolistas. Es erróneo. el cometa prodigioso. históricos y sociales que determinaron su trayectoria vital.13 góngora: la estrella inextinguible Andrés Sánchez Robayna la reCepCión de góngora en europa y su estela en amériCa Carlos Clementson 171 «anCho río en Cláusulas de espumas». Alberti. Soledades. no sería fácil sobresalir. modernistas. Para terminar. Lezama). No ha sido muy distinto en el siglo xx. la estrella inextinguible se acerca materialmente (más de doscientas piezas) a Madrid. se ilustran también los tópicos pastoriles. y de aquí viajará a Córdoba. Lope de Vega o Velázquez. los manuscritos e impresos que contienen obra suya. que pese al primado de la apariencia que caracteriza a la edad áurea. Martínez Montiel 209 imágenes para góngora: del tímpano al iris Pablo García Baena 225 el enigma de góngora 237 bibliografía gongorina Antonio Carreira 249 Catálogo listado de obra notas biográfiCas de los autores 325 437 451 La obra de Luis de Góngora (1561-1627) constituye uno de los más valiosos patrimonios poéticos de la tradición hispánica y un referente ineludible en la historia de la literatura. así como otros documentos del siglo xvii que demuestran su fecunda influencia. puristas. Magnitud estética y universo contemporáneo nos invita a comprobar la excelencia de un poeta de difícil comprensión. la imitación creativa plasmada en multitud de textos. Neruda. desgajar al poeta cordobés de las principales tendencias que han constituido la tradición moderna. en un siglo de ingenios. Por su excepcional magnitud estética. culturalistas y hasta silenciosos. se presentan. por tanto. y hasta se pueden transformar limitaciones en originalidades si se tiene la desgracia (o la fortuna) de vivir en un siglo de plástico y hojalata. por su carácter inagotable y renovador y por su vigencia en nuestro tiempo. con engaño teatral o sin él. herméticos. luego. volverá de nuevo . el examen crítico sobre su calidad y originalidad. por el contrario. el siglo xx. también lo fue. por cuanto existen gongoristas (estudiosos) y gongorinos (poetas). se aborda la proyección de su estrella en el siglo xx. Don Luis. Góngora ha sido. presenCia feCundante de góngora en la literatura española del siglo xx Gustavo Guerrero 191 en sus dominios no se pone el sol: neobarroCos y otros gongorinos en la poesía latinoameriCana del siglo xx Luis F. gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad que vio nacer y morir al poeta. El Greco. se reconstruyen primero los contextos literarios. Y si el xvi y el xvii fueron los siglos de Góngora. sino la de sus lectores. La época de un poeta no es solo la de su decurso vital. de modo que el Gongorismo abarca tanto las lecturas críticas de Góngora como sus imitaciones. por el lado práctico. como podría ser el nuestro. Vallejo. Diego. Góngora proteico. Durante el siglo xvii la obra poética de don Luis fue sometida a un doble proceso de recepción: por el lado teórico. Sospecho. la poesía de don Luis puede compararse con las contribuciones de Shakespeare al teatro o de Cervantes a la novela. La exposición Góngora: la estrella inextinguible. empezando por su origen en la segunda mitad del siglo xix. Góngora: en orbe de oro luminosa estrella. Es fácil descollar entre medianías. cinegéticos y musicales que nutren su poesía y se establece un diálogo continuo entre sus grandes obras (Polifemo y Galatea. aquí en Europa y más allá del Atlántico. Píramo y Tisbe) y otras expresiones artísticas. Para ello. Los textos y la poética de don Luis constituyen un pilar ineludible para la conformación de las grandes trayectorias creativas del xx (Darío. donde su poesía genera una verdadera galaxia gongorina que nos revela su radical importancia en la creatividad contemporánea.

gran rey de Andalucía» como si se repitiera el final de su vida. como en los versos de Lorca. ensayos Joaquín Roses Comisario de la Exposición . Gracias a todos ellos ha sido posible esta primera exposición dedicada en exclusiva a un creador que cambió para siempre el rumbo de la poesía y del que Harold Bloom ha dicho este mismo año: «El gran poeta español es Góngora». el corazón y la cabeza. los ciudadanos deben agradecer la capacidad de patrocinio. de organización y de trabajo de todo el equipo humano de Acción Cultural Española. la Biblioteca Nacional. Una exposición y un catálogo de este calibre no es tarea de individuos sino de equipos formados por personas de contrastada competencia que han trabajado desde hace dos años. coordinados por su Presidenta. tal vez el sueño. María Teresa Lizaranzu Perinat. Estas instituciones han sido muy visibles en el desarrollo y consecución de este proyecto. hombro con hombro. pero nunca debemos olvidar el poder motriz de los ocultos. y en cuya Directora.14 15 a orillas del «gran río. para que esta estrella surque el cielo de Madrid. quiero también personalizar mi agradecimiento. tal vez el atrevimiento de la ignorancia. Glòria Pérez-Salmerón. el esfuerzo y el trabajo de quienes están detrás de lo que pasa. que este año cumple trescientos de su fundación. el apagamiento y su muerte. y lo hará quizá para esperar. Aunque no es el lugar para singularizar. como nos recordó Isaac Rosa en su novela La mano invisible. empleando las manos. como deben sentirse orgullosos de que la sede de la exposición sea una de las primeras instituciones culturales del Estado Español.

poeta para nuestro siglo Robert Jammes Aunque parezca mentira. la del año 2000 de Antonio Carreira. esbozar en pocas páginas su perfil y su relevancia. como lo haré yo también. Es casi una aventura. aunque esta lectura inocente nos pueda llevar. . La ingenuidad implica siempre alguna posibilidad de heterodoxia. no es fácil. haga un esfuerzo. Convendría además que dicho lector. si acepta acompañarme en esta recapitulación. Antes de empezar. para hojearla conmigo. su desarrollo progresivo y su lógica interna. sin olvidarlos totalmente. Fijaremos preferentemente nuestra atención en lo que. en la trastienda de nuestra memoria: así. año tras año. todavía hoy. como me lo sugirió Joaquín Roses. Pongamos entre paréntesis los comentarios antiguos y modernos —los nuestros también—. al contrario: leyendo estos versos con la misma disponibilidad que su público de origen (a lo menos. en la que consentí finalmente embarcarme contando con la benevolencia del lector. a trueque de algunas aproximaciones. puede provocar alguna vibración en nuestras sensibilidades de hombres y mujeres de los años dos mil y tantos: con un poco de paciencia. tomando distancia y poniendo esta obra en perspectiva. para no buscar en esta somera lectura otros temas de investigación. llegaremos así a maravillarnos. nos será más fácil ver. creo que no nos alejaremos de su significación primera. de la sorprendente actualidad de Góngora. donde las poesías están clasificadas por su orden cronológico de composición. propongo al que se tome el trabajo de leer este pequeño ensayo. dejándolos.17 Góngora. que abra la más reciente edición de las obras completas de Góngora. Lo que intento no es una estéril lectura anacrónica. de las poesías del cordobés. forzosamente superficial. el que la leyó sin apelar a la teoría literaria). al cabo de tantos años dedicados al estudio de Góngora. despacio. recién iniciado o ya docto gongorista. a veces. a conclusiones inesperadas. quizás.

más representada en las antologías. en Valladolid. proclama * 1 Los números entre paréntesis que aparecen en los pá- rrafos siguientes remiten a la edición de Carreira. ni después. con todo el prestigio y las ventajas materiales de su cargo. era entronizado en el cabildo de la catedral. del pasado heroico del castillo de San Cervantes. En adelante. variada y totalmente distinta. que constituye un jalón en su producción poética. mozas». a la luz de esta contradicción. rebelde. Variedad. en muchos casos. cristal. con transposiciones a lo moderno de antiguos temas medievales: «Da bienes Fortuna». etc. perlas. sucesor de su tío y heredero de los pingües beneficios de su ración. su lira se resentirá de las exigencias de su estatuto. con coplas impertinentes: «Que pida a un galán Minguilla». corresponde en efecto a un cambio decisivo en su vida: en 1585. compone la muy desenvuelta letrilla antifrailuna «A toda ley. y no es por casualidad. también con alusiones y chistes verdes para amigos cordobeses enterados: «Diez años vivió Belerma» y. Basta seguir hojeando el libro para ir descubriendo. típicamente cortesano. «Ándeme yo caliente». reducido ahora a espiar. hallaremos la letrilla «Si en todo lo qu’hago». como ningún otro poeta supo hacerlo antes. y. por supuesto. en estas setenta primeras páginas. la deliciosa letrilla «Mandadero era el arquero» (95). después de ordenarse de diácono. en la que ve ya al futuro Felipe iii aplastar la herejía y reconquistar (¡nada menos!) los lugares santos (78). Es la primera vez que don Luis utiliza su talento para celebrar a un importante personaje. Sigamos volviendo páginas. «Desde Sansueña a París». primacía en España y púrpura cardenalicia. por su brillantez formal y su petrarquismo aséptico. Sorteando los decantados sonetos. difícilmente compatibles con los que le han inspirado hasta ahora. poco después. plata. Góngora no se deja encerrar en esta tradición. Afortunadamente hay más. toparemos con romances sentimentales. que indignará al censor inquisitorial en 1628. no se percibe en ella esta inconfundible Fig. nácar. Aunque buen alumno —¡sobresaliente!— de los italianos. «Que se nos va la Pascua. esmeralda. otros ejemplos de contradicción radical entre estas dos caras de su obra. en tono más amable. dedica una altisonante canción patriótica a esa misma expedición (72). las travesuras de las alegres casadas toledanas (89). exentos de los viejos convencionalismos y enraizados en la realidad de su tiempo: «La más bella niña». sin sacarlas de su vitrina. la más citada. que le dejan sin cuidado las amenazas del Drake o las del Turco (65). es oficialmente miembro de la Iglesia. belleza inasequible. pero también con las sujeciones que este implica. que tuvo que esconderse durante más de dos siglos. Madrid. a pesar de sus calidades formales. Fundación Álvaro de Bazán. espontánea. poeta para nuestro siglo 19 Inevitablemente. Fue durante mucho tiempo la parte más conocida de la poesía gongorina. el joven Góngora se muestra capaz de tocar con igual maestría todas las cuerdas de la lira. En 1590. o la salida de las «católicas velas» a «surcar el mar de Bretaña» (73). esta segunda categoría la que puede atraer al lector moderno.1 1586 nos sorprende con un soneto a la enfermedad de Antonio de Pazos. por solidaridad con el cabildo. «Amarrado al duro banco». conformista y protocolaria. donde proclama su adhesión sin reserva al potente ministro de Felipe ii. amor rendido… Admirables piezas de museo. y dejará percibir una contradicción entre la indocilidad de su temperamento y la presión de una sociedad estrechamente jerarquizada. En 1587 y 1588. y compone un soneto heroico a las hazañas navales del marqués de Santa Cruz (66). y. madre mía» (96). Habrá que tenerlo en cuenta al hojear su obra posterior a 1585. en aquellos años 1580-1585. igual cantidad de poesías de tonalidad nueva. descubriremos un genial romancillo atípico que vale más por sí solo que un gran poema: «Hermana Marica». lo que se impone a nuestra atención al volver las primeras páginas. la otra cortesana. de factura y de tono muy diferentes de los anteriores: catorce versos ceremoniosos. Allí todo es oro. por ejemplo. pero es capaz de burlarse. un poco más tarde. . año tras año. Este soneto. escritos entre 1582 y 1585. fantasía. para completar el surtido. primer tercio del siglo xix (copia basada en un retrato antiguo). enrevesados —por no decir malos—. para desear al destinario (que murió poco después) salud y. No es. evasión fuera de los códigos (no solo literarios): en los seis primeros años de su producción poética. A partir de este momento don Luis. pero al mismo tiempo. «Si las damas de la Corte». 1 Escuela española. es ese grupo de los 32 sonetos de juventud. virtuosismo. En 1593 escribe un soberbio soneto. participa en una fiesta sevillana con una solemne oda a san Hermenegildo. a falta de tiara. que podemos contemplar un rato. una directa. porque. invención. Compone al mismo tiempo. Don Álvaro de Bazán. y luego. obispo de Córdoba (60).18 Robert Jammes Góngora. en la que dominan los valores de la nobleza y la Iglesia. más traducida. cambiando de instrumento. a Cristóbal de Mora (93). materia preciosa. «La desgracia del forzado». mucho más. primer alarde de conceptismo escatológico que perfeccionará más tarde. que se debe leer. un año antes apenas. debajo de los membrillos.

o encantadoras letrillas como «No vayas. sin olvidar el punzante romance satírico «Trepan los gitanos» (153). hasta. el fausto. «Dineros son calidad» (125). Ya casi jubilado a los cincuenta años. sin disminuir su producción acostumbrada de obras cortas. que «le rozaron las cuerdas a su lira». al frisar la cuarentena. Así empieza otra etapa de su vida —la última— que. su inspiración. Sigamos leyendo. las décimas «En una fiesta en que no se hallaron los reyes» (159). y otras piezas que manifiestan todas su afán permanente por explorar formas y temas nuevos. con su claudicación sabiamente concertada. confesión lúcida de un pretendiente que se obstina. siempre fuera de normas y modelos. atuendo mujeril. poeta para nuestro siglo 21 pulsación personal a la que nos han acostumbrado las obras de la otra vertiente. que le han fallado en un proceso decisivo para su familia. y particularmente el espectáculo: teatro. en este último decenio de su vida. en «arrastrar cadenas». halagando por igual a cada una de esas nobilísimas doncellas casaderas: el ejercicio era difícil. Soledades. como contrapeso al poco patriótico soneto del soldado Juanito con sus pedorreras (182). estos versos son una última confidencia. se nota que. acuciantes problemas económicos le obligarán a cerrar este paréntesis tan fecundo. y sobre todo por un nuevo y duradero cambio de vida: apenas llegado a Córdoba.20 Robert Jammes Góngora. zagala» (372). esplendor y prodigalidades. Sería sin embargo un error no advertir que. las dos corrientes opuestas de su obra: visión negativa de la Corte por una parte y. deferencia o cortesía. por el trabajo que le costarían. que al lado de las piezas escritas por oportunismo. En el mismo trecho de su vida en que parecía extraviarse en la versificación palaciega. que no tiene que disimular el otro lado de su genio: la letrilla y los sonetos sobre el maloliente Esgueva (140-143. para ir. y entre ellos personajes de rango. y había que ser Góngora. que Jáuregui recordará haciendo ascos al principio de su Antídoto. poco después. hasta tal punto que sus admiradores. ya desde 1600 por lo menos. después de ordenarse de sacerdote y ser nombrado «Capellán de honor de Su Majestad». a partir de 1600. transmitiéndolas a su sobrino nombrado coadjutor. y. tiendan a multiplicarse cumplimientos y mundanerías (sin contar los 600 versos del frustrado Panegírico al duque de Lerma…). para acertarlo con tanta gracia. que le inspira una serie de poesías áulicas: «A una montería de Felipe iii» (136). el romance de Cloris (249). joyas. en 1603. «Allá darás. le piden un suplemento (152). prosiguiendo nuestro repaso. Confluyen en ellos. a pesar de sus nuevas obligaciones cortesanas y sacerdotales. las fiestas. como para una suprema síntesis. las celebradas décimas de Coridón (257). «En el dichoso parto de la reina» (146). contra todas sus denegaciones anteriores. pero estas concesiones a una presión social ahora todavía más intensa no ahogan su espontaneidad. reniega de «la lisonja… y la mentira». «A las damas de Palacio» (137). su actividad creadora siguen intactas: en estas últimas páginas de su obra es donde encontramos la importantísima Fábula de Píramo y Tisbe (317). al cabo de una larga estancia en Madrid. lamenta haber celebrado «con tinta y aun con baba» las «fiestas de la Corte» y. Encauzadas un momento. confirmada por su correspondencia. el sorprendente «Guarda corderos. Que don Luis haya tenido algunas en 1600. las que todo el mundo conoce: de 1600-1603 son sus famosas letrillas satíricas «Los dineros del sacristán» (121). en contrapunto. Aunque le agobian decepciones y dificultades materiales (tema obsesivo de su epistolario). había hecho de él el poeta más celebrado de España. en 1606-1607. etc. se vuelve a su patria. a su huerta. la ingratitud de los «príncipes de la Corte». En 1617. Es en efecto el momento en que. su inventiva. tahúr incurable. muerto ya el austero Felipe ii. si la pluma mía» (166). ya en su madurez. su huerta y sus amigos. la naciente vida de Corte empieza a despertar ambiciones. y que aparecen con frecuencia entre ellas evidentes compenetraciones. que estas décimas bien limadas indican un nuevo jalón en su trayectoria poética. con veinte años de experiencia poética atrás. en la plazuela de la Trinidad. 176-178). hay otras de la misma vena que corresponden con su propio gusto por el lujo. toros. sin duda. Podemos sospechar. Doctor Carlino). sus ilusiones cortesanas se derrumban en 1609. que en 1600. al Sotillo» (345) o «Ánsares de Menga» (344). porque. don Luis dedica nada menos que dieciséis décimas al marqués de Guadalcázar (120). Fue este retiro cordobés de los años 1610-1616 el punto culminante de una creación poética ininterrumpida que. por primera vez. 149) tienen un increíble éxito. caballos. y lo confirma. el brillo. se libera de sus obligaciones capitulares. confirmada poco después por el soneto «Señores corteggiantes. con más acierto. «De unas fiestas en Valladolid» (144). a dejar su casa. Debemos admitir. Sinceridad absoluta. estarían madurando en su imaginación (Firmezas de Isabela. en el lado opuesto. los temas (hoy más que nunca de actualidad) del dinero y la mentira aparecen con insistencia en su obra. para celebrar los encantos más o menos imaginarios de dieciséis «damas de Palacio». En un arrebato de indignación contra ellos y contra sí mismo (202). Es tanto ya su prestigio entre el público cortesano. Aun mayor atención merecen los nueve sonetos que escribe en 1624. desfiles. el insuperable romance de Angélica y Medoro (132). donde parece aceptar con gusto esa función de gacetillero de la Corte. Pero escribe también la extraordinaria canción «¡Qué de invidiosos montes levantados» (129). en el «climatérico lustro de su vida» (387395): impregnados de un estoicismo cristiano inhabitual en su obra. con patio y jardín. la curiosa canción «Tenía Mari Nuño una gallina» (309). a pretender en la Corte. Vemos por ejemplo. o el de las serranas de Cuenca (151). ¿quién sus días» (221). que prefigura en parte la primera Soledad. entre estas dos mitades la separación no es siempre tan clara. 169-174. aprovecha sin más tardar su retiro estudioso para dedicarse por fin a las obras largas que. como las precedentes. de su correspondencia. en 1605. cansado y envejecido.. un balance desengañado de sus contradicciones. ni las atrevidas décimas de 1606 «Musas. muy de su tiempo y de su clase social. Polifemo. a sus naranjos —a lo que. su prolongada estancia en Valladolid (Corte momentánea). sigue escribiendo tan asiduamente como antes. estaba componiendo algunas de sus obras más personales. Pero en ningún momento Góngora deja de ser Góngora. pues. se refleja en su obra. intentará difícilmente mejorar su situación económica y. Gil. en una y otra vertiente como siempre: el baile «Apeose el caballero» (229). .. o de los encargos que le confían regularmente sus colegas del cabildo. se discierne a través de sus obras en verso. asegurar el porvenir de sus sobrinos. No es sorprendente que. etc. el romance de Hacén (351). Esta inclinación. remate de sus anteriores posturas feministas. hacia los marqueses de Ayamonte (161-165. rayo» (122). llama su «Soledad». ya lo apuntó Artigas. despidiéndose de «la adulación y el engaño». cuando descubre. Allí. la canción a la entrega de Larache (223). Reacción indudablemente sincera y profunda. y se muda a una casa de prestigio.

187. y hasta inquietudes espirituales. aunque de ceremonia. y podemos tomar sus indicaciones al pie de la letra. por la cantidad de versos picantes que les dedicó don Luis (65. como en la canción de 1590 a san Hermenegildo (78). reflejan seguramente una emoción personal. implícitamente. nos llama la atención sobre el carácter particular de su difusión anterior a 1628. 185. 189. 2 “Larache”. 103. en los primeros versos de una letrilla satírica de 1595: Ya de mi dulce instrumento cada cuerda es un cordel. Se podría representar gráficamente esta ambivalencia con una especie de corte geológico reducido a dos capas: encima. Fig. Él mismo lo dijo a través de otra metáfora todavía más clara. más al investigador que al simple lector de hoy. la de su yo profundo. las dos capas se compenetran a menudo. . con dos poesías tan diferentes que no parecen del mismo autor: una animada letrilla teatral. y chistes y refrancillos ridículos. tan ágil y tan divertida como las de su juventud. Coincidencia digna de reflexión. a mi parecer. esencialmente oral y manuscrita. Ya lo hemos entrevisto a propósito de las poesías áulicas de 1600-1607. tan clarividente como malvada. y capellán de su Magestad». mirándolo de más cerca. 95. en la Oda a la entrega de Larache de 1610. los doctos e indoctos. Indiscutiblemente. la extirpación de la herejía en Europa y la reconquista «de los muros de Sión». Pero. sobrino de Olivares (416). Madrid. su exuberancia. África y otras provincias de Bernardo de Alderete. y todo lo que se perdió). tarea de encargo escrita a imitación de los desacertados versos en esdrújulos de Cayrasco de Figueroa. veríamos cómo en el Panegírico de 1617 Góngora desarrolla sus temas predilectos de paz y de prosperidad. bajo una retórica triunfalista. último de nuestro recorrido. pero sin duda algo simplista. 3 No tengo en cuenta la canción «Suene la trompa béli- ca» (1). de las que se puede suponer. lo que puede todavía atraerle está en la otra capa. 175. porque incita a esquematizar —reconozco que yo lo hice alguna vez— una obra compleja: aunque muy contrastadas. es más fácil de creer y más apetitoso de leer. en definitiva. la de las normas y convencionalismos inherentes a la condición (nobiliaria y eclesiástica) del autor. Error de juventud que no volverá a repetirse. quizá con celoso intento de hacerme decir verdades contra estados. sus dichos. pero con muchas grietas por donde brotan las erupciones de la capa inferior. «Doña Menga. y podríamos discernir de paso otros casos parecidos: las poesías de 1611 a la muerte de la reina Margarita (236-238). en cierta medida. casi a pesar del poeta. en el que nos salta a la vista una postrera —y muy simbólica— manifestación de la coexistencia de sus dos fuentes de inspiración opuestas. en Antigüedades de España. y de acordarse y repetir. insistiendo sobre «el daño» que causará este libro «perjudicial» y contrario a «las buenas costumbres del pueblo cristiano»: … por ser en vulgar.2 De modo que esta discordancia interna se manifestó sin interrupción durante cuarenta años. irresistible. ¿de qué te ríes?» (418).22 Robert Jammes Góngora. Estos alegres intercambios. antinomia que sirvió de argumento al Inquisidor Pineda para afirmar que esas «obras llenas de todo género de inmundicia… desdecían de la dignidad y decencia de su estado de sacerdote. y en vez de vihuela. cumplidas sus obligaciones. todo lo que pertenece a este estrato superficial interesa * 2 Chacón señala que «hizo don Luis esta silva estando ya malo de la enfermedad que murió». contra edades. y todos estados. los mismos que ya se vislumbraban. cualquiera que sea la parte de convicción personal perceptible en estas composiciones —y otras—. 1614. religiosos y monjas. prebendado de una tan santa y principal Iglesia como la de Córdoba. poeta para nuestro siglo 23 Henos aquí llegados al año de 1626. Biblioteca Nacional de España. no resistiera el impulso de despacharse y dar rienda suelta a su fantasía. más o menos clandestinos. política. También. con la misma finalidad de burlar la vigilancia de la autoridad y dar libre curso a la necesaria reacción contra un ambiente opresivo. en la que vaticina una vez más. que palpita debajo y surge. Antiguo profesor en los colegios de Sevilla y Córdoba. no se verifica en ningún otro corpus poético de la misma época. a los que se practican hoy en el ciberespacio. Góngora fue seguramente el poeta que llevó más lejos esta contradicción entre la respetabilidad de su estado y su rebeldía instintiva. varones y mujeres. que evoca Pineda se parecen. contra costumbres al fin… (105) Como si. en conversación y fuera della. Metáfora cómoda. Pineda sabía de qué hablaba. 188. burlándose a veces de aquello mismo que acababa de incensar.3 continuidad excepcional que. que serían sus asiduas lectoras. El interés de esta censura. su gusto por la copla maldiciente. y en verso y composición. entre un público de aficionados que se las comunicaban y se las comentaban. sino que. incluso la mención de las monjas. 85. No solo nos revela el impacto de estas poesías subversivas. es que se sitúa en una perspectiva moral y. él es potro de dar tormento. y una laboriosa silva «En la creación del cardenal don Enrique de Guzmán».

plaga de vides. . su destino. 383-392). «Era del año la estación florida / en que el mentido robador de Europa». coto de eruditos vedado al profano. antes. su ser profundo. 147-151). por comodidad. forman «caracteres alados / en el papel diáfano del cielo» (vv. «con las plumas de su vuelo». intacto. avanza en la serenidad del estero un barco músico. aparece una «breve tabla» que. teatro: la minuciosa y casi provocativa observación de las reglas aristotélicas de unidad de tiempo y lugar en las Firmezas de Isabela de 1610 (y en el Doctor Carlino de 1613) no implica ninguna sumisión a las normas consagradas. Madrid. / con la que ilustra el Sur. Más arriba todavía. en su vida anterior. «la inmóvil flota de firmes islas» del Océano Pacífico… Como los exploradores de continentes desconocidos. Entra en lo que se puede llamar el mundo de cada cosa. poeta para nuestro siglo 25 Sería sin embargo un error limitar estas observaciones a la obra satírico-burlesca de Góngora. cuyo momento cumbre es. Creo sin embargo que es posible abordarla directamente. cuando era «rocío que lloró la Aurora». En pocas palabras lo dijo todo. con sus continentes abrazados por la inmensa «sierpe de cristal» de un Océano que. un cuenco de leche «gruesa… y fría» remite al alba «que la vio exprimir aquel día» (vv. fue pino en los montes.. la más corta e inspirada de las epopeyas modernas: mundo todavía nuevo. que leía en su versión primitiva: Fig. enjugado por la abeja «que madruga / a libar flores y a chupar cristales» (vv. Museo Nacional del Prado. una escandalosa transgresión de las normas. batido de los temporales (vv.24 Robert Jammes Góngora. se encierran panales «de oro líquido» que fue. intentemos apreciar cómo vibran todavía. no eran más que formas y colores. virgen. vv. Ya es hora de hablar brevemente —si se puede— del gran poema que nos está llamando a gritos. En una orza traída por un montañés. 15-18). lo suficiente al menos para que. para los preceptistas de la época. en su Arte nuevo de hacer comedias de 1609. 37-41). Arriba cruzan el cielo «grullas veleras» que van «surcando los piélagos del aire libre» y. para comprender hasta qué punto las Soledades representaron. 425-429). es evidente que su indocilidad instintiva fue también —y esto es lo más importante— la llave de sus creaciones más decisivas en el dominio que. en su conocida conferencia sobre La imagen poética en don Luis de Góngora. etc. al contrario: es un desafío antilopesco. para no citar todo el poema. cola escamada / de antárticas estrellas» (vv. después de un previo esfuerzo dedicado únicamente a vencer las dificultades de la interpretación literal. parece intentar —como la sierpe del emblema— reunir su cabeza «del Norte coronada. la mezcla de lo humilde con lo «sublime». hermano suyo más feliz. El rapto de Europa. y «triunfador siempre de celosas lides» (vv. 321-328). Mundo maravilloso en el que estas cosas que. Parecerá sin duda paradójico este intento de lectura ingenua de una obra difícil. Y. de repente se interiorizan: cada una tiene su historia. En fin de cuentas. la inadecuación del asunto al metro «heroico». Universo palpipante de vida. y que Lope acababa de codificar poco antes. dinámica visión del planeta entero. 3 Quelinus Erasmus. analiza frutas y objetos […]. blancura del Mar del Alba. cuando todavía estaba en ciernes la moderna investigación gongorina. 602-612). el discurso del serrano sobre los descubrimientos (vv. Trata con la misma medida todas sus materias. fibras purpúreas de carne en cecina nos cuentan las proezas del macho que fue esposo de doscientas cabras. como ninfas sorprendidas.4 Basta leer el Antídoto y ver cómo Jáuregui denuncia metódicamente las audacias lingüísticas. liberada por fin de las pesadeces de la prosa. cuando era todavía «verde robre… en los bosques» (ii. en el que se entrecruzan miles de vínculos misteriosos. Sobre el humilde sayal que cubre la tosca mesa de los cabreros. etc. Ya lo hizo y lo acertó Federico García Lorca. fiándonos de su instinto de poeta. podremos llamar lírico en el sentido lato de la palabra.. fijémonos en la imagen ciclópea aludida por García Lorca. 366-502). quizás. 153-162). Todo el poema es un himno a la hermosura del mundo. entre «el rosado balcón de la Aurora» y la «cerúlea tumba fría» del Occidente (vv. y así como maneja como un cíclope mares y continentes. conseguiremos quizás adaptar a nuestro propósito la pauta que sugiere en unas breves frases que resumen la idea central de su charla: * Góngora une las sensaciones astronómicas con detalles nimios de lo infini4 Observación extensiva a toda su obra. 1636-1637. Entre olas enfurecidas. estas imágenes que van de lo humilde a lo grandioso: En la noche. frente a la muralla del Istmo. donde el navegante descubre. que oía cantar al ruiseñor. un rechazo cuidadosamente calculado de lo que se había vuelto norma con el triunfo de la comedia nueva. sin excluir el tamente pequeño […]. Siempre admiré por su entusiasmo el comentario de Francisco del Villar a los primeros versos del poema. pronunciada en 1926. Poniendo nuestros pasos en las huellas de los suyos. etc. los primeros —y casi confidenciales— lectores del poema apenas empezado se maravillaron ante lo que descubrían: imágenes como nunca las habían visto. resplandece el diamante «que más brilla / en la nocturna capa de la esfera». la confusión de los géneros. cuatro siglos después. presentadas en una lengua inaudita.

hemos perdido de vista (los de mi generación por lo menos) un punto importante: que la transmisión de la emoción poética es esencialmente oral. «vicios». porque fue sin duda el único en referirse al Ion de Platón y a su teoría del entusiasmo que el rapsoda comunica a su auditorio. p. Museo Nacional del Prado. para leer serenamente los poemas malditos («bárbaro lenguaje». poeta para nuestro siglo 27 Parece que eleva [‘arrebata’. La lectura solitaria. trozos todavía capaces de suspender a un auditorio que no se limitaría a los especialistas. Quintana también se refiere a un auditorio.. Pero era todavía inconcebible que la magia del romance se transmitiera al poema. sino. Acostumbrados a estudiar las obras de Góngora y de otros poetas en el silencio de las bibliotecas. el clasicista Manuel Josef Quintana. de vez en cuando. y más con aquel adyunto mentido que. muda y casi abstracta que practicamos. tan ecuménico como el que le quitaba el sueño Fig. hubo lecturas públicas en Córdoba y su provincia. ser poeta es tener este poder. Sabemos también que la generación de poetas que resucitó a Góngora. Rebolledo y los poetas preceptistas que han venido después de ellos. ibid. tálamo y lecho. * . desde el marco iniciado en la primera cuarteta («En un pastoral albergue / que la guerra entre unos robles / lo dejó por escondido / o lo perdonó por pobre»…). para que resucitara esta poesía heterodoxa que había alborotado durante cincuenta años la vida literaria del Siglo de Oro. Madrid. Ulloa. me dan impulsos de levantarle estatua. y el pacer estrellas en dehesas azules escríbase con letras de oro. También esta coincidencia es significativa. El fenómeno de magnetismo colectivo que describe Platón era propio de las habituales lecturas públicas de Grecia. iii.. de que él también era poeta. hubiera notado sin duda que el mundo idílico del romance que le entusiasmaba era poéticamente el mismo que el de la primera Soledad: los elementos del romance se hallan todos en el poema. no dan tanto derecho a adornarse de este nombre como da esta corta descripción al Cisne cordobés para apellidarse tal (Poesías selectas castellanas. en toda la obra que acabamos de repasar. con motivo de las celebraciones del tercer centenario. no prorrumpan todos los oyentes en una exclamación de placer. que se acordaba. Consta por un testimonio fidedigno que lo tenían todavía a principios del siglo xix. Da gusto ver al académico Quintana echar de repente por la borda preceptos y preceptistas: esto sí que se puede llamar entusiasmo. es producir este efecto. 415). No caen tan facilmente los tabúes. «jerigonza». / cortesanos labradores». sobre todo. pp. Paisaje con edificios. con la misma significación simbólica. «extravagancia». ‘embelesa’]. como el imán transmite su magnetismo a una cantidad de anillos que levanta asidos unos de otros. yo lo vería al contrario muy amplio. escuchaba a Dámaso Alonso recitar la primera Soledad. Había que esperar un siglo más para que se cumpliera el milagro. pero ignoro en qué ambiente. y diez volúmenes de versos como los que han escrito Artemidoro. que él sabía de memoria. En 1927. cuando se reunía. todavía más inesperados: Ahora bien. pues. 1648-1650. ¡Lástima que esta iluminación haya sido limitada! Si Quintana hubiera podido superar las inhibiciones de su tiempo. En suma. t. fue necesario el ambiente europeo y mundial de rebeliones ideológicas en los años 20. con las celebraciones del tercer centenario en 1927.). etc. vehementes— a lo largo de los cincuenta años que duraron las controversias. 4 Nicolas Poussin. y más tarde sin duda de Roma. siempre que lo considero. Me limitaré a recordar el Discurso sobre el estilo de don Luis de Góngora y carácter legítimo de la poética de Martín Vázquez Siruela. en los peores años del antigongorismo más cerrado: Yo a lo menos no he visto nunca leer en público este bello romance [de Angélica y Medoro]. etc. hasta la síntesis final («Choza. Estoy convencido de que los de Góngora (Soledades u otras poesías suyas de igual intensidad lírica) conservan todavía este poder casi mágico de electrizar a un auditorio. «delirio». sin que al llegar a los ecos que llevan de valle en valle el nombre de Angélica. la misma resonancia sentimental. y que prosigue en estos términos. lvii-lxii). no puede producir más que un entusiasmo virtual. ¿Por qué no podrían prolongarse las actuales conmemoraciones con varias sesiones de lecturas públicas? No faltan. ¿Quién hablaba así en 1830? Quintana. Se podrían apuntar centenares de reacciones parecidas —generosas. Platón afirma por la boca de Sócrates que ese fenómeno colectivo se producía al oír recitar los versos de Homero. no dejando en su ánimo otro sentimiento que el de gozar y admirar. no solo por su energía en proclamar el derecho del poeta a hablar otra lengua («aquella lengua forastera… en la que se preciaba de hablar Píndaro»). casi en su sentido etimológico de «posesión divina».26 Robert Jammes Góngora.

como el de 1926 que escuchó en Granada la charla de García Lorca. tan celebradas en el poema. y todos estados». y nos comunique el más que nunca imprescindible entusiasmo: no para añorar el pasado. 457-458). que puede atraernos hoy. que acabo de poner no es una incitación a proseguir en esta vía de la desolación. y ayudar a preparar el futuro. 614 y 622). que el peregrino contempló desde un promontorio (vv. sino para incitar a proteger el presente.. etc. más adaptado a nuestro infeliz siglo xxi. para no permitir que su aguda conciencia de la realidad ahogue el entusiasmo poético. para proclamar. la enorme y creciente distancia entre esta poesía y nuestra realidad. Tal iniciativa tendría la ventaja de dar más resonancia al homenaje que se rinde a Góngora y. Necesitamos que una voz inspirada nos recuerde que el planeta es azul. Ha desaparecido el mundo idílico del romance de Angélica. pastores. el mundo de campos. Es cierto que en adelante no podrá ser totalmente ingenuo nuestro entusiasmo. para Fig. «para no estropear con ella el más bello pasaje de la composición». Basta leer las reacciones escandalizadas de sus comentadores antiguos (y menos antiguos) para apreciar la audacia de esta postura. «sin admitir segundo / en inculcar sus términos al mundo» (vv. se permitió quitarle «una copla impertinente y pueril» (vv. invirtiendo los términos. el que nos hace falta ahora. «las claras aunque etiópicas estrellas» (ii. No exactamente el que describía Platón. que la verdadera instigadora de las exploraciones y las conquistas coloniales fue la Codicia. 1514. ahora se han hecho invisibles desde cualquier ciudad. y la multitud de objetos y detalles de su vivir cotidiano que abundan en el poema. * . bajo una denominación menos teológica. El paisaje. 105-108). reconocían sin dificultad. Pero. ¿Quién se animaría hoy a contradecirla. sino también la prosaica realidad que transfiguraba. poeta para nuestro siglo 29 al censor inquisitorial: «doctos e indoctos. ¿cómo imaginarlos ahora sin pensar en las nubes que los amenazan?. nos hace mucha falta: una cura de entusiasmo. en los 84 años que nos separan del resurgimiento de 1927. en sus arrebatos líricos. Biblioteca Nacional de España. aunque sea el más sorprendente. Lo dice y lo recalca con insistencia a lo largo de este discurso. bajo su deslumbrante poetización. sino. religiosos y monjas. las intrusiones de la realidad —muchas veces en forma festiva o burlesca— corresponden a un rasgo de su personalidad que sus contemporáneos admitieron difícilmente: lo criticaron censores y amigos. y. la totalidad de nuestro horizonte? Otra coincidencia entre la obra de Góngora y nuestras modernas preocupaciones… La ambivalencia de este discurso —exaltación y reprobación de los descubrimientos— pone en evidencia la capacidad de Góngora. en las circunstancias actuales. utopía. seguramente la más atrevida y de mayor alcance de toda su obra. no perder contacto con la realidad. podría contribuir a proporcionarnos algo que. moderno en su complejidad. o las blancas islas del mar del Alba. varones y mujeres. discrepando de la unánime euforia ideológica de su tiempo. van desapareciendo y casi no se oyen ya sus «escuadrones volantes». Me explico: tanto el público de 1613. mieses. se ha producido una mutación tan asombrosa. casi verso por verso. El etc.28 Robert Jammes Góngora. y sobre todo en los últimos decenios. un entusiasmo crítico —y valga el oxímoron. etc. con solo alzar la cabeza. que ocupa ahora. «las prendas de Cefeo». y en contrapunto la realidad: este es el lirismo. Sería un enorme contrasentido transformar en pretexto a lamentaciones la desbordante alegría. También las abejas. aldeas. dos siglos más tarde. 410-411). 194-211). si volviera ahora lo vería sumergido en un océano de plástico. y ella sola. Es significativo que escoja el momento en el que despliega toda la hermosura del Universo. y no solo él. que les rodeaba. No se trata de un caso aislado. En tres siglos. Quintana. La melancolía. pero. que no podemos dejar de experimentar cierto malestar al percibir. Jáuregui y Pedro de Valencia. «el diamante que más brilla». Sueño dorado. Y «los purpúreos senos» de «los reinos de la Aurora» (vv. el discurso del serrano. al ver cómo ha crecido la Codicia. vendimias. don Luis podía mirar desde su plazuela de la Trinidad. la exultación de las Soledades. ni la beatitud que sugería Quintana. Las constelaciones que. que el mundo es hermoso. verdadero lienzo de Flandes. o. todo eso había cambiado muy poco. que leyó con fervor las primeras —y a veces malísimas— copias de la primera Soledad. sobre todo. 5 Alberto Durero. tampoco lo fue el de don Luis. mirándolo bien. vv. Madrid. con toda la admiración que le producía el romance de Angélica.

La familia impone su ley biológica y social. sabemos menos de lo que creemos. Conviene no forjarse ilusiones. Sus idas y venidas. sobradamente acreditado por sus versos y solo aparentemente desmentido por el retrato tardío de Velázquez. En la esfera social. Y lo que sabemos apenas nos ilustra acerca de aquello por lo que Góngora se eleva sobre el resto de los mortales y que es la causa de que —seducidos por el espejismo de las verdades auxiliares— prestemos atención a las vicisitudes de su existencia personal como buscando en ellas la explicación. impenetrable.30 31 VIDA DEL POETA Amelia de Paz De la vida de Góngora. La vida de Góngora es. o la corroboración. como ellos. en un natural epicúreo y guasón. que cifró sus aspiraciones en mantener su posición y la de los suyos en el seno del patriciado cordobés. Con el monarca de dos orbes y con el más oscuro campesino de Castilla comparte siglo. lengua. Como todo el mundo. La de Góngora no es de esa clase. el familiar. que constituye el móvil más visible de casi todas sus acciones. en sí mismo. la impronta familiar hizo de Góngora un beneficiado de rango inferior en una catedral de renta sustanciosa. si tuvieron otro sentido. en una complexión robusta y una mala salud de hierro que le permitieron durar sesenta y seis años y cambiar el curso de la poesía española. la aventura cortesana de sus últimos años. su apego al entorno local. no es tan manifiesto como ese. al que su poesía debe su idiosincrasia y que de ser cierta la anécdota transmitida por Vaca de Alfaro habría merecido tempranamente el elogio del propio Ambrosio de Morales. de esa excepcionalidad. En esa opacidad preserva toda su grandeza y sus miserias. Lo que de ella se deja ver no es. tradición y paisaje. Hay existencias que parecen sobreponerse a las condiciones de partida. Góngora es hijo de su tiempo y de su cuna. como corresponde. como de todas. ni más ni menos memorable que el acontecer de cualquier otra vida. . está sometido a un determinismo no menos implacable y bastante más excluyente. La herencia genética recibida por don Luis —permítasenos el toque naturalista— se resume en un ingenio precoz.

y no tuvo descendencia. aguardar a que este estuviera en edad de relevarlo suponía tentar innecesariamente a los hados. profesó la milicia. Andando el tiempo. en 1568. oriundos de Cuenca. incluida la hija de su hermano difunto el capitán García de Góngora. de él cabía esperar más lustre que fortuna. Constituyen esa hidalguía de sangre carente de títulos bien afianzada en las instituciones urbanas que. Fig. sobresalientes en la toma de Córdoba. casó con su sobrinastro segundo el opulento don Juan de Argote y de los Ríos (o de Sepúlveda). la otra hermana del poeta —también llamada doña María de Argote y Góngora. Vista de Córdoba. de siete años. y no el segundo. como hubiera sido lo esperable— contrajeran matrimonio. pudo aportar al enlace un patrimonio decoroso. como juez de bienes confiscados en la Inquisición de Córdoba y como veinticuatro de la ciudad. vio morir de forma violenta a su primogénito en la flor de la juventud. aunque no siempre la bolsa esté a la altura de su calidad. por lo que presumiblemente vendría al mundo en la colación de Santa María. Las dos ramas de don Luis acreditan ese género de prosapia: su padre era hijo en segundas nupcias de don Alonso Fernández de Argote. la dignidad eclesiástica y —no tan a mano— el señorío. sí lo es que fue bautizado el 12 de ese mismo mes y año en la parroquia del Sagrario de Córdoba. don Gonzalo de Saavedra. sucediera al tío clérigo vendría dada por la diferencia de edad entre los dos hermanos. doña María Ponce de León y don Juan de Góngora y de Argote. y que como tales gozan de predicamento en el ideario español del siglo xvi. El patronazgo de Francisco de Góngora alcanza a la generación siguiente en forma de avunculado: dotó a todas sus sobrinas. llegados a Córdoba a finales del siglo xv en la camarilla del obispo don Íñigo Manrique. y fue lo suficientemente longeva como para sobrevivir a otros hijos. como se ha dicho. El otro. adquirió y sacó partido a varias prebendas eclesiásticas. el abuelo. real o fabuloso —que para los efectos es lo mismo—. doña Francisca de Argote. 1572-1618. sin necesidad de otras prendas. que había estudiado jurisprudencia en Salamanca. . y doña María Leonor de Angulo en alguna escritura—. entre ellas las que luego disfrutaría el poeta. traídos del norte a Andalucía por la Reconquista. hipergámico en ambos casos. blasonados con cruz plena en las Navas de Tolosa según los genealogistas. heredero —entre otros bienes— del mayorazgo fundado por su tío abuelo el humanista Ginés de Sepúlveda. Fue hombre con fama de docto. recién titulado. gracias a la munificencia de Angulos y Arandas. Las dos casaron con caballeros veinticuatro del municipio cordobés —uno. quedó huérfano en la niñez y contrajo matrimonio en 1557. La anomalía de que el sobrino mayor. La prosperidad permitió que las dos hermanas de don Luis —y no solo una. Doña María Ponce de León. en la línea aguerrida de los ancestros. y que reunió una biblioteca cuyo tenor y paradero se desconocen. acomodando a las otras cuatro al claustro por designio de su abuela materna. que tiene como techo el hábito militar. Fueron estos don Francisco de Argote y doña Leonor de Góngora. La vida la trató con rigor: enviudó pronto —su última hija. Uno de los dos tíos del poeta. Jaén y Andújar. caballeros cuantiosos y otros parvenus. supo medrar en la corte —se valiera o no de su presunto parentesco con el secretario Eraso— y fue la mano provisora del clan: redondeó su hacienda con transacciones hábiles. Ejerció como corregidor en Madrid. en Theatri praecipuarum totius mundi urbium liber sextus (1618). con el cambio dinástico. homónimo del escritor e hijo de un jurado. que dentro del estamento privilegiado puede mirar por encima del hombro a no pocos jurados. Madrid. será candidata preferente —según las suertes— a los títulos de nuevo cuño o —con más probabilidad— a diluirse poco a poco en la mesocracia. el otro. y la urgencia por asegurar la continuidad de la fuente principal de ingresos e influencias de la familia: Francisco de Góngora había accedido a la ración entera de la catedral cordobesa relativamente tarde.32 Amelia de Paz Vida del poeta 33 No es seguro que su nacimiento se produjera el 11 de julio de 1561. pasada la treintena. Argotes y Góngoras son linajes de abolengo. tres de los cuales alcanzaron la edad adulta. con un nieto del primer conde del Castellar y de una descendiente de las casas de Feria y Medinasidonia. el año en que nació su sobrino Juan. sus parientes maternos. emparentó con los Falces. de la que sus padres eran vecinos (cualquier otra precisión sobre el lugar es por ahora conjetural). Su capital acabó engrosando las arcas de la Compañía de Jesús. a cambio del cual recibió promesas incumplidas de dote. heredó. futuro— en quienes concurrían sangre y hacienda: la mayor. apadrinada por don Luis. A la unión debe la familia el acceso al cabildo catedralicio y las nubes que de cuando en cuando se cernieron sobre su limpieza. doña Francisca de Argote. 1 Georg Braun y Franz Hogenberg. Como vástago colateral del tronco de su casa. Civitates orbis terrarum. Es posible que no se hallara en Córdoba cuando se produjo el nacimiento de su primogénito varón. Tuvo cuatro hermanos. nació póstuma—. Por el lado materno. e incluso antes. Francisco de Góngora y Falces. echó el resto para casar a su hermana doña Leonor. octavo señor de Cabriñana del Monte y regidor de Córdoba. familiares del Santo Oficio. del que tuvo cinco hijos. Biblioteca Nacional de España. aun así. copa veinticuatrías y canonicatos.

Había que meter en cintura a esos cabildos afeudalados. pero no está atestiguado. hija de don Pedro Gutiérrez de los Ríos. imbuido de celo tridentino. a despecho del celebérrimo «Hermana Marica» del propio Góngora. con regresos intermitentes a casa. en ciclo perpetuo. Es ese factor imprevisto —ese sino irresistible quizá también— su signo distintivo. en 1582 es designado titular último del vínculo y mayorazgo que el tío Francisco crea en don Juan de Góngora. en sus varias facetas. había contraído don Luis obligación desde el momento en que adopta el estado eclesiástico. Biblioteca Nacional de España. aunque tampoco chocaba con él. De nuevo en Córdoba. y con arreglo a esa responsabilidad procedió a medida que fueron naciendo. Cobrar los frutos del beneficio dependía del cumplimiento escrupuloso de ambos cometidos. y cuyo motor es el beneficio. no convenía cerrar de antemano esa puerta (a la que Góngora. pero sí para subir en el escalafón a puestos de mayor enjundia doctrinal. Sobre ese estambre fijo. No porque el cultivo de las musas fuera. en la que habrá seis hijos. En eso consistía vivir como un canónigo. También desde ese momento su vida queda sometida a una regla. por resigna. en 1585. Salamanca. Todas las acciones se encaminan a ese doble fin. detalle correspondiente a la ubicación de Salamanca en Hispaniae Nova Delineatio cum Antiquis et Recentioribus Nominibus. Como era de rigor. al año siguiente el tío muere. Acreditar un título universitario no era forzoso para ser racionero. una canción en esdrújulos nada primeriza que abre la traducción castellana de Os Lusíadas por Luis Gómez de Tapia. . El microcosmos capitular. La ración pasa a don Luis. Las atribuciones de don Luis. A él le toca en lo sucesivo asumir el papel protector del tío. el hecho es que de 1580 data su primer poema impreso de que hay noticia. que no eran pocos ni fútiles. sinecuras que no exigen residencia. y disfrutó de las ventajas de su estado. así como el beneficio que su tío posee en Cañete de las Torres. En Salamanca cursó Cánones hasta el verano del 81. que campan por sus respetos a lo largo y ancho del reino. Madrid. muy activos desde su implantación en la ciudad a mediados de siglo.34 Amelia de Paz Vida del poeta 35 De ese modo. ni mucho menos. La catedral se convierte en el eje de su existencia. El traslado a Salamanca se produce al año siguiente. repite a pequeña escala las jerarquías superiores a las que se ve sometido. todo sea dicho. Nada de lo que Góngora escribió desde 1585 se comprende probablemente en su justa dimensión si se prescinde de este hecho. ordenado de menores. no parece haber aspirado a llamar nunca). su existencia se tejió con una trama no forzosa: su dedicación a la poesía. quinto señor de Escalonias. Por precepto legal. Corren tiempos de rigorismo. La condición de prebendado no fue una anécdota a la que el poeta pudiera ni pretendiera sustraerse. completando así la estrategia sucesoria. sin incertidumbres materiales ni espirituales graves. el dique donde rompen las profundas tensiones internas de la monarquía católica. ha ordenado en 1577. la pérdida de los libros de pruebas impide determinar si obtuvo algún grado. desposa a doña Beatriz Carrillo de los Ríos. ya regidor de Córdoba. Las primeras vienen marcadas por el calendario litúrgico y las horas. hacienda y vivencias a cada uno de sus componentes. Los intereses particulares quedan integrados en los comunes e identificados con ellos: conservar y aumentar el patrimonio eterno y temporal es la consigna. tres varones y tres hembras. Al mayorazgo se suma otro paterno. que se adjudicaban por oposición. cubren así dos ámbitos: eclesiástico y administrativo. De su formación anterior a la etapa salmantina solo consta el afecto con que en la vejez recordará a los maestrescuelas de su infancia —de esa infancia inexistente en el siglo xvi. Las iglesias catedrales son la manzana dorada que se disputan tiara y corona. como las canonjías de oficio. 1581. cuyo funcionamiento requiere el concurso de todos sus miembros. como las de sus colegas. Fig. Góngora asumió el modus vivendi que le fue conferido. durante doscientas setenta y cinco jornadas al año. como prolongación de sus gabelas fraternas. esparcimiento de un alma adulta. Una vida ordenada. de menor cuantía. Un cuerpo complejo. las segundas atienden a la gestión colegiada de la mesa capitular mediante el desempeño de cargos rotatorios anuales. la cual dispone ritmos vitales. Pero es también un ente con personalidad propia. Cumplió con sus deberes. Con todos ellos. a los catorce años cumplidos —la edad mínima obligatoria— recibe sendas prestameras en Santaella y Guadalmazán. Y esa fue la vida que Góngora llevó entre sus veinticuatro y los cincuenta. salvo enfermedad. a expensas del tío. 2 Enrique Cock. en 1575 comienza la transferencia de bienes a don Luis que. como con los cinco de doña Francisca de Argote. que no venía en el programa. sin haber tenido apenas oportunidad de disfrutar de su jubilación. Él es una pieza más en el engranaje de una maquinaria secular. Por esas fechas es posible que asistiera al colegio de los jesuitas. publicada en aquella ciudad. sistematizada en los estatutos de la catedral de Córdoba que el obispo Fresneda. de obligaciones bien definidas. Ignoramos asimismo en qué medida la Salamanca de Fray Luis pudo decantar su afición a las musas. en cuanto eso ocurre. Se avino a él sin aparentes conflictos. reproducido con pautas similares por doquier. don Juan no comenzará a usufructuar y administrar sus bienes hasta cumplir los veinticinco años.

A don Luis se le encomienda de manera habitual representar a la corporación ante el concejo. finales de siglo xvi. no a despecho de ellas. Bóvedas de la Capilla de San Clemente de la Mezquita-Catedral de Córdoba. asume la secretaría capitular con carácter extraordinario. ni tampoco los actos protocolarios. No desempeñará. como algunos colegas. Ese mismo verano se le ordena el primero de los tres expedientes de limpieza que instruyó. a mediados de marzo. la corte. o el siguiente. pues. Junto con la participación en las continuas solemnidades. El cabildo es una empresa dinámica. Puede decirse que Góngora supo sintonizar desde el principio con el gusto de sus contemporáneos y descollar sobre el promedio. y donde ceremonia. y a la vuelta convalece durante un mes en Madrid. Fig. uno: órganos de una misma oligarquía. En julio siguiente. A Góngora. . comisiones permanentes fuera de Córdoba. como al resto. con intereses comunes en liza. la administración de los diezmos. para satisfacer las diarias demandas. sus octosílabos nutren por aquellos días las Flores del romancero. la prebenda. La correspondencia es incesante. que exige constantes gestiones tanto dentro como fuera de su recinto. que ya había ejercido dos años atrás. 1518. al cabo. El aparato burocrático interno está activo a todas horas. del secretario de obispo Falces— sus dotes: a cuatro de los siete prelados investidos durante su servicio tuvo que ir a cumplimentarlos en sus destinos de origen. y de paso mover el inveterado litigio de la iglesia de Córdoba por los pozos de la sal. es decir. Pero también extramuros tiene delegados aquella en todos los puntos neurálgicos: Roma. como Cervantes y Espinel. Granada. sino transitorias. pudo ser porque algún negocio concerniente a aquel mandato requiriera su presencia en el tribunal de la Chancillería. Las visitas de inspección a patronazgos y propiedades no remiten. La catedral es el alma de Córdoba. a la sazón presidente del Consejo de Indias. En enero de 1591 viaja de nuevo a Madrid. Las relaciones con la ciudad se cuidan como quien mira por lo propio. Que tenía buena mano con el episcopado lo demuestra hasta el desembarazo con que se conduce en un episodio más aireado que tales cortesías: la visita del obispo Pacheco al cabildo entre octubre de 1588 y junio de 1589. a otros los honró con su amistad y con sus versos. solar del inquisidor de Cuenca Alonso Jiménez de Reinoso —aspirante a una ración y futuro enemigo suyo—. el coro constituye la parte más colorista de una actividad que abarca tareas no tan vistosas ni excelsas. con obligación de asistencia a tercias y vísperas. y los encargos que recaen en don Luis son sobre todo de dos tipos: salutaciones de obispos e informaciones de limpieza de candidatos a racioneros. Va hasta la villa de Mazuecos. regresa a Córdoba ya entrado febrero del 90. y que consiste en supervisar la marcha de los negocios y pleitos cursados por el cabildo. Entretanto. Nada más reincorporarse. decisión y utilidad van siempre de la mano. le toca desplazarse a menudo. En febrero del 85 gana. 3 Hernán Ruiz i. La mayoría de los ingenios de su tiempo procede de su misma extracción o similares. Recibe el espaldarazo temprano de autores de más edad. pero tanto la fecha de esa presunta primera estancia en Granada como el motivo son inseguros. Y también los viajes. apenas cumplidos los cuatro meses de residencia preceptivos: en el reparto de oficios anuales se le asigna la diputación de cabeza de rentas. Mayor gravedad reviste la dolencia que lo Fig. también en esta ocasión retorna enfermo. ha alquilado varias heredades a la institución. La salud de don Luis se suele resentir en los viajes. Lo que individualiza a don Luis es el modo y la oportunidad con que abrazó su inclinación. don Luis recibe el primer nombramiento. para felicitar al recién nombrado obispo de Córdoba don Hernando de Vega y Fonseca. sus sonetos hombrean sin desdoro en la cofradía petrarquista. Para las primeras parece haber poseído Góngora —deudo. en Palencia. Góngora queda adscrito al coro del deán. cabildo secular y eclesiástico son. Sea como fuere. En noviembre de 1592 vuelve a la corte y tramita ante el Consejo Real la renuncia de la veinticuatría del conde del Castellar en don Juan de Góngora. la toma de posesión tiene lugar el día 21. 4 Balcón de la Capilla de San Clemente en la fachada sur de la Mezquita-Catedral de Córdoba. alterna ese oficio con el de diputado de hacienda. en el fondo. Su obra se va generando con naturalidad al amor de sus restantes ocupaciones. y la subsiguiente sanción al racionero Góngora por cargos de indisciplina leves. de los que se defiende con donaire. a Góngora le aguardan años movidos. con el comienzo del año para los capitulares. viajó a Granada. Si es cierto que ese año. desde julio. Existe una cierta especialización dentro de la casa. según la costumbre. su influencia se deja sentir en todos los órdenes de la vida municipal.36 Amelia de Paz Vida del poeta 37 ajeno a su estatus: un vástago educado de la nobleza reúne las condiciones idóneas para tal menester. quizá por sus contactos familiares.

Apenas nada sabemos con certeza de los movimientos del autor desde el día en que cesa su ejercicio activo en la catedral hasta varios años después. y en el que pudo alimentar esperanzas de otro mayor: acompañar al conde a su virreinato napolitano. Su relación con el prócer. El año de 1609 lo ha pasado en gran parte fuera de Córdoba. don Luis acude a Madrid. en 1598 ejercerá como adjunto suyo en causas criminales de beneficiados. inexorables. ya en calidad de maestro. . repetirá en ambos en 1610. el mecanismo de la conveniencia familiar empieza a desplegar su proyecto —de libro— para las féminas de la generación más joven. Las firmezas de Isabela (1613). como no fuera tras cierta caída casi mortal desde un adarve que. En Madrid lo retienen al regreso de Galicia sus deberes como diputado de rentas. arrienda también de por vida unas casas que el cabildo posee en la plaza de la Trinidad. como el precedente. Salvatierra de Álava. aprovecha además para visitar a su conterráneo el obispo Venegas de Figueroa en Burlada y al conde de Lemos en Monforte. Los años que siguen son los más fecundos para el poeta. y alumbra presumiblemente El doctor Carlino. entran en el convento de Santa Clara: son los dos tallos podados para favorecer la línea única de la hermana menor. por causas que desconocemos —tal vez nueva enfermedad de consideración—. oidor del Consejo de la Inquisición. Burgos. En febrero de 1611 reparte sus prebendas entre las dos ramas familiares vivas: a su sobrino don Pedro de Góngora y de los Ríos. 5 Escudo del concejo cordobés. En 1599. presumiblemente. clavero del arca del tesoro y visitador de Nuestra Señora de la Fuensanta. mes en que se ausenta del coro. tarambana del que costará hacer carrera. con una embajada ya usual: saludar a Francisco de Reinoso. esta vez a la abadía de Husillos. donde da el parabién al obispo electo de Córdoba Pablo Laguna. otra vez contador. La vida va cubriendo sus ciclos. Durante el otoño de 1596 vuelve don Luis a Palencia. En 1605. Ese año. en cualquier caso. Otros aun no es seguro que se hayan producido. según la leyenda. propuesta que no deja de sonar a temeraria en tiempos de epidemia (con el tiempo se achacaría a la perniciosa farándula la propagación del contagio). sus sobrinas adolescentes doña Francisca de Saavedra y doña Leonor de Argote. s. Descarga así sus obligaciones. a cuya justa concurre un soneto gongorino. sin haber llegado a ocupar la silla de Osio. En ellos escribe sus obras mayores (Fábula de Polifemo y Galatea. se publica su única comedia completa conocida. y respalda a la ciudad en la iniciativa de erigir un teatro de comedias en la cárcel vieja. de pestilencia en Córdoba— arrienda con carácter vitalicio para su explotación la huerta de don Marcos. a pesar de sus achaques: con motivo de la información de Diego Pardo. en el de 1601. sin pausa y sin altibajos. Al tiempo. Los que pudiera hacer a título particular no siempre es posible fecharlos con precisión ni determinar sus fines. hijas de doña Francisca. como el hipotético viaje a Sevilla por la beatificación de san Ignacio en 1610. doña María de Saavedra. durante ese año de 1607 visitó al marqués de Ayamonte en sus dominios. único varón que le queda a doña Francisca. no obstante. don Francisco de Argote y Góngora. en Valladolid. el viaje más largo de su vida. sobre la que recae la responsabilidad de perpetuar la estirpe en un futuro no muy lejano. a media legua de Córdoba. Soledades). alguno habrá del que ni siquiera se tenga noticia. Góngora sufrió de niño. don Jerónimo Manrique. En mayo de 1603 viaja a Cuenca y Mohorte para satisfacer el estatuto de limpieza del racionero Pedro de Zamora. Alcalá de Henares. lo que en la práctica significa su heredero. Las diputaciones se suceden: en el cabildo de oficiales de 1600. en Salamanca sobrevive providencialmente también. niña aún. sale elegido diputado de la cera y contador. dista de estar dilucidada. La estancia vallisoletana tiene entre otras consecuencias la amplia inclusión de don Luis. que pretende la ración vaca por la muerte de Pablo de Céspedes. En octubre se le encomienda el arreglo de las exequias por Felipe ii en la catedral cordobesa. y el que fallece en cambio a las pocas fechas. y de allí se dirige a la corte. Si. segundón de don Juan. como parece. en 1606 y 1607. sin perder su condición de capitular. Fue. xvi. va creciendo sin prisa. Nunca estuvo la poesía española tan cerca de quedarse sin las Soledades. y posiblemente los únicos en que las musas constituyen su ocupación primordial. en las Flores de poetas ilustres de Pedro Espinosa (1605). a finales de octubre está de nuevo en Córdoba.38 Amelia de Paz Vida del poeta 39 aqueja —hasta el extremo de moverlo a testar— en el verano de 1593. La obra. Góngora pasa en 1604 más de un semestre retirado de sus deberes y apenas productivo. en tanto que a don Luis de Saavedra y Góngora. lo nombra coadjutor de la ración. En el curso del 94 oficia una vez más como secretario. consolidando el renombre del poeta con la majestad de lo inevitable. le cede los beneficios menores. En 1608 se le asigna el doble oficio de contador y diputado de cabeza de rentas. es el propio Manrique. Góngora resulta elegido contador de la mesa. Pamplona y Pontevedra. puntador de las misas del punto. Que se retirara a la huerta de don Marcos para componer Polifemo y Soledades es solo una fantasía que ha hecho fortuna. su anfitrión y albacea. y la catedral los suyos. a cambio de una pensión vitalicia. En el 95 nace el mayorazgo de su hermano. Es posible que en 1611 haya estado en Fig. Mientras. En 1602 —año. pudo ser entre el 9 de abril y el 9 de mayo. en el Crucero de la MezquitaCatedral de Córdoba. durante su visita en Salamanca al siguiente titular de la sede cordobesa. Tales recorridos van dejando huella en su poesía. feudo de los Argote. Si en aquella ocasión infantil se habría salvado gracias a la intercesión de san Álvaro. nombrado obispo de Córdoba.

las Soledades han sido difundidas en la corte. A esas alturas. A primeros de mes ha quedado además como único varón de su edad en la familia. Fig. a duras penas compensan las sumas invertidas para su obtención. 6 Estatua orante del obispo Mardones. Urge en especial acabar de poner en estado a los hijos de don Juan de Góngora. Que el 8 de diciembre de ese mismo año presenciara en las calles de Córdoba el incendiario sermón del dominico fray Cristóbal de Torres es solo una posibilidad. Museo de Historia. y con ellos no escatima tiempo e ingenio. Nada debió de pesar tanto como ese suceso en la sorprendente decisión que el poeta toma de mudarse a Madrid y renunciar a su cómoda existencia provinciana. Desde ese momento. Es seguro que está en Córdoba en octubre de 1614. y que con amigos como el predicador fray Hortensio Paravicino haya tenido ocasión de tantear el terreno. amigo y mentor del poeta. La primera encomienda cae pronto: una capellanía de honor de Su Majestad don Felipe iii. .40 Amelia de Paz Vida del poeta 41 Granada. Vista del Alcázar de Madrid. en su ciudad natal. moría a los veintiuno en una pendencia). tío del duque de Lerma. él es en solitario el sostén de una parentela considerable. sin contar sirvientes y otros allegados. Góngora emprende viaje a la corte. que el poeta no fue ajeno a la polémica concepcionista desatada a partir de entonces y proseguida durante todo el año de 1615. Fig. su padre prolongó sus días hasta 1604. y donde debe hacer presencia quien busca mejora para su linaje. patrocina en Toledo unas fiestas por la traslación del Sagrario. demasiado anciano ya para señorear sus facultades. el hijo de este. Allá es donde —cada vez más— se cuecen los asuntos de Córdoba. por el fallecimiento sobrevenido de su cuñado don Juan de Argote. don Francisco de Saavedra. En ella se vería torpemente envuelto el prelado con quien más estrecha amistad sostuvo Góngora. 1617. menores que sus primos y con sus destinos no del todo definidos. Pero también ha hecho mella en la propia (en 1592 había fallecido su cuñado don Gonzalo de Saavedra con treinta y seis años). Los tiene asimismo. La muerte inesperada del mayorazgo desmantela los planes familiares y obliga a recomponer la estrategia. en esta ocasión por tiempo indefinido. Entretanto. El año de 1616 trae la más decisiva para los destinos familiares y para el propio don Luis: en febrero pierde a su hermano don Juan de Góngora. el cardenal don Bernardo de Sandoval y Rojas. en cambio. xvii. en la Mezquita-Catedral de Córdoba. En ellas se leen composiciones gongorinas y de colegas afincados en Madrid: es probable que el poeta asistiera en persona al certamen. El poeta se halla en su plenitud. 7 Anónimo. El tándem que durante más de tres decenios había conducido los intereses de la casa en buena armonía y solidaridad se ha roto. Con varios contribuye en enero de 1612 a las honras fúnebres cordobesas por la reina Margarita. donde cuenta con amigos y admiradores. Ayuntamiento de Madrid. s. con cincuenta y cinco años. Proveerlos conforme a su calidad exige un caudal importante. durante las fiestas a la beatificación de Santa Teresa. Los gajes son exiguos. un hecho es. que vería la explosión de júbilo que se apoderó de la ciudad. Don Luis tendrá que emplearse a conciencia. puede permitirse cualquier registro y hace gala de su buen humor. fray Diego Mardones. y aun en la siguiente (en 1605. Lo cierto es que en abril de 1617. que lo obliga a satisfacer el requisito del presbiterado en marzo de 1618. y fervorosos. y la batalla en torno a Góngora ya está en marcha. hace mucho que el tiempo ha barrido a la generación de sus mayores: la muerte de su madre (1589) siguió pronto a la del tío benefactor. En octubre. y que en la iglesia de Santa Clara asiste circunspecto como jurado al fallo de los juegos florales a los que —embozado de vicario de Trassierra— ha presentado un romance sacro-cómico.

8 Escudo de los Góngora en la Capilla de San Bartolomé de la Mezquita-Catedral de Córdoba. escribe a Heredia—. cuanto más altos—. en 1620. en apenas unas semanas. al otro. indicio de que pica alto y está dispuesto a ir por sus pasos. de mudanzas impensadas. y de inmediato se producen los capítulos matrimoniales de doña Leonor de Góngora. no es mala. se duele. con la condición de que ceda a su futuro cuñado la veinticuatría que ostenta. que don Luis ha pretendido durante años. Se necesitan constantes atenciones para rendir voluntades y mantener el decoro. entre la conmiseración y el alivio por que no haya sido antes —con lo que hubiera podido tener de embarazoso ahora—. son superiores. y criado del duque. para desesperación del demandante. su deuda. Como buen gestor. En noviembre llega el primer hábito —de Santiago—. quien hoy encumbra. Lo que un día es blanco. «que ni aun respuestas vale». en sí. Fuera del propio medio los costes de don Luis. de Córdoba va llegando el goteo de desapariciones de compañeros. Las diligencias para la limpieza se dilatan interminables Fig. con un excelente partido. inopinadamente. la felicidad o la hacienda: al marqués de Siete Iglesias. panteón familiar. chantre de la Santa Iglesia de Córdoba. anafaya. Góngora no es adivino. endeudada está la corona. Las súplicas de efectivo a Cristóbal de Heredia. bien a su pesar. Se le franquea el acceso a palacio. No es de deuda. con razón. En el calurosísimo verano de 1619 llora. familiares. Alentado por los amigos cordobeses. de no ser porque. al veinticuatro don Alonso Pérez de Guzmán. el administrador de sus rentas en Córdoba por aquellos años. Heredia destila por alambique. La intención. Pero por su alcurnia y por la naturaleza de sus pretensiones. Góngora espolea con ardor las postas a Roma. mañana arrastra al precipicio con su propia caída. que está gastando pólvora mojada. recibida de su padre. y a los pocos meses a otra sobrina. lo son todavía más. zamboas. en medio de los vaivenes de magistraturas y empleos. a su vez. Olivares. como los de cualquiera. esposo de su sobrina doña María de Saavedra. le aguardan a la vuelta de la esquina prisión y cadalso. aun cuando no cosecha más que dilaciones. sino de liquidez. Lo que le falta es dinero contante y sonante para hacer frente a los continuos desembolsos. sin éxito. aunque de puertas adentro pase calamidades. Si en 1617 aún sirve como credencial un largo panegírico al duque de Lerma. contenida cuando vivía en Córdoba. al cabo de un año comporta temeridad. para evitar dispendios. El noble. los encargos son en especie: jazmines reales para regalar a tal marquesa. «Mire vuesa merced a qué tiempo entré yo en la viña». él también. La literatura de la época ha plasmado con trazos indelebles un tipo humano que Góngora y otros como él encarnaron. su valedor en la controversia por las Soledades. de principio a fin. Endeudado está todo el que tiene crédito. Pero sus aldabas ceden ante el gran duque de Osuna —poderoso ya también por poco rato—. y Góngora lo tiene. negro. Muchos pierden entonces el compás de los tiempos. cualquier cálculo resulta insensatez: vienen horas imprevisibles. Don Luis siente. acuden a sus ruegos: «estéril cosecha he tenido de sobrinos». El hábito se adjudica al hermano de aquella don Francisco de Argote y Góngora. para quien persigue. Como la defunción se ha producido en mes apostólico. A finales de 1618. Góngora se debate entre sus deseos de escapar a Córdoba y el imperativo de resistir. . a pesar de sus desavenencias. a Pedro de Valencia. Paulatino como el suministro. hace gaceta a sus corresponsales cordobeses de cuanto acaece en la corte. él. en carta a su íntimo Francisco de Corral. La deuda es el timbre de la nobleza: endeudados están hidalgos y grandes de España —más.42 Amelia de Paz Vida del poeta 43 pero en ella ve don Luis en el verano de 1617 una «llave maestra a mayores ascendencias». corresponde a la Santa Sede la provisión de la vacante. perfecto desconocido para su oponente. don Francisco Luis de Cárcamo y Mesa. sin embargo. ha de ser disipador por imperativo moral. En no pocas ocasiones. Otros afrontan pérdidas más concluyentes que la paciencia. lo mima. cordobanes. y desde su pequeña atalaya cordobesa mal podía divisar en qué coyuntura iba a la corte a auspiciar los semblantes del privado. y la dignidad recae en el poeta Hernando de Soria Galvarro. En el mar revuelto de Uceda. lamenta. perniles para un obispo. debe prodigarse en obsequios y aparato suntuario. amarguras y gastos. por los que se está desviviendo. señorea trayectorias y acciones. a su amigo don Pedro de Angulo y a su cuñada doña Beatriz. Y a manos llenas. en que la instabilidad de todas las cosas humanas. vislumbra la posibilidad de regresar acrecentado: el 15 de noviembre fallece Alonso de Miranda. La honra así lo exige. Pero aguanta y persevera en ese golfo de pesadumbres. Tampoco los suyos. su principal problema. en el otoño de 1621. bellotas —«bellotas valen mucho en Palacio». mejor dotado que Lerma para apreciar quién es don Luis de Góngora. por mor de la honra y la esperanza. la caballeriza de Córdoba. constituyen la letanía del epistolario gongorino. amigos. un ataúd apresurado y misérrimo tras muerte alevosa. en tales fechas. La muerte de Felipe iii en marzo de ese mismo año ha supuesto para el cortesano Góngora el fin de una etapa de esfuerzos mal recompensados y promesas vanas. sobrina dilecta. de cualquier estofa. su principal valedor dentro del círculo de Lerma. La sustitución de los Sandovales por los Guzmanes lo favorece. Y eso que ha renunciado a sumarse a la jornada de Portugal en 1619. se dispara. exacerbada. a su buen amigo el sibarita conde de Villamediana. En los dos primeros años de estancia en Madrid.

En 1623 piensa en imprimir para remediar sus apuros crematísticos. lo que la historia literaria. tras una apoplejía. Con Cristóbal de Heredia. la que justifica las anteriores y la posteridad del escritor. recomienda ante sus paisanos. El resto es liquidación. desde el nacimiento en 1561 hasta que se hace cargo de la ración en 1585. a Paravicino. porque nuevas expectativas se ofrecen: ha caído en la trampa de la ambición desfondada y eternamente diferida. y que esa vida discreta. cada vez mayores. En 1625 obtiene una pensión situada en el obispado de la cada vez más tantálica Córdoba. por mencionar solo a algunos de los hombres con los que compartió buena parte de sus días e intereses —sus hermanos. Mientras. renuncia a seguir a la corte a Andalucía en 1624. como él mismo los llamaba. se repone como para viajar a Córdoba y ocuparse aún de sus asuntos en los ratos de lucidez. domingo de Pascua del Espíritu Santo. se distinguen en ella cuatro etapas bien demarcadas. A Heredia le allana el camino hacia una canonjía en Sevilla. ni un dogmático como Álvaro Pizaño.44 Amelia de Paz Vida del poeta 45 durante meses. En marzo de 1626. A últimos de ese año se le concede un segundo hábito. durante el cual Góngora produce sus obras maestras. ni un bibliófilo como Andrés de Bonilla. La segunda llega hasta 1611. compensando de ese modo una vez más las dos ramas familiares. que destina a un hijo de doña María de Saavedra. Góngora sólo desea salir a flote e ir a invernar a Córdoba. uno de esos hermanos registró con mano anónima en el libro de misas de difuntos del cabildo que el fallecimiento se produjo «por la tarde. Cuando murió el 23 de mayo de 1627. su situación económica es cada día más angustiosa. aquella se presenta por fin con ínfulas de dueña de honor. que deberá permutar por sus beneficios en lugares de Córdoba. sin embargo. y empieza en abril de 1617. había sido la del «Prínzipe de los Poetas Líricos de España. No fue un erudito como Bernardo Aldrete. Pero sigue en Madrid. En noviembre hace donación de sus obras a su sobrino el coadjutor. 1611-1617. Parece fuera de duda que Góngora hubo de ser consciente de su preeminencia poética —no hay razones para pensar que estuviera ciego a lo que todos tenían por incontrovertible—. y don Luis se deshace en atenciones. dicta testamento: una relación de deudas y omisiones donde no nombra a ninguno de aquellos por quienes tanto ha mirado. La cuarta abarca el último decenio de vida. donde se decide su porvenir de clérigo y poeta. no obstante. pierde Góngora su brújula. con el traslado a la corte: es el momento de intentar cobrar en mercedes la gloria literaria. en bajorrelieve. en la capilla de San Bartolomé. cuando se libera de sus obligaciones eclesiásticas más apremiantes: cinco lustros de sujeción a la rutina catedralicia y de afianzamiento de su personalidad y reputación literarias. Impaciente y desvalido como un niño. y deja como heredera universal a su alma. Las dos primeras cubren aproximadamente un cuarto de siglo cada una: la inicial. y el amigo no acepta: prefiere continuar entre aperos y tinajas. al precio de sinsabores y servidumbres. Creyó don Luis que no volvería a ver los muros de su patria y. La tercera es la más breve. En el fondo del pozo quedará para siempre si en sus últimos años no hubiera cambiado de buena gana todos sus laureles por la chantría cordobesa. a quien quiere como a hermano y confiesa deber más que a su linaje. Y fue la honrra de Córdova en sus escritos y en sus birtudes y fue mui faborecido del Señor Don Phelipe quarto». Pero llega el invierno. ni un negociador avezado como Juan Sigler de Espinosa. quizás a la ligera. Por evitar compromisos. y optar al priorato de la colegial cordobesa de San Hipólito. por su patinejo florido. Ruega a Cristóbal de Heredia que adquiera un cartapacio con sus versos. Góngora ha satisfecho con creces sus pretensiones y puede volver a Córdoba con honra y aumento. y se emplea en revisarlo: de su impresión parece pender el logro de un tercer hábito. y se ve obligado a vender sus enseres para poder comer. ansía la venida de su criada María Rodríguez desde Córdoba. en las crudezas de diciembre. y el poeta sigue en Madrid. Si se observa a vista de pájaro la vida de don Luis de Góngora y Argote. que sí se une a la comitiva. también es la menos sondeable: el sexenio * . también de Santiago. Años de aprendizaje. pero también que no debió de dar a esa cualidad de su existencia el carácter absoluto que nosotros. empleando la fórmula al uso. no ha tomado por un gesto precisamente de cordura. don Juan de Guzmán y Saavedra. Dispone que su cuerpo sea enterrado provisionalmente en el convento de la Trinidad de su buen Paravicino y trasladado con carácter definitivo al sepulcro familiar de la catedral cordobesa. por un hábito más para sus deudos. Su muerte repentina a finales de año pone término a las cábalas y a un epistolario conmovedor. media hora antes de la oraçión». con contratiempos salvados a base de enojosas solicitudes y dádivas.

buscamos la singularidad también en su efigie. pp. Suhrkamp Verlag. Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte. Enrique Lafuente Ferrari. Como beatos de la singularidad de un autor y una obra. París. Kagan. Engagement und Distanzierung. como si la inclusión de un retrato en la portada subrayara la conexión entre texto y un autor individual con un semblante verdadero e intransferible. 789-812. Frankfurt. que incluía antes de 1632 las imágenes de Garcilaso. había comenzado a reunir en torno a 1594 en algunos salones de su castillo de Batres una galería de hombres ilustres en religión y letras. 3. Señor de Batres y i Conde de Arcos. 162170. Madrid. Benito Navarrete Prieto. 151-159. 52-64. Por otra parte. pp. por ejemplo. «De poesía y pintura: Lope de Vega retratado por Van der Hamen». Dits et Écrits. 1992. el ii Conde de Mora don Francisco de Rojas y Guzmán arregló un 1 2 3 Michel Foucault. Lope y Góngora. que se unieron a las de los ilustres por su jerarquía o su valor. 1935. en su De varia commensuración para la esculptura y architectura (1585-1587). Javier Portús. p. 1986. algunos aristócratas cultos de la corte comenzaron a incluir a poetas y literatos en sus galerías de retratos de hombres de armas. iv . 2010. y olvidamos que la dialéctica entre individuo y grupo solo se resolvió tardíamente a favor del primero. «The Count of Los Arcos as Collector and Patron of El Greco». Nerea. Los retratos de Lope de Vega. Madrid. i. pp. hallaron un medio diverso de exposición como firma icónica de sus obras manuscritas o impresas. Ellos fueron los primeros en reunir esta doble apariencia. pp. hasta Mateo Alemán. Luis de Góngora y Argote cumple —como poco antes Félix Lope de Vega Carpio3 y poco después Francisco de Quevedo— con este doble requisito en su retrato como autor. 158. En segundo lugar. Pintura y pensamiento en la España de Lope de Vega. . 1999.4 En Toledo. a Juan de Arfe y Villafañe. 4 Richard L. en torno al cambio de la centuria. no podría serlo menos su retrato. las de los hombres ilustres por sus actos y obras.2 Los primeros retratos de autores literarios —los autorretratos de artistas parecen haber seguido otras pautas— pertenecen en primer lugar al ámbito de las series. en Norbert Elias. en su Guzmán de Alfarache de 1599— se les habían introducido su imagen o habían requerido su propio retrato. don Pedro Lasso de la Vega y Figueroa (1559-1637). Ars magazine. Fray Hortensio Félix Paravicino.6. «Qu’est-ce qu’un auteur?» (1969). Gallimard.46 47 el retrato de don luis de góngora y argote Fernando Marías Si el autor —como señalara Michel Foucault—1 ha sido una reinvención moderna. pues a autores anteriores —desde el Nebrija del Dictionariorum de 1552 y el sastre Juan de Iciar de 1550.

si el destino era un libro de dibujos ¿por qué Velázquez pintó un lienzo en lugar de un dibujo? Naturalmente. «Mythische Visualität. en Mythen in Kunst und Literatur. 1997. desde la casa del pintor Francisco de Burgos Mantilla a la de don Claudio Crisóstomo. 95-115. Documentos para la historia de la pintura española iii. En 1678. 10. 408 y 424 y Leticia de Frutos. 235-272. 11 Fernando Marías. Madrid. Zum Verhältnis von optischen Medien und Schrift in der petrarkistischen Liebeslyrik Góngoras».15 Por esas mismas fechas. Fernando de Herrera y Lope de Vega. a Fernando Marías. Ana Carmen Lavín. 154-167. Museo Nacional del Prado. 2006. tasado alegremente en 1. pp. ed. pp. Ninguno de ellos puede identificarse con versión alguna de los retratos que han llegado hasta nosotros. eds. en otras ocasiones. Un retrato anónimo («Retrato de un clérigo que es de Don Luis de Góngora». 10 Índice. Bue- naventura Bassegoda i Hugas. Dossat. facsímil. Olivar. 419-453 y «Mitología y magia óptica: sobre la relación entre retrato. p. vii Marqués del Carpio. «De veras y falsas: las reconstruccio- nes de El Griego de Toledo». los redactores de la revista Índice. se habría conservado su retrato como hombre de un linaje. También María Jesús Muñoz González. 2005. 16 Mercedes Agulló y Cobo. 2008. 3. no obstante. en El mundo que vivió Cervantes. y que ello habría justificado la corona de laurel que apareció en la radiografía del óleo de Boston. Arte de la pintura (1649). 1604). 203-204. El mercado español de pinturas en el siglo xvii. con imágenes de las Nueve Musas y los Nueve Cielos acompañados por poetas antiguos. de tres cuartas de vara y tasado en 150 reales). 8 Fernando Marías. dedicándole primero sus versos —un soneto funerario. 2008. 1987. que pasó por Toledo en 1611. Con cierta lógica se ha supuesto que quisiera su imagen para incluirla en su citado Libro de retratos. como reverso de la moneda. FAHAH. En 1899. 1649). 7 Véase desde Enrique Lafuente Ferrari. doc. El Greco. pp. que ese dibujo se convirtiera en lienzo. como en el como en el caso del discutido y velazqueño Francisco de Rioja (1583-1659) de 1623. Madrid-Toledo. En 1921. Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispano. «Góngora et la peinture». es posible. a 5 Baltasar Elisio de Medinilla. ahora valorado en 8 ridículos reales. como veremos. Burke y Peter Cherry. 9 Mercedes Blanco. se habían interesado vivamente por la pintura. 2004. pasó por venta en almoneda. Los Angeles. y no como autor. 2004. Se repetía contemporáneamente la búsqueda desinhibida de algunos retratos de hombres de letras. dieron a la luz una inédita correspondencia entre el pintor griego y el poeta cordobés durante el verano de 1586. «otro retrato de Don Luis de Góngora»). posterior a 1622. en 1905). Anuario Lope de Vega. Diego Rodríguez de Silva y Velázquez). aludieron a su arte o a los propios pintores. Tradition und kulturelle Repräsentation.13 Ahora bien. desde la Ilustración a los inicios del Novecientos. Kirsten Kramer.8 más tarde. cit. producto para «burlarse literariamente» de algún erudito gongorino o de algún extranjero ignorante y solo por goce de los jeux d’esprit. 14 Marcus B. Revista de Definición y Concordia. 57 y 70. literatos e historiadores. como con Garcilaso. clara y exenta de problemas. biografía de un pintor «extra- vagante». pasó en 1674 de las manos de don Antonio Ramírez de Prado a las de don Pedro Ramírez de Guzmán. El Vega de la poética espa- ñola. o por último a la galería arzobispal de don Fernando Niño de Guevara en Sevilla y al coleccionismo del Conde de Villamediana. pp. parece haber sido ya vendido en 1692 a un Nicolás Nepata por unos mucho más modestos 180 reales. instancias de su suegro Pacheco. en poder del pintor hasta su muerte. Luis de Góngora.7 Muchos de estos poetas y escritores. 7. Enrique Díez-Canedo y el pintor Gabriel García Maroto. 1997. 1948.11 La imagen de Luis de Góngora y Argote (1561-1627) parece. 115. 1677 y. dejando diferentes composiciones que. Fig. p. Colonia. 1 Anónimo (Copia. otro retrato de «don Luis de Góngora». Góngora fue uno de ellos. de manera tópica o altamente original. 1601-1755. a su muerte en 1689. Collections of Paintings in Madrid. Annette Simonis y Linda Simonis. Nerea. ovalada (2/3 de vara en cuadrado y tasada en 200 reales).48 Fernando Marías El retrato de don Luis de Góngora y Argote 49 «Museo» para sus reuniones académicas. 1. otro del pintor dedicado al poeta y otro del propio nicaragüense dedicado a ambos (Trébol. Se ha supuesto que debió de pasar a manos de don Gaspar de Haro y Guzmán. uno de Góngora dedicado a Velázquez. op. pues uno de Velázquez se relacionaba en su colección ya en 1669. en el estilo de Velázquez.16 En 1711 o 1739 se conservaba en la colección del ix Duque de Alba otra versión. Ediciones El Museo Universal. Madrid. . como con Miguel de Cervantes. un repertorio básico para nuestro conocimiento de algunos de los semblantes del Siglo de Oro. inventariándose en 1660 en la Casa del Tesoro (nº 179. de todos es bien conocida la historia recogida en 1638 por este. estableció una galería de unos veinte lienzos en su propia casa.9 No es de extrañar que esta peculiar relación caldeara en nuestros tiempos contemporáneos la imaginación de poetas.10 este epistolario apócrifo parece hoy una clara ficción debida a la pluma del primero de sus editores y el mexicano Alfonso Reyes.000 reales. 45. las coronas dibujadas son de muy pe- queño tamaño. Es evidente que por Madrid circulaban diferentes retratos de Góngora. «La imagen del Quijote y de su autor en el arte de la época de Cervantes». i. 12 Francisco Pacheco. Madrid. en cambio y a primera vista. Madrid. 837. Alegoría del Marqués del Carpio.5 pero ahora sin Góngora. Ministerio de Cultura-Comunidad de Castilla-La Mancha. Cátedra. con ocasión del Centenario de la muerte del pintor cordobés. pintados por él mismo. Madrid. según nos contara años después en su Arte de la pintura (Sevilla. nuestros deseos de poseer la imagen de un autor deben quedar insatisfechos. Probablemente dos de estos retratos toledanos (Herrera y Lope)6 tuvieron como punto de partida sendos dibujos de Francisco Pacheco. su Libro de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones (hoy en Madrid. Fundación Lázaro Galdiano) quería incluir 100 retratos y semblanzas literarias de las 170 figuras eminentes en todas las disciplinas cuyos dibujos había conseguido reunir. Madrid. los retratos del hombre no-autor son pura ficción. El Templo de la Fama. espejo y escritura en la poesía de Góngora». pp. 197-208. FAAH. y otra de Apolo con Horacio y algunos poetas hispanos laureados como Garcilaso de la Vega. Locus Amoenus. pp. Nos vendrá a la imaginación «el retrato» de Diego Velázquez (Museum of Fine Arts de Boston) y realizado en Madrid en 1622. en 1672. 1602) y El peregrino en su patria (Sevilla. La novela ejem- plar de los retratos de Cervantes. el pintor Juan Van der Hamen y León (1596-1631). no exenta de los lugares comunes propios de su estilo. Una década después. Poema vii. pp. eds. En otros casos. una cabeza también anónima y tasada solo en 88 reales pasó de la colección de don Pedro de Vallejo a la de doña Luisa Geteialler y Usátegui. Dumont. 2008. Rubén Darío inventó tres sonetos. 2009. en El Greco: Toledo 1900. en el mejor de los casos. ed. 103 y Apéndice. [julio] 1921. y allí se reunieron Lope. También ed. Madrid. pp. Luigi Giuliani y Victoria Pineda. 1997. Madrid. nº 106. 13 No obstante. hacia 1612. p. Góngora y Quevedo. pp. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales.12 en la que nos refiere que «fue muy celebrado en Madrid». 15 Marcus B. al pintor belga cuyo nombre silenció y que había pintado su retrato. 254-260. Madrid.14 y después todavía en 1692 y 1693. a modo de epitafio— a El Greco con una admiración. de forma que pudieran forjarse versos o documentos que suplieran los que no habían llegado a formularse. aunque sin especificarse ni autor ni medidas ni medio. Burke y Peter Cherry. pero no seguro. 1990. pp. que se decoró el pintor Juan Bautista Maíno. Madrid. 6 Es posible que ya hubiera pasado a la estampa en las ediciones de La hermosura de Angélica (Madrid. Pedro Liñán de Riaza. 55-86.

p. Madrid. 1622. que de inmediato fue saludado no solo como obra indiscutible de Velázquez.5 cm). John W. 121. 4 Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.18 A pesar de su procedencia y estimación. pp. Boletín de la Real Academia de Ciencias. También en las ediciones de 18452. 20. 2009. 1-11 y 1927. Das Werk und der Maler. 1913. 7. pp. sino como el prototipo del resto. que lo había tenido como su vera effigies. 20 Aunque se mantiene que José Lázaro adquirió en 1926-1927 el lienzo a M. 109. 1850. hoy en la Fundación Lázaro Galdiano. Enrique Romero de Torres presentó. en un arrebato de optimismo. Madrid. 17-29. presentaba la novedad de ser retrato de tres cuartos. 1927. La vida y la obra de Velázquez. procedió a recortarlo en 1910 (de 77 x 53 cm a 62 x 53 cm). Madrid. 3). mostrando la mano izquierda que apoyaba un birrete sobre una mesa (fig. Pasó al coleccionista Ramón Aras Jáuregui. «Un nuevo retrato de Góngora pintado por Velázquez». Retrato de Luis de Góngora. Fig. 109. Bilbao. repintado y deteriorado. donde se sigue citando aunque no se haya vuelto a reproducir su desdichada imagen. 231-239 y 1915. apareció otro ejemplar (fig. Gazpacho or Summer months in Véase Escritores. adelantó la fecha. convertido en amigo del poeta. Como es lógico. de Bilbao. 18. según el inventario del Museo Real de Pintura y Escultura de 1834 (busto del «Retrato del célebre poeta Góngora». 231239 y «Los retratos de Góngora». en cambio. Pocos años después. Barendo [Miguel Borondo Marcos de León]. 17-29). Museum of Fine Arts. Wolf Moser. Edition Saint-Georges. p. asignándolo a Velázquez.23 don Benigno de la Vega Inclán y Flaquer. hacia 1925. hacia 1900 Aureliano de Beruete y Salvador Viniegra pusieron en duda la atribución e incluso lanzaron la hipótesis descabellada de una autoría de Zurbarán. p. 1955. p. Madrid. La Época. 23 Juan Allende-Salazar. pp. pp.17 a su vez recogido en los inventarios de Madrazo y Cruzada Villaamil. 18 19 William George Clark. iii.19 que debió de aparecer hacia el 350 aniversario del nacimiento del poeta. 1927. Fig. pp. Conde-Duque. próximo a los anteriores del Prado y Lázaro. poco antes de la celebración del tercer centenario de la muerte de Góngora. 18. Fundación Lázaro Galdiano. 7 pulgadas). 2. 2 vols. Elías Tormo. que pasó al Museo del Prado y que todavía se conserva allí (fig. Diego de Silva Velazquez.50 Fernando Marías El retrato de don Luis de Góngora y Argote 51 Procedía de la Colección real. 144-152. Parker. 1). Museo. Barcelona. a Velázquez. El primero fue una versión del lienzo del Prado (72. nº 164. Retrato de Luis de Góngora y Argote. 1729. pp.2 x 64. «Los retratos de Góngora». Fig. Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. 2). pp. Londres.. 1925. 1927. 45. 1 pulgada x 1 pie. Clark de 1850 (nº 527). lo ha considerado copia de taller de un original perdido. mecenas y bibliófilos en la época del Spain.22 su descubridor y primer propietario fue el ii Marqués de la Vega-Inclán.8 [pies] o 2 pies. Era posesión de los herederos del cronista cordobés Francisco de Borja Pavón. Estudio biográfico y crítico. Boston. p. el regatón Antonio Gandarillas. tenido en el siglo xix por obra de Velázquez. Góngora. 27 de marzo de 1913. 4). Aunque tenido como obra de Antonio del Castillo. Colección Ramón Aras Jáuregui (de Enrique Romero de Torres. y esta pieza no se hizo esperar. Nuevas adquisiciones». otro retrato. 1913. 1843. entonces 21 22 Enrique Romero de Torres.21 Su nuevo poseedor. Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. También Bernardino de Pantorba. Museum.20 de procedencia quizá cordobesa (fig. un nuevo lienzo que atribuyó asimismo 17 Pedro de Madrazo. También en 1913. «La Colección Lázaro. algunas voces se ha levantado en contra de esta opinión. i. 80 y 217. Fundación Lázaro Galdiano. lo citan como depósito en manos o propiedad del marqués.147. tasado en 600 reales. .2 x 1. y limpiándole un poco la cara. Berlín-Leipzig. 59 x 46 cm). Boletín de la Real Academia de Ciencias. Velázquez. 3 A partir de Juan de van der Hamen. y 18503. aparece un lienzo (2. y procedía de la familia local Argote. haciendo desaparecer la mano con el birrete. lienzo. y en el Gazpacho… de William G. 2 Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Aguado. Aunque se ha venido aceptando la autografía de este pp. Lyon. posterior a 1622. y Enrique Romero de Torres. Pasó a nº P 01223 (aunque mantenga el nº 527 en blanco en el ángulo inferior izquierdo. Inv. se abría la veda para la busca y caza del verdadero retrato de Góngora de Velázquez. 2011. También Enrique Romero de Torres.

A Catalogue Raisonné of the Pictures and Drawings. Mayer y la pintura es- pañola. 1996. no sabríamos nada de este lienzo desde 1692. incluso digitalmente perfeccionada. 34 Francisco Javier Sánchez Cantón. described p. para reaparecer en 1892 —con Lope. 214. Zeitschrift für bildende Kunst. afirmaba que el lienzo procedía de la colección de Madrid de Vega-Inclán y de la de Harris en Londres. como facetada». 5). como si la cabeza se hubiera pintado sobre una especie de florero. «Los grecos de don Pedro Lasso de la Vega». vii-2002.28 Harris había señalado en 1931 que el cuadro procedía de una colección parisina. Kagan. Boston. Y nada sabemos por parte del «capellán de Castilla» de Felipe iii desde 1617. 1999. pp. parece ser que en París estaba en manos de Vega-Inclán desde donde pensaba venderlo en los Estados Unidos por 100. Este se conservó en el castillo de Batres al menos entre 1632 y 1709. Es muy interesante la del libro de Juan Allende Salazar. Junio de 1931. Londres. Ciencia y Tecnología. y aunque se conserve una factura por 28. 325-339. Tal vez porque su existencia documental no se descubriera hasta finales del siglo xx y en otro contexto. 3 de marzo de 1932). Recientemente. 169 y Balbina Martínez Caviró. quien señaló que se trataba de «una cabeza tratada con planos autónomos.. il. redactado antes de su partida final hacia Córdoba. ahora en sus Galleries of Tomas Harris. Mayer. 2010. Madrid.24 Su publicación en el extranjero había tenido ya lugar en 1921. sin identificarse a su autor. Metropolitan Museum Journal. hubiera pasado a la colección del Marqués del Carpio y se vendiera a Nicolás Nepata. 47. 2006. que organizó en Londres con obras de su propiedad y de coleccionistas privados. y de que en el siglo xix y en el siglo xx se hayan identificado diferentes lienzos con aquella obra.. Mariana. entre nosotros. 184. p. Quevedo y Fray Luis de Granada. Colgó Góngora hasta 1709 con diferentes escritores y hombres de armas en la Sala Grande de Batres: Lope. Todos ellos fueron tasados. fig. Madrid. la serie se completaba en la Sala de los Gallegos con imágenes de Fray Juan Márquez. Sevilla. 26 Tomas Harris Ltd. 3539. pues se mezclan las referencias al retrato citado por Pacheco con las del cuadro. 159 y 1995. p. «”Velasquez. CEEH. La bibliografía aportada por Harris en esta factura es confundente.31 que puede dejarnos en estado de perplejidad. Ariosto. sin llegar a nuestras conclusiones. Castroverde y Suárez— entre los cuadros que pasaron del xvi Conde Oñate José Reniero de Guzmán a sus herederos. López-Rey». «Velázquez: Painting from Life». En 1632.26 No deja de ser interesante el hecho de que el propio Mayer colaborara estrechamente con Harris en esta muestra. nada más sabemos con seguridad de esta relación entre sevillano y cordobés entre 1622/1626. Más allá de 1709 la pista del cuadro se pierde. 2005. con la misma fecha.33 momento en el que pasó el retrato del poeta del iii Conde de los Arcos Joaquín Lasso de la Vega a su hermana y iv Condesa Francisca Josefa Lasso de Figueroa. por Fray Juan Bautista Maíno y formaban parte de la galería de hombres y «capitanes ilustres» que don Pedro había empezado a coleccionar antes de 1594. la supuesta corona. antes de pasar a Boston. L. p. El marqués de la Vega Inclán y los orígenes del turismo en España. según un inventario de 1709». pero cuyos perfiles han comenzado hoy a debilitarse. Velázquez y Sevilla. . pp. Rojas. Art Bulletin. 1931. el retratado parece haber lucido unos curvados bigotes que le caerían primero hasta la barba para subir después hasta la patilla. 1965. 38-46. pp. Madrid. Radiografía del cuadro de Góngora. 126. nº 45 y Manuela Mena Marqués.34 Más allá de esta fecha se vuelve a perder la pista. e Ignacio de Loyola. que dirigía Ralph Kirk Askew. Moro. Agradezco a Nuria Rodríguez Ortega la fotografía de este documento. 1921. 29 María Luisa Menéndez Robles. Señor de Batres y i Conde de Arcos. 30 Leo Steinberg. pp. «Einige unbekannte Arbeiten des Velazquez». Paul Getty Research Library. 21. pero sin ocultar su frente. se tasaron sus pinturas del 24 Estudió don Benigno en 1871-1872 en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. en nuestra modesta opinión. y no aparece entre los cuadros que pasaron a las condesas de 32 Richard L. 265. Paravicino. 281. También Mercedes Agulló y Cobo. op.. Catálogo de las pin- turas del Instituto Valencia de Don Juan. Fig. Copió cuadros tanto de El Greco (un retrato de Fray Hortensio Félix Paravicino) como de Velázquez. Espasa Calpe. Tasso. 274 by Dr. 33 José Luis Barrio Moya. 462 y 465. por muerte del iii Conde de Añover don Luis Lasso de la Vega y Guzmán. a la firma Durlacher Brothers de Nueva York. Pedro de Valencia y los padres Niño.. Londres. Junta de Andalucía. 25 August L. Además. artista e historiador Tomas Harris se había hecho con el lienzo. que permitió la identificación de la citada corona de laurel. Castroverde y Simón de Rojas. Londres.32 de nuevo se describieron en 1636 y 1709. p. de que sepamos que Velázquez retratara —o dibujara hacia abril de 1622— a Góngora. nº 740.25 Hacia 1931. Tácito. a cargo del connoisseur August L. Castillos de España. 5 Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. August L. que presentó oficialmente en An Exhibition of Old Masters by Spanish Artists. Velázquez. p. nº 339. nº 80804675. Tomás Moro.. como director de su Museo—. pp. 56.000$ (fecha oficial de acceso. 3. Faber and Faber. Velázquez. Mayer. Pulman & Sons Ltd.000$. Velazquez. Mayer. The J. August L. la de José Camón Aznar —interesada en la defensa de la versión Lázaro. los padres Rodrigo Niño. como si se diera a entender que Mayer había incluido una página de su cosecha en un texto ajeno y que el español no había llegado a ver el cuadro. Aunque el retrato inventariado en 1660 hubiera sido de Velázquez. Ministerio de joven por orden de su padre don Pedro Lasso de la Vega y Figueroa. a la que había llegado desde la madrileña del marqués. Ribera. se ha publicado una nueva radiografía del lienzo de Boston (fig. 216-226. 28 Los Angeles. El Greco. como si se tratara de un pentimento que reforzaría la autografía y su carácter de prototipo. Goya. «Review del Velázquez (1963) de J. Edimburgo. cit. por consiguiente.” illustrated p. catálogo de G. inmediatamente posterior al exilio del alemán desde la Pinacoteca de Munich. que no cita ningún retrato en su testamento madrileño del 29 de marzo de 1626. 40. Harris vendió el retrato al Museum of Fine Arts de Boston por 34. posiblemente el primero recogido por las fuentes. pp. National Gallery of Scotland. p. el marchante. 1923. José Camón Aznar.52 Fernando Marías El retrato de don Luis de Góngora y Argote 53 autoridad en el mundo de las artes. Goya. xiii y 239. 2. El resultado no deja de ser.29 Ni el marqués consiguió esa cifra de Harris ni este del museo de Boston. 1985. 1936. i. esp. Solo se levantó en contra la analítica voz discrepante de Leo Steinberg y. op. pp.27 Al año siguiente. Paravicino. 1. nº 100. 180. situadas en el 29 de Bruton Street. 31 Gridley McKim-Smith et alt. «El madrileño castillo de Ba- tres. ninguna hipótesis se ha lanzado en cambio sobre otro retrato seiscientista de Góngora. no obstante. Mayer». rodea la cabeza como si fuera un turbante. cit. la fotografía de Moreno indicaría que se había hecho en España antes de salir hacia París. pp. desconcertante.000$. 27 Teresa Posada Kubissa. de hojas enormes y acompañadas por lo que parecen ser flores. 79-91. Al margen. 1964. A. De este lienzo (50 x 41 cm. 97. 146 (Foto Moreno). Maria Antoinette Evans Foundation) se publicó una temprana radiografía. Gustavo Adolfo [de Suecia]. También Velázquez in Seville.30 hecho que para otros críticos suponía «mayor valor» y adelantaba soluciones posteriores. p. Museum of Fine Arts. 151-159.

quien más oye. ii./ y el tiempo ignorará su contextura. el de Góngora podría haber medido bien unos 110. curiosamente. en estos el retrato cobra mayor tridimensionalidad. Ph. 6). Jordan. A este grabador se le deben muchos libros ilustrados y retratos de escritores como Lope (1630). la Monja Alférez Catalina de Erauso (Kutxa de San Sebastián). el Doctor Jerónimo de Huerta y Francisco de la Cueva (Real Academia de San Fernando). 147-168. 2006 (ed. New Haven-Londres. ii. / de espíritu vivaz el breve lino / en las colores que sediento bebe. a pesar de la existencia de este pequeño retrato en el principal manuscrito de las obras de Góngora. Manuscrito Chacón. Fig. esta suposición no deja de plantear nuevos problemas.37 antes de desaparecer. nº 122. Si aceptamos las medidas —medianas— de algunos de estos retratos. ed. Juan Pérez de Montalbán. Jordan. D. Juan de Alarcón. perdido el original./ Belga gentil. Chacón fechó. Res/45. en el Madrid anterior a 1627. que pudieran ser candidatos. Este poema de 1620 describe la elaboración de un retrato que un pintor flamenco —según el término de Chacón— en lugar de «belga» había hecho del autor del soneto. aunque su copia dibujada de 1620 —imitando un grabado— sirvió primero para ilustrar el manuscrito Chacón (fol. de Castañeda o a la de Valencia de don Juan. en realidad el primero que se hizo de Góngora y que conocemos por uno de sus sonetos pero que no se ha conservado como lienzo. Documentos para la historia de la pintura española i. véase Enrique Romero de Torres. 1927. José de Valdivielso. Madrid. Juan van der Hamen y León and the Court of Madrid. /vanas cenizas temo al lino breve. Quevedo./ que a su materia perdonará el fuego. con las orejas más pequeñas y elevadas respecto a los ojos (la parte superior del pabellón coincide con las cejas y la inferior queda a media altura de la nariz). Así pues. Jordan. 260 x 180 mm) (fig. podrían permitir esta hipótesis. 36 Fue identificado tras el hallazgo del inventario de sus bienes por William B. Juan de van der Hamen y León. y de su precio (en 2 ducados o 22 reales se tasaron cada uno de ellos) poco puede deducirse. esp. No deja de ser curioso que. p. El soneto lleva la fecha de 1620 y el encabezamiento «A un pintor flamenco que pintaba su retrato [1620]»35: «Hurtas mi vulto y. Góngora (1630 y 1633) o Pellicer (1630). 39 40 41 Procedente de la colección de Manuel Godoy.41 Aunque se haya señalado que del original del manuscrito Chacón —antes de que se identificara en 1967 como dibujo de Van der Hamen al conocerse la existencia de un retrato de este— dependerían también las dos estampas del francés Juan de Courbes. y de tres cuartos en colección particular en Alemania). menos dura». Diss. p. William B. aunque la amistad existente entre doña Juliana de Guzmán y don José Lázaro. los condes habían empleado para algunos los retratos de familia a Rodrigo de Villandrando y Bartolomé González. Juan van der Hamen y León y la corte de Madrid. Mercedes Agulló y Cobo. dos veces peregrino./ quien más ve. recoge un solo ejemplar del retrato de Góngora (tasado en 33 reales). de los Arcos. Góngora. Nada se dice de su autor. y la proximidad de la muerte de aquella y la aparición del cuadro en poder del segundo. que se produjo entre 1773 (grabado de Manuel Salvador Carmona) y 1791 (grabado de Blas Ametller. Jordan. además./ Los siglos que en sus hojas cuenta un roble. bien unos 65 cm.38 A la muerte de Juan se inventariaron lienzos de su hermano Lorenzo (Instituto Valencia de don Juan). 361. con un cráneo más reducido y menos imponente. visible todavía en el dibujo. William B. Gabriel de Bocángel. bajo la dirección del mismo Carmona. Madrid. un pequeño diseño cuya diferencia fundamental con respecto al retrato velazqueño es el aspecto más débil. véase Aunque sí aparece en algunas viejas fotografías del Es curioso el deslizamiento desde el modelo velaz- también William B. 60» nos fecharía el dibujo en 1620. 218.36 hermano del escritor Lorenzo. Estudios y ensayos gongorinos.39 La mayoría medía tres cuartas por media vara. no tuviera mayor incidencia en la historia del semblante del cordobés. i. Madrid./ árbol los cuenta sordo. de Villamediana. dándoles título. también podría haberse tratado de otro retrato. 1967. 2005. era Juan Van der Hamen y León. Jordan. sino que dependemos del pequeño dibujo (91 x 770 mm) que el señor de Polvoranca Antonio Chacón Ponce de León incluyó en su manuscrito de 1628 de las Obras de D. Biblioteca Nacional de España. para la serie de «Retratos de los españoles ilustres». lienzo. Es difícil vincular este retrato con el de la colección real o con los aparecidos a comienzos del siglo xx. Gredos. ya divino. en diálogo con el poeta. Sin embargo. Luis de Góngora… (BNE. al menos hasta fines del siglo xviii. Luis Pacheco de Narváez. menos poderoso./ a quien. Probablemente el dibujo muestra invertido el cuadro y no nos muestra la verruga o gran lunar que Velázquez evidenció en la sién derecha pero que. lám. Madrid. Yale University Press. 38 La inscripción «Aetatis suae An. 2006 y 2005. . tronco ciego. 127. Lope de medio cuerpo (copia en el Museo Lázaro Galdiano. queño (a partir del retrato del Palacio Real) al modelo Chacón. cuanto más le debe / a tu pincel. del poeta sesentón. haciendo el retrato de donde se copió el que va al principio deste libro».. no aparece en la versión del Palacio Real-Museo del Prado. Patrimonio Nacional. Museo del Prado. mientras que en los lienzos velazqueños la parte inferior coincide con la punta de la nariz. prosigue al hurto noble. New York University. sobre dibujo de José Maea. junto a otros de clérigos o seglares no identificados. al ocultarse por completo la oreja izquierda. 1967. Este pintor./ que émulo del barro lo imagino. 37 También entre los bienes de su hija María en 1639 (con medidas de ¾ de vara por ½ de ancho). pp. El retrato original estuvo en poder del artista hasta 1631 y después de su familia. 120-121. en su sexagésimo año de vida. pp. y cobra sucesivamente mayor importancia en las versiones Lázaro y Boston. Dámaso Alonso. el dibujo Chacón es nuestro único testimonio. 1955 y 19602./ vida le fió muda esplendor leve. 6 Juan de van der Hamen. y sombrearse por completo el lado izquierdo del rostro. iv). 35 También como «A un pintor flamenco. de Añover doña Juliana. p. las obras de Góngora. Pues tampoco de este primer retrato de Góngora y del que tengamos noticia se conoce su versión original. ya etéreo fuese. 1994.54 Fernando Marías El retrato de don Luis de Góngora y Argote 55 Paredes de Nava.40 ni en el grabado dieciochesco de Carmona. de origen neerlandés más que flamenco como hijo de un archero real que procedía de la provincia de Utrecht.

1) para El Polifemo comentado por García de Salcedo Coronel. pero introduciendo algunos rasgos nuevos a la fisonomía del poeta cordobés. Iconografia Hispana. su retrato a buril de Góngora se convirtió en el último de los realizados durante el siglo xvii. Repertorio. como se ha reiterado muchas veces. cit. pp. y en 1633 apareció su retrato del poeta (137 x 134 mm) acompañando la imagen del propio don José Pellicer y Tovar. Y preguntarnos por qué nadie utilizó referencia alguna a su ostentoso lunar —mácula— en sus retratos literarios… quizá porque sus enemigos no pudieran encontrarlo.L. incluso pudo haber dejado de lado la opción del dibujo de Velázquez de 1622.A. Al año siguiente. Madrid. Fig.. Nuestra última cuestión debiera ser la de preguntarnos por la vera effigies de Góngora. pp. en Velázquez en blanco y negro. No es segura la presencia de un gran lunar en la sien derecha del poeta cordobés —no todos los ejemplares de la estampa de Courbes permiten identificar aquel—45 ni podemos tipificar a ciencia cierta el perfil de su nariz. li. op. Butlletí de la Reial Academia de Bones Lletres de Barcelona. Pues hemos de preguntarnos si la nariz del «Gongorilla» de Quevedo —«¿Por qué censuras tú la lengua griega / siendo sólo rabí de la judía. una imagen de la Fama coronaba al poeta mientras sonaba una trompa. 1991. 1630. En el retrato.». 3885-1. ni siquiera en los tres lienzos que sucesivamente se le han atribuido al sevillano. hemos de aceptar las contradicciones ante las que nos hallamos. cit. aparece la leyenda «DON LVIS DE GONGORA Y ARGOTE CAPELLAN DE SV MAGd et RACIONERO DE LA Sta IGLESIA DE CORDOVA Y PRINCIPE DE LOS POETAS LYRICOS DE ESPAÑA». el gesto adusto y la tridimensionalidad del cráneo. el retrato ecuestre de Felipe iv hoy perdido. Góngora en Lecciones solemnes a las Obras de don Luis de Góngora. Páez.M.M. Mercedes Agulló y Cobo.». 7 Juan de Courbes. 45 Compárese la versión de la BNE (IH-3885-i) y la más limpia de la Biblioteca Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense de Madrid. Unos versos cerraban al pie la composición: «De amiga Idea de valiente mano / Molestado el metal. pp.. / cosa que tu nariz aun no lo niega?»— coincide más con la de Courbes o con las copias del retrato de don Diego.P.L. mercader de libros». «Arquetipos ve- lazqueños: la pintura de Velázquez en el grabado de sus contemporáneos». desde la que una filacteria proclamaba «Tu nombre oyrán los términos del mundo». 1629. de Courbes F. Véase Matilla Rodríguez. Juan Gómez. 17-24. 44 De nuevo en José Manuel Matilla. que recuperó Courbes en su estampa de 1630. vol. se tomaron de la octava que acompañaba al retrato de Van der Hamen del manuscrito Chacón. Ephialte. Matilla Rodríguez. con las armas del iii Duque de Alcalá. Aquellos. inscrustada en una portada arquitectónica.42 Ya en 1629 Juan se había ocupado de abrir la portada. cit. Retratos conservados en la BNE. 103-104. En dos cartelas se precisaba su cronología. estaba en perfectas condiciones de haberla reconocido como tal. 2000. tendríamos que preguntarnos si fueron solamente producto del proceso de grabado. Madrid. 786-1. Universidad Complutense de Madrid. viuió en mi vulto / Émulo tibio. p. op. aunque tampoco parece haber tenido ulterior fortuna.56 Fernando Marías El retrato de don Luis de Góngora y Argote 57 siendo además el primer grabador en abrir una estampa de un diseño de Velázquez. firmados A. o pudieran haber recogido elementos del dibujo original del pintor y que después desaparecieran de las copias. 239-261. junto a la firma de «I. y no solo se había opuesto el caballete y la verticalidad del apéndice nasal.43 En la orla ovalada de las dos versiones (fig. y una imagen de Polifemo y Galatea (fol.44 con los añadidos alegóricos de sabor rubensiano. Barcia. 2007-2008. se le había acentuado todavía más el vigor. «Jerónimo de Courbes. 7). A pesar de la aparente simplicidad de nuestra interrogante. Madrid. Ante estos aspectos del retrato. nº 60-61. dependía de la invención de Velázquez. tal vez de Pellicer.L.. y el intento vano / Si vida se usurpó. nº 74. Es evidente que el grabado de Courbes. 98. en sus Lecciones solemnes a las Obras de Don Luis de Góngora. . mientras que se le habían aclarado los ojos y curvado más la nariz. Museo Nacional del Prado. y claramente la nariz de Courbes sobre Velázquez no tuvo ninguna continuidad. me rindió culto / Bien así o Huésped doctamente humano / Copias perdona de mi Genio culto / (Quando aún la Fama del pincel presuma) / Que no ai de mí más copia que mi pluma / A. Vitoria. La estampa en el libro barroco: Juan de Courbes. 527-36. op. 43 José Pellicer de Ossau y Tovar. Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla. Cuando don Antonio Chacón incluyó en su manuscrito de 1628 la imagen reducida de 1620 de Van der Hamen. 42 José Manuel Matilla Rodríguez.A.

Baltasar Elisio de. Juan van der Hamen y León. Cátedra.. en El Greco of Crete. Mercedes. Burke. Balbina. 40. 235-272. Getty Provenance Index. 2011. en El Greco: Toledo 1900. Annette Simonis y Linda Simonis. August L. 7. «La imagen del Quijote y de su autor en el arte de la época de Cervantes». José Luis. The Art Bulletin. Colonia. Metropolitan Museum Journal. Goya. «Un nuevo retrato de Góngora pintado por Velázquez». José. Foucault. . Juan van der Hamen y León and the Court of Madrid. «Memoria de dos retratos: Góngora y sor Juana». ed. li. esp. 6. 1990. biografía de un pintor “extravagante”. Mayer y la pintura española. 1995 y 20072. 1-11. Matilla. 2005. Francisco Javier. 38-46. Collections of Paintings in Madrid. Madrid. «Trabajar con Foucault: esbozo de una genealogía de la “función-autor”». Chartier. Compromiso y distanciamiento. Península. La Época.1. ed. Fernando. Michel Schröter. pp.. Bassegoda. Madrid-Hondarribia. Anstalt. «The Count of Los Arcos as Collector and Patron of El Greco». Patrimonio Nacional. 1997. José Luis. 1991. 2005). Marías. iv . FAHAH. ed.. Velázquez. Gridley. Elias. «Corte es decepción. Littoral. Don Juan de Silva. Walther. 55-86. 419-453. Allende-Salazar. Steinberg. Klassiker der Kunst. Elias. Manuel Sánchez Mariana y Antonio Carreira. 95-115. 1905 y 19082. 3. Nuevas adquisiciones». 205-229. 2005. El Vega de la poética española. 47. eds. según un inventario de 1709». 1987... Tancred. ed. «The Count of Los Arcos as Collector and Patron of El Greco». Londres. Antonio. pp. Bouza álvarez. ed. Muñoz González. Marías. 1997. Pintura y pensamiento en la España de Lope de Vega. Madrid-Toledo. 1601-1755. Documentos para la historia de la pintura española i. pp. Barcelona.. Enrique. Luis de. Tradition und kulturelle Repräsentation. Ana María. «El madrileño castillo de Batres. La novela ejemplar de los retratos de Cervantes. Romero de Torres. Obras de don Luis de Góngora y Argote [Manuscrito Chacón]. París. Francisco. Marías. Nerea. Kramer. pp. «Los retratos de Prometeo (Crisis de la demiurgía pictórica en Paravicino y Góngora)». José Manuel. Madrid. Junta de Andalucía. Fernando. pp. Kirsten.. Roger. «Los retratos de Góngora». William B. Madrid. «Jerónimo de Courbes. Anuario Lope de Vega. pp. «De poesía y pintura: Lope de Vega retratado por Van der Hamen». Michel. Madrid-Frankfurt. 1931. Catálogo de las pinturas del Instituto Valencia de Don Juan. 151-159. I. Blanco. 82-84. Barcelona.. Das Werk und der Maler. 33-35. Juan. Zeitschrift für bildende Kunst. 1996. Los Angeles. Vitoria. 1948. Ars magazine. Norbert. mercader de libros». Vervuert. 6. Fernando. D. «Los retratos del ilustre poeta sevillano. «Góngora et la peinture». ed. Barcelona. Faber and Faber. La vida y la obra de Velázquez. 325-339.58 Fernando Marías El retrato de don Luis de Góngora y Argote 59 BIBLIOGRAFíA Agulló y Cobo. Madrid. 1995. Jordan. Madrid. Castillos de España. Enrique. Madrid. en Velázquez en blanco y negro. 1979. Ph. 1923. 2 vols. 59. 52-64. Madrid. El marqués de la Vega Inclán y los orígenes del turismo en España. Iraklion. Sánchez Cantón. 1990. A Catalogue Raisonné of the Pictures and Drawings. Pantorba. New Haven-Londres. Tusquets. Lara Garrido. Madrid. La corte de Felipe ii. ed.. Ribera. 1995. Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte. 126. 1925. 345-352. «Mythische Visualität. «Arquetipos velazqueños: la pintura de Velázquez en el grabado de sus contemporáneos». Siruela. pp. 36-39. Municipality of Iraklion. 493-494. pp. 340. 1997. pp. Velázquez. «Qu’est-ce qu’un auteur?» (1969). 2006. National Gallery of Scotland. Madrid. iii. Nerea. en El mundo que vivió Cervantes. José. 1990). CEEH. Diss. Wolf. Velázquez in Seville. 1999. Velázquez. 1931. Exposición Escritores. Fernando. 2009. Zum Verhältnis von optischen Medien und Schrift in der petrarkistischen Liebeslyrik Góngoras». Fernando Marías. «El retrato de Góngora». Madrid. Nerea. August L. Richard L. Gredos. María Luisa. Goya.. por José Martínez Millán. 197-208. Alonso. Estudios y ensayos gongorinos. 2007. 2 vols. Kramer. Dámaso. pp. esp. Leo. Dossat. pp. 186-197. El Greco. pp. Madrid. El pincel y el Fénix: Pintura y literatura en la obra de Lope de Vega Carpio. Madrid. «La Colección Lázaro. Dumont. 2 vols. 9. 1955 y 19602. José. 2000. Museum. The Burlington Magazine for Connoisseurs. Diego de Silva Velazquez. pp. pp. Madrid.. Navarrete Prieto. Mercedes. Agulló y Cobo. Madrid. 1997. Locus Amoenus. Edad de oro. Buenaventura Bassegoda i Hugas. Kagan. 2. Borenius. Moser. 216226. Kirsten. 274-294. Alianza. 2004.. Los retratos de Lope de Vega. 1986 (trad. 1994. Documentos para la historia de la pintura española iii. el licenciado Francisco de Rioja». Ensayos de sociología del conocimiento. 1600-1700. 133-148. 1913. i. 7. 231-239 y Thomas. 1999. 11-27. ed. pp. 1955. 181-202. Martínez Caviró. Museo Nacional del Prado. 72. Edition Saint-Georges. Espasa Calpe. en Dits et Écrits. 1915. Boletín de la Real Academia de Ciencias. 2004. Castro López. Fundación Universitaria Española. Barrio Moya. pintor y criado del rey. 1936. 2010. pp. López Rey. Madrid. 1967. José Manuel. «Velázquez: Painting from Life». Lafuente Ferrari. 1965. Velázquez. Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispano. 2007-1008. Velazquez: The Artist as a Maker. Pérez de Guzmán y Gallo. An Exhibition of Old Masters by Spanish Artists. August L. 2006 (ed. Butlletí de la Reial Academia de Bones Lletres de Barcelona. pp. en Otras Meninas. Jordan. Conde Portalegre». pp. «Einige unbekannte Arbeiten des Velazquez». 2008. 1999. Sánchez Jiménez. Deutsche Verlags-Berlín-Leipzig. Bonaventura. Medinilla. Signos Históricos. 226-227. El orden del discurso. Madrid. 1999. Ephialte. pp. Sevilla. Richard L. Gensel. Tormo. Octavio. Michel. 14. 1992. Fernando. Posada Kubissa. Romero de Torres. Matilla Rodríguez. El mercado español de pinturas en el siglo xvii. Foucault.. 2006. 2010. Benito. mecenas y bibliófilos en la época del Conde-Duque. 184. Madrid. 1927.. Kagan. Ana Carmen Lavín. 17-29. 3 vols. Clarín. María Jesús. 2011. Madrid. 7. 27 de marzo de 1913. 4-5. Málaga. 1991. Engagement und Distanzierung. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Marcus B. Suhrkamp Verlag. Velázquez. 1983). Estudio biográfico y crítico. Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. «Cuestiones de iconografía en el Libro de retratos de Francisco Pacheco». pp. Yale University Press. Cuadernos de Arte e Iconografía. 1985. Enrique. pp. Juan van der Hamen y León y la corte de Madrid. Ministerio de Ciencia y Tecnología. y Peter Cherry. Edimburgo. 1912. Luigi Giuliani y Victoria Pineda. RAECaja de Ahorros de Ronda. Deutsche Verlags-Anstalt. 1991. pp. Marías. María Jesús. pp. eds. Jordan. Wad-al-Hayara. Teresa. Museo del Prado. pp. 3. pp. Texto Crítico. Revista de Nueva Literatura. 1921. Velázquez y Sevilla. Velazquez. Reviriego Rosado. New York University (Ann Arbor Microfilms). La estimacion y el valor de la Pintura en España. Carmen Iglesias. «De veras y falsas: las reconstrucciones de El Griego de Toledo». Frankfurt am Main. 56. Stuttgart. 1935. 1973 y 20105. 2006. William J. Barcelona. «Review del Velázquez (1963) de J. pp. Mayer. pp. at the Galleries of Tomas Harris Ltd. 17. 154-167. en Mythen in Kunst und Literatur. Enrique. George Putman & Sons. París-Lausanne. «El pintor alcarreño Juan Bautista Maino Tasador de la colección pictórica del Conde de Añover (1632)». El Greco. 18. 10. McKim-Smith. Olivar. William B. 2008. «Los grecos de don Pedro Lasso de la Vega». et al. Fundación Lázaro Galdiano. 2008. 789-812 («¿Qué es un autor?». Madrid. espejo y escritura en la poesía de Góngora». Agulló y Cobo. Menéndez Robles. Portús. pp. Barrio Moya. Bibliothèque des Arts. Mercedes. Góngora. Camón Aznar. pp. 1724. «Mitología y magia óptica: sobre la relación entre retrato. Gallimard. pp. Ministerio de Cultura-Comunidad de Castilla-La Mancha. Mayer. La estampa en el libro barroco: Juan de Courbes. Elías. Javier. Madrid. Juan. Mercedes. Norbert. Muñoz González. López-Rey». Arte de la pintura (1649). Bernardino de. vii-2002. La Ilustración Española y Americana. Lyon. 239-261. “Sobre “Las Meninas”: implicación y distanciamiento». 1964. «Spanish Masters at Tomas Harris’s». Londres. Pacheco. 79-91. Lafuente Ferrari.

Charles v. . obtuvieron en la defensa de Malta de 1565 o en la batalla de Lepanto de 1571. La situación en el punto de partida no había sido. La paz de CateauCambrésis. Cuando nace. 1988. nada fácil. Felipe ii empezaba a administrar la complicada herencia que le había dejado su padre y trataba de hacerlo con mano firme. Cambridge. en la potencia hegemónica de Europa.1 Algunos de entre ellos recibieron soluciones traumáticas. nuevos problemas se acumulaban sobre una Monarquía que entre tanto había crecido extraordinariamente hasta convertirse. firmada en 1559 entre Felipe ii y Enrique ii tras la resonante victoria de San Quintín. en 1627. complicando los agobios hacendísticos y financieros de la Corona hasta el extremo de forzar a Felipe ii a decretar sus famosas suspensiones de pagos de 1557 y 1560. trataba de poner fin a un ciclo bélico en Francia. al menos el alivio de una presión bélica que había conducido a desastres tan memorables como el de la isla de Djerba en 1566 a manos de Dragut. Tal fue el caso de la represión de la disidencia religiosa en España en los famosos autos de fe de Valladolid o Sevilla de 1562 o en la expulsión de los moriscos granadinos rebelados en 1567. Cuando muere. desde luego. acompañada por su habitual secuela de enfermedades. al precio de incontables ajustes y reequilibrios internos. medida esta a la que también tuvieron que librarse coetáneamente los monarcas de Portugal y de Francia. si no una solución definitiva. que tanta resonancia tendría en la 1 Una buena panorámica de los problemas que se acumu- laron en estos años puede verse en María José Rodríguez Salgado. The Changing Face of Empire. Otros. en 1561. en Italia y en el Mediterráneo que había dejado exhaustas las potencias rivales en unos momentos en los que se acumulaban nuevos problemas que reclamaban una atención urgente. Los reinos de Castilla padecieron por entonces una severa crisis agraria.60 61 CONTEXTOS HISTÓRICOS PARA ENTENDER LA POESÍA DE GÓNGORA José Ignacio Fortea Pérez La vida de don Luis de Góngora y Argote abarca un periodo crítico en la historia de España. Philip ii and Habsburg Authority. como ocurría con la amenaza turca en el Mediterráneo. 1551-1559. A ella se añadieron problemas de mayor envergadura que afectaban a la circulación internacional de los metales preciosos.

. era explícito en la denuncia de una forma de gobernar autoritaria y opaca. más o menos soterradas.2 El escrito en cuestión manifiesta. 18718. 43. el temor a que los Habsburgo madrileños lograran convertirse en verdaderos señores del mundo. siempre habían enconado las relaciones entre los dos poderes. trataba de impedir la difusión de una literatura profética que gozó de amplio eco en esos años en la que se anunciaba el próximo fin de la Monarquía con tonos lo suficientemente precisos como para resultar preocupante a los ojos de los ministros reales. desde luego. se hicieron explícitas a su muerte en opúsculos como el escrito por Juan Ibáñez de Santa Cruz. La rebelión de Flandes. La guerra con Inglaterra. La derrota de la Invencible. fol. parecía ser el primer signo de que la Providencia la desamparaba. de los males de la Monarquía. el monarca había multiplicado con ello el número de sus potenciales rivales y enemigos. por la gravedad de las propuestas del Reino en temas que. Ciertamente. llevaron a Felipe ii a una situación de guerra permanente y generalizada que los reinos de Castilla cada vez se mostraban más incapaces de soportar. La propia labor de gobierno de Felipe ii empezaba a ser cuestionada sin disimulo. la fuerte crítica que la Iglesia y sus ministros. ASV Segre Stato Spagna. con la vana idea de colocar allí como reina a su hija Isabel Clara Eugenia ante la amenaza de que un príncipe protestante.3 No eran los eclesiásticos. en última instancia. cartas Madrid. Tanto es así que la Santa Sede presionó para pedir la retirada de esos capítulos o. ya por entonces eran muchos los que empezaban a experimentar una súbita pérdida de confianza en la fortaleza de la Monarquía y en sus posibilidades de superar los problemas a los que se enfrentaba. al menos. y probablemente fechable en torno a los años 80 del siglo. Madrid.62 José Ignacio Fortea Pérez Contextos históricos para entender la poesía de Góngora 63 literatura de la época. 197 y 378. cuyo título no podía ser más llamativo: Las causas de que resultaron el 2 3 Vid. El proceso a Lucrecia de León. La Monarquía de Felipe ii parecía haber llegado a su cénit extendiendo su presencia por los cinco continentes. que iniciaba sus estudios en Salamanca en 1576 con apenas quince años. Incluso llegaría a ponderar la posibilidad de incluirlos en el Indice de libros prohibidos. la publicación en 1593 de los capítulos presentados por el Reino en las Cortes de 1588 causó considerable malestar en la Nunciatura de Madrid y en la propia Santa Sede. Precisamente. acabaría convirtiéndose en un catalizador de comportamientos a escala europea que multiplicó los escenarios de conflicto en los que debía moverse aquella. en el verano de 1588. estaban desplegando por entonces con respecto a decisiones tomadas por Felipe ii que supuestamente atentaban contra los privilegios e inmunidades de la Iglesia y de los eclesiásticos. los únicos que asistían contrariados al final del largo reinado del Rey Prudente. como los llamados recursos de fuerza. Un escrito anónimo y sin fecha. Patrimonio Nacional. El imperialismo ibérico. la consolidación de la posición española en Italia y América y la incorporación de Portugal en 1580. el futuro Enrique iv . pero atribuido a un clérigo. la pretensión de aplastar por las armas la rebelión de los flamencos. empezando por la Santa Sede. 79-136. a la que se consideraba responsable. el análisis de Richard Kagan. Don Luis de Góngora. en definitiva. Ms. Política y profecía en la España del siglo xvi. Éxito rotundo fue. 1991. encaraba su edad adulta en unos momentos en los que se acumulaban evidencias de que la poderosa máquina de la Monarquía empezaba a mostrar algunos desajustes en su funcionamiento. además de contraria a las tradiciones consiliares y jurisdiccionalistas de Castilla. 4 Vid. Los sueños de Lucrecia. para impedir su difusión. la jurisdicción del Nuncio en el Reino y algunos otros. nuncio en Madrid de julio y agosto de 1594. en especial p. 1557. que tuvo lugar en 1590. vol. secretario del duque de Lerma. Madrid.4 Las crítica al monarca. una copia del manuscrito en Biblioteca Nacional. Monasterio de El Escorial. iniciada en 1568. tejió recelos y alianzas que acabaron colocando a la Monarquía en una posición delicada. Felipe ii. la abierta intervención en los asuntos de Francia. No obstante. como los protagonizados por don Luis de Requesens. Fig. 55. 1 Antonio Moro. sin embargo. prescindiendo de efímeros intentos de conciliación. Luis Manrique. se hiciera con el trono de San Luis. de Mons Caetano. fol.

no era ya por sí misma suficiente para proporcionar a la Monarquía la solvencia financiera que necesitaba. 9 He manejado la edición de José L. 6259 y 18718. Córdoba. 1991. De hecho. con Inglaterra y con el turco eran buena prueba de la verosimilitud del diagnóstico. 90. junio. a la despoblación del Reino. habían conducido. Auto de Fe. tuvo efectos aun más devastadores. lo peor aunque quedaba por llegar. Para otros. los comportamientos empezaban a divergir de unas regiones a otras. La economía política de la decadencia de Castilla en el siglo xvii. Malaga e tutta la costa maritima di quella provincia sta parimente molto male». 1966. Las ciudades y villas de los reinos de Castilla habían crecido a buen ritmo hasta los años centrales de siglo. fols. 25. en primer lugar. eclesiásticos y arbitristas eran unánimes a la hora de señalaros y las pruebas que se podían aducir al respecto resultaban innombrables. en juros. Investigaciones de los arbitristas sobre la naturaleza y causas de las riquezas de las naciones. la guerra con Francia. 160-162. Políticos. 2 Anónimo. a este respecto. en el que advertía ya de la poca estabilidad que podía esperarse de una Monarquía tan extensa constituida por territorios separados los unos de los otros. «In Cordoua —subrayaba el nuncio— moiono ogni giorno molte persone. cifrada por entonces en unos seis millones de habitantes. vol. Aun creciendo a un ritmo menos intenso.7 Pese a todo. El contagio se dejó sentir sobre todo en Andalucía.10 Los más lúcidos aludían a la pérdida del control del comercio. sino también por la agresión que podía recibir de potencias externas.64 José Ignacio Fortea Pérez Contextos históricos para entender la poesía de Góngora 65 ignorante y confuso gobierno que hubo en el tiempo del Rey nuestro señor. las alteraciones de Aragón. Santander. 400. Pérez de Ayala. Car- tas del Obispo de Lodi. Las causas del cambio de tendencia observable en la población eran múltiples. fol. Carta de Mons Ginnasio. pero la más llamativa era la peste. A los ojos de los contemporáneos las dificultades a las que se enfrentaba la Monarquía a fines del siglo xvi tenían múltiples causas. por tener sus riqueza sustentadas «en el aire». Toledo. la expulsión de judíos y moriscos. La guerra. 1995. de su labor de gobierno y de los consejeros de los que se rodeó. la emigración a América. según algunos. Ma- drid. 10 Vid. Cáliz (Cádiz). se convertía también en la principal fuente de debilidad no solo por los conflictos que el rey podía tener con sus propios súbditos. Se trataba. «A Siuiglia. censos o en letras de cambio. Jerez de 5 Copias de este opúsculo en BN. A partir de entonces. al abandono de las actividades productivas o a la obsesión de los castellanos por las inversiones especulativas. 54. essendo Siuiglia. Ecisa (Écija). Cordoua et tutta questa provincia —decía el nuncio en 1601— la peste fa grande operatione». 1582 y 23 de mayo de 1583. Algo parecido a un círculo vicioso se estaba gestando en los reinos de Castilla por esta época. La rebelión de Flandes. Paradigmático es. 119 y fol. que había penetrado por Santander en 1596 para extenderse acto seguido hacia el sur. que había subido en términos reales de forma desproporcionada después de 1575. Ms. p. 5 de junio de 1601. Stato Spagna. . de un problema político que tenía que ver fundamentalmente con la complejidad de su estructura interna y con las tensiones que su acelerado crecimiento generaban para su gobierno y para su mantenimiento. que sea en gloria. incorporados muchos por herencia o por conquista «con gran sentimiento de los naturales de ellos» y regidos por diversas leyes y costumbres.5 La obra apareció en 1599 y se difundió con extraordinaria rapidez por España y aun fuera de ella dando una imagen extraordinariamente negativa de Felipe ii. decía que «qua si sono cominciate a far le guardie per la peste. Fig. Madrid. uno de los Discursos que Bernardino de Escalante escribió en 1590. la Frontiera e quasi tutta l’Andalusia infetta».6 El carácter compuesto de la Monarquía. una panorámica general del pensamiento «arbi- trista» sobre el problema en Luis Perdices. 7715. Madrid. González de Cellorigo. cit. fechado el 25 de marzo de ese año en Madrid. La periferia resistió más tiempo. Museo del Greco. se extendía ampliamente en la explicación de los estragos causados por la peste finisecular de la que fue testigo directo. 28. Casado Soto. Un informe del nuncio. la presión fiscal. muchos de los núcleos de población alcanzarían sus máximos de población a fines de siglo. edición de José L. vol. 11 Memorial de la política…op. 8 ASV.8 Los reinos de Castilla habrían perdido a consecuencia de este último brote la décima parte de su población. El mantenimiento de tan dilatado imperio tenía un elevado coste que ni las finanzas regias ni la economía castellana que las sustentaba estaban en condiciones de asegurar de forma indefinida. Se podía comenzar por aludir a la acumulación de crisis demográficas que se produjo en esta época. fronterizos algunos de ellos con los de otros príncipes rivales o abiertos enemigos. 1656.11 No puede extrañar que subyaciera a todos estos planteamientos la idea de que 7 ASV Segre Stato Spagna. De todo ello se derivaba un problema económico y financiero. 6 Discursos de Don Bernardino de Escalante al Rey y sus mi- nistros (1585-1605). eran el aumento desorbitado de la presión fiscal o los progresos de las tierras de labor a costa de los pastos lo que había provocado los males de los que todos se lamentaban.9 A fines del siglo xvi era aguda la conciencia de crisis y vivo el debate sobre las causas que la habían provocado. Madrid. Segret. la peste. El cambio de tendencia fue temprano y pronunciado en el interior castellano. La desfalleciente economía disminuía los ingresos reales forzando a una elevación compensatoria de la presión fiscal que retraía aun más la actividad económica. De ahí las sucesivas bancarrotas a las que Felipe ii se vio abocado a lo largo de su reinado. Poco menos de un año después la misma fuente seguía informando de la persistencia del contagio y de sus perniciosos efectos. La famosa peste atlántica. La de 1582 supuso un primero y severo golpe. que publicaba al filo de 1600 su célebre Memorial de la política necesaria y útil restauración a la república de España y Estados della y del desempeño universal de estos Reinos.. La alusión a los problemas económicos de la Monarquía es constante en este fin de siglo. si bien había permitido su extraordinario crecimiento bajo los Habsburgo.

sacudida de cuando en cuando por el descubrimiento de sectores judaizantes. Los resultados de todas estas medidas distaron mucho. por tanto. 16 Vid. los males de la Monarquía solo podría encontrarse en la recomposición de ese orden en su primitivo ser. Villares (dirs. Revista d’Historia Moderna. «La crisis de la Monarquía». cuyos miembros.14 La España que le tocó vivir a don Luis de Góngora adolecía. expresión de un orden natural. por encauzar una movilidad social juzgada excesiva.12 La Córdoba de Góngora ofrece un buen ejemplo de lo que digo. cit. limpieza y ausencia de tachas por trabajo mecánico para acceder a corporaciones laicas y eclesiásticas. además. a empezar por la propia Corte. resultaron perniciosas desde un punto de vista económico. El Cambio inmóvil: transformaciones y permanencias de una élite de poder. Córdoba. p. sobre todo con Holanda. Manuscrits. tomada precisamente el año de la tregua con Holanda. Se dice che haueuano corrispondenza con quelle che stauano in Granata per via de certi libraccioli con li quali si instruiuano nella legge di Moisé et se crede ve ne siano in gran numero in quel contorno». «La restauración de la República». seguiría obsesionando a la sociedad castellana. al menos 33 de los 44 jurados existentes en la ciudad eran mercaderes y. circunstancia esta que. de agilizar la pesada maquinaria de gobierno basada en los Consejos recurriendo a Juntas. 26 de marzo de 1594. de ser satisfactorios. del surgimiento de las Juntas que tanto proliferarían en el siglo xvii. causó estupor fuera de España y escándalo en ella. llevando a todo el mundo a una insaciable ansia de honores. en la reposición de una sociedad en la que cada grupo cumpliera con las funciones que le eran propias. De lo primero era signo la propia abundancia de pobres que existía en las ciudades y villas del Reino. y desastrosas para la reputación exterior de la Monarquía en el terreno político. 79. De aquí las sucesivas convocatorias de las Cortes de cada uno de ellos que. como Giginta. Es el caso. Taurus. p. en Antonio Feros. 13 Vid. hacia 1589. España en tiempos del Quijote. Madrid. como un intento de recomponer. vol iv.16 La impopularidad del gobierno de Felipe ii apremiaba a la puesta en práctica de una política apaciguadora. 197-234. la Corte y el propio Reino en asuntos de gobierno y de gracia. que algunas de las decisiones tomadas por Felipe iii al principio de su reinado no hacían sino desarrollar iniciativas que se habían empezado a perfilar en el precedente. 16. una última valoración de la obra de gobierno de Lerma y Felipe iii en P. pero lo que se estaba poniendo en evidencia con toda su crudeza en el cambio de siglo era más bien la polarización de una sociedad en la que convivían contradictoriamente extremos de pobreza y de riqueza. lo que presuponía poner fin a uno de los problemas. por otro lado. por ejemplo. vol. o el afán de emulación que recorría de arriba abajo la escala social. se había visto radicalmente trastocado por las vanas pretensiones de unos y de otros. era prueba el lujo desmedido de las clases favorecidas. 17 Juan E. 45. en las ocupaciones. se referían a este problema cuando advertían. de esta forma. de reflexión sobre la Monarquía y sobre sus problemas. podían alimentar dudas sobre que hubiera en el nuevo equipo gobernante una real voluntad de afrontar con la necesaria profundidad y energía las reformas que la Monarquía precisaba.13 El problema converso. 1. 56-77. de junio de 1594. con una decisión que convertía 15 Memorial de la política. las cosas que había que reformar. problema este del que los procuradores de Cortes. de que «nella cittá di Ezija si sono scoperti molti donne che giudaizauano. «tacha» esta última que pensaba incluso en no pocos linajes de los prepotentes caballeros veinticuatros del cabildo cordobés. asimismo bastante deterioradas en el periodo precedente. don Francisco de Sandoval y Rojas. 2000. Sin embargo.17 A los rebeldes holandeses. clérigos. por muchas críticas que despertara. Unos Avvisi de Madrid. los validos y los ministros del Rey. ciertamente no muy exitosos en un principio. ed. Cierto es que la personalidad del nuevo monarca y de su valido. González de Cellorigo apuntaba a esta realidad con su habitual clarividencia cuando advertía contra la obsesión de los castellanos por engrosar el grupo de los ricos y de los caballeros. pero en el contexto ideológico de la época todos ellos admitían una lectura moral. Todo ello se produjo.15 En el efervescente clima político y social en el que se debatía la España de la época eran muchas. Se trató.). se les reconocía una soberanía política —tuvieron la consideración de Estados Libres en la negociación de la tregua— que hasta entonces siempre se les había negado. con mayor o menor fortuna. Las treguas con Inglaterra y. algunos. No lo es menos. que tanto proliferaron a partir de mediados del siglo xvi y que normalmente han sido entendidas como prueba del inmovilismo de la sociedad castellana. Es más. aunque acabaran convirtiéndose a la postre en síntoma de la esclerosis final de la sociedad. Gelabert. 1998. de origen converso. 2004. Gelabert (eds. 273. por ejemplo. en un clima intelectual igualmente efervescente. se sucedieron en los primeros años del siglo xvii y la negociación en ellas de la concesión de servicios a cambio de la confirmación de viejos privilegios o de la concesión de otros nuevos. podrían ser entendidos más bien como otros tantos esfuerzos. una vez convenientemente desmanteladas las que había dejado el monarca difunto. en los oficios y en la medianía que siguieron sus pasados». La imposición de exigencias de nobleza. por lo que su corrección tenía que ser el objetivo fundamental del buen gobierno que le era exigible a cualquier príncipe cristiano. más había enturbiado las relaciones entre el Rey y el Reino en los postreros años del reinado de Felipe ii. De lo segundo. se reclutaban no entre la burocracia consiliar cuanto por razones de proximidad al monarca y a sus ministros. en parte. El propio fenómeno del valimiento. médicos. que por la carga fiscal y el desajuste hacendístico que generaba. 14 ASV Segre Stato Spagna. de muchos problemas políticos. acabaría llegando. que se convertía en el intermediario privilegiado entre el rey y sus ministros. Sobre este aspecto del problema Enrique Soria Mesa. y Juan E. .66 José Ignacio Fortea Pérez Contextos históricos para entender la poesía de Góngora 67 los Reinos de Castilla se encaminaban a una situación de postración económica. en J. De ahí su célebre sentencia según la cual España se había convertido en «una república de hombres encantados que vive al margen de la naturaleza» y de ahí también su apelación a que el remedio de 12 Desarrollo esta problemática en mi trabajo «Econo- mía. La expulsión de los moriscos en 1609. op. fol. arbitrismo y política en la Monarquía Hispánica a fines del siglo xvi». condujo al cese de las hostilidades con Inglaterra en 1604 y al establecimiento de la tregua de los 12 años con Holanda en 1609. en especial el cap. marqués de Denia y pronto i duque de Lerma. económicos y sociales. además. Fontana y R. siendo así que deberían mantenerse «en los tratos. Su cabildo municipal se regía por esos principios de exclusión. sin embargo. ¿No había sido esta la causa de que muchos de ellos se hubiesen precipitado en la masa de los pobres? El ordenamiento social tradicional. se hacían amplio eco. inauguraba una forma de gobierno basada en la amistad entre el rey y su privado. Córdoba fue una de las primeras ciudades del reino en conseguir del rey el privilegio de imponer probanzas de esa naturaleza a todo aquel que pretendiera acceder al gobierno municipal. El pacifismo de los primeros años del reinado. en cualquier caso. puede entenderse. delle quale se ne sono prese sino a 40 et poste all’Inquisitione et alcune di esse maritate con persone qualificate della medesima cittá. Madrid. 2009. Avvisi di Ma- drid.). Historia de España. Fernández Albaladejo. p. Esta. por ejemplo. por tanto. El nuevo gobierno trató también de recomponer sus relaciones con los distintos reinos. como Cristóbal Pérez de Herrera o el propio Consejo en su famosa consulta de 1619. senda que ya había iniciado el propio Felipe ii al final de su reinado al firmar con Francia en 1598 la paz de Vervins. junto a la incapacidad de obtener contrapartidas tangibles a favor de los católicos de las Provincias Unidas. privilegios y poder. indudablemente.

a cuyo corregidor se ordenó en 1614 que no interviniese «en ningún caso» en la represión del fraude cometido por los eclesiásticos cordobeses por entonces en el pago de los millones. Analizo esta pro- blemática en mi trabajo «La gracia y la fuerza: el clero. Rafael Benítez Sánchez Blanco. Mal podrían hacer otra cosa si en esa misma Visita se decía del corregidor que ponía alguaciles a la entrada de la calle donde vivía una mujer casada con la que mantenía relaciones para impedir el acceso a ella mientras la visitaba y «que es tan sensual que todas las noches encierra quadrillas de damas con público escándalo y lo que más es de llorar. era también una de las más importantes. Caballeros. como el existente en la calleja de San Eulogio. 21 José Cobos Ruiz de Adana. por esta vía. también parece que con particular intensidad en Córdoba. si es que no los usaban en su beneficio particular. pp. 187. Que debiera o no hacerlo. sino también por caballeros e incluso por miembros de su ayuntamiento. razones todas ellas que le valieron una admonición del obispo Pacheco en 1588. 32. razón por la cual era una mitra apetecible. alimentó la rivalidad entre estas dos instituciones básicas del gobierno de la Monarquía.390 individuos entre seculares y regulares. y J. Pero al escándalo que causaba su comportamiento en el terreno moral se unían también los problemas que generaba su conducta en el ámbito del gobierno. El obispado de Córdoba figuraba. precisamente a fundamentar su popularidad ante el pueblo. sino también a la falta de un apoyo decidido del mismo rey para someterlos a obediencia. Faltó. al SE. Otros documentos dan también una imagen mucho más negativa de ciertos sectores del clero cordobés. cuyo rector quiso corregir. Franqueza— y el mismo valido. el disfrute de cuyos espolios podía dar lugar a enconados enfrentamientos entre los ministros reales y los colectores pontificios.19 Conflictos entre la justicia real. protegido de Lerma y del marqués de Siete Iglesias. completando. El problema se produjo con carácter general en Castilla y. una casa de juego «de la que no salía en todo el día el Licenciado Cazorla.000 habitantes. La ciudad podría contar por 1591 unos 10.). frayle que fue de la Merced». La Córdoba de Góngora ofrece buena prueba de lo que digo. Valladolid. se veían incapaces de combatir con eficacia. en temas tan sensibles como la gestión de la hacienda municipal o la de los caudales del pósito y la provisión de los mercados. mucho que desear. fol. las ciudades y el fisco en la Monarquía Católica (15901664)». y las autoridades eclesiásticas por ese y otros muchos motivos eran bastante frecuentes en las ciudades castellanas de la época. 30 de noviembre a 4 de diciembre de 2004. Ciudades en conflicto. maltrecho por las concesiones hechas a herejes y rebeldes. a este respecto. teólogos y canonistas a un intenso debate de altos vuelos en sus implicaciones doctrinales. Valencia. vol. leg. 2001. . La acusación de que los regimientos administraban mal los propios de las ciudades. caído en desgracia finalmente en 1618. El propio Góngora. 89. En realidad. El clero en el siglo xvii. fol. como ocurrió en 1586 al fallecer don Antonio de Pazos. causando notorio escándalo. nombrado capellán real en 1617.000 ducados de renta. difícilmente podía conseguirse esto si la autoridad real no lograba someter la prepotencia de los poderosos. de ser fulminados con censuras eclesiásticas si obligaban al clero a contribuir. sin embargo. El propio Góngora. Ciudad con voto en Cortes. eclesiástico de dilatada carrera.18 Por otro lado. «por ser el dueño poderoso». aunque «los vecinos callan —dice el documento— por ser el hombre desalmado». entre los lugares más populosos del Reino. El jurado Torres. No solo debían enfrentarse a la amenaza. en cuyas sesiones ocupaba un asiento fijo. notario de la audiencia episcopal. encarnada por los corregidores. sin lograrlo. una tupida red de favoritos. 19 ASV Segre Stato Spagna. mil veces cumplida. aficionado a los toros y poco frecuentador del coro. pero vendido como vende su vino públicamente en sus mismas casas y tabernas y cobrado para sí las sisas». en definitiva. sede de un Obispado y de un tribunal de distrito de la Santa Inquisición y solar de una antigua nobleza. Universidad de Cantabria. I. pudo beneficiarse él mismo de su proximidad al nuevo valido. no había podido ser cerrada por la justicia. clientes y amigos que servían de nexo informal de unión entre la Corte y las provincias.000 vecinos. regentaba. Marcial Pons-Junta de Castilla y León. Desde principios del siglo xvii se añadieron a ellos con particular intensidad problemas surgidos en torno a las inmunidades fiscales de un clero que se veía sometido a la obligación de contribuir en los servicios de millones que se fueron sucediendo desde 1590. Heroicas decisiones: la Monarquía Católica y los moriscos valencianos. que había sido presidente del Consejo de Castilla antes de ser promovido a la condición de obispo de Córdoba. supuso la vuelta en tromba de la aristocracia al gobierno de la monarquía en la persona de Lerma y de la facción de la misma en la que este se apoyaba. el prestigio de la Monarquía. Un documento algo posterior a la muerte de Góngora —la Visita Secreta que mandó hacer en 1638 el obispo de la ciudad. por tanto. apenas si contaba en esas fechas con 233 vecinos que tuvieran semejante condición. por ejemplo. 173. pero que se solventó muchas veces en la práctica por la vía de un fraude clamoroso a los ojos de todo el mundo que las justicias reales 18 Vid. además. Madrid. su nobleza y su clerecía constituían una élite de poder que resultaba difícil de controlar. 137-161. lo que más violencia causaba a la masa de los no privilegiados en general y a sus sectores más desprotegidos en particular eran los abusos que cometían los poderosos y. Santander. cerca de la iglesia de San Nicolás de la Axarquía. el cuarto a la derecha del Rey. recibía en su morada a muchas mujeres casadas con hombres ricos y honrados que iban a ella a verse con sus amigos. 1586. E. la proliferación de Juntas y el desvío hacia ellas de las formas más ejecutivas de gobierno en perjuicio de los Consejos. Figuraba. jurados y escribanos frecuentaban prostíbulos. en un contexto de enconada lucha entre las distintas facciones nobiliarias e incluso en el seno de la misma que encabezaba Lerma y dio lugar a una abierta corrupción en las prácticas de gobierno de la que pronto serían víctimas los máximos favoritos de Lerma —Ramírez de Prado. El valimiento. Gelabert (eds. Tampoco lo era el de sus eclesiásticos. «por ser caballeros los que cursan en ella». a quienes aquella iba particularmente dirigida. fue clérigo en su juventud de vida algo disoluta. En efecto. con ello. colector. iv Curso de Historia Urbana. Carta de Ce- sare Parisano. las insuficiencias de las formas institucionales de gobierno en las que este también se apoyaba. amigo de las murmuraciones. los regidores. con sus 40. Todo ello se producía. en torno a los 40. No obstante. que las aposenta en el oratorio donde se dice misa». en J. 1976. 6. En torno al valido se fue gestando. 2008. Estu- dio de una visita secreta a la ciudad de Córdoba. según este documento. concretamente.21 La vida escandalosa de muchos caballeros y la impunidad de la que gozaban no contribuía. por lo demás. julio.68 José Ignacio Fortea Pérez Contextos históricos para entender la poesía de Góngora 69 a Felipe iii en defensor de la fe y de la Iglesia. Claro está que Diego Ximénez de Roa. en qué condiciones y hasta qué punto dio lugar entre letrados. pendenciero. 20 AGS Patronato Real. Los efectivos de la hidalguía cordobesa no eran muy numerosos. Fray Domingo Pimentel— es sumamente elocuente a la hora de describir los excesos cometidos no ya solo por muchos clérigos. estaba bastante generalizada en Castilla en los siglos xvi y xvii. Se decía también que la que era propiedad de Pedro de Uceda en la collación de San Pedro. como es bien sabido. unos 1. sin contar entre ellos a 114 frailes franciscanos. al gobierno de Felipe iii la necesaria fortaleza y voluntad política para emprender la reforma de la Monarquía y para asegurar eficazmente su gobierno bajo el imperio de la justicia. pese a saberse que la clerecía de la ciudad «no tan solamente a dexado de contribuir. por tanto. entre los más ricos de España. Córdoba.20 El comportamiento del clero cordobés en alguno de sus miembros dejaba. Fortea.

en estas condiciones. a malquistarse con ellos. Universidad de Granada. lo sucedido en Córdoba revela hasta qué punto eran difíciles de erradicar los males de la Monarquía. . 15. Retrato de Felipe IV junto a dos servidores. era responsabilizado directamente de esta situación por su incapacidad para imponerse a una oligarquía entre cuyos miembros. Las cosas. fol. Palacio Real.22 Tal situación de desgobierno debió ser bastante habitual en la urbe andaluza.70 José Ignacio Fortea Pérez Contextos históricos para entender la poesía de Góngora 71 Su avaricia llegaba incluso a intentar hacerse con la hacienda de los pósitos. atrevimientos. nombrado en 1629. razón por la cual. cuyo favor el poeta no logró ganarse. letras y aprobación». a esas características. una ciudad idílica. cuya incompetencia había conducido a un rebrote de la criminalidad en Córdoba. Patrimonio Nacional.597. Un memorial escrito en 1632 acusaba a los caballeros de Córdoba de que violentaban mujeres. se trataría de restaurar la comprometida reputación de la Monarquía a través de una reformación general de las estructuras básicas en las que se apoyaba. no mejorarían en el futuro. leg. Los eclesiásticos cordobeses valoraban positivamente la labor que había desarrollado don Antonio en el restablecimiento de la justicia en Córdoba. 24 AHN. contra lo dispuesto por la ley en el nombramiento de corregidores. Homenaje a don Antonio Domínguez Ortiz. 7. Muchos «delitos atroces». Al término de su mandato. Se había permitido. abundaban los que eran parientes y deudos suyos. por ejemplo. Consejos. en concreto. 1. I. ii. pero la persistencia de situaciones de conflictividad debidas a las injusticias prometidas por los poderosos forzó a enviar como corregidores a ministros togados de ese perfil y también a Alcaldes de Casa y Corte. 3 Gaspar de Crayer. ca. persona de «experiencia. fol. decía el memorial. 1998. 18. Fig. Tras la fallida experiencia de don Gaspar Bonifaz. p. El corregidor. a la que los corregidores no habían podido reducir a la quietud. Los problemas en los que se debatía eran en buena medida los mismos que afligían al conjunto de la Monarquía. Todavía en 1635. La labor que había realizado previamente en el Principado en «la reformación de los excesos de la gente poderosa de aquella tierra y aliento de los pobres» le hacía idóneo para el desempeño del oficio de corregidor en una ciudad tan conflictiva como era Córdoba. un nuevo ministro togado hubo de ser enviado a la ciudad. que fueran los regidores de los concejos. Fig. Como señalaba el corregidor de Córdoba en 1593. Reproducido en El poder social y la organización política de la sociedad. respeto y obediencia necesaria». 7. pero maltratan a los ministros della». agredían a clérigos y ministros de justicia e incluso protegían a delincuentes. enfermo y empobrecido para morir en ella un año después. Granada. J. otro memorial denunciaba que «los nobles y plebeyos viven como en Ginebra y lo que se espera es una guerra civil. que se le renovara el nombramiento.597. Le sucedió el también alcalde de Casa y Corte. No obstante. leg. 13. sin conseguirlo. Córdoba. Fortea. Se trataba. 335374. 13. oidor de la Chancillería de Granada. se quería dar a entender que así se hacía «para cobrar mejor». Madrid. precisamente.24 La Córdoba a la que volvía en 1626 un Góngora envejecido. 13. Un memorial elevado al rey por la propia ciudad en 1602 advertía al monarca de que no reinaba en ella la justicia porque los caballeros y gente rica y poderosa «no solo quedan sin castigo. 4 Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. El Conde Duque de Olivares. el conde-duque de Olivares. Revista de Estudios Cordobeses. que había ejercido como alcalde mayor del Reino de Galicia y después corregidor del Principado de Asturias. Cierto es que todavía Góngora pudo vivir unos momentos en los que con el advenimiento de un nuevo monarca y de un nuevo valido. M. Consejos.597. 1638. por situarnos en el tramo final de la vida de Góngora. El primero de ellos fue don Rodrigo Cabrera. se decidiera a hacer justicia por temor. 2008. cuando en realidad lo que se pretendía era «quedarse ellos y sus parientes con lo que deben y pague solo la gente pobre y quien ellos quieren». Los concejos cordobeses. precisamente. el propio cabildo eclesiástico de la ciudad se dirigía al Rey para comunicarle que «si alguna ciudad en el Reyno necesita de hombre y persona de valor y eficacia que sin mirar respetos humanos administre justicia con igualdad entre pequeños y grandes es aquella por las muertes. 1627-1632. 13. de don Antonio de Valdés. porque la gente a voces apetece más el morir que sufrir tantas afrentas a cada paso». Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. 23 Vid. «Gobierno municipal y violencia social en Córdoba durante el siglo xvii». p.23 22 AHN. en cualquier caso. A la ciudad acudían con relativa frecuencia oidores y alcaldes del crimen de la Real Chancillería de Granada para reprimir esos delitos. de Bernardo Ares. exp. 305-347. autoridad. leg. Luis de Baeza y Mendoza. vol. que el paso del tiempo no había hecho sino agravar. no era. al que se promovió a alcalde de Casa y Corte cuando se le destinó a Córdoba para que «se continúe y asiente allí el buen gobierno». J. 1980. A él le sustituyó don Antonio Chumacero de Sotomayor. pidieron. sin que el corregidor que a la sazón residía en Córdoba. robos. Cuatro de los cinco corregidores que Córdoba tuvo entre 1622 y 1630. los que cobrasen el pan de los pósitos que debían los campesinos a quienes se les había prestado. se habían producido en Córdoba desde entonces como consecuencia de todo ello. y no la justicia ordinaria de las cabezas de jurisdicción. insolencias y libertades sin castigo que han subcedido estos años por falta della». ca. asegurar el buen gobierno de la ciudad. respondían. que asistió en Córdoba para poner freno a «la libertad y licencia de mucha de la gente noble della. por tanto. don Diego de Vargas Carvajal. p. don Francisco de Valcárcel. Madrid. en Axerquía. estos nombramientos en AHN Consejos. en este caso. No era fácil. habían sido autorizados en 1589 a administrarla para obtener fondos con los que proceder al pago de los millones. 13-52. «Entre la toga y la espada: los corregidores andaluces en el siglo xvii (1592-1665)».

padre del escritor.3 Pese a que no se haya exhumado hasta la fecha ni un solo volumen procedente de la biblioteca del genio cordobés o de su familia. que «eran más caros y lucían ese prestigio de lo hecho a mano. A. sino también preciosos códices manuscritos. 297331. la biblioteca de cualquier ingenio docto aficionado a las litterae humaniores debía atender a las tres principales vertientes de la cultura de la época: el insuperable legado de los maestros grecolatinos. 253-303. Dadson. como Torquato Tasso. Libros. 235323. en Mecenazgo y Humanidades en tiempos de Lastanosa. José Lara Garrido. Del mismo estudioso. 2003. their books and bindings. Diputación de Málaga. 2 G. La Perinola. al contrario de lo que sucede con los tres poetas citados. Estudios sobre bibliotecas particulares españolas del Siglo de Oro. testimonio de una cultura». Institución Fernando el Católico. 7. Eds. Laplana. Madrid.72 73 « Cuantas letras contiene este volumen grave » : algunos textos que inspiraron a Góngora Jesús Ponce Cárdenas En la España áurea. donde residiría entre 1576 y 1581. año de 1625». Hobson. 271-295.2 Desafortunadamente. Arco Libros. 2003. pp. Giovan Battista Marino o el mismo Quevedo. «Las lecturas de Quevedo a la luz de algunos impresos de su biblioteca». 7. «Cuatro docenas de libros toscanos y latinos: la biblioteca. Homenaje a Domingo Ynduráin. 303-448. ocio fatigoso de los estudios: libros y prácticas lectoras de Quevedo». Ibid. Carmen Peraita. «Encomio y gloria: brillo imperial del Milanesado en los libros italianos de las colecciones de Frías y Gondomar». también hay que tener presente que un escritor tan refinado y exquisito como don Luis debía de atesorar no solo obras impresas. La Perinola. pp.. pp. adornados con comentarios. De tales autores se conservan varios volúmenes postillati. 1999. por último. Documentos para la historia del monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial. Zaragoza. A. Luis Barahona de Soto o Francisco de Quevedo para comprobar la veracidad de dicho aserto. 1964. ya que carecemos de una base documental firme sobre la que construir una reflexión. «Las bibliotecas de la nobleza: dos inventarios y un librero. a sus hijos en el testamento firmado en enero de 1604 se halla una rica librería «de más valor y estimación que . pp. puede consultarse el amplio estudio de María Luisa López Vidriero. 85-99. al intentar un estudio de la biblioteca de Góngora el especialista se mueve en la más densa penumbra. Renaissance book collecting: Jean Grolier and Diego Hurtado de Mendoza. Cambridge University. el joven Luis de Góngora y Argote aprendería a fatigar con provecho todo tipo de textos vinculados a las tres ramas del 1 Trevor J. 2008. 1998. Málaga. glosas y valoraciones de puño y letra que dan indicio de una atenta lectura personal. es lícito sospechar que Góngora sometiera los libros a las mismas prácticas que otros autores de reconocida erudición. de Andrés. 7. pp. Egido y J. E.4 Por otro lado. La poesía de Luis Barahona de Soto (Lírica y Épica del Manierismo). Isabel Pérez Cuenca. Cambridge. pp. 3 Baste recordar que entre los «bienes y hacienda» le- gados por don Francisco de Argote.1 Bastaría con ojear los listados de las obras que poseyeron autores como Diego Hurtado de Mendoza. «La biblioteca de don Diego Hurtado de Mendoza (1576)». lectores y lecturas. las novedades escritas por los modernos autores italianos y. frente a lo reproducido mecánicamente y dirigido al vulgo». Para los fondos procedentes de Italia. «Comercio de difuntos. es decir.5 Desde su primera formación entre los anaqueles de la casa paterna hasta su juvenil paso por la imponente Librería —como se decía en aquel tiempo— de la Universidad de Salamanca. 1994. el creciente caudal de los textos en lengua castellana.

p. Londres. sino margenándolos. natural de Sevilla (1580)». Mazzocchi. Junta de Andalucía. 352-353. Lectura y Signo. en eds.10 Los exiguos restos del epistolario que hoy se conservan dejan apenas entrever el círculo de amigos y corresponsales del escritor.14 No solo la tríada de obras más destacadas del mantuano fueron leídas. Tamesis Books. competidor —sin duda— de los más eminentes en Grecia. Zaragoza. llenas de fórmulas y ritos de la Antigüedad. sin duda. Carreira). Mención aparte merecen otros dos famosos racioneros de la mezquita-catedral con los que pudo compartir ciertas inquietudes artísticas y literarias. Eds. Bonilla y G. Antenore. 151-153): «Postquam altos ventum in montes atque invia lustra. x. Cátedra. la más fascinante colección de epilios latinos (las Metamorfosis de Ovidio). 2001. pp. Carreira). Anduvo don Luis con su espíritu poético examinando cazas y pescas en Con el traductor de los Dialoghi d’amore de León He- breo llegó a tener incluso vínculos económicos. como la colección que integran las Sylvae de Poliziano (comentadas ampliamente por su maestro. Anotaciones de Quevedo a la Retórica de Aristóteles. Salamanca…). El respetado Catedrático de prima de Retórica componía el prólogo del volumen. en la conocida Carta respuesta. 10 En fechas recientes el catedrático sevillano Juan Mon- Emilio Russo. pp. en la inconclusa obra maestra gongorina se concentraría la quintaesencia de los mejores dechados griegos y latinos: El piélago segundo que sondó primero y sulcó después don Luis fue el de estas Soledades […]. la existencia de Góngora transcurrió de forma bastante plácida entre los años 1582-1617. De Góngora. «Unas notas autógrafas de Quevedo en un libro desconocido de su biblioteca». Madrid. p. donde aparece la primera noticia sobre la circulación de la Tisbe de Góngora y su éxito en la corte: Un epistolario de Bernardo José Aldrete (1612-1623). vol. Entre los múltiples asedios al autor del Buscón. a perderse en los griegos y latinos. 8 El citado párrafo podría servir de cuaderno de bitácora para rastrear las varias lecturas gongorinas de los clásicos. Madrid. Madrid. en 1614. “El manuscrito como transmisor de las humanidades en los Siglos de Oro”. más allá de la boutade. luego hase de confesar que tiene utilidad avivar el ingenio y eso nació de la obscuridad del poeta. op. la lírica coral de Grecia (los poemas celebrativos de Píndaro) o las alabanzas epitalámicas de las postrimerías del Imperio (Claudiano). Obras completas (ed. pp. 296. Italia y Francia […]. así como el de Isabel Pérez Cuenca y Lía Schwartz. 14 Alberto Blecua. el propio Góngora o su discípulo novogranadino. vv. puede verse el estudio de José María Micó. Vida de don Francisco de Quevedo y Villegas. […] quinientos ducados». integrado por aquel entonces en la corte del conde de Lemos.7 Más allá de los viajes exigidos por el cargo de racionero (Granada. His- panica-Helvetica-Libros Pórtico. la canción esdrújula que principia Suene la trompa bélica. virrey de Nápoles. beneméritos de la erudición latina». 2001. al igual que hará Góngora empleando elementos afines a los del sublime modelo épico: «cuanto las cumbres ásperas cabrío / de los montes esconde» (Fábula de Polifemo y Galatea. «Indice dei manoscritti e dei postilla- ti». Córdoba. Cartas. como el intento de emular el hipérbaton y la asprezza de un famoso pasaje del libro iv de la epopeya nacional romana (vv. 7. el Inca Garcilaso de la Vega8 (1539-1616) y el jurado Juan Rufo9 (1547-1620). Virgilio ocupó el lugar principal. 1994. puede recordarse ahora el trabajo de Luisa López Grigera. se hallarán en las Soledades las noticias.11 A lo largo de las páginas siguientes se ensayará una breve reflexión en torno a unos pocos libros que a lo largo de su vida acompañaron a Góngora. Salamanca. Pablo Antonio de Tarsia acotaba así la práctica activa de la lectura por parte del genial satírico: «leía don Francisco [los libros] no de paso. ii. pp. comentadas e imitadas inagotablemente. 119-127. «El encomio de Góngora al sin igual tesoro camoniano. Studi su Tasso e Marino. op. Boletín de la Real Academia Española. Abundando en esta valoración. Madrid. Por ejemplo. Ahora bien. Sevilla. realizaba a propósito de la categoría del escritor y la práctica creativa de la imitatio: [Es] don Luis de Góngora el mayor poeta de su tiempo en nuestra nación. [Se hallan] sembradas sus frases de imitaciones griegas y latinas. Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. 2010. Imprenta del Reino. 2004. Monforte de Lemos.13 tres mil reales que le adeuda «García Lasso Inca de la Vega». Inmaculada Osuna. Sobre este particular. donde le parecía. Entre los autores vinculados a la ciudad bética que debió de leer y frecuentar en alguna ocasión se cuentan el cronista real Ambrosio de Morales (1513-1591). A. Góngora y la nueva poesía». 103. 605) que inspira el cierre de la estancia I del Polifemo («peinar el viento.6 Durante aquellos años de aprendizaje. Junta de Andalucía. vi. pp.. ya que tanto por linaje como por su condición de funcionario eclesiástico estaba firmemente instalado en los ámbitos religiosos y nobiliarios de la ciudad de Córdoba. Universidad de Salamanca. Entre los autores que gozaron de mayor prestigio en la Europa del Humanismo. fol. p. deduciendo a partir de las huellas perceptibles en su obra poética algunas lecturas cruciales. 55-80 (la cita en p. Padova. documentos y escrituras de Luis de Góngora y Argote (1561-1627) y de sus parientes. Documentos desconocidos. i. 21-46 (la cita en p. 2008. como prueba el poder que Góngora otorgara el cuatro de diciembre de 1596 a su hermano Juan para que cobrara los Mucho se ha discutido a propósito del escritor y su dominio del latín a raíz de este párrafo. 1992. Lope de Vega. 12 Lecciones Solemnes. vacilando el entendimiento en fuerza de discurso.17 tero Delgado ha publicado el epistolario conocido de Aldrete. Roma. 17 Luis de Góngora. Madrid. los ecos de las Metamorfosis en la Fábula de Polifemo y Galatea y las huellas de los Fastos en las Soledades permiten hoy afirmar que . 7-10. cit. 221-222. Universidad de Córdoba. «A los ingenios doctísimos de España. boscajes y selvas en Valerio Flaco. con apuntar lo más notable y con añadir. / ecce ferae saxi deiectae vertice caprae / decurrere iugis». transformaciones fabulosas en Ovidio… sin que se le pierda rito ni desatienda ceremonia tan frecuente en las fórmulas de la Antigüedad que. Más allá de esa tasación estimada. p. 67-91. según los estudiosos. Madrid. En casa de Juan Perier. Enero-Febrero 2012.15 El 30 de septiembre de 1613. 11 Epistolario completo (ed. La fecha de redacción del epilio de Mira se sitúa. Ínsula. 5. Dámaso Alonso y Eulalia Galvarriato. pp. a juicio del cronista real. como el celebérrimo pueri silvasque fatigant (Aeneis.74 Jesús Ponce Cárdenas «Cuantas letras contiene este volumen grave»: algunos textos que inspiraron a Góngora 75 saber poético de su tiempo. mientras que el aspirante a escritor veía así impresa su primera pieza. la poesía didáctica del tardío Helenismo (la Cinegética y la Haliéutica de Opiano). Valladolid. Bonilla y G. 5 Véase el importante estudio de Antonio Carreira. 1998. de los que también habría de recibir libros y copias de poemas. 219-229. 15 Un examen más detenido del ejercicio imitativo se encuentra en Jesús Ponce Cárdenas. trabajándole (pues crece con cualquier acto de calor). Baste aducir el testimonio de los juguetones carmina Priapea. Número monográfico dedicado al iv Centenario de la Fábula de Polifemo y Galatea. 46-47). Sevilla. palestras y juegos en Píndaro. Remito a su ensayo sobre «La biblioteca imaginada del genio».. 131. alcance lo que así en la letra superficial de sus versos no pudo entender. Estilo barroco Góngora y los autores antiguos Para comprender el alcance de las lecturas clásicas del racionero se pueden recordar las afirmaciones que uno de sus más entusiastas discípulos. en pleno fragor de la polémica en torno al Polifemo y las Soledades. 1630. Alonso Gómez. en La Hidra barroca: varia lección de Góngora. El texto legal se reproduce en la compilación de Krzysztof Sliwa. al punto que en fechas recientes Giuseppe Mazzocchi intentaba «con el atrevimiento y la desfachatez de carecer de documentos de apoyo» una reconstrucción de «la biblioteca de Góngora como biblioteca de trabajo». Toledo. Salamanca. el magisterio virgiliano parece algo más recóndito. 1584. sino que los textos menores —relegados a la Appendix Vergiliana— despertaron también la emulación de los autores más inquietos. «La Fábula de Acteón de Antonio Mira de Amescua y la tradición ejemplarizante del mito». Una poética de la oscuridad. el estudio de los manuales universitarios debió de ser tan asiduo como la lectura de ciertas obras que suscitaban la atracción de los más doctos. «Virgilio. pp. 13 Lecciones Solemnes. 781-782. 1630. Imprenta del Reino. Madrid. Ara Iovis. Aranjuez. una carta fechada en Córdoba el cuatro de septiembre de 1614. Para la biografía de Góngora. 12 y personalidad creadora. Palencia. en Eds. en Claudiano epitalamios y bodas. Biblioteca Castro. 1999. José Pellicer de Salas. 35. R. Biblioteca Nueva. «Polifemo y el estilo heroico. p. 2000. Mazzocchi. Francisco Sánchez de las Brozas) o la reciente traducción castellana de Os Lusíadas de Camoens. cols. Mazzocchi. su censura». pp. p. me refiero al culto pintor y humanista Pablo de Céspedes (1538-1608) y al canónigo Bernardo José Aldrete (1560-1641). tormentas y borrascas en Virgilio. alabanzas de la soledad en Horacio. R. 1580). 251-252. 1962. La recepción crítica de las Soledades en el siglo xvii. Acerca de la canción proemial de Las Lusíadas de Luís de Camoens que tradujo Luis Gómez de Tapia. “Góngora a los diecinueve años”. el estro burlón del Culex o la interesante visión del Moretum. 79. 6 Justificadamente recuerda Fernando Lázaro Carreter que «Góngora nace en el seno de una familia prestigiosa y culta» de la nobleza de toga y precisamente «sobre ello puede edificar sus pretensiones». pp. 1998. 2000. Bonilla y G. Hernando Domínguez Camargo. Puede verse al respecto. ya que en él se identifican géneros tan dispares como la epopeya romana (la Eneida de Virgilio. 158. las Argonáuticas de Valerio Flaco). Mediante el uso de la disyunción y la anástrofe el narrador clásico logra crear en los lectores la sensación de la evidentia. 37-49 y la nueva aportación de Valeria Tocco. pp. 2009. 57). Tomo la cita del estudio «Para una etopeya de Góngora». 2005. no existe ninguna otra noticia sobre la biblioteca paterna. 4 Opiano. Segovia. R. 24). 2 r. Las reminiscencias literales de los versos de Virgilio menudean en la producción del escritor cordobés. cit. 109-128. 9 Se ha interpretado como una prueba de amistad y de reconocimiento poético el soneto que Góngora compuso a los veintitrés años para que figurara entre los preliminares de la famosa epopeya de Rufo: La Austriada. 16 Joaquín Roses Lozano. 7 Los nombres del Brocense y el joven Góngora aparece- rán significativamente reunidos en los preliminares de la traducción de Luis Gómez de Tapia con anotaciones (Los Lusíadas. un irritado don Luis pasaba lista a buena parte de las obras del sulmonense a propósito de la obscuritas:16 La obscuridad y estilo intricado de Ovidio (que en lo De Ponto y en lo De tristibus fue tan claro como se sabe y tan obscuro en las Transformaciones) da causa a que. Otras veces. t. A. Pamplona. Huellas de la épica latina en el relato gongorino». fatigar la selva»). da noticia de los contactos epistolares de Góngora con el toledano Baltasar Elisio de Medinilla y avisa de que con el próximo envío le llegará la Fábula de Acteón del granadino Antonio Mira de Amescua. composiciones imitadas por escritores como Nicolò Franco. Madrid. Gredos.

el escritor que más hondamente marcó el estilo intrincado de las obras mayores gongorinas fue el alejandrino Claudiano. Pueden verse. Universidad de Salamanca. Homenaje a Antonio Carreira. Gredos. p. que tienen mucho de parlería y ruido vano». Lope y Góngora ante un epigrama de Claudiano». 2011.19 Más allá de esta tentadora sugerencia. Licofrón de Calcis. A la altura de 1607 el magisterio de Nono se aprecia en un epilio del culto escritor partenopeo (Europa)21 y en torno a 1614 puede reconocerse la presencia del mismo modelo épico griego en un fragmento de la Segunda Soledad. Las razones del poeta. sin el dechado mitológico del De raptu Proserpinae no podrían comprenderse algunos de los mejores hallazgos que Góngora culminó en la Fábula de Polifemo y Galatea. 15. «Taceat superata Vetustas. 21 Sobre la lectura de Nono por parte de Marino. El duque de Lerma. Edizioni Remo Sandron. Góngora o la invención de una lengua. 22 «Bajo el signo de Diónisos. hacia los mismos años. qui stant omnes (Aureliae Allobrogum. Poder y literatura en el Siglo de Oro. 57-103. de donde procede señaladamente el pasaje de la gallina y los polluelos acosados desde el aire por un milano. El magisterio estaciano en algunos pasajes de la Canción a la toma de Larache y del Polifemo invitan a mesurar la atracción que sobre Góngora ejerció una epopeya tan compleja como la Tebaida. traducción de Antonio Pérez. Sin el modelo de los epitalamios y fesceninos. 2011. en AA. Studi sul Marino. 20 Jesús Ponce Cárdenas. «Góngora y Opiano. art. a propósito del elogio y lo heroico.. CEEH.18 La lectura de los poetas griegos por parte de Góngora dejaría también honda huella en su escritura. Uno de los fenómenos que caracteriza globalmente al Barroco europeo afecta a los modelos poéticos que entran en juego con suma pujanza a partir de los primeros años del siglo xvii. pp. puede verse asimismo el estudio de Jesús Ponce Cárdenas. los apartados: «La composizione di Europa». 18 Ha estudiado la relación entre Góngora y Claudiano. Madrid. es obligado remitir al estudio de José María Micó. El volumen ha sido identificado por Isabel Pérez Cuenca. p. Lugduni Batavorum. Firenze. 105-120. sin duda. en AA. de Virgilio y Horacio. 313-331.23 La crítica a propósito del uso de modelos recientes como Tansillo y Ariosto. 62. Pöema obscurum. Universidad de León.22 Tanto Góngora como Marino pudieron acceder al texto de Nono en la edición bilingüe en griego y latín que circulaba por toda Europa hacia esos mismos años: Poetae graeci veteres carminis heroici scriptores. «Il Marino e le traduzioni latine di Europa». 69. Seguidamente espigo otra cita de p. 2008. el cronista real Pedro de Valencia aconsejaba en una conocida epístola a Luis de Góngora: «no se deje llevar de los italianos modernos. Nada habla mejor de los gustos Fig. Pero en definitiva. Todavía deben pulsarse los posibles paralelos que ofrece el escritor español —considerado cifra y signo de la oscuridad barroca— con el poeta considerado más oscuro entre los autores helenos. 1988.. pp. el oscuro Estacio. 1597. Zaragoza. 19 El autor del Buscón poseía un ejemplar bilingüe de la Alexandra con los comentarios y la versión latina de Joseph Scaligero: Lycophronis Chalcidensis Alexandra. VV. como Quevedo. CEEH. la densa selva de aventuras que Ludovico Ariosto ofrecía en su Orlando Furioso. cuya única obra conocida (el epilio titulado Alejandra) aparece entre los ejemplares de la biblioteca de otros autores cultos. Universidad de Zaragoza. pp. sin duda. el culto y enfático Claudiano. Lope y Quevedo hicieron de una composición breve del alejandrino: Jesús Ponce Cárdenas. 240-242). De hecho. Sobre las presencias claudianeas en el encomio del ministro de Felipe III. por mucho que le pesara al cronista Pedro de Valencia.. entre las lecturas favoritas de Góngora debió contarse. imitado con mala afectación de los italianos y de ingenios a lo moderno». 87-98 (las notas del capítulo en pp. me limitaré aquí a espigar otros dos testimonios aún mal conocidos. El duque de Lerma. pp. Los quince libros de las metamorfosis. como recientemente ha demostrado la profesora Mercedes Blanco. Excudebat Petrus de la Rouiere. de Dante a Borges. 1 Ovidio. Iosephi Scaligeri versio. 11-56. León. que pudo leer en primicia el texto del Polifemo y de la Primera Soledad. Como sucediera a buena parte de los nobles y letrados del Siglo de Oro. primer crítico gongorino. Salamanca. Quevedo. Aunque. . Marino y Tasso alcanza en la estimativa del afamado helenista rasgos muy negativos. pp. entre los escritores más leídos y admirados por Góngora ocupaban un lugar señero los autores italianos «a lo moderno». 1580. ya burlesca) que da Góngora en tres fábulas tan distintas como el Polifemo. Forma poética e historia literaria. Acerca del humor en las Soledades». Ludovicus Elzevirius.20 La búsqueda de modelos elegantes y recónditos por parte de los autores más ambiciosos del siglo xvii impulsaría a Góngora y Marino. 1606). Salamanca. las Dionisíacas de Nono de Panópolis. 2011. Pedro de Valencia. cit. en la escritura del racionero «lo intricado y trastocado y extrañado es supositicio y ajeno. Hipoti- posis imitativa en la Soledad Segunda». 23 Manuel María Pérez López. 2012. Madrid. Madrid.76 Jesús Ponce Cárdenas «Cuantas letras contiene este volumen grave»: algunos textos que inspiraron a Góngora 77 el genial racionero fue un lector muy sensible a los encantos de la poesía ovidiana. El interés por la visión poética de la naturaleza expresada en un estilo sublime le llevó a leer con suma atención la epopeya didáctica de Opiano consagrada a la caza. Poesía y oratoria clásicas en el Panegírico al duque de Lerma». Los modelos italianos Tras ponderar las excelencias de las auctoritates clásicas de Homero y Píndaro. También se ha dado a conocer recientemente la imitación que Góngora. 2012. 301.VV. Sin el modelo cabal de las Transformaciones no podrían comprenderse la visión del mito (ya seria. los autores del nuevo estilo buscaron novedosa inspiración en los mejores poetas latinos de la Edad de Plata. remito al ensayo de Edoardo Taddeo. «El Panegírico al duque de Lerma como poema heroico». Aunque los grandes maestros de la época augústea jamás perdieron su brillo. «De sene Veronensi. 81-103 y pp. Biblioteca Nacional de España. Mercedes Blanco. Para el Robo de Proserpina. el Hero y Leandro y la Tisbe. Madrid. para este amigo de Góngora. en las Soledades y en el Panegírico al duque de Lerma. «Verso y traducción en el Siglo de Oro». Poder y literatura en el Siglo de Oro. una viñeta descrita con brío que cierra de forma abrupta la Segunda Soledad. a leer y a imitar fragmentos de la última gran epopeya helénica. sin el ejemplo de los Panegíricos dedicados a Honorio y Estilicón. en especial. La Perinola. 1971.

24 Pero junto a esta suerte de epilio en octosílabos surgido del imponente romanzo.27 Por último. Universidad de Málaga. que incitó a Góngora a emplear el mismo parangón para exaltar la hermosura de la novia en las bodas aldeanas de la Soledad 30 Sonetos completos (ed. 2007. Con e intorno a Torquato Tasso. admirada e imitada sutilmente por don Luis. 145-158. 38-51. 1992. 2012. Las razones del poeta. Madrid. 1777. . 122. Fig. 2012. p. 26 Sonetos completos (ed.31 Pese a que este aspecto capital no se haya examinado hasta fechas muy recientes. B.. Ciplijauskaité). nacería de una cuidadosa contaminatio de modelos clásicos y tassescos: la canzone xxxi de las Rime per Lucrezia Bendidio y el conjunto de los epitalamios. Luis de Góngora.25 De hecho. 2009. pp. Forma poética e historia literaria. 1996. 2010. Madrid. de Dante a Borges. 25 José María Micó. La tela de Ariosto. pp.26 De manera semejante. Cas- talia. Gredos. como en la Fábula de Polifemo y Galatea. «Del elogio consular al pre- Jesús Ponce Cárdenas. 32 Mercedes Blanco. El ‘Furioso’ en España: traducción y recepción. en AA. B. Tasso y Góngora». 96-102. Cas- talia. El ciclo a los marqueses de Ayamonte». Romanische Forschungen. Fig. 101. 1992. siglo xviii. marcaría también a fuego la imaginación de Góngora y el nuevo estilo que iba a gestar durante su madurez en las letras hispánicas. Criticón. bastaría pensar en el símil épico que Tasso aplicara a la figura de Armida en el campo de batalla (bella y majestuosa como el Ave Fénix). la Gerusalemme Liberata fue asimismo leída. De Góngora. 183-219. Torquato Tasso. o qual di Paro» («¿Cuál del Ganges marfil. 2 Nicolas Joseph Voyez. ya que en fecha tan temprana como 1583 tradujo libremente el soneto del ferrarés que principia «Qual avorio di Gange. tassesca («Quel labbro che le rose han colorito»). pp. Universidad Complutense. Nápoles. pp. Cómo escribir teatro. Evaporar contempla un fuego helado. 51-99. «Ariosto en el Polifemo».29 Baste recordar a este propósito el conocido soneto juvenil «La dulce boca que a gustar convida». pp. 31 Jesús Ponce Cárdenas. 132. Madrid. 199-210. «Prolegómenos para una relectu- ra desde el Furioso del romance de Angélica y Medoro de Góngora».32 Aunque los ejemplos podrían multiplicarse. «Formas breves y géneros ludio amoroso: el vuelo del Fénix en Claudiano. «Torquato Tasso e don Luis de Góngora (Un’explication de textes)». pp. 3 Nicolas Ponce. enunciación lírica y erotismo en una canción gongorina. 28 Jose María Micó. la evocadora canción compuesta en 1600 que principia ¡Qué de invidiosos montes levantados!. En la producción lírica del Tasso había encontrado elementos de gran musicalidad. 29 Jesús Ponce Cárdenas. 2006. 202-203. con el que el racionero pretendía emular en 1584 otra pieza 24 José Lara Garrido. la obra más ambiciosa del autor italiano. Bibliothèque nationale de France. Mercedes Blanco. Universidad de Málaga. 2011. 2008. pp. Género. 33 Madrid. Arnaldo di Benedetto. Málaga. Málaga. sensualidad. VV. o cuál de Paro»).). Madrid. Sevi- lla. Centro de Estudios Europa Hispánica. «A mis soledades voy». Góngora heroico: las Soledades y la tradición épica. elegante y sensual homenaje que el poeta español quiso rendir al gran maestro renacentista. en P. Ciplijauskaité). la impronta del Orlando puede reconocerse en otros momentos cumbres de la poesía gongorina. París. Tanganelli (ed.30 Otra de las piezas maestras breves gongorinas. Homenaje a Ana María Aldama. la estructura global del enredo y la configuración de los protagonistas de la comedia ariostesca I suppositi serviría como firme dechado para la composición de Las firmezas de Isabela treinta años después. Liguori Editore. cromatismo y. la irritación y el humor sangrante de los tercetos de 1609 no se entenderían del todo sin el testimonio inaugural de las Satire ariostecas. 27 Laura Dolfi. Renacimiento.78 Jesús Ponce Cárdenas «Cuantas letras contiene este volumen grave»: algunos textos que inspiraron a Góngora 79 ariostescos del racionero que el Romance de Angélica y Medoro. 135. París. Biblioteca Nueva. 2001. Angélique soigne Médor avec des herbes. epidícticos entre Tasso y Góngora. «La honesta oscuridad en la poesía erótica». Angélique et Médor gravant leurs initiales. la atracción que la obra total de Ariosto ejerció sobre el poeta cordobés desde su juventud no resulta difícil de identificar. Bibliothèque nationale de France. 97-110. pp. Madrid. p. elegancia. por qué no decirlo.28 La lectura de otro genio vinculado a la corte estense de Ferrara.

43 En 1585 se data la primera obra maestra del joven Góngora. J.37 Ante los ojos de un joven inquieto que por aquel entonces velaba sus primeras armas poéticas. Madrid.). Literatura. pp. Jammes). en Góngora: Soledades habitadas. 1992. el escritor cordobés participó en las celebraciones que la ciudad de Sevilla promovió para exaltar la beatificación de San Hermenegildo. me refiero al soneto en alabanza de su ciudad natal: «Oh excelso muro. pp. Madrid. pp. 231-248. Al leer Violante el soneto que le manda Fabio. túmulos reales»). 38 Carta a Francisco de Corral. De hecho. Espasa Calpe. para Góngora la escritura de Fernando de Herrera representara la inagotable búsqueda de una lírica majestuosa y sublime. 37 Obras del excelente poeta Garcilaso de la Vega. brevísimo poema datado en 1626. que publicó en las postrimerías del Quinientos una interesante colección de rimas sacras: Pietosi affetti di D. Gli occhi del pavone. caminante. 332-334. Cuevas). durante la estancia toledana de 1616. la poesía de Garcilaso de la Vega alcanzaba el rango de clásico en lengua castellana merced a las ediciones comentadas del Brocense y de Herrera. 2000.39 De manera similar. Entre la procesión y la translación solemne de una reliquia del santo.48 Probablemente. Aunque la conocida editora de los sonetos no percibiera el otro hipotexto presente en el epigrama laudatorio. Entre los mismos cabe recordar al abad Angelo Grillo. . muy famoso en su tiempo: Il padre di famiglia. 54.. 35 Sonetos completos (ed. al modo de una cadena cuyos eslabones principales estarían encarnados por Garcilaso. Antonio Gargano. 2004. «Sin par loor de Córdoba por Góngora».38 La misma impostación garcilasiana puede reconocerse en un soneto de elogio dedicado al marqués de Ayamonte. el mismo hipotexto garcilasiano recurre en la comedia Las firmezas de Isabela: «Oh para mí. p. 1574 (el volumen fue reimpreso en 1577 y 1581). La poesía del toledano aspiraba a emular a los mejores modelos clásicos (Horacio. Universidad de Málaga. en la que todas las estancias se cierran con el uso enfático del tricolon. En fechas recientes ha analizado la presencia de las laudes urbium en los versos gongorinos Julio Alonso Asejo. / el mismo es de Helicona. Espasa Calpe. 1595). lleno de alborozo y d’alegría / sus ojos mantenía de pintura». Luigi Tansillo…36 autores que sirvieron de acicate y estímulo al poeta desde su juventud hasta sus años finales. 199-203. Cas- talia. J. 1991. Castalia. 267-270): «De una encina embebido / en lo cóncavo. Este lugar de Garcilaso le debía de resultar singularmente grato a Góngora. Dos maestros españoles En torno a las mismas fechas que Góngora completara su formación humanística en la prestigiosa Universidad de Salamanca. desde un plano algo más personal.35 Otros nombres ilustres que deben traerse aquí a la memoria son los de Iacopo Sannazaro. 41 Canciones y otros poemas en arte mayor (ed. ya que en 1586 Fernando de Herrera había redactado su famosa canzone sacra Al bienaventurado rey San Hermenegildo. 47 Canciones y otros poemas en arte mayor (ed. podría evocarse la primera redacción manuscrita de una estancia del Polifemo. / y coge mejor la rosa / de la espina más aguda». la obra lírica de Garcilaso —elevado editorialmente a la altura de un Virgilio o de un Petrarca— tuvo que convertirse en una continua revelación. vv. 20 de octubre de 1620. En 1613. Bernardo Tasso. A. ninguna de las facetas creativas de Tasso dejó indiferente a Góngora.es/Lemir/Estudios/ Alonso/Gongora. 1997. Mazzocchi (eds. de señal y dechado para los jóvenes petrarquistas españoles. 1580. Alonso de la Barrera. Sobre los paralelos herrerianos del soneto gongorino véanse especialmente las pp. Ciplijauskaité). Dicho estudio fue publicado en la red por el proyecto LEMIR de la Universidad de Valencia (http://parnaseo. p. Las firmezas de Isabela (ed. Isabela. Micó). dando cierre a la misma con una sonora trimembración («a tus glorias. Contamos con el estudio de Aurora Egido. 1990. pp. 42 Me refiero a la imitación del soneto de Bernardo Tasso («Mentre che l’aureo crin v’ondeggia in torno») que llevaron a cabo Garcilaso («En tanto que de rosa y azucena») y Góngora («Mientras por competir con tu cabello»). Salamanca. Castalia. Málaga. Ovidio. 456 y 806807. 11-12. Poesía castellana original completa (ed. en quien derrama» / «Clarísi- mo marqués. Debe consultarse asimismo la espléndida monografía de Ines Ravasini. 253. De la mano de Artemia. 36 El influjo de Tansillo y la tradición piscatoria vincu- lada al reino de Nápoles ha merecido varios estudios. op. Olañeta.45 No sin razón. 2009.42 la parábola poética del racionero habría de cerrarse asimismo bajo la enseña del toledano.). Carreira). Cátedra. Espasa Calpe. como entrevemos en las citas que con innata sprezzatura le vienen a la pluma entre sus cartas: «Mire. Eredi di Gerolamo Bartoli. R. Náuticas venatorias maravillas. M.34 Al igual que se ha visto con la producción literaria de Ariosto. en especial del díptico que conforman sus alabanzas a Sevilla y a don Juan de Austria («Pongan en tu sepulcro. Sevilla. Firenze.41 Si la escritura gongorina se inauguraba bajo signo garcilasiano en fecha tan temprana como 1582. Epistolario completo (ed. 1326-1327): «Él. Obras de Garcilaso de la Vega con anotaciones de Fernando de Herrera. pp. 1984. manteniendo los ojos de pintura. Madrid. pp. 79-95. pp. 48 Fernando de Herrera. 2000 (2ª ed. pp. M. emblemática. Cátedra. puesto que el armonioso endecasílabo «Cebado vos los ojos de pintura» remite al ya conocido dístico de la Égloga segunda (vv. Madrid. Angelo Grillo monaco cassinese (Genova. el zurrón». un artificio tan marcado se configuraba a modo de homenaje al maestro bético. en tanto firme candidato a sustituir a Garcilaso como «príncipe de los poetas líricos» de su tiempo. en una carta de 1620 y de nuevo —algo enmascarada— en la densa silva de 1613 (Soledad Primera. Madrid. B. Cas- talia. reacciona de forma airada descubriendo el plagio: «¡Oh ladrón! / La iglesia ya no te vale. Jammes). Quindici studi su Góngora. / más que la fruta del cercado ajeno» / «Lanudo es propio. la canción alirada En el sepulcro de Garcilaso de la Vega. 1990. En primer lugar. Letrillas (ed. 1994. B. en un soneto de 1606. Erasmo di Valvasone. Hispanica-Helvetica-Libros Pórtico. que has de ser mi esposa». p. 1992. más hermosa / que el prado por abril de flores lleno: / guárdame los jazmines de tu seno / para mañana.47 Ante los círculos literarios sevillanos. En el marco del bodegón de frutas que guarda el cíclope. p. 43 «El líquido cristal que hoy de esa fuente / admiras. mnemotecnia y arte en el Siglo de Oro. el racionero compuso una elegante Nenia motivada por la traslación de los restos del poeta imperial. 70-79. sino que debía comprender un imponente listado de autores hoy menos conocidos. 100. Claudiano). 2003. R. 46 Begoña López Bueno.40 Las reminiscencias garcilasianas en la poesía de Góngora prueban cuál debía ser la estima que este tuvo siempre por la obra lírica del genio renacentista. El conjunto de las lecturas italianas que Góngora practicó asiduamente desde su juventud no se limita al máximo exponente del romanzo renacentista (Ariosto) o al insuperable dechado de la épica del Manierismo (Torquato Tasso). 2007. Bonilla y G. / si pudieres. R. Madrid.pdf). en una tensión sublime movida por la aspiración de perfilar una voz personal que sirviera. bienes y alegría»). Todo ello sin renunciar a la mejor tradición hispánica. Castalia. 2010. Calíope. Sevilla.44 Aunque no se haya abundado en dicha idea. 115-125. Madrid. 305-306) constituye otro homenaje al maestro renacentista: «Flérida. e scure») motivó en 1612 la libre imitación del racionero en otro soneto A la memoria de la muerte y del infierno («Urnas plebeyas. p. a los maestros de la poesía neolatina (Fracastoro. Micó). Francesco Colonna. El importante hallazgo se debe a Giulia Poggi. Cátedra. a su vez. al comienzo del terceto final Góngora parece refrendar la importancia que asume la auctoritas de Garcilaso en la concepción del entero elogio. ya que uno de los poemas funerales publicados en aquella raccolta («Tra le tombe de’ morti horrende. Alinea. pp. como dice Garcilaso». Tansillo). Herrera y Góngora. La poesía de este religioso amigo del Tasso interesó. dos veces claro». para mí dulce y sabrosa. ya que el fragmento conservado de la juvenil Comedia venatoria sigue de cerca el modelo dramático-pastoral del Aminta. C. La sugestiva tesela procedente del entorno bucólico aparece. Madrid. 9. oh Flor de España» y «Reina del grande Océano dichosa»). la construcción del epigrama a la manera de una clásica laus urbis probablemente nacía de una bien asimilada lectura de los sonetos laudatorios de Fernando de Herrera (1534-1597). pp. 61-71. pues. el 13 de abril de 1590 se recitaba públicamente la canción de Góngora dedicada al patrón de Sevilla («Hoy es el sacro y venturoso día»). Madrid. No muy distinto sería el proyecto que concibió el genio de Córdoba. perdona / al paso un solo instante: / beberás (cultamente) / ondas que del Parnaso / a su Vega tradujo Garcilaso». «Con pocos libros libres: la poesía de Góngora bajo el signo de Garcilaso y Herrera». 44 Sonetos completos (ed. Madrid. Micó). y el oído / de métrica armonía». Zaragoza. J. que trataba de remontar- 39 40 Soledades (ed. la evolución de la poesía culta —sustentada en la contaminatio de modelos clásicos e italianos— se ha visto tradicionalmente como si de una escala ascendente se tratara. el joven mantenía / la vista de hermosura. pp.uv. Pavia. «Un nuevo encuadre de las Soleda- des. 1997.80 Jesús Ponce Cárdenas «Cuantas letras contiene este volumen grave»: algunos textos que inspiraron a Góngora 81 Primera. citaré aquí el ensayo inaugural de Joaquín Roses: «Pasos. no cercado ajeno / de la fruta. Canciones y otros poemas en arte mayor (ed. en Eds. 45 Fernando de Herrera. 135. Minturno. Marullo) y a lo más granado de la lírica italiana (Petrarca. M. Con ano- taciones y enmiendas de Francisco Sánchez de las Brozas. una luminosa interpretación ha situado el trasfondo ideológico de las Soledades en la estela de un diálogo de Torquato Tasso. a Góngora. 239. Ciplijauskaité). Poesía castellana original comple- ta (ed. 2011. Varias veces se ha apuntado que Góngora conocía de memoria los versos de Garcilaso. C. Percorsi piscatori nella letteratura spagnola del Siglo de Oro. Barcelona. La poética cultista de Herrera a Góngora. ya que entre sus últimas composiciones se encuentra el Madrigal para inscripción de la fuente de quien dijo Garcilaso ‘En medio del invierno […]’. Esbozo de relectura desde la Económica renacentista». Cuevas). 1990. 155-160. el engaste de una iunctura garcilasiana procedente de la Égloga tercera (vv.46 En vida del Divino. voces y oídos: el peregrino y el mar en las Soledades». aunque esta vez el verso engastado sea el 307 («que el prado por abril de flores lleno»). p. Alfar. 137. ya que por vez primera lo usó en una letrilla de 1594: «A aquel del cercado ajeno / le es la fruta más sabrosa. cuyo incipit homenajea el arranque solemne del soneto xxi del toledano: «Clarísimo marqués. túmulos reales)».33 Sin movernos del ámbito de la obra magna inconclusa. / ¿Versicos de Garcilaso / en tus uñas?». R. «Geometrie della morte (Urnas plebeyas. cit. vuesa merced cuál estaré yo en Madrid. «Góngora ante el sepulcro de Garcilaso».. Luigi Grotto. Virgilio. Pontano. Ibis. sin duda. Bernardo Tasso. Fábula de Polifemo y Galatea (ed. Ponce Cárdenas). 34 José Lara Garrido. oh torres coronadas». 133-134. Madrid. Jammes). 5-35. J.

1610-1611) con alguno de los intentos más ambiciosos de la poesía civil herreriana (Canción en alabanza de la divina majestad por la victoria del señor don Juan de Austria. Rafael Bonilla. Claudiano cordobés. Madrid. Pese a que algunos críticos traten de hacer pasar al oscuro autor barroco por un ingenio lego. Puntum & Mimesi. Una recreaciò del legat classic. 2011. Estilo poético y debate literario en torno a Fernando de Herrera». La poética renaixentista a Europa.50 Píndaro andaluz.). 49 Roland Béhar. Los libros griegos del siglo xvi en el seminario conciliar de San Julián. Sevilla. Bonilla y R. pp. latinas. en I. Cuenca capta. 207-248. Fernández (eds. R. 2011. Las páginas precedentes han tenido el propósito de evocar el panorama esencial de las lecturas de Góngora. un buen lector de poesía. Fig. en primera instancia. 1588. 50 antigüedad. Cuenca. 1582. 159-198. al que sus coetáneos celebraron asimilándolo a los máximos poetas de la Antigüedad greco-latina: Homero español. todo poeta digno de tal nombre ha tenido que ser. Oda a la toma de Larache. resulta lícito asimilar los intentos gongorinos de acometer la canción heroica (De la Armada que fue a Inglaterra. italianas y españolas alienta en sus mejores versos. 1572). Barcelona. donde ocasionalmente se funden de forma personalísima los ecos de dos o tres fuentes diversas.82 Jesús Ponce Cárdenas «Cuantas letras contiene este volumen grave»: algunos textos que inspiraron a Góngora 83 se hasta el dechado abrupto y oscuro de Píndaro. pp. . Biblioteca Nacional de España. la lección constante de las grandes obras griegas. Muñoz. Diputación de Cuenca. «Góngora: ¿Homero español?». «Los sagrados despojos de la veneranda Una pequeña consideración final Antes de consumir noches y días consagrado a la escritura. 4 Fernando de Herrera. Algunas obras.49 Por ello.

Anotaciones de Quevedo a la Retórica de Aristóteles. 2011.). pp. Córdoba. «Formas breves y géneros epidícticos entre Tasso y Góngora. Egido y J. Krzysztof. Góngora: Soledades habitadas. Sevilla. Universidad de Salamanca. Documentos desconocidos. Homenaje a Ana María Aldama. Jesús. Lázaro Carreter. Benedetto. 2005. Góngora y la nueva poesía». Bonilla y G. Giuseppe. 231-248. R. Lecciones Solemnes a las obras de don Luis de Góngora y Argote. 1971. Gredos. Los libros griegos del siglo xvi en el seminario conciliar de San Julián. Jammes). López Grigera. Cartas. A. de Dante a Borges. Dámaso. pp. Roses Lozano. Nápoles. CEEH. testimonio de una cultura». La poesía de Luis Barahona de Soto (Lírica y Épica del Manierismo). Bonilla y G. José. «Las lecturas de Quevedo a la luz de algunos impresos de su biblioteca». Diputación de Málaga. 2012. Madrid. Universidad de Málaga. Aranjuez. Madrid. de.. Góngora. 85-99. «Cuatro docenas de libros toscanos y latinos: la biblioteca. Edizioni Remo Sandron. Canciones y otros poemas en arte mayor (ed. pp. pp. pp. «Góngora: ¿Homero español?». Imprenta del Reino. 67-91. Forma poética e historia literaria. La Hidra barroca: varia lección de Góngora. Sonetos completos (ed. Carreira). Bonilla. 7 (2003). Universidad de León. Ponce Cárdenas. Mercedes. Evaporar contempla un fuego helado. José María. «Taceat superata Vetustas. José María. pp. Rafael. Carreira). Castalia. Tarsia. Bonilla y G. pp. José. ii vols.. 37-49. Jesús. 7-10. Isabel. Zaragoza. Inmaculada. A. «Ariosto en el Polifemo». en AA. Documentos para la historia del monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial. 2011. Laura. «Virgilio. 313-331. Un epistolario de Bernardo José Aldrete (1612-1623). Jesús. 2008. en AA. José. G. León. Sevilla. Homenaje a Antonio Carreira. R. Joaquín. «Para una etopeya de Góngora».). Tasso y Góngora». Cómo escribir teatro. Madrid.. Góngora. 1996. Zaragoza. Estilo barroco y personalidad creadora. Cuenca capta. Arnaldo di. Cátedra. pp. Estudios sobre bibliotecas particulares españolas del Siglo de Oro. Género. Mazzocchi (eds. «Verso y traducción en el Siglo de Oro». Homenaje a Domingo Ynduráin. «Góngora y Opiano. 2007. 2009. Cambridge. Pedro de Valencia. Poder y literatura en el Siglo de Oro. Micó. enunciación lírica y erotismo en una canción gongorina. Lectura y Signo. 87-98. 2008. Esbozo de relectura desde la Económica renacentista». Poesía y oratoria clásicas en el Panegírico al duque de Lerma». De Góngora. Luisa. A. Valeria. 97110. Madrid. La Hidra barroca: varia lección de Góngora. Mercedes. Junta de Andalucía. «Góngora a los diecinueve años». Trevor J. 2012. Madrid. 79 (1999). pp. Calíope. 1988. 2008. 2006. Espasa Calpe. Cátedra. Laplana (eds. Acerca de la canción proemial de Las Lusíadas de Luís de Camoens que tradujo Luis Gómez de Tapia. Hipotiposis imitativa en la Soledad Segunda». 2001. CEEH. Alberto. Pérez López. Málaga. 1992. 1980. 1962. Montero Delgado. Fábula de Polifemo y Galatea (ed. Jesús. 1994. «La biblioteca de don Diego Hurtado de Mendoza (1576)». Dadson. 2008. Madrid. Institución Fernando el Católico. Studi su Tasso e Marino. Tadeo. Pellicer de Salas. Lara Garrido. La tela de Ariosto. Número monográfico dedicado al IV Centenario de la Fábula de Polifemo y Galatea. Laplana (eds. Osuna. en P . Blanco. Renacimiento. pp. Romanische Forschungen. Sevilla. Zaragoza. ii tomos. Lope y Góngora ante un epigrama de Claudiano». Madrid. Peraita. Joaquín. Góngora heroico: las Soledades y la tradición épica. Huellas de la épica latina en el relato gongorino». Góngora o la invención de una lengua. 57-103. Universidad de Málaga. Una poética de la oscuridad. «La biblioteca imaginada del genio». Junta de Andalucía. Micó. 129-147. Madrid. Lía. lectores y lecturas. Poder y literatura en el Siglo de Oro. Obras completas (ed. Mazzocchi (eds. Muñoz. Mazzocchi (eds. Studi sul Marino. Luis de Góngora. 51-99. Antonio. 1630. «Sin par loor de Córdoba por Góngora». Manuel María. Blanco. Homenaje a Domingo Ynduráin.. Mecenazgo y Humanidades en tiempos de Lastanosa. Madrid. 271-295. Jesús. VV. Emilio. Tamesis Books. Estudio publicado en edición digital: http://parnaseo. Tanganelli (ed. 145158. La Hidra barroca: varia lección de Góngora. 7 (2003).). pp.). año de 1625». Padova. Gredos. vi (2001). en I. pp.). Lara Garrido.. Bonilla y R. El ciclo a los marqueses de Ayamonte». Mazzocchi (eds. 297-331. La recepción crítica de las Soledades en el siglo xvii. 2004. Fernández (eds. «El manuscrito como transmisor de las humanidades en los Siglos de Oro». La Perinola. Ponce Cárdenas. Quevedo. Madrid. Jesús. E. 5 (2010). El ‘Furioso’ en España: traducción y recepción.. Vida de don Francisco de Quevedo y Villegas. Diputación de Cuenca. Góngora. 2012. pp. 2000. Salamanca. «La Fábula de Acteón de Antonio Mira de Amescua y la tradición ejemplarizante del mito». La Perinola. A. ocio fatigoso de los estudios: libros y prácticas lectoras de Quevedo». Arco Libros. María Luisa. pp. Carmen. Trevor J. their books and bindings. Soledades (ed. 2008. Epistolario completo (ed. 122 (2010). La Hidra barroca: varia lección de Góngora. R. Biblioteca Nueva. Con e intorno a Torquato Tasso. Liguori Editore. natural de Sevilla (1580)». 1998. 7 (1964). Ponce Cárdenas. Salamanca. Universidad de Córdoba. Ponce Cárdenas. Las razones del poeta. Madrid.). R. Biblioteca Castro. 1998.). . pp. «Prolegómenos para una relectura desde el Furioso del romance de Angélica y Medoro de Góngora». «Unas notas autógrafas de Quevedo en un libro desconocido de su biblioteca». Universidad Complutense. Hispanica-Helvetica-Libros Pórtico. El duque de Lerma. Las firmezas de Isabela (ed. 199-210. pp. Universidad de Salamanca. R. «Del elogio consular al preludio amoroso: el vuelo del Fénix en Claudiano. Antonio. Luis de. Madrid. Sevilla. Málaga. «El encomio de Góngora al sin igual tesoro camoniano.pdf Andrés. «De sene Veronensi. 207-248. Universidad de Málaga. Blanco. Góngora. 253-303. Málaga. Schwartz. Madrid. Biblioteca Nueva. López Vidriero. Madrid. 101 (2007). 119-127. «Comercio de difuntos. Mercedes. 11-56. Sliwa. José María. Pablo Antonio de. 2009. e Isabel Pérez Cuenca. «Las bibliotecas de la nobleza: dos inventarios y un librero. documentos y escrituras de Luis de Góngora y Argote (1561-1627) y de sus parientes. y Eulalia Galvarriato. Forma poética e historia literaria. 109-128. R. Londres. B. 1991. Firenze. Hobson. Blecua. Ara Iovis. R. Tocco. 2008. Universidad de Zaragoza. 55-80. «Con pocos libros libres: la poesía de Góngora bajo el signo de Garcilaso y Herrera». Criticón. Junta de Andalucía. 2011. La Perinola. 235-323.VV. Góngora. VV. pp. 2000. Renaissance book collecting: Jean Grolier and Diego Hurtado de Mendoza. Micó. 219-229. Góngora. Madrid. Castalia. Madrid. De Góngora.uv. J. Málaga. Russo. pp. Edoardo. Ínsula. Madrid. «A mis soledades voy». 21-46. 2008. Castalia. Lara Garrido. «Polifemo y el estilo heroico. Jesús Ponce Cárdenas). José. 781-782.es/Lemir/Estudios/ Alonso/Gongora. pp. Mecenazgo y Humanidades en tiempos de Lastanosa. Carreira. A. E. pp. Enero-Febrero 2012. 2008. 1999. 1998. 1990. Antenore. pp. pp. Institución Fernando el Católico. Dadson. 1994. Ciplijauskaité). 96-102. José María.84 Jesús Ponce Cárdenas "Cuantas letras contiene este volumen grave": algunos textos que inspiraron a Góngora 85 BIBLIOGRAFíA Alonso. Para la biografía de Góngora. Bonilla y G. Mercedes. pp. «Torquato Tasso e don Luis de Góngora (Un’explication de textes)». 15 (2011). Alonso Asejo. Sevilla. de Dante a Borges. 9 (2003). primer crítico gongorino. Gargano. Micó). «El Panegírico al duque de Lerma como poema heroico». Blanco. 1992. Juan. 2010. Gredos. pp.). 303-448. pp. 183-219. Madrid. 2012. Cambridge University. «La honesta oscuridad en la poesía erótica». 1994. en AA. Madrid. Ponce Cárdenas. Dolfi. Las razones del poeta. Centro de Estudios Europa Hispánica. Sevilla. Letrillas (ed. Jesús. Fernando. Castalia. 5-35. 2011. El duque de Lerma. «Encomio y gloria: brillo imperial del Milanesado en los libros italianos de las colecciones de Frías y Gondomar». pp. Egido y J. R. pp. M. Ponce Cárdenas. Jammes). 2001. Roses Lozano. Mazzocchi. Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. pp. Junta de Andalucía. Cuenca. Ponce Cárdenas. Zaragoza. Libros. Junta de Andalucía. Góngora. Boletín de la Real Academia Española. Micó. Jammes). «Un nuevo encuadre de las Soledades. Julio. Pérez Cuenca. Góngora.

como las de fray Luis. Faría y Sousa. Francisco Manuel de Melo. Liñán. Salinas. y una vez más al margen de haber sido o no impresa su obra. Medrano. Francisco de la Torre. no lograron celebridad o la alcanzaron mayor en otros terrenos: Damasio de Frías. Ulloa Pereira. naturalmente. López de Vega. éditos o inéditos. como sucede con Garcilaso. Cristóbal de Mesa. López de Zárate. obras de las que se hablaba casi siempre en tono elogioso. Maluenda. Espinosa. impresas tardíamente. según las noticias disponibles. Castillo Solórzano. Espinel. Silvestre. Solís. Figueroa. Poetas famosos que fueron dejando de serlo. Aldana. Soto de Rojas. Jerónimo de Cáncer. Lasso de la Vega. Polo de Medina. por haber sido impresas pronto. Antonio de Mendoza. uno . extendidas en copias y sin embargo inéditas hasta nuestros días. los Argensola. Salas Barbadillo. Luis Martín de la Plaza. para no hablar de poemas anónimos que solo en tiempos recientes han desvelado su autor.86 87 DIFUSIÓN Y TRANSMISIÓN DE LA POESÍA GONGORINA Antonio Carreira La difusión y transmisión poéticas en el siglo de oro ofrecen muchas variedades: obras de autores famosos que apenas circulan manuscritas. Ledesma. casi siempre local: Acuña. Herrera y Lope de Vega. vino a mitigar el entusiasmo del juicio emitido cuando era una incógnita. el Dr. Arguijo. Dr. Y. Por medio quedan poetas que tuvieron su momento de gloria. Obras muy apreciadas hoy y apenas conocidas entonces. cuya publicación por el propio poeta. posiblemente sea la única en que predominan los impresos: además de tres poemas laudatorios. la transmisión de su obra en 47 años de vida productiva puede dividirse en tres etapas: la primera y más larga. que va de 1580 a 1612. Padilla. El caso de Góngora es peculiar: poeta precoz y de fama temprana. como la de Baltasar del Alcázar o la del conde de Salinas. los que por razones diversas. Tejada. tales la Epístola moral a Fabio o la Canción real a una mudanza. Bonilla. así Montemayor. san Juan de la Cruz o Quevedo. o la del príncipe de Esquilache. ya en edad avanzada. Otros que mantuvieron la estimación e incluso la aumentaron: Cetina.

996. aunque hubiese algunos reacios a sus novedades. dos romances. imitaciones y parodias. al incluir más obra de Góngora que de ningún otro autor (33 sonetos y 4 canciones). estampada en Córdoba (1613) y Madrid (1617). de la admiración que se les tributó. 1637. 1601. Juan Arañés. el cancionero del cordobés Gabriel de Peralta (4072 BNE). se imprimen las obras Fig. cinco romances. comentarios. y primeros de su fama póstuma. tres romances y una letrilla. Se caracteriza por el afán de reunir su obra y comentarla. 1614). de fray Pedro Gonçález de Mendoça. nueve sonetos. eran identificados como suyos y apreciados por encima del promedio. poemas laudatorios en libros del P . el cancionero compilado por Girolamo da Sommaia en Salamanca durante el verano de 1604. comenzado en 1589. 2 letrillas. 1597. más varios poemas atribuidos. y algunos más atribuidos. 1622. Biblioteca Nacional de España. Libro segundo de tonos y villancicos. las trece partes de Flor de romances nuevos. Florencia. Milán. y de su contribución a la beatificación de san Ignacio (1610). el Libro de romances nuebos (4127 BNE). una canción. de Ximénez Patón (1604). aparecen poemas de Góngora con igual frecuencia. Segunda parte. El poeta. una sátira sin identificar en pliego suelto (Valladolid. uno de ellos fechado con mucha precisión en 1591. varios de la Biblioteca del Palacio Real (973. en plena madurez. publicadas entre 1589 y 1604 (con alguna reimpresión que llega a 1616). el 4117 también de la Nacional de España. 1614). 1577). 1611) que recogen obra gongorina en metro castellano. La tercera etapa corresponde a los últimos años de la vida de Góngora. etc. Nápoles. 4 romances. dos letrillas. contiene un romance. sin olvidar la comedia Las firmezas de Isabela. reimpreso en la Historia del Monte Celia de Nuestra Señora de la Salceda. impresas en pliego suelto (Valencia. 1629. 1 Luis de Góngora. muestra que sus poemas habían llegado a todas partes. cuatro sonetos. Pero también otras obras suyas se imprimen: poemas fúnebres a la reina doña Margarita (1612). 1621. que transcribe 32 versos de un romance. contiene tres de Góngora. y otros que paran en bibliotecas de Roma. muy significativo. era ya considerado un gran maestro. atendiendo solo a los fechables. La polémica que originaron no debería ocultar el hecho. normalmente anónimos. todo ello en folios anteriores a los que transcriben Polifemo y Soledades. En cuanto a los manuscritos de esta etapa. un soneto a la concepción de la Virgen en la justa cordobesa (1617). y cuatro letrillas. el cartapacio de Penagos (1581 de la Biblioteca del Palacio Real). un soneto. con otros sin fecha) y algún cancionerillo (Jardín de amadores. Madrid. siete romances. Nueva York. otro más a la capilla del Sagrario del Cardenal Sandoval y Rojas (1617). 1 décima). Vaca de Alfaro (1618). que cita dos sonetos. visible en citas. 1602. Manuscrito Chacón (frontispicio). fechado en 1598. 1623. 1620). Londres. comenzado en 1603. xvi y primeras del xvii. arzobispo de Granada (1616). once poemas (4 sonetos. y llega hasta 1620. En los restantes manuscritos que con aproximación pueden fecharse en las últimas décadas del s.556 BNE. que acabarán vertidos en las ediciones del Romancero general (1600. 1624). Francisco de Castro (1611) y del Dr. que data de 1592. .88 Antonio Carreira Difusión y transmisión de la poesía gongorina 89 compuesto a los 19 años para figurar en la versión castellana de Os Lusíadas (1580). que abarca desde 1593 hasta 1603. A estos libros hay que añadir varios pliegos sueltos (1593. el romance a la beatificación de santa Teresa y el Bayle de la Colmeneruela (1615). 1607. ya publicado en las Flores de Espinosa. 1604. un romance. el 17. y la Eloquencia española en arte. una letrilla en el Laberinto amoroso de Juan de Chen (1618) y las coplas de Coridón. más la que Miguel de Madrigal presentó como segunda parte (1605). hacia 1612. tampoco faltan los que recogen sus poemas: el 263 de Rávena. el 19 387 de la misma biblioteca. y dos repetidos. recogen buena cantidad de sus romances y letrillas. Sin dejar de aparecer sus poemas en cancioneros colectivos (Primavera y flor de los mejores romances. el Arte poética de Díaz Rengifo (1592). La segunda etapa en la difusión y transmisión de la obra gongorina empieza con la composición de sus grandes poemas.. Esta antología. La parte italianizante está bien representada en las Flores de poetas ilustres de Pedro Espinosa (1605). 1595. tanto en manuscritos como en impresos. el Romancero de Barcelona (125 de la Biblioteca Universitaria).

enriquecido con fecha aproximada de cada poema y circunstancias de muchos. 1627. Hay. como también del escaso aprecio que se otorgaba a los impresos. tras lo cual los originales. según fuesen de dificultosos la letra y el contenido del original. acompañados de carta misiva. tampoco los poetas eran partidarios de entregar a nadie sus «borrones». se ofrece al conde-duque de Olivares en 1628 y apenas dejará huella en la transmisión textual. Góngora en alguna carta menciona un anejo con poemas suyos. mientras que los folios en blanco se aprovechaban con frecuencia en épocas posteriores. Ahora bien. Entre los manuscritos lleva la palma el organizado por don Antonio Chacón a partir de un antígrafo supervisado por el poeta. 1633. hay que recordar otra: los escasos cancioneros formados a fines del s. resultaban caros. solían desaparecer. en un camino plagado de tropiezos. por lo que remitimos a los estudios que sobre él se han hecho. cuando la obra de los mejores poetas circulaba impresa y los epígonos eran legión. en bibliotecas portuguesas son más frecuentes los manuscritos del s. sino una copia con caligrafía clara y sobre todo regular. a menos que estén vinculados a una circunstancia. aprobada por la autoridad competente. y se seleccionan sus romances. Semejantes papeles habrán llegado a los colectores de romanceros y pliegos sueltos. Este códice. . la copia podía hacerse de dos maneras: en papel suelto. En la etapa inicial de Góngora hubieron de predominar las copias del primer tipo. tanto de los impresos como de los Fig. lo siguió siendo en los Siglos de Oro. con enmiendas y tachaduras. prueba de ello son las continuaciones. las imitaciones. etc. no cuándo terminan. xvii. como Góngora los denomina. abundan los códices de fines del s. que las enviarían a corresponsales y aficionados. 1634). volandero. ni tampoco los cambios de grafía indican necesariamente distinto poseedor. o pueden producirse. décimas y letrillas (Delicias del Parnaso. Los códices. De igual manera. o en un conjunto de folios que una vez cosidos y protegidos con alguna cubierta acababan por constituir un cartapacio poético o cancionero. ahí un primer paso importante en el cual ya se producen las primeras alteraciones. se impone: así como casi nadie enviaba a la imprenta algo escrito de su puño y letra. y en los que se sabía que intervenían factores ajenos al autor. Madrid. dice haber «cernido dozientos cayzes de poesía» para componer sus Flores no alude a libros de mano. sino que los hacían copiar por amanuenses. por ejemplo. y por supuesto. de forma que su traslado en manuscritos voluminosos casi es una moda que crece a medida que van desapareciendo los autores ilustres. probablemente copiados por otra mano. 64: Carta de Pedro de Valencia a Góngora (fragmento).). e incluso del xviii. Otro elemento digno de tenerse en cuenta es que la eclosión de la lírica española se produce sobre todo en el siglo xvii. pues. sí lo fueron. curiosamente los de Góngora. f. como entonces se llamaban los manuscritos. Biblioteca Nacional de España. Cuesta Saavedra. tan laboriosos. la respuesta. las réplicas. En la Biblioteca Nacional de España. La copia o «traslado». por ejemplo. arriesgado sacar conclusiones de tal exuberancia. sin que en tales épocas haya habido poetas de relieve. Sería. 2 Ms. difundidas acaso por el incipiente grupo cordobés de amigos o admiradores del poeta.90 Antonio Carreira Difusión y transmisión de la poesía gongorina 91 más o menos completas (Obras en verso del Homero español. xvi sabemos a veces cuándo se comienzan. esencial en la transmisión de la cultura durante la Edad Media. sino a este tipo de papeles que sus corresponsales le habrían enviado. xvii tardío. pero no hasta nosotros. y de ello hay innumerables testimonios. Por si esa dificultad no fuese suficiente. y más en la obra de autores vivos. Al preguntarnos por qué escasean tanto los autógrafos de poetas áureos. Si Cervantes compuso «romances infinitos» que hoy no podemos identificar. que cuando eran póstumos no tenían más valor que la transcripción de un manuscrito cualquiera. pues. y no hubiera sido fácil encontrar los suficientes para espigar lo necesario. aunque sea conjetural. así como sus letrillas y sonetos. Todas las obras. los poemas tampoco son fáciles de datar. Cuando Espinosa. porque incluso muchos de los pliegos impresos en numerosos ejemplares se han perdido. ya que se mantienen como obra abierta por tiempo indefinido: ni los colectores solían fecharlos.

y otro anónimo que encontramos en la Biblioteca Municipal de Oporto: los tres acreditan otras tantas copias del poema. puesto que muy pronto dieron lugar a comentarios. de Hozes. lo que prueba su temprana aparición. de Manuel Ponce. sin embargo. no fue muy controvertido por sus audacias ni por sus dificultades. ¿Cómo probarlo? Tan imposible como probar lo contrario. en relación con la estrofa 61 del poema. añadidos a ruego de don Antonio Chacón. discutidos. xxxii de la Hispanic Society of New York. / entrarse violentas Hozes / en ajena y pobre mies». el 3795 de la Biblioteca Nacional de España y el 3266 de la de Lisboa. y una vez terminado. unos presentan solo la primera Soledad. publicado en 1630 con el de las Soledades. anterior a la censura de Pedro de Valencia. o el uso de iniciales dudosas. el Panegírico al duque de Lerma y la Fábula de Píramo y Tisbe. con 840 o 936 versos. y solo recordaremos algunos de sus datos: al margen de advertencias. Así sucedió con poemas copiados por Paravicino. / no de los menos atroces. El Polifemo figura en veintitantos códices misceláneos. valor y época desiguales. tuvieron una difusión propia anterior a la experimentada en unión de la restante obra gongorina. Aunque los códices misceláneos que contienen las Soledades no son tantos como los del Polifemo. la repetición del latiguillo «del mismo». Todas las obras. y uno de los rechazados al menos es auténtico. para averiguar si una determinada sátira era suya. De ambos discrepa un anónimo conservado en el ms. alguna con lo ya redactado de la segunda Soledad. March. Cuando Gonzalo de Hozes publicó Todas las Obras de Góngora en 1633. Los comentarios a que dio lugar son pocos: el de Pedro Díaz de Rivas. es indudable que circularon con profusión antes de los manuscritos integri y de los impresos de ellos derivados. Los grandes poemas. Pero aún ahí se pueden encontrar anomalías. protestaron al encontrar en el impreso poemas propios adjudicados a don Luis. objetivo de los manuscritos integri. 3 Luis de Góngora. acaso el primero. por ejemplo en los casos de Lope de Vega y Villamediana. Aun así. Salinas. porque los poetas también copiaban obra ajena de su puño y letra. el de Tomás Tamayo de Vargas. empezado en noviembre de 1613. Madrid. Al segundo pertenecen los siguientes versos: «Delito a mis ojos es. 1633. impreso en 1629. que podía comprarse impreso por unos cuantos reales desde 1627 e incluso comentado desde 1629. porque uno de los poemas copiados en la parte canónica de Chacón es atribuido. También se puede situar hacia 1614 el Parecer del Abad de Rute. Ni siquiera el carácter autógrafo garantiza nada. trasladar un poema de 504 versos. Chacón es que nos da un corpus de poesía segura de Góngora. No podía ser de otra forma. manuscrito. Las variantes que presenta en los distintos testimonios tienen escasa entidad. que perteneció a Rodríguez-Moñino. Robert Jammes ha historiado la controversia originada por la difusión de las Soledades. José Pérez de Ribas y el Dr. solo hizo en él las correcciones sugeridas por Pedro de Valencia. 8242 de B. dio lugar al comentario titulado Silva a las Soledades. Pérez de Rivas es autor de unas Anotaciones y defensas a la primera Soledad. cartas echadizas y réplicas de fecha temprana. alguien tuvo la paciencia de copiarlo y comentarlo. Una de las ventajas del ms. otros también la segunda. y el de Pellicer. aunque los poemas apócrifos que se le ahijaron llegaron a ser tan numerosos como los auténticos. Nada más natural: su novedad y su calidad invitaban a que fuesen copiados. que acabaron engrosando sus respectivas ediciones póstumas. más tarde tachada o sustituida por otra. cuyo argumento y fuente principal eran bien conocidos. reimpreso con el de las Soledades en 1636. desde la primitiva. pues una vez hecha la atribución. amén de los Discursos apologéticos por el estilo del Polifemo y Fig. y representada por el ms. El delito era. Quevedo o el obispo Palafox. excluidas las sátiras personales. y tales copias hay que suponerlas anteriores a las ediciones. quizá porque Góngora lo hubo de redactar sin interrupción hacia 1612. a fines del siglo xvii. que fue también objeto de sátiras y escolios burlescos. todo ello en apostillas de letra. en el ms. hasta la corregida y definitiva. Poesías de autores andaluces. ¿cómo saber si atinaba. . De igual manera. las Soledades. el de Salcedo Coronel. y al cual ya respondía Francisco Pérez de Amaya a mediados de 1615. más unas listas de atribuciones que son desechadas. La difusión de las Soledades desde mayo de 1613 la demuestran las diferentes fases con que se copian en numerosos testimonios. ya que la elaboración de cancioneros personales dependía de una fidelidad siempre aleatoria.92 Antonio Carreira Difusión y transmisión de la poesía gongorina 93 inéditos. Al año siguiente Jáuregui escribe su Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades. perdido. dos ingenios que sepamos. en especial tratándose de poetas casi siempre inéditos? Para el autor de un poema que circulaba huérfano más bien debía resultar halagüeño que se le encontrase parecido con semejante padre. apuntada primero. Esa será una constante en toda la transmisión poética de aquel tiempo: la autoría. amigo de Góngora —que ya había censurado pasos del Polifemo—. pero muy pocos ofrecen los últimos 43. mucho menos atroz de lo que dice Salinas. con varios estadios intermedios. era un trabajo ímprobo que solo se justificaría en el seno de unas obras completas con texto especialmente depurado. ed. Alguna vez se hicieron pesquisas. la Fábula de Píramo y Tisbe y el Panegírico. el Polifemo. imitados y comentados por aficionados y eruditos. Biblioteca Nacional de España. El Polifemo. junto con las Soledades.

que ni entra de lleno en la lírica ni en la épica. amén de algún epígrafe en primera persona que hizo suponer a Dámaso Alonso vinculación del manuscrito con los marqueses de Ayamonte. con un Góngora de 57 años ya instalado en Madrid. apoyado. meses después de muerto Góngora. por su carácter áulico. hasta el último. Gates ha conjeturado que las comedias. aparte de los integri y de las ediciones. como uno de fines del xvii especializado en fábulas (Universidad de Barcelona. A partir de 1618. 263). aunque fue muy apreciado por los comentaristas Pellicer y Salcedo Coronel. Pérez de Ribas. y que Jammes fecha a partir de 1615. sin que precediese cesión o enajenación por su parte. lo mismo que Vicuña. impreso en Lima en 1662. De 1625 datan las primeras sátiras de Quevedo en verso y prosa con alusiones a lugares de las Soledades. a Pellicer.94 Antonio Carreira Difusión y transmisión de la poesía gongorina 95 Soledades antes mencionados. y más tarde la réplica de un aficionado lojeño. título que parece deberse a una ocurrencia de Tamayo de Vargas. a su juicio. lo amplió con obras espurias. pero también se trasladó en códices tardíos. Registra asimismo numerosos versos sueltos. según él. otros por haberlos encontrado atribuidos. En el primer soneto. la edición. dista de tener el valor textual de la anterior. citas. y ya en 1627 se sitúa la Apología en que el Dr. a Salcedo Coronel. como lo fue. perdió el contacto con el poeta a raíz de su traslado a Madrid. 3893 BNE una incompleta «Lista de autores que han comentado. También hicieron defensas de Góngora un desconocido alférez Estrada y un anónimo. Su amigo Juan López de Vicuña y Carrasquilla le compró el manuscrito ya licenciado. el Panegírico y tal vez los comentarios de Pedro Díaz de Rivas estaban destinados a un segundo volumen de esa edición que no llegó a salir. Luis de Góngora y Argote. lo cual provocó la intervención de Francisco del Villar. Por su parte. un romance y unas décimas. quien presume de haber obtenido el texto del propio poeta. naturalmente. A pesar de su longitud. acaso fray Francisco de Cabrera. según Hewson A. el romance que Góngora consideraba más próximo a su ideal estético. lo que los escolios discuten. imitaciones y parodias en buen número. Martín de Angulo y Pulgar. en la edición titulada Obras en verso del Homero español. el más bello grano». Dos o tres años después se sitúa el diálogo entre Lope de Vega y el licenciado segoviano Diego de Colmenares a raíz de las Soledades. los comentarios continúan. no habría sido recogida por la Inquisición. 3 y 9 son parcialmente autógrafos. Otros romances de Góngora fueron también glosados y comentados: así «Entre los sueltos caballos». Dámaso Alonso cree que el cartapacio se formó en Córdoba de 1614 a 1616 y en contacto con el poeta. Como hemos señalado en la edición crítica. Luis de Góngora». El romance fue objeto de dos comentarios: el de Pellicer (1630) y el de Cristóbal Salazar Mardones (1636). fol. todos ellos satíricos y apócrifos. Barcelona. Compuesto ya al final de esta segunda etapa que venimos estudiando. dio lugar a censuras. . xvii y constituye un primer intento de bibliografía gongorina. si Vicuña no hubiera añadido ocho letrillas. conservado en la Biblioteca de Cataluña (nº 2056). nos ha dejado en el ms. así como la carta de Francisco Cascales que censura la oscuridad del Polifemo y de las Soledades. la segunda Soledad y el Panegírico. amigos y admiradores se pondrían a reunir y organizar su obra poética. Un clérigo malagueño. Uno de los más madrugadores hubo de ser el Juan de Salierne que hacia 1620 la tenía recogida. que hoy denominamos con el nombre de su colector. El mismo año empieza Manuel Serrano de Paz sus Comentarios. De ahí que presente incompletos la Isabela. que. y acabó por publicarlo a fines de 1627. El Panegírico al duque de Lerma. que llega al número 64. por un clérigo granadino a fines del s. y así la obra que recoge a partir de 1618. autor de un Examen del Antídoto. Biblioteca de Catalunya. Estampadas las Obras de Góngora a fines de diciembre de ese año. hubo de copiarse en unos ocho o diez cancioneros misceláneos antes de empezar a circular en las poesías reunidas. Andrés de la Cuesta. Francisco Martínez de Portichuelo discute al licenciado Francisco de Navarrete un lugar de la dedicatoria. el único por cierto en que hay versos y apostillas de puño y letra de Góngora. 4 Ms. es de las obras menos leídas de Góngora. y «Cloris. aun sin nombre de autor en la portada. Anterior a 1618 es el Fig. 3884 BNE). y añade que. unos por pertenecer a poemas sin localizar. Algo posterior (de 1617-1618 probablemente) es la Fábula de Píramo y Tisbe. la lista. Sin embargo Pérez de Ribas. 1644). lo recitaba de memoria. Algunos doctos rebaten a los comentaristas mismos: Francisco Andrés de Ustárroz y Nicolás Antonio. loado y citado las poesías de D. los vv. obtuvo privilegio para imprimirla y dejó de hacerlo por saber que iba contra la voluntad del poeta. Martín Vázquez Siruela. 173. ambas fechables hacia 1618. Eunice J. se conserva solo en tres manuscritos. epigramas. Los bibliógrafos no han explicado todavía cómo era posible sacar privilegio para editar unas obras cuyo autor estaba vivo y activo. En Córdoba se formó también uno de los códices más valiosos de la obra gongorina. también inacabado. por el clérigo aragonés Gaspar Buesso de Arnal en manuscrito conservado en Viena (Colusión de letras humanas y divinas en defensa de el lýrico Pýndaro cordovés D. igualmente sin orden alguno. el licenciado y poeta José Pérez de Ribas. xvii (ms. Ryan se habría compuesto a mediados del s.

nº cxliv en el Catálogo de Rodríguez-Moñino y María Brey). en Córdoba o en Madrid. Según nuestras pesquisas. puesto que dos poemas fechados por Chacón en 1620 y 1622 aparecen aquí como cantados en Córdoba en 1616. amoroso. cuyo autor. 225v). valiosa porque de una nota del f. luego un grupo de letrillas. Rennert llevó antepuesto. y por último. Madrid. y que será de la misma fecha. se omiten los grandes poemas o el teatro. 5 Luis de Góngora. 6 Ms. una vez que desistió de publicarlo. se han arrancado las letrillas satíricas.96 Antonio Carreira Difusión y transmisión de la poesía gongorina 97 excelente Quaderno de varias poesías de don Luis de Góngora (2801 de la Biblioteca Real). el mencionado Martín de Angulo y Pulgar. como el que poseyó Rennert (Universidad de Pennsylvania). llegan los poemas copiados en el Quaderno de varias poesías de don Luis de Góngora (147 de la Universidad de Barcelona). según las fechas de Chacón. sino también por sus epígrafes. Madrid.. también Chacón excluye las sátiras personales. excepto en las letrillas sacras. 3972 BNE. 423. copiado con varias letras y de texto bastante corrupto. que ofrece buen texto e interesantes escolios. dedicado a formar cartapacios gongorinos escritos con letra de pendolista. si no siempre certeras. lo cual acredita que se trata de un borrador. que en f. y del cual poco después le acusa recibo en otra carta. hacia julio de 1625 «se tejía» en Córdoba el cartapacio con sus obras que encargó comprar «por un ojo que sea de la cara» a su amigo Cristóbal de Heredia. y desde entonces acá han seguido siendo objetos muy preciados. Biblioteca Nacional de España. y que al frente de la segunda anuncia: «Poesías de don Luis de Góngora que se van añadiendo en este quaderno» (f. Pero también el ms. uno de ellos el conde-duque de Olivares. y otro tanto se puede decir de los escolios que ilustran uno de los que pertenecieron a Foulché-Delbosc o el que hacia 1639-1640 preparaba para editar. pero dejó de hacerlo por no desairar a los dos próceres interesados en la dedicatoria. incluso en pequeños papeles pegados. Este manuscrito comparte con el de Zaragoza (Seminario de San Carlos) la exclusión del teatro y de los grandes poemas. Madrid. habla muy claro de la estima en que se tenía aquella obra y de lo esencial que se consideraba sanearla de las corruptelas originadas en su transmisión. coleccionista asimismo de las cartas gongorinas. Carlino. no solo es valioso por la limpieza de su texto. Algo así ocurre en el ms. Lo que no sabemos es qué hizo Góngora con su manuscrito. uno de los cuatro manuscritos integri que posee la biblioteca de la Hispanic Society of America (B2465. y luego el resto de los poemas ya sin orden y mezclados con otros sonetos. incluso invitando al lector a publicarlos. como llevan hoy día el Estrada (Fundación Lázaro Galdiano) y el 19 004 BNE. uno de los mejores. lo cual. Según la gráfica imagen del poeta. y carece de otros epígrafes que los puramente formales. Lo más interesante de este códice son. de distinta mano. el Escrutinio sobre las impresiones de las obras poéticas de don Luis de Góngora y Argote. 1627. las indicaciones. que recogió Iuan Lopez de Vicuña. De esos años existe un híbrido. teniendo en cuenta la ingente tarea de copiar manuscritos que rondan las 500 páginas. en otros. se limita precisamente a la parte satírico-burlesca de la obra gongorina. señor de Polvoranca. y localizados en Buenos Aires los dos manuscritos que fueron de Foulché-Delbosc. además de ciertas notaciones musicales. Recordemos que en sus últimos años Góngora quería publicar sus obras para salvar sus apuros económicos. Rodríguez-Moñino ha supuesto la existencia de algún taller. fúnebre. aunque con letra diferente. y se han formado con intención de suplirlas o mejorarlas. cuya primera parte está ya bien ordenada por géneros. burlesco. A esto siguen poemas ya sin clasificar hasta la Fábula de Píramo y Tisbe y la comedia del Dr. En Sevilla y 1622 está fechado el Tratado de las obras de don Luis de Góngora. 4118 BNE. Que tales piezas se vendían a precios cuantiosos lo afirman Pellicer y Faría y Sousa. como el de Nicolás Bernal. Obras en verso del Homero español. satírico. sobre dónde deben situarse los poemas recientes. que solo recoge 84 poemas de Góngora o a él atribuidos. de Sevilla. Entre los más completos. los romances. aunque con distinto texto.. Sor. Biblioteca Nacional de España. copiado en 1663. y no incluye ni el Panegírico ni la Tisbe. y la discusión acerca de la autoría de algunos. A 1624. muy similar. ni si es ese el antígrafo del que luego formó con su amigo don Antonio Chacón. lírico. 275v anota: «Estas obras son las originales de Góngora que las regaló al Exmo. Este cartapacio. llenos de noticias desconocidas. según hemos visto. también excluidos del códice de la Catedral de Palencia. indicando casi siempre su carácter en los epígrafes: sacro. las Soledades. presenta solo un conato de clasificación. con copia de variantes. duque de Alba. varios son ya posteriores a las ediciones. el 4118 BNE. las que dio su Exª a la librería». o bien si es el 4075 BNE. por lo cual suponemos que apenas se habrán perdido. si no idéntica. En unos. con referencia del amanuense al poeta. Alguno de ellos. mientras que el 19 004 BNE. . pues tras el Polifemo y las Soledades transcribe los sonetos iniciando una numeración nueva. poemas copiados de la edición de Hozes impresa en 1633. el número de integri con la obra de Góngora hoy conocidos se acerca a los cuarenta. heroico. según en su Fig. Fig. no adopta ningún criterio de ordenación. en el 22 585 BNE. f. 423 se deduce que su colector tenía tratos con el poeta.

sin excluir las más refractarias. fechado en 1623. La más lujosa edición fue la estampada en cuarto por Francisco Foppens (Bruselas. La tercera. 7 Delicias del Parnaso. Y la última (oficialmente) del siglo. Solo en la Biblioteca Nacional de España rebasan mucho el centenar. 1654. Fig. Portugal. En Zaragoza y 1643 se editaron Todas las obras a costa de Pedro Esquer. 1634. de Juan de Mendaño (1646). ya que estableció el contenido de la obra gongorina vigente hasta la Biblioteca de Autores Españoles. a costa de la Hermandad de Mercaderes de Libros. y Zaragoza (1640. los Romances varios (1643 y 1655). y muchos más que paran en bibliotecas públicas y privadas de España. aun siendo posteriores a las primeras ediciones de Góngora. se hiciera una segunda mucho menos cuidada. las letrillas y los romances sacros. y que fue objeto de comentarios por un jesuita en las Filipinas. En resumen. nada hay comparable a la difusión e influencia de su obra en ninguna época de nuestra literatura. y las Poesías varias de grandes ingenios recogidas por Josef Alfay (1654 y 1670). Cruickshank demostró haberse hecho en Madrid hacia 1670 por Francisco Nieto y Salcedo. 1659. varios de los que componen la serie del Parnaso español.. el primero con la poesía de arte mayor y las comedias. contienen poemas suyos.. y que. cuya persona. Otra que ostenta 1634 en la portada. una vez agotada la primera edición. es «una reimpresión censurada y ampliada del Homero español». como el 17 719. es una selección de romances. . la música gongorina. y su excepcional valor radica en esa proximidad al poeta. según han estudiado el mismo Cruickshank y José Manuel Martos. 1659). La preparada por Hozes e impresa seis años después a costa del librero Alonso Pérez (Madrid: Imprenta del Reyno. la Agudeza y arte de ingenio. Se llegó a afirmar que a fines del s. tal como aparece ya en la edición Vicuña. se estampó en 1634. según ha averiguado Moll. la Sylva de varios romances.. 1633). No se conocen las tiradas de todos estos libros. a la que se agregan cuatro redondillas espurias. La transmisión y la difusión son cuestiones interdependientes. se imprimió en Barcelona (1634 y 1640). 1667. aparte glosas y centones. El volumen de Delicias. En todo caso el Escrutinio es obra de un cordobés. Barcelona. xvii el rey de Meknés poseía la obra de Góngora en manuscrito bilingüe. Por último. o de los que pertenecieron a Gayangos.98 Antonio Carreira Difusión y transmisión de la poesía gongorina 99 día intentamos probar. corrigen erratas de su dechado e incorporan lecturas de los comentaristas impresos. hecha sobre el texto de Todas las obras. Algunos son especialmente valiosos. La desdicha quiso que. de Gracián (1642 y 1648). es obvio que los códices misceláneos con obra gongorina llenan el siglo xvii. glosas y decimas satiricas del regosijo de las musas el prodigioso don Luis de Gongora. Ambas. xix logra salir a la luz. o de faltriquera. sirvió para que llegase a todos los públicos. el 3796. en formato de doceavo prolongado y siempre a costa de Pedro Esquer. y de esta derivan las demás. fue el amigo de Góngora José Pérez de Ribas. Burlescos. en lo que fue seguida por la de Bruselas. ya sin mención de Hozes. Igual fecha e imprenta ostenta otra edición que Don W. letrillas y décimas de carácter ligero. En cuanto a Delicias del Parnaso. sin ruidos ni interferencias. pero solo en tiempos modernos ha sido posible aprovechar toda la riqueza de materiales que proporcionan a fin de escuchar. como antes se dijo. el segundo con la poesía de arte menor. otros que fueron propiedad de Rodríguez-Moñino o Bartolomé March. hasta que ya a finales del s. con diversos avatares. hecha en la misma imprenta y a costa del mismo librero. compilado entre 1627 y 1628. pero pueden suponerse bastante copiosas. No se sabe cuál fue el primer manuscrito que ordenó por géneros la obra gongorina.. También impresos como la Heroyda Ovidiana (1628). Inglaterra y Norteamérica. es contrahecha. Madrid. Amorosos. obra y entorno le son familiares. y muchos más libros de cualquier género. Gonzalo de Hozes y Córdoba. falta de las comedias. la de fecha real y la falsa. dada la demanda del mercado peninsular y americano.. En 1648 el impresor sevillano Nicolás Rodríguez estampó Todas las obras. enderezada contra la edición hecha atropelladamente por otro cordobés. cuando los manuscritos se siguen atesorando y el gongorismo perdura como en las catacumbas. ¿1642? y 1643). Italia. consiste en dos tomitos en dieciseisavo. que volvieron a publicarse en la Imprenta Real de Madrid. Francia. en que se cifran todos los Romances Liricos. Lo mismo puede decirse del llamado Cancionero Antequerano. el Cancionero de 1628 conservado en Zaragoza. acusan su huella en forma creciente. De la oficina lisboeta de Paulo Craesbeck salieron en 1646-1647 otros dos de igual tamaño. Biblioteca Nacional de España. dos volúmenes en doceavo. como el 3795.. y elimina 36 poesías. sin los perdidos de que dio noticia Gallardo. impresa por Juan da Costa en Lisboa. en palabras de Jaime Moll. y la imprimió en Sevilla Manuel de Sande..

paradójicos. de esas constelaciones nobles y cíclicas llamadas studia humanitatis. es urgente comenzar por los principios. para buscar esa llave que abra la puerta de nuestra propia casa. de la historia. como decía Darío de los creadores. por tanto. de la lectura. que. Luz y oscuridad son dos ejes esenciales en la crítica histórica de la poesía de don Luis.. pero son conceptos ambiguos. A ese «universo de universos». de la retórica. de la música. convencidos de que todo examen certero del principio debe sustentarse en la formulación precisa de unas pocas preguntas.. pero también la intensidad relativa de su brillo. de la poética. que es la mansión de la poesía. su origen estelar. . Confundidos por sus disquisiciones filosóficas. es mayor cuanto menor es su luminosidad. la poesía de Góngora es el cometa que cruza. tanto en el siglo xvii como en el siglo xx. como cualquier astrónomo sabe. su grandeza e importancia. La poesía de Góngora no es sólo un conjunto de textos. de la ecdótica. porque de la luminosidad atenuada surge la intensidad y de ese brillo calmo y ordenado el álgebra poética más sublime y original que los siglos hayan visto.100 101 la magnitud estética de góngora Joaquín Roses Ante la vorágine de los datos. se accede con las llaves diversas de la lengua. de la literatura. Solo son necesarias. unas cuantas preguntas básicas vinculadas a la estética para determinar la magnitud de Góngora. y convencidos de que para la cabal explicación de un hecho es tan necesaria la indagación de las causas como la persecución de sus efectos. en una noche ciega. de la pintura. ninguna brilla más que la estética y ninguna es más resbaladiza.. las fechas y los días. podemos arrastrarnos por el suelo. de la métrica. De todas las llaves escondidas en el cofre de la inteligencia. cofre arrumbado en el desván polvoriento del siglo xxi. su fugaz trayectoria y las partículas minúsculas que se desprenden de su estela.

la del cometa corneiforme. manipuladas e hiperbólicas a veces. lo que hace que cualquier lector del Polifemo (sobre todo si es joven) quede todavía hoy. De lo que se deduce que la magnitud estética de Góngora es la del cometa barbato. Museo Nacional del Prado. sensibles y vitales. estaríamos ante otra de las pruebas. le envuelve [la poesía de su tiempo] o le sigue [la poesía epigonal de los siglos xvii y xviii y la del siglo xx]. la excepcionalidad de la poesía de Góngora procede de su brevedad. la belleza estaba ligada al número (padre de la métrica). una de las marcas de su genio.. Con esas aparentes raíces en el siglo xviii. al menos. Nuestra visita a la caverna platónica nos encierra en la dicotomía de una belleza real y una belleza percibida. Frente al pensamiento. y el número era la ley del universo. ya que su protagonista. y eso también nos concede valiosas claves sobre su genialidad. un cometa es un «astro [como Góngora] generalmente formado por un núcleo [. Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello (1757) o el tratadito del citado Kant. según su posición respecto del Sol [el tiempo]. con la que he comparado la poesía de don Luis. Pero para explicar la magnitud estética de su mensaje poético. podría parecer que si algo de esto hay en la poesía de Góngora y su concepto particular de belleza y su condición de bella. Schopenhauer reelabora los planteamientos de otros autores del siglo xviii. como bien aprendió Rubén Darío en las divulgaciones de Édouard Schuré. estilística. texto difundido en Europa en el Fig. a finales del siglo xviii. Desde Pitágoras. Por eso para Kant. pese a quienes se empeñan en subrayar la ambigüedad estudiada de su poesía. La ley de la métrica (cómputo. sería raro que no. porque. ya que estamos hablando de uno de los poetas hispánicos con mayor sensibilidad auditiva. compositiva. que recorre toda su producción poética. como el importante texto de Edmund Burke. postuló que la belleza se define por su vinculación con el sentimiento del sujeto. en el siglo xxi. tonal.] [su poesía] y una atmósfera luminosa que le precede [la poesía clásica y del Renacimiento]. pues su objetivo al mirar y remirar un verso no podía ser otro que alcanzar la excelencia poética sustentada en la dicción y en la coherencia lógica. Y por ahí se abre la puerta de la crítica a la idea clásica de belleza. Para comprender por qué es bella la poesía de don Luis habría que saber si a él también le parecía bella. no puede olvidarse el predominio de la imagen visual. se reducen a una: ¿por qué es bella su poesía? Esta pregunta remite a la definición de cometa. de la modernidad de sus propuestas estéticas.102 Joaquín Roses La magnitud estética de góngora 103 Como afirmara Robert Jammes. genérica y enunciativa. en lo que toca a la estética. la del cometa crinito y la del cometa periódico. rima) rige toda la poesía de Góngora.. riqueza de la mirada. como he señalado en alguna parte. que quizá son dos o tres. Madrid. más bien clásico de Hegel. es preciso plantear las preguntas esenciales. o incluso el ensayo «Sobre lo sublime» (1793. la del cometa caudato. de su densidad. de Longino. Si a él le parecía bella (o quería que lo fuese) tendríamos que indagar sobre su concepto de belleza. sólo mira: su mirada es la medida del mundo. siguiendo a Platón que consideraba que lo bello en sí correspondía a una idea de la unidad. en un adelanto de teorías literarias del xx con las que ya jugó Borges en sus ensayos y cuentos. casi no habla. publicado en 1801) de Schiller. para la que será cardinal el viejo y reelaborado concepto de «lo sublime». un peregrino que intenta olvidar un amor. pero no podemos olvidar que el embrión de estos conceptos ya estaba en Sobre lo sublime. Esto es desbordante en las Soledades. Sísifo. podríamos afirmar que la música métrica dota de unidad específica a la poesía de nuestro Príncipe. que tiene en el poder descriptivo y en la metáfora su máxima herramienta. 1548-1549. y estas. Su poesía es bella por su musicalidad. . ritmo. la variedad inagotable de distintos tipos: temática. Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y de lo sublime (1764). Aunque si en este poema es la música el arte que lo sustenta. en unas características objetivas y esenciales de lo bello y otras derivadas de la recepción del objeto artístico y de nuestro propio mundo interior. poblado de conceptos intelectuales. deslumbrado ante el juego sinfónico de este poema. y que describe una órbita muy excéntrica [su dificultad y originalidad]». de su perfección y de su destino. hasta tal punto que. como todo astrónomo sabe (y la Real Academia también). 1 Tiziano. No podemos despreciar tampoco.

Francisco Fernández de Córdoba. Aunque puede resultar un anacronismo histórico. En el poema se reformula el viejo mito de la bella y la bestia (la ninfa y el cíclope). su enorme altura (desmesura) le permite escribir con su dedo sus desdichas en el cielo (ternura). las Soledades: en ambas obras encontramos una elocutio que aspira a lo más elevado. deriva. aladas avispas picadoras. porque pese a sus devaneos cortesanos. ejemplo sublime de lo que Antonio Carreira ha llamado con fortuna la cuádruple raíz de su poesía: lo popular y lo culto. se sabe poseedor de una fuerza secreta basada en el ejercicio de la inteligencia verbal. consista en la dignificación de lo sencillo (que no simple) mediante la utilización de un lenguaje poético muy elaborado sólo dedicado hasta entonces a los grandes (que no hondos) asuntos. su mezcolanza de géneros. que se erige en un principio superior al de la belleza clásica. a partir del desarrollo creativo de los conceptos estéticos ligados a lo sublime que desembocarán en el nacimiento de la poesía moderna. mientras que la oscura historia del peregrino tiende más hacia la incontinencia propia de lo sublime. Este particular realismo de Góngora. el xvi. de lo deforme y de lo extraordinario. como el canto de Polifemo o el discurso del político serrano. porque. y esa estética contrastiva y a la vez armónica genera nuevos artefactos poéticos de hibridación. por su armonía. solo puede existir una crítica (o lectura) de lo bello. En este sentido. y es medular para explicar la obra de don Luis. Parte de la poesía de Góngora. lejos de la vieja idea de las esencias platónicas o de los posteriores planteamientos cientificistas. Centauro) o que Vicente Huidobro desarrollaría hasta la magnífica anticipación del mutante en Altazor. pero huyendo de las simplificaciones: el monstruo horrendo tiene más de un perfil. Abad de Rute. Eso es evidente en la llamada poesía burlesca. Neruda entronizará como una reina de la hermosura. más cercana a los conceptos de belleza clásica. Es precisamente en este romance donde Góngora se acerca más a lo que será una nueva modalidad de lo sublime en la estética romántica. Ese lenguaje conceptual admirable (refinamiento. como sucede en la Fábula de Píramo y Tisbe. canta como un poeta. y subvierten los conceptos de belleza clásica. individuos disfrazados) como figura cifrada de su poesía (hibridez de géneros). la Fábula de Polifemo y Galatea. Junto al concepto de «originalidad». que solo es calibrada por la percepción del docto. lo festivo y lo serio. Por eso cuando leemos al Neruda de las Odas elementales. Y también es eso lo que explica que la estela del cometa comience a vislumbrarse a finales del siglo xix. ejemplo de poesía sometida a la magnitud y el orden. a la excelencia estilística basada en la aristocracia de la selección léxica. su coherencia estética. ya que estos principios estéticos forman parte de ese canon teórico. un precursor de los filósofos dieciochescos citados antes. con su gran perspicacia y dominio de las viejas teorías clásicas. sin desviarse de las características estéticas ligadas a lo clásico en el estilo. Pero también hay matices que diferencian estas obras: la luminosa fábula del cíclope es. también lo bello puede acoger lo feo. el espíritu de Góngora es el del disidente. incluso los supera con tal prodigiosa habilidad lingüística y retórica que sus transgresiones pueden pasar por inocuas. semicapros. que si bien no coinciden en su totalidad con algunas de las características de la Fábula de Polifemo y Galatea. que más que satirizar moralmente se burla de los grandes conceptos.104 Joaquín Roses La magnitud estética de góngora 105 siglo que vio nacer a Góngora. de lo socialmente aceptable. por su sentido de la proporción y el equilibrio presentes ya desde el mismo molde estrófico. tanto tiene que ver con el realismo de un Velázquez. Esa transgresión excede lo lingüístico y se prolonga en una visión del mundo: Góngora se sitúa en los límites de lo permitido. como decía Kant. no me canso de decir que una de las características esenciales de la disensión con respecto a los modelos vincula a Góngora con esa suerte de derivación natural del concepto de aemulatio que la teoría literaria llama «originalidad». la poesía de Góngora encumbra al ser híbrido y extraño (Polifemo. su estilo. A eso hay que añadirle los momentos de honda intensidad emocional presentes en ambos poemas. novedad y belleza sublime. hacia la búsqueda de lo bizarro. uno de los signos distintivos de su poesía. tonos y tradiciones. sublimidad) que es la marca de su genialidad es también instrumento de libertad poética. En coherencia con estos presupuestos. está ligada al concepto clásico de belleza. pues desde el punto de vista poético. en la ordenación rítmica de la sintaxis y en la proliferación de los recursos retóricos propiciadores de grandeza y dignidad. ya detectara estos atributos en las obras de Góngora al destacar la grandeza de sus estelares poemas. De hecho. ligada a lo que posteriormente Addison. Todo lo anterior hace bella la poesía de Góngora. por otra parte. con sus territorios inexplorados de singularidad. proporción y equilibrio. Sin llegar a la reivindicación de los seres dialógicos o híbridos que luego convertiría en emblemas Rubén Darío (Pan. que supo adelantar en la literatura los resortes del humor y la ironía. frente a la visión idealista encabezada por ciertos miembros de la llamada Generación del 27. le cuadra también a Góngora una palabra que será constantemente utilizada en los tratados estéticos y en la crítica de finales del xvii y principios del xix. no solo por el despliegue deslumbrante de la metáfora. y también de otras composiciones suyas. sí lo hacen con el núcleo perturbador de su poesía. Es sorprendente que. en el ámbito de la materia poetizada. agudeza. monstruoso o disonante. reivindica el ingenio. y también su discordancia. inteligente esponja que absorbe y domina para sí toda la tradición. Si el pintor de Sevilla pinta aguadores y enanos y termina pintando el aire. por su distancia con los modelos imitados. este poema representa los valores de lo desconcertante y grotesco. ya fue destacada muy tempranamente por Robert Jammes. no es sino un desarrollo natural de esa estética antiestética que. lo mismo que hará en el ámbito retórico con la hipálage (figura de la mezcla). el poeta de Córdoba habla de gallos y gallinas (y de otras realidades más chuscas) y termina haciendo poesía de la poesía. . sino por la iconoclastia aplicada al panteón de los llamados objetos poéticos: si muchos poetas del siglo xx siguen considerando a la rosa como emblema de la belleza y del propio poema. una de las vertientes relevantes de las poéticas del siglo xx. Algunas veces he afirmado que Góngora es el Picasso del siglo xvii. percibimos que está volando en la estela de don Luis. Ello explica que uno de los principales rasgos de originalidad de las Soledades. y donde se aportan nuevos criterios de belleza disonante de la clásica. la utilidad y lo social a la cebolla. casi un siglo antes. Pero muchas composiciones de Góngora difieren de ese modelo estético. esa palabra es «gracia» y será clave incluso antes del Romanticismo. rebelde surtidor que inventa formas nuevas del agua con la misma materia definitivamente transformada. tributo a una época donde eran moneda común. quizá. llamaría en 1711 los placeres de la imaginación. su musicalidad.

para intentar demostrar fehacientemente por qué la belleza de la poesía se deriva de una percepción subjetiva. Góngora era consciente de su genio. Torrente musical. sin ser nunca mejor a la perenne poesía de don Luis. El pintor radicado en Toledo supo defender la profesionalización del artista porque asumía el valor de la pintura como algo que sobrepasaba el ejercicio artesanal. la de mi propia experiencia como individuo vivo y lector de Góngora: En la infancia voraz y luminosa. Tras sus grandes obras el español ya no sería el mismo. distante estrella que extiende su presencia luminosa. Píramo y Tisbe. aferrado a la lógica y la estrella. encontré como bálsamo perenne. Vuelvo a la emoción y la matemática del verso. esclavo del papel y de la oscura oquedad de ignorancia poco nueva. y con notable modernidad. aunque la repulsa a las máscaras circenses que pueblan nuestro tiempo haya convertido esos borrones en diario secreto no compartido con nadie. Fig. como explicaba en su carta en defensa de las Soledades. devaneos salvajes de una estrella que me ilumina con la lente oscura de caos y destrucción. se ha intentado comparar. Verdad sublime. Ministère de la Culture et de la Communication. A las ruïnas de la sierpe nueva le brotan juncos de vigor perenne. . rigor sublime de quien prueba la fruta luminosa que adorna de esplendor la muerte nueva. París. cuando dijo que gracias a su trabajo la lengua castellana había llegado a la perfección y alteza de la latina. Del mismo modo.106 Joaquín Roses La magnitud estética de góngora 107 Al menos desde principios del siglo XX. concluyo mis apresuradas reflexiones con un íntimo homenaje a quien ha ocupado varias décadas de mi vida. arrebato de sombra en luminosa mentira de verdad en calle oscura: renuncia a la poesía o sé perenne. En depósito en el Musée de Melun. aunque se vista de disfraz sublime. galaxia luminosa y sol perenne que forja la poesía oscura y nueva. Ante la vorágine de los datos. Centre National des Arts Plastiques. No dejará mi voz la zona oscura. Acertó. luminosa irradiación de carne y flor de estrella. abisma y cubre de una miel perenne oculta en bosque de oro y cueva oscura. progenie de los nervios y sublime condensación del ser en red oscura. inextinguible estrella. la actitud ante el arte de El Greco con la de Góngora. las fechas y los días. aunque no tanto como se debiera. dicción sublime que a tierra y universo. Revienta mi viaje a pie de estrella. disidencia feroz de andar sublime por una senda triste y siempre nueva. 1799. alimentos futuros. Mastico lo caduco en piel perenne. un refugio sanguíneo en lo sublime. 2 Pierre-Claude Gautherot. Vuelvo a algo que comenzó a mis catorce años y que nunca abandoné. luminosa. Melun. ni la tos del presente será nueva. como una fiera amenazante y nueva que aliviara el dolor en una estrella.

De hecho el poeta cordobés elabora un léxico y una τέχνη poética que compiten con el lenguaje pictórico en el plano de la paleta cromática y de la τέχνη de la composición. Flaccovio Editore. «Nueva lectura del Polifemo de Góngora: el procedimiento de la visión en la poesía barroca española». a la epistemología iconológica del Novecientos. En la estela del topos horaciano «ut pictura poesis» la pintura será «poesía muda» y la poesía «pintura que habla». con referencia al mito y a la hermenéutica del mito propios de la cultura occidental. 7-21. y no solamente la de la neogongorina «Generación del 27».2 Como consecuencia. . The Humanistic Theory of Painting». 2. Pa- lermo.). seleccionados por el poeta a lo largo de ejes sincrónicos y diacrónicos propios de la poesía clásica y clasicista. Itinerarios de la visión. pp. 2 Enrica Cancelliere. pp. «“Ut pictura poesis”. Bonilla y L. 2002.1 Esta definición es particularmente acertada para el poeta que podemos considerar como la expresión más plena del barroquismo: Don Luis de Góngora. 1940. 197-269. el tenebrismo del antro. 1990. 265-282. Lo pictórico penetra el sentido de la vista mientras lo poético afecta a la vista de la mente. 1 Véase. Colección de Estudios Gongorinos. 2006. en la poesía de Góngora el sonido mismo de las palabras y de los versos se hace imagen cromática y esta se hace forma. del Barroco al Romanticismo. Góngora. trad. Vamos a analizar el macrotexto de los tópicos cromáticos y figurativos que connotan el mito de Polifemo según tres campos semánticos deducidos de la diégesis: los cromatismos del mundo hiperuranio. Colección de Estudios Gongorinos. los colores de la Edad de Oro y de la tierra mítica. En su construcción textual el Polifemo de Góngora manifiesta una muy rica y variada gama de tópicos figurativos y cromáticos. en Góngora Hoy.3 De ahí que el poema se encuentre en la encrucijada que abre también a itinerarios futuros de esos mismos campos macrotextuales e intertextuales. xxii.108 109 forma y color en el polifemo de góngora Enrica Cancelliere Premisa Entre el Renacimiento y el Barroco la praxis artística y las reflexiones sobre las artes instauran intercambios tanto formales como temáticos. 8. Diputación de Córdoba. i-ii-iii. Joaquín Roses (ed. R. N° 4. pp. pp. Diputación de Córdoba. Góngora. Rensselaer W. 3 Véase Enrica Cancelliere. Garosi. de la pintura y de las artes figurativas. The Art Bulletin. Percorsi della visione. macrotextuales e intertextuales. Córdoba. Córdoba. Dec. hasta las reelaboraciones de las Vanguardias. Lee. Sin embargo ambos aspiran a suscitar en primer lugar la «pulsión escópica» es decir el deseo inexhausto del «ver». 15-28.

derramado por el sacrificio del joven. Además Galatea. en Il Poliziano. . sendero luminoso del cual la tierra ya se ha separado. el cielo azulado.( ed. que se refleja en las aguas del mar en el aura de una luminosa alborada que se esparce por todas partes. 1). la región de los astros lejanos sobre la bóveda negra. En este escenario cosmogónico se coloca la mítica isla. 4 Luis de Góngora.106). Accademia Nazionale dei Lincei. Góngora. a plata. encuentra su cosmogónica manifestación simbólica y figurativa en la Γαλαχίας o Vía Lactea. 1514). pues. 6 Angelo Poliziano. con un efecto de desbordamiento ya de tipo manierista (fig. espacio absoluto fuera del espacio. tiempo fuera del tiempo. desarrollándose en vertical. a la letra «blanca como la leche» derivando su propio nombre de γαλα-γάλακτος. 1514. los colores que semantizan la naturaleza. 501-502). Raffaello Sanzio en su fresco Il trionfo di Galatea (Palacio de la Farnesina. aparece espumoso evocando a la vista una concentración blanco-argéntea de cándidos reflejos prismáticos del agua del mar. esfera de un mundo que no sufre la corrupción de la vida y de la muerte sino que incorpora las dos en su ciclo fuera del tiempo y del espacio de los mortales. En esta acepción el Blanco como el color teofánico de la revelación. inspirándose en el Neoplatonismo de las Stanze per la Giostra del Poliziano6 (en particular la Stanza 118) pinta el paso por el mar de la bella ninfa acompañada por su festivo y lujurioso cortejo de nereidas. simboliza también el luto de los Dioses. la seductora condena de Venus. 46. el objeto de amor que ciega y. / lamiendo flores y argentando arenas» (vv. La citas del poema se refieren a esta edición. 1983. reflejándose especularmente. ella misma se hace cegadora y mortal. está rodeado por los pálidos matices azules del cielo y del mar que. coincidiendo con el punto de vista del espectador al cual dirige la mirada el amorcillo colocado en la parte baja. 18-19. Giostra del Magnifico Giuliano dei Me- dici. Sansoni. por lo tanto es al mismo tiempo línea del horizonte y horizonte del tiempo en un Cosmos que no es de este mundo. Cátedra. Un siglo antes de Góngora. Fig.. llega a mezclarse con las aguas del mar para volver a juntarse con su Nereida. Palazzo della Farnesina.110 Enrica Cancelliere Forma y color en el Polifemo de Góngora 111 El Hiperuranio La fábula se abre (octava 4) con dos versos de fuerte entropía cromática: «Donde espumoso el mar sicilïano / el pie argenta de plata al Lilibeo». connota la aparición de la ninfa.5 El candor resplandeciente connota en el texto el campo semántico más amplio y significativo: será la cualidad de los mismos miembros de la ninfa y volverá a connotar el campo de la visión de la mente al final de la fábula cuando el argénteo torrente Acis. sino que es esfera ideal del Hiperuranio. Otra vez el Blanco asume la función de escenario cosmogónico en la representación epifánica de Galatea en el verso «la Alba entre lilios cándidos deshoja» (v. op. Solo de su herida e incisión pueden nacer el mundo y los hombres. Precisamente es esta entropía cromática la que va construyendo la metáfora de una cosmogonía que se realizará. incluso desde el punto de vista diacrónico el Blanco resplandeciente está connotando el comienzo y el final de la fábula: la blancura del día que va a nacer y la del día que muere. poco después. todo esto bajo la mirada deseante y pasmada de Polifemo enamorado que se queda fuera del cuadro. La transformación de Acis en argéntea corriente nos recuerda que el Blanco. Fábula de Polifemo y Galatea. Los versos que cierran la fábula: «Corriente plata al fin sus blancos huesos. Itinerarios de la visión. lirici del Quattrocento. al cuidado de Massimo Bontempelli.4 en que. Il Trionfo di Galatea. una blancura que es por tanto manifestación de la ausencia de vida de los Dioses. con la aparición de Galatea. cromatismo de la ceguera. Percorsi della visione.). 12-13. pp. amorcillos y extrañas criaturas marinas. El fresco. hipostatizan una blancura que es al mismo tiempo muerte y re-nacimiento. pp. se hace metáfora de aquel Amor Hiperuranio que. cit. por consiguiente. il Magnifico. Góngora. Stanza 118. Libro i. 1938. 1 Raffaello Sanzio. De la misma manera en el poema gongorino. Madrid. el «todo» originario incontaminado y la «nada». a Lilibeo (fonéticamente asociado a lilium). p. conjugando 5 Enrica Cancelliere. op. Roma. cit. Alexan- der A. tritones. de la transfiguración deslumbrante. junto a argenta. falta de color por acumulación de todos los colores del arco iris. Firenze. Parker. trazan la esfera del Cosmos a lo largo de la línea del horizonte.

así que. Apolonio Pergeo— tanto en el fresco de Raffaello como en la macro y micro estructura del poema de Góngora. Así en Góngora. 1650. ahora en este día de bonanza. Sin embargo. que el joven maestro buscase la misma cualidad de la idea platonizante de la belleza en «poesía muda». llega a ser un prodigio. es el que Góngora acoge según la tradición teocritea (Idilios vi y xi). pues. Y ¿quién puede reflejar el incorruptible icono de este arquetipo ideal mejor que la reina de las ninfas? Por eso en el fresco la única imagen que se erige a lo largo de un eje vertical. El Polifemo. 5. puede espejarse en el azul luminoso del mar y ascender de la condición terrena igualándose con lo divino. pp. la escala cromática traduce el valor ascensional del Eros y del recorrido del Amor terreno al Amor celeste. de forma inversamente especular. de la persona mía. representación metonímica de la pasión de Polifemo. puesto que el Hiperuranio rafaelesco. 2005. «La imaginación científica en el Polifemo de Góngora» en Góngora Hoy vii. cuando en el cielo un ojo se veía: neutra el agua dudaba al cuál fe preste. Acis y Galatea se esconden a la mirada de Polifemo. Miréme. desde el momento en que la prodigiosa aparición de la bella Galatea se ha ofrecido a su mirada.. el sol y su único ojo anamórfico se reflejan. Es natural. a las entrañas de la tierra. Polifemo ya no es el monstruo de deseo sino el melancólico enamorado que deja su horrenda música. es la primera representación simbólica de aquella tierra y del Gigante que la habita. en un espacio encerrado entre la luz de los cielos y la obscuridad de las aguas del mar. el Sol. que sigue a la epifanía cosmogónica hundida en una atmósfera de plata argentada. De hecho. Si nos atenemos al mito de Acis y Galatea. París. De hecho. pues. al mismo tiempo. de Joaquín Roses. pues. 38-40. Louvre. fundador de la Iconología. . estallan por su luminoso resplandor mientras se deslizan en un barco como muestra un paño azul que es como vela al viento. Sentado en una roca el Gigante. Pero Polifemo. músico y poeta que canta su melancolía. Colección de Estudios Gongorinos. los dos jóvenes amantes. el espejo de aquella misma contemplación y la imagen de conjunción entre lo imaginario y lo real. 2 François Perrier. «bárbaro ruido». símbolo. en la tersa superficie del agua: [. (vv.7 Ahora. pues. Probablemente inspirado en los versos de Góngora. que epifánicamente aparece en la tierra. el mismo ideal platónico que Góngora realizará en su «pintura que habla». 361-464). hace falta pasar del análisis del esquema científico-formal al del valor del cromático.112 Enrica Cancelliere Forma y color en el Polifemo de Góngora 113 de manera inescindible la idea del Bien y de lo Bello. Córdoba. Polifemo. En el fondo el Etna. coord. en este momento de la contemplación hiperurania. el «cenizoso llano». en cambio. Musée du Louvre. lanza llamas de color rojo encendido y negras piedrecitas que van a contaminar la esfera celeste. en su lienzo Acis y Galatea se esconden a la mirada del Polifemo (1650. Diputación de Cordoba. aquí con los miembros aclarados por los rayos del sol. En ambas obras. o al cielo humano o al cíclope celeste. París) (fig.. en la parte baja del cuadro. canto de amor (vv. verdadero axis mundi. y lucir vi un sol en mi frente.418-424) Fig. Su mismo cuerpo pintado en su cueva como oscuro. 2). En otra ocasión hemos analizado la particular coincidencia del uso de la figura cónica como esquema formal y de sus propiedades de intersección —ya estudiadas por otro alejandrino. para una melodiosa elegía que su voz entona como un nostálgico 7 Enrica Cancelliere. siendo al mismo tiempo mirada de deseo y de sabiduría. y ed.] el día que espejo de zafiro fue luciente la playa azul. apenas la vista «envidiosa» del monstruo llega a descubrir a la ninfa en su tálamo de amor se determinará la ruptura de la armonía del cosmos que se precipitará en el caos del amor terreno y de las pasiones. es Galatea cuyo encarnado roseo-alabastrino contrasta como en oxímoron con el manto —movido por el viento producido por la carrera sobre las aguas del mar— de color rojo precisamente como en la descripción de Filostrato. manifiesta los mismos cromatismos de la aurora y de los elementos acuáticos que inauguran el poema y luego vuelven varias veces como evocación de la divina joven. liberal y sabia a la que se deben ofrecer sacrificios y por la cual se debe derramar la roja sangre de las víctimas. tétrico asimilado. Polifemo. a Raffaello no se le escapaba que el Poliziano se había inspirado en el tratado Εικόνες del alejandrino Filostrato de Lemno. hará falta llegar a la pintura barroca de François Perrier para encontrar una escala cromática con estos valores simbólicos. de la pasión ardiente que suscita en los mortales y de la divinidad virtuosa. mira melancólico a la bella Galatea hacia la cual tiende su mano en un vano gesto sin respuesta. ahora —colocado a lo largo de un eje vertical lumínico— se va esclareciendo hasta tomar la forma inmaterial de su misma mirada vertical que cielo y mar especularmente reflejan: es decir la forma de la azul columna del cosmos. a su vez connotación cromática de las Tinieblas. A lo largo del eje vertical el fresco se va deslizando desde el color castaño —síntesis de rojo y negro— que en la base connota la tierra que aflora de debajo de las aguas. mira no a un objeto terreno y empírico sino al arquetipo ideal.

114 Enrica Cancelliere Forma y color en el Polifemo de Góngora 115 El fresco de Sebastiano del Piombo en el Palacio de la Farnesina representa. pp. Glauco. Góngora y el Polifemo. 1975. por tanto. el oro del sol que está para nacer se mezcla con el luminoso blancor y con sus rayos resaltando las tonalidades del color rojo. La ποικιλία del nuevo día se manifiesta también a través del icono de la ninfa triunfante en el famoso verso «pavón de Venus es. i. 57-72 Gredos. 101. su Aurora empujada por el carro del Sol. Los dos frescos. su propia referencia al icono teriomorfo de las dos diosas y. Il Saggiatore. mientras la ninfa resplandece de color blanco perlado. Dentro de los cromatismos dominantes del blanco-azul. que cierra la octava de la aparición de Galatea: por primera vez se compara la belleza de una ninfa a la vez con el pavón y el cisne. en el Palacio Rospigliosi Pallavicini en Roma. iii. Guido Reni había pintado al fresco. del cisne y del pavón. cisne de Juno» (v. metonímicamente. de color gris-azul). rosicler y dorado y el verde de la vegetación. por fin. a Polifemo en la misma actitud sentimental: es. hasta producir ese efecto de rosicler que va difundiéndose en la tierra. una túnica azul que se mezcla con el azul del mar y del cielo. 20-23. de la risa infantil. it. Jean Starobinski. 2008. 1978. Acis está totalmente ausente porque la protagonista es la visión del músico-gigante. al aparecer de Galatea (oct. la «roca de cristal». . el pecho no escamado» (v. v. B»—13 es el espejo prismático en que las dos metáforas. sus cualidades cromáticas. ahora. precisamente. son los «círculos» u «ojos coloreados» y brillantes que se abren en la cola del pavón.. γαλήνη. a través de un procedimento de «metáfora de metáfora» o. por su entropía cromática y por el hecho de que el artista ha dedicado una obra a Polifemo que evoca el de Góngora. la pintura ofrece un sinnúmero de ejemplos a partir del Barroco hasta hoy en día. pp. Ambos están locos de amor por aquella resplandeciente belleza. resalta en la base del fresco el hocico negro del perro de Polifemo pastor. Y esto es posible porque cisne/pavón intercambian mutuamente su fisonomía. 104). en «ojos» que. En 1612. Torino. traducen exactamente en una concreta representación pictórica la Giostra del Poliziano. Madrid. que van matizando del rojo-oro del sol. Góngora y el gongorismo. Accademia Nazionale dei Lincei. 117).12 La paradójica colaboración de oxímoros y sinestesias cromáticas y táctiles producen un efecto de trompe d’oeil figurativo. a sus miembros azules. 1980. donde. Fig.10 «metáfora al cuadrado». En una mano lleva la zampoña y en la otra su bastón. desde su aparición se va esparciendo también sobre los seres más «monstruosos». Milano. Il Saggiatore. aluden. como en Filostrato. Sin embargo. Roma. siempre en una atmósfera cromática azul-cerúlea. son un iris listado de oro. 13-14) los cromatismos del Cosmos. 156-161. Este Polifemo presenta miembros poderosos pero rosados. la barba y el cabello coronados de hiedra. Madrid. El hecho es que esta epifanía es una dádiva para las criaturas portentosas —el cíclope. 3 Sebastiano del Piombo. Ver. los tritones— que habitan esta isla mítica: la ποικιλία de esta aparición es connotación de una renovada Edad de Oro. Milano. 1512. Palazzo della Farnesina. en Góngora el reflejo blanco-cerúleo. Barroco.3). 99-100. en un 8 9 10 11 12 13 Armando Plebe. Gredos. y véase «La lengua poética de Góngora» en Obras Completas. el castaño. Esta proliferación de los objetos metafóricos activan intercambios de los elementos perceptivos que alimentan la «polimorfía sensible». Paris). trad. matizados por la luz del sol que va a amanecer. naudi. se reflejan. propios de los dioses marinos. en un empaste de tonalidades azules con tonalidades rojas y doradas. Sin embargo esas «estrellas» se convierten. De hecho. aunque se presenta «verde el cabello. rojo y azul marino. el azul.11 Así el objeto metafórico «luminosa estrella» intercambia la cualidad lumínica con una exquisitamente táctil: la blanca pluma en que se abren los círculos relucientes del cisne-pavón. sus cualidades simbólicas.9 A medida de que esta Aurora va avanzando. como dice Sarduy.8 Luego aparece Palemón cuyas «cerúleas sienes». él quien admira el rafaelesco Trionfo de Galatea que campea en la contigua pared (fig. 1974. EiDámaso Alonso. como los dos tritones. it. con respecto al amanecer del comienzo. Cuadriga de Apolo (Musée d’Orsay. La nascita del comico. 60. Severo Sarduy. La pittura incarnata. p. Bari. Góngora parte de una metáfora lexicalizada —«estrellas»— en substitución de «ojos bellos de la mujer». Dámaso Alonso. color del oro. L’occhio vivente. de auroras policromáticas. el blanco. pp. disminuyendo hacia el verde. y de la bonanza de mar. Góngora y el Polifemo. p. 1956. étimo del cual deriva el mismo nombre de Galatea. Sin embargo. pp. pp. a través de la construcción logico-sintáctica —del tipo «si no A. Georges Didi-Huberman. según la etimología de γελάω (resplandeciente) y de la raíz γαλ (luminoso. Por fin. trad. Recordemos solo la pintura al óleo de Odilon Redon. signo de un deslizamiento metonímico que se carga del valor simbólico de su melancolía. 162-167. Polifemo. γέλος. Laterza. γαλα.. lleva un nombre que significa «ojos azules». intercambiando sus atributos simbólicos —belleza y sabiduría— con sus divinas atribuciones —Venus y Juno—. que es propio de una atmósfera hiperuránica y connotación de la imagen de Galatea.

«nocturnas aves»—. París. pues. Madrid. si la iconografía de Polifemo lo representa: «negro el cabello. Museo Nacional del Prado. Musée d’Orsay. pp. Fig. gimiendo tristes y volando graves. muchos son los ejemplos en la pintura antigua. En este abismo. fray Luis de León. que es propio de Galatea. que se contrapone a la plenitud del Ser —el Blanco—. que es la caverna y juntamente la misma naturaleza del Cíclope. 57-58). Ensayo de métodos y límites estilísticos. primero la gama de los colores. imitador undoso / de las obscuras aguas del Leteo» (vv. 1961. «menos luz».14 Esta Nada. Sin embargo no existen ejemplos significativos donde el claroscuro tenebrista llegue a connotar la representación pictórica del antro infernal del Cíclope. caliginoso lecho. La ἔκƒρασις de la gruta procede gracias a una palabra poética que se construye como la pintura haciendo propia la técnica pictórica tenebrista del «negro sobre negro»:15 Guarnición tosca de este escollo duro troncos robustos son. el claroscuro del Barroco». connotación del tenebroso y lúgubre seno de la tierra-madre fecundante. pero también del pleno vigor masculino y generador. El Negro. Fig. es preciso considerarla como invención original de Góngora. T. de Hornedo. Por consiguiente. gracias a la luz. Esta entropía del Negro. una indistinta Nada —el Negro—. la pugna. el Negro lo es de la ausencia. a cuya greña menos luz debe. la suavidad y lo áspero. Garcilaso. Gredos. El Coloso. personificación de las fuerzas ctónicas fecundadoras. De hecho. entre los cuales debemos recordar un interesante fresco napolitano (Museo Archeologico Nazionale de Colaboran a este efecto tenebrista. el seno obscuro ser de la negra noche nos lo enseña infame turba de nocturnas aves. p. pueden nacer los colores. Lope de Vega. por consiguiente. monstruoso. de la violencia. de trayectorias luminosas en cuyos cromatismos fantasmagóricos dominan matices de un resplandor argénteo y diáfano. el resplandor de la ninfa y de su habitat y las tinieblas de la morada y de los miembros desmesurados del gigante. resalta por las tonalidades del Rojo de las llamas: «adusto hijo de este Pirineo» (v. genera en primer lugar el color concomitante sobre la banda cromática: el Rojo oscuro. 417-418. «greña». lo lumínico y lo lóbrego. 33-40) rismo. . «obscuro». 16 Dámaso Alonso. 5 Gustave Moreau. En el Renacimiento vuelve a ser utilizada por artistas como El Greco o Caravaggio. Razón y Fe. imposibilidad de nombrar las cosas. además de la estructura semántico-lexical. Eterno femenino y eterno masculino. se va a precipitar nuestra mirada. 477480. «negra noche». desorden. III. Góngora y el Polifemo. incluso para representar temas sagrados. como había subrayado Dámaso Alonso. también los fonemas que gracias a su realce rítmico construyen manchas negras: «infame tUrba de noctUrnas aves». símbolo de la sangre y del fuego que arde y destruye. Rafael M. La técnica pictórica tenebrista se conocía ya en la Antigüedad. infernal. En esta contraposición se condensan según Dámaso Alonso:«Lo sereno y lo atormentado. que a la peña. en Poesía española. 1880. en cambio. el Cíclope. San Juan de la Cruz. la gracia y la esquivez y los terribles deseos reprimidos. De hecho el Negro condensa todos los valores simbólicos de lo lóbrego. 4 Francisco de Goya. dándose como emblema de toda representación simbólica de la «caverna» en la poesía y teatro barrocos. representación del Tiempo en que los dioses no han llegado a crearlas y representarlas a los mortales. 61. lugar de muerte y de regeneración de los mortales. mientras el Blanco es el resultado de la saturación de los colores. por tanto de las pasiones desenfrenadas. menos aire puro la caverna profunda. en cuanto hijo de los montes de fuego. 164. (vv. 62). este se hace el campo del cual. 14 Dámaso Alonso. «caliginoso». Galatea. Quevedo. pues. gongo- Las Tinieblas Desde el comienzo Góngora contrapone los dos polos cromáticos: el Blanco y el Negro. 1808-1810. como muestran varios frescos. Madrid. que forman toda la contraposición. 15 Véase. cromatismo del Caos primordial. en el interior de su caverna se condensan todas las posibles variantes de la negra obscuridad —«tosca». puesto que. 1950. pero en la oscura cavidad uterina de la Noche todo puede originarse. barroquismo».16 El Negro envuelve el mundo en su primordial estado del Caos. «Monstruosidad y belleza en el Poli- femo de Góngora». «caverna profunda». desde los más arcaicos ritos esotéricos. A propósito del encarnado. es confusión. allá donde está ausente la luz. «Tenebrismo. en fin.116 Enrica Cancelliere Forma y color en el Polifemo de Góngora 117 tableau que ofrece a la visión un laberinto hecho de reflejos. donde se representaban imágenes que evocaban el Averno o las deidades de Saturno. pp. encendido y mercúrico. Góngora.

1883) pinta a la ninfa enamorada con el cuerpo blanquísimo reclinada sobre un manto rojo-escarlata. 1974. Y es una alfombra triunfal —el triunfo del amor divino— pero al mismo tiempo un sudario. poco después la hiperbólica competición cromática Rojo sobre Rojo. fábula 12. Sin embargo será el simbolista Gustave Moreau quien interpretará en estilo tenebrista el tejido simbólico del mito ovidiano (Metamorfosis. National Gallery of Ireland. sinestesia que se filtra aún más por los «aljófares: gotas de rocío y/o pequeñas perlas». La entropía del Rojo vuelve a manifestarse con la viril aparición del joven Acis. el héroe melancólico. Sobre esta purpúrea alfombra el cuerpo de Galatea es una oximórica exaltación del Eros de aquellas que tanto gustaban a Tiziano privilegiando el cromatismo blanco-rojo por su valor simbólico. Esta en el poema está connotada siempre por una ποικιλία que los dioses han donado a la tierra.. húmidas centellas / si no ardientes aljófares sudando / llegó Acis. blancos alhelíes» (v. que parece evocar a Polifemo. la luz y la sombra. puesto que. En este caso el buen gobierno del Conde está evocado por los vivos colores de la aurora y de toda naturaleza en la Edad de Oro. El pintor simbolista Arnold Böcklin en su Odiseus y Calipso (Basel Kunstmuseum. Color del fuego (el deseo) y de la sangre. De hecho sobre la tierra el Rojo del fuego y de la sangre nos anuncia la vida como poder. entra en conjunción con el Sol cuando: «polvo el cabello. Libro xiii): su muda y cándida Galatea (pintura al óleo sobre madera. la entropía de los rojos cromatismos gongorinos podría haber sugerido a Nicolas Poussin el lienzo Acis y Galatea (1630. belleza. pues. La Edad de Oro Un Rojo aún más intenso construye el escenario que acoge el tálamo nupcial de Galatea y Acis según una iconología cromática que condensa todos los matices. 4). el Rojo aparece en las dos auroras epifánicas: la del comienzo. en la dedicatoria que anuncia el «buen gobierno» del Conde de Niebla.. Aquí las «ardientes centellas» evocan también la transparencia del agua en cuanto «húmidas».17 Totalmente ausente en el alba cosmogónica que anuncia la divinidad connotándose de colores astrales. fuerza generadora. cándida entre cándidas sábanas. 1880) —que vuelve a representar en varias obras— es una silhouette que resplandece por sus cabellos color de oro entre las tinieblas de una gruta polifémica. está mirando al horizonte. en Tutti gli scritti. mientras una silhouette negra. entre cielo y tierra. y en el fondo de la cual la repulsiva figura del gigante. pero también color de la sangre y de la liturgia del sacrificio sobre el Blanco de los cuerpos y las plumas que la metáfora gongorina plasma visualmente en una lluvia floreal: «negras vïolas. el Eros celeste y la lasciva y concupiscente pasión terrena. «carmesíes» sus labios. este cromatismo fúnebre llueve no solo sobre el Blanco de la ninfa. 108). vol. 2° trad. pues son como reflejos del rubí. 5). donde en los primeros versos se lee: —¡oh excelso conde!—. pero al mismo tiempo anuncia que al Eros se le ofrecerá la sangre del sacrificio y de la inocencia. resaltará en el purpúreo tálamo de amor y en el rojo carmesí mezclado a la nívea blancura del rostro de la joven. y la intradiegética de la aparición de Galatea con la cual se inaugura la Edad de Oro en la mítica Trinacria. Milano. oro.334). Y merece la pena recordar que las Еικόνες de Filostrato. Y es en el día más canicular del verano. descansa sobre un blando sitial de rojo purpúreo tallado con flores. Sin embargo es un topos figurativo de todos los mitos de la Antiguedad el personaje melancólico cuyo cromatismo negro-oscuro contrasta con el blancor resplandeciente de la mujer amada. el Rojo yuxtapuesto al candor de la ninfa ensalza el Eros según la tópica simbología cromática relativa a Venus. es «o púrpura nevada o nieve roja» (v. en cambio. Firenze). Y si el purpúreo manto de la Galatea de Raffaello y las Venus de Tiziano han inspirado a Góngora los borrones «rojo sobre blanco». se manifiesta como una lluvia sobre Galatea de «purpúreas rosas» y de «lilios cándidos». Dello spirituale nell’arte. la bella y la bestia. sino que se connota por el Violado que resulta de la mezcla del Rojo ctonio con el Azul hiperuránico. «rubíes» —piedra de sangre— los picos de las palomas. verde— la del comienzo encomiástico del poema. ese Rojo «lanza luz sobre todas las cosas con una potencia inmensa e irresistible». Dublín) totalmente atravesado por las distintas tonalidades del Rojo que anuncian otros cromatismos de la Edad de . y por eso lo encontramos asociado al Oro. Como hemos dicho.118 Enrica Cancelliere Forma y color en el Polifemo de Góngora 119 Nápoles) donde Polifemo y Galatea están representados en un abrazo lleno de pasión. de aquel habitat hiperuránico que contiene todos los colores convirtiéndolos en un único e incorrupto reflejo blanco-argénteo. del autor). Roma) y la Venus de Urbino (Galleria degli Uffizi. voluptuoso símbolo del contraste entre la belleza ideal y la más hórrida fealdad. aquel en que la estrella del Can. con su cuerpo-montaña color castaño hasta el negro-rojizo que campea en el cosmos anunciando el caos (fig. en las purpúreas horas que es rosas la alba y rosicler el día. Sin embargo. la ninfa. hundido en una caliginosa aura tenebrista. sino sobre el intenso Rojo triunfante y divino: «clavel» boca de la ninfa. Hay que llegar a Goya y a sus visiones oníricas de guerra y devastación para encontrar una obra como El Coloso (Museo del Prado): un gigante. Esta no solo anuncia el luto de los dioses (el Blanco) juntamente al luto de los mortales (el Negro) como connotación de un renacimiento propio del ciclo ErosThanatos. 187-189). está mirando a la ninfa (fig. como una Salamandra. it. Una exaltación del rojo-deseo. Sin embargo lo que resalta es el contraste cromático entre el negro-rojizo de la figura de Polifemo y el blanco lumínico de Galatea. sobre la alfombra purpúrea de coloreadas flores en la octava 40: «Sobre una alfombra. ahora que de luz tu Niebla doras. blanco. escucha al son de la zampoña mía (vv. esa cualidad cromática es la transformación. rojo-fuerza vital. Musée d’Orsay. Y es una Aurora que se connota por una intensa policromía —rojo. en particular recordemos L’Amor sacro e l’Amor profano (Galleria Borghese. para la vista de los mortales. imagen que connota la fuerza vital masculina y también una fuerza de amor pasional que es al mismo tiempo vocación al sacrificio. según afirma el mismo autor. Su cuerpo reluce como una perla entre las valvas negras. La Aurora intradiegética..» (vv. 40 (trad. 313-314). color negro-castaño como su cueva. rojo-pasión. 3-6) 17 Vasili Kandinsky. parecen provenir de un pórtico de Nápoles. p. que imitara en vano / el tirio sus matices» (vv.

7-18.. en verdes juncos. el reflejo. 18 Véase. Torino. la pera. consagrados a Venus. Esta poesía «a modo de pintura». incluidos los de la mítica Trinacria gongorina. pues. y se hace don esotérico para la bella ninfa durmiente en el locus amoenus. en la parte baja. 6 Nicolas Poussin. San Petersburgo.. A sus pies el joven le pone al lado «[. París. Bibliothèque nationale de France. evocando la imagen zoomórfica gongorina. De este costal brotan los frutos del otoño tardío —la serba. con su urdimbre de decoraciones vegetales. evocando la antigua tradición icónica de la cornucopia. alimento. A lo largo de dos octavas (11-12) se va desarrollando el tableau de la «cornucopia» connotada por el zurrón del desmedido Cíclope. / y verdes celosías unas hiedras. del candor primero» (vv. se yergue como el verdadero eje sobre el cual se sustenta toda la fértil isla: «Un monte era de miembros eminente» (v. The State Hermitage Museum. gracias al valor amniótico del líquido elemento y a céfiro que sopla suave. 1648) matiza todo el cromatismo de la Trinacria de los verdes de una floreciente naturaleza que va ascendiendo hacia un recio monte esclarecido por los azules de los cielos (fig. El locus amoenus. Gérard Genette. mientras que los verdes mirtos. y ambas como explícita evocación de la Edad de Oro: «y... Fig. pp. protege la alcoba de la ninfa: «[.] un copo. en el mar. 84-88) Fig. En el lugar esotérico de los dos divinos amantes. una tupida cortina verde. Retorica e strutturalismo. ca. del mejor mundo. la castaña. 1701. por las reverberaciones del Verde manifiesta la simbología del Amor. Paisaje con Polifemo. 1969. 204). Paisaje con Polifemo. se hacen verdes. asumen las refracciones de las aguas lustrales en que se reflejan. en España contará con obras ejemplares de pintores como Sánchez Cotán. it. confirmando el tema de la «teca» verde y de sus significados fecundantes y uterinos. Figure. 201-202). que preside a toda simbología ritual. Más tarde. En Góngora en el escenario que acoge a los dos amantes campea el verde. Zurbarán y Velázquez. por el reflejo vital de la corriente. 6 y 7). Einaudi. Sin embargo. En este marco de verdes sombras vegetales y cándidas espumas se produce un vertiginoso principio de simetría:18 la blancas garzas. en definitiva. / trepando troncos y abrazando piedras» (vv. El efecto es un bodegón que. trad.50). inaugurado por Caravaggio con La fiscella de 1595. aunque grosero.309-312). 7 Etienne Baudet y Nicolas Poussin. Poussin en su Paisaje con Polifemo (ca. castaño y dorado. en particular: «L’universo reversibile». 1648. . que pabellón al siglo fue dorado) el tributo. la luz primaria sin color que genera todas las transmutaciones cromáticas gongorinas. puesto que van madurando recostados sobre la rubia paja. metaforiza aquí tanto la abundancia de Polifemo como la de una naturaleza mítica e incontaminada. En la parte más alta Polifemo es un perfil de peña que.. resalta otra vez en el poema entre los dones que Acis ofrece a Galatea: «El celestial humor recién cuajado / que la almendra guardó entre verde y seca» (vv. de manteca» (v. pardo. El Verde. de la fecundación. llega a dominar.] un fresco sitïal dosel umbroso. se genera la gama del Verde que va a invadir toda la naturaleza. Aquí.120 Enrica Cancelliere Forma y color en el Polifemo de Góngora 121 Oro. del lugar iniciático al misterio de la vida y de la muerte. de la encina (honor de la montaña. el membrillo— ofreciéndose a la vista según un empaste cromático que mezcla con el verde los colores rojo. la manzana.

pues. Barroco. Einaudi.. en Il Poliziano. también los frutos. 1940. Jean. pues. Góngora. el mismo desengaño del poeta en un poema que se abre celebrando las edades felices del «buen gobierno» y se cierra con la aceptación de lo ineludible del ciclo cósmico. ed. una perfecta simetría entre la progresión cromática del proemio principesco y la suscitada por el tránsito de la ninfa del Hiperuranio azul-argénteo. ardiente y expansivo. 1969. hecha de luz-color que se nos manifiesta como η-φαινώ: término que en la lengua de Homero es la metonimia cualitativa sinónimo de «ninfa»: la «resplandeciente». Giostra del Magnifico Giuliano dei Medici. «La lengua poética de Góngora» en Obras Completas. Firenze. gongorismo. POLIZIANO. Laterza. STAROBINSKI. dora toda la naturaleza. el de Góngora pone de manifiesto todo el desengaño existencial del poeta celebrando una Edad de Oro que. 1974. Córdoba. Gredos. DIDI-HUBERMAN. sin embargo. alimento de los dioses immortales que los rayos dorados del Sol hilan en ruecas de oro.de Alexander A. Córdoba. Colección de Estudios Gongorinos. Sansoni. Figure. son de oro. La nascita del comico. Gérard. lirici del Quattrocento. «Introduzione ad una poe- tica aristotelica» en Poetica del Cinquecento. Laterza. ii. ALONSO. The Humanistic Theory of Painting». al cuidado de Massimo Bontempelli. ed.de Rafael Bonilla y Linda Garosi. pp. 1954. En esta convergen: la evocación de la Edad de Oro y la del Buen Gobierno propio del Mecenas. coord. Sobre esta tierra nievan también «mil copos de lana» de los ganados: «pues si en la una granos de oro llueve / copos nieva en la otra mil de lana» (vv. Góngora. el rico personaje que encargó el cuadro (Palazzo de la Farnesina). Madrid. 1990. pp. de Joaquín Roses. pp. 13-51. pp. i. «”Ut pictura poesis”. En la tierra. Armando. 1980. de. . 477-480. 1978. Diputación de Córdoba. Luis de. Milano. mientras los pastores «esquilan nieve» (v. N° 4. la representación en imágenes simulacrales de los mismos gracias al erudito iconismo de esta «pintura que habla» y mucho más. it. Laterza. Einaudi. 1956. Gredos. Museo del Prado y la de Nápoles. Milano. 1974. T. 2° trad. compitiendo con los rayos del Sol naciente. KANDINSKY. no pueden volver a actualizarse. trad. Severo. Enrica. Torino. Flaccovio Editore.122 Enrica Cancelliere Forma y color en el Polifemo de Góngora 123 El vano deseo de Polifemo connotaría. 13-14). SARDUY. Córdoba. Dámaso. iii. cano. 197-269. 164. The Art Bulletin. se ofrece solo como utopía. propia de la metáfora19 que se produce a través de valores cromáticos. CANCELLIERE. Cátedra. Parker. GÓNGORA. Dámaso. Il Saggiatore. una palabra poética. Galvano. Stanza 118. 9-240. pues. 419). Rensselaer W. pp. Bari. 1960.. Torino. Dámaso. (la de Madrid. Georges. Diputación de Córdoba. Retorica e strutturalismo. Garcilaso. LEE. trad. Poesía española. barroquismo». Lope de Vega. Gallerie Nazionali di Capodimonte). Existe. 2002. Colección de Estudios Gongorinos. 8. 265-282. pues. 1975. 1938. siegan oro. DELLA VOLPE. De esta manera. Ensayo de métodos y límites estilísticos. Rafael M. 1983. Milano. vol. 2. fray Luis de León. el sentimiento del tiempo que transcurre inexorable y cíclico —como muestra la vuelta al Blanco plateado que cierra el poema—. Diputación de Córdoba.iiiii. 1950. 1961. en Tutti gli scritti. il Magnifico. Il Saggiatore. En el jardín de los dioses. «Tenebrismo. 1954. 147-148). especular y acuático. HORNEDO. caps. Colección de Estudios Gongorinos. ii. Dello spirituale nell’arte. Critica del gusto. Góngora y el Polifemo. 2006. Enrica «La imaginación científica en el Polifemo de Góngora» en Góngora Hoy vii. it. Mientras aquel color Oro se hace aún más rojizo gracias a los rayos del sol que anuncian una aurora que es «rosicler». 19-51 DELLA VOLPE. Laterza. it. De la mezcla de Rojo con el Blanco se forma el Amarillo-Oro. Bari. 2008. trad.. Itinerarios de la visión. San Juan de la Cruz. manifiesta una ἐνέργεια que atañe al campo de la visión. Dec. Quevedo. 5. la melancolía del desengaño porque los mitos. Gredos. iii. El Polifemo. trad. La omnicontextualidad semántica. hacia la ποικιλία triunfante de la mítica Trinacria. en los campos. nos asegura de la presencia de lo divino y de la felicidad y de la abundancia que donan a los hombres. v.. Libro i. y ed. Laterza. manifestación de la potencia divina: el color más cálido. Góngora y el gongorismo. aunque emblanquecido por la cándida espuma: «tascando haga el freno de oro. ALONSO. Galvano. Por lo tanto el Amarillo tiene un valor cratofánico como manifestación de la potencia de los dioses y de los príncipes: el Conde de Niebla a la grupa a su caballo blanco. 19 Véase Galvano Della Volpe. Razón y Fe. Fábula de Polifemo y Galatea. que es la Trinacria gongorina. Madrid. La primera progresión cromática refuerza y connota la segunda según un sistema de correlación que constituye una macrometáfora textual. i. Vasili. si el Polifemo de Sebastiano del Piombo representa la desilusión amorosa de Agostino Chigi. Sobre esta tierra llueven «granos de oro». 1960. Madrid. Palermo. Góngora. y Critica del gusto. L’occhio vivente. Bari. La pittura incarnata. de Joaquín Roses. Bari. PLEBE. Enrica «Nueva lectura del Polifemo de Góngora: el procedimiento de la visión en la poesía barroca española». aunque se ofrezcan como paradigmas inmortales y atemporales. it. / del caballo andaluz la ociosa espuma» (vv. xxii. BIBLIOGRAFíA ALONSO. CANCELLIERE. Madrid. Bari.. Y aún los árboles destilan para Polifemo la miel color del ámbar. Poetica del Cinquecento. Angelo. Y de oro es el freno del generoso caballo. CANCELLIERE. GENETTE. Percorsi della visione. como hemos visto. pp. 2005. en Góngora Hoy. como de oro es el semen de Zeus que llueve según una tradición iconográfica que culmima en dos famosas Danaes «poesías mudas» de Tiziano.

En la séptima y última fase. Este poema. Juan de Jáuregui. J. cuyo nombre ni siquiera menciona. se ve o se adivina lo que en esta poesía subyugó a los más e irritó gravemente a muchos. Desde el doble observatorio. Granada. 3 Disponemos de una excelente edición de este texto que circuló en numerosas copias manuscritas: Juan de Jáuregui. en un punto que parece cercano al previsto final. «La crítica literaria en la polémica gongorina». ed. 14-21. distingue en su redacción no menos de siete fases. pp. desde las primeras fases de su difusión. Góngora añadió cuarenta y tres versos más. en un Discurso poético impreso y dedicado a su poderoso patrón el Conde Duque de Olivares (1624). que empezó a circular a través de copias manuscritas en 1613. Londres. 1994. 2009. Las Soledades. porque su autor quiso escribir «versos grandílocos y heroicos». inacabadas. Las Soledades fascinaron. a nadie se le escapaba que bajo «algunos» había que entender al autor de las Soledades y a sus devotos y seguidores. sino contra «el disfraz moderno de nuestra poesía». latinos e italianos. . a la «serena región de los principios». inspirándose en los más venerados modelos. provocó la controversia más encarnizada que haya conocido España sobre una cuestión literaria. Podemos añadir que no es posterior a 1617. Discurso poético. y una Soledad segunda. 2002. en expresión de Menéndez Pelayo. 2 Véase Joaquín Roses Lozano. puesto que una paráfrasis de los versos 886-936 se lee en el sermón pronunciado el 9 de octubre de 1617 por Hortensio Félix Paravicino en las fiestas de Lerma. La sexta concluye en el verso 936 de la Soledad segunda. expresa su violento rechazo del desconcertante meteorito: unas Soledades todavía en gestación. 1994. Antonio Pérez Lasheras. «la extrañeza y confusión de los versos en estos años introducida de algunos». Universidad de Granada. cuya inmensa fortuna en los años y décadas siguientes nadie podía adivinar. Universidad de Sevilla. Castalia. ed. Madrid. Diez años después. cuya composición se prolongó hasta 1617 o incluso más tarde1 y cuyo texto se detiene de modo abrupto. En el Discurso se pronuncia no contra Góngora. R. Jammes. Sevilla. Piedras preciosas…Otros aspectos de la poesía de Góngora.2 En el libelo carente de firma que circulará con el título de Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades. explica Jáuregui.M. incivilmente satírico y civilizadamente polémico. Pese a esa prudente impersonalidad. 4 Juan de Jáuregui. Antídoto contra la pestilente poesía de las «Soledades». Romanos. con «alta armonía y magnificencia de estilo». alterando todos los usos de la lengua 1 Robert Jammes. pp.3 rival de Góngora en calidad de poeta culto y ambicioso. Véase Luis de Góngora. el más autorizado gongorista actual. La recepción crítica de las Soledades en el siglo xvii. Madrid. ed. 1978. Una poética de la oscuri- dad. al parecer incitado por su amigo Antonio Chacón.124 125 LA EXTRAÑEZA SUBLIME DE LAS SOLEDADES Mercedes Blanco Las Soledades forman un conjunto de poco más de dos mil versos compuesto de dos partes. 77-133. M.4 Jáuregui se remonta. Tamesis Books. Editora Nacional. una Soledad primera. Rico García. cortando el hilo del relato. que ofrecen el Antídoto y el Discurso.

o Virgilio para los romanos. con otras semejantes raterías» (p. 1994. En torno a las Soledades de Luis de Góngora. 6 Soledad primera. Desaparecen pues las distancias entre lo grande y lo menudo. unos álamos. ¿Qué le queda al poeta por decir sobre la belleza de la novia. 1 Eugenio Cajés. un quesillo servido como postre en el banquete de bodas aldeano: Sellar del fuego quiso regalado los gulosos estómagos el rubio imitador süave de la cera. Madrid. 872-878) 5 Martín Vázquez Siruela. llegados a ese momento. Siguiendo sus huellas. p. una Fig. el boj elegantemente torneado que contiene la leche. sino el testimonio de un rapto. 147-149. 18). El rapto de Ganimedes (copia de Correggio). Les sobreviene entonces un escritor inspirado y genial que las lleva a la cumbre de sus posibilidades. y de pan y de manzanas. 57). con vocación de universalidad. y las lenguas imperiales. vaquera. He aquí. pasan del fuego al queso o a la cera que el fuego «regala». como en los romances. si derrocha hipérboles en un personaje que solo está presente por el recuerdo y el reflejo de sus manos blancas en el quesillo al que dieron forma? En esta criatura poética sin nombre y sin rostro. de un furor poético. se quedaron en temeridades infelices.5 la poesía y las demás artes evolucionan en ciclos que van del momento germinal de la inspiración a la esterilidad de la decadencia. Museo Nacional del Prado. Vitse. de lo divino a lo trivial: fluyen del alba a la leche ordeñada al amanecer. eds. cuyas venas. Las Soledades prometen grandeza y heroicidad con su «oscura extravagancia de terribles frases y formas tan remotas del lenguaje común» (Antídoto. y hablando de gallos y gallinas. sino que aspira al grado más alto de la elocuencia. aunque están «diciendo puras frioneras. esa ambición de volar por encima de los demás de que hizo alarde el poeta. a título de muestra de lo que abomina Jáuregui. y luego la transmite a los demás. El proceso de realce afecta a cuantos objetos entran en el campo de la representación y el poema se detiene en cosas sin prestigio y sin valor: el «cuadrado pino» de una mesa. sonetos y canciones que llevaba escribiendo desde hacía treinta años. «Discurso sobre el estilo de don Luis de Góngora». destinadas a despeñarse en lo disparatado y ridículo. Esta distinción procedente de la retórica helenística era por entonces referencia común de los hombres cultos. de un don divino. en Autour des Solitudes. cuando resplandecían «los blancos lirios de su frente bella»6. ed. con figuras y «modos» nunca vistos.126 Mercedes Blanco La extrañeza sublime de las Soledades 127 poética de su tiempo. Pero no comunican «pensamientos exquisitos» y «sentencias profundas». un vestido puesto a secar al sol. el de lo heroico y sublime. protesta Jáuregui. aspiran con brío a lo supremo». unas redes de pescador. 24). como empujadas por un torbellino incesante. Vázquez Siruela. De todo ello gozan y se recrean «legiones de serranas y pastores». 89-106. las retamas sobre roble que forman una choza. p. los jóvenes poetas de la gran generación barroca «se pierden por lo más remontado. Cerdan y M. Todo lo que asoma por el poema. lo noble y lo plebeyo. Saiko Yoshida. quesillo dulcemente apremïado de rústica. En cambio. Góngora fue lo que Homero para los griegos. conocen todas un instante heroico en el que son llamadas a fundar su supremacía. Y en efecto los admiradores de Góngora verán en las Soledades la cima de su talento porque en ellas —al igual que en el Polifemo y en el Panegírico al duque de Lerma­— su invención poética ya no se limita al registro de lo gracioso y elegante. sino que aturden y confunden la inteligencia con sus extrañas dicciones. una ternera. Según uno de los defensores más brillantes de la poesía gongorina. Toulouse. uniendo en este verbo los significados de «derretir» y de «acariciar». F. Para los españoles. que se comunican de lo grande a lo pequeño. la distinguieron de la leche apenas… (i. ostenta los atributos de lo admirable y de lo bello. La sublimidad de su poesía sería pues no solo una cuestión de esfuerzo y de arte. pp. según Jáuregui. una vez quitada la máscara del lenguaje impropiamente sublime. 1604. una fuente en una encrucijada. blanca. debemos reconocer a «la gallegota que ordeñó las vacas» (Antídoto. . y en él asoman infinidad de cosas. todos esos bríos. vv. hermosa mano. el fundador que recibe una «moción celeste». Presses Universitaires du Mirail.

en principio. cuyo acceso debería vedarse a cuanto no sea grande y exquisito. En este mundo que. 7). Madrid. incomodidad y disgusto de quienes ven profanado un recinto en que se custodian objetos venerables. engendradora más de fierezas que de cortesía. hacia la luz entrevista en la lejanía. Estudios dedicados a Menéndez Pidal. cuchara. el realismo. 9-45. Así Góngora. la elegancia de los cuerpos y de las costumbres. Vilanova. Justificar la grandeza estilística de las Soledades implicaba demostrar que su género la hacía oportuna o necesaria. véase Antonio poética. Así lo heroico y lo satírico están en tensión. invoca. Instituto Valencia de Don Juan. delibera y arguye. humeros. pp. pisando crepúsculos y espinas. 2009. cuando el náufrago vomitado por el mar y que ha caminado. CSIC. maldice y se queja. el ambiente rural estilizado de la historia que se nos cuenta invita a vincularlo al mundo de la pastoral renacentista inaugurado un siglo antes. Real Academia Española. pp. 54). está exento de conflictos. crestadas aves. p. que recuerda su destinación musical. quesillo. Los defensores del poema. «El peregrino de amor en las Soledades de Góngora». «Las Soledades. metiendo en ella cosas vulgares y «domésticos modos»: coscoja. profanamente. 1990. Criticón 30. canta y zapatea hasta caer» (Antídoto. chupa. «Hacia un nuevo enfoque de las Soledades de Góngora: los modelos narrativos». muflón. lo sublime y lo cómico se estiman incompatibles y. no se verifican en las Soledades cuya cohesión es narrativa. 400-467. Dilapidar los recursos del gran estilo para tales «raterías» y para este vulgo anónimo e insignificante no es para Jáuregui transfigurar lo banal. pp..128 Mercedes Blanco La extrañeza sublime de las Soledades 129 rústica «caterva que baila. Pasos de un peregrino. tuvieron que empezar discutiendo la cuestión del género. En su paciente y perspicaz refutación del panfleto de Jáuregui. pues. la gente parecía que hospedó al forastero con pecho igual de aquel candor primero que. Ánfora Nova. En estas formas poéticas se van sucediendo los actos verbales de un sujeto apasionado que aclama. «parangonando lo humilde y vulgar con lo terrible y remoto y empanando una voz muy ilustre entre dos soeces» (Antídoto. Quienes se acercan a la literatura con ánimo de averiguar sus leyes establecen las normas del buen hacer poético por referencia a los géneros. las vanguardias. como su admirado Torcuato Tasso. puesto que cada género se define por un determinado propósito. Juan de Jáuregui: Poesía y Sobre la discusión acerca del género. el robre alimento.9 Y sin embargo ¿cómo no ver que en nada se ajusta a los modelos de la lírica renacentista? Las odas al modo de Horacio o de Píndaro y las canciones y sonetos al modo de Petrarca tienen en común una configuración estrófica. pescadores o cazadores. Biografía y estudio crítico. para alzar el reto de estas críticas. lo que justifica que se prescriban ciertos medios y se proscriban otros como contraproducentes. a cuya consecución se ordenan todos los aspectos de la obra. iii. Estudios sobre don Luis de Góngora y su influencia. salvo en la dedicatoria y en los fragmentos retóricos y efectivamente líricos engastados en el poema. Este programa arcádico se hace patente desde el primer encuentro humano del poema. labradores. los personajes de las Soledades viven en lo que podría llamarse una «Arcadia». sino envilecer y ridiculizar la poesía. juega. como pira erige. titulada Examen del Antídoto. Ya sean cabreros. contamina la esfera de lo sublime. Retrato de Pedro de Valencia. tienda el fresno le dio. el simbolismo. Diputación Provincial. Estos rasgos. «Examen del Antí- por las églogas de Garcilaso. de aquella sierra. suplica y desafía. pero no deja de ser cierto que en ambos casos quienes censuran y recriminan expresan un malestar auténtico: malestar del docto y experto ante objetos que no entran en sus esquemas. definidores de la lírica. Claro que Jáuregui no era.7 El paralelo peca pues de anacrónico y engañoso. Don Luis de Góngora y Argote. .. primer tercio del siglo xvii. cecina. Nadine Ly. Francisco Fernández de Córdoba asevera que las Soledades son un poema lírico y que el poema lírico es aquel «que los contiene y abraza a todos». en las selvas contento. como muchos de estos defensores. un platónico. bipartidas señas. el pop art. el libre disfrute de bienes que la naturaleza ofrece a todos no es incompatible con una vida modesta y laboriosa. (i. 421-460. En cambio. 7-42. pp. 1985. estas vulgaridades malsonantes andan mezcladas en impura «ensalada» con expresiones de alta alcurnia y sonido majestuoso. Él era un verdadero idealista. 1925. 136-142) doto» en Miguel Artigas. cuyo pecho alberga un candor digno de la Edad de Oro: No. 9 Francisco Fernández de Córdoba. 7 8 Véase Juan Matas Caballero. Sevilla. que le piden que renuncie a sus hábitos y criterios. Antonio Cruz Casado. en España. Quien lee hoy estas críticas recordará inevitablemente los sarcasmos arrojados por los defensores de la tradición académica de las Bellas Artes contra los grupos rebeldes del arte moderno: el romanticismo. Fig. Madrid. Madrid. un burgués de mente prosaica escudado en un idealismo hipócrita y convencional. p. esta poesía inútil…». 2 Anónimo. Pero el poema se presta difícilmente a esta estrategia puesto que no se deja encasillar en los géneros practicados en la España del siglo xvii8 y ni siquiera en la más amplia gama de los que en algún momento fueron cultivados por algún autor de renombre. Rute. bachillera. Para colmo. no se puede a la vez hacer reír de una cosa y despertar admiración por ella. 1952. celebra. es acogido por unos cabreros. contrariamente al de las églogas de Virgilio.

y ocasionalmente al de algún otro personaje con quien se cruza. Las silvas de Quevedo. visto a través de la mirada del joven errante. el gran filólogo y poeta activo en la Florencia de Lorenzo el Magnífico. Recorre el peregrino la pequeña e innominada Arcadia como tránsfuga doliente del mundo al que por nacimiento y hábitos pertenece. Es probable que pensara en un epitalamio de Estacio al contar magníficamente en la Soledad primera la historia de unas bodas aldeanas.130 Mercedes Blanco La extrañeza sublime de las Soledades 131 Sin embargo el poema se aparta de la tradición bucólica por el papel decisivo que en él desempeña este náufrago. reposa en la soberana y uniforme luz de un mediodía sin sombras. Edad de Oro. Sus modelos se encuentran en Estacio. el gran mundo de la aristocracia urbana y palatina. entusiasta introducción a Hesíodo y a las Geórgicas de Virgilio. Begoña López Bueno (ed. de estructura y tonalidad parecidas a las revistas de guerreros que suelen contener los poemas épicos desde Homero. al modo de la esfera de Parménides. El poema se abre con la presencia solitaria de este personaje que. lo que es más obvio todavía. 2012. la no regulada alternancia de endecasílabos y heptasílabos con rimas irregularmente distribuidas.). Madrid. un «métrico llanto». otras veces un a modo de ensayo en verso. 12 Véase Aurora Egido. voces y oídos: el peregrino y el mar en las Soledades». midi sans mouvement en soi se pense et convient à soi-même. un tipo de poema de métrica variable y de difícil definición. compuesto con un desorden aparente que simula la espontaneidad. 2 (1983). Universidad de Vigo. A la diferencia de Ulises o de Eneas. Museo Thyssen-Bornemisza. enunciación lírica y erotismo en una canción gongorina. el vasto mundo de las navegaciones de más allá del océano. «Pasos. aniversarios. «Cimetière marin». el joven. pero asombroso por la pompa y la elegancia del estilo. Universidades de Sevilla y Córdoba. con el acompañamiento del rumor del bajel y al compás de los remos. «Un Quevedo incógnito. a relacionar las Soledades con un antecedente clásico: la silva.12 Góngora. Así en el Cementerio marino de Valéry: Midi là haut. cuando intenta creer y nos invita a fantasear que la felicidad está al alcance de los seres humanos. 14 Véase Joaquín Roses Lozano. La esfera del ingenio: las silvas de Quevedo y la tradición europea. a Apolo y a Vertumno. 1997. 1642-1645. La acción. a Baco y a Venus. 2006. Miguel Candelas Colodrón. Mis arrepentimientos. un personaje sin nombre al que se designa como el peregrino.10 10 Paul Valéry. De ahí que lectores antiguos y modernos hayan buscado modelos del lado de la epopeya. 1942. compuesto para festejar bodas. sin que sepamos cómo ni cuándo. pero que por otra parte se sitúa frente a él. Málaga. Criticón 46. Existen muy buenas traducciones españolas del poema. y en Angelo Poliziano. mientras es llevado en una barca de pescadores. el forastero. 191. además de motivos característicos como los juegos atléticos y el desfile de las aves cetreras. París. forma una esfera perfecta y compacta que por un lado lo incluye. La silva. Soledades habitadas. Tête complète et parfait diadème. sont le défaut de ton grand diamant. cuya arcaica matriz es la Odisea. p. La silva. invita. el mediodía sin movimiento. puesto que lo acoge amistosamente. pp. las aventuras y peligros. pp. a consolidarlo y protegerlo. Sin embargo. Este dispositivo parece anticipar cierta poesía simbolista en que la subjetividad aparece como defecto. Poésies. italiana y latina. frente a un ser que. Las silvas».11 es a veces poema de circunstancias. el mancebo. mes doutes. Sevilla. Francisco de Quevedo. pero no conozco ninguna perfectamente fiel de este pasaje. soy en ti el cambio secreto. Propongo una versión literal para facilitar la lectura del original: «El mediodía allá arriba. 13-48. fórmula nunca usada antes en castellano para textos extensos. Cabeza completa y perfecta diadema. No me tienes más que a mí para contener tus temores. pp. Rodrigo Cacho Casal. mes contraintes. náufrago y agarrado a una breve tabla de la nave en que viajó. 79-95. 1991. el cabrero que fue soldado. mis dudas. La «silva» métrica. contradicción. como se decía entonces. Y. el patetismo. toma tierra en un país sin nombre que pronto se revelará pacífico. Madrid. puesto que en ningún momento deja de revestir el peregrino su condición de huésped y nunca toma parte activa en las actividades o intereses del mundo que lo rodea. la índole narrativa del poema gongorino no permite que lo consideremos sin más un ejemplar del problemático «género» de la silva latina. Se limita a mirarlo con afectuosa benevolencia y contribuye. ameno y hospitalario. Vigo. mis penas son el defecto de tu gran diamante». Biblioteca Nueva. el perfil señorial del peregrino remite a la epopeya de viajes. poetas y los recuerda a menudo. el náufrago habla poco y jamás llegará a contar su historia de amores desdichados y largos exilios. ca. Universidad de Málaga. desde la autoridad que debe a su esencia aristocrática. quedan relegados en las Soledades a los márgenes del relato. ‘Evaporar contempla un fuego helado’: género. en prensa. 3 Jan Gerrit van Bronchorst. Málaga. conocía bien a estos Fig. Aparecen solo en las alusiones misteriosas al pasado del peregrino.13 que recordara la silva Rusticus de Poliziano. a quien sus contemporáneos calificaron de culto y que en efecto tenía en su memoria viva y había hecho carne propia la mejor poesía española. los «accidentes de amor y de fortuna». je suis en toi le secret changement. rompe a cantar un refinado poema lírico. «La Silva en la poesía andaluza del Barroco (con un excurso sobre Estacio y las Obrecillas de Fray Luis». El universo arcádico. género con el que comparten las Soledades su aspiración a lo sublime. portuguesa. en sí se piensa y a sí mismo se conviene. y debe de existir en una sociedad rural armoniosa y que rinde discretamente culto a Ceres y a Pomona. No lejos del comienzo de la Soledad segunda. a Diana y a Minerva. 1989. 11 Véase Eugenio Asensio. desequilibrio. inauguraciones de palacios o de estatuas. Tu n’as que moi pour contenir tes craintes! Mes repentirs. 5-39. el viejo serrano que fue mercader y perdió en el mar a su hijo junto con su hacienda. poeta contemporáneo del emperador Domiciano. aunque de modo equívoco. cuya resurrección emprendió otro gran adversario de Góngora. Universidad de Málaga.14 en que se habla de una oscura culpa cometida por el hecho mismo de amar: 13 Sobre Góngora y la tradición del epitalamio véase Jesús Ponce Cárdenas. Joven tocando la tiorba. .

13-24. ed. El rapto de Proserpina. cuyo cansancio refleja tal vez el del poeta. determinaron la interrupción del proyecto. 1. «Las Soledades gongorinas de Rafael Alberti y Federico García Lorca o la imitación ejemplar». Criticón 74. 413. siendo esta «ruina» una metáfora del antiguo orden arruinado. Cierta crítica americana que interpreta el poema como un síntoma de grandes convulsiones históricas. pp. como Robert Jammes y Antonio Carreira. solicitando en vano las alas sepultar de mi osadía donde el sol nace o donde muere el día. xxx. 18 Nigel Glendinning. se contraponen y en cierto modo se oponen. 144-150) 15 Sobre los poemas titulados «Soledad» de Espinosa. versos que. ed. la pretendida descomposición del imperio hispánico y la crisis de la modernidad. Analecta malacitana.132 Mercedes Blanco La extrañeza sublime de las Soledades 133 Esta pues culpa mía. Por una inversión sistemática. el todo que componen es inclasificable. que se continúan. 17 La publica y comenta Jesús Ponce Cárdenas. 966-979) Rafael Alberti. Pero es tan difícil recrear este dispositivo que estas soledades ajenas pecan por infidelidad o exceso de fidelidad. «Góngora entre azahares. que no cabe en ningún género. 2011. injurias de la luz. Se ha discutido sobre el motivo de que las Soledades quedaran sin acabar y sobre el crédito que merecen los amigos de Góngora. Aunque ociosos. joven. 19 Esta interpretación. 1981. 21 22 23 Véase Robert Jammes. el vuelo del búho. López Bueno. 1991. la mano del hombre de acción. 2009. . 2005. Los críticos que profesan estas ideas adoptan las te- Góngora. Fundación Federico García Lorca. la amplitud de un escenario que abraza el orbe de la tierra. Egido. Véase Javier Pérez Bazo. Góngora 1609-1615. Soledad tercera. La ‘Epístola I a Heliodoro’ de Pedro Espinosa». Zaragoza. «raudos torbellinos de Noruega». Madrid. He aquí el desfile fascinante de estos objetos.16 pasando por la Soledad a imitación de la de Luis de Góngora de Agustín de Salazar y Torres. además de proyectar sin mayores precauciones en un autor del pasado los prejuicios del presente. horror del viento. al héroe que actúa y que narra se ha sustituido un héroe que mira y se calla. Amsterdam. p. el timón alternar menos seguro y el báculo más duro un lustro ha hecho a mi dudosa mano.17 Soledad tercera de José de León y Mansilla a comienzos del xviii. los chillidos de los jerifaltes. sus alas el testigo que en prolija desconfïanza a la sicana diosa dejó sin dulce hija y a la stigia deidad con bella esposa. 4 Simone Pignoni. sis de John Beverley. cuya inmortal fama ha borrado el anonimato. cuyo sudor se oculta en la niebla de su propio aliento.22 piensan que efectivamente debió de ser así y que razones externas. que aseguran que fueron pensadas para ser cuatro. A. Aunque cada elemento tenga parentesco con una varia tradición. véase Rafael Bonilla Cerezo. 2007. Carreira. incurriendo en el centón o en la parodia. orden teocrático e imperial. pp. no menos fatigados. Bulletin of Hispanic Studies. errante y solitario.23 rres». una aldea de pescadores de aspecto miserable. Pero las reminiscencias de la epopeya y la índole épica de una larga narración con un protagonista ilustre son desviadas de su destinación originaria. 125-154. pp. en El Poeta Soledad. 43-47. «Las cuatro Soledades» en Luis de Góngora. Con sordo luego estrépito despliega. 16 Las soledades tercera y cuarta que compuso el licenciado Fernando de Villena a continuación de las tan celebradas de don Luis de Góngora. las alas del deseo heroico. ca. tan confusas y recargadas de ideología que cabe dudar de que sean utilizables en un discurso racional. quejándose venían sobre el guante los raudos torbellinos de Noruega. Soledades. describiendo un mundo de bellas apariencias. Diputación Provincial de Granada. tiene el defecto de observar el poema de modo parcial y distraído y de exagerar caprichosamente la melancolía que se desprende de los objetos presentados en último lugar: la tropa de cazadores. 1. que las ha reiterado en formas cada vez más extremosas en otros trabajos. Musée des beaux-arts. 53-100. Pedro Díaz de Ribas y Francisco Fernández de Córdoba. pp. A. 1980. 1650. «El oro del otoño: glosas a la poesía de Agustín de Salazar y To- Estos versos revisten al peregrino con los atributos del héroe épico: las persecuciones de alguna divinidad implacable. los largos trabajos y peregrinaciones. John Benjamins. divertido pastiche escrito en nuestros días. pp. ed. Las Soledades de Góngora.18 la Soledad insegura de Federico García Lorca y la Soledad tercera de Rafael Alberti. 1998. y entre ellas tal vez el desaliento ante la violencia de las críticas. 131-152. Granada. a los indignos de ser muros llega céspedes. Criticón 103-104. además de basarse en las categorías de decadencia y de modernidad. contemporáneas de Góngora15 hasta las Soledades tercera y cuarta de Fernando de Villena. que el ardiente sudor niega en cuantas le densó nieblas su aliento. 2008.19 Estos poemas reproducen el dispositivo de las Soledades originales: un peregrino. cree al contrario que Góngora calculó este final truncado para producir un efecto de «ruina». hermoso. (ii. 83-121. en las últimas líneas escritas por Góngora: A media rienda en tanto el anhelante caballo. B. ave nocturna y fúnebre que en el mito ovidiano fue responsable de que Proserpina siguiera siendo prisionera de los infiernos. con sus cansados caballos. lxviii. por ser dos. habría que calificarlo simplemente de «soledad». (ii. Prensas Universitarias de Zaragoza. Barcelona. calcando a Góngora. de las ovas mal atados. Nancy. Góngora ha inventado en suma un diseño poético que no cuadra en ningún marco preestablecido. y si a toda costa se le quisiera dar al poema una etiqueta. lleva consigo los versos: versos armónicos en su extrañeza. que al desplazar sus pasos y su mirada. desde las de Pedro Espinosa. Fig. insólitamente complejos en su sintaxis20 y en la trama de sus imágenes.21 Los críticos que se atienen al método filológico. crean un paradigma que permite que sigan sus pasos otras «soledades». pp. los pueblos monstruosos de lestrigones y de cíclopes se han convertido en «bárbaros» corteses y acogedores. «Gramática gongorina del hipérbaton (1609-1615). parecen inventarlo. Aspects of Góngora’s «Soledades». Crítica. véase Nadine Ly. «La Soledad tercera de José León y Mansilla (1718)». Antología poética. 20 Para un magnífico y reciente análisis de la sintaxis gongorina.

que creen inútil hacer distingos entre la muerte de una cuerva y el asesinato de masas. Ícaro. en los últimos versos en que se detiene el poema. Vertumno. vv. Ganimedes. un islote ajardinado en que viven unos pescadores. Paisaje con Mercurio y Herse. Las sutiles gestiones del mecenazgo». ilustraciones y adaptaciones. Siringa. sin genealogía ni biografía. Hércules (o Alcides). porque arde. . 1635. una intriga dramática. las ninfas y los monstruos del mito. la sucesión de los momentos narrativos no está regida por una lógica de la acción sino por un entramado espacial y cronológico. de un naufragio que es la última peripecia dramática de su historia. Cástor y Pólux. solo podría detenerse por la irrupción de un deus ex machina. se consume y renace de sus cenizas. y otros muchos. ca. puesto que el corte se produce limpiamente en un texto hasta entonces homogéneo en su perfecto acabado y cuyas últimas secuencias presentan el posible arranque de un episodio más de la caza de cetrería. y diera un equivalente español de ese gran agregado latino de tramas narrativas y dramáticas griegas. al revés de cuanto sucede en el mito y en la epopeya clásicos de que se nutre su lenguaje. Al mar sucede el acantilado. Madrid. Los personajes son miembros de un coro o sus corifeos. Casiopea. entre los dioses mayores y menores. Esta caza. concentrara la selva de narraciones míticas de las Metamorfosis de Ovidio. un palacio sobre un altozano. Estas metáforas icónicas se combinan con el léxico mitológico para producir en la imaginación del lector un convincente simulacro de la presencia del pájaro. Así el búho concreto y real de que se sirven los cazadores se hace inseparable del mito ovidiano de Ascálafo. Pomona. una aldea de aspecto rudo y miserable.25 El búho de las Soledades se encuentra a medio camino entre Ascálafo y el pájaro: es un «grave de perezosas plumas globo / que a luz lo condenó incierta la ira / del bello de la Estigia deidad robo». Acteón.134 Mercedes Blanco La extrañeza sublime de las Soledades 135 El hilo cortado de la narración no hace del poema una ruina. Ícaro. La decisión soberana de cesar de escribir. 99-146. Museo Nacional del Prado. Este relato sin intriga y sin personajes apasiona por su dicción. Aprovechando la familiaridad de los lectores de su tiempo con Ovidio. Góngora transforma los personajes de la fábula en elementos de una lengua reconocible como suya. la «estigia deidad». 106. pp. Filódoces. Neptuno. como ejemplo ilustrativo de una doctrina del 25 Ovidio. Acteón. Que los mitos clásicos se conviertan en suplemento léxico propio de la poesía es obviamente una prolongación de lo que ocurre en la poesía antigua y en la renacentista. Criticón. una sabiduría luminosa (el magnífico oro intuitivo) que vela en una perenne penumbra crepuscular. a un tiempo dotando esta presencia de un complejo de valores simbólicos: una majestuosa deformidad. El corte no parece tampoco puramente accidental y arbitrario. no es más o menos arbitraria que lo hubiera sido la irrupción. emanados de una entidad colectiva que constituye su única identidad: una serrana. Parecida galería de prototipos mitológicos se da también en la poesía panegírica que celebra a príncipes y otros potentados y que puede movilizar a Vulcano con su artillería de rayos. Por mención directa o por perífrasis se nos presentan Júpiter. el poema confirma que el relato carece de tensión y que no nos presenta una fábula. Cloris. Lícidas. el «oro intuitivo» de sus ojos. cuyas intervenciones habladas en nada se distinguen estilísticamente de la voz del narrador. un viejo pescador. la ría. Ceres. después unas marismas. Este personaje siniestro denunció que Proserpina. un movimiento vigoroso pero lento y solemne.» Góngora y el conde de Niebla. 2009. había probado una granada en este mundo subterráneo. un cabrero. Leucipe. en su relativa brevedad. Sobre el fondo de este ornato convencional. Baco. luego la montaña boscosa. de pesado vuelo. Dafne. condenado a vivir perpetuamente en una incierta luz crepuscular. por lo que no pudo ser enteramente devuelta al mundo de la luz y de la vida. es. Micón. esplendoroso y sombrío. majestuoso e inquietante: su forma «grave de perezosas plumas globo». Al no concluir por algo que se parezca a un desenlace. incluso en el segmento final que acabamos de leer. el héroe surge. Dédalo. Es como si el poema. 5 Jan Wildens. de la Soledad segunda: Éfire. «el testigo que en prolija / desconfïanza / a la sicana diosa / dejó sin dulce hija / y a la estigia deidad con bella esposa». Andrómeda. inventores de la égloga marítima o piscatoria. el sordo estrépito de sus alas prolijas. Estos nombres funcionan como indicios de filiación textual. exterior al relato. en la historia. entre los héroes. un paisaje lacustre. que vuela temerariamente hacia el sol. como quieren verlo estos críticos. Desde este punto de arranque. ajeno a la economía del relato. Pales. La reina del Érebo lo convirtió en pájaro agorero. la esposa raptada del dios de los infiernos. es recreación espectacular de un exquisito placer aristocrático24 y no apocalíptico paroxismo de la violencia y de la muerte. luego el pueblo. por su lenguaje. la Parca. y rinden homenaje a Virgilio y a los poetas napolitanos del Renacimiento. de un accidente feliz o desgraciado que nada preparaba y que todo parecía excluir. En la poesía amorosa del Renacimiento se establece un repertorio de fábulas tratadas como emblemas de un aspecto ejemplar del amor: son figuras del amante. un retrato en pocos y enérgicos trazos. conocido en el original y en múltiples traducciones. las Soledades se distinguen porque los mitos no se emplean retóricamente. el Fénix. Fig. En las Soledades. puede leerse su artículo. es «el deforme fiscal de Proserpina». No hay ninguna razón interna para que este paseo sin finalidad no se prolongue indefinidamente. a Apolo y a Júpiter. a Marte y a Hércules. las Arpías. castigado por haber mirado una belleza vedada. sin pasado ni identidad conocida. el Fénix. Su genealogía mitológica se integra en un conjunto de propiedades que lo hacen único. Sísifo. Solo tienen nombre unos cuantos pescadores 24 Un trabajo en preparación de Jesús Ponce sobre el episodio de la caza de cetrería lo demostrará cumplidamente. entre otros muchos personajes. Apolo. 533-550. cinco jornadas se desarrollan siguiendo uniformemente el ritmo de los movimientos del sol y de los cambios de luz. Metamorfosis v. Pan. Entre tanto. luego el valle y el curso de un arroyo. Minerva.

porque pone de relieve las propiedades visuales de este árbol. imagen fija y materia en movimiento. nacido segunda vez. Algo similar ocurre en estas líneas: Seis chopos. nacido segunda vez.136 Mercedes Blanco La extrañeza sublime de las Soledades 137 Amor o de una ideología de signo político. como en Ovidio. y adornados por espirales de vid o de hiedra. 669-674. resulta de la integración de los heterogéneos componentes del mundo representado: fanal es del arroyo cada onda: luz el reflejo. una vidriera. Esta movilidad parece un efecto de iluminación y. complejo y nítido como nadie antes o después en la lengua española. en modalidad no atroz y patética. 27 Soledad primera. y ricos en sugerencias emocionales y simbólicas. Se le atribuyen cuernos y suele coronarse de pámpanos. pese a la incomprensión a que se enfrentaron y seguirán enfrentándose. vv. Por ello. bastones rematados en una piña. No es pues de modo gratuito o insensato como Góngora inyecta grandeza y sublimidad. los sobrios placeres del idilio albergan la sugerencia del frenesí orgiástico. para dar cuenta de efectos visuales o de objetos transitorios y puramente subjetivos. Diónisos a quien se consagran los tirsos es señalado en el texto por la perífrasis «el griego dios. las hermanas de Faetón que lloraron su trágica muerte hasta quedar transformadas en árboles. mediante la extrañeza de la expresión. ii. con su tronco liso y recto por el que trepan yedras y su copa de follaje apretado. como el resto de los elementos de la descripción de la aldea nocturna y festiva. Júpiter. se vuelven fanales. Como el búho procede de Ascálafo. gracias a lo cual consigue ser denso. (i. en su ardua singularidad. las Soledades siguen siendo hoy. La metamorfosis esbozada transfigura el apacible idilio del banquete campestre y gracias a la incandescencia del lenguaje gongorino. El poeta urde conceptos que presuponen amplios conocimientos y la familiaridad con el mundo de la poesía clásica. Pero al mismo tiempo la metáfora transfigura y pone en movimiento al árbol. Conceptuosamente las ondas del arroyo. pese a la gigantesca dificultad de entender su lenguaje y de prestarnos a sus juegos. que en pámpanos desmiente los cuernos de su frente». sino gozosa. trenzándose el cabello verde a cuantas da el fuego luces y el arroyo espejos.27 preside esta animación que invierte la metamorfosis ovidiana. de límpida estructura. 675-676) en los casos anteriores. Por medio de estas últimas. Los mitos y sus nombres son los materiales más vistosos de una escritura cifrada que construye conceptos firmemente trazados. vv. 28 Diónisos. los álamos pasan a ser muchachas que trenzan el cabello verde en el espejo centelleante del arroyo. celebrada con una pródiga iluminación. sostiene la proyección sobre los árboles de siluetas femeninas. porque ponen una pantalla translúcida. se vuelven tirsos. nació prematura- mente del seno de su madre fulminada y su gestación se terminó en el muslo de su padre. Metamorfosis. con fuegos artificiales y con música y baile que dura hasta el amanecer: De Alcides lo llevó luego a las plantas que estaban. 659-662) 26 Ovidio. no muy lejos. hijo de Júpiter y Sémele. a la vez agua y fuego. surgieron de la metamorfosis de las Helíades. Los seis chopos que circundan el lugar elegido por las seis bellas hijas del pescador para agasajar al peregrino.26 La movilidad de esos álamos. o sea consagradas a Hércules. que blanden los coribantes en el thiasos o cortejo báquico. de proezas y de ejemplos de magnanimidad. 40-366. que en pámpanos desmiente los cuernos de su frente. las de muchachas que trenzan sus cabellos. en un relato desprovisto de elevadas doctrinas filosóficas o religiosas. de seis yedras abrazados tirsos eran del griego dios. Estos conceptos son a la vez sumamente plásticos por el modo en que seleccionan y ponen de relieve las propiedades formales y materiales de las cosas. A la luz trémula de los fuegos y de su reflejo en el agua. se combina aquí la fidelidad naturalista de la imagen y una metamorfosis de efecto maravilloso. He aquí los álamos que bordean el arroyo en el pueblo en la víspera de las bodas. La música de la gaita y del salterio. bajo la luz de los fuegos multiplicada por sus reflejos en el arroyo. que hace danzar a las mismas constelaciones y a los mismos troncos en la ribera.28 Como . uno de los textos más estimulantes y memorables que pueden leerse en castellano. sobre la fuente de luz que constituye el reflejo. El tirso es un buen esquema icónico de un chopo revestido de hiedra. (i. los álamos. el agua vidrïera. plantas de Alcides. cada objeto resume el paisaje que lo rodea y la vastedad del mundo de que es parte.

2ª-4ª del acto ii de El doctor Carlino vuelven a proponer en la escena aquella engañosa traición que 1 Durante muchos años este aspecto quedó practica- mente olvidado. las Soledades y el Panegírico quedaron sin concluir. 5 Que Jammes acerca al de las églogas. y los 632 del Panegírico al Duque de Lerma) y los 169 sonetos de atribución cierta a 2366. i y ii).. Biblioteca Castro. variantes estilísticas). como en la triada de los poemas.6 De la misma manera. mentiras y celos— entra en el marco animado «de enredo». 49 «Aquel rayo de la guerra». podemos destacar que el recuerdo de las obras de Ludovico Ariosto y Bernardo Tasso tan presente en los sonetos. las letrillas o los tercetos «Doña Menga de qué te ríes?». 2 Puesto que los poemas llegan a 3243 versos (los 504 de la Fábula de Polifemo y Galatea. encontramos los fragmentos de la Comedia venatoria y de El doctor Carlino (con solo 355 versos el primero.138 139 EL TEATRO DE LUIS DE GÓNGORA Laura Dolfi En el amplio panorama de la bibliografía dedicada a Góngora. un número superior al de poemas y sonetos reunidos).4 también en el teatro. de disemias. al 64 «Servía en Orán al Rey».7 aparece también en las comedias. oh Cabrera. ora de una escondida influencia temático-estructural. vols.] encontrar su vía transponiendo al dominio venatorio el mundo . Pienso en los romances n. junto con el de los cuentos de Giovanni Boccacio. admiten huellas de fuentes italianas. prosiguiendo en ese paralelismo entre poesía y teatro. 4 Como están inacabados los romances «Con su querida Amarilis». 3 Que a su vez pueden admitir una estructura dialogada. etc. cf. las composiciones dramáticas se unen a las propiamente líricas3 por una fundamental analogía: presentan una parecida saturación de metáforas e hipérboles. «Escribís. casi como si quisiera responder a una voluntad de experimentación exhaustiva: Las firmezas de Isabela —con sus ficciones. «De Tisbe y Píramo quiero». al lado de Las firmezas de Isabela (perfectamente rematada con sus 3553 versos). el de Jean Canavaggio y de Orozco Díaz sobre Góngora.: «me parece muy verosímil que Góngora haya intentado [. (cf. entre los primeros análisis significativos. Italia) y la del Teatro completo (en Cátedra). Madrid. Es significativo asimismo que haya que llegar a 1983 y a 1993 para que se impriman respectivamente la primera edición crítica de Las firmezas de Isabela (Pisa. Así.8 las esc. alternan textos acabados e inacabados. del Segundo». Lope y la comedia nueva (publicados respectivamente en los Mélanges de la Casa de Velázquez en 1965. al 90 «Tendiendo sus blancos paños» etc. y «Érase una vieja».1 Sin embargo. un frecuente uso de metonimias-sinécdoques. 2000. al 63 «Triste pisa y afligido». la Canción al Conde de Lemus. y en Lope y Góngora frente a frente en 1973) o el capítulo que en 1967 Robert Jammes le dedica al teatro en su valioso libro sobre la obra poética gongorina. 1-12 y 308-55 de la Comedia venatoria siguen al pie de la letra los 1-9 y 441-58 de la Aminta de Tasso (con solo escasas. el diálogo de la Venatoria corresponde a un contexto lírico-bucólico. Cada pieza remite a un «sub-género» distinto. Me limito a recordar. a este género se adscribe una parte considerable de la obra poética de don Luis. de referencias mitológicas. En efecto los vv. ora del eco de un episodio aislado.2 Además. ambas al cuidado de Laura Dolfi. los estudios sobre el teatro siguen siendo bastante reducidos.5 y el del Carlino a un dominante enfoque burlesco. los 2107 de las Soledades. una variedad de atmósferas y tonos.. y con 2015 el segundo). aunque significativas. 5923 versos (es decir. etc. Se trata ora de una cita evidente. la edición de las Obras completas al cuidado de Antonio Carreira.

«comedia».. padre de Lelio. 1968. 3451 Por Marcelo. por el otro. solo a unas pocas escenas de «teatro en el teatro». Sin detenernos en otras interesantes indicaciones. se disfraza y entra a servir en casa de su futuro suegro donde se queda hasta que. Manuscrito Chacón. Madrid. p. y que luego reelabora y recrea para llegar a algo completamente distinto. nadie conoce) que se sustituya al prometido (cuyo aspecto tampoco se conoce) y que lo adelante llevándose a la joven para permitirle a él (ya lejos de Toledo) casarse con ella..15 Tanto en Góngora como en Lope.12 nos limitaremos a mencionar la otra fuente española (a nuestro parecer. pp. pues. 16 Como se las define respectivamente en los vv. y que el miedo de la deshonra que lleva a Lelio a transformarse en Camilo no tiene nada que ver con la actitud de Erostrato que organiza su disfraz de acuerdo con su enamorada. cf. L’artificio dell’impossibile. la mujer —después de haberse rendido a su amor de pobre cajero— confirma que le quiere rechazando las bodas con el rico Lelio. 9 Para un análisis detallada de estas fuentes remito ibid. y de relacionar esta profesión con el tema de la averiguación de la sinceridad amorosa. o las lisonjas poético de las églogas de Garcilaso» (1a trad. Madrid. fue posiblemente El mercader amante de Gaspar de Aguilar el texto que le sugirió a Góngora la idea de elegir como protagonista a un mercader. y de contradictorios animados que (llevado adelante a pesar de que el mismo desarrollo de los hechos lo desmienta) desconcierta a todos los presentes. y el enredo de Las firmezas de Isabela. el cap. Gredos.140 Laura Dolfi El teatro de Luis de Góngora 141 Gulfardo lleva a cabo contra Ambruogia en el cuento i de la jornada viii del Decameron (el joven se acuesta con la mujer pagándole con el dinero de su marido). está convencido de que el padre de ella cumplirá con los acuerdos matrimoniales tomados. esp. 3422 y 3447 (Las firmezas de Isabela. es fácil comprobar que los comentarios de Camila y Cintia sobre su malograda caza (el corzo huyó y el arco se rompió). L’artificio dell’impossibile. acepta las bodas con Marcelo-Lelio él guardará su secreto contento de haberse salvado de una mujer ligera. Si.13 En este caso no existe ninguna analogía temática con la comedia de don Luis puesto que la del Fénix se desarrolla en la época romana. Góngora e il teatro (en prensa). y por Fa- (ibid.. y tiene como protagonistas a unos actores que se preparan para representar sus piezas ante el emperador Diocleciano. pp. etc. 12 Para las que remito ibid. es solo con la llegada de Marcelo-Lelio a casa de Octavio. estas analogías no quitan nada a la originalidad de las tres piezas gongorinas. en la parte final de la comedia: vv. padre de Marcelo. por ser granadino. 17 18 Como acaba por considerarse Octavio en el v. v...19 Y es precisamente este elemento-sorpresa lo que provoca aquel mecanismo de negaciones reiteradas. sin embargo. que el episodio engañoso que implica a Gerardo se aleja totalmente -por los chistes y las disemias que lo acompañan. 10 Como señala Robert Jammes. 2766).9 Naturalmente. cit. pp. Para un análisis detallado véase L. En efecto. 226 y 227). coincidentes por situación y por sueltas concordancias. 1 Luis de Góngora. aunque en Lo fingido verdadero son las palabras pronunciadas por los personajesactores las que se transforman en «verdad». Merece la pena. él descubrirá la verdad (o sea que es el prometido). como en su forma (mucho más compleja). en sus elementos fundamentales. Tomo tercero. 217).. pp. cuando la ficción empieza a transformarse en divertida representación. Luis de Góngora: como escribir teatro.. era ya famosa en 1605 (La obra poética.. y gradualmente: si ya desde las primeras escenas el prometido Lelio «actúa» como cajero (con el nombre de Camilo). 13 Esta comedia (presente en la segunda lista de El Pe- regrino con el título El mejor representante) se compuso —como señalan Morley y Bruerton— alrededor de 1608 (Cronología de las comedias de Lope de Vega.. por eso le pide a Marcelo (que. el temor de Lelio ante su posible deshonra se transforma en obsesión constante e injustificada. pp.18 pero lo que no está previsto es la llegada de Galeazo. vecino y pretendiente de Isabela. 15 Tanto Marcela (en Lope). Sevilla.de la prosa sintética del cuento bocaciano (que. En efecto. 204 y 215). que Floriscio y Silvio les dirigen no encuentran ninguna correspondencia en la Aminta. v. mientras que en Las firmezas de Isabela es el diálogo «real» lo que se hace «entremés». Madrid. sorprendido por la llegada imprevista de su padre. demostrándose inconstante. Renacimiento. La falsa identidad del joven granadino (que para ayudar a su amigo Fabio. guaje renacentista del autor italiano al barroco e hiperbólico de Góngora (a este propósito. 443 y 447) . de Laura Dolfi. detenerse un momento en comentar por lo menos dos de estas fuentes.. Que descubren de manera evidente el paso del len- Groto. «auto». 1628. además. e incluso la de otras (españolas).16 El paso del papel de simples protagonistas al de «farsantes»17 se desarrolla. Madrid. 1987. 368). 11 Es mercader Lelio (el prometido). 215. bio y Lelio que piensan cada uno conseguir su objetivo: casarse con Isabela (el primero) y ponerla a prueba (el segundo). Fabio. corresponde solo a una de las múltiples facetas de la traición planeada en la comedia). cap. en el acto iii (v. 2. que la acepta pasivamente. y Fabio (pretendiente de la prometida). Dolfi. estudio-edición de 1983. 6 Hasta el punto que podría definirse —como propone Jammes— comedia picaresca. casi todos los personajes son mercaderes (y hasta las imágenes metafóricas utilizadas en los diálogos lo descubren)11 y. 7 8 Junto con el de Bernardo Tasso. realidad/representación acaban por intercambiarse y por coincidir. como espera. como Isabela (en Góngora) deciden aprovecharse de la burla para solucionar sus problemas amorosos. edición al cuidado de Laura Dolfi. cuyo diálogo es completamente distinto (excluidas las partes arriba mencionadas de la Comedia venatoria) y cuyos personajes destacan por su total autonomía con respecto a los antecedentes italianos. ahora en Laura Dolfi. en Teatro completo. Sannazaro. 2942 y 3098 (ibid. 3-4.. 1993. separadamente. Fig.un juego de reiteradas negaciones de identidad que lleva al final desenlace y a las felices bodas de los protagonistas. Marcelo (su fraternal amigo). con personajes y escenas de entremés (ibid. finge ser el prometido Lelio) está organizada por los tres jovenes de común acuerdo. que puede detectarse en Las firmezas de Isabela queda limitada pues -y es importante subrayarlo una vez por todas. en las tablas. 14 Se trata de una fuente que señalé por vez primera en el cit. Sobre el atípico léxico mercantil presente en la comedia remito al estudio de mi edición citada de 1983. 217.: La obra poética de Don Luis de Góngora y Argote. p. Biblioteca Nacional de España. pero si en cambio ella. Minturno. la más significativa): o sea Lo fingido verdadero de Lope de Vega. y de Emilio. Cátedra. Emilio (padre de Marcelo). Tansillo.10 aunque en Las firmezas de Isabela ambos elementos (esa identidad insólita y el deseo de poner a prueba la sinceridad femenina) llegan a niveles hiperbólicos: por un lado. Octavio (padre de la prometida). 2011). 326-27). sigue el mismo arranque y desarrollo de los Suppositi de Ariosto: Lelio.. 420). La influencia de estas comedias. pone en marcha -con la complicidad de su criado. y los son Galeazo (su padre). . 19 Que entran a escena. tanto en su contenido/estructura (diversamente articulada).al ámbito de un sustrato cultural que Góngora asimila de manera constructiva. ofrece en su parte final un ejemplo de imprevista conversión al cristianismo. como Erostrato. pues. Su parecido (lo destacamos hace tiempo)14 queda circunscrito.. Castalia. o «farsa». A su vez Lelio que (sin que nadie lo sepa) está desde hace tiempo en Toledo —y precisamente para comprobar la honestidad de su novia— está convencido de que apoyando el engaño de Fabio podrá poner a prueba la firmeza de Isabela. 3180. aunque esta pieza se pu- blicó en 1616. 3224. de afirmaciones obstinadas.

En efecto —como es sabido— Lope incluye en el diálogo de Lo fingido verdadero unas afirmaciones que acaban por transformar esta comedia casi en un adelanto (o en una confirmación) de su breve tratadillo en verso Arte nuevo de hacer comedias. en este animado desenlace. 3498-99) —que fija el término inminente del inesperado espectáculo28 y.. Idéntico es el recurso utilizado: inventarse un público que. 3225).. «Que el vulgo se satisfaga / no lo solicito. Torres Naharro no llegó a escribir «tal comedia» (v. 3134. 213 y 215. 3266-67. 3494-95. luego. mientras Isabela y Violante expresan en aparte su decepción. pp. 3492). pp. vv. Maximiano. etc. 217). precisamente para contestarle. 3426. 167. vv. y en completo paralelismo. Universidad de Castilla-La Mancha. Cf. 23 Camilo le promete amor a la ‘mocejona’ porque — como vimos— se ha dado cuenta de que es Isabela y Marcelo acepta casarse con Livia solo porque sabe que es Violante. Lope y Góngora frente a frente. si ese cambio final de personaje-espectador a personajeactor es otro elemento que une Las firmezas de Isabela y Lo fingido verdadero. vv. y quede a tu elección». ed. 22 Como reza la acotación que introduce los vv. 299-312 de nuestro estudio sobre Las firme- zas de Isabela publicado en 1983. con los del dramaturgo: ora del famoso autor Ginés (o sea Lope). ed. puesto que el viejo. y en este mismo autor seguramente pensó durante la sucesiva composición de El doctor Carlino (1613). el paso fue «Notable». 219). por transformar en certeza las dudas de Octavio. 26 Las acotaciones «Quítale el rebozo». casi a su estreno como escritor de teatro). en Obras escogidas. .34 etc. por el otro. un «gran paso» (v. Teatro. vv. ed. ii. es significativo que – igual que Lope – incluso Góngora se esconda detrás de sus personajes para apoyar su actitud y demostrar lo positivo (y exitoso) que es su teatro. 3255 y 3433. 3332-33). o sea una comedia suya (Lo fingido verdadero... 219 y 227). «Único entre muchos es» añade Léntulo. en Teatro com- pleto. p. 217 y 226). Diocleciano observa: «Notable representante.. p. cit. 29 Escrito en 1608 para la Academia de Madrid. que se remonta a 1610 (o sea a una época muy cercana a la de Lo fingido verdadero y del Arte nuevo). Las alabanzas son equivalentes. ibid.41 Góngora persigue un análogo objetivo (igualmente ambicioso) el de renovar el género dramático otorgándole una dimensión ‘sublime’.24 De cualquier modo. 3391). 45 y 48.. cit. / Fabio. 3447-48. y se dirigen a subrayar una supremacía absoluta. / o representantes son?». 45-48 del Arte nuevo. ante su amplio público.40 Dos afirmaciones. Madrid.27 Violante que fue Livia. 41 del Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (cito de la edición crítica de Felipe B. Tratado y comedia resultan. Por supuesto la utilización del artificio del «teatro en el teatro» que hemos estado comentando hasta ahora podría incluirse en los muchos casos de reiteración que el teatro del Siglo de Oro suele proponer. 3234-37 (ibid. Aguilar. improvisan espontáneamente como divertida digresión23 acaba. 3158-59 y 3182-83. esta es Isabela» y «Marcelo Violante es esta» (vv. notas y apéndices de Federico Sainz de Robles. 395. 28 Que podría colocarse en el v. ni condescendencia. bibliografía. ii. 3496). confirma su juicio positivo (v. 167). p. el arte que don Luis defiende es completamente distinto: su comedia sigue fielmente aquellos preceptos aristotélicos que Lope había abandonado encerrándolos «con seis llaves». p. lo que nos interesa no es tanto la consecuente afirmación final «No es comedia ya esta. la apariencia «Buena». que en esta pieza aparezca inesperadamente en el diálogo una referencia a aquel «vulgo» que el Fénix coloca en primer término.42 Y su destinatario será entonces completamente opuesto. 3491. su actitud anticlásica y su nueva idea de teatro. desenmascaradas las falsas identidades de sus enamorados.. antes que las famosas comedias o tragedias de Plauto. aunque se publicó en las Rimas al año siguiente (Alonso Martín. 195b). Nos parece evidente. pp. 212. ibid. «No se ha visto cosa igual» (v. 38 Lo fingido verdadero. ni respeto. al escribir su comedia.. pero creemos que no se trata solamente de esto. 37 Ibid. pp. «Descúbrela» subrayan la presentación de las dos ‘actrices’: «Ves aquí a Isabela ahora». Por un lado. que aluden respectivamente a Isabela y a Emilio (ibid. su paralela transformación de testigo en espectador se acentúa cuando. v. pues. como una verdadera actriz. «es gran poeta» comenta Camila.. cuando no «bobo» de la comedia. su enfado y sus celos.. Pero don Luis. / Cuanto dice es de repente» (ed. como Góngora.] con un rebozo».22 El diálogo que los cuatro jóvenes. entre las muchas de su admirado rival. como queda subrayado por las didascalías («Entra Isabela [.. 230).. 192b. ed. Ambas saldrán a escena con la cara cubierta.. Gredos. sino que lo completa aceptando su propia implicación («Basta. Y esto en contraste con aquella libre elección que —ante los muchos posibles textos clásicos que se pudieran representar— lleva Diocleciano a pedirle al autor Ginés: «Pues hazme una comedia que te agrade. Estudio preliminar. ed..20 Además. 3482).. no. 224. iii. p. 200a) y la perplejidad de los actores: «Soldado Aquello no está en la comedia».39 La fecha de composición de Las firmezas de Isabela. 31 En las pp. «Capitán El fin de este paso dudo. 177a. 3451) y haciéndose «relator» de la «farsa»... cit. Llama la atención. 27 Y que su padre ahora alaba: «No ha representado mal» (vv. sino más bien ficción— llega a su perfecta conclusión puesto que incluye también el desfile de los actores que. pp. español y ‘clá- sico’. confirma la hipótesis de que. cit. p. p. 3459). «¿Qué máscaras de papel / son estas? ¿He de entendellas?». 33 Es el viejo Octavio quien los menciona como impor- tantes términos de comparación cf. 2009. 192b). que va perdido. pues. o Lelio que reconoce ser Marcelo. «Entra Violante con rebozo»: vv. pp.]». p. claro. 3230 y 3390-91. 183b. pues. En efecto.37 en Las firmezas de Isabela. 30 Lo fingido verdadero. Terencio. dentro de la misma comedia. Además.. cit. véanse sus comentarios en secreto o en aparte: «Lelio-Camilo Tadeo.. 41 Como reza el Arte nuevo. y en ambas piezas. de la misma comedia—. o sea. 1300 y 1309-10. 3334. Madrid 1609). 3500-1.. biografía.25 es solo en la pieza gongorina donde la representación —que además no es representación. sino solo indiferencia y desprecio: el vulgo es «en todo ignorante» observa la primera. cit. ante un «¡Buen paso!» (v. En Lo fingido verdadero el desconcierto de Octavio que duda entre realidad y ficción lo sustituye la admiración de los espectadores («Léntulo No hay diferencia / desto al verdadero caso».. p. UCLM.. una «nueva fábula que tenga / más invención aunque carezca de arte»—30 no dejan lugar a dudas sobre el hecho de que el Fénix quiere volver a afirmar explícitamente. Eraclio. 227 y 230.. vv. 199a y 200a. y Camila los que alaban insistentemente al autor Ginés y sus representaciones35 (es un «buen representante»36 y la historia «¡Qué bien comienza [. y conseguirán su objetivo. Góngora estuviera pensando en Lope de Vega. etc. / sino verdad» (vv. 184a-b.. y para demostrarle que su opuesta elección no estaba ligada a una falta de conocimiento. único y selecto espectador. no solo al lector de sus 32 Como reza el v. p. que Góngora decidió elegir como fuente de Las firmezas de Isabela esta pieza. fácil». la «del cristiano bautizado» (Lo fingido verdadero.. cit.. pues. 217 y 224). 3265). cit. Las firmezas de Isabela da comienzo a una «etapa de creación y renovación literaria» (sucesivamente confirmada en el Doctor Carlino) que extiende a la comedia aquel intento de renovación que Góngora realiza en géneros diferentes: en la oda heroica (con A la toma de Larache). 34. Madrid-Toledo-Cuenca. pp. / que no se ensayaba así» o «Apunta. ii. 199b y 200b). 39 O sea un dramaturgo. 25 De manera parecida Diocleciano preguntará: «con burlas semejantes / nos hacéis representantes?» o exclamará «[¡] que quieres que represente!» (Lo fingido verdadero. un «asunto» igualmente «extremado» (vv. en efecto.142 Laura Dolfi El teatro de Luis de Góngora 143 Así. Octavio insiste con decisión todavía mayor: el «gran» Lope de Rueda «tan buen viejo no hacía» (v. 3234. en el poema descriptivo (con las Soledades). que se oponen netamente a los famosísimos vv.. 230). iii. cit. no se preocupa de utilizar un «lenguaje / [.. Madrid. en general. Cornelio. es en cambio Octavio quien —como observamos arriba— expresa su admiración ante unos «errores» tan «buenos» (v. conscientes de sus engaños recíprocos. en la fábula mitológica (con el Polifemo). 19903. 187b. y. 3501. vv. unos actores que fingen «tan bien / que dirán que es natural» (vv. cit. 184b). «[Lope de Rueda] fue un gran representante».. 24 Ibid. abandonadas sus máscaras. o mejor sus personajes —Lucrecia y Gerardo— no expresan para con él. Sin embargo. 21 Se han alejado precisamente para cambiar sus trajes de manera que no las reconozcan. Pedraza Jiménez. poco después. p. ed. 40 El doctor Carlino.. ed. Sin pretender el «aplauso» del vulgo.. 34 Arte nuevo. i y ii. y el conjunto «¡Qué gracia!» tuvo). pp. vv. verás a tu hermana» (vv. / no he visto acción semejante». 3387 y 3493. piénsese en el «No hace mal su figura / la labradora embozada» o en el «No lo representa mal». p. no solo expresa satisfecho su aprecio ante la calidad del espectáculo al que está asistiendo. Nótese que Isabela llega a escena «en hábito de labradora». más o menos coevos. 3476-77). que ya soy farsante». ii. 35 Antes la representación ‘cómica’ y. ii. En Lo fingido verdadero serán Diocleciano.. Por eso —como destacamos hace años—31 incluyó en Las firmezas de 20 Ibid.. 300. Isabela y Violante vuelven a entrar en escena disfrazadas21 para «actuar» también ellas: la primera con el papel de Belisa (o sea de la imaginaria mujer que Lelio eligió como exemplum de esposa fiel) y la segunda con el de Livia (antigua amante de Marcelo y perseguidora suya). 36 Ibid. «Torres Naharro / no compuso tal comedia» (Las firmezas de Isabela. Camilo que confiesa ser Lelio. sino aquel comentario «la traza ha estado galana» con el que Octavio. parecidos elogios se han ido subsiguiendo durante el desarrollo del engaño. Octavio se plantea unas dudas que lo llevan a identificar los diálogos mentirosos que está escuchando con los de una pieza teatral: «¿Qué es esto? ¿Hay segunda historia?». ora del desconocido «representante» (Góngora. Los elogios reiterados del espectáculo se completan además. una «maraña» no solo «buena» sino hasta «extremada» (v. Sus enamorados son los únicos que no caerán en la trampa. p. «Y en nombre de Livia aquí. «¿Son de verdad estos viejos.32 menciona a dos pre-lopistas (Lope de Rueda y Torres Naharro)33 como autores ejemplares. ed. 333637). Isabela (que está bien lejos de tener enfoques teóricos) unos sueltos comentarios sobre cómo escribir teatro. 3424-25). exprese sus comentarios entusiastas. 258-59. 42 Como observa Orozco Díaz.cit.] puro. pp. cit. iii. se preparan a recibir los aplausos del público:26 Isabela «que ha hecho la labradora» (v. Pero hay más. ha cambiado su traje siguiendo la identidad interpretada. y hasta concluye con la significativa antonomasia: «y veamos a este juego / qué fin le da nuestro Plauto» (vv. Naturalmente. amiga» confirma el segundo. y sin estar dispuesto a «hablarle en necio para darle gusto».29 Frases como la de Carino («no gusto de andar / con el arte y los preceptos») o como la del emperador Diocleciano («nunca reparo tanto en los preceptos / antes me cansa su rigor») —sumados a su elección de ver representada. Por otra parte.38 mientras. etc. p. vv. 3230). y repite «En el Mesón de la Fruta / no le ha visto tal Toledo». iii.

aplica a personajes mentirosos y deshonestos un contexto saturado de hipérboles mitológicas y retóricas positivas consiguiendo. con el enredo muy adelantado. véase el panorama ofrecido en Lau- ra Dolfi. L. y. como ya destaqué.49 nos limitaremos ahora a subrayar. junto con esta cita evidente. 1969. que —aunque númericamente limitado— este teatro haya podido dejar su huella en otras. cit. con la ingenua y mal simulada vejez de un don Tristán-novio. que sus protagonistas (unas mujeres desdeñosas.50 No extraña. 14-21). enfoques psicológicos logrados. «Góngora-Teatro».. hay que reconocer que la poética adquiere un papel más destacado que en otras comedias del Siglo de Oro. hipérboles. a pesar de ese crescendo de juegos sémicos. por ejemplo. Delia Gavela. directo y coordenado por Pablo Jauralde. Variados son. Así que sólo. independientemente de su mayor o menor amplitud. y también esbozos de indudable originalidad. aparezcan incluso sueltos ecos del Polifemo y de las Soledades parece indicar que —fallecido Góngora desde hacía poco—52 el dramaturgo madrileño quiso rendirle un indirecto homenaje demostrando públicamente que toda su obra. poco frecuente la identidad de sus protagonistas (cazadores. O que complique la historia paralela de Marcelo con parecidas fragmentaciones e hipérboles. por ejemplo. se presentan entonces como a latere de la estructura del enredo y del contenido del diálogo. bien el empuje piramidal de la colina y de la ciudad de Toledo (Las firmezas de Isabela). si bien coherentes con el tema tratado. Las palabras del personaje. 44 Hasta podemos suponer que El doctor Carlino se es- cribió durante aquellos meses de 1613 (mayo-otoño) que transcurrieron entre la composición de la Soledad primera y el comienzo de la Segunda (a este periodo de «descanso» se refiere Robert Jammes en su edición del poema: Madrid.48 Sin detenernos más en otros. Además. la frecuente utilización de figuras retóricas (metáforas. sus reflexiones. o bien la extraordinaria hermosura de la mujer seducida (El doctor Carlino). que precisamente en esta comedia tan descarada se multipliquen las antonomasias o las referencias bíblicas (cf. aunque es evidente que en estas piezas el componente dramático es dominante. por el otro. disemias. cit. Asimismo. Luis de Góngora: como escribir teatro. se entrecruzan intencionadamente con los profanadores propósitos de venganza de Gerardo (que parece ser el protagonista de la comedia. y para limitarnos solo a un ejemplo. Gracián confirmaba la importancia del teatro de Góngora e independientemente de posibles valoraciones cuantitativas («su única Isabela. en 1613 y en Córdoba. sino a unos momentos de verdadera contemplación visiva. pp. interesantes. Ya en el mismo siglo xvii. y que. 50 Véanse el discurso xlii de su Agudeza y arte de ingenio (cito de la edición de Evaristo Correa Calderón: Madrid. bien con otras piezas teatrales. puesto que los encontramos transcritos en numerosos manuscritos y ediciones. por ejemplo. 49 Para el que remitimos al cit. un joven obsesionado por su posible deshonra. haya puesto a continuación unas piezas de Lope de Vega como para proponer una fácil y directa comparación entre esos autores (que destacaría en la reimpresión madrileña de 1617 en cuya portada lucían. 2010. totalmente extremado el doble enfoque —defensa/ ultraje— que ofrece del tema del honor. Luis de Góngora: cómo escribir teatro. ofrecen al espectador/lector una alternativa concreta al exitoso teatro del Fénix.144 Laura Dolfi El teatro de Luis de Góngora 145 poemas. que valió por mil»). con este desfase evidente entre imagen y realidad. .45 Góngora consigue valorar desde un punto de vista dramático incluso estos tres paréntesis descriptivos que representan un ejemplo de perfecta fusión entre contenido y forma (siendo el tema tratado «sublime» y del par sublime la forma métrica utilizada: octavas reales o estancias). piezas. pero está dispuesto a ofrecerle una inmediata reparación casándose con ella). cita las metáforas e hipérboles utilizadas anteriormente como elogios de la belleza de la ciudad para intensificar el pathos de las escenas finales (Las firmezas de Isabela). el espectador puede darse cuenta de los reales equilibrios que guían la conducta de los diferentes personajes. p. Quatro comedias de diversos autores haya decidido abrir ese libro precisamente con la «famosa» comedia de Las firmezas de Isabela. y un hábil embustero que actúa de mediador en amores) con sus diferentes facetas. de cuentos no acabados. bien junto con variadas composiciones poéticas gongorinas. aprendida y asimilada. sino también los otros dos consiguieron mucho éxito. 523-27. p. y que no lo es). de entrecruzados apartes. que no solo este texto acabado. así como sus diálogos complejos. 371. Análogamente los planes matrimoniales de Carlino y Casilda. una vez más. y al completamente saturado de El doctor Carlino (cuya composición —sobra recordarlo— coincide con la de las Soledades). Como para ponerlo a prueba. en Madrid. Aparecen como dirigidas solo a enriquecer el texto.46 Nada sabemos sobre la historia escénica del teatro gongorino. por ejemplo.51 Es más.. admita un momento de pausa descriptiva. merecía ser leída. 48 Cf.. Sin embargo.. a costa de Juan Berrillo. pp. Dolfi. por un lado. sino incluso al espectador de su teatro le toca enfrentarse con la dificultad de textos complejos por estilo y estructura. junto con otras significativas referencias. o sus diferentes estados de ánimo. de cualquier modo. afición por el teatro y por su trato con comediantes. harto conoci- da.) se hace cada vez más intensa: del estilo llano de la juvenil Comedia venatoria (que seguramente se remonta a los años 1582-86)43 pasamos al prevalentemente culto de Las firmezas de Isabela. Pedro Rojo. 45 Reforzada posiblemente incluso por su. Góngora renuncia así a presentar a su público un enredo llano y —ya en Las firmezas de Isabela— fragmenta una historia relativamente simple (Lelio que viaja a Toledo para conocer a su novia y que teme su ligereza. Góngora no renuncia a ofrecer diálogos bien articulados. 52 Calderón escribió esa comedia con mucha probabi- lidad en 1628. sin distinción de géneros. sucesivas. destacando bien la solemnidad de la caza que se ha organizado para la llegada del príncipe de Tebas (Comedia venatoria). ii. mercantilobsesiva.44 Pero. Nos interesa señalar. y con sus contrastantes aspectos. en El doctor Carlino. los nombres de los dos dramaturgos). 47 A este propósito. elementos que caracterizan las tres comedias gongorinas.. y por supuesto con esto no me refiero a aquellas escenas donde los personajes se paran en las tablas para explicar. etc. demostrando una indudable habilidad. Dolfi. delante del espectador (con cuentos o monólogos) sus complicadas vicisitudes. cit. que un verso de Las firmezas de Isabela aparece. momentos de verdadera diversión. uno al lado del otro. Elena Varela. Clásicos Castalia. viendo la rapidez con la que se rindió a su amor de pobre cajero) en un subseguirse de crípticas alusiones. Para un análisis detallado véase L. metonimias-sinécdoques. 117). etc. los ambientes y las atmósferas descritas (bucólico-convencional. año 1617. y anónimos andaluces). Es cierto. además. dinámicos y divertidos. Castalia. Así. Madrid.. mercaderes. el hecho de que en esta comedia.). pero Las firmezas de Isabela bien pudo representarse en palacio delante de aquel público selecto al que don Luis quería dirigirse. L’artificio dell’impossibile. con los insidiosos avances amorosos de Tancredo y Enrico. Cuatro comedias famosas de don Luis de Góngora y Lope de Vega Carpio. Textos y transmisión. etc. siendo el acongojado sentido de culpa de este joven tan excesivo como la obsesión-defensa del honor en Lelio (es verdad que ha seducido a la hermana de su amigo Fabio. 1994. 46 Es significativo. Desde este punto de vista es significativo. llamar la atención del espectador sobre el juego irónico que lleva adelante a través de sus personajes (El doctor Carlino). pero también sorprendentes por sus componentes lúdicos.47 Y no deja de tener significado el hecho de que Antonio Sánchez al publicar. o recapitular. Castalia. en El purgatorio de San Patricio de Calderón. vol. 43 Lo señala Robert Jammes en su La obra poética. que cada una. tramposo-hiperbólica).. en Diccionario filológico de literatura española de los siglos xvi y xvii. 51 Concretamente en la escena final del acto ii. pues.

695. a saber. F. Bukofzer. retórica).1 Una de las grandes inquietudes de la sensibilidad barroca (prewagneriana en tantos aspectos) fue lograr discursos musicales para la expresión textual a través de procedimientos intelectuales o pictóricos. Alianza Editorial. discurr[i]endo de las calidades que ha de tener la perfeta compostura.3 * Este trabajo se inscribe dentro del Grupo de Investigación Consolidado «Aula Música Poética» (2009 SGR 973). Y la parte más esencial es hacer lo que la letra pide. ha de tener estas partes: buena consonancia. ritmo y rima) como semánticamente (concepto. métrica. tanto formalmente (acentuación. digo que. en sí. Forni editore. posee. para levantar a consideración los ánimos de los que están oyendo. tenía que seguirse un proceso de dependencia de los elementos técnicos del lenguaje musical al sentido del texto poético. 20. el teórico bergamasco Pedro Cerone apuntaba lo siguiente: Resum[i]endo en pocas palabras la sustancia de lo que tengo dicho en muchas y diversas ocasiones. Madrid. Nápoles. 1969. Alexan- der A. La preceptiva musical del Siglo de Oro nos brinda variados ejemplos del énfasis y la solicitud con que se afanan los tratadistas en discurrir sobre la relación entre música y poesía. Tractado de musica Monteverdi a Bach. vv. Ediciones Cátedra. para ser cumplida. exégesis. la música aún no disponía de un lenguaje autónomo capaz de expresarse libremente sin el concurso de la palabra poética.146 147 GÓNGORA Y la música* Lola Josa y Mariano Lambea …reclinados.). Así. financiado por la Generalitat de Catalunya. 317-320. Madrid.2 Con ello se obtenía la constatación de que la música era capaz de representar los afectos o sentimientos del texto. vol. En aquella época de su historia. 2 3 Manfred F. si ligera. al mirto más lozano. lejos o cerca. diversidad de pasos. Bologna. cuyos gemidos –trompas de amor– alteran sus oídos. solfa graciosa. buen aire. Fábula de Polifemo y Galatea. grave o ligera. y pintar los fenómenos de la naturaleza descritos en él. La música en la época barroca. 1 Luis de Góngora. El melopeo y maestro. alegre o triste.). humilde o levantada. 147. es. Parker (ed. p. paloma se caló. una y otra lasciva. de modo que [la música] haga el efeto que la letra pretende. De Pedro Cerone. apuntándole al compositor algunos consejos y sugerencias. ii. . Pero para que la íntima relación entre arte literario y arte musical pudiera realizarse con precisión en una obra de arte superior. 2002. motivo por el que todo compositor era capaz de percibir de modo excepcional la posibilidad musical que el texto poético. Alberto Gallo (ed. Iuan Bautista Gargano y Lucrecio Nucci. theorica y pratica. p. que cada voz cante con donaire usando pasos sabrosos. 1613. imitación bien puesta. p. 1986.

209. a su vez. Ma- «Tanto uno como otro son alabados y exaltados por el poeta-músico Vicente Espinel en su Vida del Escudero Marcos de Obregón. por ser [yo] tan aficionado a la música. cómo no. xxii. ii. habría de conocer la música por sus estudios de humanidades cursados en la Universidad de Salamanca. hemos de decir que no quiso olvidar la música para la progresión de toda la Fábula de Polifemo y Galatea: desde la primera octava. no racional. I. «el amor siempre tiene un efecto musical en los personajes y su mundo». previene el día (aurora de sus ojos soberanos) virgen tan bella. . sean muy conformes a la letra. p.).8 motivo por el que se le puede calificar hasta de poema operístico con el que cantar el poder de Eros en toda la creación y. Pero ¿qué sabemos verazmente de la relación que tenía el poeta cordobés con la música? Debemos indagar más en esta cuestión. del año 1616. Celoso amante. […] si fuere una palabra triste debe poner un bemol. a sutiles coreografías amorosas y al clarín de la voz lírica que no solo consiguió inmortal memoria para el conde de Niebla. donde vienen como a la de cuantos hombres honrados y caballeros suelen. maestro de capilla de la catedral de Sevilla. abocado a su formación eclesiástica. tanto o más que el elocuente silencio canino. gusto y afición por el arte de los sonidos. «Música y literatura en la obra de Góngora: el espejo barroco». preguntémonos si alguien podría leer la partitura de un oratorio de Bach sin recurrir al lenguaje musical… Ante tal evidencia. Cancionero musical de Luis Miguel Vicente García. en la fábula de Góngora. 138-141. Juan José Pastor Comín. Luis de Góngora. la entendía y la tenía en gran estima. Barcelona. La nomenclatura musical utilizada por Góngora nos permite pensar con sobrado fundamento que el arte musical le era familiar. / hace más fugas con él / que Guerrero en un motete» (vv. entre 1567 y 1570. También. el monstruoso cíclope expresa sus celos con horrorosos acordes. en la mencionada catedral. y por otra. Edad de Oro. trata representantes de comedias y escribe coplas profanas». col. p. Ven.6 Pero. la atención que merecieron sus versos como objeto de inspiración entre los compositores de su tiempo y también de siglos posteriores. la conjunción entre el conceptismo poético y el alma de la música para mover los afectos y provocar en el lector. / en las lides que lo mete. Por una parte.). la analogía entre las diferentes expresiones artísticas y. no conservada) de algunos de los villancicos que el poeta escribió y que se cantaron en las festividades de la Navidad y del Corpus. participó. donde. Poemas de autenticidad probable. y después. Himeneo. Para intensificar la pasión de los amantes. con ojos y sin alas. un impulso esencialmente emotivo. 9 Luis de Góngora. Himeneo».148 Lola Josa y Mariano Lambea Góngora y la música 149 De manera similar se pronunciaba el tratadista ecijano Juan Bermudo: todo lo que dice la letra que con el canto se pueda contrahacer. p. Es posible que fuera infante de coro en Córdoba. el compás y la imantación de movimientos a modo de danza sensual.). y autor de la música (por desgracia. con un importante testimonio del poeta en el cual muestra su afición por la música a propósito de una reprimenda que el obispo le hizo sobre su conducta (no siempre la más adecuada para un eclesiástico…). desplegando su actividad de compositor. Y tan aficionado fue que no pudo prescindir del arte más espiritual del hombre para hacer posible uno de los encuentros eróticos de mayor belleza e intensidad en la historia de la poesía universal. ven. célebre. entre arreboles de honesto rosicler. poeta y retórico entenderá más de lo que en este caso digo. y rayos el cabello de su frente. 2000. Algunos biógrafos de Góngora han considerado que este tuvo alguna amistad con Espinel». Fundación José Antonio de Castro. para ser más precisos. ven donde te espera. 1994. 96). con el compositor que mayor relación mantuvo el poeta fue con Juan del Risco. respectivamente. sino reducirnos a todos ante la grandiosidad de una sensibilidad poética que tuvo más de milagro de la naturaleza que de humano empeño. Macario Santiago Kastner (ed. incluso se conservan algunos fragmentos para bandurria compuestos por él. por su grandeza. 19. trabaría conocimiento y relación con compositores de su tiempo. Góngora replicó al obispo argumentando: Lo cita en su romance Tendiendo sus blancos paños: «cuanto porque el español. En cuanto a las Soledades. de aquella aspiración humanística que buscaba la creación interdisciplinaria. Si fuere una doctrina que suspende. entre 1612 y 1617. xxii. desde el cargo eclesiástico de Racionero que ocupaba en la catedral de Córdoba. Acis y Galatea se aproximan atraídos por la fuerza de un deseo que requiere. y quebrar la sinfonía que la armonía de la belleza de Galatea había inspirado a toda la naturaleza: «¡Tal la música es de Polifemo!» (v. Declaración de instrumentos musicales. Madrid. sobre todo. Himeneo. y más a la mía. flores de su primavera. estuvo allí. Góngora. Himeneo. desplegó una imaginería musical que le permitió fijar la unión y el juego de opósitos. Contamos. BärenreiterVerlag. Antonio Carreira (ed. 767-792. 25-28).5 Asimismo. 2003. Poemas de autoría segura. centro modélico en la formación de músicos. que ni mi vida es tan escandalosa ni yo tan viejo que se me pueda acusar de vivir como mozo. En definitiva. pp. y blanca la Etïopia con dos manos. Edad de Oro. Conocedor de todo ello. CSIC. se contrahaga en la composición. en todo y por todo. «Notas sobre la imagine- Osuna: Juan de León. […] Ven. […] Ven. abiertas a cantos polifémicos. también. El que fuere gramático. además de artificios fónicos en sus versos. hallamos principios musicales en la raíz de su inspiración poética. olvida. Obras completas. y las consecuencias se suceden con su perro que enmudece y con animales que profieren una música desesperada. ven. Que mi conversación con representantes y con los demás de este oficio es dentro de mi casa. 2003. en lo mítico humano. en la que enseñaba el famoso organista y teórico Francisco Salinas. ya en sus años de juventud. ría musical y el amor en la poesía de Góngora».9 drid. maestro de capilla de la catedral de Córdoba. tales puntos [notas musicales] se deben poner que. Robert Jammes (ed. como Francisco Guerrero. un Cupido cuyo cabello intonso dulcemente niega el vello que el vulto ha colorido: el vello. por la inmortal Oda a Salinas que le dedicó Fray Luis de León. Kassel und Basel. Podemos decir grosso modo que en la personalidad artística de Góngora confluyen dos elementos de interés musical. ven. pp. 1555. 5 Góngora. ven.). 1) sujetas a cambios de melodías e instrumentos. en el oyente o en el espectador. Incluso. ¿no convendría proceder de igual manera al leer estos versos?: CORO I CORO II «Ven. y. acusándole de que vivía «como muy mozo y anda de día y de noche en cosas ligeras. sin duda. Soledades. Góngora participaba de la música. Himeneo. 6 Luis de Góngora. capaces de confundir las selvas y alterar los mares. 1975. también. además. vv. fol. Juan Navarro. gustaba de ella. 351-355.7 7 8 Miguel Querol Gavaldá (ed. el poema se nos presenta como «rimas sonoras» (v. su conocimiento. especialmente. cxxvr. que hacer podría tórrida la Noruega con dos soles. 152. 4 4 Juan Bermudo. su silbido de pastor. Himeneo. 1957. Editorial Castalia.

p. Smith. CSIC. junto a Lope de Vega. Anónimo (música).. C. con los que. y la armonía. 11 Luis Miguel Vicente García. p. C. a su vez.11 Sin embargo. Y es que. A diferencia de lo que sucede en el Polifemo. introdujo el barroco literario en las letras españolas. 2 y 3 La más bella niña. se atrevió a las asonancias romanceriles. op. 12 Mariano Lambea y Lola Josa (eds. Libro de Tonos Humanos. Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa. De ahí que las voces o coros alternando sean tan recurrentes en toda su obra poética. la poesía más musical que se produjo en el Siglo de Oro. cit. pp. ordenado tanto el cielo como la tierra. como Racionero de la catedral de Córdoba. Lola Josa y Mariano Lambea (transcripción poético-musical). Colección particular. La música y la poe- sía en cancioneros polifónicos del siglo xvii (i). en alta voz) que cualquier otra poesía española y es. resonaba la 10 Juan José Pastor Comín. sin ningún género de dudas. i. «La musicalidad del Polifemo». Conviene señalar que el genio cordobés fue muy musicado en su tiempo. 1. Luis de Góngora (letra). 139. Smith.). Barcelona. Es muy posible que esta musicalidad de los versos gongorinos actuara como atractivo estímulo y fructífera inspiración para los compositores de su tiempo que dejaron su música manuscrita en los cancioneros poético-musicales que se nos han conservado. asimilada por el poeta desde muy pequeño: cargó de ritmos el verso. la unión entre los amantes puede consumarse una vez la razón haya concertado el erotismo. cit. junto con Figs. 19 y ss. la música en Góngora disfruta de pleno protagonismo desde sus primeros romances. cadencia de su octosílabo. 2000. 1961. en las entrañas del endecasílabo de Góngora. al estudiar la musicalidad del Polifemo. tuvo el acierto de advertir que. en medio de la consonancia obligada de la octava rima. op. vol. la militia amoris solo se realiza después de los rituales musicales y las danzas apolíneas.10 Pero aún hay más: en las Soledades. Revista de Filología Española. pp. como debiera. . en el cual los poetas […] escribieron en muchos casos una poesía de admirable contenido intelectual pero de escaso placer para el oído.150 Lola Josa y Mariano Lambea Góngora y la música 151 La resonancia de la bicoralidad barroca confiere originalidad y majestuosidad a la primera Soledad con estos coros alternos que son una explícita invitación para cualquier compositor con talento y maestría. en el verso y en la estrofa: La poesía de Góngora tiene quizá más encantos para el oído del lector o del lectoroyente (si es que lee. 153-154. tuvo que escuchar el canto de la salmodia que le aficionó a los coros alternos que.13 13 C.12 Ya C. la policoralidad. 217-219. se convirtieron en una de las manifestaciones más genuinas de la música barroca hispánica. xliv..

de esa poesía barroca «surgida para conmover y admirar. que se ha perdido y que hemos tenido que reconstruir. observando su comportamiento lírico. La primera composición es una pieza de compositor anónimo que se halla en el Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa. todo lo contrario. Por otra parte. moriscos. no hay. y que explica a su madre las cuitas de su amor perdido en tan tierna edad:   La más bella niña de nuestro lugar. A pesar de su brevedad. pp. En este tipo de poemas. por extensión. sus valores breves y sus reducidos ámbitos: una quinta para el tiple primero y una sexta para el segundo (véase nuestra transcripción musical a notación moderna en las figs. Hortensio Paravicino o Francisco Manuel de Melo) conviene sobremanera no relegar la crítica textual solo a la tarea filológica.15 14 José F. entre otros. ciertamente. xxii. como un discurso afectivo en el que la melodía se erige en el recurso expresivo más importante. o sea. 18 Luis de Góngora. al menos. Francisco de Borja y Aragón. se realiza mediante melodías descendentes.17 Se trata del célebre romancillo «La más bella niña». 16 Aurora Egido. poesía religiosa de mayor frescura y desparpajo. con el no menos famoso estribillo «Dejadme llorar / orillas del mar». con un ámbito de novena y una concepción melódica específica. Revista de Occidente. Nada podemos saber de la voz intermedia. de forma que el resultado es una deliciosa ensalada. Y. a su madre dice. El Colegio de México. 2003. Madrid. donde predomina la elaboración compositiva. Montesinos. es un famoso cantarcillo con una condensación lírica excepcional. También podemos decir que. y concretamente para el estudio del romancero gongorino.. en tan tierna edad tan corto el placer. de estos parámetros. en todo el siglo de oro. ya que hay que centrar la atención en la repercusión que la música tenía sobre las variantes textuales de aquellos romances a los que se les puede encontrar su fuente u otro testimonio literario.). tanto en la música como en la poesía. 29-78. no veía en 19 Margit Frenk. Hay referente. solo el Góngora del romancero pudo convertirse en el maestro de sus poemas mayores por el dominio de la musicalidad. 1970. y ayer por casar.). «Las trazas poético- musicales en el romancero lírico español». en Fronteras de la poesía en el barroco.18 Este romancillo. 1990. y la mayoría de las extrañezas en la transmisión textual. aunque esté ensamblada en un conjunto polifónico. 2003. 1-3). . la música es considerada. paradójicamente. Silverman (ed. vol. 97-98 (texto poético) y 258-260 (partitura). en función de uno de los objetivos -el oído. Es un texto triste en el que se cuenta la historia de la joven enamorada que se halla sola. puede observarse aquí la artificiosidad de esta música. generalmente. que Cervantes y Quevedo. hoy vïuda y sola. lo dicen todo en cuanto al porqué de esa versión del poema y no otra.152 Lola Josa y Mariano Lambea Góngora y la música 153 Lope y Antonio Hurtado de Mendoza. también de adscripción popular. Madrid. precisa. o incluso un portugués empeñado en que Cristo era su paisano. Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica (siglos xv a xvii). cuando Góngora apenas contaba 20 años de edad. pp. op. de una versión musical inspirada a partir de ella. Dejadme llorar / orillas del mar. Edad de Oro. que es el motivo lírico y literario que aquí se expone. especialmente en la primera. y tratando de decodificar su expresividad musical puesta al servicio de la poesía. como por su interválica característica. 4-6.   dejadme llorar orillas del mar». Sobre la palabra poéti- ca en el barroco». o sabor tradicional (por decirlo así). Barcelona. Una cantidad considerable de composiciones poéticomusicales de finales del siglo xvi y primeras décadas del xvii presentan referencias tradicionales. La traducción musical del llanto por amor (lamento). Fondo de Cultura Económica. entre la introversión de las estrofas del romance y la extroversión del estribillo. Se establece entonces un juego. gitanos. pp. tanto por sus giros melódicos. 17 Mariano Lambea y Lola Josa (eds. «La hidra bocal. bien significativa de que Góngora. «Algunos problemas del Roman- cero nuevo». pues. ejemplifiquemos dos composiciones con textos de Góngora. toda poesía de corte tradicional o popular suele ir acompañada de una música. Facultad de Filosofía y Letras (UNAM). como es el caso de esta composición. que escucha su mal:   «Dejadme llorar orillas del mar. que. más fundamentada en su función armónica como bajo. con todos los resortes de la dramatización». Crítica. tanto del estribillo como de la cuarteta. por lo general. la voz más grave de la pieza. pues está fechado hacia 1580. en Ensayos y estudios de literatura española. p. constan de un diálogo en el que intervienen negros. fechada en 1609. El estribillo de esta pieza. Joseph H. México. ante la marcha de su prometido a la guerra. y que hay que entender esa hipertextualidad en su integridad: como unidad poético-musical nacida de la necesidad de extremar con la música lo poético. cit. o un contraste. 2006. Los disparates y los anacronismos se mezclan con los estribillos rítmicos. Por otra parte. desvelan el arte. tan largo el pesar. notas de larga duración e intervalos musicales menores. porque en más de una ocasión solo las estructuras musicales permitirán entender las estructuras poéticas. mientras que en el estribillo se revela más poético y más lírico. a la hora de poner en música la versión poética de un romance que ellos iban a convertir en romance lírico.16 Partiendo. o. del que hemos incluido un fragmento. clérigo sin vocación. dedicadas al Corpus o a la Navidad en 1609 y 1615. Bras?.   »Pues me distes. en las líneas melódicas de los dos tiples. Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa. Antonio Carreira dice que hay en la producción lírica de Góngora: un grupo de letrillas que destacan por su gracia extraordinaria: nos referimos a las que.   viendo que sus ojos a la guerra van.14 En los romances y letras de Góngora para cantar.19 Y en relación a la música. CSIC. 15 Lola Josa y Mariano Lambea. Obras completas. No sucede lo mismo en el tenor. La música y la poe- sía en cancioneros polifónicos del siglo xvii (v). en lo referente a la relación entre música y poesía. podemos decir. ii. un alto.   y me cautivastes de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad. Otra composición digna de referirse es la letrilla religiosa de Góngora titulada ¿A qué nos convidas. populares o popularizantes. y. mayor cantidad de música debido a las continuas repeticiones de los versos y al mayor interés que tiene el compositor en mostrar sus habilidades técnicas e imaginación musical. 117-118. el musicólogo tendrá más de una vez la última palabra. es decir. las trazas con que procedían los compositores a la hora de poner en música un romance. madre. el compositor se muestra más discursivo en su musicalización. No hay que olvidar que todo romance lírico suyo es hipertexto de otro anterior. Esas variantes textuales son elocuentes testimonios de la música. es una de las obras más tempranas del poeta. en las estrofas del romancillo. por ejemplo. 10. teniendo en cuenta algunas observaciones derivadas de la concepción popularizante que tienen las dos voces superiores. o mejor dicho. en los que el texto refiere estados de dolor y lamentos por amor. pp. en la obra poética de otros ingenios (el citado Hurtado de Mendoza. la cual fue escrita para cuatro voces.

ambiciosa y elaborada de todas las que se compusieron sobre textos gongorinos. suene el cascabel. Obras completas. Esta pieza es la más compleja. y vamos a comer de él. lo asó ya.net/10261/35715>. en el fondo. hasta llegar a la máxima utilización de los efectivos. Bras? A un Cordero que costó treinta dineros no más. 4. y luego se arrepintió quien lo vendió. que fue por el otro figurado: cómelo. Bras? Tomás Sirera (música). con fragmentos a solo. M. pero del que sabemos que fue maestro de capilla de la catedral de Girona. Citamos el texto de este villancico que es un diálogo entre los pastores Gil y Bras: Gil ¿A qué nos convidas. Bras Gil Bras Bras Gil Bras De rodillas inclinado. 20 20 Luis de Góngora. llega al Cordero. Amor dio el fuego. en diálogo y a cuatro voces. Gil ¿Bastará a tantos? Bras Sí. Barcelona. ¿A qué nos convidas. no en pie. ¿A qué nos convidas. sino algo esperanzador. 5-7-). Bras? consta en Digital CSIC: <http://hdl.22 22 La transcripción completa del villancico ¿A qué nos convidas.. Luis de Góngora (letra). y juntó leños que el fénix jamás. Gil. y. Bras? Bras A un Cordero que costó treinta dineros no más. 4 ¿A qué nos convidas. Biblioteca de Catalunya. . xix. y luego se arrepintió quien lo vendió. festivo.21 La música que se nos ha conservado de esta letrilla es obra de Tomás Sirera. de palo sí.y las primeras páginas de nuestra transcripción musical a notación moderna -figs. de quien desconocemos muchos datos de su biografía. toca el tamboril. 283-284. y no lo acabarán mil. y luego se arrepintió quien lo vendió. entre 1630 y 1642. no con báculo. 21 Ibíd. las ocho voces (véase un fragmento del manuscrito original conservado en la Biblioteca de Catalunya -fig. Fig. Gil. y es de modo que lo comerá uno todo. p. es decir. 749/24 (fragmento). cit.handle. Bras? A un Cordero que costó treinta dineros no más. tan mal con el yerro está quien dellos nos redimió.154 Lola Josa y Mariano Lambea Góngora y la música 155 lo numinoso un perpetuo recordatorio de la bajeza humana y su necesidad de redención. que mechado de tres clavos lo hallarás. op. Lo prueba el hecho de su extensión y de la plantilla vocal a la que va destinada: 219 compases de buena música reservados a ocho voces repartidas en dos coros. De hierro instrumento no. pp. Gil Toca.

(edición facsímil de F.handle. Figs. y en fin. Lambea. Osuna. 1970. Lola. editándola. Iuan Bautista Gargano y Lucrecio Nucci.). Joseph H. El Colegio de México. Mariano y Josa. xxii. Robert Jammes (ed. fragmento. con esas sucesiones ascendentes y descendentes en notas rápidas. Alianza Editorial. en esta letrilla no podemos decir lo mismo: aquí hay una elaboración musical debidamente planificada y expuesta. Pedro. La música y la poesía en cancioneros polifónicos del siglo xvii (v). Bologna. Facultad de Filosofía y Letras (UNAM). <http://hdl. y. p. Parker (ed. Smith. Góngora. 1961. op. vol. Digital CSIC. Madrid. la interválica y determinados giros melódicos. Bras? Tomás Sirera (música). Josa. inmortalizó en su obra lo musical como la esencial analogía del hombre con el mundo. José F. La música en Góngora ritualiza el amor. Nápoles. Madrid. Alberto Gallo. Tractado de musica theorica y pratica. Manfred F. los ámbitos de las voces. 2003. 1986. 2002. Pastor Comín. filólogos y musicólogos trabajen interdisciplinariamente y aquilaten más detenidamente el significado y verdadero alcance de aquella música que se compuso hace siglos y que hoy podemos redescubrir estudiándola. Editorial Castalia. 24 Bástele al lector comparar los distintos tipos de músi- BIBLIOGRAFíA ca y danza en el Polifemo. 9-55. en el romance Serranas de Cuenca. 7 de noviembre de 2002). En su melodía no se adivina el influjo popular. Bärenreiter-Verlag. Egido. Invitamos. pp. Ediciones Cátedra. grabándola y haciéndola nuestra. Antonio Carreira (ed. 6 y 7 ¿A qué nos convidas. xliv. «Algunos problemas del Romancero nuevo». permite ceremonias iniciáticas en las que. que revolucionó la expresión poética. 5. Silverman (ed. Música para Góngora. vol. ii. está la soledad indeseada. CSIC. Bras?. 2 vols. Lambea. Frenk. hemos observado ciertas características melódicas que nos aproximaban a la música tradicional. Aurora. México. y Lola Josa (eds. Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica (siglos xv a xvii). Barcelona. ¿A qué nos convidas. Lola (eds. Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa. Crítica. y Mariano Lambea. pp. en Ensayos y estudios de literatura española. 216. Mariano.23 Por su parte. en un futuro inmediato. . pp. Barcelona. dicho sea de paso. El melopeo y maestro. CSIC. 1990. «La hidra bocal. Fábula de Polifemo y Galatea.). Luis de. 1969). Revista de Filología Española. 109-139. Poemas de autenticidad probable. Mariano. en cambio. xxii. 29-78. Forni editore. las Soledades. Góngora. Sobre la palabra poética en el barroco». Lambea. interpretándola y escuchándola.). Lambea.).. Luis de. Bukofzer. Mariano. y Lola Josa (eds. Querol Gavaldá. <http://hdl. Juan.. 139-166.).handle. Edad de Oro. Luis de Góngora (letra). 1975. Poemas de autoría segura. De Monteverdi a Bach. Y una faceta de especial relevancia la constituiría el estudio detallado y completo de las poesías de Luis de Góngora llevadas al pentagrama.). Libro de Tonos Humanos. analizándola. Madrid. más allá de la armonía.). «La musicalidad del Polifemo». Kassel und Basel. Las características intrínsecas que poseen la poesía y la música a la hora de hermanarse constituyen un campo de estudio de singular importancia y trascendencia para comprender mejor una de las facetas más ricas de nuestro patrimonio cultural histórico. son ajenas por completo a la esencia musical popular o tradicional. y muy alejada del espíritu popular. pp. La música en la época barroca. Juan José. 2000. i. y sí. Alexander A. 1994. como estudió Luis Miguel Vicente García.156 Lola Josa y Mariano Lambea Góngora y la música 157 Si en el romancillo «La más bella niña». la inspiración de un compositor profesional. Soledades. que. 2003. Madrid. 205-219. 2003. I.handle.24 23 Música para Góngora es el título de la conferencia pronunciada por Mariano Lambea en el Centro de Documentación Musical de Andalucía (Granada.). CSIC. Madrid. Véase el texto en Digital CSIC: <http:// hdl. 147-204. Cancionero musical de Góngora. 1555 (edición facsímil de Macario Santiago Kastner. 1613. Vicente García. C. aquella magnífica e inolvidable música para Góngora. Edad de Oro. 2006. cit. C. pp. Obras completas. 1957). Fondo de Cultura Económica. net/10261/35715>. el desamor y la muerte. Cerone. Lola Josa y Mariano Lambea (transcripción poético-musical). «Música y literatura en la obra de Góngora: el espejo barroco». xxii. Luis de. «Las trazas poético-musicales en el romancero lírico español».. Barcelona. Luis Miguel. el genio cordobés. Montesinos.net/10261/35720>. a que. pp. 2003. Declaración de instrumentos musicales. «Notas sobre la imaginería musical y el amor en la poesía de Góngora». Bermudo.net/10261/35720>. Enrique Granados puso en música en sus Canciones amatorias. en Fronteras de la poesía en el barroco. Juan de León. pues. Digital CSIC. Edad de Oro. Góngora. la danza y el canto. La música y la poesía en cancioneros polifónicos del siglo xvii (i). 2000. Fundación José Antonio de Castro. Miguel (ed.. Revista de Occidente. Madrid. Margit.

muy certeramente. un auténtico interés en el ordenamiento y revisión de estos dispersos documentos. La variedad y cantidad de materiales impresos y manuscritos que constituyen el corpus de la polémica gongorina ofrece. como es el caso de don Pedro de Valencia y. edición moderna de Justo García Soriano. de este modo. en las que critica la nueva poesía. Ediciones de «La Lectura». p. en su imprescindible edición de las Soledades. vol. 178.1 En los últimos años se ha despertado. aparecidas en 1634. el juego de las exégesis comienza a fraguarse con celeridad. la programática convicción con la que se propuso poner en marcha la difusión de las Soledades. es posible trabajar ya sobre bases algo más sólidas. orientan nuestros errantes pasos por ese —en palabras de Francisco Cascales— «crético laberinto» de dificultosos derroteros. con los resultados alcanzados. DEFENDIDO Y COMENTADO: MANUSCRITOS E IMPRESOS DE LA POLÉMICA GONGORINA Y COMENTARIOS A SU OBRA Melchora Romanos Una de las más significativas características de la repercusión de la obra de don Luis de Góngora la constituye. por suerte. .158 159 GÓNGORA ATACADO. La particular preocupación con que acometió esta empresa lo llevó a solicitar la opinión de ilustres humanistas. a quienes deseen abordar este complejo proceso crítico. se pasó luego a los comentarios elaborados con mayor rigor argumentativo. pues de las cartas y «pareceres» con observaciones muy precisas sobre las audacias más destacadas. de modo tal que. con el que pone a nuestra disposición una «aguja de navegar gongoristas» para ayudarnos «a sortear escollos para 1 Expresión que emplea para descalificar el estilo de Góngora en sus Cartas Philologicas. al menos de los hasta hoy conocidos. 1930. Madrid. posiblemente en la primavera de 1613. sin duda alguna. Uno de los valiosos aportes logrados en este sentido es el catálogo que Robert Jammes ha recopilado y reseñado con atinadas observaciones que precisan la cronología. en los que detractores y defensores se prodigaron para instaurarse en el espacio del debate y a la sombra del prestigioso creador. un diverso panorama de potencialidades que comienzan a ser desentrañadas por las investigaciones y trabajos de estudiosos que. consciente de que sus innovaciones podrían despertar reacciones no siempre favorables. i.

el poeta sevillano se había preparado con mucha dedicación y a diferencia de otros contrincantes que por lo común hacen una crítica de conjunto de tipo doctrinal sobre la oscuridad o sobre aspectos de la elocutio y apuntan aquí o allá algún pasaje para censurarlo. En Pedro de Valencia. editor de la Carta a Góngora en censura de sus poesías de Pedro de Valencia: Pese a la buena disposición del censor. compiladas por sus admiradores. pp. tanto en contra como a favor de Góngora. y racio­ nero de la Santa Iglesia de Córdoba singular yngenio versado en muy auentajadas Letras. 1994. MadridLondres. 1969. Esos «pareceres» solicitados encierran una notoria diferencia en relación con otros textos que surgen de la polémica. 7 Para esta etapa de la controversia véase: María José Osuna Cabezas. metódica. lo que aconseja— confirma su apego al ideal clásico de la armonía perfecta. Castalia. . R. defendían y citaban a don Luis. la cita en p. 493-513.5 En este caso. Las «Soledades» caminan hacia la corte. Granada. se detiene a criticar un buen número de versos de la Soledad Primera. en Don Luis de Góngora. p. ii.. 607.. en esta línea de aproximación a una visión de conjunto del problema. y muy versado en todas buenas letras. selección y decoro artístico de todos los componentes de la obra.. pp.. Soledades. cartas. pues se trata de opiniones vertidas desde la amistad y el respeto por la poesía del poeta cordobés. Vigo. Abad de Rute. ilustrada y defendida.. pp. En efecto. Biografía y estudio crítico. permite seguir el proceso histórico-crítico de la recepción de las Soledades en el siglo xvii al configurar los alcances de los distintos momentos de enfrentamiento entre los contendientes. 1994.9 Sin lugar a dudas. Málaga. Francisco de Cabrera.7 Es indudable que la polémica iba cobrando vuelo pues. con el fin de deslindar la variada entidad del casi un centenar de los que integran el corpus de los «comentarios exegéticos sobre la obra de Góngora». desde la perspectiva crítica de signo negativo en que se sitúa. este intemperante lector ha realizado un consistente trabajo en el que trata de subvertir las propuestas más audaces de don Luis acudiendo a la ironía y la burla. 1925. CII-2. 619. que no puede escribirse a vuela pluma. Aborda nuevos enfoques en el apartado B. él se demora en una lectura muy atenta y pormenorizada. Francisco de Córdova Abad de Rute. cit.3 Finalmente. que en opinión de María José Osuna sería el P. todo —lo que alaba. las citas en p. xxxiii. Precisamente. a instancia de su autor y los publicó en su libro En torno a las «Soledades» de Góngora: ensayos. cit. Primera fase de la polémica gongorina. Prensas Universitarias. [. algunas figuras de gran relieve intelectual escribieron eruditas respuestas en las que aportan facetas doctrinales e interpretativas más sustanciales. que me excuso de citar para no convertir estas páginas en una más de las tantas listas con los nombres de quienes apoyaban. Como bien señala. confiesa en forma explícita. y lenguas. «papeles» y comentarios. en enero o febrero de 1614. Salamanca. Gredos. Madrid. Editorial Academia del Hispanismo. el desconocido autor pondera en estos términos la calidad e importan­ cia de quienes se avinieron a responderle: [. 607-719. 1988. el documentado libro de Joaquín Roses Lozano que. que una de las razones que lo movieron a emprender su tarea esclarecedora del poema fue precisamente la de «remover el indebido aplauso que ha dado el vulgo al Antídoto». El éxito y la rapidez con que se difundió causaron gran inquietud entre las huestes gongorinas que veían proyectarse una suerte de sombra perniciosa sobre los grandes poemas gongorinos. Manuel Mª Pérez López. si bien el tono y las apreciaciones. Emilio Orozco descubrió junto con otros documentos de la polémica el desconocido. 429-452. pp. 396. p. 4 Antonio Pérez Lasheras. pp. exhaustiva. y muy docto y versado en poesías. «Voces de la polémica». ed. Boletín de la Real Academia Española. 2000.. no deja de ser inesperado que al final del Parecer se ofrezca con gesto amistoso a «salir en defensa suya a cualquiera estacada. la selección necesariamente no va a ser objetiva ni neutral como tampoco lo eran los textos de quienes escribían para denostar o alabar el novedoso poema generador de confrontaciones. 9 Robert Jammes. defendido y comentado: manuscritos e impresos de la polémica gongorina y comentarios a su obra 161 llegar a puerto». se sitúa el Abad de Rute en el Parecer que por pedido de Góngora le hace llegar tiempo después. Es por ello que. Parecer de don Francisco de Córdoba. que se sucedieron durante los más de cincuenta años del debate que conmovió la historia literaria de los siglos de oro. ed.160 Melchora Romanos Góngora atacado. Ryan. Bulletin Hispanique. 671-672. con mayor interés. con todos sus defectos. 133-243. Díaz de Ribas. desde la perspectiva de la poética de la oscuridad traza un valioso estudio de los fundamentos teóricos de la polémica. lo que reprueba. Para la posición de Lope de Vega en el debate véase también de Emilio Orozco. Universidad. Tipografía de la Revista de Archivos. pp.4 Sobre algunos de los lineamientos de estos trabajos y con el trasfondo de tantos otros igualmente esclarecedores y decisivos. 5 Una de esas listas fue publicada por Hewson B. una obra documentada. grande humanista. La primera etapa del proceso de difusión del Polifemo y. Antonio Pérez Lasheras propone «una mínima clasificación de estos textos.] lo han hecho otros buenos yngenios como es el señor Dn.. 433. cuando ya habían mediado otras manifestaciones de réplicas y contrarréplicas por parte de sus defensores y adversarios. en reacción al éxito y la aceptación que consiguió en su momento muchas son las voces que se levantaron para contrarrestar los efectos negativos que el Antídoto parecía fecundar. si es que queremos viajar por el agitado mar de las opiniones vertidas en forma de poesías satíricas. Madrid. 6 2 Se trata del «Apéndice ii. vol. en la que quedan indicados los más importantes». «pareceres». Zaragoza. Jammes lo califica de «muy divertido» y «escrito con acento sevillano». es indiscutible que los reparos surgen condicionados por los principios del pensamiento clasicista afincado en el humanismo del segundo Renacimiento español. de su libro Góngora: «Soledades» habitadas. 11 El Opúsculo fue publicado por Miguel Artigas. cf. Estudio y edición anotada de la «Carta a Góngora en censura de sus poesías». vertidas en la carta del abad. particular ingenio de Córdoba. 6 Manuel Mª Pérez López. Una poética de la oscuridad: la recepción de las «Soledades» en el siglo xvii. p. 10 María José Osuna (ed. 1953. y sin apartarse nunca del poema. Si bien sus juicios marcan posiciones negativas frente a algunas de las novedades que entrañaban y ofrecen la posibilidad de enmiendas y correcciones. en el Opúsculo inédito contra el «Antídoto» de Jáuregui y en favor de don Luis de Góngora por un curioso. 2009. Lope y Góngora frente a frente. 3 Joaquín Roses Lozano. 1973. Sobre sus méritos y el cuidado en la preparación y redac­ ción comparto las palabras de Robert Jammes: «El panfleto de Jáuregui es. p. La polémica de las Soledades (1613-1666)» en su edición de las Soledades de Luis de Góngora. En esta misma concepción estética. acerca de las «Soledades». estudios y edición de textos críticos de la época del poema. Universidad.). Madrid. hasta ese momento. y Soledades y las demás obras de Dn.8 Y el presuntuoso llegó.2 A su vez.10 En efecto. el autor de la Ilustración y defensa de la «Soledad primera». se percibe un íntimo e inevitable desfase entre sus concepciones y las innovaciones estéticas de Góngora. Se ve a cada paso la minucio­sa labor de preparación de fichas que tuvo que realizar su autor». me propongo ahora detenerme en algunos aspectos puntuales de esta polémica. de las Soledades se encuentra signada por un certero gesto de Góngora que con anterioridad a hacer públicos sus poemas requiere la opinión de dos reconocidos humanistas: Pedro de Valencia y Francisco Fernández de Córdoba.] otro es el llicenciado Po. Pedro de Valencia. Góngora vindicado: Soledad pri- mera. las citas en p. «La crítica literaria en la po- lémica gongorina». armado de pluma y libros» en el caso de que algún «atrevido presuntuoso» osara impugnar su obra. 2007.]11 8 El texto del Parecer ha sido reeditado con mayor pre- cisión por Antonio Carreira en su edición de las Obras completas de Luis de Góngora. primer críti- co gongorino. 2000. el cual hizo unas ilustra­ ciones en favor y defensa del Polifemo. Soledades. Universidad. «Una bibliografía gongorina del siglo xvii». 66. Así. 427-467. defensas. 513. [. conservan los mismos reparos acerca de la acumulación excesiva de tropos que son causa de la oscuridad. aplicado a su autor para defenderle de sí mismo escrito por Juan de Jáuregui. Biblioteca Castro. 34. 2008. Madrid. como se podrá ver en su escripto. Una nueva dimensión crítica se produce en la recepción de las Soledades a partir del efecto provocado por la difusión del controvertido Antídoto contra la pestilente poesía de las «Soledades». entre las que terciaron algunas misivas de Lope de Vega y de integrantes de su círculo. Luis de Góngora. su autor podría ser Juan de Salier­ ne. Tamesis. 431 y p. a quien intitula Examen del An­ tídoto.

pero en ese juego entrecruzado de instancias dialógicas. Madrid. El perverso refinamiento de oponerse». voy a detenerme en el diálogo entablado entre Jáuregui que ataca y Díaz de Rivas y el Abad de Rute. Biblioteca Nacional de España. 3726. Sevilla. Mendoza.162 Melchora Romanos Góngora atacado. y concluidas en 1624. bastante próximas y coetáneas. Madrid. cuando se difunde el Antídoto. como sucede a menudo con este malintencionado discurso anti­ gongorino. cito por la ed. Universidad. Actas del segundo Simposio nacional Letras del Siglo de Oro Español. «Gongorismo y antigongorismo en el siglo xvii. fol. 1963. Anotaciones a la Segunda Soledad de don Luis de Góngora. El editor señala que «Y aun se aumentará el volumen con los comentos del Poliphemo y Soledades. pp. en los preliminares de su edición de las Obras en verso del Homero Español. y toda aquella caterva que baila. 2000. fol. En el «Estudio preliminar» puede encontrarse la más completa información sobre la difusión del texto. 4 Pedro Díaz de Rivas. en Serta Philologica F. y no se dirá estar solo el que tuviere otro consigo». Jáuregui inicia su invectiva. Cátedra. que defienden las Soledades. 104 y fol. ni falla alguna en la concepción poética. Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades. no por irónica deja de ser menos intere­ sante. Fig. fol. Lázaro Carreter. 224 vº. 86. Por consiguiente. Antídoto contra la pestilente poesía de las «Soledades» por Juan de Jáuregui. que era también cordobés y amigo de Góngora. prometía para la segunda parte nunca publicada. ii Estudios de Literatura y crítica textual. defendido y comentado: manuscritos e impresos de la polémica gongorina y comentarios a su obra 163 Resultaría muy difícil plantear una pormenorizada descripción del complejo panorama que las críticas de Jáuregui generaron en el primer momento del debate. un tratado de tono doctrinal y en las inéditas Anotaciones y defensas al «Polifemo» y las «Soledades». por tanto. como lo establecen las pautas que rigen el comentario de textos. Madrid. p. Fig. Anotaciones y defensas a la Primera Soledad de don Luis de Góngora. 12 Véase para un desarrollo más detenido del problema: Melchora Romanos. Las Anotaciones fueron comenzadas a escribir en 1615. 248.13 El hecho de que estas obras fueran escritas con la intención de explicar la grandeza de las Soledades y defenderlas de la miseria de las objeciones jaureguianas. 3 Juan de Jáuregui. 435447. pp. pues junto a la explicación de los poemas mayores de Góngora se da también el contexto ideológico en el que se sustenta la creación literaria en la encrucijada del Renacimiento. Biblioteca Nacional de España. 1627. las convierte en una verdadera muestra de lo que podríamos definir como una de las coordenadas insoslayables de la recepción de los grandes poemas en le siglo xvii. El conjunto de los comentarios de Díaz de Rivas. ms. Universidad Nacional de Cuyo. 1983. Góngora y Quevedo.12 El Licenciado Pedro Díaz de Rivas. facsímil de Dámaso Alonso. 1 y 2 Pedro Díaz de Rivas. censor en primera instancia. planteando la inconveniencia del título pues entiende que erró «lla­ mán­ dole impro­piamente Soledades. luzido ingenio corodués». por cuanto. plantea su defensa teórica para responderle a Jáuregui en dos frentes de combate: sus Discursos apologéticos (1616 o 1617). aplicado a su autor para defenderle de sí mismo. «Lectura varia de Góngora: opositores y defensores comentan la Primera Soledad». canta y zapatea hasta caer. 1997. Biblioteca Nacional de España. Madrid. Figs. es posible encontrar mucho material útil para la comprensión del fenómeno poético barroco. a pesar de la 14 Cito por la edición crítica de José Manuel Rico García. juega. en «Al lector» en los preliminares sin foliar. porque soledad es tanto como “falta de compa­ ñía”. Con el fin de ilustrar cómo funcionaban los mecanismos de composición e interpretación que se dieron condicionados por la peculiar confrontación a que da lugar el Antídoto. Madrid. CSIC. 13 Cabe recordar que estas Anotaciones son los famosos «comentos» que López de Vicuña.14 La observa­ ción. se formula sobre los parámetros de defensa y valoración de la poesía gongorina y. Cervantes. se nos ofrece como una construcción muy sólida pero con limitaciones producidas por una intencionalidad que no encuentra fisuras. no podrá nuestro crítico lector desaprovechar la oportunidad de burlarse del «pobre mozo naufra­ gante» que se mueve entre legiones de serranas y pastores que habitan en poblados próximos y concluye así su razonamiento: «Donde había tanta vecindad de pueblos. que hizo Pedro de Ribas. Madrid. 120. 73-90. . ¿cómo diablos pudo llamarse Soledad?».

Dio. la negación de la esencial condición innovadora con que fue concebido el proyecto de las Soledades. el de los oscuros gongorinos y el de los claros o llanos seguidores de Lope de Vega. que no tenga el pobre. las amplía y desarro­ lla en una extensa argumentación destinada a demostrar lo siguiente: Quiere V. la segunda. 125. donde si viven algunos hombres. pues. la Soledad del yermo. por Juan González. pues. 1624. en buena medida. otro de los importantes documentos destinados a reivindicar al poeta. Este. en la «Introducción». en Miguel Artigas. ni orden que haga ciudad o pueblo?15 15 Pedro Díaz de Rivas. puede apreciarse el modo en que se va configurando el discurso crítico destinado a dar a entender a su poeta favorito. Fig. José Manuel Rico señala con certero juicio la funcionalidad del texto de Jáuregui en este debate: El Antídoto se inscribe como una voz nueva y disonante en el diálogo entre ausentes. objeciones del autor del Antídoto. anónimos en muchos casos.. y la cuarta.] Y ¿quién duda se digan soledades estos sitios. a destruir los inmerecidos ataques y a la vez a darse a conocer. quien acuda a su defensa. que representa el polifónico debate sobre la nueva poesía. 1635. 1978. además. ms.164 Melchora Romanos Góngora atacado. defendido y comentado: manuscritos e impresos de la polémica gongorina y comentarios a su obra 165 reducción semántica que implica su interpretación. Biblioteca Nacional de España. sin gobierno político. que contiene. En el subtítulo anuncia que «advierte el desorden y engaño de algunos escritos». Modernizo la ortografía tanto al citar a Díaz de Rivas como a los otros comentaristas. [. la Soledad de las riberas. que calumnia esta inscripción de Soledades [. publicado en 1624. ora del lugar por donde se finge errando. Portada de la edición del Orfeo. Portada de la edición de Epístolas satisfactorias…. la cita ff. 104-179. ff. Madrid. ora sea respecto del peregrino. la Soledad de las selvas. viven entre sí distantes. pasaje que ha sido muy citado por los gongoristas pero en el que a la vez se detiene. muchos quedaron manuscritos y.. que este nombre de «solo» y «soledad» le entendamos en calzas y en jubón. La edición princeps fue publicada en Madrid. de puro solo.17 Así fueron surgiendo anotaciones. defensas e ilustraciones desde los más distantes lugares de España. duermen algunos en las bibliotecas y otros comienzan ahora a ser publicados. que no es más que una muestra mínima de lo que supone la ingente masa de textos de la polémica. Biografía y estudio crítico. Madrid. R. quien tal vez conocía estas Anotaciones de Díaz de Rivas. en su Examen del Antídoto. Editora Nacional. 6 Martín de Angulo y Pulgar. Se han conservado varios manuscritos con las Anotaciones. La respuesta de Pedro Díaz de Rivas.]». Granada. Anotaciones y defensas a la «Pri- mera Soledad». los debates que provocaron sus obras se configuran desde otras instancias críticas. quedan disueltas las La cuestión es de gran interés y como vemos Jáuregui ha apuntado su dardo hacia el centro de la concepción poética que con notable preocupación Díaz de Rivas y el Abad de Rute se esmeran en fundamentar. Abad de Rute. cit. se encuentra en la anotación del primer verso de la Dedicatoria al Duque de Béjar. p.. 17 Antídoto ed. pero muy de otra manera se entiende por acá.. Este doble nivel semántico está puesto en juego por Góngora en el poema y de un modo muy inteligente Francisco Fernández de Córdoba. como es su hábito. Se instala en él asumiendo las condiciones de los anteriores y perpetuándolas en las respuestas y exámenes que vienen a contestarle.63-64. A medida que las innovaciones poéticas de Góngora se fueron afianzando. comentos. que Díaz de Rivas no construye la anotación al verso pensando tan solo en explicar el sentido del título por lo que. Abad de Rute. a precisar el significado del nombre del poema: Dice que el argumento de su obra son los pasos de un peregrino en la soledad. puesto que en la censura del título muestra su falta de comprensión de los posibles matices semánticos lo que supone.. 105-105 v°. . Tal es el caso del Discurso poético de Juan de Jáuregui. Madrid. mientras que la observación de Jáuregui se refería más bien a la acepción «soledad=‘falta de compañía’». Melchora Ro- manos. en primer lugar el plan de la obra. En este ejemplo. la cita en p. ya que en realidad este breve tratado le vale tanto para oponerse a los bandos en pugna. cit. lviii. ed. es el firme tronco de la fábula. Es evidente.18 Fig. como para proponer una poética equidistante de ambos extremos: «No es mi intento escribir elogios a la luz ni invectivas a las tinieblas que de uno y otro [vicio] están llenos los autores». Madrid. Madrid. Don Luis de Góngora. al sentido mismo e intención global del poema: la rela­ ción que existe entre el título y el contenido de la obra. ed. pp. Exa- men del «Antídoto». 18 Juan de Jáuregui. pp. Discurso poético. o si se quiere a la necesaria relación res / verba. Claro está que esta respuesta se circunscribe a una de las acepciones de la palabra «soledad» = ‘lugar despobla­ do’. m. perdidos o localizados. Biblioteca Nacional de España. la tercera. RAE. 402. en 1624. conocedor de los secretos compositivos que pueden haber sido motivo de discusión en los círculos literarios que rodeaban al admirado poeta. al concluir el párrafo anterior agrega: «Con estas razones. 5 Juan de Jáuregui. cuando la nueva poesía contaba ya con más prestigio y adeptos. y la pregunta retórica lo confirma. en quien se apoyan las demás circunstancias de ella a quien intituló Soledades por el lugar donde sucedie­ ron. Soledades. 400-467. nº 3726 BNE. plantea una cuestión que apunta. por título el lugar donde sucedía el cuento a imitación de gravísimos autores.16 16 Francisco Fernández de Córdoba. porque de una y otra suerte le conviene a la obra el nombre de Soledades. Jammes se vale de estas respuestas aclaratorias para darnos su interpretación de la significación del título. 1925. impulsado por la crítica de Jáuregui. p. La primera Soledad se inti­ tula la Soledad de los campos y las personas que se intro­ ducen son pastores.

PPU. su enemigo manifiesto.23 Este erudito.166 Melchora Romanos Góngora atacado. en op. se produce una redefinición del panorama crítico en el que las tensiones de los primeros choques se neutralizan y potencian. 1955. Robert Jammes. 28 Edward M. pp. 27 Véase Ricardo del Arco op. Cristóbal de Salazar Mardones había publicado su Ilustración y defensa de la Fábula de Píramo y Tisbe. siendo mi mayor cuidado no usurparle ningún lugar de los que trae en declaración destas Soledades (como advertirás cuando diligente cotejares los unos con los otros)…». Las obras que comenta son: el Polifemo. El Crotalón. Pellicer se vanagloria de su amistad con Paravicino y se encarga de poner en contacto a Nicolás Antonio para que este pueda recabar datos necesarios para sus trabajos. Wilson. La cita en las primeras líneas de estas advertencias. pp.. 20 Se trata de un volumen de 450 páginas a dos colum- nas. 25 Salcedo Coronel. Madrid. 1971. después de acusarlo de haber utilizado sus comentarios al Polife­mo: «No me cuesta poco estudio huir de la misma culpa. vol. con trasposiciones y metáforas pero en modo alguno tan audaces como las gongorinas. curiosas y complejas personalidades. Píndaro andaluz. en su trabajo «Études sur Nicolás Antonio. Este importante conjunto de impresos constituye un acervo enriquecedor por cuanto al instaurarse como mediadores entre los poemas y los lectores se generan de manera intertextual nuevas perspectivas emergentes de la lectura del poema y de la lectura de sus lecturas. Anuario de Filología Española. Georg Olms Verlag. incluyendo al famoso Vincencio Juan de Lastanosa» y a Baltasar Gracián. de opiniones. cit. p. en Antonio Vilanova (ed. 11. pp. José Enrique Laplana Gil (eds. en 1648. es frecuente que se establezca entre ellos una confrontación 19 El poema apareció. por un lado. en 1636. pp. 21 Al menos en algunos volúmenes de esta edición se incluye con portada independiente la edición de su comentario al Polifemo de 1629. Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Andrés de Uztarroz. Ibid. ii.27 Una auténtica red de comunicaciones se establece en este productivo mundo de operarios de conocimientos de enciclopédica proyección y difusión. También puede verse al respecto: Luis Iglesias Feijoo. 22 Alfonso Reyes. cobrando preeminencia sobre las Lecciones solemnes a las obras de don Luis de Góngora y Argote.24 Así. 1958. pp.29 23 Sobre estas relaciones véase: Melchora Romanos. Madrid. Es este el momento del «post-gongorismo combativo» o del «gongorismo sin Góngora» en el que. organiza su trabajo como una sucesión selectiva de notas numeradas a modo de notas al pie. en Estudios y ensayos gongorinos. Gredos. de Pellicer». 313-420. En ese sentido. Fermín Gil Encabo. o con palabras de Alfonso Reyes «pequeña república de miopes». xvii». el sevillano don García de Salcedo Coronel. en primer término. de modismos o palabras poco elegantes. las «Soledades» de don Luis de Góngora comentadas por don García de Salcedo Coronel. «Contexto crítico de las Soledades de Góngora». con sus propias guerras por la prioridad en el hallazgo erudito. 141-203. 675-676. vol. sin duda por considerarse traicionado. Años antes. 757. pp. Mucho se ha escrito ya sobre el azaroso mundo de los comentaristas. analiza la labor de este bibliógrafo como comentarista y muestra su disconformidad con los comentarios de Salcedo a las canciones y el Panegírico. por último aparecen. México. en Aurora Egido. Tanto Pellicer como Salcedo Coronel. o sea su poética.21 Con posterioridad continúa su tarea exegética en un segundo tomo dedicado a los sonetos que se publicó en 1644 y. edi- tado por Juan González. aspecto que ha completado José María Micó. cit. Don García de Salcedo Coronel se adelantó a todos al publicar en 1629 el comentario del Polifemo. al comentar el Polifemo y las Soledades. la Fábula de Píramo y Tisbe. 1961. pp. 1950. pp. lo que declara con estas palabras en el prólogo «Al Lector». Actas i Congreso Internacional «Baltasar Gracián: pensamiento y erudición». pues fueron muchos y variados los intereses comunes que unieron a estos eruditos y a otros admiradores de Góngora. 401-472. y p. 1960. «Sobre el texto de las Lecciones solemnes. Es indudable que Pellicer se convirtió en el centro de los ataques que fueron analizados. Madrid. pp. La erudición española en el siglo xvii y el cronista de Aragón Andrés de Uztarroz. 131-145. pp.19 concebido con sentido de unidad programática ya que se trata de un poema barroco de tema mitológico igual que el Polifemo. por Alfonso Reyes quien extrajo la información del rico caudal epistolar del cronista de Aragón. sino que el poeta sevillano intentaba rumbos propios y pretendía situarse en un delicado equilibrio. prevalece el tono polémico ya que como hemos visto se preocupa de desbaratar los juicios adversos de Jáuregui. vii.25 Estas acusaciones y otras de diversa índole han quedado prolijamente documentadas en la correspondencia cruzada entre los literatos que compartían la pasión gongorina. 146-151. en cartas en que por extenso se tratan temas de erudición histórica. Jáuregui consolida con la publicación simultánea de su poema Orfeo. es posible trazar ciertos circuitos de relaciones que se entrelazan en las pautas y procedimientos de aproximación con que los comentaristas del siglo xvii abordaron la lectura de las obras de Góngora. en 1624. 454479. Por su parte. 193-215. 1985. Bulletin Hispanique. lix. junto con la publicación de las obras de don Luis. en Madrid. 29 Ibid.26 En estos documentos se encuentran detalladas las vinculaciones entre Pellicer y Andrés de Uztarroz. Revista de Filología Española. Fines que. José María Micó. Nicolás Antonio commentateur de Góngora». para concluir que: «El horror a los plebeyismos. xliv. Así por ejemplo.). 26 Ricardo del Arco y Garay. 1983. la cita en i. con anterioridad. Actas del x Congreso de la asociación Internacional de Hispanistas. sino que estamos ante una refutación doctrinal escrita con intención polémica y. queda excluido de ese círculo epistolar y amistoso de grandes representantes del clan gongorino. .22 En buena medida. Huesca-Zaragoza. en interpretaciones erróneas de los poemas de Góngora y en su facundia y pedantería. Ahora bien. 116-130. —tal como señala Ricardo del Arco— es de importancia fundamental por ser este el «eje alrededor del cual giraron los eruditos aragoneses de la primera mitad del siglo xvii. Esta es una pieza más dentro de la guerra ya generalizada de los estilos. «Una carta inédita de Quevedo y algunas noticias sobre los comentaristas de Góngora.). 1992. comienzan también a editarse los comentarios de quienes se propusieron una ardua tarea de exégesis de sus obras. Instituto de Estudios Altoaragoneses-Institución «Fernando el Católico»-Gobierno de Aragón. historiador y poeta. en 1627. «La estética de don García de Sal- cedo Coronel y la poesía española del s. 1636. van aislando núcleos de versos que parafrasean y después añaden las notas explicativas de sintagmas y palabras. «Todos contra Pellicer». la Canción a la toma de Larache y tres poesías más. lxii. en Cuestiones gongorinas. de Joseph Pellicer de Salas y Tovar aparecidas en Madrid en 1630.20 Luego siguieron. Ha sido reimpreso en facsímil. por lo tanto. También A. Wilson ha definido como «la estética de Salcedo Coronel». pp. Hildesheim-Nueva York. la cita en p. un juego condicionado de lecturas que a su vez cuenta con el referente oculto o reconocido de las inéditas Anotaciones de Díaz de Rivas que los antecede a ambos.. 136. la cita más recóndita o la lectura más pertinente que se enfrentaron entre ellos con acusaciones de pillaje y piratería intelectual o de incapacidad de comprensión del valor poético de algún pasaje o verso. con gran cantidad de cultismos. 2003. en el caso de la Soledad primera. Obras completas. Príncipe de los poetas líricos de España. sin mezcla de estilos. Dámaso Alonso ha estudiado su confrontación con otros comentaristas. el Panegírico al duque de Lerma. p. Barcelona. Las acusaciones de todos los que están en su contra se centran esencialmente en los malos hábitos de apropiarse de los trabajos ajenos. por otra parte. y a las ingeniosidades por otro. que se entrelazan en la trama epistolar: Salazar Mardones requería de Uztarroz información para su amigo Martín de Angulo y Pulgar. las Soledades. También resulta de interés para el tema «Necesidad de volver a los comentaristas». condicionada por los fines perseguidos. FCE. 24 Dámaso Alonso..28 De modo certero muestra este estudioso que don García se circunscribe a críticas de impropiedades. Salcedo Coronel manifiesta la decisión de salva­ guardar su originalidad frente a Pellicer. se formulan polémicas y censuras a pareceres contrarios y se interpolan noticias del mundillo literario y referencias de sucesos políticos. pero de asunto más elevado. El grupo capitaneado por Lope de Vega reaccionó en forma violenta. vii. CSIC. como los comentarios de Salcedo Coronel a las Soledades se publican con posterioridad a los de Pellicer. las páginas preliminares van sin foliar. por su parte. He estudiado aspectos de la vinculación de estos eruditos en «Poéticas. probablemente por la diferencia de criterios que Edward M. comentaristas y Baltasar Gracián». «La guerra de los comentaristas. con Pellicer al fondo». 1067-1075. 2 vols. Reyes. Soledades de don Luis de Góngora co- mentadas. es incuestionable que la correspondencia de Andrés de Ustarroz. «Pellicer en las cartas de sus contem- poráneos». Sin embargo. 185-202. sus comentarios al Panegírico y las canciones. Ocupa los ff. pues el decidido adversario de Góngora no se alineaba entre los partidarios de la poesía clara. del debate en defensa de la nueva poesía pasamos al enfrentamiento de sus exégetas.. A partir de la muerte del poeta. defendido y comentado: manuscritos e impresos de la polémica gongorina y comentarios a su obra 167 Esto determina que no nos encontramos ante una libre meditación sobre el quehacer poético. Andrés Cuesta contra Pellicer». pero además. ii. arqueológica o poética. en 1636. 1-27. era la causa de muchas de las censuras citadas anteriormente».

que guíe sin error a los demás por los laberintos…34 30 Este nexo ideológico que une al poeta sevillano con el comentarista. M. «Los Comentarios de Salcedo Coronel a la luz de una crítica de Uztarroz». «La estética de don García de Salcedo Coronel y la poesía española del s. 1958. Caravelle. p. Robert. «Alcance doctrinal de las polémicas gongorinas». pp. véase «La polémica Faria-Espinosa Medrano: planteamiento crítico». 2005. Málaga. 217-228. Lázaro Carreter. pp. edición y notas de Saiko Yoshida. y son tan oportunas que con ellas responde por sí propio. 34 Martín Vázquez Siruela. Actas del x Congreso de la asociación Internacional de Hispanistas. 32 Alonso. 429-452. Eunice Joiner. Romanos. Madrid. Anejos de Criticón. Gredos. El canon poético en el siglo xvii. Melchora. Granada. representante de la cultura colonial del Perú. como dice Martín Vázquez Siruela en defensa de los intérpretes coetáneos a los que concede la prioridad de desvelar los escondidos conceptos de la poesía de Góngora: Las palabras quedan ya puestas. Madrid. pp. 1995. Edward M. CSIC. Universidad Nacional de Cuyo. Presses Universitaires du Mirail. en Francis Cerdan y Marc Vitse (eds. Vigo. El autor. xvii». 127146. 1994. Roses Lozano. 427-467. Romanos. Estudios y ensayos gongorinos. que a pesar de sus grandezas y miserias. 2000. Melchora. muestra un modo original de argumentación que ha despertado el interés de algunos estudiosos del debate. y mostrando cuánta necesidad tienen los poetas deste hilo de oro. 1-27. en Antonio Vilanova (ed. Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. como lo hace Juan Manuel Daza Somoano al plantear el alcance doctrinal de la polémica gongorina. 1969. En torno a las «Soledades» de Góngora: ensayos. María José. 2003. Sevilla. se lamenta de su demora en participar en la contienda con estas palabras: «Tarde parece que salgo a esta empresa pero vivimos muy lejos los criollos…». 193-215. pp.168 Melchora Romanos Góngora atacado. Dámaso. Cuestiones gongorinas. Toulouse. Ricardo del. PPU. La polémica de las Soledades (1613-1666)» en su edición de las Soledades de Luis de Góngora. Madrid. xxxiii. Joaquín. pp. Romanos. José María. vii. «Una carta inédita de Quevedo y algunas noticias sobre los comentaristas de Góngora. Las «Soledades» caminan hacia la corte. 1961. Támesis. . 1961. 1983. xi. Anuario de Filología Española. cii-2. 89-106. Iglesias Feijoo. Góngora: «Soledades» habitadas. 104. pp. Fermín Gil Encabo. Góngora y Quevedo. Revista de Filología Española. Hewson B. pp. 10671075. 1973. «Contexto crítico de las Soledades de Góngora». 1987. Lima. polémicas gongorinas». Jammes.). Madrid. 1997. 401-472. No puedo cerrar este recorrido sobre algunos momentos del largo debate generado por los poemas mayores de Góngora sin mencionar una de las muestras más lejanas y tardías: el Apologético en favor de D. Melchora. Instituto de Estudios Altoaragoneses-Institución «Fernando el Católico»-Gobierno de Aragón. 435-447. Entre los trabajos que le dedica su editor. Luis Jaime. Fondo de Cultura Económica. vol. Lexis.). en Aurora Egido. Una poética de la oscuridad: la recepción de las «Soledades» en el siglo xvii. xliv . Madrid. México. Jammes. «Alcance doctrinal de las Romanos. «La crítica literaria en la polémica gongorina». nº 4. sustentado en las normas de la preceptiva neoaristotélica que impedía el menor deslizamiento y desajuste en lo que a estilos se refiere. a don García de Salcedo Coronel. Caravelle.). ii Estudios de Literatura y crítica textual.. Nueva Revista de Filología Hispánica. 1994.). en Serta Philologica F. 2 vols. Editorial Academia del Hispanismo. estudios y edición de textos críticos de la época del poema. no era tan fácil elegir el rumbo acertado cuando el peso de la tradición se imponía. concesiones y detracciones. Cervantes. habían sido ya formuladas en el Antídoto de Juan de Jáuregui. en Begoña López Bueno (dir. 1983. 73-90. Academia peruana de la lengua-Universidad San Martín de Porres. xv . «Apéndice ii. pp. «La polémica Faria-Espinosa Medrano: planteamiento crítico». Luis Jaime Cisneros. 125-149. El Crotalón. ii. Daza Somoano. pp. «Lectura varia de Góngora: opositores y defensores comentan la Primera Soledad». Huesca-Zaragoza.32 Esta aproximación a los dificultosos y accidentados itinerarios que puede depararnos la selva del «comentarismo» nos lleva a considerar. Cátedra. 1985. Roses Lozano. Robert. xi. Lope y Góngora frente a frente. «Gongorismo y antigongorismo en el siglo xvii. Universidad. Emilio. Convengamos en que. Obras completas. Nueva Revista de Filología Hispánica. Arco y Garay. en Begoña López Bueno (dir. pp. vii (1966). pp. y por V. Joaquín. 1950. Madrid-Londres. 31 BIBLIOGRAFíA Juan de Espinosa Medrano. Andrés Cuesta contra Pellicer». Mendoza. pp. Robert Jammes. Wilson. 1992. vol. 607-719. presentación. Emilio.31 A pesar de desconocer los documentos manuscritos sobre la polémica. acreditando al instituto de esta obra. Antonio. Reyes. «La guerra de los comentaristas. «Juan de Espinosa Medrano et la Micó. 2010. Bulletin Hispanique. 141-203. «Poéticas. modernizo la ortografía. 2007. Jammes. pp. xv . Bulletin Hispanique. defendía y explicaba.).. Gredos. las distintas instancias de los debates constituyen un testimonio necesario. Cisneros. en el caso particular de la Soledad Primera. Universidad-Grupo PASO. El canon poético en el siglo xvii. Apologético en favor de don Luis de Góngora. Nicolás Antonio commentateur de Góngora». 1987. 1961. 217-228. «Los Comentarios de Salcedo Coronel a la luz de una crítica de Uztarroz». pp. en su defensa del hipérbaton gongorino y de las metáforas que censura Faria y Sousa. 1-82. Osuna Cabezas. 2008.30 En buena medida. pp. Finalmente cabe preguntarse. Orozco. contra Manuel de Faria y Sousa publicado en Lima. lxii. lix. pp. pp. Lexis. 127. 33 Juan Manuel Daza Somoano. Castalia. para el estudio de un autor de la complejidad de Góngora. Universidad-Grupo PASO. vii (1966). aunque no excluyente.. Discurso sobre el estilo de don Luis de Góngora y carácter legítimo de la Poética. Universidad. Luis. Luis. con Pellicer al fondo». Ryan. «Una bibliografía gongorina del siglo xvii». defendido y comentado: manuscritos e impresos de la polémica gongorina y comentarios a su obra 169 Censuras que. 1953. 1960. Sevilla. los documentos surgidos de la polémica no son sino un reflejo de la crisis que en los inicios del siglo xvii enfrenta a los defensores de la imitación renacentista y a los que tratan de desvincularse de ella y como tal hay marchas y contramarchas. pp. Melchora. Alfonso. «Juan de Espinosa Medrano et la poésie de Góngora». 1955. por D. en qué medida podemos considerar que los apologistas de Góngora expresan una misma concepción de la poesía compartida por todos o tan solo se dejan llevar por el afán de polemizar y participar en las disputas especulativas. sus coincidencias denotan una rígida adhesión al equilibrio clásico.33 No sé si hay una respuesta válida porque en tal caso. Actas del segundo Simposio nacional Letras del Siglo de Oro Español. pues nos ayudan a evocar las voces con las que dialoga y nos permite aprehender el modo en que se lo criticaba. Barcelona. La erudición española en el siglo xvii y el cronista de Aragón Andrés de Uztarroz. pp. pp. poésie de Góngora». Pérez Lasheras. comentaristas y Baltasar Gracián». en 1662 aunque estaba terminado en 1660. 1-82. Juan Manuel. El perverso refinamiento de oponerse». 185-202. «Études sur Nicolás Antonio. Actas I Congreso Internacional «Baltasar Gracián: pensamiento y erudición». fue advertido tanto por Wilson como por la gongorista Eunice Joiner Gates. Orozco. ii. edición de Luis Jaime Cisneros. 2010. la cita en p. Boletín de la Real Academia Española.. José Enrique Laplana Gil (eds. Luis de Góngora […]. Robert. 125-149. Gates. 127-146. Primera fase de la polémica gongorina.

porque es muy distinta la sociología del hecho literario y porque han cambiado radicalmente las características de la transmisión y difusión de los textos. de manera por lo general muy vaga. por lo demás— el siempre difícil problema de los límites entre imitación y traducción. xiii. Una tarea todavía pendiente en los estudios gongorinos es la realización de un inventario —con su correspondiente valoración crítica— de las obras extranjeras en las que puede percibirse con claridad la huella del poeta cordobés. Justamente en relación con esto último. sin embargo. ese estudio permitiría no solamente conocer con más exactitud el alcance del gongorismo1 sino también examinar desde la óptica de un solo autor —un autor decisivo. desde las imitaciones por parte del antequerano Luis Martín de la Plaza) y se adentran en el siglo xviii. aquellos. [2011]. pp. no suelen ser citados (a no ser para hablar. gennaio-dicembre 2009. que los recibidos en el interior del país. en lo que se refiere a la poesía «grave». Entre 1 Me he ocupado recientemente de esta noción en mi artículo «Notas sobre el concepto de “gongorismo”». Hay motivos para pensar que los ecos de su obra obtenidos fuera de la patria y de la lengua del poeta forman parte de la «recepción» de este en el mismo nivel de importancia. como se sabe. ya a fines del xvi. tanto en el marco peninsular en su conjunto como en el territorio americano. . del «gongorismo» americano) a la hora de calibrar la significación histórica de esta obra.170 171 La recepción de Góngora en Europa y su estela en América Andrés Sánchez Robayna La considerable repercusión que alcanzó en España la poesía de don Luis de Góngora desde fines del siglo xvi hasta bien entrado el siglo xviii ha podido dejar en segundo plano los ecos —no menos notables. sin duda. sobra tal vez decir que no puede medirse la repercusión de un poeta del Seiscientos con los mismos patrones con que lo hacemos hoy respecto a los poetas de nuestro tiempo. Las huellas de la poesía gongorina se extienden desde los ingenios anónimos que. Sincronie. antes del siglo xix. 119-131. 25-26. imitaban en las distintas Flores de romances al Góngora juvenil de romances y letrillas (y. desde luego— que obtuvo igualmente en otras lenguas y otras geografías durante ese periodo. muy imprecisos.

7 La canción de Malherbe (1555-1628). se atrevió incluso en 1651 con la versión de las Soledades. M. Nada se diga. «Three Translators of Góngora and Other Spanish Poets During the Seventeenth Century». y antes de copiar otros suyos. el libro con el que pretendía contrarrestar el extraordinario efecto —y el influjo creciente— de la poesía gongorina. January 1958. Droz. Que las huellas y resonancias de la obra gongorina se perciben igualmente fuera de España desde fechas tempranas. Ediciones Hispano-americanas. pp. 53. era tenida en la época como referencia poética ineludible. 8 Gustave Lanson. Lo más llamativo. estamos aquí ante el problema arriba citado de los límites imprecisos entre imitación y traducción. 321-331. como es inevitable hacerlo. pp. 1958. Ginebra. que podía tener un poeta de aquel periodo. Estudios sobre la tradición. Malherbe. y que podemos seguir percibiéndolas largo tiempo aún. con ser significativos. si está tomado de Góngora (lo que parece muy probable). Después de citar unos versos de Propercio. fue la referencia más alta. iii. Quevedo añade lo siguiente: «Yo con alguna licencia lo imité en estos versos. Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Metodología. sino de otra canción española impresa en París en 1609. más atrevidas que nuestras más libres adaptaciones». Para hacer ver la importancia y la complejidad de este problema. fueron muchas y muy diversas las formas en que la imitación tomaba cuerpo en los versos. y que la imitación francesa no fue más allá de la simple adaptación del estribillo bien puede ser – no puede ser. Si así fuera. «Que por quien de mí se olvida». 227 y ss. imitadores de la obra gongorina. PPU. Revue d’histoire littéraire de la France. Richard Fanshawe y Philip Ayres— que difundieron en su lengua la obra del poeta cordobés en el xvii. Lanson». 1999. como en el caso de Fanshawe. 1896. ed. Véase también el apéndice del artículo de Alfonso Reyes «Reseña de estudios gongorinos (1913-1918)». como es sabido. 548-556. 139-145 (la cita. Tricás. Nada tiene de extraño el que todas las miradas se volviesen hacia una obra que. y la traducción no fue precisamente la menos importante. Malherbe y sus colaboradores estarían todavía imitando indirectamente al poeta cordobés. xlviii. Madrid. pp. Lafarga. pp.5 En la época del primado absoluto de la imitatio. Octobre-Décembre 1958. Poètes espagnols et poètes français: Góngora». a Marc-Antoine Girard de Saint-Amant (1594-1661) o a Paul Scarron (1610-1660). aunque discutida y condenada a veces como «friática». A. probablemente. 1963. 359-362). ya Renée Winegarten había escrito que en el poema de Malherbe «a burlesque satire has been transformed into a love poem» (p. Cabe decir ahora tan solo que en el siglo xvii continúan siendo válidas las famosas palabras del francés Jacques Peletier según las cuales «[…] la más verdadera especie de imitación es traducir. más tarde. pp. VII de las Obras completas del autor. dio lugar a una graciosa parodia de Pierre Berthelot (?-1615) publicada en 1613: L’Espagnol en François traduire Pour faire sa vertu reluire Cela se peut facilement: Mais bien que son esprit travaille Que ce soit pourtant rien qui vaille Cela ne se peut nullement. iii. Présence et influence. Ámbito hispanofrancés. recogido en el vol. es cosa de la que existen abundantes testimonios.: «Stanley lays aside his task with the note: Difficiles valete nugæ» (p. en la medida en que la escritura de Góngora era la expresión más refinada y sutil de las transformaciones experimentadas por la revolución italianista iniciada por Garcilaso y Boscán en 1526. c’est de traduire. 5 «La plus vraie espèce d’imitation. p. «Études sur les rapports de la littéra- ture française et de la littérature espagnole au xviie siècle (1600-1660). 73 [1997].4 Estos datos.172 Andrés Sánchez Robayna La recepción de Góngora en Europa y su estela en América 173 esos dos momentos históricos.9 Las traducciones e imitaciones inglesas y francesas que acaban de mencionarse presentan características parecidas a las que definen las llevadas a cabo por numerosos ingenios nacidos en Portugal que en el xvii y parte del xviii siguen muy de cerca . Entre los poemas más citados en este sentido se encuentra la canción de Malherbe «Qu’autres que vous soient désirées». lo que puede ser significativo en una época en la que el principio de la imitatio lo dominaba todo. 1555). en La traducción. Gredos. cree que «Malherbe no fue imitador de Góngora». que imita otra letrilla. México.3 Después hemos sabido que Stanley dejó un manuscrito (descubierto en Cambridge a fines de la década de 1950) en el que se recoge una versión suya de las cinco primeras octavas del Polifemo. pp. Fue tal el poder de impregnación de esa lengua que incluso los más acérrimos enemigos de don Luis sucumbieron en mayor o menor grado a la seducción que este ejercía poéticamente. Aunque en lo que sigue voy a limitarme a los ecos existentes más allá de la raya de Portugal y a los principales exponentes americanos hasta las primeras décadas del siglo xviii. 44). Muchas “creaciones” no eran sino imitaciones o traducciones libres y muchas traducciones eran apropiaciones del texto. Me refiero al hecho de que esos poemas vertidos a la lengua inglesa (algunos de ellos. También imitó esa letrilla gongorina François-Seraphim Régnier-Desmarais (1632-1713). ed. transcritos en su lengua original. y en la que los franceses no hacían con Góngora algo muy distinto a lo que el propio poeta cordobés hacía con los italianos o. de F. no indican la autoría gongorina. es que el primero de los citados. cit. Literatura. 32. 4. pp. «Thomas Stanley’s Trans- lations and Borrowings from Spanish and Italian Texts». 18). no pueden dejar de acompañarse de otros un poco más difíciles de elucidar o interpretar. 3 Thomas. Maxime Chevalier («Góngora. 1725. nada mejor tal 2 H. pero para el cual no encuentra otro modelo (más bien dudoso) que el soneto gongorino de 1609 «En el cristal de tu divina mano». Wilson y E. como punto extremo que llegó a ser de la poética cultista y de su ambicioso programa creador. podemos remitir aquí al ejemplo de Inglaterra. pp. 1920. 180-256. «La traducción poética. Mencionemos aquí al Vincent Voiture (1597-1648) de «J’avais de l’amour pour vous…». Nótese que Berthelot habla de traducción. El gran crítico Gustave Lanson8 se refiere igualmente a otros poetas. al parecer escrita en colaboración (según un testimonio de la época). R. y llevan únicamente la mención «translated out of Spanish») se encuentran en medio de otras composiciones en las que es difícil decidir cuánto hay de original y cuánto de traducción. Historia. que cree también traducido de Góngora. art. Eris del Parnaso». quedaría pendiente aún de dónde tomó esa otra canción el estribillo. «desvariada» y «contraria al gusto». Revue Hispanique. cosa ya señalada por Daniel Devoto (Textos y contextos. 6 Alicia Yllera. puede decirse que casi no hubo un solo poeta de lengua española cuya sintaxis y cuyo vocabulario no estuvieran. y ello nos lleva a pensar. el autor en el que desembocaba —desde el punto de vista de su compleja evolución— la poesía de la época en su conjunto. inspirada en la letrilla satírica de 1581 «Que pida a un galán Minguilla». que el autor de las Soledades representaba como nadie la cultura literaria de su tiempo en lengua española y era. Robert Jammes. contaminados por la lengua poética gongorina. de un modo u otro. imitaciones todas que prueban la rápida difusión alcanzada por los versos del poeta español en el país vecino. Bibliographie critique de la littérature espagnole en France au XVIIe siècle. por otra parte. La obra de don Luis. Con razón se ha subrayado alguna vez que «durante los siglos xvi-xviii la traducción no es sino una forma de imitación. Barcelona. 1995. en realidad. 191). en p. En realidad. Thomas. Vincent. pues imitar no es otra cosa que querer hacer lo que otro hace: así procede el traductor». de las que tradujo los primeros 181 versos. abandonando ahí la tarea con esta comprensible anotación: Difficiles valete nugæ. o al de «Des portes du matin l’amante de Céphale» (inspirada en el soneto «Tras la bermeja aurora el sol dorado…»).6 En Francia hubo también. The Modern Language Review. de poemas originales en los que es relativamente fácil encontrar tal o cual eco o «cita» gongorina más o menos diluida entre los demás versos. pp. Revue de Littérature Comparée. que pueden pasar por traducción». 271-273). Car imiter n’est autre chose que vouloir faire ce que fait un autre: ainsi que fait le Traducteur» (L’Art poétique. Un pionero artículo2 de Henry Thomas nos informaba acerca de tres traductores de Góngora —Thomas Stanley. Fondo de Cultura Económica. vez que recordar aquí unas palabras de Quevedo puestas al frente de su edición (1631) de Fray Luis de León. 1974. Henry Thomas cita —y puede servirnos aquí de ejemplo— el poema de Fanshawe «A Cupid of Diamonds Presented». Richard Stanley (a quien se ha considerado alguna vez como el más tardío y delicado exponente de la «escuela» de los poetas metafísicos ingleses). y más admirable en sus logros. 9 Información detallada de todos estos ejemplos se ha- llará en José-Manuel Losada-Goya. lo que hacían los italianos con los españoles. 4 E. 7 Robert Jammes ha señalado que «Malherbe s’est ins- piré de cette letrilla pour écrire une poésie galante en 7 strophes qui est loin de valoir son modèle» (Letrillas. En su artículo «Malherbe and Góngora». 139). 1. ¿Imitación o traducción? El problema es demasiado amplio como para ofrecer de él aquí una síntesis mínimamente razonable. 102-109. Ménage. París. Ribas y M.

por ello mismo. desempeñaron también diversos trabajos de Jorge de Sena sobre manierismo y barroquismo publicados a comienzos de la década de 1960. Hacia una geografía de la creación literaria en los Siglos de Oro. una lista a la que me permito remitir aquí para una mejor comprensión del contexto literario del que se hablará en seguida. paráfrasis. sin olvidar la particular versión de la imitatio que cada ingenio posee y pone en práctica. Se trata de ofrecer aquí ante todo un marco general que haga posible una vista panorámica de lo que la resonancia de Góngora significó para Portugal y para la América española y portuguesa. 10 Andrés Sánchez Robayna. que penetró tempranamente en Portugal. Una ya casi vieja investigación de Ares Montes. editados entre 1716 y 1728. Academia Canaria de la Historia.). adaptaciones.12 no por necesitada de una amplia puesta al día (así como de una revisión de métodos y textos de referencia) deja de seguir ofreciendo datos válidos. 2010. en Andrés Sánchez Robayna (ed. Puede decirse que. Góngora y la poesía portuguesa del siglo xvii. 1985. 1956. imitaciones de la poesía de don Luis tan variadas en sus procedimientos —incluidos los de la parodia— que sorprende ver hasta qué punto esa obra había penetrado en la realidad cultural portuguesa. i. Lisboa. pasando por la reelaboración. pues. Durante años. Lisboa. No todos los problemas. coordenação de Eugénio Lisboa. Las ediciones exentas han contribuido. 1 Joseph Maregelo de Osan. p. a un mejor conocimiento de autores y obras. y salvando todas las distancias de época y de modalidad creadora. y también con la huella de otros poetas españoles 15 Véase José Ares Montes. considerándolo. António Barbosa Bacelar o António da Fonseca Soares. 12 13 José Ares Montes. Las Palmas de Gran Canaria. por lo que debemos dejar para otra ocasión un examen pormenorizado tanto de los textos que reciben la huella gongorina como de la naturaleza precisa de esta. . que todos ellos presentan un registro similar de los rasgos de estilo gongorinos. en no pocos casos. En rigor.). así como con estudios de notable alcance sobre su significación histórica. ni todos los textos son accesibles ya en ediciones modernas: tanto en A Fénix renascida como en Postilhão de Apolo abundan los poemas anónimos o con atribuciones erróneas o muy dudosas. y podemos interpretar de manera ya un poco matizada el papel desempeñado en ella por el gongorismo.14 Contamos ahora con algunas ediciones de los principales autores. recogida por José Magerelo de Osan (pseudónimo de José Ângelo de Morais) e impresa en dos volúmenes (1761 y 1762). estamos tentados de hacer una analogía entre este fenómeno y el que representan los arreglos. 747-775. 2004. pp. pp. Pero debe recordarse que buena parte de los escritores lusos de la época fueron escritores bilingües. Fig. Sería absurdo pensar que en todos estos poetas se da un influjo idéntico del autor de las Soledades. 32). así como la tesis de Vítor Manuel de Aguiar e Silva Maneirismo e barroco na poesia lírica portuguesa. más conocido como Frei António das Chagas. son sin duda de obligada referencia. Literatura y territorio. por otra parte. aos trovadores provençais» (p. la historiografía literaria portuguesa despreció este periodo por «gongorizante». para Correia. Góngora y la poesía portuguesa del Puede actualmente consultarse en red [http://purl. en general. pp. Papel decisivo. reminiscencias. 1982. en algunos casos. están resueltos. 31-58. en la revalorización y la nueva inter- pretación del Barroco portugués. 14 Fue importante. que en lo esencial —si se dejan aparte algunas ediciones y manuscritos— aparece nítidamente reflejado en dos antologías: A Fénix renascida. vol. La situación es hoy muy distinta. En ese sentido. variaciones. la Antologia da poesia do periodo barroco. na Idade Média. Lisboa.. y ello incluso cuando la imitatio se ofrece en formas aparentemente alejadas de la traducción más o menos identificable. obra tenida como «la primera e intensa muestra del gongorismo portugués»?15 Del conjunto de poetas más significativos (aunque la huella gongorina aparece también en la novela. y no solo en el llamado «periodo filipino» (1580-1640) en el que Portugal estuvo adscrito a la corona española. de muy escaso interés estético. 21). 1992. en efecto. 16 Para una imagen sintética de la cultura portuguesa del xvii —incluidas las prácticas artísticas— puede verse el artículo de Christophe González «El Barroco en Portugal». En el formato de un trabajo como el presente no cabe sino referirse a los autores más representativos. el propio Góngora apreciaba los Idylios marítimos e rimas várias de António Gomes de Oliveira (¿-?). de Natália Correia. En un trabajo reciente10 he intentado realizar una lista de escritores portugueses y brasileños que escribieron en español en este periodo (siglos xvi y xvii). 175. «Para un catálogo del nú- cleo luso-brasileño de escritores bilingües en portugués y castellano». la imitación y la paráfrasis. es decir. Queda dibujado en ese libro un mapa preciso del gongorismo portugués. que van desde la traducción hasta la parodia. de polémica. pt/261]. en p. Nada más lejos de la realidad. Frei Jerónimo Baía. «só por preconceito nacionalista se pode negar a Góngora o que se concede a Petrarca ou. recopilada por Mathias Pereyra da Silva (cinco volúmenes. Publicações Europa-América. Biblioteca Nacional de Portugal. «La influencia española en la obra de Manuel da Veiga Tagarro». como ocurre con la poesía de Gregório de Matos. con nueva edición en 1746)13 y Postilhão de Apolo. Moraes Editores. Verbum. Tiempo habrá de examinar con más detalle los ejemplos concretos y de entrar con cierto detenimiento en lo que Eugénio Lisboa ha llamado la «ecumenicidade cultural»11 que dominaba entonces en la Península Ibérica y que está en la base del bilingüismo característico de la cultura portuguesa de todo este periodo.174 Andrés Sánchez Robayna La recepción de Góngora en Europa y su estela en América 175 a don Luis de Góngora. 1762. Debemos. Eccos. que también en Brasil hay imitaciones-traducciones y ecos gongorinos de gran interés literario y estético. en el teatro o en la literatura religiosa). Revista de Filología Románica. divertissements. examinar un número no pequeño de poemas escritos tanto en portugués como en español que tienen en común el influjo de Góngora. siglo xvii. Madrid. Jacinto Freire de Andrade. Sea como sea. citas y partitions de otros compositores en el arte musical de Franz Liszt que suelen englobarse bajo el nombre de «transcripciones». no exentos. el influjo de Góngora aparece combinado y. en muchos casos. sin que podamos separar del todo la «traducción libre» de la imitación. ¿Será verdad que. sin embargo. tendríamos que hablar de modulaciones y registros muy diversos. Hace ya algún tiempo que el barroco literario portugués viene siendo objeto de una reconsideración crítica.16 nombres como Miguel Botelho de Carvalho. Lisboa. No se olvide. 9. Portugal produjo. en este sentido. Barroco. 11-36 (la cita. 11 Dicionário cronológico de autores portugueses. la adaptación. como afirmaba Francisco Manuel de Melo. en Pedro Aullón de Haro (ed. que o clarim da fama dá: Postilhaõ de Apollo. 1971. armonizado con el de Camoens. en la actualidad podemos tener una idea más clara de lo que aquel periodo representó en la cultura literaria portuguesa. Centro de Estudios Românicos. Gredos. Madrid. Coimbra.

2008. op. de la matriz de todas. porque se producen. Poesía de la Edad de Oro. la referencia poética esencial de este periodo para los poetas portugueses. 19 José Manuel Blecua. Remitimos aquí a los versos citados por Ares Montes. António Barbosa Bacelar (1610-1663). op. a pesar de algunos ecos gongorinos evidentes. Levantado promontorio…». poeta y prosista. Véase Miguel Zugasti. con motivo de cuya muerte escribió el soneto «Mientras Sirena en piélagos de llanto…». porque la repetición de determinados giros acaba produciendo fórmulas y clichés carentes de sustancia y de verdadera eficacia poética. De ahí tal vez el que. 1941. Junto a calcos y formulismos más o menos desustanciados se dan. en octavas y ocho cantos). como las demás suyas. cit. 30-31 (otoño 1992-invierno 1993). y uno de los ejes del análisis crítico de toda esta producción lírica debe situarse. es Camoens. 10. poeta indudablemente dotado. 18 Eduardo Lourenço. El poema escogido por Blecua para su Poesía de la Edad de Oro da buena idea del gongorismo de Carvalho: «Leve asombro del mar. 22 Dámaso Alonso. Gredos. 28 La fábula Demofonte y Filis puede leerse en Lorenzo de las Llamosas. 25 En el tomo I de A Fénix renascida. 3). op. sin embargo —y es una prueba muy elocuente de los intercambios literarios hispano-portugueses durante el siglo xviii— es el hecho de que una de las Saudades de Bacelar. pp. la poesía de Bacelar se muestre «equilibrada».19 Por supuesto. en p. la tradición clásica. cit. la que determina que las Saudades. que no podemos menos que hablar de paráfrasis y aun de calcos explícitos. .. 25 (traducción de A. en n. Todas las fábulas de Polifemo y Galatea producidas por los portugueses son burlescas. Hispanic Review. a mi juicio. en mi libro Silva gongorina. escritas —una y otra— en castellano. incluso aceptando e incorporando las novedades y audacias expresivas del barroco gongorino. el poeta portugués trató en serio. conviene subrayar igualmente que el gongorismo es uno de los modos (tal vez el más significativo) en que la cultura literaria portuguesa del xvii y buena parte del xviii desarrolla el espíritu barroco dominante entonces en toda la cultura europea. p. p. cit. / pues si al orbe del viento / bebe o roba belígero el aliento / y el marfil corvo desenvaina ufano. Por su parte. uno de los puntos centrales de la argumentación antigongorina de Manuel de Faría y Sousa (1590-1649). al mismo tiempo. En ocasiones. sobre todo.29 Parece casi inevitable pensar que António da Fonseca Soares.26 António da Fonseca Soares (1631-1682). pp. 12.. Una vez más. 103-104. así como al también limeño José Bermúdez de la Torre y Solier. «a poesia de Barbosa Bacelar constitui inegavelmente uma obra emblemática que patenteia claramente a profunda marca impresa por Camões na poesia portuguesa». 21) para hablar de la actitud común a todos los poetas portugueses de la época hacia Camoens. 1993. 35. pp. / cuanto astuto insultó. 302-303. Fundação Calouste Gulbenkian. Fue atribuida alguna vez al poeta y comediógrafo limeño. tanto de la específicamente peninsular como de la italiana y. / Lava os juanetes daquele / 17 «Fascínio» es la palabra que usa Isabel Almeida en su bella antología Poesia maneirista (Lisboa. quien en su Soledad escrita en la isla de la Madera llevó a cabo uno de esos ejercicios literarios que —remito aquí al comienzo de estas líneas— fuerzan a examinar los complejos derroteros de la imitatio durante este periodo. a diferencia de Góngora. 2007. Dicho esto. naturalmente. un peso singular. «António da Fonseca Soares. Madrid. ii. sin embargo. peñasco leve. un enfoque que el meritorio trabajo de Ares Montes no realiza. / […]. Otras veces. un modo de tratar la imagen. los que siguen. aparece profundamente marcado por el poeta cordobés en La Filis (1641. de una manera a menudo mecánica y muy lejos de la coherencia que en Góngora se produce siempre entre poesía y retórica.24 en una relativa moderación estilística que le hace a veces rendir homenajes a Lope de Vega. Góngora tiene en los poetas portugueses de este periodo. 18. Jacinto Freire de Andrade (1597-1657). según aparece.20 en romance. «El más ferviente seguidor de Góngora entre los portugueses». ed. Sobre el gongorismo de António das Chagas escribió Eunice Joiner Gates un pionero artículo. vol. presta tirano». no entre un poema portugués y otro castellano. poeta y prosista en portugués y en castellano. 1974 (6. claro está. transcribiendo un pasaje en que la deuda es más que evidente. Madrid. vol. 188-214. inmediatamente visible en la reproducción reiterada de giros sintácticos y recursos retóricos característicos del poeta cordobés.ª ed.S. Tal vez sea preciso enfocar la producción poética portuguesa de este periodo desde el punto de vista del desarrollo —y también los límites— del principio de la imitatio. es considerado como «um dos melhores representantes do lirismo gongórico em Portugal». elaborase un mundo verbal propio. y que acaso explicaría (siquiera sea en parte) cómo los portugueses tienden a suavizar o atemperar la extremosidad estética gongorina al mismo tiempo que le rinden continuos homenajes. Castalia. 2. escritor de dos mundos y de dos siglos». es tal la proximidad entre el texto gongorino y el texto del poeta portugués. p. De ahí que Eduardo Lourenço formulara la idea de ver en Camoens. por ejemplo. 27 Véase el citado (en n. no dudó en imitarlo en sus propios poemas. 36. sino entre dos poemas castellanos. 362. sin duda. el gongorismo no se vierte únicamente en las bimembraciones o en los característicos cultismos. 13. no supo separarse a tiempo de su modelo ni alcanzar una voz personal que.1647). 1950. cuyos versos están a menudo visiblemente faltos de vigor. en la interpretación de un gongorismo profundamente «corregido» y marcado por la intensa. 20 En el tomo iii de A Fénix renascida. en n. Barro- co. i. 24-29. Obras. montes de nieve…». las Saudades de Aonio25 (escritas. aun influida por don Luis. / Diz o Cordovês famoso. como sabemos.. a excepción de la de Jerónimo Baía. Madrid. en n. pp. que escribió toda su obra lírica en castellano. Mucho más interesante es.R.23 Es esa «marca». como señala Ferin Cunha. Góngora y el «Polifemo».). porque en efecto. p. 278.). cit. de establecer su valor y su función en el poema. es también un sistema de imágenes o. Editorial Comunicação. 23 Obras poéticas…. Lisboa. en n. que.. pero investigadores como Lourdes Belchior o Antonio Alatorre la creen de Fonseca. sin pasar de la simple corrección. «Camoens y Góngora». de Rubén Vargas Ugarte. frecuentemente lindantes con lo burlesco.176 Andrés Sánchez Robayna La recepción de Góngora en Europa y su estela en América 177 (Ledesma. recuérdese. según opinión de Ares Montes. an Imitator of Góngora and Calderón». y no de traducción. núm. 1-130. más conocido como Frei António das Chagas. duradera «fascinación»17 por la obra de Camoens. Los estilemas gongorinos son a veces calcados en su simple efecto externo. de los que entresacamos. Lope de Vega).21 Ya Dámaso Alonso llamó la atención acerca de la «descendencia gongorina» en que entran los distintos poemas de Bacelar que llevan por título Saudades. cuya obra poética —relativamente amplia— ha sido recopilada y cuidadosamente editada hace poco por Mafalda Ferin Cunha. 29 Ares Montes. Syntaxis. Quevedo y. se genera un involuntario efecto paródico en el poeta imitador. registren igualmente el peso de la tradición pastoril de la centuria anterior y un acusado manierismo de raíz camoniana. Criticón. como asegura Ferin Cunha. es autor de una burlesca Fábula de Polifemo e Galateia. Lima. 9. por mejor decir. edição de Mafalda Ferin Cunha. de manera inesperada. ed. que creía exagerada la fama del poeta cordobés y que. 26 Sobre este tema puede verse mi artículo «Avatares de Góngora imitado (Antonio Barbosa Bacelar y Cristóbal del Hoyo)». 275-286. pp. En este sentido. 11) Dicionário cronológico de au- tores portugueses. a nuestro juicio. por otra parte. pp. «Lorenzo de las Llamosas. pero menos en su Fábula de Píramo y Tisbe (1621). en metro de silva) fueran objeto hacia 1746 de una imitación-traducción por parte del aristócrata canario Cristóbal del Hoyo Solórzano.27 y ese gongorismo se manifiesta ante todo en su Fábula de Filis y Demofonte28 y en sus Soledades. p. Miguel Botelho de Carvalho (1595-d.18 El eje Camoens-Góngora es. la cita. «si no el eslabón principal. pp. pertenecientes a un episodio de cetrería: «azor isleño / asombra a esa familia alada el ceño. 1998. i. estamos tentados de concluir que una equívoca concepción de la imitatio llevó a 21 Obras poéticas de António Barbosa Bacelar. en manuscritos como el 4133 de la BNE (siglo xviii). 248-249. 322-328. uno de los principales entre la poesía petrarquizante de la segunda mitad del siglo xvi y aquella de la que Góngora es ejemplo sin par e incontestado». atrayentes interpretaciones de la lengua poética de Góngora y muy personales versiones —fruto de una peculiar «imitación compuesta»— de la tradición recibida. 1984. Clásicos Peruanos (núm. Cátedra. Mucho más que una simple curiosidad. pero también de otra fábula homónima en octavas. actualizo la ortografía. formula muy complejas correlaciones y lleva la perífrasis y el artificio de la diseminación-recolección a un grado que hace pensar más en Calderón que en el poeta cordobés.22 El asunto del gongorismo de Bacelar merecería un detenido estudio desde el punto de vista del eje Camoens-Góngora arriba mencionado. 24 Ibid. 115-159. / en campos de zafir. que comienza ya aludiendo a Góngora: «Lá donde o mar de Sicilia. pp. sin embargo.

31 Lejos de sufrir los estragos de una imitatio entendida de manera más bien servil. Lisboa. . Antonio Carreira. la conclusión de Cerdan en cuanto a la valoración crítica del poema (especialmente en lo que se refiere a un «deliberado academicismo» por parte de Baía. «Un quevediano gongorino: don Francisco Manuel de Melo». con pérdida y empobrecimiento —y hasta banalización. el poeta más atrayente de este periodo en Portugal y uno de los que con más habilidad. Fig. lo debilita en portugués. que aquí se mostró más bien complaciente y 32 En el tomo iii de A Fénix renascida. Criticón. sin embargo. editadas en Lyon en 1665 y escritas en su mayor parte en castellano). acogidos siempre al canon gongorino» (Ares Montes).). en cierto sentido. cit. tanto en la cuerda seria como en la burlesca. Lyon. establecer los muy diferentes grados. 7). cuya obra poética ha sido valorada alguna vez como «una de las más ricas y variadas del Barroco peninsular». reelaboración del modelo gongorino. poeta de mérito. Es imprescindible. Poema trágico dividido en dos Soledades (publicado por vez primera en 1650 y más tarde recogido en las Obras métricas del autor. 61. por su parte. p. una reelaboración a veces prolija pero en la que no faltan «buenos hallazgos poéticos. 7-30 (la cita. Poitiers. en prensa. 3 Retrato de Jerónimo Baía. 2 (1973). pp. Cabe. Poeta de numerosos registros. 33 Francis Cerdan. 2 Francisco Manuel de Melo. en n. talento y sutileza supo recoger la herencia gongorina. 1994. A la inmortalidad del nombre: Itade. sin embargo. 2011.178 Andrés Sánchez Robayna La recepción de Góngora en Europa y su estela en América 179 un poeta dotado a arruinar sus posibilidades expresivas. en p. como se ve. 13. Aunque es justa. 31 Antonio Carreira. Francisco Manuel de Melo. Para Francis Cerdan. ante un ejemplo muy notable del grado de admiración que despertaba el poeta cordobés entre los escritores portugueses de este periodo. Todo lo contrario: Ares Montes analiza determinados fragmentos del poema Pantheón.32 Baía sigue demasiado de cerca el modelo gongorino. 1732. Actas del ix Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro. Sillages. valores y modalidades del influjo de Góngora en los poetas portugueses de la época. Caso muy distinto (y mucho más conocido) es el de Francisco Manuel de Melo (1608-1666). en un poema como Fábula de Polifemo e Galatea. este «n’est pas traducteur et il garde la liberté de l’adaptateur». Biblioteca Nacional de Portugal. estrofa por estrofa. op. 32. «Cuarenta sonetos ma- nuscritos de Francisco Manuel de Melo». pp. como mimetismo mecánico. en Alain Bègue y Emma Alonso (eds. Portada de Obras métricas.. Fig. bajo peligro de reducir a un solo y unívoco concepto —como lo hizo la historiografía literaria portuguesa durante largo tiempo bajo el de «gongorismo pernicioso» y «deletéreo»— un fenómeno de influencia que en realidad posee dimensiones y niveles muy diversos. lleva a cabo una suerte de 30 Véase Joan Estruch Tobella.33 Incluso la considerable reducción de cultismos que detecta el crítico francés en el poema pudiera deberse al peso del modelo camoniano a que me referí más arriba. una «traducción» que pocas veces consigue estar a la altura del original y que. 1665. ha rastreado muy recientemente las numerosas citas textuales de la poesía de don Luis en las Obras métricas de Melo y el gongorismo de este es uno de los más fervorosos entre los poetas portugueses. Es verdad que. a mi ver. y muestra con claridad los débitos gongorinos. en algunos casos— de los hallazgos del cordobés. Es a mi juicio Frei Jerónimo Baía (1620?-1688). considerar este poema como una imitación en forma de peculiar «traducción libre» del Polifemo gongorino.30 A pesar de que tradicionalmente su nombre se vincula ante todo al de don Francisco de Quevedo (hay algún testimonio de su correspondencia epistolar). su obra poética no es en absoluto ajena a la de Góngora. Agradezco a Antonio Carreira el envío de este trabajo todavía inédito. extraido de la edición Elisabetha triunfans. portugués y español). por lo demás. Baía sorprende lo mismo por su imaginación metafórica que por el refinamiento de su sintaxis (en tres lenguas: latín. Estamos. 322-328. que ha analizado minuciosamente el poema de Baía. «Un imitateur portugais de Góngora: Frei Jerónimo Bahia».

77-78). cit. introdução. Así lo ve igualmente Ares Montes. Pois vê livre e sujeito O monte aberto. preparação e notas de Amanuel Araujo. la religioso-espiritualista o la petrarquizante. Ateliê Editorial. 11. es decir. Perspectiva. Cuja luz tanto admira. 9-14. El poema. Sabido es. no solo por su interés literario específico. facsimilar). Nem Prometeu roubara. Frei Jerónimo Baía. además del destierro a Angola. or- ganização e estudo crítico por Ivan Teixeira.39 poemas a veces atribuidos a su hermano. considerado como genuinamente brasileño. Hace pensar en ello el hecho de que el poeta portugués conservara incluso. tação crítica. ello ha llevado a afirmar que. ibid. se inscribe de lleno en el género áulico y.45 así como su desenfadado «discurso engenhoso» (para decirlo con la expresión de Antonio José Saraiva). sino también por los problemas y cuestiones que suscita en el plano de la antropología de la cultura y en el de la formación o conformación de la «conciencia americanista».. 1994. así como. sin dejar de adherirse totalmente a la poética del cordobés.37 De las violentas antítesis. traductor de Góngora» (p. O discurso engenhoso. e imprescindible también en la interpretación de las formas de vida colonial. Más conocidas son las obras de Gregório de Matos (1633?-1696) y Manuel Botelho de Oliveira (1636-1711). de muy escaso interés. de água o monumento. cit. La deuda de Matos con Góngora es grande. Góngora. ed. tocó las cuerdas más variadas. Lampadário de cristal. Barcelona. «Matos no sigue más de cerca a su modelo que Góngora a los suyos —cuando los tiene—. En A Fénix renascida y en Postilhão de Apolo se incluyen varios poemas de Bernardo Vieira Ravasco (Bahía. Lira sacra. el juego sonoro de los distintos tipos de rima —todo ello presidido por la reiterada metáfora del «hermoso sol nocturno» de la lámpara—. por otra parte. 1980. 235-237. 37 Ibid. especialmente las del primero. 51. São Paulo. de la misma reina. pp. puede verse el artículo de João Adol- fo Hansen y Alcir Pécora «Literatura del siglo xvii en Bahía». fue tenido durante mucho tiempo por la crítica y la historiografía literaria brasileña como un poeta «plagiario». op. organização e fixação de texto de Adma Muhana. Botelho de Oliveira publicó en Lisboa. «havendo morto em Salvaterra hum javali com hum tiro» no hubiesen disgustado a Gracián por su «ornato dialéctico». Subraya. las continuas alusiones mitológicas. en dos vols. Se Prometeu a vira. 1990.43 razón por la que en la actualidad los juicios críticos y la valoración que despierta esta poesía están. 73-94 (la cita. pp. 35 36 En el tomo iii de A Fénix renascida. princesa de Portugal. São Paulo. mucho más fundamentados. para quien la Fábula de Baía «es unas veces traducción y otras paráfrasis del poema de Góngora». op. Una más detallada relación de las deudas (no solo las gongorinas) de Matos se hallará en Antonio Carreira.. en pp. Editora da Universidade de São Paulo. objeto de una atención crítica particular.. entre otros rasgos. fixação do texto. según algunos críticos. 42 Leopoldo M. Sus «plagios» de uno y de otro. «Botelho de Oliveira.46 tienen hoy una interpretación muy distinta a la que sirvió 39 Ares Montes. «las más finas notas gongorinas salidas de la pluma de un poeta brasileño». Que se a vira o varão. No faltan en su obra los poemas en castellano. el poeta era consecuente con un proceso de «abrasileñación» de las Musas grecolatinas que él mismo defendía en la introducción a su libro. 12. en cambio. como Alva chora. por su parte. entre los cuales se ha valorado especialmente la silva «Ilha da Maré». se advierte. sin embargo. Quando qual Sol e Aurora Na cera quanto bela derretida. Ou se a vira Faetonte. 207). ciertamente. 46 Antonio José Saraiva. el célebre predicador António Vieira. op. como buscando que se reconozca la procedencia. finalmente.. como aberto o peito: Outro mais frio quando mais aceso. que carece propiamente de argumento. pp. da buena idea el fragmento siguiente (vv. Rio de Janeiro. y su sensibilidad creadora presenta ciertas analogías con la de Juan del Valle Caviedes («Diente del Parnaso»). de hecho. 16.34 Mucho más interés. diciembre 1997. según Ares Montes. 41 Manoel Botelho de Oliveira. lo mismo que con Quevedo. optó por utilizar una forma más disimulada y por ende más rica del concepto de imitación». pp. p. São Paulo. 110).36 y en la que el poeta portugués muestra una integración más personal y creadora del modelo gongorino. en n. es Obra poética.35 silva de 1. Pois chora extinto num noutro elemento De fogo a morte. realizada a partir del estudio de veinticinco volúmenes manuscritos (diecisiete códices) de los siglos xvii y xviii. podemos interpretar desde otro ángulo la actitud del poeta. 12.R.. Que tendo em larga idade escassa sorte Não morre à vida por viver à morte: Que tendo em Céu sereno escuro fado. cit. con el pretexto del regalo de una fabulosa lámpara a la reina de Portugal por parte de su hermana la duquesa de Saboya.. porque.. del marqués de Marialva y. Camoens. Nem Faetonte prezara. 2005. apresen- pp. 110. Lampadário de cristal. en Aullón de Haro. 11171159 (traducción de José Catalán Sánchez). glossário e roteiro de leitura de Ana Hatherly. p. en el mismo volumen.41 integrado por poemas escritos buena parte de ellos en castellano (los demás lo están en portugués. Carreira que a pesar de lo «aparatoso» de las semejanzas que detalla. las simetrías y bimembraciones. la moralista. en n. a la hora de fijar los ecos de Góngora o de Marino —dos de los poetas que más se dejan sentir en su obra—. presenta otro de los poemas extensos de Jerónimo Baía. pp. cierto efecto de «borradura» de los referentes. Gregório de Matos. «Disfraces gongorinos en Ma- nuel Botelho de Oliveira». 31 y 36. Martins Fontes. y por lo general reduce la imitación a los primeros versos. 45 Ares Montes (op. pp. Quaderns Crema. 43 La edición más completa de las publicadas hasta hoy. penhor de Febo. o al tono general de la composición» (p.). notas. en los que se encuentran. en la que se elogian plantas y frutas del Brasil. Baía hace uso de todos los recursos de la «escola gongórica». 12) considera que Gregório de Matos es «más que imitador. pasando por Ovidio. 38 Cito por la edición de Ana Hatherly. del príncipe don Pedro. en n.42 tal vez fundada en la diversidad de referentes y modelos poéticos. Poesia completa: Música do Parnaso. Las tres décimas en castellano que dedica a doña Isabel. Nuevos poemas atribuidos a Góngora. Un breve resumen del «caso crítico» de Gregório de Matos puede verse en el «Prefácio» de Haroldo de Campos a la reedición del libro de Segismundo Spina A poesia de Gregório de Matos.279 versos sorprendentemente no editada de manera exenta sino en 1992. Bernucci. 1617-1697). en 1705. el libro Música do Parnaso. prólogo de Robert Jammes. cit. 570. . 73-94): Fermoso Sol nocturno. que se ha convertido en los últimos años en una pièce de résistance de la cultura literaria brasileña. Ana Hatherly. ed. 1995. como dice su editora moderna.S. cit. Cuadernos Hispanoamericanos. en n. a diferencia de otros poetas de la época. Música do Parnaso. op. desde la modalidad de imitación que es la traducción más o menos libre. p. italiano y latín). 7-51. 237). Editora Record. los sobrenombres de «Boca do Inferno» o «Boca de Brasa» por su crítica feroz a las fuerzas vivas de la colonia) hasta la erótico-pornográfica. cit. desde la muy crudamente satírica (que le valió. El núcleo poético brasileño de Bahía40—al que pertenecen los tres ingenios mencionados— es hoy. en cuatro secciones más o menos definidas.38 34 Ares Montes. Alegre como Sol.180 Andrés Sánchez Robayna La recepción de Góngora en Europa y su estela en América 181 convencional). Lisboa. Um nunca encarcerado. en n. Lagrimosa não menos que luzida.. que el gongorismo tuvo también resonancias notables en Brasil. 40 Para este núcleo. con reflejos evidentes que van de Virgilio a Lope. su obra solo ha sido editada íntegramente y con limpieza en fechas recientes. 1992. el ensayo de Haroldo de Campos «Barroco literario brasileño». y en el que «o intricado das imagens e das construcções atinge um paroxismo inigualaável». de James Amado. São Paulo. determinadas rimas del original. 1109-1115 (traducción de A. p. Podría verse tal vez el caso de Botelho de Oliveira a la luz de la «imitación compuesta» aludida más arriba.44 Su «barroco tropical». en n. 356. Editorial Comunicação. Com ser filho do Sol é desgraçado. e sempre preso. 2005 (ed. lleva a cabo un elogio de la bellísima lámpara. Marino o Torquato Tasso. 44 Del cambio que ha experimentado la valoración crí- tica de la obra de Matos puede dar ya idea la opinión de Natália Correia en 1982 según la cual el poeta bahiano posee «uma força expressiva raramente igualada na poesia portuguesa» (Antologia da poesia do periodo barroco. vira o mancebo De Japeto penhor. en un poema que «constitui em si uma espécie de súmula representativa das principais tendências da poesia portuguesa do seu tempo». Lastrada en su interpretación por numerosos problemas textuales. 13.

182

Andrés Sánchez Robayna

La recepción de Góngora en Europa y su estela en América

183

a críticos e historiadores para condenar al poeta al ámbito de las extravagancias y la literatura menor. Baste traer aquí la reflexión de Haroldo de Campos según la cual el polémico poeta bahiano es uno de los ingenios más creativos del Brasil, ejemplo de un hibridismo literario que tiene un paralelo en el barroco plástico brasileño. «Acredito que o enfoque de Gregório de Matos ganharia nova luz se se levasse em conta a questão da dignidade estética da tradução, como categoria de criação. [...] Por qué não pensamos em certa parte da obra de Gregório de Matos como tradução criativa?».47 Sobra tal vez decir en qué medida sería útil un intento de reformular —con las necesarias cautelas críticas y teóricas, y teniendo en cuenta las características y la singularidad de cada autor— las imitaciones de Góngora por parte de los poetas de lengua portuguesa a uno y otro lado del océano a la luz de esta precisa (y tal vez más justa, tanto en lo histórico como en lo estético) mirada desde la traductología. Lo mismo en Portugal que en Brasil, los «versejadores gongôricos», tan despreciados e infravalorados durante mucho tiempo —y que tienen en Gregório de Matos acaso su ejemplo más significativo—, merecen sin duda ser leídos y estudiados desde los puntos de vista a un tiempo rigurosos y flexibles de la poética de la traducción (como forma histórica de la imitatio) y del patrimonio de la lengua poética de una época; una lengua que, no se olvide, fue conformada en buena medida por el poeta cordobés. Merecen sin duda todos estos poetas estar representados —con sus poemas en castellano— en las antologías de poesía española de los Siglos de Oro, no ya solo como peculiares desarrollos del gongorismo, sino también como nítidas expresiones de la cultura literaria de su tiempo. Si esto ocurría con los poetas brasileños, es fácil imaginar lo que era o venía siendo el influjo de Góngora en el resto del continente, desde el virreinato de la Nueva España hasta Tucumán; debe recordarse, con todo, que los brasileños (algunos de los cuales, como Gregório de Matos, vivieron también durante años en Portugal) eran poetas bilingües, lo mismo que casi todos los ingenios portugueses de la época. No por más conocido, y estudiado en parte, el gongorismo de lengua española en América deja de suscitar hoy atrayentes problemas de interpretación. De hecho, es tema que sigue despertando no poco interés entre los investigadores y críticos de la «expresión americana», para decirlo con José Lezama Lima. Dos estudios muy conocidos, de Emilio Carilla y José Pascual Buxó,48 pusieron las bases de análisis de un fenómeno fácilmente observable pero de valoración o de interpretación compleja. Carilla lo describió sucintamente:
El ejemplo de Góngora es […] un caso extraordinario de influencia, sin equivalente casi en la lírica española de todos los tiempos, y que pasa a ser un fenómeno de dimensión universal. Lo concreto es que los ingenios americanos se sintieron fuertemente atraídos por las «locuciones maravillosas», por sus hipérbatos, por sus metáforas… Por su poesía, en fin. Y, si muchos no pasaron de débiles ecos, hubo algunos […] que mostraron en el Nuevo Mundo ser buenos discípulos de tal maestro.49

47

Haroldo de Campos, «Poética sincrônica», en su

libro A arte no horizonte do provável, São Paulo, Perspectiva, 1977 (4.ª ed.), p. 209; véase también su libro O sequestro do Barroco na formação da literatura brasileira: O caso de Gregório de Mattos, Salvador, Fundação Casa de Jorge Amado, 1989. En la reinterpretación de Matos como poeta «plagiario» ha tenido un papel relevante el libro de João Carlos Teixeira Gomes Gregório de Matos, o Boca de Brasa: Um estudo de plágio e criação intertextual, Petrópolis, Vozes, 1985; es muy útil también el volumen colectivo organizado por Fernando da Rocha Peres Gregório de Mattos: O poeta renace a cada ano, Salvador, Centro de Estudios Baianos da Universidade Federal de Bahia, 2000.
48 Emilio Carilla, El gongorismo en América, Buenos Aires,

tan solo, en efecto, una breve valoración de los ingenios más representativos; el lector interesado en un panorama más amplio puede consultar otro trabajo de quien esto escribe en el que hallará un minucioso catálogo de referencias de autores y textos.50 Tanto para los autores portugueses y brasileños cuya significación ha sido abordada más arriba como para los autores hispanoamericanos que repasaré con brevedad a continuación, conviene tener presente la fundamental diferencia que separa los conceptos de «imitación» y de «influencia». Recordaré aquí los términos en que un ilustre comparatista, Alejandro Cioranescu, se refirió a este importante asunto:
La imitación se refiere a detalles materiales […], a rasgos de composición, a episodios, procedimientos o tropos bien determinados, mientras que la influencia denuncia la presencia de una trasmisión, por decirlo así, menos material, más difícil de concretar, cuyo resultado es una modificación de la forma mentis y de la visión artística o ideológica del receptor. La imitación es un contacto localizado y circunscrito, mientras que la influencia es una adquisición fundamental, que modifica la misma personalidad artística del autor.
51

50 Véase Andrés Sánchez Robayna, «Para un catálogo de

los grupos literarios virreinales», en el volumen citado en nota 10 (pp. 445-485); y también, en el mismo volumen, el artículo de Joaquín Roses «La alhaja en el estiércol: Claves geográficas y estéticas de la poesía virreinal (acerca del gongorismo colonial)», pp. 407-443.
51

Alejandro Cioranescu, Principios de literatura compa-

rada, Universidad de La Laguna, 1964, pág. 93. Véase también otro importante ensayo del autor sobre este mismo tema, «Imitation et influence ou l’insuffisance de deux notions», en Actes du iv Congrès de l’Association Internationale de Littérature Comparée (Fribourg, 1964), La Haya, Mouton, 1966, vol. ii, pp. 917-921.
52

Antonio Carreira, «Pros y contras de la influencia

gongorina en el Triunfo Parténico (1683) de Sigüenza y Góngora», en Marc Vitse (ed.), Homenaje a Henri Guerreiro. La hagiografía entre historia y literatura en la España de la Edad Media y del Siglo de Oro, Madrid, Vervuert, 2005, p. 347.
53 Véase Luis de Góngora, Soledades, ed. de Antonio Ca-

UBA-Instituto de Cultura Latinoamericana, 1946; José Pascual Buxó, Góngora en la poesía novohispana, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1960.
49

Emilio Carilla, La literatura barroca en Hispanoaméri-

ca, Madrid, Anaya, 1972, p. 46.

rreira; Sor Juana Inés de la Cruz, Primero sueño, ed. de Antonio Alatorre, México, Fondo de Cultura Económica, 2009.

No se pretende aquí entrar en detalles acerca de cada uno de esos «ecos» ni de enumerar las obras de todos esos «discípulos», sino establecer un balance crítico general de este raro fenómeno de poderosa, irresistible atracción. En lo que sigue haré

Es verdad que la «retórica» de la imitatio tiene en el siglo xvii una particular fenomenología, como paso obligado en la continuidad de la tradición literaria, pero no es menos cierto que existen muy diversos modos en que la imitación se verifica como tal en este periodo. En la América española, fueron incontables los poetas que imitaron a Góngora, y muy pocos, en cambio, los poetas «influidos» por él, en el sentido que acaba de indicarse. Baste pensar en un libro como Triunfo parténico (1683), de Carlos Sigüenza y Góngora, que recoge la memoria de los certámenes literarios promovidos por la Universidad de la Ciudad de México en los años 1682 y 1683 en honor de la Inmaculada Concepción. Abundan en ese libro las composiciones que imitan al poeta cordobés, pero —sin negar su interés histórico— se trata de un libro «tedioso como pocos»52 en el que, descontando un romance y una glosa firmadas con pseudónimo por Sor Juana Inés de la Cruz, es difícil encontrar verdadera poesía. El motivo fundamental es que, en efecto, Góngora no modificaba la «personalidad artística» del nuevo poeta (para decirlo con Cioranescu), sino que esta quedaba anulada bajo el peso muerto de un cerrado, anulador mimetismo, reducido a un puñado de fórmulas retóricas. De ahí que el caso de Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) presente, en este sentido, una importancia extrema. La «personalidad artística» de Sor Juana se vio enriquecida tanto por el estilo gongorino mismo (entendido este como un código formal de realización artística que expresa a un autor y a una época literaria) cuanto por la capacidad del poeta cordobés para llevar más lejos las formas literarias recibidas. Diría que son estos, en síntesis, los dos rasgos más decisivos en la relación que la obra de la monja mexicana mantiene con la del autor de las Soledades. Empiezan a ser numerosos los estudios y ensayos que analizan el influjo de este último poema sobre la más conocida composición de la poeta novohispana, Primero sueño, ambicioso poema que constituye sin duda una de las cumbres de la expresión poética en lengua española durante este periodo. Solo en fecha muy reciente, sin embargo, se ha tenido la buena idea de editar juntos ambos poemas,53 hermanados como están, de hecho, en la historia literaria y en

184

Andrés Sánchez Robayna

La recepción de Góngora en Europa y su estela en América

185

la sensibilidad de todo lector de la poesía de los Siglos de Oro. Hay que dar la razón a Antonio Alatorre cuando asegura que, más allá de determinados débitos estilísticos y de concretos procedimientos en la concepción del verso y de la silva, Sor Juana intituló así su poema, Primero sueño, para vincularlo con la Primera soledad de Góngora, «para asociarse ella con Góngora desde el título mismo»;54 esto es —diríamos con otras palabras—, para dejar claro, de entrada, con quién se iba a medir en términos poéticos. Es esta ambición creadora la que, en verdad, permite asociar a ambos poetas más allá (o más acá) de tales o cuales procedimientos estilísticos; es esa ambición, en fin, la que Sor Juana aprendió de Góngora. El resultado es un poema de extraordinaria significación histórica y poética, una composición que es sin duda la expresión más alta —y también más singular— de una «recepción» de Góngora entendida (y asumida) en términos verdaderamente renovadores. Por otra parte, sugieren Alatorre y Carreira, en el volumen citado, que, desde el punto de vista de la necesidad de «dominar una materia rebelde», no es las Soledades el poema más afín de Primero sueño, sino el Panegírico al

54

Antonio Alatorre, «Invitación a la lectura del Sueño

de sor Juana», en el volumen citado en la nota anterior, p. 101; el ensayo de Alatorre vio la luz previamente en Cuadernos Americanos (nueva época), vol. 5, núm. 53, septiembre-octubre 1995, pp. 11-33.

duque de Lerma. Sea como sea, lo decisivo es que el lector percibe en la monja mexicana una actitud que no se detiene en fáciles mimetismos de superficie —esos que lastran a los ingenios del Triunfo parténico hasta anularlos poéticamente—, sino que aplica las enseñanzas gongorinas a una materia poética nueva, en la que se combinaban el gusto por la ciencia astronómica y la fisiología con el interés por la filosofía sobre el trasfondo cultural de la mitología clásica, y cuyo corolario es la desengañada expresión de la imposibilidad de saberlo todo o, si se prefiere, el fracaso último del conocimiento. No hará falta insistir en la significación de Juan de Espinosa Medrano, «El Lunarejo» (Cálcauso, Perú, ¿1629?-Cuzco, 1688), cuyo Apologético en favor de don Luis de Góngora es uno de los escritos más relevantes en lo que podríamos llamar la «historia de la lectura» de Góngora. El hecho de que haya surgido en el contexto de la cultura colonial lo vuelve doblemente importante, porque revela el grado de madurez de las elites del virreinato del Perú. De la trascendencia que Espinosa Medrano otorgaba a la poesía gongorina hablan sobradamente estas palabras suyas: «del Polifemo escribieron Homero

Fig. 4 Andrés de Islas, Sor Juana Inés de la Cruz (copia del de Cabrera), México, 1772, Madrid, Museo de América.

Fig. 5 Juan de Espinosa Medrano, Apologético en favor de don Luis de Góngora, Lima, 1694, Madrid, Biblioteca Nacional de España.

186

Andrés Sánchez Robayna

La recepción de Góngora en Europa y su estela en América

187

en su Odisea, Virgilio en su Eneida, y Ovidio en sus Metamorfosis, pero ¿quién llegó a la eminencia de la musa castellana de don Luis?». El análisis del Lunarejo sorprende por la sutileza de sus argumentos, y va siempre más allá de su pretexto, la defensa del poeta cordobés contra los ataques del portugués Manuel de Faría y Sousa (ya citado más arriba), para quien la extraordinaria repercusión de la poesía gongorina no podía ni debía empañar la gloria de Camoens. La calidad de los razonamientos del Lunarejo, subrayada en algunas ocasiones,55 resulta además reforzada por su poderoso instinto crítico. El ingenio peruano no se queda en mera erudición o en saberes de poliantea, sino que sabe observar e interpretar el papel o la función de determinados fenómenos de estilo en la lengua poética gongorina; con razón ha escrito Dámaso Alonso que, en su defensa de Góngora, el Lunarejo da muestras de «una percepción crítica que falta ordinariamente a los comentaristas».56 Quien esto escribe pudo verificarlo no hace mucho en relación con un aspecto de las Soledades —el inacabamiento del poema—, acerca del cual Espinosa Medrano expresa un inteligente parecer, no exento, por lo demás, de una gracia que lo hace aún más atrayente. Con luz propia resalta, en el gongorismo americano, el neogranadino Hernando Domínguez Camargo (1606-1659). Su Poema heroico de San Ignacio de Loyola, publicado en Madrid en 1666, no por inconcluso despierta en nosotros menos aprecio. Su modo de integrar en el verso el magisterio del racionero cordobés nos hace pensar en un

55

Véase, por ejemplo, Teodosio Fernández, «Góngora

en la literatura barroca hispanoamericana», Glosa, 2, 1991, pp. 107-123.
56

Dámaso Alonso, Góngora y el «Polifemo», op. cit., en

nota 22, p. 256.

poeta de indiscutible talento y de probada capacidad para la imagen, así como para percibir (y hacer percibir) la música de las palabras. Por supuesto, es inevitable asistir, en las sobreabundantes octavas que componen los cinco libros del poema, a un continuo déjà-vu de procedimientos y tropos. Sin embargo, y a diferencia de los ingenios pesadamente miméticos —tanto a un lado como al otro del Atlántico—, hay siempre en la imaginación y en la dicción del jesuita santafereño un llamativo brillo de la imagen («las espumas ardían en la nieve», libro iv , ccliv) y una considerable aptitud para dar a los detalles del mundo material, a la manera de su modelo, un seductor relieve de asombro y de belleza. Esta manera de exaltar la vida de la imagen no deja en ningún momento de suscitar la admiración del lector y de conquistar su adhesión, y hasta su complicidad. Véase únicamente, como ejemplo, esta octava dedicada a los manteles bordados en el convite con el que se celebra el bautismo de Ignacio:
Damascada pensión de los telares, flamenca Aracnes descogió, arrogante, entre hilados jazmines y azahares, no menos blanco lienzo que fragante. Muró de crespas garzas, no vulgares sus orillas la mesa, en que arrogante, crestado un lienzo sobre el otro, hacía entallada de nieve cetrería.57 (Libro i, lii)

57 Cito el poema San Ignacio de Loyola por Hernando Do-

mínguez Camargo, Obras, ed. a cargo de Rafael Torres Quintero, Bogotá, Publicaciones del Instituto Caro y Cuervo, 1960, p. 58.
58

Martha Lilia Tenorio, Poesía novohispana. Antología,

presentación de Antonio Alatorre, México, El Colegio de México-Fundación para las Letras Mexicanas, dos vols., 2010, p. 67.

«No hay otro poeta tan ceñidamente adicto a Góngora como el Doctor don Hernando Domínguez Camargo», escribió con razón en su día Gerardo Diego en su conocida Antología poética en honor de Góngora (1927). Si se ha de medir el gongorismo de Domínguez Camargo no solo por su proximidad al modelo, sino también por la capacidad de ese modelo para generar genuina poesía, diríamos que, en cuanto a la manera de asumir las lecciones del maestro, el caso del santafereño no es distinto al de Villamediana, al de Soto de Rojas o al de Bocángel, poetas notables que supieron asimilar cabalmente esas lecciones y poseer una innegable personalidad artística. La huella de Góngora se observa en incontables ingenios hispanos de la época, tanto en autores nacidos en el Nuevo Continente como en españoles trasladados a América (recuérdese solo la Soledad a imitación de las de don Luis de Góngora, de Agustín de Salazar y Torres). «Siglo gongórico» se llama al xvii en la reciente y exhaustiva antología de la poesía novohispana preparada por Martha Lilia Tenorio, quien no duda en afirmar que
la renovación gongorina fue un gran aliento, que hizo que aun el sonsonete de la poesía oficial de circunstancia sonara, en no pocas ocasiones, como verdadera música; que la gastada imaginería renacentista, aun en la abigarrada factura de los túmulos y arcos, recuperara su capacidad plástica y visual, que los poetas menores alcanzaran algunos momentos luminosos; que los grandes ingenios lucieran su grandeza.58
Fig. 6 Hernando Domínguez Camargo, San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, Madrid, 1666, Madrid, Biblioteca Nacional de España.

188

Andrés Sánchez Robayna

La recepción de Góngora en Europa y su estela en América

189

Concuerda tal balance con el de otros críticos y estudiosos actuales de la literatura hispánica de este periodo, un balance que contrasta vivamente con la opinión más extendida entre finales del siglo xix y mediados del xx, en la que pesaban el criterio y los gustos antibarrocos de don Marcelino Menéndez Pelayo. A partir de estudios como los ya citados de Emilio Carilla, no han faltado las investigaciones y los análisis de algunos seguidores de Góngora en América, pero carecemos aún de una monografía que ordene un panorama sin duda vasto y difícil de abarcar y que integre las aportaciones realizadas en los últimos años; ciertamente, las contribuciones de Carilla y Pascual Buxó deben ser puestas al día. El favorable balance, sin embargo, al que acaba de aludirse no debe hacernos olvidar que, frente a la positiva influencia que Góngora ejerce en los ingenios más dotados, es, en verdad, incalculable el número de imitadores que no hicieron sino vaciar de sentido, mediante la repetición mecánica, los ricos giros y el inconfundible estilo del poeta cordobés hasta convertirlos en simples estereotipos retóricos. José Lezama Lima ve en el gongorismo «un signo muy americano», que en algún caso, como en el de Domínguez Camargo, constituye «una apetencia de frenesí innovador» capaz de lograr «dentro del canon gongorino, un exceso aún más excesivo que los de don Luis».59 Cabría recordar aquí, en este sentido, lo que el gongorismo significó en el plano de la poesía épica y sus diferentes modalidades, desde el Bernardo (1624)

59

José Lezama Lima, La expresión americana (1957), en

sus Obras completas, vol. ii, México, Aguilar, 1977, p. 307.

de Bernardo de Balbuena, nacido en Castilla pero criado en la Nueva España, hasta El Vasauro (1635) del araucano Pedro de Oña, pasando por la Tomasiada (1667) del guatemalteco de origen vasco Diego Sáenz de Ovecuri. En todos ellos, el eco de Góngora se manifiesta como exceso, como dilatación de los modelos establecidos (pensemos en los diez mil versos del Ignacio de Loyola de Domínguez Camargo, o los cuarenta mil del ya citado Bernardo), pero también como un refinamiento expresivo marcado por la extrema sensorialidad y el designio (la poética, si se prefiere) del asombro. Nos falta aún, en efecto, un estudio que muestre los enlaces y desenlaces de todos estos poemas desde el punto de vista de la gravitación gongorina, un estudio que no excluya de su examen el Poema de las fiestas que hizo el convento de San Francisco de Jesús de Lima a la canonización de los veintitrés mártires del Japón, seis religiosos y los demás japoneses que les ayudaron (1630), del limeño Fray Juan de Ayllón, a quien se considera el introductor del gongorismo en Perú; ni la obra del antequerano Rodrigo de Carvajal y Robles, para quien Góngora es «el cordobés más digno que Lucano / de eterna gloria», según afirma en sus Fiestas que celebró la ciudad de los Reyes (Lima, 1632). Otras voces son igualmente ineludibles, desde el dominico tucumano Luis de Tejeda y Guzmán, primer poeta conocido de lo que es hoy la Argentina, hasta el limeño Pedro de Peralta Barnuevo, polígrafo cuya personalidad hace recordar la de Sigüenza y Góngora en la Nueva España, y cuya epopeya Lima fundada o Conquista del Perú presenta muy acusados reflejos gongorinos, sin olvidar a Mateo Rozas de Oquendo, Juan del Valle Caviedes o Luis Antonio de Oviedo y Herrera. «El influjo de Góngora dura casi más tiempo en América que en España», afirmó en su día Dámaso Alonso.60 Buen ejemplo de ello es el jesuita ecuatoriano Juan Bautista Aguirre (1725-1786), que en plena centuria dieciochesca, triunfante ya una nueva y muy distinta estética, aún registra los inequívocos trazos gongorinos. También en España, sin embargo, se verá todavía un gongorismo tardío e indirecto (vía Portugal y la antología A Fenix Renascida, reeditada, no se olvide, en 1746) en el aventurero aristócrata Cristóbal del Hoyo Solórzano y Sotomayor (1677-1762), a quien ya tuvimos ocasión de citar más arriba. Uno de los elementos críticos fundamentales con los que puede medirse la importancia histórica de una obra literaria es, ciertamente, la fecundidad de su legado o, en otras palabras, el influjo que ejerce tanto en su tiempo como en épocas posteriores. El legado o el influjo gongorino puede ser visto desde dos perspectivas distintas, pero complementarias. Si, por una parte, ese legado enriqueció a no pocas voces coetáneas y posteriores, por otra suscitó una legión de imitaciones inanes. Hay que dar la razón, por ello —al menos en parte—, a Antonio Carreira cuando afirma que «si la lengua inglesa se hundió bajo el peso de Milton, no anda muy lejos lo sucedido con la lengua española bajo el peso de Góngora, pues […] caer bajo el encanto de ciertos poetas es condenarse a imitarlos».61 Sin embargo, convendría asimismo no perder de vista que poetas como Frei Jerónimo Baía o Sor Juana Inés de la Cruz, Hernando Domínguez Camargo o Francisco Manuel de Melo, Gregório de Matos o Frei António das Chagas —para citar solo a portugueses y americanos— no serían los muy notables poetas que son sin la positiva influencia del poeta cordobés. Son dos modos, inseparables —y complementarios, en efecto—, de valorar críticamente la significación del legado de don Luis de Góngora.

60 61

Dámaso Alonso, Góngora y el «Polifemo», op. cit., en Antonio Carreira, «Pros y contras de la influencia

n. 22, vol. i, p. 260. gongorina…», cit. en n. 52, p. 362.

Fig. 7 Agustín de Salazar y Torres, «Soledad a imitación de la de don Luis de Góngora», en Cítara de Apolo..., primera parte, Madrid, 1681, Madrid, Biblioteca Nacional de España.

Fig. 8 Portada de A Fénix renascida, ou Obras Poeticas dos melhores Engenhos Portuguzes, Lisboa, 1746, Lisboa, Biblioteca Nacional de Portugal.

de pronto. / o púrpura nevada o nieve roja». El sol destella.190 191 «Ancho río en cláusulas de espumas». tierra adentro. tónico y sonoro bajo un soplo de júbilo en el aire. Lentamente. tan lejana del mar. y. de la cita de unos pocos versos. la hora se va recubriendo de ceniza y en el patio empozándose va la dudosa y ajada claridad del fin del día. Una nueva realidad se nos revela. parece que amanece en la hora póstuma. en el silencio inerte del aula. y la clase toda. grave. en aquella Córdoba inverniza. que. musical. en su Córdoba nativa. a fines de la década de los cincuenta: en el no muy límpido cristal de las ventanas tiembla. pasea a lo largo del aula. leídos por el joven en su Historia de la Literatura todo es claro y lustral como el diamante. ni es un invierno de plomo en los cincuenta. vigilando el estudio. o bien. todo se hace. y ya no es Córdoba. a los ojos y a la alerta sensibilidad de aquel ingenuo adolescente. vaga y opaca. milagrosamente. ni tener atisbos siquiera de lo determinante que para su futura existencia . Ha cesado la lluvia. el marista corrige algunos ejercicios. Sicilia. al conjuro de unos leves signos. se presiente o parece resonar el mar allá a lo lejos. fúlgido. Es verano. la luz bajo la tarde de un invierno escolar con restricciones. casi fulmíneo. al conjuro de un numen soberano que ennoblece y parece exaltar el hecho del vivir por su palabra: «Purpúreas rosas sobre Galatea / la Alba entre lilios cándidos deshoja». de pronto. investida de un inaprehensible halo de belleza y juventud: «Duda el Amor cuál más su color sea. «una tarde parda y fría / de invierno». aún sin saberlo. de pronto. en la penumbra. Presencia fecundante de Góngora en la literatura española del siglo XX Carlos Clementson Recuerdo a un inquieto adolescente allá en su aula de cuarto curso de bachillerato. Y. de mediterránea claridad. En un instante. de pronto. sin que nadie parezca darse cuenta. se ha encendido de azul mitología. Solo unos pocos versos. Glauco. acaece el milagro. Mas. ha acaecido el prodigio.

hasta su actual encumbramiento como el máximo y más vigente poeta en castellano. Presencia fecundante de Góngora en la literatura española del siglo XX 193 puedan resultar esas breves citas literarias. y no podía psicológica u ontológicamente comprenderlo. como poeta de los poetas y padre del idioma! ¡Cómo para confiar mucho en los dictámenes y juicios de los pontífices de la estética y de la crítica. Por el contrario. ha dormido bajo tierra. que ha sido presentado al nutrido auditorio por el poeta cordobés Ricardo Molina. había clamado el híspido Unamuno ante el homenaje de la joven generación. 1927. Un vasco tan constitutivamente austero y enterizo. de esta antigua Colonia Patricia.192 Carlos Clementson «Ancho río en cláusulas de espumas». Desde los altos muros del gran salón. denso!»—. sito en la Plaza de la Compañía. y en donde. y por primera vez en su vida. la belleza y magnitud de la estrella de Góngora. desde la incomprensión de Don Marcelino a su actual exaltación. . sin ver la luz. Una nueva realidad nos ha sido revelada. una poesía de peso y densidad —«¡Denso. y hasta en ciertos momentos llega a creer que casi parece sonreírle junto a su monstruoso galán. Han pasado dos años. fundada por Claudio Marcelo. nos contempla el prodigioso de Polifemo y Galatea —gracia y fuerza a la par—. Estamos en 1961 y en el mismo centro escolar ya referido. figura axial del grupo «Cántico». que en dicho curso tiene a Don Luis como materia gustosamente obligatoria en Literatura Española. en los dogmáticos definidores del canon literario! ¡Y cuántas incomprensiones y desdenes. en el Salón de Mosaicos del Alcázar de los Reyes Cristianos junto a la Catedral. ha asistido a la revelación de la poesía por el deslumbramiento rítmico y cromático a la vez. El mozo asiste. en marco tan excepcional y apropiado —Galatea parecía estar esperando a Don Luis y a su exégeta desde los tiempos mismos de Roma. recién descubierto y desenterrado en la Plaza de la Corredera. como fueran las materias aprendidas. antes de marchar a estudiar a Salamanca. desde su secular postergación durante la Ilustración y el siglo xix. ¿y Juan Ramón?. donde Góngora contemplara las fiestas de toros. hecha plástica y tangible por la metáfora y la imagen. de filosofía y casos de conciencia. en el mismo Colegio de Santa Catalina en el que el autor de las Soledades cursara sus humanidades. y exhortaba a sus lectores a una incursión in- Figs. Y uno mismo no deja de ser consciente de lo mucho que se ha avanzado en la valoración del gran poeta. sensual y epicúreo. esa magistral lección del maestro. no podría entender nunca a un andaluz esencial. Y para celebrar tan andaluza efeméride el Ayuntamiento ha organizado una conferencia de don Dámaso Alonso. 1 y 2 Vicente Beltrán Grimal. será una de las más iluminadoras experiencias vitales que aquel joven preuniversitario guardará en su memoria de vocacional amante de las letras. de la palabra poética. a que aquel la resucitara de nuevo y para siempre en su palabra fundante. Ha pasado exactamente medio siglo. mentira! El mismo Góngora era un mentiroso». de gramática y esgrima. cuántas reticencias y silencios para el ilustre ingenio del Barroco. en toda la complejidad de su obra única. y tan castellanamente castizo. Pero ¿y Valle?. mentira. desde Unamuno a Antonio Machado. durante siglos y siglos en ciega oscuridad. Tan solo entre los seniors el maestro Azorín —tan alerta catador de los clásicos—. reveladoramente acompañada por su propia voz. ¡Cómo han subido la significación y la cotización de Don Luis en la bolsa de los valores estético-literarios. expectante y atónito. regentado en sus orígenes por los jesuitas. parece atisbar. como don Miguel. tras tantos siglos velada bajo la tierra. en cierto modo. antiformalista. El tema de la lección magistral no deja de resultar seductor y deslumbrante para el joven preuniversitario. pues el gran bilbaíno se hallaba en los antípodas estéticos de Don Luis. de música e historia. Mientras escucha la vibrante dicción de Dámaso —¡qué magnífica voz y qué modo de decir el verso!— el joven recrea su mirada en la acompañante desnudez de la ninfa —medio absorto en su belleza—. por parte de los maestros mayores del momento. sus estudios reglados de griego y latín. tan paganamente refinado como el cordobés. decorados con magníficos mosaicos geométricos romanos. junto a otros. Valle Inclán y hasta el mismísimo Juan Ramón. a la brillante disertación de un maestro. en las aulas de un antiguo colegio. «¡Mentira. con una especie de determinismo mítico-histórico-estético que no deja de asombrarnos—. Monumento a Góngora en el Parque del Retiro de Madrid. dentro de su tibieza inicial. ¿y Ortega? Si el bilbaíno postulaba una poesía de las ideas. por más que supieran valorar más o menos positivamente algún que otro aspecto de su personalidad. Durante este curso escolar se conmemora el tricentenario del nacimiento del gran poeta cordobés. aunque no fuera de sus más furibundos negadores. Esa memorable disertación.

a nuestro entender. de un ébano bruñido. del poeta cordobés... se ha sometido al ímpetu visionario. [. Góngora retrata o hace hablar a algunas mozuelas en esas poesías. Y en esto nuestro Góngora coincidía con el autor de El Criticón. 3 Amadeo Ruiz Olmos.. En esta línea. en la revista Martín Fierro (Buenos Aires. y los convencionalmente considerados más «apoéticos» o «antipoéticos» que hallamos en Don Luis. lo que prevalecerá». [Aunque] «notaron en ella una desproporción harto considerable —añade—: que. creo.] Con Góngora vivimos en pura contemplación estética del mundo. lo más fino y original en el poeta cordobés. que no era para muchos». . en su ensayo «Garcilaso y Góngora». que ya duraba siglos. 1994. pero hay algo en este artículo que parece abrirnos una ventanuca hacia los vastos horizontes de la poesía de Don Luis. «el mundo exterior realmente existía». y tendréis la poesía de Góngora. es el primero. seguramente que lo que en Góngora vale más es su obra festiva. Han sido exaltados los versos serios. la materia de que se componía. por ejemplo. No obstante —y ahora se cumple justamente un siglo—. como encontramos en las Odas elementales. mayo de 1927. Monumento a Góngora en la Plaza de La Trinidad de Córdoba. aristocrática: la cordobesa. Ese va a ser uno de los rasgos más característicos de la poesía moderna. el oro!». La razón. era de haya y aun más común». Pero Azorín —creemos— se equivocaba. goza el color. hablando Gracián de Góngora —su poeta predilecto— le compara con una cítara. Azorín sobre qué poemas serían estos otros de Góngora de más ínfima materia: «¿Alude Gracián con estas palabras a esa parte de la Fig. sino en la índole de la materialidad de esos objetos poéticos de aparente más bajo valor. precisamente. Pero no se exageren las semejanzas: El Greco echaba sobre el lienzo su mundo interior llameante. 1967.. para Luis Rosales Estamos aún ante la tradicional incomprensión. Monumento a Góngora en Salamanca.] Pero hay aquí otra elegancia castiza. el concepto. a las estrellas como «gallinas de los prados celestiales».. o en sus Cantos materiales. parte ii. si bien muy tibiamente. — era «profunda hacia fuera». en un ensayo bastante despegado e incomprensivo.. en fijar su mirada —que la quiere comprensiva— sobre el marginado universo del cordobés. Góngora se dedicó a estilizar y enredar líneas. 41).] ciertas composiciones breves. crisi iv. Unid a ella una sensación aguda de las cosas. Y es una iluminadora cita de otro ingenio del Barroco: En El Criticón. ritmos arrancados al mundo exterior: para él. solemnes.] Nada hay en estas poesías de conceptuoso y laberíntico. Y su atractivo estriba en un dejo suave de melancolía junto con una nota de sensualidad y picarismo. o dicho de otro modo: la elevación a nivel poético de las cosas humildes y usuarias». de Neruda. ligera y desdeñosa. Y se preguntaba. letrillas o romances. A lo que Gracián —intuimos— se refería era a la dignificación de todas las cosas y elementos y a su elevación como sujetos y objetos literarios y poéticos. la mordacidad. Lo que Luis Rosales llama «la democratización de la poesía.194 Carlos Clementson «Ancho río en cláusulas de espumas». se fija tan solo en el Góngora «de arte menor». año iv. el finísimo Azorín. incluso los aparentemente más pobres y vulgares. la poesía de Góngora. al cual no se le caían los anillos al calificar. debiendo ser de un marfil terso. en sus antípodas — como Alberti definió a la suya propia. con harto escándalo de Borges. aunque sus cuerdas eran de oro finísimo y muy sutiles.. la luz. Fig. Ya Pedro Henríquez Ureña. y dice que su extremada armonía «la perciben pocos. Al principio.. ya en su libro Lecturas españolas. una ironía cáustica. como preludio de otro más certero: Con Góngora penetra un elemento nuevo en la poesía: la ironía. Su ley: «¡Goza. la humorística. advertía cómo Góngora admiró y ensalzó al Greco. graves. no reconocen rival en nuestro Parnaso. [. Tiene [. Presencia fecundante de Góngora en la literatura española del siglo XX 195 terior — «¡Adentro!»—. todo es en ellas claridad y sencillez. ¡de 1912!. que. poesía de Góngora que acabamos de elogiar: la realista. pero que no hay que echar en saco roto. la sátira. núm. colores. la satírica? pues eso es. [. no en la permanente validez de la obra «de arte menor» de Don Luis. 4 Severiano Grande García. un tanto perplejo.

cómo Góngora da. se le ha aparecido. del amor y de la belleza femenina.] Al nuevo poema épico Góngora le va a dar carácter presencial y ritmo lento.. Transgresora y valiente modernidad del cordobés. siempre despierto». febril. p. ese Luis de Góngora mismo que. [.. también sobre el «lujo» deslumbrante de todo lo sencillo. No lo olvidemos. es nuestro. de la vida. («La imaginación configurante». porque «nombrar es crear» (op. El poeta —Góngora— cae en una profunda melancolía. Nacional. del mar. como era término obligado en esta clase de poemas. que tendrá lugar en Los dos Luises y otros ensayos. sedas!—. Y ante todo. se ha visto en un soneto «Descaminado. así como unos protagonistas poemáticos de origen bien humilde. el juego de la luz sobre los bellos muebles. elevándolos a nivel poético.. el gran poeta. ya muy lúcidamente observará por primera vez en España y con penetrante sentido crítico. ante todo. Dido alada». palacios. y de un poeta que también se siente solo en sus Soledades. es. a William Wordsworth. Diríase que su estilo no subraya nada. y recién dicho. tragedia en la siempre moderna magnificencia. acogedora y totalizadora del poeta. a «susurrante amazona. gracias al conjuro casi mágico de ese verbo fundante o al prodigio plástico y rítmico del verso y la metáfora restablecer. y. nos habla más bien de la modernidad de Góngora.] Pero el mármol pulido. un metálico serrucho o un popular caldillo de congrio. la seda. vulgar y natural. habrá de ser o tratarse de una épica de la Naturaleza. al mundo su hermosura —aunque sea solo a nivel verbal—. canta la hazaña de la Naturaleza. e inaugurar un orbe perfecto. o acrecentarle. desde la fluidez áurea del aceite a la canora brillantez del gallo anunciador. ya en el siglo xix.. Pero volvamos a Azorín para resaltar cómo. mármoles. y como lo serán ciertas zonas del Canto general. que era bien consciente de la revolución estética que había supuesto la democrática liberación de todos los vocablos. Y su vida toda. de aquella mítica dichosa edad que inspirara el famoso discurso de Don Quijote a los cabreros. se le ha aparecido —¡terrible tragedia. de fundar de nuevo la vida. [. imperceptible. si no vecino. En ella todo tiene el mismo rango. Góngora no se arredra por emplear términos como «bisagra». en las que el lenguaje vulgar. repetimos. La precisión descriptiva va a ser la clave de su estilo. ¿Astenia nerviosa? ¿Inquietud espiritual? Hasta en este malestar indefinible es moderno.. [. rehabilitarle su primigenia y herida doncellez. la del poeta. El entusiasmo ante el mundo natural le da su tono épico al poema. Ve el paisaje leyéndolo. pero dignificándolo y elevándolo por la fuerza expresiva y creadora de su imaginería. era normalmente aceptado). Color. y todo se resuelve en contrastes supremos y bellos de luz y de color. incluyendo hasta las criaturas y enseres más humildes y usuarios. y creyendo más apropiado hablar de intensidad lírica objetiva. Algo semejante cabría apuntar del propio Victor Hugo. porque ¿no puede ser ese joven náufrago y luego peregrino. si aceptamos la «epicidad» de las Soledades de la que habla Luis Rosales. Una mirada ávida que se extiende sobre la Naturaleza entera.. peregrino»? y cuya posible «hazaña» es la atenta y sensualista contemplación del mundo. la impresión de modernidad. Un poeta que. el más moderno. de los bosques. Son poetas que recorren. [. o como reflejo. 141). se enfrentan y contemplan el mundo. describe lo que ve. a los que el poeta francés se congratula de haberles puesto el famoso gorro frigio. a su vez. En la noche. ante todo. frente al impostado retoricismo de alto coturno de los neoclásicos para la poesía lírica grave (que no para la humorística y la satírica... p. Ed. Madrid. Personalmente. pasos sin tino». propio de los libertos. por encima de la luz. que propiamente épica. como Neruda hará luego con una vulgar coliflor. el ébano. pensando en la soñada plenitud mítica virginal de una añorada Edad de Oro. y lo reinterpretan y lo fundan de nuevo merced a su palabra.. como dice Rosales. de Neruda. para cobijar en la colmena. o «breve corcho». No narra nada. salvo por la mirada inquisitiva. y hasta vil. transcurridos ya unos años. la misma que podríamos eutrapélicamente sugerir que es la que «fija. para sus poemas mayores.. el cristal límpido. porque las Soledades son el gran poema épico español en que lo narrativo se suspende para dar paso a lo descriptivo. pienso que esta falta de prejuicios «poéticos» ante la expresión de lo cotidiano. de todos los clásicos. y que sería más justo calificarla de lírica. mezclando lo ilustre y hasta mitológico con lo vulgar y cotidiano. ha entrado ya hasta el fondo de nuestra alma. en 1920. No hay precisión como la suya. es decir: sobre todo lo que está ahí ignorado por todos. o sobre la misma «nieve hilada» del blanco mantel. Y así. como una sucesión de voces vanas y de pasos inconexos: «Voces en vano dio.] [Pero] una sombra leve. a la vez que exalta la lujosa brillantez del universo gongorino. jardines. enfermo.] todo eso es Góngora. cit.] Por otra parte. limpia y da esplendor» a las cosas y los seres digamos que «mancillados» u oscurecidos en .] Porque la esencia de su poesía es el sentido elegante. como un nuevo «hacedor» da nombre al mundo. 1978. Presencia fecundante de Góngora en la literatura española del siglo XX 197 Nada queda velado en la pluma de Góngora por prosaico y humilde que sea. se producirá una más ajustada y cabal concienciación de los valores gongorinos. 206). «Dar nombre al mundo es darle hechura». todo aparecerá entonces dignificado. en donde postula un lenguaje poético más sencillo y usual. los relieves y los bajíos hasta enrasarlos en un mismo nivel. a la medida. o sobre cualquier humilde cecina. el oro y el color. [. Tenía que ser así. simplemente es un ojo que ve. Se trata de repristinar el mundo. No estamos ya seguros de nuestra satisfacción. como el De rerum natura de Lucrecio. tanto sobre lo magnífico como sobre lo ínfimo. Su precisión descriptiva es como una corriente de agua que va cubriendo por igual las asperezas. bello.. hasta de lo más convencionalmente considerado bajo o prosaico. desvelado. pero una épica que puede incluso objetivar el yo del autor. / distinto oyó de can. luz y oro es el mundo. en sus Baladas líricas. exaltado y ennoblecido por el poder restaurador de la palabra poética. cuando habría que esperar.. junto a «tálamo». en La poesía de Neruda. y de ser el primer poeta francés en emplear la palabra «cerdo». ha escuchado el latido persistente de un perro malagorero: «Repetido latir. No canta las hazañas de los héroes. su fuerza incontenible. la argentería brillante.. del poeta que ve y que nombra. «dosel» o «fugitiva plata».196 Carlos Clementson «Ancho río en cláusulas de espumas».. o «mudas estrellas» o «saliva» junto a un aventurado o audaz «sudor de los cielos». a su fundante capacidad verbal y metafórica.. «alcornoque inculto» junto a «frondoso alcázar». ese que es capaz de convivir con las más humildes criaturas. las gradaciones de luz y sombra en las fastuosas estancias de un palacio [....

su cotidianidad familiar. Es la única cosa En la cosmovisión de la Naturaleza por parte de Góngora subyace una cierta especie o platónica idea de la unidad del mundo. un sacerdocio antiguo y severo. rescatarlo de entre los muertos. antes que nadie. nada recrea tanto la mente como un buen símil o metáfora. a la vez que significantes. tan admirador de Don Luis en su personalísima Historia de la Literatura Española— ¿no será porque nos guste creer que toda la Naturaleza y todas nuestras experiencias vitales están relacionadas en el fondo? ¿O porque el lenguaje del subconsciente. Pues si para Leonardo la pintura era cosa mentale. El cinematográfico y antipoético poeta Jean Epstein dice que «es un teorema en el que se salta sin intermediario desde la hipótesis a la conclusión. aun dionisíaco. tapaba aquellas heridas clavadas como estrellas en sus carnes con el frío manto suntuario de su condición de astrónomo de las palabras. es también el sello de un genio original porque una buena metáfora implica la percepción intuitiva de la similitud de cosas desemejantes». y que fuera por el mundo por la única fuerza de los versos que había escrito. y aquí se vieron. como un dios redivivo. En cierta manera. había descubierto los altos valores significativos. que se expande en fenómenos similares. en esas décadas del más dinámico y revolucionario vanguardismo. Ese libro es el más importante. tan docto en toda suerte de vanguardias. no deja de reparar en la excelsa categoría y vigencia de Don Luis. restituírsela. sino una imagen sucedánea que flota realmente ante él. la que le llegaba de los mármoles augustos de Roma hasta la sensual imaginería del Barroco. Córdoba. y dice de él que era un «leproso con llagas de plata». Fig. Pues nadie como Lorca hizo por su fama. Pues que no puede aprenderse de los demás. Así escribía Aristóteles en su Retórica. y estuvieron. también cosa mentale será el arte poético o la poesía para Góngora. en su nicho rehundido de la Mezquita Aljama.198 Carlos Clementson «Ancho río en cláusulas de espumas». de la metáfora: «Para el poeta auténtico la metáfora no es una figura retórica. y a los que estamos acostumbrados. oh Dios! ¿Tan solo iba siempre? Federico García Lorca amó a Góngora al punto de sacarlo de la tumba. allá donde residen los resortes de la poesía. nos lo dice en uno de los libros más finos y penetrantes que se hayan escrito sobre la antigua capital del Califato: El laúd de los pacíficos. como expone Lorca en su famosa conferencia sobre «La imagen poética de don Luis de Góngora»: La metáfora es un cambio de trajes. impidiéndonos el hábito descubrir su auténtica y desapercibida virtud. se vio. Presencia fecundante de Góngora en la literatura española del siglo XX 199 su belleza profunda por la herrumbre que les presta su continua presencia. . 5 Mosaico romano de Polifemo y Galatea. Pues ya otro supremo poeta y filósofo. jamás nunca escrito en castellano. Y —pregunta Gerald Brenan. pasando por los melancólicos esplendores de Al-Andalus. Exactamente». El poeta neonazarí Antonio Enrique. El leproso. Salón de Mosaicos del Alcázar de los Reyes Cristianos. La metáfora une dos mundos antagónicos por medio de un salto ecuestre que da la imaginación. en lugar de un concepto». hasta el punto de hacérnoslo ver casi como un juvenil contemporáneo: «La mayor virtud de todas es ser un maestro de la metáfora. Y acercándonos ya a los horizontes poéticos del 27 y a aquella clásica ya fotografía del grupo en el acto fundacional sevillano: ¡Qué bien vio Federico a Don Luis! Como a un miembro de su propia familia. Y Marcel Proust (en el prólogo a Tendres stocks de Paul Morand): «Solamente la metáfora puede dar una especie de eternidad al estilo». fines u oficios entre objetos o ideas de la Naturaleza. ¡Leproso con llagas de plata. está compuesto por imágenes visuales y analogías y no por ideas abstractas? Y Guillermo de Torre. Friedrich Nietszche. ese casi secreto poeta mágico donde los haya. Porque llegó a Córdoba antes que ninguno. Ensayo psicológico de la ciudad de Córdoba: Soledades es el libro y Góngora el hombre. en poesía profana. Federico García Lorca estuvo con él. Y Góngora iba por estas calles. Tiene sus planos y sus órbitas.

«No es extraño —aclara Egido— que el Góngora del que habla Ortega se inscriba en una poesía maravillosa. por su vasta y enciclopédica formación. Pues los jóvenes del grupo no solo recuperan a Góngora sino a un gran número de figuras de nuestro Parnaso áureo. que Écija archiva sol cada mañana. fábrica parangonan soberana: canal mitral la calle astigitana. 141). cada uno a su manera. que afloraba coruscante y travieso hasta en sus momentos de más pretendida clasicidad. El caso de d´Ors es más sutil.200 Carlos Clementson «Ancho río en cláusulas de espumas». que había situado “la pura fruición en el puro mineral de la imagen”» (ibid. intrincadas y locas de la escultura india». 612. «Ciudad del Sol. un irreprimible germen barroco. si bien reconociendo parciales virtudes al maestro. y que no era sino la expresión personal de ese eon barroco que el Pantarca descubría periódicamente a lo largo de la historia de la cultura. del que ya dio motivos. 3). pero. surrealismo. propia de un pueblo “inhumano”. y la afirmación de que «es lo informe y lo caótico del dentro del afán mismo que quiere crear formas». Pero Ortega.. no es otra cosa. en su obra Lo barroco. su horror. según los momentos u oscilaciones de su vida. a diferencia de la francesa. que su empleo de la Tradición como Vanguardia y de la Vanguardia como Tradición. Venecia en luna llena. Universidad de Valladolid. yacía oculto.. trescientos años después de muerto. tan amantes ambos de la plasticidad metafórica para su estilo de ensayistas excelsos. La obra de Góngora consistía para él en un proceso de creación de palabras y formas en las que reinaba la exuberancia y que conformaban una selva en la que lo culto se unía paradójicamente con lo bárbaro (ibid. p.). de tu entraña pía. sino que estos nuevos poetas suman o funden la «modernidad» estilística de Góngora y su orbe de imágenes a su predilección por la imagen y la metáfora en su moderna vocación de poetas vanguardistas. que la tierra anegaría. Ínsula. bien Hércules divino. y según el filósofo. Pues como el gran tratadista del tema. como supremo lírico de la lengua española y como el poeta más moderno y germinativo de nuestro Parnaso. Es maravilloso y es insoportable. 140). como pudiera serlo la pléyade de discípulos y hasta de rivales (Jáuregui. El acrisolado y subrepticio barroquismo de Xènius creemos que llega a su culmen gongorino en su lapidario «Soneto a Écija». «d´Ors se adelantó en 1908 a la valoración del Barroco. nos dijera: «¿No exaltamos hoy las profundidades misteriosas del Greco? ¿No se ocupan algunos poetas amigos de encender altares a Góngora?».. a la vez. ignorando que todo en Góngora está geométricamente ajustado y preciso. hasta llenar de luz la misma noche. en ese año de 1908.. Quevedo) que surgieran en los siglos xvii y parte del xviii en torno a su supremo magisterio.. como eje y centro de su «contemporaneidad» artística. al menor descuido. no supieron calibrarlo plenamente en la vigente modernidad de su estro. te llamaremos una». pero que. resolviendo magistralmente el conflicto («Tradición versus Vanguardia». la aceituna. debieran haber mostrado hacia Don Luis una más aguda sensibilidad. 168). desde Pedro Espinosa hasta Lope.] En las épocas barrocas se sustantiva el ornamento». su Gran Laguna. a su vez. No en vano. p.. pero. en la utilización. y. no deja de ofrecérsenos como un significativo compendio de la estética de Don Luis: Écija al sol. que caracteriza como rasgo pertinente al 27. redescubrirán la modernidad de Góngora. Que. para Ortega «el gongorismo era una especie de amaneramiento de la lengua castellana. Presencia fecundante de Góngora en la literatura española del siglo XX 201 Pero esta imagen del Góngora triunfante sobre el olvido es de hoy. pasando por Medina Medinilla y otros. en el valedor de un nuevo clasicismo mediterráneo. como Aurora Egido nos recuerda. «Los tres son fruta del barroco. «molino»). los jóvenes vanguardistas de la Generación del 27. presidido por la mesura del seny y ajustado a la normativa de la razón y la ironía. por holgarse en tu aceite y su derroche. como el marinismo y el eufuismo» (El barroco de los modernos. Finalmente. p. al dedicar un artículo a Churriguera». cuya influencia iluminadora gravita no solo sobre toda la poesía española sino hispanoamericana y hasta sobre su prosa. tuerto». «aceite». tal ha explicitado José Luis Bernal: Esa sabia mezcla de «sincronía» y «diacronía» literarias. pues en el gran pontífice catalán del Noucentisme. en su apretada carne. lleváronte a molino. sin adiposidad verbal alguna. ultraísmo. para su revalorización» (ibid. esta alta consideración del vate cordobés. pero la lección y el núcleo germinativo de Góngora será el más fecundo y central en sus reivindicaciones. no dejó de suscitar graves reticencias en finos espíritus críticos que. en virtud de su asunción consciente del principio de contemporaneidad estética. fruta y ciudad. en fin. junto a su utilización de la misma mitología. y «lo engarza con El Greco y también con Góngora. en el cénit azul. y que en él resurgía. o asomaba la oreja. que en sus requintados cultismos («como la crisolinfa paladiana»). p. Para concluir lapidaria y fulminantemente: «Hay que definir la gracia de Góngora. titán y monstruo de feria: Polifemo y. En palabras del filósofo. a veces. Mas los integrantes de la generación no serán unos meros imitadores del cordobés. Los poetas del 27. de términos más o menos vulgares («la aceituna». como la crisolinfa paladiana. [. Me refiero a dos grandes ensayistas filosóficos como Ortega y Eugenio d´Ors. tanto sol. 142). en ese afán del grupo por fundir tradición y vanguardia. p. Y esto lo obser- . riza el rizo de la crítica al comparar la poesía del cordobés «con las formas frenéticas. bien Titán. y saltar vieran.. no deja lugar a dudas. Como nos recuerda Aurora Egido. saben entrecruzar y conciliar el barroquismo aprendido en la gran tradición española del siglo xvii con las diversas aportaciones de la vanguardia (creacionismo.

en donde en aquel momento convivían tres grandes generaciones literarias. para subrayar el fecundo estímulo que los del 27 encontraron en Don Luis: Góngora era a quien mirar. la del 98. no se limitan a continuarla o imitarla. así como. es señal de que el valor real de su poesía es tan importante que el curso mismo de la historia poética no puede en ningún momento prescindir de ella. sencillamente. y la que será luego llamada del 27. el único en construir un sistema lingüístico propio. con la de Mallarmé. más una Fig. de Fernando Villalón. sino a insertar la lección de Góngora en su tiempo de innovaciones y de cambios casi revolucionarios. lo ven lleno de potencialidades para nutrir con su ejemplo el campo de sus innovaciones metafóricas y estilísticas. un milagro: un milagro de timbre y de color. El interés. solo tenía de castellano sus palabras. hacen una lectura creadora y vanguardista de la tradición. Es decir. Y tanto Gerardo Diego como Rafael Alberti veremos cómo resultarán los dos grandes poetas en los que es más permanente y actuante la lección de Don Luis. Consecuentemente —sigue José Luis Bernal— no le interesaba tanto al 27 la poesía de Góngora en sí misma. es el primero en reparar en las virtualidades que entrañaba la permanente actualidad de la poesía del cordobés siempre que se le sometiera a una lectura lúcida y creadora. Pero no. Habrían de pasar los años. por sí mismas. bajo el Gerardo Diego. buscarse un lugar al sol de la atención pública. sino porque era. Fig. serie de nada desdeñables epígonos modernistas. la de Góngora. 6 Lápida con el soneto a Córdoba de Góngora. Presencia fecundante de Góngora en la literatura española del siglo XX 203 vamos en la Fábula de Diego. En Góngora los jóvenes del 27 proyectan una síntesis de tradición y vanguardia. vetusto y olvidado. a la vez que le infunden una radiante bocanada de frescura creativa. son. por constituir un precedente de poesía pura. por tanto. Y frente a cualquiera de los eruditos académicos del momento a los que Góngora se les aparecía como un poeta inerte. recubierto del polvo de los siglos. en su artículo «Un escorzo de Góngora». la del 14. estos jóvenes. 286). con firmeza. sino antes su maestría. pues. 2004. de fértil modernidad. La dicción áurea que comparte mesa en el poema gongorino con la fuerza arrolladora de una imaginación metafórica les deparaba el «goce inhabitual de la sorpresa». al actualizar la modernidad de nuestros clásicos. del gran poeta barroco.202 Carlos Clementson «Ancho río en cláusulas de espumas». ya desde 1924. a la vez. Su «pura poesía». en La Toríada. entusiasma a los jóvenes. sirviéndose lícitamente de su disputada celebridad para presentarse como grupo innovador y vanguardista en el panorama literario de España. por supuesto. en su Canon heterodoxo. como los epígonos culteranos del xvii y del xviii. a veces. suntuarios. publicado en la Revista de Occidente. revitalizadora del lenguaje poético de su tiempo. Paseo de la Ribera. sin desmerecer. dotado de una savia nueva y de una fecundante capacidad revitalizadora del lenguaje poético del momento. Góngora. entre una un tanto espesa masa de académicos más o menos eruditos o polvorientos. años después en su poema «Unos amigos» evocará los fastos amicales de aquel evento fundacional. esta vez del nacimiento. se centra en el esfuerzo lingüístico y formal gongorinos. ese hermano mayor de la generación. lo saben leer con ojos nuevos y sabios. tan autónomo en sus metáforas y peculiar iconografía que aquello. en el Alberti de Cal y Canto. su actitud y moral poéticas. el santanderino que fuera alma y activo promotor de los eventos culturales reivindicativos del creador de las Soledades en el trescientos aniversario de su muerte. y pronto pusiera en relación su poesía. cuya tesis de doctorado versara sobre la obra de Don Luis. como prejuiciosamente se repite. su lengua. 7 Rafael Rodríguez Portero. estaba hecho de palabras (palabras maravillosamente imbricadas en los retablos solemnes. luz y sensualidad. de sus poemas mayores (p. . palabras que. con motivo del tercer centenario. Este sistema. tacto. Jorge Guillén. y en 1961. 1927. sin que haya dejado jamás de serlo con un signo u otro durante cuatro siglos. Gerardo fue el animoso espíritu que se encargó de movilizar y espolear la serie de homenajes. Córdoba. El poeta Antonio Enrique tiene palabras muy reveladoras. en su artículo sobre «Góngora y la poesía moderna española» seguía afirmando y manteniendo: Que Góngora siga siendo algo vivo. publicaciones y celebraciones que planteáronse entre todos para devolver la obra y la figura de Góngora a su justo lugar en el Parnaso. la «retórica rítmica» del cordobés.

tras un espléndido nocturno en pleno campo andaluz. / [.. / Ah. / pisa. al igual que muchos años después el recuerdo de Góngora. pasados los años. Antología poética en honor de Góngora. queriendo significar también en estas incesantes aguas del Guadalquivir la inagotable fertilidad del lenguaje gongorino. ni el viento. a la vez que sugestiva y erudita. Góngora ilumina y fecunda nuestra lírica de los años veinte y treinta. los hospitalarios sevillanos. Gerardo nos presentará la escueta y furtiva desnudez del joven «maletilla» cruzando a nado el Guadalquivir para ir a torear algún «miura» a la cómplice luz de la luna. sustituida por otra mítica de nuevo cuño. / Y su talento se prodiga a chorros. desde la ilustrativa y estimulante «Epístola a Rafael Alberti». / Solo el ojo auroral de la lechuza / pudo copiar en su redondo azogue. // Concluyó la excursión. en el cambiante y variado estilo personal de cada uno. / Nos fuimos a Sevilla. de una fábula mitológica. capaz de hacer germinar nuevos frutos como los que ornamentan las orillas y vegas del «gran río. Aunque sea Dámaso Alonso. En el caudaloso y cadencioso poema. // Sevilla.. Alberti. tantea. y a la que aporta un finísimo humor y traviesa ironía. no solo en los integrantes del grupo del 27. / Todo estaría por hacer. proyectados en reivindicación y mayor honra de Don Luis.. en Arde el mar (1966).. como un reactivo de la moderna poesía española. / Intensamente Dámaso cordial. en la acrisolada tradición de la poesía andaluza en sus mejores siglos. sino para mantener su recuerdo vivo a todo lo largo de su dilatada existencia. a la vez que personal vivencia estilística del clásico cordobés a lo largo de su obra. pero típicamente gerardiana. por una parte. como será el caso de Pablo García Baena. su sensualidad expresiva y su plástica retina de pintor. y dinamizando con la aportación reelaborada del ejemplo del cordobés lo que sería la poesía contemporánea en lengua española. su propia poesía con la asunción personalizada de la lección gongorina. en toda la varia plenitud cromática e imaginativa de la sensual plasticidad meridional que lo caracterizan. Luces de alamares / —plata fluvial— escurren / los resbalados peces en cuadrilla. vengador de Europas. tan admirador de la poesía barroca andaluza. / sin que nadie.. y muy en particular del antequerano Pedro de Espinosa y su Fábula de Genil. / Gerardo Diego en serio / Se lanza de repente a una cabriola. hasta el poema en décimas «A Jorge Guillén. la imagen coral y definitiva de aquel cónclave gongorino a la sombra de la Giralda quedaría como uno de los hitos más vívidos de sus dilatadas peripecias existenciales y artísticas: «Un recuerdo de viaje / Queda en nuestras memorias. Animándole a la edición de las Octavas. nuestro axial poeta andaluz. con sus extraordinarias dotes literarias. sí. Y cuyo tercer verso lo hemos seleccionado para encabezar como título el presente trabajo: «¿Qué dice o cuenta o canta / al relance solemne de la noche / el ancho río en cláusulas de espumas?».. el ilustre comentarista de Góngora. enriqueciendo. plástico e imaginativo del barroco y del cultismo gongorinos. que significativamente lleva antepuesto el lema Góngora 1927. / [.. naturalmente actualizados y hechos pura materia lírica gerardiana. en la que la imagen y la metáfora. entusiasmo. parecía el más dotado de todos los de su generación no solo para homenajear a Don Luis. Rafael. gran rey de Andalucía». sino con posterioridad. se hace. posibles. en el tricentenario de su muerte. actuará como el impulso renovador de un realismo social o ético-personal. como en Alberti. como un auténtico río de poesía incesante en sus fecundas fertilidades a lo largo de su ya dilatado transcurso en el tiempo y la historia literaria. E incluso Góngora será el alto ejemplo al que se acojan los renovadores de la átona lírica de postguerra. / Y también Aleixandre / Con soledad tan fuerte de poeta. agrupándose en torno a la también cordobesa revista Cántico. por su irrenunciable naturaleza poética andaluza. en la llamada Fábula de Equis y Zeda. de aglutinador y propulsor entusiasta del vasto plan de publicaciones y homenajes. y en la que cualquier lector discreto podrá apreciar el manifiesto gongorismo de supuestos rivales como Lope o Quevedo. Presencia fecundante de Góngora en la literatura española del siglo XX 205 mecenazgo de un torero tan ilustrado como Sánchez Mejías. serán una de las constantes de esta dilatada producción de alta tensión estética y de barroca brillantez. —una silva de 222 versos— en la que podrían destacarse varios hermosísimos de filiación gongorina. A él debemos también clarificadores estudios como los incluidos en La estela de Góngora.] Alberti. la interrogue. que ya se nos aparecía gastado y sin fulgor. / Entusiasmo. // ¿Quiénes? Unos amigos / Por contactos casuales.] Y nacieron poetas. como lo fuera la gongorina de Polifemo y Galatea. Y ¿no nos recuerda un poco al joven náufrago de la Soledad primera la desnuda figura del torerillo entre las sombras cruzando a nado la corriente. hecho rigurosamente cierto en la biografía de aquel genio taurino. Rafael Alberti.] cuando de pronto surge el centelleo / de un dios chaval pisando en el arena. de Pere Gimferrer. sin olvidar su memorable interpretación a la manera más o menos creacionista. enriqueciéndola con una nueva dimensión de la metáfora y la imagen. Junto a Diego. / Y en Málaga otros dos. / Y Federico. La reivindicación de su poesía operó entonces. de Gerardo. / Allá va el robinsón de las Españas. así como la muy hermosa.204 Carlos Clementson «Ancho río en cláusulas de espumas». / Es un ¡Hola! a su Lola.] Algo brilla / por la crujiente orilla. / Y surgió Luis Cernuda junto al Betis. . es decir. / del Ulises adánico que cruza / la furtiva evasión entre las cañas. fue también Rafael Alberti quien mantendrá una más perdurable memoria. ¿Se hizo? / Se fue haciendo. Sobra Ariadna. Pero de entre todos los poemas que conllevan alguna referencia gongorina. inolvidables. parecía congénita o excepcionalmente dotado para asumir como algo propio el legado. / Un buen azar que resultó destino: / [. / Allí Joaquín Romero a la cabeza. / raptor de ninfas. / Bergamín el Sutil. con un tratamiento entre lúdico y eutrapélico en su actualización del prestigio cultural de la mitología. / Chabás —con una voz como una barba— Sonríe siempre desde su Levante. A lo largo de muy creativos poemas de ambos hallaremos los mejores homenajes al maestro. es la esbelta y activa figura de Gerardo Diego quien sirvió de incansable estímulo. en la soledad y el silencio de la noche?: «[. y en todos ellos.] Y nos fuimos al Sur. entre otros. de Góngora».. / sin más armas ni ropas / que un leve hatillo. quiero llamar la atención sobre uno de sus mayores logros como es su majestuosa «Oda a Belmonte». Desde Lope de Vega a Rubén Darío. junto a Gerardo los dos más originales discípulos del cordobés. En algunos de estos poetas su presencia o su recuerdo es detectable incluso en su poesía de senectud.. / Gran alcaide futuro de su Alcázar. Un torerillo / Que fuese gran espada. así como de los valores esencialmente estéticos del poema. el perfil profesoral y poético que inmediatamente nos viene a la memoria si pensamos en los fastos literarios del iii Centenario. / Juntos ya para siempre». a través de una lectura de Alberti. incólume del río»... / Quedó en Madrid Salinas el Humano. proceso en el que estos jóvenes poetas tuvieron un decisivo y continuado protagonismo. / [.. / Dueño en su laberinto.

nica desde la nostalgia arcádica y paganizante de una perdida Edad de Oro. Presencia fecundante de Góngora en la literatura española del siglo XX 207 En su Soledad Tercera logra algo francamente difícil: insuflar un poderoso hálito de originalidad y modernidad expresivas a lo que podría haberse quedado en una mera escritura a la manière de o un mero pastiche. Como en el final de Alberti: «de las ninfas que. como «El jinete de jaspe» («Náyades segadoras y tritones. Fundación F.. el oro» en el radiante poema aleixandrino «El mar»: «¿Quién dijo acaso que la mar suspira. y Pablo García Baena van a estar en la base de esa brillante recuperación de la poesía. el oro! / ¡Ah soberana luz que envuelve.. es «Corrida de toros». válida por sí misma y no al servicio de ningún otro fin que los suyos puramente estéticos. García Lorca. acarreó otra manera de concebir la historia literaria y también de hacer poesía sobre las bases de una visión particular del Siglo de Oro (Forma en acción: la Soledad Tercera de Rafael Alberti. más en concreto. / es ya por siempre nuestra verdad plena. los poetas que sirvan de estímulo renovador a los integrantes cordobeses del grupo «Cántico». y así podríamos ir detectando el estímulo gongorino a lo largo de todo su libro A la pintura.] porque el poema.206 Carlos Clementson «Ancho río en cláusulas de espumas». se constituye en una perfecta creación vanguardista. en gran medida. a la maldad e insidia de los hombres. / labio de amor hacia las playas. que aúna tradición y vanguardia..] es ya por siempre la verdad de Góngora. y en la mar. como en el poema «Rubens». en el formalismo clásico de tradición grecolatina y en la más audaz imaginería vanguardista. El poeta de El Puerto no va a limitarse a una mera imitación formal. sino con él muchos de sus maestros. En ambos libros hallamos la brillante plasmación de una Naturaleza edé- . Otro poema de este libro. / más que a significar aspira a ser». logra no un poema o una égloga a la manera del Siglo de Oro.. / y Dios desciende al mar en hidroplano»). y que termina: «y así las ninfas. habitadas por las dríades y hamadríades que son las que dan vida al árbol. hasta ciclos de senectud de tan gongorino título como Golfo de sombras. ¿no está latiendo el recuerdo de la deslumbrante Naturaleza de las Soledades en esa grandiosidad cósmica y telúrica de los incontaminados horizontes de Sombra del paraíso? Ambos títulos son un canto a la total hermosura del mundo.. canta / la inmarcesible edad del mar gozante!». a la vez. y que representada ejemplarmente por Pablo García Baena.. Pero en su Soledad Tercera no solo resuena Góngora. a la vez que nos remite a la tradición de nuestra poesía áurea. goza el color. la luz. [. hecha océano. La invención del Barroco. como podrán apreciar nuestros lectores en estas mismas páginas. como Góngora en su condena de la soberbia y la codicia humanas en los Descubrimientos o de las vanidades e insidias de la Corte. / no en aquella mirada velazqueña. la vida». y Rubén. el cantar rompido. Y Góngora y la lección de la mejor poesía del 27 serán. príncipe y decano de los poetas españoles.. / en árboles crecieron convertidas». quedando así el poema como una composición que. Y Góngora. sacralizado por la divinización de los árboles y florestas. décadas después. también escrito en tercetos. poco tienen que ver ya con Góngora. En cuanto a Vicente Aleixandre. en donde figura el recuerdo del maestro en uno de sus mejores poemas: «Góngora vive sólo en sus palabras. 2005).] desnudas se metieron / en las encinas huecas do salieron». Aurora Egido. y Aleixandre. Como plástico ejemplo ¿no reverbera la exultante invitación del cordobés «Goza.] Rompe. dirige su mirada hacia los valores de nuestra más brillante tradición barroca. y muy particularmente la lección del Garcilaso de las Églogas y el Barahona de Soto de la abigarrada y colorista Égloga de las hamadríades con su profundo sentimiento de la Naturaleza y. del mundo vegetal. / [. poemario de 2011. de Cal y canto. que marcará un cambio de rumbo al gastado e ineficiente realismo social o moralizante de postguerra. triste? / Dejad que envuelta en la luz campee. la presencia de Góngora y su pasión por el lenguaje seguirá perdurable. que se inicia con una recreación del primer verso de las Soledades: «Era del hombre la pasión. gloria en la altura. que postularán en nuestra menesterosa postguerra una lírica autónoma. más allá de lo aparente. / [. y Alberti. / [. como lo eran las que se escribieran por la escuela salmantina en el siglo xviii. En una moderna lectura de la tradición imaginística de Góngora se incardinan otros poemas como los sonetos «Araceli» y «Amaranta». / cae de espalda en sí misma toda entera. recreando los procedimientos. el Edén. Al mismo tiempo esa natural inocencia virginal se nos presentará como salvadoramente opuesta a la ambición. Arde el mar. viva y actuante en Rapsodia. heridas. a la vez que la toman también de ellos. que lo ha estudiado admirablemente termina por concluir cómo el símbolo y la metáfora de Alberti en este poema. hipérbatos y sintaxis del cordobés. sino que fundiendo tradición y vanguardia. poemario de luminoso hermetismo barroco. en los albores del siglo xx. en su dominio ardiente.. que llevarán a cabo los llamados novísimos a finales de los sesenta y que se inaugura con un guiño tan gongorino como el título de ese poemario fundacional de Pere Gimferrer. hirviendo. / ¡Gloria. e incluso a la bucólica clásica. sino una novísima e innovadora aportación lírica a la poesía de su tiempo. / con la guadaña de la media luna / siegan la cola de los tiburones.. Y. lenguaje.. en donde encontramos composiciones tan insertas.

puede avanzarse que. como se ha de ver. se presta a interpretaciones eminentemente dialógicas e interculturales. a mi modo de ver. poco o nada tiene que ver con viejas nostalgias imperiales. más que un emperador.208 209 En sus dominios no se pone el sol: neobarrocos y otros gongorinos en la poesía latinoamericana del siglo XX Gustavo Guerrero 1 Aunque celebre con cierta gracia la gloria de un César de las letras y no de las armas. lo que pretendo es ofrecer perspectivas menos distorsionadas y más actuales. intento situar las narrativas sobre el gongorismo en América Latina dentro de un contexto que. su obra sigue desempeñando un rol protagónico en la reapropiación creativa de una tradición —la barroca— que ha tenido un papel principalísimo en la definición de nuestra identidad literaria durante buena parte del siglo xx y en lo que llevamos del xxi. mi título tiene mucho de irónico y hasta de provocador. un patrono o una figura tutelar. Muy por el contrario. 2 No en vano nuestras historias de la literatura establecen un sólido vínculo entre el surgimiento de un gongorismo moderno en Latinoamérica y ese poeta fundador de nuestra . Góngora ha sido en Latinoamérica un ingrediente importante en una serie de procesos de hibridación que tuvieron una incidencia significativa en el posicionamiento de nuestros escritores ante el presente y el pasado. dado que su horizonte necesario es el espacio atlántico en tanto escenario de una de las experiencias históricas más originales y fecundas en el intercambio literario entre varias culturas con una misma lengua. en los párrafos que siguen. en realidad. Desde este punto de vista. menos etnocentristas y más abiertas. sobre un tema que. Además. ya que. Porque no es otro. creo. el tipo de lectura a que hoy invita cualquier aproximación a la posteridad latinoamericana de Góngora.

como el español y el latinoamericano. Dámaso Alonso sostiene que Darío. lector disperso.1 Darío adopta dichas maneras. le permite entender a Góngora como nadie lo había hecho entre sus contemporáneos. En este sentido. pero. Góngora y el gongorismo. lo habían leído poco (y entendido menos). el esnobismo de los cenáculos literarios parisienses fueron algunos de los factores que contribuyeron a hacer de Góngora una referencia obligada en la Francia de la Belle Epoque a la hora de realzar la condición aristocrática del poeta y subrayar su desprecio por la ignorancia de las multitudes en un mundo dominado por los valores burgueses. ni menos aún en Chile o Argentina. En el orden de nuestras narrativas. Galaxia Gutemberg/ Círculo de Lectores. permitía enlazar al poeta del pasado con la poesía del presente. Madrid. Madrid. En el comienzo está él. Recordemos que la proverbial oscuridad de su poesía. Góngora forma parte del botín modernista que ingresa a la Península con el famoso retorno de los galeones. lo tenían en gran estima. pues se sabe que Darío no toma conciencia de la importancia de Góngora ni en su Nicaragua natal. de quién sabe qué arraigada o atávica fascinación por el Barroco.2 tras su paso por París. escribe en uno de los sonetos de «Trébol»: y tu castillo. 3 Ibid. donde el liberalismo y el positivismo ya habían impuesto el repudio de la herencia colonial y barroca. Darío está ciertamente en el comienzo como la instancia necesaria para allanar el camino hacia la rehabilitación del vate cordobés que efectuará la Generación del 27 en España algunos años más tarde.210 Gustavo Guerrero En sus dominios no se pone el sol: neobarrocos y otros gongorinos en la poesía latinoamericana del siglo XX 211 modernidad que es Rubén Darío. nunca conoció al Góngora de las Soledades ni del Polifemo. tras la Guerra de Cuba. Nizet. en verdad. De este modo. Góngora. Fig.3 1 Cf. Al igual que otros elementos de la relectura de nuestro periodo colonial en el clima político de comienzos del siglo xx (estoy pensando. efectivamente. p. Obras completas i. Obras completas. tiene un conocimiento de la lengua española y de su historia literaria que. Georges Zayed. aun cuando. en el círculo de los poetas simbolistas que. 282 4 Dámaso Alonso.4 En cualquier caso. se alza al azul cual una jaula de ruiseñores labrada en oro fino. Madrid. Darío aprende a apreciarlo en París. aunque su afición por la obra del cordobés es tardía. lo denostaban y. 262-263. 1970. 1 Rubén Darío. en la propia América Latina. 2 Rubén Darío. Paris. en el tránsito de un siglo a otro. a diferencia de sus colegas franceses. 995. y para 1899. También piensa que hubo algo de esnobismo en su defensa del cordobés ante unos públicos lectores que. un modo de defender un rostro europeo más antiguo. la reivindicación de Góngora se produce además en un momento decisivo de nuestra historia y de cara a la necesidad de redefinir la identidad de nuestra cultura frente a lo que se percibe ya. 1984. en Guillermo Khalo y en sus fotografías de monumentos e iglesias novohispanas). Gredos. ni como la continuación. por ejemplo. a la vez. pp. Solo que. según puede comprobarse en muchos de sus escritos. Con toda probabilidad. como Verlaine. vol. en 1899. oponiéndose a la nordomanía sin memoria denunciada entonces por José Enrique Rodó en su influyente Ariel (1900).. edición de Julio Ortega con la colaboración de Nicanor Vélez. Darío marca un antes y un después en la historia de la valoración de Góngora y encarna ese decisivo cambio de juicio que. 1905. 110-113. 2007. sancionando con su autoridad una opinión francesa que. el aura exótica que lo engalanaba y. «La poesía castellana» de 1882. narrar la génesis del gongorismo moderno latinoamericano es narrar también la génesis del gongorismo moderno español. las letrillas y los romances. el gongorismo es. por supuesto. ni durante sus primeros viajes a España en 1892 y 1899. «Trébol». por tanto. Poesía. Barcelona. al poeta de los sonetos. p. en Cantos de vida y esperanza. haciéndose eco de la opinión entonces más corriente. vii. un instrumento para reelaborar nuestra genealogía y. Biblioteca Nacional de España. Pero no hay que adelantarse. La formation littéraire de Verlaine. le habían negado sistemáticamente un lugar en el canon. condenaba al poeta de Córdoba por sus «horrendos rayos vibradores». a pesar de su escaso fundamento. Darío está en el comienzo de todo. lo recoloca en el centro de la tradición viva de la lengua. De ahí que la narrativa del gongorismo moderno latinoamericano no pueda contarse como el relato de una extensión de la influencia de Góngora que irradiaría desde la Península hacia América Latina. . en aquel trance. como la amenaza del imperialismo norteamericano. pp. si en uno de sus poemas de juventud. ya en la madurez. sino al autor de formas fijas y breves. en el caso latinoamericano.

como si en ella estuvieran inscritos los signos que. Actas de los foros de debate realizados en la Diputación de Córdoba. Reyes sienta sólidamente las bases que nos unen a Góngora en la idea no solo de un pasado sino de un futuro común y. 61-89 9 Sobre el programa cultural de Reyes. nunca estremecimientos sentimentales ni altas orientaciones. pp. Córdoba. al respecto Andrés Sánchez Robayna. pp. Porque Reyes no se limita a volver a poner a Góngora en su tiempo y en sus textos. con ella. pp. Obras completas. lo lee con la inteligencia y la sensibilidad necesarias para dar cuenta del interés que suscita entre los poetas más jóvenes. Reyes los invita a unos y otros a ver en el cordobés un agua fresca donde abrevar la sed de novedad.212 Gustavo Guerrero En sus dominios no se pone el sol: neobarrocos y otros gongorinos en la poesía latinoamericana del siglo XX 213 3 Unos veinte años después. The politics of Philology. Colecciones Fundación MAPFRE .. aparte de que nos separa de él todo un latido de la conciencia histórica. 2002. Bucknell University Press. 1958. Madrid. vii. Alfonso Reyes. pero. Fig. 243-264. No es un secreto que. el estudio de Robert T. Góngora deviene de tal suerte un autor reciclable en las más inesperadas aventuras y una dúctil materia dispuesta a entrar en nuestro caldo criollo. no solo aprueba sino que aplaude la ecuación Góngora-Mallarmé que signa las nupcias entre gongorismo y vanguardia de los dos lados de los Pirineos y en las dos orillas del Atlántico. «Góngora y Neruda: el universo metafórico elemental». como a un objeto de exclusiva y pura contemplación estética. o está siendo. vol. 194-195 8 Cf. a diferencia de otros filólogos. 7 Op. corren diecisiete años durante los cuales el mexicano no ceja en el afán de difundir la obra del cordobés. Lewisburg. Lo que no dice Reyes es que él mismo es. mejor crítico. placeres de la forma. sin traicionar nuestro pasado. 1920. sino que además. desde nosotros hasta los otros. pues. p. al mismo tiempo. No por casualidad intitula «Sabor de Góngora» un ensayo de 1928 en el cual. pero habría que recordar también al Neruda que teje lazos entrañables con los miembros de la Generación del 27 y que. Tres estudios sobre Góngora. Barcelona. como buen filólogo. creo. 158. Entre la publicación de su primer trabajo sobre Góngora en 1910 y la edición de sus Cuestiones gongorinas en 1927. pero sobre todo favorece la difusión de una actitud ante la poesía gongorina que conduce a leerla como si en ella reposaran desde siempre las claves de lo más contemporáneo. bien vista. exquisito y sensual: Góngora. reintegrando de paso a la poesía barroca. Alfonso Reyes and the Latin American Literary Tradition. uno de los más dinámicos agentes en este proceso. Tal es la idea de la tradición gongorina moderna que Reyes nos construye y que en él convive con el ejercicio filológico. en Góngora Hoy iv-v. 1983. Colección de Estudios Gongorinos 3. Así acompaña y potencia El mensaje es.8 Como el gran administrador de nuestro archivo historiográfico. cit. comentándola y anotándola profusamente. no es un poeta del espíritu: es un poeta para los sentidos. Colección Letras Mexicanas. desde un ayer o un hoy solitarios hasta un mañana compartido en el gran banquete de la República Mundial de las Letras.7 6 Cf. México. Por eso. 5 5 Alfonso Reyes. Lo que nos pinta así es todo un destino o una hoja de ruta que debía llevarnos desde lo particular hasta lo que es de todos. permiten edificar una interpretación poética del ahora y aun anticipar el tiempo que vendrá. h. coincidiendo con el tricentenario de la muerte del poeta. bastante claro: hay que leerlo no con los anteojos que nos presta la erudición sino con una mirada limpia y ávida de goce. al mismo tiempo este fenómeno que dibuja puentes y puntos de encuentro entre los movimientos de vanguardia en España y América Latina. editándola. como si llegara hasta nosotros no desde la historia sino desde el asombro. Alfonso Reyes abre su ensayo «De Góngora y de Mallarmé» con una frase que parece confirmar el papel estelar que ha venido desempeñando el gongorismo como corolario de la reconquista de los territorios de la identidad entre las nuevas generaciones: Había que esperar a que la juventud de lengua española —que. O mejor: que le da a este una orientación y un sentido. en la estela del simbolismo. FCE. incita a leerlo no como a una figura histórica del conceptismo ni como a un poeta espiritual o romántico sino como a un contemporáneo formalista. el de Córdoba viene a ocupar un espacio central en el paisaje europeo de las primeras décadas del siglo xx. hasta el final de sus días.6 Desde muy temprano. a la corriente principal de la poesía de Occidente en aquel momento. Como es sabido. Conn. 2 Daniel Vázquez Díaz. cf. Gabriele Morelli.9 La vasta red intelectual creada por Reyes a través del continente y en Europa ha de servir de caja de resonancia a este programa. tendrá una edición de la poesía de Góngora entre sus libros de cabecera. aun reconociendo el abismo de siglos que lo separa del autor de Soledades. no es menor la del crítico y el intelectual. al endosar el paralelismo. su labor filológica es sencillamente gigantesca. El ejemplo del ultraísmo es el más evidente y conocido. Edicions del Mall. lo ve y nos lo hace ver como a uno de los autores que mejor ejemplifica la virtual universalidad de nuestra cultura. Debemos estudiarlo. por descontado tenía noticias de Mallarmé— alcanzara también un grado de familiaridad suficiente con su tradición propia para decidirse a abrir los libros de Góngora. En él encontraremos secretos y deleites técnicos. no desde el pasado sino desde la promesa de un porvenir. edición de Joaquín Roses.

es una experiencia de lo plural y lo múltiple que descentra al idioma español y lo abre hacia otros territorios desconocidos. aunque resulte difícil de medir con 10 Archivo de José Lezama Lima. Caracas. 1981. Muerte de Narciso de 1937 no será. Pero esa robusta entonación dentro de la luz. 239 y 247 respectivamente. constituyéndose en un diferente y reintegrado órgano. edición de Ju- lio Ortega. José Lezama Lima. selección. Por primera vez entre nosotros la poesía se ha convertido en los siete idiomas que entonan y proclaman. 239. o «traducción de varios idiomas desconocidos». citas.. haya tenido un peso determinante en esta nueva manera de leer a Góngora.12 11 José Lezama Lima. 1937. 752. Lezama Lima se cartea con él desde temprano y admira el amplio horizonte donde ha situado a Góngora y el devenir de nuestra cultura. parodias. Fondo José Agustín Goytisolo. en realidad. de penetradora corriente en el recién inventado sentido. Es muy probable que el trabajo de los filólogos que han venido señalando la amplia gama de referencias que corre infusa en la obra del poeta y han ido además descifrando la complejidad de sus alusiones eruditas. La Habana. por su bellísimo poema Muerte de Narciso». pues. y que nos impresionan como la simultánea traducción de varios idiomas desconocidos. giros heroicos aplicados a la descripción de lo trivial y cotidiano— como en el terreno crítico. reverencias o ironías. sino un punto de partida. 12 Ibid. transcripción. le escribe cortésmente Reyes al joven habanero que le envía en 1938 su opera prima: una extensa composición en versos libres sembrados de ecos gongorinos. perífrasis eufemísticas. un significado distinto. Madrid. ya que amasa una mayor cantidad de aliento. la interacción de voces o estilos que la recorren. p. donde trata de fijar una interpretación de la poesía española del Siglo de Oro y otra de la expresión literaria latinoamericana. Oppiano Licario. quien visita la isla por entonces. Desde esta perspectiva crítica. y a la zaga de ciertas teorías del barroco. precisión. miscelánea. Lezama Lima contempla el texto de Góngora como un gigantesco laboratorio de mezclas y mestizajes donde se dan cita los lenguajes más disimiles. todas las referencias que en ella coexisten en forma de reminiscencias. «Siete idiomas». hasta la publicación de la novela Paradiso en 1966 y su continuación inconclusa y póstuma. El reino de la imagen. el habanero traza una analogía bastante evidente entre la interpretación histórica entonces más aceptada de la cultura latinoamericana y el sistema poético del cordobés. lo cierto es que Lezama Lima subraya con ella el carácter dialógico de la escritura gongorina. fue enorme y se ejerció no solo sobre una sino sobre varias generaciones.214 Gustavo Guerrero En sus dominios no se pone el sol: neobarrocos y otros gongorinos en la poesía latinoamericana del siglo XX 215 4 «Gracias. Muerte de Narciso. Como otros poetas noveles. como síntesis o sincretismo de elementos dispersos y diversos que alcanzan en su poesía una unidad nueva e imprevisible. pp. el escritor no cesa de dialogar con el Góngora del Polifemo y las Soledades tanto en el plano estilístico —hipérboles. En cualquier caso. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces.11 es decir. prólogo y notas de Iván González Cruz. Barcelona. 3 José Lezama Lima. amasada de palabras descifradas tanto como incomprendidas. para alcanzar. si entiendo bien su lógica metafórica. producen esa sentenciosa y solemne risotada que todo lo aclara y circunvala. Una y otro adquieren su densidad a través de los proceFig. Se sabe que el gongorismo del cubano se remonta justamente a esos años treinta y que crece además al calor de la amistad que lo une a Juan Ramón Jiménez. donde compara al de Córdoba con San Juan de la Cruz. 1998. lo que representa.10 La influencia del pensamiento del mexicano en aquella América Latina. Universitat Autònoma de Barcelona. en 1977. Biblioteca d'Humanitats. Huelga subrayar que ambas están estrechamente unidas. inaugura una modalidad de lectura del verso gongorino que viene a destacar su naturaleza compuesta y heterogénea como «discurso que crea sus identidades y reabsorbe sus contradicciones» y «glosa secreta del prisma de los siete idiomas de la entrevisión». en su fusión. ante todo. Biblioteca Ayacucho. En su ensayo «Sierpe de don Luis de Góngora» de 1951. durante las cuatro décadas siguientes. p. . Simultáneamente.

de orgullo desatado. 91. p. el Anónimo aragonés y Cintio Vitier. el gongorismo moderno latinoamericano vuelve a cruzar el Atlántico. por destruir el contorno que al mismo tiempo intenta domesticar una naturaleza verbal de suyo feraz y temeraria. lo llama «el neobarroco». Es más. los problemas Fig.17 Sus metáforas se alzan. Como hija de su tiempo. 87. pero que se han integrado al uso común. aparece como una apetencia de frenesí innovador. Madrid. convirtiéndolo a la vez en un modelo textual y en una matriz de escritura. 5 Algunos años después. sobre otras metáforas que fueron. lineal y “sano”. 1703. tras la huella de Lezama Lima. según nuestro autor. pero ya no solo como poeta o icono histórico sino como la metáfora del origen de una cultura que nace mestiza con su curiosidad barroca y parece regida «por el afán. op.15 No creo que sea otro. ni Soto de Rojas ni Trillo y Figueroa ni Polo de Medina fueron capaces de entenderlo tan bien como el neogranadino Domínguez Camargo. que lo lleva a excesos luciferinos por lograr dentro del canon gongorino. es indudable que esta lectura de Sarduy. en verdad. es que. 1993. el ensayo «Sur Góngora» que se publica en la revista del grupo en 1966 y cuya versión española aparece casi simultáneamente en Mundo Nuevo bajo el título de «Góngora o la metáfora al cuadrado». tomando de aquí y de allá los elementos de su composición y transformándolos en algo inédito y único: «esa sentenciosa y solemne risotada que todo lo aclara y circunvala». Madrid/París. y hasta sobrepasa. 1999. un disfrute de los dijes cordobeses y de la encristalada frutería granadina. Placido de Aguilar y Alfonso Reyes. No en vano Domínguez Camargo inaugura en ese capítulo de La expresión americana el banquete barroco que ha de reunir. 1155. regresa a París y se vincula otra vez con un movimiento de vanguardia: el grupo Tel Quel. En los antípodas de dicha tradición. en un capítulo central de La expresión americana (1957). .16 En esas breves páginas. cit. Fondo de Cultura Económica. Lezama Lima señala en esas páginas que no es España sino en América donde Góngora ha arraigado y ha criado una familia. pp. le pone un nombre a este bizarro modo de leer a Góngora y. 17 Severo Sarduy. Aún más. i. algunos años más tarde. don Luis también está presente. Obra completa. marca un hito en la trayectoria que le lleva a ser el primer teórico del neobarroco. lo concibe como una poética del extremo y el exceso. el señor Barroco con que nace una sensibilidad literaria propia del continente y con quien aparece un arte no ya de la Contrarreforma sino de la Contra-conquista. «Góngora. el cordobés. Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz. considerando las figuras retóricas como enfermedades lingüísticas. fruto de múltiples hibridaciones y radicales heterodoxias.216 Gustavo Guerrero En sus dominios no se pone el sol: neobarrocos y otros gongorinos en la poesía latinoamericana del siglo XX 217 sos de hibridación que ponen en escena y que además los constituyen. Biblioteca Nacional de España. la extremosidad del maestro: 13 José Lezama Lima. Evidentemente. México. responde en buena medida a los preceptos de una crítica estructuralista que ve entonces en el texto la frontera final de lo literario y trata de evacuar. p. otro cubano. en Góngora Hoy iv-v. «desculpabiliza a la retórica a tal extremo que el primer grado del enunciado. sin embargo.14 14 Ibid. Mal puede sorprender así que. desaparece en su poesía». Colección Archivos. quien reproduce en tiempos de la Colonia su ideal de vida y de poesía: «la crepitación formal de un contenido plutónico que va contra las formas como contra el paredón». Severo Sarduy. tan dionisiaco como dialéctico. Actas de los foros de debate realizados en la Diputación de Córdoba.13 Pero Domínguez Camargo hace en realidad algo más que imitarlo: digamos que lleva hasta sus últimas consecuencias. de hacer suyo el mundo exterior. p. 4 Clemente Puche. Como ya lo he escrito en otro lugar.. de rebelión desafiante. un exceso aún más excesivo que los de Don Luis. a través del horno trasmutativo de la asimilación». confundiéndolos. edición de Gustavo Guerrero y François Wahl. cerrada e intransitiva. fiel al espíritu telqueliano. en Domínguez Camargo el gongorismo. edición de Más que una voluptuosidad.. Góngora reaparezca como el primer instalado en nuestras tierras. Según él. 15 Ibid. como la famosa antología de Diego. en su momento. con Sarduy. a los gongorinos de ayer y de hoy: Sor Juana y Leopoldo Lugones. Lo curioso. en realidad. el mayor homenaje que Lezama Lima le hace a Góngora: ver en su poesía barroca una experiencia de fusión que la asocia a los procesos interculturales de los que surge una identidad literaria americana. Sarduy y el neobarro- co». signo muy americano. Sarduy hace de Góngora una suerte de gran liberador del discurso poético. La expresión americana. 86 Gustavo Guerrero. 16 Irleamar Champi. un hallazgo. que anima con su militancia político-literaria el París de los sesenta. 227-241. un poeta revolucionario y ajeno a la tradición clásica y realista que valora la pureza denotativa del lenguaje. de incorporar el mundo. p.

es preciso añadir un nombre más si se quiere entender la génesis de la teoría sarduyana del neobarroco: José Lezama Lima. junto a Alonso y a Reyes.. que lleva hasta sus últimas consecuencias los postulados anti-realistas del maestro español. 20 Ibid. Madrid. una hipérbole. Sarduy traza en el ensayo «Dispersión. como lo llama Lezama Lima. cuanto más en su sarmiento». a su vez. referida al barroco latinoamericano. tal y como la concibe Sarduy algunos años después en su ensayo fundador de 1972. genealógico e hipertextual: según Sarduy. un precursor de Lezama Lima. 18 18 Ibid. la oscuridad de la poesía de Lezama Lima. entre las distintas características de la obra neobarroca. ninguna parece más importante que su carácter derivado. la metáfora lezamesca llega a un alejamiento tal de sus términos. barroco pinturero. barroco del sincretismo. su humor y su trabazón retórica. asume la literalidad gongorina: el ceremonioso hermano de la señora Rialta. de este modo. sus virajes. digamos. en aquel contexto específico. la del neobarroco pone así en escena los juegos del famoso «prisma de los siete idiomas» que Lezama Lima descubría Fig. híbrido e hipertextual: Al comentar la parodia hecha por Góngora de un romance de Lope de Vega. Ahora bien. Por eso. es un personaje marginal quien. no menos proverbial que la de Góngora. pp. Centro de Ciencias Humanas y Sociales. Así. Robert Jammes concluye: ‘En la medida en que este romance es la desfiguración de un romance anterior que hay que leer en filigrana para poder gustar totalmente de él. 1161-1162 Antirrealista. una variante de la poética barroca que responde a un mismo concepto de escritura e instaura entre el cordobés y el habanero un vínculo que no es meramente analógico. declama unos versos de la Soledad Primera: «cuyo diente no perdonó racimo. La teoría de neobarroco. Falsas Notas/Homenaje a Lezama» de 1967 los elementos para una lectura gongorina del habanero que prolonga. Góngora es la presencia absoluta de Paradiso: todo el aparato discursivo de la novela. efectivamente. pero invirtiéndola totalmente y afirmar que solo en la medida en que una obra del barroco latinoamericano sea la desfiguración de una obra anterior que haya que leer en filigrana para gustar totalmente de ella. esta pertenecerá a un género mayor. Reivindicando a la vez su magisterio y su ejemplo. pues no existe más que en referencia a esta obra. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). a una libertad hiperbólica que no alcanza en español más que Góngora. tan complejo.. no es más que una parábola cuyo centro —elíptico— es el culteranismo español. sino. entregada al demonio de la correspondencia. 1393-1394. al deglutir un manojillo de anchas uvas moradas con un total desenfado criollo. Pero no es menos cierto que el ensayo constituye asimismo una continuación de la exégesis estilística de Alonso. nº 6. la variación y el brazaje. la lectura lezamiana de Góngora. ya que su idea del neobarroco recobra la homología dibujada por Lezama Lima entre el texto gongorino y la imagen de la cultura latinoamericana como entidad mestiza.20 Literatura metaliteraria. tan gongorina en su factura. y una continuación igualmente de la ideas de Reyes. «Sobre Góngora: La metáfora al cuadrado». se puede decir que pertenece a un género menor. cederíamos a la tentación de ampliarla. pp. Si referida al barroco hispánico esta aseveración nos parecía ya discutible. que reactualiza a Góngora y vuelve a hacerlo legible como paradigma de las vanguardias textualistas de los sesenta. aun en la frente de Baco.218 Gustavo Guerrero En sus dominios no se pone el sol: neobarrocos y otros gongorinos en la poesía latinoamericana del siglo XX 219 de significado y referencia. de todo ejercicio de realismo. . 5 Severo Sarduy.. caracterizando a la metáfora en la poesía de Lezama Lima. Sarduy escribe: Liberada del lastre verista. Pero insisto en que Sarduy incorpora asimismo la lectura lezamiana de Góngora. que la novela podría leerse como una desplegada Soledad cubana. nos encontramos con versiones americanas de los mismos. literatura al cuadrado. como en el primer capítulo. 1966. representa. otras. procede en buena medida de una generalización de esta lectura gongorina de Lezama Lima moldeada por el estructuralismo telqueliano y que luego se extiende a un buen sector de la literatura latinoamericana contemporánea. A veces la similitud de los tropos es casi textual. intransitiva y libertaria. 1168. p. Góngora es. Biblioteca Tomás Navarro Tomás. otras.19 19 Ibid. sin nombrar a Góngora. producto del encuentro y el intercambio entre aportes diversos. en Mundo Nuevo. No es otro el sentido de la doble lectura que nos propone con su visión de la novela Paradiso: Paradiso sería una suma de sus temas.

bajo el sello del FCE. 7 Entre las hornadas neobarrocas más recientes. Biblioteca Julio Cortázar. la apoteosis internacional del movimiento solo tuvo lugar una década más tarde. es probablemente uno de los poetas que más y mejor ha frecuentado a Góngora y creo que nuestra narrativa del gongorismo latinoamericano puede terminar por ahora con él. trae dos prólogos teóricos de Echavarren y Perlongher que reproducen. observa que Góngora en sus poemas de arte mayor es poco poético porque utiliza palabras crudas y ordinarias que no corresponden a las expectativas del género. A este movimiento se van a sumar pronto otras figuras como Héctor Piccoli. el paraguayo Joaquín Morales. Su estilo no consiste solo en recubrir lo feo o lo familiar. Néstor Perlongher. sobre todo. crítico y rival. FCE. de México hasta Argentina. muy neobarrocos. por supuesto. Tamara Kamenszain y.21 21 Medusario. 22 Ibid. El neobarroco alcanza luego rápidamente Uruguay. Fundación Juan March. 1996. que solían ser improvisados libremente por los intérpretes. prácticamente sin interrupciones. textos e imágenes bastante conocidos y constituye. 15. que defiende la idea de un trans-barroco gongorino La segunda es la común actitud ante los finales de las obras que une la práctica del neobarroco con las Soledades: La escritura barroca obedece a la noción de proceso indefinido. Dedicatoria a Julio Cortázar. lo grotesco. muestra de poesía latinoamericana. 6 La poética neobarroca ha de difundirse rápidamente por América Latina a partir de los años ochenta y su presencia se prolonga. México. con poetas como Roberto Echevarren y Eduardo Milán. La primera es la asociación entre lo neobarroco y lo prosaico. a grandes trazos. hasta el tiempo actual. junto a esta presencia de Góngora como punto de apoyo histórico y teórica en los prólogos. México. El discurrir natural y el artificial. en este sentido.220 Gustavo Guerrero En sus dominios no se pone el sol: neobarrocos y otros gongorinos en la poesía latinoamericana del siglo XX 221 en Góngora y los lleva a su culminación más pinturera con la mezcla de citas. como las Fig. selec- ción y notas de Roberto Echevarren. y simultáneamente llega al Brasil con Paulo Lemiski y el último Haroldo de Campos. y de un buen sector de la poesía neobarroca. el conflicto de las pulsiones significantes. que reúne a 22 poetas de 12 países distintos. José Kozer y Jacobo Sefami. José Kozer y Jacobo Sefamí. Sarduy ve así en la literatura neobarroca un trasunto textual de nuestro mestizaje e incluso cree escuchar en ella el eco lejano del primer encuentro del español con el Nuevo Mundo: la escena primitiva del intento de traducir lo americano a una lengua europea y la inestabilidad que se produce cuando se trata de establecer sinonimias entre las cosas de allá y las cosas de acá. resalta asimismo la de Lezama Lima. poniendo como epígrafe general de la antología nada menos que su conocido poema «Llamado del deseoso». 17. Los antólogos fijan la orientación literaria y sexual de Medusario. 1958. la antología Medusario preparada por Roberto Echevarren. Música ficta es la expresión que designa en la música barroca los pasajes alterados cromáticamente y no anotados en la partitura. si no infinito. cuando se publica en México. . está compuesto justamente por variaciones sobre temas. la poesía y el arte en varias de sus composiciones. del mismo título. no llevan a un final sino al término de un periplo. lo monstruoso: Góngora no se limita a eludir la expresión ordinaria y sustituirla por una metáfora embellecedora. y latinoamericano. el de Galaxias (1984). Juan de Jáuregui. quien propone que se emplee más bien el término «neo-barroso» para hablar de un neobarroco lavado en las aguas rioplatenses. Menciono solo dos por lo que nos muestran del papel del gongorismo en la definición del movimiento. muchas de las ideas de Sarduy sobre el neobarroco. con oído agudo para el idioma de la época. El libro de Morales. en 1996. p. Cultiva la grotesco y monstruoso cuando describe a Polifemo. p. Las Soledades terminan por el agotamiento momentáneo de las líneas de fuerza que las recorren. 6 Octavio Paz. de discursos y de géneros que arman un carnaval en cada obra y la convierten en el campo donde se desarrolla el vasto teatro de la interculturalidad. pero que también añaden otras nuevas. híbridos y. publicado en la Asunción en 2005. Haciendo explícita la visión de Lezama Lima. una serie de ejercicios metaliterarios.22 Cabe añadir que. Sin embargo. Esta antología. las curvas parabólicas del vuelo de las aves de presa que rematan la Soledad segunda. Morales crea un juego de espejos entre la música. nacido en 1959. Se considera que el prólogo que Sarduy escribe para el libro Colibrí de la ciudad (1982) del argentino Arturo Carrera fue uno de los principales hitos en la narrativa del movimiento que surge primero en el Río de la Plata y que va a poner a circular entre los poetas sureños las obras de Lezama Lima y del propio Sarduy. La estación violenta. Madrid.

Morales crea reproduciendo. y en mudo clavecín el buen juïcio de quien más ve y más oye. menos dura. . Asunción. haciendo uso de una libertad que. Así ejerce el derecho de leer de otra manera la tradición literaria de la lengua común y actualiza la posibilidad de incorporarla al presente con una actitud abiertamente postmoderna que ignora las fronteras entre alta cultura y cultura popular. retocando y distorsionando su modelo. una de las respuestas posibles se esconde así en los dos sonetos de Morales: digamos que es una de esas raras y preciosas instancias que. la sustancia del pincel fundamenta la figura: y esta es toda posible semejanza soneto no. Musica ficta semitonia subintellecta. manteniendo al mismo tiempo la temática de las relaciones entre materia. y conduciéndolo todo. O. 23 Joaquín Morales. pero duda23 Quien más ve. como ya presentía Góngora. por encima de los siglos. apenas referencia como una reverencia en la pavana concedo yo que pidas a mi ciencia como marfil no ve pincel ni danza es que no ver. nuestra vieja identidad y nuestra siempre renovada alteridad. Jakembo editores. pavana y gallarda del punto de vista (pavana) no me pidas que atienda a los detalles si es música marfil de flauta blanca: disolviendo concento en materiales durar no puede en mí su resonancia o digo mal: si más el lienzo dura descrito en el poema. como los cantos de ida y vuelta. a un nivel de enrevesamiento conceptual y paródico imposible de descifrar. pp. A la pregunta qué representa el gongorismo hoy en Latinoamérica. reivindican con esa distancia su autonomía y ponen en escena el surgimiento de una alteridad. Pero lo interesante es cómo lleva la estética gongorina a una suerte de paroxismo al reproducir la dicción barroca del soneto. forma y representación. pero es sobre todo una meditación muy de época sobre las relaciones entre materia. lo que somos y lo que pluralmente vamos siendo. 29-30. tomando como pretexto el soneto de Góngora. este soneto hace alusión a un retrato que le hiciera un pintor desconocido y que hoy se ha perdido. como en la práctica del remix. Góngora: lo que fuimos. han hecho posible un diálogo más rico entre las dos orillas de la lengua. por ejemplo. Según los estudiosos. forma y representación. y que todo lo que nos queda de él hoy es el soneto que lo evoca. nuestras modernidades y nuestras postmodernidades. mientras pintaba su retrato» de 1620. 2005.222 Gustavo Guerrero En sus dominios no se pone el sol: neobarrocos y otros gongorinos en la poesía latinoamericana del siglo XX 223 dos que escribe. marcan una distancia crítica frente al modelo. que acaba produciendo un objeto complejo y original: un texto que saluda lúdica e irreverentemente en Góngora a uno de los poetas que. «A un pintor flamenco. Aún más. nos permiten conjugar a la vez nuestro pasado común y nuestros presentes diversos. no oír es su inocencia: y esto hace posible su venganza (gallarda) se intuye el gusto de la berenjena por el color violeta de su cáscara así como danzar tras una máscara compás de corazones enajena contraejemplo aparente es clavecín de sonido indistinto si violeta. entre repetición y diferencia. de manera dislocada. Scarlatti o abedul o barzeletta: porque violeta viene del latín quien danza por danzar en beneficio del Arte de la Danza y la Kultura en un berenjenal pierde su oficio así la danza en contradanza muda. constituye el espacio de su diferencia. como le habría gustado decir a Sarduy: la diferencia compartida en la casa de todos. Morales repite así a Góngora pero al mismo tiempo lo sitúa en el centro de un juego de espejos deformantes que. Nuestro poeta paraguayo juega con la paradoja de que el famoso retrato nunca llegará hasta nosotros. con la reescritura. entre lenguaje poético y registro coloquial o incluso entre lo serio y lo jocoso. quien más oye. Pero quizás lo más interesante es el contenido de su reescritura en tanto reapropiación y reprocesamiento crítico de un legado.

debe también hacerse a niveles visuales. sin limitarse a periodos en los que el artista vivió. no ha tenido la misma suerte con las imágenes plásticas. Pocas son las obras. o en los que su influencia fue directa. Traer a Góngora desde su dorado siglo hasta nuestros tiempos no es más que imitar el camino que su influencia trazó. la obra de Góngora. Si a ello se añade que la palabra es de aquel con quien llegó a cotas de virtuosismo jamás logradas. que transformado y potenciado por su verbo apasionado se potenciará tras él. Digámoslo desde el principio. más que en contadas ocasiones. un juego singular y perverso. Martínez Montiel Volver la palabra imagen. por encontrar sus huellas. que otras de menor calado. Al margen de algunas ilustraciones a sus obras. la placentera artificialidad en realidades entendibles. No es menos importante el esfuerzo que hace por recorrer su obra sin seguir un camino cronológico. como aquel que implica toda metáfora. Sus poemas no han sido ilustrados. sino también por otro tipo de artistas que lo han sentido cercano en sus creaciones.224 225 Imágenes para Góngora: del tímpano al iris Luis F. es obvio que el esfuerzo. se han convertido en piezas autóctonas. la muestra ha pretendido presentarnos uno de los posibles e infinitos mundos imaginados con la decodificación de sus textos. Por ello. Si su obra se rastrea tan fácilmente en otras generaciones. como los investigadores demuestran en otros artículos. se podrá entender la dificultad que implica llevar a cabo una exposición como la que este artículo acompaña. quizás por aquella dificultad que se les achaca. ilustradoras de las palabras gongorinas. pese a su trascendencia para la literatura universal. la gran mayoría de sus poemas no han superado el papel ilustrativo y de acompañamiento en las publicaciones. de una forma a su altura. . Góngora recibiría un gran legado temático y argumental. es sin lugar. Su obra dejó una portentosa herencia que ha sido periódicamente revisitada no solo por poetas y literatos de distinta índole. que al margen de esos libros. realizadas en algunas interesantes ediciones.

grabado por Jean Courbes e incluso en el célebre manuscrito Chacón. sería determinante. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Noviembre. Manuel Ángeles Ortiz. fue retratado por Diego Velázquez. En cambio su obra fue escasamente ilustrada y desde luego no tuvo la misma fortuna con sus autores que el retrato. Auxiliadora Gómez Morón et al. otras que lo siguen y explican en su temática y una tercera. los retratos realizados por Joaquín Vaquero Turcios o por Picasso para la edición de xx Sonetos de Luis de Góngora. complejo en su edición.3 3 La revista Litoral dedicaría su homenaje a Góngora en el último número de su primera época. Barroco. Una versión de cuerpo entero. 6 y 7 en octubre de 1927. Otras de menor trascendencia fueron ilustradas grandemente por artistas de reconocido prestigio. cuyo original parece ser el conservado en el Museo de Boston. aunque de forma especular. Desde la importante copia conservada en la Fundación Lázaro Galdiano hasta la que guarda el Museo del Prado. conservados ambos en la Biblioteca Nacional.226 Luis F. que usando toda clave interpretativa pueden plantear posibles visiones de su obra. La imagen certera Ya quedó dicho que la obra de Góngora no ha sido especialmente bien tratada por las artes plásticas. 1 Juan Gris. donde intervendrían los más importantes poetas de la generación del 27. El ejemplar. tan esquiva. Junto a él aparecerán dibujos de Picasso. si se quiere. no muchas. sin embargo Góngora no lo ha sido más allá de algunas ilustraciones. 6 y 7. 1974. mucho más compleja. Francisco Cossío. Sudamericana. Benjamín Palencia. nº 5. como «falsas citas. Luis de Góngora y Argote». Joaquín Peinado. «La tecnología unida a la restauración para el estudio de Retrato del poeta D. dando con ello por concluida una primera fase. Madrid. lo seguirán claramente. No ocurrió lo mismo con su propia imagen. pues. Salvador Dalí. como la que impone Góngora en sus poemas. que cuando se hicieron los bustos conservados en la Fábrica de Moneda y Timbre en Madrid o el modelo realizado por Mateo Inurria para el Ayuntamiento cordobés. nográfico en homenaje a Luis de Góngora en ella. Museo de la Fundación Gregorio Prieto. Moreno Villa y Tagores. pp. Igualmente interesante será la colaboración de Manuel de Falla. Por ello es especialmente compleja e incluso malévola toda selección ilustrativa de una realidad tan huidiza. Es en ese momento cuando la mayor parte de la conocida como generación del 27. Más allá de algunas escasas ilustraciones realizadas en algunas de las ediciones. 2009.2 Este mismo modelo sería seguido con posterioridad. . se conserva en la Academia de la Historia como depósito del Museo del Prado. La enorme variedad de puntos desde los que se puede acometer la obra de Góngora facilitará la elección y aunque a algunos no les parezca oportuno. Nº 72. no solo aquellas que ilustran sus ediciones. como hablaba Sarduy sobre Lezama. Incluso en época contemporánea. malogrados injertos de otros idiomas» con los que acercarnos a la difícil labor decodificadora. este alejamiento del «canon certero y correcto de la crítica» será tan válido como método de comprensión de una realidad como otro cualquiera. Gabriel Ferreras Romero. Así pues se tratarán tres tipos de imágenes: aquellas que directamente lo ilustran. Gregorio Prieto. puedan ayudar a sugerir algunas interpretaciones. 1927. Ilustración de la revista Litoral homenaje a Góngora. para sus propias ediciones. Junta de Andalucía. ha servido desde entonces como el verdadero icono del poeta. Véanse estas. recurrirá a los más significativos poetas de la Generación y afortunadamente a una serie de artistas de prestigio. se tendrá que esperar hasta casi el siglo xx para encontrar imágenes que se acerquen a su obra dignamente. 67- 83. Severo Sarduy. Martínez Montiel Imágenes para Góngora: del tímpano al iris 227 En este texto se intenta deambular por las imágenes que explican una posible visión de su obra. quien mandará la partitura autógrafa para el soneto Córdoba. sino por algunas que a modo de metáforas. e incluso de elipsis. Con su representación tuvo quizás la mayor de las suertes. En Revista PH. Bores. Lourdes Martín García. Esta obra. El rostro quedará tan fijado a través del impuesto por Velázquez. El ejemplo más sobresaliente y colectivo lo realizará la revista Litoral en octubre de 1927. Dirigida por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre publicaría este número conjunto para el 5. quien realizará para ella un bodegón cubista poco antes de morir. La portada de la revista se encargó a Juan Gris. como se analizará en otro capítulo. de menor relevancia. El rostro de Góngora es quizás uno de los más conocidos de nuestros poetas. decide publicar un número moFig.1 1 Cf. en el frontispicio de sus obras. o la que se conserva en una colección particular en San Sebastián parecen provenir del primero. singular y discutible si se quiere. 2 Sobre los diferentes retratos atribuidos a Velázquez y sus copias consúltese: Lourdes Núñez Casares.

La imagen heredada El noveno canto de la Odisea lo verá nacer. Una sola recopilación de las obras cuya temática se ajustara a este guión sería prácticamente inabarcable en un texto como este. pp.S. Fundación Picasso. Museo Casa Natal. Nueva York. Clavecín con Polifemo y Galatea. Martínez Montiel Imágenes para Góngora: del tímpano al iris 229 Sin embargo. xx Sonnets Signatura ER/5881. Madrid. cortó las veinte ilustraciones de la edición y las remplazó por trece de sus ilustraciones para la edición de Góngora de 1948 […] además añadió varias anotaciones.8 En estas fuentes beberá Góngora para realizar uno de sus poemas más bellos y conocidos. El tema se desarrolló en todas las tipologías y en todas las épocas. El enorme y solitario monstruo. 374.228 Luis F. desde la escultura al grabado y desde el renacimiento al mundo contemporáneo. quien los llevó a cabo de acuerdo a sus principios estéticos cercanos a los presupuestos del París de los años iniciales del siglo xx. sino visual y hasta táctil de los versos. como ilustración de los poemas de Góngora el trabajo más rico e interesante de los conocidos es el que Pablo Picasso realizara en el citado xx Sonnets de Góngora publicado en 1928 en París por Cahiers d’art. Tomo iv.7 Como se puede comprobar y pese a que no ha sido excesivamente afortunada en cantidad. Es en ellos. 3 Michele Toldini y Jacobo Reiff. y desde entonces Polifemo se convertirá en uno de los más atractivos mitos. Los grabados de esta edición. Ayuntamiento de Málaga. 1675. no lo serán tanto. la rareza de los términos que se confrontan y los límites a los que se pueden llegar en su desarrollo harán de este un perfecto tema para ser recogido plásticamente. 7 A. Picasso peinare-graveur. sin embargo sí queremos citar algunas que han contribuido a fijar en nuestras mentes esas imágenes del cíclope y su amor imposible. por Picasso. se van perfilando los personajes. p. «Góngora visto por Picasso». 35–39. Actas ix. el argumento ha sido seguido en numerosas ocasiones. Trueblood. recoge en su ficha la siguiente leyenda: Ejemplar singularizado por Pablo Picasso de la manera siguiente. La edición original estaba ilustrada con veinte grabados encargados al artista granadino Ismael González de la Serna. pp. 1986. En AIH. 2010. el ser monstruoso que es capaz de enamorarse de la belleza absoluta. realizados entre febrero de 1947 y marzo de 1948. Asimismo es interesante el desarrollo que de este tema realiza Jesús Ponce Cárdenas en la introducción a la Fábula de Polifemo y Galatea. conservado en la Biblioteca Nacional: Luis de Góngora y Argote. precediendo a los sonetos. y contaba con 41 aguafuertes y aguatintas al azúcar. Catalogue raisonné de l’oeuvre gravé et des monotypes. han sido estudiados en Brigitte Baer. Dicho esto se debe aclarar inmediatamente que en un principio nada tenía que ver el artista malagueño con esta publicación. Desde las loas de Filoxeno de Citera en el siglo v a. Una de las piezas más sugerentes es el clavecín Fig. apacentador de ovejas y enamorado de la bella Galatea se irá convirtiendo en el centro de la historia. 6 unir su palabra vacilante con el puro placer de las formas. conservado en la Biblioteca Nacional de España.6 Pero con ser estos interesantes. 1947. de porte muy clásico y con dibujos resueltos con un pincel muy suelto. los goza en una sutil mezcla de caligrafía e imagen y donde consigue 4 El ejemplar. Málaga. 5 La traducción al francés de los textos fue realizada por Zdislas Milner. comentado con anterioridad. 2009. la cual va alcanzando su pleno sentido gracias a la movilidad impetuosa de la transcripción». el fantasma de la ópera o incluso King Kong responden a ese argumento tan atractivo y repetido. Barcelona. ha interpretado uno de sus poemas para la muestra celebrada en Córdoba titulada Manhattan [5th Avenue at 42nd Street]. dentro del ciclo Cosmopoética. Como señala Trueblood «la letra variable de los textos es testimonio de una lectura no solo verbal.C. La bella y la bestia. 8 Sobre los orígenes del mito de Polifemo y Galatea pue- de consultarse Antonio Carreira. donde el atrevimiento los interpreta. Contado en esa forma nos resultará enormemente contemporáneo. The Metropolitan Museum of Art. Guillermo Pérez Villalta. Entre soneto y soneto Picasso incluirá retratos a toda página solucionados al aguafuerte y al aguatinta. . Antología poética. La actuación de Picasso se concretó en el arranque y sustitución de estos por trece grabados que Picasso había preparado para otra edición que comentaremos más adelante. Recientemente otro gran artista. La fábula no es más que el desarrollo de un tema universal y atemporal. realizados al azúcar. 1946-1958. 655-663. estampados en el taller de Roger Lacourière de París. la calidad de los artistas plásticos que ilustraron la obra de Góngora no es fácilmente superable. Vingt poèmes de Góngora. Luis de Góngora. 2 Pablo Picasso. Les Grands Peintres Modernes et le Livre.4 Los grabados fueron realizados para la edición parisina de 1948 de Vingt poèmes. hasta los más amorosos cantos de Teocrito en el siglo iii a. a nuestro parecer. Cátedra.C. como los voluptuosos enmarques con que protege cada soneto. se convirtió de esa forma en un ejemplar único al ser transformado por el maestro. Lo sugerente de la trama. Crítica. tachó el nombre del ilustrador González de la Serna. Sin embargo no será hasta Las metamorfosis de Ovidio cuando la incorporación del joven Acis acabe por cerrar la fábula argumentalmente.5 Es en esta donde se encuentra el Retrato de Góngora. Fig. Ese libro.

París. Realizada en 1896 nos presenta a la ninfa recostada en primer plano semidesnuda y a Polifemo admirándola a su lado. Sig. precursores de las visiones surrealistas que también volverán sobre el tema. realizada en torno a 1914 y titulada Polifemo muestra a un impresionante gigante espiando la desnudez de Galatea. Acis y Galatea de Claudio Lorena se fecha en los años centrales del siglo xvii y se conserva en el British Museum de Londres. 2009. Kröller-Müller Museum.globo y se conserva en el MOMA de Nueva York.9 Por lo que a pintura se refiere en la mayoría de las obras se repiten las escenas más reconocibles. se descubre al fondo la imagen de Polifemo. La segunda. 104. Entre ellos merecen ser destacados los realizados por Nicolás Poussin. 1914. INV 7161. Nigel y Joanna Norman. Rijksmuseum. Madrid. más extraña si cabe. ca. La pieza representa al cíclope tocando la flauta de pan y a la ninfa probablemente con un laúd hoy desparecido. Junto a los motivos más clásicos ya citados se pueden destacar igualmente los llevados a cabo por los simbolistas. Otra interesante pieza dedicada a Acis y Galatea ante la presencia del cíclope es el tapiz realizado por Jan van Janss y Charles de Lafosse. Fig.2929. Museo Thyssen-Bornemisza.814. 4 Odilon Redon. El mismo tema se repite en un magnífico grabado de Cornelis van Haarlem. quien trabajó en varias ocasiones el tema o el Acis y Galatea escondidos de la mirada de Polifemo de François Perrier.11 11 El Polifemo de Redón se conserva en el Otterlo. 84. Similar en técnica y en contenido a las de Redon será la fabulosa Galatea de Gustave Moreau. Entre ambos destaca el clavecín soportado por una procesión de tritones y nereidas. El Polifemo. catálogo de la muestra celebrada en el Victoria & Albert Museum de Londres. 1014. Entre los primeros merecen destacarse las obras de Odilon Redon. Cabinet des Estampes. Otterlo. ca. fechado entre los años 1587 y 1590. El tapiz se custodia con la signatura BK-1959-59-B. 1957. tras un primer plano de la pareja de amantes. el Ojo-globo en Nueva York en el Museo de Arte Moderno (MOMA) y el cíclope sonriente en la Bibliothèque National. RP-P-1890-A-15927. Este conservado en el Rijksmuseum de Amsterdam presenta al cíclope vigilando a la pareja escondido tras una roca.632. Similares escenas se conservan en el British Museum realizadas por Claudio Lorena y sobre todo un magnífico dibujo de François Bucher. donde. Sobre esta obra puede consultarse Michael Snodin. 1896. La primera.230 Luis F. representa a un ojo. NGI. 10 Nos referimos a la obra Acis y Galatea de Nicolas Pous- sin.4. . Style in the age of magnificence. 5 Gustave Moreau. La conexión entre ambas la realiza su grabado titulado un cíclope sonriente y horrible. Fig. Francia. National Gallery of Ireland Dublín. Como ya se dijo.1214. Galatea. Polifemo. p. El grabado se conserva en Amsterdam. La obra de Perrier se encuentra en el Musée du Louvre. Martínez Montiel Imágenes para Góngora: del tímpano al iris 231 con Polifemo y Galatea que realizaron Michele Todini y Jacob Reiff en 1675 y que actualmente es conservado en el Metropolitan Museum of Art. El dibujo de Bucher es ya del siglo xviii y se conserva en el mismo museo con la signatura 1944. París. 1620 – 1800.147. la fábula y sus personajes han sido usados constantemente. Collection Kröller-Muller Museum.10 9 La obra realizada en Roma se custodia en Nueva York en el Metropolitan Museum of Art. Nigel Llewellyn. quien en diversas ocasiones dibujó la figura del cíclope y sobre todo dos de sus obras magistrales. la soledad de Polifemo tocando su flauta aislado en una colina mientras que Acis y Galatea disfrutan de su amor a escondidas o al cíclope arrojando la mortal roca sobre los amantes. La obra de Moreau se custodia en Madrid en el Museo Thyssen Bornemisza. Baroque.

Poco a poco se fueron rodando una serie de films siempre de carácter menor que actualizaban la fábula. dirigida por el cineasta ruso Anatoly Petrov en 1995. de 1923.232 Luis F. 1986. Ese «Gran Hermano» cuyo ojo lo controla todo. Asimismo es interesante el collage fotográfico de Jorge Galindo quien en su Polifemo perro nos da también una visión muy actualizada del poema de Góngora. 13 La pieza conservada en el MOMA de Nueva York fue destruida durante una huelga de estudiantes en 1957 y rehecha por Man Ray en 1964. celebrada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en el 2003. Para concluir con las referencias al cine parace oportuno volver de nuevo sobre la idea ya esbozada en la que se relacionaba el poema de Polifemo y Galatea con los mitos de la bella y la bestia. La primera Polifem. argumento que como ya se dijo apunta también a la trama de la más famosa King Kong. Martínez Montiel Imágenes para Góngora: del tímpano al iris 233 Lo atractivo y contemporáneo del argumento. Fig. quien realizó una interpretación del mito para la revista Vogue y que después fue expuesta en el Museo Reina Sofía. réplica de Indestructible Object (1923). La obra Polifemo perro de Jorge Galindo fue expuesta por primera vez en 1997 en la muestra realizada en la Galería de Soledad Lorenzo en Madrid titulada Fotomontajes. Las más significativas de las realizadas en los últimos años se encuentran dentro del género de animación.13 12 Eugenio Recuenco expuso estas imágenes en la ex- posición Tras el espejo. En ella se recoge la torpeza del monstruo por conseguir el amor de la bella. en 1910. y las posibilidades visuales que la confrontación de los mundos opuestos que representan Polifemo y Galatea. AGR (Antonio García Rayo). Cartel de la película La Bella y la Bestia. La pieza inicialmente titulada Object to Be Destroyed fue dañado y rehecho en 1964. Akid i Galateya. En ese sentido quizás la obra más significativa sea La Bella y la Bestia de Jean Cocteau fechada en 1946. Con anterioridad había sido modificada en 1932 cuando se sustituyó la fotografía del ojo colocado en 1923 por el de su modelo y amante Lee Miller. 6 Jean Cocteau. película silente italiana que tampoco tendrá mucho eco. Más recientemente el mismo concepto ha sido recuperado en los enormes ojos-esferas de Tony Oursler. El guión también ha sido seguido por artistas plásticos contemporáneos. Entre ellos podemos citar el caso del fotógrafo Eugenio Recuenco. 7 Man Ray. fue usado en la obra de artistas de la talla de Man Ray en su Indestructible Object. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. filmar su Galatée. hizo que los personajes llegaran incluso al cine en sus primeros momentos.12 El simbólico enfoque del ojo del cíclope como resumen del poema también ha sido llevado a las artes visuales en diversas ocasiones y aunque no se ajuste estrictamente al contenido de la fábula sí que de alguna forma conceptualizan esa casual vigilancia con la que Polifemo descubre a los amantes. . donde contaba la encarnación de la ninfa en la escultura para poco después. tan habitual en las vidas actuales. En estos dos cortos de animación para adultos la trama se basa en las relaciones entre los tres personajes centrales del poema. Fig. Tras ellas se estrenará en 1914 La conquista de Polifemo. 1946. Madrid. Madrid. mientras que la segunda fue rodada por el mexicano Rigo Mora con guión de Vicente Huidobro en el año 2000. Ya en 1898 Georges Méliès realizó su Pygmalion et Galatée.

El primero con la signatura Invent/29570/PID 86415 y el segundo con signatura Invent/37/ PID 86517. 1967. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Piramo y Tisbe. Sea pues este. Entre estos merecen una mención especial los de Albert Altdorfer y los de Huber Wolf. En todos ellos el desembarco se produce en un mundo utópico que cataliza la vida del superviviente que desde ese momento se convierte en otra persona. de un nuevo personaje que nace a la vida dispuesto a comprenderla en el proceso de su caminar deambulante. 8 Luis Gordillo. Dresde Gemäldelgallerie. 17 18 Luis Gordillo. Madrid. Martínez Montiel Imágenes para Góngora: del tímpano al iris 235 Las Soledades suponen todo un reto en la elección de imágenes ilustrativas de tan laberíntico verbo. el caminante avanza sin meta fija. Nicolás Poussin. irá donde le lleve el destino y sus pasos. que recogen la escena final con la dramática muerte de Tisbe. Pierre-Claude Gautherot. argumental de la obra. Tricuatropatas A. 555. nº INV. 010559-000 1435-MAM05. las imágenes se sucederán con una musicalidad que nos hablan de otros mundos más cercanos a la perfección. acercarlo a lugares donde la palabra vacila. Piramo y Tisbe. 1967. op. Piramo y Tisbe. traída con el olifante. Stadel Museum. ambos se conservan en la Biblioteca Nacional de España. nº 1849. que desolado por la pérdida de su amor. Ese mundo utópico es un potente referente visual que marcará el desarrollo 14 Otros naufragios célebres pueblan el universo literario desde el que sufre en su huida Don Juan hasta el de Próspero en La Tempestad de Shakespeare. Museo Fundación Lázaro Galdiano.16 Desde el comienzo de la obra. separados por sus familias. el naufragio permitirá el comienzo. 19 Max Klinger.17 Como en el Polifemo y Galatea. 16 Las obras referidas son Escena pastoril de Adriaen Van de Velde. lo moverán físicamente. mientras sus pies giran en su camino. Eco y Narciso o Hero y Leandro tienen su lugar en la muestra. pero su mente retiene el recuerdo de su amor perdido que le hará divagar por el laberinto de su pensamiento. 417 (1978. cit.15 Ese mundo pastoril que tan bellamente pintará Van de Velde. Gregorio Pagani. Una importante colección de escenas mitológicas y pastoriles grabadas sobre cuernas de pastor se custodian en Madrid en el Museo del Traje. 20 Las obras referidas son: Hans Baldung Grien. permaneciendo fijo en su idea. la de Gregorio Pagani de fines del siglo xvi. Rettungen Ovidischer Opfer. Antonio.20 Otros poemas fueron igualmente ilustrados e interpretados por numerosos artistas. En uno de ellos se muestran a los amantes comunicándose a través de una grieta en el muro de separación de sus casas. colecSobre el argumento del poema de Góngora véase ción del artista. Es ese personaje que camina sin moverse. Madrid. servirán para completar el escenario. Fig. Tricuatropatas A. un breve intento de mostrar la trascendencia de su obra más allá de la literatura. La desdicha de los jóvenes vecinos enamorados. Piramo y Thisbe. o la sencillez con que los temas mitológicos se recogen en las cuernas labradas de los pastores. . Frankfurt. pero también la música. Visualmente Peter Greenaway lo presenta de forma exquisita en su film Prospero’s Book de 1991. Carreira.18 Especialmente significativos por lo simbólico de su representación son los realizados por Max Klinger ya en 1879. el paisaje tormentoso con Piramo y Tisbe de Nicolás Poussin de 1651 y la bellísima de Pierre-Claude Gautherot ya de inicios del siglo xix. Por lo que se refiere a los grabados aludidos. donde el melodioso sonido abandona el tímpano y se muestra espléndido ante el iris. Galería de los Uffizi. Opus ii. Melun.19 Por lo que a pintura se refiere se deben resaltar las obras de Hans Baldung Grien de 1530. La belleza de esa imagen la recoge la pintura de Martín de Vos del museo bilbaino. El Olifante o cuerno de caza del siglo xvii se conserva en Madrid. n° de inventario: 69/241. Museo Municipal.501. Florencia. Paisaje tormentoso con Piramo y Tisbe. 15 El rapto de Europa es obra de Martín de Vos pintada en los años finales del siglo xvi. Londres.. las ruinas de la obra Rigalt junto con el paisaje de cazadores pondrán el trasfondo melancólico de la imagen ante nuestros ojos. Museo Thyssen Bornemisza.14 En ese entorno de sencillez y belleza supremas es en el que se mueve todo el poema. 0612. Las fábulas de Angélica y Medoro. Actualmente se conserva en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. El agua será el origen.56) y Ruinas de Lluis Rigalt. pp.234 Luis F. la fábula de Píramo y Tisbe procede de Las metamorfosis de Ovidio. cual bautizo. y muertos en trágicas circunstancias fue representada en numerosos grabados durante el siglo xvi y xvii. Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC). Desde su impactante primer verso en el que se nos presenta el rapto de Europa. Madrid. al igual que otra serie de conceptos e ideas entresacados de los poemas del genio cordobés. Sin embargo nuestro espacio es finito y el tema amplio. La silva refuerza el vagar errante del peregrino. encuentra su bálsamo en el mundo campestre en el que aterriza por accidente. British Museum BM Registration number: 1888. que tan magistralmente articuló Luis Gordillo en su Tricuatropatas A y que nos ayuda a comprender como el camino del solitario peregrino es casi un símil del deambular por la vida sin meta física pero con un destino certero. Inv.

con su verde palma centrada en el patio. dorados capiteles». Dámaso compraba en los baratillos de antigüedades cerámica. Inolvidable la figura de Dámaso. Dámaso Alonso y su mujer Eulalia Galvarriato venían algunos días a Córdoba. y sus sillerías isabelinas tan hechas a las presencias literarias: Vicente Aleixandre. en la Calleja de la Hoguera. beneficiado de la catedral y cercano al Góngora que escandalizaba a obispos y canónigos. como ante una pared. al encontrar la explosión de perfume de una dama de noche o el estrellado firmamento de un jazmín morisco. Almorzaban Dámaso y Eulalia en un restaurante alto. adentrándose en uno de esos paseos. por el largo portal de los Marqueses del Boil en calle Gondomar. personaje popular y pintoresco. Creo que todos aquellos objetos eran recientes. como dice Lorca) . Adriano del Valle. en busca de un olor inusual y penetrante y pararse en seco. azulejos con figuras de viejos oficios o jarros para agua o vino pintados de rayas y con los rótulos tradicionales de «soy de Josefa López» o «viva mi dueño». o les acompañábamos en sus paseos por los barrios históricos. de ventanas que daban a la plaza de las Tendillas y que era propiedad de un cura. altos. Algunas tardes llegábamos a la sobremesa Ricardo Molina y yo. que rescató y puso en guardia de su estudio. Gerardo Diego. a los «sacros. El agradecimiento es también para el pintor Miguel del Moral. como un quitasol vegetal. Si hoy recuerdo estos viejos encuentros es en agradecimiento ferviente a quien acercó al lector medio la poesía de don Luis. una columna del patio de don Luis. el cura Bruzo.236 237 El enigma de Góngora Pablo García Baena «El enigma es el soplo que hace cantar las liras» Rubén Darío En los primeros años 60. ocupados en sus investigaciones gongorinas en el Archivo del Cabildo Catedral. fabricados por los alfareros de Triana. Vivían en el antiguo Hotel Simón. o la alzó como enseña a las cimas más eminentes. el de su casa de la plaza de la Trinidad Calzada (no Descalza.

Pero la imaginación va más allá. late. el río narciso reflejando muros y torres gallardas.. Mundo abreviado. el basilisco. pero. renovado y puro que el poeta convierte con el claror de su conocimiento memorístico y la sabiduría de un hombre del Renacimiento. con cordilleras cúspides. «más süave / que los claveles que tronchó la aurora». Y a todos respondía la gran carcajada desdentada del cráneo del poeta. que empezaba diciendo: «detén tus pasos. Allí escribió don Luis según los eruditos investigadores la Fábula de Polifemo y Galatea y las Soledades. Año 1627». nocturno. en días santos del Corpus o de las Lamentaciones. el can vigilante. Góngora rehízo la naturaleza. porque desde niño pisé la misma tierra de don Luis y vi. su misteriosa vera efigie de censor afilado. Vuela entre los álamos la entera monarquía canora y el Volga. no por los brillantes que luce.. Solo. otros sembrando de pequeñas semillas blancas. . ya solo casi un nombre entre el anegar de arroyos y ramosos mastranzos. recorrí toda la topografía local gongorina y me llevaron hasta el portal de esa vivienda de la muerte. así Ricardo Molina señala una gruta cercana como el posible bárbaro albergue umbrío de Polifemo. tal vez su pariente. el gallo lascivo. sino por los versos que escribe». este público reconocimiento de osadía al intentar acercarme siquiera al «giganteo» don Luis? Y cuántos nombres universales e ilustres se perdieron en ese bosque de mármoles palpitantes de su poesía. ¿Qué puedo yo decir de Góngora? ¿Cómo acepté este trance emocionado. sino de lejanas focas y tigres. al contemplar el mar batiendo los acantilados astures. El Escorial. con el conocimiento iniciático de las primeras letras. niño. el Ganges. recordé el realismo de ese bostezo de la tierra. granos comidos luego por las «piantes aves» voraces. Y por la plaza de las Bulas llegaba hasta el umbroso soto de la Huerta del Rey. como en el día primero de la creación. el Nilo. no en pórfido luciente. en universo total. de orcas y áspides. y la fauna mitológica. lugar en el que estuvieron las casas del racionero don Francisco de Góngora. pues. qué nácares de peces. Y la paganía grecolatina asoma en coliseos aldeanos. sanando por la súplica a San Álvaro. en el rincón más oscuro de la Mezquita. Y esa propiedad perpetua fue reconocida con la inscripción que Miguel mandó labrar en el fuste: «Soy de don Luis de Góngora. el pavón de Venus y el cisne de Juno y el búho de Proserpina anidan en el agreste tapiz de la huerta junto a las coles y los alcauciles. cuando la mirada buida del racionero la convertía y orografiaba en un edén pequeño. ante su dibujada representación que puse cercana. peñascos y arenas ligurinas. Y me quedé solo ante la visión talar del clérigo. Don Luis era hombre de mundo (y hasta de demonio y carne) y el campo le brindaba solo el sosiego para su labor. la espuma sonante por las cárcavas y las desquijaradas bocas de las cuevas hambrientas. la enjoyó con guirnaldas retablistas del barroco. Luminosas mañanas de paseo por la sierra. qué rauda pedrería de aves cetreras! No se trata de una naturaleza inanimada. Así. un yermo pastoril donde no falta el desengaño. quien más oye. Madrid. con la ruinosa Huerta de don Marcos.. Me quedé solo ante la suma. un itinerario por el laberinto de hermosura. no le bastó la belleza neta del paisaje y la hizo brillante instrumento de arte en acordes armoniosamente disonantes. al soplo creativo no solo de la animalia doméstica. ¡qué carnalidad de frutos. como en las consejas infantiles. la humilde lengua de agua del arroyo de Pedroches se olea en el embravecido mar siciliano «que el pie argenta de plata al Lilibeo». tal en su soneto. 1587. Y junto a él escribí el amargo verso final de su soneto a un pintor flamenco que lo retrataba: «quien más ve. Al agro traslada el deseo de una Arcadia cortesana. procurando entrever el pensamiento cegador del poeta. el cielo surcado por un puente de hierro para los trenes decimonónicos. con la aventura infantil de su caída de la muralla. o hasta la calle de las Pavas. Una cita de Pellicer sobre Marcial en sus Lecciones Solemnes. dudoso emplazamiento del feliz natalicio. me dieron un cuaderno escrito por un cronista venerado. y ese orbe lo puebla. ante una casa de aspecto antiguo que * hay en la plazuela de la Trinidad. Patrimonio Nacional. Fig. pero no desamparado. Y ya en la escuela pública. almidonada en gravedad de gorgueras. Hace unos meses.238 Pablo García Baena El enigma de Góngora 239 cuando las palas del desarrollo asolaban Córdoba. menos dura». 1 Pedro Perret. descrito en la octava sexta de la fábula: «de este. casi párvulo (la amiga de su romance de niños). que hacían más fantasmales las sombras. y entendí que el cosmos cabría en la parcela de una huerta. y no faltan las alimañas tenebrosas.». de la mano del maestro o de familiares. el carbunclo sangriento llameando. Monasterio de El Escorial. algunos con las lámparas de la razón encendidas. guardado en incertidumbre. todo respira. Medroso me llevaba la mano paterna hasta la capilla de San Bartolomé. en la capilla de los Argote en la catedral de Córdoba.» Así. formidable de la tierra / bostezo el melancólico vacío. abrumadora belleza de su poesía. Este fue su paisaje y nos lo imaginamos abandonando a la fugitiva ninfa.. Diseño séptimo. la salamandra. sobre la fiera aciaga. los bueyes tardos. vive en la inocencia. nos ajustará como un anillo estas admisibles reglas: «la mano culta. grave y desdeñoso. para correr tras las gallinas que debía entregar como censo del arrendamiento de la huerta. son charcos de arroyuelos entre las juncias. de cordobés socarrón en el hastío.

tan recordables en su corporeidad que el Betis sabe usar de sus pinceles como cualquier Velázquez. no obstante. Cuando Palomino desautoriza al pintor: «llegó a ser despreciable y ridícula su pintura». dio la clave de toda la poesía gongorina en este solo verso: «tinieblas es la luz donde hay luz sola». con el verbo en acción. Don Luis era maestro en ese componer plásticamente verdaderos lienzos. ambos enamorados de la elegancia y de la nobleza. entre tantos aciertos. el óleo de Boston. en el soneto homenaje: Alma de oro. Poeta y pintor parecían seguros. por supuesto) se identificó al rector salmantino y que don Luis en la Soledad segunda describe no muy favorablemente: el deforme fiscal de Proserpina. si bien este poeta conocía la viveza del iris y la ciencia del blasón. Museo de la Fundación Gregorio Prieto. fina voz de oro.. «La poesía.. Alfonso Reyes. a tantos petrificados académicos durante los siglos. Y sería imperdonable no oír ahora la voz inquietante de Rubén Darío. que ahora corren». de perezosas plumas globo.. Y estamos ya en la nebulosa de los poetas pintores. construcciones impolutas. Navarro Ledesma en la revista Helios de julio de 1903 concuerda las musas paralelas de los dos genios: ambos altivos e impacientes. ca. al mismo Quevedo. extremados en vívidas tonalidades. desde Lucano a Cántico. que creo me darán más contento que Góngora y me costará menos leerlos. sin proponérselo. grave. tal vez la «chacona» desde el clavecín de las reverencias al bético alegrar de la guitarra morisca o la sonaja de azófar. nada parecido a su hiriente censura a Quevedo: Pero la amistad y la predilección de Góngora iban hacia el Greco. en imágenes lúcidas y ritmo respirante. evidentemente manifiestas en su «Inscripción para el sepulcro de Dominico Greco». ambos aguijoneados por un deseo superhumano de encontrar colores nuevos. 2 Gregorio Prieto. en general. Amistad cierta que los emparenta en el olvido. palabras vestales en el idioma. que el poeta «construye una heráldica del color». ¡Qué pena. Pintor con la palabra exuberante. de unas artes gemelas.. verdadera proclama de una estética. pues.240 Pablo García Baena El enigma de Góngora 241 Dámaso Alonso en Claridad y belleza de las Soledades nos dice: «no hay estrofa y apenas verso en que no se dé una sugestión colorista. vocablos vírgenes. en aquella Salamanca renaciente que tanto enseñó en ciencias vivas al mozuelo cordobés! Tal vez ese apartar a Góngora fuera una venganza unamuniana por aquel búho con el que tanto (búho de sabiduría ática. al venir hacia mí. como se estudia en arquitectura. . Tal vez se trata.» le había escrito su cultísimo amigo el Abad de Rute. tristes los colores. de poseer «la dura llave» que abriría los tiempos. En el mismo número de la citada revista Helios don Miguel de Unamuno arremete contra los modernistas: «ciertas supuestas exquisiteces. inesperados matices e ignotas tonalidades en la paleta. ¿por qué suspiras? Un aire instrumental de danza parece flotar. sin Góngora». ¿Situó el pintor cretense al cordobés en la asamblea agonal y enlutada del Entierro del conde de Orgaz. A pesar de ese alejamiento. Así han sido vistos siempre los poetas cordobeses. 1959. Si don Luis usó la paleta magistralmente en el halago goloso de la palabra. más o menos gongorinas. nos parece estar oyendo a Jáuregui. con el adjetivo lujoso y exacto. sin duda por la rutilante heráldica familiar que ornaba de metales y colores su escudo de armas: sobre campo de gules cruz de Fig. en el acusar de imágenes desmesuradas. es pintura que habla. ¿quién con piedad al andaluz no mira y quién al andaluz su favor niega? Tu pintura será cual tu poesía bajos los versos. de la «proporción cordobesa». en su soberbia conferencia «Sabor de Góngora» dice. don Miguel. no os arma de ira. Inolvidable cuadro de época en fiesta palatina es el soneto titulado «A las damas de la corte pidiéndoles favor para los galanes andaluces»: Hermosas damas. Retrato de Dámaso Alonso. don Miguel. en extravagancias disonantes... Me quedo. y sigue luego: «poetas hay. Madrid... nadie más colorista que el cordobés». el «escarabajo de oro» que dijo Malraux? Leyenda que ha tentado a algún escritor desmoronada por el desajuste de los años. Velázquez pintó el reproche a los siglos en la figura más conocida del poeta. si la pasión ciega no os arma de desdén.

no queremos saber más y desoímos su consejo repetido de «quitar la corteza y descubrir lo misterioso que encubre». Eugenio D'Ors. satánica. de los Ximénez de Góngora. Por esto asusta tanto el acercarse a su soledad. o de jocunda vivacidad. de novedad airada. junto a su retrato. en lo que tie- ne de subversiva. etc. el rigor. líneas inéditas al más fragoso bosque. Una misma estética coincide entre esos poetas y el racionero. Disec- Fig. campea sobre el óvalo donde asoma la testa insignemente calva de don Luis. descendientes de los conquistadores de la ciudad. color. es decir. comenzó a sonar el toque de Cepa. heredero de un desdeñoso orgullo gongorino pensó en don Luis para su breve poema El andaluz: sombra hecha de luz que templando repele. las recetas de Freud y la cerrada cámara asfixiante de Mallarmé. «Hallamos en Góngora un maestro y lo elegimos general en jefe para dar la batalla». si es «palabra en el tiempo». pero no era su poeta.. el vocablo preciso. Sopla la piéride. Los jóvenes del 27 tomaron el rábano por las hojas. una pensión mísera y real. a quien la musa intenta coronar de laurel frío. En el año del centenario la revista Verso y prosa daría un dibujo de Ramón Gaya donde la singular sensibilidad del pintor erige de líneas estas cornucopias gongorinas. no con ideas. de hermosura de las tinieblas tal en la cita de Luis Cernuda: «demonio arisco que ríe entre negruras». Dámaso Alonso le censura la falsilla de sus modelos mitológicos y tanta «raedura pseudocientífica». Las campanas anunciaban las honras fúnebres que se celebraron al día siguiente. Batalla que ya había tenido anteriores escaramuzas con Ruben Darío. lo mismo cuando suplica un hábito para su sobrino desalmado. que me borres las diecinueve torres de tu escudo. que solo se escucha a la muerte de algún personaje de una de las familias de la Cepa de Córdoba. poesía. la imagen. Esta arrogancia nobiliaria le permitiría el impertinente soneto dirigido a Lope de Vega: Por tu vida. que se dice ahora. Galatea lo sabe: «grillos de nieve fue. pues. Góngora es la geometría exacta de los astros. de las invenciones oníricas que el cordobés. Lopillo. fechado el 1 de agosto de 1927. silueteando de claridades los árboles dormidos. Por sus apellidos pertenece don Luis a los caballeros de la Cepa de Córdoba. Manuel Altolaguirre soporta resignado esa lección que no aprovecha. Divisas de los Góngora y Argote que le acompañarán. Les sirvió de vanguardia oportuna para sus poemas más herméticos. o para acercarnos más a nuestro aprisco. Como en un mural de Caravaggio la luz irradia virgen. y la Gaceta Literaria. Y en el principio era el verbo. Azorín. la medida técnica del huracán. no así en el anonimato de las poesías recogidas por Lope de Vicuña: la cartela flanqueada de frutas en frontis renaciente o herreriano. Él sabe bien lo que quiere. y aplaudiendo al cordobés seguían la línea que dictaba el surrealismo francés. . de Luzbel. con labios de angelote. en el brillo. unas ropas de abrigo a la puerta del invierno y en Madrid.. cuenta Miguel Artigas: «cuando estábamos reunidos en el salón de actos de la Academia de Córdoba una docena de devotos formando un programa de trabajo. 1927. Tal vez Luis Cernuda. coloquial. plumas de hielo». que dijo Machado ¿qué sería de las letras hispánicas e incluso del lenguaje para andar por casa. 24 de mayo. Rafael Alberti lo explica: culto por la metáfora. Góngora. Juan Ramón Jiménez. en las ediciones póstumas de Pellicer y Chacón. con el fervor de un converso a otros ritos. en la saga imitativa y petrarquista. Lorca. 3 Alfonso Reyes. el orden. Venía con el nuevo siglo el despertar de don Luis. rige deslumbrante la poderosa noche y el lenguaje fulge con las estrellas de sus conceptos en una poética irracional (a pesar del sólido andamiaje clásico) que lo acercan al gusto contradictorio y rebelde de nuestros días. fue llamado en su siglo. dando contorno. la música inmutable de las esferas. de donde surge una cita parlante (filacteria. Como si el tiempo no dejara rancia cualquier cita científica. sin el ingenio del cordobés? El tercer centenario de la muerte de don Luis une a poetas jóvenes y distintos en generación gloriosa. diría el poeta) con este lema: «tu nombre oirán los términos del mundo». de giro buscadamente ensorbecido. el discurrir gradual de un dios «sin precipitación y sin tregua». Góngora. La luz y las tinieblas. sin esa lluvia de oro fecundante de grave retórica. exclama: «ya está bien la lección de Góngora». Se hizo el silencio y la sombra de don Luis cruzó por la sala». Si la poesía se hace con palabras. Antonio de Zayas. príncipe de las tinieblas. la trompa de la fama. como quería Mallarmé. Y sin embargo don Luis le acecharía aún todavía por las aceras de Nueva York. los atributos del ángel rebelde. Madrid. en el número dedicado al centenario. y nos quedamos en lo aparente. Príncipe de la luz. Día y noche dominan antagónicos y sucesivos en las mitologías primitivas.242 Pablo García Baena El enigma de Góngora 243 veros en plata y azur de los Argote y cruz de gules cargada de cinco leones de oro sobre fondo de plata. Cuestiones gongorinas. en la Catedral. al vago misterio de las alusiones. Nadie más alejado de la ensoñación. fosca criatura de la luz. Pasado el relampagueo del centenario.

defiéndenos. Retrato de Federico García Lorca. ca. tu capotillo de oro.. Madrid.244 Pablo García Baena El enigma de Góngora 245 cionado como un insecto con alfileres de erudición. ¿le debe algo a Góngora? La de hoy. Góngora sigue siendo un enigma. de las ágiles nieves mudo halago! o en la letrilla de su dulce música picaril donde Lagartijo dice a Góngora: ¡Tu capotillo. «Del enemigo malo. mira que me coge el toro! y en su conferencia La imagen poética de don Luis de Góngora. Gerardo Diego con el humor creacionista de la Fábula de Equis y Zeda: Una sección de circo se iniciaba en la constelación decimoctava. Fundación Federico García Lorca. “La imagen poética de don Luis de Góngora”. magistralmente toca con los dedos fríos de la intuición el núcleo cordial. le debe el caudal sonoro e impetuoso del lenguaje. miran el crepúsculo. Museo de la Fundación Gregorio Prieto. cuando Venus con el cutis de sal abría en la arena blancas pupilas de inocentes conchas Rafael Alberti. Amor pasajero y ardoroso. dice Federico. Museo de la Fundación Gregorio Prieto.. como de juventud. fervor que volverá tras muchos años con su libro a la pintura. «ojo de Polifemo enamorado». Pero en el espejo que ofrece hay más sombra de Lorca que de Góngora y el arcano apenas si entreabre la puerta. Madrid. los poetas del 27 pronto abandonarían a quien les sirvió y la deslealtad veleidosa les llevaría a Lope de Vega. la almendra mística de la poesía. la perfección gra- Fig. Retrato de Alberti. soplo y aliento de las verdes frondas. «Las soledades del cordobés insigne». Federico García Lorca no deja de ser Lorca en la soledad insegura de su homenaje: Rueda helada la luna. el más apasionado gongorino. Los poetas del 27 se acercaron a él como la mariposa a la luz.». erguidas en silencio. . «miraban la calle desde una altísima azotea de columnas de oro». ca. La poesía de hoy. Miraban la calle como esas amantes que para no responder. y esto es ya Dante Gabriel Rosetti. 6 Federico García Lorca. 4 Gregorio Prieto. Fig. como la de su tiempo y siglos posteriores. Fig. deja en el umbral del centenario su Soledad tercera: ¡Oh de los bosques mago. Madrid. en Revista de Residencia. 1960-1965. a Quevedo. 1922-1925. don Luis. 4. 1932. 5 Gregorio Prieto. «tanto más claro cuanto más lejano».

y sin él tal vez estuviéramos aún en aquello del «aguachirle castellano». El mejor Pere Gimferrer está en su último libro. y naturalmente dedicado a Dámaso Alonso. Mas a esa validez del léxico gongorino se opone ahora una poesía de indecoroso desaliño. es el tema clásico de menosprecio de ciudad y alabanza de aldea. Si lo cito es solo para apreciar —don Luis diría ahora fardar— mi vieja devoción fiel. deslumbran. cortesanos. . Antiguo muchacho. avaro. Don Luis aprieta. la lección culta sigue vigente en los poetas cuidadosos de su labor. volveré a Góngora con un tríptico. «la luz mirando y con la luz más ciego». rodeado de un cerco mísero y miserable. queden allí en el rincón más oscuro de la catedral de Córdoba.246 Pablo García Baena El enigma de Góngora 247 matical latinizante. Rapsodia. «La corte». La cita de Vázquez Siruela es clara y contundente: «como ya las formas de su estilo están embebidas en la lengua». las octavas y los sonetos de Julio Aumente engarzan en lujurias (de lujo y también carnales) con el zodiaco cenital de Góngora. Ricardo suscitó en sus prosas lúcidas valoraciones sobre la imagen o la música que traspasa el verso y que.». no sin cierta gracia. respiran. que él solamente entendía la palabra que. Lo dice muy bien el poeta catalán en su entusiasmo: «el poema se explica al llamear».. Residencia de Estudiantes. aparte de su libro Córdoba gongorina. como un puzzle. contemplando los pechos que una ninfa rústica baña en una fuente. y en él verso y Góngora alientan.. el estipendio del barquero para el proceloso viaje final: «tome tierra. morbo. todo en lo que creyó en gloriosos días le abandona y «¡cuánta esperanza miente a un desdichado!» El desengaño llama en las aldabas de la cerrada puerta y con él la muerte: «inexorable sonó la tijera». gobernantes. Su enigma. El aliento sonoro imitativo evidencia su único valor y hasta podría figurar con cierto entono en esa antología del verso desprendido.. El tríptico ensamblado con los términos de luz que el poeta manejaba habitualmente. He citado anteriormente a Cántico. como se lee en la Tisbe. después que esta antorcha se encendió. que tanto cautivaba a Alberti. honor de la nueva poesía cordobesa». Y en otro lugar de su defensa: «¿quién escribe hoy que no sea besando las huellas de Góngora o quién ha escrito verso en España. En otro poema mio. «y qué cosa mas dramática es estar solo en Córdoba» diría Federico. No hacía más que repetir lo que Lorca había dicho del verso de Rubén: «que púberes canéforas. es el misterioso incendio interior que levanta la única verdad del verso. «Rincón nativo». alucinar. Fig. ante el bochornoso espectáculo pedigüeño y palaciego. titulado «El campo» muestra escondido en unos matorrales al vicario de Trassierra. todavía con un regusto de alejamiento reprobatorio. Ricardo Molina. tercer apunte del tríptico gongorino. ignorante. entre latines cultos de su pariente el marqués de Cabriñana y el tropel de redil de los turistas. y sin embargo. La palabra es la luz. Tema recurrente. un espacio abierto al aire libre en un parque cubierto». verdadera «corte de los milagros». Familia. en el puño su última moneda. Sin entrar en el análisis particular de la obra de cada uno de ellos. le dedica un poema insufrible titulado «Canción litúrgica» de su libro Homenaje. que no haya sido mirando a su luz?» Su actualidad oral es tal que lo que escandalizaba en su tiempo ha pasado incluso al dominio cheli: raya de nieve. El segundo bosquejo. Sin llegar al coturno. que es tierra el ser humano». Madrid. por sus «estampas esplendorosas. como siempre —dice Ricardo— «es en Góngora donde hallamos el perfecto canon». su verdad de esfinge huyente al vulgo necio. «Sagrada pira del postrer suspiro» es un endecasílabo mío de juventud.. Nos enseñó a hablar. reproduciendo los versos «adunco sacre torvo que el corazón rasgara goteante en balajes». en la misión de la palabra exacta. en el dominio de los recursos expresivos. tan lejos de lo que Oreste Macrí llamaba «la trágica solemnidad del acto poético». El primer sketch. no deja de ser un pastiche y un crítico1 en El País dijo. Excelso muro. Todo en esa naturaleza-escenario es «agreste proscenio laureado» o como dice Karl Vossler de las Soledades: «un teatro artístico. Última soledad. Llegamos al final y creo dejar claro lo único que podía demostrar: mi admiración ciega por don Luis. 1 Mi amigo Antonio Martínez Sarrión. 7 Pablo García Baena. No así Gerardo Diego que en «La estela de Góngora» llamó a alguno de sus poetas. imagino a don Luis solo. es el amor-desdén inseparables por la ciudad hostil. La crítica ligera que nos gobierna llamó gongorinos a sus poetas. 1950. conmovido por el grito angustioso y repetido de su correspondencia.

Ralph DiFranco. Ana Castaño. Alain Bègue. Giuseppe Mazzocchi. José J. en especial Amelia de Paz y Joaquín Roses. Crystal Chemris. Rafael Bonilla Cerezo. Ediciones y Traducciones.248 249 bibliografía * gongorina Antonio Carreira * Como puede verse en la primera sección de este trabajo. Antonio Pérez Lasheras. son varias las bibliografías de Góngora que han aparecido en el último siglo. Itzíar López Guil. se ha seguido el orden cronológico. Aunque la nuestra hubiera podido enlazar con la reunida por Simón Díaz en 1976. Elena de Paz. En los apartados de Bibliografía. Giulia Poggi. Charo Moreno. por razones obvias. Agradecemos la ayuda prestada por los amigos Hélio Alves. Labrador Herraiz. Jesús Ponce Cárdenas. Sara Pezzini. hemos preferido hacer una selección de lo más interesante hasta esa fecha y completar lo publicado desde entonces. Pedro Ruiz Pérez. . Julio Baena. Abraham Madroñal. Laura Dolfi. Michel Moner. Susana Urraca y Saiko Yoshida. Juan Matas Caballero.

xi (Madrid: CSIC. + 160 fols. «Bibliografía de Góngora». 1963). Pedro. lxxxi (1933). Obras en verso del Homero español que recogio Iuan Lopez de Vicuña. Bulletin of Spanish Studies Bibliografía FOULCHÉ-DELBOSC. pp. 130-176. glosas y decimas satiricas del regocijo de las musas. Amorosos. THOMAS. recopiladas por Antonio Sanchez (Cordoua: Francisco de Cea. BSS Bulletin of Hispanic Studies. xi (1909). Martín Luis. 213 pp. pp. Burlescos. Martín Luis GUZMÁN y Alfonso REYES. en Quatro comedias de diuersos autores cuyos nombres hallaran en la plana siguiente. Madrid: Universidad Autónoma. (ed. 171-182. 6 hoj. Bibliografía de la Literatura Hispánica. BHi. con ilustraciones. Lucien-Paul. 6 hoj. 1-73. Catálogo bibliográfico de manuscritos e impresos del siglo xvii con poesía de Góngora. pp. pp. GUZMÁN. y Alfonso REYES. SIMÓN DÍAZ. Todas las obras de Don Luis de Gongora en varios poemas. Madrid: Imprenta del Reino. natural de la ciudad de Cordoua. tesis doctoral. recogidos por don Gonzalo de Hozes y Cordoua. el prodigioso don Luis de Gongora. 73-161. . a costa de Alonso Perez.250 Bibliografía gongorina 251 Siglas utilizadas BBMP BHi BRAC BRAE CHAm HR Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo Bulletin Hispanique Boletín de la Real Academia de Ciencias. RHi. 1613). pp. prólogo e índices por Dámaso Alonso. «Contribuciones a la bibliografía de Góngora». 3-95. 1633. En que se cifran todos los Romances Liricos. Juan e Isabel. + 234 fols. + 185 fols. 1634. Ediciones antiguas La famosa comedia de las firmeças de Ysabela. «Bibliografía gongorina». Raymond. 323-327. DÍEZ-CANEDO. iv (1917). RHi. «À propos de la bibliographie de Góngora». «Contribuciones a la bibliografía de Góngora». librero de Su Magestad. ROJO ALIQUE. Barcelona: por Pedro Lacavalleria y a su costa. RFE . Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba Boletín de la Real Academia Española Cuadernos Hispanoamericanos Hispanic Review LNL MLN MLR NRFH PMLA RFE RHi RLit Les Langues Néo-Latines Modern Language Notes Modern Language Review Nueva Revista de Filología Hispánica Publications of the Modern Language Association Revista de Filología Española Revue Hispanique Revista de Literatura BHS. 1627. iii (1916). mercader de libros. MILLÉ Y GIMÉNEZ. 16 hoj. a costa de Alonso Perez. facsímil. Madrid: CSIC. José. ff. xviii (1908). pp. 54-64. Enrique. RFE . 1976). Madrid: Viuda de Luis Sanchez. 2010. Delicias del Parnaso.

Madrid: Diego Diaz de la Carrera. Cf. Don Luis de Góngora y Argote. BRAE.. (facsímil). ff. ed. y por Luis Jaime Cisneros. Madrid: Diego Diaz de la Carrera. introduced and annotated by Royston O. 1636. en Francis Cerdan y Marc Vitse (eds. ap. 1962. ed. MARTÍNEZ DE PORTICHUELO. [= 221 fols. Madrid: Revista de Occidente. París: Ediciones Hispanoamericanas. «Études sur Nicolás Antonio. comentadas por don García de Salzedo Coronel (Madrid. SALAZAR MARDONES. Manuel. El Crotalón. pp. Eunice Joiner Gates. Soledades. (reimpr. 685 pp. Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades. reproducida por José Carlos González Boixo. Luigi. Anuario de Filología Española. Roma: Tipografía de las Religiosas Dominicas de S. DÍAZ DE RIVAS. Carta en censura de sus poesias. Criticón. de José María Micó.. 431 pp. de Enrique Linares García. pp. de Eunice Joiner Gates. Madrid: Imprenta Real. 29-40v. Principe de los Poetas Liricos de España. 1927. a costa de Domingo Gonçalez. de Alfonso Reyes. «Censura a las Lecciones solemnes de Pellizer». Publ. ed. vii (1900). a las proposiciones que contra los mismos poemas escriuio cierto sugeto graue y docto. xxxvi + 1343 pp. 4 hoj. pp. Manuel María Pérez López. Francisco. Granada: Tipografía del Hospital de Santa Ana. Luis de Góngora a la muerte de D. ed. ed. ritos i costumbres.. Pedro. 2ª parte. mercader de libros.. Documentos gongorinos (México. de Juan e Isabel Millé y Giménez (1932). Madrid: Cruz y Raya. 2009). explicaciones de lugares. 15 hoj. en Góngora y el Polifemo. 1931. Advertencias para la inteligencia de las Soledades de don Luis de Góngora. versión prosificada y notas por Dámaso Alonso. Obras completas. Lima: Pontificia Universidad Católica. Madrid: Índice (Talleres Poligráficos). 42 pp. 63-94. Sixto el Viejo. con anotaciones y declaracion… Noviembre de 1613. lxv (1925). 114-115... obseruaciones. Vna. Nicolás Antonio commentateur de Góngora».. Romance de Angélica y Medoro. Góngora vindicado (Zaragoza: Prensas Universitarias. Juan de. de Juan e Isabel Millé y Giménez. Cartas philologicas. a costa de Pedro Coello. ilustrada y defendida. ed. documentos poeticos. Juan de. por Dámaso Alonso. mss. SORRENTO. R. Granada: Blas Martinez. «La Apología en favor de don Luis de Góngora». RHi. Comentarios a las Soledades del grande Poeta don Luis de Gongora. nuevamente editadas por Dámaso Alonso. ap. 24 hoj.. «Una bibliografía gongorina del siglo xvii». pp. conservado en la biblioteca del marqués de Lagarda (Ávalos. de Biruté Ciplijauskaité. Madrid: Acies. Emilio Orozco. «Canzoni e madrigali di Luis Góngora». Luis de Góngora. Miguel Artigas. Letrillas. 1980. de letras humanas. 410 y 309 pp. ii. Wisconsin: Hispanic Seminary of Medieval Studies. principe de los poetas lyricos de España. Pedro. pp. Sylva a las Soledades de don Luys de Gongora. Apologetico en fauor de don Luis de Gongora. Manuel. Cf. RFE. iii. Luys de Gongora el licenciado Francisco de Cascales… Otra. Fernández de Córdoba. Foulché-Delbosc. PELLICER DE SALAS Y TOVAR. Segundas lecciones solemnes a la Soledad primera de don Luis de Gongora i Argote. pp. 1892. Martín de. Hewson A. JÁUREGUI. Epistolas satisfatorias. Garcia de. xxxvii (1917). y tres ilustraciones originales de Gregorio Prieto. Autour des Solitudes / En torno a las Soledades de Luis de Góngora (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. 12 pp. Biografía y estudio crítico (Madrid. Anónimo. «Note sur trois manuscrits des œuvres poétiques de Góngora». + 3 hojas. 395-399. ii / 158 de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid. DF: El Colegio de México. En torno a las Soledades de Góngora (Granada: Universidad. 1967. Un códice de la Biblioteca Vaticana con poesías de Góngora. Madrid: Castalia. 89-106. pp. xxxii + 531 pp. Polifemo. ANTONIO. 12 hoj. Pedro de Valencia. 1694. ff. 1630.. 1648. 2066 BNE. ed. mercader de libros. Lima: Academia Peruana de la Lengua. cf. ms. Almansa y Mendoza. BHi.. pp. ed. 1960). ap. crítica de José Manuel Rico García. i. ii. Escrutinio sobre las impresiones de las obras poéticas de D. facsímil en Málaga: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. fecha del extracto publicado por Dámaso Alonso. Rodrigo Calderón…. Francisco. + 192 fols. 1648)]. + 884 cols. 3 vols. Andrés de. Jones. 31-67. + 55 pp. ed. ed. Las Soledades. 293 pp. 1662. ESPINOSA MEDRANO. 1636. 1634). 487493. Andrés. ed. PONCE. Madrid: Imprenta Real. Las obras de don Luis de Gongora comentadas. de Saiko Yoshida. i muchas sentencias exquisitas (Murcia: Luis Veros. Madrid: M. Soledad primera. SERRANO DE PAZ. Ms. xvi + 471. 10 hoj. pp. 2002. Madrid: Real Academia Española. 323 pp. ed. ap. Miguel Artigas. ed. Pedro de. selected. pp. mercader de libros. 397-538. Francisco de. 9 hoj. Biografía y estudio crítico (Madrid. de Robert Jammes. 1956. Pindaro Andaluz. Martín. 55-82. + 802 pp. 30 pp. lxii (1960). crítica de Robert Jammes. Sonetos completos. infra. Examen del Antídoto o Apología por las Soledades de don Luis de Góngora contra el autor de el Antídoto. 190 pp. Discurso sobre el estilo de don Luis de Góngora. crítica de Biruté Ciplijauskaité. 1969. 1931. Nicolás. 59-398. ed. Sevilla: Universidad. Robert JAMMES. de Raymond Foulché-Delbosc. corregida. + 611 pp. + 219 pp. 303 pp. VÁZQUEZ SIRUELA. Nueva York: The Hispanic Society of America. Madrid: Castalia. como apéndice v a las Obras completas de Góngora. ibid.. . 2007). 1997. Madrid: Imprenta del Reino. 1925). Obras poéticas. mss. RYAN. 1963. vi + 162 pp. pp. Poems of Góngora. ap. Joseph. 2005. de Dámaso Alonso. 5ª ed. 400-467. Don Luis de Góngora y Argote. pp. ANGULO Y PULGAR. 4 hoj. Pedro. ed.252 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 253 Comentaristas antiguos Abad de Rute. Ediciones modernas Cartas y poesías inéditas. DÍAZ DE RIVAS. 1995). ed. 123-126. Lima: Iuan de Queuedo y Zarate. «Anotaciones a la Canción de la toma de Larache por Pedro Díaz de Rivas». 1973. cxlvii + 156 pp. 345 pp. xxxiii (1953). [xiii] + 46 + 1 fols. RHi. lecciones curiosas. 147-204. [Notas a la Segunda parte del tomo segundo de las obras de don Luis de Góngora. Fernández de Córdoba. 55 (1992). SALCEDO CORONEL. Madrid: Gredos. y por Mariella Byrne. 160-200. Francisco. pp.. Aguilar. contra Manuel de Faria y Sousa. xxiv + 117 pp. Roma: Bulzoni. 1635. reproducida por Ventura García Calderón. pp. Anotaciones y defensas a las Soledades. Ilustracion y defensa de la Fabula de Piramo y Tisbe. pp. vol. Es a saber. DÍAZ DE RIVAS. de fray M[aximiliano] C[anal] de Gijón. ap. 1969). 16-42. Madison. ap.. 1923. Segunda ed. ANÓNIMO (¿José Pérez de Ribas?). Cambridge: University Press.. Descripción y transcripción parcial del mismo códice por fray M[aximiliano] C[anal] de Gijón. Lima: Iuan de Queuedo y Zarate. 250 pp. + 424 fols. Lecciones solemnes a las obras de don Luis de Gongora y Argote.. selección anotada e introducción de Joaquín Roses. Bibliotecas y Museos... 2 (1985). 1644. Discursos apologéticos.. a costa de Pedro Laso. Sonetos. ed. Opúsculo inédito contra el Antídoto de Jáuregui y a favor de don Luis de Góngora por un curioso.). 1989. 1988). ms. 3726 y 3906 de la Biblioteca Nacional de España. CABRERA. Fábula de Polifemo y Galatea. 401472. CUESTA. Madrid: Sociedad de Estudios y Publicaciones. Poesías inéditas de D.]. Logroño) en 1978. 198 pp. CASCALES. 78 pp. 1966. a costa de Domingo Gonçalez. cauallero portugues. Cristobal. Roma: Escuela Tipográfica Pío x. varia erudicion. Estudio-comentario. 427-467. Revista de Archivos. primer crítico gongorino (Salamanca: Universidad. xliv (1961). a costa de Pedro Laso. 1921. 239 pp. de las obieciones que opuso a los poemas de D. Abad de Rute. 91-130. [1932]. 1936. ed. Letrillas. VALENCIA. 1925). María José Osuna Cabezas. 1981.

Lucien-Paul. Fédier. vii-xxxv) y Antonio Carreira (iii. 1970. 1991. Arizona: Medieval and Renaissance Texts and Studies. 3. ed. crítica de José María Micó. Fábula de Polifemo y Galatea. bilingue. Anthologie bilingue traduite et présentée par. Oporto: O Oiro do Dia. ins Deutsche übertragen und mit Einleitung versehen von Hermann Brunn. crítica de Antonio Carreira. 1959. Barcelona: Quaderns Crema. Milán: Mondadori. ed. Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. 224 pp. 1984. Versübertragung aus dem Spanischen von Max Eichenberger. 1988. 1920. Testo critico. Manuel Sánchez Mariana (ii. Favola di Polifemo e Galatea. 1990. de Sir Henry Thomas. Tempe. Traduzioni. Rivers. Epistolario completo. Ed. Obras completas. Vita d’un uomo. ed. i. Poesía selecta. 79 pp. 1985. Das Spätwerk des Don Luis de Góngora y Argote. 430 pp. traduzione e commento. xi + 70 pp. xxi +146 pp. 182 pp. 711 pp. Comedia de las firmezas de Isabela. por Antonio Lara Pozuelo. et texte espagnol en regard. ed. seleção e tradução de Anderson Braga Horta. 1998. intr. traducción japonesa de Saiko Yoshida. Bernardo. Góngora. Robert. de Antonio Carreira. Laura. traducción]. de Antonio Pérez Lasheras y José María Micó. 2 vols. 2009. A. Spansk gullalder. 577 (mayo de 1977). G. Wisconsin: Hispanic Seminary of Medieval Studies. Nueva York: Penguin Books. 2002. 1955.. 2005. París: Dumerchez. Traduits de l’espagnol par Bernard Sesé. prólogos de Dámaso Alonso y Pere Gimferrer (i. + 1 lámina. Hanak. 269 (1998). Messina: Armando Siciliano. «Cinq sonnets de Góngora». intégrale bilingue. Parker. eingeleitet un mit Anmerkungen versehen von Fred Eggarter. Berlin: Karl H. 1948. Romances. «Шум испанского двора и уединения дона Луиса де Гонгора-и-Арготе» [GrushkÓ.. Traduit de l’espagnol et présenté par Robert Marteau. Ginebra: La Dogana. 1973. traduzione. 1994. 1862. París: Garnier. xviii + 80 pp. 1964. edición crítica por Sara Pezzini. facsímil. Première Solitude. Múnich: Hueber. 3 vols. 1983. Góngora. ii. 1968. pp. éd. Antología poética. mit Reproduktionen nach elf Lithographien von Hermann Naumann. R. Sir Richard Fanshawe and Philip Ayres]». études. F. 192 pp. viii + 80 pp. Brasília: Thesaurus. xxxii + 233 pp. 1985. Tokyo: Chikumashobo. traduzione e note di Rosario Trovato. París: Seghers. Cursi editore & F. 1934. Romanzen aus dem Spanischen des Góngora übersetzt von Herrn J[ohann] G[eorg] Jacobi. ii. tesis doctoral presentada en la Universidad de Pisa. 66-83). a cura di Enrica Cancelliere. 1965. de Antonio Carreira. Poetas do Século de Ouro espanhol: Poetas del Siglo de Oro español. Madison. Cambridge: University Press. 1993. Журнал художественной литературы. 138 pp. «Luis de Góngora. M. 372 pp. Soledades. 352 pp. Manuscrito Chacón. 2009. RHi. Il teatro di Góngora. 357 pp. 307 pp. The Solitude. pp. 1 letrilla y un romance). 4 vols. Giuseppe. Gravés en espagnol et ornés de 20 hor-texte par Pablo Picasso. 360 y 189 pp. Les sonnets. Éd. Madrid: Taurus. 1944. Le Soledades del Góngora: Studio. 34 pp.. Londres: John Murray. Fable de Polyphème et Galatée (bilingue). An Historical & Critical Essay on the Times of Philip iii & iv of Spain. 110 pp. 343 pp. redigert og med forord av Inger Elisabeth Hansen og Rosamaria Paasche. translated by Thomas Stanley (Londres.: i. Cunningham. Ginebra: La Dogana. 1977. vol. 67-77. comentario]. [Zürich]-Viernheim: Viernheim. xx + 588 pp. ed. 1931. Palencia: Diputación Provincial. herausgegeben und erläutert von Karlheinz Barck. (9 sonetos. 1997. 1 letrilla. Iommi. Madrid: Espasa-Calpe. E. Les Solitudes. 341 pp. 1921. presentazione e note di Piero Chiara. 152 pp. 1948. A Bilingual Version with a Critical Analysis by Miroslav J. Vingt-quatre sonnets de don Luis de Góngora y Argote. Quaderno de varias poesías. 1986. xlviii. Góngora’s Fable of Polyphemus and Galatea». París: Imprimerie Nationale. ed. 441 pp. Teatro completo. Barcelona: Crítica. Sonette. 123 pp. 1651). The Solitudes… translated into English Verse by E. Cambridge: Minority Press. décorés de 24 dessins inédits de monsieur Édouard García-Benito. Kodoku – hyoushaku [Soledades. Da Góngora e da Mallarmé. Baltimore. 59 pp. til norsk ved Kari Näumann. 2000. 182-191. 1991. Roma: Salerno.hon-yaku [Soledades. Traduction nouvelle de Michel Host. 1993. introduzione. Las firmezas de Isabela. Studio e nota filologica. 1932.. 161 pp. París: L’Escampette. 1960. Parker. Vingt poèmes. übertragen und kommentiert von Sigrid Meuer. Obras de don Luis de Góngora. ed. Cunningham. CHURTON. by Diane ChaffeeSorace. pp. pp. 31 pp. Introduction by Elias L. vii-xxi). Madrid: Castalia. English translation by Gilbert F. Texte espagnol en regard. Übertragen. et texte espagnol en regard. Maryland: The Johns Hopkins Press. xii + 388 pp. a cura di Giulia Poggi. Fourteen Sonnets and Polyphemus. Kodoku . A Study in the Interpretation of a Baroque Poem by Alexander A. préface de Sylvain Abouaf. Preface by A. Fernando Mendes Vianna e José Jerónymo Rivera. 1975. Edward. Tronquoy. Soledades. UNGARETTI. 733 pp. 1998. W. The Solitudes. 110 pp. Литеатурное обозрение. 69 pp. . 2000. Oxford: University Press. de Antonio Carreira. Soledad. présentés et traduits de l’espagnol par François Turner. Bremen: Carl Schünemann. Traduction de Philippe Jaccottet. Renessanse-og Barokk-dikting. Fable de Polyphème et Galatée. Milán-Mesina: G. Principato. bibliographie.. de Antonio Carreira. Linolschnitte von Tobias Schiess. Antología poética. 391 pp. with Verse Translation by Gilbert F. Don Luis de Góngora y Argote. Sonnets. 127 pp.. Europe. 1988. «Three Translators of Góngora and other Spanish Poets during the seventeenth Century [Thomas Stanley. ed.. París: François Bernouard. pp. 378-384. Edimburgo: University Press. Sonetti funebri. THOMAS. JAMMES. París: Fequet et Baudier. traduits par monsieur Francis de Miomandre. Treize sonnets et un fragment. 1991. A Text with Verse Translation by E. Traduction de Philippe Jaccottet. Madrid: Castalia. 2 vols. Simmons et H. 449 pp.. Aus dem Spanischen übertragen von Erich Arendt. Marteau. París: Corti. 49 pp. pp. 1962. 19-29. 334. Milán: Scheiwiller. núm. 128 pp. 2010. Madrid: Fundación José Antonio de Castro. 1956. Грушко. 2011. Polyphem. Madrid: Cátedra. Pável. ed. 80 pp. Deguy. París: GLM. Henssel. Concordancias. Halle: Johann Immanuel Gebauer. Introduction by Alberto Manguel. Soledades. 2 romances. ed. lxx + 576 pp. no 113 (1920). 622. 1999. ‘Alboroto de la corte española y soledades de don Luis de Góngora y Argote’]. xv (1967). ii. Éd. Burdeos: Ducros. Polyphemus and Galatea. Lausanne-Zaragoza: Hispanica Helvetica. 125 pp. de Lorenzo Rubio González. Décimas. de Jesús Ponce Cárdenas. Trente sonnets de Góngora… Traduction par Guy Lévis Mano et texte espagnol. ed. Comprendre Góngora. Павел. pp. xxiv + 149 pp. Canciones y otros poemas en arte mayor. 387 pp. with Translations. ed. 1999. 357 pp. Madrid: Cátedra. I Sonetti. vii-lvii). Pisa: C. Soledades. 43 pp. París: La Renaissance du Livre. Die Soledades des Don Luis de Góngora y Argote. 119 pp. (19 sonetos. traduite de l’espagnol et précédée d’une Ode à Góngora par Marius André. de Robert Jammes. pp. testo e versione.. Traduit par M. Traduction par Michel Host. [20] Sonnets». par Pierre Darmangeat. Traduits par Zdislas Milner. xx + 789 pp. 624 y 657 pp. tableau synoptique. 116 pp. 1767. 2010. 1993. Traduit de l’espagnol par Claude Esteban. 166 pp. The Solitudes. 558. translated by Mack Singleton. Málaga: Caja de Ahorros de Ronda. Turín: Einaudi. ii. Sete Odes e Três Sonetos de Frei Luis de León e Dezoito Sonetos de Luis de Góngora traduzidos por José Bento com um desenho de Ángelo de Sousa. Favola di Polifemo e Galatea. bilingue. Choix de textes. 1990. SANVISENTI. 148 pp. vi. Góngora’s Shorter Poetic Masterpieces in Translation. de Robert Jammes. 2012. Madrid: Castalia. de Laura Dolfi. ed. Wilson.. de Manuel Morillo Caballero. xxi + 77 pp.254 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 255 Algunas traducciones DOLFI. Leipzig: Reclam. 1984. xxi +131 pp. Traduction de Michèle Gendreau-Massaloux. A Dual-Language Edition with Parallel Text Translatedwith a Foreword and Notes by Edith Grossman. Nouvelle Revue Française. [Oslo]: Den norske lyrikklubben. París: La Différence. xii + 302 pp. xxxi + 674 y xxiii + 541 pp. 1991. Fable de Polyphème et Galatée. M.

VV. pp. José Luis. Dámaso. 1928. VV. Dámaso. pp. ALATORRE. xliv (1996). «De Góngora. 132-149. Evolución de la sintaxis de Góngora. pp. 1962. siglos… Las firmezas de Isabela ». Dámaso. pp. ALONSO. ALEIXANDRE. Karl-Hermann Körner y Klaus Rühl (eds. 1991). Documentos desconocidos.).256 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 257 Estudios ABAD. 3-19. en DA. Dámaso. ALONSO. Jones (eds. pp. Libro-Homenaje a Antonio Pérez Gómez (Cieza: La fonte que mana y corre. Homenaje a Emilio Alarcos García (Valladolid: Universidad. «Fortuna varia de un chiste gongorino». pp. ALONSO. Litterae Hispanae et Lusitanae (Múnich: Max Hueber. en DA. Incl. pp. 1963). José Luis. ALONSO. ALONSO. ALONSO. Edad de Oro. VV. Francisco. 9-31. Francisco. «Góngoras. AA.. «Garcilaso. xlvi (1963). i. Dámaso. 438-442. Poesía española. pp. 27-58. ALONSO. pp. i. La lengua poética de Góngora. Dámaso. 1968). 63 (1957). ABAD. lxvi (1990). 1973). Hans Flasche (ed. Dámaso. Estudios y Ensayos gongorinos. RFE. . 27-35. ALCALÁ. pp. en DA. RFE. 177-203. «Algunas novedades para la biografía de Góngora». RFE . 299-332. «Nuevos documentos referentes a don Luis de Góngora y Argote». Vocabulario de las obras de don Luis de Góngora y Argote. «La popularidad de una letrilla de Góngora». «El tema de las navegaciones en la Soledad primera de Góngora». Libro jubilar de Alfonso Reyes (México. De los siglos oscuros al de oro (Madrid: Gredos.). «Góngora y la censura de Pedro de Valencia». 1-18. Dámaso. RFE . Dámaso. «Notas sobre Andrés del Pozo». Bernardo. xl (1956). VV. Estudios y Ensayos gongorinos . li (1972). Homenaje a Carlos Orlando Nállim (Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo. VV. en DA. xlvii (1964). Dámaso.Si no le viera la cruz: nota gongorina».. Studies in Spanish Literature of the Golden Age Presented to Edward M. xx + 631 pp. pp. xi (Logroño. «Un texto gongorino mal citado».. pp. número extraordinario en homenaje a don Miguel Artigas (1932). Dámaso. Crítica semiológica de textos literarios hispánicos (Madrid: CSIC. Fabiana Inés Varela et al. en VA. pp.. Antonio. Homenaje a Emilio Gómez Orbaneja (Madrid: Moneda y Crédito. «Nuevas variantes de los romances de Luis de Góngora». x (1928). Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos. Francisco. 1930. pp. su tiempo y su obra. Ignacio. ALONSO. Frank Pierce y Cyril A. Atenea. Vicente. Antonio. Estudios de Filología e Historia literaria lusohispanas e iberoamericanas publicados para celebrar el tercer lustro del Instituto de Estudios Hispánicos (La Haya: Van Goor Zonen. Dámaso. 1958). Wilson (Londres-Madrid: Támesis. 2001). ALATORRE. «Unas poesías inéditas en un códice gongorino». ii. «La muerte violenta de un sobrino de Góngora». Dámaso. ALATORRE. Dámaso. 1986). Homenaje a la memoria de don Antonio Rodríguez Moñino (1910-1970) (Madrid: Castalia. ii. 1956). VV. 359-364. «Elementos afronegroides en dos poemas de Luis de Góngora y Argote y en cinco villancicos de sor Juana Inés de la Cruz». «El Polifemo. iii. pp. ALONSO. Ana Mercedes. ii. pp. 9-23. en FA. ALONSO. Antonio. Dámaso. ALONSO. Incl. Fernando. «Los hurtos de Estillani y del Chiabrera». Studia Iberica. ALBERTI. ALONSO. «Una anécdota de Góngora». «Los romances de Hero y Leandro». VV.. «Años. 1975). 7-15. ALATORRE. VV. + 12 hoj. Dámaso. Dámaso. pp. 17-40. pp. 1955. ALONSO. xxix (México. «Góngora y Juan de Pineda: escaramuzas entre el poeta y el inquisidor». «Un soneto de Góngora». en DA. Márquez. 230 pp. ALONSO. Dámaso. pp. 3 vols. ALONSO.. «Introducción a Góngora». AA. 144-145. 158 (febrero de 1963). ALONSO. 151-162. pp. 25-27. «Pensamiento de Góngora». «. Góngora y el Polifemo. 1966).. 9-25.. «En torno a Góngora: quién era doña Francisca Gelder». AA.. 1972). Homenaje al profesor Emilio Alarcos García (Valladolid: Universidad. Correo Erudito.. ABAD. (eds. xiv (1927). Dámaso. 413-424. «Notas sobre las Soledades (a propósito de la edición de Robert Jammes)». Antonio Ramírez de Verger y Pablo Zambrano (eds. Incl. ALONSO. p. Homenaje a don Ramón Carande (Madrid: Sociedad de Estudios y Publicaciones. pp. 57-97. Nuevos encuentros (1959-1967). 371-380... 7-34. pp. Estudios y ensayos gongorinos. + 1 hoja. Homenaje / Homenagem. xii + 97 pp. AA. «El pobre Cañizares». Miguel A. pp. Dámaso. «La correlación en los sonetos de Góngora». AGUIRRE. 635-642. ALONSO. 1973. pp. VV. 17-22. Los géneros literarios y otros estudios de Filología (Madrid: UNED. Dámaso. Madrid: Gredos. 1982). ALONSO. ALLUÉ Y MORER. xviii (1931). «Los pecadillos de don Luis de Góngora». Studia Hispanica in Honorem R. 5-18. 246284. AGUIRRE. El retrato literario. pp. pp. pp. pp. pp. ALONSO. Caracterización de la literatura española (Madrid: UNED. Madrid: Anejo xx de la RFE. 617 pp. «Monstruosidad y belleza en el Polifemo de Góngora». Obras completas. 1960.).. 295-311. en DA. Francisco. primer comentarista de Góngora». ALARCOS GARCÍA. «Crítica de un Vocabulario gongorino». Ángel. 1986). Universidad. Antonio. Philological Quarterly. pp. pp. «Retórica de Góngora en las Soledades (sobre invención. ALONSO. 1967. 1-19. ii. 40-55. «Góngora o el primor de lo barroco».. 2000). Argotes y Saavedras. Reproducido en AA. 347-368. BBMP. y Eulalia GALVARRIATO. AA. Dámaso. «Góngora y la literatura contemporánea». Cuadernos de Investigación Filológica. Madrid: Universidad Central. pp. xv (1961). «Afinidades: Cervantes y Góngora». «Con don Luis de Góngora». Góngora (Apuntes de una clase)». «Paravicino y Góngora». ALONSO. ALONSO. Festschrift für Hans Flasche (Berna y Múnich: Francke. «Entre Góngora y el marqués de Ayamonte: poesía y economía». AGUIRRE. ALONSO. 5ª edición. Poesía Española. pp.. 13-35. «Una carta inédita de Góngora». Dámaso. AA. Antonio. ALLUÉ Y MORER. Estudio crítico sobre «Polifemo». 1950. RFE. poema barroco». en DA. i. Jones (ed.). Madrid: Gredos. VV. ALONSO. AA. Estudios y Ensayos gongorinos. 21 (1990). 483-504. NRFH. 101. ALONSO. Ronsard. xlviii (2000). 1968). 1347-1352. Rafael. 72 (1958). en AA.. 393 (Concepción. Góngora. 1962). VV. AA. pp. Actas del xii Simposio de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada (Huelva. Estudios. ibid. Antonio. Dámaso. ALEMANY Y SELFA. Poesía Española. 25-46. AGUILERA Y SANTIAGO. 283-293. Dámaso. vi: Góngora y el gongorismo (Madrid: Gredos. pp. AA. Dámaso. «Sobre el Abad de Rute: algunas noticias biográficas». 91-122. 1027 pp. DF: Universidad Nacional Autónoma. NRFH. ALATORRE.. Dámaso. 4-6. Lapesa (Madrid: Gredos. Atti del Convegno Internazionale sul tema: Premarinismo e pregongorismo (Roma: Accademia Nazionale del Lincei. 215-229. Anuario de Letras. Tempestades y naufragios. pp. 1977). Cuatro poetas españoles (Madrid: Gredos. Museos y Bibliotecas. CHAm. 1974). ALCOLEA SERRANO. Lope y Quevedo». «Il debito di Góngora verso la poesia italiana». pp. ALONSO. AGUILAR PRIEGO... pp. BBMP. 1964). quaderno 180). 1983). 93-104. AA. AA. Chile. RFE. DF. pp. 218-244. 35-54. 19651967). 1977). Miscelánea de Estudios dedicados al profesor Antonio Marín Ocete (Granada: Universidad. VV. 1996). ALONSO. Revista del Instituto Tecnológico Autónomo de México. Para la biografía de Góngora. Antonio. 1973). Madrid: Gredos. ALONSO. Escritura y reelaboración. Royston O. pp. 6 (1987). Scrittori contro modelli in discussione nelle letterature iberiche (Roma: Bulzoni.). Dámaso. pp. NRFH. id. Madrid: MAS. BRAE. ALONSO. cxlii. ALATORRE. 1961). 121-135. Dámaso. Actas del i Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Oxford: The Dolphin Book. 1985). pp. «Manuel Ponce. «Góngora entre sus dos centenarios (1927-1961)». RFE. pp. pp. 56-74. Ángel. Madrid: Gredos. Fernando. ALONSO. ALONSO. 216-235. en FA. ALONSO. pp. 142-159. AA. 1965). «Corrección a Una carta mal atribuida a Góngora ». Rafael. 174 pp. Las constelaciones y la designación del tiempo del año en la poesía gongorina». 1-41. ABAD. ii (1941). Dámaso. «La oscuridad poética defendida por Góngora». «Góngora no llamó hidiota a Lope». Homenaje a Pedro Sainz Rodríguez (Madrid: Fundación Universitaria Española. VV. Homenaje al profesor Muñoz Cortés (Murcia: Universidad. Incl. «Góngora y el toro celeste. Ensayo de métodos y límites estilísticos. Dámaso. 1935. Dámaso. 83-88. disposición y elocución gongorinas)». Obras completas (Madrid: Aguilar. AA. Emilio. ALATORRE. VV. 1982). pp.). x (1961). i. unidos para una querella». 643-647. «Góngora en las cartas del Abad de Rute». VV. 183-191. pp. 1978). «Góngora y el paisaje». Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura. «La carta autógrafa más antigua que conservamos de Góngora (edición y comentario)». xxiv (1937). pp. Dámaso. xiv (1927). 44-77. 240-241. pp. pp.

pp. Boletín de la Academia Argentina de Letras. AUBRUN. «Clásico y barroco: Dos sonetos del clasicismo español». AA. ARCHER.. M. Cf. 18 (1927). Doctoral Dissertation. 459-464. Hélio. «Tradición temática y revolución expresiva». 1971). «La Primera Soledad: en quête d’une poésie pure». Feliciano Delgado. pp. BARCK.. pp. 2002). ASENSIO. De quelques procédés rhétoriques». LNL. BHi. vii (1925). Guillermo. BALL. pp. 2 (1996). en prensa. ARAYA. Miguel. Dámaso. pp. lvii (1980). Morada de la palabra: homenaje a Luce y Mercedes López Baralt (San Juan: Universidad de Puerto Rico. Karlheinz. 493 pp. Arquivo Literário. «Cíñalo bronce o múrelo diamante (Polifemo. Dámaso. «Góngora en pliego de cordel». Julio. Óscar. pp. 19-40.). 150-160. Miguel. Dámaso. ii. José. 82 (1943). Adolfo y María Cristina Carbonell (eds. «Góngora y Quevedo a la luz de la metáfora y del símbolo». pp. ARTIGAS. 1981). 2012). pp. pp. J. 331-398. 2 vols. xliv (1961). RFE. AA. Actas del v Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Madrid: Vervuert. Eduardo. BARNARD. iv. 18-34. «Imitación y parodia en la poesía de Góngora». 1980). Manuel Gahete y Antonio Cruz Casado (eds. 174-176. Ignacio. 55-78. Julio. Madrid: Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. i. RLit. BATTISTESSA. Julio. 6 (Aix-en-Provence. pp. pp. 1994). vi. 6 (junio de 1927). pp. «Embracing Hercules / Enjoying Ganymede: The Homoerotics of Humanism in Góngora’s Soledad primera». i. 294): una nueva propuesta de lectura». José Javier. pp.). 2005). pp. «Yerno lo saludó. 131-152. ALONSO.). Mary E. 68 pp. ÁLVAREZ. 1976. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. xlv (1962). «Góngora y Corte-Real a la luz de dos intuiciones de Eugenio Asensio». 19-31. pp. 33-54. AZNAR ANGLÉS. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. BHS. 405-416. en DA. tomo xiii (Lisboa. ARES MONTES.). 5-46. ARMAS. BAENA. vi. Verso y Prosa. 16 (1992). RFE. 5-35. 280 pp. Estudios dedicados a James Leslie Brooks (Barcelona: Puvill. 57-64. 29-40. «Presencia de Góngora en Bances Candamo. Sobre literatura áurea. 423-432. «Los cachopos de Lisboa». Poiesis and Modernity in the Old and New Worlds (Nashville: Vanderbilt University Press. BBMP. BATTESTI-PELEGRIN. ANZOÁTEGUI. ANASTASIA SOSA. Lavinia. 295-324. Dámaso. Noveno Coloquio cervantino internacional (Guanajuato. Christian. Robert. ALVES. «Algunos apuntes sobre la metáfora gongorina (en Las Soledades )». AVALLE ARCE. Geburtstag (Berlín: Akademie. Quaderns de Filologia. Anthony J. BALL. BALL. pp. 303-310. 1956. «Góngora: situaciones del peregrino».258 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 259 ALONSO. «Tirso y el romance de Angélica y Medoro». BAENA. Calíope. LNL. 8 (2002). La poesía religiosa de Góngora (Córdoba: Cajasur. Daniela. Charles V.). Ignacio. 1981). ARTETA. pp. 1989). Julio. Robert. 2001). LNL. «Sin par loor de Córdoba por Góngora». BHS . 373-389.. pp. 57-70.. Quehaceres con Góngora. AA. La contestation de la société dans la littérature espagnole du siècle d’or (Toulouse: Université de Toulouse-Le Mirail. ARCE. ARES MONTES. 6 (Montevideo. BAENA. «El conceptismo de Góngora: más divagaciones sobre los déligos capotuncios del romance Diez años vivió Belerma». pp. Sofia. 133-154. «Los sonetos de Góngora». «Góngora y el Gongorismo». «Petites musiques gongorines dans les Soledades ». «Arma tus hijos. pp. ALONSO. x (2005). 45-52. «Procedimientos metamórficos del icono mitológico en las Soledades de Góngora». «Los amigos de Góngora: el conde de Salinas». 331-354. «Shakespeare y Góngora parodian la Fábula de Píramo y Tisbe». . 2012). Beiträge zur französischen Aufklärung und zur spanischen Literatur. Estudis Literaris: La recepción de los clásicos . 37-56. Miguel. Semblanza de Góngora. BATTESTI-PELEGRIN.. 90-93. Rolando. Guanajuato en la geografía del Quijote.). 1928. «Sense and Equivalence in Góngora and the Spanish Mystics: A Credit Crisis». Robert. Homenaje al profesor Antonio Vilanova (Barcelona: Universidad. BASTO. Julio. «Reflexion sur l’héritage médiéval dans les letrillas de Góngora: le traitement parodique». «Orientalism and Transvestism: Góngora’s Discurso contra las navegaciones (Soledad primera)». 1998). ARCONADA. Obras completas. «Signo poético: La forma tocando fondo: A propósito de Góngora: Percorsi della visione. Madrid: Gredos. 235-243. BATTISTESSA. Estudios filológicos en homenaje a Eleazar Huerta (Valdivia. «Góngora o el poeta». VV. BRAC. 2011. 3 vols. en IBA. lxxxiii (2007). 283-321. Chile: Universidad Austral. Eugenio. Miguel. 1926). Góngora y la poesía portuguesa del siglo xvii. pp. xiv (1927). y Carlos M. pp. Reimpreso con correcciones en Atenea. Narciso. José. 88-128. 8 (2002).). «Tiempo pasado y tiempo presente: de la presencia a la estereofonía en la Fábula de Polifemo y Galatea ». BAENA. 3-21. «Góngora tradotto da Ungaretti: ii. Miguel. pp. ASCUNCE ARRIETA.. VV. Calíope.). pp. Gordon y Evelyn Rugg (eds. 190-197. ii (1948). Jeanne. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. pp. Ruiz Veintemilla (ed. José María.). Nosotros. Ignacio B. Delaware: Juan de la Cuesta. «A’ margem de uma poesia de Luis de Góngora: romo. 60 (2007). pp. de. vara tus galeras». xiv (1927). Juan Bautista. BARONCINI. «El perspectivismo mágico de Góngora». «Revisión de la biografía de Góngora ante los nuevos documentos». pp. Calíope. ARTIGAS. 197-218. Biografía y estudio crítico. 69-85. 19 (1927). BBMP. «The Gaze and the Mirror: Vision. Góngora’s Parodies of Literary Convention. pp. «Variazioni ungarettiane su Góngora». pp.. «Notas sobre el italianismo de Góngora». pp. 125-140. Desire and Identity in Góngora’s Fábula de Polifemo y Galatea ». Miguel. 1982). De la Madre Tierra a la Suegra Tierra en el Polifemo de Góngora». ARTIGAS. Robert. 73 (1997). 496 pp. Madrid: Gredos. BBMP. 1944). 1984). pp. vi: Góngora y el gongorismo (Madrid: Gredos. BECKER. Colloquium Helveticum: Cahiers Suisses de Littérature Comparée / Schweizer Hefte für allgemeine und vergleichende Literatur. vii (1925). «El andalucismo de Góngora». William Mejías López (ed. lxxxix (1987). poeta oficial de Carlos II». Francis Cerdan (ed. satire dans les letrillas de Góngora. «El momento conceptuoso en un soneto de Góngora». 275-281. ALONSO ASENJO. RFE. 3 (1997). Tres ensayos españoles (Madrid: Haz. Adolfo Sotelo Vázquez. 106 (1981). Charles V. ARTIGAS. Joaquín Roses (ed. Ángel J. Yale University. 1927). Juan Bautista. Prometeo. Don Luis de Góngora y Argote. Ediciones antiguas y modernas. Rivista di Letterature Moderne e Comparate . Armanini. 165-174. Newark. viii. El Norte de Castilla (Valladolid. Il testo». cxliii. ARTIGAS. 189-194.. 1964). de Enrica Cancelliere».. pp. xxvi (1961). 1925. Miguel. G. Actas del vi Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Toronto: Universidad. viii (1949). «Poetic imitation in Góngora’s Romance de Angélica y Medoro ». Luis Víctor. «Miscelánea periodística». BAQUERO GOYANES. 13-27. Chile. BRAC. en DA. «Del otoño del gongorismo: Agustín de Salazar y Torres». p. La Estafeta Literaria. «Góngora et Calderón: grammaire et poéticité». Cascardi y Leah Middlebrook (eds. Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. v. + 1 lám. 26-28. i. pp. Gutiérrez. Danièle. pp. 49-55. pp. pp. Góngora y el gongorismo. BALCELLS DOMÉNECH. «El muflón sardo en unos versos de Góngora: dificultades de interpretación».). sourire. VV. 15-30. Jeanne. xl (1963). «Góngora. AUBRUN. Claudio. pp. pp. BARONE. Werner Bahner (ed. 296 (1996). «Góngora en Valladolid».. pp. ARTIGAS. El universo de Góngora: orígenes. pp. BAZÁN. Ángel J. 1961). liii. 37. AVALLE ARCE. 1980). «Góngora a lo divino ». 2012). Bibliografía Hispánica. 220 (1961). Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos. «La música en la obra de Góngora». 296 (1996). 273-289. pp. pp. M. Resumen biográfico». José. Christoph Strosetzki (ed. pp. vi: Góngora y el gongorismo (Madrid: Gredos. 1-17. 93-109. pp. Joaquín. ALONSO. 1982). NRFH. 57-74. [4]. Calíope. 619-630. pp. Elizabeth.. pp. BBMP. Obras completas. Frederick A.). frutinha de panela ». en prensa. Alan M. Cahiers d’Études Romanes. Barroso Castro. ARTIGAS. ARELLANO. 5-14. pp. «Rire. lo aclamó río. 1978-1984. ALONSO CORTÉS. Festgabe für Werner Krauss zum 70. RFE. Mariano. 216 (1976). no 393 (Universidad de Concepción. «Sobre un romance atribuido a Góngora». ARELLANO. 477492. AMANN. «Góngora und die Poetik». ANDRES.

Aspects.). «La estela del Polifemo ». 2008. pp. 5 (1978). v)». BERGAMÍN. littéralité. «La biznaga honrada». Incl. 1978). «Sounds and Silences in the Baroque Labyrinth: Teaching Góngora and Sor Juana».. 73-92. 1976). «Góngora et la peinture». Beltenebros (Barcelona: Noguer. BLANCO. pp. en JB. MLN. Criticón. Las Soledades desde la doctrina poética de Giovanni Pontano y Angelo Poliziano». Cultura oral. BLANCO. viii. Mercedes. «Góngora y Quevedo: de las manzanas de Tántalo a la fugitiva fuente de oro ». Keller e Isabel C. «Les Solitudes comme système de figures. «Painting in Poetry: Góngora’s Ekphrasis». 17-38. 2011). BLANCO. 710 + vii pp. Emilie Louise. 57-64. 119-126. 62-67. Once estudios sobre las Soledades de Góngora. 2009). BLANCO. Crepúsculos pisando. À propos de la fable de Pyrame et Thysbé». 1 (2011). i-iii (Córdoba: Diputación. 23-78. John R. Vertebra. pp. Mercedes. . BERGAMÍN. Locus Amoenus. pp. Quaderni di Letterature Iberiche e Iberoamericane. José Ignacio Díez Fernández y Adrienne Laskier Martín (eds. pp. BERGMANN. 13 (1980). Poder y literatura en el Siglo de Oro (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. de Armas (ed. À propos de Góngora et de Gracián». pp. 11-34.). pp. Doctoral Dissertation. BLANCO. Vicente. vi. Art Inscribed. BEVERLEY. «Cuna. 57-75. «Góngora y la estética barroca desde la Ilustración a Gilles Deleuze». «Fragmentos de un discurso satírico en Góngora». Essays. BLANCO.. University of Illinois at UrbanaChampaign. 101 (2007). pp. Tradiciones eróticas de la literatura española (Madrid: Editora Complutense. Incl. «Optics and Vocabularies of the Visual in Luis de Góngora and sor Juana Ines de la Cruz». BLANCO. pp. littérature. 6 (Aix-enProvence: Université de Provence. 295-313. Actas del iv Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Alcalá de Henares: Universidad. pp. pp. BLANCO. BEVERLEY. 29-45. pp. «The Production of Solitude: Góngora and the State». Bernucci. Mercedes. Les Rhétoriques de la Pointe. J. 10. 42-59. 117-138. BLANCO. don Juan y Segismundo (Madrid: Taurus. 119-123. Montandon y D. en AdB. Sentidos del Barroco (2005). «Góngora y el concepto». BEVERLEY. 231-234. Marges. 28-56. 2004). Essays on the Literary Baroque in Spain and Spanish America. 11-21. Dispositio. 89-106. ii. pp. BEVERLEY. se picó con un alfiler». 1995). Mercedes. Bertrand (eds. José Ma Díez Borque. Emilie Louise. 101-132. vii (1965). Roland. «Góngora y el Quattrocento. Nature et paysage. rosas. Calíope. BLANCO. Mercedes. Tarán (eds. Incl. en JB. pp.. Siglo de Oro. pp. Cambridge. BÉHAR. Essays. 17-30. 5 (León. Aspects. AA..). 199-221. pp. Lectura y Signo. Emilie Louise.. BLANCO.. «Lienzo de Flandes: las Soledades y el paisaje pictórico».. Mercedes. Góngora hoy. Homenaje a Jorge Guillén (Wellesley. 169-217.. pp. MLN. BEVERLEY. Leopoldo M. Joaquín Roses (ed.. 199-210. pp. pp. pp. Crepúsculos pisando. Alain Bègue y Jesús Ponce (eds. Comentarios y nuevas perspectivas.). 1998). BLANCO. Jacques Issorel (ed.. «Le burlesque mythologique de Góngora. Once estudios sobre las Soledades de Góngora. Dominique de Courcelles (ed. pp. . V. «Arquitectura funeraria y pintura en un soneto de Góngora». 151-165.). 11-56. 2009). Mercedes. BERGMANN. A. en ELB. i. 309-338. Whicker (ed.. Venus venerada. Con e intorno a Torquato Tasso (Nápoles: Liguori. Les formes brèves. Joaquín Roses (ed.). Mercedes. «The Language of Contradiction: Aspects of Góngora’s Soledades». BIRD-SWAIM. 1992. y Frank B. «Italia en la polémica gongorina». BERGAMÍN. Olschki. «Confusion and Construction in the Soledades». 16 (Perpignan. 143-156.-Cloud. John R. Modelli.. [2]. 2010). en Salomé Vuelta García (ed.). 2006). «Soledad primera. «La estela del Polifemo. 1959).). Mercedes.). Estudios áureos (Birmingham: University.. pp. pp. La oscuridad en la teoría poética española de la Edad de Oro. José. Incl. Compostella aurea. Incl. «Vana rosa... 95-97.. BEVERLEY. Incl. Mercedes. pp. Rosa Julia. pp. pp. BLANCO. José. 41-52.. «Disfraces gongorinos en Manuel Botelho de Oliveira». Alfredo José Morales Martínez (ed. VV. Estudios sobre la sátira española en el Siglo de Oro (Madrid: Castalia. Rosa Julia. 154-166. Emilie Louise. Actas del xii Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas . El duque de Lerma. 96-102. Lázaro. 570 (1997). Carlos Vaíllo y Ramón Valdés (eds. pp. The Analysis of Hispanic Texts: Current Trends in Methodology (Nueva York. xxxvii (1972-1973). Poétiques du burlesque (París: Champion. «Acerca del soneto de Góngora De una dama que. Ideologies and Literature. i. pp. BERGMANN. Joaquín Roses (ed. BIRD-SWAIM. BERSHAS. Philippe. pp. «Les Solitudes de Góngora: une poétique du paysage?». Emilie Louise. 88 (1973). BLANCO. BELTRÁN ALMERÍA. John R. Incl. Études Hispaniques. Pennsylvania: Bucknell University Press. Luis. «Torquato Tasso e don Luis de Góngora (Un’explication de textes )». Mercedes. pp. BENEDETTO. Literatura y Crítica. 11-17. Mercedes. BEVERLEY. Góngora hoy. Ideologies and Literature. iii. en JRB. Mercedes. Mercedes. Idiolecto y agudeza en la poética barroca de las Soledades ». Mercedes. Mercedes. en JB.260 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 261 BECKER-CANTARINO. Madrid-Londres: Támesis. Gary D. MERRIL. 3 (1992). 2 (2005). balcón in the Light of Lope and Góngora».). Juan Matas Caballero. 5-6 (1979). 163-169. 90 (1975). BLANCO. pp. Revista Hispánica Moderna. 131-152. Frederick A. 191 pp. «Los ojos del alma (De la naturaleza y figuración fronteriza de la poesía. 1984). José. 49-58.. Le cas de la synecdoque». pp. pp. 1996). «A propósito y despropósito de Góngora». BLANCO. pp. Aspects of Góngora’s Soledades. BERGMANN. 1981). voyeurismo y genética: versiones de la sexualidad en Góngora y sor Juana».). BERGMANN.). pp. 16 (Perpignan. John R. BERGMANN. BHS. 2011). o el florecimiento de la fábula barroca (1613-1624)». Massachusetts: Wellesley College. 2004). 1996.. Emilie Louise. BLANCO. iii. 2001). Mercedes. «Lope and the Nueva poesía once more: the Colmenares Letters». BERGAMÍN. «Arabesco gongorino». 15-32. i. Antonio Azaustre Galiana y Santiago Fernández Mosquera (eds. 1980. xiii + 139 pp. 2006). 33-44. lxii (1985). pp. 233248. BLANCO. BERGER.). 7-16. 2010). Massachusetts: Harvard University Press. L’émergence d’une nouvelle subjectivité dans la Renaissance (París: École Nationale des Chartes.). José. Góngora y lo prohibido: erotismo y escatología (Córdoba: Diputación. pp. «Góngora et la querelle de l’hyperbate». 242-246. 1998). Mercedes. from Ausonius to Góngora and Gryphius». 1998). «Art Inscribed: El Greco’s Epitaph as Ekphrasis in Góngora and Paravicino». «El toro nupcial de la Soledad primera. BHi. María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa (eds... 1995). Giuseppe Grilli (ed. BLANCO.). BLANCO. 1983). pp. Romance Notes. John R. «Unas redondillas atribuibles a Góngora». Art Inscribed. pp. Mercedes.. pp.. 319-346. pp. 6 (junio de 1927). Romance Notes. 197-208.). París: Honoré Champion. lines 1-61». Arnaldo di. pp. BLANCO. quitándose una sortija. 263-274. Góngora hoy. 9 (1978). Art Inscribed: Essays on Ekphrasis in Spanish Golden Age Poetry.. Aspects. «Góngora o la libertad del ingenio». Inmaculada Osuna y Eva Llergo (eds. 2006). visual y escrita en la España de los siglos de oro (Madrid: Visor. «L’eau dans les Solitudes ». iii. xxxii. Congreso Internacional Andalucía Barroca (Sevilla: Junta de Andalucía. «Sobre Góngora y el gongorismo colonial». Diwan. xlvii (Pittsburgh. cxii: Langue. 1979. CHAm. Marges. 179-194. 23-41. en JRB. Mercedes. BERGMANN. La fábula mitológica barroca. 2004). «El Panegírico al duque de Lerma como poema heroico». AA. Hommage à Nadine Ly (2010). 21-32. «Violencia.). Relazioni letterarie tra Italia e Penisola Iberica nell’epoca rinascimentale e barocca (Florencia: Leo S. BLANCO.. John R. 2002).). ix + 216 pp. Góngora y sus contemporáneos: de Cervantes a Quevedo (Córdoba: Diputación. Emilie Louise. «Visualidad y Barroco: Góngora». Baerbel.). anejo de Cahiers de Fontenay (Fontenay St. riscritture (Nápoles: Istituto Universitario Orientale. Alfredo José Morales Martínez (ed. en JRB. Verso y Prosa. BERGMANN. Tintas. John R.). 1973). BELTRÁN.. Writing for the Eyes in the Spanish Golden Age (Lewisburg. «Patos del aguachirle castellana (1627-1927)».. 219-242. BLANCO. 31-68.). 1982). «Góngora y el humanista Pedro de Valencia». 7 (Barcelona. Emilie Louise. 11. Revista Iberoamericana. Incl. Revista de Arte. Des Monstres. pp. p. Manojuelo de estudios literarios ofrecidos a José Manuel Blecua Teijeiro (Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia. «La honesta oscuridad en la poesía erótica». pp. en JRB. 1994). Amsterdam: John Benjamins B. «L’épitaphe baroque dans l’œuvre poétique de Góngora et Quevedo». pp. Mercedes. «Góngora reescritor de ficciones». Mercedes. i. pp.. Henry N. «Le baroque et le monstrueux. 351 pp. Prosas previas (Madrid: Universidad Complutense. Mercedes. Baltasar Gracián et le Conceptisme en Europe. memorie. Actas del viii Congreso de la Asociación Internacional del Siglo de Oro (Santiago de Compostela: Universidade. 2007). José María Micó Juan y Jesús Ponce Cárdenas (eds. Congreso Internacional Andalucía Barroca (Sevilla: Junta de Andalucía. VV. en JRB. pp. Jacques Issorel (ed. 2004). en ELB.

. VV. Incl. Italia-España-Europa: Literaturas comparadas. pp. (Garcilaso-Herrera-Góngora). xi Congreso Internacional de la Sociedad Española de Italianistas (Sevilla: Arcibel. BRESADOLA. Boletín de la Academia Argentina de Letras. Giuseppina Emma. Incl. pp. v (1958). Hill in memoriam (Bloomington: Indiana University. Luisa Secchi Tarugi (ed. 2 (2002). 144 pp. Incl. Rafael. Incl. «Il mondo fluviale di Góngora». Spanish Poetry of the Golden Age. en JLB. 55 (2003). Jorge Luis.). Lingua e Stile. Sobre poesía de la edad de oro. BONILLA CEREZO. «Góngora della prima maniera». Vittorio. XI (1957). AA. Studi Ispanici. 32 (2007). Las Soledades y la tradición épica . 140 pp. pp. iv (1932). BROCKHAUS. Civiltà Moderna.. Rafael. 27-121961. VV. «Sur une letrilla de Góngora». 69-85. Ferruccio. «Fortuna y legado del Polifemo: en torno a un soneto de Suárez de Figueroa». Rafael. ABC. BULTMAN. «Góngora a lo morisco: Famosos son en las armas y En la fuerza de Almería ». Mercedes. pp. BULTMAN. BONILLA CEREZO. xxiii (1988). pp. 109-122. BONILLA CEREZO. BONILLA CEREZO. Poesia e Psicologia Spagnuola (Génova: Ancora. Incl. BONILLA CEREZO. Romania. Rafael. 113-122. tesis doctoral. «Góngora’s Sonnet En este occidental ». en JMB. Rubén. xxx. pp. Il Confronto Letterario. pp. Varia lección de Góngora (Santa Fe. 2012).). 2002). Rafael. 781-782 (enero-febrero de 2012). Incl. 1945). pp. «Cinco versillos que no son de Góngora».). 3-4 (Valladolid. BLECUA. La hidra barroca. 205-215. Rafael. «Sobre el plurilingüismo poético: ejemplos de Góngora y Lope de Vega». BODINI. BOSURGI. Juan Matas Caballero. Erasmo. pp. 2007). en JMB. José Manuel. Enciclopedia virgiliana (Roma: Enciclopedia Italiana. Gordon y Evelyn M. «Góngora y Castillo Solórzano en la Fábula de Polifemo de Francisco Bernardo de Quirós». 439-458. 301-313. Ferruccio. Mercedes. Rafael. Vittorio. en VB. «Una nueva defensa e ilustración de la Soledad primera». 103-139. Inscriptions et Belles-Lettres de Toulouse. 744 pp. 13-53.). Mercedes. La crisis española de fin de siglo y la generación del 98 (Barcelona: Universidad. Letteratura. i. Studi Ispanici. 52-61. BODINI. conceptista». 2008). 1986). Stephen Boyd & Jo Richardson (eds. vii (1929). Joaquín Roses (ed. 1624)». Estudio estructural de la literatura clásica española (Barcelona: Martínez Roca. RFE. BLASI. pp. pp. 115-117. BLANCO. AA. 328-348. Il Confronto Letterario. «Scripted Oralities circa 1607-1610: Language and Intention in Góngora’s Las firmezas de Isabela and Lope’s Lo fingido verdadero». BODINI. BONILLA CEREZO. Lenguas de templado fuego: el gongorismo en la narrativa del siglo xvii. BLECUA. Walter Poesse (ed. Rafael. Studia Romanica et Anglica Zagrebiensia. pp.). Andrea. Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. «Un soneto de Góngora». Oriente e Occidente nel Rinascimento (Milán: Franco Cesati. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra.. xxxiv (1989). 3-6.. «Góngora y el gongorismo». «Fue mi resurrección la maravilla / que de Lázaro fue la vuelta al mundo». prince de la lumière et prince des tenèbres». «Cítara argentando plumas: el Gongorismo en las Novelas exemplares y prodigiosas historias de Juan de Piña». «Góngora entre los modernistas: unas páginas de Azorín». pp. 37-75. . «De Góngora a Cerdeña: sociables e industriosas lenguas en El Forastero. BLASI. L’œil du poète. 1935. Dana C. «Góngora’s Invocation of Prudente cónsul: Censorship and Humanist Doubts about his Lyric Language». 1971). José Manuel. Alan M. 433-443. en prensa. Rafael. Sociedad y sociabilidad en el Barroco (Madrid: Iberoamericana Vervuert. BONET. en prensa. 1964. José Manuel. 2005. pp. Mercedes. Varia lección de Góngora (Santa Fe. BLANCO. «La caricatura della donna nel Berni e in due lirici spagnuoli del secolo xvii». Dana C. Joaquín Roses (ed. 5-55. ii. Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. 1968). «Para una edición crítica del Epistolario de Góngora. i. 113-127. 487-498. Incl..). 51 (2009). «Ariosto en la obra poética de Góngora». en JMB. pp. Letteratura. Studi sul Romancero nuevo (Lecce: Pensa Multimedia. xxv. Analecta Malacitana. pp. Cuenca capta: Los libros griegos del siglo xvi en el Seminario Conciliar de San Julián (Cuenca: Diputación Provincial. ix: «Ángel fieramente humano». BONITO. pp. en VB. Analecta Malacitana. VV. Lectures du visible dans la poésie de Góngora. Ínsula. «Ahora que estoy de espacio: nueva lección de un romance de Góngora». NRFH. Jesús Ponce Cárdenas (eds. Góngora y la mujer (Córdoba: Diputación.). BONILLA CEREZO. Góngora o la invención de una lengua. 1999). Góngora y el epigrama. Annie Molinié y Carlos Serrano (eds. pp. Actas del vi Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Toronto: Universidad. pp. BONILLA CEREZO. BONILLA CEREZO. 25-54. CHAm. Laureano. 781-782 (enero-febrero de 2012). Rafael. 63-74. pp. BLECUA. Alberto. pp. BLANCO. 1970). «Examen de un soneto de Góngora». BUCETA. Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. Ernst. HR.. Rafael. José Manuel. Dal classicismo al secentismo in Spagna. BUDOR.). pp. José Manuel. xxv (1941). 2012). 427-444. «Góngora e i miti classici». Varia lección de Góngora (Santa Fe. en prensa. El universo de Góngora: orígenes. 194-213. The Romanic Review. Studi. pp. pp. José Manuel. BLANCO. Bonilla e Israel Gallarte (eds. mi cansado acento: ciervas. AA. xxvi (1961). José Manuel. [Discurso]. 63-64. BOUSSAGOL. 123-131. en JMB. pp. Mercedes. 142 (2004). Roma: Ateneo. pp. pp.). BLECUA. «Imitación y autoparodia en el romancero morisco de Góngora». 46 (Pavia. BLECUA. BONILLA CEREZO. Studi in onore di Francesco Torraca (Nápoles. pp. BONILLA CEREZO. «Un nuevo códice gongorino». Sobre el rigor poético en España y otros ensayos (Barcelona: Ariel. 70 (2002). 2009). R. en prensa. «Sus rubias trenzas. 713-742. 3-9. M. BONILLA CEREZO. Incl. Rafael. BONIFAZ NUÑO. Mercedes. en VB. Bulletin of the Comediantes. «Algunos antecedentes del culteranismo». «Tras el corazón de la hidra: paseos por la biblioteca de Góngora». Un nuevo códice». Curso de conferencias (Guadix: Impr. 35 (2010). BORGHINI. Mélanges offerts à Paul Guinard (París: Éditions Hispaniques. 1-10. «Émulo casi del mayor lucero: ecos latinos y polifémicos en La ingratitud hasta la muerte (José Camerino. Góngora hoy. pp. Asociación de alumnos de la Escuela Superior de Magisterio.). pp. en VB.). 391-395. 224 pp. Mechtild Albert y Christoph Strosetski (eds. Reimpreso en Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. Scritti offerti a Francesco Piccolo nel suo lxx compleanno (Nápoles: Armanni. BONILLA Y SAN MARTÍN. 157-263. 53-101. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. Stephen. Granada: Junta de Andalucía. Granada: Junta de Andalucía. en prensa. 403-404.262 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 263 BLANCO. 1926).. La hidra barroca.. 47-86. 207-248. «Góngora: ¿Homero español?». pp. 89-117. 47-67. BLECUA. 161-172. «Góngora. «Shipwreck as Heresy: Placing Góngora’s Poetry in the Wake of Renaissance Epic. 1962).. 1922). El tamaño de mi esperanza (Buenos Aires: Gleizer. Aquila: Vecchioni.. BLECUA. 1 (2007). en prensa.). Universidad de Córdoba. «Il nodo dell’antitesi: da Góngora a Ciro di Pers». José María Micó. Vittorio. «Don Luis de Góngora. 1925). «Del Polifemo griego al barroco: un mito y sus imágenes». Castilla. Studi sul barocco di Góngora. pp. pp.). BONILLA CEREZO. de Jacinto Arnal de Bolea». «La xi octava del Polifemo ». «Góngora e le immagini surreali». BORGES. 803-821. pp. 2012). 779a -784a .). 280-282 (1973). Studi. BORGES. 1941-1943). xi (1920). BONILLA CEREZO. «El viaje de Góngora a Navarra». 1-19. BLANCO. Vitaniello. 2011). Granada: Junta de Andalucía. Paolo Pintacuda (ed. pp. 2011). Dana C. Góngoras Sonettendichtung. 14 pp. BODINI. BLECUA. cazadoras y corcillas en la poesía de Góngora». pp. BULTMAN. Karlo. 2006). Vittorio. Sobre poesía de la edad de oro (Madrid: Gredos. «Góngora». Góngora heroico. pp. Comentario de textos (Madrid: Castalia. Studi. 53-54 (1961). Adolfo. Rafael. 34-37. ii. Rafael. Fray Luis and the Christian Kabbala». Homage to John M. BOURG. 1980). 1929. La hidra barroca. 1973). 2008). Rugg (eds. BOYD. pp. Mémoires de l’Académie des Sciences. Antonio Vilanova y Adolfo Sotelo Vázquez (eds.). 72-86. 1990).. Jean. «El venatorio estruendo: la oficina poética de Góngora y el tema de la caza». tradiciones y traducciones. pp. Rafael.. Sobre poesía de la edad de oro. 1977). Vittorio. León: anejo iv de Lectura y Signo. Ínsula. Hispanófila. La Comercial. pp. 12ème série. 2008). Bochum-Langendreer: Pöppinghaus. pp. Papers of a Colloquium Held at University College Cork (Manchester: Spanish and Portuguese Studies. 2005). «Bajo el signo de la agudeza: las décimas gongorinas y el arte del concepto». «Góngora entre azahares: la Epístola I a Heliodoro de Pedro Espinosa». Madrid: Casa de Velázquez. BONILLA CEREZO. 71-102. «El gongorismo en las Novelas ejemplares y prodigiosas historias de Juan de Piña (ii)». Jorge Luis.

2009). pp. i. aludir nel commento a Góngora di García de Salcedo Coronel». CALLEJO. Córdoba: Diputación. «Metaphor and the Articulation of Doubdt in the Soledad primera ». 61-68. Begoña y José María MICÓ. CAMPBELL. 2005). BURTON. lxxxvi (1974). 101-109. CANCELLIERE. .. Itinerarios de la visión. pp. RFE. Alfonso. pp. pp. CALLEJO.).). 265-282. en mí. CARDONA. «Los cíclopes de Marino: variaciones en torno al Polifemo de la Lira al Adone». pp. pp.). CANCELLIERE. 198 pp. José Manuel. 2004). Alfonso. 4. pp. CALCRAFT. «Dibujo y color en la Fábula de Polifemo y Galatea ». 1980. Imprévue (1987). Madrid: Dirección General de Archivos y Bibliotecas. El gran ojo de Polifemo. CANCELLIERE. Durham: University. Margherita Bernard. 781-782 (enero-febrero de 2012). «Góngora y Gracián: teoría y práctica de la metáfora». i. CAPLLONCH. CALCRAFT.). Cf. 332-337. CANCELLIERE.). P. 2003). CABAÑAS. vestido estrellas )». 2007). Studi in onore di Gabriele Morelli (Bérgamo: Sestante. Cuadernos de ALDEEU.). 17-28.. xxxiii. CANCELLIERE. J. «El encarnado de Galatea». historia de un equívoco». Edad de Oro Cantabrigense. CALLEJO. (eds. «Góngora y Gaspar de Aguilar: Las firmezas de Isabela y El mercader amante». pp. pp. 23 pp. 1 (1992). BURTON. The Sonnets of Luis de Góngora. Manuel. CALLEJO. pp.. Anthony J. Delaware: Juan de la Cuesta. José J. Madison. Reimpr. Isaías Lerner. vii + 219 pp. R. pp. pp. Enrica. Isabel Lozano Rebieblas y Juan Carlos Mercado (eds. CABANI. Ínsula. «García Lorca: le regole del juego encantador gongorino ». 281-297.. xlvii (1964). pp. «Como un metal insomne en las entrañas de la tierra : latencias de Góngora en la lírica contemporánea». La Soledad segunda de Luis de Góngora. 15-20. Reimpr. Giulia Poggi (ed. 85-101. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. Loreto. Versión española de Maria Rita Coli. 789-798.). pp. 1996). «La imaginación científica y el Polifemo de Góngora». 10-16. xlvii (1970). Góngora y la mujer (Córdoba: Diputación. en Syntaxis. Manuel Peláez del Rosal y Jesús F. Textos y Concordancia. 2005). Studia Aurea. 2002). 1855). NRFH. Jorge. Romance Notes. pp. 16-17 (1988). Labrador y Juan Fernández Jiménez (eds. Postscript.).). Enrica. Algunas traducciones. 257-266. 41-60. 39-40. Sebastian Neumeister (ed. 2007. BHS. CABANI. Ysla. 61-79. Studi su Pulci. Antonio Vilanova (ed. 1996). (eds. 1998). CAMÓN AZNAR. Busquets. Góngora hoy. Joaquín Roses (ed. CARBALLO PICAZO. CARBALLO PICAZO. de Góngora». «Poesías religiosas de don Luis de Góngora». pp. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. CACHO CASAL. «Teatro y teatralidad en las Soledades de Góngora». CANAVAGGIO. Jean. ix: Ángel fieramente humano. esp. «Góngora». Francisco. CALLEJO. La poesía religiosa de Góngora (Córdoba: Cajasur. «Reflexiones sobre el Polifemo ». pp. BURTON. Góngora. Studia Philologica in Honorem Isaías Lerner (Madrid: Castalia. pp. 29-56. pp. CALCRAFT. y Salamandria del sol. Vivir es ver volver.). «The Lover as Icarus: Góngora’s Qué de invidiosos montes levantados ». P. CANCELLIERE. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. Dana C. P. CHAm (supl. Enrica. pp. Actas del ii Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Nimega: Universidad. Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba. «En torno a las tres primeras estrofas del Polifemo. 1997). xlvi (1919). Studi Urbinati. Jean. 103-116. 379-398. 1990. ii. Góngora hoy. pp. Grace M. «La realidad virtual en las Soledades de Góngora». Ignacio Arellano (ed. 62-78. 127 pp. Actas del x Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Barcelona: Promociones y Publicaciones Universitarias. 1996). 15-42. 38-41. Studia Aurea. 2010).). «Estrategias metaliterarias en las Soledades de Góngora». CANCELLIERE. pp. pp. 4 (1992).). Close y Sandra María Fernández (eds. de Luis de Góngora». pp. CARBALLO PICAZO. «Las Soledades como teatros de la memoria». «Los consejos de doña Alda: registros paródicos en un romance gongorino». Ignacio Arellano et al. pp. Salvador Bacarisse et al. pp. CAÑERO BAEZA. Enrica. Actas del vii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (MadridFrankfurt am Main: Vervuert. Giulia Poggi (ed. «Garcilaso. en RHi. «Góngora y la literatura piscatoria en España: una revaluación de la Soledad segunda ». «La construcción del paisaje en la Soledad primera de Góngora». 1989). i (Sevilla. Ohio: State University. El Polifemo (Córdoba: Diputación. CANCELLIERE. Góngora hoy. CANCELLIERE. 1967). Góngora y Arguijo (Tres sonetos sobre el mismo tema)». Manuel Gahete y Antonio Cruz Casado (eds. 317-342. Grace M. Daniela. Woodward (Edimburgo: Scottish Academic Press. «Tradición pastoril-piscatoria y menosprecio de corte en las Soledades de Góngora». Romanische Forschungen.). Los espacios de la maravilla en la Edad Media y Siglo de Oro (Pamplona: Universidad de Navarra-Vervuert.. «Apuntes sobre la fiesta popular en Góngora». Marina Bianchi (eds. Actas del xiv Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Newark. BUSQUETS. pp.). 245-254. Ivana Rota. pp. donde. 1960. 73-88. 5 (1988). vii.264 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 265 BULTMAN. Madrid: Cursos de Conferencias para Preuniversitarios. 1997). MLR. Visión y voyeurismo en la tradición barroca de un mito clásico. 127-135.). xvii (1981). Enrica. pp. 1962. BRAC.). El triunfo del amor: Acis y Galatea (octavas 23 a 43). «El arte deshumanizado de Góngora y Alberti».. VV. 50 pp. Pablo. Reimpr. L’occhio di Polifemo. «The carpe diem Sonnets of Garcilaso de la Vega and Góngora». «Atemporality in Las Soledades: The Search for Genre». CAMPOS. 1984). Alfredo. Ínsula. de Góngora». 435-467. Enrica. «Stereotipie iconiche nelle Soledades di Góngora». Actas del iii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Pamplona-Kassel: Universidad de Navarra-Reichenberger. CAÑETE. 11. Ángeles. CAMPBELL. P. xlvi (1963). «Observaciones acerca de Góngora y del culteranismo en España». Flaccovio.). pp. 121-127. Joaquín Roses (ed. Pisa: ETS. 163-177. A Collection of Essays in Honour of L. 485-486 (noviembre-diciembre de 1990). Antonio Cruz Casado et al. 70 (2000). «Nueva lectura del Polifemo de Góngora: el procedimiento de la visión en la poesía barroca española». Enrica. Loreto. «Las rutas para las Indias y la imaginación poética de Góngora». El universo de Góngora: orígenes. 180 (noviembre de 1961). José Manuel. pp. pp. Góngora hoy. Joaquín Roses (ed. Forum for Modern Language Studies.). CANCELLIERE. Wisconsin: Hispanic Seminary of Medieval Studies. ix. pp. pp. «La letrilla Aprended. 83-87. CANCELLIERE. x: Soledades (Córdoba: Diputación. «Comentario a dos estrofas del Polifemo (La fugitiva ninfa en tanto. CANCELLIERE. 2004). en AA. pp. 3 (1987). Enrica. CHAm. «Góngora’s Sonnet A Cordoba ». «Góngora. «Traducir. 2012). 1986. José. 2001). Miguel Á. F. p. María Teresa. Alfonso. (eds.). CALCRAFT. Romance Languages Annual .. Mélanges de la Casa de Velázquez. CANCELLIERE.. Enrica. Rodrigo. El comentario de textos (Madrid: Castalia. What’s Past is Prologue. 1984). «Honor y burguesía en Las firmezas de Isabela ». ii. imitar. Góngora en la teoría de los estilos. Loca ficta. Interpretación y análisis de la Fábula de Polifemo y Galatea. «Narration and Knowledge in the Soledades: the Peregrino Revisited». Percorsi della visione. Málaga: Anejos de Analecta Malacitana. pp. 317-327. 275-285. CANCELLIERE. Siglo de Oro. i-iii (Córdoba: Diputación. 301-313. 1 (1965). pp. «Más gongorino que Góngora: el ecuatoriano Domínguez Camargo». 401-420. Fábula de Polyfemo y Galathea y Las Soledades. Maria Cristina. «La renovación poética de Góngora y su trascendencia en el siglo xx». pp. 2006. Grace M. Alfredo. lxxvi (1981). pp. Doctoral Dissertation. 200 pp. en prensa. Tasso e Marino. 2005. R. Enrica. (eds. 1986).). 19-51. Cervantes and the Pastoral (Cleveland. 26 (eneromarzo de 1930). Góngora. 37-50. pp. University of Pittsburg. 209 pp. 1973). Actas del iv Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Alcalá de Henares: Universidad. CANAVAGGIO.). 2006). «El soneto Mientras por competir con tu cabello de Góngora». 396-403. «Góngora y Cristobalina Fernández en Córdoba. i. flores. Trad. xxxvii (1989). R. Actas del II Coloquio Internacional (Berlín: Tranvia. pp. pp. 3-11. María Cristina. Alfonso. CACHO. «La Soledad segunda. Literatura y Artes. 29-130. [iv] + 126 pp. de Rafael Bonilla y Linda Garosi. 781-782 (enero-febrero de 2012). Enrica. «Góngora et la comedia nueva: un témoignage inédit de Francisco del Villar». y María Teresa PAJARES. pp. Rivas Carmona. Joaquín Roses (ed. Enrica. Robert Nival y Alejandro Alonso (eds. RFE. El Barroco en Andalucía (Córdoba: Universidad. CAMACHO PADILLA. serie B: Scienze Umane e Sociali. Ysla. R. pp. Baltasar Gracián: antropología y estética. Enrica. Actas del iii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Pamplona-Kassel: Universidad de NavarraReichenberger. CAMACHO PADILLA. 1985.. Feliciano Delgado. 143-158. xvi.). Ínsula. Revista de Ciencias. 229-242. CARENAS. Enrica. 227-233. Alfredo. Capra. 281-311. Joaquín Roses (ed. 1992). Lucha de ingenios por el legado cultural de santa Teresa de Jesús».. Palermo: S. Alfonso. CALDERA. Jaime Sánchez Romeralo y Norbert Polussen (eds. 210-222. 119-136. María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa (eds. Ermanno. 119-156. Ignacio Arellano et al.

Antonio «La décima de Góngora al conde de Saldaña (comentario de texto. Antonio. 1930. «Pedro Espinosa y Góngora». Antonio. infra. Incl. Incl. Compás de Letras. 1968). Incl. CARREIRA. Criticón. A. RFE. 81-87. Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba. «Los sonetos de Góngora a través de sus variantes: notas de crítica textual a propósito de la nueva edición». Barcelona: Quaderns Crema. Actas del ix Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Frankfurt am Main: Vervuert. «Góngora y la literatura contemporánea en Hispanoamérica». (eds. 19-30. «Notas gongorinas». «Gracián y sus lecturas en el Romancero de Luis de Góngora». Antonio. «Rubén Darío y Góngora». 1997). xlvii (1964). CHAm. pp. pp. 353-377. «La guerra en algunos poetas líricos del siglo xvii». Félix. Incl. Incl. «Góngora». pp. 2012). Antonio. cabreros y caballeros». Letras de Deusto. 110-121. Gongoremas. CARREIRA. y reflexiones sobre la enseñanza de la Literatura en el Bachillerato)». 53-55. pp. Giulia Poggi (ed. CARREIRA. «Defecto y exceso en la interpretación de Góngora». «La musicalidad del Polifemo ». littérature. CARREIRA. en Revista Jizo de Humanidades.. Once estudios sobre las Soledades de Góngora. «Góngora en la bibliografía argentina». Begoña López Bueno (ed. pp. pp.). BHi . 29-42. xxii (1951). pp. Antonio. Joaquín Roses (ed. i. en AC. Nuevos poemas atribuidos a Góngora. 197-206. CARRASCO. en AC. 1994).. 2012).). CARREIRA. pp. pp. CARILLA. CARREIRA.). 151-171. Antonio. en AC. Chile. CARNE-ROSS. Criticón. Antonio. pp. El gongorismo en América. pp. pp. 1997). CARREIRA. Paréntesis. en AC. 4 (1969). CARRASCO. Criticón. «Registros musicales en el romancero de Góngora». 79-91. en prensa. Abdeljelil Temimi. Incl. Siglo de Oro y reescritura. 61 (1994). Joaquín Roses (ed. contiene los inéditos «Góngora y el duque de Lerma» y «Góngora: poemas atribuidos y dudosos»). Incl. Antonio. «Loci critici en los romances de Góngora». «Los poemas de Góngora y sus circunstancias: seis manuscritos recuperados». Incl. en prensa. «El manuscrito Chacón: a tal señor. pp. Emilio. pp. Gongoremas. Crepúsculos pisando. Incl. CARREIRA. . CARILLA. pp. Gongoremas. 1007-1052. Jacques Issorel (ed. 90-123. pp. 629-635. Gongoremas. 1995). pp. 6 (León. Gongoremas. Gongoremas. Antonio. Cf. xxiii. Jeremy Lawrance (ed. DF. Emilio. «Algunas aportaciones de Góngora al lenguaje poético de su tiempo». Gongoremas. «El conde-duque de Olivares y los poetas de su tiempo». Ediciones modernas. en AC.). Scriptura. Antonio. pp. Antonio. pp. 454 pp.). littéralité. «Transformaciones de un modelo textual: el Beatus ille en las Soledades de Góngora». ii: Poesía. José María Micó Juan y Jesús Ponce Cárdenas (eds. RFE. Antonio. pp. Voz y Letra. Antonio. 1946. 31-56. 113-120. en AC. 2011). CARREIRA. 167-179. Francisco. esp. pp. CARREIRA. pp. CARREIRA. 2008). (eds. 89-112. 6579. CARILLA. 5-43.). Edad de Oro. Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. «Cervantes y Góngora: labradores. 170-193. CARREIRA. CARREIRA. pp. en AC. CARREIRA. «La controversia en torno a las Soledades: un parecer desconocido. Incl. pp. El Crotalón. Jesús Ponce Cárdenas (eds. CARREIRA. pp. núms. pp. CARREÑO. Antonio. CARREIRA. Marges. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. 1989). 453 pp. 2010). Antonio.266 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 267 CARENAS. RFE. 2012). 12 (1998).). Francis Cerdan (ed. en AC. cf. pp. vii-xxi. «Entre la Huerta de don Marcos y Les Roches Fleuries. Emilio. Antonio. 7 (Granada. Ernesto Mejía Sánchez (ed. El canon poético en el siglo xvii (Sevilla: Universidad. «Góngora y su aversión por la reescritura». i (1992). i (1984). Anuario de Filología Española. CARILLA. en AC. pp. Alain Bègue y Enma Herrán Alonso (eds. pp. Prólogo de Robert Jammes. pp. «El sentimiento de la naturaleza en Góngora». Gongoremas. Gongoremas . CARILLA. 1993). pp. «La peculiar modernidad de Góngora». 48 (1990). ed. Gongoremas. José María Micó. Juan Matas Caballero. 2011). CARRASCO. Poder y literatura en el Siglo de Oro (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. pp. RFE. 1995). en AC.). Emilio. 135-150. pp. i-iii (Córdoba: Diputación. 1995). «El yo de Góngora: sus máscaras y epifanías». 320-331. 105-124. Francis Cerdan y Marc Vitse (eds. CARREIRA. Diccionario biográfico español (Madrid: Real Academia de la Historia. facsímil (Málaga: Real Academia Española-Caja de Ahorros de Ronda. «La especificidad del lenguaje gongorino». 369377. Studia Aurea. xliv (1961). 1999). CARREIRA. CARREIRA. Delos. lxxiv (1994). 273-281. Antonio. Antonio. 247 pp. 393 (Universidad de Concepción. «Una oscuridad con excesiva claridad (cuatro modos de mirar a Góngora)». CARREIRA. CARREIRA. xlv (1962). CARREIRA. El duque de Lerma. «De cómo Góngora pudo venir a América».). 25-28. pp. Emilio. en AC. «Manuscritos y ecdótica: en torno al corpus de las décimas». Antonio. tal honor». en AC. «La problemática tradición textual gongorina». 1998. i. 395-420. Actas del iii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (PamplonaKassel: Universidad de Navarra-Reichenberger. Lectura y Signo. 237-282. CARILLA. Incl. 11 (1996). El universo de Góngora: orígenes. CARREIRA. (Además de los señalados. pp. 74 (1998). y edición crítica de las primeras cartas». Mélanges María Soledad Carrasco Urgoiti (Zaghouan: Fondation Temimi pour la Recherche Scientifique et l’Information. 33-56. 63-82. Antonio. Emilio. «Cuestiones filológicas relativas a algunos poemas gongorinos de 1609-1615». ese oscuro y enigmático objeto (el caso de El Polifemo de Góngora)». La «República de las Letras» y el Imperio de los Dos Mundos en la época barroca (Nueva York: The Hispanic Society of America. 45-81. Antonio. 1997). CARREIRA. Góngora y el epigrama. Marc Vitse (ed. Facultad de Filosofía y Letras. Antonio. Gongoremas. pp. Incl. CARREIRA. Antonio Cruz Casado et al. 151-159.).). «Un quevediano gongorino: Francisco Manuel de Melo». 12 (México. 1996). CARREIRA. Emilio. Antonio. xxxiv (1950). introducción al tercer volumen de Obras de don Luis de Góngora (manuscrito Chacón). 405-418. pp. pp. en AC. Las Soledades de Góngora editadas por Robert Jammes». D. CARILLA. «De la vida retirada a Soledades de Góngora: convergencias y divergencias». en AC. Incl. pp.. en prensa.). Antonio. Extramuros. «La recepción de Góngora en el siglo xvii: un candidato a la autoría del Escrutinio». 1991). Edad de Oro. DF: Fondo de Cultura Económica. pp. cxii: Langue. «Las Soledades de Góngora: tareas pendientes». Gongoremas. Actas del ix Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Poitiers. Françoise Cazal (ed. en AC. xx. Buenos Aires: Universidad de B. Begoña López Bueno (ed. Antonio. 395-403. Incl. RFE. «La maurofilia en el romancero de Góngora». pp. Antonio. Gongoremas. 8-15. «Presencia de Góngora en la poesía no satírica de Quevedo». Antonio. Antonio. Vers. CARREIRA. «Nota para la biografía de El Lunarejo». Reimpr. Antonio. 2 (1990).). «El conceptismo de Góngora y el de Quevedo». 56 (1992). «El lenguaje. CARREIRA. S. 127-145. «Dark with Excessive Bright: Four Ways of Looking at Góngora». 16 (Perpignan. CARREIRA. CARREIRA. CARREIRA. en AC. Barcelona: Península. Antonio. BRAC. 2-3 (Granada.). «La novedad de las Soledades». Il Confronto Letterario. pp. Antonio. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. Gongoremas. CARREIRA. Hommage à Nadine Ly (2010). CARILLA. CARREIRA. i. Giuseppe Grilli (ed. en prensa.). Homenaje a / Hommage à Francis Cerdan (Toulouse: Université de Toulouse-Le Mirail. 781-782 (enero-febrero de 2012). cxliii.). Juan Matas Caballero. Gongoremas. «Los romances de Góngora: transmisión y recepción». 12 (1993). Incl. pp. 265-268. «Góngora y Madrid». Atenea. Gongoremas. RFE. 105. 17-39. p. Antonio. Estudios sobre Rubén Darío (México. 2009). CARILLA. Góngora hoy. Félix.). Antonio. Incl. Antonio. Actas del ii Congreso Internacional de la Asociación de Cervantistas (Nápoles: Istituto Universitario Orientale. «La estrofa xi del Polifemo ». CARREIRA. pp. Ignacio Arellano et al. Manuel Crespillo y José Lara Garrido (eds. 73-91. 2011). CARREIRA. 52 (Pavía. Félix. Antonio. «Trayectoria del gongorismo en Hispanoamérica». Comentario de textos literarios (Málaga: Anejo ix de Analecta Malacitana. El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. Gongoremas.). 2012). 2002). xlv (1962).). 11-30. ix (Pamplona. Emilio. Sebastian Neumeister (ed. Antonio. CARREIRA. vol. CARREIRA. Emilio. 7-20. RILCE. Ínsula. Autour des Solitudes / En torno a las Soledades de Luis de Góngora (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. 259 (1972). 2003-2004). 287-298. «Góngora y el canon poético».). «Fuentes históricas del Panegírico al duque de Lerma ». 2001). Antonio. 33-40. 2012). 1996). 1994. 1961).

Chaffee-Sorace. 1978). 1988). Maxime.). 6 (1981). «Salomón Segundo in Góngora’s Sacros. BBMP. Romance Notes. 463-485. CHAFEE-SORACE. CHAFEE-SORACE. pp. Anthony J. «En una fortaleza preso queda: A Landscape of Political Allegory». pp. 248 (2011). 74-77. en prensa. 128-139. Góngora y sus contemporáneos: de Cervantes a Quevedo (Córdoba: Diputación. Romanistisches Jahrbuch.. Symposium. lxxviii. Octavio. La poesía religiosa de Góngora (Córdoba: Cajasur. Ana. reimpr. pp. Extractado en CCh. ibid. 22 (1981). Diane. vi (1927). «Los personajes de Góngora». 245-251. x (1961). pp. CEBRIÁN. 16 (2010). infra. Hispanic Journal. Romance Studies .. vi. «Góngora’s Mientras por competir con tu cabello: Imitation and Chronology». 147-157. Ana. «The Endings of Góngora’s Servía en Orán al rey». 6472. Miguel. Góngora’s Soledades (2008). xciii (1981). Crystal Anne. Journal of Hispanic Philology . Cf. pp. 1975).. Diane. iv. CERDAN. Góngora hoy. «The Pilgrimage Topos and the Problem of Modernity: a Transatlantic View of Selected Hispanic Texts». Cenobio. «San Ignacio de Loyola en los versos sacros de don Luis de Góngora». 207-216. CHEVALIER. 14211434. Reimpr. Revista de Estudios Hispánicos. pp. iii. Versions and Imitations of his Shorter Poems.. CHEMRIS. 25 (2006). 2004). lxvi (1995). 41-47). 2000). pp. CHEMRIS. 2000. South Atlantic Review. Malherbe. Miguel. Fidel López Criado (ed. 137-141. 17-34. Romanische Forschungen. «Entre veinte perlas netas. VV. Mélanges à la mémoire d’André Joucla-Ruau (Aix-en-Provence: Université de Provence. CHAFEE-SORACE. Rey Santo de Sevilla: Hagiografía poética de Góngora». pp. altos dorados capiteles ». BRAC. 359-362. Miguel. 42 (2001). CASTEJÓN Y MARTÍNEZ DE ARIZALA. Diane. Prosa completa. 7-15. 613-622. «The Poetic Artistry of Góngora’s No son todos ruiseñores: To End or not to End». Góngora’s Poetic Textual Tradition . Crystal Anne. Diane. CHEMRIS. redemptoris custos. Studies in Modern and Classical Languages and Literature. 3 (1997). «Un imitateur portugais de Góngora: frei Jerónimo Bahia». Crystal Anne. 541-557.). CHAFEE-SORACE. pp. pp.. pp. 91-98. CHIARA. «Violence and the Trajectory of Early Modern Subjection in Lazarillo de Tormes. Góngora’s Soledades (2008). 1991). pp. «Fábula de Polifemo e Galatea. José. pp. Góngora’s Soledades (2008). pp. Incl. 1979. 2005).). «San Hermenegildo. 2012). en La poesía religiosa. «La poesia di Góngora». Incl. pp. 73 (1997). 73-78. Incl. Góngora’s Poetic Textual Tradition. pp. CHEMRIS. «Góngora y Paravicino». Pilar.268 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 269 CARREÑO. 177-188.). Hommage des Hispanistes Français à Noël Salomon (Barcelona: Laia. «Memoria de dos retratos: Góngora y sor Juana». en DChS. i. Ana. 1982). CARREÑO. Selected Proceedings of the Third Louisiana Conference on Hispanic Languages and Literature (Baton Rouge: Louisiana State University. Romance Notes. Stages of a Góngora Sonnet». 2 (Poitiers. Sillages. Studies in Honor of Denah Lida (Potomac. CASTILLEJO GORRAIZ. pp. Crystal Anne. Rochester. El Barroco en Andalucía (Córdoba: UniversidadDiputación Provincial. pp. cf. pp. Chevalier. «Un Polifemo retrouvé: O Cíclope namorado de Cristóvão Alão de Morais». Algunas traducciones. pp. Pennsylvania: ALDEEU. 304-309. Manuel. CHAFEE-SORACE. 59-77. and the Soledades ». pp.). CHAFEE-SORACE. 64 (2010). BRAC. 147-169. CHAFEE-SORACE. ii. «The Elephant and the Rhinoceros: A First Look at an Earlier Source of a Gongorine Sonnet». «Presencia del espíritu en la poesía de Góngora» (BRAC. 546 pp. Crystal Anne. CASTAÑO NAVARRO. en la poesía de Góngora». pp. pp. Florencio Sevilla y Carlos Alvar (eds. CHAFEE-SORACE. Diane. Góngora’s Soledades and the Problem of Modernity. 174-182. Ménage. 7-43. vv. UK. pp. id. Diane. Woodbridge. La Fábula de Píramo y Tisbe (estr. Maxime. Joaquín Roses (ed. Los temas ariostescos en el romancero y la poesía española del Siglo de Oro (Madrid: Castalia. en Feliciano Delgado. Manuel Gahete y Antonio Cruz Casado (eds. Incl. CHEMRIS.. «De potros y asnos rucios: ludismo y parodia en Luis de Góngora». «Cristóbal de Salazar Mardones. Córdoba: Manuel Castiñeira. Antonio. Sobre ciertas actitudes en la crítica literaria del siglo xvii». Francis. «El impacto de Góngora en la vida y obra de Lope de Vega». 2000). CERDAN. «¿Mienten los doctos poetas? Notas sobre ciertas actitudes en la crítica literaria del Siglo de Oro». Juan Fernández Jiménez. CHAFEE-SORACE. «Comentario y poder: las querellas entre comentaristas gongorinos». Góngora’s Poetic Textual Tradition. CASTAÑO NAVARRO. Rafael. santa doctora de España». Conceptismo in the «Soledades» of Góngora. Diane. «La teología eucarística de don Luis de Góngora». pp. CASTAÑEDA. 1972-1973. 2005). Diane. 4 (1980). pp. «Invectivas conceptistas: Góngora y Quevedo». En la edad de oro. 145-153. Manuel Peláez del Rosal (ed. Nueva York: Támesis. «La Virgen María y don Luis de Góngora». Reelaborado en DChS. xii (Indiana. CEBRIÁN. CASTILLEJO GORRAIZ. «Góngora and Christóvão de Moura: Portraits in Nature in the Sonnet Arbol de cuyos ramos fortunados ». pp. 136-149. BHS. pp. en JC. 383-386. An Analysis of Selected Variants. 1988. 119-141. xxxiv (1983). Diane. pp. 125-133. 99-107. Góngora’s Soledades (2008). 32-46. CHAFEE-SORACE.. id. pp. 149-158. 59-87. Berg & Lanin A. «The Wise Virgin and the Pig: Ambiguity and Interpretation». Crystal Anne. ibid. CHAFEE-SORACE. en CCh. Extractado en CCh. «A Reading of Octavio Paz’s Himno entre ruinas in Light of the Góngora-Symbolist Parallel». Pietro. Cincinnati Romance Review. CHAFEE-SORACE. AA. Góngora’s Poetic Textual Tradition . Incl. 1979).. Ana. pp. 139. «A Note on Female Agency and the éfire Figure in Góngora’s Soledad segunda ». Diane. Crystal Anne. «A Poetic Feast: Food Images in Góngora’s Satirical and Burlesque Poems». Diane. Lanson». 63-64) de Luis de Góngora». Texto Crítico . «Continuities of Góngora in Darío’s Swan Poems: on the Poetics of Rape.. más allá de la raya». 34 (2000). CERDAN. Luis. «El crítico sonámbulo. Diane. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. pp. «Las Soledades de Góngora y el arbitrismo». Pittsburgh Univ. «Las fábulas mitológicas de Góngora en Portugal». Diane. Joaquín Roses (ed. «Góngora’s Metaphoric Construction in Two Sonnets about Women». Diane. Estudios de ecdótica y crítica literaria (México. pp. Space and Apocalypse in Góngora’s Soledades ». VV. pp. de Derek Harris y Luis Maristany (Barcelona: Barral. CHEMRIS. en CCh. en LC. 17-28. CHEMRIS. CELMA VALERO. Colonialism and Modernity». 249-253. Symposium: A Quarterly Journal in Modern Foreign Literatures. pp.). pp. «Time. 51 (1985) pp. «Góngora y el gongorismo» [1937]. Doctoral Dissertation. Maryland: Scripta Humanistica. Góngora’s Poetic Textual Tradition . pp. pp. Estudios en homenaje a Enrique Ruiz-Fornells (Erie. pp. 44 (verano de 1990). Calíope. Crystal Anne. CASTAÑO NAVARRO. 79-89. «Imitation as the Explanation for Chronology: Two Versions of a Gongorine Text». 34 (2006). Francis. Memorias. 9 (2010).. 64 (2012). 1995). Jornadas filológicas 1994 (México.. en CCh. xiii + 82 pp. 1986). Antonio.). pp. CHALA. «Self-Reference in Góngora’s Soledades ». 2008. en DChS. pp.. Archiv für das Studium der neueren Sprachen und Literaturen. cit. Romance Notes. «Góngora. «Romance sacro de don Luis de Góngora a Teresa de Jesús. Fuenteovejuna. 24 (1983). en «The Elephant and the Rhinoceros. 33-36. CASTRO LÓPEZ. xvi. pp. José Julián Labrador Herraiz y Leandra Teresa (eds. ibid. 70-76. Incl. Romance Notes. South Carolina Modern Language Review. Id. «The Exit from Arcadia: Reevaluation of the Pastoral in Virgil. Diane. 1968).. comentarista de Góngora». pp. Francis. CHEMRIS. «Góngora. pp. Actas del xiii Congreso Internacional de la Asociación Internacional de Hispanistas (Madrid: Castalia. «San José.. supra. Jules Whicker (ed.. 105-125. «Historical Truth in Góngora’s Satirical Vision: Golden Age Spain as Depicted in Three Letrillas ». pp. «Violence. DF: Universidad Nacional Autónoma.). 181-202. AA. Eros and Lyric Emotion in Góngora’s Soledades». 49 pp. 1-17. cf. CHEMRIS. 107-121. lix (1982). 37 (2003). 350-358. James Austin. 96-102. Studia Philologica Salmanticensia. CHEMRIS. Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Diane. xx Aniversario del Seminario de Poética. 152 (2007). CASTIÑEIRA CANOSA. 5 (1964). Crystal Anne. CERNUDA. pp. Siegfried. 208 pp. pp. José.). 98108. CHAFEE-SORACE. pp. El universo de Góngora: orígenes. MadridLondres: Támesis. 1999). Actas del xii Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Birmingham: Universidad. 221-223. Incl. de Vasconcelos Coutinho». Select Proceedings of the Southeastern Conference (Madrid: Orígenes. 39-47.. BRAC. 26 (2008). 1990). pp. Symposium. Góngora y Córdoba: arquitectura y emoción de un soneto. ibid. id. 15-20. 1973). DF: El Colegio de México. CASTILLEJO GORRAIZ. Revista de Estudios Hispánicos. Crystal Anne. 75-94. Chaffee-Sorace. Harry Kirby Jr (ed. id. Symposium.). 237-260. CASCARDI.. pp. Mary G. Garcilaso and Góngora». 47 (2007).. Romance Notes. «The Complexity of Góngora’s Poetic Textual Tradition: Three Representative Works». . Góngora’s Poetic Textual Tradition. 69-77. «Góngora’s Al tronco descansaba de una encina: An Arboretum of Political Allegory». 109-117. 43 (1989). Góngora’s Soledades (2008). Memoria (México: Universidad Nacional Autónoma. CASTAÑO NAVARRO. CHAFEE-SORACE. 31-56. Gyurko (eds. pp. 1998). ed. en DChS. en DChS.

59-70. xxxvii (Nápoles. M. Pasos de un peregrino . 87-102. Michael J. «Un comentarista moderno: Jorge Guillén y su contexto». CISNEROS. Elizabeth Luna Traill (ed. 59-68. iii (México. 19-29. xxxvi (1968). «El legado renacentista en los Sonetos de Góngora». 15-25. 184-198. «Para un Góngora poeta-filósofo». pp. 11 (La Plata. pp. «Sobre la homologación de semiótica y pragmática: a propósito de un soneto de Góngora». BBMP. Edward.270 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 271 CHIARA. 1862. pp. xix (1932). ix: Ángel fieramente humano. pp. pp. Peter W. Georges. Wickersham. Dos sonetos macarrónicos». 253-269. 2 vols. COBOS. en BC. cf. lii. CRAWFORD. CIFUENTES HONRUBIA. El barroco en Andalucía (Córdoba: Universidad.. 1984). Joaquín. «De bibliografía gongorina». 103 (1990). 342-343. pp. 35-48. COLLINS. 155-183 y 278-320. Actas del iv Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Alcalá de Henares: Universidad. Actas del Congreso Internacional sobre Humanismo y Renacimiento (León: Universidad. CHIARINI. «Poesías inéditas. «Un aspecto de los sonetos gongorinos». Cuadernos de Literatura Griega y Latina. pp. La imagen del amor en la literatura española del Siglo de Oro (Buenos Aires: Universidad Católica Argentina. i». 4 (1980). Javier. vv. COSTA. CLOSE. xxxix (1937). xvi + 270 pp. Antonio. Revista Canadiense de Estudios Hispánicos. 67-100. CIOCCHINI. pp. P. pp. «Algunas secuelas de las Soledades: del barroco tardío al 27». Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. Barcelona: Teide. 1960. 1998). 79-94. pp. Pedro. 49-70. 245 pp. Luis Jaime. Anne J. «La poesía ultragongorina de Soto de Rojas».. pp.. Incl. 167-182. 6 (1982). Cisne andaluz. 51-59. Cf. liii (1951). José Luis. CROCE. CIROT.. «Góngora’s Ironic Laudatory Stance in his Sonnet A don Cristobal de Mora ». Columbia University. 421 pp. CLEMENTSON. «Mastering the Maze in Góngora’s Soledades ». Marsha S. Pasos de un peregrino . 435-448. y Juan REGLÁ. 1987).). «Los pasos peregrinos de la imaginación en las Soledades de Góngora». BRAC. 155-156. 53-90. COLLINS. CROCE. Madrid: Eneida. Alicia. Lexis. «Aprovechando que el Esgueva. P. 1945). 57-94. culteranismo en la crítica española. 64-65. 8 (Florencia. Ediciones modernas. 87-108. 70 pp. xx. Antonio. 47-50. CRUZ CASADO. 43-65. Carlos. CHURTON. 197-214. CIROT. COLLINS. 328-331. 11 (1987). Góngora and the Critics in Their Days and Ours».. P. Antonio. en AA. CISNEROS. «Exclusión y afirmación en Góngora». La Perinola. COMAS. Luis Jaime. The Soledades. COSSÍO. 6 (2007). VV. COLOMBÍ-MONGUIÓ. i. Cf. 179-189. 1988). pp. RLit. José María de. 1. 36-51. iv (1946). «Góngora a la luz de sus comentaristas (La estructura narrativa de Las Soledades )». Gracián’s Aesthetic of Wit in the Poetry of Góngora and Donne.. Pedro. pp. 347-349. pp. García Rodríguez. pp. 141-159. Algunas traducciones. «Góngora et Musée». CRUZ. 1939). Góngora hoy. Lope Blanch. CIPLIJAUSKAITÉ. Crispin. Romanic Review. 400 años de Calderón (México.).. Luis Jaime. CRUZ. COSSÍO. Nueva poesía. Bahía Blanca: Universidad Nacional del Sur. An Historical & Critical Essay on the Times of Philip iii & iv of Spain. «La clarté de Góngora». NY: State University of New York. 459-468. 59-85. HR. COSSÍO. DF: Universidad Nacional Autónoma.). pp. COSTA. 334-349. Conceptismo. y Javier GARCÍA RODRÍGUEZ. Edward. «Un estribillo de Góngora». BHi. Calíope. Giorgio. «Carta inédita de don Juan de Espinosa cerca de la poesía oscura a don Juan de Arguijo».). «Contraposición de imágenes: elementos de intertextualidad en dos romancillos de Góngora». Revista de Educación. X: Soledades (Córdoba: Diputación.: Góngora (y Quevedo) en la corte vallisoletana (1603)». lxxv (1995). CRUICKSHANK. J. pp. Georges. Evans (ed. xlii (1944). 450-451)».. CRAWFORD. Antonio. de xix + 299 y xii + 302 pp. 31-48. Biruté. COLÓN CALDERÓN. Hispanófila. 17-54. pp.. Manuel Peláez del Rosal (ed. Góngora y la tradición de los emblemas. 1-62. 8 (2002). pp. 1998). COSSÍO.. 267 pp. COLLARD. COSTA. xiv + 139 pp. pp. «Dos poetas cordobeses unidos por el mito de Polifemo». 1976. pp. Héctor E.). La Critica. «Huellas de Góngora en los sermones del Lunarejo». v (1923). Mercedes. 19-33. COSTA. Quaderni della Critica. pp. 183-194. Teresa Herraiz de Tresca y Sofía Carrizo Rueda (eds. Transactions of the Cambridge Bibliographical Society. 1992). 1986). RFE. 1960. 54-73. Marsha S. J. Angelina. María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa (eds. «La poesia di Luis de Góngora». pp. 2007). 2002. Hidden Meanings and the Canon: Reading Donne. «La herejía de Góngora». Incl. «Humor and Satire in Luis de Góngora’s Las Soledades »..). . ii. pp. 92 (1988). Cf. Anne J. pp. Nueva antología poética en honor de Góngora (de Rubén Darío a Pere Gimferrer). pp. 1958). Luis Jaime. Marsha S. Estudios de Lingüística de la Universidad de Alicante. pp. Alda. «Italian Sources of Góngora’s Poetry». Estudio especial del Polifemo. (eds. CROCE. Biruté. Londres: John Murray. 122-130. «Noticia de un nuevo manuscrito de Las firmezas de Isabela de Góngora: 2MS DP3 F3 (MS UCB 143). CORONADO. Interpretazioni (Bari: Laterza.. pp. xvii (1992). Conflicts of Discourse. 49 (1990). Aurelio González (ed. José María.). «Petrarchismo di Góngora (appunti per una ricerca in fieri)». Cf. iii (agosto de 1933). 2011. 165». 54-79. 125 (1993). COLLINS. «The Setting of Góngora’s Las Soledades ». Siglo xvii (Madrid: Espasa-Calpe. vol. CIPLIJAUSKAITÉ. «The Crucible of Love in Góngora’s Las firmezas de Isabela ». Notas y estudios de crítica literaria. CRUZ. en ACC. «Relectura del Lunarejo: el can del cielo». pp. COLLARD. Marsha S.. Criticón. pp. CONDE PARRADO. «Anecdotario incompleto de don Luis de Góngora». CORTÉS TOVAR. 16 (1992). «Góngora y Spencer: una coincidencia imitativa». pp. «La polémica Faria-Espinosa Medrano: planteamiento crítico». pp. Lorna. Incl. 1977). Lexis. Antonio. Góngora y la mujer (Córdoba: Diputación. Con Dados de Niebla. CIOCCHINI. iii (1945). Andrée. pp. Juan. Lexis. Bulletin of the Comediantes. 15-35. CHURTON. 1939). pp. CRUZ CASADO. 27-37. CRIADO COSTA. y v (1946). Dispositio. Scripta Philologica in Honorem Juan M. iii. pp. CONDE PARRADO. pp. COLLINS. CIOCCHINI. Alda.. 1967. Neohelicon: Acta Comparationis Litterarum Universarum. Góngora. pp. CLARKE. CRUZ CASADO. Joaquín Roses (ed. 359-361. pp. with Translations. pp. «En el centenario de Góngora». CORTIJO OCAÑA. Arnaldo. 1966. 4 (1985). xli (1961). Dorothy C. Waltham: Brandeis University. pp. Góngora’s Masque of the Imagination. «Tratamientos paródico-burlescos de los mitos clásicos en la poesía española del siglo xvii: Góngora y Quevedo».). Cf. 2. Ruggiero (ed.). Antonio. 2010). v (1986). Cruz y Raya. Góngora hoy. pp. Marsha S. pp. Doctoral Dissertation. DF: Universidad Nacional Autónoma. Espinosa Medrano (Comentaristas antiguos). pp. 6 (1990). Studies in the Literature of Spain: Sixteenth and Seventeenth Centuries (Brockport.. pp. Cisneros. BHi. 171-177. Nueva York. Poesia antica e moderna. Cuatro poesías atribuidas a Góngora. Juan Matas Caballero et al. xxxiii (1931). xxvi (1985). «Itinerario y estructura del Apologético de Espinosa Medrano. v. Paradigma. «The Play of Difference: a Reading of Góngora’s Soledades ». Wickersham. RFE. Algunas traducciones. i (1945). Góngora». Spanish Literature in the Golden Age (Manchester: University Press. «Góngora: The Hozes Editions of 1654». Lexis. 1997). 129-152. pp. Héctor E. i. Góngora y su obra. Andrée. 15 (2011). Luis Jaime. en JMC. pp. José María de. ix (1984). «Studi su poesie antiche e moderne. infra. Angelina. pp. en ACC. Incl. Isabel. «Antiquity and Modernity in Góngora’s El doctor Carlino ». «Redes y redecillas en la vida de unas pescadoras: sobre un motivo petrarquista de las Soledades (ii.). BRAE. El Barroco en Andalucía (Córdoba: Diputación. 4ª ed. xliii (1991).. Benedetto. CRUZ CASADO. Pietro. 59-64. Romance Notes. Siglo de Oro. 328337. ii (Bari. 133-138. 15-32. Don. «Los férreos códigos en perspectiva: posible singularización de los sonetos gongorinos». Rosario. part iii (1971). 129-140. CISNEROS. Joaquín Roses (ed.). José María de. La Critica. pp. 1990). 21 (1994). Dicenda. 2001). «Originality. «Lo que va del Manierismo al Barroco: camino entre Góngora y Calderón». 123-188. pp. vii (1939). 34-40. Héctor E. Cisneros. Columbia-Londres: University of Missouri Press. Giulia Poggi (ed. xx (1929). «Secuelas de la Fábula de Polifemo y Galatea: versiones barrocas a lo burlesco y a lo divino».). «Hacia un nuevo enfoque de las Soledades de Góngora: los modelos narrativos». HR. pp. pp. pp. Ruth K. BHi. Angelina.

Daniel. Antonio. Actas del xv Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (México. i. Manuel Gahete y Antonio Cruz Casado (eds. 2009. Francis Cerdan y Marc Vitse (eds. DAZA SOMOANO. Compostella aurea. 121-130. J. . DI PATRE. 1617) de don Luis de Góngora: texto y contexto». José María Micó. DEGRAYES. Exemplaria: Revista de Literatura Comparada / Journal of Comparative Literature. Quaderni Ibero Americani. Arbor. Criticón. Antonio.).). «Ovid. Elsa. i. Joaquín Roses (ed. «Fama póstuma de Góngora: la Égloga fúnebre a don Luis de Góngora (1638) de Martín de Angulo y Pulgar». pp. Elsa.). «Dante. BRAC. pp. La poesía del oro en Góngora y Quevedo.. 654 (2000). 2007). 2012). Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. «Los raudos torbellinos de Noruega». Europe. 38 (Madrid.). (eds. 277-295. 433-446. DELTORO. Séverine. Edad de Oro. Antonio Azaustre Galiana y Santiago Fernández Mosquera (eds. 77-88.. Juan Manuel.). «Góngora poeta áulico: la visita del Príncipe de Gales». DEVOTO. BRAC. Robert Nival y Alejandro Alonso (eds. 260 (julio de 1998). Alejandro Alonso. Cf. CRUZ CASADO. 96 pp. 4 (2008). Curitiba: s. Feliciano. pp. xvi e et xviii e siècle (París: Université. Jesús Ponce Cárdenas (eds. Saggi in onore di Giovanni Allegra (Perugia: Università degli Studi. en prensa. CRUZ CASADO. Antonio. «Góngora: Soledades ». DELGADO. «Luis de Góngora y el conde de Salinas: una curiosa amistad». DEHENNIN. De Verger. pp.). Lar Gallego. Isaías Lerner y Robert Nival (eds. «Lope. Antonio. «Rewriting the Pastoral: Góngora’s Fábula de Polifemo y Galatea ». Góngora. Antonio. lvi (1954). 29 (1975). Juan Manuel. 2004). de José de Pellicer». pp. Trevor J. Trevor J.). Antonio. Antonio. Jean-Marie d’Heur et Nicoletta Cherubini (eds. 1980). pp. Elsa. Revista de la Universidad de México . 156-163. Met.). «Segundo de Arïón dulce instrumento: la música de Góngora». 56-60. Estudios sobre don Luis de Góngora y su influencia. Jacinto de Evia y La Virgen del Panecillo en Quito». BRAC. Beatriz Mariscal y Teresa Miaja de la Peña (eds. 1666). «Apuntes acerca de la Apología por una décima del autor de las Soledades. ms. Antonio. 342-353. 173-180. 2010). 6 (1979). El Polifemo (Córdoba: Diputación. de Martín de Páramo y Pardo: deudas gongorinas». ii (1954). Joaquín Roses (ed. Séverine. Yvonne. Anales de Literatura Hispanoamericana. pp. 161-164. «Gracián. Universidad de París iii. A. CRUZ CASADO. 1969. Elsa. DALLE PEZZE. i. del Abad de Rute». 3906)». «Góngora. Incl. Antonio. 30-51. pp. CRUZ CASADO. Doctoral Dissertation. Rewriting Classical Mythology in the Hispanic Baroque (Londres-Madrid: Támesis. 146 (2004). pp. pp. Antonio. Jáuregui y los preliminares del Orfeo de Montalbán (con la polémica gongorina de fondo)». Delaware: Juan de la Cuesta. pp. Luis de Góngora. pp. «La décima de Góngora al Faetón de Villamediana (con la controversia cultista al fondo)». pp. Actas del viii Congreso de la Asociación Internacional del Siglo de Oro (Santiago de Compostela: Universidade. Ramírez. Anduriña. pp. Michel. DAZA SOMOANO. DELAHAYE. CRUZ CASADO. Actas del viii Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Madrid: Istmo. pp. 190-195. 7-44. 45-79. 57-76. Paolo Caucci von Saucken (ed. Dicenda . El Barroco en Andalucía (Córdoba: Diputación. 1996). «En la órbita de Góngora: la poesía de José Pérez de Ribas (1590-1651)». DEHENNIN. James.). El universo de Góngora: orígenes. BHi. 245-251. 2005). Patrizia. con edición de la Respuesta de Góngora». DEHENNIN. Pierre. pp.. pp. Europe. Manuel Peláez del Rosal (ed. pp.). 113-126. «Du Baroque espagnol en général et de la conmutatio gongorique en particulier». DEHENNIN. «Góngora: apesadumbrado fantasma». 2010). pp.). Revista de Letras Renacentistas. Góngora et le baroque». pp. «Divagation sur un naufrage». CRUZ CASADO. A. pp. pp. pp. Guillermo de la. Juan Manuel. 2012). Paris: Didier.). «Góngora: La poétique du soleil dans les Solitudes». 1984). Isabel Torres (ed. «Góngora y Guillén a la luz de Notas para una edición comentada de Góngora (1925)». Autour des Solitudes / En torno a las Soledades de Luis de Góngora (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. ii. Valerie Barbacki. 181-193. «La ‘ansiedad de influencia’ de Lope ante Góngora: Nace fénix donde cisne expira ». Góngora y el epigrama. Luis de León.). Isaías Lerner. VV. Antonio Cruz Casado et al. DAVID-PEYRE. 2011). 91-104. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. 149-158. 29 (2011). pp. 122 (enero-junio de 1992). lxxxi. Mario. Góngora frente a Soto de Rojas». Revista de Literatura. CRUZ CASADO. Begoña López Bueno (ed. DEGUY. Antonio. Zoltowski. El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. Góngora hoy. «Cristo-Acis en la cruz (sobre el proceso de simbolización religiosa a partir del Polifemo de Góngora). Alberto Díaz Tejera. Varia lección de Góngora (Santa Fe. «La fama española de Josquin des Prés y un romance de Góngora». Tropos. Rute: Ánfora Nova. David Kossoff et al. Pasos de un peregrino. DELGADO. CRUZ CASADO. BNM. 271-288. 2000. en prensa. DAZA SOMOANO. 1956. CUEVAS.. Etiópicas. «Las Lecciones solemnes a las obras de don Luis de Góngora y Argote (1630). i.. 107-123. «Estancias en el estilo de don Luis (El trasfondo gongorino de la controversia entre Juan Ruiz de Alarcón y Francisco de Quevedo)». Jean de la Croix. 36-47. 577 (1977). «La preceptiva retórica sobre el soneto en un diálogo del siglo xvii (Diálogos en que se contienen varias materias y se explican algunas obras de D. 143 (2002). Góngora hoy.). ii.272 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 273 CRUZ CASADO. pp. Angélica. vii . pp. pp. 2004). 2001). en DD. CRUZ CASADO. Antonio. 3 (1999). Sobre literatura áurea. «Los testimonios de la polémica epistolar Lope-Góngora (1615-1616). Antonio. 67-77. 882-884. DADSON. 37-54. 270 pp. 19-21. DARMANGEAT. 17-18. CRUZ CASADO. Antonio. (eds. Actas del xvi Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Madrid: Vervuert. 134 pp. Delaware: Juan de la Cuesta. DAUPHINÉ. «Notules de poétique en marge d’un effort de traduction». Actas del xiv Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Newark. no 142 (2002). Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. pp. pp. tesis doctoral. Algunas traducciones.. 135-144. Études de philologie romane et d’histoire littéraire offertes à Jules Horrent à l’occasion de son soixantième anniversaire (Liège: Université. DADSON. AA. en prensa. Pierre. 2005). 2011). DAZA SOMOANO. Textos y contextos (Madrid: Gredos.). 119-132.). DARMANGEAT. pp. Daniel. Antonio. Le personnage du médecin et la relation médecinmalade dans la littérature ibérique. CRUZ CASADO. DI PATRE. BRAC. Antonio. Feliciano. «El retrato literario en verso: un poema de Góngora y una secuela». pp.). Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. 1974). CRUZ CASADO. 2007). CRUZ CASADO. Cristóbal. pp. «La Fábula de Píramo y Tisbe en la literatura y su culminación en Góngora». «El Panegírico al duque de Lerma (c. pp. pp. «La Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora». Pedro. 1995). 512-513. «El contexto cordobés en la polémica sobre las Soledades ». pp. 38-54. La poesía religiosa de Góngora (Córdoba: Cajasur. pp. and Góngora Fábula de Polifemo y Galatea. pp. Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba. CRUZ CASADO. «Las Soledades de Luis de Góngora». 10 (2000-2001). 117-127. J. DELAHAYE. «Poesía culterana. Joaquín Roses (ed. Feliciano. Juan Manuel.. 480-490». 1962. Antonio. «Un seguidor de Góngora oriundo de Baena: Miguel Colodrero de Villalobos (1608-¿1660?)». Camille. DELGADO. ii. The Soledades of Góngora and the Golden Age of Spain. DAMONTE. Antonio. pp. 1984). Garcilaso. Góngora y los poetas cordobeses del Siglo de Oro». Yale University. CRUZ CASADO. «Góngora y Cernuda». 6 (1987). 2004). Juan Matas Caballero. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. 119-129. Pierre Civil y Françoise Crémoux (eds. Elsa. 1986). 18-24. Góngora. admirador e imitador de don Luis de Góngora». DEHENNIN. Patrizia. Revista de Literatura. CUARTÍN TORRE. 169-185. CRUZ CORONADO. 577 (1977). pp. Angélica. 577 (1977). De la musique dans la poésie du Siècle d’Or espagnol. DEVOTO. Granada: Junta de Andalucía. La hidra barroca. Cruz-Martes. «Gracia y burla de don Luis de Góngora». pp. 301-303. «Un manuscrito gongorino desconocido en la Biblioteca Aprosiana de Ventimiglia». 13. CRUZ CASADO. Europe. La voix d’Orphée. «Don Luis de Góngora en Galicia (ecos del paisaje gallego en la Soledad segunda )». «Cristóbal de Monroy y Silva. Vuelta. 307-320. 43 (Sevilla. Textos hispánicos comentados (Córdoba: Universidad. iv-v (Córdoba: Diputación. 82-90.). 2012). Actas del xiv Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Newark. Feliciano Delgado. pp. Actas del xvi Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Madrid: Vervuert. 1971).). «Tanto por plumas. 2009). La résurgence de Góngora et la génération poétique de 1927. 1995). 89-106. «La cultura cordobesa en la época de Góngora: antecedentes y contemporáneos». 9 (1999). 70-78. lxiii.). 13-53. «El Polifemo a lo divino (Salamanca. pp. 2008). DF: Fondo de Cultura Económica. Pierre Civil y Françoise Crémoux (eds. 613-622. 53-62..). Francesca. 23 (1997). Petrarca y Góngora en una despedida eviana».

pp. Conversaciones literarias. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. «Góngora en la Academia». Karolina Kumor (ed. Dolfi (ed. Gerardo. DIEGO. Alba. 9 (1984). pp. 1961. Octavio. 2006). DOLFI. Gerardo. 1978). 65-80. 80-102. Small Cosmologies: Baroque Pastoral Landscape in Marvell and Góngora. «El doctor Carlino: analisi stilistica».). «Luis de Góngora: de la realidad a la ficción dramática». Sevilla: Renacimiento. 1994). pp. «Citas e hipotextos en el teatro de Góngora». Laura. DOLFI. Polo de Medina. 1997). Mario. Roberto. pp. «El teatro de Góngora: conmutación y búsqueda de la identidad». Antonio Cruz Casado et al. xx (1949). Actas do Terceiro Congresso da Associação Internacional de Lusitanistas (Coimbra: AIL. pp. 169-187. 135 pp. Letras. 1559-1567. 17-25. i-iii (Córdoba: Diputación. Wort und Wahrheit. Pierre Civil (ed. Gerardo. Le Lingue del Mondo. en EDC. núms. Calíope. 481-502. DÍAZ TEJERA. Luciano García Lorenzo (ed.. «Mientras por competir con Garcilaso». Laura. Laura. Madrid: Publicaciones españolas. Francisco Javier. Gerardo Grossi y Augusto Guarino (eds. pp. pp. pp. iii. 1967. Identità e metamorfosi del barocco ispanico (Nápoles: Guida. «Góngora’s letzte Metamorphose». DISANDRO. «Lorca. «Struttura e stile barocco in Las firmezas de Isabela de Luis de Góngora». De Verger. VV. 124 (1961). pp. Miscellanea di studi in onore di Claudio Varese (Roma: Vecchiarelli. xl (1988). Laura. Vermeer. Laura. Cf. «Figures of Disclosure: Pictorial Space in Marvell and Góngora». Luis de Góngora y Argote (Cuarto centenario de su nacimiento. 1989). «El estilo sublime en el Panegírico al duque de Lerma ». L. 1927. ed. Francis Cerdan (ed. 2001). Chapel Hill: University of North Carolina. Laura. 2006).). «Naturaleza y paisaje en la Soledad ii de Góngora». 2008). 1976). xvi (Freiburg i. pp. pp. Incl. pp. Un hombre de bien.). pp. 1992). Estudios sobre la literatura y el teatro español del Siglo de Oro. 334 pp. DOLAN. 37-54. Análisis de la carta echadiza». 2005). «Ciudades y paisajes en el teatro de Luis de Góngora». «Luis de Góngora y la agudeza famulorum famularum ». 62-72. DIEGO.). Mélanges offerts à Jean Canavaggio (Madrid: Casa de Velázquez. Revista de Occidente. 159-177. 1561-1961). Enrique. Carlos A. 331-342.). iii. Hommage à Augustin Redondo (Madrid: Castalia. Giovanna Calabrò (ed. Góngora und die traditionelle Romanze».). 1964). Giulia Poggi (ed.. «Góngora el desconocido». José María Micó Juan y Jesús Ponce Cárdenas (eds. Laura. 1983). «Culteranismo» e teatro nella Spagna del Seicento (Roma: Bulzoni. Mario. La construcción del personaje. «Don Luis de Góngora y Argote». 8 (2002). DI SANTO. 1997). 31-46. Reyes. de Gabriele Morelli. 73-92. «Come premessa (ancora su Luis de Góngora e il teatro)». BRAE. pp. «Auctoritates y personajes ejemplares en El doctor Carlino». Laura. 203-215. La estela de Góngora. pp. «Notas a un soneto de Góngora». BRAC. 1982. «Una fuente italiana de Las firmezas de Isabela. Versión española: Homenaje a Alonso Zamora Vicente (Madrid: Castalia. DOLFI. 1994). 2001. Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. Br. Diccionario filológico de literatura española (siglo xvii) (Madrid: Castalia. 125-141. 203-264. 2003. El duque de Lerma. «La hipérbole metafórica del ‘yo’ en el Doctor Carlino de Luis de Góngora». 247-262. 2008). cxix. 1989).). Góngora hoy. Laura. pp. 2010). iii + 180 pp. Kathleen Hunt.. DOLFI. Lope de Vega. «Góngora e il Doctor Carlino di Antonio de Solís y Rivadeneyra». DIODATO. DOLFI. xlii (1977). Juan Matas Caballero. DÍAZ-PINÉS. Anales de la Universidad de Chile. 220 pp. Laura. 228 pp. Annali. 1996). 9-12. «Altre osservazioni sul sonetto 228 di Góngora». 226 pp. 2005). DOLFI. DOLFI. El yo y el otro.. Antología poética en honor de Góngora. DOLFI.274 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 275 DI PINTO. Elsa L. Odette Gorsse y Frédéric Serralta (eds. xxv (1987). Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. Gesso. pp. 91-109. 117-129. DIEGO. Studi in onore di Lore Terracini (Roma: Bulzoni. en RD.). en GDP. pp. Hans-Otto. 2009). 51 pp. pp. Laura. AA. Góngora e Quevedo». pp. 2004). 2004). DI SANTO.). «Il teatro di Góngora: dal dialogo alla scena». pp. Il Bianco e il Nero. Comparative Literature. 54-63. 1ª serie (México. Pablo Jauralde (dir. La influencia italiana (Roma: Instituto Español de Cultura. Laura. Cyclopean Song: Melancholy and Aestheticism in Góngora’s Fábula de Polifemo y Galatea. 85-108. Neue Romania. Siglos dorados. DOLFI. pp. Revista de Occidente. Anton. DOLFI. Laura.). 131-149. Gerardo. 1990. Laura. Spinoza. Kathleen Hunt. 281-290.). pp. DI PINTO. pp. DOLAN. 184 pp. pp. Santander: Universidad Menéndez Pelayo. i. DIEGO. 523-527. Antonio. Calderón. xi. Teoría y realidad en el teatro español del Siglo de Oro. L’Estetica come scienza intuitiva (Milán: Mondadori. Laura. 1982).). «Luis de Góngora: un Arte nuevo de hacer comedias diferente». pp. 223-232.). «Il Doctor Carlino di Luis de Góngora e la dissacrazione dell’onore». i. University of Washington. La hidra barroca (Santa Fe. 1961. DOLFI. pp. «Zwischen Barock und Emanzipation: sor Juana und Góngora». i. DOLFI. Elsa L. Santander: Universidad de Cantabria. Saggi di lingue e letterature iberiche in onore di Rinaldo Froldi (Alessandria: Edizioni dell’Orso.). Christophe Couderc y Benoît Pellistrandi (eds. DOLFI. 7 (1924). 69-85. 189-202. 31 pp. Luciano García Lorenzo (ed. Criticón. DÍEZ CANEDO.). pp. DOLFI. 0 / 2 (1994). DÍAZ MUÑOZ. 361-376. pp. El gracioso (Madrid: Fundamentos. pp. Laura. 2011.). DODDIS MIRANDA. 1991). Doctoral Dissertation. «I manoscritti gongorini di Rodríguez-Moñino». 16 (1996). pp. 129-167. Laura. Granada: Junta de Andalucía. Laura. Laura. 1990).). Gerardo. DILL. Actas del Congreso Internacional sobre Calderón y el teatro español del Siglo de Oro (Madrid: CSIC. de Góngora». Enrique. 207-218. Laura. De Cervantes a Calderón. xli (1961). DIEGO. «Luis de Góngora e l’Italia (l’influenza di Boccaccio. Harm den Boer y Fermín Sierra Martínez (eds. Homenaje a Marc Vitse (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. 353-380. DOLFI. . pp. pp. Il Confronto Letterario. 387-403. pp. DOLFI. pp. La Plata: Hostería Volante. 2011). Antonio. HR. DOLFI. Laura. DÍEZ CANEDO.). 104-107. Poder y literatura en el Siglo de Oro (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. DOLFI. «Note per la descrizione di due manoscritti gongorini». 277-286.). pp. «Figure and Ground: Concrete Mysticism in Góngora’s Fábula de Polifemo y Galatea ». 425-433. Letras. «Le fonte italiane del teatro di Góngora». i. DOLFI. Laura. Luis de Góngora: cómo escribir teatro. 265-268 y 358-364. DÍEZ DE REVENGA. pp.). 87-89 (2003). DÍAZ-RODRÍGUEZ. 2002). Iberoromania. Incl. DOLAN. 246-251. Diálogos hispánicos de Amsterdam. pp. pp. 1952). Cf. Francisco Ramos Ortega (ed.). 423-435. «Por discreto y por amigo». DOLFI. Kathleen Hunt. 245-258. DOLFI. Inoria Pepe (ed. Giorgio Cerboni Baiardi (ed. Nuevo escorzo de Góngora. Homenaje al profesor Kazimierz Sabik (Varsovia: Instituto de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos de la Universidad de Varsovia. DOLFI. Gerardo y el iii centenario de Góngora: correspondencia inédita. Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba. Klaus.. xx (Salamanca. «A Descrição da amada em Camões. D. Ariosto e Tasso)». Laura. DIAZ. Laura. Quaderni del Dipartimento di Lingue e Letterature Neolatine. «Las relaciones Lope-Góngora. y la metamorfosis de la escritura en la literatura española (Vercelli: Mercurio. «El teatro inacabado de Luis de Góngora: fuentes italianas (dos ejemplos de transmutación barroca)». 8 / ii (Amsterdam: Rodopi. Cf. El Siglo de Oro en escena. DOLFI. Le radici spagnole del teatro moderno europeo (Salerno: Edizioni del Paguro. 169-176. Analecta Calasanctiana. DOLFI. lii (1984). 1981). ix (1925). 76-89. «Un escorzo de Góngora». Luis de Góngora. Patrizia Garelli y Giovanni Marchetti (eds. «Luis de Góngora». DOLFI. xxx (Nápoles. 9197. 229-241. Poesía y realidad (Madrid: Revista de Occidente. «El teatro de Góngora: imágenes y enigmas». pp. DIRSCHERL. «Polo de Medina entre Góngora y Quevedo». ii. (eds. 1987-1988). Guillermo. Estaba el jardín en flor… Homenaje a Stefano Arata. «Góngora: Teatro». pp. 21 (Pavía. 4 (Buenos Aires. Tercer centenario (Murcia: Academia Alfonso x el Sabio. Tres poetas españoles: San Juan de la Cruz. pp. DIEGO. DOLAN. Laura. DÍAZ PLAJA. pp. Góngora. «Naturaleza y paisaje en la Soledad i de Góngora». 13-30.). DIETERICH. 2004). 867-871. Valencia: Pre-textos. «El tema del honor en el teatro de Góngora». 1961). pp. 1987). 3 (Bergamo. en Joaquín Roses (ed. Madrid: Revista de Occidente. ed. Carlos Quiroga. pp. pp. 55-68. Laura. DIEGO. Gerardo. «El alma de Góngora». DOLFI. «Solitudini». 117-126. José Manuel Martín Morán (ed. Versión española: Javier Huerta. Kathleen Hunt. DF: Joaquín Mortiz. de Julio Neira.

Joaquín de. ELVIRA-RAMÍREZ. Óscar. xviii. pp. 125-130. EGIDO. lv (1978). Norman D. Francisco. Texas Tech Univ. 1993). 1972). ENTRAMBASAGUAS. Cervantes. «Sabor de Góngora». Arturo. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. Estudios y ensayos. 1994). 42 pp. RFE. Cascardi y Leah Middlebrook (eds. Góngora hoy. Appunti per una rilettura di Góngora». cols. 7.). «Góngora e Marino a caccia: riprese manieriste del mito di Atteone». pp. iii (Múnich. 2 (1991). FAVERO. «Otras reflexiones sobre Góngora y El Greco». Manuel. «Góngora en la literatura colonial». lxxxiv (1969). William. «Los pasos perdidos del peregrino en las Soledades de Góngora». Estudios y ensayos. 14-15. Annali dell'Istituto Universitario Orientale di Napoli. pp. en prensa. 105-110. Julio Fernández Sevilla (ed. pp.. Shergold (ed. 37 (1962). Hanno. G. Manuel. ENTWISTLE. Huntington (Wellesley. Gwynne. 199-212. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. EGIDO. pp.. La mitología antiga a la literatura catalana i castellana entre l’Edat Mitjana i la Moderna (Barcelona: Curial Edicions Catalanes-Publicacions de l’Abadia de Montserrat. RFE. Historia y crítica de la Literatura española. pp. DOLFI. Fermín. pp. R. pp. L’artificio dell’impossibile. en JdE. Hispanófila.). Juan Matas Caballero.. ENTRAMBASAGUAS. Hans Felten y David Nelting (eds. 2004). José María Micó. 57-88. Laura. Góngora y Lope en la coyuntura del Renacimiento y del Barroco. 1997). Patrizia. Estudios y ensayos sobre Góngora y el Barroco. 2012). Ediciones modernas. pp. Revista de Educación. ENTRAMBASAGUAS. pp. ÉTIENVRE. ÉTIENVRE. 1997. DOLFI. El universo de Góngora: orígenes. Giulia Poggi (ed. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. Jean-Pierre. Manfred. Jesús Ponce Cárdenas (eds. 52 (2002). pp. FERNÁNDEZ. «Los enanos de Góngora». 2002). ENTWISTLE. 1983).).). La Fábula de Píramo y Tisbe o cómo se malinterpreta el conceptismo gongorino». Incl. Punta Europa. VV. xxvii (1985). iv-v (Córdoba: Diputación. en Francisco Rico (dir. EDWARDS. «Tras las huellas del Licenciado Nasón.. 95-126. 7 (1963-1964). Annali dell'Istituto Universitario Orientale di Napoli.. Muriel. Joaquín de. María Teresa.)... «Un poema gongorino (inédito) de Francisco Manuel de Melo». xxvi (1961). pp. DURÁN. Massachusetts: Wellesley College. pp.. México. William J. 73-94. en prensa. «Las décimas en la obra dramática de Luis de Góngora». Joaquín Roses (ed. 1413-1422. en prensa. pp.). xvi (1961).). 187-203. Góngora hoy. 155-163. pp.. Aurora.. Góngora y el epigrama. «Góngora». 1962.. infra. Manuel. 201-213. Perfiles de melancolía en las Soledades gongorinas». iii (Literatura ) (Madrid: Gredos. 220 (1961). Laura. iii (Barcelona: Crítica. Joaquín de. Joaquín Roses (ed. 1986). p. «Un soneto de Góngora». pp. Joaquín Roses (ed. Bruce W.. «La intención de las Soledades ». pp. FERNÁNDEZ. Laura. 207-218. «Il momento delle Soledades. ix (1983). pp. PMLA. en JdE. DOLFI. 180 (1961). Gwynne. HR. Góngora en Madrid. 2012). Cf. iv-v (Córdoba: Diputación. Teodosio. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. 2004). Joaquín de. Manuel García Martín (ed. 173-187. «Visión y movimiento en las Soledades de Góngora». La Torre: Revista de la Universidad de Puerto Rico. William. 1997). 331-338. Joan. 155-168. pp. pp. FAVERO. Iberoromania. 160 pp. «Arboreal Figures in the Golden Age Sonnet». FERNÁNDEZ DE LA VEGA. Poiesis and Modernity in the Old and New Worlds (Nashville: Vanderbilt University Press. «Góngora ante el sepulcro de Garcilaso». 9-13. ENTRAMBASAGUAS. Universidad de México.). Studies of the Spanish and Portuguese Ballad (Londres-Madrid: Támesis. ESTREMERO. Ángel. «La patria y la matria de Góngora». 223 pp. en prensa. FARINELLI. Incl. Raúl. 1952). Madrid: Instituto de Estudios Madrileños. pp. FERGUSON. en JdE. «Comentarios a un soneto de Góngora». AA. 279 pp. Vestigia Fabularum. FERNÁNDEZ. 107-123. BHS. ERDMAN. ii (1968). Joaquín de. «Variaciones acerca del epíteto». xxiii (1981). «Góngora in prosa: prospettive dall’epistolario». 242-259. EGIDO. 113-120. 86 (1986). Donnelly. xlv (1962). 83-118. ESTRUCH TOBELLA. 2012). VV. FERNÁNDEZ. Revista de Estudios Hispánicos. pp. María Teresa. «El templo de la luz». ESPINOSA MAESO.276 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 277 DOLFI.. x. 407418.). 2012). en JdE. Joaquín de. FARINELLI. María Teresa. Jean-Pierre. Deutsche Literaturzeitung. The Wayfarer's Gaze: Images of Women in the Works of Luis de Góngora. pp. Cf. 2004). Nápoles: Liguori. VV. EGGINTON. Laura. Estudios y ensayos. Aproximaciones al discurso manierista en la lírica española (Frankfurt am Main: Peter Lang. 1962. religiosidad y cultura popular. Aurora. «Soledad y melancolía. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. «Actualidad e inactualidad de Góngora». Laura. FERNÁNDEZ DUEÑAS. Joaquín de. 35-45. María Denise. 65 (1961). Sobre literatura áurea. pp. Un misterio desvelado en la bibliografía de Góngora. pp. «Calderón und Góngora». «Góngora y la batalla de las musas». EDWARDS. iii (La Plata. 2012). AA. Siglos de Oro: Barroco. 1971). Muerte. ENTRAMBASAGUAS. 2001. ÉTIENVRE. FAVERO. M. «On Góngora’s Angélica y Medoro ». Lineamenti di un’indagine». Archipiélago.). Incl. «Góngora vivo». 1975. pp. ENRÍQUEZ BALBANERA. Putinier. Estudios y ensayos. 62 pp. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS.. 231-243. Manojuelo de estudios literarios ofrecidos a José Manuel Blecua Teijeiro (Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia. de don Luis de Góngora y su relación con las Soledades». William J. Góngora hoy. 261-288. Incl. Estudios y ensayos. 257-272. Glosa. pp.). «Dos reminiscencias de Góngora en Lope». «The Opacity of Language and the Transparence of Being on Góngora’s Poetics». Estudios y ensayos sobre Góngora y el Barroco. DF: Universidad Nacional Autónoma. en prensa.. Madrid: Dirección General de Archivos y Bibliotecas. 99 pp. Jean-Pierre. Ínsula. pp. Incl. 397-404. 433-440. Ricardo. Roger Friedlein y Sebastian Neumeister (eds. AA. i-iii (Córdoba: Diputación. xxxiii (1912). Teodosio. «Die Kunst der Anspannung: Anmerkungen zum Verhältnis von Erotik und Poetik im Konzeptismus Luis de Góngoras». «Una nota lopiana y otra gongorina en una comedia del Fénix». Estado actual de los estudios sobre el Siglo de Oro (Salamanca: Universidad. lv (1972). pp.). ESTRELLA GUTIÉRREZ. «Góngora en la literatura barroca hispanoamericana». Hanno. 1983). 26-27 (1996). Joaquín Roses (ed. «Nuevos datos biográficos de Góngora». «Two Set-Pieces in the Soledades ». 1958). Estudios Hispánicos. 381-406. ENTRAMBASAGUAS. . «El teatro de Góngora: problemas de una edición». Boletín de la Academia Argentina de Letras. Ehrlicher. La Estafeta Literaria. BRAC. Sergio. 15-18. pp. «A Meditation on the Primera Soledad ». ENTRAMBASAGUAS.). pp. cf. DOMÍNGUEZ MATITO. en JdE. «Más allá de Mallarmé: el paradigma gongorino en la Francia del siglo xx». Homenaje a Archer M. EHRLICHER. Giulia Poggi (ed. 40-59. xxvi (1984).. ENGELBERT. Joaquín Roses (ed. «Mal haya el que en señores idolatra. 154 (2008).). Eliseo Serrano Martín (ed. Wardropper (ed. Philologica Hispaniensia in Honorem Manuel Alvar. DORRA. «Góngora y Lope o examen de un desprecio y de una admiración». 1961. pp. Madrid: Editora Nacional. pp. pp. DURÁN. «The Theme of Nature in Góngora’s Soledades ». Aurora. Góngora e il teatro . El universo de Góngora: orígenes. Siglos xiii-xviii (Zaragoza: Institución Fernando el Católico. Doctoral Dissertation. ENTRAMBASAGUAS. Joan. pp. 55-71. «Marinismus und Gongorismus». 551-562. en JdE. Joaquín de. Anthony J. 142-145. Incl.. i (1933). «Tras las huellas de las Soledades: el Panteón de F. de Melo». 87-90. ESTRUCH TOBELLA.). 284-289. 43-57. 45-57. Góngora y Quevedo (Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo. 2001).). Revista de la Universidad de México. «Góngora tra veras e burlas. «El gallo de Góngora y las imágenes escolares».). Cuadernos de Investigación Filológica. Giuliana Maria. pp. Annali dell'Istituto Universitario Orientale di Napoli. núms. Teodosio. Los extremos del lenguaje en la poesía tradicional española (estudios sobre el villancico y la poesía gongorina). Aurora. Madrid: Estades. Fuente sellada. DOLFI. 1997). DURÁN. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. «Pedro de Oña: proyección y significado del culteranismo en el virreinato del Perú». EGIDO. E.). 587-595. 309-314. pp. Germanisch-Romanische Monatsschrift.. pp.

A Study of Aspects of the «Romances amorosos» of Luis de Góngora. 1978). GARCÍA BERRIO. Revista Iberoamericana. AA. «Realities and Poets: Góngora. lxxxi. pp. pp. 241-332. vii (1900). AA. Estudios dedicados a James Leslie Brooks (Barcelona: Puvill. 1980. (eds. Cultural Authority in Golden Age Spain (Baltimore. 1997). La imitación poética en el Renacimiento (Kassel: Reichenberger. La imaginación amorosa en la poesía del Siglo de Oro (Valencia: Universidad. 142 (2002). Estudios Filológicos.. Alicia. Alicia. «La forma en Góngora. Lope. GALLEGO GALLEGO. GARCÍA BOIZA. x (1903). 111 pp. 2005). «Más sobre el gongorismo de Rubén Darío». pp.... 139-158. DF. Manuel. en el siglo xvi mexicano». Javier. FERRATÉ. 1917). pp. MD: Johns Hopkins Univ. «Poésies attribuées à Góngora». FUCILLA. Revista del Centro de Letras Hispanoamericanas. Manuel Gahete y Antonio Cruz Casado (eds. Estudios sobre el petrarquismo en España (Madrid: Anejo lxxii de la RFE. «Góngora y las representaciones de la muerte: El túmulo en sus sonetos fúnebres». En torno a Garcilaso y otros ensayos (Madrid: Guadarrama. Álvaro. 9 (Valdivia. 384 (junio de 1982). pp. Nueva York: Twayne. en prensa. Rafael. Texas Tech University. Temas y problemas de literatura española (Madrid: Guadarrama. xxvi (1985). 127 pp. Pablo. xxxv (Londres. José. pp. FOULCHÉ-DELBOSC. «Creative Space: Ideologies of Discourse in Góngora’s Polifemo ».). Robert Martin. Marina S. FORD. GALLEGO MORELL. 234 (Caracas. Folklore. pp. Antonio. 89-97. El espacio del poema.). Friedman. 55-68. pp. 129-135. James. 1974). 2007). pp. Dinámica de la poesía (Barcelona: Seix & Barral. 1958). 3 (Mar de Plata. pp. Alberto M. Cf. Patrick. 77-83. RLit. pp. 2011). 1948. 105-117. Spanish Poetry of the Golden Age. 2 (1983). FLOWER. FEYNN. «Góngora y la nueva poesía». 1961). «Sobre Paulenca». David W. «El soneto Muerto me lloró el Tormes en su orilla». «Notas sobre la Galatea gongorina y la marquesa verlainiana en Rubén Darío». 129-134. 49-58. «Una aproximación teoremática a la poesía sacra de Góngora». Incl. lxvi (1972). Ruiz Veintemilla (ed. ibid. «La Huerta de don Marcos. xxxvii (México. «Góngora y Galicia». and the Picaresque in Góngora’s romance Murmuraban los rocines ». 71-114. Cervantes and the Nature of Art». GAHETE JURADO. pp. pp. GALLEGO MORELL. 2009). Góngora. lugar gongorino». pp. Alicia. Luis de Góngora. BRAC. «Góngora. pp. María Soledad. Anuario de Letras. 22-23. xlvi. 33-37. Teoría y práctica del discurso poético (Madrid: Biblioteca Nueva. Margit. 91-92 (enero-junio. 91 (1984). 21-42. Buenos Aires: Instituto de Filología. 1985. 1994). Ugo. FOULCHÉ-DELBOSC. pp. mln. «Las letrillas de Góngora (Estructura pragmática y liricidad del género)». Clavileño. iv (1918). GALMÉS DE FUENTES. de Luis de Góngora». xxii (1951). pp. en OF. Manuel. Estudios sobre la literatura española aljamiado-morisca (Madrid: Fundación Ramón Menéndez Pidal. FOSTER. La Basílica Teresiana. 454-504. 405-424. 279-294. & Virginia Ramos FOSTER. Patrick. Variaciones sobre un tema clásico». «El intertexto de la imitación en Garcilaso. FORCAT. Elsa Graciela. pp. Natalia. «Góngora y la historia de la crítica». FERNÁNDEZ MONTESINOS. Romance Notes. «Colloquy. pp. xiv (1906). vii + 213 pp. pp. «El verdadero tema de la Fábula de Polifemo y Galatea». 111 pp. GARCÍA CALDERÓN. 45-60. xxv (1973).. «Tradición petrarquista y originalidad creadora en los sonetos amorosos de Luis de Góngora». 21-26. 131-152. Carnival. FRAIRE. Cf. «Vingt-six lettres de Góngora». 125-144. Ventura. GALLAGHER. Estudios dedicados a Menéndez Pidal (Madrid: CSIC. pp. Celeste Ann. FRENK. 1979). «Un poema en movimiento: La más bella niña. La poesía religiosa de Góngora (Córdoba: Cajasur. iv. Ángel. Joaquín Roses (ed. Edad de Oro. 1973. CHAm. FORD. 391-404. Robert Martin. Margit. 96 (1981). pp. 297-334. FORCADAS. RHi. Jaume. GALLAGHER. Romance Languages Annual . xxxv (1951). 59 pp. Manuel. en AGG. humor e ironía en las agudezas orgánicas del Polifemo de Góngora». 51-78. «Góngora». pp. Antonio. Antonio. «Dos monstruos andaluces: Góngora y Picasso». Revista Nacional de Cultura. Vicente. GALAZ VIVAR. Brownlee y Hans Ulrich Gumbrecht (eds. 30-37. 2 (Santiago de Chile. Papeles de Son Armadans. Orestes. pp. Orestes. 2012). El Basilisco. FLEXAS. 1951.). GALAZ VIVAR. Chile. FILGUEIRA VALVERDE. Doctoral Dissertation. pp. 1984). 143-153. RHi. 267-270. 1998. Transactions of the Royal Society of Literature of the United Kingdom . FRIEDMAN. Ediciones modernas. Au bout du bras du fleuve: miscelánea a la memoria de Gabriel María Jordá Lliteras (Palma de Mallorca: Universitat de les Illes Balears. «La lengua de Góngora». «Análisis estilístico de la Fábula de Píramo y Tisbe de don Luis de Góngora y Argote». Edward H. Palimpsest: A Stylistic and Semiotic Reappraisal of Góngora’s Humorous Verse. pp. 1985. pp.). José. 275-282. pp. pp. 5 (México. Itamar. FOSTER. RFE. Feliciano Delgado. David W. 27 (La Laguna. 8-18. 184-225. «Góngora». «Quelques remarques sur un romance de Góngora». FOULCHÉ-DELBOSC. FIADINO. pp. 1999). 8 (2002). 57-82. GARCÍA GALIANO. Perennidad de la poética innovadora de Luis de Góngora: las burlas y las veras de la «Fábula de Píramo y Tisbe». FORD. 195-208. 6 (Oviedo. 1973). textos y representaciones (Córdoba: Diputación. James Robert. Carlota Vicens Pujol (ed. Gustavo V. pp. FRATTONI. GAOS. Orestes. 1. Doctoral Dissertation. pp. Cancionero Tradition.. Ensayo para una historia del soneto en Góngora. FERNÁNDEZ UTRERA. 139-142. Raymond. Córdoba: Junta de Andalucía. Itzíar López Guil y Jenaro Talens (eds. Memoria de los Egresados. 1959). Alicia. «Ficción y realidad en la poesía de Góngora». 225-258. 2002). FRENK. Juan. pp. Hommage à André Joucla-Ruau (Aix-en-Provence: Université de Provence. pp. GÁLVEZ. BRAC. 1992).. La Vida Literaria. en AGF. GALAZ VIVAR. «A Look at Góngora’s Monster». pp.). GALLO. Calíope. 1953). «El amor en los sonetos de Shakespeare y Góngora: dos reacciones ante el petrarquismo». FRATTONI. Rep. La forma en Góngora y otros ensayos (Rosario: Universidad Nacional del Litoral. De Luis de Góngora a Alberto Lista. FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ. Argentina. University of Warwick. «La manzana hipócrita: erotismo cromático. FOULCHÉ-DELBOSC. 1976). 1968).). GALAZ VIVAR. «La crítica del lenguaje en las letrillas satíricas y burlescas de Góngora». pp. pp. 1995). Interpretación de un pasaje de las Soledades de Góngora». GARCÍA GIBERT. Julio. «El endecasílabo en la segunda parte de la Soledad primera de Góngora». Liñán. 75-87. 24 (1953). GARCÍA BAENA. . «Góngora: lisonja de mis penas ». 1973). Bulletin of the Comediantes. Papers of a Colloquium Held at University College Cork (Manchester: Spanish and Portuguese Studies. Raymond. Robert Martin. pp. 426-434. 27-35. Doctoral Dissertation. 185-197. DF. 1960).. Homenaje a Eugenio Asensio (Madrid: Gredos. Estudio sobre la dedicatoria del Polifemo». «Los cánticos del cíclope. Text. La oscuridad luminosa: Góngora. «Del fuego regalado. «Algunos escorzos comparativos de la poética de Góngora y García Lorca a trescientos años de distancia».). 441 pp. FORCADAS. pp. «El deseo como discurso en la Fábula de Píramo y Tisbe ».. La Torre. xxiv (1969). pp. Jeanne Battesti-Pellegrin et al. 625-639.. 327 pp. Raymond. 159-179. Aleixandre. Barthélémy. en JF. «Píramo: un retrato burlesco o claves para un acercamiento a la competencia lingüística de Góngora». Antonio. Góngora y Balbuena». Celehis. GARAU. 175-185. El universo de Góngora: orígenes. 153-158. Alberto M. GAHETE JURADO. Revista de Filología. 2004).). 1970). Juan. Jesús M. Los ciclos de la intertextualidad». Edward H. University of Alabama. 183 pp. 41-55. pp. 252-257. Lorca. 433-437. 5-16. «Góngora’s Anticomedia: Introductory Notes on Las firmezas de Isabela ». en VG.278 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 279 FERNÁNDEZ JIMÉNEZ. 1988). pp. GAHETE JURADO. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina. id. Incl. VV. FITZMAURICE-KELLY. FRATTONI. 1968. GARCÍA. Espinosa Medrano (Comentaristas antiguos). Cuadernos de Estudios Gallegos. 4. 1 (2008). en JGG. Isabel. Pedro Díaz de Rivas’ commentary on Góngora’s Polifemo: a thesis in Spanish. Raymond. «Fusiones y fisiones en el gusto literario. University of New York. Press. 63 (1997). pp. «Símbolos y tradiciones en la poesía sacra de Góngora: el paréntesis cíclico». pp. 5 (1993). «Note sur trois manuscrits des œuvres poétiques de Góngora». «Algunas noticias sobre don Martín Vázquez Siruela». VV. pp. RHi. 45-69. «Pedro de Valencia en la censura a las poesías de Góngora». Antonio. en AGM. pp. Joseph Guerin. Stephen Boyd & Jo Richardson (eds.

Michèle. «Los Comentarios de Salcedo Coronel a la luz de una crítica de Ustárroz». GARROTE BERNAL. Guanajuato en la geografía del Quijote (Guanajuato. [8] + 420 pp. «Las cartas boca arriba (notas sobre el epistolario de Góngora)». GARCÍA-PAGE. The Metaphors of Luis de Góngora. «A Nineteenth Century English Translator of Góngora».). pp. David Lee. 1971).). GATES. Visages de la folie (1500-1650) (París: Sorbonne Nouvelle. Antonio. «Ciego que apuntas (Análisis de un poemilla de Góngora)». «The Linguistic Mixture of Góngora’s Fábula de Píramo y Tisbe». GATES. señorito cordobés. 190 pp. pp. lxvi (1951). Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba. ii. pp. Incl. «La folie d’amour. AA. La hidra barroca (Santa Fe. Epos. lxxv (1960). GARCÍA JIMÉNEZ.). xlii (1951). Francis Cerdan (ed. 67-89. Celsa Carmen. 1994). 1998). xxxiii (1938). Cf. Góngora y la mujer (Córdoba: Diputación. «Góngora’s Polifemo and Soledades in Relation to Baroque Art». en FrGL. pp. Antonio. GARCÍA LORCA. Rudolf. pp. «Soledades y melancolía: en torno a la metáfora». MLR. Arquivos do Centro Cultural Calouste Gulbenkian. Patricia. Juan de. Cf. «Der wandernde Wald: Hekate bei Góngora». 1963). GENDREAU-MASSALOUX. 2007).). Pennsylvania: ALDEEU. 1933. GENDREAU-MASSALOUX. Eunice Joiner. «Sidelights on Contemporary Criticism of Góngora’s Polifemo». GENNARO. Begoña López Bueno (ed. 23-28. La Civiltà Cattolica. Gaspar. Studies in Honor of Elias L.. «António da Fonseca Soares. De Garcilaso a Lorca . xv (1961). de Garcilaso à Góngora: épanouissement et métamorphoses d’un thème mythique». 746-764. vii (1983). xlvii (1956). GARCÍA MONTES. «La casa de Góngora». en FrGL. «Humanismo y erudición en el Polifemo comentado de García Salcedo Coronel». «Entre voces y ecos: Quevedo contra Góngora (una vez más)».. «Mitología clásica en la obra poética de Góngora: los sonetos». GEREZ. v (1937). 11 (1991). pp. Bruno M. Edad de Oro. Iván. 153 pp.. Francisco. Philological Quarterly. The Johns Hopkins University. GARCÍA RODRÍGUEZ. 385-395. PMLA. 45-52. 449-460. «La construcción comparativa en la lengua de Góngora». 247-262. [3]. «Paravicino. Giuseppe de. 255-258. Mario. pp. 37 (1998). (eds. Eunice Joiner. Michael. 18-26. 113 (Roma. Guanajuato en la geografía del Quijote (Guanajuato. 24 (2005). 101-116. GATES. HR. Universidad de Antioquia. Baltimore.280 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 281 GARCÍA JARAMILLO. GARCÍA P. pp. Damiani y Ruth el Saffar (eds. iv (1932). «La anagnórisis en el drama español del primer tercio del siglo xvii: Góngora y Quevedo». pp. Germanisch-Romanische Monatschrift. pp. Francisco. 199-217. 81-86. «Góngora. Antonio Cruz Casado et al. Díaz de Rivas (Comentaristas antiguos). «New Light on the Antídoto against Góngora’s pestilent Soledades». Juan de Tamayo Salazar and Miguel de Barrios». GAYLORD. 160-163. xxviii (1937). 260 (1963). Eunice Joiner. «La vérité dans le sonnet espagnol baroque: lecture de quelques poèmes de Góngora et de Quevedo». Michèle. 1952). Algunas traducciones. GATES. GATES. 13-26. 241258. Antonio. el 27 y el barroco del siglo xx». GATES. Incl. y Pedro CONDE PARRADO.). en FrGL. pp. GARCÍA-PAGE. 191-200. «Aspetti della critica gongoriana: nel iv centenario della nascita del poeta». Péndulo. «Pyramus and Thisbe in Ovid and Góngora». GATES. La Estafeta Literaria. «Reminiscences of Góngora in the Works of sor Juana Inés de la Cruz». xii (1926). 199-206. 350-359. 1964. pp. «Dos sonetos y una canción». 1998). Andrés Soria Olmedo (ed. pp. pp. BRAE. 135 pp. Jairo. en Hans Flasche (ed. pp. 61-77. «Góngora: precursor del expresionismo». 1956). GARCÍA LORCA. de Luis de Góngora». Eunice Joiner. An Annotated Edition. 93-98. entre variaciones y originalidad». 16 (1994). pp. «Una parodia de dos fábulas gongorinas». GATES. 123-148. Una constante en la poesía gongorina». en FrGL. xiii (Heidelberg. Rudolf. Eunice Joiner. Estudios dedicados a Menéndez Pidal (Madrid: CSIC. Eunice Joiner. «Don Luis Carrillo y Sotomayor y los orígenes del culteranismo».). pp. pp. Alfinge. Delaware: Juan de la Cuesta. La Torre. «Con pocos libros libres: la poesía de Góngora bajo el signo de Garcilaso y Herrera». 275-286. GARRISON. Javier. «El barroco español y la poesía de Góngora. GATES. «Más allá del carpe diem: el soneto Mientras por competir con tu cabello. 1041-1058. México. pp. Eunice Joiner. De Garcilaso a Lorca (Madrid: Castalia. pp. GARGANO. Manuel. pp. 1990). HR. pp. Romanic Review. pp. «Góngora and Pedro Espinosa». 19 (2007). David Lee. Rivers (Potomac. «The Self-Conscious Intention of Góngora’s Fábula de Píramo y Tisbe ». Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. 1974. GARCÍA LORCA. 1981). Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. Eunice Joiner. «Góngora’s Indebtedness to Claudian». María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa (eds. Berlín: Colloquium Verlag. «Góngora’s Parody of Ovide moralisé in La Fábula de Píramo y Tisbe ». 2007). Maryland: Scripta Humanistica. pp. pp. Journal of Hispanic Philology. vii (1939). 107-144. «Góngora and Calderón». xx (1979). 427-452. GATES. pp. GATES. Eunice Joiner. Justo. GATES. GESSO. xlix (1954). 108-113. MLR. Newark. pp. «Análisis de un romance de Góngora». 94-100. Góngoras Warnrede im Zeichen der Hekate: ein Deutungsversuch zu den Versen 366-502 der Soledad primera. Análisis de un romancillo de Góngora». GARCÍA LORCA. xviii (1935). pretendiente en corte». Versión completa: «La imagen poética de don Luis de Góngora». GARCÍA LORCA. Incl. Filología. Estudios Humanísticos. DF: El Colegio de México. Romanic Review. Romance Notes. Góngora hoy. Mario. Calderón de la Barca (Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft. 231-248. 2011). José Julián Labrador Herraiz y Leandra Teresa (eds. pp. Góngora and the Pyramus and Thisbe Myth from Ovid to Shakespeare. David Lee. pp. GENDREAU-MASSALOUX. Mary. NRFH. Revista Hispánica Moderna. Hispania (California). xi (1995). 6 (junio de 1927). 313-325. Anuario de Estudios Filológicos. pp. David Lee. David Lee. «Notas a La lengua poética de Góngora. iii (1955). «En equívoco altar: Góngora. GARGANTA. 66 (1951). Michèle. GATES. 105-117. x + 228 pp. «Góngora y la tradición lírica petrarquista. GESKE. El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. 2008). ix: Ángel fieramente humano. Eunice Joiner. Randel. y Alba DÍAZ RODRÍGUEZ. xii (1933). 355-365. De Garcilaso a Lorca . de Dámaso Alonso». Doctoral Dissertation. Eunice Joiner.). Residencia. 246-247. pp. «Salazar Mardones’ Defence of Góngora’s Poetry». pp. 591-629. 661-668. 201-222. pp. pp. GARRISON. 105-114. pp. Eunice Joiner. GATES. 276-287. Eunice Joiner. 1984). GATES. xxxii (Medellín. xvii (1994). Federico. GATES. Concepto de barroco». «An Unpublished Letter from Pedro de Valencia to Góngora». Eunice Joiner. GESKE. 135153. Documentos gongorinos. Juan Fernández Jiménez. pp. Antonio. p. 165-175. 217-228. i. GATES. 540-546. Reimpr. pp. pp. 19-31. ix (1941). Joaquín Roses (ed. Classical and Modern Literature. GARRISON. Defender of Góngora». . 9 (2008). J. AA. pp. Eunice Joiner. Michèle. 81-87. Granada: Junta de Andalucía.). PMLA. Cf. pp. pp. Góngora y el grupo del 27 (Sevilla: Junta de Andalucía. «En torno a Góngora (fragmento)». pp. VV. GARRIDO PALAZÓN. Eunice Joiner. 1989). GARRISON.). GERLI. Verso y Prosa. Ana María del. pp. the Gongoristic Poet». HR. GARGANO. David Lee. pp. 503-508. pp. 1996). 1960. «Hermana Marica. an Imitator of Góngora and Calderón». xxxiv (1968). GATES. liv (1939). 435-450. Translation and Study of Selected Satiric and Burlesque Ballads of don Luis de Góngora y Argote. GENDREAU-MASSALOUX. 1994. Papeles de Bastitania. 115-157. Francisco. Travaux et mémoires (Limoges. GENDREAU-MASSALOUX. «Three Gongoristic Poets: Anastasio Pantaleón de Ribera. «Deux poèmes inédits attribués à Góngora». Études ibériques. GARRISON. Estudios en homenaje a Enrique Ruiz-Fornells (Erie. De Garcilaso a Lorca (Madrid: Castalia. «La burla del varón en boca de mujeres. GARRISON.). GARCÍA SORIANO. VV. pp. Michèle. Francisco. Philadelphia: University of Pennsylvania. ii. 1962).. Eunice Joiner. GARRIDO CAMACHO. GATES. Romanic Review. «Góngora’s Use of Proverbs». Actas del iv Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Alcalá de Henares: Universidad. E. Eunice Joiner. 33-46. pp. «Don Francisco Fernández de Córdoba. pp. PMLA. Eunice Joiner. junio de 1975). GARCÍA VALDÉS. 1984). MLN. Texas Studies in Literature and Languages (1960). 477-482. Una densa polimorfía de belleza. 1998).

G. 1995). 1947). «La fortuna de Góngora en el siglo xviii».). Mònica. 89-114. 169-184. VV. Poesía Española.. 1961). GÓMEZ ALFARO. Giulia Poggi (ed. 16 pp. 31-32 (1959). MLR. 299-310. xxxviii (1959). 2008). «Sobre las fuentes literarias: con motivo de un texto de Espronceda y un pre-texto de Góngora». Nigel. G. «Hacia una lectura transatlántica del Primer sueño de sor Juana y las Soledades de Góngora». Córdoba. pp. 447-470. 86 (1960). 21-25. 182-187. pp. Titus von Heydenreich et al. GOLDBERG. GIMFERRER. Journal of Hispanic Philology. «Defensa de Góngora por un comentarista americano». 21-29. Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. xliv (1961). «Luis de Góngora (1561-1627). pp. xliv. GONZÁLEZ-BARRERA. pp. pp. GONZÁLEZ Y FRANCÉS.. pp. «Góngora. Joseph E. GRIFFIN. xvi. cxliii.. GROSSI. xli. pp. «Invention in an Imitated Sonnet by Góngora». 2009). «Alusiones clásicas en la obra poética de Góngora». . Cesare. pp. F. 2001). lvi (1979). Góngora hoy. 428-440. Agustín de la. Cedomil. xxx (California. 59-67. GONZÁLEZ GARRIDO. 43 (2002). GONZÁLEZ QUINTÁS. 80 pp. F. Francis Cerdan (ed.. GORNALL. Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. GONZÁLEZ QUINTÁS. GLENDINNING.. 1912). Juan Casas Rigall y José Manuel González Herrán (eds. iv-v (Córdoba: Diputación.).). Oana Andreia y Sâmbrian-Toma (eds. Poesía Española. i. CHAm. «Nuevos lirios y rosas en las Soledades de Góngora».)». 839-851. pp. GORNALL. 2004). GONZÁLEZ. incl. 1899. pp. «La creatividad de las rimas en las décimas y letrillas de Góngora». 271-276. 49-52. aunque en edad de cuatro sietes )». 2002. 2000). Roberto. Javier. Pedro Ruiz Pérez (ed. pp. lxxii (1970). Joaquín Roses (ed. Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba. G. (eds. en Sevilla: Extramuros. 2008). (eds. lector de Quevedo. pp. pp. 1993). 150-152. GREPPI. AA.. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. 275-282. Romanische Lyrik: Dichtung und Poetik. clásico moderno (1898-1998) (Granada: Diputación. Costa Rica. Flavia. Manuel. Rita. ix-xiii.). Antonio. Góngora hoy. «Góngoras’s Soledades: alabanza de aldea without menosprecio de corte ?». GRANJA. rebozos e intercambios de identidad en Las firmezas de Isabela de Luis de Góngora». Elena.). pp. «Góngora según Quevedo: breve relación de una historia injuriosa». GONZÁLEZ OLLÉ. Gerhard.). Homenaje a Benito Varela Jácome (Santiago de Compostela: Universidad. en prensa. J. núms. GÓMEZ ALFARO. 115-118. Atenea. Francesco. 496-504. 35 (2009). 1997).282 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 283 GHERARDI. «Obscuritas und Lesbarkeit moderner Lyrik: Zu Mallarmés S onnet en -yx (mit einem Seitenblick auf Góngoras Hurtas mi vulto. «Lezama. cxliii. «El estilo gongorino en la poesía española del siglo xviii. GRISMER. lxxxvi (Liverpool. (eds. Góngora. GRANADOS. Antonio. 201-206. 1983). Mònica. BRAC.). Granada: Junta de Andalucía. en Sevilla: Extramuros. pp. El universo de Góngora: orígenes. Repertorio Americano. El Siglo de Oro antes y después del Arte Nuevo. Nigel. «Un modo de subsistencia del romancero nuevo. y Tomás RUIZ-FÁBREGA. La Torre. Hispania. «Porque no soy lo que muestro: embozos.. 63 (1957). GRIBANOV. 168-178. 1896. G. pp. Pere. RHi. G. «The Poetry of Wit: Góngora Reconsidered». Pere. 291-301. GONZÁLEZ. lxxx (1985). 351-361. J. Góngora y la poética del mal gusto». 92-93 (Pittsburgh.). La hidra barroca (Santa Fe. 4e série (París. 27 (Turín. Jack de. Nigel. lxv (1925). pp. pp. Jaime. GÜELL. Antonio. Don Luis de Góngora vindicando su fama ante el propio obispo. pp.). pp. Cánones críticos en la poesía de los siglos de oro (Vigo: Academia del Hispanismo. Nueva Orleans: University Press of the South. Verónica. MLR. 2011). GONZÁLEZ ECHEVARRÍA. 393 (Concepción. «Art and Nature: Góngora’s Funerary Sonnet for El Greco». pp. GORNALL. GORNALL. iv-v (Córdoba: Diputación. pp. Antonio Cruz Casado et al. 1970). J.). Lola. 1-23. Córdoba. «Un aproccio a Góngora». Gómez-Montero. «Góngora et le gongorisme». «La silepsis y la metáfora al servicio del conceptismo: Góngora y Quevedo». «Apetitos de Góngora y Lezama». GOURMONT. Reimpr. Nuevos enfoques desde una perspectiva pluridisciplinaria (Craiova. 81-87. lv (1978). «Fondo satírico y trasfondo erótico en la poesía del Siglo de Oro (a propósito del soneto No sois. María José Sánchez Montes et al. pp. María Luisa Lobato (ed. turcos y monjas: a vueltas con la polémica de las Soledades ». GIMFERRER. Nathan. «De pelícanos. a la luz de la política y la estética». De pura honestidad templo sagrado (1582)». Berceo. 5 (1989). GLENDINNING. pp. viii + 306 pp. 29-57. «Quevedo y Góngora: dos caminos con diferente éxito de cara a la posteridad». 311-321. pp. Chile. ii. i (Málaga: Real Academia Española-Caja de Ahorros de Ronda. BHS. «Góngora o lo absoluto». pp. GORNALL. «Defensa e imitación de Góngora en Juan de Espinosa Medrano». lxxv (1980).. 1992). lix (Glasgow. prefacio de Robert Jammes (6 pp. «Góngora y la retórica manierista de la dificultad docta». Literaturwissenschaftliches Jahrbuch im Auftrage der Görres-Gesellschaft. pp. Federico García Lorca. GOEBEL-SCHILLING. Le plaisir des formes dans la littérature espagnole du Moyen Âge et du Siècle d’Or (Toulouse: Université de Toulouse-Le Mirail. 255-276. «Francisco López de Zárate y los comentaristas de Góngora». 1982). Revista Iberoamericana. GÓMEZ ALFARO. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. F. 1997). 312-316. GROOT. pp. 2011. J. Cuadernos de Cultura Hispánica. 315-326. Alexander. 95 (Pittsburgh. Cesare.). José Carlos. GROSSI. Actas del vii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Madrid-Frankfurt am Main: Vervuert. pp. pp. «Lecture métrique et rythmique de ¡Qué de invidiosos montes levantados… de Luis de Góngora». GROSS. «Presencia de América en la poesía de don Luis de Góngora y Argote». F. 2006). «Lorca legge Góngora». y Colin C.). 479-491. Edad de Oro Cantabrigense. 56-95. «Classical Allusions in the Poetic Works of Góngora». Roberto. Mónica Güell y Marie-Françoise Déodat-Kessedjan (eds. Versión castellana. Walter Pabst zu Ehren (Tübingen: Stauffenburg. pp. Jack de. GORNALL. xviii (1994). 134-146. GREPPI. SMITH. pp. «El empleo de los números en las Soledades de Góngora». Promenades littéraires. «Tantos jazmines cuanta yerba esconde / la nieve de sus miembros da a una fuente. Máscaras y juegos de identidad en el teatro español del Siglo de Oro (Madrid: Visor. v. en RGE. 17-30. Mònica. «Góngora’s serranas ». Ángel. 101-131. 275-288. GÜELL. 1994). Anuario Lope de Vega. GIORDANO. BHi. pp. Julián. 1996). sin numerar). 2008). xxvi (1955). GÜELL.. racionero. Teresa. G. pp. GLENDINNING. BHS. pp. 114. Joaquín Belda y Lezama Lima». Anthony J. Revista de Estudios Hispánicos. «Note sur quelques échos de Cervantes et de Góngora dans le théâtre de Jacinto Cordeiro». Las flores estrelladas». Rémy de. pp. suplemento. GUAZZELLI. Incl. Romances de Góngora y de Lope de Vega en bailes del Siglo de Oro». 121-133. 165-167. GOIC. 2011. Elena. pp. 1976).). «El crisol de las formas: Góngora». pp. BHS. pp. 287-297. Hispania. GÓMEZ ALFARO. Nigel. Cervantes and the Romancero».). 113-129. «Góngora. 2012). 7-12. J. Cf. 157-175. Lexis. BHi. «Con Luis de Góngora y Dámaso Alonso». F. GONZÁLEZ MARTÍNEZ. Atenea. Relecturas: estudios de literatura cubana (Caracas: Monte Ávila. Valente. GONZÁLEZ ECHEVARRÍA. xv (2009). GILLET. 393 (Concepción. J. GROOT. Christophe. F. MLN. xvii (University of Alabama. BHS. Manuel. pp. GONZÁLEZ DE GARAY. Chile. 1961). prefacio a Obras de don Luis de Góngora (Manuscrito Chacón). pp. 73-94. «La metáfora erótica: Góngora. Verónica. Reimpr. pp.). en Joaquín Roses (ed.. 2004). Scriptura. 2009). Mallarmé». Fernando. ix (1984). 19 (1991). 127-148. Joaquín Roses (ed. 226-241. Revista Iberoamericana . RFE. 323-349. Interpretación de los versos 179-180 del Polifemo ». pp. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. 331-337. 4 (San José. 2 (2004). «La poesía como un viaje hacia el conocimiento en el Sueño de sor Juana Inés de la Cruz y en las Soledades de Luis de Góngora y Argote». 84 (2001). Estudios dieciochistas en homenaje al profesor José Miguel Caso González (Oviedo: Instituto Feijoo. 1976). 1948). «¿Existía una relación intelectual entre Lorca y Góngora?». RG. «Acerca de la interpretación del soneto nº 259 de Góngora». «Una posizione ideale per il traduttore delle Soledades ». «El mar como tema estructurante en la Fábula de Polifemo y Galatea de Luis de Góngora». 1991). Pedro. pp. pp. «Un problema de la temática floral gongorina». «Signum Naufragii: Góngora. Jorge. Ángel Abuin González. pp. 77 (1962). Close y Sandra María Fernández (eds. 365-379. Giulia Poggi (ed. 141-172. Sigma. pp. Letras Femeninas. 177-196. pp. 123 (Logroño. Raymond L. 1975). 171-192. pp. Intertextuality through Obscurity: the Poetry of Federico García Lorca and Luis de Góngora. «Góngora’s No son todos ruiseñores: an alba a lo honesto ?». GONZÁLEZ Y FRANCÉS. RLit. pp. Antonio. Juan.). 473-480. GOYTISOLO. GONZÁLEZ BOIXO. «A New Góngora-Manuscript».

477-480. Londres: Birbeck College. Once estudios sobre las Soledades de Góngora. con Pellicer al fondo». 2011). AA. 7-30. HART. «Góngora’s Polifemo: the Humor of Imitation». Sarduy y el neobarroco». pp. «Góngora’s Polifemo as a Prototype for a Calderonian Tyrant». «El manierismo de Góngora en la Soledad primera ». GUILLÉN. 1999). 23-53. HOWELL. 207-214. 3 (2007). Rafael. 74-94.. «Notes à propos de Góngora». prólogo de José María Micó. «The Classic and the Baroque: Sonnets of Garcilaso and Góngora». INFANTES. Arquivo Literário. HATZFELD.. Susana. 213-226.. 445-449. pp. Humberto. 259-265. Gustavo. «Tenebrismo. HORNEDO. pp. «Uma poesia bilingue de D. pp. JACCOTTET. Barry W. «A Variant of one of Góngora’s Ballads». ed. GUTIÉRREZ. J.). Cf. RILCE. Estudios sobre el barroco (Madrid: Gredos. 33-57. 621-625. lxxxiii (Glasgow. cxliii. Nouvelle Revue Française (1974). Breve ensayo valorativo». «La fecha de la Soledad segunda a partir de una fuente desconocida». Jorge. Francisco A. 193-231. 1990). 595-747. 43-94. «Neue Daten zur Biographie des aragonischen Gongoristen Gaspar Buesso de Arnal». Letras Libres. HEYDENREICH.. Chile. Razón y Fe. Algunas traducciones. HERRERO GARCÍA. 105-118. pp. pp. Cf. GUILLÉN. BSS. 211-214. pp. pp. 78 (septiembre de 1995). What’s Past is Prologue. «Góngora y el estilo castellano ¿llano?». Bibliotecas y Museos. 153 (1960). 141-154. Neophilologus. 1930). Helmut. iii (1953). 80 (1984). Harry W. Incl. 388 pp. Actas del Congreso Internacional sobre Humanismo y Renacimiento (León: Universidad. 81 (1927). lxiii (Groningen. xxi (1970). 11 (julio de 1927). . 41-46. Hacia «Cántico». 2006). (eds. en HH. Ernest Herman. 1 (Santiago de Chile. 4-5 (1990). GUILLÉN. Some Preliminary Remarks to a Study of Góngora’s Fábula de Píramo y Tisbe. Titus. JAMMES. «Su originalidad». pp. 317-334. Martín Luis. Naturaleza y alegoría en el Polifemo de Góngora». Rafael M. «Soledad i. pp. Sibbald (Barcelona: Ariel. Maurilio Pérez González (ed. Thomas R. pp. BHS. 45 (1930). pp. pp. Incl. Luis. Valladolid: Fundación Jorge Guillén. HERRERA MONTERO. Romance Languages Annual . 92 (1977). 8-9 (1980). Carlos. Stephen M. 156 (1961). pp. «Le Romance Cloris el más bello grano. 139-352. pp. pp. Jacques. IVENTOSCH. 1986). «Notes sur la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora». 1964). J. IFE. GUSMÁN. GUYLER. Eduardo. vi. 24-27. 82-87 y 164-165. DF. Góngora en su siglo y en el nuestro (Múnich: Spanisches Kulturinstitut. «Antivalues in the Burlesque Poetry of Góngora and Quevedo». GUZMÁN. 2010). Mythes. «Sobre las Soledades de Góngora (16271927)». pp. pp. Rafael M. VV. Luis de Góngora». 281-284. 2002. en HH. «Góngora and the Hyrcanian Tigress». en JG. AA. HERREROS TABERNERO. Puerto Rico. Aurora. HEYDENREICH. An Approach for Reading and Teaching». pp. Robert. La Torre. «The Baroque of Cervantes and the Baroque of Góngora. ed.. pp.). pp.. 2004). HERNÁNDEZ VISTA. «Góngora músico». i. GUZMÁN. HALEVI. Elena. Humberto. Revue des Langues Romaines. 16-36. «Góngora im Kreuzfeuer der Inquisition». Manuscritos. 35-40. ¿lienço de Flandes o pintura valiente?». Woodward (Edimburgo: Scottish Academic Press. 1958).284 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 285 GÜELL. 680-683. Richard. ICAZA. 26 (2009). HUERGO CARDOSO... 1975). pp. «Un sonnet faussement attribué à Góngora». de Antonio Piedra y Juan Bravo. HESPELT. Notas para una edición comentada de Góngora. ix (La Habana. HILBORN. Anales Cervantinos. Crepúsculos pisando. 1984). IGLESIAS FEIJOO. i. LNL. 10 (1998). en JG. pp. Revista de Estudios Hispánicos. RLit. pp. GUIMARÃES.). «Góngora. de Góngora».. «El uso y el abuso de la Aurora en Garcilaso. pp. pp. HORNEDO. pp. 1990). 74-96. Herrera Montero. pp.. mythographies et poésie lyrique au siècle d’or espagnol (París: Didier. i. Repr. en el salto. lxxxii (1979). pp. pp. p. Miguel. José. Herman. 2002). «El creciente gongorismo en las comedias de Lope de Vega». Samuel L. pp. GUTIÉRREZ. JAMMES. 1998). HEYDENREICH. La rima en Garcilaso y Góngora. «Afasia y negación en las Soledades de Góngora». 67-71. 44-59. pp. HUERGO CARDOSO.). 115-124. Bazán. 281-294. GUERRA FLORES. 21 (México. «Una carta inédita de Quevedo y algunas noticias sobre los comentaristas de Góngora. HERNÁNDEZ. «Sobre dos eneasílabos de Góngora: del alhelí y de la viola alba». pp. VV. JAMMES. «El romance de Góngora en El príncipe constante de Calderón». 151 (1959). 47-55. CHAm. pp. J. «Sobre amor y erotismo en las Soledades ». IGLESIAS FEIJOO. Exemplified by the Motif las bodas ». pp. «Quevedo. 1973. La Gaceta Literaria. Heft 40). «Las Soledades de Góngora. Luis de Góngora». 289-297. 17-41.. JACCOTTET. HUERGO CARDOSO. Delfim. BSS. Diwan. p. Mario. Juan M. «Los sonetos de Góngora. Titus. Herrera y Góngora». y Elena HERREROS TABERNERO. 103-123. «Sur six vers perdus de Góngora». 20-21 (2001).. 463-473. Barry W. Cf. Humberto. pp. lxxxvii (Liverpool. Marges. 187-212. Mònica. lxxii (1956). núms. Luis. pp. Morada de la palabra: homenaje a Luce y Mercedes López Baralt (San Juan: Universidad de Puerto Rico. Revista Hispánica Moderna. 1974). 32 (Tübingen. ISSOREL. GUZMÁN. 237-252. MLN. 27-28 (1958). GUILLOU-VARGA. 26 (Río Piedras. en SGV. 1974.. 82-87. BBMP. LNL. HOWE. Robert. 87-119. Homenaje a William L. pp. Suzanne. Romanistisches Jahrbuch. Yael. Estimaciones literarias del siglo xvii (Madrid: Voluntad. pp. Ordenación y notas». 1979). 13 (1916). iii. Martín Luis. xiv. pp. 97-110 y 321-335. Helmut. A Collection of Essays in Honour of L. en la carrera». capitalización simbólica y tomas de posición en el campo literario español de la primera mitad del siglo xvii». JAMMES. Mika K. 160-161. pp. Córdoba: Diputación. de K. 842-850. A. «Poesía sobre poesía: España y Portugal entre nuevos centones gongorinos». 250 pp. Revista de Archivos. «Cuatro sonetos atribuidos a Góngora». HUERTA. Góngora y su vigencia en la poesía contemporánea». Actas del viii Congreso de la Asociación Internacional del Siglo de Oro (Santiago de Compostela: Universidade. lxxxi (Glasgow. «El canon del Siglo de Oro bajo el signo de Góngora». 16 (Perpignan. 393 (Concepción. LNL. Voz y Letra. 7-8 (1978). MLN. Die «Collusión de Letras Humanas y Divinas» (1637-1644) des Aragoniers Gaspar Buesso de Arnal zur Verteidigung Góngoras. «El zurrón de Polifemo. lix (1983). Luis. Estudios literarios de hispanistas norteamericanos dedicados a Helmut Hatzfeld con motivo de su 80 aniversario (Barcelona: Hispam. Philip. HUERGO CARDOSO. Humberto. Díez-Canedo. pp. HITCHCOCK. Estudios sobre el barroco (Madrid: Gredos. Revista de la Biblioteca Nacional. Eugenio V. Antonio Azaustre Galiana y Santiago Fernández Mosquera (eds. IFFLAND. 1961). Fichter (Madrid: Castalia. lxiv + 83 pp. «The Rhythm of Góngora’s Soledades. Walter. S. 445 pp. 613614 (2001). 1926). xxxvii (1972-1973). HART. «En la lucha. Razón y Fe. xli (1917). 1962). 1964). 1995). «Lenguaje poético: Góngora». HATZFELD. «Poética de Juan de Espinosa Medrano en el Apologético en favor de D. 1-47. 294-327. RHi. «La mythologie dans la poésie de don Luis de Góngora». Philip. «Un epigrama latino de Góngora». «Las dos lenguas de Góngora». pp. HOPKINS. Revista de Erudición y Crítica. ii. IFE. Culteranismo und theologische Poetik. Compostella aurea. «Las Soledades y el Polifemo de Góngora: distinción. de. 1980). Salvador Bacarisse et al. Titus. William Mejías López (ed. Iberoromania. 2. Exeter: University Press. pp.). 141-203. Víctor. «Algunos lugares oscuros de las Soledades de Góngora. Atenea. Algunos casos españoles (Madrid: Revista de Occidente. HOLZINGER. M. pp. David. Robert. pp. pp. 2000). Hispanófila. 583591. 1971). Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. 6-13. GUERRERO. Summa. Robert. Jorge. 2009. 220-237. Claro Escuro.. Humberto.. 19 (2008). David Kossoff y José Amor y Vázquez (eds. 137-143. Hispania. James. HUERGO CARDOSO.). Notas sobre el pasaje de la cetrería». J. S. 55-81. 164 (1961). Issorel (ed. «Una nueva lectura del Apologético de Espinosa Medrano». «The Pilgrim’s Role in the First Solitude». Jorge. J. pp. pp. Humberto. «Menéndez Pelayo ante la poesía de Góngora». gongorismo y barroquismo». 1977 (Analecta Romanica. HUERGO CARDOSO. tomo xii (Lisboa. Frankfurt am Main: Vittorio Klostermann. HERMIDA RUIZ. Lenguaje y poesía. Cf. Dos versiones de Píramo y Tisbe: Jorge de Montemayor y Pedro Sánchez de Viana (fuentes para el estudio del romance «La ciudad de Babilonia» de Góngora).

BHS. Royston O. Góngora hoy. pp. «Un hallazgo olvidado de Antonio Rodríguez-Moñino: la primera redacción de las Soledades ». «Dos sátiras vallisoletanas de Góngora». 2012). «La figura del donaire en Las firmezas de Isabela.. 235-242. Elisha K. BHS. pp. Hommage des Hispanistes français à Henry Bonneville (Tours: Société des Hispanistes Français de l’Enseignement Supérieur. JAMMES. Traditions populaires et diffusion de la culture en Espagne (xvi-xvii siècles) (Burdeos: Institut d’Études Ibériques et Hispano-Américaines. 255-271. Robert. Augsburgo: Blasaditsch. Friedhelm KEMP y Titus HEYDENREICH. de Góngora». «Sobre la estética de Góngora». 1955). Jacqueline Covo (ed. Revista de la Universidad de México . 117-120. «Historia y creación poética. 7 (Toulouse. JAMMES. 27-29. T. Robert. Edad de Oro. 1996). Nicolás Antonio (Comentaristas antiguos). AA. Góngora y el descubrimiento de América». 31-52. JOHNSON. pp. xciii (1991). «Distortion and Distancing: Approaches to Courtly Love in the Poetry of Quevedo and Góngora». 1981). Histoire et création (Lille: Presses Universitaires. Góngora hoy. pp. Burdeos (impr. JAMMES. Der barocke Traum von der enzyklopädischen Beherrschung der Welt». La Silva (Sevilla: Universidad. Royston O. JAMMES. Robinson. BHS. pp.). pp. VV. xxxi (1954). 1967. 149-158. 57 (2002). Góngora y literatura mitológica». 44 (2009). The Burlesque of Mythology in Seventeenth-Century Poetry in Spain. 5 (1978). Los Ángeles. Jewish Culture and the Hispanic World: Essays in Memory of Joseph H. 1-12. Robert. Once estudios sobre las Soledades de Góngora.). pp. «Alfonso Reyes y los estudios gongorinos». pp. «L’Antidote de Jáuregui annoté par les amis de Góngora». KRABBENHOFT. Robert. pp. LNL.). «Juan de Espinosa Medrano et la poésie de Góngora». Hommage à Claude Dumas. 208 pp. 1961). «Góngora y su lección posible».). 1990. Ediciones modernas y Algunas traducciones. «Elementos burlescos en las Soledades de Góngora». pp. bene. Cultismos. JAMMES. Un pasaje difícil de las Soledades ». pp. pp. JEFFERS. JAMMES. KOLDEWYN. Royston O. 127-142. «Góngoras Soledades. pp. Yasunari. 145-157. A Study of Exuberance and Unrestraint in the Arts. Michel Moner et Jean-Pierre Clément (eds. pp. 1949. 31-57.. KOMANECKY. 251-271. xii + 703 pp. xliii (1966). . pp. 61-68. 1983). KLUGE. Sofie. or Does It? Góngora and Baroque Nasality». 1990). 207-218. 19-30. Robert. «Presentación de las Soledades ». 30 (1975). pp. Sofie. pp. pp. Robert. Marges. JONES. 2002). KEEBLE.). 5-35. pp. 2 (1991). Rétrogongorisme. pp. 2 (1983). JONES. 1983). pp. JAURALDE. KLUGE. 57 (1994). pp. «El endecasílabo en las Soledades de Góngora». 118 pp. Hispanófila. recte: homenaje al prof. 27 (1984). «Apuntes sobre la génesis textual de las Soledades ». Criticón. KITAURA. Emilia N. Chapel Hill: The University of North Caroline Press. Criticón. 31-33. «Ensayo de una edición de las Soledades ». Robert. «Góngora and Neoplatonism Again». Robert. Presencia de Alfonso Reyes (México. 749-773. JONES. JAMMES. «Cinco letrillas atribuidas a Góngora». «Góngora’s Stoic Pilgrim». California: The Ward Ritchie Press. Indiana Journal of Hispanic Literatures. JAMMES. Joaquín Roses (ed. Le livre et l’édition dans le monde hispanique. Robert. xl (1963). Johnson. Fernando González Ollé (Pamplona: EUNSA. Carroll B. Edad de Oro. xxv (Bruselas. Samuel G. VV. 21-46.). «Le Romance En el baile del ejido.. pp. 2001). 247-272. KLUGE. xxv (1948).). 25-38. «On the Beach: Myth. lxiv (1962). «Sonetos de Góngora y Paravicino dedicados al Greco». Pablo. pp. Robert. Neologismen. 1996). de Manuel Moya.. 8 (2002). 123-133. JAMMES. JAMMES. F. Robert. JAMMES. pp. pp. 143-159. Madrid. Robert. 10 (1980). 1-16. Kenneth. JAMMES. 82 pp. 42-45. Begoña López Bueno (ed. Christopher. Revue Romane . pp. «The Nose Knows. pp. pp.. Sobre literatura áurea.. «La letrilla dialogada». Études sur l’œuvre poétique de don Luis de Góngora y Argote. pp. Armistead et al.. Pablo. lii (1975). Carroll B. KAMPMANN. Robert. Castalia. 3-17. 122 (2007). Robert. 159-209. Cf. Robert.. clxxxix (Leipzig. «Don Luis entre Ignacio y Galatea». JAMMES. pp. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds..). Múnich: Spanisches Kulturinstitut.. 87-106.). 2004). Cf. pp. 238-246. 189-204. 2002). Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. Robert. JAMMES. Orbis Litterarum. 1952). Góngora y sus contemporáneos: de Cervantes a Quevedo (Córdoba: Diputación. José Olivio. xvi e-xxe siècles. Trad. «Góngora y Quevedo». Begoña López Bueno (ed. Joaquín Roses (ed. Poetry. BHS. JOHNSON. Das poetische Vokabular bei Fernando de Herrera und Luis de Góngora. Robert. and the End of the Soledades». «Traduire Góngora». Archaismen. 193-215. 133-143. La Caña Gris.. Phillis. 83-93. JAMMES. Royston O. Jacques Issorel (ed. KIESSEL. «Palabras sucias y deshonestas en la poesía de Góngora». pp. xvi + 275 pp. Kenneth. BHi. pp. Robert. W. 1969). 1928. Criticón. Robert. 10-12. «Función de la retórica en las Soledades ». Gongorism and the Golden Age. «Góngora’s Heresy: Literary Theory and Criticism in the Golden Age». 2001). JAURALDE. 1995). vi. Calíope. KRABBENHOFT. Edición y anotación de textos del Siglo de Oro (Pamplona: Universidad de Navarra. 1 (1978). «Le Gongorisme est-il vivant?». Robert. BHS. pp. «Some Mythological Figures in Golden Age Satire and Burlesque». 113 (1995). Delaware: Juan de la Cuesta.. Carmen Saralegui Platero y Manuel Casado Velarde (eds. 125-139. «Sobre la semántica de la nasalidad: El poema gongorino Contra una roma ». JOHNSON. JAMMES. pp. 91-120. W. «Quevedo’s Notes on Herrera: the Involvement of Francisco de la Torre in the Controversy over Góngora». 13 (1981). «Tradition populaire et inspiration savante dans la poésie de Góngora». de Góngora». 1987). en Toulouse): Institut d’Études Ibériques et Hispano-Américaines. Glosa. 1987. 161-180. pp. JAURALDE. Philologica (Homenaje al profesor Ricardo Senabre) (Cáceres: Universidad de Extremadura. «Las didascalias en el teatro de Góngora». Entremés attribué à Góngora». 1972. JAMMES. «Amazonas del mar y sátiros acuáticos. 15-32.286 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 287 JAMMES. Pablo. Pratiques et discours paratextuels (Grenoble: Université Stendhal iii. Le Journal des Poètes. 46-70. «La destruycion de Troya. JAMMES. i. pp. pp. 1992). «El contexto poético de Góngora y los primeros poemas de Quevedo». 16 (Perpignan. 49-66. Robert.. DF: Fondo de Cultura Económica. AA. lxxiii (1996). esp. pp. Hans.. Crepúsculos pisando. KAPUSTE. 781-782 (enero-febrero de 2012). Criticón. Robert. «Vulgo lascivo erraba. JAMMES.. 53-65. «The Poetic Unity of the Soledades of Góngora». 207-219. JANNER. JIMÉNEZ. Robert. JAMMES. JAMMES. 1948. JAMMES. 12 pp. JAMMES. Robert. VV. 103-123. JONES. KANE.. 94-111. 213-233. Gongorism and a Thousand Years. Góngora en su siglo y en el nuestro.). BHS. «De Doctrina Gongorina: Góngora’s Defence of Obscurity». Caravelle. pp. Londres. Robert. Robert. La contestation de la société dans la littérature espagnole du siècle d’or (Toulouse: Université de Toulouse-Le Mirail. «Neoplatonism and the Soledades ». Robert. VV. Jesús Cañedo e Ignacio Arellano (eds. en prensa. pp. i-iii (Córdoba: Diputación. «Radiografía de una canción gongorina». 1 (1992). JAMMES. T. Falconry. Criticón. KELLEY. 19-41. BHS. AA. JAMMES. pp. «Góngora en el espacio y en el tiempo (1609-1615)». AA. pp. 99-117. Ínsula. Michel Moner et Michel Lafon (eds. MLN. 4-5 (Valencia. 164 (1963). «Der Name Góngora». Rüdiger. Doctoral Dissertation. 1991).. Peter M. Pulchre. 60 (1994). BHi. pp. Ediciones modernas.). Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar. «Góngora en el Diccionario de Autoridades ». JAMMES. Criticón. KEEBLE. 12 (1993). (eds. 1966).). Sofie. JAMMES. Carroll B. El teatro menor en España a partir del siglo xvi (Madrid: CSIC. El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. Robert. Joachim. «À propos de Góngora et de Quevedo: conformisme et anticonformisme au siècle d’or». Archiv für das Studium der neueren Sprachen. pp. Silverman (Newark.. lxxvii (2000).

«Las Obras de don Luis de Góngora y el conde-duque: mecenazgo. Hispania (California). Aula (1983). 2011). «La velocidad y silencio con que nuestra vida se pasa. ii.). Andrea Bresadola. Irving A. en prensa. «Catulo: una presencia en el gongorismo». Eliane. 5-34. CHAm. pp. Acta Salmanticensia. 1994). 90-96. 1992). Estilo barroco. José. pp. Estudios en memoria de Jesús Sepúlveda (Málaga: Anejo lxv de Analecta Malacitana. polémica literaria y publicidad en la España barroca». xxii (1999). Granada: Junta de Andalucía. Kirsten. Boletim de Filologia. Raúl Daniel. La cultura del barroco español e iberoamericano y su contexto europeo (Varsovia. con Góngora al fondo». 1988). 171-227. en RL. Álvaro Alonso y José Ignacio Díez Fernández (eds.). Sabik y K. LAGUNA MARISCAL. pp. 69-102. Essays in Honor of Jorge Guillén on the Occasion of his 85th Year (Cambridge. «Desatinos idiomáticos y comicidad en la poesía de Góngora». Edad de Oro. Alfredo. 2011). 197-213. pp. «Un soneto de Góngora». 2009).. pp. Anuario de Estudios Filológicos. Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail.). Góngora y Cervantes (texto y contextos de un soneto anónimo contestado en el Persiles )». pp. «Some Góngora Centones in México». Fernando. 447-458. LARA GARRIDO. 55-93. R. Homenaje a Alonso Zamora Vicente. pp. Esbozo de lectura desde la Economica renacentista». «Góngora y Cervantes: coincidencias de temas y contraste de actitudes». Barcelona: Tusquets.). LÓPEZ BUENO. Gustave. LAROSE. 3 (1934-1935). pp. LAVAUD-FAGE. pp. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. LABERTIT. LANDERMAN. pp. Kumor (eds. en MRL. en polvo. pp. en prensa. KRAUSS. LEBLON. Quevedo and their ridícula jerigonza». DF: El Colegio de México. pp. Relieves para una cartografía incompleta del gongorismo». Eugenio. en FLC. El universo de Góngora: orígenes. li (1937). pp. 44. LAGUNA MARISCAL. LEÓN. Incl. 563-572. Begoña. pp. pp. LAPESA. Henri. cxliii. 2 (Madrid: Castalia. Chile.). «Góngora. Incl. «En tierra. A. pp. NRFH. 1989. LEONARD. Fernando. 415-418. Sobre literatura áurea. «Dificultades en la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora». AA. 41-69. en FLC.). LÁZARO CARRETER. xxvi (1961). José. KRAUSS. La tradición clásica en España (Barcelona: Ariel. 349-359. Giuseppe Mazzocchi y Paolo Pintacuda (eds. 51-99. «Tres vueltas al Polifemo de don Luis». 215-219. Jeremy Roe y Jeremy Lawrance (eds. 143-166. 93-99. pp. LAWRANCE. 97-117. apéndice a Samuel R. 247-263. 2010). 157-181. Francis Cerdan (ed. Joaquín Roses (ed. Revue d’Histoire Littéraire de la France. «El alejandrinismo: un aspecto de la cuestión Góngora-Menéndez Pelayo». pp. Letras. Maryland: Scripta Humanistica. 1988). Estilo barroco. LÁZARO CARRETER. pp. 239-270. 24-25. Cf. RILCE. pp. 49-52. pp. 321-332. pp. «Con poca luz y menos disciplina: Góngora contra Jáuregui en 1615 o los antídotos del Antídoto ». xxx (1965). LARA POZUELO. pp. Robert. «La estela de la revolución gongorina. Rafael. Revisión de fechas». El Furioso en España: traducción y recepción (Málaga: Anejo lxxi de Analecta Malacitana. Jeremy. El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. iii. Nueva Etapa. LAVALLE. «Das neue Góngora-Bild». pp. Crepúsculos pisando. LEBRÓN SAVIÑÓN. 9 (2003). Travaux de l’Institut d’Études Latino-Americaines de l’Université de Strasbourg. «Un nuevo encuadre de las Soledades. Raimundo. 1981). 93-102. 97-106. Boletín de la Academia Argentina de Letras. Once estudios sobre las Soledades de Góngora. 121-168. LÁZARO CARRETER. 457-471. «El plurilingüismo en la poesía de Góngora. 243-254. pp. pp. y 46. LEZAMA LIMA. 321-331. La sátira en verso en la España de los Siglos de Oro (Vigo: Academia del Hispanismo). «Para una etopeya de Góngora». pp. LIDA. en prensa. Cincinnati Romance Review. LIDA DE MALKIEL. Manuel Rodrigues. Romanische Forschungen. «El cruce epistolar entre Lope y Góngora de 1615-1616. Incl. «Situación de la Fábula de Píramo y Tisbe». «El sustantivo sin actualizador en las Soledades gongorinas». 1966). «Prolegómenos para una relectura desde el Furioso del Romance de Angélica y Medoro de Góngora». 2007). LABERTIT. LEHRER..).). 2007). (Sevilla: Alfar. La tela de Ariosto. Calíope.). pp. pp. «Exercices de style et lecture de Góngora au Pérou vers 1600».. pp. 2008). Werner. Porqueras Mayo. Mariano. Incl. LÓPEZ BUENO.). Bibliotecas y bibliofilia en la época del conde-duque de Olivares (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. Eberhard Leube y Ludwig Schrader (eds. 281-295. xvi (1962). Elvezio Canonica y Ernst Rudin (eds. André. iii. iii (1896). 16 (Perpignan. José. Oliver J. LARA GARRIDO. Jacques Issorel (ed. 9-12. 1975). Levin. LAVALLE. 15 (Buenos Aires. Marges. Estilo barroco. 133-147. 10 (La Plata. «Études sur les rapports de la littérature française et la littérature espagnole au xviie siècle (1600-1660). José. 1972). Atenea. LARA GARRIDO. LAPESA. «Notas sueltas para la lectura de unas letrillas de Góngora». Homenaje a Pere Ramírez (Kassel: Reichenberger. Classical Myth and the Polifemo of Góngora. «Los retratos de Prometeo (crisis de la demiurgia pictórica en Paravicino y Góngora)». Boletín del Colegio de Graduados de la Facultad de Filosofía y Letras. Antonio. «Quintana y la revalorización del romancero: arqueología de un paradigma equívoco. «De Góngora au Flamenco au rythme des lalies gitanes». Reyes. Analecta Malacitana. Festschrift für Walter Pabst (Berlín: Erich Schmidt. «Patrón paraestrófico y organización narrativa: la incidencia formal del Furioso en el Romance de Angélica y Medoro de Góngora». Estilo barroco y personalidad creadora (Madrid: Anaya. pp. Antonio. Reevaluación y rescate de un comentario inédito a un soneto de Góngora». 281-317. 8 (1989). 1994). La hidra barroca (Santa Fe. 1970. 463-482.). Estructuras lingüísticas en la poesía (Madrid: Cátedra. Noble Wood. iii. . Sierpe de don Luis de Góngora. pp. 26 (2009). Travaux de l’Institut d’Études Latino-Americaines de l’Université de Strasbourg. 677-682. «La culminación del cultismo en Góngora». «Der Góngora-Kommentar von Cristóbal de Salazar Mardones». Gabriel. 149-167. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. Antonio Gargano (ed. K. LINDO RODRÍGUEZ.. Begoña López Bueno (ed. xv (1961). 1961). Andrés Soria Olmedo (ed. Potomac. 433-448. 2011). pp. Paolo Tanganelli (ed. 79 pp. Olivar. VV. pp. 1977). Begoña. pp. espejo y escritura en la poesía de Góngora». Francis Cerdan (ed. «El poeta y su obra». ii. 1993). 1935). LAUER. Gabriel. José. José. «Note à un passage de la première Solitude de Góngora: les navigations portugaises». De la Edad Media a nuestros días (Madrid: Gredos. pp. «Volviendo a las fuentes: el soneto 54 de Góngora en su tradición literaria». Fernando. . 185-200. xii (1929). pp. «Revalorización de Góngora». «Lugares poéticos de Góngora».). 2 (1980). Poder y saber. «Difícil cosa el no escribir sátiras».288 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 289 KRAMER. i. «Mitología y magia óptica: sobre la relación entre retrato. 1971). 2012). 1995). 157165. Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. Interpretation und Vergleich. 369-390. «El ritmo poético del endecasílabo en los sonetos originales de Luis de Góngora». LANSON. Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. VV. Werner. pp. en sombra. «Luis de Góngora en un poema fundamental de Gerardo Diego: La Fábula de Equis y Zeda ». José. y xxiii (2000). 2 (1962). «Dos notas sobre las Soledades de Góngora». Incl.). Ogni onda si rinnova. en BLB. 71-82. pp. 280-282 (1973). Romanica et Occidentalia: Études dédiées à la mémoire de Hiram Peri (Pflaum) (Jerusalem: Université Hébraïque. «Entre Pasquino. . y 20 (1937). Rafael. . LÁZARO CARRETER. Literatura y bilingüismo. 12 (1972). LARA GARRIDO. Studi di ispanistica offerti a Giovanni Caravaggi (Como-Pavía: Ibis.). Fernando. LÓPEZ BUENO. 340-346. 2008). 61-108 y 143-171. «Uma versão desconhecida da 1ª Soledad de Góngora». Fernando. Massachusetts: Abedul Press. «El hilo narrativo de las Soledades ». Esferaimagen. 45. pp. Helen. pp. Joseph L. 99 pp. José.). «Sur deux strophes du Polyphème de Góngora». Raúl Daniel. María Rosa. Revista Universitaria de Letras . 1963). Estudios hispánicos (México. Una densa polimorfía de belleza: Góngora y el grupo del 27 (Sevilla: Junta de Andalucía. 6 (1987). LARA GARRIDO. JeanClaude Chevalier y Marie-France Delport (eds. «Adiós al Góngora del 27». en FLC. 643-654. Desatinos idiomáticos y comicidad».. 10 (1970). Non omnis moriar. José. LOPE. Incl. LARA POZUELO. LARA GARRIDO. Revista Hispánica Moderna. André. Monique de. pp. LEFEBVRE. José. pp. en humo. «Commentaire aux quarante premiers vers de Soledad primera». 55-86. 1977). pp. Mélanges offerts à Maurice Molho (París: Éditions Hispaniques.). Bernard.. pp. LAPA. LARA GARRIDO. AA. 2012). xi (1988). pp. en nada: historia de un tópico literario». Melinda Eve. 121-127. I (Buenos Aires. Lázaro Gurtubay. 91-100. 393 (Concepción. Begoña. 32-41.). 127-142. 1987). LÁZARO CARRETER. en RL. pp. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. pp. Poètes espagnols et poètes français: Góngora». La poética cultista de Herrera a Góngora (Estudios sobre la poesía barroca andaluza). LARA GARRIDO.. LAURENTI. LARA GARRIDO.

2011). «La confusión: léxico. xi (1943).).). Buenos Aires: Sosin y Toia. «Góngora et La Mamora». xxix (1951). Nadine. xcvii (1995). pp. Bernard. LY. Actas del III Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Pamplona-Kassel: Universidad de Navarra-Reichenberger.. LUJÁN ATIENZA. «Apuntes de Geografía literaria: Góngora y Extremadura». Letterature Moderne. 1997. «La grande clarté des Soledades .. 293-315. LORING. «Dos romances de Góngora glosados por Calderón». Texto y contexto». 1955). «Nuevos aspectos de Góngora». Joaquín Roses (ed. Nadine. El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. en prensa. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. BHS. «Luis de Góngora (apuntes para un estudio)». pp. pp. Oreste. pp. «Luis de Góngora en la trayectoria aureosecular del epigrama». Góngora y el epigrama. Nadine. MARCILLY. xix (1942). 1927. «Algunas claves semánticas en la Fábula de Píramo y Tisbe. ii. 427-437. «Rétro-pétrarquisme. Boletín de la Academia Argentina de Letras. 187-201. Góngora hoy. pp. LY. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. «Oralité et Solitudes». ii. 361-371. MARCOS ÁLVAREZ. 1998). La poesía religiosa de Góngora (Córdoba: Cajasur. Arturo.. Estudios de lengua y literatura (Bilbao: Universidad de Deusto. El hipérbaton en Góngora. Jacques Issorel (ed. Eduardo.). Europe. LY. 309-354. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. Ana Cristina. AA. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. Colóquio. Antonio Vilanova (ed. lxxxvi (1984). Arturo. Francisco de B. BHi. del Abad de Rute».). «Ungaretti. 50 años del CELL (México. pp. LÓPEZ BUENO. pp. LÓPEZ GUTIÉRREZ. Boletín de la Academia Argentina de Letras. BHi. poète de l’espace et du temps». Isaías Lerner. orden analógico (la sintaxis figurativa en Las Soledades )». pp. LORENZINI. «The Individuality of the Baroque Style in Spain: Some Aspects of Gongorismo ». ii». BHi. «Estrategias discursivas del genus turpe en la poesía de Góngora». LUJÁN ATIENZA.. BHi. Aureum Seculum Hispanum. 1992). «Propiedad lingüística y verdad de las cosas: deleyte de la palabra. À propos du sonnet M. LUMSDEN. Francisco de B. Juan Matas Caballero. i. 145-177. Crepúsculos pisando. «Otra lectura del soneto Restituye a tu mudo horror divino. Piñero (ed. Audrey. De l’imitation à l’intertextualité: traditio». Arturo. «La génesis de las metáforas náuticas en Píramo y Tisbe de Góngora: alguna nueva hipótesis». pp. Arturo. en prensa. S. «El teatro de Góngora». 20-25. Bulletin de la Faculté de Lettres de Strasbourg. LY. Ann L. La poesía religiosa en don Luis de Góngora. Góngora: per una rilettura».). MARASSO. Jesús Ponce Cárdenas (eds. li (1974). Ignacio Arellano et al. pp. «Dificultades conceptistas en el Góngora romanceril: Trepan los gitanos ». Petrarca. 2012). «Técnica estructural en la poesía culta de Góngora». Les Cahiers de Fontenay. Revista de Estudios Extremeños. Francis Cerdan y Marc Vitse (eds. DF: El Colegio de México. Francisco de B. 7-13. «Quevedo contra el perro de los ingenios de Castilla ». iii. LY. «Góngora’s Romance 77 and the Venatic Motif». «L’Ariosto e la letteratura spagnuola». 125-136. LY. (eds. MARASSO. Quaderns de Filología. 13 (2008). Nosotros. Ángel Luis. 65-71. ii. Balbino. pp.). (eds. 1998). BRAC. Juan. «Tradición. MARASSO. 35 pp. lx. Varia lingüística y literaria. 103-104. «Góngora. memoria. pp. Universidad de Salamanca. Homenaje al profesor Antonio Vilanova (Barcelona: Universidad. Sobre literatura áurea. 1994). «Que concesivo en la Soledad primera de Góngora». «El latinismo sintáctico ser + a en la poesía de Góngora». pp. pp. iv (1936). 7-67. 219-246. Festschrift für Hans Flasche zum 70. Begoña López Bueno (ed. MAQUIEIRA. 2005). pp. Juan Matas Caballero. «Un motivo de la espiritualidad barroca en la poesía de Góngora». «Gramática gongorina del hipérbaton (1609-1615)».). Nadine. 83-121. LOUGHRAN. 59-82. pp. Nadine. Charles. pp.). Nadine. MARASSO. Once estudios sobre las Soledades de Góngora. Actas del x Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Barcelona: Promociones y Publicaciones Universitarias. 1961).) Dejar hablar a los textos. La poesia: tecniche di ascolto. 67-80. 949-960.. pp. 7 (2003). 39-57. «Espejismos de la retórica». LY. 2012). 104 pp. «Anacoluthe et grammaire: la syntaxe du morphème que dans les Soledades de Góngora». LÓPEZ POZA. Karl-Hermann Körner y Dietrich Briesemeister (eds. LÓPEZ GRIGERA. LÓPEZ VIÑUELA. 2002).. i. LY. LOUPIAS. pp. Atenea..). Nadine. 2012). Estudios de literatura castellana (Buenos Aires: Kapelusz. LÓPEZ MARTÍNEZ. Ángel Luis. pp. 1995). 31-58. «Un aspecto de la polémica gongorina: la lengua de las Soledades y el Polifemo como discutido criterio de corrección». pp. Pedro M. Poetiche. pp. 3 (2002). 301330. viii. 379-398.. Francisco de B. Ínsula. BHS. Abraham. Arturo. 34 (1984). 228. 755-766. MACKENZIE.). MARCOS ÁLVAREZ. María. Góngora: hermetismo poético y alquimia. «La république ailée dans les Solitudes ». 447-470. LOURENÇO. 347-359. Actas del xii Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Birmingham: University. poète animalier». Begoña. Whicker (ed. 515-543. Chile. Otra lectura de la polémica en torno a las Soledades ». literalidad: el caso de Góngora». «Las Soledades : esta poesía inútil ». MADROÑAL. LOVELUCK. LY. pp. «Poétique et signifiant linguistique.).). 1995).. MARCOS. Charles.). La Perinola. pp. VV. Nadine. lviii (2002). 393 (Concepción. Autour des Solitudes / En torno a las Soledades de Luis de Góngora (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. 377-388. Francis Cerdan (ed.290 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 291 LÓPEZ BUENO. 1021-1032. 2006). pp. ii. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. xxvi (2003). 2012). Marges. Mientras por competir con tu cabello ». Nadine. LUQUE ARELLANO. 236-247. retórica y significado en la poesía de Góngora». de Góngora». pp. xxvi (1961).). 1965. MACRÌ. 1996). en prensa. 1996). 117 (1989). i-iii (Córdoba: Diputación.). Hommage des Hispanistes Français à Henry Bonneville (Tours: Société des Hispanistes Français de l'Enseignement Supérieur. LÓPEZ VIÑUELA. en prensa. Jesús Ponce Cárdenas (eds. 16 (Perpignan. LY. Criticón. Actas del xiv Congreso de la Aso- . Ana Cristina. Adolfo Sotelo y María Cristina Carbonell (eds. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. María Isabel. Salvador. 355-375. Studia Aurea. «Góngora y el gongorismo». Sagrario. pp. «Góngora. LY. MARASSO. 377-385. Góngora y lo prohibido: erotismo y escatología (Córdoba: Diputación.). pp. Nadine. 353-369. 52-69. «La espuma de un mar común: la autocita como motor de la escritura en Góngora». 243-274.). (Lecce: Manni. BHi. Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. Luisa. À propos d’un fragment des Soledades ». Bernard. pp. 345-362. xc (1988). Manuel Gahete y Antonio Cruz Casado (eds. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. 2012).. «Góngora et La Mamora. «A Sonnet of Góngora». (A propósito del anti-barroquismo de Machado)». Sobre literatura áurea. MARCOS ÁLVAREZ. BB. 129 (2003). 1952). Luciano. Begoña. Nadine. 203-216. Estudis Linguìstics. «El tratamiento de las citas en la edición crítica del Examen del Antídoto. pp. 1998). «Camões e Góngora». 845-861. ci (1999).. 1961. LY. en NL. 2003).. pp. pp. Nadine. pp. Incl. 1988). pp. Carmen Parrilla et al. Nadine. deleyte de la cosa. 781-782 (enero-febrero de 2012). 1983). Edición y anotación de textos. Nadine. 577 (1977). pp. Nadine. José María Micó. 2005). «Por la estafeta he sabido / que me han apologizado. Góngora y el epigrama. «Una nota sobre las Soledades de Góngora». 412 + clxxxv pp.). Joaquín Roses (ed. pp. Homenaje a Francisco Márquez Villanueva (Sevilla: Universidad. Michel Moner y Jean-Pierre Clément (eds. pp. 30 (1985). Marina. cxliii. Geburtstag (Wiesbaden: Franz Steiner. en AM. J. 1989). lxxxvii (1985). Góngora hoy. pp. 7-42. Ana Cristina. J.). LY. 141-177. Don Luis de Góngora. «El orden de las palabras: orden lógico. José María Micó. pp. Córdoba: Colegio Noviciado San Francisco de Borja. Sobre literatura áurea. 217 (1927). «¿Es un soneto de Góngora también una alabanza?». LY. tesis doctoral. LOUPIAS. en prensa. Niva. 245-271. 159-215. Actas del I Congreso de Jóvenes Filólogos (La Coruña: Universidad. Anuario de Estudios Filológicos. 425-427. pp. MARCOS ÁLVAREZ. pp.). MARCILLY. Arturo. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. 242-259. Incl. 55 (1980). iii (Milán: Università Bocconi. MARASSO. Reproducido en Feliciano Delgado. lvi. pp. Buenos Aires: Theoría. Boletín de la Academia Argentina de Letras. «Quevedo y el pobre Lope de Vega en un soneto gongorino». LÓPEZ VIÑUELA. lxv. 135-156. Robert Nival y Alejandro Alonso (eds. LY. «Góngora apologizado». RLit. David K. pp.

pp. Monteagudo. Il contesto». pp. 205-214.). 6 (junio de 1927). Calíope. 131-140. 43-74. Imag(in)ing differently: The Politics and Aesthetics of Ekphrasis in Luis de Góngora. Velázquez y Rubén Darío: El diálogo imposible de Trébol (Cantos de vida y esperanza. vii. «Una lectura analítica del romance nº 40 de Góngora». pp. 153-181. MARTIN. «Un calco semántico latino en el romance de Angélica y Medoro». ix (1995). Doctoral Dissertation. 1975. Doctoral Dissertation. lector de Góngora: entre la censura y la imitación poética». 862-880. en TEM. Eduardo. MATAS CABALLERO.). «La génesis de las metáforas náuticas en Píramo y Tisbe de Góngora (ii): barco de vistas ». RLit. ii. pp. 21-30. Apollo. Estudios Latinos. Carlos Mata y Miguel Zugasti (eds. «Relazione di una festa non avvenuta». Góngora hoy. 13 (Mayagüez. 85-93. McALLISTER. José Antonio. Machado y García Montero». José Manuel. 2005). 2007). (eds. en JMC. MARCOS ÁLVAREZ. Espada del olvido. 71-83. José María. 52 (1998). 2011). «Les Solitudes comme un jardin». 97-106.). 1935). «Jáuregui. MARTOS. Góngora y la mujer (Córdoba: Diputación. Antonio. MAY. 63-66. José María Micó Juan y Jesús Ponce Cárdenas (eds. Studi di Letteratura Ispano-Americana. 2009). Gianna Carla. «El uso de una técnica manierista en tres poetas: Góngora. pp. El mecenazgo literario en la casa ducal de Béjar durante la época de Cervantes (Burgos: Junta de Castilla y León. pp.). 73-74 (1970). José Manuel. MATAS CABALLERO. Revista de Letras. Juan Matas Caballero. 8-14. pp. Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. José Manuel.). José Ignacio Díez Fernández (ed. Juan. Filología. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. 16 (Perpignan. en prensa. 314-321. Rafael. MAZZOCCHI.). pp. University of Wisconsin. Juan Matas Caballero. «El padre de D.). pp. pp. 12 (1990). Actas del v Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Madrid: Vervuert. Lírica hispánica. Edición y anotación de textos. «Un espantoso rumor de tremenda batalla: entre Góngora y el duque de Béjar». 65-82. Granada: Junta de Andalucía.292 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 293 ciación Internacional de Hispanistas (Newark. 230 pp. «Góngora: poeta de bujarrones». MAURER. Juan. Poesía del Siglo de Oro a la sombra del canon (León: Universidad. Góngora hoy. «Centralità e trasformazione. 2005).). MARCOS MARÍN. Evelyne. Kathryn Marie. 171-180. MARTIN. MARTÍNEZ TORNER. «Y argente con espuma el freno duro: ecos léxicos de Agustín de Tejada Páez en Luis de Góngora». MARTOS.). 67-83. MATAS CABALLERO.. Terence E. Antonio. 1976). Antonio Colinas y José María Balcells Doménech (eds. José María Micó. El Polifemo (Córdoba: Diputación. El duque de Lerma. María Dolores.. vii (1982). Marges. Analisi in due tempi e prospettica del sonetto xxiii di Garcilaso e del 228 di Góngora». Archiv für das Studium der neueren Sprachen. MARTOS. 2003. «Góngora y la visualización del cuerpo erótico». 1997. MARRAS. Gianna Carla. «Del soneto a la décima: estilística y género en la poesía breve de Góngora». 315 ss. «La mitologia classica come repertorio stilistico dei concettisti ispanoamericani». «La difusión de la poesía gongorina: el texto de Todas las obras de don Luis de Góngora de 1654». «Góngora. 53 (2010). 2001). pp. 2008). «La investigación sobre Góngora en Córdoba en el siglo xx». Nicolás. Actas del Congreso El Siglo de Oro en el nuevo milenio (Pamplona: EUNSA. 47 (1998). pp. pp. 55-80.)». 2011). 1972). Joaquín Roses (ed. «The Contrast of Plain and Rhetorical Meaning in Wit: A Note». Joaquín Roses (ed.). Juan Matas Caballero. «Góngora als dunkler Dichter». pp. 2005). Juan. xliii (1969). Gianna Carla. pp. MAYERS. Eduardo. Incl. pp. ii. Princeton University. 243-250. «Góngora tradotto da Ungaretti: i. pp. «La presencia de los poetas españoles en la polémica en torno a las Soledades». xxxviii (1961). Otros poemas. 431-449. xiv (1927). Madison. 187-204. Estudios Humanísticos. MARÍN. «Un procedimento retorico ‘insolito’ nella Soledad primera di Góngora». pp. Giuseppe. 85-91.). Juan. Víctor. 1997). Ampliado en «Góngora y el folklore». 16 (1992). MARRAS. 417-424. Revista de la Biblioteca. 12-22. Ciencia y Cultura. HR. Madrid: Castalia. Poder y literatura en el Siglo de Oro (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. 363364. Adrienne Laskier. 2002). MARTÍNEZ. Incl. y José María MICÓ. «Representaciones barrocas del poder (Góngora. «La Segunda Soledad de Góngora (208-551) y Virgilio (Georg. Juan Matas Caballero. 179-190. 8 (2002). Varia lección de Góngora (Santa Fe. 1994). 125-154. José Manuel. MATAS CABALLERO. Poder y literatura en el Siglo de Oro (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. El duque de Lerma. 1984. «La estructura narrativa del Polifemo ». xliv (1961). en prensa.). Cuadernos de Filología Clásica. MARICHALAR. «Scòli gongorini». pp. «Góngora y la poesía carnavalesca». «Análisis semiológico de un texto poético (romance nº 76 de Góngora)».. i-iii (Córdoba: Diputación. Criticón. pp. Jacques Issorel (ed. pp. pp. MAZZOCCHI. ii. 256 pp. 125-138. José María Micó Juan y Jesús Ponce Cárdenas (eds. 141-160. MARTINENGO. Poder y literatura en el Siglo de Oro (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. Juan. ix: Ángel fieramente humano. Juan. túmulos reales ». Gianna Carla. MAZZOCCHI. and Homo Ludens in Luis de Góngora’s Soledad primera ». 20-43. pp. «La quinta o villa en los sonetos de Góngora». pp. 2012). Annales de la Faculté de Lettres et Sciences Humaines de Dakar. pp. Cristina. Alessandro. pp. Verso y Prosa. El Panegírico al duque de Lerma de Luis de Góngora. 127-129. Omaggio a Dario Puccini (Milán: Scheiwiller. 173-200. 77-109. 1967). Robin Louis. Once estudios sobre las Soledades de Góngora. 189-205. The Reader as Pilgrim and Poet in Góngora’s Soledades. tesis doctoral. 351-383. pp. MATAS CABALLERO.). Iberoromania. 4. id. «La transposición pictórica en Góngora». «Una cala en la polémica epistolar de la batalla en torno a Góngora. 55 (1992). corregidor en Madrid». Luis de Góngora. 1998). iv (1927). Il Confronto Letterario. [1]. pp. José Manuel. El carnaval: tradición y actualidad (León: Universidad. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. MATAS CABALLERO. Cascales contra Villar». 207-233. Ángel. MARTÍN LÁZARO. 416 pp. José María Micó Juan y Jesús Ponce Cárdenas (eds. 1135-1145. pp. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad.). 66 (1998). Colloquium Helveticum: Cahiers Suisses de Littérature Comparée / Schweizer Hefte für allgemeine und vergleichende Literatur. Karl. 31-47. lvii. Alessandro. MARTÍNEZ TORNER. Carmen Parrilla et al. pp. pp. MATAS CABALLERO. MARRAS. Crepúsculos pisando. Symposium. 265-279. EMT. Martini. McCAW. «Algunos datos más sobre la familia de Góngora». «Lope de Vega tras la estela de Góngora: unos versos de La Filomena ». pp. MARTÍNEZ CUADRADO. La hidra barroca (Santa Fe. 113 (1995). MARRAS. MARTOS PÉREZ. Terence E. Nuoro: Solinas. 1 (Milán. Delaware: Juan de la Cuesta. Il sonetto funebre in Góngora. MARTÍN PUENTE. MARTÍN MORÁN. Juan. 13 (2008). pp. HR. RFE. 1986). Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. pp.). vii)». Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. Jesús Ponce Cárdenas (eds. 280 (Maracaibo. «Vuelo brasileño de unos versos gongorinos». Sobre literatura áurea. Enrique.. 221-264. Gianna Carla. El duque de Lerma. RLit. 1966. Adrienne Laskier. Revue de Littérature Comparée. 1995). 2012). «Elementos populares en las poesías de Góngora». Giulia Poggi (ed. pp. MAZZEI. pp. 2004). p. Wit of the Golden Age (Kassel: Reichenberger. Giuseppe. MARRAS. pp. Romanistisches Jahrbuch. «Detail of a Passage in the Soledades of Góngora». 2011). Actas del i Congreso de Jóvenes Filólogos (La Coruña: Universidad. «La vicenda della memoria: razionalità e magia della parola in Urnas plebeyas. «De los sonetos laudatorios al Panegírico: avatares estilísticos gongorinos». 1958). MATAS CABALLERO.). Relaciones entre lo popular y lo culto.. Temas folklóricos. 119-142. 25-59. «Problemas textuales del Panegírico al duque de Lerma de Luis de Góngora». pp. Juan. La hidra barroca. cxcviii (1961). Linguistica e Letteratura. BHS. MAY. Francisco de B. 284-292. pp.). A più voci. Juan. Martos. Góngora hoy. Archivo y Museo. 534 pp. Pantoja de la Cruz)». Música y poesía (Madrid. José Manuel. Hernando Domínguez Camargo and sor Juana Inés de la Cruz. pp. 2005). MARTÍN-HERNÁNDEZ. «El ángel de las tinieblas (centenario de Góngora)». Granada: Junta de Andalucía. MATOS. MARTOS. pp. MATAS CABALLERO. Robert John. 2008). «Góngora o el arte de la octava: entre el Polifemo y el Panegírico ». MARTÍNEZ BARA. pp. pp. «La metamorfosis del mundo en las Soledades. MARTOS PÉREZ. 353-367. 95-102. Joaquín Roses (ed. «Nuevos datos sobre el gongorista Buesso de Arnal». 265-291.. Góngora y el epigrama. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. xix (1951). María Dolores. Quaderni dell’Istituto di Lingue e Letterature Straniere (Cagliari. Francisco. RFE. pp. 13 (1983). «Daphne. Rubens. El centauro de la hipálage doble». MARTÍNEZ LÓPEZ. xiv (1963). Christoph Strosetzki (ed. Giuseppe. 363-374. . ibid. pp. «La biblioteca imaginada del genio».

xviii (La Plata: Universidad. MICÓ. José María. pp. MILNER. Potomac. MICÓ. «El libro de Góngora». BHi. MICÓ. Donald. 1977). 301307. E vos. Las Anotaciones de Fernando de Herrera. José María. 119-129. Begoña López Bueno (ed. MIGNOLO. MILNER. pp. 277-288. 1-63. 1945). en prensa. Frank B. Barcelona: Sirmio. El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. 1997). La hidra barroca. «Explicación de un soneto de Góngora (Sabe el cielo. en LNL. Bolletino dell’Istituto di Lingue Estere. Juan. 98 pp. MÉNDEZ PLANCARTE. xxvii. Baton Rouge. Una densa polimorfía de belleza. Romanistisches Jahrbuch. MICÓ. Francis de. The Two Hesperias. 2004). 1955. pp. 1989). La connaissance de l’absolu par les mots». 377-390. Criticón. José María. 1928). Cervantes. Más datos sobre Lope de Vega y Jerónima de Burgos». «Un soneto de Góngora contra el marqués de Almenara». MICÓ. De Góngora. pp. i. pp. Ramón. Juan. iii. 1997). McGRADY. MOLHO. «La invención poética en las décimas gongorinas». México. José María. Antonio. 108 pp. pp. MICÓ. 1930. pp. Humanidades. MICÓ. Les quatre éléments dans les littératures d’Espagne (París: Presses de l’Université de Paris-Sorbonne. Madrid: Biblioteca Nueva. 443-462. pp. Americo Bugliani (ed. Góngora y los orígenes del culteranismo». «Lope. 128 pp. pp. «Turning a Blind Eye: Sexual Competition. Bibliotecas y Museos. 71 (2003). «Las décimas satíricas de Góngora: preliminares para una edición». 49 (1990). esp. MICÓ. 1997). «Notas gongorinas. 1918). SelfContradiction. 85 pp. i-iii (Córdoba: Diputación. 1980). MILLÉ Y GIMÉNEZ. Louisiana State University. xxx (1940). 1928). José Ma. «Lope frente a Góngora: orígenes. 365382 y 499-526. Trad. Bibliografía y Ediciones modernas. Barcelona: Península. 1969. Giulia Poggi (ed. 401-472. 7 di Ventimiglia». MERRIL. dificultad entre culteranos y conceptistas». Andrés Cuesta contra Pellicer». 3 (1920). MIOMANDRE. pp. 263-278. McGRADY. Zdislas. De Góngora. «Redondillas y quintillas de Luis de Góngora». 2007). Martos y Ediciones modernas. pp. 75 (1999). MERKL. etc. ii (1985). poeta elemental». pp. Cuestiúnculas gongorinas. 127 (1999). Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. 27-35. Doce estudios (Sevilla: Universidad. «Sobre un soneto atribuido a Góngora (No de la sangre de la diosa bella )». Stolz. Robert John. 55-128. L’Esprit Nouveau. MILLÉ Y GIMÉNEZ. Juan. xxxvi (1934). Zdislas. MILLÉ Y GIMÉNEZ. Juan de Espinosa Medrano». 139-156. Ted Eustace.294 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 295 McCAW. MENDES. 2001. xx (1933). 2008). 287-296. Comunicaciones de Literatura Española. Donald. Varia lección de Góngora (Santa Fe. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. José María. «Góngora en las guerras de sus comentaristas. Donald. Tágides minhas. 1949). Incl. 1886). 55-64. RHi. Cf. 1977). lxii (1960). 189-197. enfermo. «Critiques à mi-voix. pp. «Un importante manuscrito gongorino».). Brotéria. Juan. Donald. MILLÉ Y GIMÉNEZ. Homenaje a don Agapito Rey (Bloomington: Indiana University. pp. Literary Studies in Honor of Joseph G. 2011). 357-360. «Notas gongorinas. MICÓ. vii. y Sara PEZZINI. Ernest. MOLHO. pp. José Ma. 43-52.). el «Romancero General». Giulia Poggi (ed. Camões y Petrarca y los primeros versos de las Soledades de Góngora». Revista de Archivos. «Difícil cosa el no escribir sátiras». Estudios de literatura española (La Plata. 1993). MILLÉ Y GIMÉNEZ. Sobre la génesis del Quijote. José María.). «L’immaginazione barocca». José María Micó. pp. Flavia Gherardi y Maria D’Agostino (eds. Nullo. Góngora y el grupo del 27 (Sevilla: Junta de Andalucía. El Crotalón.). Archivum Neophilologicum. pp. pp. MENÉNDEZ PIDAL. en Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias. 1984). xiii (1992). Andrés Soria Olmedo (ed. McGRADY. Góngora y el epigrama. en JMG. en JMM. Capllonch. Cora. pp. 13 (2007).). Reimpreso en Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. xxix (1939). ii. 177-190. R. La sátira en verso en la España de los Siglos de Oro (Vigo: Academia del Hispanismo). Language and Literary Theory: In Honor of Ladislav Matejka (Ann Arbor: University of Michigan. Hispanófila. 2008). MICÓ..). Literariness and Góngora’s Poetry». MILLÉ Y GIMÉNEZ. y en JMM. 298-353. «Un verso de Góngora y las razones de la Filología». Madrid: Biblioteca Nueva. Juan. 49-68. McGRADY. «Ariosto en el Polifemo ». Titunik y Lubomir Dolezel (eds. Hispanic Journal. McVAY. pp. 1972). Essai sur la vie et les œuvres de Francisco de Quevedo (1580-1645) (París: Alphonse Picard. 217-224. Doctoral Dissertation. . «Polémiques littéraires». José María. José María.. Walter D. pp. «En torno a las Soledades de Góngora».). José María. en MM. Trad. Fucilla on the Ocasion of his 80th Birthday (Madrid: Porrúa. Ensayos sobre Góngora. Granada: Junta de Andalucía. 2005). pp. ibid. Criticón. Donald. 215-227. Jesús Ponce Cárdenas (eds. Góngora hoy. La fragua de las Soledades.). Góngora. y Begoña CAPLLONC. pp. Incl. Edad de Oro. «Góngora et Mallarmé. 249-285. 2012). Sémantique et poétique à propos des Solitudes de Góngora. xl (1989). pp. MICÓ. 175 pp. Ted Eustace. Jean-Pierre Étienvre (ed. Cf. Robert John. HR. en prensa. 12 (1993). «Soledades». Romanische Forschungen. 5-26.). 197-205. Benjamin A. Joaquín Roses (ed. 207-215. Ana M. and the Impotence of Pastoral in Góngora’s Fábula de Polifemo y Galatea ». «En la raíz del lenguaje poético».). DF: Studium. Lope. 219 pp. Incl. The Transforming Text: A Study of Luis de Góngora’s Soledades. McGRADY. «Oscuridad.). y Begoña CAPLLONC. pp. pp. José María. pp. la tradición. lvi (1942). peregrino. 1988). MICÓ. en ÁML. 677-682. pp. MOGLIA DE BLASCO. pp. Hispania. «Poesia e gongorismo». McGRADY. 83-109. «La formation des figures poétiques dans l’œuvre cultiste de Góngora». en RMP. Valdés. José María. pp. Maryland: Studia Humanistica. Góngora hoy. 342-344. I. Bird-Swaim. pp. «Otra vez el soneto Descaminado. pp. MICÓ. Las razones del poeta (Madrid: Gredos. Juan. Homenaje a Kurt y Roswitha Reichenberger (Barcelona: Promociones y Publicaciones Universitarias. RHi. «Introducción al estudio de Góngora y el culteranismo».. MINISSI. Sémantique et Poétique. en JMM. pp. Alfonso. MICÓ. MICÓ. José Ma. MILLÉ Y GIMÉNEZ. pp. Manuel García Martín (ed.). relación y sentido de Virtud. McVAY. RFE. Álvaro. pp. 439-444. pp. pp. La fuente de un epigrama de don Luis de Góngora». xxi (1934). Silvano Peloso y Ugo Serani (eds. João. «Góngora a los diecinueve años: modelo y significación de la canción esdrújula ». Semántica y Poética . Calíope. Juan. RFE. MELIAN LAFINUR. Barcelona: Araluce. «Proyección de las Anotaciones en las polémicas gongorinas». «Una mirada andina sobre Góngora. 1929-1933). «Góngora. pp. 285-296. 313-328. 1-3 (Buenos Aires. 190 pp. Falsedad de una anécdota gongorina. Juan. 1999). 1943). «Comentarios a dos sonetos de Góngora». Trad. 2008). «Lope. «Aesthetic Function. Anuario de Filología Española. MICÓ. 2001. José María.. 297-319. La fragua de las Soledades . Ensayo de crítica e historia literaria. Las razones del poeta (Madrid: Gredos. el idioma (Buenos Aires: Espasa-Calpe. Semántica y poética (Barcelona: Crítica. i (Cracovia. Temas hispánicos (Buenos Aires: Institución Cultural Española. liv (1986). «Le letrillas di Góngora del ms. 21-30. MIGNONE. pp. Juan e Isabel. Joaquín Roses (ed. 1989. «The Epistemological Basis for Juan de Jáuregui’s Attacks on Góngora’s Soledades». lxviii (1926).). 363-389. Donald. en MM. 154 (1960). 211-218. MILLÉ Y GIMÉNEZ. MILLÉ Y GIMÉNEZ. Góngora’s Soledades as a Problem of Language and Meaning in Seventeenth-Century Spain. MICÓ. Begoña López Bueno (ed. 37-50. «El poeta Soledad: crónica de un simposio». Heinrich. José Ma. i (París. 2001. en JMM. «Sobre un soneto falsamente atribuido a Góngora». José María. 93-102. 397-417. 7-9 (julioseptiembre de 1923). 79-91. MÉRIMÉE. «Góngoras Soledades —ein politisches Gedicht? Mit einem Bericht zur Forschung (1961-1987)». «Explicación del soneto A Júpiter de Góngora sobre la evidencia de otros ingenios». 14-15 (Génova. Incl. El «Polifemo» de Luis de Góngora. Incl..). en EM. 223 pp. Cf. pp. HR. pp. Alberto Porqueras y José Carlos de Torres (eds.). MICÓ. El Polifemo (Córdoba: Diputación. núms. Maria José Lencastre. Estado actual de los estudios sobre el Siglo de Oro (Salamanca: Universidad. pp. Reimpr. Maurice. José María.). Góngora et Mallarmé». Castilla. «Sobre algunos escollos gongorinos». en MM. 308-325. Juan Matas Caballero. iii (Montevideo. 1990. pp. lxv (1925). de Góngora». 127-143. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS.). McCAW. Baroni. Maurice. 2002). 2000.. «El canto de Polifemo: ensayo de un comentario integral». Incl. MELIS.). el «Entremés de los romances». Josep Roca Pons (ed. BHi. Miscellanea in onore di Luciana Stegagno Picchio (Viareggio-Lucca: M. Algo más acerca de Lope y Góngora». Burdeos: Ducros. 297-324. pobreza y mujer y Las firmezas de Isabela».

74 pp. lxxxvii (1985). Ricardo. MONER. 16 (Perpignan. 2012). 1985. Valerio. «España humilde estrado y su horizonte dosel. 99-133. «Una trottola satirica: sul sonetto lxxiii A Isabel de la Paz. 61-70. 2006. Garcilaso. MONTERO. MONTOLÍU.. 105 (1990). Góngora hoy. Los poetas en sus versos: desde Jorge Manrique a García Lorca (Barcelona: Ariel.. «Nueva apostilla a un soneto de don Luis de Góngora: ¡A la Mamora. de Herbert E. 137-149. NÚÑEZ CÁCERES. 1961). Romanische Forschungen. 43-47. «Anotaciones a un soneto de don Luis de Góngora». 22 pp. La hidra barroca (Santa Fe. 18 (1998). Anuario de Filología Española. pp. «Le thème des navigations maritimes dans l’œuvre poétique de Góngora et de Camões». lxi. Graziella. Manuel de. Ignacio Arellano y Eduardo Godoy (eds. Félix. pp. Maria Grazia Profeti. 300-316. NARDONI. 1971). pp. MUÑOZ. Concordancias lexicográficas de la Obra Poética de don Luis de Góngora. Margaret Worsham. 46-47)».). xlvi. pp. Semántica y poética . 91-139. Javier. «Une traversée des Soledades ». pp. NÚÑEZ CÁCERES. Crepúsculos pisando. Homenaje a William L. Robert Dennis. Javier. Córdoba: Ayuntamiento. 2008). Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. pp. Joaquín Roses (ed. pp. «Estructura de las Soledades». La Torre. x + 591 pp. MONTERO PADILLA. 85-89. Belén. NÚÑEZ RAMOS. en TNT. viii. pp. NADAL.296 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 297 MOLHO. autor de las décimas De los relojes mal atribuidas a Góngora». 1994. Antonella Gallo. pp. NAVARRO TOMÁS. 2005). Tomás. pp. NARDONI. MÖNCH.). 1982). Estudio. University of New York. MOLHO. + 79 láms. Lowry. 6 (1974). 221-226. «Góngora without Gongorism». Jesús Cañedo e Ignacio Arellano (eds. pp. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. 203 (1966). Joaquín Roses (ed. MUÑOZ. Maurice. 226 pp. 25-49. 1963. MORALEDA. 363-377. 81-93. 1977). pp. 1995). vii. Wolfram. Selbstbehauptung und Heteronomie in Góngoras Lyrik».. 1966). pp. pp. Luis. 7 (Concepción. MYERS. vv. 260-264. 639-657. «Concept et métaphore dans Góngora». 1987). NÚÑEZ RAMOS. El universo de Góngora: orígenes. MORALES. 1986). José F. (Polifemo. Dichterpolemik im Siglo de Oro: Untersuchungen zur Kontroverse zwischen Góngora und Quevedo. 10-13. flor de alabanzas: Góngora y las Flores de poetas ilustres de Pedro Espinosa». i (1984). NÚÑEZ CÁCERES. xxviii + 489 pp. pp. Ramón. NEMSER. 16-25. MUSACCIO. pp. MÖLK. 539-544. 157-163. LNL. «Góngora’s Soledades: Portrait of the Subject». Gaetano Chiappini (eds. NELSON. Attraverso aurei ingegni.). decorativo y musical en la obra de Góngora». MOLHO. «La estructura emblemática del soneto dedicado a Cristóbal de Mora». Javier. 59-84. Dispositio. «El Polifemo y la naturaleza de la poesía lírica». pp. 1980. NIVAL. cii (1990). Elucidario crítico (Barcelona: Montaner y Simón. atribuito a Luis de Góngora». 314 pp. Il comico nei secoli d’oro (Florencia: Alinea. NÚÑEZ CÁCERES. cciii (1967). «Culteranismo y conceptismo a la luz de Gracián». Pilar. pp. pp. pp. 2012). 40 (1975). MONER. NÚÑEZ CÁCERES. Carmen Bobes et al. Maurice. «Análisis semiológico de cuatro sonetos de Góngora». La fábula de Píramo y Tisbe. en prensa. NRFH. pp. Luis. 2004). Classical and Modern Literature: A Quarterly. 179-201. Bodo. Oliver T. vi. pp. lxxxv (Liverpool. Oviedo: Universidad. 557-564. El Barroco en Andalucía (Córdoba: Universidad. Fuentes para un soneto de don Luis de Góngora». Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. Javier. MORILLO VELARDE. MLN.. pp. textos y representaciones (Córdoba: Diputación.). Bradley J. Manuel Peláez del Rosal (ed. «Propósito y originalidad del Apologético de Juan de Espinosa Medrano». «Rodrigo Fernández de Ribera. AA. Cèlia. 8 (1996). Walther. «Una variante de Góngora: dehesas azules / campos de zafiro (apuntes para una teoría de la escritura barroca)».. Fichter (Madrid: Castalia.). VN. Once estudios sobre las Soledades de Góngora. 205-222. 244-259. «El sentido arquitectónico. en MM. MONER. Crítica semiológica (Oviedo: Cátedra de Crítica Literaria. en LN. 2001). MURAD. NARDONI. pp. «Destrucción manierista de un tópico en Góngora». NÚÑEZ CÁCERES. 69-87. Versuch einer Typologie. Musgrove. 43 (Pavía. en prensa. 2000).). 577 (1977). El tema de Hero y Leandro en la literatura española (Murcia: Universidad. MONTOLÍU. «Sonetos ascéticos de Góngora». «Texte et paratexte: le sonnet de don Luis de Góngora ¡A la Mamora. 1961). Romanische Forschungen. ¡A la Mamora. 608-614. «L’insofferenza dimensionale: un soneto giovanile di Luis de Góngora». 1947). tra Italia e Spagna (Florencia: Alinea. «Góngora und der ‘dunkle’ Ovid». «Etimología y poética (a propósito de unos versos de Góngora)». MOYA DEL BAÑO. 70-78. 2006). José. Góngora y lo prohibido: erotismo y escatología (Córdoba: Diputación. 21-42. i. MONGE. pp. LNL. en MM. Javier. 147-176. Nation. LNL. BRAE. Javier. Manuel de. Madison. 393 (Concepción. 249-264. pp. Bellas Artes. MONTESINOS. pp. David Kossoff y José Amor y Vázquez (eds. Rafael.). 1984). pp.. Juan. Andrés. pp. Doctoral Dissertation. «Góngora and Milton: Toward a Definition of Baroque». Per ridere. Il Confronto Letterario. cxliii. 1973). «La caída sublime: trayectoria de una cita de Plinio el joven en la polémica culterana». 53-63. Edición y anotación de textos del Siglo de Oro (Pamplona: EUNSA.). NARDONI. Teuber (eds. Córdoba gongorina. «Elementos pictóricos y musicales en la poesía de Góngora». A. Chile. MONER. Welterfahrung-Selbsterfahrung. Chile. pp. . D. Poética semiológica. Jaime. iv. Romanische Forschungen. comentario. «Tra i colori di un sonetto di Luis de Góngora». militares cruces!».. 577 (1977). 921-963. 355-381. pp. Herrera. NÚÑEZ CÁCERES. xxxii (1983).). Romance Languages Annual. Maurice. BHi. «El endecasílabo de Góngora». «Lectura del soneto De San Lorenzo el Real del Escurial como poética de la obra de Góngora». militares cruces!». «Sur un sonnet à un peintre». 107-123. Juan. Daniel. 125-136. Semántica y poética . «Góngora und Gryphius». Rafael. MOLINA HUETE. El «Polifemo» de Góngora. pp. Rafael.). Europe. «El elemento agua y la fisiología del mundazo en los sonetos satíricos y burlescos de Luis de Góngora». «Ir y quedarse: note à un sonnet de Góngora. Michel. Wiesbaden: Franz Steiner.). Craig. 131-136. 96-102.. 211-239. «Acerca del título Soledades ». 2006). pp. Mélanges de la Casa de Velázquez. Estudios de Filología e Historia Literaria Lusohispanas e Iberoamericanas publicados para celebrar el tercer lustro del Instituto de Estudios Hispánicos (La Haya: Van Goor Zonen. W. xxvii (1978). NITSCH. Temas del barroco hispánico (Madrid: Universidad de Navarra-Vervuert. NÚÑEZ RAMOS. pp. Actas del iii Simposio Internacional de la Asociación Andaluza de Semiótica (Granada: Universidad. en MdM. Wisconsin: Hispanic Seminary of Medieval Studies. MOLINA. pp. Homenaje / Homenagem. MOLL. militares cruces!». 2008). xxviii (1948). xxix (1974). xvii (1981). pp. Valerio. «La lengua de Góngora». Góngoras Metaphorik. 1990). «Las ediciones de Góngora en el siglo xvii». 182 (1967). «(Re)producing Empire: Góngora’s Soledades. 170-175. Incl. «Quanto las cumbres ásperas cabrío / de los montes esconde. 2005). (eds. «El fenómeno de la oscuridad poética y sus posibilidades: Góngora entre March y Montale». lxv (1953-1954). VV. Trad. pp. 1962. Productive Space. 337 (2006).). BHS. «Das Subjekt als peregrino. Trad. «Técnicas y estructuras narrativas en los romances de Góngora». and the Reversal of Spanish Decline». 233-243. Marges.). 24 (1992). pp. AA. pp. Baroque Lyric Poetry (New Haven-Londres: Yale University Press. 330-336. 191-214. 471-475. 288-289. Michel. Konstitution und Verhandlung von Subjektivität in der spanischen Literatur der frühen Neuzeit (Tübingen: Max Niemeyer. MÜLLER. pp. RLit. ed. Jasmina. Comparative Literature. NÚÑEZ CÁCERES. Granada: Junta de Andalucía. NRFH. «Las firmezas de Isabela: una interpretación semiótica».). Acta Literaria. 415-427. Valerio. Góngora. MONTERO. Joaquín Roses (ed. Javier. Europe. xcvi (1984). Maurice. El Crotalón. NELSON Jr. Jacques Issorel (ed. 445-450. Múnich: Grin. Ulrich. «Campo de erudición. «Cyclopean Latin: Intertextual Readings in Dante’s Eclogues and Góngora’s Polifemo y Galatea ». Boletín del Instituto Caro y Cuervo. 91 (1984). Michel. 1966). Matzat y B. Sobre literatura áurea. NEVES PORTE. VV. «Rapports entre ambiguïté et poésie dans la Première Solitude de Góngora». El Polifemo (Córdoba: Diputación. Valerio. recopiladas de la edición de R. pp. notas y versión prosificada. «Tientos para una teoría semántica gongorina». Atenea. xii (1987). 224 (1978). El Barroco en Andalucía (Córdoba: Diputación. Michel. Foulché-Delbosc. pp. MOLHO. Manuel Peláez del Rosal (ed. pp. Francisca. Archiv für das Studium der neueren Sprachen. pp. pp. Javier. 15-28. Góngora hoy. Incl.

O’REILLY. OLMOS. VV. «Martín de Angulo y Pulgar y la imitación gongorina: notas sobre una relación de las fiestas de Loja en desagravio de la Virgen (1640)». El espíritu de la letra. El Parnaso versificado. Los sonetos de Góngora (Antología comentada). lxviii (1992). Lope y Góngora frente a frente . 2010). OROZCO. 2009). 1962). en prensa. Pedro Ruiz Pérez (ed. en EO. pp.). Historia General de las Literaturas Hispánicas (Barcelona: Vergara. Thomas Austin. OROZCO. José María. Ignacio García Aguilar (ed. Tras el canon: la poesía del barroco tardío (Vigo: Academia del Hispanismo.). Jones (eds.). «Aspectos desconocidos de la polémica de las Soledades. OROZCO. xlix (1966). 613-624. Emilio. 2002. 1985). AA. 489-494. «Modernidad de Góngora».). Anthony J. Lope y Góngora frente a frente . pp. pp. Incl. Emilio. Aspectos desconocidos de una polémica y nuevo índice de textos inéditos». Comentario y edición (Granada: Universidad. «The Wit of a letrilla by Góngora: No son todos ruiseñores ». Obras completas. pp. Francesco. Oliver J. cxliii. pp. pp. 365-373. 2 (Barcelona. p. Historia y estructura de la obra literaria (Madrid: CSIC. A. lxxxv (Liverpool. Readings in Spanish and Portuguese Poetry for Geoffrey Connell (Glasgow: University. O’REILLY. 202 pp. xxx. Des Monstres (París: École Normale Supérieur de Fontenay-St. ORTEGA Y GASSET. Emilio. Actas del vii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Madrid-Frankfurt am Main: Vervuert. José María. 321-343. «Jorge Guillén. «Significado vanguardista de Góngora». En torno a las Soledades . 8 (Madrid. Actas del i Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Oxford: The Dolphin Book. Atlántida. 18. Emilio. Round y D. aspectos generales. i. iii (Madrid: Revista de Occidente. comentario y análisis guiado. 57-58. Incl. Hilar la memoria de Góngora. en EO. 2008. pp. 201-207. Folia Humanistica. 228 pp. «Notas sueltas sobre la lírica religiosa de Góngora». OROZCO. Close y Sandra María Fernández (eds. Maria-Linda. 4 de junio de 1927). en EO. pp. 1993. En torno a las Soledades . «Enrique Vaca de Alfaro y su Lira de Melpómene en el contexto de la polémica gongorina». José. EO. pp.. en AA. 1953. Emilio. Emilio. 1971). En torno a las Soledades de Góngora. 1961). Compostella aurea. En torno a las Soledades . 463-479. pp. OSUNA CABEZAS. Rodolfo. en EO. «Los comienzos de la polémica de las Soledades de Góngora. RFE. ORLANDO. 395-400. 93-96. BBMP. OROZCO. Antonio. 227-252. OROZCO. Emilio. Incl. VV. núms. Córdoba: Diputación. Signa . Manierismo y Barroco (Madrid: Cátedra. La literatura en Andalucía (de Nebrija a Ganivet). pp. 789-797. Madrid: Nuevas Editoriales Unidas. OSUNA CABEZAS. AA. 76-79. 2006). 29-62. Atenea . 305 pp. 339 pp. Comentarios y conclusiones ante textos desconocidos». «La polémica gongorina: estado de la cuestión y tareas pendientes». OROZCO. pp. José María. José María. cf. Un parecer inédito del Abad de Rute sobre las Soledades». 1953). Introducción a Góngora. 1960). OLIVER BELMÁS. Incl. Emilio. «Sobre el bozo de Acis: una apostilla a los versos 279-280 del Polifemo de Góngora». 122-139. 143-148. en EO. «Le prix d’un fromage pour Góngora: dix vers». en EO. Granada en la poesía barroca. 1964). María José. 2011). Edad de Oro Cantabrigense. «El Abad de Rute y el gongorismo: breve anotación a sus escritos sobre las Soledades ». OROZCO. «Influencia de Góngora en la lírica hispanoamericana». OROZCO. en EO. 87 pp. AA. 1984. en EO. Manierismo y Barroco (Madrid: Cátedra. 1970). xliv (1961). Romanistisches Jahrbuch. 365-390. 3. Incl. Jeremy Roe y Jeremy Lawrance (eds. pp.). pp. «La última guerra literaria entre Lope y Góngora». RFE. «Las Soledades y Lope de Vega. «Sobre la actitud de Góngora ante el teatro de Lope». Emilio. El universo de Góngora: orígenes. infra. lector de Góngora». lvi (1985). 1970). Noble Wood. «Elogio y censura del gongorismo. de José Lara Garrido (Málaga: Universidad. OSUNA CABEZAS. «Espíritu y vida en la creación de las Soledades gongorinas». El barroco: Góngora. OROZCO. Las Advertencias de Almansa y Mendoza». 1970). 1. Emilio. Parker and the Polifemo ». OSUNA CABEZAS. cf. Introducción a Góngora. Ruiz de Alarcón y otros: con introducción y antecedentes. Cloud. OSUNA. su época. Incl. OROZCO. 97115. «La poesía de Góngora: andalucismo y universalidad». 2007). 122 (1991). «El papel de Andrés de Almansa y Mendoza en la polémica gongorina». 1969). pp. OSUNA CABEZAS. iii. Incl. Emilio. Bibliotecas y bibliofilia en la época del conde-duque de Olivares (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. pp. «Góngora. OROZCO. «Algunas reflexiones en torno a las Advertencias de Almansa y Mendoza y la canonización de los partidarios de Góngora». pp. pp. Su vida. 339-365. 1997. 1-37. 159-166. 12-15. «El romance de Góngora y su actitud de contemplador de Granada». 1982). Madrid: Gredos. ed. pp. «Góngora». cf. Emilio. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. pp. Guillermo Díaz Plaja (ed. Incl. poeta gongorista». Incl. Emilio. 59-60 (1966). «Aspectos desconocidos de la polémica de las Soledades de Góngora». 393 (Concepción. pp. OCAÑA VERGARA. Alfinge. En torno a las Soledades . Lope y Góngora frente a frente. xxix (1963). 2011). ii. Federico Sánchez Escribano (Madrid-Atlanta: Alcalá-Emory Univ. OCAÑA VERGARA. 433-443. 164 pp. «El Polifemo de Góngora en la biblioteca del condeduque de Olivares». OCAÑA VERGARA. 249-260. ed. 190 (1962).). OSUNA CABEZAS. 355-363. pp. José María. Papeles de Son Armadans. Introducción a Góngora . 120 (1991).. Emilio. «Lope ataca las Soledades de Góngora (comentario y edición de una carta inédita)». sus mejores páginas. «Edición y comentarios de un texto inédito». Miguel A. 2011).). Illuminismo e retorica freudiana (Turín: Einaudi. ORTIZ JUÁREZ. amigo de Góngora». Lope de Vega. «Góngora. «Antonio de las Infantas y Mendoza en el contexto de la polémica gongorina». Incl. OROZ. 1964). OSUNA CABEZAS. estudios y edición de textos críticos de la época referentes al poema. Gareth Walters (eds.). Miscellanea di Studi Ispanici (Pisa. Granada: Universidad. pp. 1627-1927». 41-58. Quevedo. Estudios Americanos. Vigo: Academia del Hispanismo. 1963). Eva Lydia. Chile. OROZCO. Don Luis de Góngora y Argote. pp. Córdoba: Cajasur. Introducción y comentarios a unos sonetos de Góngora». 1961). Estudios sobre el Siglo de Oro: homenaje al profesor Francisco Ynduráin (Madrid: Nacional. Studia Hispanica in Honorem Lapesa (Madrid: Gredos. cxliii. BRAC. El Sol (Madrid. «Nuevos textos de la polémica de las Soledades de Góngora».). 161-168. Emilio. Emilio. i. María José. Primera fase de la polémica gongorina. Joaquín Roses (ed. En torno a las Soledades . «Las dos versiones del Parecer de Pedro de Valencia: estado de la cuestión y nuevos datos». 504-532. 2006). 277-291. María José. 18 (2009).). Córdoba: Diputación. Incl. «Estructura manierista y estructura barroca en la poesía. 105-143. 1969.. 2008). OROZCO. 1994). Las Soledades caminan hacia la corte. María José. p. La construcción de la república de los poetas en los Siglos de Oro (Madrid: Abada. infra. Homenaje al profesor Klaus Wagner (Sevilla: Universidad. Rafael.. «A. 410 pp. OROZCO. 1984). OROZCO. Emilio.. Barcelona: Crítica. pp. 196. Compostella aurea. Homenaje al prof. en EO. Frank Pierce y Cyril A..298 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 299 OCAÑA VERGARA. 1962). Antonio Azaustre Galiana y Santiago Fernández Mosquera (eds. pp. 1963. VV. 1974). «Sobre unas composiciones aludidas en Respuesta a las cartas de don Luis de Góngora y de don Antonio de las Infantas». Inmaculada. 11 (1951). 308 pp. pp. Terence. pp.). OSUNA CABEZAS. p. Mexico. 165-207. Geh hin und lerne. O’CONNOR. María José. AA. RLit. Terence. VV. Góngora. 2012). Emilio. 75-101. Terence. Nicholas G. 1991. 63-127. OROZCO. Chile. 393 (Concepción. Antonio Azaustre Galiana y Santiago Fernández Mosquera (eds. BRAC. VV. infra. Aurora Domínguez Guzmán y Mercedes de los Reyes Peña (eds. En torno a Góngora . OROZCO. en JOG. Poder y saber. sinopsis. 1973. Incl. en EO. BHS. «Sobre un romance de Góngora y la casa de Alba». BRAC. de José Lara Garrido. Atenea. pp. Emilio. ap. autoevaluación y bibliografía. Ensayos. 327 pp. 81-99. xx (Sevilla. Filología y crítica hispánica. Barcelona: Clásicos Labor. Emilio. AA. Una carta inédita de don Antonio de las Infantas. Emilio. OROZCO. «La polémica de las Soledades a la luz de nuevos textos. Emilio. pp. xiii (Hamburgo.. Incl. DF: Fernández. en EO. pp. Actas del viii Congreso de la Asociación Internacional del Siglo de Oro (Santiago de Compostela: Universidade. María José. pp. Actas del viii Congreso de la Asociación Internacional del Siglo de Oro (Santiago de Compostela: Universidade. OROZCO. VV. . 107-114. María José. ORTIZ JUÁREZ. 18 (2006).. OROZCO. 69-78. pp. sor Juana. 1957). María José. Clavileño. ii. José María. pp. ORTEGA. OSEGUERA MEJÍA. en JMOV. OROZCO. en EO. OSUNA. O’REILLY. OROZCO. pp. En torno a Góngora y otros ensayos de literatura cordobesa. «Pedro de Oña. En torno a tres romances inéditos. Emilio. Piedad Bolaños Donoso. pp. un americano frustrado». 258 pp. Ínsula. 211-220.

1-229. Polyphemus and Galatea: A Study in the Interpretation of a Baroque Poem. Romanistisches Jahrbuch. Criticón. C. 16 + 12 pp. pp. Walter. PÉREZ BAZO. MLN. 1888. «Góngora. Amelia de. 1927. 282-300. pp. «Estudio crítico sobre Góngora». 45 (1993). Edad de Oro. 148 pp. PAJARES. lxxiv (1962). 41-72.300 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 301 OSUNA CABEZAS. «Carta de un amigo de don Luis de Góngora y respuesta de este». PARKER. PASCUAL BUXÓ. intérprete de Góngora». [PENNEY. «Góngoras Schöpfung in seinen Gedichten Polifemo und Soledades». 188 (1975). PASTOR COMÍN. Alexander A.). 20 (1964). 248-256. Exodus. Romanistisches Jahrbuch. 74 (1998). 2011). José. RHi. 1958). PARDO LESTA.-Librería Española «Plus Ultra». 1-2 (Montpellier. 1666. 297-307. «Arcimboldo y Góngora: las técnicas del retrato manierista». «Ein aragonesischer Gongorist in Granada: don Gaspar Buesso de Arnal». Reimpr. ii (1963). «Zur Góngora-Rezeption durch Übersetzungen». 57-81. pp. Madrid: Sociedad Estatal de Acción Cultural. 2006). xliv (1996). pp. Alexander A. Romanistisches Jahrbuch. «Aires clásicos del Polifemo de Góngora». RFE. 15-23. 62-88. «Góngora». NRFH. 53-56. pp. V. 314-321. 67-68 (1968). José. en prensa. 2011). en Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds.). Javier. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. Martín de. Francisco de Borja. PATRE. PEALE. «Pablo Picassos Góngora-Transkription und der Hispanist Zdislas Milner.. 89-96. Madrid. RLit. pp.). Prolija Memoria. Jacinto de Evia y La Virgen del Panecillo en Quito». DF. «Breve nota a Góngora». Joaquín Roses (ed. Góngora in the Library of the Hispanic Society of America. 2004). Joaquín Roses (ed. 335-400. (eds. PABST. PAZ. 5 (1956-1957).). por J. pp. pp. 287-313. VV. pp. v + 5 pp. Amelia de. 2012. 219-243. 521-529. 1998). 1-106. Walter. Carlos Alberto. Nueva York: The Hispanic Society of America.). José. Festschrift zum 80. 1927. Actas del i Congreso de jóvenes filólogos (La Coruña: Universidad. Cabrera (Comentaristas antiguos). Delenda est Carthago (Góngora y otros fenicios) (Esles de Cayón.). xiv (1963).. 29-47. Góngora en la poesía novohispana. Teresa Herraiz de Tresca y Sofía Carrizo Rueda (eds. pp. Edgar. Anales de Literatura Hispanoamericana. Gerardo. PAZ. Ungaretti y Góngora (ensayo de literatura comparada). PÉREZ. «Gaspar Buesso de Arnal. 38 (2009). PÉREZ-ABADÍN. Editions of Todas las Obras. México. Los dos capítulos iniciales aparecieron en español como «Luis de Góngora en la literatura y la crítica alemana de los siglos xvii y xviii». 781-782 (enero-febrero de 2012). lxxx (1930). xl (1989). Rubén. Callejo. Amelia de. pp. pp. 5-47. Amelia de. «Sor Juana y Góngora: teoría y práctica de la imitación poética». Ínsula. 779-792. bis 20. 1956). PEDROSA. Ein Exkurs in der Polemik gegen Pellicer». Nueva York: The Hispanic Society of America. Manuel. Begoña López Bueno (ed. ¿y Quevedo?». Salamanca: Ioseph Gomez de los Cubos. Cf. Amelia de. Góngora in the Library of the Hispanic Society of America. 2012). Amelia de. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. pp. «Ambiguity in a Góngora Sonnet». El universo de Góngora: orígenes. «Anotaciones a ¿Qué lleva el señor Esgueva? de Góngora». secretario del cabildo». PAZ. 15-42. Versión española de Nicolás Marín. v + 5 pp. Antonio. 2012). Boletín del Obispado de Córdoba. 1961). 29-31. Bulletin of the Comediantes. pp. 1999). PAVÓN. «Góngora. Filosofía y Letras. Modern Language Quarterly . «El texto del Polifemo ». Nueva York: The Hispanic Society of America. DF: Universidad Nacional Autónoma. pp. «Tres sonetos atribuidos a Góngora». Anejo lxxx de la RFE. 101-105. «Ecos de poetas latinos en los sonetos de Góngora». Góngora in the Library of the Hispanic Society of America. v + 42 pp. PAVÓN. «Apostillas gongorinas» y «Al paso de la polémica culterana: fray Luis de León. George. pp. PABST. «Góngora y la visión del mundo como posibilidad». Góngora y el señor inquisidor. Cantabria: Verba volant. 147-204. PEÑALOSA. PASCUAL BUXÓ. Walter.). «Las cuentas de don Luis en 1619». Clara Louisa]. «Juego de las Soledades ». (eds. Karl Hermann Körner y Günther Zimmermann (eds. pp. Numbers. México. 348-356. 1978. en prensa. PÉREZ BLANCO. en prensa.. Francisco de Borja. Walter. DF. «El natalicio de Góngora Abra dorada llave: rasgos de género e imitación». CHAm. PENNEY. PAZ. Heidelberg: Carl Winter Universitätsverlag. Odette Gorsse y Fréderic Serralta (eds. Geburtstag (Stuttgart: Franz Steiner. Sor Juana Inés de la Cruz. Edición y anotación de textos. Romanische Forschungen. J. Julian I.). 1966. La creación gongorina en los poemas «Polifemo» y «Soledades». 114 pp. pp. pp. Walter. 285314. PEDROSO. pp.. Marie Agnès. 1 (México. xxxii (México.. 292-307. Amelia de. «Romances de Góngora: los trabajos de un editor». pp. pp. y 21 (1964). en JMP. 68 (2007). Simón Díaz. pp. 193 pp. Estudios de cultura virreinal. Amelia de. 363-393. Clara Louisa. La Ciudad de Dios. xii (1962). presentado y transcrito por.. [PENNEY. 1926. Sales españolas o Agudezas del ingenio nacional. «Góngora y sor Juana: ut pictura poesis». María José. José. 2006). El Polifemo. PASCUAL BUXÓ. Joaquín Antonio. segunda serie (Madrid: Sucesores de Rivadeneyra. 307-320. PAZ. Patricia di. Librería y Litografía del Diario. PALLEY. «Echotexte gongorinisch. 241-264. Ignacio Arellano y Eduardo Godoy (eds.. PAZ. «José Ruiz Medrano. mit neun Kunstdrucktafeln. PÁRAMO Y PARDO. 78 (1963). Homenaje a Marc Vitse (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. 93-111. PALAISI.). Hommage à Françoise Zmantar. AA. Glossator Góngoras und Korrektor Calderóns». Delicias del Parnaso. [PENNEY. «Góngora en entredicho. pp. PASCUAL BUXÓ.). 167-179. 30 de abril de 1882. Annie Bussière Perrin (ed. Góngora in the Library of the Hispanic Society of America. Lucrecio. Metamorphosen einer Anthologie in Luxuseditionen». en APM. 253-270. 75 (1999). pp. 224 pp. 1960. DF. Walter. «Actualization du mythe du labyrinth dans les Soledades de don Luis de Góngora». El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. o la superstición del codex optimus ». [PENNEY. Pijper et al. PAZ Y MÉLIA. 2004). pp. G. PABST. Duquesne Hispanic Review. Juan José. Luis de Góngora im Spiegel der deutschen Dichtung und Kritik (17. «Genesis. Homenaje a Hans Flasche. pp. «Honores franceses a Luis de Góngora». «Dos sonetos: Góngora y Mallarmé». «Against Apollo: Góngora’s Soledad primera and the Mapping of Empire». PABST. lx (2012). Veen’s Uitgeversmaatschappij N. 167-173. 1902). 68 (1966). José. núms. 415-450. en prensa. pp. Joaquín Antonio. PAGÉS.. pp. Ábside. 152160.. Tradición oral y escrituras poéticas en los Siglos de Oro (Oiartzun: Sendoa. DF: Imprenta Universitaria. Nueva York: The Hispanic Society of America. xii + 115 pp. María Teresa. PÉREZ.). «Gaspar Buessos Panegyrikos auf Alcaraz Clavijo. Córdoba: Imprenta. 1977. Carmen Parrilla et al. «La Huerta de don Marcos». 1987). ii. xlvi (1963). Clara Louisa]. «Música y literatura en la obra de Góngora: el espejo barroco». PALOMARES. pp. Temas del barroco hispánico (Madrid-Frankfurt am Main: Universidad de Navarra-Vervuert. 29-54. El Polyphemo a lo divino. Soledad. Parcours. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. PABST. El universo de Góngora: orígenes. PAZ. Clara Louisa]. 18-19. PADRÓN. Edimburgo: University Press. 1967. PEÑALOSA. Un autógrafo inédito de don Luis en edición facsímil. pp. «Góngora y las flores marchitas». 1998). pp. Romanistisches Jahrbuch. Sobre literatura áurea. pp. 14 pp. José. 22 (2003). 77-109. Homenaje a J[onas] A[ndries] van Praag (Amsterdam: L. 292-312. Ricardo. Quatro comedias. pp. NRFH. Imprévue. Hispanófila. Amelia de. PARKER. F. 1991). PAZ. PABST. Clara Louisa]. xxxiv. 35 pp. en Antonio Carreira y Amelia de Paz. Walter. PASCUAL BUXÓ. PABST. pp. pp. «Juegos de palabras y formas de engaño en la poesía de don Luis de Góngora». Walter. El Siglo de Oro en escena. Nueva York: The Hispanic Society of America. PABST. «Góngora. Góngora y Quevedo». 2012). Carlos Alberto. xxxvii (1986). Lectura barroca de la poesía (Sevilla: Junta de Andalucía. . Luis de Góngora y Argote (1561-1627). La imagen del amor en la literatura española del Siglo de Oro (Buenos Aires: Universidad Católica Argentina. José Manuel. pp. xxv (México. Der poetische Dialog des Conde de Villamediana mit don Luis». pp. pp. Estudio biográfico de don Luis de Góngora y Argote. PAIEWONSKI CONDE. PAZ. Criticón. 1927. 1927. and Genetic Literary History: Luis Vélez de Guevara’s Don Pedro Miago –the Missing Link between Gongorism and the Comedia ». Jahrhundert). xi. Universidad de México. Cf.

Tropelías .). 2003). Ediciones modernas. pp. PÉREZ LASHERAS. PEZZINI. Juan Matas Caballero. PÉREZ LASHERAS. «La presencia de Góngora en los autos de Calderón». Hellmuth. pp. La edición de textos (Londres-Madrid: Támesis. 1988. 129-142. «La tradición ‘apócrifa’ del pasaje del carbunclo (Góngora. pp. Case Western Reserve University (Cleveland. PÉREZ LASHERAS. «Elementos satírico-burlescos en las décimas de Góngora». Antonio. Tercer centenario (Murcia: Academia Alfonso x el Sabio. pp. pp.). 2012). pp. PÉREZ LASHERAS. 1991). El duque de Lerma. textos y representaciones (Córdoba: Diputación. Hellmuth. pp.302 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 303 PÉREZ GÓMEZ. Teatri del Mediterraneo. pp. 173-179. 209-215. Salamanca: Universidad. Góngora hoy . 83 pp. «Góngora en Alemania». «El romance Cloris. PEROTI. pp. pp. Sara. Annales. Studi in onore di Guido Mancini (Pisa: Giardini. PÉREZ LASHERAS. PÉREZ LASHERAS. 429-459. «Fuentes. Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba. i (1 de junio de 1927). Polo de Medina. 32 (2012). historia y tradición en la literatura hispánica» (Gerona: Universitat). La Gaceta Literaria. «The Generation of Mythic Language in the Polifemo ». Blanca. 183 pp. «Un italiano moderno (y en el fondo Góngora)». 2009.). Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. PÉREZ LASHERAS. 37-73. pp. 87-135. 5-27. Góngora y el epigrama. PETRICONI. Poder y literatura en el Siglo de Oro (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica. Antonio. 1997). lxviii (1988). PEZZINI. Valentina Nider (ed. 9 (1993). Góngora y la mujer (Córdoba: Diputación. «Notas para la historia de Píramo y Tisbe en la literatura española (desde Góngora y su fábula)». PEZZINI. RFE. poeta gongorino». 2011). 267-287. Edad de Oro. 927-938. ii. «Polo de Medina. «Los emblemas en Góngora: la imagen como metáfora». Sara. 74)».). Antonio. Jean-Louis Guereña (ed. PÉREZ LASHERAS. «Góngora en el tiempo de los novatores». PÉREZ LASHERAS. Antonio. un eslabón de la promoción de lo burlesco a categoría estética». pp. 2011). «Letrilla burlesca de Góngora. 139 pp. Joaquín Roses (ed. 1907). Giulia Poggi y Maria Grazia Profeti (eds. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra. 191-211. Sara. 2 (Universidad de Zaragoza. Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. Alberto Navarro González et al. «Structuralism and some Sonnets by Góngora». Paolo. en prensa. 129-141. Pedro de Valencia. Thomas E. Jean-Pierre Étienvre y Leonardo Romero (eds. PHILLIPS. iii (Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos. Actas del ix Simposio de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada (Zaragoza: Universidad. Antonio. Antonio.» (Algunos aspectos de la poesía de Góngora). 501515. PÉREZ LASHERAS. 41-53. Sònia Boadas. pp. lxv (1974). Granada: Junta de Andalucía. 1996). Actas del vii Congreso Internacional de la Asociación Española de Semiótica (Zaragoza: Anejos de Tropelías.. PISOS. Studi in onore di Lore Terracini (Roma: Bulzoni. Symbolæ pisanæ. PÉREZ LASHERAS. pp. «Góngora y el Romancero general ». «Los pinceles de un ganso (Góngora y la écfrasis en la Fábula de Píramo y Tisbe )». Antonio Cruz Casado et al. 294-307. Giulia Poggi (ed. Joaquín Roses (ed. Granada: Junta de Andalucía. nº hors série (Grenoble. imitada a lo divino». Antonio. «Hacia la musicalidad poética del octosílabo gongorino (El ritmo en la Fábula de Píramo y Tisbe )». PÉREZ LASHERAS. VV. 103-104. primer crítico gongorino. PÉREZ LASHERAS. Antonio. Anuario de Filosofía del Derecho (1986). 103-104 (2008). Pablo Jauralde. Antonio. (eds. 1995. en prensa. Cristóbal. p. «Lecturas polifémicas de Italia». Romanic Review. «Silva y soledad (Análisis comparativo de algunos pasajes de Ginovés y Góngora)». PETRICONI.. Antonio. PÉREZ LASHERAS. xxvi (Buenos Aires. Varia lección de Góngora (Santa Fe. Góngora hoy. «Góngora en 1618: burlas y veras de un cortesano poco avezado». .. 27-35. 129-143. Cf. PÉREZ LASHERAS. xxxv (1927). Antonio. Antonio. 1998). pp. «La mujer y la representación de la muerte en la poesía fúnebre de Góngora». Journal of Hispanic Philology. pp. Actas del viii Congreso de la Asociación Aleph.). Antonio. PÉREZ LASHERAS. El universo de Góngora: orígenes. POGGI. Ohio). «Góngora y los clásicos».. «La disyunción en Góngora (Aproximación a su estudio a partir de la Fábula de Píramo y Tisbe )». Más a lo moderno (Sátira. 2011).. PERIÑÁN.).). PÉREZ LASHERAS. Doctoral Dissertation. pp. Sara. Begoña López Bueno (ed. 1989). El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. pp. Jesús Ponce Cárdenas (eds. PÉREZ LASHERAS. Olga. PÉREZ LASHERAS. José María Micó. 17 (1993). 283-302. La recepción del texto literario (Zaragoza: Casa de Velázquez-Universidad de Zaragoza. ix: Ángel fieramente humano. «Góngora und Darío». 261-273. Blanca. 495-509. en prensa. PÉREZ LASHERAS. PÉREZ LASHERAS. 179-221. «Burguillos y Góngora frente a frente». «Piedras preciosas. Teoria e prassi del teatro intorno all’Arte Nuevo (Florencia: Alinea. 1994). PERIÑÁN. «El Entremés de los romances y los romances del entremés». pp. Cecilia. La hidra barroca.). Die neueren Sprachen. 2012). pp. pp. 2007). PINTACUDA. Isabel Colón Calderón y Jesús Ponce Cárdenas (eds. «Distribución poética de los manuscritos y ediciones de la Edad de Oro y la poesía gongorina: un caso de condicionamiento paratextual». 243 pp. Dolores Noguera y Alfonso Rey (eds. Manuel María. pp. Góngora y el epigrama. «No traya la escritura…. Bibliografía madrileña. 2012. Antonio. Antonio. 315-326. AA. La hidra barroca. Blanca Periñán y Francesco Guazzelli (eds. 1990). 2007). «Acercamiento a los romances gongorinos». pp. 119-130. PILOTTI. (eds. 2012).). Antonio. Juan Matas Caballero. Antonio. PÉREZ LASHERAS. Antonio. PETERSON.). 1997). Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. Antonio. Estudios sobre tradición clásica y mitología en el Siglo de Oro (Madrid: Ediciones Clásicas. Blanca. 221-246. Estudio y edición anotada de la «Carta a Góngora en censura de sus poesías». pp. Giulia. AA. PIÑERO TORRE. viii (1949). Le livre et l’édition dans le monde hispanique. Norme per lo spettacolo. 369-375. María del Carmen. «Nuevas lecturas de la Fábula de Píramo y Tisbe ».). 119-140. Valladolid: Universidad. 151-162.). 385-395. i-iii (Córdoba: Diputación. PÉREZ LASHERAS. 1976). pp. iii. 4 (1989). Antonio. Norme per lo spettatore.). Alexander. Criticón. Félix Ernesto Chávez y Daniel García Vicens (eds. x (1984). Antonio. Jesús Ponce Cárdenas (eds. «La ocasión histórica en los poemas gongorinos: a propósito de una décima sobre la toma de Larache». Giulia Poggi (ed. xvi e-xxe siècles. PÉREZ LASHERAS. 167-181. 1992). VV. burla y poesía en la época de Góngora ). «De máscaras y amores (la superación del petrarquismo en las primeras composiciones gongorinas». cii (2000). 2004). pp. pp. pp. Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds.). «Las Décimas de Góngora: algunos problemas de edición». 377-378 [Documentos sobre Góngora]. trasgressioni dell’Arte nuevo nel teatro di Luis de Góngora». pp. PÉREZ LASHERAS. «Tres (posibles) dudas sobre tres momentos de Soledad i ». (Góngora en su «Fábula de Píramo y Tisbe»). pp. en prensa. 2008). PÉREZ LASHERAS. Bibliotecas y Museos. 61-76. burla y sátira en el primer Góngora».). BHi. Soledad i. 1993).). PÉREZ LÓPEZ. José María Micó Juan y Jesús Ponce Cárdenas (eds. ii. Filología. pp. 447-467. Félix. Cuadernos de Investigación Filológica.). PÉREZ PASTOR. Pratiques et discours paratextuels.). 11. Varia lección de Góngora (Santa Fe.). Inoria Pepe Sarno (ed. «Imágenes emblemáticas gongorinas: la Fábula de Píramo y Tisbe ». 2002). 194 pp. PINILLOS. Micó y Ediciones modernas. en prensa. 1990). 93-115. PÉREZ MAGALLÓN. Riscritture e ricodificazione tra ’500 e ’600 (Trento: Università degli Studi. 1994). 261-272. 2008). iii. Katharine Kaiper. Francis Cerdan (ed. Antonio. PERIÑÁN. el más bello grano. Antonio. Granada: Universidad. Cf.). 77-98.). Juan Matas Caballero. «La rima como poética: algunas consideraciones sobre la rima y el cultismo en la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora». Michel Moner y Michel Lafon (eds. pp. pp. pp. Antonio. 1988). A Structural Analysis of Three Sixteenth-Century Spanish carpe diem Sonnets. Antonio. Antonio. Jesús. «Parodia. Dialogo. PÉREZ LASHERAS. PEZZINI. TIGRE. pp. «Acercamiento temático a los romances gongorinos». pp. PÉREZ LASHERAS. 1976. Antonio. Notas y Estudios Filológicos. Anuario del Centro de la UNED. pp. 133-154.). Zaragoza: Anejo de Tropelías.). José María Micó. Bibliografía Hispánica. «Problemas de edición de la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora».). Antonio. «Góngora y el Derecho (a propósito de la Fábula de Píramo y Tisbe )». Studium. «Una vez más la carta de Pedro de Valencia». Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. 155-168. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. Antonio. Joaquín Roses (ed. Image et transmission des savoirs dans les mondes hispanique et hispano-américain (Tours: Université François Rabelais. Ni amor ni constante. «La crítica literaria en la polémica gongorina». v (1988). «Tradición y parodia en la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora: hacia una definición del poema».

304

Antonio Carreira

Bibliografía gongorina

305

POGGI, Giulia, «Fedeltà e infideltà al modello letterario nella battaglia amorosa gongorina», AA. VV., Codici della trasgressività in area ispanica (Verona: Università degli Studi di Padova, 1980), pp. 117-128. POGGI, Giulia, «Exclusus amator e poeta ausente: alcune note ad una canzone gongorina», Linguistica e Letteratura, viii (Pisa, 1983), pp. 189222. Incl. en GP, Gli occhi del pavone, cf. infra. POGGI, Giulia, «Borges, censore di Góngora», G. Poggi y Pietro Taravacci (eds.), Le bugie della parola. Il giovane Borges e il barocco (Pisa: ETS, 1984), pp. 89-115. POGGI, Giulia, «Góngora, Gracián e l’albero del misterio», Studi Ispanici (1986), pp. 83-122. POGGI, Giulia, «Negras violas, blancos alhelíes: una nota di cromatismo gongorino», Blanca Periñán y Francesco Guazzelli (eds.), Symbolæ pisanæ. Studi in onore di Giulio Mancini (Pisa: Giardini, 1989), ii, pp. 469480. Incl. en GP, Gli occhi del pavone. POGGI, Giulia, «Le acque e le pietre dei traduttori di Góngora», AA. VV., Muratori di Babele (Milán: Franco Angeli, 1989), pp. 187-218. POGGI, Giulia, «Los días que royendo están los años: l’ultimo carpe diem di Góngora», Maria Grazia Profeti (ed.), Codici del gusto (Milán: Franco Angeli, 1992), pp. 284-301. Incl. en GP, Gli occhi del pavone. POGGI, Giulia, «Le agudezas di Tadeo (sul ruolo linguistico del gracioso ne Las firmezas de Isabela », Quaderni di Lingue e Letterature, 18 (Verona, 1993), pp. 577-595. POGGI, Giulia, «Un soneto de Góngora y su fuente italiana (Urnas plebeyas, túmulos reales )», Manuel García Martín (ed.), Estado actual de los estudios sobre el Siglo de Oro (Salamanca: Universidad, 1993), pp. 787-793. Incl. en GP, Gli occhi del pavone. POGGI, Giulia, «Nobody is perfect: sobre la primera versión autógrafa del soneto 302», Giulia Poggi (ed.), Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS, 1997), pp. 65-79. POGGI, Giulia, «El pavón de Góngora: intertextualidad e interdiscursividad de un motivo manierista», María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa (eds.), Siglo de Oro. Actas del iv Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Alcalá de Henares: Universidad, 1998), ii, pp. 1255-1266. Incl. en GP, Gli occhi del pavone. POGGI, Giulia, «Variazioni orfiche attorno alla nueva poesía gongorina », Anna Maria Babbi (ed.), Atti del Convegno Internazionale «Le Metamorfosi di Orfeo» (Verona: Fiorini, 1999), pp. 238-255.

POGGI, Giulia, «Modalità e conessioni satiriche nei sonetti gongorini contro la corte», Maria Grazia Profeti y Augustin Redondo (eds.), Représentation, écriture et pouvoir en Espagne à l’époque de Philippe iii (Florencia: Alinea, 1999), pp. 27-49. POGGI, Giulia, «Petrarquismo (y antipetrarquismo) en los sonetos de Góngora: ¿cinco casos de intertextualidad?», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, i-iii (Córdoba: Diputación, 2002), pp. 179-199. Incl. en GP, Gli occhi del pavone. POGGI, Giulia, «Góngora y el Conde Duque, ¿un soneto político?», Filología, xxxiv-xxxv (Buenos Aires, 2002-2003), pp. 95-107. POGGI, Giulia, «Nel testo del mondo (piccola divagazione su Góngora e Sánchez Robayna)», Sincronie, 16 (2004), pp. 49-53. POGGI, Giulia, «Mi voz por dulce, cuando no por mía: Polifemo entre Góngora y Stigliani», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, vii. El Polifemo (Córdoba: Diputación, 2005), pp. 53-74. Incl. en GP, Gli occhi del pavone. POGGI, Giulia, «Arione e il delfino (Soledades, i, 1-21)», Antonina Paba (ed.), Con gracia y agudeza. Studi offerti a Giuseppina Ledda (Roma: Aracne, 2007), pp. 211-226. Incl. en GP, Gli occhi del pavone. POGGI, Giulia, «Quel che resta di un naufragio (tracce gongorine nella poesie degli anni settanta)», M. D’Agostino, A. de Benedetti, C. Perugini (eds.), La memoria e l’invenzione. Presenza dei classici nella letteratura spagnola del Novecento (Catanzaro: Rebettino, 2007), pp. 37-48. Incl. en GP, Gli occhi del pavone. POGGI, Giulia, Gli occhi del pavone. Quindici studi su Góngora, Florencia: Alinea, 2009, 281 pp. Incluye, además de los indicados, los inéditos «In odor di santità (Lilio siempre real nací en Medina )», «Il canto della tortora (Restituye a tu mudo horror divino )», «Le lacrime del Betis», «Sulla soglia delle Soledades », «Fábula in nero» y «Senza luna». POGGI, Giulia, «Después de las Soledades (a propósito de la canción A la pendiente cuna )», Begoña López Bueno (ed.), El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias, 2011), pp. 223-237. POGGI, Giulia, «¿Quién canta en el Polifemo ? Huellas de Stigliani en la fábula gongorina», Ínsula, 781-782 (enero-febrero de 2012), pp. 10-15. POGGI, Giulia, «Los árboles de las Soledades », Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds.), Sobre literatura áurea. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad, 2012), en prensa. POGGI, Giulia, «Entre eros y botánica: la décima Yace aquí Flor, un perrillo », Juan Matas Caballero, José María Micó, Jesús Ponce Cárdenas (eds.),

Góngora y el epigrama. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra, 2012), en prensa. POGGI, Giulia, «Imágenes en las Soledades », Joaquín Roses (ed.), El universo de Góngora: orígenes, textos y representaciones (Córdoba: Diputación, 2012), en prensa. POGGI, Giulia. Cf. Algunas traducciones. POLT, John H. R., «Elementos gongorinos en El gran océano de Pablo Neruda», Revista Hispánica Moderna, xxvii (1961), pp. 23-31. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «Imagen de Góngora en cinco poetas contemporáneos», Dicenda, 18 (2000), pp. 295-318. PONCE CÁRDENAS, Jesús, Góngora y la poesía culta del siglo xvii, Madrid: Laberinto, 2001, 246 pp. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «Evaporar contempla un fuego helado». Género, enunciación lírica y erotismo en una canción gongorina, Málaga: Anejo lxiv de Analecta Malacitana, 2006, 383 pp. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «El ciclo a los marqueses de Ayamonte: laus naturæ y panegírico nobiliario en la poesía de Góngora», Enrique R. Arroyo Berrones (ed.), xii Jornadas de Historia de Ayamonte (Ayamonte: Ayuntamiento, 2008), pp. 107-132. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «Góngora y el conde de Niebla. Las sutiles gestiones del mecenazgo», Criticón, 106 (2009), pp. 99-146. PONCE CÁRDENAS, Jesús, Cinco ensayos polifémicos, Málaga: Universidad, 2009, 489 pp. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «Formas breves y géneros epidícticos entre Tasso y Góngora. El ciclo a los marqueses de Ayamonte», Romanische Forschungen, cxxii (2010), pp. 183-219. PONCE CÁRDENAS, Jesús, El tapiz narrativo del Polifemo: eros y elipsis, Barcelona: Universitat Pompeu Fabra, 2010, 173 pp. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «Taceat superata vetustas: poesía y oratoria clásicas en el Panegírico al duque de Lerma », Juan Matas Caballero, José María Micó Juan y Jesús Ponce Cárdenas (eds.), El duque de Lerma: poder y literatura en el Siglo de Oro (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2010), pp. 57-103. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «De sene veronensi: Quevedo, Lope y Góngora ante un epigrama de Claudiano», La Perinola, 15 (2011), pp. 313-331.

PONCE CÁRDENAS, Jesús, «Eros siempre recomenzado: cuatro siglos para un poema barroco», Ínsula, 781-782 (enero-febrero de 2012), pp. 2-3; id., «Polifemo y el estilo heroico: huellas de la épica latina en el relato gongorino», ibid., pp. 7-10. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «Góngora y Opiano», Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds.), Sobre literatura áurea. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad, 2012), en prensa. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «Sobre algunas décimas gongorinas. Entre el elogio aristocrático y el gesto cortés», Juan Matas Caballero, José María Micó, Jesús Ponce Cárdenas (eds.), Góngora y el epigrama. Estudios sobre las décimas (Barcelona: Universitat Pompeu Fabra, 2012), en prensa. PONCE CÁRDENAS, Jesús, «Las Soledades: géneros y modelos», Joaquín Roses (ed.), El universo de Góngora: orígenes, textos y representaciones (Córdoba: Diputación, 2012), en prensa. PONCE CÁRDENAS, Jesús. Cf. Ediciones modernas. PONTES, Maria de Lourdes Belchior, «Góngora e os cultos, segundo a retórica conceptista de Francisco Leitão Ferreira, Nova Arte de Conceitos », AA. VV., v Colóquio Internacional de Estudos Luso-Brasileiros (Coimbra: Universidade, 1966 ), iii, pp. 437-448. POPEANGA, Eugenia, «Aspecte ale sentimentului singuratatii in opera Lui Góngora», Studii de Hispanistica, 4 (Bucarest, 1970), pp. 79-85. PORCAR, J., «Al margen de las Soledades», Poesía Española, 108 (1961), pp. 24-26. PORQUERAS MAYO, Alberto, y Joseph L. LAURENTI, «La colección gongorina en la Universidad de Illinois», BRAE, lix (1979), pp. 157-187. PORTINARI, Folco, «Góngora», Paragone, 2 (1951), pp. 74-78. PORTINARI, Folco, «Breve nota su Góngora», en FP, Problemi critici di ieri e di oggi (Milán: Fratelli Fabbri, 1959), pp. 113-122. POZUELO YVANCOS, José María, «La Fábula de Polifemo y Galatea, de Góngora, como poema narrativo», AA. VV., Philologica (Homenaje al profesor Ricardo Senabre) (Cáceres: Universidad de Extremadura, 1996), pp. 435-460. POZUELO YVANCOS, José María, «La metamorfosis de Galatea como exemplum retórico», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, i-iii (Córdoba: Diputación, 2002), pp. 43-53. PRADAL-RODRÍGUEZ, Gabriel, «Implicaciones formales de la frase larga en la poesía gongorina», Revista Hispánica Moderna, xiii (1947), pp. 23-29.

306

Antonio Carreira

Bibliografía gongorina

307

PRADAL-RODRÍGUEZ, Gabriel, «La técnica poética y el caso GóngoraMallarmé», Comparative Literature, ii (1950), pp. 269-280. PRAT FERRER, Juan José, «La serranilla de Góngora: tradición e innovación», Anuario de la Universidad Internacional SEK, 5 (1999), pp. 251-258. PRELLWITZ, Norbert von, «Due modalità della pulsione poetica: Juan de la Cruz, Luis de Góngora», Filologia Materiale, 2 (Roma, 1992), pp. 15-41. PRELLWITZ, Norbert von, «Góngora: el vuelo audaz del poeta», BHS, lxxiv (Liverpool, 1997), pp. 19-35. PRELLWITZ, Norbert von, «Il poeta e la bussola. Il periplo di Góngora», Giulia Poggi (ed.), Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS, 1997), pp. 219-228. PRIMO CANO, Carlos, «El conde de Lemos y la poesía encomiástica: breve noticia de unos versos gongorinos», Juan Matas Caballero, José María Micó Juan y Jesús Ponce Cárdenas (eds.), El duque de Lerma: poder y literatura en el Siglo de Oro (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2011), pp. 341-353. PRING-MILL, Robert D. F., «Porque yo cerca muriese: An Occasional Meditation on a conceptista Theme», Melvina McKendrick (ed.), GoldenAge Studies in Honour of Alexander A. Parker, BHS, lxi (Liverpool, 1984), pp. 369-378. PROFETI, Maria Grazia, «Taxis, lexis y código ideológico-social en una comedia errada del siglo xvii», Francisco Ramos Ortega (ed.), Teoría y realidad en el teatro español del Siglo de Oro. La influencia italiana (Roma: Instituto Español de Cultura, 1981), pp. 73-106. PROFETI, Maria Grazia, «Déligos capotuncios: invenzioni linguistiche nella satira di Góngora», Quaderni di Lingua e Letterature, xiv (Padua, 1989), pp. 292-294. PROFETI, Maria Grazia, «Lope, Góngora e gli autori», Giulia Poggi (ed.), Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS, 1997), pp. 119-129. PROFETI, Maria Grazia, «Góngora y Lope entre teatro y poesía», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, vi. Góngora y sus contemporáneos: de Cervantes a Quevedo (Córdoba: Diputación, 2004), pp. 223-246. PROFETI, Maria Grazia, «Ángeles que plumas bellas baten en sus jerarquías: el microgénero de las alabanzas a las damas de Palacio», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, ix: Ángel fieramente humano. Góngora y la mujer (Córdoba: Diputación, 2007), pp. 17-41. Puccini, Dario, «Ungaretti traduttore di Góngora», Carlo Bo et al. (eds.), Atti del convegno internazionale su Giuseppe Ungaretti (Urbino: 4 Venti, 1981), pp. 513-525.

PUEYO ZOCO, Víctor Manuel, Góngora: Problemas de la poética del Barroco. Ideología y cultura popular en los siglos xvi y xvii, Doctoral Dissertation, State University of New York at Stony Brook, 2010, 155 pp. PUTINIER-ELVIRA, Muriel, L’écriture de Góngora: une poétique de la matière, tesis doctoral, Université Michel de Montaigne, Bordeaux iii, 2006. PUTINIER-ELVIRA, Muriel, «Feu des noces et feu du deuil: lecture d’un passage des Solitudes de Luis de Góngora (i, vv. 630-686)», F. Vion-Delphin y F. Lassus (eds.), L’homme et le feu de l’antiquité à nos jours. Du feu mythique et bienfaiteur au feu dévastateur (Besançon: Presses Universitaires du Franche-Comté, 2007), pp. 157-170. PUTINIER-ELVIRA, Muriel, «L’image de la femme dans la poésie de Góngora», Crisoladas, 2 (Lyon, 2007), pp. 249-275. QUEROL GAVALDÁ, Miguel, Cancionero musical de Góngora, Barcelona: CSIC, 1975, 104 + 149 pp. QUILIS, Antonio. Cf. Rozas. QUINTERO, María Cristina, «Luis de Góngora and the comedia de enredo », Symposium, xxxix (1985-1986), pp. 268-283. QUINTERO, María Cristina, «Dramatic Convention and Poetic Discourse: Dialogue, Monologue and Aside in Luis de Góngora’s Las firmezas de Isabela », Bulletin of the Comediantes, xxxvii (1985), pp. 225-248. QUINTERO, María Cristina, Poetry as Play. Gongorismo and the Comedia, Amsterdam / Philadelphia: John Benjamins, 1991, xviii + 260 pp. QUINTERO, María Cristina, «The Cervantine Subtext in Góngora’s Las firmezas de Isabela », Cervantes. Bulletin of the Cervantes Society of America, 11 (1991), pp. 43-58. RAMÍREZ, Arthur, «La hipérbole en las Soledades de Góngora», Proceedings of the Pacific Nordwest Conference on Foreign Languages, 26 (1975), pp. 208-211. RAMÍREZ DE ARELLANO, Rafael, Juan Rufo, jurado de Córdoba. Estudio biográfico y crítico (Madrid: Hijos de Reus, 1912), pp. 231-234 [Documentos gongorinos]. RAMÍREZ DE ARELLANO, Rafael, Discurso leído... en las Academias de la Historia y Bellas Artes... en Toledo (Toledo, 1914), 15 pp. [Góngora y el Greco]. RAMÍREZ DE ARELLANO, Rafael, Ensayo de un catálogo biográfico de escritores de la provincia y diócesis de Córdoba (Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos y Bibliotecas, 1921-1923), i, pp. 219-257 [Biografía de Góngora. Bibliografía. Una carta inédita de Góngora].

RAMÍREZ DE VERGER JAÉN, Antonio, «Ovid., Met. 13.882-884 and Góngora Fábula de Polifemo y Galatea, 489-490», Exemplaria, 3 (Huelva, 1999), pp. 161-164. RAMOS ESPEJO, Antonio, «Fray Luis de Granada y Góngora en las soledades de Córdoba», Communio, 39 (2006), pp. 5-19. RAMOS OREA, Tomás, «La noción de piedad en el romance de Angélica y Medoro, de Góngora», RLit, xxxvi, núms. 71-72 (1969), pp. 113-123. RANDEL, Mary Gaylord, The Sonnet in Spain from Herrera to Góngora, Doctoral Dissertation, Harvard University, 1966. RANDEL, Mary Gaylord, «Metaphor and Fable in Góngora’s Soledad primera», Revista Hispánica Moderna, 40 (1978-1979), pp. 97-112. RANDEL, Mary Gaylord, «Reading the Pastoral Palimpsest: La Galatea in Góngora’s Soledad primera », Symposium, xxxvi (1982), pp. 71-91. RANDEL, Mary Gaylord, «Góngora and the Footprints of the Voice», MLN, 108 (1993), pp. 230-253. Raulston, Stephen B., «Vision, Desire, and the Reader of the Polifemo », Lucero: A Journal of Iberian and Latin American Studies, 1 (1990), pp. 17-27. RAVASINI, Ines, «Náuticas piscatorias maravillas». Percorsi piscatori nella letteratura spagnola del Siglo de Oro, Pavia: Ibis, 2011, 132 pp. REGLÁ, Juan. Cf. Comas. RENNERT, Hugo A., «Poésies inédites de Góngora», RHi, iv (1897), pp. 139-173. REY HAZAS, Antonio, «Cervantes y Góngora. Primer acercamiento: poética barroca y modernidad literaria», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, vi. Góngora y sus contemporáneos: de Cervantes a Quevedo (Córdoba: Diputación, 2004), pp. 17-58. REYES, Alfonso, «Sobre la estética de Góngora», en AR, Cuestiones estéticas (París: Sociedad de Ediciones Literarias y Artísticas, Librería Paul Ollendorff, 1911). Incl. en AR, Obras completas, i (México DF: Fondo de Cultura Económica, 1955). REYES, Alfonso, y Enrique DÍEZ CANEDO, «Góngora y el Greco», La Rosa de Papel, suplemento (humorístico) 1 a la revista Índice, 1 (Madrid, 1921). Incl. en AR, Burlas literarias (México DF: Barrié, 1947). REYES, Alfonso, Cuestiones gongorinas, Madrid: Espasa-Calpe, 1927, 268 pp. Incl. en AR, Obras completas, vii (México DF: Fondo de Cultura Económica, 1958).

REYES, Alfonso, «Lo popular en Góngora», en AR, Capítulos de literatura española, segunda serie (México, DF: El Colegio de México, 1945), pp. 175-198. Incl. en AR, Obras completas, vii. REYES, Alfonso, «La estrofa reacia del Polifemo », NRFH, viii (1954), pp. 295-306. Incl. en AR, Obras completas, vii. REYES, Alfonso, El Polifemo sin lágrimas. La Fábula de Acis y Galatea. Libre interpretación del texto de Góngora, Madrid: Aguilar, 1961, 170 pp. REYES, Alfonso. Cf. Díez-Canedo, Enrique, Guzmán, Martín Luis y Ediciones modernas. REYES, Rogelio, «Un buen azar que resultó destino: el homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla», Andrés Soria Olmedo (ed.), Una densa polimorfía de belleza. Góngora y el grupo del 27 (Sevilla: Junta de Andalucía, 2007), pp. 171-187. Ribeiro, João Roberto Inácio, «O Gongorismo na Poesia Latina de Manuel Botelho de Oliveira», Revista de Letras, 32 (1992), pp. 199-206. RICHARDS, Ruth M., Concordance to the Sonnets of Góngora, Madison, Wisconsin: Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1982, 183 pp. RICO, Francisco, «El gongorismo de Ovidio», FR, Primera cuarentena y Tratado general de literatura (Barcelona: Quaderns Crema, 1983), pp. 107110. RICO GARCÍA, José Manuel, «Un comentario alegórico al discurso de las navegaciones de las Soledades », María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa (eds.), Siglo de Oro. Actas del iv Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Alcalá de Henares: Universidad, 1998), ii, pp. 1331-1338. RICO GARCÍA, José Manuel, «La hibridación de lo culto y lo popular en una canción de Góngora de 1620», Rassegna Iberistica, 90 (2009), pp. 27-41. RICO GARCÍA, José Manuel. Cf. Jáuregui (Comentaristas antiguos). RICO VERDÚ, José, «Píramo y Tisbe, de Góngora», Bulletin de la Société Belge des Professeurs d’Espagnol, núms. 34-35 (1983), pp. 1-24 y 6-30. RICO VERDÚ, José, «Dos personalidades enfrentadas. Comentario a dos romances de Lope y Góngora», Hispanística, 2 (1993), pp. 38-53. RICO VERDÚ, José, «En torno al soneto de Góngora Al tronco descansaba de una encina », Almirez, 8 (1999), pp. 311-322.

308

Antonio Carreira

Bibliografía gongorina

309

RICO VERDÚ, José, «En torno a una letrilla de Góngora», Salvador Montesa Peydró (ed.), A zaga de tu huella. Homenaje al profesor Cristóbal Cuevas (Málaga: Universidad, 2005), i, pp. 219-230. RICO VERDÚ, José, «La creación literaria en el romance Aunque entiendo poco griego de Góngora», Filología y Lingüística. Estudios ofrecidos a Antonio Quilis (Madrid: CSIC, 2006), ii, pp. 2061-2078. RÍO PARRA, Elena del, «La escritura como pentagrama en Las Soledades de Góngora», Dicenda, 18 (2000), pp. 319-330. RÍO PARRA, Elena del, «Espacios sonoros y escalas de silencio en la poesía de Luis de Góngora y sor Juana Inés de la Cruz», Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, 24 (2000), pp. 307-322. RÍO PARRA, Elena del, «El tamaño del barroco: dimensión y espacialidad en la palabra poética áurea», Hispanic Research Journal , v (Londres, 2004), pp. 3-14. RÍOS, Blanca de los, Del Siglo de Oro (Madrid: Bernardo Rodríguez, 1910), pp. 128-129. RIVAS DE ANDRÉS, Victoriano, «Un pequeño mundo deportivo en Góngora», Humanidades, 13 (Comillas, Santander, 1961), pp. 323-346. RIVERA, Alma Wood, «Observaciones sobre el estrato fónico en un soneto de Góngora», Beatriz Garza e Yvette Jiménez (eds.), Estudios de Folklore y Literatura dedicados a Mercedes Díaz Roig (México, DF: El Colegio de México, 1992), pp. 817-828. RIVERS, Elias L., «El conceptismo del Polifemo », Atenea, cxliii, 393 (Concepción, Chile, 1961), pp. 102-109. RIVERS, Elias L., «Góngora in Great Britain», MLN, 82 (1967), pp. 624-628.

Rivers, Elias L., «Garcilaso, Góngora, and Their Readers», David Lee Rubin (ed.), Studies in Early Modern France, ii: Signs of the Early Modern, i: 15th and 16th Centuries (Charlottesville, VA: Rookwood, 1996), pp. 67-78. RIVERS, Elias L., «Soledad de Góngora y Sueño de sor Juana», Salina. Revista de la Facultat de Lletres de Tarragona, 10 (1996), pp. 69-75. Incl. en Susanna Regazzoni (ed.), «Por amor de las letras»: Juana Inés de la Cruz: Le donne e il sacro (Roma: Bulzoni, 1996), pp. 21-32. Rizzo, Gino L., «Il barocco del Gongora nella critica di Menéndez y Pelayo e di Benedetto Croce», Italica, 34 (1957), pp. 43-50. RIZZO, Gino L., «The Composite Picture of Sicily in Dante and Góngora: Secularization of a Literary Theme», Symposium, 16 (Syracuse, Nueva York, 1962), pp. 193-205. ROBERTS, William, «Saint-Amant’s Mini-Soledad », Jean-Jacques Demorest y Lise Leibacher-Ouvrard (eds.), Pascal, Corneille, Desert, Retraite, Engagement (París-Seattle-Tubinga: Papers on French Seventeenth Century Literature, 1984), pp. 273-304. ROBERTSON-JUSTINIANO, María Teresa, «Reading from the Margins in Góngora’s Soledades », MLN, 119 (2004), pp. 252-269. Robertson-Justiniano, María Teresa, The Architecture of the Margins: Artifice and Design in Góngora’s «Soledades», Doctoral Dissertation, Princeton University (NJ), 2005, 195 pp. ROBLES, Mireya, «Antirrealismo en la poesía de Góngora», Boletín del Instituto Caro y Cuervo, xxxi (1976), pp. 273-287. ROCAMORA, Pedro, «Góngora o la realidad transfigurada», La Estafeta Literaria, 220 (1961). Repr. en Arbor, xlix (1961), pp. 269-286. ROCAMORA, Pedro, De Góngora a Unamuno (Madrid: CSIC, 1965), pp. 1-32.

RODRÍGUEZ-LUIS, Julio, «Algunos aspectos de la evolución de lo pastoril de Garcilaso a Góngora», Hispanófila, 22 (1964), pp. 1-14. RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco, «Góngora y Espinosa», en FRM, Pedro Espinosa. Estudio biográfico, bibliográfico y crítico (Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos, 1907), pp. 161-168. RODRÍGUEZ-MOÑINO, Antonio, «Una antigua y bella variante del romance de Góngora Servía en Orán al Rey», Revista del Ateneo, v (Jerez de la Frontera, 1928), pp. 10-14. Reimpr. en Filosofía y Letras, iii, 16 (1930), pp. 378-382. Incl. en ARM, La transmisión de la poesía española en los siglos de oro (Barcelona: Ariel, 1976). RODRÍGUEZ-MOÑINO, Antonio, «Un nuevo códice gongorino», El Criticón, ii (1935), pp. 50-56. ROGERS, David, «Sobre el verso 33 de La más bella niña, de Góngora», Karl-Hermann Körner y Günther Zimmermann (eds.), Homenaje a Hans Flasche. Festschrift zum 80. Geburtstag (Stuttgart: Franz Steiner, 1991), pp. 550-552. ROIG DEL CAMPO, J. A., «La poesía sacra de Góngora», Razón y Fe, 164 (1961), pp. 179-186 y 323-334. ROIG-MIRANDA, Marie, «El papel de la mitología en las Soledades », Jacques Issorel (ed.), Crepúsculos pisando. Once estudios sobre las Soledades de Góngora, Marges, 16 (Perpignan, 1995), pp. 215-230. ROJO ALIQUE, Pedro, «Sobre modos de difusión de la poesía de Góngora», Edad de Oro, 12 (1993), pp. 281-292. ROJO ALIQUE, Pedro, «Luis de Góngora», Pablo Jauralde (ed.), Diccionario Filológico de Literatura Española. Siglo xvii (Madrid: Castalia, 2010), I, pp. 523-605. ROJO ALIQUE, Pedro. Cf. Bibliografía.

(Buenos Aires: Asociación Argentina de Estudios Clásicos, 1986), pp. 373-382. ROMANOS, Melchora, «Sobre aspectos de la elocutio gongorina en el enfoque de uno de sus comentaristas», Filología, xxii (Buenos Aires, 1987), pp. 119-136. ROMANOS, Melchora, «Las Anotaciones de Pedro Díaz de Rivas a los poemas de Góngora», Sebastian Neumeister (ed.), Actas del ix Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Frankfurt am Main: Vervuert, 1989), pp. 583-589. ROMANOS, Melchora, «La aventura de editar a un comentarista de Góngora. Sobre la edición de las Anotaciones de Pedro Díaz de Rivas», Pablo Jauralde, Dolores Noguera y Alfonso Rey (eds.), La edición de textos. Actas del i Congreso Internacional de Hispanistas del Siglo de Oro (Londres: Támesis, 1990), pp. 413-420. ROMANOS, Melchora, «Contexto crítico de las Soledades de Góngora», Antonio Vilanova (ed.), Actas del x Congreso de la la Asociación Internacional de Hispanistas (Barcelona: Promociones y Publicaciones Universitarias, 1992), ii, pp. 1067-1075. ROMANOS, Melchora, «El discurso contra las navegaciones, en Góngora y sus comentaristas», Ignacio Arellano (ed.), Las Indias (América) en la literatura del Siglo de Oro (Kassel: Reichenberger, 1992), pp. 37-49. ROMANOS, Melchora, «Apostillas a las lecturas del discurso contra las navegaciones en Góngora y sus comentaristas», Luis Martínez Cuitiño y Elida Lois (eds.), Actas del iii Congreso Argentino de Hispanistas «España en América y América en España» (Buenos Aires: Instituto de Filología y Literaturas Hispánicas, 1993), pp. 208-211. ROMANOS, Melchora, «Del pasado al presente de las lecturas de Góngora», Francis Cerdan (ed.), Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail, 1994), iii, pp. 1015-1022. ROMANOS, Melchora, «Gongorismo y antigongorismo en el siglo xvii. El perverso refinamiento de oponerse», Actas del ii Simposio Nacional Letras del Siglo de Oro Español (Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo, 1997), pp. 73-90. ROMANOS, Melchora, «Interrelaciones y confrontaciones críticas de tres comentaristas de Góngora», J. Whicker (ed.), Actas del xii Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Birmingham: University, 1998), iii, pp. 185-193. ROMANOS, Melchora, «Grandeza y miseria de los comentaristas de Góngora en el siglo xvii», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, i-iii (Córdoba: Diputación, 2002), pp. 201-218.

RIVERS, Elias L., «Oral and Written Poetry in Góngora», Nikola Basanevic (ed.), Actes du v e Congrès de l’Association Internationale de Littérature Comparée (Amsterdam: Swets and Zeitlinger, 1969), pp. 515-518. Versión española «Texto oral y texto escrito en Góngora», AA. VV., Estudios filológicos y lingüísticos. Homenaje a Ángel Rosenblat en sus 70 años (Caracas: Instituto Pedagógico, 1973), pp. 459-467. RIVERS, Elias L., «Góngora y el Nuevo Mundo», Hispania, lxxv (1992), pp. 856-861. RIVERS, Elias L., «Góngora and his Readers», Aldo Scaglione y Gianni Eugenio Viola (eds.), The Image of the Baroque (Nueva York: Peter Lang, 1995), pp. 109-121.

RODRÍGUEZ ALCALDE, Leopoldo, «Góngora al aire libre», La Estafeta Literaria, 210 (1961). RODRÍGUEZ GARRIDO, José A., «Los comentarios de Espinosa Medrano sobre el hipérbaton gongorino», Lexis, xii (1988), pp. 125-138. Rodríguez López-Vázquez, Alfredo, «Luis de Góngora y Argote», Kurt y Theo Reichenberger (eds.), Siete siglos de autores españoles (Kassel: Reichenberger, 1991), pp. 103-108. Rodríguez López-Vázquez, Alfredo, «Imagen, hipertelia y semiosis en Góngora y Lezama», José Romera Castillo (ed.), Actas del iv simposio internacional de la Asociación Española de Semiótica: Describir, inventar, transcribir el mundo (Madrid: Visor, 1992), ii, p. 755-761.

ROMANOS, Melchora, «Nuevos aportes al problema de las dos versiones del Antídoto», Filología, xv (Buenos Aires, 1971), pp. 215-226. ROMANOS, Melchora, «Lectura varia de Góngora. Opositores y defensores comentan la Soledad primera », AA. VV., Serta Philologica F. Lázaro Carreter (Madrid: Cátedra, 1983), ii, pp. 435-447. ROMANOS, Melchora, «Los escritores italianos y Góngora desde la perspectiva de sus comentaristas», Filología, xxi (Buenos Aires, 1986), pp. 117-142. ROMANOS, Melchora, «Las fuentes virgilianas de un comentarista de Góngora», AA. VV., Actas del vii Simposio Nacional de Estudios Clásicos

310

Antonio Carreira

Bibliografía gongorina

311

ROMANOS, Melchora, «El circuito epistolar en la polémica del gongorismo: Angulo y Pulgar responde a Cascales», Pierre Civil (ed.), Siglos dorados. Homenaje a Augustin Redondo (Madrid: Castalia, 2004), ii, pp. 1269-1280. ROMANOS, Melchora, «Los tan nuevos y peregrinos modos del Polifemo. Ponderación de la poética gongorina en los comentaristas del siglo xvii», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, vii. El Polifemo (Córdoba: Diputación, 2005), pp. 215-231. ROMANOS, Melchora, «Lecturas sobre el género de las Soledades y el estatuto teórico de la poesía áurea», Celehis, 19 (2008), pp. 81-96. ROMANOS, Melchora, «Lo que dicen y lo que callan los comentaristas de las Soledades », Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, x: Soledades (Córdoba: Diputación, 2010), pp. 103-126. ROMANOS, Melchora, «Solo uno en el mundo gongoriza. Presencia del gongorismo en el teatro del Siglo de Oro», Pierre Civil y Françoise Crémoux (eds.), Actas del xvi Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Madrid: Iberoamericana-Vervuert, 2010), i, pp. 75-98. ROMANOS, Melchora, «La soledad confusa de la selva de los comentaristas gongorinos», Joaquín Roses (ed.), El universo de Góngora: orígenes, textos y representaciones (Córdoba: Diputación, 2012), en prensa. ROMARÍS PAIS, Andrés, «Comentario de un soneto de Góngora», AA. VV., Manojuelo de estudios literarios ofrecidos a José Manuel Blecua Teijeiro (Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia, 1983), pp. 103-117. ROMERA, A. R., «El diálogo Góngora-Velázquez a través de un retrato», Atenea, cxliii, 393 (Concepción, Chile, 1961), pp. 141-146. ROMERA CASTILLO, José, «Justa poética cordobesa en honor de santa Teresa», BRAC, lii, 103 (1982), pp. 97-118. ROMERA NAVARRO, Miguel, «Lope y su defensa de la pureza de la lengua y el estilo poético», RHi, lxxvii (1929), pp. 287-381. En MRN, La preceptiva dramática de Lope de Vega (Madrid: Yunque, 1935), cap. vi. ROMERA NAVARRO, Miguel, «Góngora, Quevedo y algunos literatos más en El Criticón », RFE, xxi (1934), pp. 248-273. ROMERO TOBAR, Leonardo, «Sobre los poemas gongorinos dedicados a la toma de Larache», RLit, xl, núms. 79-80 (1978), pp. 47-69. ROMERO DE TORRES, Enrique, «Documento histórico en el cual consta que... don Luis de Góngora y Argote era aficionado a los toros», Boletín de la Real Academia de la Historia, lxxx (1922), pp. 394-398.

ROMERO DE TORRES, Enrique, «Los retratos de Góngora», BRAC, vi, 8 (1927), pp. 17-29. ROSALES, Luis, «La imaginación configurante (Ensayo sobre las Soledades de don Luis de Góngora)», CHAm, núms. 257-258 (1971), pp. 255-294. ROSALES, Luis, «Las Soledades de don Luis de Góngora. Algunas características de su estilo», AA. VV., Atti del Convegno Internazionale sul tema: Premarinismo e Pregongorismo (Roma: Accademia Nazionale dei Lincei, 1973), pp. 59-93. ROSALES, Luis, Discurso de apertura del xvii Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana (Madrid: Cultura Hispánica, 1978), i, pp. 7-32 [El lenguaje de Góngora]. ROSES, Joaquín, «Sobre el ingenio y la inspiración en la edad de Góngora», Criticón, 49 (1990), pp. 31-49. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, «La Apología en favor de don Luis de Góngora de Francisco Martínez de Portichuelo (selección anotada e introducción)», Criticón, 55 (1992), pp. 91-130. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, Una poética de la oscuridad. La recepción crítica de las Soledades en el siglo xvii, Madrid-Londres: Támesis, 1994, 214 pp. Prefacio de Robert Jammes. ROSES, Joaquín, «La sustancia poética del mundo: de los cuatro elementos a las Soledades », Francis Cerdan (ed.), Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail, 1994), iii, pp. 1023-1036. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, «El género de las Soledades y las descripciones cronográficas», Francis Cerdan y Marc Vitse (eds.), Autour des Solitudes / En torno a las Soledades de Luis de Góngora (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail, 1995), pp. 35-50. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, «Hibridaciones dramático poéticas: égloga y disfraz en las Soledades », Ignacio Arellano et al. (eds.), Studia Aurea. Actas del iii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Pamplona-Kassel: Universidad de Navarra-Reichenberger, 1996), i, pp. 495-500. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, «Trébol para Góngora», Antonio Cruz Casado et al. (eds.), Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba, 1996), pp. 181-196. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, «Pasos, voces y oídos. El peregrino y el mar en las Soledades (ii, vv. 112-189)», Giulia Poggi (ed.), Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS, 1997), pp. 181-195. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007).

ROSES, Joaquín, «Francisco Fernández de Córdoba y su contribución al debate sobre el poema lírico moderno», María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa (eds.), Siglo de Oro. Actas del iv Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Alcalá de Henares: Universidad, 1998), ii, pp. 1427-1434. Incluido en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, «Borges hechizado por Góngora», Isabel Lozano Renieblas y Juan Carlos Mercado (eds.), Studia Philologica in Honorem Isaías Lerner (Madrid: Castalia, 2001), pp. 609-638. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, «Proceso de escritura y estilística de variantes en las Soledades (algunos ejemplos)», Gregorio Cabello y Javier Campos Daroca (eds.), Poéticas de la metamorfosis. Tradición clásica, Siglo de Oro y modernidad (Málaga: Universidad, 2002), pp. 343-374. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, «Ara del sol edades ciento: América en la poesía de Góngora», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, iv-v (Córdoba: Diputación, 2004), pp. 115-139. Incl. en JR, Góngora: Soledades habitadas (2007). ROSES, Joaquín, Góngora: Soledades habitadas, Málaga: Universidad, 2007, 381 pp. ROSES, Joaquín, «Medio siglo de crítica literaria en torno a las Soledades (1613-1662)», Andrés Soria Olmedo (ed.), Una densa polimorfía de belleza. Góngora y el grupo del 27 (Sevilla: Junta de Andalucía, 2007), pp. 81-119. ROSES, Joaquín, «Lecturas y reflejos: Góngora y el Abad de Rute», Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds.), La hidra barroca (Santa Fe, Granada: Junta de Andalucía, 2008), pp. 317-320. ROSES, Joaquín, «Góngora, emblema de la variedad barroca», Alfredo José Morales Martínez (ed.), Congreso Internacional Andalucía Barroca (Sevilla: Junta de Andalucía, 2009), iii, pp. 221-230. ROSES, Joaquín, «El rayo y el águila. Verdades y abstracciones en un soneto de Góngora», RILCE, 26 (2009), pp. 168-186. ROSES, Joaquín, «Las Soledades de Góngora: sueño y olvido», Nora González, Germán Prósperi y María del Rosario Keba (eds.), El Siglo de Oro español. Críticas, reescrituras, debates (Santa Fe, Argentina: Universidad Nacional del Litoral, 2009), pp. 45-72. ROSES, Joaquín, «El arte del olvido en las Soledades de Góngora», Joaquín Roses (ed.), Góngora hoy, x: Soledades (Córdoba: Diputación, 2010), pp. 33-59. ROSES, Joaquín, «Lecciones de Góngora y disidencias de sor Juana», Edad de Oro, 29 (2010), pp. 289-311.

ROSES, Joaquín, «Góngora en la poesía hispanoamericana del siglo xvii: revisión histórico-crítica, claves comparativas y ejemplos eminentes», José María Ferri y José Carlos Rovira (eds.), Parnaso de dos mundos. De literatura española e hispanoamericana en el Siglo de Oro (Madrid: Universidad de Navarra-Vervuert, 2010), pp. 161-188. Ampliado en «La alhaja en el estiércol: claves geográficas y estéticas de la poesía virreinal (acerca del gongorismo colonial)», Andrés Sánchez Robayna (ed.), Literatura y territorio. Hacia una geografía de la creación literaria en los Siglos de Oro (Santa Cruz de Tenerife: Academia Canaria de la Historia, 2010), pp. 407-443. ROSES, Joaquín, «Metáfora y descripción en la poesía de Góngora», Joaquín Roses (ed.), El universo de Góngora: orígenes, textos y representaciones (Córdoba: Diputación, 2012), en prensa. ROSSI, Giuseppe Carlo, «Rileggendo un sonetto del Góngora (e uno del Tasso)», RFE, xliv (1961), pp. 425-433. ROSSO GALLO, Maria, «Il fiume tra specchio e pianto. Lettura di tre sonetti di Góngora, con una cornice intertestuale», Il Confronto Letterario, 10 (1988), pp. 267-311. ROSSO GALLO, Maria, «Il nome e la memoria nei sonetti di Góngora», Giovanna Calabrò (ed.), Signoria di parole (Studi offerti a Mario di Pinto) (Nápoles: Liguori, 1999), pp. 491-503. ROWLAND, Daniel B., Mannerism, Style and Mood. An Anatomy of Four Works in Three Art Forms, New Haven, Connecticut: Yale University Press, 1964, 136 pp. ROZAS, Juan Manuel, «Notas a Villamediana al margen de Góngora», Cuadernos de Arte y Pensamiento, i (1960), pp. 31-34. ROZAS, Juan Manuel, y Antonio QUILIS, «Epístola de Manuel Ponce al conde de Villamediana en defensa del léxico culterano», RFE, xliv (1961), pp. 411-423. ROZAS, Juan Manuel, y Antonio QUILIS, «El lopismo de Jiménez Patón: Góngora y Lope en la Elocuencia española en arte», RLit, xxi, 41-42 (1962), pp. 35-54. ROZAS, Juan Manuel, «Otro lector de Góngora disconforme con Salcedo», RFE, xlvi (1963), pp. 441-444. ROZAS, Juan Manuel, «Marino frente a Góngora en La Europa de Villamediana (con una nota sobre el cultismo gongorista)», AA. VV., Homenaje al Instituto de Filología y Literatura Hispánicas Dr. Amado Alonso (Buenos Aires: B. U. Chiesino, 1975), pp. 372-385. Incl. en JMR, Sobre Marino y España (Madrid: Editora Nacional, 1978).

y xxxii (1930). «Un códice de poesías de Góngora en el Archivo de la Catedral de Palencia». alcándora. 1975). Reimpr.). Alicante: ed. 228-237. «Marino frente a Góngora en la lírica de Soto de Rojas». Louise. VV. Alberto. «Revoca. Lorenzo. Para una relectura de los clásicos españoles (Buenos Aires: Academia Argentina de Letras. 121-132. en ASR. 379-432. El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. RUBIO. María Soledad Arredondo. Pedro. 655-667. «Et in Arcadia nuptiæ: bodas en la Soledad primera (con las de Camacho al fondo)». Silva gongorina . Richard. María A. «Góngora y la novela: Don Julián de Juan Goytisolo». Estudios de Literatura. Syntaxis. RUNCINI. Pedro. 30) (1983). pp. Ruster. «Don Luis de Góngora. 3545. «En torno al Apologético de Espinosa Medrano en favor de Góngora y contra Faría y Sousa. 425-430. 1982). vii-xxxv. 1983. La missione del letterato moderno dalla corte alla città nella Spagna del Siglo de Oro (Chieti: Solfanelli. 125 pp. pp. 17 (1994). Fuente sellada. Richard. Salgado. Revista de Filología de la Universidad de La Laguna.). 5-16. pp. 1971). Hans Felten y David Nelting (eds. Cidália Alves dos.). lxiii (Groningen. RUBIO. Teoría y análisis de los discursos literarios. 24 (1982). Antonio Cruz Casado et al. 1993.). 12-13 (1986-1987). SÁNCHEZ MARTÍNEZ. Begoña López Bueno (ed. 1960-1961. Eugenia. pp. Letras. Revista de la Universidad de México . pp. Il sigilo del poeta. Javier. 2011). Manuel Peláez del Rosal (ed. Incl. Syntaxis. SÁNCHEZ ROMERALO. 1979). 611-619. 38-46. 49-69. y acerca del hipérbaton gongorino». de Luis de Góngora». 583-594. pp. Andrés. Hickey Dieciocho: Hispanic Enlightenment. SÁNCHEZ CASTAÑER. Andrés. 2006).). RUIZ PÉREZ. Góngora y lo prohibido: erotismo y escatología (Córdoba: Diputación. pp. «Luis de Góngora e la casta urbana degli intellettuali: il viaggio come avventura e fuga interiore». SAN JUAN Jr. Marcial. SÁNCHEZ ROBAYNA. SALVADOR PLANS. 2008). en ASR. Tomás. Incl. en ASR. Antonio. 293-330. SÁNCHEZ ROBAYNA. 93-103. en ASR. pp. 1999. «Garcilaso y Góngora. xliv (1961). El poeta Soledad (Zaragoza: Prensas Universitarias. Giuseppe Bellini (ed. 91 pp. «Fábula de polifonía: Harmony and Discord in Góngora’s Polifemo ». 281 (2000).). en prensa. SÁNCHEZ ROBAYNA. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. xxxi (1929).. . 50-58. pp. pp. Homenaje a José Simón Díaz (Kassel: Reichenberger. SABOR DE CORTAZAR. M. Ruiz Pérez. Begoña López Bueno (ed. 1975). Et Caetera. Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba.). pp. Materia crítica: formas de ocio y de consumo en la cultura áurea (Madrid: Universidad de Navarra-Vervuert. o la exaltación poética de la realidad». SABOR DE CORTAZAR. «Camões y Góngora: una lectura del erotismo en Os Lusiadas y en la Fábula de Polifemo y Galatea ». Pedro. SAINZ. viii. 4 (Montevideo. RUIZ-FÁBREGA. Journal of Hispanic Philology. (eds. pp. Incl. AA. iv. RUIZ PÉREZ. 10 (1986). México. Michel Moner (eds. SAN JOSÉ LARA. Silva gongorina. en PS. «La visión mitológica en los sonetos dedicatorios de Góngora». Homenaje a / Hommage à Francis Cerdan (Toulouse: Université de Toulouse-Le Mirail. 17-24. infra. El Barroco en Andalucía (Córdoba: Universidad. pp. Cf. «El tema del tiempo. ii.). pp. en ASR. SANGER. «El arte en tiempos de manierismo. pp. pp. Antonio. los silbos. «Góngora». SÁNCHEZ ROBAYNA. SÁNCHEZ ROBAYNA. pp. Luis Alberto. en RR. Europe. 1983).).). Barcelona: Del Mall. Andrés. SALVADOR AYESTERAN. Joaquín Roses (ed. «Reescribiendo el canon: Góngora y Margarita». Léontine. Reimpr. pp. pp.). «Góngora y el texto del mundo». xxxxxviii (1992). 864 y 416 pp. 191-210. Sobre Marino y España . SÁNCHEZ. RYAN. RUBIO. xiii (Lexington. Castilla. SÁNCHEZ ROBAYNA. pp. pp. Celina. SALINAS. Góngora hoy. edición facsímil (Málaga: Caja de Ahorros de Ronda. 5 / 1 y 2: La divinización de la lírica de Góngora y otras manifestaciones. SALEMBIEN. «Santa Teresa de Jesús: prosopografía y etopeya gongorina en un poema ocasional». pp. Entre Narciso y Proteo. «Para la interpretación de Al tronco Filis de un laurel sagrado. «Lecciones sobre el Polifemo ». 23-46. RUIZ PÉREZ. Manuel.. «Don Luis». Criticón. pp. 199 pp. Mélanges offerts à Charles Vincent Aubrun (París: Éditions Hispaniques. iv. AA. «Un espejo de zafiro para Polifemo: de los ríos al mar en la nueva poesía». Silva gongorina. «Una proyección de las Soledades en un poema inédito de Trillo y Figueroa». 197-210. Andrés. 577 (1977). Incl. 223-238. en AA. «Sobre el inacabamiento de las Soledades ». VV. 7 (Guadalajara. SÁNCHEZ JIMÉNEZ. RFE. Salvador Crespo et al. VV. Madrid: Cátedra. 1996). 1987). Ignacio. SÁNCHEZ ROBAYNA. de autor. Andrés. pp. Paratextos en la literatura española (siglos xv-xviii) (Madrid: Casa de Velázquez. 393-400. pp. 2012). Antonio. SÁNCHEZ ROBAYNA. Pedro. «Un debate inconcluso: notas sobre Góngora y Mallarmé». 39 (Nueva época. «Bodegones poéticos: pintura. 1986). Lima: Impr. 44 pp. SÁNCHEZ. 3-17. pp. Alberto. Hewson A. Anuario de Estudios Atlánticos. Cruz de Tenerife. 1 (Sta. Las dedicatorias insertas y las puertas del texto». «Petrarquismo y parodia (Góngora y Lope)». SANTOS. 17-31. Lorenzo. SALSTAD. Lorenzo. Neophilologus. 11-27. 48-53. 2009). 85-104. El Sol. «El Polifemo sin lágrimas: una lectura autorreferencial». Andrés. VV. 1966). Cf. Vigo: Academia del Hispanismo. 1988). pp. Pedro. en ASR. Historia y crítica de la poesía lírica culta «a lo divino» en la España del Siglo de Oro.). BRAE. Homenaje a la memoria de don Antonio Rodríguez-Moñino (1910-1970) (Madrid: Castalia. SANCHIS BANÚS. Estudios sobre Juan Goytisolo (Almería: Instituto de Estudios Almerienses. Pierre Civil. Ensayos de literatura hispánica (Madrid: Aguilar. 1983). 923-928. Françoise Cazal (ed. Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. pp. AA. Góngora hoy. Celina. SÁNCHEZ ROBAYNA. pp. 4 (Valladolid. pp. 149-177. pp.. 2007. 1927. Actas del vii Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Venecia: Bulzoni. Andrés. 303-317. en CSC. «¿Alcándara. «Sobre los versos 201-202 del Polifemo de Góngora: El celestial humor recién cuajado ». Andrés. i (1982). 31 pp. pp. CHAm. «Courtship and Poetry in Góngora’s Polifemo ». 1967). fruta y hortalizas como bienes de consumo moral y literario en Lope de Vega y Luis de Góngora». Juan Manuel. 43-50. Andrés. Castilla. 153-176. «Francisco de Sandoval y el códice gongorino de Palencia». 212-213 (1967). 2009). pp. Comentaristas antiguos. (eds. 1961). Joaquín Roses (ed. 28-29 (2003-2004). Estudios en homenaje al profesor Ricardo Senabre Sempere (Salamanca: Universidad. pp. «Avatares de Góngora imitado (António Barbosa Bacelar y Cristóbal del Hoyo)». vol. pp. Nueva lectura de la octava 22 del Polifemo ». Amor. SANGER. «Las Obras de don Luis de Góngora reconocidas y comunicadas con él por don Antonio Chacón: historia y descripción de los manuscritos». Kentucky Foreign Language Quarterly. BHi. «La armonía del mundo: en torno a la letrilla No son todos ruiseñores. soneto de Luis de Góngora». Lírica y escritura de Garcilaso a Góngora. SANCHIS BANÚS.. Número. 133-136. 40-53. «El códice palentino de poesías de Góngora». 415-431. «Los lenguajes especiales en las letrillas sacras gongorinas». Incl. «Bajo el signo de Góngora». 289-312. «Lo cómico en la poesía de Góngora». Ediciones modernas. Incl. 2009). i-iii (Córdoba: Diputación. Andrés. Sobre literatura áurea. prólogo al segundo volumen del manuscrito Chacón.. infra. pp. RUIZ MEDRANO. pp.). RUBIO. 2011). José. SÁNCHEZ MARIANA. 193-203. Madrid: Cursos y Conferencias para Preuniversitarios. Revista de Bachillerato. Tres estudios sobre Góngora. Epifanio. 6-7 (Buenos Aires. 114-184. 1987). pp. Naïm Vidal Séphiha (ed. 65 (1995). SÁNCHEZ FERNÁNDEZ. pp. 2002). 1952). Coincidencia poética de Góngora y Rubén Darío». en JMR. alcandora? Nota a un verso de la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora». SÁNCHEZ ROBAYNA. Andrés. RUBIO ÁRQUEZ. ix (1984-1985). «Contiguity and Similarity as Poetic Modes in Some Poems of Góngora». Syntaxis. Actas del i Congreso de Historia de Palencia (Palencia: Diputación Provincial. 112-119. Michael Bradburn. Pedro. Lorenzo. 2 (1991).312 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 313 ROZAS. Góngora en América y El Lunarejo y Góngora. Incl. Francisco Javier. 238-246. 123-134. Lucero: A Journal of Iberian and Latin American Studies. 1980). Cf. José. Silva gongorina . RUIZ PÉREZ. pp. 101-177. pp. Cuadernos del Sur. Incl. 95-138. José Luis. Enrique García Santo-Tomás (ed..). 2001). 11 (Bahía Blanca. Cf. «Dos imágenes de Góngora en la lírica del siglo xx». Relectura de las Soledades gongorinas». 332-346. Tres estudios sobre Góngora . Tres estudios sobre Góngora . SÁNCHEZ SÁNCHEZ.. Aproximaciones al discurso manierista en la lírica española (Frankfurt am Main: Peter Lang. González. La obra de Góngora. Tres estudios sobre Góngora . Francisco. 1987). Cf. «Góngora y la poesía pura». pp. José. pp. 1991). SÁNCHEZ ROBAYNA. Romolo. 1991). «A Re-examination of Some Religious Poems of Luis de Góngora». Varia bibliographica.

Góngora y el grupo del 27 (Sevilla: Junta de Andalucía. Bulletin of the Comediantes. pp. xxii. C. RFE. Rivers (Madrid: Castalia. «Situación de las Soledades de Góngora». SCHWARTZ. 219-238. PMLA. 1978). Joaquín Roses (ed. 338-356. 1996). Karl-Ludwig. pp. 313-325. 1976. Quevedo y los clásicos antiguos». Jones (ed. xv (1963). pp. 2002). 329-333. «Don Luis de Góngora a través de su epistolario». Dorothy. «Góngora en Gracián».. Jorge de. Alan. 86 (1986). José. Alan. Betty.). o la Natura: un acercamiento parmenídeo a la Fábula de Polifemo y Galatea. Rubén. TSS. Suzanne L. lvi (Baltimore. 19-20 (Buenos Aires. 230 pp. Ulrich.. SORIA OLMEDO. Papeles de Son Armadans. Joaquín Roses (ed. 19-27. pp. Ficción y comedia en el Siglo de Oro (Madrid: Prensa Española. 253-267. BHS. Lía. pp. José. 99-107. pp. 106-112. Karl-Ludwig. 1994). 1962). pp.. pp. Betty. pp. Albert E. SELIG. Donald E. MLR. BHS. 2009. pp.). 130-148. 157-186 y 187-213. «Quevedo junto a Góngora: recepción de un motivo clásico». Colin C. pp. pp. Maria. Viva don Luis. «Meditación estética en torno a Góngora». SCHULZ-BUSCHHAUS. SMITH. 1967). 1934. i.. pp. SIMÓN DÍAZ.. 43 (Ponce. Eric. pp. 2004). Stratton-Pruitt (ed. SERÍS. 273-284. 138-143. «The Affinities of the Soledades of Góngora». «The Two Versions of Góngora’s Entre los sueltos caballos». José María Maestre Maestre. 1943). BHS. Homenaje a Ana María Barrenechea (Madrid: Castalia. José. 1989). 283-295.).). Incl. pp. «Le Soledades del Góngora». SIMÓN DÍAZ. SMITH. 217-238. Frank. pp. pp. SCHMIDT. «An Approach to Góngora’s Polifemo ». «Challenging the Order of the Sun in Góngora’s Soledades». «La sombra alargada de un verso gongorino». pp. 1089-1098. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. Schwartz e Isaías Lerner (eds. 438-442. pp. Jonathan Hart (ed. Góngora». en GS. Gender and Sexuality in Spanish and Spanish American Literature (Oxford: Clarendon Press. SMITH. 2008). Rachel. Calíope . SMITH. Góngora and Non-Sense». SANVISENTI.). São Paulo: Universidade. xlii (1965). 165-182. SOBEJANO. «Góngora. E. Góngora hoy. Colin C. Quevedo y otros». Colin C. 2004. pp. NRFH. SILVA. SMITH. 193-197. SARDUY. Busquemos otros montes y otros ríos. SOTO RIVERA. SENABRE. liii (1958). Carmen Loreina. pp. 244-248. SMITH. Góngora. Colin C. xlvi (1967). Confluencia. Una densa polimorfía de belleza. 91-109. L. 1997. Bibliografía. Soria Olmedo. «Pedro de Valencia’s Letter to Góngora (1613)». 303-306. Horizontes. «La musicalidad del Polifemo ». Florencia: Olschki. 165-176. pp. «Der frühe Góngora und die italienische Lyrik». en SS. Filologia e Letteratura. SOONS. Bernardo. Lía. 1988). Homero. «Coello’s Debt to Góngora». Góngora e Chiabrera. SASAKI. pp.. SOLÍS. 90-91. Hispania. 1973).. 20-27. Studies in Spanish Literature of the Golden Age Presented to Edward M. A estrutura de Os Lusiadas e outros estudos camonianos e de poesia peninsular do século xvi (Lisboa: Edições 70. Algunas traducciones. «Sobre Góngora: la metáfora al cuadrado». Royston O. 67 (1952). Severo. Estudios. Colin C. Giovanni. ASO (ed. SENA. pp. 2002). Teresa Scott. «Acerca de Polifemo y Galatea. 399-410. SOBEJANO. SERBIANO. Joaquín Roses (ed. SCHWARTZ. pp. «El gongorismo de Rubén Darío». Ricardo. Festschrift für Walter Pabst (Tübingen: Stauffenburg. BRAC. Bernardo. 34 (1955). «Góngora’s Fábula de Polifemo y Galatea: Ekphrasis and the Interaction and Competition of the Senses». 435-441. 410-416. El Polifemo (Córdoba: Diputación. 295-349. 138 pp. pp. 1863-1870. vi. 223-246. RFE. Titus Heydenreich.. Colin C. «Lope’s Elegy to Góngora and the Culteranismo Debate». Gonzalo. xv (Torino.). Gonzalo. «Serranas de Cuenca». «On a Couplet of the Polifemo ». 883-957)». SENABRE. Revista de Bibliografía Nacional. «Góngora 1627-2007». 1992). vii. pp. iii. SOBEJANO. pp. 2007). 1984). pp. The Body Hispanic. Hispanófila. Revista Hispánica de Cultura y Literatura. «Metaphysical Descriptions of Women in the First Sonnets of Góngora». «Access and Excess: Review Article of Robert Jammes’ Critical Edition of the Soledades ». Horacio. Francis Cerdan (ed. MLN. «The Melancholy Debate: The conceptista / culteranista Controversy (Góngora)». SENABRE. 6 (París.. pp. pp. Paul Julian. Calíope. John D. Rubén. 13-62. Maryland. 8 (2002). iv (Madrid: CSIC. Wilson (Londres-Madrid: Támesis. Ricardo. Góngora hoy. «Don Francisco de Sandoval.314 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 315 SANTOS SILVA.. «Barthes. pp. en PJS. Romanische Lyrik: Dichtung. de Ovidio y Góngora (i y ii)».). «Hero and Leander: Góngora and Marlowe». 1989). SLOMAN. xx (1969). The Origin and Character of Gongorism: A Study in the Practise and Aspirations of the Poetry of the Spanish Renaissance. mecenas y editor de Góngora». Góngora y sus contemporáneos: de Cervantes a Quevedo (Córdoba: Diputación. SMITH. SANVISENTI. «Luz y sombra en Soledades de Góngora». pp. vii (Nápoles. SOUFAS Jr. «La leyenda ovidiana de Polifemo y Galatea en Góngora: pinceladas comparativas y psicológicas». y Alfredo Valverde (eds. Herrera. Clavileño.). SOLER MERENCIANO. Madrid: Residencia de Estudiantes. xliv (1961). 160 pp. Monica. «Dos raros libros gongorinos en la Biblioteca Universitaria de Cambridge». pp. 89-132. vi. SCHMIEDEL.). 2005). Cf. SERÍS. pp. 53-77. xliv (1961). ix (1955). Ricciardi. «Las ediciones de Góngora de 1633». Góngora nel novecento in Italia (e in Ungaretti) tra critica e traduzioni. 47-50. Nápoles: R. SMITH. SOTO RIVERA. CI (1986). 1969). pp. Incl. Letras. «El cíclope de Filóstrato el Viejo en el Polifemo de Góngora». xxxix (1962). pp. xliv (1961). 1 (1995). Cf.). SMITH. Gonzalo. en AS. vi (1945). pp. 139-166. SIMÓN DÍAZ. SMITH. xxvii (1956). Ricardo. 22-34. SASAKI. SIMIÁN. admirador e imitador de Góngora». SMITH. Romanistisches Jahrbuch. «The Rhetoric of Presence in Poets and Critics of Golden Age Lyric: Garcilaso. RFE.. «La presencia de figuras y temas mitológicos en la poesía satírico-burlesca de Francisco de Quevedo y Villegas (con especial atención a las invectivas contra Luis de Góngora y Argote)». xiv (1927). Eberhard Leube y Ludwig Schrader (eds. SCHONS. «Recursos constructivos en un soneto de Góngora». Humanismo y pervivencia del mundo clásico: homenaje al profesor Antonio Prieto. Andrés. 1954. Homenaje a Elias L. SMITH. Joaquín Pascual Barea y Luis Charlo Brea (eds.). SAVELSBERG. i-iii (Córdoba: Diputación. Melancholy and the Secular Mind . Writing in the Margin: Spanish Literature of the Golden Age (Oxford: Clarendon Press. Lía. 150-168. vii (1939). 99-105. pp. SOONS. Paul Julian. «La anotación de la Soledad i (vv. 1970). Calíope. 19-35. «El epíteto barroco: Góngora».. «Rich Rhyme in Góngora’s Polifemo ». xlii (1965). SOUFAS. SCHWARTZ. Vestigia Fabularum. pp. 84-86. 1956). 39-40. Alicia. Imagining Culture: Essays in Early Modern History and Literature (Nueva York: Garland. SILES. «Reinos del espanto: Garcilaso. SAVOCA. 82-94. Ana Paula. El epíteto en la lírica española (Madrid: Gredos. Colin C. Incl. 3 (1997). lx (2005). Góngora hoy. Brian Dutton y Victoriano Roncero (eds. Comparative Literature. SINICROPI. SCORZA. La mitología antiga a la literatura catalana i castellana entre l’Edat Mitjana i la Moderna (Barcelona: Curial Edicions Catalanes-Publicacions de l’Abadia de Montserrat. Roger Friedlein y Sebastian Neumeister (eds. pp. Góngora e Gregório de Matos: O gênero epidítico em três pares de sonetos. 529 (Buenos Aires. «Argotes y Góngoras a cuchilladas». Jaime. xxv (1973). pp. The Cambridge Companion to Velázquez (Cambridge: University Press. «Estrategias de lector y experiencias y posibilidades de lectura: Góngora siempre recomenzado». 1961). 694-701.). pp. 66 pp. Liliana Silvia. «Góngora and Numismatics». MLN. 47-57. «On the Use of Spanish Theoretical Works in the Debate on Gongorism». Colin C. Convivium. «Góngora’s Sea of Signs: the Manipulation of History in the Soledades». Mundo Nuevo. 1993). SEGAL.. 179 pp. Colin C. Doctoral Dissertation. pp. pp. 215-219. 16 (2001). 2004). BHS. 1966). Homero. Cambridge University. pp. pp. pp.). xxxix (1962). «The Influence of Góngora on Mexican Literature during the Seventeenth Century». 100 (1985). HR. Hommage à Robert Jammes (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. 1973). Saggio sulle Soledades di Góngora. 347-367. «Velázquez and Two Poets of the Baroque: Luis de Góngora and Francisco de Quevedo». 213-232. Andrés. 86-92. en JS. «Os esquemas de Góngora». 22-32. pp. «Don Pedro de Cárdenas. Christopher. RFE. Bolonia: Cappelli. SELIG. 77-79. en PJS.). Escrito sobre un cuerpo (Buenos Aires: Sudamericana. pp.

Isabel. Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. TEMPLIN. 229-246. pp. 1966). 55-70. 11-12. iii. xxi (1930). Giosuè Lachin y Francesco Zambon (eds. Romanische Stil. Alain Bègue y Antonio Pérez Lasheras (eds. Acerca de la canción proemial de Las Lusiadas de Luis de Camões que tradujo Luis Gómez de Tapia. 341-353. «Fiori della lirica di don Luis de Góngora y Argote (1561-1627)». Homenaje a Antonio Carreira (Zaragoza: Universidad. pp. pp. TERRACINI. A. pp. 1973). 1 (Guadalajara. «An Interpretation of Góngora’s Fábula de Pyramo y Tisbe ». THOMAS.. Martha Lilia. ii. TESTA. en Mientras por competir con tu cabello ». STEFANINI. «Oscurità e registro burlesco nella Fábula de Píramo y Tisbe di Góngora (1618)». Roma: Centro Romano di Semiotica. Trad. Ínsula. Cf. 30 pp. A Structural Analysis of Góngora’s Sonnets. Tropelías. «Tres sonetos de Góngora en su contexto (A propósito de las exequias cordobesas en honor de la reina Margarita. Actas del viii Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Madrid: Istmo. TABUCCHI. 595-604. 2012. Halle an der Saale: Max NiemeyerParís: Honoré Champion. SPITZER. pp. VV. TORRE. gongorismo». TORRE. 439-459. «Góngora como poeta religioso: Los tres romances Al Nacimiento de Cristo Nuestro Señor». París: Honoré Champion. Leo. SOUTHWORTH. 303-315. Ruggero. México. pp. «Parodia. 279 pp. Diario de Córdoba. Rereading the Baroque Mythological Fable». 57-64. pp. en prensa. Características del estilo de Góngora. 1996). pp. 1996). Incl. TORRE. Eric Southworth y Colin Thompson (eds. 153-168. TORTORETO. pp. Lucas de. pp. Actas del iii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Pamplona-Kassel: Universidad de Navarra-Reichenberger. 1960-1961. «El acusativo griego en español». textos y representaciones (Córdoba: Diputación. Estilo y estructura en la literatura española (Barcelona: Crítica. 30 (2011). 244-258. «Góngora’s Ballad Quatro o seis desnudos ombros ». «Luis de Góngora. Lucien-Paul. SPITZER. pp. lxxxiii (Liverpool. Paolo. «Luis de Góngora. Studies in Honour of John Varey by his Colleagues and Pupils (Londres: Westfield College. Nueva Etapa. José Manuel. José Manuel. Calíope. Versión completa: «Cristal. i..und Literaturstudien (Marburg: Elwert. 1962). Leo. Nigel Griffin. Joaquín Roses (ed. THOMAS. pp. pp. Juana. Constantin. R. SUÁREZ CAMPOS. Alonso». Juan Antonio. Jorge. Fiera Letteraria. Studia Aurea.. pp. La hidra barroca (Santa Fe. A. Volkstum und Kultur der Romanen. 1. Incl. TORRE. pp. Barry. Lucien-Paul. «Pablo García Baena y la tradición áurea. Leo. THOMAS. 2004). 283-291. Lore. Études Horatiennes. Arrojose el mancebito (1589)». 1986). «Sobre la dificultad». Sagrario López Poza (ed.). pp. pp. Granada: Junta de Andalucía. pp. pp. «Una construcción favorita de Góngora».). Revista de Filología Hispánica. Alessandro. «Entre la nada y el oro (Sistema y estructura en el soneto 235 de Góngora)».). Reimpr. «Sobre algunas octavas de la Fábula de Polifemo y Galatea ». 79 (1964). TORAL MORENO. José de la. TARAVACCI. «Kinds of Obscurity in Góngora’s Fábula de Pyramo y Tisbe ». «La casa donde nació don Luis de Góngora y Argote». 3-14. 305-331. Ensayo de restitución. xl (1992). David N. Martha Lilia. TENORIO. (eds. al francés en LNL. «End-rhyme in Góngora’s Fábula de Pyramo y Tisbe ». THOMAS. 2008). TERUKINA-YAMAUCHI. 18 (1927). El gongorismo en Nueva España. en LS. 1961). Actas del vii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (AISO) (Madrid-Frankfurt am Main: Vervuert. THOMPSON. Calíope. Charles Davis y Alan Deyermond (eds. 1953). Daniel P. TAYLOR. Torres (ed. 1991). «Documentos relativos a Góngora». 1612)». SPITZER. SPITZER. «Apologético a favor de…: hacia una revaloración del gongorismo novohispano». The Spanish Ballad in the Golden Age. pp. 2008). 1979. 525-533.). 2012). Góngora.. TRABADO CABADO. pp. Martha Lilia.. Sobre literatura áurea. 5 (1976). STEINER. vii (1937). Intertextos gongorinos y la mediación de Cernuda en tres poemas de Fieles guirnaldas fugitivas ». «No en ti la ambición mora. Première partie: les origines et l’évolution. 3 (1997). Ínsula. iii (Pisa. Nigel Griffin. ii (1940). 65-217. 1931). 8-21. Eric Southworth y Colin Thompson (eds. «Nuevos datos sobre la vida y la obra de don Pedro de Cárdenas y Angulo». G. Cornell University. ii (1939). pp. «La Soledad primera de Góngora. pp. En un pastoral albergue (1602)». Ensayos sobre literatura latinoamericana (Berkeley-Los Ángeles: University of California Press. La hidra barroca (Santa Fe. Góngora et le gongorisme considérés dans leurs rapports avec le marinisme. BHS. 5-6 (2001-2002). Literatura emblemática hispánica (La Coruña: Universidad. Antonio. ix + 265 pp. TANGANELLI. Retorica e poetica dell’oscuro (Trento: Dipartimento di Scienze Filologiche e Storiche. Lore. pp. Golden Age Spanish Literature. (eds. 34-42. 1-166. pp. 16 de marzo de 1927. en LS. Perífrasis alusivas. TOCCO. 191 pp. Ignacio Arellano et al. «Góngora’s Soneto clxvi».). lxxxvi (Glasgow.. no marfil. «Góngora y la retórica aurisecular: obscuritas y descriptio ». 9-10 (1998-1999). Lucien-Paul. Pietro. La piscina dei codici: a proposito di un sonetto di Góngora. Un hombre de bien. David Kossoff et al. 202-217.). 719-745. José de la. «L’Art Horatien de Góngora». 1 y 3. 649-650 (2001). Annuario del R.). (Algunas notas sobre la Emblemática en las Soledades de Góngora)». José María. ibid. pp. Eric..). 3 (Nueva York. Doctoral Dissertation. «Polyphemus Complex. L’antinomia acqua / pietra in Camões e Góngora». «Tradición e innovación en el epitalamio de la Primera Soledad ». «Tres lectores para un soneto». MLN. 1911. pp. 35-40. en BRAC. pp. Obscuritas. Annali della Scuola Normale Superiore. 24-40. Valeria. Madoka. Doctoral Dissertation. Anthony J. ii. en prensa. 151-176 y 389..). «Nota su due sonetti barocchi di Góngora e Della Cruz». natural de Sevilla (1580)». Góngora emblemático. THOMAS. Homenaje a Ana María Barrenechea (Madrid: Castalia. 97-101. Sinécdoque y metonimia. TERRACINI. pp. El universo de Góngora: orígenes. 2004). Romance Notes. 2008). 153 (1960).). Bibliografía y Algunas traducciones. TORRE. ii (1929). 215-226.. pp. Ernest H. Arthur. 16 (Roma. 326)». Taylor. Saggi di lingue e letterature iberiche in onore di Rinaldo Froldi (Turín: Edizioni dell’Orso. THOMPSON. «Góngora’s Sonnet Acredita la esperanza con historias sagradas: An Emblemorphic Reading». «El encomio de Góngora al sin igual tesoro camoniano. pp. 1974. Revista de Filología Hispánica. I. 1988. Essays for David Pattison (Woodbridge: Támesis. Le lyrisme et la préciosité cultistes en Espagne. ix (1967-1968). Notas críticas y explicativas a la nueva edición de D. 58-78. México. The Spanish Ballad in the Golden Age. 1909. 2006). 59-89. Rewriting Classical Mythology in the Hispanic Baroque (Londres-Madrid: Támesis. 184 pp. Granada: Junta de Andalucía. SPINELLI. NRFH. pp. 1-12. 2 (Madrid. 2009). 2006). TORRES. Lore. 1980). Colin. «Luis de Góngora. en P. pp. AA. I codici del silenzio. BHS. George. «De Góngora a nosotros». RHi. ii (1940). Boileau ». TRABADO CABADO. Revista de Filología Hispánica. Leo. Isabel. 2008). pp. TAMAYO. «Barocco. Rafael Bonilla y Giuseppe Mazzocchi (eds. 597-602. 13 (2007). TERRY. Yip. TORRES RIOSECO. TANABE. 219-229. Turín: Edizioni dell’Orso. «Góngora en el Arte poética de M. «Zu Góngoras Soledades». Escandalar. 117-119. Clive Griffin. pp. xxxiv. Clive Griffin. vi. TORRES.. TERRACINI. p. «Camas de batalla gongorinas». 2007). 1990). Madrid: Cursos y Conferencias para Preuniversitarios. 1996. pp. 125-162.316 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 317 in Spanish Golden Age Literature (Columbia: University of Missouri Press. Amherst: University of Massachusetts. Analecta Malacitana Electrónica. Travaux de la Faculté de Philosophie et Lettres de l’Université de Bruxelles. 619-628. Romanic Review. 2012). 180 (1961). en prensa. TESTA..). xxxiv (1915). Rereading Góngora’s Polifemo ». 41-57. pp. pp. Explicator. «A Gloss of a Ballad by Góngora». 91-131. pp. 35-50. «Da Adamastor a Polifemo. David N. Daniel P. Noble desengaño (1584)». 581-591. TERRACINI. BSS. Lore. «Góngora entre dos centenarios (1927-1961)». Lucien-Paul. pp. pp. TOLEDANO MOLINA. TENORIO. 1984). TAYLOR. Ena V. xxxiii (1956). Lore. «Galatea Descending. . STATHATOS.).. 230-236. DF: El Colegio de México. en ATR. TERRACINI. Edad de oro Cantabrigense. i. id. «El Apologético en favor de don Luis de Góngora». Lía Schwartz e Isaías Lerner (eds. TENORIO. item 34. Marchetti (eds. 1980). Liceo-Ginnasio di Piacenza (1928). Colin. José María de la.). pp. 265-277. «Documentos gongorinos». Garelli. pp.. autoparodia y deconstrucción de la arquitectura efímera en dos sonetos de Luis de Góngora (Millé 315.).). Close y Sandra María Fernández (eds. 5-21. Guillermo de. 42-55. Et Caetera. Essays for David Pattison (Woodbridge: Támesis. 291-294. Arturo.

1999). 801 y 952 pp. Luis. «Góngora visto por Picasso». VEGA GARCÍA-LUENGOS. «Góngora.). «Más Góngora en la Comedia Nueva: la fortuna dramática del romance del Albanés». pp. AA. Homenaje al profesor Emilio Alarcos García en el centenario de su nacimiento. pp. Poesía y realidad: un ensayo sobre el sentido estético de la poesía de Góngora. «La ruda zampoña de Polifemo: autorrepresentación y parodia en la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora». Giulia Poggi (ed. 35-38.. pp. NRFH.. «Góngora y un mito clásico». 657-672.. «Mas no cabrás allá: Góngora’s Early Modern Representation of the Modern Sublime». Paintbrush. Dolores Noguera y Alfonso Rey (eds. pp. pp. Studia Hispanica in Honorem Lapesa (Madrid: Gredos.. pp. «Góngora. pp. x (Halle. «Góngora and the Partridge». «Four Stanzas from Góngora’s Polyphemus».. Alan S. pp. «Notas sobre la imaginería musical y el amor en la poesía de Góngora». Studies in Spanish Literature and Culture. VÁLGOMA Y DÍAZ VARELA. VICENTE GARCÍA. 1977). 291-308. 63-70.. Revista de Literatura Española Medieval y del Renacimiento. François Lopez et al. iii + 189 pp. 26 (Río Piedras. TREND. pp. Criticón. 229-243. Puerto Rico. 127137. «Zwei Typen von literarischen Virtuosentum: Lope de Vega und Góngora». José. comentario y diferencia en la poética de Góngora». Luis Miguel. 146-171. Las fuentes y los temas del «Polifemo » de Góngora. 23 (2004). xliii (1987). «Salas Barbadillo y Góngora: burla e ideario de la Castilla de Felipe iii». pp. 205208. Revista de Estudios Hispánicos. Eduardo R. Steven. «El lenguaje hermético en la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora». Paradox as Technique in the Works of Luis de Góngora and Pedro Calderón de la Barca. Da Góngora a Góngora (Pisa: ETS. José Ángel. Revista de las Españas. VICENTE GARCÍA. BRAE. Karl. Pablo Jauralde.). TRUEBLOOD. Luis Miguel. Madrid: CSIC. Criticón. Karl. pp. Venus and Mars». . Estudios dedicados a Menéndez Pidal (Madrid: CSIC. University of Kansas. «Two Poets Face Their Portraits: Góngora and sor Juana».318 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 319 TRAMBAIOLI. 2 vols. AA. en KV.). Lemir. Rosario. Góngora hoy. «Lope y la tradición hermética: a la sombra de Góngora». pp. Rosario. AA. «Góngora al lume d’oggi». «Writing on the Fractured I: Góngora’s Iconographic Evocations of Vulcan. en JBT. 205-219. the Father of Baroque Poetry». 435-455. pp. (eds.). de Ramón de la Serna (Buenos Aires: Losada. pp. VARO ZAFRA. «El peregrino de amor en las Soledades de Góngora». 201-213. VOSSLER. Alfonso the Sage and other Spanish Essays (Londres: Constable and Co. 436-456. VALK. VICENTE GARCÍA. anejo lxvi de la RFE.). ii. Doctoral Dissertation. Doctoral Dissertation. 1983)... Luis Miguel. 1957. «Arde la juventud: Eros y sus antídotos en la poesía de Góngora». RILCE. 2005). TRUEBLOOD. 1997). Dalmiro de la. 225-242.. WAGSCHAL. 1946). Andrés Soria Olmedo (ed. Pennsylvania: Bucknell University Press. Alan S. VILANOVA. ABC. UNGARETTI. Essays in Honor of Joaquín Gimeno Casalduero (Nueva Orleans: University of the South. pp. Romance Notes. i. Antonio. poète rebelle?». VITSE. «Unos escollos en el texto de Góngora». Actas del i Congreso Internacional de Hispanistas del Siglo de Oro (Londres-Madrid: Támesis. Jean Wright. pp. iii (1928). 22 (2003). pp.). TURNER. 1974. Actas del vii Congreso de Academias de Andalucía (Córdoba: Instituto de Academias de Andalucía y Real Academia de Córdoba. «Linguistic Analysis of Góngora’s Baroque Style». Luis Miguel. «Una copia desconocida de las Soledades de Góngora».). pp.. 1932). VILANOVA. 1998). Descriptive Studies in Spanish Grammar (Urbana: University of Illinois. 2005). 75-88. pp. 1985. (eds. VALVERDE MADRID. VV. 552 (1996). VALBUENA PRAT. «Dos sonetos para dos Sás: Garcilaso y Góngora». i. VV. «Don Luis de Góngora en La Merced de Madrid: 5 de julio de 1618. 259-262. Writing for the Eyes in the Spanish Golden Age (Lewisburg. pp. Gloria. Una densa polimorfía de belleza. pp. 71-81. 37-44. pp. Antonio Cruz Casado et al. «Nuevas notas sobre el tema del peregrino de amor». Antonio. 169-189. Escritores y poetas de España (Buenos Aires: Espasa-Calpe. El Polifemo (Córdoba: Diputación. VELASCO. «Símbolo y lenguaje poético: Góngora. VIDELA DE RIVERA. Kahane y Angelina Pietrangeli (eds.. pp. La edición de textos. VALENTE. (Nuevos documentos para la biografía de Góngora)». 563-570. 6 (1979). Cuadernos de Literatura. 88-100. «Linguistic Baroque in Góngora and Mallarmé». juez de Góngora». 27-12-1961. TROVATO. trad. VICENTE GARCÍA. x. 1976). «Príncipe de la luz». pp. Oelschläger Festschrift (Chapel Hill: University of North Carolina. 53-70. Estudios sobre Góngora (Córdoba: Ayuntamiento y Real Academia de Córdoba. Buenos Aires: Tomás Pardo. 1933. VV. «Ecos de la lírica de Luigi Tansillo en los versos gongorinos». pp. AA. «Góngora y su defensa de la oscuridad como factor estético».). VICENTE GARCÍA. Julio. 271281. Revista de Estudios Hispánicos. Sor Juana y el barroco negro español».. Góngora hoy. 70 (2002). 59-69. Marc. 1996). VÁZQUEZ LESMES. pp. «Camões y Góngora. AA. «El expediente de limpieza de sangre del racionero D.. John.). y Nigel GLENDINNING. 11 (2007). 41-53. Katherine Gyékényesi Gatto e Ingrid Bahler (eds. 19501952). Estudios.. 1990). iii. 62-66. «Góngora sous nos yeux». «Un retrato de Góngora por El Greco». 130-150. Anuario Lope de Vega. Sebastian Neumeister (ed. David H. 12 (2002). WAGSCHAL. TRUEBLOOD. 1972). pp. Carmen M. VILANOVA. Ángel. 2006). María M. 1989). pp. Steven. John H. Deutsche Vierteljahrschrift für Literaturwissenschaft und Geistesgeschichte. 76 (1961). «Las Soledades de Góngora». pp. 67-79. Poesía de la soledad en España.. pp. Francis George. su nobleza y la nobleza». 5-142. Luis. Homenaje a José Manuel Blecua (Madrid: Gredos. Giuseppe. pp. lxvi (enero-abril.). VV. VÉLEZ-SAINZ. o grecorromano y barroco». Alan S. 265-282. Trad. Antonio. VV. WAGSCHAL. La contestation de la société dans la littérature espagnole du Siècle d’Or (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. Cf. 655-663. Cf. Germán. 1986). UNGARETTI. pp. «Borges. VERY. Luis Miguel. pp. (eds. 1 (1947). xxxvi (1959). Edad de Oro. VITSE. «Análisis de un soneto de Luis de Góngora». «El Polifemo. VARELA. viii. 1926). Spain's Literary Legacy. 215-220. 1-14. Joseph. pp. 2004). 79 pp. pp. VRANICH. 1996). 77 (1999). VEGA CARNEY. Luis de Góngora y Argote». 52-61. Vázquez Vélez. 11 (1980). Criticón. Joaquín Roses (ed. pp. VÁZQUEZ. Steven. Aut Aut. 214-230. VEGA CARNEY. TROVATO. xix (1977-1978). VILANOVA. Marc. Giuseppe. «Los romances de cautivos y los romances moriscos gongorinos: semejanzas y diferencias». 1895-1995 (Valladolid: Universidad-Junta de Castilla y León. Monde Nouveau. 11 (2005). UPTON. Algunas traducciones. 147-154. Juan M. «Amarrado al duro banco: scogli e strategie della traduzione». vii. 1981). VACCARO. Rafael. «Con la soledad y en las Soledades de Góngora». Carmen M. VV. Actas del ix Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Frankfurt am Main: Vervuert. 26 (2009). «Polifemo reformado: imitación. pp. 421-460. VOSSLER. Henry R. pp. 1954). 79-97. pp. 41 (Washington. «Góngora et Lorca». CHAm. VITULLI. María del Carmen. 1980). UHRHAN. Juan. xxiii (1974). pp. 92 (1955).). pp.. Essays in Commemoration of the Eightieth Anniversary of Tokyo Univer- sity of Foreign Studies (Tokio: University of Foreign Studies. Marcella.). John Brande. UNGARETTI. «La traducción de los textos literarios: los sonetos de Góngora». 770-773. pp. pp.. 337-339. Góngora y lo prohibido: erotismo y escatología (Córdoba: Diputación. MLN. 7-8 (1977). 4 (1951). de Armas (ed. pp. 414 pp. José Luis. VAQUERO SERRANO. pp. en KV. César Hernández Alonso y Emilio Alarcos Llorach (eds. «Composición y significado en El Polifemo de Góngora: un homenaje manierista al neoplatonismo». USHIJIMA. 2007). UHRHAN. 277-285. 2007). HR. Antonio.. 75-92. from the Middle Ages to the Nineteenth Century. «Góngora en La Merced (sus huellas en un soneto)». 3-26. 105-133. Evelyn Esther. Actas del V Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Burdeos: Université de Bordeaux iii. Góngora y el grupo del 27 (Sevilla: Junta de Andalucía. 45-83. Giuseppe. Nobuaki. Romance Review. BHS. AA. 177-241. Algunas traducciones. 1947). la ékfrasis y el arte europeo». Análisis estilístico de los romances moriscos de Góngora. pp. Edad de Oro. «Góngora. Darst et al. Evelyn Esther. Iowa City: University of Iowa.). VÁZQUEZ. Frederick A. 859-865. Stanko B. Joaquín Roses (ed.

WARDROPPER. Domingo. Compostella aurea. «Un nuevo códice gongorino». pp. en EMW. Michael J. WEISE. 2010). «Six Misogynous Sonnets Attributed to Góngora». 385-398. 1985). Actas del vii Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (MadridFrankfurt am Main: Vervuert. 2001). «¿Cómo se tradujeron al japonés las Soledades de Góngora? Una prueba de la traducción poética». 2006). Nancy Palmer. en EMW. xxix (1980). NRFH. 1 (1982). Saiko. J. 1995).). 35-54. Hispania (California). Cf. 1053-1059. «Malherbe and Góngora». Actas del iv Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Salamanca: Universidad. Maryland: Scripta Humanistica. 31 (1987). «Góngora y el barroco». 1969). en prensa. «Variantes nuevas y otras censuras en las Obras en verso del Homero español ». 220 pp. August Buck y Tibor Klaniczay (eds. J. Texas: Trinity University. xxxvi (1959). 1987). Francis Cerdan y Marc Vitse (eds. 627-632. Actas del vi Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Madrid-Frankfurt am Main: Iberoamericana-Vervuert. MLR. Bruno M.320 Antonio Carreira Bibliografía gongorina 321 WAGSCHAL. Saiko. Giuseppe Bellini (ed. 187-210. YOSHIDA. Christoph Strosetzki (ed. pp. i. 393-401. WAISSBEIN. Saiko. 1986). pp. 2005).). 143 (1925). Un estudio de Góngora y Argote». en Dicenda. AA. Steven.). pp. WAISSBEIN. WILSON DE BORLAND. Edward Meryon.). pp. pp. «From Parmigianino to Pereda: Góngora on Beautiful Women and Vanitas ». 661-676. Leslie J. Washington. 17-25. 102-123. Warminster: Aris & Phillips. Michael J. WARDROPPER. pp. Anthony J. Bruce W. «Realidad e ilusión en las Soledades de Góngora». VV. pp. YOSHIDA. Iris M. WALEY.. Steven F. xiii (2010). 1977). WILLIAMSEN. YNDURÁIN. «La estética de don García de Salcedo Coronel y la poesía española del siglo xvii». 1982). 2011). Cf. WOODS. Incl. 19-61. Saiko. La Ciudad de Dios. Reimpr. iii (Seattle. «Enfoque y medios humorísticos de la Fábula de Píramo y Tisbe ». liii (1958). 1995). Daniel. Marges. xv (1932). 1-27. 291-298. pp. Journal of Medieval and Renaissance Studies. Cf. pp. Anmerkungen zur Fábula de Polifemo y Galatea von Góngora». «Algunas dudas para la comprensión de las Soledades de Góngora». Boletín de la Universidad Seisen. «Burlas al amor». Das Ende der Renaissance: europäische Kultur um 1600 (Wiesbaden: Harrassowitz. Romanic Review. Vázquez Siruela (Comentaristas antiguos) y Algunas traducciones. «On Góngora’s Angélica y Medoro ». Vern G. 1978. 23-37. xxii (1935). Actas del vii Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Roma: Bulzoni. ZOLTOWSKI. vi + 120 pp. . y xxvii (1974). Bruce W.). 845-853. North Carolina. Marie-Claire. WILSON. Pennsylvania: Bucknell University Press. BHS. «The Poetic World of Rojas Zorrilla’s Del rey abajo. x: Soledades (Córdoba: Diputación. pp. Rivers (Potomac. AA. YOSHIDA.). WILSON. YOSHIDA. YRACHE. lxiii (Chapel Hill. Oxford: University Press. pp. pp. Pamela. RFE. Julián. YOSHIDA. pp. pp. Marie-Claire. YOSHIDA. Studies in Honor of Elias L.. BRAE . WINEGARTEN. Once estudios sobre las Soledades de Góngora. 16 (Perpignan. 23 (Tokio. Georg. pp. xxvi (1973). 2004). BHS. ZIMMERMANN. xlix (1961). 85-108. WILSON. RFE. pp. Edward Meryon. WILSON. «Lo cotidiano en las bodas de la Soledad de Góngora [1613]». 28 (1981). pp. 321329. pp. Saiko. Actas del viii Congreso de la Asociación Internacional del Siglo de Oro (Santiago de Compostela: Universidade. «A Poetics of Distance: Baroque and Vanguardist Metaphor: Metaphorical Innovations in Góngora and Huidobro». ii. «La novedad de las Soledades y sus lecturas erróneas. Edad de Oro Cantabrigense. 2012). WALEY. de Góngora». Edward Meryon.). «Vt sculptura poiesis en Góngora». textos y representaciones (Córdoba: Diputación. 163-171. Close y Sandra María Fernández (eds. pp. xxxii (Copenhague.). YOSHIDA. Saiko. 1972. 35-51. WALKER. 773-785. 367-403. Margarita. xlviii (1968). ZAVALA. «Von der Idylle zur Enttäuschung: die Krise der Pastorale. de Armas (ed. 9-46. Hispanófila. WARNKE. RFE. «Mort et fécondité: Fábula de Polifemo y Galatea. 231-244. Joaquín Roses (ed.). vii (1977). pp. WILSON.. Edward Meryon. Siglo de Oro. Arne. ZARCO CUEVAS. MLN. pp. ii.. Algunas traducciones. WOODWARD. YARBRO-BEJARANO. Marcia. «Manierismo e letteratura: Góngora e il gongorismo». ZAMORA. pp. Georg. Autour des Solitudes / En torno a las Soledades de Luis de Góngora (Toulouse: Presses Universitaires du Mirail. Rivista di Filologia e Letterature Ispaniche.. WARDROPPER.. De Verger. Incl. Saiko.). 371-381. J. 11-33. 1995.. 1981). New Haven y Londres: Yale University Press. WORREN. Entre las jarchas y Cernuda (Barcelona: Ariel. The Poet and the Natural World in the Age of Góngora. Joaquín Roses (ed. Orbis Litterarum. Frank J. pp. pp. Antonio Azaustre Galiana y Santiago Fernández Mosquera (eds.). Rivista di Letterature Moderne e Comparate. 1998). Daniel. 13-27. ZIMMERMANN. 1392-1399. pp. «Una nota a Góngora». 193-209. «Two Images in the Soledades of Góngora». pp. Saiko. Eugenio de Bustos Tovar (ed. 1875-1883. pp. «Marinismo.. 1982). Bruce W. 77 (1962). pp. «Las contiendas literarias en el siglo xvii. Actas del Primer Congreso de Hispanistas de Asia (Seúl. pp. pp. pp. Luis. xliv (1961). ii. Ferenc. «El texto de la Fábula de Píramo y Tisbe ». Góngora hoy. «El vario sexo de Polifemo». pp. pp. Papers in Romance. 1975). xxix-xxx (1979-1980). xxx (1953). ninguno ». ZEMPLÉNYI. pp. Rivista di Letterature Moderne e Comparate. Pamela. 27-37.). xxii (Florencia. 178-181. European Literature in the Seventeenth Century. 1977). WEISE. «Posibles errores de los partidarios de Góngora». gongorismo e manierismo». «La música de Polifemo: Orfeo y lo pastoral en el poema de Góngora». «La más bella niña». YOSHIDA. Bruce W. pp. 85-112. YOSHIDA. «Concepto de la vida en Góngora: una orientación del desengaño barroco». María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa (eds. El universo de Góngora: orígenes. Influencia de la carta de Góngora sobre la polémica posterior». VV. Actas del v Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Madrid: Vervuert. 51-66. pp. Memoria de la palabra. 1989). Saiko. 123-132. Arachne’s Tapestry: The Transformation of Myth in Seventeenth-Century Spain (San Antonio. WOODS. Edward Meryon. Gracián Meets Góngora: the Theory and Practice of Wit. 27-40. 1-14. 161-172. WARDROPPER. MLN. 81-101. pp. Damiani y Ruth El Saffar (eds. 205215.. «La voix du locuteur dans la Soledad primera de Luis de Góngora». Renee. «El problema de la interpretación de los 34 versos finales de la Soledad segunda de Góngora». 76 (1961). WARSHAW. «Góngora as a Precursor of the Symbolists». pp. Frederick A. 85-93.. 46-55. pp. Jacques Issorel (ed. Versions of Baroque. Kentucky Romance Quarterly.). Archivum.. Ekphrasis in the Age of Cervantes (Lewisburg. Crepúsculos pisando. pp. WELLES. 1987).. «Góngora and Gryphius: A Comparative Study in the Baroque». Revista Agustiniana. xii + 229 pp. i. lii (1961). Studies in Philology. Yvonne. Actas del iv Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Alcalá de Henares: Universidad. 1966). pp. «The Complexity of the Simple in Góngora’s Soledad primera ». Entre las jarchas y Cernuda . «Some Uses of Classical Mythology in the Soledades of Góngora». «Góngora and the Serranilla». Margaret. WARDROPPER. 85-112. «Góngora’s Soledad primera: An Epic Amplification of Pastoral Themes». Literatura y vida cotidiana (Zaragoza: Universidad. 1671-1677.. «Lieux et figures dans les Solitudes »..

322 323 .

324 325 Catálogo .

1580 Impreso. Madrid Publio Papinio Estacio Opera quae extant Antuerpiae [Amberes]. Universidad de Granada Publio Ovidio Nasón Los quinze libros de los Metamorphoseos de el excellente Poeta Latino Ouidio Salamanca.3 x 13 x 5 cm Biblioteca Universidad de Sevilla . 1546 (colofón 1545) Impreso. post omnes omnium editiones nunc demum reusia. et emaculatiora reddita Apud inclytam Granatam [Granada]. ex oficina Plantiniana. 1595 Impreso.326 327 1 EN ORBE DE ORO LUMINOSA ESTRELLA: VIDA Y CONTEXTOS 1.3 x 14. en casa de Iuan Perier.1 libros que hechizaron a góngora Publio Virgilio Marón Publii Vergilii Maronis Partheniae Mantuani opera. 18.1 x 5 cm Biblioteca del Hospital Real. 19. 14 x 7 x 4 cm Biblioteca Nacional de España. [Xantus Nebrissensis].

Madrid Lodovico Ariosto Orlando Furioso [1516] In Venetia [Venecia]. 1568 Impreso.4 x 7. 2 Ferrara..5 x 4. appresso gli heredi di Marchio Sessa. & Gio. et fratelli. In Venetia [Venecia]. Juan Sedeño Madrid. 1587 Impreso. 1556 Impreso. 15 x 10 x 3 cm Biblioteca Nacional de España. In Vinegia [Venecia]. 13.. 399) . trad. Racolte.2 cm Biblioteca Nacional de España.. 1569 Impreso. appresso Domenico. Battista Guerra. et eccellenti autori.) I fiori delle rime de’ poeti illustri.. 12. ad instanza di Giulio Vassallini. v. [1581]. por Pedro Madrigal a costa de Esteuan y Francisco Bogia.2 x 3.5 x 8. Madrid Torquato Tasso (1544-1595) Rime et prose.. fratelli. appresso Gabriel Giolito de Ferrari. Madrid Girolamo Ruscelli (comp. Madrid Comienzo de «Il padre di famiglia» (p.328 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 329 Rime di diuersi. Madrid Torquato Tasso Ierusalem libertada [1581].4 cm Biblioteca Nacional de España. 14 x 8 x 3 cm Biblioteca Nacional de España.. 20 x 15 x 3 cm Biblioteca Nacional de España. 1583 Impreso.

20 x 16 x 4 cm Biblioteca Nacional de España. en casa de Lucas de Iunta. 1590 Impreso. por Alonso de la Barrera. por Pedro Lasso. 1580 Impreso. 15 x 10 x 5 cm Biblioteca Nacional de España. 1611 Impreso. 1584 Impreso. Madrid Luis Carrillo y Sotomayor Obras En Madrid. Madrid Fernando de Herrera Algunas obras de Fernando de Herrera En Sevilla. por Iuan de la Cuesta. en casa de Pedro Madrigal. 1577 Impreso. 1582 Impreso. Obras del excelente poeta Garci Lasso de la Vega. Nueuamente corregidas y declaradas por el Maestro Francisco Sanchez Salamanca. 12 x 7 x 2 cm Biblioteca Nacional de España. Con anotaciones y enmiendas del Maestro Francisco Sanchez En Salamanca.330 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 331 Juan de Mena Las obras del famoso poeta Iuan de Mena. en casa de Andrea Pescioni. segvnda y tercera Partes de la Araucana En Madrid. Madrid . Madrid Garcilaso de la Vega Garcilaso de la Vega. 18 x 14 x 5 cm Biblioteca Nacional de España. en casa de Alonso Gomez. 21 x 16 x 5 cm Biblioteca Nacional de España. 15 x 11 x 4 cm Biblioteca Nacional de España. Madrid Alonso de Ercilla Primera. Madrid Juan Rufo La Austríada En Madrid. 13 x 7 x 3 cm Biblioteca Nacional de España. 1582 Impreso. Madrid Garcilaso de la Vega Obras de Garcilaso de la Vega con anotaciones de Fernando de Herrera En Sevilla.

2 viajes y poesía: córdoba. en Theatri praecipuarum totius mundi urbium liber sextus [Civitates Orbis Terrarum.5 cm Biblioteca Nacional de España. 1617 Impreso con material cartográfico. 1582 Impreso con material cartográfico. Apud Auctores An[t] uerpiae.) «Córdoba». 41 x 30 x 4.5 x 31 x 4 cm Biblioteca Universidad de Sevilla Georg Braun (comp.) y Franz Hogenberg (grab. en Civitates Orbis Terrarum. Tomo vi] Coloniae Aggrippin[a]e [Colonia]. Madrid . Liber Primus Coloniae Prostant [Colonia].) y Franz Hogenberg (grab. 42. madrid y otras ciudades Georg Braun (comp.332 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 333 1.) «Granada».

17. Madrid Bernardo Alderete «Larache». Madrid . 17. 28 x 167 x 43 cm Victoria and Albert Museum. 1572-1617 Estampa: aguafuerte y buril. encuadernado en libro. 1572-1617 Estampa: aguafuerte y buril.334 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 335 Anton van den Wyngaerde Vista de Córdoba. en Antigüedades de España.2 cm Biblioteca Nacional de España.2 x 49. a costa de Iuan Hasrey. 1614 Impreso con material cartográfico. Madrid Franz Hogenberg (grab. 25 x 18 x 5 cm Biblioteca Nacional de España.2 cm Biblioteca Nacional de España. Londres Franz Hogenberg (grab.) [Valladolid]. Africa y otras provincias En Amberes.) [Toledo]. 1567 Dibujo.2 x 49.

207 x 107. Madrid . Madrid Juan Pantoja de la Cruz Retrato de Felipe III. Salón de Reyes del Monasterio de la Encarnación. Primer tercio del siglo xvii Óleo sobre lienzo. Ca.5 cm Patrimonio Nacional. Copia de época sobre modelos de Sánchez Coello Cuadro retrato de don Felipe ii. 65.336 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 337 1. Palacio Real.3 «aquel sol invernal de la grandeza»: corte y clero Anónimo Vista de Madrid desde la salida del puente de Segovia con toros desmandados. 1603 Óleo sobre tabla.3 x 47 cm Patrimonio Nacional. Siglo xvii Óleo sobre lienzo. 1550-60 Óleo sobre lienzo. 124 x 179 cm (con marco) Museo de Historia de Madrid Anónimo español. 119 x 178 cm (con marco) Museo de Historia de Madrid Anónimo Perspectiva de la Plaza Mayor. Rey de España.

Ca. Madrid Góngora le dedica el soneto «No en bronces. Madrid Anónimo Retrato de Cristóbal Moura (Marqués de Castelrodrigo) Estampa. Madrid Bartolomé González Doña Isabel de Borbón. que caducan. Primer tercio del siglo xix Óleo sobre lienzo. 205 x 123 cm Museo Nacional de Escultura. 1621 Óleo sobre lienzo. mortal mano» (1588) Góngora le dedica el soneto «Árbol de cuyos ramos fortunados» (1593) . 1627-1632 Óleo sobre lienzo. Valladolid Escuela española Don Álvaro de Bazán [copia del original]. 60 x 40 cm Biblioteca Nacional de España. 124 x 90 cm Fundación Don Álvaro de Bazán.338 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 339 Gaspar de Crayer Felipe iv junto a dos servidores. 215 x 163 cm Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

5 x 30 cm Biblioteca Nacional de España. peregrino» (1607) Góngora le dedica el soneto «Con razón. Madrid Anónimo Cardenal Fernando Niño de Guevara. 1624 Dibujo a sanguina.340 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 341 Antony van der Does Retrato de Antonio Sancho Dávila y de Toledo (Marqués de Velada). 1609 Óleo sobre lienzo. Palacio Real.5 x 19 cm Museo de Historia de Madrid Diego Rodríguez de Silva y Velázquez El Conde Duque de Olivares.35 cm Patrimonio Nacional. 79 x 58 cm Arzobispado de Sevilla Góngora le dedica dos sonetos a su muerte. 1638 Óleo sobre papel pegado a tabla. cualquiera que entras. gloria excelsa de Velada» (1623) . «Sella el tronco sangriento. Ca. 17. 40. no lo oprime» y «Ser pudiera tu pira levantada» (ambos de 1621) El Manuscrito Chacón está dedicado a él Góngora le dedica el soneto «Oh tú. 8 x 6. Ca. Siglo xvii Grabado calcográfico. Madrid Anónimo Retrato de Rodrigo Calderón.

342 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 343 Anónimo Auto de Fe. Sevilla Amigo de Góngora. Le escribió varias cartas y le dedicó el soneto «Sople rabiosamente conjurado» (1623) . 1656 Óleo sobre lienzo.5 x 52. Toledo El Greco o un seguidor suyo (atribuido) Fray Hortensio Félix de Paravicino. 62. Primer tercio del siglo xvii Óleo sobre lienzo.5 cm Museo de Bellas Artes. 140 x 167 cm (con marco) Museo del Greco.

Boston. Madrid . Maria Antoinette Evans Fund Anónimo Retrato de Luis de Góngora. Posterior a 1622 Copia del siglo xvii del de Diego de Velázquez Óleo sobre lienzo. Museo. 1622 Óleo sobre lienzo. 60 x 48 cm Fundación Lázaro Galdiano.2 x 40. 50.6 cm Museum of Fine Arts.344 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 345 1.4 imagen inmóvil y letra de don Luis Diego Rodríguez de Silva y Velázquez Retrato de Luis de Góngora y Argote.

4 x 13. 34 x 25 x 27 cm Museo Casa de la Moneda. antes 69) . Madrid. Barcelona Versos 3 y 9 parcialmente autógrafos de Góngora (fol. Madrid Antonio de Herrera Barnuevo Retrato de cabeza de Luis de Góngora [reproducción del original]. 22 x 17 x 6 cm Biblioteca de Catalunya. 18. Luis de Góngora Góngora.346 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 347 Jean de Courbes (gr. antes 23. Siglo xix-xx Escayola patinada.) Retrato de Góngora. Obras en verso. 86. Antes de 1626 Manuscrito.5 cm (huella) Biblioteca Nacional de España. 1630 Estampa a buril.

1628 Manuscrito (primer vol. administrador de los bienes de Góngora. 26 x 18 x 5 cm Biblioteca Nacional de España.5 el manuscrito chacón: estela y alhaja del principe de los poetas Luis de Góngora Carta de Góngora. Madrid Carta a Cristóbal de Heredia. vi) . Palma de Mallorca Luis de Góngora Códice Chacón. 297. 33. de 3). Últimas dos líneas y firma autógrafas Carta a Cristóbal de Heredia de fecha 17 de junio de 1625 (fol. antes 296) Retrato de Góngora de Juan van der Hamen y León (fol. 28 x 18.5 x 23 x 6 cm Fundación Bartolomé March. Madrid Luis de Góngora Cartas autógrafas de Góngora. Siglo xvii Manuscrito.348 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 349 1.5 cm Colección de Rafael de Góngora. 30 de agosto de 1622 Carta manuscrita sobre papel.

350 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 351 Luis de Góngora Códice Chacón. 1) . p. 1628 Manuscrito (tercer vol. 26-27) Comedia de Las firmezas de Isabela (títulos y personajes. 26 x 18 x 5 cm Biblioteca Nacional de España. 26 x 18 x 5 cm Biblioteca Nacional de España. de 3). flores. en mí» (pp. de 3). 1628 Manuscrito (segundo vol. Madrid Luis de Góngora Códice Chacón. Madrid Letrilla «Aprended.

Madrid Luis de Góngora Obras (Manuscrito Estrada). 25. Madrid El grabado es muy posterior Villancicos de 1616 (fol. 20 x 14 x 5 cm Patrimonio Nacional. Madrid Luis de Góngora Quaderno de varias poesías de don Luis de Góngora.2 cm Biblioteca de la Fundación Lázaro Galdiano. Biblioteca del Palacio Real.5 x 19 x 4.1 la transmisión manuscrita Luis de Góngora Quaderno de varias poesías de don Luis de Góngora (Manuscrito Llaguno). 20 x 13 x 5 cm Biblioteca Nacional de España. Siglo xvii Manuscrito. 397) .352 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 353 2 «Aquel que tiene de escribir la llave»:El triunfo de Góngora en el siglo xvii 2. Siglo xvii Manuscrito. Siglo xvii Manuscrito.

21 x 15 x 5 cm Biblioteca Nacional de España. Madrid Soneto «Purpúreo creced.354 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 355 Luis de Góngora Obras (en el Manuscrito Iriarte). 22 x 15 x 3 cm Biblioteca Nacional de España.7 x 16 x 4. 2) Romance «Hanme dicho. 538) . Siglos xvi-xvii Manuscrito.8 cm Biblioteca de la Fundación Lázaro Galdiano. Siglo xvii Manuscrito. Madrid Gabriel de Peralta (comp.) Cancionero de Gabriel de Peralta. Madrid Luis de Góngora Quaderno de varias poesías de don Luis de Góngora (Panegyrico). 20 x 14 x 6 cm Biblioteca Nacional de España. rayo luciente» (fol. hermanas» (fol. 423) Panegírico al duque de Lerma (fol. 87r. 21. Madrid Luis de Góngora Obras varias poéticas. Siglo xvii Manuscrito.) Referencia del amanuense al poeta (fol. Siglo xvii Manuscrito.

Madrid Luis de Góngora Poesías de don Luis de Góngora. Madrid Luis de Góngora Manuscrito Venegas de Saavedra. Madrid Luis de Góngora Obras de don Luis de Góngora (Cancionero de Mathías Lima). 1630 Manuscrito. Madrid Indicación del poeta (fol. Siglo xvii Manuscrito. 20 x 15 x 3 cm Biblioteca Nacional de España. Siglo xvii Manuscrito. 233) Soneto tenido por autógrafo «Los blancos lilios que de ciento en ciento» (fol.356 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 357 Luis de Góngora Góngora. Fábulas manuscritas. 20 x 15 x 5 cm Biblioteca Nacional de España. 21 x 16 x 2 cm Biblioteca Nacional de España. Siglo xvii Manuscrito. 20 x 15 x 7 cm Biblioteca Nacional de España. 92) .

Biblioteca. 22 x 16 x 2. 15. Madrid Luis de Góngora Varias poesías de don Luis de Góngora.358 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 359 Luis de Góngora Varias poesías de don Luis de Góngora. 21 x 16 x 4 cm Biblioteca Nacional de España. Siglo xvii Manuscrito. Siglo xvii Manuscrito. Siglo xvii Manuscrito.5 cm Real Academia Española. Biblioteca. Siglo xvii Manuscrito.2 cm CRAI. Madrid Luis de Góngora Poesías de autores andaluces.8 x 4.5 x 10. Madrid Luis de Góngora Quaderno de varias poesías de don Luis de Góngora. 20. Biblioteca de Reserva de la Universitat de Barcelona Comienzo de la Soledad primera (versión primitiva): «Era del año la estación florida» .5 x 4.8 cm Real Academia Española.5 x 14.

360

Góngora: la estrella inextinguible

Catálogo

361

2.2 la transmisión impresa

Luis de Camões La Lusiada, traducida en verso castellano de portugues, por... Luys Gomez de Tapia En Salamanca, en casa de Ioan Perier, 1580
Impreso. 14 x 11 x 4 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Romancero General En Madrid, por Juan de la Cuesta, 1604
Impreso. 21 x 16 x 6 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Pedro Espinosa (comp.) Primera parte de Flores de poetas ilustres de España... En Valladolid, por Luys Sanchez, 1605
Impreso. 20 x 15 x 3 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Francisco de Castro De Arte Rhetorica Dialogi Quatuor Córdoba, Francisco de Cea, 1611
Impreso. 14,8 x 10,8 x 2,3 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Romance «Aquel rayo de la guerra» (fol. 22). Ejemplar que perteneció a Gallardo con anotaciones suyas, tras cotejar los poemas de Góngora con el ms. Sancha (=Rennert)

Soneto «Si ya el griego orador la edad presente» (hojas preliminares)

Canción «Suene la trompa bélica» (fol.¶¶v), primer poema impreso de Góngora

Góngora es el poeta más representado en esta antología

362

Góngora: la estrella inextinguible

Catálogo

363

Quatro comedias de diversos autores En Cordoua, por Francisco de Cea, 1613
Impreso. 15 x 10 x 3 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Juan Páez de Valenzuela y Castillejo Relación de las fiestas que en Cordoba se celebraron a la beatificación de Sta. Teresa de Jesús Córdoba, Viuda de A. Barrera, 1615
Impreso. 19,6 x 14,9 x 1,5 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Contiene Las firmezas de Isabela

Luis de Góngora Obras en verso del Homero español, que recogio Iuan Lopez de Vicuña... Madrid, Viuda de Luis Sanchez, Impressora del Reyno, 1627
Impreso. 20 x 15 x 2 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Luis de Góngora Todas las obras de don Luis de Gongora en varios poemas recogidos por don Gonzalo de Hozes y Cordoua, natural de la ciudad de Cordoua... En Madrid, en la Imprenta del Reino, 1633
Impreso. 21 x 15 x 4 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Romance «De la semilla, caída» (fol. 40v.)

Edición que aparece justo después de su muerte

364

Góngora: la estrella inextinguible

Catálogo

365

Luis de Góngora Delicias del Parnaso, en que se cifran todos los los Romances Liricos, Amorosos, Burlescos, glosas y decimas satiricas del regosijo de las musas el prodigioso don Luis de Gongora... Barcelona, Pedro Lacavalleria, 1634
Impreso. 15 x 7 x 3 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Luis de Góngora Todas las obras de don Luis de Gongora... En Madrid, en la Imprenta Real, 1654
Impreso. 20 x 16 x 3 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Luis de Góngora Obras de don Luis de Gongora... Brusselas, Imprenta de Francisco Foppens, 1659
Impreso. 22 x 18 x 7 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

366

Góngora: la estrella inextinguible

Catálogo

367

2.3 la polémica sobre la nueva poesía

Luis de Góngora Obras de D. Luis de Gongora... 2 vols. Lisboa, Paulo Craesbeck, 1646
Impreso. 11 x 6 x 2 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Luis de Góngora Obras de don Luis de Gongora... 2 vols. Lisboa, en la oficina de Iuan da Costa, 1667.
Impreso. 11 x 7 x 4 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Pedro de Valencia Carta de Pedro de Valencia [2ª redacción]. 30 de junio de 1613
Manuscrito. 23 x 16 x 6 cm
Biblioteca Nacional de España. Madrid

Fol. 64

Madrid Comienzo (fol. Palma de Mallorca Juan de Jáuregui Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades. Madrid Francisco Fernández de Córdoba. 22 x 16 x 4 cm Biblioteca Nacional de España.. 1614-1616 Manuscrito.5 x 2.5 cm Fundación Bartolomé March. 21 x 15 x 1 cm Biblioteca Nacional de España. 1613 Manuscrito.. 20 x 15 x 1 cm Biblioteca Nacional de España. 1616-1617 Manuscrito. Madrid Pedro Díaz de Rivas Discursos apologéticos. Abad de Rute Examen del Antídoto.368 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 369 Andrés de Almansa y Mendoza Advertencias para la inteligencia de las Soledades de don Luis de Góngora. 78) . 1615-1617 Manuscrito. 72) Comienzo (fol. 1) Comienzo (fol.5 x 11. 15.

. Biblioteca Pública del Estado-Biblioteca Provincial de Córdoba Joseph Pellicer de Salas y Tovar Lecciones solemnes a las obras de don Luis de Gongora y Argote.5 x 15. 8v. de Cea. Madrid Cristóbal Salazar Mardones Ilustración y defensa de la Fabula de Piramo y Tisbe.. Madrid Martín de Angulo y Pulgar Epístolas satisfactorias Granada. 21. en la Imprenta del Reino.370 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 371 Antonio de Paredes Rimas Cordova. En Madrid. Dirección General del Libro.5 cm Ministerio de Cultura.8 x 10. «¡Oh tú.) Portada (fol. 1r. 1635 Impreso.5 x 1.) . Pindaro Andaluz. 1636 Impreso. En Madrid. 1630 Impreso. S. Archivos y Bibliotecas.. 21 x 17 x 3 cm Biblioteca Nacional de España. 20 x 15 x 3 cm Biblioteca Nacional de España.. 1627 Manuscrito. Madrid Francisco Martínez de Portichuelo Apología en favor de don Luys de Góngora. dedicado a Díaz de Rivas. Blas Martínez. 14 x 8 x 3 cm Biblioteca Nacional de España. Madrid Soneto.3 x 1 cm Biblioteca Nacional de España. 14. de altos discursos eminente» (fol. 1622 Impreso. en la Imprenta Real.

2 x 5. Vol. Madrid Martín de Angulo y Pulgar Egloga funebre a don Luys de Gongora de versos entresacados de sus obras Impresso en Seuilla. en la imprenta de Iuan de Queuedo y Zarate. En Lima. 20.5 cm Biblioteca Nacional de España... cauallero portugues.372 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 373 García de Salcedo Coronel Las obras de don Luis de Góngora comentadas. Madrid Juan de Espinosa Medrano Apologetico en favor de don Luis de Gongora. 1636 Impreso. 1638 Impreso.3 x 15. 15 x 9 x 2 cm Biblioteca Nacional de España. i Madrid: Imprenta Real. principe de los poetas lyricos de España. por Simon Fajardo. contra Manuel de Faria y Sousa. 1694. 21 x 16 x 1 cm Biblioteca Nacional de España. Segunda edición Impreso. Madrid .

Madrid Francisco Manuel de Melo Obras metricas En León de Francia [Lyon]. Parte primeira Lisboa: Mattheus Pinheiro. por Diego Flamenco. 87) «Vida solitaria y naufragio» (fol.. 1629 Impreso. 14 x 9 x 2 cm Biblioteca Nacional de España. dividido en dos Soledades (p. 62 x 46 cm (con marco) Instituto Valencia de Don Juan. Siglo xvii Óleo sobre lienzo. 14 x 10 x 3 cm Biblioteca Nacional de España. Madrid Erudito amigo de Góngora. 287) .4 fugaz esplendor: imitadores en europa y américa Anónimo Retrato de Pedro de Valencia Primer tercio del siglo xvii Óleo sobre lienzo. 96 x 84 cm Biblioteca Nacional de España.) Panteón a la inmortalidad del nombre Itade. 1665 Impreso. 70v. por Horacio Boessat y George Remeus. Madrid Alonso de Castillo Solórzano Donayres del Parnaso En Madrid. 1624 Impreso. 22 x 18 x 3 cm Biblioteca Nacional de España. Madrid Juan Carreño de Miranda Retrato de Don Joseph Pellicer Ossau Salas y Tovar. Hizo críticas positivas y defendió su poesía Comentarista de la poesía de Góngora Fábula de Polifemo (fol. Madrid Paulo Gonçalves de Andrade Várias poesias..374 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 375 2.

Vol. 1666 Impreso. 1692 Impreso.. 1718 Impreso. fundador de la Compañía de Jesus. 1990 Impreso.5 cm Colección particular de Antonio Carreira. 22 x 17 x 4 cm Biblioteca Nacional de España. En Sevilla. Versos y discursos filológicos Nápoles. Siglo xvii Manuscrito. Poema trágico.. 21 x 13. ed. James Amado. Madrid António da Fonseca Soares Filis y Demofonte. Córdoba: Estevan de Cabrera.376 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 377 Hernando Domínguez Camargo San Ignacio de Loyola.2 x 15.. Record... Madrid Sor Juana Inés de la Cruz Segundo volumen de las Obras de. Madrid Agustín de Salazar y Torres Cythara de Apolo. 21) . 34) «La primavera» (p. a costa de Francisco Sanz. 1 Rio de Janeiro. primera parte Madrid. 247) «Soledad a imitación de las de don Luis de Góngora» (p.. Luis de Góngora. 21 x 15 x 3 cm Biblioteca Nacional de España. por Thomas Lopez de Haro.. Madrid Gregório de Matos Obra poética. Madrid Primero sueño (p. Madrid Luis Enríquez de Fonseca Ocios de los estudios. Salvador Castaldi. 1683 Impreso. 21 x 15 x 2 cm Biblioteca Nacional de España. 21 x 15 x 3 cm Biblioteca Nacional de España.8 cm Biblioteca Nacional de España. En Madrid. 1681 Impreso. 22 x 15 x 3 cm Biblioteca Nacional de España.7 x 3. Madrid Joseph León y Mansilla Soledad tercera siguiendo las dos que dexó escritas el príncipe de los poetas líricos de España D. 20. Poema heroyco. por Ioseph Fernandez de Buendia.

11. Museo. Madrid . LA LÍNEA Y EL COLOR 3. 60. Mediados del siglo xvii Óleo sobre lienzo. As de Bastos. Madrid Phelippe Ayet Juego de naipes: As de Espadas. POEMAS ESTELARES. 124 x 104 cm Fundación Lázaro Galdiano. Madrid Juan van der Hammen (atribuido) Retrato de Francisco de Quevedo.1 Lo pastoril. lo cinegético y la música Anónimo Retrato de Lope de Vega. 1574 Naipes. 7 de Copas y Rey de Oros.378 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 379 3 mOTIVOS COTIDIANOS. Siglo xvii Óleo sobre lienzo. MITOS INAGOTABLES: SUGERENCIAS DE LA FORMA.u. Real Academia de la Historia.5 x 48 cm (con marco) Instituto Valencia de Don Juan.5 x 8 cm c.

1663 Óleo sobre lienzo. 1800 Cuerna. Madrid Anónimo Vaso de pastor.380 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 381 Anónimo Vaso de pastor. Madrid .5 x 62. 26 cm (longitud) x 7 cm (diámetro base) x 9 cm (diámetro boca) Museo del Traje.5 cm (diámetro boca) Museo del Traje. Madrid Zacarías Escena fantástica 2 en cuerna de pastor. 1748 Vaso.5 cm (diámetro boca) Museo del Traje. Ca. Ca. CIPE. CIPE. 15 cm (longitud) x 4. CIPE. CIPE. 1886 Cuerna. Madrid Anónimo Escena pastoril en cuerna de pastor. 22 cm (longitud) x 6 cm (diámetro base) x 7.5 (diámetro base) x 7.5 cm Museo Thyssen-Bornemisza. 48. 1900 Vaso. Madrid Adriaen van de Velde Escena pastoril.5 cm (longitud) x 8 cm (diámetro base) x 6 cm (diámetro boca) Museo del Traje. 16.

Siglo xvii Instrumento musical.4 x 7 cm Museu de la Música de Barcelona-L'Auditori . 98 x 155 cm Fundación Casa de Alba (Casa Ducal de Alba). 1576-1610 Instrumento musical. Madera y nácar. La Haya 78 x 29.382 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 383 Ignacio de Iriarte Paisaje con cazadores. 1660 Óleo sobre lienzo. 92.4 x 6.5 x 5 cm (con marco) Museo de Bellas Artes de Valencia Magno Dieffopruchar Archilaúd (tiorba). Tercer cuarto del siglo xvii Óleo sobre lienzo. Venecia 127 x 34 x 14 cm Museu de la Música de Barcelona-L'Auditori Guitarra.5 x 137. nácar.5 x 13. Madrid Tomás Yepes Cazador bebiendo. Madera.1 cm Museu de la Música de Barcelona-L'Auditori Johannes Theodorus Cuypers Cistre (cítara). 1776 Instrumento musical. España 71. marfil. Madera.

asidero y refuerzo de cuero 46. Fijación de la membrana: clavada. 1980 Instrumento musical. Ca. Madera. adornos de cintas de colores de seda 9. Granada Castañuelas tradicionales. 1700) Instrumento musical. 1960 Instrumento musical. asideros de lana trenzada de colores.7 cm. Granada Pandero tradicional. bastidor de madera.2 x 4. hilo para coser la piel. Siglo xviii Instrumento musical. España 42.8 x 25.8 x 7.5 x 10 cm Museu de la Música de Barcelona-L'Auditori José Massagué Bandurria barroca Siglo xviii (Ca.5 cm (altura) Centro de Documentación Musical de Andalucía. Madera y metal.5/52 (diámetro sin y con sonajas) x 5. Fijación de la membrana: cosida. Barcelona. Ca. diapasón de ébano. cintas 81 cm Centro de Documentación Musical de Andalucía.5 cm Centro de Documentación Musical de Andalucía. Caja y mango de arce. sonajas de metal. caja de madera.5 x 100. 55 cm (largo) Colección de Ángel Benito Aguado. Membrana piel cordero. Técnica artesanal. Madrid Adufe. tapa de pino-abeto. henna para decorar 25. Técnica artesanal. Técnica artesanal. Granada . clavijero de arce y palosanto. Luthier. Membrana de piel.384 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 385 Salterio. 1998 Instrumento musical.

5 x 90 cm Museo de Bellas Artes de Valencia. Colección de la Real Academia de San Carlos Jan Gerrit van Bronchorst Joven tocando la tiorba. 97. 67.6 cm Museo Thyssen-Bornemisza. Ca.386 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 387 Miguel March Alegoría del oído. Madrid . 1642-1645 Óleo sobre lienzo. Siglo xvii Óleo sobre lienzo.8 x 82.

3 x 28. xvii a p.3 cm Biblioteca Nacional de España. 104 x 90 cm Museo Nacional del Prado.2 Brújulas en el universo poético: Polifemo y Galatea. Madrid . pincel. tinta negra sobre tanteo a lápiz negro.388 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 389 3.9 x 39. Soledades. Madrid Marco Dente Galatea.8 cm (huella) Biblioteca Nacional de España. aguadas grisáceas y pardas. 25. xviii Óleo sobre lámina de cobre. 1515 Grabado. Píramo y Tisbe Charles de la Fosse Acis y Galatea. pincel. Fin. Madrid Anónimo italiano Polifemo y Galatea. Siglo xvii Dibujo sobre papel agarbanzado verjurado pluma. 40. Bolonia.

1604 Óleo sobre lienzo. 278 x 349 cm Colección Carmen Thyssen-Bornemisza . algodón e hilos metálicos de cobre). Ca.390 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 391 Eugenio Cajés El rapto de Ganimedes [Copia de Correggio]. 1500 Tapiz (seda. 175 x 72 cm Museo Nacional del Prado. Madrid Anónimo Escena de cetrería.

97 x 93 cm Museo Nacional del Prado.5 cm MNAC. Barcelona . 102 x 155. Ca. Museu Nacional d’Art de Catalunya.392 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 393 Jan Cossiers Narciso. 1638 Óleo sobre lienzo. Madrid Lluis Rigalt Ruinas. 1865 Óleo sobre lienzo.

Nancy Gregorio Pagani Píramo y Tisbe.394 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 395 Simone Pignoni El rapto de Proserpina. 89 x 136 cm Musée des Beaux-Arts. 239 x 188 cm Istituti Museali della Soprintendenza Speciale per il Polo Museale Fiorentino. Ca. Segunda mitad del siglo xvi Óleo sobre lienzo. Florencia . 1650 Óleo sobre lienzo.

396 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 397 Abraham Daniëlsz Hondius Píramo y Tisbe. 1660-1675 Óleo sobre lienzo. París. 225 x 290 cm Centre National des Arts Plastiques-Ministère de la Culture et de la Communication. 69 x 80. Rotterdam Pierre-Claude Gautherot Píramo y Tisbe. En depósito en el Musée de Melun .7 cm Museum Boijmans van Beuningen. 1799 Óleo sobre lienzo.

1 cm Biblioteca Nacional de España. tinta a plumilla. Amberes. 12 x 9. Siglo xvii Dibujo sobre papel amarillento verjurado. Madrid Wolf Huber Tisbe encuentra a Píramo muerto. 1513 Xilografía a fibra. Amberes. Madrid Cornelis Schut Píramo y Tisbe.6 cm Biblioteca Nacional de España. 19 x 25.5 cm Biblioteca Nacional de España. 1620-1655 Aguafuerte. Madrid Antonio Tempesta (atribuido) Píramo y Tisbe.1 x 23. 11.5 x 22. aguada sepia.5 cm Biblioteca Nacional de España. 1520-1553 Xilografía a fibra.398 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 399 Albrecht Altdorfer Píramo y Tisbe. Madrid Cornelis Schut Píramo y Tisbe.3 cm Biblioteca Nacional de España.9 x 9. Entre 1620-1655 Aguafuerte. Madrid . 17. 18.

2 cm Biblioteca Nacional de España. 12. 1665 Grabado. 1573-1593 Grabado. Madrid Peeter Clouwet (gr. Rapto de Ganimedes (nº 13).3 Vórtice de mitos y motivos Hans Bol (gr.. Madrid Peeter Clouwet (gr.6 x 18. 10 x 14. Narciso y Eco (nº 9)..) Flor de Apolo. 1665 Grabado. 10 x 14.400 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 401 3.) Flor de Apolo...) Paisaje con escenas de las metamorfosis. Vulcano y Venus (nº 10). Madrid .6 cm (huella) Biblioteca Nacional de España.2 cm Biblioteca Nacional de España.

3 x 28. Madrid Sebastián Muñoz Dibujo preparatorio de una cúpula (Angélica y Medoro). 1685-1690 Dibujo sobre papel agarbanzado verjurado. tinta parda y lápiz negro.6 cm Biblioteca Nacional de España.5 cm Biblioteca Nacional de España. aguada parda y blanco. pincel. lápiz negro y tinta marrón. Ca. 20. 17. pluma. pluma. 1685 Dibujo sobre papel amarillento verjurado. Ca. Madrid Paolo de Matteis Caída de Faetón. 1685-1690 3 dibujos en 1 hoja sobre papel amarillento verjurado. Madrid Sebastián Muñoz Dibujo preparatorio de una cúpula (Angélica y Medoro). Madrid .3 x 17. Finales del siglo xvii Dibujo sobre papel agarbanzado oscuro verjurado.8 x 25. 18. lápiz negro.8 x 21.5 cm Biblioteca Nacional de España.402 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 403 Sebastián Muñoz Bocetos de Angélica y Medoro. 19. lápiz negro.8 cm Biblioteca Nacional de España.

115 x 92. 1814 Óleo sobre lienzo.5 cm Musée des Beaux-Arts de Brest métropole océane Anónimo Ganimedes. 160-170 Escultura en mármol blanco. 150 x 106 x 66 cm Museo Nacional del Prado.404 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 405 Pierre-Claude Delorme Hero y Leandro. Madrid .

núm.406 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 407 4 LA GALAXIA DE GÓNGORA EN EL SIGLO XX 4. Ciudad Real Federico García Lorca La imagen poética de Luis de Góngora. Biblioteca Universitaria. 22 x 14. Ca. 1926 Manuscrito autógrafo. 2 y 29 Páginas de su Tesis Doctoral (portada y pp. Año ii. en Revista de Occidente. enero de 1924 Revista. Madrid Hojas 1.1 Constelaciones poéticas y artísticas Gerardo Diego «Un escorzo de Góngora». 19 x 22 x 4 cm UCLM (Universidad de Castilla La Mancha). 7. 149 y 429) . 21 x 15 cm Colección Fundación Federico García Lorca. Madrid Jorge Guillén Notas para una edición comentada de Góngora. 1925 [Tesis doctoral: copia mecanografiada].5 cm Residencia de Estudiantes.

4.408 Góngora: la estrella inextinguible Catálogo 409 Federico García Lorca «La imagen poética de Don Luis de Góngora». en Revista de Residencia. 28 x 21 cm Residencia de Estudiantes. Gerardo Diego. Madrid Carta mecanoescrita de Rafael Alberti. 27. Málaga. Federico García Lorca. núms. Conferencia que con motivo del tercer centenario de Góngora dio el autor a sus compañeros de la Residencia de Estudiantes. 1932 Revista.2 cm Residencia de Estudiantes. Jorge Guillén y Pedro Salinas a Benjamín Jarnés. núm. 94 .5 x 21.4 cm Biblioteca de la Residencia de Estudiantes. octubre de 1927 25 x 16. Número homenaje a don Luis de Góngora Revista. Dámaso Alonso. Imprenta Sur. 27 de enero de 1927 Carta. 5-6-7. Madrid Juan Gris Ilustración (1926) reproducida en la cubierta de Litoral. Madrid P.

410

Góngora: la estrella inextinguible

Catálogo

411

Gerardo Diego Antología poética en honor de Góngora desde Lope de Vega a Rubén Darío Madrid, Revista de Occidente, 1927
Impreso. 19 x 13 x 1,5 cm
Biblioteca de la Facultad de Filología. Universidad Complutense de Madrid

José María de Cossío Anecdotario incompleto de don Luis de Góngora Madrid,