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Administración Ordinaria de la Sociedad Conyugal

Administración Ordinaria de la Sociedad Conyugal

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La institución del matrimonio, como base fundamental de la familia, da lugar a diversos e importantes efectos, tanto en el plano personal como patrimonial, aspectos que los contrayentes han de tener en consideración. En el último de los planos enunciados, es necesario determinar la suerte de los bienes adquiridos o aportados, como en lo que respecta a las obligaciones. Es con lo anterior, que nacen los denominados Regimenes matrimoniales.

Ahora bien, dentro de ellos, al menos en nuestro ordenamiento, el de mayor trascendencia, atendido el alto número de matrimonios afectos al referido estatuto, es el de sociedad conyugal.

Este régimen en cuanto a su administración es ejercida por el marido, en calidad de “jefe”, lo cual deja entrever los enormes poderes en relación a los bienes que integran la sociedad conyugal. Sin embargo, a virtud de una evolución legislativa, las facultades del marido, se han visto drásticamente diminuidas, a virtud de un serie de limitaciones que se han establecido, principalmente, a favor de la mujer.

El presente trabajo busca dar una visión de la sociedad conyugal, desde la perspectiva de su administración, analizando las limitaciones antes enunciadas.

La institución del matrimonio, como base fundamental de la familia, da lugar a diversos e importantes efectos, tanto en el plano personal como patrimonial, aspectos que los contrayentes han de tener en consideración. En el último de los planos enunciados, es necesario determinar la suerte de los bienes adquiridos o aportados, como en lo que respecta a las obligaciones. Es con lo anterior, que nacen los denominados Regimenes matrimoniales.

Ahora bien, dentro de ellos, al menos en nuestro ordenamiento, el de mayor trascendencia, atendido el alto número de matrimonios afectos al referido estatuto, es el de sociedad conyugal.

Este régimen en cuanto a su administración es ejercida por el marido, en calidad de “jefe”, lo cual deja entrever los enormes poderes en relación a los bienes que integran la sociedad conyugal. Sin embargo, a virtud de una evolución legislativa, las facultades del marido, se han visto drásticamente diminuidas, a virtud de un serie de limitaciones que se han establecido, principalmente, a favor de la mujer.

El presente trabajo busca dar una visión de la sociedad conyugal, desde la perspectiva de su administración, analizando las limitaciones antes enunciadas.

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Universidad de Concepción Facultad de Derecho Programa de Magíster en Derecho 2008 - 2009

Administración Ordinaria de la Sociedad Conyugal

Alumno: Pablo Manríquez Díaz Asignatura: Regímenes matrimoniales

Concepción, septiembre de 2008 I.- INTRODUCCION La institución del matrimonio, como base fundamental de la familia, da lugar a diversos e importantes efectos, tanto en el plano personal como patrimonial, aspectos que los contrayentes han de tener en consideración. En el último de los planos enunciados, es necesario determinar la suerte de los bienes adquiridos o aportados, como en lo que respecta a las obligaciones. Es con lo anterior, que nacen los denominados Regimenes matrimoniales. Ahora bien, dentro de ellos, al menos en nuestro

ordenamiento, el de mayor trascendencia, atendido el alto número de matrimonios afectos al referido estatuto, es el de sociedad conyugal. Este régimen en cuanto a su administración es ejercida por el marido, en calidad de “jefe”, lo cual deja entrever

los enormes poderes en relación a los bienes que integran la sociedad conyugal. Sin embargo, a virtud de una evolución legislativa, drásticamente de la mujer. El presente trabajo busca dar una visión de la sociedad conyugal, desde la perspectiva de su administración, analizando las limitaciones antes enunciadas las facultades a del marido, de se un han visto de diminuidas, virtud serie

limitaciones que se han establecido, principalmente, a favor

I.- ADMINISTRACION ORDINARIA DE LA SOCIEDAD CONYUGAL La administración ordinaria de la sociedad conyugal es aquella que compete capaz, es al marido, el la solo bajo hecho el del supuesto de ser de tal plenamente “El marido por de matrimonio, y como

acuerdo a lo dispuesto en el artículo 17491, el cual señala: jefe sociedad conyugal, administra los bienes sociales y los de su mujer; sujeto, empero, a las obligaciones y limitaciones que por el presente Título se le imponen y a las que haya contraído por las capitulaciones matrimoniales.” Por tanto la referida administración abarca no solo los bienes sociales, sino también los propios de la mujer. Lo anterior ha motivado diversas discusiones, llegando incluso
1

a

sostenerse

que

la

norma

antes

referida

es

Todos los artículos citados en el presente trabajo corresponden al Código Civil Chileno, salvo que expresamente se señale otra fuente.

inconstitucional

por

vulnerar

la

igualdad

ante

la

ley,

garantía consagrada en nuestro texto constitucional en el artículo 19 Nº 2, sin perjuicio de la vulneración a diversos tratados internacional suscritos y ratificados por Chile. Muestra de lo anterior, es consignada en Informe de la Comisión, Legislación, Justicia y Reglamento, recaído en el proyecto de ley que modifica el Código Civil y otras leyes complementarias en materia de sociedad conyugal o comunidad de gananciales, otorgando a la mujer y al marido iguales derechos y obligaciones, el que señala: “... el régimen de sociedad conyugal ha merecido una serie de cuestionamientos. En primer lugar se ha estimado que da lugar a una desigualdad jurídica en los derechos y deberes entre los cónyuges... Por otra parte, se ha sostenido que no hay argumentos biológicos, psicológicos o antropológicos que justifiquen la subordinación jurídica de la mujer ni la exigencia de que haya un solo administrador de bienes en el matrimonio. Además se ha considerado que no se aviene con la normativa de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación en contra de la mujer.”2 A.- ADMINISTRACION DE LOS BIENES SOCIALES Las expresiones utilizadas por el artículo 1749, dejan entrever la amplitud de las facultades conferidas al marido en relación a la administración. Sin embargo, hoy, a virtud de una serie de modificaciones legales, se han disminuido los poderes absolutos que en algún momento tuvo el marido sobre lo propio y lo ajeno.
2

Boletín Nº 1.707 – 18 del H. Senado de la República de Chile. Pág. 4

Es al marido a quien corresponde la administración de los bienes de la sociedad, y no a la mujer. Así lo deja en claro el precitado artículo. Durante la vigencia de la sociedad conyugal, agrega el artículo 1752, la mujer por sí sola no tendrá derecho alguno sobre los bienes sociales: no puede administrarlos, ni intervenir en la administración que ejerce el marido; tampoco puede pedir que se le entregue la parte que en ellos le ha de corresponder. "Se ha descartado el dominio de la mujer en los " bienes sociales durante la sociedad, dice Bello: ese dominio es una ficción que a nada " conduce". Su derecho en esos bienes aparece y se hace efectivo a la disolución de la sociedad.3 En relación al punto que nos ocupa, la Corte Suprema, en fallo de fecha quince de julio de dos mil ocho, pronunciada en autos Rol Nº 491 – 2007, ha sostenido que: “existe una especie conyugal, de ya coadministración que la mujer en el régimen de sociedad en la interviene obligadamente

gestión de los negocios sociales de mayor significación”. Ahora bien, la disminución antes referida se traduce en una serie de limitaciones, que de acuerdo al referido artículo 1749, pueden ser de dos clases: 1.- Las pactadas por los esposos en las capitulaciones matrimoniales, y 2.- Las impuestas por la ley.
3

Alessandri Rodríguez, Arturo: “De los regímenes matrimoniales en general”. Anales de la Facultad de Derecho. Universidad de Chile. Vol. I - Julio - Diciembre de 1935 - Nº 3 y 4.

En relación a las limitaciones primeramente señaladas, es dable señalar que las mismas deberán llevarse a cabo bajo las formas y condiciones referidas por la ley. Tanto en la forma como en el fondo. En relación a este último punto, ninguna estipulación podría llegar al punto de desnaturalizar el régimen, toda vez que las normas que reglan la materia son de orden público, y en ello no tiene injerencia la voluntad de los esposos. Nos referiremos, en el siguiente apartado, a las

limitaciones del marido en los bienes sociales. I.- LIMITACIONES LEGALES DEL MARIDO EN LA ADMINISTRACION DE LOS BIENES SOCIALES. Las limitaciones enunciadas, son las establecidas en el Título XXII del en Libro Cuarto del del Código en Civil, los y han que experimentado una evolución legislativa, que ha implicado una disminución los poderes marido bienes integran el haber de la sociedad conyugal4. Hoy, el marido requiere la autorización de la mujer para llevar a efecto los siguientes actos jurídicos: 1.- Para gravar o enajenar voluntariamente los bienes raíces sociales. 2.sociales.
4

Para

prometer

enajenar

o

gravar

bienes

raíces

La evolución a la que se hacemos referencia, puede ser consultada en: Ramos, René: “Derecho de Familia”. Editorial Jurídica de Chile. Santiago. Sexta edición. Tomo I. 2007. Pág. 210

3.- Para enajenar o gravar voluntariamente o prometer gravar o enajenar los derechos hereditarios que correspondan a la mujer. 4.- Para disponer por acto entre vivos a título gratuito de los bienes sociales 5.- Para dar en arrendamiento o ceder la tenencia de los bienes raíces sociales por más de cinco años si son urbanos o por más de ocho sin son rústicos. 6.solidario Para u otorgar avales o constituirse caución en deudor de

otorgar

cualquiera

otra

respecto

obligaciones contraídas por terceros. Así las cosas, el marido para actuar en conformidad a derecho, debe hacerlo mediando autorización de la mujer para la celebración del acto o contrato de que se trate. II.- Características de la autorización de la mujer. 1.- Debe ser específica: Así lo dispone expresamente el artículo 1749 inciso 7º: “la autorización de la mujer deberá ser específica…”. Entendemos por tal la que da la mujer para celebrar un acto jurídico determinado en condiciones también determinadas.5 Así las cosas, no caben autorizaciones genéricas,

tratando con ello de precaver el legislador, abusos en la administración del marido.
5

Ramos, René. Ob. Cit. Pág. 210

Con

respecto

a

esta en

característica parte, el voto

nos

parece del

interesante

transcribir

disidente

Ministro Sergio Muñoz, pronunciado en autos sustanciados ante la Corte Suprema, Rol nº 491 – 2007, y consta en fallo antes citado, se sostiene: “Que al sostenerse por los magistrados de la instancia que la especificidad de la autorización se refiere solamente de al la bien raíz gravado que se y sin exigir con la la determinación obligación garantiza

hipoteca, han incurrido en una errónea interpretación de la norma contenida en el inciso séptimo del artículo 1749 del Código Civil, que constituye infracción de ley, que tiene influencia substancial en lo dispositivo del fallo, por lo que correspondía acoger el recurso de casación en el fondo, según se ha indicado en la enunciación de este voto particular.” 2.- Es solemne: La solemnidad está dada por el hecho de que siempre debe ser por escrito. Bastará escritura privada, pero si el acto requiere

celebrarse bajo la forma de una escritura pública, deberá igualmente la autorización cumplir con esa formalidad. 3.Puede ser dada personalmente o por medio de

mandatario: Se requiere que el mandato sea especial y que conste por escrito o por escritura pública, según el caso. Vale aquí señalar que la autorización se entiende dada, cuando la mujer interviene “expresa y directamente de cualquier modo en el mismo acto”

4.- Puede ser suplida por la justicia:

Ello, en dos

casos contemplados por el inciso final del artículo 1749: a. - En caso de negativa de la mujer: El inciso final, del artículo 1749, primera parte, dispone que “la autorización a que se refiere el presente artículo podrá ser suplida por el juez, previa audiencia a la que será citada la mujer, si ésta la negare sin justo motivo”. Básicamente, pretende destinado que a la que el la legislador se mujer ha sido la previsor en un y no del

institución

transforme

medio

entrabe

administración

marido, sin causas válidas para ello. En relación a este punto, la Corte de Apelaciones de Valparaíso, en fallo pronunciado en autos rol Nº 113021, de fecha 6 de junio de 1990, señaló lo siguiente: “1.- Que, como lo establece el artículo 1749 del Código Civil, el marido requiere de autorización de la cónyuge para enajenar bienes raíces pertenecientes a la sociedad conyugal y, si ésta la negare sin justo motivo, puede ella ser suplida por el Juez actuando con conocimiento de causa. En consecuencia, de en la si especie la se trata de la en forma

exclusiva

determinar

negativa

demandada

resulta o no justificada para la pretendida enajenación del inmueble al que se refiere la demanda de autos. Esto es, si al margen de cualquier otra consideración, existe o no la justificación requerida para tales efectos por la disposición legal citada, o resulta su negativa caprichosa o infundada.

Menester es recordar que la aludida norma legal aparece incorporada a nuestro Código Civil por el artículo 1º de la Ley Nº 10.271 de 2 de abril en de 1952, de que introdujo y fundamentales modificaciones materia filiación

regímenes matrimoniales, mejorando la situación jurídica de la mujer y de los hijos naturales. Esto es, y a propósito de la cónyuge, cabe considerar que la citada ley ha tenido por objeto beneficiarla, protegiéndola del poder absoluto de administración que mantenía el marido en relación con los bienes de la sociedad conyugal. 2.- Que, los antecedentes ponderados en los motivos 17 y 19 del fallo en alzada resultan suficientes para justificar la negativa de la cónyuge a prestar la autorización solicitada en estos autos para la pretendida enajenación. Como señala el Sr. Defensor Público, informando a fs. 88, la propiedad que se pretende enajenar sirve de casa habitación a la demandada y a los hijos comunes de las partes en este juicio, existe en la misma un negocio de peluquería que produce una determinada renta a la demandada y constituye tal inmueble el único bien raíz de propiedad de la sociedad conyugal. Menester ha sido es concluir, por no en a y consecuencia sus que intereses es, según que la lo

justificadamente la cónyuge se opone a la autorización que le solicitada el único convenir el actor que enajenación expuesto, proyectada por

antecedente

resulta

necesario

determinar para los efectos pretendidos en estos autos.”

b.

-

Si

la

mujer

estuviere

impedida

de

otorgar

la

autorización. En este caso, a diferencia del anterior, no es menester que la mujer sea oída. El marido deberá acreditar, además de la existencia del impedimento, que la tardanza en la ejecución del acto proyectado es perjudicial.6 5.- Debe ser previa: Puede ser previa o coetánea. Lo

segundo, en el caso que resulta de la intervención expresa o directa de la mujer en el acto o contrato. Luego de haber analizado las características de la

autorización de la mujer, pasamos a analizar, en particular, cada una de los casos en que el marido la requiere. III.- ANALISIS PARTICULAR 1.sociales. Así lo dispone el artículo 1749 inciso tercero: “El Enajenación voluntaria de los bienes raíces

marido no podrá enajenar o gravar, voluntariamente, bienes raíces sociales. Cabe aquí hacer algunas precisiones: - Se refiere exclusivamente a la enajenación voluntaria, por ende no es necesaria la autorización respecto de enajenaciones forzadas.
6

Meza Barros, Ramón: “Manual de Derecho de la Familia”. Editorial Jurídica de Chile. Santiago. Segunda edición. Tomo I. 1989. Pág. 305

- La limitación solo dice relación con los bienes raíces sociales, por tanto el marido no requiere la autorización para enajenar pues bienes muebles sociales, muebles lo que cuyo llama valor la e atención existen bienes

importancia, no justifican la distinción. Con lo anterior, queda en evidencia la mayor consideración de que gozan los inmuebles para el Código Civil Chileno. Poniendo un ejemplo, tal vez extremo pero elocuente, el marido necesita autorización de su mujer para enajenar un predio social y por no de la 300 mts. Cuadrados si ha de de extensión y sin de edificar, quiera, necesita vender sea acciones por

empresas, también de la sociedad conyugal, cuantas veces lo cualquier valor, aunque cifras siderales.7 - Se ha entendido que la autorización debe darse para la celebración del respectivo título traslaticio. La existencia de un título y modo en nuestro sistema, podría llevar a la duda, sin embargo la doctrina ha determinado que la autorización debe darse solo para el acto jurídico en virtud del cual se haga la tradición. 2.Promesa de enajenación voluntaria de los bienes

raíces sociales. Este punto fue incorporado por la Ley N º18.802. Previo a ello, era discutido si la mujer debía o no autorizar al marido para la celebración de la promesa con respecto a un inmueble social.
7

Fueyo Laneri, Fernando: “Derecho Civil”.Tomo VI. Volumen II. Valparaíso. 1955. Pág. 102

Algunos, como el profesor Alessandri, estimaban que era tal autorización necesaria. Otros, como el profesor Meza Barros, estimaban que no era necesaria la autorización de la mujer, ello ya que la promesa no puede considerarse un acto de enajenación y reputarla tal implica una confusión entre la promesa y el contrato prometido. De la promesa surge una obligación de hacer, esto es, de celebrar el contrato prometido y este eventualmente podrá constituir un acto de enajenación.8 3.- Gravamen voluntario de los bienes raíces sociales. El marido, en base a esta limitación, no podrá hipotecar los bienes raíces sociales, ni constituir sobre ellos un derecho de servidumbre, censo, usufructo, uso o habitación. Gravámenes impuestos, quedan fuera de la limitación. 4.Enajenación o gravamen voluntario o promesa de

gravar o enajenar respecto de los derechos hereditarios que correspondan a la mujer. Algunos critican la ubicación de la norma, pues no se trataría de un bien social, sino más bien de uno propio de la mujer. Sin embargo, los derechos hereditarios de la mujer, no tienen un carácter inmueble, y por ello ingresan al haber relativo de la sociedad conyugal. 5.- Disposición gratuita por acto entre vivos

8

Meza Barros, Ramón. Ob. Cit. Pág. 303

El marido no puede hacer ningún tipo de donación, sin la autorización de la mujer, salvo por la excepción contenida en el artículo 1735, el cual dispone: “El cónyuge que administre la sociedad fueren social.” 6.- Arrendar o ceder la tenencia de los bienes raíces sociales por más de cinco años si son urbanos o por más de ocho sin son rústicos. Con respecto a este punto cabe hacer algunas de podrá poca hacer donaciones atendidas de las bienes fuerzas sociales del si monta, haber

precisiones, a saber: - Dice relación con bienes raíces sociales. - Se refiere al arrendamiento y a cualquier contrato que implique ceder la tenencia de dichos bienes. Se deben computar las prórrogas para efectos del

cálculo de los plazos referidos. 6.Constitución de avales u obligaciones accesorias

para garantizar obligaciones de terceros El marido otorga artículo se cualquiera 1749 otra inciso aval, quinto codeudor dispone de que: “Si el u

constituye

solidario,

fiador

caución

respecto

obligaciones

contraídas por terceros, sólo obligará sus bienes propios.” IV.mujer. Sanción para omisión de la autorización de la

La regla general esta dada por el artículo 1757, el cual dispone que: “Los actos en ejecutados los sin cumplir 1754 con y los 1755 requisitos prescritos artículos 1749,

adolecerán de nulidad relativa.” Excepciones: 1.- Cuando no autoriza el arriendo o la cesión de la tenencia de bienes raíces sociales, la sanción aplicable es la inoponibilidad en el exceso. 2.- Cauciones otorgadas respecto de terceros: En este caso la sanción consiste en que no se obliga a los bienes sociales. V.- Titularidad y plazo de interposición de las acciones de nulidad e inoponibilidad. La nulidad relativa o la inoponibilidad pueden hacerlas valer la mujer, sus herederos y cesionarios, disponiendo al efecto de un plazo de cuatro años. El cuadrenio para impetrar la nulidad se contará desde la disolución de la sociedad conyugal, o desde que cese la incapacidad de la mujer o de sus herederos. En ningún caso se podrá pedir a declaración de nulidad pasados diez años desde la celebración del acto o contrato. VI.- Situaciones de excepción en las cuales la mujer participa de la administración de los bienes sociales. Hemos señalado que es al marido a quien corresponde la administración de los bienes sociales, sin embargo nuestra legislación contempla ciertos casos en los cuales la mujer

tiene incidencia en la administración de los mismos. Estos casos son: - Las compras que la mujer haga al fiado de los objetos muebles naturalmente destinados al consumo ordinario de la familia. - La administración extraordinaria - Caso de impedimento del marido que no sea de larga e indefinida duración y de la demora se siguiere perjuicio. - Caso de la mujer que actúa con mandato general o especial del marido. B.- ADMINISTRACION DE LOS BIENES PROPIOS DE LA MUJER. Según lo preceptúa el artículo 1749: “El marido es jefe de la sociedad conyugal, y como tal administra los bienes sociales y los de su mujer; sujeto, empero, a las obligaciones y limitaciones que por el presente Título se le imponen y a las que haya contraído por las capitulaciones matrimoniales.” El Art. 1749 concede al marido la administración de los bienes sociales y de los bienes propios de la mujer, la cual ejercita libremente con sólo las limitaciones que las leyes le imponen. Ella le corresponde al marido de pleno derecho y comienza con la iniciación del matrimonio. Sobre sus bienes propios la mujer conserva el dominio, pero la administración de los mismos le corresponde al marido. Las facultades del marido como administrador de los

bienes sociales y como administrador de los bienes de su

mujer son distintas: En primer término, las facultades del marido como administrador de los bienes sociales son mucho más amplias que las que tienen como administrador de los bienes propios de la mujer. El legislador considera al marido dueño de los bienes sociales, como tal administra libremente dichos bienes, sólo con las limitaciones que le impone la ley, referentes a los actos para los cuales el marido requiere la autorización o consentimiento principalmente de con la los mujer bienes y que dicen respecto relación de los inmuebles,

bienes muebles no tiene restricción alguna. Pero, respecto de los bienes propios de la mujer, sus facultades son mucho menores, es un simple administrador de ellos, sus facultades están limitadas no sólo respecto de la disposición de inmuebles sino también de la de bienes muebles (Artículos. 1754, 1755 y 1756). Además en la administración de los bienes sociales el marido solamente responde del fraude con que administre, es decir, de la intención dolosa de perjudicar a la mujer, y no tiene obligación de rendir cuenta de su administración. Muy por el contrario, en la administración de los bienes propios de la mujer responde hasta de la culpa leve. Asimismo el marido puede ser obligado a rendir cuenta de su administración. Es esta situación, la que mayores criticas ha generado el régimen legal de sociedad conyugal, cuestionándose la constitucionalidad del mismo. Pablo Rodríguez, no comparte esta opinión, señalando que: “Las limitaciones consagradas en la ley en relación a los bienes propios de la mujer, si bien

tienen carácter legal, han sido voluntariamente aceptadas por la mujer al momento de contraer matrimonio y optar por el régimen de sociedad que sea en en conyugal. la Se pierde chilena total de de el vista, régimen y generalmente, matrimonio, participación legislación (separación o

patrimonial es seleccionado por los esposos al celebrarse el expresa los bienes gananciales) tácitamente (sociedad

conyugal). La solo circunstancia de contraer matrimonio sin manifestar voluntad en el sentido de adoptar un determinado régimen patrimonial, importa convenir sociedad conyugal (régimen de derecho).”9 I.- Prohibición impuesta a la mujer de enajenar, gravar, dar en arriendo o ceder la tenencia de bienes de su dominio. El artículo 1754, en su inciso final dispone que: "La mujer, por su parte, no podrá enajenar o gravar ni dar en arrendamiento o ceder la tenencia de los bienes de su propiedad que administre el marido, sino en los casos de los artículos 138 y 138 bis". Se produce aquí una situación curiosa, pues con la

reforma, por una parte se da plena capacidad a la mujer casada en régimen de sociedad conyugal y por otra se le priva de la facultad de disponer de sus propios bienes. La mayoría estima que para el supuesto que la mujer no de cumplimiento a lo dispuesto en la norma precitada, la sanción es la nulidad absoluta, fundada en que el inciso final del Art. 1754 es una norma prohibitiva, porque los actos que en ella se señalan no pueden ser realizados por la

9

Rodríguez Grez, Pablo: “Regímenes Patrimoniales”. Editorial Jurídica de Chile. Santiago. 1996. Pág. 126

mujer bajo ningún respecto o circunstancia en situaciones normales ya que el caso del Art. 138 es de excepción. De consiguiente si se estima que se trata de una ley prohibitiva la sanción será la nulidad absoluta en conformidad a lo prescrito en los artículos 10, 1466 y 1682. II.- Facultades del marido en la administración de los bienes de la mujer. En este caso se afirma que son más limitadas, pues el marido esta administrando lo ajeno. Para efectos de exposición, distinguiremos entre

aquellos actos que el marido puede ejecutar por sí solo, y aquellos otros en que requiere la voluntad de la mujer. a) Actos que el marido puede ejecutar por sí solo En general el marido puede ejecutar libremente, sin

limitación de ninguna especie, actos de mera administración de los bienes propios de la mujer, es decir, todos aquellos actos destinados a la conservación, explotación y aprovechamiento de esos bienes.10 Pero, hay ciertos actos de administración que en ciertas condiciones, el marido no puede ejecutar libremente. Para dar en arriendo o ceder la tenencia de bienes raíces de la mujer por más de cinco u ocho años, según sean urbanos o rústicos, necesita del consentimiento de ésta; para arrendarlos por un plazo inferior a los señalados, puede hacerlo libremente. b) Actos que el marido no puede ejecutar por sí solo
10

Rodríguez Grez, Pablo. Ob. Cit. Pág. 127

1.- Aceptación o repudiación de una herencia o legado deferido a la mujer. 2.- Aceptación o repudiación de una donación hecha a la mujer. 3.- Aprobación del nombramiento de partidor 4.- Ejercicio de la acción de partición de bienes en que tiene interés la mujer. 5.- Enajenación de bienes muebles que el marido este o pueda estar obligado a restituir en especie 6.-Arrendar o ceder la tenencia de los bienes raíces sociales por más de cinco años si son urbanos o por más de ocho sin son rústicos. 7.- Enajenación o gravamen de bienes raíces propios de la mujer. III.- ANALISIS PARTICULAR 1.- Aceptación o repudiación de una herencia o legado deferido a la mujer. Requiere el consentimiento de la mujer, de acuerdo con establecido en el artículo 1225. Para el caso que se omita tal requisito la ley prevé como sanción la nulidad relativa del acto, por tratarse de un requisito establecido a favor de la mujer. 2.- Aceptación o repudiación de una donación hecha a la mujer.

Por

aplicación

de

lo

dispuesto

en

el

artículo

1411

inciso final, se aplica la misma regla anterior. 3.- Aprobación del nombramiento de partidor. El artículo 1326 dispone que: “Si alguno de los

coasignatarios no tuviere la libre disposición de sus bienes, el nombramiento de partidor, que no haya sido hecho por el juez, deberá ser aprobado por éste. Se exceptúa de esta disposición la mujer casada cuyos bienes administra el marido; bastará en tal caso el consentimiento de la mujer, o el de la justicia en subsidio.” Si se omite el requisito del consentimiento de la mujer se establece como sanción la nulidad relativa del acto, por tratarse de un requisito establecido en razón del estado o calidad de las partes. 4.- Ejercicio de la acción de partición de bienes en que tiene interés la mujer. Este partición punto se refiere de común al hecho de De solicitar no mediar la el

designación de partidor, por tanto no opera tratándose de efectuada acuerdo. consentimiento de la mujer, la sanción es nulidad relativa. (Artículos 1682 y 1348) 5.- Enajenación de bienes muebles que el marido este o pueda estar obligado a restituir en especie Hay que distinguir dos situaciones para efectos de

análisis, en relación a los bienes muebles que el marido:

- Esta obligado a restituirlos: Ello se refiere a bienes de la mujer que fueron excluidos de la sociedad conyugal, conforme a lo dispuesto en el artículo 1725 Nº 4. - Puede estar obligado a restituir en especie: Esto, tratándose debidamente de bienes muebles para que aportados el marido en capitulaciones, restituya en tasados, los

especie e en valor, a elección de la mujer. La sanción, en ambos casos, es la nulidad relativa del acto o contrato. 6.-Arrendar o ceder la tenencia de los bienes raíces sociales por más de cinco años si son urbanos o por más de ocho sin son rústicos. El marido no puede, sin autorización de la mujer dar en arriendo los predios rústicos de la mujer por más de ocho años y los urbanos por más de cinco, incluidas las prorrogas que se hubieren convenido, según lo señala el artículo 1756. 7.- Enajenación o gravamen de bienes raíces propios de la mujer El marido no puede enajenar ni gravar los bienes raíces de la mujer, sino cumpliendo con el requisito que señala el Art. 1.754, el cual es que debe existir voluntad de la mujer para la enajenación o gravamen. El artículo 1754 comprende todos los inmuebles de la mujer, incluso aquellos en que la mujer tenga un derecho cuotativo.

La expresión enajenar, en el Art. 1754, está tomada en su sentido más amplio, comprende todo acto que importe enajenación o renuncia de un derecho inmueble, sea a título oneroso o gratuito. En la expresión gravar se comprende, del mismo modo, toda clase de gravámenes, cualquiera que ellos sea, hipoteca, censos, uso, habitación, etc. Cebe tener muy presente que el artículo 1754 se refiere exclusivamente a las enajenaciones voluntarias, y no a las forzadas en esta última clase de enajenaciones la ley presume el consentimiento de deudor y el juez es su representante legal. Finalmente, y como ya señaló, La mujer puede obtener autorización supletoria, por parte de la justicia, para el caso en que el marido se oponga injustificadamente a la enajenación de un bien propio de la mujer. (138 bis).

CONCLUSION Lo expuesto en el presente trabajo, deja entrever cierta complejidad del sistema de administración de la sociedad conyugal establecido en el código civil, quizás técnicamente defendible, pero cuya comprensión resulta algo dificultosa, lo que se traduce en verdadero caldo de cultivo para críticas del régimen patrimonial en estudio. Sin perjuicio en casi en que de lo su anterior, la vida mayoría es un régimen a que ha

acompañado habitantes,

toda

republicana siguen

nuestros

mayoritariamente

contrayendo matrimonio al amparo de este estatuto. Compartimos actualidad no se las críticas, que en el orden marido a que siga en la

justifica

siendo,

necesariamente el administrador. Estimamos que la posibilidad de que la mujer pueda desempeñar el rol antes referido, es algo los que bienes amerita propios discusión. de la de Igual opinión, en tenemos cuenta en el lo relación a una mayor injerencia en los asuntos que empecen a mujer, su teniendo carácter excepcional existencia, atendido

restringido del concepto. Eventuales alteraciones a la forma en que se lleva a cabo la administración del marido, deben tener siempre en cuenta que los intereses de la mujer se hayan suficientemente protegidos, en nuestra opinión, siendo lo anterior una guía

primordial, que debe considerase, pues de no hacerse, puede llevar al efecto contrario pretendido por cualquier reforma legal en el sentido indicado.

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