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EN EL BOSQUECILLO DEL HOTEL -------------------------PFUNGSTADT DARMSTADT

VERANO 2001 -------------------

Ya haba olvidado como mean las jovencitas. Casi veinticinco aos de matrimonio, pueden ayudarte a olvidar cosas de esas; si bien, para bien o para menos bien, te pueden hacer recordar permanentemente, otras. En la maana de verano, o sea, hoy domingo, la jovencita-nia (quiz once-aera) que suele atravesar el bosquecillo se apoyaba en el insultante e inhiesto tronco del frondoso pino con su manita izquierda mientras que con la otra mano separaba el camal de su mnimo pantaln corto y amarillento mostrando un hermossimo muslo. No estaba agachada pero tampoco estaba lo que se dice: en pi. Estaba meando. La presin de salida era correcta, algo chispeante pero nada parecido a Rumiante, Vacuna; quiero aclarar, no descaradamente chorreante. El chorrillo llegaba a la pinocha del suelo casi sin salpicadura; entero, como si de un grifo nuevo se tratara. Entre la pinocha del suelo ya hmedo de espeso bosqueespuma caliente que ola a hembra, a naturaleza en verano.

Yo, dos Jilgueros, una cra de corneja, la gata del Hotel y la gruesa y pesada madre de los tordos del nido bien fornido de alimento, permanecimos en silencio procurando no ser vistos ni odos durante el buclico acontecimiento. ------------------P.Mirete