CONFESIONES DE SCRIABIN A mis estimado colegas: No crean una sola palabra de mis biógrafos.

No fue ni envenenamiento de la sangre ni un carbunclo infectado lo que me mató, sino una epifanía. En la víspera de la victoria de los bolcheviques sobre el sentido común, estaba yo trabajando en mi Mysterium, habiendo creado los esquemas para su hermana, la Acción Preliminar, cuando una crisis de conciencia me sobrepasó con el peso de un recién llegado tsunami. En estas obras, en las que residían mis expectativas, mis valores y ciertamente mis creencias más valoradas, estaba también, tal como puedo verlo ahora, el lugar de mi ilusión más amarga. Mi idea era lo suficientemente noble; a los pies del Himalaya, miles se reunirían para una orgía de las artes y los sentidos, en donde las diferencias entre ellos se disolverían de seguro como el azúcar en una taza de té. Había yo sólo comenzado la coreografía del espejismo: música, colores, luz y fragancias, compuestos cuidadosamente como parte de la tela contrapuntística de la obra, abrazarían a miles de participantes quienes, vestidos en las diáfanas togas blancas de los antiguos arquimandritas, entonarían mi universo motívico de armonías irresolutas y quienes, irradiados de esta manera por el arte, quedarían transformados espiritualmente, uno por uno, hasta que, tal como la nave Argos, nada quedaría del original. Bailarines indios, acompañados por el zumbido de los versos Vedas, invertirían en los meandros serpenteantes de sus movimientos la sensualidad de todos los que anhelasen tocar y ser tocados. En el espacio de una semana, cada uno de esos acólitos de individuos se convertirían en sístoles de mi imaginación, anunciando el nacimiento del omni-arte, cuya breve existencia tendría un único propósito: la disolución de la conciencia y la transfiguración del hombre. Cuando el tiempo tal como lo conocemos llegase a su fin y la realidad del evento realzada, las campanas suspendidas desde las nubes harían resonar el mantra de mi estética de la Edad de Plata, convocando al mundo entero a un espectáculo que sólo podría imaginar, pero que sería incapaz de resistir. La civilización finalmente haría propio mi

Es que. ni siquiera la necesidad de existir. en la que el arte. tal como las sombras rezagadas del polvo del aire. y especialmente la música es visualizada no como una metáfora. Ciertamente. de conciencia pura no impedida por la ilusión (maya) y las preocupaciones mortales. en toda su magnificencia y determinación. había realizado un paseo a pié a lo largo del Fontana. En una noche cubierta de rocío de principios de abril en 1915. cuando me asaltó. desde la perspectiva de esa antigua cultura. el propósito es difícilmente reunirse con Dios. camino al Palacio Byelosyelsky. la dicha que todo lo abarca del Nirvana abraza la idea de que los atributos materiales del mundo de los fenómenos no son más que una ilusión. Fue allí que se me ocurrió que la fuente de mi inspiración mística. pudo haber turbado mi juicio. En esta atmósfera rarificada. porque en la prístina y árida austeridad el Nirvana. la unidad con la creación exige la renuncia a toda consideración material. Para ingresar en la mística. Pero ay. está. no hay necesidad de reconocer el mundo de los fenómenos. que siempre huele a hojas verdes y miel de pimienta en esa época del año. entonces lo vi. La "realoría" formulada por mi amigo. el mundo material no tiene lugar. no tiene significado. justo a lo largo del Nevsky Prospekt. haciendo explotar la conciencia mientras se disolvería en un estado superior del ser. lejos de mi hogar de Moscú en la adoquinada Arbat. tal como lo sería en . cataclísmico. la joya rococó de la Rusia imperial. en ningún lado. sino como en mismo principio de la existencia en sí. Tal vez era algo sobre el aire norteño de la ciudad. inevitablemente atraería a las personas del planeta a unirse para un acto final. el poeta Vyacheslav Ivanov.credo: ¡haz el amor y lucha. en ese estado de maravilla incorpórea. esencialmente. sería al fin liberado y se le permitiría florecer no simplemente como una idea. sino como esencia de la realidad. Una vez más había sido enviado para dar un recital. la filosofía de los Vedas según la interpretó Madame Blavatsky. En esta realidad incorpórea ya no habría una distinción entre arte y hombre. siéntete unido pero piensa por ti mismo! Estaba seguro de que el magnilocuente poder de la experiencia. Allí estaba yo en San Petersburgo. o lo que los hindúes llaman Sat-cit-ananda.

sino hacia la humanidad. la expresión figurativa de una idea en un envoltorio de sonido. Aquí el espíritu. es concepto. la Acción Preliminar y el Mysterium sólo podrían tener éxito. ni siquiera un fin en sí mismas: el gran omni-arte de mi visión nunca se transformaría en el lugar del Sat-cit-ananda brahmán. y una identidad concreta disponible para la percepción en el mundo de los fenómenos. la ilusión. se contempla a sí mismo en objetividad y aislamiento. Al ponerse el suave sol sobre el Báltico y lanzar su tenue luz en los celestes pastel y amarillos desteñidos de los esplendores arquitectónicos de Rastrelli. sino sólo en un significante que señalase en su dirección. si hubiese ocurrido la ejecución. se les niega la corporalidad e inclusive la relevancia. ni una solución para el sufrimiento humano. se había revelado a sí misma. de sonido real. Hubiese hecho una burla de mi destino. Ese envoltorio tiene presencia. De este modo la culminación del trabajo de toda mi vida.la ortodoxia cristiana. de la objetividad suprema y de la dicha trascendental. finalmente comencé a imaginar mi maya que. su poder se desvanecería. a pesar de su invisibilidad. habiendo abrogado mi responsabilidad no sólo hacia mi propia idea. como una zhar-ptitsa emplumada. mi ilusión. sino transformarse en Dios. una vez traducidos en sonido. si permanecían en la esfera del concepto absoluto porque. como entidades fenomenales que se apoyaban en el sonido para ser entregadas. La música. como medios de transfiguración. Fue esto entonces lo que condujo a mi epifanía: al dar realidad corpórea a mis ideas en forma de música. Yo no podía permitir esto. yo habría fracasado. entonces. estaría derrotando el propósito mismo que mi música buscaba redimir. habiéndose vaciado a sí mismo de todo contenido. y la raison d'etre de mi disposición estética y actividad creativa – la Acción Preliminar y el Mysterium – eran en sí una ilusión. Si hubiese completado las partituras y les hubiese dado cuerpo. sus "prakrti". reverberando en su misma fibra con la completud animada de lo omnisciente. su ambigüedad implícita y su significado filosófico. conjeturé. . éstas no podían ser ni un medio para la transfiguración. transcendidos de este modo. A los productos de la Madre Naturaleza. pero también es material. substancia. aleteaba seductivamente en el horizonte.

se apagó. estoy donde quiero estar. anhelado e imaginado. cuando los cielos orientales se desangraban con la sangre de los jóvenes cosacos rusos. perpetuar una especie de fraude. proceder como de costumbre hubiese sido. mi vida fue una progresión natural a través del arte. en el contexto de mi filosofía estética. me dejé llevar dentro del mismo mundo que había tan felizmente. Fue a causa de estos conflictos que mi cuerpo. el 15 de abril de 1915. Pero no lo fue. si yo hubiese vivido. sino prometidas al mundo. no hubiera tenido otro remedio que seguir hacia delante con obras no sólo ya en progreso. Más bien. unos días más tarde. creerán que mi muerte ha sido una especie de suicidio. habiendo tomado parte de mis confesiones aquí. el dilema en que me encontraba era claro. sino dentro del vientre del dulce y puro conocimiento. desde lo corpóreo hasta lo insustancial. En la víspera de la gran guerra. y desde el cual. De este modo. Avec l'expression de mes sentiments les plus distinguees. Como un hombre de honor. y por tanto tiempo. asediado por una conciencia que ya no era capaz de sufrir ni la idea ni las consecuencias del propósito de una vida incumplido. ALEXANDER NIKOLAYEVITCH SCRIABIN . les hablo ahora. Había llegado el momento de reinventarnos a nosotros mismos no a imagen de Dios. yo había visto una señal. Al fin. por medios que yo mismo nunca podría haber anticipado.Ciertamente. Por supuesto que existirán aquéllos que. Finalmente.

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