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Realidad Subjetiva

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Realidad subjetiva, realidad objetiva, modos de relación y acción terapéutica Publicado en la revista nº008 Autor: O´Connell, Mark

O´Connell, M. "Subjective reality, objective reality, modes of relatedness, and therapeutic action" fue publicado originalmente en The Psychoanalytic Quarterly, vol. LXIX, no. 4, págs. 677-710 (2000). Copyright The Psychoanalytic Quarterly . Traducido y publicado con el permiso de The Psychoanalytic Quarterly. Traducción de Ángela Ulloa

Correción de la traducción: H. Bleichmar

Resumen Este trabajo describe la dialéctica que se considera que está en el centro de la interacción terapéutica dentro del modelo relacional. Esta dialéctica consiste en la interrelación de dos modalidades: la diádica y la triádica. En la modalidad diádica, el analista responde con aspectos de sí mismo que reflejan de manera singular la subjetividad del paciente. Esta modalidad de entonamiento es particularmente apropiada para traer la experiencia del paciente a un lugar donde pueda ser mirada y conocida. En la modalidad triádica, las realidades se consideran importantes para la subjetividad del paciente si bien externas a ella. El analista invita al paciente a verse a sí mismo no sólo desde el interior de su propio espacio sino, también, desde un punto externo, a través de la perspectiva de los otros. El analista tiene una responsabilidad asimétrica, aunque no exclusiva, a la hora de mantener una relación fluida y flexible entre estas modalidades. De forma óptima, esto sucede a través de un intercambio espontáneo y auténtico con el paciente , moldeado por la empatía, la intuición y el juicio clínico. No obstante, cuando esta dialéctica pierde su cualidad sólida y dinámica (como ocurre frecuentemente en orientaciones que abarcan desde lo clásico a lo postmoderno), se forma una díada impermeable al excluir aspectos potencialmente triangulares/triádicos de la realidad (y la subjetividad). Esto puede dar lugar a que la curiosidad y la apertura sean sustituidas por la cerrazón de mente y las convicciones absolutas.

Introducción

Catarsis y abreacción (Freud,1894); donde estaba el ello, estará el yo (Freud, 1923); modulación del superyó severo (Strachey, 1934); la remoción de los objetos malos (Fairbairn, 1952); mediando leves expansiones del funcionamiento a través del yo supuestamente más adaptado del analista (Loewald, 1960); fomentando el hallazgo de un self excluido (Winnicott, 1971); internalización transmutadora (Kohut, 1977); y la influencia de nuevos objetos (Loewald, 1960; Strachey, 1934). La historia del psicoanálisis está repleta de afirmaciones enfáticas sobre cómo el análisis ayuda a cambiar a la gente. Mientras que la historia individual, la constitución, el entrenamiento y otros múltiples factores modelan las tendencias teóricas de cada analista, la mayoría se muestra de acuerdo con que las opciones para la acción terapéutica son múltiples y que las permutaciones entre estas opciones son aparentemente infinitas.

Los conceptos modernos de la acción terapéutica han sido profundamente influenciados por el reciente énfasis en la subjetividad. Algunos teóricos (Schwaber, 1983; Stolorow y Atwood, 1992) han enfatizado la subjetividad del paciente. Otros (Hoffman, 1996; Renik, 1998) han tenido en consideración la subjetividad del analista además de la del paciente y, al hacerlo, convirtieron la confluencia relacional de estas respectivas subjetividades en su campo de investigación, así como el lugar de la acción terapéutica

otros más entre sombras. representaba un riesgo aterrador para ella. Según hablaba. aunque sabía que ella había tenido razones legítimas para esperar para tener un hijo. la situación había mejorado. Al hacer esto no intento criticar el énfasis actual en la subjetividad. . el paciente se ve involucrado en la experiencia de llegar a ser conocido y conocerse a sí mismo en un espacio intensamente privado en el cual el foco se coloca. a veces puedo sentir los fragmentos de alguien que está siendo arrasada”. cuando vivía las cosas de una forma bastante desesperada. había habido momentos en los que yo había sido complaciente. de una manera especial. por primera vez en años. en su experiencia subjetiva. La decisión más reciente de la Sra. A había desarrollado un sentido de estabilidad cada vez más confiable y había comenzado a confiar en su capacidad para ser cariñosa. así que su llamada evocó en mí recuerdos de tiempos anteriores y escuché con cierta intranquilidad. tranquilizado por la sensación de que habíamos hecho un mayor progreso analítico del que inicialmente esperábamos. En el presente trabajo me propongo describir una dialéctica que considero fundamental para el proceso analítico. A no me había llamado a casa desde hacía mucho tiempo. así como la forma en que la interrelación entre ellas facilita el proceso analítico. “como en un túnel del viento“. “Necesito que sea usted mi espejo”. y ahora sentía una pena y un pesar enormes. y sentirse uno mismo.desde la perspectiva de estos autores. Considero que esta dialéctica es relevante para los distintos modelos teóricos y propongo que lo es. Yo desplegué mis asociaciones para recordarle el tiempo que le había llevado y lo duro que había trabajado para rescatar su deseo de vivir. La Sra. A Un viernes reciente por la tarde la Sra A. había recurrido a mí. la Sra. En cambio. me llamó a casa. Todos han roto con el ideal positivista del analista como proveedor autoritario de “insight” y todos han enfatizado que el conocimiento subjetivo ocurre a través de unas lentes de visión poderosas pero inciertas. Yo había compartido su esperanza y su ansiedad. me sentía un poco culpable: quizás. en busca d e ayuda para encontrar su identidad. Habíamos transitado a través de recuerdos aterradores -algunos explícitos. Ella me contó que se había dado cuenta de que era demasiado tarde para tener un bebé. Por tanto. Habíamos lidiado con una ira desgarradora. no obstante. En el otro eje reside la cuestión de llevar esa experiencia subjetiva al mundo de los otros y encontrarse. Pero la Sra. desesperadamente. Habíamos luchado con su sensación de estar completamente muerta por dentro. A de intentar quedarse embarazada parecía el siguiente paso lógico. “Necesito que me ayude a ver qué hay ahí y a sentir cómo podría encajar todo ello. estas llamadas eran frecuentes y a menudo giraban en torno a sí ella tendría el coraje de seguir viviendo. Sintiéndose como se sentía. Mis comentarios parecieron ayudarle. aunque pasivo y demasiado deseoso de dejar el tiempo pasar sin insistir en tener un bebé. “A veces me siento como si no hubiera nada dentro de mí. Pensaba sobre todo esto según escuchaba empáticamente aquella tarde de viernes y cuando. Se había casado y su marido. como conformado por la relación entre dos modalidades de relación analista-paciente. Cada artista necesita apreciar la vulnerabilidad de sus elementos. intento ofrecer puntos para ser cautelosos. Dicho de manera breve. de forma desbordante y asimétrica. considero que el encuentro terapéutico puede entenderse. utilizo este modelo para iluminar dificultades que considero se encuentran con frecuencia en los abordajes tanto clásicos como postmodernos. subjetivo y objetivo. dirigida tanto hacia ella misma como hacia los demás. me centraré particularmente en problemas que creo comunes cuando se trabaja de una forma que enfatiza la naturaleza inherentemente subjetiva del conocimiento analítico.” Finalmente. Ella se había sentido. que había sido mi paciente durante varios años. En los comentarios siguientes expongo mi comprensión de estas modalidades. Y. yo pensaba en los años de trabajo juntos. Comenzaré con una viñeta clínica. de las realidade s del “no yo”. A volvió a la cuestión de si su vida merecía la lucha. En un eje. Pero. de forma útil. A menudo había tenido sintomalogía y habíamos intentado ayudarla a reparar y recuperar su propia identidad hecha añicos. Años atrás. y cada ingeniero las limitaciones de su máquina. había explicado. dadas las inclinaciones habituales a unir la acción terapéutica ya sea con la subjetividad o con la compleja cuestión de cómo analistas y pacientes llegan al conocimiento que alcanzan. había sido un hombre estable y seguro. a la vez. La Sra. en el frecuentemente conflictivo mundo. se gún me refería.

incluyendo indicaciones sobre el hecho de que yo tuviera una familia o el que yo tratase a otros pacientes. le hice una contrapropuesta: le dije a la Sra. yo no quería sentirme controlado por sus necesidades. Había furia: la Sra. “entien do porqué llega a sentirla. esto era un punto a menudo inflexible. estaría furioso también. A fue ambivalente. a la mañana siguiente llegó a mi consulta en un estado de amargura llena de rabia. Este pensamiento no me sorprendió ya que frecuentemente me veo a mí mismo en lucha con un sentido de culpa y responsabilidad. recientemente fallecido. yo lo había encontrado agotador. desgraciada pero segura. usted se escabulle a un lugar donde se siente muerta y desesperanzada”. En primer lugar. Quizás su marido no sólo hablaba del gato. Mis palabras la enfadaron. quizás estaba hablando de ella también y del hecho de que pudiera sentir remordimiento no era algo tan malo. A retomó la cuestión. En los peores momentos del pasado ella había recurrido a tal amargura utilizándola para protegerse a sí misma. “Esta amargura”. A. pero ya hemos visto que no es muy buena. en un lugar donde ella ni quería ni necesitaba nada. él también estaba hablando del remordimiento sobre Vd. Esa impaciencia me condujo a centrarme sobre su amargura. Tiempo atrás. algo incómodo. por supuesto. yo había sentido que la Sra. silenciosamente. el matrimonio y vuestra pérdida compartida. Esta línea de pensamiento me dejó. a menudo. “quizás. “¿No se sentiría amargado usted si se hubiera casado con alguien que demostrara más interés por un puñetero gato que por usted?”. también. Me contó que su marido le había hablado la noche anterior de sus remordimientos por no haber pasado el tiempo suficiente con su gato. durante los cuales yo estaba profundamente pendiente de ella. Por lo tanto. Ella la emprendió contra él centrándose en el tiempo que él había dejado pasar sin haber insistido sobre la idea de un bebé. Habíamos tenido éxito. incluso impaciente. A que sabía que ella necesitaba que yo respetara lo terriblemente mal que se sentía pero que . Necesitaba que yo le organizara su hospitalización porque necesitaba poder hablar con alguien cuando le surgiera la necesidad. qué es lo que quiere o qué hay vivo y anhelante en usted. A verdaderamente necesitaba lo que demandaba. La siguiente reflexión surgió a partir de la sensación que tenía de que el esfuerzo de tener un hijo también habría representado un riesgo para la Sra. un sentimiento que. reacccionando junto a ella en contra de su aparente insensibilidad. comencé. de alguna manera. Había desesperación.” El día siguiente. cualquier cosa que echase por tierra el espacio enclaustrado que sentía que necesitaba. Cuando sólo siente amargura. En este contexto. me dijo. ella insistía en lo que llamaba “total aislamiento”: necesitaba que yo me sumergiera totalmente en su experiencia y se enfurecía ante cualquier interferencia con el tenor de su experiencia o con mi capacidad para “escucharla sólo a ella”. Durante aquel período. A continuación. y de que dicha posición se viese fortalecida si yo apoyaba su deseo de tener una persona que le ayudase dándole atención de manera no realista. ella experimentaba una vuelta a la sintomatología suicida. Yo había trabajado con ella en esa dirección. su insistencia en la absoluta adherencia a este modo de trabajo cedió. Yo me tomé muy en serio su sensación de riesgo pero. m e pregunté si ella podría estar escuchando tan sólo una nota del acorde. Yo no le había dado un bebé sino tan sólo años de cara e inútil charla. Hemos visto que cuando se siente así no puede saber ni sentir qué le pertenece. mis palabras estaban moldeadas por la impaciencia y estaban dirigidas a introducir una nota discordante. sólo de esta forma ella podría manejarlo. cuando la Sra. Se me ocurrieron una serie de asociaciones a este respecto. reconocí en su crisis actual la presencia de un deseo de volver a un modo de trabajo que había caracterizado sus primeros años de tratamiento conmigo. Le respondí que yo no era un santo y que. yo noté que me sentía impaciente con ella. nos pareció a ambos que ella recuperó una identidad perdida y consolidó la identidad fragmentada. el ruido de mi ordenador. o eso parecía. mi preocupación por su seguridad se mantenía en paralelo a la preocupación de que su amargura escondiera una posición maligna de desesperación pasiva. No era la función de ella analizarlo a él. Ella la emprendía contra lo que percibía como intrusiones. se me ocurrió que ella me estaba diciendo a mí que yo también le había fallado. de alguna manera. A me acusó de defender a su marido y de no preocuparme nada por ella. me enfadé con su marido. expresando su furia contra su marido. Finalmente. A lo largo de tres o cuatro años. Afectivamente. ciertamente.No obstante. El dolor era demasiado grande. Ahora me desagrada considerar la posibilidad de que el cambio en ella pudiera haber sido más superficial de lo que yo pensé. Era un sentimiento antiguo y problemático. pero ¿podría ser que estuviera estrechando demasiado la lente de su percepción en función de su amargo rechazo? Este intercambio sirvió de estímulo para la expresión de emociones de la Sra. No obstante.. Pensé. reflejando y respondiendo en esa atmósfera de sintonía exaltada. sugerencias sobre mi sexualidad y agresión. A durante las siguientes semanas de análisis. mi reacción ante la demanda actual de la Sra. Cuando yo hablé. era demasiado simple y culpabilizante. Intelectualmente.

Yo pregunté qué tenía eso de m alo. A habló mucho más explícitamente sobre cómo habían sido las cosas y de lo que había traído del pasado a su presente y a su futuro. pero parece que me hace muy desgraciada”. La Sra. Con el tiempo. Al colocarme en ese pedestal. “Leer sería como garantizarle acceso directo”. pero la tristeza no la inhabilitaba como en el pasado. Ella pensó y contestó que haciendo un resumen ella podría dirigir y. y de que lo había necesitado durante un largo tiempo. “No pensé que me importaría tener continuidad”. que como un supremo protector. por tanto. en una serie de intercambios que ahora resumo. “¿Es eso lo que yo hago?”. El reconocimiento de la Sra. nos embarcamos en un largo período durante el cual la Sra. sorprendida de que leer y resumir fueran cosas tan diferentes. . ¿Necesitaba ella lo mismo ahora? No estaba segura. Sorprendentemente. A lo mejor es capaz de vivir mejor en el futuro una vez que haya renunciado a intentar controlar el pasado. diciendo: “cuando acudí a usted por primera vez estaba rota en demasiados pedazos y estaba decidida a hacer de esto un lugar donde pudiera recomponerme a mí misma. Y con unas series de sueños en los que la gente que le daba una oportunidad o apostaban por ella parecían más cercanas y reales comenzó a sentirse más capaz de darse cuenta de sus metas. dijo ella. Le desaconsejé el ingreso en el hospital y le sugerí que nos viésemos de forma más intensiva para trabajar en la comprensión y el manejo de la disparidad entre sus necesidades y mi disponibilidad real. segura de que yo había subestimado su dolor y sobrestimado sus capacidades. comenzó a llorar. Y cuando realmente lo ve como lo que fue. siento que he empezado a mirarme a mí misma como una persona con continuidad”. Se quedó callada y le pregunté qué sentía. Pero para la Sra. Recordó cómo se había sentido desde el comienzo. Con estas pala bras. Durante un tiempo se resistió. Pero estaba hecha un lío. Alivió mi culpa. Pregunté porqué necesitaba ella controlar.” Con este intercambio. Y como me sentía menos culpable. comenté. o bien condujo o bien fue en paralelo con el desarrollo de su capacidad para el duelo. A siguió diciendo que se sentía así incluso con respecto al fragmento del diario que quería leer. sin controlar el momento previo. pero no sobre el pasado. con dolor y todo. en cierto sentido sí pero en muchos otros quizás no. dijo ella. Ella estuvo de acuerdo de forma reticente. La Sra. admitió. esta lucha comenzó a ceder ante algo que había sido uno de sus grandes puntos fuertes: su curiosidad. Ella comenzó a examinar su relación conmigo desde múltiples perspectivas. ella me controlaba. y el presente y futuro como presente y futuro. Le puse a usted en un pedestal. dijo ella. en cambio. mi estado afectivo pasó de una fuerte impaciencia a una predominante tristeza sobre lo que ella y nosotros habíamos sido incapaces de hacer. Su estado afectivo siempre incluía le tristeza. A de que me había necesitado de la forma en que yo fui con ella. hacerme un resumen. Pero. A puso de manifiesto que había estado escribiendo en su diario sobre su madre. ella perdió algo al hacerme la única fuente de su seguridad. me proporcionó una pequeña satisfacción. se preguntó. Había estado pensando en leerme el diario pero prefirió. dentro del mundo real. A eso significaba verse a sí misma desde un punto en el tiempo hasta otro. se siente enormemente triste por ello. Quizás. A través de tormentosos intercambios pareció ir aflojando su control sobre mí y pasó a verme más como una persona que le ayudaba. Ella pensó por un momento. La Sra. A. controlar nuestro intercambio. muy duro. Tras unos momentos. me mantenía con “las riendas cortas”. tras un período de varias semanas. de una manera bastante simple. necesitaba que usted fuera un lugar de absoluta seguridad y sé que necesité aquello durante mucho tiempo”. con sus propias imperfecciones. La idea de que su necesidad podría ser distinta le proporcionó una tenue luz de apertura y comenzó a mirarse a sí misma y a los dos desde distintos ángulos. le dije que su tristeza me parecía lógica. Tal y como ella lo expresó. “Mirando a lo que era antiguo desde el punto de vista de lo que es nuevo”. Siempre ha soñado que fuera diferente porque era muy. Esto. que su madre había tratado de controlar el tiempo. Cuando la paciente paró de leer. A quedó impresionada por esto. La continuidad era una buena cosa así que ¿por qué encontraba tan difícil leérmelo a mí? Leyó el fragmento. “Y realmente no me importa.también pensaba que ella me necesitaba para que le ayudase a encontrar su identidad. Tener continuidad significa ver el pasado como el pasado. Fue lo que fue. esencialmente le dije: “Has ta cierto punto tiene algo que decir sobre el desarrollo del futuro. “Por primera vez. Pregunté sobre esta decisión. estaba relacionado con el hecho de que su madre había cambiado su propia edad en la partida de nacimiento de la Sra. a pesar de que sólo tenía dos semanas de antigüedad.

De esta manera. En retrospectiva. tendí a excluir aspectos de mi experiencia que ella hubiera sentido como invasivos o coercitivos. y tenía la tendencia de repudiar todo lo que sabía de sí misma para modelar su identidad de acuerdo con las necesidades. yo sentía que estaba siendo auténtico. En su forma óp tima. con muy poca intención de cambiar nuestro modo de trabajar juntos. Esta forma de trabajo puede situarse dentro de una importante y amplia línea de desarrollo teórico. demandando a la Sra. había brotado una transferencia maternal central y maligna: ella percibía cualquier influencia exterior como demandas insaciables. desesperación y amargura. otras veces de forma simplista. Rara vez me enfadé ante las demandas de aislamiento de la Sra. . cuando ofrecía mis pensamientos lo hacía muy delicadamente. focalizó uno de sus objetivos centrales en explicar su convicción de que un ambiente nutricio no invasivo. Su madre había sido una tirana codiciosa. Desde este aspecto de su historia. reales e imaginarias. en los primeros años de nuestro trabajo yo estaba bastante deseoso de ofrecerle este espacio. claramente. ha sido elaborado y ampliado por otros que han enfatizado la importancia esencial de ayudar al paciente a localizar aspectos escondidos o encerrados de su identidad (Kohut 1977. como “privilegiar” la realidad. el analista ayuda al paciente a encontrar su propio self. pero en aquel momento pensé que la interpretación de este estado podría constituir una actuación contratransferencial semejante a la intrusión y el abuso de la madre. Estoy interesado en mi actitud con respecto a este fenómeno. Ella me pidió que le ayudara a abordar estos estados retornando a un modo de “acción terapéutica” que se había demostrado fructífero con anterioridad.1946). cada vez más ausente. la posición y la subjetividad del paciente. Esto la dejó a ella con una experiencia personal tremendamente frágil y un sentido de continuidad y una confianza inestable. la paciente volvió a antiguos y familiares estados de ánimo. y las expectativas de los otros. este modo de trabajar puede ser caracterizado como aquello a lo que Gabbard (1997) se refirió. de manera crítica.Una dialéctica que comprende diferentes estados de relación A la hora de explicar los elementos primarios de una dialéctica que considero esencial para el proceso analítico utilizo los términos diádico y triádico para describir dos modos de relación entre analista y paciente. diferentes pero relacionados entre sí. intuitivamente. Como he mencionado con anterioridad. A que sometiera todos los aspectos de sí misma a la visión de su madre. Todo esto determinó que construyéramos un ambiente del máximo entonamiento y de mínima interferencia y conflicto al tiempo que ella. A. a pesar de que a menudo rayaban con lo tiránico. en verdad uno de los portavoces más claros de este movimiento. Winnicott (1971). El Modo Diádico En medio de la crisis descrita en el tratamiento de la Sra. “lo suficientemente bueno”. A. buscábamos su verdadero self. una idea que desarrollaré más adelante. 290). Su padre. Llevado a un extremo problemático. una serie de contribuciones significativas han servido como correcciones de lo que previamente se veía -unas veces adecuadamente. y nosotros. invadiendo y usurpando. no le había provisto de ninguna defensa ante las embestidas de la madre. El trabajo de Winnicott. Schwaber 1983). A pesar de que el espectro desde el que yo respondía era severamente limitado. puedo ver que facilité la construcción de una mitología funcional. A lo largo de los pasados cuarenta años. Por el contrario. por supuesto. basta para efectuar el cambio de un sentido ilusorio de control sobre el ot ro (relación con el objeto) a otro sentido de relación más auténtica en el cual la realidad separada del objeto es reconocia (uso del objeto). respondí espontáneamente con aspectos de mi experiencia que encajaban con su estado y su necesidad del momento e.como el frío paternalismo de la técnica clásica. el trabajo sobre este modo diádico puede conducir a lo que Wright (1991) se ha referido como “resurrección del self desterrado” (p. Yo tenía muchas ideas e interpretaciones que daban significado a sus demandas pero. No me amoldé artificialmenete para “corregir su experiencia emocional” (Alexander. Me refiero al modo en el cual intenté crear con ell a un espacio tan a prueba de intrusiones y aislado que ella pudiera oir los más remotos matices de sus propias experiencias. en particular sentimientos de muerte.

En otras palabras.está en reconocer que e n el análisis. A no era la correcta. Target y Fonagy 1996). La definición de Gabbard es funcional. Estos y otros autores. así como aquellos que han animado e influenciado nuestros pensamientos acerca de la importancia fundamental del encuentro psicoanalítico (Aron 1998. utilizaré el término diádico para describir este modo de relación insularizado. de hecho. pero reconocí que él tenía una “realidad objetiva” fuera de la subjetividad de su mujer y. aunque hay también un lugar para ser objetivo. 491). nos recuerda la definición más familiar de la "realidad objetiva". La "realidad objetiva" no es necesariamente una realidad positivista o empíricamente demostrable sino una realidad por fuera de una subjetividad dada. en el sentido positivista de la palabra. Cavell (1998a) mientras argumenta que la psicología psicoanalítica moderna puede sobrevalorar de una manera problemática " la realidad subjetiva" por encima de otros aspectos de la experiencia. fuera de la mía. identifica la redondez de la tierra como una realidad “objetiva”. El modo triádico A fin de describir un modelo terapéutico diferente -uno en el que las realidades relevantes. pensé que mis nuevas respuestas de irritación y de impaciencia eran importantes. en el cual la experiencia subjetiva del paciente es el foco esencial y en el cual los aspectos de la realidad que no reflejen.A partir de este punto. A. la conciernen". Yo ahora me rebelé contra el intento tiránico de la paciente de excluir las realidades exteriores de las demás. Fonagy 1995. en voz alta: "Tiene Vd. Un analista puede ser irreductiblemente subjetivo. hipotéticamente. Asimismo. Ella señala que aunque la comprensión subjetiva de la verdad cambia. Renik ha abordado el asunto de la objetividad. No creí que tuviera que ayudarla con una verdad positivista que yo supondría haber identificado en la actitud del marido. Gabbard (1997) observó que "El origen de la objetividad" no está recogido en el significado de la palabra objeto. independientem ente de las subjetividades que han surgido acerca de este fenómeno. las mismas verdades mantienen una realidad “objetiva” independientemente de nuestra conciencia subjetiva. Sobre al arrepentimiento de su marido quise decir. Creo que esta definición caracteriza el estado del marido de la Sra. aunque externas a la experiencia del paciente. 164). Tal y como define el Oxford English Dictionary (Brown 1993). describiré lo que no tenía en mente cuando expresé mis asociaciones sobre el arrepentimiento de su marido. la objetividad es un concepto pragmático. observó. y de mí. A modo de ejemplo. la respuesta. A en el intercambio descrito. No estaba seguro de qué le pasaba a su marido por su cabeza así que no me alteré porque estaba seguro de que la interpretación de la Sra. desde una perspectiva tanto funcional. las observaciones de la realidad son constructos que se forman en relación a determinados intereses subjetivos. Tales realidades. Deseo respaldar a este movimiento mediante la descripción de las formas por las cuales la percatación y la atención de tales “realidades objetivas” son fundamentales tanto para la acción terapéutica como para la apuesta por mantener una mentali dad . Sin embargo. “Para mí. se refiere tanto a objetivos como a objetos”(pág. encuentran un lugar más significativo en el intercambio del tratamiento. confirmen. En primer lugar. actualmente están interesados en buscar y concederle un sitio a la "realidad objetiva" en el emergente universo subjetivo de la teoría y la práctica psicoanalítica.. como todos los aspectos de la vida. No obstante. como pragmática. o ni siquiera amplifiquen tal experiencia. "objeto" quiere decir "algo externo a la mente o al sujeto pensante" (pág. para centrarme ahora en la cuestión de su marido y el gato. de su conciencia y del diálogo. Benjamin 1988. existen otras realidades que. Consideremos algunas contribuciones recientes.. Green 1997. por extensión. o esas "realidades externas" que están ahí son de interés creciente para los defensores y los críticos de la teoría intersubjetiva. No conocía su “realidad objetiva”.volveré al caso de la Sra. tienden a excluirse(1). su punto de vista y es importante.

Llegó a reconocer las realidades que habían existido previamente fuera de la esfera de su subjetividad aislada. Al fin y al cabo. A. (pág. entendiéndose por "objetiva" como una realidad que existe por fuera del dominio de una subjetividad dada. conducía mi experiencia con su agresión tiránica al mismo tiempo que me pedía que yo contuviera aquellos aspectos de su subjetividad que eran el objeto de la agresión. Lo explico brevemente: las realidades objetivas nos importan porque el psicoanalista no sólo debe ayudar al paciente a elaborar y a expresar su propia perspectiva subjetiva sino que también debe ayudarlo a situar la perspectiva subjetiva dentro de un contexto. 87) en el cual el pensamiento puede existir.. es un aspecto de importancia capital en el funcionamiento del psicoanalista" (pág.abierta y curiosa. A qué es lo que ocurría entre nosotros.. y otros como Hanly (1995). o con lo que según Mitchell (1997) puede llamarse "estallido terapéutico" (pág. El papel que desempeña la "realidad objetiva" en el trabajo con la Sra. Y si uno se propone metas analíticas tales como la focalización.18). Finalmente. el insight y la autorreflexión. pero cuando resistí el contraataque. Cavell (1998a) pensaba en términos similares cuando argumentó que la triangulación es esencial para el desarrollo de la subjetividad y el pensamiento proposicional. Britton (1989) describió cómo la relación de los padres crea un "espacio triangular" (pág. Esto ocurre. Hasta ahora he discutido la importancia de la "realidad objetiva" y la triangulación en el desarrollo de la perspectiva del pensamiento proposicional. creo que fui capaz de mostrarle a la Sra. De manera similar. Esto era difícil porque utilizó sus propias irrefutables interpretaciones del significado del otro para impedir el tener que tomar conciencia de las subjetividades fuera de ella misma. 235). identificada con una madre controladora. la reflexión y la autoconciencia llegarán a tener lugar"(2). Con el fin de desarrollar esta idea. Con este propósito tuve que ayudarla a que viera la realidad. relacionada con la experiencia que tuve con ella. la continuación de su crecimiento requería que ella retomara a su cargo lo que yo contenía.. La Sra. entonces. finalmente aceptó esta perspectiva fuera de su subjetividad. A pone de manifiesto que tal triangulación tiene lugar a través del reconocimiento de la "realidad objetiva". surgió la posibilidad de que adquiriera una mayor autorreflexión(3). Con respecto al proceso. . en vez de intentar simplemente considerar la perspectiva del paciente.. investigaré la forma cómo esta observación es expresada en términos relacionales y cognitivos. 112). Escribió: "Con el tiempo. y que supiera lo que me estaba haciendo y lo que se había hecho a ella misma. Reaccioné con agresión. la creación de un espacio triangular a través de la introducción o el reconocimiento de "una realidad objetiva " puede considerarse como algo esencial en el desarrollo de una auténtica relación. el pragmatismo analítico de Renik (1998) puede entenderse asimismo como una característica de la perspectiva objetiva. argumentan que los aspectos de la triangulación se deben de tener en cuenta si el pensamiento real. planteé mi postura de una manera que pudo sentir mi rechazo ante lo que ella quería hacerme ver. 458). sugerí que la experiencia de su marido podía existir fuera de los parámetros de su propia subjetividad. Estos autores. añadiendo propósitos y contextualizando el significado.73). Ella reaccionó. Wright (1991) observó que: "El establecimiento definitivo de esta tercera posición dentro de la experiencia del niño es lo que garantiza el espacio para el pensamiento y la representación. la habilidad para trasladarse en cuanto a la exper iencia y la imaginación a la posición de una tercera persona que se encuentra fuera de la estructura que se está viviendo proporciona una extensa ampliación de la conciencia al hacer accesible una posición y una perspectiva que residen más allá de nuestra perspectiva vivida en el momento" (pág. El reconocimiento de la Sra. y que probablemente no podía poseer o contener dentro de ella. él señala. junto con esto. porque “. Con respecto al contenido. Esto nos llevó desde un reconocimiento de la naturaleza inmutable e independiente del tiempo hasta un inevitable sentimiento de dolor. A de la experiencia de su marido supuso un cambio en la estructura de nuestra interacción. el niño puede correlacionar las respuestas de la madre al mismo objeto con la que él tiene". Por otra parte. Se creó un espacio triangular y. Gabbard (1997) contribuyó a esta línea de pensamiento señalando que "proporcionar una perspectiva diferente." (pág. como la subjetiva del psicoanalista.

En la modalidad triádica. de forma singular. conduciendo así al desarrollo de capacidades para reflexionar. No obstante. Este "objeto intermediario" sirve de metáfora desplazada para introducir mi propia experiencia con ella dado que mediante la interpretación acerca de su marido hablaba en realidad de lo controlado y encadenado que me sentía por ella. Lo vi claramente en el campo de la relación con el objeto. llegué a darme cuenta de que la Sra. tal como se ha descrito anteriormente. un modo de entonamiento particularmente apto para llevar la experiencia del paciente a un lugar donde pueda ser mirada y conocida. e incluir –como parte de una experiencia recobrada y poseída por el self – un sentido de la identidad propia en un contexto más amplio. hacer hipótesis. moderar. Ella había tenido éxito. No obstante. señalando que se introduce un componente de triangulación al reconocer lo “objetivo” o las realidades exteriores.88). Winnicott caracterizó este proceso como si ocurriera en una atmósfera de nutrir y de no vulnerar al otro. e invita al paciente a que se vea a sí mismo no sólo desde el interior de su propio espacio sino. lo he denominado triádico. habiendo sobrevivido a la separación subsiguiente y su furia. Su progreso parecía asemejarse a la noción de "relacionarse con el objeto" y a la de "uso del objeto" de Winnicott (pág. el analista responde con aspectos de su identidad personal que. y la relación de estas modalidades con el género. En la diádica. con relativa firmeza. también. Liberándome yo de las garras de su control omnipotente. así como el rol del analista para generar. desde un punto externo. Me centraré en tres factores: la secuencia evolutiva en la cual aparecen estas modalidades. Uno de ellos lo he denominado diádico. en mi trabajo con la Sra. que el reconocimiento y el respeto de las realidades objetivas es necesario para la creación de un espacio triangular en el cual la subjetividad del paciente pueda ser ubicada en un contexto real. el analista tiene en mente la necesidad del paciente de situarse a sí mismo en un contexto. aunque no creo que ella hubiera logrado ubicar su self conmigo en un verdadero estado de interacción en el que pudiera vivirnos como seres reales y presentes. El papel de mi subjetividad de facilitar este progreso está en consonancia con la crítica que hace Benjamin (1988) a Winnicott por subvalorar el papel de la subjetividad de la madre en el proceso de cambio hacia una auténtica relación. En este proceso. de lo que sucede en la interacción dialéctica entre ellas(5). reflejan la subjetividad del paciente. en encontrarse a sí misma.están también presentes(4). A posteriormente encontró que yo era un otro más independiente y real. A puede verse quizás como una especie de "objeto intermediario". trabajó en este paso evolutivo. Describiré la interrelación óptima entre dichas modalidades. La relación óptima entre las modalidades triádica y diádica He descrito dos modos fundamentales de involucrarse terapéuticamente en el proceso analítico. desarrollar una comprensión genuina. más bien. Algo tenía que ocurrir y en contra de lo que señalaba Winnicot. una realidad exterior que intentaba excluir. también. también creo que hay una diferencia significativa entre lo que describe Winnicott y lo que ocurrió entre la Sra. las verdades positivistas sino. Para concluir mi discusión sobre "la modalidad triádica" creo que es de suma importancia que el psicoanalista no quede tan inmerso en el carácter “real” de la subjetividad del paciente de modo que éste/ésta abandone otra “realidad”. No obstante. . de forma singular. fuera de las subjetividades individuales del analista y el analizado. una parada funcional en el camino desde el aislamiento hacia una conciencia expandida de las subjetividades conflictivas y dispares de los otros. Habiendo articulado estas modalidades propongo lo siguiente: la forma de un tratamiento analítico depende en gran medida no sólo de lo que sucede en cada una de estas dos modalidades sino. A. la exclusividad relativa de una modalidad frente a la otra. Al otro. “Las realidades objetivas” –aquí definidas como realidades que existen en diferentes grados.Tal como se ha expuesto anteriormente. Esto no significa que el objetivo del psicoanálisis deba ser siempre buscar. el marido de la Sra. A no había progresado tanto como yo creía. A y yo. Todo esto derivó en un movimiento hacia una interacción auténtica cuando introduje. creo. a través de la perspectiva de los otros. el progreso evolutivo no continuó naturalmente dentro del espacio aislado que habíamos creado y que la atrapaba en un estado de control ilusorio de los otros. la Sra. También he descrito mecanismos de la acción terapéutica característicos de cada modalidad. ese algo era intrusivo. cambiar y mantener esta interrelación. en el cual díada paciente-analista trabajan en un espacio relativamente aislado “del exterior”.

por la relación triádica. probablemente represente una regresión a “una díada simbiótica que es más una ilusión que una experiencia vivida” (p. y de la madre con el padre. polaridad y género. De forma óptima. de múltiples maneras. Aún así. (1999) señalaron que cuando la relación diádic a existe en solitario. En lo que se refiere a las cuestiones de desarrollo evolutivo. de nuevo normativamente. Tal y como escribió Cavell. o en una organización estática polarizada (como fue el caso de mi trabajo con la Sra. más o menos.464) Por otro lado. desde los más tempranos estadíos evolutivos (Herzog 1998). o ambos. de la misma manera que los hombres pueden proporcionar una función “maternal” y operar en un esta do relacional diádico. el analista. a pesar de que la relación diádica puede encontrar clara analogía en la relación materna. y el modo triádico con la entrada en escena del padre.. las interacciones entre las modalidades son complejas y fluídas. Simoni y Burgin. precisamente. En términos de relación diádica “normativa”. 1999). o m odalidad relacionada con un tercero. directamente entre la observación del desarrollo evolutivo y el trabajo clínico.Comenzaré. hago una llamada de atención en contra de hacer analogías. una a una. Von Kitzing et al. las madres y las mujeres pueden funcionar en la modalidad “paterna”. Los hombres y las mujeres son diferentes. Incluso peor sería hacer tales analogías basándose en datos evolutivos falsos. según se van encontrando y manejando ansiedades y obstáculos varios. y la triádica en la paterna. Convicciones psicoanalíticas que llevan en vigencia largo tiempo nos predisponen a considerar la relación diádica como una forma normativa y temprana de relación.. está la cuestión del género. Desequilibrios asimétricos se suceden de forma alternante. en determinados momentos son simultáneos y en otros secuenciales. los modos de compromiso terapéutico diádico y triádico no existen en estado puro como dicotomías polarizadas. Cuando las modalidades aparecen en una secuencia excesivamente lineal. la empatía debe ser siempre “. como parte de sus mundos objetales. Estos continuos pequeños desequilibrios se combinan para formar un “acto estabilizador” efectivo. como lo hace el otro. Pero dichas modalidades no deben ser clasificadas rígidamente por el género. Incluso cuando se trabaja con relativo énfasis en la “realidad externa”. Tenemos la tendencia de asociar el modo relacional diádico con las relaciones madre-hijo. Quizás. el analista debe tener acceso a la reflexión crítica que es guiada por la toma de conciencia y el acceso a realidades externas a la experiencia del paciente. la habilidad para experimentar temporalmente el mundo. cuando el analista sostiene y comparte las mitologías y fantasías del paciente. describo aspectos de la relación dialéctica entre los modos diádico y triádico. el analista no debe nunca permitir que su relación con las realidades externas a la subjetividad del paciente destruya esa subjetividad. con la cuestión de la secuencia evolutiva. no por mantener un . En la línea de Mayes y Spence (1994). A).. y estrechamente relacionado con la secuencia evolutiva. posteriormente sustituida.” (p. teniendo un buen sentido de ello al mismo tiempo que uno se apoya en sus propias percepciones y su propia metodología para ponerlas a prueba. el analista permanece entonado empátic amente con la experiencia del paciente. la investigación actual en el área infantil sugiere que la idea de progresión desde un modo relacional diádico a uno triádico es probablemente incorrecta y que la modalidad triádica se hace patente desde una etapa mucho más temprana (Von Klitzing. Por un lado. respetando a la vez el grado en el que se ve involucrada su subjetividad en el acto de conocer. Sin embargo. están de alguna manera cerrados al amplio espectro de experiencias disponibles para ellos. uno debe preguntarse si el paciente. No obstante. En tercer lugar. incluso en el más extremo estado de sintonía con el otro.85). del padre. Soy consciente de que la manera en la cual he propuesto las modalidades diádica y triádica podría conducir equivocadamente. Una vez más. este error sucede frecuentemente en torno a discusiones sobre los modos de relación diádico y triádico. la más seductora de estas maneras se encuentra en el terreno del género. En segundo lugar. a un pensamiento dicotómico.. no olvidando el punto de vista del otro pero. bastante similar a como un equilibrista tiene éxito. Parece probable que los niños desarrollan representaciones de la madre. en primer lugar. también es cierto que éstas están más cercanas a nuestros estereotipos acerca de la relación materna y paterna que lo que lo están a la realidad de las mismas.

. alterar el equilibrio de la dialéctica. Los chicos intentaban pasar una barra en medio de entre los polos sin que se desviara. tal y como ocurre en la modalidad diádica. El analista responde intuitiva y reflexivamente en esta modalidad pero. Esta modalidad puede definirse como “entonamiento disruptivo” (Herzog 1984. el de la modalidad triádica. Esto no se logra por una elección consciente. uno igualmente atraído por las fuerzas opuestas. el problema se puede resolver de la siguiente manera: . se inclinan hacia regresar a la dicotomía y a la polaridad. No es muy difícil describir y predecir la relación gravitacional entre dos objetos pero es imposible predecir el resultado de las fuerzas gravitacionales entre tres o más objetos. pp. Permitidme que. en el sentido en el que Alexander (1946) hablaba sobre la experiencia emocional correctiva. podríamos ver al analista con capacidad continente no tanto luchando por satisfacer las necesidades del paciente sino permitiendo. donde pude sostenerla firmemente al oponerme a la fuerza más intensa del polo más cercano. hablaré de las leyes de la física. en diferentes momentos. pero la corregiría sugiriendo que el analista también necesita acceder a una calidad de entonamiento paralelo aunque diferente. más bien. sino. el analista responde. más bien. No obstante. de cierta manera. Resolví el problema al desplazar la barra suavemente hacia un lado. desde una posición en cualquiera de las dos modalidades. por tanto. presumí que no iba a ser tarea fácil. Mi padre se encontraba enfermo y de hecho estaba a punto de morir. Esta descripción de la interacción óptima entre modalidades. quizás jugaba con el tema de los triángulos y las dualidades. las interrelaciones son demasiado complicadas y las influencias posibles que puedan surgir. eso les parecía a mis manos de niño. Resultaba una ardua tarea porque el imán era extraordinariamente poderoso. Tenía cinco años cuando me obsesioné por esto. no tuviera consciencia. plena de cautelas en contra del pensamiento dicotómico. o al menos. sugiera una interpretación. pero parecía que no existía. mi madre solía llevarme al Museo de Ciencia de Boston. Propongo que un aspecto importante del trabajo del analista es monitorizar y. cursivas en el or iginal) Yo estoy de acuerdo con esta afirmación. por adquirir estabilidad a través de series consecutivas de desequilibrios calibrados y leves sobrecorrecciones. binario. fue descrito por Slochower (1996) del siguiente modo: “(El analista). Este mecanismo.equilibrio perfecto en todo momento sino. A continuación. No tenía ni hermanos. difíciles de anticipar. me lleva a la cuestión del rol que el analista tiene en todo esto. Aunque por aquel entonces. Regresión a perspectivas dicotomizadas y polarizadas He desarrollado una metodología para la acción terapéutica en el inmaculado laboratorio de la discusión teórica. ni hermanas. al paciente apropiarse de su subjetividad temporalmente” (p. por las actuaciones de una respuesta clínicamente orientada. y esa solidez que les caracteriza bajo condiciones artificiales a menudo se desvanece cuando se sienten presionadas por las exigencias de la interacción en la vida real. suspende su propia subjetividad cuando es discrepante con respecto a la experiencia del paciente.. Las leyes que gobiernan las fuerzas gravitacionales esclarecen el asunto de las relaciones entre dos y tres objetos. las dialécticas son criaturas con mañas. Me fascinó una obra en particular: un imán enorme. entre entonamiento con la subjetividad del paciente y toma de conciencia de las realidades externas pero relevantes para esta subjetividad. asumiendo una responsabilidad asimétrica pero no exclusiva para negociar y mantener una relación fluida y flexible entre aislamiento e intrusión. En este sentido. Estaba fascinado con este imán. En líneas generales. esto trastorna e invade la subjetividad del paciente al introducir realidades relevantes externas a dicha subjetividad. Sin embargo. Preveía que tendría que negociar un cambio inminente en la estructura de mi vida de una tríada a una díada. intuitiva y auténtica del analista. un poco como juego. en cambio. un modo descrito en la literatura sobre la observación de infantes. 335 -343). Por tanto. cuando sea necesario. Cuando era joven. Deseaba encontrar un punto intermedio. 327.

Fallos del objetivismo: exclusión de la subjetividad del paciente ¿Qué ocurre cuando la investigación de la verdad “objetiva” o positivista obtura el respeto por la naturaleza inherentemente subjetiva del conocimiento analítico? Ya que este es el aspecto que el actual énfasis de la subjetividad pretende corregir. no sirven ya . que van desde los clásicos hasta los postmodernos. y permanece impenetrable a la subjetividad del paciente. como las costumbres y la religión. en el proceso de formación y en otros fenómenos grupales) luchamos con la tendencia a la regresión. simplificamos el modelo al considerar tan sólo la influencia de la tierra sobre la luna. Consideremos las cuestiones siguientes: la psicología de una persona versus la de dos personas. no son aceptadas. Ya se ha escrito mucho sobre las deformaciones que surgen de la búsqueda del conocimiento positivista y el conocimiento autoritario cuando éstos no son examinados. y así sucesivamente. ¿Cómo funciona esto de bien? En los apartados siguientes argumento que todos los planteamientos analíticos. sin mostrar la certeza arrogante de que sea capaz de adivinar la verdad con frecuencia. el complejo de edipo versus los fenómenos preedípicos. lo encararé brevemente. el punto de vista de Kohut frente al de Kernberg. por tanto. y métodos como la interpretación. la verdad objetiva y la subjetiva. Empleo la dialéctica diádica. aunque asimétrica. cuando estamos influenciados por las distintas formas de ansiedad que surgen en situaciones clínicas (así como en la política institucional. así como el respeto del psicoanalista por la incertidumbre. Se crea una díada compuesta por el psicoanalista y su sistema de creencias. negando realmente la subjetividad del paciente. Esto se hace más fácil cuando el grupo que tiene el poder posee una relación intensa y exclusiva (diádica) con ideas apasionadas. La mayoría de nosotros. Concretamente. el reconocimiento de la subjetividad del paciente se pierde. estando ésta separada con respecto al analista. Bajo estas circunstancias. el físico representa la complejidad de la interinfluencia diádica tanto como lo hace el psicoanalista clásico. presenciamos esta regresión a la modalidad diádica fuera del encuentro analítico. El prejuicio y la opresión se desarrollan cuando las subjetividades básicas de un grupo. y la verdadera escucha se interrumpe. a la agresión se le da rienda suelta y le siguen el ataque y la aniquilación. En estos casos. si bien es cierto. buscar su conocimiento. De una manera interesante. consideran esto complejos fenómenos dialécticos no reducibles a ninguna taxonomía del tipo “uno o el otro”. El reciente énfasis en la subjetividad tiene como objetivo proteger contra la regresión al hacer especial hincapié en la complejidad. una postura autoritaria emerge cuando el psicoanalista mantiene una relación rígida e impenetrable con aspectos de su teoría o sistema de creencias. Por tanto. las influencias maternas y las paternas. cuando a este grupo se le despoja de las señas de identidad que lo hace humano de manera singular el otro grupo pierde contacto empático. En el laboratorio no tenemos problemas. incluso a veces. La historia del psicoanálisis está repleta de ejemplos. Plantearía que el desarrollo del positivismo paternalista se determina más por la estructura de la forma de involucrarse que por el contenido de la orientación teórica. No obstante para entender la naturaleza de la interacción orbital.triádica como una lente para examinar la forma en la que ocurre. Por tanto. bajo formas más sutiles. No creo que el autoritarismo paternalista que a veces caracteriza a los planteamientos clásicos se deba completamente a la creencia en la existencia de una realidad positivista y objetiva. En otras palabras. con frecuencia alarmante. La mayoría de los psicoanalistas. viéndolo como la influencia que tiene un objeto sobre otro. la separación cuerpo y alma. La curiosidad y el respeto por el otro como ser separado se pierde. Muestro estas asociaciones para recordar un fenómeno psicoanalítico (y humano) que se repite: tendemos a tratar la complejidad reduciendo las relaciones dialécticas hasta las dicotomías excesivamente simplificadas. pero el trabajo de campo es otra cosa. La estructura de esta regresión se puede ver claramente a través del modelo de la dialéctica diádica -triádica. cuando se paran a pensar. Creo que el encuentro analítico puede estar sujeto a las mismas transformaciones malignas aunque. esto es. entre otras. Puede darse una agresión irreconocible con la finalidad de eludir la ansiedad y mantener la jerarquía. Un psicoanalista puede creer en una realidad objetiva.consideremos la luna y la tierra. La relación gravitacional es una influencia mutua. son vulnerables a las certezas analíticas no investigadas. somos arrastrados a simplificar las relaciones que implican asuntos complejos de influencia mutua hacia posiciones no relacionadas y polarizadas. la influencia mutua y las dudas sobre la tarea analítica. La luna no solamente gira alrededor de la tierra. conceptos tales como proyección e identificación proyectiva. En la versión analítica de la opresión.

defectos. Dificultades del subjetivismo: ¿Facilitar una psicología solipsística? ¿Ofrece la introducción de la teoría postmoderna. amada me aun jura que sabiendo ella está hecha que de verdad. verdades subjetivas sean sobrevaluadas temporalmente mientras que otras verdades contradictorias se excluyen. Originalmente este enfoque tenía el objetivo de expandir la lente analítica para incluir la subjetividad de los psicoanalistas. o hacer que la subjetividad del psicoanalista entre en contacto con la del paciente. 16-21). un número de defensores de lo intersubjetivo (Benjamin 1988. a veces. contiene gérmenes de otros tipos de regresión. Renik 1998) han sugerido que la interacción de ambas partes. Algunos teóricos (Schwaber 1983.. tal y como la concebimos. Hoffman 1996. Copper en la prensa. ¿Cuál es la consecuencia cuando la subjetividad del paciente es demasiado "privilegiada"? (el término que Gabbard (1997) utilizada para describir el desequilibrio en el que la subjetividad del paciente se sobrevalora sin considerar suficientemente la presencia del contexto y "la realidad objetiva"). Interferir en la emergencia de estas verdades simplemente porque son parciales tiene tanto sentido como interrumpir las tempranas etapas del enamoramiento porque constituyen una idealización irreal. sin embargo. soneto número 138 A veces. no se inclinan por incorporar de buen grado en el trabajo analítico aquellos elementos que se encuentran aparentemente fuera de la subjetividad del paciente. eso nuestras yo mentiras miento vienen con a ella. disminuir la amenaza y mantener el orden. me gustaría hacer una distinción entre las escuelas de pensamiento. considerándolos explícitamente a veces como capaces de interferir en los esfuerzos del paciente para conocer sus experiencias. en el sentido de que se utiliz an para establecer atribuciones. Stolorov y Atwood 1992) dirigen su punto de vista de una manera unilateral a la subjetividad del paciente. la intersubjetividad y el pensamiento no dicotómico y no binario. adularnos y en ella nuestros conmigo. . se refiere a algo subjetivo. ellos fomentan el respeto por la experiencia del paciente y reconocen la inseguridad inherente en el intento de conocerlo. son ellos quienes nos adulan. En primer lugar.. con el énfasis en el la subjetividad. miente. Permitidme que ofrezca una asociación a esta versión de "realidad"(7) Cuando la Por y mi bien creo. Trabajar en el límite de la experiencia de una persona frecuentemente significa que importantes. más que a una esfera externa de la existencia independiente del sujeto humano" (Stolorow y Atwood 1992. . Otros teóricos de la tradición subjetivista enfatizan la naturaleza intersubjetiva del encuentro analítico. La primera crítica que planteo se refiere a aquellos que se centran exclusivamente en la subjetividad del paciente(6). Su énfasis se centra en la empatía y el entonamiento. desde el punto de vista de la dialéctica diádica-triádica. Más recientemente. Consideremos el siguiente párrafo: "La realidad. si bien parciales. algo que se siente. adulamos a nuestros pacientes y. pp. es esencial para el proceso analítico mutativo. Sin embargo. dentro del planteamiento subjetivista.Shakespeare. encuentro de gran ayuda las aportaciones del subjetivismo aunque. así como la interacción relacional entre psicoanalista y paciente en el terreno de los significados que son investigados. una inmunidad infalible frente al virus de la petulancia analítica? De nuevo.para hacer progresar el conocimiento sino que funcionan como una especie de “policía secreta”.

pone su subjetividad en contacto con la del paciente. es una renuncia de la responsabilidad del analista de ayudar al paciente a que se enfrente a la realidad. ayudar a nuestros pacientes para convertir las verdades conseguidas en nuestros encuentros en relaciones reales. Las invitaciones sutiles para evitar el conflicto y limitar la curiosidad prevalecen en este universo aparentemente subjetivo y rodeado de círculos defensivos(8). Creo que este modelo intersubjetivo encara. mientras la naturaleza inherentemente fluida y subjetiva del proceso mental se articula. pocos avances son gratuitos. objetiva y exterior se reconoce.No obstante. las fantasías y mitologías. orientada empáticamente y meditada. de acuerdo. 515). por otra. con las subjetividades conflictivas del otro y con las exigencias de vivir juntos en el contexto del mundo real. tanto con nosotros como con el mundo entero. Wrye 1998) han intentado encarar estas críticas. Y cuando esto ocurre. hay veces que el atractivo de la subjetividad puede inducir a alguien a perder el respeto por el papel limitante y contextualizador de las realidades objetivas (o exteriores). la de la subjetividad del psicoanalista. aunque creativas y facilitadoras. Creo que un examen mediante el modelo de modalidades diádica y triádica ilumina lo que ocurre cuando la subjetividad del paciente es problemáticamente "privilegiada en exceso". Una considerable crítica a la teoría relacional e intersubjetiva es que el énfasis abrumador acerca de los intentos relacionales y en la creación de significados subjetivos conduce a la desatención de la pulsión. así debemos. Ahora se encuentran incluidas las subjetividades de los analistas y de los pacientes en el círculo diádico impenetrable mientras se dejan fuera las otras realidades triangulares. de las realidades físicas del cuerpo y. por una parte. Tal como Gabbard señaló: "Proporcionar una perspectiva diferente. es muy probable que una creencia se imponga de una manera problemáticamente positivista. Gerson 1996.. La suspensión del juicio y de la perspectiva se facilita gracias a la formación de una relación diádica exclusiva. limitantes y contextualizadoras. de la experiencia subjetiva de esas realidades. Ilustraré cómo esto puede suceder mediante el examinar las investigaciones postmodernas sobre el cuerpo. Dificultades subjetivas: conflicto. Dunn (1995) observó que los teóricos intersubjetivos "construyen la operación fundamental de la mente. 724). un cierto número de teóricos ha descrito los efectos mutativos que tienen lugar cuando el analista. ¿mantiene esta dialéctica su tensión útil? . diferencia y cuerpos Tal como se ha expuesto anteriormente. en contraste con intentar simplemente localizar la perspectiva del paciente. ¿asegura la apreciación de la intersubjetividad analítica realmente que los analistas postmodernos no estén sujetos al positivismo presuntuoso por el cual la tradición clásica es criticada? En absoluto. p. Shapiro 1996. problemas que derivan de "privilegiar en exceso" la subjetividad del paciente. No obstante. Nuestro cometido es entenderles pero no evitar el conflicto. más que en una descarga y una gratificación de las presiones instintivas endógenas" (pág.. A pesar de ello. como basada en un esfuerzo en pos de una conexión relacional y comunicación. Knoblauch 1996. Un grupo de teóricos relacionales e intersubjetivos (Aron 1998. es un aspecto de suma importancia en la forma de trabajar del psicoanalista". aunque esta diádica es diferente de la creada en el modelo clásico. La existencia de una realidad corpórea. derivado de un bienintencionado intento de ser respetuoso con la realidad psíquica alternativa del paciente. Hasta aquí. consideradas "exteriores" y "objetivas"(en el sentido de la definición funcional de Gabbard-1997). Harris 1998. también limitan la posibilidad de conseguir autenticidad y fuerza ante la adversidad." (Grossman 1996. Debemos ayudarles a desplazarse más allá de un estado de control ilusorio y así aprender a experimentar la naturaleza real e independiente de nuestros seres más queridos. incluso en el modelo intersubjetivo. Una dialéctica toma forma. Así como los enamorados al fin y al cabo terminan por aceptar las transferencias del otro. Creo que. Ehrenberg 1992. Dimen 1998. Harris (1998) al describir lo que ella llamó una diálectica "del cuerpo y del cuerpo-mente" escribió: "El yo corporal es un compromiso dialéctico entre las experiencias corporales endógenas y los encuentros cargados intensamente de significados con el otro social". volviendo a traer la cuestión del cuerpo a primera línea. de la realidad biológica y del cuerpo (Green 1997). El valor de este énfasis es ampliamente bien apreciado. no obstante. Desplazándonos desde Shakespeare a la literatura analítica: " El fracaso del psicoanalista de llamar a las cosas por su nombre. El resultado ha sido la articulación de una dialéctica compuesta. como analistas. trabajando desde una postura no narcisista. de forma efectiva.

Los cuerpos.cuando vemos el deporte primeramente como una oportunidad para que los chicos se reúnan y jueguen con energía. pero ¿cuándo el cerrar se convierte en borrar diferencias? Sugiero que debido a la tendencia a confundir establecer puentes con borrar diferencias. y con el poder conferido por las capacidades transformadoras y fluidas de la mente. Me parece que una desventaja general que tiene el trabajar en un universo subjetivo abrumador es que al no estar sostenido y apoyado en lo que es inmutable y objetivo.. Consideremos el libro popular de Pollacks (1998) "Real Boys": La competición absoluta entre chicos rara vez edifica el carácter y hace más bien poco para acercar a los chicos. después de todo. No importa lo bien analizados que estemos los analistas. todo parecería ser negociable. equiparar hablar y hacer es un buen "truco de cama" con un coste oculto. Me gustaría dar un ejemplo de este deslizamiento subjetivista. la interacción y el significado. instruidos por el célebre matemático Dr. cursiva en el original). A veces. este aspecto de la filosofía postmoderna. (pág. puede ser muy cómodo evitar el conflicto. sin embargo. Harris (1998) escribió: “La teoría relacional puede ubicarse dentro de la historia del pensamiento freudiano al rechazar una base reificada y simple de la vida psíquica y someterse a una perspectiva de estados del cuerpo y procesos como inseparables de la fantasía. 43) Esta voluntad de desplazar la dura realidad del cuerpo en una realidad más negociable de la mente y del lenguaje me recuerda una corta historia de Vonnegut.83). bueno. simbolizándolo. Esta aproximación "sin fisuras" a la sexualidad y al erotismo en el encuentro psicoanalítico parece proporcionar una solución fantástica a un antiguo problema psicoanalítico: cómo convocar lo erótico en el análisis. sin consumarlo. mientras se fortalece al otro. reforzar sus sentimientos de autoestima. Por ejemplo. uno puede pensar en decir. nunca sabes lo que va a pasar luego". que son.. alejando la atención de uno de los lados de la tensión dialéctica. Un estudio detallado de los planteamientos intersubjetivos y relacionales sobre el cuerpo hace resaltar con la facilidad que puede darse ese deslizamiento. el cuerpo incluso parece ser explícitamente rechazado. y reunirlos con sus auténticas voces. joviales y llenos de vida. o bien puede imaginarse diciendo con cierta sinceridad: " No tuve relaciones sexuales con esa mujer. que encuentra un fuerte implante en el psicoanálisis moderno. Si hablar fuera realmente lo mismo que hacer. permitiendo expresar las más profundas y conmovedoras emociones a sus corazones. En una investigación más profunda. 261. objetivas. hablar y hacer no es lo mismo. o afecto. los humanos. En su obra "Unready to Wear" (1954). El deslizamiento es reflejo de un aspecto atrayente y popular del liberalismo postmoderno. Ésta es una de las piedras angulares del proceso por el cual lo real se sustituye por lo virtual. un deslizamiento en el que una dialéctica aparentemente fuerte degenera en una polaridad desequili brada. la química toma el control. Por tanto. Un día al año. Una especie de “deslizamiento subjetivista” tiene lugar. las glándulas te vuelven excitable o te impelen a la lucha o te producen hambre o locura.Creo que habitualmente no. Decir que es lo mismo desconoce excesivamente las realidades del sexo. no obstante. tienen sus problemas. ampliando su círculo de amistades (pág. La teoría postmoderna creo que se inclina por diluir el aspecto del cuerpo de la anteriormente mencionada dialéctica "del cuerpo y del cuerpo mental".3). Tal y como el narrador nos cuenta: "En el minuto en el que estás dentro. no tuve ninguna" si no habló con esa persona durante el acto. Esto se extiende incluso para lo que no lo es. también existe una apelación seductora a la negación de las realidades corpóreas. Hablar de sexo puede ser ciertamente una experiencia erótica. ejemplificado con la idea de Scheman (1993): "El problema epistemológico moderno principal es el de identificar y cerrar huecos" (pág. ¿Son realmente así los chicos? ¿No son algunos de los aspectos de la competición y la agresión esenciales para el desarrollo de los niños ( y por extensión para las niñas)? ¿Sería el juego quidditch de la serie Rowling's Harry Potter (1998) tan convincente si sólo fuera un escenario para ampliar el círculo de amistades? Pollack trabajó con una teoría que originalmente tenía el objetivo de expresar . Por supuesto. ellos vuelven a sí mismos para un desfile."(pág. Cuando el deporte se mantiene en su perspectiva propia. tanto durante el sexo. húmedo y visceral. cursiva en el original). De acuerdo. Dimen (1998) escribió que "hablar de sexo es hacer sexo" (pág. y la verdadera y cruda realidad de la agresión mientras se enfatiza el significado mental y los esfuerzos relacionales. como fuera de él. una inclinación por evitar el conflicto está omnipresente. puede animar sútilmente a la fácil manipulación de las verdades. aunque todo el asunto es más bien desagradable.puede ayudar a los chicos a descubrir nuevas capacidades. 273. Konigswisser han aprendido a abandonar sus cuerpos. hasta cierto punto.

de manera defensiva. Sugiero que las declaraciones tales como "hablar de sexo es hacer sexo" y "las competiciones absolutas entre chicos rara vez edifican el carácter" son producto una vez más de la formación de díadas problemáticamente exclusivas. Tal como he indicado. el ejemplo más corriente de esto puede ser la exclusión de la subjetividad del paciente a favor de la relación del psicoanalista con la teoría. Las afirmaciones de Pollack evocan la noción de "la vuelta del positivismo reprimido" de Copper (en la prensa) (p. Propongo que la cerrazón mental. el conflicto y la agresión son como el agua: cuando se encuentran reprimidas y negadas. Por supuesto. el psicoanalista debe reconocer y tolerar la agresión. Y el aspecto excluido. y se mantiene a través de la exclusión y el rechazo de un aspecto potencial de la triangulación conflictiva. las líneas de Pollack ejemplifican el torcimiento de la realidad que tiene lugar cuando el significado no está sujeto a tales hechos inmutables como el género heredado. independientemente de lo pequeñas que éstas sean. cuando el énfasis se encuentra tan desproporcionado en el subjetivismo relacional que las realidades de la pulsión. Esto no es tarea fácil. teórico y político. la diferencia y el cuerpo son ya excluidas. Los autores pueden que hayan experimentado inseguridad y su postura puede haber tomado la forma de hipótesis de miras más amplias. o se transforman por la mente o el lenguaje. la agresión. o mediante el cual las opiniones discutibles se convierten en hechos declarados. No obstante.y definir una psicología de mujeres (Chodorow 1989. se muestran implacables y efectivas en la búsqueda de salidas. Esta es todavía otra clase de irrealidad. En la modalidad clásica. así como de la dialéctica compuesta de su interacción. el conflicto y la diferencia. Surrey 1984). Jordan 1987. mediante la negación de la existencia de realidades objetivas no negociables) y. aludo por última vez a la dialéctica diádica-triádica. para evitar el conflicto que el reconocimiento de la diferencia tiende a generar. ¿Qué solución puede ofrecerse? Si los avances hechos posibles gracias al inestimable reconocimiento de la naturaleza subjetiva del conocimiento no degeneran en la caricatura psicoanalítica. he señalado dos modalidades del compromiso terapéutico comunes a la interacción psicoanalítica: la diádica y la triádica. Un psicoanalista trabajando con una metodología subjetivista. esto no significa que esta teoría puede cambiar y aplicarse tanto a hombres como a chicos. Asimismo.278-279). he señalado cómo estas modalidades permiten un esclarecimiento útil en el conocimiento analítico. sugiero que el ejemplo más corriente en esta forma de trabajo puede surgir cuando las realidades que se encuentran fuera de la diádica analítica se niegan o se pasan por alto para no interrumpir el "aislamiento" intersubjetivo. puede que el reconocimiento de estas realidades pueda haber servido como pautas de restricción de sus afirmaciones. y a proclamaciones de certeza que la modalidad clásica que pretenden corregir. el cuerpo. la certeza positivista y la proclamación no derivan demasiado de la teoría sino que. las teorías que patrocinan el entonamiento y la escucha llevados a su extremo pueden ser no menos vulnerables a una disminución de la curiosidad y a la apertura de la mente. Creo que este es un problema mayor para los planteamientos subjetivistas que se centran exclusivamente en la experiencia del paciente. aunque he intentado demostrar que esto se puede dar también en planteamientos intersubjetivos. por tanto. En estos casos. Sin embargo.xii-xiii). He mostrado cómo la acción terapéutica deriva de procesos pertenecientes a ambas modalidades. ¿por qué debería ser conveniente aplicar una psicología de las mujeres a los hombres? A mi parecer. Si no es legítimo aplicar una teoría de la psicología del hombre a la mujer. CONCLUSIÓN En suma. No obstante. Asimismo. a diferencia del . Aunque realmente la modalidad intersubjetiva no impide la posibilidad de que el psicoanalista se comprometa con su teoría en una relación cerrada. la valorización de lo subjetivo debe estar restringida por un respeto por lo objetivo. Las contribuciones de esta escuela han sido sumamente valiosas desde el punto de vista clínico. un espejismo hecho realidad cuando se niega la diferencia relativamente inmutable. de alguna manera se las arregla para transformar un conocimiento inherentemente subjetivo en una "atrevida afirmación de la verdad" (pp. el círculo interior se compone del autor y su relación con una teoría o con su sistema de creencias. Stiver 1986. una necesidad no satisfecha por las escuelas de psicoanálisis existentes. Existe con frecuencia una gran presión para negar la diferencia (con frecuencia. más bien. Con el fin de iluminar el mecanismo mediante el cual "el positivismo reprimido" vuelve a su cauce. estos elementos problemáticos tienen lugar cuando la tensión dialéctica entre las distintas modalidades se viene abajo y se crea un acuerdo diádico. como sea que definamos a éste. basado en la realidad de la triangulación es la realidad del cuerpo o las diferencias no negociables entre los géneros. aunque no conozco el pensamiento de los autores.

(1998) protestaron diciendo que es una distorsión de su postura si tomaban esa cita como algo indicativo del rechazo de la “verdad.” (pág. la renegación y actuaciones sadomasoquistas.459). En el caso de la Sra. este es un rasgo definitorio de la capacidad de mantener un sentimiento de separación al mismo tiempo que se está en una relación. cuando él escribió: “En otras palabras. encarando la cuestión del desarrollo del niño de la relación entre las realidades internas y externas. entre una perspectiva del self como sujeto y una perspectiva de l self como objeto" (pág. la “tercera persona”. su posición filosófica le permite negar esa subjetividad. ____________ Notas del autor (1) Nótese que. En mi opinión. la experiencia subjetiva se distorsiona con el fin de conectar con la información procedente del exterior.5).. Esto contrasta con lo que es posible cuando la diferencia –por tanto conflictos y agresiones. una dialéctica entre lo objetivo y lo subjetivo.es respetada y reconocida.. (2) Es importante observar aquí el fuerte paralelismo que existe entre la modalidad diádica y triádica.. entonces. 1195). Pareciera ser una protesta válida pero yo traigo la cita en el espíritu de la respuesta de Cavell (1998c) a Stolorow y Atwood. Una ventana hacia esta fascinante discusión en curso es la que provee el reciente intercambio entre Cavell (1998b) y Renik (1999). tal y como los autores las han descrito. haciéndolo más sólido y duradero. ellas emergen deformadas por el esfuerzo. Ella sugiere que la cita se mueve en “la muy cuestionable idea de que uno debiera también abandonar los conceptos de objetividad y . junto con aquellos aspectos de la mía que reflejaba la suya. Las deformaciones típicas incluyen una jerarquía defensivamente mantenida. Quizás mi diferencia con Gabbard es semántica. cuando el conflicto y la agresión se filtran a través de las inevitables grietas. esta forma de trabajar y de relacionarse puede verse en términos funcionales como “monádica”. (7) En una carta al editor del International Journal of Psychoanalysis. que se relaciona con “la capacidad mental de moverse ida y vuelta. (3) Es relevante en este punto la noción de la "autorreflexividad" de Aron (1998). parte de la dialéctica es una de separación. aunque el tercero analítico es construido conjuntamente por l as dos subjetividades del analista y del analizado.. Renik cree que mientras Cavell sos tiene reconocer su subjetividad. el niño sabe que la experiencia interna puede no reflejar la realidad externa pero. Los autores.sirven para que cada uno de los polos defina al otro en esta organización. Los dos polos entre estar separado y estar unido -ser uno con el otro.agua. Lo que sí cuestiono es. (6) El aspecto de mi crítica también lo comparten otros que consideran que el contacto perturbador es componente esencial tanto del proceso clínico como del desarrollo evolutivo. la proyección. Renik respondió “no cuestiono que la realidad allí afuera existe. en términos analíticos (Ogden. Cavell argumenta que Renik “quiere echar por la borda la objetividad como si esta fuera un reclamo acerca de lo que las cosas real y objetivamente. (p. En la "modalidad de hacer como si". y el objeto analítico es el producto de esta coconstrucción única para cada par analítico. de modo que el analista también tiene acceso a una perspectiva por fuera del paciente (aunque no por fuera de la intersubjetividad de la díada).. En la "modalidad de equivalencia psíquica". 21). a pesar de utilizarse el término diádico.. mientras que los aspectos de mí que no reflejaban a la paciente no hallan lugar alguno. (4 ) El carácter fáctico de la “realidad objetiva” ha sido explícitamente reconocido p or muchos autores que han argumentado de manera fundamentada a favor de la naturaleza inherentemente subjetiva de la tarea analítica. A. El reconocimiento de estas realidades limita y hace que se mantenga la honestidad en aquello que se aprende a través del planteamiento subjetivista. plantean dos modalidades de captar el mundo.. 1994) consiste en la subjetiv idad del paciente. de la realidad y del mundo exterior”. (5) La dialéctica formada por la interacción de estas dos modalidades es similar pero no idéntica a la descrita por Gabbard (1997). son y sustituirla por la objetividad correspondiente a propósitos y metas”. y la descripción del proceso de “mentalización” de Target y Fonagy (1996). 382). se da por hecho que el estado interno no se relaciona con el mundo exterior y no tiene consecuencias para el mismo" (pág. la concepción [de Cavell] de cómo ella es capaz de conocerla” (p. pero creo que el analista tiene en ciertas oportunidades acceso a la experiencia por fuera de la intersubjetividad de la díada. Stolorow et al.

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