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UN MODELO PARA INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL-29-04-08

UN MODELO PARA INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL-29-04-08

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Guía teórico – práctica sobre
construcción de Estados del Arte
por Consuelo Hoyos
Guía teórico – práctica sobre
construcción de Estados del Arte
por Consuelo Hoyos

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UN MODELO
PARA INVESTIGACIÓN
DOCUMENTAL

Guía teórico – práctica sobre
construcción de Estados del Arte

con importantes reflexiones sobre la investigación

CONSUELO HOYOS BOTERO

SEÑAL
EDITORA

CONTENIDO

PROLOGO
PRESENTACIÓN

PRIMERA PARTE

Preliminares

HACIA UNA CULTURA DE LA INVESTIGACIÓN
COMO GENERAR PROCESOS DE INVESTIGACIÓN EN LA UNIVERSIDAD
INVESTIGAR: UN RETORNO A LO PÚBLICO
SOBRE EL INVESTIGADOR
¿QUIÉN ES UN INVESTIGADOR?
ROL DEL INVESTIGADOR
¿CÓMO SE HACE UN INVESTIGADOR?
DEL FENOMENO A SU COMPRENSIÓN

SEGUNDA PARTE

Aproximación Teórica a los Estados del Arte

OBJETIVOS

Objetivo General
Objetivos Específicos
Ubicación científica
Consideración metodológica
Fundamentación teórica
Construcción metodológica
Relaciones investigador – texto – interpretación
Qué expresa el Estado del Arte
Principios que orientan la construcción de Estados del Arte
Límites de la investigación
En relación con el tiempo
En relación con el material investigado
En relación con el espacio
En relación con los integrantes del colectivo
Fases del proceso
Fase preparatoria
Fase descriptiva
Fase interpretativa por núcleo temático
Fase de construcción teórica global
Fase de extensión y publicación
Capacidades y aptitudes del investigador
Informe final

2

Ventajas de la investigación documental
Ejes de la investigación
El gestor (docente – coordinador)
Dinámica del funcionamiento interno

TERCERA PARTE

Guía Práctica para la Construcción de Estados del Arte

CONCEPTO Y FORMALIZACIÓN
GLOSARIO
PROCESO METODOLÓGICO

Fase I. Preparatoria
Concepto
Objetivos
Actividades
Tiempo proyectado
Producto

Fase II. Descriptiva
Concepto
Objetivos
Actividades
Tiempo proyectado
Producto

Fase III. Interpretativa por núcleo temático
Concepto

Objetivos
Actividades
Tiempo proyectado
Producto

Fase IV. Construcción teórica global
Concepto
Objetivos
Actividades
Tiempo proyectado
Producto

Fase V. Extensión y publicación
Concepto
Objetivos
Actividades

3

Producto

Fichas
Factores e indicadores
Núcleos temáticos y códigos
Cronograma de actividades

A manera de conclusión

Anexos

Apéndice

Investigar en y desde Latinoamérica

Bibliografía

PROLOGO

La universidad como espacio para el desarrollo del pensamiento y la cultura tiene
compromiso con las nuevas realidades y los grandes retos nacionales e internacionales, y
a la vez con la formación integral de unos hombres y mujeres capaces de responder a esta

4

dinámicas socioculturales a través de la construcción de un ideario de libertad, justicia,
equidad y democracia.

Aportar a sensibilizar a los estudiantes hacia una cultura de la investigación es el propósito
de Consuelo Hoyos Botero, quien con la experiencia que le otorga la cátedra universitaria,
plantea en su libro “Un modelo para investigación documental” reflexiones importantes
acerca de cómo generar procesos de investigación en la universidad, de cómo se hace un
investigador, y de la importancia de recuperar el espacio de lo público en esta búsqueda de
un nuevo humanismo, donde no se privilegie más el interés individual sobre el llamado
“bien común”.

Presenta de manera didáctica, en una elaboración bien estructurada que merece
reconocimiento, una de las posibilidades de hacer investigación documental como es la
construcción de estados del arte, la cual es un ejercicio que implica no sólo un compromiso
personal, profesional y ético sino que se convierte también en un ejercicio teórico,
epistemológico, y metodológicos por excelencia para el colectivo participante.

En estos momentos es cada vez más prioritario que la Universidad continúe posibilitando el
espacio para el debate, la reflexión y la discusión, así como para el trabajo inter y
transdisciplinario que permite reconocer capacidades y limitaciones y anima procesos de
intercambio de ideas, proyectos y acciones.

Bienvenidos todos los esfuerzos que brinden herramientas teóricas y metodológicas a los
estudiantes e investigadores en cuanto a su formación, que permitan trascender los niveles
meramente descriptivos en la investigación a unos más analíticos y de producción de
conocimiento.

AMANTINA OSORIO RAMÍREZ
Magister en Antropología
Investigadora Instituto de Estudios Regionales
INER, U de A.
PRESENTACIÓN

Es menester partir del hecho real de la escasísima bibliografía que existe en nuestro medio
como base para abordar la “construcción de Estados del Arte”, aunque sí hay
investigaciones desarrolladas (muy pocas) sobre temas específicos escogidos como objeto
de estudio, que dan cuenta de un particular estado del conocimiento en relación con ese
tema, pero no la forma o manera de llevarla a cabo.

5

El proyecto que aquí desarrollamos tiene un interés didáctico, dado el requerimiento que
existe actualmente en las universidades de iniciar todo trabajo investigativo con una
investigación documental, que oriente y señale el camino a seguir en su proceso, lo cual
hace parte, además, del rigor metodológico que debe iluminar toda práctica científica.

Sobre la unidad dialéctica proceso – colectivo de investigadores (P-CI), hemos conformado
este modelo, que sólo pretende ofrecer pautas generales para la

construcción de un

estado del conocimiento

. Ella explica por sí misma el énfasis que se hace en el proceso,
sin el cual no es posible pensar una estructuración teórica que realmente obedezca a una
“constitución de sentido

”, porque investigar, no es ni puede ser un “acto”, es un “proceso”
que implica secuencialidad en sus fases, donde cada paso es útil para la construcción del
siguiente. Pero el proceso sólo nada dice si no es en

íntima conexióncon el otro eje de esa
unidad dialéctica el colectivo de investigadores. Este remite indudablemente a un equipo
comprometido, donde lo teórico, lo práctico y lo contextual se conjuguen con el ejercicio de
profundos y reconocidos valores éticos.

Abordar la construcción de Estados del Arte es un compromiso que exige cambios
sustanciales de mentalidad. Para asumir un proceso investigativo es necesario trascender
los parámetros de lo “conocido” y abordar los antecedentes, (cuánto se sabe y cuánto se
desconoce sobre el tema) desde otro proyecto específico denominado

estado del arte,
mediante el cual se “pretende alcanzar un conocimiento crítico acerca del nivel de
comprensión que se tiene del fenómeno”.

1

Ello implica un sondeo completo a nivel
descriptivo, sinóptico y analítico para realizar una comprensión de sentido, donde puedan
apreciarse los logros y avances, así como las limitaciones dificultades y vacíos que ofrece
la investigación sobre ese determinado objeto.

“Un modelo para investigación documental”, señala paso a paso el proceso a seguir a
través de cinco fases claramente diferenciadas en su conceptualización, objetivos,
actividades, tiempo proyectado y productos que sirven para orientar equipos de trabajo,
hasta ahora, poco entrenados en la materia.

Da cuenta, igualmente, del material especialmente diseñado para la recolección de la
información, la sistematización y la construcción teórica, enriqueciendo el modelo con un
glosario propio que define cada término, con el fin de utilizar un lenguaje básico común,
indispensable para el manejo metodológico.

Hemos dividido el trabajo en tres partes: La primera nos introduce en la materia, la hemos
denominado Preliminares y agrupa una serie de reflexiones e torno a la investigación.
Empieza por ofrecer elementos para construir una verdadera cultura de la investigación en
nuestro medio, tan apático aún en la introyección de esta disciplina científica; para “generar
procesos de investigación en la universidad” si se quiere responder a las exigencias
actuales del conocimiento; para dejar de mirar la investigación como un asunto meramente

1

CIFUENTES PATIÑO. María Rocío et. al. “Una perspectiva hermenéutica para la construcción de
estado del arte” Cuadernillos de Trabajo Social No. 3. Universidad de Caldas. Facultad de Trabajo Social.
Manizales, 1993, pag. 3.

6

privado y asumirlo como uno de interés genuinamente público; para mostrar “cómo se
hace un investigador”, desde la vivencia de la cotidianidad, el desarrollo de la sensibilidad,
el encuentro con lo social y la fundamentación teórica que le permita el acceso a nuevas
realidades. Culmina esta primera parte con la reflexión: “Del fenómeno a su construcción”
que es propiamente una mirada abarcativa sobe los Estados del Arte.

Hacemos en la segunda parte, para hacer posible esas nuevas realidades, “Una
aproximación teórica a los Estados del Arte” que “son potentes herramientas para el
desarrollo teórico, investigativo y social”

2

, cuya finalidad es además de formar futuros
investigadores, generar nuevas comprensiones acerca de la realidad social y facilitar más
allá de la simple descripción y explicación del fenómeno, el conocimiento crítico sobre el
nivel de comprensión que de él se tiene.

En la tercera parte elaboramos una guía práctica que facilite encausar, desarrollar y activar
el trabajo con un orden y una dinámica propia, capaz de conducir a óptimos resultados en
la investigación, de suerte que realmente se logre alcanzar el conocimiento pretendido.

Pero este no es el fin, es sólo el principio de un largo camino que posibilitará futuros
desarrollos y líneas nuevas de investigación. Aquí radica la importancia del

Estado del
Arte: ser fuente de conocimiento, obtener datos sobre tendencias y perspectivas
metodológicas, enfoques teóricos y disciplinarios dados al objeto de estudio y delimitación
del área temática: qué tanto se ha investigado y qué aspectos faltan por abordar, o desde
qué dimensiones.

En el proceso de praxis investigativa hemos ido descubriendo que nada es secundario, o
de escaso valor, porque él ha de mirarse como un todo integrado que, unido al desarrollo
de proyectos específicos, suministra de entrada aportes valiosos en ese recorrido. Tal
sucede con el

Estado del Arte, en tanto propicia nuevos espacios para explorar, y en
cuanto ofrece un acervo documental previo que constituye actividad de búsqueda y de
creación, y por lo mismo, contribuye a desarrollar las funciones propias del análisis y la
interpretación. “Se habla de búsqueda pues analizar implica un esfuerzo por abrir al
máximo los ojos a la realidad y desentrañar lo que hay en ella, buscando las congruencias
subyacentes... tal actividad de búsqueda y creación involucra la actividad de pensar
inteligentemente sobre los datos, maximizando su consideración y la contemplación de sus
interrelaciones”.

3

2

CIFUENTES PATIÑO, María Rocío et. Al. Op. Cit. Pag. 10.

3

CRITTO, Adolfo “El método científico en las Ciencias Sociales. Ed. Paidós. Buenos Aires. 1982.

7

PRIMERA PARTE

Preliminares

“La ciencia como proyecto de vida o como vocación es el afán de producir saberes nuevos
y sobre todo consiste en desarrollar la tentación de hacer menos ciencia, de hacerla
menos buena, o de desertar el camino de la ciencia”.

En: Educación la Agenda del Siglo XXI.
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.
Pag. 350

8

HACIA UNA CULTURA DE LA
INVESTIGACIÓN

“Algunos no llegan a ser pensadores
porque su memoria es demasiado buena”

Federico Nietzsche

El desarrollo del espíritu científico es un proceso lento, ligado inevitablemente a los
paradigmas educativos que han orientado el proceso del conocimiento a través de los
tiempos.

Superado el modelo transmisionista que buscaba asegurar la estabilidad del desarrollo de
la humanidad y encarnada luego la educación como un proceso de socialización y
asimilación de reglas, valores, saber y práctica, se habla hoy de un currículo integrado y
autoproductivo, inscrito en la línea constructivista que cambia fundamentalmente la
relación del sujeto con el conocimiento, abriéndose así, un espacio importante para la
investigación.

Se ha dicho que las innovaciones son un “potencial de transformación social” y
precisamente lo que busca la tarea investigativa es transformar lo dado, para dentro de lo
posible, plantear nuevas formas y diferentes horizontes de comprensión del mundo, que
promuevan procesos de autogestión pedagógica y renovación política.

Ahora bien: en todo proceso de cambio se encontrarán obstáculos sugeridos, de una parte,
al interior del “acto de conocer” y aquí podemos hablar de “ruptura de las certezas” y
verdades pragmáticas, que de por sí es problemático; y, de otra, con relación al andamiaje
social que dificulta desde varios lugares la continuidad y prosperidad de la gestión
investigativa, representando en la familia, los estamentos institucionales y en los aspectos
sociales y culturales, entre otros, que desalientan la actividad de búsqueda y desarrollo de
estas formas de relación con el saber.

Frente a dichos obstáculos se impone la necesidad de problematizar los modos de
conocimiento tradicionales, que lamentablemente nos circunscriben aún en el ya relegado
enfoque transmisionista, donde la creatividad, el ingenio, el espíritu inquieto y crítico y el
deseo de saber, (con un saber propio al cual se llega en la dinámica personal del
descubrimiento progresivo) eran marginados del ámbito educativo. Pero hoy, cuando
respiramos vientos e renovación, a partir del Movimiento Pedagógico Nacional, que dio un
viraje a la cosmovisión educativa, y posibilitó su posterior acomodación y también
asimilación de otras formas en la dimensión pedagógica, es imposible ignorar el
compromiso que estos estamentos, incluída la universidad, por supuesto, tienen frente al
hombre contemporáneo.

9

Hablamos en la actualidad de nuevos paradigmas; Víctor Guédez

4

plantea seis en el
marco de la pedagogía reflexiva: pluralidad, flexibilidad, creatividad, mejorabilidad,
presencialidad e integridad, de los cuales hace un productivo análisis que bien podríamos
integrar a los planteamientos presentados por Carlos Tunnermann Bernheim

5

, para concluir
que ambos enfatizan en la apertura mental, la dinamización de procesos, la muerte de las
ortodoxias, el desarrollo del pensamiento divergente, la necesidad de cambio a partir de los
obstáculos, tomados más bien como signos de vida que exige a las universidades una
alternativa: “innovar o perecer”.

Conviene aclarar que los dos autores, coinciden en los planteamientos de fondo,
educación superior, calidad total y paradigmas, pero el segundo, aborda el cambio como
objetivo central, imperativo existencial que implica una visión prospectiva y de
transformación, subrayando la necesidad de ese cambio a cargo de la universidad,
vocación que permite pensar, desde la utopía, una institución al servicio de la imaginación,
la creatividad y la potenciación de recursos humanos.

Este tránsito no puede darse a espaldas de la problemática tanto nacional como mundial,
porque es precisamente el contexto histórico – social el que ofrece una determinada
sociedad, fruto de su tiempo, como diría Hegel. Es en este terreno donde el hombre
colombiano podrá producir caminos diferentes y posibilidades múltiples de construcción, a
partir de los serios fenómenos desestabilizadores del orden jurídico, que muestran una
cotidianidad hiriente. El informe a la Unesco de la Comisión Internacional sobre la
educación para el siglo XXI, plantea un real cuestionamiento: “ ¿Cómo aprender a vivir
junto en la “aldea planetaria” si no podemos vivir en las comunidades a las que
pertenecemos por naturaleza: la nación, la religión, la ciudad, el pueblo, la vecindad? El
interrogante central de la democracia es si queremos y si podemos participar en la vida en
comunidad...”6

Estar presente en este momento, significa asumir responsabilidades, afrontar las cargas
del ahora cuestionadas desde lo social y desde lo político y actuar en un día a día que
configura el espacio existencial de proyección humana, lo cual sólo es posible en el marco
de lo social.

Estos factores inciden de alguna manera en el investigador en la doble dimensión del saber
científico y del saber pedagógico, porque toda praxis tiene su propia contextualización y
ésta necesariamente se inscribe en delimitaciones de tiempo y espacio.

“El hombre debe desarrollarse en todos los aspectos o se convertirá en un ser incompleto”

7

dice Guédez, indicado con ello la necesidad de una formación integral que contemple el
“saber hacer, el saber porqué, el saber para qué”, con implicación de los diferentes

4

Guédez, Víctor. “La calidad y la Educación en la época de los nuevos paradigmas”. En Revista
Tablero del Convenio Andrés Bello. No. 45, año 16, 1992.

5

Consejero Especial del Director General de la Unesco para América Latina.

6

Informe a la Unesco de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI.
Santillana. Ediciones Unesco. 1996. Pag. 5.

7

Guédez, Víctor. Op. Cit., pag.

10

conceptos: racionales, críticos, creativos, éticos, afectivos, y espirituales que posibiliten
procesos de crecimiento y expansión.

Para hacer realidad esta dimensión humana, la educación superior está en la obligación de
asumir una visión prospectiva, reto que implica una serie de modificaciones respecto a los
tres ejes que vertebran el quehacer de la universidad: docencia, investigación y extensión,
en relación con la persona, como núcleo central de su quehacer.

La investigación, aspecto que aquí nos ocupa, no puede ser una rueda suelta en el
andamiaje académico y administrativo. En concordancia, las instituciones educativas,
deben proyectarse como verdaderos centros investigativos, en torno a los cuales se
desarrollen procesos orientados desde la cátedra misma y a través de la relación alumno –
docente, en el plano de la co – construcción del conocimiento.

Propugnar por “una cultura de la investigación”, implica ante todo, ofrecer espacios
abiertos a la formación humanística y científica, donde se contribuya a fomentar este
espíritu, mediante el desarrollo del sentido crítico y apreciativo de la realidad. Implica
también integración de los tres ejes señalados y enriquecimiento en su interacción, que
facilite la apertura e inserción e las perspectivas investigativas regionales e
internacionales, fruto de la “globalización del conocimiento”.

11

CÓMO GENERAR PROCESOS DE
INVESTIGACIÓN EN LA UNIVERSIDAD

“Entre dos universidades, que son como un posible
cara y sello la investigativa y la profesionalizante,
la balanza parece inclinarse hacia la última. Hacia la
fabricación de profesionales en serie, cuando sería mejor
de profesionales en serio: investigadores que no se limiten
a reproducir los patrones de conducta de la sociedad”.

Julilán Serna A.

Generar procesos de investigación en la universidad es un asunto de tanta trascendencia
por las implicaciones que tiene hoy la investigación a nivel institucional, que lo trataremos
desde cinco aspectos:

Ante todo hay que señalar como factor central la importancia de la motivación no sólo para
emprender cualquier acción, sino especialmente, la actividad investigativa, que requiere
además de un ánimo dispuesto, la suficiente preparación humanística y científica y el
desempeño metodológico. La motivación es el interés desplegado por el investigador que
lo conduce a asumir procesos investigativos generales o específicos, aunque ocurre a
veces que los intereses se van delimitando, por la depuración del planteamiento del
problema, o que alguno bastante específicos se proyecten a temáticas más amplias por
haber tenido lugar descubrimientos de fenómenos que permiten reorientar la propuesta, o
también, por los estudios previos realizados sobre estados del arte que generan nuevas
líneas de investigación.

El adecuado manejo de los criterios que la práctica científica ha reconocido como los más
eficaces para llevar a cabo una investigación, es el segundo factor a tener en cuenta; de
allí que el conocimiento de los métodos y técnicas junto a la práctica de investigar, sea
fundamental para el desarrollo de trabajos cada vez mejores en calidad que permitan
garantizar el éxito de la dimensión investigativa. (La producción por sí misma es una pobre
expresión del resultado académico).

Wilhem Dilthey en su obra “Introducción a las ciencias del espíritu” (1883), señala por
primera vez las diferencias existentes entre los métodos utilizados por las ciencias
naturales y las ciencias del espíritu. A juicio de este autor, el objeto de estas últimas no es
externo o ajeno al hombre, sino el medio en el cual está inserto. Esto permite que el
hombre capte su mundo histórico – social como desde dentro. Y es precisamente esta
singularidad de relaciones entre el sujeto y el objeto de las ciencias del espíritu frente a las
humanas, históricas y sociales, y de un método explicativo, asociado al campo de las

12

ciencias naturales, empíricas y factuales”

8

(propiamente métodos cuantitativos y
cualitativos), se plantea hoy una polémica que señala lo absurdo y ficticio de la antinomia
cantidad – calidad, pero por no ser motivo de estos señalamientos, nos abstendremos de
profundizar en el tema

9

. Daremos sí, unos lineamientos generales de ambos paradigmas:

Se debe conocer al menos que existen estos tipos de investigación: la cuantitativa y la
cualitativa. La primera tiene como soporte la experimentación, se fundamenta en la
corriente positivista, recoge datos rigurosa y objetivamente, desconoce el contexto y se
desarrolla como un proceso sistemático de búsqueda bajo patrones de predicción y control;
se apoya en la neutralidad por el énfasis en lo objetivo. Para este modelo, la verdad es una
hipótesis verificada.

En el paradigma cualitativo por el contrario, inscrito en la corriente naturalista o
constructivista predomina la observación, se buscan y encuentran respuestas mediante la
ampliación del conocimiento que tiene en cuenta el contexto, los espacios de creatividad y
la subjetividad para captar la particularidad de la experiencia, ya que pretende conocer la
realidad desde adentro. En él la neutralidad no es posible en razón del sentido que se le da
a la investigación. Como proceso constructivo se elabora en la medida en que se va
haciendo y la verdad resulta precisamente de esas construcciones sobre las que hay un
consenso “Los métodos cualitativos... intentan capturar el fenómeno de una manera
holística, o comprender el fenómeno dentro de su contexto, o enfatizar la dimensión y
comprensión del significado humano adscrito a un grupo de circunstancias o fenómenos, o
las tres cosas.” (Ivonna S. Lincoln, 1992).

El investigador en el modelo cuantitativo, es el “dueño del saber”, configura una relación
vertical y distante; la conducta ética se controla con mecanismos externos (disposiciones,
normas, deontología), predice y explica en un proceso deductivo, donde la teoría a su vez,
explica el mundo social. Su finalidad es buscar la causalidad y dar razón del porqué.

En el modelo cualitativo, el investigador es un facilitador o coparticipante que establece
una relación horizontal, donde el saber proviene de la interacción social. Se ocupa de
aspectos y dimensiones del orden de lo subjetivo, de lo humano, de las construcciones
culturales y de las representaciones sociales históricamente determinadas. La conducta
ética, toma en consideración los valores y las situaciones de historicidad propias (nivel
axiológico), trabaja con construcciones sociales e individuales de la conducta humana, y
hace énfasis en la relación de sentido, el contexto y la comprensión. Mediante un proceso
inductivo, es decir que va de lo particular a lo general, el investigador describe y explora; el
mundo social justifica para él la teoría.

Cada uno de los enfoques, cuantitativo y cualitativo, tiene aportes, lógicas y
procedimientos propios que son igualmente válidos y pertinentes según la naturaleza de

8

Cerda, G. Hugo. “La Investigación total”. Mesa Redonda Magisterio, Santafé de Bogotá. 1996.

Pag. 15.

9

Ver. Cerda, G. Hugo. Op. Cit. Para mayor información. También: Investigación Cualitativa.
Confrontación y prospectiva. Universidad de Antioquía. Medellín. 1993.

13

los objetivos que se investigan, los sujetos que investigan y las finalidades y condiciones
materiales de realización de los procesos de investigación.

Un tercer factor a considerar en el contexto que nos ocupa, se relaciona con la elección de
la investigación; ésta obviamente no se hace al azar, siempre estará determinada por
varios aspectos: la naturaleza del problema, lo que se sabe o conoce del fenómeno, las
restricciones prácticas relacionadas con la experiencia del investigador, el lugar, los
participantes, los factores individuales que lo caracterizan (inclinación personal, aspectos
subjetivos, metodología preferida, etc.). De aquí que el proceso de toma de conciencia de
la realidad y la capacidad diagnóstica y pronóstica del investigador, le permitan realizar
elecciones que representen un real compromiso, en tanto que investigar es asumir un reto
que no termina con la simple elección del tema, lo trasciende en gran medida y, a su vez,
está atravesado por factores múltiples que en ocasiones pueden desalentar el trabajo, o
inscribirlo como un “asunto de poca importancia” dependiendo, claro está de la defensa
que el dueño del proyecto haga de él.

Un cuarto factor de gran utilidad para generar procesos de investigación en la universidad
depende del docente en la asunción de su rol como investigador. No se pueden separar
estas dos funciones implicadas en el proceso enseñanza – aprendizaje. De aquí la
importancia de generar preguntas en toda cátedra universitaria. La pregunta surge de la
inquietud del estudiante en su aproximación al conocimiento y ésta genera propuestas de
investigación. No hay que ignorar estas preguntas ni desconocer las propuestas pues son
la bases para orienta y facilitar procesos que sirvan de soporte a la actividad científica. Por
ello la conveniencia de estimular un diálogo fecundo y creador que alienta e impulse toda
inquietud investigativa.

La sólida y actualizada formación teórica y conceptual constituye el quinto factor
indispensable para promover estos procesos. Un conocimiento acrítico,
descontextualizado, que no guarda armonía con una realidad social, ajeno a una
hermenéutica existencial, mal puede ser soporte de una praxis investigativa, porque
responde a la vieja tradición “bancaria”, memorística, autoritaria que privilegía el “saber
constituído”. La conciencia de cambio y la inscripción en nuevas dimensiones de captación
del mundo y de la realidad, sólo es posible si se forman hombres y mujeres capaces de
acceder a la investigación a partir de conocimientos entrañados en la cotidianidad, porqué
éste “es un proceso que compromete concepciones del mundo, teorías, métodos y
técnicas, donde la actividad teórica es una parte de dicho proceso, así como lo es la
actividad empírica. Esta última es de dudoso valor si no contiene implicaciones teóricas -
de hecho las tiene sin que el investigador lo sepa – y la investigación teórica lleva consigo
con consecuencias posibles en el plano de la práctica empírica que no deben ocultarse”

10

Quiere ello decir que nadie que se enfrente a la experiencia investigativa puede sustraerse
a una teoría y a una práctica que constituyen los pilares sobre los cuales se levanta el
andamiaje científico.

10

Ladrón de Guevara, Laureano. Metodología de la Investigación científica. Usta. 1992, pag. 8.

14

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