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Mi Viaje Por La America Irracional

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  • PRÓLOGO
  • Mi viaje por la totalidad
  • Unas islas en el mar infinito
  • El Fuerte de la arbitrariedad
  • El penoso rumbo al ocaso
  • Larga noche sin final.- Xilopoitl
  • El camino de la paz perpetua
  • El puerto de Caña Brava
  • El sínodo de la rebeldía
  • La extraña figura de un moribundo conocido
  • El poder que envilece las conciencias
  • La noche de las almas perdidas

MI VIAJE POR LA AMÉRICA IRRACIONAL

INDICE PRÓLOGO CAPÍTULO I EL ESPÍRITU DEL CONQUISTADOR Mi viaje por la totalidad Unas islas en el mar infinito El Fuerte de la arbitrariedad El penosos rumbo al ocaso Larga noche sin final.- Xilopoitl CAPÍTULO II LAS SANDALIAS DEL PACIFICADOR El camino de la paz perpetua El puerto de Caña Brava El sínodo de la rebeldía 129 157 176 3 4 16 79 90 2

CAPÍTULO III POR LOS CAMINOS DE LA INGRATA LIBERTAD La extraña figura de un moribundo conocido El poder que envilece las conciencias La noche de las almas perdidas 221 247 269

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PRÓLOGO Mi Viaje por la América Irracional, es una novela histórica, que abarca el período comprendido desde la llegada de Cristóbal Colón a América, hasta el fallecimiento de Simón Bolívar en la quinta San Pedro Alejandrino. Una novela con mucho componente histórico y pensamiento original, encuadrado dentro de la cultura tanto indígena como occidental de la época. Los hombres, tanto conquistadores como conquistados, con su propio espíritu e intereses: unos luchando por lograr la hegemonía y otros por liberarse de ella. Colón, Margarit y Ojeda peleando por anular la resistencia indígena, mientras Caonabó, Anacaona y Hatuey, resisten hasta la muerte, en su legítimo derecho a ser y existir con libertad. El Conquistador buscando aliados para someter a Moctezuma, mientras Xilopoitl, Witocoatl e Hitzoitl mueren por amor a su pueblo (Capítulo I: El Espíritu del Conquistador). En el Capítulo II: Las Sandalias del Pacificador, abordamos el tema de la presencia histórica de los religiosos en la vida del pueblo latinoamericano. El Pacificador, un religioso sencillo, lucha por los derechos de los indígenas oprimidos; camina por los pueblos más olvidados; transmite su pensamiento profundo y humanitario; reclama justicia ante La Corona. Luego, la presencia de los religiosos que se constituirán en padres de la independencia latinoamericana. Finalmente, en el Capítulo III: Por los Caminos de la ingrata libertad, encontramos a Simón Bolívar en sus últimos días de vida; relatando sus vivencias históricas; su lucha y sacrifico por la libertad. Lo más importante: su posición frente a la vida. Fábula y realidad confundidas con la historia. La necesidad de equilibrar, el punto de vista eurocentrista de los conquistadores con la realidad mágica del mundo indígena. Tratamos de aproximarnos a una posible verdad oculta de la historia, y neutralizar la idea de que el Nuevo Mundo, era un mundo lleno de “salvajismo y herejía”. Se descubre la parte humana de los actores de la historia, vistos tan comunes y corrientes como en realidad eran, pero así también resaltando sus defectos que los llevaron a cometer los crímenes más atroces. EL AUTOR

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CAPÍTULO I EL ESPÍRITU DEL CONQUISTADOR Mi viaje por la totalidad Y yo viajé por la totalidad de América, cuando la percepción del hombre aún no había determinado la cuarta dimensión del espacio, y la racionalidad caía de su cúspide natural a un estado de latencia indeterminada. Viajé cuando la conjetura del ser tomaba diversos matices y los hombres se odiaban tanto pregonando las más dulces religiones. Viajé por el espacio de un sinfín de ilusiones y encontré al hombre encadenado por sus propios hermanos. Y estuve en el silencio del oprobio y la miseria, en donde el ser humano no tuvo Dios ni conciencia, y calló frente al arbitrio y murió frente a la nada. Es así que navegué por etapas y distancias diferentes, y transmonté las montañas de viejos mitos y leyendas; viajé por los ríos que alimentaron esperanzas y crucé por los valles llenos de sombras del pasado. Aquel anochecer que recuerda mi memoria, yo vi llegar al hombre que apresuró la noche y retardó los días en que se debía volar al infinito; y vi llegar igual las noches con los días, los años con los lustros y el dolor con la alegría. Aquel hombre barbado que recuerda mi memoria, no conoció de los lugares paradisíacos en que pace celestial la libertad del hombre, ni conoció la libertad de pensamiento, ni el libre albedrío, ni la fraternidad de los hombres, ni de la igual de ellos frente a Dios y a las leyes. Ni siquiera tenía la posibilidad de desplazarse libremente de un lugar a otro. Es decir, este hombre era una propiedad particular del señor feudal que tenía a bien darle un pedazo de tierra y algo de seguridad. El orden social para él era absoluto e infranqueable, rígido; la naturaleza de sus concepciones era enteramente religiosa, y por lo tanto estaba sujeto a la voluntad divina. Siendo así, los curas de La Patrística sacramentaron su esclavitud espiritual hasta dejarle seco de voluntad e ideas, atónico, desconcertado frente a la adversa realidad de su vida. Y allí reinó Pedro Lombardo que crucificó a generaciones de jóvenes con sus famosas sentencias; Jonás de Orleáns fundamentando el origen del poder real en Dios; San Buenaventura pretendiendo desprender a los hombres de los bienes terrenales e induciéndoles a la virtud para alcanzar la paz estática. El hombre debía estar estrictamente preparado para ser un esclavo de la irracionalidad convencional. Y a este hombre lo vi caminar por el Medioevo, acostumbrándose con mucha facilidad a la inmovilidad social, al estatismo y al conformismo; pues las cadenas mentales de La Iglesia le crearon un estado de dependencia que tardaría mucho tiempo en superarlo. La tenencia de riqueza no importaba tanto como la jerarquía social; la personalidad del ser humano no cambiaba porque tampoco cambiaba la estructura social; la religión no se movía porque no se daba un gran cambio confesional. El hombre del Medioevo amaba la certidumbre y la comunidad; la tranquilidad y el statu quo. Los vientos de cambio le irritaban porque la convulsión social le asfixiaba; amaba la inanición porque la competencia le confundía. Es decir, la mediocridad era la razón social de su vida que nunca acaba de perturbar su buen ánimo ni la paciencia de su espíritu. Era un hombre que se sometía al autoritarismo por la inseguridad de sus propias capacidades, por el temor a encontrar nuevas oportunidades, por ser consecuente con las

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arbitrariedades. Él hacía lo que los demás hacían y pensaba como los demás pensaban; la individualidad le acongojaba y el desafío le impacientaba. Su gran inseguridad le obligaba a amar lo fuerte y despreciar lo débil; su sentimiento de intolerancia le hacía abominar todo aquello que no fuera parecido a lo suyo… Unas islas en el mar infinito Aquella noche tranquila de brumas entretejidas y cantos tristes de leves ventolinas, llegaron en tres carabelas cuantos hombres habían sido reclutados. Salieron de Palos de la Frontera en medio del silencio triste de sus familiares, los cuales lloraban sin consuelo aquel viaje sin retorno: debían partir en dirección al mundo desconocido del Mar Tenebroso. Al llegar a las Canarias y mientras reaprovisionaban las carabelas, un deseo infinito de huir se apoderó de sus pechos. Se miraban las caras pero no se atrevían a decirse nada, porque todos eran desconocidos y algunos de ellos delincuentes. El Almirante de la expedición, hizo que las carabelas fueran bendecidas y besando el crucifijo del cura Cabeza de Vaca, abordó la nave capitana y dio la señal de partir en medio de una multitud consternada. Francisco de Huelva, el marinero más joven, decidió embarcarse hacia el Mar Tenebroso, el día en que murió su novia y abandonó el convento benedictino de La Recoleta del Girón. Sin amor y fe, creyó que era justo lanzarse a la aventura de vivir, y desafiar a la vida, y coquetear con la muerte, hasta que ella le marcara su destino fatal. Luego de un viaje angustioso en medio de tormentas y días calurosos, al fin llegaron al Mar de los Sargazos, un mar tranquilo y sosegado, amplio e ilimitado, lleno de esporádicas aglomeraciones de algas. Esta vegetación es la que les llenó de esperanzas, porque se pasaban días enteros tratando de divisar la tierra de dónde provenían, y conforme avanzaban, iban encontrando más vestigios de vegetación playera. Luego vieron algunos pájaros de color blanco, y algunos alcatraces, y algunas tórtolas y unos rabiforzados que eran claros indicios de que estaban próximos a tierra. Pero en el fondo de su corazón, les embargaba una inquietud y era que sentían que no había vientos que les dieran esperanzas de volver a su tan querida España. Luego de varios días de tensión y pasar revistando día y noche el horizonte, al fin avizoraron unas pequeñas luces que titilaban a la distancia, en medio de una noche tranquila y aparentemente desolada. Las tres carabelas pequeñas y abombadas, de velas amplias y entrecruzadas, se alinearon a una distancia prudencial de lo que se consideraba un gran descubrimiento. El Almirante se sentó por un momento en la proa y dejó que su mirada se fugara. Era su sueño añorado que se convertía en realidad, en medio del gran sacrificio que había significado buscar financiamiento: -Ven Francisco -Le dijo tomándole del brazo-. ¿Puedes apreciar lo que un hombre puede alcanzar cuando hace todas las cosas con voluntad y perseverancia? -Sí Almirante -Le respondió con una sonrisa amplia entre sus labios, y él también sonrió, y le abrazó y comenzó a abrazar a todos aquellos que estaban cerca de la proa. Pues era la primera vez que el Almirante hacía efectivo su título que había pactado con los reyes de Castilla y Aragón.

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Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Sánchez, también llegaron presurosos a la proa para congratularse con el Almirante. Él les quedó mirando con un gesto de satisfacción y luego les abrazó acaloradamente: -Esta es la aventura más prodigiosa que haya hecho hombre alguno -Les dijo a todos los presentes y se clavó en la proa para contemplar cada titilo de las luces que parecían aproximarse hacia las naves. A la mañana siguiente, el Almirante se colocó su mejor atuendo y pidió que se le dejara solo para poder dar gracias a Dios por todas sus bondades. Se puso de rodillas un instante y comenzó a orar intensamente, mientras el cura Cabeza de Vaca le ahumaba con toda clase de sahumerios y raras bendiciones. Luego pidió que le acompañaran los hermanos Pinzón en la barca principal y también Rodrigo de Sánchez y Rodrigo de Escobedo. Delante de la barca principal, tres marineros sevillanos llevaban unos hermosos estandartes con los símbolos de La Corona Real y de los reyes Fernando e Isabel La Católica. El resto de embarcaciones estaban repletas de grumetes que miraban desconcertados aquella exótica hermosura de la playa tropical. También acompañaban al Almirante, el cura Cabeza de Vaca y el coadjutor Francisco López de Herrería, los cuales miraron con mucha emoción el mundo nuevo que se les presentaba: observaron la paradisíaca maravilla de la playa que se desplegaba serpenteada de palmeras; la rítmica ondulación de las olas incesantes; el despliegue de las aves bulliciosas y el reposo de la arena cristalina que era la huella inconfundible de que Dios estaba en esta tierra. Cuando el Almirante llegó a la playa, pudo observar a unos hombres desnudos y apenas cubiertos con unos pequeños taparrabos; las mujeres llevaban un delantal de paja, algodón y nagua; las jóvenes permanecían desnudas y despampanantes. Así las cosas, el Almirante trató de mirarlas con disimulo, no sin antes regresar a ver a Martín Alonso con un deje de picardía. Los naturales que esperaban curiosos a lo largo de la playa, eran personas de mediano porte y piel bronceada; de mirada ingenua y cabellos descolgados. Ellos estaban completamente anonadados y casi mudos de temor. El monótono rumor del agua, lamía sus pies descalzos que impregnaban sus huellas a lo largo de La Bahía Hulilí. Pues esta bahía pertenecía a la isla Guanahaní que era un cacicazgo del pueblo taíno. Harubey, su cacique principal, apenas si pudo decir algo mientras brotaban de sus labios unas pocas palabras de admiración: -Es el Dios anunciado por nuestros antepasados -Le dijo a Anaca, una de sus esposas, mientras apretaba sus manos llevándolas al pecho. El Almirante, por su parte, luego de observar detenidamente a los nativos, ordenó desembarcar a tierra firme, mientras los marineros exaltados, jugaban en el agua tibia y besaba la tierra que les había salvado de la muerte. Al mirar que el Almirante clavaba el estandarte en la arena, y que el cura Cabeza de Vaca levantaba la cruz colocándola junto a la espada de Martín Alonso, Harubey se aproximó con paso lento y esperó a que se colocaran los otros estandartes. -¡Un momento¡ -Gritó el Almirante al mirarle-. ¡Que nadie se aproxime a él!Entonces comenzó a caminar en dirección a los nativos y deteniéndose frente a Harubey, le dijo: -¿Quién eres?... ¿Quiénes son ustedes?... ¿A qué mundo pertenecen?Y Harubey no respondió una sola palabra e hizo gestos de cordialidad y sonrisas de complacencia. El Almirante volvió a insistir:

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6 . Cádiz. o a las tierras del Gran Can. En esa instancia. y ordenó que se trajeran los regalos. Los hombres que acompañaban al Almirante. la plata y las piedras preciosas les desequilibraba. de las cuales nos habla copiosamente Marco Polo. ganancia fácil y codicia. Tripulaciones temerarias. eran unos humildes marineros de Palos de Moguer.-¿Quiénes son ustedes. nunca se conformaban con lo mucho o poco que tenían. la aventura y el riesgo les excitaba. Al siguiente día. Sevilla y Navarra. pues para eso hemos venido. o tal vez llegaremos primero a las tierras de Cipango y Cathay. y que no representaban ningún peligro a su aventura. magníficos anfitriones y sencillos por naturaleza. Harubey tampoco entendía nada. cuál es el monarca y señor de este reino? Y Harubey tampoco respondió. Llevaban en su mente el espíritu de cruzada: voluntad. Comenzó a repartir una gran cantidad de bonetes y pedazos de vidrio. Es necesario que encontremos muchas riquezas. El Almirante les agradeció por todos sus gestos de amistad y aproximándose al borde de la playa. La idea del oro. -No creo que hayan otras islas que sean diferentes -Insistió Luís de Torres mientras el Almirante le explicaba detenidamente: -Mira marinero. valientes y tenaces. Eran hombres buenos y hospitalarios. estamos muy próximos de llegar a la India donde encontraremos especias. trozos de porcelana y baratijas. Luego el Almirante llamó a Harubey y le planteó el Requerimiento. Era una gente ingenua. pues ellos no terminaban de admirar aquella isla llena de hermosos y exóticos paisajes: -Es la tierra más hermosa que he visto en mi vida -Le dijo el Almirante a Luís de Torres mientras caminaban por la playa sin encontrar ningún nativo. pequeños troncos de madera y hojas de bijao. buena y comedida. el Almirante entendió que estos nativos eran completamente pacíficos. el reto les templaba los cojones. unos pocos delincuentes liberados y algunos aventureros que habían decidido echarse a la mar en busca de mejores días. su temple inquebrantable les hacía cada vez más obsesivos y perseverantes. pero también tenían un desenfrenado deseo de lucro. -Pero eso no es suficiente -Continuó el Almirante-. la ambición era el móvil de su espíritu. Al ver que era inútil toda forma de diálogo con el Señor de aquella isla. a la cual le llamó San Salvador. el desafío les llamaba. -Sí. La multitud aborigen se aproximó a él pero no entendía nada. lugar para el cual estoy predestinado-¿Y si no llegamos nunca a ningún lado? -Preguntó el marinero. que era una hermosa casa hecha de hojas de caña. Yo creo que el mundo es circular y pequeño. Los nativos por su parte. el Almirante decidió que era mejor continuar hablando por medio de señales. valentía y sacrificio. en agradecimiento a Dios por haberle permitido llegar a esos lugares. sí. y que si avanzamos más adelante llegaremos a Jerusalén. y les invitó al Almirante y a sus capitanes a reposar en su caney. el Almirante nuevamente regresó a tierra acompañado de sus mejores marineros. pictigua. le regalaron una gran cantidad de papagayos. leyó el pergamino por el cual tomaba posesión de la isla. Luego de analizarles detenidamente. ovillos de algodón y e innumerables lanzas que los españoles llamaban azagayas. esta tierra es muy hermosa -Le respondió Torres sin regresar a mirarle a los ojos.

-¡Llegaremos porque debemos llegar! -Le respondió el Almirante con una seguridad absoluta-. Porque yo soy el predestinado para descubrir la tierra de las Hespérides y estoy mencionado por el profeta Isaías. Sólo es cuestión de tiempo y se deberán cumplir las profecías. -¿O sea que usted es un enviado de Dios? -Le preguntó el marinero asombrado. -Tú lo has dicho marinero. Soy un hombre predestinado por Dios para cumplir su voluntad en la tierra. He sido llamado por el Espíritu Santo para proponer mis ideas a Sus Majestades; he conocido directamente del arcángel Gabriel la ruta secreta para llegar a estas tierras; he sido designado por el Señor para llevar a cabo una nueva cruzada a Tierra Santa, y todo aquello deberá cumplirse como me ha ordenado el señor mi DiosEl marinero de Torres le quedó mirando un instante, y poniendo una cara de desconcierto, se fue alejando poco a poco, mientras éste, casi sin mover su rostro, se arreglaba la camisa con parsimonia italiana. De pronto, en la profundidad del horizonte comenzó a aparecer una gran cantidad de canoas pequeñas. Ellas jugaban en medio de unas olas gigantes y el incansable coqueteo de la brisa; era un horizonte inmenso y distante que unía el cielo con la tierra. La nutrida flota de pequeños navegantes se fue aproximando poco a poco, en medio del oleaje y los grandes griteríos de marineros incansables. Cuando llegaron a la playa, rápidamente recogieron los remos y sacaron las canoas a la arena. Iniciaron una danza agitada al son de ruidosos atabales que cada vez se hacían más fuertes y excitantes. Al llegar al batey del cacique Harubey, se incorporaron al baile muchos hombres y mujeres. Era el viejo ritual que habían heredado de sus antepasados los lucayos, que a su vez habían heredado de sus antepasados tainos y arawacos. El areito para ellos era una fiesta importante que lo celebraban por motivos especiales, y que ahora lo realizaban para celebrar la llegada de los hombres venidos del cielo. El Almirante se quedó completamente asombrado, y le pidió a Vicente Ane que le explicara. Ane, que aun estaba asustado, le dijo que de todos los viajes que había hecho por el África, nunca había visto algo semejante. -Este debe ser un baile de los asiáticos que tanto han comentado los sabios europeos Comentó el Almirante. -Sí, pero la realidad es diferente -Respondió Vicente Ane frotándose la barba. Luego el Almirante y sus hombres fueron invitados por Harubey para que aspiraran la cohíba y fumaran en las pipas de madera. Los marineros que andaban alocados por mujeres, comenzaron a fumar incansablemente y a perseguirlas por todos los lugares. El cura Cabeza de Vaca, que era el único que no disfrutaba del areito, se puso a maldecir el baile que para él eran pagano y demoníaco, sin embargo, no dejaba de mirar las curvas pronunciadas de las mujeres nativas, que mostraban sus nalgas esbeltas mientras ejecutaban la danza. Sus pechos eran medianos y redondeados, su cintura delgada y bien formada, sus nalgas protuberantes y macizas. Entonces vino a su mente aquellas bellas mozas de Córdova y Andalucía; aquellas con las cuales fornicaba todas las noches y pasaba desnudo y borracho luego de la abstinencia de La Cuaresma. Y recordó a doña Adela, Señora de La Caridad, con la cual hizo el amor colgado en las cuerdas del viejo campanario, o cuando a doña Getrudis de la Barca le fornicó montándole en el caballete que había detrás del confesionario. Nunca había visto tantas nalgas juntas y desnudas, despampanantes, provocativas; haciendo muecas con sus ritmos que le excitaban hasta el tuétano. El cura Cabeza de Vaca levantó el crucifijo y gritó por todos los costados que la

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fiesta terminara, pero los soldados estaban sordos y emocionados, excitados, llenos de una ansiedad incontenible. El primer marinero en pedir que las mujeres se rifaran, fue Agustín de Zárate, el cual pidió al Almirante que ese día se permitiera a los marineros dormir con las nativas. El Almirante que pensaba que era importante mantener el respeto y la distancia, denegó tajantemente y ordenó que se retornara a las naos con el crepúsculo de la tarde. Mientras tanto, Harubey se le acercó con una sonrisa amplia y le colocó en su cabeza una corona de plumas de pájaros y papagayos; luego le puso unas hombreras de fibra de algodón sobre su camisón blanco y le obsequió unas narigueras de oro que despertó la codicia total del Almirante: -¿De dónde has sacado esto? -Le preguntó a Harubey haciéndole señas con las manos, pero Harubey seguía sin hablar ni entender absolutamente nada: -¡Quisqueya… macorije! -Dijo con dificultad. -¿Y dónde queda eso? -Insistió el Almirante, y Harubey se fue caminando hacia la playa y le indicó en dirección al horizonte. Silencioso, casi taciturno, el Almirante entrecruzó sus brazos y se puso a meditar pacientemente. Al mirar la danza y el ritual del areito, pensó que había llegado a un sitio demasiado ajeno a lo que él realmente había pensado; que sus esfuerzos habían sido demasiado grandes para encontrarse en una isla lejana y solitaria; que los habitantes de la isla eran demasiado primitivos y retrasados como para pensar en riquezas. Sintió unas ganas infinitas de gritar y vociferar, de mandar a los mil demonios a todos los actores que le habían acompañados en tal hazaña. Sin embargo, regresó a ver a Martín Alonso y con un gesto de resignación, le dijo: -Hemos hecho tanto esfuerzo para nada. A lo que éste respondió: -No, Almirante, sé que hemos llegado a un lugar en dónde sólo debemos explorar y rebuscar. Colón no dijo nada y siguió mirando el festejo con sus ojos desbordados. Por su parte Martín Alonso Pinzón junto con Mateo de Alcántara, se pusieron a conversar mientras contemplaban los gritos acompasados de los lucayos más jóvenes: -¿Crees que realmente podamos encontrar algo en estas islas desoladas? -Le preguntó Mateo a Martín Alonso. -Sí, claro que sí -Le respondió éste-, pero debemos ser más listos que éste marinero italiano-¿Y qué es lo que vamos a hacer? -Insistió Mateo de Alcántara. -¡Pues debemos abandonarlo! -Enfatizó Martín Alonso soltando unas cuantas carcajadas-. Debemos llegar primeros a las otras islas y tomar cuanto oro encontremos. Sí, oro, Mateo. He llegado a la sabia conclusión de que solamente el oro y las piedras preciosas dan fama y dignidad a los hombres. Tantos viajes por las costas de África, tantos desafíos al monótono Mediterráneo, tantas aventuras y desavenencias por el Cantábrico, y nada, sigo tan pobre como antes, cuando tenía que soportar a estos intolerables vascuences. La riqueza Mateo, hay que conseguirla a cualquier costo, y es por eso que le he ayudado a este marinero obstinado. Pero te he dicho y te vuelvo a repetir cien veces: debemos ser pacientes hasta que llegue el momento indicado. -¿El momento indicado? ¿Y cuál es el momento indicado? -Preguntó Mateo.

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-El momento indicado será cuando debamos votarlo por la borda -Y los dos amigos se quedaron viendo por un rato y luego sonrieron. -Pero los marineros seguirán siendo fieles al Almirante -Comentó Mateo tomándose de su gorra abombada. -No, creo que no, pues yo los conozco plenamente. Ellos no tienen más jefe que la ambición y la codicia, son hombres sin escrúpulos, hombres que nacieron para obedecer al Rey e inclinarse ante la Iglesia, hombres que rompen con facilidad la norma y luego piden redención. Son católicos pecadores, intolerantes con lo diferente. Ellos son tan inestables que hoy pueden estar conmigo y mañana traicionarme; pueden pasar fácilmente de la ingenua sumisión a un estado de rebeldía total. De eso no te preocupes Mateo, que yo los tengo conocidos casi en su totalidad, pues yo los recluté. Estos pecadores compulsivos en un momento determinado no tendrán respeto por nadie: ni por la ley, el orden, ni la autoridad. Luego, Martín Alonso y Mateo de Alcántara abandonaron el areito y comenzaron a rebuscar en los caneyes. Fueron de casa en casa levantando las cosas y tirando los objetos; tomando los alimentos y lanzándolos al suelo. Al ver que los nativos no tenían el oro que ellos presumían, decidieron dirigirse a la playa y esperar por una barca. -¡Estos naturales no tiene absolutamente nada! -Le dijo a Mateo lleno de iracundia-. Son extremadamente pobres, primitivos; ni siquiera tienen vestimenta. Las mujeres andan desnudas provocando a los hombres, y para decir la verdad, ya tengo ansiedad de ellas. ¡Tanto sacrificio para nada! Y este marinero obstinado anda pretendiendo que nos comportemos como santos. ¿Y ahora, que me dirá doña Bartolomea? Nuevamente fracasado lidiando con estas anclas, mástiles y cabotajes viejos. No, a la pobreza y al fracaso no les tolera nadie… ¿Y ahora, usted cree que podamos regresar a casa? Preguntó Mateo intrigado. -Claro que sí, Mateo -Le respondió Martín Alonso-. Soy el marinero más experimentado de Moguer, Cádiz y toda Sevilla, pues nunca he naufragado, encallado o me he perdido en la mar atormentada. Los vientos del Mar de los Sargazos son muy benignos para nuestro regreso y apuesto que con mi nao llegaré antes que este Almirante aderezado. El Almirante por su parte, continuó mirando el aretito en compañía del cacique Harubey. Para la fiesta del areito, todos los naturales estaban con sus cuerpos pintados de color negro, blanco, rojo y amarillo. Sus cuerpos llevaban tatuajes religiosos que representaban figuras monstruosas y demoníacas. La mayoría de hombres y mujeres estaban adornados con pequeños aretes y narigueras hechas de oro, plata y concha. Harubey levantó sus brazos indicando al sol en señal de relación divina, y lo miró obsesionado, persistente, como queriendo demostrarle al Almirante que él era un descendiente suyo. Colón presenció el gesto con un hálito de indiferencia y le palmoteo el hombro varias veces. Sin embargo, Harubey persistió en hacerle comprender que él era el único señor del yucayeque de Guanahaní. El yucayeque de Guanahaní se asentaba a lo largo de la playa frente a la cual habían atracado. Era un hermoso espacio de vegetación rodeado de bohíos entre los cuales estaba el caney de Harubey, pues de ésta casa triangular y agrandada, Harubey iba sacando todos los cemíes que a su parecer darían bienaventuranza al futuro de la tribu. Era un ambiente exótico que se complementaba con los conucos de mandioca, yuca, maíz, cacahuate, algodón, batata y tabaco, que cultivaban los nativos al costado del sus casas.

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En medio del ritual bailaban extasiados el bohíque y los lucayacos. El bohíque llevaba en su cabeza una corona de plumas y levantaba una lanza aderezada con un centenar de cemíes, que eran pequeños trozos de madera, huesos, y piedras puntiagudas con poderes especiales. Don Pedro de Gutiérrez no pudo soportar el acontecimiento y pensó en retirarse, se sentía extraño e intimidado, ajeno, confundido; pues no lograba entender a qué lugar había llegado. Se apegó a un árbol de cuaqué y miró las escenas aterrorizado, y miró a los marineros que bailaban y se divertían, y halagaban a las jóvenes y las galanteaban. Los cuencos de cusubí circulaban de mano en mano y los marineros se embriagaban, se exaltaban, y gritan, y danzaban hasta parecer que no sentían ningún miedo ni cansancio. Y los naturales también bailaban y gritaban, y parecía que los espíritus de los cemíes descendían vertiginosamente e iluminaban los rostros energizados de la gente. Harubey danzaba lentamente con sus ocho lieguas que eran sus mujeres incondicionales, y ellas giraban alrededor de él, y lo seguían, y lo protegían, y detrás de ellas iban decenas de hijos que eran la alegría de su vida. Aquella misma noche, mientras permanecía en su pequeño camarote de la nao Santa María, El Almirante escribió una carta, en la cual decía: -Estos naturales de la tierra a donde hemos llegado, son por demás serenos y pacíficos. Viven de la caza, la pesca y recolección de frutos silvestres. No tienen un espíritu guerrero ni una causa que lo justifique; no conocen las armas y apenas si comentan que de vez en cuando vienen unos hombres del mar a saquear sus viviendas y a tomar sus mujeres. A ellos les llaman los canibis. Los lucayos viven en esta isla que bien parece el paraíso terrenal pero que en el fondo es demasiado aburrida. Ellos no luchan por espacios de tierra, ni por alcanzar botines, ni por otro tipo de ambiciones. Son naturales sumamente paganos y practican la brujería con demasiada creencia; no saben de la existencia de nuestro señor Jesucristo, ni les interesa pertenecer a nuestra Iglesia, ni conocer a vuestras Majestades, ni vivir como seres racionales. Ciertamente no sé a quién adoran, pero tienen unos huesos y unas cosas en sus casas a las cuales llaman cemíes. Para ellos, cada cosa tiene un espíritu y una vida; son unos idólatras degenerados. Utilizan unos pequeños adoratorios para realizar sus prácticas religiosas y también creen que sus difuntos son sus protectores. Practican la brujería para curar sus enfermedades, y hemos oído también que realizan sacrificios humanos en sus ceremonias religiosas, y luego se comen a los sacrificados. Viven en un total aislamiento, razón por la cual no han desarrollado el conocimiento ni ha llegado Cristo a sus corazones. Es por eso que se han conformado con ser unos buenos salvajes. Luego de redactar la carta, Colón dejó de lado la pluma y se recostó en la cama. Colocó sus manos en la nuca y cruzó las piernas. Pensó que dirigirse en esos términos a sus Majestades era una imprudente locura, que creerían que había fracasado, que su locura había sido anticipada por los confesores. No, nada de eso sería prudente en aquellas circunstancias, porque el fracaso tendría muchos enemigos y el éxito algunos detractores: -¡No, no me daré por vencido! -Se dijo a sí mismo arrimándose a una pequeña mesa del costado-. Debo seguir luchando hasta encontrar mucho oro. El Almirante cogió la carta entre sus manos y la arrugo colocándola en su bolsillo. Pensó, reflexionó y se dio un tiempo para aplacar todos sus remordimientos. Detrás de sus preocupaciones había una fuerte incertidumbre que no le dejaba tranquilo un instante:

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-Solitario frente al tiempo y al destino –Se dijo a sí mismo-. Presa de mis propias inquietudes y obsesiones; ausente de mis convencimientos y extraño a la realidad de las circunstancias, ruego a Dios un amparo para poder obrar con sensatez y valentía. No puedo decir que el destino haya sido malo con mis pretensiones, o que el curso ineludible de las circunstancias se haya ensañado conmigo. Es la voluntad Divina la que se va ejecutando día a día. En ese instante se abrió la puerta del camarote y entró un hombre alto, vestido con una túnica blanca; llevaba una barba larga y sobre sus hombros se desparramaba un cabello alborotado: -¡Almirante del Mar Tenebroso! -Le dijo con una voz roca y rotunda-, viejo marinero de las cofradías de Il Signore y La Totta Roma; caminante de las romerías de nuestra señora del Rocío y de las Cuatrovitas… virrey de todas las tierras descubiertas y conquistadas. Aquí, presente como un espíritu tutelar de tu destino, acudo para reconciliarte el alma y el espíritu. El Almirante se quedó contemplándole por un instante y dijo: -Tú, nuevamente aquí Taputafir, presente como siempre en mis peores circunstancias; nuevamente acudiendo a mí para reconfortarme. Y heme aquí, solo y abandonado, conduciendo a esta gente a un destino incierto del cual no tengo la menor certeza. Sólo y embarcado en una aventura temeraria de la cual soy el único creyente; lleno de ambiciones infinitas y aspiraciones irrealizables. He firmado unas capitulaciones que creo que jamás serán cumplidas, y he asumido obligaciones que de pronto ni siquiera las pueda ver realizadas…Y tú aquí espíritu difuso e incomprensible; aliento de este esfuerzo que poco a poco me ido consumiendo. He dejado todo por cumplir mis ambiciones; he renegado de una vida simple y dichosa; he caminado todos los caminos polvorientos de Europa y los mares más ignotos y desconocidos. Y hoy, aquí, esperando la buenaventura de la suerte, descubriendo nuevos lugares; luchando por convencer a esta gente para que continúe adelante-Almirante del Mar Tenebroso -Continuó Taputafir-. Es tu voluntad de vencer la que te ha permitido llegar a estos lugares. Ambicioso, perseverante, nunca declinaste un momento en tu cometido-Sí, Hombre de Blanco -Respondió el Almirante inclinando la cabeza-. Sólo la voluntad de vencer me ha otorgado el privilegio de triunfar en estas faenas tan penosas y arriesgadas; el amor que he profesado siempre por lo que he considerado mis ideas propias; la satisfacción de alcanzar lo prometido; la esperanza de llegar hasta el infinito en busca de lo desconocido. La lucha sin tenacidad carece de sentido, porque la verdadera lucha tan sólo es perseverancia y valentía. Triunfa el que ambiciona, el que hace de su propósito una religión verdadera; el que domina el sentido del temor; el que desafía diariamente la aventura de vivir. La derrota es un pasto tierno para los desamparados. El vencer es un privilegio de los valientes; el triunfar de los predestinados. Entonces Taputafir se tomó de la túnica y caminó acercándose al Almirante: -Pero te encuentro algo temeroso y dubitativo -Le dijo con una voz serena y pausada-. Son las circunstancias las que te tienen confundido. -Sí, es verdad que dudo pero creo insistentemente en mi fortuna -Le respondió el Almirante-. Ella me ha sonreído siempre desde que hice el pacto con Rabitamón, y le prometí seguir sus pasos con fe de penitente, y Él me prometió acompañarme y ayudarme aún en mis peores momentos. Y mira como Él me ha ayudado: Justo el día en que debían

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arrojarme los marineros por la borda, apareció esta tierra extraña que muchas veces creo que es el paraíso terrenal de nuestra Biblia. Me ha ayudado a seguir por la ruta del Imago Mundi de la cual ni siquiera Pierre d`Ailly estaba convencido. Tiempos y rutas providenciales que sólo Él podía prodigarme. -No es el destino ni tu Señor el que te ha dado la ventura, es la profunda fe que pones en tus cosas-Sí, Taputafir -Prosiguió Colón sentándose en la mesa-. Es la fe en mis ideas, pues yo creo en mí porque soy la única fuente certera de mi convencimiento, porque soy quien aspiro frente la necedad de otros, porque soy quien conozco frente a la ignorancia de los que me cuestionan. Yo tengo fe en lo que amo, y lo que amo no me puede dejar abandonado. Sólo la convicción vence los pesimismos que siempre nos crea la inseguridad-Tienes razón Almirante de La Mar Océana -Continuó Taputafir-. Ptolomeo, Polo, Fiore y Vilanova sembraron en ti el poder del conocimiento, y tú, tan sólo tú has sido capaz de corroborarlo. Aprendiste a amar el conocimiento cuando entendiste que era lo único que te hacía diferente; que era lo único que te hacía interesante… que era lo único que te hacía superior a tu propia naturaleza y a la de los demás. El amor por el saber te sembró mil inquietudes; el apego por el conocimiento te encauzó por las certezas; el conocimiento y la inquietud son la base de tu sabiduría. Y el Almirante se puso de pie y caminó impaciente haciendo círculos en el cuarto: -Pero no es solamente eso, Taputafir, es la valentía con que he tenido que afrontar todos estos acontecimientos: el riesgo, la tenacidad. Aprendí a ser valiente para enfrentar mis propias debilidades; para aprovecharme de las debilidades de los demás… para tener el coraje de reconocer mis derrotas y nunca volverlas a cometer. Entendí que el derrotado no es aquel que pierde una batalla sino aquel que no la vuelve a afrontar, y afrontar los riesgos con valentía es una forma de saber ganar. Amo la aventura porque es mi verdadera razón de ser, porque ella me recoge en su seno cuando la apatía me consume; porque ella da sentido a mi vida creando un éxtasis vital. Los mayores éxitos de mi vida me lo han dado el riesgo y la temeridad. -¿La temeridad… la tenacidad? -Preguntó Taputafir. -Sí -Respondió el Almirante-. La tenacidad se deriva del espíritu de los hombres; más que un atributo es una virtud que hay que cultivar. Estoy aquí porque tuve que perseverar pidiendo el favor de La Corte de Portugal, bregando con el mal humor de Medinacelli, la intransigencia de los curas consejeros, la incredulidad de sus Majestades de España. Me humillaron, sí, jamás creyeron en mí sino en sus ambiciones… Nunca dejé que la derrota me hiciera presa fácil de su fatalidad. Taputafir sonrió pacientemente y acercándose al Almirante le dijo en la oreja: -El éxito de la vida consiste en buscar nuevos horizontes. La obsesión por alcanzar nuevos desafíos, debe ser la guía permanente de un hombre comprometido con Dios y su destino. Los nuevos horizontes se deben alcanzar con valentía y firmeza. Los nuevos horizontes son cielos ocultos para aquellos que son incapaces de mirar el futuro. Y el Almirante se separó de Taputafir y se apegó a la puerta: -La vida es una eterna lucha entre el ser y el deber ser. Los hombres hacemos lo que nos gusta y muchas veces fracasamos; hacemos lo que debemos y también fracasamos. Entonces todo es voluntad, una infinita voluntad de vencer que se sobreponga a todas las adversidades de la vida y nos obligue a luchar. Aprendí a luchar para tener derecho a

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vivir, y eso por supuesto me generó un compromiso con la vida. La vida me dio la oportunidad de ser y yo hice todo lo que ella me pedía: cumplir con mi destino. Todos los hombres nacemos para cumplir con un destino y es obligación impostergable seguir por los caminos de la predestinación. Debo cumplir a cabalidad aquello para lo cual me seleccionó el destino, el no hacerlo sería un acto de irresponsabilidad. Comprometerme a hacer ha sido un compromiso de vivir. Entonces Taputafir abrió la puerta lentamente y salió dejándole al Almirante en su cotidiana soledad. Al tercer día de permanecer en la isla, el Almirante nuevamente desembarcó de la Santa María, y se dirigió a tierra firme acompañado de sus marineros. Iba vestido con un hábito café de monje franciscano, sandalias de pescador y un crucifijo de plata. -¡Allí va vestido de loco penitente! –Le dijo Martín Alonso a su hermano Vicente Aneo mientras se reía-, tiene sus desates de locura cada que pasa la luna llena. Y el Almirante se paró en una pequeña roca cercana al arrecife, y dirigiéndose a los nativos y marineros les dijo: -Infelices los abandonados, porque ellos verán una luz opaca al final de sus días. Infelices aquellos que aún sabiendo que su realidad es triste, la aceptan como suya, y sufren, y lloran, y se llaman solitarios con resignación. El cura Cabeza de Vaca, soltó el rosario que llevaba entre sus manos y se dirigió corriendo hacia la multitud que escuchaba al Almirante. Se plantó a un costado y se persignó. -Infelices los débiles de carácter -Continuó el Almirante-, porque sobre su paciencia se asentará la injusticia de este mundo, y soportarán todo el peso de sus opresores, y lo aceptarán aun a sabiendas que su vida es un calvario. Y Vicente Aneo le tomó del brazo a Mateo de Alcántara y se aproximaron juntos, agarrados de algunas azagayas que les habían obsequiado los nativos. -Infelices los que lloran las desgracias de su vida, y lamentan su pasado, y presienten su futuro; los que lloran a su madre, los que lloran a sus hijos; los que lloran el dolor ajeno… porque sus penas nunca serán mitigadas. Y Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Sánchez se apartaron de Harubey para acudir a escuchar las palabras del impredecible Almirante. -Infelices los que tienen hambre y se embeben de su sed, y restringen el aliento; aquellos que brindan su pan aún a sabiendas que tienen hambre, y estiran su mano generosa al que no tiene nada y al que tiene también. Y los pocos marineros que estaban dispersos por la playa, abandonaron a las jóvenes nativas y se aproximaron a él. -Infelices los misericordiosos -Continuó diciendo el Almirante-, porque ellos tienen pena y saben compadecer; porque brindan sus caricias a quienes no tienen alivio, y una sonrisa franca a quienes no saben sonreír. Y los viejos y jóvenes nativos dejaron sus quehaceres y acudieron presurosos a oír la palabra del viejo mensajero. -Infelices los limpios de corazón, porque ellos tienen sus sentimientos purificados; porque aman sinceramente y dan su vida por la vida de los demás. Harubey y su esposa Anaca se acercaron al tumulto en medio de la admiración. -Infelices los hombres pacíficos porque saben perdonar, porque aman la paz divina y un mundo sin conflictividad. Infelices los que padecen de persecución, porque ellos son la

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contraparte de las ínfulas del opresor; los que son perseguidos por la injusticia, los que son buscados por la sinrazón; los que defienden sus ideales poniendo delante el corazón. Terminado de decir esto, el Almirante se bajó de la roca y fue caminando hacia un cactus que se encontraba debajo de una palmera, y cortando algunas hojas con sus manos, se colocó en la cabeza. Inmediatamente la sangre comenzó a empapar su rostro y con un gesto de tranquilidad dijo: -¡Ecce homo! El hombre nació para sufrir en esta tierra, para llorar, para pedir, para humillarse, para ser siervo de cualquier señor. Debemos sufrir hoy, hombres pecaminosos, y llorar, y padecer, porque esa es la razón de vivir en cualquier lugar. Y el Almirante continuó caminando en dirección a la playa, y pisó con sus pies descalzos el agua y la arena, y tomó en los cuencos de sus manos el agua tibia del mar y la puso en su cabeza: -Debeis saber hermanos -Dijo dirigiéndose a la multitud-, que de hoy en adelante su vida cambiará radicalmente. Todos seremos hijos de esta tierra y comeremos del mismo plato y beberemos del mismo cántaro, y construiremos un nuevo mundo basado en la igualdad. Luego se plantó en la orilla del mar y llamando a Harubey le dijo: -Ven Harubey, yo te llamo en nombre del Señor, y te bautizo con el nombre de Francisco, el de Asís, porque tú deberás practicar la abstinencia y el celibato, y harás votos de pobreza y castidad. De hoy en adelante deberás adorar a un solo Dios, tu salvador, porque deberás dejar atrás tu mundo de pecado y corrupción, lujuria, avaricia, promiscuidad e idolatría. ¡Yo te bautizo en nombre del Señor! Entonces el Almirante se acercó a Harubey y lo llevó caminando hacia las olas, y recostándole en sus brazos le sumergió tres veces y le dio la bendición. Luego le llamó a Anaca y también le bautizó y le dio el nombre de Josefa, y le sumergió. Luego fueron bautizadas las otras esposas de Harubey, y sus hijos, sus hermanos, sus parientes y demás habitantes de la isla. Al terminar de bautizar a la población, el Almirante siguió caminando por la orilla de la playa y se fue alejando poco a poco seguido por la multitud. -Vosotros sois la luz y la esperanza de este mundo -Les dijo-. Sois la justicia y la razón de la verdad. Un mundo con justicia es aquel en donde los hombres son iguales, y la ley impera sobre todos por igual. Un mundo con justicia es aquel en donde los hombres pueden amarse los unos a los otros, y respetarse, y opinar, y decirse lo que piensan… y seguir hablando la verdad. Les digo que de hoy en adelante deberán amarse los unos a los otros, porque sólo el amor fructifica las cosas, y no tiene límites, ni rencores, ni espacios físicos en donde habitar. El amor esta en el aire, en todos los lugares en donde el hombre siente la necesidad de ser feliz. Debemos orar por nuestros enemigos, porque ellos también sienten la necesidad de Dios. Ora por el que peca, ora por el que te maldice, ora por el diferente y por quien te quiere maltratar. Luego hizo que le trajeran una canoa y subiéndose a ella, dijo: -El pecado es una enfermedad del alma que corrompe los buenos sentimientos y nos llama a la perdición. El pecado es tentación mundana, lujuria y obsesión, mata los ideales y pervierte la razón. Y yo he venido acá en nombre de Rabitamón, a llamarles a su reino a los justos de corazón. He venido para evangelizar a quienes viven en el reino del demonio; a los que viven en pecado e idolatran a seres del mal. Terminado de decir esto, se bajó de la canoa y se limpio la cara con agua del mar. Caminó hacia la multitud y tomándoles de las manos a unos niños, dijo:

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-Los niños son la pureza del alma y el crisol del corazón; son el perfil de la inocencia y la sinceridad de la humanidad. Ellos representan el bien, la dulzura y la gracia del amor, porque ellos nos llenan de ilusiones y son albricias para la espiritualidad. El Almirante se arrodillo por un momento y lloró intensamente, y rezó, y se persignó algunas veces, y continuó diciendo: -Sobre ustedes caerá la maldición de la esclavitud, y deberán vivirla, y soportarla, y convivir con ella durante muchos siglos en que les postrará. Y los días se volverán interminables, agobiantes, y deberán vivir como animales y sobrevivir a la miserable explotación. No tendrán quién los defienda y serán víctimas de toda forma de agresión… Luego se dirigió al caney de Harubey y deteniéndose en la puerta de su casa, nuevamente les habló a los nativos y les dijo: -Yo haré que ustedes se evangelicen para que vivan en civilización, y conozcan las cosas de Rabitamón, y las buenas maneras de su iglesia, porque por ese lejano horizonte de la playa, donde nuestra vista ni siquiera llega, vendrán nuevos hombres a colonizarlos y ustedes deberán creer en ellos, porque ellos son hijos de Dios, y serán compasivos con ustedes, y los amarán tanto como ellos aman a su Señor. Deberán ser obedientes y sumisos, pobres y sacrificados, de tal manera que sean gratos a los ojos del Señor. En ese instante Mancorae, hijo mayor de Harubey, dio media vuelta y se apartó de la multitud porque no entendía nada. El Almirante le llamó la atención con mucho enojo y señalándole con el dedo, le dijo: -Hombre sin fe ni convicción, sin Dios ni religión, prefieres alejarte por el sendero oculto de la nada y enclaustrarte en la soledad. Tú verás parir a tus mujeres hijos que no serán los tuyos pero que los tendrás que amar, y ellos serán iguales pero diferentes a la vez, porque no verán este mundo con los ojos que tú lo ves. Y regresando a ver intempestivamente a un grupo de marineros, les dijo: -¡Hombres desconcertados! ¿Por qué me miran anonadados, incrédulos y asustados? Deben tener fe en nuestras ideas porque ellas serán la salvación. Mañana moriremos muchos, y muchos morirán después, y luego resucitaremos en medio de las flores del Edén, y las plantas se convertirán en frutos y las selvas en vergel, y todos viviremos libres en medio de una música celestial. Luego se dirigió a Cemistutuey, esposa de Mancorae, y mirando a lo más alto de las palmeras, dijo: -Mujer hermosa y vivaz, mujer sin amo ni propiedad, veo en tu ojos una inocencia que aun sin comprenderme me das a entender que sí. Tú has de dar muchos hijos a mis hombres y a los hombres de tu comunidad, y parirás tantos hijos como no ha tenido idea la humanidad, y serás amada y maldecida, deseada y repudiada, y darás semilla a la cimiente para un gran tiempo en la posteridad… Ven no tengas miedo, ven y acaricia mis pies, porque aquellas mujeres que crean en Rabitamón, serán benditas y agraciadas. Y Cemistutuey se acercó al Almirante y le acarició los pies y luego se quedó arrodillada en el piso. -Pues deben saber todos ustedes -Les dijo a los presentes-, que quienes crean en mis palabras, mucha ventura encontrarán. Y nuestra riqueza será de este mundo y del otro mundo también. Ante la expectante mirada de nativos y marineros, el Almirante se fue caminando en dirección a la playa en donde estaba Harubey, le tomó suavemente de las manos y le entregó un crucifijo nuevo que lo había traído con él.

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Sólo un ambiente de fría hermandad quedó rondando por la playa. mientras a lo lejos. sus ojos eran achinados y su piel cobriza. sin embargo. levantó su mano y ordenó que el ritual se detuviera. llamada también Gallega por sus tripulantes. El Fuerte de la arbitrariedad Y llegaron los extraños navegantes a la isla Quisqueya. y le deseo buen viento y buena mar. el joven indígena que Harubey le había obsequiado. hasta que se encontrara oro o algo similar. dijo: -¡Oh Guamiquina. levantó enérgicamente sus brazos y ordenó a los marineros reunión. era muy importante. Guamiquina!El behíque de Marién comenzó a danzar alrededor del Almirante y le golpeó con unas ramas de palmera. Mientras tanto. y se dirigió a la playa en donde un grupo de nativos le esperaban recelosos: -¡Hombres desnudos! -Les gritó con un tono amigable-. El Almirante ordenó a sus hombres abordar las embarcaciones y continuar con el viaje. -¿Quién eres tú? -Le preguntó el Almirante. de la cual Harubey les había comentado. hasta que al final. Luego se incorporaron a la danza más nativos que también le iban limpiando con hojas de cayuracu. piernas cortas y cabellos largos. Le advirtió que hacia el sur encontraría muchas tormentas y aguas bravas. las naves misteriosas se alejaban dejando un cúmulo de inquietud. Guacanagarix. Al escuchar esas palabras. -¡Muchas gracias! -Le dijo el Almirante a Harubey-. en realidad creyó muy poco en las palabras del Almirante. nunca más nos volveremos a verHarubey no dijo nada y le aceptó. Se colocó pacientemente en su cuello y lo miró. casi despeñándose en el horizonte. salió de entre la multitud un hombre de mediana estatura. También le concedió cinco nativos para que aprendieran su lengua y le sirvieran de guías en el nuevo mundo que estaba por explorar. El Almirante inmediatamente llamó a Baltasar. Era una isla hermosa de la que se decía había mucho oro y sus habitantes eran unos feroces guerreros. y los dos se abrazaron fraternalmente. Martín Alonso Pinzón que se encontraba contemplando el acontecimiento.-Esto es señal de nuestra amistad -Le dijo n voz baja-. Luego les ordenó a los capitanes y marineros que inspeccionaran la isla. le ayudó a reaprovisionar las embarcaciones con mucha agua y comestibles. somos personas pacíficas que venimos del otro lado del mar para saludarles cordialmente. y que en ellas habitaba mucha gente. Harubey. El Almirante desembarcó de la nao Santa María. el cacique de Marién. En su cabeza llevaba una corona de plumas que combinaba perfectamente con el hermoso pectoral que llevaba en su pecho. que allí vivían hombres que comían a los seres humanos y que sus flechas eran demasiado venenosas. 16 . La información que Harubey le había dado al Almirante. porque le había dicho que no muy lejos de allí encontrarían muchas islas. Al finalizar la jornada. y le dijo que le tradujera lo que el cacique le decía. Se tocó ligeramente la nariz removiéndose la nariguera y lanzando una flecha.

Entonces el cacique se acercó al Almirante e inclinándose ligeramente le besó su mano. sacó un juego de peinetas sevillanas y le puso entre sus manos. Nacido en la orilla del río Guarico. aceptó el pedido de Guacanagarix. Existen catedrales imponentes y sus sacerdotes son hombres dedicados a precautelar la religión y sus principios. -De un lugar llamado Xaracaona -Le respondió Guacanagarix. pero intuyó que era una forma de apodar a los extraños. Ellos son Mairení y Caonabo. a Apito. señores de Xaragua y Maguana. En ese instante se acercó Pedro de Gutiérrez y le comunicó que tres marineros sufrían de fiebre y dolor de estómago. Luego. y venimos de lugares en donde nuestros antepasados tenían muchos templos. -Venimos trayendo un nuevo Dios y una nueva sabiduría -Le dijo-. luego. pequeño poblado en que vivía. -Nosotros tenemos tantos dioses como los espíritus de la noche -Le respondió Guacanagarix. a Zuimaco. y le sonrió amablemente hasta que le tomó del brazo. porque de dónde venimos es un lugar muy extenso y poblado. de comidas y bebidas.-Soy Guacanagarix -Le respondió éste-. con la cabeza inclinada aceptó el ofrecimiento: -Quiero que me ayudes a luchar en contra de mis enemigos -Le dijo lleno de resentimiento-. señor de todas estas tierras y descendiente de la diosa Iermao… Sabíamos que un día llegarían aquí conducidos por la malicia de Guahayona. diosas de Magua y Higüey. Pretenden despojarme de todas mis tierras. -Quiero hacer un pacto de amistad con los hombres de Marién -Le dijo el Almirante-. Ordenó a sus capitanes que en adelante se le diera los respetos de adelantado. Amamos y adoramos a Iermao. y a Guacar y Atabeira . mujeres y esclavizar a mis hombres. -Nosotros también tenemos un solo Dios y muchos dioses protectores -Le respondió Guacanagarix-. diosa del poderío de Xaragua. 17 . diosa de las tierras de Maguana. Guacanagarix se quedó en silencio por un momento y levantó a ver a los marineros y nativos de Marién. y lloró. El Almirante le regresó a ver a Guacanagarix y le pidió ayuda. El Almirante le regresó a ver a Diego de Arana y levantando el dedo pulgar. Luego le miró fijamente y le dijo: -¡Bienvenido Guamiquina!El Almirante no entendió lo que significaba Guamiquina. Luego le colocó una corona de plumas de papagayo y le regaló un pequeño pectoral de oro con la efigie de Maórocoti. Para sellar el pacto. y que su jerarquía sería inferior a la suya pero igual a la de los capitanes. -¿Ustedes tienen muchos dioses? -Le preguntó el Almirante. Nosotros podemos protegerles y darles enseñanza. y lanzó arena al aire y se tapó la cara en señal de luto. y le proporcionó mujeres para que les complacieran a sus hombres esa noche. y dijo fuertes improperios. y que llevaban en esa situación un par de días. No tengo ningún amigo que me ayude en esta lucha. -¿Y de dónde has sacado esto? -Le preguntó el Almirante intrigado. Guacanagarix le invitó al Almirante a visitar el batey de Xarugue. Los marineros que sufrían de enfermedad fueron desembarcados de la Santa María y trasladados al batey de Xarugue. diosa madre y protectora de nuestras tierras. los hombres viven en ciudades hermosas y sus reyes en castillos. y le colmó de prendas y regalos. ayuda para la guerra y alimentos. Vengo haciendo alianzas por los lugares que he visitado.

diosa del suelo y la fertilidad. y daba muchos sonidos guturales llamando a los dioses: Yucahu y Maboya. El behíque Ayba se acercó a los enfermos y comenzó a decir palabras extrañas y agresivas. y estrechándose el estómago. hojas de guaricocó. Luego se levantó y reinició el ritual con mucha energía. Guacanagarix que se encontraba consternado. y el sonido de los atabales no terminaba de retumbar. procedió a recubrirles con carne y a meterse a la boca. como que retumbaba en una cueva. frases aparentemente incoherentes: 18 . En ese instante el behíque Ayba se puso en el centro del batey y comenzó a pintarse la cara de negro. agua de hierba de güeyo. caminó lentamente alrededor de ellos y se plantó en su delante: los tomó de las piernas suavemente y les fue frotando hasta llegar a las plantas de los pies.El Almirante se acercó a ellos y les limpió la frente en medio del dolor. El behíque Ayba se colocó su indumentaria y comenzó el ritual. pequeños trozos de madera tallados por sus antepasados. Anacacuya. y los hizo girar incesantemente hasta que dio la impresión de que se los había tragado. y pujando. Recogiendo algunos huesos pequeños del piso. un hollín espeso iba cubriendo su cara y la de sus acompañantes. Guabonito. Ellos tenían poderes divinos que el hombre no podía cuestionarlos. el behíque tomó una pequeña vasija llena de cohoba. hasta que finalmente vomitó con desesperación arrimándose a un árbol. a decir palabras sueltas e indefinidas. y la fue aspirando poco a poco hasta que se quedó un poco embriagado. una luz intensa se desprendió del cielo para caer en las inmediaciones del batey. El behíque Ayba encendió una antorcha y se tomó varios bocados de jugo. levantó su mano derecha y le llamó al behíque del templo de Chaquey y le dijo: -Cura a estos hombres barbados venidos del horizonte y honremos nuestra amistad con ellos. Diego Lorenzo les tomó de las espaldas e impidió que ambos se cayeran. dios de la cura y las enfermedades. canto lento y ceremonioso. y se movían como que tenían vida. Luego. -¡Ven Macocael. Rodrigo de Escobedo y Domingo de Lequeitio que estaban a un costado de los grumetes enfermos. Y se indujo voluntariamente al vómito metiéndose los dedos en la boca. y luego salían fuertes ruidos de estos objetos que se iban volviendo incandescentes. mientras el behíque danzaba y gritaba alrededor de los enfermos. Los nativos iniciaron un canto sepulcral que parecía de ultratumba. dios del bien y la amistad… Sanen a estos hombres extraños que ruegan por su generosidad! Entonces los nativos comenzaron nuevamente a cantar y suplicar. Terminados sus cantos y la danza. hasta que la percusión de los atabales los desvanecía por completo. se iban incrementando vertiginosamente y haciéndose cada vez más gigantes. El Almirante se agarró fuertemente de la sotana del cura Cabeza de Vaca y retrocedió. se apartaron lentamente mientras unos extraños espíritus salían de los cemíes. y a hacer fuertes vientos que los nativos llaman huracanes. Luego se sentó junto a los enfermos y comenzó a beber pócimas extrañas. a gritar cosas ilegibles. y unos se hacían más largos y otros se acortaban. Sacó los cemíes de las casas de Guacanagarix y Hiobabo. les estrechó con un fuerte apretón el pecho y les fue lanzando al piso conforme les iba apretando. se tendió en el piso y fingió dormir durante un corto tiempo. E inmediatamente comenzó a lloviznar en la isla. eran los huesos de sus padres y hermanos. objetos de piedra y vasijas de barro cocido.

caminen hacia el mar y las olas traicioneras. pues no podía creer que el hombre que le visitaba cada cierto tiempo. Le llamó al cura Cabeza de Vaca y le dijo: -¡Estamos en la morada del demonio! Lucifer está presente entre nosotros. cuando vio entre la multitud la presencia de Taputafir. Anatoya y Guatorix. Creía que se hacía una grave ofensa a Dios con tan temible ofensa. hizo un esfuerzo grande para ignorarlo. Luego el Behíque levantó una rama con fuego en medio de la algarabía. temeroso. El Almirante se sintió profundamente nervioso y desubicado. muecas de amargura y señales de vómito. Terminado de decir esto. Pues él levantaba sus brazos hasta topar las ramas de los árboles y nadie se daba cuenta. y mientras más intentaba olvidarlo. porque este fuego se levantaba de la nada y subía hasta llegar a la copa de los árboles.-¡Salgan espíritus malignos de la montaña! -Gritó fuertemente-. sin embargo. y los desenvolvía e insinuaba que había sacado toda la maldad de los enfermos. El Almirante sostuvo por un momento el aire en la boca y sonrojó intensamente. y luego descendía. Sus ojos desbordados parecían desprenderse de sus párpados. ¡Dioses del bien vengan en auxilio de estos hombres!. sintió que una enorme presión se le subía a la cabeza. Hacía caras feas y gestos de repugnancia. acabar con estas curaciones demoníacas. Fuera espíritus perversos de las cibas y guanimes. el Behíque comenzó a soplar a los enfermos por distintas partes de su cuerpo. y nos quiere convencer que sus ritos son beneficiosos. Unos pequeños roedores eran destripados y con su sangre frotaba los cuerpos de los marineros enfermos. más se impregnaba en su memoria. Luego les masajeó el estómago y le botó el humo del tabaco por encima de sus pelos. Mientras tanto el Behíque continuó limpiando la enfermedad de los marineros españoles. El cura Cabeza de Vaca no pudo soportar la ceremonia y se puso a vomitar en un árbol de caubuto. el cura fue a parar en brazos del Diego Bermúdez. la abominación y el desprecio. el cual sin poder soportar más su aliento. vayan a su morada sin tiempo. luego los iba lanzando hacia arriba en señal de transparencia. Terminaba de decir esto. 19 .. de las orejas y de los cabellos de los marineros. Y el Behíque seguía escupiendo las enfermedades y pateándolas incansablemente. su boca reseca se descuartizaba en sus palabras. les frotó suavemente por el cuello y les golpeó. Debemos acabar con estos maléficos rituales. En medio de esa incomprensible confusión. ¡Yucahu Bagua. fuera la maldad de Guaniporex. hasta que rendido de tanto escupitajo se paró en el centro y miró a todos los costados. ahora estuviera metido entre sus hombres. le dejó sentado a un costado y se marchó al lado de Fernando de Triana. Luego simulaba que había vomitado y mostraba los cemíes. Esto fue lo que más desconcertó al Almirante. Buya y Maboya! Vengan dioses generosos de los mares. Se frotó los ojos varias veces y no encontró la fórmula de desaparecerlo. El hombre de las barbas blancas caminando entre los nativos. Anda cura franciscano y dile a Arana que prepare la destrucción de toda esta porquería. Poco a poco el Behíque iba sacando pequeños insectos de la nuca. y volvía a ascender incesantemente buscando purificar el alma y el espíritu de todos los presentes.. que era el paje del Almirante. Nada funcionaba en él que no fuera el desmayo.

consistía en que los españoles debían destruir lo más pronto posible. Pasados algunos minutos. maderas y piedras pequeñas que estaban dispersos en el piso. Dicho esto. Hijo y Espíritu Santo¡…¡Socorran este acto de brujería! -Gritó el Almirante colocándose en la mitad del cuarto-. El behíque Ayba. un viento misterioso llamaba al temor y a la intriga. Una llovizna ligera fue rociando el rostro del Almirante que ante la fría mirada de Pedro de Gutiérrez no creía lo que veía. Pasó de bohío en bohío depositándolos en los pequeños altares que tenían. y los nativos danzaban y gritaba incansablemente. Los jóvenes marineros de La Niña y La Santa María. Mientras tanto. En el interior profundo de esa vegetación espesa. luego de limpiar los cuerpos de los marineros españoles que se encontraban en el piso. Sus cuerpos han sanado y los malos espíritus se han ido para siempre. porque según él. Ordenó que los marineros abandonaran el batey. Sólo el suave golpeteo de las olas creaba una leve monotonía que se hacía imperceptible. Aristóteles había dicho que existe una esclavitud natural y que los hombres inferiores debían ser esclavos. se agruparon debajo de la palmera que sobresalía en la playa. con el sonido del viento y el agua de la lluvia. Luego el behíque Ayba regresó al lugar en que se encontraban los enfermos. el behíque Ayba se fue caminando por la trocha y se perdió entre los árboles y matorrales. Los marineros se pusieron de pie y sintieron que las dolencias habían desaparecido y que gracias a unos nuevos dioses se habían curado. y luego de que los jóvenes marineros hubieran concertado la hora adecuada. e iniciaron el camino en dirección a Xaragüe. y nombraban a sus dioses y repetían letanías que sólo ellos comprendían. permaneció frío y estático contemplando los últimos momentos del ritual satánico. Se retiró quedito y llamó a Francisco de Huelva para que le condujera en una canoa a la nao Santa María. la percusión de los atabales era tan fuerte que nadie le escuchaba. 20 . comentó que los nativos debían ser esclavizados y puestos al servicio de los españoles. cubierta por un incesante ruido de insectos y sabandijas. y les dejaba alimentos y bebidas para que los espíritus tutelares disfrutaran y fueran buenos con los hombres que se preocupaban de cuidarlos.-¡Padre. Cuando la noche cubría con su sombra asfixiante las naos expedicionarias. Santiago de Compostela! Vengan en auxilio de estos fieles cristianos que han caído en una trampa del demonio. y los hombres en ese instante se sintieron fuertes e indefensos. y con una voz firme y pausada les dijo: -Todos los males que tenían en sus cuerpos han salido y se han ido con la brisa del mar. y que se dirigieran a las naves para partir de ese lugar maligno lleno de taumaturgia y brujería. grandes y pequeños. Los behíques y sacerdotes nativos eran una amenaza para la santa religión católica. La noche en Marién permanecía sola y abandonada. el Almirante acompañado de Pedro Gutiérrez y el tonelero Álvaro Domingo. ¡Arcángel Gabriel. procedió a recoger los pedazos de huesos. delgados y deformes. una extraña energía se apoderó del ambiente mágico en que vivían los nativos. Sin embargo. La idea fundamental que había esbozado el cura Cabeza de Vaca. Juan de la Cosa que no estuvo de acuerdo con la alianza. las pequeñas canoas abandonaron las naos y se dirigieron a la playa. todos los templos paganos con sus respectivos ídolos. y fue recorriendo de cuerpo en cuerpo y de cosa en cosa. Santísima Virgen.

Al llegar los marineros españoles a Xaragüe. Su padre Mairení. que era el corazón montañoso de la isla. y decidió hacer una pequeña cabeza de playa en la desembocadura del Guarico. durante la primera noche. les hizo sentirse impotentes y frustrados. Guarionex. y quemaron los atuendos que se amarraban alrededor de los bohíos. 21 . Behequio y Maniocatex. llegando al éxtasis total con el cual finalizaba su rito de fertilidad. que no se cansaron de fornicar a cuanta mujer se cruzara por su paso. le había enseñado que cuando llegaran extraños a su casa. tratando de disfrutar al máximo su cópula con la tierra. Guacanagarix que se encontraba solo y meditabundo en su bohío. y soltaron sus senos al aire para que los jóvenes marineros las acariciaran y las copularan. también se embarcó en la nao Santa María y acompañó al Almirante. Rápidamente se metieron en las casas y destruyeron los pequeños altares en que vivían los cemíes. Guacanagarix con algunos de sus hombres. su esposa principal. Allí estaba apertrechándose para la guerra. era un lugar interesante para iniciar un reconocimiento al interior de la isla. que los marineros se daban cuenta que eran mentiras pero que las toleraban con resignación. tomó su lanza de pambil y se dirigió al centro del batey: -Uh uh uh uh uh -Cantó en medio del estropicio y siguió cantando incansablemente. les excitó y enfureció al mismo tiempo. eyaculó con unos fuertes bramidos. se inició el asalto con una brutalidad inesperada. que buscaban sexo para desfogar su varonía. Guacanagarix le había sugerido que la desembocadura del río Guarico. espíritus positivos y bienaventuranzas. Las mujeres disfrutaban con un placer incontenible. Y le había dicho también que cuando su hijo primogénito se casara. el Almirante se hacía el desentendido y les consolaba con promesas fantasiosas. Había recibido la noticia de que en esa dirección había minas de oro. Aquella noche. Un derrame de placer se difundió por todo el caserío. dejando ancladas frente a la playa a las naos Santa María y La Niña. Los gritos de placer de sus mujeres. debía entregar a su mujer a los caciques principales de la isla. y lanzaron los objetos. Guacanagarix se desnudó y se tendió en el suelo como lo habían hecho sus antepasados. debía ofrendarles mujeres y comida. Lloraron y se torturaron. su enemigo más encarnizado que era el cacique Caonabó. fue entregada la primera noche a los caciques de Quisqueya: Caonabó. se tomaron de las manos y meditaron. En forma lenta y pausada. Un espectro de ira y odio cubrió a Xaragüe por todos sus espacios. las mujeres nativas fueron violadas por los marineros insaciables. Luego de cantar y bailar en medio de la noche. El Almirante escuchó con detenimiento las recomendaciones de Guacanagarix. el Almirante dio la orden de partir con rumbo al Este. obsequios y regalos. y que desde allí podrían ir en dirección a Maguana. A la mañana siguiente. Su principal preocupación era que se aproximaba la navidad y sus hombres querían retornar a casa. Las hijas de Guacanagarix también se incorporaron y se desnudaron completamente. la briosa acometida de los marineros. y unos gritos tenebrosos se desprendían de lo más profundo del monte misterioso. Sin embargo. Y así lo entendió y así lo hizo. Cayacoa. haciendo ritos de abstinencia y desprendimiento. Mientras tanto los hombres de Xaragüe se retiraron y ocultaron en el monte. Creían y no creían que parte de su hospitalidad debía ser entregar sus mujeres a los extranjeros.

Sin embargo. que en esta inmortal aventura morirá mucha gente. Mangi. al igual que Moisés. pero en realidad lo que nos ha querido decir. veré la tierra prometida pero nunca la llegaré a ocupar. Una luz incandescente se desprendió de sus ojos e iluminó intensamente 22 . El Almirante caminó algunos pasos en dirección a sus hombres y les contempló con detenimiento. El Almirante le miró por un instante con un gesto de tristeza y tomándole de la cabeza dijo: -Yo te entiendo joven marinero. en el cual adquirió el compromiso de descubrir nuevas tierras a cambio de su eternidad. en que el Almirante hizo rezar personalmente a sus marinos. y con sus sandalias de pescador salió a la proa de La Santa María y levantando sus brazos les dijo a los marineros: -El Señor nos ha puesto a prueba este día de la natividad. Es por eso que desde mañana trabajaremos intensamente en la construcción de este Fuerte. -Yo también siento que estamos en medio de algo interesante -Le respondió Diego de Arana-. la nave encalló en unas rocas que había sido incapaz de avizorar Juan de la Cosa. La voluntad de Dios es incuestionable y mandataria. y les pidió que rogaran por el Niño. Diego de Arana le comentó al Almirante que había tenido sueños de fatalidad. porque Dios. por la felicidad de sus familias y la suya personal. pero debes comprender que los hombres estamos hechos para sufrir y renunciar en esta vida. es que nosotros debemos asentar aquí un Fuerte desde el cual iniciar nuestra conquista. la incomprensión de su carta de navegación. el cual será nuestro refugio y puno de partida para difundir las bondades de nuestra la civilización. El Almirante no le dio importancia y tomándole del brazo le llevó a la proa de la nao y le dijo: -Tengo un sexto sentido como viejo marinero y es que sé que estoy en algo nuevo pero no sé en dónde estoy. El marinero de Sevilla inclinó la cabeza y aceptó las palabras con resignación. quien no supo qué hacer cuando sucedió el percance. Presiento que es algo muy grande e incontrolable y que quizá nunca lo llegaré a conocer. a la ineficiencia con que los grumetes asumían sus responsabilidades y a la falta de orientación por las estrellas. Candyn. La senda del destino está trazada. y llevar la palabra de Dios a Tristis. Los tainos de Guacanagarix mientras tanto. -Porque con toda sinceridad. Cipango. nuestro señor. entregando el timón al grumete Diego Leal. Recordó también que a él se le había encomendado portar los valores franciscanos en el Nuevo Mundo. Entonces se retiró a su camarote y se vistió una vez más de franciscano. El Almirante atribuyó aquella desgracia a la animadversión que le tenían algunos marineros. verán una injusticia nunca vista en este mundo. les digo -Continuó el Almirante-. en medio de la angustia de los marineros de La Santa María. encendían grandes fogatas en la playa y bailaban de acuerdo a su tradición. No deseamos permanecer en estas tierras de salvajes.Y fue precisamente en la noche de navidad. el astrolabio. y que tenía el presentimiento de que algo malo iba a suceder. y los hijos de sus hijos. Largos gritos de dolor se escucharán durante siglos. Aquella noche. me ha dicho en muchos sueños que yo. tierras a las cuales supuestamente había llegado. y mucha será martirizada y mucha esclavizada. él se tranquilizó recordando que había establecido un pacto con Rabitamón. Martín de Sevilla se acercó al Almirante y le dijo: -Lo que nosotros deseamos es volver a casa. También atribuyó al mal manejo de la brújula. y sus hijos. pero tengo el presentimiento de que nunca lo conoceré. Java y Neacuram.

-¡El Almirante está loco! -Comentó un grumete que estaba escondió en medio de la marinería. Hombres insensatos que no han aprendido a mantener la fe en sus propósitos.las velas y el mástil de la carabela encallada. y los caciques y los naturales y todo aquel que contravenga las normas del Señor. A lo lejos. En ese instante. Su habilidad es más rápida que nuestra vistaLuego. Pero deben ustedes saber que Dios nos ha puesto un delegado y es aquel Hombre de Blanco que está detrás de don Rodrigo de Escobedo. Abrió la Biblia que llevaba entre sus manos y leyendo en forma pausada dijo: -Porque no hay dolor más profundo. una nube extraña y solitaria se aproximaba lentamente hasta cubrir a la nao por completo. Inmediatamente Pedro de Gutiérrez y Martín de Alcántara se interpusieron. nuevamente retomó la palabra y dijo: -Ustedes morirán en una causa justa por la cual también nosotros moriremos. -Esas facultades me ha dado el Señor -Le respondió inclinando la cabeza-. y sus padres y esposas llorarán y sus novias esperarán eternamente sin encontrar consuelo alguno. Mientras tanto. -Es un taumaturgo -Dijo Pedro de Gutiérrez en voz alta-. y lucharé en contra del demonio y la brujería que plagan estos lugares. -¡Hombres de poca fe -Respondió el Almirante disgustado-. -Detrás de él no existe nada -Gritó Domingo de Lequeitio y un rumor sonoro se propagó por la nao. Juan de la Cosa se abrió paso entre los marineros. desenvainó su espada y le desafió a duelo. Al ver ese acto de insubordinación. Es 23 . y crearé una nueva civilización en donde no existan hombres pecadores. pero ustedes. el Almirante dio media vuelta y se fue alejando poco a poco hasta que se perdió en la distancia. Los españoles que caigan en brujería serán sometidos a los respectivos autos de fe. -¿Quién te ha dado facultades para que hagas eso? -Le preguntó el pintor Diego de Pérez sacándose la gorra. e hizo reverencias al cielo y sudó copiosamente. mientras el Almirante. incrédulos. nuevamente el Almirante volvió a aparecer a las espaldas de los marineros y los puso tensos. almas sin rumbo que caerán en los abismos infernales. para que evangelicemos a los nativos y les saquemos de su herejía. -Esta endemoniado -Gritó Diego Bermúdez. y enfrentándose al Almirante. se resisten a creer en las profecías de Zacarías. -Yo soy el predestinado para llevar a cabo esta aventura –Dijo-. el Almirante se dirigió a la popa de la nao y nuevamente se dirigió a sus hombres diciendo: -El Señor nos ha enviado hasta estos lugares. igual. rodeado de un aura celestial en la cabeza. que ver alejarse para siempre a un ser querido… Luego subió por la escalera al mirador de la nao y miró detenidamente a todos los costados. -Es un mago que nos engaña con sus poderes malignos -Comentó Luís de Torres. Rodrigo de Escobedo se sobrecogió de espanto y los marineros también se recogieron y muchas luces se encendieron en la playa. -¡Es un blasfemo porque está diciendo que es un enviado de Dios! -Gritó Agustín de Zárate. Le gente le regresó a ver a Rodrigo de Escobedo y no vio absolutamente nada. En medio del desconcierto.

el Almirante apareció nuevamente vestido de franciscano y sacándose las sandalias de pescador. puso una sonrisa amplia al verle al Almirante sano y salvo. y le invitó a ir a la playa en donde estaba otro poblado taino llamado la Boca del Guarico. además de las vituallas pertinentes. solo. y hablar en solitario. en base a los cultivos de los nativos. -¿Qué te ha sucedido Guamiquina? Le preguntó preocupado por medio de Baltasar. Temo que mis hombres hayan hecho esto deliberadamente. -Está claro que ha sido poseído por los demonios de esta isla -Dijo Diego de Arana tratando de apaciguar a la gente. pero nuevamente el Almirante desapareció y le buscaron por todos los lugares pero no le encontraron. pues mucho me temo que haya regresado a España y esté atribuyéndose mis glorias. y llamó a los marineros y nativos. -Esta nao ha encallado -Le respondió con amargura-. ni conspiraciones. Según los marineros. He decidido que Diego de Arana se quede como comandante del Fuerte y asuma el mando con todas sus responsabilidades. Debemos sortear a los hombres que se quedarán con ellos. Cuando Guacanagarix llegó al siguiente día. En la Boca del Guarico se fundó el Fuerte de La Navidad. que no entendía ni de glorias. y a gritar profusamente. -El demonio ha poseído esta nao y por eso nos quiere matar -Replicó Agustín de Zárate. las velas y finalmente se quedaba meditabundo en la proa. Al llegar la media noche. El Fuerte fue rodeado de una gran empalizada y pequeñas construcciones en donde debían habitar los españoles. el traductor del Almirante. La torre estaba ubicada frente al mar y permitía divisar las avenidas de aproximación al Fuerte. la guardia. aportó con muchos materiales y hombres. A los pocos días. Y es allí en donde se arrodillaba y rezaba. Guacanagarix. sudaba y lloraba con profunda reverencia. con la nao abandonada y los marineros dirigiéndose a la playa. En esa instancia. Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Escobedo serán sus lugartenientes hasta mi retorno. Gaucanagarix.por eso que hoy les pido que cantemos el Gran Hallel y alabemos al Señor y seamos sus enviados… Los marineros guardaron silencio y le quedaron mirando hasta que éste se calló. uno de ellos propuso lanzarlo al mar tratando de alcanzar acuerdo. le encontró al Almirante dormido y tendido en el piso. Se aprovechó la madera de la nao Santa María y de la habilidad de los marineros para construir la torre y el fortín. Siento que me odian con un rencor acumulado. quien estaba encantado de mirar las nuevas técnicas de construcción de vivienda. Debo regresar porque el día pactado se ha cumplido. pues no piensan en otra cosa que en regresar. y en esas circunstancias todo lo que les propongo les parece mal. el Almirante apareció en la puerta de su camarote y comenzó a pasearse por la nao. era el alma de éste que vagaba las noches por el entrepuente. Le gustaba ir revisando las bodegas. la proa. y les dijo: -El Señor ha dispuesto que regrese a España a comunicar este acontecimiento. 24 . Luego. Y el traidor de Martín Alonso que no aparece. -Debemos huir inmediatamente de esta nao o pereceremos todos devorados por el mar Comentó Martín de Sevilla. los españoles seleccionaron las chacras de cultivo y se aprestaron a sembrar las mismas. por orden expresa del Almirante. traiciones. Guacanagarix le golpeó suavemente el hombro y le hizo despertar. caminó por la arena recalentada de la playa.

Luego se paseó por delante de los marineros y les fue bendiciendo uno por uno. entusiasmado y radiante de alegría. llevaba en la nao. Dios le proporcionará muchas bendiciones. pero al traidor se lo debe condenar por su miseria que raya en la deslealtad. más no por desconocer vuestro mando. respecto a si que lo que había descubierto. en donde el Señor le había señalado el destino de esa guarnición y le había dicho que nunca los volvería a ver. porque el Señor. El sorteo se llevó a cabo en medio de un estado de temor y resistencia. porque está escrito que aquel que tenga fe en su destino. a fin de ponerme nuevamente a tu servicio. y a veces es justificable. Continuó caminando lentamente y mientras avanzaba sudaba y repartía bendiciones. En su interior llevaba una profunda inquietud. Ordenó que La Pinta siguiera por su rumbo y ordeno a Martín Alonso no se adelantara. o solamente era un conjunto de islas con seres primitivos a los cuales se los podía esclavizar. Era la Pinta capitaneada por Martín Alonso que volvía a aparecer. el Almirante pudo observar que a lo lejos se acercaba una nao conocida. Martín Alonso ordenó sacar todo el oro que había saqueado en otras islas y le contó de todos los descubrimientos que había realizado. Al cobarde se lo condena por su miedo.Los marineros se quedaron perplejos y aceptaron la sugerencia. en verdad recibo tus disculpas? –Le preguntó Martín Alonso al Almirante. Volveré pronto y traeré más hombres y recursos. los cuales entristecidos se sentaron en la playa y se lamentaron. Para prueba de su hazaña. ordenó que el oro capturado se reuniera en una sola bodega y que los lugares que Martín Alonso había descubierto. Al final quedaron seleccionados unas tres docenas de ellos. -¿Señor. Estamos aquí. Algunos días después. Al adentrarse en alta mar. pese a que las justificaciones de Martín Alonso parecían convincentes. fue porque tenía deseos de encontrar mucho oro. en realidad valía o no la pena. El Almirante no le respondió nada y le clavó la mirada en sus ojos. en donde ustedes harán una realidad de todo aquello. el Almirante ordenó elevar anclas y zarpar con rumbo a España. y lloró intensamente porque recordó que él había tenido un sueño. esa dicha prodigada a Job por su paciencia. como si quisiera reprocharle muchas cosas. una gran herida había quedado en su pecho. le ordenó que se arrodillara y le colocó su espada en el hombro. pero luego de dejar un gran momento en suspenso. La razón por la que me aleje de las otras naos. El Almirante se paró delante de ellos y les dijo: -Cuando zarpamos de Palos. Inmediatamente. Tengan fe y optimismo y encontrarán la dicha. nos ha dado en gracia esta tierra prometida. fueran cambiados de nombre para siempre. hasta que al final se topó con Diego de Arana y le dijo: -Tú eres el escogido y te quedarás al mando de estos hombres que también son escogidosEl Almirante se puso a llorar en su hombro. nuestro Dios. pero el Almirante que estaba muy molesto. pero en este momento. Era una mirada de odio y resentimiento. yo les prometí riqueza y esperanza. algunos papagayos y objetos de cerámica de la isla de Quisqueya. Sin embargo. nuevamente me subordino a tí. respondió: -La traición es más oprobiosa que la cobardía. a Abraham por su obediencia. 25 . el cual sin regresarle a ver. a José por su sabiduría. -Almirante de La Mar Océana -Le dijo Marín Alonso-.

la partida del Almirante fue un golpe demasiado duro. y el Almirante tomo el suyo y se dirigió a Lisboa. En cambio de su tía doña Beatriz de Enríquez. Don Diego no le dijo nada y sonrió tratando de ocultar sus sentimientos: -Parece que nuestro destino está muy claro -Le dijo don Pedro. la joven cordobesa a la que había dejado por seguir a su amigo el Almirante. Sólo quería encontrar más islas y oro para su Majestad. casi inamovible. y el romance que había mantenido en secreto. porque sabía que nunca más la volvería a ver al igual que a su Capitán sublevado. y regresó a su nao. como para desfogar toda esa frustración que llevaba en su pecho. Diego de Arana se quedó al mando del Fuerte de La Navidad. y contemplar incansablemente su sonoridad intrascendente. se vio una luz incandescente que se alejaba en dirección a La Mar Océana. y le prometió que volvería lleno de gloria y fortuna. y sus carreras por el Alameda. dando profundos alaridos de placer y satisfacción… viviendo sus orgasmos en secuencia incontenible. El hombre incansable dejaba en su corazón una profunda e irreparable herida. sintió una profunda nostalgia que le llegó hasta lo más profundo de su ser. ligeramente paranoico e impulsivo. Martín Alonso. -Sí -Le respondió este-. -Los hombres somos lo que somos. lo que somos y nunca dejaremos de ser por ningún motivo. se despidió de doña María de Hernández. quedito. le había enseñado eso del cumplimiento del deber y todo aquello que implicaba el valor y la lealtad a La Corona. Eso es un don propio. Cuando ella se despidió del Almirante. en medio del ruido monótono de las olas que chocaban impacientes en las proas de las naves. en nombre de sus Majestades Reales. que no le dejaba respirar. y lloró. Sintió una soledad y una depresión tal. Don Diego de Arana recordó cuando en Palos de La Frontera. pero también somos el producto de una racionalidad propia –Le respondió el Almirante-. Y recordó a María de Hernández. Cuando don Diego volvió en sí. Al mirar partir a sus hermanos de aventura. Era muy raro verle hablar y comportarse como un hombre común y corriente. En el horizonte profundo en el cual se desplazaban las dos carabelas. las noches de ensueños recostados en el parque de Almutazir. y que tendrían muchos hijos. él ya era un hombre obsesionado. A Beatriz le gustaba todo aquello de hacer el amor en pleno establo. y que se casarían pronto. A decir verdad. También le había enseñado de aquello del honor y el morir por una causa justa. había llegado hasta el extremo de pasarse noches enteras observando las estrellas. Doña María lloró sin consuelo en el hombro del hombre que zarpaba como Alguacil de La Armada. y dirigirse a la playa. es decir. Para doña Beatriz. 26 . en medio de la paja y los animales. con la cual tomó rumbo Este para llegar a Bayona. pues él le había observado las cartas que ella le escribía al Almirante. Colón levantó su mirada en dirección a la Niña. Levantó a ver el mar y rezó calladamente. pues se pasaba noches enteras soñando en nuevos mares. Mientras tanto. Su padre. el Almirante llegaba en sus momentos de lujuria y tristeza. Está demasiado claro. no inclinó reverente su cabeza ni besó el anillo del Almirante. don Rodrigo.-Yo no soy ningún traidor -Enfatizó Martín Alonso-. Pedro de Gutiérrez le golpeo en la espalda y le mostró su cara entristecida. había aprendido de la dulce tarea de leer y escribir copiosamente. tratando de que los marineros no le vieran en un estado deplorable.

Ellos se han unido para destruirme y he tenido que soportar sus ataques continuamente. -¿Y dónde quedan los montes del Cibao? -Le preguntó Escobedo con una cara de desconcierto. hombres venidos del cielo. dijo: -Ni siquiera sabemos en dónde estamos. no les importa vivir con cinco o diez mujeres. Pedro de Gutiérrez. Eso es lo que me causa temor e inseguridad. y su vida es insulsa y rutinaria. No tienen idea de nada. 27 . Sus narices y orejas están perforadas por argollas de oro. también se acercó a Diego de Arana y Pedro de Gutiérrez y con una sonrisa melancólica les dijo: -No sé por qué nos quedamos aquí. Cumpliendo con mi palabra les cuidaré hasta donde me sea posible. -Sí -Le respondió Guacanagarix-. la mujer más hermosa de Xaragua. Esta alianza le hizo a Caonabó el cacique más poderoso de la isla. cuáles son sus costumbres. Terminado de decir esto. Uno de estos canibis es Caonabó que vive en los montes de Cibao. El Guamiquina me ha pedido que cuide de ustedes hasta su regreso. -¿O sea que Caonabó es el hombre más temido de esta isla? -Le preguntó Diego de Arana. Cayacoa. arrugada y pintada. Allá no puede llegar nadie sin el consentimiento de Caonabó… allí existe mucho oro. A los hombres que caen prisioneros les engordan y a las mujeres preñadas les cuidan para comerse a sus hijos. -¿Y cuáles son tus enemigos? -Le preguntó Pedro de Gutiérrez. que había sido enviado como Escribano Mayor de la Armada. Es el guerrero más temido. Guacanagarix se aproximó a ellos con un grupo de naturales que llevaban unas lanzas afiladas y haciéndose traducir por Baltasar. Pedro Gutiérrez se plató en su delante y con una mueca de amargura. que no encontraba una razón suficiente para justificar su presencia en el Fuerte. Bohechío. -Casi todos mis vecinos -Respondió Guacanagarix-: Guarionex. No sabemos qué gente vive en esta isla. o en su defecto. todo está dicho. En esa instancia. no saben leer ni escribir. no creen en un Dios verdadero. ¿Quién nos garantiza que un día volverá? -Y lo que es peor -Continuó Escobedo-.Don Rodrigo de Escobedo. con la cara llena de amargura le dijo a Diego de Arana: -No sé si debamos construir una nao para tratar de salir de este lugar. en el centro de Quisqueya. Ellos tienen su cara redonda. Viven por vivir la vida. y roban nuestras mujeres e hijos. -El Cibao está en las regiones rocosas de Maguana. Realmente no sé qué hacemos aquí. Se dice que un día llegó de los mares de oriente y se casó con Anacaona. su cuerpo está lleno de figuras terroríficas. no tienen pasado ni futuro. No sabemos si realmente el Almirante volverá a recogernos o si estamos condenados a quedarnos aquí para siempre. Guacanagarix y sus hombres se retiraron del lugar y continuaron con sus labores de acondicionar el Fuerte de La Navidad. Diego de Arana se limpió la vestimenta y se sentó en un tronco que tenía al costado: -Estos hombres desnudos -Dijo-. les dijo: -Hombres de más allá de los mares de Maboya. No veo la razón por la cual debíamos quedarnos… pero bueno. Son los mejores navegantes de estos mares y llegan junto con los huracanes. ir al interior de la isla en busca de tesoros. dónde están ubicados. Nuestros más grandes enemigos son los canibis que suelen llegar por el mar inesperadamente.

nos están mirando los hombres de Caonabó que son los dueños de esta tierra. de acuerdo a lo dispuesto. lo realizó Rodrigo de Sánchez al mando de trece hombres que apenas podían emplear sus armas. fue Pedro de Gutiérrez el que encabezó la exploración y avanzó hasta el Cotao. -Es que ellos son hombres que están confundidos en el monte -Le comentó sin mover ninguna parte de su cuerpo-. -Sí. y que se confiscara todo el oro que se encontrara en el trayecto. moviéndose en el piso con la misma agilidad de las serpientes. Arana ordenó que se organizara el Fuerte por destacamentos de búsqueda y seguridad. En la siguiente exploración que se realizó luego de algunas semanas. y que algunas mujeres fueran cortadas la lengua. Don Diego de Arana. y que siempre patrullaran los dos tercios de la fuerza y el último se quedara resguardando la guarnición. ¡No veo absolutamente nada! -Los hombres de Caonabó -Continuó Guacanagarix-. peor de hacernos a la mar. comandante de la Guarnición. les mantienen inmóviles para que se engorden y luego les matan para comerse en los festines. Entonces Arana ordenó que se aplicara el vil garrote por sorteo. En la segunda ocasión. A partir de ese momento. No estamos en condiciones ni de construir una nao. La única alternativa que nos queda es explorar esta isla y tratar de encontrar algo. A más de unos cuantos grumetes. -¿Comerse a los hombres? -Preguntó Rodrigo de Sánchez tapándose la cara. -Insisto -Dijo Diego de Arana algo molesto-. el capitán Arana ordenó a sus destacamentos que realizaran reconocimientos en dirección al Cibao. Las primeras acciones de reconocimiento y exploración. Pero esa actitud tampoco permitió que se obtuviera información alguna. Finalmente. las fuerzas de Sánchez y Arana. Terminado de construir el Fuerte. dieron con una gran cantidad de artículos de oro por los cuales se pelearon los grumetes. Rodrigo de Sánchez debía cubrir la retaguardia con su destacamento “Cazadores del Tajo”. a fin de obtener información acerca del origen de las minas de oro. pero no lograron obtener una sola palabra que les diera pista alguna. Guacanagarix se acercó disimuladamente a Arana y le dijo: -Señor.-Imposible -Cuestionó Rodrigo de Escobedo-. Arana ordenó que se pasara a cuchillo a todos los ancianos. Luego de saquearla por completo. y que se capturara y violara a las mujeres. Y Arana regresó a ver a todos los lados y no vio absolutamente nada. -¡Pero no veo nada! -Le dijo a Guacanagarix intrigado. Allí encontraron una población a la que sometieron fácilmente. se quedó al mando de los “Dragones del Peñón”. 28 . El primero en salir a reconocimiento fue el destacamento de Pedro de Gutiérrez. En ese momento crítico. Pedro de Gutiérrez le cubrió la retaguardia y avanzaron hasta Habigüey. Inmediatamente Arana dio la orden de que se torturara e investigara a todos los nativos. Están en lo alto de los árboles. a fin de escarmentar a los naturales. En este lugar encontraron algunos bohíos que habían sido abandonados unos días antes. y que se debía capturar a todo natural que se opusiera. los cuales debían dar seguridad al Fuerte. en los matorrales espesos. no tenemos un capitán que nos pueda llevar. Comen a los prisioneros. llegaron hasta un sitió llamado el Bijao. tienes razón -Opinó Arana-. les castran. y que se los llevara como concubinas y sirvientas. que habían decidido salir en busca de tesoros. al cual se le denominó los “Húsares de Sevilla”. Moriríamos en el trayecto y desapareceríamos para siempre.

Necesitamos marchar en dirección al Cibao y conquistar su territorio y sus minas. Nos están indicando que nos vayamos y que no somos bienvenidos. que dejaran libres a todos los naturales y que se prepararan para marchar a Botagua. como que quería decir algo pero no sabía cómo. Guacanagarix llegó al Fuerte de la Navidad. y se dirigieron al Fuerte de La Navidad. Allá. y los españoles cambiaron la dirección de sus exploraciones. Los españoles salieron en precipitada fuga del encañonado de Bijao. Han pasado algunos meses desde que el Almirante partió y no hemos logrado casi nada. Sólo movía sus ojos y sus labios. y se dirigieron a Tacué. Debemos reforzar la empalizada del Fuerte. y continuó violando y maltratando a los naturales. Inmediatamente Diego de Arana dio la disposición a sus hombres. Es una vieja costumbre traída de sus antepasados desde las islas misteriosas del mar de Hitubí. Los esfínteres inferiores de su cuerpo se aflojaron y un olor profundo y pestilente se fue expandiendo entre la hojarasca hasta enrarecer el ambiente. y en donde las mujeres viven solas sin que hombre alguno haya logrado someterlas. -Es importante que todos nos quedemos quietos -Le indicó Guacanagarix a Diego de Arana. -¿Y qué debemos hacer ahora? -Le preguntó Diego de Arana preocupado. lejos. Durante algunas semanas no hubo noticias de nada. Al poco tiempo. -¡Todos quietos. en donde se habían acostumbrado a vivir con los nativos. Sintió que la sangre se le congelaba y sus músculos no respondían para nada. El oro que encontramos es demasiado insuficiente como para conformarnos. la escasa cantidad de oro que decomisaron. como si una sombra larga e invisible cubriera los rostros atemorizados. Luego salieron un sinnúmero de flechas que iban zumbando aterradoramente en el espacio oculto de las ramas de los árboles y terminaban incrustadas en sus troncos. En esas circunstancias. no era suficiente para aplacar su sed insaciable de riqueza. 29 . -¡Seguro que vendrá para atacarnos! -Dijo Arana preocupado. los nativos también se atemorizaron y se reunieron alrededor de Guacanagarix. Un ruido largo recorrió por los oídos de los españoles. Que se disponga a los hombres que hagan más travesaños con todos los troncos que encuentren. y se fue estrellando seguidamente en las rocas afiladas del encañonado. Ellas son unas guerreras invencibles que navegan por los mares y capturan a los hombres para aparearse… luego se los comen sin dejar ni los huesos. que nadie se mueva! -Gritó Arana con su voz resquebrajada. -Debemos fingir que no les hemos visto y que regresamos tranquilamente a Botagua -Le respondió Guacanagarix casi inmovilizado.Es tan sólo un ritual de advertencia.-Sí -Respondió Guacanagarix-. Pero la tropa relajada hizo caso omiso de las disposiciones. Repentinamente salió de los matorrales una flecha gigante que dio en el pecho del marinero Leal. con la noticia de que Caonabó había enviado un mensaje. en el que decía que quería visitar el Fuerte y conversar con los guamiquinas. Sin embargo. Y un silencio profundo se fue expandiendo a lo largo de las rocas. donde ningún hombre se ha atrevido a pisar sus tierras. Tibua y Yaqué. -¡Necesitamos más oro Guacanagarix! -Le gritó Arana al cacique en un momento de euforia-.Este salvaje nos matará con sus flechas venenosas. Allí practicaron la tortura y el saqueo como lo habían hecho durante toda su permanencia en la isla. Diego de Arana no supo qué hacer ni que decir en ese instante.

había abandonado Botagua en busca de ayuda frente a los atropellos de los españoles. Guarionex ha prometido a Caonabó que apoyará cualquier ataque para expulsar a los intrusos… -Entonces ¿Qué es lo que debemos hacer? -Preguntó Arana exaltado. Nos tratan con desprecio. Allí iniciaban y terminaban sus exploraciones. 30 . Anacaona. eres hijo de Guacanagarix. tomó una espada en sus manos y lo clavó en el tronco de un árbol. enemigo de su padre. Los españoles realizaban varias actividades. pero Guarionex no le quiso recibir y debió abandonar el cacicazgo inmediatamente. Anacaona miró que el caney de Botagua se había convertido en un mercado. También con Boechío. Anacaona tan sólo levantó su brazo y los naturales se detuvieron. comercializaban el oro con los nativos. Pero ella en ningún momento dio muestras de temor o cobardía.-Sabemos que el cacique de Higüey se ha reunido con Caonabó -Le comentó Guacanagarix con su voz grave y ahuecada-. Luego se acercó a él y mirándole a los ojos le dijo: -Sí. hijo de Guacanagarix. pero cada día se hacen más crueles y abusivos.Le dijo Abotijó consternado-. llegó a Botagua cuando los españoles la habían convertido en su centro de aprovisionamiento. hasta que caminando de retorno se encontró con una multitud de naturales que escoltaban a una mujer hermosa a la cual los naturales llamaban Anacaona. y no pudo encontrarlo. el enemigo más recalcitrante de su padre. esposa de Caonabó. barbados. -Esperar y avanzar pacientemente -Le respondió Guacanagarix haciendo unas reverencias. al mirar hombres diferentes: altos. Anacaona se paró en medio del caney y preguntó por el jefe de los españoles: -¿Quién es la persona que manda a estos hombres de más allá de los mares? -Preguntó con una voz alta y femenina. El movimiento de la gente era inusual y los nativos se habían concentrado masivamente. sus cascos metálicos brillantes. Lo que más le encantó fue mirar que estos hombres llevaban botas de caña alta. Anacaona se quedó pensando por un momento y luego le dijo: -¿Es verdad todo lo que dices? -Sí -Respondió Abotijó-. armaduras voluminosas. Luego de presenciar detenidamente todas estas actividades. Luego se dirigió a Maguana en busca de Caonabó. hijo de Guacanagarix! -Gritó delante de los naturales que acompañaban a Anacaona. convivían con las mujeres nativas a las cuales habían convertido en concubinas y sirvientas. -¡Soy Abotijó. Los guamiquinas abusan de nuestras mujeres y de nuestras cosas. -Vengo a pedir ayuda . Ya nadie les soporta. Guacanagarix. al contrario. obtenían sus provisiones alimenticias. calzones abombados. nos quitan todo lo que pueden y luego nos hacen trabajar incansablemente. y se conformaba con los míseros privilegios que le habían concedido. tan sólo mirando la luz de tus ojos. Las espadas que portaban en su cinto le causaron miedo y curiosidad. su piel blanca y cabellos claros. se había convertido en un cómplice silencioso de Diego de Arana y Pedro de Gutiérrez. lo que le entusiasmó sobremanera. nos están aniquilando. y fue en dirección a Magua para hablar con Guarionex. me doy cuenta que eres hijo de un traidor. Mientras tanto Abotijó.

31 . -¿Enterrarme vivo? Ja. Guacanagarix le recibió a Diego de Arana y le llevó al bohío en donde le esperaba Anacaona. -Guacanagarix -Le dijo Arana tomándole del brazo-. y se volvían más coquetas y provocativas con los españoles. la mujer de la cual tanto me han hablado? -Preguntó tomándose de la barba. y lo lazó hacia atrás. Anacaona le miró fijamente a los ojos y le brindó una sonrisa femenina. Diego de Arana entró lentamente y observó a todas las personas que se encontraban presentes: -¿Cuál es Anacaona. dando compás al sonido fino y lejano de las caracolas. Anacaona detuvo el baile y prosiguió con sus declamaciones y poesías taínas. no dejó de mirarla un instante mientras iniciaba su baile suave y rítmico. -Entonces eres tú -Comentó Arana con una sonrisa de complacencia. Buscó a la mujer de la cual tanto había oído hablar pero nunca había imaginado el poder tenerla cerca. Pues ella tenía la fama de ser una mujer muy inteligente y astuta. Los tambores sonaban rítmicamente. -¿Y dónde se encuentra él? -Volvió a preguntar intrigada. Se tomó del cabello suavemente. y sus nalgas que a los españoles les excitaba profundamente. quedando su cerquillo a la altura de los ojos. -¡Soy yo! -Le respondió Anacaona dando algunos pasos al frente. -Sí -Le respondió éste-. -Vengo en nombre de Caonabó. El baile de Anaconda se hacía cada vez más erótico. -Caonabó no te perdonaría. moviendo los músculos de su cadera. Pero es una mujer que no puede ser tocada por nadie. cacique de Cibao. Quiero que le digas a esta mujer que quiero dormir con ella esta noche. con una lenta sensualidad que excitaba a los presentes.Respondió Guacanagarix. sensual y manipuladora. -Pero si yo soy la máxima autoridad de estas tierras. trayendo un mensaje -Le dijo con una actitud aplomada. -¿Y cuál es el mensaje?. Te condenaría al suplicio de enterrarte vivo.Le preguntó Guacanagarix intrigado. tocar a la esposa de un cacique se castiga con la muerte. -Sí. -Es una mujer muy hermosa -Comentó Diego de Arana en forma confidencial a Guacanagarix. Anacaona inició el areíto para dar la bienvenida a los españoles. nosotros les enterraremos vivos. otorgada por el Gran Almirante a nombre del Papa y sus Majestades. -¿Cómo que por nadie? -Le preguntó Arana irritado. Como era costumbre en el pueblo maguano. Las flautas a su vez sonaban incansablemente. -Sí. Cuando Bartolomé Torres intentó acercarse a Anacaona. Diego de Arana llegó a Botagua al medio día. Y Anacaona continuó bailando mientras un sinnúmero de jóvenes nativas le acompañaban en su baile. Luego. -En el Fuerte de La Navidad .-¡Don Diego de Arana! -Respondió Guacanagarix que acababa de llegar al poblado. -Eso solamente le puedo decir a él -Concluyó Anacaona dando una media vuelta. soy yo -Respondió ella arreglándose el cabello. luego de recibir el mensaje de Guacanagarix. amigo guamiquina. con la casi total desnudez de sus senos. Arana que se quedó prendado de ella. un grupo de nativos se interpuso entre ellos y le obligó a tomar asiento.

y pretenden quitarnos hasta nuestros dioses. Esperaba con tanto interés esta visita. Ella está aquí con su hija Higüemota y su sobrino Guarocuya. no sabemos nada de nuestros familiares y dudo mucho que nuestro Almirante regrese por nosotros. ja. lo que deseo es dormir con esa mujer a cualquier costo. Anacaona se quedó seria por un instante y sin hacer ningún gesto le respondió: -He venido en nombre de Caonabó. toman por la fuerza a nuestras mujeres. Esperar con desesperanza la posibilidad de regresar algún día a nuestra tierra. Todos los días lo mismo y lo mismo. en donde los españoles se embriagaban. Todo es una conjetura de ilusiones. y ellos remaban con mayor 32 . -¿Maltratar a tu gente? -Le preguntó Arana indignado-. bella princesa! -Le dijo sosteniendo una tasa entre sus manos-. -No me importa quién esté. Anacaona fue invitada por Diego de Arana al Fuerte de la Navidad. ¿Pero cómo? Si nosotros les hemos enseñado muchas cosas. que nadaba en un mar embravecido tratando de salir de esta isla. Diego de Arana salió a recibirle en la puerta de su cuarto. y que los nativos me seguían en sus canoas. sufriendo por esa miseria de oro que no alcanza ni para cambiar estas botas que se pudren. cultura. comer lo mismo y lo mismo todo el tiempo. -¡Bueno. Y he aquí. mi esposo. -Y si siguen violando a nuestras mujeres -Continuó Anacaona.-Eso puede ser muy peligroso -Le respondió Guacanagarix-. para pedirte que dejes de maltratar a nuestra gente. un natural ignorante y retrasado? Ja. Señora. Enfatizó Arana frotándose las manos. caso contrario te castigará. arena y mar por todos los costados. y que yo nadaba con más fuerza tratando de alejarme. Ayer soñé. -Les hacen trabajar desde que sale hasta cuando se pierde el sol. hemos llegado aquí sabiendo que la muerte sería nuestra única compañera. Anacaona entró acompañada por Atabey. al verdadero Dios del universo Insistió Arana. -Caonabó. Queremos ser libres como nos enseñaron nuestros antepasados. mi Señor. conversaciones vanas y confusas.Caonabó ha dicho que morirán enterrados vivos. No sé cómo pudimos llegar a este sitio abandonado por Dios y la civilización. -¡Bienvenida. quien hacía de intérprete con los españoles. Entonces Diego de Arana lanzó la taza a un costado y lleno de un odio enfermizo golpeó su cabeza contra la pared del cuarto: -¡Naturales infelices! -Repitió varias veces-. sobrina de Guacanagarix. -Pero si nosotros les hemos traído civilización. ni que nos hagan trabajar para ustedes. Luego de algunas de semanas. es necesario sacarles de la barbarie y el paganismo en que se encuentran!-. me ha pedido que te diga que tienes que irte de estas tierras. violaban y extorsionaban a los nativos. -No queremos nuevos dioses. Selva. -¿Castigarme a mí. El poblado de Botagua se había convertido en un centro de diversión y explotación. Y por desafiar a la ventura. Aquella noche de conjunción en que el silencio rondaba la empalizada del Fuerte. y le hizo pasar con muchos gestos de cortesía. Y los españoles observaron este ritual tan extraño para ellos pero que se habían acostumbrado a presenciarlo. recuerdos irreparables. deseos incumplidos. ja.

Sus manos pequeñas y delgadas se deslizaban como capullos silvestres por esas nalgas pronunciadas que bamboleaban de un lado para el otro. no existe espacio para la razón. Ella se desvistió lentamente sacándose su nagua de algodón y poniéndola a un costado. y no hay ninguna posibilidad de escaparnos. avanzó hacia el centro y se sumergió por completo sin dejar rastro de su presencia misteriosa. Estás lleno de mucho odio y pasión. Don Pedro se quedó perplejo frente a los sensuales movimientos de Anacaona. Entonces Anacaona dio media vuelta y salió del cuarto de Diego de Arana y abandonó el Fuerte de la Navidad. Y ellos se reían de mí. Al ver que Anacaona salía del bohío en dirección al arroyo. -¡Anacaona! -Le gritó colocando sus manos en la boca. -¿En dónde estás Anacaona? -Volvió a insistir dirigiendo su voz al centro del arroyo. tenemos todo el derecho de arrancarte el corazón. No supo qué decir ni cómo explicarse a sí mismo todo aquello que había observado. o caso contrario. Sus senos voluminosos reflejaban el sol que se empecinaba en broncearla. y sin siquiera pestañear se aproximó a la orilla con la intención de encararla. estamos obligados a vencer o morir en la batalla. -¡Estoy aquí bella princesa! -Le gritó levantando sus brazos insistentemente. la intranquilidad se convirtió en preocupación y la preocupación en desesperada angustia. Anacaona apareció en lo más alto de la colina. en la parte superior de un árbol musculoso que se imponía con su presencia majestuosa. Se tiró el pelo hacia atrás y disfrutando del agua cristalina. como si tuviera la sensación de que alguien la mirara. La miró sin que ella se diera cuenta y la persiguió por todos los lugares. Si no dejas de maltratar a nuestro pueblo. y por eso actúas como un enemigo. y me jalaban con sus remos y yo me ahogaba… ¡Nunca podremos salir de este sitio maldito! porque Dios no está entre nosotros. no tendremos otra alternativa que ir a buscarlo. Y un eco misterioso salió de lo más alto de la colina aledaña como queriendo precipitarse en el arroyo. Don Pedro la miró extasiado y apenas si pudo contener sus ansias de poseerla plenamente. Pedro de Gutiérrez se enamoró de Anacaona desde el primer día que la vio llegar a Botagua. Pedro de Gutiérrez se quedó perplejo mirando el acontecimiento. y luego de inclinar su cabeza dijo: -¿Y en dónde está la sabiduría y la civilización que tanto dices? Cuando el corazón se llena de resentimiento y odio. Colocó su espada a un costado y trató de pasar el arroyo para seguir a Anacaona. Por lo tanto. Pedro la siguió y bajó por la ladera tomándose de los arbustos. Anacaona le quedó mirando por un instante. Pero Anacaona tampoco dio señales de vida. Pero Anacaona no volvió a salir del arroyo y don Pedro se puso intranquilo.rapidez para alcanzarme. Anacaona se metió al arroyo exhibiendo la totalidad de su cuerpo esbelto. Anacaona no aparecía por ninguna parte. la tatagua en sus orejas. La huída para nosotros es una posibilidad perdida. Luego de un momento. su nariz pequeña adornada por el caracuri de oro. Ese cabello largo le fascinaba tanto como aquella sonrisa suave y provocativa. Pero Anacaona fingió indiferencia y siguió trepada en lo alto del árbol con su exquisita desnudez de fémina. y me lanzaban agua. 33 . dile a Caonabó que venga por nosotros. por lo tanto. Luego. Regresando a ver a los costados.

Diego de Arana se retiró hacia la puerta y desde ese lugar observó el ritual pausado del Cacique. Y Anacaona le coqueteó sutilmente tomándole del cabello. Guacanagarix se quedó perplejo por un momento y le miró con cierto resentimiento. Pronto se supo que Anacaona. y se alejó de aquel lugar dejando al hombre de más allá de los mares canibis. y le pasó los labios por los contornos finos de su oreja. -Era de esperarse. puesto su mano en la mejilla. Luego. esa es una mujer del demonio -Le respondió indiferente mientras se arreglaba la armadura. -Nadie es más sabio ni conoce mejor estas tierras que nosotros. le acarició suavemente hasta el extremo de su espalda. Luego la recostó sobre el tronco de un árbol que se cruzaba por la orilla e hicieron el amor intensamente. Al día siguiente. Nosotros sabemos cómo combatir y tenemos las armas necesarias. y le quedó contemplando inmóvil hasta que salió del arroyo. y le tomó de sus nalgas. dio la media vuelta. Con un canto suave y sostenido que era apenas perceptible a los oídos. Guacanagarix llegó presuroso al Fuerte de la Navidad y pidió hablar con Diego de Arana: -¡Se ha ido Anacaona! -Le dijo a Arana mientras este fumaba un tabaco. -¡Eres la mujer más hermosa de este lugar! -Le dijo besándole la mano. en medio del ruido monótono de las aves e insectos perniciosos. Entonces don Pedro le besó apasionadamente estrechándola contra su cuerpo.Cuando menos pensó don Pedro de Gutiérrez. Diego de Arana tiró su armadura a un costado y dando una fuerte carcajada dijo: 34 . y disfrutaban mutuamente del placer de poseerse. -Cuando un taino se va sin despedirse es señal de enemistad -Le insistió Guacanagarix sentado en el suelo. Y Anacaona sudaba copiosamente y se revoloteaba por encima de su cuerpo. Nosotros somos veteranos de la guerra de La Reconquista. Anacaona estaba nuevamente bañándose en la orilla. Don Pedro entre reflexivo y satisfecho se colocó sus pantalones y no levantó su mirada para nada. silenciosa. y que Caonabó vendría a castigar a los españoles por sus abusos y crueldad. nadie conoce el poder de los cemíes como nosotros. -Nos empalizaran a todos en el monte -Le respondió Guacanagarix inclinando la cabeza. nadie conoce mejor sus secretos que nosotros. y don Pedro la miró detenidamente con su rostro sonreído. en donde a los árabes les dimos su buena paliza. Dicho esto. Diego de Arana se acercó a Guacanagarix y tomándole de los brazos le dijo: -No necesitas hacer estas cosas para que nosotros les derrotaremos. Terminado el acto del amor. y se tomó de la cabeza y bailó girando lentamente en el mismo sitio. había abandonado Botagua por la noche: oculta. hasta sudar intensamente. que en el fondo no eran más que una ritualidad de aceptación a la muerte. Anacaona tomó su nagua y se colocó apresuradamente. Entendió que lo quería Arana era hacerlos de menos. esposa de Caonabó. Ustedes apenas son unos primitivos que no saben nada de la guerra. Le había dicho a Guacanagarix que pronto volverían los de Cibao a recuperar esas tierras. de sus senos. nadie conoce a nuestros dioses como los conocemos nosotros. nuevamente la tomó entre sus brazos y la volvió a besar apasionadamente. -¿Y qué nos pueden hacer esos salvajes a nosotros? -Le preguntó Arana con cierta arrogancia. Anacaona le miró profundamente a los ojos y sin dar la menor señal de afecto. Guacanagarix inició la ritualidad guerrera practicada por los de Marien.

ama el poder como ningún otro y ejerce la intolerancia para proteger sus intereses. que es amigo de los pobres y necesitados. -¿O sea que el Guamiquina nos ha engañado?. Esa es la naturaleza del hombre. hasta que nuevos hombres y otros tiempos. Dejando de momento el diálogo. ¿Desde cuándo nuestro Dios es un Dios de los salvajes? Ustedes tendrán siempre sus dioses que no sirven para nada.-Les vamos a someter. que es un Dios ajeno que viene a esclavizarnos. Muchos de ustedes traicionarán a su gente ya sea por egoísmo o divisiones.Preguntó Guacanagarix consternado. lo que es el nuestro. pescar en nuestros mares cristalinos y agitados. comer a nuestros adversarios para dar energía a nuestros dioses. Diego de Arana se dirigió a un baúl en donde se encontraba un crucifijo: -¿Sabes lo que es esto? -Le preguntó a Guacanagarix exaltado. -Este Dios siempre será solamente nuestro -Enfatizó Arana-. entonces ustedes tendrán que someterse. por rencores o pasiones y en ese trajinar largo e inconsciente labraran su propio destino triste y pernicioso. que nos ha traído a este infierno en busca de unas riquezas que nunca hemos encontrado. inicien un camino reivindicatorio. siempre estará de nuestro lado. De aquí en adelante. y nosotros seremos los amos y señores de todo lo que descubramos y conquistemos. -El Guamiquina nos ha dicho que ha traído un nuevo Dios. 35 . Es el Dios de ustedes que también quieren hacerle nuestro. De hoy en adelante. que este Dios es grande y generoso. y tratar de ser felices con lo poco que tenemos… pero ustedes nos han hecho conocer algo que jamás hemos conocido: la ambición y el desprecio por los hombres. pues éste está creado para vivir en eterno conflicto consigo mismo y en permanente disputa con los demás hermanos. El mundo esta hecho para que nadie sea feliz ni esté conforme con nada. cuando ustedes conozcan el valor de las riquezas. -Aquí nuestra riqueza es vivir en libertad en medio de estos árboles gigantes –Comentó Guacanagarix-. reproducirnos teniendo muchas mujeres. confraterniza con el rico y somete a los pobres. La historia llorará por ustedes un largo tiempo. a conquistar. no ha servido para otra cosa que no sea para sembrar de astucia sus deseos e intenciones. bueno y bondadoso. Arana dio una fuerte carcajada y poniéndose al frente de Guacanagarix le dijo: -¿Jesucristo…Dios de ustedes? Nuestro Dios está siempre del lado de los vencedores. Muy pronto regresará el Almirante con muchos hombres y armas. Queremos que nos den todas sus riquezas porque ustedes ni siquiera conocen el valor de ellas. unos privilegiados y otros oprimidos. y se venderán a cambio de prebendas e intereses. -Sí mi Señor -Le respondió éste-. y luego unos serán libres y otros serán esclavos. que luego de esta vida tendremos otra mejor en su reino que está más allá de las estrellas. y se traicionarán los unos a los otros. -La felicidad no existe Guacanagarix -Le dijo Arana reposado-. Él ama al vencedor y esclaviza al derrotado. -El Guamiquina es un italiano loco. cazar todos los días para sobrevivir en la naturaleza. Luego de saquear todo lo que dispongan. La razón del hombre. deberán trabajar para nosotros. Ellos nos brindan sombra y tranquilidad. a hacerles nuestros esclavos. pero veo que no ha sido así. pasarán a ser parte de nuestro pensamiento y comportamiento. Guacanagarix se quedo en silencio y luego de mirarle detenidamente le dijo: -Y yo que creí que ustedes traían un nuevo Dios para nosotros. junto a los hombres que detentan el poder. ya sé que no debo contar con ese Dios para nada.

el marinero con mayor experiencia debía comandar la vanguardia de 36 . avanzar hasta El Bijao con la misión de someter a los naturales que se encontrasen a su paso. Arana montó en cólera y casi gritando le dijo: -¡Yo soy quien manda en este Fuerte y con la potestad de la que estoy investido. un marinero viejo y morboso. le encargó la vanguardia junto con Jacomel Rico. pero tienen la fama de ser buenos guerreros. en caso de que estos sean atacados por los hombres de Maguana. con los Húsares de Sevilla. y que debían estar en condiciones de reforzar a los Cazadores del Tajo. Los hombres se quedaron quietos y en silencio. balbuceando en ocasiones y levantando sus brazos. Alonso Clavijo. el más gordo del Fuerte. Guacanagarix levantó su mirada al infinito y continuó con su ritual de guerra: danzando y cantando los areitos que había heredado de sus antepasados. Juan Arias y Juan Romero. le escucharon todas sus inquietudes y anhelos. A Bartolomé García. les dijo que debían llegar al Cibao y escudriñar toda esa zona en busca de la mayor cantidad de oro. En el grueso de la fuerza permanecerían junto a él: Alonso Chocero. Tan sólo se escuchaba el incesante caminar de los marinos. Arana se quedaría en el Fuerte defendiendo sus instalaciones y en condiciones de reforzar a cualquiera de los destacamentos. Su idea era decomisar todo el oro posible y capturar a Caonabó. algo preocupado. los hombres de Arana pusieron atención y escucharon el plan que él tenía para someter a los nativos: Ordenó a Pedro de Gutiérrez. Antonio de Cuellar. Nosotros tenemos las armas y el acero y sabemos cómo hacer la guerra! Oyendo eso. Luego Pedro de Gutiérrez le dijo: -Creo que será mejor que esperemos el retorno de nuestro Almirante. Siento mucho por las circunstancias. Rodrigo de Sánchez. Luego se acercó a Guacanagarix y le dio dos palmadas en la espalda: -Eres un buen hombre Guacanagarix -Le dijo-. Luís de Torres. Agustín de Zárate y Mateo de Alcántara (este último algo delgado y enfermizo). su líder misterioso. Pedro de Gutiérrez en cambio debía partir un día después con los Húsares de Sevilla. capturar a Caonabó y decomisar todo el oro disponible. con los Cazadores del Tajo. armó y apertrechó a sus cazadores. Luego salió del dormitorio y se dirigió al portón que permitía el acceso al Fuerte y se alejó en dirección a Botagua. Andrés de Yruenes. don Diego de Arana llamó a sus hombres más allegados y les comunicó su decisión de ir hasta Maguana.Una inquietud ligera y prolongada inundó el dormitorio de don Diego de Arana. Además dispondría de cien naturales para transportar los abastecimientos y apoyar en el combate a los españoles. García Alonso. Al siguiente día. Arana continuó levantando las cosas de su baúl. le ordenó avanzar y someter a los naturales de Tocupe en Maguana. a los cuales les dijo que había recibido la misión más difícil que era capturar a Caonabó. Reunidos en el batey de Botagua. que iban de un lado para otro en sus labores cotidianas. algo como molesto también le cuestionó a Arana diciendo: -Somos pocos hombres y no sabemos cuántos nativos sean. A Rodrigo de Sánchez. Nuevamente Diego de Arana se disgustó y le respondió a Sánchez diciendo: -¡Ellos son unos primitivos que no saben lo que es la guerra. el único carpintero disponible. y que para eso debía contar con la valentía de todos sus hombres. Chachu. tratando de encontrar algo que buscaba desde hace algunas semanas. un viejo contramaestre de Palos. exijo obediencia! Rodrigo de Sánchez.

el maestre Alonso que era médico. Rodrigo de Escobedo. Fernando de Triana y Juan Arraes. ciento cincuenta indios reclutados de Tacué. luego vendrán más. Fernando de Triana. junto con Domingo Vizcaíno (el tonelero de La Santa María). Domingo de Lequeitio (el último marinero en abandonar La Santa María). Bartolomé Torres. En esa instancia entró Anacaona. Juan de Jerez y Juan de Moguer. Rotaó. En la defensa del Fuerte de La Navidad permanecerían: Diego de Arana como comandante de los Dragones del Peñón y del Fuerte en general. el contramaestre Bartolomé García. Juan Soria. Les acompañarían para los abastecimientos y la batalla. Francisco de Huelva. Rodrigo de Jerez (procedente de Ayamonte). Diego Pérez (pintor de las naos). hermana de Bohechío señor de Xaragua. Junto con Gutiérrez marcharían Fernando Medel (un joven y aguerrido grumete). Diego Lorenzo. esposa principal de Caonabó. jefe nitaíno del Bijao. Bartolomé Biues. Diego Bermúdez. y discutió acerca de la presencia de los españoles en Marien. Caonabó le miró a Anacaona detenidamente y escuchó cada palabra que decía. dijo: 37 . Artarix y Bechío. Nuestros antepasados nos enseñaron a comer carne humana para rendir homenaje a nuestros dioses. nos roban todo lo que pueden y su ambición por el oro les enceguece y embrutece. hasta que terminaremos siendo extraños en nuestra propia tierra. violan a nuestras mujeres como si fueran animales. ¡Debemos matar a los invasores. Martín de Sevilla. La razón de nuestra existencia nos obliga a luchar hasta que se haya derramado la última gota de sangre. ambiciosos. en el sector montañoso de Tocupe. Andrés de Huelva. y más. asesinan a los hombres que reclaman respeto para nuestro pueblo. Artarix. dijo que el abuso de los españoles era exagerado y que su pueblo estaba como esclavo. Nos han oprimido quitándonos todos nuestros haberes. dijo que las mujeres de su pueblo eran violadas y convertidas en concubina y sirvientas. primero nos acostumbraremos a ellos y luego nos enseñaremos a ser sus sirvientes!… si permitimos que ellos se queden en nuestra tierra. flechas y lanzas deberán estar listas para destruir a los hombres que han venido con armas que escupen fuego. los hombres de más allá de los mares. jefe del Cotao. jefe de Tocupe. Nuestros arcos. porque si no lo hacemos. Cristóbal Caro (el único orfebre de la expedición). el Bijao. Miró detenidamente a los presentes y dirigiéndose hacia su esposo.los Húsares. Caonabó reunió a los jefes nitaínos del Cotao. Doscientos hombres de Guacanagarix estarían a su disposición en condiciones de cumplir cualquier misión que el comandante les asigne. Con la misión de patrullar los alrededores del Fuerte estarían Francisco López de Heredia. la ambición y arbitrariedad con que los españoles despojaban a sus hombres de sus bienes y objetos de oro. Diego Lorenzo. dijo: -Nuestras islas son lugares sagrados en donde nuestros dioses nos permiten vivir. dijo: -Malos e inhumanos. y más. Anacaona se mantuvo atenta y mirando a Rotaó. Diego de Salcedo (sirviente de La Santa María). sintió que un hálito de furia le inundaba todo el cuerpo. Se puso de pie y caminando lentamente. y Tocupe. Bechín. hombres buenos pero también guerreros. manifestó del abuso. Cuatro meses antes de finalizar el año. Alonso Morales (que era carpintero). Nosotros somos canibis y taínos. perteneciente al cacicazgo de Maguana.

y las personas sólo somos libres cuando vivimos de acuerdo a nuestra manera de ser. dijo: 38 . Luego levantó un cesto de dónde sacó un crucifijo y otros objetos de oro: -Este es el Dios que los intrusos adoran -Dijo lanzando el crucifijo y los objetos de oro al piso-. dijo: -Caonabó. ellos acabarán con nosotros. la razón de mi existencia es la razón de la existencia de mi pueblo. el dolor de mi pueblo es el mío propio. No tendremos libertad mientras no derramemos nuestra sangre. también se puso de pie y levantando su macana. con sus ojos negros y vivaces. será la libertad con que vivan nuestros hijos. Las flechas deben hablar cuando el sentimiento se ha agotado. cobardía. Si permitimos que nos maltraten. ¡No podemos permitir que asesinen a nuestros dioses y a nuestra gente! Mi vida está enraizada en esta tierra y mi sangre corre por ella como los ríos torrentosos. si no actuamos de inmediato. Caonabó se quedo en suspenso y dejó que el joven se pronunciara: -Soy Hatuey hijo de Yacubará -Dijo el joven muy sereno-. es el guerrero más valiente para enfrentar a los extraños. Decía ser un nativo noble. porque para ellos la dignidad es tener muchas cosas y el poder humillar al que no las tiene. Mediano de porte y delgado. La guerra es el único camino que tenemos para defendernos. por estas cosas nos persiguen hasta los rincones más lejanos. en miserables animales de esta tierra. Bechín. Donde vive el abuso no puede florecer la dignidad. ella nos castigará y nos convertirá en gusanos. Por estas cosas luchan y nos matan. las cosas avanzan rápidamente. entró a la reunión un joven adolescente llamado Hatuey. Repentinamente. señor de Tocupe. también se puso de pie y encarando a Caonabó. Vivir en la esclavitud es convivir con la indignidad. respirar el aire puro con que viven nuestras plantas. violan a nuestras mujeres e hijas y luego hacen nacer hijos que no son nuestros… ¡Debemos luchar hasta acabar con ellos! Caonabó escucho con detenimiento al joven y luego de meditar por un momento. Caonabó interrumpió repentinamente a Anacaona y dijo: -La libertad para nosotros será vivir en nuestra tierra sin que nadie nos moleste. el viento de los mares es mi viento. correr detrás de nuestras aves y manatíes. Sólo la sangre nos dará la libertad que reclamamos. tener cuántos hijos queramos. porque era hijo de un nitaíno de La Quisqueya occidental. mientras estos hombres de más allá de los mares. El valor con que defendamos hoy a nuestro pueblo. moriremos luchando porque sólo la muerte nos brindará la libertad total. dijo: -Esta tierra nos parió. Artarix que estaba sentado sobre un duho de piedra. Ellos creen que nosotros no tenemos dignidad. pero nos roban las cosas y nos hacen sus sirvientes. y si es del caso. Nos dicen que este es su Dios de paz e igualdad. señor de estas tierras. He decidido venir y juntarme para luchar y acabar con estos invasores. llevaba un pequeño guanín en el pecho y unas hermosas tataguas en las orejas. nos dio la vida y nos quitará algún día. Debemos luchar por nuestra libertad. convivan dentro de nuestros territorios. adorar a nuestros ríos y cascadas.-Nuestros pueblos nunca podrán tener libertad. Al verle entrar con un aire de altivez y valentía. He venido a Maguana porque conozco que Caonabó. Nuestra humildad para ellos es sumisión y nuestra amabilidad.

39 . Los cemíes ya nos han abandonado y no estarán nunca más con nosotros…hemos permitido que un nuevo Dios desplace a los nuestros. Ven y acompaña nuestra tragedia. estás en todas partes porque puedo escuchar tus pasos yendo y viniendo por debajo de las sombras. Miles y miles de taínos tratados como animales. Caonabó le escuchó algo molesto y llamó a Artarix. y le dijo que preparara a sus hombres para salir al encuentro de los españoles. El ruido de los tambores. aspiró profundamente hasta quedar completamente extasiado. continuó con su rito y volvió a lanzar bocanadas de tabaco frente a los cemíes de madera. Baibrama. madres pariendo hijos de los invasores…Ellos vendrán con más gente y más armas y nos derrotarán. si serían castigados por haber permitido que se adentraran en su tierra. nuestras casas y sembríos. Debemos destruirles a ellos y a Guacagagarix que se ha convertido en su amigo. y convivir con ustedes. y repetía frases. ¡Oh espíritus hupias que habitan el mundo de los muertos y vienen a nosotros buscando la manera de chupar nuestra energía. continuó agitando el ambiente que se llenaba de humo de tabaco. Sin embargo. Caonabó mandó a llamar al behique de Maguana. Más allá de nuestra vista y oído. Guobiran. te haces diminuto y gigante. e hizo celebrar el ritual de la cohoba. detrás de los árboles y rondando el bosque. tú que agitas con tempestades nuestros mares y bosques. Estas allí. se acercó con disimulo y le comunicó que los españoles avanzaban en dirección al Cibao. porque el mundo de ustedes es el mundo más cercano al nuestro. es el ruido permanente de la vida que nace y muere en cada instante. a fin de determinar lo que sucederá en el futuro. si los designios de los dioses estaban a su favor o en contra. hermano de Caonabó y cuñado de Anacaona. Corocote y Maketauri! Una nube gigante se aproximó desde el oeste y llegó hasta el sitio montañoso en que se encontraba Caonabó y sus hombres. ¡Vengan espíritus bondadosos de Maorocoti. le tomó de la mano y le hizo una señal de espera. Los invasores y traidores deben morir empalados como dicen las leyes de nuestros antepasados… Luego les ofreceremos a nuestros dioses. y de haber permitido que ellos se asienten en las tierras de nuestros antepasados.-Ha llegado la hora de actuar en contra de los invasores. -¡Oh Guabancex -Continuó el behique-. El behique de Maguana tomó el tabaco y se colocó en las ternillas. Luego levantó sus brazos y gritando dijo: -Espíritus protectores que nos han permitido acercarnos a Seming y transmitirle nuestras quejas. el dolor nos oprimen hoy más que nunca y nos sentimos solos. y saltaba y se extasiaba. Podemos sentirles a nuestro lado. Afuera del caney en que se encontraba Caonabó. su cuerpo gigante destruyendo las cosas a su paso. sí. Él nos acusará de habernos traicionado los unos a los nosotros. Se sentó en un duho de madera y comenzó a hablar lentamente: -Veo la venida de Yocahú -Dijo balbuceando-: Sus ojos enormes y sus brazos alargados. la multitud danzaba y gritaba al ritmo de las caracolas. -Veo dolor y muerte -Dijo-. Le dijo que venían con tropas propias y los naturales de Marien que habían decidido apoyarles. Luego la nube se convirtió en ventolina y después en un viento huracanado. sangre de rebeldes muertos. Mientras tanto el behique de Maguana. Le pidió que les dijera si era conveniente o no hacer la guerra. Maniocatex. los pasos pequeños de los insectos nos encierran.

y le fue a empalar al lado del bohío en que vivía el nitaíno. hizo la señal con que sus antepasados los canibis. habían llegado a los límites del Cibao y acampaban en el batey de Bijao. entonces un escenario de lascivia se tejió en el ambiente y los retorcijones de la joven aumentaban el instinto sexual de los indígenas y españoles. Estaban tristes y cansados. salió corriendo en dirección al bohío y se quedó aterrorizado al ver la cabeza de Jacomel clavada sobre un palo. Caonabó levantó su macana adornada con filos de oro e hizo que toda la gente gritará. Caonabó salió al batey en donde la gente le aclamaba y trazando una línea diagonal en su pecho. Anacaona se acercó a Caonabó y le tomo del brazo. Luego. recogió su pelo largo y se colocó una corona de plumas. Tomó varias pinturas en sus manos y se pintó la cara de color rojo y su cuerpo de amarillo. y lanzarán sus flechas al aire. un natural del Bijao se paró en el centro del batey y dirigiéndose a Jacomel. Los dioses no nos ayudarán en nada que nosotros no podamos ayudarnos. y se hirieran ligeramente el mentón como señal de indignación e ira. Arranchó el medallón de oro que llevaba en su cuello y le entregó a Anacaona. Los presentes se quedaron perplejos y no dijeron una sola palabra. Luego. Sólo nosotros podremos decidir nuestro futuro. Sin embargo. Luego. nuestro único destino es luchar hasta la muerte. Luego. Jacomel Rico fue el primero en tomar a una joven natural que se cruzó por su delante. el resto de españoles fueron tomando las mujeres que deseaban. Un grito de indignación salió de su garganta enfurecida. Inesperadamente. El viejo Bartolomé García que se encontraba fornicando con una mujer madura. y pidieran guerra. tomo el arco entre sus manos y lanzó una flecha al cielo. Se acercó a ella y la besó a la fuerza. Caonabó comenzó a caminar en círculo mientras se quitaba su corona de plumas y el peto de algodón que cubría su pecho musculoso. una decena de mayuhuacanes y maracas sonaron en el batey en donde la multitud pedía guerra y venganza.Caonabó se quedó silencioso un momento y regresó a ver a Anacaona. el natural le tomo del cuello y lo decapitó como era costumbre taína. y se fue escabullendo por el monte hasta llegar a la orilla del mar y tenderse en la arena. Una fuerza erótica incontenible hizo que la joven se rindiera luego de poner resistencia. Jacomel Rico tomó a la mujer joven por sus senos y le fue lamiendo lentamente hasta llegar al ombligo. -¡Somos nosotros quienes debemos trazar nuestro destino! -Les dijo en forma enérgica-. 40 . al darse cuenta del asesinato. e iban haciendo el amor con ellas. por lo tanto. mientras los indígenas de Marien contemplaban indignados las violaciones a las mujeres de su tierra. como que el ambiente abrumador de la vegetación y el abandono les había mermado las ganas de continuar adelante. le insertó un puñal en su pecho. Jacomel no pudo pararse y tratando de alejarse recibió un último macanazo que le dejó tendido en el piso. le quitó el hilo fino que apenas cubría sus partes íntimas y le tiró al piso. se puso sus narigueras y orejeras y acopló el mao a su pecho. Mientras tanto los españoles al mando de Rodrigo de Sánchez. la presencia de mujeres jóvenes y desnudas les levantaba el ánimo y los deseos de fornicar intensamente. con lo cual declaraba la guerra formalmente a los invasores. Luego se desnudó y le hizo el amor frente al frenético deseo de los demás indígenas y españoles. Se colocó delante del behique y tiró los cemíes por el piso. desmoralizados. iniciaban el reto de una guerra a muerte. le brindó una sonrisa de amargura y luego volvió a mirar a los presentes.

Lo cierto es que tengo un presentimiento fatal que no me deja dormir desde hace tiempos. Rodrigo de Sánchez se quedó pensativo por un momento y colocando su puño en el mentón. Debemos ser rápidos e intrépidos. les dijo: -El día de hoy debemos dormir tranquilamente. Guacanagarix se levantó de la reunión y salió a caminar fuera del bohío. -Sí -Respondió Guacanagarix-. Señor -Manifestó Andrés de Yruenes entrometiéndose en la conversación-. -¡Debemos acabar con ello! -Comentó Bartolomé García con un sentimiento de rencor que se dibujaba en su rostro. y se ha dado la fama de ser un canibi indestructible. les hemos resentido profundamente. Estamos en su territorio. que disparaban alocadamente tratando de atemorizarles. pero nuestras fuerzas son escasas -Dijo Antonio de Cuellar sacándose el casco y colocándole en su brazo-. caso contrario seremos destruidos. y se tapó la boca para no reírse a carcajadas. ha crecido y vivido a lo largo y ancho de Quisqueya. -Han desparecido estos cobardes -Le dijo Rodrigo de Sánchez a Guacanagarix mientras contemplaba sus manos temblorosas-. y lo que es peor. Rodrigo de Sánchez se puso de pie y acercándose a Guacanagarix le dijo: 41 . A llegar la tarde. Si ni siquiera sabemos cuántos y dónde viven. y como que no están con nuestra causa. -Sí. y se maldijo a sí mismo por haberlos acompañado en sus arbitrariedades. No sé si Gutiérrez haya llegado al Cotao y siga detrás con sus hombres. caerle a Caonabó en el momento y lugar en que menos se imagine. -¿Y tú crees que podamos acabar con ellos? –Le preguntó Alonso Chocero-. Somos demasiado pocos para enfrentarnos con ellos. -Caonabó es un hombre impredecible -Continuó comentando Guacanagarix-.Los naturales del Bijao desaparecieron en la selva mientras eran perseguidos por los hombres de Rodrigo de Sánchez. Él conoce estas montañas como la palma de su mano. Luego volvió a entrar en el bohío y dirigiéndose a los españoles. cortarán nuestras cabezas y nos empalizarán. Creo que no volverán jamás. él quien nos ha ofrecido atacarnos y destruirnos a los de Marien por traidores… Debemos llegar pronto a Tocupé y destruirle sin que tenga tiempo para reaccionar. Los naturales de Marién son jóvenes que no saben de la guerra. Debemos hacer todo lo posible para apoderarnos de ese sitio. él aparecerá en cualquier momento. -Los hombres de Caonabó pronto vendrán por nosotros -Comentó Alonso Clavijo con su cara entristecida-. y maldijo a los españoles. dijo: -Tienes razón Guacanagarix. los españoles y los hombres de Guacanagarix acampaban silenciosos en el batey del Bijao. Ya no serán nuestros amigos. la sorpresa es un factor fundamental en la guerra. considerando que será el último día en que descansemos en paz sin la presencia de Caonabó. y por lo tanto. -Pero dicen que en el Cibao existe mucho oro. mientras una ola de incertidumbre se asentaba en sus rostros. Él fue quien le recibió al Guamiquina lanzándole flechas en la playa de Yaqué. Vendrán y nos asesinaran. Pero nuestros hombres están desmotivados y no quieren ir más adelante hasta que nuestro Almirante llegue.

a Rotaó que cubriera el flanco norte y evitara que los españoles y naturales de Marién escaparan. En verdad que él era un hombre muy extraño. Mañana a primera hora partiremos a Tocupé. es necesario que llevemos la delantera. La muerte está todavía lejos de nosotros… Aquella noche en que la bruma cubría con su manto espeso la misteriosa soledad de El Bijao. Caonabó llegó con sus hombres a las cercanías del poblado. pero tú. un sentimiento fatal se recoge en nuestra conciencia. Lo puedo sentir. Artarix los degolló con sus propias manos y ordenó que les dejaran tendidos junto a unos arbustos. Finalmente. los nitaínos de Caonabó atacaron El Bijao en forma rápida y sigilosa. pero qué podemos hacer si no existe otra alternativa. Cuando las fuerzas indescriptibles de la muerte llegan hasta nuestras percepciones. sólo tu Guacanagarix. pero estos naturales no me inspiran confianza. Cuando el Almirante partió de regreso a Castilla. fueron tomados prisioneros: Agustín de Zárate y Mateo de Alcántara. -Siento que ese salvaje ya está encima de nosotros. Luego fueron impactados con flechas envenenadas: Alonso Clavijo. Alonso Chosero y Andrés de Yruenes. Yo le vi llorar disimuladamente e inclinar su cabeza y orar por nosotros. Debemos apresurarnos para sorprender a Caonabó en las montanas del Cibao… Los españoles y naturales que escuchaban a Rodrigo de Sánchez. y como que vamos resignándonos a esperar lo indecible. Guacanagarix como que no es sincero y nos está engañando. percibir.-Sí. siendo muertos una docenas de ellos por la furia de las macanas de los hombres de Artarix. y a Bechín. no seas ridículo -Le respondió Rodrigo de Sánchez-. La única vez que le vi sonreír fue aquella noche que llegamos a San Salvador. yo tengo el mismo presentimiento. y esperamos el momento fatal en que dejamos de ser sin saber que hemos sido. impredecible.Preguntó Bartolomé García. Después. intuir. Artarix ordenó que a estos se los juntara con los anteriores. como que tiene un olor extraño que percibo venir desde las montañas. como que desconfiaba de todos nosotros. Señor –Insistió García-. Los naturales de Marien fugaron despavoridos en medio de la noche. Artarix y su gente capturaron a Bartolomé García. -Señor. No sé qué. Luís de Torres. -Anda. Rodrigo de Sánchez le quedó mirando a García y dándole una palmada en el hombro. le dijo: -Yo tengo igual presentimiento. García Alonso. 42 . lo más trágico. tengo la impresión de que algo anda mal en este asunto -Le comentó Bartolomé García a Rodrigo de Sánchez mientras la gente salía del bohío-. le dijo: -Sabes. pero no pudo decirme nada porque su voz se entrecortó y le salieron unas lágrimas. él me quiso decir algo. Juan Arias y Juan Romero. ensimismado. Antonio de Cuellar. Lo tengo desde el día en que zarpamos de Palos. podrás llevarnos al corazón mismo de sus dominios. salieron lentamente y se dirigieron a sus bohíos. Rodrigo de Sánchez dibujó una sonrisa extraña en su rostro y dándole nuevamente unas palmadas en el hombro. Debemos atacar primero sin darle la oportunidad de que reaccione. sólo le he visto encerrarse en sus problemas y hablar muy poco. -¿Acaso es la muerte la que está cerca de nosotros?. Ordenó a Artarix que atacara por el flanco sur a la señal de los tambores. A la señal convenida. que atacara por el flanco oeste.

Ordenó que se les cortara sus cabezas y se las pusiera sobre unos palos de chontaruro. sin pronunciar una sola palabra. simplemente mereces vivir avergonzado. Luego fue expulsado de sus territorios para que nunca más volviera a pisar la tierra de Maguana. se acercó a Caonabó y le pidió autorización para comerse la cabeza de Rodrigo de Sánchez y ofrendarla al dios Nitibao. Domingo Vizcaíno pasó muy cerca de donde se encontraba Maniocatex y no tuvo la menor idea de que lo estaban observando. quiero más oro y mujeres! -Gritó Chachu. decidió avanzar por su propia cuenta en dirección al Cotao. Mientras tanto Caonabó y Rotaó llegaron al batey del Bijao y capturaron a Rodrigo de Sánchez y a Guanacarix. El valor de una persona consiste en afrontar con altivez la derrota y con humildad el éxito. también se encontraban bebiendo junto con los españoles. se aproximó a éste y le dijo: -Los cobardes temen a la muerte porque no tiene respeto a la vida. Mientras tanto Maniocatex. Es por eso que no te mereces ni la vida ni la muerte. sacó su puñal de sílex y le extirpó el corazón a Rodrigo de Sánchez. aniquilarlas. el joven nitaíno que había perseguido incansablemente a los naturales de Marien. destruirlas. Hatuey clavó unas cuantas puñaladas y prometió luchar contra los extraños hasta el último día de su vida. Caonabó ordenó que se reunieran en el batey toda su gente y trajeran a los muertos y prisioneros de Marién. Mirando las manos temblorosas de Rodrigo de Sánchez. Los indígenas que Guacanagarix había dejado al mando de Gutiérrez. ni amor. El que traiciona no tiene corazón. Con un gesto de bravura. Luego se metió en un bohío y continuó bebiendo y fornicando. Y Caonabó ordenó que Guacanagarix sea extirpado el ojo izquierdo y amputada su mano derecha. Habiendo terminado de decir esto. Allí miró a los hombres de Gutiérrez que bebían y fornicaban. Caonabó observó a cada uno de los empalados que habían sido colocados en círculo con el signo de la maldición canibi. y comenzó a besarlos. y que se los abandonara en el monte. el Dios más sanguinario y rencoroso que no permitía que nadie se atreviera a entrar en sus dominios. A los naturales de Marién que cayeron prisioneros. A la mañana siguiente. casi desnudo se 43 . Frente al rostro mutilado de Sánchez. Avanzó rápidamente por los caminos más directos hasta que llegó a las proximidades del poblado. el jefe canibi que más hombres de Marién había asesinado. Ordenó que los cuerpos sean tirados en el camino y dejados allí por siempre. Creía que lo más lógico era cortar la retirada de las fuerzas de Guacanagarix. el marinero viejo que apenas lograba mantenerse en pie. atacó por el oeste y capturó a los demás españoles. Sacó unos objetos de oro que llevaba impregnados en la cintura. Hatuey. Domingo de Leiquitio.Bechín por su parte. que se robaban las cosas de los bohíos y se repartían: -¡Oro. mientras acarreaba un trapo desgarrado que hacía de bandera de los Húsares de Sevilla. para que todos recuerden que no debía quedar ningún extraño en sus tierras. ordenó que se les cortara sus orejas y sus narices. Maniocatex observó detenidamente los acontecimientos. ni vergüenza que le reclame algo. Se desprendió de su arco y sus flechas y se sentó. evitar que lleguen a unirse con las demás fuerzas españolas para reorganizarse. Luego se aproximó a Guacanagarix y tomándole del cabello le dijo: -Los traidores no se merecen la vida porque son ruines y miserables. los acarició con infinita dulzura pegándoles junto al pecho.

Una larga humareda en el centro del Cotao. sin tener que trabajar como los siervos. -¿Y por qué me hablas con tanto orgullo y desprecio?-. -Nosotros preferimos lo segundo -Respondió Caonabó y dando algunos pasos adelante. Pues el Almirante ha ido a nuestra tierra en busca de más soldados. -¿Y por qué creen que nosotros debemos ser sus esclavos? -Insistió Caonabó indignado. -¿Y por qué destruyen nuestros dioses. No había tenido noticias de sus hombres desde hace algunos días. que los naturales de Marién. en donde quien lo posee puede conseguir todo lo que quiere. Mientras tanto en el Fuerte de La Navidad. Maniocatex lleno de furia. Existe una tranquilidad que no me gusta para nada. dos días después de estos acontecimientos. se los dejó con vida a fin de que fuera Caonabó quien dispusiera de su suerte.paseaba por el batey en compañía de Medel que le tomaba de las nalgas. a sus continuos reclamos interiores. acogió temiblemente a los cuerpos incinerados de los hombres de Guacanagarix. nuestras mujeres y nos roban todo lo que pueden? -Porque para nosotros las mujeres son un botín de guerra y las empleamos para saciar nuestra necesidad de sexo -Respondió Escobedo levantando la cabeza-. son herejes y practican la brujería. que poco a poco eran devorados por los hombres de Maniocatex. es decir. No tiene modales ni costumbres… son gente sin inteligencia. Al mirar a Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Escobedo atados a un árbol. Volvió a preguntarle Caonabó. fueran sacados el corazón y que estos se ofrendaran a sus dioses como rezaba la tradición. Diego de Arana permanecía intranquilo. -Porque muy pronto se convertirán en nuestros sirvientes. casas. renegando de la maldición de encontrarse en esas tierras y en esas condiciones. ordenó que todos los españoles fueran capturados y decapitados. armas y caballos. Fernando de Triana y Andrés de Huelva acosaban a unas muchachas que corrían despavoridas por el monte. -Es extraño que no haya noticias de nadie -Le comentó Diego Bermúdez a Arana mientras le arreglaba el cuello de su camisa-. Ellas dan placer y regocijo a nuestra tristeza y abandono. ordenó a Hatuey que les cortara la cabeza. pero resulta que llegamos a estas islas por casualidad. Caonabó llegó al Cotao. A Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Escobedo. se comen a sí mismos burlando las leyes de Dios y la cultura. lujos y vivir como un Don ennoblecido. nuestras cosas. 44 . se aproximó a ellos y mirándoles detenidamente les dijo: -¿Por qué han venido a dañar la vida de mi pueblo? A lo que Gutiérrez respondió: -Hemos venido buscando una ruta para llegar a La India. y que su cuerpos fueran empalados a lo largo de la trocha que llevaba del Cotao a Habigüey. y puede tener muchas propiedades. El oro es un metal muy preciado en nuestra tierra. Ustedes son unos salvajes que no conocen ni a Dios ni al Santo Papa. Pasaba las horas meditando y buscando soluciones a sus pensamientos repetitivos. Muy pronto llegará y ustedes tendrán que someterse o desaparecer. no conocen lo que es el pudor ni la moral. -Porque ustedes son seres inferiores… -Respondió Gutiérrez con desprecio-.

45 . Le decía también que le amaba mucho y que deseaba retornar para nunca más salir de España. Luego encendió una antorcha y se puso a escribir intensamente. Le decía que pronto volvería y que llegaría rico y exitoso. Le comentó de todos los problemas que tenía y se despidió con un abrazo fuerte. aquella noche no sintió temor alguno. Caonabó ordenó que se cercara toda la empalizada y que se prendiera fuego a todas sus instalaciones. hasta que constató personalmente que todo se había consumado. El Almirante es de aquellos hombres que nunca se rinde: es perseverante y testarudo. La idea de Caonabó era de que los españoles fueran quemados vivos y que todo quedara en cenizas y que nadie volviera a topar esas cenizas por considerarlas malditas e indeseables. como hombres. debemos tratar de sobrevivir con algo de esperanza. A más de decir unas cuantas cosas. Pero qué más queda. A continuación se puso de pie y apagó la antorcha. Diego de Arana ordenó redoblar la vigilancia del Fuerte de la Navidad y ser incluido en el primer turno de guardia. que los naturales de Marién habían abandonado los alrededores del Fuerte. se encontró con Francisco López de Heredia. creo que el Almirante ya no volverá y tendremos que arreglarnos solos. -No. aquella que nunca dejaba de alumbrar sus pesares y a la cual contemplaba siempre que tenía sufrimientos. al poco tiempo fue informado por Bartolomé García. Arana se limitó a hablar lo estrictamente necesario. Miró detenidamente el curso de la luna llena. Una locura de la que me arrepiento todos los días.-Sí -Le respondió Arana-. el Fuerte de La Navidad quedó en cenizas y los restos de sus habitantes tirados por el piso. En las primeras horas de la madrugada. Al llegar a la puerta principal. que había sido leal y comedido. A Bartolomé Biues le encontró en la parte posterior del Fuerte y se quedó conversando un momento sobre las actividades diarias. En efecto. Finalmente llegó al dormitorio de los marinos y fue mirando a cada uno como si fuera la última vez que estuvieran juntos. Vivir en esta isla por el resto de nuestra vida me atemoriza. -Esta es una aventura en la que nunca debí enrolarme . valientemente. Como que el silencio se convierte en un emisario maligno que no dice nada. Aquella era una carta de aquellas que siempre escribía pensando en su madre. pero qué más podemos hacer sino resignarnos al destino. Él vendrá por nosotros a menos que le suceda algo. yo creo que pronto volverá -Comentó Bermúdez-. de cementerio.Comentó Arana terminando de arreglarse-. Salió en medio de la noche a pasear por la empalizada del Fuerte y fue visitando uno a uno a sus marinos. Es una tranquilidad espantosa. y que ahora ya no tenían a nadie que les protegiera. pero aquella noche sentía que en la parte exterior del Fuerte había algo que los amenazaba. un natural alto y fornido se paró delante del Fuerte de la Navidad y pidió a sus nitaínos que se aproximaran a él para que recibieran sus últimas disposiciones. Aquella noche. indomable. Se colocó una medalla de trapo con la imagen de La Virgen de la Candelaria y se persignó. Para decir la verdad. La luna y los árboles le causaban temores e ideas incomprensibles. No sabía por qué. Luego de seis horas de fuego interminable. Caonabó se paseó incansablemente por la parte exterior. que compraría muchas tierras y se casaría con Petronila de Sevilla. sin embargo.

Finalmente se quedó parado delante de las ruinas y dio un grito tan intenso que se le cayó el gorro. -¡Mil veces maldición! -Dijo y se puso a llorar tendido en la arena. Caminó alrededor de Guacanagarix y repentinamente le dio una patada en el estómago. insoportable. Seré tu servidor incondicional y trabajaré y trabajarán mis hombres para ustedes y para el que dicen: Su Majestad. Al verle llegar acongojado y mutilado. la espada y los pies de Colón. Pues allí se enteró de que había mujeres que vivían solas en medio de los montes agrestes y seres humanos que comían carne humana. Luego se rió profusamente y maldijo. dolorosa. Guadalupe y Deseada. -Juro mi Guamiquina -Le dijo Guacanagarix al Almirante-. y crearles un temor infinito con respecto a sus conquistadores. mis tierras y mis animales. mis playas y todo cuanto encuentres en mis tierras. y que se encontrara a los culpables y se les aplicara el vil garrote. le ofreció cuatro de sus hijas a fin de que las utilizara como esclavas y concubinas. Caminó por la playa repitiendo las mismas frases y siguiendo el mismo recorrido: un ir y venir que no se terminaba nunca. también es cómplice este maldito natural -Dijo-. y como prueba de su sumisión y lealtad. Y es así como volvió a Quisqueya luego de haber pasado por la isla de Carai. que tantos comentarios favorables le había valido en La Corona Española. que era un hombre macabro que pensaba que a los naturales había que someterles y esclavizarles. O bien es nuestro esclavo incondicional o bien muere. Como prueba de mis palabras. Al llegar a la isla y contemplar las ruinas del Fuerte de La Navidad. fue culpar del suceso a Guacanagarix. el Almirante se quedó desconcertado. también nos odia pero por temor nos soporta. Guacanagarix besó el crucifijo. Creía que era un natural traicionero y falso. había conseguido que le concedieran una flota con un millar y medio de soldados. Alonso de Ojeda sonrió sarcásticamente y se tomó de la barba con un gesto de incredulidad.Un mes después de aquel acontecimiento. Guacanagarix inclinó la cabeza y poniéndose de rodillas le juró a Chanca y al Almirante que él no había hecho nada en contra de los españoles. le hizo arrodillar nuevamente y le obligó a jurar besando el crucifijo. por un sinfín de islas pequeñas en medio de un mar embravecido. Lo primero que se le vino a la mente al Almirante. 46 . -En el fondo. pero luego reflexionó y le pidió al médico Diego Álvarez de Chanca que lo investigara. Luego llamó a su hermano Diego y le dio la consigna de que capturara a todos los indígenas del sector y les aplicara el tormento. pongo a tu disposición mis bienes y mis mujeres. pertrechos y abastecimientos. El Almirante luego de escucharle detenidamente. Luego de tanto bregar y suplicar a sus reales majestades. el Almirante llegó a la playa en la cual había construido el Fuerte de La Navidad. Debe preferir lo primero porque lo segundo será su muerte cruel y despiadada. A ellos les llamaban canibis. sin dejar de lado sus principios cristianos. Conoció muy de cerca algunas islas a las cuales bautizó con el nombre de María Galante. sino que Caonabó. que él no había conspirado en contra de los españoles y que no lo haría nunca. el Almirante pensó en mandarle a la hoguera. el cacique de Maguana había atacado a sus poblados y había destruido el Fuerte de La Navidad. no aceptó tal ofrecimiento y a cambio las obsequió a Alonso de Ojeda. Colón. y volvió a patearlo hasta que se cansó. no darles oportunidad a nada. que nunca te traicioné. y le prometió fidelidad eterna.

Luego se apartó de los presentes y se dirigió a la playa y se mojó los pantalones. ni tampoco podía decir una sola palabra. Y Taputafir le acarició el cabello y le habló varias cosas al oído. y que se celebrara una misa de cuerpo presente. y apretándose los cilicios hasta lo más insoportable. Se arrodillo y gritó tratando de recibir una respuesta. En medio de la orilla y levantando su rostro al infinito. y haciendo penitencia. que era capaz de levantar a un hombre en cada brazo y que tenía la fuerza de un caballo. Luego se dirigió al monte y caminó entre la maleza hasta que desapareció por completo. el Almirante organizó algunas columnas con el fin de capturar a Caonabó y someter a los del Cibao. y que cuatro curas dominicos que le habían acompañado en el viaje. El Almirante ordenó a sus hombres desenterrar a los españoles que habían sido sepultados en el Fuerte por Guacanagarix. llamó al cura Bernardo Boyl y le hizo bendecir en nombre de Dios y La Corona de España. dijo: -¡Taputafir. Anda y somete a todos los idólatras que encuentres por estos lugares y cristianízalos. bravo. fundó la Villa que sería la primera de las nuevas tierras descubiertas. A lo lejos divisó unas playas hermosas y decidió fundar La Villa Isabela.Y cogiéndole de cuello le levantó hasta su cara. Entonces el Almirante con su mirada clavada en el piso. Luego de pasar algún tiempo realizando reconocimientos e inspecciones en la zona. Recordó la sentencia que le había marcado Taputafir hace algunos años y la obligatoriedad que tenía de cumplir con su palabra. El Almirante le dijo a Margarit: 47 . Taputafir se apartó a un costado de la playa y desde ese sitio le habló a su interior diciendo: -Ve y funda una ciudad a la que pondrás el nombre de tu preceptora. y de pronto vio que un hombre vestido de blanco venía caminando por las olas y se aproximaba a él. de ceño fruncido y mejillas pronunciadas. y le miró con un desprecio tan profundo que nunca olvidaría Guacanagarix. se colocaran sus sotanas y celebraran misa. El Almirante sin levantar la mirada. el señor de Cibao. Se había corrido el rumor entre los españoles que el cacique Caonabó era alto y musculoso. continuó rezando y bendiciendo la bondad divina. llevar la palabra de Dios a tierras lejanas en donde su presencia es desconocida. porque ellos deberán pagar caro el precio de su idolatría y promiscuidad. el Almirante ordenó izar velas y hacerse a la mar con el fin de encontrar un nuevo sitio. he cumplido a cabalidad la promesa de navegar en dirección a donde el sol se oculta. caminar con sus misioneros para que evangelicen a esta gente hereje y pagana. y se sumergió en el agua y lloró desesperadamente por su amigo Diego de Arana. En esa instancia. y no le podía divisar su rostro. Habiendo dado santa sepultura a los españoles muertos en el Fuerte de la Navidad. y a esta isla la bautizarás con el nombre del hombre más santo de la cristiandad. y le halagó y le puso su sombrero en la cabeza. y tratar de civilizar a estos salvajes inocentes. Mosén Pedro Magarit fue el encargado de llegar al corazón de la tierra de Maguana y capturar a Caonabó a cualquier precio. Allí clavó su espada y juró no dar descanso a su brazo hasta acabar con la vida de Caonabó.

-No Magarit -Recalcó el Almirante tomándole del brazo-. porque son cobardes milenariamente. Se acercó a su lado e inclinando la cabeza dijo: -La obsesión es una enfermedad que acaba las energías y enferma el espíritu. Estaba extremadamente intolerante e irritable. El Almirante le tomó del brazo y le dijo: -Sí. En el trayecto se fue construyendo el Fuerte Santo Tomás. Tranquilidad y paciencia. -Insisto Señor -Replicó Margarit indignado por las disposiciones. el Almirante mandó columnas de reconocimiento y combate que iban por las trochas de Villa Isabela hasta el Cibao. los regalos. No debes discutir a la voz de la experiencia. Sé que tus hombres tienen mucho temor. El Almirante se quedó pensando por un momento y le respondió: -Sí Guacanacarix. La presencia de él. Durante las noches se pasaba en vela sin poder conciliar el sueño. Se volvió más ensimismado e poco sociable. Así funciona el mecanismo infalible del engaño que gobierna nuestra mente. 48 . en donde la moral y los valores son distintos. en medio de la multitud de soldados. sí. obstinado. hasta que él crea que verdaderamente es nuestro amigo y luego lo atrapamos. Vega Real y Fuerte Santiago. Por lo tanto. No podía soportar la idea de que Caonabó fuera incapturable o que fuera la amenaza más grande de la isla. -Pero Señor -Comentó Margarit-. el adulo. Pero el Almirante se dio cuenta que no sería fácil engañarle a Caonabó y ponerle a su servicio. pero estamos acá en las Indias. Si te dejas dominar por la pasión perderás la razón y la energía.-Es indispensable que captures a Caonabó y que esto sea pronto. porque ellos son traidores por naturaleza. esas son nuestras normas de caballerosidad. la paciencia es el dominio de todas nuestras energías. luego te equivocarás y volverás a fracasar hasta que te cansarás de aquello. Caonabó tiene esas cualidades y por eso es superior a vos. lo que debemos hacer es engañarles y utilizarles para que sean beneficiosos a nuestros propósitos. La tranquilidad nos da sabiduría y la paciencia tesón. la falsa amistad. no solo que influye en la voluntad de los de Castilla sino que amedrenta el espíritu de la empresa. primero la confianza y luego la traición. tampoco conocen el concepto del valor. -Sí -Le respondió el Almirante-. pero eso es importante porque ellos encontraran que la única manera de sobrevivir es desconfiando de sí mismos y eso incrementa su efectividad. ni aquello que nosotros llamamos lealtad. Durante algunas semanas. Le comenzó a ver en todas partes: le veía entre los árboles de los caminos. El Natural debe ser capturado empleando primeramente el engaño. mi amigo Margarit. Es mejor quitarle la vida en el campo de batalla antes que darle muerte a traición. Fuerte de La Concepción. Pero antes. conversando con los españoles o intercambiando ideas con los naturales. Guacanagarix también había decidido ayudar al Almirante en su premura por capturar a Caonabó. pensando que en cualquier momento sería atacado por Caonabó y posiblemente quemado y devorado. tienes razón: paciencia y tranquilidad. Serenidad Guamiquina. Margarit se quedó meditando luego de escuchar al Almirante y no supo qué responder. Aquí no existe aquello que nosotros llamamos honor. debeis obtener la mayor cantidad de oro que podais y a cambio se le proporcionará baratijas… También es necesario que se le dé la idea de que somos muchos y que pronto vendrán más y más hasta que finalmente tendrán que aceptar nuestra superioridad. porque los nativos no tienen dignidad. El necio yerra por su obstinación y el ingenuo por su exceso de confianza.

debemos buscar tierras y más tierras hasta alcanzar el dominio total. Guacanagarix comenzó a bailar. parte inseparable del aire y los animales. Repentinamente. Margarit. que había sido designado comandante del Fuerte. dijo en su lengua madre: -Beso y pido perdón a esta tierra por haberla traicionado. No podemos detenernos. Todo cambiará en adelante hasta que ustedes sean parte nuestra como todas sus riquezas. Magua y Xaragua. por su parte. No podemos darnos el lujo de estar quietos ni esperar. Los naturales habían adoptado la estrategia de atacar y retirarse. eres muy importante para nosotros porque sin tu ayuda nos sería imposible cazar a ese natural maldito. Somos hijos de la tranquilidad porque nuestros antepasados vivieron miles de años en este lugar. El objetivo de Caonabó y los caciques de Higüey. -Ven.-Caonabó pronto vendrá hacia ti -Continuó Guacanagarix-. levántate Guacanagarix . y traeremos cosas nuevas y les cambiaremos de costumbres. La corona de plumas que llevaba puesto en la cabeza fue rodando por el suelo. Debemos estar un día en un lugar y otro día en otro. Sus fuerzas eran demasiado pequeñas y no tenían la capacidad operativa para enfrentarse a los españoles.Le dijo-. luego se inclinó y besando un puñado de tierra. él pensará que eres una presa fácil de cazar. Así nos unimos con la naturaleza y fuimos parte de ella. Guacanagarix se levantó del brazo del Almirante y caminaron en dirección a la peña de Tatagua. si no le demuestras bravura y coraje. Vendrán más animales a poblar tu tierra. Mientras tanto Caonabó seguía atacando a los españoles a lo largo de las trochas que iban de Maguana a La Isabela. pero la paz intensa es una sepultura. debemos caminar. parte inseparable de los montes y los ríos. Sin embargo. porque tampoco entendió nada de lo que decía. El Almirante contempló con asombro la actitud de Guacanagarix y no dijo absolutamente nada. sin tratar de oponernos o forcejear. tienes razón Guacanagarix -Le respondió el Almirante-. Consideraban que este Fuerte era una amenaza para la tranquilidad de los cacicazgos y que se había convertido en un centro de robo y explotación indiscriminado. él solía pasearse las tardes espulgando sus 49 . apenas si podía mantener la seguridad con los pocos hombres que pasaban la mayor parte del tiempo tratando de encontrar oro. -Sí. creencias y lenguas. y explotar todas las riquezas que encontremos. la acción una necesidad. sin tratar de que algo cambie o sea algo nuevo. era tomarse el Fuerte Santo Tomás. la acción es nuestro secreto y el caminar nuestra salvación. canibis. hasta el último instante. la tranquilidad total una maldición. Para nosotros el tiempo es una premura. Nosotros estamos acostumbrados a la paz y tranquilidad. -Sabes Guacanagarix –Continuó el Almirante-. Guacanagarix no dijo nada y sonrió. Pido ser asesinado por una mano hermana que tenga compasión de mí y saque el corazón de mi pecho. por haber aceptado a estos hombres como si fueran mis amigos. por haber entregado el vientre de mis hijas y mis esposas. ni logró intuir sus verdaderos sentimientos. dentro de poco vendrán más hombres y poblarán estas islas de tainos. Nuestra vida es eso: el tiempo debe transcurrir apaciblemente y nosotros debemos dejarnos llevar por él. arawaks y ciboneyes. cantar y llorar.

los trocillos de culebra ahumada y la carne de paujil asado. el viejo tonelero que repartía la bebida y pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo y descansando. hasta que al final se quedaba dormido. el cura Infante se acercaba a él y pretendía confesarle. los exteriores estaban malditos porque eran lugares profanos frecuentados por paganos. Amaba el castigo para la tropa indisciplinada. visiblemente molesto y defraudado. No había adquirido la costumbre de atrapar y masticar las pulgas caribeñas. colocándose una manta en la cabeza. eso sí. y movía la cabeza y los ojos. que en realidad eran pocos. muchos de ellos analfabetos y prófugos de la justicia. y fojear los libros arrugados a los cuales analizaba. Entonces Margarit que andaba acompañado del cura Juan Infante y del castellano Fernando López. se fue al bohío que hacía de Cuartel General del Fuerte. Nuevamente Margarit volvió a repetir su arenga. También le gustaba hablar de aquello de que sus antepasados habían sido unos grandes guerreros y habían participado en las luchas contra las razías de Almanzor. porque no se acostumbraba a la comida primitiva que consumían los naturales. En esa instancia. así como comer arañas azadas en el fuego. mientras los demás soldados se retiraban libre y voluntariamente a hacer sus cosas de rutina. el garrote y el fuego para los insurgentes. Implacable e inaccesible. tratando de que sus soldados sintieran una profunda admiración por él y sus hazañas. le comunicó que estaban planificando un levantamiento y que no quería permanecer allí bajo esas condiciones. se miraron a los ojos y se quedaron desconcertados. Margarit. las invasiones de los almorávides y la entrega de las llaves de Granada por parte de Boabdil. Delante de la tropa. Margarit fingía ser un militar fuerte e inquebrantable. Los naturales lo veían y se reían. a Margarit le encantaba leer sentado en un tronco de madera. el honor y la grandeza! Fernando Navarro. la cola de lagarto. y nuevamente se quedaron sorprendidos: -¡Tropa ignorante! -Gritó Margarit levantando una espada vieja que sostenía entre sus manos-. tratando de llegar al corazón de sus soldados. Los hombres del Fuerte eran en su mayor parte catalanes y castellanos. se paró delante de sus tropas y dijo: -¡Esta es la tropa del Cid llegando a Burgos. Hoy debemos enfrentarnos a los hombres de Cipango que quieren expulsarnos de aquí. la de Ramiro II enfrentando a normandos y musulmanes. aquí no pasa nada! -Y el tonelero siguió descansado. ¡No saben lo que es la guerra. En todo caso. mientras conversaba acerca de sus viejas aventuras como soldado de La Reconquista. y por lo tanto. no entendían lo que el Guamiquina quería hacer o dar a entender. y el desprecio por el ser humano que no fuera de su misma sangre. Al cotejar esta situación con La Divina Comedia. dijo: -No hay porque exaltarse mi Señor. porque decía haber visto a Lucifer rondando por las afueras del Fuerte. Y los soldados españoles. todo el tiempo. Hablaba de lo mismo y lo mismo. la tortura despiadada a sus enemigos. Se rascó con desesperación las picaduras de los moscos y se recostó molesto y defraudado. Odiaba la mandioca y los gusanos de palmito. A veces le gustaba lucir sus condecoraciones de la guerra de La Reconquista. podía concluir que estaban en el infierno de Alighieri. Miguel Ballester que era el hombre de confianza de Margarit. Recordó que su abuelo había sido cortesano de Sancho el 50 . hacía gala de ser un hombre frío y parco como habían sido los militares peninsulares.cabellos rubios. Comía poco.

Y recordaba todos los pasajes de su vida. y es así como a nombre del Papa y La Corona. Margarit organizó una expedición al interior del Cibao. su odio. y mientras se dirigía a las montañas. Entonces a Margarit se le metió en la cabeza que Caonabó no era un hombre sino un monstruo. su envidia. y decidieron realizar ataques de hostigamiento. sus cascos adornados con penachos. los arcabuces con borlas en las culatas. los soldados saqueaban las viviendas y tomaban a las mujeres jóvenes y viejas. Para el cura Juan Infante. Bohechío e Higuanamá. Luego las despreciaban. su maldad. su deseo de destruir todo. Es por eso que él mismo se martirizaba las mañanas y se colocaba cilicios. que habían culminado con su designación como comandante militar de la expedición a La Mar Océana. Es por eso que limpió y relimpió el Fuerte con agua bendita y misas de madrugada. Su intención era que los soldados estuvieran exentos de la influencia del demonio y más bien se sintiera el espíritu de San Benito. Es por eso que consideraba que no debía haber tregua para los herejes y paganos. Entraba en un estado de depresión profunda y ansiedad. ejecutó a decenas de naturales que se negaban a colaborar con él y su desproporcionada ansiedad de riqueza. y que éste vagaba por las noches embrujando a sus hombres y asesinándolos. las trompetas forradas hasta las boquillas. Llegó a tener una veintena de nativos que le transportaban las cosas y le prestaban atención a sus necesidades básicas. Pensaba que la cultura era un atributo de los nobles y que un comandante militar debía ser instruido y educado. Durante su estadía en el Fuerte Santo Tomás. Caonabó entraba sigilosamente por la noche y degollaba a los soldados. y quemaba sus abastecimientos.Bravo y había sido parte del bando de López Díaz de Haro. Pensaba que la mejor manera de obligarles a entregar el oro era ejecutándoles masivamente. y repetía los rosarios hasta el cansancio. porque todos los indicios apuntaban a la crueldad satánica de Belcebú: su lujuria. Luego se ponía a escribir y repasaba los versos del Cancionero de Baena y los hermosos poemas del marqués de Santillana y don Garci Sánchez de Badajoz. las botas altas con suela reforzada. Caonabó se asoció con Guarionex. confesiones forzadas y penitencias exageradas. Las tropas llevaban puestas sus viejas armaduras de campaña. y las poseían. En esa instancia. A los naturales les obligaban a traer objetos de oro y a convertirse en sus sirvientes. una ser demoníaco que andaba por los territorios del Cibao. y empalaba a los hombres rezagados. la noche y la selva le provocaban una tristeza infinita que no lo podía remediar con nada. Delante de las columnas iban los blasones y banderas de la Corona Española. Margarit leía La Biblia y los viejos manuscritos de sus antepasados. Que no era un ser vivo sino un ser inmaterial creado por la brujería de Quisqueya. y rezaba profusamente. La expedición se fue desplazando lentamente a lo largo del cacicazgo de Maguana. las bombardas adornadas con vistosos colores de telas italianas. 51 . el caso del Cibao era un caso de demonios venidos en las carabelas. luego les exigían alimentos y bebida. Margarit quiso escarmentar a los nativos e impuso la ley marcial. los tambores llenos de flecos y banderitas arrastrándose por el suelo. que había luchado en contra de Abu Yusuf y muerto en manos de los musulmanes. Colocó en la vanguardia diez caballos flacos exageradamente enjaezados. que poco a poco iban siendo reconocidas por los naturales. Iba dejando una sombra de terror que causaba pánico en sus enemigos. Al llegar la tarde. y no dejaba rastro alguno. Luego dormía prolongadamente y exigía que sus sirvientes fueran fieles y comedidos.

su sable toledano de acero templado. y en cada uno de ellos colocaba sus viejas condecoraciones y sus cintas de la Orden de Santiago. que era derrotar y capturar a Caonabó y luego ser Señor e imperar en La Quisqueya. ni un pretexto para despojarles de sus bienes. ni saben de noblezas e hidalguía. También portaba en su pecho una estampa de La Virgen del Pilar de la cual se decía su más humilde devoto. no conocen la propiedad privada. El temor se ha adentrado a lo más profundo de mi pecho. y abría sus brazos para sacar las flechas. Margarit adoptó la costumbre de vestirse con sus uniformes de gala. algunas fogatas furtivas encendidas en medio de la noche. Margarit se había encerrado en su cuarto y no aparecía para nada. no conocen el valor de las cosas. y les colocaba a éstos sobre la hoguera. Es por eso que ordenó que la expedición retornara al Fuerte y reforzara sus empalizadas. por su parte. aparecieron los primeros indicios de que Caonabó había sitiado el Fuerte. sintió un profundo temor de seguir adelante. no luchan por las cosas materiales. sólo pienso en el momento de huir de aquí y regresarme a España. que eran un secreto infalible para ahuyentar la mala suerte. Ya no encuentro una razón para luchar con estos naturales. ni una justificación para seguirles matando. Varias aves degolladas en la entrada. Margarit poseía desde hace muchos años los bálsamos de Arabia. le dijo: -Yo ya no soy yo. Ellos son hombres salvajes. y que si caía en sus manos sería devorado. Pero aquella tarde que llegó al Fuerte. A la semana siguiente y luego de que los habitantes del Fuerte estuvieran concentrados y aislados. Para acabar con estas alucinaciones. que se quemara Palo Santo en la entrada del Fuerte. ¿Qué puede hacer un noble catalán en este ambiente de selva e ignorancia? 52 . Aquella ocasión Margarit pidió su más ferviente deseo. su morrión con plumas de aves exóticas. Todo me causa duda y desconcierto. El cura Infante entre temeroso e indignado le buscó por todas partes y finalmente se plantó en la puerta: -¿Qué es lo que le pasa su Señoría? -Le preguntó indignado-. Los naturales nos tiene cercados y usted no aparece para nada.Margarit. y rondar el Fuerte escoltado por sus oficiales. y respiraba profundamente hasta cuando se sentía libre e inspirado. y le lanzaba flechas reiteradamente. También había ordenado para ahuyentar a Caonabó. el cual le vigilaba su primera siesta del día y le ahuyentaba los insectos. todo me parece insulso y sin sentido. Luego oía misa cantada y se ponía a rezar con un soldado. También adoptó la costumbre de caminar por las mañanas puesto un traje de penitente. Luego caminaba alrededor de la fogata y decía sus cábalas más venturosas. y éstas le pasaban rozando sus orejas. sus insignias de la caballería real. y le apuntaba. -Claro que sí. Se había metido en la cabeza que jamás volvería a España. no tienen moral ni normas de comportamiento. Padre -Le respondió Margarit con la cabeza inclinada-. y hacer genuflexiones frente a las siete cruces que había ordenado colocar en las empalizadas. no encuentro un momento de felicidad para nada. -¡Pero si estamos en un momento crucial en que tenemos que presentarle batalla a los naturales¡ -Insistió el cura Infante. nuevamente le vio a Caonabó riéndose en su cara. Sabía que en cualquier momento Caonabó le atacaría. Tenía uniformes de todo tipo y los iba desempolvando día a día. Margarit abrió la puerta lentamente y con su cara demacrada. ni valgo para nada. Pero resulta que el pánico me tiene acongojado. un lejano redoblar de atabales que sonaban intensamente.

-¡Combatir! -Le dijo el cura Infante irritado-. Debemos derrotarles completamente. Estos seres no son hombres sino animales, no tienen alma, no tienen conciencia, no tienen cultura. Debemos someterles: explotar sus minas de oro y enriquecernos cuantiosamente. Esa es la idea del Almirante y nosotros debemos apoyarle con todas nuestras fuerzas. Así que ven, arrodíllate y toma tu confesión inmediatamente. Y Margarit, temeroso y tambaleando se arrodilló delante del cura Infante y se confesó: -Acuso mi padre que he pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión. He tenido pensamientos lujuriosos con Catalina Rodríguez y María Granada que eran mis sirvientas en el viaje de venida, y he follado con las dos juntas, y las he sodomizado, y he practicado el sexo más aberrante para satisfacer mis necesidades biológicas. También he pensado en asesinar al Almirante, en quitarle su poder en la isla y hacerme con el dominio total de ella. El cura Infante se sonrió sarcásticamente y no quiso escuchar más de aquello que él consideraba inmundo y asqueroso; bajezas de la condición humana, y más bien aprovecho para levantarle la moral e infundirle un espíritu triunfalista. -Te perdono de todos tus pecados -Le dijo-. Y como penitencia te mando a que hagas la guerra a los naturales y les derrotes completamente. Has de luchar hasta la muerte por la Corona y el Papa de Roma. Margarit recibió la penitencia de rodillas y sin levantar la vista se persignó algunas veces. A la media noche de aquel día, una sombra extraña se paró delante de la puerta del dormitorio de Margarit, y con mucha precaución golpeó la puerta insistentemente. El silencio era total. Al ver que nadie respondía, nuevamente insistió en golpear mientras del interior salía una voz seca y opacada: -¿Quién anda por ahí? –Preguntó Margarit desconcertado. Y el hombre insistió con más premura en golpear nuevamente la puerta. -¿Quién vive por ahí? -Volvió a preguntar Margarit con una voz más furibunda. -Soy Gaspar Férriz que viene trayendo novedades -Respondió el hombre desde afuera. Margarit se levantó apresurado, encendió el mechero y se dirigió a la puerta. Abrió lentamente y vio a Férriz con los ojos desbordados y una cara de temor. -¡Ven, pasa Férriz! -Le dijo mientras se dirigía a su comedor de diario-. ¿Dime, qué te trae por aquí a estas horas? -Señor, los soldados de la guardia dicen que han visto naturales rodeando el Fuerte. -¿Pero a estas horas? -Preguntó Margarit asustado. -Sí, mi Señor, dicen que los naturales tienen su cuerpo pintado y que caminan muy quedito. -Es ese maldito Caonabó -Comentó indignado-. Anda y di a Navarro que alerte a todo el Fuerte y que ocupen sus posiciones de combate. A esa misma hora, a pocas leguas del Fuerte de Santo Tomás, Caonabó y sus lugartenientes formaban un círculo para escuchar a su líder. Caonabó lucía serio y tranquilo. Su cuerpo alto y fornido se imponía entre la estatura mediana de los caciques de Magua, Higüey y Xaragua. Su cabello largo le llegaba hasta la espalda, con un cerquillo por delante que se prolongaba hasta un pequeño moño que se elevaba en la nuca. En su nariz llevaba una nariguera de oro que apenas era perceptible, mientras de su oreja izquierda se desprendía un arete de hueso adornado con plumas de chilicrés y loro. Su tronco desnudo brillaba intensamente contrastando con la débil hoguera que iluminaba el bohío. En su cuerpo llevaba una serie de líneas que adornaban sus brazos, así como una

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gran cantidad de cicatrices que le había dejado su larga vida de guerrero. Caonabó era conocido por sus grandes aventuras a lo largo y ancho del Caribe, por sus conquistas amorosas, su bravura y clemencia, su pasión y nobleza. Onaney fue el gran amor de su vida, sí, la bella princesa que copó su corazón y que le enloqueció por completo con su amor y sensualidad. -Yo soy la luz y el huracán de esta lucha sin final -Les dijo a sus caciques que apenas alcanzaban a escucharle-. Mis huellas son la guía que les llevará a la playa de Hartutuey, en donde nuestros antepasados dejaron un puerto para embarcarnos sin un destino final. Así lo hizo Guanimex, nuestro gran guerrero del pasado que prefirió perderse en la profundidad del mar antes que aceptar la sumisión a Ototoil. Los caciques guardaron silencio mientras Caonabó colocaba sobre una mesa de palos, su arco y su macana. -La libertad es un hermoso guacamayo que vuela diariamente por lo alto de los cielos – Les dijo-. Si algún día deja de volar, el cielo ya no será el mismo, ni sus alas mostrarán los más hermosos colores, ni sus graznidos encontrarán más oídos; ni los más grandes lagartos se detendrán a contemplar tan despampanante vuelo. La selva y la montaña habrán perdido su más precioso encanto. -Pero dime Caonabó -Le dijo el cacique de Higüey mirándole con tristeza-. ¿Por qué los guamiquinas quieren quitarnos todo? -Porque ellos tienen todo aquello que no vale nada, y quieren quitarnos todo lo que para nosotros tampoco vale nada. Pero dentro de esto, su excesiva ambición ha hecho que quieran quitarnos además, lo que para nosotros es una razón de vida: nuestros dioses y nuestra libertad. Es por eso que debemos luchar hasta la muerte, porque la vida no vale nada cuando esta se da como una caridad. Pretenden ser nuestros benefactores regalándonos nuestras mismas cosas; nuestros educadores, diciéndonos cosas que sólo les sirve a ellos; nuestros evangelizadores, enterrando a nuestros dioses. Los caciques seguían escuchándole con detenimiento: -Sé que nos viene el tiempo de Ocaylol, en el que deberemos permanecer en una selva oscura y densa –Continuó diciendo-, lleno de animales peligrosos y senderos impredecibles, y en ella deberemos permanecer hasta que la luz de los tiempos nos muestre la salida a un nuevo amanecer. El cacique de Magua, lleno de una ornamentación exuberante, interrumpió a Caonabó para iniciar la danza de la guerra. Caonabó observó detenidamente el ritual que lo había visto desde su niñez, y sin decir una sola palabra, inclinó su cabeza y se lamentó. Volvió a su memoria un sinfín de recuerdos de la juventud: sus aventuras amorosas, sus desafíos a la muerte, sus naufragios en la isla de Quimí. Anacaona que le miraba desde lejos, también se acongojó, y recordó aquellos momentos en que él tuvo que asesinar a su adversario para tener derecho a ser su esposo, y cuando jugaba con Higüemota su primera hija, a la cual debían casar con el joven Huarocuya. Mientras todos los caciques estaban comprometidos en el ritual de la guerra, Caonabó salió por la parte posterior del bohío y se sentó al pie de un árbol centenario. Entrecruzó sus piernas y cerró los ojos para estar completamente relajado. Luego desprendió su espíritu a los diferentes planos astrales y viajó por el tiempo y el espació, y contempló el límite entre la vida y la muerte, y los parámetros que dividen el bien del mal y lo bueno de lo malo. Caonabó en esa instancia era un espíritu puro, un hálito de fortaleza y energía

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renovada. Una estela transparente se aposentó alrededor de su cuerpo, y la tranquilidad y el silencio le rodearon por completo. Aquella noche, Caonabó permaneció en trance hasta la madrugada, y retornó a su bohío cuando los caciques dormían tendidos en el piso. Caonabó llevaba un aura luminosa que resplandecía en los contornos de su cuerpo. Su mirada fija y profunda llevaba una tristeza infinita. Se acercó suavemente a Anacaona y haciéndole despertar le sonrió ingenuamente. Luego encendió los leños que permanecían en el centro del bohío y les hizo despertar a los caciques y nitaínos. -He recibido un mensaje de nuestros dioses -Les dijo en voz alta-. Oxitasix me ha ordenado que ataque a los guamiquinas lo más pronto posible, porque sino, ellos nos matarán y nos convertirán en esclavos. -¡Sí, debemos atacarles inmediatamente! –Dijo Cayacoa levantando sus brazos-. No hay otra alternativa. Caonabó se paró sobre un pequeño banco de madera y mirándoles fijamente les dijo: -No debemos temer a la muerte porque la vida que nos espera si somos derrotados, será peor que ella. La vida es un campo inmenso en donde se conjugan las mejores cosas con los mejores sentimientos, pero hay algo que siempre olvidamos, y es que en realidad, la vida es una lucha eterna por vivir o desaparecer. Las ilusiones nos llevan a los sueños más hermosos y nos hacen pensar cosas a veces irreales, pero la realidad en sí es cruel y duradera. Hoy nos toca luchar por sobrevivir, y cuando los hombres llegamos a esa situación, sólo existe una alternativa: vencer o morir. Han llegado cosas nuevas que no conocemos y con las cuales nos quieren derrotar. Nuestra gente se aterroriza de tan solo verlas. Tiene controladas nuestras trochas y nos van aislando poco a poco. Han logrado dividirnos con el apoyo de Guacanagarix y los de Marién. -Sí, Caonabó -Comentó Uxmatex desde el fondo de bohío-. Hoy les tenemos cercados y es la oportunidad de acabarles. Sólo una orden tuya e iniciaremos la batalla. -Está todo listo, Caonabó -Corroboró Mairení-. Ellos saben que les tenemos cercados y que atacaremos en cualquier momento. -Así es hermanos de Quisqueya -Continuó Caonabó mientras caminaba en círculo-. Es una batalla dura que nos costará muchos hombres. Han colocado cosas que vomitan fuego y nos matan desde lejos; tienen animales grandes que nos pisotean y desde los cuales nos matan; cada guamiquina tiene un palo bota fuego para matarnos. Además, están acompañados de los de Marién que les hace numerosos. -¡Pero nosotros somos más! -Insistió Cayacoya tomando su macana. Caonabó no dijo nada por un momento y levantando su brazo derecho les dijo con voz alta: -He hablado con nuestra diosa Guacar, la más hermosa y generosa de nuestras diosas, y me ha dicho que de Bagua vendrán muchas canoas grandes con muchos hombres vestidos de metales, y que ellos se apropiarán de nuestra tierra y de nuestras mujeres. La diosa Mayarí, me ha dicho que a nuestro mundo llegará una plaga, y que nosotros viviremos en ella durante un largo tiempo; un reino de oscuridad y miedo; nubes gigantes y huracanes, y que luego veremos la luz cuando seamos mitad quisqueyas y mitad guamiquinas. Que los guamiquinas llegarán a muchas tierras que nosotros jamás conocimos pero que conocieron nuestros antepasados. La Carimba será ocupada y tomada por ellos, y vivirán y reinarán en ella. La diosa Lermao me ha dicho que nos traicionaremos entre nosotros, y que nos mataremos defendiendo al guamiquina, luego él acabará con nosotros…

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Una ola de inmovilidad se apoderó del ambiente mientras las esposas de Caonabó lloraban a su lado. Caonabó se dirigió a la puerta del bohío y regresando a ver a cada uno de los presentes, dijo: -Mañana a media noche, cuando la luna brille intensamente sobre el Fuerte de Santo Tomás, atacaremos por todos los costados y nos tomaremos el Fuerte… No deberá quedar ningún guamiquina vivo. Habiendo escuchado esto, los caciques se pusieron de pie y vitorearon: -¡Daca Caonabó, daca Caonabó!... Dicho esto, Caonabó se alejó del bohío y se fue a dormir en el monte, junto a los árboles y la vegetación espesa. Durante la misma noche, Margarit se había reunido con sus capitanes. Había recibido refuerzos de la Isabela pero él consideraba insuficientes. Estaba acostumbrado a presentar batalla a sus adversarios en condiciones ventajosas, sin poner en riesgo sus operaciones. Para el efecto, algunos oficiales, caballos, escuderos, ballesteros y espingarderos llegaron en condiciones deplorables. Margarit estaba bien claro que el Almirante tenía poca experiencia de guerra, pero él se había acostumbrado a escucharle. También tenía la esperanza de que pronto llegaría Alonso de Ojeda, un oficial rudo con fama de insensible y despiadado. Rodeado de Ballesteros, Navarro, Férriz, Díaz y el cura Infante, Margarit tomó un pequeño palo en su mano y apuntando al cielo dijo: -El Señor, nuestro Dios, será el único testigo de nuestro sacrificio. Somos demasiado pocos para soportar este sitio. Sabemos que existen miles y miles de nativos que nos rodean por completo. Estamos aislados. Sólo dependemos de la Gracia Divina porque ya no tenderemos a quién acudir si nos atacan. -Margarit, yo no creo que debamos asustarnos, pues tenemos las suficientes armas para impedir que los nativos nos derroten -Le dijo Miguel Díaz con un gesto de bravura. -Además, no es el número el que cuenta sino la clase de armas que tenemos -Comentó Fernán Navarro desenvainando su espada. -¿A qué temes Señor, si nosotros somos unos guerreros con mucha experiencia? -Insistió Férriz colocándose su armadura. Margarit les observó detenidamente a sus capitanes y colocando su espada a un costado, dijo: -Sois demasiado jóvenes para tener miedo a la muerte; demasiado ambiciosos como para saber los sacrificios que esto implica; demasiado ignorantes como para entender lo que estais haciendo, y demasiado crueles como para no entender el dolor humano. Pero yo, viejo y solitario, abandonado a mi propia suerte, reniego de todo aquello que me sucede porque simple y llanamente estoy a destiempo y en el lugar equivocado. Temo a la muerte porque la vida me ha sido demasiado placentera; temo a lo desconocido porque la realidad llena de certezas me ha enseñado a ser seguro y prepotente. Lo desconocido es un mar infinito en el que navega el designio fatal de la incertidumbre. Lo incierto nos enseña a ser más arriesgados y valientes, a veces temerarios, normalmente intrépidos. Sé que el temor ha invadido nuestros cuerpos y ha debilitado nuestro espíritu ¿Pero qué importancia tiene que el miedo viva en nuestros corazones si no hemos sido capaces de vencerlo? -Señor, necesitas salir pronto de este lugar, pues no estais a gusto -Comentó el cura Juan Infante colocándose el crucifijo en el pecho.

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-Sí Padre -Respondió Margarit inclinando la cabeza-. He perdido la fe y la esperanza. La esperanza es el camino infinito que nos lleva gozosos a la irrealidad. Es un acto de fe que nos permite encontrarnos con lo que esperamos recibir. Pero yo, siento que he perdido todo eso…La fe nos hizo irracionales creyendo darnos la razón. -Pero vos no puedes perder la esperanza cuando nos tienes a nosotros, y tenemos muchas tropas y recursos que vendrán a auxiliarnos -Dijo Ballesteros muy seguro de sí mismo. -La verdad es que el abandono casi siempre nos deja en la desesperanza -Comentó Margarit de una manera pausada-, destroza nuestros sentimientos; nos aparta de la realidad de las cosas, y nos hace sentir infinitamente insignificantes. ¡Pues debes saber que me siento abandonado!… la soledad viene a visitarme todas las noches, y me abandona al siguiente día, cuando se remonta en la montaña y vuelve furiosa por la tarde, y vaga acompañada por el miedo; la impaciencia le molesta; la alegría le entristece. Los hombres nos sentimos solos cuando entendemos que el mundo se ha apartado de nuestra mente. -Pero tú, un hombre letrado y de estirpe guerrera ¿cómo puedes decirnos eso? -Le reclamó Lucas García levantándose el cabello. -Lo siento mucho pero para mí esta lucha no tiene importancia –Continuó Margarit imponiendo su criterio-, pues venimos a esclavizar y asesinar a estos hombres que apenas pueden defenderse; que no tienen saber ni conocimiento alguno… Es nuestro abuso el que destruirá su ser, cuando vengan muchos navíos, hombres, armas y los hayamos aniquilado. El mal uso del poder es un invento viejo que legitima las ambiciones más bastardas; amamos lo material porque es el único signo claro de nuestra realidad, y la realidad en última instancia es una construcción de nuestra mentalidad. A menudo el poder se hace inaccesible, cerrado y obsesivo. Nos hace sentir infalibles frente al silencio sumiso de los conquistados. Luego Margarit ordenó a sus capitanes que prepararan los aprestos de batalla, y fueran a sus respectivos lugares, y permanecieran con sus tropas día y noche, y que no abandonaran la guardia ni hicieran ningún ruido. Un silencio tenebroso cubrió al Fuerte Santo Tomás por el resto de la noche y nadie pegó un ojo por temor a ser sorprendidos por las tropas de Caonabó. Margarit tampoco pudo dormir el resto de la noche, ni los dos días siguientes que duró la espera. Hizo construir otra pared en su cuarto y lo recubrió con tablas. Allí se puso de rodillas y suplicó a La Virgen del Rocío, y le pidió que tan solo le concediera el privilegio de volver a su patria, a su amada Cataluña, en donde había dejado sus mejores amores de una juventud atormentada. Cuando inició la batalla con las tropas de Caonabó, Margarit hizo que el agujero de entrada al subterráneo fuera completamente hermetizado, y que se lo cubriera con esteras. También pidió a Estéfano que no dijera nada y que le trajera por las noches la comida y dos botellas de vino. Margarit no salio de su refugio durante dos semanas, mientras sus tropas caían derrotadas por los ataques constantes de las tropas de Caonabó, que esencialmente atacaban al inicio de la noche o cuando caía la madrugada. Terminada la segunda semana de combate, llegó Alonso de Ojeda como había prometido el Almirante, y se abrió paso entre las tropas de Cayacoa que atacaban por el frente de entrada al Fuerte Santo Tomás. Ojeda entre iracundo y agresivo asesinó a Cayacoa y degolló a una gran cantidad de nativos de Higüey. Luego hizo que se bloqueara bien la entrada y se dirigió a la casa en donde permanecía Margarit.

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Por ella estuvo a punto de lanzarse al río Huecar varias veces y desafió al vacío cubriéndose de un halo inmortal de valentía. En el siguiente cuarto encontró lo que los españoles llamaban el botín del requerimiento y vio también botado por el piso objetos de oro que utilizaban los nativos para sus ceremonias religiosas. porque Dios siempre premia a los valientes. Ojeda se fue poniendo tranquilo y reposado. a los que nos reímos del sufrimiento humano. la hermosa campesina a la que había adorado media vida. y zapateaba en el piso. y los llenaba del vaho de su boca y los refregaba insistentemente y los volvía a guardar. y muriendo. Finalmente terminaba mordiéndose los brazos. arcos y flechas primitivas. Alonso de Ojeda tenía mucho temor a las convulsiones porque creía que estaba a un paso de la muerte. Esto es riqueza. cabezas disecadas de animales. luego de las convulsiones. cuando escuchó un ruido extraño que provenía del fondo de la casa. Luego se dirigió al siguiente cuarto que hacía de guardarropa y miró la gran cantidad de uniformes tirados por el piso. Dios me ha predestinado para esto. Luego pensó que un castellano lo menos que podía hacer era pensar en la muerte. ni tenemos temor a nada ni a nadie. los sables e insignias de la orden de Santiago. Apenas había terminado de pasar sus convulsiones. Ojeda tenía un lapso de locura en el cual desfogaba todas sus pasiones y gritaba. -¡Soy un capitán afortunado. y cayó al piso contorsionado con sus ojos gachos y virados. manos. Luego comenzó a limpiar cada objeto con su camisa. -¡Pérez. ven a ver esto! -Gritó Ojeda a su palafrenero mientras levantaba las cosas del suelo-. y no le volvería a ver a Rosana. y pateaba las paredes. y sus piedras y conchas sagradas. las botas y monturas arrumadas a un costado del cuarto. macanas. El palafrenero Pérez. hasta que luego de un momento. mandíbulas. Alonso de Ojeda le aprisionaba con brutalidad contra su pecho y le reducía sus movimientos. y abandonó Castilla la Vieja en dirección al Nuevo Mundo.Ojeda se quedó sorprendido de la gran cantidad de cruces y rosarios que colgaban de las paredes. Terminado de decir esto. y le tenía mucho temor a ella porque creía que con ella estaría infinitamente solo. Pérez le asistía con unos trapos húmedos en la frente y secaba sus sudores. a los que jamás esperamos de la buena voluntad de los otros ni nos humillamos ante nadie. Pérez! -Le gritó nuevamente mientras seguía reuniendo los objetos de oro-. sus pies torcidos y la baba que se le iba por la boca con borbotones de espuma blanca. Esperó por un momento y nuevamente escuchó esa voz quejumbrosa que parecía 58 . a los hombres que jamás nos late el corazón. Por todo esto sí vale la pena morir y seguir luchando. mira cómo abunda el oro por estos lugares… ¡mira! Los ojos enormes de Ojeda se abrieron completamente y se desorbitaron tratando de mirar con detenimiento cada objeto. Pero eso no era todo. soltó el pectoral de oro que tenía en sus manos y con una infinita paciencia le tomó entre sus brazos. que una mujer no merecía tal tributo. Ojeda sintió que la vista se le nublaba e inicio sus convulsiones que cada vez se hacían más frecuentes. las banderas de La Corona Española. y volvía a tranquilizarle. y a tomarle de las orejas y a estirarle su cabello. Guardó un profundo silencio obligando a Pérez que se tapara la boca. En esa instancia. y dando guerra a estos primitivos que no saben ni entienden nada. lanzas. orejeras. narigueras y una gran cantidad de collares de oro. y rompía los objetos que encontraba a su paso. y sus vasijas decoradas. En primera instancia creyó que un espíritu maligno quería contactarse con su ego. masticándolos con su dentadura irregular y podrida.

señor Adelantado? -Le dijo Margarit a Ojeda estirándole la mano. Entonces Ojeda caminó alrededor de Margarit asentando sus tacos y con aires de soberbia. Yo esperaré en el Fuerte.salir del mas allá y volvía a meterse en el infierno. a poco rato de ser destruido y asesinado. Allí. 59 . -¿A mí? Yo no necesito socorro ni refuerzos ¿Quién ha dicho tamaña incongruencia? -Pero si estais acorralado. -¡Anda y ayúdale tú también! -Le dijo Ojeda a Pérez que miraba desde la puerta y le dio un breve empujón para apresurarlo. Al ver la presencia de Ojeda la dejó caer entre sus piernas. -Anda hombre. También debemos hacer ataques esporádicos a sus flancos para debilitarles y tratar de capturar algunos de sus caciques. toma todos los recursos que quieras y ejecuta tus maniobras. En cuanto puedan abrir una brecha será el fin de nuestro Fuerte. que sino se queda como una tortuga patas arriba. Margarit permanecía adolorido. -Veo cómo este viejo caballero lidia con su pobre armadura y con sus huesos blandengues estropeados. la figura de un viejo soldado de la Corona yacía recostada en el piso con el casco cubriéndole la nuca y las armaduras destartaladas. Creo que están próximos a dar su batalla decisiva tratando de romper varios frentes de la palizada. El Almirante considera que debemos resistir hasta que él personalmente llegue con más refuerzos. Margarit le escuchó a Ojeda con detenimiento y luego de un momento dijo: -Veo que eres un buen capitán de La Corona. Los nativos también están agotados y esperan dar un golpe decisivo para derrotarnos. en dónde estás? ¡Ven a socorrerme. Luego de recuperarse y sentarse cómodamente encima de una montura. Y Ojeda echo a reír a carcajadas hasta que se harto de tomarse de la panza. Señor. Estéfano se arremangó la camisa y se dirigió diligente al lugar en donde forcejeaba Margarit consigo mismo. Mañana realizaré un ataque por el flanco este para desarticular el sitio y avanzaré en dirección al norte para tratar de capturar a Caonabó. En esta ocasión estuvo más sereno y pudo escuchar claramente: -¿Estéfano. Si logramos quemar algo de sus abastecimientos le pondremos en aprietos. -He venido con refuerzos para ayudarte a salir de este sitio peligroso -Le dijo Ojeda a Margarit colocando el casco en su brazo-. En ese momento entró Estéfano llevando una escudilla. Señor. Estás rodeado completamente. -¿Y qué haceis aquí Señor? -Le preguntó admirado. -¿Quién soy vos. Si logramos capturarle será el fin de la batalla porque los nativos creen firmemente en su cacique. hombre inconsecuente! Ojeda se dirigió lentamente al cuarto de donde provenía la voz y abrió la puerta rápidamente. Estéfano. huirán en desbandada. y cuando este falte. le levantó con esfuerzo y le arregló la armadura. sentado en un banco destartalado. -Soy Alonso de Ojeda. Es necesario que hagamos un ataque a su retaguardia para obligarles a distraer sus fuerzas. Esto es muy importante. Son infinitamente superiores en número aunque nuestras armas compensan esa diferencia. enviado para socorrerle en sus apremios. Margarit acomodó su armadura y se dispuso a conversar tranquilamente. los hombres de Caonabó han hecho campamentos alrededor del Fuerte y en unos pocos días morirán tus tropas de sed y hambre. levanta a este viejo enclenque –Le dijo iracundo-.

-Ese es Belcebú -Comentó Margarit internamente. ni el pecado. la ambición malsana. pero después de esto. Belcebú ahora reinará entre nosotros y estará presente en todos nuestros acontecimientos. astucia. cómo no te conocí antes? -Le preguntó Margarit desconcertado. estoy seguro que pasado mañana estaremos siendo devorados. El temor no es un buen consejero en estas circunstancias. con menosprecio. 60 . Esto recién empieza y vamos a salir victoriosos. Luego se sentirán impotentes y defraudados. mientras Ojeda caía extasiado en medio de la mirada incrédula de los españoles. -No me has conocido antes. Veo que los naturales quieren capturarte a toda costa y matar cuanto soldado español exista. Ojeda penetraba la espada en el cuerpo del hombre enrarecido pero no le causaba ningún daño. El hombre ama a su amo cruel pero generoso. habeis sido cruel e intransigente. sus ojos rojos y encendidos que daban la sensación de soplar un fuego interminable. la perversión. daré mucho que hablar a quienes hablen sobre los conquistadores de estas tierras. les haremos creer que vamos a hacer un ataque general y nos replegaremos en dirección a La Isabela. la lujuria. Terminado de decir esto. Aquí habeis actuado con entera brutalidad. y se persignaba desesperadamente. -¿Pero cómo hombre. Iba arrastrando con una mano su espada y con la otra su capa. el huracán se convirtió en una sombra alta. con arbitrariedad. Debes poner fortaleza si quieres salir vivo de este altercado. Es el dios de la maldad y jefe supremo de los demonios. La astucia es la herramienta ideal para engañar a los ingenuos y disuadir a los sabidos.-Veo que estás rendido -Le dijo acercándose a su oído-. mientras se arrimaba a Nicolás Estéfano-. con su cara peluda y alargada. a su expoliador intransigente pero indulgente. casi inútiles y aprovecharemos para capturar y matar a sus jefes y les sujetaremos a nuestra voluntad. sus orejas largas y ligeramente puntiagudas. inferiores. con suma estupidez. Entonces sacó un crucifijo grande que llevaba en su pecho y le colocó en el rostro. mientras Margarit se tomaba la cara con las manos y maldecía a los mil vientos. Al llegar a la mitad del patio. sí. Luego. Engaño. Hay muchas riquezas obtenidas de los nativos. Desde una ventana de la casa. sus cachos pronunciados. de su gusto. El hombre acepta ser engañado cuando esto viene de su complacencia. Margarit miraba cómo Ojeda luchaba contra ese hombre alto y tenebroso. Y eso es lo que haremos con estos nativos sublevados: les engañaremos haciéndoles creer que les vamos a atacar por un flanco y les atacaremos por el otro. ¡Maldito Ojeda que has traído a estas tierras el concepto del mal y su símbolo maligno!Estéfano que miraba el acontecimiento no supo que decir. Si mañana no da resultado mi estrategia. con la figura de un hombre que luchaba en contra de don Alonso de Ojeda. y volvía a incrustarle en el vientre y el hombre se reía. Luego. y el demonio huía. y estos son los resultados. a su asesino implacable pero aparentemente justo. Alonso de Ojeda desenvainó su espada y salió de la casa en dirección al patio principal del Fuerte. La crueldad es una buena maestra cuando se la aplica con medida y sabiduría. un huracán pequeño le envolvió por completo mientras blandía incansablemente su espada tratando de propiciarle un tajo cierto. y su espíritu se incrustará en el espíritu de esta gente que no conoce el mal ni la malicia. Este maldito de Ojeda lo ha traído hasta acá para maldición de estos pueblos. vio que Ojeda le perseguía con el crucifijo en la mano. de su necedad. pero el hombre se reía y nuevamente comenzaba la pelea que nunca terminaba.

Pensaba que esa concepción del ataque era oportuna y acertada. se paró delante de su hermano y sonrió.-¡Belcebú ha llegado a La Española! -Le dijo Margarit a su paje mientras se secaba el sudor de la frente-. hermano de Caonabó. y que unos gusanos pretendían devorarle los pies. 61 . y juró delante de un cemí que lucharía hasta el último minuto de su vida. y que los mantenían desnudos trabajando como esclavos. De tal manera que todos creyeron que la paz había llegado. y unos perros gigantes devoraban sus entrañas. y de los que serían los hijos de sus hijos. Observó también que una carga de caballería destrozaba sus cabezas. Incendiaremos todo lo que encontremos adentro y degollaremos a los hombres que no se rindan inmediatamente. sintió aquella fuerza que salía del interior del Fuerte. Habiendo terminado la pelea. Sacaremos el corazón vivo de los prisioneros para homenajear a nuestros dioses. Se dirigió al bohío en que se encontraban los nitaínos y con una voz grave y serena les dijo: -El día de mañana antes de que salga el sol. Entonces Caonabó se arrodilló sobre dos cactus y pidió perdón a los dioses por haberlos ofendido. y una ola de tranquilidad inundó los oídos de las partes beligerantes. y pidió perdón a nombre de su pueblo y de sus hijos. De lo más profundo del río salió un vapor espeso que cubrió toda la orilla y se fue convirtiendo en una nube blanca que ascendió hasta el cielo. atacaremos la empalizada de los guamiquinas. Saben que la espera prolongada es nuestra manera de acabar con los enemigos. y que a otros les aplicaban el garrote. Caminó en dirección al río Yuctur que pasaba por un costado y fregó su piel cobriza con un manto de lodo y se metió al agua tratando de purificarse. que una columna interminable de nativos subían a una montaña pronunciada. Alonso de Ojeda se levantó tranquilo y sacudió el polvo de su cuerpo. La idea es que abramos varios huecos por la empalizada e ingresemos al interior para enfrentarnos cuerpo a cuerpo. que a los guamiquinas no se les debía dar la oportunidad para que se abastezcan o reciban más refuerzos. con sus animales gigantes. Caonabó que se encontraba a unas pocas leguas de distancia. infinitamente más cruel y despiadado. ni nada que pertenezca a los guamiquinas… ¡Todo debe quedar en humo y cenizas! Maniocatex. Caonabó sintió que su cuerpo se encrespaba y que sudaba inconteniblemente. Es el mismo diablo que trajo el cristianismo a Europa. con sus arcos poderosos. Tomó la lanza entre sus manos y le colocó en el pecho de su hermano. generador de pavor y muerte. El ataque será por todos los costados y con todas nuestras fuerzas. Vio en su largo periplo de meditación. las hojas de los árboles reposaban por completo. Presintió que algo malo sucedía y que perturbaba sus sentidos. y que los quemaban vivos. Se sentó a meditar en un pedazo de tronco que hacía de asiento y tuvo una serie de visiones. y se cortó su larga cabellera para lanzarla a lo más profundo del río. una profunda calma ocupó el Fuerte de Santo Tomás. Luego se apartó de él y dijo: -Hemos demorado mucho tiempo tratando de que ellos se rindan y se vayan. pero éste es más malo y perverso. se colocó la armadura y extendió la espada en señal de triunfo. y desde allí eran arrojados al abismo. No había vestigio de viento alguno. Caonabó lloró en silencio mientras oraba por el destino de su pueblo. Lentamente se puso de pie y se desnudó completamente. que no nos acercamos mucho por temor a sus armas y animales. y no deberá quedar nada en pie. Si no les damos un golpe fuerte perderemos esta guerra. y sus ojos se iban achicando poco a poco. Ellos saben que poco a poco nos van debilitando con sus palos botafuegos. y morían asfixiados lentamente.

Ojeda no detuvo en ningún instante el ímpetu de su ataque y fue degollando a todos los nativos que encontraba a su paso. una fuerza de caballería salió del Fuerte por el flanco este y avanzó a galope por la trocha que llevaba a la retaguardia de las fuerzas nativas: Alonso de Ojeda montando en su caballo Vendaval. una luz incandescente atravesó el campo de batalla cubriendo de resplandor el cielo. luego de varios días de combate no tuvieron ningún resultado positivo. Un areito improvisado se gestó en medio de la gente mientras los nativos muertos eran arrumados en la mitad del campamento. Luego los caciques y nitaínos les sacaban el corazón y exprimían su sangre. y apretaron el cerco sobre el Fuerte Santo Tomás.Guarionex concordó con lo que dijo Maniocatex y apoyó el criterio de que debía darse una batalla final que sería la definitiva. pues sus dioses les daban buenos presagios y ellos debían aprovecharlo. hermano de Caonabó. cuando los nativos permanecían cansados y silenciosos. Mientras tanto. Ojeda cayó en la retaguardia de las fuerzas de Caonabó y envolvió a las tropas dirigidas por Bechín. y bloquearon las principales vías de acceso. avanzaba a la cabeza con su espada apuntando hacia el frente. Era una luz fugaz y plateada que dejaba una extensa cola de luminosidad. que iba acompañado por tropas de espingarderos y ballesteros. Caonabó que evaluaba los resultados del ataque. En esa instancia. y a Maniocatex que estuviera en condiciones de detener a costa de su propia vida el avance de los guamiquinas. En el momento menos pensado. Cayacoa participó de la misma idea. una luz que no habían visto los nativos desde hace muchos años y que presagiaba malos acontecimientos. los pocos cañones de artillería disparaban a discreción apoyando el avance de Ojeda. rasgando el vientre profundo de la noche. daban los primeros mordiscones y pasaban a la gente. Bechín cayó degollado en el acto y sus tropas fueron capturadas y sometidas. En al acto también cayó prisionero Maniocatex. apretando insistentemente sus espuelas. De acuerdo al criterio de Cualtarix. La reacción de Caonabó fue inmediata. Caonabó se sentó cansado y sudoroso en medio de sus tropas y les dijo que ese no era un mal augurio para ellos sino para los guamiquinas. escuchó a lo lejos el tropel de los caballos y ordenó a Cayacoa que cubriera esa vía con parte de sus tropas. Y Caonabó atacó a la cabeza tratando de destruir la puerta de entrada del Fuerte pero tampoco tuvo ningún resultado positivo. Los nativos muertos fueron colocados en una larga fila que se prolongaba por el monte. porque ellos consideraban que esta era sagrada. incendiaron algunos sectores de la empalizada y destruyeron a las fuerzas españolas que hacían de seguridad en la parte exterior de la misma. eso no era otra cosa que un indicio de los malos augurios. pero los continuos ataques no dieron resultado. la carne de hermanos y hombres fuertes les daría fuerzas para seguir combatiendo y les harían menos vulnerables. Entonces a media noche. el cual fue atado a la cola de un caballo y llevado con otros nitaínos al Fuerte de Santo Tomás. forzando a las fuerzas nativas para que abrieran paso. Ordenó a todos los nitaínos que avanzaran en dirección al Fuerte para conquistarlo a cualquier costo. El desconcierto se hizo general mientras pasaba a espada a todos los nativos que encontraba. La carne igualmente era consumida por los nativos hasta que quedaba devorado todo. y sufrieron muchas bajas y perdieron abastecimientos. Sin embargo. 62 . Al siguiente día inició el ataque general de las fuerzas confederadas de Maguana.

-Luchadores como tú defenderán a nuestro pueblo y morirán en esa causa -Le dijo Caonabó regresándole a ver con una sonrisa en los labios-. les dimos la oportunidad para que se tomaran nuestras tierras. y el final solo tiene un desenlace: la tragedia. bienes y mujeres. Vamos a ganar y todo va a ser como era antes. Ahora sólo nos queda esperar. pero nosotros somos más numerosos y conocemos el monte. Aceptar la realidad para nosotros será doloroso. pero conformarnos. cuando no la aprovechamos tan sólo es un recuerdo que nos causa penas y remordimientos. y ahora nos quieren derrotar… Pudimos destruirles desde el comienzo pero no lo hicimos y la oportunidad se fue. Luego de esto. La oportunidad es única y evasiva. Guabulayatix que le observaba con detenimiento. y nos dejaron vivir libremente en medio de la selva y el mar –Les dijo Caonabó con la mirada perdida y la voz más cortante-. Sin embargo. joven de Magua. Luego el nitaíno Tacué. -¡Pero nosotros tenemos que volver a ser los mismos y expulsar a los guamiquinas! -Dijo el joven Hatuey enfurecido. cuando no hacemos algo a su debido tiempo. pero la derrota nos llevará a la esclavitud. nos dividimos entre nosotros. lo que nos hace obtener más cosas. no será suficiente para impedir que nos condenen al abismo. con una cara de preocupación. sí. Pudimos ganar y no lo hicimos. Nuestros hijos y nuestros nietos ya no serán iguales a nosotros y tendrán que vivir nuevas circunstancias. empuñando su macana se dirigió a Caonabó y le dijo: -Los palos de fuego y los animales extraños de los guamiquinas. entonces ya no tenemos alternativa. pero la oportunidad muere cuando el fracaso se levanta. Las cosas cambian porque tienen que renovarse. Entonces navegaremos por el tiempo y el espacio y viviremos muchas épocas de dolor y sufrimiento. Luego Caonabó continuó caminando por la cresta de la colina mientras los demás nitaínos le seguían. Anacaona se acercó desesperada a Caonabó y le dijo: 63 . Cuando el fin ha llegado a su inicio. Anacaona. la fuerza del espíritu llega a su final.-Nuestros dioses nos dieron el don de la esperanza y la elección. y unos se pusieron del lado de los guamiquinas y otros en su contra. Nuestra vida tomará un curso diferente. Lo nuevo para nosotros será todo lo que venga del mar. -Ya nada será como antes -Respondió Caonabó-. se colocó delante de Caonabó y le dijo: -Debemos tener fe de que las cosas van a salir bien. Caonabó se dirigió al joven Tacué y cogiéndole de la cabeza le dijo: -El hombre no es impotente frente a lo que no puede sino a lo que desconoce. Si esta vez los dioses nos acompañan les destruiremos! Caonabó hizo caso omiso a sus palabras y continuó: -Es oportuno todo lo que nos permite caminar y avanzar. Son más fuertes en todo… tenemos que ganarles. Todo lo que se ha hecho durante tanto tiempo. les hace parecer más fuertes. Nos dijeron que debíamos cuidar lo que nos habían dejado y que lo debíamos defender. Con el fracaso de esta guerra se iniciará un cambio profundo en nuestras vidas. Repentinamente se dio media vuelta y les dijo: -El fracaso normalmente nos condena a la desesperanza. pero sin saber cual será nuestro destino. se paró delante de Caonabó y le dijo: -¡Todavía tenemos oportunidad de derrotarles. debimos morir y no tuvimos el coraje. Navegaremos. mortal.

no causó ningún efecto a las tropas sitiadas. Ojeda. cuando la luz de la luna iluminaba por completo el mar y la selva de Quisqueya. No pelear significaría conformarnos con la fatalidad. al menos busquemos un lugar en donde podamos esperar ese final. Los naturales de Maguana y sus aliados. Caonabó y sus aliados levantaron el sitio al siguiente día. que no dijo una sola palabra.-Debemos pelear hasta el último para salvar a nuestro pueblo. para que todos estemos conformes y nos brindemos hermandad! Entonces Maniocatex y los demás prisioneros fueron liberados ante la mirada fría de Caonabó. queremos la paz. fueron estrechando el cerco a la Villa Isabela. y este era que simplemente el adversario daba muestras de amistad y la guerra terminaba. Es así que el primer día de luna llena. Sin embargo. y al son de tambores y cornetas. Es por eso que mocionó que todos los caciques. De tal manera que las seis semanas que duró el sitio a la Villa. habían llegado a la conclusión de que debían tener paciencia y soportar el asedio para evitar la mortandad. en nombre de la paz y la amistad. Alonso de Ojeda y sus soldados retornaron ceremoniosamente a la empalizada y cerraron la puerta ante la satisfacción de los nativos de Maguana. La paz será el camino más directo a la fatalidad. Al escuchar esto. pero el mar era una vía expedita en manos de los españoles. muere una realidad. le damos la libertad a tu hermano Maniocatex y a los demás prisioneros de Maguana. Sólo la muerte podrá vencer a esta insoportable realidad. cuando un pueblo es derrotado. nitaíno de Higüey. y que vio con complacencia la generosidad de los guamiquinas. Habían logrado cortar sus vías de comunicación terrestre. lleno de un sentimiento de tragedia y desesperanza. lleno de impaciencia y sobresalto. y luego de varios minutos volvió a repetir: -¡Caonabó. se acercó a los prisioneros y levantando el brazo de Maniocatex dijo: -¡Caonabó. apoyado en su arco dijo con cierto recelo: -Si no les podemos vencer. somos hombres de bien y no queremos la guerra sino tu amistad! Nuevamente la inmovilidad reinó en medio de la noche. Ojeda fue de la idea de que se les debía dar muestras de amistad y solidaridad. Queremos ser tus amigos y hacer la paz! Una quietud profunda siguió a los gritos. fueran liberados con la máxima generosidad. Alonso de Ojeda camino con la espada en su mano derecha y levantándola dio varios gritos en dirección al monte diciendo: -¡Caonabó…Caonabó. una columna pequeña de caballos escoltados por peones y espingarderos. Curinabix. La derrota llega a quién no disputa la última alternativa y esa será nuestra oportunidad. Luego. pierde una idea. El Almirante en compañía de sus principales capitanes. Anacaona muy disgustada le dijo: -El aceptar la paz nos costará perder la libertad… Cuando una persona pierde. frustrado. Los nativos desnudos y cadavéricos iban recogiendo sus pertrechos lentamente ante la mirada incrédula de sus 64 . alcanzó la quebrada que hacía de obstáculo en su delante. salió ceremoniosamente de la empalizada de la Isabela. a media noche. pues había llegado a comprender que los nativos tenían otro concepto de la victoria. Caonabó debía sentirse impotente y defraudado. La idea central consistía en que se debía lograr que los de Maguana se agotaran y sintieran que eran vanos todos sus esfuerzos. nitaínos y nativos de Maguana.

y meditó sentado sobre sus piernas. y comenzó a hablar interminablemente. -Sí. Creyó que era hora de quitarse la vida porque según la tradición. Caonabó se plantó delante de su esposa. la ambición les tiene locos y obsesionados. pero no estoy conforme con lo que ha sucedido. -Para mi también es un gusto volver a verte hermano. Lo importante es que nos dejen vivir en paz. hermano.caciques y nitaínos. Nada en ellos es claro y limpio. nuestro oro… -¿Y por qué quieren todo eso? -Volvió a preguntar Guacanana indignada. En ese instante llegó Guacanana. -Pero ahora nos iremos a los montes de Maguana y no les volveremos a ver a los guamiquinas –Dijo Guacanana abrazando a su marido. -No creo que ellos nos dejen en paz tan fácilmente. -Todo lo que ellos hacen es con engaño –Le dijo a Guacanana-. que gusto tenerte nuevamente entre nosotros.. y tomándole de la mano le dijo: -¡No Maniocatex. -¿Derrotarnos a nosotros. Nosotros somos muchos y conocemos nuestra tierra. -¿Y qué es lo que desean? -Le preguntó Guacanana intrigada. su esposa. Consideraba que había sido una enorme deshonra haber caído prisionero de los españoles. -Desean capturar a Caonabó -Continuó Manicatex-.ellos nos atacarán hasta derrotarnos. y me han obligado a hablar y delatar a mi hermano y a mis amigos. Manicatex por su parte. diciendo muchas cosas que según él le habían dichos sus dioses en el sueño. En esa instancia llegó Caonabó y Anacaona al lugar donde permanecían Maniocatex y su esposa. no dijo una sola palabra. -Porque no se contentan con nada y desean todo lo que encuentran. Luego se puso de pie y dijo: -Regresaremos a Maguana y allí nos mantendremos atentos a cualquier ataque de los guamiquinas. -Ahora regresaremos a casa y esperamos nunca más volver a pelear con los guamiquinas -Enfatizó Caonabó dándole un abrazo. Los guamiquinas me han tratado como a un animal cualquiera y me han humillado. Caonabó se acercó a su hermano y le abrazó efusivamente: -Hermano –Le dijo-. 65 . No tengo perdón por la traición que he cometido. Desean nuestras tierras. Tarde o temprano lograrán lo que desean. Es por eso que se pegó al tronco de un árbol viejo e intentó quitarse la vida con un cuchillo de obsidiana. nuestras mujeres. Quieren ganarse nuestra confianza para luego destruirnos. amado mío! ¿Por qué quieres quitarte la vida? Maniocatex bajó el cuchillo y le respondió avergonzado: -Soy un hombre indigno porque no he cumplido con las reglas de nuestros antepasados. El no aceptar morir en el combate es una injustificable cobardía. el tiempo hablará mejor que nosotros -Sentenció Maniocatex. dando las espaldas a su hermano. y el no haber ofrendado mi sangre a los dioses. un prisionero no debía tener otro fin que no sea la muerte en homenaje a sus dioses. cuándo? -Preguntó Caonabó con una carcajada-. un herejía sin disculpa.. y se mantuvo en esa posición durante un tiempo. Todos será cuestión de tiempo. Caonabó consideró que se había logrado un éxito relativo y que los guaquiminas no volverían a pisar las tierras del Cibao. Creí que nunca volverías.

No respetan nada ni a nadie. Ojeda desmontó su caballo y envainando su espada se acercó a Caonabó diciéndole: -He venido a buscar la paz y el entendimiento. Repentinamente. Alonso de Ojeda lleno de furia espoleó a su caballo y arremetió contra los nativos agrupados. parecen muy sinceros y espontáneos.Le preguntó Caonabó en forma lacónica. musculoso y testarudo. Al llegar a la orilla del río Bojorel y mientras los nativos descansaban de su larga marcha. los nativos de Maguana avanzaron en dirección a las montañas del Cibao. Ellos esperan refuerzos y en cuanto tengan lo que necesitan iniciarán su ataque para destruirnos a nosotros. dio media vuelta y junto a Anacaona se dirigió al lugar en donde le esperaban sus caciques y nitaínos. una tropa de caballería llegó hasta el lugar en que se encontraba Caonabó bañándose. la reconciliación. desenvainó su espada rápidamente y degolló a los primeros que encontró a su paso. y para eso es necesario conversar detenidamente. Los caballos nerviosos relinchaban inquietos mientras los jinetes españoles cercaban la playa en que desmontaba el capitán Alonso de Ojeda: -¿Cuál es el cacique Caonabó? -Preguntó Ojeda exaltado. -¡Estoy preguntando del cacique Caonabó! -Volvió a insistir ante el nerviosismo de los nativos que se estrechaban aún más para impedir el paso de los españoles. -Son unas personas ambiciosas y malas. Caonabó no le respondió a Manicatex absolutamente nada. Al siguiente día. Eres exactamente como te han descrito los de Marien: alto. nos devolvieron a los prisioneros y dicen traer un Dios bueno y bondadoso. a qué has venido Guamiquina orgulloso?. Luego regreso con su caballo al lugar en que se encontraban los demás jinetes y levantando nuevamente la voz volvió a preguntar: -¿En dónde está el cacique Caonabó? Y nuevamente el silencio rondó por el tumulto. que se aislarían del resto del mundo y serían los dueños de su propia vida. eres el indio temerario que asusta a nuestras tropas y desmoraliza al Almirante. no saben lo que es el amor y la hermandad. cuando Ojeda se aprestaba a realizar su nueva carga. viajantes incansables de estos mares! Ojeda se quedó perplejo por un instante. sólo les importa las riquezas.-No. una voz gruesa y terminante salió de entre los nativos y dijo: -¡Yo soy Caonabó. eso no es lo correcto hermano -Le dijo Maniocatex-. -Pero si ellos han dado muestras de querer la paz y no podemos despreciarles ese gesto Continuó Caonabó. hijo de Careocaté y Gualoa. ambos del pueblo canibi. con la convicción de que nunca volverían los españoles a molestarles en su forma de vida milenaria. -No creo en lo que dices hermano -Comentó Caonabó-. y luego. Debemos atacarles ahora y no descansar hasta destruirles. mirándole fijamente le dijo: -¿O sea que tú eres el indio rebelde que tantos problemas nos ha dado? Sí. Los nativos se amontonaron tratando de impedir que los guamiquinas se aproximaran al río. Ellos están decididos a todo con tan de someternos. 66 . Guamiquina. -¿Dime. mañana será muy tarde. -Si no les atacamos ahora. crueles.

Estos últimos años para él habían sido demasiado incomprensibles y lacerantes. Ojeda sonrió y volvió a desenvainar su espada: -Caonabó. se le presentaba todo confuso e indescifrable. sin ninguna relación que no sea la distancia. Caonabó fue llevado prisionero y encerrado en un cuarto pequeño y apestoso. y poniéndole grilletes en sus muñecas. Cada vez sentía más ese frío mortal de saber que le habían condenado a tener una vida miserable. Se tocó el rostro detenidamente y constató que comenzaba deformarse. el sometimiento total y el vasallaje. sin contactar. Se sentó en la esquina más obscura y estrecha del calabozo y se tomó la cabeza con las manos. y la desesperación inundó el pecho de los hombres que se desesperaban por la ausencia de su Jefe. luego colocaron espinas en sus pechos y celebraron el areito del abandono de sus dioses. Caonabó se alejó desnudo por la orilla y no regresó a ver a sus espaldas. Se cobijó con una manta de algodón que le habían lanzado despectivamente por la puerta y permaneció entumecido.-¿Conversar? no hay nada que conversar con ustedes -Le dijo Caonabó indignado-. En el interminable transcurrir de sus acuciosos pensamientos. la paz que yo te pido es la sumisión y la obediencia de tu gente. Ustedes deben permanecer en dónde están y nosotros estaremos en donde debemos estar. Caonabó jamás había estado en una situación tan calamitosa. Los nativos se colocaron de rodillas en un gesto de dolor profundo y así permanecieron durante medio día. Sintió mucho frío y temor del aislamiento. Un grito de alerta recorrió por las bocas de los nativos que anunciaban que Caonabó había sido capturado. Caonabó se quedó meditando por un momento y no hizo ningún gesto que expresara molestia: -Nosotros tampoco queremos ser amigos de ustedes -Le dijo Caonabó retirando la espada de su garganta-. Queremos estar lo más lejos posible.. Los españoles le quedaron mirando sin hacer ningún gesto. echando espuela a su caballo. Inmediatamente la caballería española acompañó a su Capitán que forcejeaba con Caonabó. Arrimado a la fría verticalidad de una pared áspera. Habiendo dicho esto. y Alonso de Ojeda. le subieron al anca del caballo y partieron secuestrando al hombre que tantos problemas les había dado. 67 . Queremos que ustedes se vayan por el mismo camino que vinieron y no regresen nunca. Creía que los dioses habían sido duros e inclementes con los de Quisqueya y que a estas alturas de la vida se tornaba todo trágico e irreversible. sin verles. jamás había conocido que un hombre sea encerrado como pena de algún acto de su vida. contempló la penumbra silenciosa del olvido.. No quiero ser amigo de hombres insensatos que pretendan ponerme condiciones. fue detrás de Caonabó y se lanzó sobre él buscando someterlo.Caonabó -Le dijo poniéndole la espada en la garganta-.

nacía de su espíritu de sobrevivir. Le gustaba observar el paso de los soldados que deambulaban todo el día. Caonabó entendió que la soledad era un espíritu que se introducía por todos los espacios de su cuerpo. Caonabó se sintió preso en su propio cuerpo. Ninguno de los dos dijo una sola palabra mientras se pegaban y estrechaban. que al final terminaba rindiéndose incondicionalmente. y de sus ojos se desprendía una rara luminosidad que causaba tristeza y sobresalto. Durante algún tiempo. Se paso algunos días conversando con la soledad. a sus maneras ocultas de decir las cosas y al silencio casi imperceptible con que decía sus pensamientos. y también creía que saliendo de este espació. sintió que ella se recostaba a su lado. pero luego de un par de semanas sintió que la forma de su cara había tomado el aspecto de una iguana. fue un monólogo interminable en el que este le recriminó por todos sus actos del pasado. de tal manera que jamás debía caer en el mutismo silencioso. algo. pero al final no decía nada. La miró con recelo y detenimiento. lograr que uno mismo hablara por la soledad. es decir. llevaba una hermosa diadema de plumas y hojas de caoba. Quería obligarle a someterse a la Corona de España. por su garganta. El Almirante insistió en que Caonabó le respondiera. Sentían que eran demasiado ajenos el uno con el otro pero demasiado parecidos. Su rostro era pálido y sereno.En primera instancia no hizo mucho caso. Sobre su cabeza pequeña de cabellos ensortijados. y no quiso abandonarlo porque tenía el temor de que nunca regresara. sin expresión alguna. Caonabó sintió que una fuerza inmaterial se introducía por su boca. Y así pasó días enteros tendido en el piso. La primera comunicación con ella fue corta y confusa. pero que le diera un contenido independiente. de múltiples colores. La soledad estaba denuda y solitaria. La primera visita que realizó el Almirante a Caonabó. Los dos se colocaban pegados pero parecían tan distantes como el frío que se brindaban mutuamente. La poca resistencia que su cuerpo presentaba. pero este no dijo absolutamente nada. Había adquirido la costumbre de quedarse mirando por debajo de la puerta y observar el sol que brillaba intensamente. Se puso de pie y se quedó asustado por un momento. y que llevaba en su cuerpo unos adornos simples que terminaban en colores opacos. como que algo quería decir. con sus ojos abiertos y listos para lanzarse sobre cualquier cosa que se apareciera. por sus poros. Entendió que la soledad era un ser con una voz casi ilegible y que había que entrar a habitar en el mundo de las infra-conectividad. y luego se enseñoreaba por completo hasta ponerle débil e indefenso. inmóvil. Después de algunos días de haber dormido poco. 68 . Sus paseos giraban alrededor del cuarto y reptaba lentamente. vio que la soledad entraba por una rendija de la puerta. De cualquier forma. luego le dejó poco espacio de acción y le siguió estrechando el pecho. y que ésta era pequeña y delgada. compartiendo la cama de suelo y paja. escuchaba sus mensajes con mucha dificultad y poco grado de compresión. acostumbrándose a sus virtudes y defectos. A partir de instante decidió que no volvería a dejarse ver por sus captores. Caonabó no dijo absolutamente nada y se colocó de espaldas. se quedaría sin un lugar de connivencia y seguridad. una especie de brisa que pretendía introducirse a su cuerpo.

debían ser absolutamente ilógicas pero muy significativas. el guardia de la celda entró violentamente para mirar las condiciones en que se encontraba Caonabó. que no tenía ganas de hablar ni decir nada. y que su vida se dirigía al abismo inexorable de la muerte. Caonabó se sentía seguro y reconfortado. Había logrado reducir la percepción del tiempo y la distancia. sintió un montón de plumas que iban del mentón a la corona. buscando con desesperación la puerta. El guardia se quedó aterrorizado al mirarle la cara llena de plumas. y los estados variaban de acuerdo a la sensibilidad de los estímulos. En un estado continuo de soledad latente. ni caminar hacia un horizonte cierto. A partir de aquel día. El encierro en sí. la selva exuberante y profunda. En esa instancia. La tristeza. su gente. Una mañana que se despertó ante al bullicio de los soldados españoles. que quería quedar en el abandono infinito. el tener que afrontar las preocupaciones sin algún aspecto que distrajera su concentración infinita. 69 . Un cierto día. la ausencia de sentimientos y necesidades. Luego regresó lentamente y le volvió a mirar por las rendijas. le había quitado las ganas de vivir y pensar coherentemente. el tiempo para él no era un tramo sino un estado.Durante varios días probó a escucharse a sí mismo. y que ellos le asesinarían o pretenderían tenerlo encerrado de por vida. No podía comprender cómo un hombre podía tener la cara de papagayo con plumas rojas y agrandadas. un camino infinito que le había permitido andar sin rumbo cierto. de tal manera que el cerebro funcionaba con la menor intensidad posible. Es por eso que Caonabó se pasaba horas y horas mirando por la pequeña rendija de la puerta. sus amigos. Caonabó debía resistir sin sensación alguna el desprendimiento del alma de su cuerpo. los soldados querían visitarle por las afueras del cuarto y mirarle detenidamente su cara llena de plumas. En su corazón saltaban de inquietud. los animales en plena dispersión salvaje y libre. el aislamiento total del mundo y sus complicaciones. pues existía una aparente inercia de su mente por la incomprensión provocada en sus ideas. Esas palabras largas y monótonas que siempre intentaban decir algo más de lo que obligatoriamente necesitaba. Entonces él sintió la profunda desesperación de no ser nada. tratando de confirmar lo que había visto. sí. su familia. porque la soledad se asfixiaba si sentía algún rasgo de simpleza o flojera. cálidas y repetitivas. era que no le permitía convivir con las necesidades. pero con palabras que no fueran las suyas sino con las que le propiciaba la soledad. Y los recuerdos acudieron a él masivamente: las bellas olas del mar Canibi ondulando en sus rodillas. y era que con los guamiquinas no volvería la libertad a su vida. Una sola idea se le clavó en su mente. El espanto que le generó esta nueva situación. la insensibilidad del cuerpo frente a los estímulos externos. el odio había invadido su cabeza con ideas aberradas y repetitivas. La soledad debía estar a su lado sin sentir temor alguno. le causó una infinita confusión y entendió que su alma se había debilitado. Las palabras de la soledad eran suaves. y además de eso. Otra de las cualidades de la soledad. los malos sentimientos que jamás habían permanecido en sí por tanto tiempo. y se apartó corriendo. Lo que más le gustaba era observar el suave movimiento del viento entre los árboles y el lento descender del sol a los pies del horizonte. buscando nuevas vías que jamás le conducirían a nada. nuevamente sintió que su rostro se había transformado. y en vez de sentir la piel tersa y delicada.

de tal manera que le asfixiaba y comprimía el pecho. Caonabó se plantó en medio cuarto y cerró los ojos. y agitó el ambiente. -Si tú te doblegas ante la adversidad -Continuó La Juijante-. Y Caonabó cayó de rodillas tapándose los ojos con las manos y puso su cara en el piso para esquivar el sol que brillaba intensamente. Los guardias entraron repentinamente a la celda de Caonabó. el temple y la furia. eres el demonio de los guamiquinas. Quería expulsarla por completo. y se fue expandiendo lentamente hasta que volvió nuevamente a colocarse delante de Caonabó: -La verdadera sabiduría –le dijo-. No sé nada de mi gente. eres el referente del valor para los jóvenes taínos que te admiran. le fueron empujando brutalmente hasta llevarle al centro del patio del Fuerte de La Concepción. Se rió a carcajadas y lanzó su sombrero. en saber controlar las emociones. Tú eres la luz para La Quisqueya. Caonabó pensó en suicidarse. La estela era el símbolo de la tranquilidad y la sabiduría. Controlarse a sí mismo es más importante que controlar a los demás. La Juijante se elevó suavemente y comenzó a volar junto al techo. una especie de anuncio que aparecía a los hombres predestinados para ser behíques. Era lo que en su lengua madre se llamaba la Juijante. -¡Caonabó… rey del Cibao! -Gritó el Almirante aproximándose lentamente. -¿Por qué no llamas a tus indios para que te rescaten? –Le preguntó irónicamente. se colocó en su delante y le dijo: -Ten paciencia Caonabó que hoy más que nunca necesitas de un espíritu sereno. Caonabó había vuelto a sonreír luego de mucho tiempo y pensó que podía seguir soportando el castigo del aislamiento. Entonces una estela blanca le salió de la garganta. el temor a la muerte y la duda de que algo malo me pasará próximamente. Y Caonabó no dijo nada y se mantuvo con su cara pegada junto al piso. La idea encontraba asidero en su mente confundida. es verdad. pero no puedo mantener la tranquilidad en este aislamiento. entender que una persona tiene un límite y que lo puede superar fácilmente. el saber hasta que punto uno es capaz de resistir sin doblegarse. está en el dominio de sí mismo.Una noche. Y Caonabó le respondió: -Sí. Me tienen completamente aislado y es posible que me manden más allá del Mar de los Canibis. Caonabó se sintió fortalecido. y le tomaron de los brazos. del conocimiento del futuro y la predestinación. Luego de aquel acontecimiento. y le diera un hálito de fortaleza para continuar adelante. para vencer el aburrimiento. esperando que La Juijante se colocara sobre su cabeza. Aquella estela blanca de forma alargada. En caminar tranquilo por un camino de espinas y responder con actos de paz las provocaciones de la guerra. La Juijante dio algunos giros alrededor suyo. se doblegará todo tu pueblo. y ellos se convertirán en esclavos y no tendrán espíritu para luchar. -Ya no tengo la fuerza suficiente para soportar este encierro –Le dijo suavemente-. Un día la Juijante se colocó en la puerta del calabozo y desprendió una luz blanca que iluminó el ambiente. Caonabó cayó al piso de tanto esfuerzo y respiró con mucha dificultad. 70 . En su cuerpo se creó una aureola que lo cubrió por completo. Ya no encuentro fuerzas para soportar esta monotonía. creando una gran energía interior que gravitó sobre su cuerpo. Luego salió lentamente por las rendijas de la puerta y el cuarto se fue oscureciendo hasta enceguecerse.

-¡Pero si ellos están aquí. Durante las noches se despertaba sobresaltado. lleno de indignación. y enseguida disparaba y despertaba a los soldados. desnudos. El Almirante lleno de cólera volvió a insistir con un látigo en la mano: -Dime Caonabó: ¿Es cierto que viene una sublevación gestada por tus caciques? Caonabó le regresó a ver al Almirante mientras le respondía entre dientes: -Nunca te quedarás en esta tierra. En la profundidad enigmática de la selva. nervioso y preocupado. y sus orejas se había alargado como la de sus lebreles. nuevamente lanzó azotes sobre el cuerpo de Caonabó y ordenó que lo volvieran a su celda. Magua y Higüey. Hatuey y Guarionex. Eran rostros deformes que se habían llenado de pelaje: sus caras más anchas tenían narices chatas. el Almirante paseaba con desesperación y obligaba a hacer patrullajes a su tropa. A lo lejos miró el rostro de su hermano Maniocatex que le quería decir algo. que los de Maguana. los cabellos ríspidos y sucios. Los soldados habían cambiado completamente: sus botas eran más grandes y sus espuelas filudas. El Almirante montó en cólera y levantando su látigo azotó sin piedad la espalda de Caonabó. pero el espíritu que he sembrado en mi pueblo. no se encontraba conforme. había apostado vigilantes en lo más alto de los árboles. Le acompañaban Anacaona. Sus ojos destellaban maldad y ambición. inquieto. Durante las mañanas. -Puedes maltratar a mi cuerpo. Alonso de Ojeda era el único que se levantaba a conversar con el Almirante. y volvían a hablar de lo mismo y lo mismo. mantenía muchos guardias. creía ver indios por todo lado. preparaban una gran sublevación.El Almirante se puso en su delante y colocándole la bota en su cabeza. pero su rostro ya no era el mismo de cuando recién llegaron. así este sea lejano. A partir de ese instante. el Almirante no pudo descansar un solo momento. Guamiquina. no pensaban en otra cosa que en reprimir cualquier acto de protesta. nunca te dejará tranquilo y seguiremos luchando hasta que un día. los niños lagañosos. volvamos a ser dueños de nuestra tierra y nuestra libertad. y este repetía las mismas cosas pero con más detenimiento. También miró a los soldados que hacían un cerco para impedir que las mujeres se aproximaran al reo. míralos! -Dijo el Almirante señalando a un grupo de nativos que lo miraban. Más allá había algunos nitaínos que inclinaban su cabeza en señal de solidaridad. Y que en los alrededores estaban escondidos y recelosos. Encendía el mechero de su habitación y se asomaba a la ventana. Caonabó lloró mientras veía a su pueblo andrajoso. 71 . Caonabó levantó su mirada y vio que eran unos hombres pequeños y lánguidos que le observaban con tristeza. y serás maldito por miles de años para mi pueblo. sus cascos resplandecientes. En la casa que hacía de Cuartel General. había recibido informes de Guacanagarix. las mujeres demacradas. le volvió a preguntar: -Responde: ¿Por qué tus indios no vienen a salvarte? Caonabó levantó su rostro emplumado causando un gran susto al Almirante: -Es que ellos esperan el momento adecuado para atacarte -Le respondió hablando con una voz tranquilidad y punzante. hasta que Ojeda se quedaba completamente dormido frente a la larga verborrea del Almirante somnoliento. sus pantalones y camisas más elegantes. despreciaban todo lo que fuera nativo. Sin embargo. El Almirante.

en el pensamiento trágico y negativo. Este natural no representa peligro. Quería solamente estar pensando y reflexionando. Un cacique más un cacique menos ¿En qué le afecta al Rey de España?. son estas actitudes las que hacen que los indios sean más rebeldes -Le dijo Colón a Ojeda con un gesto de indignación-. que los indios se levanten. La debilidad hace que la disciplina y el orden se relajen. que la esclavitud estaba plenamente aceptada por la ética. Almirante. Debemos tenerles con el hocico al piso. Los capitanes de su ejército estaban cansados y aburridos de salir y hacer las mismas cosas: saquear. Almirante. se había sumergido en el pensamiento abstracto. este indio es el más importante de Quisqueya. Lo que debemos hacer es llevarle a la picota y allí ahorcarle. -¿Suavemente? -Continuó Ojeda. el Almirante dio media vuelta e increpando a Ojeda. estaba plenamente consagrado. -Si nosotros le juzgamos y ejecutamos a Caonabó. Debemos mandarle pronto para que sea la Corona la que lo juzgue y condene. si llegamos a ese extremo debemos hacerlo a espaldas de los indios. Mientras tanto Caonabó había perdido contacto con el mundo exterior. había aprendido a amar la soledad a costa de no ver a sus seres queridos. quería estar en un permanente silencio sin un solo ruido que perturbara su paciencia. y que esta vez no dudaría en aplicarles mano dura. Habían hecho cuántas veces lo mismo y les causaba repugnancia. que habían guerras santas que justificaban la muerte y el asesinato. de que los nativos estuvieran conspirando a vista y paciencia de los españoles. 72 . Almirante. La oscuridad del encierro había desarrollado en él nuevas habilidades. se acercó al Almirante y le dijo en voz alta: -No debemos preocuparnos. Ojeda.El Almirante decidió que no podía sostener más esta intolerable situación. Debemos tratarles con tino. -¡Precedentes. los indios nos harán la guerra y lucharán hasta las últimas consecuencias. tan importante que siendo un cacique principal. violar. entiendo lo que me quiere decir. El cura Infante había pensado y repensado la manera más adecuada. se sepan que son una raza inferior que debe someterse a la nuestra. de convencer a los españoles de que lo que hacían era agradable a los ojos de Dios y La Iglesia. de tal manera que quede como precedente para cualquier otro indio que se quiera sublevar. No. El cura Boyl no quedó tan convencido de lo dicho. que se sienta nuestros sirvientes. pero yo no estoy de acuerdo. deje sus actitudes de debilidad y hagamos lo que tenemos que hacer. Simplemente le tenemos enjaulado y luego le ahorcamos. y que cualquier acto de arbitrariedad y saqueo era una sabia decisión de la suerte de las armas. precedentes. robar. Ojeda se volvió a reír y con un tono burlón le dijo: -Pero si aquí no tiene importancia la vida de nadie. que el principio de autoridad se venga a menos. no. Un día les dijo a los soldados. Decidió que armaría un ejército para salir a combatir a los insurrectos en su misma tierra. no se enfurezcan y conviertan a su tumba en un centro de peregrinación. Alonso de Ojeda entre sádico y despreocupado. pero a solicitud del Almirante. debe ser juzgado en España. matar e incendiar los bohíos. -Ahh.La debilidad no conduce a nada. Al escuchar eso. Las ilusiones se habían marchitado en su mente y no quería volver a vivir de la esperanza. dijo: -No Capitán. de tal manera que sean esclavizados suavemente. de tal manera de que si se llegan a enterar. aceptó que cualquier método empleado para civilizar a los salvajes. así por ejemplo: veía con mucha claridad durante la noche y no veía durante el día.

Durante toda la noche. Anda y únete a ellos. Se dirigió al cura Boyl y le pidió que le confesara y purificara. incrustaba con más fuerza los silicios. era practicando el tormento. y yo te conduciré por el sendero más hermoso que jamás hayas conocido. 73 . Caonabó pasó acompañado de una Sombra Larga que no dejaba de mirarle. Al fin y al cabo alguien tiene que perder y desgraciadamente eso le toca a tu pueblo. De pie. ni dio señales de debilidad ni cobardía.Ante estas palabras de Ojeda. dio innumerables vueltas en el patio del Fuerte de La Concepción. permanecía sangrando sin dar un solo quejido. Caonabó aguantó las torturas con mucho estoicismo. Luego de escucharle por un momento. se apegó a su oído y le volvió a insistir: -Hombre de coral. se caía a propósito para no poder levantarse. Le contempló su aspecto de avatar desvalijado y sus movimientos ridículos: El Almirante se azotaba las espaldas. Caonabó se encontraba con la cabeza inclinada y sus ojos entreabiertos de cansancio. porque la vida en sí es un desafío y cuando esta ya no tiene razón de ser. y te daré la vida eterna en un mundo sin necesidades. Había descubierto que la mejor manera de eliminar su preocupaciones. ¡queremos que nos digas lo que están tramando tus caciques! Y Caonabó levantó su mirada congelada y dando un fuerte grito respondió: -¡Guamiquina maldito… sal fuera de mi tierra antes de que mis hombres te aniquilen! Alonso de Ojeda le miró sonriendo y lanzado un latigazo al aire insistió: -Quiero que me digas la verdad. ya no tiene sentido su existencia. le frotó la espalda y luego le habló al oído: -Ríndete hombre de coral -Le dijo-. el Almirante se sintió conmovido y se fue a su dormitorio para sacar su túnica blanca y sus sandalias de pescador. Entonces Ojeda mando a traer varios instrumentos de tortura como el caballo tártaro. el garrote. y le fue aplicando uno a uno hasta el cansancio. Lo único que debes hacer es unirte a los españoles y ser parte de ellos. que le dejara sin mancha alguna en su conciencia. Luego. quítate la vida. dijo algunas palabras que eran apenas comprensibles. miró con paciencia la actitud del Almirante. ellos han traído muchas cosas que ustedes no conocen y que tardarán mucho tiempo en conocerlas. sacó una pequeña cruz de madera y con una actitud de penitente. colgado de unas cadenas largas. Anda. el tonel de agua. el caballete. le acarició el pelo. que no había día en que no lo practicara. La presencia de La Sombra le molestaba por completo. por qué debes sufrir tanto si las cosas son sencillas. Y nuevamente repetía la vía crucis hasta quedar completamente agotado. sé parte de sus deseos porque ellos te darán beneficios y poder. La Sombra que se había colocado a un costado. El acto más valiente de un canibi es privarse de la vida. Ojeda entre divertido y confuso. Frente a ellos no podrás hacer nada porque tiene las armas y las cosas nuevas. La Sombra se apegó a él y le besó el pecho. Ante tanta reticencia. caso contrario tendré que aplicarte la ordalía. y no maldijo su suerte. Estaba decaído y ensimismado. y te daré la luz del infinito para que las tinieblas no te alcancen. y se acostumbró con tanta insistencia. el carimbo y el descuartizador. Ojeda fue a la celda de Caonabó para entrevistarse personalmente: -¡Habla Caonabó! -Le gritó histérico-.

de tus anhelos y desesperaciones. Los hombres buenos tienen una gran debilidad en su corazón que les hace complacientes con las imperfecciones. El hombre bueno sufre y llora por lo que le causa pena. no. aproximándose le dijo: -Yo provengo de ti mismo.. 74 . y luego. de tu largo e indescifrable conflicto interior. de tus discusiones interiores. de la insuperable desesperación de tu pueblo. Camina por los caminos más miserables del odio y desprecio. espíritu maligno que quieres pervertir mi corazón y hacerme hombre malo? ¿De qué lugar provienes para causarme tanta confusión? La Sombra se quedó por un instante quieta. La bondad crea debilidad en el alma y pereza en el espíritu. sé un amigo incondicional hasta que te enriquezcas. siembran confianza en ellos. de los estados ocultos y profundos de tu interior. levantó ligeramente su mirada tratando de divisar a la Sombra: -¿Quién eres tú. Luego deja la maldad y conviértete en traicionero. no podría hacer nada de los que dices. sus creencias. aprende a odiar con todo tu corazón y verás que esa pasión trae los mejores resultados. Debes traicionar a tu pueblo si quieres sobrevivir a esta contienda.. La traición. ama la debilidad como un refugio de sus propios temores y complace a los demás con la amargura que le deja su fracaso. de intereses personales. Aquellos que tienen el poder aman a sus semejantes. Anda Caonabó. Colgado de las cadenas que sujetaban sus muñecas. del ambiente turbio y oscuro que se ha difundido por todos los cacicazgos de Quisqueya. Es cuestión de futuro. su religión. sí. les miman. Caonabó -Continuó La Sombra Larga-. les hacen parecidos a sí mismos. la más dulce de las vilezas. Terminado de decir esto. Tu pueblo encontrará la libertad cuando sea igual a su opresores.Luego le tomó de sus manos y le dijo: ¡Sé malo Caonabó… completamente malo y arribista! porque sólo estos hombres llegan a ser grandes y poderosos. Debes unirte a los guamiquinas. Llegará el día en que los hombres que practiquen las virtudes. Odia Caonabó. su defectos. aquella que nos hace inciertos y despreciables pero también dulcemente indignos y exitosos. La Sombra se colocó en la puerta de la celda y continuó: -No es cierto que la bondad haga grandes a los hombres y a los pueblos. sean escasos como los dedos de la mano. El odio crea actitudes insuperables que solamente puede crear un sentimiento incontenible. pero para eso deberá pasar mucho tiempo que tú jamás lo verás. ama tus propios defectos y ataca a los defectos de los débiles. -Esto no es cuestión de corazón. sí. Vengo de los sueños y anhelos interminables de los guamiquinas. cuando adquieran sus costumbres. porque eso no me nace del corazón. y se complace a sí mismo diciéndose mentiras. porque la virtud es muy ajena a la condición humana y sólo oculta nuestra situación interior incontrolable. Si te distancias de los guamiquinas no tendrás nada que reclamar y serás parte de los sometidos. sé el verdugo de tu pueblo y sacrifícalo en homenaje de tu propio beneficio. y los hombres se burlarán de ellos. Caonabó escuchó con detenimiento las palabras de La Sombra e inclinando nuevamente la cabeza dijo: -No. -¿Y cómo le engañaría a mi pueblo? -Le preguntó Caonabó en forma directa. debes participar con ellos de los beneficios que van sacando de tu pueblo. Y Caonabó lloró discretamente y balbuceó.

poderoso. la gente es desmemoriada. un gran ataque en contra de los guamiquinas. destruiremos todas las casas y les derrotaremos. -No. A veces los hombres nos engañamos para no afrontar la realidad. porque ellos saben que su sabiduría es superior a la tuya. diminutos. pero a veces también es importante no afrontar la realidad. esa es la función de un buen cacique. soportado la crueldad de la derrota y la humillación. que tienen cosas que tu pueblo jamás ha tenido y que pronto tendrán que aprender y comprender. las cosas cambian tan rápido que hay poco tiempo para recordar a los fracasados. Este será masivo y total. La historia de tu vida se divide en la duda de ser grande y poderoso o ser un cacique juzgado y ahorcado. Los pueblos sin dignidad ¿Qué son? ¡Mi pueblo es un pueblo lleno de orgullo y dignidad!. engaña. Tu pueblo necesita ser engañado en estos momentos de tragedia y calamidad. porque la dignidad sólo es una palabra. Ellos pueden percibir tu valentía pero también la debilidad de tu pueblo.. Maniocatex vendrá muy pronto para acabar con los intrusosLa Sombra se quedó inmóvil por un momento y luego continuó: 75 . Y la Sombra comenzó a caminar lentamente a lado de Caonabó y se fue apegando poco a poco hasta hablarle en el oído: -Un día tu pueblo te olvidará.. Maniocatex está preparando mi rescate. Es nuestra última oportunidad y no podemos perderla. El paso del tiempo es indolente con los derrotados.. es el descanso transitorio para tener algún halago pasajero. Caonabó inclinó su cabeza y lloró.-Debes mentir Caonabó... y tú habrás sufrido y llorado. en el fondo. La dignidad sólo tienen los que vencen. y te pierdas en la lejanía del olvido. El tiempo olvida a los perdedores. y camines por un sendero oculto y desconocido. porque esta. les hace irrecordables. sólo el engaño le endulzará la tragedia de su ser. Los pueblos necesitan de mentiras porque estas les reconfortan y les hacen soñar indefinidamente.. es dura y lastimera. Finalmente desaparecerás. hasta que nuevamente vuelven a despertarse en la cruda realidad. porque los vencidos. Luchamos por la libertad. no puedo hacer una cosa así. ni aquello de que hablas con orgullo y dices que se llama dignidad. No me permite el corazón. -¡No. intrascendentes. Caonabó tiró bruscamente de las cadenas tratando de liberarse y hablando con furia le dijo: -Los hombres sin orgullo ¿Qué son?. -Sé un cacique enriquecido por los guamiquinas –Insistió La Sombra-. miente. Él me necesita! -Gritó Caonabó desesperado-. ellos te darán todo para que seas parte de ellos. serás asesinado y torturado por los guamiquinas. no puedo traicionar a mi pueblo. Los pueblos cuando tienen necesidades pero no tienen dignidad. y hoy. son hijos de la noche de la indignidad. tú eres prisionero de los guamiquinas. pero también te pedirán ser incondicional. una forma de halagar al orgullo. La indiferencia de los hombres hará que cualquier esfuerzo que realices sea intrascendente. La Sombra dio unos pasos hacia el centro y dijo: -El rencor a los guamiquinas no te llevará a ninguna parte. La mentira es una bebida necesaria para los pueblos adoloridos y cansados. El paso del tiempo es inconsecuente con los perdedores. los sepulta en sus entrañas. porque los hombres en el tiempo son infinitamente pasajeros. imponente.

-¡No tengo nada que decir Guamiquina! -Le respondió Caonabó sin inmutarse. tus gestos. Vio a cinco hombres vestidos de magistrados. Supo entonces que sería sentenciado. Al mirar a los hombres que debían juzgarlo. Se debía instaurar una corte especial que considerara fuero y status del cacique procesado. que simplemente se pusiera un garrote en medio patio y se le matara como a un perro. vendrá un proceso de pacificación sangriento en el que muchos hombres que se atrevan a oponerse perderán la vida. cuando apenas intentaba conciliar el sueño. él se sentó con una tranquilidad infinita en un tronco de madera. y le sentenció a morir en el vil garrote. En esas circunstancias. mandaba a cerrar todas las ventanas de la casa. Va ha ser juzgado por cargos en contra de La Corona española. ni sintió miedo. tendrás que morir y desaparecer. hacía ejercicios de respiración lenta. levantó su cabeza y sonrió. ni las largas letanías que iban zigzagueando por el piso y trepanaban por los árboles corpulentos de ceibo. Ordenó a Ojeda que a Caonabó se le instaurara un proceso por traición a la Corona. El guardia de la celda le colocó las cadenas y le transportó en dirección a los jueces. habló y discutió durante algunos días. Pero Caonabó no escuchó nada y más bien sintió que decenas de hombres con cara de lebreles. Caonabó no hizo ningún movimiento. lanzando diatribas en contra del joven Cacique. Tus caricias me son familiares. Ojeda nuevamente se rió de la actitud del Almirante y ordenó que no se hiciera absolutamente nada. Caonabó fue llamado a comparecer ante el Jurado. Serán pocos los que mueran por conservar su libertad. Caonabó desde su celda no sintió temor alguno. Se quedó contemplado el escenario que se había forjado y la dulce tozudez del Almirante que no dejaba de pasearse. pero no lograba dejar de pensar en que los indios le atacarían en cualquier momento. Esperó pacientemente a que ella terminara y dijo: -Sé quien eres mujer extraña y silenciosa… Eres la mujer a la cual he esperado desde hace mucho tiempo. pero comprendió también que se lo quería atemorizar frente a la muerte. sin que éste lograra entender una sola palabra de lo que se le acusaba. ni respiró. con unas caras peludas y sus togas desgarradas. Caonabó sin entender claramente lo que se decía. le asediaban y trataban de herirle con sus gritos. Y tú como un estorbo para los guamiquinas. también por herejía e idolatría.-Luego de ser derrotados. Las órdenes de Ojeda jamás fueron cumplidas porque el Almirante se encargó de designar al Tribunal que debía juzgar al indio sublevado. Dicho esto. Por la noche. 76 . -¡Póngase de pie cacique Caonabó! -Le dijo el Juez que presidía el Tribunal-. herejía y poligamia. La Sombra se fue alejando poco a poco de Caonabó hasta que traspasó la puerta de la celda y desapareció. y se perdían por lo alto de las nubes. La mayoría se someterá al conquistador. La gente del Fuerte de La Concepción se agolpó en el patio. y le encontró culpable de conspiración. Frente al rostro inflexible de aquellos hombres. por poligamia y sodomía. tu aire profundo y penetrante. Mientras tanto el Almirante no había encontrado la manera de tranquilizarse: se había colocado compresas de agua fría en la frente. Y el juicio contra Caonabó siguió el curso establecido. El Tribunal que juzgó los delitos de Caonabó. sintió que la mano de una mujer le acariciaba el cabello. sin mostrar el menor indicio de temor.

La niñez. Con este argumento. Quiero recordar todo aquello que dio sentido a mi vida. aventuras. Caonabó siguió tendido en el piso y sin regresar a ver le dijo: -Deja que mi mente divague por el cielo. Pensó que lo más adecuado era matarle y enterrarle en el monte. por su parte. allá en donde la luz nunca desaparece. ni la dulzura. decidió que debía deshacerse de Caonabó. y conocí el temor ante la bravura de los dioses. No temas Caonabó. a mis necesidades. un espacio de susto que luego te deja sin sentido. y los hombres viven libres y caminan por espacios amplios y tranquilos. sí. y poniéndose de pie se apartó de ella y se colocó junto a la puerta de la celda. Sin embargo. vivir intensamente en el pasado porque eso es vida. Y viajé por todos los rincones de Quisqueya y me aventuré por los mares de canibia en donde las olas son más altas que nuestras montañas. 77 . de una manera tal. causando un estropicio en el monte. o hacer que fuera asesinado por los indios de Marien. la vista viaja incontenible por todos los lugares. -¡No! -Gritó desesperado. nada de eso le convenció tanto como la idea de Boyl de enviarle a España para que fuera juzgado por un tribunal de la Corona. ni la paz. y la furia de las guerreras de Guanín. Abrió sus brazos ampliamente y conteniendo la respiración le pidió que le abrazara. -¡Soy la muerte que vengo a cobrarte la vida. Entonces Caonabó sintió una estela de frío y soledad que le paralizó el alma. Es hora de que vayamos a los dominios de Hikunkira. El Almirante. Ñutú se hizo absolutamente invisible y desapareciendo por completo. Luego deberás volver al hogar de tu familia para permanecer junto a ellos y brindarles tranquilidad y alegría. bondades y maldades. recuerdo. que él se deslindaba de cualquier responsabilidad. el drama de los amoríos.-Vengo a llevarte conmigo -Le dijo ella suavemente-. que visite todos los lugares en que viví dichoso. que vivir en un mundo destrozado. porque es preferible habitar en ese sitio sin fronteras. ni los buenos sentimientos. hermosas como la flor que nace del tronco seco del cojobana. Allí los sentimientos son nobles y transparentes. Caminar en la recta final que conduce al bohío de Moboya. hicieron de mi vida un asunto de recreación y aventura. Largos placeres y vida tormentosa. Es el inicio del final cuando todo debe terminarse. Sí. y se tomó de la cabeza y se pegó a la pared sin querer moverse a ningún lado: -¡No quiero que me venga la muerte!. o que se le colgara de un árbol para aparentar que se había suicidado. Ellas tan hermosas. dejando una huella de quietud profunda. Caonabó! -Le dijo la mujer respirándole en la nuca-. es el acto más duro y temeroso de la vida. bellas y sensuales. puesto que dejaba en manos del Rey el caso de Caonabó. Caonabó caminó lentamente en dirección a la pared en la que se encontraba Ñutú y trató de pegarse a ella. Saber que dejas las cosas terrenales para habitar un mundo extraño y desconocido. y no se encuentran sitios feos y penumbrosos. que no despertara la ira y venganza de los naturales. pasión imborrable de un camino sin regreso. el abrazo de Ñutú es rápido y no causa dolor alguno. sí. Es ese el lugar que te mereces. no se movió a ningún lado y confundiéndose con la pared del fondo le dijo: -El viaje al bohío de Moboya. Tener el valor de dejar lo más querido para viajar errante por el tiempo infinito. y las demás personas te miran con cariño y respeto. y los inmensos huracanes. visiblemente molesto por las últimas informaciones de Guacanagarix. a mis anhelos. La mujer que permanecía apenas visible y transparente. Las mujeres. Los sueños. Colón mandó a decir a los cuatro vientos. Caonabó sintió por primera vez una profunda desesperación por aferrarse a la vida. la juventud.

en donde nos esperan nuestros padres y vendrán nuestros hijos. Dispuso que en esa nave fueran enviados Caonabó.Maniocatex y Marionex cuando se enteraron de este acontecimiento. sin mis hijos. -¿Y puedes llevarnos a ese lugar hermoso? -Le preguntó Huariquiru con un gesto de tristeza. -Todos debemos ir a conocer el otro mundo -Le dijo Caonabó recogiendo sus cadenas-. 78 . Encadenado por completo y amordazada su boca. -Señor de la Casa de Oro. -¡Yo no quiero ir a ese lugar de hombres malos y asesinos! -Gritó Harubira. creyeron que era necesario apresurar el ataque. hizo que todos estuvieran en una situación calamitosa: -¿Y qué será de nosotros? -Le preguntó a Caonabó. que los indios trataban de emplear esa estrategia para engañarlo. Porque nosotros hemos sido los escogido para ir a esos lugares. El Almirante creía que esa era la mejor manera de acabar con el problema de las sublevaciones y apagar el espíritu rebelde de los indios. partieron una mañana en la nao Juana Bonita con dirección a España. la pestilencia y la incertidumbre de no saber de su destino. con una finta que hiciera creer a los españoles que estaban fortaleciéndose en el Cibao. -Tengo miedo -Le dijo Huatey apegándose a Caonabó y tomándole de la mano-. el más anciano de los caciques. No podré vivir junto a estos hombres y en un lugar desconocido. No podría vivir sin mi familia. Pero eres afortunado en ir a otro mundo desconocido. el más joven de los nitaínos. Y Caonabó le respondió: -Tenemos una alternativa. La idea era obligar al Almirante a salir con sus tropas del Fuerte de la Concepción. El maltrato. -A ese lugar iremos. Allá en donde él vive. en un lugar más hermoso que Quisqueya. -Eres demasiado joven para estar en esta situación -Le respondió Caonabó-. Allí deberás decir y protestar por lo que hacen estos hombres desalmados. fue colocado en las bodegas pestilentes de la nao y sumido en la oscuridad profunda. porque como han dicho los guamiquinas. Caonabó le cogió de los hombros con firmeza y luego sonrió mirándole con ternura. la tragedia y la muerte… Ellos no tienen otra alternativa. hermanos de Quisqueya. sin el cielo y suelo de Quisqueya. y ordenó que se preparara la nao Juana Bonita para viajar a España. la inmundicia. Guaritub. y esa es ir a la tierra de nuestro padre Hikunkira. durante las cuales el Cacique de Maguana decidió no comer nada. Los que se quedan deberán afrontar la humillación. El Almirante se rió a carcajadas cuando se enteró por boca de Guacanagarix. dime: ¿Cuándo se acabará este tormento? -Preguntó Haitinal del cacicazgo de Xaragua. -¿Y qué debemos hacer para ir a ese lugar lo más pronto posible? -Le preguntó Hateytey. Caonabó y sus hermanos permanecieron en esa situación un par de semanas. en ese lugar vive el hombre que representa a su Dios justo y a su Rey generoso y bondadoso. cuatro caciques quisqueyanos y quince nitaínos. Caonabó con sus caciques y nitaínos. porque ya no existe otro lugar en el mundo en el que podamos ser recibidos. permitiendo de esta manera el rescate de Caonabó. el nitaíno más rebelde de Higüey. el dolor.

Mencia. y Hateytey. vio cómo sus compañeros indígenas saltaban al mar profundo que les abría su vientre para recibirlos con ternura. y estuvo siempre retumbando en la Quisqueya.-Pronto se acabará este tormento. Miró las caras serenas de Harubira. Y vio un nuevo sol que se aparecía en la profundidad oculta y se dirigió a él. Al entrar al mar. y se encomendó a todos los dioses. Guarionex. con insistencia. Anacaona. a su polo palpitante que cada vez se hacía más incontenible. pero no. Huatey. y que el destino para los canibis era algo inviolable. y levantando su brazo. Y yo vi cómo Caonabó se fue perdiendo en la profundidad del mar desconocido y un séquito de luces resplandecientes le acompañaron a su sepulcro eterno. Caonabó saltó por la borda de la nao. vio una celeste profundo y resplandeciente que le llamaba hacia él. hasta que finalmente se quedó inmóvil y relajado. a morar en la tierra de Hikunkira. Miró el horizonte amplio en el que quedaba su amada Quisqueya. dio un grito poderoso llamando a la libertad: -¡Libertad! -Gritó con profunda rabia mientras su cuerpo se perdía abrazado por las olas furiosas del mar de los Sargazos. Guaritub. pero sobre todo a Higüemota. y que debemos reconocer cuando tenemos que abandonar este mundo. y que ese era su destino. Inmóviles y dispersos acompañaban a Caonabó a su última morada. y sintió que la oscuridad le alaba a su centro. Y recordó a Anacaona y a sus hijos. y no quiso perder esa nostalgia que le amarraba su corazón a la distancia. y cómo este retumbó en Bohoruco. Al otro día por la mañana. Alrededor suyo. y fue escuchado por Maniocatex. Miró a su alrededor una soledad penetrante que le iba alejando poco a poco de la luz que aun resplandecía en la superficie. y afrontar la realidad de la muerte y no la mendicidad de la vida. porque los hombres debemos saber que la vida tiene un comienzo y un final. e hicieron el areito de la muerte en medio de la oscuridad asfixiante en que permanecían. Huaruquiru. y generarle una desesperación por volver hacia la superficie. y ser sinceros con nosotros mismos. tratando de nadar a esa profundidad aparentemente inalcanzable. los otros indios de Quisqueya le formaban un cortejo. y vio. Mañana iremos a los brazos de Guacar. a sus dominios. y cómo su grito de libertad se fue expandiendo por todos los lugares. una luz pálida y entristecida se encendió en su delante y vio la profundidad interminable del mar desconocido. y cómo se fue apagando poco a poco hasta volver a renacer en el futuro. Al volver su mirada hacia la nao. Le pareció infinito el brinco que le precipitaba a la libertad misteriosa que le ofrecía el mar alborotado. Hasta que al regresar a ver hacia arriba. e hizo un esfuerzo supremo por seguir nadando y apuntando sus ojos para no perder de vista. y parecía atraerle. con sus ojos abiertos y una sonrisa especial entre sus labios que inspiraba tranquilidad y descanso. El penoso rumbo al ocaso 79 . cuando los marinos españoles sacaron a los indios de La Quisqueya para que tomaran rayos de sol en la proa. Huarocuya. Hatuey. lanzando sus cadenas contra el aire tibio del ambiente. Luego Caonabó y los caciques se tomaron de las manos y cerraron los ojos. Caonabó entendió que iba en dirección a los dominios de Hikunkira.

el Almirante se colocó sus armaduras y apareció delante de sus tropas. 80 . pretendía realizar un gran cerco a fin de destruir a la fuerza expedicionaria. Los capitanes de la campaña. Aquellos días en que sentía que sus tropas eran cercadas por Maniocatex. También se habían enterado de que los canibis asaltaban a los poblados. el Almirante se pasó rezando día y noche. hermano de Caonabó. el indio que había asumido el liderazgo de Maguana. No confiaban en nadie. Para nosotros. los pectorales estrechos y las botas alargadas. Los naturales iban cargando las cajas de municiones. Sin embargo. y el Almirante lloró de emoción montado sobre un jamelgo azabache. Preparó la caballería y artillería. En esa incomodidad se plantó delante de las tropas y dijo: -Soldados de su Majestad. Miguel de Cuneo solamente hizo una mueca y continuó colocándose las botas. En esa instancia. Allí se enteró de que una gran cantidad de naturales se aproximaban con la finalidad de cercar y aniquilar a los españoles. espejos y recuerdos. La idea del Almirante era avanzar en dirección al Cibao y paralelamente ir asegurando los fuertes. instruyendo a sus capitanes. Reforzó el Fuerte de La Concepción en el territorio de Magua y pidió entrevistarse con Guarionex. y comenzaba a refunfuñar y a maldecir. los órganos y tejidos de su cuerpo. De todos modos andaban callados y temerosos. y le iba contaminando las venas. los hombres de la logística que eran los naturales de Marién. llevaban sus propios sirvientes. porque tenemos las armas y el conocimiento que nos hace invencibles. Maniocatex. también les había desconcertado. Los soldados de su Majestad eran hombres de distinto tipo: unos eran gordos y deformes. Cuando el Almirante partió de Villa Isabela en dirección al Cibao. y muy pocos jóvenes aventureros. los naturales de Marién eran vistos como unos salvajes no confiables. a tal punto que ningún marinero podía acercarse a cinco metros. ese desafío no es problema. mientras las domesticas llevaban los enseres de cocina. robaban a las mujeres y a los prisioneros los engordaban para luego comérselos. En su mente se acumuló una nube de humo que no le dejaba pensar en otra cosa que no fuera su obsesión por destruir a Maniocatex. y se sacaba la camisa y desafiaba a Satanás y a los demonios. otros rengos y desacomodados. el Almirante cambiaba de temperamento y se hacía insoportable. Caminaba con mucha dificultad y enfado. el pánico se había apoderado de los españoles. Pensaba que a los naturales era suficiente engañarles con chucherías y pequeños adornos.Cansado de tanta incertidumbre. Éste no acepto y por lo tanto debió continuar en dirección al cerro de Mayarí. Su casco estaba destartalado y agujereado. fortaleciendo la cima con más empalizadas. el Almirante decidió salir en persona a someter a los indios de Maguana. El odio se convirtió en un espectro químico que le iba invadiendo desde el hígado hasta el cerebro. le acompañaba un séquito de domésticas y naturales. pues habían oído que los canibis eran feroces y sanguinarios y que comían carne humana. otros raquíticos al extremo. sus hombres le hicieron una calle de honor para despedirle. que llevaban toda la indumentaria y artículos de campaña. Sobre el anca del animal iba un gran bulto de vestimentas. armas y demás pertrechos. La muerte de los hombres del Fuerte de La Navidad. tenemos un gran desafío que es someter a los naturales del Cibao. Decidido a todo. mientras la tropa debía caminar a pie llevando su propio equipo. Le miraba y remiraba al Almirante y le causaba risa. Detrás del Almirante y de acuerdo a las costumbres castellanas. hasta darle un color amarillento.

y ella había hecho milagros con las tropas devotas y obedientes. -¿Para qué quieres apartarla de tu mente. ese es el problema. el Almirante se arrodilló y le pidió a la Virgen que le auxiliara en su premura. Luego se elevaba al cielo e iba sobrepasando las nubes hasta perderse en el infinito. Debemos empalizar esta cumbre y esperar a que ellos se equivoquen. lo cierto es que me están enloqueciendo…Y mírela usted allá. porque ella era la patrona de los ejércitos amenazados. A los pocos días. y más bien me siento más acorralado y oprimido. Sin decir una sola palabra. pero en el fondo se mueve incansablemente de un lugar a otro. ella se mantiene quieta y sonreída. él y sus soldados la veían todos los días. Señor. -Sí -Le respondió el Almirante intrigado-. Alonso de Robles se quedó mirando fijamente a los árboles y no vio absolutamente nada. me rescató de la muerte cuando una enfermedad me había aniquilado. Alonso de Robles se quedó anonadado y vio cómo los ojos del Almirante se iban desorbitando poco a poco. sus manos contorsionadas por el éxtasis. -A mí personalmente me ha hechos muchos milagros -Comentó Alonso de Robles-. 81 . espigada. En todo caso. Pero a mi no me extraña nada porque la veo todos los días y su figura me es tan familiar que no puedo apartarla de mi mente. si ella es nuestra única compañera? -Le preguntó Alonso Robles sin ocultar su molestia. Ah. junto a la sombra de aquellos árboles. construyó con sus propias manos una cruz que la plantó en lo alto del cerro. la veo en mis momentos íntimos. Aparecía vestida de blanco y dorado. Cualquier error por mínimo que fuere puede ser fatal para cualquiera de los bandos. sus respiración profunda y agitada. don Alonso se fue apartando del Almirante hasta que desapareció entre los matorrales. inmóvil. la veo en mis sueños. El Almirante pudo sentir que algo extraño sucedía en los alrededores. y escuchó a los naturales caminando lo lejos. con sus manos colocadas en el pecho. su cabeza adornada con una corona laureada. Los naturales son expertos en el monte y nuestros soldados no saben cómo comportarse. -El problema don Alonso. Sería un grave error salir del palenque del Cerro de Mayarí y presentarles batalla. A partir de aquel día. Curó a mi madre cuando ya no tenía remedio. El Almirante convencido de que esa era una buena fórmula de apoyo a su angustia. en una forma rápida y apenas perceptible. la veo en mis horas de reposo y hasta en mis momentos de lujuria. Al pie de aquella cruz. Podía sentir cómo latían sus corazones. -Pero es que yo no veo nada -Le dijo don Alonso colocándose las manos en la frente. salvó a mi padre cuando cayó en un acantilado. Entonces ordenó que la artillería disparara algunos tiros y que la caballería saliera de reconocimiento. pues mientras la gente no puede ver nada yo veo todas las cosas y a cada momento. Luego el Almirante caminó en la línea de cumbre hasta tranquilizarse: -Es una batalla decisiva -Les dijo a sus hombres-. don Alonso -Continuó el Almirante-. hablando silenciosamente. Luego llamó a sus capitanes y les dijo: -Lo que ahora debemos hacer es atrincherarnos y aguantar el ataque de los naturales. contrastando con la aparente oscuridad. creo que al menos moriremos en sus brazos. es que la veo a cada momento y eso me quita la cordura. A ella y a Taputafir los veo en las noches y quiero deshacerme de ellos pero no puedo. -Sí. nos da mucho ánimo y regocijo.Alonso de Robles le sugirió al Almirante que se encomendara a la Virgen de las Mercedes. Siento que no puedo más don Alonso. Maniocatex llegó y cercó el Cerro de Mayarí.

El ocaso de tu vida. Pues de hoy en adelante la envidia y la ambición te perseguirán por todas partes. -¿Y el apoyo de la Corona de España? -Insistió el Almirante. les dice cosas extrañas y les indispone contra nosotros. la ingratitud. -Nuestra idea fundamental -Continuó el Almirante-. quedando en condiciones de apoyar cualquier otro frente. el egoísmo. es derrotar a Maniocatex para acabar con cualquier forma de resistencia en La Quisqueya. -¿Tratarles con benevolencia? -Preguntó Fernando González-. Maniocatex agita y solivianta a los naturales. porque el hombre es un esclavo de sus valores inferiores. no puede ser. Juan de Guadarrama. Se sentó al pie de un árbol de ceibo y entrecruzó las piernas. Te despojarán y te desprestigiarán. -Vendrán hombres que te despojarán de tus hazañas -Continuó Taputafir hablando-. la envidia. mientras miles de lucecillas se encendían en el monte y aclaraban el ambiente como si fuera de día. -Tus preceptores morirán. y en última instancia. Luego te negarán tus derechos y te enviarán al olvido. vigilarás el lado oeste del Cerro. -Sí -Le respondió Taputafir hablando lentamente-. El Almirante se puso de pie rápidamente y no regresó a ver para nada. reniega de nuestro Dios y ensalza a los suyos que son dioses paganos. No puede haber benevolencia con los que no se someten al rey de España.-Los hombres del Cibao disparan flechas envenenadas –Le dijo Margarit al Almirante-. 82 . Su existencia se encuentra dominada por la mezquindad. -Debemos prever alimentos y agua para algunos días -Comentó Lucas Gracia preocupado. Si le logramos capturar. con tus hombres cubrirás el flanco sur. deberás cubrir el flanco norte y bloquear cualquier aproximación de los naturales por la vía que viene del Fuerte de La Concepción. Alonso de Ojeda. Contra ese veneno no tenemos remedio. mientras García Herrera preparaba la bebida de mandioca. Estéfano se tomaba de la boca para no reír a carcajadas. porque presumimos que por allí llegarán los refuerzos de los de Maguana. el más peligroso y difícil de cubrir. -¡No. -Debemos tratarles con mucha benevolencia y compasión -Dijo el cura Benardo Boyl. Es un hereje. no! -Gritó desesperado. El Almirante no regresó a ver y continuó como que no hubiera sucedido nada. defenderás el flanco este. mientras de cerca. -¿El ocaso de mi vida? -Preguntó el Almirante atemorizado. Solía permanecer en esa posición algunas horas y meditaba tan profundamente que lograba desprenderse de sí mismo. Taputafir apareció a sus espaldas y le miró detenidamente. Taputafir se hizo más grande y con una voz ronca y temeraria le dijo: -El curso del destino se va ejecutando… desde hoy iniciarás el ocaso de tu vida. el Almirante se plantó delante de sus hombres y dijo: -Pedro de Margarit. Luego. el cinismo y la traición. pues por allí creemos que atacará Guarionex con los de Magua. -Si no les detenemos nos exterminarán – Continuó diciendo Nicolás Estéfano. Luego le dijo nerviosamente: -Pero si esta aventura recién inicia y lo que existe es demasiado poco. Aquella noche el Almirante se retiró a meditar como era su costumbre. tus amigos desaparecerán… pronto te desconocerán los beneficiarios de tu triunfo. Al iniciar su sesión. Al terminar de escuchar los comentarios. Gaspar Férriz. los venderemos como esclavos. obligaremos a los naturales a pagar tributo.

como si fuera una sonata de ultratumba. Ellas les acompañan a luchar en sus batallas. Taputafir se colocó delante del Almirante y le miró con mucha pena. Era un hermoso panorama nunca visto por los europeos. y pudo recordar la extensiones que se dilataban presurosas por las orillas del río Arno. No lograba comprender la mentalidad de los nativos de Quisqueya. no tenían una forma de vida racional y cristiana. Vio señales de humo por todos los lugares. El Almirante tomó su espada y se aproximó a Guacanagarix. son los naturales que se preparan para matarnos! -Comentó el Almirante tomándose de los pantalones-. el Almirante observó la planicie de Cohejibí en su máxima extensión. sonidos incesante de tambores y atabales que no dejaban de sonar a cada instante. como si una venganza profunda se desprendiera de su pecho. porque sintió un profundo temor que le inundó el cuerpo entero. 83 . El canto de la multitud se repitió continuamente. desprecio por los que te han brindado techo y comida. De pronto. Cuando se subió a la copa de un árbol centenario. pero a la vez era extraña y misteriosa. A partir de este instante. Había llegado a una tierra floreciente y exuberante. ¡Se preparan para atacarnos. Y una música extraña de caracolas y tambores se escuchó a los lejos. El Almirante no se atrevió a mirarle a los ojos. estos malditos arteros que quieren asesinarnos. Simplemente consideraba que eran hombres que no se habían civilizado. ni relacionar su forma de pensar con la de ellos. pudo notar que a lo lejos una masa de nativos se aproximaba lentamente hacia el Cerro. Tú eres la tragedia de esta gente.Repentinamente. Guamiquina! -Gritó Guacanagarix buscando al Almirante-. el Almirante sintió una breve sensación de temor y desconcierto. música redoblada de golpes intensos que se iban apropiando del ambiente. y esto lógicamente contrastaba con la geografía quebrada de su natal Génova. Con el cielo despejado. Has traído la oscuridad y las tinieblas para estos pobres hombres. has tomado a sus esposas y las has hecho parir bastardos. -De muchos males -Insistió Taputafir-. en cualquier momento seremos atacados. con mucha intensidad. -¡Dios mío. de lo más profundo del monte salieron una serie de ruidos que se iban haciendo agudos y desagradables. Magua y Higüey atacan por la noche. luego sintió indignación. y por lo tanto. con pasión. desde la parte más alta del cerro Mayarí. cerca del cual había pasado una corta temporada de su infancia. -Has venido a perturbar su mundo con violencia –Dijo Taputafir fríamente-. -¡Cómo me culpas de tantas tonterías! -Exclamó el Almirante disgustado. Los de Maguana. diciendo: -¿Qué es lo que sucede? -¡Se escucha el areito de guerra de los de Maguana¡ -Respondió Guacanagarix desesperado-. Has traído miseria y opresión. luego le entró el pánico y cayó de rodillas delante del hombre que siempre había aparecido en sus momentos más dramáticos. Son ellos. un llamado de angustia alertó al Almirante: -¡Guamiquina. Tienen mujeres que luchan ferozmente con ellos y se comen a los muertos. Al mirar la vegetación exuberante y los árboles majestuosos que cubrían las entrañas de la tierra.

angustia y fobia. depresión y tristeza. y sudaba con los ojos entreabiertos. teología y gramática. le iban produciendo pánico y desesperación. Luego de rezar el Rosario. Pané había llegado a la conclusión de que los nativos de Quisqueya no tenían alma.Pronto entendió que no tenía alternativa y que sus tropas se encontraban seriamente amenazadas. de aquellas que acostumbraba a hacer cuando la presión le subía y la paciencia le colmaba. Detrás de la procesión: Ojeda. Navarro y Ballesteros caminaban con su tronco desnudo y azotándose con ortiga. La gran cantidad de nativos que se había aproximando. o de haber deseado asesinar al fray Gastón por su manifiesta mariconería. tenía un concepto peyorativo de ellos. e iban rezando en medio de cánticos religiosos de españoles y nativos. creyó que su siguiente obligación era dejar hecho su testamento y confiar su bolsa de oro a Catalina Rodríguez. Pané acostumbraba a pasearse todos los días delante de su bohío y rezaba hasta cuando el Almirante le invitaba a compartir su comida preferida. protuberante. y por lo tanto su inteligencia era demasiado corta. y que entendía de leyes y filosofía. pulposo. los cordones de la cintura apretados. que era el único letrado de la segunda expedición. por lo cual ordenó que todos los españoles y nativos bautizados. La artillería fue colocada en la contra pendiente del Cerro y la caballería estaba lista para enfrentar cualquier ataque por sorpresa. aquella mujer que le bañaba y fregaba la espalda en una tina de madera. No existía posibilidad alguna de encontrar una salida al conflicto. Boyl y Pané encabezaron la procesión llevando sotanas de blanco y púrpura. era una prioridad en cualquier acto de la vida de los hombres. No había en La Quisqueya un mejor rabo que la de la Rodríguez: ancho. Caminaba con deseos de salir huyendo en ese instante. luego se colocaba una corona de espinas. Habiendo comprobado que los de Maguana tenían cercado por completo el cerro Mayarí. que su único camino era el vasallaje. Los frailes Infante. iba detrás de los curas y cada cierta distancia se arrodillaba y besaba el suelo. El Almirante consideraba que el aspecto religioso. Pedro Ledesma llevaba los sahumerios cuya humareda se elevaba a los cielos. la tropa la seguía con la mirada fija y baboseaba con morbosidad. el Almirante ordenó que las empalizadas se priorizaran y que se destacara seguridad en sus faldas. y rezaba. Cuando terminó de confesarse. Colocó sus manos en la boca y pegándose al cura Infante. El Almirante también se convenció de aquello aunque nunca dijo nada. sintiendo que la vida se le iba de las manos y que tendría que abandonar este mundo en medio de las flechas y sacrificios de los nativos de Maguana. 84 . como aquellos de haber fornicado con cinco nativas en la misma cama. El Almirante vestido de blanco. y desplazó varios caballos enjaezados a la cabeza de la misma. hicieran una procesión por la línea de cumbre. le contó sus últimos pecados. decidió escuchar a Ramón Pané. el Almirante se dirigió al cura Infante y le pidió una confesión sumaria. o el haberse cogido buena parte del oro del Cibao engañando a sus capitanes. que eran mentalmente incapaces por su raza y estado de conciencia. de tal manera que cuando ella caminaba. que eran inviables para ser civilizados. Habiendo dejado su testamento debidamente legalizado e inscrito por el escribano Herrera García. y formaba una larga nube de humo que creaba un ambiente de solemnidad y misticismo. los sobrepellices alargados. los silicios colocados en la cintura les causaba un intenso desangrado. y luego le frotaba las orejas y le indicaba el rabo para que él le acariciara.

Ordenó que se les cubriera con telas y mechones. Abotabel. porque mi deber de joven e hijo de Quisqueya me llama al lado de mis hermanos. apartarnos de ellos significaría ir a morir en manos de los de Maguana. a los cuales la multitud imploraba y agasajaba. Debemos continuar por este camino que hemos tomado. Las llamas de los adoratorios se encendieron y se procedió a degollar centenares de aves y venados. Miró que sus nativos acompañaban el acontecimiento sorprendidos. mientras él. dándole los mejores parabienes para su nueva alternativa. miraban cómo las cruces se incendiaban y una nube oscura se aposentaba en la cumbre. Ya nada sacamos yéndonos de su lado. La procesión que el Almirante había gestado. aun a costa de que el final será demasiado desastroso. Hemos sido fieles sirvientes de estos hombres que a la final somos parte de ellos. los acontecimientos están dados. Abotijó se quedó callado y luego de meditar brevemente le dijo: -Parto de tu lado padre mío. 85 . vio cómo los españoles celebraban el ritual de la procesión en honor a La Virgen de las Mercedes. y que todas ellas fueran adornadas y bendecidas. terminó con una serie de cánticos a La Virgen María y al Todopoderoso. No sé si estoy haciendo lo correcto pero mi alma y mi conciencia me piden que abandone a estos hombres malos e insensibles. Dijo a sus tropas que La Virgen de las Mercedes vendría a visitarlos y que debían esperar tan magno acontecimiento. cascos y armaduras. encegueciendo el panorama. los cuales fueron asados y servidos hasta que desaparecieron. inició el ceremonial con la presencia de los guerreros nitaínos. y que se realizaran los rituales correspondientes. Maniocatex y Guarionex. Guacanagarix le quedó mirando y tomándole del brazo le dijo: -Anda hijo mío y has lo que tu conciencia te pida. No les podemos ayudar a destruir a nuestros hermanos.Al llegar a la parte más alta de la cima. Guacanagarix tomó de las manos de su hijo y las besó como signo de aquiescencia. Nunca traiciones a tus ideas ni a los propósitos que los dioses te han encomendado. la procesión se detuvo y el Almirante ordenó que se colocaran muchas cruces. Los soldados españoles suplicaban y se encomendaban. maldecía la presencia de los españoles. que cada vez gritaban con más fuerza e iracundia. arcabuces y espingardas. a los cuales servía a costa de sentirse humillado. el brujo de Niti. entre incrédulo e indignado. Luego. mientras a lo lejos. En esa instancia se acercó su hijo Abotijó y le tomó de la mano: -Es hora de que les abandonemos a estos hijos de Caribana -Le dijo al oído-. una decena de hombres fueron colocados al pie de los adoratorios y degollados frente a la mirada frenética de los nativos. Guacanagarix se tomó de la frente y exhalando un fuerte suspiro dijo: -Hemos caminado tanto que regresar en este instante sería una locura. Manicatex ordenó que se prepararan pequeños adoratorios al pie del cerro Mayarí. Guacanagarix entre incrédulo y supersticioso.

y los masticaba.Abotabel. y a hurgar en el abdomen del sacrificado. entre frío y desalmado iba arrancando los corazones vivos de los sacrificados. Maniocatex y Guarionex recibieron los mejores auspicios para esta guerra. el Almirante se puso a rezar delante de la cruz. Una noche de conjunción. pero contrario a todo lo vaticinado. 86 . y festejaba hasta que al terminar de latir el último corazón sacrificado. Solitario. escuchó los relatos del Almirante con cierta incredulidad que se reflejaba en sus gestos inconscientes. Los nativos comían y compartían afablemente mientras sentían que iban adquiriendo fuerzas sobrenaturales. lloró y suplicó por la ventura de su empresa. Luego del primer ataque que causó ingentes pérdidas para los españoles. El cura Juan Infante entre admirado y desconcertado. y luego los lanzaba al cielo para que los asistentes compartieran. El acto más esperado del areito de la guerra. y que todos los católicos debían aceptar sin discusión alguna. intentó gritar pero su voz se había apagado. Maniocatex decidió que en dos días se iniciarían las operaciones y que atacarían los palenques de los guamiquinas. y se untaba la cara. quiso caminar pero sus piernas no podían moverse. Veía que caminaba perdido en sus propios pensamientos. Su idea fundamental radicaba en que los guamiquinas debían ser desgastados y aislados hasta que sucumbieran ante el sitio. y que a éste se le podara. mientras se desplazaba por el aire hasta llegar y posarse en un ala de la cruz resplandeciente. y esta llevaba un niño entre sus brazos. Abotabel les dijo que finalmente serían derrotados y el pueblo esquilmado y sometido. de tal manera que tuviera la forma de una cruz egipcia. procedió a sacar las vísceras y a masticarlas con sus dientes. nuevamente apoyó sus testimonios y también afirmó haber visto los aparecimientos. El cura Juan Infante que le acolitaba algunas ideas del Almirante. tratando de encontrar alguna muestra que indicara la razón de la victoria o la derrota. Abotabel se dirigió a Maniocatex y despedazando el vientre de una víctima. y se movía lentamente. también compartió el rumor de que había presenciado la aparición de La Virgen. con sus ojos desorbitados. Los corazones aún calientes parecían latir intensamente. Sin embargo. que sólo se daban a media noche y cuando el Cerro estaba reposado. y la gente gritaba. El Almirante se puso de pie y no pudo decir una sola palabra. y bebía su sangre. impaciente. y pudo observar al levantar su mirada. sólo y distraído. El cerro Mayarí debía ser bloqueado y todos los suministros debían agotarse para dar el golpe final con los nativos de Magua. sin que nadie se acercara a auxiliarle. Pensó que él desde hace tiempos andaba medio loco y desquiciado. era cuando se procedía a asar la carne de los sacrificados y a comer en mesa general. el Almirante ordenó que se colocaran telas blancas sobre un árbol. que en la cúspide del Cerro se aparecía La Virgen. Luego se plantó delante de la cruz y dijo que había visto a La Virgen. delirante.

Lucas Gracia también se esforzó por ver el milagro. los españoles y nativos de Marien se dirigieron a la cruz portando unos mecheros largos. Las tropas españolas y de Marién quedaron muy disminuidas por la intensidad del combate. pero tampoco vio nada. La mayoría creían en La Virgen pero no para pensar que se había aparecido. y le cantaba alabanzas con los demás españoles. es decir: engañar a los nativos con una retirada sorpresiva. En esa instancia. Alonso de Ojeda. pero no vieron absolutamente nada. El Almirante decidió hacer el último intento para que las tropas españolas no desesperaran. caminó en dirección a la cruz que había ordenado construir en aquel viejo árbol. Al llegar la media noche. y nuevamente ordenó que se celebrara una misa y que se adorara a la Virgen de las Mercedes. La Virgen no apareció nunca pese a la larga espera. entendían a la penitencia como un acto de fe y desprendimiento. Guadarrama y Ledesma permanecieron escondidos debajo de los árboles. mientras los nativos de Marién. El día en que los nativos atacaron los palenques del cerro Mayarí. Ojeda hizo todo el esfuerzo posible para ver lo que el cura Infante decía. y seguir la misma estrategia que se había empleado en el Fuerte de Santo Tomás. con unas sotanas de franciscanos y collares taínos que colgaban de sus cuellos. El plan general consistiría en dejar a los nativos de Marién manteniendo la fisonomía del frente. Repentinamente. las armaduras ostentosas y los cabellos recogidos. entre temeroso y compungido también salió detrás de Ojeda. En todo caso. Ellos se dedicaron al apoyo de artillería y a las cargas de caballería. Luego la caballería debía romper el frente y dividir las fuerzas de Maguana. y colocándolo delante. en todo caso. La intención de Almirante era orar en espera de que La Virgen nuevamente apareciera. habiendo perdido una gran cantidad de tropas y pertrechos. el Almirante y sus capitanes se reunieron para discutir las siguientes operaciones. Fue el primero en gritar la presencia de La Virgen que posaba sobre una nube iridiscente. Entonces el Almirante se puso de rodillas y rezó con mucha devoción mientras la veía. Levantó un crucifijo de oro que llevaba entre sus manos. Durante algunas noches. fue de la idea de que lo mejor que se podía hacer era abandonar el cerro Mayarí. los españoles se refugiaron en la parte más alta del Cerro y esperaron a que los de Marién aguantaran la acometida. Llevaba una sotana negra y un gorro largo que le cubría las orejas. El Almirante se paró en medio de la multitud y comenzó a orar en voz alta. El cura Juan Infante se puso al lado del Almirante y le acolitó en sus actos. Los dos odiaban el misticismo y las poses de caballeros. 87 . El padre Bernardo Boyl. Guadarrama creía que la aparición era un invento del Almirante para hacerles creer que La Virgen estaba del lado de los españoles.Los españoles habían llegado a la conclusión de que el Almirante estaba loco. que para ellos no tenían ningún significado. pero no logró ver ni identificar ninguna Virgen. La artillería sería la primera en abandonar la empalizada junto con los peones que hacían de infantería. Alonso de Ojeda y Gaspar de Férriz aparecieron vestidos de penitentes. sin que los nativos de Maguana se dieran cuenta. mientras las tropas españolas se retiraban en dirección al norte. el sigilo debía ser la principal herramienta del subterfugio. que en realidad despertaban pocas expectativas y poco deseo de seguir luchando. replegarían cubiertos por las tropas españolas que los esperaban en la retaguardia. los peones y ballesteros combatían desde la retaguardia y soportaban la ofensiva feroz de los nativos. cargando una pequeña cruz y cantando alabanzas al Señor. Sin embargo. Los nativos entre incrédulos y desconcertados miraron silenciosos los actos de fe.

Una ola de paz se tendió a lo largo de su entorno como si un gran huracán lo hubiera silenciado. Quiero que me prometas que cuidarás de mi hijo y harás de él un hombre íntegro y que luche por la libertad de nuestro pueblo. Tus palabras para mi son un obligación que nunca dejaré de cumplir. -¿Sabes cuándo se irán estos hombres? -No -Respondió Huarocuya intrigado. Para Maniocatex. un grupo de nativos incursionaron en los palenques de Cerro Mayarí e incendiaron la cruz. el behique de Niti. Haré de Huarocuya un verdadero hombre que luche por nuestra libertad.La Virgen desapareció a los pocos minutos de haber aparecido. -¿Y a dónde vamos a ir? -Preguntó Maniocatex desconcertado. -!Si nuestros dioses han dicho eso. este era un anuncio de que pronto ganarían la batalla y que los guamiquinas se irían de su tierra para siempre. Los dioses nos dicen que debemos dejar la guerra porque los guamiquinas ya no pueden pelear. Ese es el castigo que nos imponen por no haberles ofrecido la sangre de los guamiquinas y no haber comido su carne. el cerro Mayarí amaneció completamente extraño y desolado. hermano de Caonabó y descendiente de Canihuya -Le dijo Anacaona-. -Amado Maniocatex. -¿Qué significa esto? -Le preguntó Maniocatex a Abotabel. movió su cabeza incansablemente. Luego. por lo tanto. debemos retirarnos. no se irán nunca. Maniocatex –Le dijo el Behique-. sin llegar a comprender ni justificar nada. Maniocatex mandó a llamar a su esposa y a su pequeño hijo Huarocuya. para él. casi desértico y misterioso. seremos sus sirvientes hasta que Guatibal se conduela de nuestros hijos y nos devuelva la libertad. Los españoles y nativos observaron cómo ardió la cruz pero nunca se consumió nada. Y les enseñaremos a nuestros hijos a pelear hasta cuando los guamiquinas se vayan para siempre. 88 . De acuerdo a lo que habían planificado Guarionex y Maniocatex. -Ya no son nuestras tierras. luego hizo que Huarocuya se parara en su delante y le preguntó: -¿Sabes por qué estamos peleando? Y Huarocuya respondió: -Han venido los Hijos del Mar a quitarnos nuestras cosas. con sus miradas perdidas y obcecados. -¡Pero si es la oportunidad de recuperar nuestras tierras! -Insistió Maniocatex exaltado. -Nada Maniocatex -Le respondió el Behique-. El cielo se aclaró y un resplandor de luna iluminó a los presentes. Los nativos de Maguana observaron con admiración los mecheros en el Cerro y la prodigiosidad con que apareció la luna. -Nuestros dioses dicen que no nos iremos de nuestra tierra pero que seremos extraños en ella. El valle de Cohejibí estaba cubierto por una ligera neblina que se extendía a lo largo y ancho de la gran planada. hijo mío. Al día siguiente. son tierras que nuestros dioses han decidido regalar a los Hijos de Mar. esa era una obra de Guanuma. los españoles e indígenas quedaron tendidos en el piso. diosa de la luna y las estrellas. y se sentó con ellos y meditó. esa noche. -Exactamente eso. nosotros les desobedeceremos! -Dijo Maniocatex clavando tres espinos en su pecho-. Luego. sin ruido alguno. razón por la que Maniocatex. Es por eso que debemos luchar hasta la muerte. Luego mando llamar a Anacaona que se encontraba cerca e hizo que se colocara a un costado de Huarocuya: -Anacaona -Le dijo hablándole con firmeza-.

Abotabel se dirigió al monte y se perdió en medio de los árboles que obstaculizaban la visibilidad y convertían a la selva en un misterio. Abotabel? Y Abotabel entristecido le dijo: -Tu destino. Huarocuya también inclinó su cabeza y se retiró. y con un gesto de resignación le dijo en voz baja: -¿Y cuál será mi destino. sangre y sufrimiento en extremo. los Hijos del Mar cumplirán con sus deseos y te colgarán de un árbol. te matarán a traiciónEn ese instante llegó también Guarionex y hablando a la distancia le dijo: ¿Y cual será mi destino.Dicho esto. Allí lucharás y serás perseguido y capturado… La llama del mundo de los sin ojos te consumirá hasta que no quedará polvo alguno de tu cuerpo. Entablarás amistad con los guamiquinas. hombre de pasiones intensas y gran voluntad. Luego los guamiquinas te capturarán y te pondrán en una jaula. -¿Y cuál será mi destino? -Preguntó el joven Hatuey intrigado. Gran Señor. ante la insistencia de Maniocatex. dijo: -He visto muerte y dolor para nuestro pueblo. hasta que te subirán en una nao y morirás ahogado en la profundidad de los mares perpetuos. se retiró a un lugar apartado. las levantó hacia arriba. pelearas en contra de los guamiquinas. hombre designado por los dioses ¿dime cuál será mi destino? Y Abotabel regresándole a ver con ternura le respondió: -Tú. no bajó en ningún momento la mirada y regresándole a ver a Maniocatex. es seguir luchando por tu pueblo. Pero pronto cumplirás con tu destino y lucharás durante un largo tiempo hasta que te matarán a traición. Pasarás un largo tiempo así. y dejaran que tu cuerpo se pudra en él. Dicho esto. fuerte y decidido. pero finalmente. y llevarán tu cabeza a donde ellos viven y le dejarán podrir colocada sobre un palo. Hatuey. Huarocuya se acercó hacia Abotabel y tomándole de la mano le dijo: -Abotabel. La venganza de los guamiquinas te desprenderá de tu tierra y viajarás a otros sitios. te enseñaran las cosas de su mundo. Abotabel se resistió a decirle. y viajarás de un lado para otro evitando que te maten. te darán cariño y pensarán que tú eres el hombre adecuado para sus propósitos. Maniocatex caminó lentamente y se colocó delante de Abotabel. Los guamiquinas te amarán por tus virtudes y querrán convertirte en uno de ellos. Abotabel miró con detenimiento el cielo y bajando la mirada le dijo: -Tú. Anacaona tragó saliva y caminando hacia Abotabel inclinó su cabeza con humildad. 89 . niño valiente. pero al final. Anacaona. Anacaona tomó de la mano a Huarocuya y uniendo a la de Hatuey. y repitió en voz alta: -¡Prometo cumplir con tu pedido Gran Señor! Maniocatex nuevamente llamó a Abotabel y le dijo que le hablara del futuro. y huirás. eres el predestinado para cumplir con el deseo de tu pueblo. y vivirás perseguido y solitario. Abotabel? Y el Abotabel le respondió: -Huirás por las montañas como un animal herido. el más valiente de todos los taínos. He visto que tú. sin embargo.

los nativos de Maguana y sus aliados. Cuando desembarcó de la nao acompañado de veinte hombres de aquellos que le acompañaban incondicionalmente. se retiraban del sitio a los guamiquinas. vio cómo las tropas del Almirante sobrepasaban las montañas y llegaban al valle de Maguana. Luego Huarocuya. resplandeciente. sintió que un frío espeluznante le recorría desde la base del cuello hasta el fin de las extremidades. sí. Al lanzar el ancla y fondear en aquel recoveco de la bahía.Maniocatex. Habían luchado tanto para no llegar a nada. concentrado en hallar un mejor destino para su pueblo. mientras su espíritu agigantado. y lo que es peor. había decidido desconocer la autoridad de Velásquez y montar una empresa propia. Una gran nube de polvo se levantó en el valle de Cohejibí. que era un joven capitán en el cual confiaba plenamente-. que nuevamente volvía a iluminar su mirada misteriosa. mientras sentía que la espada avezada del conquistador le atravesaba su cuerpo. siendo apenas un niño. Las casas fueron incendiadas y los nativos aplicados el garrote. durante cuatro días. cuando Huarocuya buscaba la paz con los guamiquinas. recordaría con tristeza estos acontecimientos. Años después. -La aparente calma de esta isla me sobrecoge por completo -Le comentó muy suavemente a Francisco de Morla. mientras lentamente. Aquella noche el Conquistador se apoyo en un árbol viejo y comenzó a lamentarse por todo lo acontecido. Yo no sé qué pasó con Grijalva para que haya muerto en esta soledad. la curiosidad y la incertidumbre le mantenían en vilo. y mirando los ojos de sus asesinos gritó: -¡Libertad… libertad. El Conquistador había desembarcado en la isla de Cozumel. Existe algo que no está bien y que nos obliga a ser muy precavidos. malditos guamiquinas!Y Huarocuya vio la luz misteriosa de Yara. igual. el Conquistador sabía que la gran aventura en la que se había embarcado era inmensa. las tropas se diseminaron y acamparon desvalijadas ocultándose en la campiña. -Sí Señor -Le respondió Morla tomándose suavemente de la barba-.Xilopoitl Al llegar al sitio adecuado. Niti fue arrasada por completo y sus habitantes asesinados.. y les dijo que los dioses habían ordenado que los taínos regresaran a sus casas y a sus tierras. desconociendo toda forma de jerarquía y autoridad. se elevaba por los aires de Quisqueya hasta perderse en el cielo. Larga noche sin final. sin embargo. Por un instante no dijo nada y cruzó la mirada de un extremo al otro de la playa. moría recordando las palabras de su padre que le había hecho prometer que lucharía hasta la muerte. la envidia y maledicencia con que procedían Velásquez y otros desde Cuba. no había camino de retorno porque los barcos habían sido destruidos. por su parte. Una isla hermosa llena de playas extensas y una vegetación exuberante. luego avanzaron en dirección al sur y destruyeron muchos poblados y pasaron por las armas a sus habitantes. 90 . Imaginaba que los habitantes de aquella isla serían similares a los que él había visto en Cuba y Santo Domingo. y moría. La desmoralización y el malestar de sus tropas le inquietaban. llamó a sus capitanes. Alvarado le escuchaba con paciencia y le daba aliento.

-¿Cuál es el Señor de ustedes? -Preguntó el Conquistador desenvainando su espada. El Conquistador se acercó disimuladamente a Sandoval y pegándose a su oído. ellos no dirán nada si no les tratamos con delicadeza. cultivaban una planta a la cual ellos llamaban tlepec y que después los españoles llamarían maíz. y una larga soga en sus cuellos que les ataba a sus captores. Luego. un indígena se puso de pie y caminando a un costado. Alonso de Guzmán retornó trayendo unos veinte indios prisioneros. por lo que el Conquistador se impacientó y mandó un grupo de exploradores para que inspeccionaran la isla. Y luego nuevamente volvió a preguntarles con señas: -¿Y dónde está el resto de la gente? Y todos hicieron señas de que se habían ido lejos. la existencia o no del español abandonado. Las casas de los indios eran pequeñas y estaban construidas de piedra y tierra cocida. Al final los indios terminaron sonriendo. un hombre que llevaba casco y espada. los cuales tenían amarradas las manos. El Conquistador ordenó a toda su tropa preparase para incursionar en la isla. el Conquistador fue observando que los indígenas de Cozumel. degolló al primer indígena que se encontraba a su lado. Es necesario encontrarle. clavó el asta de la bandera que identificaba a La Corona de España. a tocarles. Entonces Gonzalo de Sandoval se aproximó lentamente a los indígenas. Lo cierto es que conforme avanzaba el Conquistador. su techumbre era de paja o en su defecto de ramas. Al siguiente día muy por la mañana. Cuando el Conquistador se paró en su delante. la forma de ser y actuar de los indígenas de esa isla. Los indios se esforzaron por entenderle pero no lograron nada. y les fue obsequiando a cada uno.Entonces el Conquistador caminó hacia el centro de la playa. Pero ninguno de ellos respondió y se aferraron los unos a los otros. Repentinamente. y comenzó a sonreírles. le dijo: -Este hombre es uno de los nuestros. los indígenas se iban familiarizando 91 . dibujo en el piso a un hombre con barbas y botas. la mayoría de ellos se orinaron y no levantaron a ver hasta que fueron obligados por la fuerza. y una serie de frutales alrededor de sus viviendas. Mirando esa actitud y con un gesto de mucha calma. Los indígenas aterrorizados pegaron sus frentes en el suelo y esperaron la voluntad del extraño. logrando que todos levantaran su mirada. Casi al terminar el día. y esperó a ver que los indígenas se aproximaran a ellos. dijo: -¡Calachuni…Calachuni! Gonzalo de Sandoval sonrió muy complacido. -¿Cuál es el Señor de ustedes? Preguntó Sandoval haciendo un sinnúmero de señas. Durante el trayecto. Durante una hora no apareció ningún indígena que diera señales de vida. y sobre todo. sacó de su bolsillo algunos espejos sin valor. -Tranquilo Señor -Le dijo con mucho tino-. una gran cantidad de colmenares diseminados por el campo. Gonzalo de Sandoval se aproximó al Conquistador y le tomó del brazo. Uno de ellos se puso de pie y en medio de muchas palabras incomprensibles para los españoles. en donde pensaban encontrar algo de oro. las tropas españolas marcharon por el desconocido territorio indio. entendió que el nombre del cacique de Cozumel era Calachuni. debe ser un soldado de Grijalva que se quedó en esta isla cuando exploraban estos sitios. El Conquistador creía que ellos sabían a lo que él se refería. información respectos a los territorios de tierra firme. por lo que blandiendo su espada.

que existían aproximadamente dos mil casas y que la gente estaba muy inquieta y nerviosa. y que recibiría muchas riquezas. El Conquistador entendió claramente que el temperamento de los indios era pacífico y lo que ellos necesitaban era una muestra de amistad. pan de maíz. El Conquistador escucho la misa descalzo y con un par de silicios en la espalda.con los españoles. Al siguiente día. Es tan extraño todo que no sé qué es lo que nos pase en el futuro. Al Conquistador le encantaba oír misa todos los días: en la aurora. y que sería el señor de muchas gentes y muchos pueblos. el Conquistador marchó con sus tropas en dirección al poblado de Calachuni. el misal lo traída bien apretujado entre sus manos. el Conquistador iba recibiendo una serie de regalos que despertaban su ambición y obsesión por las riquezas. con la misión específica de llevar un mensaje de paz y algunos regalos al cacique Calachuni. con una sotana vieja. que a la cuenta era su mensajero. Es así como le envió al capitán Pedro de Alvarado. Alvarado regresó con la buena nueva de que Calachuni le agradecía los regalos y le invitaba a que lo visite en su casa. hecha con los retazos de los uniformes viejos de los soldados de Velásquez. El Conquistador hizo que la columna se detuviera y le pidió al padre Ampudia que rezara una misa en honor al apóstol Santiago. Durante el recorrido. y que le suplicarían piedades y mercedes. Al iniciar la misa. Luego de dos días. la oración de maitines en la que se remordía los labios y balbuceaba hasta derramar un sudor pestilente. Él le había comentado a Alonso de Ávila en un sinnúmero de ocasiones. paz y generosidad. A lo largo del trayecto iba saludando con muchos indígenas que también le saludaban y se sonreían. Alonso de Ávila que iba a la vanguardia de las tropas españolas. Cuando terminaba de rezar se persignaba y caminaba lentamente. Durante la misa todos observaron un profundo silencio. y le informó al Conquistador que había encontrado un poblado a tres leguas de distancia. haciendo muchas abluciones con raras contorciones que llegaban hasta el suelo. y que en estas tierras no habría hombre alguno que le disputase sus dominios. de acuerdo a la costumbre de los cozumeles. pudo contemplar la belleza de la vegetación en medio de un mundo paradisíaco y cálido: -No me gusta esta tranquilidad -Le comentó a Pedro de Alfarache. A la vuelta de aquella quebrada estaremos en el poblado. al medio día. 92 . retornó a media noche al campamento improvisado. y que durante la conquista de la tierra de los ciboney y los taínos. y que destronaría aparatosamente al rey más poderoso de estos lugares. miel fresca y frutas exóticas del lugar. el Conquistador decidió vestirse de penitente y oír la palabra de Dios arrodillado. -Estamos ya por llegar. ella le había protegido de las varas y los dardos envenenados de los indios. que Dios había hablado con él y le había dicho que conquistaría un reino más grande que el de Castilla. y les iban obsequiaban pescado. Solía comentar que esa sotana le traía mucha suerte. mientras las súplicas y lamentos del Conquistador se iban intensificando. -Ni tampoco a mi Señor -Le respondió este-. Señor -Le comentó Pedro de Alvarado-. El padre Ampudia inició la misa.

se aproximaban al centro del poblado. Estoy vivo por milagro en vez de estar en el estómago de estos naturales. Señor -Le dijo el liberado al Conquistador con lágrimas en los ojos-. delante de sus tropas. Cuando llegaron al poblado. -Muchas gracias Calachuni -Le dijo el Conquistador mientras pretendía estrecharle sus manos. Jerónimo le tradujo a Calachuni todo lo que El Conquistador le dijo. el Conquistador ordenó a sus capitanes. quiero que le digas a Calachuni que venimos del otro lado del mar. las gradas subían por los cuatro costados hasta llegar a un descanso superior en donde estaban asentados una especie de altares. mantas de algodón. Ávila y Sandoval se plantaron en el medio. -Jerónimo. Espero que se vayan pronto. Los caciques no permiten que un extraño se les acerque o les tope. Éste templo era una torre inmensa con una base ancha y cuadrada. bebida y como veinte mujeres. El Conquistador. Calachuni tan sólo sonrió y le dio una respuesta efusiva: -Bienvenidos hombres blancos. mientras por una calle diagonal se aproximaba el cacique Calachuni acompañado de un séquito de nativos. Entonces Calachuni le tomó del brazo y le entregó al Conquistador como un gesto de amistad. debe ser de los rezagados de Hernández o Grijalva -Le respondió el Conquistador con disimulo. Calachuni llegó frente al Conquistador con un gesto dominante y haciendo una señal con el brazo. el cerco y sitio de la población de Calachuni. mandó a traer al hombre blanco que durante algún tiempo había permanecido prisionero. esa actitud es una ofensa. El Conquistador le tranquilizó con una sonrisa amplia que le salía de la inmensa satisfacción de encontrarlo. Señor -Le dijo Jerónimo al Conquistador poniéndose en su delante-. El Conquistador sonrió ligeramente y le hizo una reverencia al Cacique. -Mi nombre es Jerónimo de Aguilar. -Parece que yo lo he visto en Santo Domingo -Insistió Sandoval apartándose ligeramente. pero lo principal es que haya aprendido su lengua. el Conquistador se quedó perplejo ante la majestuosidad de un templo ubicado en la mitad de la plaza. Y Calachuni llamó a uno de sus sirvientes y este fue a traer mucha comida. Lo que importa es que este hombre me será de mucha utilidad. Sus dioses eran unas estatuas hechas de barro y canto. queremos que estén poco tiempo junto a nosotros. -Sí. y estaban colocados en unas partes huecas pintados con colores vivos. -Este hombre es uno soldado de los nuestros -Le dijo Sandoval al Conquistador pegándose al oído. mientras este le daba un fuerte abrazo al español liberado.Terminada la misa. Calachuni se retiró inmediatamente y no permitió que el Conquistador se le acercara. Sandoval se apartó discretamente mientras el prisionero se aproximaba a Calachuni. 93 . trayendo saludos del rey de España. Cada capitán debía darle seguridad por los flancos. Alvarado. eso no tiene importancia -Le dijo el Conquistador tapándose la boca-. -Sea como sea. -Para ellos. Hay muchas cosas que nos interesan de él. mientras él y las tropas de Alvarado.

yo. porque siempre hemos tenido uno y seguiremos teniendo sólo hombres de los nuestros. y se sometan también a nuestra Santa Iglesia Católica. es justo que puedan encontrar al único Dios misericordioso y justo. Al ver esa actitud irreverente. y que estos dispararan cuatro salvas simultáneamente. el Conquistador tomó su espada y lo clavo junto a los pies de Calachuni: -En nombre del rey de España y del Santo Papa de Roma. de los venados. para sacarles de la barbarie y la herejía. esto es un insulto al Rey y al Santo Papa de Roma. hago este Requerimiento formal para que vos y tus súbditos se declaren siervos de mi Señor. movieron sus cabezas incesantemente y levantaron sus hombros. Apostólica y Romana. y con una voz dulce y pacífica le dijo: -Debes traducir a los indios lo que yo quiero expresarles. Inmediatamente Alvarado ordenó que se colocaran dos falconetes y cuatros arcabuces delante de la multitud de indígenas. Ese hombre que tú dices no es de aquí ni le recuerda la memoria de mi pueblo. Debemos darles un escarmiento para que sepan quienes somos. de los hombres. El Conquistador al escuchar las palabras del Cacique. Los dioses a los cuales ustedes idolatran son seres del infierno. Mi sangre es heredera de cientos y miles de años en que han vivido aquí mis antepasados. que es nuestra obligación como súbditos del rey de España. hasta llegar a donde estaba el cura Ampudia. -Ningún indio se ha dirigido a mí en esos términos -Le comentó a Sandoval tomándole de las armaduras-. autorizados estamos por la santa causa y el principio de La Guerra Justa.-Dile Jerónimo. adelantado y siervo leal a mi Señor. -¡Padre –Le dijo-. El padre Ampudia caminó en dirección al centro de la plaza y mirando al cielo dijo: -El Señor. -¡Yo soy el Señor de esta isla! -Les dijo a los españoles gritándoles a voz en cuello-. Calachuni observó detenidamente el acontecimiento y mandó que toda su gente se pusiera alrededor de las tropas españolas. Una sonora carcajada se gestó desde el fondo de la plaza. Y el Conquistador tomándose del cuello en señal de ira. En menos de media hora. los indígenas comenzaron a mirarse con inusitada extrañeza. de las casas y todo lo que en ella existe. Al escuchar estas palabras. Plagados como están ustedes de dioses demoníacos y religiones heréticas. Los ídolos deben ser destruidos porque ellos son los causantes de la barbarie. comenzó a caminar tambaleándose de un lado al otro. a declararles en rebeldía y someterles por las armas. Hemos venido acá para civilizarles. Jerónimo le tradujo la inquietud a Calachuni y este movió su cabeza indicando que no comprendía absolutamente nada. mi Dios nos ha enviado a estas tierras para que les transmitamos su palabra. se encendió de ira y se apoyó en los hombros de Alvarado. Si no lo hacen. Aquí no hay más señor que Calachuni y no nos interesa otro. Lo he visto y escuchado con mis propios ojos y oídos. Satanás está en ellos y por lo tanto él vive en vuestros corazones. Debemos darles un fuerte escarmiento! -Sí hijo mío -Le respondió el padre Ampudia-. hacerle el Requerimiento y que se someta pacíficamente. toda la plaza y las calles circundantes del poblado estaban repletas de indígenas. El padre Ampudia se acercó rápidamente a Jerónimo de Aguilar. y reconozcan su autoridad. Dueño de las playas. y se fue extendiendo entre la multitud hasta llegar a los 94 .

porque estaba seguro de lo pactado con la Virgen de La Macarena. magnánimo. cabreado de no encontrar la cantidad de riquezas que él intuía. Nos marcharemos de aquí. Hombres extraños.Le respondió el Conquistador a Calachuni-. Sus caras alargadas se ponían puntiagudas y el olor fétido de sus botas se expandía por las narices sensibles de los indios. gran cacique Calachuni. toma a tu disposición lo que quieras pero ándate lo más pronto posible. Calachuni. hasta que al final se quedó un grupo reducido que intercambiaba quinquillería con los españoles. Se colocó su casto y la armadura. Desconocemos a tu Dios blanco y barbado por ser ajeno a nosotros. -Si es cierto lo que dices hombre blanco. incluidos ustedes hombres del demonio. sus animales y vidas. no era menos cierto que la evangelización era otro de sus deberes fundamentales.oídos del Conquistador. Calachuni se quedó inmóvil por un instante y regresó a ver la cara del Conquistador y sus capitanes. Respetaremos sus casas y fortunas. Los indígenas se rieron y se retirando poco a poco a sus bohíos. debes saber que cada día mis fuerzas se van agotando. indispuesto. Creía que eso era lo más racional y justo. tomen la comida que quieran y váyanse a su tierra antes que sea demasiado tarde. sus mujeres y sus tierras. desde donde decidió dar plazo a los españoles. pues nadie dijo nada hasta que el Conquistador. e iremos los buenos a su diestra y los malos se quemarán en los infiernos. venía como de costumbre a despertarlo. se topó con Cristóbal de Olid que venía a saludarle. sino partir lo más pronto posible en busca del gran reino que nos han dicho existe en tierra firme. tomaré todo lo que necesite menos tus mujeres. queremos que ustedes vivan y sean como nosotros. Después de permanecer dos días en el poblado. con una voz temeraria comenzó a reír y vociferar: -¡Nadie se burla de mi Dios ni de mi Rey! Mi Dios es un ser bueno y generoso. las alpargatas tiesas que apenas lograban cubrir las puntas de sus dedos. -Buenos días mi Señor –Le dijo-. también se retiró furioso a su bohío. -Hemos venido acá gastando mucho tiempo y fortuna . Nuestra idea no es quedarnos aquí para estorbarlos. Y él vendrá el día del juicio final a juzgarnos a los vivos y a los muertos. porque estamos acostumbrados a vivir sólo con una. Al salir del bohío en que se hospedaba. el Conquistador decidió acabar con todos los ídolos y dioses aborígenes. Él murió en la cruz para salvarnos del infierno. Les venimos trayendo un nuevo Dios para que dejen sus dioses demoníacos. un silencio penetrante se filtró desde las plantas de los pies hasta llegar al espinazo. Creo que debemos marcharnos lo más pronto posible a tierra firme 95 . porque acostumbraba a ayunar y a hacer votos de castidad cada semana. -Gracias Olid –Le respondió amablemente-. ascendió a la cabeza y flotó pesado por todas las calles y casas del poblado. apenas logremos recolectar más provisiones. Luego de estas palabras. y que si bien habían venido a sacar fortuna. y se desplazó luego por la quebrada Couitzumel hasta llegar a la cima del monte Cocticul. Aquella mañana se levantó mal humorado. Durante las últimas semanas no había probado mujer ni comida buena. Los españoles se quedaron perplejos y desengañados. Los rosarios de los días viernes eran infalibles para los expedicionarios. -¡Nuestros dioses ancestrales son nuestros protectores! -Gritó Calachuni enojado-. Estos indios no colaboran para nada. les traemos civilización y letras. -Sí.

porque sienten que la vida sólo vale la pena cuando uno apuesta a ella. por entender qué hay más allá de lo visible.-Sí. Calachuni se fue caminando en dirección a la playa. tratando de comprender qué querían decir los españoles. supo que el Conquistador y sus tropas. Un solo lamento de dolor y rencor corrió por la mente de Calachuni. no son las flechas sino lo desconocido –Siguió comentando el Conquistador-: Lo desconocido siembra una tensión enorme. El mar de Campeche estaba más furioso que nunca. y mientras ellos tramaban algo. -¡Vive en el corazón de España! -Respondieron las tropas agitadas e inmediatamente se dirigieron a los templos indígenas. ni hacerse acompañar por nadie. los indios iban saliendo en dirección al monte. Cuando organizaba sus hombres para tomar venganza. con el fin de destruir todos los ídolos y torres que según ellos representaba la herejía. -Pronto llegaremos Señor –Le dijo Baena entusiasmado-. nada más usted nos da la señal y nosotros actuaremos. Los valientes aman el riesgo. Aguilar cuenta que los indios de aquí comen carne humana y que tienen unas flechas venenosas sin remedio alguno. Su obsesión por llegar a tierra firme era ciega y compulsiva. Las tropas españolas se fueron agrupando poco a poco en el centro del poblado. y con un grito descomunal estremeció a los indios: -¡Santiago apóstol vive! -Gritó repitiendo varias veces. los indios están inquietos y molestos. debemos tranquilizarlas –Ratificó Alvarado. apenas si dejaba de mirar el horizonte. Repentinamente. parece que nos llama misteriosamente a sus telarañas mortales. El Conquistador que viajaba en la nao capitana. debemos tratar de tranquilizarlas. -Mira Montejo –Le dijo-. en este lugar perdió la vida Hernández de Córdova. -Sí. Sin consultar con ninguno de sus orejones. por esa duda mortal de saber qué tienen realmente las cosas misteriosas. y pensó resarcir esta afrenta con más sangre. Y nosotros nos dejamos seducir por aquello. que no se cansaba de maldecir al Conquistador y a sus tropas malhechoras. el Conquistador apareció en la colina más elevada del poblado. 96 . esperando que apareciera algún indicio. Nuestras tropas están asustadas por eso del canibalismo y las flechas. habían abandonado la isla en busca de la tierra firme. allí esta nuestro porvenir. Sólo los que se atreven triunfan y nosotros debemos ser muy atrevidos. -Debes reunir las tropas con Alvarado. temen a nuestros caballos y se preocupan por sus mujeres. los cobardes en cambio temen el riesgo. nuestra gloria y riqueza. -Así se hará Señor. con esas cruces negras que habían plantado a lo largo del camino. y prepararlas para nuestra despedida. El Conquistador decidió pasar a Yucatán aun a sabiendas de que el mar de Campeche era bravo y tormentoso en esa época. porque dudan de todo y temen de la aventura de la vida. No debe quedar nada en pie de lo que estos herejes llaman dioses. Calachuni y su pueblo presenció los templos y torres incendiadas con sus sacerdotes degollados. Tienen mucho recelo a nuestras armas y arcabuces. Al siguiente día. Calachuni lloró la desgracia de su pueblo. Sabes claramente a lo que me refiero. Señor –Le dijo con voz firme-. -Esperemos no ser nosotros su próxima cena -Comentó el Conquistador riéndose a boca llena-. -Pero lo que ellos más temen.

Al llegar a la quebrada de Arbasco. el Conquistador miró la playa a lo lejos y divisó cientos y cientos de hombres embarcados en sus tahucups. En realidad los indios no eran unos buenos guerreros sino unos eficientes cazadores. las canoas pequeñas salieron en franca fuga y los indígenas corrieron por la playa y desparecieron en el monte. marcharon durante un par de días por el monte. Ellos tenían la clara intención de enfrentarse a sus naves. como en mucho tiempo no la había tenido. siguió paseándose afectivamente. El Conquistador le regresó a ver a Aguilar con una sonrisa de satisfacción. saludando con todos los soldados y dándoles la bienvenida. Potoliche comenzó a vociferar y a escupir copiosamente contra ellos. era medio tuerto y rengo. Cortés plantó un estandarte en el centro de la misma y pidió a sus capitanes: Ávila. Al ver que las naves del Conquistador eran gigantes. eran extremadamente generosos. se acercó al Conquistador con un gesto de idiotismo. el cual blandía cada vez que regresaba a ver a los extraños. A lo largo de su permanencia en Cuba y en Santo Domingo. Pedimos a los habitantes de este Señorío se declaren súbditos de nuestro Rey y adopten nuestra religión cristiana. era la promiscuidad sexual en que vivían. Al desembarcar en la playa. apoyado en su bastón de rengo. Yo hablo perfectamente esa lengua. Jerónimo de Aguilar le comentó que los indios de ese lugar eran buenos navegantes. estaba su marcada ingenuidad.Al siguiente día. Señor -Le dijo Aguilar al Conquistador-. no sabes cuanta ayuda me has brindado. -Aguilar. profundamente religiosos y amantes de la naturaleza. En ese momento el Conquistador llamó a sus capitanes. su pacifismo acentuado y su marcado divisionismo. la práctica del canibalismo y su permanente conformismo con la vida. Le acaricio la cabeza y le dio algunas palmaditas en la espalda. El único indio que quedó en la playa. y le tocó la espada y le frotó la armadura. sólo unos pocos indios le esperaron al Conquistador con una cara asustada. la vanguardia de la columna mandada por Gonzalo Domínguez se detuvo. -Estos indios hablan tabasco. -Estamos aquí por designio del Santo Papa de Roma y nuestro Emperador de España Gritó el Conquistador desenvainado su espada-. que testificaran el acto con presencia del padre Ampudia y los dos escribanos veedores del rey de España. por lo tanto debo cuidarte como a mi propia vida. su politeísmo. El Conquistador se detuvo a pensar por un instante. Las tropas españolas. El solo hecho de pisar tierra firme le crispaba los cabellos. Finalmente. Una embajada de indios potonchanos pidió 97 . Potoliche. y que les gustaba hacer la guerra en defensa de su religión. y les comunicó su determinación de caminar en dirección a la capital de ese imperio. que así se llamaba. y siguiendo la vieja tradición de los requerimientos. reforzadas por los indios cubanos. riéndose y cantando. su retrazo cultural. Eres el único farute que dispongo. Pero lo que a él le molestaba. Sandoval y Alvarado. Potoliche se apartó jugando con las olas de la playa. Cuando vio a los indios de Cuba pegados a los conquistadores. La inquietud y el nerviosismo de sus tropas era claramente perceptible y él tenía que dar la impresión de estar firmemente decidido. el Conquistador había aprendido del comportamiento de los indios y había llegado a la conclusión de que ellos tenían muchas cosas buenas. Entre las partes vulnerables y beneficiosas para su proyecto. La playa estaba completamente abandonada. buenos anfitriones.

el Conquistador se apartó desilusionado a su bohío. mientras por un costado Alonso Hernández y el padre Ampudia masticaban sonrientes las piezas de oro que los habían enviado. que si sufríamos en este mundo.. Pues nuestro Dios Padre nos ha dado Diez Mandamientos que debemos respetarlos: Amar a Dios por sobre todas las cosa. Jerónimo Aguilar trataba de traducir mientras los indios no entendían nada. honrar a nuestros padres. nos dijo que debíamos amarnos los unos a los otros. La guerra era un instrumento defensivo que lo empleaban más bien con fines religiosos. ordenó atacarlos con su escuálida infantería. He venido a traerles un solo Dios y un nuevo Rey grande y generoso. El pueblo de Potonchan era pequeño y diseminado. no fornicar. no matar. rodelas y demás corazas los empleaban más para su nutrida ritualidad. a violar a las mujeres. -Nuestro Cacique nos ha enviado para que te demos estos regalos y luego te vayas -Dijo el indio mientras le entregaban una serie de objetos de oro. Los hombres eran 98 . Entregó su vida por nosotros. no robar. antes que para la conquista o el expansionismo. Al mirar esa actitud. Jerónimo Aguilar le dijo al Conquistador que Potonchán significaba lugar que huele mal. -No queremos ningún Dios porque nosotros tenemos los nuestros. Tampoco queremos rey porque también tenemos el nuestro. nos trajo un mensaje de paz y amor. El Conquistador mando a llamar a Aguilar y le pidió que le tradujera la conversación: -Oh gran hijo de Quetzalcoatl -Le dijo un indio al Conquistador-. era el rumor de que comían carne humana. pectorales. y a partir de aquel momento. Al ver la negativa del Conquistador de abandonar el lugar y retornar a sus bergantines. Utilizaban para el efecto arcos. delgados y de mediana estatura. los indios potonchanos se dirigieron al monte a fin de evitar el contacto con los españoles. hondas. -No he venido a traerles ningún mal -Le respondió el Conquistador al indio-. -Permítanme solamente llegar hasta vuestro Rey y luego me retiraré. a saquear sus pertenencias. El pecado significa romper los sagrados preceptos de La Iglesia. varas y lanzas rudimentarias. Andaban casi desnudos y eran unos excelentes cazadores. El Conquistador ordenó a sus tropas ir en persecución de ellos hasta que se recoja por lo menos un centenar de indios. el Conquistador inicio con sus dotes de doctrinero y les dijo: -El Señor mi Dios es bueno y bondadoso. debíamos indicar la otra -Los indios guardaron un profundo silencio y no dijeron nada-. Sus cascos. el Conquistador empezaría a oler mal todas las cosas relacionadas con los indios. flechas. El Conquistador recibió lleno de satisfacción los regalos enviados por el cacique de Potonchan. que si alguien nos daba una bofetada en la mejilla. Luego de haber reunido unos pocos indios. Venimos a pedirte que regreses por el camino que has venido. no levantar falso testimonio ni mentir. en el otro encontraríamos la recompensa. hasta su muerte. Lo que más les atemorizó a los españoles. menos las mujeres. no jurar en vano… Este es el nuevo mensaje que les traemos con la doctrina cristiana que ustedes deberán aprender y practicar. Conociendo que los de Potonchán se encontraban concentrados. no desear la mujer del prójimo.hablar con el Conquistar en medio del comentario de los soldados. mantas de algodón. Sus hombres eran de piel bronceada. víveres y objetos elaborados con plumas. a derrumbar y destruir sus pequeños templos. Las tropas comenzaron a incendiar chozas y sembríos..

Obedezcan su voluntad y el Señor será bueno con ustedes y reinará entre nosotros. Así lo hizo. unos indios de Tabasco preparaban la ofensiva. -¡Es nuestro señor Jesucristo. El Conquistador nuevamente ordenó capturar a los indios. La mayoría de los indios habían huido para evitar ser asesinados. se encontró con que su fuerza militar apenas aguantaba una carga de caballería. Nunca se sabe cuando a uno le traicionan. Engañan con la mirada. cuatro soldados de caballería avanzaron en la punta seguidos por quince soldados de infantería. Pero al poco tiempo el Conquistador montó en cólera. tomado y destruido. Por la tarde Potonchán era un gran campo de cenizas. La tragedia total había llegado. nuevamente reinició con sus sermones: -¡Dios castiga¡ -les dijo con vehemencia-. Las siguientes cargas fueron demasiado débiles para vulnerar las posiciones de los indios y más bien tuvieron que replegar detrás de la colina de Caumbila.vilmente asesinados por los invasores. -¿Y ustedes son hijos de él? -Preguntó una india que llevaba en sus brazos un niño desnutrido. -Sí hija mía -Respondió el padre Olmedo. tomó contacto con los indios y enfrentó las primeras escaramuzas. Alvarado esperaba que al iniciar el ataque a la retaguardia de los indios. y catequizarlos. Había escuchado muchos comentarios sobre este pueblo por lo cual había tomado muchas precauciones: -Los indios son poco confiables –Le dijo a Cristóbal de Olid-. La gente de Potonchán estaba asustada y desconcertada. Cuando Alvarado inició su ataque inverso a los indios apostados en Cintla. el capitán Ávila también iniciara su ataque frontal para amarrar sus fuerzas. Alvarado que siempre se ubicaba en la vanguardia. Habiéndose reunido algunos de ellos. -Está en todo momento y lugar que habitamos -Insistió el padre Ampudia. cuando supo que a unas pocas leguas de distancia. Dios les ha castigado por no obedecer su voluntad y someterse al Rey de España. Hoy. en donde las ruinas habían dejado su huella macabra. y someterlos. Inmediatamente llamó a sus capitanes y ordenó que el lugar llamado Cintla. sea cercado. 99 . detrás de ellos dos falconetes viejos apoyaban a la fuerza de maniobra y neutralizaban a los indios apostados en Cintla. luego haría un giro estratégico e iniciaría un ataque inverso. cuando no observamos el orden establecido por su divina providencia. cuando los hombres no obedecemos su palabra. hijo mío! –Le respondió fray Bartolomé Olmedo que permanecía junto al cura Ampudia. y hacerlos obedientes. -¿Y en donde está que no le conocemos? -Preguntó otro que estaba al otro lado. El Conquistador ordenó a sus capitanes avanzar hacia Tabasco. cuando no cumplimos sus preceptos. -¿Y cuál es ese Dios que dices es el tuyo? -Preguntó un indio que miraba a lo lejos. -Sí Señor –Le respondió Olid-. Luego de someter Potonchán. Decidió que sobrepasaría el lugar por el flanco izquierdo hasta ganar su retaguardia. -¡Entonces este Dios debe ser un Dios asesino! -Replicó la mujer alejándose presurosa e internándose en el monte.

sino que tendrás mucha comida. sus labios rosados y carnosos. El Conquistador sonrió progresivamente hasta que se desató en carcajadas. pronto se entregó a los brazos del Conquistador sin importarle comentario alguno. Francisco de Morla hizo algunas cabriolas con su caballo zaino. Hernández Portocarrero no puso resistencia porque al igual que algunos soldados españoles. A las pocas semanas. el Conquistador acompañado de Francisco de Morla. Como parte de la ofrenda que el cacique de Tabasco entregó al Conquistador. Al llegar el medio día. cuerpo esbelto y de ojos negros y vivaces. este escenario era demasiado complicado. Ella era una mujer hermosa y de tez bronceada. Entre ellas estaba La Malinche de Viluta. Es por eso que queremos vivir en paz y darte nuestra amistad y todos lo que podamos regalarte. cuya edad oscilaba entre los dieciocho y veintidós años. Quiero que me entregues el oro y las riquezas que dispongas. 100 . Y todos los indios presentes tocaron la tierra con sus dedos y los levantaron desperdigando la tierra por el aire. el cacique de Tabasco llamado Tabscoob. una joven que dominaba varias lenguas aborígenes. vestido y mujeres -Le respondió el cacique Tabscoob. es por eso que le disgusto profundamente que en el primer reparto. Sin embargo. Se sacó la armadura que llevaba puesto e hizo que un soldado le sacara las espuelas. Formaron pequeños grupos de búsqueda para dispersar al adversario. Aprecio tu amistad y la sumisión de tu pueblo. estaba segura que él era el dios Quetzalcoatl al que tanto había adorado. Para los españoles. no sólo para ser tu amigo sino para recuperar los tesoros que le pertenecen al rey de España. Se enamoró a simple vista. diciendo: -¡Soy el cacique Tabscood¡ Vengo a entregarte la amistad de mi pueblo. -¿Y a qué se debe tan inoportuno arrepentimiento? -Preguntó con sarcasmo. -Nosotros no somos guerreros ni buscamos pelear con ustedes -Le dijo el cacique de Tabasco levantando su cabeza-. los de Tabasco decidieron ocultarse en el monte. miraban desconcertados cómo los españoles colocaban los heraldos y las cruces por todos los costados. dando la sensación de ser un indio débil que se había dejado avasallar sin presentar la resistencia debida. mientras algunos indios. y cultivamos la tierra para que nos dé el generoso fruto de su vientre. Su barba poblada y sus rasgos finos le atraían. Ella le coqueteo al Conquistador desde el inicio. Luego de correr el rumor de que los hombres que llegaban eran hijos y hermanos de Quetzalcoatl. a nombre de la Corona de España.Habiendo logrado su primer éxito. Somos un pueblo que se dedica a la caza y a la pesca. pero yo he venido acá. Estas hermosas chicas indígenas fueron entregadas con equidad a sus hombres. llegó al lugar de la batalla y declaró formalmente tomar posesión de Tabasco. Pues él le causo asco desde la primera noche. La Malinche ya era concubina del Conquistador y le ayudaba en todos los quehaceres. pero él fingió no darse cuenta. debía recibir la mujer que le asignaba su jefe. sus senos desbordantes se elevaban desafiantes ante la fría mirada de los visitantes. -¡Gracias amigo! -Le respondió el Conquistador amablemente-. a ella le hubiera tocado ser concubina de Alonso Hernández. decidió que con aquellos hombres no había como enfrentarse. El objetivo de ella era ser su mujer a todo costo. -No solamente te daré el oro que tú pides. estaba un grupo de muchachas jóvenes. Llegó al siguiente día por la mañana con una comisión de indios y se plantó delante del Conquistador.

Fueron cayendo uno a uno los dioses que les habían dado vida espiritual en el pasado. A los pocos días. pero él. pero ella ha preferido los brazos de un barbado antes que las caricias de un hombre natural. Xilopoitl se había enamorado de La Malinche desde hace algunos años. Aquella noche Xilopoitl se mantuvo despierto hasta la madrugada.Por aquellos mismos días en que el Conquistador avanzaba hacia Tabasco. Sí. los indios de Tabasco daban juramento de fidelidad a La Corona y acto de fe al nuevo Dios traído por los invasores. Ellos decidieron acompañarle en su cruzada de venganza. Jerónimo de Aguilar traducía con eficiencia la lengua de los de Yucatán. Cuando era una muchacha fue robada por unos mercaderes y vendida en la feria de Xicalanco. en esos mismos templos. Los mejores amigos de Xilopoitl eran Witocoatl y Hitzoitl. Pero ahora todo aquello parecía desvanecerse como aquel perfume de xocoatl que se desperdigaba por los viejos campos de Culhuacán. Chimalpopoca por su valentía. al igual que en todas las empresas de su vida. Tizapán y Tenayuca. un joven tenochtla llamado Xilopoitl. Al poco tiempo de haber intimado el Conquistador con los Tabasco. Había pasado le época de su pubertad junto ella. Ella me ha despreciado y despreciándome ha despreciado a su gente. y a cambio iban colocando cruces y estampas de su nuevo dios. Luego. Xilopoitl decidió marcharse de Tabasco a Cholula. La primera noche que vio que el Conquistador le tomaba como concubina. aparentemente se había consumado. Xilopoitl juró que no daría descanso a su brazo hasta verle morir entre sus manos. Xilopoitl lloró amargamente mientras juraba acabar con los conquistadores. ellos se dedicaron a destruir los templos e ídolos de su pueblo. Se fue con sus dos amigos inseparables. luchaba desesperadamente por detener el avance de los españoles. Al llegar media noche y mientras sus amigos descansaban. La idea de los españoles de sacar la idolatría de la cabeza de los indios. Xilopoitl se puso de pie y contemplando la luna encendida dijo: -Amo a La Malinche con todas las fuerzas de mi corazón. el aliento seco y excitado que le susurraba en sus oídos. pero cuando pasó a manos del señor de Tabasco. había salido triunfante. Convinieron en que tendrían varios hijos y que uno de ellos se llamaría Chimalpopoca. colocó su arco y sus flechas en la espalda y acomodó sus corazas de algodón. su arrojo y su presencia de líder indiscutible. pues consideraba como un acto de cobardía que Moctezuma no hiciera nada para impedir la entrada de los españoles. La Malinche pretendía ser la farute principal del Conquistador y en ese cometido nadie le detenía. La Malinche aprendía con rapidez el castellano y se ufanaba de entender lo que los españoles querían ser entendidos. Pronto los de Tabasco entraron en amistad con los españoles. las nalgas exuberantes apretujadas entre sus manos. fue concubina de éste y luego entregada a los españoles. Se colocó su casco y apretujó el escudo de madera. recordó sus vivencias de amor con la Malinche: sus besos desesperados acariciando el sudor de los senos. En muchas ocasiones Xilopoitl había participado en las guerras floridas. Los padres de La Malinche habían sido unos indios muy acomodados. se había jugado la vida y el futuro. Ya no quiero más la vida si esta ha de ser 101 . Allí conoció a Xilopoitl y se enamoro de él. en honor a unos de los tlatoanis más valientes de su pueblo.

que Quetzalcoatl viene para tomar venganza y someternos a una esclavitud infinita. en la cuarta. uno de los tenochtlas más decididos que había presenciado la llegada de los españoles. Xilopoitl. Quetzalcoalt y sus hijos retornarán de un lejano lugar y tomarán venganza con su pueblo. Tláloc nos aniquiló con tormentas de fuego. Había despertado en ellos una extraña decisión de abordar el sacrificio. -Quitarse la vida ahora sería cobardía -Le dijo Witocoatl a Xilopoitl tomándole del hombro-. Y nosotros sabemos perfectamente eso. Omeoteotl se esfumará en un olvido temporal que durará algunos siglos. De acuerdo a nuestras leyes. nuestras mujeres han sido repartidas y violadas. quienes estamos en peligro de morir somos nosotros. dame las fuerzas para soportar esta tragedia¡ Tu espíritu de guerrero me ilumina y tu valor me infunde ira. el águila y el colibrí se asienten en una misma rama de amalt. está anunciado por nuestros sabios tlacuilos. y nosotros veremos y verán agonizar a nuestro pueblo. en la tercera. mientras se despojaba de sus armas y su bolsa. de lucha.sin su amor. Repentinamente. Soy una vergüenza para mi pueblo y mi familia. El amor no nace con el sonido fresco de la dicha. como un hombre deshonrado por la mujer que debía ser mi esposa. sí. Debemos seguir la lucha hasta matar a los intrusos. humillado. este es un momento de guerra. Y si el amor no existe en ella. Ellos avanzan a Tenochtitlán y no hay tropas de nuestro lado que les puedan detener. Quetzalcoatl nos destruyó con huracanes y vientos gigantescos. En este corto tiempo nuestro pueblo ha sido masacrado. el futuro de nuestra gente está amenazado. Hitzoitl se puso de pie y caminó en dirección a la puerta. Entonces Hitzoitl se levantó y aproximándose a Xilopoitl. la dulce melodía de los labios se desvanece en ventolina de la banalidad. Xilopoitl se quedó meditando por un instante. y como éste ya pertenece a otro. Este no es un momento para hablar de amor ni sentimientos. extendió sus manos y dijo: -Está escrito en los códices de nuestros antepasados. Debemos luchar con todas nuestras fuerzas. el cual viene a asesinarnos. le dijo: -El amor es justo cuando es correspondido. nuestras casa quemadas… Nuestra vida va siendo destruida. en la segunda. la traición es el camino más cercano. Se sentó a un costado de sus compañeros y elevando su mirada al cielo dijo: -¡Jaguar Sangriento. en donde la sabiduría de nuestro pueblo ha acumulado sus conocimientos. Cuando no hay amor. el suspenso reinó en medio de la inquietud de los tres jóvenes tenochtlas. ahora se encontraba decidido: 102 . Por un momento. torturado.Dijo Xilopoitl-. cuando nace del corazón para desparramarse en el pecho del amante. porque fuimos educados en el calmecac de Culiacán. el último aliento de vida y de pasión. Tezcatiploca nos dejó en un mundo de tinieblas. No hay lugar para sentimentalismos. esta traición significaría la muerte. sino con el estruendo triste del dolor. que cuando el quetzal. -Sí -Enfatizó Huitocoatl-. justo es que yo arranque de mi pecho. Xilopoitl. de sudor. tampoco puedes pedirle un pedazo de su corazón. Nuestro pueblo comienza a vivir su quinta edad en que Quetzalcoatl viene a someternos. La gente me verá como un burlado. pero como ella le tiene de su lado. -¡Quisiera morir en este mismo instante. Ella se ha enamorado de un hijo de Quetzalcoatl. de sangre. En la primera. Hitzoitl¡ . En la quinta. Pronto se adueñarán de nuestras tierras y nosotros seremos expulsados. antepasado mío. el desprecio un perfume de dolor. Chalchíuhtlicue nos ocultó en la inmensa profundidad del diluvio.

románticos como la luna llena. Jerónimo de Aguilar no pudo servirle de faraute porque estos indios hablaban otra lengua. porque lo que tiene valor es aquello que nos endulza el alma. Para nosotros el oro no es tan importante. obras de pluma y máscaras de mosaico. El espíritu de Hitzilopochtli nos acompañe siempre!-. y como era costumbre en él. tomaron sus escudos de madera. amigos -Les dijo a sus compañeros-. En esa instancia. dibujó algunos pictogramas en su pecho para sacramentar el acontecimiento. Teudilli. y eso es lo que venimos a pedirles. las hebras de algodón que nos abrigan de los vientos. Pero por sobre todo amamos la paz y odiamos la violencia. y poco a poco volvía a la normalidad y pedía un sorbo de agua. vivimos con tranquilidad sin querer apropiarnos de las tierras de otros. se apresuró a agasajarle al Conquistador con objetos de oro. Juan de Escalante era quien le asistía con un golpe en la cabeza. y sus ojos se descuartizaban. Los indígenas de Chalchicoeca eran pacíficos y generosos. nos interesa la convivencia pacífica porque no enojamos a la naturaleza. altivos como el sol. Y tenemos muchos caciques porque no aceptaríamos que uno solo nos gobierne. y generosos como la planta en flor. y los frutos de la tierra que nos dan vida y comida. Se colocó su capa alargada. los indios llevaban gran cantidad de joyas en su pecho. Cuando el Conquistador los miró de cerca. y su boca se viraba. ropa de algodón. Este lugar era algo extraordinario. que lucharemos incansablemente hasta acabar con estos invasores. A ellos les debemos lealtad y sumisión. una ansiedad infinita le colmo el pecho y no pudo hablar por largo rato. Teudilli se quedó pensando un instante y respondió: -Tenemos varios dioses porque uno sería insuficiente. Mientras tanto el Conquistador y sus tropas decidieron abandonar Tabasco y dirigirse a Chalchicoeca. de la pesca y de la recolección de frutos. Para nosotros es importante el centli porque nos alimenta día a día. Somos libres como el viento. Mientras tanto sus compañeros se armaron como guerreros y se colocaron los cascos. Vivimos de la generosidad de la naturaleza: de la caza. Xilopoitl se pintó todo su cuerpo de color amarillo y sus dientes blancos los tiño de rojo. Y los tres se pusieron de pie y comenzaron a vestirse formalmente para dar solemnidad al juramento. Durante miles y miles de inviernos y primaveras. corazas de algodón y se colocaron en el brazo. y colocando la mano izquierda sobre el pecho. Luego se tomaron del mechón de pelo que se habían dejado crecer. sus paños y sandalias. dijeron: -¡Juramos luchar y vencer al intruso a costo de nuestra propia vida. y amamos a los animales porque convivimos con ellos… ¿Y de dónde vienen 103 . con una danza incesante que perduró por el lapso de una hora. Sus arcos los pusieron en el hombro y cargaron los dardos y las flechas… las espadas de madera las clavaron en su delante.-Debemos jurar. Miraron con asombro los barcos que atracaban en sus puertos y no hicieron el menor intento por desalojarlos. E inclinaron la cabeza y meditaron profundamente como alguna vez lo hicieron en el telpchcali en donde estudiaron el arte de la guerra. y fue en esta instancia en que La Malinche pudo traducir algo de las conversaciones del Conquistador y de Teudilli: -Yo vengo de un lugar en donde existe un gran rey y un dios de los cristianos -Le dijo a Teudilli apretándole la mano-. sus manos se comenzaron a retorcer de la emoción. nariz y orejas. Luego iniciaron el ritual del águila herida. que era su cacique principal.

así como le había castigado cuando faltaba a su palabra. -Pero al menos queremos que nos ayudes a encontrarlo -Insistió el Conquistador obsesionado. Que los tenochtlas eran gente de paz y solidaria. Tenochtitlán. indicando que tú. Mañana enviaré unos cuantos mensajeros al Tlatoani. qué costumbres y sentimientos. ¿Qué es lo que buscan y para qué han venido? Francisco de Morla. Deseamos que ustedes se sometan de buena manera a la Corona de Castilla. que comían carne humana para congratularse con sus dioses y que no eran buenos vecinos. unos cuantos recuerdos como muestra de buena voluntad: Un traje de caballero de Castilla con vuelos y afelpados. amables y respetuosos. 104 . Cacique –Le dijo el Conquistador interrumpiendo-. Se había pasado noches enteras buscando la mejor solución hasta que al final se había decidió. -Eso sí podemos ayudarte. colocándose el casco entre sus manos. porque la libertad es nuestro máximo tesoro y queremos mantenerla para siempre. contra indígenas salvajes y animales extraños. una espada toledana. mientras Cortés. ocioso y descuidado. lleno de atenciones recibía la visita de los indios de Cempoala. Es por eso que oró durante cuatro horas al pie de su catre y sudó hasta el cansancio. No luchamos por ningún señor ni practicamos la guerra. respondió: -Venimos del otro lado de La Mar Océana. qué armas tenían ellos. has llegado a nuestras tierras y deseas conversar con él. era que no sabía exactamente con cuánta gente se encontraría. a ella le suplicaba todos sus requerimientos.ustedes lejanos visitantes? -Preguntó el Teudilli con una inquietud incontenible-. El Teudilli le quedó mirando fijamente al Conquistador. y había llegado a la conclusión de que nunca le negaba nada.. descendiente de Quetzalcoatl. cualquier rasgo de duda podía significar el fracaso. pero a cambio deberás marcharte pronto. debía ser firme y temeraria. El máximo problema para él. Aquí en estas tierras no hay ningún señor que sea dueño de nosotros. señor.. Al siguiente día. -Nosotros no sabemos de esclavos ni sometimientos. Hemos luchado contra vientos y mareas. La Virgen de La Candelaria era su protectora de vida. Nosotros no le hemos permitido que sea dueño de nosotros. que de aquí tierras adentro hay un Gran Señor que gobierna un imperio poderoso. y que tiene muchos súbditos y está repleto de riquezas. Él sabía que la decisión que había tomado. hombre extraño –Le dijo Teudilli indignado-. -Es el Tlatoani al que te refieres. El Conquistador hizo una mueca de alegría y continuó: -Deseo enviarle al Tlatoani. riqueza. Había recibido la información del Teudilli. los mensajeros de Teudilli salieron con los mensajes y encomiendas en dirección a Tenochtitlán. hombre extraño. es un mal vecino y pretende someternos. mientras invitaba a un sinnúmero de indios a acercarse. -Pero yo he escuchado. Somos pacíficos y generosos. Venimos en busca de oro. unos espejos de Venecia y unas chucherías de Aragón. esclavos y tierras para cultivarlas. Cholula. El viaje clave que el Conquistador había planificado para llegar a Tenochtitlán. que Moctezuma era un hombre enfermizo y débil. era por la ruta Tlaxcala.

se puso de pie y dijo: -El Adelantado tiene toda la razón. El capitán Velásquez de León. Esto debe ser rápido porque si les dejamos reaccionar.pero si nosotros apenas somos cuatrocientos hombres. nos pueden liquidar. el cual le enviaba los mejores parabienes. que mandemos a pedir más refuerzos de Cuba y que logremos la adhesión de estos pueblos cercanos para que nos aprovisionen. Debemos ir evadiendo pueblo por pueblo y ganándonos la buena voluntad de los enemigos de Tenochtitlán. Moctezuma estaba sólo y convaleciente. retrasados porque no conocen ni siquiera la escritura. dijo: -El riesgo es el factor fundamental de nuestra gesta. Por las noches los fantasmas de sus antepasados le rondaban por su cuarto. su espíritu estaba resquebrajado y temeroso. como sus amos y señores. La llegada de los barbudos le había convencido de que el dios Quetzalcoatl en verdad había vuelto.. y las fortunas no se encuentran sin espíritu de temeridad. veía cadáveres insepultos que caminaban por las 105 . el Conquistador recibió la respuesta de Moctezuma. las enfermedades le afectaban. La idea era avanzar paulatinamente hasta lograr la adhesión de los pueblos adversos a Tenochtitlán. Esto debemos hacer lo más pronto posible. La presencia de una águila amarilla que volvía a pararse en el techo de su casa. nuestros caballos son raquíticos y macilentos. ¿Al corazón de méxica? -Se preguntó algunas veces-. En otras ocasiones.. Cristóbal de Olid. a nuestras armas no les quedan más que ocho tiros. llamó a sus capitanes y les comunicó su decisión de partir a Tenochtitlán para conquistar el corazón de los méxica. Debemos amedrentarlos y atemorizarlos hasta que nos sientan como sus verdaderos dioses. cuando dice que tenemos que apresurarnos para llegar a México. antes que logren reunirse. y cubrían todo el techo formando figuras tenebrosas que le causaban pánico. Luego de escuchar los puntos de vista de Cristóbal de Olid y el Conquistador.. y que el resto del pueblo sería esclavizado. que estaba sentado a un costado. Permaneció firme y meditabundo. Señor. Eran sombras largas que se estiraban de lado a lado. Es necesario Señor. Moctezuma salió a la orilla del lago Texcoco. nuestras tropas son aventureros sin profesión de soldados. Hemos venido acá para encontrar fortuna. al escuchar eso. dio media vuelta y estalló a carcajadas: -¿Al corazón de los méxica?. yo estoy de acuerdo con su decisión. Es por eso que debemos hacerlo y apoyar a nuestro Adelantado. sin riesgo no hay formula de éxito. confirmó su decisión de apresurar la marcha. La decisión de nuestro Adelantado es la correcta. Los indios son cobardes. Debemos avanzar a Tenochtitlán corriendo los riesgos que sean necesarios. Esa es una tamaña locura. Todos esos indicios eran una prueba fehaciente de que el fin de su imperio había llegado. ingenuos porque los podemos engañar en cualquier momento. Desde hace algunas semanas que no podía conciliar el sueño. El Conquistador. el aullido feroz de los viejos coyotes del monte de Tehupetec. el eclipse total en el séptimo día del octavo mes.Para tomar la decisión final. nuestra artillería está compuesta por dos falconetes… ¿Marchar al corazón de México? El capitán Ávila no comentó absolutamente nada. que su muerte sería rápida y dolorosa. Sabía por los augurios de los viejos hechiceros. tontos porque no se dan cuenta todavía lo que les espera.. A media noche. Estando en estas circunstancias. Mi opinión personal es que avancemos hacia Tenochtitlán. La unión de ellos puede ser el fin de todas nuestras aspiraciones. Le habían dicho también que después de su muerte sus hijos serían humillados. luego de escuchar detenidamente a sus capitanes.

el padre Ampudia celebró una misa especial en honor a La Virgen del Pilar. A todo eso se sumaba que ya no le apetecían sus mujeres. La noticia de que el Adelantado era un hombre alto y barbado le había electrizado. a él no le tocó ninguna. Cuando el Conquistador decidió iniciar su larga marcha a Tenochtitlán. Desde aquel día los de Cempoala lo acompañaran todo el tiempo hasta que Tenochtitlán fue derrotado y sometido. Sí. Se había enamorado de Toutocin. y le había prometido que conquistaría un imperio más grande que la misma España. estaban en la obligación de civilizarlos. pues había dormido acompañado de dos indias que le habían practicado el felatio. eso era el Adelantado al cual trataba con mucha reverencia. patrona de Zaragoza. También le regalaron algunas indígenas para que sus tropas no sufrieran de abstinencia y se dedicaron a hacer el amor desenfrenadamente. Durante la misa. les dio instrucciones para que justificaran su ausencia. Los indios de Cempoala también llegaron a hablar con el Conquistador. Los indios de Cempoala acompañaron a Montejo y Alamitos a buscar nuevos puertos para las naos españolas. A los mensajeros que les envió hacia él. En ese momento el Conquistador se creía un predestinado. se prosternó y le pidió ser su amigo. Uno de ellos llegó. estaba convencida de que hacía el amor con su dios Quetzalcoatl. a dejarse azotar con furor hasta que sangrara su espalda. lloró dando gracias al Santísimo y pidió a sus tropas que fueran generosos y humanitarios con los indios. dio un grito de alegría. pues así lo había dicho el Papa y su excelencia el obispo de Toledo. Que si bien los indios eran brutos y sin educación. A ella acudía siempre para contarle sus penas y compartir sus ilusiones. unas que sonrieran y llegaran al orgasmo llenas de bramidos y estertores. El día en que llegaron los mensajeros de Teudilli. y que le invitaba a venir a Tenochtitlan para recibirlo como amigo. el Conquistador rezó y se persignó innumerables veces. Entonces juraron que no eran amigos de Moctezuma y que los tenochtlas eran sus enemigos naturales. Así lo había dicho el apóstol Santiago. Aquel día el padre Ampudia amaneció lleno de entusiasmo. pues sabía que con esa invitación el caminó a Tenochtitlán estaba abierto. La Malinche gozaba y se retorcía. 106 . ellos. pero a la final terminó acostándose con muchas. y soportar el bramido cruel de las espuelas en sus nalgas. Les dijo que su majestad el Rey había prohibido el maltrato a éstos. una joven indígena corpulenta que solía atenderle en todas sus necesidades personales. con una paciencia de Job. La última vez que el Conquistador hizo una repartición de indias. Entonces mandó a llamar a la Malinche y le hizo el amor durante todo el día. que tuvieran cuidado porque en ese sector tenía muchos enemigos.calzadas y cruzaban el lago lentamente. de ser un gran varón y mantener relaciones sexuales prolongadas. Moctezuma se sintió emocionado. El Conquistador sonrió. Al padre Ampudia le gustaban las indias pequeñas y redonditas. y que si los mataban por lo menos debían rezar un Padre Nuestro. pero había aprendido también a conocer sus gustos y desvíos. El Conquistador al enterarse del mensaje. que dijeran que se encontraba muy enfermo. Ellos llevaban huecos en los labios y en las orejas. y acompañaron también al Conquistador cuando decidió fundar la Villa Rica de Veracruz y formar administraciones reales. El padre Ampudia se jactaba de ser aventajado. a dejarse clavar las uñas en el pecho.

En ese momento el Conquistador se convenció. el haber visto músculos derritiéndose en la boca de los indígenas hambrientos. hizo que La Malinche se pegara junto a él para aferrarse a su brazo. una docena de jóvenes permanecían atados de rodillas. inmóvil. y ella se encargo de consolarle apretujándole en su pecho. El los veía llegar por la hendija de las puerta y aproximarse a su cama como rodando por el piso. en una forma fría e insensible. procedió a degollar a los jóvenes y luego a sacarles el corazón mientras este aun latía. eran ciertas y precisas. Hernández era el marido de La Malinche y le había dado muestras de su lealtad incuestionable. La dificultad del camino les hacía avanzar lentamente. iniciaba la ceremonia de agradecimiento a sus dioses Tezcatlipuca y Vitcilopuchtli. los indígenas del lugar les hicieron un gran recibimiento. Luego se iban trepando lentamente por los bordes de la cama hasta que le apretujaban contra ella y le hacían perder la respiración casi por completo. Una vez instalados en Cempoala. Entonces el Conquistador ordenó que ese nombre nunca más fuera mencionado. los glúteos devorados. Al llegar la madrugada. y retornaban como ecos engrosados por el viento. Los fantasmas misteriosos de la muerte que el Conquistador venía viendo. Más al llegar a Cempoala. El Conquistador se tapó la boca con una mueca de terror: pálido. No pudo soportar la patética experiencia de haber visto comer carne humana. flores frescas y frutos exóticos. 107 . salió a recibirles en persona y les prodigó regalos y mujeres.Terminada la misa. El cacique de Cempoala. los españoles presenciaron asustados un nuevo ritual que jamás habían imaginado: La multitud congregada en el Templo Mayor. el Conquistador envió el quinto real al rey de España. Todas las referencias que había recibido el Conquistador de este lugar. En estas circunstancias. y luego este comenzó a sollozar acordándose de tanto indio muerto durante la conquista. y la sombra intangible de la muerte llegó presurosa a invadir el corazón de los hogares. eran unos bultos negros y alargados. Mientras tanto la multitud extasiada gritaba y vociferaba. A lo largo del camino vieron pocos indios que los saludaban con recelo. le aflojaban lentamente y se iban apartando hasta volver a salir por la rendija de la puerta. Las calzadas por donde transitaban eran estrechas y sinuosas. El redoblar de los tambores acompañados de largos griteríos. y para esta comisión designó a Hernández Portocarrero. Recogió su sangre en un cuenco de piedra y levantando sus brazos la esparció por los aires. a veces poliformes y a veces de forma humana. Al final. Los grandes sobresaltos del Conquistador despertaron a La Malinche. En la parte superior de la pirámide. Muchos de ellos decían que su verdadero jefe era Velásquez y que debía ser tomado en cuenta en los botines. Por primera vez miró en tierra firme. El sacerdote. de que los indios a más de ingenuos eran irreflexivos. con un infinito apetito. Aquella noche el Conquistador no pudo dormir porque los fantasmas misteriosos de la muerte le asediaron por completo. en donde había huertas y jardines. hermosamente vestidos y con sus cabellos largos cubriéndoles el rostro. y esos gritos se dispersaban por todos los lugares. hizo que el Conquistador acudiera presuroso al extraño ceremonial. Al salir en dirección a Tenochtitlan. los españoles iniciaron la marcha en dirección a Cempoala. un pueblo hermoso. los cráneos rodando y despedazándose. las costillas destrozadas. algunos soldados se sublevaron. solo un silencio de muerte invadió la conciencia de los presentes. y que los sublevados fueran ajusticiados en el acto.

-Sí. y rezó intensamente hasta quedar tendido en el suelo. Durante cinco días las tropas españolas destruyeron todo lo que encontraron a su paso. unos hombres embrutecidos por la ambición de oro y las riquezas… Moctezuma no le dio importancia y siguió creyendo que quién había llegado a su reino eran los descendientes del gran dios Quetzalcoatl. le dijo que quienes llegaban a su tierra eran unos ladrones y asesinos. Siguiendo la vieja tradición de hospitalidad. no sé cómo vamos a combatir con un imperio que dicen ser de algunos millones de hombres. los españoles saquearon las casas y violaron a las mujeres. Ya no hay alternativa. lloró. 108 . sí. y se colocaran cruces en las calles. salió al encuentro del Conquistador y le dio una calurosa bienvenida. Paralelamente.Habiendo recibido los refuerzos enviados desde Cuba. a fin de curar a los enfermos y protegerse del frío. Olintlec. El padre Ampudia aterrorizado por el asesinato de hombres inocentes. y derrocaron ídolos e incendiaron templos. colocó diez indios jóvenes delante de los españoles y los ejecutó en medio del festejo general de los zacatamis. Juan -Continuó González de Trujillo-. los españoles fueron recibidos como dioses y tratados como tales. asesinaron a los indios que pretendían resistir estos abusos y luego festejaron. hemos quemado nuestras naves y ni siquiera sabemos que en poco tiempo nos enfrentaremos al ejército de un Rey tan poderoso como el nuestro. Los indios les cargaban en sus hombros y les transportaban en grandes hamacas sin permitirles que pusieran pie en tierra. que había recibido la noticia de la llegada de los españoles. Durante su paso por Xalapán. el Conquistador encontró cientos de hombres que daban grandes chillidos y huían. salió corriendo en dirección a los cadáveres. cómo podremos derrotarles? -Es verdad -Respondió Sedeño-. comenzaron a entumecerse y a morirse de frío. -La actitud del Adelantado es temeraria. Sicuchimatl y Theuhixuacan. Lloró. El Conquistador esa herejía y ordenó que todos los pueblos aledaños fueran atacados. Los tambores rudimentarios del pueblo zacatami comenzaron a redoblar progresivamente hasta que llegaron a la cima del monte Otlontec y se esparcieron por las lejanas sierras de Zocatoltepc. Se acercó al Conquistador y le dijo que ese era un acto de barbarie y que quién ordenó esa masacre debía también ser condenado. Por el camino que conduce a Tlaxcala. los indios de Cuba que acompañaban a los españoles. Olintlec le regaló al Conquistador ocho mujeres para que sea sus concubinas. a fin de no ser sorprendidos por los indios. el Conquistador reinició su marcha a Tenochtitlán. y que se destruyeran los templos. en donde gobernaba el cacique Olintlec. El Conquistador decidió hacer campamento en Zacatami. Olintlec miró aterrorizado el comportamiento de los españoles y en un mensaje enviado confidencialmente a Moctezuma. Sólo una gran mancha de ceniza quedó tendida por el piso y la insignia del cristianismo imperó por todos los lugares. Sabía que en el camino encontraría dificultades y por eso dio disposiciones claras a sus capitanes. gritó a los cuatro vientos que eso era un asesinato porque la muerte de esos hombres no había sido asistida por La Iglesia. ya no nos queda otra alternativa. En esa instancia. González de Trujillo sintió un temor inmenso que lo compartió con Sedeño: -No sabemos a cuántos salvajes de estos tendremos que enfrentarnos –Le dijo con receloCon apenas un medio millar de soldados. pero yendo a la realidad.

la tierra noble que me dio la vida. La vida nace para ser una aventura y la aventura de vivir es la aventura de luchar. por lo que se debía tejer rumores de que eran seres superiores. Esta aventura de vivir para desafiar la vida y la muerte. el Conquistador ordenó a sus capitanes que tomaran posesión inmediata de sus cuarteles en Tepecticpac. esperar en la miseria es la filosofía de los conformistas. era la diosa de las aguas. Xicotencatl que era el señor de Tlaxcala. hijos. debemos continuar con valentía. y por lo tanto sus ataques debían ser esencialmente nocturnos. He sufrido tanto al venir a esta tierra. Morir en la oscura tranquilidad es la esperanza de los pobres. Tizatlan y Cuyahuiztlan. 109 . vivir y morir en la tranquilidad es el legado de los derrotados. es la verdadera razón de vivir y morir con dignidad y respeto. que ellos les creían inmortales. Es por eso que incorporó a los capitanes de Tlaxcala a sus huestes. La vida sin un sueño es la vida de la muerte. -Éste no es momento para pensar en la muerte -Comentó Sandoval que se encontraba cerca-. era el dios de sus festividades. Sin embargo hay algo en mí que me dice que el Adelantado está en lo correcto. por lo que se debía correr la voz de que eran descendientes de los dioses. familia. con el único objetivo de que se les permitiera pelear en contra de sus eternos rivales: los tenochtlas. él estaba convencido de que las cosas andaban con viento en popa y que si lograba hacer que los de Tlaxcala fueran aliados.-Debemos guardar este secreto con mucho celo. Al entrar a la plaza de Tlaxcala. Hemos venido por riquezas y riquezas iremos llevando. Ocotelulco. Cortés miró la devoción con que los indígenas adoraban a sus dioses: Comaxle. se acercó arrepentido al Conquistador y le pidió perdón poniéndose de rodillas. He vomitado cuántas veces al ver comer carne humana. Ante esta situación. En esa instancia. por lo que Cortés pudo conversar con los caciques tranquilamente. porque he abandonado lo más preciado de mi vida: una mujer. Y las tropas del Conquistador acamparon a una distancia prudencial de Tlaxcala y enfrentaron una batalla desigual con sus habitantes. la cual culminó con una derrota aplastante de los indios. porque si ellos se enteran de seguro se sublevarán contra nosotros –Dijo Pedro de Alvarado interrumpiendo a González de Trujillo-. el más grande y hermosos de todos era su dios principal. en la mitad del camino de lo que el Adelantado llama gloria. Los de Tlaxcala hablaban una lengua conocidas por La Malinche. Matlalcueje. He tenido que trajinar por muchos pueblos y ver una horrible carnicería para amedrentar a esta gente y tomar lo que les pertenece. el imperio de los aztecas estaba en serias dificultades. pero a veces presiento también que nos estamos encaminando hacia el abismo de la muerte. que eran de un extraño y lejano mundo. al tener que asesinar a tanta gente inocente. que era una mujer estructural. y los hizo caballeros de la Orden de Santiago. siento desfallecer y la angustia me tortura. envió una nueva embajada para que invitara al Conquistador a visitarlo en Tenochtitlán. Detrás de él. Pero ya no podemos retroceder. debemos saquear la mayor cantidad de pueblos y tomar sus pertenencias. Moctezuma que estaba pendiente del avance de los españoles. un grupo numeroso de caciques también pidieron perdón y le ofrecieron sus servicios incondicionales. su dios bacanal. y les dio rango y mando frente a un par de cientos de indígenas. Más yo llevo en mi corazón una profunda inquietud que me clavó una gitana al embarcarme en el puerto: Me dijo que nunca volvería porque moriría en América aplastado por mi propio caballo. Pronto los españoles se dieron cuenta que los indios no peleaban por la noche. y Ometochtli. Y ahora.

ordenó que un pequeño grupo de hombres acampara a un par de leguas.Xicotencatl y Maxixcacin constituirían la vanguardia de las fuerzas españolas y tendrían el rango y consideración de los capitanes españoles. Los sacerdotes estaban vestidos con unas túnicas largas que llegaban hasta el piso. ídolos cubiertos con unas pequeñas mantas. que no se terminó sino con la muerte de este último. los curas Bartolomé de Olmedo. la nariz y las orejas. el Conquistador no estaba conforme con que ellos adoraran a otros dioses. el padre Ampudia lloró desconsolado mirando aquel acto de barbarie. por lo tanto. Desde aquel día nació un amor tan entrañable entre los dos. Jerónimo de Aguilar. Adelantándose a las tropas españolas. El Conquistador necesitaba involucrarlos en su causa. le robarán 110 . sacerdotes y el pueblo en general. Les brindaron pleitesía los caciques. resinas y copal. Sin embargo. se dirigió a la casa del cacique principal y permanecieron allí algunos días. Matarán el espíritu de mi pueblo y destruirán su dicha. Al poco tiempo los de Tlaxcala eran sus fieles aliados y amigos. el cacique de Cholula no estaba tan confiado. cobrar la vida del Conquistador y sus capitanes. Aquella tarde. fue despertar su tradicional rencor a los de Tlaxcala. Un largo camino de dolor y hambre. Juan Díaz y Ampudia. El principal argumento que emplearon para ganarse la simpatía de éstos. su vieja rivalidad que no había sido zanjada todavía. Ahora ellos se habían aliado con los invasores. el cual ordenó que a todos los conspiradores se les cortara las manos. pero como era por el bien de ellos. el sabio más viejo de la comunidad-. los indios rebeldes de Tlaxcala atacaron a las tropas españolas y mataron a un par de hombres. Xilopoitl y sus amigos decidieron entrar a Cholula y contactarse con los hombres que estuvieran dispuestos a enfrentarse en contra los invasores. La Malinche. Los indios del pueblo llevaban pitos. Los conjurados decidieron que el ataque se haría siguiendo un plan minucioso. Allí se alojaron en una casa abandonada y esperaron unos cuantos días. Por la noche. Ante esa actitud. un indio noble que no se cansaba de admirar a los conquistadores. que al final de cuentas no resultó nada difícil ni complicado. Por lo tanto. El Conquistador y sus tropas entraron a Cholula en medio de un gran recibimiento. sangre y pobreza que no terminará sino después de treinta eras. el padre Ampudia durmió con Maxixca. sus rostros pintados de rojo y amarillo. porque detrás de ustedes vendrán desgracias y tragedias. braceros con llama para inciensos. se conformó con rezar por el alma de los españoles. Xilopoitl y sus amigos caminaron por Jalapa y Xocotlán hasta llegar a las inmediaciones de Cholula. huesos y atabales. Pudo notar que sus anfitriones se iban poniendo cada vez más hostiles y ya no les brindaban las atenciones debidas. cuando la parte sustancial de su aventura era cristianizarlos. El Conquistador rodeado por sus capitanes. de tal manera que los españoles fueran sorprendidos. La idea era atacar cuando estos llegaran al Centro Ceremonial y aprovechando la confusión. Visitaron algunos callpullis y lograron reunir a muchos jóvenes que estaban dispuestos a morir por la causa. No son bienvenidos a la mía. crueles y torturadores. Sin embargo. Todos cantaban al unísono mientras las tropas avanzaban. -Es mejor que se regresen a tu tierra -Les dijo Xicuatl. Había recibido la información de que los invasores eran traidores. volvió a ordenar que se incendiaran los templos y se saqueara sus casas. sus cuellos y orejas rebosantes de joyas. Esto enfureció profundamente al Conquistador. con la peste de viruelas locas traída por españoles.

el fruto de su esfuerzo y matarán sus esperanzas. Me ha dicho una mujer que ha estado muy cerca de los conspiradores. Ustedes no pueden perder una batalla. Estamos aquí para evangelizar a tu pueblo.. Destruir el poblado. Y el viejo sabio se fue alejando de los españoles hasta que se perdió al final de la calzada. Al verle a La Malinche tan joven y radiante. Habían apostado a que la sorpresa sería el factor primordial para su triunfo. más fuerte y jovial. pero en ese instante la conjura ya no era ningún secreto para los invasores. más grande y laborioso. pero estos nunca ingresaron ni tampoco se acercaron. Si lo hacen morirán. había descubierto que se tramaba un ataque en contra de los españoles. -Sí -Respondió ella-. pero todo esto a costa de nuestra propia vida. pero en el fondo te odian profundamente. Luego él desaparecerá y aparecerá un pueblo nuevo. Haremos una comunidad. -Ellos nos atacarán cuanto lleguemos al Centro Ceremonial y luego les apoyaran unos indios que están a dos leguas de ese lugar –Le respondió La Malinche. -Sólo nos queda un camino -Respondió La Malinche-. hombres de Cempoala. la más grande del mundo. -Pero si esta gente parece tan amable -Insistió el Conquistador. los de Cholula preparan un ataque en contra de los españoles. nunca te defraudaremos. Los conjurados esperaron hasta media noche. Inmediatamente el Conquistador salió del aposento y llamó a sus capitanes: -Estos indios traidores pretenden asesinarnos -Les dijo-. su corazón palpitó y se repletó de celos. una multitud se pegará a nosotros y te asesinarán. ellos no podían intuir lo que los otros harían. Debemos atacar la ciudad y eliminar todo vestigio de rebelión. Mientras tanto La Malinche. Sé que han sacrificado algunos jóvenes pensando en la guerra. Allí vio que el Conquistador y algunos de sus capitanes discutían alrededor de La Malinche. Ella hablaba a un grupo de indígenas en nahuatl y luego les transmitía a los españoles. Apenas lleguemos a la torre principal.. pretenden eliminarnos a traición y luego comernos. Pero ahora seremos crueles con ellos para enseñarles que la traición se paga con la vida… Que no quede un traidor vivo para escarmiento de los demás pueblos. -¿Pero y cómo es eso?. porque ahora sus enemigos estaban acompañados de hombres y mujeres de su propia raza: totonacas. 111 . Nosotros venimos a construir una nueva civilización que será grande y eterna. Debes confiar en nosotros. Xilopoitl salió de su refugio y se dirigió al lugar de ataque. a ver si los españoles ingresaban al Centro Ceremonial de Cholula. -Sí. -¿Estás segura de lo que dices? -Volvió a insistir el Conquistador. Tlaxcala y Cholula. -No es cierto lo que dices -Le respondió el Conquistador acercándose poco a poco-. por lo tanto. Son falsos e hipócritas. La situación se ponía muy difícil para los conjurados. -¿Y qué crees que debemos hacer? –Pregunto el Conquistador tomándose de la barbilla. El temor les domina por completo… están muy nerviosos y asustados. para civilizarlo. Xilopoitl presintió algo fatal para su pueblo. Acompañada por Aguilar llegó hasta el Conquistador y dijo: -Señor.Preguntó el Conquistador perturbado. alistaron sus armas y esperaron a que los españoles llegaran al Centro Ceremonial de Cholula. Los conjurados de acuerdo a lo planificado.

Luego. los hombres eran pasados por los sables de los soldados de infantería. La Malinche salió de la habitación cuando Xilopoitl intentaba entrar a ella. burlando a los guardias hasta llegar a la casa en que el Conquistador y la Malinche descansaban. se les quemó al pie de una pira. los hijos de Quetzalcoatl te matarán! -Le dijo Witocoatl abrazándole firmemente. asesinó a los pocos sacerdotes que aún quedaban vivos. escupiéndole en la cara. Los ídolos y monumentos religiosos fueron destruidos: Quetzalcoatl se derrumbó desde lo alto de la pirámide y fue a parar a los pies de los conquistadores. el Conquistador trataba de huir desesperadamente. Su rostro se desfiguró por completo y sus ojos se desbordaron. Sintió pánico. Cuando los españoles saquearon y quemaron la ciudad. pateándole como a una pelota. 112 . -No debes exponerte más en este instante -Insistió Hitzoitl-. en un desate de locura. no sin antes pedirles que renunciaran a sus dioses. Ellos recibirán el castigo de Huitzilopochtli que regresará de su morada infinita para vengarse de los traidores y asesinos. llegó hasta el Centro Ceremonial y comenzó a matar a los sacerdotes de las torres. Witocoatl e Hitzoitl se acercaron a Xilopoitl y le tomaron de los brazos. -¡Si haces algo en este momento. como que si la muerte estuviera a unos pocos metros de su vista. dios del fuego eterno vengará esta matanza y nosotros seguiremos luchando hasta que él. conversando animadamente. sacó el crucifijo de su pecho y comenzó a dar bendiciones en el aire. Xilopoitl decidió incursionar en el campamento de los invasores. A los indios que se les consideraban líderes. En medio de un intenso cruce de flechas y fuego de arcabuces. Las casas y los templos de Cholula estaban destruidos. la mayoría de los indios había perecido. El Conquistador. Xilopoitl luchó intensamente en el Centro Ceremonial. muchos miedo. los indios de Cholula fueron cercados en el centro de la Plaza y se inició la masacre. Una ola de odio enfermizo plagó su corazón enamorado y quiso aproximarse a ellos para acabar con el Jefe de aquella horda maldita.Los capitanes salieron con sus tropas y atacaron el poblado incendiándolo por completo. pegados el uno al otro. Otontecuhtli. Dios y señor de nuestras vidas. la ciudad fue saqueada sistemáticamente y los españoles se apoderaron de todos sus tesoros. El Conquistador. maldiciendo la idolatría y llamando a los indios a adoptar el cristianismo. Era uno de aquellos ataques de furia que tenía y se mordía la muñeca de la mano y botaba espuma por la boca. Xilopoitl estaba convencido de que ese era el mejor momento para acabar con esa pesadilla infernal. Aquella misma noche. Luego del medio día. otros pasados a cuchillo. y gritaba enloquecido y vociferaba a los mil vientos. sí. El cura Ampudia que miraba de cerca. en donde pudo mirar al Conquistador y La Malinche con una sonrisa de satisfacción. Entonces la Malinche y Xilopoitl se encontraron frente a frente y se miraron con ternura: -¿Qué haces aquí Xilopoitl? -Le preguntó ella sorprendida. poniendo la punta de su bota en la boca del Dios destruido. la mayoría torturados. Luego. Inesperadamente. Allí les vio juntos. Y es allí cuando el Conquistador se rió a carcajada limpia. nos quite la respiración para vivir eternamente. La tropa española continuaba asesinando a los indios. Luego. Xilopoitl y sus compañeros atacaron por el flanco este del Centro Ceremonial y pusieron en jaque la vida del Conquistador. Se aproximó sigilosamente. otros indios fueron aplicados el garrote. se subió a la torre principal y acompañado de Sandoval y Alvarado. acompañado de un grupo de soldados españoles.

Pensó que el amor era un estado de espiritualidad enorme. que tu propia gente con la que has vivido siempre? -Ellos traen cosas nuevas. Si los soldados te encuentran te quitarán la vida. Y Xilopoitl saco un puñal de su cinto e intentó clavarle en el pecho de La Malinche. así estuvo dicho y así se ha cumplido. Moctezuma por su parte. Xilopoitl la miró por un momento y sintió un fuerte remordimiento de conciencia. no podemos cambiar a nuestros señores de la tierra por ese rey asesino e invisible. Ellos serán la causa de la muerte de nuestro pueblo. solamente el instante de vivir y tener al otro a su lado. -No podemos cambiar a nuestros dioses por un dios cruel y extraño a nosotros. Luego nos quitamos la vida los nosotros. a tu hombre. -¿No sabes que esto te puede costar la vida? -Insistió ella preocupada. Debes saber que yo le amo mucho y que estaré siempre a su lado. Ella gritó y puso resistencia. Xilopoitl y sus amigos escaparon esa misma noche de Cholula. -He venido aquí. Esa noche no pudo dormir pensando que al fin llegaría al centro de aquella nación. Los de Cempoala. para matarte y devolverte a la tierra que un día te regaló la vida. Nos han traído un nuevo Dios bueno y generoso. Xilopoitl. Tlaxcala y Huexocinco. a su debilidad de hombre incompetente. Malintzin –Le dijo clavando la mirada en el suelo-. -¡Estás loco Xilopoitl! –Le dijo La Malinche-. Has traicionado a tu pueblo.. les concedió la libertad de escoger entre seguirle o retornar a sus casas. obligando a la guardia a que acudiera en su ayuda. decidieron acompañarle hasta el final. rogando a sus dioses que le protegieran frente a la inminente llegada de los invasores. Yo amo a un dios barbado.-Vengo a cobrar una deuda de amor a nombre personal y de mi pueblo -Respondió él en forma parca y decidida. -Mejor déjame que yo le quite la suya –Le propuso a La Malinche-. miraban el poblado encendido en llamas. Debemos someternos a su Rey porque él es grande y magnánimo. pidió a sus capitanes que nuevamente prepararan a sus tropas. había sacrificado muchos hombres en los templos de Tenochtitlán. soy su amante y guía. Malintzin. Ayunó por varios días y tuvo mucho miedo cuando se enteró de la matanza de 113 . y escuchaban los gritos lastimeros de dolor. Prefiero traicionar a mi pueblo que vivir sin su amor.. El Conquistador había dado una nueva lectura a la cobardía de Moctezuma. -¿Y qué sentido tiene la vida si se ha perdido el amor. Se creía el hombre más poderoso de la tierra: prepotente. y libere a mi pueblo de esta maldición. y ellos han llegado. Xilopoitl -Le dijo ella preocupada-. -Es mejor que te vayas. Mientras tanto El Conquistador recibió nuevos regalos de Moctezuma. Nuestros antepasados dijeron que un día volvería Quetzalcoatl con sus hijos. A los indios que le habían acompañado hasta esa instancia. -Acaso vale más tu nuevo dios y los intrusos. Xilopoitl. en cualquier momento puede despertar mi Señor y te quitará la vida. a nuestros dioses y te has entregado a los intrusos que nos asesinan y nos roban. -Ellos son nuestros dioses. desde lo alto de la colina de Xixopatán. la tierra y la tranquilidad que antes tenía? -Debes irte pronto de aquí . desbordando de ambición. mientras a lo lejos. y continuaron su viaje en dirección a Tenochtitlán. y que la vida y la muerte no contaban. porque creían que ellos debían ser parte de la victoria contra los de tenochtlas. insaciable.Insistió La Malinche–.

Había dejado también de tener apetito sexual y odiaba a las mujeres. Por un momento Cortés no supo cómo reaccionar. pero luego de mirar los gestos de Alvarado. Éste último le describió la ciudad y le indicó los pueblos que vivían a orillas del lago: Mixicalcinco. dio un paso atrás y gritó aterrorizado: 114 . Él es el gran Emperador de España y de estas tierras por mandato divino y de las leyes. esclavos y vestimenta. Al verles pasar a los españoles. el cacique principal le regaló varias esclavas para que pudieran servir adecuadamente a sus tropas. le abrazó a Moctezuma a la vieja usanza española. los indios se inclinaban y les hacían reverencias. Miró una gran cantidad de acueductos y chinampas. y le pidió que le explicara lo que este hombre pretendía decirle. sin sentido. Moctezuma estaba cansado de vivir una vida vana y solitaria. y le seguían con la mirada y le continuaban regalando oro. Cuando el Conquistador se apeó de su caballo. Se había acostumbrado a la monotonía de los días como si estos no tuvieran importancia. como pocas veces había visto en su vida. y le colmo de mimos y de halagos. Moctezuma escuchó pacientemente al sacerdote y no tuvo nada que decir. Cutitlauac miró detenidamente a La Malinche. el Conquistador le hizo el Requerimiento. fue que el Conquistador estuviera en alianza con otomíes y tlaxcaltecas. Durante el trayecto pudo admirar una gran cantidad de islotes. y mirando que los españoles que cercaban. Estaban convencidos de que había vuelto su dios Quetzalcoatl. desafiante. le dijo que este Dios estaba enojado por lo de Cholula. que salió a recibirle apoyado en los brazos de Cueltlauac y Cacamacín. Moctezuma comprendió que ese era el hombre al que debía apoyar sin condición alguna. Pues esta se subdividía en seis pequeñas ciudades que se encontraban a orillas del lago Texcoco. Su rostro estaba cadavérico y alargado. puentes y calzadas que unían la ciudad. le colocó un collar de flores y unas pequeñas piezas de oro. Inmediatamente y aprovechando las circunstancias. Moctezuma sin comprender siquiera lo que el Conquistador le decía. atrevido.Cholula. estuvo en abstinencia sexual y repudió temporalmente a sus concubinas. Moctezuma fue corriendo a abrazarle. su viejo consejero. y ellos se sentían profundamente agradecidos y felices. Cruzó el lago Texcoco por la calzada de Ixtapalapa hasta llegar al recinto sagrado. Al llegar el Conquistador a Tenochtitlán. debía tener de parte a Vitzilopuchtli y Tezcatlipuca. bronceado. islotes artificiales hechos con los materiales del lago… era un tunal hermoso. A lo largo del camino. con sus ojos medio achinados que apenas si brindaban una luz débil como aliento. El sacerdote principal de Quetzalcoatl. el Conquistador iba ganándose la voluntad de los indios con regalos y chucherías. Tlatoitel. Es por eso que cuando le vio por primera vez a Cortés. Pero lo que más le preocupó. Coloacan y Vicilopuchtli. que viniera acompañado de indios de Cuba y Cozumel. colocándole su espada sobre el hombro: -Requiero formalmente tú lealtad a mi rey -Le dijo con un tono alto e imponente-. se enamoró de él perdidamente. sonrió con una cara de ingenuo y llamó a Cutitlauac. pero Moctezuma estaba tan débil y deteriorado. señor de Iztacpalapan y el señor de Culuacan. pues le parecía un hombre buen mozo y valiente. Al mirarlo nuevamente. Al llegar a Amaquemaca. se encontró con una ciudad sumamente hermosa. Le salieron a recibir Cuetlauac. y por lo tanto. Moctezuma le esperó con un enorme boato.

-¡Estos hombres viene acompañados de la muerte –Le dijo tomándose de las vestiduras-. Terminado el protocolo de recibimiento. Creen que ustedes han venido de algún lugar cerca del sol y las estrellas. La Malinche continuó traduciendo lo que Moctezuma le decía al Conquistador y a su vez lo que éste le respondía. algunos dicen que tenía la forma de una serpiente emplumada. Esta es la Venecia del Nuevo Mundo… es la ciudad más deslumbrante de todas.. -Lo que sucede es que para ellos yo soy la representación de su dios Quetzalcoatl..Respondió Moctezuma con un ligero movimiento de cabeza. El Conquistador miró con mucha frialdad el acto y sin inmutarse por nada. Los indios y españoles guardaron silencio por un instante. Es el lugar en donde se colocan los cráneos de los prisioneros que son sacrificados en honor a nuestros dioses. a mi señor el Rey de España? –Le insistió nuevamente clavándole la mirada. Ese dios era blanco y barbado. prosiguió con su pedido. Eso guardará una prerrogativa de temor. 115 . y Cutitlauac fue separado de Moctezuma y llevado a la torre principal del recinto sagrado.. que de hoy en adelante será nuestro gran señor y protector. -Sí señor -Respondió Alvarado mientras continuaba observando con asombro-. Y así le hizo conocer a su Rey en las diferentes Relaciones que le envió de la conquista. traerán grandes sufrimientos y luego nos aniquilarán. -Sí . -Mi señor –Le dijo la Malinche mientras se pegaba al Conquistador-. Luego. Nosotros tendremos que ser muy hábiles para dominarles. Sin embargo. -Entonces los dos somos súbditos de un mismo Rey. que un día prometió retornar a vengarse de todos. Alvarado –Le dijo en confianza-. -¿Y por qué hablas de tantos dioses si sólo hay uno verdadero? -Le preguntó el Conquistador. el Conquistador admiró la ciudad y dijo: -¡Pocas veces un hombre tiene la oportunidad de ver cosas tan hermosas. Varios dioses nos dan mayor cantidad de favores y seguridad. el Conquistador se acercó a Pedro de Alvarado y le siguió comentando en voz baja: -Esta enorme cantidad de gente me preocupa. Ahora tendremos que tomar la iniciativa. El temor siempre debe guardar una adecuada distancia de la amistad. -Éste es el Tzompantli -Le dijo Moctezuma al Conquistador con un aire amigable-. lo que más le mueve a esta gente es la curiosidad. el Conquistador y Moctezuma se dirigieron al recinto sagrado y entraron por la puerta principal que estaba adornada por dos enormes columnas de piedra. Desde allí. Ellos te quitarán tu reino y esclavizarán a tu pueblo. durante todo el trayecto sólo he visto gente pacífica e ingenua. Lo que yo no entiendo es cómo hasta ahora no nos han atacado. pero esto es lo más exótico que he visto en mi vida. No sé hasta qué punto podamos someterlos. -¿Aceptas como emperador.. -Un dios para nosotros sería demasiado poco. -Es necesario que sigan creyendo eso -Le Comentó el Conquistador a la Malinche-. Las embajadas enviadas por Moctezuma demuestran la timidez de éste hombre. asustada.

-¡Adorar varios dioses es idolatría. Moctezuma se quedó meditabundo y nuevamente llamó a Cutitlauac para que le vaticinara el futuro. pero los principales son Huitzilopochtli y Tezcatipluca. el Conquistador volvió a contemplar aquellas lanzas en cuya punta descansaban los cráneos mutilados. y mucho más al ver la tranquilidad con que se quitó la vida. Esta es la última vez que tus oídos escuchan el sonido melodioso de las zampoñas. herejía! –Replicó el Conquistador con un tono elevado. Y desde allí. Luego de decir esto. -Oh gran Tlatoani -Le dijo Cutitlauac-. Y este es el Templo Mayor… Por esas gradas acostumbran a subir los prisioneros que ofrendamos a nuestros dioses: Huitzilopochtli y Tláloc. Venimos en son de paz y queremos ser sus amigos. desenvainando su espada dijo: -Estamos aquí porque hemos venido trayéndoles muchas cosas que ustedes jamás han conocido.Le dijo Moctezuma en forma suave y pausada. y tomando entre sus manos el viejo bastón de tlamacaztli dijo: -Estos son nuestros teucallis. ni tus manos tocarán de nuevo el ullamaliztli… muchas cosas desparecerán en manos de estos invasores que muy pronto nos harán mucho daño. -Nuestros dioses nos han dado tanto que nunca podríamos apartarnos de ellos. Le regresó a ver a Moctezuma y se encontró con que éste no hizo el menor gesto de tristeza. Cutitlauac dio media vuelta y se fue alejando lentamente hasta llegar al lago. Una profunda incertidumbre le invadió de los pies a la cabeza. y sintió que un espíritu se desprendía de su cuerpo y volaba por encima de los montes y se esparcía por el cielo. -Y acá tenemos el Templo del Sol -Continuó Moctezuma mientras señalaba con el dedo el calendario solar que descansaba en el altar de la torre-. ciudad a la que siempre llevaría en su pensamiento. Luego el pueblo grita extasiado porque la bondad de los dioses nos acompañará siempre. Aquí adoramos a nuestros dioses que son muchos. El Conquistador se quedó perplejo al escuchar al viejo tlamacaztli. Inquieto por la multitud indígena. el sacerdote toma los cuchillos del tepletacalli y procede a sacarles sus corazones y a colocarles en el cuauhxicalli. Se dio cuenta que las tropas españolas se iban sobrecogiendo de temor. Ellos están en lo alto del teucalli. Los hombres extraños que se atreven a mirarlos tendrán una muerte trágica o vivirán en la desventura… y ustedes están condenados a eso: a vivir o morir en la desventura. en el cual se sumergió hasta perderse completamente. En la parte superior. Nunca más se volverá a jugar el patoliztli. El Conquistador hizo una señal de estremecimiento y comenzó a subir las gradas hasta la parte superior del templo. Queremos estar con ustedes para poder hacer mucha riqueza y poder vivir siempre en armonía… Al escuchar eso. Pues ésta música se irá callando poco a poco hasta que al final se perderá por los viejos rincones de Anahuac. Moctezuma se apartó de Cutitlauac y se volvió a colocar a lado de Cortés y Alvarado. Al escuchar este vaticinio. 116 . el dios del viento… el dios que un día debía llegar para vengarse de nosotros. las flautas y los atabales…esta es la última fiesta de la cual disfrutarás amenamente. cada cual ocupando su altar adornado de piedras preciosas y oro. Desde allí admiró nuevamente Tenochtitlan. Cutitlauac se puso delante de Cortés y Alvarado. Repentinamente. renegar del nuestro. Y este es el Templo de Quetzalcoatl.

Durante los siguientes días. El agua del lago Texcoco era salada en una parte y dulce en la otra. tinajas y cueros de animales. atravesados por puentes. en vez de escandalizarse se excitó profundamente. Los tenochtlas eran hombres de trabajo y comercio. muy amablemente navegó por los canales de agua. seguía gobernando su corazón y no podía extirparla de su mente: Sus ojos negros y vivaces. Aprendió también que Tenochtitlan significaba fruta de piedra y que se llamaba también México por sus fundadores los mexiti. y luego se mofó de él.-La vida de los hombres en este lugar no vale nada -Le dijo Moctezuma al Conquistador sin inmutarse-. Era la primera vez que veía a un hombre moverse con ademanes de mujer. un baile exótico y sensual. hilaza. caminos y calzadas. El cura se salió de sus casillas y comenzó a bailar acompañando a Moctezuma. con sensualidad. La audacia del Conquistador y la debilidad de Moctezuma les molestaba. sus manos pequeñas y sedosas. cuyos habitantes utilizaban los acalles para transportarse por el agua. Moctezuma le sonrió al Conquistador y tomándole de la mano le condujo a su casa de Axaiaca. Entonces Moctezuma fue arrestado y controlado permanentemente en su tepic. Los tenochtlas acostumbraban a bailar cogidos de las manos. Mientras tanto Xilopoitl y sus amigos que habían permanecido en las afueras de Tenochtitlán. Lo que más le agradó al Conquistador. El cura Ampudia. sus labios finos y rosados. Y el Conquistador. pues en sus famosos tianquiztlis vendían esteras y hornija. Dicho esto. por su parte. Nuestro Señor nos ha enseñado que el amor a la vida y el perdón a los demás es lo más agradable a Dios Padre. en donde le alojó de acuerdo a su condición de visitante. el Conquistador caminó por Tenochtitlán admirando su belleza. haciendo gestos afeminados que provocaron la ira de Sandoval. el Conquistador decidió tomar una medida drástica pero necesaria: ordenó que Moctezuma fuera tomado prisionero. decidieron entrar a nado para cumplir su cometido. el detestaba a las mujeres. El donaire de la 117 . las caderas. Comercializaban mantas de algodón. porque al morir seguimos viviendo entre nosotros y continuamos viviendo en nuestros hijos hasta que la memoria de los siglos nos olvida. aceite de chian. Después de disfrutar algunas semanas de la generosidad de los tenochtlas. y la tropa española se rió a carcajadas. etc. Pero el Conquistador pudo observar que la ciudad tenía dos barrios: Tlatelulco que era una isla pequeña y México que era lo más grande y poblado. pues en su vieja Andalucía sólo había visto a las mujeres árabes moverse con soltura. En las orillas del lago Texcoco vivían como cincuenta pueblos. -En cambio para nosotros la vida es lo más importante -Le respondió el Conquistador preocupado-. La Malinche le iba conduciendo y traduciendo todo lo que la gente decía. fue mirar a Moctezuma bailando el netoteliztli. A decir verdad. Pues aquella muchacha que aún tenía la sonrisa de una niña. Xilopoitl seguía viendo que la Malinche se arraigaba más profundamente en la vida del Conquistador y participaba de sus decisiones importantes. -¿Y qué es el perdón? ¿Y qué es el amor a la vida? –Preguntó Moctezuma-. y Moctezuma bailaba moviendo intensamente el vientre. de hoja de metl y pelo de conejo. El perdón debe ser una actitud permanente de la vida y la vida un acto de perdón. Tenochtitlán estaba seriamente amenazada. Aquí la vida y la muerte son una misma cosa. y luego le hizo barra. cacauatl. toda clase de cerámica. También vendían telas de algodón.

Mataron a una docena de soldados. El primero en ser quemado vivo fue Gualpopoca. pero tenemos que ser muy cuidadosos. el cual murió gritando y maldiciendo a los españoles. se fueron aproximando a la Platea que se encontraba al lado oeste del Recinto Sagrado. porque conocían que se preparaba una insurrección general. por lo que el Conquistador ordenó la pena capital para los cabecillas de la insurrección. sin embargo. Con los primeros rayos de sol. llamando a la insurrección: -¡Debemos matar a los intrusos que tienen prisionero a nuestro Tlatoani¡ -Gritó furioso en medio del resentimiento de la gente de Tenochtitlán-. A lo lejos y ocultos en la parte superior del Templo del Sol. Alvarado corrió tras el hilo delgado de sangre que avanzaba por el piso. el cual ofrendó su vida por la causa de la libertad. hasta que dejó de respirar. Luego siguieron el resto de indios rebeldes hasta que le toco el turno a Hitzoitl. -Y también tienen controladas las entradas a Tenochtitlán -Dijo Hitzoitl. Y se dice que esa sangre se convirtió en llama. que estaba situado al otro lado del palacio de Moctezuma. y trató de detenerlo. los jóvenes rebeldes salieron en busca de Gualpopoca. Los rebeldes liderados por Gualpopoca. y decidieron que era preciso contactarse con Gualpopoca. retiró la espada del soldado y se auto degolló. el cual también había sido capturado. Al llegar a la orilla de Eozú. los jóvenes rebeldes descansaron un momento. tratando de no perder el contacto con sus compañeros. A diferencia de los demás. el cual se encontraba en la Plaza de Tlatelolco. Hitzoitl no acepto la pira para su muerte. Debemos matar a los intrusos que nos quieren someter. Y los jóvenes rebeldes se unieron a Gualpopoca para participar en la insurrección. Xilopoitl y Witocoatl observaron con lágrimas en los ojos la muerte de su amigo Hitzoitl. y uno a uno fueron llevados los insurrectos para ser quemados vivos. Allí preguntaron por Gualpopoca sin que nadie supiera darles razón. Entonces Xilopoitl le tomó del hombro a Witocoatl y le dijo en voz baja: -Este es el hombre al cual debemos apoyar para que nos libere de los hijos bastardos de Quetzalcoatl. y que esa llama camina solitaria por Abaya Yala. Al llegar al pie de la piedra de sacrificio. se procedió a la ejecución. Los españoles habían colocado guardias en los puentes y calzadas de acceso a la isla del Templo Mayor. frente a los templetes de sus dioses Tláloc y Huitzilopochtli. líder de la insurrección. Una vez sofocada la misma y capturados sus cabecillas. La tropa española formó un cuadro grande frente al Templo Mayor.Malinche cuando aún era una niña. Aprovechando la oscuridad de la noche. -Sí -Respondió Witocoatl-. Y que luego. Witocoatl e Hitzoitl se retrazaron. sino que subió por las escalinatas centrales escoltado por dos soldados. por los siglos de los siglos… y que nunca deja de arder. se corrió por su memoria y sintió unas profundas ganas de poseerla y matarla. hasta el barrio de Eozú. Y se dice que su sangre se desparramó profusamente y fue descendiendo por las gradas hasta llegar a los pies del Conquistador. pisoteando inútilmente con sus botas. Xilopoitl cruzó Texcoco desde las orillas de Atacuba. atacaron a los españoles en pleno corazón de Tenochtitlán. una sangre que jamás se pudo contener. Los bastardos tienen informantes por todo lado. 118 . Iba nadando en forma lenta.

que a su vez estaba recostado en una cama improvisada. que los propios caciques obsequiaran a sus hijas a los españoles. están condenadas a vagar eternamente por los campos oscuros de Nueatl. Su mirada insinuante se descolgaba bajo la sonrisa fría y despectiva del Conquistador. que le trasmitiera algo de su sabiduría. Moctezuma fue implicado y encadenado. de que la lucha debía ser oculta y silenciosa. sólo cuando las personas mueren esa noche. es el único camino viable para acabar con esto -Pensó y continuó caminando mientras se recriminaba por el fracaso de la noche. Aprovechando que el Conquistador y la Malinche dormían en el palacio de Moctezuma. Moctezuma. sin compañía alguna. y ante un eventual levantamiento general. un sinfín de ideas se le cruzaron por la mente. en un acto de cinismo y desparpajo. -Continuaremos luchando -Respondió Xilopoitl-. hasta que colocándose encima de ella. porque deben pagar con mucha pena todo el dolor que han causado. sí. se limpió la cara y le dio un abrazo fuerte: 119 .-Cuando muere un amigo. e Hitzoitl nos ha enseñado que bien vale morir cuando vivir no vale nada. incansable e indeclinable: -La conspiración. se recostó a su lado y comenzó a masajearle hasta desnudarle por completó. ordenó que se le quitara las cadenas pero que le tuvieran en vigilancia permanente. la noche de luna nueva. pero sobretodo que le protegiera. El Conquistador también le acarició detenidamente. porque de acuerdo al calendario méxica. que les permitieran acabar con sus templos y sus ídolos. Al llegar a la casa en que se encontraba Witocoatl esperando su retorno. -¿Y nosotros moriremos mañana? -Que sea el destino quién lo diga Como consecuencia de éste acontecimiento. porque la vida sin anhelos no es vida. que Moctezuma se entregara con la facilidad más grande. Xilopoitl decidió matar al Conquistador y a la Malinche. con el pelo suelto. El Conquistador. Mientras iba caminando por las calles de Tenochtitlán en dirección a Tefqua (que se encontraba en las orillas exteriores del lago Texcoco). Allí permanecen solos y silenciosos. qué haremos sin Hitzoil? -Preguntó Witocoatl. así como la muerte sin sentido no es muerte. Miró a la Malinche contorsionándose libidinosamente frente al Conquistador: desnuda. agradecido infinitamente. inició una danza de pasión desbordada que rasgaba en la necesidad obsesiva de poseerla por completo. Los grandes golpes de la vida son grandes enseñanzas. no es muerte sino vida. Le atormentaba la idea de que su propio pueblo colaborara con los invasores. muere algo de nuestra realidad -Le dijo Xilopoitl a WitocoatlToda muerte que nace de un sentimiento superior. -¿Y ahora. le entregó al Conquistador algunas de sus hijas y las hijas de algunos caciques nobles. y luego le rogó que no se fuera. Repentinamente. que su propio pueblo les acostumbrara a las joyas y a los regalos. Ella se acercó lentamente hacia él y le besó con un profundo éxtasis. delgada y sensual como aquellos días de los bosques de Tuatlelan. Xilopoitl nuevamente fracasó en su intento por quitarles la vida al Conquistador y a La Malinche. que se quedara. Xilopoitl se subió por una de las verjas que daba al dormitorio principal y desenvainó su cuchillo. Entonces dio un grito de alarma y Xilopoitl se lanzó al jardín de la planta baja y huyó aprovechando la oscuridad de la noche. Es por eso que se convenció plenamente. el Conquistador regresó a ver a la ventana y vio la figura de un hombre que se disponía a atacarle. interminable.

Permaneció dos días plantado en la entrada de la casa. Xilopoitl se alegró de que otro intruso sometiera al Conquistador. cacique de Texcoco también se rebeló en contra de los españoles. Mientras tanto Xilopoitl se enteró de que un nuevo contingente de españoles había llegado a Cempoala. y parece que esta invasión no se detendrá nunca… En efecto. pero reflexionando más profundamente. y le retó a que saliera de su prisión y actuara como un tlatoani. lograron desalojar a sus tropas de Tenochtitlán. sí.-¡No he podido quitarles la vida como se merecen! -Le dijo a Witocoatl agarrándose de los cabellos-.Una fuerza exterior me impide arrancarle de mi corazón a la Malinche. el cual se ejecutaba en medio de la 120 . la mayoría de los tenochtlas estaban a favor de los españoles y colaboraban con las tropas del Conquistador y sus aliados. al poco tiempo el Conquistador salió en dirección a Veracruz para enfrentarse con el nuevo capitán general. El exagerado nerviosismo de Alvarado se desbordó. vieron con malos ojos que Cacama tratara de matar a los visitantes que tan amablemente se habían comportado. La insurrección de Tenochtitlán comenzó cuando Alvarado ordenó una matanza en el Recinto Sagrado. -¿Y qué tan grande es el amor para que yo no pueda vencerle -Insistió Xilopoitl mientras colocaba sus manos en el piso. En Tenochtitlán quedó un número reducido de soldados que pretendían controlar la ciudad. para escarmiento de la presente y futuras generaciones. Así se hizo pero los españoles con sus armas de fuego y sus aliados los indios de Tlaxcala y Cempoala. -Sí. -Es la fuerza sublime que desnuda nuestra debilidad humana. -Es la fuerza del amor. Cacama. don Pánfilo de Narváez. En primera instancia. Al término de dos semanas. pero luego se irán multiplicando con la colaboración de nuestra gente -Comentó Xilopoitl. los cuales decidieron satisfacer al Conquistador. Y Cacama también fue procesado y quemado vivo. pero a la vez nos hace más sensibles y espirituales -Contestó Witocoatl acariciándole los hombros. Las noticias decían que un nuevo capitán de apellido Narváez.. Pues te privaré maldito amor de mis latidos. aunque para eso tenga que arrancarme el corazón. Y Xilopoitl se arrodilló en el piso y lloró desconsoladamente. -Los intrusos por el momento son pocos. además. venía a arrestar al Conquistador por sus actos de desacato y arbitrariedad.. Una ola de desesperación comenzó a inundar el pecho de los dos jóvenes indígenas que no dejaban de lamentar la situación de su pueblo. a Moctezuma le tenían preso pero con todas las consideraciones. Xilopoitl -Le dijo Witocoatl-. Cacama ordenó a sus hombres que se tomaran la ciudad y que ningún intruso quedara vivo. En el transcurso de un día. -Sí -Le respondió éste-. Cacama fue tomado preso por los caciques de otros pueblos. Contra esa fuerza no existe poder alguno que pueda sobreponerse. cuando en la noche escuchó que los indios bailaban el mazahualiztli. el amor. -¡El amor. -Están llegando por oleadas -Le dijo Xilopoitl a Witocoatl con un gesto de indignación. Los hombres de Tenochtitlán. se dio cuenta de que los intrusos llegaban a sus tierras masivamente. entregándole al valeroso cacique. Se plantó frente a la casa en donde permanecía prisionero Moctezuma. hasta cuando los españoles decidieron someterle. y que luego sería imposible expulsarlos. Y lo peor es que no sabemos de dónde vienen y cuántos son.

Consideraba que los indios eran demasiado sumisos y leales a su tlatoani como para no obedecerle. una paz segura pero sin condicionamientos. el temor les desalienta. Inmediatamente tomó prisioneros a los principales señores de Tenochtitlán y los acuchilló con gran crueldad. que ellos en realidad no eran malos. -Debemos abandonar la ciudad –Le dijo Cortés a Pedro de Alvarado. Durante tres días el Conquistador trató de curar la herida de Moctezuma. y finalmente salieron a las calles para apedrear a los españoles. un paso atrás puede ser el mejor acierto de una campaña. y la gente se agolpó para apoyar a sus señores. el Conquistador retornó inmediatamente a Tenochtitlán y se apostó en la casa de Moctezuma. que tenían mucho miedo a sus armas.algarabía general. la cual creyó debía ser reprimida por la fuerza. a sus caballos y a su infinita crueldad. La paz les reconforta. Muerto el Tlatoani. acompañado de una corona de plumas que la exhibía en sus actos ceremoniales. En esa situación. la situación de los españoles se volvía complicada. ¡Pero nosotros no¡ queremos una vida modesta pero sin humillaciones. por lo que pensó en manipular a Moctezuma y a través de él ordenar a su pueblo. Xilopoitl y Witocoatl fueron los primeros que lucharon en contra de los españoles. Ante el aviso de Alvarado. pero luego se reunieron para proteger a Moctezuma. La moral de sus soldados se encontraba descompuesta y la agresividad de los tenochtlas se volvía incontenible. -Sí -Le respondió éste. el Conquistador pensó en una honrosa retirada. Moctezuma cayó gravemente herido y fue arrastrado por los españoles al interior de su casa. Cientos de muertos y heridos quedaron tirados por las calles. pues ellos creían acertadamente. -Cuando las cosas no están bien. Se dirigieron a la casa de Moctezuma y buscaron a su tlatoani. Cuando llegaron a la casa del Tlatoani. tomándose de la quijada. que ellos se iban a marchar pronto. pero éste no reaccionó y murió en medio de la desesperación de sus captores. Xilopoitl agitó a las multitudes y animó al pueblo a salir a las calles para expulsar a los intrusos. Xilopoitl se subió al techo de una casa y en medio del alboroto ordenó guardar silencio a su pueblo: -Los pueblos cobardes tienen como recompensa el sometimiento -Dijo en forma exaltada. Es así como le hizo vestir con su mejor atuendo. su amor a la libertad y a la naturaleza. Los hombres que hoy creen que los invasores son amigos. Le hizo decir que no pasaba nada. le sucedió en el cargo al Tlatoani. Es por eso que por primera vez. cometen un grave error de 121 . Cuetlauac. Sin perder un solo instante inició una ofensiva que les puso al borde del colapso. Entonces Xilopoitl agarró una piedra y le lanzó a Moctezuma incitando a la lapidación. En la mente compulsiva de Alvarado se gestó una insurrección que no existía. Estamos traicionando la valentía de nuestros antepasados. artero. pero Moctezuma temeroso y acobardado. se encontraron con que una multitud le gritaba y le pedía que encabece la insurrección. se negó por completo y ordenó deponer la violencia en un acto de traición. que los invasores secuestrarían a Moctezuma para forzar una paz condicionada. El pueblo de Tenochtitlán en primera instancia se acobardó y se quedó guardado en sus casas. Sin embargo el pueblo no se convenció de sus palabras y su agresividad comenzó a incrementarse. Allí delineó su plan de acción que era simple y contundente. que los españoles iban a ser castigados. sobrino de Moctezuma.

de acuerdo a lo planificado. La valentía es la fuerza interior que nos hace aceptar los retos aparentemente imposibles. siembra en nuestro corazón el desarraigo. -¡Hoy parece que todo ha terminado. porque el final es ante todo problema. 122 . como vivir la vida hasta que la muerte nos recuerde que existimos. mañana de seguro seremos las víctimas perfectas del fracaso: quienes nos odian nos humillarán. -Creo que debemos seguir luchando hasta el final. El Conquistador se abrió paso entre la gente. y que se prepararan para una furtiva retirada. como había sido el hecho de reprender la conjura de sus tropas en Veracruz o la guerra con los tlaxcaltecas. Al mirarle a la Malinche preocupada. las tropas españolas fugaron por la calzada de Tlacopan. No existe triunfo sin la sabia enseñanza del fracaso. Lo importante es que hemos vivido una aventura que jamás olvidará el tiempo ni el destino. sacrificio. hasta que al final el cerco era casi completo y no quedaba alternativa. Pero él consideraba que aquello había sido un mal necesario. los indios colmaron las calles y acorralaron a los españoles. dificultad. Si tú caminas a lo largo de una vía y no encuentras un obstáculo. A media noche. Escuchando eso. Los invasores no son amigos nuestros ni lo serán nunca. Las tropas españolas lograron salir de la casa fuerte y del Recinto Sagrado en dirección a Tlaxcala. El Conquistador en su desesperación.confianza. Sin poder continuar con su triste retirada. quienes nos envidian se regocijarán. -La valentía es un don de los predestinados –Le dijo el Conquistador acariciándole la cabeza-. siguió guardando las joyas y repartiendo a sus soldados. y si hoy no les expulsamos. un largo camino que se dirija al infinito. quienes nos esperan nos olvidarán. pase lo que pase -Comentó Sandoval que se encontraba a un costado. Nada trascendente se hace sin valor y riesgo. mi señor! -Insistió La Malinche lanzándose a sus pies. bebe de nuestro espíritu ese néctar incomparable llamado esperanza. en medio de un pueblo enfurecido que lanzaba ondas y flechas sobre unas tropas desbandadas. lo que encontrarás al final no es una meta sino otra parte de la vía. -Estamos al borde del fracaso -Comentó Olid envolviéndose en la capa. -La vida no tiene sentido si no sirve a una causa noble -Dijo el Conquistador aproximándose a Alvarado-. en medio de intensos tiroteos de arcabuces y pequeños falconetes. sintió un gran remordimiento cuando recordó la matanza de Cholula y las violaciones de Tlaxcala. y luego nos lanza a los impredecibles vientos en que vive la aventura. Vivir sin aventura es como luchar sin destino. A la vanguardia marcharía Gonzalo de Sandoval y Antonio de Quiñones. La vida en realidad no es nada si no hacemos de ella una esperanza. El Conquistador ordenó a sus capitanes que guardaran bien las joyas. Si el día de hoy dejamos que el temor arredre nuestro espíritu. el Conquistador le tomó de las manos y le dijo: -La derrota es una parte consustancial del triunfo. No hay un triunfo recordable si no existe desafío. El Conquistador sentado frente a la fogata que iluminaba los rostros de Alvarado y la Malinche. nuestros hijos estarán condenados a la esclavitud perpetua. sufrimiento… desafío. un verde pastizal en donde crezcan las reses más hermosas. y en la retaguardia Pedro de Alvarado con el cacique Uxulipatl. el Conquistador decidió acampar en una pequeña planicie a la cual consideró la más apropiada. El fracaso nos enseña a entender mejor las cosas que no debemos olvidar cuando triunfamos.

el tener prisioneros a los hijos de Moctezuma era importante. para los tenochtlas la vida de estos ya no valía nada. Xilopoitl en la vanguardia de las fuerzas de Tenochtitlan. Sandoval inclinó la cabeza y asintió pacientemente dijo: -Sí. Y el Conquistador se recostó a dormir en el piso hasta que los primeros rayos de luz le golpearon en la cara. honesto con tus propias convicciones. sí. Luego el Conquistador y Alvarado se sentaron juntos y dialogaron intensamente sobre el problema que vivían: -No podemos dar pie atrás en estos momentos difíciles -Le dijo el Conquistador a Alvarado-. sé que les derrotaremos. Para los españoles. No existe gloria sin valor y sacrificio. En las primeras horas de la mañana. les alentaba y les motivaba a continuar con su lucha. en donde fueron bien recibidos por sus aliados incondicionales. están labrados por hombres luchadores. el Conquistador tan sólo había sido herido en la pierna y caminaba con cierta deficiencia. Hasta ese momento.. debemos ser duros con estos indios tercos. El valor y la lucha son los componentes esenciales de lo que siempre se ha llamado gloria. sin embargo. Has sido un hombre leal y pundonoroso. En la batalla de Otumba. los tenochtlas persiguieron a los españoles y les aniquilaron. Durante varios días de intensa lucha.. había prometido que la cabeza del Conquistador sería suya. el Conquistador había perdiendo los dos tercios de sus tropas.-Tienes razón hombre valiente -Le respondió el Conquistador pegándose a su lado-. ¡Duros hasta someterles a sangre y fuego! -Replicó Alvarado retocándose su cabellera rubia-. La creencia indígena de que el Conquistador había muerto. Pues en ningún momento te he visto vacilante. Estoy seguro de que si alguna vez la historia nos recuerda. Ellos son demasiado ignorantes y retrasados como para hacernos frente. Y luego destruí su Templo Mayor y ordené saquear las casas porque ellos deben entregarnos sus riquezas. un número reducido de españoles e indios logró derrotar a Cuahutemoc que había reemplazado a Cuetlauac. Llamado Juan de Escalante a presencia del Conquistador. El Conquistador y sus tropas se retiraron a Huexocinco y Tlaxcala. Debemos ser tenaces hasta el final de la jornada. pero debemos reorganizarnos para derrotarles. y acercándose a Sandoval le dijo: -Hemos sufrido considerables pérdidas. 123 . no conocen de la guerra ni estrategias. El Conquistador se separó de la fogata que compartía con Alvarado. yo¡ porque el sometimiento de estos hombres inferiores debe ser total. sus armas son demasiado rudimentarias y sobre todo son cobardes. Yo ordené asesinar a los que no querían someterse a nuestra voluntad ni a la de nuestro señor Jesucristo. Los grandes paradigmas de la historia. como tampoco existe triunfo sin tenacidad y constancia. Los españoles apenas si alcanzaron a tomar sus armas y continuaron con su retirada. las tropas españolas recibieron el ataque de las fuerzas de Tenochtitlán. sin dobleces ni debilidad compasiva. ¡Yo. La fuerza de las circunstancias les obligó a volver a Tenochtitlán para a atrincherarse definitivamente. este manifestó que los tesoros saqueados en Tenochtitlán estaban a buen recaudo. no será por nuestro triunfo. al igual que los hijos de Moctezuma y ciertos miembros del señorío méxica. -Sí. Sin embargo. sino por nuestro valor y sacrificio.

Gonzalo de Sandoval permanecería en Iztacpalapan listo para avanzar en la dirección ordenada. tan sólo su presencia despertó recelos en la población indefensa. El Conquistador y sus tropas llegaron finalmente a Tenochtitlán y le pusieron sitio. preparar sus armas y optimizar sus tropas. Cientos de indios transportaron los pertrechos a lo largo de decenas de kilómetros. trató de hacerle comprender a Maxixca. la suerte de Tenochtitlán estaba echada. En los exteriores del lago los combates continuaron y los intentos de llegar a un acuerdo con Cuahutemoc se esfumaban. Mientras tanto el Conquistador miraba los acontecimientos desde Tlacopán. debían impedir que se les corte el suministro de agua y la avenida de comunicaciones que les permitía recibir las provisiones desde tierra. las tropas del Conquistador reforzadas por los indios de Tlaxcala y otros señoríos. las pequeñas embarcaciones tenochtlas salieron a enfrentar a los bergantines españoles con muy poco éxito. Cristóbal de Olid tendría la misión especial de cortar el abastecimiento de agua de la ciudad en el sector de Chapultepec. Cuando Xicotencatlh se dio cuenta de que los españoles no tenían buenas intenciones. Siendo así. Cuahutemoc había decidido derrotar a los españoles. Le tenía preocupado el espíritu de resistencia de los tenochtlas. hizo amagos de combate y les asustó a los indios que vivían a orillas del lago. torpes en sus maniobras y poco eficaces. los españoles aprovecharon para readecuar su equipo. Maxixca también fallecía plagado de viruelas locas que le habían contagiado los barbados. a través del lago Texcoco. Esta situación permitió que Cristóbal de Olid y Pedro de Alvarado 124 . La idea era impedir que los españoles lograran tomar y controlar los puntos vitales de la ciudad como eran las avenidas principales y los centros religiosos. el Conquistador emitió su plan operativo para tomarse la ciudad de Tenochtitlán. iniciaron su marcha a Tenochtlitán. Cuando Xilopoitl miró a la distancia a esa columna de marcha. Su plan de guerra consistía en ocupar Tlacopán con las tropas de Alvarado y sus indios. El flanco de Tlacopán quedaría descubierto. Eran unas barquillas mal diseñadas y poco operativas. Cuahutemoc ordenó destruir los puentes y construir pequeñas fortalezas. Cristóbal de Olid ocuparía Culuacan y quedaría en condiciones de avanzar hacia la plaza central del poblado. se dirigió inmediatamente a Tenochtitlán para informarle a Cuahutemoc. Ellos se enorgullecían de ser los mejores amigos de los españoles. sin embargo. pero éste le quitó la vida lanzándole desde la azotea. el cual apenas hizo un movimiento ligero de cabeza y mandó llamar a los jefes de las tribus méxicas. los cuales en realidad sólo les utilizaban. Cuando Gonzalo de Sandoval llegó con los bergantines a Texcoco. En el lado de los de Tenochtitlán. Ahora el problema fundamental radicaba en los abastecimientos. En ese lapsus de descanso y reorganización. los indios se sonrieron de ver la desproporción de las cosas. para lo cual necesitaba convencer a los señores de la tierra. Terminados los preparativos de guerra.Maxixca y Xicotencatlh acogieron al Conquistador en las peores condiciones. Una vez listos los bergantines para el combate. Iniciados los combates. que no alcanzaba a comprender la obsesión de sus agresores. Al poco tiempo de haber asesinado a su hermano. Cientos de canoas fueron fácilmente destruidas. que se habían encerrado y atrincherado en sus casas. Se dedicaron a construir pequeños bergantines que sería empleados en el asalto final a Tenochtitlán.

Pero los tenochtlas se defendían a muerte y no daban el menor indicio de querer rendirse. trataron de detenerlo. Pues ésta era defendida tenazmente por los indios de Xochimilco. Ya no escuchaba nada. En esta ocasión puso en el esfuerzo principal a Chichimecatl.. El Conquistador diseñó un nuevo plan de ataque para derrotar a los tenochtlas. En Tenochtitlán se vivía una guerra total y sanguinaria. -Sí -Le dijo el joven tenochtla sin dejar de mirarle a los ojos. señor de Tlaxcala y soldado de experiencia. Conocedor de que Cortés había hecho residencia en la entrada principal de Tenochtitlán. Al llegar al final de la calzada. La idea de Cortés era la de ir ganando territorio hasta dividir completamente a las fuerzas defensoras. Venimos de tierras y pueblos inmemoriales que cultivaron la paz y el respeto por los otros. éste planificó su asesinato incluyendo a Witocoatl en la aventura. Xilopoitl se puso su vestimenta de guerrero tenochtla y acompañado por Witocoatl fue caminando lentamente en dirección al puente principal que daba a la salida de Tenochtitlán. Queremos civilizarles. Vivir civilizadamente es tener un 125 . Somos hijos de muchos dioses que son bravos y generosos con nosotros. Vitzilopuchtli.. -¡Nosotros somos hombres sencillos que amamos nuestra tierra y nuestra libertad¡ -Le respondió Xilopoitl exaltado. Culuacan. no tienen armas de fuego y ni siquiera tienen buena vestimenta. sólo nos dejarán sangre. el control de la avenida de aproximación de Culuacan era vital y estratégico. Ustedes han venido a perturbar la vida de nuestros pueblos y de acuerdo a nuestras viejas profecías. no conocen de ciencia y adelantos. y las platas y animales son parte de nuestra vida diaria. -Mi pueblo tiene una sabiduría milenaria -Le respondió Xilopoitl con una firmeza inquebrantable-. mientras este a lo lejos daba la disposición de que se le permitiera pasar sin altercados. Amamos la naturaleza porque somos parte de ella. premian nuestra fe y castigan la soberbia. Venimos acá trayendo cultura y creencias sanas. Los guardias que custodiaban la casa en donde el Conquistador estaba alojado. ¿Sabes lo que es eso?. un torrente de lágrimas se fue desparramando por su rostro. Los efectos devastadores de esta nueva ofensiva no se hizo esperar y los tenochtlas fueron liquidados.incursionaran en la ciudad y vulneraran su retaguardia. Xilopoitl creyó que ese era el momento ideal para matar a Cortés y la Malinche. Ustedes apenas si son unos salvajes que no han evolucionado casi nada. -Aprecio tu valentía pero no tu estupidez -Le dijo el Conquistador mientras se aproximaba lentamente-. Para los españoles. -No joven guerrero -Le dijo el Conquistador-. sólo un pequeño latido de dolor que se estrechaba en su garganta. Iztacpalaban y Cuitlahuac. -Pues bien ¿Cuánto saben y conocen ustedes? No tienen escritura. Xilopoitl apretujó su arco y empuñó las flechas que las pasó a manos de Witocoatl. Nosotros somos hombres superiores predestinados para gobernarles y mandarles. Durante el trayecto lleno de altibajos producidos por la calzada. Mexicalcinco. Pronto los españoles lograron llegar al Recinto Sagrado y cortar los abastecimientos a la ciudad. Iztacpalapan. dolor y muerte. Su mirada fija no se apartó en ningún instante del lugar en donde se decía estaba alojado el Conquistador y su amante la Malinche. -Aproxímate joven. que a toda luz te veo arrojado -Le dijo el Conquistador desenvainando su espada-. ¿Acaso quieres matarme? La Malinche se colocó detrás del Conquistador y continuó traduciendo.

no has entendido nada! -Le dijo controlando su coraje-. cualquier intento de civilizarles me parece una horrenda tontería. porque además apenas si razonan y no tienen la menor idea de lo que es la cultura. dar a los demás lo que tenemos en demasía y ayudarnos los unos a los otros. -Para nosotros. La ambición y el egoísmo son duramente castigados por nuestras leyes. hombre intruso -Le dijo Xilopoitl-. tener muchas mujeres para que nos den hijos y estos trabajen en el campo. el tener lo suficiente como para estar satisfechos con lo poco que tenemos. De hoy en adelante. Nosotros no tenemos otras leyes que no sean las que nos dicta la conciencia. -Para nosotros vivir civilizadamente es adorar a varios dioses para que nos hagan muchos favores. Xilopoitl caminó hacia una barda al filo del lago y continuó diciendo: La vida de acuerdo a nuestro entender. los metales no tienen otro valor que no sea adornar nuestros cuerpos. verdad. cultivar los valores fundamentales del hombre: honor. El tiempo no tiene otro sentido que el de enseñarnos a envejecer con sabiduría. Xilopoitl tomo el arco entre sus manos y colocó una flecha.Dijo el Conquistador limpiando su espada con la mano-. -Yo no sé quién sea tu Rey y quienes sean ustedes. llamó a Oleas y le entregó su capa: -¡Ah muchacho imprudente. La muerte para nosotros tan sólo es una continuación de la vida. De hoy en adelante lo que descubramos y conquistemos será nuestro. Sacrificamos a los hombres para congraciar con nuestros dioses.. En realidad. -Eres un simple indio al cual no debo prestar ninguna importancia . Pues explotaremos sus minas y sus tierras y luego nuestras futuras generaciones serán los amos de todo esto. Por ser un indio valiente te daré una pronta muerte. Todo aquel que se oponga tendrá como castigo la hoguera o la horca. es un hermoso despertar a la belleza de la naturaleza. apuntó al pecho del Conquistador y fue detenido intempestivamente por la oportuna intervención de Pedro de 126 . el amo y señor de estas tierras soy yo. educarse adecuadamente en las escuelas y observar las normas de cortesía. Queremos usufructuar de lo que ustedes tengan y luego apropiarnos de su tierra. saber convivir con la generosidad que brinda nuestra tierra. y por lo tanto vivimos en paz con nosotros y con quienes nos rodean. Nunca asesinamos por rencor o codicia.. Ustedes hombres barbados han venido a abusar de nuestra hospitalidad y paciencia. educar a nuestros hijos bajo los viejos dictados de nuestros antepasados y respetar a los otros para que ellos nos respeten. porque el respeto a los demás es nuestro principio fundamental de convivencia. Es decir todo aquello que mandan los Diez Mandamientos. pero su trágica presencia nos causa desconfianza. saber de las ciencias humanas y exactas. la pesca y la caza. y por lo tanto es necesario sacarles por la fuerza. porque nuestro Rey así lo ha decretado. -Es un mandato divino que nosotros les debemos gobernar -Continuó el Conquistador–. Váyanse pronto de ésta tierra porque si no les mataremos. Ustedes están predestinados a ser nuestros esclavos. ¿Acaso no has comprendido que hemos venido acá en busca de riquezas? Lo que a nosotros nos interesa es el oro y todas sus piedras preciosas. Lo que verdaderamente vale para nosotros es la tranquilidad. El espacio no es importante porque tenemos en demasía. lealtad. y ay de la persona que intente menoscabar mis derechos.solo Dios y una sola esposa. Y el Conquistador se rió a carcajadas.

También les gustaba ahogarles y aplicarles el garrote. La segunda entrada del Conquistador a Tenochtitlán. desenvainó su espada y le clavó en el pecho de Xilopoitl. sólo Jesucristo. Xilopoitl quedó tendido en el piso frente a la fría mirada de los españoles y la desesperación de la Malinche. arrastro los cadáveres de los jóvenes tenochtlas y los incineró en presencia del cura Andrés Ampudia. Cuando Witocoatl intento agredir al Conquistador en defensa de su amigo. El pueblo indígena a los largo de Abya Yala estaba profundamente dividido. en lo más alto de la pirámide principal. Finalmente. Su rapacidad y crueldad era proverbial. Luego de soportar un largo asedio. Es así como yo vi a Alonso Pérez de Tolosa arrasar con pueblos enteros y pasar a cuchillo a hombres y mujeres. los españoles se habían apoderaron de todos sus tesoros. Cuauhtemoc esperó la llegada de los españoles y pretendió suicidarse. habían comprendido la verdadera dimensión de la conquista cuando todo estaba consumado. cortar las manos y los pies de los indígenas rebeldes. muchas mujeres indígenas fueron repartidas entre los soldados y convertidas en esclavas. comprendieron la verdadera naturaleza de sus conquistadores luego de ser humillados. Un huracán negro se fue formando en medio del lago oscuro y triste que a partir de ese momento se iría secando poco a poco. sin embargo de lo cual. Gonzalo de Holguín levantó su arcabuz y liquidó al indígena de los ojos negros. La tropa española era cruel y despiadada. Algunos caciques principales facilitaron el trabajo como buenos colaboradores y hasta ofrendaron a sus hijas en matrimonio y se convirtieron en delatores. descuartizar. Porque tus hijos nacerán humillados y habrás burlado las leyes de Caxilatupl. Y vi que a los señores de la tierra que no se sometían a sus designios les quemaban vivos. Parado frente al templete de Huitzilopochtli. nuestro señor. y poco a poco fueron destruyendo la autoestima de los indios y sus futuras generaciones.. La visión del malli que profetizó la derrota de los de Tenochtitlán se había cumplido por entero. pues les gustaba colgar. Y fue en ese instante en que un sonido torpe y grueso salió del fondo de la colina de Choluteputl y se propagó como una llama inmensa. Los indios méxica al igual que los demás caribeños. El saqueo y el exterminio fue su práctica ordinaria… y jamás ningún religioso movió un dedo a favor del indio o en contra de las crueldades cometidas por los conquistadores. Las mujeres de Tenochtitlán jamás aceptaron la derrota porque ellas nunca se rindieron. significó la caída del pueblo méxica y su posterior esclavitud. empalar. quemar. joven impertinente? Debes saber que a mí nadie me quita la vida. Pues ella le levantó su rostro y pudo observar detenidamente la dulce agonía con él permanecía en sus brazos: -No le des tu vientre a este barbado asesino -Le dijo a ella tomándole de sus manos-. Cuauhtemoc fue derrotado y la ciudad saqueada. a Hernando Rodríguez flagelando a los indios pozos. a Jerónimo de Ortal y Agustín Delgado convirtiéndose en salteadores y cazadores de indios. 127 .. y sobre todo. Él dijo que todas las tierras de este mundo son ajenas y que un día vendrán a despojarnos. les empalaban o les depredaban con los perros. practicaba la tortura y la vivisección. La ciudad estaba en cenizas. -¿Has venido a quitarme la vida.la Carrera. La Malinche desconcertada. debieron soportar la humillación de ser marcadas como esclavas con el sello del Rey y cortadas sus orejas. El Conquistador se quedó inmóvil por un instante y regresándose bruscamente.

Nueva España fue el primer virreinato de España en América. en donde Huitzilopochtli le ha construido una gran morada desde la cual vigilará a su pueblo por los siglos de los siglos… 128 . En esas circunstancias. Se dice que el alma de Xilopoitl aun vaga a lo largo del lago de Texcoco y que cuando él reaparece. los conquistadores tenían pretensiones desproporcionadas. y que él en verdad aun no ha muerto. erigido por el Duque del Valle de Oaxaca. sino que duerme indefinidamente en las entrañas del monte Choloteputl. Se convirtieron en unos verdaderos salteadores que pretendían enriquecerse de la noche a la mañana. un hálito de rebeldía se va encendiendo por los valles y los montes.

La biblioteca inmensa que no terminaba de desprender polvo y sabiduría. Con todo. porque creía que la carne de cerdo era la más dañina e infecciosa. La verdadera alegría del padre Bartoldy. Recordó también la rara sensación de tenebrosidad que despertaban los pasillos. las columnas de mármol elevándose hasta el cielo. 129 . los alumnos poniéndose de pie y saludando con un tono picaresco. Con un deje de desmemoria. La Ciudad de Dios de San Agustín de Hipona. Y caminé durante medio siglo. y el jardín pequeño. el creía que la vida había sido demasiado corta y generosa. Se puso la camisa y luego de dificultosos forcejeos se colocó la sotana y los zapatos. el olor profundo a viejo les hacía más familiares y característicos. tratando de entender el dolor de mis hermanos. Cuánto tiempo viví sólo y lleno de pobreza. su vida de predicador empedernido.. No le gustaba el tocino. botados por cualquier lado. consistía en arreglar su viejo portafolio repleto de libros destartalados y apuntes de filosofía. Cansado de pensar en los mismos sueños y las mismas ilusiones. esa tierra misteriosa con la que había soñado Tomás Moro. el padre Gaspar Bartoldy se acercó al escritorio y se sentó tranquilamente.. Hace mucho tiempo que había esperado retornar al Nuevo Mundo. Era La Montaña de Oración de Eliot. continué con mi prédica y mi enseñanza. Los nobles ansiaban más riquezas para expandir su egoísmo y una fría soledad recorría por las sierras y llanuras. se daba modos para desenredar sus camisones. Sin embargo. Pero el espíritu social al cual me enfrentaba. y navegué por esos ríos que jamás tuvieron cauce. En esa instancia recordó los tumbados altos de los corredores del Convento de San Luís de La Calzada.CAPÍTULO II LAS SANDALIAS DEL PACIFICADOR El camino de la paz perpetua Yo viví aquella época en que Dios imperó en la tierra para disfrutar de sus dominios. El padre Gaspar Bartoldy se levantó como siempre cansado y preocupado. empujando esos vientos que tenían un gran temor al cambio. sin embargo. tenía que aceptar porque el servicio de la nao no ofrecía mejor alternativa. o más bien dicho. tratando de que hubiera algo de justicia y los hombres fueran tratados como hermanos. el padre Bartoldy se levantó las mangas y se sentó encima del escritorio. opresores compulsivos. El desayudo por la mañana era una mezcla incomible de huevos apestosos y pan enmohecido. Sus libros estaban siembre desordenados y confundidos. ese concepto renovador de repudiar a la sociedad europea y crear una nueva con los salvajes bondadosos. sus semblanzas de enamorador y poeta. Sin embargo. burlando los espacios del estrecho camarote. estirar sus pantalones y adecuar un pequeño santuario en el que rezaba todos los días El Rosario. Sus representantes eran hombres ambiciosos. sus gradas pronunciadas e imponentes. en donde los jóvenes desplegaban su romanticismo. era demasiado fuerte e intransigente. oscilante e impredecible. Luego se sacó unos cilicios y los colocó a un costado. Eran los viejos recuerdos los que le tenían entretenido: sus excitantes aventuras juveniles.

Llevaba un hábito de dominico que le quedaba demasiado largo. Fray Gaspar regresó nuevamente su mirada hacia la isla y dando un fuerte suspiro dijo: -Yo sé que esta será la última vez que mire estos cielos. Ese esfuerzo vano por conciliar los dogmas con la razón humana. estos mares. El Santo Oficio. Las frágiles gaviotas se confundían con las nubes. Son sevillanos. tanta crueldad entre los hombres. yo no sé a qué hemos venido a estas tierras lejanas: usted tan viejo y yo tan joven. un joven sacerdote de cabello rubio. el opresor es el vencedor que se cree con derecho a humillar a los vencidos. La historia es una secuencia incontenible de opresores. que Jonás de Orleans fundamentando el origen divino del poder real. Enrique IV arrodillándose delante de Gregorio VI por no perder sus favores seculares. cuánta palabrería para oprimir la conciencia humana! Y luego tener que soportar a Abelardo. y una profunda alegría de volver a la tierra en la cual había dejado lo más hermoso de su vida. hombres llenos de ingenuidad. que el moralismo práctico. y la familia Colonna humillada por Bonifacio VIII. -¡Le traigo estos dulces! –Le dijo extendiéndole la mano-. Sí. ¡Palabras. Fray Tarquino también miró la isla con detenimiento y mirándole a fray Gaspar. campo de pureza humana y espiritual! Aquí viven hombres nuevos y sanos. que pise sus caminos antes de que Dios ejecute mi destino. le invitó a recordar aquellos años de esmerados estudios y prolongados encierros: -Al carajo toda aquella basura teorética con que he llenado mi cerebro -Se dijo suavemente-. palabras. Felipe Augusto tendido delante de Inocencio III. Miró a lo lejos el perfil delgado de la isla. estos hermosos paisajes. que el ejercicio de la vida virtuosa. El suave ondular de las olas. convertido en una guarida de torturadores. utilizando los juicios de Ordalía como instrumento de degradación humana. sí!: Que la espiritualidad del alma. palabras. Todo un derroche de poder y conveniencia. Eres muy presto y generoso. En ese momento se aproximó por sus espaldas fray Tarquino de la Rosa. Fray Gaspar se sentó en la proa de la nao y abriendo sus brazos dijo en voz alta: -¡Bendita tierra fértil. Nada ha marchado bien por donde la religión ha pasado.-¡El opresor! -se dijo a sí mismo-. le dijo: -En verdad. fray Tarquino se daba modos para caminar rápido y atender los pedidos de fray Gaspar Bartoldy. muchas gracias Tarquino! –Le respondió fray Gaspar sonriendo-. su asistente. ¡Cuánto derroche de pensamiento. para luchar contra tantas injusticias de la vida cristiana. con el desafío de una vida por delante. Luego se cubrió con una manta y se puso a meditar brevemente: -Tanta farsa y felonía –continuó comentando-. hombres que aman la paz y la justicia… Esta es la tierra con que soñó La Divina Providencia. que la racionalización de la fe. El honor una porquería al servicio de los intereses personales. Luego se puso de pie y caminó en dirección a la puerta del camarote. le dijo: -Hemos venido acá Tarquino. Los vencidos solamente cantan la tragedia de haber cedido sus derechos. seres verdaderamente buenos. Fray Gaspar le regreso a ver y poniéndole su mano en la cabeza. y se quedó contemplando aquel hermoso panorama que le brindaba el horizonte. delgado y simpático. a San Víctor. le embargaba. Sin embargo. ojos claros. subió por las gradas empinadas y terminó en la proa de la nao. las pesadas imaginaciones de Alejandro de Hales tratando de decirnos que el alma era una imagen de Dios… Juan de la Rochela. Para poner en práctica los conceptos de San 130 . -¡Ah.

caminó incansablemente por el sur de Italia. -¡Pero si estas tierras están llenas de injusticia! –Insistió Tarquino limpiándose la frente. con la misma intensidad que lo hacía el Obispo de Toledo. Sus ojos. como dudando de sus propias convicciones. Y así lo hizo. -Sí –Le respondió fray Tarquino colocando sus manos en el pecho-. Fray Gaspar no dijo nada. ignorante de la verdadera palabra de Dios. en la conversión de los paganos por amor. también seremos malos para practicar la virtud moral. su vida de holganza y opulencia. Ella era el gran amor de su vida. Tarquino –continuó el padre Gaspar-. su obsesión por el amor y la aventura. no creo que nos vaya bien –Comentó Tarquino recogiéndose los hombros. pero habiendo sido entregada en matrimonio al marqués de Valle Pío. Pero también creo que estos hombres deben ser educados e inmiscuidos en el mundo del conocimiento… sin conocimiento no hay alguna forma de razón. lloró amargamente a lado de su prima Doménica. de tez blanca y sonrosada. Las mujeres le enloquecían. Sin embargo. creía que el español era un hombre fanático de los dogmas y pobre de religiosidad. para caminar en sandalias por el resto de su vida. su pasión. solamente en la época de Semana Santa y Cuaresma. y con ellas se encerraba días enteros dedicados al amor y a la penitencia. para seguir la causa de San Francisco en el Nuevo Mundo. no creía enteramente en el celibato impuesto por la Iglesia. somos malos practicantes de la palabra de Dios y sus divinas enseñanzas. sí. a más de vivaces eran negros y pequeños. porque como buen español había aprendido a disfrutar del buen vino y las mujeres. un católico enfermizo contradictor del verdadero sentido del cristianismo y su espíritu de humanidad. su entera felicidad. con unos pómulos salidos y la barbilla retraída.Buenaventura. Es por eso que decía creer también en la vida comunitaria de los cataros y albigenses. -Somos unos malos creyentes. predicó a moros y judíos. él ya no tenía nada que hacer en los campos de Teruel y el Ebro. y se quedó meditando un momento. 131 . -Soy un seguidor de Lulio. El día en que decidió partir a América. sus grandes sueños de conquistador de tierras y culturas. Y si somos malos para practicar la religión. Tarquino –Le dijo a su compañero de viaje mientras le golpeaba en la espalda-. -Con esas intenciones. Los sacerdotes debemos abandonar las riquezas para predicar y convertir a los infieles. Fray Gaspar. eran su delirio. Había dejado sus títulos nobiliarios. de mediana estatura y con una pequeña joroba montada en su espalda. Su cabeza grande y alargada estaba adornada por una calvicie que iba desde la frente a la corona. Creo en la mística. Hemos venido a predicar justicia para los hombres inocentes. es decir. Francia y España. Fray Gaspar. practicó el voto de castidad y pobreza. El fray Gaspar Bartoldy era un sacerdote viejo. que decía que el hombre debe desprenderse de las cosas terrenales y purificarse en el ejercicio de las virtudes. en el martirio fecundo. un amante del pecado acolitado por la redención. entendió que esa gente tenía sus creencias cimentadas y que era difícil obtener cualquier cambio verdadero. a herejes y relapsos. un obstinado creyente. pero luego de tan largo trajinar. en la vida licenciosa de Alejandro VI. en la discreción sexual de Fra Dulcino. Para predicar y evangelizar a los hombres bajo los principios de San Alberto Magno.

Un sacerdote triste. caminó lentamente sin dejar de mirar el mar y el horizonte. Nuevamente fray Gaspar sonrió. de palabra suelta e ideas especiales. había sido encomendero. no podía ser tan instruido. levantó sus brazos y se agitó la cabellera. Tarquino. Debe surgir el ideal de una nueva sociedad sustentada en la bondad de estos hombres buenos. Rafael Hithloda y Moro…pero en ellas las cosas se han dado de un modo diferente. y que luego fue presbítero. detenido en el curso de la historia. En todo caso. En realidad. optimismo! Cuando llegué acá por primera vez. aferrado al pasado. y que un día subió al monte Caoraté cerca del río Arimao para inclinarse frente al Santísimo. También recordó el día en que se conocieron. explotador y esclavista. La distancia intelectual entre el pueblo y sus pensadores es inmensa. y desde allí miró el perfil ondulado de la isla. Recordó que él mismo le dijo que nunca moriría y que estaría presente por un tiempo indefinido. ratificando sus palabras de que jamás se iría. de la sonrisa inerte. Fray Gaspar se dirigió a la popa de la nao. Mientras Europa ha vivido La Reforma Religiosa. -Las cosas se han dado como debían darse –comentó fray Tarquino con un tono melancólico-: Aventuras. Fue en ese instante en que una densa energía le circundó por el cuerpo y se fue disipando poco a poco. solamente eso. sí. los jesuitas y pocos pensadores. que también hizo estudios en Sevilla y Valladolid. ilusiones. y pensó que un cura dominico de una orden mendicante. pueblo inaccesible al cambio. Nuestro pensamiento no admite mejoras. como que hemos venido al fin del mundo en busca de nuevas esperanzas… No sé si regresemos. aquel sacerdote encanecido con su sotana vieja y las sandalias rotas. Fray Tarquino caminó despacio y se dirigió al palo mayor. Hemos llegado a las tierras paradisíacas difundidas por Peter Pilles. España es el monasterio perfecto de la fe católica. Le había dicho que estudió en Salamanca. y había participado en las guerras de conquista del capitán Velásquez. y se dio tantas vueltas alrededor del palo que se quedó exhausto. y sintió que una fuerza misteriosa le llamaba. pero sobre todo que dominaba lenguas muertas como el latín y el arameo. Tarquino! –Continuó fray Gaspar recogiéndose las mangas-. Se colocó a un costado del palo mayor y suspirando dijo: -A estas tierras deben venir los mejores hombres para gobernarlas. nuestra España continua aislaba en las tinieblas del catolicismo fundamentalista… pues sólo hemos tenido una religiosidad aupada por el Santo Oficio. Es 132 . y miró a su alrededor tratando de encontrar algún rastro que constatara su presencia. lo que estuvo bien claro era que él había estado antes en la Isla. -¡Optimismo. tenía tus mismas inquietudes y presentimientos. tus mismos anhelos y esperanzas… el tiempo y la realidad han dejado huellas imborrables. -¡Una nueva vida! –Exclamó llenándose de gozo-. –Es el Pacificador –Dijo con una sonrisa en los labios-. Hemos vivido un Renacimiento que poco o nada ha aportado al pensamiento hispánico. esas cosas le sucedían de vez en cuando. amoríos. pues la mayoría de la gente es ignorante y miserable. por su parte. la educación y la productividad. La pobreza carcome los cimientos de la dignidad humana.-¡Estamos perdidos. Fray Gaspar. porque la muerte apenas era un parte de la vida. Recordó que había recibido órdenes sagradas menores. Era una situación especial que delataba la presencia del Pacificador. Los reyes dilapidan el dinero sin tener la menor idea de lo que es el progreso.

su perfección infinita. Luego. renegamos de ellas y las desconocemos. miró cómo la gente lo veía desconcertada. porque ella es el principio y el fin de lo existente. El ser da sentido a la existencia. y los indios le quedaban viendo con una mirada fija y perdida. ver las partes íntimas de un hombre es pecado. y con su rostro sereno siguió caminando cuesta abajo. cuando aspiran lo que pueden. ha permitido controlar su vida y mantener la verdad de los poderosos. los hombres y mujeres que lo habían acompañado a la cima de Monte se quedaron sorprendidos. lento. que sujeta los sentimientos y el pensamiento de los hombres. El ente ideal es el que nace de la perfección de la naturaleza. -¿Y entonces para qué la religión pregona tanto la moral y la práctica de virtudes? – Preguntó la mujer intrigada. Siendo así. El hombre distorsiona la naturaleza de las cosas. Nosotros somos otra cosa. Una nube inmensa apareció y se expandió a lo largo del gran valle. -Es que eso es inmoral –le respondió entre dientes-. Porque su trabajo consiste en vender la felicidad a través de la idea de la vida eterna. Las mujeres se tapaban la vista con sus pequeñas chalinas. Y así es. porque se cortó la frente como señal de protesta ante los atropellos de los conquistadores. cuando conservan lo que tienen. y el ser en sí mismo es la excelencia de la vida. la Iglesia entendió que los hombres son felices cuando tienen lo que quieren. -A veces por no querer ver las cosas como son. Entonces el Pacificador se acercó a la mujer que lo tenía más cerca y retirando sus manos del rostro. sus sandalias les puso al pie de un árbol de ceibo. le rogó al Señor le perdonara sus pecados y actuaciones perversas en contra de los indios. no conocemos la esencia de las cosas y por lo tanto ignoramos de ellas. cuando en realidad debe servirse de ellas para sus propios propósitos. los hombres con sus sombreros. Vivimos con ellas y no tenemos conciencia de ellas. Nosotros debemos amar y admirar lo que la naturaleza nos ha dado. por no mirar algo tan natural como es el cuerpo desnudo de un hombre? Y ella continuó tapada. Nosotros somos los seres más perfectos de la naturaleza. necesitamos de ellas pero a la vez nos avergonzamos. La virtud en última instancia. y eso es lo que le interesa a quien profesa el ministerio de la fe. somos seres con naturaleza. y su inmisericorde explotación en los repartimientos de Jagua y Canarreo. le preguntó: -¿Por qué te tapas los ojos. cuando dicen lo que sienten. más incondicionales. se tendió en el suelo como señal de arrepentimiento. La ética ha sido siempre un mundo moral que ha desnaturalizado a los hombres. y los hace más dóciles y serviles.allí donde El Pacificador lloró y sudó sangre. es la costumbre generosa que pregona el buen vivir en beneficio de una 133 . pero eso no es real. y cuando estaba completamente desnudo. Al ponerse de pie. -¿Y las virtudes que se nos ha exigido a las mujeres? –Insistió la mujer. -Los estoicos manosearon la virtud para decir que eran perfectos. -Es que lo que haces es inmoral –Replicó la mujer sin levantar la mirada. su potencialidad indefinida. El Pacificador se colocó una pequeña tela para cubrir sus partes íntimas. el rosario en el piso. Se sacó la sotana y la colocó a un costado. -La moral es un saco roto del que se valen los opresores –continuó El Pacificador-. El Pacificador sonrió ligeramente y regreso a ver a la multitud avergonzada. Era la señal convenida con sus espíritus protectores. -Porque ella entiende que la moral es una gran atadura mental. casi insensible.

pues la conciencia es la verdadera medida de la vida. -La virtud no es felicidad –continuó el Pacificador-. Las cosas deben cambiar y eso es el ser y el devenir. que muere rápidamente y genera nuevas ansiedades. son los placeres más excelsos. pero eso tampoco es cierto. -¿Y acaso el placer no es pecado? –Insistió la mujer acercándose lentamente. -No mujer –Respondió el Pacificador-. porque no entendían que la felicidad era un asunto del espíritu. La verdadera felicidad se apareja con la naturaleza y no convive con la racionalidad. es propiciar la felicidad de los demás. solamente el hacer el bien te puede hacer feliz. El placer indudablemente es la base de la felicidad. Si nosotros no hacemos de impulso inicial. Ningún placer puede existir si no es generado por los sentidos. Tener confianza en uno mismo es la base de la perfección. cuando entiendes que el fin último de los hombres. Acertadamente. porque la virtud obedece a conciertos impuestos por la sociedad. dijo: -Ningún hombre virtuoso puede ser feliz. porque el hombre no es feliz solamente por lo que piensa. La condición del hombre es de entera libertad. De ninguna manera aquello que nos viene impuesto por condición puede ser motivo de felicidad. Un hombre que estaba detrás de la mujer que conversaba con el Pacificador. Nuestros campos están convertido en cementerios vivientes de hombres sin derechos. Y el Pacificador levantó a ver al horizonte y señalando a lo lejos. caminos obstruidos de hombres sin destino. sino por lo que hace. El hombre esencialmente es costumbre. Y nosotros hemos guardado silencio. La vida misma es un bien infinito que aun no conocemos su destino final. Los placeres corporales. sino podemos decir algo diferente. catacumbas espirituales de hombres sin criterio. Los cínicos creían que el ideal de la vida era la virtud. ¿Pero tu mujer. La conciencia es conocimiento y el conocimiento es total e integral. creer en algo distinto es la fórmula. aquella que discierne la verdad de la mentira. No podemos creer en nada de lo que dudamos. dijo: -Nada evoluciona si no hay conciencia de los actos. si los hombres no somos capaces de pensar en el futuro. como los animales ateridos habitando en la jaula. Eso sí. y aquí se oprime a los hombres. porque son diseñados por la naturaleza para perpetuar la existencia. creencia y comunicación permanente.sociedad honesta. Aristóteles decía que el bien es la felicidad. y dirigiéndose a los presentes. porque la virtud no puede confundirse con el ideal. se sacó el sombrero y levantando la mano dijo: -¿Hombre extraño. ni dudar de nada de lo que creemos. por qué andas haciendo esto? Y el Pacificador le respondió: -Es necesario que los hombres protestemos contra aquello que deforma la realidad. -¿Por qué quieres oponerte a tus iguales? –Insistió un hombre que llevaba un sombrero de paja. -Porque en realidad no todos somos iguales. El Pacificador dio unos pasos adelante. las cosas permanecerán iguales por 134 . por qué hablas de una moral condicionada que no refleja lo que realmente eres? -Porque los actos de mi vida están regulados por Dios y las autoridades –Respondió Ella-. porque ese es un acto satisfactorio de la conciencia. No tengo libertad para hacer lo que quiero y lo que pienso. porque el pecado no existe. Los cirenaicos pensaban que el placer era felicidad. El bien es una actitud condescendiente que no conoce el instinto animal. La felicidad es una satisfacción del espíritu.

-Porque he recibido un llamado del corazón que me dice que ustedes son mi camino… Pues he escuchado un Sermón de Adviento que ha perturbado mi vida.. el Pacificador caminó lentamente. y ser más humanos con estos hombres indefensos. Debemos dar forma a la existencia.También pedí que a los dominicos no se le permitiera el ejercicio del sacerdocio. de acuerdo a sus necesidades. y ese ciclo es el que debe apresurarse. Debemos luchar para lograr un mundo más habitable y adecuado. disgustado con mis pecados. sólo su racionalidad puede cambiar el estado de las cosas. Y allí nos dijo que estábamos en pecado mortal. -¿Por qué hemos de creer que vienes a ayudarnos? –Preguntó otro hombre que llevaba una venda en la cabeza. Luego. algo más interesante de lo que ustedes viven. una voz en el desierto que hablaba en nombre de Cristo. -¿Y tú qué hiciste frente a eso? -Le preguntó una mujer que llevaba cubierto el rostro con un velo.. y me enfurecí cuando no obtuve una respuesta adecuada. la indiferencia con que veíamos su muerte y sufrimiento. sentí que un escarbajo pequeño caminaba por mi estómago. si todos los ricos nos desprecian? 135 . Sin embargo. porque sólo la imaginación del hombre puede crear realidades. y subía lentamente a la garganta. caminé por el muelle de aquel puerto silencioso y me sentí profundamente apenado. obedecemos a un ciclo de existencia. nuestra falsa moral. La historia del hombre ha sido una lucha permanente por obtener y mantener los derechos: unos por conservarlos y otros por recuperarlos. Condenó la forma cómo se despojaban sus tierras. Y eso es lo que debemos hacer: cambiar el estado de las cosas. y sobre todo nuestra codicia irrefrenable por el oro. y se subió a una roca que estaba en la vera del camino. el Pacificador continuó caminando por el carretero que llevaba a Valle Hermoso. -¿Acaso has venido para ampararnos? –Le preguntó otro hombre desde la lejanía. y más bien él se ratificó en sus palabras.mucho tiempo. Dicho esto. con una convicción infinita.Calicles consideraba que el más fuerte debía imponer su voluntad a los más débiles. Los hombres al igual que todas las cosas. todos aquellos que vivíamos esclavizando a los indios. En ese instante vociferé en contra de tal atrevimiento y pedí a las autoridades que le expulsaran. luego me rasguñaba el interior de la boca y salía por los labios. mi ayuda humanitaria. Montesinos nos recriminó la falacia con que asumíamos la conversión y adoctrinamiento de los indios. que ha sido capaz de removerme la conciencia. dolido con mi cobardía. La voz solitaria de un fraile valiente. y la hipocresía con que asumíamos los divinos sacramentos. la crueldad y ambición con la que explotábamos sus minas. porque los que escuchamos aquello no queríamos oír ni aceptar nuestra malicia. a la siguiente semana pedí que se retractara el sacerdote sedicioso. y dijo: . Las antípodas son polaridades necesarias que dinamizan la evolución de las cosas. -He venido para decirles que hay otras formas de vida. Ese era un criterio propio del despotismo. un anciano se acercó y le dijo: -¿Por qué nos dices esas cosas. Y a vosotros os han privado de vuestros derechos para haceros sus esclavos. He venido para traerles mi palabra. Al terminar la misa. Pero luego pensé y recapacité. y que debíamos aplicar el derecho y la justicia. -Aquel día me sentí furioso y confundido –Respondió el Pacificador-. y sólo la conciencia puede generarnos ese tipo de verdad que nos haga más humanos. y al detenerse frente a un árbol. mi acción.

Abensadik creía que el conocimiento servía para conocer a Dios y al universo. Es por eso que debemos empatar nuestro criterio propio con la realidad. sino también algo natural e intuitivo. pero el conocimiento en sí es un gran generador de conciencia. mientras el Pacificador sereno y imperturbable. el que ama sin ser correspondido. -Porque la paz en ciertas ocasiones. en la insensatez de sus propias reflexiones. Y se acercó un hombre alto y le preguntó: -¿Acaso no sabes que esto te puede costar la vida? Y el Pacificador le respondió: -¿De qué vale la vida si no la llevamos dignamente? Pues más allá de la vida ya no existe nada. La religión ha menospreciado al hombre y sus congéneres también. vive en las sombras del engaño y mata el entendimiento. Siendo así. y no logró entender sus palabras. Porque vive el hombre que lucha aún perdido. Todo se origina en todo. El Humanismo resaltó al hombre y la religión lo menospreció. porque la realidad se construye desde la propia perspectiva. cuando los hombres no se esclavizan a la costumbre. que las cosas existían por una percepción inteligente.El Pacificador le quedó mirando un momento y respondió: -Porque el hombre debe ser el centro del quehacer humano. hermanos míos. y los muertos no solamente están en los cementerios. ninguna lo eleva sino que lo estrangula. seguimos sin entenderte nada-El entendimiento no solamente es conocimiento abstracto –Continuó el Pacificador-. Es el ciclo generador de la vida y la muerte. nada es verdad ni mentira. pues la verdad está en nosotros. y el todo finalmente vuelve a la nada. enceguece y reduce a las tinieblas. -¡Este hombre viene en nombre del demonio! –Gritó repetidas veces un anciano. La vida y la muerte conviven adecuadamente. se acercó al Pacificador y le dijo: -Sin embargo. -¿Por qué has venido a perturbar la paz en vez de dejarnos solos y tranquilos? Preguntó una mujer harapienta. La gente le miró de pies a cabeza. el que reclama sus derechos y resiste. Otro hombre más pequeño de estatura. -¡Sí –respondió un hombre retraído-. ni su semi-desnudez. el que ríe de su tragedia y soporta. sino en muchos caminos de la vida. el Renacimiento veneró su pensamiento y la religión lo rechazó. -No te entendemos nada buen amigo -Insistió el anciano-. el que espera en silencio y desespera. Lo ideal sería vivir eternamente. Sólo la educación ilumina el espíritu humano. ninguna ignorancia es benéfica como tampoco es constructiva. caminaba hacia el arroyo y los miraba con una infinita compasión. ninguna dignifica al hombre sino que lo empobrece. ni se sienten temerosos frente al cambio. que el conocer proyecta nuestro ser. Pero en realidad les digo. se convierte en una tranquilidad digna de los muertos. maldita nodriza de los pobres. -La ignorancia. Somos ignorantes y apenas si sabemos cómo trabajar y servir a nuestros amos. sí –Continuó el Pacificador-. siendo así. en la percepción que tenemos de las cosas. viven en la confusión de sus propios pensamientos. y ser significa existir. ¿Por qué nos hablas a nombre de Dios y las Sagradas Escrituras? 136 . pero lo ideal es lo ideal y pertenece al mundo de las ideas infinitas. Los hombres entendemos porque tenemos alguna forma de conocimiento. Los hombres ignorantes han sido siempre y seguirán siendo los dueños de las cadenas de la historia. el que llora su amargura e insiste. y la conciencia es la proyección del yo frente a la realidad imperante.

Dios está omnipresente en el ambiente: a veces nos parece extraño pero es una certeza. Está en lo oculto y en lo desconocido. y en vez de madurar frutos se expanden los abrojos. representa muchas fuerzas. El Pacificador. y si nuestra voluntad es perder el sentido de las cosas. se convierten en pesadas cadenas sin su esencia redentora. Pues ustedes son una penumbra en la noche. te has convertido en un hereje! –Comentó nuevamente el anciano. y en vez de florecer rosas infestan matorrales. porque ésta es hermana de la sumisión. Estás poseído por Satanás.. el fuerte de carácter para lograr sus propósitos. el pantano en donde exploran los reptiles buscando saciar sus apetitos… el lugar en donde un pueblo adquiere sus más grandes taras sociales. y el conformismo ha anegado sus conciencias. irracional. también es voluntad de Dios que paguemos nuestras culpas. tomó una vara entre sus manos y le respondió: -Jesucristo vino al mundo para liberarnos. Ha traído a sus curas opulentos. -Puede ser que sí –Respondió el Pacificador-.. Dios es la filosofía del silencio. En todo caso.-Porque Dios no está con ustedes –Respondió el Pacificador tomándose de las vestiduras. en la belleza de las cosas y en los sentimientos recónditos del hombre. se ha convertido en una fuerza dominante. Dios es la medida de nuestra voluntad. y esto genera el círculo perverso de la historia. de los dogmas.. del espíritu. el que tiene compromisos para obtener sus ventajas. -¿Por qué él no está junto a nosotros. a los hombres que creen en la grandeza de sí mismos. en dónde está? –Insistió el hombre retraído. Dios bendice a los ungidos. -¿Y en dónde está ese Dios justo del que tanto hablas? –Preguntó un hombre humilde que permanecía sentado. -¡Has perdido la obediencia a Dios. Se somete el débil de espíritu para confortar su cobardía. del amor. San Esteban en su fe inquebrantable. 137 . Cuando los hombres han abandonado estos propósitos. pero debo decirles que no participo de la obediencia ciega. El Pacificador levantó su vista al cielo y mirando al infinito dijo: -Dios ha venido acompañando al conquistador para someterlos. San Francisco en el camino. empecinada de ira. ahora es el espíritu dominante. lo que antes fue la moral del perseguido. y es que cuando las ideas se institucionalizan. junto a nuestra pobreza y desgracia? –Preguntó nuevamente el anciano. -¿Y si no está con nosotros. a los que luchan por sus derechos. una oscura realidad sin mirar la luz del día. el rincón donde come y devora la miseria.un sencillo monje que ha venido a predicarles. entonces un ambiente de soledad y tristeza azota sus hogares. -Soy el espíritu de San Antonio en el desierto. a los que mueren por sus convicciones. se volvió hacia el Pacificador y le dijo: -Hombre infiel. a los que perseveran en sus ideales. porque él está en todas partes. a los que luchan por sus ideas. -¿Y quién eres tú para decir eso? –Preguntó una mujer con pañoleta. la obediencia es un estado de debilidad que no siempre es saludable para el espíritu… La obediencia es el lugar ideal en donde se despereza la injusticia.la víctima se ha hecho victimario. -Dios es la totalidad de la naturaleza –Respondió el Pacificador-. el ser racional. pues lo que antes fue una secta perseguida. La Iglesia se ha convertido en vuestra máxima opresora. La vieja Baldomera. a ponernos en contra de la fe católica y a invitarnos a la desobediencia. hereje y mal creyente. su infinita gracia nos hace consecuentes con nosotros mismos. de la grandeza.. que vienes a pervertir nuestra mente. sin molestarse.

. -No –Respondió nuevamente el Pacificador-. que nos ha creado un sentimiento de servidumbre y ha empobrecido nuestro pensamiento. -Las pruebas de fe que exige nuestra religión. esa fe de rebeldía y cuestionamiento. subjetiva y 138 . son yugos intangibles que debilitan el espíritu de libertad y justicia –Dijo el Pacificador-. en la orilla de todas sus acciones. -¿Acaso no hemos dado pruebas de fe a nuestro señor Jesucristo? –Preguntó la vieja Baldomera. tampoco soy un evangelista. y el predominio de una nueva fe que no tenga como fundamento la ceguera. Creer en un Dios universal ha significado la muerte de vuestros verdaderos Dioses. Esa fe que genera la sabiduría y no el dogma. pregonaban el relajamiento moral del pueblo y pedían la inmediata presencia de Yahavé.. Yo les pregono la muerte de las costumbres que generan injusticia. que creía que la religión garantizaba el orden de las sociedades. esa fe de dignidad y cuestionamiento. -¿Y a cuál Dios debemos adorar para encontrar una fe como esa? –Insistió la muchacha nuevamente. censor de su hegemonía y grandeza de sus abusos y arbitrariedades. -Amós y Oseas –Respondió el Pacificador-. yo tan soy un detractor de los dogmas y del poder de la Iglesia. delante de sus propios ojos. La fe es el lado oculto de la irracionalidad. He dejado el sacerdocio para poder decir lo que pienso. de la creencia inteligente ante lo ininteligible. es el Dios equivocado que esperamos día a día. en vez de hacernos buenos. de sus persecusiones injustas.-Porque ese Dios. pueblos cuya identidad agoniza… sus lenguas y creencias se desgarran… hasta vuestra dignidad se ha perdido. Erramos cuando creemos que la fe es una condición del alma que no requiere fundamentos. Policarpo y Bernabé aportando en contra de la fe ciega y egoísta. un templo lejano y desconocido. que nos ha hecho dependientes y sumisos. Soy contrario al criterio de San Justino. San Agustín predicando la palabra de un Dios justo y magnánimo. Hablo de la fe de la racionalidad. Los dioses de los conquistadores son dioses que conquistan. Aquellos que defienden la religión son los sacerdotes del templo de Naupides. -¿Entonces eres un evangelista? –Volvió a preguntar la vieja Baldomera colocándose una pañoleta en la cabeza. nos ha convertido en felinos. Clemente. -No -Respondió el Pacificador tomándose de la barbilla-. -¿Y cuál es la verdadera fe que crees que debemos practicarla? –Preguntó una muchacha que llevaba una rosa en su cabello. Sois pueblos que han perdido sus dioses y sus leyes. -¿Acaso tú eres un sacerdote renegado. No. Ese Dios paternalista que ha matado nuestro espíritu. y decía que la fe es una razón sublime. -Vuestros verdaderos dioses hace tiempos que murieron –Respondió el Pacificador-.caído en rebeldía? –Preguntó la vieja Baldomera con una sonrisa en los labios. San Anselmo hablaba de racionalizar la fe. del buen juicio. con dioses indiferentes e insensibles que no llegan nunca a escuchar nuestras necesidades. cuando el hombre no logra entender que la verdad está en su mundo circundante. Los hombres diseñan a sus dioses de acuerdo a sus necesidades y costumbres. pues los hombres sólo debemos ser sumisos ante la ley y los dictados de la conciencia. Simplemente soy un caminante fundamentando la existencia de la religión cristiana. Ese Dios que en vez de hermanarnos nos ha hecho enemigos.

Reniego de aquellos procedimientos que implican la degradación del ser humano. 139 . -La paciencia social degenera el espíritu de los pueblos –Prosiguió el Pacificador-. La multitud no dijo nada y reinó un silencio contemplativo. la inmensa conmoción que había causado en los oyentes: -¡Hoy es día de La Asunción! –Les dijo a los presentes-. el Pacificador avanzó hacia el centro de la plaza y continuó diciendo: -¡El tiempo es corto y la estancia pasajera! La vida tiene un trayecto tan inestable que hoy somos y mañana ya no somos. contra el ensañamiento. está en su incansable búsqueda de la verdad. Luego. La paciencia no es un estado natural del entendimiento sino un reflejo de la cobardía. las flores de Valladolid traídas por el obispo Córdova. -¿Te atreves a desafiar a La Santa Iglesia? –Preguntó desafiante la vieja Baldomera. contra el abuso. la crueldad de la esclavitud. a las canonjías religiosas. Los sentimientos generalmente no son buenos consejeros. al clero y a los sacramentos. la bancas de piedra con el escudo de los reyes Católicos y la gran cruz de piedra colocada al lado de la picota. las palabras delicadas pero hirientes del cura revoltoso. la campana de bronce llegada de Castilla en época del conquistador Velásquez. Un hombre que no tiene dudas es un hombre irreal. -¿Tú crees que estás predestinado para eso? –Volvió a preguntar el anciano. Yo tan sólo pregono un desafío al abuso. a las vanidades del poder y el privilegio. Lo único cierto es la incertidumbre. -¿Entonces dinos cuál es tu verdad? –Preguntó una mujer que se tapaba su rostro con un velo. la iglesia principal. los pequeños corredores del cabildo. -Sí –Respondió el Pacificador-. el Pacificador caminó cuesta abajo en dirección al pueblo de Carimao.obsesiva. Recordó nuevamente aquel sermón que lo había transformado por completo. La paciencia de Job es la paciencia del vencido. a la corrupción y al uso indebido del poder monárquico. Miró detenidamente su pequeña plaza. porque la verdadera certeza de los hombres. lo único infinito la necesidad. Y el Pacificador respondió: -Todos los hombres de alguna manera estamos predestinados para algo. es ausencia de espíritu. la inclemencia de la explotación y la brutalidad con que se trata a los hombres. lo único verdadero la irrealidad. Toda duda busca su certeza y toda pregunta busca su verdad. que no se sustenta en la razón sino en el sentimiento. Lutero desafió a La Iglesia. convirtió al consentimiento personal en el principio de la fe. del hombre sin voluntad para luchar contra lo injusto. carencia de energía vital. La verdad es un camino inconcluso que lleva al hombre a encontrar su realidad. El Pacificador con un gesto de paciencia le respondió: -Abelardo hablaba de aquella duda esencial que nos conduce a la pregunta y luego a la verdad. el menosprecio por lo diverso. ¿O sea que debemos dejar de ser tranquilos y no tener fe en nuestro Dios verdadero? – Preguntó el hombre manco. Terminado de decir esto. Al escuchar el sonido de las campanas. morimos sin saber para qué lo estábamos. hoy estamos y mañana ya no estamos. El Pacificador inclinó su cabeza y juntó sus manos con una devoción infinita. renuncio a todos mis bienes materiales. lo único real la injusticia. las montañas y a ustedes. el problema es que muchos de nosotros. Teniendo por testigos al sol.

hombres de honor al frente de la res pública. Vengo a decirles que la hora del nuevo pueblo ha llegado.-¿Y de qué justicia estamos hablando? –Preguntó el viejo bigotudo que miraba fijamente. Entonces el Pacificador tomo un palo y se apoyó en él. la injusticia es un concepto que se aproxima al hombre. la maldad. Quienes nos oprimen dicen que la sangre es suficiente razón para acceder a cargos públicos. colegios. su generosidad como norma de vida. La famosa limpieza de sangre que pregonan nuestros nobles. Los hombres destinados a gobernarnos deben ser éticos y justos.. Los jueces de Nueva Inglaterra tenían preferencia por la justicia sumaria. pero más reprochable es el silencio del hombre frente a la injusticia. La razón debe alejarse de la realidad cuando no sea comprendida. -¿Y quiénes somos nosotros para cuestionar a nuestros patrones? –Preguntó nuevamente la joven de la rosa en el cabello. apenas si ha sido un cuerpo extraño. nada que no sea razonable es justo. la hipocresía. El honor no es la nobleza social. El honor es un sentimiento que rebasa los linderos de la mezquindad. -El honor –Le dijo el Pacificador-. los que se someten por conveniencia o conformismo. Nada que no sea justo es honorable. le gusta vivir a la luz del medio día y detesta la oscuridad con la misma repugnancia que rechaza la perfidia. de normas inspiradas en las cancillerías de Castilla y Valladolid. y estaban dotados de mucha probidad ética e intelectual. La moral debe ser independiente de la religión y apuntar al derecho. los que alcahuetean la injusticia. El honor debe ser un condicionamiento social que afecte positivamente la vivencia social. la sumisión y la paz 140 . el sentido común se aherroja y le sensatez se descompone. La justicia en nuestra tierra. De ese pueblo que rechaza el abuso y la prepotencia. El opresor a qué puede acudir sino a vuestros temores. como si estos dieran atributos a la naturaleza humana. sus sentencias como norma. Luego miró la cima del monte Teutematec. Eso es lo que llamamos conciencia social. no sólo que son cobardes sino traidores a su propia vida. la irracionalidad alcanza niveles inaceptables. del cual se decía que guardaba los tesoros de Diego de Bonil. hombres de razón y caballerosidad. En este punto. -Los nuevos preceptos que yo pregonó. gremios y cofradías y eso es una felonía. Un derecho extraño aplicado en un pueblo ajeno. -He de volver a repetirles –Continuó el Pacificador diciendo-. ciertamente es reprochable. y lo justo. El hombre honorable tiene sus virtudes como escudo. -¿Qué es eso del honor que nosotros no entendemos? –Le preguntó el carpintero de Sonora. es aquello que se forma en lo más profundo de la nobleza humana. -De nuestra injusticia –Respondió el Pacificador-. -Y cuáles son las nuevas cosas que nos quieres enseñar? –Preguntó la vieja Baldomera. en el cual lo perfecto es racional.. Pues lo injusto. ha menospreciado los verdaderos valores del hombre para justificar su prepotencia. la ética y la verdad. Sí. a vuestros traumas engendrados por la injusticia de la historia. Los hombres que no luchan por sus derechos. en la práctica de la justicia. en la creencia en un nuevo hombre que cultive los valores y la magnanimidad. los que se inclinan servilmente ante el fiero atropello. debeis aprender a rechazar a quienes os oprimen. La sangre y la estirpe no pueden ser motivo de orgullo. la tontería ahora gobierna nuestra cobardía. en el nacimiento de una nueva sociedad. que ha vivido miles de años sin diferenciar lo bueno y lo aceptable. La justicia verdadera debe ser impartida por el pueblo. verdadero. En realidad hermanos. se fundamentan en una nueva realidad: en la necesidad de crear un nuevo orden moral y espiritual.

infinitamente generosa como la naturaleza. -Son esos prejuicios que llevamos en la mente los que nos hacen sentirnos como esclavos. les saca de casillas. sus peleas incontenibles con los religiosos de Santa María la Antigua de Darién. quiénes somos?. es el orden natural de las cosas. resentimientos. Gente sana y pacífica como el aire. Aquel día. todo lo que se haga en su contra es un atentado contra Dios y el ser humano. sus desplantes frente al Rey pidiéndole justicia para la gente pobre. su caminar descalzo cargado de sogas de yute en los hombros. no se genera con el que la crea sino con el que la acepta. volvía a repetir los mismos gestos y las mismas palabras con que el Pacificador solía convencerlo. Y el padre Bartoldy lloró. la nobleza. Nuevamente. Y allí. del deseo. Era un silencio venido de lo más profundo del mar indescifrable.cobarde. quiénes somos? –Le preguntó un indio alto de ascendencia taína. Vengo a decirles que la mentira. y recordó el largo recorrido del Pacificador. recogiendo su hábito y limpiando sus lágrimas con las bastas desgarradas. que destruían toda forma de paciencia. Recordó su viaje a Sevilla. y para lo cual estamos preparados. del éxtasis incontrolable del instinto natural en los seres vivos. . Vengo a decirles que la degeneración de casta no existe. entreverado con las olas que se repetían tan intensamente. En vosotros sólo existe un hermoso mestizaje. -¿Pero dinos. -El prejuicio –Dijo el Pacificador-. Quien aprende a vivir en sus entrañas. menosprecio por su propia vida. está plagado de envidias y rencores. sus oraciones en la iglesia. –Insistió el carpintero. inmensamente noble como el viento. es el sentimiento más encontrado del conflicto humano: extremo y obstinado. que debe darse inexorablemente. el padre Gaspar Bartoldy sintió un grave dolor en el pecho que no le dejó tranquilo un momento: -Es un anuncio de la muerte –Le dijo al padre Tarquino que no dejaba de preocuparse por su estado-. segregación. El padre Gaspar Bartoldy que estaba confundido entre la multitud. sus diálogos insistentes frente al cardenal Utrecht. tortuosas concepciones. producto de ese deseo irrefrenable de pasión y lujuria. sí. odio intestino. tan sólo son asuntos de discriminación e injusticia. pues eso a ellos les irrita. su largo caminar con los padres jerónimos por la Española.Sois una flor marchita en la montaña –Le respondió el Pacificador tomándole de las manos-. malévolo en muchas instancias. No supo qué decir ni comentar. acaparador y destructivo. tan sólo se quedó anonadado. y la sangre. una paloma herida tendida en el camino. el padre Bartoldy miró a la isla y continuó recordando: -Ustedes son gente buena y pacífica –Les dijo El Pacificador a los indios mirándoles detenidamente-. en su lucha incansable por los oprimidos.. el padre Gaspar Bartoldy continuó mirando las aguas infinitas del Mar Caribe. les embebe en el negro infortunio de sentirse inferiores.Insistió el indio Acariguay acercándose lentamente al Pacificador. El Pacificador le regresó a ver y sonrió con mucha ternura. 141 .nada. una mariposa débil volando junto al río.. Sintió que una ola de silencio le invadía los oídos por completo. Una sociedad llena de prejuicios qué puede ser sino un espacio de retraso. moviéndose a su costado. -¿Y nosotros los indios. Apoyado en la popa de la nao Juana Galante.

sino la confusión de la racionalidad. -La memoria de los pueblos es muy frágil y sensible –Respondió el Pacificador con la mirada triste-. quienes debían luchar y reclamar no lucharon y se sometieron. Los pueblos suelen amar con mayor intensidad sus mitos antes que sus realidades. La máxima hipocresía de la religión. -¡Vosotras sois unas víctimas de la sociedad y la historia! –Le respondió el Pacificador-. ha ido adoptando sus valores y costumbres. Esto nos lleva a pensar que existe un grave problema de razonamiento. el traidor se convirtió en cómplice y luego en esclavo de sus propias actitudes. a veces volátil y cambiante. 142 . la ruptura de su cultura. los que se creyeron indios nobles. En esa instancia.-¿Entonces. Nos lleva a deducir que lo que prima en los seres humanos. el mundo del mestizaje cultural y biológico. -Debo decirles amigos de Sonora –Dijo el Pacificador-. con simpleza y optimismo. -¿Y por qué será un nuevo mundo? –Le preguntó una muchacha que vestía de blanco entero. la humildad. El mundo americano será un nuevo mundo. es el fundamento de la prosperidad. Debemos amar a las flores. no busca estropicios ni grandezas. Pero luego la idea del indio noble ha sido ascender al mestizaje. En cambio la generalidad de los indios. Quienes debían trabajar y pensar no trabajaron ni pensaron. de irracionalidad. -Por eso. fructifica a la luz del día. ha sido un invento del conquistador para legitimar sus posesiones. El espíritu crítico de los hombres es el verdadero soporte de la perfección.Hoy por hoy la razón y el sentido de la vida se ha confundió por completo. legitimar la usurpación. Ustedes en su sociedad jamás tuvieron noblezas ni falsos complejos de señorío. vive y muere en su propio sufrimiento. Sin embargo. no es la razón del entendimiento. por qué nos tratan como si fuéramos animales? –Preguntó nuevamente mirándole a los ojos. el quebrantamiento de sus valores. que a veces el amor es tonto y veleidoso.. insensato. Su ambición les convirtió en traidores de su propio pueblo. -¿Y qué de nosotras las mujeres? –Le preguntó la vieja Baldomera. El verdadero amor vive dentro del sosiego. Eso es lo que se irá construyendo paulatinamente: ¡Pueblos con luz propia y nuevos amaneceres! Un pueblo nuevo. La nobleza indígena ha ido perdiendo paulatinamente sus derechos. El asunto de la supuesta nobleza indígena. porque en ustedes no existe la malicia ni la ambición desenfrenada. con la misma sencillez que sentimos al respirar el aire fresco del camino. el respeto por el ser humano. -¡Lo que sucede es que nosotros somos incapaces de amarnos los unos a los otros! Exclamó el carpintero de Sonora. que inicialmente se negaron ha aprender la lengua de sus opresores. quienes debían unirse se alejaron. Los hombres debemos amarnos con la naturalidad del Ser que nos ha creado. se juntaron y se mezclaron y luego cayeron en desgracia. por lo que yo te he dicho –Respondió el Pacificador respirando suavemente-. su esencia cultural… nunca más los indígenas volverán a ser los mismos. ha sido haber considerado al sexo como un pecado. Siendo así. porque la esencia de quien oprime es el menosprecio por el sometido. el opresor se ríe de tan descabelladas pretensiones. renegar de su propia esencia. quienes debían gobernar se corrompieron. quienes debían servir a Dios le utilizaron. conforme los españoles han ido prescindiendo de ella. porque ustedes no conocen la maldad asoladora. y prefieren vivir más de la irracionalidad de las cosas que de la lógica de las circunstancias. la crueldad inmisericorde. Porque ustedes simbolizan la paz y la tolerancia extrema.. quienes debían amarse se odiaron.

Una mujer sin derechos. Debemos crear el criterio del amor verdadero y perdurable.. -¿Y eso nos convierte en esclavos? –Preguntó una mujer de rostro oculto.y esa grave enfermedad nos ha transmitido a nosotros. Sólo su delicado sentido del amor dará calor a la existencia. La estigmatización del sexo ha sido la máxima falsedad de la historia. de ninguna manera –Respondió el Pacificador-. pero luego se la segrega y menosprecia. el saber entristece. y luego. Nada tiene vida cuando la palabra está ausente.. Nos ha transmitido una pobreza espiritual plagada de una visión ciega de la vida. el amor de los pobres resulta un asunto cómico. como un ideal de perfección. -Sí –Respondió el Pacificador-. no existe el pecado en la naturaleza: la naturaleza existe por su propio ser. luz y vida de los hombres. El indio. serán las verdaderas conductoras de la historia. Se ama a la mujer como encarnación de la virtud y la belleza. la falta de educación –Respondió el Pacificador-. en donde se ilumina la mente y el espíritu no hay pobreza. su indigencia. es aquella que ha renegado de los suyos. de las buenas razones y el deseo de entender la magnificencia del mundo. el amor de los simple y sencillo. como que su camino ineludible fuera la servidumbre. Nunca tuvisteis temor a la violencia porque no la conocisteis. Lutero. La ignorancia no es maldad pero es una grave falencia. Pero ustedes mujeres de este mundo. Nuestro pueblo vive en un Medioevo sexual hasta ahora inigualado. que estas tierras paradisíacas fueron un espacio de renovación y esperanza. España se mantiene enfrascada en la vieja filosofía peripatética. la esperanza fenece. Pues debeis saber hermanos. remecieron los cimientos de una religión vieja y decaída. la perduración del amor en el matrimonio. nos enseñaron que la única verdad es la palabra y el único credo el espíritu. Mientras Europa camina por la ruta de la ciencia. ¡Vosotros mismos habeis sido embrutecidos por la ignorancia!. su retraso. por su propia esencia. vuestras ideas incultas son vuestras más grandes adversarias. 143 .. han tenido la obligatoriedad de mantenerse ignorantes. -¿Acaso ves en nosotros hombres malos por nuestra ignorancia? –Preguntó el viejo de bigote que permanecía al lado del Pacificador -No. guiada por la renuente pedagogía de Lombardo. -¿O sea que la falta de educación es nuestro mal permanente? -Insistió el viejo de bigote. Estos bajos instintos vinieron con vuestros conquistadores cuando entendieron que era fácil esclavizaros. Hombres empobrecidos por la ignorancia y raquíticos de conocimientos. los ha llenado de prejuicios. ha permitido que éste las maltrate. España ha vivido solitaria y triste en medio del silencio de su palabra. el negro y la mujer han sido los más discriminados. ni supisteis de la depredación. La educación es pan. Cuando muere la palabra muere la conciencia. La mujer ha creado a los hombres a su imagen y semejanza. -¿Y acaso tú no has sido esclavista y encomendero como los demás? –Preguntó el anciano que no dejaba de mirarle fijamente. pobre y oscurantista. para dárselos a los seres que ella ha concebido. El no tener el acceso a la palabra ni a la sabiduría es ceguera. Eso os convierte en esclavos. El amor es una enfermedad y una dolencia de la cual nadie puede recuperarse. amar al otro como un complemento necesario.En realidad. -Sí.. La palabra es el signo de la comprensión y el progreso. la crueldad y la felonía. La falta de educación de los pobres ha creado su marginación. Su Contrarreforma lo ha hecho más ignorante. Calvino y Zwinglio dijeron nuevas verdades al mundo. porque ella nos da el don del entendimiento. El amor es una melancolía destinada para la nobleza.

y su dolor profundo frente a la miseria y abandono en que vivían. en que los padres dominicos acusaban a las encomiendas de inhumanas y explotadoras. las Leyes Nuevas que también prohibieron la encomienda. y luego lo ratifican. y la silente orfandad en que debían morir. Las personas que lo escuchaban se quedaron asombrados. y ser digno significa vivir con uno mismo y defender su realidad. Ha nacido la hora de la renovación y regeneración cultural. impotentes de surgir en medio de las adversidades. y no sintió temor alguno. He sido encomendero y esclavista como todos los demás. y miró enternecido cómo el curso del río Acarey fluía libre y cadenciosamente. Y allí permaneció sentado dos días con sus noches. y besaba las riberas con sinuosos movimientos. que ponían una alegre sinfonía a los inmensos matorrales que daban forma a su largo divagar. Luego le siguieron muy de cerca sus pasos. sus movimientos. y miró con admiración sus largas meditaciones. bondadosa. El Pacificador se sentó al filo de un acantilado. se resignan a la indolente compañía de la miseria y la carencia. el trabajo infantil. La dignidad del hombre no debe tolerar el abuso y la arbitrariedad. otros la han defendido abiertamente. meditando sobre las cosas que había visto y los problemas que se debían resolver. He sido parte de esa contradicción macabra en que los reyes prohibían el reparto de indios. Entonces el Pacificador comenzó a caminar. y dijeron que ese era un hombre en el que no se debía confiar. El padre Gaspar Bartoldy contempló las reflexiones del Pacificador. El cura Espinal hacía una apología vehemente de la encomienda. sus posiciones de oración y sus férreos gestos de concentración.-Sí. un pueblo al que siempre quiso llegar. los encomenderos hicieron caso omiso. de la indulgencia sino de trabajo honrado y productivo. lo fui –Respondió el Pacificador-: he sido todo aquello que tú dices. tratando de que este lo identificara y le llamara a conversar. en su lengua. porque creyeron que sus palabras nunca se les iban a borrar. Los pobres son aquellos que caminan sobre su debilidad. siguiendo el camino más corto que llevaba a Tabacuba. en donde el pobre no debe vivir de la esperanza sino de la realidad. Muchos se han opuesto a las encomiendas con hipócrita solemnidad. porque dijo tantas cosas que ellos no entendían. mientras oraba y pedía al Gran Ser piedad para los pobres. huérfanos. y luego se aferraban a ellas. y sobre todo. y se quedó grabado en su memoria. También permaneció tendido boca abajo. He sido parte de aquellas contradicciones. de aquellas contradicciones en las cuales los filósofos hablaban de libertad y luego la exceptuaban. El mismo papa Pablo III ratifico su libertad y luego se retractó infamemente. de la dádiva sino del derecho. la Ley de Burgos prohibía los maltratos. porque tenía la firme convicción de que un día serían gente nueva. 144 . las Juntas de Valladolid prohibieron los repartimientos. la ausencia de excedentes que generan bienestar. sus gestos espontáneos. Miró la posición firme e inmóvil con que permanecía y la tranquilidad inmutable con que soportaba el frío y la soledad. pero nunca debe ser considerada como una situación tolerable. -Buen hombre –Dijo una persona que miraba con incredulidad-. próspera y solidaria. ¿Crees que la pobreza es indigna? -La pobreza no es digna ni indigna –Comentó el Pacificador-. maltratados y humillados. atentaba contra su triste realidad. pero igual. de la bondad sino de la lucha. El padre Gaspar Bartoldy también le siguió al Pacificador.

y oraban junto a él y le brindaban sus mejores deseos. si antes le compadecían ahora lo desprecian. y ha valorado tu palabra. lleno de esperanza.Luego de estas meditaciones. en un hombre extraño a sus propias virtudes. se convirtieron en esclavistas. considerándolo un ser inconstante y débil… un ser despreciable y miserable. Y yo te he encontrado a tiempo y a la vera del camino. el Pacificador caminó sereno hasta las orillas del río Acarey. Las órdenes religiosas que debían cristianizar y amparar a los desvalidos. y se persignaba. El pueblo sometido a sus fieros intereses. el cacique ciboney que había abrazado la religión católica con más fe que los demás indios. dedicados al lucro y la pereza. Vio que moría Hurulaley. sólo siguió escuchando con disimulo. En ese trance. También estuvo junto a él cuando llegó a Labranzas. El Pacificador acostumbraba a rezar y llorar cuando tropezaba con cualquier forma de sufrimiento humano. mientras miraba al cielo inmutable. El padre Bartoldy. Y vio cómo el Pacificador se colocaba su túnica café. y murmuraba. y también a Anaoray. Y así. 145 . en una cosa. sin dignidad. y ha mirado incansablemente tus gestos. el Pacificador sacó un crucifijo del bolsillo y oró junto a ellos. y unos indígenas desnudos bailaban y cantaban. -Pero si vos también habeis sido un sacerdote –Comentó el padre Bartoldy. en medio de los silbidos de los pájaros e insectos que alborotaban sin cesar. y con el firme propósito de acolitar sus enseñanzas. que tenía muchas rasgaduras. Sin conciencia. sin respeto. lanzando el agua contra su pecho e inclinando su cabeza. Aquel día tuvo una visión trágica que le conmovió profundamente. -¿Sacerdote? –Dijo el Pacificador sorprendido-. Junto a él visitó la ciudad de San Pedro de la Nube. y poniéndose delante del Pacificador dijo: -Soy un sacerdote que ha seguido vuestros pasos desde hace muchos años. Señor. En aquella ocasión. y vio cómo los habitantes le recibían con recelo e incertidumbre. aquella sombra maldita que afloraba en cualquier lugar y en cualquier momento. El padre Bartoldy le quedó mirando fijamente y no hizo ningún comentario. tuvo un presentimiento macabro que le dijo que los indios morirían infectados por la peste. y ha aprendido de tu ser. su sombrero negro y un pequeño misal que llevaba entre sus manos. y siguió caminando cuesta abajo con sus sandalias rotas. que los hombres como tú no necesitan ser indagados sino encontrados. Entonces el padre Gaspar Bartoldy siguió caminando detrás del Pacificador. el cura que debía aliviar el dolor del indio. Se maneja un criterio peyorativo de él. y un aire enrarecido que cubría todo el cielo. -Porque yo de antemano sé. aprovechó esa situación y se acercó a la orilla del río. la joven indígena que descendía del cacique Huvito. ¿Y qué puede hacer un sacerdote aquí? Luego salió del agua y cubrió su cuerpo con un largo sayal. pero no… ¡Religiosos corruptos! –Gritó el Pacificador-. el más sumiso de los indios de La Juana. El cura doctrinero. y se bañó con alegría. Vio una multitud de indios que morían en sus casas sin asistencia alguna. el sol brilló intensamente y el ambiente se cubrió de júbilo. y repetía sus frases sentenciosas hasta quedar en completo desaliento. -Sí. se convirtió en su sepulturero. le brindaban tortillas de maíz y carne de cerdo ahumado. el indio está convertido en una acémila. -¿Por qué no te detienes para mirarme? –Le preguntó el padre Bartoldy mientras caminaba. al hombre que había sido capaz de socializar sus ideas y defenderlas con el alma.

El Pacificador siguió caminando hasta llegar al hospital que llamaban San Juan de Dios. es la única verdad de este mundo. Por lo tanto. Pero es su sensibilidad también la que le hace generoso. escondiéndonos. aquello que nosotros llamamos herejías. pérfido y capaz de odiarse a sí mismo como odia a sus enemigos. y aplacó su dolor de moribundos. no puede tener cadenas en el pensamiento ni conocimientos irrefutables. Así pasó algunos días hasta que decidió marcharse de ese sitio. El hombre ama la fe porque ésta le da aliento a su existencia. ha sido el botín preferido de los conquistadores –Respondió el Pacificador en voz baja-. Pide mercedes reales. Son sus instintos los que le hacen agresivo. en un auto exilio. El hombre es un ser bendito que sólo necesita ser comprendido. no debe tener asideros fijos ni dogmas indiscutibles. mendiga reconocimientos. Pero la mujer también ama al hombre que le somete: se acurruca en sus brazos y pide varonía. En este mundo paradisíaco al que hemos llegado. la crueldad más inhumano. Entonces honramos nuestra debilidad sometiéndonos.-Es una maldición de Dios -Le dijo el padre Bartoldy tomando el crucifijo entre sus manos-. Busca la fortaleza de sus pechos y se somete a sus designios. pues el conquistador es un menesteroso de espíritu que suplica a nombre de la fuerza: toma las cosas que no le pertenecen y cree hacerlas suyas. y su inteligencia: astuto. Allí acarició a los hombres que yacían en el piso. destruye lo que no ha construido a nombre de que él mira las cosas de modo diferente. abandonamos el orgullo denigrándonos. -¿Se debe eliminar a los explotadores? –Preguntó intrigado fray Bartoldy. Estos hombres subyugados viven en la medida que el opresor les permite. La dádiva y la ventaja le vuelven más ineficiente. El hombre debe sufrir no por sus pecados sino por su propia naturaleza. y les ayudó a bien morir. no solamente que arruinan lo que pueden: la cultura. sino que crean debilidad en ellos. El Pacificador no respondió nada y cerró sus ojos mientras sudaba intensamente. porque le aferra a vivir soportando sus propios laberintos. -Cuando a los hombres se les permite vivir cual saqueadores –Respondió el Pacificador-. suplica prebendas. -El libertinaje y el abuso sexual. implora pensiones y bondades. el color de su rostro palidecía y la fuerza de sus manos se aferraba firmemente a la camisa: -Nada en esta tierra es maldito…ni nada se puede considerar como hereje –Dijo el Pacificador fijándole la vista-. y limpió sus cuerpos macilentos. bueno y virtuoso. porque le enseña a soportar los campos infernales de la intolerancia. -El dolor de los hombres –Le dijo al padre Bartoldy-. Es su inteligencia la que le hace astuto. el espíritu de los hombres. la desocupación. las mujeres muchas veces eran compartidas y sometidas. Dios castiga la herejía de los hombres. -Acaso las mujeres no se han prestado para engendrar hijos bastardos? –Preguntó el padre Bartoldy tomándose de la barbilla. arribista y egoísta… opresor. ama a las mujeres que no le pertenecen y desfoga su debilidad humana. Finalmente. en una cortina negra que oculta la luz del día. La vida misma la convierten en un fuente de desarraigo. el conquistador se vuelve más vil cada día que no encuentra resistencia. más inútil. pues él cree en aquello que aliviana su espíritu y da seguridad a su existencia. los modos de vida. La necesidad de ser grande le torna insignificante. La verdadera creencia debe estar exenta de verdades fijas y tribulaciones filosóficas. Los hombres practicaban la poligamia y 146 . no son más que compartimientos infinitos de las convicciones.

Y así. 147 . Entonces caminó en dirección al camarote: pensativo. las arpías y venados. y esas son las expresiones. sí. Y se aproximó un indígena que apenas sabía el castellano y le miró detenidamente tratando de decirle algo. -No necesitas decirme nada –Le dijo el Pacificador-. agreste sinfonía de ruidos inconclusos. ¿Y esas extrañas galaxias? sí. Los agustinos y los dominicos se enfrentan disputándose las indias y las catalinas. pero a la vez soy pequeño e infinito como ese aliento celestial que nos cobija en el misterio… La noche. Ese es el paso de Dios por sus dominios insondables.ofrendaban la dote por sus mujeres. entristecido con una sombra de incertidumbre que caminaba a sus espaldas. su catarsis personal. pues no existe un camino único para recuperar nuestros derechos. creía que la meditación era el mejor relajante de la vida. ideas extrañas pero afables. Ellas toman formas diferentes con sencillos contornos de luces celestiales. su propia identidad espiritual. tan cercanas como mi alma y tan distantes como el tiempo. -Sí -Le dijo fray Bartoldy y volvió a mirar al cielo con un gesto de reverencia. las mujeres practican el amancebamiento y muchas veces convierten a sus hijos en expósitos. En la nao Juana Galante. los bordes de la memoria y el sentido de lo ininteligible. les dijo a sus pobladores: -La piedad. Así se trata a la mujer que entrega la flor de sus encantos y la ternura de sus entrañas a este mundo ingrato. la hermosa plenitud de las palmas erizadas. El Concilio de Trento ha dicho que la mujer no tiene alma. extraña como el crepúsculo que ilumina su llegada. y esos suaves latidos de luna que nos ilusionan con su persistencia. Los curas practican el sexo abierto y el amancebamiento. y puedo topar las dimensiones más lejanas y apartarme de la vida. Afloró un agudo pitido de un joven marinero que caminaba por ella. Y nuevamente volvieron los recuerdos a la mente del fray Bartoldy: El paso lento del Pacificador por los caminos de la selva Lacandona. Hoy. los jaguares. y nos hace sentir infinitamente pequeños frente a su grandeza interminable! El fray Tarquino de la Rosa llegó en ese instante y le tomó del brazo diciendo: -Es hora de que nos recojamos porque la jornada de mañana es muy intensa. existen lenguajes que maneja el alma. Pues tú tratas de decirme algo pero no puedes. un pequeño caserío en el monte. Era la hora de retirarse al camarote: -La noche –Se dijo a sí mismo-. Espacio de meditación. la piedad es pobre cuando llega de manos de quien nos tienen lástima. los guacamayos desplegados en las ramas. la luz mezquina perforando las hojas perennes de los árboles. tratas de hacerme entender algo que crees que no entiendo. En todo caso. pues ese es su sutil ordenamiento. hermanos. ¡Es Dios que nos demuestra su presencia. Y allí las aves circundando el cielo estrecho e infinito. estas son claras e inconfundiblemente. En cada instante me miro a mi mismo como un lucero sin sentido. como queriendo encontrar otras formas de existencia. las olas oscilaban presurosas y apenas si volaban los recuerdos en la delicada memoria del padre Bartoldy. el suelo húmedo besando los pies descalzos. esta oscuridad que alumbra los pensamientos más recónditos. Hemos de caminar juntos para llegar unidos. como un horizonte que se abandona para explorar nuevos caminos. cuando el Pacificador llegó a Naha. y que los hombres debían pensar y meditar intensamente para encontrar su verdadera eudaimonía. En esa instancia me siento fuerte e infinito. la longitud infinita de los árboles.

el estatismo sino el movimiento. y podemos entender más con tan solo fijar una mirada. el pensamiento que tenemos de las cosas. porque Dios es la corroboración de nuestra inteligencia. Los hombres debemos amarnos pero no someternos. para herirnos y sanarnos. en los árboles y en los animales. ¿Qué sería el hombre sin amor. Creer en Dios es creer en el mismo hombre. Otra mujer que llevaba los cabellos largos se acercó e insistió: -Nosotros queremos tranquilidad y calma. en el horizonte mañanero y en los arreboles de la tarde. ni debemos besar la mano de nadie. El amor es la vida misma. Los hombres amamos el movimiento porque nuestros sentidos están hechos para capturarlo. Y si me dices que quieres ser amada. El éxtasis nos cautiva y nos motiva. despierta nuestros instintos animales. porque todo aquello que nace del sentimiento debe ser puro sentimiento. Los hombres no amamos la paz sino la guerra. debes saber que siempre serás amada por todas aquellas cosas que dan sentido a tu existencia. para los ancianos que se alejan de la vida. Cuando las cosas nacen del corazón. de nuestra firmeza existencial. y quedarse en el sentimiento. resguarda los caminos del destino y los ilumina. La sumisión es el peor gesto de agradecimiento. de nuestro ingenio creador. en la necesidad de sentirnos parte de algo. el amor puro y espontáneo. Y se acercaron algunas mujeres y una de ellas dijo: -Queremos amar y ser amadas. ni redención del espíritu? La redención del espíritu pasa por tener una fe inmensa en el futuro. El amor es pan y vida para los enamorados. de aquellos que se inmortalizaron por su pasión desenfrenada. dinamiza nuestra vida a través de la esperanza. para los hombres que viven apartados por los hombres. para las mujeres que crían a sus hijos. Dios redime nuestro espíritu y lo revitaliza. entendió lo que el Pacificador le decía. El indígena que lo miraba detenidamente. los hombres podemos decir mucho sin pronunciar una palabra. y amar la paz pero no a costo de perder la rebeldía. -¿Y por qué odiamos tanto? –Preguntó otra mujer de ojos achinados. -Ese tipo de vida no existe –Le respondió el Pacificador mirándole a los ojos-. el temor a la seguridad. hasta los pequeños detalles que construyen la conciencia. para degollar a nuestros enemigos y arrepentirnos encarecidamente. El amor está en la conciencia. la racionalidad de la rutina. y se contentó poniéndose de rodillas y besándole la mano. Pues nuestra naturaleza está dotada de incertidumbre. por creer en nosotros mismos. vivir una vida sin problemas. la angustia a la tranquilad. 148 . desde la chispa vital que da sentido a la existencia. El Pacificador le levantó suavemente y le dijo: -Los hombres nunca debemos ponernos de rodillas.tratas de pedirme algo que piensas que yo no tengo. en la satisfacción de servir a la vida y en ser parte o la totalidad de algo. -Porque los seres humanos estamos hechos para amar y odiar al mismo tiempo. y eso es lo que nos excita y obsesiona. De tal manera que el amor está en todas partes. porque los hombres preferimos la agitación a la calma. El Pacificador se quedó meditando un momento y respondió: -El amor. El amor está en las flores. deberás amar en igual forma. y que si quieres amar y ser amada. sí. y podemos entregar todo con tan solo brindar una caricia. la fe en nosotros mismos. por aumentar nuestras potencialidades. para los niños condenados a vivir en la miseria. la armonía sino la intranquilidad. ni aún por agradecimiento.

la energía se diluye y la voluntad se doblega… el ímpetu se aletarga. sin la menor intención de ponerse a caminar o emprender un nuevo rumbo. y los árboles que se elevaban imponentes. y me encontré con que el mundo era incierto. y miró las aves. -Esa corriente que avanza por el río –Comentó-. y veo que vivo en un mundo incivilizado. Pues abandonado es aquel que no tiene a Dios en su pecho y renuncia a su derecho de vivir con suma espiritualidad. Respiró algunas veces y exhaló. El abandonado vive en un desierto inmenso que ha creado su propia idea. pero perdidos como siempre sin saber quiénes somos y lo que jamás seremos. Caminar y caminar sin rumbo cierto. se detuvo un momento y se quedó contemplado el fluir de la corriente. cuando amamos. el sentirse apartado en medio de un conglomerado. 149 . el verdadero curso de la vida. y me encontré que la verdad era algo ilógica. El abandonado siente resentimiento consigo mismo y se refugia en la soledad. creí que la humanidad se había civilizado. la fuerza creadora que la impulsa. y veo que los instintos me someten. pero me encontré con que jamás tuve un camino. es observar a un hombre recogido en su tristeza. la pobreza y el dolor. viviendo cada instante de acertijos. que el abandono es la vejez. se resigna a vivir en su propia oscuridad.. pensé que la razón era certeza. es el espíritu herido de la dignidad humana. y le iban topando su vestimenta en señal de confianza. de rodillas. es apenas una pequeña parte de nuestra condición humana. los que son capaces de maltratar abusando de lo que tienen. -Y tú que sabes mucho –Le dijo un hombre que llevaba puesto un sombrero de paja-. Pues yo debo decirte hermano. pero nunca sabremos a dónde vamos. Muerto en sus pobres ilusiones. los que gobiernan a la gente aunque no conozcan a su pueblo. y el amor. los que no brindan un bocado a quienes les devora el hambre. pensé que podía entender a los hombres. avanzar en cualquier dirección creyendo que es el rumbo. y miró el cauce contorneado por las orillas. los que no sienten como suyo el dolor de los ajenos. Ir y avanzar sin detenerse un minuto. los que no ayudan al desvalido a cruzar la calzada. los que no aman las cosas simples por amar lo que les sobra. Sabemos de dónde venimos y en donde estamos. y sonreía. los que no saben compartir… Y luego el abandono. y vive allí. ¿Por qué no nos hablas de la soledad y el abandono? El Pacificador calló por un momento y respondió: -Solitario es mi corazón que ya no encuentra alegría. Esa es la gran incógnita del destino. creí que era verdaderamente humano. y mientas caminaba la gente le seguía y conversaba.. Cuando odiamos empleamos toda la energía que se acumula en nuestra mente. los que miran de soslayo.Odiamos porque éste sentimiento es el más cercano a la natural irracionalidad del hombre. y me encontré con que no podía entenderme ni a mí mismo. pensé que lo que yo pensaba era lógico. los que no encuentran un hermano en medio de sus amistades. el Pacificador continuó caminando en dirección al valle del río Usumacinta. y me encontré con que jamás hay un destino cierto. el de aquellos que se rodean de riquezas y no pueden compartirlas… solos son aquellos que esperan la lisonja para satisfacer sus vanidades. y caminar inconteniblemente entre los avatares del destino. sí. Dicho esto. Luego le regresó a ver al padre Bartoldy y tomándole de la mano le dijo: -Pensé que sabía a dónde iba. creí que mi destino estaba dado. A su paso por el puente de Icto. es el verdadero curso de la vida.

sí. los que saben apreciar. Se ufana por causar daño aún a sabiendas del dolor que produce. Valorar es conocer y dimensionar la importancia de algo que da sentido a la vida. queremos entender la vida como un inexpugnable campo de batalla. El amor es una necesidad que debe estar presente en todas las relaciones del hombre. ha sido no saber valorar adecuadamente. pasear por los duros laberintos de la vida. El anciano que llevaba un poncho sobre el hombro. sí. en donde el vencedor tiene derecho a humillar al derrotado. El agua limpia y purifica al ser viviente. El agua viaja por el mundo y está en los lugares en donde florece el ser viviente… Si los hombres aprendiéramos a amar lo simple y a disfrutar de lo verdaderamente importante. nos permite ver y disfrutar de la naturaleza. Nada que no esté dentro del amor puede estar dentro del respeto.Luego. sin ella no existiría aquello que llamamos vida.. se remonta con facilidad en los oscuros pasillos de la impunidad… Cuando se enfría la afectividad entre los hombres. Viviríamos cada día disfrutando del presente y no confundiéndonos en la espesa neblina del futuro. el Pacificador tomó un palo y lo hizo de cayado.. se quedó inmóvil y le preguntó: -¿Quién eres tú?. y unas onzas de oro pesan más que el inmenso dolor de las personas… El valor de las cosas. un jaguar abandonado.yo no entiendo lo que haces.. El amar a los demás es un evangelio del alma. Quien no sabe valorar no puede decir que sabe bienvivir. Nosotros mismos somos en esencia agua y necesitamos de ella para mantenernos. vive del desdén y la vileza propia. en donde no hay cabida para los rencores y resentimientos. -Dime buen hombre –Dijo un joven que se encontraba escuchando atentamente las palabras del Pacificador-. la frotó en su cara y refrescó su pecho: -Gaspar –Le dijo en voz baja-. con la sonrisa de una persona que nos indique el camino. Simplemente soy un gorrión que anida en el verano. quien no sabe valor. nace el odio y se arraiga la injusticia. Se inclinó ligeramente y acariciando entre sus manos el agua. porque es el amor fraterno lo que nos hace más humanos. entender que debemos confraternizar el dolor y repudiar lo injusto. y comenzó a caminar bordeando la orilla del río. Ama el hombre que piensa en el desvalido. una liebre en el desierto. ¿Por qué la gente nos trata con tanto menosprecio? -Porque la maldad es siempre inmisericorde y despectiva –Le respondió el Pacificador-. El hombre en sí es afectividad y emotividad. Disfrutaríamos del calor de la luz solar a medio día y de la suave luminosidad de una noche estrellada. ni explotarnos. es la esencia de la existencia misma. ni tomar las cosas de los demás para beneficiarnos. eso es lo que debemos aprender. Nada bueno se hace sin amor. el que siente en 150 . Amar lo importante. los que saben entender. Pero no. sin ese cariño especial que debe motivar los actos del hombre. El Pacificador le dio una palmada en el hombro y le respondió: -Yo soy nadie en la vida. cariño. el problema del hombre a través de los tiempos. nunca podrá entender el verdadero sentido de vivir. pero además crea belleza y diversidad. Los corazones inmensos están rebosantes de cariño: los que saben respetar. donde la vida de los hombres no tiene valor alguno.. El valor es una percepción subjetiva del hombre que le enseña a dimensionar. no necesitaríamos odiarnos. Y el anciano le interrumpió y nuevamente preguntó: -Por qué vienes a hablarnos tanto de amor y solidaridad? -Respetable anciano –Le respondió el Pacificador-. Nada es bueno ni malo mientras no sirva al interés humano. Ella en sí es todo. el agua es pureza y vida. esperar que una mano extendida recoja nuestros sufrimientos. disfruta de la desgracia del indefenso.

en el viento pasajero que lastima la dulzura y en el sepulcro silencioso de un convento. ¿Quién para restarnos aquello que es la esencia de nuestra virtualidad? ¿Quién para impedir aquello sin lo cual el hombre deja de ser humano?. no saben lo que es la fe… Y volviéndose a la multitud que le seguía a sus espaldas. la del que mira anheloso su futuro. llora. -¡Es que tu Dios sólo nos ha traído pobreza y miseria! -Le dijo una mujer que llevaba una chalina. de la ambición de querer llegar a Dios. del deseo de superarse. les dijo en voz alta: -¡Es la fe queridos hermanos! Es la fe el motor del espíritu. sintiendo que los huesos de sus manos se iban enfriando poco a poco. a la verdad. Habrá un día en que los pueblos 151 . una sombra oculta del pasado que vive inerme y desorientada. la fraternidad. El anciano se acercó disimuladamente y le dijo: -¿Quién eres tú para ser tan diferente? Y El Pacificador le dijo: -Soy un hombre que no nació ni aquí. incrédulo. lo que es la justicia. y trató de entender la lógica incomprensible de este mundo. ni allá. y siguió moviendo la cabeza: incrédulo. No saben lo que es ella. Los hombres mueren cuando dejan que su fe los esterilice. Divago libremente por todos los lugares donde siento que la espiritualidad fenece… ¿Que quién soy yo? Yo soy el salteador de los caminos del hombre. La fe impulsa la razón del hombre esperanzado. El padre Bartoldy que presenciaba el acontecimiento. ni en ninguna parte. la del que cree en los campos etéreos de la inmortalidad del alma. el que sabe entender al que no tiene la capacidad de expresarse. casi sin entender lo que había escuchado.carne propia la necesidad del necesitado. en donde el ser humano sufre. el impulso esencial del desafío. la felicidad. Sin ella. en la luz del sol iluminando mis propios sentimientos. Soy el grito del sendero que conduce a los derechos. -¿Y quién es Dios para quitarnos algo que es enteramente nuestro? –Le preguntó el Pacificador a la multitud anonadada-. Luego. recogió su bastón de madera y se alejo caminando. El anciano. la del que cree en la vida posterior a la muerte. Gaspar –Le respondió el Pacificador con una voz débil–. y mi sonrisa tu sonrisa. pero aún así. el apoyo mutuo. Regresó a ver abruptamente y levantó su mano diciendo: -No logro entender lo que me dices. Simplemente existí cuando entendí que el mundo debía ser diferente. Ese es el mundo que nos dejó Dios y debemos conservarlo.. y no encuentran un consuelo. volvió a ponerse en dirección al camino que conducía al valle. del anhelo. la humildad y la humanidad. -Sí.. Pues yo debo decirles que la fe es el elixir mismo de la vida. un hombre es un solar estéril. He vivido en el campo como vive el aire libre. afloró una pequeña sonrisa y le tomó del hombro al Pacificador: -Estos hombres tienen quebrantada la fe –Le dijo-. cuando beben de las aguas muertas de sus resignaciones. debemos estrechar nuestras manos para unir nuestros esfuerzos. De tal manera que hoy. la libertad. Pues cada día converso con mis propios sentimiento. cuando llaman a su pensamiento a la desesperanza. intrigado. mi palabra debe ser tu palabra. El anciano se quedó quieto sin decir una sola palabra. lo que es la libertad. inconforme. si me dijeras de verdad no te creería. y no como lo entendían quienes lo atropellaban. Ama el que respeta al que piensa diferente. y le miró de pies a cabeza. al que se aleja solitario por la senda del olvido.

y soñó. Y el honor nos es otra cosa que la defensa del derecho.. a ver y sentir ese extraño misticismo. todo aquello que nos causa desconfianza. continuaron caminando en dirección a Lacanjá. ellos matan el amor –Le respondió fray Gaspar. y fue por un momento el aire inmenso que reposaba silencioso. sino un realidad intangible e infinita. y dominarlo. estaba acostumbrado a eso. Mientras caminaba. Nada ennoblece más al hombre que el respeto por lo que no es suyo. porque para él Dios no era un realidad tangible y comprensible.. -Son los años los que matan las ilusiones –Le dijo a fray Gaspar serenamente-. todo aquello que no comprendemos. y sintió un brisa ascendente que le desplegó el cabello. En todo caso. su necesidad de ser considerados. a la cual llamaban Abya Yala. era un cierto temor frente a las nuevas ideas del Pacificador: -No tengas temor frente al cambio de las cosas –Le dijo el Pacificador a fray Gaspar-. El derecho es amor. y la esperanza. pues nunca encontraremos un amor lo suficientemente fuerte que nos haga claudicar. Y navegó sobre las copas de los árboles. -Matan el amor que alguna vez creímos haber tenido. El sentimiento que nació del fondo de su ser. El Pacificador se subió sobre una roca que sobresalía en el camino. Es la fe la que nos hizo humanos. los caminos de la galantería que iban por el puente de La Giralda. le vino a su mente una serie de recuerdos que le humedecieron los ojos. Porque es verdad que a los hombres nos causa temor todo aquello que desconocemos. y el derecho es el respeto al hombre. Ahora mismo iremos a Lacanjá y diremos a sus habitantes que es preferible morir con honor antes que vivir en vasallaje. y entiende que todo lo que se hace con amor es infinito. a sus sentimientos. seres con capacidad de irradiar amor y pensamiento. Debes temer más bien a lo estático y oculto. entonces se convertirán en seres arraigados a la tierra. y su valentía de torero en la arena de La Valenciana. Entonces el Pacificador le miró fijamente y le respondió: -¿Por qué has de tener derecho a la vida si tienes miedo a la muerte?. a su ser. la niña María Dolores coqueteando tras las rosas. sus grandes ilusiones que frisaban los sentimientos más románticos. quien nos enseñó a ser unos eternos soñadores. entonces comenzaremos a llamarnos humanos. a su modo de pensar y ver la vida. Recordó cuando tuvo que abandonar su hogar para viajar a América. y soñó que él era el viento impetuoso que cobijaba el vientre de esa tierra hermosa. Ellos son los que borran y sepultan las mejores vivencias de la vida. Cuando los hombres comprendamos esto.pierdan su fe. por lo ajeno. -Es que nosotros tenemos miedo a la muerte –Dijo un campesino que se encontraba acurrucado. acorralan nuestras aspiraciones y nos van quitando la fe en nosotros mismos. a lo que tus ojos no pueden ver. el temor es un gran soporte del ordenamiento social. de comprender que el mundo es respeto y tolerancia… amor. y estiró sus brazos haciendo que flameara su vestimenta larga. El padre Gaspar Bartoldy no se alarmó con el acontecimiento. Este era un pueblo que estaba lleno de personas buenas y bondadosas. que no tiene otra necesidad que servir a un amo. ni una causa lo suficientemente 152 . sus amaneceres de aventura lanzándose de los balcones. por lo que no se parece a lo que él piensa. ni sentir. su esperanza. El Pacificador y la multitud que lo seguía. -Sí. No hay nada más fuerte e incontrolable que aquello que nos causa miedo. respeto y consecuencia. y se sintió eterno e infinito. El hombre que sabe dar amor es porque sabe respetarse a sí mismo. Alzó su mirada al infinito y se sintió cercano a Dios.

cuando deja de sentirse parte de algo. Le tomó de la mano a la vieja Baldomera y le dijo: -Los seres humanos creemos que la virtud de la vida es la riqueza. del sentimiento creador. El bien generalmente favorece a unos pero también perjudica a otros. Las palabras son sonidos que muchas veces abandonan el alma. -¿Y por qué dices que buscas nuestro bien? –Preguntó la vieja Baldomera. pero no es así. -No debemos creer todas las cosas que dices –Comentó el hombre que llevaba puesto un sombrero de paja-. con lo más elemental que te brinda la vida. que ningún atropello contra ella doblega nuestra voluntad 153 .. es amarse como uno es. de un espíritu sano y bondadoso. cuando no se siente útil a la sociedad. Creer es sentir propiedad por algo. sentir que lo que pienso es mío y de todos los demás.. porque creía que la vida era eso: frescura y alegría. Entonces el Pacificador se colocó en medio de la multitud y gritó fuertemente: -¡No podemos dejar de creer en muchas cosas porque nuestra fe estaría afectada. pues no podremos entender lo que es el bien si no logramos comprender lo que representa el mal. -¿Y cuál crees tú que sea el verdadero amor? –Le preguntó una muchacha que llevaba un vestido largo. Ser feliz significa aceptar a los demás con lo mucho o poco que te puedan ofrecer. consuelo a los desamparados. esperar casi nada a cambio de lo mucho que puedas dar a los demás.convincente que nos haga renunciar… ni una verdad tan firme que nos haga desistir. amar todo aquello que parece simple pero que en realidad representa la totalidad. Pues el bien vive en una casa cercana a la bondad. Pues el hombre se hace infeliz cuando no encuentra el verdadero sentido de las cosas. Y pidió a la gente que le acompañaran hacia una llanura verde y exuberante. de una verdadera solidaridad. creer en uno mismo es creer en los demás…Creo en algo porque siento que aquello es algo mío. pero jamás en aquella que dan vida al corazón. con sus propias peculiaridades. sin esperar que el otro sienta lo mismo por uno. del estado satisfactorio del pensamiento. de su antítesis. y les dijo muchas cosas simples como era su aspecto mismo. Luego el Pacificador caminó y conversó con las personas. de mucho cariño. El Pacificador se acercó al hombre y le respondió: -Hemos dejado de creer en muchas cosas. de su lado opuesto.Amar significa vivir de la espiritualidad de la ilusión. del sentimiento compartido. Nada existe sino es parte de un contrario. Pues es tan grande y fuerte la necesidad existencial. Amar es sacrificar el yo en función de otro yo. -Porque el bien nace de la nobleza del corazón –Respondió el Pacificador-. Es enajenarse de sí mismo para ser parte del otro. Y la joven nuevamente le volvió a preguntar: -¿Y qué es la felicidad? A lo que el Pacificador le respondió: -Ser feliz es estar satisfecho con uno mismo. no esperar nada de nadie ni inquietarse por la prosperidad. la virtud de la vida es mantener siempre ese deseo innato de vivir. y tanto el bien como el mal son elementos necesarios para que se dé la dualidad existencial. Y ustedes son personas que requieren de un palabra limpia de consuelo. resplandor y energía. -El verdadero amor es el que uno siente por el otro. nuestra conciencia inerte y nuestra razón privada de pensar! Debemos creer en algo porque saber creer es la razón del ser. Ese es nuestro aferrado instinto de existir: amar el sentido de vivir. Ser feliz es sentirse todo aunque no seas nada. cariño a los abandonados. aferrarse a la verdad propia y ajena. que da albergue a los necesitados.

La pobreza material es tan finita. -Esta es la verdadera alegría –Le dijo a la gente indicándoles al niño-. La muerte es una persona agradable que jamás se olvida de nosotros. el Pacificador se dirigió a un pequeño caserío que lo llamaban La Bendita. necesarios. -¿Y qué pasa con nosotros. la riqueza es el aire puro y fresco. Por primera vez sentí miedo y no quise conversar con ella. nos acostamos juntos y hablamos de muchos temas. porque me acostumbré al negro de su vestimenta y a su cara oculta. A nombre de la pobreza nos humillan. Y una mujer que acarreaba varios hijos. Ya no me resta miedo para enfrentarme. ese camino extraño por donde nos dirigiremos para encontrarnos con el Todopoderoso. le dijo: -Es que la pobreza no existe. -Vosotros debeis esperar la muerte –Le respondió el Pacificador-. Creer en todo y no dudar de nada. soñar. nos menosprecian. el Pacificador levantó su cabeza y hablando fuerte les dijo a los demás: -La riqueza está en todas partes y ni siquiera la vemos porque aprendimos a mirar el mundo de manera diferente: La riqueza es la salud. La pobreza es una creación mental de quienes nos quieren hacer creer que no valemos nada. la riqueza son los ríos que nos enseñan diariamente que la energía es vida. los viejos que vivimos cansados esperando la hora de la muerte? –Preguntó un hombre que apenas caminaba. amar a los que a uno le aman sin esperar nada a cambio. A continuación. -¿Acaso tienes miedo a la muerte? -Le preguntó el Pacificador plantándose en su delante. les dijo: -¿Y por qué esa tristeza?. que cuando nos llega la muerte. nos esclavizan. La muerte sí. amar y regocijarse. y en él encontró a un grupo de personas que lo esperaban entristecidos. importantes. Cuando ella me visita por las noches. La otra noche vino vestida de blanco y se acercó demasiado a mi cama. Cuando uno ama es feliz porque entiende que necesita compartir su amor a otra persona. hablamos de todo y sentimos que somos uno solo. valorar un juguete pequeño así ya no tenga sentido. Reír y regocijarse sin ponerse a dilucidar los pormenores de las cosas. Señor –Le respondió el anciano-. Luego. es la canción de la avecilla que saluda la mañana… es hacer la felicidad con poco para que nunca nos falte nada. si la vida es alegría. pensé 154 . ésta no permite que nos llevemos nada. Detrás de la multitud. y luego de apretar sus manos.. creer en los sueños por más pequeños que estos sean. ese descanso eterno. cuando uno sueña es feliz porque idealiza los anhelos. que solamente ella es capaz de hacernos sentir seres perfectos y valiosos. vive el que procrea. Es la mano de un niño que se estrecha. se acercó con disimulo y le preguntó: ¿Cómo puedo mantener a mis hijos si soy tan pobre y necesitada? El Pacificador le regresó a ver con ternura y acariciándole la cabeza. vive el que padece. un niño jugaba alegremente y se reía. la alegría de vivir. El Pacificador se acercó a él y le tomó entre sus brazos. Vive el que trabaja.de vivir. El Pacificador se acercó a conversar con ellos. esperar de todos sin confiar en nadie. Todos los días me visita en la casa y comemos juntos.. vive el que oprime. cuando uno se regocija es porque mira las cosas con un sentido práctico y esperanza. Porque la vida es tan corta y tan hermosa. -No. He aprendido a convivir con de ella sin sentir temor alguno. El sentido de la vida es el encanto. y jamás renunciamos a nuestro legado de la vida. buena mujer. la riqueza es esa paz interior que nos permite vivir la vida con paciencia. Dicho esto. vive el que envejece.

En realidad. Señor –Le respondió fray Bartoldy agarrándose del hábito. es la montaña majestuosa que nos incita a visitar sus cumbres prodigiosas. a un lugar que lo llamaban El Balcón de la Montaña. y sintió miedo al mirar esa caída impresionante que terminaba en un cúmulo de rocas. supliqué al Señor y espere el desenlace en medio de palabras frías. Pues nosotros somos pequeños y apenas perceptibles frente a la grandeza de la naturaleza. en nuestro alrededor. Seguiremos ese viejo recorrido en el que Dante nos enseño la vía al infierno.que venía a llevarme y recé intensamente. en el amor que recibimos de nuestros seres queridos. y recé por el alma de los Santos Difuntos. -La muerte. sí –Decía en cada sueño inconcluso en que buscaba una salida lógica al asunto-. y luego iremos al paraíso hasta llegar al cielo. en elaboradas reflexiones que tampoco entendemos. como si el aire se pusiera espeso y no pudiera respirarlo. como que el corazón se acelerara y el pulso se pusiera tenso. Miró detenidamente la caída e imaginó la sensación de las águilas y gaviotas que planeaban en lo alto. esos largos corredores en que desesperadamente buscaba su salida. sí. en cada mano de un anciano. en sabias teorías encontradas en los manuales de los monasterios. 155 . El Pacificador nuevamente regresó a ver a los presentes y volviendo a tomar la palabra. en los sueños cumplidos de nuestros pequeños anhelos. Esos pasillos largos y oscuros en que solía encerrarse por las noches y buscar con insistencia algo vivo. y llegar al infinito. La muerte ya es parte de mí vida y la rutina. A la euforia siguió el temor y luego la tensión macabra. Me ha dicho que prepare el viaje del cual nunca regresaremos. entre nosotros. dijo: -Es más que seguro que un día nos encontraremos en la mansión de Nastrud o en las galerías enmarañadas del Averno. Fijó su mirada en el lejano horizonte y vio cómo las cosas más allá de la vista se perdían. y me entregué por entero a los brazos de Nuestra Señora de la Nube. no es la vía a la felicidad eterna. Quise enfrentarme cara a cara y conocerle plenamente. en cada sonrisa que profesa un niño. esas tardes despejadas. y que iremos por caminos desconocidos que nos ocultaran eternamente… El Pacificador escuchó detenidamente y no dijo una sola palabra. en el sol de la mañana… Sin decir nada más. El cielo no está en ningún otro lugar que no sea esto: los bellos paisajes de la selva. en la paz interior que aparenta cobardía. La muerte inconsecuente. Porque junto a él también había vivido la muerte. -¿Sientes esa extraña sensación que siento yo? –Le preguntó a fray Bartoldy que miraba abismado. y el curso interminable de los ríos. Y nuevamente mañana nos preguntaremos ¿En dónde está el cielo? El cielo está aquí hermanos. en las bellezas de esta tierra. Se detuvo al borde del precipicio. -Esta es la prueba de la existencia de Dios y la muestra de nuestra insignificancia. no había encontrado una sola muestra de vida en los pasillos. Ese es el cielo que muchas veces lo buscamos en interminables dogmas. es el manto verde con que se recubren las selvas misteriosas. y aparecía ese juego de nubes que adornaban el inicio y el final de la playa. en la espiga de aquel trigo. las playas infinitas. Pero el camino al cielo no es un camino de esperanza. somos uno solo y una misma causa. El cielo es el sol que brilla intensamente para dar calor a nuestras vidas. Pero a más de eso somos débiles e indefensos…Quisiéramos volar. el Pacificador se dirigió al final del poblado. Había caminado intensamente y había hurgado cada túnel y pasillo. El cielo está en cada instante de la vida. -Sí. Pensé que la hora del destino había llegado.

Esa es la eternidad. Vuestros hijos. Debo sentir dolor para saber cómo realmente viven los que sufren. reto. como si un dolor en el alma le oprimiera el pecho. y vuestra descendencia entenderán lo que les digo. sentir la ingratitud para entender lo que sufren los hombres buenos que han hecho favores en la vida. ese es un desafío. el pacificador salió en dirección a Tacoplán. si hemos de luchar por lo que nos pertenece. sí. Se acomodó el hábito que llevaba puesto y se colocó la capucha. de la renuncia personal. -Debo caminar descalzo como si la voluntad de Dios así lo dispusiera –Le dijo-. Por primera vez en mucho tiempo se sintió cansado y deprimido. El padre Bartoldy sintió un profundo temor y quiso dar unos pasos atrás. y sus alas se derritieron y lo precipitaron al suelo –Dijo el Pacificador aproximándose al filo del precipicio-. La multitud le quedó viendo fría y asombrada. Entonces el Pacificador le tomó de la mano y le impidió que se retirara. pero entenderán… entenderán que sólo el desafío y el sacrificio dignifican la vida de los hombres. El vuelo de la mente es el imperio del hombre sobre la faz de la tierra. es desafío. del honor. ¿Qué sería del hombre sin esos desafíos. como si todas sus palabras se hubieran ido por ese camino oculto que frecuentaban los chilicreses. -Dédalo quiso aproximarse al sol desafiando a los dioses. Un vuelo fecundo y provechoso en donde tu mente alcanza los estratos más inimaginables. sentir hambre para saber lo que sienten los hambrientos. Nuestra existencia en sí. sentir la debilidad para entender lo que es ser menesteroso. a romper con su vida de pobreza y servidumbre. Al siguiente día. sin ese espíritu superior de querer alcanzar lo que aparentemente es imposible? Luego regresó a ver a las personas que le acompañaban y les dijo: -Les increpo el día de hoy a buscar y alcanzar sus desafíos. vuestros nietos. estuvo callado como nunca. sentir sed para saber cómo sufren los sedientos. Cuando las personas dejan de tener este espíritu. y sudarán gotas de dolor y sacrificio. sentir que imperamos delante de la naturaleza. Gaspar. Sus familias llorarán y convivirán junto a la desgracia. Si debemos enfrentar a los que nos ofenden. Se sintió solo y olvidado. ese espíritu del hombre enfrentándose al peligro.Subir y subir hasta alcanzar el éxtasis existencial. un pequeño pueblo que estaba ubicado en la zona de La Antigua. sí. Se sacó sus zapatos y los lanzó a la vera del camino. El desafío. 156 . Debo sentir la soledad para saber que se siente al ser abandonado. si hemos de abandonar lo que queremos. ese es otro desafío. la vida se convierte en una letanía y la monotonía crea su reino intocable. también es desafío. ese es un desafío mayor. Desde allí podemos sentirnos los dueños del destino y desafiar a Dios y someter a la existencia. ínfulas de encontrar nuevas aventuras. Y seguir volando. si hemos de morir por lo que amamos. a pensar que nunca nadie más tendrá el derecho a sobajarlos. hasta alcanzar un punto en donde la imaginación divague y seamos seres infinitos dominando el universo. a luchar por una vida digna en donde nunca más sean humillados. casi sin tomarle en cuenta. Llegar hasta lo más lejano de la vida en donde la presencia del hombre es inconcebible. del dolor. -El día de mañana –Continuó-. entender sus palabras sentenciosas. como queriendo interpretar lo que decía. Mirar el mundo por debajo de nuestra vista y presencia. Y habrá muchos heridos tendidos en el suelo. El desafío es primo hermano del sacrificio. llegar hasta donde llega la imaginación sin límites ni impedimentos. A fray Gaspar Bartoldy no le dijo nada.

los arcos contiguos que caracterizaban al Cabildo y la pequeña plaza de armas. el Pacificador se detuvo. -Yo siempre quise volver a Tacoplán. En realidad. y avanzar frente al destino tratando de encontrar una verdad. Hace treinta años que llegué a este lugar y mis labios se han partido. porque lo que yo he dicho irá rodando en la cabeza. y luego avanzaron a otro recinto que lo llamaban Bendición de Dios. y mirándole a fray Gaspar le dijo: -Esta es la vida de los que luchan por las causas perdidas. y era que en la esquina norte se levantaba la picota en la que había sido ejecutado don Anselmo de Mora. Siguiendo sus pasos cortos y cadenciados. Su temperamento tranquilo y equilibrado estaba alterado. porque las cosas de la justicia llegan porque llegan. fray Gaspar caminó a sus espaldas sin pronunciar una palabra. La sonrisa de sus labios había desaparecido. y descenderá de las montañas y seguirá mil direcciones.Y el Pacificador comenzó a caminar lentamente apoyado en su cayado. la nao Juana Galante llegó al puerto de Caña Brava. porque la primera palabra es la voz del corazón. las aguas reposadas y azuladas. el primer hombre blanco que se atrevió a desafiar la inmensa majestad de La Corona. Al llegar al puente donde iniciaba el camino empinado. Al siguiente día avanzaron y llegaron a la zona de La Antigua. Fray Gaspar Bartoldy miró con satisfacción la gran empalizada que circundaba el puerto y la gente curiosa que miraba asombrada. Gaspar –Le dijo con una voz llena de alegría-. y despierta. Gaspar. la vista ha disminuido. era igual que la mayoría que se habían levantado en América. comía demasiado poco y sólo quería caminar y caminar durante el día. Fray Gaspar Bartoldy le tomó del brazo y haciendo que se apoyara en su cuerpo. Fray Gaspar Bartoldy entendió que el Pacificador estaba más inquieto de lo de costumbre. El Pacificador se sentó poniendo a un lado su cayado y admiró cada uno de los detalles que pintaba el horizonte. avanzaron hasta llegar a un pueblito llamado Bejucal. hasta encontrar que en la vida no hay comienzo ni final. La Plaza Mayor. El puerto de Caña Brava Al siguiente día. el horizonte infinito de las aves. Decir y decir tantas cosas sin esperar respuesta. Caminar y caminar si rumbo cierto. y hace de los hombres algo digno. 157 . Recibieron la acogida de la gente generosa y pernoctaron en él. -Gaspar –Insistió-. respiraba con dificultad. la fortaleza de mis brazos ha decaído. balbuceaba permanentemente. mi pelo ha encanecido. y finalmente llega. Pero la belleza de Caña Brava sigue tan intacta como siempre. algo que merece ser de Dios. En verdad que los hombres somos tiempo y espacio inconcluso. -Caminemos pronto para que no nos coja el sol de mediodía –Le dijo a fray Gaspar -. Pudo darse cuenta que el Pacificador andaba y asesaba. el muelle amplio y encantado. pero había algo que le hacía especial. el edificio grande de la Gobernación. Ya nada será igual de hoy en adelante. Pero a mi me satisface haber dicho la primera palabra. Es la voz de la conciencia que se eleva por los cielos. Yo sé que un día llegará la justicia a estos pueblos y no será demasiado tarde. mis cejas han crecido. Porque desde aquí se ve a plenitud la belleza de Caña Brava. el puerto de Caña Brava no había cambiado demasiado: la pequeña iglesia que se levantaba al costado de la plaza. Luego concluir que en la vida no hay destino ni verdad.

lanzando al suelo su rosario. su sotana era cada vez más vieja y deshilada. fuerte de brazos y pantorrillas. Cada día amanecía y anochecía sin sentido. Y se sentó detrás de la sacristía esperando que sea las doce de la noche. Allí estuvo meditabundo y paciente. la peste bubónica asoló a la isla y doña Matilde. por 158 . a los pocos meses de disfrutar de esta dicha pasajera. sus senos desproporcionados. controlaba sus quehaceres. perdieron la vida y el puerto se convirtió en un oscuro cementerio. Ella era tan ruda y despiadada que a veces no media sus impulsos. De todas maneras. no encontraron mejor manera de desatar sus impulsos eróticos. sí. Pero esa era la muerte. A partir de aquel día. administraba sus finanzas. ella era el motivo del negocio que lo llevaba a predicar tantas cosas y a decir tantas verdades de las cuales ni él estaba convencido. con mucha pasión. como si fuera a un acto importante en el cual correría la vida o la muerte. Fue en la noche de conjunción. ella se rió intensamente. unos recursos nada despreciables. su rostro pálido y demacrado. dejando de lado su moral rígida que daba la impresión de ser inconquistable. cuando las palmeras se agitaban suavemente abanicando el atrio del convento. un día decidió aceptar la declaración amorosa de fray Gaspar Bartoldy. Y doña Matilde le entregó todos sus encantos. En realidad. su celda oscura y fría.Luego de pasar revista con sus ojos. el padre Gaspar se sintió el único dueño de la mujer por la cual muchos hombres habían suspirado. apretando fuertemente su pecho escuálido en los abultados senos de la dama. Doña Matilde ya no tenía ojos para otro hombre que no fuera fray Gaspar Bartoldy. Nunca había visto unos ojos más claros y dominantes. Y correteando por el interior de la iglesia. su barba larga y descuidada. algo así como fornida. las cosas materiales no le interesaban para nada. con aquella vieja inmunda con la cual había bregado a lo largo de su vida. aquella mujer española que había sido una de las primeras en llegar a estos lugares. en la noche y en un día que no fuera santo. Fray Gaspar había pecado de pensamiento mirando sus nalgas musculosas. Sin embargo. Era la mujer que hizo suspirar a muchos de los colonizadores. Desde ese día el padre Bartoldy perdió el gusto por la vida y comenzó a vivir en una insufrible monotonía. y por la cual se blandieron cuantos duelos. de ojos claros y caderas anchas. tan dominantes como que nadie podía fijarle la mirada. su boca de jazmines. Fray Gaspar había encontrado el verdadero sentido de su vida: una profesión buena. fray Gaspar Bartoldy se detuvo un momento en lo que él llamaba el centro de las perdiciones. Era el hombre que estaba presente en todos los actos de su vida. Aceptó que el punto de encuentro sería la parte posterior del confesionario. al igual que muchas personas de la isla. la que le permitía tener ingresos por las homilías. Cruzó las piernas y respiró suavemente. burlándose a carcajadas. -Válgame Dios una pifiada –dijo la noche en que decidió correr la buija para contactarse con Matilde. y en homenaje a ello. y era la cantina de doña Matilde de Zamora. profundos. Ella era alta y buena moza. mientras con sus ojos entreabiertos vigilaba a todos los costados. la gente le comenzó a llamar la Bartolera. El día en que fray Gaspar le declaró su amor a escondidas. Decidió que esa noche tendría un encontrón con la muerte. Fue es esa situación que fray Gaspar le besó a doña Matilde. y una mujer con la cual se realizaba como hombre. intervenía en sus asuntos personales y vigilaba sus acciones. tomándole despectivamente de las braguetas. que persiguiéndose incansablemente hasta caer el uno sobre el otro. y la iglesia desarreglada.

las misas cantadas y lloradas. Era la muerte la que daba sentido a todos los actos de esperanza de los feligreses. ese deseo inmanente de nunca sumirse en la oscuridad profunda de los tiempos. como que aruñaba las paredes y causaba retorcijos en las bancas. y le acariciaba su rostro. y salían cientos de gusanos. fray Gaspar Bartoldy se colocó detrás de la columna principal de la iglesia y se pegó estrechamente. El silencio ocupó todos los espacios posibles sin dejar un solo rincón de frialdad y expectativa. Esperó a que la luna apareciera en la bóveda central de la iglesia y volvió a mirar la buija. Continuó luego por la cornisa. y le tomaba de sus manos. completamente blanco. y el pensamiento se oscurecía. Logró sacarle al gusano de su boca y le tomó entre sus manos. el gusano moría y renacía continuamente y no se daba por vencido. no era que había eliminado la dolencia. Y fray Gaspar no respondió absolutamente nada. En realidad. En primera instancia. y la vista se nublaba. La tomó suavemente por los bordes y empezó a moverla esperando el ansiado deletreo. y de estos cientos más. Sintió una desesperación profunda que le hacía ver de cerca la muerte. sino que esa bola de grasa no le dejaba respirar como es debido. Nuevamente un esfuerzo de su pecho le devolvió la vida. entonces fray Gaspar montó en cólera y la lanzó contra el suelo. qué es la muerte? ¿En dónde está la muerte? –Volvió a gritar levantando sus brazos. Entonces el Padre decidió que le remordería en la puerta y lo mantendría en esa situación algunos días. se dio cuenta que sus restos se reproducían. como que los oídos se secaban y caían en un vacío profundo. el padre Bartoldy no pudo respirar y sintió cómo la asfixia se iba apoderando de su cuerpo. pero no. El padre Bartoldy se quitó las manos de las orejas y quiso sacarse esa sensación de desesperación que le había causado el ruido. un silencio como seco y asfixiante. esto no es más que una maldita farsa! –Gritó indignado. las procesiones de Semana Santa. volvió a meterse en el campanario y bajó al coro lentamente. hasta que comenzó a blanquearse el piso de la iglesia. -¿Muerte. La satisfacción que sintió al expulsar el gusano de su boca. -¡Farsa. el padre Bartoldy creyó haberle eliminado para siempre. 159 . En apenas unos segundos. Un eco suave y ondulado se fue expandiendo por detrás de la sacristía y se elevó hasta el tumbado. Repentinamente. sólo sintió que una angustia infinita le salía de su pecho y podía palparla en sus manos. pero al volver a verle nuevamente. Era como una bola de ruidos que se dispersaban y se volvían a reunir para impactarse en las paredes. Pero la buija nunca dio el menor indicio de moverse. Dejó de respirar por un instante tratando de evitar que esas voces le alcanzaran. los sermones de Cuaresma. con unos ojos sobresalidos y cientos de patas ordenadas. un ambiente de silencio inundó el interior de la iglesia. -¿En donde estás Gaspar? –Dijo una voz que venía del coro de la iglesia. Era un gusano largo y peludo. Sintió una angustia infinita porque esas voces no callaban. como treinta. con una pequeña dolencia que aparecía cada cierto tiempo en la boca de su estómago. Retorciéndole el pescuezo. el ideal de no vivir eternamente en los infiernos y de gozar de una paz virtuosa al lado de los ángeles y arcángeles. un gusano enorme que salía de su garganta arañando las paredes bucales. Creyó que este era un organismo especial que le había acompañado durante muchos años de su vida.

y el ambiente frío y tétrico continuó imperando en el ambiente. entumecido. el padre Bartoldy le pidió a fray Tarquino descansar un momento. los jardines parecían pequeñas selvas enmarañadas en donde proliferaban insectos. Así permaneció durante un corto período de tiempo. el sentido de las cosas y los sentimientos. escondido. y se escondió debajo de un pequeño púlpito que aparecía a su costado. los hechos y las causas. desgreñado. -Nada más seco y tétrico que la muerte –Se repitió varias veces-.. sí. Al día siguiente se despertó tendido en la banca: solo. lo suficiente para sentir que la muerte se había despistado. miró la plaza central y la contempló por un instante. Se levantó lentamente y regreso a ver a los costados. y cansado de cargar con sus maletas. Sintió que las cosas eran extraordinariamente grandes y que él apenas podía asombrarse de verlas tan monumentales. que son latentes e inmortales. Gaspar. ratas. centímetro a centímetro. pero la muerte nunca abandonaba a la vida. La muerte es el ser inmanente que anima a la vida en su proceso regenerativo. nuevamente detuvo la respiración y pensó que el tamaño de su cuerpo era relativo. Continuó caminando en dirección al Palacios de los Trejos. escarbajos y reptiles. Apegado a la pared y tratando de no hacer ningún ruido. -¿Pecados. En ese instante creyó que el tamaño y la oscuridad eran dos factores importantes para ocultarse de la muerte. Mueren los hombres y las circunstancias. como si una noche de ajetreo le hubiera agotado. El poder de la mente es fuerte e infinito. desde borrachos incontrolables hasta beatas cubiertas con su velo. Luego de decir esto. -Esto es pura imaginación –Se dijo a sí mismo-. En la plaza. La muerte. y tampoco encontró nada. y miró pasar todos tipo de gente. sintió que era el momento adecuado para reducir el tamaño de su cuerpo. pero no las ideas. Cruzó la calle empedrada que tenía en su delante y subió con dificultad la grada que se encontraba al otro lado de la calle. y que si él se proponía. cuáles pecados? -Se preguntó en silencio y cerró los ojos tratando de crear una oscuridad interior que generara otra oscuridad exterior impenetrable. podía reducirse de tamaño. Lleno de terror se subió a una banca y se puso a buen recaudo. es viuda fea y putrefacta que andaba incansablemente por todos los lugares. El padre Bartoldy. el padre Bartoldy se alejó del púlpito de la capilla y se dirigió a la mitad de la iglesia: pequeño y apenas perceptible. el padre Bartoldy caminó en dirección la capilla lateral de la iglesia. Luego de dar varias vueltas por la plaza de Caña Brava. -¿Gaspar. La verdad no había nadie. como si un ratón se paseara por debajo de las bancas. Luego. Inmediatamente se puso de color rojo encendido y poco a poco su cara fue palideciendo hasta volverse cenizo. La larga 160 . Y así se fue reduciendo poco a poco. como si se encontrara en un pueblo solitario en donde la vida hubiera fenecido.. hasta que al final se sintió que no era nada. De seguro que te acobardan tus pecados. en dónde has dejado tu conciencia? –Prosiguió la voz como siguiéndole los pasos-. se dirigió a la puerta principal y salió por la escalinata. Allí permaneció sin bajarse todo un día: atemorizado. La muerte había asentado su pacífica residencia en Caña Brava. Siguió en dirección al Cabildo y éste estaba desolado.-¿En dónde estás Gaspar que no escucho tu respiro? –Insistió la voz que nuevamente salía del coro de la iglesia.

sin palabras. Luego de caminar un largo trecho. indefenso. la luz del cristianismo ilumina el mundo tenebroso de los primitivos. entendió que el destino le había llevado al lugar indicado. Luego se dirigió al convento en el que había vivido muchos años y abrazándole a fray Tarquino. como una bola de fuego abrasadora besaba el cielo sobre la cumbre desafiante de los montes. con curvas peligrosas y algunos precipicios en sus vertientes. Los recuerdos daban la impresión de ser ratones blancos que aparecían y desaparecían. Respiraba aire puro y cristalino. Desde aquí. ya casi cuando el sol se ocultaba detrás de las montañas. esperó a que el cura dominico acudiera en su ayuda. tratando de hilvanar sus ideas. y se persignó rápidamente. le dijo: -Este es el lugar desde donde Nuestro Señor ilumina el mundo pagano y herético de los indios. sin ningún anuncio y sin obedecer a alguna forma de orden o sentido. Era el lugar ideal en el cual confluía su espíritu religioso con la vida solitaria. Dios le había prometido. A diferencia de lo que había conocido en el pasado. el padre Bartoldy encontró una multitud que escuchaba atentamente las palabras de un hombre. Era el cura pequeño del cual le habían hablado en muchas ocasiones y al cual había buscado por todos los lugares. hermosamente improvisado y funcional. donde la vegetación se veía diminuta. Y unas lágrimas rodaron por sus mejillas. inconfundible. sus puentes colgantes y La Virgen de Piamonte. Levantando su mano y cayendo de rodillas. -Soy la voz de los desvalidos –Le dijo tomándole de las manos-. -Es la señal de Dios que me indica que he llegado al lugar apropiado –Se dijo a sí mismo. El padre Bartoldy continuó caminando en dirección al horizonte. y el sol. Una planicie larga y fecunda en la cumbre de una elevación inmensa. El camino era triste y solitario. y se sentó en el suelo. Era la única en muchos tramos. La recta final que hacía de último tramo del largo recorrido. dejándose caer inercialmente. pues no recordaba casi nada y lo poco que tenía en mente era confuso y borroso. Se acercó a la multitud rengueando con su pierna izquierda y se quedó perplejo. Recordó cuando llegó a los altos de Santiago de Cumbarán. Caminó por la corta callejuela que seguía a lo largo del muelle y miró la bahía con sus hermosas palmeras y su arena blanca. El destino no es una mera casualidad sino un designio. Recordó el día en que caminó en dirección a San Juan de la Bendita. De todas maneras se esforzó por mantener los recuerdos que aun retenía en su memoria.travesía por La Mar Océana le había agotado. Ese camino largo y ondulante que no tenía tramos rectos. Soy la paz y la rebeldía. Simplemente la memoria era un asunto pasajero que muchas veces se perdía injustificadamente. como nacido de los vientos huracanados que azotaban al Caribe. Se plantó frente al muelle que vigilaba silencioso la bahía y colocó sus maletas al costado. casi sin planicies. Allá. El padre Bartoldy botó hacia atrás el sombrero y la manta de algodón que llevaba puesto. era la que según él. un lugar a donde una gran cantidad de indígenas acudía anualmente para celebrar sus ritos religiosos. el Puerto le parecía más jovial y exótico. la voz de aliento y la meditación profunda. En ese tramo de la vida creyó haber perdido la memoria. pues en ese mismo instante una ola de luz intensa se aproximó desde el horizonte. sus taludes pegados junto al río. el hombre que lucha por la justicia y el 161 .

Soy el que defiende a los indios sometidos. Ven a mi lado y camina junto a los pobres. una actitud algo recelosa. de la actitud bondadosa y solidaria de la gente. la fe es un camino largo que nunca debemos dejar de transitarlo. volvió a sonreír ingenuamente. Pues esa es la vida de los pobres. junto a los hombres que necesitan de tu paso para sentirse acompañados. hombres con sus sonrisas apagadas. Ella en sí es estremecedora. Con su cara entristecida y demacrada. como si la furia del sol hubiera tostado esa piel curtida a la interperie. el que camina por todos los caminos hablando de paz. Ser tu seguidor fiel en donde mi presencia se requiera. le pareció pobre y descuidada. Los dos religiosos caminaron juntos en dirección a la multitud que se encontraba expectante. de tu aliento fresco para sentirse amados. El padre Bartoldy inclinó la cabeza y sin levantar la mirada dijo: -Es a tí Monseñor que te he buscado durante mucho tiempo. El padre Bartoldy. en la hermosura natural de las flores primaverales. Era el mismo Puerto y las mismas montañas que miraba a lo lejos.derecho de los pobres. en las ideas remozadas. Tu fe en mi palabra es la fe en el destino de los hombres oprimidos. Con sus sandalias de cuero cruzadas por dos hilos de pictigüa. humillados y marginados. tan sólo son un pretexto para esclavizarse entre hermanos. Aún así. Ella vive en el aire fresco de los campos verdes. que el amor nace y muere entre los hombres que comparten. Entonces el padre Bartoldy regresó a ver a la multitud que lo miraba. ella vive de los simple y cotidiano. querido hermano. carcomidos por unas ampollas insanas que le impedían caminar normalmente. La pobreza a veces tiene apariencias desgarradoras. de insignificante presentación. y que los valores morales del hombre. Las mujeres llevaban ropa larga y desgarrada. por otra parte. La presencia de El Pacificador. Sintió temor al observar esos rostros sucios y macilentos. Sus pies partidos laceraban enconados. El 162 . su mirada triste. que la realidad es un sueño que apenas puede ser comprendido. luego de recordar este pasaje de su vida. El padre Gaspar Bartoldy sintió una extraña sensación que bordeaba la inseguridad. -¡Que no te asuste nada. Le sacudió la sotana y le dijo: -La fe. y se encontró con rostros sucios y arrugados. el padre Bartoldy se dirigió al Pacificador y le dijo: -Dime Monseñor. Pero además percibió una extraña pestilencia que salía de no sé donde. El Pacificador sonrió ligeramente y le ayudo a levantarse. Pero a su vez. amor y justicia. en tus momentos difíciles y también cuando encuentre la aventura. mal oliente. y había visitado los lugares más recónditos. de los gestos pequeños pero amables. he escuchado tus palabras pero nunca he podido verte. pero salía y pululaba como un vapor que se expandía silenciosamente. en la ansiedad de alcanzar algo que aparentemente es prohibitivo. he sentido tu cariño pero jamás he visto tus manos. El Pacificador había caminado cientos de leguas a lo largo y ancho de la América hispánica. y había dejado su palabra sembrada en los campos donde los campesinos trabajaban miserablemente. hermano! –Continuó hablando el Pacificador-. He seguido tus huellas y nunca he podido encontrarte. Entonces el Pacificador le tomó suavemente de los hombros y le dijo: -Hermano. manos grandes y deformes. qué debo hacer para seguirte por la vida. sólo debes aprender que la vida se cultiva en los caminos. y acompañarte en las buenas y en las malas.

un sinfín de recuerdos le inundaron la cabeza y sintió que la vida se había agotado.la discusión de un hombre que se enfrentó a un Imperio. y se sentó en ella. -¿No has encontrado nada? Pero si yo caminé por estas tierras y canté misa en sus iglesias. como que quería decirle o no decirle algo. a lo alto. como que una extraña sensación le embargaba. -¡Tarquino! –Le gritó con una voz emocionada-. y en muchos casos expulsados… -Puede ser así. y fuimos insultados y maltratados por las autoridades. una sonrisa de pena y complacencia. hasta que finalmente llegaron a La Plaza Mayor que era el orgullo de la ciudad. y acompañé al Pacificador en sus discusiones más encarnizadas… y lo acompañé en sus comentarios más severos. El viaje había sido demasiado largo y ajetreado. En todo caso.mismo cielo nublado y las mismas aves que se descolgaban en el infinito. lleno de aventuras y pobreza. apenas alentados por la esperanza de conseguir algo para esa gente pobre. Puedo sentir claramente el espíritu atormentado de don Álvaro de Luna en la picota. y visité constantemente al obispo… y discutí con los encomenderos. y acercándose a fray Tarquino le dijo: -¿Pero cómo?…si yo viví en este lugar muchos años. El padre Bartoldy se desembarcó de la canoa. o algún registro en el Cabildo que diga que nosotros estuvimos por aquí y vivimos… -He conversado con algunas personas. y era la presencia del Pacificador en el colegio de San Teofrasto de la Magnífica. el Monasterio del Prado. Mira esas casas que engalanan el entorno. Luego pasaron el Puente Mayor y se dirigieron al centro. sólo los recuerdos eran capaces de devolvernos el aliento. pero aquí no les conoce nadie… Entristecido. la universidad. El Pacificador miró la ciudad de Vallisoletum y se sintió halagado. Se sentaron a orillas del río Pisuerga y descansaron. topó ligeramente el agua que besaba el borde y se frotó la cara. Se acercó a una pequeña canoa que estaba escondida en el muelle. Ven a topar esta agua fresca para que te calme ese calor intenso.. algo compungido y abrumado. Se volvió a frotar las manos con el agua y regresó a ver hacia arriba. Caminaron por La Calle de las Angustias en donde se dice que el rey Alfonso tenía su amante preferida. Y recordó aquel día en que llegaron ambos a San Teofrasto: descalzos.. Sí. lánguidos. siguieron por la calle del Empecinado. los suplicios de los cabecillas de las 163 . Padre. padre Bartoldy –Continuó fray Tarquino-. -¿Vagabundos deambulando?. En fin. era la misma agua que rociaba las mismas manos y la misma cara. la iglesia de San Pablo. La Colegiata de Dos Torres. -Esta es la plaza más hermosa de Castilla –Le dijo al padre Bartoldy hablándole al oído-. al lugar estrecho en donde se encontraba fray Tarquino. y que cuando esto sucedía. -He buscado y rebuscado su nombre en todos los archivos y no he encontrado nada – Recalcó fray Tarquino indignado. el padre Bartoldy recordó lo que llamó la gesta de mayor monta. Tan sólo comentan de dos vagabundos deambulando por los caminos de La Bendita. La había visitado varias veces y creía que en España no había una ciudad más hermosa: La iglesia de Nuestra Señora de La Antigua. -San Teofrasto -Dijo. pero ninguna da razón de su existencia. pero si nosotros fuimos quienes más luchamos por ellos. No saben quién es usted y mucho menos quién soy yo. el Palacio de Pimentel. se paró en su delante y le dijo: -En la Diócesis de Caña Brava no quieren recibirnos. Pero de todas maneras debe haber alguien que recuerde nuestro nombre. Fray Tarquino le miró con una sonrisa retraída.

El Pacificador no dijo nada y le dio unas palmadas en la espalda. Las cuatro entradas que permitían el acceso. Es por eso que decidió ingresar a la orden de los dominicos. También recordó la Plaza de Bruselas. en que vagaban las almas infelices de los condenados. y derecho canónico. meditabundo. lo que más le gustó fue ese ambiente de señorío que tenían las fachadas. El Pacificador también observó detenidamente las casas que rodeaban La Plaza Mayor. y ese tétrico silencio de medio noche. El pensamiento supremo al servicio de las ideas del hombre. Pero 164 . sin embargo. El padre Bartoldy se quedó contemplando una a una las casas de la plaza y caminó lentamente a su alrededor. le habían hecho más fuerte en sus propósitos y más pragmático. Era la defensa de los derechos de los más necesitados. sus fracasos le habían enseñado y fortalecido. El Pacificador suspiró profundamente y se sumergió en sus meditaciones profundas que siempre practicaba. El Pacificador nuevamente levantó su vista al cielo y se sentó en la acera que bordeaba la vieja plaza. teología. Nuevamente el concepto de Dios volvió a su memoria. Pensaba que sólo el pensamiento alejaba a los hombres de las malas intenciones. una elegante arquitectura barroca engalanada con los detalles de las fachadas. por los muchachos que caminaban haciendo sus rondallas. sobre todo por la naturaleza de los acontecimientos que albergaban. el día en que recibió la autorización de La Corona para crear encomiendas sin esclavitud ni explotación. la única forma que encontraban para normar la vida. La muerte sí. -Hemos de afrontar la realidad con la misma entereza que hemos enfrentado todos los actos de nuestra vida –Le dijo tomándole de la mano-. trataba de ocultarla disimuladamente. A su lado permanecía el padre Bartoldy: silencioso. Que sea lo que Dios disponga. Filosofía llamaba a esto el Pacificador. El destino nos lleva al real acontecimiento. se adentró en sí mismo e inició su reflexión especulativa. acumular especulaciones para sembrar inquietudes apenas descifrables. por las damas tapadas que coqueteaban a los hombres donjuanescos. Era una plaza españolísima en esencia. sus colores. y que en ese momento se materializaría todos sus anhelos y frustraciones sufridas. porque ellos habían adoptado una idea de conducta en defensa de los indios desprotegidos. sobre todo por la picota y los cadalsos que se montaban en cada circunstancia. En realidad. En fin. Y nuevamente se ensimismó y continuó haciendo reflexiones sobre sus estudios de filosofía. todas las plazas europeas tenían algo de similares y distintas. Pero en esta ocasión. y les permitía llegar a ser ellos mismos. ratificando con su laconismo el temor que sentía al tener que enfrentarse a un cuerpo colegiado de curas. Su sonrisa leve delataba sus temores. los autos de fe condenando a judíos y moriscos.Comunas de Castilla. la arquitectura. eran apenas distinguibles entre la continuidad arquitectónica. Esta plaza era famosa por los duendes que albergaba por las noches. entender sus inquietudes a profundidad. entenderse y valorar todos los aspectos de la vida. en dónde había conocido por primera vez al rey de España. el aire de vivencia diaria y la historia que se podía sentir a cada paso. la figura que imperaba en los ámbitos del quehacer social y político. Siendo así. sólo le vino a la memoria sus entrañables recuerdos: la primera vez que vio a unos indios indefensos en los grandes salones del rey de España (se decía que los trajo Portocarrero). Creía que en verdad la hora decisiva había llegado. -La hora final nos ha llegado –Le comentó al Pacificador arreglándose el hábito-.

Dios debía convertirse en el salvador de los indios o en opresor de los mismos. -Así es Señor –Le respondió fray Gaspar Bartoldy-. Luego. apenas han sido escuchadas… -Es hora de dirigirnos al colegio –Le dijo Gaspar al Pacificador con una sonrisa en los labios-. Existía un pequeño desnivel en donde los visitantes exponían sus inquietudes. se ha hecho muchas cosas arbitrariamente. -Sí. Y los dos religiosos se dirigieron al colegio de San Teofrasto. Ese es Torquemada el asesino. En el interior de la sala principal de San Teofrasto. En su rostro se reflejaba un gesto de pesadumbre y nostalgia. El padre Bartoldy movió ligeramente la cabeza y aceptó las opiniones.. con prédicas del evangelio.. En la parte superior de la sala. Pensó que aquel cura no tenía la menor idea de lo que realmente le interesaba a La Corona. Pensó en ese momento que las Nuevas Leyes habían sido un saludo a la ineficiencia. no era más que una horrenda porquería. un lugar en donde los indios vivían su realidad más lacerante. Sin embargo.y muchos hombres cortados sus manos. sin embargo. sin decir una palabra. lleno de crueldad y fanatismo. sin embargo. La verdad no he podido olvidar nunca el hecho de Cota. el Pacificador decidió que bregaría por el derecho de los indios en su propia tierra. volvió a recordar los continuos intentos por demostrar que la colonización podía darse en términos racionales. un grupo de religiosos le esperaban. Junto a él permanecían los retratos de los religiosos que se consideraban adalides de La Santa Inquisición. -Mira Gaspar –Le dijo al oído-.a las mujeres y niños se les cortó las narices. se rió intensamente y se rascó con desenfado la barriga.. creía que la vida del ser humano no valía nada y que la muerte de los hombres era necesaria para dar fuerza al catolicismo.ahora. El Pacificador se adelantó y subió las gradas que llevaban a la entrada principal. algo se había querido hacer con los indios y los encomenderos. Viajó incansablemente de un lugar a otro y se radicó en Chapuré. con mucha piedad y votos de pobreza. Se quedó meditando por un momento y continuó caminando hasta pararse en la puerta.. Él había estado alguna vez en San Teofrasto pero nunca imaginó que volvería en el ocaso de su vida. Se levantó ligeramente la capucha y respiró profundamente. el Pacificador miró al otro lado y encontró otro cuadro al que señaló con el dedo: 165 . Sabía en el fondo que se iba a enfrentar a la parte filosófica y paradigmática del poder constituido. En todo caso. Ese fue un pretexto para escribir algunos libros. -Gaspar –Le dijo al padre Bartoldy tomándole del brazo-. con programas de colonización adecuada. Es por eso que había escrito sus historias de las indias. Sea la voluntad de Dios quien guíe nuestro camino. vuestras denuncias apenas si han sido escuchadas. al desconocimiento de la realidad imperante. cuando el príncipe Felipe leyó aquellos manuscritos. que a su vez era penumbroso y pesado. donde los hombres apenas si entendía el horror del mundo en que vivían. allá. en donde la injusticia había afincado su residencia irreducible. Cuando supo que sus manuscritos no habían sido tomados en cuenta por la Corona. realizar denuncias a la conciencia religiosa. fray Bartoldy le acompañaba silencioso y trémulo. un retrato de Torquemada presidía el ambiente. hablar de la piedad y la solidaridad humana. y lo que había pensado y dicho Vitoria. las apologías del derecho natural y de gentes. A su costado. cuando caciques y principales fueron despedazados por los perros.

su Señoría… soy el mismo –Le respondió el Pacificador. Reverendo Fraile. respeto y solidaridad. tratando de apreciar hasta el último detalle. Estamos llenos de dogmas. dijo: -Gaspar. En esa situación. nada sería más grato para ellos que deshacerse de nosotros –Respondió el Pacificador tomándose de la mejilla. Y fray Gaspar Bartoldy se puso a mirar los rostros de los religiosos que estaban sentados en la parte superior. Bajó la mirada lentamente y tomándole de la mano al padre Bartoldy. Denunció los excesos de La Inquisición como nosotros hacemos con los encomenderos. Luego. en el respeto a sus creencias. estaba más abajo que los religiosos que lo miraban con gran indiferencia. has cuestionado el orden vertical con que Dios ha estructurado el mundo -Continuó diciendo el Cardenal.-Ese es Diego de Deza –Dijo-. El Pacificador se quedó contemplando uno a uno los cuadros mencionados. sin parpadear ni decir una sola palabra… sin provocar el menor ruido. El dogma es una esperanza ciega que alienta al espíritu y obnubila el entendimiento. incapaces de ser entendidos por los naturales. el cura que institucionalizó la persecución a los que él consideraba herejes y relapsos: ejecutor de las salas del secreto. el Pacificador continuó caminando y bajó las gradas hasta llegar al centro de la sala. son seres irracionales y cobardes que deben ser tratados como tales. las confiscaciones arbitrarias. que en realidad los indios no tienen alma ni espíritu. cuadros de la Santísima Trinidad y La Virgen María. Rechazo los dogmas y sofismas… me revelo en contra de la irracionalidad del pensamiento religioso… pues debemos entender que la fe se torna beligerante cuanto no entiende otra forma de concebir el mundo. Sólo así se puede entender que hayamos asumido como verdad lo que la simple razón desautoriza. -¡Tú debes ser aquel fraile que anda pregonando ideas raras y contrarias a la Corona de España! –Le dijo el Cardenal con una voz grave y pausada. El Pacificador. Los dogmas son abstracciones elaboradas del pensamiento humano. dio algunos pasos hasta colocarse frente a éste: -Los dogmas que nos ha legado la religión católica. -Ese es Talavera. el cura más humano de todos. son incompatibles con la razón humana –Le dijo hablando firmemente-. has vulnerado los cimientos de La Iglesia Católica. Hombre de mal al servicio de la maldad perpetua. -Sí. Por el otro lado se descolgaban retratos de reyes y abades. casi inmóviles. hemos llegado a la cueva de los mercaderes. -¿Y ese que está al otro lado? –Preguntó el padre Bartoldy señalando con su quijada. -Has roto varios dogmas de fe que apuntalan la religión católica. y que la conversión religiosa se debía dar dentro de un marco de comprensión. cuadros del purgatorio imaginado magistralmente por Dante Alighieri. -El que debe entender eres tú. Su 166 . creemos que nuestra realidad cambiará por el simple hecho de desapegarnos de la realidad y el sentido común. Pensaba que no se debía hablar mal de nadie. -Sí. los tribunales del abuso. Hombre humilde y sencillo que creyó en el hombre. -Nada les causaría más placer que mandarnos a una picota –Le comentó al Pacificador que estaba distraído. Los dogmas de nuestra religión han fanatizado a los encomenderos y los ha hecho más crueles y explotadores. ni utilizar mal el tiempo.

-¿O sea que cuestionas nuestra manera de entender y practicar la moral y las virtudes? Preguntó el Cardenal algo intrigado. -San Gregorio Magno era un moralista práctico. Pues es una obligación nuestra el civilizarles… cristianizarles. pero no. Los pueblos pierden su destino cuando han perdido su normativa ética. Los indígenas son hombres dotados de inteligencia. poseedores de sentimientos sanos y bondadosos. La razón de Dios es un asunto de racionalidad espiritual. podríamos hablar de que han fortalecido su ética. Es la sociedad la que dicta su moral y diseña su ética. Un gobernante sin virtud es un corruptor incorregible. acude a la especulación filosófica. Primitivos que sobreviven en la naturaleza. -Pero si esos indios son seres sin Dios y practican la idolatría –Insistió fray Ginés poniéndose de pie.. Ellos tienen su propia forma de entender el concepto de Dios. idolatría y pecados nos obliga a tutelarlos –Dijo fray Ginés levantando su voz ligeramente. no conocen la civilización ni el pensamiento universal. cuando son pusilánimes con sus debilidades. su Señoría –Respondió el Pacificador-. también espíritu. El alma permite al hombre ser más noble y sublime.. pensante. permisivos con sus defectos. El espíritu de los pueblos muere cuando estos han perdido el sentido de su historia. real y convincente -Continuó el Pacificador-. a la cual asiste un pensamiento imaginativo. Ninguna moral es fija pero obedece a reglas predeterminadas. -Casiodoro defendía la espiritualidad del alma –Continuó el Pacificador-. La contemplación es el cultivo del espíritu y la única manera de entender a Dios. decís barbaridades –Replicó fray Ginés con un gesto de arrogancia-. Alma sí. Nosotros nos preguntamos: ¿En qué consiste esa moral práctica?. La relatividad moral nace de la naturaleza cambiante del hombre. o su espíritu se ha apagado tras la sombra del sometimiento. -Sí. luego. -¿Acaso defendeis a seres sin alma y sin virtudes… adoradores de dioses infernales? – Preguntó el Cardenal. La moral práctica nace de la vivencia diaria y del ordenamiento social propio de los pueblos. -Ahh. son sus hombres los que tienen la libertad para actuar dentro de esos linderos. La virtud es una imagen ética de las personas. alma y espíritu. ellos han dejado que nosotros perturbemos su destino y cambiemos forma de ser y entender la vida. conformistas con sus propósitos. un espíritu sin alma es un rayo sin destino. sus creencias y sus ritos. La contemplación es el fundamento del saber abstracto. la intuición es la forma de conocimiento natural. dos armas indispensables para su existencia. Son Salvajes sin virtudes ni reglas morales. Un pueblo virtuoso es aquel que lucha por sus ideas y cultiva sus propias virtudes… Si los indios lucharan contra sus opresores. La falsa moral del poder pretende hacernos creer que lo que dice el gobernante es la suprema verdad y eso no es así. -Cuando el hombre no atina a explicarse lo racionalmente comprensible –Continuó el Pacificador-. 167 . Todo lo que es divinidad implica una especulación infinita. teneis una forma mezquina de entender la moral y las virtudes. Un alma sin espíritu es un anhelo sin esperanza. el espíritu le da vida y esperanza en el futuro.inferioridad. Nuestra religión perturba en ellos su mundo espiritual. la fe. ¿Qué puede ser un hombre y un pueblo sin alma y sin espíritu? El espíritu es energía e inteligencia. equilibrado y equitativo.

-¿O sea que decís que ellos son seres espirituales iguales o superiores a nosotros? – Preguntó el Cardenal indignado. le dijo: -Aristóteles ha dicho que existe la esclavitud natural y que los hombres inferiores deben ser amparados por los superiores. comprensiva y no opresora. -Yo no sé su Señoría –Respondió el Pacificador-. en dirección a planos superiores creados por la abstracción y la imaginación infinita. Una religión ante todo debe ser liberadora. porque el espíritu en realidad es el desprendimiento del yo. Vosotros como religiosos habeis perdido el amor y la piedad que debíais tener como cristianos y os ha vencido la ansiedad por el lucro y el poder. Debemos volver nuestros ojos a la naturaleza y al hombre. -No su Señoría –Dijo el Pacificador sin parpadear un instante-. estos se afianzan con el cosmos infinito. La unión física y metafísica de su mundo. El Cardenal se levantó de su asiento y sacándose la gorra la colocó a un costado. Luego caminó en dirección a la sala y les miró de pies a cabeza a los dos religiosos. porque todo aquello que atropella la dignidad del hombre. y la fe de los religiosos debe llevarlos hasta el martirio fecundo. pero entiendo que ellos son hombres esencialmente terrenales. pues el verdadero religioso debe abandonar las riquezas para dedicarse a convertir a los infieles y herejes. Todo aquello que hemos conquistado ha sido con sacrificio. y entenderemos que éste último debe ser el principio y el final de nuestros actos. La única manera de amar a Dios es mediante la fe y la mística.. diciendo: -¿Decís que nosotros somos malos seguidores de Cristo? ¿Qué somos unos simples fariseos que solo buscamos el bien material? -Sí. y a su vez. es una conjunción natural creada por su inteligencia. no merecer ser ni existir. -¿Debemos entender que la irracionalidad es esencialmente de nuestra parte? –Preguntó fray Ginés tomando un libro entre sus manos. Sin este empate espiritual. son seres dotados de muchas virtudes y principios. -Creo que sí –Respondió el Pacificador-. Lo físico y metafísico forman una sola realidad llamada Nuevo Mundo. La mayor parte habeis adquirido con fuerza. La naturaleza debe ser el objeto de nuestra preocupación constante.-El alma y la virtud son elementos esenciales de la vida –Respondió el Pacificador-. Hace tiempo que La Iglesia olvidó su cometido. Nuestra religión y los encomenderos han usado procedimientos irracionales para estructurar un mundo supuestamente racional. El Cardenal se puso cara a cara con el Pacificador y mirándole a los ojos. una virtud moral y una vitalidad existencial importante. espiritualmente universales. engaño. Las cosas que se adquieren de esa manera siempre encuentran un mal final. Un pueblo próspero se sustenta en un alma grande. El hombre debe desprenderse de los bienes terrenales. La realidad es un inmenso vestigio de la existencia de un Ser Supremo… Estos hombres a los cuales llamais indios. su mundo carecería de armonía. Este equilibrio espiritual es el que le permite al ser estar identificado consigo mismo y con el universo. El mundo está lógica 168 . y purificarse en el ejercicio de la virtud hasta alcanzar el ser total y la paz trascendental. La paz trascendental es aquella que armoniza el cuerpo con el espíritu. concurrentemente morales. atropello y mala fe. de mucha espiritualidad y exuberante religiosidad. y nosotros hemos acudido a él para darle orden y sentido a nuestras posesiones. La conversión de los hombres debe darse con amor. sudor y muerte.. su Señoría –Afirmó el Pacificador-. Los religiosos no deben apelar sólo a la razón y al entendimiento.

-¿Estais consciente que ofendeis a Dios cuando dais esos pronunciamientos? –Insistió el Cardenal. de la justicia o la mentira. Desgraciadamente nuestra Iglesia odia todo aquello que se llama razón y libertad. Pues él entendía que el bien era una virtud creada por el hombre. El hombre vive por su pensamiento. -Sí. La inmortalidad no existe porque tampoco 169 . No existe por su propia naturaleza sino por la naturaleza del hombre. No podemos permitir que un fraile hable de esa manera delante de la autoridad. la justicia y la verdad… debemos enseñarles. resucitaremos y seremos juzgados en el Juicio Final –Enfatizó el Cardenal. El Pacificador puso sus manos entrecruzadas y caminó de un lado para el otro tratando de guardar ecuanimidad. -Nada es inmortal en el universo –Dijo-. -La esencia del hombre es la vida y no sólo su existencia –Continuó el Pacificador-. La idolatría es la religión de los indios y debe ser respetada. La verdad es tan relativa como el hombre quiera percibirla. afianzó su religiosidad. simplemente las cosas se prolongan en el tiempo y el espacio. Un mundo sin Dios sería incomprensible y un Dios sin mundo. El Pacificador regresó a verle al padre Ginés y lleno de paciencia se acercó al estrado y le dijo: -San Víctor creía que el bien. por lo tanto. que la idolatría de los indios puede ser tolerable? –Preguntó el padre Ginés con un gesto de intolerancia. ni deben existir hombres superiores ni inferiores.y coherentemente diseñado. Debemos recordar que un día moriremos y rendiremos cuentas a nuestro Padre Celestial. -¡Blasfemia… este hombre está vociferando en contra de La Religión Católica! –Dijo el padre Ginés aproximándose al Cardenal-. la justicia y la verdad dependían de la voluntad de Dios. -¡No! –Enfatizó el Cardenal montando en cólera-. La naturaleza no entiende de conceptos del bien o la bondad. es el primer sentimiento que domesticó su conducta. inconcebible. -Hemos debido vivir tanto tiempo para escuchar tanta insolencia –Comentó el padre Ginés tomándose de la frente-. Dios es todo aquello que inspira seguridad. Somos nosotros los que hemos perturbado y seguimos perturbando a esos seres humanos indefensos. porque ese es su mundo interior. -¡Sí. los hombres estamos facultados a creer en cualquier Dios que a bien tengamos. redención y esperanza. sin inmutarse por los comentarios: -Pues el sentido religioso del hombre –Prosiguió-. Los ídolos son los dioses interiores que afloran en nuestras manifestaciones diarias. -¿Qué tratais de decir. la fe. La inmortalidad es un concepto que refleja nuestro temor a la muerte y nuestra necesidad interior de no extinguirnos.. Y nosotros hemos llegado a ellos llenos de injusticia. El Pacificador se mantuvo firme e inmóvil. La esclavitud no es un estado natural del hombre. No vive esencialmente por Dios.. El padre Ginés desde su estrado aprovechó la situación para enfatizar sus criterios: -Estos hombres no saben lo que es el bien. No se puede permitir tamaña iniquidad. Tampoco ella entiende de los valores porque estos son un invento de las sociedades. por sus sentidos que interpretan la realidad de las cosas. Sin la parte humana sería inconcebible una religión aceptable. su Señoría –Respondió el Pacificador-. mentira y maldad.

El conocimiento es identidad.existe la muerte. tratamos en toda instancia de ser racionales y poner las cosas en orden. y analizar es entender la esencia de las cosas. la soberanía yace oculta en su copioso saber. 170 . es más. -La racionalidad que se practica en las colonias. los retratos se volvieron más oscuros y siniestros. pues el conocimiento es infinito y progresivamente distante a su intento de alcanzarlo. -Pero hermano –Replicó el padre Ginés-. como si ellos tuvieran vida. ningún pueblo puede detentar su soberanía sobre las bases endebles de la ignorancia. -Debemos ser hombres sabios y prudentes –Manifestó hablando lentamente-. es que no se conoce a sí mismo. Simplemente somos seres en permanente proceso de transición y cambio continuo de estado material. Sentido común hermanos. En esa instancia. en su identidad y su necesidad impostergable de salvaguardar sus derechos. como si hubieran adquirido movimiento. Es el criterio de hombres superiores e inferiores. -Así es su Señoría –Respondió el Pacificador caminando lentamente-. Sabiduría y conocimiento. La duda viene a nosotros. pues conocer es entender el origen y la razón de las cosas. Aristóteles nos ha dicho que el sentido común es el método ideal para entender la vida. por lo tanto. no puede ser! –Dijo el Cardenal exaltándose desmesuradamente-. Al mirar eso el Cardenal se quedó absorto. es imposible pensar que la justicia social se haya iniciado. las puertas se abrían y cerraban. Los religiosos se movían de un lado para el otro. Los religiosos se quedaron inmóviles y absortos. el Cristo ubicado en la entrada dio la idea de moverse lentamente. -¡No. El yo espiritual equivale a decir un hombre trascendental. El ambiente en la sala del colegio de San Teofrasto se puso polémico y candente. nadie dijo nada. Detrás de las sillas de los religiosos. Los cirios que iluminaban los costados de la sala. las ventanas se agitaban. saber entender hasta que punto uno puede comprender lo ininteligible. como si una ola de temor hubiera invadido el ambiente. daban la impresión de titilar continuamente. Tomó la gorra ente sus manos y se colocó con disimulo. es saber que uno puede estar equivocado. Como pueblo nunca hemos llegado a manejar una racionalidad certera. La sabiduría es una de las cualidades de los hombres superiores. no sabe quién verdaderamente es… quién fue y quién será. Esperó un momento y subió nuevamente al lugar desde dónde presidía la reunión. cuando juzgamos si nuestra actuación política y social ha sido la más acertada. El problema real de nuestro pueblo. La lógica de Aristóteles se llama analítica. Tener sentido común. un pueblo no sabe cuál será su destino ni lo perseguirá. Nadie nos puede decir lo que tenemos que hacer. el menos común de los sentidos.que somos nosotros quienes tenemos el poder. como si una fuerza extraña los soplara. es la racionalidad del más fuerte –Dijo el Pacificador levantando la cabeza-. pero que la duda le genera soluciones. Desconociendo su verdadera identidad. -Te recuerdo hermano –Dijo el Cardenal interrumpiéndole. hombres con derechos y sin derechos. Ahora resulta que no existe la inmortalidad ni la muerte… ¿Acaso ya no existe Dios? -Debemos caminar al concepto del hombre como un ser total y alejarnos del concepto de Dios como una totalidad –Continuó el Pacificador-. hombres nacidos para dominar y dominados. Sin un adecuado ejercicio político de quienes nos gobiernan. y quien no se conoce a sí mismo.

yo soy un corrupto por sumisión. La teoría de la contaminación racial y cultural. Cuando no existe la menor idea de vivir en derecho. -¿Acaso llamas corrupta a la administración de su Majestad? –Preguntó el Cardenal exaltado. reina la tiranía y campea la injusticia. La corrupción es una enfermedad social inherente al espíritu general de la nación. El hombre sólo puede amar aquello que es capaz de comprender… Y como iba diciendo. ha sido la máxima expresión del racismo e intolerancia humana. cuando el trabajo es debidamente retribuido. Nuestra religión se aterrorizó con el pensamiento maquiavélico y lo condenó en el Index. abusivo y pierde el respeto por el pueblo y sus instituciones. decadente. disciplinado. a la pobreza. sigue siendo una víctima del desacato. cualquier forma de tolerancia es un sometimiento. en todo caso. el poder sin la racionalización de su fuerza se convierte en tiranía. Es una verdadera ignominia. Los pueblos deben saber diferenciar el límite de su tolerancia. No hay peor violación del derecho que el engaño. pero lo que a nosotros nos interesa es buscar la mejor manera de estructurar nuestras colonias y cómo mantener el poder en ellas –Replicó el padre Ginés. La ley y la autoridad se convierten en cómplices de la injusticia. ha sido quien mejor ha aplicado sus preceptos. -Ah. La relatividad de la moral es el espacio ideal de los corruptos. El rey vende los cargos administrativos. cuando siente la necesidad de cumplir con el deber. cuando la gente tiene el sentido de la productividad. pues su crueldad se hace inhumana aunque se lo aplique en forma mesurada. pero en realidad. trabajador. el indio. al cinismo social que termina en el oprobio. El Pacificador se quedó meditando por un momento y mirándole al Cardenal dijo: -El poder sin ética. No hay pueblo más corrupto que aquel que vive de una justicia relativa. Si me vuelven a decir: “Las órdenes se acatan pero no se cumplen”. 171 . soy corrupto por incumplimiento de la ley. La contraposición al poder es la base de un gobierno justo. ni peor respuesta a la verdad que la omisión. es un arma mortal que avasalla a los pueblos dejándolos en la indefensión. Todo autoritarismo es corrupción. próspero. y por lo tanto. El poder es una fuerza fragmentada que se une para defender sus intereses. -Sí. Si me dicen a mí: “Obedece humildemente y no des que decir a la autoridad”. Nosotros no somos nadie para cuestionar sus potestades! El Pacificador sonrió con un gesto de tristeza y dijo: -En donde el poder político se ejerce sin ninguna oposición.-¿Acaso decís que somos incapaces de entender lo que pasa en el Nuevo Mundo? –Le preguntó el padre Ginés al Pacificador. se institucionaliza la corrupción. -Los pueblos corruptos forman círculos vicios que los lleva al retrazo. pero lo que dice este hombre es intolerable –Insistió el Cardenal ventilándose la cara con un abanico-. el poder terrenal para ejercer libremente su sabia voluntad. El Cardenal se volvió furioso hacia el Pacificador y le dijo: -¡Dios le ha dado a nuestro Rey. Un pueblo es honesto cuando sus hombres son honestos. Es detestable la corrupción de la Iglesia y la Corona. hermano. su Señoría. la moral pública se encuentra pervertida. con autoridades inescrupulosas y leyes discrecionales. Las autoridades coloniales no gobiernan con una corrupción desmesurada. -Sí. tanto del que manda como del que se somete. sois incapaces de comprender lo que sucede en el Nuevo Mundo – Respondió el Pacificador mirándole fijamente-. El poder absoluto finalmente se torna retrógrado. En donde no existe la idea de administrar justicia. no existe el menor sentido de respeto al ser humano.

Cuando un gobernante es tolerante. el poder siempre debe ser cuestionado para ser equilibrado. cuando un pueblo es tolerante hay esclavitud. -La historia de la humanidad es una secuela interminable de crímenes. para el hombre el futuro es una imaginación expectante. cobardía y obsesión.-Sí. un voz clamando en el desierto. Nunca hemos sido más grandes y poderosos –Dijo el padre Ginés convencido de sus palabras. Las ideas nuevas no confrontan con los viejos pensamientos. sin embargo. porque cualquier desequilibrio le induce a la arbitrariedad. La historia no tiene un sentido definido sino que busca su curso en la actitud social. es que debemos honrar el momento histórico que vive España. es una ignominia –Respondió el Pacificador-. Sócrates nos habló de la libertad sin trabas. Milton santificó la libertad de palabra… nosotros defendemos el criterio de la libertad total. El espíritu libertario debe ser el espíritu natural del hombre frente a todas las circunstancias. cada época nace y muere con sus propias desventuras. por lo tanto. La tolerancia debe ser una cualidad exclusiva de los gobernantes pero jamás de los pueblos. 172 . -Hermano. Lutero reforzó la idea de la libertad de conciencia. pero a veces vivir en el absurdo es una forma alternativa de protestar contra la vida… El hombre es conservador por naturaleza. Un pueblo tiene derecho a disolver la sociedad cuando sus gobernantes no representan sus intereses y lo pretenden someter. La libertad es un resultante de un pacto entre el gobierno y la sociedad. pues esta no pertenece a los llanos infinitos de la naturaleza y obedece a un nivel más elevado de abstracción. Entre la imaginería y la desesperanza. ama la costumbre y la tranquilidad. aquella que buscaba la forma de justificar ante el hombre lo que no tenía sentido frente a Dios ni a la historia. Eso nos hace conformistas. el pasado una memoria relativa. La violencia es consustancial a la naturaleza del hombre y la historia. la libertad absoluta no existe. Sin embargo. hay virtud. La libertad es enteramente conciencia. que no se ama. Se necesita nuevos hombres para afrontar viejas ideas. pero en general. -Ningún hombre debe ser vasallo de ningún otro –Respondió el Pacificador serenamente-. que no vive. todos estos esta destinados a fenecer. Detesta los cambios que considera innecesarios. -¿Ahh. La historia es una secuela de eventos que buscan continuidad. A diferencia de los demás animales. pero qué dice este hombre en el que veo reina la locura? ¡Los hombres somos vasallos de la voluntad del Rey y de La Iglesia! -Dijo el padre Ginés alborotado. La libertad muere en donde termina la conciencia. Se sentó a un costado de la sala y se puso la mano en la mejilla. sino con las actuales costumbres y maneras de vivir… Todo hombre debe sentirse parte viva de su tiempo. El ser humano disfruta con el profundo vacío de la irrealidad. un barco anclado en su puerto. Un pueblo que no reclama. creció en él un sentimiento de odio y repudio a todo aquello que significaba religiosidad intrascendente. Un hombre sin libertad es una gaviota sin alas. Cada época cuenta su aventura. En la esclavitud hay una extraña mezcla de paz. Sintió que éste era el acto más infructuoso de su vida y no merecía ni siquiera ser escuchado. que vive en el absurdo. el Pacificador habló incansablemente tratando de convencer a los religiosos realistas. Ningún hombre debe ser privado de su libertad sin la aplicación de la respectiva ley o juzgamiento por sus iguales. El padre Bartoldy escuchó detenidamente y pensó que aquel viaje no había servido para nada. es un pueblo que no existe. donde no hay conciencia no existe libertad. aventuras. es dinámica frente a la realidad. La decadencia es una parte esencial de los procesos sociales. el presente una realidad sin dimensiones. y arbitrariedades –Respondió el Pacificador-. Así.

Luego de rascarse varias veces la cabeza. se reflejaba en las cosas mal hechas que muchas veces las daba contra el suelo. o los labios carnosos de la señora Cleotilde de la Vega. en las bodegas inmensas que guardaban las vituallas. Ir hasta el fin de la calle y mirar las cruces con indiferencia. Había aprendido a vivir y compartir con ella hasta en los momentos más minúsculos. en el mal genio con que trataba a las personas. Esa era la vida monótona que había aprendido en los monasterios. simplemente caminar y caminar y olvidarse de aquello que había aprendido en el convento. allí había jurado don Felipe II. ser el máximo defensor de la Corona y la fe cristiana. una verdadera razón a su existencia. y encontrar nuevos misterios en el silencio oculto de los cuartos. entre el Convento de los Franciscanos y las Madres Descalzas. Pero además. Pensó que La Iglesia le había privado de lo que realmente había dado sentido a su vida y lo había hecho feliz y realizado. En alguna ocasión. Había ocasiones en que no sabía si era de día o de noche. Permaneció junto a la cruz en la que se decía que el rey Sancho le había declarado su amor a doña Sebastiana de la Cueva. taciturno…amargado. Caminó en dirección al Puente Viejo y se mantuvo esperando hasta que las cosas terminaran. a confiarle todos sus secretos y a pedirle penitencia por lo que ella sabía o callaba. a sentirse solo y desdichado. la amargura era una vieja compañera que le había acompañado en las buenas y en las malas. ese sentimiento ruin que siempre acudía a él cuando estaba consternado. en sus movimientos bruscos. porque en muchas ocasiones no lograba distinguir entre la alegría y la monotonía. El padre Bartoldy se tomó del pelo y se sentó en las Cinco Esquinas. Para él. huir de todo aquello que se llame iglesias. en los momentos de dolor y alegría. Mientras tanto El Pacificador se subió a la parte más alta de la sala y desde allí miró desafiante y dijo: 173 . a conversar intensamente. respiraba tan quedito como nada y se movía tan estrechamente que daba la impresión que no existía. Comía poco y dormía menos. Sin embargo. y se reflejaba en su cara. se había acostumbrado a no cambiar de genio ni temperamento. Esas eran cosas que daban entusiasmo de su vida. Los hombres de La Corte eran personas que estaban diseñados para el servilismo y el beneficio propio. decidió salir del colegio de San Teofrasto y vagar sin rumbo alguno. y no para la trascendencia que implicaba analizar el curso de la historia. Luego de esperar con desencanto. Esa cruz era famosa porque en ese lugar se arrepentían los relapsos y allí se había ejecutado a los últimos herejes visigodos. Por un momento se dejó inundar de la amargura. Recordó su vida ordinaria llena de lujuria y satisfacciones plenas: poseer a la madre superiora de las Bethemitas. la llegada del algo que debía animarle y sacarle de su estado de tristeza. la amargura no guardaba sus secretos porque solía aflorar en los momentos menos oportunos. lo que es más. apenas si se aseaba alguna cosa. Creyó que cualquier intento de cambiar el curso de las cosas era vano e inoficioso. y se había acostumbrado también a vivir en la oscuridad de las celdas. el padre Bartoldy permaneció encerrado durante ocho días. y en él aprendió a controlar sus impulsos y a entender que la oscuridad era un estado natural y necesario del hombre. uno de los tantos amores de su juventud agitada. el padre Bartoldy decidió que no esperaría más y se iría de aquella ciudad hospitalaria. a tomar las cosas del mismo modo con que las recibía. o las nalgas pronunciadas de la madre Eufemia.

Los mismos reyes no han cumplido sus tratados. pues si no sirve para esto. una nación es un componente social en busca permanente de un sentido propio. es la cultura de los hombres la que garantiza sus derechos. en ella se finca la armonía social. “Debemos arrodillarnos ante la ley para no tener que arrodillarnos ante el tirano”. -¿Pretendes decirnos que esos pueblos salvajes pueden gobernarse solos? –Preguntó el Cardenal intrigado. Y el Cardenal lleno de indignación le dijo: -¡Para nosotros el derecho y la justicia es una gracia de rey! -Las sociedades prósperas tienen hombres respetuosos de la ley –Continuó el Pacificador. La aniquilación del indio americano. Las leyes debían ser sabias y los hombres sometidos a sus rectos dictados. la ley ha sido un reflejo de la voluntad de quien detenta el poder. No tiene sentido tener una buena normativa y no cumplirla. En última instancia. Las Siete Partidas castellanas determinaron que la posesión estaba limitada por la ocupación y el uso. la gente no la respetó nunca. -Sí. Los romanos eran hombres respetuosos del derecho. los ingleses nos enseñaron que el derecho era una propiedad y no una dádiva. -Sin un espíritu de libertad. el hombre carece de los demás derechos. y creían que la ley era una convención que obligaba a realizar cosas en contra de la propia naturaleza. pero en última instancia. pero esto tan sólo ha sido una trampa. y la disimulación vergonzosa del incumplimiento. La supresión del derecho es la verdadera conquista del opresor. Un pueblo debe tener confianza en sus leyes y en sus magistrados. -En el Nuevo Mundo. el desconocimiento o archivo de la norma. Nunca se cumplió la disposición real de que los indios fueran libres y bien tratados. La ley es el único instrumento viable para la convivencia social. -¿Leyes justas? ¿De qué cosa me estais hablando? –Preguntó el padre Ginés. -La idea fundamental de nuestras leyes. -¿Y qué hay de malo en nuestra forma de tratar y evangelizar a los indios? -Preguntó el padre Ginés preocupado. ni con la exigencia de darles una buena alimentación. -De aquellas que dignifican al hombre –Respondió el Pacificador-. Una sociedad organizada no garantiza necesariamente el derecho de los hombres. el principio de res nullius ha permitido el despojo de las tierras a los indios – Prosiguió el Conquistador-. La pastoral de las órdenes religiosas ha sido un 174 . Es la libertad la que da sentido a todas sus acciones. Es una sociedad educada dentro del desprecio a la ley. La ley debe servir para crear la solidaridad humana y no fomentar la disociación de la misma. Un pueblo para llamarse tal. En una sociedad nada cambia sin derechos y el primer derecho de un pueblo es hacer sus propias leyes y crear su justicia. ha sido justificar nuestra posesión sobre las personas y tierras del Nuevo Mundo –Dijo el Cardenal serenamente. Quien no entiende el derecho como una propiedad esta expuesto a perderlo. La ley debe nacer del mismo pueblo y propender a alcanzar el bien común. debe evolucionar en tal sentido. mantenía el orden. Siendo extraña y ajena la legislación. no tiene razón de ser. pues la libertad del espíritu constituye la esencia del hombre. se ha dado el proceso religioso más vergonzante de la historia – Respondió el Pacificador muy pausado-. Siendo así. Ha sido la desobediencia la respuesta hipócrita de los colonizadores: el acatar la ley pero no cumplirla.-Adelantados en el pensamiento y la racionalidad. Los hombres y los pueblos deben tener sentido de su trascendencia. La ley no se ha cumplido en ningún estrato social.

La Corona y La Iglesia se han convertido en las socias más nefastas tratándose de explotación: la recolección y reparto de los diezmos y primicias… el tributo de indios… las famosas alcabalas. sometido a lo más denigrante del ser humano… Las elites criollas comienzan a tener el poder real y a controlar la economía. Las demás coronas de Europa nos envidian y quieren destruir nuestra hegemonía –Comentó el Cardenal. nos importa sólo la riqueza fácil. Los jesuitas se han convertido en los más grandes latifundistas. somos incompetentes. La cuestión es que nuestros hombres no han ido a evangelizar a los indios sino a quitarles su riqueza. La encomienda se ha convertido en un centro de reclusión espiritual y material del indígena. muchas de las propiedades urbanas pertenecen a la Iglesia. -Encomenderos abusivos y explotadores –Prosiguió el Conquistador-.proceso de abuso y atropello. las órdenes religiosas y el clero secular han destruido la cultura y la dignidad de los aborígenes. Pasado el tiempo. El trabajo explotado genera riqueza para unos pocos y miseria para la mayoría. Es una gran explotadora de la mano obra gratuita… El progreso es una percepción infinita que nunca llega a su final. Las Ordenanzas de Toledo han declarado como propiedad del rey todos los metales. El colonizador no permite que la nueva riqueza esté boyante en el comercio trasatlántico… necesitamos libertad. Es decir. están completamente equivocados. El comercio se realiza a través de Sevilla y cuatro puertos. La naturaleza siempre se mantiene en marcha hacia su perfeccionamiento… todo es cambio en la vida… simplemente cambio. Cuando los gobernantes piensan que la prosperidad se basa en la explotación. Nos acostumbramos a ser improductivos. Nuestro progreso en todos los ámbitos es casi nulo. La Iglesia se ha convertido en la máxima usurera con aquello que llama “el censo al quitar”. La explotación del oro y la plata le han dado grandes beneficios a La Corona pero a un costo demasiado alto: la vida de muchos indios. -¿Pero qué podemos hacer si esa ha sido la forma de proceder de todos los conquistadores en el mundo? –Preguntó el padre Ginés. -España es el imperio más importante del mundo. Esto ha dado paso al nacimiento de un contrabando intenso por parte de los países europeos. el mundo es una secuela de cambios y un estadio de continua evolución. Pero nada de eso nos importa. En realidad. hasta lo que pensamos que es fijo y permanente. Debemos controlar la economía para ser cada día más ricos y poderosos. porque hemos menospreciado la educación y soslayado la ciencia. Creemos que se ha prolongado demasiado el espíritu de conquista… el saqueo. 175 . La Casa de Contratación reglamenta y controla el comercio con un monopolio exagerado. con un desprecio implícito por el trabajo… un pueblo que se pauperiza. La tierra esta en manos de unos pocos privilegiados. Los encomenderos controlan sus feudos miserablemente. Se esclavizan hombres en bastas extensiones de terreno. Nadie ha verificado la parte inhumana de la colonización. Esta forma de explotación convierte a nuestra economía en pobre y miserable. pues este tiene el monopolio absoluto de los minerales. El celo y la autarquía de la Corona ha impedido que los nuncios papales pisen nuestras tierras. Todo evoluciona constantemente y armónicamente. -La Corona tiene un aparato administrativo omnipresente. La incapacidad para producir nos ha hecho celosos y egoístas con quienes nos hacen la competencia. Las encomiendas no han servido para otra cosa que no sea para explotar el trabajo gratuito de los indios y la tributación de los más pobres.

porque le dolió tanto la ingratitud que no quiso saber nada. Pensó que Caña Brava había cambiado mucho desde que partió de ella para retornar a su tierra. tratando de entender lo que veía. allá. los sacerdotes esperaron la llegada del Padre Superior para enterarse de los últimos acontecimientos. Los habitantes de Caña Brava lo miraron consternados. el padre Bartoldy continuó caminando lentamente. y volvió a verle al Pacificador alejándose del Puerto. con la barba blanca y su hábito descolorido. como queriendo gritar algo pero sin encontrar las palabras adecuadas. calvo hasta la coronilla. Lloró tratando de mirar por última vez al hombre del cual había aprendido tanto y al cual había acompañado noche y día. allá. Las escalinatas laterales crujían de veteranía. En el segundo piso. como lo había estado tantos años de su vida. desde cual observó un lucero lejano que se aparecía en pleno día. desde donde hacían su llamado las viejas campanas toledanas. el padre Bartoldy sintió que su corazón latía como nunca lo había hecho en su vida. como aquel que se respiraba en los fríos monasterios e iglesias coloniales de la vieja Guatemala. los religiosos se sentaron alrededor de la mesa y contemplaron la belleza del jardín que adornaba el atrio del convento. viejo y arrugado por el paso del tiempo. como si sobre sus gradas se hubiera cargado el peso incesante de los años. de tiempo en tiempo convocaban a la gente del poblado que era sumamente devota y obsesiva. detrás de las barandas. se sintió débil y sorprendido. sintió que un nudo inmenso le apretaba la garganta y la respiración se reducía. el Pacificador se fue alejando poco a poco en una vieja nao llamada La Princesa. Sus labios resecos de tanto decir palabras. El sínodo de la rebeldía Al llegar la tarde. Al perderse la nao detrás del horizonte. El padre Bartoldy no le volvió a dirigir la palabra a fray Tarquino. recordando los mejores episodios de su vida. y no acabó de comprender muchas cosas de la vida. porque le dolió el pecho y pensó que la ingratitud era propia del ser humano. Salió del muelle y se fue caminando en dirección a la Rotonda. Fray Tarquino se acercó lentamente y le tomó del brazo. sus ojos apenas iluminados por esa vista ingenua y penetrante. Levantó su mirada al cielo y pensó que él estaría algún día a su lado. pero al mirar las lágrimas en sus ojos. Y así. Por el otro costado del atrio. No dijo una sola palabra y le fue acompañando nuevamente al muelle. casi desdentado. Desde allí. en donde dormían los gallinazos y se recostaban los hombres miserables. 176 .El padre Bartoldy se puso de pie con dificultad y se acercó nuevamente al muelle para tomar el agua entre sus manos. algo así como oraciones que repetía a cada instante. Luego de contemplar pacientemente la belleza de las flores. y brillaba intensamente. como si fuera un farol de media noche. en la celda prioral del Convento de Belén. pues estas. Recordó cuando el Pacificador decidió marcharse para siempre y tomar un barco que lo lleve a un puerto lejano y desconocido. un corredor largo bordeaba el contorno con las tablas viejas que venían desde la época de La Conquista. -¡Caña Brava… Caña Brava! –Se repitió algunas veces-. y le encegueció por un momento mientras sus recuerdos se desvanecían. pálido y sereno. se elevaba una de las torres de la iglesia. como ensimismado de nostalgia. Había en el ambiente un extraño olor a fracaso y tiempo diluido. en donde se agolpaban las ratas al despertar la mañana y volvían por la noche a buscar algún bocado.

Seguía una vida religiosa ordenada aunque poco conservadora. El paso de los años le había convertido en un fray patojo y jorobado. El temor. disidente de los dogmas. ni las mansas golondrinas que anidan oscilantes junto al río. Sus ojos destellantes miraban a todos los costados. el padre Miquelena se calló y se sentó junto al padre Castrillo. estamos cercados por los espíritus demoníacos! –Dijo el padre Miquelena dirigiéndose a los presentes-. algo enjuto y remilgado. veía a la vida como algo rutinario y pasajero. con sotana y sombrero negro. viene a hacernos presa fácil de su audacia. Al llegar la media noche. completamente rígido e imponente. -Creo que Barrundia se fugó –Manifestó con mucha pena el padre Concepción. Una luz intensa iluminó el cuarto que frecuentemente estaba oscuro y frío. su rostro delgado y rojizo. Luego de terminar de hablar sobre sus visiones personales. con sus orejas puntiagudas apuntando hacia la torre. la suficiente coherencia para no ser contradictor de mis propios principios. La sombra del demonio y la historia nos persigue. Los religiosos sintieron miedo y zozobra. malhumorado y mujeriego. Las tropas del Capitán General han llegado al convento… ¡La conjura ha sido delatada! -¿Delatada? ¿Quién pudo haber sido el infame? –Preguntó el padre Celestino mientras se arreglaba la sotana. sí. su barba pequeña y puntiaguda. Parecía que sonreía y sonrojaba. desaparece misteriosamente como por arte de magia. ¡Señor. -¡Parece que todo ha fracasado! –Les dijo con un gesto de desesperanza-. -¿Y dónde se encuentra Barrundia? –Preguntó el padre Manuel de San José. En ese momento se abrió la puerta de la celda prioral. seguía creyendo que la única manera de conseguir la libertad. Repentinamente saltó sobre el tejado de la iglesia y se lanzó al otro lado. le gusta visitarnos en los cuartos sin que nos demos cuenta y conversa silenciosamente. Allí. El otro día se apareció en el atrio del convento: alto. superior del convento. y entró un hombre alto. el hombre se dirigió al centro de la celda y repentinamente giró a la parte más oscura y se plantó entrecruzando los brazos. en las noches salta de campana en campana incansablemente. El padre Concepción era un religioso inconforme y sedicioso. Se mostraba inquieto pero a la vez paciente. era luchando por el derecho propio y el de los demás. Acostumbraba a leer incansablemente hasta altas horas de la noche. Los religiosos se quedaron en silencio mientras se miraban los unos a los otros. Le han visto varias veces en la casa del Gobernador. Luego. sus ilusiones se habían consumado junto con su larga trayectoria de soñador independentista. espigado. En ese momento llegó el padre Juan de la Concepción. El remordimiento de nuestros actos nos deja sin respiro y el temor viene a condenarnos. dame la suficiente fortaleza para no ser víctima de mis propias debilidades. El Diablo ronda por los pasillos del convento. el suficiente valor para no arrepentirme de mis actos!…No teme el ruiseñor que canta desvalido en las frágiles ramas del olvido. Viste harapos y lleva un pañuelo rojo en la garganta. -Presumimos que ha sido Yúdice –Comentó el padre Concepción-. Ya no creía en nada pero cuestionaba todo.-¡Cercados. ni las aves 177 . -¡Dios mío! -Dijo el padre Concepción con un acento grave-. y luego iba visitando las celdas y los cuartos con una prolijidad exagerada. con un fuerte sonido que desconcertó a los presentes. Era un hombre de caminar lento y cadencioso. Sin embargo. ¡Yo he visto a Lucifer merodear por los jardines y cuartos del convento¡ Tiene sus manos largas y peludas.

mientras el Obispo daba algunos pasos en dirección a la ventana. lo cargó y disparó varias veces al aire. el padre Concepción se dio modos para dotarse del fusil menos destartalado. sin embargo. de la elocuencia libertadora de monseñor Montesinos. Abusivos y malos. los fusiles estaban en estado calamitoso. por qué hemos de temer al destino? El Obispo Negro. Luego. Allí miró a un grupo de soldados que disparaban contra la pared del convento. Hombres de fe confusa que han esclavizado a los inocentes. Estos insurrectos merecen la muerte más nefasta.. -¡Infelices. explotadores y farsantes. Señor! –Dijo el padre Manuel de la Madre de Dios con una voz entrecortada-. Lucharemos hasta la muerte. Con mucha prudencia le llamó al capitán Barzola y le dijo que suspendiera el fuego. por un momento se quedó pensativo tratando de comprender lo que sucedía. La celda prioral se quedó en silencio. escogió un fusil y juró que con esa arma haría frente a los soldados. -¡Godos malditos! –Dijo con una furia proverbial que le salía de lo más íntimo de su pecho-. se limitaron a quedarse en silencio y a comunicar al general Bustamante y Guerra. que miraban desde lejos. y se enriquecieron miserablemente. infelices! –Se repitió algunas veces-. trató de responderle pero unos disparos le cortaron la palabra. cogió el fusil y corrió nuevamente a la terraza. que así llamaban al hombre que los visitaba periódicamente. solicitudes sexuales indignas e impúdicas. Hemos hecho mucho por los pobres y desposeídos. y que ahora la operación consistiría en sitiar y dejar que los religiosos se murieran de hambre. Lleno de nervios y desesperación. El capitán Villar y el teniente Cáscara. pues ellos dieron mucho amor y educación a los pobres… dieron sentido a su existencia. les mataría uno a uno. El coronel Lagrava. Coronel –Le dijo Barzola aflojándose la casaca-. la misericordia y caridad de fray Bartolomé. por los enfermos de espíritu. -¡Quiero verles salir como ratas! –Le dijo a Barzola masticando un cigarrillo-. Necesitaremos mucho tiempo para capturar a estos insurrectos 178 . El padre Concepción se levantó la sotana y se dirigió a la bodega del convento. que se encontraba muy inquieto. sentido! –Continuó el Obispo de Negro-. que lo miraba desde el frente. y salió corriendo de la celda y se dirigió a la terraza que daba a la calle. Se ajustaron a la forma de vida de los godos bajo el pretexto de cristianizar y evangelizar. Y así lo hizo. de la bondad de Pedro de Gante. Si pudiera matarles. nuevamente corrió en dirección al otro lado de la terraza. ¡Cómplices: Iglesia y gobernantes! ¡Han mutilado a hombres indefensos! El padre Concepción. por los mutilados de conciencia. sacó unos fusiles viejos y herrumbrosos y los colocó en fila. hizo un pequeño movimiento y con su voz gruesa dijo: -¡El pasado acusa y atormenta!.veraniegas que mueren huyendo de su invierno. -¡No es cierto. Se olvidaron de la obligación de practicar el bien y se dedicaron a profesar el mal. En realidad. Curas llenos de escándalos y excesos. ¿Y nosotros. e inmediatamente entendió que los conjurados habían convertido al convento en su fortín de resistencia. -¡Ah. y vio que otros militares preparaban las armas de artillería. -Pero eso es una locura. Somos la herencia magnánima de Pedro Boul.. del alma noble de Martín Valencia.

y navega hacia cielos desconocidos. y el objetivo nuestro no es morir infamemente sino vivir para conseguir lo que queremos. -Nosotros pregonamos las ideas de Feijoo –Dijo el padre Castrillo poniéndose de pie e interrumpiendo al Obispo-. porque sólo la muerte da impulso a la vida. nunca enseñamos los beneficios del derecho ni hablamos justicia. El padre Concepción. él dice que es lícito rebelarse contra el tirano cuando este es abusivo e intolerante. su pasión por el oro y las riquezas. Sin libertad no hay vida. La intolerancia. Les gustaba hablar de la inquieta picardía del diablo cuaresmero. Entonces salió nuevamente de la parte oscura el Obispo Negro. de la caja ronca. se fue opacando poco a poco mientras la oscuridad imponía su presencia de vieja ciudadana. la vanidad del espíritu queriendo convertirse en infalible. Vivir en la oscuridad. y le contaba sus viejas historias de amoríos y sexo. tienen miedo a la muerte? La muerte es el descanso eterno del guerrero. era una de las buenas costumbres que los religiosos habían heredado de los antiguos franciscanos. porque la vida pertenece a los espacios inalcanzables del espíritu. así como la vida es la gran generadora de la muerte. y develaba las debilidades de las mujeres casadas. guardaron un silencio tan profundo que se fue rodando por los corredores hasta llegar al cuarto oscuro que quedaba a la entrada. El Obispo Negro. -Son los del Batallón del Fijo que han venido a capturarnos –Les dijo con una voz baja y quebrada-. -¿Acaso no han entendido? –Insistió el padre Concepción-. nuevamente se puso inquieto y sin decir una palabra salió corriendo hasta llegar a la puerta de la celda. y le hacía reír a pierna suelta. La luz vaga que salía de los mecheros sevillanos. disputas entre ordenes religiosas relajadas e indisciplinadas. porque si hacemos algo. el sentido final de la religión que ustedes profesan. el padre Concepción entre sudoroso y cansado. Los conjurados no dijeron nada. nuevamente les miró y dijo: -Es el curso de la historia. Y vivimos muchos conflictos: levantamientos por las alcabalas. volvió a la celda del priorato y se sentó agotado. la sabia incredulidad de sus paradigmas religiosos. Sermoneadores de todo tipo descolgándose en el púlpito. y decía gustarle las 179 .Mientras tanto. Ustedes no pueden dar un paso atrás y dejar que las cosas se diluyan como que no ha pasado nada. Los curas conjurados se quedaron viendo con cierta incredulidad. Los religiosos nos acostumbramos a alcahuetear los abusos del poder. sus viejas leyendas de curas borrachos y ranclados. y dijo: -¿Muerte. ellos nos matarán. del padre sin cabeza recorriendo los extramuros de la Capitanía en noches de conjunción y algarabía. y no dijimos nada. pronunciamientos de vecinos. Por temor a la muerte el hombre ha perdido la libertad que la naturaleza concede a los seres vivos. defendiendo este sistema corrupto contra todo tipo de levantamientos. Parece que de esta no nos salva nadie. en donde la inteligencia se dispersa a sus linderos definidos. -Es mejor que nos quedemos ocultos –Comentó el padre Madre de Dios-. Desde allí miró el campanario y trató de identificar al Duende Cuaresmero que le visitaba todas las mañanas. es el futuro de los pueblos que les exige sacrificio. de la loca viuda en la vieja Calzada de los Cuchilleros. sí. peleas entre criollos y peninsulares. las milicias de Bustamante han venido a capturarnos. no nos involucramos en política ni cuestionamos a los malos gobernantes. pues nada más imperfecto que los desafueros del poder ante la paciencia de los pueblos.

a veces dañino. le entregaría la carta que guardaba en su sotana y su rosario. Y le había dicho que a más de Colón conoció a Pánfilo de Narváez. Pedro de Valdivia y Gonzalo Pizarro. les hago delirar por mis encantos y luego les abandono. Nuevamente pudo observar que los soldados apuntaban con sus fusiles a la puerta. el que le llevaba los chismes y secretos. y ellos se siguieron mofando ante la mirada fría del coronel Lagrava. Pero el Duende Cuaresmero se reía cada vez que el padre Concepción le recordaba el pacto. Al mirar que el Cuaresmero no asomaba. y le llevaba sus cartas en secreto frente a la mirada incrédula de las catalinas. el que le contaba las débiles intimidades de las damas de la aristocracia. El Cuaresmero también le dijo que tenían algunos cientos de años de existencia. el Lugdunensis. y trataban de derribarla empujando con un ariete puntiagudo. había hecho un pacto de sangre con en el Duende Cuaresmero. Inmediatamente el padre Celestino se puso de pie y dijo: -Es día de reflexión. porque él le dio los menjurjes para conquistar a la madre del Rocío. aquella literatura oculta que nos viene de contrabando. día de frailes unidos por el valor y la sedición. el burlarme de las mujeres. sí. Y la Ilustración. pero que a veces también les gustaba las viejas traicioneras. les rapto. Luego. 180 . Debemos enfrentar una situación demasiado grave que se coteja con la pena de muerte. la filosofía natural de Titelmann y no saber cómo transmitir los conocimientos a mi pueblo. cuando éste pasó por tierra firme en Costa de los Mosquitos. Los duendes de la localidad habían llegado a ser famosos y numerosos. sacerdote indio. el padre Concepción se asustó tremendamente. la mayoría de veces chistoso y dicharachero. benefactora –Le decía frecuentemente en el oído-. Y aquí. solo y abandonado. se decía que eran una plaga de enanos que andaban buscando amoríos con las adolescentes. educado como blanco para orgullo o vergüenza de mis antepasados. y le dejó abandonando en una playa en la que tuvo que sobrevivir a costo de sufrir intensamente. por la oración. la razón y el pensamiento claro. nacido de indios puros de Chinandega. enamoro a las mujeres. el padre Concepción se sintió desprotegido y se dirigió a la terraza que daba a la calle principal del poblado. -¡Hombres del infierno –Les gritó con iracundia-. se encargaría de enterrarle en el jardín en donde ella recogía las flores. El Cuaresmero era un enano viejo y molestoso. En la celda prioral.jóvenes de pelo negro y ojos grandes. caminó descalzo y se sacó el crucifijo: -Yo soy Tomás Ruiz –Dijo levantando sus manos-. y le contaba cuentos y fábulas de los más grandes personajes de la historia. y sirvió de alcahuete. cansado de leer la metalógica de Caramuel y no entender nada. Tomó el fusil que lo había dejado arrimado y siguió disparando mientras los soldados se reían. hermanos. es la satisfacción más grande que me ha dado una fama incomparable. He venido a esta tierra en busca de la libertad que nos quitaron hace mucho tiempo. El Cuaresmero había sido el gran amigo de su vida. y desaparecía: -Soy una fuerza del mal. La primera vez que le vio en el convento. soltó el rosario de sus manos y salió corriendo a la capilla. de la sabiduría ancestral que se esfumó como el viento veraniego que huye bajo el manto de las tempestades. y le había prometido que sí moría antes que la madre del Rocío. Pero el padre Concepción le llegó a tener mucho aprecio al Cuaresmero. el padre Ruiz se puso de pie y lanzó sus sandalias a un costado. y que había venido a América en el cuarto viaje de Colón. la filosofía sensual de Fortunato. y se corría. El padre Concepción.

ese fanatismo monacal que nos pisotea. No podía soportar la cara sonreída del fiscal Villar. Paine nos trajo la novedad de los Derechos del Hombre. intolerante y curuchupa. decía defender la moral pública persiguiendo a los amancebados. Villar era un funcionario público de camisa fina y levita. no podemos cambiar la realidad si somos incapaces de cambiar nuestras percepciones: aquello de dejar de lado esa visión escolástica y religiosa del mundo. la única mujer que 181 . El encontrar un camino tenebroso en donde el espíritu y la razón compaginen con el respeto humano. El comandante Barrundia. el vivir en un mundo imaginario convertido en monasterio. Franklin vendió la idea de la libertad americana a D´Alambert y Voltaire. y pasaba días enteros haciendo el amor con la Rabona. cuando salían de las cantinas y se dirigían al convento. y reloj de bolsillo cuya cadena de oro se descolgaba ostentosamente. El Obispo Negro se movió ligeramente separando las cortinas. obsesionado por las procesiones. Nuestros hermanos indígenas también nos han legado el sangriento ejemplo de Tupac Amaru. ¿Temor? ¿Temor a qué? Paine fue encarcelado y odiado por los reyes europeos. levantó su mano y pidió ser escuchado: -Nos viene la muerte pero ese es el costo de la vida –Dijo serenamente mirándole al padre Ruiz-. Villar era famoso por perseguir a los curas en sus noches de bohemia. -Hay varios aspectos que obstaculizan nuestros propósitos –Dijo el padre Castrillo mirando a cada uno de los presentes-.ja ¿O sea que debemos destruir la vieja teoría de La Gran Cadena del Ser y la Doctrina de la Plenitud? –Les preguntó sonriendo-. El espíritu levantisco de los Comuneros de Castilla debe vivir en nosotros. quien portaba la orden de detener a los insurrectos. Larrazabal ha luchado en contra de la esclavitud de los negros. el levantamiento de los negros de Cartagena. Los lentes redondos que encarcelaban sus ojos. Estos son vientos de libertad que nos llegan de otros lados…el coloniaje debe morir y punto. También perseguía a los funcionarios públicos que asistían al Cabaret de la Mercedes. la libertad es y será siempre una utopía. El mito de la Ciudad de Dios debe morir como referencia espiritual de los cristianos. sombrero de alerón. Hemos intentado ser respetados y libres. ¿Debemos dejar de justificar el despotismo ilustrado como un ordenamiento divino de las cosas? -Sí –Respondió el padre Ruiz elevando su mirada al tumbado-. dura lucha y desafío. Si no lo hacemos seguiremos siendo esclavos. una verdad a medias.ja. Era un criollo que hacía gala de su pureza de sangre. retorcido de piernas y ojos diminutos.-Sin embargo –Continuó el padre Ruiz colocándose en el centro-. botas altas llegando hasta las rodillas. tenían los bordes de plata elaborados en Guanajuato. Mientras tanto el padre Concepción disparaba incansablemente desde la terraza del convento. era uno de esos machos que acreditaba su bravura acompañado de tres prostitutas. pero el tiempo y las circunstancias nos han demostrado que eso es muy difícil. mientras se soltaba un fuerte carcajada: -Ja. los de Haití. y bebían copiosamente al calor de sus apuestas. A lo largo de su vida fue un enemigo natural de los indios. La vida es eso: riesgo. Debemos ser unos apóstoles de la libertad en un medio en donde todos dudan y callan por temor a ser reprimidos. Nosotros debemos venderle a nuestro pueblo el espíritu libertario que debe imperar en todos los rincones. El padre Manuel de San José que se encontraba sentado a continuación del padre Celestino.

No podía soportar que los hombres se hayan acostumbrado a las cadenas. Rousseau o D´Alambert. como lo habían sido Zumárraga o Antonio de Montesinos. porque esa era la máxima cualidad de las órdenes mendicantes. Era la Virgen de la Nube. El padre Concepción rogó a Dios que no le quitara la paciencia. con sus charreteras brillantes y sus espuelas de plata. No había visto jamás una mujer más blanca y hermosa. el padre Concepción se viró y observó la calle. no cambiar sus preceptos religiosos ni su actitud frente a la vida. la que siempre se aparecía en sus penurias. y comentando abiertamente respecto a las ideas de Voltaire. y conversaba con ella hasta quedarse dormido. disparaban con saña. porque decía que había visto al diablo y le puso los pies en polvorosa. genuino. Aun delante de los novicios recién llegados al convento. -Los curas nunca hemos estado al servicio de los pobres –Repitió suavemente y se quedó inmóvil por un instante. en ciertos momentos de alegre y cariñosa. La sola idea de saber que Villar venía a someterle. muchos frailes se rieron. 182 . malas. porque dentro de sí llevaba una alma vil y traicionera. el padre Concepción comentaba su pleno acuerdo con las ideas de Morelos. Luego se tendió boca arriba y escudriño el cielo. Alcanzó a realizar no más de diez disparos y lanzó el fusil a un costado. o con el grito libertario realizado por Hidalgo. que había conversado con la Loca Viuda. agradables y desagradables. Miró la infinita profundidad del firmamento. Consideraba que era el ser más abominable de la tierra. se le vino a la mente muchas cosas buenas. Lagrava desenvainó su sable y apuntó al monasterio. sonrosada. pero el fusil estaba tan viejo y destartalado. Cansado de esperar a que apareciera La Virgen. curas malditos! –Dijo remordiéndose los labios-.había aceptado que le gustaba el sexo profundo. le irritaba. o pretender esclarecer el concepto de la felicidad de Jefferson. su morrión rojo estaba reluciente. cuando la libertad era un derecho por el cual se había luchado por milenios. y que exorcizó al obispo Delgado cuando estaba poseído. y pensaron que más bien anda metido en eso de la masonería. Luego recordó indignado al obispo Moscoso que excomulgó a los indios y al arzobispo Caballero y Góngora que engañó a los de Zipanquirá. En realidad. con intensos retorcijos de caderas y pechos descolgados. reprimieron a los comuneros. pocos curas le creyeron. Ahora ya no había un ariete que golpeara la puerta sino un cañón de artillería. el coronel Lagrava estaba bien uniformado y engalanado. Mientras el padre Concepción se ponía de pie y caminaba en dirección al otro lado de la terraza. Quería ser un cura diferente. El día en que contó que había visto a La Virgen María. quería mantener esa disciplina de pensar y sentir las cosas con mesura. que apenas lograba encender la chispa en la recámara. o hablar de los derechos pregonados por Locke. A veces creían que el padre Concepción estaba loco. que había oído pasar La Caja Ronca. Esa era la señal convenida para iniciar la acometida. Los soldados estaban furiosos y encendidos. Durante varios minutos trató de dispararle a la cabeza. Abusaba con frecuencia de su cargo de fiscal y apresaba a todo aquel que osaba levantarle la mirada. Como siempre. Respiró profundamente y contó hasta diez tratando de poner la mente en blanco. No lograban entender cómo un cura podía estar leyendo literatura subversiva. Creía que La Iglesia debía volver nuevamente a su estado primigenio y responder por los pobres y desamparados: -¡Policarpo Dufo y Antonio de Rivera. Acostumbraba a mirar las nubes hasta lograr ver a La Virgen.

moscardones en el cuerpo. Él lo llamaba Bartolo. Era la característica del demonio conventero: aparecía y desaparecía. Bartolo era el Diablo Cojuelo del que tanto le habían hablado sus abuelos. 183 . Al verle a Bartolo limpiándose la capa. En algunas ocasiones había conversado con los frailes jóvenes del convento. Si me sepultan sin desprendimientos será una suerte. Le gustaba persistir en las cosas que a su modo de ver no habían sido corregidas. poco a poco la desesperación de la asfixia fue cediendo y la ansiedad por huir incrementando. pero éste había desaparecido. aunque disentía con ellos en cuanto al triste papel que habían cumplido como evangelizadores: su oposición a la emancipación. el padre Concepción imaginó que venía a cobrarle su promesa. El padre Concepción regresó nuevamente al corredor de la iglesia tratando de encontrar a Bartolo. era parte del entorno y no existía. Era el hombre que llevaba las cuentas de su vida y sumaba sus aciertos restando sus errores. El padre Concepción no pudo controlar el susto y comenzó a temblar intensamente. con capa y sombrero de ala. recitó unas cuantas veces el Rosario. Desde allí divisó el jardín del atrio y fijó su mirada en la pilastra esquinera en la que siempre veía a un hombre alto. y en la torre. murciélagos en los tumbados. Sus manos crecían rápidamente. al lugar al cual le había prometido Domitila. El Padre creyó que Bartolo había llegado para llevarle al infierno. a la abolición de la esclavitud y el reparto de tierras a los indios. Vio que Bartolo aparecía en la entrada de la celda prioral. y al que poco y nada había conocido. el padre Concepción continuó caminando hasta llegar al otro lado de la terraza.Había adquirido la costumbre de meditar profundamente hasta llegar al paroxismo. Luego me ejecutarán. De lo que sí estaba seguro era que el infierno no existía. de su vieja tradición y costumbres. respecto a la reivindicación social. estaban largas y peludas. su tirria a la ilustración e iluminismo. Bartolo tenía una larga tradición en el Convento de Belén. La perfección era un hábito que lo había aprendido de los jesuitas. Conjeturaba que ese hombre había vivido por trescientos años en el monasterio. dejando desprender de sus ojos una luz interior que iluminaba el rostro entero. En fin. Solía moverse de un lado para el otro en cuestión de segundos y repentinamente se asomaba en la segunda planta. porque creía que el infierno estaba en la tierra y la muerte en la propia vida. En realidad era una cosa del demonio. -¡Aléjame Señor de Satanás! –Gritó tomándose de la garganta. porque así llamaban en su pueblo al demonio. Sintió temor de pagar la deuda. Rezó La Magnífica y el Ave María. el padre Concepción acudió a hacerse un exorcismo. me acusarán de hereje y me denigrarán. El día en que supo que había entrado a su conciencia. Estaba en todas partes. Plagado de un pesado sentimiento de impotencia. y comenzó a sudar y a botar espuma por la boca. y en la puerta del convento. Se frotó los ojos insistentemente y puso fuerza de voluntad para no perder la calma. Entendió que el demonio no estaba afuera de los hombres sino en sus propias interioridades. sonreído. coqueto. y que allí tomaría los hábitos del demonio y sería su sumo sacerdote. pues de eso se habían encargado los propios religiosos. En primera instancia desechó semejante tontería. Se fue alejando poco a poco de su vista y se apegó a la pared polvorienta. -Sé que un día me excomulgarán para escarmiento de los demás –Comentó con ellos-. veía mariposas en los techos. pero Bartolo se había hecho inmune a todos estos rezos y oraciones. porque su nombre era parte del mismo. y hablaba de perfección. minuciosidad y detalle en todos los actos de su vida.

Hacía gala de su abuso prohibiendo la lectura de la Biblia. el padre Concepción se dirigió al primer piso en donde se encontraban sus huéspedes especiales. manejó las imprentas y censura de libros. que mostraba una inconformidad manifiesta. Luís de León nos adormece y Miguel Servet quiere confundirnos. Una verdadera infamia sustentada en Aristóteles y Santo Tomás de Aquino.Tomando sus hábitos desesperadamente. controlaba la opinión pública. pero La Iglesia seguía controlando la mentalidad de la gente a través de la educación. fomentando el analfabetismo. Los curas criollos y peninsulares se detestaban. El padre Ruiz. Carlos V también prohibió los repartimientos y las encomiendas. El Obispo Negro se había plantado en la mitad y miraba distraído al interior del atrio: -¿Qué pasa con nosotros? ¿Qué hemos hecho de nuestras creencias? –Preguntó exaltado. Suárez ha creído en un mundo religioso inaplicable y no ha hecho otra cosa que ayudar a cimentar la actual situación de injusticia. -España nos ha aislado en las tinieblas de un catolicismo fundamentalista –Dijo el fray Manuel de San José tomándose de la quijada-. vivimos de ideas poco prácticas e intrascendentes: Vitoria nos ha hablado de un derecho de gentes poco convincente que debía unir a las naciones. escuchó los golpes de los fusiles que trataban de derrumbar la puerta de la entrada. 184 . levantó su cabeza y dijo: -Sí. con la firme decisión de impedir que fueran capturados. mientras nuestros reyes dilapidan el dinero sin tener la menor idea de lo que es el progreso. El platonismo de León Hebreo no obnubila. una expectativa penetrante que los religiosos sintieron al helarse sus narices. las órdenes religiosas se peleaban entre sí tratando de mantener su hegemonía. Ellos eran demasiado importantes en la causa que habían emprendido. Pero La Iglesia Católica que supuestamente debía estar del lado de los oprimidos. A ellos les había recibido la noche anterior y les había aposentado en el cuarto secreto que utilizaban los curas para reuniones especiales. se convirtió en una institución acaparadora. En la celda prioral había un ambiente de reflexión y prudencia. La reina Isabel prohibió los repartimientos. pues la mayoría de la población no ha sido alfabetizada. -¡Dios mío! –Dijo asustado-. El virrey Toledo habló en términos más claros: los conquistadores debían implantar un régimen de crueldad. Una religión ciega al servicio de los opresores. La pobreza carcome los cimientos más elementales de la dignidad humana. levantó un libro viejo y poniéndose en el pecho dijo: -Las benditas Juntas de Valladolid nos dejaron la nefasta idea de la teoría de la servidumbre natural de los indios. La línea aristotélica de Juan Ginés de Sepúlveda es una verdadera infamia en contra de la condición humana. Ella siempre va en contra de la razón aupada por el Santo Oficio. Eran personas especiales. sino de otros pueblos. Y apresuró su paso en dirección al cuarto. codicia y exterminio… y en realidad así lo hicieron. La distancia intelectual entre el pueblo y sus pensadores es abismal. Fray Celestino que escribía distraído en su libreta. Todo una farsa. Ha hablado de la independencia de los pueblos. pero no de nuestros pueblos. por una causa especial. Una inquietud profunda inundó el ambiente. inaccesible a las nuevas percepciones. desunida e indisciplinada. por lo tanto. Los reyes de España supuestamente ayudaban a los indios pero en realidad no hacían nada. detenida el curso de la historia y aferrada a un pasado represado. hermanos. Al llegar a la planta baja. en un mudo especial. España se ha convertido en el monasterio de la fe católica. estos salvajes quieren tomarse el convento a cualquier costo.

Lo importante es que hagamos una causa común con la justicia. y mucho peor si cuestionaban el sistema. De su cuerpo desprendía un vapor especial con un olor insoportable. brujos e idólatras. Les recordó que ellos debían ser reaccionarios y guardianes de los intereses del Papa y La Corona. hacía las veces de fraile inspector de las comunidades de la Nueva España. Quería dar la impresión de ser una persona abierta y recatada. al cual todos los curas odiaban. es verdad –Complementó el padre Benito Miquelena-. nuevamente se puso de pie y dijo: -El proceso de aculturación en América Latina. El marqués de Montesclaros. debemos volver a los principios de la Iglesia. El Obispo Negro. Para 185 .El Obispo Negro se quedó por un momento inmóvil y no dijo nada. Debemos aceptar que existe una marcada incompatibilidad entre la Iglesia y el Evangelio. que aceptar la independencia era destruir un mundo espiritual regentado por La Iglesia. El Obispo había adquirido el mal hábito de comer durante todo el día. -Sí. Una nueva forma de relacionarnos con los hombres. ni que digamos que su conversión debe basarse en la Doctrina. Inmediatamente el Obispo Negro les llamó a la obediencia y sometimiento. Religiosos como Toribio de Motolinía evangelizando a millones de naturales. Pedro de Gante sufriendo las mismas necesidades de los pobres. sólo podía mirar ansiedad y avaricia. ya ha cuestionado a la Iglesia por la pesada opresión que ejerce sobre los indios. Una de sus cualidades era la manera cómo lograba confundir a sus interlocutores. que debían odiar a todos aquellos que quería acumular riquezas sin haber obtenido nobleza. -Necesitamos una nueva forma de llevar la religión –Dijo el padre Manuel de San José con un tono irreverente-. y luego les daba una palmada en la cabeza con un gesto bonachón y una sonrisa figurada. El padre Tomás Ruiz que permanecía atento y preocupado. que a su modo de ver era justo y bien estructurado. En esta ocasión no pudo disimular su profunda ira contra los que renegaban de La Iglesia. Los llamaba siempre: hijos. Volviendo nuevamente a la calma. Sonrió ligeramente y se arregló la capa. Se ha destruido templos y adoratorios. merecían la horca o el vil garrote. Sus ojos al borde del desprendimiento parecían desbordarse de sus cavidades. Su cara entre rojiza e hinchada. se hacía cada vez más repulsiva y temeraria. El padre Manuel de San José se quedó perplejo un momento. que no hacía otra cosa que defender un mundo en franca decadencia. ha sido una ruptura radical de toda forma de vida social. se ha ejecutado y asesinado a personas a las cuales se les ha dado el calificativo de hechiceros. La expresión de su rostro reflejaba una ira incontenible. que a su modo de ver. amancebarse con todas sus sirvientas y proponer favores sexuales a las Hijas de María. Necesitamos religiosos llenos de mística que se preocupen por el indio. Un solo bramido de furor salió de su boca como una fuerte explosión que hizo vibrar las mesas de la celda. En esos ojos pequeños y extravagantes. Sintió una inmensa pena de ver a ese Obispo grande y regordete. Se dio media vuelta y quedó mirando fijamente a cada uno de los religiosos. obsesión por tomar lo ajeno. sólo pudo percibir que había un profundo resentimiento. Al mirar a cada uno de los religiosos. lujuria. el Obispo Negro retomó la forma de su cara y sus expresiones. una forma distinta de evangelizar a la humanidad. No basta con bautizarles como cristianos y convertirles al catolicismo. ni que aprendamos su lengua para decir que le evangelizamos.

. Se ha considerado al indígena como corrupto. sintió muchas ganas de rezar intensamente y pedir por las almas condenadas de aquellos desafortunados frailes. Su tiempo sagrado cíclico y circular daba motivación a su existencia.. No sabía qué decir. Se asesinó a miles de indígenas a nombre de la lucha contra el mal y las cosas del infierno. su cosmovisión un mundo ordenado en el cual se debía vivir pacíficamente. había caído en las garras infernales de aquello que él llamaba el clero bajo. El Obispo Negro se quedó perplejo de oír tanta blasfemia política y religiosa. unas garras encorvadas en los dedos y uñas afiladas. generadora y regeneradora de vida. Su festividad no era la conmemoración de un acontecimiento cualquiera. las intensas privaciones de San Benito. los postulados de San Buenaventura. Su cosmos era un espacio espiritual y material lleno de objetos naturales y astros. todo ha comenzado de cero. Ahora se podía llamar como tristes disparates. por lo tanto. en los cuales se han quemado vivos a los que se ha presumido son herejes. y que a él sólo le quedaba presenciar las ruinas de aquel inmenso imperio. Desgraciadamente. el Obispo Negro sintió la encarnación de Satanás en tan alevoso religioso. Su tiempo festivo era un eterno retorno a su tiempo de origen. sí. sino la actualización del tiempo inicial de su creación. Pero este proceso no logró destruir la religiosidad indígena. pensó que se había tirado por el piso aquello que había estudiado con tanto sacrificio. Creyó que todo aquello que había sido la fortaleza de La Iglesia se iba derrumbando. El fray Benito Miquelena se acercó al Obispo Negro y dijo: 186 . jamás había oído tanto disparate. sintió una profunda hambre y tristeza.La tierra para ellos era un espacio de purificación. El conquistador destruyó el mundo espiritual indígena. destruir huacas. alabar sus pensamientos y reforzar sus ideas. criterios disidentes y revolucionarios. ni cómo interpretar tanta herejía. porque además llevaba una barba corta y pintoresca. En ese instante. templos y adoratorios. los largos dislates teológicos de San Agustín. En su larga trayectoria como Visitador de la diócesis del sur de Nueva España. Al mirar que monseñor Ruiz le clavaba la mirada. se han realizado autos de fe. las ponencias de San Víctor. el mismísimo demonio que se había convertido en fraile y ahora desafiaba a la santa institución católica. Era Satanás. Combatir al demonio y la herejía fue la prioridad de los conquistadores. un brillo especial en los ojos que lo distinguía de los demás mortales. sus centros espirituales y rituales. Se ha evangelizado al indio como si se tratara de un animal cualquiera. las innecesarias correrías intelectuales de Vico. quemar sus vestigios religiosos. no encontraba la manera de refrendar lo que ya había quedado plenamente interpretado en la Universidad Gregoriana y en la de Santo Tomás de Aquino. pues lo consideraron pagano. Pensó que el arzobispo Muñante había tenido razón al engañarles a los comuneros con sus propios argumentos. Destruyeron sus canales cósmicos y mataron su vida espiritual… jamás volvieron a comunicarse con sus dioses. -La tragedia se llama la tabula rasa -Continuó comentando el padre Castrillo mientras se dirigía a la ventana-. hereje y despreciable. Pudo ver en él un rostro mal encarado. Pensó que en ese momento lo mejor era escuchar con detenimiento y no tratar de imponerles la contraria. Luego se instaló La Santa Inquisición para perseguir a toda forma de religiosidad indígena. un tipo de religiosos resentidos con el statu quo. su fiesta. su tiempo y espacio sagrados. Al escuchar la posición de los religiosos del Convento de Belén.atemorizar a la población.

idealista. fundamentada en las utopías más saludables de la filosofía política: libertad. buscaba algo para que le embelleciera el alma. dependía el futuro.. en los espacios de tranquilidad que se daba en sus momentos de ocio. podría decir que era el inicio del final de una larga trayectoria. Nadie podía escucharla ni intuir que él la escuchaba. y que de lo que hicieran hoy. -Un pueblo sin espíritu nacional es un pueblo sin destino –Volvió a repetirse-. Su espíritu de revolucionario era imaginario y dogmático. Había adquirido la habilidad de oír sus contenidos. El espíritu esencial de los hombres nace de la necesidad y el sacrificio. cansado. las dulces ridiculizaciones de Voltaire. y que de lo que pudo hacer. La vida le había enseñado a ser solo y obediente. A veces esta voz era alta y penetrante. El espíritu de un pueblo tiene que ver con su historia y su cultura. Era la reconfortante sensación la que importaba. pero que en el fondo eran actos espirituales a favor de los desposeídos.. Pensó que no en vano había leído a Boecio y Erasmo. Era la voz que siempre escuchaba en secreto. el poder sentirse libre para dar sentido a su vida. las sabias ironías de Boccacio. Al apoyar sus brazos contra la baranda. Al arrimarse a la baranda de las gradas. porque su origen era muy extraño y misterioso. Luego pensó que tal vez su actitud estaba equivocada. Pero la característica especial de esta voz. era su toque personal y persuasivo. sintió que un peso intenso le doblaba las rodillas. 187 . pero que eso era demasiado importante. Los brazos y las piernas le temblaban.-Los seglares y religiosos castigaron a los indígenas porque decían que habían recaído en prácticas paganas. las reflexiones de Roausseau. también comprendió que había muy poco por hacer para el futuro. Creía que la igualdad no había existido nunca y que tampoco llegaría a América. igualdad y fraternidad. Los pensadores son los encargados de tomar esos derroteros e ir hacia adelante. cuando había hecho algo que deseaba que nadie se enterara. Francisco de Mendoza también fue un caballero obsesivo que hizo desollar a los indígenas a nombre del escarmiento. Pensó que lo que había hecho en esta vida era demasiado poco. un silencioso sirviente del sistema. Cortés no dudó un momento en ordenar la tortura y asesinato de caciques y compañeros de aventura. Al terminar de bajar las gradas y cuando comenzaba a caminar por el corredor que llevaba al cuarto secreto del convento. el padre Concepción escuchó una voz misteriosa que salía de las bodegas del fondo. Apenas algunos pensadores habían pregonado la necesidad de forjar una sociedad libre. El pueblo no había desarrollado todavía su espíritu libertario. -Es una voz perseverante –Se dijo a sí mismo y continuó caminando lentamente. y otras veces era baja y apenas perceptible. un religioso oculto en la oscura orfandad de anonimato. Lo que había sucedido en este día era demasiado grave y temerario. cuando estaba deprimido. o cuando deseaba solucionar sus necesidades. sin embargo la esperaba. Había entendido que la vejez se apoderaba en su cuerpo y que su partida al infinito era tan sólo cuestión de tiempo. o cuando tenía conflictos interiores. que se había metido en un callejón sin salida y que la muerte saldaría su conducta. casi sin ánimo de nada. apenas si era nada. Mientras tanto el padre Concepción bajó las gradas acezando. en la cual él había dedicado mucho esfuerzo y cariño a sus causas perdidas. El mundo intelectual es el encargado de generar ese espíritu de cambio.

que el traidor a la causa había sido el teniente Yúdice y un fraile de su propio convento. Pensó que la vida había sido demasiado corta y que había llegado demasiado pronto a su final. Había que proclamar la independencia y expulsar a los realistas. -Helvetius creía que el espíritu no era un don natural sino un efecto de la educación y la ley –Pensó detenidamente-. 188 . la libertad. En aquellos instantes de confusión intensa. El padre Concepción se sentó en una pequeña banca que se apostaba en el corredor. así como la esencia de la libertad humana era el libre consentimiento. El espíritu aglutinador de un pueblo debe estar sustentado en sus valores positivos. se puso a tararear. Los pueblos deben modelar su espíritu. en que la historia de los pueblos debía escribirse sobre la base de la racionalidad. El hombre siempre estaría encadenado a su conciencia. La suerte de la conjura estaba sentenciada. El verdadero cambio en la sociedad no era una cuestión de acción sino de actitud. sí. El libre albedrío era la esencia de la libertad humana. Creía también que la libertad no pertenecía solamente al ser consciente: al hombre. Era el mismo Duende inoportuno. Los indios no eran esclavos por naturaleza. es la belleza inexplicable de sentirse dueño de sí mismo y ajeno a cualquier tipo de condicionamientos. El regidor Barrudia y otros militares se sublevarían con los batallones militares.A lo lejos. que La Ley esclaviza en la medida y proporción que nos hace libres. el padre Concepción sintió que el pasado merodeaba su memoria y que necesitaba meditar profundamente. se abrirían las puertas de las cárceles para liberar a los simpatizantes de la causa libertaria. sino que era un derecho de todos los seres vivientes. Era demasiado difícil en esas circunstancias revertir la situación de la conjura. Había conocido que Barrudia había huido dejándolos en el abandono. La idea de un mundo mejor sin cadenas ni opresión. la dignidad y el libre albedrío. pues nada de lo irracional podía llamarse coherente y libre. Pensaba que sólo se podía llamar libre a un hombre respetado. Los conjurados habían acordado capturar al Capitán General la Noche Buena. Días y noches se pasó maldiciendo a Sepúlveda. Ahora las tropas realistas sitiaban el convento para apresarlos a todos. a veces molestoso y engreído. el padre Concepción miró al Duende Cuaresmero que se arrimaba al campanario de la iglesia. Apenas si levantó la cabeza y la inclinó nuevamente tomándose de los cabellos. la libertad de elegir sabiendo lo que se decide. que nadie debe ser sumiso a la ley sino al derecho. La libertad no estaba solamente en la conciencia sino en la realidad. Creía que la racionalidad proveía a los pueblos dignidad y progreso. y eso consiste en generar valores superiores que se arraiguen en la mente de su gente. El sueño de la libertad. Quezaltenango y Suchitepéquez se debían levantar. Finalmente serían capturados el Capitán General y el Comandante de la Guardia. La libertad trascendental es la libertad del espíritu. y colocándose la mano en la pena. se tomarían prisioneros al Alcalde y a los chapetones incondicionales. Coincidía con Las Casas. Había enseñado en la universidad de San Carlos. cuando nadie sospechara que darían el golpe certero. el indio Tot debía alzar a las poblaciones indígenas de Los Altos y Verapaz. sino por un estado social de irracionalidad y oscurantismo de la condición humana. aquella idea con la que Cristo marcó una nueva etapa de la humanidad. La libertad de conciencia generada e impulsada por el conocimiento. la libertad como un campo inmenso de conciencia y acción.

-Eso dice también el Apologeticus de Tertuliano. es un seguidor de Jonás de Orleans que creía en el origen divino de los reyes. no tiene sentido de la historia sino del oscurantismo medieval –Comentó el padre Celestino golpeando la mesa con el puño-. porque tenemos temor a lo incierto. era acudiendo a la mesura. nosotros somos cristianos y el cristianismo se asienta sobre la paternidad de Dios y la hermandad entre los hombres. A los hombres que se nos ha privado de ella no nos queda sino vivir de la libertad abstracta. Nosotros somos la herencia del pensamiento de San Clemente. Y nuevamente el Obispo Negro continuó caminando lentamente tratando de mantener la calma. el Obispo que se hacía llamar visitador. -¡No Señor! –Le dijo el fray Manuel de San José poniéndose de pie-. Debemos acudir a la moral práctica de San Gregorio Magno. No acudamos a la violencia. Su actitud representa el pensamiento de San Justino: utilizar el cristianismo como un medio para mantener el orden social. Nosotros no vivimos para confraternizar con la materia sino con el espíritu. Nosotros queremos acción.-La libertad es un bien por el cual vale la pena perder la vida –Se repitió varias veces-. vive del dolor y la ignorancia de los pobres. y sus ojos desprendían destellos de luz que iluminaban levemente. En esa instancia. el Obispo entendió que la mejor manera de neutralizar a los conjurados. Aceptamos libre y voluntariamente la esclavitud. Nosotros compartimos con San Justino en cuanto el pensamiento y la obra de los hombres deben fundamentarse en el Evangelio. a la obediencia del derecho y la ley. y la ciencia. son presa fácil de sus opresores. Pero los pueblos que tienen temor a la libertad por temor a perder la vida. El fray Benito Miquelena que se encontraba expectante. Las palabras de cortesía que en varias ocasiones había tenido con los sacerdotes. Policarpo y Bernabé. bienestar y protección a La Iglesia. En todo caso. ¡Abajo los gachupines! 189 .. en la celda prioral se creó un ambiente de incertidumbre por la ausencia del padre Concepción. Mientras tanto. Debemos dar más solidez a nuestra Iglesia y defenderla de los malos practicantes. porque nuestra vida es enteramente espiritual. La sonrisa de sus labios que al inicio era amplia. ahora era un gesto de odio dibujado en su boca. en su supuesta función sagrada de dar justicia. -Usted es un religioso monárquico que detesta el cambio. acción. -Queridos Hermanos –Les dijo en tono suave y melodioso-. se encontraba en una gran encrucijada: o se sumaba a los revoltosos o ponía en orden la conducta de los mismos. ¡Basta de contemplaciones. Esa debe ser nuestra forma de vida como religiosos y no inmiscuirnos en política. de pronto tomó la palabra y dijo: -San Agustín nos ha dicho que la sabiduría es contemplación. hermano de San José –Continuó el Obispo Negro-. porque amamos la necesidad de sentirnos seguros a cambio de perder nuestros derechos. El Obispo Negro se iba engrosando poco a poco como queriendo reventarse. El Obispo Negro no le respondió nada y continuó caminando en círculo mientras disertaba. -Debemos acudir a la espiritualidad del alma propuesta por Casiodoro –Dijo-. Se comenzó a sentir una especie de desconfianza que se iba materializando en los movimientos de nerviosismo de los religiosos. Debemos comprenderle. al ejercicio de la vida virtuosa de San Isidoro de Sevilla.. ahora se convertían en frases de repudio y de rencor en contra de cualquier criterio que se emitía.

un remedo de su condición instintiva. El bien. su deseo incontenible por poseer a los niños y a veces dormir con sus sirvientas. representaba la degeneración de la Iglesia. pensaba que el infierno estaba en esta misma vida. su vida entera estuvo llena de mujeres y riquezas. Había llegado a la conclusión de que en la tierra había hombres nacidos para la servidumbre y hombres predestinados a gozar de los esclavos. el temor era una nube transparente que no les dejaba respirar tranquilamente. El padre Ruiz le miró al Obispo molesto. ¡Debemos obedecer a la autoridad y mantener la lealtad al Rey!. Nuevamente el silencio inundó el ánimo de los religiosos. El mundo esta hecho de esa manera y nosotros no podemos cambiarlo. De su amor por la sabiduría se sabía poco. un reflejo de su naturaleza. Es por eso que jamás tuvo miedo de pecar o irse al infierno. pero luego se reía. porque la autoridad procede de la razón y no a la inversa. El Obispo Negro ya no creía realmente en la inmortalidad del alma. ni el cielo prometido a los buenos cristianos. a que su palabra no fuera cuestionada y que la verdad estuviera siempre de su lado. Tan solo la presencia de éste le irritaba. A veces le gustaba pensar que su alma se iría al infierno a cohabitar con Satanás. No lograba entender cómo la imaginación del hombre había podido llegar tan distante.. lleno de un asco infinito que le provocaba vómito. sabiendo que se adornaba con los siete pecados capitales. retráctese y serán perdonados. Pero también había dejado de creer en Dios de tanto leer filosofía y teología. Su palabra estaba a la altura del Evangelio. hacía referencias pero pensaba 190 . alcahueta de las injusticias y atropellos en estas tierras. que Avempace ya planteaba el problema del fin de la vida humana. Se había acostumbrado con el pasar de los años. pero según él era un doctor graduado en la universidad de San Carlos. Y nadie sabía de eso porque lo ocultaba discretamente y nadie tenía el derecho de cuestionar a taita cura. como posiblemente serán condenados ustedes. El intentar deponer al Rey sería un acto de lesa majestad que les costaría la vida. según él. Creía que el verdadero paraíso estaba en la tierra y todo lo que había puesto Dios en ella era para probarlo y disfrutarlo. y es ciertamente en eso que debemos pensar como simples mortales. pecados de alcoba y ambiciones desproporcionadas. -Debemos pensar. No podía soportar la idea de tener que mirarlo frente a frete. imponente. de tanto hablar de Dios y tener que vivir de dogmas y verdades inconclusas. al sentir ese estado de ánimo dubitativo. la justicia y la verdad dependen de la voluntad de Dios.. le causaba convulsiones al estómago. su condición de explotadora. La duda iba penetrando en la conciencia de cada uno de ellos. Ese sacerdote obeso. Por lo tanto. porque él pensaba que antes que obedecer a la autoridad. y había peleado con ella palmo a palmo hasta sentirse acorralado. La herejía había llegado muchas veces a su dormitorio. Hablaba mucho y decía poco. El Obispo Negro. dueño de la verdad absoluta. Pero el peor de todos era la lujuria. Dios y el demonio eran una representación del ser humano. hay que obedecer a la razón. del Papa o de cualquier noble castellano. aprovechó para sentirse importante.El Obispo Negro le quedó mirando con indiferencia y como si no hubiera oído nada continuó: -Escoto Erígena fue condenado por La Iglesia. Están a tiempo de arrepentirse. indignado. y cómo los primeros cristianos pudieron haber ofrendado su vida por la fe en un Dios abstracto. y que el diablo estaba representado por cada uno de los hombres. hermanos –Les dijo a los sacerdotes-. porque su Obispado lo había convertido en un centro de pecado y diversión.

Creía también que había una conciencia colectiva que era tan activa como la que llevaba en su pecho. porque en su mente habitaba la conciencia. quitados la absolución. Pensaba que una de las grandes ideas nacida del iluminismo. repitió el rosario de la aurora y la oración de maitines. había sido el concepto de la libertad social. Ánima. estos hombres debía ser excomulgados. se limitó a escucharla con sumo detenimiento y analizó palabra por palabra. Entonces el Obispo Negro montó en cólera y maldijo a los diez mil demonios. Esa era la obligación de los religiosos del Convento de Belén: luchar porque la luz y las ideas caminen por los pechos de los ciudadanos. privados de la sepultura y ser pasto de perros y aves carroñeras. Pensaba que estos religiosos habían llegado al borde del abismo y que no tenían compostura. Sin embargo. -Así es padre Ruiz –Le respondió el Obispo Negro-. pero en fin. El padre Concepción. Estas oraciones afloraban a sus labios cuando tenía contratiempos. Había recibido un anuncio de la voz que venía del fondo del corredor. -Dios es acto puro y realidad infinita -Le dijo el padre Ruiz entrecruzando las manos-. y masticaba palabra por palabra y las comprimía en sus labios. simulaba sabiduría pero era retórico. Era la voz de su conciencia que le asistía en cada momento de dolor. hasta alcanzar a Dios y la paz permanente. La conciencia era una estructura compleja que regulaba el comportamiento humano. en los primitivos. -Debemos seguir el ejemplo de nuestro hermano Lulio –Continuó el padre Ruiz-. -Los pueblos menos desarrollados tienen menos conciencia de su unidad –Les decía a sus alumnos-. entonces se podía alcanzar un pueblo activo y dinámico. de que sus días como religioso estaban contados. En sus momentos de reflexión y silencio. porque en la desunión estaba su desarticulación. temor o melancolía.casi nada. pero luego se detenía y decía que también la conciencia social era un foro incompresible. Amaba el bien y el mal con la misma intensidad que amaba las diversas preferencias sexuales. que lo más saludable para La Iglesia era procesarlos. no hay 191 . El derecho a la resistencia pregonado por Bezé. la unidad es un artificio que sirve para mantener la hegemonía. el alma es una bella imagen de Dios. era la actitud correcta de los hombres libres. por su parte. Pero esta vez no dijo nada. purificarse con el ejercicio de la virtud. el alma es una emanación divina de la inteligencia. La libertad esencialmente era una idea por la cual valía la pena luchar. Era una voz de su sexto sentido que tenía la cualidad de decirle la verdad cuando estaba confundido. Pensaba que la conciencia individual debía engendrar vida en la colectividad. con la capacidad de estructurar su propia conciencia. En los pueblos desarrollados. El mundo es un inmenso vestigio de Dios. su idea era ir ganando tiempo con la finalidad de que el coronel Lagrava llegara en su auxilio. San Buenaventura nos ha dicho que el hombre debe desprenderse de las cosas terrenales. El hombre debía ser libre en la medida que le permitiera la ley. el Obispo nos les dijo nada que causara contratiempos. sus ideas y derechos. yacía agotado. y volvía a repetirlas hasta que se saciaba con volverlas a poner en sus labios. abandonó sus posesiones y riquezas para dedicarse a la prédica y a la caridad. sentado en la banca lateral del atrio del convento. el padre Concepción se convencía de que el hombre era.. representaba a los vicios y pecados mundanos que azotaban al clero americano. Sí esa era la solución.. virtutibus y vitiis son la esencia de una vida honesta. Sus hechos son demostraciones de amor a la humanidad.

el escepticismo en los fundamentos de la naturaleza. La noche era el espacio ideal para vagar solo por los rincones del convento. el relativismo moral y la desilusión existencial. La irracionalidad casi siempre se ha fundamentado en la verdad para patetizar sus propósitos. El Padre le miró fijamente a los ojos y se sintió nuevamente acompañado. porque muchos imaginarios colectivos lo habían permitido. La Sacristía de la iglesia. La vida era una realidad incomprensible que hacía de nosotros unos seres inestables e indeterminados. en la mayoría de los casos desenfrenaban la racionalidad y terminaban convirtiéndose en irracionalidades.una conciencia del pasado ni futuro. con frecuencia acudía a la irracionalidad. la razón había sido destruida por la ceguedad de la fe. Las utopías políticas. sus ojos color de miel pretendiendo saltarse de sus cuencos. contrariamente a lo que pensamos. Le gustaba reflexionar los pasajes de la Biblia. haciéndole sentir importante y apreciado. se ha valido de los propios contenidos de la racionalidad para hacerla inadecuada. San Pedro y San Pablo predicando. era el lugar que el padre Concepción más visitaba. El exceso de irracionalidad religiosa era lo que mantenía alterada la conciencia del pueblo. El padre Concepción pensaba que había muchas cosas que se debían a actitudes irracionales. es lo que causa frustración en las sociedades. La fuerza del despotismo. una realidad tan relativa como que hoy somos y mañana ya no estamos. o quizá los valores morales que también llegaban a ser una forma de irracionalidad que desembocaba en la anti-vida. El pensamiento ilustrado contenía el germen de todas esas situaciones. de la misma manera que se sentía en sus tardes y noches de insomnio. o simplemente pensar que las realidades de la vida eran simples percepciones. el padre Concepción no supo qué pensar en ese instante. y a cambio de servir a una causa. La Virgen María llorando por su hijo. La iglesia por la noche tenía mucha vida. y que la exaltación a la vida era una de ellas. que la pesada carga de la racionalidad instrumentada. las estaciones del calvario. era la irracionalidad la que gobernaba a la política. la palabra 192 . y jugaba. y decía que la Casiopea era la más hermosa y romántica. El padre Concepción había comprendido que la vida era un sueño. Era un amplio escenario para el pensamiento y la meditación. así como. Hace mucho tiempo que el Padre no tenía un amigo y la soledad ocupaba casi todos los espacios de su rutina diaria. Al ver ese rostro entre melancólico y sonreído. sus rudas expresiones de dolor y misticismo. y jugaba entusiasmado con las formas de las constelaciones. No sabía sin en realidad creer o no creer lo que veía. Al verle al Duende Cuaresmero bajar de lo alto de la torre de la Iglesia. El pueblo creía que un acto de irracionalidad podía solucionar un problema no resuelto. no supo más que corresponderle con una sonrisa agridulce. y es allí donde se equivocaba por entero. La falta de conciencia del futuro. En ella se sentía plenamente realizado y hurgaba por los rincones más extraños. En todo caso. sí. porque al pueblo muchas veces le motivaba más lo irracional. y presenciar los misterios de lo desconocido. Luego se ha vuelto prometedora. El Duende Cuaresmero le miró al padre Concepción con un cierto gesto de cariño. El Diablo Cuaresmero se acercó a su lado y le mostró los huecos de sus dientes. Le gustaba mirar el Cristo Redentor crucificado en lo más alto. la dignidad. perdíamos el sentido del deber ser. para finalmente engañarnos. en que debía salir a medio patio a contemplar la belleza de la luna. enteramente lógica. porque el silencio era una fuerza vital que se compenetraba en el misticismo.

creía que el espíritu de los hombres se corrompía cuando estos perdían su espíritu de equidad. la razón de ser y existir de los pueblos. y la presencia de los soldados del Batallón del Fijo. y coincidía que lo que él le indicaba se convertía en un hecho consumado. Entendió que su turno había llegado y que debía prepararse para lo que viniera. y fornicaba. porque algunas noches atrás. Para esto solía tender una hamaca sostenida por dos pinos. o cuando veía a las beatas asistir con puntualidad a la misa de madrugada. De acuerdo a su parecer. La noche en que éste le indicó que la bodega del convento se incendiaría. Para el padre Concepción. la democracia repudiaba la igualdad. Galileo y Copérnico habían llamado ciencia. porque en ella estaba el sustento de lo conocido y también de lo desconocido. creativo o destructor. Los pueblos eran capaces de generar su propia empatía. sí. El espíritu humano sólo podía desarrollarse con el impulso del conocimiento y la razón. el Padre conoció lo que sería lo mejor de su pensamiento mundano. señalaba el pacto convenido. Bartolo le había señalado con el dedo. Ese era el liberalismo político de Locke y el liberalismo económico de Smith. De tanto pensar en Dios había llegado a abotagarse y convertir su vida en un interminable aburrimiento. Aquel día el padre Concepción estaba preocupado. que aunque silencioso y uranio siempre le comunicaba algo.. era estimulante o inhibitorio. la democracia era un contexto político poliforme y multifacético. que era el cura más viejo del convento. y daba rienda a su delirio de ideas interminables y elucubraciones. en efecto al siguiente día. Pensaba que el verdadero sometimiento de los hombres radicaba en la anulación de su espíritu. efectivamente sucedió. mostrar sus nalgas abultadas en medio de sus caminar ágil y amanerado. También durante las noches el padre Concepción meditaba profundamente. El espíritu era una necesidad para el pensamiento y un aliciente para la acción. y cuando anunció la muerte del padre Geremías. Sin embargo. pues el espíritu nacional era una fuerza racional que impulsaba el sentido. También el padre Concepción creía en el espíritu de la historia. y que ésta podía tener muchos significados. porque en el fondo estimulaba la competencia y la diferencia. No podía existir un espíritu nacional en donde reinaba la ignorancia.. El espíritu nace fertilizado por la comprensión de la verdad y la abstracción de las necesidades espirituales. valores y virtudes. a investigar aquello que Descartes. 193 . Renegó de la teología y se dedicó a buscar un pensamiento práctico. Al igual que Montesquieu. en el espíritu nacional que debía formarse con el fortalecimiento de las costumbres. Este espectro llamado espíritu. y volaba con el pensamiento cuando les miraba a las mojas Catalinas.por la cual se había hecho religioso en la adolescencia. o cuando veía a las muchachas jóvenes. permisivo u obstructivo. se robaron el copón de oro de la Sacristía. Durante la noche conoció a Bartolo. Pues todos los ámbitos de una sociedad estaban dotados de un espíritu particular que generaba un espíritu general. porque su construcción implicaba una evolución lineal y permanente. y cuando él le mostró con la punta de su dedo la puerta de la iglesia. Durante las noches. Es por eso que decidió probar nuevas aventuras que él llamaba las dulzuras del pecado. Sintió que esa era la señal para marcarle su destino. la muerte había venido a capturarle. y multifasética. Un ciudadano ignorante era un ser con poca espiritualidad. en la medida que desarrollaban espíritu y unidad. sucedió al siguiente día. su ritual espectacular y los símbolos exuberantes. Poliforme porque tenía muchas dimensiones diferentes.

y creía que el futuro había fenecido. Justamente esa era la razón de ser y existir de la democracia: la fragmentación y equilibrio de poderes. levantaba una ola de pasiones y arremolinaba los sentimientos. Pensó que el mundo nunca había dejado de ser injusto. le había plagado de un profundo aburrimiento. lograba encender el ánimo y despertar las ansiedades. Era la música la que le daba vida y llenaba los espacios muertos del convento. Era una huerta pequeña en dimensione. Le parecía que no había un color más hermoso que el azul del cielo infinito.El padre Concepción lloró aquella noche en que miró desde el balcón. y viajaban por el laberinto misterioso de su mente. La rutina diaria de hacer las mismas cosas con las mismas personas y en los mismos lugares. Creía que la música era la armonía celestial que Dios había puesto en la tierra para el deleite de los sentimientos. Ese era su delirio: gritar y gritar hasta que su voz retornara de lo alto. y rezaba hasta llegar al paroxismo. era el espacio ideal para recordar la niñez y anegar sus sentimientos. la afirmación del poder era un objetivo de la monarquía y no del pueblo. El problema del poder político en América –Pensaba-. y desde allí escuchar cómo las pequeñas vocecillas se iban desgranado en las nubes. y volver a recordar las hermosas melodías que cantaba en su niñez acompañado de su madre. era que éste estaba monopolizado. no le permitía al padre Concepción albergar muchas esperanzas. frío y oscurantista. porque nunca dejaba de fructificar y se desperezaba en sus ramas. era esa música sacra que resonaba en las misas. Su mundo imaginario era un castillo lleno de jardines hermosos y praderas interminables. era más grande y misterioso: conversaba abiertamente con los tallos y las flores. Según el padre Concepción. La tarde. el poder siempre tendía a afirmarse. y era allí cuando él recordaba y lloraba y se cargaba con todos recuerdos del pasado. El mundo del convento era monótono y reiterativo. El paraíso que él creó en la huerta del convento. crear falsos paraísos y conversar con Dios todos los días. y que cada año parecía acercarse más al cielo y enredarse con las nubes. porque en ese color podía divagar y navegar hasta el cansancio. También le gustaba arrimarse a ese viejo limonar que se asemejaba a su padre. sí. Por su propia naturaleza. los campos inmensos en donde reinaba la injusticia. había adoptado la costumbre de crear su propio mundo que consistía en imaginar muchas realidades. Conversaba consigo mismo en interminables diálogos que terminaban siempre en un dialogo con la madrugada. Fragmentado para alcanzar versatilidad en la administración e integrado para coordinar sus acciones. El pueblo requería que el poder se asentara en la ley y la democracia. en el azul infinito que llenaba el horizonte. Le gustaba pararse en la parte más alta del castillo y gritar interminablemente esperando que su voz llegara al infinito. y la gente se sentía emocionada y rezaba. pero la afirmación del poder por el poder significaba el debilitamiento de las libertades. La larga distancia entre sus sueños y las realidades. El árbol que más le gustaba era la vieja palmera que crecía incontrolablemente. El poder político debía ser fragmentado e integrado a la vez. Los acordes de aquella música se desplegaban lenta y silenciosamente en sus oídos. 194 . Para sobrellevar esa vida aburrida. Es por eso que se había refugiado en un mundo subjetivo y esotérico. Un equilibrio del poder implicaba un nuevo modelo de gobierno en donde estaba por demás la monarquía. La robusta cintura del guabo era única. porque era uniforme y sobre sus caderas pisaba rudamente para subirse a sus ramales. pero llena de escenarios muy hermosos que él creaba para jamás encontrar límite alguno.

. el camino a la independencia estaba abierto. Creemos que la legitimidad del rey debe pasar por el consentimiento de los pueblos. hemos tratado de entender la vida. la física de Pascal y Musschenbroek. pero son más culpables aquellos religiosos que se convirtieron en el soporte de este colonialismo vergonzoso. Leibniz y Espinosa. Los chapetones nos creen inútiles. Ignorantes y sumisos. la existencia de un rey desconocido en nuestras tierras. aceptaba implícitamente la teoría de la degeneración de las formas de vida americanas… nos menospreciaba. degenerados de raza. El padre Tomás Ruiz. Nos negaron a los indianos el derecho al conocimiento de la astronomía de Ricciolo. Al final de sus días.. la gravedad de Newton. Los jesuitas han sido los más fieles sirvientes de la Corona. Enseñaron exactamente lo que ella les pedía. la mecánica y botánica de Regnault. que era aquel que no le funcionaba cuando se encontraba tenso. -La Ilustración apenas si se ha llegado a nuestras tierras –Comentó el padre Castrillo tomándose de las barbas-. Pero todo lo hicieron demasiado tarde… Los criollos habían comenzado a burlarse de las disposiciones reales. Latinoamérica esta convertida en un monasterio. los jesuitas trataron de difundir a Descartes. Hemos sido los primeros en defender la independencia con nuestros sermones revolucionarios. eran su fundamento religioso y por lo tanto rechazaban a Platón.Al oír los disparos en el portón del convento. pero en el fondo era conservador e intolerante. Pero nosotros en secreto cuestionamos a Bousset y Fleury. colocó la Biblia en su delante y dijo: -La expulsión de los jesuitas de América. Comenzamos a creer en la necesidad de desarrollar la ciencia y los inventos útiles. dijo: -La Inquisición ha estado empecinada en castigar la idolatría de los indios y los amancebamientos de los españoles. El padre Celestino entre eufórico y flemático. Los golpes en la puerta se hacían cada vez más duros y frecuentes. Luego de esto. y la idea de la revolución ha creado su entrada libertaria. Nuevamente se puso de pie y se dirigió a la bodega arrastrando su pie izquierdo. 195 . En la celda prioral. la química de Boyle. Se ha liberado el sistema educativo que ellos implementaron. a menospreciar el escolasticismo universitario… habían nacido las ideas independentistas. crítico implacable de los absurdos de España.Nos enseñaron a ser teóricos y retóricos con Aristóteles y Santo Tomás de Aquino. el padre Concepción dio un pequeño brinco y se sacudió la sotana. El Index controla los libros que deben leerse y no leerse… España controla el pensamiento americano. Pensó que era muy poco tiempo el que le restaba y que el convento caería en manos de los soldados en cualquier momento. Inmediatamente comenzó a temblar y a sentir un temor espeluznante que le invadía el cuerpo. a cuestionar a La Santa Inquisición. Somos el clero bajo los que hemos cuestionado la vigencia del autoritarismo. De pronto el padre Miquelena interrumpió al padre San José y dijo: -Se nos trajo el teatro de Feijóo: prejuicioso y contradictorio. los disparos más sórdidos e intimidantes.. Gassendi y Descartes. leímos entusiasmados a Erasmo. que nos adentráramos en la ciencia natural. Nunca dejaron que se estudiara a Euclides y Tosca. mirando fijamente a los ojos del Obispo Negro. el padre Manuel de San José se levantó y pensó que era por demás imprudente soportar la presencia del Obispo Negro: -Existen muchos culpables –Dijo-. Hemos enseñado a nuestra gente que se debe odiar a los tiranos porque estos nos privan de los derechos fundamentales. fue una ruptura de las ataduras mentales que sometían a las colonias españolas. enseñaron las teorías de Grocio y Pufendorf. Comenzamos a creer en la duda metódica como método de reflexión.

196 . volver a la penitencia. Hemos aprendido a callar porque el pensar nos está vedado. Debemos hablarle de la razón crítica y la necesidad de desarrollar las ciencias. -¡Ésta es la señal de Dios que nos anuncia fatalidades! –Dijo el Obispo Negro colocándose una capa-. -Tiene razón padre Miquelena –Comentó el padre Castrillo-. nuevamente retornó el debate. dividida y autoritaria. Debemos dejar de dedicarnos solamente a Dios y a la fidelidad al Rey. y su aire transparente se fue expandiendo lentamente. Una ola de frío comenzó a penetrar por la rendija de la puerta. Los criollos hemos comenzado a asistir a las bibliotecas a estudiar medicina. Era un frío lento y progresivo. Es decir. Ellos han abusado de nuestros recursos. Los religiosos se miraron unos a otros y se abrigaron con lo que tenían. repudio a la investigación. Debemos gobernarnos nosotros mismos porque somos dueños de nuestra tierra y nuestro destino. los disidentes mutilados. y comenzaron a tiritar y a respirar profundamente. una burocracia corrupta. Las colonias españolas no hemos tenido asambleas que nos enseñen a ser demócratas. ni ideologías políticas. de nuestra sumisión. Es ese frío sepulcral que viene a apoderarse de nosotros por hablar contra la Iglesia. La mayoría de nuestros estudiantes son defensores del absolutismo y no quieren poner en duda la revelación divina. al celibato. cartografía. centralizada e intervencionista. El ambiente religioso se fue disipando lentamente. Los pensadores son perseguidos. El padre Miquelena dirigiéndose a los religiosos. geometría. El pueblo está discriminado pero las ideas de sus hijos no. Nuestros jóvenes han sido educados ideológicamente dentro del contexto de La Contrarreforma. -Vive ya en nosotros ese factor fundamental para que se dé la independencia –Respondió el padre Celestino-. Se ha creado un retardo en nuestras concepciones políticas porque ni siquiera se nos ha permitido leer el Contrato Social. ¿Y nuestro pueblo?. Entonces los religiosos entendieron que la mano de Dios estaba en sus alrededores.Caminamos a la deriva como si la servidumbre fuera nuestro único destino. lo que somos. Dios se ha enojado al escucharnos esas herejías que pretenden desvirtuar su presencia en la tierra. Ese factor fundamental es el sentido de identidad propia. de su existencia teleológica y epistemológica. rechazo a la ciencia y al conocimiento. una mezcla inconfundible de sangre y heredad cultural. Debemos valorar nuestra cultura. ¡Debemos arrepentirnos y pedir perdón por lo que hemos dicho y pensado! La ola de frío comenzó a elevarse hasta el tumbado. los cristales de las ventanas se empañaron totalmente. fácilmente perceptible.. y dijeron muchas cosas agradables al Señor. la pedagogía basada en la autoridad de La Biblia. física. dijo: -Al igual que Campomanes y Jovellanos. Su mala educación ha sido un motivo de retraso. -Debe nacer en nuestro espíritu la resistencia hacia los opresores –Dijo el padre Manuel de San José-. y rezaron y oraron.. ni sistemas de justicia óptimos. Comenzamos a abandonar la doctrina de Aristóteles y Ptolomeo. un patriotismo criollo. de nuestra paciencia. debemos condenar la ignorancia de nuestro pueblo. ni la legitimidad de la dominación española.Debemos comenzar ha hablarle de libertad. ni el asunto de los “Derechos del Hombre”. retraso y oscurantismo. los rebeldes asesinados. -¡Debemos volver a nuestra fe religiosa! –Exclamó el Obispo Negro levantando sus brazos-. Terminado el oratorio. al ayuno. Vivimos una administración caótica. Y los religiosos guardaron silencio frente a las palabras del Obispo Negro.

porque con un resoplido de viento llegó una brisa fresca al interior de la celda y el Obispo Negro volvió a respirar profundamente. las articulaciones de su boca se iban desencajando conforme se torcían los labios. Pensaron que el Obispo Negro moriría en ese instante y eso les causaría graves problemas. quería pedir cosas pero era incapaz de describirlas. Esperaban que la muerte se hubiera cargado el alma del Obispo Negro y luego le hubiera llevado al infierno. esperaron de rodillas el desenlace de los acontecimientos. la espera fue en vano. Platón. aquella alma por la que tanto habían filosofado San Agustín. Tendido en el piso. cubierto por una tela blanca y mostrando sus extremidades. ¿Y qué haremos ahora si se muere? -No sé. el 197 . El peso insoportable de su cuerpo yacía distendido mientras los religiosos acudían en su ayuda. Su cuerpo desplomando tenía pocos signos de vida. El padre San José sacó un pañuelo del bolsillo y le limpió el rostro. sin embargo. Averroes y Avicena. Nos culparan de esto y muchos cargos más –Respondió el padre Miquelena persignándose tres veces. Lo que presenciaban les parecía inaudito. Llevaba una guadaña filuda blandiendo por el aire. divagando. causando revuelos en las parte oscuras y quedando luego en completa calma. Luego se desplomó. Avanzó lentamente por el tablado y bajó las gradas hasta llegar al atrio en el que se encontraban los jardines. Repentinamente llegó la muerte. -¡Silencio! –dijo lleno de iracundia. Luego se dirigió a la iglesia y corrió por su interior dando golpes estremecedores. alcanzando lo más alto del tejado. creyeron que era obra de Dios y se pusieron de rodillas. la muerte no se llevó el alma del Obispo Negro. recorriendo los patios y los corredores. unía fuertemente sus manos en señal de súplica y se le borraba los colores de la vista. El padre Ruiz se acercó rápidamente y le tomó de la cabeza. paseando alrededor de las palmeras y robledales. resoplado en los cuartos y las celdas. esa calavera blanca que representaban a San Bernardo en las procesiones de Semana Santa. El reflejo leve de sus ojos se fue apagando poco a poco. La muerte caminó lentamente en el interior de la celda y se detuvo en la puerta. -Ha sufrido un ataque al corazón -Dijo discretamente el padre Celestino -Sí –Le respondió el padre San José-. El alma del Obispo se quedó en el Convento. El Obispo Negro comenzó a sudar copiosamente. Sin embargo. Los religiosos ateridos de temor. Veía hacia el cielo y se desesperaba. Sin embargo. el Obispo Negro apenas si movía su cuerpo. Era la sombra de la desesperación que le cubría por completo. aquella con la que siempre habían atemorizado a los creyentes y con la cual amenazaban a las personas que recibían la extremaunción. aquella que reposaba en un cuadro inmenso a la entrada de la iglesia del Convento de Belén. Dio tres golpes en el piso y salió al corredor del segundo piso. un corcel blanco que relinchaba incansablemente con sus bríos atemorizantes. Quería decir algo pero no podía. La vida se negó a entregar a la muerte al Obispo Negro. Apareció la figura de un hombre cadavérico.El Obispo Negro se plató en media celda y dio un grito que retumbó por los corredores del convento. Los sacerdotes se echaron para atrás y se golpearon contra las paredes. mientras los religiosos le daban aire fresco agitando sus sotanas. La dificultad con que respiraba les causaba angustia.

-¡Dios me ha otorgado nuevamente la vida! –Les dijo tomándose del pecho-. Luego avanzaban los timbales largos. los cucuruchos a los costados. Jamás había visto cosa semejante desfilando durante el día.Detrás de los romanos. Observar personas y símbolos que habían sido la base de su ministerio.. y que esa procesión no tenía ninguna relación con el nacimiento de Jesús. cuando atentaba contra los derechos fundamentales del hombre. hombres sudorosos y sangrantes. sin ningún gesto de dolor o angustia. los soldados detuvieron el fuego y se sentaron en el suelo. verdugos con hachas filudas blandiendo por el aire. Al escuchar que los disparos de los fusiles y las culebrinas se detenían inexplicablemente. y su respiración se agitaba. seis personas que lo cargaban. venía San Pedro y luego la santísima Virgen María. y su pulso se elevaba. Era un escalofrío de ultratumba que le solía acosar cuando tenía desafíos importantes. mujeres vestidas de negro y cubiertas el rostro.. Era la fe la que le había obligado a ser religioso y vivir durante muchos años encerrado. ¡Dios es misericordioso y todopoderoso! En la calle de las Platerías que pasaba por delante del Convento. aun a costa de renegar de su verdad pregonada. Ellos avanzaban en forma silenciosa y uniforme. Miró fijamente el ataúd y pudo ver su rostro sereno e inamovible. ese sentimiento elevado que nos permite abstraer la realidad de las cosas. Revisó su calendario y vio que era la víspera de Navidad. Se quedó aterido mientras rezaba y sacaba el rosario del bolsillo. nuevamente sintió que un soplo de vida le devolvía las fuerzas y sintió que se recuperaba en medio del asombro de los religiosos. con un cura cargando la cruz. le creaban un rechazo en su conciencia. escoltadas por unos soldados romanos que levantaban sus lanzas. una cortina negra que se extendía a lo largo de la calle. sin ninguna expresión que denotara preocupación 198 . Pero la fe a veces se volvía irracional cuando la verdad la cuestionaba. Luego sintió que una tensión fatal se adentraba en su cuerpo. El padre Concepción se negaba a aceptar que eso fuera realidad.cual. Pero la fe tenía su propia lógica. Detrás de él las tres Marías vestidas de negro lloraban incansablemente. el padre Concepción se puso de pie y se dirigió al balcón del Convento. personas que se azotaban en la espalda. y los judíos del sanhedrín regresando a ver a los costados. las banderas de la fe flameando en medio de la tranquilidad de la tarde. hombres colocados coronas de espinas y sus pechos lacerados. -La fe –Pensó-. El padre Concepción sintió un temor extraño que le estremeció los huesos. Detrás de los soldados romanos que escoltaban el cortejo. cuando rompía sus preceptos. esa actitud religiosa de aceptar los divino a costa de las propias razones. y que ahora al verlas en forma independiente. A continuación venía un Cristo agonizante tendido en un sarcófago. Lo que estaba observando en ese instante. Y mientras rezaba sentía que su cuerpo se le acalambraba. El padre Concepción sintió que algo extraño pasaba. mirar que los soldados se quedaran quietos y que no sintieran extrañeza frente a esa procesión. También le pareció extraño. Los cañones fueron retirados de las esquinas y un fuerte runruneo de ultratumba anunciaba la llegada de una procesión extraña. y el cuadro del infierno. misteriosos rezos y cantos agudos de mujeres encubiertas. era la irrealidad de la realidad que había vivido durante mucho tiempo. y se quedó mirando fijamente la ataúd que marchaba al final de la columna. un sinnúmero de cruces avanzaban inclinadas. su propia realidad que se basaba en muchas irrealidades espiritualmente realizables. Desde allí pudo mirar la procesión que se iba aproximando.

la humildad. la sumisión. que eran incapaces de pensar como los europeos y todo lo que se había desarrollado en América era burdo e intrascendente. andaba por algunos lugares evangelizando y predicando la palabra del Señor. También odiaba a los curas porque ellos eran los gestores de ese tipo de hombre. con sentida pena. o cuando les regalaba comida. y se encomendó al Santísimo para que estas cosas acabaran. Era su cuerpo que estaba tieso e inmóvil. Era un religioso joven y preocupado. -¡Estoy muerto! –Se dijo a sí mismo-. Creía que esa era la manera de ser un buen religioso..alguna. que en realidad no éramos más que unos simples vagabundos que terminábamos a la vera de un camino. pues la tierra y el ambiente los había degradado. el Puqui fue un buen amigo de todos. Mientras el coronel Lagrava. El coronel Lagrava recordó al padre Concepción cuando llegó al Convento de Belén. afanosamente maquillado. y rezó. se pusieran cruces con sus nombres. o que no eran escuchados en sus confesiones. que las costumbres estaban pervertidas. y volvió a pensar. no tenían alma ni cerebro y debían ser considerados como animales. Odiaba la debilidad. el padre Concepción lloro incansablemente mirando su sarcófago y pensó que la muerte venía a retirarlo. según él. El padre Concepción impidió en algunas ocasiones el maltrato y lloró junto a ellos. Al verse tan triste y solitario. porque creía que eso era muy propio de las razas degeneradas. de contextura delgada. alegre y optimista. Compartiendo con el pensamiento de la elite metropolitana. 199 . Es el final de un camino sin retorno que tiene muchos vericuetos. o cuando iba por los campos recogiendo sus productos. se acercaba al ataúd y miraba consternado. la pobreza. -¡Sí. De joven. Cuando llegamos al final de la existencia. con una sabana blanca que le amortajaba y un crucifijo pequeño que llevaba entre sus manos. Nuevamente el padre Concepción miró la carroza que iba tirada por un caballo flaco. veía llorar a los indígenas mientras eran azotados. y se reían con él cada vez que sentían sus caricias. La vida es un ciclo mutante que contribuye al gran objetivo de la naturaleza: mantenerse viva. a odiar a los hombres que consideraba inferiores. Odiaba a los indígenas porque ellos. La vida es un discurrir rutinario que al final no vale nada.. y vio que los indígenas eran enterrados debajo de los montículos sin identificación alguna… pidió que sobre estos. ya ni siquiera los recuerdos sirven. o cuando vio que no se les permitía sentarse en las bancas de la iglesia. es el cura Concepción! –Comentó Lagrava mirando a sus oficiales-. la caridad. todo es naturaleza y ciclos temporales. Pronto le llamaron el Puqui. especialmente de Lagrava que estudiaba en La Universidad de San Carlos y que luego se enroló en el ejército realista. Cuando se levantaba muy temprano y acudía a la impartición de La Doctrina. Lagrava odiaba al Puqui porque él había aprendido en la milicia a detestar los valores inferiores del hombre. todo es un sueño pasajero que se queda en la estela imborrable del recuerdo. que todo era tan distante y tan cercano como que si hoy estábamos mañana ya no estábamos. Nadie es nada. y se sacó respetuosamente la gorra y la puso debajo de su brazo. En alguna ocasión el padre Concepción llegó al cementerio.hecho solamente para la servidumbre. creía que los criollos ya tenían alguna forma de degeneración humana. -¡Es el cura Concepción! –Gritaron los soldados que miraban el cortejo.

la incógnita del corazón.. Y eso somos. porque a pesar de todo. El padre Concepción escuchó el reto desde el balcón del convento sin siquiera inmutarse. lo llamó desde las afueras y gritó a los cuatro vientos que su honor había sido mancillado. El día en que visitaron el Cerro Mirador de la Cruz. La emoción y el sentimiento les atrae. que nunca acaba. porque creemos que es la voluntad de Dios la que crea la felicidad y no el equilibrio de nuestra vida interior. se rió. el padre Concepción lanzó la capa que llevaba sobre sus hombros y le dijo: -Mira Lagrava que el tiempo y el espacio nos acarician desde el cielo. -Porque son los valores los que ennoblecen y orientan la vida de los hombres –Respondió el padre Concepción-. cuando en La Universidad de San Carlos se encontraban en discusiones bizantinas. -Porque los hombres no buscamos las virtudes como esencia de nuestros actos. escupió en la puerta y se dirigió en busca de padrinos. Se rió nuevamente y caminó lentamente arreglándose la sotana. Allí es todo es desconocido. Con razón o sin ella.. el espíritu de la vida. sino que buscamos las cosas materiales para satisfacer nuestras necesidades. El padre Concepción comenzó a caminar acercándose a la cruz de piedra que descollaba en la cima. Sacó la espada del armario y se dirigió al Convento. el valle de Panchoy extendiéndose plácidamente bajo la parsimoniosa belleza del Volcán de Agua. la razón de ser de Dios. -¿Y por qué los hombres no podemos ser felices? –Le preguntó Lagrava con un sonrisa fría. El hombre llega al estado de infelicidad cuando trata de salirse del orden natural de las cosas. 200 . en busca de algo que sabemos que quizá no llegue nunca. El Volcán despunta solitario penetrando en la misteriosa intimidad del infinito. se sintió profundamente humillado. El coronel Lagrava volvió a mirar el rostro sin vida del padre Concepción. el ímpetu les convence. Los valores nos vienen dados por la sociedad.El día en que fue recriminado por el padre Concepción.Los hombres obsesionados son incapaces de pensar con tranquilidad. -¿Y por qué los valores son tan importantes para la felicidad? –Preguntó Lagrava tomándose de los bigotes. Cuando le dijo que Dios había hecho a los hombres iguales y que no existían razas sino adaptaciones humanas al ambiente. era retando a duelo al alevoso. o aquellos paseos por el Cerro Mirador de la Cruz desde donde contemplaban la ciudad de Guatemala. el hombre ordena la realidad de las cosas de acuerdo a su conveniencia. La vivencia de los hombres es una interminable penuria. pensó que esas actitudes eran propias de seres irracionales. Esa espera es el elixir de la existencia. Los prejuicios son las espinas de su corazón. silencioso. como si el vacío fuera el imperio de la nada. la explosividad les excita. y que debía limpiarlo con la justicia de las armas. los hombres no tenemos la potestad para cambiarlos sino para vulnerarlos y hacerlos evolucionar. Luego de retarlo en público en el silencio de la noche. los hombres somos infelices sustentados en nuestra esencia de la nada. esencialmente nada. y que el honor era algo prejuicioso que al final sólo llevaba a aglutinar las vanidades. Lagrava se sintió ofendido y pensó que la única manera de lavar su honor. -¿Pero nuestra fe en Dios? –Insistió Lagrava -Los hombres mantenemos una esperanza en el fondo de nuestro corazón. y retornó a su memoria aquellos recuerdos de la juventud.

nos hace dignos de llamarnos hermanos. Transeúntes y viajeros avanzamos a un destino sin final que es la eternidad. El padre Concepción tomó una flor silvestre entre sus manos y sacando pétalo por pétalo. Acabar con el sistema de injusticia. -En estas tierras no se permite eso –Le dijo Lagrava con un tono de disgusto-. con esta ideología pervertida. pues los 201 . Todo conocimiento es lógico porque se sustenta en la realidad. cuando escucha a los demás sin escucharse a sí mismo. la verdad está en nuestros sentidos. Una sociedad sin valores es una sociedad estéril y vacía. tú hablas de la educación? –Le preguntó Lagrava -Así es amigo –Le respondió el padre Concepción-. -¿Entonces. impregnado de hermosas construcciones que representan el poder: El Palacio de la Real Audiencia. El lenguaje es el límite y la estructura de mi pensamiento. Lagrava. Vuela por los inmensos espacios del pensamiento y se nutre de la conciencia total. la Alameda de Santa Lucía. -¿Y qué es la libertad? – Insistió Lagrava -La libertad es todo aquello que vive sin ataduras y prescinde de los límites de la autoridad. Sin embargo. es la forma y contenido que damos a la realidad. pues la estructura del poder se fundamenta en la ley y el orden. Nada fuera de ellos existe. no tiene identidad. comentó: -Qué bello y simple es todo esto. La naturaleza nos indica el sentido de las cosas. Las cosas están hechas para que nunca pase nada El padre Concepción se sentó encima de una roca y mirando a lo lejos la ciudad de Guatemala. -Acabar con la tiranía del sometimiento –Respondió el padre Concepción levantando su mirada-. Ningún valor es absoluto aunque creamos que es la única verdad. Los valores son la base de los mejores logros de una sociedad. el Ayuntamiento. el bien es una expresión sin sentido. ese mismo poder nos ha quitado la razón. La opresión y la represión. No puede haber libertad sin conciencia social. Un panorama campestre. sus hombres son bastardos sociales que caminan hacia el caos y la inequidad. El hombre deja de ser dueño de sí mismo cuando se aleja de su conciencia. -¿Y qué debemos hacer para liberarnos? -Preguntó Lagrava con un tono de voz alto. cuando siente no ser parte del todo estando incluido en él. comentó: -La vida es apenas pasajera. No conocen la justicia ni el derecho. Sólo la educación nos humaniza. -¿Y la opresión? -La opresión es todo aquello que nos quita dignidad. el Edificio de Los Capitanes Generales. Las ideas representan el hecho. no puede haber conciencia en donde no prima la razón y la razón define el estado de la conciencia. El conocimiento es el único poder que soluciona todo. la libertad y el derecho a disentir. el amor una barbaridad. Lagrava se paró frente al padre Concepción y le preguntó: -¿Qué es lo más importante en este complejo discurrir? Y el padre Concepción le respondió: -Lo más importante en un hombre es atreverse a pensar y conocer. Mis sentidos diseñan el mundo que conozco. van en función de quitarnos la conciencia. Nada de lo que está fuera de ella puede ser fácilmente comprendido. y la realidad es un producto del ser y la perspectiva. pule nuestros defectos y nos enseña el camino a la libertad.Solamente una buena formación permite cultivar los valores.

El padre Concepción dio varias vueltas alrededor de la cruz y pegándose junto a ella. que se filosofara de la vida sin una pizca de pragmatismo. Se llenó de ira. que estaba en franca rebeldía en contra de la Capitanía. porque los hombres se habían dispuesto de acuerdo a su pensamiento y a los designios del Señor. 202 . y que sus opiniones eran ilógicas y temerarias. el fundamentalismo oscureció nuestras conciencias y la religiosidad nos acobardó. -¡Es que esa es nuestra realidad! –Gritó Lagrava tomándose del pelo. No es posible encontrar un Dios sin esperanza aunque nos vacíe la mente y nos destruya la razón. Es por eso que acude incondicionalmente a las redes enmarañadas de la sumisión. el chauvinismo a conservar esta humillación malsana. Por lo tanto. que había conspirado contra el rey y sus autoridades. Las cavernas culturales son refugios espirituales de los cuales no podemos salir fácilmente. tienes razón. discutir de aquello era innecesario e intrascendente. Necesitamos cambiar.maestros y ciudadanos reproducen esta ideología perversa. darles un Dios y una religión para que nadie piense nada. he ahí nuestro problema. Dios ha sido el aspecto más importante de nuestras vidas. el gran espectro de la conciencia del hombre. Mantener a los pueblos ignorantes ha sido el mecanismo ideal de los sistemas autoritarios. -Sí. El joven Lagrava pensó que el padre Concepción había sobrepasado los límites que permitía La Colonia. pero de estos cambios nosotros seremos los más perjudicados. Un pueblo mal educado es una masa sin razón. Y así no se puede pedir mucho: Los hombres somos un producto de la sociedad. cólera e indignación. la juventud no la cuestiona ni dice nada… Los gobernantes son un fiel reflejo de sus pueblos. es cierto. El padre Concepción se quedó meditando por un momento y luego de acercarse a Lagrava. Aquellos hombres que no tienen fe en algo crean inhóspitos desiertos en su corazón. dijo: -Somos pueblos pobres y abandonados. ¿Cómo entender a un indio libre? ¿Cómo entender la igualdad de los hombres? No podemos juzgar nuestra realidad sin comprender el tiempo y las circunstancias. le dijo: . La verdad es que los hombres crucificamos a Dios cuando éste ya no sirve a nuestros intereses. y los pueblos un efecto de sus propias debilidades. el hombre es la sociedad… la sociedad es el hombre. -El colonialismo nos enseñó a obedecer estrictamente –Comentó Lagrava tomando un puñado de tierra-. Lagrava le escuchó detenidamente al padre Concepción y no le dijo nada.Toda fe construye algo. Siempre las grandes decisiones están en manos de una minoría preparada. Lagrava –Dijo el padre Concepción-. La religión ha sido una viuda inmisericorde. le molestaba escuchar hablar mal de un sistema del cual eran sus beneficiarios. La religión y las leyes han sido las cárceles espirituales que han frenado la libertad de los hombres. Al pueblo no se le consulta nada. y nos han enseñado a temer. La fe debe morir cuando la esperanza muere… -Los hombres somos costumbristas por naturaleza –Comentó Lagrava parcamente-. Entendía que el mundo en que vivían era el más adecuado. creamos dioses y morimos junto a ellos. e inclinar la cabeza como única garantía de nuestra integridad. obedecer. toda fe es religión.Esa es la realidad que debemos aceptar porque así está diseñado nuestro mundo. Sin construir la fe no se puede construir la solidaridad. con una educación insuficiente.

porque creía que al Cura le llegaría su momento de fatalidad. nuevamente Lagrava tuvo que escuchar los sabios desafueros del padre Concepción. Esta sonrisa de sor Paquita fue la que le trajo distraído durante varios años. soñó con fugarse algún día y marcharse para México. Al regresarle a ve a Lagrava en la pileta del Convento de las Capuchinas. a veces se emocionaba con lo que le escuchaba al padre Concepción. casi obnubilado. viva el libre pensar! -Dijo sacándose la sotana y el crucifijo de plata que llevaba en su pecho.La última ocasión en que ambos pasearon por el Convento de las Capuchinas. con ese hombre instrumental que carece de valores y principios políticos: la sinrazón es un 203 . si esa es la única que conocemos? El padre Concepción le tomó del brazo y continuó diciendo: -Es necesario destruir el poder de los monarcas. -¡Viva la felicidad. Le gustaba mirar las nalgas de las monjas y soñar con ellas: haciéndolas el amor. Pecado. viva el amor. perdiendo la perspectiva de las cosas a cada momento que la recordaba. viva el encanto de la vida. El hombre tiene una actitud natural por someterse y someter. nadie que los pudiera delatar y poner en peligro la certeza de su futuro familiar y político. la inseguridad le hace esclavo y la seguridad opresor. aún joven y entusiasta. sí. la más morena y contorneada. el país que albergaba su esperanza. Lagrava se tapó la boca y regresó a ver a los costados. El poder esencialmente pertenece al pueblo. que los sueños de amor eran dislates maravillosos que agitaban la razón y comprimían el entendimiento. de ojos negros y nalgas gruesas y apretadas. practicando las poses del viejo Kamasutra. Debemos acabar con el hombre del pasado. ese era el signo de un amor pecaminoso. El padre Concepción. había tenido varios sueños húmedos con ella. En honor a la verdad. comenzó a correr alrededor de la pila central. pero sobre todo. era la belleza de su rostro que él siempre lo consideraba dulce y candoroso. y soñó con ella. Sin embargo. porque debe ser el pueblo el gestor de su destino. El padre Concepción entendió que el amor era una nube pasajera que dejaba herida el alma. La monja que más le emocionaba era la sor Paquita. el padre Concepción no pudo conciliar el sueño. era el pecado del cual tanto había comentado con sus amados feligreses. Para él. su libertad debe ampararse en la ley y no en la forma de gobierno. En realidad no había nadie. pero nunca lo decía. pero lo que más le fascinaba eran sus labios carnosos y rosados como una pulpa de durazno maduro. Creía que aquel instante los dos participaban de un acto sacrílego y repudiable. nuevamente se encendió su espíritu. El poder de un pueblo radica en su conciencia y en el valor que da a su libertad. Este poder que nos humilla y nos denigra! Lagrava le quedó viendo indignado y sin perder la cordura. Había aprendido que el silencio era una virtud importante de la cual se debía sacar provecho. y dijo: -¡Debemos destruir ese poder maligno del despotismo ilustrado. Esos senos eran los que le tenían excitado. Las religiosas recelosas se rieron. Sus pechos abultados le alocaban. sus derechos no están solamente en las leyes sino en su actitud cultural. respondió: -¿Pero por qué cuestionas nuestra realidad. aquellos que mostraba vanidosamente cuando acudía a confesarse o a tomar la comunión. El día en sor Paquita le brindó una sonrisa escondida. dando gritos y saltando. sí. lo que le tenía loco. desvestirles mentalmente y pensar que podía estar con varias de ellas acostado en su cama. El Patio de las Capuchinas era el espacio ideal en donde el padre Concepción desahogaba sus instintos.

sociedad injusta por designio de Dios y sus ministros. se convierte en un yugo interminable. -Donde no habita el derecho no habita la libertad –Le dijo el padre Concepción con una voz firme y serena-. autoridades encargadas de aplicar la ley. al nacer la libertad nació el hombre con derechos. Es la ley la máxima expresión del orden social. -Es imposible conservar el poder sin que impere la ideología dominante –Dijo Lagrava caminando alrededor de la pileta-. pero sí ha defendió al poder. La religión no siempre ha defendido el derecho. barbarie.recurso improvisado que le impide acceder al futuro. -Porque la igualdad es un precepto natural que debemos preservarlo -Respondió el padre Concepción-. El derecho es el pilar fundamental de una sociedad saludable. Los peores gobiernos del mundo son aquellos que viven en la sombra de la impunidad. Los indígenas son iguales a nosotros y 204 . La cultura es el poder dominante. fracturan los pilares fundamentales de los derechos del hombre. mientras miraba el hermoso patio interior del convento: sus amplios pasadizos. Al final. Sólo los pueblos retrógrados creen más en el imperio de las circunstancias antes que en el imperio de la ley. Cuando los hombres aceptan convivir con la injusticia y el engaño. medida y humana. Mira Lagrava que al nacer la ley nació la libertad. el abuso es la norma en las relaciones laborales. Un gobierno eficiente se refleja en una administración ágil y transparente. el poder de nuestros monarcas es legítimo – enfatizó Lagrava. las autoridades son corruptas y arbitrarias. los arcos que adornaban los corredores.El poder es concomitante con el hombre. Gobernar es transparentar las decisiones y acciones. -Compartir el poder es la esencia de una democracia sana –Continuó el padre Concepción-. –Comentó el padre Concepción mientras se mojaba las manos tomando el agua de la pileta-. Cuando la ley refleja la voluntad de un gobernante. El padre Concepción se quedó meditando por un momento. cuando la voluntad de un hombre está por encima de la ley. La ley es el espíritu en donde reposa la libertad. y aquí nada es ágil ni transparente. La dictadura de la ley es justa y proporcionada. nunca pide más de lo que necesita y la conciencia social para él es una utopía. al nacer el ciudadano nació la civilización. El tirano siempre trata de aniquilar la ley porque es el obstáculo a sus desafueros. -Sí. Por más precaria que sea una sociedad. Por lo tanto. pero además somos pueblos que vivimos fuera de la ley y del derecho. -Pero si nosotros tenemos leyes que garantizan el derecho. desmedida y a veces inhumana. el opresor se beneficia de esta circunstancia. cuando la voluntad de los hombres está por encima de ella. En donde no ha imperado la ley jamás ha podido existir justicia. que a su vez definen su comportamiento frente a la vida. hay hombres que han nacido para ser esclavos ¿por qué deberíamos tratarlos como iguales? -Preguntó Lagrava indignado. La dictadura de los hombres es injusta y desproporcionada. La lucha por el derecho es la lucha por la verdad. Sin derecho es imposible habitar un espacio tan complejo como es la civilización. el hombre es el poder. Tanto las leyes como los hombres se dan en un entorno social y cultural determinado. . Sin poder es inviable alguna forma de organización. -Sin embargo. las flores que daban frescura a los jardines. porque la libertad debe ser concomitante con la existencia del hombre. clases sociales prejuiciosas y llenas de prebendas. se llama tiranía. siempre tendrá algún rango de libertad. Es indudable que las leyes no pueden ser iguales para todos -Enfatizó Lagrava enfadado.

La historia ha demostrado que Kant tuvo la razón y he ahí el progreso de los países europeos. La moral obedece a una estructura mental y cultural. Pensó que éste religioso se iba poniendo cada vez más insoportable e intransigente. Montesquieu decía que los pueblos se degeneran cuando pierden sus principios. proliferó la corrupción. No hubo ley. El hombre en esencia es un ser moral. sus manos entrecruzadas. mientras la misa terminaba. La concepción moral de la política pregonada por Kant. Dio algunos pasos y saltó nuevamente a la vereda: -El colonialismo en Latinoamérica. -Los valores morales son los que definen al hombre en su comportamiento total – Respondió el padre Concepción-. la ley para los humildes… la justicia y la democracia no existe! El redoblar de las campanas interrumpió por un momento el diálogo entre Lagrava y el padre Concepción. justicia ni derecho para estos pueblos. -Los pueblos que relativizan su moral –Continuó el padre Concepción-. como aquella en que sor Paquita se dirigía a la iglesia portando una Biblia entre sus manos. la ética de las damas. La Boëtie odiaba a Maquiavelo por inmoral. sus gestos inflexibles. Entonces decidió ser más tajante y radical en sus conceptos: -Claro que sí –Le dijo indignado-. La moral maquiavélica prostituyó a la política convirtiéndola en un mero mecanismo del poder corrupto. el honor de los caballeros. Los nuevos valores del hombre se gestan de la misma manera que se gestaron los primeros: 205 . -¿Y cuáles son los valores morales que no los veo?. y el padre Concepción se dirigía al Sagrario. Lagrava se quedó mirándole detenidamente. Un clérigo de esa naturaleza era un peligro para La Corona. mojó sus piernas hasta las rodillas y comentó con sarcasmo: -¡Somos pueblos olvidados en donde la moral es de los nobles. aquí nadie tiene derecho para cuestionar la fe de la Iglesia o la suma voluntad de nuestro Rey. porque eso les permitirá ser útiles para la sociedad en la que viven. por el contrario. es un gran sustento moral del desarrollo. Entonces se convirtió en un estado de desolación. la ley debe emanar de la voluntad de nuestro Soberano y nadie tiene potestad para cuestionarla. El sonido de las campanas le traía a su memoria muchas vivencias. Aquí hay una nobleza que por derecho divino está predestinada a gobernar estas colonias.Preguntó Lagrava enrarecido. Nosotros decimos que los pueblos se degeneran cuando el Estado pierde su verdadera razón social.merecen ser hombres libres y educados. Los ojos de sor Paquita solían permanecían cerrados e inmóviles. De ninguna manera la ética es involutiva. La inmoralidad política de Maquiavelo ha tergiversado el verdadero sentido y razón de la política: el bien como generador del desarrollo. Un pueblo sin valores es un pueblo bárbaro. Kant por su parte. se alejó del pensamiento americano y apuntaló en los valores morales. son pueblos que van camino a la degeneración profunda. y no se cansaba de mirarla sentada en primera fila. La fuerza moral no solamente que es un ordenador social sino un cohesionador ideológico. El padre Concepción sonrió y se paró en el borde de la pileta tratando de mantener el equilibrio. el interés de las colonias obedece a los intereses económicos de La Corona. no respetó la ley ni las culturas existentes –Dijo lacónicamente-. debe ser dinámica y progresiva. Lagrava levantó su pierna y dio un salto al interior de la pileta. Entonces el padre Concepción la podía mirar tranquilamente y permanecía risueño durante un largo rato. Los principios en una sociedad guardan la ética de una época.

El hombre es incapaz de ser feliz porque siempre le atormenta la fe y la razón. Lagrava se dirigió a la entrada de la capilla del convento y mirando su interior desde la puerta. no necesitó que los religiosos le dieran diciendo lo que él era. -En una sociedad. por el contrario. y la ética cambió. -Puede decirme cualquier cosa padre Concepción. Las flores que 206 . la que Dios nos manda. Lo injusto ha movido a los hombres a través de la historia y la inequidad sus intereses. la de la fe. -La verdad es todo aquello que nos convence que estamos en lo cierto.. Entendieron que un ser univalente carecería de sentido y positividad. Montesquieu decía que los pueblos se degeneran cuando pierden sus valores. no entendemos otra forma de ética. la de la Iglesia. pero para mí. Luego de permanecer un par de horas en el Convento de las Capuchinas. -¿Y qué es eso de la ética individual. Los principios de una sociedad guardan la ética de una época. pero lo cierto es aquello que muchas veces vemos y creemos. dijo: -Para nosotros. En el Renacimiento. ha sido la más grande ordenadora social. no nos atrevamos a blasfemar!. el hombre comenzó a creer en sí mismo sin necesidad de Dios. La fe y el orden edifican un sistema que no necesariamente lleva a la prosperidad. Dios es necesario por la fe y el Estado por el orden –Dijo el padre Concepción-.basados en la necesidad. esa es la realidad – Insistió Lagrava. El bien es la máxima expresión de la justicia. -La verdad es que para nosotros Dios y el Rey son todo -Insistió Lagrava acomodándose los pantalones. Dios había privado al hombre de todo ejercicio personal. La religión en todas las épocas y circunstancias. La religión tan sólo es una cortina que cubre otras realidades inseparables de la naturaleza social. con virtudes y defectos. -¡Dios es todopoderoso y misericordioso.Dijo Lagrava persignándose algunas veces. pero la sana razón muchas veces le vuelve desconfiado porque no encuentra solución. De ninguna manera la ética es involutiva. dando un profundo suspiro le dijo: -Alguien pierde la confianza en la fe cuando siente que le ilumina la razón. Los valores del hombre van cambiando con el curso de la evolución social. Cada hombre debe ser responsable de sus actos. se miró natural y valorado. luego. Dios y el Estado pueden ser perversos cuando no existe una moral pública correcta. la única ética que vale es la cristiana. los dos amigos salieron caminando y se dirigieron a El Alameda de Santa Lucía.. pero que en realidad no entendemos. es dinámica y progresista. La ética es el comportamiento moral de hombre frente a su responsabilidad social. -Así es Lagrava –Le respondió el Padre-. La predestinación inspiró al hombre una gran confianza en sí mismo. Para entonces. El padre Concepción le invitó a Lagrava a sentarse en filo de la pileta. El ser humano nuevamente se miró de cuerpo entero. Nosotros decimos que los pueblos se degeneran cuando el hombre pierde su conciencia social. fundamentado en su conciencia. si los hombres por acá tan sólo son una masa de sirvientes? –Preguntó Lagrava. pero resulta que la ética nos viene dada desde otros imaginarios colectivos. y por lo tanto defensora del sistema. -La ética individual es el resultado de la cultura dominante.

Juró que no volvería a amar a otra mujer y que se mantendría célibe por muchos años. sus ojos no le permitieron ver la luz y tuvo que permanecer así durantes varias horas. Al salir Lagrava de su cuarto ensombrecido. La iglesia del frente testificaba el ambiente silencioso y recogido de los habitantes. da color y hermosura. Nada de lo que se gesta en el corazón es malo o corrompido. y se colocó en el pecho. contrarrestaban radicalmente con el frío empedrado que contorneaba el Alameda. Mariquita le había cautivado con sus ojos claros y su sonrisa dulce. y así pasó de días a semanas. da vida a las cosas. y reflexionó. había escrito los poemas más románticos. Allí Lagrava había conocido a la mujer más hermosa de Sacatepéquez. Luego de asumir el dolor de perder a Mariquita. y que ningún hombre tenía la potestad de reclamar ningún derecho. Creía además que la vida de los pobres no tenía ninguna importancia. La muerte. pensó. Lagrava lloró por un momento. y juró que no lo retiraría hasta el momento en que muriera. La ausencia de su casa había hecho que Mariquita adquiriera otro compromiso. El irrespeto por la vida humana. lo único que le quedaba era el triste rumor de los recuerdos y la ingrata soledad de su sonrisa tibia. y luego se plantó delante del padre Concepción y continuó: 207 . El Señor le había arrebatado al gran amor de su vida. la hija del marqués de Floravasta. -Las cosas que nacen del espíritu son nobles y generosas –Le dijo colocándole la mano en el hombro-. cuando el corazón se desparrama y las ideas se confunden. dijo algunas oraciones entre dientes y bendijo el lugar con su mano derecha. sin importar si eran solteras o casadas. La noche en que supo que Mariquita se debía casar con Rondanegra. y visitarlas por las noches para pasar con ellas a su lado. Se había acostumbrado a creer que la vida era una merced del rey. Es así como adquirió la costumbre de convivir en franco adulterio. Es por eso que sacó el pañuelo blanco que guardaba en su chaqueta. -La luz -Se dijo a sí mismo-. Lagrava reiteró que ese lugar le traía muchos recuerdos tristes. no tenía ningún valor que la acredite. Por ella había hecho las cosas más inusitadas: se había amanecido una noche entera esperando que saliera al balcón de su casa. Los hombres habían nacido para morir y por lo tanto ese era el orden natural de las cosas. fue otro factor que plagó su mentalidad rígida. El padre Concepción apenas conmovido. sus pestañas rizadas y sus mejillas sonrojadas. y por lo tanto. era la solución más fácil en un momento de amargura. y prestar sus servicios al Rey como correspondía a su linaje. y se limpió las lágrimas con su pañuelo blanco. Sin la luz la vida sería una penumbra. Sin Mariquita a su lado. Lagrava decidió continuar con su carrera de las armas. Pensaba que la vida de los hombres era tan relativa como la necesidad de imponer orden. y que fuera dada en matrimonio al marqués de Rondanegra. un hombre arrogante y frívolo que le gustaba beber y dormir con varias mujeres a la vez. Comenzó a creer que Dios era algo injusto y que la justicia era algo inaplicable. se había dedicado al estudio pensando en ser el mejor abogado de su época. Pero el asunto terminó cuando su padre decidió que por herencia le correspondía entrar a la carrera de las armas. Al sentarse en una banca de piedra que circundaba El Alameda. una muchacha delgada y rubia que encantaba a la mayoría de los jóvenes contemporáneos. Lagrava se encerró en su cuarto y no quiso hablar con nadie. y no vio la luz del sol ni recibió a persona alguna. sus manos delgadas ligeramente alargadas.adornaban el patio central eran frescas y multicolores.

pues las tiranías más perversas son las que nacen del consentimiento popular. Pues nadie esta dispuesto a cumplir una norma irracional. Las utopías se han prolongado en el tiempo y el espacio. Nuestros pueblos se han degenerado políticamente. Los gobiernos totalitarios. -¿Y qué es un cambio importante? –Preguntó Lagrava. en la pluralidad de conciencia y la participación popular. y jamás han dejado de especular. -Sí –Dijo el padre Concepción-. La ley es un interés social que desemboca en el interés personal. -Así es Lagrava –Le respondió el padre Concepción-. con todas sus imperfecciones. Esa es la dialéctica alternativa. el riego calculado en un determinado momento puede ser la audacia necesaria para dar un cambio importante. luego disienten de él porque perciben que se alejan del futuro. Nada es justo ni equitativo en el mundo. -Un cambio importante es modificar la estructura del Estado –Respondió el padre Concepción-. el lento rodar de los carruajes que compaginaban con el galope estilizado de los caballos criollos. pero lo que sucede es que debemos cambiar. Debemos cambiar nuestras formas de gobierno. La dialéctica es una realidad evolutiva que obliga a los pueblos a cambiar. la soberanía. Lagrava se sintió incómodo y comenzó a caminar haciendo círculos sucesivos. generalmente se aferran al pasado sin querer pensar en el futuro. el doblar de las campanas. etc. Cambiar la ley porque esta debe estar relacionada con los intereses de la ciudadanía. El fundamento esencial de la ley es la razón. ¿Por qué odias el cambio y te manifiestas tan pesimista y retrógrado? 208 . Ningún pueblo puede darse el lujo de ser anti-dialéctico. este pueblo ha sido permisivo. el paso lento y apretado de los transeúntes. -Dime Lagrava –Preguntó el padre Concepción-. La prudencia y el riesgo calculado en esencia son diferentes: la prudencia es el status. porque todo lo que es incapaz de evolucionar esta destinado a perecer. La justa medida de este equilibrio se verá reflejada en la correcta armonía social. Los gobiernos deben ir cambiando y perfeccionándose. es el mundo que conocemos y al cual estamos habituados. -Las utopías políticas han patrocinado los más grandes cambios de la humanidad Continuó el padre Concepción-: La libertad. los derechos fundamentales deben obligar a este cambio. son aspectos que la humanidad nunca ha disfrutado plenamente. la fraternidad. tan solo estamos hablando de la necesidad de cambio. El permanente silbido de los pájaros le incomodaba. porque el modelo se agota cuando no sufre nuevas adaptaciones. es un divagar de palabras que se alejan de la realidad. la prudencia es sabiduría y la sabiduría debe estar presente en los actos del hombre. continuó hablando e intentando ordenar sus pensamientos: -Lo que hablas padre Concepción. El Estado de Derecho se fundamenta en la ley y la razón. es algo sin sentido. y aquí. como nada es absolutamente legal –Comentó Lagrava fríamente-. -La justicia y la igualdad son dos ilustres utopías. Sin embargo. Lagrava se sentía cada vez más incómodo e intolerante. la igualdad. y cuando hablamos de degeneración política y social. todas las utopías están destinadas al engaño. -Saavedra nos ha dicho que la virtud política consiste en la prudencia –Comentó Lagrava luego de escucharle. Lo que dices es algo irrealizable. Al final.-Este mundo en que vivimos.

Los generadores de conciencia. Lo que es distinto a nosotros nos disgusta porque nunca dejaremos nuestros instintos de hombres primitivos. los principios de sus instituciones y sus valores culturales. Las sociedades se renuevan en función de su espíritu colectivo. de la necesidad irreflexiva de no encontrar otra verdad que no sea la propia… La superstición y la ignorancia siempre han embrutecido al hombre. -¿Entonces lo que se busca es el caos y la anarquía? –Insistió Lagrava irritado. de conformidad. Porque somos en esencia sumisos. se regresó. la arbitrariedad. Nuestro universo moral es un fiel reflejo de La Corona y sus funcionarios. de inmovilidad. Si los hombres no se acostumbraran con facilidad al sometimiento. El statu quo es un estado de somnolencia social. El padre Concepción dio algunos pasos adelante. Las masas ordenadas son un camino expedito para el 209 .. Lagrava se sintió agraviado y enrojeció. porque es la colectividad la que forja a los hombres a su imagen y semejanza.-Porque somos pueblos pobres e ignorantes que lo único que sabemos es callar y obedecer -Respondió Lagrava-. La libertad es el principio y fin de toda actividad humana. sí. no importa si del sistema o de la sociedad. y le sorprendió diciéndole: -¿Por qué eres un hombre tan intolerante?. no tuvieran necesidad de leyes. Las revoluciones inglesas dieron origen al poder real sobre el poder social. Sin virtudes. -Tenemos un gobierno adecuado –Dijo conteniéndose la ira-. Lo importante es vivir en contradicción. sus ojos como que se desbordaron. -Sí -Respondió el padre Concepción. El padre Concepción se quedó pensativo y sin generar la menor duda. la religión se ha preocupado de esto porque ella ha entendido plenamente que no podría existir bajo la luz de la razón. normalmente son repudiados por el statu quo de su época y los conceptos de su generación. Necesitamos hombres nuevos. Los generadores de conciencia son la vanguardia de la humanidad. Todas las formas de totalitarismo sucumben frente al caos. una sociedad virtuosa y creyente. Luego respiró profundamente y se frotó las manos. la pobreza. y es por eso que lo temen y tratan siempre de mantener el orden. temerariamente abstractas e incomprobables. la ley y la justicia. aquellos que deben forjarse a la luz de una nueva conciencia colectiva. Odiar a lo otro. es impensable vivir en democracia. consistió en inventar verdades aparentemente lógicas y convincentes. un pueblo respetuoso. al poder popular sobre el real y social. sus cachetes se inflaron y todo el matiz de su rostro se desconfiguró con una arruga pronunciada. La intolerancia nace del complejo y del prejuicio. le dijo: -Un gobierno adecuado es aquel que respeta la moral. -Porque el hombre debe ser inconforme por naturaleza. porque ella se sustenta en la ética de los hombres. Las sociedades modernas deben educar al pueblo para apuntalar su progreso. la francesa al poder social sobre el poder real. y la norteamericana. -¿Y por qué hemos de cambiar en aquello que hemos vivido durante muchos siglos? Preguntó Lagrava. principios y valores. La sabiduría de la filosofía religiosa. Montaigne decía que los seres humanos consideran barbarie a lo que no es su costumbre. educación y principios son términos dependientes y concomitantes. hacemos lícito todo aquello que nos gusta y prescindimos de la ley cuando nos disgusta.. La ignorancia per se es intolerante.exactamente eso. a lo que no es como nosotros. La anarquía ha sido el punto de partida de una revolución: la inconformidad.

El coronel Lagrava inclinó la cabeza. el padre Concepción se fue caminando por la Calle de las Herrerías. Las masas en sí no son la revolución sino el medio. Los pueblos que no viven de la historia son pueblos sin futuro. y la nada se recicla en lo intrascendente cuando los hombres son incapaces de cambiar la historia. respeto a la independencia de funciones. El Medioevo fue una cárcel espiritual construida por el derecho romano. desconsoladas. hablaba silenciosa y descontroladamente. para el abuso. En verdad. miró cómo las lloronas seguían al ataúd: solas. casi sin palabras frente a lo que él consideraba un agravio a La Corona. ¿Y cómo nos enseñaron a pensar quienes nos educaron?. que la historia es la luz de la verdad y maestra de la vida. Al mirar aquella procesión tan larga y misteriosa. El pensamiento es una solución a aquello que nos inquieta. la equidad no está en el equilibrio de las funciones. De todas maneras temblaba incontrolablemente y sudaba. y se persignó con devoción cerrando los ojos por un instante. el aristotélico en la razón. ningún hombre antes entendió el valor profundo de la libertad. La historia nos ha enseñado que no existe ningún hecho que se repita. rezaba El Rosario. Terminado de decir esto. y tragó una bola de saliva que se le formó en la garganta. Nunca tuvimos la necesidad de pensar porque nunca cuestionamos nuestra realidad. -¡Aquí no tenemos pensadores! –Gritó Lagrava tomándose de las solapas. El hombre es un ser histórico. En realidad. Al igual que los demás soldados. Al final. -Necesitamos un Estado de Derecho –Respondió el padre Concepción-. el coronel Lagrava se retiró poco a poco hasta pegar su cuerpo a la pared. La separación de las funciones de un Estado. Locke fue el inventor del Estado Liberal. El pensamiento lógico nace de una estructura mental determinada. la conciencia social su sepulcro. Pensó que el padre Concepción había sido poseído por las fuerzas demoníacas y que no había otra explicación para tan extraña conducta. y una multitud vestida de negro les seguía ocultando sus rostros detrás de la capucha. sino en el poder legal y legítimamente conferido a sus integrantes. la procesión concluyó con un grupo de hombres gigantescos que cargaban la cruz del Santísimo. -¿Qué es lo que necesitamos ahora? –Preguntó Lagrava nuevamente. El pensamiento romano tuvo su fundamento en la ley... nada de lo que altera la realidad encuentra cimiento frente al despotismo. Lagrava continuó aturdido. casi sin aliento y desencajadas. Esa es nuestra triste realidad. -Decía Lipsio –Dijo el padre Concepción arreglándose el cabello-. la revolución está en la mente de las personas inconformes… El caos es el cadalso de los autoritarios. el equilibrio y la funcionalidad. la lógica refleja la estructura de un pensamiento definido por el lenguaje. la vida de los pueblos es todo y nada. Somos pueblos sin historia. no tuvo otra reacción que atemorizarse. enseñó al hombre a temer antes que a pensar. y el cristiano en la fe. -Acá nunca se ha hecho nada para cambiar nuestra forma de vida –Comentó Lagrava-. se le debe tomar como un ejercicio de respeto administrativo.. La Magnífica y La Milagrosa. Volvió a mirar el rostro sin vida del padre Concepción. el peripatetismo y el cristianismo. pero sí que el comportamiento humano es similar y repetitivo.autoritarismo. Al pasar lo último de la procesión. se comía las uñas de los dedos. -Así es Lagrava –Continuó el padre Concepción-. Las ideas son las más grandes esclavas de un sistema.. apenas acompañado por su propia amargura. solo y meditabundo. 210 . exasperado.

por su parte. y controlar el silencio del Convento. Creo que hoy nos ha llegado la hora a todos. En todo caso. aquella viuda loca que exterminaba aquello amaba.El padre Concepción. en donde había sido enterrado fray Servando de Teresa. Sin decir una sola palabra. Recordó los bellos momentos que pasó cuando era joven y asistía a las pláticas con fray Angélico Larriva. Finalmente decidió que bajaría por las gradas y se dirigiría al túnel que salía al otro lado de la calle. Al subir las gradas. en la bodega. Sin embargo. vio que la muerte había llegado a su destino. el Padre golpeó varias veces y esperó hasta que le abrieran. al llegar al corredor principal de la planta baja. los disparos más agudos. Juan José Alvarado. los golpes en el portón del Convento se hacían cada vez más fuertes y frecuentes. Mariano Cárdenas. Su idea era encontrar un conducto para fugarse con los conjurados. Sin embargo. una mujer convencida de sus actos. Al fin. soy yo doña Dolores –Le respondió el padre Concepción. pegado a la pilastra. desde la terraza del Convento observó cómo la procesión se terminaba. creyó que la iglesia era el lugar más adecuado para esconderse. que fue el prior más enérgico y severo que habían tenido los curas mercedarios. Barrundia ha huido y mis hermanos han sido apresados. Corrió desesperado sin saber a dónde iba. Se quedó quieto y ofuscado por un instante. Quería seguir corriendo pero no sabía a dónde. León Díaz. El padre Concepción nunca había conocido una mujer más firme y decidida. hasta que finalmente pensó en las catacumbas del Convento. las tropas están forzando la entrada del Convento –Dijo el padre Concepción-. Dicho esto. En muchas ocasiones había actuado como alma e inspiración de los conjurados. es usted padre Concepción! –Exclamó doña Dolores sobresaltada. vio a un grupo de personas que salían por la puerta que conducía hacia el túnel. No insistió en hablar para no contrariarla. sí. Rápidamente el padre Concepción se interpuso en su trayecto y se plantó en la mitad de la ellos: -¡Ahh. y a las monjas pecadoras que se metían a las celdas. Rafael Aranzamendi. Felipe Castro. Mientras tanto. Venancio López y el indio Manuel Tot. no entendía nada y se tropezaba en sus propios pasos. porque esa había sido la maldición de Dios en el paraíso terrenal y entendía que los actos del hombre tenían su justa respuesta a la hora de rendir cuentas al Señor. pero este día la vio algo tensa y demacrada. y convertía a los hombres en cómplices de su propia tragedia. Manuel Ibarra. -Sí. Al llegar a la puerta de la celda prioral. -Venimos a advertirles que Bustamante ha ordenado nuestra detención. luego pensó en la cocina. -La muerte –Pensó-. José Ruiz. El tiempo que transcurrió en este acto parecía demasiado largo. Fray Manuel de San José salió preocupado: 211 . y pescar a los curas descarriados. el Padre Concepción y doña Lola se dirigieron a las gradas. pretendía hacer las cosas con demasiada prisa. sin atreverse a mover. Entiendo que Villar y Cáscara han recibido la orden de capturarnos. regresó a ver el atrio del Convento y se detuvo un momento. Recordó que fray Servando solía aparecerse a las doce de la noche. y que no podía escaparse de ella. -Sí. Luego sacó la cabeza y vio a doña Lola Bedoya que caminaba apresurada en dirección a las gradas. ella se detuvo bruscamente y le pidió al padre Concepción que la golpeara. Sabía en el fondo que lo que les esperaba era el vil garrote o la mazmorra. casi sin habla. En primera instancia. y detrás de ella venían: Andrés Dardón. el padre Concepción tenía una terrible fobia a los muertos y desistió ir a ese lugar.

pero el pueblo está aturdido. y no creen ni están convencidos de nada. Nuestro pueblo es demasiado realista y acostumbrado al autoritarismo. El auditorio se quedó en silencio hasta que el padre Ruiz exclamó airado: -¡Es hora de que actuemos de acuerdo a lo planificado! En el fondo de la celda. estamos aislados y marginados. someternos con sus milicias y administrarnos con peninsulares… nos creen incompetentes e inferiores. toda la gestión queda en nuestras manos. Se observaron los unos a los otros y no dijeron nada: -¡Han venido a darnos malas noticias! –Dijo el padre Concepción apenado-. Las autoridades no consideran nuestra opinión. liberar a los presos de la cárcel y traer a los indios de Alto Verapaz. debemos actuar de inmediato. la obligatoriedad de comprar mercancías españolas. -Debemos aprovechar que La Guerra de los Siete Años ha apresurado los acontecimientos –Comentó el padre Celestino-. es por eso que trata de sofocar cualquier intento independentista e imponer nos el viejo sistema administrativo. España quieren oprimirnos con más impuestos. El Rey necesita más recursos de las colonias. han fortificado los puertos y enviado tropas nuevas…han creado el escenario necesario para que crezca nuestro resentimiento. Entonces el padre Miquelena sacó una vela de la mesa y la encendió rápidamente: -Sí –Dijo-. Nuestras milicias son ineficientes y sectarias. y se plantaron delante de los religiosos. las exigencias tributarias introducidas por Areche… y el pueblo sigue reconvenido con estos abusos. Don Juan José Alvarado pidió la palabra y dijo: -Los chapetones han aumentado el comercio y recaudan más impuestos. Luego dio algunos pasos adelante y dijo: 212 . Es necesario apresar a Bustamante y Guerra. estábamos esperándoles! Doña Lola y sus acompañantes pasaron apresurados a la celda. El padre Concepción permaneció inmóvil por un instante y miró el retrato de la Virgen de la Merced que permanecía en la puerta de la celda. ya no nos sentimos parte de España. casi oculto por la penumbra espesa. la acumulación de las deudas indígenas. por lo tanto. dijo: -Debemos aprovechar este momento de crisis colonial para dar nuestro golpe definitivo. Han capturado a algunos de nuestros compañeros. pues la libertad nunca llegará a ellos. Sin la presencia del Rey. A La Corona ya le llegó el primer campanazo independentista... el Obispo Negro se mantenía escondido detrás de la cortina. Ha despertado en nosotros un nacionalismo que exige el derecho a gobernarnos independientemente. incapaces de defenderse por sí solas. Los conjurados estamos en la obligación de darle forma y contenido. las autoridades están desconcertadas y el pueblo confundido. La propuesta de Gálvez y sus innovaciones ha empeorado las relaciones con la Corona. la soberanía debe ser revertida al pueblo. Doña Lola le quedó mirando fijamente y caminando despacio.Sigue el abuso de las autoridades. La miró con mucho detenimiento y se persignó. La insurrección contra el dominio colonial es una alternativa viable.-¡Bienvenidos hermanos –Dijo entusiasmado-. tomarnos los cuarteles. El ambiente estaba tenso. -Los negros e indígenas no están inmiscuidos en este proceso –Dijo José Ruiz-. Las colonias están abandonadas y desguarnecidas. -Sí -Continuó Manuel Ibarra-. ese es nuestro gran problema. Sin embargo.

es un derecho esencial del hombre. Debemos luchar por nuestros derechos. los funcionarios administrativos. pues muchos han sentido un profundo temor ante una posible insurrección de los indios. el racismo y la esclavitud. Luego los engañaron y ejecutaron. La libertad es un derecho irrenunciable de los hombres. La chispa de la insurrección está encendida.-Los hombres tenemos derechos que nadie puede conculcarnos. La lealtad es muy valorada entre los pobres. Sin capacidad para pensar en algo nuevo. derecho y legitimidad. -Es verdad –Comento doña Lola Bedoya-. Un profundo dolor se arraigó en su pecho y no lo pudo desterrar porque sentía que éste era la consecuencia de 213 . La Gran Revolución de Inglaterra obligó a que los reyes se sometieran a la ley. porque la ley es el lindero natural de la actitud y del entendimiento humano. El derecho a rebelarnos es un derecho esencial cuando el autoritarismo y la arbitrariedad han infestado nuestras vidas. -Contrariamente a todo –Exclamó Manuel Tot sacándose el sombrero-. justo era defenderlos con la vida. Vivimos La Edad de la Razón. nos hemos convertido en unos siervos perfectos. los exportadores de cacao. cuando el gobernante deja de representar al pueblo. Las autoridades granadinas aceptaron sus pedidos y desmovilizaron su espíritu revolucionario. un gobierno debe dirigir los destinos de su pueblo bajo los preceptos de propiedad. Paine pensaba que siendo los derechos los únicos valores inalienables del ser humano. Debemos desconocer al Rey. no entienden nada de esto y están del lado realista. los acontecimientos se van trasformando poco a poco en revolución. y cuando la razón se convierte en el móvil del pensamiento humano. El padre Concepción escuchó detenidamente las intervenciones. Necesitamos derechos. Dio una mirada a los presentes y dijo: -Tenemos muchos enemigos que nos odian: los nobles. León Díaz pidió la palabra levantando y dijo: -Nueva Granada se rebeló con los comuneros del Socorro para pedir la supresión de los impuestos. El gobernante no puede ejercer el poder más allá del derecho. A nuestros gobernantes este tipo de libertad no les interesa para nada. Andrés Dardón tosió ligeramente y se arregló el cuello de la camisa. Quien no ama la ley no ama el derecho. Nuestra aristocracia es prejuiciosa y parasitaria. negros y mulatos. Somos nosotros los que debemos llamar a la insurrección general. Nos han quitado el derecho a decir o comentar lo que pensamos: mudos frente al tiempo y a la historia. propuso una revuelta de tipo social en contra de la pobreza. no podemos aspirar a una libertad regentada por un tirano. Eso sería una libertad sin libertad y en el mejor de los casos una libertad condicionada. Los opresores nunca cambiarán: no conversan ni nos da un trato adecuado. Siempre se repiten los mismos atropellos. Locke considera que el derecho a la rebelión. Una revolución debe disolver el gobierno más no la sociedad. quienes más necesitan de la libertad como son mis hermanos indios. -¡Sí. así como la racionalidad exige fundamentos. En adelante. los que se benefician de las minas de oro y plata. los que de alguna forma tienen prebendas de La Corona. lo demás será asunto de voluntad y sacrificio. nadie nos apoyará en nada! –Exclamó José Ruiz-. que siempre se cuidan de mantenerla aún en los momentos de mayor arbitrariedad. Felipe Castro levantó la mano y dijo: -El cura Hidalgo al igual que Tupac Amaru. y quien no ama el derecho no ama la justicia.

no podemos comerciar con nadie. El padre Concepción se puso de pie y dirigiéndose a los presentes dijo: -Sois unos hombres valiosos: La Conspiración de los Iguales. Por un momento se imaginó frente al cadalso. Doña Lola Bedoya le observó con disimulo al padre Concepción y se quedó meditando un momento. El clero terrateniente es el más grande defensor de los intereses de los chapetones. aunque el final debía ser demasiado desastroso. que parte del principio de que el Estado debe garantizar la propiedad. Los curas ya no podemos ser partidarios de la esclavitud y la trata de esclavos. y la muerte en el cadalso era la mejor manera de decir a la historia que él había estado presente en ella. Pudo leer en su rostro una profunda inquietud con la cual quería decir algo. Jefferson pensaba que lo único peor que lanzarse a la revolución era no hacerla.su fe revolucionaria. sí. Estaba triste. Creía que esa era la bipolaridad de la vida: las cosas o se dan o fracasan pero deben darse irremediablemente. Pues veía que la gran obra de su vida estaba en la puerta del destino. Los hombres somos iguales y tenemos derechos inalienables. Creímos siempre que los gobiernos deben existir para asegurar los derechos de los ciudadanos. Un gobierno es legítimo solamente cuando tiene el apoyo de sus gobernados. Madison complementó estos criterios con la idea de que el poder se debía instituir para proteger la propiedad. ser enemigos de la ciencia y la independencia. división de poderes. El pueblo tiene derecho a cambiar a sus gobernantes cuando lo considere pertinente. Con una mirada triste. burgueses. y pensó que ante tanto cansancio de la vida. Le daba mucha pena lo que estaba aconteciendo. y mucho más si lo que estaba por suceder era una consecuencia de traidores que siempre acompañaron el curso de la historia. 214 . no debemos ser grandes latifundistas o encomenderos. se nos impone empréstitos cuando La Corona está en aprietos. no se nos deja crear industrias. Buscó una silla y se sentó con el apuro que implicaba el cansancio de varios días de tensión y sufrimiento. antagonismos entre artesanos. porque creemos en el liberalismo político de Locke. y eso era suficiente para que ella se diera cuenta de que algo había pasado. que las consecuencias de su pensamiento y obra estaban por materializarse. los nobles ingleses poniendo a Juan Sin Tierra en el banquillo para que respete La Carta Magna. limitación del poder total. -Los hombres nacemos iguales y permanecemos así ante la ley -Exclamó doña Lola Bedoya-. criollos y peninsulares. Pensó que los actos de la vida de un hombre se resumen en un punto determinado. ni siquiera os habeis puesto a dudar un solo momento pensando en que vuestros bienes fueran afectados. demacrado. hay discriminación en el reparto de cargos públicos. -El nuevo pensamiento político da la soberanía al pueblo –Comentó el padre Manuel de San José-. pero a la vez parecía no decir nada. les miró uno a uno a los presentes y se convenció de que tantos meses de trabajo habían valido la pena. la vida. el derecho del pueblo a derrocar los malos gobernantes y el principio de la soberanía popular. Sevilla mantiene un monopolio mercantil absorbente. Luego caminó en dirección a doña Lola y continuó: -Estamos prohibidos de todo: se nos impide las exportaciones. y la libertad. Debemos fundar una nueva y gran República. Hemos creído en la libertad y luchado por ella. Nadie antes fue tan valiente y temerario. bien valía una muerte decorosa.

-¡Sí. pretendiendo desafiar las fuerzas de la naturaleza y la historia. pues allí se pasaba horas de horas meditando y reflexionando. pues en el mundo en que se había construido las colonias españolas. se encontraba solo. Creyó que estas personas eran irracionalmente idealistas y que navegaban en contracorriente de la historia. A doña Dolores Bedoya le había conocido como una mujer virtuosa. y los indios para se esclavos bajo la lógica aristotélica refrendada en los debates de Valladolid. sintió que una fuerza interior les iluminaba y les hacía fuertes. casi desvanecido en sus propias preocupaciones. había adquirido la cualidad de percibir los hechos del futuro. -La Revolución Francesa nos enseñó que hay que destruir el despotismo –Comentó fray Víctor Castrillo-. Allí estaba plenamente realizado. que todo ciudadano tiene derecho a hablar. Era un lugar en el que habitaba frecuentemente pero a la vez era desconocido. los grandes enigmas de la vida y las inquietudes del conocimiento. y fue capaz de anunciar con exactitud el día en que moriría el Obispo Castelar. en un ambiente de silencio. Una matrona devota de la Virgen del Rosario y simpatizante de las carmelitas. las propias dudas interiores. inmovilidad y oscuridad. Las nuevas ideas de los conjurados le habían conmovido. el equilibrio y la templanza. pues lo único que tenía vida era la razón y el conocimiento. apenas alumbrado por una luz tenue que le mostraba los límites del entendimiento. Por esas cosas de la vida. En esta ocasión. Era un mundo penumbroso y aislado. Al escuchar nuevamente los disparos en la parte exterior del Convento. La Condamine y Magnín. debemos crear un estado liberal –Dijo el padre Ruiz levantando sus manos-. El padre Ruiz. Sintió que un frío intenso calaba en lo más hondo de su ser y se iba asfixiando poco a poco. el Obispo Negro supo que la captura de los conjurados era cuestión de tiempo. meditabundo y triste. buscando la 215 . creía haberlo habitado siempre pero no sabía en dónde estaba. Luego de escuchar pacientemente la conversación de los conjurados. las cosas parecían incambiables e inamovibles. humedeciendo su pecho y sus mejillas. El Estado no puede tener la misma estructura que el Reino Celestial. escribir e imprimir libremente. Sin embargo. pues ha quedado sentado históricamente que los hombres nacen y deben permanecer iguales y libres. En el caso de los criollos. Comenzó a sudar intensamente.Y nuevamente un profundo silencio reinó en la celda prioral mientras el Obispo Negro permanecía inmóvil detrás de la cortina. porque a más de contener una gran dosis de verdad. sentado en la entrada de la celda prioral. Es así que predijo con un mes de anticipación la muerte de su padre. Al mirar el semblante del padre Concepción. pudo ver que sus compañeros marchaban a la cárcel y que él ocupaba la celda principal de la mazmorra de La Capitanía. se convertían en una simple farsa. Observando el rostro de cada uno de los conjurados. Debemos dar prioridad a la lucha por los Derechos del Hombre. La aristocracia había nacido para mandar de acuerdo al pensamiento platónico. de que estos se habían degenerado. encontró un hombre sumamente preocupado. el Obispo Negro coincidía plenamente con el criterio de Bufón. eran utópicas e irrealizables. el soberano debe dejar de ser el representante de Dios en la tierra. el Obispo Negro salió de las cortinas y se aproximó hasta colocarse detrás de Manuel Tot. y que las cosas cuando no estaban debidamente preparadas. Entonces se apartó mentalmente de la reunión y bajó al submundo en que le gustaba sumergirse. lo que acababa de escuchar iba en contra de los cánones de la religión católica y atentaba contra del orden constituido. Y fue allí en donde entendió las verdaderas dimensiones de la paz y la sabiduría.

Y fue allí en donde recibió el legado de ser el portador del pensamiento insurgente. la más joven y sensual del Convento de las Carmelitas. debidamente acomodado para aquellos que manejaban los hilos del poder. Y entendió que el hombre era bueno por naturaleza. Cuestionó los mecanismos del poder de Maquivelo. acostumbraba a realizar sus análisis más profundos. Es por eso que leyó incansablemente el Quibalión. el padre Ruiz también hizo meditaciones respecto al porvenir de ser humano. y sintió la necesidad de entender las cosas por la reflexión profunda. Y cuando estudió a Montesquieu. y eso a él le tenía perturbado. de la imaginación sin límites. y que esta paz se rompió cuando dijo: Esto es mío. ella nunca le había mirado ni se había fijado en su persona. también comprendió que el hombre no era un ser diferente a los demás animales. los evangelios apócrifos de San Eudoro y el Evangelio de Judas. libertad e igualdad. se sintió en el paraíso. y entendió plenamente que el paraíso estaba en la tierra y que las cosas que en ella existían. Entendió que él debía ser el autor de su propia existencia y dar contenido a sus propias convicciones. Todo en la sociedad era sobrepuesto y preconcebido. y se convenció del pensamiento de Milton. Ese es Juan Jacobo Rousseau. y concluyó que las sociedades debían evolucionar hasta encontrar sus propios causes. afirmó la justificación de la existencia del poder y el estado pregonado por Hobbes. En varias ocasiones. sí. porque era un instinto natural de la perpetuación de la especie. 216 . la más bella entre todas. y que tampoco éste era una semejanza de Dios como decían las Sagradas Escrituras. Con ella vivió los momentos más intensos cuando la poseía en silencio y escuchaba sus gemidos. se acostumbró a vivir en la plenitud de las ideas. Entendió que Dios era un ente moral que había logrado satisfacer las inseguridades del hombre. Allí vivió rodeado de las fantasías más creíbles y ejerció su derecho a poseer la mujer que más deseaba: La marquesa de Casafuerte. vagando por las ocultas galerías del silencio. tímido e inseguro. y había llegado a la conclusión de que la mayor parte de cosas que decía La Santa Biblia carecían de sustento. -Democracia para todos –Se dijo a sí mismo-. en los estados subconscientes de la ilusión y la imaginería. pues con ella acostumbraba a encerrarse y a creer que era la mujer con quién debía procrear su descendencia. y que el pecado de la carne no existía. era para tomarse y disfrutarse plenamente. También le gustaba hacer el amor con sor Leticia. El día en que encontró su propio ser. y repensar las grandes utopías políticas: la libertad de conciencia pregonada por Lutero y la libertad sin trabas mencionada por Aristóteles. la soberanía del pueblo de Jean Bodín. se sintió el hombre más dichoso de la tierra. de la lucha de Zegler por cuestionar la autoridad y las eufóricas razones de los Ilustrados. el padre Ruiz se convenció de que se debía generar una gran dosis de virtud cívica en los ciudadanos y que el poder debía ser fragmentado para evitar los autoritarismos. que había la necesidad de modernizar los estados. En realidad. que él llamaba.verdadera esencia de la vida y la razón de la naturaleza humana. La primera vez que se imaginó hacer el amor con ella. En aquel mundo sin fronteras. el Quran. que había vivido en el pasado una situación de paz. donde entendió que la vida tan sólo era una parte de la muerte y que todo lo que había inventado el hombre tan sólo era una maquinación para beneficiarse. También en el mundo de la laguna Estigia. Y así pasaba días enteros tratando de interpretarlo. y se acostaba a su costado y la acariciaba suavemente.

temerosos. con la mano en la pena regresó a ver la figura obesa del Obispo Negro. Decidió que no volvería a leer ningún libro sino a aplicar todo aquello que había comprendido. caminando por la penumbra sin hacer el menor ruido. pensando que todo acto de insurgencia debía ser aniquilado. apenas perceptible en la reunión. cuando esta criticó duramente al absolutismo. nuevamente insistió en llamar al padre Concepción. El Obispo Negro. los objetos del Sagrario. y un nuevo grupo de palomas salió del campanario y rodeo la iglesia con un vuelo ligero y ordenado. se rió inconteniblemente en sus adentros. desgarrando las pinturas. el interior de los confesionarios y los pasajes ocultos que eran muchos. los baúles y el interior de las camas. Finalmente llegaron a la Celda Prioral y se toparon con los frailes conjurados. Doña Lola Bedoya y algunos conjurados lograron escapar por el mismo túnel por el cual habían ingresado: intranquilos. El Convento de Belén se quedó desértico y solitario. Este manto se fue extendiendo poco a poco hasta oscurecer todo el ambiente. lograron escapar sin ser detectados. y respondían con angustia al grito infernal que salía de su garganta. Finalmente. botando los barriles de vino y los toneles de cerveza. votando al piso las estatuas de los santos. bodega por bodega. Cansado de leer y estudiar intensamente los libros de La Universidad de San Carlos. lleno de ímpetu. El coronel Lagrava. el padre Ruiz decidió acabar con toda esa literatura interminable. Siempre compaginó con el pensamiento liberal europeo. entendió que todo había fracasado y se rió. No dijo absolutamente nada y se colocó la capucha en su cabeza. 217 . Una nube de soledad cubrió el Convento. mientras de la planta baja y con una voz altisonante. desaprensivamente ignorado. Durante ese trance.. Los sonidos repetitivos de las campanas se iban alejando poco a poco. No hizo nada por delatarlo ni cuestionar su presencia. Al mirar el rostro del padre Concepción. -¿En dónde está el cura Concepción? –Volvió a insistir el coronel Lagrava. se quedó inmóvil detrás de Manuel Tot.Estuvo plenamente de acuerdo con La Ilustración.. y pensó que era necesario conformar La Conjura. y preparó el terreno para que se diera La Revolución Francesa. no había un solo signo que diera muestras de vida. dando gritos de furia y con palabras soeces. también pudo ver la furia con que Lagrava ordenaba a sus soldados perseguir a los curas conjurados. El padre Ruiz. nadie respondió y el Convento se convirtió en un sepulcro inmenso desde el cual no salía el menor ruido. y sintió más bien uno de aquellos presentimientos que le venía de vez en cuando. revisaron los armarios. Luego subieron a las habitaciones y las desmantelaron. Revisaron la iglesia destapando los sarcófagos de los difuntos religiosos. entretanto. Mientras tanto las tropas de Lagrava iban revisando cuarto por cuarto. A su mente llegó la grotesca figura del coronel Lagrava: furioso. los capullos de las rosas tirados por el piso. con un manto tan grande y asfixiante que nadie podía ver a nadie. Iba destruyendo todo lo que encontraban a su paso. el coronel Lagrava preguntaba: -¿En dónde está el cura Concepción? Y el suave vuelo de las palomas se desperdigaba por entre las campanas. que nunca llegó a las colonias españolas en América. Pensaba que la euforia era el mejor ambiente para mantenerse incógnito. acompañado de sus tropas para tomarse el Convento. y lo hizo tantas veces que se quedó ronco y extasiado.

y eso es lo que nosotros hemos hecho: crear un ambiente de paz duradera. les creaba derechos. Benito Miquelena y finalmente el padre Celestino. Luego se acercó disimuladamente al padre Concepción y apretándole la cara. Luego. Éste. porque en ella debían pernoctar eternamente. y por lo tanto. Haciendo gala de un infinito orgullo.. se volvió reír con una carcajada estrepitosa que estremeció a los presentes. llenos de un infinito asombro que los dejaba perplejos. y ustedes han perdido los suyos.. atados a las colas de los caballos marcharon en dirección a la Capitanía. Luego ordenó que se les quitaran sus sandalias y se les vendara los ojos. un sistema de clases bien establecido. Los hindúes entendían que el hecho de nacer en una determinada casta social. el coronel Lagrava sacó un cigarrillo de su sobaquera y lo encendió pacientemente. pasando por encima de los cuerpos tendidos de los conjurados. El vencido es un ser insignificante que no tiene derechos. Y el coronel Lagrava le respondió con ironía: -Para tu dulce tormento… ¡Ni Dios. y obligados a salir por la puerta principal a empellones. juntos e indefensos. Me da un gusto enorme de ser yo quien les captura. les gustaba pensar en la muerte y a ella le dedicaron sus mejores esfuerzos.Al ver a los frailes reunidos. de tal manera que nunca haya cambios y las clases sociales estén perfectamente estructuradas. Se sentó en la primera silla que encontró y exhaló el humo del tabaco con profunda satisfacción. Y ustedes pretenden cambiar las cosas como si fueran dueños del destino. ni la patria existen! 218 . El Obispo Negro. los frailes fueron sacados uno a uno por los corredores del Convento. entre satisfecho y confundido. Quería encontrarlos así. Y el coronel Lagrava ordenó que se les desgarrara las sotanas y que se les quitara los crucifijos de sus pechos.. Tenía el gusto de ver al fin al padre Concepción y su grupo de conspiradores. Uno a uno fueron engrillados los brazos y los pies y tirados al piso. El padre Concepción levantó su cabeza y escupió al rostro del coronel Lagrava. El padre Concepción entre triste y desamparado. -¡Patriotas! –Les gritó el coronel Lagrava-. Deben ser trasladados a la Capitanía para que sean juzgados. el coronel Lagrava se rió con una satisfacción infinita. pero antes deben ser desposeídos de sus prendas religiosas. Ante la fría mirada del Obispo Negro. y luego le siguieron los frailes: Manuel de San José. dijo: -¡Vae victis!. Los egipcios odiaban los cambios porque preferían la tranquilidad de lo inmóvil. Las sabias enseñanzas del padre Ruiz debían irse al carajo y predominar lo que siempre tuvo que predominar: el orden y el sistema. Víctor Castrillo. han dejado de ser súbditos del Rey y serán excomulgados por la Santa Iglesia Católica. se colocó en la puerta sin hacer el menor ruido. se acercó a Lagrava y le indicó los brazos para que le colocara los grilletes. y luego. se quedó quieto por un instante. El mundo más perfecto es el que diseñaron los antiguos: el odio y el temor al cambio. -Han dejado de ser unos buenos religiosos para convertirse en unos viles delincuentesContinuó Lagrava-. entre risueño e indiferente.¿Por que cambiar las cosas si no hay necesidad de aquello? El statu quo es el ambiente perfecto para la paz y la tranquilidad humana. Yo diría que idiotas. -¡Dios te juzgará mal hombre! –Le dijo el padre Concepción acercándose a Lagrava. -¡Así que ustedes son los patriotas conjurados! –Dijo tosiendo levemente-.

Luego de un pequeño sobresalto. y sus huellas quedaban como marcas profundas marcando el camino. fue el padre Concepción. Estamos en las manos de Dios y que él tenga piedad de nuestras almas. y finalmente a La Plaza Mayor. Es justo que nos defendamos tomando las armas para morir decentemente. Golpeándole suavemente en la espalda. Luego iban los demás frailes con sus pies descalzos y sus hábitos raídos. lleno de libertad y justicia.Y la caravana de los frailes conjurados inició su marcha en dirección a la Capitanía. el padre Ruiz volvió a mirar las mazmorras a las que fueron confinados. Aprovechando la confusión que reinaba en el ambiente. y le cogió fuertemente de sus manos. ¡Traición hermanos. no retornaría nunca jamás en su existencia. Delante suyo iba un caballo brioso que tiraba de la cadena que lo tenía puesto en el cuello. Doña Dolores y las demás personas deben regresar por el túnel que ingresaron… Debemos enfrentar las consecuencias con la misma dignidad con que hemos encarado la vida. y la oscuridad casi total en la que pernoctaban día y noche. dijo: -Estamos completamente rodeados. Vellido Dolfos traspasó la lanza por la espalda de Sancho cuando le fingía apoyar. Luego. los del Batallón el Fijo han venido por nosotros. hasta llegar al callejón de San José. la gente se compadecía dando unas breves bendiciones. y recorría montañas largas y selvas infinitas. El primero en avanzar por las calles de Guatemala. Un gran alboroto se produjo en la celda. luego a La Iglesia de San Pedro en la calle del Conquistador. Benedic Arnold traicionó a sus hermanos que luchaban por la independencia norteamericana… Nosotros también hemos sido traicionados por nuestros hermanos. y que por ahora debemos enfrentar a nuestros peores adversarios: la mazmorra y la muerte. Y pudo ver cómo la gente los denostaba desde el Portal de la Panaderas. No le dijo nada y dándole una palmada en el hombro. y las ratas que rondaban por el piso. a los que confiamos los secretos más entrañables de la insurrección de navidad. por el que sabía. y les gritaban desde los arcos del Palacio del Ayuntamiento. quien tenía a su lado dos guardias que le iban custodiando. Bruto clavó el puñal en el pecho de su protector César. sin saber qué rumbo tomar buscando la salida. que sabrá entender con claridad que el sacrificio de ciertos hombres. 219 . un momento de calma relajó el ánimo de los conjurados y volvieron las cosas a su curso normal. mientras en las calles aglomeradas. El padre Ruiz miró cómo los frailes eran arriados y vejados por las calles. siguiendo el curso lento de los detenidos. Sin embargo. el padre Concepción le sacó al padre Ruiz de su estado de trance. Las personas comenzaron a caminar de un lado para el otro: desesperadas. el olor a inmundicia que salía por todos los costados. el padre Concepción se colocó a lado de fray Manuel de la Madre de Dios. Las palabras se chocaban consigo mismas y luego rebotaban por los costados creando un ambiente de confusión y angustia. Una secuencia interminable de palabras diminutas que se hacían ilegibles. Sólo Dios sabe que hemos sido justos y leales. siguiendo el chirrido de las herraduras. hemos dado inicio al nacimiento de un nuevo pueblo. También miró el caminó largo por dónde él salía al exilio. traición! El más vil de los actos del hombre que oscurece su alma y enturbia el sentimiento. ilumina el sendero de grandeza de los demás. y dijo: -Esfialtes traicionó a Leónidas mostrando a sus enemigos el paso de las Termópilas. que hemos observado la sagrada virtud de defender nuestras ideas. desubicadas. mientras iban recorriendo por las piedras.

.El alboroto nuevamente se apoderó de la celda y un estado de ansiedad comenzó a expandirse. y has pronto lo que debes hacer! 220 . Entonces el padre Concepción le tomó del brazo a fray Manuel de la Madre de Dios. y suavemente le dijo al oído: -¡Sal hermano..

Pero realmente no fue así. demasiado joven. cuando con ella te vas aproximando al ocaso. Amargura. que hemos dado tanto a la vida y ella nos ha pagado con tan poco. -¡Yo. pero como todas las cosas en mi vida. porque el destino a veces cruel y caprichoso. -Hasta que llegamos un día con María Teresa a La Guaira -Continuó Bolívar-. -Era casi una niña cuando la conocí en Madrid. apenas si recordaba como una leve sombra la cara de su madre y la figura de su padre. que éste era un familiar por la cantidad de tiempo que lo había acompañado. José María era el hombre que le había acompañado a lo largo de su vida. vuelvo a ratificar aquella frase del emperador desengañado: “He sido todo en la vida y veo que todo ha sido nada”… He arado en el mar y he sembrado en el viento. Era joven sí. -Usted ha sido siempre un hombre perseverante en tus cosas -Comentó José María. necesitamos la muerte con una ansiedad infinita. sí. esa fue una realidad a lo largo de mi vida. a las puertas de entregar mi vida al Creador.. Mirar las flores era la mayor satisfacción de su vida. tuve que salirme con la mía: el matrimonio debía ser una cosa consumada.CAPÍTULO III POR LOS CAMINOS DE LA INGRATA LIBERTAD La extraña figura de un moribundo conocido Al iniciar la mañana. el hombre de la mirada taciturna interrumpió su pensamiento y se dirigió a la puerta. Miró detenidamente la hermosura de las rosas y suspiró intensamente. sí. incondicional amigo -Le dijo con un gesto de aprecio. me privo de ella y de la felicidad de la vida. María Teresa. Me enamoré a primera vista. 221 . la oscuridad es el mejor ambiente de la vida. Los hombres como yo. Y José María se dirigió a abrir las cortinas oscuras que cubrían las ventanas-. vi a una mujer esbelta. ¿Tú recuerdas su sonrisa candorosa? -Sí -Respondió José María entristecido. como satisfactorio era para María Teresa. Lamentaba profundamente su prematura orfandad y la ausencia del cariño de su madre. sí. -¿Quién es? -Preguntó con una voz débil y entrecortada. en medio del silencio bullicioso de unas flores hermosas y árboles centenarios. Cuando ella murió. Y hoy. Entonces Bolívar abrió lentamente la puerta y le recibió a José María. La ternura de sus labios se reflejaba en sus palabras llenas de alegría. Su padre trató de impedir nuestro matrimonio. Como pocas veces en mi vida.. sonriente e inteligente. Cuando tocaron la puerta de la habitación. -Ven pasa. En muchas ocasiones decía. María Teresa ¿En dónde está María Teresa? Ella fue la razón fundamental de mi vida. el hombre de la mirada taciturna se levantó lentamente y se aproximó a la ventana. cultivar los jardines de aquella hacienda en donde vivió la dulzura de su amor profundo. Prefiero la oscuridad. y con la cual caminaba todas las noches por La Plaza Mayor y el parque de Cibeles. Yo pensaba que en la hacienda que heredé de mis padres iba a hacer mi vida de hogar y morir en ella. aquella Maite que conoció en el Madrid borbónico. José María¡ -Respondió desde afuera. murió mi vida misma.

usted debe reconocer que fue muy dichoso –Argumentó José María. Creí que mi vida había terminado y que sólo la bohemia calmaría ese profundo dolor insepulto. Pero María Teresa incumplió su palabra y yo en cambio me aferré a la mía. un torrente de lágrimas se desparramaron de sus ojos. yo sabía que me jugaba la vida. pues en aquellas ocasiones en que tuve la oportunidad de combatir por el Bajo Magdalena. Seguía siendo el iluso soñador como en aquella época de mi niñez. sus ojos preciosos iluminaban el ambiente.. su padre y yo caímos en un inconsolable llanto. -Te cuento José María -Le dijo tomándole del brazo-. sí. soy una amenaza. las madrileñas eran la dulce obsesión de nuestras noches. José Antonio Galán fue el gran héroe de mi vida. que en París conocí a una mujer muy interesante llamada Fanny de Villiers. La valentía de su lucha y la hidalguía de su muerte me conmovieron por completo. Era el mismo profesor de La Ilustración y La Enciclopedia. ese querido amigo del cual me dolió mucho cuando supe que había sido fusilado en el proceso independentista. Y cuando fuimos a París comenzamos a frecuentar las casas de tertulia. Pues en cada palabra que salía de su boca había mucha sabiduría.. nos dedicamos al fandango y al amancebamiento. Cuando me vio en la puerta de su cuarto. -No –Respondió Bolívar-.. Cuando quise separarme de ella. María Teresa juró que jamás me abandonaría como yo juré que jamás dejaría de amarle. Bolívar comenzó a toser intensamente y buscó el filo de la cama para sentarse. pues el reflejo de sus ojos me decía que no había comido algunos días. en que me entusiasmaba contándome las aventuras de José Antonio Galán y Túpac Amaru. José María se acercó para ayudarle. Y para mí sus labios fueron un penitente desafío. enamorar una mujer casada seguía siendo un desafío. Pues no hubo una noche más oscura que cuando murió María Teresa… Le juré que nunca jamás me casaría… Que nunca más volvería a amar a nadie… Que nadie ocuparía su lugar en mi vida… y he cumplido esta promesa hasta el final de mis días. Su madre me abrazaba con resentimiento. Bolívar se acercó a la ventana y continuó: -Hoy mis amigos de ayer piden mi cabeza como si hubieran sido mis enemigos de siempre. hermosa. La finura de su cuerpo fue un elixir demasiado irresistible y en cada momento de pasión incontenible. Las mujeres. -Aunque sea poco tiempo. Con Carlos. -Sí. Inmediatamente caí en una profunda melancolía y me dedique por entero al licor y a la farándula. 222 . Cansado de tanta diversión. De ella aprendí la virtud del conocimiento. que no había dejado sus viejas costumbres de revolucionario empedernido. me califican con una decena de epítetos denigrantes. -¿O sea que usted se pasó de fandango en fandango en toda Europa? –Preguntó José María. Ella era alta.Luego. Como en la Época Medieval. tremendamente empobrecido. tienes mucha razón. una erudición que pocas veces había conocido. pude notar que no podía porque la fuerza de la pasión carnal era más fuerte que el olvido. Ahora estorbo a todo el mundo. Cuando fui a Madrid a dar la noticia a su muerte. Ella se fue y con ella se llevó mi vida. el que se salía de la norma para enseñarme a ser un insurrecto. Estaba flaco y arruinado.. me dirigí a Viena para encontrarme con mi querido Profesor. la figura de este hombre era un referente permanente. Esa forma de vida me había entusiasmado.

el pie derecho a Charalá y el 223 . los hijos y los capitanes de Amaru cortados la lengua y ahorcados…Túpac Amaru degollado y descuartizado…Y el pueblo se calló con inaudita cobardía…Tungasuca y Tinta se callaron… se calló Sangarara. El clero de Caracas y Lima también fueron mis peores enemigos. la gente escupiéndole como a bandido. mis peores contrincantes. la izquierda a la villa de San Gil. el indio pagaba más impuestos a los curas que al Rey. fueron los primeros en arrepentirse y rendirse frente a los españoles. Es por eso que Carlos III proponía con obsesión la vulgarización de los conocimientos y Campomanes el fomento de la industria popular. su mano derecha a la plaza del Socorro. sus manos abiertas y callosas. Es así como los capitanes comuneros del Socorro. un hálito de misticismo y admiración inundó todo mi cuerpo. así como el cura Moscoso no dio descanso a su brazo hasta ver descuartizado a Tupac Amaru. como si ese mismo triste final estuviera escrito para los libertadores. Panapuquio y Pomacanchi.. Los mestizos que quisieron apadrinar los levantamientos estaban confundidos y temerosos. La Iglesia misma era el centro de la esclavitud perpetua. -A Galán también le torturaron y mataron con malicia. A Tupac Amaru también le traicionaron los indios y mestizos. el patrón abusaba de su mujer y sus hijas. unas puntas filudas listas para ser introducidas en su cerebro. Y aquella noche soñé con un patetismo inaudito todo lo relatado por Rodríguez: Decenas de hombres preparando el patíbulo de Amaru. pues sin educación y alguna forma de industrialización. Los indios que debían ser los más interesados en esta gesta. -¡Qué horrible muerte para tan buenos hombres! –Comentó José María. Aun en mi mente se repite ese pasaje de la historia en que Galán iba rumbo a la horca arrastrado por la soldada rústica. fueron los más apáticos y desinteresados. José María. los que propiciaron el levantamiento. Antonio Caballero y Góngora no descansó hasta ver descuartizado a Galán y sus amigos. un par de cerrajeros confeccionando su collar de hierro. -La participación del pueblo se vio reflejada en muchas instancias del proceso independentista –Continuó Bolívar-. ha hecho que los pueblos pobres tengan pautas similares de comportamiento.. El indio eran exageradamente sumisos con el amo y las autoridades. y lo que es peor. ellos fueron los más grandes enemigos de la independencia americana. y unas lágrimas furtivas se fugaron de mis ojos. miles de personas mirando el acontecimiento desde diferentes lugares: La mujer. Ventura Landeta lo entregó en Langui. tenía cómplices y encubridores.Bolívar respiró profundamente algunas veces y continuó: -La ruleta de la historia y la irracionalidad crónica de sus actores. He ahí mi recelo con la insistencia de los ingleses por ser nuestros aliados. El cura Caballero y Góngora. su cuello roto y contraído. el pueblo en general no tenía idea de lo que era la independencia y el asunto quedó en manos de las elites económicas e intelectuales. y Santa Fe dichosa de ver a su hermano colgado del dogal maldito. su cuerpo tieso y descuajeringado. Y la plaza inmensa rebozando de emociones. -¿O sea que el pueblo tuvo poca participación? –Preguntó José María. Cuando Simón Rodríguez me relató sobre la muerte de Túpac Amaru y José Antonio Galán. Pero ese tipo de ignorancia que nos legaron nuestros antepasados. España también era un pueblo de ignorantes.luego capturaron y entregaron al Centauro de Charalá: José Antonio Galán. e ideológicamente. hizo tanto por la muerte de Galán como el cura Moscoso por la de Tupac Amaru. Luego el matarife cercenó su cuerpo para el escarmiento: Su cabeza grande llena de cabellos ensortijados fue enviada a Guadúas. arzobispo de Nueva Granada. no existe ninguna fórmula de desarrollo posible.

soy el único que puede dar cuenta y razón de tus capacidades y debilidades. la valentía de Porcia. me tomó de las manos y dijo: Has lo que debes hacer porque tu destino está trazado. Bolívar continuó tosiendo y tendido en la cama cerró los ojos en señal de obediencia. Rodríguez me hizo un recuento de la historia. porque pensábamos alcanzar a ver la coronación de Bonaparte. siento que la vida se me acorta a cada instante. A Sucre. ¿Cree usted que pueda llegar a Europa?-No -Respondió el doctor Révérend con una voz tajante-. y que al final de todo. o al juramento de Mucio Escévola frente al invasor Porsena. el estoicismo de Séneca. Luego nos dirigimos a Milán.. Soy un proscrito del tiempo y del destino. -Usted debe estar descansando -Le dijo ayudándole a recostarse en la cama-.izquierdo a Mogotes. Estoy seguro que uno de estos días también vendrán a asesinarme. Santander ha intentado asesinarme. pensé que la inconsecuencia era la verdadera lógica de la vida. -Ah. José María salió de la habitación sin hacer ningún ruido. o al juramento de los Horacios en defensa de la dignidad de Roma. la grandeza de Augusto y la inteligencia de Cicerón. Bolívar se arregló la camisa y continuó: -Cuando llegamos a Roma la ciudad rebosaba de alegría. Las Vidas Paralelas de Plutarco. La grandiosidad de su historia se condensaba en unas cuantas manzanas. Visitamos todos los lugares que quisimos. que las nuevas corrientes ilustradas daban cuenta de la necesidad imperiosa de liberarnos de España. el militar más noble le han asesinado. Me dijo que debía cambiar el rumbo de mi vida y que debía rendir tributo a la rigurosa formación que había recibido. -Doctor. No puede estar de pié y mucho peor asomándose a la ventada.. Luego se subió a la verja de una casa y divisando una gran parte de la ciudad.. Conversamos tanto que no nos alcanzó los días. un ilustre exilado fugando de su propia tierra. Rodríguez se bajó al piso y tomándome del hombro dijo: Los juramentos son palabras de honor que se cumplen o incumplen. y encontró a Bolívar sentado al pie de su cama. en el fondo quiere ser un pequeño rey dentro de su territorio. y que el asunto de mi auto-preparación. -El día en que nos despedimos –Continuó Bolívar-. y recordó la sabiduría de Catón y Plinio El Viejo. él se entristeció y me miró a los ojos. -En esos días pude disfrutar de su valiosa compañía -Continuó Bolívar con su cuerpo entumecido-. No le he vuelto a ver desde que estaba en Chuquisaca.. Aquella tarde en que Rodríguez terminó de contarme estos pasajes de la historia. era un tema demasiado importante como para dejarlo de lado. El reposo para usted es muy importanteEn esa instancia. me hizo jurar que no descansaría hasta ver a mi pueblo liberado. Repentinamente entró el doctor Révérend a la habitación. ¡Cúmplelo! porque tu palabra no es más ni menos que el juramento de Aníbal frente a su padre. José María sonrió intensamente y asintió con la cabeza. Flores aunque me ha jurado lealtad. El doctor Révérend se sentó a su lado y continuó conversando: 224 . sólo los recuerdos y las penas seguían siendo nuestras. entristecí mucho y sentí que mi alma trepidaba. -Es que ya nadie me quiere ver por acá doctor. pero cuando llegamos al Monte Aventino. el profesor Rodríguez es una excelente persona -Comentó José María mientras se tomaba del cabello-. Confío plenamente en tu palabra porque habiéndote educado. Páez me ha declarado persona indeseable en Venezuela.

Cruel y despiadado no lloraba nunca. con su frente en alto y despejando la esclavina. Junto con sus llaneros comía carne cruda y violaba a las mujeres. El mulato Piar era impetuoso e indisciplinado. pero luego. asumí por completo el liderazgo. pues era un verdadero soldado fraguado en las más grandes revoluciones de la historia. todos debemos llegar al mismo punto que partimos: La soledad total del infinito. Siempre admiré sus ideas y su determinación. -Entiendo que en la guerra usted debió haber enfrentado muchas situaciones engorrosas Comentó el doctor Révérend mientras le continuaba examinando. he sentido mucho miedo. No he podido olvidar. Bolívar se puso de pie con dificultad y continuó: -Lo que Boves les había prometido a los indios y mestizos era tierra. tampoco he podido olvidar al general Piar. pero en mi conciencia quedó marcada la huella de su valentía. -¿Y qué hizo para enfrentarlo? –Preguntó el doctor Révérend. sí. Conspiró en contra de mi persona con el mejor ánimo de defenestrarme. la lucha por sus derechos fundamentales. iba borrando poco a poco todas mis ilusiones independentistas. Durante mucho tiempo me ha perseguido la sombra de su muerte.-Déjeme decirle Señor. lo fusilé. vive y pernocta en los paraísos infernales de la apariencia. su valentía. vive encaramada en la injusticia. pero al final de cuentas. y por ella. la dignidad del hombre y su futuro. Cuando supe que él había tomado Calabozo. y lo que es peor: que el pueblo en general no quería ni libertad ni independencia. Boves le derrotó aparatosamente. La gente le llamaba el Tigre de los Llanos. engorrosas y peligrosas. Muchas veces he tenido remordimientos de conciencia. nace y crece en el resentimiento. de que yo entregué deliberadamente a Miranda y que éste fue a morir en un calabozo de España. por ejemplo. doctor. Perdí un gran general pero gané el camino para llegar a Nueva Granada. En primera instancia Campo Elías le derrotó rotundamente. La Legión Infernal de Boves. Piar quiso hacer conmigo lo que yo hice con Miranda. la figura de Bolívar no era otra cosa que la de un triste mantuano en busca de aventuras. La traición mi querido amigo. -Sí. Separado él de la causa libertaria. pensé que mi lucha había terminado. pues a veces nos alienta y otras veces nos derrota. y ha decir verdad. Esa gran población de indígenas y mestizos. El día en que me derrotó en La Puerta. que me siento privilegiado de conocerle y asistirle. Se dice que la única vez que lloró fue cuando murió su caballo Antinoo. se expande dispendiosa por los trayectos blandos de la impunidad. 225 . mostrando su pecho erguido para albergar las balas de su tropa. entonces comprendí la verdadera dimensión del Tigre de los Llanos y me prepare para enfrentarlo. El peligro supremo de La Independencia constituyó indudablemente Boves. Generalmente la crueldad es un fruto tenebroso de las conciencias turbias. todos los llaneros estaban dispuestos a seguirle. Tenga la seguridad que haré todo lo posible porque su salud mejore. y como los ríos mansos. -¿Usted tiene fuertes remordimientos de conciencia? –Preguntó el doctor. pero fracasó. agresivo. Las ínfulas de sus ambiciones iban por encima de sus capacidades. siempre es una amiga incondicional de la ambición. -El curso de la vida. nunca tiene contemplaciones con los hombres. no tienen límites ni contemplaciones. Murió de pie como mueren los varones. El pueblo llano no entendía lo que era la libertad o independencia. Debía fusilarlo. que la causa libertaria era una soquete tontería. Nunca en mi vida conocí un mejor soldado que éste. pues para ellos. envié a Campo Elías para enfrentarlo. en realidad tenían un terrible pavor por el cambio de sistema. y cuando tiene que actuar. -Sí doctor.

en la calle de las Herrerías. -Debe guardar reposo absoluto. Bolívar estaba derrotado y aniquilado. una ola de remordimiento me invadió por todo el cuerpo. Pero la siguiente ocasión en que los dos debimos enfrentarnos. debo marcharme a atender algunos asuntos pendientes -Dijo con delicadeza-. conversó confidencialmente con José María y salió haciendo una reverencia. y resé profundamente. -Así se hará Señor. Luego caminamos por La Puerta del Sol y avanzamos hasta llegar al Manzanares. La enfermedad pasará y podrá viajar tranquilamente.. Cuando Bolívar terminó de recostarse por completo. se dirigió a Calabozo.. Yo a ella le prometí en su lecho de muerte que nunca la olvidaría. Usted ha hecho mucho por lo demás y ha entregado su fortuna y su propia vida por esa noble causa llamada libertad. entonces volvió a mi pecho la esperanza y lloré por la muerte de tan insigne patriota. -Calma Señor -Le dijo sonriendo-. 226 . sigue desmayando pero lucha. José María entró a la habitación nuevamente. El éxodo a Cumaná quedará siempre registrado como una oda al sacrificio y a la fidelidad humana. Volveré lo más pronto posible. -Sé que estoy a un paso del sepulcro. y que volvería a reunirme allá en el infinito. -Bueno. El doctor Révéred no dijo nada y continuó examinándole detenidamente. él me derrotó por completo y tuve que huir a Caracas y luego a Nueva Granada. es la máxima expresión del idealismo humano. Su enfermedad le está afectando los pulmones. porque por primera vez me sentí impotente y cobarde. Entonces José María se acercó a Bolívar y le tomó de la mano. Boves se estremeció y no pudo tomar La Puerta. Cuando tuve que marchar en dirección a Cumaná con las tropas destartaladas y el pueblo macilento. se siente derrotado pero contribuye a la victoria con su muerte. Cuando supe que a Boves le había asesinado un soldado. me pude dar cuenta que en las filas libertarias existía mucha gente idealista. Fue en Madrid. ¿Crees que yo he hecho lo suficiente para volver a verla? -Claro que sí. El patriota teme pero enfrenta. no se preocupe – Le respondió José María y le tomó nuevamente de las manos. La figura del patriota para quienes hemos vivido en el glorioso mundo de las armas. la gente me veía con una mezcla de odio y resentimiento. y me encomendé nuevamente a La Virgen de Chiquinquirá y al Señor de los Lamentos. Acepto que esta fue la peor etapa de mi vida. luego. no se beneficia de la causa pero la ama. Allí le di el primer beso. y huí apresuradamente abandonado a mi tropa y a mi gente. mientras el pueblo se debatía en el pánico absoluto. Y allí canté y también le recité algunas poesías. persiguió incansablemente a mis tropas y asesinó a la gente.Boves por su parte. sentí una profunda tranquilidad porque sabía que sin él las cosas serían diferentes… A Boves le respete y admiré profundamente. A ratos como que movía la cabeza y fruncía el ceño. El doctor Révérend sacó un frasco del bolsillo y le dio de beber un par de sorbos. Y aquella vez. Señor. General -Le dijo suavemente-. -Mira esta medalla que me regaló ella. Luego retornamos a su casa… Quiero que esta medalla le lleves a su tumba y luego le reces unas tres Aves Marías. José María -Le dijo con unas palabras de resignación-.-Cuando supe de la defensa del ingenio de San Mateo. no contento con derrotarme pretendía exterminarme. Sé que me aproximo a la morada eterna en donde tendré la oportunidad de ver a mis padres y volver a reunirme con María Teresa.

En algún lugar oculto en donde los valores sustanciales del hombre agonicen. José María. el no haber podido elegir ni siquiera el lugar para mi muerte… Ojala Dios me permitiera embarcarme para Europa. para estar lejos de la ingratitud de los hombres y los pueblos que se han ensañado en desprestigiarme. Para ellos la causa está por encima de los intereses personales. Me siento tan débil y enflaquecido como nunca antes lo había estado. al llegar a al poder me han detestado. es decir el abandono. hazlo pronto! Le dijo Jesús a su traidor a sabiendas de que lo entregaría. Nada puede ser más mortal y doloroso que la ingratitud de los hombres. ni amor perpetuo. José María –Dijo bajando su mirada-. ¿Y tú también Páez?. Por un instante creí que ella podía ser la mujer que reemplazaría a María Teresa… el destino no lo quiso así. ¿Y tú también Bruto? Le preguntó Cesar a su asesino cuando aun tenía vida. El heroísmo de los hombres está esencialmente en su convencimiento y en el curso sagrado de sus hechos. Los soldados de ayer.-Cuando regresé a Caracas. lloré y pedí a mi Señor que lo tuviera en su seno. -Señor -Le dijo José María con un tono delicado-. debe haber un pozo oscuro desde donde se atente contra la fidelidad y la honra. Tenga la seguridad que nos iremos para Europa. Al traidor.. -Claro que la recuerdo a ella -Dijo José María arreglándose la chaqueta. -Desde que esta tos me fastidia. Y yo debí decir: Lo que tienes que hacer Santander. y el ingrato hiere porque la desangra. la muerte de Girardot en Bárbula… Debo aceptar que el día en que murió Atanasio. ni felicidad completa. la ambición le desconcentra. El traidor lastima porque hiere el alma. Bolívar trató de sentarse en la cama regresando a ver a todos lados. qué dolor tan profundo el asesinato de Sucre en Berruecos! Este soldado leal. José María –Continuó Simón Bolívar-. refinada. Y así fue. el sacrificio sobre la débil transitoriedad de la vida. sus nalgas abultadas y sus labios de carmín? Pero yo tenía que abandonarla porque estaba escrito que jamás podría tener atadura alguna. Bolívar se recostó más cómodamente en su cama y continuó tosiendo con más intensidad que antes. ¡Lo que tienes que hacer Judas. logró despojarme de esa amargura crónica que me azotaba diariamente. 227 . no tengo ánimo para nada. la hombría de bien le asusta y le molesta. porque en mi interior sabía que nada podía detenerme en la causa para la cual Dios me había puesto en el camino. arrogante. debe cuidarse mucho-En esta calamidad y en estas circunstancias -Continuó Bolívar clavando su mirada en el tumbado-. -Sí. Se llamaba Josefina: Hermosa. la vileza le desborda. como lo hizo San Martín. y Judas lo hizo con una tranquilidad pasmosa. Pero ella le dio alegría y regocijo a mi vida. hazlo pronto… y él de plano lo hubiera hecho sin necesidad que le dijera. Este ha sido mi destino trágico. así se dio y así se consumó. y el silencio de Páez hubiera sido más elocuente todavía. por eso mismo Señor. inteligente y caballero. a los cuales hice grandes. Conocí a una bella mujer que me deslumbró por completo. dispuse que su corazón fuera llevado a Caracas y su cuerpo a Antioquia. su piel de seda y sus ojos de infinito? ¿El exotismo de sus pechos. La ingratitud y la traición son hermanas gemelas que pervierten el espíritu: la envidia les corroe y la mediocridad les infesta. ¡Ah.. -La verdad es que no sé ni en donde estoy. sabiendo que un hombre justo moriría. el valor sobre la gloria. ¿Cómo podría olvidar su cabellera larga.

Escuchando que Bolívar se apasionaba en sus relatos. Los realistas se unieron como un puño e hicieron causa común el desacreditarme.-Esas son cosas de la vida. La decisión de eliminar a los españoles que defendían la causa realista. me pegué firmemente a la pared y le detuve con la mano: ¿Por qué me visitas insistentemente espectro tenebroso? Le pregunte a él y no me dijo nada. y por lo tanto. figuras deformes y monstruosas. -¿Y usted recuerda la época de La Guerra a Muerte? -La Guerra a Muerte. porque los gritos de dolor penetraban suavemente por las rendijas de las puertas y vagaban por los corredores. el pueblo no quería cambio. Sombras largas y funestas caminando por mi cuarto. la sentencia de la vida está dictada. Le quedé mirando fijamente y esperé a que se detuviera. claro -Continuó Bolívar frotándose los ojos-. Al muerto se le llora y al ingrato se le olvida. Pues el mismo Morillo que se jactaba de ser uno de los generales vencedores de Napoleón. Durante mucho tiempo las almas de estos cristianos me han perseguido incansablemente. y qué decir del asesinato del general Ribas. una ola de silencio misterioso me estremeció por completo. Luego se dirigió a las gradas que daban al zaguán principal de la entrada y salió sin decirme absolutamente nada. tenían la forma de un bulto humano y no mostraban su cara. José María estaba convencido de que los desvaríos de Bolívar habían comenzado. -Este momento no es el más apropiado para hablar de cosas desagradables -Insistió José María-. un bandido forajido. me coloqué las botas e hice rechinar las espuelas en el piso. Quería demostrarles que por mi pecho no cruzaba miedo alguno. la figura de mi madre me llamaba y me acariciaba. no era un militar sino un asesino. Luego se dirigían a las caballerizas y retornaban al salón de recepciones. Y en ese preciso momento. seres indescriptibles asomándose por las ventanas. ayer igual que hoy. yo nunca me canso de escucharle sus hazañas. se interponía sutilmente y me arrullaba en la cama. fue por demás desacertada. Señor. pero resulta que la traición política es más letal que la pasión de amor. un enfermo mental que degolló a Ribas y no dudó en freír su cabeza y exhibirla en Caracas. Entonces desde el fondo del corredor principal que daba acceso a la sala. me puse pijama y tome la pistola. eran ligeras y brillantes. ya no tiene importancia mi querido amigo. -Así debería ser José María. A decir verdad.. De este acontecimiento. El día en que quise finiquitar cuentas con estos seres. Y fue en ese instante que vi la figura de un cadáver macilento que se aproximaba. En realidad. la libertad era un término tan desconocido que ni siquiera lo entendían. El peor recuerdo que tengo de ese acontecimiento. me despreciaba y me llamaba bandido. -¡Ah José María! Tu lealtad es un remanso de alegría. Señor. es el fusilamiento de Briceño. me levantó la cabellera. salieron muchas almas que flotaban por el piso. el ordenar desatinadamente la muerte de los presos realistas de Caracas y La Guaira. La mayoría de la gente estaba de lado de los opresores. José María se puso a su lado y le interrumpió diciendo: -Es mejor que descanse. -Que hable un poco más o hable menos. la muerte de mucha gente ha sido mi mayor tormento.. cuando pensaba que estos seres me llevaban en cuerpo y alma. sucesor de Boves. 228 . sí. el agitarse le hace daño. y a mi me creían un bandido forajido. La brisa del jardín contiguo que adornaba el centro de la casa. su palabra debía ser restringida. debemos aprender a enfrentar las. El general Morales.

La influencia de La Ilustración y La Enciclopedia en lo que yo consideraba el prospecto de una gran nación americana. Y de pronto llegó el general Morillo enviado por la corona de España. Señor -Insistió José María. -Ya sin mando y sin poder. ella lloró desconsoladamente en mi pecho. ni tampoco una federación de naciones desunidas por el egoísmo regional. y ella me respondió que para ella no era más que otra desventura. los problemas profundos que arrastraban a Latinoamérica a su estado de postración y pobreza. Pero yo no. pues yo veía a la unión de los países latinoamericanos como único camino para enfrentar la avalancha industrial de los imperios anglosajones. era el nuevo Capitán General de Nueva Granada y Venezuela. sin patria ni destino. -Pero usted ha sido siempre un luchador inquebrantable. un luchador. y escuché los relatos más sensibles y románticos. necesidad y abandono. ambos bebiendo del aroma interminable de la playa. Pero era necesario intentarlo. hicimos el amor en cada rincón de su casa. yo escuchando sus fracasos y ella festejando los míos. bebimos los tragos más fuertes y embriagantes. chapetones. Hicimos y nos dimos amor toda la noche. -Julia era una mujer hermosa e inteligente. es decir. Tengo en mi mente los interminables combates en el Bajo Magdalena. mi corazón se partió pero no mis esperanzas. jamás me doblegué ni permití que mi conciencia se rindiera. su cuerpo largo y espigado. La noche en que nos despedimos para jamás volver a vernos. Ella de pie y yo tendido. pero a su vez surgieron los mejores pensamientos para la futura República. Pero había algo muy profundo que nos identificaba: la infinita pasión por el sexo y la aventura. sí. Consideraba que en las actuales circunstancias. nos desnudamos tiernamente y nos acariciamos. todos se inclinaban a sus pies reconociendo la esclavitud de América. Cullen lo entendió perfectamente. -Luchador. las hazañas de Cúcuta y Barinas. En ese entonces era un general impetuoso pero sin armas y sin tropas. Luego continuó: -Jamaica tiene en mi corazón un rincón privilegiado. no soy más que un triste vagabundo de la historia. -¿Y quién era esa Julia? –Preguntó José María intrigado. yo recorrí sus labios y ella mi cuello descarnado. La voz gruesa de Bolívar se resquebrajó y por un momento hizo silencio. Pero los dos callamos y nos acurrucamos. Mr. Medité. pero debemos poner de parte si queremos alcanzar alguna mejoría. ella besó mi frente y yo sus pechos desbordados. no era viable una monarquía con todos los defectos del despotismo europeo. era el general victorioso de Castaños al que todo mundo hacía reverencias: curas. Allí viví la época de mayor pobreza. y polemice sobre los problemas del continente americano. mulata de fino talle y pechos exuberantes. sus manos finas y sedosas. La verdad es que a Henry Cullen le sorprendí con un pensamiento de avanzada. militares. indios y criollos. la huída a Jamaica. Y es allí que conocí a Julia Cobier y mi alma retornó a su cuerpo. era permanente y obstinada. Cómo no recordar su nalgas anchas y abultadas.-Sí. Señor -Respondió José María. Con ella recorrimos los rincones más riesgosos y desconocidos. pues allí tuve mucho tiempo para meditar y sublimizar los matices de mi derrota. pero mis generales no tuvieron la menor intención de 229 . sí. Le dije que para mí aquello había sido tan solo una aventura. Al llegar a Jamaica. un militar al que nadie hacía caso… la derrota me había humillado pero jamás me había derrotado. Durante mucho tiempo no me cansé de analizar y criticar la situación imperante. El mundo de la tragedia dio paso a la pasión desbordante. mis anhelos se enturbiaron pero jamás mis ideales.

indios. Bolívar clavó su mirada en el tumbado y continuó: -Era el cenit de mi vida. Los jesuitas y demás órdenes religiosas eran latifundistas y esclavistas. no tenía otra alternativa que enfrentarme. Ella hermosa y yo aclamado. Frente a todo esto. Es que no me amaba sólo a mí sino que yo representaba su causa revolucionaria.. La ignorancia es una madrastra ciega que siempre termina por decantar a sus hijuelos. José María se dirigió a la ventana. yo dije que el rey de España ya no tenía cabía en América. yo nunca en mi vida conocí a una mujer más obsesionada. -Sólo te pido que le des muchos abrazos a Manuela. Entonces me ilusioné y la convertí en mi amante. las pasiones ciegas que jamás divisan su destino. -Señor -Le dijo suavemente-. sí. Y así los hice: me enfrenté con curas y militares. continuó comentando: -Otro factor que analicé detenidamente. En ella viven los espíritus enfermos de tristeza. José María salió de la habitación y retornó con una lavacara entre sus manos. la esperanza le incomoda y el anhelo le tortura. chapetones y realistas. Le vi que desde su balcón me coqueteaba con dulzura. Entonces yo me preguntaba: ¿En un pueblo desunido y absorbido por la costumbre al sometimiento. Pues sabía que la mentalidad del hombre latinoamericano se había estructurado a lo largo de trescientos años. Luego. General –Le dijo mientras levantaba una jarra con agua. ella mirando a la luna y yo a sus ojos..renunciar a sus parcelas. ella llena de sueños y yo excitado. Los pueblos latinoamericanos no estaban preparados para asumir su independencia ni vivir en democracia. La tensión de la pasión nos hizo olvidar nuestros problemas. Aquella noche. los curas eran explotadores y corruptores. me encargó que le cuidara. y en ella perderá su 230 . miró hacia el jardín y luego regresó entusiasmado: -Los trabajadores de La Quinta está deseosos de conocerle. pues en honor a la verdad José María. aquella noche en que hicimos el amor a plena luna: Ella enamorada y yo romántico. sí. usted ha sido un hombre bueno y generoso. mi coronela. Manuela. fue el de los grupos dominantes. y en ella vivió toda su vida. sin embargo. y esa cruda realidad era la ignorancia. enemigos consumados del Iluminismo y La Ilustración. -José María -Le preguntó Bolívar apenado-.Consideré que había una gran realidad que azotaba al pueblo latinoamericano. Bolívar. las instituciones reales eran anacrónicas e ineficientes. la nobleza peruana fingía ser independentista pero en realidad era realista. prietos y mestizos. A París le he dejado la última posesión material de mi vida… ¿Y Manuela? ¿En dónde está Manuela? -Ella viajó a su país. Los llaneros de Boves y Morales nos odiaban a los revolucionarios. ¿Acaso yo he sido un mal hombre en la vida? -No Señor. ¿Y qué decir de los curas? Ellos nunca estuvieron convencidos del proceso revolucionario porque tenían demasiados intereses. sería posible construir una república democrática? Y mi respuesta fue positiva y pedía apoyo a Gran Bretaña. El pueblo en general no sabía de lo que se trataba ni de qué lado ponerse. Los criollos que iniciaron la causa libertaria eran indecisos y cobardes. el pueblo llano estaba empobrecido e ignorante. sin perder la coherencia. Señor. porque todo el accionar de La Corona había sido arbitrario: las autoridades reales eran abusivas y corruptas. Es hora de que le aplique estos paños de agua fría. que nunca te olvides de poner flores rojas en mi tumba y que saludes en mi nombre a Rodríguez. Sus ojos destellantes me llamaron a los lejos. Ella vive del anonimato que le brinda la oscuridad del tiempo e hiberna en los largos pasillos del olvido. la mayoría de los pastusos amaban al rey de España y detestaban a Bolívar.

Pero Manuela representaba mucho más de lo que aparentaba: Era el símbolo de la mujer inconforme con la vida y el destino. y ellos solamente buscaban sus triunfos personales. un nudo de dolor se arremolinó en mi garganta. quisiéramos volver hacia el inicio pero el cansancio de los años nos detiene. sí. y la ingratitud hace de los falsos individuos malos. timonel sin rumbo de una fragata oculta. Es que esa era la diferencia entre ellos y Bolívar: yo era una persona que entendía bien el destino que debía seguir Latinoamérica. Esta mujer. ellos son el haz de luz que alumbra la memoria. ya no hay razón alguna que nos preocupe de la vida. sí. Todos se creen con derecho a decidir sobre el destino de los pueblos.aliento. a ser mandatarios de sus propios territorios. me dio valor como sólo ella sabía hacerlo. camino del varadero en donde las barcas surcan en un mismo sitio. -Señor. e hizo causa suya un proceso revolucionario en una época en que se creía que estas cosas estaban hechas para hombres. -La ingratitud y la gloria. a decidir sobre el destino de los hombres. amó a los hombres que consideró atractivos y sensuales. me dio placer como muy pocas. Sólo recuerdos. Solo. en Bolivia cuado los seguidores de Santa Cruz pretendían agredirme. divinidad encarnada en las pasiones. Si no hubiera sido por la intervención de Petión y Brión. y la mire detenidamente y mi corazón le agradecía cada gesto de ternura. El día en que yo intente abandonarla. no debe emocionarse ni intranquilizarse. es la misma ambición con que Mariño. El doctor ha dejado disposiciones claras de que usted no puede exaltarse. La gloria hace de los hombres individuos falsos. Todos los hombres que un día me juraron lealtad en la lucha. porque sabía que nunca más volvería a besar sus mejillas sonrojadas. peleó contra todas aquellas personas falsas e inmorales. ellos son el remanso y la agonía. y me dio cariño como no había recibido desde la muerte de mi esposa. muchos hombres y pueblos deberán agradecerle por su incansable lucha -Le dijo José María abrigándole con la colcha. 231 . Fue la única mujer que me acompañó a todas partes: En Perú cuando mi salud resquebrajaba en Pativilca.. en Santa Fe cuando los santanderistas intentaron matarme. a crear su propia democracia. son dos comedias diferentes de una misma tragedia: la ambición se obnubila y la prudencia se exalta. ensueño de la existencia de los seres sublimes. Me dio amor como ninguna otra. caminante errante del destino. la paz espiritual y la tristeza infinita. un profundo remordimiento de conciencia me embargó por completo. porque lo que ella había hecho por mí no tenía precio ni medida. luz de muchos soles y arreboles perdidos. José María. ¿Pero por qué la soledad ha sido mi eterna compañía?. Piar y Bermúdez pretendieron despojarme de la jefatura de las tropas en Puerto Cayo. José María: alma. vida y corazón bueno. me han profesado ingratitud en la victoria. Cuando ella se despidió para siempre. Me sentí el hombre más vil y miserable de este mundo. con el sistema social decadente y prejuicioso.. se hubieran salido con la suya. -¿Exaltarme? ¿Pero que puede exaltarme ya en la vida? Cuando los hombres nos enfrentamos a la muerte. Ella se liberó de todo eso y vivió su vida como consideró más conveniente: hecho por la borda su matrimonio convencional y decadente. y volvía a llorar intensamente mientras me alejaba. me hizo sentir por primera vez lo que debió haber sido una esposa. La ambición de hoy fue la ambición de siempre. Eso es una mujer. y volví a recordar aquel momento en que me despedía de mi madre en su sarcófago plateado. con las normas morales que peyorizaban y sometían a la mujer injustamente. -¡Tranquilo su Excelencia! –Le dijo José María-. José María.

¿Acaso usted no me recuerda? -En honor a la verdad. Cuántos fracasos para una triste gloria. Yo vi en Camilo un hombre de letras y versado. ¿En qué lugar nos conocimos?. de contextura delgada y cabello ensortijado. Estuvimos con usted en los inhóspitos llanos del Orinoco. -Estuvimos con usted en innumerables lugares y batallas. le colocó en su pecho y suspiró. Montúfar. Con Carlos Montúfar disfrute mi juventud en España. Repentinamente. mientras a Bolívar parecía no importarle. La muerte de Camilo Torres. Lozano y Villavicencio me había deprimido por completo.. -Cuando supe de los abusos de Morillo –Continuó-. a veces un hombre romántico y a veces parrandero. José María.. en el heroico cruce de los Andes y sus campañas victoriosas en el Virreinato de Lima. la espiritualidad es su guía y la obsesión un camino indestructible. triunfé. José María. -Yo soy el ciudadano Pierre Laforguet. Perseverancia. Luego. sí amigo.. todos esos hombres se han marchado. Estuvimos muy cerca de usted en sus derrotas militares y también en sus triunfos. Le gustaba galantear a las chicas más hermosas. -El fracaso fue el gran maestro de mi vida –Dijo-.José María le aplicaba los paños de agua fría. sí. 232 . Era el teniente coronel Pierre Laforguet que llegaba acompañado por el general Montilla. Para ellos no existe la palabra imposible y la temeridad es la gran compañera de su vida. Bolívar extendió su mano al velador y sacó una estampa de la Virgen. entró a la habitación un hombre alto y barbado. Cuando un hombre cree profundamente en sus ideas. Pase algunos días sin comer y encerrado en un cuarto. Él era una persona alegre y divertida. la fuerza de la perseverancia es más grande que la suerte de los designios. Desde los calamitosos arribos a su patria hasta las entradas triunfales a todas las ciudades. no existe barrera alguna que pueda detenerlo.. son la fórmula del éxito. que donde estaba Bolívar siempre había una esperanza. El idealismo en sus palabras era por demás claro y profundo: pensaba en una república perfecta con ciudadanos llenos de atributos.. con un gesto de extrañeza le preguntó a Laforguet: -¿Y quién es usted caballero? No recuerdo haberle visto antes. se me encendió el alma y se apagó el espíritu. se me expandió el pecho y di un suspiro de alegría… Camilo era un corazón en donde habitaba realmente la esperanza. Mil fracasos pero pocos grandes triunfos. pues muy pocos hombres como ellos eran capaces de despertar mi simpatía. hasta los últimos momentos de Santa Fe en que la gente me gritaba: ¡Fuera longaniza! ¡Muere dictador¡ ¡Largo de aquí tirano!. desde el momento triste en que Iturbe me consiguió un pasaporte para salir de Venezuela... una nación inmensa plagada de virtudes. su Excelencia -Le respondió el joven militar haciéndole una reverencia-. Los hombres exitosos son aquellos que han desafiado al temor y motivando a la gloria. su Excelencia -Le respondió Laforguet sacándose el capote y colocándolo en la entrada-. El general Montilla hizo una ligera señal de despedida y salió de la habitación sin hacer ningún ruido. Bolívar se quedó callado por un momento y les quedó mirando fijamente. Cuando él dijo a sus conciudadanos. porque aprendí a creer en mis propias cualidades y nunca desmayé hasta conseguir mis propósitos. cuando Bolívar se compenetraba más en sus recuerdos. y saltar los balcones por las noches burlando al sereno y a la guardia. Y triunfe. y escribir poemas.. Luego. de temperamento enérgico y pausado. no le recuerdo.

y respirando profundamente continuó: -En la embarcación pequeña en que viajaba. los pueblos de la Costa huían al Interior en busca de la protección de las tropas realistas.-Pero repito. Los generales de la revolución libertaria creían que cada cual debía luchar por su propia cuenta. Su salud es delicada. no había alternativa. Piar y Mariño se fueron a hacer su propia guerra y nunca retornaron a Carúpano. que su objetivo era liberar su propio territorio. O debía fusilarle o entregarle a Monteverde. No recuerdo haberle conocido. -No su Excelencia. De este modo. Cuando regresé de Haití a Venezuela con la plena intención de liberarla. -¡Tampoco le recuerdo yo. -Así es Señor –Le respondió Laforget-. lo recuerdo claramente -Respondió Bolívar con una sonrisa entristecida. Debería recordarle pero no tengo la menor idea. Morillo era un general terco y orgulloso. Por más que intentó cercarnos y arruinarnos nunca pudo aniquilarnos. y es más. -¿Y su mensajes secretos con el general Morillo? -No señor Laforguet. hubo muchas voces que me pidieron que abandonara tan descabellado proyecto. y lo imposible radicaba en luchar en contra de mis propios generales. de mis propios conciudadanos…de mis enemigos realistas. Esa compañía era yo…Y aquella noche usted coincidió con Manrique en que la única solución era traicionar a Miranda y entregarle a cualquier costo a Monteverde. el señor Manrique tenía compañía -Sentenció Laforguet juntándose a Bolívar-. Su mundo era el autoritarismo que debía pasar de los españoles a los americanos. Pero se creía un todo poderoso. no! -Respondió Bolívar-. nunca tuve mensajes secretos con Morillo -Respondió Bolívar arropándose-. Coronel! -Dijo José María poniéndose delante de Laforguet-. -¡Pero Manrique estaba solo! -Insistió Bolívar sentándose en el filo de la cama. Para los jóvenes revolucionarios ya no era un referente sino un obstáculo. me encontré con la triste realidad de que Morillo era la autoridad indiscutible. y le dijo que su único camino para seguir adelante era entregarle a Miranda a los españoles? -Sí. Me dijeron que lo más sensato era volver 233 . El pueblo huía de sus libertadores. -¡No señor Laforguet. no sabían lo que era la democracia porque no la habían vivido ni entendido. era el teniente Laforguet. Dudaba de mi capacidad permanentemente y trataba de obstruir todas mis iniciativas. -¿Recuerda su Excelencia -Continuó Laforguet caminando delante de Bolívar-. Bolívar le hizo un gesto de silencio a José María. -Ese joven silencioso que iba junto a él. y debí huir como un prófugo frente a la satánica sonrisa de Morales que junto con Morillo festejaban. los aristócratas de Venezuela y Nueva Granada se habían puesto a sus órdenes y el pueblo en general aborrecía a los rebeldes revolucionarios. pero creo que no habrá otra oportunidad. era imposible luchar en contra de las fuerzas realistas de Fernando VII. Miranda era un soldado viejo que ya no creía en la independencia americana. aquella noche en que le visitó el señor Manrique en su casa. José María se sintió molesto con la posición de Laforget y trató de impedir la conversación: -El General no puede ser incomodado –Le dijo-. Entonces entendí que lo que debía hacer era enfrentarme a lo imposible. me gustaría encontrarle en algún registro de campaña. Páez se marchó al Orinoco y yo me quedé abandonado. Estaba cansado y desmoralizado. Señor -Insistió Bolívar recostándose con dificultad en el espaldar de la cama-. En un acto de insólita desafección. Pero en ningún caso hubo de mi parte una intención de traicionarle… lo que tenía era furia… tenía una profunda aversión a los traidores.

que nos impide alcanzar lo que deseamos con ahínco. Es que el general Morillo quería aproximarse a mí. vencer en los fríos páramos del altiplano. el no contaminarse racial y culturalmente con lo indio. con Monteverde que los triunfos parciales no son triunfos verdaderos. de Raynal que creía que éramos el caos y la barbarie. lo necesario inservible. tratando de quebrantar mi honorabilidad y vulnerar mis convicciones. de Corneil de Pauw que también decía que los aborígenes eran unos seres primitivos y monstruosos. -Pero usted quiso acceder a muchas tentaciones que el general Morillo le plateaba -Dijo Pierre Laforguet aproximándose a Bolívar-. le envié algunas cartas respondiendo a sus insistentes pedidos. afectó profundamente a la conformación de una identidad propia del hombre americano. Él creía que en América todo hombre tenía su precio y que todo el mundo debía someterse a sus designios. ese prejuicio irracional de la llamada degeneración racial y cultural de los europeos en América.. debía volver nuevamente a creer en lo imposible. sobrepasar las montañas de los Andes algo inconcebible. -Sí. Pero no. vemos un paredón delante nuestro: lo pequeño nos parece grande. Todo es un asunto de fe. La voluntad de vencer es un asunto de ánimo y confianza. señor Laforguet. Y le dio muestras de interés y le envió algunas cartas. pese a que mi fastidiosa enfermedad comenzaba a aniquilarme. con Boves que la derrota es pasajera. En todo caso. La fe inquebrantable en el triunfo. El gran complejo criollo seguía siendo el querer ser llamado español o seguir manteniendo la supuesta pureza de sangre. Pues la falta de fe va en sentido contrario de la gloria: debilita las voluntades. Luego. Y allí estuve. porque el hombre con el cual se enfrentaba no tenía costo ni intereses materiales. Es que todo fue una idiotez de Buffón que se llenaba la boca diciendo que el indio era un ser degenerado. que yo era un hombre de dinero y que debía irme a vivir tranquilamente a Europa. Y esas palabras sabias nunca las pude apartar de mi memoria y las guardé discretamente como un tesoro imperecedero. -La voluntad de vencer ha sido algo indiscutible en usted. lo que existe es un muro mental en nuestros corazones. porque lo imposible no existe. No es que algo sea imposible sino que no tenemos la suficiente fe para alcanzarlo. Todos mis enemigos al final terminaron siendo unos buenos maestros de mi vida. lo correcto equivocado. General –Enfatizó Laforguet-. apreciado amigo.Con Morillo aprendí que a veces lo invencible tan sólo es una cuestión de apariencia. entereza de espíritu y deseos de alcanzar la victoria. porque la lucha es una acción del corazón y una determinación del alma. La nobleza criolla le había dado muestras de un servilismo incondicional y eso le elevaba su soberbia. tiene razón. El general Morillo nunca pudo conseguir nada con sus ofrecimientos. -Ir a luchar en el inhóspito Orinoco parecía algo imposible para un delicado citadino – Continuó Bolívar-. vulnera los principios. que periódicamente me decía: Debes ser fuerte para luchar contra el destino. y vencí sin ceder ni un pequeño espacio de ánimo. El concepto de lo imposible ha resquebrajado todo nuestro deseo de alcanzar lo que anhelamos. 234 .nuevamente a Haití o a Jamaica. como mi negra Hipólita. combatir en los desiertos peruanos algo inimaginable para un hombre de trópico. desacredita las virtudes y desacata los valores.. ¿Pero en qué consistía esta palabra imposible que tanto nos atemorizaba? Esa palabra simple era el nudo gordiano que se gestaba en las voluntades moribundas. una proeza para un criollo acomodado. y luche.

de aquellos que pintaba mi abuelo para adornar los santuarios.. y elaborando un sistema social prejuicioso no visto jamás en ninguna parte. por desentrañar linajes. la necesidad de ser llamados “dones” les enloquecía. Siendo así. Luego. El coronel Laforguet se volvió a pegar a la ventana y se quedó contemplado: -Yo nunca he visto una llovizna tan extraña –Dijo Laforguet sin despegarse de ella-. -Mañana será un día largo -Le dijo Laforguet a José María tomándole del brazo-. Nos sometieron fácilmente a su espíritu de lucro y codicia ilimitada.. Al terminar de decir esto. Un día de silencio y contertulia.. comenzó a lloviznar en las afueras de La Quinta. más incompetente y abusiva. La figura alta y delgada del coronel Laforguet. De tal manera que cuando José María se volvió a verlo en la ventana. Le acusaron de traidor. Laforguet tomó sus guantes y continuó conversando con Bolívar: -Sus oficiales le acusaron de cobarde. pues el asunto de la pureza de la sangre les traumaba.En esa instancia. desertor y de abandonar a su gente cuando más lo necesitaban. Cada familia noble era más parasitaria que otra. El coronel Laforguet se acercó a la ventana y contempló indiferente el paisaje florido que se proyectaba en los jardines. a veces clarooscura. aflojando los trapos que se apretaban en su cuello y los turbantes de lino que se había colocado en la cabeza. pero que tenía la particularidad de que se iba acumulando en el rostro de Bolívar.. Era una luz era entre verde y violeta. su Excelencia -Continuó comentado Laforguet mientras se regresaba hacia la cama de Bolívar-. a su predisposición a la ganancia fácil y al saqueo. indefenso. Lo misterioso tiene un encanto que nos parece de otro mundo. odiando los oficios viles y bajos por considerarlos no dignos de su clase. le causaba un frío impresionante. por creerse unos más españolísimos que otros. los pujos aristocráticos les ilusionaba. José María se acercó rápidamente y le colocó una toalla en la boca. de ojos claros y profundos. porque la inestabilidad del tiempo muchas veces hace unos giros para invitarnos al recogimiento.no quisiera creer que vaya a suceder lo que estoy pensando.Nunca aprendimos a liberarnos porque nunca educamos 235 . -Sí. Señor -Le respondió José María levantándose el cabello-.Todo está tan triste y melancólico por estos lugares. pues no había visto nunca un hombre tan serio y remilgado. Y aquellos traumas y complejos nos afectaron profundamente: la pretendida necesidad de llamarse nobles y criollos. hasta volverse un haz de centellas luminosos que refractaban en el cuarto. Bolívar comenzó a toser y a escupir sangre. Cuando el coronel Laforguet se volvió nuevamente para dar la cara a Bolívar. Una llovizna tan liviana y ondulante. más prejuiciosa. Esa paz menesterosa que nos convirtió en esclavos. -Sí. no tuvo otra reacción que sentirse débil y acobardado. Señor -Le respondió José María sin regresar a verle a los ojos-. Y mírenlos luchando por “limpiar la sangre”. Bolívar levantó pacientemente su mirada y se quedó contemplando la figura esbelta que a cada momento la veía más alta y espigada: -Es que nuestros pueblos se acostumbraron a vivir y a morir de rodillas junto al amo Respondió Bolívar con firmeza-. que forme tan grandes cortinas de gotas transparentes en el aire. de mirada introvertida. Entonces ya no teníamos gobernantes sino bandoleros tenaces y temerarios. los españoles ennoblecidos en América continuaron aborreciendo el trabajo. Parece un cielo de aquelarre. José María continuó limpiando el rostro de Bolívar. una luz intensa penetró en el dormitorio. Tal vez este sea un presagio maligno.

Las tropas de Morales nos iban aniquilando poco a poco hasta que la mortandad se volvió incontenible. el derroche y la mezquindad del opresor nos convirtió en presa fácil. ahora conocían que el ser libres requería de un esfuerzo demasiado grande. Pueblos cobardes que se habían acostumbrado a vivir de rodillas frente al despotismo de sus opresores. La historia no tiene sentimientos ni contemplaciones… la historia tiene resultados. Coronel Laforguet! El coronel Laforguet movió lentamente la cabeza y continuó caminando: -Largo trayecto el de Valencia a Caracas. Las violaciones y el saqueo de Valencia los tenía aterrorizados. fichas. y allí. desmontado del caballo. Las tropas realistas derrotando a lo patriotas. el egoísmo. Y usted seguía brillando por su ausencia mientras se refugiaba en Caracas. Pueblo y gobernantes que no conocían el sendero prodigioso del progreso.. Los grandes batallones se pueden conformar en poco tiempo.. peleas de gallos. burocracia podrida. Ya no quedaba nadie. para exigir ser respetados! Gobernantes corruptos y abusivos. Pues el sufrimiento extremo de la guerra es la mejor escuela de la historia. la figura delgada del general Boves se aproximaba hacia donde quedaban los últimos sobrevivientes de aquella malhadada batalla. la historia la han escrito siempre los vencedores. los últimos soldados de la retaguardia iban cayendo poco a poco. no tiene espacio en donde depositar ese sinfín de justificaciones. les miró sonriente mientras los degollaba. Al llegar Boves al lugar en que se encontraban los soldados rejuntados.Boves decidió marchar sobre Caracas mientras usted fugaba cobardemente abandonando a sus tropas. Cuando llegué a Caracas. la gente me observó que llegaba en condición de derrotado y sintió un inmenso pánico. La derrota de Aragua confirmó mis nefastas premoniciones: nuevamente el escenario escogido para derrotar a los realistas estaba 236 . Por primera vez el pueblo que pedía libertad conocía el costo de la misma. Y así nos acostumbramos a vivir y así permanecimos mucho tiempo: ¡Jamás traicioné ni abandoné ni a mis tropas ni a mi pueblo. porque la ignorancia obnubiló nuestros sentidos. porque la cobardía tomó como costumbre perniciosa el visitarnos diariamente. diseñado para hacer la guerra y complacerse de sus triunfos. Boves era un soldado desalmado y sanguinario. sólo un silencio profundo en un campo extenso con olor a cementerio. las tropas y las armas tan sólo son recursos. Siendo así. instrumentos que deben emplearse para imponer su voluntad al adversario. Ese fue el escenario de conformismo en que nos enseñó a pernoctar la injusticia. inmensas cortinas de humo confundiéndose con la polvareda. medios. pero era demasiado tarde porque el coronel se había eliminado. y para que usted conozca. el coronel Freites soportando el embate sanguinario de Boves a costa del sacrificio de su valeroso regimiento. Valencia quedaba completamente destruida y saqueada. Para los grandes capitanes de la historia. Pueblo y gobernantes que compartían la injusticia con corridas de toros. Pero eso lógicamente implicaba un enorme sacrificio y muerte. ¡Nunca aprendimos a luchar y a sufrir para exigir nuestros derechos. es por eso que creí conveniente marchar a Cumaná con la mayor cantidad de gente posible. El vencido no tiene nombre ni divisa. ¿Y el general Bolívar? ¿En dónde estaba el general Bolívar?. con su pelo suelto y su charretera desabotonada. Inmediatamente algunos soldados cercanos al coronel Freites trataron de ocultarlo. pueblo silencioso y reconvenido.nuestra mente y nuestro espíritu. fiestas de pueblo y la embriaguez profunda causada por el dolor y el desaliento. pero los grandes comandantes requieren de toda una vida. -Coronel Laforguet -Le dijo Bolívar con un tono sereno y pausado-.

el indígena se sintió derrotado y humillado. Debía marcharme de ese lugar y buscar las condiciones necesarias para reemprender la lucha independentista. Resulta señor Laforguet. Los indígenas estaban aun intimidados por el estado de violencia y crueldad al que fueron sometidos. acostumbrado a vivir sin guerras ni depredadores. era el miedo a la libertad lo que le había acomplejado. no tenían una conciencia clara de la necesidad de unirse para lograr sus libertades. La muerte para mí siempre ha sido un descanso anhelado. -Un hombre que se ha enfrentado la mayor parte de su vida con la muerte. ¿Y si los mestizos nacían sin ideas. al conformismo más que la justicia. Siempre supe que era un hombre predestinado para hacer algo trascendente. leyes y doctrinas. y no por sus condiciones naturales sino por su fatal conformismo. que mi vida estaba en peligro y que debía seguir viviendo porque debía cumplir muchas metas que el destino me había deparado. Y el hombre mestizo que iba surgiendo conforme se consolidaba La Colonia. se volvió cada día más pesada. que el instinto de crueldad nunca existió en el indio americano. un fuerte presentimiento me obligó a salir de aquella casa y me salvé de ser asesinado. sin temores ni resquebrajamientos. La América en la cual me tocó luchar estaba llena de complejidades. ideales. En esas circunstancias. José María se aproximó a Bolívar e interrumpiéndole brevemente le puso otras compresas de agua fría. Debía ser sometido a un Consejo de Guerra. se acostumbró a vivir en medio de una moral empobrecida: su moral era el sentimentalismo. en ellos despareció también su espíritu de resistencia y se resignaron a vivir bajo la bota de sus opresores. La falta de educación determinó una ausencia de conciencia social y política. sin un referente moral que le auxiliara. -Creo que lo suyo fue más bien una deserción por cobardía antes que una estrategia preconcebida para reubicar los escenarios -Continuó replicando el coronel Laforguet mientras se arreglaba el corbatín de su camisa-. La cobardía. Piar y Ribas lo declararon desertor y cobarde. El cobarde ama a la vida más que a los principios. Cuando sus caciques y curacas murieron en manos de los conquistadores. no puede ser considerado cobarde -Replicó Bolívar con un tono de molestia-. conformada por un conjunto de hombres contagiados por la resignación al sometimiento. Ellos prefirieron la nefasta paz de la opresión antes que la sangre liberadora de la guerra. Era una voz interior que me decía que debía alejarme. a la esclavitud más que a la esperanza. un hombre que nació para ser algo importante. pues he vivido luchando con ella palmo a palmo. El indígena masificado.equivocado. es un estado de conciencia en la cual usted prefiere someterse antes que luchar. El día en que el negro Pío intentó asesinarme. lejos de ser innovador se convirtió en un ente radicalmente regresivo. Ayer igual que hoy. señor Laforguet. es decir. Eso me lo dijeron el maestro Rodríguez y mi negra Hipólita. por falta de un espíritu de trascendencia histórica. Es allí cuando el miedo le indujo a la evasión estrafalaria. Esa multitud homogénea. quién podía conducir a los indígenas? Los pueblos a través de la historia no han muerto por falta de medios o recursos. a tratar de huir del 237 . Pero en el fondo. Luego el general Bolívar continuó: -La conciencia y el ser del indígena se destruyeron casi por completo y perduraron en ese estado durante mucho tiempo. pues las circunstancias y el sistema eran sus peores adversarios. la sumisión y la obediencia. Eso me lo dijo La Divina Providencia cuando juré luchar por la causa de la independencia. sino por falta de ideas. Es por eso que La Condamine les llamó hombres degenerados de espíritu… hombres cobardes sin ímpetu de lucha. Él era un hombre demasiado pacífico. estúpida y vacía.

Bermúdez. a dar ese salto irracional al vacío que se materializaba con el exterminio de sus propias libertades. y las arrugas prematuras que se habían enraizado en el rostro. sino de generaciones y hombres capaces de desvincularse del sistema y plantear una revolución en contra de la opresión de los imperios europeos. Los últimos que quedamos defendiendo la ciudad. En esas circunstancias. su Excelencia -Comentó el coronel Laforguet mientras Bolívar trataba inútilmente de ponerse de pie para escucharlo-. Ja. prácticamente la huída era imposible. El indio huía de sí mismo para someterse a su propio instinto de muerte. Unas lágrimas salieron discretamente de sus ojos y se viró para que no le observara. Allí murió mi familia mientras tratábamos de defenderla. Con los soldados y las armas apostados en el perímetro de la ciudad. ¿Y usted?. pues no había un solo ciudadano que no estuviera involucrado en la guerra. la defensa se hacía cada día más imposible.Los indígenas en los últimos días de la lucha independentista.. Bolívar logró ponerse de pie con dificultad y se acercó a Laforguet tomándole de la mano 238 . Al mirarlo flaco y enclenque no pudo dejar de pensar en el Quijote de la Mancha. -Yo luché tenazmente en el sitio de Cartagena. sumados ya al gran mestizaje latinoamericano. Las mujeres y los niños se encargaron de proveer municiones y alimentos.. Pero nosotros soportábamos. En don Alonso Quijano. niños y ancianos. El coronel Laforguet permaneció por un momento inmóvil y meditabundo. El nuevo hombre americano se conformaba con vivir en un ambiente vergonzoso lleno de descomposición y servidumbre. la revolución independentista ya no podía venir de los sectores históricamente involucrados: los mestizos. tuvimos que sacar a las mujeres. La indiferencia que se manifestó en su poco interés por la causa revolucionaria. repleto de sueños e ideales. Cientos de cadáveres quedaron tendidos por las calles mientras nosotros huíamos desesperadamente en dirección a la selva. Soublette y Padilla condujeron la defensa con mucha valentía. les obligó a llevar una forma de vida indefinida que desembocó en un conformismo infinito.. -¿Usted cree realmente que el indio ha sido un ser tan cobarde? –Preguntó Laforguet admirado. en donde no vive la esperanza ni reposta la alegría. pidiendo a los españoles que les perdonaran la vida. -Así es. Contempló detenidamente sus amplias ojeras que llenaban el contorno de sus ojos. Nuevamente se había comportado como un simple cobarde. El general Morillo con todo su odio hacia los americanos nos cercó por todos los costados. indios y negros.círculo fatídico en el que había sido acorralado. y la conformidad. en busca de un mundo más justo y perfecto.. En esas circunstancias. Pasados los años. Señor –Respondió Bolívar en forma determinante-. Eso les llevó a adoptar comportamientos extremos que terminaron por hundirles en la conformidad e indiferencia. el estado de servidumbre del indígena y el mestizo. mi esposa murió impactada por un proyectil en la cabeza. Usted había huido a Jamaica. Lo único que tenía en la vida lo había perdido en nombre de esta bendita independencia. Maldita muerte que llegó en el momento más inesperado para oscurecer mi vida y la de mi familia. en el viejo costumbrismo de seguir conviviendo con sus opresores. Mis otros dos hijos murieron infestados por el cólera. Observó detenidamente la figura lánguida y enjuta de aquel hombre que en otro momento había sido el ciudadano más admirado del mundo andino. sintieron que se aproximaban a una nueva Era sin certezas. Llegó la decadencia a pernoctar en ese claustro espiritual llamado nihilismo. Esa revolución debía estar en manos de los criollos ilustrados.

fueron los artífices del nuevo concepto del mestizaje latinoamericano. Nueva Granada ocupaba un lugar privilegiado. Los mestizos querían demostrar a toda costa. el heroísmo estaba destinado para el pueblo Latinoamericano. ni para la vieja Numancia. -Cuando supe de la resistencia de Cartagena frente al sitio de Morillo –Continuó-. Yo sé lo que es el placer mundano y temporal a cambio de un momento de esparcimiento. Su vanidad era tan enorme. que sólo el pueblo puede liberarse y darse la libertad que a bien tenga. que nunca pudo aceptar que la derrota también era parte de la aventura de vivir y luchar intensamente. el coronel Laforguet caminó hacia el centro del cuarto haciendo rechinar sus espuelas. a nadie. Nunca respetó a sus oficiales sino a sus propias ambiciones. usted nunca tuvo amigos sino sólo enemigos. Bolívar volvió a toser y respiró con dificultad. Replicó Bolívar mirándole a los ojos-. Me emocioné enormemente al confirmar que el orgullo americano se había estructurado. Una muestra de ello. Yo sé lo que es perder todo para vivir vacío por el resto de la vida. Cartagena la heroica –Comentó Laforguet con su mirada perdida. Laforguet -. Muchos de ellos con su intelecto. pensé que la idea de libertad americana había avanzado. Yo sé lo que es entregar todo para recibir nada a cambio. porque ningún hombre puede atribuirse esa prerrogativa celestial de decir que él ha prodigado libertad a los hombres. Simón Bolívar no dejaba de toser ante el desconcierto del coronel Laforguet. y que la patria y la posteridad le premiarán colmadamente. Es por eso que dentro de mi estrategia general para la independencia de los pueblos andinos. era la resistencia tenaz de ese pueblo heroico.-Conozco de ese dolor porque lo he vivido en carne propia.. nuevamente tomó un trapo de la cómoda y procedió a limpiar la boca del General. Señor -Le dijo fríamente-. se plantó delante de Bolívar y se puso el capote y los guantes. la infelicidad padre y madre de los acontecimientos más importantes de mi vida. Luego. ni para la desértica Masada. Latinoamérica comenzaba a reforzar su identidad. que muchos elementos de nuestra cultura enriquecían la simbología hispana. que no se habían degenerado ni racial ni culturalmente. José María. -Sí. Usted no es ningún libertador. Uno más de aquellos que han utilizado al hombre para engrandecer su ego. Bolívar le miró un momento y habló como extasiado: -Cartagena demostró al mundo que los asuntos heroicos no estaban reservados sólo para los pueblos greco-romanos.Usted nunca liberó a nadie señor Bolívar.. Y si su familia murió en aquel acontecimiento. Bolívar se puso de pie y con su rostro enrojecido le gritó a José María: 239 . nunca creyó en la democracia porque su forma de gobernar era la de un tirano. Es más. -Usted es un hombre más de aquellos farsantes que ha dado la historia. Eso no es dádiva de ningún hombre por más libertador que él se crea. Sepa usted con claridad. que enseñó al resto de América que la libertad era un asunto de esfuerzo y sacrificio. ¿Y luego qué? La misma rutina de luchar intensamente aun a sabiendas de que el triunfo será de otros. ¿Cómo puede usted enseñarme del dolor si él ha sido el eterno compañero de mi vida? Infelicidad. a nombre de la libertad se han cometido tantos atropellos. nunca amo a una mujer sinceramente sino que las utilizó para satisfacer sus apetitos sexuales. En el curso de la historia. sí. aunque seguían manteniendo ciertos prejuicios. nunca respetó la vida de los hombres sino sus intereses personales. déjeme decirle que me siento muy orgulloso de usted y su familia. Nueva Granada era el pueblo que mejor estaba preparado. En adelante.

su Excelencia –Le respondió Laforguet limpiándose la frente-. ¡Dios. que yo fui un hombre idealista que lucho por todas aquellas utopías con que nos ha endulzado la filosofía política: Yo creo en la libertad y luche por darle al pueblo su libertad. La luz infinita de la libertad no puede albergarse en la fría oscuridad de la ignorancia.. qué es todo aquello que hemos alcanzado? -Nada. -José María -Insistió Bolívar-.. Tenemos los mismos opresores conviviendo con nosotros..-¡José María. Y he recorrido los amplios llanos del Orinoco. han sido más fuertes que cualquier ideal. en nuestras tierras. Nada perfecto puede darse sin un estado de plena libertad. que no justifica la poquedad de libertad alcanzada.. las mismas autoridades gobernándonos como siempre. En realidad. y aquí. no hay un solo pueblo que se haya liberado. ¿Y entonces. pero me encontré con una sociedad enteramente egoísta. He caminado a lo largo de miles de kilómetros por las costas caribeñas y del Pacífico. y usted ahora me sale con que yo no les he dado libertad. ¿De qué libertad usted me habla? ¡Yo no acepto la muerte de mi familia y la mía propia. Los esclavos siguen tan sometidos y oprimidos como siempre. ¿Dime quién es este hombre que me ha colmado de calumnias? -Y si no es así -Continuó el coronel Laforguet-. Usted no nos ha dado absolutamente nada. las mismas leyes caducas oprimiendo a los de abajo. yo creí en la igualdad del hombre y apliqué todos mis esfuerzos por alcanzarla. porque la vida es tan sublime. Y la libertad es un valor tan relativo y filosófico. dijo con la voz resquebrajada: -Puede ser verdad lo que usted dice Laforguet. Bolívar se acercó lentamente a la ventana del cuarto y mirando detenidamente a los jardines exteriores. 240 . y no puede haber conocimiento sin educación. quién es este hombre que viene a colmarme de insultos al igual que aquellos falaces que me han expulsado de Colombia!José María movió la cabeza tratando de identificar la persona del coronel Laforget. dime por favor. que no puede justificarse su pérdida a nombre nada. y he viajado también a lo largo de la Serranía y he visto a cientos de miles de indios vejados y esclavizados. yo creí en la fraternidad de los hombres. pero sepa usted. nunca amaneció la conciencia de la libertad porque supieron siempre mantenernos ignorantes. dime que soy libre. los mismos curas explotadores administrando la conciencia de los fieles. Para mí la libertad es el estado infinito de un espíritu inconforme. pero resulta que los nexos sociales de dependencia.Hemos muerto tantas personas en su lucha libertaria. pero no tuvo una sola palabra de respuesta. a nombre de ninguna libertad por más sagrada que esta sea. señor Laforguet. las mismas taras y prejuicios sociales amordazando a los indios. que no amerita discusión alguna. La conciencia es conocimiento. porque sólo en la libertad el espíritu del hombre se expande y se recrea. y he visto a miles de montubios y prietos encadenados y maltratados. o quítame ese peso infinito de la vida que es vivir sin libertad! Yo di libertad a los hombres en función de que ellos no dependieran de nadie. porque la verdadera libertad parte de la conciencia de los hombres. Entonces yo le pregunto: ¿En dónde está la libertad que usted supuestamente nos ha dado? Bolívar montó en cólera y poniéndose de pie le respondió: -Cientos y cientos de kilómetros luchando palmo a palmo con los españoles. y he mirado miles y miles de llaneros humillados y maltratados.

sí. en la medida que este obedece sus leyes y preceptos. Los hombres nunca han sido ni serán libres. porque la comunidad no puede funcionar sin los linderos de la ley. ¡La vida. seríamos esclavos de su reino de perversidad. libre. La patria ampara al hombre.Yo siempre tuve el sueño de ver a mi patria liberada. -¡No es así su Excelencia! -Dijo Laforguet acercándose a Bolívar–.-¡Resulta que la libertad no existe. no porque no quieran sino porque el interés colectivo los limita. la lengua. ninguna grande por más numerosa que ésta sea. porque la vigencia de la esclavitud. ninguna es buena por más sublimes que sean sus sentimientos. porque no existen linderos sociales más rígidos que los que canaliza el sistema como una totalidad. es por eso que nada en una sociedad puede estar exento de límites. su Excelencia. -¿Pero cómo usted afirma que la patria y el sacrificio de los hombres no vale nada? Preguntó Bolívar exaltado-. Los ciudadanos de la patria deben ser dignos. Es y ha sido una condición social negada para quienes han vivido en la masa oscura de la comunidad. -Al final de la jornada. la cultura. ha sido un fiel reflejo de lo que fue mi vida: Agitada e inquieta hasta bordear lo temerario. Los hombres nacidos en una misma patria pueden ser hombres apátridas. pueden estar por encima de ella. muere por el bien común. pues nada. Normalmente ningún hombre sometido puede percibir su esclavitud. sacrificios inauditos y temores.. los excluidos la cuestionan.. Es por eso que la guerra fue la actividad más noble de mi vida. sin lacras sociales ni marginaciones. Aquí la patria no existe. arriesgada e implacable. desafíos infinitos y pasiones. que de ser realidad. La guerra es la huella macabra que guía a los hombres desaforados por el poder y la gloria. sin cadenas ni pobreza. La libertad es un mito tan lejano. ni aún los preceptos más sublimes de la filosofía. ninguna honesta por más transparente que sean su anhelos. pues la cultura aprisiona y anula la libertad individual. su cadalso mental. La guerra en definitiva. Pues soy de aquellos viejos patricios que vivieron soñando ver a su patria grande y poderosa. La prisión eterna del hombre será la mentalidad del colectivo. Dar la vida por la patria es el eufemismo más grande que ha inventado la política y la convención humana. El buen ciudadano debe morir por su patria. nobles y altivos. deben entregar su vida a la patria porque ella es su cometido. no deben temer al sacrificio por que la inmolación es su divisa. su Excelencia! -Dijo Laforguet interrumpiendo a Bolívar-. porque la patria es el bien común. libre y soberana. La patria es el manto sublime que cobija a los hombres unidos por el mismo espíritu. y el bien común debe estar por sobre los intereses personales. 241 . Quien muere por la patria. -Coronel -Insistió Bolívar. uno entiende que la guerra no es más que una horrible pesadilla… una nefasta tragedia. su cerco intelectual. aventurera y desprendida. Ninguna guerra es digna por más noble que sea su causa. porque cuando la patria deja de ser un bien común. Y el sistema es la prisión física del hombre. Me dio satisfacciones inmensas y dolores. nada por sobre ella! Lo único que debe ser sagrado y respetable es la vida. Deben aceptar el desafío a la muerte porque el honor es su móvil. El hombre libre tiene tendencia a los excesos y los excesos no tienen límite. El hombre siempre será esclavo de lo poco que le queda de autentica libertad… La libertad es un fantasma que nunca logrará encontrar su identidad. Quien muere por la patria ha dado un paso firme a la inmortalidad. ni puede estar sujeta al criterio individual. radica en su condición de inconciencia masificada. su Excelencia –Comentó el coronel Laforguet-. lo que existe es una territorialidad en donde se aposentan los intereses de los poderosos.

siempre trabajé para ser digno de ellos. La posteridad es un premio a la constancia y al espíritu de los hombres. porque detrás de usted existe mucha gente muerta. ni más posteridad que la muerte. descansaré en paz alejado de mis penas.Luego. -Mi razón de ser ha sido siempre mi razón de existir –Dijo-. mientras yo me aproximaba con las tropas a las costas de mi patria para dar independencia. Usted entrará a la memoria de la historia con un enorme cargo de conciencia. Es así que en alguna ocasión. Sí. José María se apresuró a coger una toalla para secar el frío sudor del hombre enjuto y desgalgado. y subsisten tanto las utopías como los paradigmas. Y Bolívar se volvió a estirar en su cama y clavó la mirada en el tumbado. La única posteridad que existe es la posteridad de la memoria. el lugar eterno en donde mi cuerpo y mi alma descansarán tranquilamente. Petión sólo bogaba porque se dé libertad a los negros. y esta. El futuro no existe como tampoco el pasado. solo lo infinito es extraño y descomunal. fui derrotado varias veces y tuve que desplazarme a los llanos orientales del Orinoco. Pues el futuro es el camino más próximo a la eternidad. Ese es el orden natural de las cosas que estamos obligados a obedecer. cansancio. Es que era tan curioso pero verdadero. mucho sacrificio vano. El hombre y sus instintos seguirán latentes siempre aunque nos esforcemos por ocultarlos. Los grandes capitanes de la historia han utilizado el sufrimiento de los hombres para inmortalizar sus acciones. Y es precisamente la vida quien termina aniquilando mi ser y destruyendo mi existir. Mientras tanto Morillo imperaba y se fortalecía. sólo lo eterno es inmortal. y beberé de los vasos cristalinos de su tranquilidad. Lo tomó del brazo y le condujo nuevamente a la cama. la traición e ingratitud de los caudillos militares. debilidad. Esa vida sí que fue en verdad llena de sacrificio y sufrimiento. Luego habló serenamente: -Pocos hombres fueron tan desinteresados. y el existir es vida. para neutralizar a los militares republicanos que se juntaban para desconocer mi mando. A mis tropas no podía convencerlas de otra manera que no fuera con el ejemplo. y tan importantes en el proyecto independentista. tuve que soportar a lo largo de las campañas libertarias. como Alexander Petión y Luís Brión. la naturaleza de las cosas y los hombres nunca cambian. -¡No. Laforguet y Bolívar guardaron un silencio prolongado. sólo lo inmortal es infinito. han muerto miles y miles de hombres para ensalzar sus causas. la posteridad. y comeré de los platos exquisitos de su amabilidad. Pues yo he dicho que si mi muerte contribuye a consolidar la unión de Colombia. el futuro. y en verdad emití algunos decretos aboliendo la esclavitud de ellos y los indios. Cambian los hombres y las circunstancias pero la naturaleza de las cosas nunca. bajaré tranquilo al sepulcro y descansaré en la posteridad. Cuando llegue a mi morada eterna. Brión en cambio fue una pieza clave. Y por supuesto que estaré entre ustedes. El General recostado en la cama. su Excelencia! -Volvió a interrumpir Laforguert aflojándose la chaqueta-. Tomaré los senderos más hermosos y visitaré los sitios más exóticos. -Ya es demasiado tarde para cualquier conjetura. No existe más futuro que el presente. la posteridad. hasta encontrar el nunca jamás. Ya qué puedo decir en cuanto a mis equivocaciones y aciertos. Sí. la gente se volcaba al interior en busca de la protección de los realistas. pero al final. en realidad sólo es recuerdo. Sin embargo. tuve que pasarme un río nadando con un solo 242 . En esas circunstancias. Coronel -Le dijo Bolívar tomándose de la frente-. hablaba con mucha pasividad. La vieja aristocracia de Nueva Granada y Venezuela se habían acoplado con el opresor de mil maravillas.

La felicidad de los hombres radica en la conformidad. que jamás terminan de conformarse con lo poco que les brinda la vida. La frase clave entonces es: la insatisfacción de la vida. para demostrarles quien era el verdadero jefe. pero dudo mucho que usted haya podido nadar algún día. Desde allí entendieron que mi voluntad de lucha era firme e iba más allá de la simple amenaza. pregoné el respeto a los derechos del hombre y la democracia. Pero a la hora de la verdad. la infelicidad es un estado permanente de las mentes superiores.brazo. odie la pasividad porque en ella vivía reposando la ignorancia. usted pisoteó las constituciones y se hizo dictador. pues ningún espíritu inquieto puede esclavizarse a la mediocridad de las circunstancias. porque un pueblo que había sido humillado y sometido al yugo de la ignorancia. porque el valiente es un hombre exitoso. pues yo jamás me reprimí. porque el vacío de mi vida lo he tratado de llenar con un exceso de lujuria y una sed insaciable de poder. instrumento de la explotación. Debo reconocer que tuve muchas contradicciones en mi vida y que ella fue tremendamente conflictiva. fue exactamente lo contrario de lo que practicó en su vida política: Usted decía que un solo hombre en el poder se acostumbraba a él y luego desembocaba en la tiranía. porque entendí que estaba en medio de pueblos que se habían acostumbrado a vivir sin conocer. nos dejó tremendas taras que terminaron haciéndonos gente hipócrita y reprimida. a veces es muy difícil practicar lo que se predica. La libertad era un valor que no tenía connotación 243 . Entendí que no estábamos preparados para la libertad y que seguramente no lo estaremos durante mucho tiempo. que no habíamos adquirido como pueblo ni poder. Sí. Fui déspota porque tuve que enfrentarme al primitivismo conceptual de los caudillos de ese entonces. ni saber. Sí. ni virtudes. Entendí que el concepto trascendental en la vida de los hombres se llama valentía: Aníbal desafiando y cruzando la majestuosidad de los Alpes. que la Constitución debía ser la norma suprema que debía imperar entre todos los ciudadanos. ellos lo cuestionaban porque usted era un verdadero tirano y déspota con ellos. obedecer. que la verdadera raza del nuevo pueblo americano era mestiza. Alejandro invadiendo la temeridad de los persas. inclusive vitalicio. La moral privada manejada por la moral cristiana. odié su conformismo porque en él se gestaba la esclavitud más miserable. complicada. era incapaz de comprender su propia realidad. -¿Usted cruzarse a nado con un solo brazo? – Preguntó Laforguet sonriendo-. odie la cobardía porque ella era un obstáculo para la libertad y adelanto de los pueblos. Permítame que sonría. lo sé. que además no han desaparecido sino que a partir de ahora serán más poderosos y arbitrarios… Sin embargo. ni entender los principios más elementales del derecho. que no estábamos preparados para la libertad. que debíamos ser un pueblo republicano y que la soberanía radicaba en el pueblo. matizada con muchos bemoles. Y la valentía no necesariamente es temeridad. -En la vida. que éramos pueblos pobres. Usted no aceptaba ninguna sugerencia ni criterio por sobre el suyo. y mucho peor de estructurar una nueva alternativa.. el temerario un hombre brutal. en mi vida dije e hice cosas muy contradictorias. entonces era una persona inaccesible. He sido un gran pecador. Lo que usted pregonó en Angostura. porque la realidad es diferente. Rompí las constituciones. que necesitaban ser gobernados con la dureza y arbitrariedad de sus antiguos soberanos. Napoleón pretendiendo someter las grandes llanuras rusas. y precisamente yo he sido infeliz porque jamás me he conformado con la pequeñez y sencillez de las cosas. coronel Laforguet -Contestó Bolívar con una voz firme y pausada-.. En lo que se refiere a sus oficiales. Odié la mediocridad de los hombres por considerarla pesada y retardataria.

Todos nos moríamos de hambre y frío. las mujeres de los soldados ya no eran suficientes para cargar los alimentos y jalar las mulas de carga. Oruro y Potosí. Lima y Cuzco. son aquellos que no han logrado forjar un espíritu nacional. sin saber. Los pueblos sin poder. y lloré cuando vi largos caminos ensortijados en las inmensas montañas. el frío tormentoso de la 244 .. usted llevó deliberadamente a sus tropas al sacrificio extremo. Un pueblo que ha enfermado su espíritu es un pueblo carente de felicidad. son aquellos que han nacido de las tinieblas infinitas del olvido y piensan ocultarse en las riveras infranqueables de la marginalidad.. basado en su pasado remoto o en un futuro promisorio. pude divisar la majestuosidad de esos gigantes que coronados por las nubes infinitas. sin virtudes. los oficiales me apoyaron y la tropa ni siquiera se enteró de aquello. Prometí y luche por una libertad que yo sabía que durante mucho tiempo no sería comprendida. Era la hora de ir a Nueva Granada que estaba menos protegida y ofrecía más oportunidades de éxito. Las tropas estaban hambrientas y con muy pocas vituallas. Cochabamba. -En el Cruce de los Andes –Comentó el coronel Laforguet-. que éramos pueblos demasiado pobres porque no habíamos tenido acceso a la educación. bastas aglomeraciones humanas vulnerables a la barbarie y al oportunismo. Titicaca.alguna en el interior de la conciencia popular. Allí tuve la oportunidad de conocer el verdadero temperamento de Santander. porque la felicidad radica en la esperanza. y allí vi morir algunos de mis más queridos soldados.. Bolívar nuevamente se recostó en la cama y esperó pacientemente las palabras del coronel Laforguet. Por el otro lado. pueblos lastimados por el látigo de la ignorancia. José María se aproximó a Bolívar y volvió a secarle el sudor de su frente. y la esperanza es una abstracción que sólo puede tener cabida en la racionalidad. pueblos cadavéricos y ensombrecidos. miraban las preciosas faldas de la selva exuberante. sin embargo.Elegí el páramo de Tisba para realizar mi más arriesgada travesía. la insuficiencia de abrigo y comida. No tienen espíritu porque han sido incapaces de forjar su propia realidad. Pues este sería mi más grande contrincante político que a la final terminaría derrotándome. no tienen esperanza porque han matado la fuerza vital de la inconformidad. La tropa apenas si intuía algo pero no lo comprendía. la escasez de vestimenta de sus tropas. que debíamos ser un pueblo republicano y que la soberanía debía radicar en el pueblo. son pueblos sin conciencia. Pues era imposible tomarnos Caracas cuando Morillo la defendía con una gran cantidad de fuerzas. él continuó hablando y divagando en sus recuerdos: -También dije que Latinoamérica era un pueblo sin poder. -Cuando decidí realizar el cruce de los Andes –Habló Bolívar interrumpiendo a Laforguet-. Y lloré cuando cruce a lo largo de la Serranía sudamericana. Los pueblos que desconocen de sí mismos. que éramos un instrumento fácil de la explotación. Y pasé por muchos pueblos plagados de tristeza y desesperanza. José María se acercó a Bolívar tratando de persuadirle que no hablara. que no se amilanaba para nada. más ilusa que esperanzadora. Así lo hicimos y fuimos por Arauca hasta el Casanare. cementeras infecundas que sólo prodigan espejismos de futuros irrealizables y utópicos. Para ello debíamos buscar un paso que los realistas ni siquiera sospecharan. Quito y Guayaquil. Y desde la cumbre alta del Cerro de los Venados. Callao. No le importó el dolor de las mujeres y niños.. y que nos permitiera rodearlos y caer por sorpresa en su retaguardia. Luego de escuchar eso. Era una libertad más simbólica que pragmática. Y deliré en las faldas del majestuoso Chimborazo y enfermé en Pativilca. Y pase por Pasto.

En ese momento me puse a meditar acerca del valor y la entereza de Aníbal y los cartagineses. Para Santander esta acción representaba el fin de su campaña. Señor -Le dijo suavemente-. Las instrucciones del doctor han sido muy claras y precisas.. era mucho más fuerte que los intereses de la Gran Colombia.. José María se acercó al coronel Laforguet y poniéndose en su delante. Necesitaba liberar Nueva Granada para luego regresar a mi patria. Luego vino Boyacá y las cosas se pusieron más alentadoras. la carencia de suministros. Allí conocí a esa preciosa mulata de elevada estatura. Yo respeté su manera de pensar pero él no respetó la mía. Cuando llegamos a Pantano de Vargas. pero creo que debe ser las cinco de la tarde. amigos -Comentó Simón Bolívar cruzando sus brazos en el pecho-. me he privado de tener una esposa y una familia. el Magdalena. le dijo: -Yo no creo que el general Santander sea el único responsable. su cuerpo esbelto y despampanante. sus manos suaves y delgadas. tan sólo el hecho de haber logrado tan sacrificada travesía. Rápidamente reorganice el ejército ante la expectativa de la presencia realista. los grandes elefantes cruzando la fiera hidalguía de los Alpes congelados. noches de conjunción de satánicos presentimientos. ¡Grande Aníbal! Pensé por un instante. y se quedó mi corazón mientras la canoa se iba… y el llanto desesperado de ella me seguía…y me seguía. para nosotros era algo increíble. he acabado la fortuna que me dejaron mis padres apostando a esta causa. Sin embargo. -El tiempo vuela inconteniblemente en el ocaso de la vida. he dejado de lado todo lo más preciado de mi vida. he vivido en medio de una hipocresía oculta detrás de falsos halagos y homenajes. Cuando puedas ve y lanza un puñado de rosas para que se alejen navegando solitarias. Mi corazón estará siempre en ese hermoso río. y jamás la volví a ver y nunca más supe nada de ella. He recorrido miles y miles de kilómetros tragando el polvo del camino.El Magdalena. porque él consideraba que la liberación de su patria era su primero y último objetivo.Cordillera de los Andes nos esperaba ansioso por cobijarnos con sus vientos milenarios. La mayoría de los oficiales se creyeron prospectos de gobernantes. gracias a la habilidad y valentía del coronel Rondón. partí desde aquel pequeño puerto en donde se asentaba la casa de Simone. y derroté a sus primeras fuerzas. Bolívar clavó su mirada en la puerta y habló serenamente: -He vivido ocho campañas a lo largo de esta intensa lucha por la libertad. francesa por su padre y mulata por su madre. y por último. y entendí que debía partir en busca de la libertad de mi patria. Luego tuve que entender que jamás volvería. el dolor de las enfermedades. pero en realidad muy pocos de ellos estaban preparados para aquello. deje de razonar por un instante. y ante el viento gélido que cruzaba por mi mente. El primer gran paso de mi estrategia global había sido dado. Pero debemos afrontar la muerte con mucha hidalguía. Pero ya nada me importa José 245 . noches de Cartagena alargándose en la rivera…Cuando el deber me hizo presa de sus obligaciones. José María se sintió sobrecogido y se aproximó a Bolívar: -Creo que debe descansar. -¿Qué hora es José María? -Preguntó Bolívar frotándose los ojos. lo que existía de nosotros no podía ser más que un ejército fantasma. Lo que pasa es que la ambición de los militares neogranadinos. y me seguía oculto hasta partir mis sentimientos. -No sé exactamente su Excelencia. he cosechado una ingratitud total agravada por esta enfermedad incurable. Sus ojos claros y profundos. noches de alaridos largos y sueños de palmeras doblegadas. Noches del misterioso Magdalena inundando la barcaza. José María.

José María se dirigió a la ventana y desde allí comentó entre dientes: -En este momento los traidores estarán que se despedazan por tomar el poder de Colombia. En verdad nada ha cambiado. sí. ¡Hay José María… sueños tan sólo sueños. Todas las cosas siguen igual: patrones esclavistas. fue dedicarme por entero a la guerra y a la política. indios animalizados. Hobbes tenía mucha razón cuando decía que el hombre era un ser malo.María. -Puede ser así. que no era justo que yo permaneciera solo. que mi padre también me extraña. Yo creo que habrá una guerra civil. los curas unos verdaderos garañones. la maldad y el oportunismo de ciertos hombres. artero y arribista. negros esclavizados. Una sociedad sin más espíritu que una religión plagada de miedos y arrepentimientos. Menos mal que usted ya no estará para ver esa tragedia. Y a María Teresa también la he soñado una infinidad de veces. yo no sé hasta qué punto hemos ganado la libertad y si esta realmente ha llegado a nuestro pueblo. Me ha dicho que quisiera pronto tenerme a su lado. Y Bolívar cerró los ojos y guardó un profundo silencio durante varios minutos. Todos los pueblos me rindieron tributo y me homenajearon con algarabía. En verdad. y Mandeville cuando también consideraba que la astucia. Pero en verdad. las 246 . Yo miraba el horizonte y no me cansaba de ver ese inmenso perfil del infinito. Me gustaba bailar intensamente hasta traspasar la noche. las venas sinuosas de los ríos desangrando el fluido vital que viaja desde las nieves perpetuas hasta las grandes planicies de la Costa. El sexo ocupó un lugar más elevado.En muchas ocasiones mi madre ha venido a visitarme. -La libertad jamás ha llegado a nuestro pueblo -Respondió Laforguet con una voz grave y tajante-. Una sociedad que se había acostumbrado a vivir sin ley ni ideología. los hombres eran unos polígamos empedernidos. Y cuando Bolívar terminó de hablar. me reí de una sociedad que se había acostumbrado a la servidumbre y a la hipocresía. Pero allí pude comprobar que la naturaleza del hombre era permanente e inalterable. y ella me ha dicho que debía casarme con otra. Las grandes montañas desafiando al infinito. un hombre con características divinas. Y allí vi sonreír una infinidad de rostros que brillaban cual estrellas y creían que yo era su redentor. Había sido todo en la vida. José María. -Las guerras. Pero me reí. Laforguet. y la única solución que encontré. y como decía el viejo filósofo. que este destino injusto me privó y me condenó a la infelicidad perpetua. Siempre consideré que la guerra era la máxima expresión de la ambición humana. sólo los pueblos pueden liberarse a sí mismos. La libertad se quedó en los salones de los grandes terratenientes latinoamericanos. que no quiere que sufra más en este mundo tempestuoso. quiero la paz eterna para descansar en compañía de mis seres queridos. y esperaron a que él reiniciara la conversación: -El viaje más hermoso de mi vida es aquel que lo realicé desde Bogotá hasta Lima.Dijo Bolívar -Siento que no he dado libertad a nadie. Pero mi corazón se hacía cada día más frío e intolerante. vi que todo había sido nada. Todo era celestial en esa majestuosa naturaleza cubierta por el frío. benefician al resto de la sociedad. y yo he conversado con ella y ella me ha dicho cosas muy hermosas.. A las mujeres les encantaba fornicar de la manera más exagerada. Es por eso que tenía mucho apego por el baile y las mujeres. Había en mi interior un dolor que no atinaba a curarlo. José María… las guerras. El coronel Laforguet y José María lo contemplaron pacientemente..

cuando reniega del honor con la misma facilidad que se entrega a sus temores. -¿Cómo ha amanecido el día de hoy. llenaron por completo los espacios de la casa. su Excelencia? -Preguntó José María mientras llevaba con dificultad el desayuno entre sus manos. -Todo se va a solucionar.. un sentimiento noble. Pero eso a mí ya no me importa… yo les perdono.. Luego Bolívar comenzó a murmurar levemente hasta que se quedó dormido por completo. Debemos apresurarnos a huir antes de que ellos lleguen. porque la gratitud es un acto espontáneo del corazón. para qué? -Respondió Bolívar en forma indiferente-.. su Excelencia. Entonces entró el general Montilla y acercándose a Bolívar le dijo: -Mi General. En forma impaciente. -¿Huir. le acarició las manos. El poder que envilece las conciencias San Pedro Alejandrino se despertó esa mañana lleno de su vitalidad cotidiana. va a ver que pronto sanará. me comunican que viene de Santa Marta una turba dispuesta a asesinarnos. Hemos venido acá porque creemos que debemos marcharnos al exilio. hoy se regocijan con mi ausencia. ya que la patria nos ha tratado con desprecio: Cantidades de gente corriendo tras de mi y gritando por las calles: ¡Fuera Dictador! ¡Muere! ¡Amancebado. es que siempre nos engañaron con adulos. apátrida! ¡Lárgate. llegó a la habitación de Bolívar y golpeó la puerta tratando de no impacientarlo. y si no me asesinaron ayer. No tiene sentido huir de aquello que debemos enfrentar con valentía. como era su costumbre. no te queremos nunca más!. la injusticia era el marco legal que regentaba la vida de los hombres. El coronel Laforguet le contempló pacientemente. -Estoy que apenas puedo respirar José María. general Montilla: el hombre es un ser ingrato por naturaleza. Los que me lisonjearon ayer. El incesante silbido de los pájaros y el aroma secular de la caña. Sé muy bien que la mayoría de ciudadanos piden mi cabeza en nombre de la paz de Colombia. La gratitud es un gesto de reconocimiento que se cultiva en las galerías silenciosas del recuerdo. porque ese es el orden natural de la vida. una actitud que se cultiva en los espíritus superiores. La equivocación de aquellos que hemos creído en ella. nuevamente el general Montilla trató de persuadir a Bolívar para que se vistiera y abandonaran San Pedro Alejandrino: -¿Huir ahora? ¡No! –Dijo Bolívar-. ¿Y mi lucha y mi coraje en el Magdalena? He escrito muchas páginas de gloria como para escribir la última de cobardía. y salió de la habitación con los ojos humedecidos por las lágrimas.autoridades corrompidas. en el aire puro y limpio en que Apolo hace corcovear a sus corceles… La gratitud es la memoria del corazón.. José María. luego de una noche ajetreada. es porque saben que mi vida tiene sus días contados. La cobardía es un acto vil cuando viola las propias convicciones.Un profundo dolor aquejó mi pecho 247 . -Adelante José María -Dijo Bolívar con una voz ronca y apagada. como aquella que se gesta cuando uno termina de despertar. tomó la capa. ya nada tiene sentido en mí que no sea esperar la voluntad divina. en los jardines celestiales de Napea y Ondina. sin dejar de mirarle un momento. sus guantes.

Cómo poder olvidar esos días de amor. Y el viejo Magdalena allí. -Sí. Sin ustedes y los que han sido como ustedes. El día en que yo muera José María. porque lo verdaderamente divino. inexorablemente muere la otra. le regresó a ver a José María y preguntó: -¿Y en dónde están Belfort. mi viejo guerrero de Calabozo. Sólo el amor a las cosas bendice los actos de la vida. La lealtad y la conveniencia. Coro y Ayacucho. porque pude volver a reencontrarme con el hermoso paisaje del pasado: Estaban allí todos esos pueblos hermosos que observaron la pasión con que emprendí el camino libertario: Guamal. para mi fue un aliciente. Martínez y el ñato Urguñeta? -Están aquí afuera. Mompox y Tenerife.. Recuerdo como si fuera ahora. El sargento Mediavilla se acercó a Bolívar y sacándose el sombrero. La fe y la lealtad son la pareja perfecta de un acto sublime que genera el amor a una causa inmensa. guerra y fantasía. Ustedes son la lealtad y el cariño verdadero del amigo. ñato Urguñeta. y es en esa instancia en que se sacralizan los actos del hombre. La lealtad a las ideas es la nobleza más grande del espíritu humano. hubiera sido imposible llevar a cabo esta lucha interminable. Bolívar se detuvo un momento. sinuoso y porfiado. su Excelencia -Le respondió Urguñeta tomándole fuertemente de la mano. razona poco. Ustedes me permitieron vivir para triunfar y triunfar para ser útil. Fernando y Wilson? ¿Los sargentos Mediavilla. porque yo estaré observando la suave lentitud de su paciencia y el aliento fresco de su brisa. Luego. Es por eso mi gratitud a ustedes. su Excelencia -Respondió José María-. es aquello que el hombre siente aún a costa de su propio raciocinio. Pantano de Vargas. Recuerdo perfectamente. frívolo y apasionado. buscó una silla y sonrió como no lo había hecho en mucho tiempo: -Mediavilla . lento y caudaloso.. La verdadera lealtad más que pensar.durante un largo tramo del camino. mi Viejo Jefe -Respondió Mediavilla con la cabeza inclinada-.. Estás tan viejo como yo y mi caballo Perulero. -¿Y tú. bota unas cuantas flores en su curso. son dos hermanas gemelas que cuando le llega la hora a la una. no así el hombre que muchas veces espera beneficiarse de sus incoherencias.Dijo complacido-. cuando en Casacoima me prestaste tu camisa para poder huir de la furiosa acometida de los españoles? -Sí. cuando en el Rincón de los Toros me cediste tu yegua para que no me matara el capitán Renovales? -Sí mi General -Respondió Martínez con una sonrisa de tristeza entre los labios–. José María se dirigió a la puerta e hizo una señal para que pasaran todos. Esperan hablar con usted en cuanto puedan. porque generalmente las ideas nunca traicionan al hombre. que nunca se detuvieron a pensar en qué momento yo sería incoherente. Simón Bolívar se puso de pie y les recibió con un abrazo muy sentido.. son el cimiento oculto que soporta la aventura. porque pensé que todo el sacrificio que había hecho no había servido para nada. meditó y continuó: -Cuando tomamos el camino a Cartagena. -¿Y tú. Inmediatamente. le dijo: -¿Y cómo se siente ahora su Excelencia? 248 . Luego. Martínez. ¿Recuerdas cuando íbamos de Cúcuta rumbo a nuestra patria Venezuela?. -Ustedes son la razón de ser de mi lucha y mi gloria -Continuó comentando Bolívar mientras se arreglaba la bufanda-.

que unas caras extrañas se adelgazaban en las rejas y alargaban sus cuellos tratando de alcanzar más distancia. Entonces un viento huracanado llegó hasta el patio posterior de la Quinta y se fue desvaneciendo lentamente hasta que se perdió en la parte posterior de los jardines. sentí el duro peso que tiene la impotencia cuando el poder se ha ido de las manos. sobrepasando las verjas de hierro que terminaban en filos puntiagudos. e intentaba con más insistencia derrumbar la puerta principal de la entrada. de la ética maquiavélica y la moral utilitaria. Era un ruido seco y disperso que se desplegaba a lo largo y ancho de los jardines frontales de la quinta. era algo así como una fusión interminable de voces roncas que se retorcían para comprimirse y causar un gran espanto. 249 . La ignorancia gobierna en pueblos ignorantes y la razón en pueblos racionales. Al llegar a la techumbre. se aproximó a la ventana y vio a una inmensa multitud que trataba de entrar a La Quinta. Al escuchar el estropicio. Luego. poco o nada nos interesan los principios. José María se aproximó rápidamente a Bolívar y le tomó del brazo. Repentinamente. Este ruido extraño que llegó como una oleada. es motivar a las ocultas entrañas de la muerte. ¡Cobardes¡ Aquella noche lloré mientras trataba de conciliar el sueño. Se levantaron con dificultad y se miraron los unos a los otros. Pudo observar en ese instante. El general Montilla que apenas logró levantarse. -Mi querido sobrino. son demasiados como para poder hacerles frente. Bolívar y sus acompañantes fueron a dar al piso. -¡No podremos resistir! – Dijo el general Montilla tomándose de las solapas-. La posibilidad de dar descanso a la vida. un bullicio interminable llegó en forma ondulada a través de las ventanas. Todos los ambiciosos se creen acreditados para dirigir nuestros destinos… los viejos comandantes se creen con derecho a gobernar aunque no tengan cualidades para ello. La ambición de los hombres sólo tiene un tope que se llama fracaso y el fracaso con los tontos casi nunca se detiene. Ha muerto Antonio en las manos fratricidas de cuatro delincuentes disfrazados de soldados. éste avanzó tendido por el suelo y trepó las paredes de la casa.Bolívar sonrió ligeramente y le respondió: -Muy mal Mediavilla. Debemos huir por la parte posterior de la casa. La gente se iba haciendo más agresiva conforme avanzaba la mañana. Luego le regresó a ver a José María y continuó: -Nuevos hombres luchando por dirigir los destinos de la república y la república sin ser siquiera aquello. el ruido se hizo brumoso y agitado hasta que volvió a caer por un costado de la casa. es por eso que un hombre con poder total es una amenaza total. El hombre por su propia naturaleza es un obsesionado por el dominio. Cuando los hombres desembocamos en el asunto de los intereses personales. caso contrario nos asesinarán a sangre fría. La lucha por el poder nunca dejará de existir mientras esta sea una enfermedad humana. sabiendo que más luego tendría la opción de despertarme. pero es mejor que descanse tío -Le dijo Fernando acariciándole el cabello. Al llegar al cerro de Popa me enteré que habían asesinado a Sucre por el simple hecho de ser mi amigo. la moral es una vieja bandolera que se arrima a cualquier causa. -Sí. Llegamos al punto del paroxismo político. y pronto. Los ojos de las mujeres se estiraban hacia arriba y formaban unos conos inmensos que se iban ensanchando progresivamente. cuánto no daría por descansar.

escapes y exilios. lo importante es salvar nuestras vidas.El temor se hace cobardía cuando nace de sí un sentimiento de culpabilidad infinita. Allí miró a cientos de hombres y mujeres que intentaban botar la puerta que interrumpía la estrecha callejuela. Fernando. se aproximó a la puerta y la abrió ligeramente para observar la entrada de la Quinta. Y nosotros nada tenemos que temer porque no hemos hecho nada malo. pero más tememos lo que no podemos someter y comprender. El amor me dio la paz interior y me indicó el camino hacia la vida real. porque un día descubrirán al Bolívar humano. Dios me enseñó a amar porque tuve la necesidad de ser amado. libres o esclavos… dignos o indignos de ser nosotros mismos. El amor es eterno y universal. yo sentí a los largo de cientos de batallas. y la traición. El amor a la vida nos hace a veces valerosos o cobardes. Nunca estarán conformes hasta no ver con sus propios ojos su cadáver.. -Este no es el momento para filosofías -Dijo Belfort preocupado-. La cobardía es el peor sentimiento de un soldado. -Si atrancamos bien las puertas y ventanas... -Sí.-¡Eso sería un acto de cobardía! -Dijo Bolívar aproximándose al general Montilla-. Belfort y las demás personas se quedaron estáticas oyendo las palabras de Bolívar. Debemos huir o nos cortarán la cabeza. ellos temen su regreso a Santa Fe. La cobardía es un sentimiento pernicioso que siempre rebasa el límite de sus propias dimensiones. Anda y camina Belfort. Santander y sus generales también trataron de deshacerse de mí con infames conspiraciones… Yo les perdono. y nunca encuentra otro refugio que no sea su propia iniquidad. Los hombres tememos lo que desconocemos. me escapé con astucia de la saña de Morillo que me buscaba con insistencia para finiquitar el conflicto. la peor acción de un ser humano. A nombre de Dios y la justicia se han cometido los crímenes más 250 . Luego comenzaron a lanzar piedras y palos apuntando a los viejos ventanales. debemos buscar algo con qué defendernos para no morir infamemente -Comentó Wilson buscando algo con qué defenderse. huí con desesperación por los llanos infinitos del Orinoco para que la crueldad de Boves no me alcanzara. aquello que se llama jugarse la vida con valor. Bolívar alcanzó con dificultad la silla en que se sentaba diariamente y sin realizar ningún gesto dijo: -¿Sienten desesperación?. El temor muchas veces nos permite conservar la vida. -El temor es un fiel aliado de la debilidad -Dijo Bolívar con una voz llena de tranquilidad-. -Es verdad. la humanidad ha aprendido a matar porque no ha inventado otra cosa para sobrevivir. Me escondí en las casas de mis amigos para evadir la persecución de Monteverde. al menos tendrán dificultad para matarnos Comentó el general Montilla mientras desenfundaba su pistola. Queridos amigos..Así como ustedes sienten ahora. -El cobarde reniega del honor con la misma facilidad que se entrega a sus temores Continuó diciendo Bolívar mientras se aproximaba a Belfort-. y yo necesito que ella justifique mis errores. el sobrino de Bolívar. es el único sentimiento que no sabe traicionar. huye de esta muchedumbre ansiosa de sangre y muerte. pero la mayoría de veces nos enseña a vivir deshonrados. Excelencia -Corroboró José María-. -Es que ellos vienen a matarnos a nombre de Santander y sus aliados -Insistió el general Montilla. Un ambiente de incertidumbre llenó el dormitorio mientras las personas se miraban con cierta desconfianza. Nadie te recriminará porque además estás en el justo derecho de defender tu vida… Temo al juicio de la historia.

y gritaban desesperadamente. 251 .. sonó en la entrada un toque de clarín que ordenaba el avance de las tropas de caballería. está seguro de que esas tropas son amigas?. En realidad. y lloraban. atacando. Y todos deambulaban perdidos como locos. Cuando la turba enfurecida trató de forzar las puertas para ingresar al interior de la casa grande de La Quinta.execrables de la historia. y buscaban algo que parecía nunca poder encontrarse. ¡Maldito dictador que sólo nos ha traído desgracias -Continuó vociferando mientras se dirigía a la casa grande en busca del hombre al cual maldecían sin contemplaciones. mientras desde el fondo de la callejuela aparecía un cortejo de militares. Luego vino un silencio prolongado que cobijó el ambiente de La Quinta. miró consternado los acontecimientos. la muchedumbre rompió la puerta de La Quinta y comenzó a correr en varias direcciones. fueron retrocediendo lentamente. y pedían clemencia a los soldados que no se cansaban de reprimir con rudeza.Miren ustedes cómo va terminando mi vida. Nunca entenderemos realmente para qué vivimos.. Bolívar. -¿Su Excelencia. y las dejaban tendidas en el suelo. Los sobrevivientes. Al fin mis tropas vienen a rescatarme! Y la carga de caballería avanzó hacia la multitud. peleando palmo a palmo los pocos metros que les quedaba de espacio. pues ninguna gloria compensa la necesidad de ser amado. a los que se los dejó con vida. y comenzaron a incendiar las viejas caballerizas que se ubicaban en la parte posterior de los jardines: -¡Busquen por atrás que de seguro ha de intentar escaparse! -Gritó un hombre que llevaba un pañuelo en la cabeza y una muleta torcida sobre la que se sostenía. Finalmente no quedó ningún perro vivo en La Quinta: -¡Muera el tirano! -Gritaba la gente mientras corría desesperada sin saber a dónde dirigirse.Le preguntó José María a Bolívar con una voz discreta. -El general Miller se marchó pero queda entre nosotros su Séptimo de Caballería. -Sí -Respondió Bolívar con firmeza -Es el clarín de la caballería de Miller que ha venido a rescatarme. Los perros que guarnecían la casa. Inmediatamente tomó la delantera un joven oficial que avanzó con su caballo hasta plantarse en la puerta principal de La Quinta: -¿Está por aquí el general Bolívar? -Preguntó con una voz gruesa e imponente mientras desenvainada su espada de la parte posterior de la montura. y lanzaban piedras y hierros retorcidos. con disparos esporádicos y sonidos de sables que degollaban a las personas. se acercó a la ventana y lleno de emoción dijo: -¡Ese es el toque de clarín de la caballería de Miller. Son los del Séptimo de Caballería. La gloria es una dama impertinente que destruye el ideal y la realidad de la vida. -Pero si el general Miller se marchó a Inglaterra hace algunos años -Replicó José María. he sido todo en la vida y veo que todo ha sido nada. -¿Está por aquí el general Bolívar? -Insistió nuevamente y nadie respondió por temor a delatarse. que se aproximaban lentamente en medio de una multitud de soldados que no cesaban de vivar. Bolívar que se había pegado a la pared en espera de los últimos acontecimientos. permanecieron de rodillas. mordisqueando. Repentinamente. ese es el gran enigma de la vida: encontrar un camino certero que por lo menos nos haga menos infelices. mientras la gente huía por las bardas posteriores de la Quinta. Sólo el amor embellece las cosas más miserables de la existencia humana.

preocúpese por observar lo que ellos hagan afuera… José María. -Mucho gusto señor -Le dijo el Oficial mientras se sacaba los guantes para saludarlo -Soy de la vanguardia del Séptimo de Caballería que viene a buscar al general Bolívar. Usted coronel Santa Cruz. Hemos venido a marchas forzadas tratando de encontrarle a tiempo. Parece que detrás de esto estaban las autoridades locales mandadas desde Santa Fe. Belfort y general Montilla. y en medio de ellas esperaban un grupo de personas. Luego entró lentamente a la sala y comenzó a mirar distraído los objetos que encontraba en ella. pudieron observar que las tropas se habían dispuesto en cuadro. Tomó dirección a los dormitorios y fue golpeando uno a uno los cuartos hasta llegar al último: -¿Hay alguien por aquí? -Preguntó nuevamente exaltado. Las personas encomendadas salieron al patio central para recibir a la comisión que debía entrevistarse con Bolívar. su Excelencia -Le dijo a Bolívar entrando apresurado–. -¿Conversar con el general Bolívar?… ¿Y de qué? -Buen. Como usted comprenderá. abrió la puerta del dormitorio y se aproximó al oficial de caballería. 252 . El general Montilla se quedó por un momento pensativo y dando media vuelta se dirigió al dormitorio en que se encontraba el general Bolívar. -Perdón. Bueno. desmontó su cabalgadura y comenzó a caminar lentamente en dirección a puerta de la casa. salgan a recibirlos como es debido. -Soy el general Montilla. adecenta mi vestimenta que debo estar medianamente presentado. ya que una comisión peruana requiere conversar con el general Bolívar. -¿Y a qué se debe la presencia del Séptimo de Caballería? -Preguntó el general Montilla intrigado. -¿Y qué tiene que ver aquí el gobierno del Perú con el general Bolívar? -Eso lo dirán los propios comisionados. pero eso es lo que dice el Oficial enviado. eso yo no sé –Dijo el Oficial moviendo la cabeza. -Hemos venido comisionados por el gobierno de Colombia. -¿Comisión del gobierno peruano? -Preguntó Bolívar admirado-. encargado del cuidado del general Bolívar -Respondió el General extendiéndole su mano con un gesto de amabilidad. Luego se nos informó que se había dirigido a Barranquilla y que pretendía llegar a Santa Marta para tomar rumbo a Europa. yo apenas soy el encargado de escoltarlos hasta aquí. pegadas a las dos carrozas de la comitiva. general Montilla. Allí. -¡Sí! -Respondió el general Montilla. pudimos llegar hasta aquí gracias al complot que se gestaba en Santa Marta para asesinarlo.El oficial de caballería al constatar que nadie respondía. La turba se organizaba con el fin de capturarlo y ejecutarlo. lo importante es que impedimos tamaña arbitrariedad. -Fernando. Es el Séptimo de Caballería que viene escoltando a una comisión enviada por el gobierno peruano. ¿Pero que hace aquí una comisión del gobierno peruano? -No sé Señor. venimos desde Santa Fe. -Que bueno General que hayamos podido llegar a tiempo para salvar la vida del general Bolívar –Continuó el Oficial-. Allí nos enteramos de que su Excelencia había recaído con su tisis y que estaba complicado con un fuerte dolor de hígado y reumatismo. Pero en fin. Se quitó el morrión y lo puso debajo de su brazo.

Pero en verdad. y no somos más que unas marionetas del destino. aquellos que me adularon me condenan… Di libertad a los hombres y promulgué muchas leyes aboliendo la esclavitud. doctor Estigarría?. hemos venido desde Lima en vista de que el Congreso del Perú ha creído pertinente solicitar su extradición. -Su Excelencia. su Excelencia -Respondió Estigarría inclinando la cabeza. y se detuvieron en la puerta: -¡Saluda a su Excelencia el doctor Juan de Dios de Estigarría y Rebolledo. se aproximó al general Montilla y les presentó a las principales autoridades. El hombre debe vivir su libertad en las planicies extensas de la imaginación infinita. las personas se acercaron a ellos y comenzaron a saludar amablemente. nunca pude hacer nada en contra de los españoles y criollos que esclavizaban a la gente. -Nadie pretende ni humillarle ni traicionarle. sin embargo. Entonces Simón Bolívar cerró los ojos y suspiró. qué juicio justo puede haber si en nuestra sociedad jamás imperó la verdad ni la justicia? 253 . Luego.Al final de las contiendas. jefe de la misión peruana! -Dijo un hombre de estatura pequeña mientras hacía una venia al general Bolívar. Luego se dirigió a los presentes y dijo: -Hoy. sólo la identidad nos hace dueños de nuestro propio porvenir. tampoco he podido contra los curas y militares. entendemos que la libertad es un asunto de ilusiones. en donde todos pretendemos decir que somos libres. Bolívar apenas si se inclinó y le estiró la mano con mucha cortesía. además de otras personas designadas para el efecto Y la comitiva fue pasando lentamente saludando al general Bolívar. el Gobierno colombiano ha aceptado su extradición. Los gobernantes peruanos traicionaron a San Martín y ahora pretenden traicionarme a mí. -¿Y a qué se debe tan agradable visita. sólo la libertad nos brinda identidad. su Excelencia. -¿Juicio justo. víctimas de los poderes superiores del sistema. Es por eso que yo siempre he dicho que sólo la conciencia genera libertad. es un gusto poder recibirlos a ustedes aunque las condiciones no son las más adecuadas. el general Bolívar se dirigió al centro de la sala y dijo: -Doctor Estigarría. se dirigieron a la sala en la que les esperaba el general Bolívar.Al ver la presencia de los delegados de Bolívar. humillarme. Ellos en última instancia han sido los culpables de mi destitución y destierro. simplemente debe someterse a un juicio justo que nos aclare la verdad -Replicó Estigarría.. juzgarme. El sistema nos ha dejado libres cuando ya no ha necesitado de nosotros. Terminado el saludo. el doctor José Butrón de la Alcántara y el general Manuel Antonio Alzamora. su Excelencia.Preguntó Bolívar con asombro. -No se preocupe.. -¿Mi extradición… y por qué? -Porque el gobierno del Perú piensa que usted ha afectado sus sagrados intereses. El joven Oficial del Séptimo de Caballería. -¿Y Colombia ha aceptado mi extradición? -Sí. porque yo pensaba que no podía existir ninguna forma de progreso si no se daba libertad a la forma de ser y existir de los hombres sojuzgados. ustedes sabrán disculpar las circunstancias en que me encuentro. Los opresores han quedado tan intactos como antes. Luego el doctor Estigarría continuó hablando y dijo: -Me acompañan en la misión: el doctor Faustino Torre Tagle.

José María se acercó a Bolívar y le pidió que se sentara. En la libertad del Perú había mucho por hacerse y necesitaban recursos. -El pueblo peruano y latinoamericano en aquellos días. en realidad esto no viene al caso. Siempre creí que sólo hay un ser superior al hombre: la mujer. El mundo tiene un profundo reto en el futuro.-Volvió a preguntar el general Bolívar. Se sacó el sombrero y se acercó recelosamente a Bolívar. que una sociedad viciosa es aquella que se gesta en las viles entrañas del prejuicio. al poco tiempo me di cuenta que la realidad de la sociedad peruana era compleja y distinta. ¿y a qué? -Preguntó Simón Bolívar con una carcajada. Lo que sucede es que usted se convirtió en un autoritario. todo en la vida es parte y complemento. La ignorancia fue el barril de Tántalo que jamás nos permitió pensar ni dilucidar sobre nuestra realidad…La pobreza era una larga enfermedad que nunca había dejado de necesitarnos: envilecía los valores y tergiversaba los preceptos.. una actitud frente a la 254 . la discriminación y el racismo. comenzó a caminar en círculo mientras meditaba en voz alta: -Cuando llegué al Callao me esperaba la más rancia aristocracia limeña.. no tenían un concepto claro de lo que era la libertad -Continuó Bolívar levantando su voz-. -Es que ha llegado esta comisión peruana que pretende llevarse a su Excelencia al Perú Respondió secamente el general Montilla. Sepan ustedes señores. que es destruir las pirámides sociales propias de sociedades injustas y verticales. con el desajuste de la estructura social de su pueblo... Pero la pobreza espiritual era más profunda que la carencia material que flagelaba a la gente. -¿A qué se debe este acontecimiento. La discriminación es el único fundamento que da vida al esclavismo y la opresión. En ningún lugar del mundo se apostó la pobreza y la miseria con más conformidad que en nuestra tierra. El Doctor Estigarría se sintió molesto e interrumpiendo a Bolívar dijo: -Bueno. -Sí. Hombres sin autoestima ni valores. dijo: -El pueblo peruano siempre ha estado luchando por su libertad. su Excelencia? -Preguntó ingenuamente.En esa instancia. pero Bolívar continuó de pie con un gesto de templanza. pero Riva Agüero estaba completamente equivocado. pues ellas me embelesaron desde el primer momento. -Sí. Riva Agüero pensaba que sólo se le debía enviar tropas. pero había mucho por hacerse.. El general Alzamora dio varios pasos adelante y mirando con desdén a Bolívar. Sólo las mujeres y la libertad dieron razón y sentido a mi vida. Los peruanos estaban descontentos con la llegada de las tropas colombianas. el dueño de la Quinta. Pero en fin. Perú en esas circunstancias era una amenaza para la independencia de Colombia. Bolívar continuó caminando mientras divagaba: -Las mujeres limeñas era lo más encantador que tenía esa Lima aristocrática y farandulera. Luego. -¿Llevarse a quién?. Nada ha oprimido tanto al género humano como el menosprecio del hombre por el hombre... repentinamente entró Joaquín Mier. La pobreza no solamente era una carencia material sino esencialmente una derrota espiritual. -Claro que viene al caso doctor Estigarría.. personas que había perdido su dignidad hasta el extremo. pero el general San Martín había adelantado mucho –Dijo Estigarría exaltado. -¿A quién y a qué?. arquitecta de la realización del ser humano. Mi deseo desenfrenado por el sexo obedecía a un gran complejo de infertilidad y estética personal. En ese entonces se me pedían como Libertador. y en última instancia.

El dejarse vencer por los condicionamientos del destino. esa es una gran calumnia -Dijo el doctor Butrón de la Alcántara retirándose los lentes-.vida. aquel que no hace nada por levantar su grito de protesta. y las leyes naturales dicen que aquel que no es capaz de resistir. esclavos. El realizarse es un derecho del hombre como lo es el de amar y ser feliz en su entorno… La moral de un esclavo es la moral de un perdedor. en nuestra patria no puede ser diferente. El indígena se creyó un ser inferior que estaba hecho para servir eternamente. El caudillismo en Latinoamérica ha sido y será un hijo bastardo del absolutismo colonial. Él no estará conforme mientras no vea con sus propios ojos mi cadáver… La ignorancia. y consciente a su opresor vulnerar sus entornos espirituales. Sí. -¿Y quiénes son sus libertadores? -Volvió a preguntar acercándose a Estigarría. -Pero por Dios. -¿Esclavos? -Preguntó Bolívar-. La injusticia y el abuso fue algo tan normal como la existencia misma. existir y realizarse. El Perú ha dado tantos patriotas como hombres muertos por su libertad. tratando de quitar la vida al hombre que dedicó la suya para tratar de liberarlos. no tiene derecho a sobrevivir. Bolívar se acercó lentamente al doctor Butrón de la Alcántara y tomándole del brazo le dijo: -Toda idea de progreso y civilidad se detuvo en el mundo colonial latinoamericano. Luego. El doctor Torre Tagle.. Un pueblo esclavo es aquel que no conoce ni exige sus derechos. No hay dictadura más perversa que aquella que gobierna sobre la ignorancia de los hombres.. sí queridos amigos. -Nadie ha traicionado a nadie. con una ira manifiesta se paró frente a Bolívar y dijo: -Usted está insultando a nuestro pueblo ¿cómo puede referirse a él en esos términos? -Es que los generales de la independencia han traicionando a su pueblo -Dijo José María entrometiéndose en la conversación. es renunciar al derecho de luchar por ser. La ignorancia es la esclavitud más perfecta que ha ideado el hombre para someter a sus congéneres. -De esa vieja gesta solamente han quedado los caudillos… jamás libertadores. una enfermedad social…Nuestra gran equivocación fue creer que existían hombres que luchaban por la libertad. esa es la semilla de todos los males sociales. Simón Bolívar caminó hacia un costado y volvió a preguntar: -¿Y qué entienden ustedes por libertad? Un momento de silencio inundó la sala. lo hicieron a mansalva. Miren ustedes cómo Santander utiliza ésta herramienta para intentar asesinarme… ¿Cuántos hombres han muerto el día de hoy sin saber siquiera lo que hacían? Y sin embargo. aquel que tiene una vida monótona y reprimida. pues sobre este corcel han cabalgado las peores injusticias del mundo. Señor -Replicó el doctor Torre Tagle aflojándose el corbatín de su terno-. Vivimos de esta manera por ciento de años y debemos recordar que ésta forma de vida fue abalizada por Aristóteles y los debates de Valladolid entre Juan Gines de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas: Hay hombres que han nacido para ser amos y otros para ser esclavos. Eso es lo que todavía no hemos dejado de ser. Y aquí. cuando en realidad eran hombres que luchaban por sus intereses.. La esclavitud es la tumba de la dignidad humana. 255 .. pues nunca tuvo la menor intención de cambiar esa oprobiosa realidad que lo había denigrado. El escenario estaba hecho para que el pueblo sea un sirviente ciego de la opresión y la tiranía. Eso no lo podemos cambiar de la noche a la mañana.

no puede haber pueblos prósperos viviendo en la ignominia. Lo que haremos es trasladarnos a Panamá y de allí tomar un barco al Callao. En ese momento se escucharon disparos en el patio central de La Quinta. Y nuestros pueblos han vivido en medio de la ignorancia. no. la arbitrariedad es su rumbo y la violencia su razón. impulsar a los hombres para que decidan su propia realidad… La incapacidad de los gobernantes será siempre el calvario de los pueblos. el problema no es tan grande -Dijo Estigarría acercándose a los sargentos-. ni motivar más allá de sus propios sentimientos. el oprobio y la humillación. -¿Bueno. Gobernar es conducir a una fuerza humana por los caminos impredecibles del destino histórico. es entender la realidad para decidir su futuro. Bolívar puso sus manos detrás de la cintura y comenzó a caminar en círculo. Su salud está resquebrajada. y sobresaltaba en sus cachetes ese rojo inocultable que le hacía más vistoso. Un pueblo ingenuo en manos de un caudillo es un horizonte muerto en busca de verdad. Los pueblos sólo pueden tener su libertad cuando hayan salido a la luz del entendimiento. Pero creo que no debo evadir la defensa de mi honra por ningún motivo. Tendrán que pasar sobre nuestros cadáveres. -¡Ah. no pueden haber pueblos respetables en medio de la humillación. Su semblante estaba lleno de enojo. y a nombre de qué piensan que pueden llevarse al general Bolívar? -Preguntó Fernando Bolívar encarándose con Estigarría. Una nube de polvo se fue elevando a la distancia.una actitud natural del hombre frente a un pueblo en estado prepolítico. El general Montilla se acercó a Bolívar delicadamente y le dijo: -Si su Excelencia desea. El caudillismo es grosero y opresivo. nefasto en su más amplia concepción… retardatario. si es posible. general Montilla -Le respondió en voz baja-. El caudillo nace y crece en las entrañas profundas de la intolerancia. el general Bolívar es un invitado de mi casa y de aquí no saldrá si no es con su expreso consentimiento -Dijo Joaquín Mier dirigiéndose a los presentes. -Pero si nuestros próceres de la independencia nos han trazado el camino -Replicó Estigarría. eso no lo permitiremos nunca! -Dijo el sargento Mediavilla colocándose delante de Bolívar-. -No. 256 . a la luz de la razón. falaz. general Bolívar -Manifestó el general Alzamora-. creando un tornado gigantesco que nunca terminaba de elevarse. -Imposible. -Lo que nosotros deseamos. existe un pequeño resplandor que nace en el sol de la esperanza. no está obligado a mantener este diálogo. -A nombre del Gobierno peruano y la aceptación del Gobierno colombiano -Respondió Estigarría limpiándose el bigote. Es que usted nos acompañe a Lima. Los pueblos no pueden pedir la libertad a quienes les han prodigado cadenas. a la luz de la conciencia. Le garantizamos la vida y seguridad del general Bolívar. -Sí. Los sargentos Martínez y Hurguete también se colocaron delante de Bolívar. El hombre no puede gobernar más allá de sus conocimientos. -En donde no nace la razón no se forja el destino –Sentenció Bolívar-. En los campos somnolientos en los que viven los pueblos ignorantes. Esa es nuestra misión y nosotros debemos cumplirla a cualquier costo. en donde deberá responder los cuestionamientos del Congreso. No puede haber pueblos libres sin derechos. Luego se escucharon disparos de artillería a los lejos. Y el caudillo será siempre un signo de la incapacidad.

..En varias ocasiones me senté a escucharla y puede entender su diálogo confuso y perdido.Sentí esa transición macabra que implicaba pasarse de la realidad a lo inimaginable. Yo un bailarín y ellas unas damiselas. -Lo justo era que nosotros decidamos nuestro destino. y viajamos lentamente por todos esos lugares que me parecían conocidos. como tampoco dejó de serlo el marqués de Torre Tagle. concediéndoles su libertad. En Pativilca enfermé gravemente con tabardillo y las fuerzas de mi cuerpo me abandonaron por completo. -¡Es que eso no era lo justo! –Interrumpió el doctor Estigarría. con la clara intensión de asesinarme. En un momento determinado. A esas alturas de mi vida entendí que mi enfermedad avanzaba vertiginosamente.Riva Agüero era un nacionalista que nos odiaba a los colombianos. el licor.. 257 . frente a la realidad de lo indefinible. simulaba tolerarnos pero en el fondo también nos despreciaba. hacía lo suyo en Colombia. Consideraba que Colombia no estaba en condiciones de realizar tal esfuerzo y que yo era un hombre ambicioso y autoritario. los gritillos desesperados por recibir cariño y placer.. Ella me cubrió con un viento gélido la pobre estructura de mi cuerpo. y me obligó a mirarla hasta que aceptara que ella era el poder dominante de este mundo. sino que era una percepción de nuestro espíritu. El marqués de Montenegro nunca dejó de ser un realista. por su parte. Riva Agüero se decía independentista. de lo perceptible a lo latente.-Resulta que existe una orden clara y precisa que nos autoriza a llevarlo detenido -Dijo el general Alzamora.Es por eso que dicté muchas leyes a favor de los indios y los negros. Torre Tagle. -En el Perú. Anita Carvajal. pero que en realidad eran sitios que jamás había visitado. el Congreso de Colombia apoyó esta iniciativa y me permitió luchar en el Perú. que jamás creyó en otra cosa que no sea su anciana realidad. -No me interesaba ser un dictador en un lugar en donde no conocían lo que significaba la libertad y el respeto al ser humano –Respondió Bolívar. Y bailé incansablemente. en aquellos hermosos salones en que la belleza y la delicadeza llegaban a su máxima expresión: Salomona Escala.. llegaba a un acuerdo con Canterac para entregarle el Callao. Conocí la opulencia y el derroche en medio de una aristocracia.. sin embargo se fue con sus tropas al norte de Perú y pactó con los españoles mi salida.Santander. Lolita Cervantes. y me fue congelando poco a poco hasta que no sentí ningún miembro funcionando.. la muerte me invitó a viajar por sus galerías misteriosas. la parranda.. Éste.. y yo pensaba que las podía descifrar con mi humano entendimiento. y entendí que la realidad no existía plenamente. Sin embargo. Me decía tantas cosas ocultas e ilegibles. de lo concreto a lo posible. El baile. Bolívar no dijo nada y se quedó meditabundo. y sentí que la vida y la muerte eran una uniformidad única que nunca dejaban de aparearse. porque consideraba indigno que nosotros les diéramos la independencia. levantando un papel impreso que llevaba en la mano. usted general Bolívar arrasó con todas nuestras instituciones y se convirtió en dictador –Cuestionó el doctor Butrón de la Alcántara. Tuve que dirigirme a Trujillo para someterlo y enviarlo a Lima detenido.Pensé en aquella instancia que la muerte me había invadido. A él no le interesaba para nada la independencia peruana. hermosa y hospitalaria. -¿Y qué considera usted que era lo justo? –Le preguntó Bolívar. Me clavó su mirada tétrica hasta el fondo de mi mirada opaca. Pude sentarme y conversar con la muerte muy de cerca. Bolívar se cubrió con una capa su cuerpo macilento y caminando hacia la ventana dijo: -Lima.. Luego continuó: -En el Perú reinaba la duda y la incoherencia. Él se oponía a que me desplace al Perú para darle independencia. mucho más hábil que Riva Agüero.

-¿Dígame. Algunas personas en Huayto me habían dicho que estaba viejo. frente al árbol que vigilaba la quebrada. pero sentí que esa figura se movía a mis espaldas y que desprendía una brisa helada que congelaba los alrededores: -¿Dime quién eres y a qué has venido? -Le pregunte con voz muy delicada y temerosa. Y la figura continuó moviéndose lentamente sin pronunciar una sola palabra. a extensas planicies de interminables bosques y trigales. y pude mirar lugares hermosos en donde el sol no se ocultaba. quién es usted Señora?. Era una mujer pequeña y delgada. y ella continuó acariciando mi cabeza. nadie respondió a mis gritos desesperados. Allí estaba una mujer mirando a través de la ventana. Ella me tomó de la mano y me llevó por caminos que jamás había conocido. mi señor. esa medusa indescifrable frente a la cual ningún mortal tiene alternativa. Estaba convencido de que aquella persona era la representación de la muerte y por ello mi gran curiosidad de conocerle. En ese instante me sentí sumamente débil y temeroso. Luego sentí una fiebre intensa y unas ganas infinitas de vomitar en donde sea. y enfurecí inconteniblemente hasta que una figura extraña se apareció cerca del corral de las cabras. Comencé a sentir con más intensidad los síntomas de esta tisis maligna. Luego. Luego ya no le pude observar. y quise quedarme allí sin que ella me topara. Esa era una realidad irrefutable. Allí. sola. flaco y acabado. y le volví a repetir hasta el cansancio. Viéndome sentado en el piso. hasta que logré entrar a la casa y cerrar sus puertas con seguro. Me interné en la profunda soledad de la vieja hacienda “El Huantatí”. Entonces retrocedí descontroladamente. con quién tengo el gusto de tratar? -Le pregunté caballerosamente y ella no me respondió nada y continuó dándome las espaldas. donde los carnavales tenían un pequeño sitio de reposo. Y pude observar claramente cómo del fondo de la quebrada salían un sinfín de figurillas que trepaban sus paredes y querían alcanzar la cumbre. y la extraña figura insistió en no decirme nada. con su pelo largo extendiéndose en su espalda.Le pregunte con la voz entrecruzada. y me senté a contemplar la divinidad de la vida. los dolores intensos que me causaba el cólico me hacía casi imposible mantenerme en pie por un instante. y le pregunté varias veces su nombre. tratando de llegar a la casa. me planté desafiando al risco y grité un sinnúmero de veces para escuchar mi propio eco. Yo casi no la podía ver porque se colocó a mis espaldas. Luego seguí caminando hasta llegar al dormitorio del fondo. 258 . Llevaba puesta unos zapatos blancos que contrastaban con el color de su falda: -¿Disculpe señora. Allí lo miré con detenimiento y traté de identificar su figura. ampárame de los demonios -Dije unas cuantas veces. -Espíritu del mal. Sólo una indiferencia fría encontré como respuesta y el hombre se fue aproximando lentamente hasta que me petrificó el miedo. dime de qué lugar provienes -Volví a insistir. Solamente se podía escuchar los chirridos de las tablas y los ventanales: -Esta casa tiene un aire enrarecido -Me dije a mi mismo conteniéndome la orina. Entonces me senté en el piso y esperé pacientemente hasta que los dolores me pasaran. La casa de Huantatí estaba vieja y vacía. y sentí que unas garras trataban de alcanzarme y despedazar las suelas de mis botas. abandonada. -Jesucristo. la Señora se acercó a mí y comenzó a murmurar extrañamente.La muerte sí. y vi sitios terroríficos en donde no existía la luz ni el reposo. cerca de Upacá. Viajé a lugares espectrales en donde la vejez y el tiempo no existían.

Estigarría y Butrón de la Alcántara se acercaron para comentarse al oído. atemorizado. Aquí. y que luego nos había convertido en hermanos del deshonor y el sometimiento. me senté a meditar en medio del jardín interior de la hacienda.Al llegar la noche. Me puse a caminar y salí a espiar por el corredor interior de la casa de hacienda. En esa instancia. Los hombres se habían marginado. -Pero se lo ve demasiado agotado su Excelencia -Insistió Torre Tagle -Podemos esperar a que descanse. señores delegados -Comentó Bolívar. Trescientos años habían sido suficientes para domesticarlos. La marginación había sido el verdadero estado de indefensión al cual los indígenas habían sido sometidos. Mosquera me encontró al siguiente día -Continuó Bolívar-. los españoles eran demasiado fuertes en la Serranía. José María Palacios junto con Fernando Bolívar. Miré atentamente sus jardines y la extraña pintura que adornaba la esquina del corredor que daba a la salida.Así que de una vez definamos este asunto. y me quedé perplejo y expectante. mientras los delegados peruanos se miraban los unos a los otros. José María Palacios le recordó a Bolívar que debía tomar su medicina. Con la oscuridad plena de la noche. se quedó muda por un rato. creo que es necesario que le demos un descanso. Había tres bancas viejas que circundaban a la pila central. tomaron una silla y le ayudaron a sentarse. me sentí protegido por la oscuridad y la noche que ocultaba a la luna ennegrecida. y que nos había hecho hijos indignos de nuestra propia tierra. -General. Debemos decidir su situación con respecto al Gobierno peruano -Dijo Estigarría limpiándose con un pañuelo la frente. porque no tuvieron el valor de frenar el abuso y la ignominia. haciendo una señal para que la siguiera. -Como su Excelencia desee -Dijo Estigarría y se colocó a un costado. Yo me reí y le dije que lo que pensaba hacer era triunfar con o sin la ayuda de la nobleza peruana. y que los indígenas americanos se habían acostumbrado a querer a su amo. Pensé que el fin último del hombre era la oscuridad eterna. Allí volví a ver a la mujer que me había acompañado todo el día. La Iglesia se había 259 . sino aquel que no había tenido el valor para adquirirlas. Volví a colocarme la cinta vieja que me habían obsequiado para atarme la cabeza. Luego me coloqué la casaca que la había remendado y el poncho rojo traído desde Santa Fe para trepar la cordillera. en donde sólo reinaban las tinieblas… La sala de la quinta de San Pedro Alejandrino. Torre Tagle le preguntó al general Montilla acerca de la salud del general Bolívar. -Creo que después será demasiado tarde y mañana nunca. Ella comenzó a caminar y se colocó en la puerta que daba al exterior de la casa. para retomar luego esta conversación tan engorrosa. que al parecer ya no tenía amigos y que la independencia del Perú estaba muy lejana. -Así es pero el juicio de la historia no me espera -Replicó el general Bolívar. la oscuridad inundó todos los rincones de la casa. que no había funcionado desde hace mucho tiempo. Joaquín Mier y Belfort le arreglaron la casaca. -El Dr. inexplicablemente atento e intrigado. Y me dijo que me veía arruinado. Escuché unos pasos extraños que caminaban por los cuartos de la hacienda. Aquella noche hacía demasiado frío y no cesaba de toser aunque me colocaba más cobijas. y levantó su mano levemente. Que en realidad. Me amparó la sombra de los arbustos que hacían aun más ilegible mi figura. Le dije también que la Iglesia había esclavizado nuestras conciencias. el indefenso ya no era el hombre que no tenía armas. Estaba solo y agotado. pero ahora sólo podía divisar su silueta recortada.

Canterac y Valdés eran dos brillantes generales monárquicos que representaban la más grande amenaza para nuestra causa. Entendí que esa era la oportunidad de atacar a Canterac y mucho más si Valdés se iba en contra de Olañeta. era tan pobre y menesteroso que ni siquiera tenía uniformes. Los realistas. que el Perú no le haya brindado un apoyo verdadero! Manifestó el doctor Estigarría-. la esclavitud una actitud sin rasgos de moral. pudo derrotar a un ejército realista muy bien apertrechado? -Preguntó el general Alzamora tomándose de los bigotes. Sin embargo. Era el hombre que Santander había enviado para ver en que situación me encontraba. el Congreso peruano. Conforme el hombre va adquiriendo poder se va haciendo más prepotente y vanidoso. La omnipotencia es una fuerza sin rasgos de debilidad. Para este cometido apliqué en forma extrema la estrategia de tierra arrasada.. Mosquera calló y me miró algo así como incrédulo y compasivo. El egoísmo es la verdadera moral de la política… -Está haciendo referencia a una actitud maquiavélica. fue la más prominente enemiga de La Independencia.. Hubieron muchas personas patriotas. -Claro que esa actitud ha sido de ustedes y de muchos americanos -Respondió Simón Bolívar acercándose a Torre Tagle-. me confirió los poderes totales para manejar la situación imperante. se insurreccionó el general Olañeta por la imprudencia del virrey Laserna: Olañeta había sido puesto a órdenes del general Canterac. 260 . La libertad fue una cosa muy poco comprendida y menos aplicada. cuanto más oprime. de su condición de mortal y portador de una infelicidad imperecedera. El ejército gran colombiano no era lo que aparentaba. -¡Es falso general Bolívar. Cuando las tropas del Callao se insurreccionaron. en donde se refugiaban los traidores. Monet era un oficial realista que odiaba a la insurrección independentista. ordené que marchara en dirección a Trujillo. Mientras tanto en el norte del Perú. Me refiero a los que quedaron como gobernantes… Eran hombres egoístas. -¡No es cierto que la nobleza criolla haya traicionado la causa de La Independencia! Exclamó Butrón de la Alcántara poniéndose delante de Bolívar-. -¿Pero cómo es que usted. cuanto más tiene más quiere. Al poco tiempo. se vuelve más severo. Su conversación era parca y limitada. La Mar y Córdova recogían tropas de la nada. El marqués de Torre Tagle nos traicionó miserablemente y quiso beneficiarse de las circunstancias.. En verdad que el hombre nació para luchar y la lucha no entiende otra moral que el egoísmo. general Bolívar -Dijo Torre Tagle tomándose de la camisa-. Esto me dio tiempo para reorganizar mi ejército y atacar al enemigo por separado. Apreciamos su lucha y estuvimos junto a ella..convertido en la explotadora perfecta de las eternas frustraciones del hombre. en un acto de desesperación. en un acto tan estrepitoso como el que me brindó a mí la primera vez. La aristocracia limeña afloró su verdadera naturaleza y se puso a favor del Rey. Esos son los caudillos que han quedado de la gesta de La Independencia.El Dr. nunca se detuvieron a analizar esta situación por su exagerado menosprecio a nuestro ejército. La Iglesia prostituyó la verdadera fe y la convirtió en un patíbulo de nuestros derechos. un flemático despiadado. con un ejército tan desvalijado como dice. En el Perú hubo un fuerte patriotismo. -En el Alto Perú –Respondió Bolívar-. Esa no ha sido una actitud nuestra. señor Butrón! -Exclamó Bolívar-. El ejército realista dividía y fragmentaba su potencia de combate. Lima había recibido con bombos y platillos al general Monet. -¡Claro que sí.

El frío de la serranía afectaba profundamente a mis pulmones.. y eran cruelmente reprimidos por las tropas de caballería: -Yo no sé hasta cuando se deba reprimir a esa gente –Comentó José María-. que más parecía una figura del Greco que los fornidos cuerpos de las pinturas de Rubens. Sabía que ascendía al lugar en donde libraría mis últimas batallas. ella se sintió recelosa y temerosa. colocándose en el centro de la sala para continuar oyendo lo que Simón Bolívar decía: -Desde el pueblo de Huaraz -Reinició el diálogo Bolívar-. Al ver que las tropas continuaban disparando con más intensidad. Los ojos de Manuelita se posaron serenos sobre mi cuerpo flaco. salió en dirección al lugar en donde se encontraba el comandante del Séptimo de Caballería. En el delirio de su boca se podía percibir ese derroche erótico que me conmovía hasta el último centímetro de mi varonía. Mis tropas agotadas recibieron mucho afecto de un pueblo solidario. en los cuales deslizaba mis labios deseosos.-Sí. Ese pueblo que me miró con una esperanza infinita. corremos el peligro de que nos linchen. Y allí estuvieron: 261 . Aquella noche en que dormimos por primera vez.La población de Huaylas me recibió con mucho cariño. Entonces Belfort se dirigió a la puerta. Pero si parece que van llegando más y no le temen a las balas. Para mi próxima batalla en la Serranía. Creo que ellos eran incapaces de entender que su situación. se los ve obstinados y embrutecidos –Corroboró el general Montilla-. los caminos estrechos y sinuosos. En su mirada se podía percibir un estado de emotividad infinita.. Era gente bastante pobre pero demasiado generosa. nuevamente se escucharon disparos en el patio de entrada de La Quinta. Dejé de lado la ropa que llevaba puesto e hicimos el amor sin límites ni recogimientos. sus piernas recogidas. Ella era coqueta y yo romántico. ordené que las tropas se detuvieran en Pasco. la vegetación tupida y rebosante. se aproximaron a la ventana para observar lo que sucedía. Me dijo muchas cosas que la hacían cándida y provocativa. -Sí. sus manos temblorosas. Manuelita alentaba incansablemente mi espíritu de triunfo. Pero yo apenas era un simple mortal que llegaba por una casualidad de la historia.. recibí apoyo del pueblo peruano -Continuó Simón Bolívar-. Si sigue así la situación. pensando que yo sería el redentor de sus males. es verdad. se juntaron. y que necesitarían muchos años de lucha para en realidad liberarse de ese yugo. José María dio un grito de indignación. que rebasaba todo asunto temporal o pasajero. pues era el desafío el que me obligaba a buscar nuevas conquistas.. El general Montilla y José María. Cada romance que tenía en mi vida me parecía algo nuevo y excitante. Mi enfermedad y la vejez hacían que yo desplegara un enorme esfuerzo para guiar la marcha de mis tropas. Se debe contener su avance pero no a costo de ninguna vida. Con un ruido impresionante. El Doctor Estigarría y los demás miembros de la delegación peruana. En esa instancia. Pero qué belleza de esas montañas grandiosas respirando en el espacio celestial del infinito. Y allí conocí a Manuelita Madroño: pequeña y bien proporcionada. había ordenado al general Sucre que dispusiera de los mejores oficiales para enfrentar al enemigo. Sus senos suaves. y me hacía sentir un hombre poderoso en medio de mis carnes macilentas. los abismos profundos y temerarios. cuando vio que se aproximaban más personas a la cerca. ella presumida y yo galante. mestiza de busto grande. inicié el asenso a la cordillera. ella picaresca y yo deseoso de poseerla. el general Bolívar se aproximó a Belfort y le dijo confidencialmente: -Es necesario que se deje de disparar y la gente sea respetada. se pusieron duros y puntiagudos. y abriéndola rápidamente.

era darle a este pueblo los mejores elementos para que pueda administrarse autónomamente. pues si 262 . pude percibir que había muchas personas que eran contrarias al desprendimiento del Perú. Decidí por mi propia cuenta. en el momento más esplendoroso de mi carrera libertaria.Luego del triunfo del general Sucre en Ayacucho. Al poco tiempo me llegó la información de que Laserna preparaba sus tropas en el Cuzco. la idea estratégica que nos animaba. el pueblo me recibió con los mejores parabienes. Miller.. cuna de los Incas. Aparentemente todo debía quedar en cero y yo debía retornar a Colombia. La Mar. Conforme avanzaba en dirección al Cuzco. -¡Y no solamente eso. todo el Perú festejo su independencia acaloradamente. Nunca me equivoqué. Lara... la gente se iba regocijando y aclamando mí presencia. Sucre me recibió en el lago Titicaca y tuvimos una larga plática mientras nos dirigíamos a La Paz. y llame a mi secretaria a medianoche. y abolí el pago de tributo de indios. El general Sucre tuvo la gentileza de invitarme cuando la envidia de Santander se había aplacado temporalmente. En esta ciudad. esclavizados y empobrecidos hasta llegar a la miseria. -Eso no es así. Necochea. amigos -Replicó Bolívar con un tono muy pausado-. debía afrontar una nueva amenaza: los anglosajones. De pronto llegó la noticia de que Urdaneta había sido derrotado en las cercanías de Lima. habló de unidad y dividió el territorio peruano! -Le reclamó exaltado el doctor Butrón de la Alcántara. La envidia de Santander había logrado que el Congreso de Colombia me quitara el mando del ejército colombiano en el Perú. Eso era una estúpida imprudencia. sino que habló de democracia y se convirtió en un tirano! Continuó del doctor Torre Tagle. Proclamé los derechos del indio como ciudadano peruano y como hombre acreedor a todos los derechos políticos. Estratégicamente esto era una pérdida que ponía en peligro la línea de comunicaciones del ejército colombiano. Decreté el reparto de las tierras comunales. económicos y sociales. Inmediatamente me puse en marcha a Lima. pero al ver la cara de cientos y miles de indígenas. y le dicte ese famoso decreto de igualdad de los ciudadanos como base de la libertad. La belleza del mundo andino hipnotizó toda mi percepción estética. A los pocos días estaban enojados hacendados. pues yo no podía abandonar el Perú cuando las tropas realistas comenzaban a arrinconarse y a perder su espacio de maniobra.. Me dirigí al Alto Perú. Mi intención era darle instrucciones para que condujera de la mejor manera a este país naciente.Luego conocí que el mariscal Sucre había sido nombrado presidente de una nueva república a la cual habían puesto mi nombre: Bolivia. que no haría caso de tales órdenes y más bien iniciaría una larga marcha hacia el Cuzco. Carvajal y otros. En ese instante comprendí la posición que tendrían los peruanos y la animadversión que se forjaría en mi contra. Sobre el lomo de mi caballo. Pero a mí había llegado una inquietud enorme. y la tome por sorpresa. que era que Latinoamérica a partir de ese momento. sin embargo. curas y demás opresores. -¡Usted general Bolívar. La batalla de Junín apenas fue un breve enfrentamiento que nos dio una victoria fácil.Córdova. es por eso que ahora mi prioridad era convocar al Congreso de Panamá y lograr la unión de los pueblos independizados. mi corazón se conmovió profundamente. deliré de emoción al ver tan hermosas montañas revestidas de exotismo. Cuando el mariscal Sucre convocó a una reunión de las provincias del Alto Perú. mientras el marqués de Torre Tagle huía. Atravesé pueblos. En esa ciudad fui recibido con todos los honores. Santa Cruz. En efecto. comarcas y comunidades.

Era una pequeña figura que representaba el dolor y la 263 . con un pequeño poncho que le llegaba a las rodillas. Al mirar que un niño indígena me miraba con profundo desconcierto. Las diferencias sociales eran extremadamente verticales. Estábamos preocupados sin saber en dónde estaba. lloré profundamente y oré por todos aquellos hombres que habían muerto en nombre de la opresión rapaz. Descalzo. -¡En realidad. con sus piernas descubiertas. y poco a poco se fueron acercando hasta cuando José María llegó al lugar en donde estaba: -¿Por qué no respondía. Me senté en la entrada de una mina y lloré. sentí una brisa escalofriante que salía del fondo de aquel túnel. yo no era más que un simple traidor. la infinita soledad del ser humano frente a su real inexistencia.bien con el asunto de Guayaquil se quedarían resentidos. conocí el Cerro en dónde se esclavizó al indígena en la forma más oprobiosa que la humanidad haya conocido: miles de indio muertos en las profundidades tenebrosas de la tierra. con un sombrero ennegrecido que apenas cubría su piel tostada por el frío. general Alzamora -Respondió Bolívar-. Al salir nuevamente a la luz vital que genera toda forma de vida. tosió ligeramente. Allí pude comprender con claridad la profunda realidad de la muerte. los incas lo habían adoptado como su dios principal generador de vida. y me incliné reverente ante el sol. Luego de media hora. su Excelencia? -Me preguntó sobresaltado-. las cosas han seguido tan iguales como antes. Sentí un calor raro que me conmovió hasta lo más recóndito de mi alma. continué caminando hacia un sitio más distante. usted nunca nos dio la libertad. Cuando llegué a Potosí. Luego de un momento sentí que el ambiente me asfixiaba y unos deseos infinitos de salir me invadían. oí unos pequeños gritos que me llamaban a lo lejos. -Usted tiene algo de razón. con la pérdida de Bolivia. me encontré con una sociedad profundamente esclavista. Al caminar hacia el interior de la mina. El general Montilla. decidí caminar aun más lejos de lo que había pensado y tome por otro túnel y seguí caminando. La sociedad peruana era por demás racista y explotadora. El niño se sintió incómodo y quiso alejarse de mi lado. pero yo no respondía. sentí que había vuelto a la vida. los largos caminos de la nada que estaban por indicarme su sendero inexpugnable. Sintiéndome más seguro. El indio había sido demasiado maltratado al igual que en otros lugares de los Andes. más pobres y harapientos¡ -Comentó el general Alzamora. que no dejaba de iluminar el medio día. cientos y miles de familias desarraigadas y abandonadas. un sórdido silencio que nos indicaba el horripilante rumor de la muerte. el niño finalmente aceptó que yo me acercara. Traté de tranquilizarme y respirando profundamente me detuve a mí mismo y continué desafiando a la oscuridad y al miedo. rompiendo la expectativa que Bolívar había generado en sus oyentes: -Al llegar a Chuquisaca –Continuó Bolívar-. y seguí caminando hasta cuando nadie me seguía y continué caminando hasta cuando me sentí perdido y que la desesperanza me embargaba. millones de toneladas de tierra removidas para llevar la riqueza al colonizador infernal. tratando de sentir la incomprensible ansiedad y desesperación que habían sentido los indígenas sentenciados a éste trabajo. En la oscuridad intensa no había otra figura que las entrañas inexpugnables de la nada. Desafiante. Los ricos siguen siendo ricos. y comprendí perfectamente el por qué. paré mi caballo y desmonté tratando de acariciarlo. y los pobres. Me arrimé suavemente a la pared húmeda y esperé pausadamente hasta que nuevamente la tranquilidad volviera a mi cuerpo.

me esperaba una vejez triste y abandonada. buscando aumentar la producción para que en algo se solucionara la situación de la miseria. Al otro día llamé a mi secretario y me puse a legislar para los pobres.. Simón me dijo que me encontraba muy sólo y avejentado. Cuando se enteraron de esto los nobles bolivianos. buscaba nuevos desafíos.. el encuentro estuvo plagado de recuerdos y añoranzas. en agricultura. su voz clara y transparente. el caminar por una trocha enmarañada y perseguir una cabra por el risco. sus ideas futuristas e imprudentes. pero me reconfortaba el hecho de saber que podía hablar con una persona. 264 . Sólo se han quedado a mi lado unos pocos amigos y otros ni siquiera saben que me debato entre la vida y muerte. Amaba la sabiduría y la verdad como una realidad invalorable. aunque me hizo caer en cuenta que esa esclavitud duraría todavía muchos años. y América estaba todavía en su plena ignorancia. Su mirada limpia y espontánea. como la de él mismo. y yo por el camino del orden y la lucha interminable por la conquista del poder. me recriminó por el hecho de no haber forjado la felicidad de mi vida hogareña. Los pueblos a los cuales serví con entereza me han declarado proscrito. el respirar unos cuantos segundos de alegría. nunca practicó lo que predicaba -Dijo el doctor Torre Tagle indignado-. su larga verborrea en temas de historia y filosofía. era un incógnito idealista que vagaba por la tierra en busca de nuevos ideales. de la justicia y conciencia práctica. Pero es suficiente contar con poco amigos. porque la verdadera libertad radicaba en el conocimiento. Él no había cambiado casi nada. El disfrutar de un minuto de brisa. -Usted Señor. Él amaba la libertad en la máxima expresión de su palabra. -No espero gratitud ni reconocimiento de nada ni de nadie -Respondió Bolívar. Uno de esos amigos con el que siempre conté. hasta que finalmente. Durante una hora. -Rodríguez se dio cuenta inmediatamente que los dos habíamos tomado caminos diferentes: él por la vía de la libertad y el libre pensamiento. La vida es demasiado breve como para tomarla muy en serio: la felicidad no es un camino repleto de placeres sino un campo abierto de flores y claveles. Eso logró confundirnos a quienes creíamos en usted y luego fuimos engañados. cuando él me enseñaba el camino de la libertad y la rebeldía.Se sintió muy congratulado con todo lo que yo había hecho por los pueblos sometidos. Dijo una cosa e hizo otra. Legislé en educación. Me contó sonriendo que sus últimas innovaciones pedagógicas habían consistido en enseñar anatomía con un alumno desnudo. de abrazos y lisonjas. decidieron pagarme con su indiferencia.. Eso me hacía sentir como en mis épocas de niño.injusticia consumada. Luego me tomó de la mano y me dijo que se sentía muy orgulloso porque el había sido parte de la creación de un gran hombre. A sus primeras inquietudes no le respondí absolutamente nada. antes que rodearse de muchos fariseos. del deber y del derecho. buscando que el indio saliera de su profunda ignorancia. -La vida es demasiado simple como para hacerla complicada -Me dijo sonriendo ampliamente-. Pues estando en Chuquisaca recibí su grata visita. fue mi querido maestro don Simón Rodríguez. a más de unas pocas arrugas que se le habían formado en la frente.Al muerto se le llora y al ingrato se le olvida. y que por primera vez había unido en una misma aula hombres y mujeres. a la cual le podía confiar todas mis preocupaciones. y comenzaron a pedir que saliera de su territorio.. Nada puede ser más placentero que vivir a cada instante. quería conocer todo aun a sabiendas que de que todo era absolutamente nada. y que siendo así.

no es momento para exaltarnos. porque nada iguala a la dulzura del idealismo que de hecho muere con la realidad imperante. El doctor Estigarría se acerco a ellos invitándoles a tranquilizarse: -Tranquilos señores. Bolívar movió la cabeza y le dijo que sí.. -Al llegar el medio día. hasta que nuevamente se puso de pies y volvió a mirarme: -Habiendo llegado a la cumbre del poder -Me dijo-. señor General. continuó: -Ustedes hermanos peruanos. Me habló de la tranquilidad de los Alpes Suizos. tus antiguos amigos se convertirían en traidores. cientos y miles de cadáveres colombianos. Se comenzó a rumorear que mi intención era quedarme en el poder. Rodríguez tomó su mula y cargando sus tereques se fue alejando por la Serranía. tosió varias veces colocándose la mano en la boca y continuó: -Ganada la independencia –Dijo-. que quería ser presidente vitalicio y que no abandonaría su país. los políticos peruanos deseaban mi partida. fue un dictador que destruyó nuestro país. el espíritu del hombre se va marchitando.. iniciará la hora de los conspiradores. Rodríguez sonrió y continuó hablando: Me dijo que existían vacíos tan profundos en el alma como la misma muerte y que esa soledad había plagado mi existencia.Me dijo que apreciaba mucho en mí la afición por las mujeres.Al siguiente día mientras desayunábamos. me dijo que ya no volvería a verme. y que ella me llamaba en mis sueños. pues nos pasamos 265 . que a la final no habían sido más que unas campesinas insaciables. él me habló sobre la necesidad que yo tenía de descansar en un lugar muy apartado. Esto lógicamente indisponía a la gente y se formaban un mal criterio mío. Se acercó a mí y lloró intensamente. que los claros designios de la vida nos tenían marcados destinos diferentes. Luego me recordó de María Teresa. Yo le dije que para mí la tranquilidad ya no existía y que este sería el ritmo de vida que yo llevaría hasta que me llegue la muerte. o la vida serena y reposada de los Países Bálticos. La estela de cariño que me fue dejando era una bendición de Dios en mi camino. El general Montilla y Fernando Bolívar se pusieron en su delante y le tomaron de los brazos. -Usted. los honores rendidos se harán conspiraciones y no descansaran un solo instante hasta ver hecha una realidad sus ambiciones. Y miró asombrado la frondosidad de sus árboles y la tibia frescura de sus flores. Bolívar les contempló detenidamente y respirando varias veces. cuando ya se despedía.Finalmente. Y me habló de Pavlova en los Urales y de Paulette en Borgoña. y le dije que últimamente la había soñado mucho. y me llevaba de la mano por unos extensos sembríos de trigo... Y se sentó a mi lado y palpó detenidamente la flacura de mi cuerpo y las profundas ojeras que se habían formado alrededor de mis ojos.. Luego. Me dijo que cuando las ideas se van materializando. Ustedes se beneficiaron del esfuerzo de ese ejército empobrecido pero rico en el aspecto espiritual… El general Montilla se acercó a Bolívar y le preguntó si podía continuar. Y unas lágrimas se fueron de mis ojos como el rocío de los tiernos pajonales. recibieron en su seno. Intentarán asesinarte a toda costa y a esas alturas del poder tu presencia será innecesaria. dejándonos en el caos Insistió el general Alzamora golpeando su puño contra la puerta. En Lima comenzaron los festejos. en nombre de la libertad. las antiguas alabanzas se convertirán en vituperios. Me tomó del brazo y me llevó caminando a la plaza central de Chuquisaca. y que él no había tenido tanta suerte porque amaban el dinero.

Soñé con un pueblo lleno de dinamismo y entusiasmo. Colombia le necesita. pude notar inmediatamente que ella se sentía atraída por mis gestos. próspera y fecunda.. -José María -Le dijo Bolívar rompiendo el protocolo-. La miré intensamente y la desnudé con la mirada. el menosprecio a la norma y pretenden vivir bajo la égida de la impunidad. y el sacrificio infinito de la voluntad creadora. Me di cuenta que debía volver a Bogotá. pues los pueblos ingobernables son aquellos que sólo conocen el desacato a la ley. Las mujeres limeñas se privaban por estar conmigo e hicimos un derroche de licor. -Si uno tuviera la potestad de elegir donde morir -Continuó Bolívar-. y me llamaban zambo con desprecio y maledicencia. me permitió aparatar este proyecto de vida que dio independencia a nuestros pueblos. Los supuestos padres de la patria.. ya era demasiado tarde. Colombia se había hecho ingobernable. Usted tiene que descansar para que se sane. sintió una profunda desesperación y pensó que lo más adecuado era que se lo dejara descansar: -Su Excelencia necesita reposo –Le dijo a Bolívar. José María le contempló a Bolívar desde lejos. dije que en Colombia sólo había bandidos.días enteros en fiestas y fandangos. fandango y sexo. es imprescindible que yo dé mis justificaciones. Un pueblo que vive sin justicia es un pueblo bárbaro. En ellos soñé con una Latinoamérica grande y unida. que en ese entonces disputaban el derecho a gobernar sus territorios.. La vieja sociedad limeña le condenó a ella. Nunca deje que la adversidad sea más fuerte que su voluntad firme… eso solía decirle a su tropa en el Magdalena. Al mirar su figura delgada y moribunda. Y con ella me acosté durante varias noches. Cuando se plantó en mi delante. sufrí. En ellos viví intensamente. alegre. que aquella ocasión sería el pretexto para entretejer nuestro romance. Los detalles eran mínimos pero en verdad muy expresivos. desde la esquina más lejana de la sala. Su marido logró percibir algo. llegó a mis oídos que Páez comenzaba a desobedecer al Gobierno de Colombia. una mujer anglosajona por demás exuberante. la gente me miraba con recelo. luché. dejé lo mejor de mi juventud y la vida. Por otra parte. Cuando yo caminaba por La Plaza de Armas en dirección a La Alameda.Pronto apareció la xenofobia. Toda la gente estaba convencida de que yo ya no era su libertador sino un tirano. Y fue justamente en ese derroche de algarabía. yo hubiera elegido morir a orillas del Orinoco o del Magdalena. -Pero su Excelencia – Insistió José María-. mientras los delegados le miraban indignados.. un pueblo joven y pujante. libre y soberana. que hace mucho tiempo la venían guardando los limeños. realmente eran unos oportunistas. En esas circunstancias. porque Páez y Santander muy pronto me desplazarían. lleno de un gran espíritu nacional. y tuve que evadir sus innumerables retos. Allí mis sueños viajaron incesantes por el curso de la historia. y que pretendía hacer su propio gobierno en Venezuela. y pude sentir su calor de hembra como no lo había sentido en mucho tiempo. y a mí se me volvió a considerar como un verdadero don Juan del llano. Las intrigas de Berindoaga daban los resultados deseados. un pueblo con su propia cultura e identidad. en que conocí a Janeth Hart. 266 . Cuando su marido se enteró de lo nuestro. por lo tanto mi partida sólo era cuestión de tiempo. pero estaba lejos de intuir. Hoy más que nunca su presencia es indispensable. un pueblo que vive sin honor es un pueblo detractor. Esa era la mejor retribución con que ellos me agradecían.

Caracas estaba tan hermosa como siempre. aunque lo veía muy difícil.Tomado el poder de las repúblicas. sin embargo. Bolívar se calló momentáneamente y con una sonrisa fría continuó diciendo: -Decidí retornar a Colombia con la clara intención de viajar a Caracas. porque cuando el pueblo pierde el poder.. el pueblo se vería marginado de las decisiones trascendentales y la vieja aristocracia volvería a su puesto de tirana. Al llegar a Popayán le escribí a Santander una carta firme y sentenciosa: le pedí su inmediata subordinación o por el contrario haría el uso de las armas. mientras un sinnúmero de caras deformes se iban aproximando a las ventanas. Sin embargo. Entonces decidí hacerme dictador y deshacerme de Santander enviándolo como embajador a Estados Unidos. Siendo así. el que no lucha por su libertad. En esas circunstancias. es un pueblo esclavo. Al llegar a Caracas.. ignorante. con una actitud similar a Santander. El doctor Butrón de la Alcántara. La gente comenzó a detestarme.. Luego se me informó que las tropas y oficiales colombianos habían sido expulsados del Perú. Santander muy hábil como era. La Convención de Ocaña que dirigió O´Leary. Cuatro años de ausencia habían sido demasiados. indigno. Al llegar a Santa Fe. se subordinó al instante y en la forma más amable me recibió en Tocaima. rechazó mi presencia con insultos despectivos. Pero eso no era todo. nuevamente se puso delante de Bolívar y levantando sus manos dijo: -Usted mismo general. doctor -Comentó Beldford colocándose delante del doctor Butrón de la Alcántara-. Su Excelencia siempre luchó por la unidad y grandeza de los pueblos. fomentó esa división que acabó con Colombia y desmanteló al Perú. pues el pueblo que no lucha por su dignidad. Luego. Santander se iba haciendo fuerte. apoyó la sublevación del coronel Bustamante en contra mía y el desconocimiento de La Constitución boliviana. inmediatamente pierde su libertad y dignidad. los viejos generales de la independencia se creerían sus dueños. me di cuenta que en ella había tanta hostilidad en contra mía como lo había percibido en Lima. y comenzó a golpear los vidrios tratando de ahuyentarlas. que La Constitución boliviana había sido suprimida y que La Mar era el nuevo Presidente del Perú. el que no lucha por sus derechos. que yo era el verdadero problema para formar una república. La gente me miraba con desagrado y hasta con indiferencia. Inmediatamente los presentes se agruparon en el centro de la sala.. En Santa Fe ya no querían mi presencia y me llamaban longaniza. El pueblo siempre debe decidir sobre el poder que otorga y quita a sus mandatarios. hambriento e ignorante. el general Páez se subordina y me ratifica su amistad. por otra parte Córdova complotaba en secreto para asesinarme… Entendí que mi 267 . infame. los vidrios se opacaron hasta que una penumbra lúgubre inundó el cuarto. Santander había decidido que la ruptura conmigo debía ser total y definitiva. todavía seguía soñando en la federación de los países andinos. el que no lucha por la verdad. Tomé un barco en el Callao y me dirigí a Guayaquil. El pueblo estaba pobre. El mariscal Sucre ya nada tenía que hacer en Bolivia.El doctor Estigarría y los delegados peruanos se quedaron en silencio. -La ambición de los generales lo destruyó todo -Dijo Fernando Bolívar colocándose su capa-. la ciudad que me vio nacer estaba fría y poco hospitalaria. -Sí -Continuó Simón Bolívar-.A los pocos días me puse en camino a Venezuela. Ellos le indispusieron frente al pueblo e hicieron que éste se fuera en contra suya. José María tomó una escoba. mientras un olor a muerte iba penetrado por la rendija de la puerta. El pueblo nuevamente estaba humillado. -Eso no es verdad.

El general Montilla se dirigió a la puerta y la abrió para espiar qué sucedía. Después de un momento. El temor paralizó a los presentes. Cuando me enteré que él era la cabeza de la conspiración. ni comprender. ni intuir siquiera brevemente. Finalmente Bolívar le dijo algo en el oído. se hacía más insoportable. Santander sabía que la única manera de deshacerse de mí. parecía que el aire se esfumaba. Eran ya nuestros enemigos consumados. Bolívar le regresó a ver y no le dijo nada. Entonces Bolívar caminó y hablando con dificultad dijo: -Señores. No tuve la suficiente fortaleza como en la época de la lucha por la independencia. Estaba claro que no se conformarían con el desprendimiento de Guayaquil y Bolivia. como que se venía aproximando. me dirigí a Quito para conducir la guerra que ustedes habían declarado a Colombia. esta tisis que me aqueja -Continuó diciendo-. pude haberme equivocado. el general Montilla cerró la puerta bruscamente y regresó al mismo lugar en que se encontraba anteriormente. como que quería destruirse. El miedo se hizo como una cortina inmensa que descendía suavemente para cubrir el ambiente. con un disimulo enorme. Bolívar se irguió nuevamente y les miró a los presentes: -En esos días. En un momento determinado. Y La Gran Colombia seguía un proceso de desintegración incontenible: Los generales López y Ovando se sublevaron en Popayán. la verdad es poliforme y polifacética. era una leve membrana de viento que oscilaba con la brisa y formaba olas de colores que iban dando forma a las nubes. Sólo una música triste y monótona se fue escuchando a lo lejos. Al ver estas escenas estremecedoras. José María se acercó y le apoyó en su brazo. El doctor Estigarría. Sin embargo y pese a todo. para procesar a los conspiradores. La noche del veinticinco de septiembre en Bogotá. presenciamos la muerte de un moribundo desahuciado… La idea de la gran nación Latinoamericana. y se sintió una asfixia tan intensa que las personas se desmayaban. como que se hizo más gruesa y compacta. Bolívar le tomó de la mano al doctor Estigarría e inclinó la cabeza. como que se iba intensificando. algo que todos quisieron escuchar pero que jamás oyeron. inmediatamente monté en cólera pero sentí que las circunstancias no eran las más apropiadas. se acercó sutilmente a Bolívar y le dijo algo en su oído. por lo tanto. porque nadie podía entender. Luego. Cuando ésta descendió hasta la casa. La verdad no existe. debía dar muestras de generosidad. simplemente es una posibilidad. el curso de la historia se había enmarcado. el general Páez se insubordinó en Caracas y pedía la separación de Venezuela. era quitándome la vida. como que quería ser más fuerte para encerrarse en el ambiente. y se persignó con una devoción inusitada. A esas alturas mi salud 268 . Santander fingió apoyarme y llegó a la casa en que me encontraba hospedado con el cinismo más grande. como que quería reventarse en los cielos para desparramarse. Esa benevolencia me costaría caro pero no había otra alternativa. los disparos del Séptimo de Caballería se callaron. y en última instancia hay tantas verdades como convencidos estemos de algo. pero la verdad no es nuestra ni es ajena. Ante el inminente fracaso de mi asesinato. Córdova se levantó en armas en Antioquia. si no ha terminado de morir ya ha muerto.vida pendía de un hilo y que un asesinato tan sólo era cuestión de tiempo. confirmó mis presunciones. Los hombres luchamos siempre por aquello que llamamos verdad. y derramó unas cuantas lágrimas de sus ojos. En realidad. sólo una idea turbia se le fue subiendo por las mejillas y se adentró por sus ojos sin que tuviera oportunidad de parpadearla.

los fue girando hasta que miró las extremidades inferiores de su cuerpo. apresurados sueños y orgullos jactanciosos. para dar el puntillazo final a este asunto. -¡Señor¡ He dejado todo por encontrar un poco de sosiego: ojos hermosos irradiando juventud y belleza. Levantó las cobijas de la cama y se sentó lleno de cansancio: -¡Enfermedad.estaba ya deteriorada: tosía y escupía sangre. pasajes ocultos y arcaicas remembranzas. la necesidad. y le iban inclinando la cabeza. yo Simón Antonio de La Santísima Trinidad Bolívar y Palacios. ¿Pero qué significa todo esto que me ocurre sin alternativa alguna? ¿Acaso un hombre puede merecer tanto castigo como para no encontrar la paz eterna? Bolívar cae de rodillas. y sus rostros se iban entristeciendo. su antiguo libertador.Entendí claramente que debía apartarme de la presidencia de Colombia. Sí. mi cuerpo estaba raquítico y completamente débil. Yo. Al comienzo se quiso dar la impresión de que el Congreso no era para tal cosa. soy el motivo de la desunión y desintegración de los pueblos. por lo cual desde el palacio de San Carlos presenté mi renuncia y puse de manifiesto que abandonaría el país. la amistad o el dolor…sino tal vez su punto de convergencia verdadero sea la conveniencia. abandonaría el país… abandonaría el país… y ni siquiera me han quedado fuerzas para abandonarlo… y no lo he abandonado… y posiblemente no lo abandonaré nunca. sino simplemente para tratar asuntos importantes. La vieja solidaridad había muerto… El hombre sólo puede ser solidario con sus conveniencias. y sus labios no podían pronunciar una palabra. yo siempre he adeudado más de lo debido. desplegando sus frondosas cabelleras.. Ahora. una intensa oscuridad se apropió del último rincón de aquella Quinta. y sus ojos se llenaban de lágrimas cristalinas… La noche de las almas perdidas Al llegar la medianoche de aquel día decembrino. cariñoso con todos sus haberes. leal con sus intereses. casi imperceptible. Fuera de eso no veo otra razón para que viva comunitariamente. En fin. ¡Vejez! desparramada como pétalos de lirios marchitos. Ya todo era una trampa… bailaba la hipocresía. Repentinamente. toda una vida llena de falsas ilusiones como falsas han sido siempre las glorias de los soñadores. Bolívar abrió los ojos y los encendió enfocándoles en la puerta de su dormitorio. largo camino de indómitos recuerdos. Con una lentitud pasmosa. maldita suerte de enfrentarse con la muerte! -Dijo con una voz languidecida-. Santander hizo que se convocara a un Congreso en el que yo debía presentar mi renuncia. el que se paseo por miles y miles de kilómetros pregonando la libertad y sembrando la esperanza.. y sus rostros se desencajaban. Toda una vida llena de anhelos fantasiosos. Los robustos árboles. se confundían misteriosos con una sinfonía de vientos que terminaban en los largos pasadizos de la casa. La solidaridad no siempre tiene su punto de convergencia en la pobreza. el que dio vida y dignidad a los pueblos oprimidos… Ahora se me considera el causante de todos los males públicos… ¡La gloria como la felicidad sólo tiene un destino pasajero! Y Bolívar se quedó de pies mientras los delegados peruanos se iban despidiendo uno a uno. mujeres de exuberantes pechos y piernas retocadas… Su exagerada 269 . ¿Pero qué más puedo deber a este mundo. que no sea un puñado de carne moribunda? ¿Qué más puedo deberle? Las verdaderas deudas son aquellas que nunca terminan de pagarse. y para decir la verdad.

-Soy yo. eso es lo que buscan de mí pero no van a lograrlo fácilmente. -Puede ser que esas mujeres no quieran impacientarme ahora. el ruido es siempre dolor. -He perdido la noción del tiempo y del espacio. pasión intensa. José María -Responde desde afuera. no sé en qué día del año me encuentro. -¡No. es más.. Es que ese canto fúnebre es canto de cenobios. nunca dejarán de molestarme en luna llena para tratar de impacientarme. Un momento de silencio. ¿Pero por qué siento tanto miedo? Debe ser porque el temor es más fuerte que el orgullo.comenta en voz baja. un coro de almas insepultas! Golpean la puerta fuertemente. -¡Nuevamente medianoche¡ ¿Por qué he de ver tantas malas noches y largas soledades? Para mí ya no tiene sentido ni siquiera la suave armonía de la música romántica. -Alguien viene a matarme. Y viví en la obsesión del erotismo junto a ellas: besos. ecos de la muerte rondándome de cerca. 270 . voces que provienen de no sé cuántas gargantas misteriosas. me quieren matar! La intención es más elocuente que su canto. Se levanta aturdido. las casas están vacías y no se escucha una voz! Bolívar se regresa rápidamente al centro del dormitorio y habla preocupado: -¡Voces de mis seres imaginarios¡ Voces intransigentes que golpean el último rincón de mi conciencia. no estoy dispuesto a tolerarla. para decir la verdad. enredados sortilegios. Mi corazón sólo alberga grandes pesadumbres.. eso es.. ni las bellas serranillas. ¿Pero de qué podrían conversar conmigo que no sea de su resentimiento? ¿Y si quisieran conversar amigablemente?. tortuosos ruidos de ambientes misteriosos. Esos son los mil remordimientos de la muerte. Luego camina desconcertado. Es un canto melancólico y pausado: -¡La noche está siempre triste. Sí. -¿Quién es? -Pregunta Bolívar con recelo. ni los melancólicos madrigales. Si la indiferencia pudiera callar tanto resentimiento o la sorda monotonía de la noche confundiera ese lenguaje con el celestial silbido de los pájaros. y yo. Se escucha afuera el canto sereno de las musitas. Y siempre terminaba en lo mismo: revoltijos intensos hasta perder la cordura. puede ser que ellas quieran hablar conmigo y nada más. ¡Dios mío. Bolívar abre la puerta despacio y mira hacia afuera. hasta creer profundamente que todos los límites de la moral no eran otra cosa que un invento de la Iglesia. Se acerca a la ventana y abre las cortinas. Bolívar nuevamente se asusta y se coloca detrás de la puerta. las casas están vacías y no se escucha una voz! Bolívar se pone nervioso y regresa nuevamente al centro del dormitorio. Se acerca a la ventana con recelo. el ruido es siempre dolor. Se escucha nuevamente el canto de las Muistas: -¡La noche es siempre tan triste. Tal vez quieran conversar conmigo.voluptuosidad arremolinaba mi pasión hasta extirparme una brisa de locura. Nuevamente golpean la puerta. -¿Viejo? ¿Quién a dicho que estoy viejo? La vejez se asienta en la mente de los hombres que son capaces de tolerarla. Mujeres testarudas. silencios taciturnos de agitadas despedidas.. amor. ¡Locura¡ sí.

loca la del que se dispara por el sendero oculto de la aventura humana. ahora ya no importa nada. loca es la libertad. La locura es el don divino con que juega la conciencia misteriosa de los iniciados. creí que ese canto era para pedir su vida. Pues en muchas ocasiones estuve al borde de caer en la locura. metempsicosis. pero hoy. el dolor. pues el amor es. porque ese canto lo he escuchado en muchas ocasiones. y de todo lo que dije antes. estoy seguro que cumplirán su cometido. si tú crees en la verdad. como si el temor del tiempo se detuviera a contemplar la ruina de los hombres que caminaron. -¿Destino? ¿Qué destino? -Preguntó Bolívar sonrojado-. loca la del poeta de versillo sutil y canoro. ni los cuadros majestuosos que adornaban la hermosa sinuosidad de los pasillos. y el hombre bueno. -¡No. ni la sabia cobardía.. no se humilla ni lastima. El destino de los hombres es un efecto de la voluntad personal de realizar las cosas.. las casas están vacías y no se escucha una voz! -¿Escuchaste nuevamente José María? Otra vez esas voces malignas. Para decir la verdad. lucha. -Buenas noches su Excelencia –Le Saluda José María-. Has de tu vida un delirio de locura. la pasión y la aventura. y tan muerta es la victoria de antes como el olvido ahora. ni el mudo silencio del cansancio de las sombras. Bolívar se pone irritado: -¡Hilozoísmos. la verdad es. Ten por seguro que el hombre malo no tiene peor infierno que su propia vida. ahora puedo comprobar que todo lo que me sucedía era patético y real. Así cambian los tiempos que no dudan en apagar las glorias. pero aquellas que nacieron de la incomprensión humana. su Excelencia. ¿Conoces José María qué dimensiones tiene la locura?. Ella es niña y vieja a la vez. pero he sentido un inmenso temor al oír el canto fúnebre de esas mujeres. trasmigración de almas. No conoce el miedo. cuál cometido? -Preguntó José María intranquilo. Sal y ahuyenta a esas mujeres del purgatorio. imposible! -Respondió José María-. Nuevamente cantan las musitas: -¡La noche está siempre triste. José María. El mundo es la proyección de la fe con que miras las cosas.Loca es la vida de aquel que se enreda en la tortuosidad del heroísmo. -La verdad no entiendo nada. al demonio con las supersticiones… Sale José María del dormitorio. pronto! –Le dice muy nervioso. que ningún obstáculo interrumpa tu aventura. -¡Lograr enloquecerme! –Respondió Bolívar-. Son pocas las ocasiones en que se apodera de mí el miedo. ¿Y acaso la vida misma no es una extravagante locura?. ¡Cuánto sudor de luchas! Las ruinas de la grandeza no nos quedan sino para ensalzar el alma. si tú crees en el placer.-¡Entra José María. mejor cielo que su conciencia tranquila. -¿Cumplir su cometido. -También yo estoy preocupado. Si tú crees en el amor. vence. bebe. fornica.. Pero no. Camina por cualquier camino: conquista. sabia e ingenua. aquellas no encontrarán jamás la 271 . vivieron y surgieron en la intimidad de la historia. Nada queda ya en mi vida. el ruido es siempre dolor. Bolívar toma una silla pequeña y se sienta en la mitad de éste: -Todo es frío y parco en esta casa oscura. Dicen que ellas cantan solamente cuando piden la vida de alguien.. el placer es. no sonríe ni se irrita. hosca y fina. La Divina Providencia va marcando su destino. Las almas de sus maridos me perseguirían y no podría descansar en paz hasta el final de mis días.

Todo ha de comenzar siempre y en todo instante. tiempo y recogimiento? Si supieran cuánto temor me causan.¿Es así como te atemorizan los rezagos oscuros de tu vida? ¿Crees que podrás engañar a tu conciencia para procurar la paz de tu 272 . calla la agitada noche. he de esperar con santa resignación el divino pronunciamiento de los cielos!. irresistibles a la tentación humana. radica en no saber que jamás puede prescindir de sus engaños. Bolívar se asusta profundamente. Desventurado el hombre que a más de equivocado pierde su fe en el acierto.. ¿Más acaso no he sido prodigioso en el saber y en el hacer? ¿No he dejado deambular mi imaginación en la tersa excelsitud del pensamiento? ¿No he sabido y he dicho cosas tan hermosas hasta sumergirme en el delirio? ¿Acaso no he tenido la enorme equidad de un iniciado. Quién creyera que la máxima debilidad del hombre. por qué hemos de temer siempre aquello que refleja la naturaleza de nuestro ser? Incógnitos serán siempre los reinos eidéticos y noéticos. la mesurada de un prudente y la dignidad de un caballero?. calla el misterioso tiempo. Bolívar se dirige a la ventana y vuelve a levantar la voz: -¡Y yo aquí Señor! He de aceptar las penas de mi remordimiento. ¿Qué mejor sabiduría puede albergar la mente. levanta sus brazos y grita: -¡Espíritus ocultos y malignos que nacen de la duda y del resentimiento¡ ¿Por qué vienen a mí en todo momento. hay una suave lentitud que se eleva desde la ligereza de mis pies hasta el torrente frío de mis venas.Para fortalecer mi vida he aprendido de muchos romances. Bolívar mueve su cabeza y como que se queda quieto. Del débil brillo de mis ojos brota una luz que aprisiona las dudas más íntimas del alma. porque todo no se inicia sino hasta cuando se ha acabado Bolívar se pone de pie. ¿Pero. y para enriquecerla he leído y escrito tantas cosas como la soledad prodiga… ¡Y aquí. vida. las ideas.calma. sigue ciego por el sendero del destino. antiguas esperanzas y nefastos conceptos. pues hoy. si tengo rencor creo que soy justo. todos callamos para encontrar la muerte. Pero muchos callamos para recordar lo bueno: calla el caminante que ha de recoger las huellas de su sendero oculto. y a qué llamar vida sino a una muerte justa. aventuras y derrotas. el que aún estando viendo. Así son las cosas que nos brinda el alma. vengan a mí los recuerdos. el que se equivoca por su acierto.Siento tanto cansancio… estoy en ruinas.. las famélicas insidias de la generosidad tardía. un silencio vivo. y así: si tengo temor pienso que soy fuerte. ¿Y qué pueden decir los designios misteriosos a mi vida? Los designios son las sentencias que dicta la naturaleza humana a los pronunciados latentes de la conciencia. Vengan nuevamente mis enemigos que han hecho de mi vida un curso sinuoso y tormentoso. -¡Simón Antonio! -Le dice el Hombre de Levita-. Para unos el olvido es un recuerdo muerto.. mi vida misma algo así como triste y obstinada. Luego continúa: -El olvido y la muerte están más juntos que el recuerdo y la vida. porque de la tentación nace el deseo. peca. que no sean los sencillos dictados de la vida? El hombre que se equivoca por su fe.. callan las madreselvas que recogen viento en sus gélidas entrañas. y para otros. afloren los complejos y las lejanas frustraciones. de la intrepidez el designio. acierta. vengan a mí desvíos y tapujos... ¿Acaso no han encontrado un lugar más apropiado que no sea un rincón de mi memoria? Ideas. espíritus. Se abre lentamente la puerta del dormitorio y entra un hombre vestido de negro. y al final. del deseo la intrepidez.. Dicen que ese es un llamado de la muerte… pero a qué llamar muerte sino a una vida estéril e infecunda. el que pierde la fe y difiere su camino.. si tengo debilidad pienso que soy fuerte.

tienes razón amigo -Responde Bolívar resignado. -¡Es que mi vida ha seguido el curso que mi espíritu la ha trazado! -Responde Bolívar agitado-. Entonces el Hombre de Levita se detiene delante de Bolívar y con una risa leve prosigue: -La vida se encargará de darte la respuesta. Es que la amargura proviene siempre de una vertiente oculta. La muerte verdadera del hombre inicia cuando ya no le queda esperanza. encontrará la verdad esotérica del tiempo y del espacio. pero tu orgullo fue más fuerte que mis insinuaciones. ese tumulto de hombres enlutados por la pena. porque es una ley natural que solamente los hombres que son capaces de sembrar. grosularias y topacios. te dije. -Como la lluvia en el verano. flores repletas de pétalos. Si hubieras comprendido que la felicidad no es un rédito de las grandes realizaciones.. todo aquello que emana de su espíritu. Y ahora ¿Con cuántas carcajadas pretendes herir a mi palabra? -¡Hombre que remueves el pasado y pronosticas el futuro -Le responde Bolívar algo temeroso-. Pues todo lo que te he pedido me has concedido. y nace.. y tu sonrisa se desbandó al agitarse la madrugada. mientras Bolívar permanece sentado con la cabeza baja: -Te veo muy triste Simón. Sólo deseo que el cortejo fúnebre. Y no he seguido otro rumbo que no sea el suyo y el de la razón sana. cuando las puertas del sepulcro se abren para recibir mi cadáver?. El orgullo del hombre muchas veces lo aparta de Dios. te dije algún día. otro sería tu destino. la brisa y la montaña. -Sí. han de encontrar el remedio del 273 . brillos y colores. es el álamo.espíritu afligido? Deberás pagar tus penas. -Y tus arcas se han vaciado. La amargura en sí no es un vacío del alma sino un abismo del espíritu. -¿Y qué mensaje me traes hoy. -Como un burdel abandonado. ver sus trajes negros y asfixiantes. verán su cimiente florecer. y todo lo que has prometido has cumplido. Deberás pagar tus deudas como todo ser humano. -El hombre será siempre aquello que dice su palabra -Continúa hablando el Hombre de Levita-.. y solamente aquellos que son capaces de brindar amor. y corre. se siga aproximando al balcón de esta ventana. como nunca antes te había visto –Le dice muy pausado-. ¡Cuánto temor me causas!…No he podido olvidarte desde que te incrustaste en mi conciencia. te dije. todo aquello que nace de su corazón. -Sí amigo -Le interrumpe el Hombre de Levita-. y aún en el ocaso se sentirá iluminado. sino una conquista de las pequeñas satisfacciones. sus olores exóticos de pachuli y benjuí. y se agita hasta alborotarse y llegar al rápido. -Como una libélula perdida –Responde Bolívar. -Y muy solo te has quedado. Luego ondula presurosa en el meandro y cae vertical en la cascada que desemboca en el remanso. esas tremolinas por los costados. -Es que tu vida ya no encuentra satisfacción alguna -Prosigue el Hombre de Levita. pues quiero escuchar esos cantos melancólicos de las últimas personas.. y el calor del amorío siente lo que siente. Mi palabra es el futuro. pues aquel que escucha de ella conocerá los prodigiosos designios del arcano. como habías sentenciado. y el estupor de la mirada mira lo que mira. esos brillos de joyeles. El Hombre de Levita continua caminando en medio de la habitación. y es entonces cuando la soberbia de la lengua dice lo que dice. la verdad y la justicia que fluye presurosa a través de los tiempos.

ni un silencio tan profundo que no se oiga. Sólo la muerte nos abre el camino al infinito. Ha llegado a mi vida la tragedia y la pobreza. si tiene que decir. a despedirme. Viví para alimento del dolor. Bolívar consternado dice: -Te has ido buen amigo a las sombras infinitas del olvido. amigo -Le dice Bolívar consternado-. es un profundo laberinto en donde se escucha mil silencios. -Pero dime. es aceptar sensatamente la fortaleza de la nobleza humana. cuando el temor ha plagado mis entrañas! El Hombre de Levita acaricia suavemente los cabellos de Bolívar. Pero hoy. ya nada tengo que esperar de la vida -Responde Bolívar resignado-. Consejero fuiste de mis más insignes prodigios. la enfermedad aniquila mis pulmones. El Hombre de Levita vuelve a caminar en círculo y continúa hablando: -Primero fuiste un hombre virtuoso para ser fuerte. si la muerte es parte de la vida y es el desenlace final de todos nuestros actos. sólo somos un objeto del destino. Lo único que me importaba era el placer y la gloria… el honor. es el campo despejado de una noche de estrellas.. ¿Qué puedo hacer frente a tamaño infortunio? -Los hombres. por las noches y los vientos. Un largo camino indescifrable que termina en un profundo precipicio.. ¡Y tú diste libertad a tu pueblo! Es por eso que hoy vengo a visitarte. calla. si tienes que callar. Pues el amor camina por las flores y los prados. Tú abordaste esa nave y llegaste a puertos poco vistos por la existencia humana: los puertos celestiales de la libertad. si tiene que esperar. fiel compañía en los momentos más difíciles. La lucha es un viento veraniego que hincha las velas de la ignota nave. implacable juez de mis errores cotidianos. Sabes que debes enfrentarte a la muerte y ella jamás prodiga plazos. vengo a darte mi adiós y sentir junto a las fibras de tu sentimiento. todas mis posesiones no existen. -Sí. que no existe una voz intensa que nos calle. muchos de los que ayer me aclamaron me maldicen. Amar es un verbo que no existe sin conjugar. es que es contemplativo. Simón. sólo la muerte nos hace inmortales. El olvido lo sepulta todo. los últimos clamores de vida de un hombre al que supe apreciar. Hombre de Levita. Y la virtud del silencio. viene a visitarte con su manto de olvido. El amor. -¡Pero no te vayas en este momento. Simón? -Le pregunta suavemente-. ¿Y tú supiste dar amor? Bolívar responde cabizbajo: -Muy pocas veces supe lo que es el amor. es el sueño expectante en que se despierta la aurora.Y tantas mujeres te dieron amor y tú las despreciaste. y se va alejando lentamente hasta que finalmente abre la puerta y sale del dormitorio. Porque la muerte que todo lo aniquila y todo lo destruye. nace de un canto ascético y es un misterioso concierto de ruidos. Deberás aceptar con valentía la muerte como con valentía has aceptado los obstáculos de tu destino. Nada me queda ya.. escucha.Dar amor es nunca vivir para esperarlo.dolor. al cual la humanidad tiene mucho que agradecer. y recibirlo. 274 . Pues la libertad es el aire inmenso y tempestuoso que bordea las montañas. y luego un luchador para ser virtuoso. que viaja por rumbos y distancias poco conocidas. olvida. los malos augurios y las ingratitudes. tú que me has asistido a lo largo de mi vida ¿Son estos los últimos momentos de mi vida? El Hombre de Levita se pone delante de Bolívar y le toma de la mano: -¿Pero por qué tiemblas. y sólo aquello que contempla puede comprender perfectamente.. Has sido un hombre muy valioso.

la mano alevosa de Bermúdez en La Güiria. Bolívar se durmió profundamente entrecruzando sus brazos y recogiendo las piernas. 275 . Bolívar camina en dirección a la ventana y con voz baja continúa: -¡Muerte. el escape de Clarines frente a la ferocidad de Jiménez. José María. sueño pesado y valetudinario -Dijo con una voz quebrada mientras se sentaba en el filo de la cama-. Comienzo a sentir que la realidad se va fugando de mi mente y la conciencia se obnubila. el baile de máscaras de Santa Fe y la noche del palacio de San Carlos. Luego se regresa hacia José María y le dice: -Anda y descansa José María. la zambullida de Casacoima. De todas estas situaciones pude salir airoso. Es la muerte José María.Entra José María agitado y asustado: -¡Su Excelencia. -Tengo hambre. Sólo un miedo profundo que congela mi cuerpo entero. Pues debo decirte que a lo largo de mi vida me persiguió la sombra de la muerte: el vil atentado del negro Pío en Jamaica. Es esta prematura vejez que me carcome y la enfermedad que me aniquila.. pero esta vez… esta vez es la mano implacable de la enfermedad y el abandono. madre selenita¡ con tu espectro cubrirás mi cansada melancolía. Luego de un rato entra José María cubierto con una manta blanca. serpientes venenosas reptando por el suelo… rostros de salamandras que huyen por los agujeros. aullidos interminables de perros que presagian penares. el ataque en Rincón de los Toros. Bolívar intranquilo: -Creo que debemos prepararnos para la peor de las suertes. y si usted se acerca a la ventana. Son muchísimas. dame una tonada. Sale José María del dormitorio y Bolívar se acuesta en la cama. José María traga saliva con dificultad y dice: -¡No su Excelencia. una melodía redentora a mis sentidos. sí. se siguen aproximando esas mujeres a la casa.. inmanente como el tiempo. Siento que tus labios reposan en los bordes opacos de mi sombra. Bolívar se pode de pie y se dirige con dificultad a la puerta del dormitorio: -¡José María! ¡José María! -Grita con insistencia. Puedo contemplarte muy de cerca. sueño de horrores y pesares: cucarachas huyendo por las rendijas de las puertas. el tabardillo de Pativilca. sueños! Y dicen que cuando uno sueña es la conciencia quien delira. Un silencio tropical reina en el interior de la Quinta: ruidos de sabandijas propagándose por el monte. Pon muchas velas al Señor del Gran Poder…Son las sombras de las almas insepultas las que vienen a buscarnos. ¡Muerte implacable! ¿En dónde estás? ¿Muerte? ¿Muerte?. Dame un rincón oculto para guardar mis males. debo confesarte que ha comenzado a fugar la esperanza de mi vida. presente como la noche. Y así permaneció hasta que su propio ronquido le despertó abruptamente: -Sueño. casi puedo percibir tu aliento resoplando mis pestañas. mucha hambre. no siento nada. Eres libre e infinita. es la muerte. ¡Sueños. Estás aquí. la huida de Angostura. búhos revoloteando en los patios traseros de la casa. Escucho tus pasos tropezar en el murmullo infinito de las constelaciones. cantos de aves extrañas que presagian tempestades. podrá ver que están detrás de los guayabos! Bolívar indiferente: -José María. -Dígame su Excelencia -Le responde preocupado.

y de eso aprendí que jamás he de temer lo que no existe. de lo que uno creyó erróneamente. Vélez? -Están descansando es sus habitaciones. y la amargura del olvido como parte de la naturaleza humana. 276 . es la búsqueda permanente de la felicidad.-Usted tiene razón. no veo la razón por la que uno no pueda renegar de lo que hizo. Si fuiste una mujer falsa y traicionera… de eso aprendí que el engaño ilusiona los sentidos y en última instancia los confunde. el abuso de los privilegiados sobre los débiles y marginados. porque no puedo soportar esta desesperada incógnita de no saber si vivo o muero. su Excelencia -Le responde José María con un gesto de inquietudEstábamos muy preocupados porque usted ha dormido cuatro días.. Se abre la puerta del dormitorio y entra una mujer alta con un velo sobre el rostro. He visto muchas vicisitudes de tu vida. Señor. ¡Ven. O’ Leary. Lo he visto todo: hombres encadenados sometidos al esclavismo más oprobioso. -¡Es ella quien debía venir. he visto los vientos tormentosos que han azotado tu existencia. ahora sé que el único objetivo que debe reinar en la vida de un hombre. Révérend. el despertar de las velas en los puertos clandestinos. indícame el camino justo de la verdad y la reconciliación! Si la frenética obsesión fuera la fuente de la sabiduría. su Excelencia. Lo ha visto todo: las poderosas garras del hambre aniquilando a los hombres. el dolor para hacerlo juguete de tu burla. Pues ningún éxito personal puede suplir la carencia del calor de un hogar. idea sacra que alumbras la tristeza de los penitentes. No sabes con que ansiedad le espero! -Bueno su Excelencia. Señor. la densa polvareda de la caballería gloriosa. -¿Y ha llegado Anita Lenoit? -Todavía no. ¡Ay desgarradora nostalgia que tomas de mi corazón. tú aquí mujer maléfica? ¡No puede ser… estoy desconcertado! Melisa se levanta el velo de su rostro y se aproxima lentamente a Bolívar: -Perdón amigo -Le dice con una voz suave y melodiosa-.Ten clemencia de mí. ni he de amar lo que jamás he poseído. Resentido con mi propio abandono. y mucho peor. ¡Desolada desgracia que ahuyentas las venturas de mi pecho. Sale José María de la habitación y Bolívar se queda completamente solo. tú ideal de infinito. las personas embrutecidos por el temor y la ignorancia.. apresura mi partida. tus álgidos delirios en las cumbres estrelladas. levanta los brazos y dice: -¡Oh mundo del Más Allá por demás incomprendido! Quieres fusionar los misterios de lo humano. el rugir de los cañones a lo largo del campo de batalla. con la lógica indescifrable del destino. pero como…? ¿Y en donde están Montilla. Mier. -¿Pero qué haces aquí mujer profana? -Le pregunta Bolívar lleno de indignación y desconcierto-. -Giran con audacia los recuerdos que encierran esta parte infinita de mi ser –Continúa hablando-. Núñez. Bolívar se para en la mitad del dormitorio. Por eso has luchado sin dar descanso ni a tu espada ni a tu espíritu. Enlutaste mi espíritu y enduraste mi corazón. pero es que he venido a verte por última vez embebida de nostalgia. Bolívar regresa a ver con un gesto de espanto: -¿Melisa. para hacer de mis temores un racimo de tus obsesiones! ¡Oh silencio despavorido de las noches! ¡Oh luna despedazada por el rubor de las nubes!. gira mi vida misma para recordar los pasos de la historia. voy a prepararle algo de comer: su famoso almodrote. Nada peor que ser y no ser y seguir siendo. -¿Cuatro días.

Cuando él calle.. sabes que me embarga una angustia infinita –Le dice-.He venido a acompañarte en el último momento. Melisa. engañado o estafado a nadie. riscos he desafiado y obstáculos he sobrepasado… -¿Y ahora qué más quieres caminante? –Insistió Melisa -Busco encontrar la noche en que duerma mi existencia.. Cuando la luz vital comienza a opacar su destello de energía. Sólo he dado y me han dado amor. No me digas nada. Mi dolor de vivir ya es un dolor de existir. cómo nos han hecho pecar a nombre de una moral intransigente! 277 . tú que posees el don de la videncia y la intriga. beber la pócima amarga que me alivie esta dolencia. tú que sabes más allá de lo que la sabiduría intuye. Bolívar se dirige a la ventana y se queda mirando detenidamente: -¡Silencio Melisa!. y tu consejo sabio. Bolívar guarda por un momento silencio. cortarías el encanto de esta bienaventuranza. Simón. en tus abultadas ideas que te confunden al borde de la tumba. Luego camina tosiendo alrededor de Melisa. la nobleza y la vileza. Melisa se acerca a Bolívar y le acaricia el cabello: -El no verte tanto tiempo ha enmarañado mis ojos. y en la angustia habita el dolor profundo. Bolívar se acerca a Melisa clavándole su mirada en los ojos: -Vieja de los ojos pardos y cabello encanecido –Le dice-. pasión y felicidad pasajera… ¡Fuerzas de la pasión incontenible. en la última ilusión de tu obsesiva fantasía. senderos he demarcado. y los hombres grandes deben comportarse como tales. no encontrará reposo en la memoria. no he logrado comprenderte plenamente. No he mentido. y la tranquilidad que de ellos venga. Aun viviendo mucho tiempo en tu fantasía. Deja viejo amigo que en algo pueda asistirte. nos habrá dejado sendos mensajes misteriosos. es la más inconsecuente de las pasiones humanas: se levanta como un torbellino y cae manso como una hojarasca. algo que me permita saciar mi sed de errante… Pues caminos he recorrido. no sé cómo puedo tolerar tu presencia -El resentimiento. Los resentidos culpan de sus desgracias al destino… pretenden hacerse fuertes siendo débiles. ni quieras engañarme una vez más. No siembres duda en mi conciencia. en tus últimas sonrisas. Melisa. nos hace espirituales y extemporáneos… enternece nuestros sentidos. el arroyo inagotable de mi última felicidad. -Puede ser pero no confío en ti Melisa –Le dice Bolívar con firmeza-. no ocultes tu palabra en tu semblante adusto. Se escucha el silbido de un pájaro en las afueras. Simón. Melisa se toma de las orejas tratando de oír el silbido del pájaro: -Pero yo no escucho nada ¿Acaso la conciencia no te concede descanso? -Tengo paz y tranquilidad en el alma..-¿Ya qué razón hay para hablar de lo que aún explicando no tiene justificación alguna? Le preguntó Melisa con indiferencia-. no despiertes compasión en mi ilusión. no puedo confiar en la sinceridad de tus palabras. y el no oírte tan de cerca me ha afligido. -Melisa. empezamos a creer en lo que jamás creímos y a dudar de cuando concebimos. Escucha con detenimiento la fuente que alimenta mi espíritu. -Tú eres un hombre grande. Ese misterioso silbido nos sublimiza y nos distrae. Escucha los delicados sonidos que nos arrullan con su canto. el orgullo y la traición… ¿Y ahora qué buscas viejo caminante? -Busco. llegar al cielo inmenso que me llene de infinito.. haz que tu palabra sea la fuente de mi conformidad. En la grandeza cohabitan la fortaleza y la debilidad. Venturosos augurios. y las sombras mortales se aproximan por oleadas. Hoy más que nunca tu presencia me es ingrata.

Se aproxima a Bolívar y sin descubrirse el rostro le dice: -Y soy yo la rabanera. Señor: atractivo. la diversión. De pronto aparece en la esquina del dormitorio. Nigromante y charlatán. un Duende con sombrero grande y orejas alargadas: -¡Alegría. los buenos vinos. ¡Pero ah. la piel tostada de una dama. soy muy pícaro. no es justo que se hable tanto sin hablar de mi persona! ¿Pero quién no ha escuchado del más barroco de los inmortales. misteriosamente real. -¡Son las fuerzas del Mas Allá que vienen a visitarnos! -Responde Bolívar tomándose de la frente. atrayente y licenciosa. persuasivo y galán. ¡Agonía lenta y virulenta! No entiendo plenamente si aquello que vivo debe ser así o debo terminar de una vez por todas. Soy noctámbula y silenciosa. y la vida como viene se nos va. -¿Y quién puede entenderlo mejor que aquel que ha sido victimado? –Responde Bolívar con una pregunta. de la luna a media noche y copleros de bastón. El Duende se aproxima a Bolívar entre saltos de alegría y gestos de amabilidad: -Soy el Duende advenedizo. las enredo con mis caricias y estando ya entre mis brazos. alegría! -Grita el Duende emocionado-. sus glúteos pronunciados. auténtico. Quiero recordar aquello que causándome temor me despertaba una curiosidad infinita. el viento se irán muy lejos y el nardo perecerá. viuda y misteriosa.La habitación comienza a temblar y a los lejos se oye un sonido hueco que va golpeando las paredes de la casa. las noches de parranda y las alcobas perfumadas del burdel. extraña. de los vicios perdularios. Señor: mesalina. prófugo y sentenciado. Es una mujer alta y esbelta. Entra el Sacsaruna vestido con un atuendo exótico y multicolor: -¡No amigos. gusto de las mistelas. en las largas sombras de la calle. -¿Qué fue eso? -Pregunta Melisa inquieta. Odio a las beatas por falsas y pregoneras. ¡Alegría. El dormitorio comenzó a iluminarse con luces de diferentes colores. ando confundida con el monótono piafar de los caballos y seduciendo a los siervos del alcohol. -¿Quién puede conocer mejor lo oculto que aquel que lo ha palpado? -Pregunta Melisa dirigiéndose a la ventana. Ya no logro entender qué es real y qué es ficticio. Amo los ojos claros penetrantes y coquetos. reniego de los ofertorios. artero y veleidoso! Suelo engañar a las chicas con mi don de caballero: las llamo con la mirada. Se abre nuevamente la puerta del dormitorio y entra la Dama Tapada. alegría! La luna se oculta tierna y las estrellas no volverán jamás. Bolívar se dirige a la cama y se sienta nuevamente dando síntomas de cansancio: -Esta pesadilla me está sacando de mis cabales –Dice-. y poco a poco se fue opacando hasta que la visibilidad se hizo mínima. y como si fuera poco hasta los curas me repugnan. es la pasión que devora. Amo la vida placentera. un relincho de jamelgo y las 278 . Todo parece cierto e imaginario a la vez. eso sí. Luego el ambiente se tornó rojizo. todas aquellas cosas que jamás encontraron respuesta alguna en mi mente. del nefario Sacsaruna? Sangre. persigo a las inocentes que van en busca de amor. De las cenizas nace el polvo y el polvo a las cenizas volverá. exótica y erótica. quiero que me recuerdes mis temores y supersticiones. Ahora Melisa. tragedia y miedo sembrado por los campos: un ladrido de perro. vestida de negro entero. Vivo del flirteo y de la noche. el sol va en un incendio de arreboles.

pues siempre me gustó saltar la ventana de una dama. Por mis venas corre mucha sangre de pasiones derretidas. Aparecías y te ibas.vísceras del cadáver envolviéndome en el vientre. matabas la aventura de la seducción con tus escenas macabras… Eras la mujer de todos sin ser en realidad la mujer de nadie. Me gusta buscar pecados que me hagan un hombre de mundo. Eras el éxtasis de la noche y después. pastor de almas perdidas… El Cura se queda desconcertado y dirigiéndose a todos les dice: -Es justo que ahora sepan que no soy un Cura santo. vomité las risotadas juveniles y forniqué con las mujeres más bellas de mi tiempo. el hombre lleno de un deseo irrefrenable por el sexo. Luego se dirige al Duende y dice: -Tú. y un devoto murmullo de mis labios te acaricien con su rezo. la vorágine de tus senos abultados. Se acerca sorprendido al Cura y le dice: -¡No es cierto mi buen Señor. soy el curandero de almas. pequeño personaje de mis temores infantiles…!Cuánta leyenda! Eras el héroe de mis aventuras juveniles. sentí la pasión acogedora de tus manos y entre tus coquetos embelesos percibí lo más arrollador de la pasión humana. Entra la Vieja Beata caminando lentamente: -Yo he observado con devoción los Sacramentos de la Iglesia. la pulla y el estropicio quisquilloso. vecino de la injusticia y hasta negociante de mi credo. Y al final. Luego regresa a ver a la Dama Tapada. Doy sermones las mañanas. Soy mi buen Señor. Camina lentamente observando los rostros de los presentes. gibar entre los joropos. Cuanto afán tuve por encontrarte y conocerte. amor y 279 . el trágico hermetismo de tu rostro. Me gusta mi buen Señor… todas las cosas de este mundo. me he colocado silicios torturando mis caderas. aliado de la nobleza.. Tú eres un hombre santo. Luego se regresa hacia el Cura y le dice: -Confieso que tu religión me reprimió.. triste mula y arriero. Pobre la luna llena. el que reza todas las noches cual un viejo agorero. tú no eres tal locura!. y con una sonrisa de incredulidad le dice: -De ti enigmática mujer. el hombre del buen empine. y he orado en la madrugada hasta plagarme de cansancio. acechabas y desaparecías. viejo prelado. pobres los caminantes que buscaron mi sendero. Bolívar se levanta de la cama y se dirige al centro del dormitorio. detrás de ella cometí los pecados más humanos de la vida. Me gusta la vieja historia sometida por las picotas. Entra el Cucurucho con una vestimenta larga y una máscara negra que cubre toda su cabeza. Me gustan las bragaduras de las Hijas de María. todo quedaba en nada como nada era la aventura de amar a la mujer de negro. He pagado indulgencias y he sufragado limosnas. Con cuánta curiosidad escuché de tus aventuras nocturnas con los hombres de jarana: tu lujuria indescriptible. He rezado los rosarios soportando noches enteras. las piernas bien contorneadas y posaderas de gitana. Se acerca a Bolívar y mirándole con ternura le dice: -Deja que mis manos sanas te acaricien el cabello. He practicado la abstinencia y cumplido las penitencias. alguna vez sentí el benjuí irresistible de tus formas. las metáforas de las epístolas y epifonemas del día. jotas y tonadillas. Entra el Cura lentamente con una sotana café y sandalias de franciscano: -Y yo Señor. homilías al medio día. beber de los buenos vinos con una moza lujuriosa y fugarme a la media noche sin que el Altísimo me vea. bendiciones por las noches y hasta receto torturas.

burla a la religión por considerarla demasiado permisiva. En mi cabello nevisca todos los años en que dejé de ser un buen cristiano para llenarme de aventuras. Mi alma será un pájaro delirante que vague por muchos lugares, y mi espíritu, una llama eterna que jamás olvide incendiar a la injusticia. Se escucha una serie de ruidos extraños que se aproximan al dormitorio. Melisa se levanta los cabellos y se acerca a la puerta: -¡Shh silencio! Escucho movimientos suaves de pequeños roedores; pasos ligeros de esqueletos. Se van aproximando a nosotros lenta y suavemente, como si quisieran sorprendernos in fraganti. Puedo sentir sus corazones sin latidos; sus rostros sin semblante; sus miradas sin espacio. Luego, todo volverá al silencio como notas agoreras. Se escucha el canto de las Musitas: -La noche es siempre tan triste, el ruido es siempre dolor, las casas no tienen vida, no tienen ya ilusión. Bolívar camina muy nervioso: -¡Muistas… Musitas! no puedo dejar de escucharlas ni aún observando la más necia indiferencia. Tienen en su voz un misterioso puñal que rasguña los rincones de mi melancolía. ¡Intransigentes! Sus pechos llevan el dolor profundo de la inconformidad. Puedo escuchar en cada instante, el gorgoteo inerte de sus pasos que hacen crujir la oscuridad. Se acerca Melisa, le lleva a la cama y le hace recostar: -Descansa, Señor, descansa –Le dice-. Necesitas reposar. -¿Reposar a estas alturas de la vida, cuando la muerte me viene a liquidar? No, necesito estar despierto para recibir la muerte con algo de ventura. La luz del dormitorio se va apagando lentamente hasta que llega la oscuridad total. Luego de un momento aparece una luz intensa que se desprende de la ventana del dormitorio, y Bolívar se vuelve a poner de pie: -¿Melisa, estoy aquí o en el Más Allá? –Pregunta. -Estás aquí y en el Más Allá, Señor -Le responde Melisa sentenciosa. -Entonces no estoy en ninguna parte -Comenta Bolívar entristecido. -Sí, Señor, en ese lugar estamos... -¿Y esa luz radiante? -Pregunta Bolívar asombrado. -Es la luz de la eternidad, mi Señor. -¿La eternidad, pero qué es la eternidad que no la entiendo?... Ven, aproxímate a mí, quiero observar la sabiduría que refleja tu rostro, y la frialdad con que huye la ansiedad de tu sonrisa. Melisa se aproxima a Bolívar y le toma del brazo. Él la mira con detenimiento: -Admiro tu sonrisa cuando gira vertical en tu semblante –Le dice-, cuando tus pasos flotan lentos por el suelo, cuando tu tranquilidad es más fría que la indiferencia. Se escucha nuevamente el canto de las Muistas. -Estas mujeres intransigentes no podrán vencer nunca la perseverancia de mi indiferencia –Sentencia-. Sin embargo, debo reconocer que su canto me atemoriza. Tantos años de escuchar su derroche de tragedia; conocer sus quejidos de nostalgia. La conciencia me condena. ¿Y ahora? hasta puedo sentir su odio silencioso. ¡Habla Melisa, grita! No permitas que tu corazón traicione la amistad de cuánto tiempo. -No tengo nada qué decirte, Señor, que no sean tus recuerdos. -¿Recuerdos, qué recuerdos?

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-Aquellos que dieron calor a tu existencia y luego te abandonaron. Nuevamente comienza a oscurecerse el dormitorio hasta que se torna rojizo. Entra una mujer joven y esbelta. Bolívar cae de rodillas y estira sus brazos: -¡María Teresa! Esposa amada, cuánto sufrimiento me ha causado tu ausencia; cuánto dolor incrustado en el fondo de mi corazón. Noches y noches de desvelo, de lágrimas débiles e inconclusas; cuantas ideas turbias vagando en mi memoria, y tú ausente, ajena a mi soledad y tristeza. ¿Recuerdas aquellas tardes de Madrid en que nos conocimos? ¿Las infinitas orillas del Manzanares bordeando el lento discurrir de las aguas amansadas? El amor que nunca muere es el primer amor, porque este es el amor nacido del primer sentimiento profundo del corazón. Los hombres amamos lo infinito, porque siempre tenemos ansiedad por amar lo irreal, y yo siempre te ame con ansiedad, porque eras el amor infinito de mi realidad. Pero hoy estás aquí, a mi lado, silenciosa; casi puedo notar la profunda frialdad de tu sepulcro, como aquel día en que te velé en San Mateo, y conversamos la noche entera, tú de tu viaje irreversible y yo de tu ausencia total...El verdadero amor es corto e intransigente, breve, demasiado breve como para no poder llevar una pasión incontenible. Sólo así podemos entender que el hombre puede amar sólo aquello que es incapaz de olvidar. El amor eterno es un recuerdo perpetuo de un gran amor, de aquel por el cual lloramos incansablemente, hasta nunca encontrar la paz en el corazón. Así te lloré María Teresa el día en que te fuiste, y no te volví a encontrar hasta el día de hoy, en que me vienes a acompañar camino a la eternidad. Melisa se aproxima a Bolívar y tomándole del brazo le levanta. -No creas que es un sueño, Señor -Le dice suavemente al oído-. Es la otra dimensión de la vida que no la podemos entender. -Sí, entiendo perfectamente Melisa, pero déjame mirarle tan de cerca como antes: sus ojos grandes y brillantes, su tez bronceada, su cabello negro de azabache, sus labios pincelados. Los hombres esencialmente vivimos por amor y morimos por no amar. El amor es apasionado y muere cuando deja de ser irracional, porque el sueño del amor, jamás termina de acabar sino es plagado de locura. Cuando muere el amor, muere la alegría de vivir, muere la luz que guía el camino. El amor y el olvido están tan cerca como la vida y la muerte… esa fue penosamente mi viudez. La mujer esbelta sonríe y se aleja por la puerta, dejando un ambiente ensombrecido. -¡María Teresa! -Grita Bolívar desesperado-. No me abandones nuevamente, sin dejar mi corazón insepulto. Ven, retorna a mi pecho y descansemos juntos en la paz eterna. Bolívar comienza a caminar de un lado para el otro: nervioso, indeciso, confundido. En los alrededores de la casa unos ruidos extraños se van aproximando poco a poco: -Ruidos de mal agüero, Melisa, ellos me quieren aprisionar en su bullicio. -Es el ritual de la muerte, mi Señor, debemos encuadrarnos en su trama. -Es exactamente eso, Melisa, un ritual de la muerte. Siento que unas punzadas extrañas destruyen mis pulmones y estos me impiden respirar adecuadamente. Esta tos insoportable me va aniquilando. Se escucha unos ladridos en las puertas exteriores de la Quinta. -¿Has escuchado esos ladridos temerarios, Melisa? -Si Señor -Responde Melisa intrigada. -Es la quisquillosa intriga de la agonía quien viene a fastidiarme. Sabe que no tolero la intranquilidad de la angustia, pero pese a todo, hemos de dar frente a los avatares del destino.

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Se escucha nuevamente el estropicio de insectos que causan un ruido insoportable. Luego, todo se convierte en un silencio total. -Hay cosas que en verdad nos desconciertan –Continúa Bolívar-; hay cosas que pretenden terminar con la cordura. ¿Pero por qué la vida necesita de tanta cordura? ¿Por qué hemos de vivir con tantas ataduras? Oh ideas misteriosas que afanosas vagan por la mente humana, denme el privilegio de caminar junto a mis alucinaciones, porque la vejez, pesada y quejumbrosa, no debe perder nunca el espíritu indeclinable del encanto. Quiero sentir ilusiones que alimenten la irrealidad de mi existencia; recuerdos imborrables que me preñen de alegrías. Se escuchan pasos que se aproximan nuevamente a la puerta del dormitorio. Los pasos se detienen, luego no se escucha nada. Melisa pregunta con voz baja: -¿Quién es? –Y el silencio continúa elocuente. -Son las fuerzas ocultas del poder maligno -Responde Bolívar tomándose la camisa por el pecho-, espíritus tenebrosos y almas vagabundas; cábalas misteriosas y presagios demoníacos. Se escucha el canto tedioso de las Muistas. -¿Y tus otros amores pasajeros? -Le pregunta Melisa a Bolívar. -No existen amores pasajeros, Melisa, sólo existen amores especiales. Y una de aquellas coyunturas extraordinarias fue mi relación con la señora de Villars. Sí, la señora de Villars...Con Fanny du Villars viví los momentos más agradables de mi vida: el lujo, el derroche, la opulencia, la cultura, las relaciones sociales y todo aquello que un mundo ficticio puede prodigar a los hombres de dinero. Ella era una prima bastante lejana por parte de los Aristeguieta, y yo tenía veinte años y ella me llevaba con algunos. La adorable Fanny me enseñó a ser un amante, como un hombre debe ser de verdad: galante, generoso, apuesto, un sátiro en la cama. Ella amorosa y delicada me complacía en todas mis inquietudes sexuales, y hacíamos el amor en los jardines, en la alcoba, en la cocina, en las bodegas. Y todo a escondidas para que su marido no nos vea. Qué hermosa aquella época en el viejo boulevard de Menilmontant...El amor prohibido, Melisa, es el más emocionante, porque nada excita más al ser humano que conjugar su instinto animal con una cálida sensación de riesgo. El éxtasis sexual nace de ese deseo por someter a la pareja; esa inmensa sensación de victoria que llamamos eyaculación. Fanny era una mujer exuberante y sensual. El suave olismear de sus palabras rasgaba mis oídos excitados, y allí su piel se juntaba con la mía; sus inmensas nalgas de seda se estrechaban en mis piernas. Y luego una marea de amor desquiciaba nuestras mentes: sus gemidos desbordantes, sus obsesivos labios, sus caricias extenuantes. Cuánto amor nos dimos a espaldas de este mundo moralista; a espaldas del convencionalismo y los prejuicios sociales. Cuánto amor nos dimos a la sombra de la ilegitimidad y del derecho natural a disfrutar del sexo. Su sonrisa se quedó fija en mi memoria y nunca se volvió a borrar. Ella era voluptuosa y posesiva, pues me juró nunca dejar de ser mi amante así estuviéramos separados para siempre. La voluptuosidad es aquella condición humana, en que una mujer subyuga al hombre para sentirse deseada. El hombre oculta aquello que teme poseerlo; aquello que le causa remordimiento de conciencia; aquello que lo hace indigno de los otros. Su amor fue un amor prohibido y por lo tanto fanático y obsesivo. Pues el amor de verdad es un amor furtivo; es aquel que no conoce del convencionalismo ni la norma; el que se exila en la franca naturalidad de instintos; el que no calcula ni se aviene al convencionalismo; el que busca libertad; el que busca eternidad; el que rechaza

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los valores morales por considerarlos superfluos y esclavizantes...Al llegar a Santa Marta, le escribí por última vez pensando que viajaría a Europa, pero veo que eso no será posible y me acongoja. -Está claro que no la volverás a ver -Le dice Melisa con una voz de tristeza-. La suerte del destino está dictada. -Es posible que a Anita Lenoit tampoco la vuelva a ver -Comenta Bolívar aterido-...que tampoco la vuelva a ver. Bolívar inclina su cabeza y habla con la voz quebrantada: -Anita, mi adorable Anita. La fuerza de su juventud alentaba mis ideas revolucionarias, pues no había nada en ella que no fuera espíritu de lucha y desafío. Cuando iba por el Bajo Magdalena, en mis momentos de triste insignificancia, la luz de la ilusión incendió mis sentidos al verla tan guapa e imponente. Ella alta y hermosa, de ojos azules confundiéndose en el cielo, y yo un pequeño hombre con mi uniforme estropeado; ella culta e inteligente hablando un francés fluido, y yo encantado de mirarla respondiendo su algarabía. La juventud, flor de nopal iluminando nuestro espíritu, y sus labios sonreídos repitiendo mil palabras. El Estado Soberano de Cartagena me abría la oportunidad de mi vida y ella era la inspiración, la alegría de la causa...En las aguas del Magdalena se tejió nuestro romance. Su espíritu revolucionario le llevó a acompañarme por todos los lugares, pero yo creía que la guerra no estaba hecha para las mujeres, pese a que en todas las batallas habían estado presentes. Ella me quiso acompañar por el resto de mi vida, pero yo, como entendía la magnitud del problema, sabía que eso no sería posible...Debiendo alejarme de ella, la devolví a sus padres, porque creí que era un acto de honor poner mi rostro en el problema. Fue un amor por demás apasionado y breve, lleno de dramatismo y celos. Ella me esperó siempre y nunca dejé de escribirle… siento que fue el amor más apasionado y obsesivo de mi vida. También la he llamado para que asista a los últimos momentos de mi vida. Melisa, quiero que me digas si podré volver a verla. -Eso no será posible, Señor. El camino es muy distante y el tiempo demasiado corto. -Gracias por tu sinceridad, Melisa, pero yo sé que ella vendrá a visitarme, porque el amor joven e incondicional nunca muere en las riveras del olvido; vive recostado en el silencio del recuerdo y acude venturoso a dar alivio. La juventud es el tesoro inmenso que el hombre busca cuando ya lo ha perdido; es fuerza, dinamismo e imperecedera belleza. La juventud es la fuente inagotable de la que se nutre el idealismo, y en ella vive, se expande y se desvanece. Sólo los jóvenes son capaces de anhelar lo que para los viejos es ya inconcebible...Sólo es capaz de amar el que es capaz de renunciar, pues el verdadero amor por su propia naturaleza es incondicional, libre y espontáneo. Con Anita me sentí joven e idealista, la pereza de mis sueños volvió a reconfortarse… Cuando ella llegue, Melisa, quiero flores en mi tumba, pues esa fue la promesa inquebrantable que nos hicimos cuando nos despedimos. Bolívar siente mucho frío y se cobija con un capote. Luego continúa: -La soledad va invadiendo mi angustia, Melisa, nada suena más agudo en nuestra mente que el tenaz bramido del silencio. Hay abandono en mi pecho, rutina, soledad; aristas de monotonía carcomiendo mi paciencia. Esa inmensa lejanía de mi espíritu va aniquilando la pasión del sentimiento, y sólo quedan dudas, grandes incógnitas en el cerebro; sólo van quedando: soledad, sentimientos encontrados, palabras sin sentido, a veces desvaríos.

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Luego tenemos ganas de huir a otros sitios; fugar sin rumbo cierto, y en un hálito fugaz del infinito, perdernos en la tierna oscuridad de las profundidades. Melisa se queda inmóvil un instante, haciendo un gesto de espera. Continúa todo en silencio. Se abre lentamente la puerta de la habitación y entra una mujer vestida de blanco entero. -¿Y quién es esta mujer? -Pregunta Bolívar dando algunos pasos al costado. -Soy yo, Simón -Le responde ella levantándose el velo de su rostro. -¿Josefina? ¿Eres tu Josefina? -Le pregunta sobresaltado. -Sí, soy yo quien viene a visitarte. -¡No, no puede ser tanta coincidencia! -Insiste Bolívar. -¡Sí! -Enfatiza Melisa levantando sus brazos-. Es la voz de tu conciencia la que viene a justiciarte. -No, no, no…tantos años que han pasado. -Tantos años sin poder verte -Corrobora Josefina. Luego Bolívar se aproxima a Josefina y le mira con ternura: -Eras la flor más preciada de Caracas y apenas eras una jovencita. Me estiraste tus pequeñas manos que llevaban un ramo de flores. Yo te quedé mirando y tú me escondiste los ojos, pero insistí en mirarte porque algo había en ti que me decía que eras mía...Morena de tez canela, ojos vivos y piel brillante; cabellos largos y obscuros jugándose como el viento. Es así como te conocí, mujer de mil amores, serena como la nube, brillante como las nieves. Entonces Josefina caminó alrededor de Bolívar y acariciando su corta cabellera, se pegó junto a su hombro. Bolívar inclinó la cabeza y lloró disimuladamente. Melisa se aproximó también a Bolívar y le tomó de sus manos. Luego, Bolívar caminó en dirección a la puerta y dijo: -No hay mujer como ella que me haya acompañado en tan difíciles momentos: en el dolor profundo de la derrota; en el riesgo incalculable de dormir junto a la muerte; en el exilio de la desesperación profunda… en la derrota. Ese es el amor de Josefina: penurias, tristeza, huída. Me acompañó durante los años más difíciles de mi vida. Un amor de verdad es aquel que perdura aun a sabiendas de que no tendrá recompensa alguna. Y por ella y con ella fracasé en Ocumare; llegué alborozado a los Cayos. Cuando tomé aquel barco que me sacó de Venezuela, la vi por última vez y la bese profundamente con un negro presentimiento de que no la volvería a ver jamás. Al poco tiempo me enteré que ella había fallecido y esa misma noche me visitó vestida con su traje más hermoso. Ella era mi amante, pero jamás le atosigó perjuicio alguno, porque al amor no le rige la moral sino la virtud enternecida. El amor convencional es superfluo y frío, mientras que el amor virtuoso es profundo y duradero. Josefina fue el amor ideal de la sociedad de nuestro tiempo. Era el pudor rígido de las mujeres sometidas; la obediencia debida; la fidelidad conyugal. Nació y vivió para ser la mujer ideal de una sociedad matrimonial que marginaba a las amantes… Nunca amé el matrimonio porque lo consideré una atadura. El verdadero amor es libre y espontáneo, no pide nada a cambio, y por el contrario, entrega todo su ser sin restricciones… ¡Flor de pasionaria! Reliquia ansiada por los místicos deseos insaciables; violeta del olvido; tulipán nacido de la delicada inspiración del amor y la belleza. Josefina le sonrió tiernamente y se fue alejando poco a poco hasta que se paró delante del armario:

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Pues yo como nadie he visto tu mirada trajinar incansable tras la mía. El deseo sexual atrae la carne vulnerable de deseo. cómo no haríamos de este instante un estado de vigilia permanente.. la lascivia y el calor irresistible que genera el sexo en todos sus sentidos? Vivíamos de ese amor en los jardines más hermosos.-Los himnos del amor pueden ser escuchados fácilmente. Y así caminábamos juntos rompiendo tilos y zarzales. músicos y dramaturgos. juguetear en el eco profundo de tu aliento… contemplar tus partículas de amor al mediodía. Hay personas que debemos ejecutar las palabras de la vida.. hoy no eres más que una simple idea de mi mente. siendo así. he visto tus latidos apresurarse tras mis pasos. poetas. de volver a abrazarte y acariciarte. porque nadie es dueño de sí mismo sino hasta cuando ha sido capaz de cumplir con su destino. Simón. Cumplo a cabalidad con el airoso propósito que le hice a la vida cuando inicié con este inalcanzable ideal. la necesidad de allanarse al placer. en las flores perdidas de la vida. por qué nuevamente me abandonas? ¿Recuerdas cuando saltábamos por las noches de tu balcón florido.. cómo confundir el magnetismo que irradiaba tu personalidad con la atracción incontenible de tu ser? Bolívar se acerca a Josefina y trata de tomarle de las manos. el ímpetu de amar lo prohibido. Josefina se va apartando lentamente hacia la puerta y luego de dar un giro sale dejando un ambiente atónito. si pudiéramos jugar entre vientos y canciones. Bolívar se pega a Melisa y la toma de la mano: -Siento que mi conciencia se oscurece con un presentimiento maligno. jugar junto a tus pies contemplado tu alegría. amor mío.¿Josefina. cuando despertábamos la lujuria. una abstracción sublime. ¿Encapuchado? ¿Me escuchas? Se gesta un profundo silencio. Las huellas imborrables del amor no se pierden en los abruptos precipicios del pudor. decirte los poemas más hermosos. lleno de bondades: amor de mi silencio y de mis tardes vesperales.. una profecía que se derrite en una sentencia inapelable. amor desesperado que buscaba de tu pecho errante un cariño destrozado. Bolívar pone un gesto de tristeza y continúa: -Si pudiéramos congelar el tiempo y volver al pasado. somos nada hasta llegar al todo. he visto de tus labios delirar mil alegrías. ¿Pero. Eras un hombre bueno. en el noctívago vagar de los luceros. son momentos que unen el amor con la predestinación. 285 .Hay momentos que enlazan las instancias del destino. robando la luz divina que vagaba por todos los ambientes. Bolívar se regresa hacia él sobresaltado: -¡Encapuchado! ¡Encapuchado! –Le dice-. porque es obligación de nosotros acatar la suma voluntad que nace de la predestinación divina. si pudiéramos nuevamente cantar a las estrellas. en los mirtos que cruzaban los ramales. Luego se detiene e inclina su cabeza: -Ay si tuviera la dicha de volver a tomarte entre mis brazos. una ilusión pasajera que se desvanecerá pronto… Pero cómo no quisiera hablarte al oído suavemente como lo hacía en los jardines florecientes de la Guaira. La muerte nos separó y quedó un profundo vacío en tu vida. porque no existen momentos más encantadores que los que nos dan la hermosa inspiración del amor y la sexualidad profunda. Sin embargo. Pues vengan musas de la inspiración fraterna. Aparece un hombre encapuchado en la esquina de la habitación.

En medio de su somnolencia. jamás he podido escaparme de la implacable verdad de tus palabras. no permitas que su canto atormente mi conciencia!. Pero no te admires José María de lo que escuchas. a Anita y a Josefina. El Encapuchado se aproxima a la ventana y abriendo las cortinas observa detenidamente hacia afuera: 286 . -¡Ah José María¡ ven y acércate –Le responde-. la sangre circula con más fuerza. ¡Ayúdame. Sin embargo. a comentar de tus actos venturosos y también tus desventuras. -¡Pero su Excelencia. Bolívar asustado: -¡Vienen a llevarme!. todos estos que han venido a visitarme. me invade la tristeza. a Fanny. Siento que el amor ha regresado con capullos de felicidad incontenible. los músculos distienden su pereza y ahora los siento con más energía. Le toma de las manos a José María y grita: -Dulce clavicordio el recuerdo de los amores juveniles. la normalidad ha tomado la justa posesión de sus obligaciones. Encapuchado en dónde estás? -Pregunta insistentemente. comprendo que es muy justo el asombro que se dibuja en tu rostro. He vuelto a ver y recordar a María Teresa. la saciedad inmensa que brindan los recuerdos y placeres. Regresa a ver al centro de la habitación y le encuentra de pie sin decir una sola palabra.. José María se da cuenta que Bolívar no estaba en su cama. las casas no ven maridos y no se escucha su voz. la pena. el ruido es siempre dolor. el ruido es siempre dolor.-¡Acércate Encapuchado! -Insiste Bolívar. Se escucha el tenebroso canto de las Muistas: -La noche es siempre tan triste. -Así es Encapuchado. Las Muistas con un canto más intenso: -La noche es siempre tan triste. las casas no ven maridos y no se escucha su voz. Señor. -Es mejor que descanse tranquilamente para que se recupere. Como nunca siento que los sentimientos totales del hombre han retornado a su persona. acaso no los ves? -Pregunta Bolívar exaltado. aquí no veo nada! -Insiste José María mirando a los costados. Luego se escucha unos ligeros ruidos que se pierden en la oscuridad. la nostalgia y la melancolía.. -La verdad no veo a nadie Señor… es mejor que usted se acueste. caso contrario va ha empeorar. -¿Y mis amigos. Y el Encapuchado sale de la oscuridad a paso lento y se aproxima a Bolívar: -Aquí estoy querido amigo -Le dice con una voz grave y pausada -Vengo nuevamente a visitarte. siendo así.. Bolívar nuevamente se pone de pie y busca por todos los costados: -¿Encapuchado. José María le toma del brazo a Bolívar y le va llevando a la cama en donde se recuesta.. Entra José María con una lámpara en la mano y se dirige a la cama de Bolívar. qué hace despierto a esta hora? -Le pregunta preocupado. José María le cobija con paciencia y luego de permanecer un momento sale de la habitación. Es curioso pero siento que la vida ha retornado a mí ser. deja que esta mirada te divise entre las sombras. -¿Qué le pasa su Excelencia.

no hay amor sin interés. Melisa -Continua comentando Bolívar mientras se pasea por el centro del cuarto-. Este amor fue mas bien un amor de conveniencia. Era un amor por interés. Deseo estar despierto. esbelta. sólo ellas me han dado pequeños momentos de alegría que han dado sentido y calor a mi existencia. y es así..Isabel Soublette fue una mujer de mucho encaste: hermosa. Isabel la más fragante.. Al final de todo. y ella y yo comprendíamos plenamente aquello. el temor a la muerte y a la vida también -Replica Melisa en voz baja... son los amores frustrados que siempre quedan registrados en el corazón. el viento levanta la cimiente y preña los vientres de las rosas en un cortejo pasión. Un amor breve y pasajero.. recoge el resentimiento de las últimas brisas del camino. yo creo que es demasiado tarde como para que permanezcas despierto. Simón. la pasión y la tragedia. en esta instancia nada es tarde ni temprano. no hay nada en la vida que se mueva sin un 287 . y las convierte en la ira que forma el huracán. y al terminar la jornada. -No Melisa. cualquiera diría que su cuerpo es un centauro invisible de ilusión. del dolor profundo. sólo puedes comprender que tan sólo has sido un hombre lleno de virtudes y defectos. A María Ignacia Rodríguez la conocí en México: rubia. las noches y los cristales reflejan sus tristezas. sin derecho a la inmortalidad ni a la vida eterna. Luego. de cabello rizado. de la conciencia. el amor y el resentimiento. ha sido un juego entre la aventura y desventura. El Encapuchado se aparta de la ventana y se aproxima a Bolívar: -La vida se va acabando Simón.. El viento corre huraño. Te pido que cuando me aleje de este mundo. como cualquier otro. luces de un manantial opacan a la luna.. un simple hombre al que la fortuna le sonrió a sabiendas de que tan sólo era un mortal. todos los hombres somos ese viento veleidoso que arremete contra las greñas dispersas de los árboles erguidos. escucho sus canciones como un reflejo lejano… es la voz del resentimiento. a nombre de una causa por la cual te hiciste grande. -Sí –Responde Bolívar-. Pues ese viento que un día fue inmenso y grandioso.Bernardina la más arriesgada. debió alcanzar su cenit y caer precipitadamente... tempestuoso. Ese es el orden de la vida. Melisa. ocultas constelaciones vaticinan su futuro.-Sí. El temor a la muerte me impide dejar de compartir. de ojos azules. En la vida. seas tú la portadora de ese mensaje de cariño y agradecimiento: A María Ignacia la más breve. Nuevamente Melisa se aproxima a Bolívar: -Señor. Señor.. El viento corre y entre giros celestiales anuncia su llegada... -Sí claro. ojos claros y una juventud desbordante.A la final. todo fue tan breve y tan hermoso. Es la voz de la tragedia de aquellas personas que perdieron lo más preciado de su vida. -Ellas te dejaron los recuerdos más hermosos.. de esos encuentros fugaces que siempre quedan impregnados en la mente. El sufrimiento ha colmado todas las instancias de las empresas en las que me he visto involucrado. solitario.Julia la más exuberante. todas se han quedado en mi piel. -Mi vida. decían nuestros antepasados. lleno de una infinita magnitud. ese viento lejano lleno de un aparente letargo. Mi espíritu sátiro la convirtió en una hembra plena que satisfizo todas mis inquietudes sexuales. Las campanas repican de alegría. pero durante mucho tiempo han cantado al pie de mi ven