Está en la página 1de 4

La Familia Chilena y su Evolución

Hernán Ernesto Fernández Montoya


05 de Junio de 2009

Viviendo en un país, de formación, en su mayoría católica, me cuestioné


en un momento de mi pubertad, un concepto bastante manoseado y hablado por
todos, pero muy poco comprendido; la familia. Pues, la religión es en gran medida
quien vela en base a sus ideales por la constitución moral del concepto y definición
de familia, y en aquél momento un cuestionamiento asaltó a mi cabeza; ¿Vivo
dentro de una familia?. Pues claro, es una pregunta obvia tomando en cuenta que
“hay muchos estudios, pero no una reflexión sistemática sobre la relación
familia/sociedad” (Güell, pág.11) y he ahí la punta del iceberg; encontramos por un
lado, un concepto de familia puro y natural, sin cuestionamientos ni normas
mayores a las que propone la familia misma, y por otro tenemos a la sociedad, con
tradición católica, y aunque poco practicante, moralmente encaminada por los
ideales religiosos, estos son “la familia constituida por el esposo, la esposa y sus
hijos, la que es atípica, si consideramos la estructura de la familia a través de la
historia de la humanidad.“ (Cohen, pág. 84) Y siendo parte de una familia atípica,
es común querer explicar desde el punto vista social, la veracidad y validez de el
punto de vista personal.
Hoy en día claramente, mis preguntas y respuestas han evolucionado,
al igual que el concepto de familia y de todo lo que esto conlleva, “hay una nueva
imagen de mujer, una nueva imagen de adolescencia, una nueva imagen de
padre.” (Güell, pág. 2) y que de la mano de la globalización, mutan cada vez a
mayor velocidad, y de acuerdo a esto, la familia evoluciona a pasos agigantados,
sin anestesia ni previo aviso, para bien o para mal.

Pienso que el concepto de familia nuclear en sus raíces, y desde lo más


básico inicia cuando un hombre y una mujer procrean formando un nuevo grupo, y
con este una nueva familia, probablemente, de ahí divergen los ideales del
matrimonio y la familia para toda la vida, hermosa idea, pero ¿sustentable?.
Tironi expone que “la familia es una institución cambiante, un conjunto
de procesos” (pág. 4), procesos de los cuales según mi opinión, la etapa de
reproducción se puede considerar solo como el principio, pero al intentar reducirlo
y limitarlo a ser solamente tal proceso, estamos intentando ir en contra de la
naturaleza cambiante de ésta.

De acuerdo a Montecino “nuestro continente seria un encuentro entre


culturas para formar una nueva” (pág. 37) y quizás hoy nos encontramos ante un
período tal vez incluso más influyente que la colonización misma; la era de las
comunicaciones, en la que ya no solo existe comunicación exclusivamente con un
país, como lo fué durante la invasión española, sinó que esta se manifiesta como
comunicación a nivel mundial, lo cual lógicamente genera una crisis, de acuerdo a
Güell; “la desadaptación de los recursos culturales es propia de la modernidad”.
Pero, sin embargo, por otro lado estas crisis implican de manera ineludible la
necesidad de formar una nueva cultura, y por ende, un nuevo concepto de familia,
consecuente con la familia chilena actual.

Chile desde su infancia ha vivido con un concepto de familia que no lo


identifica, fué fundado en pos de un mestizaje producto de “la unión entre el
español y la mujer india (la cual) terminó muy pocas veces en la institución del
matrimonio” (Montecino, pág. 41) dejando así, una familia constituida por madres
solteras, e hijos en ausencia de padres, dando lugar así, a una familia atípica,
marginada, pero mayoritaria. Esto fué seguido por el posterior nacimiento de
muchos otros tipos de familias que no calzan con el estereotipo convencional,
familias extensas, divorcios, adopciones, defunciones, y otras circunstancias
conscientes o inconscientes. En en respuesta a esto, la familia se “está
regenerando a sí misma en condiciones de aislamiento” (Güell, pág.12) de modo
que la familia se mantenga unida incluso cuando no se encuentre dentro de la
definición social de familia convencional, pero sea funcional, y cumpla con las
funciones básicas de la familia; la reproducción, socialización, protección y
continuidad.
Esta modernización se ha visto apoyada por la incorporación masiva de
la mujer al trabajo, lo cual “acarrea una ruptura de la forma tradicional en que se
distinguía lo público de lo privado. Ahora el trabajo está dentro de la casa; hombre
y mujer hablan de trabajo como trabajadores ambos.” (Güell, pág.8) La mujer ya
no está limitada a el hogar y la entrega de cariño, el trabajo le ha permitido
ponerse a la par con el hombre, y las diferencias poco a poco han tendido a
desaparecer.
Por otro lado, una de las grandes desventajas de este proceso de industrialización
y modernización según Tironi es, “La creciente desinstitucionalización. Pierde
importancia el matrimonio como vinculo formal y normativo, aumenta la tasa de
divorcio y se generan nuevas y más flexibles formas de vinculación entre parejas,
como un marcado acento en la dimensión afectiva” (pág.9) lo que trae consigo
problemas, considerando que el matrimonio legalmente sancionado es el principal
fundamento de la vida familiar moderna.

De acuerdo a Güell, la única manera sana y viable de continuar la


evolución de la familia, sin que esta se extremise y la degrade, es rehacer el pacto
familia/sociedad, el triunfo en esta área fortalecerá la a ciudadanía, y su capacidad
de crear una comunicación social nuevamente. Pero esto se trata de algo mucho
mas complicado que solo palabras, es responsabilidad de Chile entero, desde la
señora de pelo rubio tintura número 8.1 con bronceado de solarium, que aún se
ofende al oír el término “mestizo”, hasta el gobierno, que puede enfocarse en evitar
las crisis familiares, y reconciliar a la sociedad con su propia evolución cultural.
Hacer de Chile, un país de chilenos, reconciliandonos con nuestra cultura y antes
de pretender continuar con su evolución, admitir que somos un país de madres y
huachos, pero orgullosos de serlo.
BIBLIOGRAFÍA

• COHEN, BRUCE J. : Introducción a la Sociología, ed. McGraw Hill, México,


1992.
• GÜELL, PEDRO E. : La familia y modernización en Chile.
• MONTECINO, SONIA : Madres y Huachos, ed. Cuarto Propio, Santiago,
1991.
• TIRONI, EUGENIO : El sueño chileno, ed. Taurus, Santiago de Chile, 2005.