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Falsacionismo También conocido como Principio de falsificabilidad, es el criterio de demarcación propuesto por Popper con el fin de distinguir las

teorías empírico- científicas de las teorías que no lo son. Este principio de falsificabilidad sustituye al principio positivista de verificabilidad, considerado epistemológicamente inadecuado e incapaz de justificar las generalizaciones de la ciencia. De hecho, puesto que una suma de casos particulares por muy grande que sea siempre es finita, no puede surgir de ella una ley universal, de los que se sigue que las teorías “jamás son verificables empíricamente”. Una teoría se clasifica como científica en la medida que dispone de una serie de controles empíricos, o sea, cuando dividiendo el conjunto de sus enunciados en las dos subclases de las afirmaciones que indican lo que ella permite, y de los asertos que indican lo que prohíbe, incluso este segundo grupo no resulta vacío, pues encierra por lo menos una afirmación capaz de actuar como falsificador potencial. La “Superioridad” epistemológica del Falsacionismo, que insiste en el valor de la impugnación respecto a la confirmación, proviene de la asimetría lógica entre verificabilidad y falsificabilidad, o sea, del hecho de que miles de ratificaciones no convierten en cierta una teoría, mientras que basta un solo hecho negativo para confutarla. Esto significa que lo que se puede aprender por la experiencia no es la “verdad” de una teoría, sino sólo la falsedad de una hipótesis, o que la ciencia no es el mundo de las verdades cierta y definitivamente “verificadas”, sino el unive rso de las hipótesis que aún no han sido falsificadas, sólo temporalmente corroboradas. Diccionario de Filosofía – Nicola Abbagnano.

Lucas Seamanduras Filosofía de la Ciencia