Breves apuntes sobre la religiosidad en Esparragosa de la Serena a lo largo de su Historia I. Ermitas.

Javier Campos Garrido Universidad de Extremadura

Resumen Se pretende hacer una aproximación a los aspectos relacionados con la religiosidad popular a lo largo del periodo moderno en la villa de Esparragosa de la Serena. Después de una breve referencia al concepto de ermita como a su indagación sobre el surgimiento y edificación de los templos, se pasa al análisis pormenorizado de las dos ermitas que hubo en dicha población, la ermita de los Santos Mártires y la de Santiago.

1. La religiosidad popular de las ermitas El término ermita procede del latín, eremus, eremita y del griego ερημίτης < ερημος, desierto, paraje sin vegetación yermo. Es una capilla, santuario o iglesia situada en un lugar alejado de las poblaciones y dedicado al culto religioso, normalmente bajo el cuidado de un ermitaño. En otras épocas eran muy abundantes en el orden de las edificaciones religiosas de interés, por sus características como hitos particularizados, o por su incidencia sobre la organización morfológica de las poblaciones, las ermitas, que tanto en el interior de los núcleos, como en sus alrededores, proliferaron desde el siglo XIII. A partir de tales antecedentes la mayoría de las ermitas alcanzaron su máximo apogeo durante los siglos XVI y XVII, modificándose frecuentemente a partir de fundaciones anteriores de origen hispanomusulmán, y en ocasiones hasta visigótico. La fundación de las ermitas de Esparragosa de la Serena, se pierden en la lejanía de los tiempos, por lo que no es fácil precisar la fecha de su edificación y las causas que la motivaron. A veces la única respuesta está basada en el mito y la leyenda. En el caso de la Ermita de San Fabián y San Sebastián, justifican su origen en el hecho de que “como abogados contra la peste se les mandó honrar por disposición real en el siglo XIV, año de 1348 asoló toda Europa asolando sus ciudades y villas”1. Estas advocaciones de santos y ermitas, tuvieron gran desarrollo en el mundo rural, sobre todo durante el reinado de los Reyes Católicos. La epidemia de peste de comienzos del siglo XVI, en especial en 1507, dio origen a la fundación de ermitas bajo su advocación. Aunque para la dicha villa no tenemos documento que lo certifique, la ermita de los Mártires de la vecina población de la Higuera, surgió a raíz de la fundación de una cofradía en 1507 en respuesta a los desastres de la peste. También otras enfermedades como el tabardillo, tifus, catarros, debieron ser causas a lo largo de la época moderna y motivo de práctica de votos colectivos a diversos santos. Por su parte, el caso de la ermita de Santiago, respondía al santo patrón de la Reconquista y de los nuevos territorios adquiridos para los reinos de la Península Ibérica y los nuevos moradores.
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Gómez Jara y Herrera, J.; Apuntes Histórico Tradicionales Descriptivos de la villa de Fuente del Maestre, Segovia, 1873. Ed. Badajoz, 1987, p.105.

Con la esperanza de librarse de los males espirituales, y también de los temporales de esta y otra especie, como decimos, los vecinos de las poblaciones colocaban su devoción en los santos locales y en los patronos respectivos, aportando limosnas y otras prestaciones para la fundación y mantenimiento de ermitas, altares, capillas, oratorios, imágenes, misas, sermones, etc… a fin de propiciar y recibir a cambio su protección. La etapa barroca fue especialmente prolífica en la creación de cofradías, ermitas y otras obras pías, muchos de cuyos edificios, renovados o levantados de nueva planta aún perduran en culto, o al menos en pie, en bastantes casos, si bien que, frecuentemente, dedicados a fines distintos de los originarios, en el caso de Esparragosa la ermita de los Mártires como Casa de la Parroquia, la cuál ha terminado viéndose rodeada por otras edificaciones, absorbidas por el caserío, presentándose en la actualidad diáfana solamente sus fachadas, como una edificación más en la secuencia de una calle.

2. Las ermitas de Esparragosa de la Serena (Siglos XIII-XXI) La situación del estamento eclesiástico y de todas sus propiedades en la villa de Esparragosa de la Serena a finales del Antiguo Régimen era la siguiente según algunos autores, comentando documentación referente a la visita del magistrado Cubeles a dicha población con motivo de efectuar el Interrogatorio para la Real Audiencia de Extremadura, radicada en Cáceres. Antonio Agúndez Fernández en el Viaje a la Serena en 1791, escribía que “hermoso edificio es el de la Parroquia, puesta bajo la advocación de Santa María Magdalena. Construida con cantería labrada, lo forman una sola nave que mide 140 palmos de largo, 60 de ancho y 80 de altura. El párroco, actualmente don Diego Chacón, designado por las normas de la Definición de la Orden de Alcántara, (…) es auxiliado del teniente cura don Esteban Rodríguez Baltasar. Tiene las cofradías del Santísimo Sacramento, la de Nuestra Señora del Rosario, la Vera Cruz, San Marcos y las Benditas Ánimas. Capellanías existen 43. Quejándose ambos (los sacerdotes) del gran vicio en el juego de los naipes, que domina a sus vecinos, nos llevaron a la única ermita, llamada de los Santos Mártires, San Fabián y San Sebastián, cercana a la población y casi arruinada”. No habrá más noticias del templo parroquial ni de la ermita hasta el año 1847 en el Diccionario Geográfico, Estadístico, e Histórico de España y sus posesiones de ultramar, en el tomo VII, recopilado por Pascual Madoz. En estas páginas se describen las medidas del templo parroquial y son idénticas. No ocurre lo mismo con la ermita de los Mártires, de la que escribe “(…) una ermita dedicada a los mártires san Fabián y san Sebastián, reedificada a expensas de los vecinos en el año 1845”. Haciendo hincapié en el ámbito de la religiosidad popular, debemos decir por lo tanto que los tiempos modernos acabaron manteniendo aún las formas de piedad que heredaron del periodo repoblador en la Comarca y en la Villa. Aunque a día de hoy parezca mentira, originariamente existieron en esta localidad dos ermitas, como se constata en 1569, con los datos sobre las dedicadas a Santiago y los Santos Mártires san Fabián y san Sebastián2, las mismas que después mostrará en 1634. A partir de estos momentos la documentación de la ermita de Santiago, se hace más
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A.H.N. (OO.MM., J), pleito 26.727, “Relación de ermitas del Partido de la Serena, según Provisión Real de Felipe II, 1569”.

difícil de encontrar, conservándose hasta fechas más o menos recientes, y tras una serie de reformas, la de los Mártires. Los documentos que hemos tenido en cuenta para su estudio es el informe surgido por el visitador frey D. Diego Sandoval y Pacheco a la iglesia, ermitas y concejo de Esparragosa de la Serena en 1634 que se custodia en el Archivo Diocesano de MéridaBadajoz, obtenido de manera indirecta de la obra de Arcos Franco, Santuarios, ermitas y capillas de la Comarca de la Serena (Badajoz).

La Ermita de los Mártires San Fabián y San Sebastián Se encontraba en las afueras del pueblo y se constata su presencia al menos desde el año 1526, ya que es la primera vez que aparece en la documentación. El 22 de mayo de ese mismo año se fecha una escritura firmada por Alonso Blázquez, escribano público, por la que los oficiales del Concejo de la Villa de Esparragosa otorgan privilegio a la ermita para aprovechar gratis la hierba de la dehesa boyal a cambio de un préstamo de 6.000 maravedíes. Este acuerdo seguiría vigente aún en 16343. Según las descripciones que se poseen era un templo de una sola nave dividida en dos tramos por arco diafragma de ladrillo y cal, cabeceras apenas destacada tras arco toral, levantado sobre pilares prismáticos de cantería adosados a la pared. Construcción sencilla de mampostería de piedra y barro, con los muros revocados con cal y arena. Estaría orientado hacia el Este con portada a los pies en dirección Oeste. Le precedía un pórtico con dos estribos cubierto de madera de encina. El hastial se coronaba con un sencillo campanario de posible rudeza realizado en cantería con un hueco central donde se refugiaba el esquilón. El techo era de madera a dos aguas a teja vana en tono el conjunto, cerrado con vigas de encina, cabríos y cañizo. El altar principal destacaba en el muro frontal de la misma levantado sobre dos gradas en mampostería de piedra y barro encalado. En su frente conservaba un cementerio, lo cual denota la importancia que llegó a tener el templo en tiempos anteriores, tal vez fuera la primera parroquia. “El cimenterio de la dha hermita se deslinda desde la puerta de la dha hermita a un padron de piedra que esta frontero della catorce passos y en esta declara a dar a otro padron de la dha puerta y desde la esquina del poniente a veinte passos por esta dereçera (derechera) a otro padron que de la esquina del mediodía ay quinçe pasos y por esta dereçera ay otro padron que desde la esquina del oriente ay dos passos y este es el cimenterio de la dha hermita”4. A la entrada sobre un pilar de piedra estaba una pila de agua bendita,(la cual podemos ver hoy en día en el extremo este y esquina del polideportivo municipal, trasladada allí en los años ochenta, debido a que se reaprovecharon sus restos como cimentación para la nueva construcción), y junto a ella había un cepillo de piedra labrado con tapa de hierro con su candado y llave. Desde el altar hasta el arco de la pared existía un poyo de piedra, e igualmente entre los dos arcos. El altar estaba construido en cantería y encalado, sobre el que había un crucifijo de bulto redondo, y tenía un velo de seda negra y amarilla a modo de celaje, y sobre el altar cuatro imágenes de santos de bulto redondo
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Archivo Diocesano de Badajoz, Sección Visitas Generales. Visita de frey D. Diego Sandoval y Pacheco 1633-1635. “Visita a la ermita de los Mártires de Esparragosa de la Serena en 1634”, libro X, folios 743v-744. 4 Ibídem, folio 745.

antiguos y una imagen de san Sebastián. Había en la pared de dicho altar un tabernáculo pintado y a uno y otro lado del mismo las imágenes de san Fabián y san Sebastián. Pendiente del arco toral se hallaba una lámpara que adornaba y alumbraba el interior de la ermita. Dos estribos interiores reforzaban los arcos de la ermita, construidos de piedra de cantería. Poco se sabe de la centuria siguiente, tan sólo que a fines del siglo XVIII la fábrica estaba prácticamente arruinada, viviendo de algunas rentas consistentes en 61 reales de dos réditos de censos y otros 40 conseguidos de las limosnas. Además tenía un alcance de las cuentas en 2130 reales5. Es muy probable que permaneciese en ese estado hasta la primera mitad del siglo XIX, momento en el que, según información de Madoz, se reedificó a expensas de los vecinos, edificio que se conservaría hasta su destrucción durante la Guerra Civil, por su abandono. Hoy ha desaparecido todo lo que guardaba en su interior la antigua ermita. En 1634 como hemos visto, destacaba el tabernáculo de madera pintado, candelabros, la lámpara, imágenes de santos y algunas vacas que podían llevar sin obstáculos a pacer a la dehesa boyal por el préstamo.

La Ermita de Santiago A pesar de que algunos autores profundizan en que en la actualidad no queda vestigio alguno, nosotros preferimos decir que los testimonios que afirman su existencia, hacen que nos decantemos por la ermita de Santiago en Candalija, perteneciente al término municipal de Esparragosa hasta el siglo XIX, y lugar de Juntas de las Villas mancomunadas de la Tierra de Benquerencia. Mencionada en 1569, no obstante los únicos datos con relación a su estado y características son de 1634. Se trataba de una ermita pobre, apenas mantenida de algunas limosnas pedidas por el mayordomo los domingos en la iglesia parroquial. Además del mobiliario de escaso valor, en sus inmediaciones existía un huerto cercado con muretes de piedra, recinto que contenía un pozo de agua y algunos árboles frutales cuya producción era aprovechada por el santero encargado de su cuidado6. Conforme a la descripción de edificio las paredes de la ermita eran de mampostería revocada de cal y en los estribos del ábside y en las restantes esquinas se mezclaba la piedra de cantería con mampostería. La puerta de la ermita la formaba un arco de cantería con sus puertas de pino con clavazón de hierro, cerrojo, cerradura y llave, posiblemente abierta a los pies. Sobre la puerta se hallaba un pequeño campanario de piedra labrada y en él un esquilón, también pequeño. El cuerpo de la ermita estaba enmaderado con tabla y cuartones de pino y por “ser muy delgados era necesario poner otros”. Según el visitador, informado por los diputados de su visita, la techumbre era poca, segura y endeble. La obra se ejecutó por las limosnas que dieron las Cinco Villas de la Tierra de Benquerencia. Los albañiles que lo hicieron “a destajo” fueron Diego Núñez, vecino de Campanario. Dichas patologías no venían derivada de su antigüedad,
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Archivo Histórico Provincial de Cáceres, Sección Real Audiencia, Legajo 4, Ex. 19, Respuestas generales al interrogatorio e informes y memoria, 1791. 6 Archivo Diocesano de Badajoz, Sección Visitas Generales. Visita de frey D. Diego Sandoval y Pacheco 1633-1635. “Visita a la ermita de los Santiago de Esparragosa de la Serena en 1634” , libro X, folios 737v.

pues habían sido recientemente reparadas. El problema era por la mala compostura cometida por estos oficiales y el empleo de pobres materiales, lo que habría originado la formación de aperturas y consiguientes goteras y filtraciones en las partes más próximas al arco toral7. Estas acciones se desarrollaron dentro de un conjunto de medidas de reformas y ampliaciones entre las que se destacó el entramado de una bóveda de crucería para la capilla mayor. Las fechas de ejecución de estos trabajos debieron ser próximos a la visita sobre la que se argumenta. Tanto es así, que aún en 1634 no se había concluido por pintar y dorar los remates de los nervios. En este mismo marco se compraron a la ermita algunos ornamentos, como una lámpara. El ábside y parte del presbiterio se apoyaba en un arco toral de piedra labrada con cruceros, también labrados de piedra. En el centro del presbiterio, pendiente de la bóveda se hallaba una lámpara de açofar, cuya vacía tenía por remate una bellota y pendiente de ella una sortija con una inscripción alrededor que decía: “dieronla de limosna las cinco villas de la Llega de la Tierra de Benquerencia. Año 1608”. De la cabeza pendían cuatro cadenas, asidas a un capitel de açofar con otra bellota por remate, unida al cordón que le unía a la bóveda. Al altar de dicha capilla se ascendía por dos gradas de piedra de cantería labrada con frontal, pintado de barniz, candelabros de açofar, atril y una imagen de Santiago labrado de talla “pintado de colorado, azul y dorado” y por retablo tenía “un lienzo pintado de con la imagen de Nuestra Señora y el Espíritu Santo y los apóstoles por velo” . Tenía otro paño “pintado de barniz” y en medio dos ángeles portantes de Cristo Sacramentado en la Hostia, orlado por los cuatro evangelistas. También tenía otro lienzo grande con la imagen de Santiago a Caballo, “pintado de barniz al lado del Evangelio”. Al igual que la anterior, delante de la ermita se hallaba el cementerio, que tenía 20 pies de largo, limitado por una piedra de cantería labrada, clavada en el suelo. Junto a la ermita se encontraba la casa del santero o ermitaño. Era esta de piedra de mampostería y barro con portada de cantería y puerta de encina y clavazón de hierro, tenía cerradura de loba y llave. El techo era de madera tosca. Los objetos de ajuar que tenía el templo eran un ara, cortina, candelabro de açofar, un raso de la china, un ferreruelo, un sombrero de tafetán, un ornamento de catalufa de colores, con su cáliz y patena de plata. No sabemos realmente hasta cuando se ha realizado culto en dicha ermita. Encontramos diversos documentos dispersos por varios archivos españoles sobre dicha ermita. Un legajo que poseemos nos llega de la Sección de Consejo y Juntas de Hacienda del Archivo General de Simancas de 16068, donde la Villa de Benquerencia solicita que salga a la venta el oficio de escribano para poder hacer y guardar los documentos que hay de las reuniones de Llegas, en la ermita de Santiago de Candalija, pues al no haber escribano se pierden muchos e importantes papeles antiguos del archivo. De él se puede desprender que además de centro religioso debería ser un centro administrativo donde se tomaban las decisiones tocantes a la Tierra de las Cinco Villas de Benquerencia como se ha demostrado en múltiples publicaciones. Otro documento hace alusión que en 1768,

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Ibídem, f. 739 vº. Archivo General de Simancas, Consejo y Juntas de Hacienda del Estado, Legajo 479 (12), 1606 , s.f.

se funda en dicha ermita una Capellanía por don Juan Morales Arce, primer Conde de la Torre de Arce, propietario de la dehesa y finca9. En los primeros años del siglo XIX, encontramos en las Cuentas de Propios10, en el presupuesto del Ayuntamiento, una partida destinada al “voto que esta villa hace y celebra anualmente a la ermita del señor Santiago, en el día primero de mayo”11.Por lo tanto nos hace pensar que se celebraría anualmente una especie de romería donde acudiría todo el pueblo por los meses de Pascua. No obstante queda en la memoria histórica y el recuerdo de los mayores de la localidad la asistencia a celebraciones eucarísticas a dicha ermita hasta hace unos 60 años. A finales del siglo XIX, cuando el titular de la dehesa de Candalija, el Conde de la Torre, vino a menos, la finca fue adquirida por una vecina de Castuera, restaurando la capilla y edificando un cortijo. Le pone nuevo nombre, ermita de San José, haciendo alusión a su onomástica12.

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Archivo General de Simancas, Secretaría y Superintendencia de Hacienda, Legajo 466, 1768, s.f. Archivo Histórico de la Diputación de Badajoz, Cuentas de Propios de la Villa de Esparragosa de la Serena, 1804-1854, Varios legajos. 11 Ibídem, legajo 5858. 12 Maldonado Escribano, J.; Ermitas, capillas y oratorios provados en los cortijos de la Baja Extremadura. Ejemplos de una arquitectura vernácula para conservar, Piedras con Raíces, 2005. www.upo.es/depa/webdhuma/areas/arte/actas/cisav05/co_27.pd
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Apéndice documental Estado del edificio de la ermita de Santiago de Esparragosa de la Serena, 3 de septiembre de 1634. Archivo Diocesano de Badajoz. Sección Visitas Generales. Visita de frey don Diego Sandoval y Pacheco, 1633-1635, libro X, folios 377 vº y ss.

Bienes que tiene la dha hermita “Un ara guarnezida de madera que esta en la iglesia de la dha. Hermita, una table de manteles, una cortina grande de lienço, un candelero de azofar, un lienço pintado de barniz y en el pintada la imagen de nra. señora y los apostoles y el espíritu santo que esta puesto por retablo en la dha. hermita; un lienço pintado en el de varniz la imagen del señor Santiago, una montera de rasso de la china verde, un ferreruelo de rraso asimismo verde la china que se dio por limosna de la dha. hermita, un sombrero de tafetán pardo, tiene mas un hornamento de catalofa de colores con su caliz y patena de plata; tiene la dha. ermita cerca della un guerto cercado de piedras con un poço un peral y dos higueras del qual se aprovecha el ermitaño que esta en la dha. ermita…”

Descripción del edificio de la ermita “Las paredes de la dha. hermita son de piedra de mampuesto revocadas con cal y en los estrivos de la capilla digo esquinas unos estrivos de piedra labrada. La puerta de la dha. hermita es de un arco de piedra de cantería con sus puertas de pino questan muy biexas con clavaçon de hierro cerroxo cerradura y llave por de fuera con un llamador pequeño y encima del hastial de la dha. puerta esta hecho un campanario pequeño de piedra labrada y el puesto un esquilon pequeño. El cuerpo de la dha. iglesia esta cubierto y maderado de tablas y quartones de pino limpio y pareçe que los quartones cillas y vigas de la cumbre sobre que cargan son muy delgados y que de uno a otro ay mucho rato y que la dha. obra no esta bien fecha, ni fixa por ser la madera endeble y según la relación me fue fecha, la dicha obra se hiço de limosnas que dieron las cinco villas de tierra de Benquerencia y que la hiço a destaxo Diego y Francisco Núñez, vecinos de campanario, y que por la parte que la techumbre junta con la pared al arco toral ay muchas claras entre el maderamiento y la pared se llueve. La capilla de la dicha hermita esta armada sobre un arco toral de piedra labrada con sus cruceros de lo mismo y esta cubierto de nuevo de bóveda de ladrillo con sus cruceros de cantería y no están pintados ni dorados los remates de los dichos cruceros y la dicha capilla parece que esta bien cubierta y rreparada que hicieron la obra de ello los dichos oficiales de la limosna que dio la dicha tierra y la lámpara de açofar quees una vaçia grande y por rremate una vellota pendiente y una sortixa con un letrero alrededor que decía dieronla las cinco villas de la llega de tierra de Benquerencia año de mil y seiso. y ocho de la caveça pendiente quatro cadenas assidas a un chapitel de azofar por rremate otra vellota y sortixa donde pende el cordel de donde esta colgada la dicha lámpara.

A el altar de la dicha capilla se sube por dos gradas y el altar es de piedra de cantería labrada y tiene un frontal pintado de barniz y en medio unos manteles y un candelero de açofar y un atril de madera y una imagen de Santiago labrado de talla pintado de colorado azul y dorado por retablo pintado un lienco de barniz con la imagen de nra. señora y el espíritu santo y los Apostoles y por velo otro paño pintado de barniz y en medio dos angeles con el sacramento y a las esquinas los quatro evangelistas y encima una cortina grande y al lado de la epistola la imagen de Santiago a cavallo pintado en un paño de varniz y a el lado del evangelio otro paño de varniz pintado. Tiene mas la dicha hermita un cimenterio de la puerta como diçen las paredes hasta una piedra de cantería labrada metida en el suelo della a la puerta principal ay veinte pasos”.

Descripción de la casa del santero

“La cassa del ermitaño esta edifcada de piedra de mampuesto de varro con su portada de cantería con unas puertas de ençina con clavaçon de hierro con una cerradura de lova y llave y por ella se entra a un cuerpo de casa enmaderado de madera tosca de enzina hileras cabrios jara y texa enzima y a la mano derecha fecha una pared por donde se entra a un cuerpo en que duerme el santero que se entra a el por uno de la cassa”.

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