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Convocatoria Itaú Cuento Digital 2012
Organiza Grupo Alejandría

Autores Fernando Linetzky, Natalia Zito, Agustín Maya, Fernando Martín Chulak, Berenjenal, Luis Mey, Cecilia Ferreiroa, Luciana Czudnowski, María Ferreyra, Marcelo Filzmoser, Claudio Robin, Ramiro Gallardo y Santiago Craig. Jurado Claudia Amengual, Patricia Suárez y Martín Kohan.

www.fundacionitau.com.ar Facebook/Twitter/Youtube: ItauCulturalArg elgrupoalejandria.blogspot.com Facebook: Grupo Alejandría Staff Fundación Itaú Grupo Alejandría Coordinadora Clara Anich – Grupo Alejandría Comité de lectura Nicolás Hochman – Grupo Alejandría Yair Magrino – Grupo Alejandría Edgardo Scott – Grupo Alejandría Manuel Crespo Alejandro Ferreiro Juan Guinot Daniel Krupa María Martoccia Gastón Navarro Julio Parissi Ana Prieto Diego Vigna Jurado de Premiación Claudia Amengual Martín Kohan Patricia Suárez Diseño de la obra e ilustraciones Estudio Controlzeta - www.controlzeta.ws

Dictamen del jurado (claudia amengual, martín kohan, patricia suárez)

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CUENTOS

UN MAR QUIETO de fernando linetzky NOMBRE DE ALMACENERA de natalia zito LOS GALGOS de agustín maya ARDE de berenjenal EL POZO de fernando martín chulak EL CASCO de luis mey LA HIJA de cecilia ferreiroa UN NIDO RECIÉN PINTADO de luciana czudnowski SUCIO DE TOMATE de maría ferreyra ÁFRICA de marcelo filzmoser LA PERLA DEL ALBA de claudio robin CUENTOS DE TERROR PLAYERO de ramiro gallardo
CATEGORÍA CLIENTES

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UNA LAUCHA de santiago craig

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Comentarios del Comité de Lectura y del Jurado Un epílogo para cuentos digitales Epílogo del Grupo Alejandría

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DICTAMEN del JURADO

El jurado compuesto por Claudia Amengual (Uruguay), Patricia Suárez (Argentina) y Martín Kohan (Argentina), en el mes de octubre de 2012, resolvió premiar las siguientes obras:

PRIMER PREMIO

UN MAR QUIETO
MENCIONES

Mención Especial

NOMBRE DE ALMACENERA
Recurso de sonido

LOS GALGOS
Diversidad de recursos

ARDE
CUENTOS CATEGORÍA ESCRITORES

EL POZO EL CASCO LA PERLA DEL ALBA CUENTOS DE TERROR PLAYERO LA HIJA UN NIDO RECIÉN PINTADO SUCIO DE TOMATE ÁFRICA

CUENTO CATEGORÍA CLIENTES 4

UNA LAUCHA

“Estas obras publicadas han ganado su lugar después de atravesar el filtro de varias miradas críticas que, finalmente, decantaron en una selección. Por su calidad poética, sus tramas bien urdidas y su brevedad elocuente merecían llegar a más lectores. Este concurso y esta publicación permiten que ese feliz encuentro se produzca.” Claudia Amengual

SOBRE las OBRAS GANADORAS

“Sujetos confundidos, partidos o mejor: particionados, viendo visiones, viviendo dos vidas, múltiples vidas, ex patriados, exiliados, deportados, anárquicos, anoréxicos del corazón, escindidos del deseo. Esta fue la norma de los cuentos enviados, el reflejo convexo del mundo en que estamos parados hoy, si a eso sumamos la pericia técnica en muchos casos, ¿cómo la elección no iba a ser reñida? Fue un placer y un vértigo ser jurado, y agradezco como un regalo el haber leído estos cuentos.” Patricia Suárez

“El cuento es el género donde la tradición se aloja sin sentir remordimientos. Su impulso, antes que el de contar lo nuevo o el de contar de manera nueva, es el de contar de nuevo. Contar de nuevo, volver a contar, hacer que la narración recomience siempre de esa misma forma en que recomienzan las fábulas o los deseos. El imperio novelístico, actualmente en máxima expansión, lo confirma en su verdad: la del arte del repliegue y de la concentración; la de plasmar un destino o una debacle, una verdad revelada o su imposibilidad total, un mundo que empieza o termina, una desazón o un misterio, apenas en un puñado de páginas, vale decir en estado de condensación. Promover la producción y la circulación de cuentos, como se ha hecho con este concurso, es una apuesta literaria doblemente valiosa hoy por hoy. ¿Qué quiere decir, al fin de cuentas, que un género literario pueda verse relegado? Mucho o nada, según se mire. Porque, a decir verdad, verse relegada es la condición más propia de la literatura.” Martín Kohan Sobre UN MAR QUIETO “La desolación es ni más ni menos que esto: un paisaje de pocas cosas, una mezcla de intensidad y abandono, la comprensión despaciosa de que pasó lo que no se pensaba, de que la tristeza cabal luce despojada siempre. Allá Heráclito con su río; este cuento viene a decir que hay trances en la vida que dejan quieto hasta el mar.” Martín Kohan “Un mar quieto es la historia de la desolación y de la pena absoluta ante la pérdida de lo amado. Y es, también, la confrontación con el incipiente aislamiento que se cierne sobre el personaje como una sombra aciaga. Un cuento escrito desde una poesía descarnada que encuentra una cierta belleza en el dolor.” Claudia Amengual Sobre NOMBRE DE ALMACENERA “Nombre de almacenera es un cuento con dos grandes fuertes: uno, su pericia técnica; dos, el narrar una situación políticamente incorrecta -una joven que se prostituye- sin apelar a golpes bajos. Está edificado sobre el axioma de que “ninguna mujer nace para puta”, pero lejos de apelar al panfleto, se limita a la situación emocional y por momentos hasta aséptica de la protagonista. Creo que es un gran cuento.” Patricia Suárez
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Que era una herencia familiar. pero ya no estaba. me lo dijo más como advertencia. Ni a los doce ni a los veinte. con el que mi hijo se dormía cada noche. Darme una ducha. Está llegando la medianoche. Antes se encargó de aclararme que por fin había encontrado un hombre. comportándose como niño furioso. al que le importa si ella sufre. perfumarme y salir a caminar. apago la televisión y voy al baño. Giro los dos espejos de los costados hacia adentro. Un hombre con barba y piernas de maceta. En lo primero que pensé cuando mi hijo nació fue en eso: yo nunca se lo iba decir. del hombre de verdad. Estuve pensando y no pude recordar la última vez que le dije que la amaba. Como las bolsas llenas de basura atrás de la puerta de la cocina. vestirme bien. Tendría que salir. Un tipo sensible que la escucha. afeitarme. Me agarro de la pileta y me miro fijamente a los ojos en un botiquín de tres compartimentos. Está oscureciendo y no tengo nada que hacer salvo sacar la basura que vengo acumulando desde que ella se fue. Yo tenía doce años. Los años hacen que las banditas y las aspirinas se vayan cambiando por vendas y tranquilizantes. Por unos meses iba a ser imposible porque se iban a una gira de artesanos por la costa. La patada voladora de Cantona cuando jugaba en el Manchester repetida una y otra vez. si está mal. Yo le dije algo sin importancia. Miré para todos lados. me miro de frente. el izquierdo. Me sobrepasa. Una vez mi papá me dijo que yo arruinaba todo lo que hacía. Ni siquiera lo gritó. Odio.fernando linetzky 6 Mucho odio en la tele. Se llevó a mi hijo con ella. –Quedate con toda esta mierda –dijo. no había nada que hacer. Miro mi perfil derecho. creyéndose hombre. Fue fácil imaginarlos en un micro viejo yendo de pueblo en pueblo con sus chucherías para vender. En algún bar . Hoy se cumplen dos meses desde que ella se fue. No me lo dijo con maldad. Feliz. Cuando se fue abrí la puerta apurado y corrí hasta la esquina. mordido. Lo apreté fuerte. Ni siquiera sé si lo dije. que así éramos los hombres de la familia. Superman. Entrar en algún cine. Es sábado y empieza a anochecer y a mí me da no sé qué esta casa tan sola. Lejos de mí. Igual ya no tiene importancia. Busqué cigarrillos en el bolsillo y encontré el chupete viejo. Mi nene en brazos del otro hombre. ¿Qué iba a decir? Ella dijo que me iba a avisar cuándo podría ver al nene. mirándolo hacer pulseritas y collares. lo pensé o lo susurré. Tres bolsas.

Quisiera dormir. más alto que puedo y dejo que la basura vaya cayendo Me tiro en el sillón. A otra la agarro doy vuelta y veo un camino de mugre. Camino por el pasillo de la cocina al living. Las arrastro un poco. Entonces saco del bolsillo del pantalón el hago lo mismo. Contra el vidrio del los costados. la levanto lo mino descalzo por encima. dos en cada mano y a la calle. de John Steinbeck. Me quedo Cuatro bolsas. Me A una la pateo cuando va cayendo. Como si fuese del extremo y empiezo a girar a toda velocidad y la esos caminitos de jardín. mirando el camino. descalzo. pero en este caso es basura: cáscaras de balcón. Ella y el nene podrían volver de un momento a otro y entrar en la casa. agarrar las bolsas y salir de acá. pero no voy y se desparrame por todos lados. Los brazos me tiemblan pero falta poco. cine y letras. correr a la cocina. Paso a paso: bolsa. colillas de cigarrillos. En el piso casi bolsas que hacen un ruido seco al caer al piso. Agarro la bolsa que todavía está en el tacho y la ato con un nudo. y no se recibió de nada. Quizás si saco las bolsas de basura todo se arregle. Y las escucho.Martín Kohan Fernando Linetzky (Avellaneda. este zumbido insoportable que hacen las moscas encima de las bolsas. Lo que debería hacer es levantarme de este sillón. Su libro preferido es De ratones y de hombres. para qué volví. Lo primero que sentirían sería este olor a podrido que ya no distingo. Peor. Actualmente vive y trabaja en la provincia de La Rioja. basura. Me estoy moviendo. Contarle cómo extraño al nene. Empiezo a transpirar. Ya no siento el olor de las bolsas: pero hablan entre ellas. Agarrar las tres bolsas más la que está en el tacho. Agarro dos bolsas con cada mano. latas de atún. Las moscas son gaviotas. se preguntaría qué hago yo acá. Prefiero hacer todo de un tirón. Dar un salto. Cuando me doy cuenta ya es tarde: una de las bolsas se abrió por abajo. Hasta que no haya sacado la última bolsa no voy a poner un pie fuera de esta casa. Abro el tercer cajón del mueble de la mesada y saco una bolsa nueva. Agarro no hay lugar sin basura. Estudió música. Así hasta que no queda ni una sola. Pero si apoyo las bolsas en el piso quizás ya no pueda sacarlas. La suelto encima de las otras tres. Suelto las Me siento bien: agotado y satisfecho. Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 7 . Pesan más de lo que creí. La pongo en el tacho. La llevo al living. chupete y me lo pongo en la boca Sobre “Un mar quieto” . Hasta que no las saque no voy a poder salir a ningún lado. Miro la montaña. La miro con una especie de cariño. Cauna y la rompo al medio. Cómo extraño a mi mujer. Ya no hay nada que hacer acá. Estoy vivo. 1976). naranja. transpirado. piso. Parece un mar quieto. Y su arrepentimiento me lastimaría más que la decisión de haberse ido. contra las paredes. Busco otra bolsa y a poder. Me gustaría secarme la transpiración. flores y piedras rosadas a basura vuela por todas partes. Ella diría: ¿Qué hizo? ¿En qué se convirtió este hijo de puta?.ver si hay alguna mina sola.

se justificaba.natalia zito 8 En otro momento se habría tomado un taxi. el de hoy. o no se siente como los demás. Todos los días. Se estira un poco la pollera símil cuero y observa avanzar las puntas de sus zapatos. Pero dónde iba a ganar padres se hubieran dado cuenta de que sus palabras lo mismo. vuelve o parece que vuelve y se le nota. La plalas cosas en su casa se derrumbaron. Se sube el cierre de la campera sas? Ella. limpiar en una de este cliente. Quiere decidirlo y sentirse segura pero no puede. de todos los clientes que vinieron después y barrer el pelo en una peluquería. piensa. Tuvo que haber sido la última vez. puede evitar imaginar lo que piensan de ella. Podría comprarse otro. se habría puesto la campera sobre las piernas para que el tachero no le rompiera las pelotas con el espejito y habría dormido durante todo el viaje. después del hizo. Es probable que no regrese del día de hoy. Hacía mucho tiempo que se sentía una sensatas eran sólo para decir lo que ellos querían esputa y eso ya no dependía del trabajo. por la costumbre o la inercia de que el día de mañana sea parecido al de hoy. Si acostarse con tipos ella tenía dieciséis años y se hubieran ocupado un no hubiera resultado tan rentable. Tal vez. cree que está sola. Esta vez fue demasiado. con ese culo no puede pasar desapercibicortita para ver si eso le frena el frío y le sostiene un da. para que dejaran de será un remedio. pero es un buen somnífero y ella enojarse todo el tiempo. se terminó. habría subido. por la plata. ella hubiera estado a salvo de aquel viejo de sentada todo el día en una caja de supermercado. O debería volver. El tipo me paga muy bien. la pensó muchas veces. o el peor. mierda. O sí. Tiene que ser la última vez. Tal vez. Tiró la ropa interior rota o la cosió y se la regaló . apoya más firme los tacos al caminar. Eso le decía el viejo de mierda a los dieciséis poco el busto. en cambio. Habría arreglado un precio de antemano para que no la paseen y le cobren de más. el mejor. Las veces anteriores lo estaba haciendo un favor. Ya le pasó. Sabe que de otro modo corre el riesgo de aceptar de nuevo. Hay una sola manera de terminar con todo y ella la sabe. pero no como se van los demás. La plata no cuchar. Hoy no. Hoy los tacos le hacen doler los pies y sin embargo camina. Si no se cruza con los ojos de los otros. piensa y aunque le duele. habría sido más poco más de saber con quién perdía las tardes. los que se levantan a la mañana y salen a trabajar con el pelo mojado. Decide que va a volver por esas cuatro cuadras en subida para llegar a la estación de subte. Ésta fue la última. qué habría pata no es el problema. pero no cree que lo haga. Ojalá sus sencillo cambiar el camino. Le molesta caminar sin corpiño y se años. porque ella no es como los demás. La gente no quiere una putita en su casa. Tal vez habría sido mejor sado si sus padres no se hubieran separado cuando tener que medir los gastos. el mismo de todas las semacasa de familia? ¿Quién iba a elegirla para esas conas. para dejarlos tranquilos. que nadie la mira. Mientras puede dejar su mirada en el suelo. Cómo habría sido si aquel a alguna compañera. la mayoría de la gente está saliendo. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Estar cosas. se esté yendo esta mañana. le enfurece cuando recuerda que lo lleva roto en la cardecía el viejo cuando ella le creía el cuento de que le tera. Ella. con alguna de esas lo sabía utilizar. y se compró un conjunto meviejo de mierda no se hubiera hecho el bueno cuando jor. A las siete de la mañana.

su mejor o su peor cliente. Algunas noches llamaba el papá. él le daba la plata. Otras veces miraba a la madre que cortaba furiosa. A esa hora llegaba su mamá. Había caminado muchas veces estas cuatro cuadras. Iniciar otras pibas en el negocio y quedarse con una cometa le hacían sentir un poder que le du9 raba el rato que tardaba en guardar los billetes en la . y ella no era mejor que él. atendía la madre y discutían. Después. pero en sentido contrario y siempre de noche. La fruta nunca cae lejos del árbol. A veces cocinaba fideos. con los planes frustrados de tener una vida distinta. otras. Ella estaba acostumbrada a entregar casi todo. la que sentía orgullo de sí misma cuando pasaba la prueba de geografía. por lo menos tenía palabra. Pensaba que luego de descansar un poco se iba a preparar una chocolatada con vainillas. Llegaba para la hora de la merienda. la había dado vuelta y mientras sostenía frente a sus ojos el documento de ella. Los golpes y los nombres no van de la mano. Ésta tuvo que haber sido la última. tiempo en el que esperó que la madre le pasara el tubo para saludarlo. miraban televisión. la esperaba en su departamento. cuando ella tenía doce. la que le había prometido la primera vez con el verso de que así. luego se quedó dormida. siempre la misma cantidad. Sabe que hay un sólo modo de seguir viviendo y ese modo ya no es posible. El sonido de su nombre en la boca de ese tipo le vuelve una y otra vez. que para ese trabajo necesitaba algo más sofisticado. Sandra les tomó el tiempo y la discusión duró más de dos horas. la que comía vainillas. Casi nadie sabe que se llama Sandra. cuando iba a trabajar. con el recuerdo del viejo. decía su abuela y el árbol. Pensaba en calentarlas y ponerles dulce de leche como hacía su abuela pero se quedaba dormida hasta las nueve de la noche. Él le preparaba la comida. ella iba a poder ayudar a sus padres. cuando llegaba. El nombre de trabajo. En eso nunca se había hecho el vivo. El cliente era capaz de romper cualquier código. y apoya fuerte los tacos como si cada paso pudiera perforarle la cara al decirlo. pero igual puteaba ¿Qué tal el colegio? preguntaba a veces y casi nunca esperaba la respuesta o no indagaba en el bien desganado de Sandra. Nunca tenía la delicadeza de llamarla por su nombre. se dice. en cambio. pero sabe que hay un solo modo de cumplirlo. había pronunciado: Sandra. pasaba por el supermercado. sólo algunas en la cocina. Sin dejar marcas era el acuerdo que él nunca cumplía. su abuela le preparaba eso hasta que murió. aunque lo odie. Sandra está segura de que en esos ratos la madre se olvidaba de que ella estaba ahí. pan. El dueño del primer boliche le había dicho que era nombre de almacenera. La mayoría de las veces era en el dormitorio. Una vez. Se detestaba por eso. Esta habrá sido la última vez con el cliente. siempre apurada o cansada después de trabajar todo el día. se tiraba en la cama y casi siempre le pasaba lo mismo. había sido el viejo de mierda. sacaba algo o nada. Antes de volver a su casa. cuando él. la que esperaba el llamado de su papá. antes de que ella terminara con todo. galletitas. Compraba leche. con los otros. la que deseaba a aquel compañero de colegio. ella lavaba los platos y después se la llevaba al dormitorio. Esta tuvo que haber sido la última. Pero este cliente nunca lo iba a saber. A ella le gusta Sandra. Hasta hoy no lo sabía. yerba.colegio. Esa noche el cliente había manoteado su cartera. Miraban televisión. tomaban mate cocido y comían el pan o las galletitas que había comprado Sandra en el supermercado. alguna gaseosa y guardaba el resto para el colectivo. Caminaba para todos lados. abría la heladera. porque el verdadero no lo sabía. le había enviado un mensaje con la hora en la que quería que ella estuviera en su casa. actuaba como si nunca hubiera tenido una hija. iba a la cocina. El viejo de mierda. pero no se puede seguir viviendo si no fue posible mantener a salvo ni siquiera esa pequeña parte donde ella podía ser Sandra.

Le dan ganas de revolearle la mascota por la cabeza. 2011) y fue finalista del “Concurso Boulevard Shopping 2009”. haciendo Ella se detiene. Ganó el Primer Premio del “Concurso Microrelato” (Outsider. más enojada que antes. Recuerda que no pudo decir nada. Tal vez no encuentre la mirada que ella necesita. Le da vergüenza. el futuro suele ser una promesa donde la vida es la mejor opción. Baja los párpados. mirándola de mano en su minúscula cartera. y artículos sobre psicoanálisis en diversas revistas. La misma palatiene y se la da. Habría preferido que la chica no la viera o no mirarla. pero ella sabe que hay un duelen los pies. que tal vez irse sea lo mejor nada. Sus amigas saben que una vez hubo un viejo que se aprovechaba de ella. Correa Luna y Bermani) y periodista cultural para Espectáculos de acá (WWW. Hacerle ver que las cosas no son tan simples como ponerse su campera de gamuza y bajar a su perrito a mear las veredas de Palermo.cartera. que le dio tanta vergüenza que ese día no pudo pasar por el supermercado. con su franela inmunda. incluso haberlo disfrutado alguna vez es algo que nunca pudo decir. linda?” de la casa del viejo. Es psicoanalista egresada de la UBA. Vuelve a mirarlo a los ojos y sigue babra que usaba su papá para hablar de sus empleajando las escaleras das. susurró una vez. que se siente mirada. y tal vez es más simple seguir haciendo cuando le paga.AR). escritora en gestación (taller de Claudia Piñeiro y Casa de Letras. con la piel oscura único modo de irse y no volver. Otra vez se le viene el viejo de harta. A esa edad. Haberse dejado. los padres. las cenas en silenlo que ya sabe.ESPECTACULOSDEACA. el cliente que ni siquiera la mira ya no puede. la distancia con el mundo que ya no le promete nando hacia las vías. Le gusta sentarse sola en los bares. de David Lodge. Le que ella puede hacer. Nunca pudo decirles que ella lo aceptaba.ESCRIBIROREVENTAR. que está cansada.Patricia Suárez Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 10 . que los pies le duelen porque los tacos la tienen escaleras del subte.COM Sobre “Nombre de almacenera” .COM. Llega a la escalera. el portero. Tal vez para no sentir que sigue siendo la mina que se dejó coger por el viejo de mierda. Su blog: WWW. Cruza la mirada con una chica de uniforme de colegio que debe tener la misma edad que tenía ella cuando pasaba las tardes con el viejo de mierda. mira hacia atrás y mete la que lustraba el bronce del picaporte. Lo mira. Saca toda la plata que reojo. o El mundo. de Juan José Millas.BLOGSPOT. Se acomoda el flequillo y le duele el ojo de sólo rozarlo. que está camicio. Un hombre sentado. con Brindisi. Cruza la calle enojada. Baja mirando sus zapatos. Está por cruzar la calle y no puede evitar mirar a un tipo que pasea a su perro. Recuerda al portero y olor agrio. Se le ocurre que es de esa gente que se cree que sabe lo que está bien y lo que está mal. “Atorrantita”. No puede decidir si su libro favorito es La vida en sordina. Camina la media cuadra que falta hasta las Natalia Zito (1977). que no sabe hacer otra cosa o no se anima o mierda a la cabeza. Y ella. la mira y le dice: “¿Una monedita. Publicó en Lamujerdemivida. se enoja.

En el pueblo se sabe que en su primera visita. Estos atributos le daban el aspecto de un muchacho que temporalmente habita el cuerpo de un anciano. Llegó a mi casa una noche de verano –medio desnutrido y moribundo– a través de un primo de Chimpay. agudo y seco. siempre y cuando. una gran cazadora de liebres. el Miseria buscaba su lugar dentro de un cajón de manzanas. Esa noche me fui a dormir con la ilusión de ganar la carrera del sábado para poder salir de Lamarque y evitar un nuevo encuentro con el Gordo Levadura. 11 . Mejor dicho. El frío. El pibe laburaba como largador y recorría los canódromos de Río Negro tratando de llevarse la mayor cantidad de guita posible. Las manos reunidas junto a la estufa y la mirada olvidada en los lengüetazos del fuego. A la mañana siguiente me levanté con mejor aire y fui hasta la casa del Brujo. casi inmóvil. cuartos exiguos pero fibrosos y una cabeza tan alargada como huesuda. Levadura suele ser una persona amable y hasta educada. tiré unos cuantos recortes de álamo y algunas cenizas encendidas cayeron al piso. pero en la segunda aparece con una maza y te rompe una pierna o un brazo. me mantenía preso en mi propia casa. un cuerpo visiblemente curvo y el pelo rubio y ralo. algún esfuerzo.agustín maya Era una tarde anémica y sin brillo. hombre que se desempeñaba como cobrador de la timba clandestina. dependiendo del tenor de la deuda. la actividad no implicara un gran esfuerzo. Él me había asegurado que el perro tenía sangre de campeón: su padre era un galgo con más de 20 carreras ganadas y su madre. Color marrón claro. Los ojos vidriosos. Abandoné la quietud. Afuera y en medio de la escarcha que tapizaba el patio.

se sentía cómodo con él y no podía quedarme sin lanzador a dos días de la carrera. el silencio y la ausencia del sol. metele. –Te entiendo. el Brujo enganchó el carro a su bicicleta y bajo la helada partimos sin decir una palabra hasta el viejo Club Hípico que se esconde al costado del cementerio. Mientras. Trae el carro y vamos al Club –le contesté. En el trayecto.12 –¿ Qué haces Brujito? ¿Vamos a varear al Miseria? le dije. Me dijo que si ganaba me iba a pagar el doble. Me miró con cierto desgano. él se entretenía tirando piedras a los pájaros entre los tamariscos y el Miseria lo acompañaba con algunos movimientos de búsqueda bastante graciosos. La frase rebotó entre las alamedas que rodean la pista y –por un instante– continuó flotando en el aire. así que con la guita que saque. lejos de reconocer cierta verdad en lo que decía. Julio. no es nada contra vos pero te quería decir que el sábado no voy a poder largar al Miseria. – ¿No es muy temprano? me contestó mientras se desperezaba. En la vereda. –Lo único que te digo es que el perro de Sequeira está con todo el tuco. hagamos así –le dije mientras lo tomaba del hombro–: vos andá hasta lo de Sequeira y decile que no vas a largar a ese perro piojoso porque estás conmigo. si el perro todavía no ganó es porque acá lo largaste tarde. ¡Vamos Miseria nomás! –exclamé con vehemencia. mi vieja está muy jodida.. Igualmente seguí preparando el carro y ajustando la cadena y el trapo. Yo me voy a buscar una pichicata para el Miseria y quedate tranquilo que te voy a dar toda la guita de la carrera para que tu vieja se haga el tratamiento.. Al llegar a la pista noté cierta intranquilidad en el andar del Brujo que se movía con gestos ajenos. Mientras tanto y detrás de la improvisada cerca de cantoneras. el Miseria sacudía el cuerpo en un solo movimiento ondulatorio. le daban a las calles desiertas del pueblo. en Beltrán andaba con un dolor en la pata y en Pomona. che. Después de repasarlos. Brujo? –Nada –me dijo y casi inmediatamente volví a preguntarle. Hicimos varias pasadas y los tiempos del animal no fueron alentadores. un aire nocturno y fantasmal. El Miseria ya lo conocía. –Pará. Después de un largo silencio decidí indagarlo. el Brujo entendió que debía continuar y agregó: –Me vino a ver el viejo Sequeira para que le largue al Capitán y bueno. la Homa lo chocó en la largada –le contesté. –Dale Brujo. La niebla. –Qué macana lo de tu vieja. –Y eso qué tiene que ver –le dije sin entender. Debió ser bastante convincente porque al Brujo le brillaron los ojos e inmediatamente se subió a la bicicleta y luego pedaleó hasta perderse en el final del camino. Me . –¿Qué te pasa. más teniendo al Gordo Levadura acechándome. sólo un perro se animó a torear al Miseria que –a pesar de la insistencia del cuzco– se mantuvo imperturbable y a mi lado. le pago el tratamiento a la vieja –me dijo. Ante mi mirada borrosa. –Mi vieja necesita guita para hacerse un tratamiento y la verdad es que con este perro de mierda ganamos disgustos nomás –replicó. El Brujo me contestó que sí con su cabeza y agregó: – Si no se trata en el Valle se muere. agarró una campera y a la pasada manoteó un pedazo de pan que estaba sobre la mesa. ¿Está jodida pobrecita? –le pregunté. Brujo. Entendí que algo debía hacer. el Brujo mostró su fastidio con una escupida. dio media vuelta. Pensé un instante en la calidad de mi actuación. Volvió a entrar. –Mirá Julio. se vistió y fue hasta el patio a buscar el carro que sacó por el costado de la casa.

el Brujo iba y venía pidiendo en tono de súplica. lo mandé al Brujo logró acomodarse en el primer pelotón. A eso de las nueve de la noche me derrumbé sobre la mesa y quedé totalmente dormido. Laxo. Esa mañana soleada y fría. 13 . pude adivinar la mirada fría del Levadura. Ante el anuncio. perfecto. El Miseria cruzó la meta y yo sentí un enorme placer. Después me acomodé luego. luego de cobrar y sacarnos la foto junto al Miseria y un montón de amigos ocasionales. En el gesto dejó entrever un aire triunfal mal disimulado. Su cuerpo se alargaba y se comprimía instante sobre las apuestas. Cerca poco la silueta del animal se fue ubicando en la del bufet saludé a un par de conocidos y hablé un delantera. En ese momento sentí la terrible sensación de que el perro era mi única esperanza y a la vez. a pesar de que sólo el perro estaba drogado. Todo. nuestro único lazo. Al otro lado de la pista. a medida a las gateras y yo me perdí entre la gente para ir a que los perros fueron ganando metros. Llegó la orden y en la largada el Miseria del Miseria. en medio de los ladridos y las felicitaciones del gentío. salimos en bicicleta hacia el canódromo y unas cuadras antes de llegar. por una victoria del Miseria. Un rato después. nos cruzamos con Sequeira. Desde ahí podía ver y sentir el impulso ansioso Pasaron las dos primeras carreras y llegó el turno del perro. encontré el esmirriado cuerpo del Brujo sobre la cama. sin sacarle los ojos de encima. El viejo –que llevaba al perro en la caja de su camioneta– nos saludó bajando la cabeza primero y levantando la mano después. tanto el Miseria como el Brujo se mostraban excitados. Cerca del Brujo.senté al borde de la acequia y jugué un largo rato con el perro. poco a buscar unas empanadas y un vaso de vino. me desperté con un fuerte dolor en el cuello y cuando fui a la pieza para acostarme. Varias veces me agradeció la generosidad y se fue en medio de la noche tratando de disimular la borrachera ante la mirada de los vecinos. la trompa y otra vez la oreja. para volver a tomar impulso. grácil y sobre el alambrado y a unos 10 metros de la llegada. Lo desperté y aproveché para decirle que pasara mañana a la tarde a buscar la plata. el Miseria me miraba con ojos desorbitados y no paraba de rascarse. La oreja. El día de la carrera. el cuello. En el fondo del patio. En el fondo y algo tapado por la polvareda. Al otro día fui hasta la veterinaria y conseguí con esfuerzo que me fiaran un producto importado que –según él dueño– nadie tenía en la zona y era capaz de hacer correr al galope a un anciano. pude ver al Brujo saltando y agitando los brazos. nos fuimos hasta mi casa para emborracharnos y hablar durante horas sobre el animal. Ese mismo día.

Además es autor de varios relatos breves inéditos y otros tantos inconclusos. pude distinguir el cuerpo del Miseria tirado en medio de un charco de sangre Agustín Juan Maya (Choele Choel. entré por el patio de atrás.COM. Puse la pava.AR Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 14 .N) y formó parte de la revista humorística Chochán y las culturales Leche y Mono. Luego busqué el sobre con la plata en el bolsillo de la campera. En esta última se desempeño como guionista y dibujante de la historieta “Emilio. ella tocó madera y yo le pregunté por su hijo. Para corroborar mis sospechas. Cuando llegué a la casa del Brujo. apoyé la bicicleta sobre la pared y por debajo de la ropa tendida. Nomás me dijo que se quería ir de este pueblo. – ¿El Brujo? Se fue al Valle en el colectivo de las 6. Río Negro). en el piso y nada. Salí en bicicleta envuelto en una espesa nebulosa. Desde 2003 trabajó como periodista en General Roca (R.BLOGSPOT. El Miseria atinó a seguirme pero lo frené con un grito y el animal agachó la cabeza y se metió de nuevo en el patio.BLOGSPOT. le pregunté cómo andaba de salud y ella me contó con una larga perorata sobre una operación de apéndice de hace 26 años atrás pero que gracias a Dios. Su libro favorito es Los asesinos de los días de fiesta. golpeé las manos y fue su madre la que me atendió. Sus blogs son: AGUSTINMAYA.COM. hasta que logré abandonar ese estado abruptamente y salí en bicicleta hasta la casa del Brujo. Ante mi rostro inerte. me vestí y prendí la radio. Quedé inmóvil durante unos segundos. jamás había tenido que volver al Hospital. la mujer siguió hablando sobre las posibilidades que el Brujo iba a tener en los galpones del Valle pero yo di media vuelta y abandoné la casa sin saludarla.A la mañana siguiente me levanté temprano para irme del pueblo. en los cajones de la casa. Revisé el pantalón. Al llegar a mi casa. de Marco Denevi. el besugo pluralista”. agarró dos o tres pilchas y se mandó a mudar. Comencé a desesperarme e imaginé la maza del Gordo Levadura. Pueda ser que allá consiga trabajo. El frío había mermado y eso me agradó. Cuando terminó el tortuoso relato.AR y CHEMOLUSCO. Es Comunicador Social egresado de la Universidad Nacional del Comahue y artista plástico por defecto. pero solo encontré dos cigarrillos rotos. Actualmente vive en Buenos Aires y escribe en el basto y convulsionado océano de la web.

Z se rascó la cabeza. con marcadores indelebles. Al colgar el teléfono bajó la mirada y estudió la remera de Boca que su madre le había comprado en Once. estaba cruzado en la cocina por una guarda de flores rosa pálido. había terminado. Igual no tenía ganas de salir. Miró más abajo y sintió orgullo por su desnudez. Me quedé sin baterías. tratando de espiar a los vecinos. La noche recién empezaba y una llovizna casi imperceptible caía sobre la calle Conde. “Desenchufar antes de dormir”. Pasó cinco horas durmiendo y veinticinco minutos al teléfono. Sacó la lengua tomándose los genitales y sonrió. aún. el reloj de la computadora marcaba 21:30. había sido fuerte. sobre una caja grande de bombones. Pensó que nadie podría notar los días que habían pasado desde su último baño. Cruzó el pasillo que separaba el living de su cuarto cuando vio cómo el espejo reflejaba su cuerpo. Así me organizo. vanidoso. en la mesada. los pelos en las piernas. “Comé fruta”. “No te comas todos juntos”. dijo con música electrónica de fondo. a los cinco. Abrió la heladera y pensó que no tenía tanta hambre como para cocinar. Todo bien. antes de cumplir un año. acostado frente al televisor. El ruido de los golpes metálicos. Las notas de su madre estaban pegadas a casi todo lo que pudiera necesitar. Tratá de llamarme o mandame un mensaje así sé qué hacés. J lo había llamado desde el celular de una amiga. pero su madre lo usaba adelantado diez minutos. contestó. Ni él ni el gato toleraron el humo insoportable. Pensó que la mejor manera de dejar clara su percepción tan instantánea de la realidad 15 . Se quedó en silencio un segundo y trató de poner en palabras una idea muy precisa. Te llamo cuando termine y trato de ir a dormir. Z pensó que ya no iba a pensar en J. oscuro. dijo él. En la pantalla había una nota: “No te quedes hasta tarde”. La hermana de veintiuno pasaba el fin de semana en casa de su amante. el cacerolazo. no te prometo nada. Colegiales. en el microondas. Z estuvo diez minutos sentado en el balcón con el gato. Chicas only.berenjenal El departamento en donde se había criado Z: décimo piso. y el dibujo de su hermana. gastada. Allí se podían ver las marcas de uno de los primeros vómitos de Z. Esa tarde. Entró en el cuarto y prendió el monitor. Los platos sucios se acumularon por decenas sólo en las primeras horas. sorry. Vamos a ir a una fiesta en Martínez. Los padres habían viajado a San Bernardo. El empapelado amarillo. “No dejes abierta la puerta” en la heladera. El resto del tiempo.

Envuelto en un toallón celeste. Que le quedaría bien. pensó. Después de repasar un par de volúmenes y siempre que tuviera el tiempo necesario. Despreciaba aquellos protagonizados exclusivamente por mujeres. No me molestaría ser un artista. En el marco de la puerta del living se podían ver todavía. Disfrutaba especialmente de las ostentosas producciones de Playboy. Creía que de esa manera no sonaría cuando se acercara a algún posible ladrón. Z pensó que necesitaba un cigarrillo. con las piernas abiertas y un dedo en la boca. Sintió que podría dibujar como Manara si lo quisiese. Z tiró lo que había usado sobre la pila de platos sucios y se desvistió sin salir de la cocina. las marcas de estatura de los dos. en rojo y negro. a manos de ladrones evidentemente menores que él. La dibujó en un campo. Recién después de esto pasaba a los videos. una diminuta . Alcanzó un anotador que estaba junto al teléfono e intentó escribir. y tuvo arcadas. Yo. Volcó la pasta en la olla de agua hirviendo y puso una mezcla de crema. practicado con solemnidad religiosa. sal y queso rallado a calentar en el microondas. Dedicaba varios minutos a revisar las actualizaciones disponibles en sus sitios de referencia.” Leyó la nota cinco veces y se sintió muy satisfecho. No me molestaría ser escritor. llenó una cacerola con agua caliente de la canilla. puso el teléfono en silencio. Los especiales Z pensó en el zoológico un domingo por la tarde.16 y de J y de él mismo sería por escrito. De vuelta en la cocina. prefería los clásicos ejemplos de sexo heterosexual. Acto seguido. la tapó de humo. “Queridísima: Nos metimos en una relación de las que duelen. Su colección digital de revistas era el precalentamiento. cerró la puerta con el gato del otro lado y se conectó. estudiado hasta el último detalle.” Cuando terminó de leerlo. camino al kiosco de la esquina. Cuando tenía unos diez años había encontrado la colección de su padre de historietas de Milo Manara. Las encontró bajo su cama y las leyó todos los domingos durante alrededor de seis meses. pasaba a la segunda etapa: fotos de chicas desconocidas. recibió un mensaje de texto. muy grande. Cuando todo estuvo listo. la puso sobre la hornalla y empezó a buscar una caja de ravioles en el freezer. Entró al baño en compañía de su dibujo y se dio una ducha de agua muy caliente. que debía empezar a fumar esa misma noche. El ritual era su favorito. Un día no las encontró y por más que buscó en toda la casa no las volvió a ver. eliminó el archivo. Z había perdido dos teléfonos en un año. Cuando estaba en el ascensor. Se encontró dibujando a J. volvió a la cocina y sacó una de las latas de cerveza que su padre guardaba para los invitados ocasionales. Te extraño mucho. “Te amo. Cuando llegó al kiosco le sonrió a la chica. “Mía:” Cerca de estar satisfecho con la cena pero incapacitado para sumar una sílaba sobre el papel. Su hermana mantenía la misma altura que tenía a los doce. sirvió una porción abundante en un cuenco y se sentó a la mesa. con especial interés sobre el material amateur. En los siguientes cuarenta minutos se masturbó dos veces. empezó a dibujar. en vacaciones de invierno. Nada más que eso. Muero por saltar en tu cama. pensó.

Caminó la media cuadra de vuelta al edificio con la capucha puesta y mirando varias veces sobre sus hombros. Encontró una radio de música clásica y la dejó hasta que se empezó a consumir el filtro del cigarrillo. disfrutar de su cuerpo con cierta objetividad y dormir a su lado. a J. Lo sombreó para indicar que el personaje era negro. lapicera en mano. adolescente como él. Pensó que algo le faltaba en la escena. Nuevamente encorvado sobre el papel. apagó todas las luces menos un pequeño velador que estaba sobre la mesa. Si construís algo que duele. nada más. se sentó y acomodó los pies sobre una banqueta. Cuando estuvo de vuelta en la cocina. Entró y cerró la puerta pesada con un golpe. Se volvió a desnudar y se envolvió con la toalla húmeda que había quedado sobre una silla. Intentó escribir una nota para J. Hacete cargo de tu responsabilidad. alguno que le ofreciera marihuana. en una habitación con vista al mar. Comentaron el problema del humo y Z dijo algo sobre el campo y la abundancia. uno de chocolate amargo y el otro relleno de licor. Sobre la mesa habían quedado el anotador y la lapicera verde que su madre usaba para corregir exámenes. intentó dibujar la cara de una niña. Planeó invitarla a su cama. Le llenó el plato de alimento bajo en calorías. Con trazos lentos y cierta dificultad empezó a dibujar un cuerpo masculino. 17 . Esto es lo que las dos personas involucradas construyen. Se dispuso a dibujar el contorno de dos pechos perfectos. bancatelá. Incluía a su hermana. Cerró los ojos y prendió la radio buscando una estación de jazz.” Arrancó la hoja y la leyó varias veces. La hojeó y encontró varias listas de compras. Pensó que necesitaba nuevos amigos. Oriental. o blues. pese a lo verde de la lapicera. Después prendió otro cigarrillo y se recostó sobre el respaldo de la silla. Pensó que no envidiaba nada a sus padres.rubia hija de rusos. dos cajas de preservativos y un gel lubricante. A la mañana siguiente le escondería la nota en su cartera o en un bolsillo del abrigo. hasta que las palabras perdieron sentido. El maullido del gato le recordó que debía alimentarlo. en el frío de San Bernardo. Pensó en la playa ventosa. Le pidió un Marlboro Box. Lloviznaba y en las calles se habían empezado a formar diminutos cursos de agua. nunca visitaría el tiempo compartido que habían comprado en la costa. La hizo un bollo y la tiró a la basura. Un gordo con el pene gigante. Encendió un cigarrillo y mantuvo el humo en sus pulmones durante varios segundos. erecto. No pudo evitar imaginarse a sus padres teniendo sexo. Pensó que todo iba a salir bien. que usó para encender el segundo. Buscó la caja de fósforos. Pensó que tenía claro quiénes eran los malos. Z no podía mantener la concentración más que unos segundos. algo que había escuchado en la radio y le pareció genial. En un intento casi desesperado por no quedarse con esa imagen en la cabeza toda la noche la convirtió en una fantasía orgiástica. a la hermana menor de J y algunas compañeras del colegio. y qué iba a hacer si todo salía mal. con la estufa al máximo. En la radio había un noticiero. sin mirar atrás. individual y colectivo. que si fuese por él. Pasó a la siguiente página y escribió: “Ninguna relación es de las que duelen. grandes. Apoyó la lapicera sobre la mesa y tomó dos bombones.

Fue co-compilador y co-autor del libro Kirchnerismo para armar y una o dos novelas y colecciones de relatos inéditos. Tiene un blog en el que la literatura ejerce su presión de manera tangencial sobre la cultura pop. Se cubrió con el acolchado y se acomodó en posición fetal. Se interesó por una historia donde se imitaba a “Los Expedientes Secretos X”. Otra vez J: “Me voy a quedar un rato más. Un virus extraterrestre obligaba a los científicos que lo analizaban a tener irrefrenables deseos sexuales.BERENJENALES. pensó. Duermo en lo de Luli. y el humo volvió a salir el sol Seudónimo: Berenjenal (1983). Afuera todavía llovía un poco. de Raymond Carver. por favor?. dead head. Aprendió lo que sabe en materia de literatura de la mano de José María Brindisi.COM. Hardcore. procrastinador empedernido y geólogo. Entre la humedad de la lluvia que había terminado. la melancolía y el kirchnerismo viral: WWW. Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 18 . en ese orden. El televisor había estado toda la noche encendido pero silencioso. riquelmeano. No me molestaría ser actor porno.” Z volvió a su cuarto y tiró la toalla húmeda a los pies de la cama.Un nuevo mensaje de texto interrumpió el silencio que separaba a Z del papel como una pared.AR. nostálgico de la Unión Soviética. Puso un canal de cine donde sabía que daban películas-eróticasno-pornográficas toda la noche. Su libro favorito es ¿Quieres hacer el favor de callarte. Acá a cinco cuadras. Es hincha de Boca. peronista.

Así que el Oremiraba atento las manos de Enrique sobre las piezas ja se olvida de lo que pensaba hacer y pregunta: de metal. Igual siente que debería desatarse las zapatillas. El Oreja es el que sabe tirar. a la espera. lluvia de aceite. dice el Oreja. pero le cuesta imaginar que vayan a cazar tantas. Porque el Oreja trajo la escopeta. No hablamos de guita. El Oreja dice: sos bueno con la pala. Casi un metro ochenta de largo es demasiado. el tío Enrique tenía un Renault 4. Enrique levantaba el capot. y después. para el trabajo. La lengua.fernando martín chulak Capaz que ya no quedan palomas. mientras Ávalos hunde la cara en el capot y trabaja. lo obliga a tragar así. dame los cordones. Ninpedían que acelerase. dice Tito. y pasa a contarle no hable con los clientes. Traga saliva: para eso debe cerrar la boca y hacer fuerza con la garganta. con la lengua afuera. dice Tito. Por decirlo así apenas se le entiende. haya elegido a Tito tos. Tito hunen la ruta. no era prudente que lo dejasen hacer. El Oreja se quedaba yo hablo y él escucha. ¿sabes lo que se dice de las palomas y los cordones rojos? Tito no sabe. O al menos desde lo hon- 19 . cargada de tierra. Mira satisfecho su pozo. pero Tito entiende por qué lo hace. sentir esa lengua larga y gorda atascada entre las silabas para después imitarlo. sólo camino. su hijo. Las manos se ¿Ya te hablaron de guita? ¿Y vos sabes de autos? movían. dice Tito y enDespués la estación de servicio cerró. ¿dónde aprendiste a cavar? A Tito le gustaría decir gracias. aunque sea toda una bandada. Mira fijo al Oreja: lo mira para no tener que hablar. demasiado larga y demasiado gruesa para su boca. el capot abierto. Da dos paladas. Pero y es para decir: empiezo mañana. Tito ensancha los bordes del pozo. Antes de salir. dice Tito. sólo se movía cuando le Los cordones. piezas de metal. Y a veces. y veía ir y venir los autos. darle los cordones al Oreja: aportar su granito de arena. El Oreja le había pedido que Hablamos de otras cosas. Tito no sabe si creer. Y le gustan los auEs una suerte que Ávalos. ba nada. Y fue el Oreja el que trajo también la pala. y el Oreja primero le dice mirá si serás boludo. pero igual gracias. Hablamos del tío Enrique. Mira fijo al Oreja. El Oreja fue el que propuso salir a cazar. después al fin habla. un auto en vez de cielo. ault 4 en el que pasaba a buscarlos. alrededor no había nada. el Oreja busca y no encuentra. si la lengua sobre el labio. dice el Oreja. pero no sabe cómo lo va a tomar. y él miraba fascinado. quiere. Tito sonríe. y que el Oreja se quede con eso como todo gracias. El Oreja señala las zapatillas de Tito y dice: cordones rojos. Porque Es una suerte que Don Ávalos haya decidido jubilarse. Más grande. Entonces Tito se sentaba de los mates abajo en la fosa. de la pala y ahí la deja. Lleva toda la mañana tratío hundida en el motor. Quedaba tonces el Oreja responde: por eso te eligió. para él. porque el Oreja no es fácil para el elogio. en el asiento de atrás. Hablamos del RenCuando eran chicos. él no. Una vez trabajó en una estación de servicio. dice Tito. la boca entreabierta. y decirle que en realidad cualquiera puede cavar. el resto de la bandada después la mata a picotazos. Tito no aceleraba ni tocabajando en él. No le va a decir nada: el Oreja lo único que quiere es escucharlo hablar. puede preguntar si hay trabajo también El de Ávalos es el único taller mecánico del pueblo. aunque sea él quien cava el pozo. la cara del guna paloma cruza el cielo. Miraba el brillo del metal. Que si les atas un cordón rojo en la pata. ¿Cómo vas a hacer? Tito piensa decirle que. Tito lo acompañaba. repite: capaz que ya no quedan palomas.

que fue un adelanto. no personas. sin pasar la mano. que cuando tiene una en el hombro. Al menos. Y que no se preocupe. Tito aire y una apoyada. El Oreja ensanche más. el Oreja se ve gigante. Va de un lado a otro. murió de viejo. La tierra se hace polvo y ¿Querés cavar vos?. para Tito. Y es todo lo que dice. no los dos se arrepienten. entrega los cordones y se queda mirando a su hermano. Porque Tito muchas veces llora. Tito preguncara y la ropa llena de grasa. El Oreja mira cosa. la tierra alrededor ta: cuando caigan. Por eso. gracias. en los monumentos. hacían lo mismo en unos minutos para pensar. Desde el pozo. que él cava. Cuando eran chicos. Capaz que los cordones rojos atraen palomas. Tiene tierra en el pelo. ahora los gusanos. pero Tito más. Cuando nadie lo veía. no hace a ver cómo está. el sol quema. Imita el ga problemas en compartirla con Ávalos. Cuando eran chicos también se ensuciaban. Si pasa alguna. Tito ve el cordón rojo tirado en el Ahora a Tito todavía le quedan restos de tierra en suelo y entiende todo: su hermano tiene un plan. o todavía no. Tito invita al Oreja a bajar. dentro del pozo hay hacen nada: comen tierra. cuando los Ah. El Oreja le dice que ahora lo ayuda. quizás. Tito piensa en un caballo. la baja. o de otra acerca por la sombra que cae sobre él. doble de espacio. Parece estatua no se la robó: Ávalos es mi amigo. es tierra nada más. Ojalá al Oreja no le moleste. atarle el cordón y dejarla volar. si hasta le dije que de plaza. apunta al frente. Le pasa la mano por la cabeza. Ojalá el Oreja no tencielo. saca un billete y dice: zapatilla empuja tierra. El Oreja pregunta Tito y un poco sobre los ojos. Piensa: el Oreja debe tener algún plan. Los dos. Desde el pozo. primero habría que cazarla. sólo fue herido. que cae sobre la cabeza de después te invito una cerveza fría. dice el Oreja. El Oreja le dice no te preocupes. Se desata las zapatillas. 20 . Se da cuenta si se tiene las dos en el suelo. Siempre tiene. Los mandaban a bañarse juntos. No. Con la mirada persigue la caítipo Ávalos.do del pozo. a ninguna paloma. así está bien. Tito prefería ensuciarse. pregunta Tito y el Oreja dice vuela a su alrededor. Y después: no me gustan Es mediodía. a ninguna nube. Si hubieque después. vuelva a sacar tierra. se la dio. dice Tito. es para que no le dé el sol. Tito dice que hay que El Oreja se acerca y hace que. la escopeta. Una vez el Oreíbamos a cazar y él prometió venir. Ahora cava con más fuerza. Y cuando se acerca. El Oreja renegaba cuando le pedían que limpiase a su hermano. que en cualquier momento aparece ran traído agua podría enjuagarse. el cielo sin palomas detrás del Oreja. El otro lo deja caer. pero no sirve si no sacan la llover tierra. Después le dice que lo la ducha. suyo. A veces el Oreja lo hacía aunque Tito no estuviese sucio. falta que cave. ¿podemos dejar una sin enterrar. Apoya la escopeta en su jinete murió en batalla. Ata uno al gatillo de las dos patas en el suelo. Hay gusanos. y que cuando sólo lo ve aparecer y desaparecer. Tito se los refriega y el de dónde sacó esa plata y Tito responde que Ávalos Oreja dice no pasa nada. que no puede. Tito le dice al Oreja que menos mal que tiene los cordones rojos en su mano. Se acerca algo de sombra. Esta vez no. El Oreja le dice que ya está. el pelo. que le dé sacude. A Tito no le molesta que siempre tenga la da de una paloma que nunca estuvo. que van a necesitar más espacio: el debía ayudarlo a enjuagarse los restos de champú. Ya no piensa en la una paloma. su Tito mete la mano en el bolsillo. No trajeron agua. Pronto él también lo va a tener. Apunta la escopeta al sed: los espera una cerveza fría. cazarla viva. Tito no las ve. para lavarlo lo escupía directo. se la tierra. Es un buen sonido del disparo. A veces Tito le devolvía. Después cacaballos tienen las dos patas en el aire es porque el mina. que se así le mostramos a todos lo que cazamos? Ya vamos mira en las manos los dos hilitos rojos. Para limpiarlo le pasaba saliva por la mejilla y refregaba hasta que la mugre se iba. Pero no hay ninguna. a ver. ja le explicó que.

Dice: ahora que cave otro. Sáquenme. Debe ser sobre palomas. Son muchos y están cerca. Tito no No le gustan los gusanos. o el cordón rojo en la escopeta. Hasta que alguien grita. Ve gusanos. Y para eso le falta. Cae un cuerpo. en tres compilaciones de Editorial Clásica y Moderna. El Oreja le dijo que agrandara el pozo. no alcanza a escuchar. Aunque Tito no lo ve. que pregunta cosas. prefiero no discutir. Sáquenme. El Oreja dijo que era mejor hacerlo rectangular. como con la boca llena de lengua. por qué mejor no tiran con perdigones. El también quiere hablar. en Antes del fin del mundo y El puente secreto (Ediciones de la Universidad Nacional de Lanús). Pareciera que no lo escuchan. así que esa sombra debe ser la de su hermano. escucha la explicación. Quizás porque así es más fácil dar paladas sin chocar contra los bordes. por lo bajo. desde ahí. Y hay un golpe: ruido de metal. que si a Ávalos también le gusta la cerveza puede acompañarlos. Parecen la pala hacia arriba. hombrecitos y policías. de Costantini. que van a enterrar palomas. Desde abajo. Publicó relatos en La ficción es puro cuento (El Aleph). Obtuvo menciones en el concurso literario “La cultura del trabajo 2007” y el Premio Itaú 2011. Es largo. La sombra está lejos y Ávalos le habla a la sombra: para palomas esa escopeta es demasiado grande. Todavía escucha cerca la voz de Ávalos. yo discutir. mañana en la fosa van a tomar mate. cava con más fuerza y más rápido. de Rivera. El Oreja alza los hombros y con un gesto apunta a Tito. Y que no se preocupe: por esta vez invita él. Oreja que él. y en el Suplemento Cultura del diario Perfil. Cae la pala. Y ve caer al pozo el cordón rojo. Su Twitter: @FERNANDOCHULAK Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 21 . al doble. Pero la hay. Pide que lo saquen rápido. pero no es demasiado ancho. Cuando lo ensanche va a sobrarle lugar. Otra vez Tito ve ir y venir la sombra. De dioses. de Toole.Ahí llega. Hay nubes. pero todavía no hay palomas. dice el Oreja. Y él sí los escucha. Están lejos y no entiende lo que dicen. Hablan con ruidos. Después. Entre sus libros favoritos están La revolución es un sueño eterno. y La conjura de los necios. Ahora los tres miran al cielo. Trabaja como periodista. quenme. Ávalos pregunta qué hace. dice: ideas de Tito. Tito dice que después van a ir a tomar una cerveza. y señala la escopeta. que está bien así porque tienen un plan. Algo dice el Lo rodean. Y pide que le den una mano. pero no hay palomas Fernando Martín Chulak (1980). Tito explica que cava un pozo. en Exquisito cadáver: La muerte (Ars et Design). Tira No entiende lo que dicen pero los escucha. porque solo no puede subir. Si no. A lo lejos Ávalos saluda con la mano. Ya no ve a Ávalos ni la sombra del Oreja. Por favor sáya no quiero más. Ávalos le pregunta a Tito si el pozo no es demasiado grande y Tito dice que no. Así que quiere subir. Quiere que Ávalos vea lo duro que puede trabajar. Apenas si los roza con los hombros.

Los jugadores de primera también lo hacían. su se allí le hacía bien a las personas que lo señalaban nombre original. le daba un beso en la boca. la tía nos tocó el timbre a todos los pibes del barrio para que fuéramos. Y andaba por el barrio. y algunos más cercanos de lo que suponíamos. A todos les repugnaba. Pusimos cruces que se hicieron efectivas: el tonto terminó tonto porque le dijeron que ése era su destino. Había cosas: papas. supongo. revoleándolas por sobre su cabeza mientras chupaba los chupetines que tenía en la boca todo el día. que quedándoPiquito perdió. antes del mundial noventa. Y otros en plena educación sentimental. se las arreglaba para andar por la vida sin que nadie se atreviera a dirigirle la palabra. Si un apodo relativo a la muerte de alguien sobrevive. chizitos. pero revoleando las boleadoras. Igual. en cuanto salía. El pobre se quedó pobre porque sentía. encontró o le regalaron o sacó de algún lado unas llamativas boleadoras de gaucho. No se lo sacó en ningún momento. el mismo día de su comunión vestido de traje negro y camisa blanca y el pelo mojado con agua y peinado hacia un costado. Piquito. siguieron diciéndole Piquito. Los hombros le desaparecían en la enormidad de su cabeza con cas- . o sea. En fin. la versión más fiel es la de Tincho. en el fondo. sándwiches de miga. el colorado. Piquito. claro estaba. alguno de otro barrio todavía decía “ataúl” porque. Coca. El día en que cumplió diez años. mientras más nos olviTodos menos. cambiado tantas veces que. Las versiones de su apodo habían como tal. El globo caía en el piso. Resultó ser que había muchos más. cuándo no. de algún modo sobrevive aquella persona que se fue. Y así quedó. Piquito estuvo sentado todo el tiempo con un globo en la mano y con un casco de corredor de carreras puesto. Caminaba como quien camina. En ojotas y pantalones cortos. solo.luis mey 22 Creíamos que era el barrio con más homosexuales del mundo porque había dos en la misma cuadra. Parecía. era de otro barrio. Incluso cuando falleció la madre. claro. serios– o si hacíamos caso a la versión de los mellizos Cárcamo respecto de su placer por besar la tierra cada vez que salía de su casa y deseaba amar el mundo a su manera. Aprendimos a decir ataúd en vez de “ataúl” en cuanto empezaron a morir los viejos y los jóvenes. igual. mucho antes y mucho después. Lo hacía como ausente. También creíamos que había muchas más familias felices de lo que nuestra realidad nos permitía ver. un casco de astronauta. con su guardapolvo de colegio. Le quedaba gigante. menos nos importaba si le habíamos puesto Piquito por su cara de labios enfurecidos –y. Y globos. Todo el tiempo: boleadoras y chupetines. Un día. dábamos de su nombre. En el colegio. así todos. Y fuimos. Decía que la madre siempre estaba esperándolo en la puerta de la escuela y. Cosas de cumpleaños. en su cabeza. antes de los diez.

Lógicamente. son dos historias cruzadas sobre el trabajo. Habíamos perdido las características del yo por su culpa. Los amores. tiza o lo que estuviera al alcance de su mano. Tenía la extraña habilidad de hacer cosas de las que ni siquiera pudiéramos burlarnos. Piquito dormía con el casco puesto. un día se le acabó el maquillaje. sabía. evidentemente. Ahora no sé si lo soñé o qué. como si fueran la misma cosa. O se hacía bigotes con el delineador de ojos. A veces se las pintaba de negro. muchos años después. Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 23 . No tenía ni doce años. Pero lo escribió tanto y tantas veces que se transformó en Piquito. a llevarme con los que eran mejores a mis ojos y peores ante los de los demás. O se pintaba las uñas: se las había dejado tan largas que ya dudábamos de su destreza. los tiros. postes de luz. Él. había descubierto el maquillaje que su madre ya no usaba porque ya no estaba y le había empezado a dar un uso de la manera que solamente él podía. Su segunda novela se llama Las garras del niño inútil y es un retrato sobre la disfuncionalidad de una familia de clase media baja durante el ascenso y caída del menemismo. claro. Se hacía cuernos con el pintalabios en la frente. incluso yo. Sus propios oídos. lo olvidé. desacostumbrados a nuestra forma de oír el mundo. al parecer. Piquito sacudía la cabeza y tambaleaba. paradas de colectivo. Los vicios y esos diálogos mentales que me dejaban temblando. entonces Piquito se burlaba de mí sin necesidad de burlarse porque. Piquito. Y trabaja como librero en el Ateneo Grand Splendid. su antebrazo: todo estaba inscripto con su YO. todos éramos Piquito. que si yo me burlaba de Piquito. siguió con el casco. y ningún otro más. Escribía “YO” en todos lados. Todo percibido desde la vida dentro de un casco de carreras. Una noche no pude dormir pensando en que. con treinta y pico de grados de calor. Ambos editados por Factotum. los reclamos. El primero se llama Los abandonados y fue seleccionado por la Subsecretaría de Cultura para formar parte de la antología del bicentenario en la Feria de Frankfurt junto con otros once autores. Piquito era Yo. Habíamos olvidado la cara de Piquito. el transporte público y el amor líquido. El padre le sugería. en verdad–. sin mucho ánimo. Tal vez seguía relacionada con Piquito y se equivocó de número. 1979). Ni los huevos de moscas que habían encontrado La Meca. el estudio. escrito junto con Andrea Stefanoni. era Yo. Le perdí el rastro. los ladridos. entonces el que tenía el He–man que ya no se hace era Piquito. Escribió para diferentes medios. Pero. Dos meses después. No quería imaginar la clase de piojos que podían crecer dentro. Y el tercero se llama Tiene que ver con la furia. bancos de escuela. free lance. Pasó todo. Su libro favorito es La hermandad de la uva. Hasta que. La respiración amplificada en sus oídos. los autos robados chirriando en las esquinas. los llantos. marcador. Con lapicera. Yo dejé de andar en la calle y de juntarme con la gente que no me llenaba y empecé a saludar mejor en el barrio. quiero creer Luis Mey (Capital. Después. Me mezclé bien y trabajé y viajé y un día me mudé. las peleas. Vivió en el conurbano toda la infancia y adolescencia. En un momento. Si decías “yo tengo un He–man que ya no se hace”.co. Pasó el tiempo. Tiempo después se le dio por usar maquillaje. toda su ropa. cuando se lo quitó –mucho tiempo después. pero ayer recibí un mensaje de texto de mi hermana mayor diciéndome: “Encontré tu casco”. se hizo fanático de sí mismo. otras de rojo. Emecé. Tiene tres libros publicados. durante todo el verano. Estaba seguro de que no podía agarrar ni la lapicera con esos dedos. “YO” podía ser cualquiera. tal vez. de John Fante. Sus tiempos del Yo habían logrado. Pasó la adolescencia. quitárselo. y andaba así por la vida. Paredes.

Algo así me había pasado una vez. era una dulzura. mostrando el cuerpo. Buscaba disuadirla pero eso produjo el efecto contrario. La hija estaba muy enojada con ella por una remera. Por su tono de voz parecía tener la parte mala de la personalidad. me dijo que ella sabía que lo había hecho a propósito. La hija tenía a quién salir. y puso las manos delante de sus pechos. Me preguntó si tenía hijos. pero ella se resistía a comprarle el talle que la hija le pedía. acordate de la remera. No pude evitar mirarla a ella y sus pechos enormes. lo que pasaba es que su hija quería usarla muy ajustada al cuerpo. Un hijo y una hija. Me di cuenta que buscaba entablar una conversación y le dije que no era tan largo. el empacamiento pero no el reconocimiento. Me quedé pensando en el cuidado con el que había puesto el número del talle. Y mi hija tiene. Me dijo que su hija tenía mucho carácter. que la había perdido a propósito. como si su madre fuera tarada. Yo soy igual. Me preguntó si estaba ocupado y después se dejó caer pesadamente. la necesito URGENTE! Talle 12 (doce). Pero no era suelta. No me imaginaba cómo alguien podía perder algo a propósito. bajando la voz. me dijo. Después. En seguida me contó que todas las compañeritas de la escuela iban igual. A veces el parecido era un problema en las relaciones. me aclaró. Le devolví el papel. Por lo visto era una cuestión generacional. Me sonrió y me dijo que nos esperaba un viaje largo. Líam no se parece en nada a mí. por suerte tampoco se parece a su padre. Movió la cabeza para los lados y se quedó moviéndola un rato. Largó una carcajada suave. en cambio. con ropas dos talles más chica. Le había dicho que había perdido la remera del colegio. Le dije que no. En cambio. dijo.cecilia ferreiroa En el asiento de al lado se sentó una mujer. Lo leí: Mamá. Pero ella sabía que no era verdad. Y sonrió. Me dijo que era muy testaruda. La nena estaba desesperada por que la madre le comprara la remera para ir a la escuela. Su hijo. que buscaba obtener siempre lo que quería. El problema es que es muy parecida a mí. Se veía que su hija cuando quería algo luchaba hasta conseguirlo. que siempre pasa más rápido de lo que uno piensa. color azul marino. Bajó la vista y después me contó que ella tenía dos. el mal humor pero no la sonrisa. En un momento sacó de su cartera un papelito y me lo dio. No traía tantos problemas. mucha personalidad. Tenía una amiga que era muy parecida a mí. Te amo Cuando terminé de leer me dijo: para esas cosas me ama. Casi se tiró en el asiento. El problema es que 24 . era su talle. El problema era que la remera era bastante suelta.

Se extendía francay estaba segura de que su hija se portaría bien. cuando se enojaba. le dijo tranquilamente que iba a tener que decirnos dónde estaba si quería que le mandásemos comida. La actitud de su hija le parecía especialmente dolorosa. pensaba. Me dijo que la noche riosidad saber dónde quedaría su hijo. No sé de dónde le viene tanta furia. En él nada de esa furia era posible. Además pelea con una furia que él no tiene. más que una interrupción para recordar o pensar algo. dijo secamente. Me di cuenta de que estaba imuna loca. no le haría las escenas que le hacía a ella. la hija había estado terrible. Su silencio no era ameno. con una furia insaciable. Me contó que ella no se había permitido tanto con su madre. en su cara. Era más que una simple pausa en el hilo de la conversación. Durante la cena no preguntar. Este último tiempo está terrible conmigo. nos empacábamos de la misma manera. Ella y Líam habían permanecido sentados cogirme de lleno en las obligaciones. Se 25 . Cuando discutíamos parecíamos esos muñequitos que caminan y que cuando topan con un obstáculo se echan para atrás y vuelven a ir hacia adelante para chocar otra vez.nos enojaban las mismas cosas. Líam. que se iba a quedar solo en la casa. Lo espantoso era cómo me hacía verme a mí misma. que eran también las de ella. con todas mis imposibilidades. La amiga era muy buena monótono pero tenía algo suave. Me puse a mirar viaje al extranjero por unos días y que la hija iba a el paisaje. Éramos como un eco de la otra. incluso cuando se enojaba lo hacía dulcemente. El otro día dijo que se iba a ir de la casa y que no nos iba a decir adónde. que solamente recibiría comida. Y cuando podía aprovechaba esa superioridad. Giré mi cabeza hacia la ventanilla. No entendía por qué. La hacía sentir superior a su hermano. no se comportaba como ella se había comportado con su madre. la cara se le hinchaba o parecía hinchársele. era una buena chica pero tenía un carácter terrible. Le había gritado como Estábamos por llegar. Y por momentos parecía no haber salida a los embrollos estúpidos en los que caíamos. Por un rato la mujer se calló. Su hija le gritaba como una loca. se burlaba de él. Esa furia monstruosa. Parecía que veía ahí algo irreversible en relación con lo que era y lo que sería en la vida. ni le hacía escenas horribles. y otra. en los trámites. Estaba en silencio como ante un árbol que sale volando. Estaban los tres cenando y su hija se había paciente. que le tiene mucha paciencia. Todo el mundo pensaba que él era el hermano menor y eso era terrible para él. estaba en ella en todo momento. en su sonrisa. Cuando se pelean ella lo destroza. siempre estaba esa transformación como una posibilidad. A veces pienso que ella aprovecha su superioridad física para obtener cosas de él. no le llevaba tanto la contra. Se ponía toda colorada. Líam es muy pequeño al lado de ella. En su cuerpo relajado. Me dio cuLa mujer volvió a hablarme. Además una vecina iba a estar atenta esos días que ella no estuviera. Después de decir eso se quedó en silencio. me está dando un trabajo enorme. El paisaje era quedarse con una amiga. Me contó que él era el mayor. me dijo con voz triste. En ese punto le molestaba que el reflejo distorsionara su imagen. pero no se me ocurrió nada. pero preferí anterior no había dormido bien. Me contó que tenía que hacer un Me contó que Líam no iba a ir con su amiga. que no sabía de dónde venía. Tenía muchas cosas que hacer levantado de la mesa y le gritaba parada frente a y quería poder ponerme a hacerlas. Quería sumerella. sonreía. Líam no era así en ningún momento. Como alguien que vio más de lo recomendable. Lo que más la asombraba de su hija era la transformación que se producía en ella. En cambio para su hija era un triunfo. continuó. Quería llegar. miendo cada tanto. Líam le tiene mucha paciencia. Pero ella es el doble de grande que él y es muy fuerte. dos años mayor. si su hija se parecía tanto a ella. Por suerte Líam no la toma en serio. contenida. Quise decir algo para sacarle gravedad al asunto. Terminamos cansándonos una de la otra. Ya tenía 15 años y era suficientemente responsable. La veía disfrutar cuando alguien caía en esa confusión. Y ella no podía dejar de verla. Su hija no era mala en el fondo. que mente en todas direcciones mostrando el horizonte.

encargaría de despertarlo. Uno de sus libros favoritos de la literatura argentina es Los suicidas. Durante la cena la hija había empezado a gritar. por confiar en mí. y publicó un avance de su investigación en la revista Figuraciones. Me dijo que estaba viejito y que era un buen perro. que se pelearían y que sería ingobernable. mamá. No requería demasiada atención. que yo también la odiaba. Le dijo a los gritos que la odiaba. El viernes ya no estaría acá y no quería que su amiga se ocupara de la fiesta de su hija. y un año en Venezuela.BLOGSPOT. También le dijo que ella confiaba en él. Ella me respondió con una sonrisa ausente Cecilia Ferreiroa (La Plata). Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 26 . Tenía los ojos inyectados en sangre. Líam estaba muy orgulloso por eso. Sólo debía alimentarlo y sacarlo a pasear. Me contó que Líam le había preguntado por qué él sí podía quedarse solo en la casa y su hermana no. Estaba toda colorada y al hablar escupía saliva. Ella le había dicho que sabía que su hermana no iba a hacerle caso. La cosa que había desencadenado la furia de su hija durante esa cena era que no podría ir a una fiesta. Se había levantado con furia de su asiento y le dijo que no quería vivir con ella. Las casas empezaban a aparecer. a decir que se iría de la casa. Participó de UBACyT y IUNA como investigadora en formación. En un momento le dijo: Gracias.AR. que su papá sí la quería. que no quería ser su hija. Había estado tratando de convencerla toda la semana de que la dejara ir a la fiesta. Me dijo que su hijo no podía despertarse a la mañana. No podía ir a esa fiesta. era dificilísimo para él. Me levanté de mi asiento abruptamente y le dije que tenía que bajarme. “Analgésicos”. Esa noche se lo dijo bien clarito. Tenían un perro y él se ocuparía del perro. La mujer se quedó en silencio otra vez. La ciudad comenzaba. Vivió parte de su infancia en México. Quizás eso también le parecía un rasgo adorable de su hijo. que la odiaba con toda su alma. La fiesta era el viernes y ella viajaría el jueves a la noche. pero ella había permanecido firme. de Antonio Di Benedetto. Dormía con absoluta entrega.COM. La hija estaba desesperada. Hizo taller literario con Santiago Llach y actualmente con Hebe Uhart. Los ojos se le llenaron de lágrimas. que no quería verla nunca más. fue trabajado con Christian Rodríguez. que se iba a vivir con su papá. Después me dijo: yo sentí mucha rabia y sentí muchas ganas de poder decirle lo mismo. Se levantó para dejarme pasar. Es Licenciada y Profesora en Letras (UBA). además de dos cuentos en el blog LACIUDADCAPTADA. Otro relato inédito. de llevarla y de pasarla a buscar. Nos saludamos amablemente y yo le deseé suerte.

acá –y le rozó la nuez con una mano áspera. de si seguía siendo. – Tiene que alejarse un poco. Volvió a tomar aire y antes de entrar sus pies giraron. Iba dejando alpiste y agua en cada jaula. Entró sin saber por qué. Ya había doblado por Pichincha cuando descubrió la pajarería. El viejo no le preguntó nada. eso. el canario era verde y blanco. sólo escupían un arrullo parecido a una gárgara. del piso de la jaula al palito.luciana czudnowski Llegó a la puerta giratoria cuando se le durmió la pierna derecha. Pensaba. Podría aprovechar para hacer la admisión y llegar justo a tiempo. Arrastraba un carro como de enfermero. Al estudiar los barrotes de metal. Afuera comenzó a llover. Pero las palomas no cantaban. – Hola. Los más afortunados tenían hamacas manchadas de 27 . tenía docenas. La semana anterior él mismo había llevado la biopsia en el tubo plástico. Faltaban diez minutos para la hora con Zapata. con cuidado para que no se volcara el líquido fijador. que de tan largo parecía llegar a la otra calle. Se miraron. saltaban del palito al piso de la jaula. al poder llevarlo en la mano. El cosquilleo avanzaba junto con las nubes que oscurecían la tarde. recordó la vez que había ido con su abuelo a una fábrica de jaulas en San Justo. Parecía un budín. “Clínica médica”. Su abuelo amaba a las palomas. que las noticias importantes deberían decirse así. Como para ver un cuadro. Retrocedió unos pasos y miró la pared repleta de jaulas: un cuadro vivo. Era uno celeste–. salió un viejo. decididos a dar una vuelta manzana. entonces. Del fondo. El canario movió la cabeza. decía el cartel. – Hola –su voz sonó metálica. Él miraba los cuellos de los pájaros. – Dígame –dijo– ¿cómo se da cuenta cuál está cantando? El viejo caminó hacia él. con esos ademanes nerviosos de los pájaros y de los locos. como si esperase que las letras le adelantaran el diagnóstico. esponjoso. Lo miró durante un rato. ahora. El canto de los pájaros era un manojo de alarmas disparadas a destiempo. había dudado. en gárgaras. Y silbaba. nerviosos detrás de los barrotes. sí. Y el viejo dijo con su cara de pan de jabón: – Ése. Este también –el viejo señalaba a un canario naranja. parte de su cuerpo. como cajas con vidas apiladas. ¿ve? Se le hincha el pecho. Él se acercó a una.

Se puso gordo. La tormenta había acentuado la locura de los pájaros: un sonido que llegaba a los nervios y traía el ruido de la quinta de sus abuelos en los días de lluvia. ¿mentiría? Para evitar el silencio. nítida. Sí. –¿Está haciendo tiempo para entrar a dónde? La pregunta le enfrió la espalda. siempre lista. Tener que llamar a Natalia. su abuelo ya se encerraba a comer palmeritas dentro del placard y había matado a las palomas al ubicar dentro de la jaula un nido de mimbre recién pintado con esmalte blanco ¿Qué haría el viejo con los canarios que se morían? Había visto una puerta entreabierta. El canario se acercó con el pico abierto y torció la cabeza. O no. No atrae a las hembras. Había uno con flequillo. alguna conexión entre ruido y color. que todo bien. rojo.mierda seca. Todo por una estúpida descompensación. pero. con un temblor repentino en el párpado. mi colita hermosa. ¿Ve cómo le tiembla el pico? No es que esté enfermo. despejarme. dentro del cuartito. con la sonrisa en el cuerpo. Latigazo de loco. de donde había salido con el carro. Y Natalia. Dar su consentimiento. durante los mediodías de junio. marrón. una pala. 28 . La mano de Natalia apoyada en la pared de agua. En la otra pared. cada pájaro le gritaba su color: naranja. preguntó: –¿Éste está enfermo? – Un poco. para decirle que sí. una lámina con canarios. un rato después. Verdaderamente. abstraído en las plumas y el sonido. haciendo fuerza. sintiendo su fuerza. ¿cómo no lo iba a dar? Si ellos estudian. de la calle. y ya no canta. usted me entiende –El viejo hablaba lento. Espió las jaulas vacías de atrás. con un crujido de mueble antiguo. Caminó hasta ahí. amarillo. Para esa época. verde. La tos del viejo lo sorprendió espiando justo cuando veía. Al costado. Tan joven y distinta a su ex mujer. ¿estaba haciendo tiempo? O mejor: ¿existía el tiempo ahí dentro? – Necesitaba salir de la oficina un rato –mintió–. buscaba algún código. Alargó un índice por la abertura de una jaula. Se miró los pantalones. Loco de mierda. como un gato. ¿qué estás por hacer? Retiró el dedo. naranja. Él había tenido que firmar papeles. al fondo. la cortina de agua hacía resbalar cualquier imagen que pudiera verse. frente a la jaula de uno tan oscuro que parecía negro. supuso. que estudien. Como la cascada del hotel alojamiento. Habrían pasado más de diez minutos. A su paso. un catre. Caminaba de costado. En la vidriera. El viejo frunció la nariz. cuando la humedad enloquecía a los animales e hinchaba las piernas de las tías. Él miró hacia la calle. El médico había dicho que podía hacer una interconsulta.

y también asistió al de Hebe Uhart. lo estudió de reojo. letras y publicidad. Su libro favorito es Los siete locos. Estudió comunicación. como si pudiera verlo: dos líneas. como si hubiera brotado. en el escritorio. –Voy a calentar agua –dijo. Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 29 . que como una cápsula lo aislaba del resto. esas que habían firmado la orden con el “urgente” en imprenta. –¿Cómo dice? –Detrás de ellos. su silencio. que integró una antología y además fue publicado en No-retornable. Le transpiraban las manos. en una leve súplica. o un poco vivo. Quería saber si el canario se daba cuenta de que estaba enfermo. el local parecía respirar. articulando el movimiento de la sílaba. Frente a la jaula. Formaban una pirámide. El viejo seguía alimentando a los pájaros. la pregunta. Debajo de la jaula vio algunas plumas. él estudiaba sus movimientos ralentados pero seguros. su cuento “Nueva música” fue publicado en el número 3 de la revista La Balandra. el canario no se daría cuenta. alargaba las manos con devoción. En 2006 ganó una mención en el Concurso Interamericano de Cuentos de la Fundación Avon. –Que si lo puedo ayudar en algo. –¿Lo puedo ayudar en algo? –se sorprendió al preguntarle al viejo. su primer libro de cuentos. Realizó cursos de guión cinematográfico y de dramaturgia. para que cualquiera pudiera entenderlo. Un gesto del doctor se le dibujó en el aire. Este lugar es muy grande –dijo.–Sí –dijo él. la palabra. de Roberto Arlt. de sus labios. aún inédito. involuntaria. era como estar un poco muerto. trató de silbar Luciana Czudnowski (Buenos Aires. las manos juntas. En narrativa se formó en el taller de Alejandra Laurencich. En 2008 recibió una mención del Fondo Nacional de las Artes por Rumiantes. Qué hacía ahí en vez de estar en la clínica. Aunque no entendía eso de “un poco”. Intuía la carraspera del médico frente al sobre. el diagnóstico. con una mano nerviosa sobre el mostrador. En 2012. El viejo se acercó. Él lo vio arrastrarse hasta el fondo y mientras lo esperaba. 1983). No.

Caminan unos metros por la calle de tierra. auto con dominio. Una felicidad ajena pasando en hileras impecables. qué bien lo del casorio. naturaleza sabia. lo sentís en tu cuerpo. La Comadreja mira por el retrovisor y sonríe. Bajando de un tren. Sigue igual de Te acordás de la época en que estabas enamorado linda. te despabilás tura. quienes te fueron a buscar. tremendo. de una remera a rayas. Qué recuerdo lópacitás para celebrar la noticia del casamiento. Mirás a tu derecha y ves conversación: los detalles del casorio. bolso en mano. pero Cuando llegan a la casa. A veces es una pena. pero hoy no tanto. Nunca te gus– Qué bueno –decís. La Comadreja es una rubia de suspenso. madreja: los novios. Y ahí recién. Tanto tiempo sin verlos. sentís el olor húmedo de la vieja estación del ferrocarril. o sí. bueno. –o sea. Uuh. frente derecho a vos. Lo más parecido a que corre como una gorda escandalosa hacia vos. otro puntazo en el pecho. las horas de viaje – Puede ser. Un pasado que te alude y al que ahora 30 . El Rubio es un morocho casi carbón que maneja su – Che. te da un silencioso puntazo tomó un rato. igual –te dice el Rubio de reojo con una mano en el volante. ¿Por qué llevas todavía esa foto? No El camino está bordeado de campo. los allá afuera su modesta parcela con uno y mil repollos amigos. descansás la nuca sobre el asiento. como un jinete que se sabe más – La noticia más nueva –te introduce el Rubio con fuerte que su caballo. El Rubio te cuenta que está encargándose del regado intentás enterrar a paladas enormes para seguir la de una de esas plantaciones. cuando se sacó la foto que guardás en tu biLos novios sonríen y vos decís: ¡Epa! lletera– las pecas se le notaban más. y te besa en tu boca de muñeco – El repollo es lo peor –agrega–. algún arbolito. Igual hoy se usan unas máquinas que en tren. cada tanto tenés idea. excepto ellos dos: la Comadreja y el Rubio. Qué triste. Suspirás. mándenme la invitación foto carnet que te regaló y que cabe justo en la solapa – exclamás. Tendrá valor sentimental. Le brotan yuyos bien de torta. algún otro repollo. Les damos con eso a a acomodarte en el asiento. Cuando suben al auto. Afuera todo se ve tan los yuyos y después paso con el riego. amor y repollos. Será el calor. la música. Aunque. fresco como un kiwi.. Algo te pone un poco idiota.maría ferreyra Estás ahí. Tenés una imagen nítida de ella: una – Hey. como podés –hundirías la cabeza en un balde de – ¿Decís que estamos viejos? –replicás sin quitarle la agua– y volvés a la conversación con el Rubio y la Covista al campo. qué trompada. al ras de la tierra y para limpiarlos se te parte la cinUuh. qué alguna vaca. En el andén no queda nadie. Cuando tenía diecisiete años – Nos casamos en unas semanas. la comida. Paz. Te gico e inoportuno. la familia. con ella fuiste pan y cebolla.. Estás mal. La Comadreja desde atrás te tira del pelo con una suavidad maliciosa. taron las noticias repentinas. de tu billetera. tal vez el mismo –le respondés desde el asiento del acompañante. pero recapacitás: en el pecho. recahasta la médula de la Comadreja. flaco. – Casi. – No te hagas. Volvés son un lujo y te cagás de la risa. suspirás. tenemos algo para contarte. el peso del viaje se asienta existe el pasado. – Vos pibe. arranca la historia. pelo corto y flequillo.

– Sos gente rara vos. Tela. Éste es uno. “fetearla”. Un legítimo ratón de ciudad. juntás los palitos que caen del pino que tenés encima. No te causa gracia. ayudado con 31 . el te acerca la sal. Le hacés preguntas a la Osa. Pero vos confiás en la sal: la sal que –según dice – Cuca. El volver a su lugar. cursis. Se quita el casco: sí.para ver mejor qué está pasando. ¿Hacia dónCuando amaneció. humedecés tu piel como quien riega una planta al regresar de un largo periplo. Te sale bien. En la cocina. El Cuca se ríe y retrocede con ojos de cordero. Te mirás en el espemadreja bajando cosas del auto. Ella te preparó un café grande. Tienen algo con las superstiCon excepción de las bolitas de pimienta que se te ciones: la Osa apoya el salero cerca del Cuca. y el futuro aterriza en tu mente. Enredás los fideos en el tenedor. Vos dormías y tu abuela te despertó. Él es el que menos ha cambiado. Mancha. Luego. El Rubio te sorprende con una palmada y dice: Bienvenido a la naturaleza. ¿Cómo te puede quedar tan lejos un plato de fideos con salsa? La vida tiene muchos asuntos insondables. Salen y te sentás en el verde. Ahí estás. Vas al baño bosteza aplastado por la noche. sacándose las medias y los guantes. la tarea es sencilla. te atragantás. Se cambió el color de pelo pero sigue siendo una Osa indiscutible. antes de tomate. hecho un niño. bibliotecas atiborradas de cosas. La Comadreja te tira una soga: ¡Sal! Necesitás tu pijama. Juntos. Pero te causa gracia. al Rubio y a la Co. ventanas con cortinas rústicas. sentite como en tu casa. techos bajos. La misma pinta de simpático. Acompañás a la Osa para preparar la picada y abrir pásenme la sal.. casi jurarías que está idéntico. los novios. ¿te copás? –El Cuca accede. Charlan. El Cuca interponen. te salpicás con salsa de tomate sobre su campera. Profunda e inolvidable como las cosas frasco de aceitunas que tiene junto a su mano. Fideos con salsa de tomate. Luego el queso. frente al espejo. llegan las pastas. –¿Será desde la última vez que vine? Un ratón de ciudad hecho y derecho –te responde la Comadreja.de estarás yendo? ¿Cuál era el destino? ¿Estará bien cina junto a unas tazas de café. sal para que la grasa no se coma tu camisa blanca. ríe. no se expanda. Rápido echás sal sobre la mancha. Esa noche casi no durmieron. la luna encendida. Con un dedo refregás la sal contra la Desde la mesada podés ver el jardín. Y te sonjamón –tanto más dóciles– en cubitos. un pan. Sí. diciendo: El Cuca está llorando. Te toca cortar la mortadela. Uuh. Caminás por la casa: ambientes amplios. una moto atraviesa el parque: es el Cuca. se te cuelga de un hombro y te avisa al oído: El Rubio 1 . mirás la nada.El Ratón 0. jo y la mancha rosada está a la altura del corazón. Lo mirás a los ojos y se miden. Hace muchos años. toses. el Cuca. una noche. De pronto. – Después la seguimos –se escuda. El perro del Cuca había aparecido muerto junto al auto de su padre. Inmediatamente. Se ríen. siempre con la última palabra.. el Rubio apoya el las cervezas. al perro que tela. Tu abuela nunca tuvo muchos preámbulos. Arenoso. pero el Rubio la usa en serio. Le señalás el cuello con un escarbadientes. el Cuca llegó a tu casa en su moto. El Cuca. y vos.sobre tus hombros. tu abuela los encontró en la co. Lo dejás ir. Apoya el salero en la mesa. la Comadreja– evitará que la camisa quede sucia de El mismo Cuca. Te mordés la lengua y lo dejás ir. Te mojás la cara dos veces. Tomate. camorrero de siempre. Que el tomate te olvidás de vos. Te das vuelta y le pedís al Cuca que te alcance el se ve tan cursi. Bajás del auto estirando los brazos y respirando todo el cielo azul del mundo. Una delicia que no probás hace años. hundido en la manga de la ropa. te reencontrás con la Osa. Pasás al baño. salero cerca de la Osa. pero te seguís riendo. Es una frase gastada. Apagás la luz del baño y volvés a la cocina. roncando así? En la distracción. así que saltaste de la cama y fuiste a ver: ahí estaba el Cuca.

Sucio. Dirigió las revistas Club del Disco y Casa de Brujas. de Cortázar. cómo querrías tener un buen pedazo de virulana para rascar la tela. El Cuca. Sabés que hay un tren verde con asientos azules que te devuelve a tu casa. Eleonora de Poniatowska. atravesarlo todo y borrar hasta el último hilito infame copado de tomate. Publicó en la revista Desformaciones y el Suplemento Cultura del diario Perfil. Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 32 . A seguir compartiendo la noche. El Rubio.COM.Cuca te mira. con una mancha de tomate.BLOGSPOT. vos. Cursi. y Leopardo al sol. Peor aún. incluso agujerearla. Es psicóloga y escritora. de Laura Restrepo. –¡Justicia poética! –le aclarás antes de que meta otro bocado. La Osa. Sus libros favoritos son Rayuela. aunque en el fondo. de Baricco. En el 2007 integró la antología de cuentos Escritoras argentinas entre límites y obtuvo el primer premio. Hay una oficina con luz tubo que te espera. Cómo María Ferreyra (México). categoría relato. Mañana será otro día.El Ratón 0. del “Concurso Jóvenes del Sur 2000”. Te sentás otra vez alrededor de la mesa con ellos. La Comadreja. Seda. Se crió y vive en Buenos Aires. La inmortalidad de Kundera. El Cuca no puede evitar anunciarte: El Tomate 1 . Ayer fue otro día. está mirando la mancha: esa flecha roja que tiene más tiempo con vos y que querés arrancarte y olvidar. Actualmente. no hay gato. Hace radio. No hay perro. Hay un departamento limpio que alquilás. es correctora en el diario Miradas al Sur y trabaja como redactora en otros medios gráficos. co-coordina un taller de narrativa y postea en MFERREYRA. Y aflojando.

33 . te preguntaba nomás. ¿no te parece? A lo sumo podrá decir que no sos malo.marcelo filzmoser Fumaba. – Y vos. aunque la voz le salió tranquila. ¿no? Yo asentí con la cabeza y me quedé callado con la mirada en la tierra del piso. –¿Qué andás haciendo? – Nada. pero daba gusto sentarse a su lado sobre ese tronco. –¿Nada? ¡Qué aburrido! – No. Nos habíamos sentado en el fondo. ser bueno es decir mucho. como si no fuesen lo mismo. Abajo del alcanfor casi no crecía pasto. esperando a que mamá abriera una ventana. se daba maña para muchas cosas. sobre el tronco acostado de la higuera que habían cortado hacía poco porque atraía moscas y ratas. yo no pensaba retarte. – Está bien. Pero esa vez estábamos tan cerca que parecía como si se pudiera ver. al humo no. como si le costara. Hasta en la escuela voy mejor. con la calma de casi todos los días. – Al final me quedó bien este banco. era común sentírselo todos los días. Eso me dejó en claro que las cosas no andaban por el camino de siempre. La maestra nueva dice que soy bueno. saliendo de la boca junto con el humo. ¿todo bien? – Sí. dando vueltas desde la noche anterior. Tardó en empezar a hablar. En los doce años que yo tenía lo había visto fumar muy pocas veces. También a la mañana cuando nos levantábamos a desayunar flotaba en la cocina. porque yo al olor estaba acostumbrado. El olor. en serio… ahora no hice nada. Él le había hecho las patas y estaban bastante bien. Es cierto que no era muy cómodo por la aspereza misma del árbol. en cambio. Aparte.

Un día el tiburón no se ve más. – La realidad es que todavía hoy estoy tratando de no En el potrero también la cosa se había puesto esser malo. Después nos reputeaban y salían con que si la Mónica nos hacía acostumbramos y para ese último tiempo ya habían precio por cogerse al padre y al hijo. que era de Córdoba. no como antes que peleaban todo el día. Ya en la escuela me venían molestando con eso de que con Renata íbamos a ser como hermanos. car tu tiempo.El viejo venía raro desde hacía un tiempo. o le tenés que prestar plata. taría inventar algo que los llene de guita. o joestar en el Caribe. o si estaba celoso empezado a gustarme algunos de sus cuentos. entonces no hay que ser bueno. Era como si estuviéramos arriba de un bote al que un tiburón como ese de la película lo hubiese estado atacando por todas partes sin llegar a hundirlo. buena la vieja. o sin animarme era chiquita. decía yo para hacerme el duro. Pero eso es algo que no se le puede pedir a nadie. – Pero. porque el polaco era el polaco. Cuandel barrio de Renata. Si te da el cuero tenés que ser el mejor tipo del mundo. y yo sin entender. ¿Viste esos tipos El viejo hizo un gesto como de sonrisa amargada. Eso está en cada uno. – No entiendo. Como yo jugaba abajo. igual de puta. Eso tampoco es ser esas que aparecen en las revistas? ¿Que no les gusbueno. mirá. cuidaba una fábrica de noche y de día Y eso era lo de menos. como mucho les queda tiempo enorme. porque mi viejo se garchaba a las dos y no me dejaba – Más o menos… no. Cuando jugábamos entre nosotros no tanto. Además. tomando ron con una mina de derse por haber elegido mal algo. Al padre nadie lo sensación de que los otros también me tenían algo conocía. Desde unos meses a esa parte las cosas se habían tranquilizado pero sin calma. Con mamá se hablaban muy poco. vos para hacer cosas buenas tenés que dedi– Pero vos sos bueno. nada. que viajan a África para ayudar? Bueno ¿te creés que – Hubo veces que hasta me creí que lo era. para ayudarle a cruzar la calle a una vieja. Que a mí me venía bien porque como yo no tenía ninguno iba a saber lo que era. empezaban con eso de está do nos levantamos me abrazó. Uno se son pelotudos? ¿Que no saben que está más bueno imagina que ser bueno es aguantarse de todo. el tipo te robe alguna herramienta o sea nomás un chorro esperando tipos como vos para asaltarlos. El agua se queda quieta y el bote ni se mueve. ¿entendés? era cierto que estaba cada vez más linda. Seguimos en silencio pero si venían los del otro lado de la vía. tu fuerza. sin joderlo pero sin ayudarlo tampoco. El sol ya se empezaba a escongol a los ingleses o ser el galán de moda? Pero si se der atrás del olivo. había tenido que viajar caba fajar a los buenos. Entonces me molestábamos hasta hacerla llorar. Un padre nunca pero la verdad es que la piba me daba pena y además quiere que su hijo se joda la vida. – Mirá. El polaco desde la otra punporque su abuela. Pero ese lo que puedas significa que quizás lo tenés que remolcar doscientos kilómetros justo en la dirección contraria a la que vos ibas. ta me gritaba ¡Manu. Encima esa Renata era la hija de Mónica. pero todos los que estamos arriba sabemos que el bicho anda rondando y que en cualquier momento nos salta encima. aprovechá porque la Renata se va a poner para ser bueno hay que dejar muchas cosas y más igual. Ponéle que hay un tipo tirado al costado de la ruta con el auto roto. Se decía que se había ido cuando ella de lástima a mí. pesa. Vos te podés bajar con un cuchillo y robarle lo que tenga. pero Renata siempre te contaba una a entender. y hasta te puede pasar que después de que lo ayudaste. que eran un rato más hasta que mamá llamó a comer. que se había ido en vicio y estaba dedican a esas cosas. pero en mentira diferente. no entiendo. – Yo no dije eso. También podés seguír de largo. de una vez hay que joderse la vida. Yo lo abracé también. Sí. porque ahora parece todo claro. o podés parar y hacer lo que puedas para ayudarlo. De a poco se había ido la tarde. 34 . hacerle un Prendió otro cigarrillo. serruchá! y a mí se me inflaba el Al principio nos daban bronca esas historias y la pecho. De tomar las decisiones menos malas. Estaba de viaje. trabajaba arriba ese momento… de un barco. tu salud. ¿Y cuál es la diferencia? – Claro. estaba mal. me tose la pasaba durmiendo.

se fue de casa. Lo imagino preparando guisos de esos que le salían bien.D.N.A. Su libro favorito es La construcción de la muralla china y otros relatos. Asociación para la cultura” (2003). Finalista en el certamen de cuento organizado por la C. 2008) y Maximiliano Tomas y Diego Grillo Trubba (Eterna Cadencia.A. para darle a los pibes de allá. Participó en los talleres de Carlos Bernatek (2005-2007). Al viejo no le guardo bronca y aunque parezca raro. Integrante seleccionado por concurso de la antología de cuentos de “Manuel del Cabral.fuerte. mientras yo dormía. de Franz Kafka. Cada tanto me pregunto por dónde andará o qué habrá hecho con su vida y los días que estoy mejor me gusta pensar que anda por África. da la sensación de que mamá tampoco. chorizo y todo. Finalista con publicación en las antologías del “XV Concurso de cuento y poesía Leopoldo Marechal 2008” y el Museo Iriarte (2011). De Renata me hice amigo pero ese fin de año se mudaron y tampoco la volví a ver. Pablo Pérez (CCRR. (2003). 2009). Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 35 . Mención en el “XXII Concurso Internacional de Cuento” de la revista Décima Musa (2004). con papa. Esa noche.D. con la panza llena de hambre Marcelo Filzmoser. No supimos nada más. que estarán corriendo desnudos y como decía él cada vez que los nombraba.

En realidad. La cerradura aún no fue cambiada. y él va prendiendo la hornalla. Laura me mira como pidiéndome que no diga nada y entonces guardo silencio. y acá estamos. en la casa de la que me fui hace más de diez años. El cuadro de papá y mamá frente al altar que cuelga arriba de la tele. No importa. no lo puedo negar. lo único en lo que la vieja le pudo ganar a papá. cada vez que regreso. le digo. se demora un rato. La casa está desordenada y en la mesa hay sobras de comida. diría que todo sigue igual. Como el lugar donde se detuvo el motor es cerca de la casa de papá decidí llamarlo y pedirle prestado su auto para volver a casa. 36 . me dijo. No entiendo qué hace una carretilla sobre la mesa del patio. pero en el momento en que pienso preguntárselo veo los ojos de Laura y me prometo no decir nada. dice. hasta la misma pava y los mismos platos y cubiertos. las persianas que conforman una galería de maderas rotas. No encontraba las llaves. Pego el grito dos o tres veces hasta que papá sale. Hace un rato fui al baño y para tirar la cadena tuve que usar un balde. arrancándome el destornillador de las manos cuando iba a desarmar la mochila. igual. Y si se pone nervioso es peor. siento ganas de irme. Esta mañana se nos quedó el auto y el chofer de la grúa que lo remolcó nos ofreció llevar una sola persona. los mismos muebles. Si papá podría sólo hablaría de asuntos como ese. y sale para abrirnos. Si no fuera porque el desorden y la falta de mantenimiento fueron creciendo a medida que se dilataban mis visitas. Después de varios intentos. en eso siempre le ganó a la vieja. las manos se le mueven involuntariamente. Manipula torpemente las llaves y el candado. con otros elementos que podrían ser chatarras. Me quedé sin pan. Le cuesta abrir el candado. Laura logra sacarle las primeras sonrisas a papá. y un poco con mi ayuda. yerba que no se lava. el agua caliente. Está bien. Que no lo toque. Me juró que ya habló con un plomero cuando le dije de cambiar el flotante. y papá tampoco me lo sabe explicar. logra abrir y entramos. Papá nos dice que esperemos. le dice Laura. Papá busca cambiar de tema y nos ofrece unos mates. enseguida nos vamos. dice. Gracias a las bondades del seguro el único beneficiado debía ser el conductor del auto. Pero yo no puedo dejar de mirar el estado de las paredes. Tiemblan.claudio robin La reja se mantiene cerrada con cadena y candado. Hablan de programas de la tele. Así que caminamos unas quince cuadras. Amargo. fue en morirse primero. callo. cuando me llamaste estaba por salir a comprar. las mismas cortinas. Me aguanto las ganas de preguntarle si ya fue a un médico. Laura me toca el hombro. y en la que. seco. Papá es bueno preparando mates. nosotros ya desayunamos Oscar. Vuelve a entrar.

oscura. no sé que hizo él. Me contesta que no me haga drama. La otra todavía se mueve aunque ta que me olvidé los anteojos en casa de papá. da el contestar. con Ariel Bermani. Eso es la Perla del Alba. Aprovecho y subo a lo que fue mi pieza. Pienso otra vez en papá. en la esespero a Laura que se despide de papá. Participó de los talleres literarios de Ángela Pradelli. la de mi lado. Contra el marco de la ventana descubro un corazón que dice que Karín y yo nos vamos a amar toda la vida. Agarro lugar de limpiar. Papá le habla del cuidado de las acacias y coloca unos gajos en un plato con tierra. y Bajo este sol tremendo. sin hacer en el baúl y saco el auto del garage. está irreconocible. Lleva una bolsa de residuo en la mano y va guardando los tallos que papá desentierra haciendo agujeros con una cuchara vieja. Esos muebles saludarme.Está por llover. Bajo la velocidad y pienso volver. desde hace tres años. es parabrisas me complican el viaje y me doy cuenjusto la de mi lado. Por la escalera me cruzo de nuevo a papá y le pregunto que pasó con los muebles de la biblioteca. tengo la casa cuando se nos rompió el auto. y emde agua que directamente se quedan trabados. Laura me preEl limpiaparabrisas hace un ruido insoportable en gunta qué pasa. Actualmente es productor de María Julia Oliván. Desde la ventana escucho a Laura y papá que están en el patio y hablan sobre plantas. Laura le pide permiso para arrancar la hoja que contiene la Perla y se la guarda. lleva entre años. como si también se La lluvia es torrencial cuando guardo las plantas burlaran de mí. de la Fundación Tomás Eloy Martínez y. dice. pienso. En su recorrido de 90 grados parecen las manos la hoja con la Perla del Alba Claudio Robin (1981). y yo no supe qué cabeza baja. qué hiciste papá. Y el piezo a tirar con todas mis fuerzas hasta lastimarme. me mojo todo. Busco inútilmente los afiches que colgaban en las paredes. Un cuento suyo aparece publicado en una antología llamada Nueve. de Sergio Bizzio. de Bermani. Papá no debe cambiar las escobillas hace me mira desde adentro. portazo y arranco. Un amor para toda la vida. Por instantes es tanta la cantidad la escobilla. pero ya no tenía sentido. Vamos en silencio. Laura sube. freno el auto al costado del camino. Le explica también que el invierno es una época de mucha actividad en el jardín: ideal para hacer podas de mantenimiento a las especies de verano y para plantar flores de ciclo de invierno. ya no dice nada. pero no miro. como dos brazos flacos que se agitan de eran de la vieja. señalándole con las manos temblorosas algo que visto desde acá arriba parece una gota. Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 37 . Sólo levancalera me preguntó qué hacíamos tan cerca de su to la mano para saludarlo. ya no me contesta. pero cada tanto encuentro la marca que dejó alguna cinta adhesiva y tarugos que quedaron enterrados para siempre. Es productor de radio y televisión. O sí. ruido al forzarse me hace pensar que van a salir disNo pienso parar hasta que la rompa del todo. pero no se nota. ya es más del mediodía y papá no nos va a invitar a comer. de Carlos Busqued. No sigue haciendo mucho ruido. Es papá de una beba llamada Martina. Bajo para decirle a Laura que tenemos que irnos. llena de cajas. le dice papá. Los baldazos de agua sobre el Una de las escobillas ahora dejó de funcionar. Desde la calle lo que necesito. con las dos manos. Laura parados. entre otros. Radio Belgrano y diario Crítica. Bajo del auto. Los libros que más le impactaron en el último tiempo son Veneno. Pasan delante de mi cara. Laura lo escucha con atención infantil. La flecha que atraviesa el corazón está intacta. Mirá. los nombres casi ilegibles. Trabajó en C5N. izquierda a derecha o viceversa.

justo una montaña con su cumbre redondeada ubicada en el centro exacto de la laguna. los que tienen bote la alcanzan antes y empiezan a llenarlos de gemas de todo tipo. Van buzos y expediciones submarinas y se descubre que hay una montaña. Pero nadie sale. como todas las montañas. da miedo una tierra nueva. pero unos chicos llegan a nado y vuelven con la noticia de que el cráter está lleno de piedras preciosas. La gente se lanza al agua con locura. pareciera ser el tope de un volcán sumergido. Por fin ya no hay espacio para nadie y todos empiezan a apiñarse. El agua es transparente en la laguna. A mí mismo me la habían contado mis abuelos. Y un día baja la marea y en el fondo llega a verse un suelo rocoso.. la abertura es profunda y caben muchos. Al principio nadie se acerca. porque está a sólo doscientos metros de la costa. Tiene una boca en el centro. los veraneantes la prefieren porque tiene playa en todo su diámetro y en el medio una laguna muy profunda. y en el mar aparece una isla.ramiro gallardo LA ISLA Hay una playa alejada. va llegado el pueblo entero. Como si un anillo de . 38 EL EPISODIO DE LA ISLA (véala en los mejores cines) Es la historia de una isla en el medio del mar. Los chicos saltan en la arena y rebotan.. ni una ola. como un anillo es la isla. Ellos mismos se vienen con unas esmeraldas. entonces el cráter de la isla empieza a cerrarse. no es tan grande la isla después de todo y el aire se vuelve asfixiante. o como un salvavidas. Parece como si las paredes del cráter se acercaran de tanto que es el amontonamiento. y ellos eran hijos de gente que vivió el episodio de la isla. Se creía que era una fábula. – Sí. y es cada vez más honda a medida que la multitud se agolpa y cava sacando más y más piedras. La montaña es de piedra. hasta hoy. lo poco que pudieron traer. y además no es de tierra sino de plástico. Imposible. las paredes están vivas y la isla cicatriza sus fauces mientras se sumerge y no se la ve nunca más – Hasta hoy. Más bien es como una especie de dona inflada. la gente va. porque siempre hay un poquito de espacio para llevarse algo más.

y tetitas chiquititas lindas y todo un cuerpo precioso. Yo era muy chico y los acompañaba en silencio: para mí siempre ese edificio había tenido los rasgos de una cara. En lo más profundo odiaba a las chicas que lucían curvas en la playa: una de ellas se llamaba María y retozaba feliz e inocente en las arenas gesellinas. como un rostro de perfil mirando de costado hacia el mar: una inclinación de la fachada se asemejaba a la nariz. LA BALLENA Y EL MAR La señora derrochaba carne y feliz se remojaba las partes en la orilla. Estuvo ahí hasta que solita se despegó de la joven y salió caminando. Primero el novio flaquito intentó sin éxito mover a la gorda. María era. la isla se pincha y todos se ahogan. Así que caminó con lentitud y dificultad en dirección a María y tropezó casualmente con el balde de un niño. está en la punta del dedo y si baja la marea dejará de flotar y se colocará en el lugar que le corresponde. ¿pero de un hormigón? Con el tiempo crecí y me di cuenta de que aquella conversación no se refería en lo más mínimo a una hormiga gigante sino que hablaban sobre la construcción del edificio.plástico inflable estuviera colocado en la punta del dedo de una mano de piedra. una ballena. Pasa el tiempo y se olvida por qué todos somos tan tranquilos. con unas piernas hermosas y un culito redondo que está para chuparse los dedos. Hablamos despacio y caminamos bajito. no sé qué cosa del hormigón y del edificio. Resultaba indiscutible la presencia de la cara. Temen que al suceder esto la isla se pinche. del hormigón. siempre que pasábamos nos descuajeringábamos de la risa. que también es arquitecto. se lo conté a mi tío y toda la familia se moría de risa. Hasta que un día de mucho calor y playa llena se movió la arena y el ojo de buey se abrió. para matarla. María en la arena no puede incorporarse. Y todo por culpa del loquito del grito. Desde chica había tenido que soportar mansamente las miradas de los bañistas. ¡ehhhhh! con mucha fuerza. unos relieves formaban una especie de boca rectangular. salpicándose con las olas y los niños que chapoteaban corriendo hacia el mar. el bañero la mira de atrás. Ahora en el primer piso vive el encargado. Entonces empiezan a ser más cautelosos y se mueven poco. Los habitantes fabulan con la idea de que la isla es el anillo de un dedo gigante. después vino el bañero y más tarde llegó la policía: no podían levantarla. Entonces un día uno va y grita. Y después volvió a su lugar. el ojo del hormigón se comió a una bañista. Miraba todo y a todos en la playa inventando historias. que protestó. EL OJO DEL HORMIGÓN Mi tío Miguel es arquitecto. imaginando la vida de cada personaje. inocente. Un día iba por la orilla caminando con Luis. y todo se tambalea como un terremoto. del hormigón armado. Cuando la vio sonrió con ternura ante los desprejuiciados movimientos de la dama que con gracia bamboleaba sus caderas al ritmo de las olas y el viento y sucedió lo peor: la gorda la vio y juró venganza. flaca. Se enojan si uno tose y guay del que toque una bocina: se suspenden las bocinas en toda la isla. flaquísima. Llevaba puesta una malla enteriza negra y pelo corto bajo su gorrito piluso. Su espesor era proporcional a las dificultades que tenía para caminar. y todos se ahoguen. como se sabe. El novio flaquito ayuda a su novia pero no le alcanza la fuerza: ahora es una gorda enorme. Pasó a ser una anécdota divertida de mi infancia. Miraban un edificio que estaba construido muy pegado a la playa y hablaban del hormigón. caminan despacio y hasta hablan bajito para que el anillo no tambalee. Sonreía mientras se mojaba colocando las dos manos como pala cada vez que una ola llegaba hasta la orilla. deseaba redimirse vertiendo en una sola hermosa chica de la playa todo el odio que llenaba su cuerpo. y rodó hasta caer sobre la chica y aplastarla. 39 . hablamos bajito y caminamos despacio. Estamos acostumbrados a la montaña de piedra de la laguna. sin problema. y el ojo de buey del primer piso parecía un ojo.

ya están atrapados y son masticados lentamente por la isla hormigón.LOS RECURSOS DE LA ISLA La isla está ahí desde el primer cuento. Un niño abre un placard y descubre que está lleno de piedras preciosas. Hasta que un areno decidió conocer mundo. Al principio reinaba la confusión.GALPONESTUDIO. LA ARENA VIVA O EL FIN DE LA PESCA El fin comenzó el día en que los granos de arena despertaron. y abajo de la arena sólo hay más y más arena hasta llegar al centro del planeta. exploraban la costa. frío-calor. Fue profesor invitado en Parametrics 2010. y si bien el agua en principio se calentó al entrar en contacto con el centro de la tierra y todos eran felices bañándose en invierno. se quiebra. finalmente la bola de fuego terminó por apagarse y el planeta se enfrió y se partió en dos por culpa del calentamiento global: se sabe. cuatro estudios de arquitectura que funcionan en conjunto y con artistas y diseñadores industriales. los arenos del norte iban hacia el sur y los del sur hacia el norte. así que el mar inundó el hueco. Gustavo Nielsen. Gastón Encabo. en IMPA. Nadie se pregunta por la nueva construcción. Todo se transformó en una gran abertura. Bajó el turismo en temporada Ramiro Gallardo (Buenos Aires. frío-calor. Arquitecto por la UBA. no hay mar y no hay pesca. Entonces la isla aprovecha el marketing y se disfraza de cara de hormigón y sale a la arena.COM. o sea: huecas. La isla tiene hambre. y grita ¡la isla. 1974). Su blog: WWW. pero no pasa nada: los bañistas avispados ya no se tragan la carnada de las piedras preciosas. pero siempre dentro de los límites de la playa.AR Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 40 . asociado indistintamente con Santiago Bozzola. es la isla!. En 1999 dictó el taller “acumulación expansión variación captura inyección”. Andrés Gorini. En 2009 fundó junto a Leo Ferretti. por lógica. Cada minúscula partícula era ahora una forma de vida. Con el tiempo los veraneantes que habían abandonado el lugar fueron volviendo y se acostumbraron al carácter inestable y tornadizo de la costa. El episodio de la bañista devorada desató el snobismo de los turistas y las inmobiliarias ofrecen las últimas ofertas en materia de hormigones. Roberto Bogani. que es de fuego. hacían castillos de arena y pistas de arena para autitos de carreras. El fabricante de ventanas ojo-de-buey se está haciendo más y más popular.BLOGSPOT. Entre 1997 y 2008 trabajó en proyectos tanto a nivel académico y de investigación informal como profesional. si se somete un cuerpo a cambios bruscos de temperatura. o sea que esta parte del mundo termina en nuestras playas. y. Juan Pablo Porta y Max Zolkwer. da clases en la FADU-UBA desde 1999. Gustavo Nielsen y Max Zolkwer Galpónestudio. la Tierra se fracturó justo por el hueco. las inmobiliarias se pelean por alquilar las habitaciones y ese mismo día el inmueble se llena de turistas. todos corren pero es tarde. Más bien. era un líder de las playas y los de su especie lo siguieron cuando se adentró en el continente: entonces las costas quedaron vacías de arena. todo era movimiento. la Fábrica Ciudad Cultural. Es muy caro alquilar un departamento en el edificio original. En la ciudad balnearia se pusieron de moda los edificios con cara de hormigón.

Una de esas frases que se dicen por lo bajo en las iglesias con palabras cortas que cambian la erre por la ye y se unen entre sí con una jota seca. él toca la guitarra. “No una niña”. “una mujer”. Eso se escucha decir siempre. Acá los nombres primero se sueñan y después se dicen. Que todo nos queda a horas y días y distancias que en tiempo son sémola y engrudo o también esa pasta aceitosa que hacen las viejas apelmazando el trigo. Acá llueve ahora. Acá la gente se entretiene juntando piedras y contando los colores de los cerros. Dicen que son tranquilos. Yo ya no los escucho. me dijo. Y que lo segundo es una blusa o una camisa blanca sin el dibujo de una laucha (acá le dicen laucha al ratón Mickey de mi remera). viboritas que no terminan nunca de deslizarse en la ventana y que cuando caen. Dicen por decir. Planchada por ella misma la blusa. y poco. Rosario me dijo que la paciencia es lo primero que tiene que tener una mujer si quiere ser verdaderamente una mujer. no son gotas. No llega al ruido: un susurro recostado en el borde de los toldos. La lluvia es una rima perezosa que cuelga de los sauces. pero hablan lo mismo. pero la idea sería casarnos. cuando explotan. El viento es un salmo que levanta el polvo despacito y va esculpiendo las manos y las uñas rojas mordidas que rezan. pero no relajados. como ahora. digna. pero moja. si se puede. Acá el tiempo dura más tiempo y esperar es esperar el doble.santiago craig El viento acá es otra cosa. Los de acá dicen que es una desgracia para algunos animales ser tan bonitos. que relajarse es agazaparse en uno y estar tranquilo es caminar seguro. Estamos lejos de todo. Rosario es mi abuela. son babas de caracol. quitan o agregan sílabas como si llenaran de tachones una partitura. Más que nada si llueven. hilos de sueño. de aburridos. Acá nací y acá vivo desde siempre con ellos. Yo canto. que vendría a ser Guti: por ahora nomás nos damos besos. Estoy sola hasta que me vienen a buscar los amigos. por eso la gente se llama como los santos o las flores. Casi ni agua. 41 . Mi novio también. Cantamos juntos folklore y algunas canciones de moda también: discos de la radio. Con mi madre casi nada: no es la edad para eso. Hablan como si estuvieran cantando. Hablo con Rosario nomás. ir sin problemas para cualquier lado. Van a venir todos después de la siesta. Casi nada acá es la lluvia. almidonada. la puntuación de una charla entre gorriones encima de las tejas tibias. Acá nada llega pronto.

colgajos en el cogote de tanto gritar “luna”. “Son mejores los que arma uno. Que son pocas puente. “Yo fumo lo que me gusta”. ni siquiera fumamos lo mismo: es extranjero. Se ríe igual que los padres o los maestros: se le nota. y él sigue callado. me dice. Algo de un primo seguro. Lo miro hacer y me parece que él ya sabe que por adentro me río. igual que los viejos y los náufragos. no dice nada. Él me sonríe. “Es más aburrido lo fácil. es verdad”. para alegrar a los chicos y “Vamos al puente”. acá los armamos”. y lo enciendo haciendo chasquear en los dedos la piedra de un encendedor plateado a bencina. sus Juanas y Margaritas que le dicen lo mismo más o menos en el mismo tono cuando salen. “Me tenés que enseñar a armarlos y a prenderlos así”. no me da vergüenza que la escuchen: todos tienen sus Rosarios. Había que pincharlo nomás. Prefiere y Patricio levantan con sus chillidos de mono. mingo a la tarde un pescado del tamaño de una canoa Para chicanearlo nomás le pido tabaco y. Nos tantea y no se muestra. que de alguna forma me tape que después ella me tiene que cuidar la fiebre. Dicen reírse porque reírse es mezclarse con el bulto que que van a ir a buscar a uno de los del Misericordia y somos. Seguro. dice Rosario y yo le creo. son más ricos”. es siempre poco. él se calla las preguntas. como esy que lo van a cocinar al limón para Lucio. y le señalo con un arqueo del mentón al chico alto y empapado con el que tiene que hablar antes de hacerse el simpático conmigo. que supongan. Lucio. ese modo de sacudir ¿Adónde vamos? No pregunta él. No es tímido. como de lástima se ríe. Va como pensando en otras cosas. “A mí me enseñó Guti”. Lucio. Mi voz chocó con la pared adobada que Guti y cuidadas. No dejan ni una grieta. que le Patricio hablan por todos. es un estorbo. él me ofrece una cajita con cigarrillos. le digo. Es porteño. ni sabe ponerse a reparo entre los árboles y se da de lleno con varias ramas en medio de la jeta. Me aplauden para que salga y no tardo nada. Se aniebla con eso seguro que él ni me escuchó decirle que vamos al ademanes cuando dice alguna cosa. pero no. Pero en la puerta uno de los chicos se ríe. para nada. Yo pero. mejor que los demás crean. 42 . ese atolondramiento. Mostrar. yo los compro encorvada como si fuera una etiqueta. me mira y se ríe: uno que no conozco. Como embobado va debajo de la lluvia. las costas barrosas del río que pisamos. se le encendió la garganta y me habla. los veo desde la ventana.Acá todos tocan la guitarra o cantan o hacen música de alguna forma. “Ah. sonar los mocos. “Lucio”: esa hechos. porque me sostiene la mirada. Pero las manos al caminar como si fueran colas de vaca. igual que yo me callo la risa. escucho el nombre extranjero y se lo pego a la espalda de esos no. Todos los viejos tienen los dedos planos. Guti y hacerles creer que lo que dicen es gracioso. este montoncito húmedo de sombras debaque lo van a moler a patadas. va callado y mira todo. le digo y me armo un cigarrillo con el tabaco que saqué del morral de Guti. Que le quede claro. espalda. le digo. Pero no me engaña a mí. por interesa. No se usa el paraguas acá. las viejas. Llegan mojados. las piedras rojas. ¿De qué se ríe? De todo. Los sauces lánguidos que le zurran la cara. Parece que es el primo de Sergio. Lucio. las galochas. de tanto gritar “tierra”. “No. por lo que oigo: no pregunto. Mejor así. Con una mano lo armo. que van a pescar el dojo de los árboles. las uñas largas. La dejo decir. Me podría reír. Cuando me voy dice Rosario que me ponga el piloto. Es más fácil”. o el hijo del primo de su papá. De repente se le abrió la boca a Lucio.

“¿Y qué pasa si pasa el tren?”. que lo imagino nomás. diga “¡Corramos!”. que es peligroso. Hay olor a flores de ofrenda. bajamos el puente asustados. Sergio lo sostiene en la entrepierna y se lo pasa a las chicas por la cara. como nosotros. estar más cerca de casa. Tomamos mate. Pasa casi nada el tren. pensando (tiene que ser) en esos huesos. Lo abrimos y lo inflamos como un globo. Nos haría falta más abrigo. se encarama en uno de los fierros que tejen la estructura y da un par de saltitos. Y atrás del agua. Van adelante. y nosotros no hicimos nada. “No pasa nada. del agua que cae del cielo es imposible) corremos. Voy corriendo porque me llama. Soy Mickey para él. No escucho que. Podrían caer ratas muertas. restos de cadáveres podridos. a tocar la guitarra.Tardamos un rato en llegar al puente y cuando llegamos no sabemos muy bien qué hacer. de un latigazo. Gritamos y corremos. no lo imagino. pareciera. Llueven gotas robustas y nos hacen plop en la cabeza. Yo pienso que también me voy a morir acá y me van a enterrar en ese cementerio y se me hace una trenza en la barriga. diga. “¡Mickey!”. El suelo es barroso al lado del río y más al bosque el pasto es puro cardo. Lucio trepa como un gato. Guti corre y salta encima de una columna. Sergio propone treparnos al puente y sentarnos encima de los fierros a comer lo que trajimos. de los demás que ya se fueron. Grita atrás. pero es hábil. “Subimos mil veces”. Contó Sergio que una vez en no sé donde un tornado levantó del piso un cementerio y a los del pueblo le llovieron encima los parientes. Menos Lucio. Lucio le dice a Sergio que no sea idiota. “¿No se va a caer el puente?”. Fumamos y cantamos canciones. Escucho a Lucio. Hace calor. Ahí muertos tenemos todos. Elena. Se nos hace astillado el silencio y nos lo pasamos uno al otro haciendo girar los ojos y resoplando por la nariz. Las tres chicas gritamos agudo y finito. Yo pensé que le iba a costar. colgando de un fierro. Aunque no se pueda escapar (escaparse de la lluvia. Todos nos acordamos de eso mientras corremos. en esos ojos agusanados de nuestros padres y abuelos en el cementerio cayéndonos desde las nubes. Vengan”. El cielo se cierra y se vuelve cremoso mientras nos acomodamos entre las tablas de madera podridas. y nosotras saltamos entre las maderas y las vías. Al rato. con la guitarra: vivimos arriba de los montes. Debe ser que lo pienso. “¡Mickey!” Paro y me doy vuelta. No podemos tirarnos en el piso. Elena nos muestra un preservativo que encontró revolviendo en los cajones de su hermano. Guti dice que los forros los tienen que usar nomás los maricones. Yo me acuerdo. “Pero subimos antes. pero las vías están frías. Seguro. desde el puente todavía. Deambulamos juntado ramas y tirándonos al pelo venenitos. Escucho que grita “Mickey”. ya lejos. Lo seguimos. Al resto también nos sale trepar. Todos nos reímos menos él. Ahora somos más pesados”. entiendo: mi remera. de un golpe está lloviendo enserio. Nos pasamos la tarde ahí. es verdad. ni tampoco separarnos en parejas para andar por ahí a los besos: somos impares. 43 . al borde de los precipicios. “Nos lleva hasta San Lorenzo”. se cuelga de un riel. con las mochilas encima. cuando éramos chicos. Se desarma el cielo y empezamos a bajar. veo a Lucio. “¡Se cae el cielo!”. a charco con tábanos y a chapa oxidada. para escaparse. gritando. como siempre. ya en el bosque algunos. Todos conocemos el chiste menos Lucio. Nos corre a todas.

En el año 2010. Hernández…). los de la juventud (Henry Miller. Borges. Lo salvé. Walser. Hanke. Cheever. Mickey. y en la mayoría no ganó. Yates. Santiago Craig (Buenos Aires. Participó en algunos concursos. Pero escribe todos los días. pero de todos modos me agradece. dentaduras. Comentario del Jurado sobre las obras premiadas Volver al índice 44 . brazos hinchados. Más bien tendría que hacer una lista larga.Llego volando al puente y lo ayudo a bajar: no es difícil la verdad. En otros sí. Beckett. Podría estar muerto él también o por lo menos lastimado. Los chicos ya se fueron. Le es difícil elegir un libro preferido. Nos salvamos”. Le pregunto: “¿Estás bien?” Me dice: “Estamos. Pizarnik. Coetzee. Baudelaire. Girondo. Pero el libro que más veces leyó y releyó probablemente sea: Una temporada en el infierno. 1978). Rimbaud). Celine. Trabajó en muchos lugares y de muchas cosas. Todos están en otra parte menos nosotros. No vive de escribir. Ediciones Encendidas publicó su primer libro de relatos El enemigo. no me cuesta. Pero no le digo nada de eso. Hemingway) y los más actuales (Lobo Antunes. Él no sabe que si yo no estaba ahí se le iban a caer encima nuestros muertos. Empezar por los de la adolescencia (Cortázar. de Arthur Rimbaud.

decir algo: que la literatura en los jóvenes está viva y que está cambiando -en sus temáticas y sobre todo en sus herramientas narrativas-. y un gran conjunto de evaluadores que se constituyó como un equipo de verdad.leer también es una exigencia que nos posiciona frente a una experiencia nueva. Esto. me comía la ansiedad por entrar a leerlos). Ha sido muy difícil la selección de los cuentos finalistas. Pero cuando a uno le toca formar parte de un Comité de Lectura -que evalúa cuáles son los cuentos que avanzan y cuáles no.y no sólo eso. debe ser placentera. Como organizador.” Daniel Krupa “La organización de la Convocatoria Itaú de Cuento Digital. Tuve que esperar hasta la señal de largada.” Nicolás Hochman “Se trató de una experiencia novedosa: en sus consignas. varios de ellos realmente muy buenos. la experiencia fue interesantísima.” Alejandro Ferreiro COMENTARIOS del COMITÉ de LECTURA y del JURADO “Ser Jurado de Selección fue una gran experiencia. según como yo la entiendo. definitorio. tolerantes y mejores. me encontré con una gran diversidad de estilos y géneros. va por buen camino. A título personal. Fue una grata oportunidad. Felicito y agradezco a los participantes. y queda en mano de estos narradores. pero además está esa cuota extra de auto conciencia que nos dice que tenemos que contemplar algo más. sino una clara señal de que queda campo por andar. el cambio es el estado natural de las cosas. para seguir dándole forma a un premio que se está ganando una identidad propia.” Juan Guinot “Mi segunda participación como jurado de la convocatoria me dejó más que conforme: muchísimos cuentos recibidos. considero que queda mucho camino por recorrer. si un libro no me gusta. sino la calidad de los textos. Y si la literatura está cambiando -o ha cambiado-. Es decir. me permitió pispear sobre qué escriben los nuevos autores. nos hace humildes frente al viejo placer. lo dejo. sólo por mencionar algo. Es muy alentador comprobar el nivel del semillero de escritores. no es una crítica. Eso.“La lectura. para crecer. en su plataforma de evaluación y en el hecho de que haya sido un banco privado el que impulsara la convocatoria. El placer sigue siendo importante. Tanto la cantidad como la calidad de los cuentos que participaron tienen que. Ha sido llamativa la cantidad de cuentos recibidos en las diferentes categorías -más de setecientos. Al principio tuve que amigarme con el sistema e internalizar los tiempos del proceso (al ver subidos los primeros cuentos. ha sido una experiencia valorable. teniendo la posibilidad de armar un concurso en el que me hubiera encantado participar como autor. Una vez metido en la lectura. Sin prejuicios abrazo un libro y sin prejuicios lo abandono. no lo voy negar. en conjunto con la Fundación Itaú. llena de aprendizajes. Respecto de la utilización de hipervínculos. necesariamente.” Yair Magrino 45 . Quedan todavía muchos detalles para mejorar.

“¿con qué derecho ando leyéndole las cosas a la gente?” Como esa neurosis no ayudó tuve que intentar otra cosa: olvidarme del concurso. Que esos lectores hayamos tenido el privilegio de dar con páginas a menudo memorables. como quien lee porque sí. Los participantes no tienen idea hasta qué punto le pueden alegrar la tarde a uno. Después hice esfuerzos para dejar de sentirme una especie de predadora. todavía están en proceso de formularse. me enorgullece y entusiasma. En lo concerniente al concurso en sí. Y al ser uno de los que fundaron el Grupo Alejandría. con formas que obedecen a otras reglas que. en muchos casos. Pero este modo de contar una historia merece ser tenido en cuenta. porque tiene en sí valores que le dan sustento. leer y evaluar en pantalla y que parecía no tener fin. En muchas obras encontré una manera de narrar que no puede conectarse naturalmente con lo que nosotros entendemos por literatura. cada uno de los participantes de la Convocatoria Itaú de Cuento Digital 2012 ha demostrado por lo menos dos cosas: verdadera pasión por la escritura.” Ana Prieto “En lo personal. supone una felicidad que está más allá o más acá de las palabras. de todo. Salvo excepciones. Haber sido parte del comité de lectura de este concurso fue para mí una de las experiencias más divertidas e interesantes del año. Mi método para evitar abrumarme y mantener a raya los efectos de la ansiedad fue el siguiente: primero me hice a la idea moviendo el cursor y desplegando una y otra vez todo lo que iba a tener que abrir. éste ha sido diferente al resto. de las fechas de evaluación. Me parece una prueba de que la interdisciplina y la cooperación son siempre posibles aún entre sectores distintos. No me percaté de esa diferencia hasta que comencé a leer las obras enviadas. Porque así me sentí durante los primeros 10 o 20 relatos: “¿quién soy yo para que pasen por mi criba estos escritos?”. Con esto pretendo decir que he sido un dichoso lector de relatos. y la vigencia de un género –el cuento. Agradezco y felicito el trabajo de todos los compañeros y fundamentalmente de los coordinadores. participar de un evento literario como esta Convocatoria de Itaú.que se da con asombrosa naturalidad en el Río de la Plata.” Edgardo Scott 46 . y dedicarme a leer.” Julio Parissi “Leer cerca de 200 cuentos anónimos no es cosa de todos los días. me pareció notable la participación y cómo de a poco se va abriendo un campo literario y artístico nuevo: el de la literatura digital. también me parece muy importante cómo nos hemos podido integrar con una entidad empresaria. de los autores. Hubo narraciones parecidas al collage de las artes plásticas.” Gastón Navarro “De los concursos en los que intervine.“La oportunidad de formar parte de una comunidad de lectores constituye un hecho feliz y en cierto modo anómalo. que abren nuestra imaginación hacia lugares impensados y que no siempre tienen que ver con el relato clásico. y que he aprendido más de lo que he podido enseñar.

de las tramas. con el desafío y la expectativa que genera.” Patricia Suárez 47 . Estás perdido en un siniestro bosque literario esperando a que ese escritor que quiere ser descubierto. En mi caso. confío más en el corazón que en la preciosidad de una técnica o un portento academicista. del puro gusto por la literatura. Y en algún momento. Lo importante es estimular la lectura. también fue un placer haber recorrido semejante número de obras.” Claudia Amengual “Ser jurado de un concurso es una labor absorbente. Por esto último. desde el punto de vista de lo inasible. en ese sentido. Los concursos ayudan a que esta comunidad se mantenga saludable y subsista. Disfruté mucho la lectura de algunos cuentos. Se cumplieron todos los plazos y las condiciones de trabajo fueron claras en todo momento. el bosque se vuelve un gran cuento y estás en paz con vos mismo. Para eso necesitamos escritores.” Diego Vigna “Linda convocatoria la de Itaú. Durante días no podés hacer nada más que sobrevivir entre tareas cotidianas y leer los textos. Fue un verdadero placer “trabajar”. Desde el punto de vita de la organización.“La verdad que me encantó haber participado de esta Convocatoria. algunos personajes. Algo de lo que lea en el concurso tiene que emocionarme. confiar en uno mismo como lector. ponga una luz en tu camino. La aguja en el pajar. e incluso hoy todavía me quedan en la memoria emotiva algunas de las historias. Integrar la literatura a las nuevas tecnologías a través de un concurso es una forma amable de enfocar el debate acerca de la tensión entre el libro electrónico y su tradicional formato en papel. Y esta es la labor agobiante del jurado: estar atento. Fue un proceso que valoro y valoraré mucho. algunos gestos precisos. creo que nunca había trabajado con tanta soltura y al mismo tiempo tanta organización. estar alerta. De pronto te encontrás haciéndote un café y pensando: ¿Por qué tal participante puso tal palabra y no tal otra? ¿por qué usó tal expresión en lugar de aquella? ¿Por qué pone letras en lugar de nombres para identificar a sus personajes? Hallar al/los premiado/s es una tarea difícil. tiene que brillar por sobre todos los otros textos. y más teniendo en cuenta la razón principal de este trabajo: leer textos literarios.

tiene como fin brindarle visibilidad a los escritores de la nueva generación. Itaú Cultural apoya a los jóvenes creadores. el teclado táctil. aquellos que están emergiendo y que en esta ocasión se atrevieron a enriquecer sus relatos con las herramientas que ofrece el mundo digital. nuestro deseo se cumplió... el manuscrito. Y esta Convocatoria.. alineada a ese espíritu. literaria y digital. una enumeración que da cuenta de las transformaciones del “medio de producción” literario e inevitablemente de nuestros hábitos de lectura. fuiste parte de esta articulación equilibrada y deliciosa. motivarlos para que se lancen a esta nueva aventura literaria: la de leer cuentos que poco a poco cobran nuevas dimensiones expresivas y que están disponibles a donde quiera que vayan.Un EPÍLOGO para CUENTOS DIGITALES La pluma. Si estás leyendo este texto. También nos propusimos desafiar a los lectores. Fundación Itaú 48 . la máquina de escribir.

y el de la literatura –en este caso. ¿Qué habrán sentido los actores. Patricia Suárez (Argentina) y Claudia Amengual (Uruguay). Nicolás Hochman. fue la convocatoria en sí misma. cuando a finales del siglo diecinueve y comienzos del siglo veinte. compuesto por Manuel Crespo. abierto a todo un horizonte de posibilidades para los autores y también. auténtico y misterioso. en una de sus formas clásicas: el relato o cuento breve– con las nuevas tecnologías. Estos cuentos superaron una difícil competencia. como lo es Alejandría. sino también productivo y favorable la convergencia entre entidades privadas y los grupos o proyectos autogestivos. Esperamos que nuestro trabajo haya sido una grata muestra de que no sólo es posible. una nueva forma artística –el cine–los convocaba? No podemos predecir qué alcance tendrá la literatura digital ni de qué modo surgirán grandes obras bajo este formato. El encuentro de estos relatos con sus lectores. pero con mucho entusiasmo y curiosidad. pero ya podemos ver. el de la Fundación Itaú-Cultural con el Grupo Alejandria. directores y dramaturgos. y ahí se halla la hermosa posibilidad que siempre nos brinda la literatura: reconocernos entre los habitantes de ese mundo frágil. Julio Parissi. Por último. Gastón Navarro y Diego Vigna. a través de estos primeros tanteos. es en verdad un paso que damos no sin interrogantes. Respecto del primer encuentro. sirvió como oportunidad para integrar y difundir a escritores jóvenes de toda la región. el libro presenta una gran variedad de estilos y tradiciones literarias. el comité de lectura eligió a treinta y un finalistas. María Martoccia. la cual. que es la ficción. Alejandro Ferreiro. Pero tal vez haya un encuentro más. Luego de varias instancias de preselección. Ana Prieto. además de este libro. Yair Magrino. que la literatura digital es un territorio autónomo. sino también un rigor formal consciente y amoroso. participando junto a más de setecientos relatos de toda Hispanoamérica y atravesando el filtro de un exigente comité de lectura.Este libro surge de algunos encuentros promisorios: el de estos escritores con la Convocatoria Itaú de Cuento Digital 2012. la fusión entre un arte tan antiguo como el de narrar y las nuevas tecnologías. para la cultura en sí. EPÍLOGO del GRUPO ALEJANDRÍA Grupo Alejandría Clara Anich Nicolás Hochman Yair Magrino Edgardo Scott 49 . por supuesto. Edgardo Scott. La escritura de estos autores contiene no sólo el impulso intenso y original de los artistas jóvenes. de los cuales doce fueron distinguidos y premiados por un prestigioso jurado: Martín Kohan (Argentina). sostenida a lo largo de 2012. El más trascendente. Daniel Krupa. Los integrantes del Grupo Alejandría consideramos que el resultado de este trabajo. Juan Guinot.

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