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Aerosol Verdeamarelho

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08/15/2013

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Marcelo Fébula, en Río de Janeiro

Aerosol Verdeamarelho

Cuando en marzo viajé a Santiago de Chile para el Gran Premio Latinoamericano, la llave para confiar en la propuesta del pibe que me ofrecía taxis en el aeropuerto fue preguntarle si sabía quiénes eran el Beto Acosta y Pipo Gorosito. Aquí en Río de Janeiro también apelé a la fórmula azulgrana, pero en este caso para romper el hielo con el chofer. Apenas estoy en el exterior del aeropuerto me sale un morocho al encuentro. -¿Taxi? Detrás él hay cinco o seis motoristas que también parecen esperar mi respuesta. Claro, no hay muchos arribos a las 00:20. Es hora de empezar a tropezar con el idioma. -Sí, pero un momento por favor. Voy a fumar un cigarrillo. Me miran. No parecen haber entendido hasta que prendo un pucho. Ahí cada uno vuelve a su auto y comienzan a hablar desde sus posiciones, con lo que el barullo en la medianoche casi desierta es notable. Aeropuerto Internacional Antonio Carlos Jobim. Bien por los brasileros, menos militares y curas y más artistas populares bautizando lugares públicos importantes. Al cabo agarro la valija dando a entender que ya estoy listo. Subo a un Chevrolet y recito la dirección del hotel. El chofer me mira y se queda en silencio. No hablo portugués pero tengo algunas cosas estudiadas. -¿Você é um torcedor de Flamengo ou Fluminense? -¡Tricolor! ¿E você? -Eu sou um fã do San Lorenzo de Almagro, o berço do mais carioca dos argentinos, Narciso Doval. O Diabo Loiro. -¡O Diabo Loiro! ¡Grande jogador de Flu e Fla! Ahora que rompimos el hielo repite la dirección que acabo de darle, levanta el pulgar, y arranca. No es que estuviera parado, es que ahora arranca de verdad. Es el hermano de Ayrton Senna. Cuando sale del aeropuerto comienzan a sonar muy fuerte una alarma seguida por la advertencia “atenção, monitores de radar” que, aunque vamos con los vidrios cerrados, no tengo dudas deben escucharse desde afuera, incluso a unos metros de distancia. La voz también le anuncia la velocidad máxima permitida en el lugar que va transitando, pero el tipo nada, sigue a fondo persiguiendo al puntero y pasándole bastante cerca a los rezagados. En las curvas hay que agarrarse para no rebotar contra las puertas. Alarma y advertencias

suenan durante todo el recorrido, apagándose sólo en los semáforos. La llegada al hotel sólo fue una parada en boxes. Pit-stop. El viaje nocturno sólo me permitió intuír la ciudad velozmente, pero en la mañana del sábado se empieza a revelar en toda su dimensión. Voy al encuentro de mi amigo gaúcho Mário Rózano. Lo encuentro en Avenida Atlántica, viene de leer el diario deportivo, una especie de Olé brasilero, tomando agua de coco en uno de los característicos kioskos de la playa. Hacemos escala en una agencia de apuestas para retirar los programas (la reunión empieza 13:30 pero tres horas antes ya hay catedráticos estudiando y escolaseando), y ponemos rumbo a la Villa Hípica de La Gávea. Es de calles más estrechas y menos arboladas que la de San Isidro, tal vez con alguna semejanza en la arquitectura de sus boxes. Por lo demás, el clima es el habitual, se sabe que los burreros somos una raza que no conoce fronteras. En la oficina de un entrenador amigo de Mário hay una animada reunión. Trainers, capataces, peones, veterinarios, periodistas, burreros rasos. Entre sanguchitos y gaseosas con hielo se comentan detalles del gran mitin que comenzó el día anterior con tres clásicos listados y llegará hasta el lunes. Luego de recorrer algunos boxes vamos a otro stud, donde su gente nos muestra los créditos de la casa, contándonos detalles de la vida de cada uno. Da para quedarse todo el día recorriendo caballerizas, pero nos vamos hasta un remate de SPC en training que se celebra en otra parte del mismo predio y está en pleno desarrollo. En lo alto el rematador va manejando las cifras mientras varios empleados que flanquean las tablas donde se exhibe el ejemplar le pegan un grito cuando reciben ofertas del público. El estruendo general es impresionante, pero a juzgar por la actitud de los asistentes, totalmente normal. Al mismo tiempo, en diversas pantallas se emiten carreras del caballo que se remata y se refleja en cifras la marcha de la subasta al compás que marca el hombre del martillo. Cuando se cierra una operación, alguna de las espectaculares empleadas que revolotean por el lugar se encarga de hacer firmar los documentos al comprador. En la mesa a la que hemos sido invitados, un veterano entrenador y ex jockey ganador de estadísticas compra un ejemplar que llevará a competir en Porto Alegre.

Terminada la subasta salimos para el hipódromo junto a Duílio Berlleze, un propietario brasilero muy simpático que durante el breve viaje nos cuenta que en Argentina es hincha de Banfield y gran admirador de O Nene Sanfilippo. Otra vez la azulgrana acompañando. Entramos por el lado de la tribuna oficial. Es un escenario de entorno imbatible en el que sobresale el imponente cerro Corcovado en el fondo de la recta, con la pista principal de césped y la alternativa de arena. Por su amplitud, se trata de uno de los hipódromos sudamericanos construídos más al estilo europeo que al norteamericano. Pero de todas formas el trazado no es tan largo como los de San Isidro o Palermo, y las carreras de mil metros deben correrse en diagonal. La

arbolada redonda de exhibición detrás de la tribuna oficial merece un párrafo aparte. Debe ser es una de las más hermosas del mundo.

Antes de entrar en materia, compartimos el almuerzo con Thomaz Florez da Cunha, otro burrero gaúcho que ha dicho presente en la gran fecha del turf brasilero. La primera cita jerárquica de la reunión sabatina de diez carreras es el GP Joao Adhemar e Nelson de Almeida Prado GIII 1600 mts que se lleva por un cuerpo y medio la potranca Energía Fribby, 13.40 a ganador. A continuación uno de los platos fuertes de la jornada: el GP Major Suckow GI 1000 mts. Definen enemigo y favorito del totalizador. En ese orden se impone el representante del stud Alvarenga Desejado Put (Put it Back y Super Duda) por un cuerpo sobre la yegua Bottega, igualando el récord de 54’32” para los cinco furlongs de la pista diagonal carioca. El programa sigue en el alto nivel con la inmediata disputa del GP Roberto e Nelson Grimaldi Seabra GI 2000 mts. Gana por varios y en gran actuación la tordilla de cuatro años Estrela Monarchos (Monarchos y Dance Fever), a quien tengo la suerte de fotografiar dentro de la pista. Por aquí se estila que el ganador ingrese a un sector muy cercano a la redonda sólo para luego volver a salir, ya empilchado con la manta del vencedor, para prestarse a las fotografías y saludar al público. También se abre una puerta por donde los presentes en la tribuna oficial pueden acceder a la pista. Se cierra la ceremonia con la tradicional fotografía del vencedor flanqueado por gente de su entorno, y la entrega de premios.

Las reuniones no son kilométricas. A lo sumo diez pruebas, que se disputan en horario diurno sábados y domingos y en nocturno lunes y viernes, de acuerdo a leyes que prohíben las carreras diurnas en días hábiles. Tampoco existe un parque caballar como para sostener más días de carreras o reuniones mucho más extensas. En casi todas las pruebas funciona la apuesta cuatrifecta. Existe el Pick 7, jugada plural con un eslabón más que nuestra cadena, y todo lo que queda vacante pasa a engrosar pozos de la futura reunión. La Gávea también funciona como agencia de apuestas de los hipódromos de San Pablo y Porto Alegre. Terminada la última competencia del sábado, Mário cumple su promesa de llevarme a conocer la Rúa Vinicius de Moraes. Allí, en una esquina, está el bar que también lleva el nombre del inmortal poeta y a escasas dos cuadras el boliche donde compuso su Garota de Ipanema. Llega el domingo, día de saco y corbata. Otra vez marcamos tarjeta antes de la primera y nos vamos a comer al restaurante de la Oficial, que luce tan engalanado como el resto del circo. El salmón y el congrio que sirven son antológicos. Uno come disfrutando de la vista hacia el Jardín Botánico, emplazado en la ladera de uno de los morros característicos de Río. El público femenino participa, al estilo de las grandes citas turfísticas mundiales, de una exhibición de sombreros. Pero con semejante calidad y cantidad de mujeres ese detalle me pasa desapercibido. El día anterior el amigo Thomaz me mandó al frente con pito y matraca. Estábamos seis o siete juntos en la tribuna, comentando las carreras. Alguien me habló, pero en ese momento yo estaba absolutamente desconcentrado. Thomaz explicó mi falta de atención ante las risas de todos. -Marcelo de Buenos Aires olhar mais mulheres do que cavalos. Hoy el primer clásico es el GP José Paulino Nogueira GIII 1600 mts que gana por algo más de tres cuerpos el tordo Set Lua, enemigo en las luces, sobre el favorito Beauséjour. Seguidamente una prueba de tiro casi desaparecido en nuestras pistas: 3000 mts. Es el GP ABCPCC - Taça Stud Boook Brasilero GII. Se impone por un cuerpo sobre el favorito Dubone el alazán de cinco abriles Viewfindere. Las pruebas de fondo no son una rareza por estos lares, y eso en parte explica el porqué de las victorias brasileñas en pruebas internacionales de largo aliento, en muchas de ellas superando a ejemplares argentinos representantes de un turf especializado en correr cortas distancias a contramano de su historia.

Llega la previa a la gran carrera, y es otro GI: el GP Presidente da República sobre una milla. La prueba, que en lo previo se muestra apasionante y con gran ansiedad por ver en acción a la joven estrella Farrier (una imponente figura de 540 kilos sobre el que ya hay ofertas del exterior), lamentablemente termina convirtiéndose en lo peor del gran mitin. El alazán Amadeus Mozart no quiere entrar en las gateras, y se

escapa en sentido contrario. Lo corren los palafreneros pero uno de ellos se cae y el overo que monta también se dispara, detieniendo su marcha casi en el disco. Cuando al fin todos llegan otra vez a los partidores, vuelta a empezar. El alazán no quiere saber nada. Pinta para retiro, pero el personal sigue insistiendo hasta que el caballo se para de manos, da una voltereta y cae pesadamente al piso. Veo todo de lejos, no tengo televisores cerca, pero empiezo a alarmarme. Dos personas salen corriendo en línea recta hacia el lugar del accidente, uno de ellos no aguanta la carrera y queda doblado junto a una empalizada tratando de recuperar el aire. Cuando al fin se larga la prueba el retraso es de media hora. Cruzan en lucha Baccelo y Maltés, con corta pero clara ventaja para el primero. Se empieza con la ceremonia post-victoria, el peón no cabe en sí mismo de la felicidad. Pero hay reclamo, y luego de un rato se da vuelta el marcador. Primero el segundo favorito Maltés, segundo el tercer plebiscitado Baccelo. Farrier decepciona arribando 7º, pagaba 1.10. El ambiente está caldeado. La mitad del público aplaude al triunfador, pero la otra mitad chifla y abuchea, especialmente durante la entrega de premios. Me voy para el lado de la redonda y vuelvo a alarmarme cuando veo moverse el tractor ambulancia. ¿Qué habrá pasado con Amadeus Mozart? En un recinto pegado al cuarto de jockeys, fuera de sí, alguien grita desencajado y golpea los escritorios. En un momento alcanzo a escuchar ¡Matou um cavalo! No entiendo bien. Voy a preguntar a mis amigos. Según me dicen, el que grita furioso es el propietario del caballo distanciado, que pega a sus quejas lo sucedido con el alazán del accidente. Para ellos está sobreactuando. Recién al otro día me enteraría que no exageraba. El alazán tuvo que ser sacrificado, y en una decisión drástica su stud TNT resolvió no correr más en La Gávea y mudar todos sus ejemplares a San Pablo. Una noticia que cae como una bomba. Con el revuelo del reclamo ya atenuado, en la verja me junto a charlar con un burrero que habla español. Se lo ve muy contrariado y triste. Parece de los míos, nos preocupa más la suerte de los caballos que la de los humanos. -Qué mal amigo. Esto seguro que allá en Argentina no pasa, ¿no? -No crea. A veces sucede. Sin llegar a este extremo, la Polla de Potrillos del año pasado en Palermo fue un desastre. Caballos golpeados, lastimados. Algunos tuvieron que ser retirados temporariamente del training. -¿Y cómo manejaron el tema los directivos? -Dijeron que fue una Polla ejemplar, y que no hubo caballos lastimados. El hombre parece decepcionarse por lo que le cuento. Me palmea el hombro y se aleja mirando el piso.

Por fin llega el Gran Premio Brasil. De haber sabido la suerte de Amadeus Mozart no lo hubiera disfrutado, pero en ese momento ignoraba el desenlace de la historia. Me voy a la parte interna de la redonda para fotografiar a los competidores de cerca. Son 18 los que se alistarán en gateras, en el aire flota la tensión de las grandes topadas clásicas. Buena parte del público y la prensa especializada esperan la consagración

de Gober, ganador de la máxima prueba paulista sobre césped, pero le reconocen variadas contras como las yeguas Abidjan y Generosidade, y los machos Aerosol, Mojito, Filho do Vento, Voutade de Matar y Energía Destaque. El canter es espectacular, un regalo para los ojos. Aquí también, como en Argentina, viene precedido por una banda militar (en este caso creo que policial) que toca el himno. Todas estas bandas me suenan desafinadas y ésta no es la excepción, pero por lo menos se retiran de la pista dejando los aires marciales para otro día y tocando Cidade Maravilhosa mientras la gente se engancha y canta. El GP no presenta mayores contratiempos en el ordenamiento de partida, y largan. La primera pasada por el disco y el recorrido del primer codo muestran en punta al representante de Santa María de Ararás Aerosol, ungido favorito de la cátedra. Altair Domingos, que ya corrió en otras pruebas del mitin, ha venido desde Argentina para conducirlo. En el opuesto ha sacado una ventaja que parecería mucha, pero se nota que viene conteniendo, máxime cuando la toma de frente muestra a Aerosol viajando con la cabeza torcida y zorreando un poco. Recorrido el segundo codo y saliendo al derecho final, si bien las distancias con el malón perseguidor se han estrechado, Aerosol rema con firmeza y se hace cada vez más fuerte. Entre sus adversarios, el ataque más decidido lo ejecuta el zaino Ganesh, casi olvidado en las apuestas (53.20). Cuando pasan frente a mí (estoy algo lejos del disco porque preferí ver la suelta lo más cerca posible) tengo la impresión que lo va a superar. Pero Aerosol resiste y se trenzan en lucha. Braman las tribunas, es un final vibrante y emotivo. Finalmente Aerosol cruza el disco con pescuezo de ventaja sobre su bravo rival. El ganador es hijo de Public Purse (USA) y Nina Sabella (BRZ). En su familia materna encontramos la línea de padrillos argentinos Pronto-Practicante-Vacilante, éste padre de la brasileña Sweet Alice, madre de Nina Sabella. Es entrenado por Julio César Sampaio, tiene cuatro años y estampa su segundo triunfo del máximo nivel, ya que en febrero había ganado el GP Estado do Río de Janeiro, primera gema de la Triple Corona del turf carioca. Detuvo el reloj en 2’25”94/100 para los 2400 mts y ahora exhibe un palm arés de cuatro victorias en doce salidas. Ovación para Aerosol (514 kg), y altos honores para el escolta Ganesh. Tercero cerca arribó Mojito, cuarto Ibrahimovic montado por la bella Josiane Gulart, quinto Energía Destaque y sexta la uruguaya Generosidade. El segundo favorito Gober terminó perdido entre los últimos, arribando decimosexto. Pasado el punto más alto, la reunión sigue. En un clásico listado un tal Volver a Ganar sacude las pizarras abonando 22.10 a ganador. Y luego de otras tres competencias llegamos al final de la reunión. Todavía falta un día de carreras para cerrar el festival.

Lunes. Mário me invita a la grabación del programa Rede Turfe na TV que se emite por TV Comunitaria do Rio y Canal 6 da Net Rio (youtube.com.br/rede turfe na TV). Lo conducen Juan Carlos Faro,

responsable de la página web Raia Leve (se traduce como “pista liviana”, www.raialeve.com.br), Joemil Sousa y Ghilherme Moniz Vianna. Llego al estudio sólo para acompañar a Mário, pero resulta ser que soy uno de los invitados del programa. Intento negarme por mi falta de idioma, mi natural timidez y la pinta de croto que he llevado, pero los muchachos insisten diciendo que la ropa no tiene importancia y que, si hablo en español pero pausadamente, no habrá problemas con la audiencia. Antes de que se prenda la luz roja el amigo Ghilherme me pregunta qué me parecen las mulatas de la ciudad, y la pregunta hace que me distienda entre risas y al cabo aparezca detrás del panel sin mi habitual cara de rope. Se graba una media horita de programa. Mi participación consiste en dejar algunas impresiones personales sobre el mitin y mi primera visita a Río. Con mucha generosidad, también abren un espacio para que pueda hablar del trabajo sobre la búsqueda de los restos de Yatasto en USA, tema que ya habíamos tocado fuera de cámara. Luego del programa mi exclusivo guía turístico me lleva a recorrer el barrio viejo (tiene mucho aire a San Telmo), la zona de Arcos de Lapa y el sector céntrico, viajando en colectivo y en subte. ¿Dónde más podíamos ir? ¡Al hipódromo! La gran fiesta del turf carioca se está cerrando con la disputa de otro clásico listado, el Imprensa Haroldo “Pangaré” Barbosa sobre 7 furlongs que gana el potrillo Desejado Quality, otro ejemplar del stud Alvarenga. Este es mi último día de hipódromo, hasta ahora he jugado apenas unos pocos boletos, casi simbólicos, y los erré todos. Encaro al amigo Marcos Rizzon, responsable del Jornal do Turfe. -Marcos, tirame un dato a ver si acierto alguna. Mário le traduce mi pedido. Allá el dato se conoce como barbada. Me tira un número seis Hoje de Manhã. Ya lo había calado, garpa 2.10. Con el resto que tengo para escolasear, a ese sport no lo juego. Gana por dos cuerpos. En la siguiente me le animo a una cuatrifecta clavando a primero al 11, yobaca que entrena Estanislau Petrochinsky, el cuidador de Xin Xu Lin, y promete 4.10. Entra segundo del fierro New Forest, que gana bastante fácil. Final para mi compra de boletos en Río. Antes de retirarnos nos damos una vueltita por la tribuna en la que funciona la multinacional Codere. Aquí se juega duro, parejo y variado. Las cuatro paredes del recinto tienen televisores en los que se pueden ver carreras de distintas partes del mundo, incluso de trote. Hay unos cuantos intrépidos siguiendo con boletos dos o tres reuniones en simultáneo. Cerramos la jornada cenando en un restaurante de la zona de Arpoador, la esquina donde se juntan Copacabana e Ipanema. Mário, que tiene conocimientos enciclopédicos en varias materias y sabe que soy hincha del fútbol de su país, propone ese tema, y allá vamos. Su querido Grêmio, la historia de la selección en los mundiales, el perfil mafioso de João Havelange, las dudas respecto de la real capacidad de Mário Zagallo como DT. Los brasileños son realmente apasionados del fútbol, que no parece estar tan contaminado de violencia como en Argentina. Cierto es que ya no se vive como hace veinte años, con las hinchadas mezcladas, pero no llegan a los extremos de crispación y violencia que se viven en nuestro país. Respecto de su seleccionado, pese al nivel inapelable que marca la historia, siempre son críticos. Del ’70 para adelante, durante la sequía de mundiales, solían pedir que retornara Pelé. Y después de volver a ganar el máximo torneo siguieron criticando en todo momento al equipo y proponiendo constantes cambios de jugadores o de cuerpo técnico. Claro, después te bailan en una eliminatoria, te meten cuatro sin despeinarse en una Copa América y terminan bien alto en los mundiales, pero la polémica y la crítica siempre están encendidas. Son tipos que saben del juego. Saben. Tácticas, historia. Mário en determinado momento de la charla me hablaba de un gran equipo del Flamengo vencido en una final por el Grêmio. La fabulosa delantera la conformaban “O Animal” Edmundo, el fantástico Romario, y… No se acordaba del tercer nombre. De pronto se acercó a la mesa una señora, pidiendo disculpas por la interrupción. -Mi esposo dice que el jugador que le falta en aquel ataque era Savio. -¿Quién es su esposo? -Está pagando en la caja, ya viene. El señor en cuestión era nada menos que Gilmar, un excepcional número 10 de Flamengo que en los ’80 vistió con intermitencias la número 10 del seleccionado. Claro, basta repasar los nombres que alistaba Brasil en los mundiales del ’82 y ’86 para darse cuenta que hasta un crack podía quedar afuera de los convocados. De todas formas comandó las victorias de su selección en un Sudamericano, en el Preolímpico y en el Mundial Sub-20. Titular y medalla de plata en los Juegos Olímpicos, elegido mejor jugador de la competición por el COI, fue el artillero del torneo con 5 goles. Gilmar resulta ser una persona muy agradable, y se queda un buen rato hablando con nosotros. La estampa no la ha perdido, por un momento imagino que alguien tira una pelota, el tipo la duerme en el pecho, la pone debajo de la suela, levanta la cabeza y al ver que no tiene pase, sigue charlando. El día martes Mário se vuelve a Porto Alegre. Ha estado trabajando mucho junto a José Vecchio Filho y Ricardo Menna Barreto Felizzola, presidente y vice del Jockey Club de Rio Grande do Sul, en la promoción

de la carrera más importante de Porto Alegre, el GP Bento Gonçalves de noviembre próximo. Para esa fecha las obras de remodelación del hipódromo Cristal estarán terminadas (en una segunda etapa llegará el turno de rehacer la Villa Hípica), y la pista nueva de arena será similar a las de Maroñas y Palermo. Planean invitar grandes fustas: Jorge Ricardo, Pablo Falero, Gary Stevens, Russell Baze, etc. Y ansían poder contar con caballos argentinos en los partidores del GP. Un directivo de segunda línea del poderoso Santa María de Ararás trató de muy mal modo a quien se le acercó para interesar al haras-stud en participar del Gonçalves. Asimismo advertí ciertos gestos de suficiencia en gente del mismo establecimiento al recibir las felicitaciones y los trofeos por la conquista del GP Brasil. Si no estoy errado en lo que creo percibir, es una pena este asunto del engreimiento y las divisiones regionales. Además, el turf carioca y sobre todo el paulista no parecen atravesar su mejor momento. Un día tal vez se despierten sobre los viejos laureles donde moran y noten con sorpresa que los sureños, a fuerza de trabajo e inversión, les han empardado la línea de carrera. La cita es el 17 de noviembre. 105º edición del GP Internacional Bento Gonçalves GI, 2400 mts de arena. Rating mínimo para los participantes: 106 o más. Sin valores de inscripción y con 100.000 reales de premio al vencedor (unos 50.000 dólares). El mitin se completará con el GP Presidente da República 1600 mts y el GP ABCPCC 1200 mts para productos de 3 años y más edad, y el GP Luiz Fernando Cirne Lima 2000 mts para yeguas de 3 años y más edad. Los interesados en llevar su caballo pueden comunicarse directamente con el Jockey Club do Rio Grande do Sul (www.jockeyrs.com.br) o contactar fácilmente al amigo Mário Rózano a través de Facebook.

El resto de los días lo pasé recorriendo la ciudad. Como buen murciélago, caminé por las playas cuando apenas salía el sol, o cuando ya se ocultaba tras los morros. Subí al Corcovado compartiendo kombi con dos ingleses, dos chipriotas, cuatro brasileños del norte y dos bolivianos. Mis diálogos intentando comunicarme con esta gente sin hablar más que castellano y lunfardo tuvo momentos desopilantes. También anduve paseando por distintos barrios y analizando las propuestas para un seguro próximo viaje a esta ciudad del sur fantástico. Tiene hipódromo, fútbol, playas, historia, exposiciones, bibliotecas, mucha música. Y mujeres… un par de días más y termino en un neuropsiquiátrico.

En mi última noche antes de pegar la vuelta, hice una recorrida de bares. El histórico Bar Luiz, el no menos tradicional Amarelinho, y el Carioca da Gema, mi elegido para esuchar samba en vivo. Siempre he tenido una profunda admiración por los músicos brasileños, especialmente por los guitarristas. Estos tipos en la música son como en el fútbol. Sale Pedrinho del medio del morro, agarra una guitarra, un pandeiro o una cajita de fósforos y te vuela la cabeza. A Carioca da Gema llegué muy temprano. Ninguna mesa ocupada, sólo un muchacho cantando bossa nova en el escenario. Me acomodé y pedí una cerveza. Uno de los mozos, al ver mi desorientación mirando la carta, me recomendó empanadas de camarón. Resultaron de GI. Cuando entré, lejos estuve de imaginar que una hora después el lugar iba a tener gente parada hasta en la escalera. El número central era una morena cantando acompañada de un sexteto: saxo/flauta traversa, guitarra de

siete cuerdas, cavaquinho, pandeiro, surdo y percusión. Muy bueno. Pero en determinado momento, con tanta gente parada y bailando, ya no pude verlos tocar. Pese al gentío, seguía solo en mi mesa, con tres sillas libres. Al ver los problemas que tenía el mozo, lo llamé. -Si necesitas ubicar personas, diles que se sienten aquí en mi mesa, no tengo problemas en compartirla. Me agradeció. Siguió entrando gente. Una pareja, otra, un trío de amigos, personas solas. A todos los seguía acomodando en otra parte de la planta baja o mandando al piso de arriba. Yo no entendía por qué no se sacaba de encima al menos un problema rápidamente. De pronto entraron dos mujeres. El mozo se les acercó, les explicó algo, y acto seguido las invitó a sentarse conmigo. ¡Un crack! Y pese a la gran cantidad de trabajo, nunca dejó de arrimarse para reponerme el vaso y preguntar si estaba todo bien y quería otra cerveza. Cerré la cuenta en cuatro con la fusta abajo del brazo, a lo Galloso. Las chicas resultaron ser de Porto Alegre. Estaban en Rio de vacaciones. Eloísa e Irene, aprovecho para mandarles un saludo. Terminamos cerrando la noche en un boliche más tranquilo, contándonos algo de nuestras vidas y planeando un próximo encuentro en Buenos Aires, si vienen en octubre, o en Porto Alegre, adonde si todo sigue bien iré en noviembre para ver el Gran Premio Bento Gonçalves y conocer personalmente a Mário Rózano (padre), un prócer del turf brasileño. Desejado Put un rayo en la corta. Estrela Monarchos, una reina en las veinte cuadras. Aerosol, un muy buen yobaca fondista, natural candidato a llevarse otro Pellegrini en Diciembre. Pero el mozo de Carioca da Gema, un crack.

Marcelo Fébula para De Turfe um Pouco y Los Pingos de Todos. Fotos: MF

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