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FERRATER MORA, JOSÉ - DICCIONARIO DE FILOSOFÍA-2

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a la vez que tomar precauciones para no ser engañados por ella" (A 297 / Β 354). La ilusión trascendental es "natural" e "inevitable", cuanto se apoya en principios subjetivos que aparecen como si fuesen objetivos. ILUSTRACIÓN, siglo o época de las luces son los nombres que recibe un período histórico circunscrito, en general, al siglo y que, como resultante de un determinado estado de afecta a todos los aspectos de la actividad humana y de la reflexión filosófica. La Ilustración, que se extendió particularmente por Francia, Inglaterra y Alemania, se caracteriza ante todo por su optimismo en el poder de la razón y en la posibilidad de reorganizar a fondo la sociedad a base de principios racionales. Procedente directamente del racionalismo del siglo y del auge alcanzado por la ciencia de la Naturaleza, la época de la Ilustración ve en el conocimiento de la Naturaleza y en su dominio efectivo la tarea fundamental del hombre. Por eso convienen hasta cierto punto a la Ilustración caracteres opuestos a los usados para describir el romanticismo (v. ). La Ilustración no niega la historia como un hecho efectivo, pero la considera desde un punto de vista crítico y estima que el pasado no es una forma necesaria en la evolución de la Humanidad, sino el conjunto de los errores explicables por el insuficiente poder de la razón. Por esta actitud de crítica, la Ilustración no sostiene un optimismo metafísico, sino, como precisa Voltaire frente a Leibniz, un optimismo basado única y exclusivamente en el advenimiento de la conciencia que la humanidad puede tener de sí misma y de sus propios aciertos y torpezas. Fundada en esta idea capital, la filosofía de la Ilustración persigue en todas partes la de realizar semejante desiderátum: en la esfera social y por el "despotismo ilustrado"; en la esfera científica y filosófica, por el conocimiento de la Naturaleza como medio para llegar a su dominio; en la esfera moral y religiosa, por la "aclaración" o "ilustración" de los orígenes de los dogmas y de las leyes, único medio de llegar a una "religión natural" igual en todos los hombres, a un deísmo que no a Dios, pero que lo relega a la función de creador o primer motor de la existencia. Sin embargo, la confianza en el poder de la razón no equivale exactamente al racionalismo entendido como en el siglo la Ilustración subraya, justamente, la importancia de la sensación como modo de frente a la especulación racional, pero el de la sensación no es sino un acceso distinto hacia una realidad que se supone, en el fondo, racional. Por eso ha dicho acertadamente Cassirer que la razón tal como es entendida por los "ilustrados" del siglo no posee la misma significación que la razón tal como fue empleada por los filósofos del siglo En el la razón era la facultad por la cual se suponía que podía llegarse a los primeros principios del ser; de ahí que su misión esencial fuese descomponer lo complejo y llegar a lo simple para reconstruir desde él toda la realidad. En otras palabras, el del es una deducción de principios que no están fuera, sino dentro del alma, como "ideas innatas". En el en cambio, la razón era algo humano; no se trataba, dice Cassirer, de ideas innatas, sino de una facultad que se desarrolla con la experiencia. Por eso la razón no era para la Ilustración un principio, sino una fuerza: una fuerza para transformar lo real. La razón ilustrada iba del hecho al principio (y no a la inversa); más que un fundamento era un "camino" que podían recorrer en principio todos los hombres y que era, por supuesto, deseable que todos recorriesen. En este sentido general y con la reserva de sus considerables divergencias, la Ilustración es representada en Francia por los en Inglaterra, por los sucesores del sensualismo de Locke, los y los deístas; en Alemania, por la llamada popular". La tendencia utilitaria de la Ilustración resalta particularmente en su idea de la filosocomo medio para llegar al dominio efectivo de la Naturaleza y como propedéutica indispensable para la reorganización de la sociedad. La tendencia naturalista se refleja en el predominio dado al método de conocimiento de las ciencias naturales. La tendencia antropológica se deriva
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del interés superior despertado por el hombre y sus problemas frente a las grandes cuestiones de orden cosmológico. Por este boquete pudo ser superado desde sí mismo el naturalismo de la Ilustración a beneficio de un mayor conocimiento de la peculiaridad de lo humano y de lo histórico, sin que en la consideración de éste se abandonara la actitud crítica apuntada. La entendida en un sentido muy general, como concepción del mundo más bien que como filosofía o doctrina social o puede ser concebida como una constante histórica, como una forma espiritual que se manifiesta asimismo, con más o menos ferencias, en otros períodos de la historia. En este sentido Spengler efectúa una comparación morfológica de la Ilustración del Setecientos con la sofística griega, el período de las sectas y en la cultura árabe y los sistemas y budista en la India.

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y velocidad que ellos, de tal modo que nada o muy pocas cosas detienen su emisión. Los dice se engendran tan rápidamente como el pensamiento, Por otro lado, los no afectan solamente al sen tido de la vista, sino también a los del oído y del olfato; las sensaciones experimentadas por éstos son causadas asimismo por irradiaciones de los Lucrecio desarrolló con detalle esta doctrina en De natura (IV, 29 Los son llamados por Lucrecio con frecuencia simulacros esse ea quae rerum quae, quasi membrana de cor rerum dereptae, per auras (las que llamamos imágenes de las cosas, y que, cual membranas arrancadas de la piel de las cosas, hacia adelante y atrás por el aire). Sin embargo, el poeta usa también para la imagen los nombres de imago, effigies, último término, más como sugiere C. al vocablo también epicúreo Lucrecio da primero pruebas de la existencia de los (IV, 54 109) y procede luego, siguiendo a Epicuro, a una larga descripción de los modos como las imágenes afectan los sentidos. Se trata de emanaciones o efluvios que se desprenden constantemente de las cosas. En efecto, no hay una sola imagen, sino un número continuo y sucesivo de ellas. Así, Epicuro decía ya que el ojo percibe la representación de la de muchos είδωλα. De un modo análogo, Lucrecio señalaba que las emanaciones tienen lugar continuamente. Ahora bien, Lucrecio precisaba esta doctrina mediante la entre dos clases de unas constituidas por los más finos simulos cuales vagan por todos lados de muchos modos 72 sigs), y otras constituidas por los menos finos, que penetran en los ros del cuerpo suscitando las sensaciones. Esta distinción es debida a la necesidad de explicar las imágenes de realidades no existentes ( como los
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IMAGEN. Es usual llamar imágenes a las representaciones que tenemos de las cosas. En cierto sentido los términos y tienen el mismo significado; lo que hemos dicho en otro lugar del segundo, puede valer también el primero. Ahora bien, pueden emplearse asimismo los términos e para traducir respectivamente los vocablos griegos ("ídoy ("ídolos"), empleados por algunos filósofos antiguos, y especialmente por y Epicuro, para designar las representaciones "enviadas" por las cosas a nuestros sentidos. Así, Epicuro indica en su Carta a ed. que los sobrepasan en finura y sutileza a los cuerpos dos, y poseen también más movilidad

formados por combinaciones de los ídolos finos en la mente que los recoge. Pues por doquiera surgen imágenes de todas clases — Según C. Bailey, los términos por Cicerón en De I, 6, (usado X, 2, 15) y spectra (usado por Catio, amigo epicúreo de Cicerón [Ad Fam., XV, 16, tienen el mismo significado que los de Epicuro y que los de Lucrecio. El concepto de imagen ha sido usado con mucha frecuencia en psi cología. En la mayor parte de las ocasiones se ha entendido como la copia que un sujeto posee de un objeto externo. Aunque las opiniones sobre el modo como se produce copia, y aun sobre la naturaleza de la misma, han variado mucho a través de las épocas, ha habido un supuesto constante en casi todas las teorías sobre la imagen psicológica: el de que se trata de una forma realidad que puede ser contrastada con otra forma de realidad La mencionada doctrina de los epicúreos acerca de los las tesis escolásticas sobre la naturaleza de las especies inteligibles ESPECIE), y muchas teorías psicológicas modernas que han intentado explicar psicofisiológicala aparición de las imágenes no han diferido entre sí considerablemente en el respecto. En cambio, desde fines del pasado siglo se han realizado esfuerzos para entender de otros modos el concepto de imagen. Ya en las filosofías de tipo neutralista, en las cuales el mismo fenómeno según el punto de vista que se tome, físico o psíquico, se percibe tal esfuerzo. El mismo acentúa en varias teorías de la percepción mantenidas por los neorealistas ingleses en general, por todos los que han intentado explicar la aparición de las imágenes en función de los llamados Pero bre todo se intensifica en dos grupos de teorías. Uno de ellos está ejemplificado por la tesis de Bergson sobre la imagen en cuanto "cierta existencia que es más que lo que el idealista llama una representación, pero menos que lo que el realista llama una cosa — una existencia situada a medio camino entre la y la

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