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¿Cómo influye el perdón en nuestras vidas?

¿Cómo influye el perdón en nuestras vidas?

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Tesis de investigacion sobre la influencia del perdón en nuestras vidas
Tesis de investigacion sobre la influencia del perdón en nuestras vidas

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El tema fue presentado en un idioma Inglés-filosófico por el diario húngaro
exilio, Aurel Kolnai, en 1973, en un momento en que los filósofos morales de
habla inglesa eran el análisis de la "lógica del discurso moral", y se
preguntaba si era diferente de la lógica de la " Booh! "y" ¡viva! ". Poco a
poco, los filósofos analíticos vino ronda a su punto de vista, con importantes
artículos de JG Murphy, Joanna del Norte y otros, y un libro de acuerdo, el
perdón y la misericordia, en la forma de un diálogo entre Murphy y jurídico
teórico Jean Hampton ( 1988).
Mientras tanto, los psicólogos influenciados por la "psicología positiva" de
Martin Seligman ha comenzado a destacar el papel del perdón en la
reparación de daños psíquicos. El libro está introducido por el arzobispo
Desmond Tutu, quien ha hecho tal vez más que cualquier otra figura pública
para destacar la necesidad de perdón en la curación de las comunidades.
El arzobispo Tutu fue el cerebro detrás de los pioneros Comisión de Verdad
y Reconciliación en Sudáfrica, y la labor de esta Comisión ha comenzado a
influir en la filosofía moral de habla inglesa, lo interesantes reflexiones sobre
la reconciliación en obras como la de Adam Morton El Mal (2004). El
Comisión también ha inspirado a muchos de los argumentos, y siempre
algunos de los ejemplos, en Charles Griswold del poderoso estudio de
perdón. Griswold es la principal autoridad sobre la filosofía moral de Adam
Smith, sobre cuya teoría de los sentimientos morales que él ha escrito el

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comentario definitiva, el restablecimiento de Smith a su lugar adecuado en la
cumbre de la Ilustración el pensamiento. Ha sido profundamente
influenciado por Smith en la cuenta de las emociones morales y de su raíz en
la simpatía. Sin embargo, su libro contiene también los ecos de Butler y
Aristóteles, y también de Hegel, que vieron el perdón como un
restablecimiento de los lazos inter-subjetivo, una re-creación de un
"nosotros", donde dos "I" s había surgido de separación.
En 1991, el Dr. Frederick Di Blosio y colaboradores, de la Universidad de
Maryland School of Social Work, en Baltimore, estudiaron la actitud de un
grupo de psicoterapeutas hacia la utilización de técnicas de perdón en la
práctica clínica y su utilidad en la terapia. Para este fin trabajaron con 167
terapeutas de pareja y de familia, creyentes y no creyentes. Los resultados
mostraron que todos los terapeutas reportaron el empleo de técnicas de
perdón con sus pacientes y coincidieron en señalar que el perdón es esencial
para el alivio de ira y la solución de la depresión.

Más adelante, en 1993, John Hebl y Robert Eright, de la Universidad
de Wisconsin, publicaron los resultados de un estudio realizado durante 8
semanas con 24 mujeres, que fueron sometidas a una intervención
terapéutica cuya finalidad eras que los pacientes lograran perdonar a una
persona que les hubiera causado un daño significativo. Al ser evaluadas
después de las 8 semanas, los resultados mostraron que todas las pacientes
habían disminuido significativamente, de la primera evaluación, en sus
niveles de depresión y ansiedad.

Con el estudio de las enfermedades psicosomáticas, se ha reconocido que
el rencor, el resentimiento y el odio están en la base de numerosos trastornos
físicos, que si bien, no son la causa única, unidos a una predisposición
orgánica, los precipitan. Igualmente conocidos son los trastornos
emocionales y mentales debidos a la invasión del aparato psíquico por
fuertes cargas de agresión.

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Robert Enright, psicólogo, creó el Instituto Internacional del Perdón en 1994
con el fin de aplicar años de investigación en la práctica del perdón. Es
coautor de «Helping Clients Forgive: An Empirical Guide for Resolving Anger
and Restoring Hope» (Ayudar a los clientes a perdonar: Guía empírica para
Resolver el Odio y Restaurar la Esperanza”), publicado por American
Psychological Association Books, 2000.

Algunos investigadores han vinculado la capacidad de perdonar con la salud
psíquica y el bienestar psicológico ( Subkoviak y cols, 1995).
Complementariamente la incapacidad de perdonar está vinculada
positivamente con la presencia de sintomatología psíquica. ( Mauger y cols,
1992).
No todos los investigadores coinciden en considerar que el poder perdonar
es una conducta beneficiosa; para algunos ( Katz, Street y Arias, 1997)
perdonar hace a los sujetos más vulnerables a la re-victimización en los
vínculos interpersonales con presencia de situaciones de abuso y maltrato.

Las diferencias teóricas surgen, generalmente, a partir de la definición
que se plantea referida al constructo analizado. Para varios estudiosos del
tema el poder perdonar se vincula con la posibilidad de renunciar a
sentimientos de enojo y resentimiento, en tanto que otros señalan que la
reconciliación es un componente central del proceso de perdón. ( Hargrave y
Sells, 1997).

Analizaremos brevemente algunas conceptualizaciones sobre el perdón.
a) Yamhure Thompson y Snyder ( 2003) definen el perdonar en el marco de
un proceso de transgresión donde el vínculo del sujeto con el transgresor, la
transgresión y sus secuelas se transforma de negativo a neutro o positivo. La
fuente de la transgresión y, por lo tanto, el objeto del perdón, puede ser el
propio sujeto, otros sujetos o una situación percibida como fuera del control
personal. ( enfermedad terminal, el destino, un desastre natural). En esta
definición, el apego negativo alude a pensamientos, emociones o

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comportamientos negativos que el transgredido o víctima experimenta hacia
el transgresor y las consecuencias de sus acciones.
El denominado apego negativo incluye cogniciones, afectos, memorias o
comportamientos que se generan cuando se recuerda el evento sucedido.
Quien perdona, se libera de un vínculo de apego negativo en la medida que:
a) transforma la valencia negativa del vínculo de apego en una neutra o
positiva,
b) se combinan la modificación de cambio de la valencia y la debilitación el
tipo de apego.
En los casos en los que alguien perdona, el apego negativo desaparece y la
persona puede desarrollar benevolencia y sentimientos positivos. Si se
logran desarrollar sentimientos positivos hacia quien fue percibido como
ofensor, la persona puede o no intentar una reconciliación. Por ello estos
autores no consideran que reconciliarse sea una parte necesariamente
constitutiva del hecho de perdonar.
La capacidad de perdonar es INTRAPERSONAL. El objeto del perdón es el
SELF , UNA SITUACIÓN DETERMINADA u OTRAS PERSONAS. El hecho
de poder perdonar no excluye la opción de reclamar justicia, en la medida en
la que la motivación de tal reclamo no sea simplemente vengativa. Los
sentimientos de venganza revelan un apego negativo y la incapacidad de
perdonar.
b) McCullough y colaboradores ( 2000) sugieren que el poder perdonar
refleja cambios prosociales en las motivaciones interpersonales y en función
de ello el sujeto experimenta:
1.a) menos motivación para evitar contactos personales con el ofensor,
2.b) menos motivación respecto a la búsqueda de revanchas,
3.c) mayor motivación hacia actitudes de benevolencia.

Estos investigadores se centran en el análisis de la motivación, no tienen en
cuenta cogniciones, afectos y comportamientos e incluyen la benevolencia,

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que para los autores analizados en el inciso anterior es producto de la
transformación de una valencia negativa en otra positiva.
El poder perdonar es un proceso intrapersonal, en tanto que la reconciliación
es interpersonal.
La capacidad de perdón no sólo alude a los vínculos con otros sino que hace
referencia a los vínculos con los objetos internos y la propia subjetividad.
c) Enright y sus colaboradores (1998) también incluyen la benevolencia como
requisito para poder perdonar. Sostienen que el poder perdonar supone la
voluntad de abandonar el derecho al resentimiento, los juicios negativos y las
actitudes de indiferencia hacia quienes nos han lastimado o injuriado,
posibilitando el desarrollo de sentimientos de compasión, generosidad y aún
amor hacia ellos.
d) Hargrave y Sells (1997) definen la capacidad de perdonar en términos del
esfuerzo para restaurar sentimientos de amor y confianza de manera tal que
tanto víctimas como victimarios puedan poner punto final a un vínculo
destructivo. Para ellos el proceso supone:
1.1) Dar la oportunidad de compensación, lograr que la víctima pueda
percibir a su ofensor en términos no amenazantes.
2.2) Poder analizar en forma conjunta con el victimario la experiencia
pasada y el daño provocado.

Perdonar siempre fue un acto asociado a la bondad y al altruismo, una
decisión vinculada a un cierto orden moral o religioso de las cosas. Pero el
perdón está pisando otros terrenos y es, cada vez más, un tema de interés
científico en el campo de la psicología. Numerosos estudios ponen en
evidencia su estrecha relación con la salud física y mental, destacando la
influencia de la capacidad de perdonar en la superación de estados
depresivos y en el alivio del estrés cardiovascular, entre otros beneficios.

Las investigaciones sobre el tema se multiplican y fueron motivo de análisis y
debate en el "Primer Encuentro Iberoamericano de Psicología Positiva",

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organizado por la Universidad de Palermo este fin de semana en Buenos
Aires. Allí, varios profesionales presentaron estudios sobre el perdón como
recurso psicológico. El más resonante fue el de la doctora en psicología
Martina Casullo, investigadora del Conicet, que condujo una encuesta
realizada a 1.715 personas de Capital y GBA sobre la importancia de
perdonar y las razones para hacerlo.

La misma arrojó que gran parte de la población urbana considera que
perdonar es importante; que las mujeres perdonan más que los varones
(95%, frente al 88% de ellos), que lo hacen sobre todo para ser también
perdonadas y que consideran al perdón un indicador de inteligencia; que los
hombres perdonan mayormente para olvidar y seguir adelante; y que los
jóvenes lo vinculan a una segunda oportunidad tras una equivocación y a la
paz interior.

Sólo el 3% de las mujeres y el 10% de los varones consideraron que no es
importante perdonar. ¿Las razones? "Es difícil", "depende de la situación", "el
rencor puede ser más fuerte", "sólo Dios perdona", "no vale la pena".

"Los resultados revelan que las razones para perdonar no tienen mucho que
ver con la empatía o el altruismo. La mayoría de las personas hace
referencia a motivos más vinculados con el self (sí mismo), el bienestar
personal y la convivencia social", apunta Casullo. "En general, se asocia el
perdonar con la superación de sentimientos negativos, y se lo concibe como
una manera de sentirse mejor con uno mismo", agrega.

Quienes enfocan el tema desde una perspectiva psicológica destacan que el
perdón no debe ser confundido con el acto legal de indultar. Y que tampoco
supone una reconciliación (no implica el restablecimiento del vínculo ni volver
necesariamente las cosas a como estaban antes del enojo o el dolor), ni es
sinónimo de condonar, justificar ni excusar. "Es importante destacar que la

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acción psicológica de perdonar no excluye la opción de reclamar justicia si la
motivación de tal reclamo no es simplemente negativa. En general, los
sentimientos de venganza están asociados con un estilo de apego negativo",
dice Casullo.

Otra investigadora, la psicóloga Paula Ongarato, también presentó un
estudio sobre el tema. "Entrevistamos a personas que están haciendo
psicoterapia y encontramos que para todas es importante perdonar, y lo
llamativo es que en todos los casos el valor del perdón estaba asociado al
bienestar personal. No tenía que ver con el otro sino con aliviarse uno
mismo, estar en paz, soltar el resentimiento y no dejar que el enojo o el dolor
se enquiste y nos haga mal", dice.

Ongarato forma parte de un grupo de profesionales que consideran a la
capacidad de perdonar como un valioso ingrediente a algo que llaman capital
psicológico: "Desde la psicología siempre se habló de neurosis, de
enfermedad. Esta noción, en cambio, está más vinculada a lo salugénico que
a lo patológico. Tiene que ver con recursos y procesos que permiten a los
individuos generar fortalezas personales para la protección, la supervivencia
y el bienestar. Entre las cosas positivas para salir adelante está la capacidad
de perdonar", explica.

¿Es un don? ¿Se desarrolla, se aprende, se entrena? "En Argentina todavía
no está desarrollado, a eso apuntamos", dice Ongarato. El beneficio no es
del otro, sino de uno, subrayan los expertos. Y reconocen que el desafío es
grande. Ya lo dijo Mahatma Gandhi: "Perdonar es un atributo de los fuertes,
las personalidades débiles jamás perdonan".

El Proyecto de Perdón fue iniciado en 2004. Su misión es explorar “perdón,
reconciliación y la resolución de conflicto por medio de la experiencia actual
de los seres humanos.” Utilizando anécdotas personales y exhibiciones

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intenta provocar dialogo y fomentar compresión al nivel local, nacional e
internacional.
El proyecto utiliza tres técnicas para apoyar su proyecto:
Conciencia: abrir el debate recopilando anécdotas personales y
compartiendo narrativas personales (incluyendo imágenes)
Educación: fomentar y apoyar a la gente para que exploren la esencia del
perdón incluso buscando alternativas al conflicto y a la venganza.
Inspiración: dialogar con la sociedad civil para transformar corazones y
mentes.

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