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Trabajo Sobre Misioneros

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ADONIRAM JUDSON

Introducción. Cuando nuestro Señor Jesucristo se reunió con sus discípulos en una de las ocasiones después de su resurrección y antes de su ascensión, les dio lo que llamamos la Gran Comisión en las palabras conocidas que encontramos en los últimos versículos del evangelio de Mateo: Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Sabemos que muchas veces las iglesias del Señor han sido lentas en llevar a cabo esta comisión. Pero el Señor de todo poder ha hecho cosas para empujar o dirigir sus iglesias hacia el cumplimiento de su misión. Hay naciones que una vez oyeron mucho del evangelio y hoy día oyen poco. Hay naciones que por diferentes motivos no tienen el evangelio porque odian el evangelio. Algunas naciones creen que cualquier persona que no acepta a Mahoma como profeta es digno de muerte; otros países tienen la actitud que cualquier persona que no cree en el ateísmo de su país o en la idolatría de su país que esa persona es enemigo del país. Ha habido y hay naciones que deben oír el evangelio. Durante el siglo 18 el Señor envío un gran avivamiento a partes de Inglaterra y Escocia y a las colonias de los Estados Unidos. Parece que junto con eso y como consecuencia había un despertamiento entre las iglesias sobre el deber de llevar el evangelio a las naciones del mundo que estaban en las tinieblas de las falsas religiones. Hombres como William Carey de Inglaterra llevaron el evangelio a la India y por medio de sus informes, y de otros misioneros, Dios llamó a otros hombres a dedicar sus vidas a la difusión del evangelio del Señor Jesucristo. Uno de esos hombres llamado así y enviado para predicar la palabra de Dios a los paganos se llama Adoniram Judson, un hombre protegido y preservado y capacitado por Dios para hacer una obra grande en la nación de Birmania (llamado Myanmar hoy día). La Unión de Myanmar es un país del Sudeste asiático antiguamente conocido como Birmania. Limita al norte con China, al sur con el mar de Andamán, al este con Laos y Tailandia, y al oeste con la India, Bangladesh y el golfo de Bengala.

Nacimiento y juventud. Adoniram Judson fue llamado por muchos el Padre de los misioneros bautistas. Fue además fue lingüista y traductor de la Biblia. Nació en Malden, Massachusetts, 9 agosto 1788 (año de la ratificación de la constitución de los EEUU). Adoniram fue el primogénito de Adoniram Judson, Sr. y Abigail Brown Judson. Aunque Adoniram fue “Junior”, su nombre a la larga fue tan famoso que casi nadie añadía el nombre “Junior”. Su padre era pastor congregacionalista, sumamente calvinista y conservador en sus creencias. Como todo pastor de su comunión, creía en el bautismo de bebés y por supuesto, Adoniram Jr. fue “bautizado” como bebé. Adoniram padre era muy estricto y tuvo grandes ambiciones en referencia a su hijo. Solo Él que escudriña todo sabe hasta dónde esa actitud influyó en su hijo por bien o por mal. Años después en su vida Judson tuvo luchas dentro de sí, y pensó que su vida había sido dominada por ambición, orgullo y vanidad – de manera que mandó que su familia destruyera todas sus cartas como una condición para que él firmara un documento legal que la familia necesitó. Aquí, tenemos que aprender los peligros de tratar de vivir a través de los hijos las ambiciones nuestras. Puede ser que sufran como sufrió Judson. Hay que reconocer que en algunas cosas Dios dotó a Judson Jr. con capacidades extraordinarias. Era un genio destinado para una obra grande. Por ejemplo: A la edad de tres aprendió a leer en una semana, y leyó un capítulo de la Biblia a su papá cuando llegó de un viaje. Pudo resolver enigmas difíciles de matemática. Su papá le dio un libro de tales “enigmas” y llegó a ser perito en ellos. Luego, a la edad de diez (10) había hecho mucho progreso en latín y griego. Estudió navegación también. Comenzó en el segundo año la “universidad” (R.I. College) en 1804 (16 años de edad). Se graduó número uno en su clase. Ganó muchos honores.

Conversión y llamamiento a ser misionero. Judson era un estudiante excelente, pero por la influencia de otro estudiante, Jacob Eames, Judson abandonó la fe de sus padres y se hizo deísta. Tenía muchas ambiciones carnales aunque no dijo nada a sus padres. Trabajó un año en su propia escuela, pero al cumplir 20 años de edad, Judson informó a sus padres que quiso “viajar” y abandonó su hogar para buscar el cumplimiento de sus ambiciones. Tenía el deseo de estar en el “teatro” y viajar a New York. Por unos días estaba con un pequeño grupo de actores, pero a la larga se disgusto y decidió buscar su caballo en la casa de un tío y continuar su viaje. Su tío era pastor también, pero no estaba. En su lugar había un joven ministro con el cual Judson habló y la actitud del joven le tocó, porque vio un hombre sincero, pero no severo. Luego siguió su camino y llegó a una posada. Allí la única habitación estaba al lado de la habitación de un hombre moribundo. Judson dijo al dueño del lugar que eso no sería problema, pero en realidad se conturbó por los gemidos y la lucha mortal de su vecino y comenzó a preguntarse si estaba preparado para morir, cosa que, supuestamente, no debe conturbar a un deísta. Por la mañana Judson preguntó al dueño del lugar que pasó con el hombre enfermo. Le informó que se murió. Judson pidió si sabía quién era y el hombre le dijo

que el nombre del difunto era Jacob Eames. El “amigo” de Judson que le persuadió del deísmo estaba muerto. Ese golpe fue tan grande que regresó a la casa de sus padres, lleno de dudas y luchas. Desde entonces todas sus dudas acerca de Dios y de la Biblia se desvanecieron. No pasó mucho tiempo después que él mismo se volvió a Dios, dedicándole su vida entera. Por la sugerencia de unos pastores amigos de su padre Adoniram entró en el seminario de Andover, buscando respuestas, en octubre de 1808 (20 años). En diciembre halló paz y su deseo fue saber cómo ordenar su vida para agradar a Dios. Mediante la lectura sobre Carey, y un libro de M. Symes An account of an embassy to the kingdom of Ava, se sintió llamado a servir como misionero extranjero y a Birmania en particular. Adoniram Judson no fue el único hombre que tenía interés en llevar el evangelio a los países paganos. Había otros estudiantes en Andover que antes estaban en Williams College que tras un tiempo de oración protegidos de las lluvias por un “almiar” se dedicaron al servicio del Señor. Habían formado una pequeña sociedad de personas dedicadas a servir al Señor como misioneros. Judson fue invitado a formar parte de ese grupo, y unidos y llevados por el celo, lograron convencer a las iglesias congregacionalistas de formar una Comisión o Sociedad para enviar a misioneros. La Junta que tenía poder para enviar a misioneros fue establecida en el año 1810 y los primeros misioneros de los Estados Unidos a países extranjeros fueron ordenados y comisionados en el año 1812 – Adoniram Judson, Samuel Newell, Samuel Notts, Gordon Hall y Luther Rice (el único soltero). Su destino fue el sur de India. Pero Judson hizo algo un día antes de su ordenación. Se casó con Ann (Nancy le llamaron) Hasseltine, mujer admirable en muchos sentidos. Su carta a su padre, pidiendo permiso de casarse con ella es extraordinaria. Como dice una reseña: “Seis meses antes de salir para India, Judson escribió una carta al padre de ella, pidiéndole su hija. En parte de la carta decía: «Deseo preguntarle si usted puede consentirme partir con su hija la próxima primavera, para no verla nunca más en este mundo; si usted aprueba su ida y su sometimiento a las penalidades y sufrimientos de la vida misionera; si usted puede consentir en su exposición a los peligros del océano, a la influencia fatal del clima del sur de India; a todo tipo de necesidad y dolor; a la degradación, a los insultos, a la persecución, y quizás a una muerte violenta. ¿Puede consentir usted en todo esto, por causa de Aquel que abandonó su morada celestial, y murió por ella y por usted; por causa de las perdidas almas inmortales; por causa de Sion, y la gloria de Dios? ¿Puede usted consentir en todo esto, en la esperanza de encontrarse pronto a su hija en la gloria, con la corona de justicia, gozosa con las aclamaciones de alabanza que tributarán a su Salvador los paganos salvados del infortunio y la eterna desesperación, por medio de ella?». ”Increíblemente, el padre dijo que ella debía decidir por sí misma. Ella escribió a su amiga Lydia Kimball:

«Me siento deseosa y expectante, si nada en la Providencia lo impide, pasar mis días en este mundo en las tierras de los paganos. Sí, Lydia, tengo la determinación de dejar todas mis comodidades y goces aquí, sacrificar mi afecto a los parientes y amigos, e ir donde Dios, en su Providencia, tenga un lugar para establecerme».”

Salieron el fin de febrero hacia India. Llegaron como a mediados de junio, pero en ese viaje algo muy inesperado sucedió. Sus convicciones Durante el viaje, Judson estudió sobre el bautismo. Sabía que iba a conocer y hablar con el bautista, William Carey, aunque no sabía que Carey y sus asociados evitaban hablar sobre ese tema con hombres como ellos. Parece que Judson quiso tener argumentos bíblicos sustanciales para sostener su posición al conocer a Carey. Estudiando su Nuevo Testamento en griego, llegó a creer en la posición bautista. Le puso en una posición tensa. Al principio aun su esposa se le opuso mucho. Ella no quería ser “bautista”. A la vez, otro misionero en otro barco, sin saber nada de la luchas de Judson, experimentó lo mismo, Luther Rice. No había bautistas en el barco con Judson, pero en el barco donde Rice estaba había unos bautistas y Rice había tenido unas discusiones fuertes con ellos. Aunque los métodos eran diferentes, creemos que Dios produjo en ellos la inquietud que los llevó a estudiar sus Biblias y seguir la verdad sin pensar en las consecuencias; sin influirse por otras consideraciones. En su contemplación del tema, algo que conturbó a Judson fue: suponiendo que se convirtiera un señor con siervos e hijos. ¿Serán los siervos e hijos parte de la iglesia, porque se supone que debe bautizar la “casa” del hombre como Abraham circuncidó a todos en su “casa”? Adoniram y Ann pidieron a los bautistas que los bautizaran y en septiembre de 1812, el pastor Ward, asociado de Carey, los bautizó en la capilla bautista Lal Bazar. Luego, Rice se convenció por completo y también se bautizó. Como una nota aparte, a la larga en 1817 el papá de Judson, 67 años de edad, renunció el pastorado de su iglesia, fue bautizado por inmersión y se unió con una iglesia bautista. En aquel tiempo de su bautismo, Judson preparó un sermón largo sobre el bautismo que Carey, Marshman y Ward publicaron en Serampore. Por supuesto, ese cambio de creencias presentó un problema serio, porque se dieron cuenta que no pudieron seguir como misioneros de las iglesias Congregacionalistas y no tenían idea si los bautistas pudieron sostenerles económicamente.

Prepararon cartas que se tardaron meses en llegar a los Estados Unidos. Informaron a la Junta misionera congregacionalista del cambio y, ayudados por Carey y asociados, suplicaron a unos pastores bautistas en los Estados Unidos de formar una sociedad y apoyarles. Mientras tanto, otro problema enfrentó a todos los misioneros americanos. Los ingleses no les permitieron quedarse en la India. Tras varios problemas, finalmente Adoniram y Ann decidieron ir a Rangún, Birmania donde estaba un hijo de Carey (Felix), y en julio de 1813 llegaron. Vivieron con los Carey (ella portugués, nacida en Birmania), en una buena casa. Carey había hecho un poco de trabajo hacia la traducción de la Biblia en birmana. Rice tuvo que volver a los EEUU por razones de salud y aunque quiso venir de nuevo como misionero, no le permitieron. Sin embargo, fue usado grandemente para despertar una consciencia de misiones entre los bautistas por todas partes. Se dedicó a buscar ayuda económica y otros obreros para trabajar con Judson y otros misioneros. Hizo mucho bien. Trabajo misionero en Birmania. La primera vista de Birmania y de Rangún mostró a los Judson que necesitarían la fuerza del Señor. Era mucho peor que la India. Callejones estrechos, casas de bambú, pobreza grande. En cuanto a la comunicación, aun la esposa de Felix Carey no hablaba casi nada de inglés. Era portuguesa, nacida en Birmania. No había ingleses ni americanos. Para comunicarse tuvieron que aprender el idioma birmano, sin gramática, sin diccionario y sin un maestro que sabía nada de inglés. En eso Adoniram y Ann fueron como unos niños, señalando objetos a su maestro y repitiendo lo que dijo. Se dieron a sí mismos con afán a esa tarea, pero el idioma fue tan diferente que para ellos su progreso pareció ser muy lento. En enero (1814) se movieron más cerca a la ciudad para tener más contacto con la gente y practicar el idioma, pero tres meses después (marzo de 1814) debido a un fuego que destruyó gran parte de la ciudad, tuvieron que volver a la casa grande dedicada a la misión. Mientras tanto, Felix Carey decidió trabajar por el gobierno en Ava, la capital. Los Judson dijeron adios a Felix y a su familia. Nunca iban a ver a la Sra. Carey y sus dos niñitos más, porque Felix perdió su esposa y sus dos hijos en el viaje hacia Ava, ahogados en el río durante una tormenta. Adoniram y Ann continuaron su trabajo en el idioma, ella usándolo más en el gobierno de la casa, pero él dominando la gramática y otras cosas para poder traducir la Biblia. Iba componiendo una gramática y una lista de palabras para un diccionario. Miramos unas áreas específicas de dificultades: RELIGION. Los birmanos eran (y todavía la mayoría son) budistas. No creyeron en Dios eterno, un solo Dios personal Creador. Esa idea no entró en la cabeza de ellos. Aun su idioma no tenía una manera adecuada de comunicar esas verdades. Había mucha superstición. En Rangún había una pagoda enorme, una de las maravillas del mundo, con el techo cubierto de oro, que contenía reliquias como ocho pelos de la cabeza de Gautama Buda. También, había grupos étnicos como los “karen” que eran animista.

CONDICIONES SOCIALES: En Birmania, todo dependía del favor del encargado del área, y finalmente del favor del rey. Dar regalos fue una manera de vivir. No había incentivo a los birmanos a trabajar porque si prosperaban los encargados buscaron como apoderarse de sus bienes. Por lo general, los Judson gozaron del favor de los virreyes en Rangún. Pero, en dos ocasiones Judson fue a la capital, a los “pies de oro” (al rey) para buscar permiso oficial para enseñar, porque un virrey había dado una señal de desaprobación y casi en seguida el interés que muchos habían mostrado desapareció. COMUNICACIONES. A se tardaron meses la comunicación. A salir de viaje, si había algún contratiempo, muchas veces no había manera de comunicarse. Por ejemplo, no fue hasta 1815 que Adoniram recibió la noticia de que los bautistas de los Estados Unidos le iban a apoyar y que venía un hombre que sabía usar una prensa. Hicieron arreglos para enviar una prensa a Rangún. En otra ocasión Judson fue a visitar un sitio y esperaban que estaría ausente como 3 meses. Nunca llegó a su destino y no pudo regresar a Rangún por 7 meses. Casi todos pensaron que estaba muerto y algunos estaban listos para abandonar la misión cuando él llegó al fin. SUFRIMIENTOS PERSONALES: A ellos nació un bebé que llamaron Roger Williams Judson. Ese bebé trajo mucho gozo a la vida de los Judson, pero sólo vivió 8 meses. Se enfermó y murió y la tristeza fue grande. Sin embargo, reconocieron la perfección de los caminos del Señor. La Sra. Judson se enfermó frecuentemente. A la larga en 1821 Ann hizo un viaje a los EEUU buscando ayuda médica. Volvió en 1823. Judson también tenía tiempos de enfermedad de vez en cuando – dolores de cabeza fuertísimos o fiebres de la selva. Uno o dos veces un viaje por barco fue el medio propuesto para curarle, y parece que funcionó. Otras veces fue ayudado saliendo temprano a los campos montado sobre un caballo. Vamos a volver ahora a comentar sobre su trabajo misionero: Apoyado por la persona que imprimía las páginas de su traducción y por otros misioneros que llegaron y aprendieron el idioma, Judson comenzó a enseñar públicamente. Después de 6 años vieron al primer convertido bautizado. Después de 10 años tenía el Nuevo Testamento básicamente traducido. Pero había una interrupción seria a sus labores misioneros y su vida y labor fueron expuestas a peligro serio. El año 1923 fue el año que su esposa llegó de los EEUU. Judson estaba en la capital Ava, disfrutando algún favor de la familia del rey y de uno de los príncipes más alto del país. Pero esas circunstancias favorables cambiaron rápidamente cuando Inglaterra declaró guerra contra Birmania y comenzó a derrotar a los birmanos. Después de varias derrotas, el gobierno pensó que había espías entre ellos, y en seguida todos los extranjeros fueron considerados como espías. Un comerciante inglés había cambiado unos cheques para Judson y por eso el rey creía que Inglaterra estaba pagándole. Pronto, todos los extranjeros fueron encarcelados cruelmente en 1824 y quedaron así cautivos hasta 1826 – 21 meses: 17 en prisiones y 4 con restricciones. Durante el tiempo del encarcelamiento de Judson su esposa se dedicó a preservar la vida, visitando, llevando comida, haciendo lo necesario para cuidar a los prisioneros. Su conducta era valiente, especialmente considerando que ella estaba encinta. Su bebé, llamada María nació en enero de 1825.

La vida de Judson estaba en peligro, pero también el único manuscrito birmano del Nuevo Testamento estaba en gran peligro. Judson mandó a su esposa a ponerla en una almohada tan fea que ningún carcelero la deseara. Así por meses, lo tenía con él. Pero, cuando al fin los oficiales birmanos mandaron que le soltaran de las prisiones, porque necesitaban su ayuda como mediador, no pudo llevar la almohada. En la providencia de Dios, un carcelero tiró la parte dentro, sin darse cuenta de lo que era, y un discípulo de Judson que fue a ver si había algo de sus cosas allí, lo encontró y así fue preservado. Dios obró en la grandeza de su providencia, y los birmanos muchas veces han llamado la Biblia birmana la “Biblia de la almohada”. Judson pudo regresar a Rangún y allí los ingleses le invitaron a acompañarlos a establecer una fortaleza que fue llamada Amherst. (Luego, los ingleses hicieron otra ciudad llamada Moulmein, y de allí Judson hizo su trabajo por el resto de su vida, como su centro de mando, protegido por los ingleses excepto cuando hizo sus viajes.) Adoniram y Ann hicieron una casa allí. Pronto los ingleses pidieron a Judson que les ayudara en su trato con el emperador en Ava. Judson no quiso ir, pero como los ingleses dijeron que iban a buscar una clausula en el acuerdo con el emperador birmano garantizando tolerancia religiosa, Judson se unió a la embajada inglesa que visitó a Ava. Esa tarea exigió la separación de su esposa y de su niña enfermiza. Ellas se quedaron en la nueva ciudad de Amherst. Entonces vino el golpe fuerte. Golpe fuerte Judson sabía que su niña estaba enferma, pero no estaba preparado para la carta que llegó con el sello negro. Pensó que contuvo noticia de la muerte de la pequeñita María, pero se pasmó a saber de la muerte de su esposa Nancy, en octubre de 1826. Recibió la noticia en noviembre. La sepultaron pronto, cerca de su casa. Judson no vio el lugar de su sepultura hasta enero de 1827. Su tristeza y sentido de culpa fueron grandes. Luego su hija pequeña murió en la primavera de 1827. Después de eso recibió noticia de la muerte de su padre que había muerto unos meses antes. También murió una birmana cristiana, muy querida. Judson comenzó un auto examen severo, pensando que la ambición le conmovía – ser el primer misionero americano, el primero en llevar el evangelio a Birmania, darles la primera Biblia en su idioma, y así por el estilo. A Judson pareció que Dios aprobó su misión, pero le hizo enfrentar a sí mismo y su amor a sí mismo con lecciones severas. Entró en un tiempo de depresión y tendencias y prácticas místicas, buscando como morir a sí mismo y vivir para Dios. Rechazó honores; destruyó cartas que otros le habían enviado, y cartas que había escrito a otros de su familia les obligó a destruir como condición de firmar un documento legal que ellos necesitaron; hizo una disposición de sus bienes; pidió una reducción de su sueldo, y otras cosas. Por un tiempo vivía en una choza, con un hoyo en la tierra al lado, hecho para contemplar la muerte y sepultura y descomposición del cuerpo. Comió comida simple. Prácticamente no tenía vida social. Por casi un año trabajaba poco en la traducción de la Biblia. Después de un tiempo de 40 días en los cuales salió solo con su Biblia por la mañana y regresó solo por al tarde, un tiempo de contemplación solitaria en la selva (que los birmanos vieron como un milagro debido a la presencia de muchos tigres), parece que Judson se dio cuenta que esa clase de vida no era provechosa contra la carne y comenzó a dejar ese ascetismo.

Volviendo a trabajar con entusiasmo. Ya por 1830, comenzó a trabajar con entusiasmo. Los años 1831 a 1833 fueron dedicados a terminar la Biblia y al final de enero de 1834 terminó la Biblia con muchas acciones de gracias, y sintiendo cierto alivio, miró bien a su vida y también miró bien a la viuda de un misionero. George Boardman murió temprano en el año 1831. Su esposa Sarah se quedó trabajando con los “karen”. Judson le escribió una carta de condolencia en 1831, pero parece que no había mucha correspondencia entre ellos. Cuando ella se enteró del hecho que Judson había terminado toda la Biblia, le escribió una carta alabando la traducción del Nuevo Testamento que ella leía continuamente. Parece que esa carta fue todo el estímulo que Judson necesitó ya que había terminado el trabajo arduo de la traducción. El primer día de abril de 1834 Judson salió de Moulmein para visitar la misión donde ella trabajaba. Llegó el 6 de abril y se casaron el 10 de abril. El tenía 46 años y ella 30. Su vida matrimonial fue fructífera y gozosa. En 1835 terminó la revisión del AT, vio el convertido número 100 bautizado, vio una hija nacer, el comienzo de su familia. Su familia creció, cinco hijos sobrevivieron. En 1840, Judson hizo otra revisión de la Biblia; siguió predicando y trabajaba en el diccionario birmano, no con gusto sino con un sentido de deber. También supervisaba a los predicadores, enviándoles a muchos sitios con el evangelio. Otro cambio grande. Judson salió de los Estados Unidos en 1812 y nunca había regresado. Dios le preservó por medio de enfermedades, peligros de ladrones, peligros de enemigos, de los 21 meses como prisionero. En 1845, después de 33 años de servicio, su esposa Sarah se enfermó y tomaron la decisión de embarcar para los Estados Unidos, por recomendaciones médicas. Pero ella no llegó porque se puso mala en el viaje y murió en Santa Helena y allí fue sepultada. Judson continuó el viaje con sus cinco (5) hijos. Visitó y habló en varios lugares en lo Estados Unidos. Allí conoció a Emily Chubbock, una autora que usaba el nombre “Fanny Forrester”. Habló con ella sobre su deseo de ver unas memorias de Sarah publicadas. Después de un poco de tiempo, decidió que ella no debe escribir las memorias solamente, sino tomar su lugar. Así, Judson se casó de nuevo en junio de 1846. En julio de 1846, Judson dejó sus tres (3) hijos mayores y se fue con Emily hacia Birmania. Volvió a Birmania, a sus dos hijos que vivían todavía. Siguió trabajando, procreó una hija, pero su fin estaba llegando. Se enfermó y otra vez los médicos recomendaron un viaje en alto mar. Judson dejó a Emily y fue con uno de los misioneros Thomas Ranney y un siervo. Murió en el barco y fue sepultado en el mar. Un biógrafo comenta respecto de Adoniram Judson: «Él tenía 24 años cuando llegó a Birmania, y trabajó allí durante 38 años hasta su muerte a los 61, con un solo viaje a casa de Nueva Inglaterra después de 33 años. El precio que él pagó fue inmenso. Él fue una semilla que cayó a

tierra y murió. Él «aborreció su vida en este mundo». En sus sufrimientos, «llenó lo que estaba faltando de las aflicciones de Cristo» en la inalcanzable Birmania. Por consiguiente, su vida llevó mucho fruto y él vive para disfrutarlo hoy y siempre. Él podría, sin ninguna duda, decir: «Valió la pena». Dejó la Biblia en el idioma de Birmania, hizo una gramática, casi terminó el diccionario. Publicó miles y miles de tratados que el Señor bendijo. Vio a muchos convertidos y misioneros establecidos en varios lugares y trabajando con diligencia. Judson descubrió que pudo usar 2 canales para alcanzar a los birmanos: los oídos y los ojos. Los birmanos leían y por eso Judson siempre usaba tratados. Usualmente no regaló a ningún tratado a menos que la persona pidiera y entonces, no rehusó. El Señor usó esos tratados, desde el primer convertido en adelante. Había contacto personal y enseñanza y predicación, pero muchas veces los tratados fueron los medios para despertar interés y dirigir a los llamados hacia la predicación de la verdad o las clases dadas por Judson y luego por los enseñados por él. Judson trabajaba arduamente, no sólo como traductor, sino como predicador, maestro y autor de tratados, supervisando la obra por años. Judson era calvinista en su fe, bautista en sus convicciones y excepto por el desvío hacia el misticismo en su tiempo de depresión, un hombre estricto en todos los principios y fundamentos de la fe. Como William Carey y muchos otros de aquellos tiempos, Judson y sus esposas eran post-milenialistas. Su hijo Edward comenta sobre su propósito como misionero. “¿Qué propuso este hombre joven de 25 años con su esposa joven, viviendo en medio de campos de arroz de las partes bajas de Birmania, con sus caras hacia los pueblos y ciudades llenas de idólatras...? Su propósito fue socavar una religión anciana, arraigada profundamente en el corazón y en las costumbres de 400 millones de seres humanos. No propusieron hacerles sentir las influencias por las cuales el cristianismo sería presentado como una religión del estado y las rodillas obligadas a doblarse a Cristo... Procuraron una revolución más grande, o sea, nada menos que un cambio de creencia y de corazón de cada individuo. Los millones de birmanos tenían que ser tomados uno por uno y sus afectos dominados y sus personas transformadas por la religión de Cristo. Estaban seguros que en la masa del pueblo alrededor de ellos había un hombre acá y allá enseñado por la providencia de Dios y madurado por el Espíritu. A tal persona si la historia de la cruz pudiera llegar entonces la aceptaría enseguida diciendo, ‘Esto es exactamente lo que deseo’.” ¿Y los medios para hacer esto? Solamente el evangelio de Cristo. Las verdades antiguas. Esas verdades contradecían al budismo por completo – un budismo sin Dios, sin alma, sin pecado. Judson no propuso “civilizar” para preparar la mente. “Tenía confianza implicita en la promesa de su Amo, ‘He aquí estoy con vosotros para siempre’. Creía que Cristo estaba con él obrando en el corazón de los paganos, abriendo la puerta desde adentro.”

No pensó como algunos que era inútil tratar con los viejos y por tanto sería mejor tener escuelas para niños. Había escuelas, pero subordinadas a la predicación a los adultos. Buscó alcanzar los hijos por los padres, no vice-versa. A Judson le gustó predicar y comunicar el mensaje uno a uno y en grupos. Su hijo también comenta sobre el carácter de su padre. Dice que era un hombre de oración, muchas veces orando mientras caminaba solo. Y comentando sobre su trato con otros, dice que había algo atractivo en su persona y conducta. “Había venido desde lejos y había sufrido penalidades porque amaba a los birmanos... Poco a poco descubrieron eso; y el poder del predicador está en proporción directa a su capacidad para inspirar confianza y afecto” Cerca al sitio donde Judson nació hay una piedra con un mensaje en memoria de Adoniram Judson. Traducido al español dice: In Memoriam Rev. Adoniram Judson Nació el 9 de Agosto de 1788. Murió el 12 de abril de 1850. Lugar de nacimiento: Malden. Lugar de sepultura: El océano. Su obra: Los salvos de Birmania y la Biblia birmana. Sus memorias: Están en lo alto.

Un misionero que inspira Al escoger exponer en un trabajo de investigación la vida y obra de Adorinam Judson ha sido de gran interés, admiración e inspiración para mi su vida de sacrificio una delas cosa que mas me impresiono es la entrega total que el Espiritu Santo implanto en el corazón de este misionero y su esposa desde el primer momento que se enrolaron en este viaje misionero y sus palabras en la carta que Adoniram escribió al padre de la que sería su esposa: “«Deseo preguntarle si usted puede consentirme partir con su hija la próxima primavera, para no verla nunca más en este mundo; si usted aprueba su ida y su sometimiento a las penalidades y sufrimientos de la vida misionera; si usted puede consentir en su exposición a los peligros del océano, a la influencia

fatal del clima del sur de India; a todo tipo de necesidad y dolor; a la degradación, a los insultos, a la persecución, y quizás a una muerte violenta….” Y la convicción de Ann Hasselttine “Me siento deseosa y expectante, si nada en la Providencia lo impide, pasar mis días en este mundo en las tierras de los paganos. Sí, Lydia, tengo la determinación de dejar todas mis comodidades y goces aquí, sacrificar mi afecto a los parientes y amigos, e ir donde Dios, en su Providencia, tenga un lugar para establecerme” Ambos sabían que la decisión que estaban tomando los llevaría a sufrimientos, carencia, limitaciones, peligros, robos, enfermedades y hasta la muerte; sin embargo, no renunciaron a trabajar para llevar el evangelio de Jesucristo a un lugar en el cual la población era mayoritariamente budista, supersticiosa, animista. Ellos estaban seguros de que Dios los había llamado el campo misioneros ya que tenían paz interior además de la manera en que Dios desenvolvió los eventos en sus vidas. Él abre y cierra puertas. Y las puertas para este misionero y su pareja se abrieron a Birmania. Otra de las cosas que me inspiro para desarrollar este trabajo fue que Judson respeto y acepto las diversidad cultural y fue sensible para adaptarse a esta cultura birmana, al punto de aprender su idioma que no fue nada fácil ya que no contaba con un diccionario, ni gramática ni mucho menos un maestro, llegando a un punto totalmente insospechado y sorprendente de traducir la Biblia al idioma Birmano, llegando así a la cultura de los habitantes de ese país. Judson tenía un claro sentido de la misión de la iglesia “Id y predicar el evangelio……” y lo hizo a cualquier costo, perdió a sus dos pequeños hijos y a su esposa seguramente lo que más quería después de la Cruz de Jesucristo.

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