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Diferencias Marxismo Positivismo Funcionalismo

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Punto de quiebre
Por. Pedro R García

Diferencias entre:
Marxismo-Positivismo-Funcionalismo y Constructivismo.
Una acotación necesaria

Hay un cuento de Hans-Christian Andersen llamado El vestido nuevo del
emperador, en el que un embaucador le vende a un emperador un poco loco un
vestido nuevo que se supone que es muy bonito, pero es invisible. El crédulo
emperador se pone su vestido nuevo, que todo el mundo está de acuerdo en
que es magnífico, y lo lleva hasta que un día un niño dice que el emperador en
realidad va totalmente desnudo. Hegel hizo un servicio similar a la filosofía
con su crítica de la lógica formal. Sus defensores nunca le perdonarán por ello.

En la comedia de Moliere, El burgués gentilhombre, M. Jourdain se
sorprendía cuando le decían que había estado hablando en prosa toda la vida,
sin darse cuenta.

Cuando se habla de marxismo, positivismo, constructivismo y funcionalismo
debemos entender a estos modelos de pensamiento como los marxismos, los
positivismos, los constructivismos y los funcionalismos, porque aunque cada
una de estas escuelas de pensamiento conservan una unidad en lo esencial, lo
característico es la pluralidad de enfoques de sus representantes, al punto que
pueden aparecer mixturas entre ellas, por ejemplo, marxismo funcionalista,
constructivismo funcionalista, positivismo marxista, positivismo utilitarista,
empirismo lógico o neopositivismo, etc., dependiendo el énfasis que distintos
autores inmersos dentro de la corriente general, contraen nupcias intelectuales
con planteamientos originados en otras escuelas.

La búsqueda permanente de la filosofía se circunscribe al problema del ser, el
pensamiento y la verdad. En esta perspectiva vamos en primer lugar a exponer
un bosquejo de las cuatro escuelas de pensamiento y sus propuestas, para
luego, en segundo lugar, sobre las bases ya expuestas, definir las diferencias
entre cada una de ellas entre si, entendiendo que el tiempo trabaja para la
metamorfosis de cada una de ellas.

PRIMERA PARTE

EL PENSAMIENTO EN EL MARXISMO, EL POSITIVISMO, EL
FUNCIONALISMO Y EL CONSTRUCTIVISMO

1.- EL PENSAMIENTO MARXISTA.

Los fundadores del marxismo son Carlos Marx y Federico Engels, pero sus
continuadores más emblemáticos fueron Carlos Kautsky, Vladimir Ilich
Lenin, León Trotsky, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramnsci, Antonio
Labriola, etc.

Conforme a lo que nos ha expresado Juan Nuño en El Eclipse del marxismo,
“El marxismo como doctrina o filosofía política no es mejor ni peor que
muchas otras del siglo XIX, donde surgiera y al que fielmente representa.
Trátase de una filosofía racionalista, coherente y predictiva. Quizá en este
último punto es en donde se encuentre su talón de Aquiles,... (.....) No en los
otros dos aspectos, que son los que le siguen confiriendo el perfil de una
filosofía respetable y organizada. Es una doctrina racionalista y coherente,
quizá demasiado coherente para el gusto de los metodólogos falsacionistas.
Conviene recordar en este punto que se han dado en el terreno de las ideas,
filosofías abiertamente irracionalistas, como fascismo y nazismo, fundadas en
vagas categorías de sangre, raza y patria. Y tampoco conviene perder de vista
que ese capitalismo, que ahora se presenta tan triunfante que Mr. Fukuyama se
ha permitido hablar de una victoria definitiva y consiguiente «final de la
historia», es una doctrina social esencialmente incoherente, con un fuerte
componente de irracionalidad, ya que acepta que los motivos que guían a la
humanidad son lucro y ganancia, inspirados en el más cerrado egoísmo, ínsito
para siempre en el corazón humano. Incoherencia que es una consecuencia de
su misma forma de operar, que no es otra que la exaltación de la competencia
a través de las famosas leyes del mercado. Si su inspirador teórico más
caracterizado, Adam Smith, se permitió hablar de una «mano invisible» que
regula en definitiva los procesos económicos, no hay que aportar muchas más
pruebas para establecer su incoherencia así como su débil racionalidad.”

Y agrega más adelante en el ensayo antes citado incluido en el libro La
Escuela de la Sospecha: “Para su mejor comprensión, el marxismo en tanto
filosofía puede compararse con una doctrina paralela y coetánea suya, como lo
fue el positivismo, surgido también en el XIX. El positivismo era una
ideología coherente e inteligente que presentaba una cerrada explicación de la
historia mediante un esquema lineal ascendente. Sin embargo, que se sepa,
desde hace por lo menos medio siglo, si no más, nadie se declara en el mundo
«positivista», ni en teoría política ni en metodología científica. ¿Por qué? No
ciertamente porque fracasara en la práctica, al modo del actual fracaso
marxista con el leninismo (en realidad, el positivismo sólo fue débilmente
aplicado en Brasil), sino porque, en tanto filosofía, fue reemplazado por otras
de alcance explicativo más potente: funcionalismo, estructuralismo y el propio
marxismo. En consecuencia: una filosofía y hasta una ideología colapsan no
per se, sino a través de sus aplicaciones y por ceder consiguientemente el paso
a otras doctrinas de reemplazo. Es el procedimiento que se observa en los
modelos científicos: hipótesis y aun teorías completas son abandonadas o

limitadas en su poder explicativo cuando no pueden dar cabal cuenta de
ciertos fenómenos y cuando otras hipótesis y teorías más potentes lo hacen.”

Sin embargo, hay que aclarar que esta opinión es la de un autor filosófico que
expresó un criterio en un momento determinado y que posiblemente era válido
para ese momento, pero que ello no necesariamente debía de ser así. Estas
ideas bien pudieron expresarse en el mismo sentido al momento en que
surgida con fuerza la corriente renacentista, luego del largo período medieval,
algún autor, de manera enjundiosa, hubiere decretado la muerte del
cristianismo. Por la historia sabemos que esto no ha sido posible. Las
escolásticas del cristianismo y del marxismo siguen vivas, sólo que como los
seres vivos, han sufrido periodos de adaptación.

Mark Twain dijo alguna vez en broma que los rumores de su muerte habían
sido exagerados. Resulta llamativa la circunstancia de que en todos los
tiempos durante los últimos siglos, tanto el cristianismo, el marxismo, el
positivismo y el neopositivismo han sido declarados difuntos. No obstante, por
alguna razón inexplicable, mantienen una obstinada vitalidad, cuya mejor
prueba es el hecho de que los ataques contra ellos no sólo continúan sino que
tienden a recrudecerse tanto en frecuencia como en acritud. Si es verdad que
son pensamientos tan irrelevantes, ¿por qué molestarse siquiera en
mencionarlos? La realidad es que sus detractores todavía se sienten
perseguidos por los mismos viejos fantasmas. Sienten el malestar propio de
aquel que es consciente de que los sistemas sociales que defienden se
encuentran en grandes dificultades y sumidos en contradicciones insuperables;
de que el colapso de unas caricaturas totalitarias no es el final del asunto.

El Marxismo es una síntesis de desarrollo del pensamiento anterior a su
existencia. La filosofía griega aportó a su conformación importantes
razonamientos. Por ejemplo, el filósofo griego Anaxágoras (500-428 a. de J.
C.), en una deducción brillante, afirmó que el desarrollo mental del hombre
dependía de la emancipación de las manos. Federico Engels, en su importante
artículo El papel del trabajo en la transición del mono al hombre, señaló la
forma exacta en que se logró esta transición. Conforme a su concepción tanto
la postura vertical (bipedismo), la liberación de las manos para el trabajo, la
forma de la mano con el pulgar opuesto a los otros dedos de forma que
permitía agarrar… fueron las precondiciones fisiológicas para la manufactura
de herramientas, que a su vez fue el principal estímulo para el desarrollo del
cerebro. Incluso el habla, que es inseparable del pensamiento, surge de las
exigencias de la producción social, la necesidad de realizar funciones

complicadas por la vía de la cooperación. Estas teorías de Engels se han visto
reforzadas por los últimos descubrimientos de la paleontología, es decir, el
desarrollo del cerebro vino después de la producción de herramientas y como
consecuencia de la misma. Así, conforme a esta concepción no es verdad que
"En el principio la Palabra existía", sino en frase del poeta alemán Goethe "En
el principio el Hecho existía".

1.- Correlación entre la mano, el cerebro y los demás órganos del cuerpo.

Para los marxistas existe una estrecha correlación entre la mano, el cerebro, y
todos los demás órganos del cuerpo. La parte del cerebro relacionada con las
manos es mucho más grande que la relacionada con cualquier otra parte del
cuerpo. El desarrollo de la destreza manual a través del trabajo proporciona el
estímulo para un rápido desarrollo del cerebro.

Para ellos el desarrollo del género humano no es ningún accidente, sino el
resultado de una necesidad. La postura erguida de los homínidos era necesaria
para permitirles moverse libremente en la sabana en busca de comida. La
cabeza tenía que estar en la parte más alta del cuerpo para poder detectar la
presencia de depredadores, como podemos ver en algunos otros animales
moradores de la sabana como la mangosta africana. La limitación de los
recursos alimenticios creó la necesidad de almacenar y transportar comida, lo
que constituyó la fuerza motriz del desarrollo de la mano.

La postura erguida tiene serias desventajas en muchos sentidos. Es imposible
correr tan rápido sobre dos piernas como sobre cuatro. En muchos sentidos el
bipedalismo es una postura antinatural lo que explica los dolores de espalda
que han atormentado al animal humano desde la cueva hasta nuestros días. La
gran ventaja del bipedalismo es que liberó las manos para el trabajo. Este fue
el gran salto adelante de la humanidad. El trabajo, junto con la naturaleza es la
fuente de toda riqueza. Pero tal y como lo señaló uno de sus autores, Engels en
su Dialéctica de la naturaleza, es mucho más que esto:

"Es la fundamental y primera condición de toda la existencia humana, y ello
en tal medida que, en cierto sentido, debemos decir que el trabajo creó al
hombre".

El desarrollo de la mano a través del trabajo está estrechamente ligado al
desarrollo del cuerpo en su conjunto.

"Así pues, la mano no es sólo el órgano del trabajo, sino también el producto
del trabajo. El trabajo, adaptación a operaciones siempre renovadas, herencia
de músculos, ligamentos y, a lo largo de prolongados períodos, huesos que
pasaron por un desarrollo especial y el siempre renovado empleo de ese
refinamiento heredado en operaciones nuevas, cada vez más complicadas,
otorgaron a la mano humana el alto grado de perfección necesario para crear
los cuadros de un Rafael, las estatuas de un Thorwaldsen, la música de un
Paganini”.

"Pero la mano no existía sola, era apenas otro miembro de un organismo
integral, muy complejo. Y lo que benefició a la mano, benefició también a
todo el cuerpo al cual servía, y ello de dos maneras".

Igual criterio se aplica al lenguaje. Incluso aunque los simios son capaces de
producir una amplia gama de sonidos y gestos que pueden ser vistos como una
especie de "lenguaje" embrionario, todos los intentos de enseñarles a hablar
han acabado en un fracaso. El lenguaje, como explica Engels, es el producto
de la producción colectiva, y solo puede surgir en especies cuya actividad vital
dependa exclusivamente de la cooperación para producir herramientas, un
proceso complejo que tiene que aprenderse conscientemente y ser transmitido
de una generación a la siguiente. En su auxilio y sobre este tema el autor
anarquista norteamericano Noam Chomsky subraya:

"Cualquiera que se preocupe del estudio de la naturaleza humana y las
capacidades humanas tiene que asimilar el hecho de que todos los humanos
normales adquieren el lenguaje, mientras que la adquisición incluso de sus
rudimentos más básicos está bastante más allá de las capacidades del simio
más inteligente"

“Aunque no hay duda de que existen sistemas de comunicación entre
animales, es totalmente incorrecto describirlos como lenguaje. El habla
humana surge de la sociedad humana y la actividad productiva humana
cooperativa, y es cualitativamente diferente de cualquier otro sistema de
comunicación en el mundo animal, incluso el más complejo”.

"El lenguaje humano parece ser un fenómeno único, sin una analogía
significativa en el mundo animal. Si es así, no tiene mucho sentido plantear el
problema de explicar la evolución del lenguaje humano a partir de sistemas
más primitivos de comunicación que aparecen a niveles más bajos de
capacidad intelectual".

Y de nuevo:

"Por lo que sabemos, la posesión del lenguaje humano está asociada a un tipo
especial de organización mental, no simplemente un nivel superior de
inteligencia. Parece que el punto de vista que el lenguaje humano es
simplemente una instancia más compleja de algo que se puede encontrar en
otras partes del mundo animal no se sostiene. Esto plantea un nuevo problema
para el biólogo, en la medida en que, si es cierto, es un ejemplo de auténtica
‘emergencia', la aparición de un fenómeno cualitativamente diferente en un
estadio específico de complejidad de organización".

El rápido crecimiento del tamaño del cerebro planteó problemas adicionales,
especialmente en relación al nacimiento de los niños. Por lo tanto todos los
bebés humanos nacen "prematuramente" como resultado de su cerebro grande
y las restricciones impuestas por la ingeniería genética del bipedalismo.

El desamparo total del recién nacido humano es evidente en comparación con
cualquier otra especie de mamíferos superiores. Incluso la diferencia en el
tamaño corporal entre niños y adultos ayuda a establecer la relación maestro-
alumno, en la que el joven aprende del viejo, mientras que entre los simios el
rápido crecimiento los lleva rápidamente a rivalidad física. Cuando se
completa el largo proceso de aprendizaje, el cuerpo alcanza rápidamente el
tamaño adulto con un salto repentino en el crecimiento durante la
adolescencia.

"Los humanos se convierten en humanos a través de un intenso aprendizaje no
sólo de habilidades de supervivencia sino también de costumbres sociales,
parentesco y leyes sociales, es decir, cultura. El entorno social en el que son
cuidados los bebes indefensos y educados los niños mayores es mucho más
característico de los humanos que de los simios".

Engels señalaba que “El dominio sobre la naturaleza comenzó con el
desarrollo de la mano, con el trabajo, y amplió el horizonte del hombre con
cada nuevo paso hacia adelante. A cada instante descubría propiedades
nuevas, hasta entonces desconocidas, en los objetos naturales. Por otro lado, el
desarrollo del trabajo ayudó por fuerza a unir a los miembros de la sociedad
entre sí, al incrementar los casos de ayuda mutua y de actividad conjunta, y al
poner en claro la ventaja de esta actividad conjunta para cada individuo. En
una palabra, los hombres en formación llegaron al punto en que tenían algo
que decirse. La necesidad creó el órgano; la laringe no desarrollada del mono
se trasformó con lentitud pero con seguridad, gracias a la modulación para

producir otras modulaciones cada vez más desarrolladas, y los órganos de la
boca aprendimos poco a poco a pronunciar un sonido articulado tras otro”

La producción de herramientas, el inicio de la división del trabajo, en un
principio entre hombres y mujeres, el desarrollo del lenguaje y una sociedad
basada en la cooperación, estos fueron los elementos que marcaron el
auténtico surgimiento del género humano. No fue un proceso lento y gradual,
sino que representa un salto revolucionario, uno de los puntos de inflexión
más decisivos de la evolución.

Engels explicó la relación entre el trabajo y todos los demás factores:

"Primero el trabajo, y con Él el lenguaje: estos fueron los dos estímulos más
esenciales bajo cuya influencia el cerebro del mono se convirtió poco a poco
en el del hombre, que a pesar de toda su similitud es mucho mayor y más
perfecto. Junto con el desarrollo del cerebro se produjo el de sus instrumentos
más inmediatos: los sentidos. Así como el desarrollo gradual del habla va
acompañado de modo inevitable por un refinamiento correspondiente del
órgano de la audición, así el desarrollo del cerebro en su conjunto es
acompañado por un refinamiento de todos los sentidos".

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