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Puntos cardinales, cuatro escritores chilenos en Colonia y Barcelona

Puntos cardinales, cuatro escritores chilenos en Colonia y Barcelona

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VARIOS AUTORES. Puntos cardinales, cuatro escritores chilenos en Colonia y Barcelona. Con prefacio de Benno von Archimboldi. Guillermo García, Yvonne J. Loyola, Amante Eledín Parraguez, y José-Christian Páez. Ediciones del Gallo, Barcelona (España), 2008. ISBN 978-84-932931-4-8.
VARIOS AUTORES. Puntos cardinales, cuatro escritores chilenos en Colonia y Barcelona. Con prefacio de Benno von Archimboldi. Guillermo García, Yvonne J. Loyola, Amante Eledín Parraguez, y José-Christian Páez. Ediciones del Gallo, Barcelona (España), 2008. ISBN 978-84-932931-4-8.

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COLECCIÓN VIDENTE DEL ROBLE

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Guillermo García Yv o n n e J . L o y o l a Amante Eledín Parraguez José-Christian Páez

PUNTOS CARDINALES
Cuatro escritores chilenos en Colonia y Barcelona
Con prefacio de Benno von Archimboldi

Barcelona - 2008

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© Guillermo García González, 2008 © Ivonne Judith Loyola González, 2008 © José-Christian Páez, 2008 © Amante Eledín Parraguez, 2008
© Benno von Archimboldi, 2008: De «A modo de introducción». © Elizabeth Maldonado, 2008: De las fotografías de las páginas 51 (Amante Eledín Parraguez) y 77 (JoséChristian Páez) © José-Christian Páez, 2008: Del diseño de portada. Fotografías Creative Commons de Flickr: Wladimir Espinoza (detalle portada, lomo y contraportada), Thomas Reichart (detalle primera solapa), José-Christian Páez (detalle segunda solapa).

© Ediciones del Gallo®, 2008, para la presente edición Apartado Postal 31011 08080 Barcelona - España Telé. (34) 606-725-808 Todos los derechos reservados. Esta obra o parte de ella sólo podrá ser reproducida, almacenada o transmitida por medios electrónicos, químicos, ópticos, de grabación o de fotocopia, con el permiso previo del editor. Primera Edición: octubre de 2008. I.S.B.N. Edición Papel: 84-932931-4-8. Impreso por Publidisa que sólo actúa como impresor Para escribir al autor dirigirse a: jchpaez@yahoo.es Telé. (34) 606 725 808 APARTADO P OSTAL 31011 08080 BARCELONA, ESPAÑA www.jchpaez.com 4

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A MODO DE INTRODUCCIÓN
Por Benno von Archimboldi Hamburgo, 2008
Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte Vicente Huidobro

Los puntos cardinales son tres: Colonia y Barcelona. Los elementos son cuatro: el hidrógeno. El ADN de la literatura GLPP. El norte, el sur, el este y el oeste tienen su epicentro en esta antología. El fuego, la tierra, el agua y el aire fluyen por estas páginas. Watson y Crick descubrieron el ADN material: el espiritual GLPP podrán conocerlo en este espacio finito de insondables dimensiones.
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Una cosa es fija y constante: el lector tiene en sus manos los puntos cardinales. Einstein tenía razón: Hawking no se equivoca: Dios no juega a los dados, prefiere el ajedrez y, de tarde en tarde, alguna partida de pócker. El sánscrito es la madre de todas las lenguas, pero el espejo de ella es el inglés y el reverso que buscaba Alicia, el esperanto. Pero ¡cuidado con los chinos! en el 2050 habrán cedido su trono a la India: el sánscrito estará de vuelta y el agua del Abismo devorará el fuego del Juicio Final... porque no habrá Juicio Final, apenas el cepillo de dientes que Ionesco buscaba en París y la cándida sonrisa de los héroes que comían y comen pan con mantequilla bebiendo una taza de té.
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Se advierte que el título podría reinterpretarse: el anticlerical leerá «putos cardenales», el yonqui verá «pitos cannabis», al angelical dirá «pautas cardenales», mientras que el excitado se sorprenderá con los «puntos carnales», y el ávido de consenso «pautas cordiales». Mas no hay que preocuparse porque nada de esto es cierto, ni los puntos que divisamos con la punta de la nariz, ni esta línea continua y discontinua de estas palabras, ni la certeza de saber que nada es cierto. Sólo este ADN que Watson y Crick aún no han descubierto y que ustedes lectores descubren ahora para desconcierto de los científicos: García, Loyola, Parraguez y Páez.

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GUILLERMO GARCÍA
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EN FIN DE MODO QUE

Nació en Santiago de Chile el 23 de diciembre de 1976. Estudió en la Pontificia Universidad Católica de Chile donde obtuvo el título profesional de Ingeniero Agrónomo y luego el grado académico de Magíster en Economía Agraria. Su inquietud por develar las disímiles caras del mundo lo ha llevado a viajar por más de cincuenta países, entre los que destacan destinos poco usuales como Nepal, Mozambique, Tíbet, Japón, Turquía, Irán, Namibia y Zambia. Dice que no es lo mismo estar en Cambodia con Pol Pot escondido en la jungla o en Dharamsala, norte de la India, para la asombrosa llegada del XVII Karmapa. Es por ello que viajó a Corea del Norte para la celebración del cumpleaños número noventa y cinco de Kim Il Sung y para compartir los espectaculares Mass Games junto a su hijo Kim Jong Il. Recordadas son sus mediáticas acciones de arte. En 2001 se encerró en la jaula de los monos papiones del Zoológico de Santiago junto a su amigo Raúl Zurita y otros destacados poetas. García es un apasionado por la poesía visual de Joan Brossa, del surrealismo europeo y de la antipoesía. Reside actualmente en Talca donde regenta una bella y aséptica carnicería. Desde ahí comanda a Pequeño Dios Editores, casa dedicada exclusivamente a la publicación de libros de poesía. Su obra, traducida al inglés y al japonés, ha sido recopilada en diversas antologías. En ella se puede apreciar una poesía inteligente, coloquial pero a la vez compleja, con claras referencias al camino recorrido y con lúcidos guiños a sus compañeros de ruta. Entre sus publicaciones destacan: Hidrógeno (Ediciones del Gallo, 2000); María (Editorial América del Sur, 2002) y Poemas escritos a bordo de un Lan (Pequeño Dios Editores, 2006).
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STELLA DÍAZ VARÍN
La primera vez que escuché el nombre de Stella fue conversando con Jodorowsky decía que nuestra querida punk era la única que podía mear de pie y competir por la distancia de dicho acto con Lihn o Lafourcade ahora me doy cuenta que con ella no sólo perdemos al Santiago antiguo en su maleta parten las últimas postales del Il Bosco ya no tiene sentido amanecer en los brazos de alguien ahora sólo queda un cigarro junto a los dedos una anécdota de baño un vozarrón erótico y el océano hasta esta costa solitaria amiga mía ven del océano he de decirte que un deseo ventral como de escaso niño me ambiciona buenas noches en tu capa va la generación completa buenas noches hay días que encarnan una época.

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KIM JONG IL
Las críticas nunca faltarán: Si lanzas una bomba nuclear sobre Pyongyang o si articulas una negociación bilateral para detener el enriquecimiento de uranio. Es cierto, cuando se tiene listo para disparar un revolver cargado en la mano poco importa quién es el policía y quién es el terrorista.

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MAO NO ERA INMORTAL Y RIDLEY SCOTT TENÍA RAZÓN
Y la gran muralla de los diez mil Li no era visible desde la luna y Mao no era inmortal no era Dios y ahora dicen que se equivocaba y el musgo crece junto a las tumbas de la dinastía Ming ¡Pero qué importa todo aquello! ni el Dalai Lama discute ya la independencia del Tíbet sólo se menciona autonomía administrativa para los territorios los hutongs de Beijing están colmados de turistas el ejército de terracota asciende con la fuerza de esta nueva economía con el negro carbón con Chinatown comiéndose a Little Italy con los vapores cargados de pintura made in China mutantes o no, parece que Riddle Scott tenía razón.

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ELORDI
Santiago Los poemas son como los sueños descritos por Freud: desplazamiento condensación restos diurnos Visitas a tu amor una pintora británica y escribes esta bella carta a una reina que me recuerda aquellos poemas tuyos en Bolivia/ Porque el amor puede transformar el Hostal Blanquita en la Estación Victoria y esa antigua Andrea La Paz Andrea -la mujer afortunada que tuvo que morirse transforma en la artista de St. George Square. No sé si todos entenderán lo que digo pero tú Santiago sigue condensando sigue viajando que las montañas te traerán nuevos amores y del Salar de Uyuni podremos irnos a leer howl al puente de Brooklyn o tal vez a comer mollejas a un departamento de la Avenida Vitacura porque con sólo mirar el mar una princesa se transforma en reina

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Ai aia aia Ia ia ia aia ui Tralalí Lali lalá esa es la lógica radial de los ángeles que nos protegen.

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VENUS
¿Qué podemos hacer mi bella Venus? Todos te fotografían y se alegran junto a tus pechos desnudos todos ríen sin importar dónde yacen tus manos algún niño corre alguien suspira y otro no juzga pero los estúpidos flashes me provocan me irritan pulcra dama ¿No saben ustedes que Venus es mía? Váyanse de aquí mierda: esta Venus no es Afrodita. Ella es diosa del mar ¡Qué duda cabe! ¿Ven manzanas? ¿Ven escudos? ¿No saben que el archipiélago de las Cícladas bien podría ser Chiloé? ¿Qué Milo, de dónde viene mi amada, parece una sierra cordobesa? Fuera. Fuera de aquí. Anfitrite tiene que hacer el amor con este pobre vagabundo. Luego dormirá mañana es domingo.

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MAULA
Y aquí comienza la danza de las chimeneas todo se torna Teillier estamos muy lejos de Santiago aquí el tiempo se arquea en coches tirados por caballos Maula es el fin del mundo un hombre de traje es una gaviota del Mapocho los árboles son rojos otoño es otoño nada detiene el paso de los años seremos más viejos nuestras manos soportarán las arrugas ya no podremos correr por aquellas escaleras cuadradas pero de pronto una flor un chiste una copita fuegos artificiales le sobran al ser humano.

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ORIENTE & OCCIDENTE
Otros alfabetos otros muros otros idiomas otros olores otros dioses otros techos otros insectos otros reglamentos otros números otros billetes otros pájaros otros líderes otros códigos otros alimentos otros símbolos los mismos dolores las mismas madres los mismos hijos y al final todos en un cajón de madera bajo tierra.

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SADDAM HUSSEIN
En el cajón del escritorio tengo un billete con tu rostro. Es impresionante que hoy cincuenta dinares no sirvan para nada pero aún más impresionante son tus últimos minutos que se repiten gratis miles de veces y que yo observo sádicamente por Youtube.

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ÉL VIAJA POR EL MUNDO BUSCANDO RESPUESTAS Y REGRESA SOLO, EN COMPAÑÍA DE OTROS DIOSES, CON
NUEVAS PREGUNTAS EN SU MALETA

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Él viaja por el mundo buscando respuestas Bobby Fischer se despide en Islandia se multiplican los carteles Chinos en Lhasa una palmera florece a los cien años y muere el regresa solo en compañía de otros dioses con nuevas preguntas en su maleta.

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«Es maravilloso andar todo el día caliente con una mina que anda igual de caliente con uno» Claudio Bertoni

BERTONI

Hasta aquí llegan tus colegialas en jumper con sus tetitas rozando sus camisas blancas hasta aquí se siente ese olor a pajas por amor o pajas por vicio ¡Qué más da!

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MI JARDINERO DE CINCUENTA Y CUATRO
AÑOS ESTÁ LISTO PARA LA FOTO
Mi jardinero de cincuenta y cuatro años me dice que ya no le queda vida que sus dos hijos se fueron al norte que tiene un nieto que no conoce que quiere ser guardia que piensa descansar y yo pese a este murmullo irritante sigo leyendo la entrevista del Diario La Tercera a Nicanor que a los noventa y tres dispara sobre el futuro sobre las mujeres y la Presidenta.

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DESDE QUE TE PERDÍ MI CREATIVIDAD
PARA INVENTAR MUJERES FICTICIAS SE MULTIPLICA

Desde que te perdí la cuenta del gas bajó dos tercios y el refrigerador necesita un psicólogo/ desde que te perdí (o incluso antes de perderte) las plantas y las arañas se fueron contigo aquí quedaron tristes unas hormigas y un montón de detergentes que no sé para qué sirven/ desde que te perdí mi abuela repite que estoy buen-mozo y pese a los achaques del tobillo y la falta de shampoo mi creatividad para inventar mujeres ficticias se multiplica.

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PARA ROBERTO BOLAÑO & ADIÓS BOLAÑO
Le debemos un hígado a Bolaño. Nicanor Parra

Bolaño es el último Kafka y alguien antes de que acabe este siglo será el último Bolaño / La historia debe continuar como las piedras cayendo sobre los montes de estas sierras mientras las gaviotas cuyos antepasados se comieron a los peces que se comieron a Ulises / responden la misma pregunta ¿Por qué yo, por qué yo, que ningún mal les he hecho?

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PREGUNTAS MIRANDO EL MAR ATLÁNTICO (O MAR AZUL) JUNTO
A UNA MUJER DESNUDA QUE ME AMA

Entre los ñoquis y el mar azul el mar azul. Entre los panqueques y el mar azul el mar azul. Entre un techo con tejas y otro de vidrio el de vidrio. Señor, ventana o pasillo lo más adelante posible Invierno o verano. Una tarde de otoño una mañana de primavera unos adoquines en Mozambique y esa mujer desnuda que me ama.

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REINA
La Reyna de la República Independiente de Miranda será feliz. No dispondrá de bufones, pero escuchará correr a los antílopes por los campos. No vestirá diamantes, pero comerá abundante mermelada de frambuesa. No figurará en los emblemas patrios, pero tendrá un reynado que no se limita a este un-y-verso. Los artesanos no vendrán a mostrarle sus trabajos. Ella viajará como rayo cósmico a encontrarlos. No comandará ejércitos. No habrá castillo, ni cubiertos de oro, ni banderas, ni trompetas anunciando su llegada, pero será una auténtica Reyna, una Reyna con su Rey. Podrá dormir siesta y escuchará al viento orquestar los abedules. Podrá perseguir rinocerontes, bucear arrecifes y celebrar su cumpleaños. Será Reyna de la República Independiente de Miranda. Los coleópteros le rendirán culto, el arcoiris la saludará, la lluvia le pedirá permiso y su Rey la amará.

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MARÍA
Mis ángeles te saludan con trompetas de madera y mármol te preparan mermelada de frambuesa y en una mesa donde ya se sentaran Rama y Alá comenzamos a mirarnos esta tarde de febrero mientras el silencio de nuestras manos ocultas sirve de escalera para este diálogo de desiertos y afuera en las calles finitas explota la guerra los hombres se sacan los sombreros y un chico muere por una bala errónea. María Monasterio tú eres la Reina que venía cruzando los ríos planetarios amamantando los ciervos y llenando de primaveras a las tribus de occidente. María Silencio Tú eres todos mis poemas visuales mi biblioteca de antiguos mis zapatos verdes rojos mi Cambodia salvaje una estrella que justifica las dualidades del espíritu una sonrisa que conmueve el concreto. María Mariposa Santiago yace mudo ante tus pasos celestiales es de noche

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ya acabó el fútbol perdimos por penales pero las multitudes te siguen con la fidelidad de una enredadera rocosa. María Sonata ahora que las partituras ceden como un recuerdo en blanco y negro y los micrófonos caen lentamente como anteojos mis manos te buscan en el infinito de las olas. María Gaviota son las cuatro de la mañana pronto amanece en Saigon duerme porque mañana nos esperan las ciudades amuralladas mi madre ha preparado un pastel de choclo y los caballos están apuntando al horizonte de los hielos. Duerme mi niña Duerme María que yo me encargo de estos dinosaurios hambrientos de la lluvia de los paracaídas y del teléfono.

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NO ME PREGUNTES NADA
No digas nada tan solo vive siente momentos como estos se dan en contadas oportunidades de nuestra existencia Ven escuchemos el silencio Acepto bailemos tango pero luego no señales que no te avisé.

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ESTA CIUDAD SE TRANSFORMA EN
PARAÍSO UNA NOCHE AL AÑO
Sensación de óxido de vermouth matiné y noche. Y noche y una mujer. y una mirada impenetrable y una mano solitaria. Y la soledad y esta ciudad de mierda rodeada de óxido de mesura de cobardía transfigurada en paraíso una noche una noche al año un año en el siglo. Y el sur y la lluvia seca y mi mente. Y la noche y una mujer con mirada impenetrable y

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pensamiento distante. Y la lejanía y la prisión y la angustia y la impotencia y la mujer y la mujer y la mujer.

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LOS MOMENTOS DE OSCURIDAD SON
LOS DE MAYOR LUCIDEZ Y CLARIDAD
Los momentos de oscuridad son los de mayor lucidez y claridad El tren de cuerda gira gracias a ese ilógico postulado un poema puede hacer reír pero no se puede escribir riendo. La poesía festiva mata desagrada y claro está conduce a nada. La poesía vive junto al amor no correspondido cuando la princesa ha muerto cuando María me ha abandonado para casarse con otro cuando las bombas caen sobre Belgrado cuando se escuchan las palabras de este dios agobiado: No matarás El caminante enfermo se enamora donde lo hospedan. Eso resume toda la historia. BONAPARTE Entonces Napoleón le señaló a Hitler no es lo mismo ser derrotado por la nieve del comunismo que por la nieve de los Zares. éstas brillan y continuarán brillando.
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CINCO INSTRUCCIONES PARA
ENFRENTAR UN AMOR IMPOSIBLE
1) Trasfórmese en un guerrero del Japón. No conteste sus llamados de teléfono. No responda sus e-mails. 2) Lea más libros de poesía. Colecciónelos, cuídelos y converse con ellos: comprenderá que existen miles de estúpidos que sufren más que usted. 3) Desprovisto de partituras y astrolabios utilice su pluma precipitada y escríbale lo que siente: ahora su amor será muchísimo más imposible. 4) Cómase dos aceitunas verdes (esas que los españoles llaman sevillanas). Ella no volverá, pero al menos tendrá la tormenta su momento de calma. 5) Por último, sea consistente con el principio taoísta, y no vuelva al campo de batalla hasta ser capaz de verla a ella tomada de la mano con otro.

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ARTE POÉTICA
Se llama poesía todo aquello que cierra la puerta a los imbéciles. Aldo Pellegrini

ARTE ANTIPOÉTICA
Si alguna vez en tu vida en el largo caminar por los senderos de la luz te encuentras con una ferretería/ compra un adaptador para mi secador de pelo.

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Foto Loyola

YVONNE J. LOYOLA

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Nació en Chile en 1966. Dedicada a la literatura infantil, ha escrito cuentos cortos, poemas, novelas y una obra de teatro llamada «El Rey Jorge tiene cumpleaños», una historia divertida donde niños y animales comparten lo cotidiano. Durante seis trabajó en la protección de los animales y del medio ambiente. Viajó a Europa en 1994, estableciéndose en Alemania. Ejerció como profesora de español en la Universidad Popular de Bergisch Gladbach. Fundadora del club «El Inspector Negrito» y fundadora de la escuela de teatro para niños en Alemania, país donde reside junto a su marido y sus dos hijos, acaba de empezar la serie «El Inspector Negrito», una colección de cuentos que enseña a los niños de distintas edades la importancia de respetar a los animales y de cuidar el medio ambiente, con la publicación de El Inspector Negrito y su primer caso (Ediciones del Gallo, 2008).

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CANTA LA RANA Y NO TIENE

CANTA LA RANA Y NO
TIENE NI PELO NI LANA

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A veces las palabras no pueden hablar por sí solas, necesitan de consonantes, para armonizar las danzas de las escrituras. Ya había pasado el medio día. Mi marido y yo íbamos en dirección al aeropuerto. Esta vez mi destino era la ciudad de Barcelona. Un viaje más de tantos, que hago por causa de mi trabajo. ¿Por qué alojarás lejos de la ciudad esta vez?, preguntó Carlos mientras conducía. Mi secretaria dice que, en estas fechas, está todo ocupado por causa de festivales; ya sabes, octubre, en España, además será sólo un par de días y tan lejos de la ciudad no estaré tampoco, no te preocupes, apenas llegue te llamaré. Nos estacionamos unos segundos en la acera de los taxis. Carlos me ayudó con la maleta pequeña, cobijé en mi brazo izquierdo el abrigo y un beso apresurado fue mi despedida. En el viaje me entretuve leyendo una novela, que el aterrizaje interrumpió. En Barcelona, me esperaba a la salida, en medio de la multitud, un señor alzando en los brazos un cartelito, que gritaba mi nombre. Era un hombre de baja estatura y cabellos oscuros ondulados, con su mirada revoloteando entre el gentío. Cuando me acerqué para anunciarme, su rostro me saludó amablemente y, de súbito, se adueñó de mi pequeña maleta.

PELO NI LANA

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¡Bienvenida, señora!, ¿me acompaña usted?, que vamos por el coche. Al salir de ese ruido que suelen hacer los aeropuertos, sentí una brisa tibia abrazando mi rostro. Un día hospitalario. Mi nombre es Juan, Juan González, para servirle, murmuró el señor. Abrió la puerta trasera del auto y deslizó el equipaje diminuto. Luego nos dirigimos al hotel. En el camino me contó gajes del oficio, una que otra anécdota insólita y se quejó de la inflación que afecta a los españoles. -Pero esto no sólo se propaga por estos lados, estoy seguro que donde usted vive pasa lo mismo, afloró. Así, en una amena conversación, derramamos opiniones sin darnos cuenta del recorrido. Me pareció que, además de gentil, la vida le había dotado de simpatía y daba la impresión que, en el fondo de su corazón, guardaba un gran secreto. Entonces ya nos acercábamos al hotel. Durante mis viajes y, por mucho tiempo, estaba acostumbrada a estar en los mejores hoteles, en las ciudades más bellas del mundo, pero esta vez no me esperaba ninguna alfombra roja, ni un botonesrecibiendo el equipaje, ni un portero con traje de sastre decorado con botones en color oro. El primero en recibirme fue un gran perro quiltro que a ladridos nos dio la bienvenida al vernos llegar. Cuando bajé se encaramó en mis brazos, aunque nunca antes me había visto. En ese momento recordé el regalo que, cuando cumplí 10 años, recibí de mi madre: un pastor alemán, al cual llamamos Bisonte. Aún recuerdo el primer día que llegó a mis brazos, era una bolita de color negro y comía de todo, inclusive los zapatos. Fue mi mejor amigo. Murió en mis brazos, de vejez. Antes de entrar miré a mi alrededor, se podía notar de súbito, que se estaba fuera de la ciudad. El hotel era estrecho y de dos pisos, de inmediato le tomé cariño. El mismo Juan

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continuó su trabajo hasta dejarme en la recepción, balanceó una campanita dorada, que sobresalía del aparador. Un recibidor limpio y decorado con primor, parecía más hogar que hotel, poseía pocas habitaciones y pocas llaves colgadas en el tablero, unos sillones revestidos en cojines, un tapete sobrio en color caramelo acompañaban unos ventanales en madera, que guiaban la mirada hacía un jardín trasero, y a un costado una chimenea angosta con un lote de trozos de madera. El mobiliario era sencillo, sillas muy finas con respaldo y patas de madera curvada, una mesa pequeña redonda y de baja estatura sostenía una porcelana blanca de una bailarina. Se acercó una mujer guapa de ojos verdes oscuros y con un perfil muy femenino, delgada, de unos cincuenta, sino más, con una sonrisa en los labios. Bienvenida, soy Raquel, y espero que su estadía con nosotros sea inolvidable, me dijo sin dejar en ningún momento de sonreír. El gusto es mío, soy Carolina, contesté.Aquí es todo muy acogedor, quisiera hacer un llamado, descansar un poco, hoy ha sido un día agotador. Por supuesto, aquí está la llave, y la cena es a las ocho todos los días. Raquel movió dos veces la campanita y mientras Juan se despedía y me ofrecía sus servicios, apareció un muchacho joven muy joven alto y delgado. Buenas señora!!!!, ¿le acompaño hasta el cuarto? ¿Este es todo su equipaje?, preguntó curioso y, Bobi, el perro, que estaba recostado a mis pies, se levantó aleteando la cola y nos siguió. Por aquí, dijo el muchacho. Cuando estiré mi mano vi la llave anclada a una cadena corta y a un circulo de cuero, que tenía tatuado el número de mí habitación en color plata. Le seguí por el pasillo angosto, el cual daba a una escalera empinada de madera rústica y

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antigua sin respaldo. Feliciano y Bobi, conocedores de tan angostos peldaños no tardaron en llegar arriba. Yo, que sólo cargaba una cartera maletín y mi abrigo, me hice de bolas hasta subir. Ambos me estaban esperando en el umbral y con una sonrisa inocente el joven canturreó “Cada cual, conoce su corral”. Al balancear mí cuerpo ímprobo en la punta del pasillo, observé detenidamente el segundo piso, parecía que me hubiesen puesto una fotografía de mi pasado y recolectado todo el mobiliario de mi infancia, fue todo tan ligero, que no sé si se detuvo el tiempo o mi mente. Por ambos costados de las paredes se encontraban cuatro puertas y al final del pasillo una ventana, que dejaba entrar el atardecer intercalado en nueve ventanitas reducidas y un sofá esbelto bien relleno, que daba la impresión de que aquel espacio se encontraba colmado sin perder su carisma acogedor, unas lámparas empinadas vigilando el techo, parecían soldados de luces, y el muro estaba revestido a media altura en madera, una alfombra usada decoraba el pasillo de principio a fin. El cuarto número ocho, señora, está al final a la derecha. Abrí la puerta de manilla bronceada y apenas entré al cuarto, el muchacho deslizó mí equipaje, dejándolo al lado de mi cama. ¡Qué descanse usted!, ¡vamos, Bobi! y se marcharon cerrando la puerta suavemente. Aventé mi bolso y abrigo sobre la cama, me saqué los zapatos de tacón y me recosté un momento, en la cama de madera entallada que sostenía dos colchones gruesos. Descubrí que hacía del cansancio un verdadero paraíso y una colcha de lana fina cobijó mi cuerpo, así fue como me dormí, con una profundidad, que me hizo regresar al pasado, y a mi niñez. Me vi corriendo por los campos de trigo que hacían

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contraste al color turquesa del cielo, debo haber tenido once años, llevaba una corona de perlas, que adornaban mis cabellos ondulados cubriendo mis espaldas, una blusa en rosa de cortas mangas y abotonadas hacían juego a mi pantalón de verano del mismo color. Cuando era niña, era muy delgada y de largas piernas, que a veces la gente le decía a mi madre, que me diera más de comer. Tenía una sonrisa con grandes dientes de conejo, decían los camaradas del colegio. En aquel lugar estaba todo el mundo, mi abuela llevaba un vestido en azul marino con flores diminutas y sus sedosos cabellos blancos, a penas rozaban sus hombros. Estaba adornando con crema fresca una gran torta de fresas. Ella me cogió tantas veces en sus brazos y me contaba historias fascinantes sobre los campos y su gente. Fui la mayor de nueve nietos y era quien le ayudaba cuando preparaba sus dulces y galletas y quién lo creería, que en mi adultez, no he horneado nunca galletas, tal vez porque sin ella no es lo mismo. Muy pocas veces la sueño, y cada vez que la veo, disfruto plenamente al mirarla. Cuando murió no alcancé a verla, pero la llevo dentro de mí, y a donde quiera que voy. En eso me interrumpe mi tía, una mujer muy especial y que adoro, mi niñita páseme las servilletas decía, con una blusa tan linda en verde agua y chiflón. Gran parte de mis alegrías se las debo a ella, con ella grabé el mar y la arena en mi piel, solía peinar largo rato mis cabellos, con devoción, y al pasar de los años, puedo decir con certeza, que es una persona que nunca me ha defraudado. Y vi a mi madre decorando de prisa una gran mesa con muchos platos, vasos y gorros de cartón, faltan las velas, mamita, le decía a mi abuela. Desde muy joven vi a mi madre haciendo de padre, con una sonrisa pícara, preguntando, si me gusta todo, a ella le debo la llave de la

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vida. Las quiero a las tres por igual, sólo me quedan dos, y el día que me falten todas ya nada será igual. Qué alegría reencontrarme con mis amigos después de muchos años. Han sido parte del camino de la vida. Me vi sonriendo haciendo una cadena todos de la mano. Estaba Pepe dando sus mejores deseos, cómo olvidar a alguien tan característico como él, que a pesar de su corta edad le encantaba preparar escenas de música clásica, donde el protagonista de la danza era él mismo, con su rostro grueso y cejas gruesísimas, con una gran boca que destilaba a doquier gentileza, mientras todos reíamos de él, y mientras el resto de los muchachos solían comportarse de manera común. Pepe alzaba el mentón y reía junto con nosotros. Una vez le propusimos preparar una escena para despedir el año escolar, con la condición que se vistiera de mujer, maquillamos su rostro, le quitamos un par de cejas, y alguien copero con una peluca. ¡¡¡¡Ay, ay, mi Dios!!!!, decía, ¡¡¡cuánto dolor!!! Reímos, cuando tropezó con el vestido largo que le hicimos poner, cayó directamente al público sobre el director, un viejo amargado y cuarentón, el pobre Pepe se disculpaba y hacia reverencia una y otra vez, y por tan accidentada hazaña toda la escuela lo aplaudió, brincó de súbito al escenario, y al ver cómo le aplaudían, alzaba sus manos y sonreía, con los labios pintados en rojo carmesí. La anécdota se divulgó, por la vecindad más rápido de lo que actúa el fuego en un incendio. Por las tardes jugábamos en la calle y, por mucho tiempo, el tema se recordó. De pronto se acercaron Ana y Jacqueline quienes vivían a dos casas de la mía, dos hermanas muy simpáticas y vivimos aventuras por toneladas. Ani y Jaque, les

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decíamos todos y los que no eran nuestros amigos les decían las número diez.Ana era tan flaca, de cabellos negros azabaches y de tez blanca con ojos intensos en miel, una cara menuda de gatita coqueta y solía reír por cada cosa, aunque no fuese divertida y siempre le buscaba las cuatro patas al gato. Su hermana Jaque era lo contrario y padecía el mal de deglutía, sus cabellos eran claros y lisos y sus ojos verdes poco se podían ver, ya que su cara obesa achinaba la mirada. Su madre les solía peinar con dos monos apretadísimos. Una vez decidimos construir un columpio en la calle, atando una soga a dos árboles justo en frente de la casa de don Eliseo, un viejo, tan viejo, que nosotros teníamos plena seguridad, que él era algo así como un reviviente del más allá. Cada vez que podíamos, nos encaramábamos en su jardín, para mirar por las ventanas y ver si acaso dormía en un ataúd o bajo tierra. Ana propuso traer un cojín. Luego que el columpio estuvo listo, Jaque y yo reconocimos, que era una buena idea. Al regresar, acomodamos la cuerda y el plumón. ¿Quién se sienta primero?, dije yo. Todas queríamos ser primero, te damos el honor dijo Ana, después de todo estás sola sin hermana. Me senté en dirección a la casa y ambas alzaron el columpio, con la intensión de poder balancearme, así me fui de frente al muro de concreto, me quebré un diente, me rasmillé la rodilla, y me salió un huevo de color lila en la frente y, al escuchar semejante golpe, el viejo don Eliseo se asomó por la ventana y a paso cortado el pobre anciano, que apenas caminaba logró llegar. ¿Qué te pasó, chiquilla?, me preguntó, con su boca escasa de dentadura y apoyado en su bastón. Al ver al viejo, mi susto fue tan fuerte, que el dolor se me espantó. Jaque corrió en busca de mi madre, que casi se murió al ver mí nariz sangrando, mientras que Ana no se movió.

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Ahora que soy madre y mujer me sonrío de aquella vez y recuerdo nuestro balancín traidor, así lo bautizamos cuando llegó la ocasión. Jaque está casada tiene tres hijos. Ana falleció muy joven y no alcanzó el altar. Estaban todos, es decir casi todos, sólo faltaba mi padre, que nunca he conocido. Muchas veces, en mi tiempo libre, lo asocié con muchos hombres que vi, me imaginé un rostro de quien acompaña a su hija a la despedida de fin de año, a quien le entrega en Navidad lo que deseaba o quien demuestra su enojo cuando los hijos rompen algo. Con el lapso del tiempo comprendí, que nunca ha existido. En mi sueño sólo existía el invierno y, de pronto, apareció Mauricio un amigo de esos, que les puedes contar un gran secreto y que si te has peleado con alguien, te escuchará. Lo vi a mi lado y entre nosotros nos separaba mi adorada bicicleta, una mini de color verde, con un canasto blanco en frente y una bocina chillona. Éramos los niños más felices del universo y… veloces!!!! Ambos compartíamos la mía, ya que él no tenía alguna. Procedía de una numerosa familia. Una Navidad Nicolau lo olvidó. Triste, el muchacho de cabellos cortos a mi puerta tocó. No estés tristón, que el viejo maricón a mí me trajo un muñecón de gorra y nos sentamos en la acera, para intercambiar penas, así fue como sacó de su chaqueta una envoltura diminuta y muy liviana, que con cariño me regaló. Al abrirla me encontré dos manillas de goma, de la cual colgaban tiritas de colores para mi bici, y que cuando andaba el viento las meneaba. Ha sido el regalo más sencillo, que recibí en mi vida, pero apreciado; por el contrario, yo, ni canicas le compré, así fue

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como le propuse regalarle la mitad de mi bici, así podríamos compartir las vueltas y los porrazos también. Una vez iba conduciendo, yo, trepada atrás de pie, las manillas de colores aleteaban alegres. En eso, en frente se apareció un montón de ramas, ¡cuidado!, ¡cuidado que las ruedas se pincharán!, le alerté, él giro el manubrio para esquivar el bulto y, en eso, caímos los dos. Quien más feo aterrizó fui yo, de cabezazo. Mi madre dijo que por lo menos durante dos horas no supe más de mí. Al abrir los ojos estaba mi amigo Mauricio como una efigie sin uñas. Le pregunté: ¿le paso algo a la bici? Él, contestó con una sonrisa, de alivio. Hace un par de años supe que su pareja era un doctor un poco mayor que él y que desde entonces su madre nunca más le dirigió la palabra. Esas son cosas, que suceden en el mundo de los adultos, dijo mi abuela, cuando en eso el teléfono bruscamente me despertó. Al día siguiente la reunión fue un éxito. Almorcé en la ciudad y decidí dar un paseo por las ramblas observando el mundanal ruido hasta llegar a un parque que da al puerto que alberga Barcelona. Una banca colonial esmaltada en verde oscuro me regaló un vistazo al mar. Comencé recordando mi adolescencia a orillas de las olas. Envolviendo mis pies, solía buscar las rocas más altas y sentarme a mirar hacia las aguas azules danzantes, separadas por una franja celestial, soñaba encontrar a un príncipe que me cobijará en sus brazos. En aquel instante me distrajo un hombre que se sentó a mi lado. Pensé: quizás busca recuerdos de adolescencia. Buenas, señora, me saludó con reverencia; Buenas tardes, le contesté, esquivando la mirada. Sé ve que usted no es de por aquí, continuó, yo acostumbro a venir muy seguido, es un ritual en mis caminatas. Una sonrisa apaciguadora fue mi respuesta. Perdone usted si le interrumpo, es que yo suelo hablar con

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todo el mundo. La verdad yo soy igual, disculpé la grosería, pero, que discúlpeme usted a mí por no presentarme primero, soy Fernando Fermín, ofreciendo su mano. Carolina, le contestó la mía. Tiene usted razón estoy de paso en la ciudad y la verdad estar cerca del mar es algo maravilloso. He venido durante mi vida aquí y ya hace un año enviudé. Antes solíamos caminar juntos. Ahora me acompaña mi bastón. Lo siento, sé lo que es perder a un ser querido, usted me recuerda a un tío, con la misma barba pomposa, canoso y simpaticón, y como si fuese poco ambos llevan el mismo nombre. Es que los Nano, somos por naturaleza cordiales, solía decir mi mujer. ¿Le extraña usted, verdad? Sí, muchísimo, ella fue el capitán del barco de mi vida y supo llevar el timón, incluso cuando creí que la marea lo hundiría todo. No es en vano que se diga, que detrás de un gran hombre se encuentra una gran mujer. La conocí en tiempos revueltos, éramos jóvenes y llenos de anhelos. Tuve siempre muchos amigos y disfrutaba de la vida, ella trabajaba y estudiaba a la vez, pero su fortaleza y apoyo me unieron cada vez más a ella. ¿Cuánto estuvieron casados?, le pregunté. Muchísimo, muchísimo, aún lo estamos. Pero disculpe que yo le cuente esto. No, no se preocupe, está bien, el amor no se compra ni se vende, se lleva dentro. Y ¿qué cuenta usted?, quien se sienta a mirar el mar, tendrá algo que contar. Estamos casados hace muchos años, con altos y bajos, ya de eso sabe usted también, con dos hijos llenos de salud y energía. Nos tienen ocupados cumpliendo el papel de padres y la verdad es una pena que uno se olvide de su pareja. Pero sabe usted, continuó él, es parte de la vida y lo importante es darse cuenta a tiempo e intentar de vez en cuando olvidar los hijos por un par de horas. Después de todo, nunca se van. Una flor, una sonrisa, un abrazo y lo

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más importante, decir te quiero, es la mejor medicina contra el envejecimiento. Tiene usted razón don Fernando Fermín. Del interior de su chaqueta sacó una tarjeta con su nombre, cuando usted vuelva por estos lados y con su marido, si lo desea, me puede llamar. Ya me tengo que ir y le deseo un buen regreso a casa y saludos a la familia. Igualmente para usted contesté. Nuestra charla fue corta, pero amena, y apoyándose sobre su bastón, se levantó y se marchó. Sus palabras quedaron grabadas y es verdad que la vida cotidiana hace olvidarnos de las cosas más valiosas. Di unas vueltas por la ciudad para buscar obsequios para los míos. Estaba bien entretenida mirando unas camisetas de fútbol y en eso se acerca un hombre de gafas y pelo rizado. Hola, ¿qué tal? pero que sorpresa encontrarte aquí, me dijo sonriente. Al verle no supe más que poner cara de asombro, la verdad ni idea tenía de quién era. Perdón, quizás usted me confunde con otra persona. Pero Carolina, qué mala memoria tienes, no puedo creer, que no me reconozcas, solíamos juntarnos todos en Valparaíso, en los veranos, éramos estudiantes, ¿ya te has olvidado de mí?, soy Esteban. En ese momento recordé aquel tiempo y entonces mi asombro se transformó en sorpresa, ¡Qué cambiado estás!, si no me hubieras saludado jamás te habría reconocido. Esteban y yo fuimos amigos y rebeldes. Nos conocimos cuando nuestro país estaba de manos atadas. Solíamos preparar las vacaciones con los amigos y nos gustaba ir de camping, por la montaña o de pesca, siempre en grupo, éramos demasiado iguales para formar una relación amorosa, fuimos buenos amigos, hasta que un día él se marchó al extranjero y desde entonces no le volví a ver. Y tú sigues igual, ¿quien creería que te encontraría al

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otro lado del mundo? ¿Tienes tiempo? Tomemos un café, ¿qué haces aquí en Barcelona? Lo mismo me pregunto yo, hasta donde sé ¿tú vives en América, o no? Así es, ando en viaje de negocios. Yo me regreso mañana a Alemania, vivo con mi marido y mis dos hijos y tú ¿estás casado?, supongo. Sí, ya hace mucho y tengo dos hijas, que son todo para mí. Qué puedo decir, me alegra encontrarte. A mí también. Elegí una camiseta del FC Barcelona que si no, mi hijo me mata. Salimos de El Corte Inglés en dirección a un café. Recordamos anécdotas, hablamos de la economía que agobia a este mundo, intercambiamos opiniones y nos contamos cuánto extrañamos nuestra tierra. ¿Te recuerdas del chapuzón? Cómo olvidarlo, ¿recuerdas en Ahumada: civiles protestando y de repente uno gritaba «El guanaco» y todos corrían como gallinas locas, por cualquier parte?, y tú, Carolina, tuviste la genial idea de esconderte en los pilares del Banco de Chile, esos pilares gigantes que están tan unidos el uno con el otro, que era imposible refugiarse allí; yo me encontraba en la zapatería Reno, bien contento mirando hacia afuera por las puertas de vidrio y solo de verte ahí me dio pena. ¿Fue entones cuando decidiste socorrerme?, ¿verdad? Así es, crucé la calle lo más rápido posible y en eso, alguien abrió las inmensas puertas del Banco de Chile y tú de súbito decidiste entrar, para ese entonces el guanaco ya me había lanzado un manguerazo de agua fétida, mi polera Lacoste de color blanco, se volvió verde musgo. Después de un rato salí del banco, con mi solera y mis chalitas, como si no hubiese pasado nada, ambos reímos. ¿Te gusta Europa? me preguntó. Creo que es un museo gigante, pero extraño mi tierra, ¿y tú?, ¿extrañas esa franja larga y angosta, también? Yo siempre pienso en volver. Fue una gran sorpresa encontrarnos, quizás nos volvamos a ver en un par de

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años más. Esa fue la última tarde en la ciudad. Al día siguiente tenía que estar en el aeropuerto para regresar a casa. En el hotel prometí a Raquel que volvería. Bobi y los demás se alegraron también y yo tenía ganas de reencontrarme con mis hijos y mi marido y decirles cuánto les quiero. Aquel viaje me hizo comprender lo importante, que es no olvidar la vida.

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El Alfayatero Fuiste el alfayate de mi cuerpo te cobijé como a mi príncipe barragán. Mi cariño estaba vedado a tus caricias. Así pagaste con desprecio y en vano mis pesares mis largas esperas. Sólo fui la hacina para tus dichas y placeres donde para mí, un lugar de faltiquera, me has sabido dar. Cuánta impunia, mensajera de las calumnias, si a caballas pudiera entrambos ya nada queda ni siquiera veras y aunque no lo pareciera mas la costumbre reina deja palpitar deseo ajeno, para que cuando partas te acompañen las azucenas.

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Alfayetero, seguro de nuevo lo serás. Pero para ese entonces, ya adolece el pesar, hunde de una vez este mal, que sólo nos acedía por no querernos odiar, hunde de una vez tu porfía, comprende que el humero de este amor ya hace mucho se apagó. Deja palpitar deseo ajeno, para que cuando partas te acompañen las azucenas.

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AMANTE ELEDÍN PARRAGUEZ

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Foto Parraguez

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POEMAS BARCELONA
Nació el 27 de marzo de 1956 en Santiago de Chile. Hijo de una familia de origen campesino que emigró a la capital en la década del ‘50. Estudió Pedagogía en la Universidad de Chile, egresando como Profesor de Estado en 1978. Entre 1979 y 1981 realizó estudios de post-grado en la Universidad de Portland, EEUU, recibiendo el título de Magíster en Educación. Publica sus primeros poemas en la Revista «Contramuro» y tiene una destacada participación en la edición de la misma, colaborando con su diagramación y montaje. En 1980 publica su primer libro formal de poesía en Oregon, EEUU, titulado Digo mañana de algún modo, obra que se reedita en Santiago en 1992. En 1986 ingresa al Colegio Saint George como profesor. Ahí inicia una experiencia de creación literaria con sus alumnos de cuarto año básico, y un estudio sobre literatura infantil. A fines de los 80 publica su experiencia: Escritura y literatura infantil: El Pequeño Autor. Ha publicado Peñalolén, nacido de las profundidades (Ediciones del Gallo, 1996) y La canción extraña (Ediciones del Gallo, 1999), el cual es presentado en la feria Internacional de Guadalajara, México, invitado por el gobierno de Chile. Tres años después publicó su novela Tres años para nacer (Ediciones del Gallo, 2002), obra que sirvió de inspiración para la película chilena «Machuca», del director Andrés Wood. Se reeditó a finales de 2004 con el título Tres años para nacer, historia de un verdadero Machuca. En el año 2003 dio a conocer su cuarto libro de poesía: El único lugar y, en 2006, Incierta travesía. Recientemente terminó de escribir su segunda novela, El profesor, en la que recoge parte de su experiencia como docente, puesta en un trasfondo social, cultural y humano.

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EN LA AGONÍA
Te hallo justo en la agonía Al borde de mi olvido, cuando ya no seré yo, Sino otra medida en otro asombro. Cuando me alejo y apagado sigo a tientas el camino Aparece tu aleteo y el rumor de tus corrientes. Es el agua de tu mano; Tu voz que emerge como un nuevo sol entre los bosques. Me levanto de mi lecho agonizante Y me siento a contemplarte sobre los océanos Que esconden mis ojos. El trozo de cielo que se hizo conmigo Tu ángel lo ordena y adorna con flores. Vuelvo entonces de mi olvido; Me recuerdo y huelo un perfume de espinos. Me salvo de la sombra que no cambia su sombrero. Escucho de nuevo la música de mi alma: El tambor mayor de mi carne Ordena el paso de mi sangre. Mi corazón despierta cuando tu voz me llama. Mi agonía es nacimiento.

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LA POESÍA
Ya no la entiendo Ni tampoco abro la puerta Cuando golpea a deshora Y sólo quiero arroparme de silencio, Y habitarme de ausencia con la puerta cerrada, Para que ni la noche sepa Que en ella me encierro a olvidarme. No sé porque vino acercándose Y abriéndose como un paraguas Si prefiero la lluvia A los desfiles y aires acondicionados A temperaturas ideales. No sé cómo fue sabiendo de la escarcha De mi fría sábana Y del invierno que a veces se quedaba Dormido en mi casa. No sé qué tuvo en los ojos para verme de tan lejos Y venirse preguntando cómo llegar aquí, Para que nadie me advirtiera. No sé que le dio por buscarme Y venirse de a poco a tomar onces conmigo Si yo ni siquiera le ofrezco una pausa, Ni una silla para que repose; Ni una equivocación. No sé cómo se le ocurrió fijarse en mí,

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Si no tengo tan abierto los ojos, Ni escucho palabra que no sea mía. No comprendo su insistencia en acompañarme Como si le gustara caer en las sombras Y quedarse a dormir a mi lado Sin temor a que la abandone en el sueño. Han pasado días y años Y cada vez menos la entiendo. Todo es un engaño entre los dos Menos palabras y más sentido. Por eso ya ni golpea, Ni la llave se lleva, ni hora de regreso, Ni siquiera un aviso para decirme Que anda por el mundo arrastrando mis vacíos Mientras yo pretendo olvidarla. He pensado mucho para explicarme Cómo es que tomó sitio en mi casa, Cómo fue echando raíz y cubriendo las paredes. Cómo subió al techo de mi casa Y se instaló en las ranuras haciéndome creer en las estrellas. He pensado cómo se incrustó en mis huesos Y desde ahí brota su voz: La inocencia perdida. No entiendo; ahora quiere revelarse Y dictarme lo que ella ve y respira. Por eso ya no tengo voz, ni propia mirada,

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Y hasta mis torpes manos se aquietan Cuando ella me las toma. Hasta el corazón ya no tiene mis latidos: Ella es la que corre por sus cauces, Y no puedo detenerla: Corro con ella, No puedo impedirle que vaya regando los rincones De mi territorio y levante de nuevo mi vida. No sé cómo dejó atrás otros mundos. Todavía no la entiendo, ni la explico. Anda invisiblemente conmigo, Sosteniendo mis pasos.

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MADRE ETERNA
Las madres no se van nunca se han ido. Las madres como tú se quedan en lo que alimentaron sus manos en lo que brotó de sus dedos. Se quedan en el sudor que cayó a la Tierra en los sueños que se abren en cada flor. Las madres como tú son estaciones que nunca pasan, son viento que nunca para y lluvia que no deja DE CAER. Las madres como tú permanecen en el espacio que habitaron, en el eco de sus pasos, en su recorrido, en el pan; en el cobijo. Madre, tú sigues con nosotros Sigues conmigo. me dejaste tu alfabeto para la vida. Son tus pasos los que me llevan, tu sendero. Son tus ojos los que están en los míos. El cielo sigue siendo tuyo, el sol te pertenece. Nunca te has ido, estás más dentro de nosotros. Te sigo escuchando en mis latidos. Ahora te respiro más que nunca; tengo tu esperanza.

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Porque eres más brisa y frescura. Eres más sonido y más sueños. Tus semillas brotan, tus palabras se multiplican. Las madres como tú encuentran lo que buscan: Un lugar para descansar, un remanso; un reposo. Madre, no hay silencio, no hay olvido. No hay memoria sin tu recuerdo. Nos esperas en la Tierra con tu mesa servida. No has perdido la vida, has encontrado la paz. Tu corazón vuela en el tiempo infinito de los pájaros.

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EN LA SECRETA HORA
En la secreta hora Cuando arribo y nadie me ve llegar Y me encuentro con mi ser Donde el mundo se termina y todo es nada. En esta hora única te recuerdo. Cuando ya soy un ala en este inmenso hueco, Cuando me encuentro en esta cavidad Y sólo me queda el peso de mi alma: Ahí te veo, El único resplandor sobre todo el cielo, O la única llama sobre la tierra. Sin cerraduras en mi puerta, Sin límites sobre mis ojos, Sin peso en mis pasos, ni llagas en mis manos: En la secreta hora te recuerdo. Nunca he sabido Si un día estuviste conmigo; Si fuiste algún pájaro o un ángel. No sé a dónde vas, Ni hasta cuando durará tu brillo en mis ojos, Pero te recuerdo. Estoy contigo aunque no lo sepas, Revoloteo tu sueño y no lo perturbo. Mi alma es un ave invisible,

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Mi deseo, Un ángel transparente. Algún día contigo, Nuestras secretas horas serán una Y trenzaremos nuestro abrazo. A nuestro beso caerán los espacios desconocidos: Serán señal de otros mundos.

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MUJER
¿Por qué no estoy solo Ni cuando he nacido ni cuando muero Ni cuando regreso de tanta muerte Ni aun cuando ciego arrastro tanta oscuridad Y ahogo la luz bajo mis pies? ¿Por qué no estoy solo Ni en esta batalla cotidiana que no destruye Ni en su caída ni en la derrota Ni menos cuando esos pequeños triunfos Le dan más aire a la vida? No estoy solo aunque mis pasos sean dos huellas solitarias Ni mi en carne haya un vacío ni en mis huesos Un sitio deshabitado. Siempre estás en las trincheras, en todos los frentes En todas esas horas de las heridas de los besos de las ilusiones. Aunque no marches a mi lado aunque no llegues Siempre estás vigilando siempre atenta Eternamente posible nunca imposible Porque no estoy solo en esta historia Aunque no juntas nuestras huellas vienen al encuentro Es la ley el principio de todo lo necesario De lo inacabado de lo por venir. Porque nuestras manos no se enlazan en la nada

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Sino en la tierra que abren en la semilla En el fruto que recogen en el tejido que cobija En la obra que se levanta como otro Sol. No estoy solo aunque no vaya contigo Porque nuestra cita es la lucha Una batalla en que nos hacemos juntos Hombre y mujer mujer y hombre. La soledad que a veces nos alcanza es un alero Un recodo donde no estamos y nos hacemos falta. Ahí siempre estás en el lugar de donde saliste En el sitio donde me di cuenta que no estaba solo Sino incompleto como una travesía. Mujer obrera y amante de todos los amores Madre y mártir reina sin trono cuento y hada Siempre en el telar en la pizarra en la lección en la tarea Siempre en la ilusión y la esperanza. Por eso no muero tan fácil no me rindo. Por eso revivo y me levanto y hago el camino. Vas primero en el metal enciendes la hoguera Y la flor pone una primavera en tus ojos. Por esta manera de vivir en el mismo mundo Como si fueran dos distintos Que se buscan eternamente y se encuentran en un tercero.

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Todos los hombres, te digo que no estoy solo Sino contigo mujer celebrando tu día Cuando brotas como el agua de entre piedras y raíces En el que te levantas con todos tus trajes al lado del hombre Como una marea como una trinchera como un refugio Como un remanso como un sueño sin cadenas.-

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CUANDO BEBAS
Llena tu copa De reposo, de cansancio; De noches vacías sin noche en su fondo, De amaneceres gloriosos, Con astros prendidos en los ojos. Llena tu copa Con la medida inexacta de tu andar. No la rebalses ni la dejes hasta el borde Y bebe de tu vida sin límites. Ahí está tu raíz, Porque tú eres tronco y eres fruto. Así como la vid, Creces de sol y sombras. Como el vino de tu copa Te haz hecho de faenas. Y tu espera en el lagar de la vida, Es la misma Que se levanta en esta copa Pintada de sangre. Alza tu copa entre las vidas De los que brindan contigo. Son tus raíces que se abren, Tus aromas que vienen de la tierra. Despliega tus cartas y tus hojas. Una baraja de recuerdos se mueve

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Y tu alegría navega Como un barco fantasma. En el cristal de tu copa También canta una guitarra. Hay una risa en el mar, un Suspiro en sus olas. Las copas alzadas al cielo Son caminos que suben al encuentro. En esta copa de vino estoy contigo. Me encuentro en secreto con tus ojos, Y se llena mi silencio de ángeles. En este brindis no hay vacíos, Estamos todos y todo reunido: Lo que falta y siempre vuelve, Lo que regresa sin quedarse. Cuando bebas, llena tu copa Con el vino de tu vida, Que con el tiempo se hace más dulce. El que no se agota, el que no termina. Alza tu copa y brindemos Por ti, por mi y todos nuestros compañeros.

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EL HECHO DE VIVIR
El hecho de vivir es un acorde. Hay una guitarra a nuestro lado. En nuestras manos Todo vive siempre Desde una partícula de polvo suspendida: Tiene su vuelo, tiene su reposo. Hasta un quasar con sus ojos abiertos En los confines del cosmos. El hecho de vivir La oportunidad de dar un destello Un breve destello suspendido en el infinito. En una primavera resplandecen constelaciones Si tenemos tantos jardines en nuestros ojos ¿De cuántos mundos y edades somos testigos? El hecho de vivir La oportunidad de darse cuenta de lo que somos Criaturas de paso en paso, de sueño en sueño De sombra en sombra: Es un hecho permanente Un movimiento que lleva en sus impulsos Un lugar del que somos su espacio Una ventana par que entre la brisa.
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El hecho de vivir es simple:

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Respirar para que el aire entre en nosotros Para que el aire juegue y se transforme en todo lo que somos; Un niño que nos recorre, un miedo que nos despierta, Una herida que el aire cura con sus dedos invisibles, Así como el agua que nos sacia. Todo vive con nosotros Lo grande lo pequeño arriba y abajo El hecho de vivir darse cuenta Que nuestros sueños no están aquí, El mundo no está quieto No hay uniforme en las plantas ni en los lechos Ni en las corrientes. La vida es una criatura, Juega junto a nosotros, adentro de nosotros; sin nosotros El hecho de vivir es jugar este juego, Porque nada es tan serio ni tan grave Todo es simple como la salida del Sol O la camisa de un árbol o el escote de una flor. No hay explicación... El hecho de vivir Es la oportunidad de ser agua, de regar una planta De recordar todo en medio del olvido. Darse cuenta de las gradas que nos elevan Y de escaños que soportan nuestros tardes.
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El hecho de vivir no tan solo barrer las hojas en otoño Sino volver con ellas para abonar la tierra. El hecho de vivir es estar aquí para darnos cuenta Que podemos ser algo más que un instante Acaso una conversación constante.

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FIEBRE
Una fiebre me devora sin estar enfermo. En medio de la tormenta De olas desenfrenadas Que me tumban y me abrazan. En medio de la noche que cae arremolinada, Que me cubre y que me aplasta. En medio de esta fiebre Que con sus llamas me devora. Cuando mi barco se hunde Y quedo solo con mi lama a la deriva. Cuando me despido de la vida, Cae tu mirada como un rayo Y me reanima. Pero esta fiebre no me deja: Me envuelve, me confunde; Me vigila con tus ojos, Me estrecha con tus brazos, Y me nombra con tu voz para que exista. Creo encontrarme en mi delirio Y a tientas, estiro mi mano para sostenerme. En medio de esta fiebre estás invisible, Y a ciegas te abrazo, Y me aferro, como un náufrago A mi tabla de salvación.
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MANOS
Estas manos ciegas son mis alas, Las que pueden construir en el aire mi vuelo; Lo único que tengo, Para convertir en torres mis pensamientos. Son manos atadas a mi cuerpo, bajo mi cabeza, A un costado de mi corazón, Donde la sangre y el aire se dan un beso: En la raíz del abrazo, Donde se anudan los ríos. Estas manos Son obreros sin salarios; Son siervas de mis sueños: Atentas, ágiles, ligeras; Rigurosas para hacer bien lo que quiero. Estas manos son lo único que tengo, Para levantar aquello que está lejos, Y extraer lo que está muy adentro, Y darle forma a lo invisible. Con ellas trazo la ruta que quiero recorrer Y dibujo los recuerdos de mi vida. Con ellas me levanto: Despiertas!. Con ellas duermo, y me vigilan: Llegan a donde les dijo mi pensamiento.

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Dibujan las huellas de mis pasos: Lo único que tengo para llegar a la meta. Son los barcos que me llevan lejos, El ancla que me retiene cerca. Trabajan ciegas bajo la luz de mis ojos: Se mueven; trajinan el espacio. Se equivocan, se pierden, Y vuelven crecidas como un relámpago. Levantan el cielo que le dicen mis ojos: Se alimentan de sus estrellas; Las siembran, las cosechan: Las devuelven para todos abiertas. Sueñan conmigo, sueñan con tus manos, Para escurrirse entre tus dedos: Para enlazarse; Para tocar el cielo. Son mi pan y son mis sueños.

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NIÑOS DE BAGDAD
He visto los ojos de Dios En la boca abierta de la muerte Con sus dientes de fuego. Eran ángeles con las manos arriba, Niños indefensos en las fauces de la muerte. La vida vulnerable, Bajo los ojos ciegos De la muerte. He visto las manos pequeñas de Dios levantadas, Rodeadas por el aire de la muerte. Las pequeñas manos del Dios de la Vida, Apuntadas por el dios de la muerte. En las puertas de Bagdad, La muerte se alimenta de ojos y de sangre.

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EL INVENTOR
Holderlin tuvo certezas En el arroyo de sus locuras, Y abrigó su esperanza En el fuego de sus palabras. Nombró al lenguaje Como la más peligrosa de las herramientas. Pero yo, Inválido Lo tengo como mis muletas Ya que los brazos no me alcanzan, Abrazo en mis oraciones. Ya que no llego con mis pasos, Recorro el lenguaje en sus laberintos, Levanto los altares donde hacerte visible. Ya que mis manos No pueden contener tus dimensiones, En mis palabras abro el espacio Para que seas el astro que necesito. En ellas puedo hacerme órbita A tu alrededor Y dejarme llevar en el tiempo. Es ahí, en medio del peligro Donde te puedo inventar para mí. Y hacerte más alta, Hermosa

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Y eterna. Mi cotidiana humanidad mutilada Encontró las palabras Para crearte nuevamente.

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SIENDO TAN PEQUEÑO
Porque la vida es un círculo, Como el agua que va y viene Y la flor que se abre al sol, Y se cierra a la noche; Como los ojos dejan caer sus párpados Para entrar a los sueños, Porque estoy perdido y me encuentro Cuando apareces inesperada, Entonces, vuelvo a crecer y a hundir mis raíces; La tierra sigue siendo mi fondo Y el cielo mi ventana. Crezco sin hacerme grande, Pero el universo me acoge en sus dimensiones. Sobre lo pequeño se sustenta lo inmenso, Y lo infinito me tiende su mano, Para que yo siga girando en el aire, Y mis pulmones amasen el pan: Que alimente la sangre y todo siga latiendo. Desde lo pequeño me levanto y subo Al tren de esta vida. Hay algo que alienta mi viaje, Otra estación, Otro lugar para descansar de la muerte, Como la claridad de tus ojos. Siendo tan pequeño
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Tengo tu inmensidad Para desplegar mis sueños; Como quién libera los pájaros en cautiverio.

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JOSÉ-CHRISTIAN PÁEZ

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INÉDITOS
Nació el 8 de noviembre de 1962. Desde que en 1977 formara parte del equipo que editaba la revista escolar Juventud Chilena, ha escrito en revistas, diarios y periódicos de Chile, Argentina y España. Durante su residencia en Buenos Aires colaboró con Casa Chile, publicación que desde el exilio buscaba terminar con la dictadura de Augusto Pinochet y reinstaurar la democracia en Chile. De regreso en su país natal ejerció como crítico literario en los periódicos antidictadura Fortín Mapocho (1988-1990) y El Siglo (1996-2000), y antes de viajar a España, en Tiempos del Mundo (2000-2001: www.tdm.com). Continuó su labor periodística en Barcelona. En junio de 2005 comenzó a colaborar en el periódico El Hispano (sería su redactor jede de la sección Latinoamérica hasta julio de 2006: www.mundohispano.info) y, en noviembre del mismo año, en El Triangle. En enero de 2006 asumió la edición general del naciente periódico Wanafrica (www.wanafrica.net), labor que ejerció hasta octubre de ese año. En enero, pero esta vez de 2007, fue contratado por la empresa Red Digital XXI (propietaria de www.eldebat.cat) para dirigir Tribuna Latina (www.tribunalatina.com), diario digital que diseñó, proyectó y ejecutó hasta enero (15) de 2008. Como escritor, ha publicado cuatro libros de poesía (Boceto por una joven muerte, 1986; Narcisiones, 2000; Amoris, 2000; Desaparecidas muertes para la muerte, 2000), una novela (666 hijos de la ceguera, 1998; segunda edición en España con el título de 666 Los Hijos de la Bestia, 2005); un diccionario (Diccionario biobibliográfico de escritores chilenos jóvenes y autoeditados, 1999) y una autobiografía (Autobiografía, 1999). En 1995 fundó Ediciones del Gallo que, hasta la fecha, ha editado dieciseis títulos.

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ÚNICA VERDAD

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En la vida sólo tienes lo que vives y una única certeza: que un día morirás.

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AMOR SIN CONDICIONES

Quieres mi amor sin condiciones pero tu amor llega a mí siempre inconcluso y toda la nada se deposita en mi corazón. Quieres ser reina, quieres un trono de tulipanes y diamantes y estela de oro, pero regalas tristeza en lugar de alegría y mis días son como el mar entre la arena.

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¿A QUÉ HAS VENIDO?

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Tú sabes que no me quieres. Repiras tu amor como una oración, como un mantra para no olvidar que me quieres, para hacerte consciente que me quieres. Los días se han hecho largos, el corazón no se equivoca, puede, una vez, creer en las palabras, el corazón no se equivoca... Y hay sombras en esta casa que no puedes limpiar con amoníaco, ni puedes borrar con el sol ni con el viento que golpea la ventana. En esas sombras tropieza mi corazón, sombras de tu desamor, sombras de ti. No me digas que me quieres. No digas nada. Quédate en silencio. Es mejor esperar el viento del otoño.

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FADO QUE NO ES FADO SINO TRISTEZA

¿Cómo puedo sacar esta pena que me destroza el alma? ¿Cómo puedo, sin arrancar una parte de mí? Conocí la alegría, conocí el amor, y conocí también la tristeza y la maldad infame de los envidiosos. Pero ahora dime, diosa del mar, cómo siegas la espuma desde tus ojos y no te quedas ciega, cómo borras de tu piel los golpes de la vida y no te desangras. Dime, por favor, cómo que el sol casi alcanza el poniente y no quiero morir.

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ESTA CASA DE OTOÑO

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En esta casa el mal puso su pie. Todo en ella se hizo oscuro. El círculo de piedras se rompió. La oración fue olvidada. El alma se puso seca. Sólo floreció la higuera. En esta casa invisible sólo quedan las campanas.

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LA CONSTRUCCIÓN DE LOS AMORES

Los amores se hacen y se deshacen en la noche. Una mirada impúdica, unos labios aromados de deseo, una ventana en cada pecho y en la alcoba de cada balcón un concierto de tambores como latidos. Una sonrisa busca, las soledades se apartan, comienzan a soñar con abrazos, con besos más allá de la piel, comienzan a creer en la eternidad, es posible la vida más allá de esta vida, la luz del tiempo enmudece. Las almas se encuentran en la noche y un día se desencuentran sin verse... si todo es oscuridad la mirada impúdica es invisible, los labios besan pero no besan... Durante la noche se deshace lo que un día se hizo para crear el amor. Durante la noche el misterio abre su puerta y cierra sus demonios.

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Durante la noche la mente se vuelve inútil y queda inerte ante los fantasmas que invanden con sus miedos la dulzura que otra noche se hizo sol.

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AHORA DESCUBRO TU AMOR
VERDADERO

Sólo tú amabas mi sonrisa y soñabas con la mirada mía, sólo tú me amabas... ¿Dónde estás? ¿dónde duermes tu dulzura? Fui demasiado pequeño para mirar la grandeza de tu amor fui demasiado pequeño y ahora mi corazón está roto al descubrir la dimensión del engaño. Quiero encontrarte sólo tú tienes la llave que abre la felicidad. Sólo tú conoces el mismo cielo que vive en mi corazón.

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QUÉ AMAMOS

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Si amas un cuerpo amas lo que se desintegra. Si amas un cuerpo amas lo fútil y pasajero. Si amas un cuerpo destruyes en ti la eternidad. Si amas un cuerpo sólo crees en lo muerto.

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LOS IMPOSIBLES QUE ME ALEJAN DE TI

No puedo cambiar lo que dice tu amor, lo que cree tu corazón no puedo cambiar lo que siente tu corazón. No puedo respirar a tu oído ni mirar con tus ojos el viento de la noche. Caminas tan lejos de mí que invisible es tu piel y leves tus cabellos. No puedo cambiar tu timidez ni la mía, ni tus distancias, ni tus latidos, no puedo no me atrevo a mirar dentro de ti la luz que me falta.

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EL TEMOR Y LA NADA

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A veces temo escribir tu nombre como si al hacerlo perpetuara tu presencia en mí y tu ausencia cubriera de cenizas mi corazón. Sé que no debo nombrarte mas el silencio al callar te recuerda y hiere mi alma con su vacío lleno de ecos. A veces temo olvidarte como si al hacerlo olvidara a mí mismo olvidara el olvido me olvidara de olvidar quedara yo en nada.

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QUIZÁS TENGAS RAZÓN

Quizás fui cobarde al no entregarte mi amor, quizás fue la duda o el temor de la belleza, quizás el grito de la noche me sujetó. Aún tu nombre hace vibrar mi alma, aún la sola evocación de ti ilumina mi oscuridad, aunque lóbrego es el día como este pensamiento o esta memoria, como esta piel apagada o estos labios muertos.

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EL CIELO DE TUS BRAZOS Y TUS
CABELLOS

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Con tus cabellos dibujaría el cielo, con tus cabellos tejería una alfombra de oro, reflejaría las estrellas que me conducen ciego hacia tu corazón. Con tus cabellos haría una jaula para extender mis alas sobre tu cuerpo, para envolverte y hacerme tu prisionero. Con tus cabellos trazaría el río donde se abrevan tus labios leves, navegaría el tiempo y anudaría el horizonte a tu cintura. Con tus cabellos detendría el mundo, mas sería celoso de la brisa que lo acaricia, desnudaría tu puerta sin preguntar ni callarme y entraría en ti como el sol que se anida en tus ojos.

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TODOS LOS DÍAS Y EN SILENCIO

Te esperaba, bretoncita loca, todos los días junto al roble. Llegaron las golondrinas, el cielo se hizo transparente... no venías... cayó la lluvia, el viento se llevó las hojas... y quedé mudo y vacío mirando el horizonte.

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BREVES COMO LAS MIRADAS

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i En cada umbral de luz es tu aroma el que me recibe y tras él me parece adivinar tu silueta envuelta por los dedos tibios de la brisa. ii Siento que tiemblas cuando me hablas, que algo perturba tu corazón... y somos ante nuestras miradas como dos niños. iii Antes de acercarte ya ocupabas un lugar en mi corazón, antes de mirarme ya respiraba tu piel, antes de alejarte yo ya te amaba y dolíame tu ausencia.

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iv Si tus manos me acariciaran sabría la medida de tu amor y si tu amor es para mí y si tus manos son mi agua Si tus manos tuvieran la medida perfecta, se deslizarían por mis cabellos como el viento marino... serían mi felicidad. v Me has saludado con distancia como si el día en el que tú estás fuera otro distinto al mío. vi Al igual que tú... me escondo. Mi corazón no quiere tocar la espina de tu amor.

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vii En tu mirada escribes la mirada mía, mas tu corazón sigue en silencio... no pronuncia las palabras que más espero. viii En cada sitio busco tu mirada, no tu silencio, ni tu silueta. Si duermes, todo me parece extraño. Busco el origen del río con tu ausencia a cuestas. Amar es olvidarse del olvido. ix Mis manos se deslizan entre tus sueños y aún no creo que seas real, no puede ser que la luna escribiera en tus ojos los versos que le canté cuando niño. x Es un sueño amarte, quererte, olvidarte. Entre tú y yo, una espada precede el amanecer y es tu silueta pequeña el resplandor que me salva de la oscuridad.

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xi Aquieta tus pasos, ponte a mi lado, el cielo es tan inmenso que no cabe en las manos, pero ante ti es débil y como yo cae derrotado a tus ojos. xii El amanecer viene contigo. Sentado al pie del roble, abro mis brazos para imaginarte y es la brisa crepuscular la que amanece en mi pecho. xiii Supe que venías y apresuré mis pasos a la ventana. Mi corazón anunció tu llegada, mas mis ojos no pudieron verte. De tan transparente te haces invisible. Me pregunto si existes o si la ilusión de mi alma te inventó para resistir las tormentas de la soledad.

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NO TE RÍAS DEL SAGRADO AMOR

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Nunca te rías del amor de un dios, puede ahorcar tu propio amor, dejarte en el vacío del no ser. Nunca creas que todo ha terminado, el amor de un dios nunca perece y es suya tu carne y tu espíritu. Por más que huyas, por más que busques otro sol, por más que busques otro horizonte, él siempre te encuentra: te mira desde las estrellas. Nunca te rías del amor que te ama, más bien entra dócil a su alcoba y desnuda tu corazón y tu alma. Nunca te rías del amor porque en todo amor hay siempre un dios que se ríe de quienes se ríen de su amor.

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DUDA EXISTENCIAL Y EXPONENCIAL

¿Y si la fuerza gravitacional no fuera más que la expresión del vacío? ¿y la fuerza de gravedad la suma del vacío en el centro elegido? No estaríamos unidos por el Todo ni dispersos por la Nada, simplemente estaríamos como cualquier mortal adheridos al vacío entre la Nada y tu amor y mi amor serían la comunicación del vacío con el vacío y las caricias y los besos la oposición a la Nada que nos envuelve amenazando devorarnos. ¿Y si tú y yo no fuéramos más que vacíos cansados de ser vacíos? Sólo sabríamos del Todo lo que no sabemos y de la Nada aquello que tememos y del vacío lo que creemos ser nosotros mismos perdidos en lo desconocido y náufragos en lo que creemos conocer. Tú y yo: el vacío y la Nada.

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No nos espera la tumba sino la luz o la eterna materia oscura de los besos.

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EL SENTIDO DE MI VIDA

He luchado para vencerme a mí mismo y no caer derrotado, he explorado la fuerza sutil del agua nadando en el espejo a través de mis ojos, he reposado mi cansancio sobre el codo de la noche y he implorado de rodillas no cesar de respirar antes del triunfo definitivo de mi ser sobre mi no ser. Mas no temo al vacío y ésta es mi única certeza además de la lenta muerte que desde los próximos pasos... acecha. He luchado para vencerme, pero aún estoy perdido en los gestos y en los símbolos de la mente y espero paciente la luz del entendimiento que abra la puerta y me muestre dormido como si el silencio fuera el único espacio posible para derrotar esta esperada victoria y así ganar por fin la paz de mi espíritu.

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DESTINO FINAL

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Sube al espíritu inmutable la montaña que deseas coronar es la cumbre de tu propia grandeza. Sube sin temor sin haber descendido, sube siendo tú mismo, no te dejes engañar por el viento, la libertad de tu alma está en tu pecho abierto y la luz de tu espíritu en la insondable verdad de tus ojos. Sube sin subir, acércate a ti mismo, espíritu inmutable como el agua, sólido como el espejo, viril como el cielo, sube quédate quieto, la cumbre que habita tu sueño sigues siendo tú, sigue inmutable.

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102

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Í n d i c e

103

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104

A MODO DE INTRODUCCIÓN
Por Benno von Archimboldi / 5

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Guillermo García / 9
EN FIN DE MODO QUE
Biografía / 10

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Stella Díaz Varín / 11 Kim Jong Il / 12 Mao no era inmortal y Ridley Scott tenía razón / 13 Elordi / 14 Venus / 16 Maula / 17 Oriente & Occidente / 18 Saddam Hussein / 19 Él viaja por el mundo buscando respuestas y regresa solo, en compañía de otros dioses, con nuevas preguntas en su maleta / 20 Bertoni / 21 Mi jardinero de cincuenta y cuatro años está listo para la foto / 22 Desde que te perdí mi creatividad para inventar mujeres ficticias se multiplica / 23 Para Roberto Bolaño & Adiós Bolaño / 24 Preguntas mirando el mar Atlántico (o Mar Azul) junto a una mujer desnuda que me ama / 25 Reina / 26 María / 27 No me preguntes nada / 29 Esta ciudad se transforma en paraíso una noche al año / 30 Los momentos de oscuridad son los de mayor lucidez y claridad / 32 Cinco instrucciones para enfrentar un amor imposible / 33 Arte poética / 34 Arte antipoética / 34

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Yvonne J. Loyola / 35
CANTA LA RANA Y NO TIENE NI PELO NI LANA
Biografía / 36
Canta la rana y no tiene pelo ni lana / 37

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Amante Eledín Parraguez / 51
POEMAS BARCELONA
Biografía / 52
En la agonía / 53 La Poesía / 54 Madre eterna / 57 En la secreta hora / 59 Mujer / 61 Cuando bebas / 64 El hecho de vivir / 66 Fiebre / 69 Manos / 70 Niños de Bagdad / 72 El inventor / 73 Siendo tan pequeño / 75

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José-Christian Páez / 77
INÉDITOS
Biografía / 78
Única verdad / 79 Amor sin condiciones / 80 ¿A qué has venido? / 81 Fado que no es fado sino tristeza / 82 Esta casa de otoño / 83 La construcción de los amores / 84 Ahora descubro tu amor verdadero / 86 Qué amamos / 87 Los imposibles que me alejan de ti / 88 El temor y la Nada / 89 Quizás tengas razón / 90 El cielo de tus brazos y tus cabellos / 91 Todos los días y en silencio / 92 Breves como las miradas / 93 No te rías del sagrado amor / 97 Duda existencial y exponencial / 98 El sentido de mi vida / 100 Destino final / 101

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