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PÁEZ, José-Christian. Autobiografía. Ediciones del Gallo. Santiago de Chile, 1999, 48 pp. ISBN 956-7547-05-X.
PÁEZ, José-Christian. Autobiografía. Ediciones del Gallo. Santiago de Chile, 1999, 48 pp. ISBN 956-7547-05-X.

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JOSÉ-CHRISTIAN PÁEZ

AUTOBIOGRAFÍA

JOSÉ-CHRISTIAN PÁEZ/ AUTOBIOGRAFÍA

TÍTULOS de nuestro sello editorial

CUENTO La diversidad de los duendes, de Máximo González Sáez Alzheimer y otros cuentos, Luis Gutiérrez Infante

POESÍA Peñalolén, nacido de las profundidades, de Amante Eledín Parraguez Pena de alumbramiento, de Marcelo Rojas Los peces no construyen catedrales, de Fernando Hernández Jara La canción extraña, de Amante Eledín Parraguez Lota sobre la tierra, de Reynaldo Lacámara Hidrógeno, de Guillermo García González Caballo negro, de Diego Valdés Ramírez Desaparecidas muertes para la muerte, de José-Christian Páez

PROSA Takes, de Mario Valdovinos

NOVELA 666 Hijos de la ceguera, de José-Christian Páez

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EDICIONES DEL GALLO
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JOSÉ-CHRISTIAN PÁEZ
Actualizado al 27 de agosto de 2002
Primera edición: Septiembre de 1998. Segunda edición: Febrero de 1999. Tercera edición: Enero de 2000. Cuarta edición: Noviembre de 2001. © José Christian Páez Velásquez, 1998. Inscripción: Nº 83.703 I.S.B.N.: 956-7547-05-X DERECHOS RESERVADOS © Diseño de la portada: José Christian Páez Velásquez, 2001.

Para escribir al autor dirigirse a: EDICIONES DEL GALLO jchpaez@yahoo.es http://www.elgallo.cl Telé. (34) 606 725 808 Mac Iver 484 • Oficina 102 Santiago 1 - CHILE Apartado Postal 31011 08080 Barcelona, ESPAÑA Correo-E: jchpaez@ia.cl Tels. 260-0668 • 09-848-4061 www.jchpaez.com

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ÍNDICE GENERAL

PRIMERAS PALABRAS
Pensado para satisfacer la necesidad de información sobre José-Christian Páez, que tengan los editores de otras latitudes, el presente trabajo no es, en rigor, lo que se pudiese esperar de una autobiografía, en lo que se refiere a la minucia o al detalle abundante. Más bien es una autosemblanza, en la cual se destaca, de manera principal, las circunstancias que han moldeado de forma radical, el carácter del escritor en cuestión. En el presente volumen, se incluye el currículo literario, en el cual se puede apreciar el detalle de una trayectoria perseverante, reflejada en la publicación de 4 extensos libros de poesía (Boceto por una joven muerte; Narcisiones; Amoris; y, Desaparecidas muertes para la muerte), una novela (666 hijos de la ceguera), un diccionario (Diccionario biobliográfico de escritores chilenos jóvenes y autoeditados) y una personal visión de su vida (Autobiografía). Sobreponiéndose a las incontables adversidades que, en diecisiete años de actividad literaria, han servido para fortalecer una vocación que se inició desde la vida misma y va hacia ella (en un continuo flujo y reflujo), aquí hay referencias a las más determinantes, a aquéllas que no se pueden soslayar porque forman parte del aire que se respira y de las emociones que se sienten, como parte de una atmósfera que se pasea dubitativa e inquieta, por entre los caminos que día a día cada quien cruza. Es la vida, la cual se despliega como un mantel de visiones que nos miran para que las comprendamos, sobrepujando de esta forma el juzgamiento apresurado y superficial.

PRIMERAS PALABRAS • 6 AUTOBIOGRAFÍA • 7 LA INFANCIA • 8 LOS BORRADORES ESCOLARES • 8 BOCETO POR UNA JOVEN MUERTE, SU PRIMER LIBRO • 10 TESTIGO DE SU TIEMPO • 10 LA POESÍA • 12 ARTÍCULOS CULTURALES Y POLÉMICOS • 13 LA NOVELA • 15 EL EDITOR Y EL GESTOR CULTURAL • 16 LA BIBLIOGRAFÍA • 17 NOTAS • 18

EL AUTOR

CURRÍCULO LITERARIO • 20

Santiago de Chile, noviembre de 2001.
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LA INFANCIA Hijo de un vendedor de diarios y de una mujer de origen campesino, nació José-Christian Páez, el 8 de noviembre de 1962, en la ciudad de Santiago de Chile. Su padre desciende de una familia de esforzados suplementeros (1), que desarrollan su actividad en la acomodada Providencia. La nueva prole vivió primero en Ñuñoa y, después, se trasladó al barrio de Recoleta. En una casona de esta última comuna, las publicaciones de historietas difundidas en revistas y en diarios que se apilaban en un rincón, permitieron al niño su primer acercamiento con las letras (2). Estimulado por este ambiente y con la familia viviendo ahora en La Reina, a los seis años de edad ingresa a la Escuela Nº 196, República de Siria, establecimiento donde también estudiaron los escritores Andrés Morales (1962) y Gonzalo Santelices Quesada (1962-1997). A los pocos meses de su primer año de enseñanza, aprende a leer. Destacado como alumno ejemplar, comienza sus lecturas orales ante los compañeros de curso y, al pasar de los años, ante los de la escuela en los actos de los días lunes y en los organizados con motivo de las festividades del calendario escolar. Incentivado por los profesores, comienza a declamar poemas de autores clásicos y de obras infantiles. LOS BORRADORES ESCOLARES

El escritor cuando tenía un año.

Hacia 1971, a la edad de doce años, escribió sus primeros versos. En 1977 ingresó al Liceo de Hombres Nº 7, José Toribio Medina, para continuar con los estudios secundarios. Por iniciativa de Sergio Araneda G. —ex-alumno de ese colegio— y de Gabriela Pinto Aravena — bibliotecaria—, se publicó la revista Juventud Chilena, en la cual apareció su primer poema impreso. Al mismo tiempo, José-Christian Páez participó en la selección de trabajos, siendo ésta su primera experiencia editorial. En este período se dedica a la práctica del atletismo y se capacita para ejercer como juez de este deporte (3), en las disciplinas de pista y
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de campo. En 1980, se ubicó en el lugar 23º del ranking juvenil nacional de pedestrismo, elaborado anualmente por la Federación Atlética de Chile, sobre la base de los resultados en las pruebas de largo aliento. Escribe poco, la vocación todavía es incipiente. No obstante, presionado por algunos maestros, participa en un concurso de poesía escolar convocado para conmemorar el medio siglo de vida de la Fuerza Aérea de Chile. Recibe el tercer lugar a nivel regional. Por entonces, en el Practica el atletismo, en esta fotografía ambiente estudiantil los uniformes huelen con el Nº 220. En La Nación del 14 de diciembre de 1981 mal, pero el aire está enrarecido y confuso: hacia finales de la década del ’80, el alumnado habla de guerra con Argentina por el diferendo del Canal de Beagle (4). En los centros de varones, este clima se enardece y, algunos, dicen que darían la vida por la patria. De esto se habla en voz alta y, a hurtadillas, a resoplidos, se comenta sobre torturados, relegados, exiliados y muertos por la dictadura de Augusto Pinochet (5). Estos primeros contactos con la realidad del país, tiñen el futuro de un oscuro interminable. Los jóvenes que intercambian estas ideas, no han conocido la democracia y tampoco saben del mundo de la política (6). Inmerso en este ambiente de caos, en un amanecer de verano y con veintiún años a cuestas, José-Christian Páez eligió ser escritor. Ese año de 1984, integró el Taller de Cuento que dirige Guillermo Blanco (7) y asistió al Primer Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes, que organizó el Colectivo de Escritores Jóvenes (CEJ) y la Unión de Escritores Jóvenes (UEJ), en la Sociedad de Escritores de Chile (8). Sin embargo, los difíciles acontecimientos económicos, políticos y sociales, sumados a sus ansias de libertad, lo llevaron a Argentina, Uruguay y Brasil, radicándose en Buenos Aires, entre 1985 y 1987. No obstante, regresó por períodos breves a Chile, en varias oportunidades. En Buenos Aires, trabajó como redactor de la Agencia Informativa Cono Sur (AICOS), que dirige Federico Cavada Kuhlmann, participó en las actividades del Chile Democrático y
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colaboró en el periódico Casa Chile, que publicaba la organización homónima, bajo la dirección de Gladys Díaz. Durante este tiempo lee poesía universal, en especial a los poetas franceses e ingleses, y vende los poemas de su inventiva en los bares bonaerenses. BOCETO POR UNA JOVEN MUERTE, SU PRIMER LIBRO Cuando leer y escribir se constituyeron en sentires tan vitales como el respirar, editó Boceto por una joven muerte. Este libro fue anunciado en diversos medios escritos, recibiendo elogiosas críticas. Hugo Montes expresó que «se está ante poemas de amor, si se quiere ante un poema de amor en dos partes. Sí, pero la amada es bien peculiar, se llama Chile, es nuestro país», y complementa esta apreciación diciendo que «hay una suerte de elegía a la patria atormentada y amada». Y concluye: «Poemario distinto, terso, dolido pero no truculento, siempre con hondura. Un Boceto bien perfilado, de poesía cabal. José-Christian Páez es poeta de verdad». Fernando Quilodrán, en tanto, escribió: «Poesía marcada por la contingencia, pero en la que las intuiciones, las búsquedas en ese estado insomne del poeta vidente, del poeta testigo comprometido con lo esencial del hombre y del mundo, han encontrado una expresión eficaz» (9). Por su parte, Héctor Velis Meza destacó que «tras la lectura de estos versos, resulta imposible no compartir la devoción del autor por el amor y por aquellos valores esenciales del alma humana. Y también resulta imposible no compartir el compromiso por la belleza y la nostalgia de todo lo que marca, a fuego, nuestras existencias».

TESTIGO DE SU TIEMPO En 1987, acogiendo la invitación de la Corporación Pro Visita de Su Santidad el Papa 1987 de la Conferencia Episcopal de Chile, que presidía Monseñor Francisco José Cox —Arzobispo de
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La Serena— como secretario ejecutivo, para participar en el Concurso Literario con un poema relativo a la importancia y significación de la visita histórica a Chile de Juan Pablo II, escribió El sueño de Letrán, obra que resultó ganadora. Leyendo El sueño de Letrán. Siguen la lectura: el Obispo Casaro; el La visita de Su Santidad fue de Aysén BernardoMons. Angelo entonces yNuncio Apostólico en Chile Sodano; Mons. la primera que un pontífice Francisco José Cox. Fotografía publicada en La Cuarta del 20 de marzo de 1987. realizó a Chile. Además de ello, tenía otras connotaciones que la hacían especial para el pueblo chileno. Por una parte, Juan Pablo II había sido el gestor del Tratado de Paz y Amistad que firmaron Chile y Argentina, s o l u c i o n a n d o d e manera definitiva la disputa por el Canal de Beagle y las islas Lennox, Picton y Nueva. El documento se había protocolizado en 1984, es decir, hace tres años, evitando la guerra que, hacia diciembre de 1978, parecía inevitable (10). Por otra parte, la visita del Papa representaba para la gente, la posibilidad de manifestar su repudio a la dictadura militar y la esperanza de iniciar un proceso que permitiese terminar con este duro período de la vida nacional chilena. A finales de 1987, José-Christian Páez regresa definitivamente a Chile. En los primeros meses de 1988 comienza a colaborar con crítica literaria en el diario opositor Fortín Mapocho. Ese mismo año integra la antología Por qué NO, que el comando de los Artistas Intelectuales por el NO escriben y publican para apoyar la opción NO en el plebiscito que pretendía perpetuar por ocho años más, a los militares en el poder. El 5 de octubre, el país fue a las urnas, ganando el NO por amplia mayoría y provocando la derrota política del régimen pinochetista, la cual creó las condiciones necesarias para que el retorno a la democracia en Chile, se hiciera realidad. También, durante 1988, aceptando el llamado que le hiciera Carmen Gloria Quintana (11), integró el Comité Juvenil por la Renuncia del General Augusto Pinochet a la Presidencia de la
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De izquierda a derecha: Nino García, José-Christian Páez, Jaime Andrade (dirigente de la Izquierda Unida Juvenil), y Carmen Gloria Quintana. Fortín Mapocho, 3 de noviembre de 1988.

República. La convocatoria proclamaba, en una de sus partes: «Exigimos que renuncie el general Pinochet para poder construir, sin más muerte y miseria, sin impunidad, una historia distinta, una historia que nos pertenezca, que sea bella y justa, que sea fruto de nuestra unidad y lucha juvenil». Firmaban, entre otros, Nino García, Mauricio Redolés, Raúl Zurita y Jaime Andrade, dirigente de la Izquierda Unida Juvenil.

LA POESÍA En los años que siguieron, José-Christian Páez escribió y terminó tres libros de poesía, los cuales sólo pudieron ser publicados en ediciones limitadas de 41 ejemplares cada una, cosidas y encuadernadas a mano por el propio autor, incluyendo dibujos originales que, en ocasiones, crea con tinta china sobre papel couché. Estas ediciones numeradas y firmadas por Páez, son: Narcisiones 1987-1989 (2000, 105 pp.), Amoris 1990-1995 (2000, 140 pp.) y Desaparecidas muertes para la muerte 1996 (2001, 87 pp.). En el prólogo a Narcisiones, Hugo Montes destaca el «dominio cabal de la palabra, [la] unidad precisa de cada poema, [y la] sensibilidad que se expresa, a la vez
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en términos de excepción, [en una] relación directa entre el sentir personal y el mito literario. […] Un libro de poemas que, siendo de hoy, empalma con la Vanguardia, el Modernismo, el Culteranismo. Tradición y actualidad, s i e m p r e d e difícil empalme, constituyen una característica de Narcisiones. [...] Así, una creación definida y eficaz, que concede al autor un sitio personal en la rica poesía chilena de hoy». Por otra parte, Desaparecidas muertes para la muerte es un homenaje a las miles de personas desaparecidas por la dictadura militar chilena y las latinoamericanas. Aquí, J. C. Páez ahonda poéticamente en las razones de la sin razón sicológicas y afectivas que impulsan al hombre a asesinar a otro semejante. Para ello, se interna por el concepto cultural que tienen de la muerte diversas culturas, entre las que se encuentran la egipcia y la de los onas o selknams, indígenas que habitaron en la Patagonia y en la Tierra del Fuego. Entre 1993 y 1995, recibió dos becas. Una de investigación otorgada por el Ministerio Secretaría General de Gobierno, con la cual preparó una antología de poesía de los nuevos creadores chilenos, incluyendo sendas biografías, análisis de las obras, selección de poemas y bibliografía, además de una introducción sobre la evolución de la poesía chilena, desde sus inicios; En tanto que la beca de creación la recibió del Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura, del Ministerio de Educación, para escribir el libro de poemas Amores del amor, publicado después con el título latino de Amoris, obra en la cual explora las distintas formas que al amor adquiere en la convivencia humana.

ARTÍCULOS CULTURALES Y POLÉMICOS En variados artículos de opinión manifiesta sus puntos de vista acerca de la realidad socio-política con la cual convive. Entre otros, en 1991, junto a los poetas Lorenzo Peirano y David Preiss, divulgó el Manifiesto de vida contra la guerra del Golfo Pérsico y, en 1995, el artículo Mala sangre en contra de las pruebas nucleares francesas en el Atolón de Mururoa.
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Además, periódicamente entrega a los diarios, artículos referidos a la cultura y su importancia en las relaciones políticas y económicas entre los pueblos. En 1996 retomó su labor de crítica literaria, esta vez en El Siglo, y desde 2000, diversifica su quehacer con reportajes y entrevistas en Tiempos del M u n d o , p e r i ó d i c o q u e h a divulgado algunos de sus tr a b a j o s e n s u e d i c i ó n hemisférica, la cual se distribuye en varios países l a t i n o a m e r i c a n o s , e n Washington y en Nueva York. Incisivo y polémico, en 1993 denunció el plagio a algunos poemas de Bob Dylan, que Raúl Zurita, por entonces agregado cultural de Chile en Roma y Premio Nacional de Literatura, cometió en su libro Anteparaíso. Durante unos meses, el abúlico ambiente literario chileno despertó de la mano de agudos intelectos, entre los que se
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encuentran Miguel Arteche, Enrique Lafourcade, Justo Pastor Mellado y Omar Monroy. Zurita no contestó, prefirió callar, y su silencio sólo consiguió reafirmar lo expuesto por José-Christian Páez, por lo que —cada cierto tiempo— la polémica se cita.

espeluznantes casi.» (14); mientras que Patricia Espinosa opinó que esta obra «coge un tema que prolifera desde hace rato en la literatura norteamericana. Es un libro ideal para aquellos proclives a la «conspiranoia», es decir, aquellos deseosos en recepcionar ideas en torno a planes secretos para dominar el mundo. En todo caso, entretiene. Para la casa: mira códigos de barra y descubre el 666.» (15). EL EDITOR Y EL GESTOR CULTURAL

LA NOVELA Pero las investigaciones de José-Christian Páez, así como su amor por la buena prosa, no sólo se han centrado en lo estrictamente literario. Su insaciable inquietud por conocer el mundo que lo rodea, lo instó a profundizar sus conocimientos sobre el complejo y hasta abstruso universo de los computadores y, en especial, el de la aplicación de la tecnología de los códigos de barras. Consciente que dicho material tendría que ser elaborado de tal forma que cualquier lector pudiese entenderlo, incursionó en el género de la novela con 666 hijos de la ceguera, haciendo visible un espacio de la realidad que se pasea como un fantasma ante los ojos y la vista de todos nosotros. Para Guillermo Blanco «José-Christian Páez se lanza en algo que yo no sabría si clasificar como relato de ciencia-ficción, de intriga, de crítica social, futurista o de intención paródica… O, por supuesto, las cinco cosas juntas y quizás otras más.» (12); en tanto que Juan Antonio Massone escribe que «nos hallamos, pues, ante un raro caso novelesco, cuya vastedad temática porta repercusiones apocalípticas. Obra moral, no moralista, la de Páez se hace cargo de los dilemas mayores que zarandean a la humanidad desde el principio de los tiempos: Dios o el Demonio. Su denuncia pertenece a la misma estirpe de los escritos por grandes antiutópicos de este siglo: Huxley, Orwell, Gheoghiu, Bradbury, aguafiestas todos ellos del candor y la incuria en que se aduermen los demás.» (13). Hernán Poblete Varas, no obstante su disensión respecto de lo que él no considera una novela, admitió que «no es un libro cualquiera ni se lo puede leer ligeramente: los argumentos del autor no sólo pesan, despiertan inquietud, alarman. Constituyen una denuncia valientemente emprendida, sostenida sin vacilaciones. ¿Estamos ante la bestia apocalíptica, cuyo número es el 666? Los llamados “códigos de barra”, bajo la interpretación de Páez, son reveladores,
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En 1995 fundó Ediciones del Gallo para apoyar a los escritores autoeditados y, desde entonces, ha dado a conocer 16 títulos, los cuales han sido expuestos en ferias internacionales del libro en Buenos

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Aires, Francfurt, Madrid, Guadalajara (México), Santiago de Chile y en ciudades de Chile, y cuentan con abundante bibliografía en la prensa nacional. A finales de 2000, Páez se asocia con otros emprendedores, tran s f o r m a E d i c i o n e s d e l G a l l o a sociedad anónima e inicia la construcción del sitio web www.elgallo.cl, convirtiéndola en la primera editorial virtual creada en Chile. Ya en 1999 había ideado y gestionado la iniciativa para que los escritores Presentando Antiyal, la hija del sol, novela de Alejandra Novoa, en la FIL'99 de Guadalajara jóvenes, autoeditados y emergentes, (México). 30 de noviembre de 1999. pudiesen exponer sus obras en el extranjero formando parte del stand oficial de Chile, y sin costo para los participantes. Para ello negoció el apoyo de Pro Chile y el de l a U n i v e r s i d a d Tecnológica Metropolitana, a través del Departamento de Humanidades y la Facultad de Humanidades y Tecnologías de la Comunicación Social, entidades que respaldaron esta iniciativa e hicieron posible que los escritores que no están publicados por las grandes casas editoriales expusieran en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde Chile fue el País Invitado de Honor. El Diccionario biobibliográfico de escritores chilenos jóvenes y autoeditados, obra en la cual Páez describe la vida y obra de 190 autores y da noticia de más de 300 títulos, es testimonio fiel del éxito que alcanzó esta actividad.

Notas
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LA BIBLIOGRAFÍA Esta rápida y concisa autosemblanza, y las páginas siguientes, pretenden resumir y reflejar diecisiete años de labor ininterrumpida en la creación poética y literaria, y también en la gestión cultural. Difícil tarea, que responde al desafío de mostrar en un barniz, lo que ya es una vocación y un destino asumido de por vida.
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Carlos Páez Donaire, su abuelo, era dueño de siete kioscos de venta de diarios y revistas ubicados en la comuna de Providencia. A su muerte, acaecida en 1965, cuando José-Christian Páez tenía dos años de edad, éstos quedaron en poder de algunos de sus hijos quienes los trabajan en la actualidad. Entre otras publicaciones, la revista Mampato, en la cual aparecía la historia del personaje homónimo, ocupó parte importante de sus largas horas de lectura. Con fecha 24 de junio de 1980, Arturo Vergara Moreno, jefe del Departamento de Educación Extraescolar y Canal Escolar Región Metropolitana, extendió un certificado de 100 % de asistencia de un total de 30 horas, al curso dictado por el profesor Manuel Pregnan Sanzana, en la sede de la Federación Atlética de Chile. Tanto en Chile como en Argentina, gobernaban los militares. Cuando surgió la disputa territorial por la soberanía del Canal de Beagle y las islas Lennox, Picton y Nueva, se recurrió al arbitraje internacional de Su Majestad británica. El 2 de mayo de 1977, el fallo inglés dejaba la mitad del Canal de Beagle (antes era la totalidad) ubicada al sur y las islas Lennox, Picton y Nueva, bajo la soberanía chilena. Argentina aceptó el dictamen en lo referido a quedarse con la mitad norte del Canal de Beagle y exigió que se negociara un nuevo acuerdo por las posesiones insulares. Este clima de tensión fue aumentando y se sabía que el 22 de diciembre de 1978, ambos países entrarían a la guerra. Estas noticias circulaban de manera restringida. Las publicaciones que divulgaban este tipo de hechos estaban controladas por una implacable censura. Muchas de ellas tuvieron que cerrar y reaparecieron después del golpe militar de 1973: Apsi en 1976, Análisis en 1977. Por otra parte, varias de ellas empezaron a editarse durante la década del ’80; tal es el caso de Cauce, que apareció en 1984. Los partidos políticos estaban prohibidos. Se castigaba a quienes se reunían bajo el delito de sospecha de sedición. El país vivía en constante estado de sitio, con toque de queda a partir de las 20 horas, el cual se cambió con posterioridad para las 22 horas, restricción a circular que se mantenía hasta las 6 de la madrugada. Quien transitaba de noche, era detenido por patrullas militares o por carabineros. A esta situación se agregaba el hecho, que los aparatos de seguridad pagaban a los sapos o espías ocasionales dispersos en la ciudad, quienes recibían sendas recompensas cada vez que entregaban datos sobre reuniones clandestinas o de personas que fuesen opositoras a la dictadura de Augusto Pinochet. Este taller se realizó en el Instituto Chileno de Estudios Humanísticos (IChEH). La Sociedad de Escritores de Chile estaba custodiada por agentes de seguridad, rigurosamente vestidos de civil, que oían desde sus automóviles estacionados en la calle Almirante Simpson, lo que adentro se conversaba. En varias oportunidades, por los parlantes oímos las voces de ellos, cuando la banda de radio con la cual interferían y controlaban la reunión, se cruzaba entre las palabras de los exponentes. Muchos temimos que, en cualquier momento, la Casa del Escritor fuese allanada. Fernando Quilodrán analiza en este artículo, los libros Boceto por una joven muerte de José-Christian Páez, y El rumor de la niebla de Bárbara Délano (1961-1996). Fue difundido en su programa Mundo Literario de la radio Nuevo Mundo, en la audición del 22 de noviembre de 1987. Después se publicó en la revista Pluma y Pincel Nº 178, de enero de 1998.

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Se solicitó la mediación papal a Paulo VI, pero cuando ya estaba aceptada, él ya enfermo de gravedad, murió. El Cardenal Raúl Silva Henríquez, al prometer obediencia a Juan Pablo I, le pidió su intervención, no obstante, su fugaz pontificado, dejó la situación donde mismo. Finalmente, Juan Pablo II traería la paz a chilenos y argentinos. El 8 de enero de 1979 se firmó el protocolo de acuerdo entre los cancilleres de ambos países y el Cardenal Antonio Samoré, aceptando la mediación. La propuesta papal se presentó en 1980 y el Tratado de Paz y Amistad, se firmó en 1984. Carmen Gloria Quintana y el fotógrafo Rodrigo Rojas Denegri, fueron detenidos por una patrulla militar en julio de 1986. Luego los envolvieron con frazadas, las rociaron con combustible y les prendieron fuego. Rojas Denegri murió, en tanto que Carmen Gloria Quintana, después de complejas operaciones, logró sobrevivir. Desde entonces, ella representa la imagen carnal de la represión brutal de la dictadura de Pinochet. Blanco, Guillermo. Tensión apocalíptica en una novela. La Nación. Santiago de Chile, 23-I-1999: p. 4. Massone, Juan Antonio. Una novela de ceguera y luz. El Rancagüino, Rancagua, 30-VIII-1999: p. 4. Poblete Varas, Hernán. 666 Hijos de la ceguera. El Mercurio, Revista de Libros Nº 516, Santiago de Chile, 27-III-1999: p. 12. Espinosa, Patricia. La bestia y los códigos de barras. Rocinante Nº 12, Año 2 edición aniversario. Santiago de Chile, octubre de 1999: p. 17.

CURRÍCULO LITERARIO

Entrevistado algunas veces, la prensa destaca los diversos oficios vividos por el escritor. Ésta se publicó en La Época del 2 de enero de 1990.

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