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M é x ic o - A r g e n t i n a - B r a s i l - C o lo m b ia - C h i le - E sp aña E s ta d o s U n id o s de A m é r ic a - G u a t e m a l a - P e r ú - V enezuela

Primera edición en francés, 2 0 0 1 Primera edición en español, 2003 Segunda edición en español, 2009

Roudmesco, Elisabeth y m añana, qué... / Elisabeth Roudinesco yjaeques D errida. 2a ed.- Buenos Aires : F o ndo de C ultura E co nóm ica , 2009. 216 p . ; 23x15 cm. IS B N 978-950-557-811-5 1. Filosofia M oderna. I. Derrida, Jacques II. T ítulo C D D 190

T itulo original: De quoi demain... IS B N original: 2-213-60707-9 . © 2001, Libraire A rthém e Fayard et É ditio ns Galilée

D. R. © 2002, F o n d o

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S.A.

E l Salvador 5665; 1414 Buenos Aires fondo@ fce.com .ar / www.fce.com.ar Av. Picacho A jusco 227; 14738 México, D . F.

IS B N : 978-950-557-811-5 Comentarios y sugerencias: editorial@fce.com.ar Fotocopiar libros está penado p or la ley. Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier m edio de impresión o digital, en form a idéntica, extractada o modificada, en español o en cualquier otro idiom a, sin la autorización expresa de la editorial.
Im p re s o e n A r g e n t i n a - P r in t e d
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Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Luego. tem ía que la admiración que sien to h a c ia él fu era un ob stácu lo para la realización del trabajo. 1964. Bibliothéqiie de la Pléiade. “Napoléon II”. interroga V ictor Hugo en uno de sus poe­ mas de Les chants du crépuscule [Los cantos del crepúsculo]. en suma. se h a lla en estado de crepúsculo. su audacia frente a ciertos proble­ mas de n u estro tiem p o . según la fam osa fórm u la inglesa extraída de la literatura llamada de “in ic ia c ió n ”. donde co h a b ita ra n dos “idiom as”.D . cada uno de nosotros volvió a trabajar el e scrito para fu nd irlo en un verdadero texto. Sus dotes de orador. P ero muy p ro n to com prendí que “el ejercicio sería prove­ ch o so ”. interrogaciones. puntos de convergencia. Las n otas redactadas por Ja cq u es Derrida llevan la m ención J . en: Les chants du crépuscule ( 1 8 3 5 ) . i. C u an d o propuse e ste d iá lo g o a Jacques Derrida.3 1“E spectro siem pre o c u lto que lado a lado nos sigue.a s í com o la sabiduría adquirida a lo largo de tantas c o n feren cia s d ictad as por todos los confines del m undo. A s í se e n u n cia n diferencias. Fruto de u n a larga h isto ria.838 y 811. L a palabra v iv a fue prim ero grabada y luego transcripta2 para permitir un prim er pasaje de lo oral a lo escrito. ta n to en las ideas com o en las cosas. d escu brim ien tos de u n o por el otro. t./¡Y que llamamos mañana!/¡Oh! ¡Maña­ V ictor Hugo. en la sociedad com o e n e l individuo. pp. y es retomada por un personaje de Frit: Lang en Les contrebandiers de Moonfleet ( 1 9 5 4 ) . qué lo seguirá?”1 E ste fue nuestro punto de partida. na es la gran cosa!/¿De qué estará h e c h o el m añana 2 Agradezco a C o le tte Ledannois por la rapidez y la calidad de su trabajo. ¿De qué índole es ese crepúsculo.amenazaban con d ejarm e sin voz. este d iálogo responde a la d efinición clásica del género en filosofía y en las hu m anidad es e n general: un intercam bio cuya lógica se construye con el correr de dos discursos que se cruzan sin fusionarse jam ás. cuyo primer m om ento se remonta a treinta años atrás.Prólogo “¿De qué estará h e c h o el m añan a?”. Y como introduc­ ció n subraya: “H oy to d o . ’ S e la en cu en tra en R o b ert Luis Stevenson . París. sorpresas. y se responden sin op onerse re a lm e n te . la p o te n c ia de su razonam iento. dos maneras singulares de expresarse en una m isma lengua. G allim ard . una suerte de com p licid ad sin com placencias. un texto a dos manos.

En una sexta parte interpelam os el espíritu de la R e v o lu ció n tras el fracaso d el c o m u n ism o . literaria. pasam os a un a re fle x ió n so b re la lib erta d hu­ mana. en el q u in to . Luego. en am bos lados del A tlá n tic o . e tc é te ra ).S Y MANIAN A. en el cu arto cap ítu lo . En el segu nd o tra ta m o s a c e rc a de los múltiples usos. para interrogarnos. En el prim er cap ítu lo ev ocam os la c u e stió n de la h e r e n c ia in te le c tu a l de los años setenta. sobre los d erech o s de los a n im a les y los deberes que el hom bre contrae para co n ellos. histórica. Privilegié nueve temas. . de la n o c ió n de d ife re n c ia (sexual. p o lítica . cad a u n o de ello s es el o rig e n de una o varias de las grandes in terro g acio n es que a tra v ie sa n n u estra é p o ca . que res­ pondemos con una reflex ió n donde se m ezclan varias a p ro x im a c io n e s : filosófi­ ca. p sico a n a lítica . Q U E. L os dos ú ltim o s cap í­ tulos están consagrados. A mi ju ic io . el otro a las form as m o d ern as de u n a n tis e m itis m o p resen te y venidero. El libro cu lm ina c o n un elo g io d el p sico a n á lisis. “é tn ica ". uno a la actu alid ad de la p en a d e m u erte y su n e cesa ­ ria ab olición . R. En el te rce ro en ca ra m o s el p ro b lem a d e las trans­ form aciones de la fam ilia o c cid en ta l. n u estra r e fe re n c ia com ún a todo lo largo de este diálogo. tan desprestigiada hoy. É. cultural.

1 9 6 6 . Fo n d o de C u ltura E con óm ica. M aspero. 1 9 7 6 J. ca st. nuestra historia com ún. peor aún. H oy es de b u e n to n o reprobar a los pensadores de los años setenta y exigir de quienes los re iv in d ica n un “d eber de inventario” o. Ja c q u e s L a c a n . 19 9 9 [. S ig lo xxi. 1 9 6 6 [Trad. q ue se h a c e m o v er c o n fin e s d e re co n stru c c io n es m ovibles. U ste d “d e co n s tru y ó ”1 esas obras. de la m etafísica (o c c i­ d e n ta l) e n la m ism a len g u a e n q u e se en u n cia . G a llim a rd . .3 9 5 . S e u il. ca st. d e c o n s tru ir es resistir a la tiran ía del U n o .: De la gramatología. del logos. a par1U tiliz a d o p o r Ja c q u e s D errid a p o r prim era vez en 1 9 6 7 en D e la grammatologie (París. G allim ard.: Para leer “ElCapital". sobre to d o las de C lau d e L évi-Strauss. París. c a st. A l m ism o tiem po. 195 5 [Trad. Histoire de la folie à l’äge classújue (1 9 6 1 ) . En su definición derridiana. se rep rocha desordenadam ente: la valorización excesiva del espíritu de rebeld ía. M ic h e l F o u ca u lt. sin d e stru irlo ja m á s. Inventions de l'aucre. 1 C la u d e L é v i-S tra u ss. el rechazo de las libertades dem ocráticas y una profunda incredulidad para co n el hu m an ism o. cast. M é x ic o . etcé tera . Sig lo xxi. B arcelo n a. una lengua llegada a su p e rfe c c ió n se h a d e co n stru id o y a lte ra d o por sí m ism a por la sola ley del cam b io n atural del esp íritu h u m a n o ". re m ite a un tr a b a jo d e l p e n sa m ie n to in c o n sc ie n te ( “eso se deco n stru y e") y que consiste en desha­ cer. [Trad. c a st. U s te d es e l h e re d e ro d e las obras m ayores de la segunda mitad del siglo. E n el gran d iccio n a rio de É m ile L ittré puede leerse: “La erudi­ c ió n m o d ern a n o s te s tim o n ia que e n u n a co m a rca del inm óv il O rie n te . M in u it) [Trad.2 C o n ellos y en vida de ellos. L o u is A lth u s se r. c o n la ayuda del m ism o m aterial que se desplaza. París. 197 2 [Trad. Escoger su herencia E l is a b e t h R o u d in e s o o : A n te to d o m e gustaría evocar el pasado. 1985). París. a q u ello d e lo q u e n o se sa b e si llegará a d estin o . u n sistem a de p en sa m ien to h eg e m ó n ico o d om inante. Jacq u es L a can . Pour M arx. D e algú n m o d o . París.1. según sus propios térm inos: n i aceptarlo todo ni barrer co n todo. un “arrepenti­ m ien to ”. A las obras de d ich a época. Louis A lthusser.: Historia de la locura en la época clásica. S ig lo XXij. Tristes Trofiiques. París. pp. M adrid. un apego a cierto formalismo de la lengua. 1 9 6 5 [Trad. ca st. G a lilé e . Les mots et les choses. M é x ico . 1 9 8 7 . Esta consiste en “escoger su heren­ cia ”. 1987].: Escritos. P lon . Écrits. S ig n ific a d e p o sició n o desco m p o sició n de una estructura. V é a s e "L e ttr e à un am i jap o n ais” ( 1 9 8 5 ) . e l térm in o “d eco n stru cció n " está tom ado de la arq u itectu ra. 1 9 9 7 ). signadas por la coyuntura tan particular del “estructuralism o”. La d eco n stru cció n es “lo que ocu rre”. P aid ós. P la n eta -D e A gostini. 3 8 7 . M ich el F o u ca u lt. Jacques Derrida le c o n fie re un uso g ra m a tica l: el té rm in o designa en to n c e s un trastorno en la con stru cción de las p alabras e n la frase. e l c u lto d el esteticism o. M e parece que esta proscripción es estéril y conviene encarar nuestra ép oca d e un a m anera muy diferente. C a n tid a d d e e lla s su rg iero n de los sistem as de p en sa m ien to hoy rechazados. B a rce­ lo n a.: Las palabras y ¡as cosas: una arquelogía de las ciencias hum anas .: Tristes trópicos. e n Psyche. P arís.

p. Editorial del h om bre. 139. yo pretendía ser fiel. De aquí proviene la idea de que la m ejo r m anera de ser fiel a una herencia es serle infiel. Jacques Derrida me respondió en Positions. Fayard. Points de suspension. a través de sus fisuras. sus márgenes.. Galilée. Rubí. es decir. 4Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. sino más bien pescarla en falta. Change. Fayard. Por mi parte. sus blancos. 1992. París. París.5 4 4 -5 4 5 |Trad. tir de sus libros. y sobre todo De la gramatobgía y La escritura y ¡a diferencia .6 De igual modo. d ice e n una entrevista de 1983..: La escritura y la diferencia. 1967 fTrad. en Cahiers 1 nursignes. usted se "explicó” -tie n e m ucha a fició n por ese verbo-. II (1 9 8 6 ). París. V éase tam bién L'incouscknt et ses lettres. 7Jacques Derrida. nationalités. sin tratar de aniquilarlas. pp. En esta oportunidad presenté una ponencia en la cual mostraba que las tesis de Derrida estaban inspiradas en una visión heideggeriana de lo arcaico cercana a las de Carl Gustav Jung. cuando yo em pecé a leer sus obras. Action Poétique.5 revista del Partido C o m u n ista francés. 1998. y François Dosse. Fue en esa época. organizado en la prima­ vera de 1970 por La Nouvelle Critique. A nthropos. La D écouverte. 1975. captar su “m om en to d ogm ático”: “Yo me siento heredero. déconstructions”. Pre-Textos. 1972 (Trad. A l tiempo que respetaba el com prom iso p o lítico de Je a n -P a u l Sartre. De la grammatologie. nuestra generación criticaba su resistencia a enfren tar la cu estió n del incons­ ciente en la formación de un sujeto y su hum anism o del su jeto “p len o ”. de Martin Heidegger o de Emmanuel Lévinas. 19761‘ Jacques Derrida. Véase tam bién “Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. París.3 co m o todos los estu­ diantes de letras de mi generación que se interesaban en la literatura de van­ guardia. 1994. Mame. Q l'F. ob. cast. Se entregó a un trabajo de com entario de textos al tiem po que reivindicaba la importancia que tenían para su evolución las enseñanzas de Edmund Husserl. pero no dogmática. 13. “V iolence et métaphysique” (1 9 6 4 ). 2 vols. trans­ parente a sí mismo. ob. por el destino de una “letra” o de un significante. Valencia.: La batalla de cien años: historia del psicoanálisis en Francia. 5 Este coloquio reunía a intelectuales de todas las tendencias. 1989]. acerca de Lévinas. 1998. t. sus contradicciones. Lécriture et la différence. Madrid. cast. M inuit. en Lécriture et la différence. París.4 Luego. sobre todo en el segundo coloquio de Cluny. N arré este episodio en Histoire de la psychanalyse en France. cit. La subversión consistía en to n ces en afirm ar que el sujeto humano está determinado por el lenguaje.: Posiciones. Fundam entos!. y más p articu larm en te a escri­ tores cercanos a tres revistas: Tel Quel. no recibirla literalm ente. o incluso por una escritura anterior a la palabra. Histoire du structwalisme. cit- . París. Idiomes. y finalmente por la existen cia del in co n scien te e n el sentido freu­ diano. París. Généalogies. alrededor de 1967. Seuil. com o una totalidad. por fu n cio n es sim bólicas. 199 4 . d ice que él “se e n c u e n tra en una relación de infidelidad y de fidelidad a la ontologia”.7 3 Jacques Derrida. fiel en la medida de lo posible”. cast. lo critiqué a usted por considerarlo “infiel” a esa h erencia que deconstruía. Luego me sen tí más cerca de usted y pensé que había tenido razón de h acer hablar las obras e n el interior de sí mismas. en la lingüística estructural surgida de Ferdinand de Saussure y de Roman Jakobson.10 Y MAÑANA.

¿cómo hablar de “triunfo"? No. sino como los portadores de una palabra viva. Y todo ocurre com o si.los esfuerzos compulsivos.Los verdaderos adversarios del pensamiento de dicha época aparecieron posteriorm ente. Gnllimatd. en 1986. 9 lacques D errida es el autor de [> k o n i. Pero. tengo ganas de decir que está triunfando. M e atrevería a decir que hasta es el sobreviviente. para desacreditar a cualquier precio. se disciernen las señales. asume en el mundo de hoy la posición de intelectual universal que antaño fue la de un Zola. Así que estoy listo para seguirla. no solamente mi trabajo. La fvnscc 6$. el proceso de d escentram iento del pensam iento. con frecuencia feliz. arriesgaré algunas generalidades sobre la noción de herencia. a través de la deconstrucción. S in duda. de un Sartre. del psiquismo y de la historicidad que usted contribuyó a poner en marcha. ya se trate de la vida o del trabajo del pensam iento. de manera cada vez más asumida. vemos cóm o pierden el aliento -pero sin exagerar. usted lograra hacerlos vivir y hablar. ¡cuánta razón tiene! A menudo me veo pasar muy rápido ante el espejo de la vida. S in duda. de cierta legitim ación. París. y no lo digo por cortesía o modestia. con frecuencia patéticos. no com o ídolos. Para nada tengo el mismo senti­ miento que usted. Al explicarme de manera insistente sobre sLuc Ferry y Alain Renaut. que nuestro mundo está deconstruido y que se ha vuelto derridiano al punto de reflexionar.9 A l respecto. y cada ve: más. En resumen. Por lo demás. luego. cuando Luc Ferry y A lain Renaut publicaron un libro que tuvo una gran repercusión: La pensée 6 8 . el resto de los protagonistas de esta escena h an m uerto. atemorizados o desesperados. a los que se añaden cuantiosos prefacios e in terv en cio n es en obras colectivas I articipó en alrevledor de un centenar de entrevistas. . sino toda una configuración a la que éste pertenece (aunque me vea obligado a rei­ vindicar aquí un triste privilegio: yo atraigo una agresividad más tena: y encar­ nizada). JACQUES D errid a: Fiel e infiel. y sin duda porque es un heredero fiel e infiel. siempre me reconocí. por supuesto. Para volver al punto de partida.» de cincuenta libros.8 De alguna m anera. y tal vez no sea deseable. hoy es usted el último heredero de ese pensamiento que resultó tan fecundo. encarna una nueva forma de disidencia que su palabra y sus obras (traducidas a más de cuarenta lenguas) llevan de un extrem o a otro del mundo. salvo en la alusión al triunfo. 1^>6. en la figura del heredero. Es cierto. como una imagen en un espe­ jo . más recientem ente. Sin duda. com o la silueta de un loco (cómico y trágico a la vez) que se mata siendo infiel por espíritu de fidelidad. y para acompañarla en este diálogo. A l respecto. porque con excep ció n de Claude Lévi-Strauss. en ocasiones igualmente inquietan­ tes. en ocasiones tengo la impresión de que el mundo de hoy se le parece y se parece a sus conceptos. el paisaje ha cambiado.

ya se trate por otra parte de memoria filosófica. o sea. por algún tiempo. por consiguiente transformar. y por “radical” o inflexible que deba ser una deconstrucción. reinterpretar. es preciso (y ese es preciso está inscripto en la propia herencia recibida). Incluso en el momento en que -y es la otra vertiente de la doble exhortación. el imprevisible por-venir. habría que partir de esa contradicción formal y aparente entre la pasividad de la recepción y la decisión de decir “sí”. criticar. no dejar intacto. el culto del recuerdo. se define acaso por esa tensión interna de la heren cia. Mi deseo se parece al de un enamorado de la tradición que quisiera librarse del conservadurismo. N o escogerla (porque lo que caracteriza la herencia es ante todo que no se la elige. de un pasado que ya no sería un presente pasado. por esa reinterpretación de la circunstancia del don. la nostalgia. de un pasado a la medi­ da. ese concepto o esa figura del legatario. pues. Por lo tanto. indemne. sino reactivarla de otro modo y mantenerla con vida. En el fondo. desplazar. tal vez. no dejar a salvo ni siquiera eso que se dice respetar ante todo. Sí. y de la filiación en general. es preciso hacerlo todo para apropiarse de un pasa­ do que se sabe que en el fondo permanece inapropiable. y com portarnos al respecto como sujetos libres. para ese heredero que sobre todo no es lo que se llam a un “herede­ . la historia. a una decisión. Imagínese a un loco del pasado. Pero no utilizaré ninguna de esas palabras sin rodearlas de comillas y precauciones.esa misma herencia ordena. sino escoger conservarla en vida. ¿Qué quiere decir reafirmar? N o solo aceptar dicha herencia. a la desmesura de una memoria sin fondo. el heredero siempre debía responder a una suerte de doble exhortación. interpretar. hasta de la filiació n . de una cultura. QUÉ. todavía. Esa reafirmación que al mismo tiempo continúa e interrumpe se asem eja. a una selección. loco de un pasado absoluto.me prohibí herir o an i­ quilar. y no a la inversa. Pero bien ve por qué soy sensible a lo que dijo de la ausencia o la renuncia de toda aniquilación. lejos de una com o­ didad garantizada que se asocia un poco rápido a dicha palabra. Tanto la suya como la del otro: firma contra firma. para salvar la vida (en su tiem po finito). intervenir activ am en te para que tenga lugar una transformación digna de tal nom bre: para que algo ocurra. Siempre -e n la medida de lo posible. pero sin ilusión sobre una salva­ ción final. por supuesto. N o dejar a salvo: salvar. a una asignación contradictoria: primero hay que saber y saber reafirmar lo que viene “antes de nosotros". luego seleccionar. de la precedencia de una lengua. Doble exhortación con trad icto ria e in có ­ moda. y que por tanto recibimos antes incluso de elegirlo. Y después de todo. reafirmar siempre la herencia es el modo de evitar esa ejecución. pero un loco que tem a la añoranza.12 Y MAÑANA. la vida. por lo menos. Precisamente. el ser-en-vida. filtrar. llegué a pensar que. Comenzando por la palabra “vida”. es ella la que nos elige violentamente). a una elección. H a ­ bría que pensar la vida a partir de la herencia. un acontecimiento.

Es decir. e intento replicar entonces limitándome a posturas impersonales o de interés general. aquellos con los que “se las agarra”. es una incautación. “dejar vivir”. hace un gran consumo de los conceptos que produce así com o de los que hereda. la admiración. A co n ti­ n u a ció n la v ersió n o rig in al: “une ¿¿construction qui se prend. Lo obliga a recibir lo que es más grande y más viejo y más poderoso y más duradero que él. salvo si alguna polémica (de la que nunca tomo la inicia­ tiva) me obliga a hacerlo. y lo que quiere decir “dejar” es una de las cosas más bellas. el don y el perdón.) . En los textos “deconstructores”.) * * E n to d a esta frase h ay un juego en tre prendre y s ’eprendre (agarrar y prendarse). nada me parece deseable sin ella. tan to en su nombre como en el del otro. Comienza por homenajear aquello. am orosam ente se deja exceder. (N.) * * * En el original: “la prise ou la maltrise conceptuelle". (N . Jamás hablo de lo que n o admiro.). del T. y su finitud lo obliga. saludar la vida. a dejar caer. La experiencia de una “deconstrucción” nunca ocurre sin eso. de manera selectiva. muy intraducibie manera de la lengua francesa. a excluir. del T. se h ace agarrar y se deja agarrar en lo que comprende y toma en cuenta. el concepto (Begriff) nombra el gesto de una aga­ rrada. En latín o en francés así com o en alemán. Muy cerca del abandono. nada tiene interés. el reconocimiento y la necesidad de ser fiel a la herencia para reinterpretarla y reafirmarla intermi­ nablem ente. para responderle y para respon­ der de él. Si la herencia nos asigna tareas contradic­ torias (recibir y sin embargo escoger. sin amor. Unica­ m ente un ser fin ito hereda. Justamen­ te para responder al llamado que lo precedió. hasta padece la experiencia de este ex­ ceso. en apariencia encarnizados. en efecto. se trans­ formó en un eslogan. es porque da fe de nuestra finitud. si prefiere esa palabra. ¿no le parece?* Esta “m anera” de hacer va bien con una deconstrucción que se agarra. y ciertam ente lo es. (N . co n la mayor sinceridad. pero solo hasta el punto en que cierta escritura pensante excede la agarrada o el dominio conceptual. más necesarias que conozca. Ella gobierna dos gestos a la vez: dejar la vida en vida. al tiem­ po que se prenda de ello. acoger lo que viene antes que nosotros y sin embargo reinterpretarlo.** C onciern e a los límites del concepto. en el sentido más poético de lo que. hacer revivir. a preferir. a sacrificar. siempre hay un momento en que declaro. Inclu* El giro utilizad o es s ’en prendre. más arriesgadas. La deconstrucción es considerada hiperconceptual. a mi cuenta y riesgo. El concepto de responsabi­ lidad n o tiene el m enor sentido fuera de una experiencia de la herencia. Pero nada es posible. del T . la deuda. por desgracia.ro”. qut se fait prendre et se laisse prendre cLms ce q u e lle com prend et prend en consicieríUíon tout en s’en cprenant". “Agarrárselas” es una muy seduc­ tora. Saber “dejar”.*” Entonces intenta pensar el lím ite del concepto. Es como un éxtasis del concepto: se lo goza hasta el desborde. Pero la misma finitud obliga a escoger. e tc . que he escrito acerca de los autores de los que usted habló.

en línea de puntos. de Lacan. A fines de los años sesenta. de Althusser. el “responder en su nombre") ante todo nos es asignada. de Lyotard. de Deleuze por supuesto. ya se trate de los de Platón. justamente. de Foucault. hay que saber que la responsabilidad en general (el “responder de”. en los pensamien­ tos filosóficos anteriores. de dar respuesta a una herencia. más cerca de nosotros. el heredero está doblem ente endeudado. con el predominio del modelo lingüístico en Lévi-Strauss y en Lacan. quiero decir. en ese momento. allí donde se cruzaron en el tiempo. por diferente que fuese. de Lévi-Strauss. fir­ mar de otra manera. cada uno a su manera. Vamos a seguir. Por cierto. Siempre se trata de una suerte de anacronía: anticipar en nombre de aquello que se nos anticipa. a un m om ento de la historia en el que ya se habían elaborado grandes obras que estaban presentes en el campo de la filosofía. pero en nom bre del nombre legado. de un modo siempre único. por supuesto. o sea. siempre hay un m om ento en que yo señalo la alianza.en el extranjero que en Francia). com o una herencia. Aunque pueda parecer eclecticismo (pero no había ni la sombra de eclecticism o en todo eso. y. me sentía muy profundam ente de acuerdo con el gesto de cada uno de ellos. me siento feliz de que esta entrevista comience así. en respuesta a empirismos. y. Delante dos veces. Se podrían encontrar otros ejemplos. cierta ingenuidad. Hegel o Heidegger. Lo hice por todos aquellos que acabam os de nombrar. la r e p e ti­ ción un poco jubilosa de viejos gestos filosóficos. de la forma sistémica. cualquiera que sea la com plicación con que. y . sino. algunos momentos de nuestros itinerarios respectivos. QUÊ. se trata de otro lugar de la afinidad. si se tiene a bien seguir mis textos desde el comienzo. ¡y anticipar el mismo nombre! ¡Inventar su nombre. afectaban a dicho modelo. como a menudo se decía. en Francia. delante de lo que debe de una vez por todas. No hablo solamente de Husserl o de Heidegger. el "responder a”. a positivismos u otros “obstáculos” epistemológicos. la sumisión un poco h ip n ó t ic a a una historia de la metafísica cuyo programa me veía conducido a descifrar. so antes de decir que uno es responsable de tal herencia. esta doble ley se verifica. Pero ese momento fue también el de lo que usted llam ó el “sistem a”. Por eso. y que por tanto aún está delante de uno. de Lévinas. Descartes o Kant. Pero no por eso dejaba de percibir el precio que habría que pagar. para mí se trataba de heredar. sino un nuevo pensam iento del sistema. Uno es responsable ante lo que lo precede pero tam bién ante lo venidero. sentía la fecundidad y la legitimidad de tal gesto. de punta a punta. cuando el estructuralism o era no solo un pensamiento sistemático. de ser posible! Tratándose de los años setenta a los que usted aludía. Yo comencé a escribir entre 1962 y 1966. en efecto. de una “pertenen­ cia” común que queda por definir y que se siente más -in c lu so un poco dema­ siado. más cerca toda­ vía. Pero como usted eligió privilegiar lo que nos es com ún.14 Y MAÑANA.

era puesta en práctica cada vez en un estilo diferente. o a través de la “subversión” de la que usted hablaba hace un rato. Por eso vuelvo a la cuestión de la aniquilación: en ningún caso -y si a veces es preciso en algún momento polé­ mico. la invasión estructuralista se volvería un objeto de controversia para el historiador de las ideas”.. Para cada una. cit. A pesar. en Points de suspension. debía ser tomado en cuenta. También aquí intentaba -cosa que siempre me esfuerzo por hacer. la respuesta deconstructiva a obras como las de Foucault. cit.1 1 Se trata de un homenaje: el día en que el estructuralismo haya desaparecido como fuerza creadora habrá que hacer el duelo pero también evaluar su lugar en la historia de la civilización.. Lo que me importa es más bien la distribución de las fuerzas y los motivos en tal o cual obra. É. Y diferente con cada texto. hasta de precipitado y dogmático. J. ni traté la totalidad de un cuerpo como si fuera homogéneo. de un grupo social. todas las posibilidades para mis ojos entonces ex­ tenuados. escribió una bella frase en 1963 en “Fuerza y significa­ ción”: “Si algún día se retirara. R. Creí poder discernir lo que ese programa podía implicar de esterilizante. Según Jacques Derrida. idiomc no es una palabra muy utili­ zada.] " Véase Jacques Derrida. por ejemplo la ruptura en historia. En ese momento. y el término remite por extensión a la manera de expresarse propia de una época. Normalmente se emplea bngue N. a mi juicio. etcétera. p. Solo se le aparece al otro y a uno le vuelve únicamente en destellos de locura que reúnen la vida y la muerte”. Y ese lazo de la fuerza y la historia.querría que la deconstrucción sirviera para denigrar. el pasaje de una fuerza sistémica a otra. Casi nunca escribí sobre tal o cual autor en general.también las combinatorias. oh. en un lugar y en cuerpos heterogéneos. herir o debilitar la fuerza o la necesidad de un movimiento. Nunca dije nada contra el estructuralismo. del T. yo quería descubrir lo que usted llamó el “momento dogmático” -el residuo de credulidad. La axiomática estructuralista. LéviStrauss o Lacan era diferente. y significa lo que É.respetar el idioma1 0 o la singularidad de una firma. hasta negado. Uécriture et la différence.: Por el contrario. Pienso sobre todo en el desconocimiento o la negación práctica de cierta cantidad de motivos. la interrupción. fatigados. 127. D.. común a estos autores. De ahí 10El idioma (idiomc) es una lengua particular.: Tengo la debilidad de valorar ese gesto. de una persona.para “deconstruirlo”. . lo lamento de antemano. oh. abandonando sus obras y signos sobre las playas de nuestra civilización. Roudinesco expresa en la primera oración de la nota. Lo rubrica sin pertenecerle. [En francés. respetando siempre la exigencia estructuralista. con precaución. Cada vez. yo insistía mucho en ese motivo de la fuerza que el estructuralismo corría el riesgo de neutralizar. lo idiomático es “una propiedad de la que no es posible apropiarse. y reconocer lo que en ella es hegemónico o lo que se ve secundarizado.

"A ctu elles sur la guerre et La mort” (1915). A esto opone una concepción más freudiana de la política. una estrategia. participó en la vida política de su país a fines de la República de W eimar y comienzos del régim en h itlerian o. puf. Psychologie des masses et analyse du moi (1921). A lianza. la que “inscribiría el odio en el propio duelo de nuestros amigos”. jurista alemán y alum no de M ax W eber. es alguien que escoge. 2001]. Buenos Aires. QUÉ. las alianzas se desplazan y me veo com o el aliado de L acan y de Foucault. [Trad. pp. diferencia. A m ena­ zado por la S S. Carl Schm itt (1 8 8 8 -1 9 8 5 ). París. Trotta. 145. naturalmente.: Psicología de las masas. una elección. Esto es muy e xp lícito en Espec­ tros de M arx. sabiendo que. en efecto. 1998].16 Y MAÑANA.. es un “te x to ”. G alilee. Amorrortu. Xiil. Paris. 1 4Jacques Derrida. cast. ruF. París. por ejem ­ plo ante ofensivas tan oscurantistas. É. 1988. lo dije explícitam ente. Madrid. y eso es lo que explica la movilidad de las alian ­ zas. en ciertos contextos. El discierne de manera crítica. cast. 125-137 [Trad. Politiques de l’amitié. objeto a Lacan. 1993.: El concepto de lo político. 14 Y cita la famosa historia de los erizos que Freud había tomado de Schopenhauer. permanezco a su lado en el m ovim iento general de lo que se llama la experiencia o la exigencia del pensam iento. cast. A veces ocurre que señale mi reticencia respecto de tal o cual m om en to del pensamiento de Lacan o de Foucault. 1991. según Schm itt. la diferencia política procede de una discrim ina­ ción entre el amigo y el enemigo. ningún relativism o. 1-83 [Trad. sino a cada instante. 1992 [Trad. en un con texto diferente. el amigo y el adversario más particu­ larmente en un seminario donde deconstruye la obra de C arl S c h m itt. pp. ob. el trabajo del duelo y la nueva Internacional. En ciertas situaciones soy el aliado de Lacan contra otros. La siniestra mueca del libro grotesco que. Trotta. 1998]. Flammarion. Alianza. pp. y que se pone a prueba decidiendo.: Obras completas. 1 5 Jacques Derrida. U n os puercoespines renun­ cian a apretarse unos contra otros para luchar contra el frío. cit. (x:. V éase nuestro capítulo 6: “El espí­ ritu de la Revolución".1 3 Usted subraya que. Carl Sch m itt. U n heredero no es solam ente alguien que recibe. París. La notion du politiqite. renunció a sus actividades en 1936.: Espectros de M arx: el Estado de la deuda. 1998]. en: CEuvres completes (oc).: Usted trata ese tema del enemigo. fue juzgado en virtud de sus lazos con el nazismo y beneficiado luego co n un sobreseim iento.12 Todo texto es heterogéneo. cast. G alilée. Sus pinchos los 12Jacques Derrida. Por eso la idea de herencia implica no solo reafirm ación y doble exhorta­ ción. Madrid. cast. fue entonces L a pensée 68 (¿realm ente es preciso seguir hablando de eso? ¿Le interesa?). XVI. Spectres de Marx. proviene esa situación que describió hace un rato: en tal o cual m om ento de un proceso. R. 9 3 -1 2 9 [Trad. en el sentido amplio pero preciso que doy a esa palabra. S in esta discrim inación no hay política. 1994.: Política de la amistad. La afirm ación del heredero. París. en otras. Politiques de l'amitié. distinguió claram ente los campos. D etenido por los A liados en 1945. théorie du partisan (1932). Véase Sigmund Freud. p. Madrid. consiste en su interpretación. Madrid. No veo en esto ningún oportunismo. Tam bién la herencia. . en escoger. 1998]. un filtrado. a pesar de todo.

y los otros. terminan por encontrar. 1954-1969.que despliegan. . Barthes. Foucault. pudo ser francamente reaccionaria. entre los cuales había resi' ’ Jacques L a c a n . 1.y por lo tan to de deconstrucción. su “enemigo’ . leía sus textos al mismo tiem po que los de los “otros”. pero que lo tenía todo de un compromiso político: la libertad de pronunciar. cuando hacía mis estudios de letras en la Sorbona antes de 1968. de una revolución que reivindicaba las estructuras (y su deconstrucción). quien recalcaba que la historia la hacen los hombres y no las es­ tructuras. Pero no hay que olvidar nunca hasta qué punto. junio de 1983. La c o n fe re n c ia que d ictó Foucault en la Sociedad Francesa de Filosofía lleva por título “Q u ’est-ce q u ’un auteur?".789-821. Andre Martinet. que el titular de la cátedra de lingüística. la distancia conveniente. en: Littoral. Luego me sentí perfectamente representada en la frase que pronunció Lacan en 1969. en ciertos momentos. y que sus asistentes. Althusser. le obedecían. Gallimard.1 5 Sus textos y los de los “estructuralistas” (Lacan. Lacan respondió: “S i hay algo que demuestran los acontecimientos de Mayo es preci­ samente que las estructuras van a la calle”. entre la atracción y la repulsión. los “otros” no lo están. retom ad o en Dits ct ¿crin. eran la encama­ ción de la Revolución. París. Lévi-Strauss) servían entonces para criticar a los “enemigos políticos”.lastiman. frente a los mandarines y sus servidores. PP. Pienso sobre todo en dos inter­ venciones mayores. 9. por ejemplo. Una se refiere a un capítulo de la séptima parte de Tristes trópicos titulado “Lección de escritura”. Yo admiro al mismo tiem po los grandes sistemas de pensamiento y el valor de subversión . es necesario mantener su espíritu en lo que tiene de progresista. Tratan de destruir y no de escoger una herencia. y m ucho menos de psicoanálisis. Me parece que de alguna manera es necesario distinguir. Por eso. se negaba a evocar el nom bre de Roman Jakobson. entre la amistad y la hostilidad. Aquellos con quienes usted “se exp lica” a través de la deconstrucción están cerca de usted. Usted. nuestros “maestros”. en respuesta a Lucien Goldmann. 1994. S in duda. nombres prohibidos. Me acuerdo. y lo conté en Genealogías. Obligados a volver a acercarse en tiempo de helada. Son cosas que nuestros conservadores olvidan hoy cuando sueñan con restaurar la vieja escuela republicana. “In te rv e n tio n sur l’exp osé de M ich el Foucault” (1 9 6 9 ). G old m ann com entaba de esta manera el eslogan de Mayo escrito sobre un pizarrón de la Sorbona: “Las estructuras no van a la calle”. A l describir la vida y las costumbres de los indios Nambikwara. Precisamente después yo pude captar la manera en que usted deconstruía los sistemas de pensam iento en el interior de un espacio crítico que no los destruía sino que los hacía vivir de otro modo. semi nómades del Brasil occidental. los parti­ darios de la vieja Sorbona. que nunca querían hablar ni de literatura moderna ni de lingüística.

us­ ted opone la idea de que esta protesta contra el escrito no sería más que el señuelo de un etnocentrismo invertido. Véanse también Claude Lévi-Strauss. 1949. Les structures élémentaires de la párente (1 9 4 9 ). ob. en efecto. com o por la m anera en que mezcla la autobiografía. De Lévi-Strauss à Rousseau”. "La violence de la lettre. Lacan y* deja entender. “Lectures de Histom de la folie ( Í 9 6 M 9 8 6 )” . usted compara la posición anticolonialista de Lévi-Strauss. G alilée. En su Ensayo sobre el origen de ¡as lenguas. en: Ecrits. de una v iolencia. c i t . Lévi-Strauss16 muestra cóm o la escritura irrumpe en un grupo de indios. ya que le consagra páginas mag­ níficas. l7Jacques Derrida. 1967 [Trad. de no ser que me comparase con ciertos insensatos cuyo cerebro está tan trastornado y ofuscado por los negros vapores de la bilis que aseguran constantem ente que son reyes cuando son muy pobres.cuyo mecanismo habría que deconstruir para comprender su significación. cit"*“¿Y cómo podría negar -escribe Descartes. la civilización del escrito sería equivocadamente sospechosa de haber contribuido al exterminio de los pueblos llamados “sin escritura”. Paris..que estas manos y este cuerpo sean míos. no sospechada de inautenticidad. 1992 ." En “Propos sur la causalité psychique” (1 9 4 6 ). cit. en: Penser ¡a folie. en: L'écriture el la difference. Así. continuador de Rousseau. como más tarde lo hará Derrida. que asimila la aparición de la escritura a una vio­ lencia ejercida sobre el sujeto. A su juicio. Paidós. Es evidente que ese libro lo impactó y fascinó. Lévi-Strauss infiere de esto que la escritura es asi el instrum ento de una colonización. Pero. considero a Tristes trópicos como uno de los libros más bellos de la segunda mitad del siglo. respecto de esa “lección de escritura”. Essais sur Michel Foucault (en co l. La Haya.). de una explotación que pone fin a un estado natural fundado en el predom inio de una palabra plena. Su segunda intervención17 tiene com o objeto la manera en que Foucault comenta el famoso pasaje de las Meditaciones de D escartes18 sobre el origen de 16Jacques Derrida.dido. tanto por su estilo. en: De lagrammatologic. Por mi parte. víctima de la ilusión de un posible origen de la palabra plena como fuente de una ética naturalista o libertaria. éste condena la escritura en la medida en que sería una destrucción de la “plenitud de la presencia” y una verdadera enfermedad de la palabra: un “peligroso suplemento”. A Lévi-Strauss. 1998|.: Las estructuras fundamentales del parentesco. París. Véase Elisabeth Roudinesco. que la fundación del pensam iento m oderno pf' Descartes no excluye el fenómeno de la locura. la reflexión teórica y el relato de aventuras. Lo descu­ brí y amé cuando era muy joven y desempeñó para m í un papel de despertar político frente a la cuestión de la colonización en general. La vie familiale et sociale des Indiens Nambikuiara. la m elancolía que lo anima. con la de Rousseau. ob. Société des Américanistes. esta actitud sería la señal de una represión de la huella y de la letra -e n el sentido freudiano del térm in o. cuando el jefe utiliza trazos dibujados sobre un papel como un medio de hacer creer a los miem bros de su tribu que él posee el poder de comunicarse con los blancos. y no sería yo menos extravagante si nie ajustara a sus ejemplos. q«e están vestidos de oro y de púrpura cuando están totalm ente desnudos o que se imaginan como cántaros o con un cuerpo de gusano? ¡Cómo! Son locos. ob. Mouton. “Cogito et histoire de la folie” (1 9 6 3 ). Barcelona. cast. que sin embargo no conoce sus reglas.

Entonces uno podía oponerse y decidirse sobre desafíos de una gran impor­ tancia para el pensam iento. Allí donde Fou cau lt h a ce d ecir a Descartes que “el hombre bien puede estar loco aunque el cogito n o lo esté”. el humanismo y el antihu­ manismo. en análisis de textos muy refinados. los problemas del racismo y las luchas de la época colonial. con mucha frecuencia se los cita en serie. form a parte de las virtualidades del sujeto. D. el otro y la nada. uno percibe que las separaciones más radicales dependen en ocasiones de un pelo. Para volver a la palabra “deconstrucción’ . en suma comprender los fen óm en o s de exclusión. el ostracism o con tra la locura. fue una época feliz donde se cruzaban todos aquellos que se interesaban en diferencias micrológicas.: En efecto. Foucault separa en Descartes el ejercicio de la locura del e je rc ic io del sueño. la división entre locura y razón. apenas se miran los textos con precisión. e n trar en una modernidad que intentaba reconciliar la estética y la p o lítica. el in co n scien te y la libertad. aunque fuera por ¡a impaciencia de los medios. A todas luces. Pero desde otro punto de vista. n o hay nada serio en política sin esa aparente “sofisticación” que estimula los análisis sin dejarse intimidar. a partir de argumentos que hoy se considerarían mucho más sofisticados o inútilm ente sutiles. Ya ve que sigo inconsolable. no comienza con Deseartes sino con la v icto ria de S ó cra tes sobre los presocráticos. en la medida en que era más impa­ ciente y más rebelde. cuyas imágenes sensibles se v u elv en engañosas b ajo el asalto del “Genio Maligno”. Foucault me Parece más “deconstructor” que Lévi-Strauss. y ese decreto de exclusión filo sófica an u n cia el decreto político del “gran encierro” je 1656. En el interior de este cam po com plejo y difícil de recortar hay sitio para diferencias aparentem ente microscópicas. R ep ro ch a en ton ces a Foucault que constituya un acontecimiento en estructura ya que. de construcción del sujeto y la iden­ tidad. porque. por suerte y por necesidad. la locura está excluida. me parece que Lacan es más audazmen­ . o sea. E n el primero. Y es irritante. todos estos d ebates pueden parecer bien sofisticados. En su Historia de la locura. Hoy. no tan conservador en política y más comprometido en Aciones “subversivas” y luchas "ideológicas". por ejemplo. el progresism o y la crítica de las ilusiones del progresismo. En el segundo. luego con las reflexiones de Sartre sobre el ser.. a su manera de ver. pero tenían una incidencia fuerte sobre el com prom iso social y político de toda una genera­ ción de estudiantes. Gran nostalgia. E n el extranjero. el estatus de la locura. com o había ocurrido con el pensamiento heideggeriano en los años tre in ta . y p erm itían .la locura.. J. Todos esos autores parecen sostener el mismo lenguaje. usted subraya por el contrario que con el acto del cogito el p en sam ien to ya n o debe temer la locura porque el “cogito vale aunque yo esté lo c o ”.Mi relación con cada autor era diferente. lo que no ocurre con Lévi-Strauss 0 Lacan.

a partir del siglo XVIII. Para esquematizar en extremo. Naissance de la prison. y una vez más dividida. Comprendo la exactitud de lo que afirma Foucault a propósito de Descartes. si comprendo muy bien la necesidad de señalar divisiones. S ig lo X X !. en la demostración hecha por Des­ cartes. sus 19 Jacques Derrida. revelaba una filosofía y una “ideología” cuyos límites traté de expresar y de la que pueden encontrarse otros signos. más allá del debate sobre el cogito. Lévi-Strauss es diferente. el gesto de Descartes puede ser comprendido de otra manera. ob. cast. en M arcel M auss. más virtual.: Sociologia y antropología. Por eso me sentí -y lo sigo estando. por supuesto. incluso en textos como Vigilar y castigar 2 1 o en otros más recientes.1 9 por el contrario intento. un pasaje de Tristes trópicos (en “La lección de escri­ tura”) que. con la salvedad de que en cierto momento puede leerse el acontecimiento del cogito. en Vigilar y castigar.más cerca de Lacan que de Foucault. “Introduction à l’ueuvre de M arcel M auss". Surveiller et punir. estaría tentado de afirmar que en la evolución de los castigos no se pasa de lo visible a lo invisi­ ble sino más bien de una visibilidad a otra visibilidad. 20Claude Lévi-Strauss. 1950 ¡Trad. Mi crítica se refirió primero a un punto muy particular.V MAÑANA. Sociology' et Anthropologie. París. que escribí poco tiempo más tarde (“La estructura. relación doble. Y. Paris. A l tiempo que reconozco la legiti­ midad relativa de tal análisis. Por consiguiente. M adrid. pu f. extender con consecuencias decisi­ vas el campo virtual de lo espectacular y lo teatral. como una inclusión (y no como una exclusión) de la locura. rupturas. el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”). cit. Madrid. Lo que siempre me dejó un poco perplejo con Foucault. Contrariam ente a lo que dice Foucault. diría que Foucault instaura en rup­ turas y en oposiciones binarias un abanico de diferencias más com plejo. Lo mismo ocurre con el cogito. en L’écriture et la difference. en un segundo texto sobre Lévi-Strauss. . 19791. Así. M ichel Foucault. 20 00 ). a mi juicio. por el contrario. el par visibilidad/invisibilidad.20 acompañar a mi manera. no creo que se pase de lo visible a lo invisible en la admi­ nistración de las penas. Pero después de De La gramatología. suscribiéndola hasta cierto punto. G a llim a rd . al mismo tiempo siempre tuve la impre­ sión de que eso conllevaba el riesgo de tomarlo menos atento a secuencias largas. por ejemplo. la demostración y la preocupación de Lévi-Strauss. 1 9 7 5 |Tradcast. es que. T ec n os. al analizar su prefacio a la obra de Marcel Mauss. El gesto típico de Foucault consiste en endurecer en oposición un juego de diferencias más complicado y que se extiende en un tiem­ po más largo.: Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Yo intento demostrar (en un seminario sobre la pena de muerte) que el mismo proceso se orienta hacia otra modalidad. donde podrían encontrarse diferencias incluso más allá del momento cartesia­ no. pasajes de una episteme a otra. según ciertos criterios limitados. otra distribución de lo visible (y por ende de lo invisible) que hasta puede. te “deconstructor” que Foucault.. QUE. Podrían encontrarse otros ejemplos.

Si Francia no se alimentara de la filosofía alemana. desde ya. para que se realizara un progreso. Lévinas. no solo para la interpretación de Descartes. Lo que me interesó no es simplemente una oposición política (conserva­ dor/no conservador) sino el precio que se debía pagar. en efecto.consecuencias son ilimitadas. en la manera de escribir) y la "naciona­ lidad”.. si Alem ania no se inspirara en la filosofía de las Luces. es decir. Hasta Lévi-Strauss reivindica su deuda para con Freud y Marx.. Husserl.son pen­ sadores que nunca dejé realmente de cuestionar.el ser nietzscho-heideggeriana. Yo buscaba ese presupuesto que hacía del fre­ no. Lacan reintrodujo la filosofía hegeliana en el pensamiendo freudiano a par­ tir de la enseñanza de Alexandre Kojève y en una época en que los psicoana­ listas franceses querían desterrar de sus filas toda la herencia alemana de Freud. sino para los protocolos de lectura y los dispositivos metodológicos o epistemológicos de La historia de la locura. Todos esos pensadores de los años setenta también son escritores. sin descanso o sin fondo. R. cit. es más un heredero del romanticismo alemán. y aunque pertenezca a la misma generación que Lévi-Strauss. ¿En qué sería vergonzoso ser nietzscho-heideggeriano? Hay algo muy político en esas su­ puestas teorizaciones. Foucault. En su caso. en mi opinión. pero hay que ir para adelante.: ¡La escritura y Francia! Para tratar de responderle uniré esos dos motivos de “la escritura” (el idioma en la escritura. Los pensadores de quienes hablamos tienen la característica de haber reintroducido en Francia la filosofía alemana. 'Y fueron cuestiones graves. un amortiguador indispensable de la aceleración. Hay recortes que no son los de nuestra generación. Cada vez.” ]• D. sobre todo por lo que respecta a Heidegger y Husserl. É. a una filosofía “neokantiana" de profesores. yo tengo nostalgia de esa época. un presupuesto posibilitaba la conquista teórica y la avanzada del saber. y eso cuenta. Lévi-Strauss tiene una escritura clásica.. . Pensador naturalista. Primera observación lateral: incluso los que usted acaba de designar como aquellos de los que visiblemente heredo -Heidegger. Ferry y Renaut predican un retorno a la filosofía francesa vía Kant. en cada caso. qui­ so mostrar la existencia de un continuum entre lo biológico y lo cultural.. centrales. Por lo que respecta a Lacan. si puede decirse. Pero volveré sobre esto. Heidegger. A l igual que usted. reprochando a esta época -hacen la amalgama. 1 1Véase L’¿enture ei ¡a difference.: Volveremos sobre esto. y a la inversa. sería un desas­ tre para los dos países y para Europa. Siempre con una inquietud radical. Nietzsche y Lévinas es central. A h í está su fuerza. En La pensée 68. Habla de ello en “Violencia y metafísica”. la herencia de Husserl. está más cerca de usted desde el punto de vista del estilo. oh.

Heidegger el L* n a jis m e . 19 8 9 1 . Tam bién él tiene una m anera de tocar la len gu a fran cesa. a un trabajo. q u iero d ecir don­ de todo el desafío se fija. celos recíp ro co s. C om o usted sabe. aunque escrib am o s de una ma­ nera muy diferente. A lthusser o Lyotard.m a n ten ía n c o n la lengua fra n cesa una relación com ún. Ya se tra te de Foucault. de Lévi-Strauss. P or lo ta n to . n o de una a ctitu d aca d ém ica o convencional. la retórica. q u e v o lv ía a la n z a r e l d e b a t e s o b r e la c o l a b o r a c i ó n d e l f i l ó s o f o a l e m á n c o n < ■ '! n a cio n a lso cia lism o (Trad. P a rís . S a n to D io s. 1 9 8 9 ). sin o de la letra . que jam ás p u d ieron lee r a to d a esa gente. la composición. com o si pudiera confundirse la e le c c ió n de una herencia con una incorporación ciega. sino de cierto clasicism o. ten g o la sensación de que todo lo que in ten to h a cer pasa por una lu ch a cu erp o a cuerpo con la lengua francesa. una lucha tu rbulenta pero prim ordial. S u escritu ra n o h a c e te m b la r la len­ gua.: Heidegger y el nazismo. la puesta en escen a. si mi relación con Heidegger era e x p lícita . Heidegger el ¡a question. muy sed en taria. Y en el fondo muy apacible. que. 1 9 8 7 . no hace m over la retórica francesa más tra d icio n a l. c e lo so y ator­ mentado. y más franceses unos que otros. no del sig n ifica n te . siem pre tuve el s e n tim ie n to de que -p ese a las diferencias de e s tilo . Esto lo tengo en com ún co n L acan . G a l il e e . a mi parecer. P r e -T e x to s . D ic h o lo cu a l. com o lo m uestro no solo en Del espíritu.R etom o la cuestión de la escritura y la n acion alid ad . y ya que vuelve a eso. donde lo esen cial está e n ju ego. V a le n c ia . Por lo que a m í co n cie r­ ne. desde otro punto de vista. ¡Y celos. V erdiet. u n lib ro n u lo pero sintom ático. me siento más cerca de L acan que de todos los dem ás. 1 % 7 |Trad. la com posición. si n o p a re ce dem asiado insensato! A quí se trata de una relación co n la francesidad de la lengu a. Derrid. U n amor loco. siento por esta lengua un am or in q u ie to . y sin em barg o m e atreveré a pretender que entre la lengua “francesa” y yo h ab rá. la dirección. F re n te a e lla . cast. con relación a esto. Aunque. no siento en los otros. ¡Interesante por sin tom ático! A fuerza de m ezclarlo to d o . de la letra. N o quisieron ver las d iferen cias que se m anifes­ taban en cada uno respecto de N ietzsche o Heidegger. escribieron un libro repleto de torpezas y groserías. c a s t. T od os escriben “un francés d eterm inado”. los autores de L a pensée 68. Deleuze.i . B a r c e lo n a . El A le p h E d ito r e s . term i­ naron por ignorar las críticas con tra N ietzsch e y sobre to d o c o n tra Heidegger que estaban contenidas en esa “filiación n ietz sch o -h eid eg g eria n a ”. la d iscu sión c o n su p en sam ien­ to era más bien torm entosa. E s ta o b ra fu e p u b lic a d a e n el m o­ m ento d e la a p arició n e n F ra n cia del lib ro de V ic to r F a ria s. P a ris. el destino.: P d espíritu: Heidegger y la pregunta. ta n to m ás que yo! Se debe poder decir y pensar todas esas cosas a la vez: todos “e llo s ” son más “franceses” que yo. D e l’esprit. o de dejarse tocar por ella. de la escena de la escritu ra. A ctuaron sin mirarlo de cerca.2' ' donde 25 Ja cq u e s D errid a. si quiere. la retórica. y si n o soy d em asiad o in ju sto . tien en el respeto. ¡L acan sea ta n fran cés. C om parto co n él una a te n c ió n c o n s ta n te a c ie rto m ovi­ m iento de la frase. h a b rá h a b id o m ás amor.

G edisa. no sería más que un oscurantista surgido de las profundidades del rom anticism o alem án y adepto de una visión irracional del inconsciente. É. un antihum anism o sospechoso o un esteticismo dudoso. Nietzsche un pobre esteta nihilista incapaz de comprender los progresos de la razón occidental. precisamente por esta razón. Derrida fue sospechoso en los Esta­ dos Unidos de no haber desconfiado lo suficiente de su amigo Paul de M an (1919-1983). Lacan es Freud + Heidegger. Fue también lo que ocu­ rrió. ningún filósofo riguroso pudo ahorrarse una ‘discusión ’ con H eidegger”. Lacan un “Freud francés”. c it. El razonamiento es de un simplismo pas­ moso. a la manera de ver de los autores. Por otra parte. sino desde mis primeros textos y mis primeras referencias a Heidegger. la juventud de mayo del 68 los habría seguido: por odio al hombre y adhesión a un comu­ nismo criminal. 1989]. ese ‘expediente’ no tendría un gran interés. los herederos de ese pensamiento llamado “alemán” no serían más que antidemócratas hostiles al humanismo porque critican el ideal del hu­ manismo progresista y son partidarios. París. Esta herencia serta deshonrosa porque. l’enfer des philosophes". 194. cada uno a su manera. cast. profesor y teórico de la literatura en num erosas universidades am ericanas y reconocido culpable en 1987 de haber mantenido. Desde hace más de medio siglo. una crónica literaria en un diario belga favorable a la ocupación alemana. 1988. Barcelona. Derrida es Heidegger + Heidegger. él también conside­ rado como heideggeriano desde la publicación de Le différend.: La diferencia. a todo lo largo del libro. Mémotres pour Paul de M an. siempre según Ferry y Renaut. cast. Véase ‘‘Heidegger.Tras haber sido sospechoso en Francia de no Haberse diferenciado lo suficiente del nazismo de Heidegger. es que Foucault. M inuit. Marx es responsable del gulag. Los autores de La pensée 68 quisieron probar que toda esa generación filosófica era hostil a la dem ocracia. en Points de suspension. V éase Jacqu es Derrida. que no sería nada más que un secuaz del nazismo. G edisa. Por lo que respecta a Freud. 24 Los autores de La pernee 68 añaden a la lista a Jean-François Lyotard. entre 1940 y 1942. de una manera muy diferente. París. a Heidegger. según Ferry y Renaut. Lacan y Derrida son los tres heideggerianos además de ser otra cosa: Foucault es Nietzsche + Heidegger. cada uno de los tres es no solo antidem ócrata sino sospechoso de haber tenido sim patía por un filósofo de quien se dice claramente.. Barcelona. 1988 (Trad. R. de entrada me inspiró una intensa inquietud política. Aunque deba mucho. con Lévinas. De otro modo. Foucault un “Nietzsche francés” y usted un “Heidegger fran­ cés”. Por lo tanto. p.está mejor desplegada esta discusión. de los grandes totalitarismos del siglo. ob.: se manifestó sobre esta obra en una entrevista con Didier Eribon para Le Nouvel Observateur: “¿Por qué el archivo espantoso parece insoportable y fascinante? Precisam ente porque nadie pudo jamás reducir toda la obra de pensam iento de Heidegger a la de un ideológo nazi cualquiera.24 En otras palabras. Pero lo peor.] . Galilée. como otros. 1983 [Trad.: Memorias para Paul de M an. Se trata de mostrar que Pierre Bourdieu es un “M arx francés”. y Heidegger un simple nazi.

y que. cit. es realmente peligroso decir que es oscurantista o está ligado por un lado al nazismo y por el otro al gulag. habría que considerar n < > que Derrida constituye una especie de heideggeriano (un 'heideggeriano francés’) sino que HeideggeI fue una suene de prederridiano alemán”. y sobre todo los nacionalismos. u ocu­ rre que “la gente se interesa en él”.27 com o lo com prueban co n cierta impa­ ciencia. en: Luc Ferry y Alain Renaut. 1 1Ibid. Confundiendo la escritura con el estilo y el estilo con la estética. título del capítulo que me dedican!). .26 Muchos conflictos y oposiciones no estuvieron motivados tanto por cuestiones de tesis o contenido filosófico como por gestos de escritura. En cuanto al pensamiento de Freud.consistirá entonces. de una Europa en la cual la recon­ ciliación entre Alemania y Francia es necesaria para conjurar los demonios del pasado. Además. 166. a través de lecturas infinitam ente variadas y contradictorias de la obras de esos dos filósofos. de Georges Bataille a Emmanuel Lévinas pasando por A ndré Breton y Alexandre Koyré.. apenas una m anera de escribir. que.: Es cierto. Sigue siendo en nombre de cierto Kant y de la filosofía kantiana com o con frecuencia pretenden hablar.De paso. fue atravesado por la doble herencia de N ietzsche y d e Heidegger. es tanto más sospechoso cuanto que se manifiesta en el mismo m om ento en que se juega la construcción política de Europa. en mi op inión. La pensée 6 8 . pretenden reducir a una “ingeniosidad” o una “fecun ­ didad” “léxicas”. una escena de escritura. desdeñan el h echo de que todo el pensamiento francés del siglo. Lo que atacan es lo que ellos llam an un estilo. recuerdo esta fórmula: ellos descubren que “Derrida = Heidegger + el estilo de Derrida”. cuando jamás lo fue. No hay nada fortuito en que me hayan atacado a propósito de la escri­ tura. algunos autores se determ inan por su alergia a una manera de escribir. D. una manera de tratar la lengua. pero no sé si ese punto de vista es profrancés o antialemán. Ferry y Renaut olvidan a Althusser. más lejos: “Por supuesto. habrían visto que los desafíos eran de muy diferente gravedad. “escribe de manera diferente”. Y ese odio a Alemania y a la filosofía alemana. en filosofía y en literatura. hablando de “mí”. todo el que marcó este siglo. se traduce y “se exporta”. J. n Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis”. ob. diciendo “no tiene nada que decir”. además. En suma. y se entregan a una exégesis particularm ente ridicula de las obras de Lacan y de Foucault. Con mucha frecuencia. en se1 más heideggeriano que el propio Heidegger". En mi caso (¡el caso del “heideggerianismo francés”.2 S Pero lo que me impacta en ese libro es que se inscribe en una tradición patriotera. hacen de Bourdieu un marxis. afirman que “Derrida” es Heidegger con una estética diferente. Mientras que si se hubieran tomado el tiempo y la m olestia de leer lo que yo escribo. y. ta. en el fondo. 16 “La estrategia derridiana -escriben Ferry y R en aut. p.

R. fin de sièck (1 ° 6 !> . cuando A lem ania y Francia reanudan lazos con las Luces -y en este programa incluyo la crítica de las Luces. A cá hay un tejido muy complicado. un desastre para Europa. V éan se Psvché. L e touchcr. Pero estoy de acuerdo. como dije.Dicho lo cual. G ustavo C ili.Kant. Paris. 5 .3 1 J.N ación .: El otro cabo: h tkm ocra- cin para otro día. c it .: Fm de siglo. Ediciones del Serbal. Jean-Litc Nancy. ruF. según el cual la cuestión francoalemana fue no solo decisiva para esa época sino que sigue siéndolo hoy. Escuela de A ltos Estudios en C ien cias Sociales. olvidando por otra parte la especifici­ dad del espíritu vienés finisecular. M inuit. Tras la Segunda Guerra Mundial.id.cast. Y no olvidemos que las Luces también son y no son alemanas. Paris. comparto su punto de vista — y resumiré de este modo la cosa-. El Aufklärung no es exactamente las Luces. que la inversa. hacia el otro rumbo o el rumbo del otro”. el judío. Por otra parte. etcétera. Topos. 1 ^ ITr. París. Logos.. V'tcnne. N del T I 10 Ja cq u es D errida. 11.29 É. p. nacionalidad. a la cultura alemana. 1 ^ 4 . " Cuando escribí L a historia del psicoanálisis en Francia me di cuenta de que nada era peor que el patrioterismo francés que condujo a tratar al psicoanálisis como “ciencia germana” y por tanto de imputar a Freud. fue. D. nacionalism o. Paris. Se ha dicho en Francia que el supuesto “pansexualismo” de Freud era la manifestación de un espíritu “teutón”.i cuestión del nacionalism o y de la relación co n el otro: 1 . usted dice que la grandeza real de Euro­ pa consiste “en no cerrarse sobre su propia identidad y en avanzar de manera ejemplar hacia lo que no es ella. 28Ja cq u es D errida. Retórica del can ibalism o . En mi libro sobre la obra de Jean-Luc Nancy2 8 vuelvo a esa historia de frontera francoalemana. cast. en filosofía y en teoría. la deconstrucción de la filosofía del progreso. c i t . 1991. Ecolc des Hautcs Étudcs en Science’s Sociales. es decir. 3 . » [T r a d . en este asunto hay desafíos políticos confesados u ocultos que pasan por la cuestión de la nación. por ejem p lo-. Por el contrario.Lo teo ló g ico p o lítico . U autre cap. la resis­ tencia al pensam iento francés fue más fuerte y más intensa en Alemania. M oJem ité uennoise a crises de l'idcntite ( 1 9 9 0 ) . p.Com er al otro. 29 E n tre 1 9 8 4 y 19 S S Jacqu es Derrida consagró su sem inario de la FHESS a l. ei alem án. 4 . 1981) y Jacques Le Rider.: La resistencia no fue recíproca. Senil. por todos los desafíos profesionales del campo institucional. Esto pasa por la especificidad nacional de la institución universitaria. esta cercanía es de hecho un poderoso fermento para la construcción europea. 1^921» V éan se al respecto C arl Sch o rsk e. de la tradición nacionalista.: M e parece que cada vez que Francia y Alemania estuvieron separadas por nacionalismos exacerbados. ob. y todavía ahora. G alilee.Momos. y Politújues de /Liimcic. 2 . . ni el iluminismo. la voluntad de reducir el hombre al salvajismo de sus pulsiones sexua­ les. 1999. B arcelo n a. |ewf». ob. B arcelo n a.

la filosofía es griega. Jü rgen H a b e rm a s ro m p ió c o n la herencia heideggeriana. En consecuencia. la h eren cia está inscripta en una modernidad que precisamente consiste en no replegarse sobre “lo idéntico a sí”. 1 9 9 0 . . sobre todo por lo que respecta a Europa. P arís. . Jean Beaufret fue el portavoz en Francia de una de las c o rrie n te s del p e n s a m ie n to h eid eg g eria n o . Paris. QUÉ. ” N acido en 1929 y heredero de la Escuela de F ran cfu rt.1'’ Pero todo esto ya es un poco historia.. En muchas ocasiones subraya que hay que pensar el mundo contem porá­ neo a partir de los conceptos suministrados por la filosofía. y después durante un encuentro en París.\s ( 1 9 7 1 ) . É. Jacques Derrida. . y hasta fue superado. por cuanto ha tomado el mundo griego para desplegar luego conceptos fundadores que no pertenecen a ninguna nación n i a ninguna etnia en particular. R. y Du droit à ¡a philosophic. 1 9 9 3 J.2Jean Beaufret (1 9 0 7 -1 9 8 2 ): tras una p articip ació n a ctiv a e n la R e s is te n c ia a n tin a z i. M adrid. En otras palabras. em bistió con tra lo que in terp reta b a co m o un neoconservadurismo francés (Foucault. Limited In c. L'autre cap.. cast. Derrida. P arís. U n sem inario nos reunió en Francfort en junio pasado. con tanto descono­ cim iento como violencia. 2 0 0 0 ). G allim a rd . sobre todo a partir de lecturas americanas. sobre todo en Limited in c . V éase Profils philosophújitós ct ¡)o!mc|iu. pues. c it. G a llim a r d . Nuestras elecciones políticas. Me parecieron más que injustas y las respondí un poco por aquí y por allá.” Primero.16 A partir de ahora. T auru s.: E! discurso filosófico de la modernidad. y aparecen corno tales en numerosas ocasiones públicas. de la que también dice que su característica es no tener identidad sino ser portadora de una diferencia.: Perfiles filosóficos y políticos. É. 1974 [Trad.2t< Y MAÑANA. este desafío me parece fundamental. Contribuyó al mismo tiem po en un verdadero trab ajo de lec tu ra de este p e n s a m ie n to y e n una ocultación del compromiso nazi de Heidegger. de manera felizmente muy amigable. cuando su lectura de alguna manera era desterrada de Ale­ mania debido a la colaboración con el nazismo? j. 1 9 8 5 ).: ¿Piensa en la manera en que Jean B eau fret1 2 reintrodujo la obra de Heidegger en Francia. 1990. yo mismo). G a lile e . hasta cierto punto nos explicamos.: Usted dice que no hay ni relativismo ni nacionalism o en filosofía. co n frecuencia son cercanas. En su ser original. MJürgen Habermas. Taurus. ob. R. aliadas. 1988 ITrad. El discurso filosofico de la modernidad1 * desarrolla con abundancia sus críticas con tra mi traba­ jo. todos pueden apropiarse de la conceptualidad filosófica como un universal que no puede ser encerrado en ninguna frontera. en la medida en que jamás es idéntica a sí misma. M ad rid. cuando no profundamente idénticas.n J. como por otra parte la cultura.: Pienso en la reacción de Jürgen Habermas. P arís. Hoy. D. no es occid en tal o europea sino universal. cast. Le tUscours philosophique de liimudernite (F ra n cfo rt. G a liié e . Lyotard.

y por lo tanto inacabada. pero anuncia un proceso infinito de universalización.sea liberado en “más de una lengua”. Hay aquí una contradicción viviente. lo hicieron a partir de la incorporación de los filosotemas provenientes de la Europa de las Luces. D. Lo universal así proyectado no está dado a la manera de una esencia. en nombre de la filosofía v de su filiación europea. Si la filosofía tiene una raíz (Grecia). Por eso no existe en ninguna otra parte fuera de Grecia algo que pueda llamarse rigurosamente “filosofía”. aquellos que dieron su vida en las luchas por la independen­ cia. Durante 25 sig os. territorial. en la lengua y la cultura griegas. su proyecto consiste al mismo tiempo en levantar las raíces y hacer que lo que se piensa en griego -y más tarde en alemán.como el proyecto universal de una voluntad de desarraigo. étnica y cultural. U na vez más. en efecto. de entrada la filosofía se libera.Vease nuestro capitulo 6. no se trata de nada menos: la significación de la filosofía. es que uno se libera del etnocentrismo. Y a menudo. Hoy debe profundizar ese camino para seguir liberándose cada vez más de sus límites étnicos. y eventualmen­ te del europeocentrismo. pues esta permite y prescribe también su transformación. La paradoja. Pero nació -y en esto puede seguirse a Husserl y a Heidegger. pero lleva en sí una transformación del derecho que siempre es perfectible.J. . y " Admiration de Nelson Mandela on les lois de la reflexion" ( W 86h en: Ps\t'hc oh. y no filosóficos. geográficos y políticos. de desplazarse. Así.: En efecto. Su “idea”. “Le dernier mot du racisme” ( N S ') . o por lo menos tiende a liberarse. I7)aci|ues Derrida. cit. que incorpora un discurso no solo europeo sino británico. su perfectibilidad infinita. El ejemplo más impactante es el de Nelson Mandela. pues. Por sus conceptos. la filosofía como proyecto específico de un pensamiento del ser nació en Grecia. si bien hay pensamientos por cierto muy poderosos. A menudo toma en préstamo una lógica y una argumentación. ' Tomemos el ejemplo del derecho internacional. de extenderse. En otra parte. su institución se inscribe ante todo en una lengua y una cultura. es sustancialmente europeo. pero sin por ello destruir la memoria de ese derecho. esto se asemeja a un proceso autoinm unitario. la de la misma Europa. según Heidegger. de su lim itación lingüística. ayer y mañana: no solamente se otorga armas contra sí misma y contra su propia limitación sino que da armas políticas a todos los pueblos y todas las culturas que el pro­ pio colonialism o europeo ha sometido. de romper consigo mismo. £1 e>pititu de la devolución”. ese proyec­ l to de universalización de la filosofía jamás dejó de mutar. Es necesario velar por que la parte europea de ese derecho internacional no venga a limitarlo para que uno pueda liberar al derecho de sus propios límites europeocéntricos.

se transform an sin cesar. . esto significa que in cesa n te m e n te debe liberarse del relativismo. etcéte­ ra. su propio límite etnocéntrico o geográfico. sin por fuerza tra icio n a rlo . el derecho al trabajo. pero si su voca­ ción realmente es universal. hay aquí una tarea de d econstru cción interminable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas concep tu ales que permttan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. si la filosofía griega es europea al in icio . En el cora:ón del derecho inem acional existen lugares donde es m enester pasar y desplazar el límite. Pero hay que efectuar ese gesto en nom bre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos d el h o m bre. El trabajo filosófico consiste en una lib era c ió n c o n s ta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar.Una vez mas. los derechos de la in fan cia. entonces. De igual manera. Los derechas del hombre son perfectibles. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: reco n o cer el derecho de las mujeres.

1976 [Trad. algo que no se deja simbolizar y que excede la representación. droga (pharmakun) y remedio contra la droga.2. 1968.de la philosophic. Se trata de definir una suerte de “parte maldita”. dictada el 27 de enero de 1968 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía. En suma. En esta lectura Je! Phédre. etc. en un artículo dedicado a A n to n in Artaud. Barcelona. es el que permite inventar la . Georges Bataille. retornada en Marges . “La palabra soplada”. t. lo improductivo. 1987). Esqtiisse d'une vie.] 2Publicada por primera vez en Théorie d'ensemble.4 1Publicado primero en la revista Tel Quel. cast. difference y difference se pronuncian del mismo modo. 1972. Fundamentos. Theuth. ese térm ino hace pensar a la vez en el Nietzsche de El nacimiento de la tragedia y en la no ción de lo heterogéneo expresada por Georges Bataille. GEuvres completes. imposible de simbolizar o normalizar en el orden de la razón: una existencia "otra” expulsada de todas las normas. ob. M inuit. Gallimard. aunque usted no lo diga explícitamente.: Lacan. Esbozo de una vida. [En francés. A todas luces. La parte maldita.). en La dissemination.: La diseminación. y Foucault tam bién en su concepción de las “particiones” (razón/sinrazón/locura.2 Yo tendría una tendencia a decir que al comienzo. Usted encuentra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtaud. el actor y el director. historia de un sistema de pensamiento. 1993 [Trad. Fue en 1965 cuando usted escribió por primera vez ese térm ino con una “a” (différance). etc. A la ve: dios de la escritura. Fayard. 20. colección “Tel Quel". París. Paris. del T. Sería portadora de negatividad pero también de una alteridad que escaparía sin cesar a lo mismo y a lo idéntico. 1994].' y luego en una larga conferencia. los excrementos. según la lectura platónica. Buenos Aires. Lacan se inspiró en esta noción para inventar el concepto de real. 1972 [Trad. París. el crimen.3 una diferencia en el sentido del absoluto o de la duplicidad.). la locura. por el otro lo heterogéneo (lo sagrado. el autor. retomado en L’¿enture et la difference.. La ambigüe­ dad sólo se percibe por escrito (N . Derrida analiza el m ito de Theuth (Thot). Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d i n e s c o : El debate sobre el etnocentrismo puede ser planteado a partir de la cuestión de la diferencia. cast. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. Madrid. o campo de la sociedad hum ana y productiva. “La différance”. Georges Bataille distingue dos polos estructurales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ neo. La part maudite. la pulsión. París. vil. Icaria. 1975J. las basuras. 3 Inspirándose en el pensamiento de Marcel Mauss. cast. histoire d ’un systéme de pensée. París. invierno de 1965. cit. Seuil. Jacques Lacan. 4 Esta idea es desarrollada también en "La pharmacie de Platon” (1968). Seuil. donde no se plantean distinciones entre los órganos del teatro.). Fondo de Cultura Económica. la différaance sería la “anarquía improvisadora”.

si la filosofía griega es europea al in icio . pero si su v o ca­ ción realmente es universal. se transform an sin cesar. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. el derecho al trabajo. sin por fuerza tra icio n a rlo . su propio límite etnocéntrico o geográfico. Pero hay que efectuar ese gesto en nombre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos del h o m b re. los derechos de la in fancia. De igual manera. entonces. . E n el cora­ zón del derecho inemacional existen lugares donde es m enester pasar y despla­ zar el límite. hay aquí una tarea de d econstru cción interm inable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas con cep tu ales que permitan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora.Una vez más. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: re co n o ce r el derecho de las mujeres. e tc é te ­ ra. esto significa que in cesan tem en te debe liberarse del relativismo. El trabajo filosófico consiste e n una lib eración co n sta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. Los derechos del hombre son perfectibles.

droga (phannakon) y rem edio c o n tra la droga. en un artículo dedicado a A n to n in A rtau d . En suma. CEiares complètes. Madrid. e tc . T heuth . ¡994J. Lacan se inspiró en esta n oción para inventar el concepto de real. retomado en L’¿enture el la différencc.2 Yo te n d ría una te n d e n c ia a d ecir que al com ienzo. vil. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d in e s c o : El debate sobre el etnocentrism o puede ser planteado a partir de la cu estión de la d iferencia. es el que permite inventar la . 1976 (Trad. el a cto r y el director. ese térm in o h a ce pensar a la vez en el N ietzsche de El nacim iento de la tragedia y e n la n o ció n de lo heterogéneo expresada por Georges B a ta ille. Fue en 1965 cuando usted escribió por prim era vez ese térm in o co n una “a” ( differen ce ).). imposible de sim bolizar o norm alizar en el orden de la razón: una existencia “o tra” expulsada de todas las norm as. S e trata de d efinir una suerte de “parte m aldita”. Derrida analiza el m ito de T heuth (T h o t). Esbozo de una vida. lo im productivo. París. donde n o se p lan tean d istinciones entre los órganos del teatro . en La dissemination. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. aunque usted no lo diga e x p lícita m e n te . cast. [En francés. etc.4 1 P ublicad o prim ero en la revista Tel Quel. Gallimard. Seuil. Icaria. 1968. d ictad a el 27 de en ero de 1 9 6 8 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía . 1 Esta idea es desarrollada tam bién en “La pharm acie de P laton" (1 9 6 S ). París. ob. la différaance sería la “anarquía im provisadora”. Georges B ataille. y Foucault tam bién en su co ncep ció n de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. En esta lectura Jel Phódre. cast. “La difference". c ít.2. Esquisse d'une vie. La ambigüe­ dad sólo se p ercib e por escrito (N .: La diseminación.). París. 19S7J. G eorges B ataille distingue dos polos estru cturales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ n eo. por el otro lo heterogéneo (io sagrado. 1993 [Trad. las basuras. cast. la locura. 1972. t. M inuit.1 y luego en una larga conferencia. retom ada e n Marges ~ de la philosophic. Jacques Lacan. 3 Inspirándose en el pensam iento de M aree! Mauss. París. 1975]. Fundamentos. del T . o cam p o de la sociedad hum ana y productiva. colección “Tel Q u e!”.3 una diferencia en el sen tid o del absolu to o de la duplicidad. Fondo de Cultura Económica. Fayard. S e ría portadora de negatividad pero tam bién de una alteridad que escaparía sin cesar a lo m ism o y a lo id én tico . histoire d'un systéme de pensée. “La palabra soplada”. La part maudite. A todas luces. S eu il.: La parte maldita. según la lectura platónica. 20. 1972 [Trad.: Lacan. los excrem entos. la pulsión. Buenos Aires. B arcelo n a. Paris. el crim en . difference y difference se pronuncian del m ismo modo. U sted en cu en tra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtau d . el autor. invierno de 1965. A la vez dios de la escritura.).j 2 Publicada por prim era vez en Théorie d’ensemble . historia de un sistema de pensamiento. algo que no se deja simbolizar y que exced e la rep resen tació n .

Hay différance no bien hay una huella viviente. a través de esta conceptualidad sofisticada. para mí. una relación vida/ muerte. S e encuentra aquí la idea. Luego la diffé­ rance no es una distinción. que rechazan la idea misma de una universalidad posible del sujeto humano. . cuajarla o fijarla en una distinción o un sistema de oposiciones duales. no bien hay una huella. contra Platón. y por lo tanto una figura del mal. Lo que el motivo de la différance tiene de universalizable frente a las diferencias es que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: ya se trate de límites culturales. sin que sea necesario. si lo permi­ te. que no es lo idén­ tico. una referencia a la alteridad. de un a v u e lta posibl« de un discurso dominante contra sí mismo. sociales. Todo eso era también una meditación sobre la cuestión de la relación del significado con el significante (y por tanto de cierta lingüística saussuriana tal y como dominaba. ’ Véase nuestro capítulo S: "V iolen cias con tra los an im ales”. muchos discursos de la época). Luego. a una heterogeneidad que no es primero oposicional. una figura que él pretende erradicar. Pero la escritura es tam bién lo que a d o rm e ce. usted plantea un problema esencial a nuestra modernidad. etcétera? J acques D e r r id a : Entonces. rebautizada etnopsicología -co n sus variantes (etnopsiquiatría. ¿república o democracia? A n te todo.Una vez más. ni siquiera una oposición dialéctica: es una reafirmación de lo mismo. una esencia o una oposición sino un m ovim iento de espaciamiento. nacionales. como différance . etc. Esto se relacionó muy pronto. etnopediatría. con la inmensa problemática de la animalidad. en su forma esquemática y a menudo simplificada. más allá de todas sus diferencias culturales. es posible extraer de esa proposición de apa­ escritura enmo remedio del olvido.“ ’ Hay différance no bien hay algo vi­ viente. pues. el que escrib e y qu e cie rra l'J farmacia. algunas proposiciones abstractas sobre la différance y las diferencias.)-. la différan­ ce no es una oposición. un “devenir-tiempo” del espa­ cio. detrás de P lató n . mi trabajo se desplegó en un largo cuestionam iento de todas las diferencias consideradas como simples oposiciones. o a las teorías del “arquetipo”. lingüísticos o incluso hu­ manos. etnopedagogía. o presencia/ausencia. a través y a pesar de todos los límites que la más fuerte tradición filosófica o cultural creyó poder reconocer entre “el hom ­ bre” y “el animal”. para que exista. un “devenir-espacio” del tiempo. Insisto en ello. una economía de lo mismo en su relación con el otro. ¿Cómo puede pensarse la diferencia como un universal sin ceder ni al comunitarismo ni al culto narcisístico de las pequeñas diferencias? ¿Cómo escapar a la psicología de los pueblos. Por tanto. reivind icar a este co m o una d iffé ra n ce y al m is"10 tiempo recuperar a Sócrates. realmente hay aquí un poder de universalización. es preciso. De aquí proviene cierta inscripción de lo mismo. ya desarrollada en el prim er cap ítu lo . etnopsicoanálisis. el que no escribe. Para escapar de esta p resen cia del pharm ako 1 1 platónico. Por supuesto. Economía y aneconomía a la vez.

Según la situación. hasta el momento en que la lógica de la reivindicación me parece potencialm ente perversa o peligro­ sa. Esto en m odo alguno me impide desconfiar de la reivindicación identitaria o comunitaria en cuanto tal. y por tan to de ese lím ite en la solidaridad. los pueblos colonizados. los homosexuales. allí donde com pruebo una discrim inación o una amenaza. (Tr. por modes­ tamente que sea. pero cada vez más disociados u opuestos..iJ.. trato de recordar la disociación cada vez más necesaria entre lo político y lo te rrito r ia l. Por eso me siento dividido entre los dos motivos del republicano y el democrático. S in embargo. haciéndolos tan explíci­ tos e inteligibles com o sea posible.6 siempre desconfié del culto de la iden­ tidad. a n te la com pulsión de la identidad. causas tales com o las de las feministas. no vacilo en apoyar. si algo sem ejante existe.riencia ab stracta todos los resortes necesarios para el cuestionamiento de éti­ cas y políticas que usted ordena bajo la etiqueta del comunitarismo. El riesgo debe ser reevaluado a cada instante. los hom osexuales u otros grupos. ya se trate de las m ujeres. Pero debo hacerla mía. G alilee. es !a condición de una responsabilidad efectiva. puesta en m inoría. Por lo tanto. Por lo tanto. M a n a n tia l ! . El com unitarism o o el Estado-nacionalism o son las figuras más evidentes de ese riesgo. hasta el m om ento en que desconfío. marginalizada. Puedo entonces aceptar una alianza mo­ mentánea. puedo comprender la ur­ gencia vital del reflejo de la identidad. me gustaría ser a la vez republicano y dem ócrata. a ese m ovim iento que tien d e h acia un narcisismo de las minorías que se desarrolla en todas partes. según los contextos o los destinatarios. y para hacer re c o n o c e r cu án d o una identidad n acio n al o lingüística amenazada. deslegitimizada. En este caso. acentúo el m ovim iento hacia un polo o el otro. así com o de lo com unitario. en con textos móviles que dan lugar a transacciones siempre originales. Usted sabe que las opciones políticas a menudo están determinadas por acentuaciones más «Jacq u es D errid a. en Francia. contradic­ torias y sobredeterm inadas. de manera un poco artificial. En ciertas situacio­ nes. B u en o s A ire s. donde esta polaridad es cada vez más acusada.: E lmonolinguismo di1 1 otro. que con tanta frecuencia le está asociado. al tiem po que subrayo sus límites. y resisto. Le m onobnguàm e de l'autre. C ontinuam ente. comparto su inquietud ante la lógica com unitaria. por el contrario. es tratar de calcular el espa­ cio. en particular en El m onolingüismo del otro. hay que asumir responsabilidades políticas que nos ordenan cierta solidaridad co n los que luchan contra tal o cual discriminación. el tiem po y el lím ite de la alianza. y por mil razones que explico en otra parte. no ob stan te. 19 9 6 . inclusive en los m ovim ientos feministas. o incluso cuando una co ­ munidad religiosa es som etida a la opresión. como usted. com o se decía antes. ca st. Pans. La responsabilidad política ante situaciones siempre complejas. Ambos términos son cercanos. por lo menos provisionalmen­ te. De una m anera general. prudente. En esto no hay ningún relativismo.

S i me in tim an a votar “a favor” o “en contra”. A sí se encuentra inscripta en la ley la paridad. por las mismas razones que usted. É. una deconstrucción de todos los efec­ tos de falogocentrismo8 que no pretendía solam ente ser “teó rico ” o “especulati­ vo” sino concreto. En particular. ¿Qué piensa usted. Pero a partir del m om ento en que me d icen: “N o hay más J. y por ta n to la o b lig ació n legal una representación de esta diferencia. si voto en contra. votaré a favor de la paridad. y con las consecuencias o las im plicaciones más graves.: que una elección binaria. yo soy esto y aquello. Me inquieta la inscripción de la diferencia sexual en la C o n stitu ción . y hasta claram en te m ay oritarias en cier­ tas ocasiones: es lo que ocurre sobre todo en los estudios y los o ficio s de la psicología. QUÉ.Y MAÑANA. Contradict el artículo 2.: Me parece que existen otros medios para luchar c o n tra esta subrepre­ sentación. N o. según las situaciones y las urgencias. por ejemplo. R . la lógica y la retórica de lo que se 1. sin duda. É. que estipula la indivisibilidad de la soberanía republicana. la deconstrucción más insistente y explícita. R. de las mujeres en la vida política. político. Hay que votar sí o no a la paridad así determ inada”. R . y a pesar de todas mis reservas. Según ciertos sociólogos y estad ísticos. y soy más bien esto que aquello. efectivo. por el otr<’> por el psicoanálisis al simbolismo grecofretidiano del Falo. porque si voto “en contra” estaré confirm ando un hecho masivo e intolerable: la subrepresentación de las mujeres en p olítica en un grado desconocido en Europa. en ese momento. Sí. y me pregunto por qué alcanza ese grado en F ra n c ia cu ando en otros campos de la vida social las m ujeres son ta n num erosas co m o los hom­ bres para ejercer los mismos oficios. en esta perspectiva.: C o n el riesgo d e instaurar cuotas. en parte. D. la fe m in iz a c ió n de una 7 En febrero de 1999. 'T é rm in o creado por Jacques Derrida. La inscripción de este apartado perm ite que la Asamblea vote leyes que extenderán de facto la paridad a todos los niveles de la sociedad civ il. las que requirieron desde el com ienzo.: llama extrañam ente la paridad. h ace más de 35 años. según el cual solo existiría una sola libido (o energía sexual) y que ésta sería de esencia m asculina. del debate sobre la paridad?7 Yo desconfiaba mucho del discurso. a partir de falocentrism o y logocen trism o. percibo que. el Parlam ento francés adoptó un te x to que introd ucía la diferencia los sexos en el artículo 3 de la C on stitución : “La ley determ ina las co n d icio n es en las cuales esta organizado el acceso igualitario de las mujeres y los hom bres a los m andatos electo ra les y funcio­ nes electivas”. corro el riesgo de ratificar una situación catastró­ fica.. D. que por oposiciones claramente definidas: soy esto o aquello. Francia es el país más retardatario en lo que respecta a la presencia. . y sobre todo a la representación. para desig' nar la prim acía concedida por un lado por la filosofía occid en tal al logos p la tó n ico y. E.

y que podría elegirse como tal. realmente fue preciso que una parte de los partidos ejercitase la violencia sobre la otra. a quien reprochaban no haberse realizado plenam ente como mujer porque no había sido madre.: Lo que usted afirma. É . . ante una disimetría ya ridicula y espectacular en Europa. sin una modificación constitucional de cite tipo. A decir verdad. Hachette Litter^tures. entonces. La trampa del debate constitucional significa que nadie tiene confianza en sus propias fuerzas políticas |.J eso es lo que se perfila. precisamente a causa de la resistencia de su propio cuerpo. Tal vez habría que reflexionar en la manera en que progresa la lucha contra las desigualdades y por qué. bajo la forma más hipnótica de un fantasma matemalista: la mujer ^terminada en su esencia. por no decir parisino Vtan poco universalizable (se habla demasiado y tan ligeramente de una universalidad Je ambos lados) que muchas otras democracias europeas. a m i juicio. Se trata de algo pasado de moda. París. pretendían hacer entrar a los adversarios de la paridad en la categoría de los misóginos y los reaccionarios. es la necesidad de estar siempre a la vanguardia de las luchas contra las formas más amenazadoras de trabas a la libertad. con la c o ndición luego de criticar los excesos suscitados por las lu­ chas.. habían recurrido a una decisión jurídico-política form al a llí donde jamás pudieron ni quisieron cambiar las cosas. algunos partidarios de la paridad.: Yo explicité m i o p in ió n en u n artículo publicado por el diario L Humanité.1 0 Y aclaro por qué.|. colección 'Pluriel”. En todo caso.profesión sería la señal de su desvalorización. Además. en L Humunite. sobre todo mujeres. confirmaba un síntoma: los partidos y políticos franceses. no estoy tan segura. me pronuncié contra la paridad porque pienso que no se hace avanzar la lucha de las mujeres con cuotas. véase Le piége de la paute. Una resistencia paralizada. De ahí provie­ ne ja renovación entre esos adeptos de la paridad de una concepción “maternalocentrista” de la feminidad: no existe desarrollo de la mujer fuera de la maternidad. lo que me parece hasta humillante. 1999. paralizante.. sobre todo en Suecia. en ciertos sectores. en respuesta al de Sylvane Agacinski del 6 de febrero de 1999. en ciertos discursos. Paliativo puramente francés en verdad. D. acusándolos de querer “borrar la diferencia de los sexos” y to­ mando como blanco a Sim one de Beauvoir. enfrente. R. recurrir al derecho. en este asunto. “Mes ‘hum anités1 du dimanche”.9 En otros países de Europa. no fue necesario votar una ley para que las mujeres estén presentes en la vida política. como madre. 9Es la significación del artículo que publiqué en Le M onde del 11 de febrero de 1999. 10Jacques Derrida. existe tal disparidad entre hombres y mujeres. naturalmente sola" . C ontra un falocentrismo que ya no se podía asumir pú­ blicamente. Para las romas de posición contra la paridad. a la transformación constitu­ cional. si comprendo bien. 4 de m in o de 1999: adelante con la paridad. Pudieron alcanzar o acercarse al resultado buscado (. a diferencia de los de otros países europeos. j..

encam ad o en él.: Al respecto. homosexuales. y todos los intereses comunitarios que defiende. como es ampliamente hegem ónica en el c o n te x to de este deba­ te. De aquí proviene la idea de “censurar todos los textos de la cultura occidental (de P latón a Freud.H Y MAÑANA.. El que protesta contra el com unitarism o “demo­ crático” en nombre de la universalidad “republicana” tam b ién es. No olvidemos nunca que los ejem plos de “com unidades” aso­ ciadas a la idea de un “comunitarismo” siempre son com unidades minoritarias (o minorizadas). S in em bargo.. la comunidad más fuerte. en suma. No soy partidario de ningún “comunitarismo" liso y llano.. Este tér­ mino fue inventado por los conservadores para designar de m anera peyorativa una política de enseñanza considerada de “izquierda y radical” (e n el sentido americano del térm ino) y que consistiría en releer las obras clásicas de la lite­ ratura. la ciudadanía francesa. que deben analizarse cada ver de manera singular. negros. que a menudo intentan disimular (o disimularse) aquellos que se hacen los abogados elocuentes del universalismo contra el comunitarismo o el diferencialismo. o incluso lo “p olíticam en te co rrecto ”). casi siem­ pre. etcétera. Acabo de privilegiar la “nacionalidad”. etcétera. resistiendo las amenazas provenientes de comunidades diversas y todavía m inoritarias. lo que se defiende bajo la bandera de la universalidad laica y republicana tam­ bién es (y eso es lo que no se quiere decir ni ver) una co n stelació n comunitaria: la república francesa. pero h u b iera p o d id o h a b la r del falocentrismo heterosexual que denuncia el com unitarism o supuesto de las “mujeres” y de los “Gays and Lesbians”. a eso mismo que impugno: el relativismo y el comunitarismo. hay que tener en cuenta el con tex to de la m anera más sutil posible sin ceder al relativismo. D. la unidad indi­ visible de un territorio nacional. quisiera interrogarlo sobre la n o ció n de “corrección política” ( political correctness. la lengua francesa. etcétera). É. Y además no olvidem os nunca la evidencia masiva.: En efecto. R. a la manera de ver de la gente apurada. subrepresentadas. I. y en una parte dominante de su historia. colonizados. etcétera. del principio “republicano” contra el principio “democrá­ tico”. y como usted enseña desde h a ce ta n to tiem po en numerosas universidades americanas. pasando por S a d e ) . en su trad ició n . y en cuanto tal. el soberanism o del E stado-nacio­ nal que se une a ese “rep u blican ism o”. un con ju n to de rasgos culturales liga­ dos a lá historia de un Estado-nación. la filosofía o la historia del arte a partir de un criterio m ulticulturalism o Habría que “corregir” entonces tales obras cercenándoles lo que co n tie n e n de “incorrecto" respecto de las minorías oprimidas (m ujeres. QUÉ. Pero en ciertas situaciones. hispanos. C o m o esta “com unid ad ” es la más fuerte. le niegan más fácilm ente su índole de “com unidad”. puedo verme llevado a adoptar posiciones que qui­ zá se asemejen. y tal vez pretende continuar en ese cam ino. hasta reducidas al silencio. o bien aquella que aún se cree la más fu erte.

’. Esta co rrie n te nada tiene q u e v e r c o n el n e g a c io n ism o . ¿No cree que hay un peligro real de exte n sió n de este pensam iento políticam ente correcto en los Estados U nidos? J. Seu il. E n F ra n c ia fue H en ry R ousso q u ie n in tro d u jo el térm in o de negacionism o e n L e syndrom e de Vichy. éstos lograron impedir que se celebrara la exposición. Uno escapa al prim er tiro solam ente para caer con el segundo. 136¿Por qué el psicoaruílisis. c a s t. 1 9 8 ?.excluía los trabajos de cierta cantidad de historiadores llam ados “revisionistas” que impugnaban esa ortodoxia. por esa razón. Fan's. 1997. Paidós. V éase nuestro capítulo 7: “A cerca del antisem itism o v e n id e r o ”. "politically correct” .que im plicarían pasajes llamados “incorrectos” para con las minorías.1 3 M e gustaría m ucho que hoy aclarara su postura. del 14 de ju n io de 1995 y . conviene valorizar una diferencia contra otra d iferencia. 2000). En 1995 yo lan cé una petición con Philippe G am ier para denunciar ese puritanismo que h ab ía conducido a anular una gran exposición consagrada a Freud en la Library o f Congress de W ashington porque ésta -claram ente orto­ doxa y p erfectam en te d iscu tib le . Fayard. y sobre todo el abuso. París. S I. voy a tratar de avanzar con lentitud y prudencia. Pourquoi ¡apsyckmahse’. en Le sep tiem b re-o ctu b re d e 1 9 9 4 . una doble trampa. que consiste en insti­ tuir por la v ía de la legislación un tratamiento preferencial en favor de esos mismos grupos hum anos víctim as de la injusticia. B arcelon a. Searle. pp. Lamento que se haya importado esa consigna o ese eslogan am ericano p an denunciar todo cuanto no agrada 1 1 V éa se a l re s p e c to la p o sic ió n de Jo h n R . Esta política descansa sobre la idea de que. pp.: carnets de f'sychamlyse. por ello. S. en su lengua de origen. M i irritació n an te el uso." Se apoya en otro movimiento llamado de “discrim inación positiva” (affirmative action). De manera general. Se traca del sitio de un debate de a lto riesgo y. el dispositivo llamado “politically correct’’ tam­ bién es una escopeta de dos gatillos. Débat. E n nuestra p etición habíamos utilizado la frase “políticamente correcto” para designar a los fanfarrones de la ortodoxia y. Hay que dejar esa expresión. co n sisten te en negar la reali­ dad de h e c h o s c o n s u m a d o s . si prefiere. 1 7 7 -1 9 1 . ¡9 9 9 . usted se negó a firm arla. o. "C rise des um v ersitésT . de ese seudoargumento es a n te to d o una respuesta francesa.: Producto de im portación. 1 2 El té rm in o d e re v isio n is m o fue adoptado por cie rta can tid ad de investigadores am ericanos 4ue re c la m a n u n a r e v is ió n de los c o n c e p to s fundadores del freudism o. de fran cés y de literatura com parada. Esta re­ visión de la enseñanza se desarrolló esencialmente en departamentos de inglés. aunque estaba totalm ente de acuerdo con la propia inicia­ tiva. " La p e tic ió n fue p u b licad a en Les véanse Le Monde 138 ITrad. D . para reparar una desigualdad. el re v isio n is m o e n h isto ria es una co rrie n te que p retend e ser crítica de los dogmas esta­ blecidos y q u e e n n in g ú n c a s o puede asim ilarse a un negacion ism o. qu e niega la ex iste n cia de las cám aras de gas. A cerca de las polémicas.1 1 C on­ siderándose víctim as de un ostracism o.

q u e c a lific a b a de “crim in a le s" lo5 p asajes ra cista s y a n tise m ita s del lib ro (v é a se Le M onde del 25 de m ayo de 2 0 0 0 ) . v ease roicstP’ c a p ítu lo 7: “A c e rc a del a n tise m itism o v e n id ero ". P re c isa m e n te e n esta form a se v o lv ió a v e n d er e n jul¡" LaC am pagne de France. to d a re b e lió n . a h í lo te n e m o s acu sad o s in d em o ra . por ta l o cu al voz autoau torizad a. N o b ie n a lg u ie n se alza para d e n u n c ia r un discurso o una p rá ctica . qu e re p rim e c o m o u n d e lito tod a forma de in c ita c ió n p ú b lica al o d io ra cia l. A lg u n o s to m a ro n el p a rtid o de R e n a u d C a m u s e sg rim ie n d o la am en aza de u n a c e n su ra o de u n a “c o rre c c ió n p o lític a ” e in v o c a n d o e l d e r e c h o para to d o e s c rito r a un* lib ertad de ex p resió n sin lím ite . e l antise­ m itism o. e n tr e e lla s v ario s v o lú m e n e s de un d ia rio ín tim o . e n to n c e s lo s e ñ a la n c o n el d ed o d ic ie n d o : “ ¡T e rm in e m o s con lo p o lític a m e n te c o r r e c t o !” S a b e m o s q u e esa e s c e n a se re p ro d u ce e n todas partes. Puede c o n v e rtirse en u n a té c n ic a fá c il p ara a ca lla r a todos aquellos q u e h a b la n e n n o m b re de u n a ca u sa ju s ta . la d elin cu e n ­ cia o el c rim e n ). ese c o n tr a -c o n fo r m is m o . S o b re esta c u e s tió n . P arís. La p o lém ic a d e se m b o có fin a lm e n te e n un a m p lio d e b a te p ú b lic o ic fe n '1 ’ te a las re la c io n e s e n tr e el d e re c h o . desde h a c e m u c h o tiem p o me su b levé c o n tra el abuso m e c á n ic o .14 N o b ie n a lg u ie n se in d ig n a con justa razón por el co n te n id o de un libro s e m e ja n te (lib r o ta n a so m b ro so . lo a cu sa n de q u e re r re s ta b le c e r u n d o g m a tism o o una “c o rre c c ió n p o lític a ”. E n e l e s t ilo d e la tradición m aurrasiana.(porque re alm en te eseo es lo que o cu rre ) o para a cu sa r de o r to d o x ia sospechosa y rit’ ida. . p re te n d e m e te r e n c in tu r a to d o pensam iento c rític o . a n te s de su scitar una in te n sa p o lé m ic a . to d o s los d iscu rsos críticos que in v o ca n una norm a o recu erd an una p re sc rip c ió n é tic a o p o lític a . 2 0 0 0 . R en a u d C a m u s d efen d ía e n él a los “fra n c e se s d e c e p a " c o n tr a los in m ig ra n tes y se en treg ab a a una c o n ta b ilid a d de los p erio d ista s "ju d ío s ” q u e tr a b a ja b a n e n F r a n c e C u ltu re . h a b ía n e scap ad o a la v ig ila n c ia del edin’1 h a b itu a l del autor. unas v e ce s. Tom e­ mos por e je m p lo el caso R en au d C a m u s . p o r el c o n tra rio . La Campagne de France. e l lib ro de e ste escrito r. fue re tira d o de la v e n ta . vario s c o m e n ta d o re s c o m p ro b a ro n qu e esraM ' m ech ad as de re flex io n es id é n tica s que. hasta de n e o co n fo rm ism o de izquierd a. Im a g ín e se la escena: alguien p ro testa c o n tra tal o cu al p e rv e rsió n (p o n g a m o s e l ra c ism o . P or lo ta n to . h a b ía n sido exp urgadas para ser reem p lazad as por esp a cio s e n blain" (v éa se Le Monde del 3 de ag o sto de 2 0 0 0 ) . sobre to d o e n F ra n c ia . ta n to por la ceguera in g en u a y la n e ced a d “s o c io ló g ic a ” q u e se desplie­ gan en cada página co m o por las p u lsio n es y los tic s lite ra rio s e s tilo “vieja Fran cia de d e r e c h a ’’). los o tro s. P or lo ta n to . m e pa­ rece igu alm en te grave. a fuerza d e c h ic a n a s (por­ que esa es e n verdad la c h ic a n a ). por 1 0 dem ás. E sto s p asajes caían b a jo el peso de la ley de 1 8 8 1 . la v io le n c ia co n y u g a l. Ja c q u e s D errid a fue uno de los firm a n te s de la p e tic ió n lanzada por C la u d e L a n z m n n n . Fayard. la co rru p ció n p o lític a . e n verd ad u n a policía llam ad a “p o lític a m e n te c o r r e c to ”. c o n t e n ía a lg u n o s p a sa je s a n tis e m ita s y r a c is ta s . al tiem p o que ex p lic a b a h a sta q u é p u n to lo d e sco m p o n ía el n azism o y la Shoah. q u é sé yo. Ese o tro c o n fo rm ism o . de q u erer in stau rar un p e n s a m ie n to . y ju s ta m e n te e n la s e c u e n c ia q u e u sted e v o c a b a : los q u e se alzaron 14 R en au d C a m u s. Luego. P u e sto e n v e n ta e n abril de 2 0 0 0 . y c o n tr a los efectos retó rico s o p o lé m ico s de esa e x p resió n arm ad a q u e . fl estu d iar las obras a n terio res de R en au d C a m u s. a u to r de u n as c u a re n ta o b ra s. y o tra s. m o d ificad a por la de 1 9 7 2 . toda p ro testa. su b ray aro n la n e c e sid a d de someterse a la ley y o p o n erse a la v e n ta de o b ras q u e c o n t e n ía n ta le s e x p re sio n e s. la cen su ra y la lite ra tu ra .

h a bría que decir m anipulada. allá y acárespecto de todas las señales que. 2. in strum e ntal izarlo sin recordar o sin ser capaces de comprender la procedencia de su uso en el contexto actual de la sociedad americana. Pero n o es un fe nó m e no masivo.: sentaron la universidad am ericana en su c o n ju n to com o un lugar totalm ente dom inado por censores que qu errían dirigir todo en nom bre de la política! correctness y defenderían fa n átic a m e n te dogmas tale* com o el comunitarism o. Las tesis excesivas Je D'Soum fueron criticadas sobre todo por Denis Lacome. Caricatura hay. la diabólica deconstrucción. pp. pueden recor­ dar el falocentrism o. 1994. 43. en ciertos casos.: universidad a m ericana existen fanáticos. el posestructuralismo o incluso. A m enudo esto es caricaturesco. o. En todo caso eso puede llegar. pp. algunos tie n e n interés en hacer circular estadísticas imaginarias. ¡también fueron acusados de ser “p o lític a m e n te correctos"! Siempre es peligroso traducir o im portar u n térm ino de manera ciega. N o hablo aquí de los aspectos caricaturescos de esta política. hasta a expurgar de los textos É. etc. y com o aquí doctrinarios inflexibles que qu errían censurar o excluir todo c uanto no está de acuerdo con esta political correctness. R . y el síntom a se den un cia por sí mismo. es cierto que. en Vmgrvmc 5vele. 1995.: filosóficos del pasado de palabras consideradas insultantes para con tal o cual comunidad. por grupos políticos conserva­ dores del C ongreso y el Senado. el a n tirra c is m o . o a veces sobre todo. en la enseñanza. cri: Anuales E .c. R . D. A llí. Véase ta m b ié n Erica Fassin. en "Des coups de canon dans le vide?" y “La civilisation o c c id e n t a l dans les universités américatnes". y en ocasiones el p osm odem ism o . la segregación racista. N ueva York. la politique et 1'université aux É tats. hay una vigilancia -que considero necesaria.. É. The Free Press. D. "Les intellectuels. ''D in e s h D 'Souza. com o a m enudo se tiende a creer o a hacer creer. 4-17.: Independientem ente de tales censores terroristas. de manera mucho más extendida.s . por ejem plo. pero es minoritaria.U W . A lg un as obras -pienso sobre todo en el libro de D inesh D ’Souza-1 ' pre­ É. Tratemos de com prender a qué ap unta esta denuncia. 1993. En la J.. R.: j. el racismo. J' D. la denuncia de la political correctness en su origen es masivamente conservado­ ra y organizada. 265-301 . en el lenguaje. el fe m in ism o . por supuesto. The End uf Racism. en suma.: ¿R ealm ente es exagerado? Sí.contra tal o cual frase de R enaud Cam us.

se denuncian sus efectos per­ versos y negativos. P . un país donde las des­ igualdades son masivas. la situación de las mujeres. É. Y negros (¡afroam ericanos!) pobres. R. Utilizar las palabras politicé correctness como un eslogan para disparar sobre todo lo que apela a la vigilan­ cia me parece peligroso.E. Pero. y usted sabe que actualmente. | . etc. Caricatura que de todos modos apuntaría a expurgar los textos del pasado. requiere luchas legítimas y explica esa figura del feminismo americano que con frecuencia se tiene el error y la ligereza d e criticar en Francia. D . en vías de desarrollo. a pesar del progreso de los derechos cívicos.: ¿Mucho más que en Europa? j.: ¡Por supuesto! Y en todo caso distintamente distribuidas que en EuropaPor eso la vigilancia debe ser incansable.. no se pueden negar los fenómenos d e exclusión.depende de la misma lógica. la vida política. que es minoritaria y poco presente. La historia de la affirmative action es com pleja. la marginalización). en muchos aspectos. ¿es ceder a lo “políticam ente correc­ to”? En ese país hay una opresión racial indiscutible. Sigue siendo cierto que. A ctu alm ente trabajo en la pena de muerte. es imprudentemente retomado por gente de izquierda bastante refinada pero a resguardo de esos “lugares” peligrosos y duros (la opre­ síón. la publicidad. "•Véase nuestro capítulo 8 : “Penas de m uerte”. la escritura de los textos. analizar este fenómeno con insistencia. en el lenguaje. Entre los prisioneros. el racismo es un fenóm eno masivo. la represión. El ostracismo (confesado o negado) de que aún son víctim as -tam­ bién en Europa. la exclusión. Cuando el término no favorece a con­ servadores en guerra. aunque los síntomas d e desigualdad sean diferentes. la enseñanza.1 6 y no hay duda de que la casi totalidad de los conde­ nados a muerte ejecutados son negros. los conservadores tie­ nen el derecho de quejarse. que entonces tienen razón d e hacerlo. incluso entre los negros. Y sospechoso. Oponerse a ello sin descanso. R. pueden alentar por ejemplo la violencia falocéntrica. más allá de la caricatura. Ni yo mismo me privo. . tan visible com o a me­ nudo negada. aquí o allá. Hay que recordar que en los Estados Unidos. un país. por un lado..: En ocasiones esos excesos aparecen y. R ecordarlo o enseñarlo. Y con ellos otros. etnocéntrica o racista. A propósito de los homosexuales. la gran mayoría son negros. en ese caso. digamos. una ética general cié la vigilancia me parece necesaria respecto de todas las señales que. ya se trate de la situación de las mujeres o los negros. los Estados U nidos son también. ¿es ceder a lo “políticamente correcto”? Por su parte.

En resumen. en respuesta. con tal que.: No se o l v i d e q u e e n Francia se votó una le y d e l mismo tipo.: ¿No es lo que intento hacer tratando de evitar o demostrar lo que acabo de llamar la doble trampa? É. pero muy felizmente no se aplica aquí con la misma rigidez. É. implica una división en compartimientos inaceptable.: Sí. uno no se adormezca o cierre los ojos ante todos los males “americanos” que engendraron. tales abusos de lo politicaly correct. recuerdo una vez más que en los Estados Unidos -donde ese movi­ miento (political correctness) es mucho menos extendido y poderoso de lo que dicen. É. y sin duda por esa razón no me adapto tan bien a esos modos de pensamiento. J. para evitar que los acusen de tentativa de dominio o de seducción. a mi manera de ver. La exclusión del fumador me parece propiamente es­ pantosa. y creo que se lo debemos a la Revolución y a nuestro ideal republicano. Tal manera de marcar la diferencia de manera negativa la veo también en ese Puritanismo que obliga a los profesores a dejar la puerta abierta cuando reci­ ben a estudiantes. so pretexto de vigilar. D. pero cada vez que voy siento una terrible violencia. al tiempo que me sublevo ante el abuso “francés” de esa nueva "consigna”. R. Esos males están primero y son mucho más graves.: No conozco tan bien como usted los Estados Unidos.la vigilancia sin duda se impone. Este principio descansa en la idea de que la integración produciría en sí un cambio. con los fumadores de un lado y los no fumadores del otro. Vi cómo nuestro amigo Yosef Hayim Yerushalmi1 7 abandonaba una sala de profesores. sencillam ente porque tenía ganas de fumar y en ese lugar era imposible. que valoriza la integración del otro tal como es y no tal como uno desearía que fuese. aunque subsistan l? Véase n uestro cap itu lo 9: “Elogio del psicoanálisis . ¿no piensa que cuando uno ejerce un magisterio como el suyo y es capaz de elaborar conceptos muy sofisticados.D. ese señalam iento de la “diferencia” (y no de la diferancia) en los lugares públicos. R. pero. tengo la sensación de que la batalla está en la buena senda. no tiene el deber de ir al frente y pensar también en los peligros de los retrocesos y los efectos perver­ sos producidos por los movimientos de emancipación y por lo que se llama el posmodernismo? ]. durante una fiestita que nos reunía. . por ejemplo a propósito de las mujeres. R.: En todo caso. Permítame una anécdota. al menos en su forma caricaturesca. Estoy de acuerdo con usted en subrayar que hay que luchar ince­ santemente por la emancipación.

D.: E n e l te x to al que h ic e r e fe r e n c ia . tra tá n d o se de un a lu m n o y u n p ro feso r.: S ie m p re es la c u e stió n lla m a d a d el “p o d e r”. P o r lo d em ás. de­ p en d e de é l (o de e lla ) e n . el a co so sexu al e x iste .. p o r la ley in te rn a de la u n iv ersid ad o p o r la ley e n g e n e ra l. e n la legislación sob re e l sexual harassment. d ig am o s.num erosas desigualdades. n u n c a lo o lv id e m o s. E n o c a s io n e s c o rre el riesgo de q u e lo a cu sen p o rq u e so n rió . L a figura del m al es e l ab u so d e u n a a u to rid a d fu era d e su c a m p o d e ejerci­ c io su p u esta m en te n o rm a l. D. ta m b ié n m e p a re ce in q u ie ta n te . in clu so si u n o e je r c e u n p o d er tra n s fe re n c ia l m ás e v id e n te so b re e l o tro . de u n o y o tro . [ . art. m uy ra r a m e n te . R. E n c u a n to al p ro ceso de “a co so se x u a l” q u e in v a d e c ie rta s universidades am erica n a s. los lazos c o n se n sú a le s so n c o n sid e ra d o s m en o s gra­ ves. D. cit. E n este ca so pu ede ser p erseg u id o p o r la ley. y e n o c a sio n e s da lugar a c o m p lo ts ta n p erv erso s c o m o el m a l q u e se p re ten d e a ta c a r. su c u r r ic u lu m . É.: L o q u e m e p a re ce a b e rra n te . la in v itó a to m a r u n c a fé. Di­ c h o lo cu a l. É. L as p r o h ib ic io n e s so b re la sexuali­ dad. j i 18Jacques Derrida. e stá n amenaza dos de ser m a ñ a n a las v íctim a s de c ie rto m a te r n a lo c e n tr is m o . E n el esp íritu y la le tra p u n tillo s a d e la ley. J. i J. R .. D.18 lo q u e e v o c a b a es p re cisa m e n te ese p ro b lem a de la mater. a la p ro fe so ra ) q u e abusa d e u n a re la c ió n de p o d er v ir tu a l p ara sed u cir a a lg u ie n q u e. ¡y n o s o la m e n te e n los E stad o s U n id o s ! É. h a y que c o n d e n a r al p ro feso r (e n o c a sio n e s . ]. e n e l fo n d o . R. m ien tra s q u e los h o m b res.: V oy a ir m u c h o m ás le jo s q u e u sted . e tc é te r a . a su vez. y n o so la m e n te en la universid ad . m e p a r e c e n in s e n s a ta s .: S í y n o .. E n p rin c ip io . d irig ió ta l “c u m p lid o ” a u n a e stu d ia n te .: Es in d isc u tib le. “Mes ‘humanités’ du dim anche”.. ese v ie jo -n u e v o a rg u m en to de au to rid ad m a tern ita ria . alg u n as legislacio­ n e s so n ta n c ó m ic a s c o m o a te rra d o ra s: un p ro feso r e n su o fic in a n o puede r e c ib ir a un a estu d ia n te sin d e ja r la p u erta a b ie rta . E s to in sta la un m icro clim a de terror. in c lu s o a in s tru m e n ta liz a c io n e s im p la ca b le s. ese n u ev o a rg u m en to .: E n las p asio n es am o ro sas siem p re h a y p o d er y d o m in io d e u n o sobre el o tr o .

aq u í refinada. p latón ica o romántica.: E sto n os c o n d u c e a la cu estió n de lo norm al y lo pato ló g ico . la explotación del cu erp o o la transform ación del sujeto en m ercan cía y. aunque la pasión mejor c o m p artid a ja m á s ex clu y e cie rta d isim etría de la cual n u n ca está borrada la escena d e la v io la c ió n . hasta d e d o b le d isim etría v io le n ta . la que h ab ita la pasión y las relaciones am o ro sa s . irred u ctible. En su libro. tipos de agresión para los cuales es difícil trazar la d istin c ió n . . sublim e. y en las cu estion es q u e usted redactó para los Estados generales del psicoanálisis (SGp). de alguna m anera.» psychanjlyse dans monde”.: Yo e sto y d e a c u e rd o e n c o n d e n a r to d as las v io le n c ia s físicas. y.l a s q u e siem pre. en efe c to . R. "Rapport stir I. o por lo menos lo q u e to d o e l m u n d o c o in c id e e n llam ar “v io la c ió n ”. oh a t . aquella de la que h a b lá b a m o s h a c e u n rato . !J D.: La d ificu lta d es siem p re distinguir en tre. sutil. R. ¿D ónde pasa la frontera e n tr e u n a v io le n c ia legítim a. p o r lo dem ás. J. la pasión . P or eso las leyes c o n d en a n la v io la ció n . la servidum bre voluntaria. pero la d ifi­ cultad s o b re v ie n e n o b ie n se tra ta de v io le n c ia p síqu ica. En otros térm i­ nos. Hay aquí una in je r e n c ia e n la vid a privada q u e m e p a re ce grave e inú til. del otro. D. por el o tro .. En c u a n to a todos esos tipos de v io len cia . R': ¿C ó m o se p u ed e z a n ja r la cu estió n ? ¿Q ué sign ifica consensual? Los am an ­ tes pelean to d o e l tie m p o y ja m á s se p od rán so lu cio n a r las pasiones sexuales y amorosas a n te lo s trib u n a le s. en un clim a de dram atización donde n o to d o e l m u n d o . dictado el 8 de ju lio de 2000. É.i. a llá b ru ta l y m a siv a -. q u e n u n c a h ay que subestim ar. M i ten d en cia sería d ecir que la fro n te ra separa de un lado el ex ceso y el abuso de poder. co m o se d ic e .: T om em os el c a so del psicoanálisis y la hom osexualidad. u n ju e g o c o n fu so y perverso a carrea la ca teg o ría dei ‘‘a co so sex u a l” tal com o se pu so e n p r á c tic a e n los Estados U n id o s. j. la tran sferen cia. subraya q u e la exclu sió n de la hom osexualidad debe cesar porque des­ cansa en un c o n c e p to dudoso de perversión.: La llam ad a “v io le n c ia p síq u ica ” pu ede alcan zar grados y form as de crueldad . y la v io le n c ia llam ada an orm al o abusiva? É. im p lican una forma de disim e­ tría. D. wElisabeth R oudinesco. la do m in ació n . y que h a sta d a c u e n ta del deseo de los am antes. Pourquoi la [ x y c k tn jy s e ? . pien so q u e n u e stra s so cied ad es d e m o c rá tica s d eberían ser extrem ad am ente vigilantes e n la c u e s tió n del libre e je r c ic io de la sexualidad y las pasiones am o ­ rosas e n tre a d u lto s. por un lado. una vio len cia sexual en cierto m o d o "to le r a b le ” por ser “e stru ctu ra l”. pierde la cabeza. M e p arece peligro so querer h acerlo .

Creo que hay que abandonar la famosa regla no escrita instaurada en 1921 por los dirigentes de la IPA20 (Ernest Jones. Freud había sido prudente al respecto.21 Tomé partido no solamente por el PaCS sino por la abolición de toda forma de clasificación que haría de la homosexualidad una “tara”. una “anom alía” o una desviación. Sandor Ferenczi) que prohibía a los homosexuales el acceso al oficio de psicoanalista por causa de perversión. como usted. R.i. Por lo demás. en efecto. aceptaba practicantes homosexuales. K Fundada por Freud en 1910. París. en la Escuela Freudiana de París (EFP. nueva edición 2000. 1 964-1981). Dictionnaire de la psychanalyse. en suma.: Fui radical. FayarA 1997. yo soy favorable al P a c s . .22 y Lacan. contra una terminología que sería discrim inatoria. 21 El Pacto Civil de Solidaridad [Pacs) entró en vigor en Francia gracias a una ley votada el 15 de noviembre de 1999. Por otra parte. Permite que las parejas (homosexuales o heterosexuales) legalicen su unión mediante un contrato específico. “ Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. Como si la categoría de “perverso” se aplicara sola­ mente a los homosexuales. la International Psychoanalytical A ssociation ( ip a ) está com­ puesta hoy por diez mil miembros que representan treinta y dos países.

3 Esa diferencia se trans­ mitirá al niño porque lo que permanece invariable es la realidad biológica de la fabricación de un ser humano. Nada permite decir hoy que los “hijos de hornos”. 2 2 -2 9 de junio 2000. T h é o . etcétera.). y M artine C ross (com p. com o se designan a ellos mismos. homoparentalidad. límites. donde el m atrim o n io de los hom osexuales es adm itido por la ley desde sep­ tiembre de 2 0 0 0 . salvo que es más severa. De bue­ na gana se dice que en estas situaciones se renuncia a transmitir al niño la idea de la sacrosanta existencia de la “diferencia anatómica de los sexos”2 que sería necesaria para la elaboración de todas las diferencias imaginarias y simbólicas. de manera un poco abstracta y negativa. ¡. M arcela lacub. declara: "V iv o co n mamá y Tata. Me parece que esta afirmación es inexacta. un padre social o un padre b io ló g ico . coparentalidad1 o insem inación artificial con dador (de esperma) ( ia d ). Familias desordenadas ELISABETH R o u d i n e s c o : M e gustaría proseguir con la cuestión de la homosexua­ lidad evocando con usted la normalización de esto en las sociedades democráti­ cas. La h om oparentalidad es un térm in o que apareció en 1997 para desig­ nar una s itu a c ió n e n la qu e por lo m enos un padre se asume com o hom osexual. alrededor de 2 0 m il n iñ os son educados en situaciones de coparentalidad o de hom oparentalidad. De todos modos. Resta saber si esta diferencia es el componente mayor de las otras diferencias. Parentes et difference des sexes. états des lieux. E n un testim o n io recogido por Le Nouvel Observateur. FU F. Una vez que haya sido con1La co p a ren talid ad es u n a situ ació n e n la cual una m adre lesbiana o un padre gay elaboran el proyecto de te n e r y ed u car un n iñ o co n com pañeros de los cuales unos son los padres biológicos y otros los padres so ciale s que ed ucan al n iñ o. n o es tan com plicado para h acer bebés . e s f . leyes. ninguna disciplina (psicoanáli­ sis o antropología) puede sublevarse contra una realidad social de ese tipo.’expertise fümúiale à l'épreuve de l’homosexualité. 1859. N u n ca tu ve un papá. . El que hizo el bebé para ayudamos fue un amigo de mamá [ -i Más tarde yo voy a v iv ir co n una n iñ a. 2 000. Eric Fassin. A sí. defiendo la idea de que es necesario aceptar que las parejas homosexuales puedan tener hijos: por adopción. ’ En H olan d a. Issy-les-M oulineaux. el copadre puede ser un padre legal. Tata es com o una mamá. estén más perturbados que los otros o sean más ignorantes de esa famosa diferencia. Au-delá du PaCS.3. 2 V éa n se al resp ecto D a n iel B o tillo . París. 1999. Homoparentalités. que no hay que prohibir esa experiencia. de 7 años. aun­ que sepamos que toda sociedad humana descansa en la existencia de prohibicio­ nes. Por lo que a m í concierne. J a c q u e s D e r r id a : Estaría tentado de decir. funciones simbólicas.

sucede lo que sucede: hay familias llamadas normales en las cuales los niños legítimos son muy desdichados. al hacerse madre. la madre luego debe renun­ ciar por sí misma a él para que el niño pueda abrirse al mundo de la alteridad. Pero una ley represiva no cambiaría nada. pasará lo que deba pasar. por supuesto. tam bién requiere niños legítimos. el de la “pareja”. a su vez. de la madre.: Por ejemplo. quiero decir conservar. se ve obligada a una posi­ ción de omnipotencia frente al lactante en estado de dependencia. mientras que las mujeres imitan más fácilmente el modelo parental heterosexual. creo. en esa situación aparentemente nueva. com o los hay en las familias llamadas normales y legítimas. desigualdades de ritmo. la pareja heterosexual con dos o tres niños. hoy se supone presente en la mayoría de los casos. M ayoritariam ente ocurre co n mujeres homosexuales mucho más que con hombres que. entre las cuales la adopción de niños por homosexuales no es más que un caso parti­ cular. sigan siendo parejas. ¿Por qué no? ¿Tan lejos estamos de la norma dom inante? ¿No puede reconstituir. en todo caso donde. “cabeza a cabeza”. Me pregunto si el peligro en general -ta n to en tre los hom osexu ales com o en tre los heterosexuales. toda una combinatoria de parejas con tal que. Luego. y proseguirá. La pareja homosexual sigue siendo una “pareja” que.)? Numerosas mutaciones se hallan en curso. comprende.no deriva del lugar excesivo concedido a la omnipotencia materna. tíos o tutores. cuando son homosexuales. sus funciones más tradicionales (figura del padre. en el otro hay un corte porque un hombre no puede ser inseminado pero puede dar su esperma. Es sabido que la mujer. En un caso.siderada lícita. que sigue siendo. Esa m utación será más difícil en “nuestras” sociedades para los niños adoptados por parejas homo­ sexuales. R. frente a los niños que tienen a cargo. . incluye o induce otras parejas. Irreversiblemente. aunque aquí o allá puedan preverse reacciones. trenos. hay una continuidad entre el orden biológico y la orientación sexual. no lo olvidemos. Hay que hacer todo lo posible para dar condiciones legales de ejercicio a prácticas donde se manifies­ ta el deseo. Incluso en los casos más normales.. En el horizonte se anuncia la cues­ tión mucho más general del modelo de la célula familiar occidental típica. Si esta potencia fusional de la madre con el hijo es necesaria durante los primeros meses de vida para la socialización futura de éste. de manera a veces muy conservadora. M e parece que esa disimetría se encuentra en la distribución de lös roles y de la organización psíquica inconsciente: los hombres en pareja se conducen más bien com o edu­ cadores. habrá fraca­ sos (¡hasta curas psicoanalíticas que intentarán “tratarlos”!). como en el matrimonio heterosexual. etc. La adaptación a nuevas estructuras parentales está en curso. É. y es la única condición requerida por el modelo. en el caso de la IAD. No estoy seguro de que sea lo más grave o lo más transgresor. deben recurrir a madres portadoras. Este modelo dom inante.

porque eso equivaldría a excluirla o negarla. me pregunto sobre todo cómo (y si) el modelo familiar. al punto de imitarlas de manera en ocasiones caricaturesca. Yo me ubico del mismo lado que usted a partir de! momento en que se corporiza. al transformarse. A largo plazo. R . el psicoanálisis -com o por otra parte cualquier otra disciplina. encarnado primero por el padre.a lo que se llama “el tercero”. D . y por ende. en principio. Entre Freud y sus sucesores.debe pensarla. y no condenarla. D. un padre y una madre. entre Los amigos. Habrá que volver sobre este punto que considero decisivo. j. Me pregunto entonces si ese deseo de nor­ malidad cesará con la detención de las discriminaciones sociales o si. padre y madre? ¿Hasta abuelos. podría mostrarse que la deconstrucción siempre fue “de la familia". yo compruebo que las parejas homosexuales tienden a mos­ trarse com o tan “normales” como las tradicionales. ¿Una pareja de mujeres homosexuales engen­ dra dos madres? ¿No hay siempre. concierne al modelo familiar y a su« normas. “entre nosotros”.: Ya q u e usted me alcanza la palabra ‘‘deconstrucción”. lo que debería verse afectado por lo que des­ plaza el modelo fam iliar es precisamente la aproximación psicoanalítica de esta cultura. J. en que existe una realidad nueva. en todas estas situaciones.: ¿Acaso una pareja de hombres homosexuales propone o impone dos pa­ dres a su hijo? N o estoy seguro. referencia muy estable y fundadora para la teoría psicoanalítica. mas “deconstructores” y sensibles a las transformaciones inducidas por los propios sujetos. etcétera? Más allá de toda interpretación jurídica. Por otra parte. por el contrario. interpretarla y tenerla en cuen­ ta. se acentuará. Esa m utación del psicoanálisis mismo debería corresponder por lo demás a lo que considera su misión primera: ocuparse ante todo de aquello que. atados a un modelo congelado que tiende a borrarse de la realidad social -aunque más no fuera con las fam ilias recom puestas. y por tanto a transformar una disciplina en código de deontologia y a convertir a sus practi­ cantes en censores o procuradores. po­ drá. un lugar que puede ser el del otro o el del “diferente” (cualquiera que sea su sexo). por el que ocupe simbólicamente el lugar del padre.y la de los modernos. E. como siempre. incluido Lacan.: Me parece que desde ya hay dos posiciones: la de los dogmáticos. Y sobre todo de una madre supuestamente irremplazable. tíos y tías. la teoría edípica supone un modelo fijo: la identidad estable del padre v la madre. El psi­ coanálisis siempre quiso ser un psicoanálisis de las familias. directam ente o no. “deconstrucción de la fami­ lia" (con algunas pequeñas consecuencias "revolucionarias” que le dejo imagi- . transformar al psicoanálisis. toda suerte de relevos y sustitutos.

coparentalidad. ob. lo que seguirá atravesando la Historia. inseminación artificial. ’ V éase nuestro capítulo 5: “V iolencias co n tra los an im ales". tengo la impresión de que la familia es eterna. É. algo que se llama familia.o del campo sim bólico. como lo hacen los primatólogos. en las estructuras sim ­ bólicas. et­ cétera). yo no hablaría de una “eternidad” de cualquier modelo familiar sino de una transhistoricidad del lazo familiar. Como usted sabe. transformación de la profesión analítica por el otro. También a veces digo que la deconstrucción es “lo que ocurre” o lo que ocurre como lo im posible. existe una modalidad de evitamiento del incesto entre ciertos primates que podría ser tenida en cuenta y hacer mover muchas cosas. que no está en peligro. Nos enfrentamos con una transformación de la propia sociedad. se convierte en “lo que ocurre a la familia” pero como lo im-posible. J . me parece. Puede se­ guirse el trayecto de estas proposiciones hasta los problemas que acabamos de evocar (P a C S .nar del lado de la sociedad civil y del Estado). que su riqueza consiste al mismo tiempo en su anclaje en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles. o que haya. Lo que es inalterable. . cit. un lazo social organizado en tom o de la procreación. de la familia monoparental. Bastante poco se interesa uno. D .no deja de estar relacionada con la transformación de la estructura familiar. Bueno. Esta turbulencia social producirá efectos sobre la escena psicoanalítica: por el lado de los pacientes y por el de la formación de los clínicos. P ourquoi la psychanalyse?. Pero habría que reintroducir el desafío de sus trabajos en el campo del psicoanálisis. de la filosofía. La familia llamada "animal”5 también merecería ser analizada en su complejidad. Conjunto indisociable: transformación del campo social . de los niños ilegítimos o legítimos. con una transformación de ese modelo de que acabamos de hablar: ya se trate de la sexualidad. La transformación del medio psicoanalítico que usted evoca en su último libro4 -esa nueva generación de analistas y pacien tes.: ¿No cree que la tesis freudiana de la revalorización de la función paterna por el sesgo del falocentrismo sea la única que piensa a la vez la deconstrucción de la familia y su destino venidero en un mundo en mutación? En otras pala­ bras.por un lado. ¿A qué se llama la “familia”? Yo no diría sin vacilar que la familia es eterna. suponiendo incluso que la prohibición del incesto sea un rasgo esencial de lo “propio del hombre” o de la “cultura” antropológica (enor­ me problema que aquí dejo picando). de la antropología. es que hay. sociales y familiares propias del mundo llamado “animal”. homoparentalidad.: Por tanto. R . Y el modelo al que Freud -con 4 Elisabeth Roudinesco.

. regocijada. Pero ya se alegren o lo deploren. bien lo vemos. En Francia. la madre legal es la madre social. R. producida no solo a partir de una lógica interna de !a transforma­ ción sino a partir de las transformaciones tecnogenéticas.6 En el inconsciente de las familias más “formales”. en apariencia inasimilables y monstruosos de esos nuevos poderes tecnogenéticos. la experiencia efectiva. según la escala escogida. sino también en familias compuestas de 3 + n padres. y muy corta porque.: ¿En q u é piensa? En familias donde habría no solamente dos o tres madres. si no destituida. por lo menos endiabladamente complicada. Ya. los efectos más inéditos. a los injertos de órganos. Se seguirán reinventando medios de “normalizar”. la segunda lleva el niño y lo pare. ¡hay tantas subespecies! Los “progresos” de la genética liberan o aceleran nuestra imaginación. fue instituida. tiene una primera idea de la futura madeja. v de las reacciones a la clonación. felizmente se J. .: 6En ciertos casos de IAl\ un n iño puede salir de tres “madres": la primera hace el don de sus ovocitos. por otra parte se está anunciando. D. no se doblega. hasta legal y dominante en una sociedad dada. y llegará el momento.. É. No sé si es previsible la duración de la microrreflexión actual sobre la familia monoparental o sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. Si usted toma seriamente en cuenta la complejidad ya efectiva de las relaciones parentales en las socieda­ des occidentales. ante toda suerte de fenómenos que no diré desconocidos. sobre todo no por el inconsciente. a la inseminación artificial. Muy larga y muy corta a la vez. respecto de las perspectivas de la clonación. Su porvenir es incierto. Ya. en el sentido amplio. una combinatoria extremadamente complicada. o ambas cosas a la ve:.tantos otros— se refiere es solamente el de una secuencia. el estado civil. pero todavía no “registrados” por lo que podría llamarse. está terrible­ mente sobredeterminada. Así. cabe imaginarse una recomposición. y desde hace mucho tiempo. pero ¿a qué se parecerá su “organización” dentro de siglos o milenios? Difícil de decir. Muy larga porque cubre milenios. en que será. no digo “naturalizar”. ¡Eso también es el inconsciente! ¡Con el “sin-familia”! ¡Con un hombre y una mujer se pueden hacer muchas cosas! ¡Con la dife­ rencia sexual (y la homosexualidad no es indiferencia sexual) pueden imaginar­ se tantas configuraciones llamadas “familiares"! E incluso en lo que nosotros consideramos como “nuestro” modelo más estable y familiar. Desde ya. y cada vez singular. Se distinguen asi una madre genética. aterrorizada. Con la palabra “organización”. una "portadora” (o susrituta) y una llamada ' s i K i a l L a legislación sobre la filiación es diferente según los países. sin contar los padres. siempre habrá “algo que se llama familia”. Eso ya existe. la tercera lo adopta y educa. me refiero aquí a lo que instituye un modelo normativo. jamás se sometió a esa “organización" estatutaria.

La d istin ción entre clonación terapéutica y reproductiva no es procedente m ientras no se haya respondido a preguntas de apariencia filosófica: por ejem plo.. cit. en: Point' de suspension. dividir­ lo. cuyos esquemas ideológicos y presuposiciones me­ tafísicas fueron objeto de análisis críticos. es ajeno a toda “clonación”. más allá de la oposición femenino/masculino. es decir. atravesarlo. pues. y ante todo “¿qué es la duplicación?” ¿Puede formular­ se la pregunta “¿qué es?” sin que una duplicación virtual. ob. etcétera? Estas viejas preguntas siguen siendo o vuelven a ser muy nuevas. de organización de la sobrevida. véase nuestro capítulo 4: “Imprevisible libertad”. que comienzan a ser evidentes: antes de pensar en monstruosas generaciones de clones armados hasta los dientes y dispuestos a invadir Europa.) ’ “Relación desde ya no a-sexuada. los primeros delirios reactivos.48 Y MAÑANA. Por eso siempre habrá no LA fam ilia sino algo que se llama familia. y por lo tanto sin que cierta clonación haya posibilitado este lenguaje?* N o digo esto para embaru­ llar las cosas y evacuar una cuestión grave. QUÉ. por no decir deconstrucciones. Precisamente soñando con salvar por lo menos la posibilidad de esta cuestión me gustaría creer en la multiplicidad de voces sexualmente matea­ das. diferencias sexuales.8 “relación sexual” (incluso allí donde no la hay. a com plicar las primeras reacciones. * En francés la duplicación salta a la vista: qu'est'Ce que c'est! Si traducimos palabra por palabra. más allá J e la diferencia binaria que gobierna el bienestar de todos los códigos. La cuestión. En todas partes donde hay repetición y duplicación. ¿qué es una re­ producción (“natural” o no. ¿qué es la “naturale­ za”?. en ese móvil de marcas sexuales no identificadas cuya coreografía puede acarrear el cuerpo de cada ‘individuo’. efectos de proximidad. que equivalen a lo mismo. sería “¿qué es eso que eso es?”. én esa cantidad indeterminable de voces entremezcladas. . de la h om osexualid ad o l¡> heterosexualidad. Recuerdo cosas que deberían ser. en la “naturaleza" o en la “cultura”. hasta semejanza. 167-168. pp. “artificial” o no: por lo tanto. lazos. que nunca prescinde de cierta clonación. n u nca será la de un “sí o no” a la clonación sino la de un “cóm o”: cóm o tratar la diferencia o la repro­ ducción de lo idéntico. sino sexuada de otra manera. es sabido que ciertas clonaciones terapéuticas pronto serán dom inables y útiles. y del 7 Sobre la cuestión de la clonación. y por lo tanto muy pronto consideradas com o indispensables. etcétera)? ¿Qué es la integridad de una persona? ¿En qué m om ento y según qué crite­ rios se define su origen? ¿Qué es un nacim iento? ¿Qué cosa. multiplicarlo. empieza a relativizar. a diferenciar. ni mucho menos. del T. más allá de la bisexualidad ta m b ién . ¡Como si la clonación 7 com enzara con la clonación! ¡Como si no hubiera diferentes clonaciones! Corno si no hubiera una manera clonesca de reproducir el discurso contra la clonación. un lazo social alrededor del alumbramiento en todas sus formas. hay clonación. gracias en particular a esas muta­ ciones tecnogenéticas. (N. como diría Lacan). según los criterios en uso”. des­ de hace tanto tiempo. en todas partes en la “naturaleza” y en la “cultura". ya sea clasificado como ‘hombre’ o ‘mujer’.

: \Usenlmo. A c erc a del gen de 'a homosexualidad. si esta última palabra remi­ te a una suerte de con fección artefáctica totalm ente desarraigada. París. en ver­ dad. sostie­ nen la idea “naturalista” según la cual la sociedad -y por lo tanto el psiquismotendría un fundamento biológico determinante. en Reflexions sur la (¡uestion gay. c it. cosa que n o le impidió renunciar a construir una “biología del espíritu”. no quisiera renunciar ni a uno ni al otro. Fayard. En lo biológico y en lo genético hay cifrados cambios de orientación. O d ile Ja c o b . ob. M e gustaría tratar de encontrar una senda para tomar en cuenta los determinismos genéticos y biológicos. D . unos piensan que toda forma de organización psíquica no es más que una construcción cultural o social. presupuestas o consideradas como adquiridas en tal opción. En esta perspectiva. B ella terra . femenino: el pensamiento de la diferencia. distinta de ¡a psicologia clis tca . Barcelona. m etapsicoloeia. usted inscribe el concepto de psiquismo. instintual. una identidad construida. que ur lu ía l is categorías de Pierre Bourdicti. en las generaciones futuras. Paris..derecho. que posibilita todo tipo de construc- “ Es la tesis de D idier E ribon. É.1 1 En todos estos problemas. 19 9 6 (Trad. 10 V éa se al respecto Françoise H eriticr. Por el co n tra­ rio. Ariel. Todavía es preciso saber qué se entiende por psique En Fre ud. " Freud n u n ca abandonó la idea de encontrar un fundamento biológico a la oream :ación Psíquica. En este debate tropezamos con la idea de un posible fundamento biológico de las sociedades hum anas. la relación entre lo psíquico y lo biológico. Pero esta persistencia de un orden no produce ninguna figura ex priori determinable de cualquier modelo familiar. Y no considero legítima ninguna de las cuantiosas oposiciones conceptuales que son llamadas. hasta una “técn ica” de lo genético. otros afirman que es innata. unos pien­ san que la homosexualidad es una cultura. “lenguajes” y “escrituras". Mavuíin fémmm. En otras palabras. R . Algunos homosexuales sueñan inclusive que unos sabios descubrirán un día el gen de la homosexualidad. Barcelo­ na. y por lo tanto. existe una suerte de "cul­ tura ”.: ¡dcnoJadcs: reflexiones sobre la cuestión gay.10 ]. cast. muy com plicada. Yo intento no ser ni naturalista ni constructivista. 1996|. Entre ambos. hasta genética. diferida a una elaboración venidera. . lo que entonces permitiría negar que esta pueda depender de un entorno o de una organización psíquica inconsciente. por el contrario. 2 0 0 0 ). se o rie n tó h acia la con strucción de un.: N o me gustaría dejarme encerrar en la opción naturalismo/constructivismo. complejos en sí mismos y no simple­ mente “naturales”. a la manera de un género9 (gender). los otros. vque apuntaba a elab orar m odelos teóricos no directam ente relacionados con una observación clínica.: En el fondo. veas« Elisabeth Roudtnesco. que son considerables. com o usted sabe. Pourquoi la psychanalysc?. La pensée de la difference. fuera de toda premisa biológica. 1999 [Trad. siempre está suspendida. cast.

Pero la filosofía (y sin duda también. o más precisamente (porque puede no aparecer como tal. La propia interrupción pertenece al campo de los posibles genéticos o biológicos.toma el relevo. el muy-otro o la muerte). se sustrae a esas categorías. un relevo diferancial. Esta tesis es retomada por Jacques Lacan en su elabotación del concepto de Nombre-del-Padre. “Lichtenberg: ’El astrónomo sabe más o menos con la misma certeza si la lliníl está habitada y quién es su padre. citando a Lichtenberg. lo aneconómico. Sin embargo. de las leyes llamadas geneticobiológicas. 1954. La interrupción diferancial es a la vez reinscripta en la economía de lo mismo y abierta a un exceso del muy otro. radicalmente diferente. las más de las veces. la psique -o la cultura. irreductible e intraducibie. habría psique. Usted conoce la supuesta certeza según la cual siempre se sabe quién es la madre.51. Por lo tanto. 2. el de la conclusión lógica. quién es el padre. la economía de una nueva configuración. y la no-evidencia de la pater­ nidad) en su relato del caso de “el Hombre de las ratas”. en: Cinq {«^chanatyses. en el nacimiento. el “nacimiento” es acaso todavía una cuestión de porvenir. puede introducir. etc. París. Para volver a la cuestión de la familia. de la vida y la muerte. sin acre­ ditarlas. Por lo tanto. En ciertos "momentos”. una cuestión muy nueva. jamás lo hace) apenas deja una huella (ni un signo. la ciencia. el comienzo. en otros. Para volver a esa palabra. esta différance puede interrumpirlas. Freud se apoya en y apuesta tranquilamente a esta “evidencia” (la su ­ puesta evidencia de la maternidad. para retomar. reemplazado por un suplemento vicariante. ni nada que pueda decir “presente” o “ausente”. en la inmanencia de lo viviente. no quiero ren u n ciar al sa b er b io ló g ic o o g e n é t i c o e n lo que tiene de abierto.. cierta herencia genética. de progresivo y p erfectib le. y por consiguiente.ciones. justamente. por una prótesis. sino una huella). por un suplente en el que aflora la “técnica”) y lo otro (absolutamente hetero­ géneo. siempre habrá un lazo familiar airededor del nacimiento. ruF. la maternidad comprobada por una percep­ ción. Pero ¿qué es “nacer”! Si se lo distingue rigurosamente del origen. no se podría borrar el nacim iento. entre otras cosas. esas equivalencias tan a menudo consideradas como seguras. “vida”. un significante. No son solamente "momentos” diferentes de la diferancia. justamente. La paterni' dad sería inducida por un juicio. sustituido. “Rem arques sut un cas de névrose obsessionnelle” (1909). le consagró poca atención "pensante” a aquello que. con el mismo tipo de seguridad. Diferancia significa a la vez lo mismo (lo viviente solamente diferi­ do. por otra parte. y a pasar del matriarcado al patriarcado". pero sabe con una certeza muy diferente quién es su m adre’• un gran progreso de la civilización cuando la humanidad se decidió a adoptar.1 1 1 2 Sigmund Freud. la procedencia. o sea. La filosofía está mucho más adiestrada en trabajar las cuestiones del origen y el fin. o lo simbólico. Véase Élisabeth . sin duda. y en todo caso el psicoanálisis). no bien aparece esa diferancia. p. al lado del testimonio de los sentidos. pero no.

Paris. Los poderes tecnocientíficos (inseminación artificial. etc. se sabe que. en la madre.la que educaba al niño. siempre fue una madre “simbólica” o “reemplazable”. Pero lo más difícil de pensar. era una engañifa. como el padre. Suplementos de madres. la proyección de un deseo poderoso. La madre no es solamente la genitora pues. un paso más allá de la percepción sensible. este esquema. decía el Ulises de Joyce respecto de la paternidad). Jacques Lacan.i. Una engañi­ fa muy interesada.. ¡Sin hablar de tantas otras madres que vinieron a tomar el relevo! D icho en otras palabras. Pero será solamente una aceleración. por especta­ culares y temibles que parezcan sus efectos: la “madre".: Sobre todo en el siglo xvill. en una irreductible pluralidad. por cierto. Véase también Jacques DemJ. en el futuro. otra persona puede convertirse o haber sido “la” madre. de una in ­ ferencia tan desligada de toda percepción inmediata como esa “ficción legal” de una paternidad conjeturada por un razonamiento (legal fiction. . Por lo demas. Madrid. y cuántos otros ejemplos de madres que no son mamas y de mamas que jamás serán madres.) sin duda acelerarán. primero de desear. a mi juicio. madre portadora. me parece más frágil que nunca. menos que nunca puede uno estar seguro de que la propia madre es la que uno cree ver pariendo. una mutación en la relación padre/madre. la madre “daba a luz”. “Mamá”. Mal J'archhv. pero más “verdadera” que ella. R. la identidad de la madre (así como su posible identificación jurídica) depende de un juicio tan derivado. salvo como una monstruosidad. para siempre y más que nunca. la madre portadora y la que se convierte. pero una engañifa.. también. y la madre “simbólica” o “fantasmática” ser diferente de la “verdadera” madre. cit. luego de aceptar. Hoy. É . Roudinesco. hablando con propiedad como se dice impropiamente. una de las madres. decía Rousseau.De esto deduce que el patriarcado es un progreso de la razón y del juicio racio­ nal. e¡ padre podía convertirse en la verdadera madre. 1995 (Trad. Hoy.: Otra evidencia: antes de llegar a la posibilidad de las madres portadoras. como el psicoanálisis no es el único que nos lo enseña desde siempre. I996|. Trott». una différance. Y lo sigue siendo.: Mal de archivo: una impresión freudiana. La posición de la madre nunca es reductible a la de la genitora. oh.: ¿Puede aclararlo? J. y la certeza adquirida en el m om ento del alumbramiento. É . pueden ser dos personas. D. clonación. es precisamente eso: más de una madre. Pero era otra mujer -una nodriza. cast. Galilee. R. en ciertos medios sociales. incluso y sobre todo en Freud. Sin embargo.

ni siquiera la que pare.)1’ En adelante se multiplican las posibilidades de hacer llevar un semen por otra mujer que es simplemente un “vientre alquilado". No quiero elegir entre la genética. aquí hay un cambio radical. Hasta en las esferas aparentemente más espirituales. la figura genética de la “vida" sobrevive. El hilo de esta primera filiación existe. lo biológico. 2001.I. la oposición ficción legal/maternidad natural por fuerza deberá desplazarse. como se dice en italiano.. Y de manera no solamente legal. “simbólico” o “fantasm ático” siempre permanecerá alrededor del nacimiento. la función simbólica y el constructivismo. distin­ guir: entre las formas de vida como entre lo “viviente” y lo “muerto”. “La veilleuse”. ). James Joyce ou l'écriturc m atricii’' Belfort. pero la organización de los sitios respectivos se vuelve más móvil. Desde el punto de vista de la relación naturaleza/razón. D. Por consiguiente. por eso. No obstante. en general. No se construye de cualquier mane­ ra. y por el otro lo simbólico o lo “cultural”. habrá un nacimiento y un lazo familiar alrededor del niño. la madre no es la que llevó el niño. Habrá que aprender a reaprender a tomarlo cada vez más en cuenta. no hay que mezclarlo todo. lo “natural”. pero la novedad respecto de ese modelo clásico de la ficción legal y la supuesta certeza de la maternidad es que en adelante es posible identificar al padre biológico gracias a exámenes genéticos. Nunca fue “natural" para ningún “viviente” (“humano” o “animal”). Como ese lazo “social”. . la madre reconoce a su hijo. distingamos las estructuras y los niveles. Sigue siendo cierto que. prefacio a Jacques Trilling. N o hay que aplastar una sobre otra las capas de lo “viviente”. o una “madre portadora”. deseo de la madre y deseo de maternidad. ya no es posible negarlo científicamente (¡incluso allí donde consiste en interrumpirse y diferirse!). como se dice en francés. Lo estoy inten­ tando en otra parte.: Hoy menos que nunca. No hay vida (“ani­ mal" o “humana”) que no suponga cierta aptitud de discernir. En mi opinión. pero cada vez lo parecerá menos. ¡El genitor no es el padre! El padre es alguien que reconoce a su hijo.: Identificar a un genitor no equivale a designar un padre. (Sin duda habría que afinar la distinción entre madre y maternidad. analizar. Este invariante permanece­ rá. D. por enigmático que siga siendo el lazo aparentemente figural entre la vida llamada natural y la vida del espíritu. É.: Estoy de acuerdo con usted. de un viviente que siempre consiste también y sobrevive en saber y en saber discernir. habrá que delimitar una relación irreductible entre lo que se llama por un lado lo genético. R . Toda la oscuridad se concentra en esta 1 1 Jacques Derrida. Comen­ cemos entonces por aplicar esta aptitud para discernir a la vida misma. Circé.

Desde el punto de vista de la organización simbólica.y la historia del derecho lo reconoce. etcétera. las inversiones fantasmáticas son absolutamente necesarias . R. sus modalidades pueden ser diversas. En el orden del fantasma. si el secreto es bien guardado. ¿no alimentaría a ese fantasma narcisístico de Una paternidad finalmente “probada . pueden extenderse. eso cuenta para los procedi­ mientos judiciales. un criminal. nunga seguro) entre el “momento genitor” y el “m om ento simbólico”. Pero no cambia gran cosa para los desafíos de que hablamos y que son prejurídicos. sobre un fantasma de la genética: “¡Esta es mi sangre!". a la prueba.: É. Y en efecto. “amo a mi hijo porque es mi sangre. con toda suerte de recursos “sustitutivos” y relevos “proféticos”. Pero si uno remplaza el suyo por otro niño sin que ellos lo sepan.) opera un cambio en nuestras representaciones de los orígenes y las filiaciones? Sí. estabilizarse o desestabílizarse en el curso de una histo­ ria cuyo fin nunca es determinable. para alimentarse como pará­ sito. concreta. “ma­ drastras”. el deseo o el fantasma de apropiación no es de orden meramente genético. retorcidas. pero viene a incorporarse. “padrastros”. R. Más allá o más acá del derecho. recurrir sistemáticamente a la huella. el lazo parental se establecerá de la misma manera. compleja. Muchas especies de lo que neciamente se llama "el animal” h acen de esto una experiencia fina. como otro”. sino que además uno sería muy imprudente si lo reser­ vara a la “fam ilia” humana. los padres quieren absolutamente tener su propio hijo. un poco más) yo mismo.: Pero de todos modos. para las leyes sobre la herencia y la criminología. es decir.“experiencia” que llamamos tan rápido el “reconocimiento”. . D. complejas. tíos. Vaya. en nuestras representaciones. Es esta “experiencia” la que va a dar lugar a un tejido muy complejo de posibilidades simbólicas. Ni noticias. ¡Y no solamente entre los “monos superiores”. N o solo ese fenómeno de “reconoci­ miento” jamás se reduce a su dimensión legal ni a cualquier privilegio “pa­ ternal” o “m aternal”. o incluso prepolíticos. en su conceptualidad a menudo ambigua). por lo tanto para el derecho y las técnicas de la policía ai servicio del derecho. y fundar un lazo (siempre más o menos estable y frágil. etc. Fíjese lo que ocurre con las sustituciones de niños en las maternidades. y no solamente entre los mamíferos! É.: ¿No cree que el hecho de poder identificar con certeza la “huella” de tal o cual individuo determinado (un genitor. Paternal o maternal. al archivo absoluto. guardado incluso del inconsciente. J. porque es (un poco) mío (un poco.

pp. da movimiento a partir del momento en que el padre y / 0 la madre cree efectivamente ser el “padre” auténtico de lo que de ese modo crece en ellas. pero lo que es seguro es que un niño. 143-160. tanto en los casos de adopción como en los de ia d . Bruylant. debe tener acceso absoluto a su historia. En este caso y en otros. Mucho más allá. A mi juicio. es que me sien­ ta bastante seguro de que mi padre es mi padre. b En La carte postale. c it. para mi “salud psíquica”. “La part du père e t de la m ère à l’aube l’an 2000”. si lo desea.: Por cierto. M e parece que yo conozco a mi padre y a mi madre. R. D. ¿cómo puede creer en la eficacia de un engaño? 1 4Véase. Véase Jacques Lacan. ya que se sabe que de todas maneras la verdad se inscribe en el in­ consciente. o parecérsele. aunque la deformen. pero eso no establece ninguna paterni­ dad. Aunque me hayan engañado eficazmente hasta el fin de mis días. no conozco los orígenes de mis padres. Genevieve Delaisi de Parseval. es yo. y los niños a quienes se engaÉ. Y “crecer”. y la huella no es una prueba. con hijos adoptados. R. la creencia puede funcionar.: ¿Qué responder a una amiga que le dice que los “padres deben decir la verdad a los niños”? En efecto. No hay un archivo absoluto. contra Lacan. Yo más bien estoy a favor. con lo que se llama un saber seguro. La verdad siempre termina por emerger. Hay un fantasma de lo genético: uno ama a sus hijos más que a los de los otros porque uno proyecta hacia ellos una identificación narcisística: es mi sangre. no lo creo. habrá un levantam iento del anoni­ mato referente al origen de los niños nacidos bajo X o surgidos de una insemi­ nación artificiai. y seguir cavando. Algunos lo desean. É . Hay que cavar. otros no. V éa se ta m b ié n nuestf capítulo 9: "Elogio del psicoanálisis". . Francamente. D.: ña sobre su origen siempre presentan síntomas que significan que su incons­ ciente conoce la verdad. “fantasma narcisístico”. lo que significa “creer”. y mi madre mi madre.: Pero en nuestras sociedades. ob. Usted que. Pienso por otra parte que los padres deben decir la verdad a los niños sobre su origen. en: Liber amicorum M arie-Thérèse M eulders-Klein.j. lo que ocu­ rrió entre mi padre y mi madre presuntos “alrededor” de mi nacim iento. Y el crecimiento de una creencia. Poe. Y jamás sabré.. oh. El fantasma se pone en movimiento. Lo que es importante para mi equilibrio. 1998. sin duda. Droit com paré des pcrsonncs t’t <* lafamille. j . no hay eficacia del engaño en este campo. más vale que el niño crea saber. Bruselas. ai respecto. sostu­ vo que una carta no llega por fuerza a destino15 -e n otras palabras que no hay imperialismo del destino significante-. Y el fantasma puede ser más o menos el mismo. Écrits. cit. Jacques Derrida com en tó el fam oso sem in ario de L o ca n sobr^ “La carta robada” de Edgar A.

la gran cuestión de la verdad. D. R.“Mamá" no fuera su madre. pura hipótesis.: . y si. cuando los propios padres ignoran el origen del niño. pistas múltiples. inconscientemente. la paterni­ dad. Por supuesto. N o hago el elogio cínico de una men­ tira que funciona gracias al inconsciente o que funciona bien con él (aunque con frecuencia deba tomarse en cuenta. De otro modo funciona.: Pero cuando uno guarda un secreto de ese orden sobre el origen de una filiación.: A condición de que sea cierto y los padres no oculten un secreto sobre la filiación. la filiación. É . improvisando. no necesariamente. yo solamente propongo tener en cuenta una causaüdad específica (causalidad psíquica o simbólica. No habría sido una mentira o un disimulo. precisamente porque una carta siempre puede no llegar a destino es por lo que los engaños (y otras cosas semejantes. En efecto. É. D. la cosa tam bién funcionará. Cuando hablo. A menudo. extravíos. deseo que me entiendan con prudencia. Se vuelve “verdadero”. la maternidad. como acabo de hacerlo tan rápido. no puede suprimir los síntomas. De hecho.: Buen ejemplo. se dejan pasar síntomas. si usted quiere) que no se reduce a un liso y llano proceso genético. la Sra. de Warens hubiera podido persuadir a Jean-Jucques que ella era auténticamente "M amá”. de que mi madre es mi madre y mi padre mi pa­ dre. aunque sea “falso”. la noción de eficacia debe pasar por el inconsciente.: Si guardan el secreto dejando los síntomas del secreto. R. de una “eficacia” que pasa por el inconsciente. pero no siempre. Si realmente.j. como sería necesario. cons­ ciente e inconscientemente. j. el secreto que quieren disimular siempre retoma en forma de síntomas. tiene razón. malentendidos absolutos. lo que esperamos desesperadamente considerar como verdad. en efecto no hay ninguna eficacia. J. Pero si yo estoy absolutamente seguro.) pueden dejar en espera lo que usted llama la verdad. lo habría sido. No. y no es aquí. suponiendo que ese “liso y líano” exista. no funcionará. de la veracidad y del síntoma en una lógica que tome un poco en serio al psicoanálisis). donde tendremos el tiempo de desplegar. aun cuando -según criterios “objetivos” y un concepto de verdad que no tienen nada que ver con lo que hablamos. etc. D. no mienten al transmitir la verdad de su ignorancia. Si algo es eficaz para la conciencia. o sea.

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lógicamente podemos encarar la cuestión del cientificismo contemporáneo.1 Contra esta influencia. y de manera diferente. por falta de Ja c q u e s D 1El término de cientificismo se generalizó a partir de 1911 para designar la creencia según la cual La Ciencia -es decir. Los hombres y las mujeres de ciencia. e r r i d a : Por supuesto. pero también. 1976]. El cientificismo desfigura lo que tiene de más respetable la ciencia. en: Dominique Lecourt (comp. Calmann-Lévy. sin embargo. no serían evacua­ das las determinaciones inconscientes.: El porvenir de la ciencia. p u f . Ernest Renan criticaba ya esta actitud denunciando la "religión de la ciencia” (París. se reconocen en el hecho de que nun­ ca. en L’Avenir de la science. me pregunté si no sería necesario restaurar el ideal de una con­ cepción casi sartriana de la libertad de la que. que va a la par de la transformación de lo humano en máquina. cast. 1999. Dictionnaire d’histoire et de philosophie des sciences. en las investigaciones sobre el genoma. utilizaré con menos facilidad que usted la palabra “experi­ mentalismo” o “experimentación”. El cientificismo es así un “discurso sobre la ciencia que pretende abolir la filosofía desplegando el propio discurso de la ciencia". una entidad que incluye todas las ciencias.podría explicar y resolver el conjunto de los fenómenos humanos. París. comienza allí donde se detiene la ciencia y donde se exporta un teorema más allá de su campo de perti­ nencia. 1949) (Trad. Madrid. Pero es cierto que el experimentalismo llevado tan lejos como sea posible debe ajustarse a la especificidad racional en la que se despliega. en la biología. casi nunca son cientificistas. en psicología. Sin embargo. p . Si el cientificismo consiste en extender ilegí­ timamente el campo de un saber científico o en dar a los teoremas científicos un estatus filosófico o metafísico que no es el suyo. 852. Doncel. Imprevisible libertad ELISABETH R o u d i n e s c o : Ahora que hablamos de la huella genética o biológica. es decir. surgida del discurso científico y ligada al progreso real de la ciencia y las ciencias. de esa ideología. por otra parte. El gesto experimental no necesariamente es cientificista.). que pretende reducir todos los comportamien­ tos humanos a procesos fisiológicos verificables experimentalmente. . Puede haber experimentación en las ciencias de la naturaleza. el cientificismo no es la ciencia. ¿Piensan las “neuronas”? Pregunta muy antigua y en general mal formulada por los representantes estatutarios de la ciencia “neurológica”.4. En 1890.

Le probóme tk ti genese dans la (M nofàk de Husserl (1953). Cosa bien conocida. Vrín. producidas por los hom­ bres (y de las que dan fe. Hasta creo necesario y comparto el interés que se tiene por las máquinas y la complejidad de su funcionamiento. Lacan dice a Françoise Wolf. pero ¿a qué se llama pensar?). 1986] y Jacques Derrida. Precisa' mente por eso utilizo raramente la palabra libertad como sé que usted la utiliza. PUF. realmente es en nombre de la ciencia que hay que estar muy atento contra el cientificismo y el positivis­ mo cientificista. que jamás habla de libertad. México. Las más de las veces asocia el término al de locura para significar que el ser del hombre no puede ser comprendido sino “porque lleva en sí la locura como límite de su libertad" También sostiene que la libertad humana es una ilusión. pensar de otra manera su advenimiento e historicidad). en el lengua­ je. los “comportamientos humanos” o el “psiquismo”. un fantasma (fantóme ). sin embargo. En ciertas ocasiones.783’ En Husserl. Pero con frecuencia esa palabra me parece cargada de presupues­ tos metafísicos que confieren al sujeto o a la conciencia -es decir. reales o virtuales. FCE. ¿No dijo Lacan en alguna parte que jamás utiliza esa palabra?2 Si desconfío del término “libertad” no es porque suscriba cierto determinismo mecanicista. 575. eso me inquietaría si nos enfrentára­ mos con una actitud sistemáticamente reductora y simplificadora. y lucharé por unas libertades. Por competentes que uno pueda supo. en cuanto a la evaluación institucional de una competencia. [Trad. pero no hablaré tranquilamente de la libertad. 2En efecto. todas las aporías o los “im-posibles” que ocupan a la "deconstrucción" allí mismo donde ella pone a prueba. En cuanto a confundir (más bien diría articular) el “pensamiento” (lo que se llama así.cultura filosófica. 1990. 157. a un sujeto egológico-3 una independencia soberana respecto de las pulsiones. defenderé la libertad como u n exceso de complejidad respecto de un estado maquinal determinado. Por lo tanto. el pensamiento más “libre” es el que transige todo el tiempo con efectos de máquina. Lo que me molesta en algunos cientificistas a los que usted alude es que sus modelos mecánicos no siempre están a la medida de la hipercomplejidad de las máquinas. En mi opinión.. lo que no le impide hablar de ella en muchas oportunidades.: M e d i­ ciones cartesianas: Introducción a la /ínomenologw. en 1972. la muerte y la revolución. muy por el contrario. por ejemplo. . París. pp. la postergación del mundo trascendental (o époché) conduce a transformar la onto­ logia (o estudio de las realidades abstractas) en una egología: el ser se reduce al yo que piensa. el cálculo. durante la entrevista que sigue a su Conference ¿c Louvain. nerlos en sus campos respectivos (pero a veces es difícil la delim itación de tal "campo" y no depende únicamente de la competencia del “especialista” como tal. pero la asocia al deseo. Véanse Méiüwcom cartésiemes. los “científicos” a veces dicen cualquier cosa cuando se mezclan con la filosofía o la ética. las más poderosas máquinas de formalizar. París. cit. tam­ bién es problemática). Introduction à laphéiwmiínohguj (1929). sino para “pensarla” de otra manera. cast. en Écrits. con fenómenos mecánicos. no para descalificar la “máquina” en general. una “horrible libertad”. oh. 1986.

placer). el otro res­ ponde siempre.sería lo que excede a la máquina. al orden del cálculo. existe en la máquina un excesc respecto de la misma máquina: el efecto de una maquinación y algo que desbarata el cálculo maquinal. que. al acontecimiento más allá de todo cálculo. ob. allí donde uno no está preparado o dispuesto a esperárselo. Así.4 Sin embargo. Lo que habría que tratar de pensar -y cuán difícil resulta. ningún análisis neurológico supuestamente exhaustivo puede en­ tregar el encuentro del otro. É. hay que tener en cuenta la programación. Por lo tanto. la máquina. es decir. habla de economía. y por tanto igualmente de toda técnica y de toda economía. por lo tanto de cálculo inconsciente. Cosa que intento proponer en otra parte. 2001. pero prefiero no hablar de libertad del sujeto o de la libertad del hombre. de repetición y de compulsión a la repetición. y sobre todo en el lenguaje. R . el cálculo. En esa conferencia. Je toda máquina determinada. en: L’écntme ei la difference. en cambio.: Máquinas hay en todas partes. Jacques Derrida interroga el pasaje de lo neurolópico ¿i lo psíquico en !a obra de Frcud. para acceder.M i chine. por definición. Lo más lejos que sea posible. es 4Jacques Derrida.: Pero. de principios de cálculo (realidad. Parts. por el acontecimiento. etc.es el acontecimiento con la máqui­ na. por esencia. etc. calculabilidad y repetición. el arribo del recién llegado. "Freud et la scène de l’écriture" (1966). nuestra referencia común y privilegiada. la máquina. Si la libertad es un exceso de juego en la máquina. Freud. pero solo a partir del momento en que existe lo incalculable. aunque más no fuera por saber bien dónde estamos afectados por el otro. N in­ gún cerebro.la economía. ¿a qué máquinas alude usted? j. por ejemplo la fin itud. Freud tuvo en cuenta la máquina de la economía y el producto de la máquina. La venida del otro. Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis 'V éase Jacques Derrida. D. Y también aquí distinguiría entre un incalculable que permanece homogéneo al cálculo (al que escaparía por razones contingentes. la repetición. Hay que acechar en todas partes los efectos del cálculo económico.) y un no'calculable que no pertenecería va. “Le ruban de machine à ecrire". El acontecimiento -que por esencia debería permanecer imprevisible y por tanto no programable. entre lo maquinal y lo no-maquinal se pone en práctica una relación compleja que no es simple oposición. el límite de un po­ der. entonces militaría para que se reconociera esa libertad y se la respetara. N o bien hay cálculo. por lo imprevisible. es incalculable. si es posible. Puede llamarse a eso libertad. Yo definiría la máquina como un dispositivo de cálculo y de repetición. ’ Sin embargo. Galtléc. hay máquina. en el nombre y la figura de lo incalculable. . en: Ripie.

Madrid. al yo. Parl's' Gailimard. pp. Porque si uno está realmente determi­ nado de todos lados y ninguna falla es posible. 1985. de la psi­ quiatría (clasificación de las enfermedades). me parece. 363-364. 1999. biológicas). A eso añadió una herencia clínica surgida. algo que se ase­ mejaría no a la diferencia o al exilio sino a "raíces”. a un origen bien anclado en una soberanía territorial. se negaron a denunciar los usos abusivos de su disciplina en la ex Unión Soviética. Logró unir dos tradiciones antagónicas modificándolas a ambas. Pero lo que es más nuevo todavía hoy. Véase Sigmund Freud. París. 1 8 1 -1 8 7 . Fue en nombre de esa misma supuesta cientificidad de su práctica y de su teoría por lo que algunos psicoanalistas se hicieron cómpli­ ces de las dictaduras latinoamericanas afirmando que su ética les imponía per­ 6 Freud subraya que la investigación científica hizo padecer al narcisismo humano. Se convirtió en la filosofía del sujeto “descentrado”. no a negar o ignorar esa venida imprevisible e incalculable del otro. una psicológica (la más dolorosa): no ser ya el amo en su morada (Freud). la noción de determinación inconsciente y la tesis freudiana de la s tres heridas narcisísticas6 forman parte de nuestro discurso. Además.: Introducción al psicoanálisis. económicas. sobre los cuales no tiene asidero. R. Prefiere remitirse a máquinas. “Une difficulté de la psychanalyse (1917). de la filosofía del sujeto. [Trad.: Hoy. el cientificismo siempre es nefasto en el terreno político. y la responsabilidad científica. y en ese sentido el psicoaná­ lisis tomó el relevo de la filosofía de la conciencia. a neuronas. a procesos orgánicos. Gailimard. Todos sabemos hoy que tenemos un inconsciente.por lo que los dirigentes de la Asociación M undial de Psiquia­ tría. aunque fuese imaginaria. hace 25 años. se corre el riesgo de reemplazar lo psíquico por lo cultural e instaurar. la exploración de lo íntimo). Están admitidas. pp. también eso es el saber.(eso) que llega en cuanto acontecimiento imprevisible. a una por la otra: el modelo neurofisiológico y el “espiritualista” (la introspección. Alianza. Saber “tener en cuenta" lo que desafía las cuentas que deben rendirse. y por el otro de las antiguas tera­ péuticas del alma (tratamiento por la transferencia). “ La fixation au trauma. ert L’inquiétame étrangetéetautresessais. L’inconscient". lo que desafía o desvía de otro modo el principio de razón en cuanto se limita a “dar cuenta” ( “reddere rationem”i “logon didomi”). la invención de sí. en vez de lo universal. tres grandes vejaciones: una cosmológica: no estar ya en el centro del mundo (Copérnico). É . por un lado. De aquí proviene mi idea de restaurar un espacio de libertad para ese sujeto determinado o limitado por todas partes por máqui­ nas (sociales. cast. es que ese sujeto moder­ no y descentrado no quiere saber nada de ese inconsciente cuya existencia conoce. 20011- . una bioló­ gica: no ser ya semejante a Dios sino a un animal (Darwin). recordaría que fue siempre en nombre de una supuesta neutralidad científica -y por lo tanto de un cientificismo. en Conferences d'introduction à la psychanalyse (1916-1917). A propósito de un campo que conozco bien.

y hasta libertad del Dasein. una su­ puesta cientificidad de la aproximación a enfermedades mentales que no es más que una explotación psíquica de los sujetos. Debemos explicamos precisamente sobre las palabras sujeto y libertad. En efecto. el camino más convincente para dar a la palabra o al concepto de “libertad” una virtud posdeconstructiva -cosa que a menudo me parece indispensable. H istuni de la psychanalyse en France. » Jean Luc Nancy.8 veo en esto una actitud regresiva.: Por supuesto. j. 198S ¡Trad. D. bajo los nombres de otra ética. París. siempre tengo miedo de reconstituir un discurso filosófico que ya fue expuesto a cierta deconstrucción (libertad como poder soberano del sujeto o independencia del yo consciente. 1956. del acontecimiento. S igm und Freud. Calilée. Paris. ni siquiera a las leyes más indiscutibles de un determinismo. y debe resistir a ese determinismo. pero lo convertiré en uno de los lugares del otro. 19961. L’expérkncc de la liberté. de una repoiitización a la medida de otro concepto de lo político. la que supone la existencia de una seducción sexual real. en su misma existencia. Paidós. en una cana a W ilhelm Fliess. La singularidad en cuanto tal (ya sea que aparezca como tal o no) no se reduce jamás. su ncuiwicu. Frecuentemente se invoca. cast.' 7Véase. en efecto. * Fue el 21 de septiembre de 1S97. por ejemplo en psiquiatría.i teoría llamada de la seducción. Lo que resiste. lo que vendrá. . etcétera).manecer neutrales frente a las torturas y los ataques a los derechos del hombre. En el momento de llamar a eso libertad. Barcelona.—creo percibirla. de lo incalculable. fundada en l. no lo llamaré ni sujeto. o a una huella para explicar la neurosis. ni yo. o a ese imperialismo del discurso determinista. ni siquiera inconciencia. al respecto. en particular para recibir o hacer surgir lo que viene. vol. fv f. Faynrd.: La experiencia de la libertad. etc. ¿Cómo llamar a eso? Es difícil. 1994. ni conciencia. voluntad del “cogito”. a las reglas de un cálculo mecánico. 2 (1986). querríamos salvar. en ciertos pasajes de La experiencia de la libertad de Jean-Luc Nancy. de una transformación en curso del derecho internacional. Parí>. Elisabeth Roudinesco.7 Y hoy asistimos a una versión más soft de esta actitud. el argumento de la neutralidad de la ciencia fue abundantemente explotado de esa manera. puede dejarse cierto espacio al psiquismo y a la idea de libertad subjetiva. La naissancc de la psychanalyse (Londre>. Bajo el nazismo. por lo menos percibirla. La única tentativa. en el origen de toda neurosis. y por ¡o ranto de un trauma. 1^50). pero yo no veo tan bien lo que usted llama “cierto espacio” que. cuando Freud había abandonado esta tesis en 1897. En cuanto a la manera en que hoy se vuelve a una causalidad meramente traumática u orgánica. cuando Freud abandona su primera concepción del aparato psíquico. biológicas o sociales. la singularidad está expuesta a lo que viene como otro y como incalculable. Sin negar las determinaciones económicas.

D. no deba ya no responder. ni una figura sexualmente definible según las segu­ ridades binarias de la homo o la heterosexualidad. “(Lo) que viene” ex­ cede un determinismo pero también excede los cálculos y las estrategias de mi dominio. y que por lo tanto no es necesariamente otro hombre. de un porvenir previsible. en este lugar. lo que debe ser un acontecimiento digno de tal nombre. Por eso. el empeño. de manera tan responsable como sea posible: lo que llega o se precipita sobre mí. pues. y de tal manera que no lo vea venir. R. por detrás o por debajo. el otro e s mi ley. mi prójimo (fíjese todos los discursos que serían cuestiona­ dos entonces por (lo) que así viene). como un objeto o un sujeto anticipable sobre el fondo de un horizonte. debiendo contentarme a veces con sentirlo u oírlo. El otro que se precipita sobre mí no se presenta necesariamente ante mí en horizontal. Heteronomia. requiere y desborda imprevisiblemente a la vez mi res­ ponsabilidad (mi responsabilidad antes de mi libertad-. puede caerme encima. mi seme­ jante. R. cu an d o ten í a que n o m b ra r cosas de ese orden .: Si. Apenas. o en todo caso supuestamente está abierto por (lo) que viene. la venida de (lo) que viene pero todavía carece de figura reconocible. la respuesta. el acontecím ien to.: Puede llamárselo trágico con ciertas precauciones. un espaciamiento li­ berado.En el curso de est os últim os añ os. É. mi soberanía o mi autonomía. el otro-. mi hermano.lo “libre”. descendido (antes y para la prenda. más allá de todo dominio. lo que surge. Por eso esta figura está ligada a todas las cuestiones políticas . incluso que jamás-lo vea. sino de tan alto!) o sorprenderme cayéndome de espaldas.: ¿Lo que viene? J D. con frecuencia o c u rrió q ue h a b lara de l o que vie ne ” Ê. el acontecimiento.: ¿Algo así como la dimensión de lo trágico? j. una ocurrencia que me sorprenda absolutamente y a lo cual y a quien. lo irresoluble. que sin embargo parece presuponer. aunque nadie sea un “sujeto' líbre”. Puede ser tanto una “vida” o incluso un “espectro” de forma animal o divina sin ser “el animal” o “Dios”. lo incalculable. existe algo “libre”. del subsuelo de mi pasado. presentándose ante mí. Lo que se precipita así sobre mí no viene necesariamente a mí para elegirme. lo im previsible. de lo cual o de quien yo no pueda. Ya no hay horizonte para el otro sino para la muerte. mi responsabilidad en la heteronomia. Eso es lo que puede ser. el recién llegado. y no solamen­ te un hombre o una mujer. se abre cierto espacio de libertad. aquello a lo cual estoy expuesto. verticalmente ( ¡no del Altísimo. etcétera). a mí. mi libertad sin autonomía). de tal manera que lo vea venir horizontalmente. la pro ­ mesa.

y no la ciencia. no comparto la posición de aquellos que demonizan la ciencia sin comprender que es el cientificismo. pero cuyas necesidad ineluctable e implicaciones creo que racionalmente (no puedo hacerlo aquí) es posible demostrar. una decisión “pasiva”. la filosofía. y trato de demostrar. Por eso a menudo digo. lo que sería desconocible: el acontecimiento imprevisible. Con el determinismo de que usted habla.: Entonces. D. Pienso que el fantasma de la fabricación de un ser humano (clonación reproductiva) tiene que ver con el cientificismo. sino como algo que debe incluirse en ese incalculable. Acerca de esta cuestión. si no e s más que el predicado de lo que soy y puedo ser. Pero allí donde viene (lo) que resta venir. con un imaginario de la ciencia del que no hay por qué tener miedo en las circunstancias actuales.: ¿Porque t o d o estaría clausurad o ? j. y que hay que presuponer en todas partes). e s la prueba de ese irresoluble de que acabo de hablar bajo la forma de “(lo) que viene”. y a decidir. si me atrevo a decir. La condición de la decisión (de la decisión necesaria. E r. en qué “mi” decisión es y debe ser la deci­ sión del otro en mí. de la que ya hemos hablado. y no hay porvenir. en la medida en que no puedo prever. Entre el saber y la decisión se requiere un salto.: Todo es ya pasado o presente. R. Freud y el psicoanálisis. pero con las reservas que acabo de bosquejar. el que embiste tan violentamente contra el hu­ manismo. aunque sea necesario saber lo más y lo mejor posible antes de decidir.de la soberanía. Pienso sobre todo en la clonación.1 0 Aunque técnicamente tal reproduc1 ( 5La c lo n a ción h u m a n a reproductiva es una técnica que permite crear embriones para re'fnplantarlos en un útero y engendrar un bebé genéticamente idéntico a un individuo ya naciLa clonación n o reproductiva consiste en fabricar embriones para utilizar algunas de sus células con fines terapéuticos y tratar enfermedades como la diabetes o el Alzheimer sin riesgo de . A llí es donde estoy expuesto y felizmente. no hay porvenir. destinado a ser libre. si es mi “posible”. no decido. una decisión del otro que no me exonera de ninguna responsabilidad. Proposición escandalosa para el sentido común y para la filosofía. A (lo) que viene bajo el nombre de razón. pronosticar. no como un determinismo que impide el ejercicio de la libertad subjetiva. a todas luces apelo a una historia de la razón. Si sé lo que hay que decidir. predeterminar. y por tanto también a su por-venir. soy vulnerable. incalculable. Pero si la decisión está no solo bajo la autoridad de mi saber sino también en mi poder. yo estoy expuesto. É. Puede llamarse a eso libertad. Cuando digo “racionalmente”. tampoco decido. A llí donde el otro puede llegar hay “por venir” o un por­ venir. la posibilidad de la libertad sería para usted lo que viene. Podría pensarse entonces la cuestión de las avanzadas de la ciencia biológi­ ca.

justamente. no es posible negar q u e existe lo idéntico. j. por supuesto. en la familia. Luego. cierta teatralidad de la reproducción idéntica y en serie d e individuos humanos. entiendo que uno esté espantado. Seuil. hubo. un clon deberá ser un sujeto y encontrar una identidad singular. tienen una perti­ nencia rigurosamente insuficiente. hay que saber -y aquí nos aproximamos a consideraciones m ás realistas.que la posibilidad de la clonación no será explotada necesariamente con fines terroríficos. hay y habrá clonación. D . destinada a curar ciertas enfermedades . Véase al respecto Henri Atlan. esencialmente inadecuada.: Absolutamente. aquí menos que nunca) es el lugar mismo del problema. . Por todas esas razones. en la nación.: La clonación no reproductiva. el status del clon no será el que hoy se imagina. É. eso se produce todo el tiempo en la reproducción en general. Las legislaciones no impedirán la clonación. si examinamos de cerca ese concepto de clonación -la reproducción de dos individuos idénticos. La “competencia” filosófica.ción e s posible. Reflexionando. Marc Augé. más concretas y prácticas. comprendo su terror y también puedo com­ partirlo. Le clonage human. creo que. d e saber. política o jurídica de dichos “sabios”. J. Ante cierta imaginería. R .: Es muy complicado. Aunque (es una hipótesis. precisamente porque. Al respecto. creo que a Freud le hubieran apasionado los problemas actuales. desde e l punto de vista de la imaginación. y que vuelve. Por último. para existir. S in reproducción identificante no habría tampoco cultura. por ejemplo. ¿no es cierto?) uno no se planteara ninguna pregun­ ta sobre las competencias científicas o la lucidez supuesta de esos “sabios” . el gobierno británico una opinión favorable a la clonación no reproductiva. D . genéticas. En cierto modo. París. encaramos aquí zonas de decisión donde la propia idea de competencia. 1999. no se debería encarar un proble­ ma semejante dejándose impresionar por imágenes. No e s posible controlar o prohibir la reproducción en general. Roger-Pol C ^ ■ Nadine Fresco. en la tradición. un saber supuesto. de sabiduría. eso siem ­ pre existió. Mireille Delmas-Marty. los llamados “sabios” patentados del Comité de ética. En agosto de 2000. y que se multiplica. a todas luces marca un progreso indiscutible de la ciencia. más efectivas. Pero. de dos estructuras de vivientes idénticos-. y así me explico la s reacciones inmediatas y pasionales de ciertos individuos y responsables políti­ cos del más alto nivel. en la lengua. hay que empezar por reconocerlo. en la cultura y en la enseñanza. ética. uno trata de reproducir alegando coartadas. su supuesto saber (la sabiduría no es solamente un saber. Lo idéntico vuelve todo e i tiempo. Hay que analizar tambié n rechazo. de todos modos. por las razones que decía hace un rato.

e s a compulsión imaginativa de aprehender lo peor, lo monstruoso (tuvimos muchos ejemplos en la historia de las ciencias y las técnicas), y no tratar la cuestión como si fuera una e indisociable. Hay diferentes problemas bajo e se nom bre de clonación. No es posible pronunciarse a favor o en contra de la clonación en general. También aquí, más vale preparar una aproximación d i­ ferenciada, progresiva. Sin dejarse paralizar, sin ceder a una reacción legislati­ v a amedrentada, a una respuesta política reactiva bajo la forma del “todo o nada”.
É .R .: Es lo que se hizo, me parece. j. D .: Las grandes decisiones todavía están por venir. ¿Quién hace qué y con

qué? Desde el punto de vista concreto y legislativo, hay que encarar con pru­ dencia, caso por caso, sector por sector, los problemas ligados a tal o cual posi­ bilidad. ¿Quién hace qué con ese poder considerable? No estoy contra la clonación en general, pero si se anuncia una amenaza de reproducción de seres humanos, quiero decir como una amenaza efectiva, masiva, etc., según crite­ rio s a determinar, habrá que llevar a cabo una guerra política, como se pudo hacer en otras situaciones. No sería la primera vez. Siempre hubo reproduc­ ción. Tomemos por ejemplo el caso del adiestramiento. No pienso solamente en e l adiestramiento de los animales sino en el de ciertos militantes políticos. Se trata de “reproducir” individuos que piensan lo mismo, que se conducen de la m ism a manera respecto del jefe y en la horda, según esquemas muy bien cono­ cidos. Aquí también se trata de clonación. Sin hablar de todas las técnicas, de todas las prótesis, de todos los injertos, por ejemplo, y no solamente en la cosa militar y la dirección de las guerras clásicas y modernas.
É. R.: Sea como fuere, h o y nos enfrentamos con otra cosa, ¡con la introducción d e un mecanismo de reproducción de lo idéntico en el orden biológico!

J -D .: Pero ¿dónde comienza lo biológico? ¿Cómo se delimita? ¿Qué van a repro­ ducir? É -R .: En el debate actual, creo que es necesario distinguir el cientificismo de la verdadera actitud científica sin olvidar jamás que algunos sabios perfectamen­ tepueden concebir, en nombre de la ciencia, proyectos delirantes." Yo perci"Subrayemos por ejemplo que es precisamente al biólogo americano Hermann Joseph Muller (1890-1967), premio Nobel de medicina en 1947, a quien le debemos el insensato proyecto de crear un banco de esperma de premios Nobel destinado a engendrar niños inteligentes.

bo una barbarie en algunas manifestaciones cientificistas, en los desbordes cognitivos o del comportamiento por ejemplo, en la medida en que fundamen­ talmente, cada vez, se trata de reducir lo humano a un cuerpo sin sujeto. En m i opinión resulta útil releer, al respecto, la famosa conferencia de George s Canguilhem, “El cerebro y el pensamiento’’,1 2 en la que denuncia como una barbarie toda forma de psicología que pretendiera apoyarse en la biología y la fisiología para afirmar que el pensamiento no sería más que el efecto de una secreción del cerebro. A mi juicio, hay que combatir las mitologías cientificistas que, por ejemplo, pretenden que una computadora bien programada un d ía podrá escribir, mucho mejor de lo que lo hizo Proust, En busca del tiempo perdi­ do. Por lo demás, pienso que el reciente desciframiento del genoma, que mues­ tra a las claras que la ciencia no aporta ninguna solución “preparada” a la organización de la vida humana, permitirá que los científicos critiquen ellos mismos las derivas cientificistas. De todos modos, me siento impactada por la mezcla de géneros que hoy s e produce entre los campos de lo “racional” y lo “irracional”. Hace poco, a propó­ sito de la clonación, el muy serio Congreso americano consultó al gurú de la secta Rael (Claude Vorilhon) para que diese su opinión sobre la cuestión de la clonación reproductiva. Pero el gurú mencionado, que preconiza la clonación reproductiva, es la exacta réplica de esos sabios locos imaginados por la litera­ tura fantástica. Y también un charlatán que explota financiera y sexualmente a sus adeptos. El reunió a cincuenta mujeres de su secta dispuestas a recibir un huevo repro­ ducido idénticamente cincuenta veces y, gracias a ellas, pretende “duplicar" a un niño muerto a la edad de diez años y que sus padres esperan resucitar. Por otra parte, ya hizo llevar a cabo la implantación por su equipo de “sabios”. Lo inquie­ tante en este asunto no es que tales fantasmas atraviesen una secta -eso siempre existió-, sino el hecho de que un discurso delirante de este tipo pueda ser puesto en el mismo plano que la ciencia por una autoridad tan respetable como el Con­ greso americano: aquí se unen el cientificismo y el ocultismo.1 3
J. D.;

No habría que moldear las reacciones eticojurídicas sobre esa caricatura cientificista, o dejarse encerrar en una simple alternativa: un determinismo mecanicista, fisicalista, fisiologista, por un lado, y por el otro, sana y salva, la bella libertad del pensamiento humano. La responsabilidad que debe tomar cualquiera, en particular los le g is la d o ­ res o los políticos, debe responder, o tratar de corresponder, a lo que se puede
u Georges Canguilhem, “Le cerveau et la pensée” (1980), en: Georges Canguilhem. Philosoph' historien ¿es sciences, París, Albin Michel, 1992, pp. 11-33. 1 3 La audición de Claude Vorilhon se efectuó en marzo de 2001. Véase Liberation, 30 de de 2001.

saber, c ie n tífic a m e n te , de la realidad — y n o a la co m pulsión “cientificista”— de los m ecanism os de re produción. Siem pre h ub o fenóm enos de reproducción, de articu lación entre la m á q u in a y lo viviente. La historia de la literatura, ya que usted a lu d e a ello , está co n stitu id a por ese tip o de cosas, por funciones casi maquinales y a u to m ática s, siempre en el lím ite del plagio (n o c ió n ta n oscura y problemática c o m o la del c lo n ). N o hay que olvidarlo, au n q u e el e jem plo que usted da del lib ro de Proust es caricaturesco. É R.: M e parece q ue h o y el cie n tific is m o es to da vía m ás bárbaro que a n ta ñ o . Los partidarios de lo q u e se lla m a el c o g n itivo - c o m po rtam e nta lism o creen real­
mente que u n o p o d rá abstenerse c o m p le ta m e n te u n d ía de los co nc e pto s de sujeto, in c o n s c ie n te y c o n c ie n c ia . E n u n debate reciente que tuve al respecto.

Dan Sperber a firm a b a q ue m u y p ro n to u n o p od ría abstenerse realm ente del
sujeto y solo salvar al suje to d e l d erecho, u n sujeto sin afecto n i deseo, y sobre

todo sin in c o n s c ie n te (e n el s e n tid o fr e u d ia n o ).1 4 j. D.: El d e re ch o o c c id e n ta l es e l p ro p io lugar, u n lugar p riv ile g iad o , en to do caso, de la e m e rg e n c ia y la a u to rid a d d e l sujeto, del c o n c e p to de sujeto. S i está mantenido e n el d e re c h o , está e n todas partes. ¿ C ó m o se salvaría al sujeto del derecho? É . R.: C o m o u n a sup e rv iv e n c ia necesaria para la representación del lazo social. En ese m arco, se trataría de m a n te n e r la existencia de u n sujeto de la ética o la responsabilidad, desprovisto de to d o anclaje en un a realidad psíquica, afectiva, pulsional. Por supuesto, esto n o tie ne nad a que ver con e- sujeto de la ética de que habla F o u c a u lt,1 5 y q u e es u n sujeto e n vías de inventarse desprendiéndose de sí m ism o. E n lo q ue evoco, p or u n lado estaría la co m p u tadora que vendría a reemplazar el p e n sa m ie n to , y por el otro los co m po rtam iento s y la cognición, que serían procesos m e ra m e n te fisiológicos o biológicos. Por lo tanto , ya no habría sitio para la a u to n o m ía de un psiquism o que dependiera de u n universo simbólico, sig nifica nte o pasional. El hom bre sería m irado así co m o una m aq u i­ na en u n cue rp o de c h im p a n c é , y su subjetividad n o sería otra cosa q u e e l fruto de una ilu s ió n “ incorregible” que lo llevaría a creerse d o tad o de u n libre arbitrio.

MDan Sperber también escribe: “No existe ningún,: tare,« intelectual v|ue un cerebro pueda Ejecutar y que permanecería en principio fuera del ,»k.ince de u n a computadora. Por lo menos. esa es la convicción que anima a los cognttmstas (. I. ToJivia grosero hov, este rru>Je!>> ts 't ím id a m e n t e mejorable", en: Roger-Pol Droit y D m Sperber. Des idéet qui twm vw. Taris, k Jacob, Í W , p. 19. Michel Foucault, L'hcrmcncutUfuc Ju suji't C.ours au ( i'ít'íc Fratuv 1981-1°$? Parts. Jallimard-Seuil, 2001 |De prox. aparición: La KmncniutKa I r ’ ‘u,vr<>. Buenos Aire», fet . 20021

D.: Lo que me parece difícil es tener en cuento la posibilidad de esa mecanj­ . J zación extrema, extendida y extensible, olvidando que existe un punto donde

el cálculo encuentra su límite: el juego, la posibilidad del juego en el interior de las máquinas de calcular. Por otra parte, lo que usted llama el afecto, e s decir, la relación del viviente con el otro -la relación consigo como con e l otro-, ese afecto, por definición, sigue siendo un incalculable, algo ajeno a toda máquina. É. R.: Es mi opinión. Existe lo irresoluble, como usted dice.
1. D.:

Lo irresoluble, lo incalculable, o más bien, como lo sugería hace un rato,

lo no-calculable. É . R.: Y por ende lo inanalizable.
J. D.:

Y en todo caso, aquello que, resistiendo al análisis, todavía queda

por

analizar. Sin duda, es por esta irreductibilidad del afecto, es decir, del otro y d e la relación con el otro, por lo que se debe reintroducir, sin caer en una ideolo­ gía reaccionaria, lo que hoy todavía se llama la libertad o el inconsciente.
É. R.:

La p a s ió n y el c o n f lic t o ...

J.

D.: El otro, la llegada del otro siempre es incalculable. N o deja de producir

efectos en la máquina, pero no puede ser calculado por la máquina. Hay que pensar, o sea, aquí, inventar lo que sea preciso para no cerrar los ojos ante la máquina y ante el extraordinario progreso del cálculo, comprendiendo siempre, en el interior y el exterior de la máquina, ese juego del otro, ese juego con e l otro. Una vez que uno acepta su principio y se rinde a esa exposición al otro -por lo tanto al acontecimiento que viene a afectamos, por tanto a ese afecto que e s aquello por lo cual se define la vida-, en ese preciso momento, hay que arreglar­ selas para inventar la venida de un discurso capaz de tomarlo en cuenta. É . R.: Lo que usted llama la “hospitalidad”.1 6

1 6 Jacques Derrida encaró en numerosas ocasiones esa cuestión de la hospitalidad: “Ningún recién llegado es recibido como huésped si no se beneficia con el derecho a la hospitalidad o derecho de asilo, etcétera. Sin ese derecho, no puede introducirse ‘en mi hogar’, en el ‘hogar’ del huésped (host), sino como parásito, huésped abusivo, ilegítimo, clandestino, pasible de expuls1 0 1 1 o de arresto.”, en: De l’hospitalité, París, Calmann-Lévy, 1997, p. 57 [Trad, cast.: La h o s p ita l^ 1 Buenos Aires, De la Flor], Véase también Cosmopolites de tous les pays, encore un effort! , ParlSl Galilée, 1997 [Trad, cast.: Cosmopolitas de todos los países, un esfuerzo más!, Valladolid, Cuatr(1 Ediciones, 1996).

s>Descartes & Cie. Para volver al debate que usted abre. por el contrario) debería someterse de algún modo a las reglas en uso en el lugar que lo recibe. digamos. yo opongo regularmente la hospitalidad incondicional. mi territorio. impactante. En este caso se trataba de vascos. r. en: Jacques Derrida. Una frase terrible de Jacques Toubon. Otras acciones del mismo tipo serán llevadas a cabo por inmigrantes apoyados por rpuchos intelectuales. “Manquements du droit à Ia justice”. acaso sea uno de los nombres de la cosa: acoger. de manera inventiva. (lo) que viene a su hogar. m i lengua.1 1 usted intervino de manera espectacular sobre lo que llama el “delito de hospitalidad”. Ese acontecimiento ocurre en el momento en que el gobierno de enton­ as. El asunto se prolongará cor>la llegada de la izquierda al poder. La hospitalidad pura o incondicional supone que no se invitó al recién llega­ do allí donde yo sigo siendo dueño en mi casa y donde yo controlo mi casa.J. apoyado por una mayoría de derecha en el Parlamento. a personas en situación ilegal.1 8 j. '"Jacques Derrida. lo que viene a uno. Marc Guillaume. ob. a llí donde él (según las reglas de la hospitalidad condicional.. La hospitalidad pura consiste en dejar su casa abierta al recién llegado imprevisto. U na familia bretona había albergado. Jean-Pierre Vincent. Esta hospitalidad pura o incondicio- 1 7 El asunto de los “indocumentados” comienza el 1S de m ano de 1996.1 9 Esa expresión me había parecido. . En efecto. Pero según la ley. 1997. hospitalidad pura u hospi­ talidad de visitación -que consiste en dejar venir al visitante. cuando 430 africanos en situación irregular (sin documentos de identidad).P °r ejemplo. a la hospitalidad de invitación. D. la oferta de hospitalidad era asociada a un acto de delincuencia. sin invitación. porque tam bién fue un golpe. capaz eventualmente de hacer daño. sitian la iglesia San Ambrosio del XI distrito de Parts e inician una huelga de hambre para lograr su regularización. y ese golpe bajo co­ rría el riesgo de legitimar lo peor. tras las elecciones legislativas de junio de 1997. encore un effort!.: En el momento del asunto de los indocumentados. recordada por Toubon. E . se plantea reforzar las "leyes PasquaDebté” sobre la inmigración adoptadas en diciembre de 1993. pp. intervención improvisada el 21 de diciembre de 1996 en el Théatre des Amandiers. 40. aunque fuera a título personal y privado. el legislador puede perseguir a gente que. De golpe. poniendo algo suyo. Pat. que puede ser un intruso.: “Delito de hospitalidad” fue una cita. el recién llegado imprevisto sin pedirle cuentas. 73-91. a su mesa o bajo su techo. hasta un intruso peligro­ so. durante una manifestación de apoyo a los ^documentados". inevitablemente. D. 1 9Véase Jacques Derrida. Cosmopolites de tous les pays. a amigos vascos en situación ilegal. por amistad. sin reclamarle su pasaporte-. creo. Mar* enjeu. Una retórica política podía acoplar esas dos palabras. cit-. apoyados por varias asociaciones humani­ tarias. p. recibe en su casa.

o incluso detrás de las palabras del politólogo socialista Patrick Weil. para una familia. toma­ mos un riesgo. Esta distinción exige la referencia a la hospitalidad cuyo sueño y deseo en ocasiones angustiado conservamos. la de la exposición a (lo) que llega. es decir. Ministro del Interior en el gobierno de Lionel Jospifl' Jean-Pierre Chevénement aprobó la decisión adoptada en agosto de 1997 de no abrogar las le y e s Pasqua-Debré sino de modificarlas aplicando una parte de las recomendaciones hechas por ^ historiador Patrick Weil en el informe que le había ordenado el ministro a propósito del códif0 de la nacionalidad. usted indi­ ca los límites y las ilusiones de una actitud política que consistiría en querer dominar. É . Por u n lado. y por el otro. Nunca pensé que había q ue abrir todas las fronteras y no controlar los flujos migratorios. porque la hospitalidad incondicio­ nal también puede tener efectos perversos.: En este asunto usted interviene de una manera deconstructiva. la cuestión de la hospitalidad en general. esa ilimitación de la hospitalidad incondicio­ nal. uno no puede dejará pensar en otra fórmula: ‘solución final’”. No obstante. de su cultura. no m e satisfizo la política de la izquierda sobre esto.Fu e la primera gran fractura entre el gobierno socialista y los intelectuales. 1998. Mots à maux. vale para el pasaje de las fronteras de un país. acepta perfectamente la idea de que puede existir una política de la in­ migración.nal no es un concepto político o jurídico. Esta hospitalidad pura. que esperaban que Josp"’ mantuviera sus promesas electorales y abrogara las famosas leyes. realmente es preciso limitar y condicionar la hospitalidad. un control de los flujos migratorios. p. por ejemplo. en el interior de un trabajo muy elaborado sobre las palabras y la lengua. no aprecié que algunos intelectuales de la ultraizquierda. comparasen a Patrick W eil con un adepto de la solución final1 0 atribuyéndole palabras que jamás había 2 0 Véase Pierre Tévanian y Sylvie Tissot. No hay sitio para ese tipo de hospitalidad en el derecho y la política. mediante una tecnología. pero también tiene un papel en la vida corriente: cuando alguien llega. Para comprender estas situaciones hay que m a n ­ tener ese horizonte sin horizonte. 209: “Detrás de fórmulas como ‘inmigración cero’ o ‘ni un solo emigra^0 más’. Sobre este punto estoy totalmente de su lado. Dagomo. . En efecto. En ocasiones es posible hacer­ lo con las mejores intenciones del mundo. sabiendo siempre que no es posible convertirla en un concepto político o jurídico. nos exponemos. esas dos modalidades de la hospitalidad siguen siendo irreductibles entre sí. para una nación que tiene interés en controlar su práctica de la hospitalidad. Y por ello. Dictionnaire de la lepénisation des esprín París. por cierto minoritarios pero apoyados por otros. un millar de intelectuales y artistas la emprendief°n contra Chevénement en una petición que “reclamaba la regularización de todos lfl> indocumentados que habían hecho la demanda" (véase Le Monde del 2 de octubre de 1997). cuando llega el amor. Sobre todo. para una sociedad organi ­ zada que posee sus leyes y que quiere conservar el dominio soberano de s u territorio. R . de su lengua. sin la cual no hay concepto de hospitalidad. de su nación. En octubre de 1997. aunque la encuentro mejor que la d e la derecha.

En un texto de apoyo a lean-Pierre Chevénement Publicado por Liberation el 7 de octubre de 1997. los peticionarios son Kusados de “provocación Manipuladora” y de “ingenuidad caritativa". una vez reco­ nocida la necesidad y las virtudes de una hospitalidad condicional. resulta posible discutir una política. En el interior de dicho campo todavía es posible no estar de acuerdo -lo cual en mi caso. que expresaba la debilidad política de un arrebato retórico. Como otros. Considerar como irresponsables y denunciar a quienes luchaban por una hospitalidad más generosa. situado en un frente determinado. y que la inmigración no había aumentado.con las decisiones políticas adoptadas por Chevénement y por el gobierno al que pertenecía.: Una vez que se ha circunscripto el campo de la hospitalidad condicional. No había que ceder. fue un gesto ofensivo. el debate se tornaba posible y algo se podía cambiar a través de un combate relativo. yo subrayé que había mucho más sitio del que se decía para recibir a más ex­ tranjeros. !l Véase Le Moruk del 2 de octubre de 1997.Siempre fui muy vigilante con respecto a quienes pretenden luchar en favor de una causa justa con argumentos desmedidos. a los fantasmas atemorizados de aquellos que se veían “invadidos” por la inmigración magrebí.En ese momento me rehusé a firmar cualquier petición sobre esta cues­ tión. Por tanto. j d. y no peor calculada. .2 1 Nadie reclamó que se borrasen las fronte­ ra s o que no hubiese más visas. por preocupación electoral u otra. Por eso me parecieron excesivas las declaraciones de Jean-Pierre Chevénement cuando creyó que tenía que acusar a la “irresponsabilidad” de los intelectuales que querrían abrir todas las puertas.dicho. contrariamente a lo que se afirmaba respecto del famoso “umbral de tolerancia”.

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Les droits de I homme pour les grands singes non humains?". Le Débat. Fayard.1 y que consiste no en proteger a los animales de la violencia instituyendo un derecho de los animales. existe una que me impacta particularmente en la medida en que mezcla una perspec­ tiva utilitarista y cognitivista. senilidad o enfermedades orgánicas que los privarían del uso de la razón. 109. por ejemplo. Sobre todo: Paola Cavalieri. y me gustaría conocer su opinión sobre estas cuestiones. por supuesto. que serían más “humanos” que los humanos atacados de locura. cast. Hace mucho tiempo que usted se interesa en la cuestión de la animalidad. como se dice. Le silence des betes. difícil y enigmática 1 Paola Cavalieri y Peter Singer. enero-febrero de 2000. abe­ rrante a mi modo de ver.5. los grandes monos estarían dotados de modelos cognitivos que les permiten aprender el lenguaje en igualdad de condiciones que los hombres. Por consiguiente. desde hace mucho tiempo. Trotta. Equality beyond Humanity. un ideal jurídico y un objetivo llamado ecológico (o de “ecología profunda”). . o a otros animales.: El proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad. Ja c q u e s D e r r id a : La “cuestión-de-la-animalidad” no es una cuestión entre otras.Pienso en el proyecto “darwiniano” concebido por Peter Singer y Paola Cavalieri. Véanse también los dos números de la revista Le Débat. Véase también Elisabeth de Fontenay. y por el otro. Saint Martins Press. Violencias contra los animales ÉLISABETH R o u d in e s c o : Entre las derivas contemporáneas cientificistas. donde Se reúnen artículos sobre este tema. The Great Ape Project. sino a conceder a los “grandes monos no humanos” los derechos del hombre. los dos auto­ res condenan el artículo 3 del código del tribunal de Nuremberg que reclama que todo método terapéutico o experimental nuevo esté precedido de ensayos sobre los animales. pp. marzo-abril de 2000. Madrid. 1998). Los autores de dicho proyecto trazan así una frontera dudosa entre lo huma­ no y lo no-humano. en sí misma y por su valor estratégico. sean o no mamíferos. Si la considero decisiva. 1994 [Trad. El razonamiento. descansa en la idea de que. Nueva York. La philosophie à l'épreuve de l’animalité. por un lado. 1998. y de los grandes monos otra especie biológica integrada a lo humano pero superior a la de los felinos. y la respuesta de Élisabeth de Fontenay. 108. es porque. haciendo de los disminuidos mentales una especie biológica que ya no pertenecería al reino de lo humano. París. “Pourquoi les animaux n'auraient-ils pas droit à un droit des animaux en Le Débat. 156-162.

. Galilée. Solo algunos ejemplos: “Freud et la scène de l’écriture”. etcétera. En todas partes donde se nombre algo así como “el animal”. Jacques Derrida. representa también el límite sobre el cual se suscitan y determi­ nan todas las otras grandes cuestiones y todos los conceptos destinados a d e limitar lo “propio del hombre”. Madrid. las más de las veces de manera directa y explícita. el derecho. En efecto. en casi todos mis libros.. París. la ética la política. cit. cit. la susodicha “cuestión del animal’’ se ve relanzada. cast. Esto vale también para el discurso sobre la diferencia. Desde De la gramatobgía. en: Points de suspension. Glas. más allá de los límites antropológicos del lenguaje “hablado” (o “es­ crito". p. en Voiles (en colaboración con Héléne Sixous. ob. cit. las más resistentes. desde De la grammatologie .) [Trad. en particular los de Heidegger. el ‘‘crimen contra la humanidad". en: Marges de la philosophie. p. el “genocidio”.. 1972 (j. En todas partes donde reaparece el motivo de la mano o de la “mano del hombre”. también las más ingenuas e interesadas dominan lo que se llama la cultura humana (y no solamente occidental). el grama -o el grafema. en el sentido corriente). y passim. Indisociable de este concepto del gramo o de la huella. De I'esprit. Heidegger et la question. 2 “Incluso antes de ser determinado como humano (con todos los caracteres distintivos que siempre se atribuyeron al hombre y todo el sistema de significaciones que implican) o como anhumano. Galilée. “Comment ne pas parier” y “La main de Heidegger" (en particular el pasaje titulado “De l’homme et de l’animalité”). La índole “masivamente ineluctable”. la esencia y el porvenir de la humanidad. la “cuestión del animal” es encarada. de la “cuestión" “de lo que ocurre con la vida llamada ‘animal’” está claramente situada en Spectres de Marx (ob. cast. 27 y ss. Véase también “Un ver à soie”. la dtfférance se extiende a “la vida la muerte" en general y une lo económico y lo aneconómico más allá de los límites de lo humano. Y en ese volumen. 1989]. los ‘‘derechos del hombre”. París. ob. p. 1999. 89. Se trata de un libro en preparación). Minuit. París. Kant. Galilée. y la manera en que dichos textos interpretan la fron ­ tera entre el Hombre y el Animal. Inventions de l’aupre. cit. a este respecto.: Márgenes de la filosofía. Véase "La diffémnce” (1968). Lévinas y Lacan. Siglo XXlJ. 1998). París. “Che cos’é la poesía?”. “L’animal que je suis” (fragmento de la introducción a una serie de cuatro sesiones de seminario dictados en Cerisy-la-Salle en 1997 y consagrados sobre todo a Descartes. más allá del fonocentrismo o el logocentrismo que siempre confía en un límite sencillo y oposicional entre el Hombre y el Animal. de grama o de g rafema” excedían la oposición “humano/no humano”. y en todo caso e l discurso filosófico predominante desde hace siglos. en todos mis textos se encuentran marcas explícitas de la activa convicción que siempre fue la mía. la elaboración de un nuevo concepto de la huella debía extenderse a todo el campo de lo viviente.3 En los últimos textos que publiqué al respecto. ob. Antes de esta fecha. en adelante. en: Psyché. 1974. Heidegger. Y o subrayaba entonces que los “conceptos de escritura. ob. sobre todo p. 294.en si misma. en De la grammatologie..2 Todos los gestos deconstructores que intenté respecto de los textos filosóficos. en L'¿enture et la áfférence. de huella.: Velos. y por “impensable” que parezca.d . ob. las presuposiciones más graves. Cátedra. 141) [Trad. cit. consisten en cuestionar el desconocimiento interesado de lo que s e llama el Animal en general. ’ Véase sobre todo L'animal autobiographique: autour de Jacques Derrida. 138 y ss.nombraría así el elemento”.. p. 19 y ss. cit-. p. México. o más bien de la relación vida/muerte.

e irreductiblemente singu­ lar. representa un papel determinante. (A propósito del derecho de castigar o de la pena de muerte. el 10 de julio de 2000. me parece que el modo en que la filosofía. tengo una simpatía de principio para aquellos que. Las relaciones entre los hombres y los animales deberán cambiar. aunque su discurso a menudo me parezca mal articulado o filosóficamente inconsecuente. a invitación de René Major. en el matadero. Pongo estas palabras entre comillas porque dicho cambio deberá afectar al sentido y al valor mis­ mos de estos conceptos (lo ontológico y lo ético). sino hegemónica. en el consumo. sobredeterminada. iniciador de los Estados generales del psicoanálisis. y en particular desde Descartes. de una punta a otra del libro. aunque desde siempre se haya ejercido una gran violencia contra los animales -ya se encuentran huellas en textos bíblicos que estudié más allá de este punto de vista-. Sería útil realizar una lectura psicoanalítica de la cosa. como relación con la ley. a pesar de la tentación.D. . donde la deconstrucción de lo que es apodado el Wumoísmo. Para calificar ese tratamiento no utilizaré. cit. y que por otra parte sostuvo el discurso d e la hegemonía. 2000. por cierto. hasta del dominio. yo intento mostrar la especificidad moderna de esta violencia. Pero lo que resiste a esta tradición predomi­ nante es muy sencillamente que hay unos vivientes.) 4Jacques Derrida encaró la cuestión de la crueldad en la conferencia pronunciada en el gran anfiteatro de la Sorbona. por cierto. el “hacer su­ frir” o el “dejar sufrir” por el placer. Sin poder tomar aquí posición de una manera muy sutil. París.4 y una lectura del uso psicoanahasta Le toucher. a todas las formas de lo viviente no humano.“filosófico” del discurso que la sostiene e intenta legitimarla. unos animales. Esa violencia industrial. algunos de los cuales no tienen que ver con lo que ese gran discurso sobre el Animal pretende adjudicarles o reconocerles. En el fondo. de hecho o de derecho. Por eso. científica. trató la cuestión llamada de “El animal” es un signo mayor del logocentrismo y de una limitación deconstructible de la filosofía. tienen razones. eso es lo que sería. Galilée. y buenas. de manera universal. en la experimentación. y el axioma -o el síntoma. simplemente. Jean-Luc Nancy (ob. de alzarse contra la manera en que son tratados los animales: en la cría industrial. lo propio del hombre. a mi juicio. en el doble sentido de este término. El hombre es uno de ellos. Se trata aquí de una tradición que no fue homogénea. (). en el sentido de la necesidad “ontológica” y del deber “ético”. Deberán hacerlo. eso se sabe. Véase Etats d'áme de la psychanalyse. la crueldad. se utiliza esta palabra de una manera extremadamente confusa. ya se trate de la sangre (crúor) o no (Grausamkeit). como si el concepto homogéneo de Eí animal pudiera ex­ tenderse. en su conjunto. Se verá cada vez más desacreditada. Es una palabra confusa. pero no existe El Hombre versus El Animal. oscura. el térmi­ no “crueldad”.pongo en duda el apelativo “Animal” en singular. Por otro lado. técnica. como si existiera el Hombre y el Animal. no puede soportarse todavía demasiado tiempo. En otra parte estudio la historia y la “lógica” del léxico de la “crueldad”.).

Cualesquiera que sean las diferencias. de la subjetividad. R. De este axioma depende cierta filosofía del derecho y de los derechos del hombre. cuales­ quiera que sean las diferencias entre dichos discursos. pero ahí es donde la cuestión s e vuelve complicada. El axioma del gesto represivo para con los animales. que habrá sido la palanca misma de la peor vio­ lencia respecto de los vivientes no humanos. creo. será cada vez menos soportable. debe s e r analizado. le son esenciales). creo. de la liber­ tad. por el cual tengo el mayor de los respetos pero que. esa herencia cartesiana determina toda la modernidad. Esta violencia. en cuanto a lo esencial e sa herencia gobierna. siones profundas (conscientes e inconscientes) sobre la imagen que se hacen los hombres de sí mismos. Lévinas. É . D. lo cual desemboca en ingenuidades simpáticas pero insostenibles. conferir o reconocer derechos a los "animales” es una manera subrepticia o implícita de confirmar cierta inter­ pretación del sujeto humano. y es casi ilimitado. Lacan. No utilizaré tampoco la palabra derecho. de la subjetividad humana poscartesiana. Kant. sería una contradic­ . Sin embargo. El concepto moderno del derecho depende ma­ sivamente de ese momento cartesiano del cogito. etcétera. Heidegger (así como los cognitivistas) tienen al respecto una posición más o menos idéntica a la de Descartes. no a los animales. Distinguen la ! reacción y la respuesta. de la soberanía. reelaborado. de Kant a Heidegger. Cierto concepto del sujeto humano. y es una falta o una debilidad. supone un sistema de signos sin respuesta: reacciones pero no una respuesta.: ¿Los derechos de los animales pensados en qué términos? J. en la práctica. por otra parte. Lévinas o Lacan. en su figura filosófica.: Con demasiada frecuencia.) De cualquier manera qu e se la califique. A partir de ese momento. desarrollado. sino a tal categoría de ani­ males. sigue siendo de tipo cartesiano. la violencia infligida a los animales no dejará de tener repercu. se trata d e reproducir y extender a los animales un concepto de juricidad que era el de lo s derechos del hombre. Por consiguiente querer conceder absolutamente. en particular en Freud. por lo que respecta a la relación con “el A nim al”. por supuesto. La teoría cartesiana. derechos equivalentes a los derechos del hombre. no es la causa de esta gran estructura. para el len­ guaje animal. pero la “representa” en una poderosa sistemati­ cidad del síntoma. hubo muchas declaraciones sobre los derechos de los animales. por el momento se encuentra en el fundamento del concepto de los derechos del hombre. el pensamiento moderno de la relación d e r los hombres con los animales. Con todo lo que depende de esta distinción.lírico de la misma palabra. enriquecido sin descanso (la historicidad y la perfectibilidad. en cuanto producto de una historia y performativos complejos. Antes de las tesis que usted evoca. El “texto” cartesiano.

heterogeneidades. por razones cons­ cientes o inconscientes. es la co-im p licación m ism a. fo rm as ex trem ad am en te refinadas de organiza­ ción sim bólica: tra b a jo d e l d u e lo y d e la sep u ltu ra. sino porque so sten go q u e h ay m ás d e un lím ite: m uchos límites. los límites se m u ltip lic an . la m osca. D escribe. S i m e in q u ieto por una frontera entre dos espacios h om ogén eos. R eproduciría la m áquin a filosófica y jurídica gracias a la cual se ejerció (tiránicam ente. en el cifrado o la p ráctica de lo s sign o s. laboriosa. etcétera. etcétera. de m anera positiva y en ocasiones p ertu rb ad ora. E n el m u n d o an im al ex iste u n a gran can tidad de estruc­ turas diferentes. u n a e indivisible. sin duda la diferencia sigue sien­ do abismal. de una declaración de los derechos o de un tribun al a las órdenes de un legislador. n eciam en te. É. N o creo en el milagro de una legislación .) Todo esto es c o m p lic ad o . p o r u n lad o el h om b re y por el otro el anim al. pero tam b ié n en tre los “ m on os superiores” y los otros anim ales. Por lo tanto. el caballo. el trabajo. entre el Hombre y el Anim al. p or otra parte. N o hay una oposición entre el h o m b re y e l n o -h om b re. estructuras fam iliares. no es para pretender. L en ta. en otros acelerada. es decir. y es mejor que n ada. de tal m odo que la oposición entre e v ita m ie n to y p ro h ib ició n sigue sien do problem ática. la exp erim en tación . una tran sform ación es n ecesaria e inevitable. (Pero la propia “pro­ hibición”. la m utación de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales no adoptará necesaria o so lam en te la form a de u n a carta. en tre las diferentes estructuras de organización de lo v iv ie n te h ay m u ch as fracturas. P ero n o im p ide las m atanzas o las patologías “tecnocientíficas” del m ercado o de la cría industrial. Por supuesto que hay diferen cias irreductibles. Es una evidencia in n egab le d el se n tid o com ú n . fronteras infranqueables entre tantas especies de v iv ie n te s.: Eso es lo m ínim o. Ya h ay un a. estructu­ ras diferenciales. ¿Q u ién puede n egarlo sin llevar la ceguera hasta la necedad? Pero n o h ay u n a so la fron tera. en el h om b re. R. pero podría demostrarse . cu an d o n o p ro h ib ic ió n . E n tre el p roto zoário. d el in cesto. p roh íb e p ero n o siem pre im pide. q u e n o h ay lím ite en tre los “an im ales” y el “hom bre”. por abuso de poder) la explotación del animal en el alimento. Entre los “ m on os su p erio res” y e l h om bre. m ás o m enos empírica. pero la prim atologia hace inm en­ sos progresos de los q u e n o se h a b la lo su ficien te. N o digo que haya que renunciar a id en tificar a lg o “ p ro p io d el h om bre” .ción ruinosa. so b re to d o e n la organ ización “sim bólica”. D.: Pero ¿dónde y có m o p a sa p a ra u sted el lím ite? ¿N o h abrá que reconsiderar la noción de corte en tre la n atu raleza y la cu ltu ra sobre la cual descansa la antropología? J. el perro. en algun os casos gradual. la abeja. evitamiento.

también en el del psicoanálisis) ambas actitudes fundamentales. que se sienten en simpatía compasiva y viva con esos seres vivientes. Apones. Tampoco creo en el “vegetarianismo” absoluto.. pues. 1993 [Trad.. ]. o porque el hombre no los tiene con tanta seguridad como lo pretende (argumento que ya desplegué.: ¿Lo dicen realmente? É.: Sí. sin hablar de los centenares de especies que desaparecen cada año en la superficie de la tierra por culpa de los hombres. É.: Lo que me impacta en este tipo de deriva es que pone en acto una suerte de corte entre lo que sería humano y lo que no. Barcelona. del lenguaje y de la relación con el ser como tal). R. Pero jamás renunciaré. ni siquiera que sea en rigor sostenible. que. R. Paidós. dejan morir. ¡suponiendo que alguna vez el derecho pueda garantizar una diferencia fiable entre hacer y dejar morir! Por cierto. Ya sea porque algunos animales tam. de manera hiperindustrializada. Y por supuesto. una vez más. a analizar (lo entien­ do en todos los sentidos. criando en masa. Para hacer entrar a los grandes monos en el orden de los derechos del hombre habría que excluir de ellos a los enfermos mentales. cuando no matan lo suficiente. .-y es lo que hago en otra parte. cast.5 con­ tra Heidegger. y no creo que haya que renunciar. de límite. los hombres. sutil. es decir. los rebaños que se deben exterminar así para las supues­ tas necesidades de los hombres. bién disponen de ellos. considero tan ridicula como detestable la nueva jerarquía que ubicaría a tales o cuales animales por encima de los discapacitados humanos. No puedo hacerlo aquí improvisando brevemente. D. contra la tortura genocida que se les inflige a menudo de manera en el fondo perversa.: Aporías: morir-esperarsc (en) ¡ o S límites de la verdad". sublime. siento simpatía (y le tengo afecto a esa palabra) por aquellos que se rebelan: contra la guerra decla­ rada a tantos animales. cierto cani­ balismo sigue siendo insuperable. ni en la pureza ética de sus intenciones. más o menos refinado. Llegaré hasta sostener que. para responder a su alusión. sobre todo en Aporías. respecto de la experiencia de la muerte.que ninguno de los rasgos por las cuales la filosofía o la cultura más autorizadas han creíd0 reconocer ese “propio del hombre" está rigurosamente reservado a lo q u e n o sotros. aunque la palabra “exclusión" jamás es pronunciada. de corte. Pero el razona­ miento que apunta a extender los derechos del hombre en beneficio de los grandes monos presupone esa noción de separación. sin compromiso y sustitución simbólica. a quienes a su vez experimentan una simpatía. Que 5Jacques Derrida. Galilée. Dicho lo cual. mi simpatía se dirige. 1998]. sobre todo en la enseñanza. llamamos el hombre. París.

Escritor y dramaturgo alemán. cit. en efecto. 108. H itle r era vegetariano. ob. . el terror a la inges­ tión de la an im alid a d puede ser el síntoma de un odio de lo viviente llevado hasta el h om icidio. D . y “utilitarista”. N i siquiera en el caso de quien cree contentarse con pan y vino. de hombre o de Dios. É. ¿cómo conciliar su inquietud de compasión hacia los animales con la necesidad que tienen los humanos de comer carne? j.finalmente desemboca en un rechazo. dividida entre un intenso furor de devoración del otro y una pasión de amor que la conduce al aniquilamiento de sí misma. una jerarquía propiamente racial y “genetista”. p. art. entrevista con Jean-Luc Nancy. cit.6 Toda esta retórica pasa por la compro­ bación llamada “cognitiva”. El proceso carnívoro inconsciente tiene muchos otros recursos. adapta la leyenda antigua del homicidio de Aquiles por Pentesilea. por un lado. s H einrich von Kleist ( 1777-1811 ). carne y sangre. en: Points de suspension. D : Lo que equivaldría a reintroducir. el psicoaná­ lisis nos lo enseñaría: los “vegetarianos” tam bién pueden incorporar. En contra de los vegetarianos y los amigos de los animales.: Pero. y por lo menos desde hace dos mil años. por lo menos. por el otro.8 Ella fue uno de los grandes personajes de un seminario que había consagrado hace años precisamente a eso: “comer al otro”. (M e explico mejor sobre esto cada vez que hablo de la deconstrucción necesaria del “carno-falogocentrismo’’. y no creo en la existencia del n o carnívoro en general. 158). algo vivo.)' Aunque lo su­ piéramos desde siempre. para poner en escena a una heroína romántica. en nuestra especie -escribe Paola Cavalieri-.. R.: Algunos se atrevieron a extraer argumentos de ese vegetarianismo de Hitler. ^l| enlabrada. los retrasados y los seniles" (Le Débat. Luc ‘ “Siempre hemos conocido. que irrevocablemente están desprovistos de características consi­ deradas típicam ente humanas: los disminuidos mentales. porque es la tentación del amor mismo. Por ejemplo. Si les gusta.: A tal p u n to que. desde una perspectiva psicoanalítica. de un supuesto pasaje de lo hum ano a lo no humano que estaría ligado a la existencia de enfermedades neurológicas o cerebrales degenerativas. cast. j. Precisamente contra eso nunca debe adormecerse la vigi­ lancia.: Peniesilea. Tam bién a los ateos todavía les gusta “comer al otro”. ] ■ D. compuesta e r> 1808. En Penthésilée. U n pensamiento aquí para la Pentesilea de K leist. 7 Véase por ejem plo “II faut bien manger ou le calcul du sujet".: N o basta con abstenerse de comer carne para volverse no carnívoro. 1978]. y sim bólicam ente. la presencia de individuos n o paradigmáticos. Magisterio Español. R. (Trad. É. la reina de las A m a­ b a s . como todo el m undo.

Le nouvel ordre écofagique. Horkheimer. Canetti. 202). Hrsg. mais des devoirs envers eux. Véase también “Des ‘droits de l’homme’ pour les grands singes? Non. lg f . pol. p. 1992. Ella responde a aquellos que. Tusquets. tras Hannah Arendt. von Tiedemenn. dignidad (Würde) del hombre. Barcelona. Adorno va muy lejos en esta dirección. habrán contribuido a interrogar al humanismo raciona' lista y la legitimidad de su decisión.9 Esa requisitoria caricaturesca procede más o menos así: “¡Ah. 1992 [Trad. y Claudine Germe.D. en e l cuestionamiento de la axiomática humanista respecto del animal. en: Le Débat. París. El “insulto" (schimpfen) contra los animales (“¡animal!”). Suhrkamp. fueron una suerte de zoófilosn o ¡Así que amar a los animales es odiar o humillar al hombre! La compasión p0 r los animales no excluye la crueldad nazi. o contra el hombre en cuanto animal sería un rasgo distintivo del “idealismo auténtico”. ahora bien conocida. Des animaux et des hommes. En su bello y magnífico prefacio a los T res tratados para los animales de Plutarco (en la traducción de Amyot). en la parte aún inédita de mi conferencia de Cerisy (“El animal que soy”). resulta que muy grandes escritores y pensadores judíos de este siglo habrán estado obsesionados por la cuestión animal: Kafka. 1994. pp. Según esta lógica. comparables hasta cierto punto con ellos mismos y l°s suyos". 19941. pp. 163-167. algunas víctimas de catástrofes históricas presin­ tieron en los animales a otras víctimas. Singer.D. no solamente un proyecto de dominio y sobe­ ranía (Herrschaft) sobre la naturaleza sino una verdadera hostilidad. Grasset. En efecto. I '“Jacques Derrida utiliza aquí la palabra zoofilia en su sentido clásico de amor a los animales y no con la significación que le atribuyeron los sexólogos de fines del siglo XlX: una relación sexual de un humano con un animal. cast. ¿Quién puede acreditar un segundo e sta parodia de silogismo? Y ¿a dónde nos conduciría? ¿A redoblar la crueldad hacia los animales para dar muestras de un humanismo irreprochable? Elisabeth d e Fontenay recordó que entre los filósofos de este tiempo que llamaban a reconsiderar nuestro tratamiento de la “cuestión animal” había muchos judíos. ¡hasta es su primer síntoma!” El argu­ mentó me parece groseramente falaz. denuncian una “deriva deconstruccionista irresponsable”. 108. Philosophie der Musik. 123-124 (fr. Francfurt. Se atreve a comparar el papel que los animales representan virtualmente en un sistema idealista al que represen­ tan los judíos para un sistema fascista. en: Prefacio a los Trois traités pour les animaux. no se contenta con recordar.Ferry.1 1 Por lo que a mí respecta. Fragmente und Texte. Adorno. 1 1“Falta de suerte para aquellos que no evocan la summa injuria [alusión a una zoofilia nazi y al vegetarianismo hitleriano! sino para burlarse mejor de la piedad para con el sufrimiento anónimo y mudo. (j. A través de la insistencia de su inscripción en sus obras. 1993. usted s e olvida de que los nazis. un odio cruel “dirigido contra los animales” (Sie richtet sich gegen die Tiere). París. (j. san nul doute”. 9Luc Ferry. París. que Kant era “el autor favorito de Eichmann”. autodestino o autodetermina­ ción moral (Selbstbestimmung). 71.) u Theodor Adorno. Beethoven.: El nuevo orden ecológico. yo analizo de cerca (sin suscribirlo por fuerza de punta a punta) un texto de Adorno1 2 que pretende descifrar en las nociones kantianas de autonomía. y Hitler en particular.) .

R. La idea de que el disminuido sería “inferior” al animal se inscribe en línea recta en este tipo de consideraciones.: Sin duda que siempre habrá que matar animales.y que por otra parte se impone a menudo de manera convincente. sin las cuales ninguna sociedad es posible. al tiempo que se lucha contra las violencias. 20. Me parece que nunca se terminará con la pulsión de destrucción porque. “La personnalité lunoique des animaux . Pero. me parece que el exceso de interdicciones de todo tipo genera a me-nudo violen­ cias inesperadas. el sexismo y el antisemitismo siempre fue la inferiorización de aquel que se quiere excluir de lo humano. hasta la del disminuido en general. y por último que el negro sería más “bestial” todavía que el resto.. ¡y probablemente hom­ bres también! ¡Incluso después de la abolición universal de la pena de muerte. É . hay que saber que nunca se terminará con ellas. De manera general. y el derecho francés reconoce incluso una noción de “personalidad jurídica” a los animales domésticos o mantenidos en cautiverio. En efecto. J.: Kant exige que se encuentre un medio de aplicar la ley del taitón (impe­ rativo categórico del derecho de castigar.. se asociaría a la figura del animal y el judío las de la mujer y el niño. a su j u c io de un derecho de castigar IJ Jean-Pierre Marguénaud. ¿Puede ponerse en el mismo plano un matador Je animales y un homicida? Y.1 ' Pero no estoy segura de que se pueda casti­ gar a un humano por actos sexuales cometidos con animales. más generalmente. en: Recucd Dcúkiz.R . . ¿Hay maltrato en todos los casos de zoofilia? ¿Cómo puede expresar el animal la violencia que se ejerce sobre él en tales casos? J D. de aquí proviene la idea de que el judío sería más “femeni­ no” que el no judío. 1998. se requieren interdicciones. La prohibición de matar al animal me parece imposible de poner en practica en nuestras sociedades. es inherente al hombre. cua­ derno núm. Por cierto. y por otra parte no es deseable.: Pero no es lo mismo. si algún día se logra! É. ¿puede por ejemplo considerar­ se que un zoófilo (en el sentido de la sexología) debe ser castigado por la ley de la misma manera que un pedófilo o un violador? En derecho existe una legisla­ ción que castiga el maltrato de los animales. pp 205-211. como lo subraya Freud. Una de las grandes figuras del racismo. D. y su estigmatización en virtud de rasgos físicos que lo conducirían al mundo de la animalidad. que la mujer sería más “animal” que el hombre. lo que significa que podrían tener derechos y ser defendidos en caso de abandono.

¿cómo imaginar que no sufren? Sabemos lo que es e l sufrimiento animal. este no es lesionado. Cuando vemos pasar una cantidad incalculable de terne ro s criados con hormonas. y por ende un fenómeno “cultural” ligado a estructuras arcaicas que persisten y que se deben analizar. Sin duda. Por supuesto. hasta a un adiestra­ miento de circo. amontonados en un camión y enviados directamente del establo al matadero. Por su parte. lo experimentamos. manifiesta su sufrimiento. Usted comparte la opinión de Elisabeth de Fontenay.: Una gran desorganización-reorganización de la tierra humana se halla e n curso. En mi semina . hay una e s ­ tructura sacrificial. The Athlone Press. la evaluación de la cantidad. tia sino también a aquellos que sean culpables de “bestialidad”. Éste no es un sujeto de derecho (y por lo tanto de deber) que podría protestar contra un “perjuicio” y ocupar el sitio del querellante en un tribunal. An ¡ntroducion to the Principles of M orals and Legislation (1789). lo sabemos y nadie puede atreverse a dudarlo. con la matanza industrial. Pero ¿cómo hacer para conciliar esa voluntad de reducción del sufrimiento animal con la necesi­ dad de una organización industrial de la cría y la matanza que también permita liberar a tantos humanos del hambre? É. hay una frase de Jeremy Bentham que a menudo me gusta citar. rio sobre la pena de muerte estudiamos esos textos de cerca. los animales sufren en mucha mayor cantidad que antes. Sin embargo. En e l consumo del animal. jamás se dejará d e comer carrn e.racional e inteligible a priori) no solo a quienes violen o practiquen la pederás. Eso no signific a que se considere al animal como una víctima. o. Además. 1970. J. No podemos imaginar que un animal no sufre cuan­ do se lo somete a una experimentación de laboratorio. El animal sufre . 4 4 Londres. la cantidad. puede recordarse que el consumo d e carne jamás fue una necesidad biológica. como yo lo sugería en su momento. sino ¿pueden sufrir?” (The question is not: can they speak? but can they suffer!)}* Puesto que. y estas pueden encontrarse en otra parte. uno puede esperar lo mejor y lo peor. A escala de los siglos venideros. Pero tal vez se cambiarán las condiciones cualitativas. D. creo en verdaderas mutaciones en nuestra experiencia de la animalidad y en nuestro lazo social con otros animales. y que dice poco más o menos esto: “La cuestión no es: ¿pueden hablar!. sí. así como la organización general del campo de la alimentación. como por otra parte en la pena de muerte. No se come carne simplemente por­ que se necesitan proteínas.: M Jeremy Bentham. Pero sin hacer e l elogio de un vegetarianismo primario. p. . aunque la dignidad humana no salga indemne del comercio sexual con tal "animal". R. algún sustituto equivalen­ te cárnico.

: H a y otros recursos para el re fin a m ie n to gastronóm ico. D.: La lu c h a de José B o v é 1 5 contra la “com ida chatarra am ericana” y contra M c D o n a ld ’s e n p articu lar es acaso u n prim er signo de ese cambio. pero los signos cuentan. ¡no o lv id e m o s que la gastronom ía es parte integrante de la cultura! ¿Podría la t r a d ic ió n c u lin a ria francesa abstenerse de carne? j. Si realmente le pusieran todos los días an te la vista el espectáculo de esa matanza industrial. y usted c o n o c e ese debate. R. Del mismo m odo. R.É. R. N o creo que la visibilidad de u n a s itu a c ió n pe rm ita conocerla mejor.: N o m e p id a que suscriba incondicion alm ente lo que se hace o se hará en este ca m p o . llam a d as m ás “naturales”. u n c a m ió n repleto de terneros que salen del establo para ir al m atade ro.: D e ja ría de com er carne o cam biaría de d om icilio. ]• D.: M e m u d a ría . D. Por tanto. Todos esos debates de que hablam os son su signo precursor. el caso de la enferm edad de la “vaca loca”1 6 deberá incitam os a realizar transform aciones inevitables. para comprender una situación y te ne r la d is ta n c ia necesaria. j. cada vez más. É. Por otra parte. 1 6Se trata de la encefalopatía espongiforme bovina ( esr ). Mué azotó a los bovinos criados en Gran Bretaña. D. en el m ism o n o m b re de la gastron om ía de que usted habla. en ciertos prados. y cuyo símbolo en todas partes del mundo son los restaurantes McDonald’s. pero re alm ente creo que e n ocasiones. R. . lentam ente. La carne industrial no es lo m e jo r de lo m e jo r e n gastronom ía. De igual m o d o . etcétera. a u n q u e sepa q ue esa cosa insoportable existe. yo creo que el espectáculo que el hom bre se da a sí mismo en el tratam iento de los anim ales le será insoportable. Pero prefiero no ver nada. ¿qué h aría? É.: Pero si todos los días pasara bajo su m irada. Ya no es soportable. ¿podría seguir co m iendo temeros durante m ucho tiempo? É. sin darle tiempo para que se distrajera. Y además. Evocan una m u tación en curso. Saber no es mirar. lo m ejor es n o ser testigo ocular. algunos prefieren los anim ales criados en ciertas con­ diciones. 1 5Presidente de la Confederación Campesina.: ¿Cree que hay u n exceso? j. o enfermedad de Kreutzfeld-Jacob. José Bové es el líder de una lucha internacio­ nal contra la “comida chatarra" ligada a la globaluación de la industria agroalimentana. realmente habrá que transform ar los usos y las “m entalidades”.: U sted decía que la interdicción excesiva e hiperbólica produce síntomas.

me parece que la discontinuidad permanece y qU e pasa por el lenguaje. Laphiloso[>hieál’épreuve de ob. p..É . el mejor convenio). R. medida. . en ciertos casos. art. rituales. en la Facultad de de­ recho de una universidad judía. Cuando encaré esta cuestión en los Estados Unidos. en reunir centenares de miles de ani­ males cada día para enviarlos al matadero y matarlos en masa tras haberlos 1 7 Élisabeth de Fontenay. y o creo que hay una discontinuidad radical entre lo que se llama los animales y en particular los primates.: Para volver a la cuestión de la animalidad. Hay una cuestión de escala temporal e histórica en la duración de tales fenómenos. sigo pensando en la idea d e cierto corte entre el animal y el humano. cit. actitudes de evitamiento del incesto todas cosas fascinantes. todas esas diferen­ cias deben ser evocadas. digo que.1 7 ¿Qué piensa de esto? ]. Al respecto. se les pueda “presumir mundos que puedan coincidir con el de los hombres".: Yo hablé no solo de un corte sino de varios cortes en los grandes modos d e culturas “animales”. allí donde sin embargo la palabra no sería tan inapropiada. pueden hacerse algunos progresos para el fomento de las relaciones entre los hombres y los animales en el senti­ do del respeto máximo. y d e lo que vacilo (solamente para no abusar de asociaciones inevitables) en llam ar un genocidio. Aunque entre los grandes monos existan prácticas simbólicas. En la transformación del derecho actual. químico genético de lo s vivientes. Ya sea que este tratamiento se haga para la alimentación o en e l marco de una experimentación. 19. al tratamiento meramente instrumental. Lejos de borrar los límites. reglamentar las condiciones de la cría. Por lo tanto. la matanza. cit. como lo subraya Elisabeth de Fontenay. Como usted. para ello. Véase también Le silence des bétes.. “Pourquoi les animaux n’auraient-ils pas droit à un droit JiS animaux?”. poco a poco. A mi juicio. Pero esta discontinuidad no puede hacemos olvidar que existen otras entre diferentes especies de animales y o r­ ganizaciones sociales de lo viviente. el tratamiento masivo. Hay que tenerla en cuenta. y tratándose de animales. D. la evaluación solo puede ser económica (estrategia. en una larga escala histórica. alegando la violencia entre los animales. por la conceptualización. aunque.y el hombre. los evoqué e insistí en las dife­ rencias y heterogeneidades. industrial. en la jungla o en otras parte. y . cap. no hay que entregarse a las peores violencias. utilicé esa palabra de genocidio para designar la operación que consiste. hay que adaptar reglas para que no se pueda hacer cualquier cosa con los vivientes no humanos. y conservando siempre la axiomática general del derecho humano. No digo que no hay que tocar la vida animal. 153. es decir. dosificación. habrá que reducir las condiciones de la violencia y la crueldad para con los animales.

É. de sujeto. y los esclavos.. J. sus p resu p u esto s. A lguien dijo que no aceptaba que yo hablara de gen ocidio: “ N osotros sabem os lo que es el gen ocidio” . no se con cibe un su je to (fin ito ) de d erech o q u e n o sea un sujeto de deber (Kant solo ve dos e x c e p c io n e s a e sta ley: D io s. tendrían deberes. de su je to político. etc. de ciudada­ no. Es en el interior de ese e sp a c io filo só fico ju ríd ico d on d e se ejerce la violen cia moderna para c o n los a n im a le s.: N o es posible esp erar q u e los “ a n im a le s” en tren e n un con trato expresa­ mente jurídico d o n d e. sin duda. D. su ev o lu ció n . Eso me costó una réplica indignada. pero habrá que considerarla. No es ni la única ni la m ejor razón. Es el m ism o co n c e p to de derech o lo que deberá ser “re-pensado” . T o d o s esos con ceptos (que tradicionalm ente d efin e n lo “p ro p io d e l h o m b re” ) so n co n stitu tiv os del d is­ curso jurídico. E n gen eral. n o p u e d e n ap licarse a los an im ales. H a sta cierto punto yo respeto ese discurso. A mayor o m enor plazo habría que lim itar esa violen cia tanto com o fuera posible. aunque m ás n o sea debido a la im agen que rem ite al hombre de sí mis­ mo.. d e p alab ra y de libertad. pero. de au to d eterm in ació n so b e ran a y de su je to de d e re c h o . lo repito. a c a m b io d e d erech o s reco n o cid o s. pues. Esta trans­ formación. que so lo tie n e n d eb eres y n o d erech os). de co n c ie n c ia lig ad a a la p alabra. en la trad ició n filo só fica europea de que h ab la­ mos. Por eso. Pero usted se da cuenta de lo que quiero decir. Por el m om ento. cuyos derech os carecen de deber. u n a v io le n c ia co n te m p o rá n e a y a la vez indisociable del d iscu rso de los d erech os d el h om bre.: Por tan to. Por eso es preferible no h acer en trar e sa p ro b le m ática de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales en el m arco ju ríd ico existente. R. llevará siglos. Pero un d ía h ab rá que recon sid erar la h istoria de ese dere­ cho y com prender que si los an im ales n o pu eden form ar parte de conceptos como los de ciud adan o. sea cu al fuere m i sim p a tía por tal o cual d eclaración de los dere­ chos de los an im ales te n d ie n te a p rotegerlos co n tra la v io le n cia hum ana. se trata de co n c e p to s h ered ad o s de su jeto .: Y de respon sab ilid ad . U n a vez m ás. D. d ebem os co n ten tarn o s co n ad ecu ar las reglas del derecho tal y como existen. J.. R. Por lo tanto. su perfectibilidad. É. retirem os la palabra. p ero ju sta m e n te q u iero co n serv ar el derech o de interro­ gar su historia. no por ello carecen de “d ere ch o ” . no . n o creo que pueda seguir tratándose a los anim ales com o lo h acem os hoy.engordado con horm onas. T odos los debates actuales seña­ lan una inquietud creciente al respecto en la sociedad europea industrial.: Y de co n cien cia.

R. R. pero no puede utilizárselo de manera sistemática sin correr el riesgo de paralizarse ante cualquier interdicción. eso no es nada al lado de la violencia de los mataderos o la cría J. Es lo contrario de la caza o la matanza. por ese tipo de caza. Y por otro lado el torero arriesga su vida en la arena. so pretexto de que la prohibición de las violencias puede conducir a la emergencia de nuevas violencias más graves.: Me parece que un progreso está en marcha. etcétera. en todo caso desconfío mucho de los deseos que se manifiestan allí y las formas que adoptan.creo que sea la solución indicada. É.: Sin embargo. un torneo.: de pollos. É. N o creo que deban prohibir todas las prácticas violentas de alto riesgo. del concepto de derecho. pero reconozco que desde el punto de vista cuantitativo. D. sino para reconsiderar la historia del derecho. D. sin pasiones. Y además me pueden gustar o puedo admirar esos textos de Leiris sin dejar de formularme preguntas sobre el deseo y la experiencia del propio Leiris. No tengo ninguna inclinación por la caza. y precisamente en ese sentido se interna la deconstrucción: no para destruir la axiomática de esta solución (jurídica formal). ni por la corrida. sino contra el culto o la cultura de la corrida y otras cosas semejantes. R. J. se corre el riesgo de dejar correr todas las violencias y bajar los brazos. hoy.: No dije que estuviera en contra de los textos de Leiris. o para desacreditarla. antisemitas. É. en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal. sin conflictos. D. xenófobas o sexistas so pretexto de que “reprimidas” aquí o allá corren el riesgo de resurgir a más y mejor en otra parte? No digo que su argumen­ to carece de valor. Más bien creo en una aproximación progre­ siva y lenta. É. Pienso sobre todo en la lucha contra la caza y por la preservación de las especies. Con esa lógica. Hay que hacer lo que se pueda.: Sí. una suerte de sobrevivencia de la época de la caballería. sin inju­ .: Siempre tengo el temor de que estemos internándonos en la senda de la construcción de una sociedad higienista. por un efecto perverso. ¿Debe uno abstenerse de condenar o denunciar las violencias racis­ tas.: ¿Está en contra de la corrida? j. Podría darle muchos ejemplos que la in­ quietarían. R. la corrida inspiró muy bellos textos literarios (en particular los de Michel Leiris). para limitar esta violencia. Esa lucha es minoritaria. En el principio de la corrida hay una lucha a muerte.

como en otros. P o r o tr o la d o .: C re o c o m p re n d e r y p uedo co m p artir su tem or.p o r o tra p arte e x is te n . p ara e v itar lo q ue usted lla m a la “sociedad h ig ie n is ta ”. 1 8Véase nuestro capítulo 7: “Acerca del antisemitismo venidero". Por cierto no puedo erra­ dicar. en un contexto determinado. m u e rta o esterilizada? É r. in c lu s o púb licam e nte . e l a ta q u e a la v id a p r iv a d a . o e n la p o r n o g r a fía . el ra cism o . la e x p re s ió n d e las in ju r ia s y las v io le n c ia s ve rb ale s. No quiero pro­ hibirlo todo pero tampoco quiero no prohibir nada.: ¿Y le parece que cuanto más se limita. etc. sin crueldad. Por consiguiente. É. L o que se p re­ tende erradicar de u n lado siempre se corre el riesgo de verlo resurgir a llí don- je no se lo esperaba. sin riesgo de m uerte.: P or e je m p lo . siempre hay una medida. D . se­ gún la situación histórica. a veces p ie n so q ue el d e re c h o a la in ju r ia v e rb a l es fu n d a ­ mental. H a y q u e h a c e r re s p e ta r las leyes lim itativas y a l m is m o t ie m p o g a r a n tiz a r la lib e r t a d d e e x p re s ió n m ás a m p lia . la injuria. hasta cu ltiv ar. es decir. y asumir el riesgo de una decisión en la resistencia de lo irresoluble. . aséptica. etc. El espacio público debe permanecer tan abierto como sea posible a la libertad de expresión. y lo q u e se p u e d e escribir. y e n Francia m e p a r e c e n b u e n a s . sin vio le ncias verbales.: En este campo. s ie m p re h a y q u e a p u n t a r a p e r m itir . una medida preferible. in c lu s o si p ie n s o q ue ciertas leyes s o n a b s o lu ta m e n te necesarias c o n t r a la d if a m a c ió n . esterilizada. D e ja in ta c ta la responsabi­ lidad que se debe to m a r e n c u a n to al c á lc u lo de los riesgos. Tampoco me gusta la imagen de una sociedad "bio” higienista. Hay que dar una respuesta singular. . la discusión. el antisem itism o. La difi­ cultad de la responsabilidad ética es que la respuesta jamás se formula por un sí 0 Por un no. entre los hombres. ¿Q u é c u a lid a d de violencia se p u e d e o debe tolerar. el racismo. mejor es? ] • D. si la e n tie n d o b ie n . Pero hay que limitar tanto como sea posible el efecto de censura de las interdicciones legales y privilegiar el análisis. p o r e je m p lo . la con­ traofensiva crítica.. P e n s e m o s e n la b la s ­ femia.’ - j. R. Siempre hay dos imperativos contradictorios. la única respuesta es económica: hasta cierto punto.. sería demasiado simple. extirpar las raíces de la violencia para con los animales. el antisemitismo. pero so pretexto de que no puedo erradicarlos tampoco quiero dejar que se desarrollen salvajemente. j D. Por eso comencé a decir que de todos modos existe y existirá la crueldad entre los vivientes.rias. hay que inventar la solución menos mala. c o m o m á x i­ mo.: Estoy de acuerdo. y q u e h a y q u e h a c e r u n a d ife re n c ia e n tr e lo q u e se p u e d e decir.

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a propósito del cual usted comenta la famosa frase “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”.4 por último la de nuestra época. 3El libro lleva como subtítulo: “L’état de la dette. a un comunista como comunista. 4 Karl Marx y Friedrich Engels. Los mismos asesinos declararon que se la agarraban con un comunista .2 so pena de hundirse en la me­ lancolía. Ediciones socia­ ls. dieron muerte hace algunos días. Barcelona. al hablar de “sociedad depresiva”. le travail du deuil et Ia nouvelle Internationale”. cit. 1989 [Trad. estaba ligado a una situación histórica: el pasaje de la Revolución al Terror. una retórica de la bandera o del mártir. 1969: “U n fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. En él podemos leer: "Pero jamás deberíamos hablar del asesinato de un hombre como de una figura. a través del caso de esta mujer. ni siquiera una figura ejemplar dentro de una lógica del emblema. en la medida en que toca un invariante que me resulta muy apreciado: la melancolía de la Revolución.1 en la cual. al que un emigrado polaco y sus cómplices. Todas las fuerzas de la vieja . 2Véase Elisabeth Roudinesco. siempre será más que un paradigma y algo diferente de un símbolo. el 10 de abril. Y precisamente es eso lo que siempre debería nombrar un nombre propio [■ ••I quiero dejar claro que fue a un comunista como tal. Por supuesto. El espíritu de la Revolución ÉLISABETH R o u d in e s c o : Espectros de Marx es un libro por el que siento una especial debilidad. dedicado a Chris Hani. cast. Généalogies. tan única como su muerte. Volví sobre esta cuestión en ¿Por qué el psicoanálisis?. 1990]. Manifeste du parti communiste (1848). de quien estuve muy cerca. y en el destino de toda una generación de comunistas que. frente al desastre del socialismo real. entonces pensaba en Louis Althusser. la de la publicación del Manifiesto del partido comunista. En Espectros de Marx. pionera del feminismo en 1789 y que terminó su vida internada en la Salpêtrière.6.: Feminismo y revolución: Théroigne de Méricourt. 1Elisabeth Roudinesco. Edicíons 62.3 usted asocia tres grandes “escenas” de la cultura occidental: aquella en que Hamlet se enfrenta con el espectro de su padre que vuelve a destiempo para reclamar venganza y confiar a su hijo la misión de salvar al “mundo del deshonor”. Théroigne de Méricourt. Seuil. La vida de un hombre. el hundimiento en la locura. intenté mostrar cómo un derrumbe subjetivo. Une femme mélancolique sous la Revolution. los asesinos de Chris Hani. ob. héroe de la lucha contra el apartheid y asesinado como comunista. veían cómo se derrumbaba su ideal y se sentían obligados a hacer el duelo de un compromiso. París. En 1989 publiqué una obra. Femi­ nismo y revolución: Théroigne de Méricourt. París.

Usted llama “melancolía ge op o lítica” al estado del mundo. París.erradicar el espí­ ritu de la Revolución. el cadáver se sigue m o v ie n d o y su espec­ tro perturba al mundo. dominada por el espectro de un comunismo deshecho que viene a atorm entar el porvenir de un mundo unificado. Jacques Derrida: U na vez más. por las aporías del “trabajo del duelo”. g u t . y c u a n to m ás se lamenta su muerte. posiblemente Espectros de M arx ta m b ié n sea u n libro sobre la melancolía en política. los radicales de Francia y los policías de Alemania. Por m u­ cho que se ponga en escena la muerte del com unism o. al último gran filósofo marxista. En efecto.: Et manifiesto comunista. Atcobendas. el que dormita en cada u no de nosotros. Tomo al vuelo. el de la globalización y el triunfo de la econo­ mía mercantil. y propone efectuar un “psicoanálisis del cam po p o lític o ” para analizar las “heridas” y los sufrimientos del nuevo orden económ ico. La Quinzaine littéraire/Louis Vuitton. cuando se lo hace mal o parece im posible. Semejante al rey asesinado que perturba la vida de H a m le t m archando sobre las murallas de Elsinor. si puedo decir. Yo traté de extraer algunas consecuencias de esto en la situación geopolítica que siguió al sismo apodado “derrumbe” del m odelo soviético del co m unism o Europa seKan unido en una Santa Alianza para acosar a ese fantasma: el papa y el zar. H a b la b a entonces de Althusser. esa idealización ap ro p iad ora. tie n e éxito. robo su palabra m elancolía. que n o es u n trabajo entre otros. la conciencia culpable co n tra la conciencia trágica. cast. 1998). Desde h ac e m ucho tiempo “trabajo” yo mismo en el duelo.«O V MANANA. por m u c h o que se rego­ cijen de la muerte definitiva de Marx. o no lo tiene. incapaz de hacer el duelo de lo que pretende haber aniquilado. “trabajo del d u elo ”. La contre-allée. sobre los recursos y los límites del discurso psicoanalítico al respecto. Marx se ha convertido en u n espectro para nues­ tra sociedad occidental depresiva. a m i manera de ver. o me dejo trabajar por la cuestión del duelo. sin decirlo ex plícita­ mente. tanto más retorna para atorm entar a sus adversarios (los corifeos del liberalismo).” (Trad. Escoge a Hamlet y no a Edipo.5 un m u nd o “en fase m anía­ ca”. p. es decir. y por últim o rinde hom enaje. cuando lo que se llam a así. hace del psicoanálisis un instrum ento de análisis político de un mundo en ruinas. obsesionados por la pérdida de su enem igo. no sé qué ángulo elegir entre todos aquellos que me propone. 63. Todo trabajo implica esa transformación. con la colaboración de Catherine Malabou. Louis Althusser. y sobre cierta coextensividad entre trabajo en general y trabajo del duelo.1999. la que no cesa de clam ar la m uerte de la Revolución. . Metternich y Guizot. esa interiorización que caracteriza al “duelo". un mundo en estado de “catástrofe”.. 5 Jacques Derrida. q u ie n se h u n d ió e n la melancolía. sin lograr -muy felizmente. Akal. sobre la política de la m e lanco lía: p o lític a y trabajo del duelo.

y lg llam ada

muerte de Marx”. Pero no creo que l a susodicha “m elancolía”,

ese “fracaso a medias interm inable e irreductible, esa co nducta de fracaso estructural que marca el inconsciente geopolítico de este tiem po registre sola­ mente la d e fu n c ió n de cierto m odelo comunista. Lloia, en ocasiones sin lágri­ mas, y sin saber, a m enudo en las lágrimas y la sangre, sobre el cadáver de la propia p olítica. Llora el concepto m ism o de lo p olítico en sus rasgos esencia­ les, e incluso en los rasgos específicos de su m odernidad (el Estado-nación, la soberanía, la forma-partido, la topología parlam entaria más acreditada). Por otra parte -y todavía la sigo a usted-, esa m e lan co lía de lo p o lítico y lo que usted lla m a la “m elanco lía” de A lthusser siguen siendo dos historias in ­ trincadamente entremezcladas, sin que se pueda u n solo in stan te explicar una por la otra, reducir u n a a la otra. U sted recordaba que A lthusser y yo estuvi­ mos m uy cerca, d u rante casi cuarenta años. Estuvim os u nido s de u n a manera tal que - ta n to e n este caso co m o en el de otros grandes am igos, entre los más queridos- me sigue siendo e n ig m ática . Lazos de am istad, por cierto, fieles, y las más de las veces afectuosos, h asta tiernos, pero a veces ¡ por su parte, debo decirlo en h o n o r a la ve rd ad ) n o desprovistos de agresividad, lazos que se a n u ­ daron en p ro fu n d id a d más a llá de la p re o c u p a c ió n o de las decisiones políticas, o por lo m enos de las decisiones descifrables en el có d ig o corriente de la p o lí­ tica; porque yo creo que e n lo que te n ía de m ás secreto, de m is irreconocible, desde el p u n to de vista del le n g uaje p o lític o corriente, o, c o m o se dice, “d o m i­ nante”, nuestra alian za tam bién era p o lític a . A m i ju ic io , alg uno s de los textos publicados tras su m uerte lo atestiguan. La m ayoría de esos textos n- los c o n o ­ cía. T odo eso lo d ic e n m e jo r de lo q u e lo h aría yo a q u í im pro visand o . Y además fuimos colegas.6 R e sid im o s, de m an era ig u alm e n te in só lita, co m o crim inantes pacientes e im pa cie nte s, co m o huéspedes a veces indeseables, co m o u na mala conciencia espectral, e n la m ism a e x traña “calle de U lm ”, c o n sus alu m no s y sus lugares co m u ne s, d u ra n te unos ve inte años. ( ¿ Q u ié n escribirá alguna vez, sin ceder a n in g ú n socioacadem icism o, la historia de esa “casa” y de sus filia­ ciones? Tarea casi im po sib le pero indispensable para em pezar a ente nd e r bien las “lógicas” de la v id a intelectual francesa de este siglo.) S in h a b b r de lo que siguió re u n ié n d o n o s, a A lthusser y a m í, durante los úítim o s diez años terribles de su vida. Se necesitaría más de u n libro. Pero para volver a su sugestión, es cierto que, fin a lm e n te , en Espectros Je M arx , pude hacer u n gesto del que creí tener que abstenerm e antes. D urante años, por razones que son más legibles en ese libro (a u n q u e ya lo fuesen de otro m odo), yo n o p od ía ni suscribir e l gesto althusseriano (cierto retorno a M arx), ni d e nu nciarlo o critic arlo desde un lugar que h ub ie ra sido el del antico m unism o , el an tim arx ism o o incluso el del Partido C o m u n is ta .
6En la Escuela Normal Superior (En s ) de la calle de Ulm.

Así que durante mucho tiempo me vi como reducido ai silencio, un silencio asumido también, casi elegido, pero un poco doloroso ante lo que ocurría m uy cerca de mí. Sin duda fiii el contemporáneo, y el testigo muy cercano, un testigo que equivocadamente se llamaría “pasivo” de esta aventura, pero no diría qU ç Espectros de Marx lúe determinado por el fin de esa secuencia, ni mucho menos p0 r el hn de Louis Althusser. Yo trato de dar cuenta del lazo entre esas historias, entre esos “fines de historia" (cuando no esos “fines-de-la-historia”) en largas notas d e Espectros de Marx sobre la deconstrucción, el marxismo y el psicoanálisis, sobre lo s motivos del ‘fin” (“fin de la filosofía”, “fin de la historia”, etc.) que dominaban toda una configuración de los años 1950-1960, sobre cierta manera de intentar una aproximación psicoanalítica del trabajo del duelo en política. ¿Por qué la figura de Hamlet? Ante todo, privilegié en Hamlet la secuencia de la relación con el espectro y el tiempo: The time is out of joint. É . R.: El tiempo está desquiciado.7
J. D.:

Como si se tratara de partir, si puede decirse, de la imposibilidad de pen­ sar, o más bien de "concebir” lo contemporáneo, la sincronía: el tiempo está desunido. Al mismo tiempo hay más de un tiempo en el tiempo del mundo (“time”, aquí, también es la historia, el mundo, la sociedad, la época, los tiem­ pos que corren, etcétera). Este motivo de la desunión gobierna muchas cosas en este libro, y en particular la idea de justicia. Espectros de Marx es tal vez un libro sobre la justicia, sobre una justicia que no se confunde con una armonía, una proporción, un orden. En Fuerza de ley8 había insistido en la irreductibilidad de la justicia al derecho. A hí propongo una deconstrucción del concepto heideggeriano de justicia. Esta proposición se propaga por todas partes, aun­ que no sea muy visible en el primer plano: cuestionamiento, entonces, de la interpretación que hace Heidegger de la diké, de la justicia como armonía. El gesto de Heidegger me importa allí donde intenta, digamos con sobrada razón, pensar lo justo más acá o más allá del juridicismo y el derecho romano.
1 La réplica surge en el curso del diálogo entre Hamlet y el espectro. La figura del padre aparece sobre las murallas de Elseneur y dice al príncipe: “Véngame". Hamlet se maldice poi tener la misión de enderezar el mundo: “En vosotros confía mi cariño; / y lo que pueda hacer hombre tan pobre / cual Hamlet es para mostrar cual debe / su amistad y cariño hacia vosotros I no faltará, si quiere Dios. Entremos: / y siempre vuestros dedos en los labios. / Desquiciado está el mundo: ¡suerte horrenda, / haber nacido yo para su enmienda!”, W illiam Shakespeare, (1601), traducción de Yves Bonnefoy, París, Gailimard, 1957 (acto 1, scena V ). O ut of joint fue traducido por: 1) el tiempo está desquiciado; 2) el mundo está al revés; 3) el tiempo está loco; 4) esta época está deshonrada. Véase Spectres de Marx, p. 43 y ss. (La versión castellana es de Guillem'0 Macpherson y Patricio Canto, Buenos Aires, Losada, 1985, p. 41. N. del T.) 8 jacques Derrida, Force de loi, París, Galilée, 1994 iTrad. cast.: Fuerza de ley: el fundament» místico de la autoridad, Madrid, Tecnos, 1997].

pero m e in q u ie t o c u a n d o su in te rp re ta c ió n d e te r m in a o d e tie n e este p e n sa ­ m ie n to d e lo ju s to o de la ju s tic ia (D ik é ) c o m o el ac u erdo , el e m p a lm e o el re e m p alm e (der fugend-fügende Fug) de u n a in ju s tic ia ( A d ik ia ) q ue , e n c a m b io , estaría d e s e m p a lm a d a , d e su n id a , o ut o f jo in t (aus den Fugen, U n- F ug). S e g ú n H eidegger, a q u ie n ju s ta m e n te le interesa, ta l re e m p a lm e e q u iv a le a pensar la justicia a p a r t ir d e l ser c o m o p re se ncia (als A n w e se n ), es decir, c o m o siem pre en H e id e g g e r , a p a r t ir d e l logos o d e l legein, d e u n a fu e rz a de r e u n ió n (V ersam m lu ng ) y d e ac u e rd o . P o r el c o n tr a r io , m e pare ce q u e e n e l co ra zón de la ju s tic ia , d e la experiencia de lo ju s to , u n a d e s u n ió n i n f in it a re c la m a su dere­ cho, y e l re s p e to d e u n a irre d u c tib le d is o c ia c ió n : n o h a y ju s tic ia s in in te rr u p ­ ción , s in d iv o r c io , s in r e la c ió n d is lo c a d a c o n la a lte r id a d i n f in it a d e l o tro , sin e x p e rie n c ia fla g r a n t e d e lo q u e q u e d a p a ra s ie m p re o u t o f jo in t.9

El interés que tengo en este libro por la figura de Hamlet, así como por su experiencia “espectral”, también se ve requerido por el privilegio de la rela­ ción padre/hijo, por esa instalación masculina de la diferencia sexual. Proble­ mática de la diferencia sexual, análisis de ese poderoso privilegio, de ese privi­ legio del propio poder, de ese privilegio de la ley como autoridad del padre, todo eso comunica, a través de todo el libro, con las escenas de familia, la guerra de los hermanos o de los hijos ante la herencia del padre (Marx/Stirner, “el mal herm ano” o el “mal h ijo” de Hegel por ejemplo),1 0 la cuestión del fetichismo y del “sexo del fetiche”.1 1 Hamlet es también la máquina de la represión en política. La espectralidad gobierna no solo la problemática del duelo sino la de la técnica, de los medios, de la realidad virtual, y por tanto de la consideración, en la reflexión psicoanalítica y política, de una lógica general de la espectralidad. N o es posible pretender dar razón de una realidad política sin tener en cuenta esa virtualidad espectral. Yo analizo todos los fantasmas, y en particular la manera en que el propio Marx quiso cazar el fantasma (acosarlo y alejarlo a

9 Véase Spectres de Marx, sobre todo pp. 49-57. “Más allá del derecho, y todavía más del juridicismo, más allá de la moral, y todavía más del moralismo, ¿no supone la justicia como telación con el otro, por el contrario, el irreductible exceso de una desunión o una anacronía, cierto Un-Fuge, cierta dislocación ‘out ofjoint’ en el ser y en el tiempo mismo, una desunión que. Para arriesgar el mal, la expropiación y la injusticia (Adikia) contra los cuales no existe un seguro calculable, solo podría hacer justicia o dar justicta al otro como otro? ¿Un hacer que no se agotaría en la acción y un dar que no equivaldría a restituir? (...) Aquí [...j se jugaría la relación de la deconstrucción con la posibilidad de la justicia [ . ..]. Aquí se anunciaría siempre la deconstrucción como pensamiento del don y de la indeconstructibie justicia, la condición indeconstructible de toda deconstrucción, por cierto, pero una condición que está ella misma en deconstrucción y Permanece, y debe permanecer -es la exhortación- en la desunión del Un-Fug" (“Injonctions de Marx”, pp. 55-56). (j.d .) 1 0Ib id ., p. 197 y ss. 1 1Ibid., p. 265, por ejemplo.

la vez), cuando recuerda a la sociedad europea hasta qué punto teme el espectro del comunismo. En su debate con Max Stirner1 2 reprodujo el temor pánico ante la espectralidad, y su crítica de la ideología también es una crítica del aparecido. Yo traté no solo de ser fiel a un concepto retorcido de la herencia sino a uno de los “espíritus de Marx”, un espíritu inspirado por una idea de justicia irreductible a todos los fracasos del comunismo. Este libro fue escrito poco después de la caída del muro de Berlín, pero siempre me negué a equipararei totalitarismo nazi y el soviético. Y esto aunque crea que el gulag, figura de la violencia soviética, iguala por lo menos la barbarie nazi. Recientemente vi en los Estados Unidos una suerte de documental que muestra a un grupo de rusos emigrados a Francia durante la Revolución. Lla­ mados por el régimen soviético (en los años ochenta, creo) con un pretexto falaz son invitados a reinstalarse en su país, para lo cual les prodigan bellas promesas, y por otra parte tienen ganas de volver. Entonces les tienden unas trampas espantosas. Víctimas de las peores perversiones policiales, todos ter­ minan en el gulag. Pero si creo que no hay que ceder al paralelismo, no es para significar que e l gulag no sería tan “grave” como la Shoah. La comparación deja de ser justa a partir del momento en que se tiene en cuenta un hecho innegable y masiva­ mente evidente: a la idea comunista, al ideal de justicia que guió y sigue inspi­ rando a tantos hombres y mujeres comunistas, ajenos todos a cualquier cosa del género “gulag”, jamás harán corresponder, en paralelo, en análogo o en equivalente, hasta en opuesto comparable el menor “ideal” nazi de la “justi­ cia”. Ya sea que se respete o no, con un respeto ético o político, lo que aquí tlamo un poco rápido un “ideal de justicia”, se debe absolutamente reconocer aquello que, en esencia, separa ese “ideal” “comunista” de lo que habrá puesto en marcha el nazismo. Una vez que uno haya asumido ese deber absoluto, deber del pensamiento que a su vez es “justicia”, entonces se podrá complicar las cosas y formularse todas las preguntas requeridas sobre el sentido y la histo ­ ria de esta “idea”, de este “ideal”, sobre la historia como historia de la idea, sobre la historia de la historia y del comunismo, y otras cuestiones fundamen ­ tales del mismo tipo. Esta sería otra fase y otra faz del mismo deber absoluto. É . R.: Estoy totalmente de acuerdo con usted, por lo tanto debemos ser muy vigilantes frente a todos los historiadores que pretenden establecer la equiva1 2

Max Stirner (1806-1856). Filósofo alemán de la izquierda hegeliana, autor de un Übr°’

L'unique et sa propriété (1844), Lausana, L’Age d’homme, 1972, que será atacado con v e h e m e n c ia

por Marx en Lidéologie allemande (1845), París, Gallimard, Bibliothéque de la Pléiade, 1962, C Euvres completes, vol. ill, pp. 1037-1325 [Trad, cast.: La ideología alemana, Valencia, Universidad de Valencia, 1994].

: El destino de los revolucionarios de 1793 es fascinante. es cierto. a mi manera (inquieta y reservada). está en otra parte. a partir del momento en que cometen . hasta con la idea misma de norma. el enig­ ma “nazi”. todo 0curre como si progresivamente. Esos hombres son héroes que. No existe una responsabilidad ética. D . una cesura radical en el curso ordinario de la Historia. arrugado. ideal. el mal totalitario adoptó la forma. ese ideal. fue el propósito mismo como perversión. la perversión consumada. 1848 y 1917. ideología. Creo en la Revolución. hasta las más radicales e inquietas. U na Revolución no se programa. sin poder detener la máquina. Las cuestiones que permanecen. me atrevería a decir compartí. Por más que tenga que seguir formulándome cualquier pregunta al respecto. por mil razones. que no esté en ruptura con un sistema de normas dominante. El totalitarismo nazi. por esencia. Lo que está perimido. e -R . porque trata de hacer lo imposible. hay que transformar la idea misma de Revolución. en la interpretación de un otra parte venidero (llame a eso como quiera. pues. y por lo tanto de un saber de la norma que dicta­ ría o programaría la decisión. En el comienzo. J. por otra parte. es cierto teatro revolucionario. terrorífica. la disimetría no está entre los hechos y los desenca­ denamientos de la crueldad. En cierto m odo. por el contra­ rio. que el Terror terminaría por alcanzarlos as uvez.respeté. por lo tanto de la potencia y el poder. ni una decisión digna de tal nombre que no sea. Pero si uno quiere salvar la Revolución. siempre -y eso es lo que me redujo al silencio. en una interrupción.: P°r lado comunista”. el comunismo no tiene el mismo proyecto que el nazismo. En efecto. mi respeto por la “idea” comunista (lo señalo en Espectros de Marx con la necesidad de una crítica deconstructiva incansable de la lógica capitalista). son de otro orden que las que conciernen al mal nazi. envejecido. siquiera en la hipótesis de que el propósito se hubiera dejado pervertir originariamente. Incluso en la época en que yo era más que reservado frente el Partido Comunista como frente algunos de aquellos que intentaban romper con él. las más necesarias. etcétera). cierto proceso de toma de poder al que en general se asocian las Revoluciones de 1789. excede todo hori­ zonte posible.lencia de las dos ideas reduciendo por otra parte el comunismo al estalinismo. está in­ tacto. de interrumpir el orden de las cosas a partir de acontecimientos no programables. como el único acontecimiento digno de tal nombre. Por desgracia. o del “ideal”. por el momento. que de entrada apunta a la destrucción genocida. en ese tiempo no programable. idea. todo horizonte de lo posible. tomaran con­ vencía. Pero la corrupción de un propósito no es el propósito. de una corrupción del proyecto. lo que resulta im­ practicable. revo­ lucionaria. Toda responsabilidad es revolucionaria. es decir.

1949. w Maurice Blanchot. No puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. Realmente hay una lógica en esta historia. Histoire cíe la Révolution françaM París. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asam­ blea. En una palabra. cast. París. Pre-Textos. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto.: Aquí. Petrel. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. Madrid. contrariamente a lo que dice François Furet. pero una lógica no calcula­ ble. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). Fue escrito. Barcelona. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. fundadoras de la República. por anticipación. Así. Gailimard. Gailimard. y.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. D. La imagen más representativa de esa epopeya es la simultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. en 1947-1948. En este sentido. cast. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. 1978 [Trad. Saben que van a morir de esa muerte violenta que ponen en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan se rá justa y menos violenta. el Terror no está ya contenido en 1789. 2 vol. La pan du feu. Vale0' cía. [Trad. porque si. una ve: terminada la Revolución. fecha sobradamente significativa. ITrad.: Falsos pasos.: Historia de la Revoluí'®” francesa. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. Bibliothéque de La Pléiade. Jules Michelet. necesitaríamos horas. cast. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena de ” François Furet.: Pensar ^ revolución francesa. 1982]. 1952. sobre el Terror. 1980]. un siglo después del grito de Víctor Hugo contra la pena de muerte. tan minuciosa y exigente como sea posible. Por lo demás. Editora del los Amigos del Círculo del Bibliófilo. se suben condenados al mismo destino que el soberano al qu e cortaron la cabeza.el regicidio. Penser la Revolution française. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras.1 3 J. Pero al mismo tiempo están determinados por un d e s tino que se les escapa y del que nada saben. habría que releer (de otro modo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. París. en una logica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. una lógica del proyecto revolucionario cuya huella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a menudo cito a propó­ sito de la creación del asilo (23 mesidor año II): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. Gailimard. 19771- . que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin.

el rechazo de cierto cristianismo. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. en ocasiones perspicaces. pp. y si la llamaron Terror es P°rque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra” (ibid. Rasgo que comparte con muchos. las de Blanchot y las que él analiza. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones”.. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. y esto queda por pensar.. la “locura” y la “sangre”17. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. Tal vez hacen reinar el Terror. Blanchot describe aquí una tentación.. la R evolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. en cierto modo no alcanza a nadie.) 1 6“Momentos fabulosos. nada más justificado. presintiendo. pero. convertida en el térm ino ineluctable. Es su verdad. en una elipse. únicamente la libertad me hace escribir.1 8 1 5“Tal es el sentido del Terror. es la esencia de su derecho. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encama la literatura: pasaje de la nada al todo. el rigor de Saint-Just.. Pero tampoco olvidemos. p. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. sería también ese derecho a la muerte. en efecto: en ellos habla la fábula. afirm ación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto [. más “intensa­ mente” que cualquier otro. com o querido. viendo en ello. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. Todo escritor que. que “la soberanía estaba en la muerte”. pp. La esencia de la literatura. 322-323). en la página anterior. de donde proviene el movi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. la presencia anticipada de su muerte. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dan sino de la muerte que ellos se d an” (ibid . la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. 322-324).]. 324. Desde todo punto de vista. su origen o posibilidad. (j. parece el trabajo mismo de la libertad en los hombres libres. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. se justifica en ella. C u and o la cuchilla cae sobre Saint-Just y Robespierre. en ellos la palabra de la fábula se convierte en acción.) 17Ibid. de todos. y por subrayo la palabra “intenten”.. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. la realidad propia de su vida. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. en realidad no escribe [. Trataré 'k hacerlo en otra parte. La literatura se mira en la revolución. no es llevado a pensar: soy la revolución. . (j. En esto. diría. y la acción revolucionaria16.muerte.D . por así decirlo. no son nada sino su existencia ya suprimida. hombre de “todas las contradicciones”. aquel que sintió. C ada ciudadano. La virtud de Robespierre. “escritor por excelen­ cia". y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. El escritor se reconoce en la Revolución. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. por el propio hecho de escri­ bir.1 5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto.. no es suprimido como culpable. Justamente es Lacan quien lo recuerda. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte.D .. la analogía entre el acto literario. ante el mandamiento cristiano. otra tentación”. 1 8 “Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Ptójimo.]. “el Ultimo Acto”. y sobre todo con Freud. Q u e intenten ser escritores. Blanchot habla aquí de lo que él llama. por su carácter universal.

Saben que van a morir de esa muerte violenta que pone il en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan s e rá justa y menos violenta. pero un a lógica no calculable. Madrid. N o puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. E n este sentido. tino que se les escapa y del que nada saben.: Aquí. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asamblea. G a llim a rd . porque si. 1982]. La part du feu. habría que releer (de otro m odo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. fecha sobrada­ mente significativa. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. sobre el Terror. contrariamente a lo que dice François Furet. G allim ard. En una palabra. Barcelona. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). 1 4Maurice Blanchot. [Trad. Fue escrito. Así. 1949. Petrel. Histoire de la R e v o l u t i o n française París. D. cast.el regicidio. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. Editora del los Amigos del Círculo del B ibliófilo. en 1947-1948. Realmente hay una lógica en esta historia. tan minuciosa y exigente como sea posible. La imagen más representativa de esa epopeya es la sim ultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. fundadoras de la República. una ve: terminada la Revolución. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. necesitaríamos horas. Pero al mismo tiempo están determinados por un de s. [Trad. Valen' cía. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. 2 vol. París. Bibliothéque de La Pléiade. cast.: Pensar ^ revolución francesa. en una lógica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. Penser la Révolution française.: Falsos pasos. cast.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. y . Gallimard. Jules M ichelet. el Terror no está ya contenido e n 1789. París. 1952.: Historia de la Revolucio" francesa. un siglo después del grito de Victor Hugo contra la pena de muerte. se saben condenados al mismo destino que el soberano al qU ( ¡ cortaron la cabera. 1977]. Por lo demás. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo.1 3 j. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena d e 1 3 François Furet. por anticipación. Pre-Textos. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. 1980]. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. . una lógica del proyecto revolucionario cuya h uella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a m enudo cito a propósito de la creación del asilo (23 mesidor año ii): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. 1978 [Trad. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él.

.D. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. y esto queda por pensar.. ante el mandamiento cristiano. como querido. por así decirlo.. no es llevado a pensar: soy la revolución. Que intenten ser escritores. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. diría. convertida en el término ineluctable. presintiendo. parece el trabajo i \ ism < de la libertad en los hombres libres. en una elipse. en ellos la palabra de b fábula se convierte en acción. Pero tampoco olvidemos. en la página anterior. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. en realidad no escribe [. por el propio hecho de escri­ bir..]. y si la llamaron Terror es Porque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra" (ibid. no es suprimido como culpable. justamente es Lacan quien lo recuerda. Blanchot describe aquí una tentación. las de Blanchot y las que él analiza. y por subrayo la palabra “intenten”. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones“. Todo escritor que. viendo en ello. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dqn sino de la muerte que ellos se dan” (ibid. Tal vez hacen reinar el Terror.1 8 1 5 “Tal es el sentido del Terror. únicamente la libertad me hace escribir. Desde rodo punto de vista. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. pp. la “locura” y la “sangre”17. 3241 8“Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Prójimo. pero.D. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. Blanchot habla aquí de lo que él llama. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. En esto. pp.) * 6 ‘Momentos fabulosos. de donde proviene el m ovi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encamr< la literatura: pasaje de la nada al todo. no snn nada sino su existencia ya suprimida. más “intensa­ mente” que cualquier otro.muerte. Trataré de hacerlo en otra parte. el rechazo de cierto cristianismo. Cuando la cuchilla cae sobre Saint-]ust y Robespierre. nada más justificado. 322-323). también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. en efecto: en ellos habla la fábula. “escritor por excelen­ cia’’. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. El escritor se reconoce en la Revolución. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. la realidad propia de su vida. (j. . que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. hombre de “todas las contradicciones”. y sobre todo con Freud. la Revolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. otra tentación”. La virtud de RobespieiTe. la analogía entre el acto literario. que “la soberanía estaba en la muerte”. p. Rasgo que comparte con muchos...) 1 7Ibid. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. Cada ciudadano. Es su verdad. en cierto modo no alcanza a nadie. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. se justifica en ella.). por su carácter universal. en ocasiones perspicaces.. su origen o p o s ib ilid a d . sería también ese derecho a la muerte. afirmación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto (. es la esencia de su derecho. y la acción revolucionaria16. el rigor de Sainr-Just. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. La esencia de la literatura. aquel que sintió. -^22-324). pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. La literatura se mira en la revolución. la presencia anticipada de su muerte. “el U ltim o Acto”. (j.'5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. de todos.

pero justamente con la excepción absoluta en lo que concierne al soberano. critica a Beccaria2 0 y sigue siendo un partidario incondicional de la pena de muerte. e l abolicionista Robespierre añade: “Cuidáos de confundir la eficacia de las pe ­ nas con el exceso de la severidad [. Blanchot no se interesa en esa mutación en el interior dela Revolución. 1991).: De ios delitos y ¡as penas. por su parte. E n tre ellos. T ras haber escrito públicamente.]. cit. Los constitu­ yentes conocían bien la cuestión. que multiplica los crímenes mucho más de lo que los p re ­ viene. una inversión casi simétrica de la s trayectorias y las lógicas (lo estudio en mi seminario). Estuvo en el origen de la reforma del derecho penal en Ei| t0 P (París. Lógica y lección bien aprendida de Beccaria. Robespierre se convirtió. y todavía a comienzos de la Constit u ­ yente. todavía a comienzos de la Constituyente. vemos cómo se dibuja un verdadero quiasm a entre esas dos figuras. . pues. Kant y Robespierre. 199SIfie .. de que la historia bastaría pata probar. y luego vota la muerte d e l rey . a nuestra manera de ver crucial. A comienzos de la Asam ­ blea Constituyente podía creerse que el abolicionismo iba a triunfar. si no la lógica. 4 Brumario a ñ o IV): “A partir del día de la publicación de la paz general. Encontramos aquí la gran cuestión de la crueldad. en: Écrits. Robespierre. y más injustifica­ ble que el asesinato del soberano). en 1795 (el 26 de octubre. que no es la más represiva o la m á s eficaz de las penas. autor de un manual titula Des délits et des peines (1764). La continuación fue no solo el Terror y la s carretas sino el aplazamiento de la abolición para más tarde. a la pena de muerte. Todo secunda las leyes moderadas.. GF-Flammarion. Jacques Lacan.D.I. La cuestión del Terror. ob. que es uno de los correlatos d e Caridad”. Tras haber evocado los errores judicia­ les. que era hostil a la pena de muerte en general. A diferencia de Robespierre Kant. cast. Antes de la Revolución. la pena de muerte s e r á abolida en la República francesa”. en el momento de condenar y hacer ejecutar a l monarca “en las formas” (lo que parece inadmisible para Kant.: Y Saint Just. si p u e d e decirse. por la Convención. wCesare Beccaria (1738-1794). en su rechazo de la pená muerte. que es un elocuente abolicionista. Así. Madrid.) 1 9Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. a menudo eran lectores de Beccaria. para casi dos s ig lo s más tarde (!). él declara q u e la pena de muerte es esencialmente injusta. Era m a yoritario en los comités de constitución y legislación criminal. p. “tristes testimonios de la bárbara temeridad de vuestras leyes penales”. Filósofo y economista italiano. to d o En Sade vemos la prueba. Alianza. Per0 a | principio todo eso era imprevisible para los actores. 789. En efecto. Robespierre se alza contra la pena de muerte. [Trad. D . "Kant avec Sade”. (j.. La alusión a la crueldad de la pena de muerte es en ocasiones literal. permanece más abierta que nunca.

como si. en 1795. porque de esta Revolución y de este Terror. a la mañana siguiente de la ejecución del rey “en las formas”. pura y definitiva”. sin juicio. Da que pensar. Y la pena de muerte. Lo hace sin demora tras la ejecución del rey. Pero tras una larga discusión. pero las dos hipótesis no son contradictorias. más democrática que la tortura): “A todo condenado a muerte se le cortará la cabeza”. Condorcet expresa con prudencia: Deroguen la pena de muerte para todos los delitos privados. Víctor Hugo había declarado acerca de la pena muerte en materia política: “La abolición debe ser simple. reservándonos la Posibilidad de examinar si hay que conservarla para los delitos contra el Esta­ do . El Tribunal revolucionario de París y los tribunales especiales fuera de París hacen ejecutar a más de 17 mil condenados a muerte. Y es esta Revolución que Kant celebrará justamente en nombre de la idea del derecho y de las ideas de los derechos del hombre de que está “llena” el alma. Proposición rechazada como otras análogas. que no tardará en seguir. cada año. datan las primeras Declaraciones de los derechos del hom­ bre. en 1794. y se habla de 35 mil a 40 mil personas ejecutadas o asesinadas sin juicio. hasta el remor­ dimiento inconsciente hubiera sido todavía lo suficientemente profundo e in­ tenso para que Condorcet esperara ser oído (se piensa en los hijos y hermanos de la horda primitiva tras la ejecución del padre). diría Kant. o bien el traumatismo. y no política. La crueldad viene de un exceso de severidad. También hubo e Jecuciones fuera “de las formas”. consistiendo el progreso en condenar la tortura y en limitar la pena de muerte a la simple privación de la vida (¡sin sufrimiento cruel! Y ese es todo el discurso sobre la guillotina. en 1793. la Asamblea decide casi por unanimidad que la pena de muerte no será abolida”. la abolición parcial.“El exceso de la severidad" es “cruel”. y el ejemplo de Victor Hugo testimonia una exigencia de discernimiento entre más de un sentido y más de un tiempo de la llamada Revolución francesa.2 1 Cuando se alza contra la pena de 2 1 Durante un debate en la Asamblea en 1848. Al día siguiente de la ejecución del rey. en adelante uno pudiera abstenerse de la pena de muerte. una vez que la muerte del soberano hubo consumado lo esencial del parricidio. si se trata de un límite. el acta de la Constituyente deja constancia del mantenimiento de la pena de muerte. Es la severidad excesiva. Tras lo cual se limita. doble hipótesis. Lógica profunda. . pena suave e igualitaria. a 32 los casos de pena de muerte en el Código de 1791. atentado contra las personas y los bienes de particula­ res. pues. es la pena más cruel. en torno a dos grandes tipos de delito: atentado contra la cosa pública. No olvidemos que. es cierto. Revolución en la Revolución. o bien. decisión tomada “casi por unanimi­ dad”: “Votada la cuestión principal. para él.conspira contra las leyes crueles”. Condorcet se atreve a proponer una vez más la abolición de la pena de muerte.

Uabolition. contra el Terror. al inaugurar el Terror. ti i2 6 14Cesare Beccaria.. pero fue esa misma Convención la que anuncia que “A partir del día de la publicación de la paz general. la pena de muerte será abolida en la República francesa”. p. Este equívoco no fue levanta­ do. según una lógica de lo s medios y los fines. divide el tiempo mismo de la Revolución. que todo eso llevó siglos. a favor o en contra de la pena de muerte. (j. (“Pero si yo piuebo que esta pena no es ni útil ni necesaria. pero también e n nombre de los Evangelios contra la Iglesia. y solo contra todos aquellos que. Robert Badinter escribió un bello prefacio a este libro y puso esta frase C P "' epígrafe de su última obra. París. Ya que. “De la peine de mort . en todo caso menos cruel y por tanto menos disuasiva que la pena de trabajos forzados a perpetuidad. Arles. ob. cierta paz se ha establecido en la Europa posrevolucionaria. § xxvui. de todo su andamiaje (como del discurso sobre lo que se llama “el a n i­ mal”). Actualmente. como lo sugería hace un rato. supuestamente por razone s 2 2Véase en particular sus Écrits sur la peinedemort. sino porque ya no sería “ni útil ni necesaria”. Es la palabra y la lógica de Beccaria. en esa Europa con la que soñaban los revolucionarios.). y en su sistematicidad filosófica.2 2 No solamente propone elevar una estatua a Beccaria (“Elevar una estatua a Beccaria es abolir el c a dalso2 3 ”). 219. fue después de haber alcanzado cierto estado à seguridad y de pacificación cuando Europa derogó. en cierto modo. de todo aquello de lo que es solidaria -comenzando por cierto concepto de la sobera ­' nía-. y resta elaborar un discurso abolicionista de p u ro principio (es lo que intento preparar en mi seminario.^ »Ibid. siempre invocan razones de utilidad o d e inutilidad. cit. Fórmula extaordinaria. pp. Por consiguiente..pretende incesante­ mente volver a conducir el debate. del espíritu de la Revolución. jamás había condenado la pena d e muerte). ¿Qué es ese tiempo? Puede decirse. Fayard. y también en nombre de la Revolu ­ ción. No hay derecho de tratarla como un bloque indivisible. 13 . tras haber tomado debi­ da nota del hecho altamente significativo de que ningún discurso filosófico e n cuanto tal. Pero eso confirma q u e la pena de muerte fue derogada no tanto por razones de principio puro (aque­ llas a las que Kant -y deberíamos volver a hablar de esto. habrá instaurado la guilloti­ na. Des délits et des peines. con tanta frecuencia y tanta elocuencia. de seguridad o de ejemplaridad disuasiva. Actes Sud. siempre lo hace en nombre del "No mataras" o de la “inviolabilidad de la vida humana”.9 9 . todavía hay tantos otros.l>. La consideraba también insuficientemente cruel.. Fue la Convención la que. en cierto modo. P . hasta utilitarista. una “deconstrucción” de lo que es lo más hegemónico e n filosofía debería pasar por la “deconstrucción” de la pena de muerte. 2000. etc.2 4 que se oponía a la pena de muerte d e manera en suma bastante equívoca. habré hecho triunfar la causa ^ humanidad”). La Revolución es una dice.) .muerte. 1979-1992. pero no es una.

“ Freud et le régicide. seguido de una sanción que permite la revalorización simbólica del lu­ gar del padre. ese ciudadano merecía la muerte. y en Totem y tabú afirma que en el origen de toda sociedad hay un acto de homicidio. ningún país puede entrar en la Comunidad Europea si no suspende la pena de muerte. Uno consiste en considerar al rey como un enemigo de la nación: entonces se supri­ me a ese extranjero. se “suspende la justicia”. Paris. 2000. 113-126. Este equívoco en2 5Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. del T. Totem et Tabou. Por otra parte.. cosa que los filósofos no hicieron. É. se lo “acorta”. Le besoin d'avouer (Viena. Mi posición frente a la pena capital. a recono­ cer la existencia de la vida afectiva inconsciente. Nueva York. sino en nombre del psicoanálisis. pero ¿hay una escala para la muerte?) lo que hay que estudiar en su enmarañamiento. 2001J y Theodor Reik. 1926-1928. * Guerre des partisans. D. a su juicio. Alianza. La Revolución es una guerra que protege a su Estadonación. no está dictada por razones hum anitarias. él era abolicionista. [Trad. sino de ejecutarlo. Quelques concordances entre la vie des sauvages et celle des névrosés (1913). cast. París. 14. Payot. Traidor a su país. Élénients d une reflexion . Afirm o ser un adversario resuelto del homicidio. Yo observé que se tomó el riesgo de conde­ nar la pena de muerte.25 Precisamente son esas duraciones (muy largas y muy cortas a la vez. mientras que admiraba a Cromwell. 1958). Louis C apet debía ser juzgado como un ciudadano francés entre otros.: j. como en la frontera porosa que siempre separará. Pero ese equívoco está en todas partes. Véase también Élisabeth Roudinesco. 2001. en: Revue iermanique internationale. no como ciudadano. dice Robespierre. estando en marcha la Revolución o ya habien­ do tenido lugar. Las dos lógicas no se asemejan. 2 6 Sigmund Freud. En la actualidad. La mo­ dernidad de esa “guerra de guerrillas” comienza muy pronto. ya se presente en la forma de un crimen individual o de represalias ejercidas por el Estado . según la escala elegida. Le Ptychologue surpris. (N . la guerra nacional y esa “guerra de guerrillas”* de que habla Schmitt. comprometiéndolo en cuanto tal . y encargó a Theodor Reik que se explicara sobre esto por él. pues. como en la guerra se mata al soldado de otro país beligerante. Según el otro discurso. sino por el reconocim iento de la necesidad psicológica de la interdicción universal: no m atarás [.) . G allim ard.de principio. París.). Por otra parte. Madrid.26 Me parece que el regi­ cidio es necesario para que luego venga la abolición. N o se trata de juzgar al rey. 1993. R. pp. Deberemos volver a hablar de los Estados Unidos. y prefacio a la reedición de Theodor Reik.a la pena de muerte su carácter de homicidio san­ cionado por la ley. la guerra civil.: Tótem y tabú. en el proceso de Luis XVI.: Dos discursos concurrentes se autorizaron a justificar ese regicidio. “Si la humanidad sigue negando -declara Freud. 1973. Denoél. la pena de muerte. en el concepto oscuro de guerra. supongo. un acto real y necesario de homicidio del padre. es porque siempre se negó hasta ahora a mirar la realidad de frente. Freud no tenía ninguna simpatía por la Revolución francesa..

No puedo explicarme aquí sin rodeos demasiado largos). tanto por razones de principio (insisto en ese punto: por principio y no por razones d e inutilidad o de dudosa ejemplaridad. de genocidio. a todas luces. la idea o el bosquejo de un Tribunal penal internacional. es una contradicción interna y n° solamente injustificable sino imposible. y “en las formas”. Kant daba el ejem­ plo de Charles I y de Luis XVI. U n cuerpo del rey. el soberano no puede ir a juicio sin destruir el principio y el fundamento del Estado. o de convocarlo ante un tribunal internacional. etc. por definición. a una simple sentimentalidad patética. por cierto. las Declaraciones de los derechos del hombre en su desarrollo histórico. y que querría aliar a las “razones de principio”. intento s u s traer. estoy a favor de la abolición incondicional de la pena de muerte. y llegaba a considerar menos injustificable e l asesinato sin proceso o la abdicación del rey. el cuestionamiento del principio mismo de soberanía. con todo lo que de eso depende (los conceptos de derecho a la vida. Louis Cape ti fue ejecutado. fue ejecutado. Kant pensaba que nada era peor y más ruinoso para los fundamentos de la soberanía que la ejecución del monar­ ca “en las formas". es. ¿fue un asesinato? ¿O bien un juicio y una ejecución “en las formas”? De hecho. cuando Rousseau. vuelvo a eso ¿ha muerto el rey? ¿De hecho? ¿Se llevó a cabo dicha ejecución? Para retomar la distinción kantiana.venena todas las aboliciones de la pena de muerte que. Pero. un anciano jefe d e Estado. En cuanto tal. en mi seminario. Pero lo seguro (y supongo que es lo que usted subraya en “la idea del regici­ dio necesario”) es que.) o el conjunto de los principios revolucionarios que están integrados a determinados discursos jurídico-políticos universales de la mo­ d e r n id a d . esos actos fueron de hecho (y subrayo el enigma de ese hecho) el precio que había que pagar por una gran cantidad de adquisiciones mayores. se limitan al derecho penal nacional y jamás prohíben matar legalmente “en la guerra" Ocurre lo mismo que con un concepto como el de “enemigo público”. que está en el centro del Contrato social. en cierta y m uy complicada medida. de “progresos” innegables: por ejemplo. Uno de los dos cuerpos del rey. si la ejecución de u n soberano en cuanto tal. Yo no sé si había que ejecutar o no al rey. de hecho. ¿Pero alguna vez tocó a su fin la Restauración? La estructura monárquica y la figura del soberano ¿desaparecieron alguna vez en la historia de las Repúblicas francesas? . como la de compasión. de crimen contra la humanidad. justifica el principio de la pena de muerte. no sin dudas ni remordimientos. por injustificable que dicho regicidio parezca en e s a lógica. por inadmisible que pueda parecer el Terror. Eso es lo que hoy cambia al res­ pecto: la posibilidad nueva de juzgar a un jefe de Estado. la cuestión queda abierta. Sí. de eso hablaba hace un rato) como por razones del corazón (noción que. por otra parte.

Su abolición legal (que desde hace unos diez años se extiende a la mayoría de los Estados en el mundo. Cierto cuerpo del rey2 7 debió ser ejecutado. cast. R. Paris. en una situación de guerra civil o de casi guerra civil! ¿Dónde empieza la guerra civil? ¿Dónde termina. un presidente de la República elegido es una especie de rey.2 8 ]. organizada. en ciertas situaciones: por ejemplo la guerra. Sin hablar del límite inestable entre el “hacer-morir” y el “dejar-morir". ejecutando.: La cuestión. E. ob. no es seguro que el rey haya muerto. La noción de guerra.: Los dos cuerpos del rey: un estudio de teologia política medieval. É. me parece imposible restablecer la pena de muerte en Europa. como lo recalqué al expresar la idea del regicidio necesario.7Si se considera que en el interior hay 2 7 Ernst Kantorowicz. Los miembros de dicho cuerpo son los súbditos del reino. Así como tampoco la ejecución por “legítima defensa”. Véase Robert Badinter. está ligada a un concepto muy oscuro y cada vez más dogmático. gracias a la lucha llevada a cabo por Robert Badinter.: J -D. abogado que llegó a ministro de Justicia bajo la presidencia 'fe François Mitterrand. R .hay inconsecuencias que se deben deconstruir. L'abolition. Por eso. China y buena cantidad de países árabes musulmanes) no signifi­ ca el fin de la ejecución decretada. 1985J. Fue en el interior de un Estado soberano -hoy Francia o Europa en cuanto Comunidad Europea—donde se derogó cierto tipo de ejecución legal. en el discurso abolicionista -al que en cierto modo suscribo. . ilegítimo o sancionado por la ley. el cuerpo político. es que fue preciso la ejecución del rey para que luego tuviera lugar la abolición de la pena de muerte. Esta concepción feudal de la realeza supone que el rey posee dos cuerpos. Entramos en un debate complicado sobre la pena de muerte.: Dos siglos más tarde. incorporados a ese cuerpo político cuya cabeza es el rey. cit. Sin embargo. y bajo una presión en parte internacional. 1989 [Trad.: ¡Claro que sí. pero van a seguir matando. Madrid. pero eso no significa que el espectro de la monarquía -del padre soberano como condición de la unidad del Estado-nación. D. Es precisa­ mente la teoría de los dos cuerpos del rey y la tradición democrática de la idea teológico-política de la soberanía lo que habría que reconsiderar aquí. 28En Francia. político. uno natural y sometido a las pasiones y a la muerte: el otro. Les deux corps du roi. la pena de muerte fue derogada el 30 de septiembre de 1981. Ningún Estado abolicionista decretó alguna vez que el exter­ minio de los soldados enemigos era un acto ilegal. G allim ard.haya llegado aquí a su fin. Essai sur la théologie politique au Moyen Aige (195 7). salvo en los Estados Unidos.Con su derecho de gracia y la representación de la soberanía nacional que encarna. Inmor­ tal >este segundo cuerpo del rey. Alianza. insisto. de hecho. se prolonga mucho más allá de la muerte real del soberano. Sin siquie­ ra convocar toda la imaginería del Eliseo y de la monarquía actual. institucionalizada en general.

El concepto de esta autoridad o de esta potencia fue transferido a l monarca como “derecho divino”. Y sin embargo -y de ahí proviene la temible responsabilidad del ciudadano. y del heredero en general-. Sin esa categoría de excepción. o el Estado de derecho. con los mismos atributos teológicos que aquellos atribuidos al rey y a Dios.“enemigos públicos”. allá en contra de él. me expliqué sobre esto e n Políticas de la amistad). bajo su nombre o bajo otro. como se decía) según la singularidad de los contextos y los desafío s . ¿por qué no matarlos. en todas partes donde se pronuncia la palabra soberanía. Hoy. Hoy. D. para su deconstrucción (“teórica y práctica". Aquí no hay ningún relativismo ni ninguna renuncia a la exhortación de “pen­ 2 9Jacques Derrida. en determinadas situaciones el Estado. o a la nación. no es posible comprender la soberanía. sus palabras siempre son útiles para una problematización de lo “político” y lo “jurídico”. para dar lugar al derecho. es realmente la de una lim itación de la soberanía del Estado y del concepto de guerra. no olvidar jamás su filiación teológica y estar dispuesto a questionaria en todas partes donde se ejerza. Los revolucionarios decidieron que en ese momento había que s u s ­ pender la justicia y. cit. ¿Qué es una guer r a civil? ¿Qué es un enemigo público? É . los policía s matan a delincuentes cuando se consideran en estado de legítima defensa. él dice que un soberano se define por s u capacidad de decidir la excepción. uno puede referirse provisionalmente a Carl Schmitt (cualquier cosa que se piense de él. Y s i lo prueban son inocentes.: Hace un rato. Y sí. R. “ya que estamos”? Hoy. ob.2 9 ]. ese concepto es de origen teológico: el verdadero soberano es Dios. En efecto. La cuestión. en suma. Esto supone una crítica inflexible de la lógica del Estado y del Estado-nación . en su form a actual. ¿Cómo tratarla? Volvemos aquí a la cuestión de la herencia de la que parti­ mos. Omnipresente en nuestro discurso y nuestros axiomas. para hacer justicia a la Revolu­ ción. Schmitt también da esa definición de la soberanía: tener el derecho de suspender el derecho. esa herencia permanece innegable. en democracia.: Usted encaró esta cuestión a propósito de Carl Schmitt. . puede resistir ciertas fuerzas que yo considero como más amenazador!* Lo que yo llamo aquí "responsabilidad” es lo que dicta la decisión de estar aqu í a favor del Estado soberano. usted hablaba del regicidio como de la necesidad de una excepción. suspender el Estado de derecho. Es soberano quien efectivamente decide la excepción. entonces. la gran cuestión realmente es en todas partes la de la soberanía. Luego la soberanía fue delegada al pueblo. Hay que deconstruir el concepto de soberanía. propia­ mente o figurado. Politiques de l'amitié. no importa qué diferenciación interna se le reconozca.

Esto vale también para la soberanía del sujeto. Ni'tv . es la condición misma de la decisión y la responsabilidad. opera un proceso de transferencia de la soberanía: se pasa de la teocracia a la monarquía y luego a la república. me interesaba en el concepto de soberanía puesto en práctica por Georges Bataille. si la hay. R. Exige una disociación difícil.: La invención del término soberanismo es reciente. Que no me hagan responder a esta cuestión como se aprieta el botón de una máquina primitiva. que a su vez la encarna. Hay casos en que sostendría una lógica del Estado pero pido examinar cada situación para pronunciarme. p. París. Pero hay que reinventar las condiciones de la resistencia. le corresponderían todos los atributos de la soberanía. progresivamente. véase ibid . en verdad. jurista e historiado! (ranees. Du­ rante los años de que hablábamos hace un rato. c u .: Se tomó conciencia del hecho de que la cuestión de la soberanía era decisi­ va. fVLriqiiC' de t'jm iag. Esta aporía. casi imposible pero indispensable entre incondicionalidad (justicia sin poder) y soberanía (el derecho. Véase Les sn litres de ti Rcpubkfnc ll57í>>.3 0 se adueña del mundo en tales condiciones que la forma “Estado” es lo que todavía puede resistir mejor. siempre se termina por delegar la soberanía en otro sistema. Favard. É . que oponía al dominio ' ' “Lo que usted llama ‘globaluación’ es un.sar y deconstruir la herencia.i! J. diría que según las situaciones soy antisoberanista o soberanista. el poder o la potencia). Pienso por ejemplo en la coalición incoherente pero organizada de fuerzas capitalistas internacionales que. y no de la soberanía. Designa a quienes se oponen a la deslegitimación del Estado-nación en provecho de una comuni­ dad europea a la que. Por el momento. Por tanto.) estrategia de despoiitiración al servicio de inte­ reses políticos particulares" (Jacques Derrida. ob cit . p 1SJ) E>ta Irase cs una “finta retórica". La deconstrucción comienza ahí. La deconstrucci ón está del lado de la incondicionalidad. ya estamos cuestionando el prin­ cipio de soberanía. incluso ahí donde parece imposible. incluso ahí donde parece posible. 1 1 lean Bodin (1530 15^6). 181 y ss. y reivindico el derecho de ser antisoberanista aquí y soberanista allá. D. t I. tue ei primero que enuncio una teoría de la soberania como "fundamento del ser de la República" Partidario de la monarquía. si me atrevo a decir. Tam­ bién debe reconocerse que cuando exigimos no ser incondicionalmente soberanistas sino serlo en ciertas condiciones.. Tras esta aparente “desoberanización". "Corpus des mivres de philosophic en langue trançaise”. en nombre del neoliberalismo o del merca­ do. se apoyó en la filosofía platónica para desatar el la:o entre la religión V b política para secularizar la idea republicana. No solo desde el punto de vista político o del derecho internacional y la relación entre los Estados. Una vez más. una reconstitución de Jacques Derruía del discurso K-hmirtiano.

“Siendo a la vez más y menos que un dominio. una subversión del feudalismo que desembocó en el entusiasmo de Valmy. pero no estoy seguro de que un nacionalismo no esté ya en marcha. U n hegelianisme sans réserve". En el discurso de los revo­ lucionarios se trataba de una idea nueva cargada de esperanzas. pues.: ¿Cómo encontrar el límite correcto entre la reafirmación de la nación -no tengo nada contra ese término. es decir. J. sobre todo en el subcapítulo titulado “L’époque du sens: maítrise et sou vera ineté”. viii. hoy.y el nacionalismo. el 20 de septiembre de 1792. Y más tarde el ideal de la nación se transformó en parte en un nacionalismo cargado de xenofobia. derrota­ ron inesperadamente a los prusianos. De ahí proviene la dificultad de escaparle. t. como posibilidad o azar. una tradición teológico-política muy equívoca. la risa o el vagabundeo. no contra los extranjeros sino contra la reconstitución de los feudos. desde el umbral de la más simpática conciencia nacional. cits.1976. Ese m ovim iento se compl¡ca aún. Las dificultades comienzan ahí. v. vil.. de la más inocente afirmación de pertenencia a tal comunidad nacional. ob. vindicativa. cultural. (N.3 3 com­ prometerlo en otra experiencia de la pertenencia y otra lógica política? “ Este motivo de la soberanía aparece en particular en L'experience intérieure y las Conferences sur le non-íavoir de Georges Bataille (CEwvres completes. en: L'écriture et la difference. Lo analizo en “De l’économie restreinte à l’économie générale. esta última palabra no mantiene aún. 373 y ss. En adelante utilizaré ese léxico de manera mucho más prudente.]■ Lejos de suprimir la síntesis dialéctica. a pesar de la diferencia que él marca entre el dominio y la soberanía. la presentación sentido de la muerte” (pp. por otra parte? ¿No sería mejor.) )J Sobre todo en L'autre cap y en Le monol/nguisme de l'autre.. que es una forma muy moderna de la lucha por la supervivencia. la soberanía es algo diferente. La soberanía. sino que se inviste com«1 trabajo del negativo.: Observemos la evolución del concepto de nación. sobre todo en la lógica sacrificial que Bataille asume. (j. Arriesgar la muerte no basta si la intervención no se lanza. me pregunto si. A tal punto que. a pesar de sus rasgos de semejanza con el dom inio. . Más lejos se lee: “Al redoblar el dominio. París. la soberanía no escapa a la dialéctica [. hasta por la expansión del Estadonación? El nacionalismo. debe sacrificar todavía el dominio. es siempre un Estado-nacionalismo.* en la idea de que el pueblo en su conjunto debía defender sus fronteras. eit. 1973. 376). por discreto que sea. 1976). D. la inscribe y hace funcionar en el sacrificio del sentido. É. una reivin­ dicación ardorosa. 382-383). lingüística. La sustrae al horizonte del sentido y el saber. como estaría tentado de pensar. R.3 2 Releyendo hoy de otro modo esos textos de Bataille. para una nación constituida en Estado soberano. deja de ser una figura en el encadenamiento de la fenomenología” (p. del T..hegeliano una suerte de soberanía que implicaba la experiencia de la pérdida en el éxtasis. al mando de Dumouriez y Kellerman. y como intenté decirlo en otra parte.ix) * Se refiere a una batalla donde los franceses. ¿Hay que hacerlo. Esta victoria galvaniz«1 • ’ Francia. Bataille arranca esa operación a la dialéctica. obs. de odio al extranjero. G allim ard. p. celosa.

Por lo que se refiere a los crímenes de que usted habla. fue acu­ sado recientemente de colaboración con el antiguo régimen porque era el hijo de un m ilitante prosoviético. en el mismo proyecto.: que condena de antemano a la crim inalidad el proyecto mismo de una revolu­ ción reduciendo toda la historia del comunismo. j. lean-Louis Panné. A eso conduce la identificación del comunismo con un crimen. me parece espantoso. París. Por supuesto. represión. lo que ocurrió al comunismo con el guktg es la peor de las catástrofes. Le Lure noir du commumsmt O r n e s . J .. D. la memoria y la h istoria(la historia del historiador) nunca deben separarse. de ser posible. incluida la de miles de m ili­ tantes en el m undo. muerto por Francia en La Resistencia. En este sentido -y solamente en este-. Y un día habrá que escribir la historia de esta tragedia y sus diferentes represiones.D. cosa que llevó a algunos autores del libro a tomar distancias . serían pasibles de u n tribunal de depuración por haber cola­ borado en una empresa “crim inal”. profesor en la vieja Universidad de Berlín O riental. R-: Lo que resulta perturbador en Espectros de Marx es que usted renueva las esperanzas en la Revolución. muertos por ese ideal. Estas situaciones son frecuentes. Por cierto. N o me parece. apuesta siempre Por el contratiempo. Karel B.: Es una esperanza un poco sombría..: También aquí mi libro va en sentido inverso. Reducir el com unism o a los crímenes cometidos por los regímenes que rei­ vindicaban el socialismo real. lo peor estaba ya presen­ te. todos aquellos que habrían adherido a partidos comunistas durante cincuenta años. reducir el comunismo al gulag.amigos. U n ejemplo: uno de m. ’’ Stephane Courtois. Pero él mismo había sido perseguido por su hos­ tilidad al régimen de A le m a n ia oriental.É . analizar y no olvidar. en la medida en que sería vergonzoso.ittoselc. Hay que responder y dar cuenta. aunque no se reduzcan una a otra. todos aquellos que habrían reivindicado el comunismo. Nicolas Werth. Así. agregaría que la desviación de un ideal o una esperanza es la peor de las cosas. La criminalizai ión del comunismo es totalmente evidente en el prefacio de Stephane Courtois. a un asunto de contabilidad.3 4 el É. Espectros de M arx es el anti-Libro negro del comunismo. y por lo tanto tratar de saher. en que todo fantasma de un ideal revolucionario es conm inado a ser reprimi­ do. 1997. en todos los países del m undo.. en una época en que todo deseo de revolución. como lo hemos dicho. R obert Laffnnt. A n Jrzcj PaciKowski. Cuenta con la memoria y con la historia. pero cuyo padre había sido un heroe comunista de la lucha antinazi. R. Kean-Louis Margolin. C o n el nazismo todo ya estaba dicho. pero también por la herencia y en consecuencia por la memoria. Es como una ejecución de lo imaginario. ¡erreur.

en: Le Nouvel Observateur. Essai sur l’idée communiste au xxf siécle. 2000. De igual modo. Fayard. conduce a afirmar de m anera insid iosa que e l fascism o y el antifascismo estarían igualmente en sim etría. sería tan peligroso como el racismo. Robert Laffont/Calmann-Lévy. m afias. 1 7Paul Yonnet. eco n ó n "' . n o v a ciló en 1 9 9 3 en acusar al “neo-antirracismo” de SOS-Racismo de tratar de o cu p ar el s itio del “mito marxista y el esperantismo proletario”36 para p ro m o v er un a “exig en cia de extinción de la identidad francesa”.s François Furet. “ Paul Yonnet. de que hablabamos hace un rato.3 5 y sobre todo en Paul Yonnet. 1995J. La equivalencia del com unism o y el nazism o. luego que el racism o y el antirracismo (o neo-antirracismo. 1 8Píerre-André Taguieff. G alilée. que.: El horror co. París. o porque uno pertenecía a un partido com u n ista e n la entreguerra o durante la guerra de 1939-1944.É. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. sería la m ism a cosa que h a b e r sido fascista. e tn icism o -fu n d ad o en el suelo y la sangre-. por o tra parte. fc e . Vo/yage au centre du malaise français. Gallim ard.39 En suma. FCE. París.: No es cuestión de olvidarlos sino de analizarlos de m an era coh erente y sin confusión. por su parte. p . Hoy se extiende una nueva vulgata: hab er sido an tifascista e n nom bre del comunismo. a golpes de a n tico m u n ita rism o . cast. Propone crear una n u eva In te rn a c io n a l para lu­ char contra las diez plagas del nuevo orden m undial (d eso cu p ació n . París. México. R. y alim e n tá n d o se uno del otro. el militantismo antirracista. 1998 [Trad. }í>Viviane Forrester. y expresa la idea de una “Declaración sobre el horror del estad o d el m u nd o” que hace eco del título del libro de Viviane Forrester. L'effacement de l'avenir. París. cast. guerras económicas. anticom u­ nismo exacerbado y críticas del m ulticulturalism o. p.1^8. 75. . Le passé d'une illusion. Las tesis J e este libro fueron criticadas. aunque permanezca alerta frente a todas las derivas de que ya h em os hablad o. mayo-agosto de 1993. Buenos Aires. tráfico de arm as. según la fórm ula con sag rad a) tam b ié n esta­ rían en simetría. 1997]. son toda una autoridad. usted inventa una nu eva o p o sició n . El título está tomado de un poema de Arthur Rimbaud.37 T am bién se p e rcib e n algunas huellas en Pierre-André Taguieff. de F ra n ço is Furet. d rogas).: El pasado es una ilusión. El horror econ óm ico. 1995 [Trad. 1993. Yo no pienso nad a s e m e ja n te . Se encuentra esta tesis en El pasado de una ilusión. Lhorreur économique. “Sur la crise du lien national”. Usted. 14 de enero de 1993. c o n sus in e v itab le s sim plificacio­ nes. tan fanáticos uno com o el otro . en: Le Débat. mientras el mundo se unifica e n las filas d el neoliberalism o y todos aquellos que creyeron en el ideal de una socied ad co m u n ista se ven obligados a hacer el duelo. propone un programa que llam aría de bu en a gana de despertar de las conciencias. sobre todo por Laurent Joffrin en “Quand (’intelligentsia soutient Le Pen”. 15.38 cuyas obras sobre el racism o . exclusión de los exiliados. poder de los Estados fantasm as.

com o se lo hacía antes. todavía son necesarios. h ab ría sido una gran s e ñ a l. de una In te rn acio n al de los partidos o del partido. y sin duda por bastan te tiem po todavía. la encaram os co n los tem as del acon tecim iento. por o tra parte. a una com unidad nacion al. del territorio. co n tra esas plagas. si la idea misma de program a p o lític o n o sigue pagando un trib u to ese n cial a un c o n ce p to perimido de lo p o lítico . una autoridad previa que. P ero con serv é esa palabra.. del lugar p o lítico en particular. que implica un saber de las norm as. hoy. La cu estió n del “program a”. de K osovo. Estas turbulencias sig n ifican que se busca algo. Lo que se en cu en tra en curso de “d e c o n stru cció n ”. y por lo tan to ocurre sin programa. S e ha vuelto imposible pensar. N o m e opongo a la e x iste n cia de los Partidos en general. efectos secundarios de programa. para saludar la memoria de aqu ello que. sin duda.: Pero vacilaría en utilizar al respecto. pero en prim era o últim a instan cia lo que hay que h acer se in v en ta o se in a u ­ gura. com o usted acaba de h a c e rlo . M e pregunto. que lo p o lítico es lo estatal. de las luchas com o las que se asocian en F ra n cia al n o m b re de Jo sé B ové (por e je m p lo ). del lugar de lo político y del tener-lugar político. la cuestión del lugar. y que está ligado a un territorio insustituible. des­ de sus orígenes griegos y a través de sus m utaciones.. y se deslocaliza. Basta . n o es la In te rn a c io n a l del Partido C o m u n ista o de un Partido cualquiera. c o n mayúscula. S in em bargo. un desafío fundam ental de lo político. está claro que esas form as originales que n o puedo d efinir yo mismo n o son ya las formas estatales de un partido. es el c o n ce p to m ismo de lo político . U n o querría seguir Pensando. com o siem pre lo estuvo. A través del nuevo régimen de las telecom unicaciones no estamos ya d o n ­ de creíam os estar. y de lo estatal. de la alterid ad . En ocasiones hay más proximidad entre un japonés y un francés que entre cada uno de ellos y su vecino de edificio o de pueblo. la palabra “programa”. aunque lo estatal siga siendo una forma privilegiada. una eco n o m ía y una estrategia program áticas. al disponer de ese saber. D. y se buscan figuras inéditas. e n tre otras reservas. pero la forma “P artid o ” n o es ya la form a m ayor de la lu ch a po lítica. Pero es precisa­ mente eso m ismo lo que hoy se disloca. S e n ecesita n programas. ya se trate de la guerra del G o lfo . a una presuposición del sitio. pero cada vez es más difícil. un n u e­ vo estilo de la “p rá c tica ”. pues. A través de todos los sobresaltos actuales se e n co n tra rá n m il síntom as de esta situ ación. una nu eva form a de alianza. sobre todo en virtud de la transform ación tecn o cien tífica y tecn oeconóm ica del cam po mundial. C arl S c h m itt subraya que lo p o lítico n o se reduce a lo estatal. a través de toda la hum anidad. Yo h ab lo de una nueva In tern acio n al allí donde las solidaridades se buscan. Lo que se llam a lo p o lítico no puede ya estar ligado. en su co n ce p to m ism o. La In te rn a c io ­ nal de que h a b lo . de la im previsibilidad. n o estan d o más. d ictaría las d ecisiones y las responsabilidades (anulándolas así de antem ano y al m ismo tiem p o ).J.

el teléfono móvil. El ideal cosmopolítico de Kant. cast. de transformación. aquella que se encuentra en vías de dislocación. O-1 1 -) [Trad. el pasaje por una lengua hegemónica. Flammarion. suponía aún que el ciudadano fuera ciudadano del mundo "en cuanto ciudadano”. Ese concepto de hospitalidad cosmopolítica. permanezca trabado por el estado de la letra o la letra del Estado. 1989]. “El derecho cosmopolita debe restringirse a las condiciones de la hospitalidad unW «-'1' sal”. todavía me parece ligado a una figura de la ciudadanía del Estado-nación. en cuanto súbdito de un Estado-nación. cit.pienso en una democracia que no estaría ya ligada de manera esencial a la ciudadanía. la Internet. Dichos Estados. en su inspiración. por el que tengo el mayor respeto. para percatarse. Poirer y Françoise Proust. É . Una vez más. Esta dislocación general disocia el campo político del campo te­ rritorial y nacional. Antes de hablar de “programa político”. Cosmopolites de totu les pays. es decir. en la simetría de los derechos y los deberes) entre l°s 4 0 Immanuel Kant. Deben hacer repetar esas reglas y por ende plantear límites al recibimiento del ciudadano extranjero: por un tiempo breve. pues. por el contrario. deben definir las leyes de la hospitalidad. hay que saber qué se entiende por “lo político". D .-F. y sus ciudadanos súbdi­ tos.: No se puede hacer de un día para el otro por la sola decisión.: ¿Cómo se puede hacer? ].: La paz perpetua. Es necesario que se desarrolle esa “nueva Internacional”. por respetable que sea. Se está forjando un nuevo concepto de lo político. es necesaria y hasta hay que luchar para que algunos seres humanos. etcétera). artículo definitivo sobre la Pa1 perpetua). ese compromiso (que no necesa­ riamente es recíproco. 3er.4 1 Cuando hablo de democracia venidera -esa cosa que puede parecer un poco loca o imposible. 1991. final­ mente puedan adquirirla. Cuando Kant define las condiciones de la hospitalidad universal. Pero los derechos del hombre tam bién deben estar extendidos más allá de la ciudadanía. p. encore un effort!. Madrid. R. . sección. como visitante y no como residente (o sea. aunque ese “espíritu”. Vuelvo un instante a la cuestión de la hospitalidad. y siempre perfectible. que están privados de ella. 93. ob.40 no obstante se refiere a una multiplicidad de Estados que jamás se convertirán en un Estado universal.con tener en cuenta. de transgresión. traducción (francesa) de J. Tal es el “espíritu” de las Declaraciones de los derechos del hombre (más allá de las declaraciones de los derechos del hombre y del ciudadano). 4 1Véase Jacques Derrida. aquí vuelvo a la misma contra­ dicción aparente: no estoy en contra de la ciudadanía. y la rapidez de las comunicaciones en la Bolsa etcétera. El estado del mercado financiero puede modificarse en una fracción de segundo. por un tiempo más largo. Vers la paix perpctuellc (2a. París. Tecnos.

M e o p o n d ría a tal o p e r a ­ ción h u m a n ita ria en un caso.R. y la apoyaría en o tro . por el contrario — también ocurre con frecuencia-. E. en ocasiones ciertas “grandes potencias” intentan instalar o prote­ ger así una hegem onía. sin plantear a priori un principio fundador. esto no se detiene en fronteras Estado-nacionales o en contratos de ciudadanía. J. en otro espíritu. inclu so de c o n s truido.4‘ 4: V éase nuestro capítulo ^ "Elogio del psicoanálisi> . lo subrayaba) una idea “política”. entre los vivos y los muertos. desconfío de ella cuando está controlada por ciertos Estados al servicio de cálculos a corto o largo plazo. la identidad ciudadana. Por tan ­ to. siempre hay que ver: ¿quién hace qué en nom bre de lo humanitario? ¿Cuá­ les son las relaciones entre ciertos Estados soberanos poderosos -ca si siempre los Estados Unidos—y la O N U cuando algunos Estados imponen la lógica de sus intereses a organizaciones no gubernam entales o multigubernamentales o bien se resisten. e x iste y resiste toda form a de c o n stru cc ió n a priori. inseparablemente. hasta diría. A l tiempo que salvan po­ blaciones. a veces muy simplemente al servicio del mercado. n o h ay n ad a relativista u o p o rtu n ista en esto. pero en cier­ tos momentos el imperativo categórico excede la responsabilidad del ciudada­ no en cuanto tal. usted sugiere que se tome posición “caso por caso”. entre los vivientes (¡co n los “anim a­ les”!)) y luego. ni siquiera si eso no las borra ni las descalifica necesariamente. S in embargo. D.hombres. inseparablemente.: P re c isa m e n te en virtud de esta actitu d usted in clu y e la o b ra de Freud en sus an álisis: la singularidad de un sujeto. E n n o m b re d e un m ism o p rin c ip io yo n o tom aré la m ism a d e c isió n e n m o m e n to s d iferen te s. Yo saludo la lógica hum anitaria en su “espíritu”. ¿cómo oponerse a la idea misma de lo humanitario.: En otras palabras. estemos lo más alerta posible respecto de las coartadas hum a­ nitarias y los políticos sospechosos que instrum entalizan los “derechos del hom ­ bre”. Pero. Por supuesto. Económ ica o militar. Por lo tanto. se necesita la identidad. U n a v e z m ás. al proyecto de una organización no gubernam ental que acuda en ayuda de hombres y mujeres desamparados? Esta idea no es ni ha sido jam ás (S ch m itt. p ero e n su e je c u c ió n se d e b e te n e r e n c u e n ta la sin g u ­ laridad d el c o n t e x t o y el m o m e n to .R. Por lo tanto. Usted me formulaba la cuestión de lo hum anitario.: H ay u n p rin c ip io . a la lógica del derecho internacional para salvaguardar los intereses de su Estado-nación y su soberanía? E. en el sentido tradicional del término. e incluso entre los vivos y los que están por nacer.

46 J. sujeto de la ley. D . en principio al fundar el primer estudio de abogados negros de johannesburgo.: Chris Hani fue asesinado algunos días antes de que yo pronunciase y le dedicase la conferencia sobre “los espectros de Marx”.j. J. luego al convertirse en uno de los principales responsables del a n c . ob. y luego en la victoria del a n c . El asesino había actuado solo y apuntaba a hacer fracasar las negociaciones entre el ANC y el gobierno. Todos llevan el mismo uniforme. la singularidad resiste. sujeto ciudadano o sujeto del derecho. como se diría la pasión de t Nelson Mandela. doble genitivo. sujeto del inconsciente. etcétera). Fayard. cit. París. 1995-1 1? “La prisión no roba a uno solamente su libertad. Véase Un long chemin vers la liberté. la que él inspira y la que él experimenta. “Le demier mot du racisme" (1983).: A propósito de singularidad. y finalmente al pasar más de 27 años en prisión sin volverse loco. tienen el mismo uso del tiemp0- . Fue denunciado por una mujer blanca de origen afrikaner. Nelson Mandela. en efecto. Tie­ nen el mismo foco. 45Chris Hani fue asesinado el 10 de abril de 1993 por un afrikaner miembro de una organiza­ ción de extrema derecha. al que él volvió contra los opreso­ res. [Trad. Usted dice de él: “Admi­ rable Mandela [. 46 Nelson Mandela redactó clandestinamente sus recuerdos durante su encarcelamiento en el penal de Robben Island. 44El ANC fue fundado en 1912. Es el heredero del pensamiento occidental. usted despierta el espíritu de la Revolución al dedicar su libro a un militante comunista sudafricano. Admiración de Nelson Mandela. Ma­ drid. É. Mandela es una de las grandes figuras de la modernidad de hoy. y hasta entabló negociaciones con el poder blanco en contra de 4 3Jacques Derrida.]. negociaciones que debían desembocar en las primeras eleccio­ nes “multirraciales”.: Un largo camino hacia la libertad. D. usted volvió al espíritu de Marx por el sesgo de Sudáfrica y para rendir un homenaje a un hombre excepcional. cast. D. Cuando pensaba en la democracia occidental y en la libertad. comen la misma comida.47 Salió con una s e r e n id a d extraordinaria. pensaba e'1 el sistema parlamentario británico” (p.: Inmensa figura. Aguilar. en él se reflejan. como ya dije. 1998: “Confieso que soy un poco anglófilo. R.”4 3 Además. Militante del African National Congress44 ( a n c ). también trata de desposeerlo de su identi­ dad.: Por supuesto.. en: Psyché. permanece. En ocasiones resiste in­ cluso a su asignación de “subjetividad” (en todos los sentidos del términosujeto como sustancia idéntica a sí. que pagó el precio más elevado.: Para mí. era uno de los líderes del South African Communist Party45 (SACP). y “Admiration de Nelson Mandela ou ¡es lois de la reflexión” (1986). Yo pude visitar la celda donde vivió en condiciones espantosas.. R. que pasó cerca de treinta años de su vida en prisión y dejó estupefacto al mun­ do entero por su genio reconciliador y su serenidad. 315).

Entonces consideraron que la democratización sería más favorable para el mercado. La pobreza. Mandela tuvo que hacer elecciones políticas sin duda inevita­ bles y que consisten.fueron afectados por las sanciones económicas. son otras tantas señales inquietantes. P ensó que el cuerpo d e la n a c ió n sudafricana solo lograría sobrevivir co n esa co n d ición . n o es seguro q u e sea su ficien te . sanciones económicas. ¿Cómo hizo para no dejarse encerrar en la temporalidad inmóvil del fenómeno carcelario? Por definición. un estratega y un gran táctico.la o p in ió n de sus com p añeros de lucha. Hasta ahora. en cuanto a lo esencial. Fue una verdadera palanca jurídica.: Pero ¿cómo hizo para no volverse loco. pero debo decir con cierta tristeza que ese gran momento. que permitió que todos los Estados democráticos del mundo ejercieran una presión sobre el po­ der blanco: presión política.. Pero todos los países que invertían sus capitales en Sudáfrtca o que proveían de armas al poder blanco — como por ejemplo Francia. la inseguridad. luego de 27 años de prisión? Es uno de mis grandes interrogantes. Los problemas más graves no han sido solucionados. S in poder entrar en el d etalle de lo que se llam ó. Sin embargo. Es a la vez un hombre de principios y de reflexión. . la Comisión Verdad y Reconciliación (la estudiam os de cerca en un sem inario). diría que M andela m ilitó p ara q u e se proclam ase una am nistía ta n to para los m ilitantes del ANC exiliados c o m o para los b la n co s de quienes se sospechaba lo peor. 18En ju n io de 1991. esa figu­ ra en tantos aspectos ejemplar ya pertenece al pasado. Mandela supo sacar buen partido de esta conjunción de principios e intere­ ses. E . p . A través de esas luchas se comprendió mejor la internacionalidad de los desafíos y los combates.R. en no tocar la propiedad y dejar el país expuesto al mercado mundial. las desigualdades. Mandela ha logrado encamar a los ojos del mundo una causa que no solamente movilizó fuerzas irresistibles sino que aceleró una toma de conciencia. 3 4 6 ). Mandela se retiró y Sudáfrica atraviesa fuertes turbulencias. Esa m ov ilización mundial no habría podido adoptar tal amplitud si la ONU no hubiese definido el apartheid como “crimen contra la humanidad”. Logró volver contra el poder blanco sus propios principios. El apartheid pudo ser de­ rogado48 gracias también a la movilización de los partidarios de Mandela. el foso que persiste entre los negros y los blancos (el éxodo cada vez más probable de estos últimos). es un Estado pu ram en te au to rita rio que n o tolera ni independencia ni individua­ lidad” (ibid. Pero su p o n ien d o que ta l co n d ició n de supervivencia fuera n ecesaria. Mandela logró salvar a la sociedad sudafricana del desastre inminente. b a jo la p residencia del arzobispo D esm ond Tutu.

en las luchas que socavan el cuerpo de Su d áfrica desde co­ mienzos de siglo. Pero una vez d ic h o esto.. se practicaba la circuncisión. Mi madre y yo n unca hablábamos mucho pero no lo necesitábamos.: Esa cuestión también me obsesiona. la educación que recibió de su madre. V fue desposeído. c it. el ejercicio de su o fic io de abogado. a los 16 años. y gente de la Iglesia. S i mi madre era el centro de mi existencia. Nuevamente detenido. Aristócrata rico de la tribu de los Thembus. com o una ley suave e inflexible. yo me definía a través de mi padre.49 E n la tradición xhosa. determinándose a través de todos los rasgos que c o n o ce m o s de ese héroe político que sorprendió al mundo. ta m b ié n presté mucha atención.]. de una parte de sus ingresos. movimientos en los que in te rv e n ía n blan­ cos. tras una querella. Mandela se expresó largamente al respecto: tanto sobre su infancia feliz. A lo largo de tod o este perío d o de su vida. de 1963 a 1990. en las sesiones del seminario que le con sag ré. acaecida cuando tenía 9 años: “M e acuerdo no de haber experimentado una gran pena sino de haberme sentido abandonado. 22-23). solo se llega a hombre luego de la realización de ese rito. hay que analizar toda esa historia política. se internó e n la tem p estad de ese devenir político. En su juventud había participado en m ovim ientos m uy organiza­ dos de protesta contra la opresión. como el individuo N e lso n M an d ela (so­ brenombre del que también narra cómo se lo pusieron en la e scu e la ) debió encontrar esa fuerza fuera de lo común. M an d ela to m ó la decisión. y sin el cual costaría tra b a jo imaginar la historia de Sudáfrica desde hace cincuenta años. El campo está libre para u n análisis del caso personal. O btuvo un v ered icto de n o cu lpabilidad V luego entró en la clandestinidad. Tuvo 13 hijos de sus tres esposas. la tercer esposa. y cada esposa estaba dotada de una granja (un kraal). En el sistema polígamo de la nación de los Xhosas. cristianos o judíos. Su muerte cambió toda mi vida de una manera que no podía ni sospechar en esa época [. como sobre la manera en que se inscribió. Por supuesto. salida del clan amaMpemvu. jamás dudé de su amor ni de su apoyo” (ob. que describe con todo detalle en sus M em orias. “ Acusado de alta traición en 1956. de defenderse él mismo. que le permitía no cohabitar con las demás. Es así.50 Mandela no estaba amenazado ni en su vida ni en su autoridad.. En el nacimiento o en su infancia debió con stitu irse u n capital psíquico.¡. allí donde fue y sigue siend o m ás grande que ese gran hombre. sus años de aprendizaje. con otros 29 m ilitantes. antes incluso de la instauración oficial del apartheid y e l racis­ mo estatal. el padre de Mandela perdió su fortuna y su título.. en su herencia psicofantasmática. Por lo demás. L as cosas se ^ ’ Nelson Mandela narra la muerte de su padre. durante su proceso de 1961. . ¿Cómo pudo resistir? P ara dar res- puesta a una excepción semejante se puede seguir avanzando y ver cóm o se entrecruzan varias líneas. a la que pertenecían los padres de Nelson Mandela. Mandela mismo habla de su deuda filial: la imagen de su padre grabada en él desde su primera infancia. antes del gran proceso en cuyo transcurso se d efendió é l m ism o. y más fuerte que su fuerza. al episodio de la circuncisión. Nelson era el hijo mayor de Noséki. D. pasará 27 años en p risión . pp. e incluso intentado explicar así una constitución física e x c e p c io n a l.

C írculo de Leereres. . c o n u n a d e c e n a de d etenid os p o líticos que se enseñaban unos a o tro s y o rg an izab an verdaderos cursos.: Para c e rra r e ste c a p ítu lo . y sus e sc rito s postum os. M i libro sobre T héroign e de M éricou rt fue u n a m a n e ra para m í de h a b la r de él. 1965. sin duda seductor. se suavizaron las con d iciones de encarcelam iento.volvieron terroríficas para él cuando lo encarcelaron durante m ucho tiem po. de a h o ra e n m ás.: El porvenir es largo. y las im ágen es que le llegaban desde el extran jero le ayudaban a proseguir la lu c h a . D ic h o lo cu al. y sus con d iciones de d eten ción cam biaron con el tran scu rso de los años. Él es­ taba lozano. C uando lo v i h a c e dos añ o s ya te n ía más de 8 0 . presintió la calm a a n g u s tia n te d e u n “m o m e n to crep u scu lar” e n la historia de Euro­ p a. v este es mi carcelero. p o lic ía . C o m o usted. U n tiem p o a n te s de su lib eració n . A lgunos instan­ tes antes de n u e stro e n c u e n tr o h a b ía recib id o a Yasser A rafat durante tres o cuatro h oras (h e lic ó p te r o s . Barcelona. Tuvo m om entos terribles p ero. M aspero. T a m b ié n m e pidió noticias de D anielle Mitterand. cuando se bosqu ejaban las pri­ meras n e g o c ia cio n e s . atractiv o . Paris. a n te lo que más que nu nca puede llam arse su grande­ za.S1 lo ilu m in a n c o n un a n u eva luz: com o Hugo. estoy e n p risió n . R. L’avenir dure longtcmps. d is p o n ib le y de b u e n h u m or. etc. sobre todo h acia el final. T am bién es u n h o m b re grande. El m arcó profunda­ mente mi p ro p io itin e r a r io . pero eran posibles los c o n ta c to s c o n el exterior. dijo. en 1990.1 9 7 3 ). Pour M arx. gran aparato. P aris. 1998. h a b ía logrado instituir una suerte de universi­ dad en la p risió n . Y lu ego m e d ijo : “¿ S a rtre está v iv o to d a v ía ?’’ É . com o lo dije. Stock/iMEC. C o n o c í a M a n d e la e n su casa y m e lo exp licó él mismo. seguido de Les l9^i^ariS’ ^ to ek/|M E(“ ' 1992 (Trad. se hundía en la Melancolía a m ed id a q u e se d erru m b ab a e l com u n ism o. son rien te. Lacres à Franca (1 9 6 1 . También aquí hay que ten er en cu enta la diacronía de una ex iste n cia: por c ie r to . yo lo quise m u ch o. Los contactos c o n e l e x te rio r le perm itieron sobrevivir durante este largo período carcelario. El fue el último gran le c to r d e la o b ra de M a rx . e l e n c a rc e la m ie n to era severo. en ocasiones inhum ano. A tra v esa d o por la locura. un o todavía se sien te im pactado ante la estatura de e ste h o m b re . dis­ puesto a h a b la r de to d o . jugando a quejarse por n o p o d e r ya d e c id ir s o lo sus v ia je s ( “S e acabó la libertad de m ovi­ miento. m e g u staría que volviéram os a evocar el recuer­ do de Louis A lth u sse r. de la p risió n pero tam b ién de Francia. cast. guardaespaldas. el que d espertó un espíritu de la R e v o ­ lución de alg ú n m o d o rein ven tad o. desig­ nando a su p rin c ip a l c o la b o ra d o r” ). Usted n o c o m e n tó su o b ra c o m o lo hizo c o n las de L acan . sobre todo su autobiogra­ fía o su c o r re s p o n d e n c ia . al m ism o tiem p o . acababa de volver a casarse y parecía feliz c o m o u n jo v e n e n el u m bral de un a nueva vida. Foucault o Louts A lthusser. co m o si com enzara su j ornada.

j. D.: Espectros de Marx. Véase Yann Mouilier-Boutang. Cuando le envié el manuscrito de la Introducción al origen de la geo­ metría de Husserl. Me manifestó mucha am istad y apoyo e n mi trabajo. y una vez me dijo que se trataba de un asunto renal. lo c o n o c í cuando entré en la Escuela. En todo caso sufría. Para dar la medida exterior de las cosas. E n to n ces com p ren d í a las claras que sus ausencias estaban ligadas a estadías en una in stitu ció n p siqu iátrica. como diré«-1 1 de la ENS y profesor en e l Colegio d e Francia. sobre to d o en su d im e n s ió n gen ética y epistemológica. percibía (estratégicam ente) una alianza p o sib le e n tre el idea­ lismo trascendental de H usserl. Escribí ese libro en 1993. Jean Hyppoiite U“ 1968) representó un papel fundamental en la enseñanza de la filosofía en Francia. Jacques Locan.: Durante esos años no sabía absolutam ente nada. por supuesto. une biographic. Yo no tenía ninguna idea de lo que ocurría. A partir de ese momento nos vimos mucho. Louis Althusser enseñó filosofía a geriet cionesde alumnos. puede ser leído como un texto dirigido a él. 53“Caimán” y profesor en la ENS de la calle de Ulm. pero com o algunos m arxistas de su en­ torno. É. cit. Pero ¿quién no lo es? Me pide que hable de algo. cuando co­ mencé a enseñar en la Sorbona. mi primera publicación. a m enudo estaba enfermo sin que yo supiera entonces de qué. Sin embargo. Grasse1 ' 1992. entre 1 9 6 0 y 1 9 6 4 . me escribió una ca rta extraordina­ ria. También fue el interlocutor de Lacan. y. y una nueva problem ática m arxista. en efecto. A lth u sse r m e invitó a dictar cursos en la Escuela -an te s de que yo m ism o m e c o n v irtie ra en “cai­ mán”.52 una m anera de “sobrevivir” lo que viví con él. D . Yo n o d istaba mucho de pensarlo también. aunque de otro modo. El era a la vez próximo y lejano. de Hegel (1 9 3 9 -1 9 4 1 ). a su lado. Saludo indirecto pero sobre todo amistoso y nostálgico. o. véase Elisabeth Roudinesco. de! T ) 54Traductor de la Fenomenología del espíritu.. La cuestión está abierta al análisis. por otro lado. tengo la impresión de que en Espectros deM x r a está presente en cada página. un poco melancólico. * “Caimán” es un título de las escuelas normales en Francia que designa al profesor ayuJan te. com o una especie de homenaje a Louis Althusser. M e alentó de m an era d ecisiv a c o n su juicio filosófico. R.53 en 1952 -é l era “caim án”.* no enseñaba. de alguien que ocupó un lugar tan grande en mi vida. ob. No era un especialista de Husserl. Véase Jact)1 1 * . com o su co m p añ ero de escuela Tran-Duc-Tao. Sobre la enseñanza de Louis Althusser en la ENS y sus relaciones con Lacan y el psicoana • sis.y ahí me habló de “depresión”. C o n Je a n H yp p oiite54 m e invitó a la 5 2 Louis Althusser murió el 22 de octubre de 1990. Louis Althusser. (N. París.: ¿No percibió nada? ]. tres años después de la muerte de A lthusser.Lévi-Strauss. de distinta m anera. aliado y disociado. si se quiere. M ás tard e. puede ser leído.

S e ben eficiará con el artículo 64 del G«di(¡o Fen^l de la é p . M e ale n tó m u ch o a e scri­ bir.57 Es­ taba en d esacu erd o c o n e l fo n d o ." Siem pre tuve la sen sa c ió n de que n o pod ía h a c e r ni el duelo del com unism o ni el del fracaso del co m u n ism o . ob. un ex alum no y amigo com ún. Véase Louis Althusser. 1 9 9 3 . a través de su sufrimiento y su in te lig e n c ia .439-459. 1966. Pienso sobre todo en Bennv Levy y R o b e rt L in h art. R. co lecció n “Q uadnge". en: Du droit à ¡a phibsophte.56 d uran te m u ch o tiem p o yo fui el ú n ic o autorizad o a v erlo. porque.D. “P o n ctu a tio n s: le tem ps de la th ese”. cit. L’avenir Ju re longteinps.: Yo lo c o n o c í e n 1 9 7 2 . É. PP.x a . cit . 7 V éase nuestro capítulo 1: "Escoger su herencm ' s Louis A lth u s s e r. Écrits sur la psychamúyse. en particular a causa de sus exilios. pero asistí a algunas sesiones que d ieron lugar a Para leer el C a p i t a l Teníam . y Jacques Locan. Luego d e la traged ia de n o v iem b re de 1 9 8 0 . puntuado de m om entos difíciles de todo tipo. en co lab o ració n co n É tienne Baltbar. y lo v e ía c o n frecu en cia. Yo iba regularm ente a visitarlo a diversas instituciones psiquiátricas de los alrededores de París. Roger Establet. no co n o cía suficientem ente b ie n las obras de Freud y L acan S in em bargo. Nos un ía un gran afecto. u Lire le Capital. donde enseñé m ientras él se ausentaba (e n 1 9 6 4 ). 1990. vol.: En m ayo de 1 9 6 8 an d aba muy mal. S e sentía muy atorm entado y en ese m om ento d ejó la Escuela. París. Histone de la psychwialyse l> " Cartee. ob. Taris. J. PUF.calle de U lm . sin duda inev itable. c i t . ^éléne R y tin an . E n gen eral. T en íam os pocas d iscu­ siones filo só ficas profundas. Luego fue un compañerismo profesional que duró más de v ein te años. A c e r c a d el lugar d e ^Hiis A lth u ss e r en el psicoanálisis en F ran cia. digamos. p e rcib ía en esos te x to s cosas n u e v a s. Louis era más accesib le y afectuoso cu an d o estab a “deprim ido” que e n los períodos. aunque n o co m p a rtía las c rític a s que yo h a b ía dirigido co n tra usted. A n te s de su m uerte di una entrevista sobre él en los Estados Unidos. C a ld ée. é l m e h a c ía le er y corregir sus te x to s. %El 16 de n ov iem b re de 1980 Louis Althusser an im e i <u m édico que estranguló a su mujer. y el repliegue s ecta rio . Stock/lM Ec. véase E lisab eth R o u d in e sco . H ab ía algo m ístico en su m anera de querer restaurar a cualquier p re cio e l v ig o r te ó ric o del m arxism o en una época en que el partido oscilaba e n tre un a lín e a p o lític a sociald em ó crata. d ecía. E n 1 9 6 8 -1 9 6 9 h icim o s venir a Bernard Pautrat. Pierre M acherey. ob. ^ tticia . f seques ^anciére ( 1 9 6 5 ) . T uvim os m u chas con v ersacio n es sobre el psicoanálisis. li. D ebía regular sus relaciones con algu­ nos de sus e x alum nos que estaban adoptando una postura extrem ista y que a te n ta b a n llev arlo h a c ia la Izquierda proletaria. y todos los martes los tres nos e n co n tráb am o s en la m ism a sala para escu ch ar las le ccio n e s de los estu­ diantes que preparaban su ayudantía. Paris. os los mism os alum nos. “m an ía­ cos”..

y e l lugar con ced id o a la lengua. Si uno se remite a sus escritos encuentra la h u ella d e esto . Largamente pero insuficientem ente. E n ello s multiplica las alusiones a nuestra amistad. Además. Hubo muchos evitam ientos. y a menudo tras su m u erte. R. É.: Cuando hablábamos de temas filosóficos él n o se p la n te a b a c o m o marxis­ ta. existía una proxim idad: la p asió n p or la enseñan­ za -lo que usted llama la “dolencia de escu ela”. “Politics and Friendship. ob. estu vim os m uy c e r c a y al mismo tiempo hablábamos siempre de otra cosa que de los grandes d esafíos filosóficopolíticos. Luego de su muerte. al comentario y al inconsciente. Sí. E se libro jamás se publicó en francés. editado por Ann Kaplan y Michael Sprinker. R. pero sentía en usted algo fra te rn a l. por el lado de D e m ó c rito .que fue publicada en un libro am ericano titulado T h e A lthusserian Legacy [La herencia de Althusser]. Había algo virtual en nuestra re lació n y p o co s d eb ates organizados. D. Usted form aba parte de los “suyos”. Verso. 1993. Londres..: Tenía una concepción de la filosofía que n o era la suya. etcétera). en: ^ Althusserian Legacy. d el a co n te cim ie n to . . Nietzsche. fue entonces muy tarde. j. p ero el psicoaná­ lisis les era común. "Jacques Derrida. por supuesto. d e cierta tradición materialista no marxista. de Lucrecio. “ Louis Althusser. que m e resu ltab an m ás fam iliares que a él y que lo fascinaban más de lo que gen eralm en te se cree: H eidegger. u n poco aparte porque no era comunista.60 él habla mucho de usted. que p e rc ib í aquello a lo que estaba más atento en mi propio itin erario y de lo q u e n o m e hablaba directamente. cómo me leía (sobre todo alrededor de la cuestión del a lea. H ab láb am os de te x to s de los que pensaba.: En su correspondencia. Lettres à Franca ( i 9 6 1-1 973 ) . descubrí en ocasiones lo que pensaba de m í y có m o p e rcib ía m i cam in o . interrogándome al respecto. y sobre todo en sus cartas a F ra n c a M adonia. al leer algunos de sus te x to s . Artaud. no trataba de encarar ese tema conm igo. a todo cu an to nos m a n tu v o m ás cerca.5 ’ É. a me­ nudo. An Interview with Jacques Derrida”. que ni yo mismo lo creí en ocasiones. Fue la vínica vez que ev oqu é larg am en te mi relación con él. cit. co m p re n d í mejor.

Jakob Freud era com erciante te x til U n día narró a su h ijo la historia famosa de los tiempos difíciles de la judeidad.2 V ivía com o un hombre sometido y humillado. luego marrano. cuyo dueño había salido de una “buena fam ilia". esta figura del padre humillado. del padre judío humillado por los cristianos.. sacada de la historia romana. p. En esa época le ja n a n o había sabido rebelarse cuando un antisem ita arrojó su gorro de piel a la zanja. me gustaría evocar con usted algunos recuerdos personales. que usted com ien za a acom pañar en sus viajes a los 18 años.rf<.. magrebí y colonizado.se trasladó a Franc. en una época en que la autori' E n : G eo ffrey B en nin g to n y Jacques Derrida. aquella en que A níbal promete a su padre A m ílca r vengarlo de sus enemigos. U n padre judío. ob.: La lntcrpretación de los sueños. a los judíos convertidos y sus descendientes. véase mi Histoire de la psychanalyse en France. C'>fno convertidos a la fuerza. es cen tral en Freud.7. Freud reemplazó esa escena de hum illación contada por Jakob por otra.. Cada vez Mué pudieron em igraron. representante de vinos y licores para la casa T ach et. p.4 Así. permaneciendo secrenm ente fieles a su religión. A h o ra. 19°1. Madrid.: Jacques Derrida. católica y trad icio n al. Sen il.) 5S o b re la co n cep ció n “anibaliana del psicoanálisis” y la identificación de Freud co n el general sem ita. M ad rid. Jacques Derrida. 1. D emdabase. 4 Sigm und Freud. cast. C áted ra. olía a alcohol de eneldo porque representaba una marca de anisete. los ■Marranos llevaban una doble vida. En La contracalle — y en Circonfesión— us­ ted h a b la de su padre. 174 |Trad. P .en 1949. Paris. en España y Portugal. donde muchos Marranos pudieron volver al judaismo. c u . Acerca del antisemitismo venidero E l is a b e t h R o u d in e s c o : Para abrir este nuevo capítulo. 19941. t. 2 N a cid o en El Biar. Usted parece decir de él lo que él d ecía de su propio padre: “mi pobre padre”. L'interpretation des reves (1900). cast. Alianza.. pues. cerca de Argel. [Trad. La parte redactada por lacqu es P e ra d a se titu la Circonfession y la de G eoffroy Bennington. y fue en Amsterdam. 107. . 3 Este térm in o despreciativo fue utilizado a partir de comienzos d d >iü' o xv para designar.’ Freud construyó su teoría del complejo de Edipo a partir de la necesidad de revalorizar sim bólicam ente la función paterna. apodada la "Jerusalén holandesa”. 1967. Luego se mira a usted mismo com o judío. Freud se identificó con la figura de un conquistador semita preocupado por tomar su revancha y fundar un nu evo im perio centrado en la exploración del sueño y el in con scien te. Jacques Derrtd. viajante de comercio.3 obligado a perm a­ necer “fiel a un secreto que no había elegido”. rvF.

En cada hotel. Mi compasión por mi padre fue infinita. buscaba restaurar una función simbólica de la paternidad a través de la construcción de un concepto extraño: el Nombre-del-Padre. usted propone deconstruir el paternalocentrismo occi­ dental y su corolario: el falocentrismo. fin de siécle. se convertían en “otros” social e intelectual­ mente. a los 12 años. Charles. Recién escolarizado. Es sabido también que al acceder a una cultura grecolatina. también él. mi padre se volvió representante de comercio: siempre al volante de su auto. el rico y el pobre. cuyo paternalismo autoritario me irritaba tanto como su benevolencia. los hijos de la burguesía mercantil judía vienesa “superaban" a sus padres. Sobre todo sentía condes­ cendencia. fue seguro el del abuelo Tachet (qué apellido. y hasta en la familia yo veía en mi padre a la víctima de un sombrío ritual. verdadero tirano doméstico. Oscuro. en cada almacén. ob. al tiempo que. Jacques Lacan. cruel y fatal. De aquí Lacan concibió una especie de odio por las infamias familiares. y yo lo veía siempre en el personaje del deman­ dante: para con sus clientes pero también con el dueño. Uno de los muchos nombres de mi padre. pero de mane­ ra bien indirecta. No estoy seguro tampoco de que la experiencia de la humillación de mi pa­ dre esté ligada a su judeidad. por lo menos relacionado con lo que yo experi­ mentaba entonces. 7Véase Élisabeth Roudinesco. (N. cit. Surgido de una familia de la buena burguesía católica mercantil. * Tache. más que revalorizar la función simbólica del padre. se encontró en una situación comparable desde el pun­ to de vista que aquí nos ocupa. Estaba el dueño y el empleado. La palabra “sacrificio” volJ a c q u e s D e r r id a : 6Véase Carl Schorske. ¿no es cierto? Uno piensa en la mancha de no sé qué pecado original). en francés. En ocasiones yo lo acompañaba en sus giras. manejaba por él cuando podía. Su “en cuanto a Lacan” me encanta. se detenía para tomar pedidos. no sé hasta dónde podría seguirla en esas analogías o distinciones. del T.7 Por su parte. en su encuentro con la obra freudiana. sí.) .dad patriarcal estaba deshaciéndose en Occidente. Vienne. Por mil razones. adolescente. cit.* En ese momento no pensaba en alguna “cuestión judía”. tuvo que empezar a trabajar en la empresa de los Tachet. Implícitamente. Tras haber sido una especie de aprendiz hasta la edad adulta. sin duda. muy pronto se enfrentó a la humillación que padecía su padre (Alfred) por parte de su abuelo (Émile). significa mancha. en Freud o en Lacan. en cada café. donde su propio padre ya había sido un modesto empleado. Ni si es posible comparar a mi padre con esas otras figuras paternas.6 En cuanto a Lacan. oh.

A veces lo decía él mismo. Tal vez a mí también me gusta pensar eso. y acusaba al resto de la fam ilia de no reconocer lo que hacía por nosotros. riendo. E. (N . Para hacer justicia al padre digamos. explotado por la “sociedad”. Mi indignación para con los patrones e incluso para con mi madre.: La cu estió n del padre humillado.) . Nunca pensé en asociar esa experiencia del padre humillado (¡hum illado por un “paternalismo”!) con una rehabilitación cualquiera de la figura paterna o. to set it right! Cuando el antisem itism o estatal se desencadenó en Argelia. doblegado bajo la obligación. Yo me sentía hum illa­ do de verlo desbordado de respetuosa gratitud para con esa gente para quien había trabajado durante cuarenta años y que “con sentían” generosam ente en “conservarlo”. sin duda veía en él una figura ejem plar de la víctima: mal apreciado por la “familia”. cuando niño. Trabajaba m ucho. cuyo pro­ ceso organizaría en forma sim ultánea. mi padre agradeció a sus patrones el habernos protegido. en el puerto de Argel. su silueta. de una u otra manera. pues. trabajaba todo el tiempo. com o se figura. que por lo demás a ]• D. creí que no reconocía ni compartía lo suficiente los sufrimientos de nuestro padre. fue ante todo. S in llegar a decir que me identificaba virtualmente con él (pero ¿cómo no hacerlo. ante todo. Y me parece que la experiencia personal siempre repre­ senta un papel en este género de actitud. a su servicio. Yo era el que podía comprender los sufrimientos de un padre. con el amigo H am let. com o algunos los urgían y com o ten ían derecho a hacer.: * S e trata de la m isma palabra. La palabra “encorvado” se impo­ ne tanto más a mí cuanto que jamás pude disociarlo de ese destino: mi padre trabajaba en un lugar que llamaban “las bóvedas”. volite y voüté: bóveda y encorvado.R . del T . pero dejémoslo. más contrabandista. encorvada. nunca se tomaba vacaciones. tal vez estoy vengando a mi padre al introducir un principio de desorden en ese “com ercio”. con cualquier deconstrucción del patem alocentrism o. E ncorva­ do. Pero las cosas son más com plica­ das. inversamente. fue también una compasión. en el fondo. purante toda mi adolescencia sufrí con él. por poco que sea. el haberlo conserva­ do. es cen tral en su crítica del paternalocentrismo. cuando. hubiesen podido despedir a ese empleado judío. A sí era su manera de andar. a él. no bien uno se pone a com ­ prender y a com padecerse?). en 1 940-1942. y la transacción más perversa.vía incesantem ente: ‘‘Él se sacrifica por nosotros”. de quien a menudo. Era eso la experiencia del “padre h u ­ millado”: hom bre del deber.* En La contracalle o en otra parte me comparo con un representante de c o ­ mercio que se extenúa transportando sus valijas y “vendiendo” su m ercancía en cualquier mercado académico y cultural. la línea y el m ovim iento de su cuerpo estaban como signadas por eso.

Parece suponer que “delante de nosotros”. el peligro de un encierro en las categorías o en la identidad se precisó con el correr de los años. esa experiencia personal y los gestos deconstructivos en dirección a Freud y el patriarcado. como usted me invita a hacerlo. Fue necesario. deconstruir esos sistemas. la herida fue otra. fue una mezcla equívoca de compasión y hostilidad. o. com o judío o . de manera abrupta. como usted dice.menudo pretería confiarse a mi. P°r mi parte. él venia a mi del fondo de su silencio. también para otros. y tengo la impresión de que la interrogación sobre la identidad judía. desde mi adolescencia. siempre intento vigilarme severamente en la autorización que a veces corro el riesgo de darme. presente y venidero a la vez? ¿Tiene el antisemitismo todavía un rostro y un porvenir? Es cierto que la forma misma de mis preguntas es imprudente. la cuestión del antisemitismo. como dijimos. con la caída de los compromisos asociados a los grandes sistemas de pensamiento. se planteaba con menos acuidad que hoy.: ¿Cómo atreverse todavía a hacer frente. Es cierto que esa experiencia fue poco más o menos contemporánea a la del antisemitismo. m is compañeros de clase. y más allá de una medida “administrativa” anónima de la que no comprendía nada y que nadie me expli ­ có. a la cuestión del antisemitismo? ¿Del antisemitismo entre nosotros. me tomaba com o testigo de la incomprensión o la indiferencia de los otros. D. en todo caso mucho más asimilacionista. al hacerlo. yo resultaba s e r . el paternalocentrismo. e incluso entre “nosotros”. Pero. Yo pertenezco a una familia judía mucho más asimilada que la suya. Cada vez que estabamas solos juntos. y sin duda más tarde. y a veces las amenazas o las trompadas contra el “judío de mierda” que. debí tomar el partido de mi madre. diría. hoy? ¿Debemos hacerle frente como si estuviera todavía no solo cerca de nosotros sino delante de noso­ tros. Temo que aquí nadie pueda pretender inmunidad. R.. los chicos en la calle.: Para llegar ahora al corazón de lo que nos ocupará en este capítulo. j. En ocasiones. para permanecer fieles a ellos sin hundirnos en el dogmatismo. y jamás cicatrizó: el insulto cotidiano de los niños. C o n respecto a m i padre. A mi me echaron del liceo Ben Aknoun en 1942. el antisemitismo nos resultara. exterior o ajeno. realmente debemos comprobar que. y yo lamentaba que viniera incesante­ mente a quejarse conmigo. para usted y para mí. y tal vez con un éxito desigual. contra mi padre. aunque siempre existió.. hizo una irrupción violenta entre los intelectuales franceses asimilados alrededor de 1980. en los años setenta. pero las cosas son oscuras y difíciles de describir aquí. M i padre carecía de autoridad al tiempo que era colérico. No es fácil para mí articular juntos. por cerca de nosotros que esté. É.

mismo modelo lingüístico. y por tanto supuestamente insospechado de antisem i­ tismo. oculté a mis Padres que. nueva para mí: la sociedad francesa tiene una actitud acogedora hacia el retor­ no de los viejos demonios. pero conservo de ello un recuerdo sombrío y desdichado. que la “dem ocracia”. ¡Tam bién tendía a excluir a los propios argelinos! Por cierto. de la fun­ dación del Estado de Israel. durante casi un año. más “colonialista”. por el nom­ bre de la calle. o en ocasiones radical­ mente “deconstructivas”. Sin embargo. en el límite de la Casbah. en el momento de formular cuestiones críticas. durante toda mi vida. del motivo de la elección. incapaz de gozar con una pertenencia cualquiera. mis padres me inscribieron “en la ciudad” en el liceo M aimónides. en apariencia. A h í me sentí iden­ tificado. de tal dimensión comunitaria. por supuesto. en dere­ cho. estaban preservados. en la universidad. me había hecho la rabona en los cursos del L iceo M aimónides) venía de más lejos. De la misma manera había desertado. por lo menos en principio. en particular en medios y lugares del espacio públi­ co que. excluía toda referencia. ju nto a otros. . mucho menos. Esa escuela pretendía ser republicana ( ¡más “republicana” que “demócrata”! ) y la “República” puede ser. donde com encé a reconocer. es sabido. detrás de la catedral de Argel. o sea. los primeros no prose­ guían su escolaridad. pero en la gran mayoría de los casos. expansionista en nombre de valores uni­ versales. Fue allí. apodado “Émile Maupas”.. N i en el liceo ni.considerado como tal. un año antes. Creo poder decir que mi vigilancia fue incansable. Pero supongo que la amenaza ante la cual huía a cualquier precio y a lo que me daban ias piernas (por ejemplo. por poco que nos interesemos todavía en esa oposición artificiosa y frágil. Cuando me echaron del liceo de Ben Aknoun. del medio de los scouts Y exploradores de Francia (muy francés. en la es­ cuela primaria había más o menos tantos jóvenes argelinos com o jóvenes fran­ ceses “de cepa”. hasta petainista) hacia el cual me había empujado un maestro infatigable. el sistema escolar era absolutamente idéntico al de la “metrópolis”: mis­ mas normas. Volvamos un momento a Argelia. me atrevería casi a decir toda alusión a Argelia y la lengua árabe. acerca del judaismo (religión o cultura). sobre y contra un frenesí fusional “judío”. o de su política desde hace medio siglo. A llí. mismos valores. Era. creía. res­ pecto del racismo y el antisemitismo. de la judeidad. Porque sin duda. donde todos los profesores judíos de la región — ellos mismos excluidos sin un murmu­ llo de protesta de sus colegas ( ¡com o en la “metrópolis”! )—se reagruparon para fundar un lugar de enseñanza destinado a todos esos parias. eso se fijó en ese momento. me volvió inapto para la experiencia comunitaria”. creo. general y multifor­ me. desde los 10 años. cuando no a contraer ese mal.. y sigue siendo. ese malestar que. me siento como presa de vértigo ante una evidencia. Esa escuela republicana. debo confesar que solo hoy mismo. sobre todo. esa desazón.

abismal. Por otra parte. ta n to com o yo. J. D. J. co m o hoy d etesta. una suerte de “rela­ ción edípica”. É. hasta irreprochable. R. Tan­ to trabajo queda por hacer. paradójicam ente. por cierto . hasta enérgica.. fue natural y legítima.. Habrá venido desde siempre a dar su curso y su forma (“mi” forma) a todo cuanto podría contarse. ta n to para desviarse de la tentación comunitaria com o para co n serv ar algo — un resto . el comunitarismo. una ficció n que yo me cuento. no disto mucho de pensar que. R. herida cuya hemorragia acaso se origina mucho más lejos. Doble sufrimiento. una com­ pulsión gregaria que respondía de manera demasiado sim étrica. en ese medio homogéneo que reproducía. Me distrae al punto de que en ocasiones también lo encuentro inconsistente. Por l0 demás. Con­ tradictorio. ). a todo cuanto yo podría escribir con el título de “novela de form ación”. superficial. también las más singulares. Nada para mí cuenta más que mi judeidad que. Muy poderoso y lábil a la vez. cuenta tan poco en mi vida. t R.. y a p rop ósito de esa triple identi­ dad (judía/magrebí/ÍTancesa). la terrible violencia que se le hacía.: Aunque yo sepa que no es posible reducir las producciones conceptuales a elementos de la vida subjetiva. de manera reactiva y vagamente es­ pecular. Pero yo debí experim entar una pulsión. accidental. Detestaba la palabra comunidad. no so­ portaba estar “integrado” en esa escuela judía. Pero hay que encontrar las m ediaciones más justas y más finas. Esa autodefensa reactiva. esa herida jamás se cerró. Al mismo tiempo. . Esta distracción activa. habla de identidad d isociada. D. tratándose de la construcción de una identidad. una historia. Bien sé que tales declaraciones parecen . me desvía entonces de lo que sin duda sigue siendo lo más “constitutivo” en mí.: Por supuesto. pues.. en tantos aspectos..E . sobre todo inestable.: Usted dice en La contracalle que no quería p e rte n e ce r a la comunidad judía. Com o si una profundidad de memo­ ria me autorizara a olvidar. crueldad dividida. en cierto modo. más temprano.: Por un lado me sentía profundamente herido por el antisemitismo.: En mí. a distraerme de lo esencial. refrendaba. extrín­ seco. ese “sentimiento” es oscuro. existe un lazo entre ellas.de una suerte de “sentimiento de la judeidad” . Porque tal vez tam­ bién sea una reconstrucción. e| etnicismo. tal vez a negar lo más arcaico. D. que correspon­ día en verdad a una expulsión. sin embargo. obligada (bajo la amenaza exterior) y compulsiva a la vez. Tarea tem ib le.: Hoy me parece difícil no reflexionar sobre esta cu estió n .

e n : Voiles (en colaboración con Héténe C txous). aunque fuera virtual. ob. No estoy solo conmigo mismo. toda división. La contre-allée . ya se trate de Europa. más allá de toda aritmética y toda calculabilidad. Israel. menos injusto. sin ceder tampoco a ninguna intimidación. sin duda me hace trabajar. (j. mi pasión y mi labor. En ocasiones es casi imposible. como cada herida. alrededor de cuestiones siempre trágicas e infernales: la Shoah. mi tripalium. para limitarme a esa judeidad de que hablamos en este momen­ to. ob. Sin internarme más adelante en esta senda demasiado frecuentada. C on frecuencia es muy difícil. de un juicio más justo. Es particularmente cierto. en la confusión general que organizan esos chantajes. aunque.8 me da que pensar tanto en mi pertenencia como en mi no pertenencia al judaismo. toda heterogeneidad. Tan libre como en los momentos en que. como si fuera único y singular. Circonfession. a las ideas preconcebi­ das. al trabajarme en el cuerpo y el alma. hasta privadas de sentido común. hasta todo alter­ cado. sino expulsando fuera de sí toda alteridad. es eso a cuyo alrede­ dor trabajo todo el tiempo. todos los desastres de este tiempo (exterminios. Le monolinguivne de l autrc. etc. como numerosos textos lo atestiguan. añadiré dos o tres cosas. Un “yo” no es un átomo indivisible. y a veces desespe­ rante. U n o la sufre. Esa incalculable multiplicidad inte­ rior es mi tormento. Francia. expropiaciones y deportaciones en masa. no creo que esta división o esta no-identidad consigo sea pura o ejemplarmente judía.) son irreductiblemente singulares. no la considero un mal absoluto. Pero solo lo serían a la ma ­ nera de ver de quien no podría decir “yo”. c it. genocidios.). Por otro lado. no soy uno solo. a considerandos estratificados. pero ¿quién se atreverá a pretender que no es también muy judía? Por último. no quiera volver a centrar todo en tom o de ese centro. ) . no más que otro. atenerse a juicios complejos... resistir a todas esas presiones que yo llamo “chantajes". Sin ceder a ningún chantaje por la pertenencia comunitaria. También es aquello que. una vez más. esta división. 8 V é a n se sobre todo. de una sola pieza.d . reivindico esta división desarraigante. etc. quiero decir "más único” que otro. desde siempre. interrumpe muchos sueños dogmáticos. Por un lado. toda “explicación” consigo mismo. etc.contradictorias. Israel o la diaspora judía. usted lo sabe. justamente. mi trabajo. pero emancipa. por ejemplo. La ruptura de la pertenencia a menudo me da la posibilidad. sobre la política de las comunidades a las que supuestamente pertenezco y con relación a las cuales quiero permanecer más alerta que nunca. Com o cada homicidio. c it . y diré sobre todo. esta dehiscencia (más de uno y más de dos y más de tres. y “U n ver à s o ie". Com o la condición de una mirada un poco despierta. Palestina. enunciados prudentes y diferenciados. Me interesa ser tan libre com o sea posible para criticarlos cuando sea necesario. evalúo la acción o la política de comunidades o Estados a los que supuestamente no pertenezco.

si puedo decir. dos historias. no sabía. estás durmiendo. no me libré realmente de ella. dos comunidades privadas de comunica­ ción. Y bien. a esa edad. “pensar” la cosa. É . En todo caso. no sólo “pensarla” sino pensar “en eso”. pensar “en eso” en su lugar. a veces violento. que en todo caso siempre disocié. me gustaría poder analizarla m ejor un día. sobre todo en lo que concernía a la educación nacional y la función pública. Allí siempre reinó el antisemitismo. buenos o malos. Fue lento y progresivo. como muchos otros. volvamos por un m om ento a Argelia. Luego. cosa bien conocida. en Argelia. de lo que había podido pasarme en A rgelia. allí donde esa cosa tuvo lugar. allá como aquí. por lo demás. Como muchos. T enía más de 20 años y vivía en París. É. se llama la Shoah? Durante la Segunda Guerra Mundial. El Gobernador general fue más papista que el Papa. desde el filme de Claude Lanzmann. Anticipó o agravó algunas medidas tomadas por Vichy. luego latente y difuso tras la guerra. Y luego tal vez me vuelvo a adormecer. cuando yo llegué por primera vez a la Francia metropolitana a los 19 años creí que iba a dejar de sufrir. por supuesto. por lo menos.: Hubo algunos filmes (a no dudarlo. no medí su desmesura. a un pen9Filme realizado en 1956 por Alain Resnais. el antise­ J. pero antes de nosotros. Hasta el próximo sobresalto.: ¿Cómo se enteró del genocidio de los judíos. irreversiblemente. fue virulento durante la Ocupación. palabras o imágenes? ]. Esa ilusión duró. R. yo era adulto cuando com encé a “saber”. . D. no sabíamos (en todo caso en el medio que fue el mío) lo que había pasado o seguía pasando en Europa. com o si en esto se tratara de dos mundos. lo que es absurdo. Ese tener-lugar justamente resiste al pensam iento. D. R. N oche y niebla) y toda suerte de textos. Pensé ingenuamente que en Francia.A propósito de desastre histórico. con otros sueños. y sobre todo en el medio intelectual o académico. injustamente. mitismo se desencadenó en la vida corriente y en la legislación. tiene el arte del disfraz. el antisemitismo no tenía ninguna posibilidad. Eso ocurrió. de la realidad de los campos. allá.: Bastante tarde. pero en realidad el antisemitismo vela. por supuesto. y de manera progresiva. intenté. aunque a veces sea brutal­ mente interrumpida por “despertares” (entonces me digo: “A ten ción . de aquello que. No recuerdo ya todo el progre­ so de esa toma de conciencia. innegablemente. desde cierto punto de vista. sino más tarde. A pesar de todo lo que nos llegaba por ese lado. Pero esta disparidad no es insignificante. no tomé la medida del mal. como todo hom bre un poco despier ­ to. con un com entario de Je a n Cayrol. y solamente en parte.: ¿Por textos. ¡incluso en ti!’’). s¡ le parece bien.

. que se organizan en “lobbies”. represen­ taba el 1% del electorado francés en 1981 y el 15% en 1997. Pero no pensaba que la sociedad. habituándose.10 nunca creí -probablem ente era mi ilu sión. Sin embargo.: Hoy. porque también es posible idealizar. bien a resguardo de una buena conciencia negadora. los franceses se declaraban racis­ tas en el 70% pero afirmándose hostiles a toda forma de discriminación. Y somos muchos los que lo pensamos. la supuesta “crítica” no es más que poner al día una forma antigua de antisemitis­ mo fundado en la afirmación de que los judíos son “demasiado numerosos” en tal o cual profesión. É. etcétera. como otros.samie n to que creería pensar asimilando. Interiorizando en un trabajo de duelo que siempre tiende a inmunizar. R . una manera de expresar de manera negativa un pensamiento cuyo contenido se reprime. de tal partido. me sentí horrorizado por cierto rebrote del antise­ mitismo ligado a la progresión de la extrema derecha en Francia. el Frente Nacional. o sea sacralizar.1 1 É. en ocasión de un sondeo.: Progresivamente. a negar lo que idealiza. como otros. . D.: Cuando. estaba dispuesto a denun­ ciarlos. un bien lo sé pero de todos modos. la famosa “contabilidad” de la cantidad de judíos en tal o cual sector trabaja evidentemente como una incitación a la discriminación. En este discurso. reapropiando.1 2 Aquí se trata de una negación en el sentido freudiano. partido de extrema derecha. R . Veía con claridad las gesticulaciones y mue­ cas de algunos grupos. Como lo tes­ timonia el tem ible discurso que llamaría de “antisemitismo inconsciente” y que consiste en condenar radicalmente la Shoah pero reivindicando el dere­ cho de “criticar” a los judíos “como judíos” y “contabilizarlos”. H ace dos años. j.que la sociedad francesa podía volverse antisemita de manera peligrosa. entonces. según la famosa fórmula de Octave Mannoni: “Bien sé que 10Fundado por Jean-M arie Le Pen. consúltese la nota 14 de p. lo peor.. del que acabamos de ver algunos sobresaltos típicos con el caso Renaud Camus. todo ocu rr e com o si el antisem itism o nuevamente se hubiese banalizado. y. que algo como la “cultura” de este país podía dejarse invadir por ese antisemitismo ordinario. usted tuvo la ilusión de que el antisemitismo había desaparecido. Implosionó en diciembre de 1999 debido a sus divisiones internas. dejando así de representar un papel electoral mayor en las rela­ ciones políticas entre la derecha y la izquierda. Subjeti­ vando. 1 2Sondeo realizado por la Comisión Consultiva de los derechos del hombre y publicado el 15 de rnarzo de 1999. 1 1 Sobre el caso Renaud Camus. 36 de nuestro capítulo 2: “Políti­ cas de la diferencia". con el fin de influir la opi­ nión o desestabilizarla.

despreciable pero bastante fácil de descifrar. y estoy pesando mis palabras. 1969. ética. aunque sea tom ando el tiem po. Siempre va a haber alguien que sospechará que está en colusión indirec­ ta.los judíos sufrieron. sin negar de nin­ guna manera la realidad de esa monstruosidad pasada. Es la muerte programada de la más mínima lucidez. Es posible y necesario. El primero es que en to n ces se corre el riesgo de vacilar en criticar cualquier cosa de la política de Israel o de tal comunidad judía. Porque no quiero negar a cualquiera (ni por otra parte privarm e yo mismo) el derecho de criticar a Israel o a tal comunidad judía so p retexto de que eso corre el riesgo de parecerse o ser funcional a un antisem itism o. de toda responsabilidad (intelectual. aunque no desee fre ­ atentarlos. del lado en que me en cu en tro. Lo peor. pueda com prender que no hay que mal­ tratarlos demasiado”. política). ante tentativas de intim idación que vienen de todos lados. son numerosos. . con ese antisemitismo ram pante. sus "efecto s perversos”. cuando me inquieto por los fundam entos del Estado de Israel y de su política. tranquilamente: “Por suerte soy judío. por ejemplo ese cálculo propiamente estratégico (p o lítico u otro) que consis­ tiría en servirse del holocausto. lo que me perm ite no ser acusado dema­ siado rápido. por lo menos. Puede considerarse discutible este fin. a mi parecer (en todo caso es mi regla o mi m áxim a). Así. Hay que debatirse y batirse contra aquellos que disponen (d e) esas tram­ pas. el holocausto. aunque sea bajo esta form a caracte­ rística. P . incansable' mente. o sea. de una trage­ "O ctave Mannoní. sin el menor antisemitismo. pero de todos modos exageran. dando o impo­ niendo el tiempo de discursos complicados y argum entaciones estratificadas. sin dejarse intimidar jamás. Clefs pour l'imaginaire on l'autre scène. de la opinión de tal o cual judío o grupo de judíos. de tal o cual iniciativa de la comunidad judía”. pero no quiero que se persiga a los negros. es la apropia­ ción y sobre todo la instrumentalización de la m em oria histó rica. Hay que oponerse a ellos. Es una trampa que hay que neutralizar. ¡Para n o h ablar de negadonismo! Como lo sugería hace un rato. utilizarlo con tal o cual fin. etcétera. y aunque.: Cuando el antisemitismo se expande. se debe com batir a la vez toda forma de negacionismo y rehusar la explotación de una tragedia sin fondo. o detestable la estrategia que lo gobierna. a mi manera de ver. j. como se dice. Porque estamos rodeados. pero si la palabra coraje (intelectual u o tro ) con serva algún sentido. S eu il. Reconozco la dificultad. de todos modos. pues. es justamente en esa situación tramposa. París. denunciar dicha instrumentalización. la tram pa es un verdadero sitio. del que algunos querrían adueñarse y servirse de ese modo. ¡A cualquier precio! Porque es una trampa mortal.’’1’ O incluso: “Claro que soy racista. entonces ni siquiera puedo ya decirme.

ineluctable­ mente. infiero que hay que resistir sim ultáneam ente tanto a uno com o al otro. se alim en tan y se alientan uno a otro. no es menos cierto que. creo que hay que redoblar la vigilancia ante un adoctrinamiento antiisraelí que raram ente evita el antisemitismo. Se impone entonces en todas partes. Artesanal o industrial. cierta lógica. de manera más noble y refinada. se revela por una manera particular de hablar de los judíos. del testigo legítimo. Por incómodo que sea. su retórica. puede ser una activi1 4 A l respecto. sin esperar. cier­ ta manera de escribir. costumbres o usos políticos que no afectan necesariamente la expresión “lobby” de conno­ taciones sospechosas. una cultura. Lo hace en ocasiones de manera grosera y sin disfraz. No quiero tener al respecto lo que se llama una “opi­ nión”.D.1 4 J. no hay que ser judío para sentirse autorizado a criticar lo que hay de insoportable en ciertos discur­ sos proisraelíes. Sin descanso ni debilidad.: En esto no se puede ceder.dia peor que toda tragedia (quiero decir todavía “griega” en su figura). sus palabras. Estará de acuerdo conmigo. incluso se cultivan. No siempre es fácil percibirla. una lengua. Fíjese la historia del “lobby judío”. Lobbying. en los Estados Unidos. o incluso criticar cierto discurso integrista o sionista sin por ello hundirse en el antisem itism o. menos que nunca. al mismo tiempo. por lo que no me siento culpable de las críticas que dirijo a judíos o a n o judíos cuyas opiniones no comparto. la instrumentalización comienza muy rápido y muy temprano. R . pues. incluso inconsciente. la expresión es impor­ tada sin precauciones desde un lugar. el mercado y hasta el mercado de arte. no deberíamos contentam os con compartir opiniones”. hasta el negacionism o que igualmente rápido podría usarlo com o pretexto para revestirse de buena conciencia. Por las mismas razones. É.: En efecto. este es un lugar donde. en los países en guerra contra Israel. También aquí. hasta reproducir tesis negacionistas. hay que analizar el antisem itism o. remítase a la continuación del capitulo y a la nota 38 de la página 145. U n o puede perfectam ente oponerse a la política israelí y sostener la causa palestina. y que no pertenece a nadie. P recisam ente porque sé muy bien que el discurso antisemita siempre es reco n o cib le en su lengua. Y no olvidemos que el antisemitismo. tan autorizado como si viniera a cumplir el papel de un profesional. por ejemplo exponiendo los rasgos marcados de un rostro congelado en el dolor impertur­ bable. las diplomacias de todo tipo. en otras también bajo una máscara respetable. si puede decirse. . Por lo demás. me parece indispensable condenar las m anifestaciones de antisemitismo que se desarrollan. cierto razonam iento. Esta estrategia también puede invadir la retórica. Esos dos males van a la par. Pero si hay que estar constantem ente en alerta para discernirla.

Por lo tanto. considerar a esta fundación. Que­ ría conseguirlo”. e incluso por parte de alguien a quien no se querría considerar como antisemita. según la escena retórica o política. pero c o n franqueza y firmemente. en cie rto s casos. Hace algún tiempo. en qué situación y con qué estatus. pero. que no es posible dejar de descubrir. creo. cortêsmente. Tam bién. A grandes rasgos. según el contex­ to. que toda fundación misma se funda. La m ism a exp re sió n n o significa o produce lo mismo según esté en la boca de un presid ente de la República o de un judío contando una historia judía. del Centro de Documentación Judía: “M i h ijo h a c e u n a tesis sobre Israel en la Sorbona. en 1 a violencia). ¿porqué no reconocer que. Pero en la im portación. como . ante un público muy amplio y en el curso de una discusión. d en tro o fuera de d icha comu­ nidad. tengo mil razones para creer que más vale. Dicho lo cual. fuera de una breve introducción. hay algo así com o “lobbies” grupos de presión de todo tipo. a mi juicio es posible criticar o lam entar. encontraría lo que buscaba en tal o cual te x to . alguien que n o co n o zco m e llama por teléfono. en Francia.dad corriente y legítima. judíos entre otros. El síntoma puede ser más o menos grave según los casos. a pesar de su v io le n cia originaria. la acción de tales grupos. creo. por ejemplo judíos. las más de las veces. com o m ín im o . un te stim o n io de antisemitis­ mo. incluidos los palestinos. Como no había huella legible de esa im provisación. reu nion es de personas que con o sin mandato. Se enteró que usted se encontraba e n T e l A viv hace dos años y que había dado un ‘discurso’ que fue cubierto por la p ren sa israelí. y sobre todo lo que desaprobaba de la política israelí. se esfuerzan por proteger aquello que. aunque las condiciones de la fundación d el Estad o de Israel sigan siendo para mí una colmena de cuestiones dolorosas que n o podría expo ­ ner por teléfono (e incluso si se da por descontado que to d o E stad o se funda. y P°r interés del mayor número. Cada vez hay que preguntarse “¿quién dice qué?”. incluidos otros Estados de la región. al fin y al cab o. en la sociedad civil. con razón o sin ella. en el interior o el exterior de una in stitu c ió n . sin poder justificarse por d efin ició n . agregué. interp retan c o m o los intereses o la justa memoria de una comunidad? Algunos. algunos ju díos pueden y deben en ocasiones inquietarse por las iniciativas de tales grupos sin que sean sospechosos de antisemitismo. En la importación de ciertas lo cu cio n es idiomática s cuando son virtualmente peligrosas. le d ije . pueden a su vez reconocerse o desaprobarlos. Lo hice con prudencia. Una anécdota. ¡tal vez habría que ap licar el “principio de precaución” que se reserva hoy a los "anim ales” o a los prod uctos tóxicos! La importación de la expresión "lobby” (com o por otra parte la de politically correct de que hablamos) nunca me parece in ocen te y tran sp aren te. expuse lo que pensaba de la situación y los desafíos políticos. dije a mi interlocutora que si su h ijo se in te re sab a en lo que pienso de Israel. el uso precipitado y com­ pulsivo de la expresión “lobby”. No di ninguna conferencia en T el Aviv.

Melanges offertsà JacquesTaminiaux. que asimila­ ban a una subcategoria de judíos. ya me parecía”. del otro lado del teléfono: “Ah. “Interpretations at war. No creo ceder a ningún antisemitismo diciendo esto. cuyo texto fue publicado en varias lenguas. inmigrante de Rumania. R. decían acerca de los emigrados recientes de Europa oriental: “Están los judíos y los metecos” . por ejemplo. hasta cierta solidaridad con los habitantes de esa región y con las víctimas históricas (judías y palestinas) de las atrocidades de este tiempo. en el seno del mismo “Estado” “soberano” y binacional. Madrid. Ellos mismos se consideraban como judíos “israelitas” (o “nobles” ). no en el fondo o de frente”. hace bastante tiempo. bueno. otra grave cuestión que debo hacer a un lado en el momento de referir brevemente. en una conferencia. puedo experimentar una profunda compasión. Ousia. más o menos: “Yo soy judío. con un pueblo palestino liberado de toda opresión o de toda segre­ gación intolerables. con razón o sin ella. una entrevista telefónica). a una exigencia de justicia que algunos. a condición de que se instalen relaciones de buena v e c in d a d ya sea con un Estado palestino dotado de todos sus derechos. in­ clusive las de las grandes potencias. Y a menudo tuve la sensación de que mi padre. se me ocurre que. en una entrevista. °k. desde antes y después de la fundación del Estado de Israel. 1 ’allemand”. o. Kant. esta vez. Pero me expliqué sobre esto en otra parte y no puedo encarar aquí esos temibles problemas. y protestan­ te (por la rama paterna). . como lo escribí en otra parte. surgidas de la gran burguesía llamada “israelita”. cast. en particular en Jerusalén. y Adieu à Eíimumuel Levinas. pero casi siempre juzgué severamente la política de los gobiernos israelíes respecto de los palestinos. ser más fiel entonces que nunca a una herencia. a menudo reivindicaban una pertenencia a la Iglesia reformada. Después de algunas frases de ese tipo escuché que me decían.: Al escucharlo. 1998]. Pero me inte­ resa conservar el derecho de criticar todas las políticas gubernamentales. É. iTrad. le juif. siem1 5 Jacques Derrida.en lo sucesivo irreversible. en: Phénoménologie et Múique.cit. 1989. algunas personas de mi familia materna. Con frecuencia lo dije públicamente. Por otra parte. y hasta m e atrevo. no vacilan en considerar como esencialmente judía.: Adiós a Emmanuel Levinas. Trotta.1 5 etcétera. que era un judío oriental ashkenazi. No tengo ninguna hostilidad particular ni de principio respecto del Estado de Israel. padecía por eso al punto de querer disimular su propia judeidad. Bruselas. en el sen tido más amplio del término “Estado” (por lo menos respecto de lo que hoy queda de ese sentido amplio de la soberanía en general. en mi infancia. y trataban de “metecos” a los judíos orientales. en la época en que se hablaba de “territorios ocupados”. sin duda usted lo sabe. No sé qué infirió ella pero inmediatamente agregué.

se dice. cit. a disputas entre judíos que. En cu an to a mi pad re. 1992 [Trad. no esa asimilación que tanto deseó para mí. Fue a través de su en trad a e n e l psicoanálisis como pudo luego responder a mis cuantiosas in te rro g a cio n e s. m arca de in fa m ia . porque el exterminio siempre podía volver a empezar. ob. y esa figuralidad arrasa con todo. G alilée. esa lógica y esa re tó rica ejem plarista. todos los m iem b ro s d e m i fam ilia ha­ bían escapado. El mismo había term in ad o por pensar. cast. Véase Jacques L. 2002]. C o m o siem pre. nada más judío. sob re to d o . todos fueron resistentes (activos o pasivos) y por tan to muy v ig ila n te s fre n te al peligro de deportación. sobre el fondo de tragedia de la Shoah.u n v erd ad ero bautismoy fui educada en la verdadera religión cató lica. el odio de sí judío fue exacerbado. Pero al m ism o tiem p o. tras la gu erra. É. Muy tem prano ap re n d í to d o s los detalles del exterm inio del que. yo no debía “casarme con un judío".: Shibboleth Madrid. ].y por tanto al psicoanálisis. Corremos el riesgo de asistir. cu an d o m i p ad re e ra a te o y m i madre sólidamente anticlerical. y recurrieron a falsos certificados de bautismo. Arenas Libros. y para eso en formalizar. A quí encontram os ei famoso “odio de sí ju d ío ”. R. sob re todo des ­ pues de la Shoah. por la pintura y el arte en general.: Me temo que el antisemitismo venidero n o sea de este ord en . Más valía no ser ju d ío . En consecuencia. y sin duda gra­ cias a ella . nunca m ás ser ju d ío .1 7 con todos sus desafíos políticos. interminable. que los judíos debían ab solu tam en te asim ilarse y d ejar de ser judíos. pero las más de las veces es un judío el que lo dice.pre afirmo que “era una desgracia ser ju d ío ” y que. cit. cual­ quiera que se odie comienza a parecerse a un judío. Rider. con una excepción.4E1 término de “odio de sí judío" fue inventado por Theodor Lessing en un ensayo p u b li c a d o en 1930: Der Jüdische Selbsthass. Modemité viennoise et crise de l’identi^’ ob. D. recurrirán al v o cab u lario d el odio del . porque el o d io al ju d io era eterno. se negaron a llevar la estrella am arilla. 17 Véanse sobre todo Shibboleth . . que la religión c a tó lic a supo a lim e n ta r durante siglos. e n todas p artes m e encarnice en acechar. Si me permite que lo recuerde una vez m ás. le d eb o. la ló g ica ejemplarista conduce estos dichos al abismo. y Le monolinguisme de l'autre.: El odio de sí. C om o no se sentían tanto ju díos c o m o re p u b lic a n o s y asimilados. yo recib í el b au tism o . Paris. En mi infancia me hablaban in c e s a n te m e n te de las cámaras de gas y los horrores del nazismo. más “e je m p la rm e n te ” ju d ío .pour Paul Celan. 16 Ese asim ilacionismo iba parejo con la p reo cu p ación de d e c ir to d a la verdad sobre la Shoah. si nada es más ju dío que e l o d io de sí. para alim entar sus peleas. Gaullistas y antipetainistas de la p rim era h o ra . sino un verdadero gu sto p o r Ita lia .com o te rm in é p o r c o m p re n d e r de qué extraña judeidad yo era la heredera.

N o ob stan te. y e n m u ch os otros textos más. cabe im a g in a r c o m o posible una re e d ic ió n de L a Francia judía de Edouard D rum ont20 o d e los panfletos an tisem itas de L ouis-Ferdinan d C é lin e .22 com o pudieron tem erlo 18Jefe del Shas. remítase al capítulo 2 de la presente obra: Eolíticas de la diferencia”. Y ad em ás. P ien so sobre todo e n e l D iario de A n d ré G id e . fue acusada por u n periodista de sostener. x e n ó fo b o s. sin ser a b ie rta o e x c lu siv a m e n te an tisem itas. titular de la cátedra de historia del judaism o m oderno en la E scu ela P ráctica de A ltos Estudios. E n to d o caso . fue completada en 1972 por un texto nuevo. ashkenazis en su mayoría. m isóginos. que servirá de biblia a todos los autores de la extrem a derecha antisemita de la posguerra. está prohibido difundir textos antisem itas o racistas. partido étnico religioso israelí. en Liberation del 11 y 16 de septiembre de 2000. los escritos de L éo n Bloy. líder del antisem itism o más violento de fines del siglo XIX y autor.19 Sus posiciones eran discutibles — y yo n o las com parto— pero n o fueron discutidas por e l perio d ista. como sefaradí. es la publi­ cación de e scrito s actuales a b ie rta m e n te an tisem itas o racistas. están salpicados de pasajes antisem itas. e n ese caso. Ovadia Yossef declaró que las víctimas de la Shoah. odio o a la violencia para con una persona o un grupo de personas en virtud de su origen o Pertenencia o n o pertenencia a una etnia. hay tod a suerte de texto s antiguos que. lo que sí es reprim ido. en realidad eran la reencarnación de “malos judíos”. racistas. siquiera en forma de d o cu m e n to s acom pañados de co m en tario s eruditos. procurando así una inmensa felicidad a los verdaderos antisem itas. una nación. 20Edouard D rum ont (1 8 4 4 -1 9 1 7 ). h o m ófo bo s. caen bajo el peso de la ley. E sth er Benbassa. e n el cu erp o lite ra rio fran cés. e l juez n o c o n d e n a rá ya que. Periodista y libelista francés.otro. por la ley de 1972. A esto se añaden la difamación (artículo 3 2 ) y la injuria (artículo 3 3 ) para con las Cismas personas. quien se entregó a un ataque salvaje. en Francia. pero n o estoy e n c o n tra a priori. C o m o usted sabe. ¿Vamos a expurgarlos en nom bre de una cen su ra re tro a c tiv a y “p o lític a m e n te c o rre c ta ”. . c o n ju sta razón. una raza o una religión determinada” (artículo 24). H a ce poco. 2 1 La ley de 1881. con trariam en te a lo que ocurre e n los E sta­ dos U n id o s. el m o tiv o n o será una in c ita c ió n al od io racial. que rige en Francia la libertad de expresión. las posiciones de Renau d C am us y el rabin o integrista O vadia Yossef. En especial se lee: "Se considera como un delito la provocación a la discriminación. 19 Esther Benbassa y M aurice Szafran. 22 Sobre la cuestión de lo “políticam ente correcto”. E sto n o se h a h e c h o . o escritos antiguos de c a rá c te r a b ie rta m e n te a n tise m ita o racista. si se tra ta de un a ed ició n crítica. de La France juive. en 1886. c o n un c o m e n ta rio c rític o . P ero es e v id e n te que.21 a la q u e los ed ito res y autores están obligados a som eterse. aunque com prend o que un ed ito r pueda preferir abs­ tenerse. e n e l de los h erm an os G o n c o u rt. e n un co n te x to p re ciso . e tcé te ra .18 E lla había suscitado las cuestiones que evocam os aquí. S i los texto s antiguos son publicados ta l cu a l o acom p añ ad o s de com en tario s a su vez antisem itas.

en ocasiones hasta la introspección crítica para hacer pasar su antisemitismo. En Francia. en dirección a la propia axiomática del derecho europeo. lo repito.: Una vez más. pero no por eso dejan de caer b ajo el peso de la ley de 1972. Ante declaraciones explícitas y violentas de antisem itism o. sin la mediación y por lo tanto el acuerdo de un editor? É.: Cuando apelan al “odio racial”. el d e re ch o penal y la criminología en particular no han integrado todavía la sim ple posibilidad de algo así como el psicoanálisis. etcétera.: ¿Usted cree que habría que autorizarlos? É. utilizan la nega. por otra parte. ¿pueden ser publicados a costa del autor.: Por supuesto que no. D. . prevé y desea sus posibles consecuen ­ cias. quería manifestar otra cosa. R. en un espacio retórico o literario cuyo estatus perm anece incierto. R. incierto. se supone que su autor tiene la intención consciente. queda por h acer por e l lado del psicoanálisis. por lo menos reprimida por ley como un delito que justifica persecuciones penales. za semejante equivale a ocultar el problema con el que hoy nos enfrentarnos' los autores antisemitas actuales. États d’dmc de la jM^chanafys1 ’1 ob. es un síntomaPero. precisamente. la irrisión. D. deberíamos tomar debida nota (para trabajar siempre en eso) de este hecho masivo: el derecho en general. que en verdad. ¿qué es un síntoma? ¿Puede juzgarse un síntoma? ¿Hacerlo comparecer ante la ley? Usted sabe que se pueden descubrir huellas de antisem itism o en 23 Encaramos la cuestión de la pertinencia de los conceptos freudianos en el capítulo 9 de este libro: "Elogio del psicoanálisis". cit. Véase también Jacques Derrida. Pero. hoy nos enfrentamos a otra cosa: a la manifestación de un antisemitismo inconsciente.23 Digo posibilidad y dejaré “conceptos” entre com illas porque un trabajo tan peligroso. la voluntad explícita de hacerlo: sabe lo que quiere decir. de racismo. Esgrimir una amena. que no entra en el terreno ni de la ley ni de la responsabilidad consciente. J. desvia­ do. de crueldad en general. Y que.: Nada lo prohíbe. los que publican aqu í y ahora. P ero algunos afirmarán que no quiso decir eso. ción.algunos defensores de Renaud Camus? Por cierto que no. por tanto es responsable. imprevisible. cada manifesta­ ción de antisemitismo. J. no eso exactam en te. la manifestación pública del racismo y el antisemitismo está si no prohibida. J D. se tiene el derecho de castigarlo. oculto. lo dice libremente. Ni siquiera han sido rozados por “conceptos” freudianos.

A unque uno se autorizara a considerarlo culpable (desde el punto de vista m oral o p o lítico ). Corren el gran riesgo de asem ejarse un día a producciones humanas tan “prehistóric a s" como hachas de piedra tallad a (c o n las que por otra parte se podían hacer cosas sorprendentes. el hay que” de tales tareas y tal porv enir n o se anu ncia solam ente. d. Tal vez no pueda ser de o tro m odo. cualesquiera que sean por otra parte su refin am ien to aparente y su sofisticación “técnica". París. El mismo tiene algu­ nas dificultades para extraer lógicam ente consecuencias éticas o políticas por lo que respecta a lo que llam a la cultura o la civilización. ]. a un sujeto del derecho? É. Y es la señal de que esas tareas siguen siendo. correlativam ente. tan to por el lado del psicoanálisis como por el del derecho. Este es el pri­ mer aco n tecim ien to . Su discurso al respecto siempre me pareció inestable . no es posible condenar a un sujeto aquejado de tal síntoma. por ejemplo.R. A p artir de ese in co n d icio n al yo in ten to pensar el pensa­ 19<)j Sigmund Freud.discursos donde los judíos ni siquiera son nombrados. la “crueldad” o riginaria del “sadismo” o el “masoquismo”. en un sentido de esta palabra que Jebe ser su jeto a la m ism a reelaboració n . Entonces. no hay que buscarle “tesis” n i respuestas ya hechas. la telecirujía.: El malestar en la cultura. xviu. E n derecho. PUF. •PP. los axiomas del dere­ cho penal seguirán siendo groseros y primitivos. la m oral y la p o lítica. com o un predicado. [Trad. el por-venir no se deja reducir.^ Cree y no cree en un progreso.y equívoco. Alianza. S i a eso se llam a “deconstruir”. hasta del otro en sí. H ay un punto en que la cuestión de la culpabilidad desborda el espacio jurídico. v ien e a im ponerse a nosotros de m anera incondicional. las únicas armas son la crítica y la vigilancia. A quí. no pueden ser erradicados). ¿se tiene el derec o e juzgar el síntoma? ¿Cómo referir un síntoma a un sujeto. Más acá o más allá de las “tesis”. e n to n c e s hay que volver a pensar a la vez en las herencias y “retomar todo desde c e ro ”. cómo atribuirlo. Malaise dans la culture (1 9 0 0 ). ¿se tendría el derecho de perseguir ante la ley a alguien que solo presenta “síntom as” de racismo? Lo dudo. Madrid.‘ . 19851- . En la medida en que no se haya delim itado rigurosamente . En este caso. S in duda volveremos sobre esto.ese concepto de síntoma (y.n o es cosa de y a. a je n o a las proposiciones o posiciones. Pero si uno no quiere abandonarse p asiv am en te a esta confusión (por ejemplo so pretexto de que esta agresividad y este odio del otro.245-333. y bien. cast. la m icro in fo rm ática o el teléfono portátil). Freud con sid era indesarraigables las pulsiones de muerte y de destrucción. el de acto o de pasaje al acto). CEuvres competes. pero que n o soportan la com paración con. Yo lo v eo com o un hom bre de las Lucez que no lograría creer en las Luces. viene sobre nosotros. “históricas”.

la a n tig u a lla literaria tam­ bién. de lo q u e d ebería venir y queda por pensar y hacer. Tan solo una creencia. pero también en virtud de los efectos perversos que tal medida siempre corre el riesgo de producir. habría que preguntarse qué pasa en nuestro espacio pú blico cu an d o u n e d ito r y cierta cantidad de “intelectuales” cierran los ojos sobre esas frases ta n espantosas como grotescas. Por ejemplo. así como de todo poder. 3 6 de 2: “Políticas de la diferencia". Pero ¿apuntando a qué? Bueno.entre lo condicional y un in c o n d ic io n a l que querría dis­ tinguir de la soberanía de cualquier sujeto. pudo motivar la ley Gayssot.. pero para explicarme necesitaría tiem po. 25 En varios lugares. e n la cu a l tampoco creo demasiado. G a lilée. Pero sobre todo -y a que el libro y el autor. m e gu staría poder hacer el análisis crítico y deconstructivo de lo que “no v a”. o sea. sobre todo en un m o m e n to e n que la trans­ formación técnica del espacio público la torna más in o p e ra n te que nunca. la experiencia de la condición. eso que “no va” y nu nca va b ie n es c ie rta relación entre la justicia y el derecho. pero la prohibición de una pu blicación m e p arece injustificable' Por principio. Dios. demostrando. Por cierto. y hablando con propiedad.ü Por lo tanto. la ex ­ posición de un límite. una distinción.miento. en tales casos. 2001. hasta “s o c io ló g ic a ”. a p u n ta n d o bien . analizando. de alguien que asume una gran pose sin haber abierto los ojos sobre la propia trad ición que reivindica y los códigos que lo programan desde h a ce ta n to tiem p o . y sobre todo en L'unwersité sans condition. escribiendo. acaso ingenua: m odestam ente. no tengo una tesis para proponer. hacer frente públicam ente a esa m area n o es proh ibir una publicación. la incultura profunda y la necedad social. en tal o cual situ a ció n . a todos los tics ta n c o n o cid o s del anti­ semitismo común o de la xenofobia “v ieja Francia”. protestando. Comprendo aquello que. Dicho lo cual. la exposición a un lím ite . a m i m o d o de ver. y el an á lisis d e b e ría partir de ahí). n u e s tro capitu ‘ . de la c o n d icio n a lid a d . París.p o r in e sta b le y difícil de determinar que sea. en el caso de que hablamos26 (caso m e n o r e n s í m ism o pero grave en la medida en que revela cierto estado de la cu ltu ra y e l esp acio públi­ co francés. no supieron. no pudieron o no quisieron le e r (c u a tro posibili­ dades a menudo indiscernibles. argumentando. no merecen tanta atención vigilante com o la “acogida” que se les h a c e . como un juguete. pensar y/o h acer. hay que luchar c o n tra aqu ello cuyo signo inquietante es ese mal libro. hasta europeo). el p rín cip e. hay que h acer tod o lo p o sib le para oponerse a él públicamente y para justificar nuestra op osición : h a b la n d o . o incluso vuelan en ayuda de un libro o u n au to r que visible­ mente no leyeron. por ejem plo perform ativo (m e e x p lico sobre esto en otra parte). (M1-) “ Sobre el caso Renaud Camus. consúltese nuevamente la nota 14 p. por ejemplo. el m onarca o el pueblo.

crim ino lo g ía y p sico an álisis. en e l d o m in io p e n a l. e n la m ism a m edida en que re­ suelve e l p ro b le m a q u e usted p la n te a . Por lo m en os el de su in co n scien te social. del antisem itism o. la h isto ria de su país. “librem en te”. la e x iste n cia de la ley. E n p rin cip io . n o se juzga a alguien sin o sob re sus a cto s. desde e l m o m e n to que se trata de una expresión pública y e scrita . C re o que el personaje es astu to y calculad or pero ta m b ié n . lo que puso e n e l m ercado. É. para d ecirlo rápid am ente. Sin em bargo. yo misma me en fren té a la necesidad de interiorizar la ley. A. com o se dice. y que por lo tanto qu ería decir. lo m enos que puedo d ecir es que n o estoy seguro. a lim itar la m a­ n ifestació n de sus sín to m as. Pero to d a v ía h ab ría que poder descubrir las huellas de un an tisem itism o y un racism o en u n ciad o s e n esa form a d enegativa. Por con si- . E n mi trab ajo de historiadora. inge­ nuo. es rem itid o al discurso p siqu iátrico. fuera de tod o recurso ju ríd ico.Y por añadidura. p o co e je rc ita d o . E n o tras palabras. ya que obliga al autor. que co n o cía la historia. es lo co n trario de un código de la censura. to d o está por reinventar. e tc . Y sin em bargo era im pensable que dejara en el tintero acon tecim ientos im portantes. digamos. T ratán d o ­ se de la ley d e 1 9 7 2 . que com prend ía su propia heren cia. más allá de ese com bate que. H ace v e in te años que reflexiono sobre esa relación en tre el d erecho y la escritura. Este lím ite im puesto por la ley nada tien e que ver co n una censura cu al­ quiera ta l y c o m o existe en los regím enes d ictato riales o integristas. perm ite no tener que prohibir una p u b lic a c ió n . del antisem itism o en la literatu ra francesa. e n el autoanálisis. en nom bre de una historia piadosa y para obedecer exh ortacio nes abusivas. E n e fe cto . mi ju ic io . porque trataba acerca d e l período con tem p o rán eo y no Podía hablarse ni de difamar. y. etcétera. cu and o un autor firm a un c o n ­ trato. con sid ero necesario.. Seguim os navegan do e n las mismas aguas: d e re ch o p en al. R . en c o n c ie n c ia . m e p arece satisfacto ria. donde el escritor arriesga su vida o la prisión cuando rechaza som eterse a lo arbitrario. d e fa c to se co m p ro m ete a respetar la ley de 1972. c o n s c ie n te o in c o n sc ie n te m e n te an tisem ita. lo que h a cía . Y e n el caso que nos ocupa. n o te n e r que re tirarla p o sterio rm e n te de la v en ta. es el au tor q u ien debe som eterse a la ley para e v ita r que e l e d ito r (n o sien d o el au to r o tra cosa que su “c ó m p lic e ” ) sea perseguido a n te los tribu n ales. ni de atacar la m em o­ ria de los m uertos o la vida privada de los vivos.: Yo m ás b ie n ten d ría una te n d e n cia a rechazar la in tro d u cció n de la d i­ m ensión d el in c o n s c ie n te e n e l d iscurso ju ríd ico . com o casi siem pre ocu rre. no estaría dispuesto a “con d en ar” a R en au d C am us (cuya p erso n a y obra confieso que m e in teresan p o c o ) salvo que estu viera seguro de que sabía. el e d ito r ten d ría que haber im puesto al au tor que honrase su firma. y su o bed iencia com o lím ite im puesto al goce. de la literatu ra. ni de injuriar a cualquiera. si un c rim in a l n o tien e ninguna c o n c ie n c ia de su a c to . P or o tra p arte.

L'école des codees (1938). m e p arece que.: síntomas”. N o sé h asta d ón d e la seguiría. (Trad. cerrada y en todo caso contraria a lo que a mi ju ic io es la e se n cia de la literatura: una textualidad polisémica. James Joyce. Galilée. 27Es lo que intenté mostrar a propósito de Céline.pour Paul Celan. Deux mots pour Joyce. Edhasa. En el mismo orden de ideas. con de la noche. en su exposición pública. tuve que buscar las palabras justas y d esp legar una narración suficie n ­ temente rica para restituir las infamias. en: Hélène CixotóC roisées d’une oeuvre. París. Así. Schibboleth . H élène C ixous y M ic h e l D eguy. Je a n G e n e t. que es un gran le cto r de la literatu ra contem poránea. si algo semejante existe. c ’est à dire”. D. no existía antes de ella). e|i: Le poete que je cherche à être. ni rebajar ni idealizar. Tchou. cit. contrariamente a lo que a veces oigo.30 Entonces no es más que el portavoz pu lsion al y delirante de un estilo taumatúrgico reducido a la retórica de una ideología simplista. 1981. c it.guienre. 1979. Paul C e la n . 1988. 1987. 1990. las pasiones. ob. y la literatu ra de que h ab lo . Philippe Sollers. Ulysse gramophone. Voyage au bout de la nuit (1 9 3 2 ). so­ bre todo de Artaud. tiendo a pensar que cu a n to más antisemita es un texto. 28Jacques Derrida.27 S in duda porque tiende a replegarse sobre sí mismo y a volverse la expresión de una id eo lo gía sim plista. el heroísm o. el que con stitu y e la fuerza del Viaje al fin que se cuenta: una historia que no es una ficc ió n pero que es narrada com o tal.. París. París. Por lo ta n to .: Viaje al fin de la noche. ob. Francis Ponge. Belin. la abyección o las vidas cotidianas de los actores de la h isto ria: ni destruir.2 9 Céline disuelve la potencia de su estilo. “Com m ent nommer". y los a fe cta de una irreductible novedad histórica? A llí donde hay literatura. Bataille. G a llin '^ ’ Bibliothéque de la Pléiade. 1. cit. Mea Culpa (1936). 2000. Les beaux draps (1941). La médecine. Galilée. K Louis-Ferdinand Céline. e n sus panfletos. Usted. París. ni mentir. en: Les psychanalystes parlent de la mort.28 lo mostró. Usted dice: obligar al autor a “poner un lím ite e n la m an ifestación de sus ]. ni “decirlo todo”. le délire et la mort’’. tanto más débil literariam ente. sujeta a una m u ltiplicidad de interp retacio n es y lectu­ ras posibles.. en: L'écriture et la différence. h ay que en co n trar un equi­ librio. tanto com o hoy lo está por las “nuevas tecnolo­ gías” de la com unicación y la reproducción (p o r o tra parte. stricto sensu. ob. si la hay. Véanse tam bién "U n hégélianisme sans reserve”. París. el c o n ce p to de espacio público se ve transformado. p recisam en te. t. la imprenta fue una de esas “nuevas tecnologías”. La dissemination. en Romans. Siffnéponfii París. "H C pour la vie. Barcelona. Véase al respecto: “C éline e t Semmelweis. 2y Sobre todo. Porque aquí tropezamos con la cuestión que. Seuil. n o logram os delimitar: ¿qué es un síntoma? Y ¿cuáles son las fronteras del esp acio público? La literatu­ ra. co m o las “bellas artes”. Bagatelles pour un massacre (1 9 3 7 ). en toda pureza. 19981- . ¿no es lo que desplaza el estatus mismo de tales con cep to s. y el único medio de lograrlo es dar un estatu s n arrativ o a la historia los medios de la escritura novelesca. cast.

revelando acaso su infinitud. legítim am ente o no. hasta im pone su autorización. Esta reivind icación es el propio acto literano. en : La Dissemination. o “This Strange Institution Calk'd Literature". S in duda hay una sin cro n ía. precisam ente em ­ pleando. en principio.f u n ­ cional. Acts o f Literature. entre muchos otros lugares. de acuerdo al estatus m ism o de la literatura tal y com o es definida en Europa.a algo así com o “la literatu ra”. “L. D e donde proviene la dificultad de tratar los enunciados según. casi salv aje e incon d icional. desde que hay literatu ra. en tre la d em ocracia. por lo que respecta a lo esen cial de sus actos (la escritura pública. en. sino más b ien una m u tación en el con ce p to de responsabilidad. Londres. pretende no com parecer. L a in v e n ció n de la literatura es como si h ic ie ra cam biar el terreno de la responsabilidad. Paradoja: esa em an cipación la h a ce parecerse a una in s ti­ tución que. su derecho. un lazo de sistem a tam bién. de no d ecirlo to d o ). Pretende engendrar sus propias norm as. el d erech o principista de decirlo todo en el espacio p ú blico.). en la historia del O ccid en te. tam b ién . Esta m u tació n ética y p olítica debería agravar la responsabilidad de la es­ critura m ás que ^responsabilizar al escritor.¿C om o responder acerca de la literatura. Pero esta d efin ició n -d e donde proviene la extrem a dificultad de la cosa (de la que debato o c o n la que me d ebato desde hace m u ch o tie m p o )-” no determ ina una esencia (un ser-literario de la lite ra ­ tura. se debería te n e r el d erech o de c ix irlo todo (o el d erech o. su legalidad) la m odalidad del como si. siempre la asocio a c ie rto c o n ce p to de la dem ocracia venidera. N o reco n oce de an tem a­ no ninguna com petencia o supuesta com petencia ju rídica estatutaria. una literaridad) sino una función sujeta a in terp retacio n es y c o n v en cio ­ nes (históricas. ante ninguna ley existen te. m an ifestarlo todo en el espacio público. E n prin cip io . por el otro. Jacques Derrida. por un lado. esa institución. e tc .) . i>. c it. A clarem o s más: se debería poder publicarlo todo (n o hay literatu ra p rivada). tiende a legitim arse a sí mismo. eticojurídicas. o más b ien esta apertura in term in ab le a la histo ricid ad de lo político. reivind iquen su pertenen cia . acerca de esa nueva institución que se llam a la literatura? U n ic a en su gen ero. en espíritu y lite ra lm e n te . p rag m ática.i double séan ce”. Esta in fin i­ tud. " V éanse. 1992. hasta el abuso deliberado. (.. acerca de la responsabilidad en literatura. no responde a n te ninguna otra institución. es a n tiin stitu cio n a l. cierta manera de dirigirse. que no es una cosa sino una dirección. por ejem plo. se le re c o n o ce una licen cia absoluta. violando (y se trata de un goce que exige su d erecho. cuando n o los aparatos y modalidades de la p u b licació n ). in v en tán d o le un nu evo elem en to . °b. su ú n ico lugar de origen. entrevista co n D erek A ttridge. N o responde a ningún d erech o positivo. por lo menos en cu anto obra literaria. En principio. L o cual no sig n ifica la irresponsabilidad. y la posibilidad de la literatu ra. Al producir así el derecho. Routledge.

¿Siempre se hace “mala literatura” con “malos sentim ientos”? N o estoy tan seguro como usted. Hay que juzgar sobre el espécimen, sobre la obra. Y sin vacilar jamás, en la experiencia del pensamiento, delante del abism o del bien y del mal, hasta delante del más allá del bien y del mal (que acaso sea el úniC o “país" de la literatura). Por supuesto, inversamente, no basta, com o en ocasiones algunos tienden a pensarlo, con confiarse a los “malos sentim ientos” y jugar sin costos a la transgresión, el anticonformismo, el conform ism o del anticonformismo (viceversa), el mal, lo diabólico, etc., por ser interesante y ac­ ceder a la “literatura”. En virtud de su lugar público, de su publicidad esencial, la literatura siempre es acechada por la gesticulación m ed iática. Lo que es cierto del político también lo es del escritor. Más que nunca. Por cierto, ambos nos inquietamos, nos indignamos ante tal o cual publicación. A resguardo de un “como si” cubierto por alguna ética de la literatura, hasta por un derecho indiscutible a la literatura, tal publicación está autorizada a propa­

gar un lenguaje cuyas premisas y consecuencias más probables conocem os, que a nuestra manera de ver son las peores. Inculta o no, tal “literatura” inculca y halaga, responde a una ideología que consideramos nefasta y combatimos, por ejemplo el
racismo o el antisemitismo. Pero también aquí, más vale, creo, no prohibir. Más vale replicar (en ocasiones con el desdén merecido, con el silencio, eso depende del contexto y el peligro real) o contraatacar, analizar, discutir, evaluar, criticar, ironizar.

De hecho, es cierto, la literatura siempre estuvo som etida a cierta censura.
Las modalidades de esta censura son de una extraordinaria variedad: heteracensura, autocensura, a las órdenes de la Iglesia, del Estado, de la sociedad civil, del mercado, del mercado mediático, es decir, de la “sociedad civil”, etcétera. Tales modalidades evolucionan perm anentemente, en el fondo son indelimitables. Esto es un hecho. Pero en principio, también, no debería haber ninguna censura para los textos que se manifiestan bajo el nom bre de ficción literaria. Solo en el “momento” en que un enunciado se presenta co n un status diferente del de la literatura se puede encarar juzgarlo, prohibirlo o sancionar­ lo. Ese momento siempre es difícil de “captar”.
É. R.: En el caso que nos ocupa, el autor y sus defensores reivindicaron ese

derecho de decirlo todo porque se trataba de un género literario particular: el diario íntimo. Pero el diario íntimo no es exactamente una ficció n literaria, ya que las personas de quienes se habla y a quienes se hace hablar no son personajes sino personas reales, y por lo tanto sujetos de derecho que pueden reivindicar un derecho -por ejemplo a la protección de su vida privada- o que pueden denunciar propósitos racistas, antisemitas, difamatorios, etcétera.
j. D.:

Sí, pero ¿qué es un diario íntimo, cuando se lo publica? Y ¿en qué

m om en­ lite r a r io ?

to, en qué condiciones un diario íntimo forma parte de un cuerpo

¿Basta con que esté firmado por alguien a quien algunos reconozcan el estatus de escritor? El equívoco se agrava cuando ese diario íntimo pretende exceder la ficció n y llega a designar a personas reales, a evaluar acontecimientos socia­ les o políticos, hasta a proponer medidas autoritarias (por ejemplo otra dosifi­ cación “étnica” en la composición de un equipo de periodistas que trabajan para una cadena de radio pública y nacional). Por tanto, la gran cuestión sigue siendo la de la responsabilidad. En princi­ pio, naturalm ente, un autor de ficción o un poeta es responsable ante la ley porque firma un contrato con el editor y se compromete a respetar cierta can­ tidad de reglas. Es responsable, como el editor, del hecho de publicar, pero no lo es, no de la misma manera, en todo caso, de lo que publica, del contenido literario, ficcion al, novelesco o poético (si por lo menos puede decidirse acerca de esa ficcionalidad literaria o dejar sin resolver ia relación entre la literatura y su otro). E n un universo ficcional, un narrador, el personaje de una novela o de una obra teatral, puede decir cualquier cosa. La responsabilidad civil del autor-ciudadano es entonces exonerada. N o bien hay “literatura” (si la hay, y que sea pura), el "yo” que toma la palabra perm anece, desde el punto de vista del derecho, en posición del "yo” ficticio. N o com prom ete al autor o al firmante real, como sujeto del derecho. El autor puede hacerle decir o dejarlo decir cua lquier cosa, sin caer, en princi­ pio, bajo el peso de la ley. Cuando yo sugiero que ese derecho de decirlo todo públicam ente supone un lazo esencial entre el principio democrático y el lite­ rario, no quiero reducir uno al otro. El sujeto del derecho, el autor como ciuda­ dano, n o es una sim ple ficció n novelesca. La democracia no es un fenómeno literario, ni solam ente una “República de las Letras”. Pero, a pesar de su rigu­ rosa d istinción, los dos fenómenos llegan a determinar, cada uno por su lado, cada uno a su manera, según modalidades originales, posibilidades comunes: 1 - por un lado, una historicidad abierta. La literatura es histórica de punta apunta, tien e actos, lugares de nacim iento, tradiciones, herencias; y la demo­ cracia es el único “régimen" que, acogiendo por principio su autocrítica y reco­ nociendo su perfectibilidad indefinida, se define prometiéndose por y en su historicidad, por y según su propio por-venir; 2 - por el otro, siempre de manera histórica, la legitimación performativa de una ficción , la legitimación como ficción, la institución de un Estado de dere­ cho, y por ejem plo del derecho de decirlo todo públicamente, depende de un poder de ficción, y de un crédito concedido a cierta ficcionalidad. Montaigne y Pascal supieron pensar y enunciar ese lazo profundo entre el derecho y la ficción .’* ’

’-V éa se lacques Derrida. Fow de b». Färb. G >l>!ee. !*>4.

i

R.: Usted evocó ese problema en 1 9 9 3 e n

P asion es: “L a lite ratu ra -escribe

es una invención moderna, se in scrib e e n c o n v e n c io n e s e in stitu cio n e s que para no considerar más que ese rasgo, le g a ra n tiz a n e n p rin c ip io el derecho de

decirlo todo. La literatura ata así su d estin o a c ie r ta n o -c e n s u r a , a l esp acio de la
libertad democrática (libertad de prensa, de o p in ió n , e t c é t e r a ) . N o hay demo­ cracia sin literatura, no hay literatura sin d e m o c r a c ia ”.33 D e paso, subrayo que esa proposición también es cierta para e l p s ic o a n á lis is .34

j. D.: Si una obra literaria pertenece siem p re, c o m o ta l, a l e sp a c io público, la frontera entre la literatura y la n o -lite ra tu ra sig u e s ie n d o p o r natu raleza ines­ table. Un mismo enunciado, en un c o n te x to , p u ed e ser in s c rip to en nombre de la literatura y, en otro, en nom bre de la n o -lite r a tu r a . U n a n á lisis interno no permite decir si tal enunciado, por e je m p lo de tip o a n tis e m ita , p erten ece a la literatura, dejando entonces a su “au to r” fu era d el a lc a n c e d e la ley, o al perio­ dismo ideológico, a la retórica p o lítica , a la p u b licid a d e le c to r a l, e tc ., cayendo así bajo el peso de las leyes francesas e n vigor. Hay que analizar cada vez el co n texto definido por la ley y, de hecho, a una instan­ cia jurídica le corresponde pronunciarse, en últim o lugar: esto es una obra literaria y esto no lo es. Ahora bien, en su cuerpo y e n sus norm as, el d ere ch o actu al parece más incompetente que nunca para tratar acerca de estas cu estion es (y yo considero que, al respecto, siempre fue incom petente, por d efin ició n ; h a b lo d el d erecho, no del jurista). Entre otras razones, esto tien e que v er c o n n u ev o s pod eres técnicos y tecnocapitalistas: todos los enunciados están afectados p or la e x te n sió n y la diferen­ ciación acelerada de los lugares, pero tam b ién de las in stan cias d e producción y difusión. ¿Quién va a decidir si tal enunciado e n la W e b es una obra literaria o un panfleto? A los legisladores les costará-cada vez más trab ajo d ecidir acerca de lo que es una ficción literaria, un panfleto m ortífero o un a rtefacto m órbido. M áxim e cuan­ do, en lo sucesivo, muchos manuscritos rechazados p o r los ed itores serán publica­ dos en Internet. Ú nicam ente análisis muy finos, y siem p re d iscu tibles, permitirán una reelaboración de todo el cam po del esp acio p ú b lico d e la e d ic ió n y el derecho. La literatura es una in v en ció n muy jo v e n q u e in m e d ia ta m e n te , por sí mis­ ma, fue amenazada de m uerte. S e p iensa, p ie n sa su p ro p ia p o sib ilid ad , repite su nacim iento desde su fin, desde una fin itu d q u e n o e stá d e la n te de ella sino en ella, como su recurso y su esp ectro e se n cia l. S in dud a, B la n c h o t es q uien, cerca de nosotros, dio el mayor rigor ta n to al p e n s a m ie n to c o m o a la posibili­ dad de esa experiencia inaudita.35
3 1Jacques Derrida, Passions, París, G aiilée, 1993, pp. 6 4 -6 5 . V éase tam b ién : Pass ions A’ ^ littérature. Avec Jacques Denida, bajo la dirección de M ich el Lisse, Paris, G a iilé e , 1996. MVéase Elisabeth Roudinesco, Genealogies, ob. cir., y nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis • 1 5 Véase Jacques Derrida, “Demeure. Fiction et témoignage”, en : Passions de ki littérature. Jacques Denida, Paris, Galilee, 1996. Retomado en Demeure. Maurice Blanchot, Paris, G alilee,

É . R-: P a ra v o lv e r a ese d erech o de decirlo todo — in clu siv e p u b licar h o y o m añ ana te x to s a n tise m ita s — , ten g o la sen sació n de que m ie n tra s la e x tre m a d ere ch a organizada te n ía un peso sobre la vid a p o lític a resu ltab a im p o sib le, sobre to d o en c ie rto s m ed io s “in te le c tu a le s”, dar libre curso al v ie jo y c o n o c id o a n tise m i­ tismo fr a n c é s a n te r io r al nazism o. E l riesgo de ser asim ilad o a esa e x tre m a derecha e ra e n to n c e s dem asiado grand e. U n p artid o “d is tin to de los o tro s" se hacía c a rg o , d e alg ú n m o d o , d el o d io c o n s c ie n te e in c o n s c ie n te de tod a una sociedad c o n t r a los ju d ío s. P ero las cosas c a m b ia ro n h o y , y e n a d e la n te d e b e ­ mos e sta r a le r ta s a las form as solapad as y pelig rosas de ese a n tise m itism o “de buen t o n o ” , a u n q u e m ás n o fu era p o rq u e a h o ra sab em o s que fin a lm e n te c o n ­ dujo a la s o lu c ió n fin a l. j.
D .:

A u n q u e e l r e to r n o d e l a n tis e m itis m o siga re p ro d u c ie n d o u n a m ism a e

im p e rtu rb a b le ló g ic a , d e b e in v e n t a r n u e v a s fig u ra s. R e c u rs o s p o r e se n c ia in extin g u ib les. A s í, p u es, e l a n tis e m itis m o siem p re c o n se rv a , c o m o la d em o ­ cracia, c ie r t o p o r-v e n ir. P o r o tra p a rte , la d e m o c r a c ia , d ete rm in a d a in te rp re ­ tación d e la d e m o c r a c ia , le p ro v e e a m e n u d o u n “te r r e n o ” p a ra d ó jico , “p re te x ­ tos” c o n f r e c u e n c ia d ifíc ile s d e d esa cre d ita r. E sto y p e n sa n d o e n e l apoyo que Noam C h o m s k y le h a b r ía d ad o , si n o a R o b e r t F au risso n , cu an d o m en os a su d erecho a la e x p r e s ió n p ú b lic a .36 C h o m s k y a c tú a e n n o m b re de la lib ertad de opinión y d e la p rim e r a e n m ie n d a d e la C o n s titu c ió n de los Estados U n id os (derecho a la lib e r ta d d e e x p r e s ió n ). L o que in q u ie ta es p re te x ta r los p rin c i­ pios de la C o n s t i t u c ió n p ara d e ja r p asar lo in a c e p ta b le , c o m o una parad oja o una p e rv e rsid ad . P e r o n o h a y q u e c e d e r a n in g u n a de las dos e x h o rta cio n e s, incluso a h í d o n d e p a r e c e n c o n tra d ic to ria s . P o r lo d em ás, n o hay d ecisió n ni
16 En 1 9 7 8 , R o b e rt Faurisson, profesor de literatura en Lyon, dirigió artículos a diversos dia­

nos que d en u n cia b a n el “rum or" de Auschwitz, sosteniendo la tesis de la no exisrencia de las cámaras de gas, y c a lific a n d o su a c titu d de “re v isio n ista ", cu a n d o lo que m ostraba era su negacionismo, según el análisis propuesto d ie: años más tarde por H enry Rousso y retomado luego por tod os los historiadores. A d epto de Faurisson y surgido de un grupo doctrinario de e*trema izquierda llam ado “El v iejo topo”. Scrge T h io n , él m ism o r¡egacioni.st<>. pidió ayuda a su amigo N oam C h o m sky para que firmase una petición en favor de su maestro. Chom sky no com ­ partía las posicio nes de Faurisson pero, en nombre de la libertad de expresión, en 1980 aceptó redactar u n a rtícu lo titulado “Algunos com enrarios sobre el derecho a la libertad de expresión", luego sirvió de prefacio al libro de Faurisson, M ém otre en defen se contrc ceux qitt m'accusent de falsifier I’his to n e : la question Je s cham bres à gaz, París. La V ieille Taupe. 19S0. Luego Chomsky desautorizó la utilización que se había hecho de su texto, en el que sin embargo escribía: “C abe Peguntarse si Faurisson es realm ente un antisem ita o un nazi. C o m o dije, no conozco muy bien ’U S trabajos. Pero según lo que he leído, en gran parte a causa de la índole de los ataques que se le dirigieron, n o veo ninguna prueba que sostendría tales conclusiones. Tam poco encuentro prue­ bas creíbles en los docum entos que a él se refieren, va se trate de textos publicados o en corresP°ndencias privadas. Hasta donde puedo juzgarlo, Faurisson es una suerte de liberal relativam en,e ap olítico”. V éanse Pierre Vidal-N’aquet, Les assassins de ¡a m ém otre . París, La D écouverte. 1987. VRobert F. Barsky, N oam C hom sky: une iv¡\ discordante, Paris, O d ile Jacob. 1998.

es perfectam ente ad m isible. de denunciar aqu ello que. bajo ese rostro. bien protegido por el derecho en una sociedad d em o crática como la nuestra. Es muy difícil. más e v id en te la impostura. cuando ningún saber previo garantiza 0 programa de manera continua. . todo cuanto caracteriza el neg acionism o. Aprovechan todos los privilegios que les con ced e la dem ocracia. por ejemplo. la e le c c ió n en tre dos exhorta­ ciones tan imperativas y legítimas una com o la otra. Nadie podrá jamás saber. y sobre el cual no pesa ningún peligro. la ley de la ley. que hubo una decisión responsable y que habría sido la mejor. me pregunto por qué razón inconsciente un intelectual judío como Chomsky. el derecho a la discusión. Más generalmente. la negación. hoy. salvo el de ser criticado por la prensa o por otros autores. sin algún salto. la n o c e n s u ra . de izquierda.y sin embargo la posibilidad de combatir. hostil al antisem itism o. me parece muy perverso que. si las hay. pero no deja ninguna a la buena c o n cie n c ia . La urgencia. Si no fuera así. por otra parte. y gran adversario de las teorías freudianas. La expresión fue inventada en 1956 por el psiquiatra y antropólogo a n ieti cano Gregory Bateson (1904-1980) para designar el dilem a en que se en cu en tra encerrado un sujeto esquizofrénico cuando no logra dar respuesta co h eren te a dos ó rdenes de m ensajes contr*1 dictorios emitidos en forma simultánea. pudo adoptar una posición semejante. cuyos escritos por otra parte son ta n delirantes que suscitan un formidable interés? N unca se dirá lo su ficien te que cuanto más falsificada es la verdad. en nombre de la libertad de expresión. tales discursos no suscita­ rían transferencias tan extravagantes ni serían tan escuchados. ¿debemos h a ce r u n a cam paña e n favor de un autor negacionista. es por lo menos salvar cierta cantid ad de principios -el derecho al debate. deja pasar tentaciones antisemitas. Esta ley terrible. m ucho más fácil­ mente incluso que el saber racional. en un juicio teórico y d ete rm in an te . de limitar. N o se olvide por ejemplo que Chomsky jamás habría aceptado que se dijera de él que defendía a Faurisson. A su manera de ver. que es la ley misma. en suma. la paranoia. É. se movilicen no solo en b en eficio de Faurisson. R. L a a lu cin a ció n . más grosera la m entira. 1 1 Doble coerción.responsabilidad dignas de tal nombre sino en la resisten cia de un double bind3 5 allí donde no se sabe de antemano.: En nombre de la libertad. sino también de cualquier autor antisem ita “co m ú n ”. ¿P°r qué deberíamos tenerles lástima? Además. No tengo ninguna com pasión por ese tipo de canallas. c orno expre­ sión extrema del antisemitismo. tantas más posibilidades tiene de ganar adeptos. enemigo de lo que él mismo llama lo irracional. especialista de la ra­ cionalidad cognoscitiva. libertario. da una oportunidad a la responsabilidad y a la decisión. él defendía el derecho a la palabra. francés de pura cepa. estar seguro.

tam bién para mí. e n particular con tra las perversiones o las hipocresías de la dem ocracia am ericana. no se lo voy a ocultar. pero también está el hecho de que. la Shoah -a co n tecim ie n to ante todo y en tantos aspectos europeo. Death ( Sr. e n el sentido am erica­ no. En nom ­ bre de principios “humanitarios” pretende haberse alzado contra la silla e léc­ lt! Votada el 13 de julio de 1990.no representa lo mismo que para nosotros. en sí mismo. y Chomsky (cuya historia y experiencia personales tam bién deben tom arse en cuenta). pues­ to en práctica. así sea en el mismo “campo” y entre gente de buena fe que com parte las mismas con v iccio nes. tal y com o fueron definidos por el tribunal lr>temacional de Nuremberg. H ace Poco vi un film e americano extraordinario.. A h í es donde com ienzan las discusiones más difíciles. En los com bates que libra. intelectuales europeos. El tem e toda form a de lim itación del d erecho de palabra. Un hom bre. en este caso). Pero im perativam ente hay que dejar hablar a cualquiera. por las connotaciones. las alianzas o com plicidades objetivas a que da lugar. los movimientos nazis tien en el derecho de manifestarse como tales. C reo que. Es cierto que en los Estados Unidos. es por un lado la diferencia entre Europa y los Estados U nidos. está el peso de las costumbres de ese país y de su C on stitu ción. Hay que respetar la libertad y a la vez no prov ocar los reagrupam ientos martirológicos de gente que se siente censurada y está dispuesta a denunciar. la cara a menudo en primer plano. que fue su iniciador. y sobre todo en Egipto. Pero tam bién hay otras maneras de luchar. testim onia. Esta ley fue criticada con justa ra:ón por muchos intelectuales que rehusaban la idea de confiar al legislador el cuidado de decir la verdad histórica. por la manera en que dicho principio es entonces evocado. com o se dice. y manifestar. titulado Mr. Y escribir. ¿Por qué deberíamos prohibir a Faurisson? Es una pregunta difícil. Chom sky es un “radical”. a los lugares y las costum ­ bres. y ante todo en un “con texto” que es el suyo. D-‘- U n a hipótesiss la diferencia entre nosotros.]. S é que no hay que correr el riesgo de legitim ar en el espacio público la propagación de un discurso negacionista o que “apele al odio racial”. (Los mitos fundacionales del Escodo de Israel) ) fue retirada de la v en ta en Francia en 1995. horrible. J la existen cia de uno o varios crímenes contra la humanidad”. . Lejos de la situación real del espacio público francés o europeo (pero la d istan­ cia no siempre es un mal. M uerte). para Chomsky. a la sociedad dem ocrática en que vive. en el espacio público. Las tesis de este libro son difundidas y tenidas en cuenta en el mundo árabe'slátnico. Reprime a todos aquellos “que hayan impugnado [ . Fue en virtud de esta ley que la obra antisemita y negacionista de Roger Garaudy (Les myihes fondateurs de la politique israélienne. Todo eso me parece respetable. él apeló a un principio que. debido a esta presunta libertad de palabra y expresión. Confieso que el prin­ cipio y la incum bencia de la ley Gayssot3S no me dejan en paz. con todo derecho. Confieso mi aprieto. esta ley lleva el nombre del diputado com unista Jean -C lau d e Gayssot. y tratar de alcanzar a un destinatario. rem ite luego al con texto .. es inatacable. Por supuesto.

yo soy la presa de los grupos de extrem a d e re ch a . Sin embargo.trica. R. 59Al respecto. muy natu­ ralmente. D. Aceptó hablar ante la cámara con tand o tra n q u ila m e n te su historia. me parece. a la de las cámaras de gas en el mundo. Llamándose “ingeniero”. ese hombre terminó por ser c o n d e n a d o p o r sus discursos en algunos Estados del nordeste de los Estados U nid o s. solo diez de ellos tie n e n su d ip lo m a ”. P ro m o v ió la inyección letal qU e presenta como una manera más humana de poner fin a la v id a. En cuanto a M r. 148 de este capítulo.: ¿De qué lo acusan? J. D eath. sob re todo en las universidades donde enseño. Aplaudido como un héroe por todos los grupos n e g a c io n ista s de los Esta­ dos Unidos. “de cien supuestos ingenieros. Los representantes de Larouche. É. y por lo ta n to a A uschw itz. contra la horca. y la nota 42 p. encara la cuestión de la cám ara de gas c o m o modo de ejecución capital elegido por algunos Estados a m e rica n o s. nihilista. contra la cámara de gas. d ic e que perdió su trabajo. en ocasiones. Así que lo persiguen por o tra c o sa que sus escri­ tos. Entonces se vuelve negacionista tras haber sido e l c a m p e ó n d e la inyección letal. una especie de n e o n a z i a m e ric a n o . pasa p o r u n laboratorio e infiere que todo eso no sucedió. remítase a nuestro capítulo 8: “Penas de m uerte”. n o sé q u é m ás. El mismo se defendió alegando que e n lo s E stad o s Unidos. muy cerca de pasar al acto físico. como lo probaría e l p e r ita je de las piedras. un poco como el doctor Guillotin con su máquina. da co n fe re n c ia s e n tod as partes para explicar que procedió a realizar verificaciones c ie n tífic a s y q u e p o r lo tanto está en condiciones de afirmar: las cámaras de gas n o e x is tie ro n . y pasa.39 Este personaje. efectúa relevamientos sobre piedras. un m ilitante de su grupo in te r v in o v iolen tam en ­ te para atacarme. y creo que sigue en prisión. en Nueva York. L o p riv a ro n d e su trabajo. Detrás de todo e sto e stá la h isto ria de la pena de muerte en los Estados Unidos desde 1 9 7 2 . impugnaron su diploma de ingeniero y por otra p arte se p e r c a ta r o n de que no era realmente tal. Durante una c o n fe re n c ia q u e se realizaba a mi alrededor. . Y bien. Canadá y el Reino Unido. con cuyo grupo tuve que h a b é rm e la s p orqu e allí. escri­ bieron un panfleto contra mí que fue am p liam ente d istrib u id o . este Larouche no fue persegu id o p o r sus discursos políticos (los discursos son inatacables en la ju stic ia ) sin o c o m o A l Capone. A sí es como se sanciona el discurso negacionista en los E stad os U n id o s . enem igo p ú b lico . pues. Él (se) pregunta: “¿Realmente hubo cámaras de gas? ¿Es c ie rto ? ” S e d irige enton­ ces a Auschwitz para "llevar a cabo su in v estigació n p e rs o n a l”. por fraude fiscal. “El espíritu de la Revolución”. P ien so tam­ bién en otro personaje. destructor.: De marxista. A propósito de la guillotinavéase nuestro capítulo 6. Y soy una de sus pesadillas.

n o o b sta n te d ebe recordarse h asta q u é p u nto algunos nazis.e n tre el h e c h o de “dar la m uerte a través de solu cio n es propias” (la in y e c c ió n le ta l) y las m od alid ades del e x te rm in io e n m asa de los nazis. por lo tan to . la más h o rrible s im b ó lica m e n te p o rqu e p e rm ite red u cir e l h o m ic id io legal a u n a c to casi n a tu ­ ral. Death fue privado del trab ajo porque n o tien e diploma de ingeniero o porque sostuvo un discurso neg acio nista. J e NSO.con to tal buena conciencia. o de to rnar in o c e n te la e je c u c ió n . de m an era in d u strial y sin m atanza ap aren te. nint. es saber si Mr. Es e l grado c e ro de la e je c u c ió n . U n falsario que piensa que los otros son falsarios. la p u rific a ció n . Death. N o so la m e n te n o hay ya su p licio . c o n sis te v V éase N aihne Fresco. y de la “c rític a de te x to s y d o cu m en to s”. y m ás aún algunos resp on sables d irecto s d e! e x te r m in io (p o r ejem p lo E ic h in a n n ) te n ía n m iedo de la sangre. si puede d ecirse. E n e l c a so de M r. la Lethal injection. R . en: U s 7Wn/* M .d -n v j. N erv al y L au tréam on t n o h a b ía n E n e fe c to . de lo verdad ero y lo falso". T a m b ié n e llo s p u siero n e n p rá c tica u n a “solu ció n propia” . p e lo tó n . una m anera de negar la m uerte dándola. la neu traliracion pu rificante de la p ena de m u erte. se trata de una n eg ació n . es la m ejo r arma. nada de visibilid ad de la m u erte.. el ritu al de la e je c u c ió n ca p ita l d esapare­ ce. S in com p arar la in y e c c ió n letal con el e x te r m in io de los judíos. se tra ta de un a p en a de m u erte que es ad m in istrad a co m o n eg ació n de sí m ism a. a algo q u e se a s e m e ja al fin a l de un a v id a o rd in aria. e tcé te ra . c o m o te n ta tiv a de b o rra m ie n to de la vergüenza que existiría e n q u e rer asum ir su m a n te n im ie n to . nada es más abrumador para él que su propio testim on io film ado. )• D . L a cu estión. de la v io le n c ia y de los a cto s Homicidas: n ad a de sangre. .: rios” para m ostrar que las obras de R im bau d. ni siqu iera h a y m áqu in a de m atar: nada de g u illo tin a . A ntes de volverse n eg acio n ista pu blicó estudios “lite ra ­ sido escritas por sus autores. Pero fue “agarrado” por el cin easta. nada de suplicio. c o n ayuda de un a m áqu ina anónim a: una vez mas.: Faurisson tam bién es un falsario. una d en e g a ció n de la m u erte. E n todo caso. C om m ent o n revise l'histoire“. E n la in y e c c ió n le ta l. C o n las cám aras de gas y los h o rn o s c re m a to rio s h ic ie ro n d esaparecer toda h u e lla de los v iv os. É. r u m b o j gai: la b o n n e n o cv e lle .40 E n to n ces se d ecía esp ecialista de la in v estig a­ ción d el “sen tid o y el con trasen tid o . si puede d e­ cirse. a su m anera. hay u n lazo -q u e por o tra p arte l a nzm an n id e n ti­ ficó b ie n e n su film e . D ar la muerte e n tales c o n d ic io n e s es b o rrar la h u e lla d el h o m icid io y de los vivos al mismo tiem p o . "Les re Jrc » c u r* J e inort* i. U n a vez más. h o rc a . a un tra ta m ie n to paliativ o . P or lo ta n to .

de e co n o m ía de sangre y de la teatralidad sacrificial que irriga. N o sé si hay que tomar una “medida” ni cuál es la “m edida c o rre c ta ”. usted sabe. los debates se d esarrollaron ampliamente en el curso de los diez últimos años. 42Joseph lgnace Guillotin (1738-1814). la actitud propiamente terrorista o perversa de quienes están dispuestos a manipular la acusación de negacionismo. C e rc a de lo peor (bien digo. Lo que engendra el escepticismo es precisamente ese dogmatismo. contradiga.4 3 dando algunos ejem plos. en la Universidad de Irvine en California y en la New School for Social Research. puestamente!).41 Todo se aceleró c o n la gu illo tin a: “U n leve frío en el cuello”. hay que obstinarse ct' ese desconocimiento para expresar sospechas tan gratuitas y tan violen tam en te injuriosas. decía Guillotin. la in y e cció n letal es algo terrible.. hay que resistir sin flaq u ear esa ofensiva propiamente oscurantista. a mi ju ic io . para lo m ejor y lo peor. etcétera. n Véase Spectres de Marx. después la guillotina. Una vez más. donde el peligro no es m asivo e in m in e n te . La máquina m ecánica puesta a punto sobre sus indi' caciones por el doctor Louis se llamará primero la Louison. Todo eso requiere una historia de sangre. así como también en el libro de Deborah Lipstadt (Denying the Holocaust). donde. está. Sin embargo. hizo adoptar por la Asamblea Constituyente. puede decírselo sin relativ ism o . La deconstrucción. cit. m etod o ló g ica. ob. el principio de una ejecu ció n igualitaria para to­ dos: “Los delitos del mismo género serán castigados por el mismo género de pena cualesquiera que sean el rango y el estado del culpable”. 172. La utilizan com o un pro y ectil y la lanzan contra cualquiera que se plantee una cuestión crítica. sobre el arch iv o . Ya m e h a b ía inquietado esto en Espectros de Marx. en cuanto a las barreras “legales” que se puede elevar ante los discursos o las propagandas “negacionistas”. pero no es lo peor). de paz. T am b ién aquí. S i fue derogada en ^'Jacques Derrida dirije este seminario en la EHESS. epistemológica -¡y sobre todo en el estilo de la “deconstrucción”! . en un programa titulado “C uestiones de responsabili­ dad". ( l 11' . Y también lJ tentación “negacionista”. en el “cuestionamiento de los hechos históricos”. cerca de lo peor. nota 1. en octubre de 1789. aporte pruebas. creo que hay que dejar que la g e n te se exp rese. sospechas tan odiosas como ridiculas. pero tal vez también más allá. No tienen que haber leído ni comprendido nada. Quería volver a la dificultad de pensar la cuestión del n eg acio n ism o en los Estados Unidos. discuta. hasta alrededor de él.42 Se abandona el verdugo c o n e l h acha en la mano por una máquina que funciona sola. sobre el establecim iento y la interpretación de los hechos históricos. nada de sufrim iento (¡su. en eso trabajam os e n el sem inario qU e dirijo sobre la pena de muerte. Yo pienso exactamente lo contrario.. Fue en el año en que aparecía en el New York Times. E n u n período de seguridad. pero ese p elig ro es más ame­ nazador que nunca. o m ás generalmen­ te sobre la historia y el valor de verdad. Médico y diputado de París. cuando se la mira de cerca. con fieso n o “saber”. Es como con la pena de m u erte. eso depende de la situación. Dicho lo cual. o de engendrar el “escepticism o".en hacer que no haya nada visible: nada de sangre. p. por cierto. no era sospechada de “negacionismo” sino de preparar el terreno creando una “atmósfera de perm isividad”.

E u ro p a

s o c ie d a d

no es solamente por razones de principio sino porque el estado de la europea es tal que se cree no necesitarla ya. Su efecto disuasivo n o es indispensable. Pero bastaría con que reapareciesen graves turbulencias socia­ les para que algunos pensasen en restablecerla. Es la inmensa cuestión de los fundamentos del principio del abolicionism o. M ientras no se haya elaborado y efectivam ente acreditado (todavía no se ha h ech o ) un discurso abolicionista a la altura de principios incondicionales, más allá de les problemas de finalidad, de ejem plaridad, de utilidad, e incluso de “d erecho a la vida", n o se estará a

resguardo de un retorno de la pena de m u e rte ...
É.
r .:

Yo soy de los que piensan que eso no es posible. La abolición está inscripta en

el derecho europeo. S e ha vuelto fuera de la ley e n cierto modo, fuera del alcance de la ley por depender de un orden superior, el de los tratados internacionales.
j. D.:

C la ro , salvo que haya una situ ació n próxim a a la guerra civ il. E n Francia,

el P arlam en to v o tó la a b o lició n en 1981 c o n una m ayoría que i n c l u í a parla­ mentarios de d erecha. P ero todavía hoy, sí se som etiera la cuestión a un refe­ réndum, la p ena de m uerte tal vez sería restablecid a. U n a mayoría de la opi­ nión pú blica quería y tal vez sigue queriend o la pena de m uerte; se la pudo derogar en una suerte de d iv o rcio en tre el P arlam ento y la opinión pública. Si se creara una situ ació n de gran turbulencia civ il y política, el principio de la abolición podría ser cu estionad o. Hay bastante gen te para eso, y la mayoría se haría oír. La h isto ria de este problem a es inm ensa y com pleja: ¿cómo derogar la pena de m uerte de m anera principista, universal, incon dicional y no porque se haya v u elto n o solo cruel sino inútil, insuficientem ente ejem plar? É. R .: A n te s de en carar frontalm en te esta cuestión, quisiera volver al antisem i­ tismo y a la Shoah; me gustaría saber qué piensa usted de la famosa exh orta­ ción lanzada por A dorno y retomada de múltiples maneras, según la cual no se podría “escribir más poesía después de A uschw itz".'* Siem pre me pareció muy discutible, muy controvertible. JD.:

A m í m e parece imposible e inaceptable. N o solam ente se puede escribir,

ese es un h e ch o , sino que quizá hay que escribir. N o para “integrar" la Shoah,
MT h e o d o r A dorno lanzó esta exhortación «*».1949: “Escribir un poema después de A u sch w ic es bárbaro, y ese h echo afecta incluso al conocim iento que explica por que hoy >e ha vuelto impo­ sible escribir poemas", en: Prismcs Cntijue Je la a<ín re ct Je U sivsetc. París. Paynt, M au iice Blanchot retom ó la exhortación de o tro nuvlo -N o puede haber un relato-ficción de A u sch w ic", y “En cualquier fecha que pueda haberse escrito, todo relato ser.» en adelante anterior a A u sch w in ”, en: Aprés coup, París, M m uit, 19S3. Véase también lean-Pwrre S a l » . “S h o ah o u J a d isp an tio n ’’. en: D enis H ollier (com p.). De la Literature françaoc. Pans. Bordas, 1 ^ ’ . pp. 1 C 0 5 4 0 1 3 .

para hacer o terminar su “duelo", para conservarla o cultivar su mem oria, sino para conceder un pensamiento justo a lo que allí ocurrió, y que p erm an ece sin nom­ bre ni concepto, única como otras tragedias únicas (y por las cuales, hace un rato lo sugería, el nombre griego de tragedia corre el riesgo de ser inadecuado es demasiado griego todavía y también nombra un arte del te a tro ). Yo llamo pensamiento justo un pensamiento que se e je rc ita , a partir de ahí a partir de esa singularidad sin norma ni concepto, en algo así com o una justi­ cia. Una justicia por inventar. ¿Cómo conservar algo que sin em bargo no se puede ni conservar, ni asimilar, ni interiorizar, ni clasificar? Paradoja de la fidelidad al otro: tomar en sí, conservar, recibir al muy o tro sin que ese muy otro se disuelva ni se identifique consigo en el sí. Luego de A uschwitz, re­ comenzar a pensar, comenzar a escribir de otra m anera, m ás que n o volver a escribir, lo que sería absurdo y bordearía la peor traició n . D e todos modos, en ambos casos, es imposible, lo Imposible. A fectad os por lo que a llí ocurrió, afectados sin tener siquiera que decidir dejarnos afectar, dam os testimonio de lo que no podemos ni olvidar ni recordar. ¿Por qué la literatu ra, la ficción, la poesía, la filosofía, deberían desaparecer? M enos tod av ía se ve por qué ese

testimonio tendría fuerza de veredicto o de sen tencia de m u erte: fin de la histo­
ria, fin del arte, fin de la literatura o de la filosofía, sile n c io . U n a "voz de silencio fina!”, si entiendo bien, parece exhortarnos, por el con trario , a re­ comenzar todo de otra manera.

8. Penas de muerte
Pasamos de una reflexión sobre la judeidad y el antise­ mitismo a la cuestión de la pena de muerte a la que, desde 1999, usted hizo objeto de un seminario al que ya aludimos. El hombre que derogó la pena de muerte en Francia es judío. Tal vez no sea un azar. Robert Badinter perdió a su padre en los campos de la muerte. A hora bien, él dijo que se había convertido en un abolicionista m ilitante por la culpabilidad que experimentó al no haber podido salvar la cabeza de Roger Bontem ps,1 y que su dolor frente a ese fraca­ so se había nutrido de las viejas angustias vividas durante la Ocupación.
ELISABETH R o u d i n e s c o :

En efecto, pero no estoy seguro si, ni por qué, ni hasta qué punto un origen judío, por lo m enos en este siglo, predispone al abolicionismo. Esto merecería una aproxim ación lenta y prudente, en varias líneas a la vez. En todo caso, me parece acertado que le preste atención. Yo pude observar que muchos abogados judíos am ericanos también eran abolicionistas comprometí' dos, en ese país que es hoy la últim a “dem ocracia” occidental, de cultura ante todo cristiana, hasta judeocristiana, que mantiene y aplica masivamente la pena de muerte. M ás gravem ente hoy que ayer, a pesar de algunos nuevos signos de inquietud o de perturbación incluso en los estados más “mortícolas”, como se dice, de los Estados U nidos. Para m antenernos dentro de su observación y de lo que decíamos en el capítulo anterior sobre el antisem itism o, acuérdese que, a partir de la elección de François M itterrand,2 algunos se sintieron autorizados a contar los judíos de su gobierno. Y además, algunos años antes, existieron los incidentes alrededor
Ja c q u e s D e r r i d a : 1Cóm plice de C lau de Buffer, Roger Bontem ps participó en septiembre de 1971 en el motín de los detenidos de la prisión de C lairvaux que desembocó en el asesinato de dos rehenes. El 28 de Noviembre de 1972 lo ejecutaron al m ism o tiem po que a Buffet, cuando no había cometido ningún crimen. Robert Badinter era su abogado. Buffet rechazó la idea misma de un indulto Presidencial: “S i me indultan volveré a matar. C om eteré otros homicidios en cualquier prisión donde me encuentre". Para poder mirar la muerte de frente había pedido que lo ejecutasen acos­ tado de espaldas, cosa que le negaron. V éanse Robert Badinter, L 'execution (1973), París, Fayard, ^ 8 , y A lain M onest ier, Les grandes affaires criminelles, París, Bordas, 1988. JTrad. cast.: Los Pandes casos criminales, M adrid, Ediciones el Prado, 1992J. 1François M itterrand fue presidente de la República de 1981 a 1995.

de Simone Veil, durante la v o tació n de la ley q u e , e n c ie rta s condiciones autorizaban el aborto.' En La abolición ,4 B a d in te r recu erd a los sin iestros deba­ tes que, en el Parlamento, precedieron la a d o p ció n de la ley. A través de los torrentes de odio y confusión que se d e s e n c a d e n a ro n , e n p artic u la r contra Simone Veil, ya se podía discernir un arg u m en to e sp e c io so , cu y a explotación está ampliamente extendida, y no solo e n F ra n c ia : ¿ có m o se p u ed e, sin contra­ dicción, preconizar la abolición de la p en a de m u e rte y a c e p ta r la interrupción voluntaria del embarazo? Fuera de todo cuanto se puede o b je ta r a e sta su p u esta “co m p a ra c ió n ” (y a menudo le dedicamos mucho tiem po e n e l s e m in a rio a l q u e usted alude), un “hecho” parece no menos perturbador, y a lta m e n te s ig n ific a tiv o : casi en todas partes, las estadísticas lo atestiguan, los que m ás v io le n t a m e n t e se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo, los que a v e c e s in te n t a n m a ta r a obstetras en nombre del “derecho a la vida”, las m ás d e las v e c e s esos m ism os son ar­ dientes partidarios de la pena de m uerte.
É. R.: Sí, en efecto, y Sim one V eil, que h a b ía su frid o la d e p o rta c ió n , fue insul­

tada por los adversarios del aborto. C a si le re p r o c h a r o n h a b e r autorizado un nuevo genocidio. En cuanto a R o b e rt B a d in te r, fu e tra ta d o d e “ju d ío de mier­ da” al mismo tiempo que de amigo de los “asesin o s de n iñ o s ”. E n am bos casos, el tema antisemita surgido de L a Francia ju d ía d e É d o u ard D ru m o n t vuelve: el judío es aquel que introduce el virus de la m u e rte e n las e n tra ñ a s del buen pueblo francés. ]. D.: Sobre todo es en los Estados U n id o s d o n d e lo s m o v im ie n to s de oposición “armada”, si puedo decirlo así, al ab o rto , se c o n c i l ia n f á c ilm e n t e c o n una opo­ sición rabiosa a la derogación de la p en a de m u e rte , h a s ta a la m oratoria que vendría a suspender las ejecu ciones, e n v irtu d d el g r a n n ú m e ro de errores judiciales recientemente descubiertos. Esos su p u estos d e fe n so re s incondicionales de la vida también son con frecu en cia m ilita n te s d e la m u e rte . E n ocasiones se trata de fundamentalistas cristianos que a s o c ia n la lu c h a c o n t r a e l aborto a la lucha contra la abolición o la suspensión de la p e n a d e m u e r te .5
’ Votada el 28 de noviembre de 1974, esta ley, cuyo p roy ecto h a b ía sido presentado por Simone Veil, ministra en el gobierno de derecha de Valéry G iscard d’Estaing, derogaba la de 1920 que prohibía el aborto so pena de persecuciones penales.

4Robert Badinter, L'abolition, París, Fayard, 2 0 0 0 . 5Con frecuencia Jacques Derrida encaró la cuestión de la m uerte, sobre todo en G!as (que
también, como algunos seminarios de los años sesenta, trata de la p en a de m uerte: París, Gatil&i 1994, p. 114 y ss. y passim), en Demeure (1 9 6 6 ), París, G a lilé e , 1 9 9 8 , don de com enta la obra de Maurice Blanchot, Uinstant de ma morí, París, G allim ard , 1 9 9 4 [Trad, cast.: El instante de ',u

muerte, Madrid, Tecnos, 20011; en Donner la mart, París, G a lilé e , 1 999 [Trad, cast.: Dar la
Barcelona, Paidós, 20001, donde interpreta la actitud de A b rah am e n el m o n te M oriah: Abraham

es invencible (. Planeta. pues. pienso. de manera diferente pero. le libéralisme et le socialisme (1 8 5 1 ). P ie n so e n p a rtic u ­ lar.” Tras haber evocado el doble dogma de la imputación y de la sustitución (pala­ bra y concepto que se encuentra. el liberalismo y el socialismo. 7 D onoso Cortés.. autor de varias obras p o líticas sobre la manera de gobernar los pueblos. m ilita n te . En su Essai sur le catholicisme. e n D o n o so C o rté s . 19S5|. cast. H asta el siglo XXI. Barcelona.7 L o q u e m e p a re c e in te re s a n te .É. Dominique M artin Morin Reprint. C ortés escoge el catolicism o..) no es más que un com puesto in co h e­ rente de tesis y antítesis que se contradicen y anulan. Es em blem ática de una exp eriencia de lo imposible. c o m o a v e ce s o cu rre. T a m b ié n fu e el caso de te ó rico s “sistem ático s” del c a to lic is m o trad icio n al. desprecia el liberalism o y respeta al socialism o como el enem igo mortal al que reconoce una grandeza diabólica. Essai sur le catholicisme. a la vez un poco d e lira n te e h ip e rra c io n a l. que pone en todas las cosas su soberana armonía. Nada debilita s'i virtud soberana. no son sino uno s°lo I _] en su prodigiosa síntesis [. (Trad. Véase sobre todo el capítulo vi del libro ni: “Dogmas correlativos al dogma de la solidaridad. ferv ien te. por el co n trario . C o rté s a rticu ló el dogm a c a tó lic o y la d o c trin a d el c a stig o c a p ita l c o n u n a c o n s e c u e n c ia encarn izad a. adversarios del aborto y de la pena de m uerte a la vez. D-: In m en sa cuestión. sostiene que el mundo está dividido en dos civiliza­ ciones irreductibles entre sí: el catolicism o y el filosofismo (donde se encuentran el socialism o y el liberalism o). publicado en 1S51. la institución universal del sacrificio sangriento. marqués de Valdegamas (1 S 0 9 -1 S 5 3 ). “El socialismo (. desde C a ín y A b e l h a sta C risto y m ás a llá . Teoría de las escuelas racionalistas sobre la pena de muerte”. Esta prueba es la que vivim os cada día: escoger a un muy otro y desdeñar a los otros.]. Y de m anera ig u a lm en te n o ta b le .. por el contrario. Puede afirmarse de los dogmas católicos que. hay aquí un a situ a­ ción contradictoria. un desafío cuya te n sió n in te rn a trab aja casi to d a la h is to ria de la p en a de m uerte en O cc id e n te . Jurista y filósofo español. A l parecer. C ortés evolucionará hacia un conser­ vadurismo fervoroso y una adhesión radical a la religión católica. A quí me gustaría tom arm e e l tiem po de exp licarm e más largam ente que en los otros capítulos. el catolicism o. de C aín y A b el a . forma una gran síntesis donde todas las cosas entran en el orden y la unidad. típ ic o e n verdad es aquel que sabe que debe callarse antes de que el ángel interrum pa la muerte que se aprestaba a dar a Isaac. aunque diversos.. para ofrendarla a D ios. c o m o e l p rin cip io de sob e ran ía sin e l cual la p en a d e m u erte n o tie n e n in g u n a p osibilid ad. V éase la nota siguiente.] la palabra católica. casi sin e x c e p c ió n . S a n to Tomás n o fue el ú n ic o partid ario e lo c u e n te de la p e n a cap ital. le kbéralisme et le socialisms. c o n fre c u e n c ia oí a católico s fervientes que se declaraban.: ¿Cóm o con ciliar ambas posiciones? Yo. R .6 tan a m en u d o c ita d o y alabad o por S c h m itt. tan to en Massignon como en Lévinas). la Iglesia c a tó lic a fue favorable a la p e n a de m u erte. 6Ju an D onoso C ortés. A v eces de m an era a c tiv a . 1986. j. recordando algunos esquem as del sem inario que d irijo y que todavía no pu bliqué.: En sayo sobre el catolicismo. para ilu strar esta verdad c o n u n a h ip é rb o le ejem p lar. no sin relación. Los sacrificio s sangrientos. e n n om bre del d ere ch o a la vida. Tras haber sido liberal y adm i­ rador de la R ev o lu ció n francesa y del espíritu de las Luces.. revelad or. Siem p re sostuvo la le g isla ció n e statal. G rez-en-Bouére.. “ra c io n a liz a n te ”. sold ó ese siste m a (c a to lic is m o + p en a c a p ita l) a una in te rp re ta c ió n g e n e ra l d el s a crificio sa n g rie n to .

todas las culturas) no produjeron. bien lo sé. más fundam entales. . E incluso del sacrificio sangriento. 1955). una vez más en sentido estricto. Por un lado. “Pour une critique de la violence” (1 9 21). 346-347-348-357). que de e ste m odo es Edipo. jamás el género hum ano hubiera alcanzado la deuda que contrajo por entero en Adán. com o el de M arx ). pese a su regresión g en eral e n e l m undo. traducción y prefacio de Maurice de G an d illac ITrad. Force de loi. 4 vols. e n 1848. ob. C o rté s p ien sa. pero es muy cierto que n o hay punto de expiación verdadera sin efusión de sangre: Sine sanguinis effusione non fit remissio (H eb.sin el dispositivo de la pena de m u erte. Denoél. cit. de todo viviente. Este es un conjunto de cuestiones que tratamos en el sem in ario q u e a c a b o de evocar. 22). stricto sensu. cast. 1971. y la universalidad de su institución proclama la fe universal del género humano en la eficacia de la efusión de sangte realizada bajo ciertas condiciones. e n la que v e. ( j . Taurus|. y sin duda todavía sobrevivirá largo tiempo aún. y que la abolición de la pena de muerte para el segundo (e n F ra n c ia . en la necesidad de la expiación por la sangre" (pp. en una de las zonas más oscuras. en su virtud expiatoria cuando es derramada de este modo. d .por el Estado). Véase Jacques Derrida. por lo menos la sangre derramada.. hu m ano o n o . incluso si. que la distinción entre el crim en de derecho co m ú n y e l p o lític o es frágil. París. n o sin profundi­ dad. 1. Barcelona. designo. IX. Esta pena se encuentra establecida en todos los pueblos. y cuando nombro el sacrificio. y es su ejemplo. ) 8 Walter Benjamin. aunque la sangre tien d a a desaparecer. m enos d e lim ita b le s de la expe­ riencia de lo viviente. como Kant. que vivirán eternamente con todos los horrores en el recuerdo de los hom­ bres". Cortés aclara: “sin la sangre del redentor.: Obras completas. De aquí se desprende no solo la legitimidad sino incluso la necesidad de la pena de muerte. la su­ presión misma de todo derecho penal. y es muy cierto también que la sangre del hombre puede expiar. seguida por “esas terribles jomadas de junio. Cortés condena así violentamente la derogación de la pena de muerte para los crímenes políticos por el gobierno provisional de la República francesa en 1848. frente a Dios. que p ro d u ce n h o rro r pero tam­ bién fascinan en la misma medida en que im pugnan la m o n o p o liz a ció n de la violencia autorizada -G ew alt. Por otro lado (y un poco como lo hará W alter B e n ja m in e n “P ara un a crítica de la violencia”8 con los “grandes crim inales”. y ese es el verdadero lugar de d iscu sió n filo só fica . que muy ciertam ente expía ciertos pecados individuales. m ás que u n c o n c e p to claro y distinto. Ya no h abría m ás d e re ch o .en esta teorización ultrarreaccionaria. un d e re ch o p en al e n el cual una pena de muerte tuviera ese valor de racionalidad calcu lad o ra. en: CEuvres. excesiv o y un p o co lo co . por otra parte.y sobre todo de derecho penal. un inmenso problema que se debe reelaborar de c a b o a rabo. ten d ría c o m o con secu en cia ineludible una abolición universal de la pena de m u erte. Mythe et violence (Francfort. la sangre en la form a in m e d ia ta m e n te visible de su derramamiento. es el extrema do rigor de la actitud. la pena de m u erte n o se presenta corno un sacrificio y si todas las culturas sacrificiales (es decir. cre o que Cortés no se equivoca al inscribir la pena de m uerte e n un a h isto ria d el sacrificio. mientras que la pena de m uerte so b rev iv e. por ejemplo.

teatral o no. desde el rojo que hace correr la guillotina. un castigo entre otros. Tan solo algunos obispos. 15... y sin duda es.. Robert Badinter lo recuerda ju stam en te en L'abolition (ob. No toda crueldad es sangrienta o sanguinaria. 37. por cierto. intento así una suerte de historia de la sangre. p. a pesar de tales declaracio­ n es contra la crueldad de la pena capital durante un viaje reciente a los Esta­ d o s Unidos. el derramamiento y por tanto cier­ ta exterioridad.“la horrible máqui­ na escarlata”. p.. ese color que inunda todos los textos de Victor Hugo contra la pena de muerte. Écrits sur ¡a peine de mort. cit. cit. incluida: la pena de muerte es un elemento del derecho penal. Prefacio a Le dernier jour d ’un condamné. tomaron partido públicam ente con tra la pena de muerte. un origen. en: Victor Hugo. en el interior de una historia del concepto de excepción (no hay soberanía sin derecho a la ex­ cepción. A pesar de todos los movimientos de arre­ pentimiento y perdón a los que no deja de apelar.10 hasta los largueros de madera roja que sostienen la cuchilla (“dos largas viguetas pintadas de rojo. Écrits sur la peine de mort. cit. una escala pintada de rojo. sobre todo en Francia. 163-164). un pesado travesaño pintado de rojo en el que parecía encastrada por uno de sus lados una cuchilla gruesa y enorme de forma triangular [.. 53. un poco más grave por supuesto. en alemán. diría Schm itt. puede ser. un canasto pintado d e rojo. hiperbólica. una visibilidad de lo rojo. esencialmente psíquica (placer en sufrir o hacer sufrir por hacer sufrir. como tampoco ninguno de s u s predecesores. ob. c i t . ob. visible y exterior. de suspender el derecho. Juan Pablo II. por lo menos contra s umantenimiento en F ran cia. “la vieja bebedora de sangre”. ld.. Para contribuir con eso. grausam. ob.1 1 Vuelvo a la “cuestión cató lica”.la condición de posibilidad. por ejemplo ahí donde hay derecho de indulto). por ver sufrir. p. lo trascendental. en Écrits sur la peine de mort. excluida: un fundamento. nun ca com prom etió solemnemente a la Iglesia y al Vaticanoe n el combate abolicionista. Es precisam ente este efecto paradójico de trascendentalización de la pena d e muerte el que debe combatir un abolicionismo consecuente. en ocasiones de la palabra sin concepto de “crueldad”. más y otra cosa que una pena). a pesar de sus discursos sobre la Inquisición y los extravíos pasados de la Iglesia. deí uso regu­ lado o de los abusos de la palabra. del concepto. Pero crúor designa realmente la sangre derramada. Fue en 197S C om isión social del episcopado francés publicó un documento oficial ( Elementos de xión sobre la pena de muerte) que. no nombra la sangre). su expresión exterior. y una historia de la crueldad. que yo sepa. y externa.] era la civilización que llegaba a Argelia en la forma de una guillotina'’).Choses vues. sin el derecho.. 2 0 de octubre de 1842. y aunque el Estado del Vaticano haya abolido la pena de muerte hace unos veinte años. tras haber lam entado el apoyo histórico de la Iglesia católica .. p. ya sea ésta visible. una ejemplaridad fuera de serie. una con d ición de posibilidad. si usted quiere (a la vez interna.12 ’ Víctor Hugo.

-I La dulce ley de C risto penetrará final­ mente en el código e irradiará a través de él. (j. Hugo tam bién preten d ía in sp irarse e n e l m e n sa je evangélico y en la pasión de Cristo. F íjese e l e je m p lo d e V ic to r H ugo.D. todavía no constituye eso. N ad a com parable.. que el sen tim ien to de culpa!"' lidad inconsciente precede el crimen. ya q u e la p e n a de muerte seguía siendo “el único árbol que las re v o lu cio n e s n o d esa rra ig a n ”:13 “N o for­ mo parte de vuestra gente cubierta c o n e l gorro ro jo y c o n la g u illo tin a subida a la cabeza”. La civilización no es otra cosa que una serie de transformaciones sucesivas. de su memoria y su espíritu. Será simple y sublime.. el nacimiento y el aborto. esa alusión a un porve­ nir donde el mal sería tratado como una enfermedad. con razón o sin ella. En el mismo mom ento en que se las agarra c o n “e l e d ific io s o c ia l del pasado” que reposaba en “tres columnas. para desmochar la sociedad. Es raro. sus hospitales que reemplaza­ rán vuestros presidios. cit. ob. oportunis­ tas o retóricas.. justam ente (y la comparación se impone una vez más) con las prescripciones o in terd iccio n es referentes a la sexua­ lidad. e n efecto. Se tratará con la caridad el m al que se trataba co n la cólera. para podar. U na vez más subrayo e l rojo). Lo h acía e n el m ism o m o m e n to e n q u e a v e ce s denun­ ciaba a los sacerdotes y la “p o lítica” de la Ig lesia (a s í c o m o c o n d e n ó e l Terror y fustigó la guillotina en nom bre de la R e v o lu c ió n fra n c e s a . [. al venir co m o lo h ic iero n para desbrozar. la pena de muerte es una de las podaderas de las que más trabajosamente se despojan”. y siem p re en nom­ bre de lo que. in con d icio n al. en tre otras cosas. el sacerd ote. A unque una p o sición an álog a h ab ía sido tomada por LOsservatore Romano un año antes. en: V icto r H ugo. de la p e n a d e m u e rte .14 E nto n ces desea “am p liar lo m e jo r p o sib le e l corte que a la pena de muerte.. S e mirará el crim en com o una enfermedad. concluía sin medias tintas (pero no com prometiendo más que a los firmantes y en las fronteras de su país): “Tras profunda reflexión. que las revoluciones sean sobrias de sangre humana y. Eso ocurrirá cuando la humanidad haya comprendido. H ugo apela a la “dulce ley de Cristo" y al día en que “p en etrará fin a lm e n te e n e l C ó d ig o e irra­ diará a través de él”. Eso es todo". las especulaciones de un Reik sobre la desaparición venidera del castigo en general. p.. 38: “Y el orden humano no desaparecerá con el verdugo [. com o Freud y de Freud. Porque ese hecho in n eg ab le (q u e ja m á s h ay a h a b id o una oposi­ ción política de la Iglesia a la pena de m u e rte ) p a re c e c o n tra d e c ir otro cristia­ nismo. y para decirlo una vez más con demasiada brevedad. (j . 12: “el cadalso es el único edificio que las revoluciones n o dem u elen. creo que anuncia. un compromiso uni­ versal e incondicional de la Iglesia católica y el V aticano. de lo que habría debido ser. a “la abolición lisa y llana”. los abajo firm an tes estim an que en Francia la pena de muerte debería ser derogada”. y esta enfermedad tendrá sus médicos que reemplazarán a vuestros ju eces. por razones que n o fu eron s o la m e n te e stra té g ic a s . m e parece. S e verterá el bálsam o y el aceite donde se aplicaba el fierro y el fuego.) Ibid.].d. La cruz reemplazará el patíbulo. es decir. Muíaos mutandis. La libertad y la salud se reunirán.) u Prefacio a Le demier jour d'un condamné. otro espíritu del cristianism o. Sin embargo.¿Cómo se justifica eso? Tendríam os que to m a rn o s e l tie m p o de releer todo eso de cerca. p. d e su “verdad”. e l rey. Consa­ gró tantas luchas y textos m agníficos a la ca u sa a b o lic io n is ta . U na confesión (p sico an alítica) general habrá entonces . e l v erd u go”. Écrits sur la peine de mort. é l llam a la in v io la b ilid a d de la vid a humana.

6Ü y passtm. bolo esta justificado en ton ces a llí donde no es supremo. en particular la creen cia en la vida etern a.n . Pero ¡qué significa esa ju stificación la sociedad donde vivimos y que. ya se presente en :. a través de los siglos. 1965 (Trad. cast. 4 0 1 ). siempre admitió la necesidad de la pena de m uerte (. ob. M adrid. según su propia lógica. y autorizado por él. París. * 1998. 1 2 .s Véanse Jean-Luc Nancy.j. fueron retomadas en Reflexions sur la peine capital? (en colab o ració n co n A. Le toucher.i religiosa.. a partir de una acusación religiosa (p r o fa n a c ió n o tra ic ió n de u n a ley sagrada).) .' N o es p o sib le tratar la cu estió n de la p en a de m u erte e n O c c id e n te (ta l vez ese c o n c e p to d el d ere ch o p enal. En el sem inario al que se alude concedo la mayor atención posible al estatus y la argum entación de esos textos de Reik y de Freud. París. Gailim ard. lanzada o inspirada por una au to rid ad re lig io sa . l a Iglesia católica. Es al final de ese libro (Le besoin d avouer. y que la a p lic a . y a c a so la p en a de m u erte n o es una “p en a" e n tre otras. rem ítase a nuestro cap ítu lo 6: “El espíritu de la R evolu ción'. alianzaj.: O bras completas. son por tan to los únicos que Pueden fundar el castigo supremo ya que. Ju an a de Arco o E l A lla j. tan to en sus institu cion es com o en sus costumbres.D . p or otra parte es solam en te europeo. Porque la pena de muerte siem p re fue el e fe cto de un a alianza e n tre un m en saje religioso y la soberanía d e u n E stad o (su p o n ien d o in clu so . a! h ab lar de alianza.l tas valores religiosos. cit. y Jacques Derrida. 1 SIbid. “La Reconstruction du christian ism e”. cuand o. Jean-Luc Nancy. de autoim pugnación y au to d eco n stru cción .. (. que e l c o n ­ cepto d e E sta d o n o sea de e se n cia p ro fu n d am en te religiosa). p. cu y o re le v o es to m ad o por la del Estado. un e le m e n to del d ere ch o p e n al). . (j.. impiden que sea definitivo e ^reparable.15 Por eso. del p re sid e n te o e l g ob ern ad or. oh. que decide acerca de la e je c u c ió n . Réflexions sur la peíne capitale.p.) A cerca de estas cuestiones.) 1 7 “De h echo. siempre fue una pen. (j. pues. siem pre la fundó. pues. por ejem ­ plo. como a la cuestión de las relaciones en tre psicoanáisis y crim inología. Y en c o n se cu e n cia por e l d erech o reemplazado el derecho penal. o que su ab o lició n pasa p or un inm an en tism o hu m anista y ate o .) . si n o está to talm e n te equ iv o cad o . n i siqu iera. del pueblo. en este punto com o en otros.i forma de un crim en individual o de represalias ejercidas por el Estado” (p.) donde Retic. la sob e ran ía d e l Es t a do. m en cio n a su oposición a la pena de muerte: Afirmo que soy un adversario resuelto del hom icidio. to d o se d ecid e . al v ie jo patíbulo erigido desde h a c e tan to s siglos sobre la cristiandad”. (|. el castigo supremo.16 pretende que la pena de m u erte no podrá sobrevivir en un mundo secularizado. en U s études p h ilo s o p h ie s .ß e cca ria hizo. en nombre de Freud. c it.D. c it. Pueden leérselas hoy en el volum en “Essais” de las CEuires de A lbert Cam us. e n verdad. C risto . se define por el poder d e v id a y m u e rte sob re los sú bd itos. A lb e rt Cam us sim plifica un poco las cosas. E n la figura d e l m on arca. (j. está wsacrnlizada?” A lbert Camus. de m an era ejem plar.17 El cristianism o tien e otros recursos de “d iv i­ sión” in te rn a . S e tra te o n o de los caso s p arad igm ático s de S ó crate s. 16Publicadas prim ero por la Nouvelle Revue Française (ju n io -ju lio de 1957). h a ce sesenta años. Bibliothéque de la Pléiade. n i un d erech o entre o tro s. en sentido estricto. Calm ann-Lévy. 1957. K oestler). p . en sus bellas y v alien tes Reflexiones sobre la guillotina . no es postble re co n o cer sus profundos c im ie n to s sin te n e r en cu en ta el discurso teo ló g ico político que la su sten ta y que. ob. e tc .

según la escala escogida. la esca­ la histórica de la paz europea. a fines de 1795. El gran Beccaria trató de hacerlo19 y se encerró en una de sus numerosas contradicciones. esp on tánea.a la excepción. ya lo evoca­ mos. É. se requirió alguna presión de origen in tern acion al. ob. R. D. H ubo que limitar la soberanía. tras la conversión a la pena de muerte del ab o licio n ista Robespierre. la abolición fue una decisión nacion al. En todo caso. como ocurrió en Francia. sin impugnar o lim itar la soberanía del sobera­ no. En la figura del presidente. p. tras una serie de rechazos dilatorios de la abolición . Es muy largo o muy corto frente a la inmensidad de un acontecimiento sem ejante y de la em ergencia de un sín­ toma semejante.D . por encima del derecho.” Se habrían necesitado más de dos siglos. incluso allí donde en las formas parlam entarias. R ealm en te h ab ía que poner fin a la soberanía monárquica para instituir la de la n ación . j.: Por eso Luis XVI fue ejecutado. no es posible cuestionar la pena de m uerte de manera radi­ cal. si puede decirse. aunque. pero com o es conferido por un mandato electoral de una duración limitada. el fin del castigo capital para el día en que se restableciera la paz ( ¡ “la paz general”!) ¡y fuera públicamente declarada! “A partir del día de la publicación de la paz general. asegurada. incondicional. A sí es com o un nuevo principio de soberanía reemplaza a otro. Porque en todas partes donde fue derogada la pena de muerte en esta comunidad europea. garantizada. la pena de muerte será derogada en F ran cia. eso puede afectar a la libertad y la gene­ rosidad de un derecho de indulto sobre el cual pueden pesar consideraciones de electorado o de opinión pública. 126. ese derecho permanece. Des délitset des peines. al pasar al “pueblo” de “ciu­ dadanos”. es lo menos que se puede decir. esto adoptó la del Terror. Cesare Beccaria. en el fondo. cit. ese derecho no es aquel sobre el cual descansan la soberanía y las leyes". lo que no ocurre co n el m onarca absolu­ to de derecho hereditario y divino. prefacio de Robert Badinter. y a pesar de los elocuentes alegatos de Condorcet. nunca había sido abandonado. por el derecho de alzarse. de la Europa posrevolucionaria y relativamente pacificada. in tern a. una Europa cuya d em ocracia se construye laboriosamente. y según las aparien­ cias.: Pero restauraron una soberanía cuyo principio. la Convención se separó prom etiend o. Así es como Schmitt define al soberano: la aptitud para decidir acer­ ca de la excepción. que ahora la ha con v ertid o en su condición nece­ saria. (j. y el derecho de suspender el d erecho.. Contra una opinión pública -e n to n c e s y a lo mejor 1 9 “¿En virtud de qué derecho los hombres pueden permitirse matar a sus semejantes? P cierto.) . diré en pocas palabras. Entre otras figuras. aquí. soberana. principista.

com o de su puesta en práctica. L :\ i v a ria n te tam b ién gira alrededor de esa palabra “interesad os" que lleva una buena parte de la carga (ta n to . y en ocasiones no sin dudas ni remordimientos (Rousseau). “Pauvre Belgique. c o n c ie r ta c a n tid a d de países árab es islá m ic o s. C h in a y lo s E s ta d o s U n id o s to d a v ía re siste n . en su discur­ so propio y sistemáticamente filosófico. sino a partir de ese fenóm eno del derecho penal que se llama la pena de muerte. Por lo m enos.. 2. c o m o p o r e je m p lo ja c q u e s C h i r a c ) . lo s p a rla m e n ta r io s fra n c e se s q u e la d e ro g a ro n e n 1 9 8 1 (in clu id o s los de d e r e c h a . En verdad. o bien en la forma de discursos explícitos (com o Baudelaire. en esta tradición. i 9 7 6 . el más riguroso de todos). e incluso lo onto-teológicopolítico.> Pleiad e. N o. cada uno a su mane­ ra. esto y persuad id o de q u e n o s o la m e n te e s c u c h a r o n a su c o ra z ó n y o b e d e c ie ro n un a c o n v ic c ió n de p rin c ip io . por lo ta n to ya sois culpables. tomo partido a favor de la pena de muerte. B ib lio th équ e de !. ya sea en la época de las grandes manifes­ taciones abolicionistas en las que tomó una parte activa y espectacular o “ C h a rle s Baudelaire. T em bláis. cuando invoco así un concepto de soberanía (sobre la vida y la muerte de las criaturas o los súbditos. V ic to r H ugo dom ina c o m o C ou rb et.ítfW. en el fundamento o el princi­ pio de la pena de muerte. M e dicen que en Paris 3 0 . Para decirlo de manera breve y económ i­ ca. (Euvrcs compUtes. que yo sepa. ocupa el lugar del derecho en la religión. es imposible tratar la cuestión de la pena de muerte sin h a­ blar de la religión. París. por la mediación del concepto de sobera­ nía. incluido el derecho de indulto). y de aquello que. Cuando hablo de una alianza teológico-política o teológico-jurídico-política. G allim ard.C W p e tic io n a n por la a b o lició n de la p ena de f u e r t e . De Platón a Hegel. Marx sospecha el interés de los aboli­ cionistas que querrían salvar su cabeza. nunca ninguna filosofía en cuanto tal im ­ pugnó la legitimidad de la pena de muerte. ya sea durante el breve episodio de la Revolución de 1848 al abolir la pena de muerte pur crim en político -y el propio Hugo formuló esa sospecha-.1": " ( A M i c t ^ n de la p en a de m uerte. El am or ex ce siv o de !» vid i es un d e s e e n » ' h-n-ia U a n im a lid a d )“. t. aquí se trata no tanto de un fenómeno o de un artículo del dere­ cho penal com o. « t a is interesad os en la cu estión . de la condición casi trascendental del de­ recho penal y el derecho en general. 3 0 . En todo caso.to d a v ía h o y fav o rab le a la pen a de m u e r te . el más sorprendente tam bién de la historia de la filo­ sofía occidental: nunca. S a b ía n q u e esa te n d e n c ia eu ro p ea e in te r n a c io n a l sería irresistib le. de Rousseau a Kant (sin duda. ningún filósofo en cuanto tal. por el contrario. estaría tentado de decir que no es posible com enzar a pensar lo teológico-político. partiré de lo que desde hace m ucho tiem po habría sido para mí el dato más significativo y pasmoso.0 0 0 personas que la m erecen . expresam ente. no confío en un concepto ya disponible de lo teológico-político que bastaría con aplicar a la pena de muerte com o a uno de sus “casos” o ejemplos. En la modernidad poshegeliana la cosa continúa. P.

1968. a Foucault y a ta n to s o tro s . cita a Mateo en la página siguiente. Lévinas observaba de pasada: “La ley judía no autoriza una condena a muerte con un voto de mayoría”. a saber. p. jam ás encaró el problema de la pena de m uerte a la q u e.bien en la forma perturbadora del s ile n cio y la o m is ió n . a beneficio de inventario. La Manufacture. por otra parte diferentes sin d u d a e n su a x io m á tic a implícita. por lo menos materialmente. Dar cloroform o a un condenado a muerte sería una impiedad. ya n o se cuentan lo silencios. decía de la ley del talión: cosa pagana]. Lión. L' ley del talión otorgaría un “mensaje de universalismo”. “La pena de M uerte es el resultado de una idea mística. V ienen de Nietzsche. p. Para dar todo su alcance a esta proposición.) 2 1 Emmanuel Lévinas. Que yo sepa. de Heidegger (pensador del ser-p ara-la-m u erte q u e . “una ley única para todos”.. de clarividencia históri­ ca. 1 6 6 -1 6 7 ). a mi ju icio . la expresión de Lévinas pertenece ju stam ente a un discurso que se empeña en no inscribirse en la ontologia sino en dirigirse más allá de la filosofía com o ontologia de tradición griega. le reconoce el origen de la propia justicia. la de una colusión esencial entre la filosofía como tal y la pena de muerte. Por un lado. n o ció n cristiana (véase más arriba). de compulsión cristiana anticristiana. 6 8 3 . kantiana en su principio o su forma. Baudelaire.n . totalmente incomprendida hoy. Tales inspiraciones fueron ajenas a la Biblia judía. o sea. Su objetivo es salvar (espiritualm ente) a la sociedad y al culpable. pp. 1494)Con esta alianza de perversa crueldad. Vienen de Maquiavelo. intenta sustraer la ley bíblica y rom ana del ta lió n a su in te r p r e ta c ió n c o r r ie n te -vengan­ za. la frase de Lévinas no se expresa com o una dem ostración filosófica en el espacio de la justicia o del derecho. p e n sa b a que no debía oponerse) a Sartre. Lévinas solo le co n sa g ra u n a frase e n 1 9 8 7 . 97.. qu e yo sepa. c o m o K a n t y H e g e l. etc. porque equivaldría a quitarle la conciencia de su grandeza com o víctim a y suprimirle las posibilidades de ganar el Paraíso” (ibid. eso m ism o c o n tr a lo c u a l se a lzab a el Evangelio de Mateo (V. V ienen de paganos lio que Mateo. Riopiedras. revancha.D. por otra parte. p. Lévinas. 1997J). En modo alguno sería “una manera de complacerse en la venganza y la crueldad donde se bañaría una existencia viril.22 de la acusación. c i e r ta m e n te . (j.) “ Lévinas no justifica solamente la ley del tallón. c o m o si n o se tratar aquí de un problema filosófico digno d e tal n o m b re . para v er en ella. es la mía. c o m o K a n t. 1991. que de pasada nom bra la pena de muerte.: Cuatro lexiones talmúdicas. Agradezco a Jen n ifer Barjorek haber llamado mi atención sobre estos dos textos de Baudelaire).. I I ^ . no se equivocó. t. Por otro lado.”21 P e ro . como tampoco Cortés. 158 [Trad. sino en el de la caridad. La pena de M uerte no tien e por objeto salvar a la sociedad. cast. 3 8 -4 4 ) -. Barcelona. es necesario que haya asen tim ien to [¡otro argumento kantiano!] y dicha por parte de la víctima. sobre la esencia sacrificial de la pena de muerte. Los valores de amor o de caridad se encuentran en el centro de la larga respuesta de Lévinas. A q u í. de extravío en ocasiones espantosam ente antisemita. L. en la hipótesis que. com o del desafío problemático a cuyo alrededor trabajamos sistemáticamente en ese sem inario): “Derogadores de pena de muerte-sin duda muy interesados” (ibid. 1987. La supresión de la pena de m uerte m e p a re c e u n a c o s a e s e n c ia l p ara la coexis­ tencia de la caridad co n la ju sticia . Qui étes-vous? Entrevista con F. lu eg o de su abolíción en Francia: “N o sé si usted a d m ite e s te s is te m a u n p o c o com plejo que consiste en juzgar según la verdad y e n tr a ta r en el a m o r al q u e h a sido juzgado. destaque­ mos dos rasgos. p . Para que el sacrificio sea perfecto. el origen y el fundamento racional de la ju sticia p e n a l. ju s ta m e n te . (j. En la última de las Quatre leçons talmudiqucs (M in uit. por»1 parte. como lo evoqué en Donner le temps (París. G alilée. Poirié.

en elevarse por encima de la vida. o juristas u hombres de ley (en primer lugar Beccaria. a través de diferentes figuras. según Kant. la filosofía. en pasar por la muerte hacia una “vida” que vale más que la vida. a la teología política de la pena de muerte y al principio de soberanía que. Otros. la filosofía que prescribe ejerci­ tarse en la muerte.] Los rabinos nunca aplicaron ni comprendieron al pie de la letra ese texto. por supuesto. La Biblia nos evoca el espíritu de la dulzura” (“La loi du talion”. en su esencia o. trasciende su condición de viviente y cuyo honor es inscribir la pena de muerte en su derecho. lo político (por lo menos allí donde está dominado por un pensamiento de la polis o del Estado soberano) y cierto concepto de lo “propio del hombre”: lo propio del hombre consistiría en poder “arriesgar su vida” en el sacrificio. cuya influencia fue considerable y decisiva en el siglo pasado. literal­ mente. con razón o sin ella. es la lucha por el reconocimiento de las conciencias que pasa en Hegel por el riesgo de su propia principio de apariencia tan cruel que la Biblia enuncia aquí no busca otra cosa que la justicia. es lo que ocurre con Lévinas.Sin duda.D. en su corazón. lo que equivale a lo mismo. Camus). es la dignidad (Würde) incomparable de la persona humana que. Al no poder emprender aquí la lectura necesaria de esta declaración. en valer. histórica y no natural (por eso se me ocurre aquí esa imagen de aleación técnica). Albin Michel.. y esa es mi hipótesis provisio­ nal. y más pre­ cisamente la ontologia. en: Difficile Liberté. inasociablemente. esa soldadura de la ontologia a la teología política de la pena de muerte también es lo que siempre mantuvo juntos. (.. co­ lindantes o mantenidos en un mismo linde. Fueron o escritores (en Francia Voltaire. y de quien me gustaría volver a hablar dentro de un momento para complicar un poco más las cosas. por así decirlo. o incluso una superestructura de la formalidad jurídica que había que reconducir a su sustento infraestructural y a intereses de “última instancia” (socio-económico-político). más y otra cosa que su vida. Es la epimeleia tou thanatou de Platón. que yo sepa. París. pues. (j. creyeron ver un fenómeno particular o un simple efecto agravante del sistema penal. reina como soberano. algunos de ellos se sintieron horrorizados por la pena capital sin creer que debían consagrarle una argumentación filosófica.J. lo filosófico (lo metafísico o lo onto-teológico). qué los suelda. el argumento esencial de Kant y Hegel en su alegato a favor de la ley del talión y.. a favor de la pena de muerte. pp. Potente y frágil a la vez. Lo interpretaron a la luz del espíritu que recorre la Biblia en su totalidad {.) • . Si ese “hecho” masivo y altamente significativo puede verificarse. nunca lo hicieron de manera estrictamente filosófica. 178*179). enton­ ces uno debe preguntarse qué suelda. en mi opinión. etcétera). Los que elevaron un discurso público contra la pena de muerte.. Robert Badinter. en su tradición hegemónica. 1963. me contento con una evocación: esa distinción de la letra y del espíritu no fue solamente de los rabinos sino. Hugo. en su dignidad. hasta carcelario en general. fin en sí y no medio.

con la distinción naturaleza-técnica y todo lo que viene después (physis/tekhne. Cuando digo "dis­ curso filosófico sobre la pena de muerte”. y por ende discurso “que se debe deconstruir”. Kant. llega a su fin y revienta. sin contrapesar las cosas de ningún modo. etcétera)' También pienso. si prefiere. no pienso solamente en el discurso “m ortícola” predominante en la mayoría de los Estados naciones que mantuvieron la pena de muerte hasta 1990 más o menos (desde hace diez años. pues. una mayoría de Estados naciones. según Heidegger. puede propiamente morir mientras que el animal. por un lado. physis/thesis). Por lo tanto. que son un verdadero código penal instituido. solo él. la tradición onto-teológica que evocaba hace un momento. y.) r e s p e c tiv e . como decía hace un rato. que el sentido común ordena alegar fuera de Europa. Desde hace tiempo. y deberíamos hablar una vez m ás de la ley del talión. el artefacto profético que mantiene en pie. digna de tal nombre. hay una “pena de muerte”. pues. de una u otra manera. me parece* En francés. en su estado actual. un cim iento. a pesar de todos los fenómenos de ejecución masiva. se dirige mi simpatía más convencida). Dios ordena. en el cruzamiento único -e s la misma Europa. cree reconocer un “im­ perativo categórico” y una idea a priori de la razón pura en un derecho penal que no sería posible si no se inscribiera en él la pena de muerte. lo "propio del hombre" en el sentido estricto. Si se pudiera hablar aquí de arquitectónica y de edificación. Ese discurso abolicionista. andamiaje y cadalso tienen la misma raíz: échafaudagc y échafaud mente. etcétera. y que en efecto tiene que ver con la soberanía. el Estado nación. (N. en los “juicios”. me atreveré a decir. com o la muerte misma. pusieron fin a la pena de muerte. me atreveré a decir que la pena de muerte siempre respondió a alegatos profundamente “humanistas”. dar muerte a quienes transgredan tal o cual mandamiento. hasta ritualizada. de lo onto-teológico-político. usted lo sabe. la religión. la tradición bíblica (inmediatamente después del “no matarás”. la pena de muerte sería una clave de bóveda o. physis/nomos. cuya interpretación es tan controvertida). fuera del derecho europeo). es el ser-para-la-muerte del Dasein que. por el otro. un punto de aplica­ ción particular. A riesgo de ofender una vez más a aquellos que no quieren oír. en sentido estricto. estoy persuadido de que la deconstrucción del an­ damiaje especulativo (por no decir del cadalso)* que sostiene el discurso filosó­ fico sobre la pena de muerte no es una necesidad entre otras.entre. en el discurso abolicionista (hacia el cual. Así ocurre en el derecho euro­ peo {y no sé si. Esto ocurre. acelerándose así el proce' so de “deconstrucción” de manera crítica y altam ente significativa. una cosa no natural. por su p u e s to . del T. la soldadu­ ra. la pena de muerte sería realmente. un derecho propiamente humano y supuestamente racional.vida. un dere­ cho histórico. hacia quien me gustaría volver un instante. y si no estuvie­ ra gobernado por un jus talionis que se debería reinterpretar.

cómodo. etc. cit. En otras palabras. (otros tantos conceptos que siempre han sido y son más que nunca problemáticos.D . 127. es decir. hasta que no se haya definido claramente el concepto de guerra. como a menudo se hizo desde fines del siglo xviii. Robert Badinter pone esta frase com o epígrafe de su libro Labolition. Dos páginas más adelante. Pero bajo el reino apacible de la legalidad. cit. perfectible. más inútil que injusta. C esare Beccaria.) 24 “Pero si pruebo que esa pena de muerte no es ni útil ni necesaria habré hecho triunfar la causa de la hum anidad” (ob. 126. Por tanto. guerra nacional y guerra de gue­ rrillas.. La abolición será condicionada. se la administraría casi todos los días. la abolición de la pena de muerte en las fronteras garantizadas de una nación próspera y apacible seguirá siendo algo bien limitado. aunque la pena de muerte no es para él un “derecho”.. acaso más eficaz que la fuerza. como por otra parte Beccaria lo vio claramente él mismo -y eso nos da mucho que pensar hoy— por un buen funcionamiento del mercado liberal. y los males del desdichado.23 Luego. p. “terrorismo” -dom éstico o no-. 23 “La muerte de un ciudadano solo puede ser considerada útil por dos motivos: primero si. el argumento abolicionista se fragiliza.24 Los trabajos forzados a perpetuidad serían más espantosos. el homenaje que se le debe a ese gran hombre y a su iniciativa histórica. la diferencia estricta entre guerra civil. a la manera de ver de Beccaria. dogmáticos. preocupado por una ejemplaridad disuasiva. no puede haber ninguna necesidad de hacer perecer a un ciudadano. no principista. considera la pena de muerte menos necesaria. cit. ob. Cabe decirlo al tiempo que se le rinde a Beccaria. allí donde el poder no pertenece sino al verdadero soberano. Si se aplicara al pie de la letra la lista de excepciones que Beccaria pone a la suspensión de la pena capital. ob. y no lo suficientemente cruel para disuadir. Beccaria. 129-130). provisional. lo que casi siempre ocurre. manipulables).D. y aquí rozamos uno de los desafíos más oscuros del problema. (j. tod avía tiene relaciones y un poder tales que es una amenaza para la libertad de la nación. bajo un gobierno aprobado por el conjunto de la nación. bajo el bastón y el yugo. en vez de terminar. en una época de anarquía. Beccaria se dedica a demostrar la superiori­ dad de los trabajos forzados a perpetuidad. la ejecución del ciuda­ dano es admisible.a m p lia m e n te tru c tib ie . segundo m otivo que puede hacer considerar la pena de muerte como justa y necesaria” . más crueles que la pena de muerte y por tanto más propicios para “desviar del crim en al espíritu más determ inado": “ni el fanatismo ni la vanidad Persisten en los fierros y las cadenas. filosófica y políticamente frágil. N o bien está amenazado el orden de una sociedad. a m enos que su muerte sea el mejor o el único medio de disuadir a los otros de com eter crím enes. no hacen sino empezar" (pp. oscuros. aunque privado de su libertad. ¿No pueden leerse estas líneas com o uno de los alegatos más eficaces en favor de la pena de muerte? (j. donde la riqueza com pra los placeres y no la autoridad. con­ dicional. bien defendido en el exterior y el interior por la fuerza y la opinión. la muerte de un ciudadano se vuelve necesaria cuando la nación está recobrando su libertad o en riesgo de perderla. y si su existencia puede provocar una revolución peligrosa para la forma de gobierno establecido. o cada vez que no está aún garantizado. igualmente deconssi usted prefiere. p. en una jaula. cuando se inspira en la lógica de Beccaria. Por lo menos por tres razones: A) Ante todo.) . cuando lo que manda es el desorden.).

desde adentro: 1 . piensa.La distinción fundadora del concepto de “pena”. condicionado por los datos empíricos y. totalmente interior y privada. sin preocupación por el interés. en una lógica de los fines y los medios.como entre los abolicionistas que. provisionales de un contexto. el bienestar de la comunidad o la nación. Es “como si el culpable se suicidara”. que domina el debate por ambos lados (a favor y en contra de la pena de muerte). la paz. 2 . en punición auto­ mática y autónoma. debería. Es precisa­ mente este utilitarismo o este “ejemplarismo” lo que Kant criticará de manera muy fuerte en las dos alas. La ejecución se­ ría como un suicidio. un discurso de tipo kantiano. aquella. más acá de una estricta racio­ nalidad jurídica. nos atendremos a un discurso abolicionista precario. Para la autonomía de la razón jurídica. sin ninguna preocupación de utilidad. tendría que dar razón a la razón jurídica que lo somete. 2 S Suicidio: término forjado a partir del latín sui (d e sí) y caedes ( h o m ic id io ). por esencia. el culpable ejecutaría él mismo simbólicamente el veredicto. solo habría una autoejecución. piensan lo contrario. Mientras no se hayan hecho surgir del interior. haría aparecer como insostenibles. el culpable debería dar razón a la sentencia. tanto entre aquellos que creen que la pena de muerte es un buen medio con miras a un fin -la seguridad. sin referencia a la menor utilidad. en el rigor del concepto. En dos palabras. e tc . Esta dignidad requiere que el culpable sea castigado porque es punible. introducido e la lengua inglesa en 1636 y en la francesa en 1734- . mientras no se haya deconstruido. o hegeliano. y como Beccaria. en Kant. Para llegar al extrem o de esta consecuencia. antes de todo derecho y toda institución.más crueles. que pretenda justificar la pena de muerte de manera principista. venida desde afuera (forensis). o sea. el castigo propiamente dicho. A ese par medio/fin.La distinción entre autopunición y heteropunición: el culpable. comprender. y por lo tanto más eficaces en el arte de disuadir. Kant opone una idea de la justicia y un “imperativo categórico” del derecho penal que apelan a la persona humana como fin en sí en su “dignidad” (Würde). y lo conduce a con­ denarse a sí mismo a muerte. administrado desde afuera por la sociedad a través de sus aparatos judiciales y sus instituciones históricas. como per­ sona y sujeto racional. hasta exi­ gir el castigo. aprobar. y b) poena forensis. en su mayoría. limita­ do. la diferencia entre a) poena naturalis.. si prefiere. y hasta el castigo supremo. esto transforma toda punición institucional y racional. las fallas de tal argumentación. Es esa difícil “deconstrucción” lo que intento efectuar en mi seminario sobre la pena de muerte. sin ningún interés sociopolítico de ningún tipo. según Kant. si puedo decir. desde adentro o en los confines no discernibles de la pena interior (poena naturalis). que el culpa­ ble puede infligirse a sí mismo. No puedo reconstruir aquí su proceso.

y por tanto de calculabilidad. natural e interior/no natural y exten o r (poena naturalis/poem a forensis). sino suspender. Esa preocupación por la equivalencia (no simplemente literal ni cuantitativa sino espiritual y simbólica: figura de lo infigurable) por otra parte se cruza. Es precisamente la trepidación de dichas fronteras. con todo rigor. hace un rato lo decía. enorme arbusto espinoso de textos que no podemos abrir aquí. aporías. O bien. marcar o recordar la necesidad de suspender nuestra confianza ingenua. sobre crímenes sexuales -pederastía. su irresolubilidad lo que aquí me importan. por otra parte. ob. a priori. cuyas tradiciones bíblicas y romanas reactiva poderosamente. todas esas paradojas no tienen por finalidad o por función confundir cosas a todas luces diferentes. Kant se embarranca en ejemplos por otra parte a menudo sexuales. con lo que decíamos hace un momento del devenir-autopunición de la hetero-punición: al regular el imperativo ca­ tegórico del talión. la pulsión sacrificial (la razón moral y jurídica. O incluso. que permitirían decir: sí. bestialidad. autopunición y heteropunición. en su forma más arcaica e indestructible. en el pueblo. Usa y llanamente.para producir un principio de equivalencia. tanto en Kant como en Hegel. No he dicho que para Kant la ejecución es un suicidio. también su permeabi­ lidad. aquí realmente hubo suicidio. y no reinstalar otras dis­ tinciones oposicionales tranquilizadoras. Kant dice literalmente: “El mal inmerecido (indebido) que haces a otro. violación. denuncia el principio del talión). Todos estos bosquejos. Si lo matas. la esfera del derecho puro. Enorme cuestión. la lógica de las pulsiones. te matas a ti mismo”. ctt. la revancha. la del sentido común y la creencia consciente en distinciones u oposiciones tales como adentro/ afuera.26 indemne. Kant estaría más cerca de una tradición literalmente judía o romana que de cierto espíritu evangélico (Mateo. no contaminable por todo aquello de lo que querrían purificarlo: el interés. conscientes e inconscientes.. todo cuanto Freud y Reik inscribieron bajo el título de la “ley del talión”. allí suicidio y no lo contrario.La reinterpretación por Kant del jus talionis. cito 26 M e perm ito rem itir aquí a esa lógica de la autoinmumdad que traté de generalizar en otra Parte. la igualdad {Gleichheit) consiste ante todo en que el mal hecho al otro me lo inflijo igualmente. Eso serta tan estúpido como decir que la pena capital es un homicidio.. hipótesis. es de esencia expresamente sacrificial en Kant). la pasión. te lo haces a ti mismo {. Ú o . al desplazarlas. ejecución y ho­ micidio o suicidio.). inmune.) . sobre todo en Foi et sawir. trastocar opiniones o reemplazarlas por otras. la venganza. A mi juicio. a mí mismo. allí hubo ejecución u homicidio y no suicidio. allá realmente ejecución y/u homicidio. 3 . auto y hétero.En este lugar no es posible ya distinguir.

pero ante todo. Como tampoco se puede demostrar. pero quería situar su necesidad de principio. por respeto a la persona del condenado. nunca más los acusados serán condenados a muerte. Esta excep­ ción soberana. ambas. con el Terror. Esta cuestión de la “contabilidad” y de las cuentas por rendir. recordaban. 5 . es sabido que. intentan a la vez sustraer y someter la racionalidad a su vocación calculadora. horrorizado. en toda lógica. Perdóneme que no me interne aquí en esta senda. alrededor de ese cálculo de una impo­ sible equivalencia entre crimen y castigo. debería hacer escapar al soberano o al legislador (Kant nombra sobre todo. anunciaban la posibilidad de un progreso de la historia humana. Sin duda. habría corrompido a esa Revolución francesa que Kant salu­ dó. como uno de los signos que demostraban. para ser prudentes. La cuestión de la pena de muerte no es solamente la de la onto-teología política de la soberanía. en el mismo momento en que Kant considera necesario inscribir su principio racional en un dere­ cho penal digno de tal nombre y digno del hombre. cuestionada desde instancias penales internacionales. la cuestión del principio de razón. es también. sería demasiado largo y demasiado difícil. del “dar ra­ zón” (reddere rationem) debe discutirse entre otras. destruyes el principio de propiedad y te robas a ti mismo. no hay nada fortuito en el hecho de que. es lo que tantos derechos naciona­ les y cierto derecho internacional tienden. cualesquiera que sean los peores crímenes de que se los acuse. de la interpretación de la ra­ zón como "principio de razón”. de manera responsable y no ‘‘patológica • en el sentido kantiano y el sentido corriente de dicha palabra. a m i juicio. digamos. aunque se pierda la “personalidad civil”). inalienable (la que jamás se pue­ de perder. que el crimen fue cometido libremente. 4 .aquí de memoria: al robar al otro. digno de la persona humana en cuanto fin en sí. . pero de manera diferente. a Carlos I y Luis XVI) a todo proceso y toda ejecución en las formas. esa inmunidad absoluta. y de este com o principio de calculabilidad.La excepción que. tan laboriosamente y al precio de tantas contradicciones. en el mismo momento en que la inmunidad de los jefes de Estado o de ejército se encuentra. usted lo sabe. de su inconmensurabilidad. pero nunca se podrá demostrar que una ejecución no implica ningún “mal tratamiento" de este orden. ninguna violencia que vendría a envilecer a la "perso­ na” en su “personalidad innata”. a cuestionar. es precisamente eso lo que. de una imposible evaluación de la deuda (Nietzsche dice cosas muy fuertes al respecto). entre las interpretaciones heideggeriana y kantiana de la razón que. esencial. con toda lógica kantiana. Kant insiste con tanto rigor en el imperativo que.La inaplicabilidad de hecho de toda pena de muerte. ordena no infligirle ningún “mal tratamiento”.

frágil. pero. recomendaron evitar las torturas y los tratamientos crueles (noción de cuyo oscuro equívoco ya hablé). R . la institución de los conceptos de crímenes contra la humanidad. deconstructible. quedaron por lo menos en letra muerta. en una situación totalmente inestable. o. los procesos de Nuremberg. No hubo ni juicio. es perfectible. en una palabra. desde la Segunda Guerra Mundial. los “terrorismos”. y sobre todo. en su estado a ctual. etcétera. re­ cuerdan que esa cuestión penal no se juega entre la vida y la muerte sino muy lejos de ahí. es porque limita el re speto por la vida. C) Por eso buena cantidad de declaraciones internacionales. Las l . o la prohibición de matar. ¿no sería necesario también reexaminar la Shoah? JD .: Stricto sensu. otros tantos fenómenos que confunden el concepto de “enemigo público” (Rousseau). ni acusación. si prefiere. sin ejecución pública. De manera por lo demás deliberada. siempre formularon recomendaciones que no tenían “fuerza d e ley” y que. etc. La presión de los Estados Unidos (a menudo representado por l Sra. Roosevelt) algo tuvo que ver en este respeto por la soberanía.: Desde ese punto de vista. La cuestión de la pena de muerte no es una simple cuestión de vida o muerte. al derecho nacional y al territorionacional en tiempo de paz. sin veredicto. protegiendo los derechos d e los acusados. como lo sugería hace un rato. ni defensa. de guerra y de operación llamada "humanitaria” supuestamente conducida por instancias no gubernamentales. de genocidio. la pena de muerte no tiene nada que ver con la Shoah. todo cuanto Schmitt llama la “guerra de guerrillas”. L as guerras de independencia no legitimadas como tales por las potencias co­ loniales. con las mejores intenciones del mundo. de guerra civil y de guerra internacional.B ) Si.). tuvieron que detenerse en el umbral del principio de soberanía y el derecho a la excepción de los Estados. el discurso abolicionista. Al autorizar la supuesta “legítima defensa” y la ejecución expeditiva sin “pena de muerte” (sin juicio. ni siquiera de un simun acro de legalidad. Pero nada parece hoy más incierto y poroso que un a frontera en general o que una frontera entre los conceptos de guerra y de p az. al evitar toda deci­ sión coercitiva. Ahí nu ca hubo ninguna pretensión de cualquier legalidad. Pero no a pretenderemos reconstruir aquí la rica historia de los debates que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. No podemos estu­ diarlas aquí. digamos que apostaron por un “derecho a la vida” (uno de los derechos del hombre) cuyo concepto y axioma son más que problemáticos. ni culpable. a quienes solo se les aconsejaba no practicar la pena de muerte sino de manera excepcional y según procedimientos legales.

en Grecia. Pero sobre todo. sino el sufrimiento o más bien la huella ligada al pasaje. De alguna manera. Pero habría que tener en cuenta aquí todos los fenómenos “impuros” de eje­ cuciones según juicios expeditivos. Antaño había cierta conversión del condenado en un héroe.. hasta secretos. tiene algo patológico que torna a la pena de muerte tanto más insoportable en la medida en que se trata de negar.: De donde proviene la “limpieza” de que hablamos y sobre todo la supre­ sión de las huellas. En la historia de la pena de muerte se pasó del goce inmo­ derado que producía el espectáculo del suplicio a la supresión del dolor (la gui llotina). los genocidios. etc. sin justificarlo. al parecer. G ran cuestión de la sepultura. decía usted. Debe ser objeto de una informa­ ción oficial (previa a la ejecución). R.ejecuciones masivas (exterminio o genocidios) requieren otras categorías que la de la pena de muerte. no es seguro que. É.. J. por fuerza doloroso. Cuando hablo de reexam inar la Shoah pienso en esa evolu­ ción de la aplicación de la pena de muerte que tiende a borrar las huellas de la muerte legal.: “Supresión de las huellas”. y sin duda en muchos otros lugares del mundo y momentos de la historia). y. sin hablar siquiera de la masividad del fenómeno carcelario (donde los Estados Unidos poseen tam bién varios records). en los procedi­ mientos del juicio. lo que muestra por otra parte que el voyeurismo y el exhibicionismo no reconocen ningún límite. pretendiendo hacer desaparecer toda forma de sufrimiento. Lo que explica. a mi juicio) a considerar los debates sobre la pena de muerte (siempre individual y aplicada a un ciudadano nombrable) como relativa o estadísticamente menores frente a los grandes crímenes con­ tra la humanidad. Las ejecuciones con hacha remitían a la teoría de los dos cuerpos del rey. en una época en donde se justificaba plenamente la pena de muerte -con Sócrates o P latón-. A llí donde esto no ocurre (en China y Japón. los fenómenos negados de no asistencia a centenares de m illon es de personas en peligro (malnutrición. según el dere­ cho europeo. la pena de muerte debe ser accesible al público. el supliciado podía identificarse con un monarca cuya cabeza era violentamente separada del cuerpo. de la vida a la muerte. Se desterró la escena directa de la ejecución. Por ejemplo. luego de ésta a la eliminación de las huellas'del pasaje. que algunos se sientan autorizados (equivocadamente. el acto de dar la muerte tiende hoy a borrarse en provecho de un cuidado paliativo y por tanto de una desaparición del horror que acompaña por fuerza a la ejecución. aunque seriamente se piense en restablecerla por el sesgo de la televisión. el veredicto y la ejecución. La manera como hoy se ejecuta a los condenados en los Estados Unidos. se tiene vergüenza de la violencia de la ejecución. D.). había algo peor que la muerte infli­ . los crímenes de guerra. no la ejecución. por un momento. En principio. sida. pueda hablarse de “pena de muerte”. con todo rigor.

se imprimen sus últi­ mas palabras. en los Estados Unidos. Se da la palabra al condenado antes de su ejecución. al térm in o de un p ro ce so h e c h o a .27 que siempre reivindicó el 11 S ie n d o su verdadero nom bre Wesley C o ok. homosexuales. otro era un disminuido mental. En su discurso sobre la abolición en 1981. el cuerpo es devuelto a la familia y las huellas no son ocultadas. transexuales. en los países donde se aplica. Habría mucho que decir sobre la cuestión del archivo visual y sonoro de las ejecuciones en los Estados Unidos. Para algunos crímenes particularmente graves. Todos los errores judiciales. amenazan el fundamen­ to mismo de una ley estatal. 73 países derogaron totalmente la pena de muerte. pero que en adelante tiene que ver con una suerte de patología social. Será una abolición pragmática y no principista. Pienso que si es derogada en los Estados Unidos será. La palabra del condenado es respetada.. en condiciones sos­ pechosas y monstruosamente inequitativas. como los “grandes crímenes” de esos "grandes criminales” que. Y se las pone on line. Hasta el día de hoy. inválido. R. Tal vez haya que recordar algunas cifras. Robert Badinter había observado que los últimos ejecutados de la v República jamás hubieran debido serlo: uno era sin duda inocente. etcétera). en cierto modo se hace lo contrario. tendiente a monopolizar la violencia? Y por otra parte pienso en el ejemplo de Mumia Abu Jamal. que son legión en los Estados Unidos y que desembocan en una ejecución. Existe así un verdadero cuerpo de last statements. conducen a ejecuciones. Y por otra parte. como diría Walter Benjamin. ligada al miedo de ejecutar o a inocentes. un tercero.gida al ciudadano digno de respeto. É. que fascina. sobre todo en los estados como Texas. D. donde la sanción se aplica masivamen­ te. una abolición hipócrita. 13 la derogaron para crímenes de derecho común. Perdía su derecho a una sepultura. J. hacen apare­ cer la índole “anormal” de la pena de muerte. M um ia A bu Jam al fue co n d en a d o a m u erte e l 5 Je ju lio de 19 8 2 por el hom icid io del oficial Daniel Faulkner.: Es cierto que las manifestaciones de inquietud que se multiplican en los Estados Unidos con frecuencia no recaen tanto en el principio de la pena de muerte com o en el gran número de “errores judiciales” que. personas que nada prueba que cometieron un crimen. para los crímenes llamados no políticos (lo que despierta nuestra vieja pregunta: ¿no son todos los crímenes por esencia políticos. no por principio sino por razones contin­ gentes.: Me parece que la pena de muerte todavía es deseada. o a enfermos mentales. el cuerpo de los condenados era arrojado por encima de las murallas de la ciudad. Hoy.. o a personas culpables de homicidios pertenecientes a minorías víctimas de discriminación (negros. se ejecutan cada vez más “falsos culpables”. como usted dice. Se pretende respetar al sujeto que se ejecuta. luego se las hace circular por Internet.

la aplicación de la pena de muerte fue asimilada por la C orte Suprem a a un “cas­ tigo inhabitual y cruel”. Luego viene Irán (por lo menos 165). le sigue Arabia Saudita (103). En 1999. no en dere­ cho (criterio de esta distinción: ninguna ejecución desde hace diez años). Timor oriental. fue suspendida. y por últim o los Estados Unidos (98). Amnesty International difunde estos datos con una precisión que nos importa más que cualquier otra. hasta de la sublim ación): Así. la pena de muerte. en 1972 la Corte Suprema decidió que la aplicación de la pena de muerte era incompatible con dos enmiendas de la Constitución: una se refiere a la discriminación. Ja c q u e s D e rrid a re d a ctó el prefa' ció de una de las obras que escribió en prisión para d e n u n cia r la dureza d el s iste m a ju d icia l y de ^ institución carcelaria de los Estados Unidos. A ctu alm ente. y los Estados Unidos. Por lo tanto no se derogó su principio. No olvidemos tampoco la República Dem ocrática del C ongo (un cente­ nar) e Irak (centenares. pues. U crania y Turkmenistán la derogaron para todos los crímenes. fuera de una gran cantidad de países árabes. donde sin embargo existe. que pretendía que un gobierno de­ mócrata no podía avanzar contra una “opinión pública” mayoritariamente fa­ XIX.1. ya que los jueces eran nombrados y no elegidos. la otra a lo que tiene que ver con un unusual and cruel punishment (castigo inhabitual y cruel). p a só 19 a ñ o s e n el “corredor de la muerte" luego que su ejecución fuese “diferida” varias v e c es. Letonia para los crím enes de derecho co­ mún. dos o tres países por año la derogan y vienen a acrecentar esta mayoría. A partir de ese momento. pero a veces sin ju icio). el 85% de las ejecuciones se concentran en cuatro países: China. Ningún Estado pudo transgredir esa interdicción de la C orte Suprema federal (a la que algunos. Desde 1979. Y las cifras de estos dos últimos años son espantosas. desde el pun­ to de vista geopolítico (aquí lo cuantitativo es más que m atem ático. y cerca de 4 mil fueron condenadas a muerte en 73 países. pero se suspendieron las ejecucio­ nes. cada año. donde es aplicada de m anera masiva.status de prisionero político). 87 la conservaron. es cuanti­ tativo de manera dinámica. pues. . y la cuestión de la pena de muerte tiene alguna relación con la de lo “sublime”. impugnaron en ese caso la índole democrática. si puedo transponer así la d istinción propuesta por Kant respecto de lo “sublime”. Eso es lo que alegó un profesor de derecho de Chicago. En 1999. Como usted sabe. desde el siglo rriente abolicionista. una fuerte co­ las apuradas. por otra parte. En total. Encarcelado en la prisión de G re e n en P e n n sy lv a n ia . en derecho o de hecho. De hecho. una mayoría de Estados -1 0 8 .derogaron. Así fue que de 1972 a 1977 ninguna persona fue ejecutada en los Estados Unidos. únicamente dos “muy grandes” potencias man­ tienen la pena de muerte: China.813 personas fueron ejecutadas en 31 países. 22 Estados la derogaron en la práctica. que va lejos a la cabeza de los demás en cifras absolutas (por lo menos 1077).

había logrado una reparación. algunos Estados consideraron que la muerte administrada por inyección letal no era ni cruel ni inhabitual. y me dio mucho en qué pensar. aunque su in o­ cencia había sido establecida. inmediatamente decidió una moratoria. luego de diligencias judiciales. en ocasiones desde hacía décadas. pues. en la U niversidad de Northwestern. ¡Sin compensación! U no solo de ellos. en Evanston. suspendo las condenas”. por oposición a la silla eléctrica. Se lo descubrió porque. republicano muy respetable pero favorable al principio de la pena de muerte. B u sh fue e le c t o co m o presidente de los Estados U nidos el 1S de diciem bre de 2 0 0 0 . accidentalm en­ te. candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. Los casos fueron e n ­ tonces reexaminados y los 13 condenados ¡declarados inocentes! El goberna­ dor de Illinois. Ninguno de ellos podía encontrar trabajo. mi sensación es que si un día la pena de muerte es derogada en los Estados Unidos será por un movimiento progresivo."' Para volver a la cuestión de la patología de que usted hablaba. vi un programa de televisión en el que participaban 13 condenados a muerte declarados inocentes: doce negros. . seguían siendo sospechosos. luego su liberación. Estado tras Estado. sobre todo en virtud de las presiones internacionales. En algunos estados como Texas. de facto. “Si hay tantos in o ­ centes. y la Corte Suprema fue obligada a someterse. durante una de mis últimas estadías en los Estados Unidos. los síntomas de una verdadera crisis ya se multiplican en la conciencia americana. tantos condenados a muerte de quienes se descubre que son víctim as de errores judiciales. y no por una única decisión federal). sobre todo durante el mandato de gobernador de George W. algunos profesores y estudiantes ha­ bían comprobado la existencia de graves irregularidades. en una escuela de periodismo. Las ejecuciones. Los exámenes de a d n permiten hoy multiplicar las pruebas de los graves errores judiciales que conducen a la pena de muerte. De hecho. se reanudaron. G e o rg e W. En el estado de Illinois se descubrió que 13 condena­ dos a muerte recluidos en cárceles de alta seguridad (death rows). moratoria tras moratoria. Luego de 1977. y que en Fran­ cia el Parlamento había derogado la pena de muerte contra la mayoría de la opinión pública o contra el resultado probable de un referéndum. la horca o la cámara de gas. creo. Tras haber objetado que la democracia parlamen­ taría no obedece a la opinión pública sino a la mayoría elegida. 28 Partidario de una aplicación rigurosa de la pena de m uerte. un blanco. Narraron la historia de sus nu­ merosos años de prisión.vorable a l a pena de muerte. eran inocentes. Tomemos un ejemplo. las ejecu cio­ nes fueron masivas. me pareció competente preguntar: ¿cómo explican entonces que la Corte Suprema haya suspendido en 1972 la pena de muerte? ¿No es una institución democrática? La respuesta fue “no”. Hace poco. Bush. cerca de Chicago.

a veces en infracción a las recom endaciones del derecho internacional.: Sin embargo. el a rtíc u lo 6 4 e stip u lab a q u e “ n o h ay crim en ni delito cuando el reo se hallaba en estado de d em en cia e n el tie m p o d e la a c c ió n ” . Porque en los países d onde la pena de muerte fue derogada. . en el momento de los hechos. durante mis seminarios. recuerdo el caso notable de una enfermera que había matado a sus dos hijos im itando la ejecu ción legal (por inyección letal). las disposiciones referentes a los crím enes com etidos en estado de demencia fueron modificadas. de un retorno a la razón. Y es el conjunto del sistema judicial am ericano lo que en este m om ento se encuentra “bajo examen”. Esta m ujer fue ejecutada. É. dedicábamos el inicio de nuestras sesiones al análisis de la pren­ sa escrita y televisada sobre el tema. en el seminario debatim os m ucho acerca de esta cuestión). yU b . Probablemente la consideraron sana de espíritu. Durante el mismo programa le preguntaron: “ ¿Cree usted que en Texas toda la gente a la que niega el indulto es culpable?” Y él respondió. Por lo tanto. C h ic a g o o Irvine. La ejecución de que usted habla testimonia una formidable regresión. en Texas. En consecuen­ cia.. De aquí proviene la posibilidad de un tratamiento. impertur­ bable: “Sí. Ella rehusó el indulto para “reunirse c o n sus dos h ijos” y reclamó que le administraran una inyección letal. la práctica tiende a volverse cada vez más dura en los Estados U ni­ dos. existe en los Estados Unidos un equivalen te del artículo 122. C ada vez se tiene menos en cuenta la supuesta invalidez y la juventud de los acusados.1 de nuestro Código Penal (el antiguo artículo 6 4 ). de un trastorn o p síq u ic o o n eu ro p síq u ico q u e h u b ie se anulado su discernimiento o el control de sus a cto s”. todos son culpables”. E n 1992 fue reemplazado por el artículo 122. por no haber concedido jam ás el menor indulto. R .1: “N o es p en alm en te resp o n sab le la p e rso n a q u e estu v iera aque­ jada. en California. entre otras cosas. Todos los días. El antiguo artículo 64 ten ía por obje­ to arrancar a los criminales locos de la guillotina borrando la h u ella del cri­ men. en N ueva York. su acto no es ya expulsado de su conciencia como lo era antes de la ab olición .: Ya se trate de la "incapacidad m ental” o de la edad (pero ¿qué es una edad. Entre otros. 29 Introducido en el Código Penal en 1810. se trata de responsabilizar al loco hom icida m ediante tratam ientos diver­ sos (entre ellos el psicoanálisis) para que tome conciencia de la gravedad de su acto. D. una edad mental? Un individuo puede tener varias edades según el ángulo escogido por los expertos.29 Hoy ya no es necesario y el artículo 64 ha desaparecido. que perm ite que los enfermos mentales eludan la pena de muerte.. si el criminal loco no es responsable penalm en te. Bush es famoso.U i í M A N A N A . ].

exhiben no solo la condena a muerte sino el proceso de ejecución hasta el último m om ento. nuestro universo de pensamiento está invadido por un gran número de producciones que ponen en escena a fantasmas. se aniquila. R . por lejos que me remonte. el trabajo del duelo y la tekhne de la imagen. C o m o la m uerte misma. gracias a la televisión y a la producción cinematográfica. del T. textu alm en te “ regresar”. (l. son tres palabras: fantasme. La lógica espectral lo invade todo. viendo ventr lo que viene o aparece.) !1 P ie n so p o r e je m p lo en el film e Sexto sentido. bajo el buen pretexto del abolicionismo. "yo estoy habilitado a ”. .Sobre la cuestión del “ ver o no ver la ejecución o la crueldad”. y del com bate. y no dista mu­ cho de confundirse con la de la misma huella. e ste ad v ie n e allí d ond e n o hay horizonte y donde.. pues. luí. Las cosas nunca fueron tan “visibles” como hoy en el espacio m undial. vien e y aparece (ya que la singularidad como tal implica la repetición [Le “reven an t". n o se d eja dom inar ni por una mirada ni por una percepción con scien te en ge n e ral. d o m in a . e n c am b io . Esto m e parece vivificante. spectre. donde se ve a un n iñ o que se convierte en el in stru m e n to d e un te rro rífic o deb er de com p asión de los vivos para con los muertos.. frente a un p siq u iatra q u e n o p u e d e e sc u c h arlo porque ya está muerto. apareci­ dos. es diferida. (N . pero terro­ rífico tam bién cuando parecemos poseídos si se trata de ser poseídos por muer­ tos que actú an en nosotros a la m anera de un “real” en el sentido de Lacan: un real m ortífero. pero al m ism o tiem po. la im -previsibilidad del acontecim iento. en el original. etcétera). por todas partes donde se cruzan. espectros. La transformación de los m edios h ace que no se pueda h ab lar solam ente de invisibilidad sino de tansform ación del cam po de lo visible. al aparecer e n la luz [En francés. p or detrás o por debajo. por todas partes. la temática del fantasma o más bien del aparecido30 atraviesa bajo su nombre la mayoría de mis textos. /ornóme (N . en la medida en que el trabajo del duelo consiste É. viniendo sobre nosotros verticalmente. (Precisam ente es ese cruzam iento lo que me había interesado en Espectros de Marx. “ E sp e c tro " y "fan tasm a” \fantome] tienen una referencia etim ológica a la visibilidad. y. Es cierto.P. n i por un acto de lenguaje perfonnativo (ese m ism o al que a m enudo se acredita q u e p ro d u ce el aco n tecim ien to cuando n o lo hace sino a condición de “una convención legitim an te” y de la autoridad institucional de un “yo puedo". sería p e n sar e n el aparecido m ás que en el espectro o el fantasma. Foucault habla de una desaparición progresiva de la visibilidad espectacular. una deploración perpetua. cada vez se ven más film es que. es decir. Pensar juntos el acontecim iento y la aparición. El verbo aquí traducido com o “aparece” es revenir. vient et revicnt.31 C o m o si el espectro fuera el síntom a de nuestro mundo globalizado. Parecen suponer e n e sta m ed id a un horizonte sobre cuyo fondo. El “ap a recid o ” . y aparecido por el otro.))) com o el “quien” de un aconte­ cim ien to sin h orizon te.)J. D e a h í el últim o com entario. L a visibilidad.) En efecto.: en n o olvidar jam ás lo que se debe a una herencia y a los muertos. por un lado. de m uy arriba. Por el contrario. en ton ces. suspen de o am ortigua la sorpresa. 30 C a d a vez m e in teresa m ás esa d istin ción entre espectro o fantasma. del T. es incluso un dato esencial del problema.

“narcicizo” esa muerte del otro por u n tra b a jo de duelo logrado. olvidán dolo. a idealizarlo.: Es cierto. la aten ció n a c ierta ló g ic a espec­ tral parece tomar una forma notablem ente insistente. D. y por co n sigu ie n te n iego o delimito su alteridad infinita. a hacerlo vivir en mí. me reconcilio con la muerte. j. ob. no espera la m uerte. pero si lo tom o en m í co m o u n a p arte de mí y si. En un caso. T am b ién tie n e que ver con la imposibilidad del duelo. Se hace mejor el duelo de las personas am ad as q u e de las detes­ tadas. Yo lo tom o sobre mí. U n o n o espera la muerte del otro para amortiguar su alteridad. que no es un trab a jo entre otros sino la marca sobredeterm inante de todo trabajo. y la introyección describe la manera en que un sujeto hace entrar o b jeto s det afuera den tro de su esfera de interés. en el otro. L a in fid elid ad com ienza ahí. de la ineluctabilidad del trabajo del duelo. El d u elo logrado es un duelo fallido. a mí me parece que el trab ajo de d u e lo lograd o n o es una infidelidad. aligero o niego su muerte. interiorizarlo. La fidelidad m e p rescrib e la n e­ cesidad y a la vez la imposibilidad del duelo. R. esto está esencialmente ligado a la cuestión de la prótesis técn ica. . n Jacques Derrida retoma aquí la oposición entre el térm ino de in co rp o ració n ex presad o por Freud y el de introyección inventado por San dor Ferenczi. pues. actual e innegablemente muerto. el duelo anula al otro. É.j. com o d ije un día. ou le calcul du sujet" (en trevista con Jean -L u c N a n c y ). en : Points suspension. E stá efectiva. y en el fondo es la misma transustanciación.: Sí. un poco en todas partes. uno es fiel al am or h acia aquel que m u rió a m a n d o a otro objeto. Permite investir un nuevo objeto que p e rp e tú a el recuerdo del antiguo.: Por el contrario. La in corpo ració n design a un proceso mediante el cual un sujeto hace entrar fantasm áticam ente un o b jeto en el interior de su cuerpo. pero tam b ién a n o tener éxito en el trabajo del duelo: el otro debe seguir siendo el otro. . D. Por su pu esto. de la té c n ic a en ge­ neral. según un mecanismo (neurótico) con trario al de la p ro yecció n (p aran o ico ). pero se perpetúa el objeto am ado traicionándolo. Por tanto soy infiel. “realm ente es necesario com er” . m e lo asim ilo. realmente es necesario olvidar al muerto. El duelo debe ser im posible. hoy. A llí donde la in troyección en d u e lad a tiene éxito. a menos que continúe así y se siga agravando. aniquilo al otro. M e exh orta a to m ar al o tro en mí. y por consiguiente niego la m uerte y la alterid ad del otro-muerto.3'“ 1 1 faut bien manger’. por consiguiente. En el duelo logrado yo incorporo al m uerto. Es nece­ sario.32 Como ocurre en la integración del inm igrante. uno es fiel al odio in troyectán dolo p ara lu e go referirlo sobre otro objeto.33 L a fidelidad es infiel. o en la a sim ila c ió n del e x ­ tranjero. Ese “efecto de duelo”. cit.

R . lo (la) perdono en cuanto es culpable. cristia n a e islám ic a a la vez. no solo para el criminal en estado de locura sino para los demás. pero ambas activas en el discurso de nuestra herencia. y por otra parte la abolición de la pena de muerte obliga de algún modo a un perdón seme­ jante. ¿Por qué hay que “perdonar lo im perdonable” al que n o pide p e rd ó n ^ 4 j. D . actualm ente culpable. no perdono. contradictorias. y de la aporía a la que este está y debe permanecer consagrada. aunque este no pida perdón. perdo­ no otra cosa u otra persona que el crimen o el criminal. E s u n p e rd ó n a condición.: N o d ije que hay que perdon ar lo im perd on ab le. U n a es predominante. Pero en el análisis del perdón puro. el perdón se d a a cambio d e l a rre p e n tim ie n to y la tran sfo rm a c ió n . propuse analizar el c o n ­ cepto de perdón que h eredam o s. T a m b ié n es una cu estió n de h eren cia. Tal vez no haya que aboliría concretamente sino plantear la posibilidad principista É. hasta “ex­ cepcional” (y hace justicia a la excepcionalidad esencial del perdón). A q u í la h ere n cia es judía. E ntretien avec M ichel W ieviorka . Ya es d e alg ú n m o d o o tro . ahora. lo he dicho. . en: Fot cl saw tr. El c u lp a b le re c o n o c e su fa lta . Si perdono la falta (el “que” ) del arrepentido o al mismo arrepentido (el “quien” ). la segunda más discreta. o aunque siga siéndolo. y a la medida de su extraordinaria desmesura. V éase “Le siécle du p ard on. D os lógicas c o n trad ic to rias se d isp u tan esa h ere n cia. con u n a fuerte re m in iscen cia cristian a. Es un análisis lógico del concepto de perdón. para ser fiel a su vocación. Si perdono a (lo) que es perdonable. L a q u e p re v a le ­ ce im pon e u n a co n d ició n : el p erd ón so lo tie n e se n tid o cu an d o el c rim in al p id e perdón.i.R . ob.: La fórm ula de la “fidelidad infiel” o del “ duelo logrado com o duelo im posible” recuerda bien el carácter doble de la m elancolía: es la fuente de la cre a­ tividad y de la destrucción a la vez. sostengo que el perdón puro debe perdonar a (lo) que es imperdonable. es la de un perdón gratuito e incondicional: perdono entonces cualquiera que sea la actitud del culpable. entre 1996 y 1999. E n e ste c a so . así como en el de la hospitalidad pura. usted tiene razón. La segunda lógica. Estas dos lógicas son concurrenciales. poco o nada visible. Lo perdono en cuanto culpable. C reo que un día realmente habrá que pensar en derogar lo que produjo la abolición: la condena a “perpetuidad perpetua”. a la prisión de por vida sin retomo posible. el verdadero sentido” del perdón es perdonar hasta lo imperdonable y hasta a quien no pide perdón. es demasiado fácil. aunque no se arrepienta. Por lo que respecta al perdón condicional. y a e stá en el c a m in o d e l a rre p e n tim ie n ­ to y d e la tran sfo rm a c ió n d e sí. a su llamado. Por tanto. también presente pero menos representada.: MEse fue el tem a del sem inario de Jacques Derrida en la eh e ss. Pero tam bién pienso en lo que dice del perdón. eit.

: Sin duda. tras una muy larga detención. debería ser repensada. esa normalidad linda con la locura. el único. Pero me parece que a partir del momento en que la pena de muerte deje de existir.: La noción de perdón es ajena al orden de lo jurídico y lo político.s Véase Hannah Arendt. En el curso de un proceso. 1966. . que yo sepa. para que un castigo tenga un sentido. castEichman en ¡erusaíén: un estudio sobre la banalidad del mal. usted sabe que lo que era imperdonable para Eichm ann no era matar gente sino infligirle sufrimientos inútiles. lo que es una excepción en la historia de Israel. este tipo de pena a perpetuidad debería ser abolida. muy bien puede condenarse a alguien a muerte. y. Siempre hay un riesgo.35 ¿Se puede perdonar a A d o lf Eichmann? j. donde. Eichmann fue condenado a muer­ te. por lo menos en su principio. N o es lo que hoy ocurre. nuestra sociedad podrá enfrentarse a la idea -casi inadmisible. En efecto. un día. fuera de proceso. Pienso en el proceso Eichmann. en ciertas condiciones. o que cualquiera pueda conver. París. [Trad. Gallim ard. Me parece que. aunque sea mínimo. En todo caso. per­ donarle su crimen. Por eso se indignó cuando en el curso del proceso de Jerusalén algunos testigos evocaron las atrocidades cometidas por SS. inconscientes.de que el riesgo cero no existe. Barcelona. me impactó comprobar que la hipernormalidad de Eichmann. no creo que Eichmann fuese un pequeño funcionario muy tranquilo. la tortura fue oficialmente autorizada. y que por fuerza se presumen peligrosos. y aunque tenga la certeza de que no volverá a cometerlo. de manera inflexible. Habría mucho que decir sobre la historia del derecho en ese país. aunque el criminal se haya convertido en otro hombre. R. Sobre todo aqueja a algunos asesinos reincidentes o sujetos a pulsiones mortíferas incontrolables. uno se estremece de espanto cuando se oye a Eichmann afirmando que condena el sistema nazi al tiempo que reivindica su juramento de fidelidad a ese mismo sistema que hizo de él el criado servil de un crimen abominable. hasta intolerable. país donde la pena de muerte estaba derogada en el momento del proceso. por otra parte. lo que Hannah A rendt llam ó la “bana­ lidad del mal”. Son órdenes diferentes.de su abolición. sin am­ nistía. por ejemplo. A l ver el filme de Rony Brauman y Eyal Sival (E l especialista). Encontramos aquí el tema de la “muerte limpia”. a través de eufemismos que no engañan a nadie. es preciso que asuma esa idea del perdón incondicional de que usted habla. Eicfunann à Jérusalem (1963). 2001). La abolición más bien reforzó el principio de las penas perpe­ tuas. por las más altas instancias del país. D. Contrariamente a cierta vulgata postarendtiana. por fuerza. Lumen. É. perdonar. aunque haya reconocido el horror de su crimen cons­ cientemente. que siempre exis­ te un riesgo de reincidencia. si no de hecho. Me pregunto si.

donde realmente uno tiene que habérselas con un responsable direc­ to de la puesta en práctica del genocidio. Y precisamente eso es lo polémico. solo Dios puede perdonar. únicamente las categorías freudianas y lacanianas permiten captar qué ocurre con esa normalidad que linda con la locura. el perdón es una experiencia puramente huma­ na.: 16Vladimir jankélévitch. que no podía ser juzgado según la ley humana. Lo hace precisamente en “La acción”.tirse en un Eichm ann o un nazi. que reivindicaba la ciencia más ra­ cional. hay que mantener la idea de que todo hombre. siempre es un poder de esencia divina. para poner en ejecución el crimen más espantoso. era realmente a imagen del discurso nazi. la más “norm al”. Para esta última. D. lejos de captar la significación de su discurso aberrante. condicional o incondicionalmente. no es el hombre el que perdona al hombre. La crueldad. a él a quien se le pide. el sitio humano de su nacimiento como de su palabra. a quien siempre nombra jesús de Nazareth para recordar sus raíces terrestres. o pide a Dios que perdone al otro. . Lejos de comprender quién era ese criminal. alguna sacralidad divina comience por autorizarlo. El poder de perdonar. con ese vuelco de la norma en una patología. el más “fuera de las norm as" por su búsqueda de absoluto (la solución final). incluso en el caso de Cristo. París. como lo hice en otra parte. Me costaría mucho improvisar en esto. En consecuencia. inmediatamente. por ejemplo para discutir. el derecho es de institución humana. o sea. El hombre pide perdón a Dios. En la lógica cris­ tiana. las declaraciones de Wladimir Jankélévitch36 o de Hannah Arendt al respecto.’ Ekmslkmneur etladignité. que por otra parte no pedía perdón y se sabía condenado. en suma legitimarlo. hasta matado. pero no pidió perdón a los judíos. herido. y por tanto tener que perdonar o hacer perdonar. incluso cuando parece ejercido por el hombre. En tales condiciones. cualesquiera que sean sus actos. Me parece que. su normalidad extrema. es decir. L’imprescriptible Parámner. !9S6. ningún perdón era posible para ese hombre. Pidió perdón a Dios tomando como testigo a la comunidad judía. siempre. A no dudarlo. Su “locura”. que únicamente un ser finito puede ser lesionado. forma parte del orden de lo humano y no tiene que ser expulsado de él como no humano. ella misma. de la acción de su palabra. fundarlo. en cierto modo expulsó a Eichmann del orden de lo humano haciendo de él un monstruo. la pulsión de destrucción. Podría creerse lo contrario. pero lógico y normal. ya se lo reconozca expresamente o no. En principio. creo que el problema central de ese proceso fue la actitud del fiscal Gideon Hausner. Dios es quien perdona. Piense en la declaración de la Iglesia cristiana de Francia ante ios judíos. están inscriptas en el corazón del género humano. un sub-hombre. Supuestamente lo es aunque. en este caso.Seuil. ese J. Por eso la cuestión de la dimensión humana del perdón es difícil de tratar. la locura de la norma.

Por lo tanto es muy significativo. Algunos aspectos de la doctrina de Jesús que no están esencialmente ligados al mensaje cristiano y que más bien tienen su origen en la vida de la pequeña comunidad muy estrecha de los discípulos. Sin duda Arendt. pp. porque ese perdón que perdona lo imperdonable es un perdón imposible. piensa en la Shoah: imperdonab e' en la medida en que desborda las dimensiones de un castigo posible. En la idea del perdón hay algo transhumano. 307). y que sean incapaces de castigar lo que resulta imperdonable" (ibid. propensos a desafiar las autoridades públicas de Israel. El subrayado es mío. Por lo tanto. CalmannLévy. Com o el mismo indulto: el derecho de indulto no es un derecho entre otros. El hecho de que haya hecho ese descubrimiento en un contexto religioso. ( j . hace hacer y da lo imposible.d . que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar. en: La condition de l’homme moderne (1961). N o lo haré aquí. N o tiene nada de “com ún”. literal y explícitamente. y eso me parece muy discutible. no es una razón para tomarlo menos en serio en un sentido estrictamente laico [. si al menos puede ocurrir que lo haga.38 É. 1983. El perdón es y debe permanecer heterogé­ neo al espacio jurídico. El subrayado es mío. Lo imposible está en pleno trabajo en la idea de un perdón incondicional. con el castigo.. podría continuar de manera indefinida. me parece. allí donde perdona lo imperdonable y por tanto se alza por encim a del derecho. Por definición. El subrayado es mío. R.: ¿No está de acuerdo con eso? j. el problema no puede ser meramen­ te antropocéntrico. aunque se las haya desdeñado en virtud de su índole se supone exclusivamente religiosa”. para que la vida social no se interrumpa.]. París. creo que se puede extraer una lección exactamente opuesta a la de Arendt.37 Hay que poder castigar y perdonar. en principio.D. y que por otra parte remiten todos a Dios. O. ella plantea que el perdón sólo tiene sentido allí donde puede ejercerse el derecho de castigar. es un elemento estructural del campo de los asuntos humanos. el último poder de perdonar. dice ella. p. pero es posible leer de muy distinta manera los textos que ella cita. en modo alguno contradictoria: tiene en común con el perdón que intenta poner un término a una cosa que.. 304-305..capítulo de The Human Condition donde analiza esas dos condiciones del lazo social que serían el perdón y la promesa. perdona (lo) que no es perdonable. el “así como”. que lo haya expresado en un lenguaje religioso. más allá de toda sanción calculable. Estaría tentado a pensar que el perdón solo responde a su mera vocación. De todos los textos evangélicos (Mateo.) 38 “El castigo es otra posibilidad. El perdón no tiene ninguna simetría. justamente. que concluye de este modo: "En todos estos ejemplos. Marcos. se cuentan ciertamente entre dichas experiencias.) . Lucas) que ella cita. Y no se necesi­ ta a Dios para hablar de transhumano o de anhumano.: Ella simplifica un poco las cosas. sin intervención. el poder de perdonar es ante todo un poder humano: Dios ‘perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"’. Como siempre. Hace lo imposible. 17 “Fue Jesús de Nazareth el que descubrió el papel del perdón en el campo de los asuntos humanos. como Jankélévitch cuando dice cosas parecidas. ninguna relación de complementariedad con el castigo. el “como tal” de un “como” soporta toda la carga de la interpretación. D.

Le toucher. sin nom brarlo. Jacques Derrida. n ec esitaría leer. de la deconstrucción heideggeriana (la Destruktion fue ante todo la destrucdo de un Lucero preocupado por reactivar el sentido origina­ rio de los Evangelios deconstruyendo los sedimentos teológicos). discutir. y. lo que m e im porta. d iv id id o e in divisi­ ble a la vez. si n o justificar. Para explicar. cit. 74 .39 sin el m e­ nor d eseo de d estru irla o d escalificarla. sería una decon stru cció n de esta R econstrucción. Jean-Luc Nancy. fielm ente infielm ente. de este “p aisaje” cristian o de la deconstru cción. |. cristiana. aquí se trata de la posibilidad de lo imposible. pero justam ente. H ay que paw Al respecto.. Yo persigo lo m ás lejos posible la n ecesid ad d e un discurso h ip erateológico . )ean-Luc N ancy). ob.. y q u e a p esar de la ap arien c ia sigue siendo el m ism o.. si uno quiere utilizar esa palabra de m anera consecuente. por un lad o al cientificism o. en num erosos te x to s (por ejem p lo. yo recuerdo que hay orígenes literalmente luteranos en esta d e c o n s­ trucción h eid eggerian a ( Destruktion ) que pasé mi vida cu estion an d o. p. R. D. en Le toucher.En consecuencia.| Una deconstrucción del cristianismo’. Hace una señal hacia algo a partir de lo cual lo humano se anuncia sin inm a­ nencia. h eren cias por recibir. que lim itan lo h um ano a una suerte de positivid ad m ilitante. islám ic a ). de ese “deseo” o de ese “ pensam iento” del perdón. Para lim itarm e aq u í a u n a sola frase.: N o sab ría resp on d er aq u í de m an era sen cilla.'1 0 Y bien . escribir o reescribir tod o cu an to ya he escrito. hay que admitir que perdo­ nar lo im perdonable es realizar un gesto que no es ya a la m edida de la inm a­ nencia hum ana. pero n o solam en te. y p or el otro al p eligro de las sectas y al discurso irracional (por ejemplo de las sectas o in cluso del íntegrism o). Jamás lo olvidemos. transform ar. De aquí proviene el origen de la religión. socavar. p recisa­ mente c o m o una de esas h eren cias d e que hablam os. debería comenrar por desprenderse de una tradición cristiana de la destructio” . en verdad luterana. É . filtrar. Tal vez no se necesita un perdón. digam os esto: desde hace algu n os años. tam bién puede intentarse una génesis d e lo religioso. si se quiere hablar de esto. ni creer en la ex iste n c ia posib le de esta cosa. es la h eren cia judeocristiana. que pretenden aportarle una nueva esp iritu alid ad ? J. para hacer contrapeso. remítase a nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis". ese doble gesto. de ese pensam iento de lo incognoscible y lo transfenom enal. perdonar lo imperdonable es hacer estallar \a razón h u­ mana. A partir de esa idea de lo im posible. En la idea del perdón está la de la trascendencia. o por lo menos el principio de razón interpretado como calculabilidad. 40“Jam ás olvidemos la memoria cristiana. a cierto ateísmo y a la globalización. pero al m ism o tiem po no dejo d e m e d itar la cu ltura ab rah ám ica (ju d ía.: ¿N o p ien sa que lo que aquí con vocam os. si alguna vez es posible. si no se quiere Mezclar todas las ‘deconstrucciones’ de este tiempo y del mundo. desde siem pre.

nada funcionaría ya de otro modo. jam ás se debería que­ rer evitar el haber sido puesto en un mal paso. Ya no funcionaría.7 ¿Contentarse con pasar? ¿Qué quiere decir “pasar”? ¿Superar? ¿Marcar el paso? ¿Puede ese paso no ser m arcado para siempre? Jamás se podrá. ¿Es posible hacerlo. .sar por ese lugar. ese es el destino de la herencia. Hasta ponerse uno mismo.

2 Gracias a mi madre. C alm an n -Lévy. t. N icolas A braham . todavía no había sido analizada. 1964-1980) que iba a recibir a miembros no psicoanalistas. prece­ dido de Fors. ¡920-1933. filósofos o juristas interesados en esta disciplina. Le verbier de l’homme aux loups. le había sido inspirado por Freud. reuniendo en un espacio llamado C on­ frontación a toda la juventud psicoanalítica de Francia. Cryptonymie. en la Socie­ dad psicológica del miércoles. Pronuncio esta palabra y de inm ediato pienso en la hermosa idea de Sandor Ferenczi. 2 V éase Élisabeth Roudinesco. se había rodeado de intelectuales. París. En esa época. ill. que. Lacan retom ó esta idea al fundar la Escuela Freudiana de París ( e f p . ob. 1976. inspirándose en su trabajo. a partir de 1977. Cuando yo entré. h ace más de treinta años. Généalogies.9. y mucho más allá: el psicoanálisis.' El proyecto. Marguerite Derrida. Yo misma me volví a “cruzar” con usted. fundada en Viena a comienzos de siglo. Elogio del psicoanálisis ELISABETH R o u d i n e s c o : A hora vamos a encarar lo que fue nuestra referencia común a todo lo largo de este diálogo. en 1969. El consideraba que el psicoanálisis en ningún caso debía ser propiedad de una corporación de profesionales. 1 Sigm und Freud. es psicoan alista y traductora de algunos textos de Melanie Klein. En 1964. A su lado. uno de sus grandes am igos. artistas. una juventud confronta­ da por un lado a la burocracia de las sociedades de la ipa y por el otro a la agonía del últim o gran maestro vivo del psicoanálisis: Jacques Lacan. París. que re­ uniría a escritores. Su vida y su obra están marcadas por el psicoanálisis. Jenny Aubry. por otra parte me b eneficiaba con un status particular en ese medio: desde mi infancia estuve inm ersa en la cultura de ese movimiento. Les années douiovreuses.3 era psicoanalista y le presentó a René M ajor. cit. 3 V éase N icolas Abraham y María Tork. él “deconstruía” los dogmas y las rigideces del pen­ samiento psicoanalítico dominante. m iem bro fundador de dicha escuela. por otra parte. . una juventud con ga ­ nos de una institución. gracias a él. Aubier-Flammarion. Su mujer. si puedo decir. por Jacqu es Derrida. que quería fundar una Sociedad de amigos del psicoanálisis. usted interpretó un papel importante en la historia del psicoanálisis en Francia. Sandor Ferenczi. y de la cual yo formaba parte. y amiga cercana de Lacan. 2000. Correspondance.

etcétera. siempre de otra manera. París. 2001. col. París. Véase sobre todo Les années bruñes. dio lugar a la realización de los Estados generales del psicoanálisis ( e g p ). a veces el más radical. enseñamos. Por supuesto. Reich. Pero como la amistad. 1997. Y también pagado su precio. la certeza de que es algo bueno. nunca se lo practicó en una institución. no la sorprenderé diciéndole que carJ a c q u e s D e r r id a : 4 René Major fue el primero que hizo conocer en Francia los trabajos alemanes sobre las relaciones que el psicoanálisis había mantenido con el nazismo. las dictaduras. y allá mismo donde se cultivan las cuestiones más graves para con un gran nú­ mero de fenómenos llamados “psicoanalíticos”. Véase Helena Besserman Vianna. París. el espacio en el que habitamos. de insti­ tución. El am igo man­ tiene la reserva o la distancia necesarias para la crítica. es mi caso. La psychanalyse sous le Ule. . de los psicoa­ nalistas con el nazismo.En 1997 hizo traducir al francés el libro de Helena Besserman Vianna. ya se trate de teoría. ni como analizado ni com o analista. que me alentó a escribir la historia del psi­ coanálisis en este país y que siempre supo encarnar un espíritu de resistencia y tolerancia en el seno del psicoanálisis: sobre todo en su lucha contra todas las formas de colaboración o de complicidad. París. escribi­ mos. no solo de algo (el psicoanálisis) sino de aquellos y aquellas cuyo deseo pen­ sante habrá marcado su origen e historia.6 Me gusta la expresión “amigo del psicoanálisis”. Galilée. derecho. y Lacan avec Derrida. la tortura. acompañado de “Préface et lettre ouverte”. ese “sí” de la amistad supone la certeza de que el psicoaná­ lisis sigue siendo un acontecimiento histórico imborrable. En esa ocasión. trabajam os. por René Major. allí mismo donde. el cuestionamiento recíproco. y que. de la experiencia de pensamiento y de la experiencia a secas. N’en parlez à personne. La vie la mort. M ajor siempre rei­ vindicó su deuda teórica para con usted. el compromiso en el corazón de la experien­ cia. el “sí” concedido a la existencia o al acontecimiento.Mucho le debo a René Major.5 y usted lo apoyó en ese combate. H abla de la libertad de una alianza. este com­ promiso de la propia existencia. pasadas o presentes. pensamos. un compromiso sin status institucional. que hacía pública la colaboración de algunos psicoanalistas brasileños con la dictadura en 1973. En una palabra. L'analyse désistentielle (1991). ética o política. supone una aprobación irreversible. presidente de la 1PA en esa fecha. así como el papel ambiguo del psicoanalista francés Serge Lebovici (1915-2000). sostenido. en julio de 2000.4 Figura moral de la comunidad freudiana internacional. L’Harmattan. textos traducidos y presentados por Jean-Luc Evard. 1999. Jacques Derrida y el jurista chileno Armando Uribe dictaron sendas conferencias. El “amigo” saluda una suerte de revolución freudiana. Politique de la psychanalyse face à la dictature et à la torture. y que debe ser amado. 1984. Confrontation. la discusión. donde yo lo conocí. Au commencement. “Champs”. presume que ya ha señalado y debería seguir señalando. 5 René Major. Flammarion. 6 Los EGP reunieron a mil participantes provenientes de 33 países en París en el gran anfitea­ tro de la Sorbona.

otra heteronomia). de su por-venir. judicial. cuando no el deber. lo que acaso nos haga falta tratar de pensar.i jamás. preguntas. desplazable. irreductible a toda “publicidad”. y que sin duda no le ocurrir. entre el espacio público del psicoanálisis y la originalidad absoluta de su espacio “secreto". palabras extraídas de una carta de Ferencii a Freud). permeable. El amigo. que. afirmaciones.) . amistad. U sted sabe que hoy esa frontera está sometida a una gran turbulencia. más allá incluso de lo que se reconoce y legitima co­ rrientem ente bajo el concepto de “secreto profesional” (médico. ¿Qué quiere decir “hasta ahora” ? Esa es la cuestión. Siempre regulable. a Freud y algunos de sus discípulos (aquí Jung o Ferenczi). el amigo. con todas las inquietudes. otra política. este otro “secreto”. En suma. etcétera). inestable que asegura y prohíbe a la vez el pasaje entre el psicoanálisis y el derecho. afirma la necesidad imborrable del psicoanálisis. entre la necesidad de saber y su inscripción institucional. el acontecimiento de ese no-acontecimiento. ni más que nada la interpretación psicoanalítica de la herencia y de las generaciones “hasta aho­ ra”. a menos que no haya ocurrido ya en ese no-acontecimien­ to. ob. (. a pesar de la carcajada terminable interminable que nos sacudirá hasta el fin.] dirige al padre que tomaremos muy en serio. por tanto deconstructible y perfectible de las relaciones entre el psicoanálisis y su derecho. El derecho. requiere otra ética. decía.. puede con­ siderar que el psicoanálisis se realizó sin haberse realizado todavía: “hasta aho­ ra”. al psicoanálisis. de decir la verdad a los que trabajan o sufren en el interior del cuerpo de la corporación. hasta ahora. pues. ante todo. si algo no le ocurrió. cit. en verdad es el psicoanálisis.go implícitamente esa palabra. por supuesto. todas las cuestiones de derecho. pero que tam bién se interesa en la índole problemática. mientras nos digamos. finalmente de confesar" ( p . El “am igo” es aquel que aprueba. Por difícil y contra­ dictorio que parezca. es decir. en nombre del propio psicoanálisis. que realmente. a su vez. 7 Jacques Derrida. sobre todo en uno de sus capítulos. asiente. la del “amigo del psicoanálisis”.. en ocasiones artifi­ cial. Hay que estar más atento que nunca a esa frontera porosa. otra ley (del otro.7 Cierto “hasta ahora” marca al mismo tiempo el umbral y el límite de la amistad de que hablamos. supone cierta “herencia” psicoanalítica sin la cual no hubiera sido posible (principalmente en su deconstrucción del privile­ gio fraternal) pero que tampoco escatima. Politiques de l’amitié. de vivir. con un rigor por lo menos igual. cuando no el deber. 311). al leer una carra semejante (por ejemplo). mutaciones incluso que están en pleno trabajo en mi libro Politicas de la amistad. En el capítulo al que nos referimos (“Por primera vez en la historia de la humanidad”. y que sea eso mismo. sobre todo en la cadena de las generaciones de sus padres fundadores. se lee por ejemplo esto: “(.D . artefáctica. como entre la teoría y la práctica. también es aquel que mantiene su vigilancia y que la ejerce a cierta distancia. El amigo del psi­ coanálisis no pertenece a la corporación pero reivindica el derecho. otro derecho.I. Lejos de autorizarlo todo.

De ninguna manera comparto esa opi­ nión. con­ vencional. en cierto modo. Pienso sobre todo en su conferencia de 1966. y en la entrevista radiofónica con Jean Birnbaum en la cual evoca la legitimidad de su lectura de Freud: “Estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de que si uno no está analizado. a los que calificaré de “religiosos”. Pienso en Georges Bataille.1 0 j. D. Roman Jakobson. Lacan padeció la incomprensión de sus amigos. y cuando por intermedio de mi madre conocía muy bien a Lacan desde los 9 años. Por eso. 9Véase Elisabeth R. y como me lo confió en 1986. como por otra parte usted lo re­ cuerda en su conferencia del coloquio Lacan con los filósofos. esa enseñanza solo era conocida de manera fragmentaria por transcripciones dactilografiadas o artículos publicados en revistas especializadas y difícilmente accesibles. entre 1964 y 1965. se instaló la “matriz”. solo com­ prendí la importancia de su pensamiento con la publicación de los Escritos. ob. 1 0Véase “Pour l’amour de Lacan”. nada es posible”. si puedo decir. Claude Lévi-Strauss. remítase a la continuación de este diálogo. ob. France Culture. entre 1964 y 1970. y por su parte usted respondió: “Yo también me enfrento con gente que sufre. que luego condicionó todo mi trabajo. De ese modo respondía a algunos profesiona­ les del psicoanálisis. de De la gramatología. Ellos fueron amigos de Lacan pero con­ sideraban que su enseñanza era demasiado hermética. “Freud y la escena de la escritura”.: Yo había leído a Freud de manera muy fragmentaria. Jacques Lacan. histoire d'un sysíéme de pensée. Me acuerdo que en esa época se había vuelto bastante intolerante. ob. cit.É. Esquisse d’une vie. 8Les chemins de la conmissance. Conferencia dictada en 1966 en la Sociedad Psicoanalítica de París. y en ocasiones pienso que soy más analista que aquellos que son pagados para serlo”. A propósito del coloquio Lacan con los filósofos. insuficiente. 24 de m an o de 2000. en el momento en que. R. y que consideran que únicamente los psicoanalistas o aquellos que fueron analizados están habilita­ dos a leer las obras del cuerpo psicoanalítico. contrariamente a otros intelectuales del período anterior al suyo. Jacques Derrida. y a Lacan de manera todavía más espaciada. que lo conocieron pero no tuvieron la misma cercanía con su obra. Hay que decir que antes de la publicación de los Escritos en 1966. “Freud et la scéne de récriture”. en una época en que era estudiante de lingüística en la Sorbona. apenas preliminar.8 En cuanto a Lacan. Una lectura transferencial. desconoció la importancia de los filósofos de la generación de usted que se pusieron a leer su obra más tarde. a invitación de André Green. cit. usted lo conoció y leyó su obra. en: Résistances. en: L’écriture et la différence. entrevista con Jean Birnbaum.oudinesco. reservada para iniciados. cit.: Usted mantuvo una relación muy personal con el texto freudiano. Maurice Merleau-Ponty. Por mi parte. .9 que no lo leían.

En De la gramatología y sobre todo en La diferancia yo trataba de ubicar. cit. Supongo que otros también fueron sensibles a esta proximidad entre mi dis­ curso y el psicoanálisis. en esta única frase acabo de nombrar y dejar en suspenso no sé cuántos hilos históricos. toda una telaraña de malentendidos que entonces comenza­ ban a tejerse. en TelQuel. PUF. y por tanto de poner en práctica los recursos del psicoanálisis. había en reserva una poderosa reflexión sobre la huella y la escritura. De nunca acabar. Y también sobre el tiempo. escribí ese ensayo sobre la “Pizarra mágica” que primero fue recibido. En esta conferencia. Sigmund Freud. La cuestión de la différance. París. Sin embargo. OC. Jacques Derrida comenta un artículo de Freud de 1925. lo que todavía no aparecía se anunciaba ya en “línea de pun­ tos”. me gustaría decir unas palabras sobre Lacan. 137-143. hasta entonces. ni siquiera estaba realmente articulado a mi “propia” problemática. . “Freud et la scène de récriture”. si la memoria no me falla. “Nota sobre la ‘Pizarra mágica’“ ( Wunderblock). la escritura puede ser borrada pero la huella de la escritura queda impresa.Pero prim ero. Hasta 1965 aún no había tenido en cuenta la necesidad del psicoanálisis en mi trabajo filosófico. cit. palanca estra­ tégica de la deconstrucción. donde Freud compara la pizarra de celuloide que acaba de ser comercializada con el nombre de "pizarra mágica” con el aparato psíquico. o de la huella. Sobre esta pizarra. y aplaudido. en Freud. creo. A partir de De la gramatología sentí la necesidad propia­ mente deconstructiva de cuestionar la primacía del presente. que ordenaba una deconstrucción del logocentrismo y el falocentrism o. no era totalmente virgen o ignorante. 1992.1 1 D e 196. E n suma. y ya que usted me invita. X im posibilita a Y en el m ism o m om ento en que lo hace posible. pp. gran principio de discusión. Invitado por André Green a dar una conferencia en la Sociedad Psicoanalítica de París. pero mi conocimiento del psicoanálisis no estaba integrado en derecho y en teoría. era indispensable situarla adentro y en el borde del psicoanálisis. (Dejo aquí en suspenso. ésta posibilita el psicoanálisis pero al m ismo tiem po la lim ita. Si e l psicoanálisis es impensable fuera de esta tradición filosófica. y sin duda siempre.1 2 Ya ve. o en 1 1 Estas dos conferencias de Lacan figuran en los Ecrits. En el momento en que escribí De la gramatología no conocía a Lacan. hasta a tramarse. ni en general de la plena presen­ cia del presente. no es pensable a partir de la conciencia de sí o de la presencia en sí. xvil. La problemática de la huella. Fue e n ­ tonces cuando com encé a percibir y analizar la deuda de Freud para con la metafísica. “Función y campo de la palabra y del lenguaje en p sico an álisis” . Yo sentía claramente que. ia necesidad de reinterpretar cierta estela de Nietzsche y de Freud. H abía recorrido superficialmente “La instancia de la letra en el incons­ ciente” y parcialm ente. y a partir de entonces también de la presencia en sí y de la conciencia. ob.3 a 1965 elaboré la problem ática de la h uella. 1 2 Jacques Derrida. ob. Por supuesto. de la presencia plena. por lo menos. com o a m enudo ocurre.

entrevista entre Jacques Derrida y René Major (1978). pp. II. pero al mismo tiempo someter el “texto” Freud (teoría e institu­ ción) a una lectura deconstructiva. Regreso a Freud: mi preocupación era encontrar. cit.) 1 4 Jacques Derrida. (N. frente a tantos esque­ mas metafísicos que se hallaban en marcha en los proyectos freudiano o lacaniano. El Seminario de Lacan sobre el cuento de Edgar Poe. siempre: marcar o rem arcar en Freud un recurso que todavía no había sido leído.reserva. Como ningún texto es nunca homogéneo (esto se convirtió para mí en una suerte de axioma categórico. cit. con qué sostener un discurso cuya necesidad yo sentía. t. usted lo sabe. del T. todo un trabajo de archivo. ob. abre los Écrits. 1 1 . com o yo entendía que debía hacerse. ya se trate de cierta concepción de la “palabra verdadera” o de la “palabra plena”. ob.. Véanse al respecto Elisabeth Roudinesco. Doble gesto. Todo esto está publicado y es accesible a quien quiere leer y tiene los medios para hacerlo. entonces. de todo cuanto arruinaba o amenazaba la autoridad fenomenológica absoluta del “pre­ sente vivo” en el movimiento de la temporalización y la constitución del ego o el alter-ego. * "El factor de la verdad”. Pero el “amigo del psicoanálisis” permanecía alerta. nunca hubo ninguna respuesta pública de Lacan o de sus allegados.. en 1975. de la presentación del sentido. de historia y de sociología. incluso si mi relación con la fenomenología husserliana también era el sitio privilegiado de las cuestiones deconstructivas. cit. en La carte póstale. en español. Se trataba de los motivos de la retroactividad. el retraso o la différance “originaria”. Que yo sepa. de la vida y del presente en la fenomenología.. sobre todo en los Estados Unidos.*H que dio lugar. Histoire de la psychanalyse en France. el manifiesto de todas mis interpretaciones). Es en este famoso artículo donde Jacques Derrida critica la concepción lacaniana de! significante según la cual una carta siempre llega a destino. y “Du tout”. de las ideas y los hombres. a muchos debates y publicaciones. en el texto titulado Le facteur de la verité. Facteur significa tanto factor como cartero. hasta es siem pre necesario l¡ Acerca de esta historia. remítase en particular a Elisabeth Roudinesco. . y sin querer reducir el trabajo de Lacan al famoso “Seminario sobre la carta robada”. ob. propuse lo que podría llamarse un análisis de éste. que entonces era para mí como el elemento mismo del pensa­ miento y el discurso. Desde entonces me expliqué abundantemente. como de una “lógica del significante” o de la referencia a Heidegger. ob.)1 3 Fue entonces -a grandes rasgos de 1968 a 1971. pp. puede ser legítimo. 441-524. La problemática de la carta robada fue retomada en muchas publicaciones en Francia y los Estados Unidos. Luego de eso. 527-549. cit. Histoire de la psychanalyse en France.cuando me puse a leer tal o cual texto de Lacan y a descubrir en ellos tantas cosas apasionantes como lugares de resistencia o residuos de metafísica. me parece. en una “lógica del incons­ ciente” (pero nunca hice mía esta expresión). desde otro lugar. tacarte póstale. ob. cit. 1. según otra actitud. “La carta robada".

Más allá del principio del placer (1920). estoy de acuer­ do. Alianza.: Moisés ? lu religión monoteísta. diferen ciada. ob. 237-271. véase Elisabeth Roudinesco y Michel Plon. Me im pacta ver que su desarrollo se relaciona con un movimiento de retor­ no. cit. cit. ob. perform ativa. A los que se añaden las cinco exposiciones de metapsicología redactadas entre 1915 y 1917: “Pulsiones y destino de las pulsiones”. L'homme Moíse et la religion monottòste. Freud veía un medio de sacar al psicoanálisis de la psicología y evitar que se afiliase a la filosofía. A c tiv a . “Introducción al narcisismo” (1914). Lo encaró ya sea a través de las obras llamadas especulativas (Más allá del principio del placer. A menudo Freud rinde homenaje a Empédocles. R. .: Siempre hice eso. Compendio de psicoanálisis (1940). Usted mismo trabajó esta cuestión muchas veces. A l no lograr hacer entrar al psicoanálisis en el campo de las ciencias de la naturaleza. “Duelo y melancolía". pp.: En lo que él llamaba la metapsicología. ITiad. 1 6 Hoy se agrupan bajo el nombre de escritos metapsicológicos Bosquejo de una psicologia científica (1895). Dictionnairc de la psychanalyse. R . ¿Por qué no tomó como objeto de re­ flexión la noción misma de metapsicología? La gran conceptúalidad freudiana fue sin duda necesaria. para inscribirlo en el cruzamiento de las ciencias de la naturaleza y de la reflexión especulati­ va. Para el análisis de dichas obras y dichos términos. y no solamente en el caso de Freud.. in te rp re tativ a . El yo y el ello (1923).: 1 5Jacques Derrida.1 6 es decir. h asta en apariencia contradictoria. también lo convierte en el paradigma de un alto grado de civilización. Madrid. N o se metió de lleno con los grandes textos metapsicológicos de Freud. renunciar al conocimiento del ser por el de los procesos inconscientes. D . por ejemplo) o de los textos marginales: aquellos sobre “lo ominoso” o la telepatía. "Complemento metapsicológico a la doctrina del sueño". es decir. 1 7 Sigmund Freud. cit. De aquí proviene la idea de traducir la metafísica en una metapsicología. cast. in­ ventó la m etapsicología. D . É.: j. con esos viejos filósofos griegos para quienes la naturaleza esta­ ba atravesada de grandes mitos.h acer un a lectu ra divid id a.1 5 É. por ejemplo. N ecesaria para romper con la psicología en un contexto determinado de la historia de las ciencias. ob. “Télépathie” (1981). esa lectura debe y no puede d e­ jar d e ser la in v e n ció n de una reescritura. un modelo especulativo. y sobre todo en Nietzsche. que se encuentra a fines del siglo XIX. con los presocráticos. En Moisés y el monoteísmo1 7 com­ para la filosofía con el monoteísmo. en: Psyché. firm ada. el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños (1900). “La represión". Pero me pregunto si ese aparato conceptual sobrevirá J. 2001). “El inconsciente". y si en ocasiones ubica el discurso filosófico en la categoría de la paranoia.

esté orgulloso de reivindicarlo compartiendo su inquietud” (p. 19). N o creo mucho en su porvenir. y por tanto de la pulsión de soberanía. el ideal del yo. Este texto constituye la introducción a una conferencia de René Major dictada en la Sorbona. cit. ob. cit. hacen más o menos como que confían en el psicoanáli­ sis. 1990. États d’áme de la psychanalyse. p. y poder devolverles su potencia revolucionaria. no se refugia.. ob. el superyó. sobre la razón del psicoanálisis. (j. 1-2. de am­ bos lados del diván. cit. cit. volviera a ser legítimo acusar de oscuridad o irracionalismo a cualquiera que complica un poco las cosas al interrogarse sobre la razón de la razón. de ser totalmente de los suyos aunque. los vistazos más aventurados. finalmente. Incluso a los psicoanalistas. 20.. pero el ello. Por eso puede parecer terrorífica. el yo. en principio. de la intencionalidad transparente y plenamente responsable. -en una palabra las grandes máquinas freudianas (¡incluido el concepto y la palabra de inconsciente!). es el único que no descansa. “La raison depuis Pinconscient” (16 de diciembre de 1988). 12. etc. Esta reafirmación de la razón puede ir contra cierto estado o cierto concepto histórico de la razón. ( j. Véase René Major. las inconclusiones “científicas”.. esa potencia radi­ ca siempre en la reafirmación de una razón “sin coartadas” teológicas o meta­ físicas. el proceso secundario y el primario de la represión. Acaso me equivoque. en el desarrollo de su pensam iento o de su saber.) 19 Véase Jacques Derrida. en lo que yo llamo una coartada teológica o humanista. acaso traumático. véase Foi et savoir. el yo ideal. despiadada. p. 20 Sobre la “función autoinmunitaria” puesta en práctica en todas partes. num.. las presuposiciones filosóficas. por un lado. Esta página está precedida de algunas reservas del tipo: “En consecuencia. La cuestión era protestar contra la acusación de irracionalismo dirigida a un psicoanálisis que sería infiel a las Luces: “como si. se llama el psicoanálisis. cualesquiera que sean las desigualdades de desarrollo. terriblemente cruel. menores. regionales. bien digo el objetivo de la revolución psicoanalítica. en: The Oxford Literary Review.20 Todos las filosofías. incluso a aquellos que. véase Jacques Derrida “Let us not forget Psychoanalysis” . Potencia invenci­ ble. por lo menos virtualmente. cons­ tituido por algo así como el psicoanálisis en la relación consigo de la razón”. prefiero los análisis parciales. Finalmente. ob.188 Y M A Ñ A N A . mucho tiempo. N o pienso que una metapsicología pueda resistir mucho tiempo al examen. .D . esas brechas reor­ ganizan todo el campo del saber. II. y États d’áme. hay que estar dispuesto a internarse. ob. Com o siempre.D . Lacan avec Derrida. desde hace poco más o menos un siglo. no estoy seguro. En ocasiones. [• • •] . Casi ya no se habla más.. a tal punto. las teologías.2 1 18 Sobre la razón y el psicoanálisis. sobre la historia del principio de razón o sobre el acontecimiento. vol. hasta he­ rram ientas retóricas caseras contra una filosofía de la con cien cia. las metafísicas. En Freud. a una coartada semejante.a mi manera de ver no son sino armas provisorias. y en particular en el psicoanálisis.) 2 1 “El único discurso que hoy pueda reivindicar la cosa de la crueldad psíquica como asunto propio sería realmente lo que. QUÉ.1 8 y esta potencia puede dar que pensar más allá incluso del “poder” y de la “pulsión de poder” identificada por Freud. las ciencias del hombre terminan por recurrir.1 9 Pero el objetivo mismo.

ob. firmar. n V éase Élisabeth R oudinesco.22 puede mostrarse -y el propio Freud lo dice—que la oposición entre el principio de realidad y el principio del placer. hacia un más allá de su más allá. es una ficción teórica. El “amigo del psicoanálisis”. desconfía no del saber positivo sino del positivismo y la sustancialización de instancias metafísicas o metapsicológicas. texto hacia el cual volví tan a menudo (y aun hace muy poco. se volvería hacia lo que la crueldad psíquica tendría de más propio. R. demasiado sólidas. 82 y ss. con su consecuencia ilimitada.). ética. de la negociación en el saber.: sería el nom bre de aquello que. La confesión de un 'sin coartadas’. a mi juicio son llevadas (y más de una vez traté de demostrarlo) por la ineluctable necesidad de alguna “différance” que borre o desplace sus fronteras. Para mí.). en verdad sedujeron. “la introyección” y “la incorporación”. pero también las grandes “opo­ siciones” conceptuales. Porque si se cede res­ pecto de lo que usted llama las grandes máquinas teóricas. A sí se reconocen dos cosas a la vez: por un lado. en mí. se corre el riesgo de liquidar el principio mismo de la “subversión” freudiana. política). de su innovación.21 históricamente muy interesantes.. subliminal. En mi opinión. el psicoanálisis. de destrucción y de crueldad). neuronal. alrededor de un incondicional sin ^beranía” . y en consecuencia tan precarias. cognoscitivo. Jam ás estoy dispuesto a seguir a Freud y a los suyos en el funciona­ miento de sus grandes máquinas teóricas.. de la transac­ ción. Que en todo caso las prive de todo rigor. 12-13). ob. Hay muchas otras en el discurso de Freud.Entre los gestos que me convencieron. etc. como por ejemplo lo real. pp. en su funcionalización. hacia un más allá de la pulsión de muerte. para con un poder performativo estructurado por la ficción. lo que no vacilo en llamar su coraje: aquí eso consiste en escribir. etc. Pues la convención que garantiza todo performativo inscribe en ella misma el crédito concedido a una ficción. Las grandes entidades (yo. etc. cit. y. por el contrario. . “ m ás allá de la econ om ía de lo posible” . por otro lado. y de volver a viejas nociones de inconsciente (cerebral. sin coartadas teológicas u otras. superyó. ( j l >) 11 V éan se en particular las conclusiones de Éuxts J'á m e . en nombre de un saber sin coartadas (y por ende el más “positivo”). en la posición de la verdad.. cit. ello. “ficciones” teóricas. por una invención figural. inscribir. en los Estados generales del psicoanálisis. está esa indis­ pensable audacia del pensamiento. en su “hacer saber” o su “dar a entender”. en el teorema. cit. si me perm iten Mta otra con fid en cia. en su demostración. Pauri/uoi la psychanalyse!. la irreductible necesidad de la estratagema. lo imaginario y lo simbólico. Por ejemplo en los momentos más “especula­ tivos” de M ás allá del principio del placer. la deuda de toda posición teórica (pero también jurídica. ob. . que siguieron a las de Freud. V éase tam bién L a carta fatale. p. sería el otro nom bre de ‘sin coartadas’. hay que tener en cuenta el corte efectua­ do por Freud y seguir trabajando con la metapsicología. Si fuera p o sib le” (ibid. pero ‘p sico an álisis’ . pero de una enorme po­ É.

: Sin duda.breza frente a la potencia inventiva del sistema freudiano. pero me gustaría poder decir lo que estoy diciendo sin inferir que la batalla ha terminado. es una preocupación de verdad científica y una lección extraída de la historia de las ciencias. lo mejor de la herencia psicoanalítica podrá sobrevivir sin la metapsicología. Paidós. De aquí proviene la necesidad. refutado. Barcelona. cast. cit. en ocasiones perturba­ dora y angustiante. para m antener la creativi­ dad. Pero la especificidad del combate llevado a cabo por Freud todavía está pendiente.. etcétera. M Sobre la definición de los grandes conceptos de la segunda tópica. Así como estoy segura de que hay que hacer vivir el espíritu de la É.2 4 Estoy de acuerdo en citarlos y utilizarlos en situaciones estratégicamen­ te definidas. Pero a condición de saber que el campo en el cual trabajó no es ya el nuestro. interpretativas.: y Jean-Beitrand Pontalis. en el sentido freudiano. de volver incesantemente al gesto original de Freud contra los dogmas que el propio psicoanálisis suscita cuando pretende “superar” a Freud. “enterrarlo”.. que todos los textos que escribió explícitam ente sobre el psicoa­ nálisis. D ictionnair»! àe Ia psychanalyse. Usted no escribió “Espectros de Freud” . . Al decir esto. Un día. siempre puede ser evitado. Desde un punto de vista histórico.: D iccio n ario de psicoa­ nálisis.. De aquí proviene una dificultad estratégica. N o se trata de una respuesta relativista u oportunista de mi parte. o sea. cit. Tengo la impresión de que en filosofía uno se enfrenta mucho menos con tal riesgo de regresión. Vocabukiré de la psychanalyse. R. N o quiero decir que la obra de Freud sería “superada”. de la vida o el progreso de las comunidades científicas que también son comunidades "productivas”. en su alcance más allá de este campo de batalla. Por el contrario. com prendo perfec­ tamente que se pueda justificar la “construcción” del discurso freudiano. pero estoy convencida de que Espectros de Marx es un libro profundamente freudiano. j. “performativas”. En lo sucesivo se necesitan otras “ficciones teóricas” . que engendró una riqueza interpretativa que no se encuentra en ninguna otra parte. pero no convertiré al “inconsciente” y a las ins­ tancias de la segunda tópica en conceptos científicos y científicam ente segu­ ros. [Trad. 1996) y a Elisabeth Roudinesco y Michel Pion. sin duda alguna. en efecto. siempre se corre el riesgo de ir en ayuda de aquellos que querrían “liquidar” el psicoanálisis. ob. D. pero no creo en su valor. remítase a Jean Laplanche ob. y tal vez incluso sin ninguno de los conceptos que acabo de nombrar. Algunos elementos perduran. m ás freudiano. considerado “peligroso” y por tanto desterrado de la conciencia y de la razón. Hay una fragilidad específica del psicoanálisis que radica en su mis­ mo objeto: el inconsciente.

interna al medio. N o se deconstruye simplemente progresando. o el deseo ele revolución. Personalmente. D . Un concepto.Revolución. el psicoanálisis se encerró. del mismo modo me interrogo acerca de la manera de hacer vivir el espíritu de una subversión freudiana. U sted tiene razón al comparar esos dos "avisos fúnebres" prematuros. una ar­ gumentación filosóficos. Una afecta a la totalidad del campo geopolínco de la historia mundial. La urgencia. la de Marx y la de Freud. precisamente porque el psicoanálisis. son igualmente esenciales. escritores y acaso científicos. Dan fe de la misma compul­ sión a enterrar vivos a los aguafiestas molestos e internarse en un duelo impo­ sible. por tanto. sin riesgos. j. pero me siento cada vez más en posición de "amiga". debido a la dicotomía que se instauró entre la práctica clínica. me encuentro en una situación bien extraña de exterioridad e interioridad. Sin embargo. y estoy persuadida de que la creatividad le vendrá del exterior. tal ver: la filosofía conoce argumentos y desafíos por lo menos análogos. como se dice demasiado rápido. Realmen­ te un día habrá que llevar a cabo una unión entre la fuerza clínica real. una frase. Soy “hija del psicoanálisis” . o activo? . a las democracias europeas. repre­ sentada por los profesionales anónimos y los pacientes. historiadores. Pero las supervivencias de esos dos “muertos” no son simétricas. a través de trabajos como los suyos o los de literates.el Islam permaneció inaccesible al psi­ coanálisis. se diga lo que se diga. que se expresa cada vez más en el exterior de la comu­ nidad freudiana.: U n solo punto de desacuerdo. en este caso. más allá del fracaso del comunismo. por mis orígenes y mi form ación. U sted ine preguntaba cómo mantener la virtud subversiva de Freud. y la pro­ ducción intelectual con que me vinculo y que >e hace en el exterior. como dije. de la contabilidad o de la medi­ da que en ningún caso puede convenirle. por la esclerosis de sus instituciones — cuya utilidad no discuto—en cierto academicismo. en su conjunto -enorme problema que evo­ co en Etats d'ame de la psychanalyse. Los problemas estratégicos. ya que. a pesar de su fuerza clínica. com o usted dijo. y la potencia creadora de la reflexión teórica. ¿no es llevar al psicoanálisis a campos donde hasta ahora no estuvo presente. Siempre hay que reafirmar algo del pasado para evitar una recaída aún peor. hoy. y no abrahámicas. en cuanto cura y práctica terapéutica. siempre son también estratagemas. un discurso. y siempre inevitables en filosofía. esas dos supuestas muertes. no fracasó de la misma manera que el comunismo. si renuncian a querer encerrar esta disciplina en el gheto de un experimentalismo de la prueba. la otra solo extiende la sombra de su medio luto a los Estados llamados de derecho. tanto en textos consagrados al psicoanálisis como en los otros. judeocristianas. Yo trato de hacerlo.

26 Observaba entonces que. 3 . durante su treintavo congreso celebrado en Jerusalén en 1977. Freud nos ayuda a cuestionar las tranquilas se­ guridades de la responsabilidad. etcétera. Esta clasificación era inaudita.Una vez mas. 2 . com o ya es visible por el interés que se tiene en esos países por la lectura y la traducción de los textos: pienso sobre todo en China.todo lo que se encuentra al norte de la frontera m exicana. Yo fui muy sensible a su intervención y. donde no existe sino a manera de enclave (India y Japón) pero donde está llamado a desarrollarse un día. R. yo trato de analizar lo que en 1981 llamó el “geopsicoanálisis”. que res­ ponde soberanamente de sí mismo ante la ley. Anbier. cuyo objetivo era denunciar a las dictaduras latinoamericanas y al mismo tiem po la colaboración de algunos psicoanalistas en este tipo de régimen. Y de un “sujeto” que instala progresiva.el resto del m undo (the rest of the world). puede instalarse la idea de un “sujeto” dividido. la hospitalidad. es decir. pp. no naturales. Usted había empleado la expresión durante un encuentro franco-latinoameri­ cano.de su autonomía: sobre el fondo inagotable e invencible de una heteronomia. trato acerca de cuestiones como el testimonio. siempre imperfectamente. la religión.2 5 É. la cuna del psicoanálisis. diferenciado. etcétera. así como las otras partes del mundo no judeocristiano. cuando se piensa. Corea. sino más bien la manera en que Freud nos ayudó a cuestionar un gran número de cosas referentes a la ley. por mi parte. el perdón y ahora la pena de muerte. 327-352.todo lo que se encuentra al sur de dicha frontera. 2 6 Véanse “Géopsychanalyse” (1981). por ejemplo se puede relanzar la cuestión de la responsabilidad: en lugar de un sujeto consciente de sí mismo. esencial­ mente y para siempre inestables. Freud face aux ideologies américaine. organizado en París por René Major. y René Major. ob. a partir del m om ento que se los mira desde el punto de vista de lo que todavía se llama el “inconsciente” . la autoridad patriarcal. f t I’¿lection. porque ese resto del mundo incluía Europa. en: Psyché. el secreto.: Por mi parte. a mi entender. laboriosa. “responder de sí”. el derecho. “res­ ponder a” “responder de”. Paris. continente sin el cual jamás habría existido en otra parte. que no esté reducido a una intencionalidad consciente y egológica. Gracias al impulso del saque freudiano. allemande et soviétique. traté de mostrar que la implantación del psicoanálisis solo había podido operarse en Estados de ” Sobre la cuestión de la responsabilidad del autor. véase nuestro capítulo 7: “Acerca antisemitismo venidero”. las condiciones estabilizadas -e s decir. .. la dirección de la IPA había distribuido el psicoanálisis en tres zonas: 1 . 1986. no son las tesis freudianas las que más cuentan. cit. Trato de ver lo que pueden querer decir términos com o “responder ante”. En el seminario titulado “Cuestiones de respon­ sabilidad” que dicto desde hace doce años.

empero. Por ejem plo. inm ediatam ente se ve cuestionado en nombre de lo que se hallaba potencial27 La ipa está com puesta de cuatro tipos de grupos: los grupos de estudio. Los dos movimientos son indisociables. ni los consumidores. se asiste a un pro­ ceso de exportación “llave en mano”. cit.derecho y por tanto casi siempre en lo que se ha convenido en llamar las “sociedades occidentales”. Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. D. a una posibilidad para el “sujeto” de deconstruirse. etcétera. a través de cualquier otro modo de difusión del pensamiento occidental no son. e incesantem ente se profetiza la muerte de Freud (com o la de M arx). por el otro. no se lo considera como una disciplina con todas las de la ley e independiente de las escuelas donde se transmite la form a­ ción clínica. Con la globalización. Polonia. en un lenguaje europeo. su superación. Por lo demás. Lo que se exporta. imponer en los territorios interesados diva­ nes. Rumania. generalmente. se transforma. ob. el psicoanálisis sigue estando “prohibido” en las altas esferas de la enseñanza republicana: no hay una cátedra en la Escuela de A ltos Estudios en Ciencias Sociales ni en el C olegio de Francia. la política y la ciudadanía con la sobera­ nía del “sujeto” . a la consolidación de todo lo que relaciona el derecho. ridiculizado. tan solo normas. las sociedades regionales. la locura o el deseo sean invariantes universales es preci­ so. A dem ás — es el caso de Francia— . a través del colonialismo. Y sin embargo Europa se repliega.: Lo que se exporta a través del imperialismo. interrogaciones fragilizantes en cuyo transcurso el “sujeto” solo se encuentra cuando se pone a prueba. Hoy se asiste a la vez. burlado. el psicoanálisis siempre es atacado. con la caída del comunismo. para captar su funcionamiento. duraciones de cura o tiempos de sesión que no corresponden a la demanda de quienes se hallan en espera de un psicoanálisis venidero. training. amenazado. se fisura. su supuesta incapacidad para “curar” las enfermedades del alma. las sociedades provisionales. sin tener en cuenta ni las situaciones loca­ les. Hoy. y en los que usted participó hace poco. N o por­ que el inconsciente. Dictionnairc de la psychanalyse. ni el “servicio posventa”. De aquí proviene esta paradoja: la globalización es la europeización. de ser deconstruido. obliga a los profesionales de Europa Oriental que quieren ob­ tener la etiqueta de study group (grupo de estudios)27 a instalar un dispositivo de la cura que por el momento no responde a ninguna realidad local. A pesar de todos los combates que se han llevado a cabo. en los países donde tuvo gran éxito. ni el estado de ánim o de la m ano de obra autóctona. adquisiciones. el psicoanálisis se reimplanta allí donde había sido desterrado por razones políticas: Rusia. . La i p a exporta así sus standards como se transporta una fábrica y técnicos. J. También son crisis. por un lado. y. posiciones. Permanentemente se anuncia su fin. las sociedades com ponentes.

Digo “bello ejemplo” porque si Europa es bella es por esa ex­ traña belleza: la autoinmunidad como sobrevivencia. en nombre de una posibili­ dad de auto-hétero-deconstrucción. del T. Lo que yo llamo en pocas palabras un “sistema” y una “ Idea”. jurídico y políti­ co. luego acumula y canaliza la energía. la inmensa tragedia de un bello suicidio.. al tiempo que desarrollan una potente e irrecusable impugna­ ción del eurocentrismo. Por esa misma razón. como usted lo decía.). no pasa por una enseñanza directa sino por vías de contrabando. Y esto precisa­ mente cuando. están dejándose europeizar mucho más allá de las for­ mas imperialistas o colonialistas que conocemos. pues. asistimos. C uando las tiene. a través de la persona de Freud. diría. R. (N. sigue siendo el blanco de numerosas resis­ tencias. lo queramos o no. sin embar­ go.mente en marcha en esa herencia europea misma. de bienes espirituales. que. los “aires culturales” no europeos. una herencia de riquezas mobiliarias o inmobiliarias. de la civilización y el progreso.. en ese mismo mundo. se implantó de manera por cierto limitada en un mundo de tradiciones europeas.: Eso se explica por el miedo que suscita la idea del inconsciente. En el fondo. hay que prote­ gerlo todavía contra lo que amenaza con venir del psicoanálisis. partici­ pamos.* hoy resulta difícil pensar las relaciones entre Europa y sus otros. La barrera interrumpe. hay que tomar debida nota del hecho de que. literarias u otras. Más bien sería un potencial inagotable de crisis y de deconstrucción. En el mismo interior de su terreno de nacimiento. del Derecho y de la Ciudad (de la ciudadanía o del Esta­ do). ¡la implantación del psicoanálisis sigue siendo tan estrecha! É. Por consiguiente. Así. Seamos europeos o no. de autoinmunidad. la invencibilidad como autoinmunidad. J. tenemos que pensar esta doble solicitación. Porque a través de tantas diferencias que jamás se deben olvidar. en un mundo que incluye las dos Américas. sea cual fuere (individuo. a mi manera de ver. Estado) solo se instituye desde este “miedo”. . en ese doble m ovimiento: globalización de la europeidad e impugnación del eurocentrismo. nuestras sociedades europeas siempre están dominadas por algo así como un “sistema” ético. por esa doble razón de la razón que se somete a sí misma. D. sigue cultivando un modelo europeo de la cultura. Estos. O incluso. tiene pocas influencias en la universidad. es el más bello ejemplo. de su mantillo cultu­ ral. Un “sujeto”. y siempre tiene la fuerza o la forma protectora de una barre­ ra. En suma. una Idea del Bien. En cuanto al psicoanálisis. ciudadano. la herencia europea no es un conjunto de valores.: ‘ En el original: “pour cette double raison de la raison qui a raison d’ellc-mémc” . también la alegoría de la autoinmunidad. lo que lo obliga a penetrar ciertas instituciones de manera clandestina o marginal. Euro­ pa. creció en Europa y las más de las veces.

problemas o progreso d el abolicionism o en materia de pena capital. en el conjunto. a la medida de esos n u e v o s d a to s jurídicos. como en el siglo p asado. Incluso aquellos que están convencidos. prácticam en te. creyéram os en la autoridad soberana del yo. Pues la “lógica del inco n scie n te ” perm an ece incom patible con lo que define la identidad de lo éti­ co. Sin duda era algo estratégicam ente inevitable. el discurso institucional del psicoa­ nálisis parece arcaico. al in terio r de cad a individuo. los m an ifiestos que rigen las instituciones psicoanalíticas no son en sí mismos p sico an alítico s. En toda una zona de nuestra vida hacemos como si. y a pesar de las excepciones. en su lenguaje corrien­ te. Pero eso no cambia casi nada. sabemos que habla­ m os v ario s len gu ajes a la vez. bien lo sabemos.Este “ sistem a” y esta “ Idea” son ante todo construcciones producidas para resistir lo que es experim entado com o una amenaza. Indescriptible. es que las grandes instituciones nacionales e internacionales del psicoaná­ lisis se construyen sobre m odelos políticos ellos mismos en crisis. como lo estamos n o so tro s. lo p o lític o y lo jurídico en sus conceptos. el psicoanálisis. Pero en las otras asociaciones tampoco percibo una re fle xió n organizada y fundamental (hasta refundadora). En nuestra vida. y exp resam o s el len guaje de esta “autonom ía”. pero. efectiv a. en el mejor de los casos irón icos. en el de la n a c ió n . etc. y por lo m en o s de la cuestión psicoanalítica.. proyecto de tribunal penal internacional. estructuralm ente irónicos. H acem os como si el psicoanálisis jamás h u b iera existid o . actúan como si nada hubiera pasado. sobre modelos que en sí mismos no son psicoan alíticos. Desde este pu n to de vista. Ya en tiempos de Freud los modelos estaban perimidos. hasta en ruinas . nada en el alma ni en el cu erpo. A veces al punto de ser cómico. de los aparatos discursivos y jurídico-políticos. hipócritas. lim itació n de soberanía. pero también en sus institucion es. en el cuerpo de cada uno y en el de la sociedad. Por cierto. E n o casio n es. y p or tan to en sus experiencias humanas.e l E stado. en su vida. . Si se tuviera en cuenta seria. ¿Pero hoy? En la mayoría de los psicoana­ listas n o v e o que tengan en cuenta todos los nuevos datos problemáticos del derech o n acio n al e internacional (“crimen contra la humanidad”. la IPA m e p arece la m ás arcaica. y bien. éticos y políticos ligados a la “globalización”. demasiado lo sab em os. de la necesidad ineluctable de la revolución psicoanalítica. en su exp erien cia social. vista de lejos. E x iste n n um erosas formas diferentes de instituciones. diría. Por cierto. y. en el fon d o. eran in ad ecu ad os en todo caso a lo que exigía la revolución psicoanalítica. so sten em os discursos equívocos. Incluso para los psicoanalistas. L o q u e m e im pactaba ya en 1981. “genocidio”. de la conciencia. etcétera). cierto derecho internacional-. en el momento de escribir “Geopsicoanálisis” . esta amenaza sísmica pasa al interior de nosotros mismos. la referencia a Freud existe. sería un temblor de tierra poco más o m en o s in im agin able.

Al respecto. el escisionismo del período entre las dos guerras fue el síntoma de la imposibilidad para el psicoanálisis de ser represen­ tado en su totalidad por un solo gobierno. sino algU' nos grupos que rechazaban el principio mismo de una pertenencia única. cit. El segundo modelo. Con las sucesivas escisiones. de fundador de una disciplina-. 2Í Remito aquí a mi conferencia de apertura . dirigida no por el fundador que seguía encarnan­ do su fuerza creadora. la ip a cesó progresivamente de ser el lugar de la soberanía del psicoanálisis. es un modelo corporativista. Freud delegó la función soberana del poder a la IPA. sino que intentaban crear otras corrientes inter­ nas a esta comunidad. Preocupados por reservar a Freud un sitio de fundador “único” en la historia -es decir. ob. luego de la Segunda Guerra Mundial. Durante casi veinte años. la derrota de la autoridad monárquica. Para los primeros freudianos. t. w Es el término que empleé para calificar la posición de Freud en la ll‘A después de 1910Véase Histoire de la psychanalyse en France. R.: d e los e g p . Reivin­ dicaban tanto al padre desaparecido y a su doctrina como a una superación o un abandono de su sistema de pensamiento. la abolición del dominio. Aparecieron entonces. Este escisionismo fue la señal de una transformación del psicoanálisis en un movimiento de masas. la i p a dejó de ser mirada como la única institución capaz de reunir el conjunto de las corrientes del psicoanáli­ sis en una comunidad indivisible. los que se separaban no abandonaban la comunidad. seguía siendo su única instancia legítima. Descansa conscientemente en la renuncia de cada uno a ocupar el lugar del maestro.28 el psicoanálisis era propiedad de un padre fundador que designaba a los suyos como una “horda salvaje”. hasta legal. por algún tiempo más. el que inauguró Freud en Viena en la Sociedad Psicológica del miércoles: es el modelo platónico que corres­ ponde a una organización aristocrática del movimiento y que por otra parte remite a la cultura griega: un maestro rodeado de sus discípulos.Hubo dos grandes modelos. sus sucesores crearon la IPA para que el modelo asociativo protegiera a cada miem­ bro de considerarse un jefe carismático. del psicoanálisis.29 sino por sus discípulos de la primera generación. no solo otras asocia­ ciones que trataban de permanecer en el corazón de un solo imperio. asociativo. Este escisionismo reflejaba lo que era la esencia misma de la invención freudiana: el descentramiento del sujeto. Los que lo aban­ donaban se definían a sí mismos como disidentes que no pertenecían ya al círculo de los elegidos. que lo reemplazó históricamente y que adoptó la 1PA. a partir de 1927. 1. Con el correr de los años. esta fue la única instancia legítima. A partir de 1910. El primero. de próxima aparición. cuyo actor principal seguía siendo en vida Freud. mientras que. En efec­ to. en cuanto maestro sin mando. Por eso. la IPA se convirtió así en una asociación tan burocrática y corporativista que fue abandonada o impugnada desde el inteÉ.

R esp ecto del modelo platónico original. por el otro. Llevó muy lejos la reflexión al respecto. En adelan te sabem os que ninguna internacional puede pretender en ­ carn ar la legitim idad del psicoanálisis. tampoco tengo una “solución” ideal. de la cual somos sus here­ deros. Y como usted. de una cabeza paterna. y más preocupados por realizar beneficios que por contribuir a una reflexión intelectual. o en­ gendradas por el duelo interminable de esa figura de un maestro al que todas quieren ser fieles. obligado a dejar la IPA. sin duda. ni una burocracia. Lacan intentó volver al modelo platónico. En una palabra. ni un partido. Lacan es el único here­ dero de Freud que realm ente intentó pensar la cuestión de una escuela del psi­ coanálisis que no fuera ni una corporación profesional. si se en­ tiende con eso un discurso o un dispositivo que saldría totalmente armado. S in em bargo. a riesgo de reconstruirla a la manera de un simulacro. donde los profesionales fueron obligados a someterse a las exigencias salvajes de grupos financieros. de un nuevo manifiesto . otras co n las psicoterapias de todo tipo. De ahí el apelativo de “escuela" en el sentido de las escuelas de filosofía de la Grecia antigua. D. siem pre pensé que ese tipo de experiencia solo podía ser de corta duración. Hay que decir en su descargo que padeció las coerciones im puestas por el “ mercado” (y hoy por la globalización). que par­ ticipé en esa aventura com o miembro de la e fp a partir de 1969. ligado a la singularidad de un destino.: Estoy tan convencido de eso como usted. la “mercantilización” del p sicoan álisis.con el telón de fon do del desarrollo de un espíritu de com petencia que lo arrastró por la senda de una rivalidad. y forzosamente limi­ tado en el tiem po. el modelo aso­ ciativ o tiene a su favor la eternidad. Por un lado. al gran banquete de los orígenes vieneses. L a situ ación actual es el reflejo de esta historia. todas sus institucio­ nes están m arcadas por el duelo de una soberanía perdida para siempre.o de un rechazo de todo status (lo que equivale a lo m ism o). J. ni una secta. Lacan es uno de los p ocos que trató de cam biar la institución. la fuerza de un aconteci­ m ien to subversivo. que supone la presen­ cia real de un m aestro real. Por consiguiente. No es posible esperar pasivamente que llegue algo bajo la form a de una nueva constitución. la larga duración de la conservación institucional (el m o d elo del “erizo” de que hablábam os). a veces con los laboratorios de psicofarmacología. y las luchas estériles que tuvo que llevar a cabo en favor de un status . productor de una obra innovadora.rior por todos aquellos que trataban de despertar el espíritu creativo produ­ ciendo una renovación teórica. com o A te n e a . D icho lo cual. En 1964. puedo dar fe. sobre todo en los Estados U nidos. y yo. creo que se necesita u n a institución. todo eso terminó por hacer olvidar lo que fue el deslum bram iento original del gran banquete platónico orquestado por Freud a com ienzos de siglo. responsables de su propia seguridad y de la de los pacientes.

en todo caso en Francia. por ejemplo. estoy a favor de cierta jerarquía. No digo que haya que hacer tabla rasa con todo eso. desde el punto de vista psicoanalítico? Usted hablaba de maestro y discípulo. Allí. É.: Fue en el corazón del campo lacaniano donde se cuestionaron espontá­ neamente. una nueva institución psicoanalítica internacional o nacional podrá ver la luz del día. Las que conozco están por lo menos tan preocupadas por el status y la jerarquía como la universidad más tradicional. del espacio o la herencia lacaniana. Guardando todas las proporciones. al racismo y a todas las formas más convencionales de la sumisión a la jerarquía médica. era mucho más abierto que los otros freudianos a todos los movimientos de emancipación. hay que cuidarse de identificar demasiado las cosas. se toca toda la institución. había sido Freud en la Viena finisecular. Se parecen a las corporaciones médicas. Que yo sepa. tratándose de un enclave por controlar y de soberanía por ejercer. R . Me parece importante que los estados generales del psicoanálisis hayan sido preparados en Internet. No bien se toca la jerarquización. esto jamás ocurrió todavía. y en todo caso espero que la IPA se percate de que ocurrió algo importante. cuya víctima. Lacan dio el envión inicial de un relevo que califiqué de “ortodoxo” del freudismo. ya que apuntaba no a superar a Freud sino a volver a ese famoso “deslumbramien­ to original” de un descubrimiento. podría llevarse lo bastante lejos la analogía con la balcanización y las tragedias recientes o actuales de la ex Yugoslavia. Fuerzas y movimientos más o menos aleatorios se disputan el con­ trol de este enclave lacaniano. es decir. ¿Qué es la jerarquía. bastante amplio en Francia y en A m érica Lati­ na.o de una nueva institución. No sería serio creer que inmediatamente después de los estados generales. Sí. una manera nueva de dirigirse a la comunidad psicoanalítica que esquiva la burocracia. Solo veo vida en lugares de disidencia. Sin embargo. pero hay otras formas de jerarquización. Siempre me impactó la extraordinaria preocupación por la jerarquía estatutaria en las instituciones psicoanalíticas. Cuando se habla de Lacan. donde se ven a patrones que reinan como amos sobre asistentes sometidos. sino también la intolerancia a la homosexualidad. en su cambio mismo. también transforma los modos de comunicación. todo es conflictivo y hetero­ géneo. no solo el modelo rígido de la cura cronometrada a cinco sesiones por semana. . pero también una desjerarquización. por cierto es importante. hay que recordarlo. Esto implica una rapidez. una multiplici­ dad de mensajes. la transmisión del saber y de las normas. La globalización no solo crea una mayor permeabilidad de las fronteras. Las instituciones se mueven. pero esos modelos deben cambiar inspirándose. hasta las más viejas. a veces más interesantes que la centralidad. en la enseñanza psicoanalí­ tica.

la revolución psicoanalítica. corporación o institución psicoanalítica.: Para volver a Lacan y al tema que nos ocupa.j. el derecho. De un derecho. En cada país. N icole Loraux. d t. es ante todo la relación con el Estado. paralacanianos. Pero si hay algo por venir. sin embargo. que habría tenido en cuenta. N o sé a dónde llegará todo esto. D. con otra cosa que la soberanía ciudadana. hay que saber. en: Resistances. ¿Para ir a dónde? No lo sé. “ Pour l'amour de Lacan”. pero con otra cosa que no obstante siga siendo del orden del derecho. etcétera.: En efecto. J. R . nada que merezca el nombre de “acontecimiento” ocurre. y Jacques Derrida. más que en otras partes.: É. inestables y porosas. Tampoco sabría dibujar la silueta de lo que va a ocurrir. D. sería con esa condición. será. No será para ahora.. cierta franquicia otorgada a tales transformaciones. en particular en Francia. un mayor deseo de transversalidad y de democracia. 1991. la literatura. París. de manera efectiva. los campos de la “terapia” y. el cambio no dejará de acelerarse. Etienne Balibar.: N o fue por azar. pero también hay que saber que. percibo un verdadero cambio entre los jóvenes psicoanalistas. con otra cosa que un “sujeto". más allá de todo horizonte desde el que se cree ver venir. y a la vez en lugares situados en los confines del psicoanálisis: la psiquiatría.. En otras palabras. ob. . É. me gustaría evocar el colo- 30 El coloquio “ Lacan con los filósofos" fue organizado por René Major. poslacanianos haya. Christian Jamet. si por lo menos los hay. Pierre Macherey. Patrick Guyomard y Philippe Lacoue-Labarthe en el marco del Colegio Internacional de Filosofía. los medios. la cultura general. en su modo de funcionamiento sociopolítico. Hay que saber. si hay un acontecimiento por venir. las instituciones se definen res­ pecto del Estado. en el interior de lo que se titula comunidad. la política. sin cierto no-saber. Sobre esas fronteras móviles. A todas luces se ha iniciado un proceso complejo. en su misma carta constitutiva. justamente afectando a la forma y existencia de esas mismas fronteras. Véanse Lacan avec les philosophcs. Pero la crisis de la soberanía estatal obligará a las instituciones psicoanalíticas a regular su relación con otra cosa que el Estado -n o forzosamente con una institución internacional de tipo gu­ bernamental (en suma un super Estado) o no gubernamental-. Se desarrolló del 24 al 27 de mayo de 1990 y reunió a numerosos investigadores franceses y extranjeros que traba­ jaban en la obra de Lacan. los campos ajenos a la preocupación terapéutica. De ahí que en esos espacios neolacanianos. Albín Michel. entre ellos: Alain Badiou. R. más allá de toda sobera­ nía performativa y toda previsibilidad. si hay un por-venir. Lacan tiene por los espacios simbólicos de la cultura un interés que no existe en ese grado sino en muy pocos psicoanalistas de su época: un interés iluminado por el derecho. Lo que las instituciones psicoanalíticas tienen que replantearse.

no solamente la esencia de la locura humana sino algunas de las grandes abyecciones de este siglo. Felizmente. parecía llegado el momento de narrar de manera directa algo. la historia. cit. y precisamente cuando se celebra el centésimo aniversario del nacim ien­ to de Lacan. anticatequismo/discursos piadosos o destructivos. . como epígrafe citaba una frase de Marc Bloch: “Partidarios y detractores de Robespie­ rre. por piedad. véase Elisabeth Roudinesco. También compruebo un temor a encarar. sobre todo reduciendo el tiempo de las sesiones a una duración cercana a cero.quio “Lacan con los filósofos". Jacques Lacan. nunca dejé de pensar en esas palabras que usted me había lanzado abruptamente en la esquina de las calles Saints-Péres y Grenelle.M Hubo entonces una controversia entre las diferentes interpretaciones de la obra de Lacan. peor aún. Ese texto no aportaba ningún “contenido” realmente nuevo. se declararon furiosos de que los privara del objeto de su aborrecimiento al relatar los excesos a los que se entregaba Lacan. . nueve años después de su muerte.: (l Sobre la historia de este coloquio. de manera tan moderna. que. a los escritos contem porá­ neos sobre Lacan les cuesta trabajo salir de dos categorías dominantes: catequismo. de mis relaciones personales con él. por otra parte. dígannos. enfrentamientos. Durante ese coloquio sobre Lacan. durante años. todavía hoy. debates críticos.’1 Me pregunto si. que organizó hace diez años René M ajor . al día siguiente de la aparición del libro y cuando usted estaba a punto de tomar el avión a los Estados Unidos. por lo que más quieran. pienso que mis am i­ gos Iacanianos están realmente haciendo el duelo que evocaba hace un rato. quién fue R o­ bespierre”. Pero a pesar de eso. en apariencia anecdótica por lo menos. Lo digo sin anim o­ sidad y con tanta más esperanza por cuanto. explica su capa­ cidad para captar. En 1993 publiqué un libro sobre Lacan32 que ofendió a mis amigos lacanianos y a los antilacanianos a la vez. ob. simplemente. en él co n tab a una historia personal al tiempo que recapitulaba los elem entos de la discusión teóJ. hay notables excepciones que a su manera testimonian un cambio de época. a pensar lo que fue la crueldad psíquica que marcó la infancia de Lacan y que. participé en decenas y decenas de discusiones. a la distancia. se podría organizar un encuentro semejante. en ocasiones me veo obligada a comprobar que pocos de ellos están a la altura de los debates que se efectuaron en el curso de ese coloquio de 1990. D. Los primeros me reprocharon un crimen de lesa majestad. me parece vital y valiosa. sin duda alguna. Lue­ go. los segundos. Pero lo había hecho sin rebajar jamás al hombre. Pero cuando leo algunos de los libros que los psicoanalistas de mi generación consagraron a Lacan. Desde entonces. Me acuerdo que en esa época.2 M . Por otra parte. me dijo que “me pusiera a buen recaudo” porque me lanzarían proyectiles de todos lados.

yo era sensible a una regresión respecto de las exigencias lacanianas.rica. el diálogo fallido. tal vez. en el Freud Museum. la ciencia de los textos y la historia. ni una “buena” filosofía sin una sólida aproxi­ 33 Entre los participantes de ese coloquio de la Sociedad Internacional de Historia de la Psiquiatría y el Psicoanálisis ( s i h i t ): Patrick Mahony. Por otra parte. con René Major. . de lo arcaico. El psicoanálisis ya aparecía en recesión. 141-152. Paris. había una gran exigencia filosófica y teórica. Yerushalmi no vino ni pudo. 1993. Jacques Derrida. esta está en vías de perderse. y en esa coyuntura pasajera. En el momento en que se reconstituía ese discurso filosófico conform ista de que hablamos al comienzo de este diálogo. 1995. Mal d'archive. en: Le Débat . Por lo dem ás. Galilee. Judaisme terminable et interminable. Los filósofos acusan a los historiadores de historicismo. com o otros.34 y la suya era una “exp licación ” con su libro sobre el Moisés de Freud. Le Moise de Freud. que fue leída. Ricardo Steiner.s Yosef H ayim Yerushalmi. Lo que había de novedoso. R. a mi juicio. En junio de 1994. G allim ard. dialogar con usted. Su interven­ ción. Use Grubrich-Siinitis. no se puede hacer “buena” historia sin cierta teorización filosófica de la historia. de la interpretación de la judeidad en el mundo posterior a Auschwitz. la alianza con L acan me parecía justa. . Este encuentro me interesaba con mayor razón en la medida en que siempre me encontré en una situación de “reparto” entre varias disciplinas. en ese momento. 92. de usted con Yosef Hayim Yerushalmi. pp. S in em bargo. y sobre todo entre la filosofía.35 Luego se encontró realm ente con Yerushalmi en N ueva York. se refería a los Sigmund Freitd Archives . Y hasta de verse denunciada. H acía m ucho que quería hacer dialogar a un gran historiador del judaismo y a un gran filósofo. cualesquiera que fuesen los puntos de divergencia. pero nunca respondió su comentario. y los literatos no quie­ ren oír hablar de historia de las ideas. 1 4 Yosef Hayim Yerushalmi.: S e produjo otro “encuentro” que me importa en sumo grado. creí necesario acor­ darme y recordar que sería algo bueno leer o releer los textos de esa época. É. noviem ­ bre-diciem bre de 1996. ambos excelentes conocedores de la obra freudiana y sur­ cados por la problem ática de la memoria. Incluso en el debate y los desacuerdos con Lacan. era la necesidad de saludar a Lacan en un co n texto transform ado. Pan's. En esa época. Per Magnus Johansson. por lo m enos que yo sepa. y sin em bargo logrado. M alcolm Bowie. “Série Z Une íantaisie archivistique”. todos los participantes mostraron que se tomaban muy en serio el pensamiento lacaniano. estos reprochan a tos filósofos su ausencia de consideración al archivo y una propensión desm esurada a la interpretación abstracta. organizamos en Londres. un coloquio titulado Memory: The Question of Archives. Desde ese punto de vista.3* C om o estaba enfermo.

En cuanto al análisis literario de los textos. solam ente dos filmes en blanco y negro. hacía aparecer un Freud descentrado de su judeidad y presa de la doble problemática de la disidencia spinoziana y la in tegración a una cultura alemana y grecolatina. producido por el ina y difundido por A rte.]) con la colaboración de Jacques-Alain Miller. Usted reprocha a Yerushalmi haber querido establecer.37 En su M al de archivo. 38 Arconte: magistrado ateniense que tenía no solo el poder de gobernar en la ciudad sino también e! de interpretar los textos de ley y los archivos (arkheion). 2001: Jacques Lacan. creo que precisamente este último calificativo es lo que.39 la tercera. En este terreno. La psychanalyse réinventée. A l respecto se bosquejaron tres orientaciones: la primera (David Bakkan) apu ntaba a inscri­ bir la doctrina freudiana en la tradición de la laicización de la m ística ju día. reintegra a Freud en la historia del judaismo. 145-148. m e parece ap asio­ nante que haya relanzado el debate sobre la cuestión de la ju deid ad del p sicoa­ nálisis. París. ¡’archive. Landyse. Seuil. Un ju if sans Die« (1987). A grego que la cuestión del archivo me preocupaba. la más extendida. un documental. y pocas fotografías. 1977. pu f . 40 ”Inaugural Lecture for the Sigmund Freud Chair at the Hebrew University. etcéte­ ra. 1989. “Cualquiera que sea el valor que se con ceda a esas denigraciones. 2001. pp. en ocasión de la inauguración de una cátedra Sigm und Freud en la universidad hebraica de Jerusalén. apoyán dose en una conferencia de Anna Freud de 1977. Aunque no comparto todas las opciones de Yerushalmi. el archivo y la interpretación de los textos freudianos. el psicoanálisis se convierte en la pro­ longación de un judaismo sin Dios y por tanto de una judeidad interm inable. En esta perspectiva. . y mucho menos cartas. Muy pocas imágenes. Freud et la tradition mystique juive (1958). N . París. teleológica o cuantitativa. tenía ganas de hacer mover las cosas. París. de las cuales solo algunas son en color. sin negar su ateísmo ni su integración a la cultura alemana. usted plantea el problema del poder arcónticoiS del archivo en historia y encara la cuestión de la judeidad de Freud. la de Yerushalmi. El texto de la entrevista fue publicado el m ism o año y retom ado en A utres écrits. Me gustaría que aquí volvam os sobre eso. del T. Seuil difusión. ni sobre sus manuscritos. Anna Freud evocó el hecho de que los enem igos del psicoanálisis lo habían calificado de "ciencia judía”. ya que para escribir mi libro sobre Lacan casi no tenía informaciones: ni sobre su infancia. filme sobre Lacan realizado por Benoít Jacquot en 1974 para el INA ( Institut National de I'Audiovisuel [Instituto Nacional del Audiovisual.10 que Freud habría aceptad o la idea de 3 6 Véase Elisabeth Roudinesco. París. que es objeto de múltiples estudios. con mi colaboración. 2001. con la participación de Maria Belo. Jerusalem ". ediciones de la BNF. Jacques Derrida. filme sobre Lacan realizado por Françoise W olf en 1972 para la RTBF. Jean-Bertrand Pontalis. es indispensable para quien quiere escapar a la historia ideológica. Peter G ay. en la actual circunstancia. 59. la segunda.mación histórica e historiográfica. La conference de Louvain. Juliet Mitchell. International Journal of Psycho-analysis. A partir de las imágenes de esta conferencia Elisabeth K ap n ist realizó.36 Existen muchos testimonios orales sobre Lacan pero muy pocos docum entos escritos. 1978. 3 7 Télévision. C h ristian Jam bet. puede oficiar de título de gloria". w David Bakan. En este discurso pronunciado en 1977. y añadió.

pp. 102-107). sín tom as en la m em oria judía y hasta en la mem oria de la hum anidad” (M al d’archive. com o si se sintiera e n la obligación de venir a recircuncidarlo en figura confirmando la alianza.su hom icidio no habría sido reprim ido. en la realidad. p. el h om icid io h abía fracasado “ efectivam ente” (actu ally ). esa dedicatoria significaría que Freud conocía la lengua sagrada m ejor de lo que afirm aba. ob. cit. En efecto. 42 " S i M oisés hubiera sido realm ente asesinado por sus antepasados -escrib e Y erushalm i. cit.. subraya que usted es tanto más sensible a esa actitu d del historiador por cu an to su propio padre se llam aba H ayim y usted m ism o fue m arcado por la problem ática de la circu n cisión . incluso m ás allá de este debate preciso. j. debe reconocer que por lo m enos existió una tentativa de h om icid io sem ejan te. en hechos que tuvieron lugar y están regis­ trados p úblicam en te. debo remitir a M al d ’archive (ob. A su juicio. sino en el sentido que Freud lo habría concebido como una n ueva alianza. no en el sentido peyorativo en que los nazis lo entendían.. todo ocurre com o si Yerushalmi se ubicara en posición de arconte del arch ivo para “circuncidar” a Freud una segunda vez4 1 y volver a llevarlo al judaism o. (j.a su hijo Sigm und. 104). hubiera quedado grabado en las m em orias” (Le Moise de Freud. En su opin ión. n o habría necesidad de p sicoan álisis para com ­ prender la cu estión del hom icidio del padre en la historia de M oisés. 161).. docu­ m entos. una tentativa real co n un inicio de pasaje al acto. llam o el “cam po problem ático de un archivo de lo virtual" (p. 107).que el psicoanálisis fuera una “ciencia judía”. com o historiador que cita su arch ivo. 43 Para estos textos y su discusión. p.) .n. D . y que su Moisés sería una respuesta tardía a la exh ortación paterna de fidelidad a la creencia de los antepasados.. Por otra parte. ob. es decir. Yerushalmi. Freud pretendió que el hom icidio de M oisés efectivamente d ejó archivos. la otra apoyada en una verdad psíquica localizable a par­ tir de sín tom as y que perm iten decir que una tentación de hom icidio puede equivaler a un hom icidio. A h ora bien.42 En el cen ­ tro de u n a discusión que aquí n o puedo reconstituir. cit. A la vez. com o si expe­ rim entara en verdad el deber de repetir el gesto de Jakob Freud" (M al d'archive. Todo ocurre co m o si esa ten tativa no debiera ser tenida en cuenta puesto que. A lo que Jacques Derrida responde: “S e lo siga o no en su d em ostración .: D e seguir a Yerushalmi. La argum entación de Freud se apoya en u n a diferencia conceptual entre dos tipos de historia: una fundada en el arch ivo real. ob. 68). que es atestiguada y tenida en cuenta por lo que él llam a “rabinos del M idrash”. m ás aún. Lo m ism o ocurre co n lo que. encontram os la distinción freudiana entre la “ verdad h istórica” y la “verdad m aterial” . él aporta la prueba archivística de lo que expresa apoyán­ dose en la dedicatoria escrita en hebreo sobre una biblia ofrecida por Jakob Freud ..43 41 “T odo ocurre com o si Yerushalmi decidiera circuncidar a Freud por las suyas. p. c it..a qu ien usted llam a “ el arch ipatriarca del p sicoan álisis”. A fortiori una tentativa de hom icidio. critica la m anera en que Yerushalmi utiliza el A rch ivo .

desde entonces. hay algo del orden de una especificidad casi inefable. suprimir la conceptualidad. en el seno de cierta tradición judía. ob. en otras palabras a la manera de seguir sintiéndose y pensándose judío en el mundo moderno aunque uno sea no creyente. prefiero remitir al lector interesado). la distinción entre la “verdad histórica” y la “verdad material”.: Estoy de acuerdo con usted en cuanto a desconfiar de toda glorificación de una especificidad o de un pueblo elegido.. cit. Dérives d’une Psychologie de la difference". que sin em bargo evoca. más precisamente del “pueblo elegido”. tratándose de Moisés. Yerushalmi parece dispuesto a abando­ nar el judaismo. en: Llnfini. sino por fidelidad a la judeidad que. Pero sin embargo. a su manera de ver. el porvenir. 95-96. etc. La judeidad remite al hecho y la manera de sentirse judío independientemente del judaismo. . abolir el vocabulario. N o solo persiguieron a los representantes judíos de una disciplina. pp. así com o la doctrina y las instituciones judías. et­ cétera. sería difícil y demasiado largo. laico o ateo. ob. que sin embargo era tan judío como Freud. se marca en dos vocaciones fundamentales: la experiencia de la promesa (el porvenir) y la exhortación de la memoria (el pasado). la anticipación del psicoanálisis. cit. 47 Véase Elisabeth Roudinesco. Esta celebración de una “especificidad judía” (sobre la memoria. toda comunidad no judía reivindicaría esos dos rasgos fundamentales. en mi opinión. sutiles psicoanalistas.44 Yo también me interrogo sobre la distinción entre Jew ishness y Judaism (judeidad y judaismo). pp. a su parecer. É. de buen o mal grado.. renuncio a reproducir argu­ mentaciones publicadas. En una tradición de interpretación judía habría una riqueza de recursos muy anterior al psicoanálisis que. Eso -y lo dije discretamente. Yerushalmi no toma suficientemente en serio las proposi­ ciones freudianas sobre la represión. pp. 109-128. 63.En mi opinión. R . la formación del síntom a. Usted sabe que los nazis quisie­ ron erradicar el psicoanálisis en cuanto “ciencia judía”. agnóstico. No por infidelidad. quería borrar la originalidad o la necesidad de la explicación psicoanalítica. Entre todas las otras doctrinas del psiquismo.4’ En el fondo. 46 Véase Mal d'archive. no aportaría gran cosa.46 Toda cultura. en cuanto a lo esencial. 4 5 La palabra judaismo designa la religión monoteísta de los judíos. También me pregunté si Yerushalmi no corría el riesgo de alimentar. 73-94. En suma. trataron de “exterm inar” la doctrina misma: quemar los libros.47 44 Véase Mal d!archive. los intérpretes ya habrían sido. únicamente el psicoanálisis fue declarado “ciencia judía” por los nazis y eliminado en cuanto tal. una puesta en práctica política del tema tan grave (y tan difícil de interpretar) de la elección. Formulé algunas preguntas a Yerushalmi y creí comprender que finalmente.) no solo me pareció discutible en su contenido (pero como siempre en el curso de nuestra entrevista.me pareció inquietante. primavera de 1998. Pero no actuaron de la misma manera con la escuela de psicología indi­ vidual fundada por Alfred Adler. “Carl Gustav Jung: de l’archétype au nazisme. a pesar de todo.

que el psicoanálisis. de toda etnia. de que su iden­ tificación por los antisemitas solo podría efectuarse de manera indirecta y ne­ gativa. en cuanto tal. xenofobia. no es para el nazismo un equivalente de esa judeidad. había convocado en torno de la cuestión del deseo todo el viejo orden del poder. En 1976. esa cosa que no se ve. M e pregunto si el inconsciente en el sentido freudiano. Y agregaba: “A esto -salvo algunas excepciones y en cuanto a lo esen cial. Freud.debe el psicoanálisis el hecho de haber estado en oposi­ ción teórica y práctica con el fascismo” . estaba en oposición a todo lo que puede llamarse “ la industria del crimen” . el principio “universalista” y “abstracto” de la ciencia. Ya recalca­ mos.49 ) . M ichel Foucault subrayaba que. el filósofo que desenmascaró la neurosis. En su rechazo principista de la pena de muerte. la propia ciencia.De esto infiero que en él hay algo especifico. Había comprendido. pienso que Freud había captado esa realidad. el psicoanálisis es por esencia incompatible con las form as dictatoriales del fascismo y con todas las discriminaciones que le están asociadas (racism o. e independientemente de los profesionales que pudieron colaborar con tales regímenes. sin duda inconscientemente.). que suscribo. su enemigo verdadero y esen­ cial. etc. . en un capítulo anterior. En suma. a partir de su ruptura con las teorías de la herencia-degeneración. la ley de la alianza. hasta qué punto el antisemitismo venidero no es localizable sino por un estilo. A l punto. pero sin teorizarla. M e pregunto si la judeidad no sería experimentada como tanto más peli­ grosa en la m edida que sería invisible. del Padre Sob eran o” . en el fondo se dirigía al viejo analista instalado allá. acerca del Anschluss: “ ¡Cóm o debe odiar el análisis ese hombre (Hitler)! En secreto sospecho que el furor con el cual marchó contra cierta capital. para reaccionar ante el ascenso del racism o que le era contemporáneo. D . que choca de frente con el nazismo.: Me parece que los nazis también querían erradicar. separada de toda pertenencia real.48 Este ju icio foucaultiano. esa cosa de naturaleza universal. de alguna manera. experimentada como tanto más peligrosa cuanto que es invisible y no se reconoce sino como una identidad o una enti­ dad abstracta. y en el hecho de comprometer al psicoanáli­ sis en cuanto tal en ese rechazo. esa cosa invisible. Pienso en la hermosa fórmula de Thomas Mann. por lo demás. el gran desilusionados el que sabe a qué atenerse y conoce a fondo el genio”. Real­ m ente en cuanto disciplina. unas palabras. apunta a la propia disciplina. antisemitismo. de la consanguinidad prohibida. había dado como principio de la sexua­ lidad “ la ley. una retórica y unos giros negati­ vos.

: Creo que esta ciencia calificada de “judía” lleva en sí u n a c u estió n tem i­ ble sobre el jefe y la organización política. No se limita a la identidad judía sino que se ex tien d e al h o m ­ bre en general. J.: Una vez más. R. A d em ás. S in em bargo. pero se une un poco co n lo qu e usted dice del archivo en el sentido freudiano. J. el adjetivo “burgués” es utilizado en to d as partes: se h a b la d e lite­ ratura burguesa. con otros conceptos.: ¿Condenar una ciencia com o “cien cia bu rgu esa” es m en o s grav e? No. . El psicoa­ nálisis es condenado como ciencia burguesa en la U n ió n S o v ié tica solo a partir de 1947-1949. un “peso de impensado radical” que gobierna la relación de la m em oria co n el saber: una “impresión freudiana”. Para usted. A d e m á s. por la sen d a de un in con s­ ciente hereditario y por tanto de una herencia filogenética. es decir. es condenado en nombre de su supuesta complicidad con el im perialism o am ericano. R.É. no existe simetría entre el nazismo y el com unism o. por supuesto. Entre inconsciente (freudiano) y judeidad.: suerte en una época en que la única referencia en ese ca m p o es la qu e surge de los trabajos de Pavlov sobre el co n d ic io n am ien to . en una época en que ya no hay psicoanalistas en el país.: Pero ¿por qué esa ciencia y no las otras teorías del psiquism o que inventaron otros judíos? ¿No hay algo en la concepción freudiana del inconscien te que concierne a un universal invisible y cuya exp resión esp ecu lar sería la judeidad? Encontraríamos aquí la idea de Freud según la cual la ju deid ad se transmitiría "por los nervios y la sangre”. la judeidad se vuelve el em blem a de una suerte de memoria perpetua de lo humano. h abría una ecuación específica que prohibiría reducir lo hum ano a una raza o un arq u eti­ po. R . Es una hipótesis. pues. el archivo no es solamente el docum ento sin o una “h u e lla ” . etcétera. D. por supuesto. en el c a so del yanovismo. Los gran d es te x to s p o lític o s de Freud son una amenaza para la organización nazi. usted p ro­ pone introducir una dimensión freudiana en la com prensión de la h istoria. Ese A rc h iv o (c o n u n a A mayúscula) subvertiría incesantemente la autoridad del E stad o p atriárq u ico (el Estado soberano patriarcal) puesto que se piensa él m ism o co m o el p o se e­ dor de un poder arcóntico sobre el archivo. D. m e p arece que el psicoanálisis tampoco sobrevivió al régim en com un ista. al precio por otra parte de convocar la Ley sim bólica (del padre desh ech o y humillado) para que ocupe el sitio de la vieja soberanía autoritaria (d el tira­ no). pero las dem ás teorías del p siq u ism o p ad ecen la m ism a É. de filosofía burguesa. una memoria que Freud pien sa en térm inos darwinianos o lamarckianos pero que hoy podemos traducir de otro m odo. en Freud. como usted dice. É. C om o a propósito del derech o. En suma.

Fue la época llam ada del “C om ité secreto” . que padeció como una trai­ ció n . Es cierto que. que por otra parte jamás se priv a de criticar a las Luces. a la m anera de un pensador del Aufklärung som brío. se sintió v íctim a de cierto ostracism o anti goy. no hice. si se tratara realm ente de una producción . en verdad cultivé el retiro. S ig u e sien do un hom bre de las Luces.Desde e n to n c e s m e exp liq u é sobre ese libro y sobre la historia decisiva de mi relación con él en una co n fe re n cia ( “ A b rah am .) . quiso desjudaizar el psicoan álisis para convertirlo en la teoría universal de un inconscien­ te universal.: B ajo e l nazismo se habla de ciencia degenerada. 51 Je an -P au l S artre. 81 y passim. ( i.: Freud osciló entre dos posiciones y. dictada durante un coloquio que se desarrolló en diciembre de 2 0 0 0 en el C e n tro com un itario de París ( “Judéités. en ese m om ento. J. Tratándose del psicoanálisis como ciencia judía. quiso evitar una asim ilació n sem ejante. Galliinard.50 É.D . A lb in M ich el. hasta me manten­ go alerta an te tod a com unidad judía. Paris. du­ ran te la cu al Ernest Jon es. Freud dio m archa atrás y de algún m odo se repliega en el gheto de sus d iscíp u los ju díos y vieneses. Reflexions sur la question juive (1 9 4 6 ). Por eso designó a C arl G u stav Jung. com o jefe de su m o v im ien to (la IP a). un no judío. A pesar de estar desarraigado. A q u í encontram os su propio m odelo de la fidelidad infiel. R . ob. contrariam ente a Yerushalmi. con razón o sin ella. pero no cree en ese sueño. Sartre dijo que el judío es producto del antisem itis­ m o. xxxvm " coloquio de los intelectuales judíos de lengua francesa. Repentir et reconciliation”. Freud su eñ a que el p sicoan álisis pueda ser “judío” . 1954. En el M oisés. tras la separación de Jung. D . Pero usted sabe que el propio Freud no excluyó la existencia de algo judío en el psicoanálisis. Q uestions pour Jacques Derrida".0 V éa se Jacq u e s Derrida. de próxima ap arición en G a lilé e ).'5 1 S i fuera sim plem ente cierto. laico y ateo. Pero delante del menor signo de antise­ m itism o. D.o aquella que creen poder atribuirme. H a c e m uch o tiem po. París. p. a la que rechaza.: In d epen d en cia y contradicción: no hay nada que comprenda mejor. n o n iego ni negaré jam ás mi judeidad. la que yo busco en mí -y eso se lee en tan tas se ñ ales. y por razones estratégicas. de arte judío degenerado. c it. Mal (¡’archive. Por eso n o reivindica su judeidad sino cuando es enfrentado con el an tisem itism o . El. ja m á s cederá a cualquier retorno a una identidad judía de tipo religioso o étni­ co. ningún esfuerzo sufi­ cie n te p ara volver a arraigarm e. 2001. A partir de 1913. él “decon struye” la n oción de pueblo elegido. etcétera. el sabio judío.. yo p ien so com o usted que nunca consideró que el psicoanálisis fuera realmente una ciencia judía. V éase tam bién “ Avouer l’impossible: ‘Retours'. de literatura degenerada. en C om m en t v i m ensemble’ . Luego. soy incapaz de reconstruir la lógica de la argumentación. el único no judío de ese grupo restringido. el otro ” ). heredero de la H askala. En un primer tiempo.j.

R . D isim étrica. D. d e Schibboleth a Circonfesión. incluso antes de mi n acim ien to . d e las tra d ic io n e s judías de las que testim onia en su libro in m ed iatam en te d e sp u é s d e la gu erra. Toumcr les mots. si las hay. esa elección de cada uno da su p o sib ilid a d y su c o n d ic ió n a toda responsabilidad digna de tal nom bre.) Sin em bargo. in clu so a n te s d e te n e r que hacer ninguna elección. H ay una “ estructura” un iversal d e la e le c c ió n h e te ro ­ nóm ica: yo soy el único llam ado a h acer esto o aqu ello. 2000. aun que haya sido bautizada. 20 0 0 ). e n to d o c a so . signado. e tc é ­ tera. p ero. S a rtre p arece h a b e r re c o n o c id o la ig n o ­ rancia. É. in clu so an te s que el antisem itism o instituyera esa m arca en usted. el juram ento y el contrato. antisem ita o no. ja m á s se reducirá a una proyección del otro. p reced e a la p ala b ra . Está afectada de ju d a ism o in­ cluso antes de que el an tisem itism o produzca o tran sform e e n u sted la id e n ti­ dad. por no decir el d e sco n o cim ien to de la tra d ic ió n . an tise m ita o no. fui d e sig n a d o . Para mí. ese es el sitio de ese problem a. E sa h e re n c ia n o p uede ni renegarse ni denegarse. Y eso es v á lid o p ara las m u je res. asignado. alg-U n o m arcó mi destino incluso an te s de q u e yo p u d ie ra p ro n u n c ia r u n a palabra. u n iv ersal.: ¿Usted fue circuncidado. hace poco todavía en el film e de S a fa a F a th y ). A rte-G alilée. p asivam en te. A mi juicio. ese lazo. (A l final de su vida.52 ta m b ié n traté a c e rc a de la 52 D ’ailleurs Derrida (A rte-G loria. en tener que responder “h em e a q u í” . usted no es se m e jan te a cu alqu ier c iu d a d a n o c a tó lic o . eso es se c u n d a rio ). algo. para un hom bre. Y ésta no es la m ism a para usted que p ara alg u ie n q u e h a b ría n a c id o bretón. h e tero n ó m ica. U ste d no fue circuncidada. lo qu iera o n o. no habría necesidad de ser prim ero ju d ío p ara ser a sí e n g e n d ra d o p o r el otro . en el se n tid o lite ra l o fig u ral. M e cuesta m ucho trabajo la “d o ctrin a” de la ele cció n . haber nacido judío y. de Glas a La tarjeta postal. y p or lo ta n to se in scrib ió la m a rc a e n el cu erpo? J.de ¡os otros. esta r c irc u n c id a d o . q u e a c a b o d e e v o ­ car. V éase tam b ié n Ja c q u e s D errid a y S a fa a Fathy. soy irre m p laz ab le e n el lugar de esta decisión. Es lo que yo llam o la circun cisión . si el ju dío fuera realm en te p ro y ectad o p or el a n tise m itism o . y q u e m u ch o s pensadores judíos querrían enlazar con aqu ella. S e r ía cap az d e d e s­ plegar contra ella las peores so sp ech as pero. París. P ero en to d a s p arte s d o n d e hablé (abundantem ente. En cuanto a la ju deidad “de n ac im ie n to ” . pero sabe que una m arca h a b ía p re c e d id o y a tra v e sa d o su catolicism o. “ a q u í e sto y ” . . U sted se siente m arcada. a h í se tra ta d e o tra fo rm a de elección (que uno puede ben decir o no.: N o me atrevería a decir que es una m etáfo ra. U sted mism a. por ejem plo. E stoy m arcado incluso antes de saber hablar.

de la excisión y en todas esas m arcaciones etno-religiosas del cuerpo. de efectos mortíferos. y n o n ece sariam e n te los m en os refin ados de ellos. ja m á s v a cila b a en se ñ a la r su judeidad p ero ta m b ié n p re te n d ía ser un "ju d ío in fiel” . Ja c q u e s D errida aso cia in cesan tem en te el recuerdo de la circu n cisión al d e la m u e rte y la a g o n ía de la m adre: Esther G eo rgette Safar Derrida. Para las ch icas tam bién .: P ero. Lo recu erdo en C irc o n fe sió n . . D . El subraya que la circ u n cisió n garan tizó la perd urab ilid ad y la super­ v iv e n c ia del p u eb lo ju d ío . S in em bargo. 192-1^3. H ay dem asiado que decir al respecto.53 E sas inscripciones n o se realizan en cualquier lado. en m í y afuera.re tó rica qu e desd e siem pre trabaja en el cuerpo la literalidad o el valor trópico de la circ u n cisió n : la circun cisión del sexo.: M u c h o s ju d ío s. c it. . pp. 72. ob. es bien sabido que la circuncisión literal. A c e p ta ­ ba la h e re n c ia in tele ctu a l del ju d aism o . “ traum ática” . : Pero si n o hubiese sido circuncidado ¡se sentiría judío de la m ism a m anera! j. ni siqu iera ser un h om bre. É. ob. com o la excisión de las m ujeres (que se practica m asivam ente en el m undo.’ 4 É.4 En C irco n fessio n . p ara que exista esa m ar­ c a c ió n a n te rio r a la p alab ra. R . p. en lo que h a c e qu e n o se n ecesite ser lite ra lm e n te circu n cid ad o . V éase C ¡Konfession. sobre todo S p in o z a . M e intereso. com o la pen a de muerte. ¿puede so sten erse h o y una p o sición sem ejan te? L o s ju d ío s o rto d o x o s. tanto en la figura general y univer­ sal de la circuncisión.. y que considero una agresión m u ch o m ás violenta. a lg o esen cial corre el riesgo de per- 5’ Ja c q u e s D e rrid a o b se rv a q ue e n tre los ju díos de A rgelia casi n tinca se d ecía “circu n cisió n ” s in o “ b a u tis m o ” .. n o “ bar m itzv á".: L a c irc u n c isió n n o es e sp e cífica a los ju d ío s sin o qu e se c o n v irtió en esa m a rc a a la q u e se d e b ería re n u n c ia r si uno fuera freud ian o. R . aqu ella llam ada del corazón. a debates “globalizados”. Freud n o quiso h a c e r c irc u n c id a r a sus h ijo s p orqu e era h o stil a las m arcas co rporales. r . insisto en eso . “física” . le J. etcétera. hab ría sid o eq u iv alen te. N o d ig o e sto p ara borrar u n a m arca qu e re alm en te existe. sin o “c o m u n ió n ”. de los lab io s y la len gu a. i. J. una cuestión que no dejará de ser som etida.: d irá n q u e si se a b a n d o n a la circu n cisió n . h ab laro n de la circu n cisió n . fieles o infieles. en efecto. tiene efectos originales. D . D . Y.: S i m e hu bieran en señ ad o de u n a u otra m an era que h ab ía n acid o en una fa m ilia ju d ía. en todo caso irreversibles y mucho más graves que la circuncisión. ni punto de com paración con ella). cada vez más. en to d as las fig u ras d e la circu n cisión . c it. Por lo tan to inten to interesarm e.

the Je w ”. pero todo se juega en torno de la letra. p. que un poder absoluto -y forzosam ente so b e ra n o . ya imposible. aun­ que de diferente manera. En todo caso.. es decir. Acts of Religion. hasta su privilegio a m enudo negado.tan tem ible como el falocentrismo que pretende derogar. a pesar de sus buenas intenciones. A m enudo subrayé la irreductibilidad profunda del par judeo-islám ico. 2001. pero nuestra ‘c ultu ra’ com ún. T h e A rab . correrán el riesgo de ser las propias mujeres. el francés. Foi et savoir. R.: Yo tendría una tendencia a pensar que es posible ab an d on ar la circun ci­ sión pero no el falocentrismo. donde se reproduce una in tervención ofrecida en Capri. En otras palabras. de una soberan ía que no es ya la de la tiranía sino de su transferencia hacia lo sim bólico. En el prim er capítu lo de Foi et savoir. Más vale un padre deshecho de su autoridad tiránica. frente al par confusamente acreditado del judeo-cristianism o. Hay que salir e n to n ces de esta simetría y no oponer el antifalocentrismo al falocentrism o. 13). Más generalm ente. S e ñ a lo a! resp e cto la notable introducción de Gil Anidjar. en Jacques Derrida. en el sentido en que Freud lo co n virtió en la Ley del padre. o del goce ilimitado cuyas principales víctim as. humillado y consciente de la necesidad del rebajam iento de su an tigu a sobera­ nía. tanto en el judaism o com o en el islam ). por lo menos para esta discusión prelim inar. falocéntricas. apenas judeocristian a. y h acia la universalidad de la diferencia sexual. observo que el p sicoan álisis está por el momento prohibido en el mundo árabp-islám ico. aunque algunos profesionales lo ejerzan e intenten institucionalizarlo (en Ma55 Véase sobre todo Jacques Derrida. en el islam. una ley surgida de una soberanía deshecha. Londres. ¡Ninguna m ujer!” (ibid. un padre deconstruido. y para retomar su com paración entre el par ju deo-islám ico (negado) y el par judeo-cristiano (afirm ado). Les deux sources de la “religion" aux limites de la simple raison.o n ih ilista . Jacques Derrida subraya sobre todo: “N osotros representam os y hablam os cuatro len­ guas diferentes [el alemán. por desgracia. “O nce More. a largo plazo. que querría abolir toda form a de función simbólica mediante una suerte de deconstrucción sin lím ites. ob. a valorizar un poder maternalocentrista . el español. cit. el italiano]. T am p oco ningún repre­ sentante de otros cultos. es más manifiestamente cristiana. N o hay n ingún m usulm án entre nosotros.derse para el judaismo. Ese aban d on o vale tam ­ bién para el cristianismo.55 É. para ser m uch o más moderna que el “posmodernismo”. digá­ moslo. uno se en cu en tra en la se n d a de un a b a n d o n o del falocentrismo. ya que esas tres religiones son poderosam en te. O n ce More: Derrida. en el m om en to en que debe­ ríamos empezar por volver nuestra mirada precisam ente hacia el islam . Al respecto. Esto valdría a fortiori para la excisión. .atribuido a las madres: un poder tanto más “fálico” cuanto que se ejercerá com o una revancha y sobre todo como el simulacro de una conquista de la fem inidad. si se abandon a la circuncisión (li­ teral o figural. p ien so que el antifalocentrismo militante siempre está condenado. Routledge. el falocentrism o y la cir­ cuncisión relacionan al islam y el judaism o.

En este mundo. p. Etudes sur !’hysteric (1 8 9 5 ).56 el cuerpo de las mujeres en el islam de hoy padece esa tiranía. cit. desh ech a. sirva para deshacer o deconstruir dicho sistema. ob. en vías de volverse om nipotentes en las socieda­ des dem ocráticas. Por tanto. desde el punto de vista del psiqu ism o. eso no cam bia nada. que fue “ inventada” por una mujer. se atribuye a A n n a O . n ation alités. pero éste se ejerce en nombre de aquél. numerosas m ujeres h an dejado de llevarlo o luchan para hacerlo. deconstruida. De no ser así. sobre todo). R . y por lo tanto de interrogar la esencia de su propia alienación .5 7 j.: U ste d es m ás lacan ian a que yo. Foi et savoir. rUF. y contrariamente al mundo ju deocristiano. com o usted lo dice. D. El hecho de que esta a lie n ació n sea inconsciente la hace m ás tem ible todavía. atribuyan un nuevo lugar a esos padres que aceptaron la herida n arcicística del reparto de sus viejos privilegios. 57 En la h istoria “ m ítica” del psicoanálisis. Puede imaginarse que el psicoanálisis. y h a sta m ás tem ible todavía que el de los padres tiránicos. 56 “El islam no es el islam ism o. Por otra parte. en “ Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. Pero en efecto. la libertad de hablar en su nombre.rruecos y el Líbano. Idiom es. y qué v a a ocurrir a los hom bres? J. y sobre todo la represión de lo fem en in o que pone en práctica.: N oso tro s lucham os por la igualdad y la em ancipación. es indisociable del ejercicio de la libre asociación que caracteriza la cura freudiana. es sabi­ do. Pero la experien­ cia p sico an alítica m uestra que el poder que ejerce la madre sobre el niño y el la ctan te puede resultar igualm ente destructivo. décon struction s”. hay que distinguir el islam espiritual (islam ) del islam p o lítico . El islamismo es un a versión política del islam. . París. no hay que confundir islam e islamis­ m o . (Bertha Pappenheim su verdadero n om b re) la invención de la cura por la palabra. a mi entender. si se invierte la jerarquía p ara atribuir a las m adres el antiguo poder de los padres. Es la hipótesis propuesta por Fethi Benslama en su in tervención sobre “L a repudiation originaire". si logra im­ p lan tarse en el m un do islám ico. Me gus­ taría m u ch o que las m ujeres. no hay que olvidarlo. que es la suya? En el fon do sería bastan te gracioso. A unque. 14).: ¿Y si suspendiéram os el diálogo con esa pregunta. ¿qué les v a a ocurrir. cit.. la ley del padre aún es opresiva y no “edípica” . D . 1956. en parti­ cular b ajo la form a del “velo” que. y esa es la grave cuestión del nom bre” (Jacques Derrida. É. y sin duda daría más que pensar que una res­ puesta de mi parte. les prohíbe simbólicamente h ab lar en su nom bre. Véase Jo sef Breuer y Sigmund Freud. precisam ente por esta razón. Sin embargo. ob.

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..... ^ 29 3....................................................89 7........................... F am ilias d e so rd e n a d a s........................................................................................................................................................................................... P olíticas de la d iferen cia.................... E scoger su h e re n c ia.......................................... 4 3 4.............................................................. Im previsible lib e rta d ............. 181 .............119 8 ................... V iolen cias co ntra los an im ales......................................................índice P r ó lo g o ............................................................. 7 1............. 2........................ E logio del p sic o a n á lisis.................................................................................... El espíritu de la R e v o lu c ió n .................. Penas de m u erte ..... A c e rca del antisem itism o ven idero........................................... ^ 9.... 57 5............ 73 6 ..................................................

Esta edición de Y mañana.. .. en los Talleres Gráficos Nuevo Offset.. de Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina. qué. Viel 1444. se terminó de imprimir en el mes de junio de 2009.

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