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M é x ic o - A r g e n t i n a - B r a s i l - C o lo m b ia - C h i le - E sp aña E s ta d o s U n id o s de A m é r ic a - G u a t e m a l a - P e r ú - V enezuela

Primera edición en francés, 2 0 0 1 Primera edición en español, 2003 Segunda edición en español, 2009

Roudmesco, Elisabeth y m añana, qué... / Elisabeth Roudinesco yjaeques D errida. 2a ed.- Buenos Aires : F o ndo de C ultura E co nóm ica , 2009. 216 p . ; 23x15 cm. IS B N 978-950-557-811-5 1. Filosofia M oderna. I. Derrida, Jacques II. T ítulo C D D 190

T itulo original: De quoi demain... IS B N original: 2-213-60707-9 . © 2001, Libraire A rthém e Fayard et É ditio ns Galilée

D. R. © 2002, F o n d o

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Hecho el depósito que marca la ley 11.723

donde co h a b ita ra n dos “idiom as”. ’ S e la en cu en tra en R o b ert Luis Stevenson . cada uno de nosotros volvió a trabajar el e scrito para fu nd irlo en un verdadero texto. dos maneras singulares de expresarse en una m isma lengua. Luego. G allim ard . este d iálogo responde a la d efinición clásica del género en filosofía y en las hu m anidad es e n general: un intercam bio cuya lógica se construye con el correr de dos discursos que se cruzan sin fusionarse jam ás. cuyo primer m om ento se remonta a treinta años atrás.Prólogo “¿De qué estará h e c h o el m añan a?”. Las n otas redactadas por Ja cq u es Derrida llevan la m ención J . puntos de convergencia. Sus dotes de orador. Fruto de u n a larga h isto ria.amenazaban con d ejarm e sin voz. ta n to en las ideas com o en las cosas. i. interroga V ictor Hugo en uno de sus poe­ mas de Les chants du crépuscule [Los cantos del crepúsculo]. “Napoléon II”. en: Les chants du crépuscule ( 1 8 3 5 ) . ¿De qué índole es ese crepúsculo. y es retomada por un personaje de Frit: Lang en Les contrebandiers de Moonfleet ( 1 9 5 4 ) . qué lo seguirá?”1 E ste fue nuestro punto de partida.D . según la fam osa fórm u la inglesa extraída de la literatura llamada de “in ic ia c ió n ”. en la sociedad com o e n e l individuo. una suerte de com p licid ad sin com placencias.a s í com o la sabiduría adquirida a lo largo de tantas c o n feren cia s d ictad as por todos los confines del m undo. Bibliothéqiie de la Pléiade. y se responden sin op onerse re a lm e n te . A s í se e n u n cia n diferencias. pp. Y como introduc­ ció n subraya: “H oy to d o . en suma. t. C u an d o propuse e ste d iá lo g o a Jacques Derrida. sorpresas. se h a lla en estado de crepúsculo. su audacia frente a ciertos proble­ mas de n u estro tiem p o .3 1“E spectro siem pre o c u lto que lado a lado nos sigue. tem ía que la admiración que sien to h a c ia él fu era un ob stácu lo para la realización del trabajo. París. P ero muy p ro n to com prendí que “el ejercicio sería prove­ ch o so ”. la p o te n c ia de su razonam iento. un texto a dos manos. na es la gran cosa!/¿De qué estará h e c h o el m añana 2 Agradezco a C o le tte Ledannois por la rapidez y la calidad de su trabajo. 1964. interrogaciones.838 y 811. L a palabra v iv a fue prim ero grabada y luego transcripta2 para permitir un prim er pasaje de lo oral a lo escrito. d escu brim ien tos de u n o por el otro./¡Y que llamamos mañana!/¡Oh! ¡Maña­ V ictor Hugo.

cad a u n o de ello s es el o rig e n de una o varias de las grandes in terro g acio n es que a tra v ie sa n n u estra é p o ca . n u estra r e fe re n c ia com ún a todo lo largo de este diálogo. p sico a n a lítica . “é tn ica ". É. En el te rce ro en ca ra m o s el p ro b lem a d e las trans­ form aciones de la fam ilia o c cid en ta l. A mi ju ic io . En el segu nd o tra ta m o s a c e rc a de los múltiples usos. pasam os a un a re fle x ió n so b re la lib erta d hu­ mana. para interrogarnos. sobre los d erech o s de los a n im a les y los deberes que el hom bre contrae para co n ellos. L os dos ú ltim o s cap í­ tulos están consagrados.S Y MANIAN A. el otro a las form as m o d ern as de u n a n tis e m itis m o p resen te y venidero. tan desprestigiada hoy. Privilegié nueve temas. Q U E. de la n o c ió n de d ife re n c ia (sexual. que res­ pondemos con una reflex ió n donde se m ezclan varias a p ro x im a c io n e s : filosófi­ ca. En una sexta parte interpelam os el espíritu de la R e v o lu ció n tras el fracaso d el c o m u n ism o . en el q u in to . El libro cu lm ina c o n un elo g io d el p sico a n á lisis. p o lítica . literaria. uno a la actu alid ad de la p en a d e m u erte y su n e cesa ­ ria ab olición . . Luego. R. e tc é te ra ). En el prim er cap ítu lo ev ocam os la c u e stió n de la h e r e n c ia in te le c tu a l de los años setenta. cultural. en el cu arto cap ítu lo . histórica. en am bos lados del A tlá n tic o .

: De la gramatología. P aid ós.: Para leer “ElCapital". 1 9 6 6 [Trad.2 C o n ellos y en vida de ellos. 1 9 8 7 . del logos. d e c o n s tru ir es resistir a la tiran ía del U n o . M aspero. B a rce­ lo n a. París. Louis A lthusser. se rep rocha desordenadam ente: la valorización excesiva del espíritu de rebeld ía. París. B arcelo n a. Histoire de la folie à l’äge classújue (1 9 6 1 ) . M e parece que esta proscripción es estéril y conviene encarar nuestra ép oca d e un a m anera muy diferente. ca st. etcé tera . París. S ig n ific a d e p o sició n o desco m p o sició n de una estructura. U ste d “d e co n s tru y ó ”1 esas obras. Sig lo xxi. c o n la ayuda del m ism o m aterial que se desplaza. Tristes Trofiiques. c a st. 1 9 9 7 ). pp. Les mots et les choses. nuestra historia com ún. Esta consiste en “escoger su heren­ cia ”. el rechazo de las libertades dem ocráticas y una profunda incredulidad para co n el hu m an ism o. sobre to d o las de C lau d e L évi-Strauss. D e algú n m o d o . Inventions de l'aucre. G a llim a rd . Jacques Derrida le c o n fie re un uso g ra m a tica l: el té rm in o designa en to n c e s un trastorno en la con stru cción de las p alabras e n la frase. 1985). según sus propios térm inos: n i aceptarlo todo ni barrer co n todo. P lon . La d eco n stru cció n es “lo que ocu rre”. S e u il. En su definición derridiana. e l c u lto d el esteticism o. 195 5 [Trad. 1 9 6 5 [Trad. 1 C la u d e L é v i-S tra u ss. M é x ic o . 1 9 7 6 J. A las obras de d ich a época. . peor aún.: Historia de la locura en la época clásica. E n el gran d iccio n a rio de É m ile L ittré puede leerse: “La erudi­ c ió n m o d ern a n o s te s tim o n ia que e n u n a co m a rca del inm óv il O rie n te . V é a s e "L e ttr e à un am i jap o n ais” ( 1 9 8 5 ) . H oy es de b u e n to n o reprobar a los pensadores de los años setenta y exigir de quienes los re iv in d ica n un “d eber de inventario” o. París. Ja c q u e s L a c a n . 19 9 9 [. A l m ism o tiem po. re m ite a un tr a b a jo d e l p e n sa m ie n to in c o n sc ie n te ( “eso se deco n stru y e") y que consiste en desha­ cer. M ic h e l F o u ca u lt. 197 2 [Trad. [Trad. P arís. a par1U tiliz a d o p o r Ja c q u e s D errid a p o r prim era vez en 1 9 6 7 en D e la grammatologie (París. 1 9 6 6 . e l térm in o “d eco n stru cció n " está tom ado de la arq u itectu ra. S ig lo XXij. c a st. Fo n d o de C u ltura E con óm ica. U s te d es e l h e re d e ro d e las obras m ayores de la segunda mitad del siglo. q ue se h a c e m o v er c o n fin e s d e re co n stru c c io n es m ovibles. G allim ard.1. S ig lo xxi.: Escritos. Écrits. 3 8 7 . de la m etafísica (o c c i­ d e n ta l) e n la m ism a len g u a e n q u e se en u n cia . 1987]. un “arrepenti­ m ien to ”. M é x ico . París.3 9 5 . cast. M adrid. Pour M arx. sin d e stru irlo ja m á s. C a n tid a d d e e lla s su rg iero n de los sistem as de p en sa m ien to hoy rechazados. M ich el F o u ca u lt. un apego a cierto formalismo de la lengua. ca st. L o u is A lth u s se r. una lengua llegada a su p e rfe c c ió n se h a d e co n stru id o y a lte ra d o por sí m ism a por la sola ley del cam b io n atural del esp íritu h u m a n o ". e n Psyche. a q u ello d e lo q u e n o se sa b e si llegará a d estin o .: Las palabras y ¡as cosas: una arquelogía de las ciencias hum anas . u n sistem a de p en sa m ien to h eg e m ó n ico o d om inante. signadas por la coyuntura tan particular del “estructuralism o”. G a lilé e . M in u it) [Trad.: Tristes trópicos. Jacq u es L a can . P la n eta -D e A gostini. ca st. Escoger su herencia E l is a b e t h R o u d in e s o o : A n te to d o m e gustaría evocar el pasado.

Fue en esa época. París. fiel en la medida de lo posible”. Lécriture et la différence. Luego me sen tí más cerca de usted y pensé que había tenido razón de h acer hablar las obras e n el interior de sí mismas. Véase tam bién “Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. d ice e n una entrevista de 1983. 5 Este coloquio reunía a intelectuales de todas las tendencias.6 De igual modo. Idiomes. A nthropos. cit- . París. 19761‘ Jacques Derrida. Galilée.3 co m o todos los estu­ diantes de letras de mi generación que se interesaban en la literatura de van­ guardia. tir de sus libros. cast. 1998. trans­ parente a sí mismo. Fundam entos!. usted se "explicó” -tie n e m ucha a fició n por ese verbo-. Q l'F. nationalités. Points de suspension. ob. “V iolence et métaphysique” (1 9 6 4 ). Seuil. pp. Jacques Derrida me respondió en Positions. París. 2 vols. de Martin Heidegger o de Emmanuel Lévinas..10 Y MAÑANA. a través de sus fisuras. alrededor de 1967. no recibirla literalm ente. En esta oportunidad presenté una ponencia en la cual mostraba que las tesis de Derrida estaban inspiradas en una visión heideggeriana de lo arcaico cercana a las de Carl Gustav Jung. o incluso por una escritura anterior a la palabra. en Lécriture et la différence. déconstructions”.5 4 4 -5 4 5 |Trad. por el destino de una “letra” o de un significante. 1967 fTrad.7 3 Jacques Derrida. Change. cast. Fayard. Se entregó a un trabajo de com entario de textos al tiem po que reivindicaba la importancia que tenían para su evolución las enseñanzas de Edmund Husserl. y François Dosse.: La escritura y la diferencia. cast. Pre-Textos. ob. Généalogies. Editorial del h om bre. 7Jacques Derrida.5 revista del Partido C o m u n ista francés. captar su “m om en to d ogm ático”: “Yo me siento heredero. II (1 9 8 6 ). cuando yo em pecé a leer sus obras. La subversión consistía en to n ces en afirm ar que el sujeto humano está determinado por el lenguaje. sino más bien pescarla en falta. M inuit. De aquí proviene la idea de que la m ejo r m anera de ser fiel a una herencia es serle infiel. pero no dogmática. 1975. 4Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. d ice que él “se e n c u e n tra en una relación de infidelidad y de fidelidad a la ontologia”. nuestra generación criticaba su resistencia a enfren tar la cu estió n del incons­ ciente en la formación de un sujeto y su hum anism o del su jeto “p len o ”. 1998. Histoire du structwalisme. 1994. sus contradicciones. sus blancos. 1992. t. De la grammatologie. p. Valencia. es decir. Action Poétique. Por mi parte. en la lingüística estructural surgida de Ferdinand de Saussure y de Roman Jakobson. 1989]. Madrid.: La batalla de cien años: historia del psicoanálisis en Francia. V éase tam bién L'incouscknt et ses lettres. y sobre todo De la gramatobgía y La escritura y ¡a diferencia . sobre todo en el segundo coloquio de Cluny. Fayard. A l tiempo que respetaba el com prom iso p o lítico de Je a n -P a u l Sartre. La D écouverte. sin tratar de aniquilarlas. acerca de Lévinas.: Posiciones. 199 4 . Mame. París. yo pretendía ser fiel.. y más p articu larm en te a escri­ tores cercanos a tres revistas: Tel Quel. N arré este episodio en Histoire de la psychanalyse en France. París. por fu n cio n es sim bólicas. sus márgenes. 139. 1972 (Trad. Rubí. 13. com o una totalidad. organizado en la prima­ vera de 1970 por La Nouvelle Critique. lo critiqué a usted por considerarlo “infiel” a esa h erencia que deconstruía. en Cahiers 1 nursignes. y finalmente por la existen cia del in co n scien te e n el sentido freu­ diano.4 Luego. París. París. cit.

arriesgaré algunas generalidades sobre la noción de herencia. Sin duda. y cada ve: más. de manera cada vez más asumida. en ocasiones igualmente inquietan­ tes. Para volver al punto de partida. ¡cuánta razón tiene! A menudo me veo pasar muy rápido ante el espejo de la vida. no solamente mi trabajo. tengo ganas de decir que está triunfando. M e atrevería a decir que hasta es el sobreviviente.Los verdaderos adversarios del pensamiento de dicha época aparecieron posteriorm ente. como una imagen en un espe­ jo . La fvnscc 6$. sino como los portadores de una palabra viva. se disciernen las señales. el proceso de d escentram iento del pensam iento. S in duda. usted lograra hacerlos vivir y hablar. En resumen. cuando Luc Ferry y A lain Renaut publicaron un libro que tuvo una gran repercusión: La pensée 6 8 . vemos cóm o pierden el aliento -pero sin exagerar. S in duda. con frecuencia patéticos. en 1986. hoy es usted el último heredero de ese pensamiento que resultó tan fecundo. de cierta legitim ación. para desacreditar a cualquier precio. del psiquismo y de la historicidad que usted contribuyó a poner en marcha. no com o ídolos. encarna una nueva forma de disidencia que su palabra y sus obras (traducidas a más de cuarenta lenguas) llevan de un extrem o a otro del mundo. asume en el mundo de hoy la posición de intelectual universal que antaño fue la de un Zola. ¿cómo hablar de “triunfo"? No. A l respecto. salvo en la alusión al triunfo. que nuestro mundo está deconstruido y que se ha vuelto derridiano al punto de reflexionar. de un Sartre. más recientem ente.» de cincuenta libros. sino toda una configuración a la que éste pertenece (aunque me vea obligado a rei­ vindicar aquí un triste privilegio: yo atraigo una agresividad más tena: y encar­ nizada). com o la silueta de un loco (cómico y trágico a la vez) que se mata siendo infiel por espíritu de fidelidad. y sin duda porque es un heredero fiel e infiel. siempre me reconocí. Gnllimatd. Al explicarme de manera insistente sobre sLuc Ferry y Alain Renaut. . Y todo ocurre com o si. el paisaje ha cambiado. París. Es cierto. luego. Así que estoy listo para seguirla. Para nada tengo el mismo senti­ miento que usted. y tal vez no sea deseable. JACQUES D errid a: Fiel e infiel.los esfuerzos compulsivos. a través de la deconstrucción. atemorizados o desesperados. ya se trate de la vida o del trabajo del pensam iento. porque con excep ció n de Claude Lévi-Strauss. 9 lacques D errida es el autor de [> k o n i. 1^>6. con frecuencia feliz.8 De alguna m anera. en la figura del heredero. y para acompañarla en este diálogo. y no lo digo por cortesía o modestia. Pero. Por lo demás. el resto de los protagonistas de esta escena h an m uerto. en ocasiones tengo la impresión de que el mundo de hoy se le parece y se parece a sus conceptos.9 A l respecto. por supuesto. a los que se añaden cuantiosos prefacios e in terv en cio n es en obras colectivas I articipó en alrevledor de un centenar de entrevistas.

pues. H a ­ bría que pensar la vida a partir de la herencia. hasta de la filiació n . de un pasado que ya no sería un presente pasado. es preciso (y ese es preciso está inscripto en la propia herencia recibida). ya se trate por otra parte de memoria filosófica. para ese heredero que sobre todo no es lo que se llam a un “herede­ . de un pasado a la medi­ da. luego seleccionar. la vida. sino escoger conservarla en vida. Tanto la suya como la del otro: firma contra firma. todavía. de la precedencia de una lengua. la historia. N o dejar a salvo: salvar.esa misma herencia ordena. reafirmar siempre la herencia es el modo de evitar esa ejecución. Comenzando por la palabra “vida”. N o escogerla (porque lo que caracteriza la herencia es ante todo que no se la elige. Y después de todo. por algún tiempo. Doble exhortación con trad icto ria e in có ­ moda. a una elección. el heredero siempre debía responder a una suerte de doble exhortación. a una decisión. y no a la inversa. por consiguiente transformar. filtrar. Por lo tanto. a una selección. pero un loco que tem a la añoranza. Incluso en el momento en que -y es la otra vertiente de la doble exhortación.12 Y MAÑANA. habría que partir de esa contradicción formal y aparente entre la pasividad de la recepción y la decisión de decir “sí”. tal vez. la nostalgia. de una cultura. se define acaso por esa tensión interna de la heren cia. interpretar. el imprevisible por-venir. reinterpretar. es preciso hacerlo todo para apropiarse de un pasa­ do que se sabe que en el fondo permanece inapropiable. por supuesto. y por “radical” o inflexible que deba ser una deconstrucción. ese concepto o esa figura del legatario. QUÉ. indemne. o sea. para salvar la vida (en su tiem po finito). no dejar a salvo ni siquiera eso que se dice respetar ante todo. Pero no utilizaré ninguna de esas palabras sin rodearlas de comillas y precauciones. es ella la que nos elige violentamente). Precisamente. y de la filiación en general. Sí. el ser-en-vida. Mi deseo se parece al de un enamorado de la tradición que quisiera librarse del conservadurismo. Pero bien ve por qué soy sensible a lo que dijo de la ausencia o la renuncia de toda aniquilación. intervenir activ am en te para que tenga lugar una transformación digna de tal nom bre: para que algo ocurra. por lo menos. Siempre -e n la medida de lo posible. loco de un pasado absoluto. Imagínese a un loco del pasado. pero sin ilusión sobre una salva­ ción final. criticar. En el fondo. sino reactivarla de otro modo y mantenerla con vida.me prohibí herir o an i­ quilar. desplazar. ¿Qué quiere decir reafirmar? N o solo aceptar dicha herencia. a la desmesura de una memoria sin fondo. a una asignación contradictoria: primero hay que saber y saber reafirmar lo que viene “antes de nosotros". y que por tanto recibimos antes incluso de elegirlo. Esa reafirmación que al mismo tiempo continúa e interrumpe se asem eja. el culto del recuerdo. no dejar intacto. un acontecimiento. por esa reinterpretación de la circunstancia del don. y com portarnos al respecto como sujetos libres. llegué a pensar que. lejos de una com o­ didad garantizada que se asocia un poco rápido a dicha palabra.

e tc . es una incautación. para responderle y para respon­ der de él. a mi cuenta y riesgo. hacer revivir.). si prefiere esa palabra. en efecto.*” Entonces intenta pensar el lím ite del concepto.ro”. Saber “dejar”. (N. y lo que quiere decir “dejar” es una de las cosas más bellas. por desgracia. en el sentido más poético de lo que. salvo si alguna polémica (de la que nunca tomo la inicia­ tiva) me obliga a hacerlo. del T. de manera selectiva.) . aquellos con los que “se las agarra”. el don y el perdón. Es decir. nada tiene interés. sin amor. y ciertam ente lo es. Ella gobierna dos gestos a la vez: dejar la vida en vida. en apariencia encarnizados. La experiencia de una “deconstrucción” nunca ocurre sin eso. Inclu* El giro utilizad o es s ’en prendre. saludar la vida. e intento replicar entonces limitándome a posturas impersonales o de interés general. A co n ti­ n u a ció n la v ersió n o rig in al: “une ¿¿construction qui se prend. a sacrificar. El concepto de responsabi­ lidad n o tiene el m enor sentido fuera de una experiencia de la herencia. a preferir. ¿no le parece?* Esta “m anera” de hacer va bien con una deconstrucción que se agarra. hace un gran consumo de los conceptos que produce así com o de los que hereda. se trans­ formó en un eslogan. y su finitud lo obliga. (N .) * * * En el original: “la prise ou la maltrise conceptuelle". a dejar caer. la deuda. Comienza por homenajear aquello. el reconocimiento y la necesidad de ser fiel a la herencia para reinterpretarla y reafirmarla intermi­ nablem ente. tan to en su nombre como en el del otro. Pero la misma finitud obliga a escoger. “dejar vivir”. al tiem­ po que se prenda de ello. a excluir. La deconstrucción es considerada hiperconceptual. muy intraducibie manera de la lengua francesa. que he escrito acerca de los autores de los que usted habló. más arriesgadas. más necesarias que conozca. del T . am orosam ente se deja exceder. pero solo hasta el punto en que cierta escritura pensante excede la agarrada o el dominio conceptual. se h ace agarrar y se deja agarrar en lo que comprende y toma en cuenta. hasta padece la experiencia de este ex­ ceso. Unica­ m ente un ser fin ito hereda. co n la mayor sinceridad. “Agarrárselas” es una muy seduc­ tora. Si la herencia nos asigna tareas contradic­ torias (recibir y sin embargo escoger. En los textos “deconstructores”. Es como un éxtasis del concepto: se lo goza hasta el desborde. Pero nada es posible. Lo obliga a recibir lo que es más grande y más viejo y más poderoso y más duradero que él. Muy cerca del abandono. la admiración. siempre hay un momento en que declaro. es porque da fe de nuestra finitud. qut se fait prendre et se laisse prendre cLms ce q u e lle com prend et prend en consicieríUíon tout en s’en cprenant". nada me parece deseable sin ella. el concepto (Begriff) nombra el gesto de una aga­ rrada. Justamen­ te para responder al llamado que lo precedió.** C onciern e a los límites del concepto. acoger lo que viene antes que nosotros y sin embargo reinterpretarlo. En latín o en francés así com o en alemán. del T. Jamás hablo de lo que n o admiro. (N .) * * E n to d a esta frase h ay un juego en tre prendre y s ’eprendre (agarrar y prendarse).

a un m om ento de la historia en el que ya se habían elaborado grandes obras que estaban presentes en el campo de la filosofía. de dar respuesta a una herencia. sino un nuevo pensam iento del sistema. de un modo siempre único. en efecto. Pero como usted eligió privilegiar lo que nos es com ún. se trata de otro lugar de la afinidad. justamente. de Lacan. pero en nom bre del nombre legado. con el predominio del modelo lingüístico en Lévi-Strauss y en Lacan. de la forma sistémica. Yo comencé a escribir entre 1962 y 1966. QUÊ. sentía la fecundidad y la legitimidad de tal gesto. ¡y anticipar el mismo nombre! ¡Inventar su nombre. esta doble ley se verifica. el heredero está doblem ente endeudado. y . de Deleuze por supuesto. a positivismos u otros “obstáculos” epistemológicos. Pero no por eso dejaba de percibir el precio que habría que pagar. algunos momentos de nuestros itinerarios respectivos. de ser posible! Tratándose de los años setenta a los que usted aludía. fir­ mar de otra manera. la r e p e ti­ ción un poco jubilosa de viejos gestos filosóficos. en los pensamien­ tos filosóficos anteriores. Por cierto. y. Siempre se trata de una suerte de anacronía: anticipar en nombre de aquello que se nos anticipa. Aunque pueda parecer eclecticismo (pero no había ni la sombra de eclecticism o en todo eso. más cerca de nosotros. o sea. me sentía muy profundam ente de acuerdo con el gesto de cada uno de ellos. para mí se trataba de heredar. cierta ingenuidad. de Lévinas. cuando el estructuralism o era no solo un pensamiento sistemático. me siento feliz de que esta entrevista comience así. Descartes o Kant. allí donde se cruzaron en el tiempo. siempre hay un m om ento en que yo señalo la alianza. en Francia. en línea de puntos. más cerca toda­ vía. Lo hice por todos aquellos que acabam os de nombrar. afectaban a dicho modelo. hay que saber que la responsabilidad en general (el “responder de”. Se podrían encontrar otros ejemplos. Por eso. Pero ese momento fue también el de lo que usted llam ó el “sistem a”. en respuesta a empirismos. Uno es responsable ante lo que lo precede pero tam bién ante lo venidero. y que por tanto aún está delante de uno. sino. si se tiene a bien seguir mis textos desde el comienzo. A fines de los años sesenta. de Foucault. de Lévi-Strauss. com o una herencia. y. como a menudo se decía.14 Y MAÑANA. No hablo solamente de Husserl o de Heidegger.en el extranjero que en Francia). de Lyotard. el “responder en su nombre") ante todo nos es asignada. so antes de decir que uno es responsable de tal herencia. el "responder a”. ya se trate de los de Platón. la sumisión un poco h ip n ó t ic a a una historia de la metafísica cuyo programa me veía conducido a descifrar. en ese momento. de punta a punta. cada uno a su manera. Hegel o Heidegger. de una “pertenen­ cia” común que queda por definir y que se siente más -in c lu so un poco dema­ siado. cualquiera que sea la com plicación con que. Delante dos veces. por diferente que fuese. de Althusser. delante de lo que debe de una vez por todas. Vamos a seguir. quiero decir. por supuesto.

o a través de la “subversión” de la que usted hablaba hace un rato. en Points de suspension. Para cada una. el pasaje de una fuerza sistémica a otra.respetar el idioma1 0 o la singularidad de una firma. Y ese lazo de la fuerza y la historia. Normalmente se emplea bngue N. LéviStrauss o Lacan era diferente.] " Véase Jacques Derrida. yo insistía mucho en ese motivo de la fuerza que el estructuralismo corría el riesgo de neutralizar.1 1 Se trata de un homenaje: el día en que el estructuralismo haya desaparecido como fuerza creadora habrá que hacer el duelo pero también evaluar su lugar en la historia de la civilización. y significa lo que É. la interrupción. .querría que la deconstrucción sirviera para denigrar. J. A pesar. Creí poder discernir lo que ese programa podía implicar de esterilizante.: Tengo la debilidad de valorar ese gesto. y reconocer lo que en ella es hegemónico o lo que se ve secundarizado. la invasión estructuralista se volvería un objeto de controversia para el historiador de las ideas”. Lo rubrica sin pertenecerle. É. y el término remite por extensión a la manera de expresarse propia de una época. [En francés. Según Jacques Derrida. todas las posibilidades para mis ojos entonces ex­ tenuados. En ese momento. idiomc no es una palabra muy utili­ zada. la respuesta deconstructiva a obras como las de Foucault. de un grupo social.. abandonando sus obras y signos sobre las playas de nuestra civilización. respetando siempre la exigencia estructuralista. del T. Y diferente con cada texto. hasta de precipitado y dogmático. herir o debilitar la fuerza o la necesidad de un movimiento. etcétera. escribió una bella frase en 1963 en “Fuerza y significa­ ción”: “Si algún día se retirara. ni traté la totalidad de un cuerpo como si fuera homogéneo. También aquí intentaba -cosa que siempre me esfuerzo por hacer. cit. de una persona. Pienso sobre todo en el desconocimiento o la negación práctica de cierta cantidad de motivos. Roudinesco expresa en la primera oración de la nota. Uécriture et la différence.. en un lugar y en cuerpos heterogéneos. p. oh. yo quería descubrir lo que usted llamó el “momento dogmático” -el residuo de credulidad. fatigados. R. por ejemplo la ruptura en historia. cit. Por eso vuelvo a la cuestión de la aniquilación: en ningún caso -y si a veces es preciso en algún momento polé­ mico. Solo se le aparece al otro y a uno le vuelve únicamente en destellos de locura que reúnen la vida y la muerte”.. 127.para “deconstruirlo”. Cada vez. lo idiomático es “una propiedad de la que no es posible apropiarse.: Por el contrario. era puesta en práctica cada vez en un estilo diferente. común a estos autores. debía ser tomado en cuenta. lo lamento de antemano. hasta negado. De ahí 10El idioma (idiomc) es una lengua particular. con precaución. Casi nunca escribí sobre tal o cual autor en general. D. a mi juicio.también las combinatorias. oh. La axiomática estructuralista. Nunca dije nada contra el estructuralismo. Lo que me importa es más bien la distribución de las fuerzas y los motivos en tal o cual obra.

Buenos Aires. Carl Schm itt (1 8 8 8 -1 9 8 5 ). cast. 1 5 Jacques Derrida.: Obras completas. U n os puercoespines renun­ cian a apretarse unos contra otros para luchar contra el frío. fue entonces L a pensée 68 (¿realm ente es preciso seguir hablando de eso? ¿Le interesa?). sabiendo que. Psychologie des masses et analyse du moi (1921). 145. en un con texto diferente. 1998]. "A ctu elles sur la guerre et La mort” (1915). Trotta. 1 4Jacques Derrida. Trotta. por ejem ­ plo ante ofensivas tan oscurantistas. en otras. Madrid. sino a cada instante. y que se pone a prueba decidiendo. pp. Flammarion. París. Spectres de Marx. París. pp.1 3 Usted subraya que. G alilée. proviene esa situación que describió hace un rato: en tal o cual m om ento de un proceso. fue juzgado en virtud de sus lazos con el nazismo y beneficiado luego co n un sobreseim iento. las alianzas se desplazan y me veo com o el aliado de L acan y de Foucault. p.: Espectros de M arx: el Estado de la deuda. G alilee. É. cast. participó en la vida política de su país a fines de la República de W eimar y comienzos del régim en h itlerian o. 1998]. Amorrortu.: Política de la amistad.12 Todo texto es heterogéneo. naturalmente. A m ena­ zado por la S S. Sus pinchos los 12Jacques Derrida. QUÉ. 1988. U n heredero no es solam ente alguien que recibe. 2001]. según Schm itt. A esto opone una concepción más freudiana de la política. puf. jurista alemán y alum no de M ax W eber. el trabajo del duelo y la nueva Internacional. Por eso la idea de herencia implica no solo reafirm ación y doble exhorta­ ción. Esto es muy e xp lícito en Espec­ tros de M arx. cast. La notion du politiqite. En ciertas situaciones soy el aliado de Lacan contra otros. 1991. permanezco a su lado en el m ovim iento general de lo que se llama la experiencia o la exigencia del pensam iento. un filtrado. Carl Sch m itt. R. Tam bién la herencia. una estrategia. el amigo y el adversario más particu­ larmente en un seminario donde deconstruye la obra de C arl S c h m itt. Xiil. Véase Sigmund Freud. y eso es lo que explica la movilidad de las alian ­ zas. París. Politiques de l’amitié.: Usted trata ese tema del enemigo. Madrid. es alguien que escoge. ruF. Madrid. Paris. ob. es un “te x to ”.: Psicología de las masas. consiste en su interpretación. en: CEuvres completes (oc). cit. cast. pp. Politiques de l'amitié. A lianza. [Trad. objeto a Lacan. 1998]. a pesar de todo. (x:. ningún relativism o. diferencia. D etenido por los A liados en 1945. V éase nuestro capítulo 6: “El espí­ ritu de la Revolución". 14 Y cita la famosa historia de los erizos que Freud había tomado de Schopenhauer. Madrid. La siniestra mueca del libro grotesco que. No veo en esto ningún oportunismo. 1993. Alianza.. El discierne de manera crítica. en ciertos contextos. 1998]. la diferencia política procede de una discrim ina­ ción entre el amigo y el enemigo. 1994. 9 3 -1 2 9 [Trad. S in esta discrim inación no hay política. 1-83 [Trad. en el sentido amplio pero preciso que doy a esa palabra. una elección. XVI. 1992 [Trad. lo dije explícitam ente. . París. renunció a sus actividades en 1936. en escoger.16 Y MAÑANA. théorie du partisan (1932). distinguió claram ente los campos. en efecto. la que “inscribiría el odio en el propio duelo de nuestros amigos”. cast. 125-137 [Trad. La afirm ación del heredero. A veces ocurre que señale mi reticencia respecto de tal o cual m om en to del pensamiento de Lacan o de Foucault.: El concepto de lo político.

y m ucho menos de psicoanálisis. los “otros” no lo están. le obedecían. entre la atracción y la repulsión. entre la amistad y la hostilidad. Andre Martinet. A l describir la vida y las costumbres de los indios Nambikwara. pudo ser francamente reaccionaria. en: Littoral. terminan por encontrar. . Pienso sobre todo en dos inter­ venciones mayores. Lévi-Strauss) servían entonces para criticar a los “enemigos políticos”. nombres prohibidos.1 5 Sus textos y los de los “estructuralistas” (Lacan. Una se refiere a un capítulo de la séptima parte de Tristes trópicos titulado “Lección de escritura”. 1954-1969. leía sus textos al mismo tiem po que los de los “otros”. Usted. en respuesta a Lucien Goldmann. Lacan respondió: “S i hay algo que demuestran los acontecimientos de Mayo es preci­ samente que las estructuras van a la calle”. Me parece que de alguna manera es necesario distinguir. cuando hacía mis estudios de letras en la Sorbona antes de 1968. es necesario mantener su espíritu en lo que tiene de progresista. Yo admiro al mismo tiem po los grandes sistemas de pensamiento y el valor de subversión . Gallimard. eran la encama­ ción de la Revolución. y los otros.y por lo tan to de deconstrucción. Foucault. retom ad o en Dits ct ¿crin. en ciertos momentos. Obligados a volver a acercarse en tiempo de helada. París. los parti­ darios de la vieja Sorbona. Por eso. S in duda.789-821. que nunca querían hablar ni de literatura moderna ni de lingüística. La c o n fe re n c ia que d ictó Foucault en la Sociedad Francesa de Filosofía lleva por título “Q u ’est-ce q u ’un auteur?". Barthes. 9. Me acuerdo.que despliegan. la distancia conveniente. y que sus asistentes. entre los cuales había resi' ’ Jacques L a c a n . nuestros “maestros”. Son cosas que nuestros conservadores olvidan hoy cuando sueñan con restaurar la vieja escuela republicana. frente a los mandarines y sus servidores.lastiman. por ejemplo. junio de 1983. pero que lo tenía todo de un compromiso político: la libertad de pronunciar. y lo conté en Genealogías. “In te rv e n tio n sur l’exp osé de M ich el Foucault” (1 9 6 9 ). PP. se negaba a evocar el nom bre de Roman Jakobson. su “enemigo’ . 1994. Aquellos con quienes usted “se exp lica” a través de la deconstrucción están cerca de usted. Precisamente después yo pude captar la manera en que usted deconstruía los sistemas de pensam iento en el interior de un espacio crítico que no los destruía sino que los hacía vivir de otro modo. Althusser. quien recalcaba que la historia la hacen los hombres y no las es­ tructuras. de una revolución que reivindicaba las estructuras (y su deconstrucción). 1. que el titular de la cátedra de lingüística. Tratan de destruir y no de escoger una herencia. G old m ann com entaba de esta manera el eslogan de Mayo escrito sobre un pizarrón de la Sorbona: “Las estructuras no van a la calle”. Luego me sentí perfectamente representada en la frase que pronunció Lacan en 1969. semi nómades del Brasil occidental. Pero no hay que olvidar nunca hasta qué punto.

dido.cuyo mecanismo habría que deconstruir para comprender su significación. éste condena la escritura en la medida en que sería una destrucción de la “plenitud de la presencia” y una verdadera enfermedad de la palabra: un “peligroso suplemento”. víctima de la ilusión de un posible origen de la palabra plena como fuente de una ética naturalista o libertaria. 1949. A su juicio. de una v iolencia. que la fundación del pensam iento m oderno pf' Descartes no excluye el fenómeno de la locura. 1998|. c i t . no sospechada de inautenticidad. en: Penser ¡a folie. En su Ensayo sobre el origen de ¡as lenguas.. l7Jacques Derrida. cit"*“¿Y cómo podría negar -escribe Descartes. Véanse también Claude Lévi-Strauss. La vie familiale et sociale des Indiens Nambikuiara. tanto por su estilo. cit. Les structures élémentaires de la párente (1 9 4 9 ). 1967 [Trad. cast. A Lévi-Strauss. respecto de esa “lección de escritura”. Por mi parte. Es evidente que ese libro lo impactó y fascinó. París. Lévi-Strauss16 muestra cóm o la escritura irrumpe en un grupo de indios. como más tarde lo hará Derrida. esta actitud sería la señal de una represión de la huella y de la letra -e n el sentido freudiano del térm in o. Su segunda intervención17 tiene com o objeto la manera en que Foucault comenta el famoso pasaje de las Meditaciones de D escartes18 sobre el origen de 16Jacques Derrida. la reflexión teórica y el relato de aventuras. Société des Américanistes. considero a Tristes trópicos como uno de los libros más bellos de la segunda mitad del siglo. Barcelona. que sin embargo no conoce sus reglas. “Cogito et histoire de la folie” (1 9 6 3 ). us­ ted opone la idea de que esta protesta contra el escrito no sería más que el señuelo de un etnocentrismo invertido. Mouton. en: L'écriture el la difference. "La violence de la lettre. Lacan y* deja entender. Essais sur Michel Foucault (en co l. Lévi-Strauss infiere de esto que la escritura es asi el instrum ento de una colonización. 1992 . “Lectures de Histom de la folie ( Í 9 6 M 9 8 6 )” . usted compara la posición anticolonialista de Lévi-Strauss. ob. com o por la m anera en que mezcla la autobiografía.). cuando el jefe utiliza trazos dibujados sobre un papel como un medio de hacer creer a los miem bros de su tribu que él posee el poder de comunicarse con los blancos. continuador de Rousseau. Así. en efecto. en: Ecrits. la m elancolía que lo anima.que estas manos y este cuerpo sean míos. Pero." En “Propos sur la causalité psychique” (1 9 4 6 ). q«e están vestidos de oro y de púrpura cuando están totalm ente desnudos o que se imaginan como cántaros o con un cuerpo de gusano? ¡Cómo! Son locos. ob. De Lévi-Strauss à Rousseau”.: Las estructuras fundamentales del parentesco. con la de Rousseau. en: De lagrammatologic. ya que le consagra páginas mag­ níficas. la civilización del escrito sería equivocadamente sospechosa de haber contribuido al exterminio de los pueblos llamados “sin escritura”. Véase Elisabeth Roudinesco. ob. G alilée. de una explotación que pone fin a un estado natural fundado en el predom inio de una palabra plena. que asimila la aparición de la escritura a una vio­ lencia ejercida sobre el sujeto. La Haya. Lo descu­ brí y amé cuando era muy joven y desempeñó para m í un papel de despertar político frente a la cuestión de la colonización en general. Paris. y no sería yo menos extravagante si nie ajustara a sus ejemplos. de no ser que me comparase con ciertos insensatos cuyo cerebro está tan trastornado y ofuscado por los negros vapores de la bilis que aseguran constantem ente que son reyes cuando son muy pobres. Paidós.

la división entre locura y razón. A todas luces. el estatus de la locura. los problemas del racismo y las luchas de la época colonial. el humanismo y el antihu­ manismo.. En el interior de este cam po com plejo y difícil de recortar hay sitio para diferencias aparentem ente microscópicas. form a parte de las virtualidades del sujeto. no tan conservador en política y más comprometido en Aciones “subversivas” y luchas "ideológicas". el progresism o y la crítica de las ilusiones del progresismo. porque. En su Historia de la locura. uno percibe que las separaciones más radicales dependen en ocasiones de un pelo. en la medida en que era más impa­ ciente y más rebelde. no comienza con Deseartes sino con la v icto ria de S ó cra tes sobre los presocráticos. Y es irritante. la locura está excluida. usted subraya por el contrario que con el acto del cogito el p en sam ien to ya n o debe temer la locura porque el “cogito vale aunque yo esté lo c o ”. e n trar en una modernidad que intentaba reconciliar la estética y la p o lítica.: En efecto. luego con las reflexiones de Sartre sobre el ser. me parece que Lacan es más audazmen­ . Hoy. en suma comprender los fen óm en o s de exclusión. D. com o había ocurrido con el pensamiento heideggeriano en los años tre in ta . n o hay nada serio en política sin esa aparente “sofisticación” que estimula los análisis sin dejarse intimidar. todos estos d ebates pueden parecer bien sofisticados. Gran nostalgia. Entonces uno podía oponerse y decidirse sobre desafíos de una gran impor­ tancia para el pensam iento. o sea.la locura. pero tenían una incidencia fuerte sobre el com prom iso social y político de toda una genera­ ción de estudiantes. aunque fuera por ¡a impaciencia de los medios. J. Ya ve que sigo inconsolable. a su manera de ver. y ese decreto de exclusión filo sófica an u n cia el decreto político del “gran encierro” je 1656. Foucault separa en Descartes el ejercicio de la locura del e je rc ic io del sueño.Mi relación con cada autor era diferente. apenas se miran los textos con precisión. lo que no ocurre con Lévi-Strauss 0 Lacan. el in co n scien te y la libertad. fue una época feliz donde se cruzaban todos aquellos que se interesaban en diferencias micrológicas. cuyas imágenes sensibles se v u elv en engañosas b ajo el asalto del “Genio Maligno”. a partir de argumentos que hoy se considerarían mucho más sofisticados o inútilm ente sutiles. el ostracism o con tra la locura. por ejemplo. con mucha frecuencia se los cita en serie.. en análisis de textos muy refinados. R ep ro ch a en ton ces a Foucault que constituya un acontecimiento en estructura ya que. el otro y la nada. de construcción del sujeto y la iden­ tidad. Para volver a la palabra “deconstrucción’ . y p erm itían . E n el extranjero. E n el primero. por suerte y por necesidad. Pero desde otro punto de vista. Foucault me Parece más “deconstructor” que Lévi-Strauss. Todos esos autores parecen sostener el mismo lenguaje. Allí donde Fou cau lt h a ce d ecir a Descartes que “el hombre bien puede estar loco aunque el cogito n o lo esté”. En el segundo.

Yo intento demostrar (en un seminario sobre la pena de muerte) que el mismo proceso se orienta hacia otra modalidad. te “deconstructor” que Foucault. por supuesto. en M arcel M auss. con la salvedad de que en cierto momento puede leerse el acontecimiento del cogito. relación doble. diría que Foucault instaura en rup­ turas y en oposiciones binarias un abanico de diferencias más com plejo. Mi crítica se refirió primero a un punto muy particular. . suscribiéndola hasta cierto punto.: Sociologia y antropología. Naissance de la prison. otra distribución de lo visible (y por ende de lo invisible) que hasta puede. 20 00 ). A l tiempo que reconozco la legiti­ midad relativa de tal análisis. a mi juicio. Contrariam ente a lo que dice Foucault. por el contrario. 20Claude Lévi-Strauss. en L’écriture et la difference. pasajes de una episteme a otra. la demostración y la preocupación de Lévi-Strauss. Pero después de De La gramatología. si comprendo muy bien la necesidad de señalar divisiones. y una vez más dividida. París. el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”). Y. Por consiguiente. sus 19 Jacques Derrida. en Vigilar y castigar. rupturas.: Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. el gesto de Descartes puede ser comprendido de otra manera. estaría tentado de afirmar que en la evolución de los castigos no se pasa de lo visible a lo invisi­ ble sino más bien de una visibilidad a otra visibilidad. por ejemplo. según ciertos criterios limitados. QUE. 19791. en la demostración hecha por Des­ cartes. no creo que se pase de lo visible a lo invisible en la admi­ nistración de las penas. Paris.1 9 por el contrario intento. revelaba una filosofía y una “ideología” cuyos límites traté de expresar y de la que pueden encontrarse otros signos. T ec n os. incluso en textos como Vigilar y castigar 2 1 o en otros más recientes. Así. Lo mismo ocurre con el cogito. un pasaje de Tristes trópicos (en “La lección de escri­ tura”) que. ob. Lo que siempre me dejó un poco perplejo con Foucault. Comprendo la exactitud de lo que afirma Foucault a propósito de Descartes. 1 9 7 5 |Tradcast. al mismo tiempo siempre tuve la impre­ sión de que eso conllevaba el riesgo de tomarlo menos atento a secuencias largas. Para esquematizar en extremo. es que. a partir del siglo XVIII. cast. M ichel Foucault. Madrid. 1950 ¡Trad. S ig lo X X !. Surveiller et punir. Por eso me sentí -y lo sigo estando. más virtual.más cerca de Lacan que de Foucault. el par visibilidad/invisibilidad. El gesto típico de Foucault consiste en endurecer en oposición un juego de diferencias más complicado y que se extiende en un tiem­ po más largo.20 acompañar a mi manera.V MAÑANA. M adrid. al analizar su prefacio a la obra de Marcel Mauss. “Introduction à l’ueuvre de M arcel M auss".. cit. que escribí poco tiempo más tarde (“La estructura. en un segundo texto sobre Lévi-Strauss. extender con consecuencias decisi­ vas el campo virtual de lo espectacular y lo teatral. más allá del debate sobre el cogito. pu f. donde podrían encontrarse diferencias incluso más allá del momento cartesia­ no. G a llim a rd . Lévi-Strauss es diferente. Podrían encontrarse otros ejemplos. como una inclusión (y no como una exclusión) de la locura. Sociology' et Anthropologie.

pero hay que ir para adelante. reprochando a esta época -hacen la amalgama. oh. en efecto. sobre todo por lo que respecta a Heidegger y Husserl. es más un heredero del romanticismo alemán. Hasta Lévi-Strauss reivindica su deuda para con Freud y Marx. está más cerca de usted desde el punto de vista del estilo. Por lo que respecta a Lacan. Pero volveré sobre esto. sería un desas­ tre para los dos países y para Europa. ¿En qué sería vergonzoso ser nietzscho-heideggeriano? Hay algo muy político en esas su­ puestas teorizaciones. qui­ so mostrar la existencia de un continuum entre lo biológico y lo cultural. Husserl. Lévinas. Cada vez. Hay recortes que no son los de nuestra generación. 'Y fueron cuestiones graves. para que se realizara un progreso. Lévi-Strauss tiene una escritura clásica. desde ya. y a la inversa. si Alem ania no se inspirara en la filosofía de las Luces. Lacan reintrodujo la filosofía hegeliana en el pensamiendo freudiano a par­ tir de la enseñanza de Alexandre Kojève y en una época en que los psicoana­ listas franceses querían desterrar de sus filas toda la herencia alemana de Freud. A h í está su fuerza. la herencia de Husserl. Lo que me interesó no es simplemente una oposición política (conserva­ dor/no conservador) sino el precio que se debía pagar. cit. sin descanso o sin fondo. Habla de ello en “Violencia y metafísica”. un amortiguador indispensable de la aceleración. si puede decirse.. yo tengo nostalgia de esa época. . 1 1Véase L’¿enture ei ¡a difference.el ser nietzscho-heideggeriana. Nietzsche y Lévinas es central.: ¡La escritura y Francia! Para tratar de responderle uniré esos dos motivos de “la escritura” (el idioma en la escritura.consecuencias son ilimitadas. y aunque pertenezca a la misma generación que Lévi-Strauss. A l igual que usted. a una filosofía “neokantiana" de profesores. es decir. En su caso..son pen­ sadores que nunca dejé realmente de cuestionar. Primera observación lateral: incluso los que usted acaba de designar como aquellos de los que visiblemente heredo -Heidegger. Yo buscaba ese presupuesto que hacía del fre­ no. Heidegger. É. R.. y eso cuenta. Siempre con una inquietud radical.” ]• D. en cada caso. Todos esos pensadores de los años setenta también son escritores. Ferry y Renaut predican un retorno a la filosofía francesa vía Kant. un presupuesto posibilitaba la conquista teórica y la avanzada del saber. no solo para la interpretación de Descartes. en la manera de escribir) y la "naciona­ lidad”. sino para los protocolos de lectura y los dispositivos metodológicos o epistemológicos de La historia de la locura..: Volveremos sobre esto. en mi opinión. Foucault. Los pensadores de quienes hablamos tienen la característica de haber reintroducido en Francia la filosofía alemana. En La pensée 68. Pensador naturalista. centrales. Si Francia no se alimentara de la filosofía alemana.

que. que jam ás p u d ieron lee r a to d a esa gente. P or lo ta n to .R etom o la cuestión de la escritura y la n acion alid ad . la composición. term i­ naron por ignorar las críticas con tra N ietzsch e y sobre to d o c o n tra Heidegger que estaban contenidas en esa “filiación n ietz sch o -h eid eg g eria n a ”. S a n to D io s. 1 9 8 7 . y más franceses unos que otros. Heidegger el L* n a jis m e . y ya que vuelve a eso. B a r c e lo n a . con relación a esto. P a ris. no siento en los otros. C om parto co n él una a te n c ió n c o n s ta n te a c ie rto m ovi­ m iento de la frase. la d iscu sión c o n su p en sam ien­ to era más bien torm entosa. El A le p h E d ito r e s . si n o p a re ce dem asiado insensato! A quí se trata de una relación co n la francesidad de la lengu a. C om o usted sabe. ¡Interesante por sin tom ático! A fuerza de m ezclarlo to d o . ¡Y celos. h a b rá h a b id o m ás amor. de Lévi-Strauss. F re n te a e lla . A ctuaron sin mirarlo de cerca. de la letra. donde lo esen cial está e n ju ego. y si n o soy d em asiad o in ju sto . ta n to m ás que yo! Se debe poder decir y pensar todas esas cosas a la vez: todos “e llo s ” son más “franceses” que yo. Deleuze. no del sig n ifica n te . la retórica.: Heidegger y el nazismo. Derrid. tien en el respeto. U n amor loco. me siento más cerca de L acan que de todos los dem ás. V erdiet. q u iero d ecir don­ de todo el desafío se fija. E s ta o b ra fu e p u b lic a d a e n el m o­ m ento d e la a p arició n e n F ra n cia del lib ro de V ic to r F a ria s. q u e v o lv ía a la n z a r e l d e b a t e s o b r e la c o l a b o r a c i ó n d e l f i l ó s o f o a l e m á n c o n < ■ '! n a cio n a lso cia lism o (Trad. celos recíp ro co s.i .: P d espíritu: Heidegger y la pregunta. Y en el fondo muy apacible. la com posición. A lthusser o Lyotard. Tam bién él tiene una m anera de tocar la len gu a fran cesa.2' ' donde 25 Ja cq u e s D errid a. Ya se tra te de Foucault. cast. muy sed en taria. a mi parecer. c a s t. S u escritu ra n o h a c e te m b la r la len­ gua. com o lo m uestro no solo en Del espíritu. V a le n c ia . 1 9 8 9 ). Esto lo tengo en com ún co n L acan . sin o de la letra . P a rís . n o de una a ctitu d aca d ém ica o convencional. Aunque. sino de cierto clasicism o. N o quisieron ver las d iferen cias que se m anifes­ taban en cada uno respecto de N ietzsche o Heidegger. la dirección. la retórica. si mi relación con Heidegger era e x p lícita . de la escena de la escritu ra. si quiere. ten g o la sensación de que todo lo que in ten to h a cer pasa por una lu ch a cu erp o a cuerpo con la lengua francesa. la puesta en escen a.m a n ten ía n c o n la lengua fra n cesa una relación com ún. G a l il e e . a un trabajo. P r e -T e x to s . siento por esta lengua un am or in q u ie to . siem pre tuve el s e n tim ie n to de que -p ese a las diferencias de e s tilo . 1 % 7 |Trad. aunque escrib am o s de una ma­ nera muy diferente. com o si pudiera confundirse la e le c c ió n de una herencia con una incorporación ciega. no hace m over la retórica francesa más tra d icio n a l. ¡L acan sea ta n fran cés. T od os escriben “un francés d eterm inado”. 19 8 9 1 . los autores de L a pensée 68. escribieron un libro repleto de torpezas y groserías. Heidegger el ¡a question. y sin em barg o m e atreveré a pretender que entre la lengua “francesa” y yo h ab rá. el destino. una lucha tu rbulenta pero prim ordial. o de dejarse tocar por ella. Por lo que a m í co n cie r­ ne. u n lib ro n u lo pero sintom ático. D e l’esprit. desde otro punto de vista. D ic h o lo cu a l. c e lo so y ator­ mentado.

precisamente por esta razón. Fue también lo que ocu­ rrió.: Memorias para Paul de M an. Derrida fue sospechoso en los Esta­ dos Unidos de no haber desconfiado lo suficiente de su amigo Paul de M an (1919-1983). ob. ningún filósofo riguroso pudo ahorrarse una ‘discusión ’ con H eidegger”.: La diferencia. Nietzsche un pobre esteta nihilista incapaz de comprender los progresos de la razón occidental. c it. Barcelona. Lacan un “Freud francés”. 1988. profesor y teórico de la literatura en num erosas universidades am ericanas y reconocido culpable en 1987 de haber mantenido. 194. a la manera de ver de los autores. Barcelona. G edisa. los herederos de ese pensamiento llamado “alemán” no serían más que antidemócratas hostiles al humanismo porque critican el ideal del hu­ manismo progresista y son partidarios. de una manera muy diferente. Lacan es Freud + Heidegger. en Points de suspension. de entrada me inspiró una intensa inquietud política. la juventud de mayo del 68 los habría seguido: por odio al hombre y adhesión a un comu­ nismo criminal. según Ferry y Renaut. Marx es responsable del gulag. 24 Los autores de La pernee 68 añaden a la lista a Jean-François Lyotard. cada uno a su manera. cast. Por lo que respecta a Freud. M inuit. Los autores de La pensée 68 quisieron probar que toda esa generación filosófica era hostil a la dem ocracia. Foucault un “Nietzsche francés” y usted un “Heidegger fran­ cés”. París. Esta herencia serta deshonrosa porque. una crónica literaria en un diario belga favorable a la ocupación alemana.Tras haber sido sospechoso en Francia de no Haberse diferenciado lo suficiente del nazismo de Heidegger. Lacan y Derrida son los tres heideggerianos además de ser otra cosa: Foucault es Nietzsche + Heidegger. de los grandes totalitarismos del siglo. Pero lo peor. p. Por otra parte. con Lévinas. Derrida es Heidegger + Heidegger. 1983 [Trad. que no sería nada más que un secuaz del nazismo. R. De otro modo. entre 1940 y 1942. sino desde mis primeros textos y mis primeras referencias a Heidegger. 1988 (Trad. es que Foucault. Véase ‘‘Heidegger. y Heidegger un simple nazi. G edisa. É. Mémotres pour Paul de M an. a Heidegger. no sería más que un oscurantista surgido de las profundidades del rom anticism o alem án y adepto de una visión irracional del inconsciente. Galilée. él también conside­ rado como heideggeriano desde la publicación de Le différend. a todo lo largo del libro. Por lo tanto. Desde hace más de medio siglo. V éase Jacqu es Derrida.] . l’enfer des philosophes".: se manifestó sobre esta obra en una entrevista con Didier Eribon para Le Nouvel Observateur: “¿Por qué el archivo espantoso parece insoportable y fascinante? Precisam ente porque nadie pudo jamás reducir toda la obra de pensam iento de Heidegger a la de un ideológo nazi cualquiera. Se trata de mostrar que Pierre Bourdieu es un “M arx francés”. cada uno de los tres es no solo antidem ócrata sino sospechoso de haber tenido sim patía por un filósofo de quien se dice claramente. ese ‘expediente’ no tendría un gran interés.24 En otras palabras. como otros.. Aunque deba mucho. siempre según Ferry y Renaut. 1989]. cast.está mejor desplegada esta discusión. El razonamiento es de un simplismo pas­ moso. París. un antihum anism o sospechoso o un esteticismo dudoso.

afirman que “Derrida” es Heidegger con una estética diferente. en mi op inión. Confundiendo la escritura con el estilo y el estilo con la estética. en el fondo. No hay nada fortuito en que me hayan atacado a propósito de la escri­ tura. cuando jamás lo fue. n Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis”.consistirá entonces. de una Europa en la cual la recon­ ciliación entre Alemania y Francia es necesaria para conjurar los demonios del pasado. habría que considerar n < > que Derrida constituye una especie de heideggeriano (un 'heideggeriano francés’) sino que HeideggeI fue una suene de prederridiano alemán”. pretenden reducir a una “ingeniosidad” o una “fecun ­ didad” “léxicas”. se traduce y “se exporta”. “escribe de manera diferente”.27 com o lo com prueban co n cierta impa­ ciencia. diciendo “no tiene nada que decir”. todo el que marcó este siglo. hacen de Bourdieu un marxis. p. en filosofía y en literatura. cit. en: Luc Ferry y Alain Renaut.. Sigue siendo en nombre de cierto Kant y de la filosofía kantiana com o con frecuencia pretenden hablar. además. En mi caso (¡el caso del “heideggerianismo francés”. más lejos: “Por supuesto. a través de lecturas infinitam ente variadas y contradictorias de la obras de esos dos filósofos. título del capítulo que me dedican!). Y ese odio a Alemania y a la filosofía alemana. de Georges Bataille a Emmanuel Lévinas pasando por A ndré Breton y Alexandre Koyré. una manera de tratar la lengua.: Es cierto. Además. algunos autores se determ inan por su alergia a una manera de escribir. fue atravesado por la doble herencia de N ietzsche y d e Heidegger.De paso. Mientras que si se hubieran tomado el tiempo y la m olestia de leer lo que yo escribo. y que. Ferry y Renaut olvidan a Althusser. y sobre todo los nacionalismos. hablando de “mí”. 16 “La estrategia derridiana -escriben Ferry y R en aut. La pensée 6 8 . una escena de escritura. desdeñan el h echo de que todo el pensamiento francés del siglo. Lo que atacan es lo que ellos llam an un estilo. Con mucha frecuencia. apenas una m anera de escribir. ob. habrían visto que los desafíos eran de muy diferente gravedad. D. 1 1Ibid. En cuanto al pensamiento de Freud. y se entregan a una exégesis particularm ente ridicula de las obras de Lacan y de Foucault.26 Muchos conflictos y oposiciones no estuvieron motivados tanto por cuestiones de tesis o contenido filosófico como por gestos de escritura. En suma. es tanto más sospechoso cuanto que se manifiesta en el mismo m om ento en que se juega la construcción política de Europa. que. ta. pero no sé si ese punto de vista es profrancés o antialemán.2 S Pero lo que me impacta en ese libro es que se inscribe en una tradición patriotera. recuerdo esta fórmula: ellos descubren que “Derrida = Heidegger + el estilo de Derrida”. en se1 más heideggeriano que el propio Heidegger". J. 166. . y. es realmente peligroso decir que es oscurantista o está ligado por un lado al nazismo y por el otro al gulag. u ocu­ rre que “la gente se interesa en él”.

: La resistencia no fue recíproca. R. esta cercanía es de hecho un poderoso fermento para la construcción europea. 2 . según el cual la cuestión francoalemana fue no solo decisiva para esa época sino que sigue siéndolo hoy. . 1999. ni el iluminismo. c it . p. fin de sièck (1 ° 6 !> . 1981) y Jacques Le Rider. ob. B arcelo n a. El Aufklärung no es exactamente las Luces. 1^921» V éan se al respecto C arl Sch o rsk e.Dicho lo cual. V éan se Psvché. Esto pasa por la especificidad nacional de la institución universitaria. N del T I 10 Ja cq u es D errida.Lo teo ló g ico p o lítico .: Fm de siglo. G alilee. cuando A lem ania y Francia reanudan lazos con las Luces -y en este programa incluyo la crítica de las Luces. nacionalidad. Paris. p. un desastre para Europa. olvidando por otra parte la especifici­ dad del espíritu vienés finisecular.id. y Politújues de /Liimcic. por todos los desafíos profesionales del campo institucional.N ación .cast.. Por el contrario. Por otra parte. Ecolc des Hautcs Étudcs en Science’s Sociales. L e touchcr. París. como dije. Tras la Segunda Guerra Mundial. Paris. M oJem ité uennoise a crises de l'idcntite ( 1 9 9 0 ) . G ustavo C ili.29 É. la deconstrucción de la filosofía del progreso. ruF. 1 ^ 4 . Y no olvidemos que las Luces también son y no son alemanas. A cá hay un tejido muy complicado. » [T r a d .: El otro cabo: h tkm ocra- cin para otro día. |ewf». comparto su punto de vista — y resumiré de este modo la cosa-. Escuela de A ltos Estudios en C ien cias Sociales.3 1 J. etcétera. ei alem án.Momos. es decir. 1 ^ ITr. que la inversa. usted dice que la grandeza real de Euro­ pa consiste “en no cerrarse sobre su propia identidad y en avanzar de manera ejemplar hacia lo que no es ella. Paris. hacia el otro rumbo o el rumbo del otro”. c i t . a la cultura alemana. 28Ja cq u es D errida. Senil. V'tcnne. cast. en este asunto hay desafíos políticos confesados u ocultos que pasan por la cuestión de la nación. Se ha dicho en Francia que el supuesto “pansexualismo” de Freud era la manifestación de un espíritu “teutón”.i cuestión del nacionalism o y de la relación co n el otro: 1 . y todavía ahora. D.Kant. en filosofía y en teoría. de la tradición nacionalista. Pero estoy de acuerdo.Com er al otro. Retórica del can ibalism o . Ediciones del Serbal. B arcelo n a. 11. 3 . En mi libro sobre la obra de Jean-Luc Nancy2 8 vuelvo a esa historia de frontera francoalemana. Jean-Litc Nancy. la voluntad de reducir el hombre al salvajismo de sus pulsiones sexua­ les. Topos. el judío. M inuit. Logos. ob. fue. nacionalism o. 5 . por ejem p lo-. 1991. 4 . U autre cap.: M e parece que cada vez que Francia y Alemania estuvieron separadas por nacionalismos exacerbados. " Cuando escribí L a historia del psicoanálisis en Francia me di cuenta de que nada era peor que el patrioterismo francés que condujo a tratar al psicoanálisis como “ciencia germana” y por tanto de imputar a Freud. 29 E n tre 1 9 8 4 y 19 S S Jacqu es Derrida consagró su sem inario de la FHESS a l. la resis­ tencia al pensam iento francés fue más fuerte y más intensa en Alemania.

1'’ Pero todo esto ya es un poco historia. P arís. En consecuencia. hasta cierto punto nos explicamos. QUÉ. En muchas ocasiones subraya que hay que pensar el mundo contem porá­ neo a partir de los conceptos suministrados por la filosofía. G allim a rd . En otras palabras. em bistió con tra lo que in terp reta b a co m o un neoconservadurismo francés (Foucault. cast. y aparecen corno tales en numerosas ocasiones públicas. cuando no profundamente idénticas. pues. M adrid. de la que también dice que su característica es no tener identidad sino ser portadora de una diferencia.n J. 1990. yo mismo). 1 9 9 0 .. co n frecuencia son cercanas.. 2 0 0 0 ). M ad rid. Limited In c. c it. Jacques Derrida. R. ” N acido en 1929 y heredero de la Escuela de F ran cfu rt. P arís. L'autre cap. sobre todo en Limited in c . Jü rgen H a b e rm a s ro m p ió c o n la herencia heideggeriana. . U n sem inario nos reunió en Francfort en junio pasado.2t< Y MAÑANA. sobre todo a partir de lecturas americanas. 1974 [Trad. sobre todo por lo que respecta a Europa. É. R. por cuanto ha tomado el mundo griego para desplegar luego conceptos fundadores que no pertenecen a ninguna nación n i a ninguna etnia en particular. 1 9 8 5 ). Contribuyó al mismo tiem po en un verdadero trab ajo de lec tu ra de este p e n s a m ie n to y e n una ocultación del compromiso nazi de Heidegger. aliadas. G a liié e . no es occid en tal o europea sino universal. 1 9 9 3 J.16 A partir de ahora.” Primero. cast. Derrida.2Jean Beaufret (1 9 0 7 -1 9 8 2 ): tras una p articip ació n a ctiv a e n la R e s is te n c ia a n tin a z i.: Pienso en la reacción de Jürgen Habermas. G a llim a r d . Hoy. G a lile e . como por otra parte la cultura. V éase Profils philosophújitós ct ¡)o!mc|iu. la h eren cia está inscripta en una modernidad que precisamente consiste en no replegarse sobre “lo idéntico a sí”.\s ( 1 9 7 1 ) . Nuestras elecciones políticas. cuando su lectura de alguna manera era desterrada de Ale­ mania debido a la colaboración con el nazismo? j. D. de manera felizmente muy amigable.: ¿Piensa en la manera en que Jean B eau fret1 2 reintrodujo la obra de Heidegger en Francia. . . Le tUscours philosophique de liimudernite (F ra n cfo rt. 1988 ITrad. Me parecieron más que injustas y las respondí un poco por aquí y por allá. y hasta fue superado. y después durante un encuentro en París. Jean Beaufret fue el portavoz en Francia de una de las c o rrie n te s del p e n s a m ie n to h eid eg g eria n o . todos pueden apropiarse de la conceptualidad filosófica como un universal que no puede ser encerrado en ninguna frontera. Taurus.: E! discurso filosófico de la modernidad. con tanto descono­ cim iento como violencia. É.: Perfiles filosóficos y políticos. en la medida en que jamás es idéntica a sí misma. Paris. la filosofía es griega. ob. El discurso filosofico de la modernidad1 * desarrolla con abundancia sus críticas con tra mi traba­ jo. Lyotard.: Usted dice que no hay ni relativismo ni nacionalism o en filosofía. P arís. T auru s. y Du droit à ¡a philosophic. este desafío me parece fundamental. MJürgen Habermas. En su ser original.

si bien hay pensamientos por cierto muy poderosos. I7)aci|ues Derrida. pero anuncia un proceso infinito de universalización. esto se asemeja a un proceso autoinm unitario. es sustancialmente europeo. o por lo menos tiende a liberarse. pues esta permite y prescribe también su transformación. pues. geográficos y políticos. su proyecto consiste al mismo tiempo en levantar las raíces y hacer que lo que se piensa en griego -y más tarde en alemán.: En efecto. la de la misma Europa. no se trata de nada menos: la significación de la filosofía. y no filosóficos. que incorpora un discurso no solo europeo sino británico. y " Admiration de Nelson Mandela on les lois de la reflexion" ( W 86h en: Ps\t'hc oh. en nombre de la filosofía v de su filiación europea. Lo universal así proyectado no está dado a la manera de una esencia. y eventualmen­ te del europeocentrismo.Vease nuestro capitulo 6. ayer y mañana: no solamente se otorga armas contra sí misma y contra su propia limitación sino que da armas políticas a todos los pueblos y todas las culturas que el pro­ pio colonialism o europeo ha sometido. ' Tomemos el ejemplo del derecho internacional. ese proyec­ l to de universalización de la filosofía jamás dejó de mutar. de romper consigo mismo. A menudo toma en préstamo una lógica y una argumentación. U na vez más. en la lengua y la cultura griegas. Hay aquí una contradicción viviente. Y a menudo. territorial. D. su institución se inscribe ante todo en una lengua y una cultura. Por eso no existe en ninguna otra parte fuera de Grecia algo que pueda llamarse rigurosamente “filosofía”. La paradoja. “Le dernier mot du racisme” ( N S ') . £1 e>pititu de la devolución”.J. Su “idea”. étnica y cultural. lo hicieron a partir de la incorporación de los filosotemas provenientes de la Europa de las Luces. . El ejemplo más impactante es el de Nelson Mandela. pero lleva en sí una transformación del derecho que siempre es perfectible. Durante 25 sig os. de desplazarse. de su lim itación lingüística. su perfectibilidad infinita. según Heidegger. Por sus conceptos. Hoy debe profundizar ese camino para seguir liberándose cada vez más de sus límites étnicos. de entrada la filosofía se libera. Es necesario velar por que la parte europea de ese derecho internacional no venga a limitarlo para que uno pueda liberar al derecho de sus propios límites europeocéntricos. cit. En otra parte.como el proyecto universal de una voluntad de desarraigo. pero sin por ello destruir la memoria de ese derecho. la filosofía como proyecto específico de un pensamiento del ser nació en Grecia. aquellos que dieron su vida en las luchas por la independen­ cia. y por lo tanto inacabada. de extenderse. es que uno se libera del etnocentrismo. Pero nació -y en esto puede seguirse a Husserl y a Heidegger. Si la filosofía tiene una raíz (Grecia).sea liberado en “más de una lengua”. en efecto. Así.

su propio límite etnocéntrico o geográfico. hay aquí una tarea de d econstru cción interminable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas concep tu ales que permttan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. En el cora:ón del derecho inem acional existen lugares donde es m enester pasar y desplazar el límite. se transform an sin cesar. Pero hay que efectuar ese gesto en nom bre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos d el h o m bre. los derechos de la in fan cia. .Una vez mas. si la filosofía griega es europea al in icio . el derecho al trabajo. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. De igual manera. entonces. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: reco n o cer el derecho de las mujeres. El trabajo filosófico consiste en una lib era c ió n c o n s ta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. esto significa que in cesa n te m e n te debe liberarse del relativismo. etcéte­ ra. Los derechas del hombre son perfectibles. pero si su voca­ ción realmente es universal. sin por fuerza tra icio n a rlo .

1994]. París. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d i n e s c o : El debate sobre el etnocentrismo puede ser planteado a partir de la cuestión de la diferencia. retomado en L’¿enture et la difference. Fayard. según la lectura platónica.2. las basuras. 1972. Fundamentos. ob. cast. París. del T. 3 Inspirándose en el pensamiento de Marcel Mauss.de la philosophic. Derrida analiza el m ito de Theuth (Thot). Madrid. Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica. En suma.4 1Publicado primero en la revista Tel Quel. Seuil. París. Icaria. los excrementos. histoire d ’un systéme de pensée. Paris. historia de un sistema de pensamiento. 1976 [Trad. Usted encuentra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtaud. algo que no se deja simbolizar y que excede la representación. aunque usted no lo diga explícitamente. invierno de 1965. Lacan se inspiró en esta noción para inventar el concepto de real.: Lacan. A la ve: dios de la escritura.). Fue en 1965 cuando usted escribió por primera vez ese térm ino con una “a” (différance). GEuvres completes. A todas luces.). Se trata de definir una suerte de “parte maldita”.: La diseminación. droga (pharmakun) y remedio contra la droga. la locura. o campo de la sociedad hum ana y productiva. “La palabra soplada”. 4 Esta idea es desarrollada también en "La pharmacie de Platon” (1968). La part maudite. etc. y Foucault tam bién en su concepción de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. La parte maldita. vil. Sería portadora de negatividad pero también de una alteridad que escaparía sin cesar a lo mismo y a lo idéntico.] 2Publicada por primera vez en Théorie d'ensemble. retornada en Marges . “La différance”. 1972 [Trad. cast. Esqtiisse d'une vie.2 Yo tendría una tendencia a decir que al comienzo.). Barcelona. por el otro lo heterogéneo (lo sagrado. 20.. 1993 [Trad. [En francés. donde no se plantean distinciones entre los órganos del teatro. el crimen. es el que permite inventar la . en un artículo dedicado a A n to n in Artaud. Georges Bataille. París. el autor. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. dictada el 27 de enero de 1968 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía. 1968. Jacques Lacan. 1987). t. Esbozo de una vida. Georges Bataille distingue dos polos estructurales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ neo. cast. en La dissemination. Gallimard. En esta lectura Je! Phédre. Theuth. M inuit. etc. cit. el actor y el director. difference y difference se pronuncian del mismo modo. imposible de simbolizar o normalizar en el orden de la razón: una existencia "otra” expulsada de todas las normas. La ambigüe­ dad sólo se percibe por escrito (N . lo improductivo. colección “Tel Quel".3 una diferencia en el sentido del absoluto o de la duplicidad. Seuil. ese térm ino hace pensar a la vez en el Nietzsche de El nacimiento de la tragedia y en la no ción de lo heterogéneo expresada por Georges Bataille. 1975J. la pulsión. la différaance sería la “anarquía improvisadora”.' y luego en una larga conferencia.

Pero hay que efectuar ese gesto en nombre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos del h o m b re. si la filosofía griega es europea al in icio . el derecho al trabajo. entonces. sin por fuerza tra icio n a rlo . que a su vez está fundada en la declaración de 1789. hay aquí una tarea de d econstru cción interm inable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas con cep tu ales que permitan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. pero si su v o ca­ ción realmente es universal. su propio límite etnocéntrico o geográfico. se transform an sin cesar. . Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: re co n o ce r el derecho de las mujeres. los derechos de la in fancia. El trabajo filosófico consiste e n una lib eración co n sta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar.Una vez más. Los derechos del hombre son perfectibles. esto significa que in cesan tem en te debe liberarse del relativismo. E n el cora­ zón del derecho inemacional existen lugares donde es m enester pasar y despla­ zar el límite. e tc é te ­ ra. De igual manera.

Jacques Lacan.3 una diferencia en el sen tid o del absolu to o de la duplicidad. 1993 [Trad. Esbozo de una vida. B arcelo n a. Esquisse d'une vie. los excrem entos. las basuras. U sted en cu en tra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtau d . vil. A todas luces. La part maudite. S e ría portadora de negatividad pero tam bién de una alteridad que escaparía sin cesar a lo m ism o y a lo id én tico . o cam p o de la sociedad hum ana y productiva. Fundamentos. y Foucault tam bién en su co ncep ció n de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. 20. 1968. según la lectura platónica. G eorges B ataille distingue dos polos estru cturales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ n eo. París. Fayard. cast. Lacan se inspiró en esta n oción para inventar el concepto de real. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d in e s c o : El debate sobre el etnocentrism o puede ser planteado a partir de la cu estión de la d iferencia. Icaria. 1972. París. París. el crim en . droga (phannakon) y rem edio c o n tra la droga. historia de un sistema de pensamiento. lo im productivo. CEiares complètes.).4 1 P ublicad o prim ero en la revista Tel Quel. la pulsión. ese térm in o h a ce pensar a la vez en el N ietzsche de El nacim iento de la tragedia y e n la n o ció n de lo heterogéneo expresada por Georges B a ta ille.: La diseminación. retomado en L’¿enture el la différencc. Seuil. cast. Paris. En suma. Georges B ataille. Derrida analiza el m ito de T heuth (T h o t). aunque usted no lo diga e x p lícita m e n te .j 2 Publicada por prim era vez en Théorie d’ensemble . M inuit. por el otro lo heterogéneo (io sagrado. ob. etc. donde n o se p lan tean d istinciones entre los órganos del teatro .). Madrid. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. A la vez dios de la escritura.: Lacan. [En francés. S e trata de d efinir una suerte de “parte m aldita”. la différaance sería la “anarquía im provisadora”. histoire d'un systéme de pensée. 3 Inspirándose en el pensam iento de M aree! Mauss. 1975]. el autor. retom ada e n Marges ~ de la philosophic. T heuth . t. 1 Esta idea es desarrollada tam bién en “La pharm acie de P laton" (1 9 6 S ). d ictad a el 27 de en ero de 1 9 6 8 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía . 1976 (Trad. invierno de 1965. algo que no se deja simbolizar y que exced e la rep resen tació n . e tc . La ambigüe­ dad sólo se p ercib e por escrito (N . imposible de sim bolizar o norm alizar en el orden de la razón: una existencia “o tra” expulsada de todas las norm as. “La difference".2. 1972 [Trad.1 y luego en una larga conferencia. la locura. el a cto r y el director. Fondo de Cultura Económica. Gallimard.). S eu il. París. colección “Tel Q u e!”. es el que permite inventar la . “La palabra soplada”. En esta lectura Jel Phódre. en un artículo dedicado a A n to n in A rtau d . c ít.: La parte maldita. difference y difference se pronuncian del m ismo modo.2 Yo te n d ría una te n d e n c ia a d ecir que al com ienzo. ¡994J. Buenos Aires. 19S7J. Fue en 1965 cuando usted escribió por prim era vez ese térm in o co n una “a” ( differen ce ). del T . en La dissemination. cast.

más allá de todas sus diferencias culturales. para mí. Hay différance no bien hay una huella viviente. nacionales. Luego la diffé­ rance no es una distinción. si lo permi­ te. ¿república o democracia? A n te todo. muchos discursos de la época). el que no escribe. ya desarrollada en el prim er cap ítu lo . una relación vida/ muerte. como différance . mi trabajo se desplegó en un largo cuestionam iento de todas las diferencias consideradas como simples oposiciones. es preciso. S e encuentra aquí la idea.Una vez más. la différan­ ce no es una oposición. etc. Insisto en ello. etnopediatría. Pero la escritura es tam bién lo que a d o rm e ce.“ ’ Hay différance no bien hay algo vi­ viente. no bien hay una huella. usted plantea un problema esencial a nuestra modernidad. una referencia a la alteridad. rebautizada etnopsicología -co n sus variantes (etnopsiquiatría. cuajarla o fijarla en una distinción o un sistema de oposiciones duales. un “devenir-espacio” del tiempo. algunas proposiciones abstractas sobre la différance y las diferencias. a través de esta conceptualidad sofisticada. . realmente hay aquí un poder de universalización. en su forma esquemática y a menudo simplificada. de un a v u e lta posibl« de un discurso dominante contra sí mismo. etcétera? J acques D e r r id a : Entonces. detrás de P lató n . Economía y aneconomía a la vez. ¿Cómo puede pensarse la diferencia como un universal sin ceder ni al comunitarismo ni al culto narcisístico de las pequeñas diferencias? ¿Cómo escapar a la psicología de los pueblos. Lo que el motivo de la différance tiene de universalizable frente a las diferencias es que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: ya se trate de límites culturales. etnopedagogía. Por tanto. que no es lo idén­ tico. con la inmensa problemática de la animalidad.)-. a una heterogeneidad que no es primero oposicional. sociales. una esencia o una oposición sino un m ovim iento de espaciamiento. etnopsicoanálisis. para que exista. Luego. el que escrib e y qu e cie rra l'J farmacia. Por supuesto. a través y a pesar de todos los límites que la más fuerte tradición filosófica o cultural creyó poder reconocer entre “el hom ­ bre” y “el animal”. una economía de lo mismo en su relación con el otro. ni siquiera una oposición dialéctica: es una reafirmación de lo mismo. sin que sea necesario. y por lo tanto una figura del mal. pues. contra Platón. un “devenir-tiempo” del espa­ cio. De aquí proviene cierta inscripción de lo mismo. o a las teorías del “arquetipo”. es posible extraer de esa proposición de apa­ escritura enmo remedio del olvido. que rechazan la idea misma de una universalidad posible del sujeto humano. Todo eso era también una meditación sobre la cuestión de la relación del significado con el significante (y por tanto de cierta lingüística saussuriana tal y como dominaba. Esto se relacionó muy pronto. lingüísticos o incluso hu­ manos. o presencia/ausencia. reivind icar a este co m o una d iffé ra n ce y al m is"10 tiempo recuperar a Sócrates. una figura que él pretende erradicar. ’ Véase nuestro capítulo S: "V iolen cias con tra los an im ales”. Para escapar de esta p resen cia del pharm ako 1 1 platónico.

pero cada vez más disociados u opuestos. si algo sem ejante existe. por modes­ tamente que sea. C ontinuam ente. al tiem po que subrayo sus límites. el tiem po y el lím ite de la alianza. a n te la com pulsión de la identidad. G alilee. es tratar de calcular el espa­ cio. puedo comprender la ur­ gencia vital del reflejo de la identidad. Le m onobnguàm e de l'autre.riencia ab stracta todos los resortes necesarios para el cuestionamiento de éti­ cas y políticas que usted ordena bajo la etiqueta del comunitarismo. o incluso cuando una co ­ munidad religiosa es som etida a la opresión. Usted sabe que las opciones políticas a menudo están determinadas por acentuaciones más «Jacq u es D errid a. 19 9 6 . Por lo tanto. que con tanta frecuencia le está asociado. marginalizada. En esto no hay ningún relativismo. de manera un poco artificial.6 siempre desconfié del culto de la iden­ tidad. donde esta polaridad es cada vez más acusada. hasta el m om ento en que desconfío. El riesgo debe ser reevaluado a cada instante. comparto su inquietud ante la lógica com unitaria. B u en o s A ire s. puesta en m inoría. y para hacer re c o n o c e r cu án d o una identidad n acio n al o lingüística amenazada. Pans. El com unitarism o o el Estado-nacionalism o son las figuras más evidentes de ese riesgo. Según la situación. me gustaría ser a la vez republicano y dem ócrata. los homosexuales.: E lmonolinguismo di1 1 otro. De una m anera general. ya se trate de las m ujeres. Pero debo hacerla mía. en particular en El m onolingüismo del otro.. Ambos términos son cercanos. los hom osexuales u otros grupos. no ob stan te. y por mil razones que explico en otra parte. en Francia. ca st. según los contextos o los destinatarios. inclusive en los m ovim ientos feministas. La responsabilidad política ante situaciones siempre complejas. prudente. es !a condición de una responsabilidad efectiva. Esto en m odo alguno me impide desconfiar de la reivindicación identitaria o comunitaria en cuanto tal. hay que asumir responsabilidades políticas que nos ordenan cierta solidaridad co n los que luchan contra tal o cual discriminación.. com o se decía antes. causas tales com o las de las feministas. por el contrario. a ese m ovim iento que tien d e h acia un narcisismo de las minorías que se desarrolla en todas partes. así com o de lo com unitario. y por tan to de ese lím ite en la solidaridad. Por eso me siento dividido entre los dos motivos del republicano y el democrático. Puedo entonces aceptar una alianza mo­ mentánea. como usted. En ciertas situacio­ nes. y resisto. deslegitimizada. (Tr. en con textos móviles que dan lugar a transacciones siempre originales. M a n a n tia l ! . acentúo el m ovim iento hacia un polo o el otro. contradic­ torias y sobredeterm inadas. haciéndolos tan explíci­ tos e inteligibles com o sea posible. En este caso. Por lo tanto. hasta el momento en que la lógica de la reivindicación me parece potencialm ente perversa o peligro­ sa. trato de recordar la disociación cada vez más necesaria entre lo político y lo te rrito r ia l. S in embargo. por lo menos provisionalmen­ te. allí donde com pruebo una discrim inación o una amenaza.iJ. los pueblos colonizados. no vacilo en apoyar.

votaré a favor de la paridad. sin duda. R . según las situaciones y las urgencias. Me inquieta la inscripción de la diferencia sexual en la C o n stitu ción . y me pregunto por qué alcanza ese grado en F ra n c ia cu ando en otros campos de la vida social las m ujeres son ta n num erosas co m o los hom­ bres para ejercer los mismos oficios. por el otr<’> por el psicoanálisis al simbolismo grecofretidiano del Falo. S i me in tim an a votar “a favor” o “en contra”. ¿Qué piensa usted. A sí se encuentra inscripta en la ley la paridad. que por oposiciones claramente definidas: soy esto o aquello. É. 'T é rm in o creado por Jacques Derrida.: que una elección binaria. efectivo. N o.: C o n el riesgo d e instaurar cuotas. R. y con las consecuencias o las im plicaciones más graves. que estipula la indivisibilidad de la soberanía republicana. corro el riesgo de ratificar una situación catastró­ fica. el Parlam ento francés adoptó un te x to que introd ucía la diferencia los sexos en el artículo 3 de la C on stitución : “La ley determ ina las co n d icio n es en las cuales esta organizado el acceso igualitario de las mujeres y los hom bres a los m andatos electo ra les y funcio­ nes electivas”. yo soy esto y aquello. La inscripción de este apartado perm ite que la Asamblea vote leyes que extenderán de facto la paridad a todos los niveles de la sociedad civ il. y sobre todo a la representación.: Me parece que existen otros medios para luchar c o n tra esta subrepre­ sentación. del debate sobre la paridad?7 Yo desconfiaba mucho del discurso.Y MAÑANA. la lógica y la retórica de lo que se 1. de las mujeres en la vida política. las que requirieron desde el com ienzo. É. y por ta n to la o b lig ació n legal una representación de esta diferencia. según el cual solo existiría una sola libido (o energía sexual) y que ésta sería de esencia m asculina. D. y a pesar de todas mis reservas. la fe m in iz a c ió n de una 7 En febrero de 1999. la deconstrucción más insistente y explícita. a partir de falocentrism o y logocen trism o. Hay que votar sí o no a la paridad así determ inada”. y hasta claram en te m ay oritarias en cier­ tas ocasiones: es lo que ocurre sobre todo en los estudios y los o ficio s de la psicología. una deconstrucción de todos los efec­ tos de falogocentrismo8 que no pretendía solam ente ser “teó rico ” o “especulati­ vo” sino concreto. R . h ace más de 35 años. porque si voto “en contra” estaré confirm ando un hecho masivo e intolerable: la subrepresentación de las mujeres en p olítica en un grado desconocido en Europa. En particular. si voto en contra. político. para desig' nar la prim acía concedida por un lado por la filosofía occid en tal al logos p la tó n ico y. Según ciertos sociólogos y estad ísticos. Contradict el artículo 2. en esta perspectiva. Pero a partir del m om ento en que me d icen: “N o hay más J. en ese momento. por ejemplo. E. Sí.: llama extrañam ente la paridad. percibo que.. en parte. QUÉ. Francia es el país más retardatario en lo que respecta a la presencia. y soy más bien esto que aquello. por las mismas razones que usted. . D.

a la transformación constitu­ cional. j. habían recurrido a una decisión jurídico-política form al a llí donde jamás pudieron ni quisieron cambiar las cosas. sobre todo mujeres. si comprendo bien. realmente fue preciso que una parte de los partidos ejercitase la violencia sobre la otra. no estoy tan segura. París. Además. a m i juicio. De ahí provie­ ne ja renovación entre esos adeptos de la paridad de una concepción “maternalocentrista” de la feminidad: no existe desarrollo de la mujer fuera de la maternidad. en L Humunite.. “Mes ‘hum anités1 du dimanche”. C ontra un falocentrismo que ya no se podía asumir pú­ blicamente. 4 de m in o de 1999: adelante con la paridad. É . recurrir al derecho.. R.: Yo explicité m i o p in ió n en u n artículo publicado por el diario L Humanité. sobre todo en Suecia. en ciertos sectores. pretendían hacer entrar a los adversarios de la paridad en la categoría de los misóginos y los reaccionarios. A decir verdad. paralizante. En todo caso. a diferencia de los de otros países europeos. sin una modificación constitucional de cite tipo. lo que me parece hasta humillante. bajo la forma más hipnótica de un fantasma matemalista: la mujer ^terminada en su esencia. entonces. Una resistencia paralizada. . no fue necesario votar una ley para que las mujeres estén presentes en la vida política..profesión sería la señal de su desvalorización. acusándolos de querer “borrar la diferencia de los sexos” y to­ mando como blanco a Sim one de Beauvoir. Tal vez habría que reflexionar en la manera en que progresa la lucha contra las desigualdades y por qué. enfrente.9 En otros países de Europa. 1999. Paliativo puramente francés en verdad. colección 'Pluriel”. a quien reprochaban no haberse realizado plenam ente como mujer porque no había sido madre. véase Le piége de la paute. y que podría elegirse como tal. en respuesta al de Sylvane Agacinski del 6 de febrero de 1999. por no decir parisino Vtan poco universalizable (se habla demasiado y tan ligeramente de una universalidad Je ambos lados) que muchas otras democracias europeas. ante una disimetría ya ridicula y espectacular en Europa. naturalmente sola" . como madre. existe tal disparidad entre hombres y mujeres. en este asunto.1 0 Y aclaro por qué. con la c o ndición luego de criticar los excesos suscitados por las lu­ chas. Hachette Litter^tures. algunos partidarios de la paridad.: Lo que usted afirma. 9Es la significación del artículo que publiqué en Le M onde del 11 de febrero de 1999.|. La trampa del debate constitucional significa que nadie tiene confianza en sus propias fuerzas políticas |. precisamente a causa de la resistencia de su propio cuerpo. Pudieron alcanzar o acercarse al resultado buscado (. confirmaba un síntoma: los partidos y políticos franceses. en ciertos discursos. Se trata de algo pasado de moda. me pronuncié contra la paridad porque pienso que no se hace avanzar la lucha de las mujeres con cuotas. D.J eso es lo que se perfila. Para las romas de posición contra la paridad. 10Jacques Derrida. es la necesidad de estar siempre a la vanguardia de las luchas contra las formas más amenazadoras de trabas a la libertad.

pero h u b iera p o d id o h a b la r del falocentrismo heterosexual que denuncia el com unitarism o supuesto de las “mujeres” y de los “Gays and Lesbians”. en su trad ició n . colonizados. hispanos. que a menudo intentan disimular (o disimularse) aquellos que se hacen los abogados elocuentes del universalismo contra el comunitarismo o el diferencialismo. negros. De aquí proviene la idea de “censurar todos los textos de la cultura occidental (de P latón a Freud. que deben analizarse cada ver de manera singular.H Y MAÑANA. hay que tener en cuenta el con tex to de la m anera más sutil posible sin ceder al relativismo. la ciudadanía francesa.: En efecto. la comunidad más fuerte. quisiera interrogarlo sobre la n o ció n de “corrección política” ( political correctness. etcétera. I. El que protesta contra el com unitarism o “demo­ crático” en nombre de la universalidad “republicana” tam b ién es. o bien aquella que aún se cree la más fu erte. a eso mismo que impugno: el relativismo y el comunitarismo. S in em bargo. casi siem­ pre.. etcétera. y tal vez pretende continuar en ese cam ino. QUÉ. y como usted enseña desde h a ce ta n to tiem po en numerosas universidades americanas. Y además no olvidem os nunca la evidencia masiva. del principio “republicano” contra el principio “democrá­ tico”. etcétera). No olvidemos nunca que los ejem plos de “com unidades” aso­ ciadas a la idea de un “comunitarismo” siempre son com unidades minoritarias (o minorizadas). Este tér­ mino fue inventado por los conservadores para designar de m anera peyorativa una política de enseñanza considerada de “izquierda y radical” (e n el sentido americano del térm ino) y que consistiría en releer las obras clásicas de la lite­ ratura. la unidad indi­ visible de un territorio nacional.. R. le niegan más fácilm ente su índole de “com unidad”. No soy partidario de ningún “comunitarismo" liso y llano. D. resistiendo las amenazas provenientes de comunidades diversas y todavía m inoritarias. o incluso lo “p olíticam en te co rrecto ”). y en cuanto tal. É. puedo verme llevado a adoptar posiciones que qui­ zá se asemejen. homosexuales. a la manera de ver de la gente apurada.. subrepresentadas. Acabo de privilegiar la “nacionalidad”. hasta reducidas al silencio. la lengua francesa. como es ampliamente hegem ónica en el c o n te x to de este deba­ te. en suma. Pero en ciertas situaciones.: Al respecto. lo que se defiende bajo la bandera de la universalidad laica y republicana tam­ bién es (y eso es lo que no se quiere decir ni ver) una co n stelació n comunitaria: la república francesa. el soberanism o del E stado-nacio­ nal que se une a ese “rep u blican ism o”. etcétera. encam ad o en él. y en una parte dominante de su historia. C o m o esta “com unid ad ” es la más fuerte. la filosofía o la historia del arte a partir de un criterio m ulticulturalism o Habría que “corregir” entonces tales obras cercenándoles lo que co n tie n e n de “incorrecto" respecto de las minorías oprimidas (m ujeres. un con ju n to de rasgos culturales liga­ dos a lá historia de un Estado-nación. y todos los intereses comunitarios que defiende. pasando por S a d e ) .

y sobre todo el abuso. pp." Se apoya en otro movimiento llamado de “discrim inación positiva” (affirmative action). S I. usted se negó a firm arla. que consiste en insti­ tuir por la v ía de la legislación un tratamiento preferencial en favor de esos mismos grupos hum anos víctim as de la injusticia. Lamento que se haya importado esa consigna o ese eslogan am ericano p an denunciar todo cuanto no agrada 1 1 V éa se a l re s p e c to la p o sic ió n de Jo h n R . "C rise des um v ersitésT .: carnets de f'sychamlyse.1 3 M e gustaría m ucho que hoy aclarara su postura. éstos lograron impedir que se celebrara la exposición. D . conviene valorizar una diferencia contra otra d iferencia. Débat. pp. Fan's. 136¿Por qué el psicoaruílisis. A cerca de las polémicas. Esta re­ visión de la enseñanza se desarrolló esencialmente en departamentos de inglés. por esa razón. "politically correct” . del 14 de ju n io de 1995 y . por ello. E n nuestra p etición habíamos utilizado la frase “políticamente correcto” para designar a los fanfarrones de la ortodoxia y. el re v isio n is m o e n h isto ria es una co rrie n te que p retend e ser crítica de los dogmas esta­ blecidos y q u e e n n in g ú n c a s o puede asim ilarse a un negacion ism o. B arcelon a. " La p e tic ió n fue p u b licad a en Les véanse Le Monde 138 ITrad. Seu il. Uno escapa al prim er tiro solam ente para caer con el segundo. 1 2 El té rm in o d e re v isio n is m o fue adoptado por cie rta can tid ad de investigadores am ericanos 4ue re c la m a n u n a r e v is ió n de los c o n c e p to s fundadores del freudism o.’. en Le sep tiem b re-o ctu b re d e 1 9 9 4 . En 1995 yo lan cé una petición con Philippe G am ier para denunciar ese puritanismo que h ab ía conducido a anular una gran exposición consagrada a Freud en la Library o f Congress de W ashington porque ésta -claram ente orto­ doxa y p erfectam en te d iscu tib le . aunque estaba totalm ente de acuerdo con la propia inicia­ tiva. de ese seudoargumento es a n te to d o una respuesta francesa. el dispositivo llamado “politically correct’’ tam­ bién es una escopeta de dos gatillos. de fran cés y de literatura com parada. una doble trampa. 1997. De manera general. voy a tratar de avanzar con lentitud y prudencia. Pourquoi ¡apsyckmahse’. Paidós.: Producto de im portación. qu e niega la ex iste n cia de las cám aras de gas. en su lengua de origen. Se traca del sitio de un debate de a lto riesgo y. V éase nuestro capítulo 7: “A cerca del antisem itism o v e n id e r o ”. Searle. ¿No cree que hay un peligro real de exte n sió n de este pensam iento políticam ente correcto en los Estados U nidos? J.1 1 C on­ siderándose víctim as de un ostracism o.que im plicarían pasajes llamados “incorrectos” para con las minorías. co n sisten te en negar la reali­ dad de h e c h o s c o n s u m a d o s . o.excluía los trabajos de cierta cantidad de historiadores llam ados “revisionistas” que impugnaban esa ortodoxia. para reparar una desigualdad. S. si prefiere. E n F ra n c ia fue H en ry R ousso q u ie n in tro d u jo el térm in o de negacionism o e n L e syndrom e de Vichy. 1 7 7 -1 9 1 . 1 9 8 ?. c a s t. 2000). Fayard. Hay que dejar esa expresión. M i irritació n an te el uso. Esta política descansa sobre la idea de que. ¡9 9 9 . París. Esta co rrie n te nada tiene q u e v e r c o n el n e g a c io n ism o .

to d o s los d iscu rsos críticos que in v o ca n una norm a o recu erd an una p re sc rip c ió n é tic a o p o lític a . sobre to d o e n F ra n c ia . e l lib ro de e ste escrito r. toda p ro testa. m o d ificad a por la de 1 9 7 2 . Im a g ín e se la escena: alguien p ro testa c o n tra tal o cu al p e rv e rsió n (p o n g a m o s e l ra c ism o . e n verd ad u n a policía llam ad a “p o lític a m e n te c o r r e c to ”. Fayard. La Campagne de France. P re c isa m e n te e n esta form a se v o lv ió a v e n d er e n jul¡" LaC am pagne de France. Puede c o n v e rtirse en u n a té c n ic a fá c il p ara a ca lla r a todos aquellos q u e h a b la n e n n o m b re de u n a ca u sa ju s ta . unas v e ce s. e n tr e e lla s v ario s v o lú m e n e s de un d ia rio ín tim o . al tiem p o que ex p lic a b a h a sta q u é p u n to lo d e sco m p o n ía el n azism o y la Shoah. Ese o tro c o n fo rm ism o . to d a re b e lió n . y ju s ta m e n te e n la s e c u e n c ia q u e u sted e v o c a b a : los q u e se alzaron 14 R en au d C a m u s. S o b re esta c u e s tió n . P or lo ta n to . y c o n tr a los efectos retó rico s o p o lé m ico s de esa e x p resió n arm ad a q u e . a u to r de u n as c u a re n ta o b ra s. P or lo ta n to . la d elin cu e n ­ cia o el c rim e n ). fue re tira d o de la v e n ta . de q u erer in stau rar un p e n s a m ie n to . p re te n d e m e te r e n c in tu r a to d o pensam iento c rític o . c o n t e n ía a lg u n o s p a sa je s a n tis e m ita s y r a c is ta s .(porque re alm en te eseo es lo que o cu rre ) o para a cu sa r de o r to d o x ia sospechosa y rit’ ida. P arís. h a b ía n sido exp urgadas para ser reem p lazad as por esp a cio s e n blain" (v éa se Le Monde del 3 de ag o sto de 2 0 0 0 ) . E n e l e s t ilo d e la tradición m aurrasiana. v ease roicstP’ c a p ítu lo 7: “A c e rc a del a n tise m itism o v e n id ero ". la v io le n c ia co n y u g a l. la cen su ra y la lite ra tu ra . P u e sto e n v e n ta e n abril de 2 0 0 0 . por 1 0 dem ás. lo a cu sa n de q u e re r re s ta b le c e r u n d o g m a tism o o una “c o rre c c ió n p o lític a ”. p o r el c o n tra rio . e l antise­ m itism o. La p o lém ic a d e se m b o có fin a lm e n te e n un a m p lio d e b a te p ú b lic o ic fe n '1 ’ te a las re la c io n e s e n tr e el d e re c h o . R en a u d C a m u s d efen d ía e n él a los “fra n c e se s d e c e p a " c o n tr a los in m ig ra n tes y se en treg ab a a una c o n ta b ilid a d de los p erio d ista s "ju d ío s ” q u e tr a b a ja b a n e n F r a n c e C u ltu re . . h a b ía n e scap ad o a la v ig ila n c ia del edin’1 h a b itu a l del autor. los o tro s. desde h a c e m u c h o tiem p o me su b levé c o n tra el abuso m e c á n ic o . a h í lo te n e m o s acu sad o s in d em o ra . A lg u n o s to m a ro n el p a rtid o de R e n a u d C a m u s e sg rim ie n d o la am en aza de u n a c e n su ra o de u n a “c o rre c c ió n p o lític a ” e in v o c a n d o e l d e r e c h o para to d o e s c rito r a un* lib ertad de ex p resió n sin lím ite . m e pa­ rece igu alm en te grave. su b ray aro n la n e c e sid a d de someterse a la ley y o p o n erse a la v e n ta de o b ras q u e c o n t e n ía n ta le s e x p re sio n e s. qu e re p rim e c o m o u n d e lito tod a forma de in c ita c ió n p ú b lica al o d io ra cia l.14 N o b ie n a lg u ie n se in d ig n a con justa razón por el co n te n id o de un libro s e m e ja n te (lib r o ta n a so m b ro so . Tom e­ mos por e je m p lo el caso R en au d C a m u s . la co rru p ció n p o lític a . q u e c a lific a b a de “crim in a le s" lo5 p asajes ra cista s y a n tise m ita s del lib ro (v é a se Le M onde del 25 de m ayo de 2 0 0 0 ) . a n te s de su scitar una in te n sa p o lé m ic a . E sto s p asajes caían b a jo el peso de la ley de 1 8 8 1 . hasta de n e o co n fo rm ism o de izquierd a. 2 0 0 0 . vario s c o m e n ta d o re s c o m p ro b a ro n qu e esraM ' m ech ad as de re flex io n es id é n tica s que. a fuerza d e c h ic a n a s (por­ que esa es e n verdad la c h ic a n a ). y o tra s. q u é sé yo. N o b ie n a lg u ie n se alza para d e n u n c ia r un discurso o una p rá ctica . por ta l o cu al voz autoau torizad a. ta n to por la ceguera in g en u a y la n e ced a d “s o c io ló g ic a ” q u e se desplie­ gan en cada página co m o por las p u lsio n es y los tic s lite ra rio s e s tilo “vieja Fran cia de d e r e c h a ’’). e n to n c e s lo s e ñ a la n c o n el d ed o d ic ie n d o : “ ¡T e rm in e m o s con lo p o lític a m e n te c o r r e c t o !” S a b e m o s q u e esa e s c e n a se re p ro d u ce e n todas partes. Ja c q u e s D errid a fue uno de los firm a n te s de la p e tic ió n lanzada por C la u d e L a n z m n n n . ese c o n tr a -c o n fo r m is m o . Luego. fl estu d iar las obras a n terio res de R en au d C a m u s.

1994. 265-301 . R . 43. N o hablo aquí de los aspectos caricaturescos de esta política. por supuesto. la denuncia de la political correctness en su origen es masivamente conservado­ ra y organizada. ¡también fueron acusados de ser “p o lític a m e n te correctos"! Siempre es peligroso traducir o im portar u n térm ino de manera ciega.: j. por grupos políticos conserva­ dores del C ongreso y el Senado. 1993.contra tal o cual frase de R enaud Cam us. y com o aquí doctrinarios inflexibles que qu errían censurar o excluir todo c uanto no está de acuerdo con esta political correctness. de manera mucho más extendida. ''D in e s h D 'Souza. en suma.. É. en la enseñanza. el fe m in ism o . o. Tratemos de com prender a qué ap unta esta denuncia. o a veces sobre todo. pp. h a bría que decir m anipulada. A llí. Caricatura hay. N ueva York. hay una vigilancia -que considero necesaria. A m enudo esto es caricaturesco. En todo caso eso puede llegar. "Les intellectuels.: sentaron la universidad am ericana en su c o n ju n to com o un lugar totalm ente dom inado por censores que qu errían dirigir todo en nom bre de la política! correctness y defenderían fa n átic a m e n te dogmas tale* com o el comunitarism o. 4-17. y en ocasiones el p osm odem ism o .: universidad a m ericana existen fanáticos. J' D. in strum e ntal izarlo sin recordar o sin ser capaces de comprender la procedencia de su uso en el contexto actual de la sociedad americana. el racismo. allá y acárespecto de todas las señales que. es cierto que.c. R . The End uf Racism. algunos tie n e n interés en hacer circular estadísticas imaginarias.: filosóficos del pasado de palabras consideradas insultantes para con tal o cual comunidad. por ejem plo. R. la diabólica deconstrucción. A lg un as obras -pienso sobre todo en el libro de D inesh D ’Souza-1 ' pre­ É. Las tesis excesivas Je D'Soum fueron criticadas sobre todo por Denis Lacome. hasta a expurgar de los textos É. etc. En la J. el a n tirra c is m o . pp. la segregación racista. 1995. cri: Anuales E . en "Des coups de canon dans le vide?" y “La civilisation o c c id e n t a l dans les universités américatnes".s . la politique et 1'université aux É tats. y el síntom a se den un cia por sí mismo. Véase ta m b ié n Erica Fassin. el posestructuralismo o incluso. com o a m enudo se tiende a creer o a hacer creer. en el lenguaje.: ¿R ealm ente es exagerado? Sí. D.U W . pero es minoritaria.. en ciertos casos.: Independientem ente de tales censores terroristas. pueden recor­ dar el falocentrism o. The Free Press. Pero n o es un fe nó m e no masivo. 2. D. en Vmgrvmc 5vele.

Pero. la publicidad. en ese caso. ¿es ceder a lo “políticam ente correc­ to”? En ese país hay una opresión racial indiscutible. | . que es minoritaria y poco presente. . el racismo es un fenóm eno masivo. Y sospechoso..E. R ecordarlo o enseñarlo. Sigue siendo cierto que. los conservadores tie­ nen el derecho de quejarse. requiere luchas legítimas y explica esa figura del feminismo americano que con frecuencia se tiene el error y la ligereza d e criticar en Francia. La historia de la affirmative action es com pleja. El ostracismo (confesado o negado) de que aún son víctim as -tam­ bién en Europa. por un lado. la represión. A propósito de los homosexuales. un país donde las des­ igualdades son masivas. "•Véase nuestro capítulo 8 : “Penas de m uerte”. un país. la situación de las mujeres. una ética general cié la vigilancia me parece necesaria respecto de todas las señales que. la vida política.. P . D . Hay que recordar que en los Estados Unidos.: ¿Mucho más que en Europa? j. digamos. A ctu alm ente trabajo en la pena de muerte. la enseñanza. R.1 6 y no hay duda de que la casi totalidad de los conde­ nados a muerte ejecutados son negros. se denuncian sus efectos per­ versos y negativos. aunque los síntomas d e desigualdad sean diferentes. la marginalización). a pesar del progreso de los derechos cívicos. aquí o allá. Cuando el término no favorece a con­ servadores en guerra. más allá de la caricatura. que entonces tienen razón d e hacerlo. etnocéntrica o racista. incluso entre los negros. Y negros (¡afroam ericanos!) pobres. Utilizar las palabras politicé correctness como un eslogan para disparar sobre todo lo que apela a la vigilan­ cia me parece peligroso. Entre los prisioneros. en el lenguaje. Ni yo mismo me privo. los Estados U nidos son también. y usted sabe que actualmente. ya se trate de la situación de las mujeres o los negros. ¿es ceder a lo “políticamente correcto”? Por su parte. analizar este fenómeno con insistencia. en muchos aspectos. R. la exclusión.depende de la misma lógica. Caricatura que de todos modos apuntaría a expurgar los textos del pasado. en vías de desarrollo. la escritura de los textos. la gran mayoría son negros. tan visible com o a me­ nudo negada.: En ocasiones esos excesos aparecen y. no se pueden negar los fenómenos d e exclusión. Y con ellos otros.: ¡Por supuesto! Y en todo caso distintamente distribuidas que en EuropaPor eso la vigilancia debe ser incansable. pueden alentar por ejemplo la violencia falocéntrica. Oponerse a ello sin descanso. É. etc. es imprudentemente retomado por gente de izquierda bastante refinada pero a resguardo de esos “lugares” peligrosos y duros (la opre­ síón.

implica una división en compartimientos inaceptable. tales abusos de lo politicaly correct. ¿no piensa que cuando uno ejerce un magisterio como el suyo y es capaz de elaborar conceptos muy sofisticados. Tal manera de marcar la diferencia de manera negativa la veo también en ese Puritanismo que obliga a los profesores a dejar la puerta abierta cuando reci­ ben a estudiantes. y creo que se lo debemos a la Revolución y a nuestro ideal republicano. pero. uno no se adormezca o cierre los ojos ante todos los males “americanos” que engendraron. J. ese señalam iento de la “diferencia” (y no de la diferancia) en los lugares públicos. para evitar que los acusen de tentativa de dominio o de seducción. so pretexto de vigilar.: Sí. y sin duda por esa razón no me adapto tan bien a esos modos de pensamiento. con los fumadores de un lado y los no fumadores del otro. al tiempo que me sublevo ante el abuso “francés” de esa nueva "consigna”. É. no tiene el deber de ir al frente y pensar también en los peligros de los retrocesos y los efectos perver­ sos producidos por los movimientos de emancipación y por lo que se llama el posmodernismo? ]. Este principio descansa en la idea de que la integración produciría en sí un cambio. R. Permítame una anécdota. durante una fiestita que nos reunía. a mi manera de ver. É. pero cada vez que voy siento una terrible violencia. al menos en su forma caricaturesca. con tal que. aunque subsistan l? Véase n uestro cap itu lo 9: “Elogio del psicoanálisis . .: ¿No es lo que intento hacer tratando de evitar o demostrar lo que acabo de llamar la doble trampa? É. R. Esos males están primero y son mucho más graves.la vigilancia sin duda se impone. Vi cómo nuestro amigo Yosef Hayim Yerushalmi1 7 abandonaba una sala de profesores.: No conozco tan bien como usted los Estados Unidos. R. en respuesta.: En todo caso. sencillam ente porque tenía ganas de fumar y en ese lugar era imposible. que valoriza la integración del otro tal como es y no tal como uno desearía que fuese.D. tengo la sensación de que la batalla está en la buena senda. D. recuerdo una vez más que en los Estados Unidos -donde ese movi­ miento (political correctness) es mucho menos extendido y poderoso de lo que dicen. Estoy de acuerdo con usted en subrayar que hay que luchar ince­ santemente por la emancipación. La exclusión del fumador me parece propiamente es­ pantosa.: No se o l v i d e q u e e n Francia se votó una le y d e l mismo tipo. pero muy felizmente no se aplica aquí con la misma rigidez. por ejemplo a propósito de las mujeres.En resumen.

L as p r o h ib ic io n e s so b re la sexuali­ dad. E n p rin c ip io . alg u n as legislacio­ n e s so n ta n c ó m ic a s c o m o a te rra d o ra s: un p ro feso r e n su o fic in a n o puede r e c ib ir a un a estu d ia n te sin d e ja r la p u erta a b ie rta .: S í y n o . j i 18Jacques Derrida. J. É.. la in v itó a to m a r u n c a fé. ]. y e n o c a sio n e s da lugar a c o m p lo ts ta n p erv erso s c o m o el m a l q u e se p re ten d e a ta c a r. de u n o y o tro . m e p a r e c e n in s e n s a ta s . D. ese v ie jo -n u e v o a rg u m en to de au to rid ad m a tern ita ria .18 lo q u e e v o c a b a es p re cisa m e n te ese p ro b lem a de la mater. e stá n amenaza dos de ser m a ñ a n a las v íctim a s de c ie rto m a te r n a lo c e n tr is m o . E n el esp íritu y la le tra p u n tillo s a d e la ley.: V oy a ir m u c h o m ás le jo s q u e u sted .: L o q u e m e p a re ce a b e rra n te . i J. p o r la ley in te rn a de la u n iv ersid ad o p o r la ley e n g e n e ra l. e n la legislación sob re e l sexual harassment.: E n e l te x to al que h ic e r e fe r e n c ia . ese n u ev o a rg u m en to . ¡y n o s o la m e n te e n los E stad o s U n id o s ! É. D. in c lu s o a in s tru m e n ta liz a c io n e s im p la ca b le s. a su vez. ta m b ié n m e p a re ce in q u ie ta n te .. [ .. tra tá n d o se de un a lu m n o y u n p ro feso r. in clu so si u n o e je r c e u n p o d er tra n s fe re n c ia l m ás e v id e n te so b re e l o tro . de­ p en d e de é l (o de e lla ) e n .. E n o c a s io n e s c o rre el riesgo de q u e lo a cu sen p o rq u e so n rió .: E n las p asio n es am o ro sas siem p re h a y p o d er y d o m in io d e u n o sobre el o tr o . D. E n este ca so pu ede ser p erseg u id o p o r la ley. Di­ c h o lo cu a l. D.num erosas desigualdades. a la p ro fe so ra ) q u e abusa d e u n a re la c ió n de p o d er v ir tu a l p ara sed u cir a a lg u ie n q u e. n u n c a lo o lv id e m o s. e tc é te r a . cit. su c u r r ic u lu m . el a co so sexu al e x iste . art. m uy ra r a m e n te . y n o so la m e n te en la universid ad . d irig ió ta l “c u m p lid o ” a u n a e stu d ia n te . R. d ig am o s. R . R. h a y que c o n d e n a r al p ro feso r (e n o c a sio n e s . E n c u a n to al p ro ceso de “a co so se x u a l” q u e in v a d e c ie rta s universidades am erica n a s. É. los lazos c o n se n sú a le s so n c o n sid e ra d o s m en o s gra­ ves. L a figura del m al es e l ab u so d e u n a a u to rid a d fu era d e su c a m p o d e ejerci­ c io su p u esta m en te n o rm a l.: S ie m p re es la c u e stió n lla m a d a d el “p o d e r”. “Mes ‘humanités’ du dim anche”. P o r lo d em ás. E s to in sta la un m icro clim a de terror.: Es in d isc u tib le. m ien tra s q u e los h o m b res. e n e l fo n d o .

En c u a n to a todos esos tipos de v io len cia . Hay aquí una in je r e n c ia e n la vid a privada q u e m e p a re ce grave e inú til.. pero la d ifi­ cultad s o b re v ie n e n o b ie n se tra ta de v io le n c ia p síqu ica.: E sto n os c o n d u c e a la cu estió n de lo norm al y lo pato ló g ico . la explotación del cu erp o o la transform ación del sujeto en m ercan cía y. M e p arece peligro so querer h acerlo . por el o tro . pien so q u e n u e stra s so cied ad es d e m o c rá tica s d eberían ser extrem ad am ente vigilantes e n la c u e s tió n del libre e je r c ic io de la sexualidad y las pasiones am o ­ rosas e n tre a d u lto s. wElisabeth R oudinesco.i. y que h a sta d a c u e n ta del deseo de los am antes. dictado el 8 de ju lio de 2000. M i ten d en cia sería d ecir que la fro n te ra separa de un lado el ex ceso y el abuso de poder. del otro. en efe c to .» psychanjlyse dans monde”. u n ju e g o c o n fu so y perverso a carrea la ca teg o ría dei ‘‘a co so sex u a l” tal com o se pu so e n p r á c tic a e n los Estados U n id o s. ¿D ónde pasa la frontera e n tr e u n a v io le n c ia legítim a. la que h ab ita la pasión y las relaciones am o ro sa s . Pourquoi la [ x y c k tn jy s e ? . tipos de agresión para los cuales es difícil trazar la d istin c ió n . pierde la cabeza. y. . sublim e. R. p o r lo dem ás.l a s q u e siem pre. En su libro. "Rapport stir I. la pasión . im p lican una forma de disim e­ tría. irred u ctible. q u e n u n c a h ay que subestim ar.: Yo e sto y d e a c u e rd o e n c o n d e n a r to d as las v io le n c ia s físicas.: La d ificu lta d es siem p re distinguir en tre. En otros térm i­ nos. subraya q u e la exclu sió n de la hom osexualidad debe cesar porque des­ cansa en un c o n c e p to dudoso de perversión. j. co m o se d ic e . D. É. aunque la pasión mejor c o m p artid a ja m á s ex clu y e cie rta d isim etría de la cual n u n ca está borrada la escena d e la v io la c ió n . a llá b ru ta l y m a siv a -. oh a t . J.: T om em os el c a so del psicoanálisis y la hom osexualidad. hasta d e d o b le d isim etría v io le n ta . P or eso las leyes c o n d en a n la v io la ció n . la do m in ació n . la servidum bre voluntaria. una vio len cia sexual en cierto m o d o "to le r a b le ” por ser “e stru ctu ra l”.: La llam ad a “v io le n c ia p síq u ica ” pu ede alcan zar grados y form as de crueldad . !J D. y la v io le n c ia llam ada an orm al o abusiva? É. en un clim a de dram atización donde n o to d o e l m u n d o . sutil. por un lado. R': ¿C ó m o se p u ed e z a n ja r la cu estió n ? ¿Q ué sign ifica consensual? Los am an ­ tes pelean to d o e l tie m p o y ja m á s se p od rán so lu cio n a r las pasiones sexuales y amorosas a n te lo s trib u n a le s. o por lo menos lo q u e to d o e l m u n d o c o in c id e e n llam ar “v io la c ió n ”. D. R. y en las cu estion es q u e usted redactó para los Estados generales del psicoanálisis (SGp). de alguna m anera. la tran sferen cia. aq u í refinada. aquella de la que h a b lá b a m o s h a c e u n rato . p latón ica o romántica.

una “anom alía” o una desviación. “ Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. en la Escuela Freudiana de París (EFP. R. K Fundada por Freud en 1910. Como si la categoría de “perverso” se aplicara sola­ mente a los homosexuales.21 Tomé partido no solamente por el PaCS sino por la abolición de toda forma de clasificación que haría de la homosexualidad una “tara”. Creo que hay que abandonar la famosa regla no escrita instaurada en 1921 por los dirigentes de la IPA20 (Ernest Jones. París. nueva edición 2000. Por lo demás. Dictionnaire de la psychanalyse. en suma. Por otra parte. como usted. Freud había sido prudente al respecto. 1 964-1981). FayarA 1997. Sandor Ferenczi) que prohibía a los homosexuales el acceso al oficio de psicoanalista por causa de perversión. la International Psychoanalytical A ssociation ( ip a ) está com­ puesta hoy por diez mil miembros que representan treinta y dos países.: Fui radical. yo soy favorable al P a c s . Permite que las parejas (homosexuales o heterosexuales) legalicen su unión mediante un contrato específico.i. contra una terminología que sería discrim inatoria. 21 El Pacto Civil de Solidaridad [Pacs) entró en vigor en Francia gracias a una ley votada el 15 de noviembre de 1999. aceptaba practicantes homosexuales.22 y Lacan. . en efecto.

de 7 años. 2 V éa n se al resp ecto D a n iel B o tillo . coparentalidad1 o insem inación artificial con dador (de esperma) ( ia d ). Eric Fassin. un padre social o un padre b io ló g ico . J a c q u e s D e r r id a : Estaría tentado de decir. etcétera. FU F. ninguna disciplina (psicoanáli­ sis o antropología) puede sublevarse contra una realidad social de ese tipo. Parentes et difference des sexes. ’ En H olan d a.’expertise fümúiale à l'épreuve de l’homosexualité. el copadre puede ser un padre legal. donde el m atrim o n io de los hom osexuales es adm itido por la ley desde sep­ tiembre de 2 0 0 0 . El que hizo el bebé para ayudamos fue un amigo de mamá [ -i Más tarde yo voy a v iv ir co n una n iñ a. estén más perturbados que los otros o sean más ignorantes de esa famosa diferencia. leyes. N u n ca tu ve un papá. Issy-les-M oulineaux. De todos modos. 2 000. 1859. Nada permite decir hoy que los “hijos de hornos”.3. funciones simbólicas. com o se designan a ellos mismos. La h om oparentalidad es un térm in o que apareció en 1997 para desig­ nar una s itu a c ió n e n la qu e por lo m enos un padre se asume com o hom osexual. salvo que es más severa. París. Homoparentalités. Me parece que esta afirmación es inexacta. Por lo que a m í concierne. A sí. Resta saber si esta diferencia es el componente mayor de las otras diferencias. De bue­ na gana se dice que en estas situaciones se renuncia a transmitir al niño la idea de la sacrosanta existencia de la “diferencia anatómica de los sexos”2 que sería necesaria para la elaboración de todas las diferencias imaginarias y simbólicas. ¡. aun­ que sepamos que toda sociedad humana descansa en la existencia de prohibicio­ nes. homoparentalidad. e s f . defiendo la idea de que es necesario aceptar que las parejas homosexuales puedan tener hijos: por adopción. que no hay que prohibir esa experiencia. 2 2 -2 9 de junio 2000. Familias desordenadas ELISABETH R o u d i n e s c o : M e gustaría proseguir con la cuestión de la homosexua­ lidad evocando con usted la normalización de esto en las sociedades democráti­ cas. E n un testim o n io recogido por Le Nouvel Observateur. Una vez que haya sido con1La co p a ren talid ad es u n a situ ació n e n la cual una m adre lesbiana o un padre gay elaboran el proyecto de te n e r y ed u car un n iñ o co n com pañeros de los cuales unos son los padres biológicos y otros los padres so ciale s que ed ucan al n iñ o. de manera un poco abstracta y negativa. T h é o .3 Esa diferencia se trans­ mitirá al niño porque lo que permanece invariable es la realidad biológica de la fabricación de un ser humano. Tata es com o una mamá. Au-delá du PaCS. états des lieux. M arcela lacub. . n o es tan com plicado para h acer bebés . y M artine C ross (com p. límites. declara: "V iv o co n mamá y Tata. 1999.). alrededor de 2 0 m il n iñ os son educados en situaciones de coparentalidad o de hom oparentalidad.

deben recurrir a madres portadoras.)? Numerosas mutaciones se hallan en curso. “cabeza a cabeza”. como en el matrimonio heterosexual. no lo olvidemos. cuando son homosexuales. al hacerse madre. aunque aquí o allá puedan preverse reacciones. Pero una ley represiva no cambiaría nada. É. el de la “pareja”. y proseguirá. La pareja homosexual sigue siendo una “pareja” que. M e parece que esa disimetría se encuentra en la distribución de lös roles y de la organización psíquica inconsciente: los hombres en pareja se conducen más bien com o edu­ cadores. Me pregunto si el peligro en general -ta n to en tre los hom osexu ales com o en tre los heterosexuales. en el caso de la IAD.. Hay que hacer todo lo posible para dar condiciones legales de ejercicio a prácticas donde se manifies­ ta el deseo. tam bién requiere niños legítimos. entre las cuales la adopción de niños por homosexuales no es más que un caso parti­ cular. que sigue siendo. creo. En el horizonte se anuncia la cues­ tión mucho más general del modelo de la célula familiar occidental típica. desigualdades de ritmo. trenos. hay una continuidad entre el orden biológico y la orientación sexual. a su vez. sucede lo que sucede: hay familias llamadas normales en las cuales los niños legítimos son muy desdichados. incluye o induce otras parejas. de manera a veces muy conservadora. ¿Por qué no? ¿Tan lejos estamos de la norma dom inante? ¿No puede reconstituir. sus funciones más tradicionales (figura del padre. quiero decir conservar. En un caso. la pareja heterosexual con dos o tres niños. Si esta potencia fusional de la madre con el hijo es necesaria durante los primeros meses de vida para la socialización futura de éste. Irreversiblemente. etc.no deriva del lugar excesivo concedido a la omnipotencia materna. tíos o tutores. mientras que las mujeres imitan más fácilmente el modelo parental heterosexual. com o los hay en las familias llamadas normales y legítimas. en esa situación aparentemente nueva. toda una combinatoria de parejas con tal que. comprende. La adaptación a nuevas estructuras parentales está en curso. Este modelo dom inante. se ve obligada a una posi­ ción de omnipotencia frente al lactante en estado de dependencia. Luego. Es sabido que la mujer. Incluso en los casos más normales. y es la única condición requerida por el modelo. frente a los niños que tienen a cargo. en el otro hay un corte porque un hombre no puede ser inseminado pero puede dar su esperma. R. M ayoritariam ente ocurre co n mujeres homosexuales mucho más que con hombres que. No estoy seguro de que sea lo más grave o lo más transgresor. por supuesto. en todo caso donde. Esa m utación será más difícil en “nuestras” sociedades para los niños adoptados por parejas homo­ sexuales. de la madre.siderada lícita. hoy se supone presente en la mayoría de los casos.: Por ejemplo. . pasará lo que deba pasar. la madre luego debe renun­ ciar por sí misma a él para que el niño pueda abrirse al mundo de la alteridad. sigan siendo parejas. habrá fraca­ sos (¡hasta curas psicoanalíticas que intentarán “tratarlos”!).

concierne al modelo familiar y a su« normas. encarnado primero por el padre. en todas estas situaciones. padre y madre? ¿Hasta abuelos. E.: Ya q u e usted me alcanza la palabra ‘‘deconstrucción”.debe pensarla.: ¿Acaso una pareja de hombres homosexuales propone o impone dos pa­ dres a su hijo? N o estoy seguro. el psicoanálisis -com o por otra parte cualquier otra disciplina. directam ente o no. etcétera? Más allá de toda interpretación jurídica.y la de los modernos. R . D. mas “deconstructores” y sensibles a las transformaciones inducidas por los propios sujetos. j. interpretarla y tenerla en cuen­ ta. como siempre. y no condenarla. El psi­ coanálisis siempre quiso ser un psicoanálisis de las familias. la teoría edípica supone un modelo fijo: la identidad estable del padre v la madre. al punto de imitarlas de manera en ocasiones caricaturesca. un lugar que puede ser el del otro o el del “diferente” (cualquiera que sea su sexo). y por tanto a transformar una disciplina en código de deontologia y a convertir a sus practi­ cantes en censores o procuradores. un padre y una madre. en principio. ¿Una pareja de mujeres homosexuales engen­ dra dos madres? ¿No hay siempre. Yo me ubico del mismo lado que usted a partir de! momento en que se corporiza. Por otra parte. toda suerte de relevos y sustitutos. por el que ocupe simbólicamente el lugar del padre. por el contrario. Me pregunto entonces si ese deseo de nor­ malidad cesará con la detención de las discriminaciones sociales o si. “entre nosotros”. Entre Freud y sus sucesores. incluido Lacan. referencia muy estable y fundadora para la teoría psicoanalítica. al transformarse. atados a un modelo congelado que tiende a borrarse de la realidad social -aunque más no fuera con las fam ilias recom puestas. J. transformar al psicoanálisis. tíos y tías. se acentuará. en que existe una realidad nueva. y por ende. Habrá que volver sobre este punto que considero decisivo. po­ drá. “deconstrucción de la fami­ lia" (con algunas pequeñas consecuencias "revolucionarias” que le dejo imagi- . D .: Me parece que desde ya hay dos posiciones: la de los dogmáticos. Y sobre todo de una madre supuestamente irremplazable. A largo plazo. lo que debería verse afectado por lo que des­ plaza el modelo fam iliar es precisamente la aproximación psicoanalítica de esta cultura. porque eso equivaldría a excluirla o negarla. entre Los amigos. yo compruebo que las parejas homosexuales tienden a mos­ trarse com o tan “normales” como las tradicionales. Esa m utación del psicoanálisis mismo debería corresponder por lo demás a lo que considera su misión primera: ocuparse ante todo de aquello que. me pregunto sobre todo cómo (y si) el modelo familiar.a lo que se llama “el tercero”. podría mostrarse que la deconstrucción siempre fue “de la familia".

un lazo social organizado en tom o de la procreación. Conjunto indisociable: transformación del campo social . La familia llamada "animal”5 también merecería ser analizada en su complejidad. R . P ourquoi la psychanalyse?. es que hay. Puede se­ guirse el trayecto de estas proposiciones hasta los problemas que acabamos de evocar (P a C S . Bueno.: Por tanto. Pero habría que reintroducir el desafío de sus trabajos en el campo del psicoanálisis. coparentalidad. me parece. D .: ¿No cree que la tesis freudiana de la revalorización de la función paterna por el sesgo del falocentrismo sea la única que piensa a la vez la deconstrucción de la familia y su destino venidero en un mundo en mutación? En otras pala­ bras. o que haya. También a veces digo que la deconstrucción es “lo que ocurre” o lo que ocurre como lo im posible. Esta turbulencia social producirá efectos sobre la escena psicoanalítica: por el lado de los pacientes y por el de la formación de los clínicos. se convierte en “lo que ocurre a la familia” pero como lo im-posible.por un lado. existe una modalidad de evitamiento del incesto entre ciertos primates que podría ser tenida en cuenta y hacer mover muchas cosas. inseminación artificial. Y el modelo al que Freud -con 4 Elisabeth Roudinesco. ¿A qué se llama la “familia”? Yo no diría sin vacilar que la familia es eterna. con una transformación de ese modelo de que acabamos de hablar: ya se trate de la sexualidad. de la antropología. É.no deja de estar relacionada con la transformación de la estructura familiar. cit. algo que se llama familia. suponiendo incluso que la prohibición del incesto sea un rasgo esencial de lo “propio del hombre” o de la “cultura” antropológica (enor­ me problema que aquí dejo picando). et­ cétera). sociales y familiares propias del mundo llamado “animal”. yo no hablaría de una “eternidad” de cualquier modelo familiar sino de una transhistoricidad del lazo familiar. transformación de la profesión analítica por el otro. ob. Bastante poco se interesa uno. que su riqueza consiste al mismo tiempo en su anclaje en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles. J . La transformación del medio psicoanalítico que usted evoca en su último libro4 -esa nueva generación de analistas y pacien tes. Como usted sabe. de los niños ilegítimos o legítimos. como lo hacen los primatólogos. de la filosofía. en las estructuras sim ­ bólicas. de la familia monoparental. tengo la impresión de que la familia es eterna. Nos enfrentamos con una transformación de la propia sociedad. lo que seguirá atravesando la Historia.nar del lado de la sociedad civil y del Estado).o del campo sim bólico. ’ V éase nuestro capítulo 5: “V iolencias co n tra los an im ales". homoparentalidad. que no está en peligro. . Lo que es inalterable.

y muy corta porque. hasta legal y dominante en una sociedad dada. siempre habrá “algo que se llama familia”.: 6En ciertos casos de IAl\ un n iño puede salir de tres “madres": la primera hace el don de sus ovocitos. fue instituida. Su porvenir es incierto. ¡Eso también es el inconsciente! ¡Con el “sin-familia”! ¡Con un hombre y una mujer se pueden hacer muchas cosas! ¡Con la dife­ rencia sexual (y la homosexualidad no es indiferencia sexual) pueden imaginar­ se tantas configuraciones llamadas “familiares"! E incluso en lo que nosotros consideramos como “nuestro” modelo más estable y familiar. la madre legal es la madre social. v de las reacciones a la clonación. ante toda suerte de fenómenos que no diré desconocidos. bien lo vemos. a los injertos de órganos. por lo menos endiabladamente complicada. Ya. tiene una primera idea de la futura madeja. aterrorizada. R. está terrible­ mente sobredeterminada. D. É. una "portadora” (o susrituta) y una llamada ' s i K i a l L a legislación sobre la filiación es diferente según los países. cabe imaginarse una recomposición. sin contar los padres. no digo “naturalizar”. ¡hay tantas subespecies! Los “progresos” de la genética liberan o aceleran nuestra imaginación. Con la palabra “organización”. . el estado civil. y desde hace mucho tiempo. No sé si es previsible la duración de la microrreflexión actual sobre la familia monoparental o sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. a la inseminación artificial. pero ¿a qué se parecerá su “organización” dentro de siglos o milenios? Difícil de decir.tantos otros— se refiere es solamente el de una secuencia. o ambas cosas a la ve:. felizmente se J. Ya. en el sentido amplio. producida no solo a partir de una lógica interna de !a transforma­ ción sino a partir de las transformaciones tecnogenéticas. no se doblega. respecto de las perspectivas de la clonación. sino también en familias compuestas de 3 + n padres. Si usted toma seriamente en cuenta la complejidad ya efectiva de las relaciones parentales en las socieda­ des occidentales. Eso ya existe. En Francia. la tercera lo adopta y educa. pero todavía no “registrados” por lo que podría llamarse. la segunda lleva el niño y lo pare. regocijada. por otra parte se está anunciando. Muy larga y muy corta a la vez.. Se distinguen asi una madre genética. en apariencia inasimilables y monstruosos de esos nuevos poderes tecnogenéticos. según la escala escogida. Así. Se seguirán reinventando medios de “normalizar”. Pero ya se alegren o lo deploren. los efectos más inéditos. en que será.6 En el inconsciente de las familias más “formales”.: ¿En q u é piensa? En familias donde habría no solamente dos o tres madres. y cada vez singular. Muy larga porque cubre milenios. y llegará el momento.. si no destituida. me refiero aquí a lo que instituye un modelo normativo. una combinatoria extremadamente complicada. sobre todo no por el inconsciente. la experiencia efectiva. jamás se sometió a esa “organización" estatutaria. Desde ya.

gracias en particular a esas muta­ ciones tecnogenéticas. hasta semejanza. de organización de la sobrevida. es decir.) ’ “Relación desde ya no a-sexuada. sería “¿qué es eso que eso es?”. y del 7 Sobre la cuestión de la clonación. según los criterios en uso”. ya sea clasificado como ‘hombre’ o ‘mujer’. en ese móvil de marcas sexuales no identificadas cuya coreografía puede acarrear el cuerpo de cada ‘individuo’. multiplicarlo. y por lo tanto muy pronto consideradas com o indispensables. én esa cantidad indeterminable de voces entremezcladas. que comienzan a ser evidentes: antes de pensar en monstruosas generaciones de clones armados hasta los dientes y dispuestos a invadir Europa. des­ de hace tanto tiempo. En todas partes donde hay repetición y duplicación. hay clonación. diferencias sexuales. (N. * En francés la duplicación salta a la vista: qu'est'Ce que c'est! Si traducimos palabra por palabra. . efectos de proximidad. pues. etcétera)? ¿Qué es la integridad de una persona? ¿En qué m om ento y según qué crite­ rios se define su origen? ¿Qué es un nacim iento? ¿Qué cosa. más allá de la oposición femenino/masculino. más allá de la bisexualidad ta m b ién . es sabido que ciertas clonaciones terapéuticas pronto serán dom inables y útiles. a com plicar las primeras reacciones. como diría Lacan). etcétera? Estas viejas preguntas siguen siendo o vuelven a ser muy nuevas. por no decir deconstrucciones. es ajeno a toda “clonación”. que nunca prescinde de cierta clonación. de la h om osexualid ad o l¡> heterosexualidad. ob. véase nuestro capítulo 4: “Imprevisible libertad”. Precisamente soñando con salvar por lo menos la posibilidad de esta cuestión me gustaría creer en la multiplicidad de voces sexualmente matea­ das. un lazo social alrededor del alumbramiento en todas sus formas. La cuestión. ¡Como si la clonación 7 com enzara con la clonación! ¡Como si no hubiera diferentes clonaciones! Corno si no hubiera una manera clonesca de reproducir el discurso contra la clonación. pp. Por eso siempre habrá no LA fam ilia sino algo que se llama familia. a diferenciar. los primeros delirios reactivos. n u nca será la de un “sí o no” a la clonación sino la de un “cóm o”: cóm o tratar la diferencia o la repro­ ducción de lo idéntico. dividir­ lo.48 Y MAÑANA. del T. ¿qué es la “naturale­ za”?. cuyos esquemas ideológicos y presuposiciones me­ tafísicas fueron objeto de análisis críticos. lazos. La d istin ción entre clonación terapéutica y reproductiva no es procedente m ientras no se haya respondido a preguntas de apariencia filosófica: por ejem plo. en: Point' de suspension. “artificial” o no: por lo tanto. 167-168.. ni mucho menos. cit. que equivalen a lo mismo. y ante todo “¿qué es la duplicación?” ¿Puede formular­ se la pregunta “¿qué es?” sin que una duplicación virtual. en todas partes en la “naturaleza” y en la “cultura". Recuerdo cosas que deberían ser. más allá J e la diferencia binaria que gobierna el bienestar de todos los códigos. en la “naturaleza" o en la “cultura”.8 “relación sexual” (incluso allí donde no la hay. ¿qué es una re­ producción (“natural” o no. sino sexuada de otra manera. empieza a relativizar. y por lo tanto sin que cierta clonación haya posibilitado este lenguaje?* N o digo esto para embaru­ llar las cosas y evacuar una cuestión grave. atravesarlo. QUÉ.

y por lo tanto. se o rie n tó h acia la con strucción de un. veas« Elisabeth Roudtnesco. . diferida a una elaboración venidera. existe una suerte de "cul­ tura ”. Todavía es preciso saber qué se entiende por psique En Fre ud. La pensée de la difference. Entre ambos. ob. Yo intento no ser ni naturalista ni constructivista. que ur lu ía l is categorías de Pierre Bourdicti. “lenguajes” y “escrituras". vque apuntaba a elab orar m odelos teóricos no directam ente relacionados con una observación clínica. una identidad construida. Pero esta persistencia de un orden no produce ninguna figura ex priori determinable de cualquier modelo familiar. en ver­ dad. distinta de ¡a psicologia clis tca .. otros afirman que es innata. O d ile Ja c o b . París. cosa que n o le impidió renunciar a construir una “biología del espíritu”. R . unos pien­ san que la homosexualidad es una cultura.: En el fondo. En esta perspectiva. cast.: \Usenlmo. 1996|. M e gustaría tratar de encontrar una senda para tomar en cuenta los determinismos genéticos y biológicos. que posibilita todo tipo de construc- “ Es la tesis de D idier E ribon. fuera de toda premisa biológica.derecho. B ella terra . Y no considero legítima ninguna de las cuantiosas oposiciones conceptuales que son llamadas. 2 0 0 0 ). Algunos homosexuales sueñan inclusive que unos sabios descubrirán un día el gen de la homosexualidad. Por el co n tra­ rio. com o usted sabe. En lo biológico y en lo genético hay cifrados cambios de orientación. Paris. 1999 [Trad. en Reflexions sur la (¡uestion gay. hasta una “técn ica” de lo genético. 19 9 6 (Trad. Barcelo­ na. que son considerables. instintual. por el contrario. En otras palabras.10 ]. Pourquoi la psychanalysc?. m etapsicoloeia. unos piensan que toda forma de organización psíquica no es más que una construcción cultural o social. siempre está suspendida. Fayard. 10 V éa se al respecto Françoise H eriticr. si esta última palabra remi­ te a una suerte de con fección artefáctica totalm ente desarraigada. Ariel. muy com plicada. complejos en sí mismos y no simple­ mente “naturales”. usted inscribe el concepto de psiquismo.: ¡dcnoJadcs: reflexiones sobre la cuestión gay. Barcelona. hasta genética. presupuestas o consideradas como adquiridas en tal opción. cast. lo que entonces permitiría negar que esta pueda depender de un entorno o de una organización psíquica inconsciente. en las generaciones futuras.: N o me gustaría dejarme encerrar en la opción naturalismo/constructivismo. femenino: el pensamiento de la diferencia. É. D . sostie­ nen la idea “naturalista” según la cual la sociedad -y por lo tanto el psiquismotendría un fundamento biológico determinante. Mavuíin fémmm.1 1 En todos estos problemas. a la manera de un género9 (gender). c it. " Freud n u n ca abandonó la idea de encontrar un fundamento biológico a la oream :ación Psíquica. la relación entre lo psíquico y lo biológico. los otros. A c erc a del gen de 'a homosexualidad. no quisiera renunciar ni a uno ni al otro. En este debate tropezamos con la idea de un posible fundamento biológico de las sociedades hum anas.

un significante. un relevo diferancial. y en todo caso el psicoanálisis). Esta tesis es retomada por Jacques Lacan en su elabotación del concepto de Nombre-del-Padre. le consagró poca atención "pensante” a aquello que. “vida”. al lado del testimonio de los sentidos. sin acre­ ditarlas. No son solamente "momentos” diferentes de la diferancia. La paterni' dad sería inducida por un juicio. citando a Lichtenberg. irreductible e intraducibie. la maternidad comprobada por una percep­ ción. etc. Para volver a esa palabra. y la no-evidencia de la pater­ nidad) en su relato del caso de “el Hombre de las ratas”. Pero ¿qué es “nacer”! Si se lo distingue rigurosamente del origen. y a pasar del matriarcado al patriarcado". sino una huella). ni nada que pueda decir “presente” o “ausente”. la psique -o la cultura. esas equivalencias tan a menudo consideradas como seguras. por una prótesis. “Lichtenberg: ’El astrónomo sabe más o menos con la misma certeza si la lliníl está habitada y quién es su padre. de la vida y la muerte. pero no. el comienzo. puede introducir. Por lo tanto. por un suplente en el que aflora la “técnica”) y lo otro (absolutamente hetero­ géneo. en: Cinq {«^chanatyses. de progresivo y p erfectib le. entre otras cosas. jamás lo hace) apenas deja una huella (ni un signo. sustituido. justamente. ruF. en la inmanencia de lo viviente. Para volver a la cuestión de la familia.ciones. cierta herencia genética. reemplazado por un suplemento vicariante. esta différance puede interrumpirlas. para retomar. quién es el padre. Pero la filosofía (y sin duda también. de las leyes llamadas geneticobiológicas. el de la conclusión lógica. la ciencia. radicalmente diferente. sin duda. Por lo tanto. se sustrae a esas categorías. la economía de una nueva configuración. con el mismo tipo de seguridad. pero sabe con una certeza muy diferente quién es su m adre’• un gran progreso de la civilización cuando la humanidad se decidió a adoptar. Véase Élisabeth . París. Diferancia significa a la vez lo mismo (lo viviente solamente diferi­ do. La propia interrupción pertenece al campo de los posibles genéticos o biológicos. siempre habrá un lazo familiar airededor del nacimiento. lo aneconómico. no bien aparece esa diferancia.. y por consiguiente. en otros. las más de las veces. no quiero ren u n ciar al sa b er b io ló g ic o o g e n é t i c o e n lo que tiene de abierto. justamente. p. La interrupción diferancial es a la vez reinscripta en la economía de lo mismo y abierta a un exceso del muy otro. En ciertos "momentos”. una cuestión muy nueva.51. o más precisamente (porque puede no aparecer como tal. no se podría borrar el nacim iento. 2. la procedencia. en el nacimiento.1 1 1 2 Sigmund Freud. el muy-otro o la muerte). el “nacimiento” es acaso todavía una cuestión de porvenir. Freud se apoya en y apuesta tranquilamente a esta “evidencia” (la su ­ puesta evidencia de la maternidad. por otra parte.toma el relevo. o sea. 1954. La filosofía está mucho más adiestrada en trabajar las cuestiones del origen y el fin. habría psique. “Rem arques sut un cas de névrose obsessionnelle” (1909). Usted conoce la supuesta certeza según la cual siempre se sabe quién es la madre. Sin embargo. o lo simbólico.

Roudinesco. primero de desear. para siempre y más que nunca. Pero era otra mujer -una nodriza. una de las madres. la madre portadora y la que se convierte. otra persona puede convertirse o haber sido “la” madre. I996|. Paris. en ciertos medios sociales. D. É . Jacques Lacan. “Mamá”. . luego de aceptar.. Pero será solamente una aceleración. siempre fue una madre “simbólica” o “reemplazable”. etc. Madrid. Pero lo más difícil de pensar. R. por cierto. La posición de la madre nunca es reductible a la de la genitora.: ¿Puede aclararlo? J. me parece más frágil que nunca. madre portadora.. salvo como una monstruosidad. y la certeza adquirida en el m om ento del alumbramiento. menos que nunca puede uno estar seguro de que la propia madre es la que uno cree ver pariendo. pueden ser dos personas. Suplementos de madres. se sabe que. la identidad de la madre (así como su posible identificación jurídica) depende de un juicio tan derivado. incluso y sobre todo en Freud. una différance. É . Una engañi­ fa muy interesada. decía el Ulises de Joyce respecto de la paternidad). este esquema. era una engañifa.: Otra evidencia: antes de llegar a la posibilidad de las madres portadoras. ¡Sin hablar de tantas otras madres que vinieron a tomar el relevo! D icho en otras palabras.i. en el futuro. Por lo demas. 1995 (Trad. la madre “daba a luz”. y la madre “simbólica” o “fantasmática” ser diferente de la “verdadera” madre. de una in ­ ferencia tan desligada de toda percepción inmediata como esa “ficción legal” de una paternidad conjeturada por un razonamiento (legal fiction. como el psicoanálisis no es el único que nos lo enseña desde siempre. cit. clonación. decía Rousseau. Galilee. Trott».) sin duda acelerarán. en una irreductible pluralidad.: Mal de archivo: una impresión freudiana. y cuántos otros ejemplos de madres que no son mamas y de mamas que jamás serán madres. R. es precisamente eso: más de una madre. Los poderes tecnocientíficos (inseminación artificial. Hoy. Hoy. La madre no es solamente la genitora pues. por especta­ culares y temibles que parezcan sus efectos: la “madre". Mal J'archhv. Véase también Jacques DemJ. un paso más allá de la percepción sensible.: Sobre todo en el siglo xvill. Y lo sigue siendo. Sin embargo. la proyección de un deseo poderoso. oh.De esto deduce que el patriarcado es un progreso de la razón y del juicio racio­ nal. pero una engañifa. hablando con propiedad como se dice impropiamente. como el padre. en la madre. una mutación en la relación padre/madre. pero más “verdadera” que ella. a mi juicio.la que educaba al niño. e¡ padre podía convertirse en la verdadera madre. cast. también.

distingamos las estructuras y los niveles. “La veilleuse”. la madre no es la que llevó el niño. por enigmático que siga siendo el lazo aparentemente figural entre la vida llamada natural y la vida del espíritu. 2001. deseo de la madre y deseo de maternidad. prefacio a Jacques Trilling. como se dice en francés. como se dice en italiano.. Como ese lazo “social”.I. D. la oposición ficción legal/maternidad natural por fuerza deberá desplazarse. habrá que delimitar una relación irreductible entre lo que se llama por un lado lo genético. y por el otro lo simbólico o lo “cultural”.: Estoy de acuerdo con usted. Por consiguiente. analizar. Circé. Nunca fue “natural" para ningún “viviente” (“humano” o “animal”). En mi opinión. . habrá un nacimiento y un lazo familiar alrededor del niño. la figura genética de la “vida" sobrevive. aquí hay un cambio radical. El hilo de esta primera filiación existe. Lo estoy inten­ tando en otra parte. por eso. D. Hasta en las esferas aparentemente más espirituales. É. Toda la oscuridad se concentra en esta 1 1 Jacques Derrida. James Joyce ou l'écriturc m atricii’' Belfort. No hay vida (“ani­ mal" o “humana”) que no suponga cierta aptitud de discernir. Comen­ cemos entonces por aplicar esta aptitud para discernir a la vida misma.: Hoy menos que nunca. ni siquiera la que pare. Y de manera no solamente legal. “simbólico” o “fantasm ático” siempre permanecerá alrededor del nacimiento. Sigue siendo cierto que. de un viviente que siempre consiste también y sobrevive en saber y en saber discernir. R . No obstante. pero la novedad respecto de ese modelo clásico de la ficción legal y la supuesta certeza de la maternidad es que en adelante es posible identificar al padre biológico gracias a exámenes genéticos. ¡El genitor no es el padre! El padre es alguien que reconoce a su hijo. distin­ guir: entre las formas de vida como entre lo “viviente” y lo “muerto”. lo biológico. ya no es posible negarlo científicamente (¡incluso allí donde consiste en interrumpirse y diferirse!). Este invariante permanece­ rá. No quiero elegir entre la genética. pero cada vez lo parecerá menos.: Identificar a un genitor no equivale a designar un padre. lo “natural”.)1’ En adelante se multiplican las posibilidades de hacer llevar un semen por otra mujer que es simplemente un “vientre alquilado". ). Habrá que aprender a reaprender a tomarlo cada vez más en cuenta. la madre reconoce a su hijo. o una “madre portadora”. la función simbólica y el constructivismo. N o hay que aplastar una sobre otra las capas de lo “viviente”. pero la organización de los sitios respectivos se vuelve más móvil. en general. no hay que mezclarlo todo. Desde el punto de vista de la relación naturaleza/razón. No se construye de cualquier mane­ ra. (Sin duda habría que afinar la distinción entre madre y maternidad.

pero viene a incorporarse. . con toda suerte de recursos “sustitutivos” y relevos “proféticos”. recurrir sistemáticamente a la huella. compleja. Vaya. “amo a mi hijo porque es mi sangre. estabilizarse o desestabílizarse en el curso de una histo­ ria cuyo fin nunca es determinable. D. En el orden del fantasma. J. el deseo o el fantasma de apropiación no es de orden meramente genético. Es esta “experiencia” la que va a dar lugar a un tejido muy complejo de posibilidades simbólicas. sobre un fantasma de la genética: “¡Esta es mi sangre!".: ¿No cree que el hecho de poder identificar con certeza la “huella” de tal o cual individuo determinado (un genitor. tíos. R. Paternal o maternal. el lazo parental se establecerá de la misma manera. Y en efecto. Fíjese lo que ocurre con las sustituciones de niños en las maternidades. para las leyes sobre la herencia y la criminología. las inversiones fantasmáticas son absolutamente necesarias . Más allá o más acá del derecho. por lo tanto para el derecho y las técnicas de la policía ai servicio del derecho.“experiencia” que llamamos tan rápido el “reconocimiento”. o incluso prepolíticos. sus modalidades pueden ser diversas. ¡Y no solamente entre los “monos superiores”. etc. Ni noticias. y no solamente entre los mamíferos! É. si el secreto es bien guardado. Desde el punto de vista de la organización simbólica. ¿no alimentaría a ese fantasma narcisístico de Una paternidad finalmente “probada . porque es (un poco) mío (un poco. y fundar un lazo (siempre más o menos estable y frágil. un criminal. Pero si uno remplaza el suyo por otro niño sin que ellos lo sepan. es decir. guardado incluso del inconsciente. complejas. retorcidas.y la historia del derecho lo reconoce. sino que además uno sería muy imprudente si lo reser­ vara a la “fam ilia” humana. al archivo absoluto. como otro”. “ma­ drastras”. pueden extenderse. Pero no cambia gran cosa para los desafíos de que hablamos y que son prejurídicos. Muchas especies de lo que neciamente se llama "el animal” h acen de esto una experiencia fina. para alimentarse como pará­ sito.) opera un cambio en nuestras representaciones de los orígenes y las filiaciones? Sí. los padres quieren absolutamente tener su propio hijo. en nuestras representaciones. concreta. “padrastros”. en su conceptualidad a menudo ambigua). nunga seguro) entre el “momento genitor” y el “m om ento simbólico”.: Pero de todos modos. un poco más) yo mismo. R.: É. N o solo ese fenómeno de “reconoci­ miento” jamás se reduce a su dimensión legal ni a cualquier privilegio “pa­ ternal” o “m aternal”. etcétera. eso cuenta para los procedi­ mientos judiciales. a la prueba.

oh. cit. Y jamás sabré. es yo. es que me sien­ ta bastante seguro de que mi padre es mi padre. Droit com paré des pcrsonncs t’t <* lafamille. con lo que se llama un saber seguro. ai respecto. No hay un archivo absoluto. si lo desea. Yo más bien estoy a favor.j. D. Genevieve Delaisi de Parseval. Y “crecer”. otros no.: ña sobre su origen siempre presentan síntomas que significan que su incons­ ciente conoce la verdad. Aunque me hayan engañado eficazmente hasta el fin de mis días. V éa se ta m b ié n nuestf capítulo 9: "Elogio del psicoanálisis". habrá un levantam iento del anoni­ mato referente al origen de los niños nacidos bajo X o surgidos de una insemi­ nación artificiai. ob. más vale que el niño crea saber. tanto en los casos de adopción como en los de ia d . la creencia puede funcionar. y los niños a quienes se engaÉ. La verdad siempre termina por emerger. Écrits.: Por cierto. sin duda. no lo creo. pp. Usted que. Véase Jacques Lacan. É . . A mi juicio. b En La carte postale. y la huella no es una prueba. Hay que cavar. M e parece que yo conozco a mi padre y a mi madre. Lo que es importante para mi equilibrio. Algunos lo desean. pero eso no establece ninguna paterni­ dad. para mi “salud psíquica”. Y el crecimiento de una creencia. Jacques Derrida com en tó el fam oso sem in ario de L o ca n sobr^ “La carta robada” de Edgar A. lo que ocu­ rrió entre mi padre y mi madre presuntos “alrededor” de mi nacim iento. Y el fantasma puede ser más o menos el mismo. Bruylant. 143-160. ¿cómo puede creer en la eficacia de un engaño? 1 4Véase. lo que significa “creer”. “La part du père e t de la m ère à l’aube l’an 2000”..: Pero en nuestras sociedades. y mi madre mi madre. aunque la deformen. En este caso y en otros. 1998. Bruselas. Hay un fantasma de lo genético: uno ama a sus hijos más que a los de los otros porque uno proyecta hacia ellos una identificación narcisística: es mi sangre. Mucho más allá. Pienso por otra parte que los padres deben decir la verdad a los niños sobre su origen. Francamente.: ¿Qué responder a una amiga que le dice que los “padres deben decir la verdad a los niños”? En efecto. Poe. ya que se sabe que de todas maneras la verdad se inscribe en el in­ consciente. R. contra Lacan. no conozco los orígenes de mis padres. y seguir cavando. en: Liber amicorum M arie-Thérèse M eulders-Klein. El fantasma se pone en movimiento. debe tener acceso absoluto a su historia. R. o parecérsele. j . con hijos adoptados. pero lo que es seguro es que un niño. “fantasma narcisístico”. sostu­ vo que una carta no llega por fuerza a destino15 -e n otras palabras que no hay imperialismo del destino significante-. no hay eficacia del engaño en este campo. c it. da movimiento a partir del momento en que el padre y / 0 la madre cree efectivamente ser el “padre” auténtico de lo que de ese modo crece en ellas. D.

R. y no es aquí. En efecto. pero no siempre. Si algo es eficaz para la conciencia.: Pero cuando uno guarda un secreto de ese orden sobre el origen de una filiación. A menudo. J. Pero si yo estoy absolutamente seguro. improvisando.: . N o hago el elogio cínico de una men­ tira que funciona gracias al inconsciente o que funciona bien con él (aunque con frecuencia deba tomarse en cuenta. la filiación. No habría sido una mentira o un disimulo.: A condición de que sea cierto y los padres no oculten un secreto sobre la filiación. de la veracidad y del síntoma en una lógica que tome un poco en serio al psicoanálisis). como acabo de hacerlo tan rápido. extravíos. lo que esperamos desesperadamente considerar como verdad. etc. De hecho. la Sra. precisamente porque una carta siempre puede no llegar a destino es por lo que los engaños (y otras cosas semejantes. la maternidad. aun cuando -según criterios “objetivos” y un concepto de verdad que no tienen nada que ver con lo que hablamos. la cosa tam bién funcionará. la noción de eficacia debe pasar por el inconsciente. malentendidos absolutos. É. no funcionará.) pueden dejar en espera lo que usted llama la verdad. R. D. tiene razón. De otro modo funciona. deseo que me entiendan con prudencia.j. pistas múltiples. se dejan pasar síntomas. Cuando hablo. de una “eficacia” que pasa por el inconsciente. o sea. aunque sea “falso”. yo solamente propongo tener en cuenta una causaüdad específica (causalidad psíquica o simbólica. inconscientemente. Por supuesto.: Si guardan el secreto dejando los síntomas del secreto. de que mi madre es mi madre y mi padre mi pa­ dre. Se vuelve “verdadero”.: Buen ejemplo. si usted quiere) que no se reduce a un liso y llano proceso genético. cuando los propios padres ignoran el origen del niño. donde tendremos el tiempo de desplegar. en efecto no hay ninguna eficacia. lo habría sido. suponiendo que ese “liso y líano” exista. la gran cuestión de la verdad. como sería necesario. j. y si. no mienten al transmitir la verdad de su ignorancia. É . el secreto que quieren disimular siempre retoma en forma de síntomas. no puede suprimir los síntomas. cons­ ciente e inconscientemente. pura hipótesis. la paterni­ dad. D. Si realmente. No. de Warens hubiera podido persuadir a Jean-Jucques que ella era auténticamente "M amá”. D.“Mamá" no fuera su madre. no necesariamente.

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. Calmann-Lévy. sin embargo. El gesto experimental no necesariamente es cientificista. El cientificismo es así un “discurso sobre la ciencia que pretende abolir la filosofía desplegando el propio discurso de la ciencia". en la biología. p u f . el cientificismo no es la ciencia. en: Dominique Lecourt (comp. 1976]. Sin embargo. p . es decir. Los hombres y las mujeres de ciencia. lógicamente podemos encarar la cuestión del cientificismo contemporáneo.: El porvenir de la ciencia. 1999. por otra parte. Ernest Renan criticaba ya esta actitud denunciando la "religión de la ciencia” (París. ¿Piensan las “neuronas”? Pregunta muy antigua y en general mal formulada por los representantes estatutarios de la ciencia “neurológica”. París. 1949) (Trad. no serían evacua­ das las determinaciones inconscientes. cast. y de manera diferente. me pregunté si no sería necesario restaurar el ideal de una con­ cepción casi sartriana de la libertad de la que. se reconocen en el hecho de que nun­ ca. que va a la par de la transformación de lo humano en máquina. Si el cientificismo consiste en extender ilegí­ timamente el campo de un saber científico o en dar a los teoremas científicos un estatus filosófico o metafísico que no es el suyo. e r r i d a : Por supuesto. En 1890. pero también.).1 Contra esta influencia. que pretende reducir todos los comportamien­ tos humanos a procesos fisiológicos verificables experimentalmente. una entidad que incluye todas las ciencias. Madrid. casi nunca son cientificistas. El cientificismo desfigura lo que tiene de más respetable la ciencia. Puede haber experimentación en las ciencias de la naturaleza. Dictionnaire d’histoire et de philosophie des sciences. 852. de esa ideología. por falta de Ja c q u e s D 1El término de cientificismo se generalizó a partir de 1911 para designar la creencia según la cual La Ciencia -es decir. en las investigaciones sobre el genoma. surgida del discurso científico y ligada al progreso real de la ciencia y las ciencias. en psicología.podría explicar y resolver el conjunto de los fenómenos humanos. en L’Avenir de la science. Doncel. Imprevisible libertad ELISABETH R o u d i n e s c o : Ahora que hablamos de la huella genética o biológica. comienza allí donde se detiene la ciencia y donde se exporta un teorema más allá de su campo de perti­ nencia. Pero es cierto que el experimentalismo llevado tan lejos como sea posible debe ajustarse a la especificidad racional en la que se despliega. utilizaré con menos facilidad que usted la palabra “experi­ mentalismo” o “experimentación”.4.

la muerte y la revolución. muy por el contrario. en Écrits. En mi opinión.. Por lo tanto. que jamás habla de libertad. Hasta creo necesario y comparto el interés que se tiene por las máquinas y la complejidad de su funcionamiento. Lo que me molesta en algunos cientificistas a los que usted alude es que sus modelos mecánicos no siempre están a la medida de la hipercomplejidad de las máquinas. realmente es en nombre de la ciencia que hay que estar muy atento contra el cientificismo y el positivis­ mo cientificista. Introduction à laphéiwmiínohguj (1929). y lucharé por unas libertades. sino para “pensarla” de otra manera. pero no hablaré tranquilamente de la libertad. ¿No dijo Lacan en alguna parte que jamás utiliza esa palabra?2 Si desconfío del término “libertad” no es porque suscriba cierto determinismo mecanicista. las más poderosas máquinas de formalizar. pp.cultura filosófica. FCE. pensar de otra manera su advenimiento e historicidad). un fantasma (fantóme ). sin embargo. no para descalificar la “máquina” en general. Por competentes que uno pueda supo. los “científicos” a veces dicen cualquier cosa cuando se mezclan con la filosofía o la ética. pero ¿a qué se llama pensar?).783’ En Husserl. nerlos en sus campos respectivos (pero a veces es difícil la delim itación de tal "campo" y no depende únicamente de la competencia del “especialista” como tal. producidas por los hom­ bres (y de las que dan fe. defenderé la libertad como u n exceso de complejidad respecto de un estado maquinal determinado. reales o virtuales. Lacan dice a Françoise Wolf. la postergación del mundo trascendental (o époché) conduce a transformar la onto­ logia (o estudio de las realidades abstractas) en una egología: el ser se reduce al yo que piensa. eso me inquietaría si nos enfrentára­ mos con una actitud sistemáticamente reductora y simplificadora. en cuanto a la evaluación institucional de una competencia. con fenómenos mecánicos. cast. el pensamiento más “libre” es el que transige todo el tiempo con efectos de máquina. Pero con frecuencia esa palabra me parece cargada de presupues­ tos metafísicos que confieren al sujeto o a la conciencia -es decir. [Trad. oh. en el lengua­ je. Véanse Méiüwcom cartésiemes. México. cit. PUF. 1986] y Jacques Derrida.: M e d i­ ciones cartesianas: Introducción a la /ínomenologw. París. Las más de las veces asocia el término al de locura para significar que el ser del hombre no puede ser comprendido sino “porque lleva en sí la locura como límite de su libertad" También sostiene que la libertad humana es una ilusión. Le probóme tk ti genese dans la (M nofàk de Husserl (1953). a un sujeto egológico-3 una independencia soberana respecto de las pulsiones. lo que no le impide hablar de ella en muchas oportunidades. por ejemplo. todas las aporías o los “im-posibles” que ocupan a la "deconstrucción" allí mismo donde ella pone a prueba. En ciertas ocasiones. 1986. tam­ bién es problemática). 575. los “comportamientos humanos” o el “psiquismo”. 2En efecto. París. en 1972. una “horrible libertad”. . el cálculo. En cuanto a confundir (más bien diría articular) el “pensamiento” (lo que se llama así. Precisa' mente por eso utilizo raramente la palabra libertad como sé que usted la utiliza. durante la entrevista que sigue a su Conference ¿c Louvain. Cosa bien conocida. pero la asocia al deseo. 1990. Vrín. 157.

calculabilidad y repetición. en: L’écntme ei la difference. habla de economía. el otro res­ ponde siempre. É. etc. por esencia. Yo definiría la máquina como un dispositivo de cálculo y de repetición. es 4Jacques Derrida. aunque más no fuera por saber bien dónde estamos afectados por el otro. En esa conferencia. allí donde uno no está preparado o dispuesto a esperárselo. la máquina. al orden del cálculo. D. hay máquina. es incalculable. Lo que habría que tratar de pensar -y cuán difícil resulta. por definición. placer). Hay que acechar en todas partes los efectos del cálculo económico. el cálculo. “Le ruban de machine à ecrire". es decir. Puede llamarse a eso libertad. que.: Máquinas hay en todas partes. de repetición y de compulsión a la repetición. entonces militaría para que se reconociera esa libertad y se la respetara.: Pero. el arribo del recién llegado. la repetición. y por tanto igualmente de toda técnica y de toda economía. por lo imprevisible. nuestra referencia común y privilegiada. al acontecimiento más allá de todo cálculo. por el acontecimiento. El acontecimiento -que por esencia debería permanecer imprevisible y por tanto no programable. hay que tener en cuenta la programación. ¿a qué máquinas alude usted? j. pero solo a partir del momento en que existe lo incalculable. Galtléc. por ejemplo la fin itud.4 Sin embargo. Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis 'V éase Jacques Derrida. para acceder. Freud. Si la libertad es un exceso de juego en la máquina.es el acontecimiento con la máqui­ na. Por lo tanto. etc. 2001. La venida del otro. "Freud et la scène de l’écriture" (1966). por lo tanto de cálculo inconsciente. ob. la máquina. ’ Sin embargo.la economía. . ningún análisis neurológico supuestamente exhaustivo puede en­ tregar el encuentro del otro.) y un no'calculable que no pertenecería va. Y también aquí distinguiría entre un incalculable que permanece homogéneo al cálculo (al que escaparía por razones contingentes. Cosa que intento proponer en otra parte. el límite de un po­ der. en cambio. existe en la máquina un excesc respecto de la misma máquina: el efecto de una maquinación y algo que desbarata el cálculo maquinal. pero prefiero no hablar de libertad del sujeto o de la libertad del hombre. Jacques Derrida interroga el pasaje de lo neurolópico ¿i lo psíquico en !a obra de Frcud. Lo más lejos que sea posible. y sobre todo en el lenguaje. en el nombre y la figura de lo incalculable. Parts. entre lo maquinal y lo no-maquinal se pone en práctica una relación compleja que no es simple oposición. en: Ripie. Je toda máquina determinada. N in­ gún cerebro. Así. si es posible.M i chine. N o bien hay cálculo. R . de principios de cálculo (realidad. Freud tuvo en cuenta la máquina de la economía y el producto de la máquina.sería lo que excede a la máquina.

la invención de sí. también eso es el saber. Gailimard. pp. Alianza. Prefiere remitirse a máquinas. R. biológicas). Véase Sigmund Freud. cast. de la filosofía del sujeto. lo que desafía o desvía de otro modo el principio de razón en cuanto se limita a “dar cuenta” ( “reddere rationem”i “logon didomi”). una psicológica (la más dolorosa): no ser ya el amo en su morada (Freud). al yo. L’inconscient". por un lado. en Conferences d'introduction à la psychanalyse (1916-1917). Están admitidas. a procesos orgánicos. y la responsabilidad científica. Madrid. aunque fuese imaginaria. 1999. Además. tres grandes vejaciones: una cosmológica: no estar ya en el centro del mundo (Copérnico).: Introducción al psicoanálisis. a un origen bien anclado en una soberanía territorial. a neuronas.(eso) que llega en cuanto acontecimiento imprevisible. en vez de lo universal. Porque si uno está realmente determi­ nado de todos lados y ninguna falla es posible. se corre el riesgo de reemplazar lo psíquico por lo cultural e instaurar. pp. Pero lo que es más nuevo todavía hoy. “Une difficulté de la psychanalyse (1917). económicas. Saber “tener en cuenta" lo que desafía las cuentas que deben rendirse.por lo que los dirigentes de la Asociación M undial de Psiquia­ tría. De aquí proviene mi idea de restaurar un espacio de libertad para ese sujeto determinado o limitado por todas partes por máqui­ nas (sociales. Fue en nombre de esa misma supuesta cientificidad de su práctica y de su teoría por lo que algunos psicoanalistas se hicieron cómpli­ ces de las dictaduras latinoamericanas afirmando que su ética les imponía per­ 6 Freud subraya que la investigación científica hizo padecer al narcisismo humano. de la psi­ quiatría (clasificación de las enfermedades). hace 25 años. es que ese sujeto moder­ no y descentrado no quiere saber nada de ese inconsciente cuya existencia conoce. recordaría que fue siempre en nombre de una supuesta neutralidad científica -y por lo tanto de un cientificismo. una bioló­ gica: no ser ya semejante a Dios sino a un animal (Darwin). se negaron a denunciar los usos abusivos de su disciplina en la ex Unión Soviética. 1985. la noción de determinación inconsciente y la tesis freudiana de la s tres heridas narcisísticas6 forman parte de nuestro discurso. y en ese sentido el psicoaná­ lisis tomó el relevo de la filosofía de la conciencia. Se convirtió en la filosofía del sujeto “descentrado”. y por el otro de las antiguas tera­ péuticas del alma (tratamiento por la transferencia). “ La fixation au trauma. no a negar o ignorar esa venida imprevisible e incalculable del otro. el cientificismo siempre es nefasto en el terreno político. 1 8 1 -1 8 7 . A eso añadió una herencia clínica surgida. me parece. algo que se ase­ mejaría no a la diferencia o al exilio sino a "raíces”. É . Logró unir dos tradiciones antagónicas modificándolas a ambas. Todos sabemos hoy que tenemos un inconsciente. Parl's' Gailimard. a una por la otra: el modelo neurofisiológico y el “espiritualista” (la introspección. la exploración de lo íntimo). [Trad. A propósito de un campo que conozco bien. 20011- .: Hoy. sobre los cuales no tiene asidero. 363-364. ert L’inquiétame étrangetéetautresessais. París.

voluntad del “cogito”. puede dejarse cierto espacio al psiquismo y a la idea de libertad subjetiva. ¿Cómo llamar a eso? Es difícil. por lo menos percibirla. o a una huella para explicar la neurosis. La singularidad en cuanto tal (ya sea que aparezca como tal o no) no se reduce jamás. * Fue el 21 de septiembre de 1S97. no lo llamaré ni sujeto. al respecto. Debemos explicamos precisamente sobre las palabras sujeto y libertad. por ejemplo en psiquiatría. Sin negar las determinaciones económicas.manecer neutrales frente a las torturas y los ataques a los derechos del hombre. La naissancc de la psychanalyse (Londre>. siempre tengo miedo de reconstituir un discurso filosófico que ya fue expuesto a cierta deconstrucción (libertad como poder soberano del sujeto o independencia del yo consciente. Elisabeth Roudinesco. bajo los nombres de otra ética. biológicas o sociales. y debe resistir a ese determinismo. fv f. o a ese imperialismo del discurso determinista. la singularidad está expuesta a lo que viene como otro y como incalculable. vol. etcétera).' 7Véase. la que supone la existencia de una seducción sexual real. Faynrd. cuando Freud había abandonado esta tesis en 1897. una su­ puesta cientificidad de la aproximación a enfermedades mentales que no es más que una explotación psíquica de los sujetos. etc. lo que vendrá. La única tentativa. querríamos salvar. . En efecto. el camino más convincente para dar a la palabra o al concepto de “libertad” una virtud posdeconstructiva -cosa que a menudo me parece indispensable. en ciertos pasajes de La experiencia de la libertad de Jean-Luc Nancy. ni siquiera a las leyes más indiscutibles de un determinismo. 1994.—creo percibirla. 198S ¡Trad. Barcelona. ni conciencia. de lo incalculable. D. » Jean Luc Nancy. j. Parí>. en su misma existencia. de una transformación en curso del derecho internacional. de una repoiitización a la medida de otro concepto de lo político. ni yo. 1^50). pero yo no veo tan bien lo que usted llama “cierto espacio” que. del acontecimiento. En el momento de llamar a eso libertad.: La experiencia de la libertad. Paris. 1956. en el origen de toda neurosis. Bajo el nazismo. y hasta libertad del Dasein. L’expérkncc de la liberté. 2 (1986). en efecto. su ncuiwicu. a las reglas de un cálculo mecánico. Calilée.: Por supuesto. en particular para recibir o hacer surgir lo que viene.8 veo en esto una actitud regresiva. cast. fundada en l. S igm und Freud. En cuanto a la manera en que hoy se vuelve a una causalidad meramente traumática u orgánica. Paidós. Lo que resiste. ni siquiera inconciencia. cuando Freud abandona su primera concepción del aparato psíquico. París.i teoría llamada de la seducción. y por ¡o ranto de un trauma. el argumento de la neutralidad de la ciencia fue abundantemente explotado de esa manera. en una cana a W ilhelm Fliess. 19961.7 Y hoy asistimos a una versión más soft de esta actitud. Frecuentemente se invoca. H istuni de la psychanalyse en France. pero lo convertiré en uno de los lugares del otro.

y de tal manera que no lo vea venir.En el curso de est os últim os añ os. puede caerme encima. aquello a lo cual estoy expuesto.: ¿Algo así como la dimensión de lo trágico? j. mi hermano. más allá de todo dominio. de manera tan responsable como sea posible: lo que llega o se precipita sobre mí. el otro e s mi ley. lo incalculable. no deba ya no responder. Por eso esta figura está ligada a todas las cuestiones políticas . mi seme­ jante. sino de tan alto!) o sorprenderme cayéndome de espaldas. Heteronomia. lo que debe ser un acontecimiento digno de tal nombre. del subsuelo de mi pasado. É. R. se abre cierto espacio de libertad. presentándose ante mí. lo irresoluble. de lo cual o de quien yo no pueda. con frecuencia o c u rrió q ue h a b lara de l o que vie ne ” Ê. etcétera). la pro ­ mesa. de tal manera que lo vea venir horizontalmente. Eso es lo que puede ser. el empeño. el acontecimiento. Lo que se precipita así sobre mí no viene necesariamente a mí para elegirme. incluso que jamás-lo vea.: Si. cu an d o ten í a que n o m b ra r cosas de ese orden . el recién llegado. mi libertad sin autonomía). y que por lo tanto no es necesariamente otro hombre. lo im previsible. ni una figura sexualmente definible según las segu­ ridades binarias de la homo o la heterosexualidad. descendido (antes y para la prenda. Puede ser tanto una “vida” o incluso un “espectro” de forma animal o divina sin ser “el animal” o “Dios”. Ya no hay horizonte para el otro sino para la muerte. una ocurrencia que me sorprenda absolutamente y a lo cual y a quien. El otro que se precipita sobre mí no se presenta necesariamente ante mí en horizontal. “(Lo) que viene” ex­ cede un determinismo pero también excede los cálculos y las estrategias de mi dominio. un espaciamiento li­ berado. de un porvenir previsible. o en todo caso supuestamente está abierto por (lo) que viene.lo “libre”. en este lugar. por detrás o por debajo. la venida de (lo) que viene pero todavía carece de figura reconocible. existe algo “libre”. aunque nadie sea un “sujeto' líbre”. R.: ¿Lo que viene? J D. debiendo contentarme a veces con sentirlo u oírlo. que sin embargo parece presuponer. a mí. D. verticalmente ( ¡no del Altísimo. y no solamen­ te un hombre o una mujer. mi soberanía o mi autonomía. la respuesta. Por eso. como un objeto o un sujeto anticipable sobre el fondo de un horizonte. Apenas. mi responsabilidad en la heteronomia. el otro-. pues.: Puede llamárselo trágico con ciertas precauciones. el acontecím ien to. mi prójimo (fíjese todos los discursos que serían cuestiona­ dos entonces por (lo) que así viene). requiere y desborda imprevisiblemente a la vez mi res­ ponsabilidad (mi responsabilidad antes de mi libertad-. lo que surge.

soy vulnerable. con un imaginario de la ciencia del que no hay por qué tener miedo en las circunstancias actuales. si es mi “posible”. sino como algo que debe incluirse en ese incalculable. tampoco decido. no decido. É. destinado a ser libre. no hay porvenir. Proposición escandalosa para el sentido común y para la filosofía. R. y no la ciencia. a todas luces apelo a una historia de la razón. no comparto la posición de aquellos que demonizan la ciencia sin comprender que es el cientificismo. A (lo) que viene bajo el nombre de razón. pero cuyas necesidad ineluctable e implicaciones creo que racionalmente (no puedo hacerlo aquí) es posible demostrar.: Todo es ya pasado o presente.: Entonces. en qué “mi” decisión es y debe ser la deci­ sión del otro en mí. y por tanto también a su por-venir. Por eso a menudo digo. una decisión del otro que no me exonera de ninguna responsabilidad. y no hay porvenir. Entre el saber y la decisión se requiere un salto. la filosofía. A llí es donde estoy expuesto y felizmente. Acerca de esta cuestión. no como un determinismo que impide el ejercicio de la libertad subjetiva. Pienso sobre todo en la clonación.1 0 Aunque técnicamente tal reproduc1 ( 5La c lo n a ción h u m a n a reproductiva es una técnica que permite crear embriones para re'fnplantarlos en un útero y engendrar un bebé genéticamente idéntico a un individuo ya naciLa clonación n o reproductiva consiste en fabricar embriones para utilizar algunas de sus células con fines terapéuticos y tratar enfermedades como la diabetes o el Alzheimer sin riesgo de . e s la prueba de ese irresoluble de que acabo de hablar bajo la forma de “(lo) que viene”. si no e s más que el predicado de lo que soy y puedo ser. Pero allí donde viene (lo) que resta venir. y trato de demostrar. Puede llamarse a eso libertad. Cuando digo “racionalmente”. en la medida en que no puedo prever. Pienso que el fantasma de la fabricación de un ser humano (clonación reproductiva) tiene que ver con el cientificismo. y que hay que presuponer en todas partes). aunque sea necesario saber lo más y lo mejor posible antes de decidir. incalculable. Con el determinismo de que usted habla. E r. si me atrevo a decir. yo estoy expuesto. predeterminar. Pero si la decisión está no solo bajo la autoridad de mi saber sino también en mi poder. Freud y el psicoanálisis. La condición de la decisión (de la decisión necesaria. Podría pensarse entonces la cuestión de las avanzadas de la ciencia biológi­ ca. y a decidir. una decisión “pasiva”. D.de la soberanía. la posibilidad de la libertad sería para usted lo que viene. de la que ya hemos hablado. lo que sería desconocible: el acontecimiento imprevisible.: ¿Porque t o d o estaría clausurad o ? j. pero con las reservas que acabo de bosquejar. A llí donde el otro puede llegar hay “por venir” o un por­ venir. Si sé lo que hay que decidir. el que embiste tan violentamente contra el hu­ manismo. pronosticar.

París. en la nación. de dos estructuras de vivientes idénticos-. . en la familia. en la lengua. En agosto de 2000.: Es muy complicado. Por último. no se debería encarar un proble­ ma semejante dejándose impresionar por imágenes. uno trata de reproducir alegando coartadas. por las razones que decía hace un rato. Véase al respecto Henri Atlan. Aunque (es una hipótesis.: La clonación no reproductiva. eso se produce todo el tiempo en la reproducción en general. Pero. entiendo que uno esté espantado. genéticas. tienen una perti­ nencia rigurosamente insuficiente.ción e s posible. creo que a Freud le hubieran apasionado los problemas actuales. por supuesto. en la tradición. destinada a curar ciertas enfermedades . desde e l punto de vista de la imaginación. D . el gobierno británico una opinión favorable a la clonación no reproductiva. 1999.que la posibilidad de la clonación no será explotada necesariamente con fines terroríficos. hay que empezar por reconocerlo. La “competencia” filosófica. cierta teatralidad de la reproducción idéntica y en serie d e individuos humanos. de sabiduría. un saber supuesto. si examinamos de cerca ese concepto de clonación -la reproducción de dos individuos idénticos. justamente. política o jurídica de dichos “sabios”. S in reproducción identificante no habría tampoco cultura. precisamente porque. un clon deberá ser un sujeto y encontrar una identidad singular. Las legislaciones no impedirán la clonación. En cierto modo. No e s posible controlar o prohibir la reproducción en general. ética. Mireille Delmas-Marty. el status del clon no será el que hoy se imagina. É. comprendo su terror y también puedo com­ partirlo. hay que saber -y aquí nos aproximamos a consideraciones m ás realistas. Reflexionando. Luego. hay y habrá clonación. Roger-Pol C ^ ■ Nadine Fresco. creo que. R . a todas luces marca un progreso indiscutible de la ciencia. aquí menos que nunca) es el lugar mismo del problema. encaramos aquí zonas de decisión donde la propia idea de competencia. D . para existir. ¿no es cierto?) uno no se planteara ninguna pregun­ ta sobre las competencias científicas o la lucidez supuesta de esos “sabios” . Por todas esas razones. los llamados “sabios” patentados del Comité de ética. más efectivas. hubo. y así me explico la s reacciones inmediatas y pasionales de ciertos individuos y responsables políti­ cos del más alto nivel.: Absolutamente. en la cultura y en la enseñanza. y que se multiplica. esencialmente inadecuada. J. j. Seuil. de todos modos. Lo idéntico vuelve todo e i tiempo. su supuesto saber (la sabiduría no es solamente un saber. Al respecto. y que vuelve. por ejemplo. Marc Augé. no es posible negar q u e existe lo idéntico. Le clonage human. Hay que analizar tambié n rechazo. más concretas y prácticas. d e saber. eso siem ­ pre existió. Ante cierta imaginería.

e s a compulsión imaginativa de aprehender lo peor, lo monstruoso (tuvimos muchos ejemplos en la historia de las ciencias y las técnicas), y no tratar la cuestión como si fuera una e indisociable. Hay diferentes problemas bajo e se nom bre de clonación. No es posible pronunciarse a favor o en contra de la clonación en general. También aquí, más vale preparar una aproximación d i­ ferenciada, progresiva. Sin dejarse paralizar, sin ceder a una reacción legislati­ v a amedrentada, a una respuesta política reactiva bajo la forma del “todo o nada”.
É .R .: Es lo que se hizo, me parece. j. D .: Las grandes decisiones todavía están por venir. ¿Quién hace qué y con

qué? Desde el punto de vista concreto y legislativo, hay que encarar con pru­ dencia, caso por caso, sector por sector, los problemas ligados a tal o cual posi­ bilidad. ¿Quién hace qué con ese poder considerable? No estoy contra la clonación en general, pero si se anuncia una amenaza de reproducción de seres humanos, quiero decir como una amenaza efectiva, masiva, etc., según crite­ rio s a determinar, habrá que llevar a cabo una guerra política, como se pudo hacer en otras situaciones. No sería la primera vez. Siempre hubo reproduc­ ción. Tomemos por ejemplo el caso del adiestramiento. No pienso solamente en e l adiestramiento de los animales sino en el de ciertos militantes políticos. Se trata de “reproducir” individuos que piensan lo mismo, que se conducen de la m ism a manera respecto del jefe y en la horda, según esquemas muy bien cono­ cidos. Aquí también se trata de clonación. Sin hablar de todas las técnicas, de todas las prótesis, de todos los injertos, por ejemplo, y no solamente en la cosa militar y la dirección de las guerras clásicas y modernas.
É. R.: Sea como fuere, h o y nos enfrentamos con otra cosa, ¡con la introducción d e un mecanismo de reproducción de lo idéntico en el orden biológico!

J -D .: Pero ¿dónde comienza lo biológico? ¿Cómo se delimita? ¿Qué van a repro­ ducir? É -R .: En el debate actual, creo que es necesario distinguir el cientificismo de la verdadera actitud científica sin olvidar jamás que algunos sabios perfectamen­ tepueden concebir, en nombre de la ciencia, proyectos delirantes." Yo perci"Subrayemos por ejemplo que es precisamente al biólogo americano Hermann Joseph Muller (1890-1967), premio Nobel de medicina en 1947, a quien le debemos el insensato proyecto de crear un banco de esperma de premios Nobel destinado a engendrar niños inteligentes.

bo una barbarie en algunas manifestaciones cientificistas, en los desbordes cognitivos o del comportamiento por ejemplo, en la medida en que fundamen­ talmente, cada vez, se trata de reducir lo humano a un cuerpo sin sujeto. En m i opinión resulta útil releer, al respecto, la famosa conferencia de George s Canguilhem, “El cerebro y el pensamiento’’,1 2 en la que denuncia como una barbarie toda forma de psicología que pretendiera apoyarse en la biología y la fisiología para afirmar que el pensamiento no sería más que el efecto de una secreción del cerebro. A mi juicio, hay que combatir las mitologías cientificistas que, por ejemplo, pretenden que una computadora bien programada un d ía podrá escribir, mucho mejor de lo que lo hizo Proust, En busca del tiempo perdi­ do. Por lo demás, pienso que el reciente desciframiento del genoma, que mues­ tra a las claras que la ciencia no aporta ninguna solución “preparada” a la organización de la vida humana, permitirá que los científicos critiquen ellos mismos las derivas cientificistas. De todos modos, me siento impactada por la mezcla de géneros que hoy s e produce entre los campos de lo “racional” y lo “irracional”. Hace poco, a propó­ sito de la clonación, el muy serio Congreso americano consultó al gurú de la secta Rael (Claude Vorilhon) para que diese su opinión sobre la cuestión de la clonación reproductiva. Pero el gurú mencionado, que preconiza la clonación reproductiva, es la exacta réplica de esos sabios locos imaginados por la litera­ tura fantástica. Y también un charlatán que explota financiera y sexualmente a sus adeptos. El reunió a cincuenta mujeres de su secta dispuestas a recibir un huevo repro­ ducido idénticamente cincuenta veces y, gracias a ellas, pretende “duplicar" a un niño muerto a la edad de diez años y que sus padres esperan resucitar. Por otra parte, ya hizo llevar a cabo la implantación por su equipo de “sabios”. Lo inquie­ tante en este asunto no es que tales fantasmas atraviesen una secta -eso siempre existió-, sino el hecho de que un discurso delirante de este tipo pueda ser puesto en el mismo plano que la ciencia por una autoridad tan respetable como el Con­ greso americano: aquí se unen el cientificismo y el ocultismo.1 3
J. D.;

No habría que moldear las reacciones eticojurídicas sobre esa caricatura cientificista, o dejarse encerrar en una simple alternativa: un determinismo mecanicista, fisicalista, fisiologista, por un lado, y por el otro, sana y salva, la bella libertad del pensamiento humano. La responsabilidad que debe tomar cualquiera, en particular los le g is la d o ­ res o los políticos, debe responder, o tratar de corresponder, a lo que se puede
u Georges Canguilhem, “Le cerveau et la pensée” (1980), en: Georges Canguilhem. Philosoph' historien ¿es sciences, París, Albin Michel, 1992, pp. 11-33. 1 3 La audición de Claude Vorilhon se efectuó en marzo de 2001. Véase Liberation, 30 de de 2001.

saber, c ie n tífic a m e n te , de la realidad — y n o a la co m pulsión “cientificista”— de los m ecanism os de re produción. Siem pre h ub o fenóm enos de reproducción, de articu lación entre la m á q u in a y lo viviente. La historia de la literatura, ya que usted a lu d e a ello , está co n stitu id a por ese tip o de cosas, por funciones casi maquinales y a u to m ática s, siempre en el lím ite del plagio (n o c ió n ta n oscura y problemática c o m o la del c lo n ). N o hay que olvidarlo, au n q u e el e jem plo que usted da del lib ro de Proust es caricaturesco. É R.: M e parece q ue h o y el cie n tific is m o es to da vía m ás bárbaro que a n ta ñ o . Los partidarios de lo q u e se lla m a el c o g n itivo - c o m po rtam e nta lism o creen real­
mente que u n o p o d rá abstenerse c o m p le ta m e n te u n d ía de los co nc e pto s de sujeto, in c o n s c ie n te y c o n c ie n c ia . E n u n debate reciente que tuve al respecto.

Dan Sperber a firm a b a q ue m u y p ro n to u n o p od ría abstenerse realm ente del
sujeto y solo salvar al suje to d e l d erecho, u n sujeto sin afecto n i deseo, y sobre

todo sin in c o n s c ie n te (e n el s e n tid o fr e u d ia n o ).1 4 j. D.: El d e re ch o o c c id e n ta l es e l p ro p io lugar, u n lugar p riv ile g iad o , en to do caso, de la e m e rg e n c ia y la a u to rid a d d e l sujeto, del c o n c e p to de sujeto. S i está mantenido e n el d e re c h o , está e n todas partes. ¿ C ó m o se salvaría al sujeto del derecho? É . R.: C o m o u n a sup e rv iv e n c ia necesaria para la representación del lazo social. En ese m arco, se trataría de m a n te n e r la existencia de u n sujeto de la ética o la responsabilidad, desprovisto de to d o anclaje en un a realidad psíquica, afectiva, pulsional. Por supuesto, esto n o tie ne nad a que ver con e- sujeto de la ética de que habla F o u c a u lt,1 5 y q u e es u n sujeto e n vías de inventarse desprendiéndose de sí m ism o. E n lo q ue evoco, p or u n lado estaría la co m p u tadora que vendría a reemplazar el p e n sa m ie n to , y por el otro los co m po rtam iento s y la cognición, que serían procesos m e ra m e n te fisiológicos o biológicos. Por lo tanto , ya no habría sitio para la a u to n o m ía de un psiquism o que dependiera de u n universo simbólico, sig nifica nte o pasional. El hom bre sería m irado así co m o una m aq u i­ na en u n cue rp o de c h im p a n c é , y su subjetividad n o sería otra cosa q u e e l fruto de una ilu s ió n “ incorregible” que lo llevaría a creerse d o tad o de u n libre arbitrio.

MDan Sperber también escribe: “No existe ningún,: tare,« intelectual v|ue un cerebro pueda Ejecutar y que permanecería en principio fuera del ,»k.ince de u n a computadora. Por lo menos. esa es la convicción que anima a los cognttmstas (. I. ToJivia grosero hov, este rru>Je!>> ts 't ím id a m e n t e mejorable", en: Roger-Pol Droit y D m Sperber. Des idéet qui twm vw. Taris, k Jacob, Í W , p. 19. Michel Foucault, L'hcrmcncutUfuc Ju suji't C.ours au ( i'ít'íc Fratuv 1981-1°$? Parts. Jallimard-Seuil, 2001 |De prox. aparición: La KmncniutKa I r ’ ‘u,vr<>. Buenos Aire», fet . 20021

D.: Lo que me parece difícil es tener en cuento la posibilidad de esa mecanj­ . J zación extrema, extendida y extensible, olvidando que existe un punto donde

el cálculo encuentra su límite: el juego, la posibilidad del juego en el interior de las máquinas de calcular. Por otra parte, lo que usted llama el afecto, e s decir, la relación del viviente con el otro -la relación consigo como con e l otro-, ese afecto, por definición, sigue siendo un incalculable, algo ajeno a toda máquina. É. R.: Es mi opinión. Existe lo irresoluble, como usted dice.
1. D.:

Lo irresoluble, lo incalculable, o más bien, como lo sugería hace un rato,

lo no-calculable. É . R.: Y por ende lo inanalizable.
J. D.:

Y en todo caso, aquello que, resistiendo al análisis, todavía queda

por

analizar. Sin duda, es por esta irreductibilidad del afecto, es decir, del otro y d e la relación con el otro, por lo que se debe reintroducir, sin caer en una ideolo­ gía reaccionaria, lo que hoy todavía se llama la libertad o el inconsciente.
É. R.:

La p a s ió n y el c o n f lic t o ...

J.

D.: El otro, la llegada del otro siempre es incalculable. N o deja de producir

efectos en la máquina, pero no puede ser calculado por la máquina. Hay que pensar, o sea, aquí, inventar lo que sea preciso para no cerrar los ojos ante la máquina y ante el extraordinario progreso del cálculo, comprendiendo siempre, en el interior y el exterior de la máquina, ese juego del otro, ese juego con e l otro. Una vez que uno acepta su principio y se rinde a esa exposición al otro -por lo tanto al acontecimiento que viene a afectamos, por tanto a ese afecto que e s aquello por lo cual se define la vida-, en ese preciso momento, hay que arreglar­ selas para inventar la venida de un discurso capaz de tomarlo en cuenta. É . R.: Lo que usted llama la “hospitalidad”.1 6

1 6 Jacques Derrida encaró en numerosas ocasiones esa cuestión de la hospitalidad: “Ningún recién llegado es recibido como huésped si no se beneficia con el derecho a la hospitalidad o derecho de asilo, etcétera. Sin ese derecho, no puede introducirse ‘en mi hogar’, en el ‘hogar’ del huésped (host), sino como parásito, huésped abusivo, ilegítimo, clandestino, pasible de expuls1 0 1 1 o de arresto.”, en: De l’hospitalité, París, Calmann-Lévy, 1997, p. 57 [Trad, cast.: La h o s p ita l^ 1 Buenos Aires, De la Flor], Véase también Cosmopolites de tous les pays, encore un effort! , ParlSl Galilée, 1997 [Trad, cast.: Cosmopolitas de todos los países, un esfuerzo más!, Valladolid, Cuatr(1 Ediciones, 1996).

. Una frase terrible de Jacques Toubon. hasta un intruso peligro­ so. yo opongo regularmente la hospitalidad incondicional. Marc Guillaume. por el contrario) debería someterse de algún modo a las reglas en uso en el lugar que lo recibe. a personas en situación ilegal. ob. Esta hospitalidad pura o incondicio- 1 7 El asunto de los “indocumentados” comienza el 1S de m ano de 1996. en: Jacques Derrida. intervención improvisada el 21 de diciembre de 1996 en el Théatre des Amandiers. D. Una retórica política podía acoplar esas dos palabras. Otras acciones del mismo tipo serán llevadas a cabo por inmigrantes apoyados por rpuchos intelectuales. cit-. el legislador puede perseguir a gente que. y ese golpe bajo co­ rría el riesgo de legitimar lo peor. cuando 430 africanos en situación irregular (sin documentos de identidad). tras las elecciones legislativas de junio de 1997. digamos. sitian la iglesia San Ambrosio del XI distrito de Parts e inician una huelga de hambre para lograr su regularización. sin reclamarle su pasaporte-. hospitalidad pura u hospi­ talidad de visitación -que consiste en dejar venir al visitante. la oferta de hospitalidad era asociada a un acto de delincuencia. pp. r. “Manquements du droit à Ia justice”. En efecto. Mar* enjeu. Cosmopolites de tous les pays. porque tam bién fue un golpe. sin invitación. aunque fuera a título personal y privado. a llí donde él (según las reglas de la hospitalidad condicional. 1997. . '"Jacques Derrida. se plantea reforzar las "leyes PasquaDebté” sobre la inmigración adoptadas en diciembre de 1993. el recién llegado imprevisto sin pedirle cuentas. 1 9Véase Jacques Derrida.P °r ejemplo. Pero según la ley. Ese acontecimiento ocurre en el momento en que el gobierno de enton­ as. recibe en su casa. apoyados por varias asociaciones humani­ tarias. recordada por Toubon. mi territorio. Jean-Pierre Vincent. 40. a amigos vascos en situación ilegal. a su mesa o bajo su techo. encore un effort!.J.1 8 j. apoyado por una mayoría de derecha en el Parlamento. D. por amistad.1 1 usted intervino de manera espectacular sobre lo que llama el “delito de hospitalidad”. poniendo algo suyo. (lo) que viene a su hogar. que puede ser un intruso. inevitablemente. En este caso se trataba de vascos. durante una manifestación de apoyo a los ^documentados". De golpe. m i lengua. lo que viene a uno. impactante.s>Descartes & Cie.1 9 Esa expresión me había parecido. 73-91. p. capaz eventualmente de hacer daño.: En el momento del asunto de los indocumentados. El asunto se prolongará cor>la llegada de la izquierda al poder. La hospitalidad pura consiste en dejar su casa abierta al recién llegado imprevisto. de manera inventiva. Pat. La hospitalidad pura o incondicional supone que no se invitó al recién llega­ do allí donde yo sigo siendo dueño en mi casa y donde yo controlo mi casa. Para volver al debate que usted abre.: “Delito de hospitalidad” fue una cita. creo. U na familia bretona había albergado. acaso sea uno de los nombres de la cosa: acoger. E . a la hospitalidad de invitación.

vale para el pasaje de las fronteras de un país. sin la cual no hay concepto de hospitalidad. pero también tiene un papel en la vida corriente: cuando alguien llega. esas dos modalidades de la hospitalidad siguen siendo irreductibles entre sí. En efecto. Dictionnaire de la lepénisation des esprín París. nos exponemos. para una sociedad organi ­ zada que posee sus leyes y que quiere conservar el dominio soberano de s u territorio. esa ilimitación de la hospitalidad incondicio­ nal. la de la exposición a (lo) que llega. p.: En este asunto usted interviene de una manera deconstructiva. es decir. aunque la encuentro mejor que la d e la derecha.nal no es un concepto político o jurídico. toma­ mos un riesgo. En ocasiones es posible hacer­ lo con las mejores intenciones del mundo. en el interior de un trabajo muy elaborado sobre las palabras y la lengua. cuando llega el amor. que esperaban que Josp"’ mantuviera sus promesas electorales y abrogara las famosas leyes. Esta hospitalidad pura. para una nación que tiene interés en controlar su práctica de la hospitalidad. no m e satisfizo la política de la izquierda sobre esto. Por u n lado. acepta perfectamente la idea de que puede existir una política de la in­ migración. usted indi­ ca los límites y las ilusiones de una actitud política que consistiría en querer dominar.Fu e la primera gran fractura entre el gobierno socialista y los intelectuales. un millar de intelectuales y artistas la emprendief°n contra Chevénement en una petición que “reclamaba la regularización de todos lfl> indocumentados que habían hecho la demanda" (véase Le Monde del 2 de octubre de 1997). É . Sobre todo. Mots à maux. de su nación. Nunca pensé que había q ue abrir todas las fronteras y no controlar los flujos migratorios. mediante una tecnología. Y por ello. Para comprender estas situaciones hay que m a n ­ tener ese horizonte sin horizonte. uno no puede dejará pensar en otra fórmula: ‘solución final’”. R . 1998. por cierto minoritarios pero apoyados por otros. de su cultura. Sobre este punto estoy totalmente de su lado. . En octubre de 1997. Ministro del Interior en el gobierno de Lionel Jospifl' Jean-Pierre Chevénement aprobó la decisión adoptada en agosto de 1997 de no abrogar las le y e s Pasqua-Debré sino de modificarlas aplicando una parte de las recomendaciones hechas por ^ historiador Patrick Weil en el informe que le había ordenado el ministro a propósito del códif0 de la nacionalidad. por ejemplo. no aprecié que algunos intelectuales de la ultraizquierda. sabiendo siempre que no es posible convertirla en un concepto político o jurídico. realmente es preciso limitar y condicionar la hospitalidad. comparasen a Patrick W eil con un adepto de la solución final1 0 atribuyéndole palabras que jamás había 2 0 Véase Pierre Tévanian y Sylvie Tissot. la cuestión de la hospitalidad en general. porque la hospitalidad incondicio­ nal también puede tener efectos perversos. Dagomo. 209: “Detrás de fórmulas como ‘inmigración cero’ o ‘ni un solo emigra^0 más’. de su lengua. un control de los flujos migratorios. o incluso detrás de las palabras del politólogo socialista Patrick Weil. y por el otro. Esta distinción exige la referencia a la hospitalidad cuyo sueño y deseo en ocasiones angustiado conservamos. para una familia. No hay sitio para ese tipo de hospitalidad en el derecho y la política. No obstante.

situado en un frente determinado. y no peor calculada. y que la inmigración no había aumentado. !l Véase Le Moruk del 2 de octubre de 1997. En el interior de dicho campo todavía es posible no estar de acuerdo -lo cual en mi caso.Siempre fui muy vigilante con respecto a quienes pretenden luchar en favor de una causa justa con argumentos desmedidos. que expresaba la debilidad política de un arrebato retórico.con las decisiones políticas adoptadas por Chevénement y por el gobierno al que pertenecía. una vez reco­ nocida la necesidad y las virtudes de una hospitalidad condicional. j d.2 1 Nadie reclamó que se borrasen las fronte­ ra s o que no hubiese más visas. el debate se tornaba posible y algo se podía cambiar a través de un combate relativo.dicho. a los fantasmas atemorizados de aquellos que se veían “invadidos” por la inmigración magrebí. por preocupación electoral u otra. . Por tanto. Como otros. No había que ceder. Considerar como irresponsables y denunciar a quienes luchaban por una hospitalidad más generosa. yo subrayé que había mucho más sitio del que se decía para recibir a más ex­ tranjeros.En ese momento me rehusé a firmar cualquier petición sobre esta cues­ tión. En un texto de apoyo a lean-Pierre Chevénement Publicado por Liberation el 7 de octubre de 1997. fue un gesto ofensivo.: Una vez que se ha circunscripto el campo de la hospitalidad condicional. los peticionarios son Kusados de “provocación Manipuladora” y de “ingenuidad caritativa". Por eso me parecieron excesivas las declaraciones de Jean-Pierre Chevénement cuando creyó que tenía que acusar a la “irresponsabilidad” de los intelectuales que querrían abrir todas las puertas. resulta posible discutir una política. contrariamente a lo que se afirmaba respecto del famoso “umbral de tolerancia”.

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y por el otro. Equality beyond Humanity. La philosophie à l'épreuve de l’animalité. los dos auto­ res condenan el artículo 3 del código del tribunal de Nuremberg que reclama que todo método terapéutico o experimental nuevo esté precedido de ensayos sobre los animales. existe una que me impacta particularmente en la medida en que mezcla una perspec­ tiva utilitarista y cognitivista. los grandes monos estarían dotados de modelos cognitivos que les permiten aprender el lenguaje en igualdad de condiciones que los hombres. “Pourquoi les animaux n'auraient-ils pas droit à un droit des animaux en Le Débat. haciendo de los disminuidos mentales una especie biológica que ya no pertenecería al reino de lo humano.: El proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad. Si la considero decisiva. y de los grandes monos otra especie biológica integrada a lo humano pero superior a la de los felinos. Fayard. 1998. 156-162. The Great Ape Project. Saint Martins Press. en sí misma y por su valor estratégico. por un lado. por ejemplo. Véanse también los dos números de la revista Le Débat. Madrid.1 y que consiste no en proteger a los animales de la violencia instituyendo un derecho de los animales. que serían más “humanos” que los humanos atacados de locura. París. Le silence des betes. Les droits de I homme pour les grands singes non humains?". Hace mucho tiempo que usted se interesa en la cuestión de la animalidad. senilidad o enfermedades orgánicas que los privarían del uso de la razón. difícil y enigmática 1 Paola Cavalieri y Peter Singer. donde Se reúnen artículos sobre este tema. 108. abe­ rrante a mi modo de ver.5. Le Débat. Nueva York. Los autores de dicho proyecto trazan así una frontera dudosa entre lo huma­ no y lo no-humano. Ja c q u e s D e r r id a : La “cuestión-de-la-animalidad” no es una cuestión entre otras. El razonamiento.Pienso en el proyecto “darwiniano” concebido por Peter Singer y Paola Cavalieri. Sobre todo: Paola Cavalieri. 1998). y la respuesta de Élisabeth de Fontenay. 1994 [Trad. . o a otros animales. y me gustaría conocer su opinión sobre estas cuestiones. Trotta. es porque. 109. sean o no mamíferos. enero-febrero de 2000. Véase también Elisabeth de Fontenay. pp. por supuesto. un ideal jurídico y un objetivo llamado ecológico (o de “ecología profunda”). sino a conceder a los “grandes monos no humanos” los derechos del hombre. desde hace mucho tiempo. descansa en la idea de que. cast. marzo-abril de 2000. Por consiguiente. Violencias contra los animales ÉLISABETH R o u d in e s c o : Entre las derivas contemporáneas cientificistas. como se dice.

Minuit. el “genocidio”. 141) [Trad. p. ob. en casi todos mis libros. cit.. cit. cast. Cátedra. La índole “masivamente ineluctable”. en De la grammatologie. sobre todo p. Véase "La diffémnce” (1968).nombraría así el elemento”. En todas partes donde reaparece el motivo de la mano o de la “mano del hombre”. etcétera. representa también el límite sobre el cual se suscitan y determi­ nan todas las otras grandes cuestiones y todos los conceptos destinados a d e limitar lo “propio del hombre”.d .. las más de las veces de manera directa y explícita. Y en ese volumen. el grama -o el grafema. “L’animal que je suis” (fragmento de la introducción a una serie de cuatro sesiones de seminario dictados en Cerisy-la-Salle en 1997 y consagrados sobre todo a Descartes. México. Jacques Derrida. ob. la ética la política.) [Trad. 1974. cit. ob. Antes de esta fecha. la esencia y el porvenir de la humanidad. Heidegger et la question. en: Psyché. cit. París. la elaboración de un nuevo concepto de la huella debía extenderse a todo el campo de lo viviente. los ‘‘derechos del hombre”. en particular los de Heidegger. en adelante. o más bien de la relación vida/muerte. De I'esprit. también las más ingenuas e interesadas dominan lo que se llama la cultura humana (y no solamente occidental). p. las más resistentes. Solo algunos ejemplos: “Freud et la scène de l’écriture”. Kant. la dtfférance se extiende a “la vida la muerte" en general y une lo económico y lo aneconómico más allá de los límites de lo humano. Heidegger. y la manera en que dichos textos interpretan la fron ­ tera entre el Hombre y el Animal. París. de grama o de g rafema” excedían la oposición “humano/no humano”. en: Marges de la philosophie. 1999. p.: Velos. cit.. Y o subrayaba entonces que los “conceptos de escritura.3 En los últimos textos que publiqué al respecto. 1972 (j. p. más allá del fonocentrismo o el logocentrismo que siempre confía en un límite sencillo y oposicional entre el Hombre y el Animal. Esto vale también para el discurso sobre la diferencia. en: Points de suspension. París. consisten en cuestionar el desconocimiento interesado de lo que s e llama el Animal en general. en Voiles (en colaboración con Héléne Sixous. 138 y ss. ’ Véase sobre todo L'animal autobiographique: autour de Jacques Derrida. ob. y por “impensable” que parezca. Galilée. 294. Siglo XXlJ. 89. cast. en todos mis textos se encuentran marcas explícitas de la activa convicción que siempre fue la mía. 1989]..: Márgenes de la filosofía. de huella. y passim. “Comment ne pas parier” y “La main de Heidegger" (en particular el pasaje titulado “De l’homme et de l’animalité”). Lévinas y Lacan. Inventions de l’aupre. 1998). de la “cuestión" “de lo que ocurre con la vida llamada ‘animal’” está claramente situada en Spectres de Marx (ob. 19 y ss. París. y en todo caso e l discurso filosófico predominante desde hace siglos. En efecto. “Che cos’é la poesía?”. el derecho. Galilée. las presuposiciones más graves. en L'¿enture et la áfférence. Desde De la gramatobgía. Véase también “Un ver à soie”. En todas partes donde se nombre algo así como “el animal”. 27 y ss. 2 “Incluso antes de ser determinado como humano (con todos los caracteres distintivos que siempre se atribuyeron al hombre y todo el sistema de significaciones que implican) o como anhumano.. Glas. a este respecto. la “cuestión del animal” es encarada. Indisociable de este concepto del gramo o de la huella. en el sentido corriente). ob. cit-. p. Madrid. Se trata de un libro en preparación). la susodicha “cuestión del animal’’ se ve relanzada. desde De la grammatologie .en si misma. más allá de los límites antropológicos del lenguaje “hablado” (o “es­ crito". Galilée.2 Todos los gestos deconstructores que intenté respecto de los textos filosóficos. el ‘‘crimen contra la humanidad".

el 10 de julio de 2000. en el sentido de la necesidad “ontológica” y del deber “ético”. a pesar de la tentación. me parece que el modo en que la filosofía. por cierto. eso es lo que sería.“filosófico” del discurso que la sostiene e intenta legitimarla. la crueldad. y buenas. Véase Etats d'áme de la psychanalyse. el “hacer su­ frir” o el “dejar sufrir” por el placer. el térmi­ no “crueldad”.D. Pongo estas palabras entre comillas porque dicho cambio deberá afectar al sentido y al valor mis­ mos de estos conceptos (lo ontológico y lo ético). de hecho o de derecho. en la experimentación. Sería útil realizar una lectura psicoanalítica de la cosa. tengo una simpatía de principio para aquellos que. eso se sabe. Jean-Luc Nancy (ob. a invitación de René Major. aunque su discurso a menudo me parezca mal articulado o filosóficamente inconsecuente. . representa un papel determinante. de alzarse contra la manera en que son tratados los animales: en la cría industrial.4 y una lectura del uso psicoanahasta Le toucher. iniciador de los Estados generales del psicoanálisis. En otra parte estudio la historia y la “lógica” del léxico de la “crueldad”. no puede soportarse todavía demasiado tiempo. Se verá cada vez más desacreditada. a todas las formas de lo viviente no humano. Por otro lado. trató la cuestión llamada de “El animal” es un signo mayor del logocentrismo y de una limitación deconstructible de la filosofía. Pero lo que resiste a esta tradición predomi­ nante es muy sencillamente que hay unos vivientes. y en particular desde Descartes. 2000. en su conjunto. en el matadero. tienen razones. aunque desde siempre se haya ejercido una gran violencia contra los animales -ya se encuentran huellas en textos bíblicos que estudié más allá de este punto de vista-. París. como si existiera el Hombre y el Animal. Sin poder tomar aquí posición de una manera muy sutil.). de una punta a otra del libro. por cierto. (A propósito del derecho de castigar o de la pena de muerte. Se trata aquí de una tradición que no fue homogénea. algunos de los cuales no tienen que ver con lo que ese gran discurso sobre el Animal pretende adjudicarles o reconocerles. (). Deberán hacerlo. sino hegemónica. Esa violencia industrial. Para calificar ese tratamiento no utilizaré. en el doble sentido de este término. y el axioma -o el síntoma. científica. cit. El hombre es uno de ellos. unos animales. Galilée. hasta del dominio. Las relaciones entre los hombres y los animales deberán cambiar. simplemente. sobredeterminada. e irreductiblemente singu­ lar. Es una palabra confusa. yo intento mostrar la especificidad moderna de esta violencia. oscura. En el fondo. donde la deconstrucción de lo que es apodado el Wumoísmo. ya se trate de la sangre (crúor) o no (Grausamkeit). lo propio del hombre. se utiliza esta palabra de una manera extremadamente confusa. de manera universal. y que por otra parte sostuvo el discurso d e la hegemonía. a mi juicio.) 4Jacques Derrida encaró la cuestión de la crueldad en la conferencia pronunciada en el gran anfiteatro de la Sorbona.pongo en duda el apelativo “Animal” en singular. en el consumo. pero no existe El Hombre versus El Animal. como relación con la ley. Por eso. técnica. como si el concepto homogéneo de Eí animal pudiera ex­ tenderse.

Con todo lo que depende de esta distinción. A partir de ese momento. en particular en Freud. R. Distinguen la ! reacción y la respuesta. en cuanto producto de una historia y performativos complejos. por supuesto. Por consiguiente querer conceder absolutamente. en cuanto a lo esencial e sa herencia gobierna. pero la “representa” en una poderosa sistemati­ cidad del síntoma. Cierto concepto del sujeto humano. Lévinas. reelaborado. Lévinas o Lacan. El concepto moderno del derecho depende ma­ sivamente de ese momento cartesiano del cogito. desarrollado. pero ahí es donde la cuestión s e vuelve complicada. en su figura filosófica. por otra parte. debe s e r analizado. por el momento se encuentra en el fundamento del concepto de los derechos del hombre. creo. No utilizaré tampoco la palabra derecho. conferir o reconocer derechos a los "animales” es una manera subrepticia o implícita de confirmar cierta inter­ pretación del sujeto humano. de la soberanía. siones profundas (conscientes e inconscientes) sobre la imagen que se hacen los hombres de sí mismos. sino a tal categoría de ani­ males. El “texto” cartesiano. Heidegger (así como los cognitivistas) tienen al respecto una posición más o menos idéntica a la de Descartes. se trata d e reproducir y extender a los animales un concepto de juricidad que era el de lo s derechos del hombre.) De cualquier manera qu e se la califique. de la subjetividad humana poscartesiana. no a los animales. y es casi ilimitado.: Con demasiada frecuencia.: ¿Los derechos de los animales pensados en qué términos? J. Kant. por el cual tengo el mayor de los respetos pero que. el pensamiento moderno de la relación d e r los hombres con los animales. y es una falta o una debilidad. creo. lo cual desemboca en ingenuidades simpáticas pero insostenibles. en la práctica. de la liber­ tad. Lacan. La teoría cartesiana. Antes de las tesis que usted evoca.lírico de la misma palabra. El axioma del gesto represivo para con los animales. Cualesquiera que sean las diferencias. sería una contradic­ . de la subjetividad. sigue siendo de tipo cartesiano. etcétera. no es la causa de esta gran estructura. enriquecido sin descanso (la historicidad y la perfectibilidad. por lo que respecta a la relación con “el A nim al”. cuales­ quiera que sean las diferencias entre dichos discursos. para el len­ guaje animal. De este axioma depende cierta filosofía del derecho y de los derechos del hombre. la violencia infligida a los animales no dejará de tener repercu. Esta violencia. será cada vez menos soportable. de Kant a Heidegger. supone un sistema de signos sin respuesta: reacciones pero no una respuesta. hubo muchas declaraciones sobre los derechos de los animales. esa herencia cartesiana determina toda la modernidad. D. É . que habrá sido la palanca misma de la peor vio­ lencia respecto de los vivientes no humanos. derechos equivalentes a los derechos del hombre. le son esenciales). Sin embargo.

D. el trabajo. R eproduciría la m áquin a filosófica y jurídica gracias a la cual se ejerció (tiránicam ente. Entre los “ m on os su p erio res” y e l h om bre. N o hay una oposición entre el h o m b re y e l n o -h om b re. p o r u n lad o el h om b re y por el otro el anim al. y es mejor que n ada. u n a e indivisible. no es para pretender. p roh íb e p ero n o siem pre im pide. en otros acelerada. una tran sform ación es n ecesaria e inevitable. de una declaración de los derechos o de un tribun al a las órdenes de un legislador. d el in cesto. E n el m u n d o an im al ex iste u n a gran can tidad de estruc­ turas diferentes. q u e n o h ay lím ite en tre los “an im ales” y el “hom bre”. fo rm as ex trem ad am en te refinadas de organiza­ ción sim bólica: tra b a jo d e l d u e lo y d e la sep u ltu ra.: Eso es lo m ínim o. en algun os casos gradual. Por supuesto que hay diferen cias irreductibles. laboriosa.: Pero ¿dónde y có m o p a sa p a ra u sted el lím ite? ¿N o h abrá que reconsiderar la noción de corte en tre la n atu raleza y la cu ltu ra sobre la cual descansa la antropología? J. n eciam en te. E n tre el p roto zoário. evitamiento. en tre las diferentes estructuras de organización de lo v iv ie n te h ay m u ch as fracturas. sin duda la diferencia sigue sien­ do abismal. en el h om b re. de m anera positiva y en ocasiones p ertu rb ad ora. el caballo. É. R. heterogeneidades. L en ta. estructuras fam iliares. D escribe. sino porque so sten go q u e h ay m ás d e un lím ite: m uchos límites. fronteras infranqueables entre tantas especies de v iv ie n te s. de tal m odo que la oposición entre e v ita m ie n to y p ro h ib ició n sigue sien do problem ática. por razones cons­ cientes o inconscientes. en el cifrado o la p ráctica de lo s sign o s. Por lo tanto. pero podría demostrarse . P ero n o im p ide las m atanzas o las patologías “tecnocientíficas” del m ercado o de la cría industrial. etcétera. ¿Q u ién puede n egarlo sin llevar la ceguera hasta la necedad? Pero n o h ay u n a so la fron tera. pero tam b ié n en tre los “ m on os superiores” y los otros anim ales. N o creo en el milagro de una legislación . entre el Hombre y el Anim al. m ás o m enos empírica. etcétera. Es una evidencia in n egab le d el se n tid o com ú n . la exp erim en tación . so b re to d o e n la organ ización “sim bólica”. S i m e in q u ieto por una frontera entre dos espacios h om ogén eos. estructu­ ras diferenciales. es decir. Ya h ay un a. por abuso de poder) la explotación del animal en el alimento. la m osca. el perro. la abeja. cu an d o n o p ro h ib ic ió n . la m utación de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales no adoptará necesaria o so lam en te la form a de u n a carta. pero la prim atologia hace inm en­ sos progresos de los q u e n o se h a b la lo su ficien te. es la co-im p licación m ism a. N o digo que haya que renunciar a id en tificar a lg o “ p ro p io d el h om bre” .ción ruinosa. (Pero la propia “pro­ hibición”. p or otra parte. los límites se m u ltip lic an .) Todo esto es c o m p lic ad o .

. llamamos el hombre. los rebaños que se deben exterminar así para las supues­ tas necesidades de los hombres. Dicho lo cual. sutil. criando en masa. es decir. D. Para hacer entrar a los grandes monos en el orden de los derechos del hombre habría que excluir de ellos a los enfermos mentales. Pero el razona­ miento que apunta a extender los derechos del hombre en beneficio de los grandes monos presupone esa noción de separación. É. dejan morir. bién disponen de ellos. Que 5Jacques Derrida. sublime. cierto cani­ balismo sigue siendo insuperable. a quienes a su vez experimentan una simpatía. Llegaré hasta sostener que.. mi simpatía se dirige.-y es lo que hago en otra parte. para responder a su alusión. más o menos refinado. sin compromiso y sustitución simbólica. a analizar (lo entien­ do en todos los sentidos. Barcelona. que se sienten en simpatía compasiva y viva con esos seres vivientes. ni siquiera que sea en rigor sostenible. No puedo hacerlo aquí improvisando brevemente. París. también en el del psicoanálisis) ambas actitudes fundamentales.: Lo que me impacta en este tipo de deriva es que pone en acto una suerte de corte entre lo que sería humano y lo que no. de corte. Y por supuesto. y no creo que haya que renunciar. sobre todo en la enseñanza. considero tan ridicula como detestable la nueva jerarquía que ubicaría a tales o cuales animales por encima de los discapacitados humanos.: Aporías: morir-esperarsc (en) ¡ o S límites de la verdad".: Sí. una vez más. sin hablar de los centenares de especies que desaparecen cada año en la superficie de la tierra por culpa de los hombres. R. R. cuando no matan lo suficiente. cast. de manera hiperindustrializada. los hombres. Pero jamás renunciaré. pues.: ¿Lo dicen realmente? É.que ninguno de los rasgos por las cuales la filosofía o la cultura más autorizadas han creíd0 reconocer ese “propio del hombre" está rigurosamente reservado a lo q u e n o sotros. ]. de límite. Apones. del lenguaje y de la relación con el ser como tal). aunque la palabra “exclusión" jamás es pronunciada. ni en la pureza ética de sus intenciones. 1993 [Trad. Ya sea porque algunos animales tam. Paidós. respecto de la experiencia de la muerte. siento simpatía (y le tengo afecto a esa palabra) por aquellos que se rebelan: contra la guerra decla­ rada a tantos animales. contra la tortura genocida que se les inflige a menudo de manera en el fondo perversa. Galilée. o porque el hombre no los tiene con tanta seguridad como lo pretende (argumento que ya desplegué. 1998]. que. . ¡suponiendo que alguna vez el derecho pueda garantizar una diferencia fiable entre hacer y dejar morir! Por cierto. sobre todo en Aporías. Tampoco creo en el “vegetarianismo” absoluto.5 con­ tra Heidegger.

Escritor y dramaturgo alemán. j. Precisamente contra eso nunca debe adormecerse la vigi­ lancia. la reina de las A m a­ b a s . porque es la tentación del amor mismo. . Por ejemplo. (Trad. Magisterio Español. y “utilitarista”. N i siquiera en el caso de quien cree contentarse con pan y vino.8 Ella fue uno de los grandes personajes de un seminario que había consagrado hace años precisamente a eso: “comer al otro”.. algo vivo. U n pensamiento aquí para la Pentesilea de K leist. art.: Pero. H itle r era vegetariano. carne y sangre. El proceso carnívoro inconsciente tiene muchos otros recursos. y sim bólicam ente. compuesta e r> 1808. por el otro. de un supuesto pasaje de lo hum ano a lo no humano que estaría ligado a la existencia de enfermedades neurológicas o cerebrales degenerativas. D .: Algunos se atrevieron a extraer argumentos de ese vegetarianismo de Hitler. en efecto. R.: Peniesilea. 158). ob. En Penthésilée.: A tal p u n to que.: N o basta con abstenerse de comer carne para volverse no carnívoro. ^l| enlabrada.6 Toda esta retórica pasa por la compro­ bación llamada “cognitiva”. una jerarquía propiamente racial y “genetista”.finalmente desemboca en un rechazo. s H einrich von Kleist ( 1777-1811 ). en nuestra especie -escribe Paola Cavalieri-. Tam bién a los ateos todavía les gusta “comer al otro”. y no creo en la existencia del n o carnívoro en general. dividida entre un intenso furor de devoración del otro y una pasión de amor que la conduce al aniquilamiento de sí misma. cit. D : Lo que equivaldría a reintroducir. por lo menos. como todo el m undo. la presencia de individuos n o paradigmáticos. entrevista con Jean-Luc Nancy. (M e explico mejor sobre esto cada vez que hablo de la deconstrucción necesaria del “carno-falogocentrismo’’. desde una perspectiva psicoanalítica. En contra de los vegetarianos y los amigos de los animales. R. p. el terror a la inges­ tión de la an im alid a d puede ser el síntoma de un odio de lo viviente llevado hasta el h om icidio. y por lo menos desde hace dos mil años. cit. É. É. el psicoaná­ lisis nos lo enseñaría: los “vegetarianos” tam bién pueden incorporar. adapta la leyenda antigua del homicidio de Aquiles por Pentesilea. que irrevocablemente están desprovistos de características consi­ deradas típicam ente humanas: los disminuidos mentales. cast.)' Aunque lo su­ piéramos desde siempre. de hombre o de Dios. Si les gusta. por un lado. ¿cómo conciliar su inquietud de compasión hacia los animales con la necesidad que tienen los humanos de comer carne? j. para poner en escena a una heroína romántica. los retrasados y los seniles" (Le Débat. 7 Véase por ejem plo “II faut bien manger ou le calcul du sujet". en: Points de suspension. Luc ‘ “Siempre hemos conocido. 1978]. ] ■ D. 108.

en: Le Débat. en la parte aún inédita de mi conferencia de Cerisy (“El animal que soy”).9 Esa requisitoria caricaturesca procede más o menos así: “¡Ah.D. Hrsg. Tusquets. (j. ¡hasta es su primer síntoma!” El argu­ mentó me parece groseramente falaz. san nul doute”. Barcelona. denuncian una “deriva deconstruccionista irresponsable”. cast. fueron una suerte de zoófilosn o ¡Así que amar a los animales es odiar o humillar al hombre! La compasión p0 r los animales no excluye la crueldad nazi. usted s e olvida de que los nazis. Des animaux et des hommes. 1992 [Trad. 71. En efecto. ¿Quién puede acreditar un segundo e sta parodia de silogismo? Y ¿a dónde nos conduciría? ¿A redoblar la crueldad hacia los animales para dar muestras de un humanismo irreprochable? Elisabeth d e Fontenay recordó que entre los filósofos de este tiempo que llamaban a reconsiderar nuestro tratamiento de la “cuestión animal” había muchos judíos. Canetti. y Hitler en particular. I '“Jacques Derrida utiliza aquí la palabra zoofilia en su sentido clásico de amor a los animales y no con la significación que le atribuyeron los sexólogos de fines del siglo XlX: una relación sexual de un humano con un animal. habrán contribuido a interrogar al humanismo raciona' lista y la legitimidad de su decisión. un odio cruel “dirigido contra los animales” (Sie richtet sich gegen die Tiere). mais des devoirs envers eux. 1 1“Falta de suerte para aquellos que no evocan la summa injuria [alusión a una zoofilia nazi y al vegetarianismo hitleriano! sino para burlarse mejor de la piedad para con el sufrimiento anónimo y mudo.D.) . 1993. y Claudine Germe. Francfurt. Adorno va muy lejos en esta dirección. París. Beethoven. (j. París. tras Hannah Arendt. 202). en: Prefacio a los Trois traités pour les animaux. algunas víctimas de catástrofes históricas presin­ tieron en los animales a otras víctimas. no solamente un proyecto de dominio y sobe­ ranía (Herrschaft) sobre la naturaleza sino una verdadera hostilidad. no se contenta con recordar.: El nuevo orden ecológico.1 1 Por lo que a mí respecta. en e l cuestionamiento de la axiomática humanista respecto del animal.Ferry.) u Theodor Adorno. pol. Grasset. resulta que muy grandes escritores y pensadores judíos de este siglo habrán estado obsesionados por la cuestión animal: Kafka. Adorno. Singer. 1992. 108. 19941. o contra el hombre en cuanto animal sería un rasgo distintivo del “idealismo auténtico”. 1994. Véase también “Des ‘droits de l’homme’ pour les grands singes? Non. 123-124 (fr. Según esta lógica. dignidad (Würde) del hombre. Suhrkamp. Horkheimer. A través de la insistencia de su inscripción en sus obras. Se atreve a comparar el papel que los animales representan virtualmente en un sistema idealista al que represen­ tan los judíos para un sistema fascista. Fragmente und Texte. p. pp. autodestino o autodetermina­ ción moral (Selbstbestimmung). En su bello y magnífico prefacio a los T res tratados para los animales de Plutarco (en la traducción de Amyot). lg f . ahora bien conocida. 9Luc Ferry. pp. yo analizo de cerca (sin suscribirlo por fuerza de punta a punta) un texto de Adorno1 2 que pretende descifrar en las nociones kantianas de autonomía. Philosophie der Musik. von Tiedemenn. 163-167. El “insulto" (schimpfen) contra los animales (“¡animal!”). París. Ella responde a aquellos que. comparables hasta cierto punto con ellos mismos y l°s suyos". que Kant era “el autor favorito de Eichmann”. Le nouvel ordre écofagique.

. de aquí proviene la idea de que el judío sería más “femeni­ no” que el no judío.. como lo subraya Freud. lo que significa que podrían tener derechos y ser defendidos en caso de abandono.y que por otra parte se impone a menudo de manera convincente. se requieren interdicciones. pp 205-211. En efecto.. el sexismo y el antisemitismo siempre fue la inferiorización de aquel que se quiere excluir de lo humano. hay que saber que nunca se terminará con ellas. Una de las grandes figuras del racismo. y el derecho francés reconoce incluso una noción de “personalidad jurídica” a los animales domésticos o mantenidos en cautiverio. hasta la del disminuido en general. ¿puede por ejemplo considerar­ se que un zoófilo (en el sentido de la sexología) debe ser castigado por la ley de la misma manera que un pedófilo o un violador? En derecho existe una legisla­ ción que castiga el maltrato de los animales. al tiempo que se lucha contra las violencias.: Pero no es lo mismo. R. Por cierto. y por otra parte no es deseable. Me parece que nunca se terminará con la pulsión de destrucción porque. se asociaría a la figura del animal y el judío las de la mujer y el niño. ¿Puede ponerse en el mismo plano un matador Je animales y un homicida? Y. más generalmente. La idea de que el disminuido sería “inferior” al animal se inscribe en línea recta en este tipo de consideraciones. me parece que el exceso de interdicciones de todo tipo genera a me-nudo violen­ cias inesperadas. D. Pero. cua­ derno núm. sin las cuales ninguna sociedad es posible. en: Recucd Dcúkiz. “La personnalité lunoique des animaux . É . ¿Hay maltrato en todos los casos de zoofilia? ¿Cómo puede expresar el animal la violencia que se ejerce sobre él en tales casos? J D. J. y por último que el negro sería más “bestial” todavía que el resto.: Sin duda que siempre habrá que matar animales. es inherente al hombre. De manera general.R . La prohibición de matar al animal me parece imposible de poner en practica en nuestras sociedades.: Kant exige que se encuentre un medio de aplicar la ley del taitón (impe­ rativo categórico del derecho de castigar. si algún día se logra! É. a su j u c io de un derecho de castigar IJ Jean-Pierre Marguénaud. 20. y su estigmatización en virtud de rasgos físicos que lo conducirían al mundo de la animalidad.1 ' Pero no estoy segura de que se pueda casti­ gar a un humano por actos sexuales cometidos con animales. 1998. ¡y probablemente hom­ bres también! ¡Incluso después de la abolición universal de la pena de muerte. que la mujer sería más “animal” que el hombre.

p. En e l consumo del animal. El animal sufre . hasta a un adiestra­ miento de circo. rio sobre la pena de muerte estudiamos esos textos de cerca. D. No se come carne simplemente por­ que se necesitan proteínas. Por su parte. Pero ¿cómo hacer para conciliar esa voluntad de reducción del sufrimiento animal con la necesi­ dad de una organización industrial de la cría y la matanza que también permita liberar a tantos humanos del hambre? É. R. y por ende un fenómeno “cultural” ligado a estructuras arcaicas que persisten y que se deben analizar. J. sino ¿pueden sufrir?” (The question is not: can they speak? but can they suffer!)}* Puesto que. y estas pueden encontrarse en otra parte. sí. Cuando vemos pasar una cantidad incalculable de terne ro s criados con hormonas. Por supuesto. lo sabemos y nadie puede atreverse a dudarlo. No podemos imaginar que un animal no sufre cuan­ do se lo somete a una experimentación de laboratorio. este no es lesionado. hay una e s ­ tructura sacrificial. como yo lo sugería en su momento. An ¡ntroducion to the Principles of M orals and Legislation (1789). ¿cómo imaginar que no sufren? Sabemos lo que es e l sufrimiento animal. A escala de los siglos venideros. hay una frase de Jeremy Bentham que a menudo me gusta citar. aunque la dignidad humana no salga indemne del comercio sexual con tal "animal". 1970. tia sino también a aquellos que sean culpables de “bestialidad”. algún sustituto equivalen­ te cárnico. 4 4 Londres. puede recordarse que el consumo d e carne jamás fue una necesidad biológica. y que dice poco más o menos esto: “La cuestión no es: ¿pueden hablar!. Pero tal vez se cambiarán las condiciones cualitativas.: Una gran desorganización-reorganización de la tierra humana se halla e n curso.: M Jeremy Bentham. o. Además. En mi semina . Éste no es un sujeto de derecho (y por lo tanto de deber) que podría protestar contra un “perjuicio” y ocupar el sitio del querellante en un tribunal. la evaluación de la cantidad. lo experimentamos. uno puede esperar lo mejor y lo peor. . los animales sufren en mucha mayor cantidad que antes. Eso no signific a que se considere al animal como una víctima.racional e inteligible a priori) no solo a quienes violen o practiquen la pederás. Sin duda. The Athlone Press. Sin embargo. como por otra parte en la pena de muerte. jamás se dejará d e comer carrn e. Usted comparte la opinión de Elisabeth de Fontenay. así como la organización general del campo de la alimentación. manifiesta su sufrimiento. amontonados en un camión y enviados directamente del establo al matadero. creo en verdaderas mutaciones en nuestra experiencia de la animalidad y en nuestro lazo social con otros animales. con la matanza industrial. la cantidad. Pero sin hacer e l elogio de un vegetarianismo primario.

yo creo que el espectáculo que el hom bre se da a sí mismo en el tratam iento de los anim ales le será insoportable. etcétera. Ya no es soportable. ]• D. Evocan una m u tación en curso. Por otra parte. en el m ism o n o m b re de la gastron om ía de que usted habla.É. É. lentam ente. D.: La lu c h a de José B o v é 1 5 contra la “com ida chatarra am ericana” y contra M c D o n a ld ’s e n p articu lar es acaso u n prim er signo de ese cambio. realmente habrá que transform ar los usos y las “m entalidades”. u n c a m ió n repleto de terneros que salen del establo para ir al m atade ro. a u n q u e sepa q ue esa cosa insoportable existe. De igual m o d o . sin darle tiempo para que se distrajera. Por tanto.: U sted decía que la interdicción excesiva e hiperbólica produce síntomas. llam a d as m ás “naturales”. Si realmente le pusieran todos los días an te la vista el espectáculo de esa matanza industrial. y cuyo símbolo en todas partes del mundo son los restaurantes McDonald’s. R. Del mismo m odo. cada vez más. ¿qué h aría? É. R. pero re alm ente creo que e n ocasiones. Todos esos debates de que hablam os son su signo precursor. lo m ejor es n o ser testigo ocular. j.: M e m u d a ría . Mué azotó a los bovinos criados en Gran Bretaña.: H a y otros recursos para el re fin a m ie n to gastronóm ico. en ciertos prados. . R. 1 5Presidente de la Confederación Campesina.: Pero si todos los días pasara bajo su m irada. ¿podría seguir co m iendo temeros durante m ucho tiempo? É. Pero prefiero no ver nada. para comprender una situación y te ne r la d is ta n c ia necesaria. el caso de la enferm edad de la “vaca loca”1 6 deberá incitam os a realizar transform aciones inevitables.: D e ja ría de com er carne o cam biaría de d om icilio. D. algunos prefieren los anim ales criados en ciertas con­ diciones. pero los signos cuentan. 1 6Se trata de la encefalopatía espongiforme bovina ( esr ). o enfermedad de Kreutzfeld-Jacob. R. La carne industrial no es lo m e jo r de lo m e jo r e n gastronom ía. N o creo que la visibilidad de u n a s itu a c ió n pe rm ita conocerla mejor. y usted c o n o c e ese debate. Saber no es mirar.: N o m e p id a que suscriba incondicion alm ente lo que se hace o se hará en este ca m p o .: ¿Cree que hay u n exceso? j. José Bové es el líder de una lucha internacio­ nal contra la “comida chatarra" ligada a la globaluación de la industria agroalimentana. ¡no o lv id e m o s que la gastronom ía es parte integrante de la cultura! ¿Podría la t r a d ic ió n c u lin a ria francesa abstenerse de carne? j. D. Y además.

y d e lo que vacilo (solamente para no abusar de asociaciones inevitables) en llam ar un genocidio. en la jungla o en otras parte. me parece que la discontinuidad permanece y qU e pasa por el lenguaje. D. Pero esta discontinuidad no puede hacemos olvidar que existen otras entre diferentes especies de animales y o r­ ganizaciones sociales de lo viviente. en ciertos casos. Por lo tanto. en la Facultad de de­ recho de una universidad judía. Aunque entre los grandes monos existan prácticas simbólicas. Hay que tenerla en cuenta. digo que. No digo que no hay que tocar la vida animal. es decir. 19. Al respecto. y conservando siempre la axiomática general del derecho humano. .. cap. por la conceptualización. En la transformación del derecho actual. cit. y . el tratamiento masivo. allí donde sin embargo la palabra no sería tan inapropiada. “Pourquoi les animaux n’auraient-ils pas droit à un droit JiS animaux?”. no hay que entregarse a las peores violencias. poco a poco. dosificación. en reunir centenares de miles de ani­ males cada día para enviarlos al matadero y matarlos en masa tras haberlos 1 7 Élisabeth de Fontenay. Laphiloso[>hieál’épreuve de ob. como lo subraya Elisabeth de Fontenay. sigo pensando en la idea d e cierto corte entre el animal y el humano. químico genético de lo s vivientes. el mejor convenio). Como usted.y el hombre. medida. utilicé esa palabra de genocidio para designar la operación que consiste. habrá que reducir las condiciones de la violencia y la crueldad para con los animales. la matanza. la evaluación solo puede ser económica (estrategia. art. se les pueda “presumir mundos que puedan coincidir con el de los hombres". R. industrial. reglamentar las condiciones de la cría. y o creo que hay una discontinuidad radical entre lo que se llama los animales y en particular los primates. Hay una cuestión de escala temporal e histórica en la duración de tales fenómenos. aunque. Cuando encaré esta cuestión en los Estados Unidos. Véase también Le silence des bétes. en una larga escala histórica.: Para volver a la cuestión de la animalidad. alegando la violencia entre los animales. Lejos de borrar los límites. al tratamiento meramente instrumental. hay que adaptar reglas para que no se pueda hacer cualquier cosa con los vivientes no humanos. pueden hacerse algunos progresos para el fomento de las relaciones entre los hombres y los animales en el senti­ do del respeto máximo.: Yo hablé no solo de un corte sino de varios cortes en los grandes modos d e culturas “animales”.1 7 ¿Qué piensa de esto? ].. cit. los evoqué e insistí en las dife­ rencias y heterogeneidades. rituales. Ya sea que este tratamiento se haga para la alimentación o en e l marco de una experimentación. p. todas esas diferen­ cias deben ser evocadas. y tratándose de animales. A mi juicio.É . 153. actitudes de evitamiento del incesto todas cosas fascinantes. para ello.

en la trad ició n filo só fica europea de que h ab la­ mos. H a sta cierto punto yo respeto ese discurso. A lguien dijo que no aceptaba que yo hablara de gen ocidio: “ N osotros sabem os lo que es el gen ocidio” . lo repito. d ebem os co n ten tarn o s co n ad ecu ar las reglas del derecho tal y como existen. sea cu al fuere m i sim p a tía por tal o cual d eclaración de los dere­ chos de los an im ales te n d ie n te a p rotegerlos co n tra la v io le n cia hum ana. T o d o s esos con ceptos (que tradicionalm ente d efin e n lo “p ro p io d e l h o m b re” ) so n co n stitu tiv os del d is­ curso jurídico. de ciudada­ no. pero. A mayor o m enor plazo habría que lim itar esa violen cia tanto com o fuera posible. de au to d eterm in ació n so b e ran a y de su je to de d e re c h o . etc. aunque m ás n o sea debido a la im agen que rem ite al hombre de sí mis­ mo.: Por tan to. Eso me costó una réplica indignada. pues. Por lo tanto. J. Por eso es preferible no h acer en trar e sa p ro b le m ática de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales en el m arco ju ríd ico existente. pero habrá que considerarla.: N o es posible esp erar q u e los “ a n im a le s” en tren e n un con trato expresa­ mente jurídico d o n d e.: Y de respon sab ilid ad . E n gen eral. y los esclavos. u n a v io le n c ia co n te m p o rá n e a y a la vez indisociable del d iscu rso de los d erech os d el h om bre.. llevará siglos. Por el m om ento. No es ni la única ni la m ejor razón. U n a vez m ás.: Y de co n cien cia. n o creo que pueda seguir tratándose a los anim ales com o lo h acem os hoy. R. no se con cibe un su je to (fin ito ) de d erech o q u e n o sea un sujeto de deber (Kant solo ve dos e x c e p c io n e s a e sta ley: D io s.. p ero ju sta m e n te q u iero co n serv ar el derech o de interro­ gar su historia. de sujeto. É. D. Pero usted se da cuenta de lo que quiero decir. Es en el interior de ese e sp a c io filo só fico ju ríd ico d on d e se ejerce la violen cia moderna para c o n los a n im a le s. d e p alab ra y de libertad. Pero un d ía h ab rá que recon sid erar la h istoria de ese dere­ cho y com prender que si los an im ales n o pu eden form ar parte de conceptos como los de ciud adan o.engordado con horm onas. sus p resu p u esto s. Esta trans­ formación. su ev o lu ció n . a c a m b io d e d erech o s reco n o cid o s. sin duda. D. que so lo tie n e n d eb eres y n o d erech os). retirem os la palabra. Es el m ism o co n c e p to de derech o lo que deberá ser “re-pensado” .. R. no . de co n c ie n c ia lig ad a a la p alabra. cuyos derech os carecen de deber. se trata de co n c e p to s h ered ad o s de su jeto . n o p u e d e n ap licarse a los an im ales. su perfectibilidad. de su je to político. Por eso. É. tendrían deberes. J. no por ello carecen de “d ere ch o ” . T odos los debates actuales seña­ lan una inquietud creciente al respecto en la sociedad europea industrial.

una suerte de sobrevivencia de la época de la caballería. J. hoy. R. por ese tipo de caza. se corre el riesgo de dejar correr todas las violencias y bajar los brazos. y precisamente en ese sentido se interna la deconstrucción: no para destruir la axiomática de esta solución (jurídica formal). É. D. D. Esa lucha es minoritaria.: de pollos. o para desacreditarla.: Me parece que un progreso está en marcha. Y además me pueden gustar o puedo admirar esos textos de Leiris sin dejar de formularme preguntas sobre el deseo y la experiencia del propio Leiris. por un efecto perverso. antisemitas. so pretexto de que la prohibición de las violencias puede conducir a la emergencia de nuevas violencias más graves. eso no es nada al lado de la violencia de los mataderos o la cría J. Podría darle muchos ejemplos que la in­ quietarían. sin pasiones. en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal. En el principio de la corrida hay una lucha a muerte. xenófobas o sexistas so pretexto de que “reprimidas” aquí o allá corren el riesgo de resurgir a más y mejor en otra parte? No digo que su argumen­ to carece de valor. ni por la corrida. etcétera. É.: Sí. Es lo contrario de la caza o la matanza. Hay que hacer lo que se pueda. N o creo que deban prohibir todas las prácticas violentas de alto riesgo. sin inju­ .: ¿Está en contra de la corrida? j. R. Con esa lógica. pero reconozco que desde el punto de vista cuantitativo. No tengo ninguna inclinación por la caza. É. D. R.: Siempre tengo el temor de que estemos internándonos en la senda de la construcción de una sociedad higienista. Pienso sobre todo en la lucha contra la caza y por la preservación de las especies.: Sin embargo. para limitar esta violencia. pero no puede utilizárselo de manera sistemática sin correr el riesgo de paralizarse ante cualquier interdicción. en todo caso desconfío mucho de los deseos que se manifiestan allí y las formas que adoptan.: No dije que estuviera en contra de los textos de Leiris. del concepto de derecho. un torneo. la corrida inspiró muy bellos textos literarios (en particular los de Michel Leiris). ¿Debe uno abstenerse de condenar o denunciar las violencias racis­ tas. Y por otro lado el torero arriesga su vida en la arena. sino para reconsiderar la historia del derecho. sin conflictos. sino contra el culto o la cultura de la corrida y otras cosas semejantes.creo que sea la solución indicada. R. Más bien creo en una aproximación progre­ siva y lenta. É.

P o r o tr o la d o . aséptica. la con­ traofensiva crítica. p ara e v itar lo q ue usted lla m a la “sociedad h ig ie n is ta ”. P e n s e m o s e n la b la s ­ femia. hay que inventar la solución menos mala. mejor es? ] • D. es decir.. Tampoco me gusta la imagen de una sociedad "bio” higienista.: Estoy de acuerdo.. la discusión. el antisemitismo.p o r o tra p arte e x is te n . in c lu s o púb licam e nte . una medida preferible. como en otros. H a y q u e h a c e r re s p e ta r las leyes lim itativas y a l m is m o t ie m p o g a r a n tiz a r la lib e r t a d d e e x p re s ió n m ás a m p lia . la injuria. etc. Por eso comencé a decir que de todos modos existe y existirá la crueldad entre los vivientes. sería demasiado simple. siempre hay una medida. Siempre hay dos imperativos contradictorios. D . y e n Francia m e p a r e c e n b u e n a s . y lo q u e se p u e d e escribir. el racismo. . si la e n tie n d o b ie n .: En este campo. Por consiguiente. s ie m p re h a y q u e a p u n t a r a p e r m itir . c o m o m á x i­ mo. La difi­ cultad de la responsabilidad ética es que la respuesta jamás se formula por un sí 0 Por un no. en un contexto determinado. ¿Q u é c u a lid a d de violencia se p u e d e o debe tolerar.: P or e je m p lo . El espacio público debe permanecer tan abierto como sea posible a la libertad de expresión. y q u e h a y q u e h a c e r u n a d ife re n c ia e n tr e lo q u e se p u e d e decir. R. sin crueldad. Hay que dar una respuesta singular. la única respuesta es económica: hasta cierto punto. o e n la p o r n o g r a fía . Pero hay que limitar tanto como sea posible el efecto de censura de las interdicciones legales y privilegiar el análisis.: C re o c o m p re n d e r y p uedo co m p artir su tem or. e l a ta q u e a la v id a p r iv a d a . el antisem itism o. No quiero pro­ hibirlo todo pero tampoco quiero no prohibir nada. etc. in c lu s o si p ie n s o q ue ciertas leyes s o n a b s o lu ta m e n te necesarias c o n t r a la d if a m a c ió n . a veces p ie n so q ue el d e re c h o a la in ju r ia v e rb a l es fu n d a ­ mental. . esterilizada.’ - j. el ra cism o . j D. Por cierto no puedo erra­ dicar. extirpar las raíces de la violencia para con los animales. sin vio le ncias verbales. É. p o r e je m p lo . 1 8Véase nuestro capítulo 7: “Acerca del antisemitismo venidero". D e ja in ta c ta la responsabi­ lidad que se debe to m a r e n c u a n to al c á lc u lo de los riesgos. m u e rta o esterilizada? É r.rias. y asumir el riesgo de una decisión en la resistencia de lo irresoluble. la e x p re s ió n d e las in ju r ia s y las v io le n c ia s ve rb ale s. entre los hombres. L o que se p re­ tende erradicar de u n lado siempre se corre el riesgo de verlo resurgir a llí don- je no se lo esperaba. pero so pretexto de que no puedo erradicarlos tampoco quiero dejar que se desarrollen salvajemente.: ¿Y le parece que cuanto más se limita. se­ gún la situación histórica. sin riesgo de m uerte. hasta cu ltiv ar.

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3El libro lleva como subtítulo: “L’état de la dette. Généalogies. y en el destino de toda una generación de comunistas que. 1990]. El espíritu de la Revolución ÉLISABETH R o u d in e s c o : Espectros de Marx es un libro por el que siento una especial debilidad. Por supuesto. 2Véase Elisabeth Roudinesco. Todas las fuerzas de la vieja . Y precisamente es eso lo que siempre debería nombrar un nombre propio [■ ••I quiero dejar claro que fue a un comunista como tal. a un comunista como comunista.6. cit. los asesinos de Chris Hani.2 so pena de hundirse en la me­ lancolía. entonces pensaba en Louis Althusser. pionera del feminismo en 1789 y que terminó su vida internada en la Salpêtrière. el 10 de abril. una retórica de la bandera o del mártir. Théroigne de Méricourt.3 usted asocia tres grandes “escenas” de la cultura occidental: aquella en que Hamlet se enfrenta con el espectro de su padre que vuelve a destiempo para reclamar venganza y confiar a su hijo la misión de salvar al “mundo del deshonor”. veían cómo se derrumbaba su ideal y se sentían obligados a hacer el duelo de un compromiso. Edicíons 62. Femi­ nismo y revolución: Théroigne de Méricourt. a través del caso de esta mujer. 1Elisabeth Roudinesco. París. cast. La vida de un hombre. Ediciones socia­ ls.: Feminismo y revolución: Théroigne de Méricourt. ni siquiera una figura ejemplar dentro de una lógica del emblema. Volví sobre esta cuestión en ¿Por qué el psicoanálisis?. al hablar de “sociedad depresiva”. Seuil. de quien estuve muy cerca. 1989 [Trad.4 por último la de nuestra época. París.1 en la cual. Manifeste du parti communiste (1848). siempre será más que un paradigma y algo diferente de un símbolo. tan única como su muerte. en la medida en que toca un invariante que me resulta muy apreciado: la melancolía de la Revolución. intenté mostrar cómo un derrumbe subjetivo. dedicado a Chris Hani. héroe de la lucha contra el apartheid y asesinado como comunista. 4 Karl Marx y Friedrich Engels. le travail du deuil et Ia nouvelle Internationale”. la de la publicación del Manifiesto del partido comunista. a propósito del cual usted comenta la famosa frase “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. Los mismos asesinos declararon que se la agarraban con un comunista . dieron muerte hace algunos días. Une femme mélancolique sous la Revolution. estaba ligado a una situación histórica: el pasaje de la Revolución al Terror. En Espectros de Marx. ob. frente al desastre del socialismo real. Barcelona. 1969: “U n fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. En 1989 publiqué una obra. el hundimiento en la locura. En él podemos leer: "Pero jamás deberíamos hablar del asesinato de un hombre como de una figura. al que un emigrado polaco y sus cómplices.

cuando lo que se llam a así. Semejante al rey asesinado que perturba la vida de H a m le t m archando sobre las murallas de Elsinor. tanto más retorna para atorm entar a sus adversarios (los corifeos del liberalismo). es decir. por las aporías del “trabajo del duelo”. esa idealización ap ro p iad ora. En efecto. 5 Jacques Derrida. p. y por últim o rinde hom enaje. g u t .1999. obsesionados por la pérdida de su enem igo. cuando se lo hace mal o parece im posible. cast. 63. el que dormita en cada u no de nosotros. La Quinzaine littéraire/Louis Vuitton. la que no cesa de clam ar la m uerte de la Revolución. esa interiorización que caracteriza al “duelo". Atcobendas. al último gran filósofo marxista. q u ie n se h u n d ió e n la melancolía. y sobre cierta coextensividad entre trabajo en general y trabajo del duelo. H a b la b a entonces de Althusser. el cadáver se sigue m o v ie n d o y su espec­ tro perturba al mundo. sobre los recursos y los límites del discurso psicoanalítico al respecto. sin decirlo ex plícita­ mente. .” (Trad. Usted llama “melancolía ge op o lítica” al estado del mundo. la conciencia culpable co n tra la conciencia trágica. 1998). los radicales de Francia y los policías de Alemania. y c u a n to m ás se lamenta su muerte.«O V MANANA. por m u c h o que se rego­ cijen de la muerte definitiva de Marx. hace del psicoanálisis un instrum ento de análisis político de un mundo en ruinas. sobre la política de la m e lanco lía: p o lític a y trabajo del duelo. sin lograr -muy felizmente. Akal.5 un m u nd o “en fase m anía­ ca”. “trabajo del d u elo ”. Tomo al vuelo. el de la globalización y el triunfo de la econo­ mía mercantil.. Por m u­ cho que se ponga en escena la muerte del com unism o. o no lo tiene. con la colaboración de Catherine Malabou. dominada por el espectro de un comunismo deshecho que viene a atorm entar el porvenir de un mundo unificado. no sé qué ángulo elegir entre todos aquellos que me propone. que n o es u n trabajo entre otros.: Et manifiesto comunista. Louis Althusser. Marx se ha convertido en u n espectro para nues­ tra sociedad occidental depresiva. Yo traté de extraer algunas consecuencias de esto en la situación geopolítica que siguió al sismo apodado “derrumbe” del m odelo soviético del co m unism o Europa seKan unido en una Santa Alianza para acosar a ese fantasma: el papa y el zar. Metternich y Guizot. Todo trabajo implica esa transformación. o me dejo trabajar por la cuestión del duelo. si puedo decir. La contre-allée.erradicar el espí­ ritu de la Revolución. tie n e éxito. Escoge a Hamlet y no a Edipo. un mundo en estado de “catástrofe”. Jacques Derrida: U na vez más. a m i manera de ver. robo su palabra m elancolía. Desde h ac e m ucho tiempo “trabajo” yo mismo en el duelo. y propone efectuar un “psicoanálisis del cam po p o lític o ” para analizar las “heridas” y los sufrimientos del nuevo orden económ ico. París. posiblemente Espectros de M arx ta m b ié n sea u n libro sobre la melancolía en política. incapaz de hacer el duelo de lo que pretende haber aniquilado.

y lg llam ada

muerte de Marx”. Pero no creo que l a susodicha “m elancolía”,

ese “fracaso a medias interm inable e irreductible, esa co nducta de fracaso estructural que marca el inconsciente geopolítico de este tiem po registre sola­ mente la d e fu n c ió n de cierto m odelo comunista. Lloia, en ocasiones sin lágri­ mas, y sin saber, a m enudo en las lágrimas y la sangre, sobre el cadáver de la propia p olítica. Llora el concepto m ism o de lo p olítico en sus rasgos esencia­ les, e incluso en los rasgos específicos de su m odernidad (el Estado-nación, la soberanía, la forma-partido, la topología parlam entaria más acreditada). Por otra parte -y todavía la sigo a usted-, esa m e lan co lía de lo p o lítico y lo que usted lla m a la “m elanco lía” de A lthusser siguen siendo dos historias in ­ trincadamente entremezcladas, sin que se pueda u n solo in stan te explicar una por la otra, reducir u n a a la otra. U sted recordaba que A lthusser y yo estuvi­ mos m uy cerca, d u rante casi cuarenta años. Estuvim os u nido s de u n a manera tal que - ta n to e n este caso co m o en el de otros grandes am igos, entre los más queridos- me sigue siendo e n ig m ática . Lazos de am istad, por cierto, fieles, y las más de las veces afectuosos, h asta tiernos, pero a veces ¡ por su parte, debo decirlo en h o n o r a la ve rd ad ) n o desprovistos de agresividad, lazos que se a n u ­ daron en p ro fu n d id a d más a llá de la p re o c u p a c ió n o de las decisiones políticas, o por lo m enos de las decisiones descifrables en el có d ig o corriente de la p o lí­ tica; porque yo creo que e n lo que te n ía de m ás secreto, de m is irreconocible, desde el p u n to de vista del le n g uaje p o lític o corriente, o, c o m o se dice, “d o m i­ nante”, nuestra alian za tam bién era p o lític a . A m i ju ic io , alg uno s de los textos publicados tras su m uerte lo atestiguan. La m ayoría de esos textos n- los c o n o ­ cía. T odo eso lo d ic e n m e jo r de lo q u e lo h aría yo a q u í im pro visand o . Y además fuimos colegas.6 R e sid im o s, de m an era ig u alm e n te in só lita, co m o crim inantes pacientes e im pa cie nte s, co m o huéspedes a veces indeseables, co m o u na mala conciencia espectral, e n la m ism a e x traña “calle de U lm ”, c o n sus alu m no s y sus lugares co m u ne s, d u ra n te unos ve inte años. ( ¿ Q u ié n escribirá alguna vez, sin ceder a n in g ú n socioacadem icism o, la historia de esa “casa” y de sus filia­ ciones? Tarea casi im po sib le pero indispensable para em pezar a ente nd e r bien las “lógicas” de la v id a intelectual francesa de este siglo.) S in h a b b r de lo que siguió re u n ié n d o n o s, a A lthusser y a m í, durante los úítim o s diez años terribles de su vida. Se necesitaría más de u n libro. Pero para volver a su sugestión, es cierto que, fin a lm e n te , en Espectros Je M arx , pude hacer u n gesto del que creí tener que abstenerm e antes. D urante años, por razones que son más legibles en ese libro (a u n q u e ya lo fuesen de otro m odo), yo n o p od ía ni suscribir e l gesto althusseriano (cierto retorno a M arx), ni d e nu nciarlo o critic arlo desde un lugar que h ub ie ra sido el del antico m unism o , el an tim arx ism o o incluso el del Partido C o m u n is ta .
6En la Escuela Normal Superior (En s ) de la calle de Ulm.

Así que durante mucho tiempo me vi como reducido ai silencio, un silencio asumido también, casi elegido, pero un poco doloroso ante lo que ocurría m uy cerca de mí. Sin duda fiii el contemporáneo, y el testigo muy cercano, un testigo que equivocadamente se llamaría “pasivo” de esta aventura, pero no diría qU ç Espectros de Marx lúe determinado por el fin de esa secuencia, ni mucho menos p0 r el hn de Louis Althusser. Yo trato de dar cuenta del lazo entre esas historias, entre esos “fines de historia" (cuando no esos “fines-de-la-historia”) en largas notas d e Espectros de Marx sobre la deconstrucción, el marxismo y el psicoanálisis, sobre lo s motivos del ‘fin” (“fin de la filosofía”, “fin de la historia”, etc.) que dominaban toda una configuración de los años 1950-1960, sobre cierta manera de intentar una aproximación psicoanalítica del trabajo del duelo en política. ¿Por qué la figura de Hamlet? Ante todo, privilegié en Hamlet la secuencia de la relación con el espectro y el tiempo: The time is out of joint. É . R.: El tiempo está desquiciado.7
J. D.:

Como si se tratara de partir, si puede decirse, de la imposibilidad de pen­ sar, o más bien de "concebir” lo contemporáneo, la sincronía: el tiempo está desunido. Al mismo tiempo hay más de un tiempo en el tiempo del mundo (“time”, aquí, también es la historia, el mundo, la sociedad, la época, los tiem­ pos que corren, etcétera). Este motivo de la desunión gobierna muchas cosas en este libro, y en particular la idea de justicia. Espectros de Marx es tal vez un libro sobre la justicia, sobre una justicia que no se confunde con una armonía, una proporción, un orden. En Fuerza de ley8 había insistido en la irreductibilidad de la justicia al derecho. A hí propongo una deconstrucción del concepto heideggeriano de justicia. Esta proposición se propaga por todas partes, aun­ que no sea muy visible en el primer plano: cuestionamiento, entonces, de la interpretación que hace Heidegger de la diké, de la justicia como armonía. El gesto de Heidegger me importa allí donde intenta, digamos con sobrada razón, pensar lo justo más acá o más allá del juridicismo y el derecho romano.
1 La réplica surge en el curso del diálogo entre Hamlet y el espectro. La figura del padre aparece sobre las murallas de Elseneur y dice al príncipe: “Véngame". Hamlet se maldice poi tener la misión de enderezar el mundo: “En vosotros confía mi cariño; / y lo que pueda hacer hombre tan pobre / cual Hamlet es para mostrar cual debe / su amistad y cariño hacia vosotros I no faltará, si quiere Dios. Entremos: / y siempre vuestros dedos en los labios. / Desquiciado está el mundo: ¡suerte horrenda, / haber nacido yo para su enmienda!”, W illiam Shakespeare, (1601), traducción de Yves Bonnefoy, París, Gailimard, 1957 (acto 1, scena V ). O ut of joint fue traducido por: 1) el tiempo está desquiciado; 2) el mundo está al revés; 3) el tiempo está loco; 4) esta época está deshonrada. Véase Spectres de Marx, p. 43 y ss. (La versión castellana es de Guillem'0 Macpherson y Patricio Canto, Buenos Aires, Losada, 1985, p. 41. N. del T.) 8 jacques Derrida, Force de loi, París, Galilée, 1994 iTrad. cast.: Fuerza de ley: el fundament» místico de la autoridad, Madrid, Tecnos, 1997].

pero m e in q u ie t o c u a n d o su in te rp re ta c ió n d e te r m in a o d e tie n e este p e n sa ­ m ie n to d e lo ju s to o de la ju s tic ia (D ik é ) c o m o el ac u erdo , el e m p a lm e o el re e m p alm e (der fugend-fügende Fug) de u n a in ju s tic ia ( A d ik ia ) q ue , e n c a m b io , estaría d e s e m p a lm a d a , d e su n id a , o ut o f jo in t (aus den Fugen, U n- F ug). S e g ú n H eidegger, a q u ie n ju s ta m e n te le interesa, ta l re e m p a lm e e q u iv a le a pensar la justicia a p a r t ir d e l ser c o m o p re se ncia (als A n w e se n ), es decir, c o m o siem pre en H e id e g g e r , a p a r t ir d e l logos o d e l legein, d e u n a fu e rz a de r e u n ió n (V ersam m lu ng ) y d e ac u e rd o . P o r el c o n tr a r io , m e pare ce q u e e n e l co ra zón de la ju s tic ia , d e la experiencia de lo ju s to , u n a d e s u n ió n i n f in it a re c la m a su dere­ cho, y e l re s p e to d e u n a irre d u c tib le d is o c ia c ió n : n o h a y ju s tic ia s in in te rr u p ­ ción , s in d iv o r c io , s in r e la c ió n d is lo c a d a c o n la a lte r id a d i n f in it a d e l o tro , sin e x p e rie n c ia fla g r a n t e d e lo q u e q u e d a p a ra s ie m p re o u t o f jo in t.9

El interés que tengo en este libro por la figura de Hamlet, así como por su experiencia “espectral”, también se ve requerido por el privilegio de la rela­ ción padre/hijo, por esa instalación masculina de la diferencia sexual. Proble­ mática de la diferencia sexual, análisis de ese poderoso privilegio, de ese privi­ legio del propio poder, de ese privilegio de la ley como autoridad del padre, todo eso comunica, a través de todo el libro, con las escenas de familia, la guerra de los hermanos o de los hijos ante la herencia del padre (Marx/Stirner, “el mal herm ano” o el “mal h ijo” de Hegel por ejemplo),1 0 la cuestión del fetichismo y del “sexo del fetiche”.1 1 Hamlet es también la máquina de la represión en política. La espectralidad gobierna no solo la problemática del duelo sino la de la técnica, de los medios, de la realidad virtual, y por tanto de la consideración, en la reflexión psicoanalítica y política, de una lógica general de la espectralidad. N o es posible pretender dar razón de una realidad política sin tener en cuenta esa virtualidad espectral. Yo analizo todos los fantasmas, y en particular la manera en que el propio Marx quiso cazar el fantasma (acosarlo y alejarlo a

9 Véase Spectres de Marx, sobre todo pp. 49-57. “Más allá del derecho, y todavía más del juridicismo, más allá de la moral, y todavía más del moralismo, ¿no supone la justicia como telación con el otro, por el contrario, el irreductible exceso de una desunión o una anacronía, cierto Un-Fuge, cierta dislocación ‘out ofjoint’ en el ser y en el tiempo mismo, una desunión que. Para arriesgar el mal, la expropiación y la injusticia (Adikia) contra los cuales no existe un seguro calculable, solo podría hacer justicia o dar justicta al otro como otro? ¿Un hacer que no se agotaría en la acción y un dar que no equivaldría a restituir? (...) Aquí [...j se jugaría la relación de la deconstrucción con la posibilidad de la justicia [ . ..]. Aquí se anunciaría siempre la deconstrucción como pensamiento del don y de la indeconstructibie justicia, la condición indeconstructible de toda deconstrucción, por cierto, pero una condición que está ella misma en deconstrucción y Permanece, y debe permanecer -es la exhortación- en la desunión del Un-Fug" (“Injonctions de Marx”, pp. 55-56). (j.d .) 1 0Ib id ., p. 197 y ss. 1 1Ibid., p. 265, por ejemplo.

la vez), cuando recuerda a la sociedad europea hasta qué punto teme el espectro del comunismo. En su debate con Max Stirner1 2 reprodujo el temor pánico ante la espectralidad, y su crítica de la ideología también es una crítica del aparecido. Yo traté no solo de ser fiel a un concepto retorcido de la herencia sino a uno de los “espíritus de Marx”, un espíritu inspirado por una idea de justicia irreductible a todos los fracasos del comunismo. Este libro fue escrito poco después de la caída del muro de Berlín, pero siempre me negué a equipararei totalitarismo nazi y el soviético. Y esto aunque crea que el gulag, figura de la violencia soviética, iguala por lo menos la barbarie nazi. Recientemente vi en los Estados Unidos una suerte de documental que muestra a un grupo de rusos emigrados a Francia durante la Revolución. Lla­ mados por el régimen soviético (en los años ochenta, creo) con un pretexto falaz son invitados a reinstalarse en su país, para lo cual les prodigan bellas promesas, y por otra parte tienen ganas de volver. Entonces les tienden unas trampas espantosas. Víctimas de las peores perversiones policiales, todos ter­ minan en el gulag. Pero si creo que no hay que ceder al paralelismo, no es para significar que e l gulag no sería tan “grave” como la Shoah. La comparación deja de ser justa a partir del momento en que se tiene en cuenta un hecho innegable y masiva­ mente evidente: a la idea comunista, al ideal de justicia que guió y sigue inspi­ rando a tantos hombres y mujeres comunistas, ajenos todos a cualquier cosa del género “gulag”, jamás harán corresponder, en paralelo, en análogo o en equivalente, hasta en opuesto comparable el menor “ideal” nazi de la “justi­ cia”. Ya sea que se respete o no, con un respeto ético o político, lo que aquí tlamo un poco rápido un “ideal de justicia”, se debe absolutamente reconocer aquello que, en esencia, separa ese “ideal” “comunista” de lo que habrá puesto en marcha el nazismo. Una vez que uno haya asumido ese deber absoluto, deber del pensamiento que a su vez es “justicia”, entonces se podrá complicar las cosas y formularse todas las preguntas requeridas sobre el sentido y la histo ­ ria de esta “idea”, de este “ideal”, sobre la historia como historia de la idea, sobre la historia de la historia y del comunismo, y otras cuestiones fundamen ­ tales del mismo tipo. Esta sería otra fase y otra faz del mismo deber absoluto. É . R.: Estoy totalmente de acuerdo con usted, por lo tanto debemos ser muy vigilantes frente a todos los historiadores que pretenden establecer la equiva1 2

Max Stirner (1806-1856). Filósofo alemán de la izquierda hegeliana, autor de un Übr°’

L'unique et sa propriété (1844), Lausana, L’Age d’homme, 1972, que será atacado con v e h e m e n c ia

por Marx en Lidéologie allemande (1845), París, Gallimard, Bibliothéque de la Pléiade, 1962, C Euvres completes, vol. ill, pp. 1037-1325 [Trad, cast.: La ideología alemana, Valencia, Universidad de Valencia, 1994].

la perversión consumada. lo que resulta im­ practicable. Lo que está perimido. revo­ lucionaria. las más necesarias. siquiera en la hipótesis de que el propósito se hubiera dejado pervertir originariamente.lencia de las dos ideas reduciendo por otra parte el comunismo al estalinismo. en la interpretación de un otra parte venidero (llame a eso como quiera. en ese tiempo no programable. sin poder detener la máquina. es decir. Pero la corrupción de un propósito no es el propósito. está in­ tacto. arrugado. Por desgracia. ni una decisión digna de tal nombre que no sea. etcétera). En el comienzo. por el momento. de interrumpir el orden de las cosas a partir de acontecimientos no programables. por lo tanto de la potencia y el poder. Esos hombres son héroes que. está en otra parte. Pero si uno quiere salvar la Revolución. en una interrupción. pues. a partir del momento en que cometen . porque trata de hacer lo imposible. o del “ideal”.: El destino de los revolucionarios de 1793 es fascinante. por otra parte.respeté. En cierto m odo. todo 0curre como si progresivamente. el enig­ ma “nazi”. ideal. No existe una responsabilidad ética. mi respeto por la “idea” comunista (lo señalo en Espectros de Marx con la necesidad de una crítica deconstructiva incansable de la lógica capitalista). ideología. que de entrada apunta a la destrucción genocida. ese ideal. por el contra­ rio. y por lo tanto de un saber de la norma que dicta­ ría o programaría la decisión. que el Terror terminaría por alcanzarlos as uvez. Incluso en la época en que yo era más que reservado frente el Partido Comunista como frente algunos de aquellos que intentaban romper con él. es cierto teatro revolucionario. cierto proceso de toma de poder al que en general se asocian las Revoluciones de 1789. a mi manera (inquieta y reservada). el comunismo no tiene el mismo proyecto que el nazismo. una cesura radical en el curso ordinario de la Historia. son de otro orden que las que conciernen al mal nazi. hay que transformar la idea misma de Revolución. tomaran con­ vencía. Toda responsabilidad es revolucionaria. Por más que tenga que seguir formulándome cualquier pregunta al respecto. excede todo hori­ zonte posible. siempre -y eso es lo que me redujo al silencio. J. por esencia. hasta con la idea misma de norma. idea. de una corrupción del proyecto. todo horizonte de lo posible. es cierto. e -R .: P°r lado comunista”. hasta las más radicales e inquietas. 1848 y 1917. fue el propósito mismo como perversión. Las cuestiones que permanecen. terrorífica. envejecido. por mil razones. D . El totalitarismo nazi. la disimetría no está entre los hechos y los desenca­ denamientos de la crueldad. Creo en la Revolución. que no esté en ruptura con un sistema de normas dominante. U na Revolución no se programa. En efecto. el mal totalitario adoptó la forma. me atrevería a decir compartí. como el único acontecimiento digno de tal nombre.

se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo.: Falsos pasos. necesitaríamos horas. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez.: Historia de la Revoluí'®” francesa. Vale0' cía. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. No puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. La imagen más representativa de esa epopeya es la simultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. Saben que van a morir de esa muerte violenta que ponen en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan se rá justa y menos violenta. Penser la Revolution française. Histoire cíe la Révolution françaM París. por anticipación. se suben condenados al mismo destino que el soberano al qu e cortaron la cabeza. fecha sobradamente significativa. en 1947-1948. Gailimard. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. Madrid. fundadoras de la República. Petrel. Gailimard. habría que releer (de otro modo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego.: Aquí. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. ITrad. Así. el Terror no está ya contenido en 1789. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. cast. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asam­ blea. Gailimard. una ve: terminada la Revolución. porque si. cast. 1949. Por lo demás. Barcelona. La pan du feu. En una palabra. en una logica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. 19771- . Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena de ” François Furet. Editora del los Amigos del Círculo del Bibliófilo. Bibliothéque de La Pléiade. sobre el Terror. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. Pre-Textos. Realmente hay una lógica en esta historia. 1980]. una lógica del proyecto revolucionario cuya huella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a menudo cito a propó­ sito de la creación del asilo (23 mesidor año II): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. contrariamente a lo que dice François Furet. Jules Michelet. En este sentido. y.1 3 J. D. tan minuciosa y exigente como sea posible. 1952. cast. un siglo después del grito de Víctor Hugo contra la pena de muerte.: Pensar ^ revolución francesa. París. París. Pero al mismo tiempo están determinados por un d e s tino que se les escapa y del que nada saben. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”.el regicidio. 2 vol. 1982]. pero una lógica no calcula­ ble. 1978 [Trad. w Maurice Blanchot. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). [Trad.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). Fue escrito.

en cierto modo no alcanza a nadie. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. Todo escritor que. “el Ultimo Acto”. y si la llamaron Terror es P°rque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra” (ibid. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. ante el mandamiento cristiano.. convertida en el térm ino ineluctable.]. presintiendo. no es llevado a pensar: soy la revolución. en efecto: en ellos habla la fábula. es la esencia de su derecho. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. no es suprimido como culpable.. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. la realidad propia de su vida. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. el rigor de Saint-Just. pp. La esencia de la literatura. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. sería también ese derecho a la muerte.muerte. diría. 324. viendo en ello. parece el trabajo mismo de la libertad en los hombres libres. com o querido. hombre de “todas las contradicciones”. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. por así decirlo. en ellos la palabra de la fábula se convierte en acción. la R evolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. 1 8 “Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Ptójimo. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. de donde proviene el movi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. Pero tampoco olvidemos. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones”. (j. las de Blanchot y las que él analiza. El escritor se reconoce en la Revolución. el rechazo de cierto cristianismo. por su carácter universal. la analogía entre el acto literario. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. aquel que sintió. 322-324). su origen o posibilidad. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. y sobre todo con Freud. se justifica en ella. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue..1 5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. en realidad no escribe [. (j.1 8 1 5“Tal es el sentido del Terror. y la acción revolucionaria16. La virtud de Robespierre.. afirm ación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto [.) 17Ibid. . La literatura se mira en la revolución. pero. y por subrayo la palabra “intenten”. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. por el propio hecho de escri­ bir.. la presencia anticipada de su muerte. Blanchot describe aquí una tentación. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres.D . “escritor por excelen­ cia". p. en ocasiones perspicaces. de todos. Rasgo que comparte con muchos. 322-323).. C u and o la cuchilla cae sobre Saint-Just y Robespierre.. Desde todo punto de vista. únicamente la libertad me hace escribir. nada más justificado. pp.) 1 6“Momentos fabulosos. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dan sino de la muerte que ellos se d an” (ibid . otra tentación”. Tal vez hacen reinar el Terror.D . en la página anterior. Blanchot habla aquí de lo que él llama. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade.]. la “locura” y la “sangre”17. no son nada sino su existencia ya suprimida. Es su verdad. C ada ciudadano. en una elipse. En esto. que “la soberanía estaba en la muerte”. Trataré 'k hacerlo en otra parte. Justamente es Lacan quien lo recuerda. y esto queda por pensar. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. Q u e intenten ser escritores. más “intensa­ mente” que cualquier otro. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encama la literatura: pasaje de la nada al todo.

Bibliothéque de La Pléiade. 1 4Maurice Blanchot. 1978 [Trad. fundadoras de la República. en una lógica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. E n este sentido. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena d e 1 3 François Furet. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. fecha sobrada­ mente significativa. París. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. una ve: terminada la Revolución.: Historia de la Revolucio" francesa. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. cast. La imagen más representativa de esa epopeya es la sim ultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. habría que releer (de otro m odo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. G a llim a rd . Pero al mismo tiempo están determinados por un de s. una lógica del proyecto revolucionario cuya h uella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a m enudo cito a propósito de la creación del asilo (23 mesidor año ii): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. y . París. cast.1 3 j. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. D. N o puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. porque si. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). Barcelona. Penser la Révolution française. 1952.el regicidio. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin.: Aquí. Editora del los Amigos del Círculo del B ibliófilo. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. Fue escrito. 1982]. Histoire de la R e v o l u t i o n française París. un siglo después del grito de Victor Hugo contra la pena de muerte. .1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. 1977]. Pre-Textos. 2 vol. necesitaríamos horas. por anticipación. Gallimard. se saben condenados al mismo destino que el soberano al qU ( ¡ cortaron la cabera. tino que se les escapa y del que nada saben. Por lo demás. La part du feu. pero un a lógica no calculable. Saben que van a morir de esa muerte violenta que pone il en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan s e rá justa y menos violenta. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. cast. sobre el Terror. G allim ard. [Trad. 1949. en 1947-1948. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). En una palabra.: Pensar ^ revolución francesa.: Falsos pasos. Madrid. Petrel. Jules M ichelet. Valen' cía. el Terror no está ya contenido e n 1789. tan minuciosa y exigente como sea posible. Realmente hay una lógica en esta historia. 1980]. contrariamente a lo que dice François Furet. [Trad. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asamblea. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. Así.

. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. en la página anterior. La virtud de RobespieiTe.. únicamente la libertad me hace escribir. en ocasiones perspicaces. en realidad no escribe [. “el U ltim o Acto”. Blanchot describe aquí una tentación. su origen o p o s ib ilid a d . Desde rodo punto de vista. la analogía entre el acto literario. Blanchot nombra aquí la “crueldad”.. y por subrayo la palabra “intenten”. parece el trabajo i \ ism < de la libertad en los hombres libres. el rigor de Sainr-Just. justamente es Lacan quien lo recuerda.. de donde proviene el m ovi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. Cada ciudadano.) * 6 ‘Momentos fabulosos. Blanchot habla aquí de lo que él llama. más “intensa­ mente” que cualquier otro. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto.. no es llevado a pensar: soy la revolución. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. Que intenten ser escritores. diría. no snn nada sino su existencia ya suprimida. Pero tampoco olvidemos. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos.muerte. 322-323). en una elipse. como querido. otra tentación”. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. 3241 8“Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Prójimo. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”.1 8 1 5 “Tal es el sentido del Terror. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. Rasgo que comparte con muchos. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones“. presintiendo. que “la soberanía estaba en la muerte”. de todos. (j. por el propio hecho de escri­ bir. no es suprimido como culpable. pp. y la acción revolucionaria16. aquel que sintió.. por su carácter universal. La esencia de la literatura. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena.D. pp. el rechazo de cierto cristianismo.]. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. La literatura se mira en la revolución. -^22-324). Todo escritor que. Tal vez hacen reinar el Terror. la realidad propia de su vida. por así decirlo. es la esencia de su derecho. Es su verdad.). p. “escritor por excelen­ cia’’.'5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. viendo en ello.D.. la Revolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encamr< la literatura: pasaje de la nada al todo. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. Cuando la cuchilla cae sobre Saint-]ust y Robespierre. ante el mandamiento cristiano. las de Blanchot y las que él analiza. y si la llamaron Terror es Porque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra" (ibid. la presencia anticipada de su muerte. En esto. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. El escritor se reconoce en la Revolución. y esto queda por pensar. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. y sobre todo con Freud. afirmación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto (. la “locura” y la “sangre”17. se justifica en ella. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. en efecto: en ellos habla la fábula. (j. pero. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. en ellos la palabra de b fábula se convierte en acción. hombre de “todas las contradicciones”. convertida en el término ineluctable. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dqn sino de la muerte que ellos se dan” (ibid. nada más justificado. . sería también ese derecho a la muerte.) 1 7Ibid. en cierto modo no alcanza a nadie. Trataré de hacerlo en otra parte.

Madrid. 199SIfie . en 1795 (el 26 de octubre. para casi dos s ig lo s más tarde (!). [Trad. (j. cit. 1991). La alusión a la crueldad de la pena de muerte es en ocasiones literal. Todo secunda las leyes moderadas. Kant y Robespierre.. wCesare Beccaria (1738-1794).. que era hostil a la pena de muerte en general. La cuestión del Terror. Robespierre. autor de un manual titula Des délits et des peines (1764). Encontramos aquí la gran cuestión de la crueldad. de que la historia bastaría pata probar.) 1 9Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. cast. que multiplica los crímenes mucho más de lo que los p re ­ viene. Antes de la Revolución. vemos cómo se dibuja un verdadero quiasm a entre esas dos figuras. Blanchot no se interesa en esa mutación en el interior dela Revolución. en: Écrits. 789. A diferencia de Robespierre Kant. critica a Beccaria2 0 y sigue siendo un partidario incondicional de la pena de muerte. si no la lógica. GF-Flammarion. que es un elocuente abolicionista. si p u e d e decirse. a menudo eran lectores de Beccaria. en el momento de condenar y hacer ejecutar a l monarca “en las formas” (lo que parece inadmisible para Kant. Así. La continuación fue no solo el Terror y la s carretas sino el aplazamiento de la abolición para más tarde. él declara q u e la pena de muerte es esencialmente injusta.. y luego vota la muerte d e l rey . Jacques Lacan.: De ios delitos y ¡as penas. Era m a yoritario en los comités de constitución y legislación criminal. A comienzos de la Asam ­ blea Constituyente podía creerse que el abolicionismo iba a triunfar. por su parte. "Kant avec Sade”. T ras haber escrito públicamente. . Robespierre se alza contra la pena de muerte. Tras haber evocado los errores judicia­ les. e l abolicionista Robespierre añade: “Cuidáos de confundir la eficacia de las pe ­ nas con el exceso de la severidad [. Per0 a | principio todo eso era imprevisible para los actores. que es uno de los correlatos d e Caridad”.: Y Saint Just. y más injustifica­ ble que el asesinato del soberano). Alianza. una inversión casi simétrica de la s trayectorias y las lógicas (lo estudio en mi seminario). y todavía a comienzos de la Constit u ­ yente. Filósofo y economista italiano. la pena de muerte s e r á abolida en la República francesa”. en su rechazo de la pená muerte. pero justamente con la excepción absoluta en lo que concierne al soberano. Estuvo en el origen de la reforma del derecho penal en Ei| t0 P (París. permanece más abierta que nunca.I. “tristes testimonios de la bárbara temeridad de vuestras leyes penales”. que no es la más represiva o la m á s eficaz de las penas. Robespierre se convirtió.]. todavía a comienzos de la Constituyente. 4 Brumario a ñ o IV): “A partir del día de la publicación de la paz general. En efecto. p. E n tre ellos. a la pena de muerte. Lógica y lección bien aprendida de Beccaria. to d o En Sade vemos la prueba. Los constitu­ yentes conocían bien la cuestión. a nuestra manera de ver crucial. D . pues. por la Convención.D. ob.

La crueldad viene de un exceso de severidad. para él.“El exceso de la severidad" es “cruel”. una vez que la muerte del soberano hubo consumado lo esencial del parricidio. Revolución en la Revolución. También hubo e Jecuciones fuera “de las formas”. en 1793. pena suave e igualitaria. el acta de la Constituyente deja constancia del mantenimiento de la pena de muerte. la abolición parcial. decisión tomada “casi por unanimi­ dad”: “Votada la cuestión principal. es la pena más cruel. consistiendo el progreso en condenar la tortura y en limitar la pena de muerte a la simple privación de la vida (¡sin sufrimiento cruel! Y ese es todo el discurso sobre la guillotina. El Tribunal revolucionario de París y los tribunales especiales fuera de París hacen ejecutar a más de 17 mil condenados a muerte. atentado contra las personas y los bienes de particula­ res. a 32 los casos de pena de muerte en el Código de 1791. Y es esta Revolución que Kant celebrará justamente en nombre de la idea del derecho y de las ideas de los derechos del hombre de que está “llena” el alma.conspira contra las leyes crueles”. Pero tras una larga discusión. cada año. diría Kant. Condorcet se atreve a proponer una vez más la abolición de la pena de muerte. Da que pensar. Lo hace sin demora tras la ejecución del rey. Proposición rechazada como otras análogas. o bien. Víctor Hugo había declarado acerca de la pena muerte en materia política: “La abolición debe ser simple. como si. que no tardará en seguir. y el ejemplo de Victor Hugo testimonia una exigencia de discernimiento entre más de un sentido y más de un tiempo de la llamada Revolución francesa. pura y definitiva”. en torno a dos grandes tipos de delito: atentado contra la cosa pública. porque de esta Revolución y de este Terror. en adelante uno pudiera abstenerse de la pena de muerte. Tras lo cual se limita. Es la severidad excesiva. en 1794. doble hipótesis. la Asamblea decide casi por unanimidad que la pena de muerte no será abolida”. en 1795. hasta el remor­ dimiento inconsciente hubiera sido todavía lo suficientemente profundo e in­ tenso para que Condorcet esperara ser oído (se piensa en los hijos y hermanos de la horda primitiva tras la ejecución del padre). y se habla de 35 mil a 40 mil personas ejecutadas o asesinadas sin juicio. y no política. Y la pena de muerte. No olvidemos que. o bien el traumatismo. pues. pero las dos hipótesis no son contradictorias. sin juicio. datan las primeras Declaraciones de los derechos del hom­ bre. Al día siguiente de la ejecución del rey. reservándonos la Posibilidad de examinar si hay que conservarla para los delitos contra el Esta­ do .2 1 Cuando se alza contra la pena de 2 1 Durante un debate en la Asamblea en 1848. . más democrática que la tortura): “A todo condenado a muerte se le cortará la cabeza”. Condorcet expresa con prudencia: Deroguen la pena de muerte para todos los delitos privados. Lógica profunda. es cierto. a la mañana siguiente de la ejecución del rey “en las formas”. si se trata de un límite.

Por consiguiente. Pero eso confirma q u e la pena de muerte fue derogada no tanto por razones de principio puro (aque­ llas a las que Kant -y deberíamos volver a hablar de esto. la pena de muerte será abolida en la República francesa”. La consideraba también insuficientemente cruel. en todo caso menos cruel y por tanto menos disuasiva que la pena de trabajos forzados a perpetuidad. pp. pero también e n nombre de los Evangelios contra la Iglesia. cierta paz se ha establecido en la Europa posrevolucionaria. en esa Europa con la que soñaban los revolucionarios. siempre lo hace en nombre del "No mataras" o de la “inviolabilidad de la vida humana”. ti i2 6 14Cesare Beccaria. de todo su andamiaje (como del discurso sobre lo que se llama “el a n i­ mal”). 219. cit. Fórmula extaordinaria.2 2 No solamente propone elevar una estatua a Beccaria (“Elevar una estatua a Beccaria es abolir el c a dalso2 3 ”). habrá instaurado la guilloti­ na. Robert Badinter escribió un bello prefacio a este libro y puso esta frase C P "' epígrafe de su última obra. pero no es una. Este equívoco no fue levanta­ do. 13 . y también en nombre de la Revolu ­ ción. de seguridad o de ejemplaridad disuasiva. divide el tiempo mismo de la Revolución.. todavía hay tantos otros. con tanta frecuencia y tanta elocuencia.^ »Ibid. (“Pero si yo piuebo que esta pena no es ni útil ni necesaria. ob. p. (j. Ya que. de todo aquello de lo que es solidaria -comenzando por cierto concepto de la sobera ­' nía-. Actualmente. Es la palabra y la lógica de Beccaria.l>. del espíritu de la Revolución. jamás había condenado la pena d e muerte). sino porque ya no sería “ni útil ni necesaria”. Fue la Convención la que. etc. § xxvui. al inaugurar el Terror. ¿Qué es ese tiempo? Puede decirse. siempre invocan razones de utilidad o d e inutilidad.9 9 . Fayard. según una lógica de lo s medios y los fines. Uabolition. que todo eso llevó siglos. Des délits et des peines.pretende incesante­ mente volver a conducir el debate. Actes Sud. “De la peine de mort . y resta elaborar un discurso abolicionista de p u ro principio (es lo que intento preparar en mi seminario. Arles. La Revolución es una dice. a favor o en contra de la pena de muerte. 1979-1992. París. No hay derecho de tratarla como un bloque indivisible. tras haber tomado debi­ da nota del hecho altamente significativo de que ningún discurso filosófico e n cuanto tal.2 4 que se oponía a la pena de muerte d e manera en suma bastante equívoca. en cierto modo. en cierto modo.) . y en su sistematicidad filosófica.)... contra el Terror. como lo sugería hace un rato. y solo contra todos aquellos que. fue después de haber alcanzado cierto estado à seguridad y de pacificación cuando Europa derogó.muerte. habré hecho triunfar la causa ^ humanidad”). pero fue esa misma Convención la que anuncia que “A partir del día de la publicación de la paz general. supuestamente por razone s 2 2Véase en particular sus Écrits sur la peinedemort. 2000. hasta utilitarista. una “deconstrucción” de lo que es lo más hegemónico e n filosofía debería pasar por la “deconstrucción” de la pena de muerte. P .

en: Revue iermanique internationale. pero ¿hay una escala para la muerte?) lo que hay que estudiar en su enmarañamiento. Yo observé que se tomó el riesgo de conde­ nar la pena de muerte.a la pena de muerte su carácter de homicidio san­ cionado por la ley. en el proceso de Luis XVI. estando en marcha la Revolución o ya habien­ do tenido lugar. ese ciudadano merecía la muerte. Louis C apet debía ser juzgado como un ciudadano francés entre otros. En la actualidad. Élénients d une reflexion . y prefacio a la reedición de Theodor Reik. [Trad. mientras que admiraba a Cromwell. pues. Alianza. Véase también Élisabeth Roudinesco. * Guerre des partisans. Paris.: Dos discursos concurrentes se autorizaron a justificar ese regicidio. (N . Freud no tenía ninguna simpatía por la Revolución francesa. 2000. comprometiéndolo en cuanto tal . 2001J y Theodor Reik. y en Totem y tabú afirma que en el origen de toda sociedad hay un acto de homicidio. Deberemos volver a hablar de los Estados Unidos. es porque siempre se negó hasta ahora a mirar la realidad de frente. seguido de una sanción que permite la revalorización simbólica del lu­ gar del padre. la guerra civil. Este equívoco en2 5Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”.25 Precisamente son esas duraciones (muy largas y muy cortas a la vez.de principio. 113-126. La mo­ dernidad de esa “guerra de guerrillas” comienza muy pronto. Por otra parte. Afirm o ser un adversario resuelto del homicidio. un acto real y necesario de homicidio del padre. se “suspende la justicia”. Por otra parte. Payot. Nueva York. cast. Mi posición frente a la pena capital. sino de ejecutarlo. 1993. Le Ptychologue surpris. “Si la humanidad sigue negando -declara Freud. 2 6 Sigmund Freud. se lo “acorta”. y encargó a Theodor Reik que se explicara sobre esto por él. la guerra nacional y esa “guerra de guerrillas”* de que habla Schmitt. como en la frontera porosa que siempre separará. la pena de muerte. É. D. Quelques concordances entre la vie des sauvages et celle des névrosés (1913). supongo. Denoél. cosa que los filósofos no hicieron.. no como ciudadano. Traidor a su país. según la escala elegida. a recono­ cer la existencia de la vida afectiva inconsciente. “ Freud et le régicide. Las dos lógicas no se asemejan. 1926-1928. 2001. G allim ard. Uno consiste en considerar al rey como un enemigo de la nación: entonces se supri­ me a ese extranjero. ningún país puede entrar en la Comunidad Europea si no suspende la pena de muerte. como en la guerra se mata al soldado de otro país beligerante. sino por el reconocim iento de la necesidad psicológica de la interdicción universal: no m atarás [. 1958). Madrid. 1973. dice Robespierre.: Tótem y tabú.) . sino en nombre del psicoanálisis. 14.: j. ya se presente en la forma de un crimen individual o de represalias ejercidas por el Estado . París. París. Totem et Tabou. N o se trata de juzgar al rey. Según el otro discurso. R. del T. pp..26 Me parece que el regi­ cidio es necesario para que luego venga la abolición. en el concepto oscuro de guerra. La Revolución es una guerra que protege a su Estadonación. Le besoin d'avouer (Viena. a su juicio. no está dictada por razones hum anitarias.). él era abolicionista. Pero ese equívoco está en todas partes.

¿fue un asesinato? ¿O bien un juicio y una ejecución “en las formas”? De hecho. Pero. etc. Sí.venena todas las aboliciones de la pena de muerte que. la idea o el bosquejo de un Tribunal penal internacional. la cuestión queda abierta. de genocidio. vuelvo a eso ¿ha muerto el rey? ¿De hecho? ¿Se llevó a cabo dicha ejecución? Para retomar la distinción kantiana. intento s u s traer. con todo lo que de eso depende (los conceptos de derecho a la vida. o de convocarlo ante un tribunal internacional. U n cuerpo del rey. como la de compasión. estoy a favor de la abolición incondicional de la pena de muerte. Yo no sé si había que ejecutar o no al rey. de “progresos” innegables: por ejemplo. si la ejecución de u n soberano en cuanto tal. no sin dudas ni remordimientos.) o el conjunto de los principios revolucionarios que están integrados a determinados discursos jurídico-políticos universales de la mo­ d e r n id a d . fue ejecutado. Kant pensaba que nada era peor y más ruinoso para los fundamentos de la soberanía que la ejecución del monar­ ca “en las formas". es. y llegaba a considerar menos injustificable e l asesinato sin proceso o la abdicación del rey. esos actos fueron de hecho (y subrayo el enigma de ese hecho) el precio que había que pagar por una gran cantidad de adquisiciones mayores. se limitan al derecho penal nacional y jamás prohíben matar legalmente “en la guerra" Ocurre lo mismo que con un concepto como el de “enemigo público”. Kant daba el ejem­ plo de Charles I y de Luis XVI. y “en las formas”. por definición. ¿Pero alguna vez tocó a su fin la Restauración? La estructura monárquica y la figura del soberano ¿desaparecieron alguna vez en la historia de las Repúblicas francesas? . por otra parte. justifica el principio de la pena de muerte. a todas luces. Louis Cape ti fue ejecutado. que está en el centro del Contrato social. por injustificable que dicho regicidio parezca en e s a lógica. en mi seminario. las Declaraciones de los derechos del hombre en su desarrollo histórico. en cierta y m uy complicada medida. por cierto. de hecho. No puedo explicarme aquí sin rodeos demasiado largos). a una simple sentimentalidad patética. Eso es lo que hoy cambia al res­ pecto: la posibilidad nueva de juzgar a un jefe de Estado. el cuestionamiento del principio mismo de soberanía. Uno de los dos cuerpos del rey. tanto por razones de principio (insisto en ese punto: por principio y no por razones d e inutilidad o de dudosa ejemplaridad. de eso hablaba hace un rato) como por razones del corazón (noción que. por inadmisible que pueda parecer el Terror. el soberano no puede ir a juicio sin destruir el principio y el fundamento del Estado. de crimen contra la humanidad. Pero lo seguro (y supongo que es lo que usted subraya en “la idea del regici­ dio necesario”) es que. y que querría aliar a las “razones de principio”. es una contradicción interna y n° solamente injustificable sino imposible. un anciano jefe d e Estado. En cuanto tal. cuando Rousseau.

Por eso. cast. ob. organizada.: J -D. Alianza. Sin hablar del límite inestable entre el “hacer-morir” y el “dejar-morir". un presidente de la República elegido es una especie de rey. R.: Los dos cuerpos del rey: un estudio de teologia política medieval. institucionalizada en general. se prolonga mucho más allá de la muerte real del soberano. y bajo una presión en parte internacional. abogado que llegó a ministro de Justicia bajo la presidencia 'fe François Mitterrand. Esta concepción feudal de la realeza supone que el rey posee dos cuerpos. insisto.hay inconsecuencias que se deben deconstruir. de hecho. Les deux corps du roi. La noción de guerra. pero eso no significa que el espectro de la monarquía -del padre soberano como condición de la unidad del Estado-nación. ejecutando. Fue en el interior de un Estado soberano -hoy Francia o Europa en cuanto Comunidad Europea—donde se derogó cierto tipo de ejecución legal. político. como lo recalqué al expresar la idea del regicidio necesario. 1985J.2 8 ]. R . 28En Francia. D. É. Es precisa­ mente la teoría de los dos cuerpos del rey y la tradición democrática de la idea teológico-política de la soberanía lo que habría que reconsiderar aquí. es que fue preciso la ejecución del rey para que luego tuviera lugar la abolición de la pena de muerte. me parece imposible restablecer la pena de muerte en Europa. en el discurso abolicionista -al que en cierto modo suscribo. Essai sur la théologie politique au Moyen Aige (195 7). China y buena cantidad de países árabes musulmanes) no signifi­ ca el fin de la ejecución decretada. Madrid. no es seguro que el rey haya muerto. en ciertas situaciones: por ejemplo la guerra.Con su derecho de gracia y la representación de la soberanía nacional que encarna. incorporados a ese cuerpo político cuya cabeza es el rey.: Dos siglos más tarde. salvo en los Estados Unidos. cit. en una situación de guerra civil o de casi guerra civil! ¿Dónde empieza la guerra civil? ¿Dónde termina.: La cuestión. pero van a seguir matando. el cuerpo político. E. G allim ard. Paris. gracias a la lucha llevada a cabo por Robert Badinter.haya llegado aquí a su fin. la pena de muerte fue derogada el 30 de septiembre de 1981.7Si se considera que en el interior hay 2 7 Ernst Kantorowicz. . Entramos en un debate complicado sobre la pena de muerte. Su abolición legal (que desde hace unos diez años se extiende a la mayoría de los Estados en el mundo. Cierto cuerpo del rey2 7 debió ser ejecutado. Los miembros de dicho cuerpo son los súbditos del reino. uno natural y sometido a las pasiones y a la muerte: el otro. 1989 [Trad.: ¡Claro que sí. Véase Robert Badinter. Sin siquie­ ra convocar toda la imaginería del Eliseo y de la monarquía actual. Así como tampoco la ejecución por “legítima defensa”. ilegítimo o sancionado por la ley. Sin embargo. Ningún Estado abolicionista decretó alguna vez que el exter­ minio de los soldados enemigos era un acto ilegal. está ligada a un concepto muy oscuro y cada vez más dogmático. Inmor­ tal >este segundo cuerpo del rey. L'abolition.

esa herencia permanece innegable. me expliqué sobre esto e n Políticas de la amistad). o el Estado de derecho.“enemigos públicos”. . sus palabras siempre son útiles para una problematización de lo “político” y lo “jurídico”. Y sin embargo -y de ahí proviene la temible responsabilidad del ciudadano. los policía s matan a delincuentes cuando se consideran en estado de legítima defensa. él dice que un soberano se define por s u capacidad de decidir la excepción. cit. con los mismos atributos teológicos que aquellos atribuidos al rey y a Dios. en todas partes donde se pronuncia la palabra soberanía. Hoy. ¿por qué no matarlos. Luego la soberanía fue delegada al pueblo. para dar lugar al derecho. Omnipresente en nuestro discurso y nuestros axiomas. uno puede referirse provisionalmente a Carl Schmitt (cualquier cosa que se piense de él. usted hablaba del regicidio como de la necesidad de una excepción. allá en contra de él. como se decía) según la singularidad de los contextos y los desafío s . D. Aquí no hay ningún relativismo ni ninguna renuncia a la exhortación de “pen­ 2 9Jacques Derrida. no olvidar jamás su filiación teológica y estar dispuesto a questionaria en todas partes donde se ejerza. ob.: Usted encaró esta cuestión a propósito de Carl Schmitt. Los revolucionarios decidieron que en ese momento había que s u s ­ pender la justicia y. no importa qué diferenciación interna se le reconozca. es realmente la de una lim itación de la soberanía del Estado y del concepto de guerra. en suma. en determinadas situaciones el Estado.: Hace un rato. En efecto. en democracia. entonces. Es soberano quien efectivamente decide la excepción. para su deconstrucción (“teórica y práctica". Politiques de l'amitié. Schmitt también da esa definición de la soberanía: tener el derecho de suspender el derecho. puede resistir ciertas fuerzas que yo considero como más amenazador!* Lo que yo llamo aquí "responsabilidad” es lo que dicta la decisión de estar aqu í a favor del Estado soberano. Y sí. Sin esa categoría de excepción. La cuestión. ese concepto es de origen teológico: el verdadero soberano es Dios. R. “ya que estamos”? Hoy. la gran cuestión realmente es en todas partes la de la soberanía. o a la nación. Hoy. ¿Qué es una guer r a civil? ¿Qué es un enemigo público? É . no es posible comprender la soberanía. El concepto de esta autoridad o de esta potencia fue transferido a l monarca como “derecho divino”. para hacer justicia a la Revolu­ ción. bajo su nombre o bajo otro. ¿Cómo tratarla? Volvemos aquí a la cuestión de la herencia de la que parti­ mos.2 9 ]. propia­ mente o figurado. Y s i lo prueban son inocentes. y del heredero en general-. Esto supone una crítica inflexible de la lógica del Estado y del Estado-nación . Hay que deconstruir el concepto de soberanía. suspender el Estado de derecho. en su form a actual.

La deconstrucci ón está del lado de la incondicionalidad. Esta aporía. c u . Esto vale también para la soberanía del sujeto. progresivamente. y no de la soberanía.) estrategia de despoiitiración al servicio de inte­ reses políticos particulares" (Jacques Derrida.: Se tomó conciencia del hecho de que la cuestión de la soberanía era decisi­ va. el poder o la potencia). en verdad. 1 1 lean Bodin (1530 15^6). que a su vez la encarna. una reconstitución de Jacques Derruía del discurso K-hmirtiano.: La invención del término soberanismo es reciente. fVLriqiiC' de t'jm iag. ya estamos cuestionando el prin­ cipio de soberanía. opera un proceso de transferencia de la soberanía: se pasa de la teocracia a la monarquía y luego a la república. diría que según las situaciones soy antisoberanista o soberanista.i! J. p 1SJ) E>ta Irase cs una “finta retórica". Hay casos en que sostendría una lógica del Estado pero pido examinar cada situación para pronunciarme. Pienso por ejemplo en la coalición incoherente pero organizada de fuerzas capitalistas internacionales que. ob cit . casi imposible pero indispensable entre incondicionalidad (justicia sin poder) y soberanía (el derecho. París. É . incluso ahí donde parece posible. R. La deconstrucción comienza ahí. D. se apoyó en la filosofía platónica para desatar el la:o entre la religión V b política para secularizar la idea republicana. Ni'tv . Du­ rante los años de que hablábamos hace un rato. Favard. si la hay. véase ibid . que oponía al dominio ' ' “Lo que usted llama ‘globaluación’ es un.. si me atrevo a decir. Que no me hagan responder a esta cuestión como se aprieta el botón de una máquina primitiva. Véase Les sn litres de ti Rcpubkfnc ll57í>>. Exige una disociación difícil. me interesaba en el concepto de soberanía puesto en práctica por Georges Bataille. siempre se termina por delegar la soberanía en otro sistema. incluso ahí donde parece imposible. "Corpus des mivres de philosophic en langue trançaise”. p. No solo desde el punto de vista político o del derecho internacional y la relación entre los Estados. t I. Designa a quienes se oponen a la deslegitimación del Estado-nación en provecho de una comuni­ dad europea a la que. 181 y ss. y reivindico el derecho de ser antisoberanista aquí y soberanista allá.3 0 se adueña del mundo en tales condiciones que la forma “Estado” es lo que todavía puede resistir mejor. Una vez más. le corresponderían todos los atributos de la soberanía. jurista e historiado! (ranees. Por tanto. Tam­ bién debe reconocerse que cuando exigimos no ser incondicionalmente soberanistas sino serlo en ciertas condiciones. Por el momento. en nombre del neoliberalismo o del merca­ do. Tras esta aparente “desoberanización".sar y deconstruir la herencia. es la condición misma de la decisión y la responsabilidad. tue ei primero que enuncio una teoría de la soberania como "fundamento del ser de la República" Partidario de la monarquía. Pero hay que reinventar las condiciones de la resistencia.

. me pregunto si. París. En el discurso de los revo­ lucionarios se trataba de una idea nueva cargada de esperanzas. al mando de Dumouriez y Kellerman.: ¿Cómo encontrar el límite correcto entre la reafirmación de la nación -no tengo nada contra ese término. la soberanía es algo diferente. como estaría tentado de pensar. de odio al extranjero. 373 y ss. Y más tarde el ideal de la nación se transformó en parte en un nacionalismo cargado de xenofobia.]■ Lejos de suprimir la síntesis dialéctica. ob. deja de ser una figura en el encadenamiento de la fenomenología” (p. la inscribe y hace funcionar en el sacrificio del sentido. que es una forma muy moderna de la lucha por la supervivencia. vindicativa. y como intenté decirlo en otra parte. una reivin­ dicación ardorosa. En adelante utilizaré ese léxico de manera mucho más prudente. De ahí proviene la dificultad de escaparle. viii. Arriesgar la muerte no basta si la intervención no se lanza. É. pues.: Observemos la evolución del concepto de nación. por otra parte? ¿No sería mejor.* en la idea de que el pueblo en su conjunto debía defender sus fronteras. no contra los extranjeros sino contra la reconstitución de los feudos. (j.. obs. debe sacrificar todavía el dominio. hasta por la expansión del Estadonación? El nacionalismo. eit. esta última palabra no mantiene aún. 1973. vil. sobre todo en el subcapítulo titulado “L’époque du sens: maítrise et sou vera ineté”. Más lejos se lee: “Al redoblar el dominio. U n hegelianisme sans réserve". Lo analizo en “De l’économie restreinte à l’économie générale. a pesar de sus rasgos de semejanza con el dom inio. a pesar de la diferencia que él marca entre el dominio y la soberanía. . 382-383). el 20 de septiembre de 1792. del T.3 3 com­ prometerlo en otra experiencia de la pertenencia y otra lógica política? “ Este motivo de la soberanía aparece en particular en L'experience intérieure y las Conferences sur le non-íavoir de Georges Bataille (CEwvres completes. de la más inocente afirmación de pertenencia a tal comunidad nacional.) )J Sobre todo en L'autre cap y en Le monol/nguisme de l'autre. hoy.y el nacionalismo. La soberanía. Las dificultades comienzan ahí. R. ¿Hay que hacerlo.3 2 Releyendo hoy de otro modo esos textos de Bataille. p. Ese m ovim iento se compl¡ca aún. la presentación sentido de la muerte” (pp. D. 376). una subversión del feudalismo que desembocó en el entusiasmo de Valmy.. derrota­ ron inesperadamente a los prusianos. La sustrae al horizonte del sentido y el saber. la risa o el vagabundeo. “Siendo a la vez más y menos que un dominio.ix) * Se refiere a una batalla donde los franceses. lingüística. en: L'écriture et la difference. la soberanía no escapa a la dialéctica [. A tal punto que. cultural. sino que se inviste com«1 trabajo del negativo. J. 1976). celosa. t. por discreto que sea. una tradición teológico-política muy equívoca. es siempre un Estado-nacionalismo. pero no estoy seguro de que un nacionalismo no esté ya en marcha. para una nación constituida en Estado soberano. cits. G allim ard. v. sobre todo en la lógica sacrificial que Bataille asume.1976. es decir. como posibilidad o azar. Esta victoria galvaniz«1 • ’ Francia.hegeliano una suerte de soberanía que implicaba la experiencia de la pérdida en el éxtasis. desde el umbral de la más simpática conciencia nacional. Bataille arranca esa operación a la dialéctica. (N.

a un asunto de contabilidad.amigos. Cuenta con la memoria y con la historia. Por lo que se refiere a los crímenes de que usted habla. R. lean-Louis Panné. Le Lure noir du commumsmt O r n e s . N o me parece. A n Jrzcj PaciKowski. todos aquellos que habrían reivindicado el comunismo.É .: También aquí mi libro va en sentido inverso.. de ser posible. me parece espantoso. apuesta siempre Por el contratiempo. Es como una ejecución de lo imaginario. D. reducir el comunismo al gulag. París. Nicolas Werth.. R obert Laffnnt. j. como lo hemos dicho. y por lo tanto tratar de saher.ittoselc. ’’ Stephane Courtois. Hay que responder y dar cuenta.. en una época en que todo deseo de revolución. Estas situaciones son frecuentes. en el mismo proyecto. muertos por ese ideal. muerto por Francia en La Resistencia. C o n el nazismo todo ya estaba dicho. La criminalizai ión del comunismo es totalmente evidente en el prefacio de Stephane Courtois. cosa que llevó a algunos autores del libro a tomar distancias . R-: Lo que resulta perturbador en Espectros de Marx es que usted renueva las esperanzas en la Revolución. J . Por supuesto. agregaría que la desviación de un ideal o una esperanza es la peor de las cosas. serían pasibles de u n tribunal de depuración por haber cola­ borado en una empresa “crim inal”. aunque no se reduzcan una a otra.D. lo peor estaba ya presen­ te.: Es una esperanza un poco sombría. En este sentido -y solamente en este-. fue acu­ sado recientemente de colaboración con el antiguo régimen porque era el hijo de un m ilitante prosoviético. lo que ocurrió al comunismo con el guktg es la peor de las catástrofes. la memoria y la h istoria(la historia del historiador) nunca deben separarse. profesor en la vieja Universidad de Berlín O riental. todos aquellos que habrían adherido a partidos comunistas durante cincuenta años. Por cierto. Kean-Louis Margolin.3 4 el É. U n ejemplo: uno de m. Reducir el com unism o a los crímenes cometidos por los regímenes que rei­ vindicaban el socialismo real. Pero él mismo había sido perseguido por su hos­ tilidad al régimen de A le m a n ia oriental. analizar y no olvidar.: que condena de antemano a la crim inalidad el proyecto mismo de una revolu­ ción reduciendo toda la historia del comunismo. en que todo fantasma de un ideal revolucionario es conm inado a ser reprimi­ do. incluida la de miles de m ili­ tantes en el m undo. A eso conduce la identificación del comunismo con un crimen. pero cuyo padre había sido un heroe comunista de la lucha antinazi. en todos los países del m undo. ¡erreur. represión. Y un día habrá que escribir la historia de esta tragedia y sus diferentes represiones. en la medida en que sería vergonzoso. Así. Espectros de M arx es el anti-Libro negro del comunismo. pero también por la herencia y en consecuencia por la memoria. 1997. Karel B.

y expresa la idea de una “Declaración sobre el horror del estad o d el m u nd o” que hace eco del título del libro de Viviane Forrester. Yo no pienso nad a s e m e ja n te . luego que el racism o y el antirracismo (o neo-antirracismo. París.1^8. a golpes de a n tico m u n ita rism o . eco n ó n "' . tráfico de arm as. FCE.37 T am bién se p e rcib e n algunas huellas en Pierre-André Taguieff. aunque permanezca alerta frente a todas las derivas de que ya h em os hablad o.39 En suma. que.É.: El pasado es una ilusión. Lhorreur économique. fc e . Gallim ard. según la fórm ula con sag rad a) tam b ié n esta­ rían en simetría. Buenos Aires. en: Le Nouvel Observateur. de F ra n ço is Furet. París. 75. 1 7Paul Yonnet. Hoy se extiende una nueva vulgata: hab er sido an tifascista e n nom bre del comunismo. }í>Viviane Forrester. De igual modo.s François Furet. por o tra parte. conduce a afirmar de m anera insid iosa que e l fascism o y el antifascismo estarían igualmente en sim etría. París. cast. París. c o n sus in e v itab le s sim plificacio­ nes. 1993. El horror econ óm ico. 14 de enero de 1993. Essai sur l’idée communiste au xxf siécle. 2000. Usted. “ Paul Yonnet. e tn icism o -fu n d ad o en el suelo y la sangre-. mayo-agosto de 1993. 1995 [Trad. propone un programa que llam aría de bu en a gana de despertar de las conciencias. G alilée. Robert Laffont/Calmann-Lévy. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. tan fanáticos uno com o el otro . el militantismo antirracista.38 cuyas obras sobre el racism o . n o v a ciló en 1 9 9 3 en acusar al “neo-antirracismo” de SOS-Racismo de tratar de o cu p ar el s itio del “mito marxista y el esperantismo proletario”36 para p ro m o v er un a “exig en cia de extinción de la identidad francesa”. Le passé d'une illusion. exclusión de los exiliados. p. 1 8Píerre-André Taguieff.: El horror co. por su parte. . Las tesis J e este libro fueron criticadas. Fayard. Propone crear una n u eva In te rn a c io n a l para lu­ char contra las diez plagas del nuevo orden m undial (d eso cu p ació n . sería la m ism a cosa que h a b e r sido fascista. p . sobre todo por Laurent Joffrin en “Quand (’intelligentsia soutient Le Pen”. de que hablabamos hace un rato. son toda una autoridad. La equivalencia del com unism o y el nazism o. “Sur la crise du lien national”. Se encuentra esta tesis en El pasado de una ilusión. mientras el mundo se unifica e n las filas d el neoliberalism o y todos aquellos que creyeron en el ideal de una socied ad co m u n ista se ven obligados a hacer el duelo.3 5 y sobre todo en Paul Yonnet. 15. Vo/yage au centre du malaise français. México. cast. poder de los Estados fantasm as. L'effacement de l'avenir. y alim e n tá n d o se uno del otro. 1998 [Trad. 1997]. El título está tomado de un poema de Arthur Rimbaud. usted inventa una nu eva o p o sició n .: No es cuestión de olvidarlos sino de analizarlos de m an era coh erente y sin confusión. d rogas). m afias. guerras económicas. sería tan peligroso como el racismo. anticom u­ nismo exacerbado y críticas del m ulticulturalism o. 1995J. en: Le Débat. o porque uno pertenecía a un partido com u n ista e n la entreguerra o durante la guerra de 1939-1944. R.

Basta . está claro que esas form as originales que n o puedo d efinir yo mismo n o son ya las formas estatales de un partido. de K osovo. de la alterid ad . todavía son necesarios.: Pero vacilaría en utilizar al respecto. la cuestión del lugar. a través de toda la hum anidad. efectos secundarios de programa. pero cada vez es más difícil. y por lo tan to ocurre sin programa. que implica un saber de las norm as. ya se trate de la guerra del G o lfo . a una com unidad nacion al. D. y se deslocaliza. c o n mayúscula. aunque lo estatal siga siendo una forma privilegiada. y de lo estatal. U n o querría seguir Pensando. sin duda. e n tre otras reservas. d ictaría las d ecisiones y las responsabilidades (anulándolas así de antem ano y al m ismo tiem p o ). pero la forma “P artid o ” n o es ya la form a m ayor de la lu ch a po lítica. co n tra esas plagas. Estas turbulencias sig n ifican que se busca algo.. si la idea misma de program a p o lític o n o sigue pagando un trib u to ese n cial a un c o n ce p to perimido de lo p o lítico . des­ de sus orígenes griegos y a través de sus m utaciones. pues. que lo p o lítico es lo estatal. en su co n ce p to m ism o. y que está ligado a un territorio insustituible. A través del nuevo régimen de las telecom unicaciones no estamos ya d o n ­ de creíam os estar. S in em bargo. a una presuposición del sitio. com o siem pre lo estuvo. La cu estió n del “program a”. En ocasiones hay más proximidad entre un japonés y un francés que entre cada uno de ellos y su vecino de edificio o de pueblo. de las luchas com o las que se asocian en F ra n cia al n o m b re de Jo sé B ové (por e je m p lo ). y sin duda por bastan te tiem po todavía. es el c o n ce p to m ismo de lo político . una eco n o m ía y una estrategia program áticas. una autoridad previa que. por o tra parte. la encaram os co n los tem as del acon tecim iento. la palabra “programa”.. N o m e opongo a la e x iste n cia de los Partidos en general. de la im previsibilidad. C arl S c h m itt subraya que lo p o lítico n o se reduce a lo estatal. sobre todo en virtud de la transform ación tecn o cien tífica y tecn oeconóm ica del cam po mundial. n o estan d o más. del territorio. S e ha vuelto imposible pensar.J. P ero con serv é esa palabra. S e n ecesita n programas. h ab ría sido una gran s e ñ a l. para saludar la memoria de aqu ello que. Lo que se en cu en tra en curso de “d e c o n stru cció n ”. pero en prim era o últim a instan cia lo que hay que h acer se in v en ta o se in a u ­ gura. un n u e­ vo estilo de la “p rá c tica ”. A través de todos los sobresaltos actuales se e n co n tra rá n m il síntom as de esta situ ación. al disponer de ese saber. de una In te rn acio n al de los partidos o del partido. un desafío fundam ental de lo político. y se buscan figuras inéditas. hoy. n o es la In te rn a c io n a l del Partido C o m u n ista o de un Partido cualquiera. Lo que se llam a lo p o lítico no puede ya estar ligado. del lugar p o lítico en particular. del lugar de lo político y del tener-lugar político. Pero es precisa­ mente eso m ismo lo que hoy se disloca. una nu eva form a de alianza. M e pregunto. com o se lo hacía antes. La In te rn a c io ­ nal de que h a b lo . Yo h ab lo de una nueva In tern acio n al allí donde las solidaridades se buscan. com o usted acaba de h a c e rlo .

y sus ciudadanos súbdi­ tos. El ideal cosmopolítico de Kant. Dichos Estados. 4 1Véase Jacques Derrida. de transgresión.con tener en cuenta.: No se puede hacer de un día para el otro por la sola decisión. p. permanezca trabado por el estado de la letra o la letra del Estado. aquella que se encuentra en vías de dislocación. Deben hacer repetar esas reglas y por ende plantear límites al recibimiento del ciudadano extranjero: por un tiempo breve. que están privados de ella. Antes de hablar de “programa político”. etcétera). 93. Tecnos.: La paz perpetua. Ese concepto de hospitalidad cosmopolítica. es necesaria y hasta hay que luchar para que algunos seres humanos. París. final­ mente puedan adquirirla. el teléfono móvil. El estado del mercado financiero puede modificarse en una fracción de segundo. 1989]. Madrid. aunque ese “espíritu”. Esta dislocación general disocia el campo político del campo te­ rritorial y nacional. deben definir las leyes de la hospitalidad. por respetable que sea. . Pero los derechos del hombre tam bién deben estar extendidos más allá de la ciudadanía. aquí vuelvo a la misma contra­ dicción aparente: no estoy en contra de la ciudadanía. Tal es el “espíritu” de las Declaraciones de los derechos del hombre (más allá de las declaraciones de los derechos del hombre y del ciudadano). 3er. Una vez más. ob.-F. Cuando Kant define las condiciones de la hospitalidad universal. Vers la paix perpctuellc (2a. por un tiempo más largo.4 1 Cuando hablo de democracia venidera -esa cosa que puede parecer un poco loca o imposible. Vuelvo un instante a la cuestión de la hospitalidad. y siempre perfectible. Cosmopolites de totu les pays. É . Poirer y Françoise Proust. “El derecho cosmopolita debe restringirse a las condiciones de la hospitalidad unW «-'1' sal”. Se está forjando un nuevo concepto de lo político. Es necesario que se desarrolle esa “nueva Internacional”. R. Flammarion. hay que saber qué se entiende por “lo político". y la rapidez de las comunicaciones en la Bolsa etcétera. por el contrario. O-1 1 -) [Trad.pienso en una democracia que no estaría ya ligada de manera esencial a la ciudadanía. todavía me parece ligado a una figura de la ciudadanía del Estado-nación. es decir. D . el pasaje por una lengua hegemónica. suponía aún que el ciudadano fuera ciudadano del mundo "en cuanto ciudadano”. 1991.: ¿Cómo se puede hacer? ]. sección. como visitante y no como residente (o sea. la Internet. por el que tengo el mayor respeto. cit. para percatarse. artículo definitivo sobre la Pa1 perpetua). ese compromiso (que no necesa­ riamente es recíproco. cast. pues. encore un effort!. de transformación.40 no obstante se refiere a una multiplicidad de Estados que jamás se convertirán en un Estado universal. en la simetría de los derechos y los deberes) entre l°s 4 0 Immanuel Kant. en su inspiración. en cuanto súbdito de un Estado-nación. traducción (francesa) de J.

y la apoyaría en o tro . en el sentido tradicional del término. M e o p o n d ría a tal o p e r a ­ ción h u m a n ita ria en un caso. e incluso entre los vivos y los que están por nacer. se necesita la identidad.R. estemos lo más alerta posible respecto de las coartadas hum a­ nitarias y los políticos sospechosos que instrum entalizan los “derechos del hom ­ bre”. usted sugiere que se tome posición “caso por caso”. Por lo tanto. a veces muy simplemente al servicio del mercado.: H ay u n p rin c ip io . esto no se detiene en fronteras Estado-nacionales o en contratos de ciudadanía. U n a v e z m ás. en otro espíritu. Económ ica o militar. siempre hay que ver: ¿quién hace qué en nom bre de lo humanitario? ¿Cuá­ les son las relaciones entre ciertos Estados soberanos poderosos -ca si siempre los Estados Unidos—y la O N U cuando algunos Estados imponen la lógica de sus intereses a organizaciones no gubernam entales o multigubernamentales o bien se resisten. Usted me formulaba la cuestión de lo hum anitario.: P re c isa m e n te en virtud de esta actitu d usted in clu y e la o b ra de Freud en sus an álisis: la singularidad de un sujeto. D. inseparablemente. desconfío de ella cuando está controlada por ciertos Estados al servicio de cálculos a corto o largo plazo. A l tiempo que salvan po­ blaciones. S in embargo. al proyecto de una organización no gubernam ental que acuda en ayuda de hombres y mujeres desamparados? Esta idea no es ni ha sido jam ás (S ch m itt.4‘ 4: V éase nuestro capítulo ^ "Elogio del psicoanálisi> . entre los vivos y los muertos. la identidad ciudadana. por el contrario — también ocurre con frecuencia-. Por tan ­ to. n o h ay n ad a relativista u o p o rtu n ista en esto. ¿cómo oponerse a la idea misma de lo humanitario. J. sin plantear a priori un principio fundador. E. Por lo tanto. inclu so de c o n s truido. Por supuesto. inseparablemente. Pero.R. en ocasiones ciertas “grandes potencias” intentan instalar o prote­ ger así una hegem onía. pero en cier­ tos momentos el imperativo categórico excede la responsabilidad del ciudada­ no en cuanto tal. a la lógica del derecho internacional para salvaguardar los intereses de su Estado-nación y su soberanía? E. ni siquiera si eso no las borra ni las descalifica necesariamente.hombres. lo subrayaba) una idea “política”. Yo saludo la lógica hum anitaria en su “espíritu”. e x iste y resiste toda form a de c o n stru cc ió n a priori. entre los vivientes (¡co n los “anim a­ les”!)) y luego.: En otras palabras. p ero e n su e je c u c ió n se d e b e te n e r e n c u e n ta la sin g u ­ laridad d el c o n t e x t o y el m o m e n to . hasta diría. E n n o m b re d e un m ism o p rin c ip io yo n o tom aré la m ism a d e c isió n e n m o m e n to s d iferen te s.

: A propósito de singularidad. al que él volvió contra los opreso­ res. 315).. sujeto del inconsciente. “Le demier mot du racisme" (1983). y finalmente al pasar más de 27 años en prisión sin volverse loco. 1995-1 1? “La prisión no roba a uno solamente su libertad. era uno de los líderes del South African Communist Party45 (SACP). y luego en la victoria del a n c . negociaciones que debían desembocar en las primeras eleccio­ nes “multirraciales”. ob. J. doble genitivo. y hasta entabló negociaciones con el poder blanco en contra de 4 3Jacques Derrida. Fayard. El asesino había actuado solo y apuntaba a hacer fracasar las negociaciones entre el ANC y el gobierno. Nelson Mandela. 46 Nelson Mandela redactó clandestinamente sus recuerdos durante su encarcelamiento en el penal de Robben Island. D . y “Admiration de Nelson Mandela ou ¡es lois de la reflexión” (1986). Tie­ nen el mismo foco. sujeto ciudadano o sujeto del derecho. usted despierta el espíritu de la Revolución al dedicar su libro a un militante comunista sudafricano. como se diría la pasión de t Nelson Mandela. como ya dije. permanece. cit. usted volvió al espíritu de Marx por el sesgo de Sudáfrica y para rendir un homenaje a un hombre excepcional. etcétera). luego al convertirse en uno de los principales responsables del a n c .: Para mí.: Inmensa figura. la singularidad resiste.”4 3 Además. que pasó cerca de treinta años de su vida en prisión y dejó estupefacto al mun­ do entero por su genio reconciliador y su serenidad. Militante del African National Congress44 ( a n c ). tienen el mismo uso del tiemp0- .: Chris Hani fue asesinado algunos días antes de que yo pronunciase y le dedicase la conferencia sobre “los espectros de Marx”.: Por supuesto. Ma­ drid. É. 44El ANC fue fundado en 1912. en principio al fundar el primer estudio de abogados negros de johannesburgo. Todos llevan el mismo uniforme. en él se reflejan. [Trad. Véase Un long chemin vers la liberté. En ocasiones resiste in­ cluso a su asignación de “subjetividad” (en todos los sentidos del términosujeto como sustancia idéntica a sí. D. cast. también trata de desposeerlo de su identi­ dad. Es el heredero del pensamiento occidental. R.. que pagó el precio más elevado. Cuando pensaba en la democracia occidental y en la libertad. D. París. 45Chris Hani fue asesinado el 10 de abril de 1993 por un afrikaner miembro de una organiza­ ción de extrema derecha.47 Salió con una s e r e n id a d extraordinaria. en: Psyché. Fue denunciado por una mujer blanca de origen afrikaner. Mandela es una de las grandes figuras de la modernidad de hoy. Usted dice de él: “Admi­ rable Mandela [.]. Yo pude visitar la celda donde vivió en condiciones espantosas.: Un largo camino hacia la libertad.46 J. Aguilar. comen la misma comida.j. sujeto de la ley. Admiración de Nelson Mandela. 1998: “Confieso que soy un poco anglófilo. en efecto. R. pensaba e'1 el sistema parlamentario británico” (p. la que él inspira y la que él experimenta.

es un Estado pu ram en te au to rita rio que n o tolera ni independencia ni individua­ lidad” (ibid. sanciones económicas. Mandela ha logrado encamar a los ojos del mundo una causa que no solamente movilizó fuerzas irresistibles sino que aceleró una toma de conciencia. P ensó que el cuerpo d e la n a c ió n sudafricana solo lograría sobrevivir co n esa co n d ición . en no tocar la propiedad y dejar el país expuesto al mercado mundial.R. pero debo decir con cierta tristeza que ese gran momento. que permitió que todos los Estados democráticos del mundo ejercieran una presión sobre el po­ der blanco: presión política. Sin embargo. Mandela logró salvar a la sociedad sudafricana del desastre inminente. Mandela se retiró y Sudáfrica atraviesa fuertes turbulencias. luego de 27 años de prisión? Es uno de mis grandes interrogantes. A través de esas luchas se comprendió mejor la internacionalidad de los desafíos y los combates. Fue una verdadera palanca jurídica. un estratega y un gran táctico. La pobreza. S in poder entrar en el d etalle de lo que se llam ó. Hasta ahora. 18En ju n io de 1991. p . el foso que persiste entre los negros y los blancos (el éxodo cada vez más probable de estos últimos). Logró volver contra el poder blanco sus propios principios. E . Pero su p o n ien d o que ta l co n d ició n de supervivencia fuera n ecesaria. esa figu­ ra en tantos aspectos ejemplar ya pertenece al pasado. son otras tantas señales inquietantes. diría que M andela m ilitó p ara q u e se proclam ase una am nistía ta n to para los m ilitantes del ANC exiliados c o m o para los b la n co s de quienes se sospechaba lo peor. . Los problemas más graves no han sido solucionados. 3 4 6 ). Entonces consideraron que la democratización sería más favorable para el mercado. El apartheid pudo ser de­ rogado48 gracias también a la movilización de los partidarios de Mandela.fueron afectados por las sanciones económicas.. la inseguridad. b a jo la p residencia del arzobispo D esm ond Tutu. Mandela supo sacar buen partido de esta conjunción de principios e intere­ ses. ¿Cómo hizo para no dejarse encerrar en la temporalidad inmóvil del fenómeno carcelario? Por definición.la o p in ió n de sus com p añeros de lucha.: Pero ¿cómo hizo para no volverse loco. n o es seguro q u e sea su ficien te . Esa m ov ilización mundial no habría podido adoptar tal amplitud si la ONU no hubiese definido el apartheid como “crimen contra la humanidad”. Pero todos los países que invertían sus capitales en Sudáfrtca o que proveían de armas al poder blanco — como por ejemplo Francia. en cuanto a lo esencial. las desigualdades. Mandela tuvo que hacer elecciones políticas sin duda inevita­ bles y que consisten. Es a la vez un hombre de principios y de reflexión. la Comisión Verdad y Reconciliación (la estudiam os de cerca en un sem inario).

En el sistema polígamo de la nación de los Xhosas. solo se llega a hombre luego de la realización de ese rito. movimientos en los que in te rv e n ía n blan­ cos. y sin el cual costaría tra b a jo imaginar la historia de Sudáfrica desde hace cincuenta años. a los 16 años. tras una querella.]. A lo largo de tod o este perío d o de su vida.50 Mandela no estaba amenazado ni en su vida ni en su autoridad. de defenderse él mismo. . Nelson era el hijo mayor de Noséki. “ Acusado de alta traición en 1956. D. y gente de la Iglesia. En el nacimiento o en su infancia debió con stitu irse u n capital psíquico. L as cosas se ^ ’ Nelson Mandela narra la muerte de su padre. Por lo demás.¡. S i mi madre era el centro de mi existencia. Aristócrata rico de la tribu de los Thembus. V fue desposeído. se practicaba la circuncisión. Por supuesto. Mi madre y yo n unca hablábamos mucho pero no lo necesitábamos. y cada esposa estaba dotada de una granja (un kraal). en su herencia psicofantasmática. acaecida cuando tenía 9 años: “M e acuerdo no de haber experimentado una gran pena sino de haberme sentido abandonado. Tuvo 13 hijos de sus tres esposas. com o una ley suave e inflexible. ta m b ié n presté mucha atención. Su muerte cambió toda mi vida de una manera que no podía ni sospechar en esa época [. pp. O btuvo un v ered icto de n o cu lpabilidad V luego entró en la clandestinidad. en las luchas que socavan el cuerpo de Su d áfrica desde co­ mienzos de siglo. Pero una vez d ic h o esto. allí donde fue y sigue siend o m ás grande que ese gran hombre. la educación que recibió de su madre. En su juventud había participado en m ovim ientos m uy organiza­ dos de protesta contra la opresión. Nuevamente detenido. Mandela mismo habla de su deuda filial: la imagen de su padre grabada en él desde su primera infancia. salida del clan amaMpemvu. durante su proceso de 1961. Es así. antes incluso de la instauración oficial del apartheid y e l racis­ mo estatal. con otros 29 m ilitantes. e incluso intentado explicar así una constitución física e x c e p c io n a l. que le permitía no cohabitar con las demás. ¿Cómo pudo resistir? P ara dar res- puesta a una excepción semejante se puede seguir avanzando y ver cóm o se entrecruzan varias líneas. a la que pertenecían los padres de Nelson Mandela. pasará 27 años en p risión .49 E n la tradición xhosa.: Esa cuestión también me obsesiona. antes del gran proceso en cuyo transcurso se d efendió é l m ism o. el padre de Mandela perdió su fortuna y su título. y más fuerte que su fuerza. cristianos o judíos. jamás dudé de su amor ni de su apoyo” (ob. de 1963 a 1990. el ejercicio de su o fic io de abogado. se internó e n la tem p estad de ese devenir político.. sus años de aprendizaje. al episodio de la circuncisión.. El campo está libre para u n análisis del caso personal. yo me definía a través de mi padre. c it. que describe con todo detalle en sus M em orias. en las sesiones del seminario que le con sag ré. M an d ela to m ó la decisión. 22-23). como sobre la manera en que se inscribió. Mandela se expresó largamente al respecto: tanto sobre su infancia feliz. de una parte de sus ingresos. hay que analizar toda esa historia política.. la tercer esposa. como el individuo N e lso n M an d ela (so­ brenombre del que también narra cómo se lo pusieron en la e scu e la ) debió encontrar esa fuerza fuera de lo común. determinándose a través de todos los rasgos que c o n o ce m o s de ese héroe político que sorprendió al mundo.

etc. Los contactos c o n e l e x te rio r le perm itieron sobrevivir durante este largo período carcelario. dis­ puesto a h a b la r de to d o . sobre todo su autobiogra­ fía o su c o r re s p o n d e n c ia .: El porvenir es largo. También aquí hay que ten er en cu enta la diacronía de una ex iste n cia: por c ie r to . P aris. presintió la calm a a n g u s tia n te d e u n “m o m e n to crep u scu lar” e n la historia de Euro­ p a. El fue el último gran le c to r d e la o b ra de M a rx . U n tiem p o a n te s de su lib eració n . Él es­ taba lozano. a n te lo que más que nu nca puede llam arse su grande­ za. Y lu ego m e d ijo : “¿ S a rtre está v iv o to d a v ía ?’’ É . p o lic ía . jugando a quejarse por n o p o d e r ya d e c id ir s o lo sus v ia je s ( “S e acabó la libertad de m ovi­ miento. C uando lo v i h a c e dos añ o s ya te n ía más de 8 0 . A tra v esa d o por la locura. c o n u n a d e c e n a de d etenid os p o líticos que se enseñaban unos a o tro s y o rg an izab an verdaderos cursos. A lgunos instan­ tes antes de n u e stro e n c u e n tr o h a b ía recib id o a Yasser A rafat durante tres o cuatro h oras (h e lic ó p te r o s . son rien te.S1 lo ilu m in a n c o n un a n u eva luz: com o Hugo. Usted n o c o m e n tó su o b ra c o m o lo hizo c o n las de L acan . guardaespaldas. m e g u staría que volviéram os a evocar el recuer­ do de Louis A lth u sse r. al m ism o tiem p o . D ic h o lo cu al. sin duda seductor. dijo.: Para c e rra r e ste c a p ítu lo . h a b ía logrado instituir una suerte de universi­ dad en la p risió n . cast. C o m o usted. T am bién es u n h o m b re grande. 1965. se hundía en la Melancolía a m ed id a q u e se d erru m b ab a e l com u n ism o. co m o si com enzara su j ornada. yo lo quise m u ch o. Lacres à Franca (1 9 6 1 . acababa de volver a casarse y parecía feliz c o m o u n jo v e n e n el u m bral de un a nueva vida. R. Paris. L’avenir dure longtcmps. un o todavía se sien te im pactado ante la estatura de e ste h o m b re . Foucault o Louts A lthusser. com o lo dije. El m arcó profunda­ mente mi p ro p io itin e r a r io . Pour M arx.volvieron terroríficas para él cuando lo encarcelaron durante m ucho tiem po. en ocasiones inhum ano. Tuvo m om entos terribles p ero. cuando se bosqu ejaban las pri­ meras n e g o c ia cio n e s . estoy e n p risió n . d is p o n ib le y de b u e n h u m or. desig­ nando a su p rin c ip a l c o la b o ra d o r” ). M aspero. y sus con d iciones de d eten ción cam biaron con el tran scu rso de los años. y sus e sc rito s postum os. 1998. seguido de Les l9^i^ariS’ ^ to ek/|M E(“ ' 1992 (Trad. C írculo de Leereres. atractiv o . el que d espertó un espíritu de la R e v o ­ lución de alg ú n m o d o rein ven tad o. M i libro sobre T héroign e de M éricou rt fue u n a m a n e ra para m í de h a b la r de él. sobre todo h acia el final. de la p risió n pero tam b ién de Francia. y las im ágen es que le llegaban desde el extran jero le ayudaban a proseguir la lu c h a . v este es mi carcelero. C o n o c í a M a n d e la e n su casa y m e lo exp licó él mismo. Stock/iMEC. pero eran posibles los c o n ta c to s c o n el exterior. e l e n c a rc e la m ie n to era severo. . T a m b ié n m e pidió noticias de D anielle Mitterand. Barcelona. de a h o ra e n m ás. en 1990. gran aparato.1 9 7 3 ). se suavizaron las con d iciones de encarcelam iento.

: Espectros de Marx.Lévi-Strauss. aunque de otro modo. me escribió una ca rta extraordina­ ria. si se quiere. Véase Jact)1 1 * . mi primera publicación. cit. por supuesto. E n to n ces com p ren d í a las claras que sus ausencias estaban ligadas a estadías en una in stitu ció n p siqu iátrica. 53“Caimán” y profesor en la ENS de la calle de Ulm. j. Yo n o d istaba mucho de pensarlo también. Grasse1 ' 1992. aliado y disociado. como diré«-1 1 de la ENS y profesor en e l Colegio d e Francia. y.53 en 1952 -é l era “caim án”. véase Elisabeth Roudinesco. Cuando le envié el manuscrito de la Introducción al origen de la geo­ metría de Husserl. sobre to d o en su d im e n s ió n gen ética y epistemológica. No era un especialista de Husserl. Pero ¿quién no lo es? Me pide que hable de algo. entre 1 9 6 0 y 1 9 6 4 . com o su co m p añ ero de escuela Tran-Duc-Tao. R. por otro lado. cuando co­ mencé a enseñar en la Sorbona. lo c o n o c í cuando entré en la Escuela. París. D. A lth u sse r m e invitó a dictar cursos en la Escuela -an te s de que yo m ism o m e c o n v irtie ra en “cai­ mán”. y una nueva problem ática m arxista. en efecto. tengo la impresión de que en Espectros deM x r a está presente en cada página. Jacques Locan. o.52 una m anera de “sobrevivir” lo que viví con él. puede ser leído como un texto dirigido a él. La cuestión está abierta al análisis. También fue el interlocutor de Lacan. Sobre la enseñanza de Louis Althusser en la ENS y sus relaciones con Lacan y el psicoana • sis. puede ser leído. A partir de ese momento nos vimos mucho. Me manifestó mucha am istad y apoyo e n mi trabajo. Para dar la medida exterior de las cosas. pero com o algunos m arxistas de su en­ torno. de alguien que ocupó un lugar tan grande en mi vida. En todo caso sufría. Véase Yann Mouilier-Boutang. tres años después de la muerte de A lthusser. de Hegel (1 9 3 9 -1 9 4 1 ). Yo no tenía ninguna idea de lo que ocurría. y una vez me dijo que se trataba de un asunto renal.: Durante esos años no sabía absolutam ente nada.. une biographic. (N. de distinta m anera. percibía (estratégicam ente) una alianza p o sib le e n tre el idea­ lismo trascendental de H usserl. Escribí ese libro en 1993. D .: ¿No percibió nada? ]. El era a la vez próximo y lejano. un poco melancólico. M e alentó de m an era d ecisiv a c o n su juicio filosófico. a su lado. M ás tard e. Louis Althusser enseñó filosofía a geriet cionesde alumnos. ob.* no enseñaba. de! T ) 54Traductor de la Fenomenología del espíritu. É. Sin embargo. C o n Je a n H yp p oiite54 m e invitó a la 5 2 Louis Althusser murió el 22 de octubre de 1990. Jean Hyppoiite U“ 1968) representó un papel fundamental en la enseñanza de la filosofía en Francia. com o una especie de homenaje a Louis Althusser. * “Caimán” es un título de las escuelas normales en Francia que designa al profesor ayuJan te. Louis Althusser.y ahí me habló de “depresión”. Saludo indirecto pero sobre todo amistoso y nostálgico. a m enudo estaba enfermo sin que yo supiera entonces de qué.

é l m e h a c ía le er y corregir sus te x to s. d ecía. D ebía regular sus relaciones con algu­ nos de sus e x alum nos que estaban adoptando una postura extrem ista y que a te n ta b a n llev arlo h a c ia la Izquierda proletaria. en: Du droit à ¡a phibsophte. Véase Louis Althusser. Luego fue un compañerismo profesional que duró más de v ein te años. Yo iba regularm ente a visitarlo a diversas instituciones psiquiátricas de los alrededores de París. Stock/lM Ec. ^éléne R y tin an . cit. véase E lisab eth R o u d in e sco . li. p e rcib ía en esos te x to s cosas n u e v a s. en particular a causa de sus exilios. É. os los mism os alum nos. J. S e sentía muy atorm entado y en ese m om ento d ejó la Escuela. co lecció n “Q uadnge". porque. ob. un ex alum no y amigo com ún. c i t . sin duda inev itable. “P o n ctu a tio n s: le tem ps de la th ese”. vol. ob. y lo v e ía c o n frecu en cia. París. puntuado de m om entos difíciles de todo tipo. Taris. en co lab o ració n co n É tienne Baltbar. cit . pero asistí a algunas sesiones que d ieron lugar a Para leer el C a p i t a l Teníam . Paris. 1990. Écrits sur la psychamúyse. %El 16 de n ov iem b re de 1980 Louis Althusser an im e i <u m édico que estranguló a su mujer. C a ld ée. Histone de la psychwialyse l> " Cartee. f seques ^anciére ( 1 9 6 5 ) . A n te s de su m uerte di una entrevista sobre él en los Estados Unidos.D. ^ tticia .57 Es­ taba en d esacu erd o c o n e l fo n d o . H ab ía algo m ístico en su m anera de querer restaurar a cualquier p re cio e l v ig o r te ó ric o del m arxism o en una época en que el partido oscilaba e n tre un a lín e a p o lític a sociald em ó crata. no co n o cía suficientem ente b ie n las obras de Freud y L acan S in em bargo. PUF.x a . T uvim os m u chas con v ersacio n es sobre el psicoanálisis." Siem pre tuve la sen sa c ió n de que n o pod ía h a c e r ni el duelo del com unism o ni el del fracaso del co m u n ism o .: En m ayo de 1 9 6 8 an d aba muy mal. T en íam os pocas d iscu­ siones filo só ficas profundas. Pienso sobre todo en Bennv Levy y R o b e rt L in h art. 1966. Luego d e la traged ia de n o v iem b re de 1 9 8 0 . “m an ía­ cos”. ob. y Jacques Locan. y todos los martes los tres nos e n co n tráb am o s en la m ism a sala para escu ch ar las le ccio n e s de los estu­ diantes que preparaban su ayudantía. Louis era más accesib le y afectuoso cu an d o estab a “deprim ido” que e n los períodos. aunque n o co m p a rtía las c rític a s que yo h a b ía dirigido co n tra usted. S e ben eficiará con el artículo 64 del G«di(¡o Fen^l de la é p . donde enseñé m ientras él se ausentaba (e n 1 9 6 4 ). M e ale n tó m u ch o a e scri­ bir. y el repliegue s ecta rio .calle de U lm . u Lire le Capital. L’avenir Ju re longteinps.56 d uran te m u ch o tiem p o yo fui el ú n ic o autorizad o a v erlo. Nos un ía un gran afecto. 1 9 9 3 .: Yo lo c o n o c í e n 1 9 7 2 . R. 7 V éase nuestro capítulo 1: "Escoger su herencm ' s Louis A lth u s s e r. E n 1 9 6 8 -1 9 6 9 h icim o s venir a Bernard Pautrat. digamos. Pierre M acherey.439-459. E n gen eral. Roger Establet.. a través de su sufrimiento y su in te lig e n c ia . PP. A c e r c a d el lugar d e ^Hiis A lth u ss e r en el psicoanálisis en F ran cia.

a todo cu an to nos m a n tu v o m ás cerca. R. fue entonces muy tarde. “ Louis Althusser. Si uno se remite a sus escritos encuentra la h u ella d e esto . existía una proxim idad: la p asió n p or la enseñan­ za -lo que usted llama la “dolencia de escu ela”. “Politics and Friendship. E n ello s multiplica las alusiones a nuestra amistad.que fue publicada en un libro am ericano titulado T h e A lthusserian Legacy [La herencia de Althusser]. Nietzsche. 1993. An Interview with Jacques Derrida”.: Tenía una concepción de la filosofía que n o era la suya. Fue la vínica vez que ev oqu é larg am en te mi relación con él. Luego de su muerte. al leer algunos de sus te x to s . y a menudo tras su m u erte. estu vim os m uy c e r c a y al mismo tiempo hablábamos siempre de otra cosa que de los grandes d esafíos filosóficopolíticos. Además. Hubo muchos evitam ientos. cit. H ab láb am os de te x to s de los que pensaba. que m e resu ltab an m ás fam iliares que a él y que lo fascinaban más de lo que gen eralm en te se cree: H eidegger. j. por el lado de D e m ó c rito . no trataba de encarar ese tema conm igo. Largamente pero insuficientem ente. D. editado por Ann Kaplan y Michael Sprinker.. d e cierta tradición materialista no marxista. a me­ nudo.5 ’ É. que p e rc ib í aquello a lo que estaba más atento en mi propio itin erario y de lo q u e n o m e hablaba directamente. ob. d el a co n te cim ie n to . pero sentía en usted algo fra te rn a l. descubrí en ocasiones lo que pensaba de m í y có m o p e rcib ía m i cam in o . y sobre todo en sus cartas a F ra n c a M adonia. etcétera). p ero el psicoaná­ lisis les era común.: Cuando hablábamos de temas filosóficos él n o se p la n te a b a c o m o marxis­ ta.: En su correspondencia. Lettres à Franca ( i 9 6 1-1 973 ) . R. .60 él habla mucho de usted. u n poco aparte porque no era comunista. al comentario y al inconsciente. Había algo virtual en nuestra re lació n y p o co s d eb ates organizados. Londres. Verso. E se libro jamás se publicó en francés. y e l lugar con ced id o a la lengua. É. Artaud. por supuesto. cómo me leía (sobre todo alrededor de la cuestión del a lea. que ni yo mismo lo creí en ocasiones. co m p re n d í mejor. de Lucrecio. en: ^ Althusserian Legacy. Usted form aba parte de los “suyos”. "Jacques Derrida. interrogándome al respecto. Sí.

4 Así.: Jacques Derrida. ob.’ Freud construyó su teoría del complejo de Edipo a partir de la necesidad de revalorizar sim bólicam ente la función paterna.se trasladó a Franc. D emdabase. aquella en que A níbal promete a su padre A m ílca r vengarlo de sus enemigos. p. 19°1. cast. Luego se mira a usted mismo com o judío. en España y Portugal. en una época en que la autori' E n : G eo ffrey B en nin g to n y Jacques Derrida. Freud reemplazó esa escena de hum illación contada por Jakob por otra. luego marrano. representante de vinos y licores para la casa T ach et. magrebí y colonizado.en 1949. En La contracalle — y en Circonfesión— us­ ted h a b la de su padre. Sen il. [Trad.7. En esa época le ja n a n o había sabido rebelarse cuando un antisem ita arrojó su gorro de piel a la zanja. me gustaría evocar con usted algunos recuerdos personales.2 V ivía com o un hombre sometido y humillado. A h o ra. permaneciendo secrenm ente fieles a su religión. católica y trad icio n al. cerca de Argel.rf<. Acerca del antisemitismo venidero E l is a b e t h R o u d in e s c o : Para abrir este nuevo capítulo. 2 N a cid o en El Biar. esta figura del padre humillado. 1967.) 5S o b re la co n cep ció n “anibaliana del psicoanálisis” y la identificación de Freud co n el general sem ita.: La lntcrpretación de los sueños. es cen tral en Freud.. P . que usted com ien za a acom pañar en sus viajes a los 18 años. apodada la "Jerusalén holandesa”. p. C'>fno convertidos a la fuerza.. pues. L'interpretation des reves (1900). y fue en Amsterdam. 19941.3 obligado a perm a­ necer “fiel a un secreto que no había elegido”. Madrid. t. cuyo dueño había salido de una “buena fam ilia". 174 |Trad. C áted ra. Paris. Usted parece decir de él lo que él d ecía de su propio padre: “mi pobre padre”. véase mi Histoire de la psychanalyse en France. 107. del padre judío humillado por los cristianos. los ■Marranos llevaban una doble vida. viajante de comercio. Jakob Freud era com erciante te x til U n día narró a su h ijo la historia famosa de los tiempos difíciles de la judeidad. cast.. donde muchos Marranos pudieron volver al judaismo. olía a alcohol de eneldo porque representaba una marca de anisete. rvF. 4 Sigm und Freud. La parte redactada por lacqu es P e ra d a se titu la Circonfession y la de G eoffroy Bennington. c u . Freud se identificó con la figura de un conquistador semita preocupado por tomar su revancha y fundar un nu evo im perio centrado en la exploración del sueño y el in con scien te.. U n padre judío. Alianza. a los judíos convertidos y sus descendientes. 1. Cada vez Mué pudieron em igraron. . Jacques Derrida. 3 Este térm in o despreciativo fue utilizado a partir de comienzos d d >iü' o xv para designar. sacada de la historia romana. Jacques Derrtd. M ad rid.

) . a los 12 años. Es sabido también que al acceder a una cultura grecolatina. Uno de los muchos nombres de mi padre. por lo menos relacionado con lo que yo experi­ mentaba entonces. mi padre se volvió representante de comercio: siempre al volante de su auto. Jacques Lacan. y yo lo veía siempre en el personaje del deman­ dante: para con sus clientes pero también con el dueño. donde su propio padre ya había sido un modesto empleado. Implícitamente. usted propone deconstruir el paternalocentrismo occi­ dental y su corolario: el falocentrismo. se convertían en “otros” social e intelectual­ mente. más que revalorizar la función simbólica del padre. tuvo que empezar a trabajar en la empresa de los Tachet.dad patriarcal estaba deshaciéndose en Occidente. cit. el rico y el pobre. ob. * Tache. verdadero tirano doméstico. fin de siécle. muy pronto se enfrentó a la humillación que padecía su padre (Alfred) por parte de su abuelo (Émile). en su encuentro con la obra freudiana. De aquí Lacan concibió una especie de odio por las infamias familiares. se encontró en una situación comparable desde el pun­ to de vista que aquí nos ocupa. no sé hasta dónde podría seguirla en esas analogías o distinciones. y hasta en la familia yo veía en mi padre a la víctima de un sombrío ritual. significa mancha. (N. sin duda. Charles. Surgido de una familia de la buena burguesía católica mercantil. No estoy seguro tampoco de que la experiencia de la humillación de mi pa­ dre esté ligada a su judeidad. Tras haber sido una especie de aprendiz hasta la edad adulta.7 Por su parte. también él. en Freud o en Lacan. En ocasiones yo lo acompañaba en sus giras. Ni si es posible comparar a mi padre con esas otras figuras paternas. adolescente. al tiempo que. manejaba por él cuando podía. cit. oh. En cada hotel. se detenía para tomar pedidos. pero de mane­ ra bien indirecta. cuyo paternalismo autoritario me irritaba tanto como su benevolencia. 7Véase Élisabeth Roudinesco. Estaba el dueño y el empleado.6 En cuanto a Lacan. los hijos de la burguesía mercantil judía vienesa “superaban" a sus padres. Su “en cuanto a Lacan” me encanta. La palabra “sacrificio” volJ a c q u e s D e r r id a : 6Véase Carl Schorske. Recién escolarizado. Sobre todo sentía condes­ cendencia. del T.* En ese momento no pensaba en alguna “cuestión judía”. en cada almacén. en cada café. Oscuro. fue seguro el del abuelo Tachet (qué apellido. Mi compasión por mi padre fue infinita. sí. ¿no es cierto? Uno piensa en la mancha de no sé qué pecado original). Por mil razones. cruel y fatal. buscaba restaurar una función simbólica de la paternidad a través de la construcción de un concepto extraño: el Nombre-del-Padre. en francés. Vienne.

en el fondo. en el puerto de Argel. A veces lo decía él mismo. más contrabandista. (N . por poco que sea. explotado por la “sociedad”. Yo me sentía hum illa­ do de verlo desbordado de respetuosa gratitud para con esa gente para quien había trabajado durante cuarenta años y que “con sentían” generosam ente en “conservarlo”. en 1 940-1942. es cen tral en su crítica del paternalocentrismo. tal vez estoy vengando a mi padre al introducir un principio de desorden en ese “com ercio”. hubiesen podido despedir a ese empleado judío. purante toda mi adolescencia sufrí con él. Trabajaba m ucho. y la transacción más perversa.R . S in llegar a decir que me identificaba virtualmente con él (pero ¿cómo no hacerlo. encorvada. Era eso la experiencia del “padre h u ­ millado”: hom bre del deber. y acusaba al resto de la fam ilia de no reconocer lo que hacía por nosotros. E. A sí era su manera de andar. no bien uno se pone a com ­ prender y a com padecerse?). riendo. Para hacer justicia al padre digamos. con cualquier deconstrucción del patem alocentrism o. Tal vez a mí también me gusta pensar eso. cuando niño. de una u otra manera. sin duda veía en él una figura ejem plar de la víctima: mal apreciado por la “familia”.* En La contracalle o en otra parte me comparo con un representante de c o ­ mercio que se extenúa transportando sus valijas y “vendiendo” su m ercancía en cualquier mercado académico y cultural. fue también una compasión. Yo era el que podía comprender los sufrimientos de un padre.: * S e trata de la m isma palabra. que por lo demás a ]• D. Mi indignación para con los patrones e incluso para con mi madre. trabajaba todo el tiempo.: La cu estió n del padre humillado. pero dejémoslo. La palabra “encorvado” se impo­ ne tanto más a mí cuanto que jamás pude disociarlo de ese destino: mi padre trabajaba en un lugar que llamaban “las bóvedas”. el haberlo conserva­ do. to set it right! Cuando el antisem itism o estatal se desencadenó en Argelia. Pero las cosas son más com plica­ das. fue ante todo. del T . su silueta. Y me parece que la experiencia personal siempre repre­ senta un papel en este género de actitud. inversamente. pues. cuyo pro­ ceso organizaría en forma sim ultánea. doblegado bajo la obligación. nunca se tomaba vacaciones. com o se figura. a su servicio. mi padre agradeció a sus patrones el habernos protegido. la línea y el m ovim iento de su cuerpo estaban como signadas por eso. con el amigo H am let. ante todo. E ncorva­ do.) . de quien a menudo. volite y voüté: bóveda y encorvado.vía incesantem ente: ‘‘Él se sacrifica por nosotros”. com o algunos los urgían y com o ten ían derecho a hacer. Nunca pensé en asociar esa experiencia del padre humillado (¡hum illado por un “paternalismo”!) con una rehabilitación cualquiera de la figura paterna o. creí que no reconocía ni compartía lo suficiente los sufrimientos de nuestro padre. cuando. a él.

debí tomar el partido de mi madre. pero las cosas son oscuras y difíciles de describir aquí. en todo caso mucho más asimilacionista. j. o. D. y tengo la impresión de que la interrogación sobre la identidad judía. aunque siempre existió. por cerca de nosotros que esté. e incluso entre “nosotros”. y más allá de una medida “administrativa” anónima de la que no comprendía nada y que nadie me expli ­ có. de manera abrupta. en los años setenta. la cuestión del antisemitismo. se planteaba con menos acuidad que hoy. como usted me invita a hacerlo. y jamás cicatrizó: el insulto cotidiano de los niños. yo resultaba s e r . hizo una irrupción violenta entre los intelectuales franceses asimilados alrededor de 1980. como dijimos. No es fácil para mí articular juntos. m is compañeros de clase. Parece suponer que “delante de nosotros”. Temo que aquí nadie pueda pretender inmunidad. É. Fue necesario. deconstruir esos sistemas. Pero. desde mi adolescencia. M i padre carecía de autoridad al tiempo que era colérico. para usted y para mí. Yo pertenezco a una familia judía mucho más asimilada que la suya.. exterior o ajeno. el peligro de un encierro en las categorías o en la identidad se precisó con el correr de los años. y a veces las amenazas o las trompadas contra el “judío de mierda” que. los chicos en la calle. al hacerlo. con la caída de los compromisos asociados a los grandes sistemas de pensamiento. hoy? ¿Debemos hacerle frente como si estuviera todavía no solo cerca de nosotros sino delante de noso­ tros. contra mi padre. también para otros. realmente debemos comprobar que. C o n respecto a m i padre.: ¿Cómo atreverse todavía a hacer frente. diría. A mi me echaron del liceo Ben Aknoun en 1942. presente y venidero a la vez? ¿Tiene el antisemitismo todavía un rostro y un porvenir? Es cierto que la forma misma de mis preguntas es imprudente. esa experiencia personal y los gestos deconstructivos en dirección a Freud y el patriarcado. a la cuestión del antisemitismo? ¿Del antisemitismo entre nosotros. com o judío o . y tal vez con un éxito desigual. Cada vez que estabamas solos juntos. y yo lamentaba que viniera incesante­ mente a quejarse conmigo. P°r mi parte.: Para llegar ahora al corazón de lo que nos ocupará en este capítulo. para permanecer fieles a ellos sin hundirnos en el dogmatismo. En ocasiones.menudo pretería confiarse a mi. R. él venia a mi del fondo de su silencio. como usted dice. fue una mezcla equívoca de compasión y hostilidad. el antisemitismo nos resultara. el paternalocentrismo.. me tomaba com o testigo de la incomprensión o la indiferencia de los otros. la herida fue otra. Es cierto que esa experiencia fue poco más o menos contemporánea a la del antisemitismo. siempre intento vigilarme severamente en la autorización que a veces corro el riesgo de darme. y sin duda más tarde.

en el límite de la Casbah. Pero supongo que la amenaza ante la cual huía a cualquier precio y a lo que me daban ias piernas (por ejemplo. por supuesto. mucho menos. en el momento de formular cuestiones críticas. es sabido. Cuando me echaron del liceo de Ben Aknoun. en la es­ cuela primaria había más o menos tantos jóvenes argelinos com o jóvenes fran­ ceses “de cepa”. y sigue siendo. ese malestar que. Creo poder decir que mi vigilancia fue incansable. o sea. oculté a mis Padres que. incapaz de gozar con una pertenencia cualquiera. general y multifor­ me. res­ pecto del racismo y el antisemitismo. y por tanto supuestamente insospechado de antisem i­ tismo. pero conservo de ello un recuerdo sombrío y desdichado... acerca del judaismo (religión o cultura). por lo menos en principio. debo confesar que solo hoy mismo. eso se fijó en ese momento. que la “dem ocracia”. en particular en medios y lugares del espacio públi­ co que. hasta petainista) hacia el cual me había empujado un maestro infatigable. me volvió inapto para la experiencia comunitaria”. durante casi un año. en la universidad. un año antes. detrás de la catedral de Argel. expansionista en nombre de valores uni­ versales. mismo modelo lingüístico. N i en el liceo ni. Era. de la judeidad. creía. apodado “Émile Maupas”. desde los 10 años. Esa escuela pretendía ser republicana ( ¡más “republicana” que “demócrata”! ) y la “República” puede ser. sobre y contra un frenesí fusional “judío”. Porque sin duda. pero en la gran mayoría de los casos. ju nto a otros. cuando no a contraer ese mal. de tal dimensión comunitaria. mismos valores. Volvamos un momento a Argelia. o de su política desde hace medio siglo. Sin embargo. esa desazón. nueva para mí: la sociedad francesa tiene una actitud acogedora hacia el retor­ no de los viejos demonios. más “colonialista”. De la misma manera había desertado. de la fun­ dación del Estado de Israel. sobre todo. los primeros no prose­ guían su escolaridad. mis padres me inscribieron “en la ciudad” en el liceo M aimónides. ¡Tam bién tendía a excluir a los propios argelinos! Por cierto. Fue allí. me siento como presa de vértigo ante una evidencia. donde todos los profesores judíos de la región — ellos mismos excluidos sin un murmu­ llo de protesta de sus colegas ( ¡com o en la “metrópolis”! )—se reagruparon para fundar un lugar de enseñanza destinado a todos esos parias. por poco que nos interesemos todavía en esa oposición artificiosa y frágil. por el nom­ bre de la calle. me atrevería casi a decir toda alusión a Argelia y la lengua árabe. en apariencia. me había hecho la rabona en los cursos del L iceo M aimónides) venía de más lejos. . estaban preservados. del motivo de la elección. A llí. en dere­ cho. Esa escuela republicana. del medio de los scouts Y exploradores de Francia (muy francés. A h í me sentí iden­ tificado. donde com encé a reconocer. o en ocasiones radical­ mente “deconstructivas”. excluía toda referencia. el sistema escolar era absolutamente idéntico al de la “metrópolis”: mis­ mas normas.considerado como tal. creo. durante toda mi vida.

a todo cuanto yo podría escribir con el título de “novela de form ación”. en tantos aspectos. extrín­ seco. D. paradójicam ente. el comunitarismo.de una suerte de “sentimiento de la judeidad” . Por otra parte. superficial. Com o si una profundidad de memo­ ria me autorizara a olvidar. obligada (bajo la amenaza exterior) y compulsiva a la vez. esa herida jamás se cerró. Con­ tradictorio.: Usted dice en La contracalle que no quería p e rte n e ce r a la comunidad judía. más temprano. una suerte de “rela­ ción edípica”.. Tan­ to trabajo queda por hacer. sin embargo. Nada para mí cuenta más que mi judeidad que. en ese medio homogéneo que reproducía. de manera reactiva y vagamente es­ pecular. una historia. ta n to para desviarse de la tentación comunitaria com o para co n serv ar algo — un resto . accidental. me desvía entonces de lo que sin duda sigue siendo lo más “constitutivo” en mí. R. hasta enérgica. ta n to com o yo. Bien sé que tales declaraciones parecen . sobre todo inestable. cuenta tan poco en mi vida. pues. Me distrae al punto de que en ocasiones también lo encuentro inconsistente. Pero yo debí experim entar una pulsión. hasta irreprochable. una ficció n que yo me cuento.. co m o hoy d etesta.: Aunque yo sepa que no es posible reducir las producciones conceptuales a elementos de la vida subjetiva. en cierto modo. É. refrendaba. herida cuya hemorragia acaso se origina mucho más lejos. Esa autodefensa reactiva. D. D. habla de identidad d isociada. Muy poderoso y lábil a la vez. Por l0 demás. .E . ).. crueldad dividida. Esta distracción activa.: En mí. J.: Por supuesto. fue natural y legítima. R. J..: Por un lado me sentía profundamente herido por el antisemitismo. también las más singulares. e| etnicismo. ese “sentimiento” es oscuro. tal vez a negar lo más arcaico.: Hoy me parece difícil no reflexionar sobre esta cu estió n . que correspon­ día en verdad a una expulsión. y a p rop ósito de esa triple identi­ dad (judía/magrebí/ÍTancesa). Pero hay que encontrar las m ediaciones más justas y más finas. Doble sufrimiento. Detestaba la palabra comunidad. Al mismo tiempo. por cierto . a distraerme de lo esencial. la terrible violencia que se le hacía. t R. una com­ pulsión gregaria que respondía de manera demasiado sim étrica. Tarea tem ib le. tratándose de la construcción de una identidad. Habrá venido desde siempre a dar su curso y su forma (“mi” forma) a todo cuanto podría contarse. no disto mucho de pensar que. no so­ portaba estar “integrado” en esa escuela judía. abismal.. existe un lazo entre ellas. Porque tal vez tam­ bién sea una reconstrucción.

atenerse a juicios complejos. toda heterogeneidad. menos injusto. Me interesa ser tan libre com o sea posible para criticarlos cuando sea necesario. expropiaciones y deportaciones en masa. más allá de toda aritmética y toda calculabilidad. etc. toda división. e n : Voiles (en colaboración con Héténe C txous)..) son irreductiblemente singulares. como numerosos textos lo atestiguan. pero emancipa. una vez más. aunque. C on frecuencia es muy difícil. no más que otro. Tan libre como en los momentos en que. ob. Com o la condición de una mirada un poco despierta. sin duda me hace trabajar. Sin ceder a ningún chantaje por la pertenencia comunitaria. como si fuera único y singular. c it. hasta todo alter­ cado. aunque fuera virtual. interrumpe muchos sueños dogmáticos. etc. en la confusión general que organizan esos chantajes. Por otro lado. Es particularmente cierto. evalúo la acción o la política de comunidades o Estados a los que supuestamente no pertenezco. No estoy solo conmigo mismo. alrededor de cuestiones siempre trágicas e infernales: la Shoah. a considerandos estratificados. Israel. justamente. no soy uno solo. Palestina. sino expulsando fuera de sí toda alteridad. esta división. Francia. Israel o la diaspora judía. de un juicio más justo. También es aquello que. U n o la sufre. sobre la política de las comunidades a las que supuestamente pertenezco y con relación a las cuales quiero permanecer más alerta que nunca. En ocasiones es casi imposible. y “U n ver à s o ie". es eso a cuyo alrede­ dor trabajo todo el tiempo. La contre-allée . Un “yo” no es un átomo indivisible. mi pasión y mi labor. La ruptura de la pertenencia a menudo me da la posibilidad. y diré sobre todo. Circonfession. Sin internarme más adelante en esta senda demasiado frecuentada. mi trabajo. resistir a todas esas presiones que yo llamo “chantajes". Esa incalculable multiplicidad inte­ rior es mi tormento. y a veces desespe­ rante. por ejemplo. Le monolinguivne de l autrc.d .). a las ideas preconcebi­ das. hasta privadas de sentido común. al trabajarme en el cuerpo y el alma. enunciados prudentes y diferenciados. todos los desastres de este tiempo (exterminios. para limitarme a esa judeidad de que hablamos en este momen­ to. de una sola pieza. ya se trate de Europa.contradictorias. desde siempre. 8 V é a n se sobre todo. ob. ) . Por un lado. reivindico esta división desarraigante. no quiera volver a centrar todo en tom o de ese centro. Pero solo lo serían a la ma ­ nera de ver de quien no podría decir “yo”. genocidios. c it . como cada herida. mi tripalium. no creo que esta división o esta no-identidad consigo sea pura o ejemplarmente judía. usted lo sabe. pero ¿quién se atreverá a pretender que no es también muy judía? Por último. Com o cada homicidio. etc. quiero decir "más único” que otro. sin ceder tampoco a ninguna intimidación..8 me da que pensar tanto en mi pertenencia como en mi no pertenencia al judaismo. no la considero un mal absoluto. esta dehiscencia (más de uno y más de dos y más de tres. (j. añadiré dos o tres cosas. toda “explicación” consigo mismo.

de lo que había podido pasarme en A rgelia. como todo hom bre un poco despier ­ to. palabras o imágenes? ]. N oche y niebla) y toda suerte de textos. de aquello que. No recuerdo ya todo el progre­ so de esa toma de conciencia. Eso ocurrió. aunque a veces sea brutal­ mente interrumpida por “despertares” (entonces me digo: “A ten ción . “pensar” la cosa. en Argelia. fue virulento durante la Ocupación. y solamente en parte. Luego. irreversiblemente. dos historias. volvamos por un m om ento a Argelia. allá. cuando yo llegué por primera vez a la Francia metropolitana a los 19 años creí que iba a dejar de sufrir. allí donde esa cosa tuvo lugar. desde el filme de Claude Lanzmann. de la realidad de los campos. mitismo se desencadenó en la vida corriente y en la legislación. pero antes de nosotros. Allí siempre reinó el antisemitismo. D.: ¿Por textos. Como muchos. Fue lento y progresivo. s¡ le parece bien. . me gustaría poder analizarla m ejor un día. por lo demás.: Bastante tarde. dos comunidades privadas de comunica­ ción. se llama la Shoah? Durante la Segunda Guerra Mundial. por supuesto. Pensé ingenuamente que en Francia. Ese tener-lugar justamente resiste al pensam iento. por supuesto. Pero esta disparidad no es insignificante. T enía más de 20 años y vivía en París. con un com entario de Je a n Cayrol. y de manera progresiva. É . intenté.A propósito de desastre histórico. que en todo caso siempre disocié. a veces violento. innegablemente. sobre todo en lo que concernía a la educación nacional y la función pública. tiene el arte del disfraz. yo era adulto cuando com encé a “saber”. Y bien. cosa bien conocida. R. no sabíamos (en todo caso en el medio que fue el mío) lo que había pasado o seguía pasando en Europa. pensar “en eso” en su lugar. buenos o malos. R. En todo caso. allá como aquí. no medí su desmesura. como muchos otros. el antisemitismo no tenía ninguna posibilidad. desde cierto punto de vista. Hasta el próximo sobresalto. no me libré realmente de ella. É. Esa ilusión duró. Anticipó o agravó algunas medidas tomadas por Vichy.: Hubo algunos filmes (a no dudarlo. Y luego tal vez me vuelvo a adormecer. y sobre todo en el medio intelectual o académico. pero en realidad el antisemitismo vela. A pesar de todo lo que nos llegaba por ese lado. no sólo “pensarla” sino pensar “en eso”. D. El Gobernador general fue más papista que el Papa. no sabía. luego latente y difuso tras la guerra.: ¿Cómo se enteró del genocidio de los judíos. ¡incluso en ti!’’). injustamente. lo que es absurdo. si puedo decir. no tomé la medida del mal. el antise­ J. a un pen9Filme realizado en 1956 por Alain Resnais. com o si en esto se tratara de dos mundos. estás durmiendo. con otros sueños. sino más tarde. por lo menos. a esa edad.

los franceses se declaraban racis­ tas en el 70% pero afirmándose hostiles a toda forma de discriminación. partido de extrema derecha. Sin embargo. Y somos muchos los que lo pensamos. o sea sacralizar..: Hoy. según la famosa fórmula de Octave Mannoni: “Bien sé que 10Fundado por Jean-M arie Le Pen. Veía con claridad las gesticulaciones y mue­ cas de algunos grupos. el Frente Nacional. que se organizan en “lobbies”. Implosionó en diciembre de 1999 debido a sus divisiones internas. H ace dos años. Interiorizando en un trabajo de duelo que siempre tiende a inmunizar. reapropiando. lo peor. usted tuvo la ilusión de que el antisemitismo había desaparecido. Subjeti­ vando. me sentí horrorizado por cierto rebrote del antise­ mitismo ligado a la progresión de la extrema derecha en Francia.1 2 Aquí se trata de una negación en el sentido freudiano. 36 de nuestro capítulo 2: “Políti­ cas de la diferencia". 1 2Sondeo realizado por la Comisión Consultiva de los derechos del hombre y publicado el 15 de rnarzo de 1999.: Progresivamente.1 1 É. estaba dispuesto a denun­ ciarlos. Pero no pensaba que la sociedad. . 1 1 Sobre el caso Renaud Camus. j. con el fin de influir la opi­ nión o desestabilizarla. como otros.samie n to que creería pensar asimilando. bien a resguardo de una buena conciencia negadora. a negar lo que idealiza. en ocasión de un sondeo. dejando así de representar un papel electoral mayor en las rela­ ciones políticas entre la derecha y la izquierda. consúltese la nota 14 de p. R . En este discurso. la famosa “contabilidad” de la cantidad de judíos en tal o cual sector trabaja evidentemente como una incitación a la discriminación. porque también es posible idealizar.que la sociedad francesa podía volverse antisemita de manera peligrosa. un bien lo sé pero de todos modos. y..10 nunca creí -probablem ente era mi ilu sión. una manera de expresar de manera negativa un pensamiento cuyo contenido se reprime. D. del que acabamos de ver algunos sobresaltos típicos con el caso Renaud Camus. como otros. habituándose. represen­ taba el 1% del electorado francés en 1981 y el 15% en 1997. que algo como la “cultura” de este país podía dejarse invadir por ese antisemitismo ordinario.: Cuando. de tal partido. É. etcétera. Como lo tes­ timonia el tem ible discurso que llamaría de “antisemitismo inconsciente” y que consiste en condenar radicalmente la Shoah pero reivindicando el dere­ cho de “criticar” a los judíos “como judíos” y “contabilizarlos”. la supuesta “crítica” no es más que poner al día una forma antigua de antisemitis­ mo fundado en la afirmación de que los judíos son “demasiado numerosos” en tal o cual profesión. R . entonces. todo ocu rr e com o si el antisem itism o nuevamente se hubiese banalizado.

sin el menor antisemitismo. París. y estoy pesando mis palabras. pero si la palabra coraje (intelectual u o tro ) con serva algún sentido. etcétera. Así. el holocausto. utilizarlo con tal o cual fin. aunque sea bajo esta form a caracte­ rística. son numerosos. cuando me inquieto por los fundam entos del Estado de Israel y de su política. dando o impo­ niendo el tiempo de discursos complicados y argum entaciones estratificadas. la tram pa es un verdadero sitio. ética. de una trage­ "O ctave Mannoní. P . tranquilamente: “Por suerte soy judío. denunciar dicha instrumentalización. aunque no desee fre ­ atentarlos. Hay que debatirse y batirse contra aquellos que disponen (d e) esas tram­ pas. a mi manera de ver. de tal o cual iniciativa de la comunidad judía”. es justamente en esa situación tramposa. como se dice.: Cuando el antisemitismo se expande. se debe com batir a la vez toda forma de negacionismo y rehusar la explotación de una tragedia sin fondo. con ese antisemitismo ram pante. Siempre va a haber alguien que sospechará que está en colusión indirec­ ta. del lado en que me en cu en tro. ante tentativas de intim idación que vienen de todos lados. aunque sea tom ando el tiem po. Reconozco la dificultad. por ejemplo ese cálculo propiamente estratégico (p o lítico u otro) que consis­ tiría en servirse del holocausto. despreciable pero bastante fácil de descifrar.los judíos sufrieron. Hay que oponerse a ellos. pueda com prender que no hay que mal­ tratarlos demasiado”. o sea. Es posible y necesario. de la opinión de tal o cual judío o grupo de judíos. o detestable la estrategia que lo gobierna. pero de todos modos exageran. de toda responsabilidad (intelectual. 1969. pero no quiero que se persiga a los negros. S eu il. sin dejarse intimidar jamás. entonces ni siquiera puedo ya decirme. j. Es la muerte programada de la más mínima lucidez. Porque no quiero negar a cualquiera (ni por otra parte privarm e yo mismo) el derecho de criticar a Israel o a tal comunidad judía so p retexto de que eso corre el riesgo de parecerse o ser funcional a un antisem itism o. Lo peor. de todos modos. y aunque. ¡Para n o h ablar de negadonismo! Como lo sugería hace un rato. es la apropia­ ción y sobre todo la instrumentalización de la m em oria histó rica. pues. Porque estamos rodeados. del que algunos querrían adueñarse y servirse de ese modo. sin negar de nin­ guna manera la realidad de esa monstruosidad pasada.’’1’ O incluso: “Claro que soy racista. Clefs pour l'imaginaire on l'autre scène. El primero es que en to n ces se corre el riesgo de vacilar en criticar cualquier cosa de la política de Israel o de tal comunidad judía. ¡A cualquier precio! Porque es una trampa mortal. Puede considerarse discutible este fin. Es una trampa que hay que neutralizar. . por lo menos. a mi parecer (en todo caso es mi regla o mi m áxim a). lo que me perm ite no ser acusado dema­ siado rápido. política). incansable' mente. sus "efecto s perversos”.

ineluctable­ mente. este es un lugar donde. P recisam ente porque sé muy bien que el discurso antisemita siempre es reco n o cib le en su lengua. en los Estados Unidos. Lobbying. me parece indispensable condenar las m anifestaciones de antisemitismo que se desarrollan. incluso se cultivan. o incluso criticar cierto discurso integrista o sionista sin por ello hundirse en el antisem itism o.: En efecto. sus palabras. R . . sin esperar. Lo hace en ocasiones de manera grosera y sin disfraz. en los países en guerra contra Israel. su retórica. No quiero tener al respecto lo que se llama una “opi­ nión”. También aquí. remítase a la continuación del capitulo y a la nota 38 de la página 145. si puede decirse. Se impone entonces en todas partes. cier­ ta manera de escribir. É. Artesanal o industrial. creo que hay que redoblar la vigilancia ante un adoctrinamiento antiisraelí que raram ente evita el antisemitismo. cierto razonam iento. se revela por una manera particular de hablar de los judíos. Esos dos males van a la par. hay que analizar el antisem itism o. hasta el negacionism o que igualmente rápido podría usarlo com o pretexto para revestirse de buena conciencia. hasta reproducir tesis negacionistas. no hay que ser judío para sentirse autorizado a criticar lo que hay de insoportable en ciertos discur­ sos proisraelíes. Pero si hay que estar constantem ente en alerta para discernirla. por lo que no me siento culpable de las críticas que dirijo a judíos o a n o judíos cuyas opiniones no comparto. no es menos cierto que.dia peor que toda tragedia (quiero decir todavía “griega” en su figura). la instrumentalización comienza muy rápido y muy temprano. se alim en tan y se alientan uno a otro. Por incómodo que sea. del testigo legítimo. infiero que hay que resistir sim ultáneam ente tanto a uno com o al otro. una lengua. Fíjese la historia del “lobby judío”. cierta lógica. Estará de acuerdo conmigo. Sin descanso ni debilidad. costumbres o usos políticos que no afectan necesariamente la expresión “lobby” de conno­ taciones sospechosas. U n o puede perfectam ente oponerse a la política israelí y sostener la causa palestina. puede ser una activi1 4 A l respecto. al mismo tiempo. menos que nunca. de manera más noble y refinada. Esta estrategia también puede invadir la retórica. no deberíamos contentam os con compartir opiniones”. por ejemplo exponiendo los rasgos marcados de un rostro congelado en el dolor impertur­ bable. la expresión es impor­ tada sin precauciones desde un lugar. Por las mismas razones. No siempre es fácil percibirla.1 4 J. Por lo demás. en otras también bajo una máscara respetable.D. una cultura. las diplomacias de todo tipo. el mercado y hasta el mercado de arte. tan autorizado como si viniera a cumplir el papel de un profesional.: En esto no se puede ceder. y que no pertenece a nadie. pues. Y no olvidemos que el antisemitismo. incluso inconsciente.

ante un público muy amplio y en el curso de una discusión. El síntoma puede ser más o menos grave según los casos. a mi juicio es posible criticar o lam entar. e incluso por parte de alguien a quien no se querría considerar como antisemita. pero c o n franqueza y firmemente. Lo hice con prudencia. como . creo. hay algo así com o “lobbies” grupos de presión de todo tipo. a pesar de su v io le n cia originaria. en cie rto s casos. que no es posible dejar de descubrir. según el contex­ to. cortêsmente. ¿porqué no reconocer que. creo. Como no había huella legible de esa im provisación. Que­ ría conseguirlo”. la acción de tales grupos. considerar a esta fundación. en 1 a violencia). dije a mi interlocutora que si su h ijo se in te re sab a en lo que pienso de Israel. y sobre todo lo que desaprobaba de la política israelí. en el interior o el exterior de una in stitu c ió n . Una anécdota. algunos ju díos pueden y deben en ocasiones inquietarse por las iniciativas de tales grupos sin que sean sospechosos de antisemitismo. con razón o sin ella. A grandes rasgos. aunque las condiciones de la fundación d el Estad o de Israel sigan siendo para mí una colmena de cuestiones dolorosas que n o podría expo ­ ner por teléfono (e incluso si se da por descontado que to d o E stad o se funda. Tam bién. las más de las veces. Dicho lo cual. según la escena retórica o política. Hace algún tiempo.dad corriente y legítima. por ejemplo judíos. com o m ín im o . encontraría lo que buscaba en tal o cual te x to . d en tro o fuera de d icha comu­ nidad. Cada vez hay que preguntarse “¿quién dice qué?”. fuera de una breve introducción. y P°r interés del mayor número. Pero en la im portación. agregué. judíos entre otros. No di ninguna conferencia en T el Aviv. el uso precipitado y com­ pulsivo de la expresión “lobby”. ¡tal vez habría que ap licar el “principio de precaución” que se reserva hoy a los "anim ales” o a los prod uctos tóxicos! La importación de la expresión "lobby” (com o por otra parte la de politically correct de que hablamos) nunca me parece in ocen te y tran sp aren te. Por lo tanto. pueden a su vez reconocerse o desaprobarlos. al fin y al cab o. que toda fundación misma se funda. sin poder justificarse por d efin ició n . La m ism a exp re sió n n o significa o produce lo mismo según esté en la boca de un presid ente de la República o de un judío contando una historia judía. Se enteró que usted se encontraba e n T e l A viv hace dos años y que había dado un ‘discurso’ que fue cubierto por la p ren sa israelí. incluidos otros Estados de la región. expuse lo que pensaba de la situación y los desafíos políticos. del Centro de Documentación Judía: “M i h ijo h a c e u n a tesis sobre Israel en la Sorbona. en qué situación y con qué estatus. un te stim o n io de antisemitis­ mo. le d ije . en la sociedad civil. incluidos los palestinos. interp retan c o m o los intereses o la justa memoria de una comunidad? Algunos. En la importación de ciertas lo cu cio n es idiomática s cuando son virtualmente peligrosas. alguien que n o co n o zco m e llama por teléfono. pero. tengo mil razones para creer que más vale. se esfuerzan por proteger aquello que. en Francia. reu nion es de personas que con o sin mandato.

1998].cit. y trataban de “metecos” a los judíos orientales. No tengo ninguna hostilidad particular ni de principio respecto del Estado de Israel. Madrid. puedo experimentar una profunda compasión. con razón o sin ella.1 5 etcétera.en lo sucesivo irreversible. en el sen tido más amplio del término “Estado” (por lo menos respecto de lo que hoy queda de ese sentido amplio de la soberanía en general. no en el fondo o de frente”. siem1 5 Jacques Derrida. o. no vacilan en considerar como esencialmente judía. y Adieu à Eíimumuel Levinas. cast. . otra grave cuestión que debo hacer a un lado en el momento de referir brevemente. °k. que asimila­ ban a una subcategoria de judíos. en particular en Jerusalén. en: Phénoménologie et Múique. que era un judío oriental ashkenazi. en una conferencia. a menudo reivindicaban una pertenencia a la Iglesia reformada. Ellos mismos se consideraban como judíos “israelitas” (o “nobles” ). en la época en que se hablaba de “territorios ocupados”. Por otra parte. pero casi siempre juzgué severamente la política de los gobiernos israelíes respecto de los palestinos. Bruselas. Pero me expliqué sobre esto en otra parte y no puedo encarar aquí esos temibles problemas. surgidas de la gran burguesía llamada “israelita”. en una entrevista.: Adiós a Emmanuel Levinas. y protestan­ te (por la rama paterna). padecía por eso al punto de querer disimular su propia judeidad. y hasta m e atrevo. Ousia. No creo ceder a ningún antisemitismo diciendo esto. Trotta. a condición de que se instalen relaciones de buena v e c in d a d ya sea con un Estado palestino dotado de todos sus derechos. Kant.: Al escucharlo. sin duda usted lo sabe. con un pueblo palestino liberado de toda opresión o de toda segre­ gación intolerables. Con frecuencia lo dije públicamente. a una exigencia de justicia que algunos. 1 ’allemand”. se me ocurre que. “Interpretations at war. cuyo texto fue publicado en varias lenguas. hace bastante tiempo. le juif. No sé qué infirió ella pero inmediatamente agregué. algunas personas de mi familia materna. 1989. hasta cierta solidaridad con los habitantes de esa región y con las víctimas históricas (judías y palestinas) de las atrocidades de este tiempo. inmigrante de Rumania. Después de algunas frases de ese tipo escuché que me decían. desde antes y después de la fundación del Estado de Israel. una entrevista telefónica). R. Y a menudo tuve la sensación de que mi padre. bueno. en el seno del mismo “Estado” “soberano” y binacional. como lo escribí en otra parte. É. ser más fiel entonces que nunca a una herencia. decían acerca de los emigrados recientes de Europa oriental: “Están los judíos y los metecos” . esta vez. Pero me inte­ resa conservar el derecho de criticar todas las políticas gubernamentales. ya me parecía”. iTrad. más o menos: “Yo soy judío. Melanges offertsà JacquesTaminiaux. del otro lado del teléfono: “Ah. en mi infancia. in­ clusive las de las grandes potencias. por ejemplo.

R. sobre el fondo de tragedia de la Shoah. 2002]. Véase Jacques L. se negaron a llevar la estrella am arilla. y esa figuralidad arrasa con todo.: El odio de sí. cit. Más valía no ser ju d ío . Si me permite que lo recuerde una vez m ás. En consecuencia. ]. se dice. por la pintura y el arte en general. nunca m ás ser ju d ío . todos los m iem b ro s d e m i fam ilia ha­ bían escapado.pour Paul Celan. y recurrieron a falsos certificados de bautismo.1 7 con todos sus desafíos políticos. esa lógica y esa re tó rica ejem plarista. sob re todo des ­ pues de la Shoah. Corremos el riesgo de asistir. C o m o siem pre. G alilée. sino un verdadero gu sto p o r Ita lia . Fue a través de su en trad a e n e l psicoanálisis como pudo luego responder a mis cuantiosas in te rro g a cio n e s. cual­ quiera que se odie comienza a parecerse a un judío.u n v erd ad ero bautismoy fui educada en la verdadera religión cató lica. A quí encontram os ei famoso “odio de sí ju d ío ”.pre afirmo que “era una desgracia ser ju d ío ” y que. cast. pero las más de las veces es un judío el que lo dice. Pero al m ism o tiem p o. no esa asimilación que tanto deseó para mí.: Shibboleth Madrid. con una excepción. que los judíos debían ab solu tam en te asim ilarse y d ejar de ser judíos. y para eso en formalizar. Gaullistas y antipetainistas de la p rim era h o ra . la ló g ica ejemplarista conduce estos dichos al abismo. C om o no se sentían tanto ju díos c o m o re p u b lic a n o s y asimilados. tras la gu erra. cit. si nada es más ju dío que e l o d io de sí. Modemité viennoise et crise de l’identi^’ ob. e n todas p artes m e encarnice en acechar. porque el exterminio siempre podía volver a empezar. Rider. yo recib í el b au tism o . En cu an to a mi pad re.y por tanto al psicoanálisis. el odio de sí judío fue exacerbado. nada más judío. que la religión c a tó lic a supo a lim e n ta r durante siglos. ob. Paris. D. cu an d o m i p ad re e ra a te o y m i madre sólidamente anticlerical.: Me temo que el antisemitismo venidero n o sea de este ord en . todos fueron resistentes (activos o pasivos) y por tan to muy v ig ila n te s fre n te al peligro de deportación. le d eb o. para alim entar sus peleas. m arca de in fa m ia .com o te rm in é p o r c o m p re n d e r de qué extraña judeidad yo era la heredera. 1992 [Trad. 16 Ese asim ilacionismo iba parejo con la p reo cu p ación de d e c ir to d a la verdad sobre la Shoah. 17 Véanse sobre todo Shibboleth . . En mi infancia me hablaban in c e s a n te m e n te de las cámaras de gas y los horrores del nazismo. recurrirán al v o cab u lario d el odio del . Arenas Libros. a disputas entre judíos que. más “e je m p la rm e n te ” ju d ío . interminable. y sin duda gra­ cias a ella . y Le monolinguisme de l'autre. É. porque el o d io al ju d io era eterno. yo no debía “casarme con un judío". El mismo había term in ad o por pensar. sob re to d o . Muy tem prano ap re n d í to d o s los detalles del exterm inio del que.4E1 término de “odio de sí judío" fue inventado por Theodor Lessing en un ensayo p u b li c a d o en 1930: Der Jüdische Selbsthass.

es la publi­ cación de e scrito s actuales a b ie rta m e n te an tisem itas o racistas.19 Sus posiciones eran discutibles — y yo n o las com parto— pero n o fueron discutidas por e l perio d ista. m isóginos. titular de la cátedra de historia del judaism o m oderno en la E scu ela P ráctica de A ltos Estudios. A esto se añaden la difamación (artículo 3 2 ) y la injuria (artículo 3 3 ) para con las Cismas personas. E sth er Benbassa. lo que sí es reprim ido. c o n un c o m e n ta rio c rític o . racistas. En especial se lee: "Se considera como un delito la provocación a la discriminación. o escritos antiguos de c a rá c te r a b ie rta m e n te a n tise m ita o racista. las posiciones de Renau d C am us y el rabin o integrista O vadia Yossef. están salpicados de pasajes antisem itas. cabe im a g in a r c o m o posible una re e d ic ió n de L a Francia judía de Edouard D rum ont20 o d e los panfletos an tisem itas de L ouis-Ferdinan d C é lin e . hay tod a suerte de texto s antiguos que. x e n ó fo b o s. E sto n o se h a h e c h o . está prohibido difundir textos antisem itas o racistas. c o n ju sta razón. . por la ley de 1972. 19 Esther Benbassa y M aurice Szafran. e n e l de los h erm an os G o n c o u rt. P ien so sobre todo e n e l D iario de A n d ré G id e . 20Edouard D rum ont (1 8 4 4 -1 9 1 7 ). en realidad eran la reencarnación de “malos judíos”. ashkenazis en su mayoría. partido étnico religioso israelí. H a ce poco. remítase al capítulo 2 de la presente obra: Eolíticas de la diferencia”. 22 Sobre la cuestión de lo “políticam ente correcto”. e tcé te ra . 2 1 La ley de 1881. quien se entregó a un ataque salvaje. e l juez n o c o n d e n a rá ya que.21 a la q u e los ed ito res y autores están obligados a som eterse. Y ad em ás. en Liberation del 11 y 16 de septiembre de 2000.otro. Periodista y libelista francés. e n ese caso. si se tra ta de un a ed ició n crítica. el m o tiv o n o será una in c ita c ió n al od io racial. E n to d o caso . con trariam en te a lo que ocurre e n los E sta­ dos U n id o s. pero n o estoy e n c o n tra a priori. caen bajo el peso de la ley. S i los texto s antiguos son publicados ta l cu a l o acom p añ ad o s de com en tario s a su vez antisem itas. N o ob stan te. que rige en Francia la libertad de expresión. siquiera en forma de d o cu m e n to s acom pañados de co m en tario s eruditos. e n el cu erp o lite ra rio fran cés.22 com o pudieron tem erlo 18Jefe del Shas. C o m o usted sabe. en Francia. e n un co n te x to p re ciso . una nación. los escritos de L éo n Bloy. ¿Vamos a expurgarlos en nom bre de una cen su ra re tro a c tiv a y “p o lític a m e n te c o rre c ta ”. como sefaradí.18 E lla había suscitado las cuestiones que evocam os aquí. aunque com prend o que un ed ito r pueda preferir abs­ tenerse. una raza o una religión determinada” (artículo 24). Ovadia Yossef declaró que las víctimas de la Shoah. P ero es e v id e n te que. que servirá de biblia a todos los autores de la extrem a derecha antisemita de la posguerra. odio o a la violencia para con una persona o un grupo de personas en virtud de su origen o Pertenencia o n o pertenencia a una etnia. fue acusada por u n periodista de sostener. de La France juive. fue completada en 1972 por un texto nuevo. procurando así una inmensa felicidad a los verdaderos antisem itas. en 1886. líder del antisem itism o más violento de fines del siglo XIX y autor. sin ser a b ie rta o e x c lu siv a m e n te an tisem itas. h o m ófo bo s. y e n m u ch os otros textos más.

en un espacio retórico o literario cuyo estatus perm anece incierto. en ocasiones hasta la introspección crítica para hacer pasar su antisemitismo. por lo menos reprimida por ley como un delito que justifica persecuciones penales. es un síntomaPero. Y que. la voluntad explícita de hacerlo: sabe lo que quiere decir. oculto. de racismo.: Una vez más. deberíamos tomar debida nota (para trabajar siempre en eso) de este hecho masivo: el derecho en general. P ero algunos afirmarán que no quiso decir eso. J D. por otra parte. lo dice libremente. quería manifestar otra cosa. de crueldad en general. incierto.algunos defensores de Renaud Camus? Por cierto que no. se tiene el derecho de castigarlo. que no entra en el terreno ni de la ley ni de la responsabilidad consciente. los que publican aqu í y ahora. R.: Cuando apelan al “odio racial”. se supone que su autor tiene la intención consciente. ción.23 Digo posibilidad y dejaré “conceptos” entre com illas porque un trabajo tan peligroso. utilizan la nega. D. Pero. etcétera. R. por tanto es responsable. desvia­ do. ¿pueden ser publicados a costa del autor. sin la mediación y por lo tanto el acuerdo de un editor? É. za semejante equivale a ocultar el problema con el que hoy nos enfrentarnos' los autores antisemitas actuales.: ¿Usted cree que habría que autorizarlos? É. États d’dmc de la jM^chanafys1 ’1 ob. D. la irrisión. ¿qué es un síntoma? ¿Puede juzgarse un síntoma? ¿Hacerlo comparecer ante la ley? Usted sabe que se pueden descubrir huellas de antisem itism o en 23 Encaramos la cuestión de la pertinencia de los conceptos freudianos en el capítulo 9 de este libro: "Elogio del psicoanálisis". cit. en dirección a la propia axiomática del derecho europeo. J. Véase también Jacques Derrida. Esgrimir una amena. que en verdad. prevé y desea sus posibles consecuen ­ cias. Ni siquiera han sido rozados por “conceptos” freudianos. En Francia. la manifestación pública del racismo y el antisemitismo está si no prohibida. precisamente. no eso exactam en te. pero no por eso dejan de caer b ajo el peso de la ley de 1972. el d e re ch o penal y la criminología en particular no han integrado todavía la sim ple posibilidad de algo así como el psicoanálisis. cada manifesta­ ción de antisemitismo. lo repito. imprevisible. queda por h acer por e l lado del psicoanálisis. Ante declaraciones explícitas y violentas de antisem itism o.: Nada lo prohíbe. J. hoy nos enfrentamos a otra cosa: a la manifestación de un antisemitismo inconsciente.: Por supuesto que no. .

^ Cree y no cree en un progreso. Entonces. Y es la señal de que esas tareas siguen siendo. Malaise dans la culture (1 9 0 0 ). d. pero que n o soportan la com paración con. viene sobre nosotros. [Trad. El mismo tiene algu­ nas dificultades para extraer lógicam ente consecuencias éticas o políticas por lo que respecta a lo que llam a la cultura o la civilización. cast. ].discursos donde los judíos ni siquiera son nombrados.: El malestar en la cultura. no es posible condenar a un sujeto aquejado de tal síntoma. la m icro in fo rm ática o el teléfono portátil). v ien e a im ponerse a nosotros de m anera incondicional. tan to por el lado del psicoanálisis como por el del derecho. por ejemplo. com o un predicado. “históricas”. •PP. En la medida en que no se haya delim itado rigurosamente . la “crueldad” o riginaria del “sadismo” o el “masoquismo”. A p artir de ese in co n d icio n al yo in ten to pensar el pensa­ 19<)j Sigmund Freud. Pero si uno no quiere abandonarse p asiv am en te a esta confusión (por ejemplo so pretexto de que esta agresividad y este odio del otro. A quí. París. correlativam ente. el de acto o de pasaje al acto). Freud con sid era indesarraigables las pulsiones de muerte y de destrucción. en un sentido de esta palabra que Jebe ser su jeto a la m ism a reelaboració n . S i a eso se llam a “deconstruir”. En este caso. H ay un punto en que la cuestión de la culpabilidad desborda el espacio jurídico. y bien.‘ . S in duda volveremos sobre esto.y equívoco. Corren el gran riesgo de asem ejarse un día a producciones humanas tan “prehistóric a s" como hachas de piedra tallad a (c o n las que por otra parte se podían hacer cosas sorprendentes. ¿se tiene el derec o e juzgar el síntoma? ¿Cómo referir un síntoma a un sujeto. 19851- . a je n o a las proposiciones o posiciones. los axiomas del dere­ cho penal seguirán siendo groseros y primitivos. hasta del otro en sí. las únicas armas son la crítica y la vigilancia. el hay que” de tales tareas y tal porv enir n o se anu ncia solam ente.245-333. E n derecho. Madrid. PUF. no hay que buscarle “tesis” n i respuestas ya hechas.ese concepto de síntoma (y. cómo atribuirlo. e n to n c e s hay que volver a pensar a la vez en las herencias y “retomar todo desde c e ro ”. Alianza. a un sujeto del derecho? É. CEuvres competes. el por-venir no se deja reducir. xviu. la telecirujía. la m oral y la p o lítica.R. Yo lo v eo com o un hom bre de las Lucez que no lograría creer en las Luces. Este es el pri­ mer aco n tecim ien to . cualesquiera que sean por otra parte su refin am ien to aparente y su sofisticación “técnica". ¿se tendría el derecho de perseguir ante la ley a alguien que solo presenta “síntom as” de racismo? Lo dudo.n o es cosa de y a. Más acá o más allá de las “tesis”. no pueden ser erradicados). Tal vez no pueda ser de o tro m odo. Su discurso al respecto siempre me pareció inestable . A unque uno se autorizara a considerarlo culpable (desde el punto de vista m oral o p o lítico ).

de lo q u e d ebería venir y queda por pensar y hacer. no merecen tanta atención vigilante com o la “acogida” que se les h a c e . pudo motivar la ley Gayssot. argumentando. o sea. como un juguete. Tan solo una creencia. Pero ¿apuntando a qué? Bueno. a m i m o d o de ver. escribiendo. pensar y/o h acer. la a n tig u a lla literaria tam­ bién.. protestando. no pudieron o no quisieron le e r (c u a tro posibili­ dades a menudo indiscernibles. 2001. acaso ingenua: m odestam ente. no supieron.ü Por lo tanto. hacer frente públicam ente a esa m area n o es proh ibir una publicación. sobre todo en un m o m e n to e n que la trans­ formación técnica del espacio público la torna más in o p e ra n te que nunca. hay que h acer tod o lo p o sib le para oponerse a él públicamente y para justificar nuestra op osición : h a b la n d o . la exposición a un lím ite . la incultura profunda y la necedad social. consúltese nuevamente la nota 14 p. y el an á lisis d e b e ría partir de ahí). habría que preguntarse qué pasa en nuestro espacio pú blico cu an d o u n e d ito r y cierta cantidad de “intelectuales” cierran los ojos sobre esas frases ta n espantosas como grotescas. la ex ­ posición de un límite. en el caso de que hablamos26 (caso m e n o r e n s í m ism o pero grave en la medida en que revela cierto estado de la cu ltu ra y e l esp acio públi­ co francés. hasta “s o c io ló g ic a ”. Pero sobre todo -y a que el libro y el autor.entre lo condicional y un in c o n d ic io n a l que querría dis­ tinguir de la soberanía de cualquier sujeto. hasta europeo). por ejem plo perform ativo (m e e x p lico sobre esto en otra parte). a p u n ta n d o bien . 25 En varios lugares. pero la prohibición de una pu blicación m e p arece injustificable' Por principio. París. Comprendo aquello que. el p rín cip e. 3 6 de 2: “Políticas de la diferencia". m e gu staría poder hacer el análisis crítico y deconstructivo de lo que “no v a”. hay que luchar c o n tra aqu ello cuyo signo inquietante es ese mal libro. por ejemplo. analizando. la experiencia de la condición. de alguien que asume una gran pose sin haber abierto los ojos sobre la propia trad ición que reivindica y los códigos que lo programan desde h a ce ta n to tiem p o . pero para explicarme necesitaría tiem po.miento. n u e s tro capitu ‘ . así como de todo poder. eso que “no va” y nu nca va b ie n es c ie rta relación entre la justicia y el derecho. el m onarca o el pueblo. y hablando con propiedad. pero también en virtud de los efectos perversos que tal medida siempre corre el riesgo de producir. G a lilée.p o r in e sta b le y difícil de determinar que sea. o incluso vuelan en ayuda de un libro o u n au to r que visible­ mente no leyeron. Dios. no tengo una tesis para proponer. demostrando. Por cierto. una distinción. (M1-) “ Sobre el caso Renaud Camus. en tal o cual situ a ció n . Dicho lo cual. a todos los tics ta n c o n o cid o s del anti­ semitismo común o de la xenofobia “v ieja Francia”. Por ejemplo. en tales casos. de la c o n d icio n a lid a d . e n la cu a l tampoco creo demasiado. y sobre todo en L'unwersité sans condition.

P or o tra p arte. n o te n e r que re tirarla p o sterio rm e n te de la v en ta. A. digamos. ni de injuriar a cualquiera. lo m enos que puedo d ecir es que n o estoy seguro. Y sin em bargo era im pensable que dejara en el tintero acon tecim ientos im portantes. p o co e je rc ita d o . ni de atacar la m em o­ ria de los m uertos o la vida privada de los vivos. desde e l m o m e n to que se trata de una expresión pública y e scrita . donde el escritor arriesga su vida o la prisión cuando rechaza som eterse a lo arbitrario. porque trataba acerca d e l período con tem p o rán eo y no Podía hablarse ni de difamar. del antisem itism o. Y e n el caso que nos ocupa. com o casi siem pre ocu rre. mi ju ic io . lo que h a cía . m e p arece satisfacto ria. en c o n c ie n c ia . lo que puso e n e l m ercado. E n o tras palabras. del antisem itism o en la literatu ra francesa. Por con si- . más allá de ese com bate que. E n mi trab ajo de historiadora. es lo co n trario de un código de la censura. con sid ero necesario. fuera de tod o recurso ju ríd ico. que co n o cía la historia. que com prend ía su propia heren cia. en nom bre de una historia piadosa y para obedecer exh ortacio nes abusivas. la e x iste n cia de la ley. com o se dice. cu and o un autor firm a un c o n ­ trato. E n p rin cip io . de la literatu ra. a lim itar la m a­ n ifestació n de sus sín to m as. y que por lo tanto qu ería decir. “librem en te”. É. Sin em bargo. R . y su o bed iencia com o lím ite im puesto al goce. Seguim os navegan do e n las mismas aguas: d e re ch o p en al. etcétera.Y por añadidura. crim ino lo g ía y p sico an álisis. e tc . y. perm ite no tener que prohibir una p u b lic a c ió n . Por lo m en os el de su in co n scien te social. si un c rim in a l n o tien e ninguna c o n c ie n c ia de su a c to . e n el autoanálisis. es rem itid o al discurso p siqu iátrico. para d ecirlo rápid am ente. la h isto ria de su país. ya que obliga al autor. en e l d o m in io p e n a l. es el au tor q u ien debe som eterse a la ley para e v ita r que e l e d ito r (n o sien d o el au to r o tra cosa que su “c ó m p lic e ” ) sea perseguido a n te los tribu n ales. el e d ito r ten d ría que haber im puesto al au tor que honrase su firma. to d o está por reinventar. C re o que el personaje es astu to y calculad or pero ta m b ié n .. e n la m ism a m edida en que re­ suelve e l p ro b le m a q u e usted p la n te a . T ratán d o ­ se de la ley d e 1 9 7 2 . d e fa c to se co m p ro m ete a respetar la ley de 1972. H ace v e in te años que reflexiono sobre esa relación en tre el d erecho y la escritura.: Yo m ás b ie n ten d ría una te n d e n cia a rechazar la in tro d u cció n de la d i­ m ensión d el in c o n s c ie n te e n e l d iscurso ju ríd ico . c o n s c ie n te o in c o n sc ie n te m e n te an tisem ita. E n e fe cto . yo misma me en fren té a la necesidad de interiorizar la ley. n o se juzga a alguien sin o sob re sus a cto s. Este lím ite im puesto por la ley nada tien e que ver co n una censura cu al­ quiera ta l y c o m o existe en los regím enes d ictato riales o integristas. inge­ nuo. no estaría dispuesto a “con d en ar” a R en au d C am us (cuya p erso n a y obra confieso que m e in teresan p o c o ) salvo que estu viera seguro de que sabía. Pero to d a v ía h ab ría que poder descubrir las huellas de un an tisem itism o y un racism o en u n ciad o s e n esa form a d enegativa.

no existía antes de ella). París. 1. c ’est à dire”. tanto com o hoy lo está por las “nuevas tecnolo­ gías” de la com unicación y la reproducción (p o r o tra parte. cit. e n sus panfletos. Edhasa. m e p arece que. so­ bre todo de Artaud. Je a n G e n e t.28 lo mostró. el c o n ce p to de espacio público se ve transformado. Galilée. N o sé h asta d ón d e la seguiría. 2y Sobre todo. Voyage au bout de la nuit (1 9 3 2 ).guienre. (Trad. Porque aquí tropezamos con la cuestión que. Así. con de la noche.pour Paul Celan. si algo semejante existe. Tchou. contrariamente a lo que a veces oigo. ob. en: Hélène CixotóC roisées d’une oeuvre. "H C pour la vie. 1979. 1990. tuve que buscar las palabras justas y d esp legar una narración suficie n ­ temente rica para restituir las infamias. stricto sensu. ni mentir.. Por lo ta n to . ob. si la hay. 2000. H élène C ixous y M ic h e l D eguy. el heroísm o. tiendo a pensar que cu a n to más antisemita es un texto. cit. Mea Culpa (1936). K Louis-Ferdinand Céline.30 Entonces no es más que el portavoz pu lsion al y delirante de un estilo taumatúrgico reducido a la retórica de una ideología simplista. y el único medio de lograrlo es dar un estatu s n arrativ o a la historia los medios de la escritura novelesca. t. Véanse tam bién "U n hégélianisme sans reserve”. cerrada y en todo caso contraria a lo que a mi ju ic io es la e se n cia de la literatura: una textualidad polisémica. Siffnéponfii París. el que con stitu y e la fuerza del Viaje al fin que se cuenta: una historia que no es una ficc ió n pero que es narrada com o tal.. 28Jacques Derrida. Usted. “Com m ent nommer". y la literatu ra de que h ab lo . Ulysse gramophone. París. cast. James Joyce. en Romans. Barcelona. ob. París. Véase al respecto: “C éline e t Semmelweis. co m o las “bellas artes”. Francis Ponge. la abyección o las vidas cotidianas de los actores de la h isto ria: ni destruir. Usted dice: obligar al autor a “poner un lím ite e n la m an ifestación de sus ]. le délire et la mort’’. París. sujeta a una m u ltiplicidad de interp retacio n es y lectu­ ras posibles. c it. La dissemination. Paul C e la n . Schibboleth . 19981- . 1981.: síntomas”. la imprenta fue una de esas “nuevas tecnologías”. y los a fe cta de una irreductible novedad histórica? A llí donde hay literatura. tanto más débil literariam ente. L'école des codees (1938). Deux mots pour Joyce. D. 27Es lo que intenté mostrar a propósito de Céline. París. 1987. en: Les psychanalystes parlent de la mort. Les beaux draps (1941).: Viaje al fin de la noche. en: L'écriture et la différence. Seuil. Bataille. h ay que en co n trar un equi­ librio. En el mismo orden de ideas. n o logram os delimitar: ¿qué es un síntoma? Y ¿cuáles son las fronteras del esp acio público? La literatu­ ra. 1988. Belin. e|i: Le poete que je cherche à être. en toda pureza.2 9 Céline disuelve la potencia de su estilo.27 S in duda porque tiende a replegarse sobre sí mismo y a volverse la expresión de una id eo lo gía sim plista. ni rebajar ni idealizar. Galilée. ni “decirlo todo”. en su exposición pública. que es un gran le cto r de la literatu ra contem poránea. las pasiones. Bagatelles pour un massacre (1 9 3 7 ). p recisam en te. Philippe Sollers. G a llin '^ ’ Bibliothéque de la Pléiade. La médecine. ¿no es lo que desplaza el estatus mismo de tales con cep to s.

el d erech o principista de decirlo todo en el espacio p ú blico.i double séan ce”. E n prin cip io . L o cual no sig n ifica la irresponsabilidad. acerca de esa nueva institución que se llam a la literatura? U n ic a en su gen ero. Al producir así el derecho. en : La Dissemination. casi salv aje e incon d icional. m an ifestarlo todo en el espacio público. precisam ente em ­ pleando.f u n ­ cional.) . 1992. Acts o f Literature. un lazo de sistem a tam bién. esa institución. su ú n ico lugar de origen. Londres. su derecho. ante ninguna ley existen te. hasta el abuso deliberado. (. de no d ecirlo to d o ). se le re c o n o ce una licen cia absoluta. de acuerdo al estatus m ism o de la literatura tal y com o es definida en Europa. reivind iquen su pertenen cia . o más b ien esta apertura in term in ab le a la histo ricid ad de lo político. por lo menos en cu anto obra literaria. por lo que respecta a lo esen cial de sus actos (la escritura pública. en la historia del O ccid en te. in v en tán d o le un nu evo elem en to . Paradoja: esa em an cipación la h a ce parecerse a una in s ti­ tución que. “L. tiende a legitim arse a sí mismo. N o reco n oce de an tem a­ no ninguna com petencia o supuesta com petencia ju rídica estatutaria. °b. no responde a n te ninguna otra institución. hasta im pone su autorización. en principio. legítim am ente o no. pretende no com parecer. En principio. Esta in fin i­ tud.. entre muchos otros lugares. acerca de la responsabilidad en literatura. e tc . se debería te n e r el d erech o de c ix irlo todo (o el d erech o. cierta manera de dirigirse. A clarem o s más: se debería poder publicarlo todo (n o hay literatu ra p rivada). por ejem plo. tam b ién . Pretende engendrar sus propias norm as. siempre la asocio a c ie rto c o n ce p to de la dem ocracia venidera. Pero esta d efin ició n -d e donde proviene la extrem a dificultad de la cosa (de la que debato o c o n la que me d ebato desde hace m u ch o tie m p o )-” no determ ina una esencia (un ser-literario de la lite ra ­ tura. en. Esta reivind icación es el propio acto literano. c it. sino más b ien una m u tación en el con ce p to de responsabilidad. por un lado. es a n tiin stitu cio n a l. Routledge. eticojurídicas. desde que hay literatu ra. L a in v e n ció n de la literatura es como si h ic ie ra cam biar el terreno de la responsabilidad. " V éanse. D e donde proviene la dificultad de tratar los enunciados según. entrevista co n D erek A ttridge. Esta m u tació n ética y p olítica debería agravar la responsabilidad de la es­ critura m ás que ^responsabilizar al escritor. y la posibilidad de la literatu ra. una literaridad) sino una función sujeta a in terp retacio n es y c o n v en cio ­ nes (históricas. su legalidad) la m odalidad del como si. S in duda hay una sin cro n ía. cuando n o los aparatos y modalidades de la p u b licació n ).). violando (y se trata de un goce que exige su d erecho. por el otro. que no es una cosa sino una dirección. i>. revelando acaso su infinitud. Jacques Derrida.a algo así com o “la literatu ra”. N o responde a ningún d erech o positivo.¿C om o responder acerca de la literatura. en espíritu y lite ra lm e n te . en tre la d em ocracia. o “This Strange Institution Calk'd Literature". p rag m ática.

¿Siempre se hace “mala literatura” con “malos sentim ientos”? N o estoy tan seguro como usted. Hay que juzgar sobre el espécimen, sobre la obra. Y sin vacilar jamás, en la experiencia del pensamiento, delante del abism o del bien y del mal, hasta delante del más allá del bien y del mal (que acaso sea el úniC o “país" de la literatura). Por supuesto, inversamente, no basta, com o en ocasiones algunos tienden a pensarlo, con confiarse a los “malos sentim ientos” y jugar sin costos a la transgresión, el anticonformismo, el conform ism o del anticonformismo (viceversa), el mal, lo diabólico, etc., por ser interesante y ac­ ceder a la “literatura”. En virtud de su lugar público, de su publicidad esencial, la literatura siempre es acechada por la gesticulación m ed iática. Lo que es cierto del político también lo es del escritor. Más que nunca. Por cierto, ambos nos inquietamos, nos indignamos ante tal o cual publicación. A resguardo de un “como si” cubierto por alguna ética de la literatura, hasta por un derecho indiscutible a la literatura, tal publicación está autorizada a propa­

gar un lenguaje cuyas premisas y consecuencias más probables conocem os, que a nuestra manera de ver son las peores. Inculta o no, tal “literatura” inculca y halaga, responde a una ideología que consideramos nefasta y combatimos, por ejemplo el
racismo o el antisemitismo. Pero también aquí, más vale, creo, no prohibir. Más vale replicar (en ocasiones con el desdén merecido, con el silencio, eso depende del contexto y el peligro real) o contraatacar, analizar, discutir, evaluar, criticar, ironizar.

De hecho, es cierto, la literatura siempre estuvo som etida a cierta censura.
Las modalidades de esta censura son de una extraordinaria variedad: heteracensura, autocensura, a las órdenes de la Iglesia, del Estado, de la sociedad civil, del mercado, del mercado mediático, es decir, de la “sociedad civil”, etcétera. Tales modalidades evolucionan perm anentemente, en el fondo son indelimitables. Esto es un hecho. Pero en principio, también, no debería haber ninguna censura para los textos que se manifiestan bajo el nom bre de ficción literaria. Solo en el “momento” en que un enunciado se presenta co n un status diferente del de la literatura se puede encarar juzgarlo, prohibirlo o sancionar­ lo. Ese momento siempre es difícil de “captar”.
É. R.: En el caso que nos ocupa, el autor y sus defensores reivindicaron ese

derecho de decirlo todo porque se trataba de un género literario particular: el diario íntimo. Pero el diario íntimo no es exactamente una ficció n literaria, ya que las personas de quienes se habla y a quienes se hace hablar no son personajes sino personas reales, y por lo tanto sujetos de derecho que pueden reivindicar un derecho -por ejemplo a la protección de su vida privada- o que pueden denunciar propósitos racistas, antisemitas, difamatorios, etcétera.
j. D.:

Sí, pero ¿qué es un diario íntimo, cuando se lo publica? Y ¿en qué

m om en­ lite r a r io ?

to, en qué condiciones un diario íntimo forma parte de un cuerpo

¿Basta con que esté firmado por alguien a quien algunos reconozcan el estatus de escritor? El equívoco se agrava cuando ese diario íntimo pretende exceder la ficció n y llega a designar a personas reales, a evaluar acontecimientos socia­ les o políticos, hasta a proponer medidas autoritarias (por ejemplo otra dosifi­ cación “étnica” en la composición de un equipo de periodistas que trabajan para una cadena de radio pública y nacional). Por tanto, la gran cuestión sigue siendo la de la responsabilidad. En princi­ pio, naturalm ente, un autor de ficción o un poeta es responsable ante la ley porque firma un contrato con el editor y se compromete a respetar cierta can­ tidad de reglas. Es responsable, como el editor, del hecho de publicar, pero no lo es, no de la misma manera, en todo caso, de lo que publica, del contenido literario, ficcion al, novelesco o poético (si por lo menos puede decidirse acerca de esa ficcionalidad literaria o dejar sin resolver ia relación entre la literatura y su otro). E n un universo ficcional, un narrador, el personaje de una novela o de una obra teatral, puede decir cualquier cosa. La responsabilidad civil del autor-ciudadano es entonces exonerada. N o bien hay “literatura” (si la hay, y que sea pura), el "yo” que toma la palabra perm anece, desde el punto de vista del derecho, en posición del "yo” ficticio. N o com prom ete al autor o al firmante real, como sujeto del derecho. El autor puede hacerle decir o dejarlo decir cua lquier cosa, sin caer, en princi­ pio, bajo el peso de la ley. Cuando yo sugiero que ese derecho de decirlo todo públicam ente supone un lazo esencial entre el principio democrático y el lite­ rario, no quiero reducir uno al otro. El sujeto del derecho, el autor como ciuda­ dano, n o es una sim ple ficció n novelesca. La democracia no es un fenómeno literario, ni solam ente una “República de las Letras”. Pero, a pesar de su rigu­ rosa d istinción, los dos fenómenos llegan a determinar, cada uno por su lado, cada uno a su manera, según modalidades originales, posibilidades comunes: 1 - por un lado, una historicidad abierta. La literatura es histórica de punta apunta, tien e actos, lugares de nacim iento, tradiciones, herencias; y la demo­ cracia es el único “régimen" que, acogiendo por principio su autocrítica y reco­ nociendo su perfectibilidad indefinida, se define prometiéndose por y en su historicidad, por y según su propio por-venir; 2 - por el otro, siempre de manera histórica, la legitimación performativa de una ficción , la legitimación como ficción, la institución de un Estado de dere­ cho, y por ejem plo del derecho de decirlo todo públicamente, depende de un poder de ficción, y de un crédito concedido a cierta ficcionalidad. Montaigne y Pascal supieron pensar y enunciar ese lazo profundo entre el derecho y la ficción .’* ’

’-V éa se lacques Derrida. Fow de b». Färb. G >l>!ee. !*>4.

i

R.: Usted evocó ese problema en 1 9 9 3 e n

P asion es: “L a lite ratu ra -escribe

es una invención moderna, se in scrib e e n c o n v e n c io n e s e in stitu cio n e s que para no considerar más que ese rasgo, le g a ra n tiz a n e n p rin c ip io el derecho de

decirlo todo. La literatura ata así su d estin o a c ie r ta n o -c e n s u r a , a l esp acio de la
libertad democrática (libertad de prensa, de o p in ió n , e t c é t e r a ) . N o hay demo­ cracia sin literatura, no hay literatura sin d e m o c r a c ia ”.33 D e paso, subrayo que esa proposición también es cierta para e l p s ic o a n á lis is .34

j. D.: Si una obra literaria pertenece siem p re, c o m o ta l, a l e sp a c io público, la frontera entre la literatura y la n o -lite ra tu ra sig u e s ie n d o p o r natu raleza ines­ table. Un mismo enunciado, en un c o n te x to , p u ed e ser in s c rip to en nombre de la literatura y, en otro, en nom bre de la n o -lite r a tu r a . U n a n á lisis interno no permite decir si tal enunciado, por e je m p lo de tip o a n tis e m ita , p erten ece a la literatura, dejando entonces a su “au to r” fu era d el a lc a n c e d e la ley, o al perio­ dismo ideológico, a la retórica p o lítica , a la p u b licid a d e le c to r a l, e tc ., cayendo así bajo el peso de las leyes francesas e n vigor. Hay que analizar cada vez el co n texto definido por la ley y, de hecho, a una instan­ cia jurídica le corresponde pronunciarse, en últim o lugar: esto es una obra literaria y esto no lo es. Ahora bien, en su cuerpo y e n sus norm as, el d ere ch o actu al parece más incompetente que nunca para tratar acerca de estas cu estion es (y yo considero que, al respecto, siempre fue incom petente, por d efin ició n ; h a b lo d el d erecho, no del jurista). Entre otras razones, esto tien e que v er c o n n u ev o s pod eres técnicos y tecnocapitalistas: todos los enunciados están afectados p or la e x te n sió n y la diferen­ ciación acelerada de los lugares, pero tam b ién de las in stan cias d e producción y difusión. ¿Quién va a decidir si tal enunciado e n la W e b es una obra literaria o un panfleto? A los legisladores les costará-cada vez más trab ajo d ecidir acerca de lo que es una ficción literaria, un panfleto m ortífero o un a rtefacto m órbido. M áxim e cuan­ do, en lo sucesivo, muchos manuscritos rechazados p o r los ed itores serán publica­ dos en Internet. Ú nicam ente análisis muy finos, y siem p re d iscu tibles, permitirán una reelaboración de todo el cam po del esp acio p ú b lico d e la e d ic ió n y el derecho. La literatura es una in v en ció n muy jo v e n q u e in m e d ia ta m e n te , por sí mis­ ma, fue amenazada de m uerte. S e p iensa, p ie n sa su p ro p ia p o sib ilid ad , repite su nacim iento desde su fin, desde una fin itu d q u e n o e stá d e la n te de ella sino en ella, como su recurso y su esp ectro e se n cia l. S in dud a, B la n c h o t es q uien, cerca de nosotros, dio el mayor rigor ta n to al p e n s a m ie n to c o m o a la posibili­ dad de esa experiencia inaudita.35
3 1Jacques Derrida, Passions, París, G aiilée, 1993, pp. 6 4 -6 5 . V éase tam b ién : Pass ions A’ ^ littérature. Avec Jacques Denida, bajo la dirección de M ich el Lisse, Paris, G a iilé e , 1996. MVéase Elisabeth Roudinesco, Genealogies, ob. cir., y nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis • 1 5 Véase Jacques Derrida, “Demeure. Fiction et témoignage”, en : Passions de ki littérature. Jacques Denida, Paris, Galilee, 1996. Retomado en Demeure. Maurice Blanchot, Paris, G alilee,

É . R-: P a ra v o lv e r a ese d erech o de decirlo todo — in clu siv e p u b licar h o y o m añ ana te x to s a n tise m ita s — , ten g o la sen sació n de que m ie n tra s la e x tre m a d ere ch a organizada te n ía un peso sobre la vid a p o lític a resu ltab a im p o sib le, sobre to d o en c ie rto s m ed io s “in te le c tu a le s”, dar libre curso al v ie jo y c o n o c id o a n tise m i­ tismo fr a n c é s a n te r io r al nazism o. E l riesgo de ser asim ilad o a esa e x tre m a derecha e ra e n to n c e s dem asiado grand e. U n p artid o “d is tin to de los o tro s" se hacía c a rg o , d e alg ú n m o d o , d el o d io c o n s c ie n te e in c o n s c ie n te de tod a una sociedad c o n t r a los ju d ío s. P ero las cosas c a m b ia ro n h o y , y e n a d e la n te d e b e ­ mos e sta r a le r ta s a las form as solapad as y pelig rosas de ese a n tise m itism o “de buen t o n o ” , a u n q u e m ás n o fu era p o rq u e a h o ra sab em o s que fin a lm e n te c o n ­ dujo a la s o lu c ió n fin a l. j.
D .:

A u n q u e e l r e to r n o d e l a n tis e m itis m o siga re p ro d u c ie n d o u n a m ism a e

im p e rtu rb a b le ló g ic a , d e b e in v e n t a r n u e v a s fig u ra s. R e c u rs o s p o r e se n c ia in extin g u ib les. A s í, p u es, e l a n tis e m itis m o siem p re c o n se rv a , c o m o la d em o ­ cracia, c ie r t o p o r-v e n ir. P o r o tra p a rte , la d e m o c r a c ia , d ete rm in a d a in te rp re ­ tación d e la d e m o c r a c ia , le p ro v e e a m e n u d o u n “te r r e n o ” p a ra d ó jico , “p re te x ­ tos” c o n f r e c u e n c ia d ifíc ile s d e d esa cre d ita r. E sto y p e n sa n d o e n e l apoyo que Noam C h o m s k y le h a b r ía d ad o , si n o a R o b e r t F au risso n , cu an d o m en os a su d erecho a la e x p r e s ió n p ú b lic a .36 C h o m s k y a c tú a e n n o m b re de la lib ertad de opinión y d e la p rim e r a e n m ie n d a d e la C o n s titu c ió n de los Estados U n id os (derecho a la lib e r ta d d e e x p r e s ió n ). L o que in q u ie ta es p re te x ta r los p rin c i­ pios de la C o n s t i t u c ió n p ara d e ja r p asar lo in a c e p ta b le , c o m o una parad oja o una p e rv e rsid ad . P e r o n o h a y q u e c e d e r a n in g u n a de las dos e x h o rta cio n e s, incluso a h í d o n d e p a r e c e n c o n tra d ic to ria s . P o r lo d em ás, n o hay d ecisió n ni
16 En 1 9 7 8 , R o b e rt Faurisson, profesor de literatura en Lyon, dirigió artículos a diversos dia­

nos que d en u n cia b a n el “rum or" de Auschwitz, sosteniendo la tesis de la no exisrencia de las cámaras de gas, y c a lific a n d o su a c titu d de “re v isio n ista ", cu a n d o lo que m ostraba era su negacionismo, según el análisis propuesto d ie: años más tarde por H enry Rousso y retomado luego por tod os los historiadores. A d epto de Faurisson y surgido de un grupo doctrinario de e*trema izquierda llam ado “El v iejo topo”. Scrge T h io n , él m ism o r¡egacioni.st<>. pidió ayuda a su amigo N oam C h o m sky para que firmase una petición en favor de su maestro. Chom sky no com ­ partía las posicio nes de Faurisson pero, en nombre de la libertad de expresión, en 1980 aceptó redactar u n a rtícu lo titulado “Algunos com enrarios sobre el derecho a la libertad de expresión", luego sirvió de prefacio al libro de Faurisson, M ém otre en defen se contrc ceux qitt m'accusent de falsifier I’his to n e : la question Je s cham bres à gaz, París. La V ieille Taupe. 19S0. Luego Chomsky desautorizó la utilización que se había hecho de su texto, en el que sin embargo escribía: “C abe Peguntarse si Faurisson es realm ente un antisem ita o un nazi. C o m o dije, no conozco muy bien ’U S trabajos. Pero según lo que he leído, en gran parte a causa de la índole de los ataques que se le dirigieron, n o veo ninguna prueba que sostendría tales conclusiones. Tam poco encuentro prue­ bas creíbles en los docum entos que a él se refieren, va se trate de textos publicados o en corresP°ndencias privadas. Hasta donde puedo juzgarlo, Faurisson es una suerte de liberal relativam en,e ap olítico”. V éanse Pierre Vidal-N’aquet, Les assassins de ¡a m ém otre . París, La D écouverte. 1987. VRobert F. Barsky, N oam C hom sky: une iv¡\ discordante, Paris, O d ile Jacob. 1998.

es por lo menos salvar cierta cantid ad de principios -el derecho al debate. hoy. 1 1 Doble coerción.: En nombre de la libertad. de denunciar aqu ello que. No tengo ninguna com pasión por ese tipo de canallas. Si no fuera así. R. de izquierda. que es la ley misma. Más generalmente. cuando ningún saber previo garantiza 0 programa de manera continua. la n o c e n s u ra . en nombre de la libertad de expresión. es perfectam ente ad m isible. da una oportunidad a la responsabilidad y a la decisión. la ley de la ley. por ejemplo. y gran adversario de las teorías freudianas. hostil al antisem itism o. A su manera de ver. enemigo de lo que él mismo llama lo irracional. sino también de cualquier autor antisem ita “co m ú n ”. . La expresión fue inventada en 1956 por el psiquiatra y antropólogo a n ieti cano Gregory Bateson (1904-1980) para designar el dilem a en que se en cu en tra encerrado un sujeto esquizofrénico cuando no logra dar respuesta co h eren te a dos ó rdenes de m ensajes contr*1 dictorios emitidos en forma simultánea. bien protegido por el derecho en una sociedad d em o crática como la nuestra. especialista de la ra­ cionalidad cognoscitiva. por otra parte. libertario. el derecho a la discusión. francés de pura cepa.responsabilidad dignas de tal nombre sino en la resisten cia de un double bind3 5 allí donde no se sabe de antemano. más grosera la m entira. L a a lu cin a ció n . salvo el de ser criticado por la prensa o por otros autores. Aprovechan todos los privilegios que les con ced e la dem ocracia. pero no deja ninguna a la buena c o n cie n c ia . la e le c c ió n en tre dos exhorta­ ciones tan imperativas y legítimas una com o la otra. deja pasar tentaciones antisemitas. y sobre el cual no pesa ningún peligro. pudo adoptar una posición semejante. más e v id en te la impostura. Es muy difícil. se movilicen no solo en b en eficio de Faurisson. Esta ley terrible. N o se olvide por ejemplo que Chomsky jamás habría aceptado que se dijera de él que defendía a Faurisson. Nadie podrá jamás saber. en suma. É. La urgencia. en un juicio teórico y d ete rm in an te . de limitar. la negación.y sin embargo la posibilidad de combatir. m ucho más fácil­ mente incluso que el saber racional. me parece muy perverso que. tales discursos no suscita­ rían transferencias tan extravagantes ni serían tan escuchados. sin algún salto. ¿P°r qué deberíamos tenerles lástima? Además. si las hay. bajo ese rostro. me pregunto por qué razón inconsciente un intelectual judío como Chomsky. ¿debemos h a ce r u n a cam paña e n favor de un autor negacionista. la paranoia. cuyos escritos por otra parte son ta n delirantes que suscitan un formidable interés? N unca se dirá lo su ficien te que cuanto más falsificada es la verdad. que hubo una decisión responsable y que habría sido la mejor. él defendía el derecho a la palabra. c orno expre­ sión extrema del antisemitismo. todo cuanto caracteriza el neg acionism o. tantas más posibilidades tiene de ganar adeptos. estar seguro.

Confieso que el prin­ cipio y la incum bencia de la ley Gayssot3S no me dejan en paz. a la sociedad dem ocrática en que vive. C reo que.no representa lo mismo que para nosotros. y manifestar. y ante todo en un “con texto” que es el suyo. él apeló a un principio que. es por un lado la diferencia entre Europa y los Estados U nidos. Es cierto que en los Estados Unidos. Chom sky es un “radical”. Esta ley fue criticada con justa ra:ón por muchos intelectuales que rehusaban la idea de confiar al legislador el cuidado de decir la verdad histórica. (Los mitos fundacionales del Escodo de Israel) ) fue retirada de la v en ta en Francia en 1995. El tem e toda form a de lim itación del d erecho de palabra. con todo derecho. en este caso). por las connotaciones. en sí mismo. Hay que respetar la libertad y a la vez no prov ocar los reagrupam ientos martirológicos de gente que se siente censurada y está dispuesta a denunciar. testim onia. Un hom bre. está el peso de las costumbres de ese país y de su C on stitu ción. H ace Poco vi un film e americano extraordinario. Por supuesto. M uerte). com o se dice. la Shoah -a co n tecim ie n to ante todo y en tantos aspectos europeo. D-‘- U n a hipótesiss la diferencia entre nosotros. ¿Por qué deberíamos prohibir a Faurisson? Es una pregunta difícil.. . pues­ to en práctica. e n el sentido am erica­ no. e n particular con tra las perversiones o las hipocresías de la dem ocracia am ericana. En los com bates que libra. Confieso mi aprieto. Pero tam bién hay otras maneras de luchar. esta ley lleva el nombre del diputado com unista Jean -C lau d e Gayssot. Todo eso me parece respetable. Y escribir.]. Las tesis de este libro son difundidas y tenidas en cuenta en el mundo árabe'slátnico. la cara a menudo en primer plano. debido a esta presunta libertad de palabra y expresión. tam bién para mí. Lejos de la situación real del espacio público francés o europeo (pero la d istan­ cia no siempre es un mal. A h í es donde com ienzan las discusiones más difíciles. Fue en virtud de esta ley que la obra antisemita y negacionista de Roger Garaudy (Les myihes fondateurs de la politique israélienne. Pero im perativam ente hay que dejar hablar a cualquiera. titulado Mr. rem ite luego al con texto . por la manera en que dicho principio es entonces evocado. y sobre todo en Egipto. que fue su iniciador. Reprime a todos aquellos “que hayan impugnado [ . no se lo voy a ocultar. a los lugares y las costum ­ bres. las alianzas o com plicidades objetivas a que da lugar. J la existen cia de uno o varios crímenes contra la humanidad”. es inatacable. y Chomsky (cuya historia y experiencia personales tam bién deben tom arse en cuenta). y tratar de alcanzar a un destinatario. Death ( Sr. así sea en el mismo “campo” y entre gente de buena fe que com parte las mismas con v iccio nes. para Chomsky. En nom ­ bre de principios “humanitarios” pretende haberse alzado contra la silla e léc­ lt! Votada el 13 de julio de 1990. los movimientos nazis tien en el derecho de manifestarse como tales. en el espacio público. pero también está el hecho de que. tal y com o fueron definidos por el tribunal lr>temacional de Nuremberg. intelectuales europeos. horrible. S é que no hay que correr el riesgo de legitim ar en el espacio público la propagación de un discurso negacionista o que “apele al odio racial”..

destructor. este Larouche no fue persegu id o p o r sus discursos políticos (los discursos son inatacables en la ju stic ia ) sin o c o m o A l Capone. un m ilitante de su grupo in te r v in o v iolen tam en ­ te para atacarme. una especie de n e o n a z i a m e ric a n o . pues. Él (se) pregunta: “¿Realmente hubo cámaras de gas? ¿Es c ie rto ? ” S e d irige enton­ ces a Auschwitz para "llevar a cabo su in v estigació n p e rs o n a l”. Y bien. enem igo p ú b lico .39 Este personaje. En cuanto a M r. contra la horca. en ocasiones. a la de las cámaras de gas en el mundo. contra la cámara de gas. y por lo ta n to a A uschw itz. Sin embargo. R. D. Canadá y el Reino Unido. D eath. É. como lo probaría e l p e r ita je de las piedras. . P ien so tam­ bién en otro personaje.: ¿De qué lo acusan? J. Aceptó hablar ante la cámara con tand o tra n q u ila m e n te su historia. escri­ bieron un panfleto contra mí que fue am p liam ente d istrib u id o . con cuyo grupo tuve que h a b é rm e la s p orqu e allí. efectúa relevamientos sobre piedras. Y soy una de sus pesadillas. P ro m o v ió la inyección letal qU e presenta como una manera más humana de poner fin a la v id a. Llamándose “ingeniero”. A propósito de la guillotinavéase nuestro capítulo 6. El mismo se defendió alegando que e n lo s E stad o s Unidos. ese hombre terminó por ser c o n d e n a d o p o r sus discursos en algunos Estados del nordeste de los Estados U nid o s. Durante una c o n fe re n c ia q u e se realizaba a mi alrededor. muy natu­ ralmente. Detrás de todo e sto e stá la h isto ria de la pena de muerte en los Estados Unidos desde 1 9 7 2 . d ic e que perdió su trabajo. 148 de este capítulo. da co n fe re n c ia s e n tod as partes para explicar que procedió a realizar verificaciones c ie n tífic a s y q u e p o r lo tanto está en condiciones de afirmar: las cámaras de gas n o e x is tie ro n . 59Al respecto. y la nota 42 p.trica. me parece. nihilista. muy cerca de pasar al acto físico. Aplaudido como un héroe por todos los grupos n e g a c io n ista s de los Esta­ dos Unidos. n o sé q u é m ás. Entonces se vuelve negacionista tras haber sido e l c a m p e ó n d e la inyección letal. Los representantes de Larouche. un poco como el doctor Guillotin con su máquina. Así que lo persiguen por o tra c o sa que sus escri­ tos. remítase a nuestro capítulo 8: “Penas de m uerte”. impugnaron su diploma de ingeniero y por otra p arte se p e r c a ta r o n de que no era realmente tal. en Nueva York. yo soy la presa de los grupos de extrem a d e re ch a .: De marxista. encara la cuestión de la cám ara de gas c o m o modo de ejecución capital elegido por algunos Estados a m e rica n o s. por fraude fiscal. “de cien supuestos ingenieros. “El espíritu de la Revolución”. sob re todo en las universidades donde enseño. pasa p o r u n laboratorio e infiere que todo eso no sucedió. A sí es como se sanciona el discurso negacionista en los E stad os U n id o s . L o p riv a ro n d e su trabajo. solo diez de ellos tie n e n su d ip lo m a ”. y pasa. y creo que sigue en prisión.

T a m b ié n e llo s p u siero n e n p rá c tica u n a “solu ció n propia” .con to tal buena conciencia. a un tra ta m ie n to paliativ o . la más h o rrible s im b ó lica m e n te p o rqu e p e rm ite red u cir e l h o m ic id io legal a u n a c to casi n a tu ­ ral. c o n sis te v V éase N aihne Fresco. de m an era in d u strial y sin m atanza ap aren te. a su m anera. N erv al y L au tréam on t n o h a b ía n E n e fe c to . el ritu al de la e je c u c ió n ca p ita l d esapare­ ce. n o o b sta n te d ebe recordarse h asta q u é p u nto algunos nazis. )• D . Pero fue “agarrado” por el cin easta. U n a vez más. la Lethal injection. y m ás aún algunos resp on sables d irecto s d e! e x te r m in io (p o r ejem p lo E ic h in a n n ) te n ía n m iedo de la sangre. U n falsario que piensa que los otros son falsarios. o de to rnar in o c e n te la e je c u c ió n . la neu traliracion pu rificante de la p ena de m u erte. R .: rios” para m ostrar que las obras de R im bau d. E n todo caso. C o n las cám aras de gas y los h o rn o s c re m a to rio s h ic ie ro n d esaparecer toda h u e lla de los v iv os.40 E n to n ces se d ecía esp ecialista de la in v estig a­ ción d el “sen tid o y el con trasen tid o . se tra ta de un a p en a de m u erte que es ad m in istrad a co m o n eg ació n de sí m ism a. nada de visibilid ad de la m u erte. ni siqu iera h a y m áqu in a de m atar: nada de g u illo tin a . nada es más abrumador para él que su propio testim on io film ado. r u m b o j gai: la b o n n e n o cv e lle . la p u rific a ció n . Death fue privado del trab ajo porque n o tien e diploma de ingeniero o porque sostuvo un discurso neg acio nista. É. c o n ayuda de un a m áqu ina anónim a: una vez mas. se trata de una n eg ació n .: Faurisson tam bién es un falsario. hay u n lazo -q u e por o tra p arte l a nzm an n id e n ti­ ficó b ie n e n su film e . L a cu estión. A ntes de volverse n eg acio n ista pu blicó estudios “lite ra ­ sido escritas por sus autores. p e lo tó n . en: U s 7Wn/* M . nint. de la v io le n c ia y de los a cto s Homicidas: n ad a de sangre. Death.e n tre el h e c h o de “dar la m uerte a través de solu cio n es propias” (la in y e c c ió n le ta l) y las m od alid ades del e x te rm in io e n m asa de los nazis. N o so la m e n te n o hay ya su p licio . c o m o te n ta tiv a de b o rra m ie n to de la vergüenza que existiría e n q u e rer asum ir su m a n te n im ie n to . S in com p arar la in y e c c ió n letal con el e x te r m in io de los judíos. una m anera de negar la m uerte dándola. E n la in y e c c ió n le ta l. si puede d ecirse. una d en e g a ció n de la m u erte.. e tcé te ra . E n e l c a so de M r. P or lo ta n to . por lo tan to . "Les re Jrc » c u r* J e inort* i. D ar la muerte e n tales c o n d ic io n e s es b o rrar la h u e lla d el h o m icid io y de los vivos al mismo tiem p o . a algo q u e se a s e m e ja al fin a l de un a v id a o rd in aria. C om m ent o n revise l'histoire“. h o rc a . es saber si Mr. J e NSO. y de la “c rític a de te x to s y d o cu m en to s”. . es la m ejo r arma.d -n v j. Es e l grado c e ro de la e je c u c ió n . nada de suplicio. si puede d e­ cirse. de lo verdad ero y lo falso".

nada de sufrim iento (¡su. después la guillotina. nota 1. etcétera. Yo pienso exactamente lo contrario. No tienen que haber leído ni comprendido nada. usted sabe. no era sospechada de “negacionismo” sino de preparar el terreno creando una “atmósfera de perm isividad”. donde el peligro no es m asivo e in m in e n te . sobre el arch iv o . el principio de una ejecu ció n igualitaria para to­ dos: “Los delitos del mismo género serán castigados por el mismo género de pena cualesquiera que sean el rango y el estado del culpable”. puede decírselo sin relativ ism o . o de engendrar el “escepticism o". ob. creo que hay que dejar que la g e n te se exp rese. 42Joseph lgnace Guillotin (1738-1814).. la actitud propiamente terrorista o perversa de quienes están dispuestos a manipular la acusación de negacionismo. hasta alrededor de él. eso depende de la situación. Fue en el año en que aparecía en el New York Times. puestamente!). está.en hacer que no haya nada visible: nada de sangre. hay que obstinarse ct' ese desconocimiento para expresar sospechas tan gratuitas y tan violen tam en te injuriosas. con fieso n o “saber”. la in y e cció n letal es algo terrible. N o sé si hay que tomar una “medida” ni cuál es la “m edida c o rre c ta ”. en la Universidad de Irvine en California y en la New School for Social Research. Una vez más. m etod o ló g ica. en el “cuestionamiento de los hechos históricos”. La utilizan com o un pro y ectil y la lanzan contra cualquiera que se plantee una cuestión crítica. cuando se la mira de cerca. E n u n período de seguridad. Dicho lo cual. aporte pruebas. donde. pero no es lo peor). Ya m e h a b ía inquietado esto en Espectros de Marx. Y también lJ tentación “negacionista”. decía Guillotin. discuta. cerca de lo peor. La deconstrucción.42 Se abandona el verdugo c o n e l h acha en la mano por una máquina que funciona sola. para lo m ejor y lo peor. Médico y diputado de París. Sin embargo. epistemológica -¡y sobre todo en el estilo de la “deconstrucción”! . por cierto.4 3 dando algunos ejem plos. p. Es como con la pena de m u erte. La máquina m ecánica puesta a punto sobre sus indi' caciones por el doctor Louis se llamará primero la Louison. los debates se d esarrollaron ampliamente en el curso de los diez últimos años. Todo eso requiere una historia de sangre. pero tal vez también más allá. contradiga. en octubre de 1789. sobre el establecim iento y la interpretación de los hechos históricos.41 Todo se aceleró c o n la gu illo tin a: “U n leve frío en el cuello”. Quería volver a la dificultad de pensar la cuestión del n eg acio n ism o en los Estados Unidos. C e rc a de lo peor (bien digo. cit. n Véase Spectres de Marx. hay que resistir sin flaq u ear esa ofensiva propiamente oscurantista. S i fue derogada en ^'Jacques Derrida dirije este seminario en la EHESS. así como también en el libro de Deborah Lipstadt (Denying the Holocaust). Lo que engendra el escepticismo es precisamente ese dogmatismo.. en un programa titulado “C uestiones de responsabili­ dad". en eso trabajam os e n el sem inario qU e dirijo sobre la pena de muerte. sospechas tan odiosas como ridiculas. 172. o m ás generalmen­ te sobre la historia y el valor de verdad. de paz. en cuanto a las barreras “legales” que se puede elevar ante los discursos o las propagandas “negacionistas”. ( l 11' . pero ese p elig ro es más ame­ nazador que nunca. T am b ién aquí. a mi ju ic io . hizo adoptar por la Asamblea Constituyente. de e co n o m ía de sangre y de la teatralidad sacrificial que irriga.

E u ro p a

s o c ie d a d

no es solamente por razones de principio sino porque el estado de la europea es tal que se cree no necesitarla ya. Su efecto disuasivo n o es indispensable. Pero bastaría con que reapareciesen graves turbulencias socia­ les para que algunos pensasen en restablecerla. Es la inmensa cuestión de los fundamentos del principio del abolicionism o. M ientras no se haya elaborado y efectivam ente acreditado (todavía no se ha h ech o ) un discurso abolicionista a la altura de principios incondicionales, más allá de les problemas de finalidad, de ejem plaridad, de utilidad, e incluso de “d erecho a la vida", n o se estará a

resguardo de un retorno de la pena de m u e rte ...
É.
r .:

Yo soy de los que piensan que eso no es posible. La abolición está inscripta en

el derecho europeo. S e ha vuelto fuera de la ley e n cierto modo, fuera del alcance de la ley por depender de un orden superior, el de los tratados internacionales.
j. D.:

C la ro , salvo que haya una situ ació n próxim a a la guerra civ il. E n Francia,

el P arlam en to v o tó la a b o lició n en 1981 c o n una m ayoría que i n c l u í a parla­ mentarios de d erecha. P ero todavía hoy, sí se som etiera la cuestión a un refe­ réndum, la p ena de m uerte tal vez sería restablecid a. U n a mayoría de la opi­ nión pú blica quería y tal vez sigue queriend o la pena de m uerte; se la pudo derogar en una suerte de d iv o rcio en tre el P arlam ento y la opinión pública. Si se creara una situ ació n de gran turbulencia civ il y política, el principio de la abolición podría ser cu estionad o. Hay bastante gen te para eso, y la mayoría se haría oír. La h isto ria de este problem a es inm ensa y com pleja: ¿cómo derogar la pena de m uerte de m anera principista, universal, incon dicional y no porque se haya v u elto n o solo cruel sino inútil, insuficientem ente ejem plar? É. R .: A n te s de en carar frontalm en te esta cuestión, quisiera volver al antisem i­ tismo y a la Shoah; me gustaría saber qué piensa usted de la famosa exh orta­ ción lanzada por A dorno y retomada de múltiples maneras, según la cual no se podría “escribir más poesía después de A uschw itz".'* Siem pre me pareció muy discutible, muy controvertible. JD.:

A m í m e parece imposible e inaceptable. N o solam ente se puede escribir,

ese es un h e ch o , sino que quizá hay que escribir. N o para “integrar" la Shoah,
MT h e o d o r A dorno lanzó esta exhortación «*».1949: “Escribir un poema después de A u sch w ic es bárbaro, y ese h echo afecta incluso al conocim iento que explica por que hoy >e ha vuelto impo­ sible escribir poemas", en: Prismcs Cntijue Je la a<ín re ct Je U sivsetc. París. Paynt, M au iice Blanchot retom ó la exhortación de o tro nuvlo -N o puede haber un relato-ficción de A u sch w ic", y “En cualquier fecha que pueda haberse escrito, todo relato ser.» en adelante anterior a A u sch w in ”, en: Aprés coup, París, M m uit, 19S3. Véase también lean-Pwrre S a l » . “S h o ah o u J a d isp an tio n ’’. en: D enis H ollier (com p.). De la Literature françaoc. Pans. Bordas, 1 ^ ’ . pp. 1 C 0 5 4 0 1 3 .

para hacer o terminar su “duelo", para conservarla o cultivar su mem oria, sino para conceder un pensamiento justo a lo que allí ocurrió, y que p erm an ece sin nom­ bre ni concepto, única como otras tragedias únicas (y por las cuales, hace un rato lo sugería, el nombre griego de tragedia corre el riesgo de ser inadecuado es demasiado griego todavía y también nombra un arte del te a tro ). Yo llamo pensamiento justo un pensamiento que se e je rc ita , a partir de ahí a partir de esa singularidad sin norma ni concepto, en algo así com o una justi­ cia. Una justicia por inventar. ¿Cómo conservar algo que sin em bargo no se puede ni conservar, ni asimilar, ni interiorizar, ni clasificar? Paradoja de la fidelidad al otro: tomar en sí, conservar, recibir al muy o tro sin que ese muy otro se disuelva ni se identifique consigo en el sí. Luego de A uschwitz, re­ comenzar a pensar, comenzar a escribir de otra m anera, m ás que n o volver a escribir, lo que sería absurdo y bordearía la peor traició n . D e todos modos, en ambos casos, es imposible, lo Imposible. A fectad os por lo que a llí ocurrió, afectados sin tener siquiera que decidir dejarnos afectar, dam os testimonio de lo que no podemos ni olvidar ni recordar. ¿Por qué la literatu ra, la ficción, la poesía, la filosofía, deberían desaparecer? M enos tod av ía se ve por qué ese

testimonio tendría fuerza de veredicto o de sen tencia de m u erte: fin de la histo­
ria, fin del arte, fin de la literatura o de la filosofía, sile n c io . U n a "voz de silencio fina!”, si entiendo bien, parece exhortarnos, por el con trario , a re­ comenzar todo de otra manera.

8. Penas de muerte
Pasamos de una reflexión sobre la judeidad y el antise­ mitismo a la cuestión de la pena de muerte a la que, desde 1999, usted hizo objeto de un seminario al que ya aludimos. El hombre que derogó la pena de muerte en Francia es judío. Tal vez no sea un azar. Robert Badinter perdió a su padre en los campos de la muerte. A hora bien, él dijo que se había convertido en un abolicionista m ilitante por la culpabilidad que experimentó al no haber podido salvar la cabeza de Roger Bontem ps,1 y que su dolor frente a ese fraca­ so se había nutrido de las viejas angustias vividas durante la Ocupación.
ELISABETH R o u d i n e s c o :

En efecto, pero no estoy seguro si, ni por qué, ni hasta qué punto un origen judío, por lo m enos en este siglo, predispone al abolicionismo. Esto merecería una aproxim ación lenta y prudente, en varias líneas a la vez. En todo caso, me parece acertado que le preste atención. Yo pude observar que muchos abogados judíos am ericanos también eran abolicionistas comprometí' dos, en ese país que es hoy la últim a “dem ocracia” occidental, de cultura ante todo cristiana, hasta judeocristiana, que mantiene y aplica masivamente la pena de muerte. M ás gravem ente hoy que ayer, a pesar de algunos nuevos signos de inquietud o de perturbación incluso en los estados más “mortícolas”, como se dice, de los Estados U nidos. Para m antenernos dentro de su observación y de lo que decíamos en el capítulo anterior sobre el antisem itism o, acuérdese que, a partir de la elección de François M itterrand,2 algunos se sintieron autorizados a contar los judíos de su gobierno. Y además, algunos años antes, existieron los incidentes alrededor
Ja c q u e s D e r r i d a : 1Cóm plice de C lau de Buffer, Roger Bontem ps participó en septiembre de 1971 en el motín de los detenidos de la prisión de C lairvaux que desembocó en el asesinato de dos rehenes. El 28 de Noviembre de 1972 lo ejecutaron al m ism o tiem po que a Buffet, cuando no había cometido ningún crimen. Robert Badinter era su abogado. Buffet rechazó la idea misma de un indulto Presidencial: “S i me indultan volveré a matar. C om eteré otros homicidios en cualquier prisión donde me encuentre". Para poder mirar la muerte de frente había pedido que lo ejecutasen acos­ tado de espaldas, cosa que le negaron. V éanse Robert Badinter, L 'execution (1973), París, Fayard, ^ 8 , y A lain M onest ier, Les grandes affaires criminelles, París, Bordas, 1988. JTrad. cast.: Los Pandes casos criminales, M adrid, Ediciones el Prado, 1992J. 1François M itterrand fue presidente de la República de 1981 a 1995.

de Simone Veil, durante la v o tació n de la ley q u e , e n c ie rta s condiciones autorizaban el aborto.' En La abolición ,4 B a d in te r recu erd a los sin iestros deba­ tes que, en el Parlamento, precedieron la a d o p ció n de la ley. A través de los torrentes de odio y confusión que se d e s e n c a d e n a ro n , e n p artic u la r contra Simone Veil, ya se podía discernir un arg u m en to e sp e c io so , cu y a explotación está ampliamente extendida, y no solo e n F ra n c ia : ¿ có m o se p u ed e, sin contra­ dicción, preconizar la abolición de la p en a de m u e rte y a c e p ta r la interrupción voluntaria del embarazo? Fuera de todo cuanto se puede o b je ta r a e sta su p u esta “co m p a ra c ió n ” (y a menudo le dedicamos mucho tiem po e n e l s e m in a rio a l q u e usted alude), un “hecho” parece no menos perturbador, y a lta m e n te s ig n ific a tiv o : casi en todas partes, las estadísticas lo atestiguan, los que m ás v io le n t a m e n t e se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo, los que a v e c e s in te n t a n m a ta r a obstetras en nombre del “derecho a la vida”, las m ás d e las v e c e s esos m ism os son ar­ dientes partidarios de la pena de m uerte.
É. R.: Sí, en efecto, y Sim one V eil, que h a b ía su frid o la d e p o rta c ió n , fue insul­

tada por los adversarios del aborto. C a si le re p r o c h a r o n h a b e r autorizado un nuevo genocidio. En cuanto a R o b e rt B a d in te r, fu e tra ta d o d e “ju d ío de mier­ da” al mismo tiempo que de amigo de los “asesin o s de n iñ o s ”. E n am bos casos, el tema antisemita surgido de L a Francia ju d ía d e É d o u ard D ru m o n t vuelve: el judío es aquel que introduce el virus de la m u e rte e n las e n tra ñ a s del buen pueblo francés. ]. D.: Sobre todo es en los Estados U n id o s d o n d e lo s m o v im ie n to s de oposición “armada”, si puedo decirlo así, al ab o rto , se c o n c i l ia n f á c ilm e n t e c o n una opo­ sición rabiosa a la derogación de la p en a de m u e rte , h a s ta a la m oratoria que vendría a suspender las ejecu ciones, e n v irtu d d el g r a n n ú m e ro de errores judiciales recientemente descubiertos. Esos su p u estos d e fe n so re s incondicionales de la vida también son con frecu en cia m ilita n te s d e la m u e rte . E n ocasiones se trata de fundamentalistas cristianos que a s o c ia n la lu c h a c o n t r a e l aborto a la lucha contra la abolición o la suspensión de la p e n a d e m u e r te .5
’ Votada el 28 de noviembre de 1974, esta ley, cuyo p roy ecto h a b ía sido presentado por Simone Veil, ministra en el gobierno de derecha de Valéry G iscard d’Estaing, derogaba la de 1920 que prohibía el aborto so pena de persecuciones penales.

4Robert Badinter, L'abolition, París, Fayard, 2 0 0 0 . 5Con frecuencia Jacques Derrida encaró la cuestión de la m uerte, sobre todo en G!as (que
también, como algunos seminarios de los años sesenta, trata de la p en a de m uerte: París, Gatil&i 1994, p. 114 y ss. y passim), en Demeure (1 9 6 6 ), París, G a lilé e , 1 9 9 8 , don de com enta la obra de Maurice Blanchot, Uinstant de ma morí, París, G allim ard , 1 9 9 4 [Trad, cast.: El instante de ',u

muerte, Madrid, Tecnos, 20011; en Donner la mart, París, G a lilé e , 1 999 [Trad, cast.: Dar la
Barcelona, Paidós, 20001, donde interpreta la actitud de A b rah am e n el m o n te M oriah: Abraham

aunque diversos. Los sacrificio s sangrientos.. Y de m anera ig u a lm en te n o ta b le .7 L o q u e m e p a re c e in te re s a n te . c o m o e l p rin cip io de sob e ran ía sin e l cual la p en a d e m u erte n o tie n e n in g u n a p osibilid ad. G rez-en-Bouére. para ofrendarla a D ios. Es em blem ática de una exp eriencia de lo imposible. por el contrario. cast. marqués de Valdegamas (1 S 0 9 -1 S 5 3 ). para ilu strar esta verdad c o n u n a h ip é rb o le ejem p lar. T a m b ié n fu e el caso de te ó rico s “sistem ático s” del c a to lic is m o trad icio n al. (Trad.. A v eces de m an era a c tiv a . recordando algunos esquem as del sem inario que d irijo y que todavía no pu bliqué. A quí me gustaría tom arm e e l tiem po de exp licarm e más largam ente que en los otros capítulos. “ra c io n a liz a n te ”. que pone en todas las cosas su soberana armonía. Essai sur le catholicisme.” Tras haber evocado el doble dogma de la imputación y de la sustitución (pala­ bra y concepto que se encuentra. a la vez un poco d e lira n te e h ip e rra c io n a l. típ ic o e n verdad es aquel que sabe que debe callarse antes de que el ángel interrum pa la muerte que se aprestaba a dar a Isaac. 19S5|. desde C a ín y A b e l h a sta C risto y m ás a llá . P ie n so e n p a rtic u ­ lar.: En sayo sobre el catolicismo. R . c o m o a v e ce s o cu rre. c o n fre c u e n c ia oí a católico s fervientes que se declaraban. Véase sobre todo el capítulo vi del libro ni: “Dogmas correlativos al dogma de la solidaridad.. forma una gran síntesis donde todas las cosas entran en el orden y la unidad. pues. hay aquí un a situ a­ ción contradictoria. C ortés evolucionará hacia un conser­ vadurismo fervoroso y una adhesión radical a la religión católica.6 tan a m en u d o c ita d o y alabad o por S c h m itt. tan to en Massignon como en Lévinas).) no es más que un com puesto in co h e­ rente de tesis y antítesis que se contradicen y anulan. por el co n trario . publicado en 1S51. 1986. sold ó ese siste m a (c a to lic is m o + p en a c a p ita l) a una in te rp re ta c ió n g e n e ra l d el s a crificio sa n g rie n to . H asta el siglo XXI. m ilita n te . Tras haber sido liberal y adm i­ rador de la R ev o lu ció n francesa y del espíritu de las Luces. D-: In m en sa cuestión. pienso. C o rté s a rticu ló el dogm a c a tó lic o y la d o c trin a d el c a stig o c a p ita l c o n u n a c o n s e c u e n c ia encarn izad a. 6Ju an D onoso C ortés. no sin relación. e n D o n o so C o rté s . Siem p re sostuvo la le g isla ció n e statal. el liberalismo y el socialismo. desprecia el liberalism o y respeta al socialism o como el enem igo mortal al que reconoce una grandeza diabólica. V éase la nota siguiente. Nada debilita s'i virtud soberana. adversarios del aborto y de la pena de m uerte a la vez. Planeta.. Jurista y filósofo español.É. autor de varias obras p o líticas sobre la manera de gobernar los pueblos. “El socialismo (. revelad or. C ortés escoge el catolicism o. e n n om bre del d ere ch o a la vida. Dominique M artin Morin Reprint. no son sino uno s°lo I _] en su prodigiosa síntesis [. En su Essai sur le catholicisme. de C aín y A b el a . le kbéralisme et le socialisms.. Esta prueba es la que vivim os cada día: escoger a un muy otro y desdeñar a los otros. la institución universal del sacrificio sangriento. Barcelona. Puede afirmarse de los dogmas católicos que. casi sin e x c e p c ió n . la Iglesia c a tó lic a fue favorable a la p e n a de m u erte. A l parecer.]. un desafío cuya te n sió n in te rn a trab aja casi to d a la h is to ria de la p en a de m uerte en O cc id e n te . 7 D onoso Cortés.] la palabra católica. j. sostiene que el mundo está dividido en dos civiliza­ ciones irreductibles entre sí: el catolicism o y el filosofismo (donde se encuentran el socialism o y el liberalism o). S a n to Tomás n o fue el ú n ic o partid ario e lo c u e n te de la p e n a cap ital.: ¿Cóm o con ciliar ambas posiciones? Yo. le libéralisme et le socialisme (1 8 5 1 ). el catolicism o. de manera diferente pero. ferv ien te. es invencible (.. Teoría de las escuelas racionalistas sobre la pena de muerte”.

hu m ano o n o . C o rté s p ien sa. seguida por “esas terribles jomadas de junio. Véase Jacques Derrida. en: CEuvres. de todo viviente. Taurus|. ) 8 Walter Benjamin. e n 1848. una vez más en sentido estricto. De aquí se desprende no solo la legitimidad sino incluso la necesidad de la pena de muerte. y es muy cierto también que la sangre del hombre puede expiar. bien lo sé. jamás el género hum ano hubiera alcanzado la deuda que contrajo por entero en Adán. m enos d e lim ita b le s de la expe­ riencia de lo viviente. n o sin profundi­ dad. Cortés aclara: “sin la sangre del redentor. que muy ciertam ente expía ciertos pecados individuales. y la universalidad de su institución proclama la fe universal del género humano en la eficacia de la efusión de sangte realizada bajo ciertas condiciones. Por otro lado (y un poco como lo hará W alter B e n ja m in e n “P ara un a crítica de la violencia”8 con los “grandes crim inales”. y sin duda todavía sobrevivirá largo tiempo aún. Denoél. designo. ( j . Barcelona. en la necesidad de la expiación por la sangre" (pp. la sangre en la form a in m e d ia ta m e n te visible de su derramamiento. aunque la sangre tien d a a desaparecer. es el extrema do rigor de la actitud. Por un lado. ob. incluso si. e n la que v e. com o el de M arx ). más fundam entales. que la distinción entre el crim en de derecho co m ú n y e l p o lític o es frágil.por el Estado).: Obras completas. mientras que la pena de m uerte so b rev iv e. y ese es el verdadero lugar de d iscu sió n filo só fica . cre o que Cortés no se equivoca al inscribir la pena de m uerte e n un a h isto ria d el sacrificio. Ya no h abría m ás d e re ch o . cast. 1. por ejemplo. traducción y prefacio de Maurice de G an d illac ITrad. ten d ría c o m o con secu en cia ineludible una abolición universal de la pena de m u erte. cit. Esta pena se encuentra establecida en todos los pueblos. un d e re ch o p en al e n el cual una pena de muerte tuviera ese valor de racionalidad calcu lad o ra. stricto sensu. IX. “Pour une critique de la violence” (1 9 21). por otra parte. que de e ste m odo es Edipo. E incluso del sacrificio sangriento. . que vivirán eternamente con todos los horrores en el recuerdo de los hom­ bres". en su virtud expiatoria cuando es derramada de este modo. todas las culturas) no produjeron.sin el dispositivo de la pena de m u erte.y sobre todo de derecho penal. un inmenso problema que se debe reelaborar de c a b o a rabo. como Kant. y que la abolición de la pena de muerte para el segundo (e n F ra n c ia . 1955). 4 vols. 346-347-348-357). la pena de m u erte n o se presenta corno un sacrificio y si todas las culturas sacrificiales (es decir. 1971. m ás que u n c o n c e p to claro y distinto. Cortés condena así violentamente la derogación de la pena de muerte para los crímenes políticos por el gobierno provisional de la República francesa en 1848.. frente a Dios. Mythe et violence (Francfort. en una de las zonas más oscuras. Este es un conjunto de cuestiones que tratamos en el sem in ario q u e a c a b o de evocar.en esta teorización ultrarreaccionaria. y es su ejemplo. la su­ presión misma de todo derecho penal. excesiv o y un p o co lo co . pese a su regresión g en eral e n e l m undo. y cuando nombro el sacrificio. 22). por lo menos la sangre derramada. París. d . que p ro d u ce n h o rro r pero tam­ bién fascinan en la misma medida en que im pugnan la m o n o p o liz a ció n de la violencia autorizada -G ew alt. pero es muy cierto que n o hay punto de expiación verdadera sin efusión de sangre: Sine sanguinis effusione non fit remissio (H eb. Force de loi.

Écrits sur ¡a peine de mort. una visibilidad de lo rojo. un origen. a pesar de tales declaracio­ n es contra la crueldad de la pena capital durante un viaje reciente a los Esta­ d o s Unidos. una ejemplaridad fuera de serie. una escala pintada de rojo. y una historia de la crueldad. en Écrits sur la peine de mort.. ese color que inunda todos los textos de Victor Hugo contra la pena de muerte. un canasto pintado d e rojo.. diría Schm itt. por cierto. tomaron partido públicam ente con tra la pena de muerte.. A pesar de todos los movimientos de arre­ pentimiento y perdón a los que no deja de apelar.] era la civilización que llegaba a Argelia en la forma de una guillotina'’). a pesar de sus discursos sobre la Inquisición y los extravíos pasados de la Iglesia. un poco más grave por supuesto. 163-164). sobre todo en Francia. que yo sepa.12 ’ Víctor Hugo. Para contribuir con eso. lo trascendental..10 hasta los largueros de madera roja que sostienen la cuchilla (“dos largas viguetas pintadas de rojo. p. 53. Pero crúor designa realmente la sangre derramada. del concepto. por ver sufrir.. Juan Pablo II. esencialmente psíquica (placer en sufrir o hacer sufrir por hacer sufrir. p. nun ca com prom etió solemnemente a la Iglesia y al Vaticanoe n el combate abolicionista. Robert Badinter lo recuerda ju stam en te en L'abolition (ob. intento así una suerte de historia de la sangre. p. si usted quiere (a la vez interna. desde el rojo que hace correr la guillotina. hiperbólica. y aunque el Estado del Vaticano haya abolido la pena de muerte hace unos veinte años. deí uso regu­ lado o de los abusos de la palabra. 37. excluida: un fundamento. cit. su expresión exterior. un castigo entre otros. visible y exterior..1 1 Vuelvo a la “cuestión cató lica”.“la horrible máqui­ na escarlata”. un pesado travesaño pintado de rojo en el que parecía encastrada por uno de sus lados una cuchilla gruesa y enorme de forma triangular [. como tampoco ninguno de s u s predecesores. Tan solo algunos obispos. grausam. 2 0 de octubre de 1842. por lo menos contra s umantenimiento en F ran cia. y sin duda es. ld. una con d ición de posibilidad.la condición de posibilidad.. No toda crueldad es sangrienta o sanguinaria. no nombra la sangre). el derramamiento y por tanto cier­ ta exterioridad. “la vieja bebedora de sangre”. sin el derecho. cit. en ocasiones de la palabra sin concepto de “crueldad”. c i t .. Écrits sur la peine de mort. 15. de suspender el derecho. tras haber lam entado el apoyo histórico de la Iglesia católica . en: Victor Hugo. cit. puede ser. ob.Choses vues. en el interior de una historia del concepto de excepción (no hay soberanía sin derecho a la ex­ cepción. Es precisam ente este efecto paradójico de trascendentalización de la pena d e muerte el que debe combatir un abolicionismo consecuente. ob. y externa. ya sea ésta visible. Fue en 197S C om isión social del episcopado francés publicó un documento oficial ( Elementos de xión sobre la pena de muerte) que. más y otra cosa que una pena). incluida: la pena de muerte es un elemento del derecho penal. en alemán. Prefacio a Le dernier jour d ’un condamné. p. ob. teatral o no. por ejemplo ahí donde hay derecho de indulto).

y esta enfermedad tendrá sus médicos que reemplazarán a vuestros ju eces. esa alusión a un porve­ nir donde el mal sería tratado como una enfermedad. es decir. Eso ocurrirá cuando la humanidad haya comprendido. Se tratará con la caridad el m al que se trataba co n la cólera. e l v erd u go”. p. é l llam a la in v io la b ilid a d de la vid a humana. La libertad y la salud se reunirán. Porque ese hecho in n eg ab le (q u e ja m á s h ay a h a b id o una oposi­ ción política de la Iglesia a la pena de m u e rte ) p a re c e c o n tra d e c ir otro cristia­ nismo. -I La dulce ley de C risto penetrará final­ mente en el código e irradiará a través de él. Consa­ gró tantas luchas y textos m agníficos a la ca u sa a b o lic io n is ta . 12: “el cadalso es el único edificio que las revoluciones n o dem u elen. un compromiso uni­ versal e incondicional de la Iglesia católica y el V aticano. cit.. F íjese e l e je m p lo d e V ic to r H ugo. En el mismo mom ento en que se las agarra c o n “e l e d ific io s o c ia l del pasado” que reposaba en “tres columnas... U na confesión (p sico an alítica) general habrá entonces .d. de lo que habría debido ser. e l rey. creo que anuncia. el sacerd ote. todavía no constituye eso. N ad a com parable. y siem p re en nom­ bre de lo que.¿Cómo se justifica eso? Tendríam os que to m a rn o s e l tie m p o de releer todo eso de cerca. Muíaos mutandis. (j . en: V icto r H ugo. Sin embargo. el nacimiento y el aborto. com o Freud y de Freud. oportunis­ tas o retóricas. Es raro.) u Prefacio a Le demier jour d'un condamné. p. 38: “Y el orden humano no desaparecerá con el verdugo [. A unque una p o sición an álog a h ab ía sido tomada por LOsservatore Romano un año antes. m e parece. Será simple y sublime. La civilización no es otra cosa que una serie de transformaciones sucesivas. La cruz reemplazará el patíbulo. sus hospitales que reemplaza­ rán vuestros presidios. para desmochar la sociedad. otro espíritu del cristianism o. al venir co m o lo h ic iero n para desbrozar.D.. Eso es todo".]. la pena de muerte es una de las podaderas de las que más trabajosamente se despojan”. que las revoluciones sean sobrias de sangre humana y.) Ibid. para podar. las especulaciones de un Reik sobre la desaparición venidera del castigo en general. por razones que n o fu eron s o la m e n te e stra té g ic a s . Lo h acía e n el m ism o m o m e n to e n q u e a v e ce s denun­ ciaba a los sacerdotes y la “p o lítica” de la Ig lesia (a s í c o m o c o n d e n ó e l Terror y fustigó la guillotina en nom bre de la R e v o lu c ió n fra n c e s a .. con razón o sin ella. H ugo apela a la “dulce ley de Cristo" y al día en que “p en etrará fin a lm e n te e n e l C ó d ig o e irra­ diará a través de él”. Écrits sur la peine de mort. en tre otras cosas. que el sen tim ien to de culpa!"' lidad inconsciente precede el crimen. justam ente (y la comparación se impone una vez más) con las prescripciones o in terd iccio n es referentes a la sexua­ lidad. S e verterá el bálsam o y el aceite donde se aplicaba el fierro y el fuego. de su memoria y su espíritu. a “la abolición lisa y llana”. de la p e n a d e m u e rte . e n efecto. los abajo firm an tes estim an que en Francia la pena de muerte debería ser derogada”. ya q u e la p e n a de muerte seguía siendo “el único árbol que las re v o lu cio n e s n o d esa rra ig a n ”:13 “N o for­ mo parte de vuestra gente cubierta c o n e l gorro ro jo y c o n la g u illo tin a subida a la cabeza”.14 E nto n ces desea “am p liar lo m e jo r p o sib le e l corte que a la pena de muerte. in con d icio n al. d e su “verdad”. U na vez más subrayo e l rojo). ob. (j. concluía sin medias tintas (pero no com prometiendo más que a los firmantes y en las fronteras de su país): “Tras profunda reflexión. Hugo tam bién preten d ía in sp irarse e n e l m e n sa je evangélico y en la pasión de Cristo. S e mirará el crim en com o una enfermedad. y para decirlo una vez más con demasiada brevedad. [.

y que la a p lic a .16 pretende que la pena de m u erte no podrá sobrevivir en un mundo secularizado. c it. 1957.) A cerca de estas cuestiones. al v ie jo patíbulo erigido desde h a c e tan to s siglos sobre la cristiandad”. 1 SIbid. c it. no es postble re co n o cer sus profundos c im ie n to s sin te n e r en cu en ta el discurso teo ló g ico político que la su sten ta y que. se define por el poder d e v id a y m u e rte sob re los sú bd itos. o que su ab o lició n pasa p or un inm an en tism o hu m anista y ate o . e n verdad. siempre admitió la necesidad de la pena de m uerte (. n i siqu iera. la sob e ran ía d e l Es t a do. cuand o. to d o se d ecid e .j. alianzaj. m en cio n a su oposición a la pena de muerte: Afirmo que soy un adversario resuelto del hom icidio. a partir de una acusación religiosa (p r o fa n a c ió n o tra ic ió n de u n a ley sagrada). del p re sid e n te o e l g ob ern ad or. Le toucher. h a ce sesenta años. tan to en sus institu cion es com o en sus costumbres. pues. rem ítase a nuestro cap ítu lo 6: “El espíritu de la R evolu ción'.) donde Retic. según su propia lógica. cit. oh. impiden que sea definitivo e ^reparable.i forma de un crim en individual o de represalias ejercidas por el Estado” (p.s Véanse Jean-Luc Nancy. bolo esta justificado en ton ces a llí donde no es supremo. Pero ¡qué significa esa ju stificación la sociedad donde vivimos y que. K oestler).. Jean-Luc Nancy. a! h ab lar de alianza. C risto .15 Por eso. como a la cuestión de las relaciones en tre psicoanáisis y crim inología. pues. 6Ü y passtm. que e l c o n ­ cepto d e E sta d o n o sea de e se n cia p ro fu n d am en te religiosa). “La Reconstruction du christian ism e”. Gailim ard.ß e cca ria hizo. a través de los siglos. M adrid. y autorizado por él. 16Publicadas prim ero por la Nouvelle Revue Française (ju n io -ju lio de 1957). (j. Y en c o n se cu e n cia por e l d erech o reemplazado el derecho penal. está wsacrnlizada?” A lbert Camus.' N o es p o sib le tratar la cu estió n de la p en a de m u erte e n O c c id e n te (ta l vez ese c o n c e p to d el d ere ch o p enal. del pueblo. siem pre la fundó.: O bras completas. * 1998. l a Iglesia católica. de m an era ejem plar. de autoim pugnación y au to d eco n stru cción . 1965 (Trad. si n o está to talm e n te equ iv o cad o . (|. Calm ann-Lévy. Bibliothéque de la Pléiade. que decide acerca de la e je c u c ió n . ya se presente en :. (. Ju an a de Arco o E l A lla j. cu y o re le v o es to m ad o por la del Estado. 4 0 1 ). por ejem ­ plo. Pueden leérselas hoy en el volum en “Essais” de las CEuires de A lbert Cam us. n i un d erech o entre o tro s. fueron retomadas en Reflexions sur la peine capital? (en colab o ració n co n A. ob. en este punto com o en otros. en U s études p h ilo s o p h ie s .D.i religiosa. ob. . son por tan to los únicos que Pueden fundar el castigo supremo ya que.. en particular la creen cia en la vida etern a. Réflexions sur la peíne capitale. y a c a so la p en a de m u erte n o es una “p en a" e n tre otras. el castigo supremo. París. En el sem inario al que se alude concedo la mayor atención posible al estatus y la argum entación de esos textos de Reik y de Freud. cast. p . y Jacques Derrida. A lb e rt Cam us sim plifica un poco las cosas.n . siempre fue una pen.) 1 7 “De h echo. lanzada o inspirada por una au to rid ad re lig io sa . Porque la pena de muerte siem p re fue el e fe cto de un a alianza e n tre un m en saje religioso y la soberanía d e u n E stad o (su p o n ien d o in clu so . p. e tc .l tas valores religiosos.. E n la figura d e l m on arca. en sentido estricto. en nombre de Freud. (j. Es al final de ese libro (Le besoin d avouer. (j.) . 1 2 .p. París.17 El cristianism o tien e otros recursos de “d iv i­ sión” in te rn a . en sus bellas y v alien tes Reflexiones sobre la guillotina . un e le m e n to del d ere ch o p e n al).) . S e tra te o n o de los caso s p arad igm ático s de S ó crate s.D . p or otra parte es solam en te europeo.

Entre otras figuras. aquí. Cesare Beccaria. por el derecho de alzarse. incondicional. diré en pocas palabras. aunque. ese derecho no es aquel sobre el cual descansan la soberanía y las leyes". ya lo evoca­ mos. asegurada. se requirió alguna presión de origen in tern acion al. R. Contra una opinión pública -e n to n c e s y a lo mejor 1 9 “¿En virtud de qué derecho los hombres pueden permitirse matar a sus semejantes? P cierto. a fines de 1795. ese derecho permanece. Des délitset des peines. garantizada. Así es como Schmitt define al soberano: la aptitud para decidir acer­ ca de la excepción. pero com o es conferido por un mandato electoral de una duración limitada. En la figura del presidente. por encima del derecho. el fin del castigo capital para el día en que se restableciera la paz ( ¡ “la paz general”!) ¡y fuera públicamente declarada! “A partir del día de la publicación de la paz general. de la Europa posrevolucionaria y relativamente pacificada. eso puede afectar a la libertad y la gene­ rosidad de un derecho de indulto sobre el cual pueden pesar consideraciones de electorado o de opinión pública. esp on tánea. al pasar al “pueblo” de “ciu­ dadanos”. es lo menos que se puede decir. En todo caso. j. sin impugnar o lim itar la soberanía del sobera­ no. 126. tras una serie de rechazos dilatorios de la abolición . R ealm en te h ab ía que poner fin a la soberanía monárquica para instituir la de la n ación . (j. y según las aparien­ cias.: Pero restauraron una soberanía cuyo principio. H ubo que limitar la soberanía. y el derecho de suspender el d erecho. É. la esca­ la histórica de la paz europea. como ocurrió en Francia. incluso allí donde en las formas parlam entarias.. según la escala escogida. la pena de muerte será derogada en F ran cia. nunca había sido abandonado.D . y a pesar de los elocuentes alegatos de Condorcet.: Por eso Luis XVI fue ejecutado. ob. El gran Beccaria trató de hacerlo19 y se encerró en una de sus numerosas contradicciones. en el fondo. una Europa cuya d em ocracia se construye laboriosamente. la Convención se separó prom etiend o. si puede decirse. A sí es com o un nuevo principio de soberanía reemplaza a otro. p.” Se habrían necesitado más de dos siglos. esto adoptó la del Terror. la abolición fue una decisión nacion al. prefacio de Robert Badinter.a la excepción. principista. Porque en todas partes donde fue derogada la pena de muerte en esta comunidad europea. soberana. tras la conversión a la pena de muerte del ab o licio n ista Robespierre.) . cit. in tern a. Es muy largo o muy corto frente a la inmensidad de un acontecimiento sem ejante y de la em ergencia de un sín­ toma semejante. lo que no ocurre co n el m onarca absolu­ to de derecho hereditario y divino. D. que ahora la ha con v ertid o en su condición nece­ saria. no es posible cuestionar la pena de m uerte de manera radi­ cal.

partiré de lo que desde hace m ucho tiem po habría sido para mí el dato más significativo y pasmoso. En todo caso. estaría tentado de decir que no es posible com enzar a pensar lo teológico-político. o bien en la forma de discursos explícitos (com o Baudelaire. L :\ i v a ria n te tam b ién gira alrededor de esa palabra “interesad os" que lleva una buena parte de la carga (ta n to . por el contrario. ya sea durante el breve episodio de la Revolución de 1848 al abolir la pena de muerte pur crim en político -y el propio Hugo formuló esa sospecha-. S a b ía n q u e esa te n d e n c ia eu ro p ea e in te r n a c io n a l sería irresistib le. Marx sospecha el interés de los aboli­ cionistas que querrían salvar su cabeza. B ib lio th équ e de !. y en ocasiones no sin dudas ni remordimientos (Rousseau). cuando invoco así un concepto de soberanía (sobre la vida y la muerte de las criaturas o los súbditos. es imposible tratar la cuestión de la pena de muerte sin h a­ blar de la religión. N o.ítfW. t. por la mediación del concepto de sobera­ nía. ocupa el lugar del derecho en la religión. T em bláis. de la condición casi trascendental del de­ recho penal y el derecho en general. 2. G allim ard. « t a is interesad os en la cu estión .0 0 0 personas que la m erecen .1": " ( A M i c t ^ n de la p en a de m uerte. De Platón a Hegel. París. en esta tradición. com o de su puesta en práctica. y de aquello que. ya sea en la época de las grandes manifes­ taciones abolicionistas en las que tomó una parte activa y espectacular o “ C h a rle s Baudelaire. ningún filósofo en cuanto tal. de Rousseau a Kant (sin duda. 3 0 . esto y persuad id o de q u e n o s o la m e n te e s c u c h a r o n a su c o ra z ó n y o b e d e c ie ro n un a c o n v ic c ió n de p rin c ip io . Para decirlo de manera breve y económ i­ ca. que yo sepa. C h in a y lo s E s ta d o s U n id o s to d a v ía re siste n . lo s p a rla m e n ta r io s fra n c e se s q u e la d e ro g a ro n e n 1 9 8 1 (in clu id o s los de d e r e c h a . c o n c ie r ta c a n tid a d de países árab es islá m ic o s. nunca ninguna filosofía en cuanto tal im ­ pugnó la legitimidad de la pena de muerte. V ic to r H ugo dom ina c o m o C ou rb et. En la modernidad poshegeliana la cosa continúa. por lo ta n to ya sois culpables. e incluso lo onto-teológicopolítico. aquí se trata no tanto de un fenómeno o de un artículo del dere­ cho penal com o.to d a v ía h o y fav o rab le a la pen a de m u e r te . “Pauvre Belgique. expresam ente. en el fundamento o el princi­ pio de la pena de muerte. en su discur­ so propio y sistemáticamente filosófico. El am or ex ce siv o de !» vid i es un d e s e e n » ' h-n-ia U a n im a lid a d )“. En verdad. Por lo m enos. el más riguroso de todos). el más sorprendente tam bién de la historia de la filo­ sofía occidental: nunca. i 9 7 6 . incluido el derecho de indulto).. cada uno a su mane­ ra. P. tomo partido a favor de la pena de muerte.C W p e tic io n a n por la a b o lició n de la p ena de f u e r t e . c o m o p o r e je m p lo ja c q u e s C h i r a c ) .> Pleiad e. sino a partir de ese fenóm eno del derecho penal que se llama la pena de muerte. M e dicen que en Paris 3 0 . Cuando hablo de una alianza teológico-política o teológico-jurídico-política. no confío en un concepto ya disponible de lo teológico-político que bastaría con aplicar a la pena de muerte com o a uno de sus “casos” o ejemplos. (Euvrcs compUtes.

totalmente incomprendida hoy. “una ley única para todos”. Lévinas. no se equivocó. (j. Lévinas observaba de pasada: “La ley judía no autoriza una condena a muerte con un voto de mayoría”. com o del desafío problemático a cuyo alrededor trabajamos sistemáticamente en ese sem inario): “Derogadores de pena de muerte-sin duda muy interesados” (ibid. la expresión de Lévinas pertenece ju stam ente a un discurso que se empeña en no inscribirse en la ontologia sino en dirigirse más allá de la filosofía com o ontologia de tradición griega. a Foucault y a ta n to s o tro s . en la hipótesis que. c o m o K a n t y H e g e l. c o m o K a n t. ya n o se cuentan lo silencios.D. destaque­ mos dos rasgos. porque equivaldría a quitarle la conciencia de su grandeza com o víctim a y suprimirle las posibilidades de ganar el Paraíso” (ibid. sino en el de la caridad. Riopiedras. lu eg o de su abolíción en Francia: “N o sé si usted a d m ite e s te s is te m a u n p o c o com plejo que consiste en juzgar según la verdad y e n tr a ta r en el a m o r al q u e h a sido juzgado.n . En la última de las Quatre leçons talmudiqucs (M in uit.22 de la acusación. (j. Tales inspiraciones fueron ajenas a la Biblia judía. Por otro lado. 6 8 3 . En modo alguno sería “una manera de complacerse en la venganza y la crueldad donde se bañaría una existencia viril. por»1 parte. I I ^ . n o ció n cristiana (véase más arriba). por otra parte. es la mía. p.: Cuatro lexiones talmúdicas. Por un lado. Poirié.. el origen y el fundamento racional de la ju sticia p e n a l.. por otra parte diferentes sin d u d a e n su a x io m á tic a implícita. Agradezco a Jen n ifer Barjorek haber llamado mi atención sobre estos dos textos de Baudelaire). pp. Baudelaire. a saber.bien en la forma perturbadora del s ile n cio y la o m is ió n . 1 6 6 -1 6 7 ). 1997J). Barcelona. de Heidegger (pensador del ser-p ara-la-m u erte q u e . la frase de Lévinas no se expresa com o una dem ostración filosófica en el espacio de la justicia o del derecho. Dar cloroform o a un condenado a muerte sería una impiedad. p e n sa b a que no debía oponerse) a Sartre. o sea.) 2 1 Emmanuel Lévinas.. Lévinas solo le co n sa g ra u n a frase e n 1 9 8 7 . jam ás encaró el problema de la pena de m uerte a la q u e.”21 P e ro . La Manufacture. p. 1991. eso m ism o c o n tr a lo c u a l se a lzab a el Evangelio de Mateo (V. cita a Mateo en la página siguiente. p . kantiana en su principio o su forma. 1987. intenta sustraer la ley bíblica y rom ana del ta lió n a su in te r p r e ta c ió n c o r r ie n te -vengan­ za. decía de la ley del talión: cosa pagana]. a mi ju icio . L' ley del talión otorgaría un “mensaje de universalismo”. t. G alilée. revancha. Su objetivo es salvar (espiritualm ente) a la sociedad y al culpable. para v er en ella. que de pasada nom bra la pena de muerte. Para que el sacrificio sea perfecto. Vienen de Maquiavelo. 158 [Trad. V ienen de Nietzsche.) “ Lévinas no justifica solamente la ley del tallón. V ienen de paganos lio que Mateo. Para dar todo su alcance a esta proposición. de compulsión cristiana anticristiana. a beneficio de inventario. “La pena de M uerte es el resultado de una idea mística. p. Los valores de amor o de caridad se encuentran en el centro de la larga respuesta de Lévinas. Lión. La pena de M uerte no tien e por objeto salvar a la sociedad. ju s ta m e n te . como lo evoqué en Donner le temps (París. 3 8 -4 4 ) -. 1968. etc. La supresión de la pena de m uerte m e p a re c e u n a c o s a e s e n c ia l p ara la coexis­ tencia de la caridad co n la ju sticia . de extravío en ocasiones espantosam ente antisemita. es necesario que haya asen tim ien to [¡otro argumento kantiano!] y dicha por parte de la víctima. Qui étes-vous? Entrevista con F. L. sobre la esencia sacrificial de la pena de muerte. 1494)Con esta alianza de perversa crueldad. por lo menos materialmente. de clarividencia históri­ ca. como tampoco Cortés. A q u í. c i e r ta m e n te . cast. la de una colusión esencial entre la filosofía como tal y la pena de muerte. c o m o si n o se tratar aquí de un problema filosófico digno d e tal n o m b re . Que yo sepa. 97. le reconoce el origen de la propia justicia. qu e yo sepa.

enton­ ces uno debe preguntarse qué suelda.Sin duda. el argumento esencial de Kant y Hegel en su alegato a favor de la ley del talión y. en mi opinión. (. en su tradición hegemónica.. por supuesto. Albin Michel. me contento con una evocación: esa distinción de la letra y del espíritu no fue solamente de los rabinos sino. nunca lo hicieron de manera estrictamente filosófica. Es la epimeleia tou thanatou de Platón. a favor de la pena de muerte. Otros. más y otra cosa que su vida. que yo sepa. a la teología política de la pena de muerte y al principio de soberanía que. literal­ mente. fin en sí y no medio. pues.] Los rabinos nunca aplicaron ni comprendieron al pie de la letra ese texto. a través de diferentes figuras.) • . Potente y frágil a la vez.. y de quien me gustaría volver a hablar dentro de un momento para complicar un poco más las cosas. es la lucha por el reconocimiento de las conciencias que pasa en Hegel por el riesgo de su propia principio de apariencia tan cruel que la Biblia enuncia aquí no busca otra cosa que la justicia. en elevarse por encima de la vida. Robert Badinter. 178*179). según Kant. cuya influencia fue considerable y decisiva en el siglo pasado. Si ese “hecho” masivo y altamente significativo puede verificarse.D. Lo interpretaron a la luz del espíritu que recorre la Biblia en su totalidad {. 1963. histórica y no natural (por eso se me ocurre aquí esa imagen de aleación técnica). algunos de ellos se sintieron horrorizados por la pena capital sin creer que debían consagrarle una argumentación filosófica.. es la dignidad (Würde) incomparable de la persona humana que. creyeron ver un fenómeno particular o un simple efecto agravante del sistema penal. Al no poder emprender aquí la lectura necesaria de esta declaración.. Fueron o escritores (en Francia Voltaire. y más pre­ cisamente la ontologia. La Biblia nos evoca el espíritu de la dulzura” (“La loi du talion”. qué los suelda. co­ lindantes o mantenidos en un mismo linde. pp. Los que elevaron un discurso público contra la pena de muerte. lo político (por lo menos allí donde está dominado por un pensamiento de la polis o del Estado soberano) y cierto concepto de lo “propio del hombre”: lo propio del hombre consistiría en poder “arriesgar su vida” en el sacrificio. por así decirlo. con razón o sin ella. o juristas u hombres de ley (en primer lugar Beccaria. en su corazón. la filosofía. en: Difficile Liberté. reina como soberano. (j. inasociablemente. lo que equivale a lo mismo.J. o incluso una superestructura de la formalidad jurídica que había que reconducir a su sustento infraestructural y a intereses de “última instancia” (socio-económico-político). etcétera). París. en su dignidad. esa soldadura de la ontologia a la teología política de la pena de muerte también es lo que siempre mantuvo juntos. la filosofía que prescribe ejerci­ tarse en la muerte. y esa es mi hipótesis provisio­ nal. lo filosófico (lo metafísico o lo onto-teológico). trasciende su condición de viviente y cuyo honor es inscribir la pena de muerte en su derecho. en su esencia o. en pasar por la muerte hacia una “vida” que vale más que la vida. Hugo. es lo que ocurre con Lévinas. en valer. hasta carcelario en general. Camus).

pusieron fin a la pena de muerte. un punto de aplica­ ción particular. y. me atreveré a decir que la pena de muerte siempre respondió a alegatos profundamente “humanistas”. estoy persuadido de que la deconstrucción del an­ damiaje especulativo (por no decir del cadalso)* que sostiene el discurso filosó­ fico sobre la pena de muerte no es una necesidad entre otras. la pena de muerte sería una clave de bóveda o. según Heidegger. physis/nomos. etcétera. un dere­ cho histórico. (N. es el ser-para-la-muerte del Dasein que. me parece* En francés. cuya interpretación es tan controvertida). Así ocurre en el derecho euro­ peo {y no sé si. dar muerte a quienes transgredan tal o cual mandamiento. Desde hace tiempo. una cosa no natural. el artefacto profético que mantiene en pie. Dios ordena. fuera del derecho europeo). en el cruzamiento único -e s la misma Europa. solo él. y si no estuvie­ ra gobernado por un jus talionis que se debería reinterpretar. y por ende discurso “que se debe deconstruir”. a pesar de todos los fenómenos de ejecución masiva. y que en efecto tiene que ver con la soberanía. la tradición bíblica (inmediatamente después del “no matarás”. como decía hace un rato. hacia quien me gustaría volver un instante. usted lo sabe. un derecho propiamente humano y supuestamente racional. physis/thesis). andamiaje y cadalso tienen la misma raíz: échafaudagc y échafaud mente. etcétera)' También pienso. cree reconocer un “im­ perativo categórico” y una idea a priori de la razón pura en un derecho penal que no sería posible si no se inscribiera en él la pena de muerte. com o la muerte misma.) r e s p e c tiv e . digna de tal nombre. puede propiamente morir mientras que el animal. que el sentido común ordena alegar fuera de Europa. si prefiere. en los “juicios”. Ese discurso abolicionista. se dirige mi simpatía más convencida). acelerándose así el proce' so de “deconstrucción” de manera crítica y altam ente significativa. la soldadu­ ra. que son un verdadero código penal instituido. la tradición onto-teológica que evocaba hace un momento. Por lo tanto.vida. Cuando digo "dis­ curso filosófico sobre la pena de muerte”. en sentido estricto. una mayoría de Estados naciones. el Estado nación. pues. Esto ocurre. de lo onto-teológico-político. por su p u e s to . y deberíamos hablar una vez m ás de la ley del talión. llega a su fin y revienta. Kant. con la distinción naturaleza-técnica y todo lo que viene después (physis/tekhne. del T. hasta ritualizada. lo "propio del hombre" en el sentido estricto. pues. sin contrapesar las cosas de ningún modo. un cim iento. la religión. la pena de muerte sería realmente. por el otro. de una u otra manera. no pienso solamente en el discurso “m ortícola” predominante en la mayoría de los Estados naciones que mantuvieron la pena de muerte hasta 1990 más o menos (desde hace diez años. por un lado. Si se pudiera hablar aquí de arquitectónica y de edificación. en su estado actual.entre. me atreveré a decir. A riesgo de ofender una vez más a aquellos que no quieren oír. en el discurso abolicionista (hacia el cual. hay una “pena de muerte”.

23 “La muerte de un ciudadano solo puede ser considerada útil por dos motivos: primero si. etc.D . cit. Beccaria. (otros tantos conceptos que siempre han sido y son más que nunca problemáticos. no principista. cuando lo que manda es el desorden. cuando se inspira en la lógica de Beccaria. Robert Badinter pone esta frase com o epígrafe de su libro Labolition. C esare Beccaria. más inútil que injusta. el homenaje que se le debe a ese gran hombre y a su iniciativa histórica. no puede haber ninguna necesidad de hacer perecer a un ciudadano. y no lo suficientemente cruel para disuadir. considera la pena de muerte menos necesaria. tod avía tiene relaciones y un poder tales que es una amenaza para la libertad de la nación. cit. más crueles que la pena de muerte y por tanto más propicios para “desviar del crim en al espíritu más determ inado": “ni el fanatismo ni la vanidad Persisten en los fierros y las cadenas. la ejecución del ciuda­ dano es admisible. p. bajo un gobierno aprobado por el conjunto de la nación. Por tanto. como a menudo se hizo desde fines del siglo xviii. la abolición de la pena de muerte en las fronteras garantizadas de una nación próspera y apacible seguirá siendo algo bien limitado. (j.23 Luego. allí donde el poder no pertenece sino al verdadero soberano.) 24 “Pero si pruebo que esa pena de muerte no es ni útil ni necesaria habré hecho triunfar la causa de la hum anidad” (ob. lo que casi siempre ocurre. N o bien está amenazado el orden de una sociedad. bien defendido en el exterior y el interior por la fuerza y la opinión. provisional. igualmente deconssi usted prefiere. en vez de terminar. guerra nacional y guerra de gue­ rrillas. es decir. cómodo.). y los males del desdichado. Dos páginas más adelante. manipulables). el argumento abolicionista se fragiliza. segundo m otivo que puede hacer considerar la pena de muerte como justa y necesaria” . 127. Por lo menos por tres razones: A) Ante todo. bajo el bastón y el yugo. no hacen sino empezar" (pp. ¿No pueden leerse estas líneas com o uno de los alegatos más eficaces en favor de la pena de muerte? (j. y aquí rozamos uno de los desafíos más oscuros del problema. Pero bajo el reino apacible de la legalidad. o cada vez que no está aún garantizado. En otras palabras. y si su existencia puede provocar una revolución peligrosa para la forma de gobierno establecido. la muerte de un ciudadano se vuelve necesaria cuando la nación está recobrando su libertad o en riesgo de perderla. cit. se la administraría casi todos los días.D. La abolición será condicionada. p.) . filosófica y políticamente frágil. en una jaula. oscuros. con­ dicional. a m enos que su muerte sea el mejor o el único medio de disuadir a los otros de com eter crím enes. acaso más eficaz que la fuerza. Beccaria se dedica a demostrar la superiori­ dad de los trabajos forzados a perpetuidad. preocupado por una ejemplaridad disuasiva. la diferencia estricta entre guerra civil. perfectible.. como por otra parte Beccaria lo vio claramente él mismo -y eso nos da mucho que pensar hoy— por un buen funcionamiento del mercado liberal. ob. a la manera de ver de Beccaria. Si se aplicara al pie de la letra la lista de excepciones que Beccaria pone a la suspensión de la pena capital. Cabe decirlo al tiempo que se le rinde a Beccaria. hasta que no se haya definido claramente el concepto de guerra. aunque privado de su libertad.24 Los trabajos forzados a perpetuidad serían más espantosos.a m p lia m e n te tru c tib ie . 129-130). 126. dogmáticos.. en una época de anarquía. “terrorismo” -dom éstico o no-. donde la riqueza com pra los placeres y no la autoridad. aunque la pena de muerte no es para él un “derecho”. ob.

debería. En dos palabras. la paz. la diferencia entre a) poena naturalis. comprender. o hegeliano. No puedo reconstruir aquí su proceso. las fallas de tal argumentación. Es precisa­ mente este utilitarismo o este “ejemplarismo” lo que Kant criticará de manera muy fuerte en las dos alas. mientras no se haya deconstruido. totalmente interior y privada. aprobar. condicionado por los datos empíricos y. como per­ sona y sujeto racional. 2 S Suicidio: término forjado a partir del latín sui (d e sí) y caedes ( h o m ic id io ). o sea. haría aparecer como insostenibles. según Kant. en Kant. solo habría una autoejecución. en una lógica de los fines y los medios. provisionales de un contexto. venida desde afuera (forensis). limita­ do.La distinción fundadora del concepto de “pena”. un discurso de tipo kantiano. Kant opone una idea de la justicia y un “imperativo categórico” del derecho penal que apelan a la persona humana como fin en sí en su “dignidad” (Würde). que el culpa­ ble puede infligirse a sí mismo. por esencia. tanto entre aquellos que creen que la pena de muerte es un buen medio con miras a un fin -la seguridad. Es “como si el culpable se suicidara”. y lo conduce a con­ denarse a sí mismo a muerte. administrado desde afuera por la sociedad a través de sus aparatos judiciales y sus instituciones históricas. esto transforma toda punición institucional y racional. desde adentro: 1 . piensan lo contrario.como entre los abolicionistas que. tendría que dar razón a la razón jurídica que lo somete. sin ninguna preocupación de utilidad. sin ningún interés sociopolítico de ningún tipo. piensa. sin preocupación por el interés. en el rigor del concepto. que pretenda justificar la pena de muerte de manera principista. si prefiere. en su mayoría. el castigo propiamente dicho. hasta exi­ gir el castigo. 2 . antes de todo derecho y toda institución. A ese par medio/fin. Mientras no se hayan hecho surgir del interior. Para la autonomía de la razón jurídica. que domina el debate por ambos lados (a favor y en contra de la pena de muerte).más crueles. desde adentro o en los confines no discernibles de la pena interior (poena naturalis). Esta dignidad requiere que el culpable sea castigado porque es punible. nos atendremos a un discurso abolicionista precario. el culpable debería dar razón a la sentencia. Para llegar al extrem o de esta consecuencia. y por lo tanto más eficaces en el arte de disuadir.La distinción entre autopunición y heteropunición: el culpable. y como Beccaria. más acá de una estricta racio­ nalidad jurídica. e tc . aquella. sin referencia a la menor utilidad. si puedo decir. Es esa difícil “deconstrucción” lo que intento efectuar en mi seminario sobre la pena de muerte. y hasta el castigo supremo. y b) poena forensis. el bienestar de la comunidad o la nación. La ejecución se­ ría como un suicidio. en punición auto­ mática y autónoma. introducido e la lengua inglesa en 1636 y en la francesa en 1734- . el culpable ejecutaría él mismo simbólicamente el veredicto..

la igualdad {Gleichheit) consiste ante todo en que el mal hecho al otro me lo inflijo igualmente. la revancha. aporías. Todos estos bosquejos. con lo que decíamos hace un momento del devenir-autopunición de la hetero-punición: al regular el imperativo ca­ tegórico del talión. hipótesis.) . sobre todo en Foi et sawir. cito 26 M e perm ito rem itir aquí a esa lógica de la autoinmumdad que traté de generalizar en otra Parte. te lo haces a ti mismo {. trastocar opiniones o reemplazarlas por otras. que permitirían decir: sí. ob.. al desplazarlas. enorme arbusto espinoso de textos que no podemos abrir aquí. conscientes e inconscientes. 3 . Kant estaría más cerca de una tradición literalmente judía o romana que de cierto espíritu evangélico (Mateo. tanto en Kant como en Hegel. su irresolubilidad lo que aquí me importan. autopunición y heteropunición. O incluso. todo cuanto Freud y Reik inscribieron bajo el título de la “ley del talión”. allá realmente ejecución y/u homicidio. es de esencia expresamente sacrificial en Kant). la del sentido común y la creencia consciente en distinciones u oposiciones tales como adentro/ afuera. y no reinstalar otras dis­ tinciones oposicionales tranquilizadoras.26 indemne. a priori. sino suspender.). ejecución y ho­ micidio o suicidio.para producir un principio de equivalencia. Usa y llanamente.La reinterpretación por Kant del jus talionis. la pulsión sacrificial (la razón moral y jurídica. ctt. aquí realmente hubo suicidio. denuncia el principio del talión). allí suicidio y no lo contrario. O bien. bestialidad.En este lugar no es posible ya distinguir. hace un rato lo decía. Enorme cuestión. en el pueblo. Es precisamente la trepidación de dichas fronteras. también su permeabi­ lidad. marcar o recordar la necesidad de suspender nuestra confianza ingenua. allí hubo ejecución u homicidio y no suicidio. Kant dice literalmente: “El mal inmerecido (indebido) que haces a otro. en su forma más arcaica e indestructible. sobre crímenes sexuales -pederastía. A mi juicio. cuyas tradiciones bíblicas y romanas reactiva poderosamente. todas esas paradojas no tienen por finalidad o por función confundir cosas a todas luces diferentes. Esa preocupación por la equivalencia (no simplemente literal ni cuantitativa sino espiritual y simbólica: figura de lo infigurable) por otra parte se cruza. no contaminable por todo aquello de lo que querrían purificarlo: el interés. la lógica de las pulsiones. te matas a ti mismo”. No he dicho que para Kant la ejecución es un suicidio. con todo rigor. la pasión.. violación. natural e interior/no natural y exten o r (poena naturalis/poem a forensis). Ú o . Kant se embarranca en ejemplos por otra parte a menudo sexuales. Si lo matas. por otra parte. a mí mismo. la venganza. la esfera del derecho puro. Eso serta tan estúpido como decir que la pena capital es un homicidio. y por tanto de calculabilidad. inmune. auto y hétero.

digno de la persona humana en cuanto fin en sí. habría corrompido a esa Revolución francesa que Kant salu­ dó. sería demasiado largo y demasiado difícil. cuestionada desde instancias penales internacionales. es lo que tantos derechos naciona­ les y cierto derecho internacional tienden. del “dar ra­ zón” (reddere rationem) debe discutirse entre otras. por respeto a la persona del condenado. con el Terror. tan laboriosamente y al precio de tantas contradicciones. pero ante todo. en toda lógica. pero nunca se podrá demostrar que una ejecución no implica ningún “mal tratamiento" de este orden. Kant insiste con tanto rigor en el imperativo que. para ser prudentes. y de este com o principio de calculabilidad. alrededor de ese cálculo de una impo­ sible equivalencia entre crimen y castigo. 5 . . con toda lógica kantiana. no hay nada fortuito en el hecho de que. de una imposible evaluación de la deuda (Nietzsche dice cosas muy fuertes al respecto). cualesquiera que sean los peores crímenes de que se los acuse. Perdóneme que no me interne aquí en esta senda. de la interpretación de la ra­ zón como "principio de razón”. a m i juicio. como uno de los signos que demostraban. que el crimen fue cometido libremente. pero quería situar su necesidad de principio. aunque se pierda la “personalidad civil”). ninguna violencia que vendría a envilecer a la "perso­ na” en su “personalidad innata”. es precisamente eso lo que. destruyes el principio de propiedad y te robas a ti mismo. pero de manera diferente. horrorizado. ordena no infligirle ningún “mal tratamiento”. esencial. a cuestionar. debería hacer escapar al soberano o al legislador (Kant nombra sobre todo. esa inmunidad absoluta. de manera responsable y no ‘‘patológica • en el sentido kantiano y el sentido corriente de dicha palabra. intentan a la vez sustraer y someter la racionalidad a su vocación calculadora.aquí de memoria: al robar al otro. nunca más los acusados serán condenados a muerte. digamos. La cuestión de la pena de muerte no es solamente la de la onto-teología política de la soberanía. Como tampoco se puede demostrar. inalienable (la que jamás se pue­ de perder. en el mismo momento en que Kant considera necesario inscribir su principio racional en un dere­ cho penal digno de tal nombre y digno del hombre. entre las interpretaciones heideggeriana y kantiana de la razón que. a Carlos I y Luis XVI) a todo proceso y toda ejecución en las formas. anunciaban la posibilidad de un progreso de la historia humana.La excepción que. Sin duda. Esta excep­ ción soberana. ambas. es también. en el mismo momento en que la inmunidad de los jefes de Estado o de ejército se encuentra. Esta cuestión de la “contabilidad” y de las cuentas por rendir. usted lo sabe. es sabido que. recordaban.La inaplicabilidad de hecho de toda pena de muerte. 4 . de su inconmensurabilidad. la cuestión del principio de razón.

Al autorizar la supuesta “legítima defensa” y la ejecución expeditiva sin “pena de muerte” (sin juicio. todo cuanto Schmitt llama la “guerra de guerrillas”. los “terrorismos”. De manera por lo demás deliberada. con las mejores intenciones del mundo. pero. a quienes solo se les aconsejaba no practicar la pena de muerte sino de manera excepcional y según procedimientos legales. No hubo ni juicio. al evitar toda deci­ sión coercitiva.: Stricto sensu. re­ cuerdan que esa cuestión penal no se juega entre la vida y la muerte sino muy lejos de ahí. Ahí nu ca hubo ninguna pretensión de cualquier legalidad. Las l . ni siquiera de un simun acro de legalidad. siempre formularon recomendaciones que no tenían “fuerza d e ley” y que. L as guerras de independencia no legitimadas como tales por las potencias co­ loniales. R . al derecho nacional y al territorionacional en tiempo de paz. Roosevelt) algo tuvo que ver en este respeto por la soberanía.B ) Si. La cuestión de la pena de muerte no es una simple cuestión de vida o muerte. protegiendo los derechos d e los acusados. quedaron por lo menos en letra muerta. de genocidio. y sobre todo. en su estado a ctual. los procesos de Nuremberg. como lo sugería hace un rato. ni acusación. o. es porque limita el re speto por la vida. tuvieron que detenerse en el umbral del principio de soberanía y el derecho a la excepción de los Estados. desde la Segunda Guerra Mundial. La presión de los Estados Unidos (a menudo representado por l Sra. o la prohibición de matar. etc. digamos que apostaron por un “derecho a la vida” (uno de los derechos del hombre) cuyo concepto y axioma son más que problemáticos. No podemos estu­ diarlas aquí. en una situación totalmente inestable. la pena de muerte no tiene nada que ver con la Shoah. de guerra y de operación llamada "humanitaria” supuestamente conducida por instancias no gubernamentales. Pero no a pretenderemos reconstruir aquí la rica historia de los debates que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Pero nada parece hoy más incierto y poroso que un a frontera en general o que una frontera entre los conceptos de guerra y de p az. etcétera. sin ejecución pública. en una palabra. el discurso abolicionista. ni culpable. si prefiere. otros tantos fenómenos que confunden el concepto de “enemigo público” (Rousseau). recomendaron evitar las torturas y los tratamientos crueles (noción de cuyo oscuro equívoco ya hablé). frágil. es perfectible. deconstructible.). C) Por eso buena cantidad de declaraciones internacionales. sin veredicto. ni defensa. ¿no sería necesario también reexaminar la Shoah? JD . la institución de los conceptos de crímenes contra la humanidad.: Desde ese punto de vista. de guerra civil y de guerra internacional.

Pero sobre todo. sida. Las ejecuciones con hacha remitían a la teoría de los dos cuerpos del rey. de la vida a la muerte.: De donde proviene la “limpieza” de que hablamos y sobre todo la supre­ sión de las huellas. en una época en donde se justificaba plenamente la pena de muerte -con Sócrates o P latón-. A llí donde esto no ocurre (en China y Japón. hasta secretos. J. por fuerza doloroso. Debe ser objeto de una informa­ ción oficial (previa a la ejecución). Lo que explica. los fenómenos negados de no asistencia a centenares de m illon es de personas en peligro (malnutrición. el supliciado podía identificarse con un monarca cuya cabeza era violentamente separada del cuerpo. etc. aunque seriamente se piense en restablecerla por el sesgo de la televisión. Antaño había cierta conversión del condenado en un héroe. los crímenes de guerra. Pero habría que tener en cuenta aquí todos los fenómenos “impuros” de eje­ cuciones según juicios expeditivos. Se desterró la escena directa de la ejecución. en Grecia. sin justificarlo. luego de ésta a la eliminación de las huellas'del pasaje.). había algo peor que la muerte infli­ . É. y sin duda en muchos otros lugares del mundo y momentos de la historia). no la ejecución.. se tiene vergüenza de la violencia de la ejecución. sino el sufrimiento o más bien la huella ligada al pasaje. D. lo que muestra por otra parte que el voyeurismo y el exhibicionismo no reconocen ningún límite. Por ejemplo. según el dere­ cho europeo. Cuando hablo de reexam inar la Shoah pienso en esa evolu­ ción de la aplicación de la pena de muerte que tiende a borrar las huellas de la muerte legal. G ran cuestión de la sepultura.. De alguna manera.ejecuciones masivas (exterminio o genocidios) requieren otras categorías que la de la pena de muerte. R. por un momento. y.: “Supresión de las huellas”. La manera como hoy se ejecuta a los condenados en los Estados Unidos. pueda hablarse de “pena de muerte”. En la historia de la pena de muerte se pasó del goce inmo­ derado que producía el espectáculo del suplicio a la supresión del dolor (la gui llotina). que algunos se sientan autorizados (equivocadamente. los genocidios. tiene algo patológico que torna a la pena de muerte tanto más insoportable en la medida en que se trata de negar. la pena de muerte debe ser accesible al público. con todo rigor. al parecer. no es seguro que. En principio. pretendiendo hacer desaparecer toda forma de sufrimiento. sin hablar siquiera de la masividad del fenómeno carcelario (donde los Estados Unidos poseen tam bién varios records). el veredicto y la ejecución. en los procedi­ mientos del juicio. a mi juicio) a considerar los debates sobre la pena de muerte (siempre individual y aplicada a un ciudadano nombrable) como relativa o estadísticamente menores frente a los grandes crímenes con­ tra la humanidad. decía usted. el acto de dar la muerte tiende hoy a borrarse en provecho de un cuidado paliativo y por tanto de una desaparición del horror que acompaña por fuerza a la ejecución.

Robert Badinter había observado que los últimos ejecutados de la v República jamás hubieran debido serlo: uno era sin duda inocente. J. etcétera). Perdía su derecho a una sepultura. para los crímenes llamados no políticos (lo que despierta nuestra vieja pregunta: ¿no son todos los crímenes por esencia políticos. R. donde la sanción se aplica masivamen­ te. como usted dice. Se da la palabra al condenado antes de su ejecución. La palabra del condenado es respetada. Hasta el día de hoy. hacen apare­ cer la índole “anormal” de la pena de muerte. inválido. que fascina. o a personas culpables de homicidios pertenecientes a minorías víctimas de discriminación (negros. Todos los errores judiciales. se imprimen sus últi­ mas palabras. como los “grandes crímenes” de esos "grandes criminales” que. M um ia A bu Jam al fue co n d en a d o a m u erte e l 5 Je ju lio de 19 8 2 por el hom icid io del oficial Daniel Faulkner.: Es cierto que las manifestaciones de inquietud que se multiplican en los Estados Unidos con frecuencia no recaen tanto en el principio de la pena de muerte com o en el gran número de “errores judiciales” que. se ejecutan cada vez más “falsos culpables”. no por principio sino por razones contin­ gentes. el cuerpo de los condenados era arrojado por encima de las murallas de la ciudad. pero que en adelante tiene que ver con una suerte de patología social. o a enfermos mentales. sobre todo en los estados como Texas. Pienso que si es derogada en los Estados Unidos será. Se pretende respetar al sujeto que se ejecuta. en los Estados Unidos. Y por otra parte. En su discurso sobre la abolición en 1981. en condiciones sos­ pechosas y monstruosamente inequitativas. como diría Walter Benjamin. transexuales. personas que nada prueba que cometieron un crimen. ligada al miedo de ejecutar o a inocentes.. al térm in o de un p ro ce so h e c h o a . en cierto modo se hace lo contrario. D. 73 países derogaron totalmente la pena de muerte. conducen a ejecuciones. un tercero.. tendiente a monopolizar la violencia? Y por otra parte pienso en el ejemplo de Mumia Abu Jamal. luego se las hace circular por Internet. en los países donde se aplica. Será una abolición pragmática y no principista.27 que siempre reivindicó el 11 S ie n d o su verdadero nom bre Wesley C o ok. una abolición hipócrita. amenazan el fundamen­ to mismo de una ley estatal. Habría mucho que decir sobre la cuestión del archivo visual y sonoro de las ejecuciones en los Estados Unidos. el cuerpo es devuelto a la familia y las huellas no son ocultadas. É. Existe así un verdadero cuerpo de last statements. 13 la derogaron para crímenes de derecho común. Tal vez haya que recordar algunas cifras.: Me parece que la pena de muerte todavía es deseada. Hoy. Para algunos crímenes particularmente graves. homosexuales. Y se las pone on line. que son legión en los Estados Unidos y que desembocan en una ejecución.gida al ciudadano digno de respeto. otro era un disminuido mental.

En total. y los Estados Unidos. pues. Por lo tanto no se derogó su principio. Eso es lo que alegó un profesor de derecho de Chicago. no en dere­ cho (criterio de esta distinción: ninguna ejecución desde hace diez años). Encarcelado en la prisión de G re e n en P e n n sy lv a n ia . Amnesty International difunde estos datos con una precisión que nos importa más que cualquier otra. . en 1972 la Corte Suprema decidió que la aplicación de la pena de muerte era incompatible con dos enmiendas de la Constitución: una se refiere a la discriminación. U crania y Turkmenistán la derogaron para todos los crímenes. Letonia para los crím enes de derecho co­ mún. fuera de una gran cantidad de países árabes. que va lejos a la cabeza de los demás en cifras absolutas (por lo menos 1077). ya que los jueces eran nombrados y no elegidos.derogaron. y la cuestión de la pena de muerte tiene alguna relación con la de lo “sublime”. p a só 19 a ñ o s e n el “corredor de la muerte" luego que su ejecución fuese “diferida” varias v e c es. 87 la conservaron. que pretendía que un gobierno de­ mócrata no podía avanzar contra una “opinión pública” mayoritariamente fa­ XIX. Ningún Estado pudo transgredir esa interdicción de la C orte Suprema federal (a la que algunos. es cuanti­ tativo de manera dinámica. la otra a lo que tiene que ver con un unusual and cruel punishment (castigo inhabitual y cruel). la aplicación de la pena de muerte fue asimilada por la C orte Suprem a a un “cas­ tigo inhabitual y cruel”. Timor oriental. pero a veces sin ju icio). el 85% de las ejecuciones se concentran en cuatro países: China. dos o tres países por año la derogan y vienen a acrecentar esta mayoría.status de prisionero político). Y las cifras de estos dos últimos años son espantosas. A partir de ese momento. No olvidemos tampoco la República Dem ocrática del C ongo (un cente­ nar) e Irak (centenares. desde el siglo rriente abolicionista. Desde 1979. hasta de la sublim ación): Así. pero se suspendieron las ejecucio­ nes. En 1999. una mayoría de Estados -1 0 8 . cada año. impugnaron en ese caso la índole democrática. y cerca de 4 mil fueron condenadas a muerte en 73 países. en derecho o de hecho. En 1999. 22 Estados la derogaron en la práctica. una fuerte co­ las apuradas. Como usted sabe. donde sin embargo existe. A ctu alm ente. desde el pun­ to de vista geopolítico (aquí lo cuantitativo es más que m atem ático. únicamente dos “muy grandes” potencias man­ tienen la pena de muerte: China. y por últim o los Estados Unidos (98).813 personas fueron ejecutadas en 31 países. si puedo transponer así la d istinción propuesta por Kant respecto de lo “sublime”. De hecho.1. donde es aplicada de m anera masiva. pues. Luego viene Irán (por lo menos 165). le sigue Arabia Saudita (103). la pena de muerte. Ja c q u e s D e rrid a re d a ctó el prefa' ció de una de las obras que escribió en prisión para d e n u n cia r la dureza d el s iste m a ju d icia l y de ^ institución carcelaria de los Estados Unidos. Así fue que de 1972 a 1977 ninguna persona fue ejecutada en los Estados Unidos. por otra parte. fue suspendida.

En el estado de Illinois se descubrió que 13 condena­ dos a muerte recluidos en cárceles de alta seguridad (death rows). la horca o la cámara de gas. los síntomas de una verdadera crisis ya se multiplican en la conciencia americana. “Si hay tantos in o ­ centes. . creo. Se lo descubrió porque. durante una de mis últimas estadías en los Estados Unidos. Luego de 1977. por oposición a la silla eléctrica. Tomemos un ejemplo. algunos Estados consideraron que la muerte administrada por inyección letal no era ni cruel ni inhabitual. luego su liberación. luego de diligencias judiciales. ¡Sin compensación! U no solo de ellos. pues. en Evanston. de facto. G e o rg e W. Hace poco. republicano muy respetable pero favorable al principio de la pena de muerte. Los casos fueron e n ­ tonces reexaminados y los 13 condenados ¡declarados inocentes! El goberna­ dor de Illinois. había logrado una reparación. candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. y que en Fran­ cia el Parlamento había derogado la pena de muerte contra la mayoría de la opinión pública o contra el resultado probable de un referéndum. eran inocentes. B u sh fue e le c t o co m o presidente de los Estados U nidos el 1S de diciem bre de 2 0 0 0 . Los exámenes de a d n permiten hoy multiplicar las pruebas de los graves errores judiciales que conducen a la pena de muerte. me pareció competente preguntar: ¿cómo explican entonces que la Corte Suprema haya suspendido en 1972 la pena de muerte? ¿No es una institución democrática? La respuesta fue “no”. mi sensación es que si un día la pena de muerte es derogada en los Estados Unidos será por un movimiento progresivo. seguían siendo sospechosos. sobre todo en virtud de las presiones internacionales. y me dio mucho en qué pensar. tantos condenados a muerte de quienes se descubre que son víctim as de errores judiciales. un blanco. inmediatamente decidió una moratoria. suspendo las condenas”. se reanudaron. las ejecu cio­ nes fueron masivas. en la U niversidad de Northwestern. y la Corte Suprema fue obligada a someterse. cerca de Chicago. De hecho. Estado tras Estado. accidentalm en­ te. Narraron la historia de sus nu­ merosos años de prisión. Ninguno de ellos podía encontrar trabajo. vi un programa de televisión en el que participaban 13 condenados a muerte declarados inocentes: doce negros. algunos profesores y estudiantes ha­ bían comprobado la existencia de graves irregularidades. Las ejecuciones.vorable a l a pena de muerte."' Para volver a la cuestión de la patología de que usted hablaba. aunque su in o­ cencia había sido establecida. sobre todo durante el mandato de gobernador de George W. 28 Partidario de una aplicación rigurosa de la pena de m uerte. en una escuela de periodismo. En algunos estados como Texas. y no por una única decisión federal). en ocasiones desde hacía décadas. Bush. Tras haber objetado que la democracia parlamen­ taría no obedece a la opinión pública sino a la mayoría elegida. moratoria tras moratoria.

yU b . É.. En consecuen­ cia. Y es el conjunto del sistema judicial am ericano lo que en este m om ento se encuentra “bajo examen”. si el criminal loco no es responsable penalm en te. D. La ejecución de que usted habla testimonia una formidable regresión.1 de nuestro Código Penal (el antiguo artículo 6 4 ). de un retorno a la razón. durante mis seminarios. impertur­ bable: “Sí. existe en los Estados Unidos un equivalen te del artículo 122. por no haber concedido jam ás el menor indulto. 29 Introducido en el Código Penal en 1810. Esta m ujer fue ejecutada. Por lo tanto. la práctica tiende a volverse cada vez más dura en los Estados U ni­ dos. dedicábamos el inicio de nuestras sesiones al análisis de la pren­ sa escrita y televisada sobre el tema. en el seminario debatim os m ucho acerca de esta cuestión). una edad mental? Un individuo puede tener varias edades según el ángulo escogido por los expertos.U i í M A N A N A . Durante el mismo programa le preguntaron: “ ¿Cree usted que en Texas toda la gente a la que niega el indulto es culpable?” Y él respondió. ]. todos son culpables”. a veces en infracción a las recom endaciones del derecho internacional. Todos los días. entre otras cosas. en el momento de los hechos. R . El antiguo artículo 64 ten ía por obje­ to arrancar a los criminales locos de la guillotina borrando la h u ella del cri­ men. Bush es famoso. recuerdo el caso notable de una enfermera que había matado a sus dos hijos im itando la ejecu ción legal (por inyección letal). las disposiciones referentes a los crím enes com etidos en estado de demencia fueron modificadas.: Sin embargo. de un trastorn o p síq u ic o o n eu ro p síq u ico q u e h u b ie se anulado su discernimiento o el control de sus a cto s”. se trata de responsabilizar al loco hom icida m ediante tratam ientos diver­ sos (entre ellos el psicoanálisis) para que tome conciencia de la gravedad de su acto.29 Hoy ya no es necesario y el artículo 64 ha desaparecido. que perm ite que los enfermos mentales eludan la pena de muerte. su acto no es ya expulsado de su conciencia como lo era antes de la ab olición . el a rtíc u lo 6 4 e stip u lab a q u e “ n o h ay crim en ni delito cuando el reo se hallaba en estado de d em en cia e n el tie m p o d e la a c c ió n ” . Ella rehusó el indulto para “reunirse c o n sus dos h ijos” y reclamó que le administraran una inyección letal. Probablemente la consideraron sana de espíritu.. Entre otros. E n 1992 fue reemplazado por el artículo 122. C ada vez se tiene menos en cuenta la supuesta invalidez y la juventud de los acusados.1: “N o es p en alm en te resp o n sab le la p e rso n a q u e estu v iera aque­ jada. Porque en los países d onde la pena de muerte fue derogada. en N ueva York. .: Ya se trate de la "incapacidad m ental” o de la edad (pero ¿qué es una edad. C h ic a g o o Irvine. De aquí proviene la posibilidad de un tratamiento. en Texas. en California.

frente a un p siq u iatra q u e n o p u e d e e sc u c h arlo porque ya está muerto. apareci­ dos. nuestro universo de pensamiento está invadido por un gran número de producciones que ponen en escena a fantasmas. viendo ventr lo que viene o aparece. R . e n c am b io . Esto m e parece vivificante. es incluso un dato esencial del problema. La transformación de los m edios h ace que no se pueda h ab lar solam ente de invisibilidad sino de tansform ación del cam po de lo visible. Es cierto.)J. luí. n i por un acto de lenguaje perfonnativo (ese m ism o al que a m enudo se acredita q u e p ro d u ce el aco n tecim ien to cuando n o lo hace sino a condición de “una convención legitim an te” y de la autoridad institucional de un “yo puedo". una deploración perpetua. el trabajo del duelo y la tekhne de la imagen. en el original. (N . viniendo sobre nosotros verticalmente. “ E sp e c tro " y "fan tasm a” \fantome] tienen una referencia etim ológica a la visibilidad.) !1 P ie n so p o r e je m p lo en el film e Sexto sentido. Foucault habla de una desaparición progresiva de la visibilidad espectacular. son tres palabras: fantasme. Por el contrario. cada vez se ven más film es que. textu alm en te “ regresar”. bajo el buen pretexto del abolicionismo. por un lado. D e a h í el últim o com entario. pero al m ism o tiem po. por todas partes. y del com bate. donde se ve a un n iñ o que se convierte en el in stru m e n to d e un te rro rífic o deb er de com p asión de los vivos para con los muertos. y aparecido por el otro. la im -previsibilidad del acontecim iento. El “ap a recid o ” . etcétera). e ste ad v ie n e allí d ond e n o hay horizonte y donde. p or detrás o por debajo. del T. en ton ces. vien e y aparece (ya que la singularidad como tal implica la repetición [Le “reven an t". Parecen suponer e n e sta m ed id a un horizonte sobre cuyo fondo. C o m o la m uerte misma. exhiben no solo la condena a muerte sino el proceso de ejecución hasta el último m om ento. se aniquila.P. sería p e n sar e n el aparecido m ás que en el espectro o el fantasma.. de m uy arriba. es decir. "yo estoy habilitado a ”. La lógica espectral lo invade todo. del T. Las cosas nunca fueron tan “visibles” como hoy en el espacio m undial.))) com o el “quien” de un aconte­ cim ien to sin h orizon te. suspen de o am ortigua la sorpresa. es diferida. /ornóme (N . por lejos que me remonte. n o se d eja dom inar ni por una mirada ni por una percepción con scien te en ge n e ral. por todas partes donde se cruzan. d o m in a . .. la temática del fantasma o más bien del aparecido30 atraviesa bajo su nombre la mayoría de mis textos. vient et revicnt. al aparecer e n la luz [En francés. espectros. Pensar juntos el acontecim iento y la aparición.Sobre la cuestión del “ ver o no ver la ejecución o la crueldad”.) En efecto. (l. 30 C a d a vez m e in teresa m ás esa d istin ción entre espectro o fantasma. y no dista mu­ cho de confundirse con la de la misma huella. gracias a la televisión y a la producción cinematográfica. en la medida en que el trabajo del duelo consiste É. pues. y.31 C o m o si el espectro fuera el síntom a de nuestro mundo globalizado.: en n o olvidar jam ás lo que se debe a una herencia y a los muertos. spectre. El verbo aquí traducido com o “aparece” es revenir. L a visibilidad. (Precisam ente es ese cruzam iento lo que me había interesado en Espectros de Marx. pero terro­ rífico tam bién cuando parecemos poseídos si se trata de ser poseídos por muer­ tos que actú an en nosotros a la m anera de un “real” en el sentido de Lacan: un real m ortífero.

olvidán dolo. A llí donde la in troyección en d u e lad a tiene éxito. D. El d u elo logrado es un duelo fallido. de la té c n ic a en ge­ neral. com o d ije un día. y en el fondo es la misma transustanciación. L a in fid elid ad com ienza ahí. hoy. aniquilo al otro. a mí me parece que el trab ajo de d u e lo lograd o n o es una infidelidad. me reconcilio con la muerte.3'“ 1 1 faut bien manger’. cit. o en la a sim ila c ió n del e x ­ tranjero. . pero si lo tom o en m í co m o u n a p arte de mí y si. En el duelo logrado yo incorporo al m uerto. a hacerlo vivir en mí.33 L a fidelidad es infiel. . no espera la m uerte. la aten ció n a c ierta ló g ic a espec­ tral parece tomar una forma notablem ente insistente. ob. uno es fiel al am or h acia aquel que m u rió a m a n d o a otro objeto.: Por el contrario. pues. M e exh orta a to m ar al o tro en mí. aligero o niego su muerte. Permite investir un nuevo objeto que p e rp e tú a el recuerdo del antiguo. “realm ente es necesario com er” . U n o n o espera la muerte del otro para amortiguar su alteridad. “narcicizo” esa muerte del otro por u n tra b a jo de duelo logrado. en el otro. y por co n sigu ie n te n iego o delimito su alteridad infinita. a idealizarlo. que no es un trab a jo entre otros sino la marca sobredeterm inante de todo trabajo. La in corpo ració n design a un proceso mediante el cual un sujeto hace entrar fantasm áticam ente un o b jeto en el interior de su cuerpo. Ese “efecto de duelo”. el duelo anula al otro. E stá efectiva. por consiguiente. esto está esencialmente ligado a la cuestión de la prótesis técn ica. Por su pu esto. D. Se hace mejor el duelo de las personas am ad as q u e de las detes­ tadas. un poco en todas partes. según un mecanismo (neurótico) con trario al de la p ro yecció n (p aran o ico ). y la introyección describe la manera en que un sujeto hace entrar o b jeto s det afuera den tro de su esfera de interés. pero se perpetúa el objeto am ado traicionándolo. pero tam b ién a n o tener éxito en el trabajo del duelo: el otro debe seguir siendo el otro. actual e innegablemente muerto. j. m e lo asim ilo. n Jacques Derrida retoma aquí la oposición entre el térm ino de in co rp o ració n ex presad o por Freud y el de introyección inventado por San dor Ferenczi. ou le calcul du sujet" (en trevista con Jean -L u c N a n c y ). a menos que continúe así y se siga agravando. en : Points suspension. realmente es necesario olvidar al muerto. interiorizarlo.: Sí. R. y por consiguiente niego la m uerte y la alterid ad del otro-muerto. Por tanto soy infiel.j.: Es cierto. Es nece­ sario. T am b ién tie n e que ver con la imposibilidad del duelo. uno es fiel al odio in troyectán dolo p ara lu e go referirlo sobre otro objeto. En un caso. É. Yo lo tom o sobre mí.32 Como ocurre en la integración del inm igrante. El duelo debe ser im posible. La fidelidad m e p rescrib e la n e­ cesidad y a la vez la imposibilidad del duelo. de la ineluctabilidad del trabajo del duelo.

V éase “Le siécle du p ard on. contradictorias. Por tanto. y a e stá en el c a m in o d e l a rre p e n tim ie n ­ to y d e la tran sfo rm a c ió n d e sí. E n e ste c a so . sostengo que el perdón puro debe perdonar a (lo) que es imperdonable. a la prisión de por vida sin retomo posible. T a m b ié n es una cu estió n de h eren cia. La segunda lógica. o aunque siga siéndolo. E s u n p e rd ó n a condición. para ser fiel a su vocación. ¿Por qué hay que “perdonar lo im perdonable” al que n o pide p e rd ó n ^ 4 j. A q u í la h ere n cia es judía. aunque no se arrepienta. E ntretien avec M ichel W ieviorka . Lo perdono en cuanto culpable. usted tiene razón. con u n a fuerte re m in iscen cia cristian a. R . Tal vez no haya que aboliría concretamente sino plantear la posibilidad principista É. eit. Si perdono la falta (el “que” ) del arrepentido o al mismo arrepentido (el “quien” ). Por lo que respecta al perdón condicional. Estas dos lógicas son concurrenciales. no perdono. lo he dicho. L a q u e p re v a le ­ ce im pon e u n a co n d ició n : el p erd ón so lo tie n e se n tid o cu an d o el c rim in al p id e perdón.: MEse fue el tem a del sem inario de Jacques Derrida en la eh e ss. D . entre 1996 y 1999. U n a es predominante. lo (la) perdono en cuanto es culpable. poco o nada visible. es la de un perdón gratuito e incondicional: perdono entonces cualquiera que sea la actitud del culpable. ahora. es demasiado fácil. la segunda más discreta. . Si perdono a (lo) que es perdonable. no solo para el criminal en estado de locura sino para los demás. hasta “ex­ cepcional” (y hace justicia a la excepcionalidad esencial del perdón). aunque este no pida perdón. Pero tam bién pienso en lo que dice del perdón. Pero en el análisis del perdón puro. en: Fot cl saw tr. Ya es d e alg ú n m o d o o tro . a su llamado. ob. también presente pero menos representada. cristia n a e islám ic a a la vez. el verdadero sentido” del perdón es perdonar hasta lo imperdonable y hasta a quien no pide perdón. propuse analizar el c o n ­ cepto de perdón que h eredam o s.R .: La fórm ula de la “fidelidad infiel” o del “ duelo logrado com o duelo im posible” recuerda bien el carácter doble de la m elancolía: es la fuente de la cre a­ tividad y de la destrucción a la vez. C reo que un día realmente habrá que pensar en derogar lo que produjo la abolición: la condena a “perpetuidad perpetua”. perdo­ no otra cosa u otra persona que el crimen o el criminal. pero ambas activas en el discurso de nuestra herencia. actualm ente culpable. Es un análisis lógico del concepto de perdón.i. y de la aporía a la que este está y debe permanecer consagrada. el perdón se d a a cambio d e l a rre p e n tim ie n to y la tran sfo rm a c ió n . El c u lp a b le re c o n o c e su fa lta . y por otra parte la abolición de la pena de muerte obliga de algún modo a un perdón seme­ jante. y a la medida de su extraordinaria desmesura.: N o d ije que hay que perdon ar lo im perd on ab le. así como en el de la hospitalidad pura. D os lógicas c o n trad ic to rias se d isp u tan esa h ere n cia.

A l ver el filme de Rony Brauman y Eyal Sival (E l especialista). y aunque tenga la certeza de que no volverá a cometerlo. 1966. esa normalidad linda con la locura. muy bien puede condenarse a alguien a muerte. nuestra sociedad podrá enfrentarse a la idea -casi inadmisible.: Sin duda. D. por fuerza. Siempre hay un riesgo. En todo caso. Gallim ard. sin am­ nistía. En el curso de un proceso. usted sabe que lo que era imperdonable para Eichm ann no era matar gente sino infligirle sufrimientos inútiles. Me pregunto si. a través de eufemismos que no engañan a nadie. en ciertas condiciones. para que un castigo tenga un sentido. este tipo de pena a perpetuidad debería ser abolida. hasta intolerable. 2001). por lo menos en su principio. Sobre todo aqueja a algunos asesinos reincidentes o sujetos a pulsiones mortíferas incontrolables. uno se estremece de espanto cuando se oye a Eichmann afirmando que condena el sistema nazi al tiempo que reivindica su juramento de fidelidad a ese mismo sistema que hizo de él el criado servil de un crimen abominable. París. Encontramos aquí el tema de la “muerte limpia”. per­ donarle su crimen. Me parece que. Pero me parece que a partir del momento en que la pena de muerte deje de existir. aunque sea mínimo. país donde la pena de muerte estaba derogada en el momento del proceso. Barcelona. Son órdenes diferentes. el único. La abolición más bien reforzó el principio de las penas perpe­ tuas.de que el riesgo cero no existe.: La noción de perdón es ajena al orden de lo jurídico y lo político. lo que Hannah A rendt llam ó la “bana­ lidad del mal”. fuera de proceso. castEichman en ¡erusaíén: un estudio sobre la banalidad del mal. Contrariamente a cierta vulgata postarendtiana. N o es lo que hoy ocurre. y. y que por fuerza se presumen peligrosos.de su abolición. perdonar. por ejemplo. Habría mucho que decir sobre la historia del derecho en ese país. por otra parte. un día. aunque haya reconocido el horror de su crimen cons­ cientemente. Eicfunann à Jérusalem (1963). la tortura fue oficialmente autorizada. no creo que Eichmann fuese un pequeño funcionario muy tranquilo. Por eso se indignó cuando en el curso del proceso de Jerusalén algunos testigos evocaron las atrocidades cometidas por SS. que yo sepa. es preciso que asuma esa idea del perdón incondicional de que usted habla. donde. debería ser repensada. lo que es una excepción en la historia de Israel. aunque el criminal se haya convertido en otro hombre. o que cualquiera pueda conver. En efecto. tras una muy larga detención. de manera inflexible. R. . si no de hecho. Eichmann fue condenado a muer­ te.35 ¿Se puede perdonar a A d o lf Eichmann? j. inconscientes. por las más altas instancias del país. Lumen. É. me impactó comprobar que la hipernormalidad de Eichmann. Pienso en el proceso Eichmann. que siempre exis­ te un riesgo de reincidencia.s Véase Hannah Arendt. [Trad.

cualesquiera que sean sus actos. donde realmente uno tiene que habérselas con un responsable direc­ to de la puesta en práctica del genocidio. por ejemplo para discutir. únicamente las categorías freudianas y lacanianas permiten captar qué ocurre con esa normalidad que linda con la locura. inmediatamente. hasta matado. siempre es un poder de esencia divina. el sitio humano de su nacimiento como de su palabra. el más “fuera de las norm as" por su búsqueda de absoluto (la solución final). A no dudarlo.: 16Vladimir jankélévitch. ningún perdón era posible para ese hombre. L’imprescriptible Parámner. con ese vuelco de la norma en una patología. En la lógica cris­ tiana. La crueldad. Dios es quien perdona. Pidió perdón a Dios tomando como testigo a la comunidad judía. no es el hombre el que perdona al hombre. D. de la acción de su palabra. En principio. ese J. El hombre pide perdón a Dios. en este caso. la más “norm al”. creo que el problema central de ese proceso fue la actitud del fiscal Gideon Hausner. en suma legitimarlo. herido. Piense en la declaración de la Iglesia cristiana de Francia ante ios judíos. Y precisamente eso es lo polémico. fundarlo. o pide a Dios que perdone al otro. y por tanto tener que perdonar o hacer perdonar.Seuil. En consecuencia. Para esta última. Lejos de comprender quién era ese criminal. están inscriptas en el corazón del género humano. es decir. hay que mantener la idea de que todo hombre. Por eso la cuestión de la dimensión humana del perdón es difícil de tratar. para poner en ejecución el crimen más espantoso. Su “locura”. El poder de perdonar. pero lógico y normal. ella misma. su normalidad extrema. era realmente a imagen del discurso nazi. o sea. siempre. pero no pidió perdón a los judíos. el perdón es una experiencia puramente huma­ na. como lo hice en otra parte. incluso cuando parece ejercido por el hombre. a quien siempre nombra jesús de Nazareth para recordar sus raíces terrestres.’ Ekmslkmneur etladignité. un sub-hombre. Me parece que. en cierto modo expulsó a Eichmann del orden de lo humano haciendo de él un monstruo. ya se lo reconozca expresamente o no. que únicamente un ser finito puede ser lesionado. . Lo hace precisamente en “La acción”. el derecho es de institución humana.tirse en un Eichm ann o un nazi. condicional o incondicionalmente. Podría creerse lo contrario. Me costaría mucho improvisar en esto. Supuestamente lo es aunque. En tales condiciones. forma parte del orden de lo humano y no tiene que ser expulsado de él como no humano. !9S6. a él a quien se le pide. que no podía ser juzgado según la ley humana. las declaraciones de Wladimir Jankélévitch36 o de Hannah Arendt al respecto. París. alguna sacralidad divina comience por autorizarlo. la pulsión de destrucción. que por otra parte no pedía perdón y se sabía condenado. lejos de captar la significación de su discurso aberrante. incluso en el caso de Cristo. que reivindicaba la ciencia más ra­ cional. solo Dios puede perdonar. la locura de la norma.

pero es posible leer de muy distinta manera los textos que ella cita. en: La condition de l’homme moderne (1961). que concluye de este modo: "En todos estos ejemplos. El subrayado es mío. Hace lo imposible. en principio. porque ese perdón que perdona lo imperdonable es un perdón imposible. y eso me parece muy discutible.: Ella simplifica un poco las cosas. D. Sin duda Arendt.) . ninguna relación de complementariedad con el castigo. Algunos aspectos de la doctrina de Jesús que no están esencialmente ligados al mensaje cristiano y que más bien tienen su origen en la vida de la pequeña comunidad muy estrecha de los discípulos.37 Hay que poder castigar y perdonar.) 38 “El castigo es otra posibilidad. El subrayado es mío. Lo imposible está en pleno trabajo en la idea de un perdón incondicional.. Lucas) que ella cita. El perdón no tiene ninguna simetría. propensos a desafiar las autoridades públicas de Israel. Como siempre. ( j . es un elemento estructural del campo de los asuntos humanos.: ¿No está de acuerdo con eso? j. que lo haya expresado en un lenguaje religioso. CalmannLévy. De todos los textos evangélicos (Mateo.d . En la idea del perdón hay algo transhumano. sin intervención. si al menos puede ocurrir que lo haga. justamente. Y no se necesi­ ta a Dios para hablar de transhumano o de anhumano. O. Por lo tanto. piensa en la Shoah: imperdonab e' en la medida en que desborda las dimensiones de un castigo posible.].. ella plantea que el perdón sólo tiene sentido allí donde puede ejercerse el derecho de castigar. para que la vida social no se interrumpa. me parece. Estaría tentado a pensar que el perdón solo responde a su mera vocación. allí donde perdona lo imperdonable y por tanto se alza por encim a del derecho. y que sean incapaces de castigar lo que resulta imperdonable" (ibid. Por definición. con el castigo.D. más allá de toda sanción calculable. se cuentan ciertamente entre dichas experiencias. como Jankélévitch cuando dice cosas parecidas. El hecho de que haya hecho ese descubrimiento en un contexto religioso. en modo alguno contradictoria: tiene en común con el perdón que intenta poner un término a una cosa que. y que por otra parte remiten todos a Dios. 304-305.capítulo de The Human Condition donde analiza esas dos condiciones del lazo social que serían el perdón y la promesa. que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar. pp. dice ella. 17 “Fue Jesús de Nazareth el que descubrió el papel del perdón en el campo de los asuntos humanos. Marcos. R. el poder de perdonar es ante todo un poder humano: Dios ‘perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"’.38 É. aunque se las haya desdeñado en virtud de su índole se supone exclusivamente religiosa”.. creo que se puede extraer una lección exactamente opuesta a la de Arendt. El subrayado es mío. no es una razón para tomarlo menos en serio en un sentido estrictamente laico [. el “así como”. Com o el mismo indulto: el derecho de indulto no es un derecho entre otros. N o lo haré aquí. N o tiene nada de “com ún”. el problema no puede ser meramen­ te antropocéntrico. El perdón es y debe permanecer heterogé­ neo al espacio jurídico. hace hacer y da lo imposible. podría continuar de manera indefinida. perdona (lo) que no es perdonable. 307). el último poder de perdonar. Por lo tanto es muy significativo. 1983. París. el “como tal” de un “como” soporta toda la carga de la interpretación. p. literal y explícitamente.

lo que m e im porta. Yo persigo lo m ás lejos posible la n ecesid ad d e un discurso h ip erateológico .: ¿N o p ien sa que lo que aquí con vocam os. h eren cias por recibir. si alguna vez es posible. si n o justificar. aquí se trata de la posibilidad de lo imposible. si se quiere hablar de esto. de la deconstrucción heideggeriana (la Destruktion fue ante todo la destrucdo de un Lucero preocupado por reactivar el sentido origina­ rio de los Evangelios deconstruyendo los sedimentos teológicos). Jean-Luc Nancy. socavar. |. de este “p aisaje” cristian o de la deconstru cción. Jamás lo olvidemos. ni creer en la ex iste n c ia posib le de esta cosa. a cierto ateísmo y a la globalización.: N o sab ría resp on d er aq u í de m an era sen cilla. d iv id id o e in divisi­ ble a la vez. o por lo menos el principio de razón interpretado como calculabilidad. para hacer contrapeso. y. debería comenrar por desprenderse de una tradición cristiana de la destructio” . pero n o solam en te.39 sin el m e­ nor d eseo de d estru irla o d escalificarla. R. que pretenden aportarle una nueva esp iritu alid ad ? J. es la h eren cia judeocristiana. islám ic a ). De aquí proviene el origen de la religión. pero justam ente. n ec esitaría leer. en Le toucher. A partir de esa idea de lo im posible. si no se quiere Mezclar todas las ‘deconstrucciones’ de este tiempo y del mundo. hay que admitir que perdo­ nar lo im perdonable es realizar un gesto que no es ya a la m edida de la inm a­ nencia hum ana. discutir..'1 0 Y bien . H ay que paw Al respecto. perdonar lo imperdonable es hacer estallar \a razón h u­ mana.. sería una decon stru cció n de esta R econstrucción. yo recuerdo que hay orígenes literalmente luteranos en esta d e c o n s­ trucción h eid eggerian a ( Destruktion ) que pasé mi vida cu estion an d o. de ese “deseo” o de ese “ pensam iento” del perdón.. en num erosos te x to s (por ejem p lo. En la idea del perdón está la de la trascendencia. si uno quiere utilizar esa palabra de m anera consecuente. cit. sin nom brarlo. Jacques Derrida. 40“Jam ás olvidemos la memoria cristiana. )ean-Luc N ancy).En consecuencia. Hace una señal hacia algo a partir de lo cual lo humano se anuncia sin inm a­ nencia. p recisa­ mente c o m o una de esas h eren cias d e que hablam os. Para lim itarm e aq u í a u n a sola frase. p. filtrar. digam os esto: desde hace algu n os años. fielm ente infielm ente. Le toucher. remítase a nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis".| Una deconstrucción del cristianismo’. Para explicar. ob. cristiana. D. É . transform ar. en verdad luterana. por un lad o al cientificism o. pero al m ism o tiem po no dejo d e m e d itar la cu ltura ab rah ám ica (ju d ía. ese doble gesto. que lim itan lo h um ano a una suerte de positivid ad m ilitante. tam bién puede intentarse una génesis d e lo religioso. desde siem pre. Tal vez no se necesita un perdón. 74 . y q u e a p esar de la ap arien c ia sigue siendo el m ism o. de ese pensam iento de lo incognoscible y lo transfenom enal. y p or el otro al p eligro de las sectas y al discurso irracional (por ejemplo de las sectas o in cluso del íntegrism o). escribir o reescribir tod o cu an to ya he escrito.

7 ¿Contentarse con pasar? ¿Qué quiere decir “pasar”? ¿Superar? ¿Marcar el paso? ¿Puede ese paso no ser m arcado para siempre? Jamás se podrá.sar por ese lugar. Hasta ponerse uno mismo. . ¿Es posible hacerlo. ese es el destino de la herencia. Ya no funcionaría. jam ás se debería que­ rer evitar el haber sido puesto en un mal paso. nada funcionaría ya de otro modo.

a partir de 1977. gracias a él. una juventud con ga ­ nos de una institución. si puedo decir. artistas. Jenny Aubry. y amiga cercana de Lacan. 1976. en 1969. todavía no había sido analizada. París. N icolas A braham . fundada en Viena a comienzos de siglo. 3 V éase N icolas Abraham y María Tork. Pronuncio esta palabra y de inm ediato pienso en la hermosa idea de Sandor Ferenczi. una juventud confronta­ da por un lado a la burocracia de las sociedades de la ipa y por el otro a la agonía del últim o gran maestro vivo del psicoanálisis: Jacques Lacan. Cryptonymie. y mucho más allá: el psicoanálisis. inspirándose en su trabajo. 2000. Elogio del psicoanálisis ELISABETH R o u d i n e s c o : A hora vamos a encarar lo que fue nuestra referencia común a todo lo largo de este diálogo. A su lado. ill. Les années douiovreuses. prece­ dido de Fors. 2 V éase Élisabeth Roudinesco. 1964-1980) que iba a recibir a miembros no psicoanalistas. por otra parte me b eneficiaba con un status particular en ese medio: desde mi infancia estuve inm ersa en la cultura de ese movimiento. Cuando yo entré. En esa época. ¡920-1933. Généalogies. que. C alm an n -Lévy. uno de sus grandes am igos.' El proyecto. Correspondance. ob. por Jacqu es Derrida. Le verbier de l’homme aux loups. Aubier-Flammarion. Su vida y su obra están marcadas por el psicoanálisis. Su mujer. que re­ uniría a escritores.2 Gracias a mi madre. en la Socie­ dad psicológica del miércoles. se había rodeado de intelectuales. y de la cual yo formaba parte. cit. filósofos o juristas interesados en esta disciplina. reuniendo en un espacio llamado C on­ frontación a toda la juventud psicoanalítica de Francia. Yo misma me volví a “cruzar” con usted. él “deconstruía” los dogmas y las rigideces del pen­ samiento psicoanalítico dominante. h ace más de treinta años. París. El consideraba que el psicoanálisis en ningún caso debía ser propiedad de una corporación de profesionales. Sandor Ferenczi. Marguerite Derrida. es psicoan alista y traductora de algunos textos de Melanie Klein. 1 Sigm und Freud. le había sido inspirado por Freud. En 1964.9. que quería fundar una Sociedad de amigos del psicoanálisis. usted interpretó un papel importante en la historia del psicoanálisis en Francia. . m iem bro fundador de dicha escuela. por otra parte.3 era psicoanalista y le presentó a René M ajor. Lacan retom ó esta idea al fundar la Escuela Freudiana de París ( e f p . t.

4 Figura moral de la comunidad freudiana internacional.Mucho le debo a René Major. . El am igo man­ tiene la reserva o la distancia necesarias para la crítica. derecho. el cuestionamiento recíproco. las dictaduras. Véase Helena Besserman Vianna. así como el papel ambiguo del psicoanalista francés Serge Lebovici (1915-2000). este com­ promiso de la propia existencia. y allá mismo donde se cultivan las cuestiones más graves para con un gran nú­ mero de fenómenos llamados “psicoanalíticos”. 6 Los EGP reunieron a mil participantes provenientes de 33 países en París en el gran anfitea­ tro de la Sorbona. de los psicoa­ nalistas con el nazismo. supone una aprobación irreversible. ni como analizado ni com o analista. En una palabra. allí mismo donde. presume que ya ha señalado y debería seguir señalando. presidente de la 1PA en esa fecha. etcétera. y que debe ser amado. Politique de la psychanalyse face à la dictature et à la torture. París. que me alentó a escribir la historia del psi­ coanálisis en este país y que siempre supo encarnar un espíritu de resistencia y tolerancia en el seno del psicoanálisis: sobre todo en su lucha contra todas las formas de colaboración o de complicidad. pasadas o presentes. y Lacan avec Derrida.6 Me gusta la expresión “amigo del psicoanálisis”. Galilée. El “amigo” saluda una suerte de revolución freudiana. La psychanalyse sous le Ule. Jacques Derrida y el jurista chileno Armando Uribe dictaron sendas conferencias. de la experiencia de pensamiento y de la experiencia a secas. Véase sobre todo Les années bruñes. es mi caso. 1999. el espacio en el que habitamos. y que. Flammarion. 2001. la discusión. “Champs”. La vie la mort.5 y usted lo apoyó en ese combate. un compromiso sin status institucional. el “sí” concedido a la existencia o al acontecimiento. textos traducidos y presentados por Jean-Luc Evard. dio lugar a la realización de los Estados generales del psicoanálisis ( e g p ). París. 5 René Major. enseñamos. París. por René Major. H abla de la libertad de una alianza. donde yo lo conocí. a veces el más radical. M ajor siempre rei­ vindicó su deuda teórica para con usted. la tortura. Confrontation. no solo de algo (el psicoanálisis) sino de aquellos y aquellas cuyo deseo pen­ sante habrá marcado su origen e historia. la certeza de que es algo bueno.En 1997 hizo traducir al francés el libro de Helena Besserman Vianna. en julio de 2000. no la sorprenderé diciéndole que carJ a c q u e s D e r r id a : 4 René Major fue el primero que hizo conocer en Francia los trabajos alemanes sobre las relaciones que el psicoanálisis había mantenido con el nazismo. París. L'analyse désistentielle (1991). col. sostenido. Au commencement. En esa ocasión. de insti­ tución. pensamos. escribi­ mos. 1984. Reich. 1997. trabajam os. ética o política. Y también pagado su precio. L’Harmattan. ese “sí” de la amistad supone la certeza de que el psicoaná­ lisis sigue siendo un acontecimiento histórico imborrable. ya se trate de teoría. Pero como la amistad. siempre de otra manera. que hacía pública la colaboración de algunos psicoanalistas brasileños con la dictadura en 1973. nunca se lo practicó en una institución. acompañado de “Préface et lettre ouverte”. Por supuesto. el compromiso en el corazón de la experien­ cia. N’en parlez à personne.

decía. hasta ahora. también es aquel que mantiene su vigilancia y que la ejerce a cierta distancia. Siempre regulable. todas las cuestiones de derecho.. irreductible a toda “publicidad”. al leer una carra semejante (por ejemplo).] dirige al padre que tomaremos muy en serio. y que sea eso mismo. la del “amigo del psicoanálisis”. a Freud y algunos de sus discípulos (aquí Jung o Ferenczi). más allá incluso de lo que se reconoce y legitima co­ rrientem ente bajo el concepto de “secreto profesional” (médico. por supuesto. entre la necesidad de saber y su inscripción institucional. inestable que asegura y prohíbe a la vez el pasaje entre el psicoanálisis y el derecho. a pesar de la carcajada terminable interminable que nos sacudirá hasta el fin. asiente. sobre todo en uno de sus capítulos. preguntas.D . entre el espacio público del psicoanálisis y la originalidad absoluta de su espacio “secreto". puede con­ siderar que el psicoanálisis se realizó sin haberse realizado todavía: “hasta aho­ ra”. que realmente. permeable. en ocasiones artifi­ cial. Hay que estar más atento que nunca a esa frontera porosa. afirma la necesidad imborrable del psicoanálisis. este otro “secreto”. El amigo del psi­ coanálisis no pertenece a la corporación pero reivindica el derecho. palabras extraídas de una carta de Ferencii a Freud). otra ley (del otro. desplazable. de decir la verdad a los que trabajan o sufren en el interior del cuerpo de la corporación. a menos que no haya ocurrido ya en ese no-acontecimien­ to. afirmaciones. otra heteronomia). con todas las inquietudes. cuando no el deber. como entre la teoría y la práctica. al psicoanálisis. Por difícil y contra­ dictorio que parezca. finalmente de confesar" ( p . el acontecimiento de ese no-acontecimiento. otro derecho. mutaciones incluso que están en pleno trabajo en mi libro Politicas de la amistad.7 Cierto “hasta ahora” marca al mismo tiempo el umbral y el límite de la amistad de que hablamos. de su por-venir. El amigo. ¿Qué quiere decir “hasta ahora” ? Esa es la cuestión. Politiques de l’amitié. requiere otra ética. otra política. si algo no le ocurrió. El derecho. el amigo..I. supone cierta “herencia” psicoanalítica sin la cual no hubiera sido posible (principalmente en su deconstrucción del privile­ gio fraternal) pero que tampoco escatima. lo que acaso nos haga falta tratar de pensar. Lejos de autorizarlo todo. ob. El “am igo” es aquel que aprueba.) . 311). se lee por ejemplo esto: “(. U sted sabe que hoy esa frontera está sometida a una gran turbulencia. cuando no el deber. En el capítulo al que nos referimos (“Por primera vez en la historia de la humanidad”. amistad. judicial. artefáctica. ante todo. por tanto deconstructible y perfectible de las relaciones entre el psicoanálisis y su derecho. sobre todo en la cadena de las generaciones de sus padres fundadores.i jamás. con un rigor por lo menos igual. mientras nos digamos. en nombre del propio psicoanálisis.go implícitamente esa palabra. etcétera). en verdad es el psicoanálisis. que. pero que tam bién se interesa en la índole problemática. ni más que nada la interpretación psicoanalítica de la herencia y de las generaciones “hasta aho­ ra”. En suma. cit. y que sin duda no le ocurrir. pues. (. a su vez. es decir. de vivir. 7 Jacques Derrida.

entre 1964 y 1965. Jacques Lacan.oudinesco. usted lo conoció y leyó su obra. “Freud et la scéne de récriture”. y por su parte usted respondió: “Yo también me enfrento con gente que sufre. France Culture. contrariamente a otros intelectuales del período anterior al suyo. a los que calificaré de “religiosos”. Ellos fueron amigos de Lacan pero con­ sideraban que su enseñanza era demasiado hermética. y a Lacan de manera todavía más espaciada. y que consideran que únicamente los psicoanalistas o aquellos que fueron analizados están habilita­ dos a leer las obras del cuerpo psicoanalítico. entrevista con Jean Birnbaum.8 En cuanto a Lacan. Me acuerdo que en esa época se había vuelto bastante intolerante. esa enseñanza solo era conocida de manera fragmentaria por transcripciones dactilografiadas o artículos publicados en revistas especializadas y difícilmente accesibles. y en la entrevista radiofónica con Jean Birnbaum en la cual evoca la legitimidad de su lectura de Freud: “Estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de que si uno no está analizado. D. solo com­ prendí la importancia de su pensamiento con la publicación de los Escritos. se instaló la “matriz”. insuficiente. en cierto modo. entre 1964 y 1970. nada es posible”. 8Les chemins de la conmissance. histoire d'un sysíéme de pensée. en el momento en que. Por eso. ob. y cuando por intermedio de mi madre conocía muy bien a Lacan desde los 9 años. Lacan padeció la incomprensión de sus amigos. Esquisse d’une vie. R.9 que no lo leían. Maurice Merleau-Ponty. Roman Jakobson. que lo conocieron pero no tuvieron la misma cercanía con su obra. a invitación de André Green. si puedo decir. Jacques Derrida. reservada para iniciados. en una época en que era estudiante de lingüística en la Sorbona. y como me lo confió en 1986. con­ vencional. cit. como por otra parte usted lo re­ cuerda en su conferencia del coloquio Lacan con los filósofos.1 0 j. 24 de m an o de 2000. . De ese modo respondía a algunos profesiona­ les del psicoanálisis. Pienso en Georges Bataille. que luego condicionó todo mi trabajo. en: Résistances. y en ocasiones pienso que soy más analista que aquellos que son pagados para serlo”. cit. Conferencia dictada en 1966 en la Sociedad Psicoanalítica de París. Claude Lévi-Strauss.: Yo había leído a Freud de manera muy fragmentaria.: Usted mantuvo una relación muy personal con el texto freudiano. ob. Hay que decir que antes de la publicación de los Escritos en 1966. 1 0Véase “Pour l’amour de Lacan”. cit. ob. Una lectura transferencial. Pienso sobre todo en su conferencia de 1966.É. apenas preliminar. en: L’écriture et la différence. De ninguna manera comparto esa opi­ nión. “Freud y la escena de la escritura”. A propósito del coloquio Lacan con los filósofos. desconoció la importancia de los filósofos de la generación de usted que se pusieron a leer su obra más tarde. remítase a la continuación de este diálogo. Por mi parte. de De la gramatología. 9Véase Elisabeth R.

ni siquiera estaba realmente articulado a mi “propia” problemática. hasta a tramarse. si la memoria no me falla. 137-143. Jacques Derrida comenta un artículo de Freud de 1925. A partir de De la gramatología sentí la necesidad propia­ mente deconstructiva de cuestionar la primacía del presente. por lo menos. Sigmund Freud. cit. La cuestión de la différance. ésta posibilita el psicoanálisis pero al m ismo tiem po la lim ita. pp. toda una telaraña de malentendidos que entonces comenza­ ban a tejerse. había en reserva una poderosa reflexión sobre la huella y la escritura. 1 2 Jacques Derrida. Supongo que otros también fueron sensibles a esta proximidad entre mi dis­ curso y el psicoanálisis.1 1 D e 196. Invitado por André Green a dar una conferencia en la Sociedad Psicoanalítica de París. ob. creo. ni en general de la plena presen­ cia del presente. xvil. E n suma. “Freud et la scène de récriture”. En esta conferencia. En De la gramatología y sobre todo en La diferancia yo trataba de ubicar. com o a m enudo ocurre. Hasta 1965 aún no había tenido en cuenta la necesidad del psicoanálisis en mi trabajo filosófico. De nunca acabar.3 a 1965 elaboré la problem ática de la h uella. me gustaría decir unas palabras sobre Lacan. donde Freud compara la pizarra de celuloide que acaba de ser comercializada con el nombre de "pizarra mágica” con el aparato psíquico. La problemática de la huella. “Nota sobre la ‘Pizarra mágica’“ ( Wunderblock). . la escritura puede ser borrada pero la huella de la escritura queda impresa. no era totalmente virgen o ignorante. OC. Sobre esta pizarra. y ya que usted me invita. pero mi conocimiento del psicoanálisis no estaba integrado en derecho y en teoría. en Freud. cit. hasta entonces. (Dejo aquí en suspenso. y por tanto de poner en práctica los recursos del psicoanálisis.1 2 Ya ve. en TelQuel. “Función y campo de la palabra y del lenguaje en p sico an álisis” . Sin embargo. y a partir de entonces también de la presencia en sí y de la conciencia. X im posibilita a Y en el m ism o m om ento en que lo hace posible. Yo sentía claramente que. palanca estra­ tégica de la deconstrucción.Pero prim ero. lo que todavía no aparecía se anunciaba ya en “línea de pun­ tos”. En el momento en que escribí De la gramatología no conocía a Lacan. y aplaudido. 1992. PUF. París. en esta única frase acabo de nombrar y dejar en suspenso no sé cuántos hilos históricos. gran principio de discusión. o de la huella. que ordenaba una deconstrucción del logocentrismo y el falocentrism o. Y también sobre el tiempo. y sin duda siempre. Por supuesto. de la presencia plena. Si e l psicoanálisis es impensable fuera de esta tradición filosófica. ob. era indispensable situarla adentro y en el borde del psicoanálisis. no es pensable a partir de la conciencia de sí o de la presencia en sí. Fue e n ­ tonces cuando com encé a percibir y analizar la deuda de Freud para con la metafísica. o en 1 1 Estas dos conferencias de Lacan figuran en los Ecrits. escribí ese ensayo sobre la “Pizarra mágica” que primero fue recibido. H abía recorrido superficialmente “La instancia de la letra en el incons­ ciente” y parcialm ente. ia necesidad de reinterpretar cierta estela de Nietzsche y de Freud.

cit. ob. Histoire de la psychanalyse en France. en La carte póstale. cit. ob. como de una “lógica del significante” o de la referencia a Heidegger.) 1 4 Jacques Derrida. remítase en particular a Elisabeth Roudinesco. Todo esto está publicado y es accesible a quien quiere leer y tiene los medios para hacerlo. cit. propuse lo que podría llamarse un análisis de éste. Se trataba de los motivos de la retroactividad. en una “lógica del incons­ ciente” (pero nunca hice mía esta expresión). me parece. siempre: marcar o rem arcar en Freud un recurso que todavía no había sido leído. Desde entonces me expliqué abundantemente. entrevista entre Jacques Derrida y René Major (1978). La problemática de la carta robada fue retomada en muchas publicaciones en Francia y los Estados Unidos. en 1975. frente a tantos esque­ mas metafísicos que se hallaban en marcha en los proyectos freudiano o lacaniano. en el texto titulado Le facteur de la verité. Facteur significa tanto factor como cartero. ob. pp. com o yo entendía que debía hacerse. el manifiesto de todas mis interpretaciones). de las ideas y los hombres. cit. Es en este famoso artículo donde Jacques Derrida critica la concepción lacaniana de! significante según la cual una carta siempre llega a destino. de la presentación del sentido. desde otro lugar. Como ningún texto es nunca homogéneo (esto se convirtió para mí en una suerte de axioma categórico. usted lo sabe. de historia y de sociología. de la vida y del presente en la fenomenología. en español. t. el retraso o la différance “originaria”. puede ser legítimo. a muchos debates y publicaciones. pp. 527-549.. pero al mismo tiempo someter el “texto” Freud (teoría e institu­ ción) a una lectura deconstructiva. todo un trabajo de archivo. 1. “La carta robada". Luego de eso. (N. con qué sostener un discurso cuya necesidad yo sentía.reserva. de todo cuanto arruinaba o amenazaba la autoridad fenomenológica absoluta del “pre­ sente vivo” en el movimiento de la temporalización y la constitución del ego o el alter-ego. Histoire de la psychanalyse en France. * "El factor de la verdad”. incluso si mi relación con la fenomenología husserliana también era el sitio privilegiado de las cuestiones deconstructivas.. . abre los Écrits. entonces. El Seminario de Lacan sobre el cuento de Edgar Poe. nunca hubo ninguna respuesta pública de Lacan o de sus allegados. que entonces era para mí como el elemento mismo del pensa­ miento y el discurso. 441-524. cit.)1 3 Fue entonces -a grandes rasgos de 1968 a 1971. y sin querer reducir el trabajo de Lacan al famoso “Seminario sobre la carta robada”. II. 1 1 . ya se trate de cierta concepción de la “palabra verdadera” o de la “palabra plena”.. Véanse al respecto Elisabeth Roudinesco.cuando me puse a leer tal o cual texto de Lacan y a descubrir en ellos tantas cosas apasionantes como lugares de resistencia o residuos de metafísica. del T. Que yo sepa. Doble gesto. sobre todo en los Estados Unidos. según otra actitud. hasta es siem pre necesario l¡ Acerca de esta historia. Pero el “amigo del psicoanálisis” permanecía alerta. ob. ob. y “Du tout”.*H que dio lugar. Regreso a Freud: mi preocupación era encontrar. tacarte póstale.

1 6 Hoy se agrupan bajo el nombre de escritos metapsicológicos Bosquejo de una psicologia científica (1895).: En lo que él llamaba la metapsicología. perform ativa. diferen ciada. É. y sobre todo en Nietzsche. en: Psyché. que se encuentra a fines del siglo XIX.: j. ob. A menudo Freud rinde homenaje a Empédocles. 2001). por ejemplo) o de los textos marginales: aquellos sobre “lo ominoso” o la telepatía. h asta en apariencia contradictoria. y si en ocasiones ubica el discurso filosófico en la categoría de la paranoia. Para el análisis de dichas obras y dichos términos. cit. 1 7 Sigmund Freud. “Duelo y melancolía". Madrid. A c tiv a . un modelo especulativo. véase Elisabeth Roudinesco y Michel Plon. cit. 237-271.h acer un a lectu ra divid id a. por ejemplo. esa lectura debe y no puede d e­ jar d e ser la in v e n ció n de una reescritura. ¿Por qué no tomó como objeto de re­ flexión la noción misma de metapsicología? La gran conceptúalidad freudiana fue sin duda necesaria. Alianza. Dictionnairc de la psychanalyse. "Complemento metapsicológico a la doctrina del sueño".. ITiad. “La represión". es decir. De aquí proviene la idea de traducir la metafísica en una metapsicología. renunciar al conocimiento del ser por el de los procesos inconscientes. A los que se añaden las cinco exposiciones de metapsicología redactadas entre 1915 y 1917: “Pulsiones y destino de las pulsiones”.1 6 es decir. y no solamente en el caso de Freud. cit. Usted mismo trabajó esta cuestión muchas veces. “Télépathie” (1981). el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños (1900). ob.: 1 5Jacques Derrida. Más allá del principio del placer (1920). R . D . Pero me pregunto si ese aparato conceptual sobrevirá J. también lo convierte en el paradigma de un alto grado de civilización. in­ ventó la m etapsicología. R. in te rp re tativ a . N ecesaria para romper con la psicología en un contexto determinado de la historia de las ciencias. Lo encaró ya sea a través de las obras llamadas especulativas (Más allá del principio del placer. pp. L'homme Moíse et la religion monottòste.1 5 É. N o se metió de lleno con los grandes textos metapsicológicos de Freud.: Siempre hice eso. A l no lograr hacer entrar al psicoanálisis en el campo de las ciencias de la naturaleza. firm ada. con los presocráticos. “El inconsciente". para inscribirlo en el cruzamiento de las ciencias de la naturaleza y de la reflexión especulati­ va. cast.: Moisés ? lu religión monoteísta. con esos viejos filósofos griegos para quienes la naturaleza esta­ ba atravesada de grandes mitos. En Moisés y el monoteísmo1 7 com­ para la filosofía con el monoteísmo. D . Me im pacta ver que su desarrollo se relaciona con un movimiento de retor­ no. . Compendio de psicoanálisis (1940). Freud veía un medio de sacar al psicoanálisis de la psicología y evitar que se afiliase a la filosofía. El yo y el ello (1923). ob. estoy de acuer­ do. “Introducción al narcisismo” (1914).

a mi manera de ver no son sino armas provisorias. volviera a ser legítimo acusar de oscuridad o irracionalismo a cualquiera que complica un poco las cosas al interrogarse sobre la razón de la razón. las teologías. 20 Sobre la “función autoinmunitaria” puesta en práctica en todas partes. mucho tiempo. en lo que yo llamo una coartada teológica o humanista.D . Por eso puede parecer terrorífica. La cuestión era protestar contra la acusación de irracionalismo dirigida a un psicoanálisis que sería infiel a las Luces: “como si. . es el único que no descansa. el proceso secundario y el primario de la represión. Potencia invenci­ ble. despiadada. y en particular en el psicoanálisis. Véase René Major. de ser totalmente de los suyos aunque. véase Jacques Derrida “Let us not forget Psychoanalysis” . bien digo el objetivo de la revolución psicoanalítica. acaso traumático. II. hay que estar dispuesto a internarse. 20. Lacan avec Derrida.1 9 Pero el objetivo mismo. -en una palabra las grandes máquinas freudianas (¡incluido el concepto y la palabra de inconsciente!). las presuposiciones filosóficas.) 19 Véase Jacques Derrida. el yo ideal. “La raison depuis Pinconscient” (16 de diciembre de 1988). de la intencionalidad transparente y plenamente responsable. de am­ bos lados del diván. Finalmente.2 1 18 Sobre la razón y el psicoanálisis.) 2 1 “El único discurso que hoy pueda reivindicar la cosa de la crueldad psíquica como asunto propio sería realmente lo que. desde hace poco más o menos un siglo. p. cit. esa potencia radi­ ca siempre en la reafirmación de una razón “sin coartadas” teológicas o meta­ físicas. En Freud. sobre la historia del principio de razón o sobre el acontecimiento. y poder devolverles su potencia revolucionaria.20 Todos las filosofías. regionales. sobre la razón del psicoanálisis. las metafísicas. Incluso a los psicoanalistas.. cit. Esta página está precedida de algunas reservas del tipo: “En consecuencia. Esta reafirmación de la razón puede ir contra cierto estado o cierto concepto histórico de la razón. no se refugia. por lo menos virtualmente. cons­ tituido por algo así como el psicoanálisis en la relación consigo de la razón”. N o creo mucho en su porvenir. etc.D . p. incluso a aquellos que. véase Foi et savoir. esas brechas reor­ ganizan todo el campo del saber. y por tanto de la pulsión de soberanía. (j. 1990. el yo. y États d’áme. a tal punto. el superyó. finalmente. num. los vistazos más aventurados. esté orgulloso de reivindicarlo compartiendo su inquietud” (p. las ciencias del hombre terminan por recurrir... ob. cualesquiera que sean las desigualdades de desarrollo. cit. 12.1 8 y esta potencia puede dar que pensar más allá incluso del “poder” y de la “pulsión de poder” identificada por Freud. ( j. QUÉ.. cit. ob. el ideal del yo.. Acaso me equivoque. hacen más o menos como que confían en el psicoanáli­ sis. ob. menores. N o pienso que una metapsicología pueda resistir mucho tiempo al examen. prefiero los análisis parciales. pero el ello. vol. no estoy seguro. En ocasiones. a una coartada semejante. por un lado. 19). États d’áme de la psychanalyse. 1-2. en el desarrollo de su pensam iento o de su saber. terriblemente cruel.188 Y M A Ñ A N A . en principio. Com o siempre. se llama el psicoanálisis. Este texto constituye la introducción a una conferencia de René Major dictada en la Sorbona. en: The Oxford Literary Review. ob. hasta he­ rram ientas retóricas caseras contra una filosofía de la con cien cia. Casi ya no se habla más. las inconclusiones “científicas”. [• • •] .

p. en la posición de la verdad. en su demostración. alrededor de un incondicional sin ^beranía” . demasiado sólidas. pero de una enorme po­ É. Porque si se cede res­ pecto de lo que usted llama las grandes máquinas teóricas. La confesión de un 'sin coartadas’. cit. Las grandes entidades (yo. 82 y ss. la irreductible necesidad de la estratagema. por otro lado. A sí se reconocen dos cosas a la vez: por un lado. etc. en mí. 12-13).: sería el nom bre de aquello que. inscribir. El “amigo del psicoanálisis”. hacia un más allá de la pulsión de muerte. ob. y en consecuencia tan precarias.21 históricamente muy interesantes. cognoscitivo. en su “hacer saber” o su “dar a entender”. y. Jam ás estoy dispuesto a seguir a Freud y a los suyos en el funciona­ miento de sus grandes máquinas teóricas. “la introyección” y “la incorporación”. n V éase Élisabeth R oudinesco. “ficciones” teóricas. ob. sin coartadas teológicas u otras. subliminal. en su funcionalización. . Que en todo caso las prive de todo rigor. si me perm iten Mta otra con fid en cia. pero también las grandes “opo­ siciones” conceptuales. cit.Entre los gestos que me convencieron. neuronal.. firmar. desconfía no del saber positivo sino del positivismo y la sustancialización de instancias metafísicas o metapsicológicas. de la transac­ ción. la deuda de toda posición teórica (pero también jurídica.22 puede mostrarse -y el propio Freud lo dice—que la oposición entre el principio de realidad y el principio del placer. etc. pero ‘p sico an álisis’ . R. de la negociación en el saber. superyó.). en los Estados generales del psicoanálisis.).. se corre el riesgo de liquidar el principio mismo de la “subversión” freudiana. etc. pp. con su consecuencia ilimitada. lo que no vacilo en llamar su coraje: aquí eso consiste en escribir. Pues la convención que garantiza todo performativo inscribe en ella misma el crédito concedido a una ficción. Para mí. cit. hay que tener en cuenta el corte efectua­ do por Freud y seguir trabajando con la metapsicología. sería el otro nom bre de ‘sin coartadas’. en verdad sedujeron. de su innovación. Por ejemplo en los momentos más “especula­ tivos” de M ás allá del principio del placer. está esa indis­ pensable audacia del pensamiento. política). ética. “ m ás allá de la econ om ía de lo posible” . en nombre de un saber sin coartadas (y por ende el más “positivo”). a mi juicio son llevadas (y más de una vez traté de demostrarlo) por la ineluctable necesidad de alguna “différance” que borre o desplace sus fronteras. de destrucción y de crueldad). V éase tam bién L a carta fatale. por una invención figural. se volvería hacia lo que la crueldad psíquica tendría de más propio.. en el teorema. Si fuera p o sib le” (ibid. lo imaginario y lo simbólico. ello. como por ejemplo lo real. . Hay muchas otras en el discurso de Freud. ob. En mi opinión. para con un poder performativo estructurado por la ficción. el psicoanálisis. y de volver a viejas nociones de inconsciente (cerebral. hacia un más allá de su más allá. ( j l >) 11 V éan se en particular las conclusiones de Éuxts J'á m e . que siguieron a las de Freud. por el contrario. es una ficción teórica. Pauri/uoi la psychanalyse!. texto hacia el cual volví tan a menudo (y aun hace muy poco.

ob. siempre puede ser evitado. cit. “enterrarlo”.: y Jean-Beitrand Pontalis. es una preocupación de verdad científica y una lección extraída de la historia de las ciencias. N o se trata de una respuesta relativista u oportunista de mi parte. o sea. De aquí proviene una dificultad estratégica. que engendró una riqueza interpretativa que no se encuentra en ninguna otra parte. Usted no escribió “Espectros de Freud” . en efecto. Pero a condición de saber que el campo en el cual trabajó no es ya el nuestro. En lo sucesivo se necesitan otras “ficciones teóricas” . j. pero me gustaría poder decir lo que estoy diciendo sin inferir que la batalla ha terminado. sin duda alguna. en ocasiones perturba­ dora y angustiante. para m antener la creativi­ dad. pero no convertiré al “inconsciente” y a las ins­ tancias de la segunda tópica en conceptos científicos y científicam ente segu­ ros. lo mejor de la herencia psicoanalítica podrá sobrevivir sin la metapsicología. que todos los textos que escribió explícitam ente sobre el psicoa­ nálisis. remítase a Jean Laplanche ob. m ás freudiano. considerado “peligroso” y por tanto desterrado de la conciencia y de la razón. Un día. y tal vez incluso sin ninguno de los conceptos que acabo de nombrar. Por el contrario. 1996) y a Elisabeth Roudinesco y Michel Pion. Al decir esto. etcétera. Así como estoy segura de que hay que hacer vivir el espíritu de la É. Tengo la impresión de que en filosofía uno se enfrenta mucho menos con tal riesgo de regresión. Pero la especificidad del combate llevado a cabo por Freud todavía está pendiente. interpretativas. R. D.2 4 Estoy de acuerdo en citarlos y utilizarlos en situaciones estratégicamen­ te definidas.. D ictionnair»! àe Ia psychanalyse. . com prendo perfec­ tamente que se pueda justificar la “construcción” del discurso freudiano. Barcelona. [Trad. De aquí proviene la necesidad. pero estoy convencida de que Espectros de Marx es un libro profundamente freudiano. de volver incesantemente al gesto original de Freud contra los dogmas que el propio psicoanálisis suscita cuando pretende “superar” a Freud.breza frente a la potencia inventiva del sistema freudiano. Paidós. Vocabukiré de la psychanalyse. M Sobre la definición de los grandes conceptos de la segunda tópica. “performativas”. siempre se corre el riesgo de ir en ayuda de aquellos que querrían “liquidar” el psicoanálisis. N o quiero decir que la obra de Freud sería “superada”. refutado. pero no creo en su valor.: Sin duda. de la vida o el progreso de las comunidades científicas que también son comunidades "productivas”. en su alcance más allá de este campo de batalla. cast. Algunos elementos perduran..: D iccio n ario de psicoa­ nálisis. cit. Hay una fragilidad específica del psicoanálisis que radica en su mis­ mo objeto: el inconsciente.. Desde un punto de vista histórico. en el sentido freudiano.

que se expresa cada vez más en el exterior de la comu­ nidad freudiana. en este caso. ¿no es llevar al psicoanálisis a campos donde hasta ahora no estuvo presente. del mismo modo me interrogo acerca de la manera de hacer vivir el espíritu de una subversión freudiana. tanto en textos consagrados al psicoanálisis como en los otros. en cuanto cura y práctica terapéutica.Revolución. D . Pero las supervivencias de esos dos “muertos” no son simétricas. de la contabilidad o de la medi­ da que en ningún caso puede convenirle. interna al medio. hoy.: U n solo punto de desacuerdo. en su conjunto -enorme problema que evo­ co en Etats d'ame de la psychanalyse. esas dos supuestas muertes. U sted tiene razón al comparar esos dos "avisos fúnebres" prematuros. Siempre hay que reafirmar algo del pasado para evitar una recaída aún peor. me encuentro en una situación bien extraña de exterioridad e interioridad. Sin embargo. precisamente porque el psicoanálisis. se diga lo que se diga. Una afecta a la totalidad del campo geopolínco de la historia mundial. la de Marx y la de Freud. Un concepto. no fracasó de la misma manera que el comunismo. por mis orígenes y mi form ación.el Islam permaneció inaccesible al psi­ coanálisis. el psicoanálisis se encerró. ya que. U sted ine preguntaba cómo mantener la virtud subversiva de Freud. por la esclerosis de sus instituciones — cuya utilidad no discuto—en cierto academicismo. y la pro­ ducción intelectual con que me vinculo y que >e hace en el exterior. o activo? . com o usted dijo. Personalmente. si renuncian a querer encerrar esta disciplina en el gheto de un experimentalismo de la prueba. por tanto. y no abrahámicas. como se dice demasiado rápido. a las democracias europeas. la otra solo extiende la sombra de su medio luto a los Estados llamados de derecho. escritores y acaso científicos. Dan fe de la misma compul­ sión a enterrar vivos a los aguafiestas molestos e internarse en un duelo impo­ sible. tal ver: la filosofía conoce argumentos y desafíos por lo menos análogos. y siempre inevitables en filosofía. una frase. a través de trabajos como los suyos o los de literates. historiadores. repre­ sentada por los profesionales anónimos y los pacientes. un discurso. son igualmente esenciales. siempre son también estratagemas. y la potencia creadora de la reflexión teórica. j. más allá del fracaso del comunismo. como dije. una ar­ gumentación filosóficos. o el deseo ele revolución. y estoy persuadida de que la creatividad le vendrá del exterior. Realmen­ te un día habrá que llevar a cabo una unión entre la fuerza clínica real. pero me siento cada vez más en posición de "amiga". a pesar de su fuerza clínica. judeocristianas. Yo trato de hacerlo. N o se deconstruye simplemente progresando. debido a la dicotomía que se instauró entre la práctica clínica. Soy “hija del psicoanálisis” . sin riesgos. Los problemas estratégicos. La urgencia.

la religión. que no esté reducido a una intencionalidad consciente y egológica. etcétera. la hospitalidad. Usted había empleado la expresión durante un encuentro franco-latinoameri­ cano. la dirección de la IPA había distribuido el psicoanálisis en tres zonas: 1 .2 5 É. com o ya es visible por el interés que se tiene en esos países por la lectura y la traducción de los textos: pienso sobre todo en China. yo trato de analizar lo que en 1981 llamó el “geopsicoanálisis”. Freud nos ayuda a cuestionar las tranquilas se­ guridades de la responsabilidad. continente sin el cual jamás habría existido en otra parte. véase nuestro capítulo 7: “Acerca antisemitismo venidero”. R. 1986. donde no existe sino a manera de enclave (India y Japón) pero donde está llamado a desarrollarse un día. cuando se piensa.: Por mi parte. porque ese resto del mundo incluía Europa.Una vez mas. diferenciado. sino más bien la manera en que Freud nos ayudó a cuestionar un gran número de cosas referentes a la ley. esencial­ mente y para siempre inestables. ob. la autoridad patriarcal. el perdón y ahora la pena de muerte. allemande et soviétique. 327-352. durante su treintavo congreso celebrado en Jerusalén en 1977. Y de un “sujeto” que instala progresiva. cit. laboriosa.26 Observaba entonces que. a partir del m om ento que se los mira desde el punto de vista de lo que todavía se llama el “inconsciente” . trato acerca de cuestiones como el testimonio. el secreto. Yo fui muy sensible a su intervención y. no naturales. así como las otras partes del mundo no judeocristiano. cuyo objetivo era denunciar a las dictaduras latinoamericanas y al mismo tiem po la colaboración de algunos psicoanalistas en este tipo de régimen.todo lo que se encuentra al norte de la frontera m exicana.de su autonomía: sobre el fondo inagotable e invencible de una heteronomia. “responder de sí”. Trato de ver lo que pueden querer decir términos com o “responder ante”. Anbier. 3 . siempre imperfectamente. En el seminario titulado “Cuestiones de respon­ sabilidad” que dicto desde hace doce años. 2 6 Véanse “Géopsychanalyse” (1981). Gracias al impulso del saque freudiano. Paris. por ejemplo se puede relanzar la cuestión de la responsabilidad: en lugar de un sujeto consciente de sí mismo. Corea.el resto del m undo (the rest of the world). el derecho. que res­ ponde soberanamente de sí mismo ante la ley. por mi parte. la cuna del psicoanálisis. “res­ ponder a” “responder de”. a mi entender. pp.. no son las tesis freudianas las que más cuentan. en: Psyché. Freud face aux ideologies américaine. y René Major.todo lo que se encuentra al sur de dicha frontera. . Esta clasificación era inaudita. organizado en París por René Major. es decir. las condiciones estabilizadas -e s decir. f t I’¿lection. puede instalarse la idea de un “sujeto” dividido. etcétera. 2 . traté de mostrar que la implantación del psicoanálisis solo había podido operarse en Estados de ” Sobre la cuestión de la responsabilidad del autor.

ridiculizado. adquisiciones. Rumania. N o por­ que el inconsciente. las sociedades com ponentes. se asiste a un pro­ ceso de exportación “llave en mano”. empero.derecho y por tanto casi siempre en lo que se ha convenido en llamar las “sociedades occidentales”. La i p a exporta así sus standards como se transporta una fábrica y técnicos. y. el psicoanálisis sigue estando “prohibido” en las altas esferas de la enseñanza republicana: no hay una cátedra en la Escuela de A ltos Estudios en Ciencias Sociales ni en el C olegio de Francia. en los países donde tuvo gran éxito. las sociedades regionales. Y sin embargo Europa se repliega. inm ediatam ente se ve cuestionado en nombre de lo que se hallaba potencial27 La ipa está com puesta de cuatro tipos de grupos: los grupos de estudio. y en los que usted participó hace poco. posiciones. a la consolidación de todo lo que relaciona el derecho. se transforma. de ser deconstruido. Por lo demás. interrogaciones fragilizantes en cuyo transcurso el “sujeto” solo se encuentra cuando se pone a prueba.: Lo que se exporta a través del imperialismo. Polonia. Hoy. generalmente. Los dos movimientos son indisociables. burlado. J. . la locura o el deseo sean invariantes universales es preci­ so. para captar su funcionamiento. imponer en los territorios interesados diva­ nes. De aquí proviene esta paradoja: la globalización es la europeización. sin tener en cuenta ni las situaciones loca­ les. Permanentemente se anuncia su fin. Lo que se exporta. ni el “servicio posventa”. También son crisis. Hoy se asiste a la vez. duraciones de cura o tiempos de sesión que no corresponden a la demanda de quienes se hallan en espera de un psicoanálisis venidero. Dictionnairc de la psychanalyse. D. la política y la ciudadanía con la sobera­ nía del “sujeto” . obliga a los profesionales de Europa Oriental que quieren ob­ tener la etiqueta de study group (grupo de estudios)27 a instalar un dispositivo de la cura que por el momento no responde a ninguna realidad local. con la caída del comunismo. por el otro. Por ejem plo. se fisura. el psicoanálisis se reimplanta allí donde había sido desterrado por razones políticas: Rusia. el psicoanálisis siempre es atacado. en un lenguaje europeo. las sociedades provisionales. ni el estado de ánim o de la m ano de obra autóctona. a través del colonialismo. Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. su superación. a una posibilidad para el “sujeto” de deconstruirse. training. e incesantem ente se profetiza la muerte de Freud (com o la de M arx). Con la globalización. A dem ás — es el caso de Francia— . ob. ni los consumidores. a través de cualquier otro modo de difusión del pensamiento occidental no son. no se lo considera como una disciplina con todas las de la ley e independiente de las escuelas donde se transmite la form a­ ción clínica. A pesar de todos los combates que se han llevado a cabo. cit. tan solo normas. amenazado. etcétera. su supuesta incapacidad para “curar” las enfermedades del alma. por un lado.

R. jurídico y políti­ co.: ‘ En el original: “pour cette double raison de la raison qui a raison d’ellc-mémc” . diría.mente en marcha en esa herencia europea misma. los “aires culturales” no europeos. sea cual fuere (individuo. Lo que yo llamo en pocas palabras un “sistema” y una “ Idea”. a través de la persona de Freud.. asistimos. una herencia de riquezas mobiliarias o inmobiliarias. de autoinmunidad. Estado) solo se instituye desde este “miedo”. Un “sujeto”. tiene pocas influencias en la universidad. en un mundo que incluye las dos Américas. Digo “bello ejemplo” porque si Europa es bella es por esa ex­ traña belleza: la autoinmunidad como sobrevivencia. Así. es el más bello ejemplo. En el mismo interior de su terreno de nacimiento. J. lo que lo obliga a penetrar ciertas instituciones de manera clandestina o marginal. pues. a mi manera de ver. luego acumula y canaliza la energía. en ese doble m ovimiento: globalización de la europeidad e impugnación del eurocentrismo. Estos. del Derecho y de la Ciudad (de la ciudadanía o del Esta­ do). D. ciudadano. En suma. no pasa por una enseñanza directa sino por vías de contrabando. en ese mismo mundo. la inmensa tragedia de un bello suicidio. En el fondo. literarias u otras. una Idea del Bien. nuestras sociedades europeas siempre están dominadas por algo así como un “sistema” ético. tenemos que pensar esta doble solicitación. de su mantillo cultu­ ral. de la civilización y el progreso. (N. al tiempo que desarrollan una potente e irrecusable impugna­ ción del eurocentrismo. lo queramos o no. hay que prote­ gerlo todavía contra lo que amenaza con venir del psicoanálisis.: Eso se explica por el miedo que suscita la idea del inconsciente. Porque a través de tantas diferencias que jamás se deben olvidar. del T. En cuanto al psicoanálisis. también la alegoría de la autoinmunidad. sigue cultivando un modelo europeo de la cultura. sin embar­ go. la herencia europea no es un conjunto de valores. Por esa misma razón. C uando las tiene. Seamos europeos o no. como usted lo decía. que. hay que tomar debida nota del hecho de que. sigue siendo el blanco de numerosas resis­ tencias. de bienes espirituales. están dejándose europeizar mucho más allá de las for­ mas imperialistas o colonialistas que conocemos. . La barrera interrumpe. O incluso. Más bien sería un potencial inagotable de crisis y de deconstrucción. Y esto precisa­ mente cuando. se implantó de manera por cierto limitada en un mundo de tradiciones europeas. en nombre de una posibili­ dad de auto-hétero-deconstrucción. y siempre tiene la fuerza o la forma protectora de una barre­ ra. Por consiguiente. por esa doble razón de la razón que se somete a sí misma.). la invencibilidad como autoinmunidad. Euro­ pa. ¡la implantación del psicoanálisis sigue siendo tan estrecha! É. partici­ pamos. creció en Europa y las más de las veces..* hoy resulta difícil pensar las relaciones entre Europa y sus otros.

etc. diría. hipócritas. esta amenaza sísmica pasa al interior de nosotros mismos. vista de lejos. Pero en las otras asociaciones tampoco percibo una re fle xió n organizada y fundamental (hasta refundadora). Ya en tiempos de Freud los modelos estaban perimidos. E x iste n n um erosas formas diferentes de instituciones. etcétera). creyéram os en la autoridad soberana del yo. el psicoanálisis. . proyecto de tribunal penal internacional. en el de la n a c ió n . sobre modelos que en sí mismos no son psicoan alíticos. y bien. es que las grandes instituciones nacionales e internacionales del psicoaná­ lisis se construyen sobre m odelos políticos ellos mismos en crisis. en el mejor de los casos irón icos. Por cierto. sería un temblor de tierra poco más o m en o s in im agin able. Sin duda era algo estratégicam ente inevitable. Pero eso no cambia casi nada. y. en el cuerpo de cada uno y en el de la sociedad. so sten em os discursos equívocos. y exp resam o s el len guaje de esta “autonom ía”. Incluso para los psicoanalistas. y p or tan to en sus experiencias humanas. E n o casio n es. a la medida de esos n u e v o s d a to s jurídicos. en su vida. En nuestra vida. éticos y políticos ligados a la “globalización”. la IPA m e p arece la m ás arcaica. la referencia a Freud existe. demasiado lo sab em os.Este “ sistem a” y esta “ Idea” son ante todo construcciones producidas para resistir lo que es experim entado com o una amenaza. bien lo sabemos. en su exp erien cia social. en su lenguaje corrien­ te. lim itació n de soberanía. Incluso aquellos que están convencidos. de los aparatos discursivos y jurídico-políticos. A veces al punto de ser cómico. y a pesar de las excepciones. y por lo m en o s de la cuestión psicoanalítica. H acem os como si el psicoanálisis jamás h u b iera existid o . en el momento de escribir “Geopsicoanálisis” . el discurso institucional del psicoa­ nálisis parece arcaico. actúan como si nada hubiera pasado. al in terio r de cad a individuo. pero también en sus institucion es. “genocidio”. Por cierto. problemas o progreso d el abolicionism o en materia de pena capital.. prácticam en te. nada en el alma ni en el cu erpo. L o q u e m e im pactaba ya en 1981. Pues la “lógica del inco n scie n te ” perm an ece incom patible con lo que define la identidad de lo éti­ co. los m an ifiestos que rigen las instituciones psicoanalíticas no son en sí mismos p sico an alítico s. cierto derecho internacional-.e l E stado. de la necesidad ineluctable de la revolución psicoanalítica. en el conjunto. Si se tuviera en cuenta seria. ¿Pero hoy? En la mayoría de los psicoana­ listas n o v e o que tengan en cuenta todos los nuevos datos problemáticos del derech o n acio n al e internacional (“crimen contra la humanidad”. Desde este pu n to de vista. eran in ad ecu ad os en todo caso a lo que exigía la revolución psicoanalítica. como lo estamos n o so tro s. de la conciencia. pero. efectiv a. En toda una zona de nuestra vida hacemos como si. lo p o lític o y lo jurídico en sus conceptos. estructuralm ente irónicos. Indescriptible. sabemos que habla­ m os v ario s len gu ajes a la vez. como en el siglo p asado. en el fon d o. hasta en ruinas .

los que se separaban no abandonaban la comunidad. Descansa conscientemente en la renuncia de cada uno a ocupar el lugar del maestro.: d e los e g p . la derrota de la autoridad monárquica. Por eso. Con el correr de los años. Para los primeros freudianos. el escisionismo del período entre las dos guerras fue el síntoma de la imposibilidad para el psicoanálisis de ser represen­ tado en su totalidad por un solo gobierno. Freud delegó la función soberana del poder a la IPA. w Es el término que empleé para calificar la posición de Freud en la ll‘A después de 1910Véase Histoire de la psychanalyse en France. ob. seguía siendo su única instancia legítima. 1. cuyo actor principal seguía siendo en vida Freud. esta fue la única instancia legítima. En efec­ to. 2Í Remito aquí a mi conferencia de apertura . por algún tiempo más. de próxima aparición. Este escisionismo fue la señal de una transformación del psicoanálisis en un movimiento de masas. mientras que. t. sino algU' nos grupos que rechazaban el principio mismo de una pertenencia única. es un modelo corporativista. no solo otras asocia­ ciones que trataban de permanecer en el corazón de un solo imperio. Durante casi veinte años. sino que intentaban crear otras corrientes inter­ nas a esta comunidad. cit. en cuanto maestro sin mando. R. de fundador de una disciplina-. el que inauguró Freud en Viena en la Sociedad Psicológica del miércoles: es el modelo platónico que corres­ ponde a una organización aristocrática del movimiento y que por otra parte remite a la cultura griega: un maestro rodeado de sus discípulos. Este escisionismo reflejaba lo que era la esencia misma de la invención freudiana: el descentramiento del sujeto. dirigida no por el fundador que seguía encarnan­ do su fuerza creadora. luego de la Segunda Guerra Mundial. sus sucesores crearon la IPA para que el modelo asociativo protegiera a cada miem­ bro de considerarse un jefe carismático. del psicoanálisis. Reivin­ dicaban tanto al padre desaparecido y a su doctrina como a una superación o un abandono de su sistema de pensamiento. Con las sucesivas escisiones. A partir de 1910. a partir de 1927. la ip a cesó progresivamente de ser el lugar de la soberanía del psicoanálisis.28 el psicoanálisis era propiedad de un padre fundador que designaba a los suyos como una “horda salvaje”. Preocupados por reservar a Freud un sitio de fundador “único” en la historia -es decir. Los que lo aban­ donaban se definían a sí mismos como disidentes que no pertenecían ya al círculo de los elegidos. la abolición del dominio. la i p a dejó de ser mirada como la única institución capaz de reunir el conjunto de las corrientes del psicoanáli­ sis en una comunidad indivisible. que lo reemplazó históricamente y que adoptó la 1PA. El primero.29 sino por sus discípulos de la primera generación. asociativo. la IPA se convirtió así en una asociación tan burocrática y corporativista que fue abandonada o impugnada desde el inteÉ. Al respecto. hasta legal.Hubo dos grandes modelos. El segundo modelo. Aparecieron entonces.

o en­ gendradas por el duelo interminable de esa figura de un maestro al que todas quieren ser fieles. En una palabra. la fuerza de un aconteci­ m ien to subversivo. otras co n las psicoterapias de todo tipo. donde los profesionales fueron obligados a someterse a las exigencias salvajes de grupos financieros. sin duda. sobre todo en los Estados U nidos. ni una secta. ligado a la singularidad de un destino. com o A te n e a . L a situ ación actual es el reflejo de esta historia. todo eso terminó por hacer olvidar lo que fue el deslum bram iento original del gran banquete platónico orquestado por Freud a com ienzos de siglo. la larga duración de la conservación institucional (el m o d elo del “erizo” de que hablábam os). En 1964. por el otro. todas sus institucio­ nes están m arcadas por el duelo de una soberanía perdida para siempre.con el telón de fon do del desarrollo de un espíritu de com petencia que lo arrastró por la senda de una rivalidad. No es posible esperar pasivamente que llegue algo bajo la form a de una nueva constitución. J. En adelan te sabem os que ninguna internacional puede pretender en ­ carn ar la legitim idad del psicoanálisis. Por consiguiente. que supone la presen­ cia real de un m aestro real. al gran banquete de los orígenes vieneses. y las luchas estériles que tuvo que llevar a cabo en favor de un status . ni un partido. Lacan es uno de los p ocos que trató de cam biar la institución. y forzosamente limi­ tado en el tiem po. productor de una obra innovadora. creo que se necesita u n a institución. responsables de su propia seguridad y de la de los pacientes. que par­ ticipé en esa aventura com o miembro de la e fp a partir de 1969. puedo dar fe. la “mercantilización” del p sicoan álisis. y yo. a veces con los laboratorios de psicofarmacología. D icho lo cual. de una cabeza paterna.o de un rechazo de todo status (lo que equivale a lo m ism o). Lacan es el único here­ dero de Freud que realm ente intentó pensar la cuestión de una escuela del psi­ coanálisis que no fuera ni una corporación profesional. ni una burocracia. D. siem pre pensé que ese tipo de experiencia solo podía ser de corta duración. De ahí el apelativo de “escuela" en el sentido de las escuelas de filosofía de la Grecia antigua. de un nuevo manifiesto . R esp ecto del modelo platónico original. Llevó muy lejos la reflexión al respecto. Hay que decir en su descargo que padeció las coerciones im puestas por el “ mercado” (y hoy por la globalización).rior por todos aquellos que trataban de despertar el espíritu creativo produ­ ciendo una renovación teórica. Y como usted. obligado a dejar la IPA. tampoco tengo una “solución” ideal. el modelo aso­ ciativ o tiene a su favor la eternidad. y más preocupados por realizar beneficios que por contribuir a una reflexión intelectual. S in em bargo. de la cual somos sus here­ deros. si se en­ tiende con eso un discurso o un dispositivo que saldría totalmente armado. Por un lado. Lacan intentó volver al modelo platónico.: Estoy tan convencido de eso como usted. a riesgo de reconstruirla a la manera de un simulacro.

¿Qué es la jerarquía. una multiplici­ dad de mensajes. sino también la intolerancia a la homosexualidad. pero también una desjerarquización.: Fue en el corazón del campo lacaniano donde se cuestionaron espontá­ neamente. Siempre me impactó la extraordinaria preocupación por la jerarquía estatutaria en las instituciones psicoanalíticas. podría llevarse lo bastante lejos la analogía con la balcanización y las tragedias recientes o actuales de la ex Yugoslavia. R . una manera nueva de dirigirse a la comunidad psicoanalítica que esquiva la burocracia. No digo que haya que hacer tabla rasa con todo eso. desde el punto de vista psicoanalítico? Usted hablaba de maestro y discípulo. esto jamás ocurrió todavía. Que yo sepa. se toca toda la institución. hay que cuidarse de identificar demasiado las cosas. Guardando todas las proporciones. donde se ven a patrones que reinan como amos sobre asistentes sometidos. pero hay otras formas de jerarquización. por cierto es importante. Cuando se habla de Lacan. La globalización no solo crea una mayor permeabilidad de las fronteras. una nueva institución psicoanalítica internacional o nacional podrá ver la luz del día. en la enseñanza psicoanalí­ tica. Las que conozco están por lo menos tan preocupadas por el status y la jerarquía como la universidad más tradicional. en su cambio mismo. también transforma los modos de comunicación. ya que apuntaba no a superar a Freud sino a volver a ese famoso “deslumbramien­ to original” de un descubrimiento. a veces más interesantes que la centralidad. y en todo caso espero que la IPA se percate de que ocurrió algo importante. cuya víctima. bastante amplio en Francia y en A m érica Lati­ na. pero esos modelos deben cambiar inspirándose. No sería serio creer que inmediatamente después de los estados generales. Solo veo vida en lugares de disidencia. Sin embargo. Sí. Allí. había sido Freud en la Viena finisecular. hay que recordarlo. estoy a favor de cierta jerarquía. Las instituciones se mueven. No bien se toca la jerarquización. hasta las más viejas. es decir. todo es conflictivo y hetero­ géneo. al racismo y a todas las formas más convencionales de la sumisión a la jerarquía médica. la transmisión del saber y de las normas. Esto implica una rapidez. É. Se parecen a las corporaciones médicas. era mucho más abierto que los otros freudianos a todos los movimientos de emancipación. Lacan dio el envión inicial de un relevo que califiqué de “ortodoxo” del freudismo. por ejemplo. del espacio o la herencia lacaniana. en todo caso en Francia. Fuerzas y movimientos más o menos aleatorios se disputan el con­ trol de este enclave lacaniano.o de una nueva institución. tratándose de un enclave por controlar y de soberanía por ejercer. . Me parece importante que los estados generales del psicoanálisis hayan sido preparados en Internet. no solo el modelo rígido de la cura cronometrada a cinco sesiones por semana.

En cada país. más allá de toda sobera­ nía performativa y toda previsibilidad. justamente afectando a la forma y existencia de esas mismas fronteras.: N o fue por azar. en particular en Francia. É.: É. en el interior de lo que se titula comunidad. Lo que las instituciones psicoanalíticas tienen que replantearse. Lacan tiene por los espacios simbólicos de la cultura un interés que no existe en ese grado sino en muy pocos psicoanalistas de su época: un interés iluminado por el derecho. N o sé a dónde llegará todo esto. sin embargo. Pierre Macherey. Tampoco sabría dibujar la silueta de lo que va a ocurrir. Véanse Lacan avec les philosophcs. d t. A todas luces se ha iniciado un proceso complejo. los campos ajenos a la preocupación terapéutica. París. si hay un por-venir. hay que saber. Pero la crisis de la soberanía estatal obligará a las instituciones psicoanalíticas a regular su relación con otra cosa que el Estado -n o forzosamente con una institución internacional de tipo gu­ bernamental (en suma un super Estado) o no gubernamental-. J. más que en otras partes. R. con otra cosa que la soberanía ciudadana. Christian Jamet. en su misma carta constitutiva. ¿Para ir a dónde? No lo sé. paralacanianos.: Para volver a Lacan y al tema que nos ocupa. R . 1991. Se desarrolló del 24 al 27 de mayo de 1990 y reunió a numerosos investigadores franceses y extranjeros que traba­ jaban en la obra de Lacan. poslacanianos haya. Etienne Balibar.. más allá de todo horizonte desde el que se cree ver venir. “ Pour l'amour de Lacan”. la cultura general. etcétera. sería con esa condición. No será para ahora. Patrick Guyomard y Philippe Lacoue-Labarthe en el marco del Colegio Internacional de Filosofía. me gustaría evocar el colo- 30 El coloquio “ Lacan con los filósofos" fue organizado por René Major. con otra cosa que un “sujeto". que habría tenido en cuenta. percibo un verdadero cambio entre los jóvenes psicoanalistas. sin cierto no-saber. y a la vez en lugares situados en los confines del psicoanálisis: la psiquiatría. De ahí que en esos espacios neolacanianos. en su modo de funcionamiento sociopolítico. Sobre esas fronteras móviles. D. el cambio no dejará de acelerarse. la política.. entre ellos: Alain Badiou.j. los campos de la “terapia” y. Albín Michel. D. en: Resistances. el derecho. . y Jacques Derrida. si por lo menos los hay. nada que merezca el nombre de “acontecimiento” ocurre. de manera efectiva. los medios. la revolución psicoanalítica. es ante todo la relación con el Estado. será. Pero si hay algo por venir. pero también hay que saber que. ob.: En efecto. las instituciones se definen res­ pecto del Estado. pero con otra cosa que no obstante siga siendo del orden del derecho. N icole Loraux. corporación o institución psicoanalítica. inestables y porosas. si hay un acontecimiento por venir. Hay que saber. En otras palabras. un mayor deseo de transversalidad y de democracia. De un derecho. la literatura. cierta franquicia otorgada a tales transformaciones.

D. por otra parte. Desde entonces.M Hubo entonces una controversia entre las diferentes interpretaciones de la obra de Lacan. Lo digo sin anim o­ sidad y con tanta más esperanza por cuanto. en apariencia anecdótica por lo menos. Jacques Lacan. nunca dejé de pensar en esas palabras que usted me había lanzado abruptamente en la esquina de las calles Saints-Péres y Grenelle. a la distancia. ob. sobre todo reduciendo el tiempo de las sesiones a una duración cercana a cero. Pero lo había hecho sin rebajar jamás al hombre. se declararon furiosos de que los privara del objeto de su aborrecimiento al relatar los excesos a los que se entregaba Lacan. por lo que más quieran. y precisamente cuando se celebra el centésimo aniversario del nacim ien­ to de Lacan.’1 Me pregunto si. enfrentamientos. Felizmente. en él co n tab a una historia personal al tiempo que recapitulaba los elem entos de la discusión teóJ. Durante ese coloquio sobre Lacan. hay notables excepciones que a su manera testimonian un cambio de época.: (l Sobre la historia de este coloquio. se podría organizar un encuentro semejante. cit. por piedad. sin duda alguna. peor aún. Pero cuando leo algunos de los libros que los psicoanalistas de mi generación consagraron a Lacan. participé en decenas y decenas de discusiones. no solamente la esencia de la locura humana sino algunas de las grandes abyecciones de este siglo. En 1993 publiqué un libro sobre Lacan32 que ofendió a mis amigos lacanianos y a los antilacanianos a la vez. explica su capa­ cidad para captar. quién fue R o­ bespierre”. Los primeros me reprocharon un crimen de lesa majestad. Lue­ go. en ocasiones me veo obligada a comprobar que pocos de ellos están a la altura de los debates que se efectuaron en el curso de ese coloquio de 1990.2 M . véase Elisabeth Roudinesco. debates críticos. parecía llegado el momento de narrar de manera directa algo. También compruebo un temor a encarar. Me acuerdo que en esa época. que organizó hace diez años René M ajor . . nueve años después de su muerte. la historia. al día siguiente de la aparición del libro y cuando usted estaba a punto de tomar el avión a los Estados Unidos. pienso que mis am i­ gos Iacanianos están realmente haciendo el duelo que evocaba hace un rato. dígannos. me dijo que “me pusiera a buen recaudo” porque me lanzarían proyectiles de todos lados. me parece vital y valiosa. anticatequismo/discursos piadosos o destructivos. todavía hoy. que. Pero a pesar de eso. de mis relaciones personales con él. Por otra parte. simplemente. Ese texto no aportaba ningún “contenido” realmente nuevo. de manera tan moderna.quio “Lacan con los filósofos". . como epígrafe citaba una frase de Marc Bloch: “Partidarios y detractores de Robespie­ rre. los segundos. a los escritos contem porá­ neos sobre Lacan les cuesta trabajo salir de dos categorías dominantes: catequismo. durante años. a pensar lo que fue la crueldad psíquica que marcó la infancia de Lacan y que.

el diálogo fallido.35 Luego se encontró realm ente con Yerushalmi en N ueva York. en ese momento. y sobre todo entre la filosofía. todos los participantes mostraron que se tomaban muy en serio el pensamiento lacaniano. yo era sensible a una regresión respecto de las exigencias lacanianas. cualesquiera que fuesen los puntos de divergencia. Los filósofos acusan a los historiadores de historicismo. en el Freud Museum. y en esa coyuntura pasajera. 1995. 141-152.3* C om o estaba enfermo. Jacques Derrida. de lo arcaico. El psicoanálisis ya aparecía en recesión. . Mal d'archive. noviem ­ bre-diciem bre de 1996. y los literatos no quie­ ren oír hablar de historia de las ideas. 1993. la ciencia de los textos y la historia. tal vez. Por lo dem ás. creí necesario acor­ darme y recordar que sería algo bueno leer o releer los textos de esa época. la alianza con L acan me parecía justa. pp. Yerushalmi no vino ni pudo. 1 4 Yosef Hayim Yerushalmi. En esa época. R. y sin em bargo logrado. G allim ard. Paris. . Incluso en el debate y los desacuerdos con Lacan. de usted con Yosef Hayim Yerushalmi. Judaisme terminable et interminable. Le Moise de Freud. Galilee. “Série Z Une íantaisie archivistique”. que fue leída. É.rica. organizamos en Londres.34 y la suya era una “exp licación ” con su libro sobre el Moisés de Freud. en: Le Débat . Lo que había de novedoso. Su interven­ ción. Per Magnus Johansson.s Yosef H ayim Yerushalmi. esta está en vías de perderse. con René Major. se refería a los Sigmund Freitd Archives . 92. M alcolm Bowie.: S e produjo otro “encuentro” que me importa en sumo grado. un coloquio titulado Memory: The Question of Archives. no se puede hacer “buena” historia sin cierta teorización filosófica de la historia. com o otros. Use Grubrich-Siinitis. H acía m ucho que quería hacer dialogar a un gran historiador del judaismo y a un gran filósofo. Y hasta de verse denunciada. En el momento en que se reconstituía ese discurso filosófico conform ista de que hablamos al comienzo de este diálogo. a mi juicio. Pan's. S in em bargo. ni una “buena” filosofía sin una sólida aproxi­ 33 Entre los participantes de ese coloquio de la Sociedad Internacional de Historia de la Psiquiatría y el Psicoanálisis ( s i h i t ): Patrick Mahony. ambos excelentes conocedores de la obra freudiana y sur­ cados por la problem ática de la memoria. Este encuentro me interesaba con mayor razón en la medida en que siempre me encontré en una situación de “reparto” entre varias disciplinas. de la interpretación de la judeidad en el mundo posterior a Auschwitz. había una gran exigencia filosófica y teórica. Desde ese punto de vista. por lo m enos que yo sepa. Ricardo Steiner. era la necesidad de saludar a Lacan en un co n texto transform ado. pero nunca respondió su comentario. En junio de 1994. estos reprochan a tos filósofos su ausencia de consideración al archivo y una propensión desm esurada a la interpretación abstracta. Por otra parte. dialogar con usted.

Seuil difusión. puede oficiar de título de gloria". Seuil. y añadió.37 En su M al de archivo. En este terreno. Juliet Mitchell. International Journal of Psycho-analysis. N . en ocasión de la inauguración de una cátedra Sigm und Freud en la universidad hebraica de Jerusalén. la más extendida. hacía aparecer un Freud descentrado de su judeidad y presa de la doble problemática de la disidencia spinoziana y la in tegración a una cultura alemana y grecolatina. tenía ganas de hacer mover las cosas. Un ju if sans Die« (1987).10 que Freud habría aceptad o la idea de 3 6 Véase Elisabeth Roudinesco. La psychanalyse réinventée. 2001: Jacques Lacan. con la participación de Maria Belo. A l respecto se bosquejaron tres orientaciones: la primera (David Bakkan) apu ntaba a inscri­ bir la doctrina freudiana en la tradición de la laicización de la m ística ju día. que es objeto de múltiples estudios. Jerusalem ". ¡’archive. la segunda. Jacques Derrida. ya que para escribir mi libro sobre Lacan casi no tenía informaciones: ni sobre su infancia. apoyán dose en una conferencia de Anna Freud de 1977. A partir de las imágenes de esta conferencia Elisabeth K ap n ist realizó. 2001. . Freud et la tradition mystique juive (1958). etcéte­ ra. filme sobre Lacan realizado por Benoít Jacquot en 1974 para el INA ( Institut National de I'Audiovisuel [Instituto Nacional del Audiovisual. Me gustaría que aquí volvam os sobre eso. París. la de Yerushalmi. 40 ”Inaugural Lecture for the Sigmund Freud Chair at the Hebrew University. creo que precisamente este último calificativo es lo que. Peter G ay. A grego que la cuestión del archivo me preocupaba. París.mación histórica e historiográfica. de las cuales solo algunas son en color. Anna Freud evocó el hecho de que los enem igos del psicoanálisis lo habían calificado de "ciencia judía”. producido por el ina y difundido por A rte. y mucho menos cartas. el archivo y la interpretación de los textos freudianos. París. con mi colaboración. “Cualquiera que sea el valor que se con ceda a esas denigraciones. Usted reprocha a Yerushalmi haber querido establecer. 59. sin negar su ateísmo ni su integración a la cultura alemana.36 Existen muchos testimonios orales sobre Lacan pero muy pocos docum entos escritos. En esta perspectiva. filme sobre Lacan realizado por Françoise W olf en 1972 para la RTBF. 1977. En este discurso pronunciado en 1977. 38 Arconte: magistrado ateniense que tenía no solo el poder de gobernar en la ciudad sino también e! de interpretar los textos de ley y los archivos (arkheion). Jean-Bertrand Pontalis. Aunque no comparto todas las opciones de Yerushalmi. 3 7 Télévision. y pocas fotografías. 1989. solam ente dos filmes en blanco y negro. El texto de la entrevista fue publicado el m ism o año y retom ado en A utres écrits.39 la tercera. teleológica o cuantitativa. reintegra a Freud en la historia del judaismo. en la actual circunstancia. pu f . es indispensable para quien quiere escapar a la historia ideológica. 2001. del T. En cuanto al análisis literario de los textos. 1978. pp. 145-148. m e parece ap asio­ nante que haya relanzado el debate sobre la cuestión de la ju deid ad del p sicoa­ nálisis. el psicoanálisis se convierte en la pro­ longación de un judaismo sin Dios y por tanto de una judeidad interm inable. usted plantea el problema del poder arcónticoiS del archivo en historia y encara la cuestión de la judeidad de Freud. La conference de Louvain. un documental. ni sobre sus manuscritos. Muy pocas imágenes. Landyse. París. ediciones de la BNF.]) con la colaboración de Jacques-Alain Miller. C h ristian Jam bet. w David Bakan.

. ob..su hom icidio no habría sido reprim ido. llam o el “cam po problem ático de un archivo de lo virtual" (p. cit. que es atestiguada y tenida en cuenta por lo que él llam a “rabinos del M idrash”. j. debe reconocer que por lo m enos existió una tentativa de h om icid io sem ejan te.43 41 “T odo ocurre com o si Yerushalmi decidiera circuncidar a Freud por las suyas. p. cit. en hechos que tuvieron lugar y están regis­ trados p úblicam en te. y que su Moisés sería una respuesta tardía a la exh ortación paterna de fidelidad a la creencia de los antepasados.a su hijo Sigm und. una tentativa real co n un inicio de pasaje al acto.n. critica la m anera en que Yerushalmi utiliza el A rch ivo . Todo ocurre co m o si esa ten tativa no debiera ser tenida en cuenta puesto que. el h om icid io h abía fracasado “ efectivam ente” (actu ally ). m ás aún. En su opin ión.42 En el cen ­ tro de u n a discusión que aquí n o puedo reconstituir. 107). incluso m ás allá de este debate preciso. n o habría necesidad de p sicoan álisis para com ­ prender la cu estión del hom icidio del padre en la historia de M oisés. c it. 42 " S i M oisés hubiera sido realm ente asesinado por sus antepasados -escrib e Y erushalm i. sín tom as en la m em oria judía y hasta en la mem oria de la hum anidad” (M al d’archive. debo remitir a M al d ’archive (ob. En efecto. Lo m ism o ocurre co n lo que. com o historiador que cita su arch ivo...: D e seguir a Yerushalmi. p. él aporta la prueba archivística de lo que expresa apoyán­ dose en la dedicatoria escrita en hebreo sobre una biblia ofrecida por Jakob Freud . p. no en el sentido peyorativo en que los nazis lo entendían. todo ocurre com o si Yerushalmi se ubicara en posición de arconte del arch ivo para “circuncidar” a Freud una segunda vez4 1 y volver a llevarlo al judaism o.que el psicoanálisis fuera una “ciencia judía”. en la realidad.. ob.a qu ien usted llam a “ el arch ipatriarca del p sicoan álisis”. cit. La argum entación de Freud se apoya en u n a diferencia conceptual entre dos tipos de historia: una fundada en el arch ivo real. ob. 161). A h ora bien. sino en el sentido que Freud lo habría concebido como una n ueva alianza.) . Freud pretendió que el hom icidio de M oisés efectivamente d ejó archivos. subraya que usted es tanto más sensible a esa actitu d del historiador por cu an to su propio padre se llam aba H ayim y usted m ism o fue m arcado por la problem ática de la circu n cisión . Por otra parte. esa dedicatoria significaría que Freud conocía la lengua sagrada m ejor de lo que afirm aba. com o si se sintiera e n la obligación de venir a recircuncidarlo en figura confirmando la alianza. A su juicio. (j. A fortiori una tentativa de hom icidio. 104). docu­ m entos.. D . encontram os la distinción freudiana entre la “ verdad h istórica” y la “verdad m aterial” . la otra apoyada en una verdad psíquica localizable a par­ tir de sín tom as y que perm iten decir que una tentación de hom icidio puede equivaler a un hom icidio. 102-107). es decir. com o si expe­ rim entara en verdad el deber de repetir el gesto de Jakob Freud" (M al d'archive. hubiera quedado grabado en las m em orias” (Le Moise de Freud. 43 Para estos textos y su discusión. Yerushalmi. A lo que Jacques Derrida responde: “S e lo siga o no en su d em ostración . A la vez. 68). pp.

la formación del síntom a. que sin embargo era tan judío como Freud. una puesta en práctica política del tema tan grave (y tan difícil de interpretar) de la elección. N o solo persiguieron a los representantes judíos de una disciplina. agnóstico. En una tradición de interpretación judía habría una riqueza de recursos muy anterior al psicoanálisis que. 63. la distinción entre la “verdad histórica” y la “verdad material”. que sin em bargo evoca.me pareció inquietante. R . laico o ateo. no aportaría gran cosa. toda comunidad no judía reivindicaría esos dos rasgos fundamentales. . 47 Véase Elisabeth Roudinesco. sutiles psicoanalistas. hay algo del orden de una especificidad casi inefable. Pero no actuaron de la misma manera con la escuela de psicología indi­ vidual fundada por Alfred Adler. los intérpretes ya habrían sido. También me pregunté si Yerushalmi no corría el riesgo de alimentar. En suma. cit. de buen o mal grado. el porvenir.47 44 Véase Mal d!archive. se marca en dos vocaciones fundamentales: la experiencia de la promesa (el porvenir) y la exhortación de la memoria (el pasado). “Carl Gustav Jung: de l’archétype au nazisme. únicamente el psicoanálisis fue declarado “ciencia judía” por los nazis y eliminado en cuanto tal. en: Llnfini. pp. 73-94. Pero sin embargo. a su parecer. etc.) no solo me pareció discutible en su contenido (pero como siempre en el curso de nuestra entrevista. así com o la doctrina y las instituciones judías. cit. Dérives d’une Psychologie de la difference". quería borrar la originalidad o la necesidad de la explicación psicoanalítica. prefiero remitir al lector interesado). suprimir la conceptualidad. 4 5 La palabra judaismo designa la religión monoteísta de los judíos. abolir el vocabulario. Yerushalmi no toma suficientemente en serio las proposi­ ciones freudianas sobre la represión. a pesar de todo. La judeidad remite al hecho y la manera de sentirse judío independientemente del judaismo. Esta celebración de una “especificidad judía” (sobre la memoria. tratándose de Moisés. et­ cétera. pp. Entre todas las otras doctrinas del psiquismo. la anticipación del psicoanálisis.. ob. trataron de “exterm inar” la doctrina misma: quemar los libros. Yerushalmi parece dispuesto a abando­ nar el judaismo. Formulé algunas preguntas a Yerushalmi y creí comprender que finalmente. a su manera de ver. Eso -y lo dije discretamente. primavera de 1998. en el seno de cierta tradición judía. 46 Véase Mal d'archive. 95-96. É. sino por fidelidad a la judeidad que.: Estoy de acuerdo con usted en cuanto a desconfiar de toda glorificación de una especificidad o de un pueblo elegido. en mi opinión.46 Toda cultura. No por infidelidad.. ob. en cuanto a lo esencial.44 Yo también me interrogo sobre la distinción entre Jew ishness y Judaism (judeidad y judaismo).En mi opinión. renuncio a reproducir argu­ mentaciones publicadas. pp. más precisamente del “pueblo elegido”. desde entonces. Usted sabe que los nazis quisie­ ron erradicar el psicoanálisis en cuanto “ciencia judía”.4’ En el fondo. en otras palabras a la manera de seguir sintiéndose y pensándose judío en el mundo moderno aunque uno sea no creyente. sería difícil y demasiado largo. 109-128.

Real­ m ente en cuanto disciplina. acerca del Anschluss: “ ¡Cóm o debe odiar el análisis ese hombre (Hitler)! En secreto sospecho que el furor con el cual marchó contra cierta capital. Ya recalca­ mos. A l punto. estaba en oposición a todo lo que puede llamarse “ la industria del crimen” . el filósofo que desenmascaró la neurosis. en un capítulo anterior. esa cosa invisible. sin duda inconscientemente. hasta qué punto el antisemitismo venidero no es localizable sino por un estilo. Freud. de que su iden­ tificación por los antisemitas solo podría efectuarse de manera indirecta y ne­ gativa. no es para el nazismo un equivalente de esa judeidad. Había comprendido.debe el psicoanálisis el hecho de haber estado en oposi­ ción teórica y práctica con el fascismo” . esa cosa de naturaleza universal. había dado como principio de la sexua­ lidad “ la ley. esa cosa que no se ve. Y agregaba: “A esto -salvo algunas excepciones y en cuanto a lo esen cial. la propia ciencia. que suscribo. En 1976. para reaccionar ante el ascenso del racism o que le era contemporáneo. la ley de la alianza. xenofobia. apunta a la propia disciplina.De esto infiero que en él hay algo especifico.49 ) . D . el gran desilusionados el que sabe a qué atenerse y conoce a fondo el genio”. de alguna manera. que choca de frente con el nazismo. antisemitismo. Pienso en la hermosa fórmula de Thomas Mann. . en cuanto tal. por lo demás. de la consanguinidad prohibida. su enemigo verdadero y esen­ cial. etc. en el fondo se dirigía al viejo analista instalado allá. de toda etnia. En su rechazo principista de la pena de muerte.: Me parece que los nazis también querían erradicar. una retórica y unos giros negati­ vos. separada de toda pertenencia real.). e independientemente de los profesionales que pudieron colaborar con tales regímenes. experimentada como tanto más peligrosa cuanto que es invisible y no se reconoce sino como una identidad o una enti­ dad abstracta. unas palabras. M e pregunto si el inconsciente en el sentido freudiano. el psicoanálisis es por esencia incompatible con las form as dictatoriales del fascismo y con todas las discriminaciones que le están asociadas (racism o. había convocado en torno de la cuestión del deseo todo el viejo orden del poder. que el psicoanálisis. y en el hecho de comprometer al psicoanáli­ sis en cuanto tal en ese rechazo.48 Este ju icio foucaultiano. M e pregunto si la judeidad no sería experimentada como tanto más peli­ grosa en la m edida que sería invisible. pienso que Freud había captado esa realidad. pero sin teorizarla. el principio “universalista” y “abstracto” de la ciencia. M ichel Foucault subrayaba que. a partir de su ruptura con las teorías de la herencia-degeneración. del Padre Sob eran o” . En suma.

Entre inconsciente (freudiano) y judeidad. en el c a so del yanovismo. Los gran d es te x to s p o lític o s de Freud son una amenaza para la organización nazi. D. al precio por otra parte de convocar la Ley sim bólica (del padre desh ech o y humillado) para que ocupe el sitio de la vieja soberanía autoritaria (d el tira­ no).É.: Pero ¿por qué esa ciencia y no las otras teorías del psiquism o que inventaron otros judíos? ¿No hay algo en la concepción freudiana del inconscien te que concierne a un universal invisible y cuya exp resión esp ecu lar sería la judeidad? Encontraríamos aquí la idea de Freud según la cual la ju deid ad se transmitiría "por los nervios y la sangre”.: Creo que esta ciencia calificada de “judía” lleva en sí u n a c u estió n tem i­ ble sobre el jefe y la organización política. pues. por supuesto. J. es decir. C om o a propósito del derech o. É. . el adjetivo “burgués” es utilizado en to d as partes: se h a b la d e lite­ ratura burguesa. El psicoa­ nálisis es condenado como ciencia burguesa en la U n ió n S o v ié tica solo a partir de 1947-1949. la judeidad se vuelve el em blem a de una suerte de memoria perpetua de lo humano. D. es condenado en nombre de su supuesta complicidad con el im perialism o am ericano. R. por supuesto. en una época en que ya no hay psicoanalistas en el país. de filosofía burguesa. usted p ro­ pone introducir una dimensión freudiana en la com prensión de la h istoria.: Una vez más. En suma. pero las dem ás teorías del p siq u ism o p ad ecen la m ism a É. A d em ás. Para usted. no existe simetría entre el nazismo y el com unism o. Es una hipótesis. por la sen d a de un in con s­ ciente hereditario y por tanto de una herencia filogenética. el archivo no es solamente el docum ento sin o una “h u e lla ” . R.: suerte en una época en que la única referencia en ese ca m p o es la qu e surge de los trabajos de Pavlov sobre el co n d ic io n am ien to . en Freud. como usted dice. etcétera. No se limita a la identidad judía sino que se ex tien d e al h o m ­ bre en general. un “peso de impensado radical” que gobierna la relación de la m em oria co n el saber: una “impresión freudiana”. R . A d e m á s. con otros conceptos. Ese A rc h iv o (c o n u n a A mayúscula) subvertiría incesantemente la autoridad del E stad o p atriárq u ico (el Estado soberano patriarcal) puesto que se piensa él m ism o co m o el p o se e­ dor de un poder arcóntico sobre el archivo. m e p arece que el psicoanálisis tampoco sobrevivió al régim en com un ista.: ¿Condenar una ciencia com o “cien cia bu rgu esa” es m en o s grav e? No. pero se une un poco co n lo qu e usted dice del archivo en el sentido freudiano. h abría una ecuación específica que prohibiría reducir lo hum ano a una raza o un arq u eti­ po. S in em bargo. J. una memoria que Freud pien sa en térm inos darwinianos o lamarckianos pero que hoy podemos traducir de otro m odo.

etcétera. la que yo busco en mí -y eso se lee en tan tas se ñ ales. que padeció como una trai­ ció n . p. A pesar de estar desarraigado. si se tratara realm ente de una producción . que por otra parte jamás se priv a de criticar a las Luces. en verdad cultivé el retiro. un no judío. hasta me manten­ go alerta an te tod a com unidad judía. en ese m om ento. 1954. soy incapaz de reconstruir la lógica de la argumentación. ob. el otro ” ). yo p ien so com o usted que nunca consideró que el psicoanálisis fuera realmente una ciencia judía. Repentir et reconciliation”. no hice. de literatura degenerada. En el M oisés. H a c e m uch o tiem po. Fue la época llam ada del “C om ité secreto” . A q u í encontram os su propio m odelo de la fidelidad infiel. de próxima ap arición en G a lilé e ). el único no judío de ese grupo restringido. En un primer tiempo. de arte judío degenerado. Pero usted sabe que el propio Freud no excluyó la existencia de algo judío en el psicoanálisis.j. D. S ig u e sien do un hom bre de las Luces. J. n o n iego ni negaré jam ás mi judeidad. Reflexions sur la question juive (1 9 4 6 ). con razón o sin ella. Galliinard. D . V éase tam bién “ Avouer l’impossible: ‘Retours'. Es cierto que. 2001. tras la separación de Jung. Mal (¡’archive. c it. Luego. Pero delante del menor signo de antise­ m itism o. el sabio judío. Freud dio m archa atrás y de algún m odo se repliega en el gheto de sus d iscíp u los ju díos y vieneses. xxxvm " coloquio de los intelectuales judíos de lengua francesa. contrariam ente a Yerushalmi. ( i.Desde e n to n c e s m e exp liq u é sobre ese libro y sobre la historia decisiva de mi relación con él en una co n fe re n cia ( “ A b rah am . quiso evitar una asim ilació n sem ejante. se sintió v íctim a de cierto ostracism o anti goy. 81 y passim. en C om m en t v i m ensemble’ . Freud su eñ a que el p sicoan álisis pueda ser “judío” . 51 Je an -P au l S artre. Paris. R . a la m anera de un pensador del Aufklärung som brío.'5 1 S i fuera sim plem ente cierto.o aquella que creen poder atribuirme. Por eso designó a C arl G u stav Jung.) . ja m á s cederá a cualquier retorno a una identidad judía de tipo religioso o étni­ co. com o jefe de su m o v im ien to (la IP a). París. A lb in M ich el. heredero de la H askala.: B ajo e l nazismo se habla de ciencia degenerada. Sartre dijo que el judío es producto del antisem itis­ m o. pero no cree en ese sueño.: Freud osciló entre dos posiciones y. quiso desjudaizar el psicoan álisis para convertirlo en la teoría universal de un inconscien­ te universal.50 É. A partir de 1913. El.D .0 V éa se Jacq u e s Derrida. du­ ran te la cu al Ernest Jon es. ningún esfuerzo sufi­ cie n te p ara volver a arraigarm e. dictada durante un coloquio que se desarrolló en diciembre de 2 0 0 0 en el C e n tro com un itario de París ( “Judéités.. y por razones estratégicas. Por eso n o reivindica su judeidad sino cuando es enfrentado con el an tisem itism o . laico y ateo.: In d epen d en cia y contradicción: no hay nada que comprenda mejor. a la que rechaza. Q uestions pour Jacques Derrida". Tratándose del psicoanálisis como ciencia judía. él “decon struye” la n oción de pueblo elegido.

V éase tam b ié n Ja c q u e s D errid a y S a fa a Fathy. signado. A mi juicio. q u e a c a b o d e e v o ­ car. usted no es se m e jan te a cu alqu ier c iu d a d a n o c a tó lic o . R . alg-U n o m arcó mi destino incluso an te s de q u e yo p u d ie ra p ro n u n c ia r u n a palabra. d e las tra d ic io n e s judías de las que testim onia en su libro in m ed iatam en te d e sp u é s d e la gu erra. París.) Sin em bargo. Y ésta no es la m ism a para usted que p ara alg u ie n q u e h a b ría n a c id o bretón.de ¡os otros. M e cuesta m ucho trabajo la “d o ctrin a” de la ele cció n . para un hom bre. A rte-G alilée. S a rtre p arece h a b e r re c o n o c id o la ig n o ­ rancia. de Glas a La tarjeta postal. d e Schibboleth a Circonfesión. Y eso es v á lid o p ara las m u je res. por ejem plo. p reced e a la p ala b ra . y q u e m u ch o s pensadores judíos querrían enlazar con aqu ella. algo. ja m á s se reducirá a una proyección del otro. Está afectada de ju d a ism o in­ cluso antes de que el an tisem itism o produzca o tran sform e e n u sted la id e n ti­ dad. E stoy m arcado incluso antes de saber hablar. fui d e sig n a d o . en tener que responder “h em e a q u í” . Es lo que yo llam o la circun cisión . asignado. H ay una “ estructura” un iversal d e la e le c c ió n h e te ro ­ nóm ica: yo soy el único llam ado a h acer esto o aqu ello. esta r c irc u n c id a d o . haber nacido judío y. por no decir el d e sco n o cim ien to de la tra d ic ió n . u n iv ersal. si el ju dío fuera realm en te p ro y ectad o p or el a n tise m itism o . in clu so an te s que el antisem itism o instituyera esa m arca en usted. en el se n tid o lite ra l o fig u ral. antisem ita o no. ese es el sitio de ese problem a. e n to d o c a so . 20 0 0 ). lo qu iera o n o. U sted mism a. E sa h e re n c ia n o p uede ni renegarse ni denegarse. aun que haya sido bautizada. Para mí.: N o me atrevería a decir que es una m etáfo ra. pero sabe que una m arca h a b ía p re c e d id o y a tra v e sa d o su catolicism o. y p or lo ta n to se in scrib ió la m a rc a e n el cu erpo? J. S e r ía cap az d e d e s­ plegar contra ella las peores so sp ech as pero. incluso antes de mi n acim ien to . 2000. el juram ento y el contrato. . ese lazo. soy irre m p laz ab le e n el lugar de esta decisión. an tise m ita o no. Toumcr les mots. É.52 ta m b ié n traté a c e rc a de la 52 D ’ailleurs Derrida (A rte-G loria. e tc é ­ tera. a h í se tra ta d e o tra fo rm a de elección (que uno puede ben decir o no. p asivam en te. si las hay. “ a q u í e sto y ” . P ero en to d a s p arte s d o n d e hablé (abundantem ente. hace poco todavía en el film e de S a fa a F a th y ). h e tero n ó m ica. eso es se c u n d a rio ). (A l final de su vida. esa elección de cada uno da su p o sib ilid a d y su c o n d ic ió n a toda responsabilidad digna de tal nom bre. no habría necesidad de ser prim ero ju d ío p ara ser a sí e n g e n d ra d o p o r el otro . D isim étrica. U sted se siente m arcada. D. in clu so a n te s d e te n e r que hacer ninguna elección. U ste d no fue circuncidada. En cuanto a la ju deidad “de n ac im ie n to ” . p ero.: ¿Usted fue circuncidado.

192-1^3. S in em bargo. de los lab io s y la len gu a. i. a debates “globalizados”. “ traum ática” . pp. ob. 72. en todo caso irreversibles y mucho más graves que la circuncisión. sobre todo S p in o z a . c it. H ay dem asiado que decir al respecto.: S i m e hu bieran en señ ad o de u n a u otra m an era que h ab ía n acid o en una fa m ilia ju d ía. Por lo tan to inten to interesarm e. le J. Freud n o quiso h a c e r c irc u n c id a r a sus h ijo s p orqu e era h o stil a las m arcas co rporales. p. y n o n ece sariam e n te los m en os refin ados de ellos. ob. en m í y afuera. y que considero una agresión m u ch o m ás violenta. n o “ bar m itzv á". ni siqu iera ser un h om bre.. es bien sabido que la circuncisión literal. fieles o infieles. . tiene efectos originales. sin o “c o m u n ió n ”. M e intereso. en efecto. r . a lg o esen cial corre el riesgo de per- 5’ Ja c q u e s D e rrid a o b se rv a q ue e n tre los ju díos de A rgelia casi n tinca se d ecía “circu n cisió n ” s in o “ b a u tis m o ” . N o d ig o e sto p ara borrar u n a m arca qu e re alm en te existe. hab ría sid o eq u iv alen te. tanto en la figura general y univer­ sal de la circuncisión.. en to d as las fig u ras d e la circu n cisión .: L a c irc u n c isió n n o es e sp e cífica a los ju d ío s sin o qu e se c o n v irtió en esa m a rc a a la q u e se d e b ería re n u n c ia r si uno fuera freud ian o. ni punto de com paración con ella). A c e p ta ­ ba la h e re n c ia in tele ctu a l del ju d aism o . en lo que h a c e qu e n o se n ecesite ser lite ra lm e n te circu n cid ad o . h ab laro n de la circu n cisió n . com o la pen a de muerte. p ara que exista esa m ar­ c a c ió n a n te rio r a la p alab ra. R .’ 4 É. É.4 En C irco n fessio n . R . ¿puede so sten erse h o y una p o sición sem ejan te? L o s ju d ío s o rto d o x o s. J. Ja c q u e s D errida aso cia in cesan tem en te el recuerdo de la circu n cisión al d e la m u e rte y la a g o n ía de la m adre: Esther G eo rgette Safar Derrida. D .re tó rica qu e desd e siem pre trabaja en el cuerpo la literalidad o el valor trópico de la circ u n cisió n : la circun cisión del sexo. Y. . : Pero si n o hubiese sido circuncidado ¡se sentiría judío de la m ism a m anera! j.: d irá n q u e si se a b a n d o n a la circu n cisió n .: M u c h o s ju d ío s. de efectos mortíferos.53 E sas inscripciones n o se realizan en cualquier lado. V éase C ¡Konfession. D . insisto en eso . etcétera. ja m á s v a cila b a en se ñ a la r su judeidad p ero ta m b ié n p re te n d ía ser un "ju d ío in fiel” . una cuestión que no dejará de ser som etida. de la excisión y en todas esas m arcaciones etno-religiosas del cuerpo. “física” . D . Lo recu erdo en C irc o n fe sió n . Para las ch icas tam bién .: P ero. El subraya que la circ u n cisió n garan tizó la perd urab ilid ad y la super­ v iv e n c ia del p u eb lo ju d ío . cada vez más. com o la excisión de las m ujeres (que se practica m asivam ente en el m undo. aqu ella llam ada del corazón. c it.

es decir. cit. Routledge. el italiano]. pero todo se juega en torno de la letra. Les deux sources de la “religion" aux limites de la simple raison.tan tem ible como el falocentrismo que pretende derogar. Jacques Derrida subraya sobre todo: “N osotros representam os y hablam os cuatro len­ guas diferentes [el alemán. Hay que salir e n to n ces de esta simetría y no oponer el antifalocentrismo al falocentrism o.. y h acia la universalidad de la diferencia sexual. Londres. Foi et savoir. o del goce ilimitado cuyas principales víctim as. the Je w ”. pero nuestra ‘c ultu ra’ com ún. 2001. y para retomar su com paración entre el par ju deo-islám ico (negado) y el par judeo-cristiano (afirm ado).: Yo tendría una tendencia a pensar que es posible ab an d on ar la circun ci­ sión pero no el falocentrismo. ob. el francés. es más manifiestamente cristiana. ¡Ninguna m ujer!” (ibid. en el sentido en que Freud lo co n virtió en la Ley del padre. tanto en el judaism o com o en el islam ). En todo caso. Ese aban d on o vale tam ­ bién para el cristianismo. hasta su privilegio a m enudo negado. 13). el español. por desgracia. de una soberan ía que no es ya la de la tiranía sino de su transferencia hacia lo sim bólico. humillado y consciente de la necesidad del rebajam iento de su an tigu a sobera­ nía.o n ih ilista . ya que esas tres religiones son poderosam en te. En el prim er capítu lo de Foi et savoir. si se abandon a la circuncisión (li­ teral o figural. Más generalm ente.atribuido a las madres: un poder tanto más “fálico” cuanto que se ejercerá com o una revancha y sobre todo como el simulacro de una conquista de la fem inidad. T am p oco ningún repre­ sentante de otros cultos. N o hay n ingún m usulm án entre nosotros. aunque algunos profesionales lo ejerzan e intenten institucionalizarlo (en Ma55 Véase sobre todo Jacques Derrida. Al respecto. por lo menos para esta discusión prelim inar. R. que querría abolir toda form a de función simbólica mediante una suerte de deconstrucción sin lím ites. Esto valdría a fortiori para la excisión. O n ce More: Derrida. S e ñ a lo a! resp e cto la notable introducción de Gil Anidjar. ya imposible. en el m om en to en que debe­ ríamos empezar por volver nuestra mirada precisam ente hacia el islam . Más vale un padre deshecho de su autoridad tiránica. para ser m uch o más moderna que el “posmodernismo”. apenas judeocristian a. digá­ moslo. en el islam. aun­ que de diferente manera. una ley surgida de una soberanía deshecha. . a pesar de sus buenas intenciones. Acts of Religion. p. p ien so que el antifalocentrismo militante siempre está condenado. observo que el p sicoan álisis está por el momento prohibido en el mundo árabp-islám ico.derse para el judaismo. frente al par confusamente acreditado del judeo-cristianism o. en Jacques Derrida. En otras palabras. que un poder absoluto -y forzosam ente so b e ra n o . A m enudo subrayé la irreductibilidad profunda del par judeo-islám ico. un padre deconstruido. el falocentrism o y la cir­ cuncisión relacionan al islam y el judaism o. uno se en cu en tra en la se n d a de un a b a n d o n o del falocentrismo. “O nce More. a largo plazo. donde se reproduce una in tervención ofrecida en Capri.55 É. a valorizar un poder maternalocentrista . falocéntricas. T h e A rab . correrán el riesgo de ser las propias mujeres.

57 En la h istoria “ m ítica” del psicoanálisis. É. A unque. y esa es la grave cuestión del nom bre” (Jacques Derrida. y por lo tanto de interrogar la esencia de su propia alienación . . (Bertha Pappenheim su verdadero n om b re) la invención de la cura por la palabra. que fue “ inventada” por una mujer. Etudes sur !’hysteric (1 8 9 5 ). y contrariamente al mundo ju deocristiano. Es la hipótesis propuesta por Fethi Benslama en su in tervención sobre “L a repudiation originaire". ¿qué les v a a ocurrir. desh ech a.rruecos y el Líbano. Idiom es. y h a sta m ás tem ible todavía que el de los padres tiránicos. Por otra parte.: U ste d es m ás lacan ian a que yo. si se invierte la jerarquía p ara atribuir a las m adres el antiguo poder de los padres. n ation alités. rUF. cit. y sin duda daría más que pensar que una res­ puesta de mi parte. décon struction s”. que es la suya? En el fon do sería bastan te gracioso. De no ser así.56 el cuerpo de las mujeres en el islam de hoy padece esa tiranía. eso no cam bia nada. D . en “ Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. El islamismo es un a versión política del islam. 14). desde el punto de vista del psiqu ism o. hay que distinguir el islam espiritual (islam ) del islam p o lítico . Pero la experien­ cia p sico an alítica m uestra que el poder que ejerce la madre sobre el niño y el la ctan te puede resultar igualm ente destructivo. les prohíbe simbólicamente h ab lar en su nom bre. atribuyan un nuevo lugar a esos padres que aceptaron la herida n arcicística del reparto de sus viejos privilegios. Sin embargo. Pero en efecto. se atribuye a A n n a O . la libertad de hablar en su nombre. Foi et savoir. p.. precisam ente por esta razón. Puede imaginarse que el psicoanálisis. y qué v a a ocurrir a los hom bres? J. 56 “El islam no es el islam ism o. la ley del padre aún es opresiva y no “edípica” . ob. a mi entender. 1956. pero éste se ejerce en nombre de aquél. sirva para deshacer o deconstruir dicho sistema. D. deconstruida. es indisociable del ejercicio de la libre asociación que caracteriza la cura freudiana.: ¿Y si suspendiéram os el diálogo con esa pregunta. en parti­ cular b ajo la form a del “velo” que. es sabi­ do. en vías de volverse om nipotentes en las socieda­ des dem ocráticas. y sobre todo la represión de lo fem en in o que pone en práctica.: N oso tro s lucham os por la igualdad y la em ancipación.5 7 j. En este mundo. no hay que confundir islam e islamis­ m o . Por tanto. París. si logra im­ p lan tarse en el m un do islám ico. cit. numerosas m ujeres h an dejado de llevarlo o luchan para hacerlo. no hay que olvidarlo. El hecho de que esta a lie n ació n sea inconsciente la hace m ás tem ible todavía. Me gus­ taría m u ch o que las m ujeres. com o usted lo dice. sobre todo). ob. Véase Jo sef Breuer y Sigmund Freud. R .

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................................................. E scoger su h e re n c ia....................... E logio del p sic o a n á lisis......................... 73 6 ........................................................................... ^ 29 3............................................................................ 57 5............índice P r ó lo g o ............................. 2....... 181 .......... 4 3 4....89 7.........119 8 ......... V iolen cias co ntra los an im ales.................................. F am ilias d e so rd e n a d a s................................................................................................ P olíticas de la d iferen cia........................................................................................................................... El espíritu de la R e v o lu c ió n . A c e rca del antisem itism o ven idero........ Im previsible lib e rta d ................................................................................................................................ 7 1....... ^ 9............................... Penas de m u erte ....................................................

se terminó de imprimir en el mes de junio de 2009. Argentina... de Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco. . Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Viel 1444..Esta edición de Y mañana. qué. en los Talleres Gráficos Nuevo Offset.

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