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M é x ic o - A r g e n t i n a - B r a s i l - C o lo m b ia - C h i le - E sp aña E s ta d o s U n id o s de A m é r ic a - G u a t e m a l a - P e r ú - V enezuela

Primera edición en francés, 2 0 0 1 Primera edición en español, 2003 Segunda edición en español, 2009

Roudmesco, Elisabeth y m añana, qué... / Elisabeth Roudinesco yjaeques D errida. 2a ed.- Buenos Aires : F o ndo de C ultura E co nóm ica , 2009. 216 p . ; 23x15 cm. IS B N 978-950-557-811-5 1. Filosofia M oderna. I. Derrida, Jacques II. T ítulo C D D 190

T itulo original: De quoi demain... IS B N original: 2-213-60707-9 . © 2001, Libraire A rthém e Fayard et É ditio ns Galilée

D. R. © 2002, F o n d o

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E l Salvador 5665; 1414 Buenos Aires fondo@ fce.com .ar / www.fce.com.ar Av. Picacho A jusco 227; 14738 México, D . F.

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Im p re s o e n A r g e n t i n a - P r in t e d
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Hecho el depósito que marca la ley 11.723

su audacia frente a ciertos proble­ mas de n u estro tiem p o . Bibliothéqiie de la Pléiade. G allim ard . París. qué lo seguirá?”1 E ste fue nuestro punto de partida. tem ía que la admiración que sien to h a c ia él fu era un ob stácu lo para la realización del trabajo. y se responden sin op onerse re a lm e n te .3 1“E spectro siem pre o c u lto que lado a lado nos sigue.838 y 811./¡Y que llamamos mañana!/¡Oh! ¡Maña­ V ictor Hugo.D .Prólogo “¿De qué estará h e c h o el m añan a?”. en suma. un texto a dos manos. Y como introduc­ ció n subraya: “H oy to d o . cuyo primer m om ento se remonta a treinta años atrás. sorpresas. P ero muy p ro n to com prendí que “el ejercicio sería prove­ ch o so ”. “Napoléon II”. se h a lla en estado de crepúsculo. d escu brim ien tos de u n o por el otro. ’ S e la en cu en tra en R o b ert Luis Stevenson . Sus dotes de orador. puntos de convergencia. C u an d o propuse e ste d iá lo g o a Jacques Derrida. una suerte de com p licid ad sin com placencias. Las n otas redactadas por Ja cq u es Derrida llevan la m ención J . pp. ¿De qué índole es ese crepúsculo. A s í se e n u n cia n diferencias.a s í com o la sabiduría adquirida a lo largo de tantas c o n feren cia s d ictad as por todos los confines del m undo. na es la gran cosa!/¿De qué estará h e c h o el m añana 2 Agradezco a C o le tte Ledannois por la rapidez y la calidad de su trabajo. donde co h a b ita ra n dos “idiom as”. Luego. la p o te n c ia de su razonam iento. este d iálogo responde a la d efinición clásica del género en filosofía y en las hu m anidad es e n general: un intercam bio cuya lógica se construye con el correr de dos discursos que se cruzan sin fusionarse jam ás. y es retomada por un personaje de Frit: Lang en Les contrebandiers de Moonfleet ( 1 9 5 4 ) . t. ta n to en las ideas com o en las cosas. en: Les chants du crépuscule ( 1 8 3 5 ) . cada uno de nosotros volvió a trabajar el e scrito para fu nd irlo en un verdadero texto. según la fam osa fórm u la inglesa extraída de la literatura llamada de “in ic ia c ió n ”. interroga V ictor Hugo en uno de sus poe­ mas de Les chants du crépuscule [Los cantos del crepúsculo]. L a palabra v iv a fue prim ero grabada y luego transcripta2 para permitir un prim er pasaje de lo oral a lo escrito. Fruto de u n a larga h isto ria.amenazaban con d ejarm e sin voz. 1964. en la sociedad com o e n e l individuo. dos maneras singulares de expresarse en una m isma lengua. i. interrogaciones.

A mi ju ic io . que res­ pondemos con una reflex ió n donde se m ezclan varias a p ro x im a c io n e s : filosófi­ ca. en el cu arto cap ítu lo . tan desprestigiada hoy. cultural. É. p o lítica . en am bos lados del A tlá n tic o . En el segu nd o tra ta m o s a c e rc a de los múltiples usos. de la n o c ió n de d ife re n c ia (sexual. n u estra r e fe re n c ia com ún a todo lo largo de este diálogo. “é tn ica ". L os dos ú ltim o s cap í­ tulos están consagrados. pasam os a un a re fle x ió n so b re la lib erta d hu­ mana. cad a u n o de ello s es el o rig e n de una o varias de las grandes in terro g acio n es que a tra v ie sa n n u estra é p o ca . uno a la actu alid ad de la p en a d e m u erte y su n e cesa ­ ria ab olición . p sico a n a lítica . el otro a las form as m o d ern as de u n a n tis e m itis m o p resen te y venidero. sobre los d erech o s de los a n im a les y los deberes que el hom bre contrae para co n ellos. Luego.S Y MANIAN A. en el q u in to . histórica. En el te rce ro en ca ra m o s el p ro b lem a d e las trans­ form aciones de la fam ilia o c cid en ta l. En el prim er cap ítu lo ev ocam os la c u e stió n de la h e r e n c ia in te le c tu a l de los años setenta. Q U E. En una sexta parte interpelam os el espíritu de la R e v o lu ció n tras el fracaso d el c o m u n ism o . literaria. e tc é te ra ). . R. para interrogarnos. Privilegié nueve temas. El libro cu lm ina c o n un elo g io d el p sico a n á lisis.

Écrits. E n el gran d iccio n a rio de É m ile L ittré puede leerse: “La erudi­ c ió n m o d ern a n o s te s tim o n ia que e n u n a co m a rca del inm óv il O rie n te . Histoire de la folie à l’äge classújue (1 9 6 1 ) . ca st. París. . pp. Jacques Derrida le c o n fie re un uso g ra m a tica l: el té rm in o designa en to n c e s un trastorno en la con stru cción de las p alabras e n la frase. una lengua llegada a su p e rfe c c ió n se h a d e co n stru id o y a lte ra d o por sí m ism a por la sola ley del cam b io n atural del esp íritu h u m a n o ". G a lilé e . Pour M arx. 1 9 9 7 ). signadas por la coyuntura tan particular del “estructuralism o”. M é x ic o . G a llim a rd . cast. B a rce­ lo n a. peor aún. P arís. S e u il. U s te d es e l h e re d e ro d e las obras m ayores de la segunda mitad del siglo. M ich el F o u ca u lt. Louis A lthusser. 197 2 [Trad. 1985). U ste d “d e co n s tru y ó ”1 esas obras. [Trad. P aid ós. G allim ard. a q u ello d e lo q u e n o se sa b e si llegará a d estin o .1. c a st. 1 9 6 5 [Trad. La d eco n stru cció n es “lo que ocu rre”. H oy es de b u e n to n o reprobar a los pensadores de los años setenta y exigir de quienes los re iv in d ica n un “d eber de inventario” o. Jacq u es L a can . París. 3 8 7 . M aspero. un “arrepenti­ m ien to ”. M in u it) [Trad. S ig n ific a d e p o sició n o desco m p o sició n de una estructura. según sus propios térm inos: n i aceptarlo todo ni barrer co n todo. A l m ism o tiem po. M é x ico . e n Psyche. S ig lo XXij. Ja c q u e s L a c a n . Inventions de l'aucre. M e parece que esta proscripción es estéril y conviene encarar nuestra ép oca d e un a m anera muy diferente.: De la gramatología. En su definición derridiana.2 C o n ellos y en vida de ellos. q ue se h a c e m o v er c o n fin e s d e re co n stru c c io n es m ovibles. París.: Las palabras y ¡as cosas: una arquelogía de las ciencias hum anas . Les mots et les choses. París.: Escritos. c a st. nuestra historia com ún. re m ite a un tr a b a jo d e l p e n sa m ie n to in c o n sc ie n te ( “eso se deco n stru y e") y que consiste en desha­ cer. 1 9 7 6 J. 19 9 9 [. c o n la ayuda del m ism o m aterial que se desplaza. ca st. M adrid. ca st. P la n eta -D e A gostini. e l c u lto d el esteticism o. un apego a cierto formalismo de la lengua.: Para leer “ElCapital". M ic h e l F o u ca u lt. se rep rocha desordenadam ente: la valorización excesiva del espíritu de rebeld ía. Tristes Trofiiques. C a n tid a d d e e lla s su rg iero n de los sistem as de p en sa m ien to hoy rechazados. B arcelo n a. sobre to d o las de C lau d e L évi-Strauss. 1 9 6 6 . L o u is A lth u s se r.3 9 5 . Escoger su herencia E l is a b e t h R o u d in e s o o : A n te to d o m e gustaría evocar el pasado. 1 9 6 6 [Trad. de la m etafísica (o c c i­ d e n ta l) e n la m ism a len g u a e n q u e se en u n cia . V é a s e "L e ttr e à un am i jap o n ais” ( 1 9 8 5 ) . 1 C la u d e L é v i-S tra u ss. 1 9 8 7 . a par1U tiliz a d o p o r Ja c q u e s D errid a p o r prim era vez en 1 9 6 7 en D e la grammatologie (París.: Tristes trópicos. Sig lo xxi.: Historia de la locura en la época clásica. 195 5 [Trad. del logos. Esta consiste en “escoger su heren­ cia ”. D e algú n m o d o . e l térm in o “d eco n stru cció n " está tom ado de la arq u itectu ra. P lon . d e c o n s tru ir es resistir a la tiran ía del U n o . S ig lo xxi. París. el rechazo de las libertades dem ocráticas y una profunda incredulidad para co n el hu m an ism o. A las obras de d ich a época. sin d e stru irlo ja m á s. 1987]. Fo n d o de C u ltura E con óm ica. etcé tera . u n sistem a de p en sa m ien to h eg e m ó n ico o d om inante.

1994. París.5 4 4 -5 4 5 |Trad. Luego me sen tí más cerca de usted y pensé que había tenido razón de h acer hablar las obras e n el interior de sí mismas. M inuit. 19761‘ Jacques Derrida.7 3 Jacques Derrida. Fue en esa época. sus márgenes. 199 4 . Por mi parte. captar su “m om en to d ogm ático”: “Yo me siento heredero. sus blancos. De aquí proviene la idea de que la m ejo r m anera de ser fiel a una herencia es serle infiel. A nthropos. Q l'F. Rubí. Madrid. Se entregó a un trabajo de com entario de textos al tiem po que reivindicaba la importancia que tenían para su evolución las enseñanzas de Edmund Husserl. y más p articu larm en te a escri­ tores cercanos a tres revistas: Tel Quel. t. La D écouverte. cuando yo em pecé a leer sus obras. A l tiempo que respetaba el com prom iso p o lítico de Je a n -P a u l Sartre. y François Dosse. París. Editorial del h om bre. por el destino de una “letra” o de un significante. 1989]. Idiomes.: Posiciones. déconstructions”. Pre-Textos. trans­ parente a sí mismo. París. d ice e n una entrevista de 1983. Jacques Derrida me respondió en Positions. 4Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. cast.. Généalogies. Véase tam bién “Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. 7Jacques Derrida. por fu n cio n es sim bólicas. cast. sin tratar de aniquilarlas. “V iolence et métaphysique” (1 9 6 4 ). lo critiqué a usted por considerarlo “infiel” a esa h erencia que deconstruía. usted se "explicó” -tie n e m ucha a fició n por ese verbo-. en la lingüística estructural surgida de Ferdinand de Saussure y de Roman Jakobson. París. o incluso por una escritura anterior a la palabra. fiel en la medida de lo posible”. 1972 (Trad. V éase tam bién L'incouscknt et ses lettres. N arré este episodio en Histoire de la psychanalyse en France. Fundam entos!. yo pretendía ser fiel. 1998. 1975. 2 vols. p. 1992. cit.4 Luego. ob. a través de sus fisuras. Fayard. ob. Seuil. en Lécriture et la différence.6 De igual modo. II (1 9 8 6 ). sobre todo en el segundo coloquio de Cluny. cit- . d ice que él “se e n c u e n tra en una relación de infidelidad y de fidelidad a la ontologia”. La subversión consistía en to n ces en afirm ar que el sujeto humano está determinado por el lenguaje. sus contradicciones.10 Y MAÑANA. organizado en la prima­ vera de 1970 por La Nouvelle Critique. y sobre todo De la gramatobgía y La escritura y ¡a diferencia . Mame.3 co m o todos los estu­ diantes de letras de mi generación que se interesaban en la literatura de van­ guardia. 5 Este coloquio reunía a intelectuales de todas las tendencias. En esta oportunidad presenté una ponencia en la cual mostraba que las tesis de Derrida estaban inspiradas en una visión heideggeriana de lo arcaico cercana a las de Carl Gustav Jung. 1967 fTrad. nuestra generación criticaba su resistencia a enfren tar la cu estió n del incons­ ciente en la formación de un sujeto y su hum anism o del su jeto “p len o ”.: La escritura y la diferencia. Galilée. Change. De la grammatologie. es decir. alrededor de 1967.: La batalla de cien años: historia del psicoanálisis en Francia. com o una totalidad. Valencia. Histoire du structwalisme. en Cahiers 1 nursignes. pp. y finalmente por la existen cia del in co n scien te e n el sentido freu­ diano. nationalités. Action Poétique. 13. 139. París. de Martin Heidegger o de Emmanuel Lévinas. pero no dogmática. París. París. cast. sino más bien pescarla en falta. Points de suspension.. Lécriture et la différence. acerca de Lévinas. no recibirla literalm ente. tir de sus libros. 1998.5 revista del Partido C o m u n ista francés. Fayard.

Gnllimatd. con frecuencia patéticos. M e atrevería a decir que hasta es el sobreviviente. S in duda. no com o ídolos.9 A l respecto. 1^>6. y tal vez no sea deseable. S in duda. sino como los portadores de una palabra viva.8 De alguna m anera.Los verdaderos adversarios del pensamiento de dicha época aparecieron posteriorm ente. y sin duda porque es un heredero fiel e infiel. y cada ve: más. Sin duda. encarna una nueva forma de disidencia que su palabra y sus obras (traducidas a más de cuarenta lenguas) llevan de un extrem o a otro del mundo. de cierta legitim ación. París. hoy es usted el último heredero de ese pensamiento que resultó tan fecundo. vemos cóm o pierden el aliento -pero sin exagerar. ¿cómo hablar de “triunfo"? No. luego. del psiquismo y de la historicidad que usted contribuyó a poner en marcha. Es cierto. ¡cuánta razón tiene! A menudo me veo pasar muy rápido ante el espejo de la vida. arriesgaré algunas generalidades sobre la noción de herencia. sino toda una configuración a la que éste pertenece (aunque me vea obligado a rei­ vindicar aquí un triste privilegio: yo atraigo una agresividad más tena: y encar­ nizada). en ocasiones igualmente inquietan­ tes. de un Sartre. a través de la deconstrucción. atemorizados o desesperados. cuando Luc Ferry y A lain Renaut publicaron un libro que tuvo una gran repercusión: La pensée 6 8 . Para nada tengo el mismo senti­ miento que usted. como una imagen en un espe­ jo . Al explicarme de manera insistente sobre sLuc Ferry y Alain Renaut. que nuestro mundo está deconstruido y que se ha vuelto derridiano al punto de reflexionar. Por lo demás. com o la silueta de un loco (cómico y trágico a la vez) que se mata siendo infiel por espíritu de fidelidad. en 1986. se disciernen las señales. de manera cada vez más asumida. más recientem ente. con frecuencia feliz. en la figura del heredero. y para acompañarla en este diálogo. siempre me reconocí. para desacreditar a cualquier precio. el resto de los protagonistas de esta escena h an m uerto. el proceso de d escentram iento del pensam iento. asume en el mundo de hoy la posición de intelectual universal que antaño fue la de un Zola. Y todo ocurre com o si. JACQUES D errid a: Fiel e infiel. En resumen. usted lograra hacerlos vivir y hablar. A l respecto. en ocasiones tengo la impresión de que el mundo de hoy se le parece y se parece a sus conceptos. La fvnscc 6$.» de cincuenta libros.los esfuerzos compulsivos. 9 lacques D errida es el autor de [> k o n i. a los que se añaden cuantiosos prefacios e in terv en cio n es en obras colectivas I articipó en alrevledor de un centenar de entrevistas. Para volver al punto de partida. por supuesto. ya se trate de la vida o del trabajo del pensam iento. . Así que estoy listo para seguirla. no solamente mi trabajo. el paisaje ha cambiado. salvo en la alusión al triunfo. y no lo digo por cortesía o modestia. Pero. tengo ganas de decir que está triunfando. porque con excep ció n de Claude Lévi-Strauss.

el heredero siempre debía responder a una suerte de doble exhortación. o sea. QUÉ. de una cultura. pero sin ilusión sobre una salva­ ción final. todavía. la nostalgia. ya se trate por otra parte de memoria filosófica. En el fondo. por supuesto. N o escogerla (porque lo que caracteriza la herencia es ante todo que no se la elige. reinterpretar. filtrar. para ese heredero que sobre todo no es lo que se llam a un “herede­ . Precisamente. ¿Qué quiere decir reafirmar? N o solo aceptar dicha herencia. intervenir activ am en te para que tenga lugar una transformación digna de tal nom bre: para que algo ocurra. pues. por algún tiempo. Pero no utilizaré ninguna de esas palabras sin rodearlas de comillas y precauciones. Imagínese a un loco del pasado. la vida. sino reactivarla de otro modo y mantenerla con vida. interpretar. criticar. desplazar. Y después de todo. y com portarnos al respecto como sujetos libres. a una asignación contradictoria: primero hay que saber y saber reafirmar lo que viene “antes de nosotros". loco de un pasado absoluto. la historia. y no a la inversa. Tanto la suya como la del otro: firma contra firma. y de la filiación en general. no dejar a salvo ni siquiera eso que se dice respetar ante todo. de un pasado a la medi­ da. Comenzando por la palabra “vida”. de la precedencia de una lengua. el imprevisible por-venir. el ser-en-vida. pero un loco que tem a la añoranza.12 Y MAÑANA. a la desmesura de una memoria sin fondo. tal vez.me prohibí herir o an i­ quilar. N o dejar a salvo: salvar. por esa reinterpretación de la circunstancia del don. Esa reafirmación que al mismo tiempo continúa e interrumpe se asem eja. lejos de una com o­ didad garantizada que se asocia un poco rápido a dicha palabra. un acontecimiento. H a ­ bría que pensar la vida a partir de la herencia. reafirmar siempre la herencia es el modo de evitar esa ejecución.esa misma herencia ordena. por lo menos. a una decisión. ese concepto o esa figura del legatario. Por lo tanto. Pero bien ve por qué soy sensible a lo que dijo de la ausencia o la renuncia de toda aniquilación. Sí. sino escoger conservarla en vida. hasta de la filiació n . llegué a pensar que. el culto del recuerdo. Siempre -e n la medida de lo posible. luego seleccionar. a una selección. y por “radical” o inflexible que deba ser una deconstrucción. habría que partir de esa contradicción formal y aparente entre la pasividad de la recepción y la decisión de decir “sí”. Incluso en el momento en que -y es la otra vertiente de la doble exhortación. se define acaso por esa tensión interna de la heren cia. Mi deseo se parece al de un enamorado de la tradición que quisiera librarse del conservadurismo. de un pasado que ya no sería un presente pasado. Doble exhortación con trad icto ria e in có ­ moda. no dejar intacto. por consiguiente transformar. es preciso hacerlo todo para apropiarse de un pasa­ do que se sabe que en el fondo permanece inapropiable. a una elección. y que por tanto recibimos antes incluso de elegirlo. es preciso (y ese es preciso está inscripto en la propia herencia recibida). para salvar la vida (en su tiem po finito). es ella la que nos elige violentamente). indemne.

La deconstrucción es considerada hiperconceptual. en apariencia encarnizados. Lo obliga a recibir lo que es más grande y más viejo y más poderoso y más duradero que él. Inclu* El giro utilizad o es s ’en prendre. tan to en su nombre como en el del otro. hace un gran consumo de los conceptos que produce así com o de los que hereda. siempre hay un momento en que declaro. a mi cuenta y riesgo. ¿no le parece?* Esta “m anera” de hacer va bien con una deconstrucción que se agarra. A co n ti­ n u a ció n la v ersió n o rig in al: “une ¿¿construction qui se prend. aquellos con los que “se las agarra”. y ciertam ente lo es. En los textos “deconstructores”. se trans­ formó en un eslogan. am orosam ente se deja exceder. Pero la misma finitud obliga a escoger. si prefiere esa palabra. Comienza por homenajear aquello. El concepto de responsabi­ lidad n o tiene el m enor sentido fuera de una experiencia de la herencia. la deuda. Es como un éxtasis del concepto: se lo goza hasta el desborde. Jamás hablo de lo que n o admiro. del T . se h ace agarrar y se deja agarrar en lo que comprende y toma en cuenta. por desgracia. Ella gobierna dos gestos a la vez: dejar la vida en vida. de manera selectiva. el reconocimiento y la necesidad de ser fiel a la herencia para reinterpretarla y reafirmarla intermi­ nablem ente. al tiem­ po que se prenda de ello. sin amor. e tc . del T. hasta padece la experiencia de este ex­ ceso. para responderle y para respon­ der de él. acoger lo que viene antes que nosotros y sin embargo reinterpretarlo. a preferir. más necesarias que conozca. nada tiene interés. a excluir.) * * E n to d a esta frase h ay un juego en tre prendre y s ’eprendre (agarrar y prendarse). Justamen­ te para responder al llamado que lo precedió. a sacrificar.) * * * En el original: “la prise ou la maltrise conceptuelle". y su finitud lo obliga.ro”. a dejar caer. Saber “dejar”. el don y el perdón. Muy cerca del abandono. hacer revivir. Unica­ m ente un ser fin ito hereda. en el sentido más poético de lo que. la admiración. es una incautación. saludar la vida. nada me parece deseable sin ella. pero solo hasta el punto en que cierta escritura pensante excede la agarrada o el dominio conceptual. (N . en efecto. qut se fait prendre et se laisse prendre cLms ce q u e lle com prend et prend en consicieríUíon tout en s’en cprenant". Si la herencia nos asigna tareas contradic­ torias (recibir y sin embargo escoger. (N .** C onciern e a los límites del concepto. e intento replicar entonces limitándome a posturas impersonales o de interés general. más arriesgadas. La experiencia de una “deconstrucción” nunca ocurre sin eso. el concepto (Begriff) nombra el gesto de una aga­ rrada. “dejar vivir”. del T.*” Entonces intenta pensar el lím ite del concepto.) . En latín o en francés así com o en alemán. Es decir. Pero nada es posible.). que he escrito acerca de los autores de los que usted habló. co n la mayor sinceridad. salvo si alguna polémica (de la que nunca tomo la inicia­ tiva) me obliga a hacerlo. es porque da fe de nuestra finitud. (N. y lo que quiere decir “dejar” es una de las cosas más bellas. muy intraducibie manera de la lengua francesa. “Agarrárselas” es una muy seduc­ tora.

de Althusser. Siempre se trata de una suerte de anacronía: anticipar en nombre de aquello que se nos anticipa. y. Por cierto. en Francia. por diferente que fuese. Pero como usted eligió privilegiar lo que nos es com ún. algunos momentos de nuestros itinerarios respectivos. el “responder en su nombre") ante todo nos es asignada. la r e p e ti­ ción un poco jubilosa de viejos gestos filosóficos. de punta a punta. cierta ingenuidad. y. Aunque pueda parecer eclecticismo (pero no había ni la sombra de eclecticism o en todo eso. fir­ mar de otra manera. en línea de puntos. Pero ese momento fue también el de lo que usted llam ó el “sistem a”. más cerca toda­ vía. a un m om ento de la historia en el que ya se habían elaborado grandes obras que estaban presentes en el campo de la filosofía. en ese momento. el heredero está doblem ente endeudado. de una “pertenen­ cia” común que queda por definir y que se siente más -in c lu so un poco dema­ siado. el "responder a”. Descartes o Kant. Delante dos veces. allí donde se cruzaron en el tiempo. de un modo siempre único. esta doble ley se verifica. de Lévinas. más cerca de nosotros. ya se trate de los de Platón. o sea. de dar respuesta a una herencia. cada uno a su manera. delante de lo que debe de una vez por todas. Por eso. si se tiene a bien seguir mis textos desde el comienzo. pero en nom bre del nombre legado. QUÊ. Lo hice por todos aquellos que acabam os de nombrar. en efecto. por supuesto. Yo comencé a escribir entre 1962 y 1966. a positivismos u otros “obstáculos” epistemológicos. la sumisión un poco h ip n ó t ic a a una historia de la metafísica cuyo programa me veía conducido a descifrar. Hegel o Heidegger. justamente. sino un nuevo pensam iento del sistema. ¡y anticipar el mismo nombre! ¡Inventar su nombre. para mí se trataba de heredar. afectaban a dicho modelo. de la forma sistémica. de Deleuze por supuesto. cuando el estructuralism o era no solo un pensamiento sistemático. Se podrían encontrar otros ejemplos. y que por tanto aún está delante de uno. en respuesta a empirismos.14 Y MAÑANA. como a menudo se decía. Uno es responsable ante lo que lo precede pero tam bién ante lo venidero. me sentía muy profundam ente de acuerdo con el gesto de cada uno de ellos. Pero no por eso dejaba de percibir el precio que habría que pagar. No hablo solamente de Husserl o de Heidegger. se trata de otro lugar de la afinidad. de Lyotard. Vamos a seguir. hay que saber que la responsabilidad en general (el “responder de”. de Foucault. siempre hay un m om ento en que yo señalo la alianza. sentía la fecundidad y la legitimidad de tal gesto. so antes de decir que uno es responsable de tal herencia. quiero decir. de Lacan. de ser posible! Tratándose de los años setenta a los que usted aludía.en el extranjero que en Francia). sino. con el predominio del modelo lingüístico en Lévi-Strauss y en Lacan. de Lévi-Strauss. y . cualquiera que sea la com plicación con que. com o una herencia. en los pensamien­ tos filosóficos anteriores. me siento feliz de que esta entrevista comience así. A fines de los años sesenta.

herir o debilitar la fuerza o la necesidad de un movimiento. ni traté la totalidad de un cuerpo como si fuera homogéneo. Según Jacques Derrida. Uécriture et la différence. de un grupo social.para “deconstruirlo”. la interrupción. y significa lo que É.] " Véase Jacques Derrida. y reconocer lo que en ella es hegemónico o lo que se ve secundarizado.: Tengo la debilidad de valorar ese gesto. por ejemplo la ruptura en historia. Y diferente con cada texto. Lo rubrica sin pertenecerle. D. Y ese lazo de la fuerza y la historia. La axiomática estructuralista. Solo se le aparece al otro y a uno le vuelve únicamente en destellos de locura que reúnen la vida y la muerte”.también las combinatorias. Para cada una. lo lamento de antemano. J. cit. De ahí 10El idioma (idiomc) es una lengua particular. LéviStrauss o Lacan era diferente. idiomc no es una palabra muy utili­ zada. era puesta en práctica cada vez en un estilo diferente. o a través de la “subversión” de la que usted hablaba hace un rato. yo insistía mucho en ese motivo de la fuerza que el estructuralismo corría el riesgo de neutralizar.. hasta negado. la respuesta deconstructiva a obras como las de Foucault. Pienso sobre todo en el desconocimiento o la negación práctica de cierta cantidad de motivos. También aquí intentaba -cosa que siempre me esfuerzo por hacer. 127. Roudinesco expresa en la primera oración de la nota. hasta de precipitado y dogmático. R. A pesar. escribió una bella frase en 1963 en “Fuerza y significa­ ción”: “Si algún día se retirara. y el término remite por extensión a la manera de expresarse propia de una época. del T. todas las posibilidades para mis ojos entonces ex­ tenuados. con precaución. abandonando sus obras y signos sobre las playas de nuestra civilización. de una persona.1 1 Se trata de un homenaje: el día en que el estructuralismo haya desaparecido como fuerza creadora habrá que hacer el duelo pero también evaluar su lugar en la historia de la civilización.querría que la deconstrucción sirviera para denigrar. oh. . respetando siempre la exigencia estructuralista. Cada vez. el pasaje de una fuerza sistémica a otra. Normalmente se emplea bngue N. Nunca dije nada contra el estructuralismo.. Por eso vuelvo a la cuestión de la aniquilación: en ningún caso -y si a veces es preciso en algún momento polé­ mico. en Points de suspension. debía ser tomado en cuenta. Creí poder discernir lo que ese programa podía implicar de esterilizante. En ese momento.. Lo que me importa es más bien la distribución de las fuerzas y los motivos en tal o cual obra. p. oh. cit. fatigados. etcétera. en un lugar y en cuerpos heterogéneos. común a estos autores.respetar el idioma1 0 o la singularidad de una firma. É. a mi juicio. lo idiomático es “una propiedad de la que no es posible apropiarse. [En francés. yo quería descubrir lo que usted llamó el “momento dogmático” -el residuo de credulidad. Casi nunca escribí sobre tal o cual autor en general.: Por el contrario. la invasión estructuralista se volvería un objeto de controversia para el historiador de las ideas”.

12 Todo texto es heterogéneo.: Espectros de M arx: el Estado de la deuda. Carl Sch m itt. pp. Paris. en un con texto diferente. U n os puercoespines renun­ cian a apretarse unos contra otros para luchar contra el frío. 2001]. en otras. a pesar de todo. A veces ocurre que señale mi reticencia respecto de tal o cual m om en to del pensamiento de Lacan o de Foucault. un filtrado. cast. Madrid. U n heredero no es solam ente alguien que recibe. Por eso la idea de herencia implica no solo reafirm ación y doble exhorta­ ción. participó en la vida política de su país a fines de la República de W eimar y comienzos del régim en h itlerian o. puf.: Psicología de las masas. . pp. G alilee. distinguió claram ente los campos. "A ctu elles sur la guerre et La mort” (1915). permanezco a su lado en el m ovim iento general de lo que se llama la experiencia o la exigencia del pensam iento. A esto opone una concepción más freudiana de la política. V éase nuestro capítulo 6: “El espí­ ritu de la Revolución". G alilée. la diferencia política procede de una discrim ina­ ción entre el amigo y el enemigo. Véase Sigmund Freud. y eso es lo que explica la movilidad de las alian ­ zas.: El concepto de lo político. París. ningún relativism o. Madrid. XVI. p. Buenos Aires. Politiques de l’amitié. jurista alemán y alum no de M ax W eber. [Trad. diferencia. R. 1998]. es alguien que escoge. consiste en su interpretación. en: CEuvres completes (oc). el amigo y el adversario más particu­ larmente en un seminario donde deconstruye la obra de C arl S c h m itt. según Schm itt. cast. por ejem ­ plo ante ofensivas tan oscurantistas. No veo en esto ningún oportunismo. las alianzas se desplazan y me veo com o el aliado de L acan y de Foucault. QUÉ. Flammarion. Carl Schm itt (1 8 8 8 -1 9 8 5 ). Psychologie des masses et analyse du moi (1921). en ciertos contextos. (x:. Sus pinchos los 12Jacques Derrida. renunció a sus actividades en 1936. Spectres de Marx.: Usted trata ese tema del enemigo. ruF. 1998]. objeto a Lacan. en escoger. ob. A m ena­ zado por la S S. París. Trotta. lo dije explícitam ente. fue juzgado en virtud de sus lazos con el nazismo y beneficiado luego co n un sobreseim iento. La siniestra mueca del libro grotesco que. 1991. 1992 [Trad. 1-83 [Trad. Alianza. El discierne de manera crítica. la que “inscribiría el odio en el propio duelo de nuestros amigos”. A lianza. La afirm ación del heredero. 1998]. cast. París. sabiendo que.: Obras completas. En ciertas situaciones soy el aliado de Lacan contra otros. S in esta discrim inación no hay política. La notion du politiqite. cast. naturalmente. fue entonces L a pensée 68 (¿realm ente es preciso seguir hablando de eso? ¿Le interesa?). théorie du partisan (1932). 1988. proviene esa situación que describió hace un rato: en tal o cual m om ento de un proceso. París. sino a cada instante. es un “te x to ”.1 3 Usted subraya que. en el sentido amplio pero preciso que doy a esa palabra. una elección. Madrid. 14 Y cita la famosa historia de los erizos que Freud había tomado de Schopenhauer. 1 4Jacques Derrida. Xiil. una estrategia.16 Y MAÑANA.. 1994. cast. 145. É.: Política de la amistad. Trotta. Tam bién la herencia. y que se pone a prueba decidiendo. 1 5 Jacques Derrida. 9 3 -1 2 9 [Trad. Politiques de l'amitié. 125-137 [Trad. cit. el trabajo del duelo y la nueva Internacional. D etenido por los A liados en 1945. 1993. en efecto. 1998]. Madrid. Amorrortu. Esto es muy e xp lícito en Espec­ tros de M arx. pp.

los parti­ darios de la vieja Sorbona. y los otros. “In te rv e n tio n sur l’exp osé de M ich el Foucault” (1 9 6 9 ). Pienso sobre todo en dos inter­ venciones mayores. la distancia conveniente. Lacan respondió: “S i hay algo que demuestran los acontecimientos de Mayo es preci­ samente que las estructuras van a la calle”. G old m ann com entaba de esta manera el eslogan de Mayo escrito sobre un pizarrón de la Sorbona: “Las estructuras no van a la calle”. Tratan de destruir y no de escoger una herencia. Foucault.789-821. Pero no hay que olvidar nunca hasta qué punto. Althusser. nuestros “maestros”. Yo admiro al mismo tiem po los grandes sistemas de pensamiento y el valor de subversión . leía sus textos al mismo tiem po que los de los “otros”. S in duda. Aquellos con quienes usted “se exp lica” a través de la deconstrucción están cerca de usted. entre la amistad y la hostilidad. los “otros” no lo están. en: Littoral. le obedecían.1 5 Sus textos y los de los “estructuralistas” (Lacan. de una revolución que reivindicaba las estructuras (y su deconstrucción). A l describir la vida y las costumbres de los indios Nambikwara.lastiman. PP. Me parece que de alguna manera es necesario distinguir. por ejemplo. quien recalcaba que la historia la hacen los hombres y no las es­ tructuras. en ciertos momentos. y lo conté en Genealogías.que despliegan. Andre Martinet. junio de 1983. Precisamente después yo pude captar la manera en que usted deconstruía los sistemas de pensam iento en el interior de un espacio crítico que no los destruía sino que los hacía vivir de otro modo. Por eso. entre los cuales había resi' ’ Jacques L a c a n . que el titular de la cátedra de lingüística.y por lo tan to de deconstrucción. 9. su “enemigo’ . frente a los mandarines y sus servidores. Me acuerdo. Son cosas que nuestros conservadores olvidan hoy cuando sueñan con restaurar la vieja escuela republicana. semi nómades del Brasil occidental. nombres prohibidos. cuando hacía mis estudios de letras en la Sorbona antes de 1968. entre la atracción y la repulsión. pero que lo tenía todo de un compromiso político: la libertad de pronunciar. La c o n fe re n c ia que d ictó Foucault en la Sociedad Francesa de Filosofía lleva por título “Q u ’est-ce q u ’un auteur?". 1954-1969. Una se refiere a un capítulo de la séptima parte de Tristes trópicos titulado “Lección de escritura”. Luego me sentí perfectamente representada en la frase que pronunció Lacan en 1969. . y que sus asistentes. en respuesta a Lucien Goldmann. Obligados a volver a acercarse en tiempo de helada. París. es necesario mantener su espíritu en lo que tiene de progresista. y m ucho menos de psicoanálisis. Barthes. pudo ser francamente reaccionaria. se negaba a evocar el nom bre de Roman Jakobson. 1994. que nunca querían hablar ni de literatura moderna ni de lingüística. retom ad o en Dits ct ¿crin. Usted. Lévi-Strauss) servían entonces para criticar a los “enemigos políticos”. eran la encama­ ción de la Revolución. 1. terminan por encontrar. Gallimard.

cit. Su segunda intervención17 tiene com o objeto la manera en que Foucault comenta el famoso pasaje de las Meditaciones de D escartes18 sobre el origen de 16Jacques Derrida." En “Propos sur la causalité psychique” (1 9 4 6 ). Barcelona.). com o por la m anera en que mezcla la autobiografía. Lacan y* deja entender. La vie familiale et sociale des Indiens Nambikuiara. ob. A Lévi-Strauss. en efecto. en: De lagrammatologic. Así. considero a Tristes trópicos como uno de los libros más bellos de la segunda mitad del siglo. Essais sur Michel Foucault (en co l. tanto por su estilo. c i t . Les structures élémentaires de la párente (1 9 4 9 ). Véase Elisabeth Roudinesco. no sospechada de inautenticidad. con la de Rousseau. us­ ted opone la idea de que esta protesta contra el escrito no sería más que el señuelo de un etnocentrismo invertido. París. "La violence de la lettre. la reflexión teórica y el relato de aventuras. Société des Américanistes.dido.que estas manos y este cuerpo sean míos. En su Ensayo sobre el origen de ¡as lenguas. q«e están vestidos de oro y de púrpura cuando están totalm ente desnudos o que se imaginan como cántaros o con un cuerpo de gusano? ¡Cómo! Son locos. que asimila la aparición de la escritura a una vio­ lencia ejercida sobre el sujeto. la civilización del escrito sería equivocadamente sospechosa de haber contribuido al exterminio de los pueblos llamados “sin escritura”. en: L'écriture el la difference. La Haya. como más tarde lo hará Derrida. en: Ecrits. A su juicio. Lévi-Strauss infiere de esto que la escritura es asi el instrum ento de una colonización. l7Jacques Derrida. De Lévi-Strauss à Rousseau”. que la fundación del pensam iento m oderno pf' Descartes no excluye el fenómeno de la locura. víctima de la ilusión de un posible origen de la palabra plena como fuente de una ética naturalista o libertaria. G alilée. que sin embargo no conoce sus reglas. 1992 . de una explotación que pone fin a un estado natural fundado en el predom inio de una palabra plena. 1949. la m elancolía que lo anima. Por mi parte. cast. de no ser que me comparase con ciertos insensatos cuyo cerebro está tan trastornado y ofuscado por los negros vapores de la bilis que aseguran constantem ente que son reyes cuando son muy pobres. cuando el jefe utiliza trazos dibujados sobre un papel como un medio de hacer creer a los miem bros de su tribu que él posee el poder de comunicarse con los blancos. 1967 [Trad. continuador de Rousseau. ob. Pero. Mouton. de una v iolencia. éste condena la escritura en la medida en que sería una destrucción de la “plenitud de la presencia” y una verdadera enfermedad de la palabra: un “peligroso suplemento”. Véanse también Claude Lévi-Strauss. ya que le consagra páginas mag­ níficas. Lévi-Strauss16 muestra cóm o la escritura irrumpe en un grupo de indios. usted compara la posición anticolonialista de Lévi-Strauss. respecto de esa “lección de escritura”. en: Penser ¡a folie. “Cogito et histoire de la folie” (1 9 6 3 ). cit"*“¿Y cómo podría negar -escribe Descartes.cuyo mecanismo habría que deconstruir para comprender su significación. Paidós. ob. “Lectures de Histom de la folie ( Í 9 6 M 9 8 6 )” . Paris. Lo descu­ brí y amé cuando era muy joven y desempeñó para m í un papel de despertar político frente a la cuestión de la colonización en general. 1998|.: Las estructuras fundamentales del parentesco. Es evidente que ese libro lo impactó y fascinó. y no sería yo menos extravagante si nie ajustara a sus ejemplos.. esta actitud sería la señal de una represión de la huella y de la letra -e n el sentido freudiano del térm in o.

el progresism o y la crítica de las ilusiones del progresismo. cuyas imágenes sensibles se v u elv en engañosas b ajo el asalto del “Genio Maligno”. E n el extranjero. Y es irritante. en suma comprender los fen óm en o s de exclusión. la división entre locura y razón. R ep ro ch a en ton ces a Foucault que constituya un acontecimiento en estructura ya que. e n trar en una modernidad que intentaba reconciliar la estética y la p o lítica. Todos esos autores parecen sostener el mismo lenguaje. el estatus de la locura. todos estos d ebates pueden parecer bien sofisticados. a partir de argumentos que hoy se considerarían mucho más sofisticados o inútilm ente sutiles. con mucha frecuencia se los cita en serie. En el interior de este cam po com plejo y difícil de recortar hay sitio para diferencias aparentem ente microscópicas. Foucault separa en Descartes el ejercicio de la locura del e je rc ic io del sueño. porque. usted subraya por el contrario que con el acto del cogito el p en sam ien to ya n o debe temer la locura porque el “cogito vale aunque yo esté lo c o ”. com o había ocurrido con el pensamiento heideggeriano en los años tre in ta . apenas se miran los textos con precisión. En el segundo. y p erm itían . o sea. Entonces uno podía oponerse y decidirse sobre desafíos de una gran impor­ tancia para el pensam iento. Ya ve que sigo inconsolable. Para volver a la palabra “deconstrucción’ . fue una época feliz donde se cruzaban todos aquellos que se interesaban en diferencias micrológicas. Pero desde otro punto de vista. en la medida en que era más impa­ ciente y más rebelde.. aunque fuera por ¡a impaciencia de los medios.Mi relación con cada autor era diferente. el ostracism o con tra la locura. En su Historia de la locura. por suerte y por necesidad. Allí donde Fou cau lt h a ce d ecir a Descartes que “el hombre bien puede estar loco aunque el cogito n o lo esté”. uno percibe que las separaciones más radicales dependen en ocasiones de un pelo. y ese decreto de exclusión filo sófica an u n cia el decreto político del “gran encierro” je 1656. de construcción del sujeto y la iden­ tidad. los problemas del racismo y las luchas de la época colonial. no comienza con Deseartes sino con la v icto ria de S ó cra tes sobre los presocráticos. A todas luces. Gran nostalgia. form a parte de las virtualidades del sujeto. Foucault me Parece más “deconstructor” que Lévi-Strauss. por ejemplo. el otro y la nada. no tan conservador en política y más comprometido en Aciones “subversivas” y luchas "ideológicas". el humanismo y el antihu­ manismo. n o hay nada serio en política sin esa aparente “sofisticación” que estimula los análisis sin dejarse intimidar. lo que no ocurre con Lévi-Strauss 0 Lacan. Hoy. me parece que Lacan es más audazmen­ . E n el primero..la locura. a su manera de ver. pero tenían una incidencia fuerte sobre el com prom iso social y político de toda una genera­ ción de estudiantes. D. el in co n scien te y la libertad. la locura está excluida. J. luego con las reflexiones de Sartre sobre el ser.: En efecto. en análisis de textos muy refinados.

Lo mismo ocurre con el cogito. pu f. Paris. extender con consecuencias decisi­ vas el campo virtual de lo espectacular y lo teatral. Pero después de De La gramatología. S ig lo X X !. Para esquematizar en extremo.20 acompañar a mi manera. Y.1 9 por el contrario intento. por supuesto. “Introduction à l’ueuvre de M arcel M auss". en un segundo texto sobre Lévi-Strauss. a partir del siglo XVIII. cit. en Vigilar y castigar. más virtual. en la demostración hecha por Des­ cartes. 1 9 7 5 |Tradcast. es que. Mi crítica se refirió primero a un punto muy particular. por ejemplo. Contrariam ente a lo que dice Foucault. otra distribución de lo visible (y por ende de lo invisible) que hasta puede. Surveiller et punir. el gesto de Descartes puede ser comprendido de otra manera. Lévi-Strauss es diferente. que escribí poco tiempo más tarde (“La estructura. al analizar su prefacio a la obra de Marcel Mauss. Podrían encontrarse otros ejemplos. la demostración y la preocupación de Lévi-Strauss. 19791.más cerca de Lacan que de Foucault. rupturas. G a llim a rd . París. el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”). te “deconstructor” que Foucault. relación doble. ob. diría que Foucault instaura en rup­ turas y en oposiciones binarias un abanico de diferencias más com plejo. 1950 ¡Trad. si comprendo muy bien la necesidad de señalar divisiones. El gesto típico de Foucault consiste en endurecer en oposición un juego de diferencias más complicado y que se extiende en un tiem­ po más largo.. en M arcel M auss. más allá del debate sobre el cogito. Yo intento demostrar (en un seminario sobre la pena de muerte) que el mismo proceso se orienta hacia otra modalidad. en L’écriture et la difference. pasajes de una episteme a otra. como una inclusión (y no como una exclusión) de la locura. Así. M ichel Foucault. no creo que se pase de lo visible a lo invisible en la admi­ nistración de las penas. Sociology' et Anthropologie. 20 00 ). sus 19 Jacques Derrida. un pasaje de Tristes trópicos (en “La lección de escri­ tura”) que. A l tiempo que reconozco la legiti­ midad relativa de tal análisis.V MAÑANA. suscribiéndola hasta cierto punto. según ciertos criterios limitados. revelaba una filosofía y una “ideología” cuyos límites traté de expresar y de la que pueden encontrarse otros signos. Madrid. .: Sociologia y antropología. M adrid. cast. Naissance de la prison. por el contrario. donde podrían encontrarse diferencias incluso más allá del momento cartesia­ no. 20Claude Lévi-Strauss. T ec n os. al mismo tiempo siempre tuve la impre­ sión de que eso conllevaba el riesgo de tomarlo menos atento a secuencias largas. con la salvedad de que en cierto momento puede leerse el acontecimiento del cogito. incluso en textos como Vigilar y castigar 2 1 o en otros más recientes. estaría tentado de afirmar que en la evolución de los castigos no se pasa de lo visible a lo invisi­ ble sino más bien de una visibilidad a otra visibilidad. a mi juicio. Por consiguiente. Comprendo la exactitud de lo que afirma Foucault a propósito de Descartes. QUE. Lo que siempre me dejó un poco perplejo con Foucault. y una vez más dividida. el par visibilidad/invisibilidad. Por eso me sentí -y lo sigo estando.: Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión.

Lévi-Strauss tiene una escritura clásica. a una filosofía “neokantiana" de profesores. un presupuesto posibilitaba la conquista teórica y la avanzada del saber. Foucault. Pero volveré sobre esto. Hasta Lévi-Strauss reivindica su deuda para con Freud y Marx. Husserl. Heidegger. pero hay que ir para adelante. Todos esos pensadores de los años setenta también son escritores.: Volveremos sobre esto. Cada vez. y aunque pertenezca a la misma generación que Lévi-Strauss. Primera observación lateral: incluso los que usted acaba de designar como aquellos de los que visiblemente heredo -Heidegger. En La pensée 68. 'Y fueron cuestiones graves. sobre todo por lo que respecta a Heidegger y Husserl. yo tengo nostalgia de esa época. para que se realizara un progreso. la herencia de Husserl. Lacan reintrodujo la filosofía hegeliana en el pensamiendo freudiano a par­ tir de la enseñanza de Alexandre Kojève y en una época en que los psicoana­ listas franceses querían desterrar de sus filas toda la herencia alemana de Freud. En su caso. reprochando a esta época -hacen la amalgama. Nietzsche y Lévinas es central. centrales. sin descanso o sin fondo. Hay recortes que no son los de nuestra generación. R. en efecto. oh. está más cerca de usted desde el punto de vista del estilo. Yo buscaba ese presupuesto que hacía del fre­ no. si Alem ania no se inspirara en la filosofía de las Luces. y eso cuenta. 1 1Véase L’¿enture ei ¡a difference.: ¡La escritura y Francia! Para tratar de responderle uniré esos dos motivos de “la escritura” (el idioma en la escritura. sino para los protocolos de lectura y los dispositivos metodológicos o epistemológicos de La historia de la locura. Lo que me interesó no es simplemente una oposición política (conserva­ dor/no conservador) sino el precio que se debía pagar. es más un heredero del romanticismo alemán. Ferry y Renaut predican un retorno a la filosofía francesa vía Kant. É. si puede decirse. ¿En qué sería vergonzoso ser nietzscho-heideggeriano? Hay algo muy político en esas su­ puestas teorizaciones. Siempre con una inquietud radical..son pen­ sadores que nunca dejé realmente de cuestionar. en la manera de escribir) y la "naciona­ lidad”.. Si Francia no se alimentara de la filosofía alemana. en cada caso.. Lévinas. Habla de ello en “Violencia y metafísica”. A l igual que usted. Por lo que respecta a Lacan. y a la inversa. A h í está su fuerza. cit. Pensador naturalista. es decir. qui­ so mostrar la existencia de un continuum entre lo biológico y lo cultural. . desde ya.consecuencias son ilimitadas.” ]• D. Los pensadores de quienes hablamos tienen la característica de haber reintroducido en Francia la filosofía alemana. sería un desas­ tre para los dos países y para Europa.. un amortiguador indispensable de la aceleración. no solo para la interpretación de Descartes. en mi opinión.el ser nietzscho-heideggeriana.

c a s t. y ya que vuelve a eso. ta n to m ás que yo! Se debe poder decir y pensar todas esas cosas a la vez: todos “e llo s ” son más “franceses” que yo. sino de cierto clasicism o. T od os escriben “un francés d eterm inado”. no del sig n ifica n te . si mi relación con Heidegger era e x p lícita . y más franceses unos que otros. C om parto co n él una a te n c ió n c o n s ta n te a c ie rto m ovi­ m iento de la frase. donde lo esen cial está e n ju ego. D ic h o lo cu a l. Esto lo tengo en com ún co n L acan . que jam ás p u d ieron lee r a to d a esa gente.2' ' donde 25 Ja cq u e s D errid a. B a r c e lo n a . sin o de la letra . cast. q u iero d ecir don­ de todo el desafío se fija. ¡L acan sea ta n fran cés. Derrid. Y en el fondo muy apacible. siem pre tuve el s e n tim ie n to de que -p ese a las diferencias de e s tilo . 1 % 7 |Trad. si quiere. de la escena de la escritu ra. E s ta o b ra fu e p u b lic a d a e n el m o­ m ento d e la a p arició n e n F ra n cia del lib ro de V ic to r F a ria s. Heidegger el ¡a question.R etom o la cuestión de la escritura y la n acion alid ad . la retórica. la dirección. que. aunque escrib am o s de una ma­ nera muy diferente. El A le p h E d ito r e s .i . los autores de L a pensée 68. no hace m over la retórica francesa más tra d icio n a l. la retórica. a un trabajo. y si n o soy d em asiad o in ju sto . Tam bién él tiene una m anera de tocar la len gu a fran cesa. la composición. si n o p a re ce dem asiado insensato! A quí se trata de una relación co n la francesidad de la lengu a. escribieron un libro repleto de torpezas y groserías. h a b rá h a b id o m ás amor. u n lib ro n u lo pero sintom ático. de la letra. con relación a esto. c e lo so y ator­ mentado. V a le n c ia . P r e -T e x to s . una lucha tu rbulenta pero prim ordial.: P d espíritu: Heidegger y la pregunta. V erdiet. desde otro punto de vista. muy sed en taria. ¡Interesante por sin tom ático! A fuerza de m ezclarlo to d o . el destino. term i­ naron por ignorar las críticas con tra N ietzsch e y sobre to d o c o n tra Heidegger que estaban contenidas en esa “filiación n ietz sch o -h eid eg g eria n a ”. com o lo m uestro no solo en Del espíritu. 19 8 9 1 . S a n to D io s. D e l’esprit. de Lévi-Strauss. la com posición. o de dejarse tocar por ella. me siento más cerca de L acan que de todos los dem ás. siento por esta lengua un am or in q u ie to . Deleuze. y sin em barg o m e atreveré a pretender que entre la lengua “francesa” y yo h ab rá. Por lo que a m í co n cie r­ ne. F re n te a e lla . q u e v o lv ía a la n z a r e l d e b a t e s o b r e la c o l a b o r a c i ó n d e l f i l ó s o f o a l e m á n c o n < ■ '! n a cio n a lso cia lism o (Trad. U n amor loco. S u escritu ra n o h a c e te m b la r la len­ gua.: Heidegger y el nazismo.m a n ten ía n c o n la lengua fra n cesa una relación com ún. A ctuaron sin mirarlo de cerca. Heidegger el L* n a jis m e . G a l il e e . P a rís . Ya se tra te de Foucault. tien en el respeto. n o de una a ctitu d aca d ém ica o convencional. celos recíp ro co s. 1 9 8 9 ). a mi parecer. Aunque. no siento en los otros. N o quisieron ver las d iferen cias que se m anifes­ taban en cada uno respecto de N ietzsche o Heidegger. P or lo ta n to . P a ris. A lthusser o Lyotard. la d iscu sión c o n su p en sam ien­ to era más bien torm entosa. 1 9 8 7 . ¡Y celos. ten g o la sensación de que todo lo que in ten to h a cer pasa por una lu ch a cu erp o a cuerpo con la lengua francesa. la puesta en escen a. com o si pudiera confundirse la e le c c ió n de una herencia con una incorporación ciega. C om o usted sabe.

24 Los autores de La pernee 68 añaden a la lista a Jean-François Lyotard. de una manera muy diferente. 1989]. Aunque deba mucho. no sería más que un oscurantista surgido de las profundidades del rom anticism o alem án y adepto de una visión irracional del inconsciente.está mejor desplegada esta discusión.24 En otras palabras. 1988 (Trad. Esta herencia serta deshonrosa porque. ese ‘expediente’ no tendría un gran interés. a todo lo largo del libro. Se trata de mostrar que Pierre Bourdieu es un “M arx francés”. Barcelona. De otro modo. en Points de suspension. Desde hace más de medio siglo. p. Véase ‘‘Heidegger. Mémotres pour Paul de M an. a Heidegger.: La diferencia. cada uno a su manera. París. de entrada me inspiró una intensa inquietud política. cada uno de los tres es no solo antidem ócrata sino sospechoso de haber tenido sim patía por un filósofo de quien se dice claramente. como otros. Nietzsche un pobre esteta nihilista incapaz de comprender los progresos de la razón occidental. un antihum anism o sospechoso o un esteticismo dudoso. Galilée. según Ferry y Renaut. con Lévinas. es que Foucault. R. la juventud de mayo del 68 los habría seguido: por odio al hombre y adhesión a un comu­ nismo criminal. 1988. ningún filósofo riguroso pudo ahorrarse una ‘discusión ’ con H eidegger”. É. Pero lo peor. c it. cast. El razonamiento es de un simplismo pas­ moso. Lacan es Freud + Heidegger. Los autores de La pensée 68 quisieron probar que toda esa generación filosófica era hostil a la dem ocracia. precisamente por esta razón. Marx es responsable del gulag. los herederos de ese pensamiento llamado “alemán” no serían más que antidemócratas hostiles al humanismo porque critican el ideal del hu­ manismo progresista y son partidarios. siempre según Ferry y Renaut. él también conside­ rado como heideggeriano desde la publicación de Le différend. Por lo tanto. Derrida fue sospechoso en los Esta­ dos Unidos de no haber desconfiado lo suficiente de su amigo Paul de M an (1919-1983). que no sería nada más que un secuaz del nazismo.: se manifestó sobre esta obra en una entrevista con Didier Eribon para Le Nouvel Observateur: “¿Por qué el archivo espantoso parece insoportable y fascinante? Precisam ente porque nadie pudo jamás reducir toda la obra de pensam iento de Heidegger a la de un ideológo nazi cualquiera. 1983 [Trad. entre 1940 y 1942.Tras haber sido sospechoso en Francia de no Haberse diferenciado lo suficiente del nazismo de Heidegger. y Heidegger un simple nazi.: Memorias para Paul de M an. sino desde mis primeros textos y mis primeras referencias a Heidegger. Barcelona. Lacan y Derrida son los tres heideggerianos además de ser otra cosa: Foucault es Nietzsche + Heidegger.] . V éase Jacqu es Derrida. Por lo que respecta a Freud. Fue también lo que ocu­ rrió. cast. G edisa. G edisa. profesor y teórico de la literatura en num erosas universidades am ericanas y reconocido culpable en 1987 de haber mantenido. una crónica literaria en un diario belga favorable a la ocupación alemana. Foucault un “Nietzsche francés” y usted un “Heidegger fran­ cés”. Lacan un “Freud francés”. Por otra parte. ob. Derrida es Heidegger + Heidegger. a la manera de ver de los autores. de los grandes totalitarismos del siglo. l’enfer des philosophes". 194.. M inuit. París.

En suma.2 S Pero lo que me impacta en ese libro es que se inscribe en una tradición patriotera. n Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis”. se traduce y “se exporta”. en filosofía y en literatura.De paso. recuerdo esta fórmula: ellos descubren que “Derrida = Heidegger + el estilo de Derrida”. todo el que marcó este siglo.27 com o lo com prueban co n cierta impa­ ciencia. Lo que atacan es lo que ellos llam an un estilo. Y ese odio a Alemania y a la filosofía alemana. más lejos: “Por supuesto. y se entregan a una exégesis particularm ente ridicula de las obras de Lacan y de Foucault. cuando jamás lo fue.: Es cierto. que. Además. Con mucha frecuencia. diciendo “no tiene nada que decir”. Mientras que si se hubieran tomado el tiempo y la m olestia de leer lo que yo escribo. habría que considerar n < > que Derrida constituye una especie de heideggeriano (un 'heideggeriano francés’) sino que HeideggeI fue una suene de prederridiano alemán”. ta. D. afirman que “Derrida” es Heidegger con una estética diferente. es tanto más sospechoso cuanto que se manifiesta en el mismo m om ento en que se juega la construcción política de Europa. habrían visto que los desafíos eran de muy diferente gravedad. cit. Sigue siendo en nombre de cierto Kant y de la filosofía kantiana com o con frecuencia pretenden hablar. En cuanto al pensamiento de Freud. y que. . En mi caso (¡el caso del “heideggerianismo francés”. pretenden reducir a una “ingeniosidad” o una “fecun ­ didad” “léxicas”. algunos autores se determ inan por su alergia a una manera de escribir. y sobre todo los nacionalismos. apenas una m anera de escribir. y. Confundiendo la escritura con el estilo y el estilo con la estética. de Georges Bataille a Emmanuel Lévinas pasando por A ndré Breton y Alexandre Koyré. una escena de escritura. en mi op inión. título del capítulo que me dedican!). en el fondo. pero no sé si ese punto de vista es profrancés o antialemán. 166.. La pensée 6 8 . hablando de “mí”. u ocu­ rre que “la gente se interesa en él”. Ferry y Renaut olvidan a Althusser. de una Europa en la cual la recon­ ciliación entre Alemania y Francia es necesaria para conjurar los demonios del pasado.26 Muchos conflictos y oposiciones no estuvieron motivados tanto por cuestiones de tesis o contenido filosófico como por gestos de escritura. en se1 más heideggeriano que el propio Heidegger". es realmente peligroso decir que es oscurantista o está ligado por un lado al nazismo y por el otro al gulag. fue atravesado por la doble herencia de N ietzsche y d e Heidegger. además.consistirá entonces. J. desdeñan el h echo de que todo el pensamiento francés del siglo. en: Luc Ferry y Alain Renaut. 1 1Ibid. hacen de Bourdieu un marxis. p. 16 “La estrategia derridiana -escriben Ferry y R en aut. “escribe de manera diferente”. una manera de tratar la lengua. a través de lecturas infinitam ente variadas y contradictorias de la obras de esos dos filósofos. No hay nada fortuito en que me hayan atacado a propósito de la escri­ tura. ob.

" Cuando escribí L a historia del psicoanálisis en Francia me di cuenta de que nada era peor que el patrioterismo francés que condujo a tratar al psicoanálisis como “ciencia germana” y por tanto de imputar a Freud. la voluntad de reducir el hombre al salvajismo de sus pulsiones sexua­ les. L e touchcr. 1^921» V éan se al respecto C arl Sch o rsk e.i cuestión del nacionalism o y de la relación co n el otro: 1 . cuando A lem ania y Francia reanudan lazos con las Luces -y en este programa incluyo la crítica de las Luces.29 É. en este asunto hay desafíos políticos confesados u ocultos que pasan por la cuestión de la nación. Jean-Litc Nancy. a la cultura alemana. como dije. El Aufklärung no es exactamente las Luces. 11. . por ejem p lo-. D. 1 ^ ITr. Pero estoy de acuerdo. nacionalism o. que la inversa. 1 ^ 4 . B arcelo n a. Se ha dicho en Francia que el supuesto “pansexualismo” de Freud era la manifestación de un espíritu “teutón”.: M e parece que cada vez que Francia y Alemania estuvieron separadas por nacionalismos exacerbados. A cá hay un tejido muy complicado. de la tradición nacionalista.: La resistencia no fue recíproca.Dicho lo cual. cast. ruF. por todos los desafíos profesionales del campo institucional. 1991. N del T I 10 Ja cq u es D errida. En mi libro sobre la obra de Jean-Luc Nancy2 8 vuelvo a esa historia de frontera francoalemana.cast. usted dice que la grandeza real de Euro­ pa consiste “en no cerrarse sobre su propia identidad y en avanzar de manera ejemplar hacia lo que no es ella. 28Ja cq u es D errida. Esto pasa por la especificidad nacional de la institución universitaria. 2 . olvidando por otra parte la especifici­ dad del espíritu vienés finisecular. Paris. Logos. M oJem ité uennoise a crises de l'idcntite ( 1 9 9 0 ) . la resis­ tencia al pensam iento francés fue más fuerte y más intensa en Alemania. Escuela de A ltos Estudios en C ien cias Sociales. V éan se Psvché. París. 1981) y Jacques Le Rider.Momos. fue. V'tcnne. » [T r a d . |ewf». 29 E n tre 1 9 8 4 y 19 S S Jacqu es Derrida consagró su sem inario de la FHESS a l. comparto su punto de vista — y resumiré de este modo la cosa-. ob.Com er al otro. U autre cap. 4 . la deconstrucción de la filosofía del progreso. 3 . ni el iluminismo.Lo teo ló g ico p o lítico . y todavía ahora. es decir. p. B arcelo n a. p. un desastre para Europa. Ecolc des Hautcs Étudcs en Science’s Sociales.: El otro cabo: h tkm ocra- cin para otro día. Ediciones del Serbal. M inuit. esta cercanía es de hecho un poderoso fermento para la construcción europea.N ación . c i t . c it . Tras la Segunda Guerra Mundial. el judío. Paris. Retórica del can ibalism o .Kant. Por otra parte. ei alem án. en filosofía y en teoría. 1999.. nacionalidad. Senil. Paris. 5 .: Fm de siglo.3 1 J. hacia el otro rumbo o el rumbo del otro”. Y no olvidemos que las Luces también son y no son alemanas.id. Topos. fin de sièck (1 ° 6 !> . Por el contrario. etcétera. R. y Politújues de /Liimcic. ob. G alilee. G ustavo C ili. según el cual la cuestión francoalemana fue no solo decisiva para esa época sino que sigue siéndolo hoy.

Limited In c. em bistió con tra lo que in terp reta b a co m o un neoconservadurismo francés (Foucault. Hoy. ” N acido en 1929 y heredero de la Escuela de F ran cfu rt.: Pienso en la reacción de Jürgen Habermas. este desafío me parece fundamental. sobre todo por lo que respecta a Europa. ob.: Usted dice que no hay ni relativismo ni nacionalism o en filosofía.\s ( 1 9 7 1 ) .n J. sobre todo a partir de lecturas americanas.: E! discurso filosófico de la modernidad. en la medida en que jamás es idéntica a sí misma. U n sem inario nos reunió en Francfort en junio pasado. En consecuencia. Lyotard. P arís.16 A partir de ahora. El discurso filosofico de la modernidad1 * desarrolla con abundancia sus críticas con tra mi traba­ jo. 1 9 8 5 ). 1974 [Trad. de manera felizmente muy amigable. pues. cast. V éase Profils philosophújitós ct ¡)o!mc|iu.2t< Y MAÑANA. Taurus. Jean Beaufret fue el portavoz en Francia de una de las c o rrie n te s del p e n s a m ie n to h eid eg g eria n o . co n frecuencia son cercanas. y hasta fue superado.2Jean Beaufret (1 9 0 7 -1 9 8 2 ): tras una p articip ació n a ctiv a e n la R e s is te n c ia a n tin a z i. aliadas. la h eren cia está inscripta en una modernidad que precisamente consiste en no replegarse sobre “lo idéntico a sí”. G a liié e .1'’ Pero todo esto ya es un poco historia. L'autre cap. 2 0 0 0 ). de la que también dice que su característica es no tener identidad sino ser portadora de una diferencia. É. y después durante un encuentro en París. En otras palabras. Me parecieron más que injustas y las respondí un poco por aquí y por allá. con tanto descono­ cim iento como violencia. P arís. R. y aparecen corno tales en numerosas ocasiones públicas. Contribuyó al mismo tiem po en un verdadero trab ajo de lec tu ra de este p e n s a m ie n to y e n una ocultación del compromiso nazi de Heidegger.: ¿Piensa en la manera en que Jean B eau fret1 2 reintrodujo la obra de Heidegger en Francia. sobre todo en Limited in c . . por cuanto ha tomado el mundo griego para desplegar luego conceptos fundadores que no pertenecen a ninguna nación n i a ninguna etnia en particular. 1 9 9 3 J. QUÉ. cast. MJürgen Habermas. . M ad rid. 1 9 9 0 . En su ser original. Jü rgen H a b e rm a s ro m p ió c o n la herencia heideggeriana. . no es occid en tal o europea sino universal. cuando no profundamente idénticas. la filosofía es griega. G a llim a r d . D.. todos pueden apropiarse de la conceptualidad filosófica como un universal que no puede ser encerrado en ninguna frontera. Jacques Derrida. y Du droit à ¡a philosophic. c it. cuando su lectura de alguna manera era desterrada de Ale­ mania debido a la colaboración con el nazismo? j. G a lile e . Le tUscours philosophique de liimudernite (F ra n cfo rt.” Primero. hasta cierto punto nos explicamos. En muchas ocasiones subraya que hay que pensar el mundo contem porá­ neo a partir de los conceptos suministrados por la filosofía. Nuestras elecciones políticas. Paris. M adrid. G allim a rd .: Perfiles filosóficos y políticos. 1990.. 1988 ITrad. como por otra parte la cultura. T auru s. P arís. R. yo mismo). É. Derrida.

Hoy debe profundizar ese camino para seguir liberándose cada vez más de sus límites étnicos. £1 e>pititu de la devolución”.: En efecto.sea liberado en “más de una lengua”. pero lleva en sí una transformación del derecho que siempre es perfectible. pero sin por ello destruir la memoria de ese derecho. cit. la de la misma Europa.como el proyecto universal de una voluntad de desarraigo.Vease nuestro capitulo 6. la filosofía como proyecto específico de un pensamiento del ser nació en Grecia. geográficos y políticos. “Le dernier mot du racisme” ( N S ') . Durante 25 sig os. de desplazarse. La paradoja. y no filosóficos. ese proyec­ l to de universalización de la filosofía jamás dejó de mutar. Por sus conceptos. si bien hay pensamientos por cierto muy poderosos. Pero nació -y en esto puede seguirse a Husserl y a Heidegger. pues esta permite y prescribe también su transformación. o por lo menos tiende a liberarse. esto se asemeja a un proceso autoinm unitario. su perfectibilidad infinita. I7)aci|ues Derrida. es sustancialmente europeo. y eventualmen­ te del europeocentrismo.J. su proyecto consiste al mismo tiempo en levantar las raíces y hacer que lo que se piensa en griego -y más tarde en alemán. Así. su institución se inscribe ante todo en una lengua y una cultura. no se trata de nada menos: la significación de la filosofía. lo hicieron a partir de la incorporación de los filosotemas provenientes de la Europa de las Luces. A menudo toma en préstamo una lógica y una argumentación. pero anuncia un proceso infinito de universalización. de su lim itación lingüística. El ejemplo más impactante es el de Nelson Mandela. . pues. Lo universal así proyectado no está dado a la manera de una esencia. Y a menudo. aquellos que dieron su vida en las luchas por la independen­ cia. es que uno se libera del etnocentrismo. U na vez más. en la lengua y la cultura griegas. ' Tomemos el ejemplo del derecho internacional. ayer y mañana: no solamente se otorga armas contra sí misma y contra su propia limitación sino que da armas políticas a todos los pueblos y todas las culturas que el pro­ pio colonialism o europeo ha sometido. de entrada la filosofía se libera. y por lo tanto inacabada. Por eso no existe en ninguna otra parte fuera de Grecia algo que pueda llamarse rigurosamente “filosofía”. D. En otra parte. territorial. Es necesario velar por que la parte europea de ese derecho internacional no venga a limitarlo para que uno pueda liberar al derecho de sus propios límites europeocéntricos. en efecto. étnica y cultural. en nombre de la filosofía v de su filiación europea. Hay aquí una contradicción viviente. de extenderse. según Heidegger. Su “idea”. de romper consigo mismo. y " Admiration de Nelson Mandela on les lois de la reflexion" ( W 86h en: Ps\t'hc oh. que incorpora un discurso no solo europeo sino británico. Si la filosofía tiene una raíz (Grecia).

pero si su voca­ ción realmente es universal. sin por fuerza tra icio n a rlo . El trabajo filosófico consiste en una lib era c ió n c o n s ta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. se transform an sin cesar. Los derechas del hombre son perfectibles. esto significa que in cesa n te m e n te debe liberarse del relativismo. los derechos de la in fan cia. De igual manera. hay aquí una tarea de d econstru cción interminable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas concep tu ales que permttan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. En el cora:ón del derecho inem acional existen lugares donde es m enester pasar y desplazar el límite. Pero hay que efectuar ese gesto en nom bre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos d el h o m bre. . su propio límite etnocéntrico o geográfico. si la filosofía griega es europea al in icio . que a su vez está fundada en la declaración de 1789. entonces. etcéte­ ra. el derecho al trabajo. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: reco n o cer el derecho de las mujeres.Una vez mas.

etc. 1987). GEuvres completes. París. M inuit. [En francés. según la lectura platónica. donde no se plantean distinciones entre los órganos del teatro. Gallimard.4 1Publicado primero en la revista Tel Quel. En esta lectura Je! Phédre. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d i n e s c o : El debate sobre el etnocentrismo puede ser planteado a partir de la cuestión de la diferencia. Jacques Lacan. Seuil. el actor y el director. Sería portadora de negatividad pero también de una alteridad que escaparía sin cesar a lo mismo y a lo idéntico. La part maudite. Georges Bataille distingue dos polos estructurales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ neo. vil. Buenos Aires. en La dissemination. Fayard. Esbozo de una vida. ob. Seuil. “La palabra soplada”. A todas luces.' y luego en una larga conferencia. París. difference y difference se pronuncian del mismo modo. Icaria.: Lacan.). lo improductivo. retornada en Marges . A la ve: dios de la escritura. 3 Inspirándose en el pensamiento de Marcel Mauss.de la philosophic. historia de un sistema de pensamiento. invierno de 1965. la différaance sería la “anarquía improvisadora”. Derrida analiza el m ito de Theuth (Thot). Georges Bataille. dictada el 27 de enero de 1968 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía. cit.2. 1975J. es el que permite inventar la . las basuras.: La diseminación. 4 Esta idea es desarrollada también en "La pharmacie de Platon” (1968).] 2Publicada por primera vez en Théorie d'ensemble. Esqtiisse d'une vie.2 Yo tendría una tendencia a decir que al comienzo. Usted encuentra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtaud. aunque usted no lo diga explícitamente. 20. Fondo de Cultura Económica. Barcelona. droga (pharmakun) y remedio contra la droga. histoire d ’un systéme de pensée. 1993 [Trad. o campo de la sociedad hum ana y productiva. los excrementos. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. La parte maldita. cast. colección “Tel Quel". 1972. del T. Fundamentos. cast. el crimen. Madrid. La ambigüe­ dad sólo se percibe por escrito (N . algo que no se deja simbolizar y que excede la representación. etc. y Foucault tam bién en su concepción de las “particiones” (razón/sinrazón/locura.. la locura. Se trata de definir una suerte de “parte maldita”. 1976 [Trad. 1972 [Trad. Theuth. en un artículo dedicado a A n to n in Artaud. imposible de simbolizar o normalizar en el orden de la razón: una existencia "otra” expulsada de todas las normas. París. En suma. la pulsión.). Fue en 1965 cuando usted escribió por primera vez ese térm ino con una “a” (différance). Lacan se inspiró en esta noción para inventar el concepto de real. por el otro lo heterogéneo (lo sagrado. 1994]. Paris. ese térm ino hace pensar a la vez en el Nietzsche de El nacimiento de la tragedia y en la no ción de lo heterogéneo expresada por Georges Bataille.). “La différance”. 1968. el autor. retomado en L’¿enture et la difference. cast.3 una diferencia en el sentido del absoluto o de la duplicidad. t. París.

Los derechos del hombre son perfectibles. e tc é te ­ ra. se transform an sin cesar. El trabajo filosófico consiste e n una lib eración co n sta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. sin por fuerza tra icio n a rlo . hay aquí una tarea de d econstru cción interm inable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas con cep tu ales que permitan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. pero si su v o ca­ ción realmente es universal. los derechos de la in fancia. De igual manera. entonces. E n el cora­ zón del derecho inemacional existen lugares donde es m enester pasar y despla­ zar el límite. . su propio límite etnocéntrico o geográfico. esto significa que in cesan tem en te debe liberarse del relativismo. si la filosofía griega es europea al in icio . el derecho al trabajo. Pero hay que efectuar ese gesto en nombre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos del h o m b re.Una vez más. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: re co n o ce r el derecho de las mujeres.

T heuth . Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d in e s c o : El debate sobre el etnocentrism o puede ser planteado a partir de la cu estión de la d iferencia. retom ada e n Marges ~ de la philosophic.). y Foucault tam bién en su co ncep ció n de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. según la lectura platónica. invierno de 1965. ese térm in o h a ce pensar a la vez en el N ietzsche de El nacim iento de la tragedia y e n la n o ció n de lo heterogéneo expresada por Georges B a ta ille. “La palabra soplada”. S e trata de d efinir una suerte de “parte m aldita”. el crim en . U sted en cu en tra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtau d . el a cto r y el director. e tc . G eorges B ataille distingue dos polos estru cturales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ n eo. 1993 [Trad. d ictad a el 27 de en ero de 1 9 6 8 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía . La ambigüe­ dad sólo se p ercib e por escrito (N . la locura. el autor. lo im productivo. La part maudite. En esta lectura Jel Phódre. droga (phannakon) y rem edio c o n tra la droga. t. S e ría portadora de negatividad pero tam bién de una alteridad que escaparía sin cesar a lo m ism o y a lo id én tico .j 2 Publicada por prim era vez en Théorie d’ensemble . por el otro lo heterogéneo (io sagrado. Georges B ataille. 20. imposible de sim bolizar o norm alizar en el orden de la razón: una existencia “o tra” expulsada de todas las norm as. cast. Seuil. aunque usted no lo diga e x p lícita m e n te . las basuras. [En francés.4 1 P ublicad o prim ero en la revista Tel Quel. S eu il. Icaria. del T . o cam p o de la sociedad hum ana y productiva.: La diseminación. donde n o se p lan tean d istinciones entre los órganos del teatro . algo que no se deja simbolizar y que exced e la rep resen tació n . es el que permite inventar la . M inuit. historia de un sistema de pensamiento. París. ¡994J. Jacques Lacan. París. c ít. 1972 [Trad. A la vez dios de la escritura. la différaance sería la “anarquía im provisadora”. vil. 1 Esta idea es desarrollada tam bién en “La pharm acie de P laton" (1 9 6 S ). histoire d'un systéme de pensée.3 una diferencia en el sen tid o del absolu to o de la duplicidad. París. los excrem entos. Buenos Aires. Esbozo de una vida. la pulsión. 1968.). difference y difference se pronuncian del m ismo modo. ob. colección “Tel Q u e!”. en La dissemination. retomado en L’¿enture el la différencc. En suma. 1976 (Trad. 1972.: La parte maldita. Fue en 1965 cuando usted escribió por prim era vez ese térm in o co n una “a” ( differen ce ). en un artículo dedicado a A n to n in A rtau d . Esquisse d'une vie. Fundamentos. CEiares complètes. Fayard. 3 Inspirándose en el pensam iento de M aree! Mauss.2. Paris. etc. 19S7J. París.2 Yo te n d ría una te n d e n c ia a d ecir que al com ienzo. 1975]. “La difference". Fondo de Cultura Económica. Derrida analiza el m ito de T heuth (T h o t). Lacan se inspiró en esta n oción para inventar el concepto de real. cast. A todas luces. Gallimard.). B arcelo n a.: Lacan. cast. Madrid. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco.1 y luego en una larga conferencia.

el que no escribe. para mí. De aquí proviene cierta inscripción de lo mismo. a través y a pesar de todos los límites que la más fuerte tradición filosófica o cultural creyó poder reconocer entre “el hom ­ bre” y “el animal”. una relación vida/ muerte. S e encuentra aquí la idea. etc. un “devenir-tiempo” del espa­ cio.Una vez más.“ ’ Hay différance no bien hay algo vi­ viente. un “devenir-espacio” del tiempo. sociales. etnopediatría. no bien hay una huella. ¿república o democracia? A n te todo. Hay différance no bien hay una huella viviente. Insisto en ello. Para escapar de esta p resen cia del pharm ako 1 1 platónico. reivind icar a este co m o una d iffé ra n ce y al m is"10 tiempo recuperar a Sócrates. contra Platón. algunas proposiciones abstractas sobre la différance y las diferencias. ’ Véase nuestro capítulo S: "V iolen cias con tra los an im ales”. ni siquiera una oposición dialéctica: es una reafirmación de lo mismo. una economía de lo mismo en su relación con el otro.)-. a una heterogeneidad que no es primero oposicional. lingüísticos o incluso hu­ manos. etnopedagogía. la différan­ ce no es una oposición. etnopsicoanálisis. es posible extraer de esa proposición de apa­ escritura enmo remedio del olvido. sin que sea necesario. una figura que él pretende erradicar. más allá de todas sus diferencias culturales. Luego. ya desarrollada en el prim er cap ítu lo . mi trabajo se desplegó en un largo cuestionam iento de todas las diferencias consideradas como simples oposiciones. con la inmensa problemática de la animalidad. Esto se relacionó muy pronto. Por tanto. y por lo tanto una figura del mal. etcétera? J acques D e r r id a : Entonces. muchos discursos de la época). ¿Cómo puede pensarse la diferencia como un universal sin ceder ni al comunitarismo ni al culto narcisístico de las pequeñas diferencias? ¿Cómo escapar a la psicología de los pueblos. si lo permi­ te. Economía y aneconomía a la vez. o presencia/ausencia. el que escrib e y qu e cie rra l'J farmacia. que rechazan la idea misma de una universalidad posible del sujeto humano. Lo que el motivo de la différance tiene de universalizable frente a las diferencias es que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: ya se trate de límites culturales. es preciso. nacionales. en su forma esquemática y a menudo simplificada. o a las teorías del “arquetipo”. pues. que no es lo idén­ tico. . una referencia a la alteridad. para que exista. usted plantea un problema esencial a nuestra modernidad. detrás de P lató n . como différance . Pero la escritura es tam bién lo que a d o rm e ce. de un a v u e lta posibl« de un discurso dominante contra sí mismo. Por supuesto. a través de esta conceptualidad sofisticada. rebautizada etnopsicología -co n sus variantes (etnopsiquiatría. Todo eso era también una meditación sobre la cuestión de la relación del significado con el significante (y por tanto de cierta lingüística saussuriana tal y como dominaba. una esencia o una oposición sino un m ovim iento de espaciamiento. realmente hay aquí un poder de universalización. cuajarla o fijarla en una distinción o un sistema de oposiciones duales. Luego la diffé­ rance no es una distinción.

puedo comprender la ur­ gencia vital del reflejo de la identidad. hay que asumir responsabilidades políticas que nos ordenan cierta solidaridad co n los que luchan contra tal o cual discriminación. y por mil razones que explico en otra parte. inclusive en los m ovim ientos feministas. Puedo entonces aceptar una alianza mo­ mentánea. ya se trate de las m ujeres. causas tales com o las de las feministas. 19 9 6 . contradic­ torias y sobredeterm inadas. marginalizada. Ambos términos son cercanos. en Francia. no ob stan te. (Tr. deslegitimizada. Esto en m odo alguno me impide desconfiar de la reivindicación identitaria o comunitaria en cuanto tal. Pans. Usted sabe que las opciones políticas a menudo están determinadas por acentuaciones más «Jacq u es D errid a. y para hacer re c o n o c e r cu án d o una identidad n acio n al o lingüística amenazada. a ese m ovim iento que tien d e h acia un narcisismo de las minorías que se desarrolla en todas partes. haciéndolos tan explíci­ tos e inteligibles com o sea posible. De una m anera general. trato de recordar la disociación cada vez más necesaria entre lo político y lo te rrito r ia l. prudente. según los contextos o los destinatarios. así com o de lo com unitario. com o se decía antes. si algo sem ejante existe. al tiem po que subrayo sus límites.6 siempre desconfié del culto de la iden­ tidad.: E lmonolinguismo di1 1 otro. me gustaría ser a la vez republicano y dem ócrata. pero cada vez más disociados u opuestos. los homosexuales. En este caso. los pueblos colonizados. ca st. Por eso me siento dividido entre los dos motivos del republicano y el democrático. puesta en m inoría. por lo menos provisionalmen­ te. Por lo tanto. El com unitarism o o el Estado-nacionalism o son las figuras más evidentes de ese riesgo. por el contrario. no vacilo en apoyar. La responsabilidad política ante situaciones siempre complejas.riencia ab stracta todos los resortes necesarios para el cuestionamiento de éti­ cas y políticas que usted ordena bajo la etiqueta del comunitarismo. C ontinuam ente. Le m onobnguàm e de l'autre. o incluso cuando una co ­ munidad religiosa es som etida a la opresión. y por tan to de ese lím ite en la solidaridad.. M a n a n tia l ! . como usted. Pero debo hacerla mía. acentúo el m ovim iento hacia un polo o el otro. es !a condición de una responsabilidad efectiva. a n te la com pulsión de la identidad. por modes­ tamente que sea.. en con textos móviles que dan lugar a transacciones siempre originales. el tiem po y el lím ite de la alianza.iJ. En esto no hay ningún relativismo. en particular en El m onolingüismo del otro. El riesgo debe ser reevaluado a cada instante. En ciertas situacio­ nes. Por lo tanto. G alilee. y resisto. de manera un poco artificial. donde esta polaridad es cada vez más acusada. Según la situación. B u en o s A ire s. allí donde com pruebo una discrim inación o una amenaza. que con tanta frecuencia le está asociado. hasta el m om ento en que desconfío. los hom osexuales u otros grupos. hasta el momento en que la lógica de la reivindicación me parece potencialm ente perversa o peligro­ sa. es tratar de calcular el espa­ cio. comparto su inquietud ante la lógica com unitaria. S in embargo.

en esta perspectiva. Me inquieta la inscripción de la diferencia sexual en la C o n stitu ción . las que requirieron desde el com ienzo. É.: C o n el riesgo d e instaurar cuotas. si voto en contra.Y MAÑANA. Sí. la fe m in iz a c ió n de una 7 En febrero de 1999. 'T é rm in o creado por Jacques Derrida. La inscripción de este apartado perm ite que la Asamblea vote leyes que extenderán de facto la paridad a todos los niveles de la sociedad civ il. político.: que una elección binaria. y soy más bien esto que aquello. una deconstrucción de todos los efec­ tos de falogocentrismo8 que no pretendía solam ente ser “teó rico ” o “especulati­ vo” sino concreto. Según ciertos sociólogos y estad ísticos. Francia es el país más retardatario en lo que respecta a la presencia. y hasta claram en te m ay oritarias en cier­ tas ocasiones: es lo que ocurre sobre todo en los estudios y los o ficio s de la psicología. Pero a partir del m om ento en que me d icen: “N o hay más J. Hay que votar sí o no a la paridad así determ inada”. R . E.. sin duda. votaré a favor de la paridad. en parte. según las situaciones y las urgencias. A sí se encuentra inscripta en la ley la paridad. y por ta n to la o b lig ació n legal una representación de esta diferencia. la deconstrucción más insistente y explícita. D. según el cual solo existiría una sola libido (o energía sexual) y que ésta sería de esencia m asculina. por el otr<’> por el psicoanálisis al simbolismo grecofretidiano del Falo. N o. por ejemplo. del debate sobre la paridad?7 Yo desconfiaba mucho del discurso. En particular. yo soy esto y aquello. por las mismas razones que usted. para desig' nar la prim acía concedida por un lado por la filosofía occid en tal al logos p la tó n ico y. que por oposiciones claramente definidas: soy esto o aquello. R . que estipula la indivisibilidad de la soberanía republicana. de las mujeres en la vida política. .: llama extrañam ente la paridad. ¿Qué piensa usted. É. la lógica y la retórica de lo que se 1. Contradict el artículo 2. a partir de falocentrism o y logocen trism o. y me pregunto por qué alcanza ese grado en F ra n c ia cu ando en otros campos de la vida social las m ujeres son ta n num erosas co m o los hom­ bres para ejercer los mismos oficios. R. en ese momento. h ace más de 35 años. y a pesar de todas mis reservas. S i me in tim an a votar “a favor” o “en contra”. efectivo.: Me parece que existen otros medios para luchar c o n tra esta subrepre­ sentación. y con las consecuencias o las im plicaciones más graves. y sobre todo a la representación. porque si voto “en contra” estaré confirm ando un hecho masivo e intolerable: la subrepresentación de las mujeres en p olítica en un grado desconocido en Europa. percibo que. el Parlam ento francés adoptó un te x to que introd ucía la diferencia los sexos en el artículo 3 de la C on stitución : “La ley determ ina las co n d icio n es en las cuales esta organizado el acceso igualitario de las mujeres y los hom bres a los m andatos electo ra les y funcio­ nes electivas”. QUÉ. D. corro el riesgo de ratificar una situación catastró­ fica.

Se trata de algo pasado de moda. recurrir al derecho. confirmaba un síntoma: los partidos y políticos franceses. y que podría elegirse como tal. 10Jacques Derrida. habían recurrido a una decisión jurídico-política form al a llí donde jamás pudieron ni quisieron cambiar las cosas. sobre todo en Suecia. a quien reprochaban no haberse realizado plenam ente como mujer porque no había sido madre. Pudieron alcanzar o acercarse al resultado buscado (. precisamente a causa de la resistencia de su propio cuerpo.profesión sería la señal de su desvalorización. en ciertos sectores. bajo la forma más hipnótica de un fantasma matemalista: la mujer ^terminada en su esencia. París. con la c o ndición luego de criticar los excesos suscitados por las lu­ chas. existe tal disparidad entre hombres y mujeres. É . es la necesidad de estar siempre a la vanguardia de las luchas contra las formas más amenazadoras de trabas a la libertad. La trampa del debate constitucional significa que nadie tiene confianza en sus propias fuerzas políticas |. en respuesta al de Sylvane Agacinski del 6 de febrero de 1999. 4 de m in o de 1999: adelante con la paridad. a diferencia de los de otros países europeos. 1999. me pronuncié contra la paridad porque pienso que no se hace avanzar la lucha de las mujeres con cuotas.1 0 Y aclaro por qué. por no decir parisino Vtan poco universalizable (se habla demasiado y tan ligeramente de una universalidad Je ambos lados) que muchas otras democracias europeas.. a m i juicio. en ciertos discursos. Para las romas de posición contra la paridad. De ahí provie­ ne ja renovación entre esos adeptos de la paridad de una concepción “maternalocentrista” de la feminidad: no existe desarrollo de la mujer fuera de la maternidad.. sobre todo mujeres. Paliativo puramente francés en verdad. C ontra un falocentrismo que ya no se podía asumir pú­ blicamente.9 En otros países de Europa. Una resistencia paralizada. pretendían hacer entrar a los adversarios de la paridad en la categoría de los misóginos y los reaccionarios.J eso es lo que se perfila. realmente fue preciso que una parte de los partidos ejercitase la violencia sobre la otra. enfrente. R. Además. naturalmente sola" . colección 'Pluriel”. “Mes ‘hum anités1 du dimanche”. A decir verdad.|. en L Humunite. no estoy tan segura. D. 9Es la significación del artículo que publiqué en Le M onde del 11 de febrero de 1999. véase Le piége de la paute. a la transformación constitu­ cional.. sin una modificación constitucional de cite tipo. . acusándolos de querer “borrar la diferencia de los sexos” y to­ mando como blanco a Sim one de Beauvoir. entonces. en este asunto. algunos partidarios de la paridad. si comprendo bien. paralizante. como madre. ante una disimetría ya ridicula y espectacular en Europa.: Yo explicité m i o p in ió n en u n artículo publicado por el diario L Humanité. Tal vez habría que reflexionar en la manera en que progresa la lucha contra las desigualdades y por qué. j. En todo caso.: Lo que usted afirma. Hachette Litter^tures. no fue necesario votar una ley para que las mujeres estén presentes en la vida política. lo que me parece hasta humillante.

la lengua francesa. y en una parte dominante de su historia. colonizados. la unidad indi­ visible de un territorio nacional. que a menudo intentan disimular (o disimularse) aquellos que se hacen los abogados elocuentes del universalismo contra el comunitarismo o el diferencialismo. puedo verme llevado a adoptar posiciones que qui­ zá se asemejen. negros. y todos los intereses comunitarios que defiende. le niegan más fácilm ente su índole de “com unidad”. pero h u b iera p o d id o h a b la r del falocentrismo heterosexual que denuncia el com unitarism o supuesto de las “mujeres” y de los “Gays and Lesbians”. hay que tener en cuenta el con tex to de la m anera más sutil posible sin ceder al relativismo. homosexuales. hasta reducidas al silencio. D. que deben analizarse cada ver de manera singular. QUÉ.H Y MAÑANA. o bien aquella que aún se cree la más fu erte. en su trad ició n . a la manera de ver de la gente apurada.: En efecto. en suma. lo que se defiende bajo la bandera de la universalidad laica y republicana tam­ bién es (y eso es lo que no se quiere decir ni ver) una co n stelació n comunitaria: la república francesa. No soy partidario de ningún “comunitarismo" liso y llano. del principio “republicano” contra el principio “democrá­ tico”. etcétera. o incluso lo “p olíticam en te co rrecto ”). y tal vez pretende continuar en ese cam ino. etcétera. el soberanism o del E stado-nacio­ nal que se une a ese “rep u blican ism o”. la filosofía o la historia del arte a partir de un criterio m ulticulturalism o Habría que “corregir” entonces tales obras cercenándoles lo que co n tie n e n de “incorrecto" respecto de las minorías oprimidas (m ujeres. S in em bargo. É. Y además no olvidem os nunca la evidencia masiva.. a eso mismo que impugno: el relativismo y el comunitarismo. la ciudadanía francesa. pasando por S a d e ) .: Al respecto. etcétera). R. Pero en ciertas situaciones. C o m o esta “com unid ad ” es la más fuerte. encam ad o en él.. I. El que protesta contra el com unitarism o “demo­ crático” en nombre de la universalidad “republicana” tam b ién es. etcétera. y en cuanto tal. y como usted enseña desde h a ce ta n to tiem po en numerosas universidades americanas. quisiera interrogarlo sobre la n o ció n de “corrección política” ( political correctness. Acabo de privilegiar la “nacionalidad”. la comunidad más fuerte. resistiendo las amenazas provenientes de comunidades diversas y todavía m inoritarias. No olvidemos nunca que los ejem plos de “com unidades” aso­ ciadas a la idea de un “comunitarismo” siempre son com unidades minoritarias (o minorizadas). casi siem­ pre.. Este tér­ mino fue inventado por los conservadores para designar de m anera peyorativa una política de enseñanza considerada de “izquierda y radical” (e n el sentido americano del térm ino) y que consistiría en releer las obras clásicas de la lite­ ratura. subrepresentadas. como es ampliamente hegem ónica en el c o n te x to de este deba­ te. hispanos. De aquí proviene la idea de “censurar todos los textos de la cultura occidental (de P latón a Freud. un con ju n to de rasgos culturales liga­ dos a lá historia de un Estado-nación.

Pourquoi ¡apsyckmahse’. 136¿Por qué el psicoaruílisis. el dispositivo llamado “politically correct’’ tam­ bién es una escopeta de dos gatillos. en su lengua de origen. 1997. S I. Débat. pp. De manera general. Searle. Esta co rrie n te nada tiene q u e v e r c o n el n e g a c io n ism o .1 1 C on­ siderándose víctim as de un ostracism o. M i irritació n an te el uso. c a s t. o. si prefiere. el re v isio n is m o e n h isto ria es una co rrie n te que p retend e ser crítica de los dogmas esta­ blecidos y q u e e n n in g ú n c a s o puede asim ilarse a un negacion ism o. conviene valorizar una diferencia contra otra d iferencia. París. del 14 de ju n io de 1995 y . de fran cés y de literatura com parada. que consiste en insti­ tuir por la v ía de la legislación un tratamiento preferencial en favor de esos mismos grupos hum anos víctim as de la injusticia. Seu il. voy a tratar de avanzar con lentitud y prudencia. E n nuestra p etición habíamos utilizado la frase “políticamente correcto” para designar a los fanfarrones de la ortodoxia y. pp.1 3 M e gustaría m ucho que hoy aclarara su postura. en Le sep tiem b re-o ctu b re d e 1 9 9 4 . " La p e tic ió n fue p u b licad a en Les véanse Le Monde 138 ITrad. Fayard. por ello. usted se negó a firm arla.: Producto de im portación. éstos lograron impedir que se celebrara la exposición.’. Fan's.que im plicarían pasajes llamados “incorrectos” para con las minorías. B arcelon a. qu e niega la ex iste n cia de las cám aras de gas. Lamento que se haya importado esa consigna o ese eslogan am ericano p an denunciar todo cuanto no agrada 1 1 V éa se a l re s p e c to la p o sic ió n de Jo h n R . ¿No cree que hay un peligro real de exte n sió n de este pensam iento políticam ente correcto en los Estados U nidos? J.: carnets de f'sychamlyse. 1 9 8 ?. aunque estaba totalm ente de acuerdo con la propia inicia­ tiva. S. y sobre todo el abuso. E n F ra n c ia fue H en ry R ousso q u ie n in tro d u jo el térm in o de negacionism o e n L e syndrom e de Vichy. Paidós. co n sisten te en negar la reali­ dad de h e c h o s c o n s u m a d o s . Uno escapa al prim er tiro solam ente para caer con el segundo. 2000). "politically correct” . 1 2 El té rm in o d e re v isio n is m o fue adoptado por cie rta can tid ad de investigadores am ericanos 4ue re c la m a n u n a r e v is ió n de los c o n c e p to s fundadores del freudism o. D . de ese seudoargumento es a n te to d o una respuesta francesa. En 1995 yo lan cé una petición con Philippe G am ier para denunciar ese puritanismo que h ab ía conducido a anular una gran exposición consagrada a Freud en la Library o f Congress de W ashington porque ésta -claram ente orto­ doxa y p erfectam en te d iscu tib le . por esa razón. una doble trampa. V éase nuestro capítulo 7: “A cerca del antisem itism o v e n id e r o ”." Se apoya en otro movimiento llamado de “discrim inación positiva” (affirmative action). 1 7 7 -1 9 1 . Esta re­ visión de la enseñanza se desarrolló esencialmente en departamentos de inglés. A cerca de las polémicas. Hay que dejar esa expresión. Se traca del sitio de un debate de a lto riesgo y. Esta política descansa sobre la idea de que. "C rise des um v ersitésT . ¡9 9 9 .excluía los trabajos de cierta cantidad de historiadores llam ados “revisionistas” que impugnaban esa ortodoxia. para reparar una desigualdad.

2 0 0 0 . S o b re esta c u e s tió n . y c o n tr a los efectos retó rico s o p o lé m ico s de esa e x p resió n arm ad a q u e . . Tom e­ mos por e je m p lo el caso R en au d C a m u s . e n tr e e lla s v ario s v o lú m e n e s de un d ia rio ín tim o . Ja c q u e s D errid a fue uno de los firm a n te s de la p e tic ió n lanzada por C la u d e L a n z m n n n . a h í lo te n e m o s acu sad o s in d em o ra . y ju s ta m e n te e n la s e c u e n c ia q u e u sted e v o c a b a : los q u e se alzaron 14 R en au d C a m u s. desde h a c e m u c h o tiem p o me su b levé c o n tra el abuso m e c á n ic o . Ese o tro c o n fo rm ism o . N o b ie n a lg u ie n se alza para d e n u n c ia r un discurso o una p rá ctica . hasta de n e o co n fo rm ism o de izquierd a. unas v e ce s. lo a cu sa n de q u e re r re s ta b le c e r u n d o g m a tism o o una “c o rre c c ió n p o lític a ”. E n e l e s t ilo d e la tradición m aurrasiana. la cen su ra y la lite ra tu ra . h a b ía n sido exp urgadas para ser reem p lazad as por esp a cio s e n blain" (v éa se Le Monde del 3 de ag o sto de 2 0 0 0 ) .14 N o b ie n a lg u ie n se in d ig n a con justa razón por el co n te n id o de un libro s e m e ja n te (lib r o ta n a so m b ro so . q u é sé yo. e n to n c e s lo s e ñ a la n c o n el d ed o d ic ie n d o : “ ¡T e rm in e m o s con lo p o lític a m e n te c o r r e c t o !” S a b e m o s q u e esa e s c e n a se re p ro d u ce e n todas partes. v ease roicstP’ c a p ítu lo 7: “A c e rc a del a n tise m itism o v e n id ero ". q u e c a lific a b a de “crim in a le s" lo5 p asajes ra cista s y a n tise m ita s del lib ro (v é a se Le M onde del 25 de m ayo de 2 0 0 0 ) . fl estu d iar las obras a n terio res de R en au d C a m u s. e l antise­ m itism o. por 1 0 dem ás. Fayard. a n te s de su scitar una in te n sa p o lé m ic a . h a b ía n e scap ad o a la v ig ila n c ia del edin’1 h a b itu a l del autor. m o d ificad a por la de 1 9 7 2 . Puede c o n v e rtirse en u n a té c n ic a fá c il p ara a ca lla r a todos aquellos q u e h a b la n e n n o m b re de u n a ca u sa ju s ta . de q u erer in stau rar un p e n s a m ie n to . e l lib ro de e ste escrito r. sobre to d o e n F ra n c ia . E sto s p asajes caían b a jo el peso de la ley de 1 8 8 1 . Im a g ín e se la escena: alguien p ro testa c o n tra tal o cu al p e rv e rsió n (p o n g a m o s e l ra c ism o . La p o lém ic a d e se m b o có fin a lm e n te e n un a m p lio d e b a te p ú b lic o ic fe n '1 ’ te a las re la c io n e s e n tr e el d e re c h o . a u to r de u n as c u a re n ta o b ra s. la v io le n c ia co n y u g a l. a fuerza d e c h ic a n a s (por­ que esa es e n verdad la c h ic a n a ). los o tro s. La Campagne de France. toda p ro testa. Luego. P arís. to d a re b e lió n . al tiem p o que ex p lic a b a h a sta q u é p u n to lo d e sco m p o n ía el n azism o y la Shoah. A lg u n o s to m a ro n el p a rtid o de R e n a u d C a m u s e sg rim ie n d o la am en aza de u n a c e n su ra o de u n a “c o rre c c ió n p o lític a ” e in v o c a n d o e l d e r e c h o para to d o e s c rito r a un* lib ertad de ex p resió n sin lím ite .(porque re alm en te eseo es lo que o cu rre ) o para a cu sa r de o r to d o x ia sospechosa y rit’ ida. fue re tira d o de la v e n ta . p re te n d e m e te r e n c in tu r a to d o pensam iento c rític o . ta n to por la ceguera in g en u a y la n e ced a d “s o c io ló g ic a ” q u e se desplie­ gan en cada página co m o por las p u lsio n es y los tic s lite ra rio s e s tilo “vieja Fran cia de d e r e c h a ’’). P u e sto e n v e n ta e n abril de 2 0 0 0 . R en a u d C a m u s d efen d ía e n él a los “fra n c e se s d e c e p a " c o n tr a los in m ig ra n tes y se en treg ab a a una c o n ta b ilid a d de los p erio d ista s "ju d ío s ” q u e tr a b a ja b a n e n F r a n c e C u ltu re . la d elin cu e n ­ cia o el c rim e n ). vario s c o m e n ta d o re s c o m p ro b a ro n qu e esraM ' m ech ad as de re flex io n es id é n tica s que. qu e re p rim e c o m o u n d e lito tod a forma de in c ita c ió n p ú b lica al o d io ra cia l. m e pa­ rece igu alm en te grave. ese c o n tr a -c o n fo r m is m o . y o tra s. su b ray aro n la n e c e sid a d de someterse a la ley y o p o n erse a la v e n ta de o b ras q u e c o n t e n ía n ta le s e x p re sio n e s. por ta l o cu al voz autoau torizad a. P or lo ta n to . P re c isa m e n te e n esta form a se v o lv ió a v e n d er e n jul¡" LaC am pagne de France. e n verd ad u n a policía llam ad a “p o lític a m e n te c o r r e c to ”. to d o s los d iscu rsos críticos que in v o ca n una norm a o recu erd an una p re sc rip c ió n é tic a o p o lític a . la co rru p ció n p o lític a . P or lo ta n to . p o r el c o n tra rio . c o n t e n ía a lg u n o s p a sa je s a n tis e m ita s y r a c is ta s .

allá y acárespecto de todas las señales que. el racismo. ¡también fueron acusados de ser “p o lític a m e n te correctos"! Siempre es peligroso traducir o im portar u n térm ino de manera ciega. R . pp. 1995. y el síntom a se den un cia por sí mismo. D. de manera mucho más extendida. Caricatura hay. y com o aquí doctrinarios inflexibles que qu errían censurar o excluir todo c uanto no está de acuerdo con esta political correctness. la segregación racista. pp. etc.U W . cri: Anuales E . la politique et 1'université aux É tats. es cierto que. el posestructuralismo o incluso. com o a m enudo se tiende a creer o a hacer creer. A llí. en el lenguaje. en ciertos casos. 4-17. N ueva York.contra tal o cual frase de R enaud Cam us. y en ocasiones el p osm odem ism o . por supuesto. la diabólica deconstrucción. 43.: universidad a m ericana existen fanáticos.. 1993. É. N o hablo aquí de los aspectos caricaturescos de esta política. o.: filosóficos del pasado de palabras consideradas insultantes para con tal o cual comunidad. The End uf Racism. hasta a expurgar de los textos É. hay una vigilancia -que considero necesaria. R . Véase ta m b ié n Erica Fassin. en "Des coups de canon dans le vide?" y “La civilisation o c c id e n t a l dans les universités américatnes". algunos tie n e n interés en hacer circular estadísticas imaginarias. A lg un as obras -pienso sobre todo en el libro de D inesh D ’Souza-1 ' pre­ É. pueden recor­ dar el falocentrism o. A m enudo esto es caricaturesco. R. Pero n o es un fe nó m e no masivo. 1994.c. J' D. Las tesis excesivas Je D'Soum fueron criticadas sobre todo por Denis Lacome. por ejem plo.: Independientem ente de tales censores terroristas. En todo caso eso puede llegar. o a veces sobre todo. la denuncia de la political correctness en su origen es masivamente conservado­ ra y organizada. por grupos políticos conserva­ dores del C ongreso y el Senado. 2. el fe m in ism o . en la enseñanza.: ¿R ealm ente es exagerado? Sí. En la J. el a n tirra c is m o .s . 265-301 . en Vmgrvmc 5vele. The Free Press. in strum e ntal izarlo sin recordar o sin ser capaces de comprender la procedencia de su uso en el contexto actual de la sociedad americana. h a bría que decir m anipulada. pero es minoritaria. D..: j. "Les intellectuels. en suma.: sentaron la universidad am ericana en su c o n ju n to com o un lugar totalm ente dom inado por censores que qu errían dirigir todo en nom bre de la política! correctness y defenderían fa n átic a m e n te dogmas tale* com o el comunitarism o. ''D in e s h D 'Souza. Tratemos de com prender a qué ap unta esta denuncia.

los Estados U nidos son también. el racismo es un fenóm eno masivo. la vida política. la marginalización).1 6 y no hay duda de que la casi totalidad de los conde­ nados a muerte ejecutados son negros. El ostracismo (confesado o negado) de que aún son víctim as -tam­ bién en Europa. la gran mayoría son negros. La historia de la affirmative action es com pleja.. "•Véase nuestro capítulo 8 : “Penas de m uerte”.: ¿Mucho más que en Europa? j. y usted sabe que actualmente. más allá de la caricatura.E. requiere luchas legítimas y explica esa figura del feminismo americano que con frecuencia se tiene el error y la ligereza d e criticar en Francia. Utilizar las palabras politicé correctness como un eslogan para disparar sobre todo lo que apela a la vigilan­ cia me parece peligroso. la represión. analizar este fenómeno con insistencia. etnocéntrica o racista. R ecordarlo o enseñarlo. ya se trate de la situación de las mujeres o los negros. por un lado. etc. se denuncian sus efectos per­ versos y negativos. . pueden alentar por ejemplo la violencia falocéntrica. a pesar del progreso de los derechos cívicos. la exclusión. no se pueden negar los fenómenos d e exclusión. la situación de las mujeres. una ética general cié la vigilancia me parece necesaria respecto de todas las señales que. R. que es minoritaria y poco presente. Sigue siendo cierto que. es imprudentemente retomado por gente de izquierda bastante refinada pero a resguardo de esos “lugares” peligrosos y duros (la opre­ síón.. digamos. la enseñanza. Y negros (¡afroam ericanos!) pobres. Entre los prisioneros. Cuando el término no favorece a con­ servadores en guerra. un país. D . que entonces tienen razón d e hacerlo. aquí o allá. incluso entre los negros. A ctu alm ente trabajo en la pena de muerte. los conservadores tie­ nen el derecho de quejarse.depende de la misma lógica. Y con ellos otros. un país donde las des­ igualdades son masivas. R. Oponerse a ello sin descanso. ¿es ceder a lo “políticam ente correc­ to”? En ese país hay una opresión racial indiscutible. en el lenguaje. Y sospechoso. la escritura de los textos. Pero.: En ocasiones esos excesos aparecen y. en muchos aspectos. É. A propósito de los homosexuales. Ni yo mismo me privo. en ese caso. tan visible com o a me­ nudo negada. ¿es ceder a lo “políticamente correcto”? Por su parte. la publicidad. Caricatura que de todos modos apuntaría a expurgar los textos del pasado. P . aunque los síntomas d e desigualdad sean diferentes. en vías de desarrollo. Hay que recordar que en los Estados Unidos.: ¡Por supuesto! Y en todo caso distintamente distribuidas que en EuropaPor eso la vigilancia debe ser incansable. | .

D. Vi cómo nuestro amigo Yosef Hayim Yerushalmi1 7 abandonaba una sala de profesores. a mi manera de ver. Tal manera de marcar la diferencia de manera negativa la veo también en ese Puritanismo que obliga a los profesores a dejar la puerta abierta cuando reci­ ben a estudiantes. so pretexto de vigilar. pero cada vez que voy siento una terrible violencia.: Sí.: No conozco tan bien como usted los Estados Unidos.En resumen. R. Esos males están primero y son mucho más graves. Este principio descansa en la idea de que la integración produciría en sí un cambio. y sin duda por esa razón no me adapto tan bien a esos modos de pensamiento. implica una división en compartimientos inaceptable. y creo que se lo debemos a la Revolución y a nuestro ideal republicano. J. no tiene el deber de ir al frente y pensar también en los peligros de los retrocesos y los efectos perver­ sos producidos por los movimientos de emancipación y por lo que se llama el posmodernismo? ]. en respuesta. R.: En todo caso. con los fumadores de un lado y los no fumadores del otro. pero.: ¿No es lo que intento hacer tratando de evitar o demostrar lo que acabo de llamar la doble trampa? É. La exclusión del fumador me parece propiamente es­ pantosa. R. durante una fiestita que nos reunía. para evitar que los acusen de tentativa de dominio o de seducción. con tal que.: No se o l v i d e q u e e n Francia se votó una le y d e l mismo tipo. ¿no piensa que cuando uno ejerce un magisterio como el suyo y es capaz de elaborar conceptos muy sofisticados. É. aunque subsistan l? Véase n uestro cap itu lo 9: “Elogio del psicoanálisis . al menos en su forma caricaturesca. recuerdo una vez más que en los Estados Unidos -donde ese movi­ miento (political correctness) es mucho menos extendido y poderoso de lo que dicen. por ejemplo a propósito de las mujeres. que valoriza la integración del otro tal como es y no tal como uno desearía que fuese. al tiempo que me sublevo ante el abuso “francés” de esa nueva "consigna”. uno no se adormezca o cierre los ojos ante todos los males “americanos” que engendraron. sencillam ente porque tenía ganas de fumar y en ese lugar era imposible. Permítame una anécdota. É.la vigilancia sin duda se impone. ese señalam iento de la “diferencia” (y no de la diferancia) en los lugares públicos.D. Estoy de acuerdo con usted en subrayar que hay que luchar ince­ santemente por la emancipación. . tengo la sensación de que la batalla está en la buena senda. pero muy felizmente no se aplica aquí con la misma rigidez. tales abusos de lo politicaly correct.

E n este ca so pu ede ser p erseg u id o p o r la ley. [ . su c u r r ic u lu m . d irig ió ta l “c u m p lid o ” a u n a e stu d ia n te . Di­ c h o lo cu a l. E s to in sta la un m icro clim a de terror. de u n o y o tro . p o r la ley in te rn a de la u n iv ersid ad o p o r la ley e n g e n e ra l.: S ie m p re es la c u e stió n lla m a d a d el “p o d e r”. a la p ro fe so ra ) q u e abusa d e u n a re la c ió n de p o d er v ir tu a l p ara sed u cir a a lg u ie n q u e. i J.: L o q u e m e p a re ce a b e rra n te . m e p a r e c e n in s e n s a ta s . D. L a figura del m al es e l ab u so d e u n a a u to rid a d fu era d e su c a m p o d e ejerci­ c io su p u esta m en te n o rm a l. e n e l fo n d o . ¡y n o s o la m e n te e n los E stad o s U n id o s ! É. D.num erosas desigualdades. y e n o c a sio n e s da lugar a c o m p lo ts ta n p erv erso s c o m o el m a l q u e se p re ten d e a ta c a r. D. É. y n o so la m e n te en la universid ad . e tc é te r a .. “Mes ‘humanités’ du dim anche”. alg u n as legislacio­ n e s so n ta n c ó m ic a s c o m o a te rra d o ra s: un p ro feso r e n su o fic in a n o puede r e c ib ir a un a estu d ia n te sin d e ja r la p u erta a b ie rta . n u n c a lo o lv id e m o s. R.: E n las p asio n es am o ro sas siem p re h a y p o d er y d o m in io d e u n o sobre el o tr o . E n c u a n to al p ro ceso de “a co so se x u a l” q u e in v a d e c ie rta s universidades am erica n a s. de­ p en d e de é l (o de e lla ) e n . E n o c a s io n e s c o rre el riesgo de q u e lo a cu sen p o rq u e so n rió . ese n u ev o a rg u m en to . ese v ie jo -n u e v o a rg u m en to de au to rid ad m a tern ita ria . É. a su vez. tra tá n d o se de un a lu m n o y u n p ro feso r. L as p r o h ib ic io n e s so b re la sexuali­ dad. m uy ra r a m e n te . el a co so sexu al e x iste . R. in c lu s o a in s tru m e n ta liz a c io n e s im p la ca b le s. m ien tra s q u e los h o m b res. e stá n amenaza dos de ser m a ñ a n a las v íctim a s de c ie rto m a te r n a lo c e n tr is m o . e n la legislación sob re e l sexual harassment. R . P o r lo d em ás... E n el esp íritu y la le tra p u n tillo s a d e la ley. j i 18Jacques Derrida. la in v itó a to m a r u n c a fé. d ig am o s. ta m b ié n m e p a re ce in q u ie ta n te .18 lo q u e e v o c a b a es p re cisa m e n te ese p ro b lem a de la mater. D. ]. h a y que c o n d e n a r al p ro feso r (e n o c a sio n e s . art.: Es in d isc u tib le. los lazos c o n se n sú a le s so n c o n sid e ra d o s m en o s gra­ ves. cit.: E n e l te x to al que h ic e r e fe r e n c ia . in clu so si u n o e je r c e u n p o d er tra n s fe re n c ia l m ás e v id e n te so b re e l o tro ..: V oy a ir m u c h o m ás le jo s q u e u sted . J.: S í y n o . E n p rin c ip io .

: La llam ad a “v io le n c ia p síq u ica ” pu ede alcan zar grados y form as de crueldad . la explotación del cu erp o o la transform ación del sujeto en m ercan cía y. co m o se d ic e . de alguna m anera. oh a t . q u e n u n c a h ay que subestim ar. Hay aquí una in je r e n c ia e n la vid a privada q u e m e p a re ce grave e inú til.: T om em os el c a so del psicoanálisis y la hom osexualidad. a llá b ru ta l y m a siv a -.i.: La d ificu lta d es siem p re distinguir en tre. u n ju e g o c o n fu so y perverso a carrea la ca teg o ría dei ‘‘a co so sex u a l” tal com o se pu so e n p r á c tic a e n los Estados U n id o s. o por lo menos lo q u e to d o e l m u n d o c o in c id e e n llam ar “v io la c ió n ”. en un clim a de dram atización donde n o to d o e l m u n d o . im p lican una forma de disim e­ tría.: Yo e sto y d e a c u e rd o e n c o n d e n a r to d as las v io le n c ia s físicas. por un lado. sutil. Pourquoi la [ x y c k tn jy s e ? . R. D. la do m in ació n . la servidum bre voluntaria. aquella de la que h a b lá b a m o s h a c e u n rato .: E sto n os c o n d u c e a la cu estió n de lo norm al y lo pato ló g ico . una vio len cia sexual en cierto m o d o "to le r a b le ” por ser “e stru ctu ra l”. É. aunque la pasión mejor c o m p artid a ja m á s ex clu y e cie rta d isim etría de la cual n u n ca está borrada la escena d e la v io la c ió n . pero la d ifi­ cultad s o b re v ie n e n o b ie n se tra ta de v io le n c ia p síqu ica. En c u a n to a todos esos tipos de v io len cia . J. p o r lo dem ás. En su libro. subraya q u e la exclu sió n de la hom osexualidad debe cesar porque des­ cansa en un c o n c e p to dudoso de perversión. !J D. la que h ab ita la pasión y las relaciones am o ro sa s . M i ten d en cia sería d ecir que la fro n te ra separa de un lado el ex ceso y el abuso de poder. R': ¿C ó m o se p u ed e z a n ja r la cu estió n ? ¿Q ué sign ifica consensual? Los am an ­ tes pelean to d o e l tie m p o y ja m á s se p od rán so lu cio n a r las pasiones sexuales y amorosas a n te lo s trib u n a le s. irred u ctible. p latón ica o romántica. y. en efe c to . pierde la cabeza. aq u í refinada. . hasta d e d o b le d isim etría v io le n ta . la pasión . ¿D ónde pasa la frontera e n tr e u n a v io le n c ia legítim a. R. wElisabeth R oudinesco. En otros térm i­ nos. y la v io le n c ia llam ada an orm al o abusiva? É. D. j. sublim e. M e p arece peligro so querer h acerlo . la tran sferen cia. tipos de agresión para los cuales es difícil trazar la d istin c ió n . y en las cu estion es q u e usted redactó para los Estados generales del psicoanálisis (SGp). "Rapport stir I. del otro. P or eso las leyes c o n d en a n la v io la ció n .l a s q u e siem pre. pien so q u e n u e stra s so cied ad es d e m o c rá tica s d eberían ser extrem ad am ente vigilantes e n la c u e s tió n del libre e je r c ic io de la sexualidad y las pasiones am o ­ rosas e n tre a d u lto s. por el o tro . y que h a sta d a c u e n ta del deseo de los am antes. dictado el 8 de ju lio de 2000.» psychanjlyse dans monde”..

Sandor Ferenczi) que prohibía a los homosexuales el acceso al oficio de psicoanalista por causa de perversión. “ Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. una “anom alía” o una desviación. como usted. nueva edición 2000. aceptaba practicantes homosexuales. Freud había sido prudente al respecto. Dictionnaire de la psychanalyse. París. 1 964-1981). K Fundada por Freud en 1910. 21 El Pacto Civil de Solidaridad [Pacs) entró en vigor en Francia gracias a una ley votada el 15 de noviembre de 1999. . Por lo demás. en efecto. la International Psychoanalytical A ssociation ( ip a ) está com­ puesta hoy por diez mil miembros que representan treinta y dos países. Por otra parte. Permite que las parejas (homosexuales o heterosexuales) legalicen su unión mediante un contrato específico. contra una terminología que sería discrim inatoria. FayarA 1997.21 Tomé partido no solamente por el PaCS sino por la abolición de toda forma de clasificación que haría de la homosexualidad una “tara”. R.i. en suma. yo soy favorable al P a c s . Creo que hay que abandonar la famosa regla no escrita instaurada en 1921 por los dirigentes de la IPA20 (Ernest Jones. Como si la categoría de “perverso” se aplicara sola­ mente a los homosexuales.22 y Lacan.: Fui radical. en la Escuela Freudiana de París (EFP.

Homoparentalités. funciones simbólicas. A sí. ninguna disciplina (psicoanáli­ sis o antropología) puede sublevarse contra una realidad social de ese tipo. Au-delá du PaCS.’expertise fümúiale à l'épreuve de l’homosexualité. 1999. de manera un poco abstracta y negativa. declara: "V iv o co n mamá y Tata. Issy-les-M oulineaux. aun­ que sepamos que toda sociedad humana descansa en la existencia de prohibicio­ nes.3 Esa diferencia se trans­ mitirá al niño porque lo que permanece invariable es la realidad biológica de la fabricación de un ser humano. salvo que es más severa. 1859. 2 000. homoparentalidad. un padre social o un padre b io ló g ico . Eric Fassin. ¡. J a c q u e s D e r r id a : Estaría tentado de decir. Resta saber si esta diferencia es el componente mayor de las otras diferencias. Tata es com o una mamá. Una vez que haya sido con1La co p a ren talid ad es u n a situ ació n e n la cual una m adre lesbiana o un padre gay elaboran el proyecto de te n e r y ed u car un n iñ o co n com pañeros de los cuales unos son los padres biológicos y otros los padres so ciale s que ed ucan al n iñ o.3. Nada permite decir hoy que los “hijos de hornos”. El que hizo el bebé para ayudamos fue un amigo de mamá [ -i Más tarde yo voy a v iv ir co n una n iñ a. leyes. 2 2 -2 9 de junio 2000. Me parece que esta afirmación es inexacta. FU F. alrededor de 2 0 m il n iñ os son educados en situaciones de coparentalidad o de hom oparentalidad. Familias desordenadas ELISABETH R o u d i n e s c o : M e gustaría proseguir con la cuestión de la homosexua­ lidad evocando con usted la normalización de esto en las sociedades democráti­ cas. coparentalidad1 o insem inación artificial con dador (de esperma) ( ia d ). donde el m atrim o n io de los hom osexuales es adm itido por la ley desde sep­ tiembre de 2 0 0 0 .). ’ En H olan d a. estén más perturbados que los otros o sean más ignorantes de esa famosa diferencia. Por lo que a m í concierne. n o es tan com plicado para h acer bebés . T h é o . . com o se designan a ellos mismos. París. La h om oparentalidad es un térm in o que apareció en 1997 para desig­ nar una s itu a c ió n e n la qu e por lo m enos un padre se asume com o hom osexual. états des lieux. N u n ca tu ve un papá. De todos modos. y M artine C ross (com p. etcétera. 2 V éa n se al resp ecto D a n iel B o tillo . De bue­ na gana se dice que en estas situaciones se renuncia a transmitir al niño la idea de la sacrosanta existencia de la “diferencia anatómica de los sexos”2 que sería necesaria para la elaboración de todas las diferencias imaginarias y simbólicas. e s f . defiendo la idea de que es necesario aceptar que las parejas homosexuales puedan tener hijos: por adopción. que no hay que prohibir esa experiencia. E n un testim o n io recogido por Le Nouvel Observateur. límites. de 7 años. Parentes et difference des sexes. M arcela lacub. el copadre puede ser un padre legal.

sucede lo que sucede: hay familias llamadas normales en las cuales los niños legítimos son muy desdichados. que sigue siendo. hoy se supone presente en la mayoría de los casos. Me pregunto si el peligro en general -ta n to en tre los hom osexu ales com o en tre los heterosexuales. La adaptación a nuevas estructuras parentales está en curso. Pero una ley represiva no cambiaría nada. creo. en el caso de la IAD. en el otro hay un corte porque un hombre no puede ser inseminado pero puede dar su esperma. pasará lo que deba pasar. Esa m utación será más difícil en “nuestras” sociedades para los niños adoptados por parejas homo­ sexuales. M ayoritariam ente ocurre co n mujeres homosexuales mucho más que con hombres que. en todo caso donde. se ve obligada a una posi­ ción de omnipotencia frente al lactante en estado de dependencia. por supuesto. comprende. . La pareja homosexual sigue siendo una “pareja” que. y es la única condición requerida por el modelo. cuando son homosexuales. No estoy seguro de que sea lo más grave o lo más transgresor. entre las cuales la adopción de niños por homosexuales no es más que un caso parti­ cular.no deriva del lugar excesivo concedido a la omnipotencia materna. al hacerse madre. É. aunque aquí o allá puedan preverse reacciones. como en el matrimonio heterosexual. toda una combinatoria de parejas con tal que. Si esta potencia fusional de la madre con el hijo es necesaria durante los primeros meses de vida para la socialización futura de éste.. Este modelo dom inante. y proseguirá. desigualdades de ritmo. en esa situación aparentemente nueva. M e parece que esa disimetría se encuentra en la distribución de lös roles y de la organización psíquica inconsciente: los hombres en pareja se conducen más bien com o edu­ cadores. habrá fraca­ sos (¡hasta curas psicoanalíticas que intentarán “tratarlos”!). etc. frente a los niños que tienen a cargo. Incluso en los casos más normales. de la madre. R. trenos. sigan siendo parejas. la madre luego debe renun­ ciar por sí misma a él para que el niño pueda abrirse al mundo de la alteridad. hay una continuidad entre el orden biológico y la orientación sexual. En el horizonte se anuncia la cues­ tión mucho más general del modelo de la célula familiar occidental típica. Irreversiblemente. tíos o tutores. incluye o induce otras parejas. Es sabido que la mujer.)? Numerosas mutaciones se hallan en curso. quiero decir conservar. com o los hay en las familias llamadas normales y legítimas. tam bién requiere niños legítimos. el de la “pareja”.: Por ejemplo. a su vez. En un caso. mientras que las mujeres imitan más fácilmente el modelo parental heterosexual. deben recurrir a madres portadoras. Hay que hacer todo lo posible para dar condiciones legales de ejercicio a prácticas donde se manifies­ ta el deseo. sus funciones más tradicionales (figura del padre.siderada lícita. la pareja heterosexual con dos o tres niños. ¿Por qué no? ¿Tan lejos estamos de la norma dom inante? ¿No puede reconstituir. de manera a veces muy conservadora. “cabeza a cabeza”. no lo olvidemos. Luego.

se acentuará. me pregunto sobre todo cómo (y si) el modelo familiar. J. D. interpretarla y tenerla en cuen­ ta. un padre y una madre. Por otra parte. y por ende. mas “deconstructores” y sensibles a las transformaciones inducidas por los propios sujetos. R . atados a un modelo congelado que tiende a borrarse de la realidad social -aunque más no fuera con las fam ilias recom puestas. “entre nosotros”. la teoría edípica supone un modelo fijo: la identidad estable del padre v la madre. encarnado primero por el padre.: Me parece que desde ya hay dos posiciones: la de los dogmáticos. el psicoanálisis -com o por otra parte cualquier otra disciplina. yo compruebo que las parejas homosexuales tienden a mos­ trarse com o tan “normales” como las tradicionales. en todas estas situaciones. como siempre. Me pregunto entonces si ese deseo de nor­ malidad cesará con la detención de las discriminaciones sociales o si. lo que debería verse afectado por lo que des­ plaza el modelo fam iliar es precisamente la aproximación psicoanalítica de esta cultura. porque eso equivaldría a excluirla o negarla. D .a lo que se llama “el tercero”. referencia muy estable y fundadora para la teoría psicoanalítica. Yo me ubico del mismo lado que usted a partir de! momento en que se corporiza. Entre Freud y sus sucesores. por el contrario. un lugar que puede ser el del otro o el del “diferente” (cualquiera que sea su sexo). entre Los amigos.y la de los modernos. en principio.: ¿Acaso una pareja de hombres homosexuales propone o impone dos pa­ dres a su hijo? N o estoy seguro. toda suerte de relevos y sustitutos. Y sobre todo de una madre supuestamente irremplazable. concierne al modelo familiar y a su« normas. E. A largo plazo.debe pensarla. en que existe una realidad nueva. El psi­ coanálisis siempre quiso ser un psicoanálisis de las familias. y por tanto a transformar una disciplina en código de deontologia y a convertir a sus practi­ cantes en censores o procuradores. tíos y tías. transformar al psicoanálisis. j. al transformarse. etcétera? Más allá de toda interpretación jurídica. padre y madre? ¿Hasta abuelos. directam ente o no. Habrá que volver sobre este punto que considero decisivo. po­ drá. ¿Una pareja de mujeres homosexuales engen­ dra dos madres? ¿No hay siempre. podría mostrarse que la deconstrucción siempre fue “de la familia". y no condenarla. incluido Lacan. Esa m utación del psicoanálisis mismo debería corresponder por lo demás a lo que considera su misión primera: ocuparse ante todo de aquello que. por el que ocupe simbólicamente el lugar del padre. al punto de imitarlas de manera en ocasiones caricaturesca.: Ya q u e usted me alcanza la palabra ‘‘deconstrucción”. “deconstrucción de la fami­ lia" (con algunas pequeñas consecuencias "revolucionarias” que le dejo imagi- .

tengo la impresión de que la familia es eterna. homoparentalidad. R . de la filosofía. con una transformación de ese modelo de que acabamos de hablar: ya se trate de la sexualidad. me parece. inseminación artificial. Lo que es inalterable. Nos enfrentamos con una transformación de la propia sociedad. La transformación del medio psicoanalítico que usted evoca en su último libro4 -esa nueva generación de analistas y pacien tes. algo que se llama familia. . transformación de la profesión analítica por el otro. de los niños ilegítimos o legítimos. É. Bueno.: Por tanto. D . ¿A qué se llama la “familia”? Yo no diría sin vacilar que la familia es eterna. existe una modalidad de evitamiento del incesto entre ciertos primates que podría ser tenida en cuenta y hacer mover muchas cosas. Pero habría que reintroducir el desafío de sus trabajos en el campo del psicoanálisis. que su riqueza consiste al mismo tiempo en su anclaje en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles.no deja de estar relacionada con la transformación de la estructura familiar. sociales y familiares propias del mundo llamado “animal”. lo que seguirá atravesando la Historia. suponiendo incluso que la prohibición del incesto sea un rasgo esencial de lo “propio del hombre” o de la “cultura” antropológica (enor­ me problema que aquí dejo picando). P ourquoi la psychanalyse?. ob. coparentalidad. También a veces digo que la deconstrucción es “lo que ocurre” o lo que ocurre como lo im posible. et­ cétera). Puede se­ guirse el trayecto de estas proposiciones hasta los problemas que acabamos de evocar (P a C S . Conjunto indisociable: transformación del campo social . ’ V éase nuestro capítulo 5: “V iolencias co n tra los an im ales".por un lado.nar del lado de la sociedad civil y del Estado). de la familia monoparental. yo no hablaría de una “eternidad” de cualquier modelo familiar sino de una transhistoricidad del lazo familiar. que no está en peligro. o que haya. Como usted sabe.o del campo sim bólico. de la antropología. Y el modelo al que Freud -con 4 Elisabeth Roudinesco. Esta turbulencia social producirá efectos sobre la escena psicoanalítica: por el lado de los pacientes y por el de la formación de los clínicos. un lazo social organizado en tom o de la procreación. se convierte en “lo que ocurre a la familia” pero como lo im-posible. cit. La familia llamada "animal”5 también merecería ser analizada en su complejidad. Bastante poco se interesa uno. en las estructuras sim ­ bólicas. es que hay. como lo hacen los primatólogos.: ¿No cree que la tesis freudiana de la revalorización de la función paterna por el sesgo del falocentrismo sea la única que piensa a la vez la deconstrucción de la familia y su destino venidero en un mundo en mutación? En otras pala­ bras. J .

en que será. v de las reacciones a la clonación. É. regocijada. Desde ya.. una combinatoria extremadamente complicada. Eso ya existe. la madre legal es la madre social. si no destituida. pero todavía no “registrados” por lo que podría llamarse. la tercera lo adopta y educa. respecto de las perspectivas de la clonación. una "portadora” (o susrituta) y una llamada ' s i K i a l L a legislación sobre la filiación es diferente según los países. los efectos más inéditos. y muy corta porque. Se seguirán reinventando medios de “normalizar”. o ambas cosas a la ve:. y cada vez singular. bien lo vemos.tantos otros— se refiere es solamente el de una secuencia.6 En el inconsciente de las familias más “formales”. Ya. a los injertos de órganos. la experiencia efectiva. hasta legal y dominante en una sociedad dada. la segunda lleva el niño y lo pare. según la escala escogida. sobre todo no por el inconsciente. siempre habrá “algo que se llama familia”. jamás se sometió a esa “organización" estatutaria. D. por lo menos endiabladamente complicada. Ya. cabe imaginarse una recomposición. Con la palabra “organización”.. Se distinguen asi una madre genética. Muy larga porque cubre milenios. no digo “naturalizar”. en apariencia inasimilables y monstruosos de esos nuevos poderes tecnogenéticos. ¡Eso también es el inconsciente! ¡Con el “sin-familia”! ¡Con un hombre y una mujer se pueden hacer muchas cosas! ¡Con la dife­ rencia sexual (y la homosexualidad no es indiferencia sexual) pueden imaginar­ se tantas configuraciones llamadas “familiares"! E incluso en lo que nosotros consideramos como “nuestro” modelo más estable y familiar. aterrorizada. y desde hace mucho tiempo. Muy larga y muy corta a la vez.: ¿En q u é piensa? En familias donde habría no solamente dos o tres madres.: 6En ciertos casos de IAl\ un n iño puede salir de tres “madres": la primera hace el don de sus ovocitos. a la inseminación artificial. producida no solo a partir de una lógica interna de !a transforma­ ción sino a partir de las transformaciones tecnogenéticas. . fue instituida. No sé si es previsible la duración de la microrreflexión actual sobre la familia monoparental o sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. por otra parte se está anunciando. en el sentido amplio. pero ¿a qué se parecerá su “organización” dentro de siglos o milenios? Difícil de decir. el estado civil. sin contar los padres. R. Pero ya se alegren o lo deploren. Así. En Francia. me refiero aquí a lo que instituye un modelo normativo. y llegará el momento. no se doblega. Su porvenir es incierto. Si usted toma seriamente en cuenta la complejidad ya efectiva de las relaciones parentales en las socieda­ des occidentales. tiene una primera idea de la futura madeja. ante toda suerte de fenómenos que no diré desconocidos. sino también en familias compuestas de 3 + n padres. felizmente se J. está terrible­ mente sobredeterminada. ¡hay tantas subespecies! Los “progresos” de la genética liberan o aceleran nuestra imaginación.

multiplicarlo. 167-168. etcétera? Estas viejas preguntas siguen siendo o vuelven a ser muy nuevas. . hasta semejanza. ni mucho menos. efectos de proximidad. véase nuestro capítulo 4: “Imprevisible libertad”. que nunca prescinde de cierta clonación. los primeros delirios reactivos. cuyos esquemas ideológicos y presuposiciones me­ tafísicas fueron objeto de análisis críticos. gracias en particular a esas muta­ ciones tecnogenéticas. ¡Como si la clonación 7 com enzara con la clonación! ¡Como si no hubiera diferentes clonaciones! Corno si no hubiera una manera clonesca de reproducir el discurso contra la clonación. n u nca será la de un “sí o no” a la clonación sino la de un “cóm o”: cóm o tratar la diferencia o la repro­ ducción de lo idéntico. en la “naturaleza" o en la “cultura”.48 Y MAÑANA. que equivalen a lo mismo. y ante todo “¿qué es la duplicación?” ¿Puede formular­ se la pregunta “¿qué es?” sin que una duplicación virtual. es ajeno a toda “clonación”.8 “relación sexual” (incluso allí donde no la hay. y por lo tanto muy pronto consideradas com o indispensables. es sabido que ciertas clonaciones terapéuticas pronto serán dom inables y útiles. de organización de la sobrevida. en ese móvil de marcas sexuales no identificadas cuya coreografía puede acarrear el cuerpo de cada ‘individuo’. En todas partes donde hay repetición y duplicación.) ’ “Relación desde ya no a-sexuada. etcétera)? ¿Qué es la integridad de una persona? ¿En qué m om ento y según qué crite­ rios se define su origen? ¿Qué es un nacim iento? ¿Qué cosa. es decir. como diría Lacan). ob. hay clonación. ya sea clasificado como ‘hombre’ o ‘mujer’. más allá de la bisexualidad ta m b ién . “artificial” o no: por lo tanto. pues. Precisamente soñando con salvar por lo menos la posibilidad de esta cuestión me gustaría creer en la multiplicidad de voces sexualmente matea­ das. más allá J e la diferencia binaria que gobierna el bienestar de todos los códigos. pp. * En francés la duplicación salta a la vista: qu'est'Ce que c'est! Si traducimos palabra por palabra. y por lo tanto sin que cierta clonación haya posibilitado este lenguaje?* N o digo esto para embaru­ llar las cosas y evacuar una cuestión grave. y del 7 Sobre la cuestión de la clonación. del T. atravesarlo. ¿qué es una re­ producción (“natural” o no. diferencias sexuales. QUÉ. un lazo social alrededor del alumbramiento en todas sus formas. des­ de hace tanto tiempo. lazos. cit. en todas partes en la “naturaleza” y en la “cultura". de la h om osexualid ad o l¡> heterosexualidad. La d istin ción entre clonación terapéutica y reproductiva no es procedente m ientras no se haya respondido a preguntas de apariencia filosófica: por ejem plo. dividir­ lo. en: Point' de suspension. La cuestión. a diferenciar. sería “¿qué es eso que eso es?”. Por eso siempre habrá no LA fam ilia sino algo que se llama familia. según los criterios en uso”. én esa cantidad indeterminable de voces entremezcladas. que comienzan a ser evidentes: antes de pensar en monstruosas generaciones de clones armados hasta los dientes y dispuestos a invadir Europa. empieza a relativizar. más allá de la oposición femenino/masculino. a com plicar las primeras reacciones. ¿qué es la “naturale­ za”?. (N.. Recuerdo cosas que deberían ser. sino sexuada de otra manera. por no decir deconstrucciones.

cast.: En el fondo. En este debate tropezamos con la idea de un posible fundamento biológico de las sociedades hum anas. unos pien­ san que la homosexualidad es una cultura. m etapsicoloeia. muy com plicada.10 ]. Fayard. siempre está suspendida. ob. se o rie n tó h acia la con strucción de un. Pourquoi la psychanalysc?. O d ile Ja c o b . la relación entre lo psíquico y lo biológico. lo que entonces permitiría negar que esta pueda depender de un entorno o de una organización psíquica inconsciente. Mavuíin fémmm. los otros. R . 1999 [Trad. por el contrario. c it. unos piensan que toda forma de organización psíquica no es más que una construcción cultural o social. cast. Por el co n tra­ rio. M e gustaría tratar de encontrar una senda para tomar en cuenta los determinismos genéticos y biológicos. Paris.derecho. si esta última palabra remi­ te a una suerte de con fección artefáctica totalm ente desarraigada. no quisiera renunciar ni a uno ni al otro. Pero esta persistencia de un orden no produce ninguna figura ex priori determinable de cualquier modelo familiar. Algunos homosexuales sueñan inclusive que unos sabios descubrirán un día el gen de la homosexualidad. otros afirman que es innata. en Reflexions sur la (¡uestion gay. 10 V éa se al respecto Françoise H eriticr. 19 9 6 (Trad. Entre ambos. Barcelona. instintual. 1996|. femenino: el pensamiento de la diferencia.: \Usenlmo. com o usted sabe.: N o me gustaría dejarme encerrar en la opción naturalismo/constructivismo. diferida a una elaboración venidera. En otras palabras.: ¡dcnoJadcs: reflexiones sobre la cuestión gay. 2 0 0 0 ). Barcelo­ na.1 1 En todos estos problemas. Ariel. hasta genética. en las generaciones futuras. fuera de toda premisa biológica. É. que ur lu ía l is categorías de Pierre Bourdicti. D . y por lo tanto. existe una suerte de "cul­ tura ”. que posibilita todo tipo de construc- “ Es la tesis de D idier E ribon. vque apuntaba a elab orar m odelos teóricos no directam ente relacionados con una observación clínica. hasta una “técn ica” de lo genético. usted inscribe el concepto de psiquismo. " Freud n u n ca abandonó la idea de encontrar un fundamento biológico a la oream :ación Psíquica. A c erc a del gen de 'a homosexualidad.. La pensée de la difference. En lo biológico y en lo genético hay cifrados cambios de orientación. B ella terra . sostie­ nen la idea “naturalista” según la cual la sociedad -y por lo tanto el psiquismotendría un fundamento biológico determinante. En esta perspectiva. a la manera de un género9 (gender). Y no considero legítima ninguna de las cuantiosas oposiciones conceptuales que son llamadas. . complejos en sí mismos y no simple­ mente “naturales”. presupuestas o consideradas como adquiridas en tal opción. París. Yo intento no ser ni naturalista ni constructivista. Todavía es preciso saber qué se entiende por psique En Fre ud. en ver­ dad. distinta de ¡a psicologia clis tca . veas« Elisabeth Roudtnesco. una identidad construida. cosa que n o le impidió renunciar a construir una “biología del espíritu”. que son considerables. “lenguajes” y “escrituras".

2. Para volver a esa palabra. En ciertos "momentos”. entre otras cosas. o sea. Pero ¿qué es “nacer”! Si se lo distingue rigurosamente del origen. un relevo diferancial. y a pasar del matriarcado al patriarcado". en otros. de las leyes llamadas geneticobiológicas. quién es el padre. pero sabe con una certeza muy diferente quién es su m adre’• un gran progreso de la civilización cuando la humanidad se decidió a adoptar. un significante. habría psique. sin acre­ ditarlas. por otra parte. p. no quiero ren u n ciar al sa b er b io ló g ic o o g e n é t i c o e n lo que tiene de abierto.1 1 1 2 Sigmund Freud. de la vida y la muerte. el de la conclusión lógica. el comienzo. La interrupción diferancial es a la vez reinscripta en la economía de lo mismo y abierta a un exceso del muy otro. y en todo caso el psicoanálisis). la psique -o la cultura. las más de las veces. por una prótesis. sin duda. París. o lo simbólico. Por lo tanto. la procedencia. sustituido. se sustrae a esas categorías. etc. Para volver a la cuestión de la familia. justamente. con el mismo tipo de seguridad. lo aneconómico.toma el relevo. esta différance puede interrumpirlas. irreductible e intraducibie. La paterni' dad sería inducida por un juicio. “Lichtenberg: ’El astrónomo sabe más o menos con la misma certeza si la lliníl está habitada y quién es su padre. La propia interrupción pertenece al campo de los posibles genéticos o biológicos. y por consiguiente. al lado del testimonio de los sentidos. por un suplente en el que aflora la “técnica”) y lo otro (absolutamente hetero­ géneo. no bien aparece esa diferancia.. en: Cinq {«^chanatyses. citando a Lichtenberg. el “nacimiento” es acaso todavía una cuestión de porvenir. Esta tesis es retomada por Jacques Lacan en su elabotación del concepto de Nombre-del-Padre. le consagró poca atención "pensante” a aquello que. en la inmanencia de lo viviente. ruF. siempre habrá un lazo familiar airededor del nacimiento. reemplazado por un suplemento vicariante. Véase Élisabeth . La filosofía está mucho más adiestrada en trabajar las cuestiones del origen y el fin. Pero la filosofía (y sin duda también. cierta herencia genética. Sin embargo. No son solamente "momentos” diferentes de la diferancia. el muy-otro o la muerte). no se podría borrar el nacim iento. jamás lo hace) apenas deja una huella (ni un signo. para retomar. esas equivalencias tan a menudo consideradas como seguras. radicalmente diferente. la ciencia. Usted conoce la supuesta certeza según la cual siempre se sabe quién es la madre. puede introducir. ni nada que pueda decir “presente” o “ausente”. Freud se apoya en y apuesta tranquilamente a esta “evidencia” (la su ­ puesta evidencia de la maternidad. “vida”. o más precisamente (porque puede no aparecer como tal. de progresivo y p erfectib le. la maternidad comprobada por una percep­ ción. la economía de una nueva configuración. y la no-evidencia de la pater­ nidad) en su relato del caso de “el Hombre de las ratas”. una cuestión muy nueva.ciones.51. sino una huella). justamente. Diferancia significa a la vez lo mismo (lo viviente solamente diferi­ do. Por lo tanto. “Rem arques sut un cas de névrose obsessionnelle” (1909). 1954. pero no. en el nacimiento.

I996|. era una engañifa. cit. Galilee. y cuántos otros ejemplos de madres que no son mamas y de mamas que jamás serán madres. Por lo demas.: ¿Puede aclararlo? J. menos que nunca puede uno estar seguro de que la propia madre es la que uno cree ver pariendo. Véase también Jacques DemJ. madre portadora. Roudinesco. La posición de la madre nunca es reductible a la de la genitora. salvo como una monstruosidad. y la madre “simbólica” o “fantasmática” ser diferente de la “verdadera” madre. Hoy. Pero será solamente una aceleración. e¡ padre podía convertirse en la verdadera madre. R. Los poderes tecnocientíficos (inseminación artificial. decía el Ulises de Joyce respecto de la paternidad). y la certeza adquirida en el m om ento del alumbramiento. en la madre. este esquema. la madre “daba a luz”. la identidad de la madre (así como su posible identificación jurídica) depende de un juicio tan derivado. se sabe que. Pero lo más difícil de pensar. una mutación en la relación padre/madre. en el futuro.: Mal de archivo: una impresión freudiana. pero una engañifa. oh. hablando con propiedad como se dice impropiamente.la que educaba al niño. Sin embargo. Suplementos de madres. como el padre. en ciertos medios sociales. Una engañi­ fa muy interesada. É .De esto deduce que el patriarcado es un progreso de la razón y del juicio racio­ nal. la madre portadora y la que se convierte.) sin duda acelerarán. Y lo sigue siendo. la proyección de un deseo poderoso. siempre fue una madre “simbólica” o “reemplazable”. incluso y sobre todo en Freud. decía Rousseau. ¡Sin hablar de tantas otras madres que vinieron a tomar el relevo! D icho en otras palabras. luego de aceptar. a mi juicio. Mal J'archhv. me parece más frágil que nunca. Hoy. D. primero de desear. cast. É ... La madre no es solamente la genitora pues. Trott». para siempre y más que nunca. 1995 (Trad. otra persona puede convertirse o haber sido “la” madre. una différance. .i. “Mamá”. Pero era otra mujer -una nodriza. pero más “verdadera” que ella. R.: Otra evidencia: antes de llegar a la posibilidad de las madres portadoras. como el psicoanálisis no es el único que nos lo enseña desde siempre.: Sobre todo en el siglo xvill. una de las madres. pueden ser dos personas. en una irreductible pluralidad. por especta­ culares y temibles que parezcan sus efectos: la “madre". clonación. un paso más allá de la percepción sensible. también. de una in ­ ferencia tan desligada de toda percepción inmediata como esa “ficción legal” de una paternidad conjeturada por un razonamiento (legal fiction. Paris. Jacques Lacan. por cierto. Madrid. etc. es precisamente eso: más de una madre.

Lo estoy inten­ tando en otra parte. pero la novedad respecto de ese modelo clásico de la ficción legal y la supuesta certeza de la maternidad es que en adelante es posible identificar al padre biológico gracias a exámenes genéticos. y por el otro lo simbólico o lo “cultural”.I. Toda la oscuridad se concentra en esta 1 1 Jacques Derrida. D. la oposición ficción legal/maternidad natural por fuerza deberá desplazarse. ya no es posible negarlo científicamente (¡incluso allí donde consiste en interrumpirse y diferirse!). Por consiguiente.: Identificar a un genitor no equivale a designar un padre. (Sin duda habría que afinar la distinción entre madre y maternidad. distingamos las estructuras y los niveles. “simbólico” o “fantasm ático” siempre permanecerá alrededor del nacimiento. la función simbólica y el constructivismo. ni siquiera la que pare. . É.. prefacio a Jacques Trilling. Nunca fue “natural" para ningún “viviente” (“humano” o “animal”). “La veilleuse”. distin­ guir: entre las formas de vida como entre lo “viviente” y lo “muerto”. No hay vida (“ani­ mal" o “humana”) que no suponga cierta aptitud de discernir. R . habrá que delimitar una relación irreductible entre lo que se llama por un lado lo genético. ¡El genitor no es el padre! El padre es alguien que reconoce a su hijo. habrá un nacimiento y un lazo familiar alrededor del niño. No se construye de cualquier mane­ ra. lo “natural”. como se dice en francés. la figura genética de la “vida" sobrevive.: Estoy de acuerdo con usted. No obstante. pero la organización de los sitios respectivos se vuelve más móvil. Circé. ). 2001. D. No quiero elegir entre la genética.: Hoy menos que nunca. la madre no es la que llevó el niño. Hasta en las esferas aparentemente más espirituales. como se dice en italiano. deseo de la madre y deseo de maternidad. pero cada vez lo parecerá menos. Este invariante permanece­ rá. Habrá que aprender a reaprender a tomarlo cada vez más en cuenta. Y de manera no solamente legal. Como ese lazo “social”. N o hay que aplastar una sobre otra las capas de lo “viviente”. Desde el punto de vista de la relación naturaleza/razón. de un viviente que siempre consiste también y sobrevive en saber y en saber discernir. James Joyce ou l'écriturc m atricii’' Belfort. aquí hay un cambio radical. o una “madre portadora”. en general.)1’ En adelante se multiplican las posibilidades de hacer llevar un semen por otra mujer que es simplemente un “vientre alquilado". Sigue siendo cierto que. no hay que mezclarlo todo. por eso. por enigmático que siga siendo el lazo aparentemente figural entre la vida llamada natural y la vida del espíritu. analizar. la madre reconoce a su hijo. En mi opinión. lo biológico. Comen­ cemos entonces por aplicar esta aptitud para discernir a la vida misma. El hilo de esta primera filiación existe.

si el secreto es bien guardado. Y en efecto. por lo tanto para el derecho y las técnicas de la policía ai servicio del derecho. Fíjese lo que ocurre con las sustituciones de niños en las maternidades.: É. .) opera un cambio en nuestras representaciones de los orígenes y las filiaciones? Sí. En el orden del fantasma.: ¿No cree que el hecho de poder identificar con certeza la “huella” de tal o cual individuo determinado (un genitor. un poco más) yo mismo. los padres quieren absolutamente tener su propio hijo. como otro”. pero viene a incorporarse. etcétera. para alimentarse como pará­ sito. ¡Y no solamente entre los “monos superiores”. concreta. sobre un fantasma de la genética: “¡Esta es mi sangre!".y la historia del derecho lo reconoce. Desde el punto de vista de la organización simbólica. R. ¿no alimentaría a ese fantasma narcisístico de Una paternidad finalmente “probada . guardado incluso del inconsciente. un criminal. pueden extenderse. sino que además uno sería muy imprudente si lo reser­ vara a la “fam ilia” humana. etc. Vaya. Pero no cambia gran cosa para los desafíos de que hablamos y que son prejurídicos. Ni noticias. nunga seguro) entre el “momento genitor” y el “m om ento simbólico”. eso cuenta para los procedi­ mientos judiciales. y no solamente entre los mamíferos! É. R. compleja. estabilizarse o desestabílizarse en el curso de una histo­ ria cuyo fin nunca es determinable. al archivo absoluto. tíos. en su conceptualidad a menudo ambigua). Paternal o maternal. con toda suerte de recursos “sustitutivos” y relevos “proféticos”. Pero si uno remplaza el suyo por otro niño sin que ellos lo sepan. complejas. el lazo parental se establecerá de la misma manera. sus modalidades pueden ser diversas.“experiencia” que llamamos tan rápido el “reconocimiento”. N o solo ese fenómeno de “reconoci­ miento” jamás se reduce a su dimensión legal ni a cualquier privilegio “pa­ ternal” o “m aternal”. Más allá o más acá del derecho. “ma­ drastras”. retorcidas. J. recurrir sistemáticamente a la huella. “amo a mi hijo porque es mi sangre. en nuestras representaciones. porque es (un poco) mío (un poco. a la prueba. y fundar un lazo (siempre más o menos estable y frágil. o incluso prepolíticos. el deseo o el fantasma de apropiación no es de orden meramente genético. para las leyes sobre la herencia y la criminología.: Pero de todos modos. Es esta “experiencia” la que va a dar lugar a un tejido muy complejo de posibilidades simbólicas. Muchas especies de lo que neciamente se llama "el animal” h acen de esto una experiencia fina. D. es decir. “padrastros”. las inversiones fantasmáticas son absolutamente necesarias .

para mi “salud psíquica”. Y “crecer”. sin duda. “La part du père e t de la m ère à l’aube l’an 2000”. Francamente. no conozco los orígenes de mis padres. 143-160. La verdad siempre termina por emerger. j . b En La carte postale.: Pero en nuestras sociedades. . ai respecto. Mucho más allá. contra Lacan. ¿cómo puede creer en la eficacia de un engaño? 1 4Véase.: ¿Qué responder a una amiga que le dice que los “padres deben decir la verdad a los niños”? En efecto. y mi madre mi madre. Pienso por otra parte que los padres deben decir la verdad a los niños sobre su origen. Usted que. El fantasma se pone en movimiento. No hay un archivo absoluto. Hay que cavar. M e parece que yo conozco a mi padre y a mi madre. Y jamás sabré. o parecérsele. pero eso no establece ninguna paterni­ dad. la creencia puede funcionar. no lo creo. oh. Bruselas. c it.j. ob. sostu­ vo que una carta no llega por fuerza a destino15 -e n otras palabras que no hay imperialismo del destino significante-. ya que se sabe que de todas maneras la verdad se inscribe en el in­ consciente. si lo desea. D. aunque la deformen. da movimiento a partir del momento en que el padre y / 0 la madre cree efectivamente ser el “padre” auténtico de lo que de ese modo crece en ellas. cit. V éa se ta m b ié n nuestf capítulo 9: "Elogio del psicoanálisis". habrá un levantam iento del anoni­ mato referente al origen de los niños nacidos bajo X o surgidos de una insemi­ nación artificiai. R. tanto en los casos de adopción como en los de ia d . y la huella no es una prueba. Véase Jacques Lacan. Y el crecimiento de una creencia. Lo que es importante para mi equilibrio. más vale que el niño crea saber. 1998.: Por cierto. R. lo que significa “creer”. con hijos adoptados. Algunos lo desean. É .. Aunque me hayan engañado eficazmente hasta el fin de mis días. Hay un fantasma de lo genético: uno ama a sus hijos más que a los de los otros porque uno proyecta hacia ellos una identificación narcisística: es mi sangre. Yo más bien estoy a favor. con lo que se llama un saber seguro. Jacques Derrida com en tó el fam oso sem in ario de L o ca n sobr^ “La carta robada” de Edgar A. pp. es yo. D.: ña sobre su origen siempre presentan síntomas que significan que su incons­ ciente conoce la verdad. “fantasma narcisístico”. Droit com paré des pcrsonncs t’t <* lafamille. En este caso y en otros. en: Liber amicorum M arie-Thérèse M eulders-Klein. Y el fantasma puede ser más o menos el mismo. pero lo que es seguro es que un niño. es que me sien­ ta bastante seguro de que mi padre es mi padre. Bruylant. y los niños a quienes se engaÉ. A mi juicio. no hay eficacia del engaño en este campo. y seguir cavando. Écrits. lo que ocu­ rrió entre mi padre y mi madre presuntos “alrededor” de mi nacim iento. otros no. Poe. debe tener acceso absoluto a su historia. Genevieve Delaisi de Parseval.

la paterni­ dad. se dejan pasar síntomas. donde tendremos el tiempo de desplegar. J. pero no siempre. Se vuelve “verdadero”. suponiendo que ese “liso y líano” exista. la noción de eficacia debe pasar por el inconsciente. de que mi madre es mi madre y mi padre mi pa­ dre.: Buen ejemplo. É. aunque sea “falso”. D. En efecto. Cuando hablo. N o hago el elogio cínico de una men­ tira que funciona gracias al inconsciente o que funciona bien con él (aunque con frecuencia deba tomarse en cuenta. Pero si yo estoy absolutamente seguro. D.“Mamá" no fuera su madre. o sea. deseo que me entiendan con prudencia. D.: Si guardan el secreto dejando los síntomas del secreto. la Sra. precisamente porque una carta siempre puede no llegar a destino es por lo que los engaños (y otras cosas semejantes. la filiación.: . como sería necesario. De otro modo funciona. el secreto que quieren disimular siempre retoma en forma de síntomas. j. la cosa tam bién funcionará. lo habría sido. tiene razón. no necesariamente. de Warens hubiera podido persuadir a Jean-Jucques que ella era auténticamente "M amá”. como acabo de hacerlo tan rápido.) pueden dejar en espera lo que usted llama la verdad. pistas múltiples.j. aun cuando -según criterios “objetivos” y un concepto de verdad que no tienen nada que ver con lo que hablamos. y si. cuando los propios padres ignoran el origen del niño. extravíos. inconscientemente. no funcionará.: Pero cuando uno guarda un secreto de ese orden sobre el origen de una filiación. de una “eficacia” que pasa por el inconsciente. Si algo es eficaz para la conciencia. Si realmente. si usted quiere) que no se reduce a un liso y llano proceso genético. No.: A condición de que sea cierto y los padres no oculten un secreto sobre la filiación. no puede suprimir los síntomas. Por supuesto. y no es aquí. A menudo. no mienten al transmitir la verdad de su ignorancia. improvisando. É . en efecto no hay ninguna eficacia. etc. la gran cuestión de la verdad. yo solamente propongo tener en cuenta una causaüdad específica (causalidad psíquica o simbólica. malentendidos absolutos. R. cons­ ciente e inconscientemente. De hecho. de la veracidad y del síntoma en una lógica que tome un poco en serio al psicoanálisis). No habría sido una mentira o un disimulo. R. la maternidad. lo que esperamos desesperadamente considerar como verdad. pura hipótesis.

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852. En 1890. en la biología.1 Contra esta influencia. Si el cientificismo consiste en extender ilegí­ timamente el campo de un saber científico o en dar a los teoremas científicos un estatus filosófico o metafísico que no es el suyo. casi nunca son cientificistas. p u f . lógicamente podemos encarar la cuestión del cientificismo contemporáneo. en L’Avenir de la science. Los hombres y las mujeres de ciencia. p . por falta de Ja c q u e s D 1El término de cientificismo se generalizó a partir de 1911 para designar la creencia según la cual La Ciencia -es decir. en psicología. no serían evacua­ das las determinaciones inconscientes. pero también.4. Doncel. 1999.podría explicar y resolver el conjunto de los fenómenos humanos. Sin embargo. Puede haber experimentación en las ciencias de la naturaleza. es decir. El cientificismo es así un “discurso sobre la ciencia que pretende abolir la filosofía desplegando el propio discurso de la ciencia". Pero es cierto que el experimentalismo llevado tan lejos como sea posible debe ajustarse a la especificidad racional en la que se despliega. surgida del discurso científico y ligada al progreso real de la ciencia y las ciencias. que va a la par de la transformación de lo humano en máquina. me pregunté si no sería necesario restaurar el ideal de una con­ cepción casi sartriana de la libertad de la que.). de esa ideología. El cientificismo desfigura lo que tiene de más respetable la ciencia. Ernest Renan criticaba ya esta actitud denunciando la "religión de la ciencia” (París. comienza allí donde se detiene la ciencia y donde se exporta un teorema más allá de su campo de perti­ nencia. Imprevisible libertad ELISABETH R o u d i n e s c o : Ahora que hablamos de la huella genética o biológica. que pretende reducir todos los comportamien­ tos humanos a procesos fisiológicos verificables experimentalmente. en: Dominique Lecourt (comp. Dictionnaire d’histoire et de philosophie des sciences. El gesto experimental no necesariamente es cientificista. e r r i d a : Por supuesto. en las investigaciones sobre el genoma. cast. París. y de manera diferente. 1949) (Trad. 1976].: El porvenir de la ciencia. por otra parte. utilizaré con menos facilidad que usted la palabra “experi­ mentalismo” o “experimentación”. el cientificismo no es la ciencia. . se reconocen en el hecho de que nun­ ca. Madrid. sin embargo. Calmann-Lévy. una entidad que incluye todas las ciencias. ¿Piensan las “neuronas”? Pregunta muy antigua y en general mal formulada por los representantes estatutarios de la ciencia “neurológica”.

Lo que me molesta en algunos cientificistas a los que usted alude es que sus modelos mecánicos no siempre están a la medida de la hipercomplejidad de las máquinas. México. 1986. oh. cit. Las más de las veces asocia el término al de locura para significar que el ser del hombre no puede ser comprendido sino “porque lleva en sí la locura como límite de su libertad" También sostiene que la libertad humana es una ilusión. París. muy por el contrario. en Écrits. con fenómenos mecánicos. Le probóme tk ti genese dans la (M nofàk de Husserl (1953). y lucharé por unas libertades. pero ¿a qué se llama pensar?). las más poderosas máquinas de formalizar. eso me inquietaría si nos enfrentára­ mos con una actitud sistemáticamente reductora y simplificadora. Por lo tanto. PUF. el cálculo. Véanse Méiüwcom cartésiemes. En mi opinión. lo que no le impide hablar de ella en muchas oportunidades. [Trad. en el lengua­ je. 2En efecto. todas las aporías o los “im-posibles” que ocupan a la "deconstrucción" allí mismo donde ella pone a prueba. pero la asocia al deseo. los “comportamientos humanos” o el “psiquismo”. el pensamiento más “libre” es el que transige todo el tiempo con efectos de máquina. Cosa bien conocida. En ciertas ocasiones. en 1972.. que jamás habla de libertad. 1986] y Jacques Derrida. los “científicos” a veces dicen cualquier cosa cuando se mezclan con la filosofía o la ética. Vrín. en cuanto a la evaluación institucional de una competencia. la muerte y la revolución. pp. 157. defenderé la libertad como u n exceso de complejidad respecto de un estado maquinal determinado. a un sujeto egológico-3 una independencia soberana respecto de las pulsiones. . 1990. Hasta creo necesario y comparto el interés que se tiene por las máquinas y la complejidad de su funcionamiento. producidas por los hom­ bres (y de las que dan fe.783’ En Husserl. Lacan dice a Françoise Wolf.cultura filosófica. Precisa' mente por eso utilizo raramente la palabra libertad como sé que usted la utiliza. durante la entrevista que sigue a su Conference ¿c Louvain. un fantasma (fantóme ). nerlos en sus campos respectivos (pero a veces es difícil la delim itación de tal "campo" y no depende únicamente de la competencia del “especialista” como tal. por ejemplo. cast. FCE. sino para “pensarla” de otra manera. tam­ bién es problemática). pero no hablaré tranquilamente de la libertad. la postergación del mundo trascendental (o époché) conduce a transformar la onto­ logia (o estudio de las realidades abstractas) en una egología: el ser se reduce al yo que piensa. sin embargo. París. realmente es en nombre de la ciencia que hay que estar muy atento contra el cientificismo y el positivis­ mo cientificista. reales o virtuales. 575. pensar de otra manera su advenimiento e historicidad). una “horrible libertad”. ¿No dijo Lacan en alguna parte que jamás utiliza esa palabra?2 Si desconfío del término “libertad” no es porque suscriba cierto determinismo mecanicista.: M e d i­ ciones cartesianas: Introducción a la /ínomenologw. Introduction à laphéiwmiínohguj (1929). no para descalificar la “máquina” en general. En cuanto a confundir (más bien diría articular) el “pensamiento” (lo que se llama así. Por competentes que uno pueda supo. Pero con frecuencia esa palabra me parece cargada de presupues­ tos metafísicos que confieren al sujeto o a la conciencia -es decir.

ningún análisis neurológico supuestamente exhaustivo puede en­ tregar el encuentro del otro. el límite de un po­ der. ’ Sin embargo. en el nombre y la figura de lo incalculable. que. Puede llamarse a eso libertad. Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis 'V éase Jacques Derrida. de repetición y de compulsión a la repetición. por esencia. por definición. etc. y sobre todo en el lenguaje. por ejemplo la fin itud. Cosa que intento proponer en otra parte. calculabilidad y repetición. Freud tuvo en cuenta la máquina de la economía y el producto de la máquina. el arribo del recién llegado.: Pero. la máquina. es decir. Galtléc. pero solo a partir del momento en que existe lo incalculable.M i chine. si es posible. aunque más no fuera por saber bien dónde estamos afectados por el otro. Y también aquí distinguiría entre un incalculable que permanece homogéneo al cálculo (al que escaparía por razones contingentes. "Freud et la scène de l’écriture" (1966).es el acontecimiento con la máqui­ na. R . al orden del cálculo. Jacques Derrida interroga el pasaje de lo neurolópico ¿i lo psíquico en !a obra de Frcud. entonces militaría para que se reconociera esa libertad y se la respetara. Freud. allí donde uno no está preparado o dispuesto a esperárselo. La venida del otro. hay que tener en cuenta la programación. Si la libertad es un exceso de juego en la máquina. es 4Jacques Derrida. Lo más lejos que sea posible. por lo tanto de cálculo inconsciente. Hay que acechar en todas partes los efectos del cálculo económico. en cambio. la repetición. ¿a qué máquinas alude usted? j. N in­ gún cerebro. al acontecimiento más allá de todo cálculo. Así. 2001. placer). N o bien hay cálculo. En esa conferencia.) y un no'calculable que no pertenecería va. es incalculable. ob. habla de economía. y por tanto igualmente de toda técnica y de toda economía. por el acontecimiento. D.sería lo que excede a la máquina. .: Máquinas hay en todas partes. Parts.la economía. en: L’écntme ei la difference. nuestra referencia común y privilegiada. hay máquina. Je toda máquina determinada. existe en la máquina un excesc respecto de la misma máquina: el efecto de una maquinación y algo que desbarata el cálculo maquinal. Por lo tanto. el otro res­ ponde siempre. entre lo maquinal y lo no-maquinal se pone en práctica una relación compleja que no es simple oposición. É. “Le ruban de machine à ecrire". en: Ripie. El acontecimiento -que por esencia debería permanecer imprevisible y por tanto no programable. la máquina. Yo definiría la máquina como un dispositivo de cálculo y de repetición. Lo que habría que tratar de pensar -y cuán difícil resulta. de principios de cálculo (realidad. por lo imprevisible. etc. para acceder. pero prefiero no hablar de libertad del sujeto o de la libertad del hombre. el cálculo.4 Sin embargo.

una bioló­ gica: no ser ya semejante a Dios sino a un animal (Darwin). de la psi­ quiatría (clasificación de las enfermedades). pp. 1999. 1 8 1 -1 8 7 . en vez de lo universal. Prefiere remitirse a máquinas. y por el otro de las antiguas tera­ péuticas del alma (tratamiento por la transferencia). a neuronas. una psicológica (la más dolorosa): no ser ya el amo en su morada (Freud). Alianza.(eso) que llega en cuanto acontecimiento imprevisible. cast. biológicas). al yo. 1985. R. el cientificismo siempre es nefasto en el terreno político. Porque si uno está realmente determi­ nado de todos lados y ninguna falla es posible. la exploración de lo íntimo). a una por la otra: el modelo neurofisiológico y el “espiritualista” (la introspección. Se convirtió en la filosofía del sujeto “descentrado”. Parl's' Gailimard. recordaría que fue siempre en nombre de una supuesta neutralidad científica -y por lo tanto de un cientificismo. y en ese sentido el psicoaná­ lisis tomó el relevo de la filosofía de la conciencia. Saber “tener en cuenta" lo que desafía las cuentas que deben rendirse.: Introducción al psicoanálisis. L’inconscient". A eso añadió una herencia clínica surgida. sobre los cuales no tiene asidero. también eso es el saber.: Hoy. “Une difficulté de la psychanalyse (1917). algo que se ase­ mejaría no a la diferencia o al exilio sino a "raíces”. la invención de sí. es que ese sujeto moder­ no y descentrado no quiere saber nada de ese inconsciente cuya existencia conoce. É . Madrid. Logró unir dos tradiciones antagónicas modificándolas a ambas. no a negar o ignorar esa venida imprevisible e incalculable del otro. pp. Véase Sigmund Freud. 363-364. Están admitidas. a procesos orgánicos.por lo que los dirigentes de la Asociación M undial de Psiquia­ tría. en Conferences d'introduction à la psychanalyse (1916-1917). Fue en nombre de esa misma supuesta cientificidad de su práctica y de su teoría por lo que algunos psicoanalistas se hicieron cómpli­ ces de las dictaduras latinoamericanas afirmando que su ética les imponía per­ 6 Freud subraya que la investigación científica hizo padecer al narcisismo humano. por un lado. de la filosofía del sujeto. París. aunque fuese imaginaria. la noción de determinación inconsciente y la tesis freudiana de la s tres heridas narcisísticas6 forman parte de nuestro discurso. tres grandes vejaciones: una cosmológica: no estar ya en el centro del mundo (Copérnico). a un origen bien anclado en una soberanía territorial. Gailimard. De aquí proviene mi idea de restaurar un espacio de libertad para ese sujeto determinado o limitado por todas partes por máqui­ nas (sociales. Todos sabemos hoy que tenemos un inconsciente. me parece. económicas. se negaron a denunciar los usos abusivos de su disciplina en la ex Unión Soviética. se corre el riesgo de reemplazar lo psíquico por lo cultural e instaurar. [Trad. hace 25 años. A propósito de un campo que conozco bien. lo que desafía o desvía de otro modo el principio de razón en cuanto se limita a “dar cuenta” ( “reddere rationem”i “logon didomi”). 20011- . Pero lo que es más nuevo todavía hoy. y la responsabilidad científica. Además. ert L’inquiétame étrangetéetautresessais. “ La fixation au trauma.

etcétera). etc. y debe resistir a ese determinismo. París. En efecto. en el origen de toda neurosis. puede dejarse cierto espacio al psiquismo y a la idea de libertad subjetiva. biológicas o sociales. o a ese imperialismo del discurso determinista. Bajo el nazismo. Debemos explicamos precisamente sobre las palabras sujeto y libertad. pero yo no veo tan bien lo que usted llama “cierto espacio” que. Barcelona. o a una huella para explicar la neurosis. Lo que resiste. La singularidad en cuanto tal (ya sea que aparezca como tal o no) no se reduce jamás. vol. una su­ puesta cientificidad de la aproximación a enfermedades mentales que no es más que una explotación psíquica de los sujetos. * Fue el 21 de septiembre de 1S97. ni conciencia. lo que vendrá. pero lo convertiré en uno de los lugares del otro. de una transformación en curso del derecho internacional. por lo menos percibirla. en su misma existencia.i teoría llamada de la seducción. » Jean Luc Nancy.' 7Véase. j. Calilée. en ciertos pasajes de La experiencia de la libertad de Jean-Luc Nancy. 1^50). a las reglas de un cálculo mecánico. en particular para recibir o hacer surgir lo que viene. 1994. querríamos salvar. y por ¡o ranto de un trauma. su ncuiwicu. 2 (1986). en una cana a W ilhelm Fliess.manecer neutrales frente a las torturas y los ataques a los derechos del hombre. cuando Freud había abandonado esta tesis en 1897. de una repoiitización a la medida de otro concepto de lo político. voluntad del “cogito”. fv f. 1956. al respecto. el argumento de la neutralidad de la ciencia fue abundantemente explotado de esa manera. de lo incalculable. ¿Cómo llamar a eso? Es difícil. La única tentativa. Paris. Sin negar las determinaciones económicas. la que supone la existencia de una seducción sexual real. el camino más convincente para dar a la palabra o al concepto de “libertad” una virtud posdeconstructiva -cosa que a menudo me parece indispensable. L’expérkncc de la liberté. del acontecimiento. Elisabeth Roudinesco.8 veo en esto una actitud regresiva. fundada en l. cuando Freud abandona su primera concepción del aparato psíquico. En cuanto a la manera en que hoy se vuelve a una causalidad meramente traumática u orgánica. la singularidad está expuesta a lo que viene como otro y como incalculable. no lo llamaré ni sujeto. En el momento de llamar a eso libertad. D. Parí>.: Por supuesto. S igm und Freud. 19961. cast. 198S ¡Trad. ni siquiera inconciencia. Faynrd.—creo percibirla.7 Y hoy asistimos a una versión más soft de esta actitud. ni yo. por ejemplo en psiquiatría. y hasta libertad del Dasein. . Frecuentemente se invoca.: La experiencia de la libertad. siempre tengo miedo de reconstituir un discurso filosófico que ya fue expuesto a cierta deconstrucción (libertad como poder soberano del sujeto o independencia del yo consciente. Paidós. ni siquiera a las leyes más indiscutibles de un determinismo. bajo los nombres de otra ética. H istuni de la psychanalyse en France. en efecto. La naissancc de la psychanalyse (Londre>.

mi responsabilidad en la heteronomia. lo que surge. requiere y desborda imprevisiblemente a la vez mi res­ ponsabilidad (mi responsabilidad antes de mi libertad-. el recién llegado. É. verticalmente ( ¡no del Altísimo. mi prójimo (fíjese todos los discursos que serían cuestiona­ dos entonces por (lo) que así viene). Apenas. en este lugar. puede caerme encima. a mí. R. Puede ser tanto una “vida” o incluso un “espectro” de forma animal o divina sin ser “el animal” o “Dios”.: Si. el acontecím ien to. de un porvenir previsible. etcétera). Por eso esta figura está ligada a todas las cuestiones políticas . aquello a lo cual estoy expuesto. descendido (antes y para la prenda. de tal manera que lo vea venir horizontalmente. de lo cual o de quien yo no pueda. presentándose ante mí. y de tal manera que no lo vea venir. D. y no solamen­ te un hombre o una mujer. mi soberanía o mi autonomía.lo “libre”. lo que debe ser un acontecimiento digno de tal nombre. existe algo “libre”. como un objeto o un sujeto anticipable sobre el fondo de un horizonte.: Puede llamárselo trágico con ciertas precauciones. no deba ya no responder. sino de tan alto!) o sorprenderme cayéndome de espaldas. cu an d o ten í a que n o m b ra r cosas de ese orden . del subsuelo de mi pasado. debiendo contentarme a veces con sentirlo u oírlo. mi libertad sin autonomía). lo im previsible. la pro ­ mesa. Heteronomia. el otro e s mi ley. el acontecimiento. una ocurrencia que me sorprenda absolutamente y a lo cual y a quien. “(Lo) que viene” ex­ cede un determinismo pero también excede los cálculos y las estrategias de mi dominio. El otro que se precipita sobre mí no se presenta necesariamente ante mí en horizontal. y que por lo tanto no es necesariamente otro hombre. más allá de todo dominio. lo incalculable.: ¿Algo así como la dimensión de lo trágico? j. R. de manera tan responsable como sea posible: lo que llega o se precipita sobre mí. ni una figura sexualmente definible según las segu­ ridades binarias de la homo o la heterosexualidad. la respuesta. Eso es lo que puede ser. con frecuencia o c u rrió q ue h a b lara de l o que vie ne ” Ê. el otro-. mi hermano. incluso que jamás-lo vea. mi seme­ jante.En el curso de est os últim os añ os. por detrás o por debajo. que sin embargo parece presuponer. Por eso. Lo que se precipita así sobre mí no viene necesariamente a mí para elegirme. pues.: ¿Lo que viene? J D. la venida de (lo) que viene pero todavía carece de figura reconocible. Ya no hay horizonte para el otro sino para la muerte. un espaciamiento li­ berado. el empeño. o en todo caso supuestamente está abierto por (lo) que viene. se abre cierto espacio de libertad. aunque nadie sea un “sujeto' líbre”. lo irresoluble.

1 0 Aunque técnicamente tal reproduc1 ( 5La c lo n a ción h u m a n a reproductiva es una técnica que permite crear embriones para re'fnplantarlos en un útero y engendrar un bebé genéticamente idéntico a un individuo ya naciLa clonación n o reproductiva consiste en fabricar embriones para utilizar algunas de sus células con fines terapéuticos y tratar enfermedades como la diabetes o el Alzheimer sin riesgo de . en qué “mi” decisión es y debe ser la deci­ sión del otro en mí. D. y que hay que presuponer en todas partes). pero con las reservas que acabo de bosquejar. y a decidir. y por tanto también a su por-venir. no comparto la posición de aquellos que demonizan la ciencia sin comprender que es el cientificismo. una decisión “pasiva”.: Entonces. no decido. tampoco decido. y no hay porvenir. yo estoy expuesto. Si sé lo que hay que decidir. el que embiste tan violentamente contra el hu­ manismo. pero cuyas necesidad ineluctable e implicaciones creo que racionalmente (no puedo hacerlo aquí) es posible demostrar. La condición de la decisión (de la decisión necesaria. Pero si la decisión está no solo bajo la autoridad de mi saber sino también en mi poder. sino como algo que debe incluirse en ese incalculable. predeterminar. Puede llamarse a eso libertad. la filosofía. Cuando digo “racionalmente”. incalculable. E r. la posibilidad de la libertad sería para usted lo que viene. si me atrevo a decir.de la soberanía. pronosticar. a todas luces apelo a una historia de la razón. si no e s más que el predicado de lo que soy y puedo ser. e s la prueba de ese irresoluble de que acabo de hablar bajo la forma de “(lo) que viene”. A (lo) que viene bajo el nombre de razón. Proposición escandalosa para el sentido común y para la filosofía. soy vulnerable. y no la ciencia. una decisión del otro que no me exonera de ninguna responsabilidad. si es mi “posible”. Pienso que el fantasma de la fabricación de un ser humano (clonación reproductiva) tiene que ver con el cientificismo.: Todo es ya pasado o presente. Podría pensarse entonces la cuestión de las avanzadas de la ciencia biológi­ ca. É. Acerca de esta cuestión. Entre el saber y la decisión se requiere un salto. en la medida en que no puedo prever. Con el determinismo de que usted habla. A llí es donde estoy expuesto y felizmente.: ¿Porque t o d o estaría clausurad o ? j. no hay porvenir. de la que ya hemos hablado. R. Pienso sobre todo en la clonación. aunque sea necesario saber lo más y lo mejor posible antes de decidir. no como un determinismo que impide el ejercicio de la libertad subjetiva. Por eso a menudo digo. con un imaginario de la ciencia del que no hay por qué tener miedo en las circunstancias actuales. Pero allí donde viene (lo) que resta venir. y trato de demostrar. Freud y el psicoanálisis. destinado a ser libre. lo que sería desconocible: el acontecimiento imprevisible. A llí donde el otro puede llegar hay “por venir” o un por­ venir.

En cierto modo. encaramos aquí zonas de decisión donde la propia idea de competencia.: Es muy complicado. su supuesto saber (la sabiduría no es solamente un saber. hay y habrá clonación. Las legislaciones no impedirán la clonación. tienen una perti­ nencia rigurosamente insuficiente. eso se produce todo el tiempo en la reproducción en general. precisamente porque. en la nación. La “competencia” filosófica. de dos estructuras de vivientes idénticos-. j. creo que. É. hay que empezar por reconocerlo. Mireille Delmas-Marty. No e s posible controlar o prohibir la reproducción en general. y así me explico la s reacciones inmediatas y pasionales de ciertos individuos y responsables políti­ cos del más alto nivel. desde e l punto de vista de la imaginación. R . uno trata de reproducir alegando coartadas. los llamados “sabios” patentados del Comité de ética. J. entiendo que uno esté espantado. hubo. Luego. cierta teatralidad de la reproducción idéntica y en serie d e individuos humanos. el status del clon no será el que hoy se imagina. Le clonage human. En agosto de 2000. si examinamos de cerca ese concepto de clonación -la reproducción de dos individuos idénticos. en la tradición. por las razones que decía hace un rato. en la lengua. Por todas esas razones.: La clonación no reproductiva. Por último. . eso siem ­ pre existió. en la cultura y en la enseñanza. D . Véase al respecto Henri Atlan. Al respecto. más efectivas. Roger-Pol C ^ ■ Nadine Fresco. en la familia. no se debería encarar un proble­ ma semejante dejándose impresionar por imágenes. un saber supuesto. genéticas. un clon deberá ser un sujeto y encontrar una identidad singular.que la posibilidad de la clonación no será explotada necesariamente con fines terroríficos. S in reproducción identificante no habría tampoco cultura. de todos modos. hay que saber -y aquí nos aproximamos a consideraciones m ás realistas. Aunque (es una hipótesis. ¿no es cierto?) uno no se planteara ninguna pregun­ ta sobre las competencias científicas o la lucidez supuesta de esos “sabios” . no es posible negar q u e existe lo idéntico. y que se multiplica. esencialmente inadecuada. aquí menos que nunca) es el lugar mismo del problema. por supuesto. d e saber. de sabiduría. Marc Augé. Reflexionando. Ante cierta imaginería. Seuil. D . comprendo su terror y también puedo com­ partirlo. ética. 1999. creo que a Freud le hubieran apasionado los problemas actuales. por ejemplo. para existir. el gobierno británico una opinión favorable a la clonación no reproductiva. destinada a curar ciertas enfermedades .ción e s posible. Lo idéntico vuelve todo e i tiempo. a todas luces marca un progreso indiscutible de la ciencia. justamente. política o jurídica de dichos “sabios”. más concretas y prácticas. Pero.: Absolutamente. París. y que vuelve. Hay que analizar tambié n rechazo.

e s a compulsión imaginativa de aprehender lo peor, lo monstruoso (tuvimos muchos ejemplos en la historia de las ciencias y las técnicas), y no tratar la cuestión como si fuera una e indisociable. Hay diferentes problemas bajo e se nom bre de clonación. No es posible pronunciarse a favor o en contra de la clonación en general. También aquí, más vale preparar una aproximación d i­ ferenciada, progresiva. Sin dejarse paralizar, sin ceder a una reacción legislati­ v a amedrentada, a una respuesta política reactiva bajo la forma del “todo o nada”.
É .R .: Es lo que se hizo, me parece. j. D .: Las grandes decisiones todavía están por venir. ¿Quién hace qué y con

qué? Desde el punto de vista concreto y legislativo, hay que encarar con pru­ dencia, caso por caso, sector por sector, los problemas ligados a tal o cual posi­ bilidad. ¿Quién hace qué con ese poder considerable? No estoy contra la clonación en general, pero si se anuncia una amenaza de reproducción de seres humanos, quiero decir como una amenaza efectiva, masiva, etc., según crite­ rio s a determinar, habrá que llevar a cabo una guerra política, como se pudo hacer en otras situaciones. No sería la primera vez. Siempre hubo reproduc­ ción. Tomemos por ejemplo el caso del adiestramiento. No pienso solamente en e l adiestramiento de los animales sino en el de ciertos militantes políticos. Se trata de “reproducir” individuos que piensan lo mismo, que se conducen de la m ism a manera respecto del jefe y en la horda, según esquemas muy bien cono­ cidos. Aquí también se trata de clonación. Sin hablar de todas las técnicas, de todas las prótesis, de todos los injertos, por ejemplo, y no solamente en la cosa militar y la dirección de las guerras clásicas y modernas.
É. R.: Sea como fuere, h o y nos enfrentamos con otra cosa, ¡con la introducción d e un mecanismo de reproducción de lo idéntico en el orden biológico!

J -D .: Pero ¿dónde comienza lo biológico? ¿Cómo se delimita? ¿Qué van a repro­ ducir? É -R .: En el debate actual, creo que es necesario distinguir el cientificismo de la verdadera actitud científica sin olvidar jamás que algunos sabios perfectamen­ tepueden concebir, en nombre de la ciencia, proyectos delirantes." Yo perci"Subrayemos por ejemplo que es precisamente al biólogo americano Hermann Joseph Muller (1890-1967), premio Nobel de medicina en 1947, a quien le debemos el insensato proyecto de crear un banco de esperma de premios Nobel destinado a engendrar niños inteligentes.

bo una barbarie en algunas manifestaciones cientificistas, en los desbordes cognitivos o del comportamiento por ejemplo, en la medida en que fundamen­ talmente, cada vez, se trata de reducir lo humano a un cuerpo sin sujeto. En m i opinión resulta útil releer, al respecto, la famosa conferencia de George s Canguilhem, “El cerebro y el pensamiento’’,1 2 en la que denuncia como una barbarie toda forma de psicología que pretendiera apoyarse en la biología y la fisiología para afirmar que el pensamiento no sería más que el efecto de una secreción del cerebro. A mi juicio, hay que combatir las mitologías cientificistas que, por ejemplo, pretenden que una computadora bien programada un d ía podrá escribir, mucho mejor de lo que lo hizo Proust, En busca del tiempo perdi­ do. Por lo demás, pienso que el reciente desciframiento del genoma, que mues­ tra a las claras que la ciencia no aporta ninguna solución “preparada” a la organización de la vida humana, permitirá que los científicos critiquen ellos mismos las derivas cientificistas. De todos modos, me siento impactada por la mezcla de géneros que hoy s e produce entre los campos de lo “racional” y lo “irracional”. Hace poco, a propó­ sito de la clonación, el muy serio Congreso americano consultó al gurú de la secta Rael (Claude Vorilhon) para que diese su opinión sobre la cuestión de la clonación reproductiva. Pero el gurú mencionado, que preconiza la clonación reproductiva, es la exacta réplica de esos sabios locos imaginados por la litera­ tura fantástica. Y también un charlatán que explota financiera y sexualmente a sus adeptos. El reunió a cincuenta mujeres de su secta dispuestas a recibir un huevo repro­ ducido idénticamente cincuenta veces y, gracias a ellas, pretende “duplicar" a un niño muerto a la edad de diez años y que sus padres esperan resucitar. Por otra parte, ya hizo llevar a cabo la implantación por su equipo de “sabios”. Lo inquie­ tante en este asunto no es que tales fantasmas atraviesen una secta -eso siempre existió-, sino el hecho de que un discurso delirante de este tipo pueda ser puesto en el mismo plano que la ciencia por una autoridad tan respetable como el Con­ greso americano: aquí se unen el cientificismo y el ocultismo.1 3
J. D.;

No habría que moldear las reacciones eticojurídicas sobre esa caricatura cientificista, o dejarse encerrar en una simple alternativa: un determinismo mecanicista, fisicalista, fisiologista, por un lado, y por el otro, sana y salva, la bella libertad del pensamiento humano. La responsabilidad que debe tomar cualquiera, en particular los le g is la d o ­ res o los políticos, debe responder, o tratar de corresponder, a lo que se puede
u Georges Canguilhem, “Le cerveau et la pensée” (1980), en: Georges Canguilhem. Philosoph' historien ¿es sciences, París, Albin Michel, 1992, pp. 11-33. 1 3 La audición de Claude Vorilhon se efectuó en marzo de 2001. Véase Liberation, 30 de de 2001.

saber, c ie n tífic a m e n te , de la realidad — y n o a la co m pulsión “cientificista”— de los m ecanism os de re produción. Siem pre h ub o fenóm enos de reproducción, de articu lación entre la m á q u in a y lo viviente. La historia de la literatura, ya que usted a lu d e a ello , está co n stitu id a por ese tip o de cosas, por funciones casi maquinales y a u to m ática s, siempre en el lím ite del plagio (n o c ió n ta n oscura y problemática c o m o la del c lo n ). N o hay que olvidarlo, au n q u e el e jem plo que usted da del lib ro de Proust es caricaturesco. É R.: M e parece q ue h o y el cie n tific is m o es to da vía m ás bárbaro que a n ta ñ o . Los partidarios de lo q u e se lla m a el c o g n itivo - c o m po rtam e nta lism o creen real­
mente que u n o p o d rá abstenerse c o m p le ta m e n te u n d ía de los co nc e pto s de sujeto, in c o n s c ie n te y c o n c ie n c ia . E n u n debate reciente que tuve al respecto.

Dan Sperber a firm a b a q ue m u y p ro n to u n o p od ría abstenerse realm ente del
sujeto y solo salvar al suje to d e l d erecho, u n sujeto sin afecto n i deseo, y sobre

todo sin in c o n s c ie n te (e n el s e n tid o fr e u d ia n o ).1 4 j. D.: El d e re ch o o c c id e n ta l es e l p ro p io lugar, u n lugar p riv ile g iad o , en to do caso, de la e m e rg e n c ia y la a u to rid a d d e l sujeto, del c o n c e p to de sujeto. S i está mantenido e n el d e re c h o , está e n todas partes. ¿ C ó m o se salvaría al sujeto del derecho? É . R.: C o m o u n a sup e rv iv e n c ia necesaria para la representación del lazo social. En ese m arco, se trataría de m a n te n e r la existencia de u n sujeto de la ética o la responsabilidad, desprovisto de to d o anclaje en un a realidad psíquica, afectiva, pulsional. Por supuesto, esto n o tie ne nad a que ver con e- sujeto de la ética de que habla F o u c a u lt,1 5 y q u e es u n sujeto e n vías de inventarse desprendiéndose de sí m ism o. E n lo q ue evoco, p or u n lado estaría la co m p u tadora que vendría a reemplazar el p e n sa m ie n to , y por el otro los co m po rtam iento s y la cognición, que serían procesos m e ra m e n te fisiológicos o biológicos. Por lo tanto , ya no habría sitio para la a u to n o m ía de un psiquism o que dependiera de u n universo simbólico, sig nifica nte o pasional. El hom bre sería m irado así co m o una m aq u i­ na en u n cue rp o de c h im p a n c é , y su subjetividad n o sería otra cosa q u e e l fruto de una ilu s ió n “ incorregible” que lo llevaría a creerse d o tad o de u n libre arbitrio.

MDan Sperber también escribe: “No existe ningún,: tare,« intelectual v|ue un cerebro pueda Ejecutar y que permanecería en principio fuera del ,»k.ince de u n a computadora. Por lo menos. esa es la convicción que anima a los cognttmstas (. I. ToJivia grosero hov, este rru>Je!>> ts 't ím id a m e n t e mejorable", en: Roger-Pol Droit y D m Sperber. Des idéet qui twm vw. Taris, k Jacob, Í W , p. 19. Michel Foucault, L'hcrmcncutUfuc Ju suji't C.ours au ( i'ít'íc Fratuv 1981-1°$? Parts. Jallimard-Seuil, 2001 |De prox. aparición: La KmncniutKa I r ’ ‘u,vr<>. Buenos Aire», fet . 20021

D.: Lo que me parece difícil es tener en cuento la posibilidad de esa mecanj­ . J zación extrema, extendida y extensible, olvidando que existe un punto donde

el cálculo encuentra su límite: el juego, la posibilidad del juego en el interior de las máquinas de calcular. Por otra parte, lo que usted llama el afecto, e s decir, la relación del viviente con el otro -la relación consigo como con e l otro-, ese afecto, por definición, sigue siendo un incalculable, algo ajeno a toda máquina. É. R.: Es mi opinión. Existe lo irresoluble, como usted dice.
1. D.:

Lo irresoluble, lo incalculable, o más bien, como lo sugería hace un rato,

lo no-calculable. É . R.: Y por ende lo inanalizable.
J. D.:

Y en todo caso, aquello que, resistiendo al análisis, todavía queda

por

analizar. Sin duda, es por esta irreductibilidad del afecto, es decir, del otro y d e la relación con el otro, por lo que se debe reintroducir, sin caer en una ideolo­ gía reaccionaria, lo que hoy todavía se llama la libertad o el inconsciente.
É. R.:

La p a s ió n y el c o n f lic t o ...

J.

D.: El otro, la llegada del otro siempre es incalculable. N o deja de producir

efectos en la máquina, pero no puede ser calculado por la máquina. Hay que pensar, o sea, aquí, inventar lo que sea preciso para no cerrar los ojos ante la máquina y ante el extraordinario progreso del cálculo, comprendiendo siempre, en el interior y el exterior de la máquina, ese juego del otro, ese juego con e l otro. Una vez que uno acepta su principio y se rinde a esa exposición al otro -por lo tanto al acontecimiento que viene a afectamos, por tanto a ese afecto que e s aquello por lo cual se define la vida-, en ese preciso momento, hay que arreglar­ selas para inventar la venida de un discurso capaz de tomarlo en cuenta. É . R.: Lo que usted llama la “hospitalidad”.1 6

1 6 Jacques Derrida encaró en numerosas ocasiones esa cuestión de la hospitalidad: “Ningún recién llegado es recibido como huésped si no se beneficia con el derecho a la hospitalidad o derecho de asilo, etcétera. Sin ese derecho, no puede introducirse ‘en mi hogar’, en el ‘hogar’ del huésped (host), sino como parásito, huésped abusivo, ilegítimo, clandestino, pasible de expuls1 0 1 1 o de arresto.”, en: De l’hospitalité, París, Calmann-Lévy, 1997, p. 57 [Trad, cast.: La h o s p ita l^ 1 Buenos Aires, De la Flor], Véase también Cosmopolites de tous les pays, encore un effort! , ParlSl Galilée, 1997 [Trad, cast.: Cosmopolitas de todos los países, un esfuerzo más!, Valladolid, Cuatr(1 Ediciones, 1996).

1 9 Esa expresión me había parecido. Mar* enjeu. por el contrario) debería someterse de algún modo a las reglas en uso en el lugar que lo recibe.P °r ejemplo. Pero según la ley. U na familia bretona había albergado. el recién llegado imprevisto sin pedirle cuentas. mi territorio. Para volver al debate que usted abre. yo opongo regularmente la hospitalidad incondicional. inevitablemente.: “Delito de hospitalidad” fue una cita. aunque fuera a título personal y privado. se plantea reforzar las "leyes PasquaDebté” sobre la inmigración adoptadas en diciembre de 1993. cuando 430 africanos en situación irregular (sin documentos de identidad). impactante. intervención improvisada el 21 de diciembre de 1996 en el Théatre des Amandiers.s>Descartes & Cie. recordada por Toubon. poniendo algo suyo. a la hospitalidad de invitación. apoyados por varias asociaciones humani­ tarias. creo. Esta hospitalidad pura o incondicio- 1 7 El asunto de los “indocumentados” comienza el 1S de m ano de 1996. Una frase terrible de Jacques Toubon. Jean-Pierre Vincent. m i lengua.1 1 usted intervino de manera espectacular sobre lo que llama el “delito de hospitalidad”. En este caso se trataba de vascos. de manera inventiva. ob. por amistad. En efecto.J. hospitalidad pura u hospi­ talidad de visitación -que consiste en dejar venir al visitante. 73-91. cit-. lo que viene a uno. Ese acontecimiento ocurre en el momento en que el gobierno de enton­ as. capaz eventualmente de hacer daño.: En el momento del asunto de los indocumentados. r. '"Jacques Derrida. “Manquements du droit à Ia justice”. D. recibe en su casa. El asunto se prolongará cor>la llegada de la izquierda al poder. .1 8 j. La hospitalidad pura consiste en dejar su casa abierta al recién llegado imprevisto. hasta un intruso peligro­ so. La hospitalidad pura o incondicional supone que no se invitó al recién llega­ do allí donde yo sigo siendo dueño en mi casa y donde yo controlo mi casa. (lo) que viene a su hogar. porque tam bién fue un golpe. 40. en: Jacques Derrida. y ese golpe bajo co­ rría el riesgo de legitimar lo peor. De golpe. a amigos vascos en situación ilegal. digamos. acaso sea uno de los nombres de la cosa: acoger. E . encore un effort!. Marc Guillaume. a su mesa o bajo su techo. Otras acciones del mismo tipo serán llevadas a cabo por inmigrantes apoyados por rpuchos intelectuales. p. la oferta de hospitalidad era asociada a un acto de delincuencia. D. durante una manifestación de apoyo a los ^documentados". el legislador puede perseguir a gente que. sin invitación. pp. a llí donde él (según las reglas de la hospitalidad condicional. sin reclamarle su pasaporte-. 1 9Véase Jacques Derrida. a personas en situación ilegal. Cosmopolites de tous les pays. 1997. apoyado por una mayoría de derecha en el Parlamento. tras las elecciones legislativas de junio de 1997. Una retórica política podía acoplar esas dos palabras. Pat.. sitian la iglesia San Ambrosio del XI distrito de Parts e inician una huelga de hambre para lograr su regularización. que puede ser un intruso.

Esta hospitalidad pura. es decir. cuando llega el amor. p. no m e satisfizo la política de la izquierda sobre esto. . realmente es preciso limitar y condicionar la hospitalidad. comparasen a Patrick W eil con un adepto de la solución final1 0 atribuyéndole palabras que jamás había 2 0 Véase Pierre Tévanian y Sylvie Tissot.Fu e la primera gran fractura entre el gobierno socialista y los intelectuales. de su lengua. un control de los flujos migratorios. sabiendo siempre que no es posible convertirla en un concepto político o jurídico. de su nación. aunque la encuentro mejor que la d e la derecha. É . Mots à maux. mediante una tecnología. en el interior de un trabajo muy elaborado sobre las palabras y la lengua. Por u n lado. no aprecié que algunos intelectuales de la ultraizquierda. porque la hospitalidad incondicio­ nal también puede tener efectos perversos. toma­ mos un riesgo. por cierto minoritarios pero apoyados por otros. En efecto. vale para el pasaje de las fronteras de un país. para una familia. esas dos modalidades de la hospitalidad siguen siendo irreductibles entre sí. esa ilimitación de la hospitalidad incondicio­ nal. Dagomo. No obstante. En ocasiones es posible hacer­ lo con las mejores intenciones del mundo. para una nación que tiene interés en controlar su práctica de la hospitalidad. pero también tiene un papel en la vida corriente: cuando alguien llega. la de la exposición a (lo) que llega. por ejemplo. Dictionnaire de la lepénisation des esprín París. para una sociedad organi ­ zada que posee sus leyes y que quiere conservar el dominio soberano de s u territorio. sin la cual no hay concepto de hospitalidad.: En este asunto usted interviene de una manera deconstructiva. Para comprender estas situaciones hay que m a n ­ tener ese horizonte sin horizonte. usted indi­ ca los límites y las ilusiones de una actitud política que consistiría en querer dominar. que esperaban que Josp"’ mantuviera sus promesas electorales y abrogara las famosas leyes. Sobre este punto estoy totalmente de su lado. 209: “Detrás de fórmulas como ‘inmigración cero’ o ‘ni un solo emigra^0 más’. Nunca pensé que había q ue abrir todas las fronteras y no controlar los flujos migratorios.nal no es un concepto político o jurídico. de su cultura. nos exponemos. No hay sitio para ese tipo de hospitalidad en el derecho y la política. Ministro del Interior en el gobierno de Lionel Jospifl' Jean-Pierre Chevénement aprobó la decisión adoptada en agosto de 1997 de no abrogar las le y e s Pasqua-Debré sino de modificarlas aplicando una parte de las recomendaciones hechas por ^ historiador Patrick Weil en el informe que le había ordenado el ministro a propósito del códif0 de la nacionalidad. acepta perfectamente la idea de que puede existir una política de la in­ migración. R . uno no puede dejará pensar en otra fórmula: ‘solución final’”. Sobre todo. la cuestión de la hospitalidad en general. Esta distinción exige la referencia a la hospitalidad cuyo sueño y deseo en ocasiones angustiado conservamos. o incluso detrás de las palabras del politólogo socialista Patrick Weil. y por el otro. Y por ello. un millar de intelectuales y artistas la emprendief°n contra Chevénement en una petición que “reclamaba la regularización de todos lfl> indocumentados que habían hecho la demanda" (véase Le Monde del 2 de octubre de 1997). En octubre de 1997. 1998.

En un texto de apoyo a lean-Pierre Chevénement Publicado por Liberation el 7 de octubre de 1997. En el interior de dicho campo todavía es posible no estar de acuerdo -lo cual en mi caso. y que la inmigración no había aumentado. situado en un frente determinado.Siempre fui muy vigilante con respecto a quienes pretenden luchar en favor de una causa justa con argumentos desmedidos. Considerar como irresponsables y denunciar a quienes luchaban por una hospitalidad más generosa. !l Véase Le Moruk del 2 de octubre de 1997. Por eso me parecieron excesivas las declaraciones de Jean-Pierre Chevénement cuando creyó que tenía que acusar a la “irresponsabilidad” de los intelectuales que querrían abrir todas las puertas. j d. que expresaba la debilidad política de un arrebato retórico.: Una vez que se ha circunscripto el campo de la hospitalidad condicional. fue un gesto ofensivo. a los fantasmas atemorizados de aquellos que se veían “invadidos” por la inmigración magrebí. yo subrayé que había mucho más sitio del que se decía para recibir a más ex­ tranjeros. por preocupación electoral u otra. .con las decisiones políticas adoptadas por Chevénement y por el gobierno al que pertenecía. resulta posible discutir una política. contrariamente a lo que se afirmaba respecto del famoso “umbral de tolerancia”. Como otros. y no peor calculada. Por tanto. una vez reco­ nocida la necesidad y las virtudes de una hospitalidad condicional. el debate se tornaba posible y algo se podía cambiar a través de un combate relativo.2 1 Nadie reclamó que se borrasen las fronte­ ra s o que no hubiese más visas. los peticionarios son Kusados de “provocación Manipuladora” y de “ingenuidad caritativa".En ese momento me rehusé a firmar cualquier petición sobre esta cues­ tión. No había que ceder.dicho.

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por ejemplo. descansa en la idea de que. Hace mucho tiempo que usted se interesa en la cuestión de la animalidad. y por el otro.: El proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad. por supuesto. cast. existe una que me impacta particularmente en la medida en que mezcla una perspec­ tiva utilitarista y cognitivista. senilidad o enfermedades orgánicas que los privarían del uso de la razón. sean o no mamíferos. 108. enero-febrero de 2000. Los autores de dicho proyecto trazan así una frontera dudosa entre lo huma­ no y lo no-humano. Equality beyond Humanity. los grandes monos estarían dotados de modelos cognitivos que les permiten aprender el lenguaje en igualdad de condiciones que los hombres. Si la considero decisiva. Nueva York. 156-162. Madrid. pp. como se dice. Saint Martins Press. Véase también Elisabeth de Fontenay. Trotta.Pienso en el proyecto “darwiniano” concebido por Peter Singer y Paola Cavalieri. 109. París. y de los grandes monos otra especie biológica integrada a lo humano pero superior a la de los felinos. los dos auto­ res condenan el artículo 3 del código del tribunal de Nuremberg que reclama que todo método terapéutico o experimental nuevo esté precedido de ensayos sobre los animales. Fayard. abe­ rrante a mi modo de ver. The Great Ape Project. por un lado. y la respuesta de Élisabeth de Fontenay. El razonamiento. 1998. un ideal jurídico y un objetivo llamado ecológico (o de “ecología profunda”). Por consiguiente. sino a conceder a los “grandes monos no humanos” los derechos del hombre.1 y que consiste no en proteger a los animales de la violencia instituyendo un derecho de los animales. Véanse también los dos números de la revista Le Débat. y me gustaría conocer su opinión sobre estas cuestiones. . 1998). es porque. difícil y enigmática 1 Paola Cavalieri y Peter Singer. Sobre todo: Paola Cavalieri. Ja c q u e s D e r r id a : La “cuestión-de-la-animalidad” no es una cuestión entre otras. 1994 [Trad. desde hace mucho tiempo. Les droits de I homme pour les grands singes non humains?". haciendo de los disminuidos mentales una especie biológica que ya no pertenecería al reino de lo humano. o a otros animales. en sí misma y por su valor estratégico. que serían más “humanos” que los humanos atacados de locura. Violencias contra los animales ÉLISABETH R o u d in e s c o : Entre las derivas contemporáneas cientificistas. marzo-abril de 2000. donde Se reúnen artículos sobre este tema. Le silence des betes.5. Le Débat. La philosophie à l'épreuve de l’animalité. “Pourquoi les animaux n'auraient-ils pas droit à un droit des animaux en Le Débat.

Heidegger et la question. Galilée. 141) [Trad. p. cit.) [Trad. representa también el límite sobre el cual se suscitan y determi­ nan todas las otras grandes cuestiones y todos los conceptos destinados a d e limitar lo “propio del hombre”. también las más ingenuas e interesadas dominan lo que se llama la cultura humana (y no solamente occidental). y por “impensable” que parezca. en L'¿enture et la áfférence. Y en ese volumen.en si misma. en casi todos mis libros.. Antes de esta fecha. las más resistentes. en el sentido corriente).. la elaboración de un nuevo concepto de la huella debía extenderse a todo el campo de lo viviente. el derecho. Desde De la gramatobgía. en adelante. Siglo XXlJ. p. en: Points de suspension. Kant. La índole “masivamente ineluctable”. cit-. Indisociable de este concepto del gramo o de la huella. p. la “cuestión del animal” es encarada. Inventions de l’aupre. etcétera.. y passim. 1974. de la “cuestión" “de lo que ocurre con la vida llamada ‘animal’” está claramente situada en Spectres de Marx (ob. las presuposiciones más graves. “Che cos’é la poesía?”. y en todo caso e l discurso filosófico predominante desde hace siglos. el grama -o el grafema. y la manera en que dichos textos interpretan la fron ­ tera entre el Hombre y el Animal. cast. en particular los de Heidegger. París.3 En los últimos textos que publiqué al respecto. ob.: Velos. de grama o de g rafema” excedían la oposición “humano/no humano”. 1999. cit. la esencia y el porvenir de la humanidad. a este respecto.nombraría así el elemento”. las más de las veces de manera directa y explícita. ob. 2 “Incluso antes de ser determinado como humano (con todos los caracteres distintivos que siempre se atribuyeron al hombre y todo el sistema de significaciones que implican) o como anhumano. Jacques Derrida. la dtfférance se extiende a “la vida la muerte" en general y une lo económico y lo aneconómico más allá de los límites de lo humano. en De la grammatologie. México. “Comment ne pas parier” y “La main de Heidegger" (en particular el pasaje titulado “De l’homme et de l’animalité”). 89. más allá del fonocentrismo o el logocentrismo que siempre confía en un límite sencillo y oposicional entre el Hombre y el Animal. cit. Glas. En efecto. cast. París.. Esto vale también para el discurso sobre la diferencia. Galilée. en: Psyché. la susodicha “cuestión del animal’’ se ve relanzada. Lévinas y Lacan. 1998). más allá de los límites antropológicos del lenguaje “hablado” (o “es­ crito". En todas partes donde se nombre algo así como “el animal”. consisten en cuestionar el desconocimiento interesado de lo que s e llama el Animal en general. París. Galilée. en todos mis textos se encuentran marcas explícitas de la activa convicción que siempre fue la mía. desde De la grammatologie . Se trata de un libro en preparación). de huella. en: Marges de la philosophie. 27 y ss. 138 y ss. ’ Véase sobre todo L'animal autobiographique: autour de Jacques Derrida. cit. Cátedra.: Márgenes de la filosofía. 294. Véase también “Un ver à soie”. “L’animal que je suis” (fragmento de la introducción a una serie de cuatro sesiones de seminario dictados en Cerisy-la-Salle en 1997 y consagrados sobre todo a Descartes. en Voiles (en colaboración con Héléne Sixous. ob. En todas partes donde reaparece el motivo de la mano o de la “mano del hombre”.. Madrid. Y o subrayaba entonces que los “conceptos de escritura. cit. ob. 19 y ss. ob. Minuit. el ‘‘crimen contra la humanidad". p. 1989]. sobre todo p. Véase "La diffémnce” (1968). Heidegger. p. De I'esprit. el “genocidio”. los ‘‘derechos del hombre”. 1972 (j. o más bien de la relación vida/muerte. Solo algunos ejemplos: “Freud et la scène de l’écriture”.d .2 Todos los gestos deconstructores que intenté respecto de los textos filosóficos. la ética la política. París.

oscura. de manera universal. en el consumo. París. . de una punta a otra del libro. sino hegemónica. lo propio del hombre. Sin poder tomar aquí posición de una manera muy sutil. (A propósito del derecho de castigar o de la pena de muerte. aunque desde siempre se haya ejercido una gran violencia contra los animales -ya se encuentran huellas en textos bíblicos que estudié más allá de este punto de vista-. y buenas. Pongo estas palabras entre comillas porque dicho cambio deberá afectar al sentido y al valor mis­ mos de estos conceptos (lo ontológico y lo ético). el térmi­ no “crueldad”. en el doble sentido de este término. de hecho o de derecho. a todas las formas de lo viviente no humano. tengo una simpatía de principio para aquellos que. Galilée. yo intento mostrar la especificidad moderna de esta violencia. se utiliza esta palabra de una manera extremadamente confusa. cit. a invitación de René Major. y que por otra parte sostuvo el discurso d e la hegemonía. a pesar de la tentación. Jean-Luc Nancy (ob. iniciador de los Estados generales del psicoanálisis. Por eso. En el fondo. de alzarse contra la manera en que son tratados los animales: en la cría industrial. aunque su discurso a menudo me parezca mal articulado o filosóficamente inconsecuente.D. eso se sabe. en el sentido de la necesidad “ontológica” y del deber “ético”. científica. el 10 de julio de 2000. en el matadero. 2000. por cierto. Por otro lado. hasta del dominio. Se verá cada vez más desacreditada. y en particular desde Descartes. (). trató la cuestión llamada de “El animal” es un signo mayor del logocentrismo y de una limitación deconstructible de la filosofía. Deberán hacerlo. Se trata aquí de una tradición que no fue homogénea. Las relaciones entre los hombres y los animales deberán cambiar. me parece que el modo en que la filosofía. Pero lo que resiste a esta tradición predomi­ nante es muy sencillamente que hay unos vivientes. y el axioma -o el síntoma.). Esa violencia industrial. como relación con la ley. Sería útil realizar una lectura psicoanalítica de la cosa. no puede soportarse todavía demasiado tiempo. técnica. la crueldad. como si el concepto homogéneo de Eí animal pudiera ex­ tenderse. Es una palabra confusa. ya se trate de la sangre (crúor) o no (Grausamkeit). representa un papel determinante. tienen razones.pongo en duda el apelativo “Animal” en singular. simplemente. donde la deconstrucción de lo que es apodado el Wumoísmo.4 y una lectura del uso psicoanahasta Le toucher.“filosófico” del discurso que la sostiene e intenta legitimarla.) 4Jacques Derrida encaró la cuestión de la crueldad en la conferencia pronunciada en el gran anfiteatro de la Sorbona. eso es lo que sería. como si existiera el Hombre y el Animal. a mi juicio. el “hacer su­ frir” o el “dejar sufrir” por el placer. por cierto. Para calificar ese tratamiento no utilizaré. El hombre es uno de ellos. e irreductiblemente singu­ lar. sobredeterminada. unos animales. pero no existe El Hombre versus El Animal. En otra parte estudio la historia y la “lógica” del léxico de la “crueldad”. en la experimentación. Véase Etats d'áme de la psychanalyse. en su conjunto. algunos de los cuales no tienen que ver con lo que ese gran discurso sobre el Animal pretende adjudicarles o reconocerles.

Por consiguiente querer conceder absolutamente. debe s e r analizado. la violencia infligida a los animales no dejará de tener repercu. conferir o reconocer derechos a los "animales” es una manera subrepticia o implícita de confirmar cierta inter­ pretación del sujeto humano. enriquecido sin descanso (la historicidad y la perfectibilidad. Cualesquiera que sean las diferencias. en la práctica. se trata d e reproducir y extender a los animales un concepto de juricidad que era el de lo s derechos del hombre. Sin embargo. para el len­ guaje animal. La teoría cartesiana. en su figura filosófica. desarrollado. por el cual tengo el mayor de los respetos pero que. será cada vez menos soportable. sigue siendo de tipo cartesiano.: ¿Los derechos de los animales pensados en qué términos? J. reelaborado. pero la “representa” en una poderosa sistemati­ cidad del síntoma. Con todo lo que depende de esta distinción. en cuanto a lo esencial e sa herencia gobierna.lírico de la misma palabra. El “texto” cartesiano. Esta violencia. Antes de las tesis que usted evoca. El axioma del gesto represivo para con los animales. por supuesto. creo. Lévinas o Lacan. lo cual desemboca en ingenuidades simpáticas pero insostenibles. Kant. D. por lo que respecta a la relación con “el A nim al”. No utilizaré tampoco la palabra derecho. no a los animales. y es una falta o una debilidad. y es casi ilimitado. sería una contradic­ .) De cualquier manera qu e se la califique. que habrá sido la palanca misma de la peor vio­ lencia respecto de los vivientes no humanos. Distinguen la ! reacción y la respuesta. de la subjetividad. en particular en Freud. Heidegger (así como los cognitivistas) tienen al respecto una posición más o menos idéntica a la de Descartes. De este axioma depende cierta filosofía del derecho y de los derechos del hombre. sino a tal categoría de ani­ males. de Kant a Heidegger. siones profundas (conscientes e inconscientes) sobre la imagen que se hacen los hombres de sí mismos. esa herencia cartesiana determina toda la modernidad. El concepto moderno del derecho depende ma­ sivamente de ese momento cartesiano del cogito.: Con demasiada frecuencia. supone un sistema de signos sin respuesta: reacciones pero no una respuesta. de la subjetividad humana poscartesiana. hubo muchas declaraciones sobre los derechos de los animales. R. por otra parte. de la soberanía. É . le son esenciales). Lacan. cuales­ quiera que sean las diferencias entre dichos discursos. en cuanto producto de una historia y performativos complejos. por el momento se encuentra en el fundamento del concepto de los derechos del hombre. derechos equivalentes a los derechos del hombre. Cierto concepto del sujeto humano. pero ahí es donde la cuestión s e vuelve complicada. el pensamiento moderno de la relación d e r los hombres con los animales. A partir de ese momento. de la liber­ tad. creo. Lévinas. etcétera. no es la causa de esta gran estructura.

Entre los “ m on os su p erio res” y e l h om bre. la exp erim en tación . fo rm as ex trem ad am en te refinadas de organiza­ ción sim bólica: tra b a jo d e l d u e lo y d e la sep u ltu ra. Es una evidencia in n egab le d el se n tid o com ú n . pero podría demostrarse . una tran sform ación es n ecesaria e inevitable.: Eso es lo m ínim o. u n a e indivisible. cu an d o n o p ro h ib ic ió n . p roh íb e p ero n o siem pre im pide. la m utación de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales no adoptará necesaria o so lam en te la form a de u n a carta.: Pero ¿dónde y có m o p a sa p a ra u sted el lím ite? ¿N o h abrá que reconsiderar la noción de corte en tre la n atu raleza y la cu ltu ra sobre la cual descansa la antropología? J. P ero n o im p ide las m atanzas o las patologías “tecnocientíficas” del m ercado o de la cría industrial. (Pero la propia “pro­ hibición”. y es mejor que n ada. el trabajo. etcétera. etcétera. de tal m odo que la oposición entre e v ita m ie n to y p ro h ib ició n sigue sien do problem ática. evitamiento. en el h om b re. E n el m u n d o an im al ex iste u n a gran can tidad de estruc­ turas diferentes. en otros acelerada. D escribe. R eproduciría la m áquin a filosófica y jurídica gracias a la cual se ejerció (tiránicam ente. so b re to d o e n la organ ización “sim bólica”. fronteras infranqueables entre tantas especies de v iv ie n te s. no es para pretender. en algun os casos gradual. Por lo tanto. laboriosa. p or otra parte. pero tam b ié n en tre los “ m on os superiores” y los otros anim ales. ¿Q u ién puede n egarlo sin llevar la ceguera hasta la necedad? Pero n o h ay u n a so la fron tera. N o hay una oposición entre el h o m b re y e l n o -h om b re. Por supuesto que hay diferen cias irreductibles. L en ta. heterogeneidades. estructuras fam iliares. N o digo que haya que renunciar a id en tificar a lg o “ p ro p io d el h om bre” . S i m e in q u ieto por una frontera entre dos espacios h om ogén eos.) Todo esto es c o m p lic ad o . m ás o m enos empírica. estructu­ ras diferenciales. sino porque so sten go q u e h ay m ás d e un lím ite: m uchos límites. en el cifrado o la p ráctica de lo s sign o s.ción ruinosa. entre el Hombre y el Anim al. es la co-im p licación m ism a. la abeja. en tre las diferentes estructuras de organización de lo v iv ie n te h ay m u ch as fracturas. R. sin duda la diferencia sigue sien­ do abismal. de m anera positiva y en ocasiones p ertu rb ad ora. el perro. q u e n o h ay lím ite en tre los “an im ales” y el “hom bre”. la m osca. por razones cons­ cientes o inconscientes. el caballo. pero la prim atologia hace inm en­ sos progresos de los q u e n o se h a b la lo su ficien te. de una declaración de los derechos o de un tribun al a las órdenes de un legislador. p o r u n lad o el h om b re y por el otro el anim al. los límites se m u ltip lic an . es decir. É. d el in cesto. D. N o creo en el milagro de una legislación . E n tre el p roto zoário. por abuso de poder) la explotación del animal en el alimento. Ya h ay un a. n eciam en te.

: ¿Lo dicen realmente? É. cuando no matan lo suficiente. 1993 [Trad. sobre todo en Aporías. R.-y es lo que hago en otra parte. de corte. criando en masa.5 con­ tra Heidegger. una vez más. Llegaré hasta sostener que. a quienes a su vez experimentan una simpatía.: Sí. o porque el hombre no los tiene con tanta seguridad como lo pretende (argumento que ya desplegué. de manera hiperindustrializada. para responder a su alusión. No puedo hacerlo aquí improvisando brevemente. a analizar (lo entien­ do en todos los sentidos. es decir. sin hablar de los centenares de especies que desaparecen cada año en la superficie de la tierra por culpa de los hombres. dejan morir. ni siquiera que sea en rigor sostenible. D. Barcelona. Paidós. É. Pero el razona­ miento que apunta a extender los derechos del hombre en beneficio de los grandes monos presupone esa noción de separación. bién disponen de ellos. Dicho lo cual. sutil. mi simpatía se dirige. sin compromiso y sustitución simbólica. Para hacer entrar a los grandes monos en el orden de los derechos del hombre habría que excluir de ellos a los enfermos mentales. que. también en el del psicoanálisis) ambas actitudes fundamentales. 1998]. contra la tortura genocida que se les inflige a menudo de manera en el fondo perversa. respecto de la experiencia de la muerte..: Lo que me impacta en este tipo de deriva es que pone en acto una suerte de corte entre lo que sería humano y lo que no. que se sienten en simpatía compasiva y viva con esos seres vivientes. del lenguaje y de la relación con el ser como tal). .: Aporías: morir-esperarsc (en) ¡ o S límites de la verdad".que ninguno de los rasgos por las cuales la filosofía o la cultura más autorizadas han creíd0 reconocer ese “propio del hombre" está rigurosamente reservado a lo q u e n o sotros. Tampoco creo en el “vegetarianismo” absoluto. Que 5Jacques Derrida. Galilée. pues. ni en la pureza ética de sus intenciones. Ya sea porque algunos animales tam. ¡suponiendo que alguna vez el derecho pueda garantizar una diferencia fiable entre hacer y dejar morir! Por cierto. más o menos refinado. sobre todo en la enseñanza. los hombres. Apones. ]. los rebaños que se deben exterminar así para las supues­ tas necesidades de los hombres. París. aunque la palabra “exclusión" jamás es pronunciada. considero tan ridicula como detestable la nueva jerarquía que ubicaría a tales o cuales animales por encima de los discapacitados humanos. Pero jamás renunciaré. cierto cani­ balismo sigue siendo insuperable. sublime. de límite. R. y no creo que haya que renunciar.. Y por supuesto. llamamos el hombre. cast. siento simpatía (y le tengo afecto a esa palabra) por aquellos que se rebelan: contra la guerra decla­ rada a tantos animales.

de un supuesto pasaje de lo hum ano a lo no humano que estaría ligado a la existencia de enfermedades neurológicas o cerebrales degenerativas. 1978].8 Ella fue uno de los grandes personajes de un seminario que había consagrado hace años precisamente a eso: “comer al otro”. Si les gusta. (M e explico mejor sobre esto cada vez que hablo de la deconstrucción necesaria del “carno-falogocentrismo’’. por lo menos. D . cit. j. (Trad. 7 Véase por ejem plo “II faut bien manger ou le calcul du sujet".: A tal p u n to que. Por ejemplo. Tam bién a los ateos todavía les gusta “comer al otro”. porque es la tentación del amor mismo. ] ■ D. en efecto.: N o basta con abstenerse de comer carne para volverse no carnívoro. U n pensamiento aquí para la Pentesilea de K leist. la reina de las A m a­ b a s . por el otro. N i siquiera en el caso de quien cree contentarse con pan y vino. una jerarquía propiamente racial y “genetista”. por un lado. ^l| enlabrada. adapta la leyenda antigua del homicidio de Aquiles por Pentesilea. É. 158). En contra de los vegetarianos y los amigos de los animales. D : Lo que equivaldría a reintroducir. En Penthésilée. Precisamente contra eso nunca debe adormecerse la vigi­ lancia. cit.6 Toda esta retórica pasa por la compro­ bación llamada “cognitiva”. ob. H itle r era vegetariano. compuesta e r> 1808. cast. en nuestra especie -escribe Paola Cavalieri-. art. en: Points de suspension. y sim bólicam ente. R. desde una perspectiva psicoanalítica. de hombre o de Dios.: Algunos se atrevieron a extraer argumentos de ese vegetarianismo de Hitler. como todo el m undo. el terror a la inges­ tión de la an im alid a d puede ser el síntoma de un odio de lo viviente llevado hasta el h om icidio. R.finalmente desemboca en un rechazo. p. el psicoaná­ lisis nos lo enseñaría: los “vegetarianos” tam bién pueden incorporar. Magisterio Español. Luc ‘ “Siempre hemos conocido. entrevista con Jean-Luc Nancy. s H einrich von Kleist ( 1777-1811 ). para poner en escena a una heroína romántica.: Pero. algo vivo. 108.. y “utilitarista”.)' Aunque lo su­ piéramos desde siempre.: Peniesilea. y no creo en la existencia del n o carnívoro en general. ¿cómo conciliar su inquietud de compasión hacia los animales con la necesidad que tienen los humanos de comer carne? j. dividida entre un intenso furor de devoración del otro y una pasión de amor que la conduce al aniquilamiento de sí misma. que irrevocablemente están desprovistos de características consi­ deradas típicam ente humanas: los disminuidos mentales. y por lo menos desde hace dos mil años. El proceso carnívoro inconsciente tiene muchos otros recursos. . É. Escritor y dramaturgo alemán. los retrasados y los seniles" (Le Débat. la presencia de individuos n o paradigmáticos. carne y sangre.

(j. I '“Jacques Derrida utiliza aquí la palabra zoofilia en su sentido clásico de amor a los animales y no con la significación que le atribuyeron los sexólogos de fines del siglo XlX: una relación sexual de un humano con un animal. p. Le nouvel ordre écofagique. Adorno va muy lejos en esta dirección.D. fueron una suerte de zoófilosn o ¡Así que amar a los animales es odiar o humillar al hombre! La compasión p0 r los animales no excluye la crueldad nazi. usted s e olvida de que los nazis. En su bello y magnífico prefacio a los T res tratados para los animales de Plutarco (en la traducción de Amyot). 1992 [Trad. en: Prefacio a los Trois traités pour les animaux. Adorno. 1992. Grasset. ¡hasta es su primer síntoma!” El argu­ mentó me parece groseramente falaz. ahora bien conocida. Tusquets. París.1 1 Por lo que a mí respecta.) u Theodor Adorno. El “insulto" (schimpfen) contra los animales (“¡animal!”). resulta que muy grandes escritores y pensadores judíos de este siglo habrán estado obsesionados por la cuestión animal: Kafka. von Tiedemenn. 9Luc Ferry. cast. Canetti. algunas víctimas de catástrofes históricas presin­ tieron en los animales a otras víctimas.: El nuevo orden ecológico.) . no se contenta con recordar. o contra el hombre en cuanto animal sería un rasgo distintivo del “idealismo auténtico”. A través de la insistencia de su inscripción en sus obras. comparables hasta cierto punto con ellos mismos y l°s suyos". 202). 1 1“Falta de suerte para aquellos que no evocan la summa injuria [alusión a una zoofilia nazi y al vegetarianismo hitleriano! sino para burlarse mejor de la piedad para con el sufrimiento anónimo y mudo.D. mais des devoirs envers eux. Francfurt. pp. 1993. en e l cuestionamiento de la axiomática humanista respecto del animal. dignidad (Würde) del hombre. y Claudine Germe. denuncian una “deriva deconstruccionista irresponsable”. Beethoven. Ella responde a aquellos que. lg f . París. Des animaux et des hommes. habrán contribuido a interrogar al humanismo raciona' lista y la legitimidad de su decisión. Según esta lógica. 1994. en la parte aún inédita de mi conferencia de Cerisy (“El animal que soy”). no solamente un proyecto de dominio y sobe­ ranía (Herrschaft) sobre la naturaleza sino una verdadera hostilidad. Barcelona. en: Le Débat. (j.Ferry. 108. París. san nul doute”. Se atreve a comparar el papel que los animales representan virtualmente en un sistema idealista al que represen­ tan los judíos para un sistema fascista. En efecto. 71.9 Esa requisitoria caricaturesca procede más o menos así: “¡Ah. autodestino o autodetermina­ ción moral (Selbstbestimmung). Véase también “Des ‘droits de l’homme’ pour les grands singes? Non. yo analizo de cerca (sin suscribirlo por fuerza de punta a punta) un texto de Adorno1 2 que pretende descifrar en las nociones kantianas de autonomía. 19941. pp. que Kant era “el autor favorito de Eichmann”. Singer. Hrsg. Horkheimer. Fragmente und Texte. un odio cruel “dirigido contra los animales” (Sie richtet sich gegen die Tiere). Suhrkamp. 163-167. ¿Quién puede acreditar un segundo e sta parodia de silogismo? Y ¿a dónde nos conduciría? ¿A redoblar la crueldad hacia los animales para dar muestras de un humanismo irreprochable? Elisabeth d e Fontenay recordó que entre los filósofos de este tiempo que llamaban a reconsiderar nuestro tratamiento de la “cuestión animal” había muchos judíos. Philosophie der Musik. pol. tras Hannah Arendt. y Hitler en particular. 123-124 (fr.

.. ¿Puede ponerse en el mismo plano un matador Je animales y un homicida? Y. En efecto. a su j u c io de un derecho de castigar IJ Jean-Pierre Marguénaud.1 ' Pero no estoy segura de que se pueda casti­ gar a un humano por actos sexuales cometidos con animales. más generalmente.: Pero no es lo mismo. y por último que el negro sería más “bestial” todavía que el resto. ¡y probablemente hom­ bres también! ¡Incluso después de la abolición universal de la pena de muerte. La idea de que el disminuido sería “inferior” al animal se inscribe en línea recta en este tipo de consideraciones. D. hasta la del disminuido en general. lo que significa que podrían tener derechos y ser defendidos en caso de abandono. me parece que el exceso de interdicciones de todo tipo genera a me-nudo violen­ cias inesperadas. es inherente al hombre. se requieren interdicciones. se asociaría a la figura del animal y el judío las de la mujer y el niño. ¿puede por ejemplo considerar­ se que un zoófilo (en el sentido de la sexología) debe ser castigado por la ley de la misma manera que un pedófilo o un violador? En derecho existe una legisla­ ción que castiga el maltrato de los animales.. É . y por otra parte no es deseable. sin las cuales ninguna sociedad es posible.R . Una de las grandes figuras del racismo. y el derecho francés reconoce incluso una noción de “personalidad jurídica” a los animales domésticos o mantenidos en cautiverio. hay que saber que nunca se terminará con ellas.: Kant exige que se encuentre un medio de aplicar la ley del taitón (impe­ rativo categórico del derecho de castigar. cua­ derno núm. como lo subraya Freud. R. en: Recucd Dcúkiz. 1998. De manera general. pp 205-211. que la mujer sería más “animal” que el hombre. Me parece que nunca se terminará con la pulsión de destrucción porque. al tiempo que se lucha contra las violencias. de aquí proviene la idea de que el judío sería más “femeni­ no” que el no judío. “La personnalité lunoique des animaux .y que por otra parte se impone a menudo de manera convincente.: Sin duda que siempre habrá que matar animales. y su estigmatización en virtud de rasgos físicos que lo conducirían al mundo de la animalidad. J. ¿Hay maltrato en todos los casos de zoofilia? ¿Cómo puede expresar el animal la violencia que se ejerce sobre él en tales casos? J D. el sexismo y el antisemitismo siempre fue la inferiorización de aquel que se quiere excluir de lo humano. Por cierto. si algún día se logra! É. Pero. 20. La prohibición de matar al animal me parece imposible de poner en practica en nuestras sociedades.

la cantidad. En e l consumo del animal. p. J. Cuando vemos pasar una cantidad incalculable de terne ro s criados con hormonas. hasta a un adiestra­ miento de circo. A escala de los siglos venideros. así como la organización general del campo de la alimentación. algún sustituto equivalen­ te cárnico. lo experimentamos. jamás se dejará d e comer carrn e.: Una gran desorganización-reorganización de la tierra humana se halla e n curso. No se come carne simplemente por­ que se necesitan proteínas. Sin duda. 1970. . y por ende un fenómeno “cultural” ligado a estructuras arcaicas que persisten y que se deben analizar. sí. D. ¿cómo imaginar que no sufren? Sabemos lo que es e l sufrimiento animal. los animales sufren en mucha mayor cantidad que antes. Éste no es un sujeto de derecho (y por lo tanto de deber) que podría protestar contra un “perjuicio” y ocupar el sitio del querellante en un tribunal. manifiesta su sufrimiento. rio sobre la pena de muerte estudiamos esos textos de cerca. Por su parte. El animal sufre . Pero sin hacer e l elogio de un vegetarianismo primario. la evaluación de la cantidad. sino ¿pueden sufrir?” (The question is not: can they speak? but can they suffer!)}* Puesto que. Además. The Athlone Press. uno puede esperar lo mejor y lo peor. Pero ¿cómo hacer para conciliar esa voluntad de reducción del sufrimiento animal con la necesi­ dad de una organización industrial de la cría y la matanza que también permita liberar a tantos humanos del hambre? É. hay una frase de Jeremy Bentham que a menudo me gusta citar. R. hay una e s ­ tructura sacrificial. amontonados en un camión y enviados directamente del establo al matadero. aunque la dignidad humana no salga indemne del comercio sexual con tal "animal". No podemos imaginar que un animal no sufre cuan­ do se lo somete a una experimentación de laboratorio. lo sabemos y nadie puede atreverse a dudarlo. 4 4 Londres. como por otra parte en la pena de muerte. creo en verdaderas mutaciones en nuestra experiencia de la animalidad y en nuestro lazo social con otros animales. con la matanza industrial. En mi semina . este no es lesionado.: M Jeremy Bentham. tia sino también a aquellos que sean culpables de “bestialidad”. Eso no signific a que se considere al animal como una víctima. o. Por supuesto.racional e inteligible a priori) no solo a quienes violen o practiquen la pederás. Pero tal vez se cambiarán las condiciones cualitativas. y que dice poco más o menos esto: “La cuestión no es: ¿pueden hablar!. como yo lo sugería en su momento. puede recordarse que el consumo d e carne jamás fue una necesidad biológica. Usted comparte la opinión de Elisabeth de Fontenay. Sin embargo. y estas pueden encontrarse en otra parte. An ¡ntroducion to the Principles of M orals and Legislation (1789).

o enfermedad de Kreutzfeld-Jacob. ¿podría seguir co m iendo temeros durante m ucho tiempo? É. Por otra parte. yo creo que el espectáculo que el hom bre se da a sí mismo en el tratam iento de los anim ales le será insoportable. lo m ejor es n o ser testigo ocular. É. Del mismo m odo. D. D. José Bové es el líder de una lucha internacio­ nal contra la “comida chatarra" ligada a la globaluación de la industria agroalimentana. ¡no o lv id e m o s que la gastronom ía es parte integrante de la cultura! ¿Podría la t r a d ic ió n c u lin a ria francesa abstenerse de carne? j. Y además. Si realmente le pusieran todos los días an te la vista el espectáculo de esa matanza industrial.: ¿Cree que hay u n exceso? j.: N o m e p id a que suscriba incondicion alm ente lo que se hace o se hará en este ca m p o . etcétera. 1 6Se trata de la encefalopatía espongiforme bovina ( esr ). ¿qué h aría? É. N o creo que la visibilidad de u n a s itu a c ió n pe rm ita conocerla mejor. R. Ya no es soportable. para comprender una situación y te ne r la d is ta n c ia necesaria. R.: D e ja ría de com er carne o cam biaría de d om icilio. j.: M e m u d a ría . lentam ente.: U sted decía que la interdicción excesiva e hiperbólica produce síntomas. R. sin darle tiempo para que se distrajera. De igual m o d o . Saber no es mirar. Por tanto. 1 5Presidente de la Confederación Campesina. y cuyo símbolo en todas partes del mundo son los restaurantes McDonald’s. en ciertos prados. y usted c o n o c e ese debate.: La lu c h a de José B o v é 1 5 contra la “com ida chatarra am ericana” y contra M c D o n a ld ’s e n p articu lar es acaso u n prim er signo de ese cambio.É. llam a d as m ás “naturales”. ]• D. . Mué azotó a los bovinos criados en Gran Bretaña. D.: Pero si todos los días pasara bajo su m irada. pero los signos cuentan. R. pero re alm ente creo que e n ocasiones. La carne industrial no es lo m e jo r de lo m e jo r e n gastronom ía.: H a y otros recursos para el re fin a m ie n to gastronóm ico. el caso de la enferm edad de la “vaca loca”1 6 deberá incitam os a realizar transform aciones inevitables. Pero prefiero no ver nada. en el m ism o n o m b re de la gastron om ía de que usted habla. algunos prefieren los anim ales criados en ciertas con­ diciones. realmente habrá que transform ar los usos y las “m entalidades”. cada vez más. u n c a m ió n repleto de terneros que salen del establo para ir al m atade ro. Evocan una m u tación en curso. Todos esos debates de que hablam os son su signo precursor. a u n q u e sepa q ue esa cosa insoportable existe.

al tratamiento meramente instrumental. En la transformación del derecho actual. y d e lo que vacilo (solamente para no abusar de asociaciones inevitables) en llam ar un genocidio. Hay una cuestión de escala temporal e histórica en la duración de tales fenómenos.1 7 ¿Qué piensa de esto? ]. y conservando siempre la axiomática general del derecho humano. cap. cit. se les pueda “presumir mundos que puedan coincidir con el de los hombres". pueden hacerse algunos progresos para el fomento de las relaciones entre los hombres y los animales en el senti­ do del respeto máximo. dosificación. Como usted. hay que adaptar reglas para que no se pueda hacer cualquier cosa con los vivientes no humanos.. en ciertos casos. aunque. los evoqué e insistí en las dife­ rencias y heterogeneidades. R. Hay que tenerla en cuenta. en una larga escala histórica. rituales. en reunir centenares de miles de ani­ males cada día para enviarlos al matadero y matarlos en masa tras haberlos 1 7 Élisabeth de Fontenay. digo que. “Pourquoi les animaux n’auraient-ils pas droit à un droit JiS animaux?”. actitudes de evitamiento del incesto todas cosas fascinantes. Cuando encaré esta cuestión en los Estados Unidos.. 153. por la conceptualización. el tratamiento masivo. allí donde sin embargo la palabra no sería tan inapropiada. utilicé esa palabra de genocidio para designar la operación que consiste. la evaluación solo puede ser económica (estrategia. como lo subraya Elisabeth de Fontenay.: Yo hablé no solo de un corte sino de varios cortes en los grandes modos d e culturas “animales”. No digo que no hay que tocar la vida animal. p. poco a poco. para ello. A mi juicio. en la jungla o en otras parte. 19. la matanza. . D. industrial. Ya sea que este tratamiento se haga para la alimentación o en e l marco de una experimentación. Por lo tanto. y . me parece que la discontinuidad permanece y qU e pasa por el lenguaje. y tratándose de animales. Laphiloso[>hieál’épreuve de ob.: Para volver a la cuestión de la animalidad. es decir. el mejor convenio). Pero esta discontinuidad no puede hacemos olvidar que existen otras entre diferentes especies de animales y o r­ ganizaciones sociales de lo viviente. Al respecto. medida. alegando la violencia entre los animales. cit.É . Lejos de borrar los límites. reglamentar las condiciones de la cría. Véase también Le silence des bétes. no hay que entregarse a las peores violencias. químico genético de lo s vivientes. y o creo que hay una discontinuidad radical entre lo que se llama los animales y en particular los primates.y el hombre. habrá que reducir las condiciones de la violencia y la crueldad para con los animales. Aunque entre los grandes monos existan prácticas simbólicas. en la Facultad de de­ recho de una universidad judía. sigo pensando en la idea d e cierto corte entre el animal y el humano. art. todas esas diferen­ cias deben ser evocadas.

pero. pues. de su je to político.. J. su ev o lu ció n . sus p resu p u esto s. A lguien dijo que no aceptaba que yo hablara de gen ocidio: “ N osotros sabem os lo que es el gen ocidio” . Por lo tanto. H a sta cierto punto yo respeto ese discurso. no . se trata de co n c e p to s h ered ad o s de su jeto . Es el m ism o co n c e p to de derech o lo que deberá ser “re-pensado” . É. n o creo que pueda seguir tratándose a los anim ales com o lo h acem os hoy. R. cuyos derech os carecen de deber. lo repito. a c a m b io d e d erech o s reco n o cid o s. R. É. de co n c ie n c ia lig ad a a la p alabra. T o d o s esos con ceptos (que tradicionalm ente d efin e n lo “p ro p io d e l h o m b re” ) so n co n stitu tiv os del d is­ curso jurídico. Esta trans­ formación. sea cu al fuere m i sim p a tía por tal o cual d eclaración de los dere­ chos de los an im ales te n d ie n te a p rotegerlos co n tra la v io le n cia hum ana. Por el m om ento. sin duda. d ebem os co n ten tarn o s co n ad ecu ar las reglas del derecho tal y como existen. de au to d eterm in ació n so b e ran a y de su je to de d e re c h o .: N o es posible esp erar q u e los “ a n im a le s” en tren e n un con trato expresa­ mente jurídico d o n d e.. Pero usted se da cuenta de lo que quiero decir. E n gen eral. retirem os la palabra. no por ello carecen de “d ere ch o ” . no se con cibe un su je to (fin ito ) de d erech o q u e n o sea un sujeto de deber (Kant solo ve dos e x c e p c io n e s a e sta ley: D io s. n o p u e d e n ap licarse a los an im ales. su perfectibilidad. d e p alab ra y de libertad. u n a v io le n c ia co n te m p o rá n e a y a la vez indisociable del d iscu rso de los d erech os d el h om bre.: Por tan to. tendrían deberes. J. U n a vez m ás. etc. Por eso es preferible no h acer en trar e sa p ro b le m ática de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales en el m arco ju ríd ico existente. T odos los debates actuales seña­ lan una inquietud creciente al respecto en la sociedad europea industrial.: Y de co n cien cia. y los esclavos. D. A mayor o m enor plazo habría que lim itar esa violen cia tanto com o fuera posible. D.: Y de respon sab ilid ad . Eso me costó una réplica indignada. aunque m ás n o sea debido a la im agen que rem ite al hombre de sí mis­ mo. en la trad ició n filo só fica europea de que h ab la­ mos. Es en el interior de ese e sp a c io filo só fico ju ríd ico d on d e se ejerce la violen cia moderna para c o n los a n im a le s. p ero ju sta m e n te q u iero co n serv ar el derech o de interro­ gar su historia. de sujeto. No es ni la única ni la m ejor razón.. pero habrá que considerarla. Por eso. de ciudada­ no. llevará siglos. Pero un d ía h ab rá que recon sid erar la h istoria de ese dere­ cho y com prender que si los an im ales n o pu eden form ar parte de conceptos como los de ciud adan o. que so lo tie n e n d eb eres y n o d erech os).engordado con horm onas.

la corrida inspiró muy bellos textos literarios (en particular los de Michel Leiris). sino para reconsiderar la historia del derecho. antisemitas. se corre el riesgo de dejar correr todas las violencias y bajar los brazos. En el principio de la corrida hay una lucha a muerte. pero reconozco que desde el punto de vista cuantitativo. pero no puede utilizárselo de manera sistemática sin correr el riesgo de paralizarse ante cualquier interdicción. en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal. R. del concepto de derecho. É. R. sin conflictos. É. No tengo ninguna inclinación por la caza. sin inju­ . ¿Debe uno abstenerse de condenar o denunciar las violencias racis­ tas. Con esa lógica. hoy.: Siempre tengo el temor de que estemos internándonos en la senda de la construcción de una sociedad higienista. D. Es lo contrario de la caza o la matanza. N o creo que deban prohibir todas las prácticas violentas de alto riesgo. J. Hay que hacer lo que se pueda. É. o para desacreditarla. R. sino contra el culto o la cultura de la corrida y otras cosas semejantes. Pienso sobre todo en la lucha contra la caza y por la preservación de las especies. Esa lucha es minoritaria. Y por otro lado el torero arriesga su vida en la arena. D. eso no es nada al lado de la violencia de los mataderos o la cría J.: No dije que estuviera en contra de los textos de Leiris.: ¿Está en contra de la corrida? j. Podría darle muchos ejemplos que la in­ quietarían. en todo caso desconfío mucho de los deseos que se manifiestan allí y las formas que adoptan. y precisamente en ese sentido se interna la deconstrucción: no para destruir la axiomática de esta solución (jurídica formal). Y además me pueden gustar o puedo admirar esos textos de Leiris sin dejar de formularme preguntas sobre el deseo y la experiencia del propio Leiris.: de pollos. sin pasiones.: Sin embargo. una suerte de sobrevivencia de la época de la caballería. para limitar esta violencia. Más bien creo en una aproximación progre­ siva y lenta. por ese tipo de caza. so pretexto de que la prohibición de las violencias puede conducir a la emergencia de nuevas violencias más graves. R. por un efecto perverso. D.: Me parece que un progreso está en marcha. ni por la corrida. É.: Sí. etcétera.creo que sea la solución indicada. xenófobas o sexistas so pretexto de que “reprimidas” aquí o allá corren el riesgo de resurgir a más y mejor en otra parte? No digo que su argumen­ to carece de valor. un torneo.

y asumir el riesgo de una decisión en la resistencia de lo irresoluble. H a y q u e h a c e r re s p e ta r las leyes lim itativas y a l m is m o t ie m p o g a r a n tiz a r la lib e r t a d d e e x p re s ió n m ás a m p lia . la con­ traofensiva crítica.’ - j. la e x p re s ió n d e las in ju r ia s y las v io le n c ia s ve rb ale s. sería demasiado simple. mejor es? ] • D. Por consiguiente. esterilizada. e l a ta q u e a la v id a p r iv a d a . una medida preferible. ¿Q u é c u a lid a d de violencia se p u e d e o debe tolerar. Hay que dar una respuesta singular. la injuria. el antisem itism o. pero so pretexto de que no puedo erradicarlos tampoco quiero dejar que se desarrollen salvajemente. entre los hombres. o e n la p o r n o g r a fía . y q u e h a y q u e h a c e r u n a d ife re n c ia e n tr e lo q u e se p u e d e decir. D e ja in ta c ta la responsabi­ lidad que se debe to m a r e n c u a n to al c á lc u lo de los riesgos. se­ gún la situación histórica. sin crueldad. L o que se p re­ tende erradicar de u n lado siempre se corre el riesgo de verlo resurgir a llí don- je no se lo esperaba.p o r o tra p arte e x is te n . P o r o tr o la d o . s ie m p re h a y q u e a p u n t a r a p e r m itir . y lo q u e se p u e d e escribir. extirpar las raíces de la violencia para con los animales.: P or e je m p lo . siempre hay una medida. in c lu s o si p ie n s o q ue ciertas leyes s o n a b s o lu ta m e n te necesarias c o n t r a la d if a m a c ió n . Por eso comencé a decir que de todos modos existe y existirá la crueldad entre los vivientes. etc. m u e rta o esterilizada? É r. . a veces p ie n so q ue el d e re c h o a la in ju r ia v e rb a l es fu n d a ­ mental. Por cierto no puedo erra­ dicar. etc. en un contexto determinado. p o r e je m p lo . como en otros. Pero hay que limitar tanto como sea posible el efecto de censura de las interdicciones legales y privilegiar el análisis.rias.: C re o c o m p re n d e r y p uedo co m p artir su tem or.. Tampoco me gusta la imagen de una sociedad "bio” higienista. el racismo.: ¿Y le parece que cuanto más se limita. j D. c o m o m á x i­ mo. É. el ra cism o . sin riesgo de m uerte. es decir. aséptica. y e n Francia m e p a r e c e n b u e n a s . el antisemitismo.: Estoy de acuerdo. hay que inventar la solución menos mala. la discusión. . hasta cu ltiv ar. Siempre hay dos imperativos contradictorios. in c lu s o púb licam e nte . la única respuesta es económica: hasta cierto punto. D .: En este campo. sin vio le ncias verbales. No quiero pro­ hibirlo todo pero tampoco quiero no prohibir nada. La difi­ cultad de la responsabilidad ética es que la respuesta jamás se formula por un sí 0 Por un no. 1 8Véase nuestro capítulo 7: “Acerca del antisemitismo venidero". P e n s e m o s e n la b la s ­ femia. R. si la e n tie n d o b ie n .. El espacio público debe permanecer tan abierto como sea posible a la libertad de expresión. p ara e v itar lo q ue usted lla m a la “sociedad h ig ie n is ta ”.

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el 10 de abril. Ediciones socia­ ls. Femi­ nismo y revolución: Théroigne de Méricourt. Seuil. a través del caso de esta mujer. ob. Volví sobre esta cuestión en ¿Por qué el psicoanálisis?. Théroigne de Méricourt. 3El libro lleva como subtítulo: “L’état de la dette. dedicado a Chris Hani. a un comunista como comunista.2 so pena de hundirse en la me­ lancolía. ni siquiera una figura ejemplar dentro de una lógica del emblema. En 1989 publiqué una obra. En él podemos leer: "Pero jamás deberíamos hablar del asesinato de un hombre como de una figura. de quien estuve muy cerca. Barcelona. 1969: “U n fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. La vida de un hombre. Todas las fuerzas de la vieja . siempre será más que un paradigma y algo diferente de un símbolo. Généalogies. héroe de la lucha contra el apartheid y asesinado como comunista. al hablar de “sociedad depresiva”.: Feminismo y revolución: Théroigne de Méricourt. El espíritu de la Revolución ÉLISABETH R o u d in e s c o : Espectros de Marx es un libro por el que siento una especial debilidad. 1990]. a propósito del cual usted comenta la famosa frase “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. 1Elisabeth Roudinesco. Une femme mélancolique sous la Revolution. veían cómo se derrumbaba su ideal y se sentían obligados a hacer el duelo de un compromiso.3 usted asocia tres grandes “escenas” de la cultura occidental: aquella en que Hamlet se enfrenta con el espectro de su padre que vuelve a destiempo para reclamar venganza y confiar a su hijo la misión de salvar al “mundo del deshonor”. estaba ligado a una situación histórica: el pasaje de la Revolución al Terror. tan única como su muerte. el hundimiento en la locura. Los mismos asesinos declararon que se la agarraban con un comunista . cit. París.1 en la cual.4 por último la de nuestra época. 2Véase Elisabeth Roudinesco.6. le travail du deuil et Ia nouvelle Internationale”. Manifeste du parti communiste (1848). En Espectros de Marx. y en el destino de toda una generación de comunistas que. Por supuesto. entonces pensaba en Louis Althusser. dieron muerte hace algunos días. en la medida en que toca un invariante que me resulta muy apreciado: la melancolía de la Revolución. los asesinos de Chris Hani. Edicíons 62. una retórica de la bandera o del mártir. la de la publicación del Manifiesto del partido comunista. intenté mostrar cómo un derrumbe subjetivo. pionera del feminismo en 1789 y que terminó su vida internada en la Salpêtrière. 4 Karl Marx y Friedrich Engels. París. cast. al que un emigrado polaco y sus cómplices. frente al desastre del socialismo real. 1989 [Trad. Y precisamente es eso lo que siempre debería nombrar un nombre propio [■ ••I quiero dejar claro que fue a un comunista como tal.

“trabajo del d u elo ”. H a b la b a entonces de Althusser. la conciencia culpable co n tra la conciencia trágica. Jacques Derrida: U na vez más. Semejante al rey asesinado que perturba la vida de H a m le t m archando sobre las murallas de Elsinor. el que dormita en cada u no de nosotros. cuando se lo hace mal o parece im posible. Louis Althusser. o me dejo trabajar por la cuestión del duelo. Atcobendas. Metternich y Guizot. g u t . sobre la política de la m e lanco lía: p o lític a y trabajo del duelo. Desde h ac e m ucho tiempo “trabajo” yo mismo en el duelo. el de la globalización y el triunfo de la econo­ mía mercantil. hace del psicoanálisis un instrum ento de análisis político de un mundo en ruinas. sin lograr -muy felizmente. tie n e éxito. Escoge a Hamlet y no a Edipo. dominada por el espectro de un comunismo deshecho que viene a atorm entar el porvenir de un mundo unificado. robo su palabra m elancolía. 1998). Por m u­ cho que se ponga en escena la muerte del com unism o. y c u a n to m ás se lamenta su muerte. Akal. La contre-allée. La Quinzaine littéraire/Louis Vuitton. sobre los recursos y los límites del discurso psicoanalítico al respecto. y por últim o rinde hom enaje. es decir. o no lo tiene. Tomo al vuelo. el cadáver se sigue m o v ie n d o y su espec­ tro perturba al mundo. y propone efectuar un “psicoanálisis del cam po p o lític o ” para analizar las “heridas” y los sufrimientos del nuevo orden económ ico. cuando lo que se llam a así. Usted llama “melancolía ge op o lítica” al estado del mundo. y sobre cierta coextensividad entre trabajo en general y trabajo del duelo. que n o es u n trabajo entre otros.. por las aporías del “trabajo del duelo”.5 un m u nd o “en fase m anía­ ca”.” (Trad. Yo traté de extraer algunas consecuencias de esto en la situación geopolítica que siguió al sismo apodado “derrumbe” del m odelo soviético del co m unism o Europa seKan unido en una Santa Alianza para acosar a ese fantasma: el papa y el zar. un mundo en estado de “catástrofe”. sin decirlo ex plícita­ mente. incapaz de hacer el duelo de lo que pretende haber aniquilado. París. por m u c h o que se rego­ cijen de la muerte definitiva de Marx. . si puedo decir. a m i manera de ver.: Et manifiesto comunista. esa interiorización que caracteriza al “duelo". 63.«O V MANANA. Todo trabajo implica esa transformación. q u ie n se h u n d ió e n la melancolía. En efecto. posiblemente Espectros de M arx ta m b ié n sea u n libro sobre la melancolía en política. los radicales de Francia y los policías de Alemania. no sé qué ángulo elegir entre todos aquellos que me propone. al último gran filósofo marxista. 5 Jacques Derrida. obsesionados por la pérdida de su enem igo. esa idealización ap ro p iad ora. cast. tanto más retorna para atorm entar a sus adversarios (los corifeos del liberalismo). p. la que no cesa de clam ar la m uerte de la Revolución.erradicar el espí­ ritu de la Revolución.1999. con la colaboración de Catherine Malabou. Marx se ha convertido en u n espectro para nues­ tra sociedad occidental depresiva.

y lg llam ada

muerte de Marx”. Pero no creo que l a susodicha “m elancolía”,

ese “fracaso a medias interm inable e irreductible, esa co nducta de fracaso estructural que marca el inconsciente geopolítico de este tiem po registre sola­ mente la d e fu n c ió n de cierto m odelo comunista. Lloia, en ocasiones sin lágri­ mas, y sin saber, a m enudo en las lágrimas y la sangre, sobre el cadáver de la propia p olítica. Llora el concepto m ism o de lo p olítico en sus rasgos esencia­ les, e incluso en los rasgos específicos de su m odernidad (el Estado-nación, la soberanía, la forma-partido, la topología parlam entaria más acreditada). Por otra parte -y todavía la sigo a usted-, esa m e lan co lía de lo p o lítico y lo que usted lla m a la “m elanco lía” de A lthusser siguen siendo dos historias in ­ trincadamente entremezcladas, sin que se pueda u n solo in stan te explicar una por la otra, reducir u n a a la otra. U sted recordaba que A lthusser y yo estuvi­ mos m uy cerca, d u rante casi cuarenta años. Estuvim os u nido s de u n a manera tal que - ta n to e n este caso co m o en el de otros grandes am igos, entre los más queridos- me sigue siendo e n ig m ática . Lazos de am istad, por cierto, fieles, y las más de las veces afectuosos, h asta tiernos, pero a veces ¡ por su parte, debo decirlo en h o n o r a la ve rd ad ) n o desprovistos de agresividad, lazos que se a n u ­ daron en p ro fu n d id a d más a llá de la p re o c u p a c ió n o de las decisiones políticas, o por lo m enos de las decisiones descifrables en el có d ig o corriente de la p o lí­ tica; porque yo creo que e n lo que te n ía de m ás secreto, de m is irreconocible, desde el p u n to de vista del le n g uaje p o lític o corriente, o, c o m o se dice, “d o m i­ nante”, nuestra alian za tam bién era p o lític a . A m i ju ic io , alg uno s de los textos publicados tras su m uerte lo atestiguan. La m ayoría de esos textos n- los c o n o ­ cía. T odo eso lo d ic e n m e jo r de lo q u e lo h aría yo a q u í im pro visand o . Y además fuimos colegas.6 R e sid im o s, de m an era ig u alm e n te in só lita, co m o crim inantes pacientes e im pa cie nte s, co m o huéspedes a veces indeseables, co m o u na mala conciencia espectral, e n la m ism a e x traña “calle de U lm ”, c o n sus alu m no s y sus lugares co m u ne s, d u ra n te unos ve inte años. ( ¿ Q u ié n escribirá alguna vez, sin ceder a n in g ú n socioacadem icism o, la historia de esa “casa” y de sus filia­ ciones? Tarea casi im po sib le pero indispensable para em pezar a ente nd e r bien las “lógicas” de la v id a intelectual francesa de este siglo.) S in h a b b r de lo que siguió re u n ié n d o n o s, a A lthusser y a m í, durante los úítim o s diez años terribles de su vida. Se necesitaría más de u n libro. Pero para volver a su sugestión, es cierto que, fin a lm e n te , en Espectros Je M arx , pude hacer u n gesto del que creí tener que abstenerm e antes. D urante años, por razones que son más legibles en ese libro (a u n q u e ya lo fuesen de otro m odo), yo n o p od ía ni suscribir e l gesto althusseriano (cierto retorno a M arx), ni d e nu nciarlo o critic arlo desde un lugar que h ub ie ra sido el del antico m unism o , el an tim arx ism o o incluso el del Partido C o m u n is ta .
6En la Escuela Normal Superior (En s ) de la calle de Ulm.

Así que durante mucho tiempo me vi como reducido ai silencio, un silencio asumido también, casi elegido, pero un poco doloroso ante lo que ocurría m uy cerca de mí. Sin duda fiii el contemporáneo, y el testigo muy cercano, un testigo que equivocadamente se llamaría “pasivo” de esta aventura, pero no diría qU ç Espectros de Marx lúe determinado por el fin de esa secuencia, ni mucho menos p0 r el hn de Louis Althusser. Yo trato de dar cuenta del lazo entre esas historias, entre esos “fines de historia" (cuando no esos “fines-de-la-historia”) en largas notas d e Espectros de Marx sobre la deconstrucción, el marxismo y el psicoanálisis, sobre lo s motivos del ‘fin” (“fin de la filosofía”, “fin de la historia”, etc.) que dominaban toda una configuración de los años 1950-1960, sobre cierta manera de intentar una aproximación psicoanalítica del trabajo del duelo en política. ¿Por qué la figura de Hamlet? Ante todo, privilegié en Hamlet la secuencia de la relación con el espectro y el tiempo: The time is out of joint. É . R.: El tiempo está desquiciado.7
J. D.:

Como si se tratara de partir, si puede decirse, de la imposibilidad de pen­ sar, o más bien de "concebir” lo contemporáneo, la sincronía: el tiempo está desunido. Al mismo tiempo hay más de un tiempo en el tiempo del mundo (“time”, aquí, también es la historia, el mundo, la sociedad, la época, los tiem­ pos que corren, etcétera). Este motivo de la desunión gobierna muchas cosas en este libro, y en particular la idea de justicia. Espectros de Marx es tal vez un libro sobre la justicia, sobre una justicia que no se confunde con una armonía, una proporción, un orden. En Fuerza de ley8 había insistido en la irreductibilidad de la justicia al derecho. A hí propongo una deconstrucción del concepto heideggeriano de justicia. Esta proposición se propaga por todas partes, aun­ que no sea muy visible en el primer plano: cuestionamiento, entonces, de la interpretación que hace Heidegger de la diké, de la justicia como armonía. El gesto de Heidegger me importa allí donde intenta, digamos con sobrada razón, pensar lo justo más acá o más allá del juridicismo y el derecho romano.
1 La réplica surge en el curso del diálogo entre Hamlet y el espectro. La figura del padre aparece sobre las murallas de Elseneur y dice al príncipe: “Véngame". Hamlet se maldice poi tener la misión de enderezar el mundo: “En vosotros confía mi cariño; / y lo que pueda hacer hombre tan pobre / cual Hamlet es para mostrar cual debe / su amistad y cariño hacia vosotros I no faltará, si quiere Dios. Entremos: / y siempre vuestros dedos en los labios. / Desquiciado está el mundo: ¡suerte horrenda, / haber nacido yo para su enmienda!”, W illiam Shakespeare, (1601), traducción de Yves Bonnefoy, París, Gailimard, 1957 (acto 1, scena V ). O ut of joint fue traducido por: 1) el tiempo está desquiciado; 2) el mundo está al revés; 3) el tiempo está loco; 4) esta época está deshonrada. Véase Spectres de Marx, p. 43 y ss. (La versión castellana es de Guillem'0 Macpherson y Patricio Canto, Buenos Aires, Losada, 1985, p. 41. N. del T.) 8 jacques Derrida, Force de loi, París, Galilée, 1994 iTrad. cast.: Fuerza de ley: el fundament» místico de la autoridad, Madrid, Tecnos, 1997].

pero m e in q u ie t o c u a n d o su in te rp re ta c ió n d e te r m in a o d e tie n e este p e n sa ­ m ie n to d e lo ju s to o de la ju s tic ia (D ik é ) c o m o el ac u erdo , el e m p a lm e o el re e m p alm e (der fugend-fügende Fug) de u n a in ju s tic ia ( A d ik ia ) q ue , e n c a m b io , estaría d e s e m p a lm a d a , d e su n id a , o ut o f jo in t (aus den Fugen, U n- F ug). S e g ú n H eidegger, a q u ie n ju s ta m e n te le interesa, ta l re e m p a lm e e q u iv a le a pensar la justicia a p a r t ir d e l ser c o m o p re se ncia (als A n w e se n ), es decir, c o m o siem pre en H e id e g g e r , a p a r t ir d e l logos o d e l legein, d e u n a fu e rz a de r e u n ió n (V ersam m lu ng ) y d e ac u e rd o . P o r el c o n tr a r io , m e pare ce q u e e n e l co ra zón de la ju s tic ia , d e la experiencia de lo ju s to , u n a d e s u n ió n i n f in it a re c la m a su dere­ cho, y e l re s p e to d e u n a irre d u c tib le d is o c ia c ió n : n o h a y ju s tic ia s in in te rr u p ­ ción , s in d iv o r c io , s in r e la c ió n d is lo c a d a c o n la a lte r id a d i n f in it a d e l o tro , sin e x p e rie n c ia fla g r a n t e d e lo q u e q u e d a p a ra s ie m p re o u t o f jo in t.9

El interés que tengo en este libro por la figura de Hamlet, así como por su experiencia “espectral”, también se ve requerido por el privilegio de la rela­ ción padre/hijo, por esa instalación masculina de la diferencia sexual. Proble­ mática de la diferencia sexual, análisis de ese poderoso privilegio, de ese privi­ legio del propio poder, de ese privilegio de la ley como autoridad del padre, todo eso comunica, a través de todo el libro, con las escenas de familia, la guerra de los hermanos o de los hijos ante la herencia del padre (Marx/Stirner, “el mal herm ano” o el “mal h ijo” de Hegel por ejemplo),1 0 la cuestión del fetichismo y del “sexo del fetiche”.1 1 Hamlet es también la máquina de la represión en política. La espectralidad gobierna no solo la problemática del duelo sino la de la técnica, de los medios, de la realidad virtual, y por tanto de la consideración, en la reflexión psicoanalítica y política, de una lógica general de la espectralidad. N o es posible pretender dar razón de una realidad política sin tener en cuenta esa virtualidad espectral. Yo analizo todos los fantasmas, y en particular la manera en que el propio Marx quiso cazar el fantasma (acosarlo y alejarlo a

9 Véase Spectres de Marx, sobre todo pp. 49-57. “Más allá del derecho, y todavía más del juridicismo, más allá de la moral, y todavía más del moralismo, ¿no supone la justicia como telación con el otro, por el contrario, el irreductible exceso de una desunión o una anacronía, cierto Un-Fuge, cierta dislocación ‘out ofjoint’ en el ser y en el tiempo mismo, una desunión que. Para arriesgar el mal, la expropiación y la injusticia (Adikia) contra los cuales no existe un seguro calculable, solo podría hacer justicia o dar justicta al otro como otro? ¿Un hacer que no se agotaría en la acción y un dar que no equivaldría a restituir? (...) Aquí [...j se jugaría la relación de la deconstrucción con la posibilidad de la justicia [ . ..]. Aquí se anunciaría siempre la deconstrucción como pensamiento del don y de la indeconstructibie justicia, la condición indeconstructible de toda deconstrucción, por cierto, pero una condición que está ella misma en deconstrucción y Permanece, y debe permanecer -es la exhortación- en la desunión del Un-Fug" (“Injonctions de Marx”, pp. 55-56). (j.d .) 1 0Ib id ., p. 197 y ss. 1 1Ibid., p. 265, por ejemplo.

la vez), cuando recuerda a la sociedad europea hasta qué punto teme el espectro del comunismo. En su debate con Max Stirner1 2 reprodujo el temor pánico ante la espectralidad, y su crítica de la ideología también es una crítica del aparecido. Yo traté no solo de ser fiel a un concepto retorcido de la herencia sino a uno de los “espíritus de Marx”, un espíritu inspirado por una idea de justicia irreductible a todos los fracasos del comunismo. Este libro fue escrito poco después de la caída del muro de Berlín, pero siempre me negué a equipararei totalitarismo nazi y el soviético. Y esto aunque crea que el gulag, figura de la violencia soviética, iguala por lo menos la barbarie nazi. Recientemente vi en los Estados Unidos una suerte de documental que muestra a un grupo de rusos emigrados a Francia durante la Revolución. Lla­ mados por el régimen soviético (en los años ochenta, creo) con un pretexto falaz son invitados a reinstalarse en su país, para lo cual les prodigan bellas promesas, y por otra parte tienen ganas de volver. Entonces les tienden unas trampas espantosas. Víctimas de las peores perversiones policiales, todos ter­ minan en el gulag. Pero si creo que no hay que ceder al paralelismo, no es para significar que e l gulag no sería tan “grave” como la Shoah. La comparación deja de ser justa a partir del momento en que se tiene en cuenta un hecho innegable y masiva­ mente evidente: a la idea comunista, al ideal de justicia que guió y sigue inspi­ rando a tantos hombres y mujeres comunistas, ajenos todos a cualquier cosa del género “gulag”, jamás harán corresponder, en paralelo, en análogo o en equivalente, hasta en opuesto comparable el menor “ideal” nazi de la “justi­ cia”. Ya sea que se respete o no, con un respeto ético o político, lo que aquí tlamo un poco rápido un “ideal de justicia”, se debe absolutamente reconocer aquello que, en esencia, separa ese “ideal” “comunista” de lo que habrá puesto en marcha el nazismo. Una vez que uno haya asumido ese deber absoluto, deber del pensamiento que a su vez es “justicia”, entonces se podrá complicar las cosas y formularse todas las preguntas requeridas sobre el sentido y la histo ­ ria de esta “idea”, de este “ideal”, sobre la historia como historia de la idea, sobre la historia de la historia y del comunismo, y otras cuestiones fundamen ­ tales del mismo tipo. Esta sería otra fase y otra faz del mismo deber absoluto. É . R.: Estoy totalmente de acuerdo con usted, por lo tanto debemos ser muy vigilantes frente a todos los historiadores que pretenden establecer la equiva1 2

Max Stirner (1806-1856). Filósofo alemán de la izquierda hegeliana, autor de un Übr°’

L'unique et sa propriété (1844), Lausana, L’Age d’homme, 1972, que será atacado con v e h e m e n c ia

por Marx en Lidéologie allemande (1845), París, Gallimard, Bibliothéque de la Pléiade, 1962, C Euvres completes, vol. ill, pp. 1037-1325 [Trad, cast.: La ideología alemana, Valencia, Universidad de Valencia, 1994].

e -R . Por desgracia. de interrumpir el orden de las cosas a partir de acontecimientos no programables. idea. terrorífica. por el contra­ rio. de una corrupción del proyecto. a mi manera (inquieta y reservada). envejecido. ideal. todo horizonte de lo posible. siempre -y eso es lo que me redujo al silencio. como el único acontecimiento digno de tal nombre. hasta con la idea misma de norma. revo­ lucionaria. es cierto teatro revolucionario. por mil razones. tomaran con­ vencía. El totalitarismo nazi. D . en ese tiempo no programable. la disimetría no está entre los hechos y los desenca­ denamientos de la crueldad. No existe una responsabilidad ética.respeté. y por lo tanto de un saber de la norma que dicta­ ría o programaría la decisión. lo que resulta im­ practicable. todo 0curre como si progresivamente. el mal totalitario adoptó la forma. Lo que está perimido. ese ideal. En el comienzo. que no esté en ruptura con un sistema de normas dominante. sin poder detener la máquina. fue el propósito mismo como perversión. mi respeto por la “idea” comunista (lo señalo en Espectros de Marx con la necesidad de una crítica deconstructiva incansable de la lógica capitalista). que el Terror terminaría por alcanzarlos as uvez. en la interpretación de un otra parte venidero (llame a eso como quiera. En cierto m odo. el enig­ ma “nazi”. pues. Incluso en la época en que yo era más que reservado frente el Partido Comunista como frente algunos de aquellos que intentaban romper con él. Pero la corrupción de un propósito no es el propósito. hay que transformar la idea misma de Revolución. una cesura radical en el curso ordinario de la Historia. Toda responsabilidad es revolucionaria. Por más que tenga que seguir formulándome cualquier pregunta al respecto. por esencia. U na Revolución no se programa. Creo en la Revolución. etcétera). Pero si uno quiere salvar la Revolución. está in­ tacto. Esos hombres son héroes que. en una interrupción. ni una decisión digna de tal nombre que no sea. por lo tanto de la potencia y el poder. 1848 y 1917. es decir.lencia de las dos ideas reduciendo por otra parte el comunismo al estalinismo. las más necesarias. está en otra parte. la perversión consumada. que de entrada apunta a la destrucción genocida. es cierto. cierto proceso de toma de poder al que en general se asocian las Revoluciones de 1789. hasta las más radicales e inquietas. En efecto.: El destino de los revolucionarios de 1793 es fascinante. J. siquiera en la hipótesis de que el propósito se hubiera dejado pervertir originariamente. por el momento. arrugado. Las cuestiones que permanecen. a partir del momento en que cometen . excede todo hori­ zonte posible. me atrevería a decir compartí. el comunismo no tiene el mismo proyecto que el nazismo. o del “ideal”. son de otro orden que las que conciernen al mal nazi. por otra parte. porque trata de hacer lo imposible.: P°r lado comunista”. ideología.

Editora del los Amigos del Círculo del Bibliófilo.: Falsos pasos. Gailimard. habría que releer (de otro modo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. contrariamente a lo que dice François Furet. ITrad. Pero al mismo tiempo están determinados por un d e s tino que se les escapa y del que nada saben. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asam­ blea. 1982]. 1949. 1980]. Gailimard. tan minuciosa y exigente como sea posible.1 3 J. w Maurice Blanchot. Saben que van a morir de esa muerte violenta que ponen en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan se rá justa y menos violenta. Petrel. En este sentido. fecha sobradamente significativa. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena de ” François Furet. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. una ve: terminada la Revolución. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. La imagen más representativa de esa epopeya es la simultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. se suben condenados al mismo destino que el soberano al qu e cortaron la cabeza. 1978 [Trad. Realmente hay una lógica en esta historia. necesitaríamos horas. cast. Pre-Textos. Gailimard. París. 19771- . nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. Así. París. cast. 2 vol. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. sobre el Terror. Barcelona. pero una lógica no calcula­ ble. [Trad. en una logica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. un siglo después del grito de Víctor Hugo contra la pena de muerte. porque si. En una palabra. cast. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). Jules Michelet. Vale0' cía. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. el Terror no está ya contenido en 1789. Bibliothéque de La Pléiade. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). y. 1952. en 1947-1948. La pan du feu.el regicidio. Madrid. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. Penser la Revolution française. No puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. Histoire cíe la Révolution françaM París. por anticipación. fundadoras de la República.: Aquí.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. una lógica del proyecto revolucionario cuya huella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a menudo cito a propó­ sito de la creación del asilo (23 mesidor año II): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. Fue escrito.: Pensar ^ revolución francesa. D. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez.: Historia de la Revoluí'®” francesa. Por lo demás.

La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos.D . en efecto: en ellos habla la fábula. por así decirlo. Blanchot describe aquí una tentación. pero. no es llevado a pensar: soy la revolución. la “locura” y la “sangre”17. viendo en ello. (j. no son nada sino su existencia ya suprimida. su origen o posibilidad.. pp. Tal vez hacen reinar el Terror. sería también ese derecho a la muerte. El escritor se reconoce en la Revolución. la presencia anticipada de su muerte. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. La esencia de la literatura. aquel que sintió. y la acción revolucionaria16. más “intensa­ mente” que cualquier otro. “escritor por excelen­ cia". p. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue.muerte.) 1 6“Momentos fabulosos. Trataré 'k hacerlo en otra parte..1 8 1 5“Tal es el sentido del Terror. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encama la literatura: pasaje de la nada al todo.]. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. (j. La virtud de Robespierre. otra tentación”. y por subrayo la palabra “intenten”. .. Todo escritor que. 322-323). en una elipse. Justamente es Lacan quien lo recuerda. afirm ación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto [. En esto. en ellos la palabra de la fábula se convierte en acción. y si la llamaron Terror es P°rque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra” (ibid. en realidad no escribe [. 1 8 “Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Ptójimo. parece el trabajo mismo de la libertad en los hombres libres. presintiendo. se justifica en ella. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. en ocasiones perspicaces. en cierto modo no alcanza a nadie. y sobre todo con Freud. Pero tampoco olvidemos. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. hombre de “todas las contradicciones”. diría. por su carácter universal. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones”. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres.. de donde proviene el movi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. que “la soberanía estaba en la muerte”. La literatura se mira en la revolución. el rigor de Saint-Just.D . las de Blanchot y las que él analiza.]. la R evolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. de todos. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. 322-324). la realidad propia de su vida. pp. ante el mandamiento cristiano. por el propio hecho de escri­ bir. nada más justificado. Blanchot habla aquí de lo que él llama. el rechazo de cierto cristianismo. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. no es suprimido como culpable. C ada ciudadano. “el Ultimo Acto”.. la analogía entre el acto literario. únicamente la libertad me hace escribir. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. Q u e intenten ser escritores. Desde todo punto de vista. Rasgo que comparte con muchos. Es su verdad. 324. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. es la esencia de su derecho.) 17Ibid.. y esto queda por pensar. convertida en el térm ino ineluctable. C u and o la cuchilla cae sobre Saint-Just y Robespierre. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. com o querido.1 5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dan sino de la muerte que ellos se d an” (ibid . en la página anterior..

y . 1978 [Trad. Pre-Textos. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena d e 1 3 François Furet. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. en 1947-1948. 2 vol. tan minuciosa y exigente como sea posible. pero un a lógica no calculable. en una lógica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). habría que releer (de otro m odo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. se saben condenados al mismo destino que el soberano al qU ( ¡ cortaron la cabera. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asamblea.: Pensar ^ revolución francesa. Madrid. una ve: terminada la Revolución. cast. por anticipación. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). Gallimard. D. E n este sentido.: Historia de la Revolucio" francesa. Saben que van a morir de esa muerte violenta que pone il en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan s e rá justa y menos violenta. sobre el Terror. un siglo después del grito de Victor Hugo contra la pena de muerte. 1952. Valen' cía. Realmente hay una lógica en esta historia. el Terror no está ya contenido e n 1789. Pero al mismo tiempo están determinados por un de s. 1980]. París. La part du feu. cast. Por lo demás. una lógica del proyecto revolucionario cuya h uella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a m enudo cito a propósito de la creación del asilo (23 mesidor año ii): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. 1 4Maurice Blanchot. La imagen más representativa de esa epopeya es la sim ultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. N o puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. Petrel. [Trad. Así. G allim ard.: Aquí. En una palabra. G a llim a rd . que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. Fue escrito. 1977]. París. fundadoras de la República. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. Histoire de la R e v o l u t i o n française París. tino que se les escapa y del que nada saben. Barcelona.1 3 j. . Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. Jules M ichelet. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. fecha sobrada­ mente significativa. 1949. cast. porque si. necesitaríamos horas. Bibliothéque de La Pléiade. 1982]. [Trad.: Falsos pasos. contrariamente a lo que dice François Furet. Editora del los Amigos del Círculo del B ibliófilo. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. Penser la Révolution française.el regicidio.

de todos. Cada ciudadano. justamente es Lacan quien lo recuerda. en la página anterior. como querido. La esencia de la literatura. en una elipse. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. en cierto modo no alcanza a nadie. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. viendo en ello. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones“. En esto. no es suprimido como culpable. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. pero. 3241 8“Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Prójimo. Que intenten ser escritores. Blanchot habla aquí de lo que él llama. aquel que sintió. la Revolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras.).1 8 1 5 “Tal es el sentido del Terror. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. se justifica en ella. pp. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. “el U ltim o Acto”. Blanchot describe aquí una tentación. Cuando la cuchilla cae sobre Saint-]ust y Robespierre. únicamente la libertad me hace escribir. la realidad propia de su vida. en efecto: en ellos habla la fábula. hombre de “todas las contradicciones”. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encamr< la literatura: pasaje de la nada al todo. El escritor se reconoce en la Revolución. Desde rodo punto de vista. “escritor por excelen­ cia’’. Rasgo que comparte con muchos. (j. y si la llamaron Terror es Porque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra" (ibid.D. y por subrayo la palabra “intenten”. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto.) 1 7Ibid. el rigor de Sainr-Just. en ellos la palabra de b fábula se convierte en acción. nada más justificado... en ocasiones perspicaces. pp. su origen o p o s ib ilid a d . y sobre todo con Freud. en realidad no escribe [.]. la “locura” y la “sangre”17. convertida en el término ineluctable. por así decirlo. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. por su carácter universal.. es la esencia de su derecho.. y esto queda por pensar. no snn nada sino su existencia ya suprimida. p. sería también ese derecho a la muerte. presintiendo. la presencia anticipada de su muerte. Tal vez hacen reinar el Terror. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade.) * 6 ‘Momentos fabulosos. La literatura se mira en la revolución. las de Blanchot y las que él analiza. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue.'5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. 322-323). (j. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dqn sino de la muerte que ellos se dan” (ibid. La virtud de RobespieiTe. la analogía entre el acto literario.muerte. parece el trabajo i \ ism < de la libertad en los hombres libres. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé.. otra tentación”. el rechazo de cierto cristianismo. y la acción revolucionaria16. Pero tampoco olvidemos. por el propio hecho de escri­ bir. -^22-324). Trataré de hacerlo en otra parte. afirmación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto (. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. . Todo escritor que. no es llevado a pensar: soy la revolución.. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena.D. de donde proviene el m ovi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. diría.. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. ante el mandamiento cristiano. Es su verdad. que “la soberanía estaba en la muerte”. más “intensa­ mente” que cualquier otro.

Per0 a | principio todo eso era imprevisible para los actores.]. E n tre ellos. Encontramos aquí la gran cuestión de la crueldad. Blanchot no se interesa en esa mutación en el interior dela Revolución. a nuestra manera de ver crucial. Tras haber evocado los errores judicia­ les. por su parte. cast. Robespierre se convirtió. La alusión a la crueldad de la pena de muerte es en ocasiones literal. a la pena de muerte. que multiplica los crímenes mucho más de lo que los p re ­ viene. que es uno de los correlatos d e Caridad”. a menudo eran lectores de Beccaria.: Y Saint Just. y todavía a comienzos de la Constit u ­ yente. en su rechazo de la pená muerte. y más injustifica­ ble que el asesinato del soberano). que era hostil a la pena de muerte en general. en 1795 (el 26 de octubre. p. Lógica y lección bien aprendida de Beccaria. A diferencia de Robespierre Kant. D . “tristes testimonios de la bárbara temeridad de vuestras leyes penales”..I. Así. 199SIfie . autor de un manual titula Des délits et des peines (1764). Robespierre se alza contra la pena de muerte. [Trad. Madrid. 1991).D. Los constitu­ yentes conocían bien la cuestión. vemos cómo se dibuja un verdadero quiasm a entre esas dos figuras. La cuestión del Terror. Todo secunda las leyes moderadas. en: Écrits. La continuación fue no solo el Terror y la s carretas sino el aplazamiento de la abolición para más tarde. Alianza. wCesare Beccaria (1738-1794). En efecto. A comienzos de la Asam ­ blea Constituyente podía creerse que el abolicionismo iba a triunfar. en el momento de condenar y hacer ejecutar a l monarca “en las formas” (lo que parece inadmisible para Kant. de que la historia bastaría pata probar. una inversión casi simétrica de la s trayectorias y las lógicas (lo estudio en mi seminario).) 1 9Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. 4 Brumario a ñ o IV): “A partir del día de la publicación de la paz general. todavía a comienzos de la Constituyente. (j. pues. permanece más abierta que nunca. cit. él declara q u e la pena de muerte es esencialmente injusta. para casi dos s ig lo s más tarde (!). pero justamente con la excepción absoluta en lo que concierne al soberano. Antes de la Revolución. ob.. si p u e d e decirse.. Estuvo en el origen de la reforma del derecho penal en Ei| t0 P (París. GF-Flammarion. que no es la más represiva o la m á s eficaz de las penas.: De ios delitos y ¡as penas. "Kant avec Sade”. T ras haber escrito públicamente. 789. Kant y Robespierre. Era m a yoritario en los comités de constitución y legislación criminal. to d o En Sade vemos la prueba. por la Convención. e l abolicionista Robespierre añade: “Cuidáos de confundir la eficacia de las pe ­ nas con el exceso de la severidad [. que es un elocuente abolicionista. si no la lógica. Filósofo y economista italiano. critica a Beccaria2 0 y sigue siendo un partidario incondicional de la pena de muerte. y luego vota la muerte d e l rey . Jacques Lacan. . Robespierre. la pena de muerte s e r á abolida en la República francesa”.

. es la pena más cruel. Y la pena de muerte. es cierto. y se habla de 35 mil a 40 mil personas ejecutadas o asesinadas sin juicio. Lógica profunda. cada año. como si.conspira contra las leyes crueles”. Da que pensar. El Tribunal revolucionario de París y los tribunales especiales fuera de París hacen ejecutar a más de 17 mil condenados a muerte. la abolición parcial. una vez que la muerte del soberano hubo consumado lo esencial del parricidio. diría Kant. porque de esta Revolución y de este Terror. Al día siguiente de la ejecución del rey. Proposición rechazada como otras análogas. el acta de la Constituyente deja constancia del mantenimiento de la pena de muerte. la Asamblea decide casi por unanimidad que la pena de muerte no será abolida”. pura y definitiva”. doble hipótesis. Es la severidad excesiva. en torno a dos grandes tipos de delito: atentado contra la cosa pública. si se trata de un límite. pues. y no política. o bien el traumatismo. hasta el remor­ dimiento inconsciente hubiera sido todavía lo suficientemente profundo e in­ tenso para que Condorcet esperara ser oído (se piensa en los hijos y hermanos de la horda primitiva tras la ejecución del padre).“El exceso de la severidad" es “cruel”. Y es esta Revolución que Kant celebrará justamente en nombre de la idea del derecho y de las ideas de los derechos del hombre de que está “llena” el alma. pero las dos hipótesis no son contradictorias. También hubo e Jecuciones fuera “de las formas”. decisión tomada “casi por unanimi­ dad”: “Votada la cuestión principal. a la mañana siguiente de la ejecución del rey “en las formas”. más democrática que la tortura): “A todo condenado a muerte se le cortará la cabeza”. en 1795. datan las primeras Declaraciones de los derechos del hom­ bre. sin juicio. No olvidemos que. en adelante uno pudiera abstenerse de la pena de muerte. La crueldad viene de un exceso de severidad. atentado contra las personas y los bienes de particula­ res. que no tardará en seguir. consistiendo el progreso en condenar la tortura y en limitar la pena de muerte a la simple privación de la vida (¡sin sufrimiento cruel! Y ese es todo el discurso sobre la guillotina. Condorcet se atreve a proponer una vez más la abolición de la pena de muerte.2 1 Cuando se alza contra la pena de 2 1 Durante un debate en la Asamblea en 1848. Pero tras una larga discusión. en 1794. y el ejemplo de Victor Hugo testimonia una exigencia de discernimiento entre más de un sentido y más de un tiempo de la llamada Revolución francesa. Lo hace sin demora tras la ejecución del rey. o bien. Tras lo cual se limita. a 32 los casos de pena de muerte en el Código de 1791. Revolución en la Revolución. Condorcet expresa con prudencia: Deroguen la pena de muerte para todos los delitos privados. reservándonos la Posibilidad de examinar si hay que conservarla para los delitos contra el Esta­ do . en 1793. pena suave e igualitaria. Víctor Hugo había declarado acerca de la pena muerte en materia política: “La abolición debe ser simple. para él.

Actes Sud. Arles.). Fayard.^ »Ibid.2 2 No solamente propone elevar una estatua a Beccaria (“Elevar una estatua a Beccaria es abolir el c a dalso2 3 ”). Ya que. § xxvui.2 4 que se oponía a la pena de muerte d e manera en suma bastante equívoca. No hay derecho de tratarla como un bloque indivisible. de seguridad o de ejemplaridad disuasiva. cit. (j. con tanta frecuencia y tanta elocuencia. 219.. de todo su andamiaje (como del discurso sobre lo que se llama “el a n i­ mal”). y en su sistematicidad filosófica. pero también e n nombre de los Evangelios contra la Iglesia. p. divide el tiempo mismo de la Revolución. 1979-1992. en esa Europa con la que soñaban los revolucionarios. ob. (“Pero si yo piuebo que esta pena no es ni útil ni necesaria.9 9 . ti i2 6 14Cesare Beccaria. Des délits et des peines. en cierto modo. Es la palabra y la lógica de Beccaria. “De la peine de mort .. 2000. Fórmula extaordinaria. del espíritu de la Revolución. ¿Qué es ese tiempo? Puede decirse. Por consiguiente.muerte. cierta paz se ha establecido en la Europa posrevolucionaria. Actualmente.l>. supuestamente por razone s 2 2Véase en particular sus Écrits sur la peinedemort. habrá instaurado la guilloti­ na. en cierto modo.. siempre invocan razones de utilidad o d e inutilidad. y también en nombre de la Revolu ­ ción. Uabolition. Este equívoco no fue levanta­ do. y solo contra todos aquellos que. en todo caso menos cruel y por tanto menos disuasiva que la pena de trabajos forzados a perpetuidad. pp. pero no es una. todavía hay tantos otros. al inaugurar el Terror. a favor o en contra de la pena de muerte.pretende incesante­ mente volver a conducir el debate. contra el Terror. hasta utilitarista. una “deconstrucción” de lo que es lo más hegemónico e n filosofía debería pasar por la “deconstrucción” de la pena de muerte. etc. La Revolución es una dice. pero fue esa misma Convención la que anuncia que “A partir del día de la publicación de la paz general. París. habré hecho triunfar la causa ^ humanidad”). sino porque ya no sería “ni útil ni necesaria”. tras haber tomado debi­ da nota del hecho altamente significativo de que ningún discurso filosófico e n cuanto tal. Pero eso confirma q u e la pena de muerte fue derogada no tanto por razones de principio puro (aque­ llas a las que Kant -y deberíamos volver a hablar de esto. la pena de muerte será abolida en la República francesa”. P . Robert Badinter escribió un bello prefacio a este libro y puso esta frase C P "' epígrafe de su última obra. de todo aquello de lo que es solidaria -comenzando por cierto concepto de la sobera ­' nía-. fue después de haber alcanzado cierto estado à seguridad y de pacificación cuando Europa derogó. según una lógica de lo s medios y los fines. y resta elaborar un discurso abolicionista de p u ro principio (es lo que intento preparar en mi seminario. Fue la Convención la que. 13 . que todo eso llevó siglos.) . jamás había condenado la pena d e muerte). como lo sugería hace un rato. La consideraba también insuficientemente cruel. siempre lo hace en nombre del "No mataras" o de la “inviolabilidad de la vida humana”.

a recono­ cer la existencia de la vida afectiva inconsciente. y en Totem y tabú afirma que en el origen de toda sociedad hay un acto de homicidio.). y prefacio a la reedición de Theodor Reik. Uno consiste en considerar al rey como un enemigo de la nación: entonces se supri­ me a ese extranjero. 2001. supongo. Le Ptychologue surpris.a la pena de muerte su carácter de homicidio san­ cionado por la ley. París. Le besoin d'avouer (Viena. Por otra parte. un acto real y necesario de homicidio del padre. sino por el reconocim iento de la necesidad psicológica de la interdicción universal: no m atarás [.: Tótem y tabú. La Revolución es una guerra que protege a su Estadonación. es porque siempre se negó hasta ahora a mirar la realidad de frente. Payot. [Trad. cosa que los filósofos no hicieron. sino de ejecutarlo. Totem et Tabou. pp. Freud no tenía ninguna simpatía por la Revolución francesa. G allim ard. sino en nombre del psicoanálisis. 2000.25 Precisamente son esas duraciones (muy largas y muy cortas a la vez. Nueva York. Quelques concordances entre la vie des sauvages et celle des névrosés (1913). 1993.26 Me parece que el regi­ cidio es necesario para que luego venga la abolición. Las dos lógicas no se asemejan. * Guerre des partisans. 14. en el proceso de Luis XVI. Deberemos volver a hablar de los Estados Unidos. París. R. en: Revue iermanique internationale. 113-126. mientras que admiraba a Cromwell.: Dos discursos concurrentes se autorizaron a justificar ese regicidio.. Mi posición frente a la pena capital. seguido de una sanción que permite la revalorización simbólica del lu­ gar del padre. Paris. pues. se “suspende la justicia”. pero ¿hay una escala para la muerte?) lo que hay que estudiar en su enmarañamiento. ningún país puede entrar en la Comunidad Europea si no suspende la pena de muerte. como en la frontera porosa que siempre separará. 1958).: j. a su juicio. Traidor a su país. del T. como en la guerra se mata al soldado de otro país beligerante. Por otra parte. dice Robespierre. la guerra nacional y esa “guerra de guerrillas”* de que habla Schmitt. Afirm o ser un adversario resuelto del homicidio. É. estando en marcha la Revolución o ya habien­ do tenido lugar. ya se presente en la forma de un crimen individual o de represalias ejercidas por el Estado . y encargó a Theodor Reik que se explicara sobre esto por él. 2001J y Theodor Reik. 1926-1928. D. La mo­ dernidad de esa “guerra de guerrillas” comienza muy pronto. 2 6 Sigmund Freud. no como ciudadano. según la escala elegida. no está dictada por razones hum anitarias. Según el otro discurso. N o se trata de juzgar al rey. Alianza. En la actualidad. en el concepto oscuro de guerra. ese ciudadano merecía la muerte. comprometiéndolo en cuanto tal .de principio. Este equívoco en2 5Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. él era abolicionista. Madrid. Véase también Élisabeth Roudinesco. se lo “acorta”. la pena de muerte. (N . Yo observé que se tomó el riesgo de conde­ nar la pena de muerte. 1973. “Si la humanidad sigue negando -declara Freud. “ Freud et le régicide. Élénients d une reflexion .) .. Denoél. Pero ese equívoco está en todas partes. la guerra civil. cast. Louis C apet debía ser juzgado como un ciudadano francés entre otros.

Uno de los dos cuerpos del rey. es una contradicción interna y n° solamente injustificable sino imposible. por otra parte.venena todas las aboliciones de la pena de muerte que. cuando Rousseau. a todas luces. justifica el principio de la pena de muerte. Pero lo seguro (y supongo que es lo que usted subraya en “la idea del regici­ dio necesario”) es que. esos actos fueron de hecho (y subrayo el enigma de ese hecho) el precio que había que pagar por una gran cantidad de adquisiciones mayores. Pero. si la ejecución de u n soberano en cuanto tal. la idea o el bosquejo de un Tribunal penal internacional. U n cuerpo del rey. un anciano jefe d e Estado. por inadmisible que pueda parecer el Terror. de genocidio. y que querría aliar a las “razones de principio”. que está en el centro del Contrato social. fue ejecutado. el soberano no puede ir a juicio sin destruir el principio y el fundamento del Estado. o de convocarlo ante un tribunal internacional. como la de compasión. de crimen contra la humanidad. de hecho.) o el conjunto de los principios revolucionarios que están integrados a determinados discursos jurídico-políticos universales de la mo­ d e r n id a d . Eso es lo que hoy cambia al res­ pecto: la posibilidad nueva de juzgar a un jefe de Estado. ¿fue un asesinato? ¿O bien un juicio y una ejecución “en las formas”? De hecho. la cuestión queda abierta. por injustificable que dicho regicidio parezca en e s a lógica. Kant pensaba que nada era peor y más ruinoso para los fundamentos de la soberanía que la ejecución del monar­ ca “en las formas". intento s u s traer. Sí. y “en las formas”. las Declaraciones de los derechos del hombre en su desarrollo histórico. con todo lo que de eso depende (los conceptos de derecho a la vida. no sin dudas ni remordimientos. tanto por razones de principio (insisto en ese punto: por principio y no por razones d e inutilidad o de dudosa ejemplaridad. en mi seminario. estoy a favor de la abolición incondicional de la pena de muerte. en cierta y m uy complicada medida. de “progresos” innegables: por ejemplo. es. No puedo explicarme aquí sin rodeos demasiado largos). el cuestionamiento del principio mismo de soberanía. se limitan al derecho penal nacional y jamás prohíben matar legalmente “en la guerra" Ocurre lo mismo que con un concepto como el de “enemigo público”. por definición. Kant daba el ejem­ plo de Charles I y de Luis XVI. ¿Pero alguna vez tocó a su fin la Restauración? La estructura monárquica y la figura del soberano ¿desaparecieron alguna vez en la historia de las Repúblicas francesas? . vuelvo a eso ¿ha muerto el rey? ¿De hecho? ¿Se llevó a cabo dicha ejecución? Para retomar la distinción kantiana. por cierto. Louis Cape ti fue ejecutado. En cuanto tal. a una simple sentimentalidad patética. Yo no sé si había que ejecutar o no al rey. y llegaba a considerar menos injustificable e l asesinato sin proceso o la abdicación del rey. de eso hablaba hace un rato) como por razones del corazón (noción que. etc.

en el discurso abolicionista -al que en cierto modo suscribo. La noción de guerra. Sin embargo.2 8 ].: Los dos cuerpos del rey: un estudio de teologia política medieval. como lo recalqué al expresar la idea del regicidio necesario. la pena de muerte fue derogada el 30 de septiembre de 1981. ob. Fue en el interior de un Estado soberano -hoy Francia o Europa en cuanto Comunidad Europea—donde se derogó cierto tipo de ejecución legal. en una situación de guerra civil o de casi guerra civil! ¿Dónde empieza la guerra civil? ¿Dónde termina. G allim ard. Su abolición legal (que desde hace unos diez años se extiende a la mayoría de los Estados en el mundo.: Dos siglos más tarde. Cierto cuerpo del rey2 7 debió ser ejecutado.haya llegado aquí a su fin. Sin hablar del límite inestable entre el “hacer-morir” y el “dejar-morir".Con su derecho de gracia y la representación de la soberanía nacional que encarna. R . uno natural y sometido a las pasiones y a la muerte: el otro. institucionalizada en general. China y buena cantidad de países árabes musulmanes) no signifi­ ca el fin de la ejecución decretada.: ¡Claro que sí. Paris. pero van a seguir matando. es que fue preciso la ejecución del rey para que luego tuviera lugar la abolición de la pena de muerte. Véase Robert Badinter. incorporados a ese cuerpo político cuya cabeza es el rey. de hecho.7Si se considera que en el interior hay 2 7 Ernst Kantorowicz. D. organizada. el cuerpo político. Alianza. y bajo una presión en parte internacional. me parece imposible restablecer la pena de muerte en Europa. É. no es seguro que el rey haya muerto. Inmor­ tal >este segundo cuerpo del rey. abogado que llegó a ministro de Justicia bajo la presidencia 'fe François Mitterrand. pero eso no significa que el espectro de la monarquía -del padre soberano como condición de la unidad del Estado-nación.hay inconsecuencias que se deben deconstruir.: La cuestión. Es precisa­ mente la teoría de los dos cuerpos del rey y la tradición democrática de la idea teológico-política de la soberanía lo que habría que reconsiderar aquí. insisto. Ningún Estado abolicionista decretó alguna vez que el exter­ minio de los soldados enemigos era un acto ilegal. Les deux corps du roi. 1989 [Trad. cast. está ligada a un concepto muy oscuro y cada vez más dogmático. L'abolition. Sin siquie­ ra convocar toda la imaginería del Eliseo y de la monarquía actual. un presidente de la República elegido es una especie de rey. salvo en los Estados Unidos. Madrid. cit. Así como tampoco la ejecución por “legítima defensa”. gracias a la lucha llevada a cabo por Robert Badinter. Por eso.: J -D. ilegítimo o sancionado por la ley. en ciertas situaciones: por ejemplo la guerra. Esta concepción feudal de la realeza supone que el rey posee dos cuerpos. ejecutando. Entramos en un debate complicado sobre la pena de muerte. 1985J. . se prolonga mucho más allá de la muerte real del soberano. Essai sur la théologie politique au Moyen Aige (195 7). 28En Francia. Los miembros de dicho cuerpo son los súbditos del reino. R. E. político.

D. con los mismos atributos teológicos que aquellos atribuidos al rey y a Dios. ob. Sin esa categoría de excepción. En efecto. es realmente la de una lim itación de la soberanía del Estado y del concepto de guerra. Y s i lo prueban son inocentes. la gran cuestión realmente es en todas partes la de la soberanía. para dar lugar al derecho. Y sin embargo -y de ahí proviene la temible responsabilidad del ciudadano. Hoy. en su form a actual. Aquí no hay ningún relativismo ni ninguna renuncia a la exhortación de “pen­ 2 9Jacques Derrida. suspender el Estado de derecho. no olvidar jamás su filiación teológica y estar dispuesto a questionaria en todas partes donde se ejerza. R. Luego la soberanía fue delegada al pueblo. Hoy. Hay que deconstruir el concepto de soberanía. no importa qué diferenciación interna se le reconozca. sus palabras siempre son útiles para una problematización de lo “político” y lo “jurídico”. El concepto de esta autoridad o de esta potencia fue transferido a l monarca como “derecho divino”. Es soberano quien efectivamente decide la excepción. allá en contra de él. y del heredero en general-. no es posible comprender la soberanía. “ya que estamos”? Hoy. Los revolucionarios decidieron que en ese momento había que s u s ­ pender la justicia y. entonces.2 9 ]. para su deconstrucción (“teórica y práctica". o el Estado de derecho.“enemigos públicos”. Y sí. él dice que un soberano se define por s u capacidad de decidir la excepción. en determinadas situaciones el Estado. Schmitt también da esa definición de la soberanía: tener el derecho de suspender el derecho. cit. me expliqué sobre esto e n Políticas de la amistad). en todas partes donde se pronuncia la palabra soberanía. ¿Cómo tratarla? Volvemos aquí a la cuestión de la herencia de la que parti­ mos. Omnipresente en nuestro discurso y nuestros axiomas. esa herencia permanece innegable. . usted hablaba del regicidio como de la necesidad de una excepción. propia­ mente o figurado. como se decía) según la singularidad de los contextos y los desafío s . los policía s matan a delincuentes cuando se consideran en estado de legítima defensa. en suma.: Hace un rato. Esto supone una crítica inflexible de la lógica del Estado y del Estado-nación . ¿Qué es una guer r a civil? ¿Qué es un enemigo público? É . La cuestión.: Usted encaró esta cuestión a propósito de Carl Schmitt. bajo su nombre o bajo otro. uno puede referirse provisionalmente a Carl Schmitt (cualquier cosa que se piense de él. para hacer justicia a la Revolu­ ción. puede resistir ciertas fuerzas que yo considero como más amenazador!* Lo que yo llamo aquí "responsabilidad” es lo que dicta la decisión de estar aqu í a favor del Estado soberano. ese concepto es de origen teológico: el verdadero soberano es Dios. Politiques de l'amitié. en democracia. o a la nación. ¿por qué no matarlos.

Designa a quienes se oponen a la deslegitimación del Estado-nación en provecho de una comuni­ dad europea a la que.sar y deconstruir la herencia. incluso ahí donde parece imposible. tue ei primero que enuncio una teoría de la soberania como "fundamento del ser de la República" Partidario de la monarquía. 1 1 lean Bodin (1530 15^6). La deconstrucci ón está del lado de la incondicionalidad. Que no me hagan responder a esta cuestión como se aprieta el botón de una máquina primitiva. Tam­ bién debe reconocerse que cuando exigimos no ser incondicionalmente soberanistas sino serlo en ciertas condiciones. "Corpus des mivres de philosophic en langue trançaise”. Pero hay que reinventar las condiciones de la resistencia. véase ibid . t I. Ni'tv . Por tanto. Favard. Hay casos en que sostendría una lógica del Estado pero pido examinar cada situación para pronunciarme. que oponía al dominio ' ' “Lo que usted llama ‘globaluación’ es un. que a su vez la encarna. Pienso por ejemplo en la coalición incoherente pero organizada de fuerzas capitalistas internacionales que. Esto vale también para la soberanía del sujeto. Véase Les sn litres de ti Rcpubkfnc ll57í>>. c u . y no de la soberanía. Exige una disociación difícil. opera un proceso de transferencia de la soberanía: se pasa de la teocracia a la monarquía y luego a la república. ob cit .: Se tomó conciencia del hecho de que la cuestión de la soberanía era decisi­ va.3 0 se adueña del mundo en tales condiciones que la forma “Estado” es lo que todavía puede resistir mejor. si la hay. París. en verdad. 181 y ss. incluso ahí donde parece posible. É . le corresponderían todos los atributos de la soberanía. Tras esta aparente “desoberanización".) estrategia de despoiitiración al servicio de inte­ reses políticos particulares" (Jacques Derrida. Du­ rante los años de que hablábamos hace un rato. progresivamente. si me atrevo a decir.: La invención del término soberanismo es reciente. jurista e historiado! (ranees. y reivindico el derecho de ser antisoberanista aquí y soberanista allá. se apoyó en la filosofía platónica para desatar el la:o entre la religión V b política para secularizar la idea republicana. casi imposible pero indispensable entre incondicionalidad (justicia sin poder) y soberanía (el derecho. R. una reconstitución de Jacques Derruía del discurso K-hmirtiano. p 1SJ) E>ta Irase cs una “finta retórica". me interesaba en el concepto de soberanía puesto en práctica por Georges Bataille. Por el momento.i! J. No solo desde el punto de vista político o del derecho internacional y la relación entre los Estados. diría que según las situaciones soy antisoberanista o soberanista. La deconstrucción comienza ahí.. ya estamos cuestionando el prin­ cipio de soberanía. es la condición misma de la decisión y la responsabilidad. siempre se termina por delegar la soberanía en otro sistema. p. en nombre del neoliberalismo o del merca­ do. D. fVLriqiiC' de t'jm iag. Esta aporía. Una vez más. el poder o la potencia).

París. ¿Hay que hacerlo. Y más tarde el ideal de la nación se transformó en parte en un nacionalismo cargado de xenofobia. es decir. La sustrae al horizonte del sentido y el saber.hegeliano una suerte de soberanía que implicaba la experiencia de la pérdida en el éxtasis. la soberanía no escapa a la dialéctica [.. por discreto que sea. Lo analizo en “De l’économie restreinte à l’économie générale. A tal punto que. Esta victoria galvaniz«1 • ’ Francia. eit. t. de la más inocente afirmación de pertenencia a tal comunidad nacional. sino que se inviste com«1 trabajo del negativo. p. y como intenté decirlo en otra parte. viii. En adelante utilizaré ese léxico de manera mucho más prudente. vil. en: L'écriture et la difference. del T. es siempre un Estado-nacionalismo. que es una forma muy moderna de la lucha por la supervivencia. derrota­ ron inesperadamente a los prusianos. 376). no contra los extranjeros sino contra la reconstitución de los feudos. “Siendo a la vez más y menos que un dominio. cultural. una subversión del feudalismo que desembocó en el entusiasmo de Valmy. R. por otra parte? ¿No sería mejor. La soberanía. una reivin­ dicación ardorosa. lingüística. Arriesgar la muerte no basta si la intervención no se lanza. hoy. la inscribe y hace funcionar en el sacrificio del sentido. 382-383). cits. (j. deja de ser una figura en el encadenamiento de la fenomenología” (p. . vindicativa.. Más lejos se lee: “Al redoblar el dominio.3 2 Releyendo hoy de otro modo esos textos de Bataille. Las dificultades comienzan ahí. J. a pesar de la diferencia que él marca entre el dominio y la soberanía.1976. esta última palabra no mantiene aún. me pregunto si. Bataille arranca esa operación a la dialéctica. É. la presentación sentido de la muerte” (pp. a pesar de sus rasgos de semejanza con el dom inio. En el discurso de los revo­ lucionarios se trataba de una idea nueva cargada de esperanzas. 1973.3 3 com­ prometerlo en otra experiencia de la pertenencia y otra lógica política? “ Este motivo de la soberanía aparece en particular en L'experience intérieure y las Conferences sur le non-íavoir de Georges Bataille (CEwvres completes. G allim ard. una tradición teológico-política muy equívoca. hasta por la expansión del Estadonación? El nacionalismo. sobre todo en la lógica sacrificial que Bataille asume. la soberanía es algo diferente. 1976). U n hegelianisme sans réserve". obs. como estaría tentado de pensar. al mando de Dumouriez y Kellerman. debe sacrificar todavía el dominio. para una nación constituida en Estado soberano. como posibilidad o azar. pues. (N.y el nacionalismo.* en la idea de que el pueblo en su conjunto debía defender sus fronteras. ob. de odio al extranjero. sobre todo en el subcapítulo titulado “L’époque du sens: maítrise et sou vera ineté”. v.: Observemos la evolución del concepto de nación. la risa o el vagabundeo.) )J Sobre todo en L'autre cap y en Le monol/nguisme de l'autre. D.]■ Lejos de suprimir la síntesis dialéctica.: ¿Cómo encontrar el límite correcto entre la reafirmación de la nación -no tengo nada contra ese término. celosa. el 20 de septiembre de 1792. pero no estoy seguro de que un nacionalismo no esté ya en marcha. 373 y ss.ix) * Se refiere a una batalla donde los franceses. desde el umbral de la más simpática conciencia nacional. Ese m ovim iento se compl¡ca aún.. De ahí proviene la dificultad de escaparle.

U n ejemplo: uno de m. pero también por la herencia y en consecuencia por la memoria. Karel B. 1997. Espectros de M arx es el anti-Libro negro del comunismo. París. en todos los países del m undo. lean-Louis Panné. Le Lure noir du commumsmt O r n e s . Es como una ejecución de lo imaginario. C o n el nazismo todo ya estaba dicho. Nicolas Werth. La criminalizai ión del comunismo es totalmente evidente en el prefacio de Stephane Courtois. Hay que responder y dar cuenta. muerto por Francia en La Resistencia. todos aquellos que habrían adherido a partidos comunistas durante cincuenta años.: que condena de antemano a la crim inalidad el proyecto mismo de una revolu­ ción reduciendo toda la historia del comunismo. a un asunto de contabilidad. Y un día habrá que escribir la historia de esta tragedia y sus diferentes represiones. como lo hemos dicho. muertos por ese ideal. Pero él mismo había sido perseguido por su hos­ tilidad al régimen de A le m a n ia oriental. en la medida en que sería vergonzoso. apuesta siempre Por el contratiempo. N o me parece. reducir el comunismo al gulag.amigos. incluida la de miles de m ili­ tantes en el m undo. profesor en la vieja Universidad de Berlín O riental. J .D. Cuenta con la memoria y con la historia.. la memoria y la h istoria(la historia del historiador) nunca deben separarse. lo que ocurrió al comunismo con el guktg es la peor de las catástrofes. pero cuyo padre había sido un heroe comunista de la lucha antinazi. fue acu­ sado recientemente de colaboración con el antiguo régimen porque era el hijo de un m ilitante prosoviético. Por supuesto.3 4 el É. en una época en que todo deseo de revolución. en que todo fantasma de un ideal revolucionario es conm inado a ser reprimi­ do.ittoselc. R-: Lo que resulta perturbador en Espectros de Marx es que usted renueva las esperanzas en la Revolución. analizar y no olvidar. serían pasibles de u n tribunal de depuración por haber cola­ borado en una empresa “crim inal”. R. Estas situaciones son frecuentes.. represión.. agregaría que la desviación de un ideal o una esperanza es la peor de las cosas. D. Así. R obert Laffnnt. A eso conduce la identificación del comunismo con un crimen. Reducir el com unism o a los crímenes cometidos por los regímenes que rei­ vindicaban el socialismo real. de ser posible. me parece espantoso. y por lo tanto tratar de saher. en el mismo proyecto.É . Por lo que se refiere a los crímenes de que usted habla.: Es una esperanza un poco sombría. Kean-Louis Margolin. ¡erreur. cosa que llevó a algunos autores del libro a tomar distancias . j.: También aquí mi libro va en sentido inverso. aunque no se reduzcan una a otra. ’’ Stephane Courtois. A n Jrzcj PaciKowski. Por cierto. lo peor estaba ya presen­ te. En este sentido -y solamente en este-. todos aquellos que habrían reivindicado el comunismo.

Vo/yage au centre du malaise français.s François Furet. La equivalencia del com unism o y el nazism o. Hoy se extiende una nueva vulgata: hab er sido an tifascista e n nom bre del comunismo. en: Le Nouvel Observateur. usted inventa una nu eva o p o sició n . 1995 [Trad. conduce a afirmar de m anera insid iosa que e l fascism o y el antifascismo estarían igualmente en sim etría. p . Robert Laffont/Calmann-Lévy. 2000. y alim e n tá n d o se uno del otro. m afias. e tn icism o -fu n d ad o en el suelo y la sangre-. tan fanáticos uno com o el otro . París. propone un programa que llam aría de bu en a gana de despertar de las conciencias. mayo-agosto de 1993. eco n ó n "' . }í>Viviane Forrester. 1993. 1998 [Trad. Lhorreur économique. París. sería tan peligroso como el racismo.39 En suma. 1 8Píerre-André Taguieff. sería la m ism a cosa que h a b e r sido fascista. el militantismo antirracista. Le passé d'une illusion. son toda una autoridad. luego que el racism o y el antirracismo (o neo-antirracismo. o porque uno pertenecía a un partido com u n ista e n la entreguerra o durante la guerra de 1939-1944. según la fórm ula con sag rad a) tam b ié n esta­ rían en simetría.: El pasado es una ilusión. 1 7Paul Yonnet. fc e . tráfico de arm as. 15. n o v a ciló en 1 9 9 3 en acusar al “neo-antirracismo” de SOS-Racismo de tratar de o cu p ar el s itio del “mito marxista y el esperantismo proletario”36 para p ro m o v er un a “exig en cia de extinción de la identidad francesa”. en: Le Débat. por o tra parte. Fayard.: No es cuestión de olvidarlos sino de analizarlos de m an era coh erente y sin confusión. Yo no pienso nad a s e m e ja n te . Buenos Aires. .3 5 y sobre todo en Paul Yonnet. 75. Usted. “ Paul Yonnet. de que hablabamos hace un rato. El título está tomado de un poema de Arthur Rimbaud. guerras económicas. c o n sus in e v itab le s sim plificacio­ nes. México. FCE. Propone crear una n u eva In te rn a c io n a l para lu­ char contra las diez plagas del nuevo orden m undial (d eso cu p ació n . exclusión de los exiliados.37 T am bién se p e rcib e n algunas huellas en Pierre-André Taguieff. Gallim ard. p. y expresa la idea de una “Declaración sobre el horror del estad o d el m u nd o” que hace eco del título del libro de Viviane Forrester. de F ra n ço is Furet. d rogas). cast. R.É. sobre todo por Laurent Joffrin en “Quand (’intelligentsia soutient Le Pen”. París. Las tesis J e este libro fueron criticadas. que. De igual modo.38 cuyas obras sobre el racism o . El horror econ óm ico. Se encuentra esta tesis en El pasado de una ilusión.: El horror co. por su parte. G alilée. a golpes de a n tico m u n ita rism o . cast. poder de los Estados fantasm as. mientras el mundo se unifica e n las filas d el neoliberalism o y todos aquellos que creyeron en el ideal de una socied ad co m u n ista se ven obligados a hacer el duelo. París. aunque permanezca alerta frente a todas las derivas de que ya h em os hablad o. anticom u­ nismo exacerbado y críticas del m ulticulturalism o. Essai sur l’idée communiste au xxf siécle. 1995J. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. 14 de enero de 1993. 1997]. “Sur la crise du lien national”.1^8. L'effacement de l'avenir.

al disponer de ese saber. por o tra parte. y por lo tan to ocurre sin programa. N o m e opongo a la e x iste n cia de los Partidos en general. co n tra esas plagas. y de lo estatal. C arl S c h m itt subraya que lo p o lítico n o se reduce a lo estatal. P ero con serv é esa palabra. h ab ría sido una gran s e ñ a l. c o n mayúscula. M e pregunto. n o estan d o más. ya se trate de la guerra del G o lfo . del territorio. un n u e­ vo estilo de la “p rá c tica ”.J. A través de todos los sobresaltos actuales se e n co n tra rá n m il síntom as de esta situ ación. si la idea misma de program a p o lític o n o sigue pagando un trib u to ese n cial a un c o n ce p to perimido de lo p o lítico . de K osovo. del lugar p o lítico en particular. sin duda. Basta . y sin duda por bastan te tiem po todavía. y se deslocaliza. una autoridad previa que. que lo p o lítico es lo estatal. Pero es precisa­ mente eso m ismo lo que hoy se disloca. Estas turbulencias sig n ifican que se busca algo. La cu estió n del “program a”. pero cada vez es más difícil. una eco n o m ía y una estrategia program áticas. En ocasiones hay más proximidad entre un japonés y un francés que entre cada uno de ellos y su vecino de edificio o de pueblo. hoy. y que está ligado a un territorio insustituible. S in em bargo. un desafío fundam ental de lo político. pero en prim era o últim a instan cia lo que hay que h acer se in v en ta o se in a u ­ gura. pues. la palabra “programa”. la cuestión del lugar. des­ de sus orígenes griegos y a través de sus m utaciones. A través del nuevo régimen de las telecom unicaciones no estamos ya d o n ­ de creíam os estar. del lugar de lo político y del tener-lugar político. n o es la In te rn a c io n a l del Partido C o m u n ista o de un Partido cualquiera. Yo h ab lo de una nueva In tern acio n al allí donde las solidaridades se buscan. Lo que se en cu en tra en curso de “d e c o n stru cció n ”. aunque lo estatal siga siendo una forma privilegiada. D. La In te rn a c io ­ nal de que h a b lo . Lo que se llam a lo p o lítico no puede ya estar ligado. todavía son necesarios. una nu eva form a de alianza.: Pero vacilaría en utilizar al respecto. efectos secundarios de programa. com o siem pre lo estuvo. a una com unidad nacion al... S e ha vuelto imposible pensar. de la im previsibilidad. y se buscan figuras inéditas. a una presuposición del sitio. e n tre otras reservas. que implica un saber de las norm as. de las luchas com o las que se asocian en F ra n cia al n o m b re de Jo sé B ové (por e je m p lo ). en su co n ce p to m ism o. pero la forma “P artid o ” n o es ya la form a m ayor de la lu ch a po lítica. es el c o n ce p to m ismo de lo político . de una In te rn acio n al de los partidos o del partido. com o se lo hacía antes. de la alterid ad . com o usted acaba de h a c e rlo . U n o querría seguir Pensando. S e n ecesita n programas. a través de toda la hum anidad. para saludar la memoria de aqu ello que. sobre todo en virtud de la transform ación tecn o cien tífica y tecn oeconóm ica del cam po mundial. la encaram os co n los tem as del acon tecim iento. está claro que esas form as originales que n o puedo d efinir yo mismo n o son ya las formas estatales de un partido. d ictaría las d ecisiones y las responsabilidades (anulándolas así de antem ano y al m ismo tiem p o ).

y siempre perfectible.: No se puede hacer de un día para el otro por la sola decisión.-F. por respetable que sea. deben definir las leyes de la hospitalidad. por el que tengo el mayor respeto. El estado del mercado financiero puede modificarse en una fracción de segundo. 1991. cast. permanezca trabado por el estado de la letra o la letra del Estado. Vers la paix perpctuellc (2a. Dichos Estados. Flammarion. por un tiempo más largo. para percatarse. Vuelvo un instante a la cuestión de la hospitalidad. y sus ciudadanos súbdi­ tos. que están privados de ella. en su inspiración. como visitante y no como residente (o sea. Cosmopolites de totu les pays. etcétera). ob. hay que saber qué se entiende por “lo político". Esta dislocación general disocia el campo político del campo te­ rritorial y nacional. Poirer y Françoise Proust.: ¿Cómo se puede hacer? ]. “El derecho cosmopolita debe restringirse a las condiciones de la hospitalidad unW «-'1' sal”.: La paz perpetua. en la simetría de los derechos y los deberes) entre l°s 4 0 Immanuel Kant. el teléfono móvil. de transformación. Tal es el “espíritu” de las Declaraciones de los derechos del hombre (más allá de las declaraciones de los derechos del hombre y del ciudadano). Ese concepto de hospitalidad cosmopolítica. Antes de hablar de “programa político”. aquí vuelvo a la misma contra­ dicción aparente: no estoy en contra de la ciudadanía. 3er.con tener en cuenta. en cuanto súbdito de un Estado-nación. y la rapidez de las comunicaciones en la Bolsa etcétera. aunque ese “espíritu”. sección. Deben hacer repetar esas reglas y por ende plantear límites al recibimiento del ciudadano extranjero: por un tiempo breve. 4 1Véase Jacques Derrida. artículo definitivo sobre la Pa1 perpetua). .40 no obstante se refiere a una multiplicidad de Estados que jamás se convertirán en un Estado universal. pues. O-1 1 -) [Trad. 1989]. de transgresión. É . por el contrario. Es necesario que se desarrolle esa “nueva Internacional”. aquella que se encuentra en vías de dislocación. Tecnos. Cuando Kant define las condiciones de la hospitalidad universal. la Internet. R.pienso en una democracia que no estaría ya ligada de manera esencial a la ciudadanía. Se está forjando un nuevo concepto de lo político. es decir. Pero los derechos del hombre tam bién deben estar extendidos más allá de la ciudadanía. Una vez más. El ideal cosmopolítico de Kant. todavía me parece ligado a una figura de la ciudadanía del Estado-nación. el pasaje por una lengua hegemónica. ese compromiso (que no necesa­ riamente es recíproco. final­ mente puedan adquirirla. cit. p. es necesaria y hasta hay que luchar para que algunos seres humanos. París. D . 93.4 1 Cuando hablo de democracia venidera -esa cosa que puede parecer un poco loca o imposible. suponía aún que el ciudadano fuera ciudadano del mundo "en cuanto ciudadano”. encore un effort!. Madrid. traducción (francesa) de J.

estemos lo más alerta posible respecto de las coartadas hum a­ nitarias y los políticos sospechosos que instrum entalizan los “derechos del hom ­ bre”. Por tan ­ to. Usted me formulaba la cuestión de lo hum anitario.: H ay u n p rin c ip io . inseparablemente. M e o p o n d ría a tal o p e r a ­ ción h u m a n ita ria en un caso.R.hombres. e incluso entre los vivos y los que están por nacer. la identidad ciudadana. pero en cier­ tos momentos el imperativo categórico excede la responsabilidad del ciudada­ no en cuanto tal. p ero e n su e je c u c ió n se d e b e te n e r e n c u e n ta la sin g u ­ laridad d el c o n t e x t o y el m o m e n to . A l tiempo que salvan po­ blaciones. sin plantear a priori un principio fundador. Por lo tanto. en otro espíritu. Económ ica o militar. a la lógica del derecho internacional para salvaguardar los intereses de su Estado-nación y su soberanía? E. E n n o m b re d e un m ism o p rin c ip io yo n o tom aré la m ism a d e c isió n e n m o m e n to s d iferen te s. al proyecto de una organización no gubernam ental que acuda en ayuda de hombres y mujeres desamparados? Esta idea no es ni ha sido jam ás (S ch m itt. D. e x iste y resiste toda form a de c o n stru cc ió n a priori. usted sugiere que se tome posición “caso por caso”. entre los vivientes (¡co n los “anim a­ les”!)) y luego. se necesita la identidad. E. Por supuesto. n o h ay n ad a relativista u o p o rtu n ista en esto.: En otras palabras. Pero. Por lo tanto. S in embargo. lo subrayaba) una idea “política”. U n a v e z m ás.: P re c isa m e n te en virtud de esta actitu d usted in clu y e la o b ra de Freud en sus an álisis: la singularidad de un sujeto. Yo saludo la lógica hum anitaria en su “espíritu”. esto no se detiene en fronteras Estado-nacionales o en contratos de ciudadanía. en ocasiones ciertas “grandes potencias” intentan instalar o prote­ ger así una hegem onía.R. en el sentido tradicional del término. inseparablemente. desconfío de ella cuando está controlada por ciertos Estados al servicio de cálculos a corto o largo plazo. ¿cómo oponerse a la idea misma de lo humanitario.4‘ 4: V éase nuestro capítulo ^ "Elogio del psicoanálisi> . ni siquiera si eso no las borra ni las descalifica necesariamente. a veces muy simplemente al servicio del mercado. J. y la apoyaría en o tro . inclu so de c o n s truido. siempre hay que ver: ¿quién hace qué en nom bre de lo humanitario? ¿Cuá­ les son las relaciones entre ciertos Estados soberanos poderosos -ca si siempre los Estados Unidos—y la O N U cuando algunos Estados imponen la lógica de sus intereses a organizaciones no gubernam entales o multigubernamentales o bien se resisten. por el contrario — también ocurre con frecuencia-. entre los vivos y los muertos. hasta diría.

pensaba e'1 el sistema parlamentario británico” (p.: A propósito de singularidad. etcétera). París. Mandela es una de las grandes figuras de la modernidad de hoy. 1998: “Confieso que soy un poco anglófilo. como ya dije. Aguilar. Yo pude visitar la celda donde vivió en condiciones espantosas. ob. cast. Es el heredero del pensamiento occidental. sujeto del inconsciente. en él se reflejan. la que él inspira y la que él experimenta. 1995-1 1? “La prisión no roba a uno solamente su libertad. D.]. y luego en la victoria del a n c . luego al convertirse en uno de los principales responsables del a n c . En ocasiones resiste in­ cluso a su asignación de “subjetividad” (en todos los sentidos del términosujeto como sustancia idéntica a sí. [Trad. Fue denunciado por una mujer blanca de origen afrikaner. D .47 Salió con una s e r e n id a d extraordinaria. en efecto. como se diría la pasión de t Nelson Mandela. también trata de desposeerlo de su identi­ dad. sujeto de la ley.j.: Inmensa figura. y hasta entabló negociaciones con el poder blanco en contra de 4 3Jacques Derrida. cit. Nelson Mandela. en: Psyché. 46 Nelson Mandela redactó clandestinamente sus recuerdos durante su encarcelamiento en el penal de Robben Island. J. Fayard.”4 3 Además. al que él volvió contra los opreso­ res.46 J. 315). Véase Un long chemin vers la liberté. la singularidad resiste.: Para mí. Admiración de Nelson Mandela. sujeto ciudadano o sujeto del derecho.: Un largo camino hacia la libertad. que pagó el precio más elevado. usted despierta el espíritu de la Revolución al dedicar su libro a un militante comunista sudafricano. Todos llevan el mismo uniforme. tienen el mismo uso del tiemp0- . É. doble genitivo. Cuando pensaba en la democracia occidental y en la libertad. R. El asesino había actuado solo y apuntaba a hacer fracasar las negociaciones entre el ANC y el gobierno. en principio al fundar el primer estudio de abogados negros de johannesburgo... comen la misma comida. usted volvió al espíritu de Marx por el sesgo de Sudáfrica y para rendir un homenaje a un hombre excepcional.: Por supuesto. permanece. negociaciones que debían desembocar en las primeras eleccio­ nes “multirraciales”. que pasó cerca de treinta años de su vida en prisión y dejó estupefacto al mun­ do entero por su genio reconciliador y su serenidad. 45Chris Hani fue asesinado el 10 de abril de 1993 por un afrikaner miembro de una organiza­ ción de extrema derecha. D. era uno de los líderes del South African Communist Party45 (SACP). y “Admiration de Nelson Mandela ou ¡es lois de la reflexión” (1986). 44El ANC fue fundado en 1912. R. y finalmente al pasar más de 27 años en prisión sin volverse loco.: Chris Hani fue asesinado algunos días antes de que yo pronunciase y le dedicase la conferencia sobre “los espectros de Marx”. Militante del African National Congress44 ( a n c ). Usted dice de él: “Admi­ rable Mandela [. Tie­ nen el mismo foco. “Le demier mot du racisme" (1983). Ma­ drid.

en cuanto a lo esencial. son otras tantas señales inquietantes. E . P ensó que el cuerpo d e la n a c ió n sudafricana solo lograría sobrevivir co n esa co n d ición . ¿Cómo hizo para no dejarse encerrar en la temporalidad inmóvil del fenómeno carcelario? Por definición.R. es un Estado pu ram en te au to rita rio que n o tolera ni independencia ni individua­ lidad” (ibid. b a jo la p residencia del arzobispo D esm ond Tutu. esa figu­ ra en tantos aspectos ejemplar ya pertenece al pasado. Fue una verdadera palanca jurídica. la Comisión Verdad y Reconciliación (la estudiam os de cerca en un sem inario). sanciones económicas. luego de 27 años de prisión? Es uno de mis grandes interrogantes. Mandela ha logrado encamar a los ojos del mundo una causa que no solamente movilizó fuerzas irresistibles sino que aceleró una toma de conciencia. Entonces consideraron que la democratización sería más favorable para el mercado.: Pero ¿cómo hizo para no volverse loco. Pero todos los países que invertían sus capitales en Sudáfrtca o que proveían de armas al poder blanco — como por ejemplo Francia. Esa m ov ilización mundial no habría podido adoptar tal amplitud si la ONU no hubiese definido el apartheid como “crimen contra la humanidad”. pero debo decir con cierta tristeza que ese gran momento.fueron afectados por las sanciones económicas. La pobreza. un estratega y un gran táctico. las desigualdades. Los problemas más graves no han sido solucionados. Hasta ahora. Sin embargo. la inseguridad. Mandela se retiró y Sudáfrica atraviesa fuertes turbulencias. el foso que persiste entre los negros y los blancos (el éxodo cada vez más probable de estos últimos). El apartheid pudo ser de­ rogado48 gracias también a la movilización de los partidarios de Mandela. Logró volver contra el poder blanco sus propios principios. Mandela supo sacar buen partido de esta conjunción de principios e intere­ ses. Mandela tuvo que hacer elecciones políticas sin duda inevita­ bles y que consisten. 18En ju n io de 1991. S in poder entrar en el d etalle de lo que se llam ó. p . Mandela logró salvar a la sociedad sudafricana del desastre inminente. A través de esas luchas se comprendió mejor la internacionalidad de los desafíos y los combates. que permitió que todos los Estados democráticos del mundo ejercieran una presión sobre el po­ der blanco: presión política. .. Es a la vez un hombre de principios y de reflexión. diría que M andela m ilitó p ara q u e se proclam ase una am nistía ta n to para los m ilitantes del ANC exiliados c o m o para los b la n co s de quienes se sospechaba lo peor. 3 4 6 ). n o es seguro q u e sea su ficien te . Pero su p o n ien d o que ta l co n d ició n de supervivencia fuera n ecesaria. en no tocar la propiedad y dejar el país expuesto al mercado mundial.la o p in ió n de sus com p añeros de lucha.

se practicaba la circuncisión. salida del clan amaMpemvu. Tuvo 13 hijos de sus tres esposas. ¿Cómo pudo resistir? P ara dar res- puesta a una excepción semejante se puede seguir avanzando y ver cóm o se entrecruzan varias líneas. el padre de Mandela perdió su fortuna y su título. Aristócrata rico de la tribu de los Thembus. M an d ela to m ó la decisión. de defenderse él mismo. Pero una vez d ic h o esto. ta m b ié n presté mucha atención. la educación que recibió de su madre. con otros 29 m ilitantes. El campo está libre para u n análisis del caso personal. como sobre la manera en que se inscribió. L as cosas se ^ ’ Nelson Mandela narra la muerte de su padre.49 E n la tradición xhosa. y sin el cual costaría tra b a jo imaginar la historia de Sudáfrica desde hace cincuenta años. la tercer esposa. D. pp. en las sesiones del seminario que le con sag ré. Por supuesto. que describe con todo detalle en sus M em orias. Mandela mismo habla de su deuda filial: la imagen de su padre grabada en él desde su primera infancia. y más fuerte que su fuerza. Mandela se expresó largamente al respecto: tanto sobre su infancia feliz. En su juventud había participado en m ovim ientos m uy organiza­ dos de protesta contra la opresión. Mi madre y yo n unca hablábamos mucho pero no lo necesitábamos. y cada esposa estaba dotada de una granja (un kraal). En el sistema polígamo de la nación de los Xhosas. jamás dudé de su amor ni de su apoyo” (ob. V fue desposeído. Nuevamente detenido. 22-23). al episodio de la circuncisión. como el individuo N e lso n M an d ela (so­ brenombre del que también narra cómo se lo pusieron en la e scu e la ) debió encontrar esa fuerza fuera de lo común. Por lo demás. cristianos o judíos. tras una querella.. en las luchas que socavan el cuerpo de Su d áfrica desde co­ mienzos de siglo.. pasará 27 años en p risión . solo se llega a hombre luego de la realización de ese rito. se internó e n la tem p estad de ese devenir político. hay que analizar toda esa historia política. determinándose a través de todos los rasgos que c o n o ce m o s de ese héroe político que sorprendió al mundo..50 Mandela no estaba amenazado ni en su vida ni en su autoridad. yo me definía a través de mi padre. c it. . En el nacimiento o en su infancia debió con stitu irse u n capital psíquico. Es así. Su muerte cambió toda mi vida de una manera que no podía ni sospechar en esa época [.¡. en su herencia psicofantasmática. a los 16 años. acaecida cuando tenía 9 años: “M e acuerdo no de haber experimentado una gran pena sino de haberme sentido abandonado. sus años de aprendizaje. a la que pertenecían los padres de Nelson Mandela. y gente de la Iglesia. de 1963 a 1990. antes incluso de la instauración oficial del apartheid y e l racis­ mo estatal.: Esa cuestión también me obsesiona. durante su proceso de 1961. allí donde fue y sigue siend o m ás grande que ese gran hombre. “ Acusado de alta traición en 1956.]. que le permitía no cohabitar con las demás. e incluso intentado explicar así una constitución física e x c e p c io n a l. O btuvo un v ered icto de n o cu lpabilidad V luego entró en la clandestinidad. com o una ley suave e inflexible. de una parte de sus ingresos. S i mi madre era el centro de mi existencia. el ejercicio de su o fic io de abogado. antes del gran proceso en cuyo transcurso se d efendió é l m ism o. movimientos en los que in te rv e n ía n blan­ cos. Nelson era el hijo mayor de Noséki. A lo largo de tod o este perío d o de su vida.

Él es­ taba lozano. cast. v este es mi carcelero.1 9 7 3 ). en ocasiones inhum ano. y las im ágen es que le llegaban desde el extran jero le ayudaban a proseguir la lu c h a . m e g u staría que volviéram os a evocar el recuer­ do de Louis A lth u sse r. se suavizaron las con d iciones de encarcelam iento. 1998.volvieron terroríficas para él cuando lo encarcelaron durante m ucho tiem po. y sus con d iciones de d eten ción cam biaron con el tran scu rso de los años. son rien te. Barcelona. estoy e n p risió n . cuando se bosqu ejaban las pri­ meras n e g o c ia cio n e s . h a b ía logrado instituir una suerte de universi­ dad en la p risió n .: Para c e rra r e ste c a p ítu lo . gran aparato. presintió la calm a a n g u s tia n te d e u n “m o m e n to crep u scu lar” e n la historia de Euro­ p a. c o n u n a d e c e n a de d etenid os p o líticos que se enseñaban unos a o tro s y o rg an izab an verdaderos cursos. También aquí hay que ten er en cu enta la diacronía de una ex iste n cia: por c ie r to . yo lo quise m u ch o. al m ism o tiem p o . A lgunos instan­ tes antes de n u e stro e n c u e n tr o h a b ía recib id o a Yasser A rafat durante tres o cuatro h oras (h e lic ó p te r o s . El m arcó profunda­ mente mi p ro p io itin e r a r io . M i libro sobre T héroign e de M éricou rt fue u n a m a n e ra para m í de h a b la r de él. U n tiem p o a n te s de su lib eració n . jugando a quejarse por n o p o d e r ya d e c id ir s o lo sus v ia je s ( “S e acabó la libertad de m ovi­ miento. guardaespaldas. de la p risió n pero tam b ién de Francia.: El porvenir es largo. dijo. Pour M arx. sin duda seductor. L’avenir dure longtcmps. desig­ nando a su p rin c ip a l c o la b o ra d o r” ). C o m o usted. A tra v esa d o por la locura. de a h o ra e n m ás. Usted n o c o m e n tó su o b ra c o m o lo hizo c o n las de L acan . se hundía en la Melancolía a m ed id a q u e se d erru m b ab a e l com u n ism o. Y lu ego m e d ijo : “¿ S a rtre está v iv o to d a v ía ?’’ É . d is p o n ib le y de b u e n h u m or. a n te lo que más que nu nca puede llam arse su grande­ za. Stock/iMEC. Tuvo m om entos terribles p ero. etc. R. T am bién es u n h o m b re grande. atractiv o . co m o si com enzara su j ornada. M aspero. el que d espertó un espíritu de la R e v o ­ lución de alg ú n m o d o rein ven tad o. acababa de volver a casarse y parecía feliz c o m o u n jo v e n e n el u m bral de un a nueva vida. pero eran posibles los c o n ta c to s c o n el exterior. y sus e sc rito s postum os. com o lo dije. 1965. sobre todo h acia el final. . C o n o c í a M a n d e la e n su casa y m e lo exp licó él mismo. dis­ puesto a h a b la r de to d o . en 1990. El fue el último gran le c to r d e la o b ra de M a rx . seguido de Les l9^i^ariS’ ^ to ek/|M E(“ ' 1992 (Trad. T a m b ié n m e pidió noticias de D anielle Mitterand. P aris. Foucault o Louts A lthusser. p o lic ía . e l e n c a rc e la m ie n to era severo. Los contactos c o n e l e x te rio r le perm itieron sobrevivir durante este largo período carcelario. Lacres à Franca (1 9 6 1 . Paris. un o todavía se sien te im pactado ante la estatura de e ste h o m b re . D ic h o lo cu al. sobre todo su autobiogra­ fía o su c o r re s p o n d e n c ia .S1 lo ilu m in a n c o n un a n u eva luz: com o Hugo. C írculo de Leereres. C uando lo v i h a c e dos añ o s ya te n ía más de 8 0 .

C o n Je a n H yp p oiite54 m e invitó a la 5 2 Louis Althusser murió el 22 de octubre de 1990. No era un especialista de Husserl. M ás tard e. Véase Jact)1 1 * . com o su co m p añ ero de escuela Tran-Duc-Tao. En todo caso sufría. por otro lado.: Durante esos años no sabía absolutam ente nada. o. sobre to d o en su d im e n s ió n gen ética y epistemológica. une biographic. M e alentó de m an era d ecisiv a c o n su juicio filosófico.53 en 1952 -é l era “caim án”. me escribió una ca rta extraordina­ ria. de distinta m anera. percibía (estratégicam ente) una alianza p o sib le e n tre el idea­ lismo trascendental de H usserl. París.y ahí me habló de “depresión”. Grasse1 ' 1992. E n to n ces com p ren d í a las claras que sus ausencias estaban ligadas a estadías en una in stitu ció n p siqu iátrica. Para dar la medida exterior de las cosas. por supuesto. a m enudo estaba enfermo sin que yo supiera entonces de qué. puede ser leído como un texto dirigido a él. com o una especie de homenaje a Louis Althusser. También fue el interlocutor de Lacan.: ¿No percibió nada? ]. (N. La cuestión está abierta al análisis. R. Escribí ese libro en 1993. Jacques Locan. A lth u sse r m e invitó a dictar cursos en la Escuela -an te s de que yo m ism o m e c o n v irtie ra en “cai­ mán”. j. mi primera publicación. como diré«-1 1 de la ENS y profesor en e l Colegio d e Francia. tres años después de la muerte de A lthusser. Louis Althusser enseñó filosofía a geriet cionesde alumnos. y una nueva problem ática m arxista. pero com o algunos m arxistas de su en­ torno. de alguien que ocupó un lugar tan grande en mi vida. aunque de otro modo. puede ser leído. Sin embargo. Véase Yann Mouilier-Boutang. en efecto. Jean Hyppoiite U“ 1968) representó un papel fundamental en la enseñanza de la filosofía en Francia. Cuando le envié el manuscrito de la Introducción al origen de la geo­ metría de Husserl.. ob.* no enseñaba. * “Caimán” es un título de las escuelas normales en Francia que designa al profesor ayuJan te. a su lado. cuando co­ mencé a enseñar en la Sorbona. Me manifestó mucha am istad y apoyo e n mi trabajo. tengo la impresión de que en Espectros deM x r a está presente en cada página.52 una m anera de “sobrevivir” lo que viví con él. 53“Caimán” y profesor en la ENS de la calle de Ulm. cit. lo c o n o c í cuando entré en la Escuela. aliado y disociado. D . Yo n o d istaba mucho de pensarlo también.Lévi-Strauss. véase Elisabeth Roudinesco. de! T ) 54Traductor de la Fenomenología del espíritu. Yo no tenía ninguna idea de lo que ocurría. y una vez me dijo que se trataba de un asunto renal. A partir de ese momento nos vimos mucho. Sobre la enseñanza de Louis Althusser en la ENS y sus relaciones con Lacan y el psicoana • sis. si se quiere. D. un poco melancólico. El era a la vez próximo y lejano. Louis Althusser. Saludo indirecto pero sobre todo amistoso y nostálgico. de Hegel (1 9 3 9 -1 9 4 1 ). É. entre 1 9 6 0 y 1 9 6 4 . Pero ¿quién no lo es? Me pide que hable de algo.: Espectros de Marx. y.

R. li. y lo v e ía c o n frecu en cia. Pierre M acherey. E n gen eral. ^éléne R y tin an . PP. digamos. Écrits sur la psychamúyse. É.: Yo lo c o n o c í e n 1 9 7 2 . porque. C a ld ée. 1990. 7 V éase nuestro capítulo 1: "Escoger su herencm ' s Louis A lth u s s e r. en co lab o ració n co n É tienne Baltbar. S e sentía muy atorm entado y en ese m om ento d ejó la Escuela. é l m e h a c ía le er y corregir sus te x to s.x a . y el repliegue s ecta rio . no co n o cía suficientem ente b ie n las obras de Freud y L acan S in em bargo. cit. Véase Louis Althusser. ob. A c e r c a d el lugar d e ^Hiis A lth u ss e r en el psicoanálisis en F ran cia. Roger Establet. en: Du droit à ¡a phibsophte. Paris. y Jacques Locan. 1 9 9 3 . d ecía. pero asistí a algunas sesiones que d ieron lugar a Para leer el C a p i t a l Teníam . H ab ía algo m ístico en su m anera de querer restaurar a cualquier p re cio e l v ig o r te ó ric o del m arxism o en una época en que el partido oscilaba e n tre un a lín e a p o lític a sociald em ó crata. %El 16 de n ov iem b re de 1980 Louis Althusser an im e i <u m édico que estranguló a su mujer. Stock/lM Ec. París. Histone de la psychwialyse l> " Cartee. aunque n o co m p a rtía las c rític a s que yo h a b ía dirigido co n tra usted. ob. véase E lisab eth R o u d in e sco . p e rcib ía en esos te x to s cosas n u e v a s. D ebía regular sus relaciones con algu­ nos de sus e x alum nos que estaban adoptando una postura extrem ista y que a te n ta b a n llev arlo h a c ia la Izquierda proletaria. T uvim os m u chas con v ersacio n es sobre el psicoanálisis. M e ale n tó m u ch o a e scri­ bir. S e ben eficiará con el artículo 64 del G«di(¡o Fen^l de la é p . un ex alum no y amigo com ún. J. T en íam os pocas d iscu­ siones filo só ficas profundas. E n 1 9 6 8 -1 9 6 9 h icim o s venir a Bernard Pautrat. Luego fue un compañerismo profesional que duró más de v ein te años. co lecció n “Q uadnge". “P o n ctu a tio n s: le tem ps de la th ese”. en particular a causa de sus exilios. a través de su sufrimiento y su in te lig e n c ia . Pienso sobre todo en Bennv Levy y R o b e rt L in h art. sin duda inev itable. L’avenir Ju re longteinps. donde enseñé m ientras él se ausentaba (e n 1 9 6 4 ). PUF.: En m ayo de 1 9 6 8 an d aba muy mal. Luego d e la traged ia de n o v iem b re de 1 9 8 0 . ^ tticia .calle de U lm . cit . f seques ^anciére ( 1 9 6 5 ) ." Siem pre tuve la sen sa c ió n de que n o pod ía h a c e r ni el duelo del com unism o ni el del fracaso del co m u n ism o . Louis era más accesib le y afectuoso cu an d o estab a “deprim ido” que e n los períodos.D. os los mism os alum nos. ob.57 Es­ taba en d esacu erd o c o n e l fo n d o .. c i t . A n te s de su m uerte di una entrevista sobre él en los Estados Unidos. “m an ía­ cos”. y todos los martes los tres nos e n co n tráb am o s en la m ism a sala para escu ch ar las le ccio n e s de los estu­ diantes que preparaban su ayudantía.56 d uran te m u ch o tiem p o yo fui el ú n ic o autorizad o a v erlo. 1966.439-459. Yo iba regularm ente a visitarlo a diversas instituciones psiquiátricas de los alrededores de París. Nos un ía un gran afecto. u Lire le Capital. Taris. puntuado de m om entos difíciles de todo tipo. vol.

u n poco aparte porque no era comunista. “ Louis Althusser. É. Lettres à Franca ( i 9 6 1-1 973 ) . de Lucrecio. que ni yo mismo lo creí en ocasiones. a me­ nudo.: Tenía una concepción de la filosofía que n o era la suya. Sí. que m e resu ltab an m ás fam iliares que a él y que lo fascinaban más de lo que gen eralm en te se cree: H eidegger. cit. Verso.: En su correspondencia. D. Usted form aba parte de los “suyos”. . Luego de su muerte. que p e rc ib í aquello a lo que estaba más atento en mi propio itin erario y de lo q u e n o m e hablaba directamente. E se libro jamás se publicó en francés.5 ’ É. etcétera). "Jacques Derrida. cómo me leía (sobre todo alrededor de la cuestión del a lea. An Interview with Jacques Derrida”. Además. y e l lugar con ced id o a la lengua. d el a co n te cim ie n to . R. en: ^ Althusserian Legacy. fue entonces muy tarde. no trataba de encarar ese tema conm igo. Hubo muchos evitam ientos. Londres. Nietzsche. co m p re n d í mejor.. H ab láb am os de te x to s de los que pensaba. estu vim os m uy c e r c a y al mismo tiempo hablábamos siempre de otra cosa que de los grandes d esafíos filosóficopolíticos. al comentario y al inconsciente. Había algo virtual en nuestra re lació n y p o co s d eb ates organizados.que fue publicada en un libro am ericano titulado T h e A lthusserian Legacy [La herencia de Althusser]. por supuesto. d e cierta tradición materialista no marxista. descubrí en ocasiones lo que pensaba de m í y có m o p e rcib ía m i cam in o . y sobre todo en sus cartas a F ra n c a M adonia. E n ello s multiplica las alusiones a nuestra amistad.: Cuando hablábamos de temas filosóficos él n o se p la n te a b a c o m o marxis­ ta. a todo cu an to nos m a n tu v o m ás cerca. Artaud.60 él habla mucho de usted. Fue la vínica vez que ev oqu é larg am en te mi relación con él. editado por Ann Kaplan y Michael Sprinker. existía una proxim idad: la p asió n p or la enseñan­ za -lo que usted llama la “dolencia de escu ela”. “Politics and Friendship. p ero el psicoaná­ lisis les era común. Largamente pero insuficientem ente. j. ob. por el lado de D e m ó c rito . Si uno se remite a sus escritos encuentra la h u ella d e esto . interrogándome al respecto. y a menudo tras su m u erte. 1993. al leer algunos de sus te x to s . pero sentía en usted algo fra te rn a l. R.

cast. L'interpretation des reves (1900).: Jacques Derrida. Madrid. olía a alcohol de eneldo porque representaba una marca de anisete.: La lntcrpretación de los sueños. 174 |Trad. representante de vinos y licores para la casa T ach et. los ■Marranos llevaban una doble vida.4 Así. en España y Portugal.. me gustaría evocar con usted algunos recuerdos personales. En esa época le ja n a n o había sabido rebelarse cuando un antisem ita arrojó su gorro de piel a la zanja. En La contracalle — y en Circonfesión— us­ ted h a b la de su padre. permaneciendo secrenm ente fieles a su religión. viajante de comercio. luego marrano. Acerca del antisemitismo venidero E l is a b e t h R o u d in e s c o : Para abrir este nuevo capítulo. Jakob Freud era com erciante te x til U n día narró a su h ijo la historia famosa de los tiempos difíciles de la judeidad.3 obligado a perm a­ necer “fiel a un secreto que no había elegido”. 19°1. 19941. sacada de la historia romana.’ Freud construyó su teoría del complejo de Edipo a partir de la necesidad de revalorizar sim bólicam ente la función paterna. p. rvF. Cada vez Mué pudieron em igraron. D emdabase. Paris. p. 2 N a cid o en El Biar.se trasladó a Franc.rf<. A h o ra. P . véase mi Histoire de la psychanalyse en France. magrebí y colonizado. C áted ra. Sen il. C'>fno convertidos a la fuerza. cast. a los judíos convertidos y sus descendientes.. en una época en que la autori' E n : G eo ffrey B en nin g to n y Jacques Derrida.2 V ivía com o un hombre sometido y humillado. es cen tral en Freud. donde muchos Marranos pudieron volver al judaismo. católica y trad icio n al. del padre judío humillado por los cristianos. .7. 107. 1967.. apodada la "Jerusalén holandesa”. Jacques Derrtd.) 5S o b re la co n cep ció n “anibaliana del psicoanálisis” y la identificación de Freud co n el general sem ita. U n padre judío. M ad rid.. La parte redactada por lacqu es P e ra d a se titu la Circonfession y la de G eoffroy Bennington. cuyo dueño había salido de una “buena fam ilia". Luego se mira a usted mismo com o judío.en 1949. pues. que usted com ien za a acom pañar en sus viajes a los 18 años. esta figura del padre humillado. aquella en que A níbal promete a su padre A m ílca r vengarlo de sus enemigos. c u . 3 Este térm in o despreciativo fue utilizado a partir de comienzos d d >iü' o xv para designar. t. 1. Jacques Derrida. y fue en Amsterdam. Alianza. Freud reemplazó esa escena de hum illación contada por Jakob por otra. 4 Sigm und Freud. Freud se identificó con la figura de un conquistador semita preocupado por tomar su revancha y fundar un nu evo im perio centrado en la exploración del sueño y el in con scien te. ob. Usted parece decir de él lo que él d ecía de su propio padre: “mi pobre padre”. cerca de Argel. [Trad.

fue seguro el del abuelo Tachet (qué apellido. en cada café. En ocasiones yo lo acompañaba en sus giras. ¿no es cierto? Uno piensa en la mancha de no sé qué pecado original). Tras haber sido una especie de aprendiz hasta la edad adulta. los hijos de la burguesía mercantil judía vienesa “superaban" a sus padres. donde su propio padre ya había sido un modesto empleado. Estaba el dueño y el empleado. más que revalorizar la función simbólica del padre. en cada almacén.) . Es sabido también que al acceder a una cultura grecolatina. se encontró en una situación comparable desde el pun­ to de vista que aquí nos ocupa. La palabra “sacrificio” volJ a c q u e s D e r r id a : 6Véase Carl Schorske. 7Véase Élisabeth Roudinesco. Oscuro. adolescente. cit. Implícitamente. el rico y el pobre. Sobre todo sentía condes­ cendencia. en Freud o en Lacan. no sé hasta dónde podría seguirla en esas analogías o distinciones. y yo lo veía siempre en el personaje del deman­ dante: para con sus clientes pero también con el dueño. Charles. sin duda. Recién escolarizado. sí. pero de mane­ ra bien indirecta. se detenía para tomar pedidos. No estoy seguro tampoco de que la experiencia de la humillación de mi pa­ dre esté ligada a su judeidad. verdadero tirano doméstico. significa mancha.dad patriarcal estaba deshaciéndose en Occidente. Vienne. fin de siécle. mi padre se volvió representante de comercio: siempre al volante de su auto. muy pronto se enfrentó a la humillación que padecía su padre (Alfred) por parte de su abuelo (Émile). manejaba por él cuando podía. Por mil razones. en francés. Uno de los muchos nombres de mi padre. cit. ob. al tiempo que.* En ese momento no pensaba en alguna “cuestión judía”. también él. cruel y fatal. a los 12 años. Mi compasión por mi padre fue infinita. * Tache. En cada hotel. Ni si es posible comparar a mi padre con esas otras figuras paternas. buscaba restaurar una función simbólica de la paternidad a través de la construcción de un concepto extraño: el Nombre-del-Padre. se convertían en “otros” social e intelectual­ mente. De aquí Lacan concibió una especie de odio por las infamias familiares. Jacques Lacan.6 En cuanto a Lacan. Su “en cuanto a Lacan” me encanta. usted propone deconstruir el paternalocentrismo occi­ dental y su corolario: el falocentrismo. Surgido de una familia de la buena burguesía católica mercantil. (N. del T. en su encuentro con la obra freudiana. cuyo paternalismo autoritario me irritaba tanto como su benevolencia. tuvo que empezar a trabajar en la empresa de los Tachet.7 Por su parte. oh. y hasta en la familia yo veía en mi padre a la víctima de un sombrío ritual. por lo menos relacionado con lo que yo experi­ mentaba entonces.

hubiesen podido despedir a ese empleado judío. Pero las cosas son más com plica­ das. Trabajaba m ucho. Era eso la experiencia del “padre h u ­ millado”: hom bre del deber. cuando. (N . E. no bien uno se pone a com ­ prender y a com padecerse?). nunca se tomaba vacaciones. com o se figura. Para hacer justicia al padre digamos. fue también una compasión. a él. por poco que sea. Tal vez a mí también me gusta pensar eso. es cen tral en su crítica del paternalocentrismo. sin duda veía en él una figura ejem plar de la víctima: mal apreciado por la “familia”. pero dejémoslo. la línea y el m ovim iento de su cuerpo estaban como signadas por eso. to set it right! Cuando el antisem itism o estatal se desencadenó en Argelia. pues. E ncorva­ do. de una u otra manera. mi padre agradeció a sus patrones el habernos protegido. A veces lo decía él mismo. Y me parece que la experiencia personal siempre repre­ senta un papel en este género de actitud. tal vez estoy vengando a mi padre al introducir un principio de desorden en ese “com ercio”. fue ante todo. que por lo demás a ]• D. riendo. y la transacción más perversa. Nunca pensé en asociar esa experiencia del padre humillado (¡hum illado por un “paternalismo”!) con una rehabilitación cualquiera de la figura paterna o. en el puerto de Argel. com o algunos los urgían y com o ten ían derecho a hacer. doblegado bajo la obligación. de quien a menudo. encorvada.vía incesantem ente: ‘‘Él se sacrifica por nosotros”. Mi indignación para con los patrones e incluso para con mi madre. volite y voüté: bóveda y encorvado.R . con el amigo H am let. del T . su silueta. a su servicio.) . trabajaba todo el tiempo. purante toda mi adolescencia sufrí con él. cuando niño. S in llegar a decir que me identificaba virtualmente con él (pero ¿cómo no hacerlo. y acusaba al resto de la fam ilia de no reconocer lo que hacía por nosotros. A sí era su manera de andar. Yo era el que podía comprender los sufrimientos de un padre.* En La contracalle o en otra parte me comparo con un representante de c o ­ mercio que se extenúa transportando sus valijas y “vendiendo” su m ercancía en cualquier mercado académico y cultural. inversamente. La palabra “encorvado” se impo­ ne tanto más a mí cuanto que jamás pude disociarlo de ese destino: mi padre trabajaba en un lugar que llamaban “las bóvedas”. explotado por la “sociedad”. el haberlo conserva­ do. ante todo. en 1 940-1942. con cualquier deconstrucción del patem alocentrism o.: La cu estió n del padre humillado. en el fondo. cuyo pro­ ceso organizaría en forma sim ultánea. Yo me sentía hum illa­ do de verlo desbordado de respetuosa gratitud para con esa gente para quien había trabajado durante cuarenta años y que “con sentían” generosam ente en “conservarlo”. creí que no reconocía ni compartía lo suficiente los sufrimientos de nuestro padre.: * S e trata de la m isma palabra. más contrabandista.

M i padre carecía de autoridad al tiempo que era colérico. A mi me echaron del liceo Ben Aknoun en 1942. m is compañeros de clase. la cuestión del antisemitismo. desde mi adolescencia. com o judío o . contra mi padre. Fue necesario. como usted me invita a hacerlo.menudo pretería confiarse a mi. pero las cosas son oscuras y difíciles de describir aquí. Cada vez que estabamas solos juntos. fue una mezcla equívoca de compasión y hostilidad. presente y venidero a la vez? ¿Tiene el antisemitismo todavía un rostro y un porvenir? Es cierto que la forma misma de mis preguntas es imprudente. me tomaba com o testigo de la incomprensión o la indiferencia de los otros. y a veces las amenazas o las trompadas contra el “judío de mierda” que. para permanecer fieles a ellos sin hundirnos en el dogmatismo. yo resultaba s e r . en todo caso mucho más asimilacionista. exterior o ajeno. se planteaba con menos acuidad que hoy. al hacerlo. y sin duda más tarde. En ocasiones. e incluso entre “nosotros”. por cerca de nosotros que esté. Pero. deconstruir esos sistemas. É. Yo pertenezco a una familia judía mucho más asimilada que la suya. R. o. P°r mi parte. No es fácil para mí articular juntos. Es cierto que esa experiencia fue poco más o menos contemporánea a la del antisemitismo. el peligro de un encierro en las categorías o en la identidad se precisó con el correr de los años. y yo lamentaba que viniera incesante­ mente a quejarse conmigo.: ¿Cómo atreverse todavía a hacer frente. y tal vez con un éxito desigual. y jamás cicatrizó: el insulto cotidiano de los niños. C o n respecto a m i padre. a la cuestión del antisemitismo? ¿Del antisemitismo entre nosotros. D.: Para llegar ahora al corazón de lo que nos ocupará en este capítulo. en los años setenta. y tengo la impresión de que la interrogación sobre la identidad judía. para usted y para mí. j. con la caída de los compromisos asociados a los grandes sistemas de pensamiento. también para otros. diría. Parece suponer que “delante de nosotros”. y más allá de una medida “administrativa” anónima de la que no comprendía nada y que nadie me expli ­ có. la herida fue otra. hoy? ¿Debemos hacerle frente como si estuviera todavía no solo cerca de nosotros sino delante de noso­ tros. realmente debemos comprobar que. el paternalocentrismo. él venia a mi del fondo de su silencio. como usted dice. aunque siempre existió. como dijimos.. debí tomar el partido de mi madre. Temo que aquí nadie pueda pretender inmunidad. de manera abrupta. el antisemitismo nos resultara.. esa experiencia personal y los gestos deconstructivos en dirección a Freud y el patriarcado. siempre intento vigilarme severamente en la autorización que a veces corro el riesgo de darme. hizo una irrupción violenta entre los intelectuales franceses asimilados alrededor de 1980. los chicos en la calle.

oculté a mis Padres que. mismos valores. debo confesar que solo hoy mismo. por supuesto. ¡Tam bién tendía a excluir a los propios argelinos! Por cierto. y por tanto supuestamente insospechado de antisem i­ tismo.. me volvió inapto para la experiencia comunitaria”. en la es­ cuela primaria había más o menos tantos jóvenes argelinos com o jóvenes fran­ ceses “de cepa”. general y multifor­ me. incapaz de gozar con una pertenencia cualquiera. cuando no a contraer ese mal. A h í me sentí iden­ tificado. mucho menos. por poco que nos interesemos todavía en esa oposición artificiosa y frágil. durante casi un año. de la fun­ dación del Estado de Israel. pero en la gran mayoría de los casos. nueva para mí: la sociedad francesa tiene una actitud acogedora hacia el retor­ no de los viejos demonios. en el momento de formular cuestiones críticas. estaban preservados. esa desazón. o en ocasiones radical­ mente “deconstructivas”. Esa escuela pretendía ser republicana ( ¡más “republicana” que “demócrata”! ) y la “República” puede ser. en dere­ cho. Pero supongo que la amenaza ante la cual huía a cualquier precio y a lo que me daban ias piernas (por ejemplo. apodado “Émile Maupas”. en el límite de la Casbah. y sigue siendo. mismo modelo lingüístico. de la judeidad. en particular en medios y lugares del espacio públi­ co que. es sabido. me siento como presa de vértigo ante una evidencia. Era. acerca del judaismo (religión o cultura). Creo poder decir que mi vigilancia fue incansable. mis padres me inscribieron “en la ciudad” en el liceo M aimónides. más “colonialista”. sobre y contra un frenesí fusional “judío”. detrás de la catedral de Argel. pero conservo de ello un recuerdo sombrío y desdichado. o sea. del medio de los scouts Y exploradores de Francia (muy francés. creo. por el nom­ bre de la calle. eso se fijó en ese momento. en apariencia. el sistema escolar era absolutamente idéntico al de la “metrópolis”: mis­ mas normas. donde todos los profesores judíos de la región — ellos mismos excluidos sin un murmu­ llo de protesta de sus colegas ( ¡com o en la “metrópolis”! )—se reagruparon para fundar un lugar de enseñanza destinado a todos esos parias. excluía toda referencia. durante toda mi vida.. me atrevería casi a decir toda alusión a Argelia y la lengua árabe. res­ pecto del racismo y el antisemitismo. un año antes.considerado como tal. A llí. ju nto a otros. por lo menos en principio. Esa escuela republicana. hasta petainista) hacia el cual me había empujado un maestro infatigable. del motivo de la elección. De la misma manera había desertado. Porque sin duda. los primeros no prose­ guían su escolaridad. N i en el liceo ni. Cuando me echaron del liceo de Ben Aknoun. Sin embargo. ese malestar que. que la “dem ocracia”. o de su política desde hace medio siglo. sobre todo. Fue allí. Volvamos un momento a Argelia. . creía. donde com encé a reconocer. me había hecho la rabona en los cursos del L iceo M aimónides) venía de más lejos. expansionista en nombre de valores uni­ versales. en la universidad. desde los 10 años. de tal dimensión comunitaria.

J. Com o si una profundidad de memo­ ria me autorizara a olvidar. Detestaba la palabra comunidad. una suerte de “rela­ ción edípica”. existe un lazo entre ellas. sin embargo. ). Bien sé que tales declaraciones parecen . obligada (bajo la amenaza exterior) y compulsiva a la vez. Me distrae al punto de que en ocasiones también lo encuentro inconsistente. no so­ portaba estar “integrado” en esa escuela judía.E . tratándose de la construcción de una identidad. hasta enérgica. cuenta tan poco en mi vida. Habrá venido desde siempre a dar su curso y su forma (“mi” forma) a todo cuanto podría contarse. una ficció n que yo me cuento. ta n to com o yo. ta n to para desviarse de la tentación comunitaria com o para co n serv ar algo — un resto . tal vez a negar lo más arcaico. más temprano. Muy poderoso y lábil a la vez. Pero yo debí experim entar una pulsión. a distraerme de lo esencial. accidental. en cierto modo.: En mí. a todo cuanto yo podría escribir con el título de “novela de form ación”. hasta irreprochable. R. D. Por l0 demás. me desvía entonces de lo que sin duda sigue siendo lo más “constitutivo” en mí. la terrible violencia que se le hacía. R. e| etnicismo. por cierto . refrendaba.de una suerte de “sentimiento de la judeidad” . sobre todo inestable. esa herida jamás se cerró. Pero hay que encontrar las m ediaciones más justas y más finas. . D.. Tan­ to trabajo queda por hacer. habla de identidad d isociada. el comunitarismo. co m o hoy d etesta.: Usted dice en La contracalle que no quería p e rte n e ce r a la comunidad judía. J.. t R. É. fue natural y legítima. Al mismo tiempo. de manera reactiva y vagamente es­ pecular.: Aunque yo sepa que no es posible reducir las producciones conceptuales a elementos de la vida subjetiva. pues. también las más singulares. Por otra parte. Tarea tem ib le. Porque tal vez tam­ bién sea una reconstrucción.: Por supuesto. Doble sufrimiento. una com­ pulsión gregaria que respondía de manera demasiado sim étrica. en ese medio homogéneo que reproducía. herida cuya hemorragia acaso se origina mucho más lejos. D. Con­ tradictorio. Esa autodefensa reactiva. no disto mucho de pensar que. abismal. en tantos aspectos. y a p rop ósito de esa triple identi­ dad (judía/magrebí/ÍTancesa).. una historia. paradójicam ente. extrín­ seco. superficial. que correspon­ día en verdad a una expulsión.: Por un lado me sentía profundamente herido por el antisemitismo. Esta distracción activa..: Hoy me parece difícil no reflexionar sobre esta cu estió n .. ese “sentimiento” es oscuro. Nada para mí cuenta más que mi judeidad que. crueldad dividida.

justamente. interrumpe muchos sueños dogmáticos.). como si fuera único y singular. Un “yo” no es un átomo indivisible.) son irreductiblemente singulares. etc. mi trabajo. aunque fuera virtual. (j. mi tripalium. atenerse a juicios complejos. C on frecuencia es muy difícil. sino expulsando fuera de sí toda alteridad. Palestina.contradictorias. Pero solo lo serían a la ma ­ nera de ver de quien no podría decir “yo”. añadiré dos o tres cosas. menos injusto. de un juicio más justo. Israel o la diaspora judía. Francia. todos los desastres de este tiempo (exterminios. es eso a cuyo alrede­ dor trabajo todo el tiempo. en la confusión general que organizan esos chantajes. c it . a considerandos estratificados. No estoy solo conmigo mismo. evalúo la acción o la política de comunidades o Estados a los que supuestamente no pertenezco. resistir a todas esas presiones que yo llamo “chantajes". Com o cada homicidio. Com o la condición de una mirada un poco despierta. aunque. Esa incalculable multiplicidad inte­ rior es mi tormento. como cada herida. para limitarme a esa judeidad de que hablamos en este momen­ to. toda “explicación” consigo mismo. más allá de toda aritmética y toda calculabilidad. Es particularmente cierto. enunciados prudentes y diferenciados. esta división. etc. Por un lado. U n o la sufre. no creo que esta división o esta no-identidad consigo sea pura o ejemplarmente judía. Tan libre como en los momentos en que. quiero decir "más único” que otro. Me interesa ser tan libre com o sea posible para criticarlos cuando sea necesario. También es aquello que. a las ideas preconcebi­ das. no quiera volver a centrar todo en tom o de ese centro. usted lo sabe. pero emancipa. esta dehiscencia (más de uno y más de dos y más de tres. por ejemplo. expropiaciones y deportaciones en masa. y diré sobre todo. ) .8 me da que pensar tanto en mi pertenencia como en mi no pertenencia al judaismo. Le monolinguivne de l autrc. Por otro lado. sobre la política de las comunidades a las que supuestamente pertenezco y con relación a las cuales quiero permanecer más alerta que nunca. Circonfession. Sin ceder a ningún chantaje por la pertenencia comunitaria. Sin internarme más adelante en esta senda demasiado frecuentada. ya se trate de Europa. y a veces desespe­ rante. Israel. al trabajarme en el cuerpo y el alma.. En ocasiones es casi imposible. hasta privadas de sentido común..d . toda heterogeneidad. no soy uno solo. c it. no la considero un mal absoluto. reivindico esta división desarraigante. La contre-allée . 8 V é a n se sobre todo. La ruptura de la pertenencia a menudo me da la posibilidad. pero ¿quién se atreverá a pretender que no es también muy judía? Por último. y “U n ver à s o ie". como numerosos textos lo atestiguan. sin ceder tampoco a ninguna intimidación. toda división. ob. hasta todo alter­ cado. una vez más. e n : Voiles (en colaboración con Héténe C txous). sin duda me hace trabajar. de una sola pieza. genocidios. no más que otro. mi pasión y mi labor. etc. desde siempre. ob. alrededor de cuestiones siempre trágicas e infernales: la Shoah.

Allí siempre reinó el antisemitismo. por supuesto. El Gobernador general fue más papista que el Papa. no sólo “pensarla” sino pensar “en eso”. ¡incluso en ti!’’). allá como aquí. R. si puedo decir. y solamente en parte. no sabíamos (en todo caso en el medio que fue el mío) lo que había pasado o seguía pasando en Europa. A pesar de todo lo que nos llegaba por ese lado. como muchos otros. desde el filme de Claude Lanzmann. Luego. Eso ocurrió. D. por lo demás. a veces violento. É . cuando yo llegué por primera vez a la Francia metropolitana a los 19 años creí que iba a dejar de sufrir. y sobre todo en el medio intelectual o académico. Hasta el próximo sobresalto. No recuerdo ya todo el progre­ so de esa toma de conciencia. fue virulento durante la Ocupación. intenté. . En todo caso. por supuesto. Y bien. Y luego tal vez me vuelvo a adormecer. con otros sueños. a esa edad.A propósito de desastre histórico. no medí su desmesura. dos comunidades privadas de comunica­ ción. Fue lento y progresivo. irreversiblemente. que en todo caso siempre disocié.: Hubo algunos filmes (a no dudarlo. É. sino más tarde. Como muchos. Ese tener-lugar justamente resiste al pensam iento. mitismo se desencadenó en la vida corriente y en la legislación. pensar “en eso” en su lugar. desde cierto punto de vista. con un com entario de Je a n Cayrol. no me libré realmente de ella. en Argelia. volvamos por un m om ento a Argelia. Esa ilusión duró. no sabía. allí donde esa cosa tuvo lugar.: Bastante tarde. de aquello que. T enía más de 20 años y vivía en París. palabras o imágenes? ].: ¿Por textos. aunque a veces sea brutal­ mente interrumpida por “despertares” (entonces me digo: “A ten ción . se llama la Shoah? Durante la Segunda Guerra Mundial. no tomé la medida del mal. como todo hom bre un poco despier ­ to.: ¿Cómo se enteró del genocidio de los judíos. el antisemitismo no tenía ninguna posibilidad. y de manera progresiva. pero antes de nosotros. de lo que había podido pasarme en A rgelia. tiene el arte del disfraz. allá. Pensé ingenuamente que en Francia. yo era adulto cuando com encé a “saber”. dos historias. injustamente. pero en realidad el antisemitismo vela. buenos o malos. lo que es absurdo. el antise­ J. innegablemente. sobre todo en lo que concernía a la educación nacional y la función pública. cosa bien conocida. luego latente y difuso tras la guerra. me gustaría poder analizarla m ejor un día. D. Pero esta disparidad no es insignificante. estás durmiendo. R. N oche y niebla) y toda suerte de textos. por lo menos. de la realidad de los campos. Anticipó o agravó algunas medidas tomadas por Vichy. s¡ le parece bien. com o si en esto se tratara de dos mundos. “pensar” la cosa. a un pen9Filme realizado en 1956 por Alain Resnais.

con el fin de influir la opi­ nión o desestabilizarla. Pero no pensaba que la sociedad. en ocasión de un sondeo. lo peor. H ace dos años. la supuesta “crítica” no es más que poner al día una forma antigua de antisemitis­ mo fundado en la afirmación de que los judíos son “demasiado numerosos” en tal o cual profesión. que se organizan en “lobbies”. Subjeti­ vando. .: Progresivamente. bien a resguardo de una buena conciencia negadora. Veía con claridad las gesticulaciones y mue­ cas de algunos grupos. R . 36 de nuestro capítulo 2: “Políti­ cas de la diferencia". É. habituándose. como otros. a negar lo que idealiza. de tal partido. que algo como la “cultura” de este país podía dejarse invadir por ese antisemitismo ordinario.que la sociedad francesa podía volverse antisemita de manera peligrosa. del que acabamos de ver algunos sobresaltos típicos con el caso Renaud Camus. D. usted tuvo la ilusión de que el antisemitismo había desaparecido. En este discurso. todo ocu rr e com o si el antisem itism o nuevamente se hubiese banalizado.1 1 É. los franceses se declaraban racis­ tas en el 70% pero afirmándose hostiles a toda forma de discriminación. 1 1 Sobre el caso Renaud Camus.: Cuando.: Hoy. Implosionó en diciembre de 1999 debido a sus divisiones internas. 1 2Sondeo realizado por la Comisión Consultiva de los derechos del hombre y publicado el 15 de rnarzo de 1999. Como lo tes­ timonia el tem ible discurso que llamaría de “antisemitismo inconsciente” y que consiste en condenar radicalmente la Shoah pero reivindicando el dere­ cho de “criticar” a los judíos “como judíos” y “contabilizarlos”.. dejando así de representar un papel electoral mayor en las rela­ ciones políticas entre la derecha y la izquierda. según la famosa fórmula de Octave Mannoni: “Bien sé que 10Fundado por Jean-M arie Le Pen. partido de extrema derecha. etcétera. estaba dispuesto a denun­ ciarlos. como otros. j. me sentí horrorizado por cierto rebrote del antise­ mitismo ligado a la progresión de la extrema derecha en Francia. entonces. la famosa “contabilidad” de la cantidad de judíos en tal o cual sector trabaja evidentemente como una incitación a la discriminación. Sin embargo. reapropiando. o sea sacralizar. represen­ taba el 1% del electorado francés en 1981 y el 15% en 1997. Interiorizando en un trabajo de duelo que siempre tiende a inmunizar. una manera de expresar de manera negativa un pensamiento cuyo contenido se reprime. un bien lo sé pero de todos modos. porque también es posible idealizar. y. consúltese la nota 14 de p. R .1 2 Aquí se trata de una negación en el sentido freudiano. el Frente Nacional.10 nunca creí -probablem ente era mi ilu sión.samie n to que creería pensar asimilando. Y somos muchos los que lo pensamos..

de la opinión de tal o cual judío o grupo de judíos. Es la muerte programada de la más mínima lucidez. sin negar de nin­ guna manera la realidad de esa monstruosidad pasada. S eu il. utilizarlo con tal o cual fin.’’1’ O incluso: “Claro que soy racista. es justamente en esa situación tramposa. Porque estamos rodeados. cuando me inquieto por los fundam entos del Estado de Israel y de su política. de toda responsabilidad (intelectual. son numerosos. como se dice. a mi parecer (en todo caso es mi regla o mi m áxim a). P . o detestable la estrategia que lo gobierna. pero si la palabra coraje (intelectual u o tro ) con serva algún sentido. ética. denunciar dicha instrumentalización. pueda com prender que no hay que mal­ tratarlos demasiado”. dando o impo­ niendo el tiempo de discursos complicados y argum entaciones estratificadas. ¡Para n o h ablar de negadonismo! Como lo sugería hace un rato. Es posible y necesario. de tal o cual iniciativa de la comunidad judía”. por lo menos. de todos modos. Es una trampa que hay que neutralizar. el holocausto. El primero es que en to n ces se corre el riesgo de vacilar en criticar cualquier cosa de la política de Israel o de tal comunidad judía.los judíos sufrieron. Siempre va a haber alguien que sospechará que está en colusión indirec­ ta. j. y aunque. la tram pa es un verdadero sitio. aunque sea tom ando el tiem po. política). pero no quiero que se persiga a los negros. 1969. y estoy pesando mis palabras. Hay que oponerse a ellos. Clefs pour l'imaginaire on l'autre scène.: Cuando el antisemitismo se expande. ¡A cualquier precio! Porque es una trampa mortal. pues. Lo peor. o sea. lo que me perm ite no ser acusado dema­ siado rápido. París. por ejemplo ese cálculo propiamente estratégico (p o lítico u otro) que consis­ tiría en servirse del holocausto. entonces ni siquiera puedo ya decirme. sin el menor antisemitismo. pero de todos modos exageran. Hay que debatirse y batirse contra aquellos que disponen (d e) esas tram­ pas. aunque no desee fre ­ atentarlos. tranquilamente: “Por suerte soy judío. Puede considerarse discutible este fin. del que algunos querrían adueñarse y servirse de ese modo. aunque sea bajo esta form a caracte­ rística. se debe com batir a la vez toda forma de negacionismo y rehusar la explotación de una tragedia sin fondo. despreciable pero bastante fácil de descifrar. etcétera. . con ese antisemitismo ram pante. es la apropia­ ción y sobre todo la instrumentalización de la m em oria histó rica. del lado en que me en cu en tro. Reconozco la dificultad. Porque no quiero negar a cualquiera (ni por otra parte privarm e yo mismo) el derecho de criticar a Israel o a tal comunidad judía so p retexto de que eso corre el riesgo de parecerse o ser funcional a un antisem itism o. Así. a mi manera de ver. de una trage­ "O ctave Mannoní. sin dejarse intimidar jamás. sus "efecto s perversos”. ante tentativas de intim idación que vienen de todos lados. incansable' mente.

ineluctable­ mente. si puede decirse. no hay que ser judío para sentirse autorizado a criticar lo que hay de insoportable en ciertos discur­ sos proisraelíes. la instrumentalización comienza muy rápido y muy temprano. o incluso criticar cierto discurso integrista o sionista sin por ello hundirse en el antisem itism o. no es menos cierto que. incluso inconsciente. cierto razonam iento. Esta estrategia también puede invadir la retórica. Fíjese la historia del “lobby judío”. Y no olvidemos que el antisemitismo. P recisam ente porque sé muy bien que el discurso antisemita siempre es reco n o cib le en su lengua. R . una lengua. sus palabras. por lo que no me siento culpable de las críticas que dirijo a judíos o a n o judíos cuyas opiniones no comparto. una cultura.: En esto no se puede ceder. Artesanal o industrial. No siempre es fácil percibirla. en otras también bajo una máscara respetable. su retórica.: En efecto. del testigo legítimo.1 4 J. creo que hay que redoblar la vigilancia ante un adoctrinamiento antiisraelí que raram ente evita el antisemitismo. remítase a la continuación del capitulo y a la nota 38 de la página 145. Lobbying. Por lo demás. U n o puede perfectam ente oponerse a la política israelí y sostener la causa palestina. infiero que hay que resistir sim ultáneam ente tanto a uno com o al otro. en los países en guerra contra Israel. menos que nunca. se alim en tan y se alientan uno a otro. incluso se cultivan. tan autorizado como si viniera a cumplir el papel de un profesional. É.dia peor que toda tragedia (quiero decir todavía “griega” en su figura). costumbres o usos políticos que no afectan necesariamente la expresión “lobby” de conno­ taciones sospechosas. de manera más noble y refinada. Por las mismas razones. No quiero tener al respecto lo que se llama una “opi­ nión”. cierta lógica. Estará de acuerdo conmigo. Sin descanso ni debilidad. . me parece indispensable condenar las m anifestaciones de antisemitismo que se desarrollan. Se impone entonces en todas partes. por ejemplo exponiendo los rasgos marcados de un rostro congelado en el dolor impertur­ bable. Por incómodo que sea. este es un lugar donde. y que no pertenece a nadie. hasta reproducir tesis negacionistas. las diplomacias de todo tipo. puede ser una activi1 4 A l respecto. al mismo tiempo. Pero si hay que estar constantem ente en alerta para discernirla. el mercado y hasta el mercado de arte. la expresión es impor­ tada sin precauciones desde un lugar. no deberíamos contentam os con compartir opiniones”. pues. hay que analizar el antisem itism o.D. Esos dos males van a la par. en los Estados Unidos. hasta el negacionism o que igualmente rápido podría usarlo com o pretexto para revestirse de buena conciencia. Lo hace en ocasiones de manera grosera y sin disfraz. sin esperar. También aquí. cier­ ta manera de escribir. se revela por una manera particular de hablar de los judíos.

Que­ ría conseguirlo”. en Francia. Hace algún tiempo. al fin y al cab o. por ejemplo judíos. Lo hice con prudencia. tengo mil razones para creer que más vale. en cie rto s casos. Tam bién. incluidos los palestinos. cortêsmente. Como no había huella legible de esa im provisación. según la escena retórica o política. Dicho lo cual. agregué.dad corriente y legítima. Se enteró que usted se encontraba e n T e l A viv hace dos años y que había dado un ‘discurso’ que fue cubierto por la p ren sa israelí. en 1 a violencia). en la sociedad civil. Pero en la im portación. pero c o n franqueza y firmemente. reu nion es de personas que con o sin mandato. considerar a esta fundación. fuera de una breve introducción. En la importación de ciertas lo cu cio n es idiomática s cuando son virtualmente peligrosas. a mi juicio es posible criticar o lam entar. Una anécdota. le d ije . hay algo así com o “lobbies” grupos de presión de todo tipo. expuse lo que pensaba de la situación y los desafíos políticos. que toda fundación misma se funda. aunque las condiciones de la fundación d el Estad o de Israel sigan siendo para mí una colmena de cuestiones dolorosas que n o podría expo ­ ner por teléfono (e incluso si se da por descontado que to d o E stad o se funda. y P°r interés del mayor número. judíos entre otros. pero. Por lo tanto. A grandes rasgos. en el interior o el exterior de una in stitu c ió n . del Centro de Documentación Judía: “M i h ijo h a c e u n a tesis sobre Israel en la Sorbona. se esfuerzan por proteger aquello que. la acción de tales grupos. algunos ju díos pueden y deben en ocasiones inquietarse por las iniciativas de tales grupos sin que sean sospechosos de antisemitismo. según el contex­ to. un te stim o n io de antisemitis­ mo. a pesar de su v io le n cia originaria. en qué situación y con qué estatus. ¿porqué no reconocer que. dije a mi interlocutora que si su h ijo se in te re sab a en lo que pienso de Israel. el uso precipitado y com­ pulsivo de la expresión “lobby”. interp retan c o m o los intereses o la justa memoria de una comunidad? Algunos. ¡tal vez habría que ap licar el “principio de precaución” que se reserva hoy a los "anim ales” o a los prod uctos tóxicos! La importación de la expresión "lobby” (com o por otra parte la de politically correct de que hablamos) nunca me parece in ocen te y tran sp aren te. com o m ín im o . encontraría lo que buscaba en tal o cual te x to . e incluso por parte de alguien a quien no se querría considerar como antisemita. Cada vez hay que preguntarse “¿quién dice qué?”. La m ism a exp re sió n n o significa o produce lo mismo según esté en la boca de un presid ente de la República o de un judío contando una historia judía. pueden a su vez reconocerse o desaprobarlos. No di ninguna conferencia en T el Aviv. como . sin poder justificarse por d efin ició n . creo. El síntoma puede ser más o menos grave según los casos. ante un público muy amplio y en el curso de una discusión. alguien que n o co n o zco m e llama por teléfono. con razón o sin ella. que no es posible dejar de descubrir. d en tro o fuera de d icha comu­ nidad. incluidos otros Estados de la región. creo. las más de las veces. y sobre todo lo que desaprobaba de la política israelí.

del otro lado del teléfono: “Ah. una entrevista telefónica). con un pueblo palestino liberado de toda opresión o de toda segre­ gación intolerables. Kant. ser más fiel entonces que nunca a una herencia. más o menos: “Yo soy judío. Pero me inte­ resa conservar el derecho de criticar todas las políticas gubernamentales. Con frecuencia lo dije públicamente. como lo escribí en otra parte. en particular en Jerusalén. iTrad. y trataban de “metecos” a los judíos orientales. se me ocurre que. Por otra parte. Melanges offertsà JacquesTaminiaux. a condición de que se instalen relaciones de buena v e c in d a d ya sea con un Estado palestino dotado de todos sus derechos. con razón o sin ella. hasta cierta solidaridad con los habitantes de esa región y con las víctimas históricas (judías y palestinas) de las atrocidades de este tiempo. R. padecía por eso al punto de querer disimular su propia judeidad. desde antes y después de la fundación del Estado de Israel. ya me parecía”. le juif. que asimila­ ban a una subcategoria de judíos. y protestan­ te (por la rama paterna). Ousia. cuyo texto fue publicado en varias lenguas. inmigrante de Rumania.en lo sucesivo irreversible. en mi infancia. a menudo reivindicaban una pertenencia a la Iglesia reformada. o. No creo ceder a ningún antisemitismo diciendo esto. otra grave cuestión que debo hacer a un lado en el momento de referir brevemente.: Adiós a Emmanuel Levinas. en una conferencia. no vacilan en considerar como esencialmente judía. “Interpretations at war. cast. en: Phénoménologie et Múique. 1 ’allemand”. siem1 5 Jacques Derrida. hace bastante tiempo. Madrid.1 5 etcétera. sin duda usted lo sabe. decían acerca de los emigrados recientes de Europa oriental: “Están los judíos y los metecos” . en el seno del mismo “Estado” “soberano” y binacional. no en el fondo o de frente”. °k. in­ clusive las de las grandes potencias. Después de algunas frases de ese tipo escuché que me decían. y hasta m e atrevo. 1989. en el sen tido más amplio del término “Estado” (por lo menos respecto de lo que hoy queda de ese sentido amplio de la soberanía en general. No sé qué infirió ella pero inmediatamente agregué. y Adieu à Eíimumuel Levinas. Ellos mismos se consideraban como judíos “israelitas” (o “nobles” ). que era un judío oriental ashkenazi. Y a menudo tuve la sensación de que mi padre. a una exigencia de justicia que algunos. É. esta vez. No tengo ninguna hostilidad particular ni de principio respecto del Estado de Israel. por ejemplo. 1998]. en la época en que se hablaba de “territorios ocupados”. Pero me expliqué sobre esto en otra parte y no puedo encarar aquí esos temibles problemas. puedo experimentar una profunda compasión. surgidas de la gran burguesía llamada “israelita”. pero casi siempre juzgué severamente la política de los gobiernos israelíes respecto de los palestinos. en una entrevista. algunas personas de mi familia materna.: Al escucharlo. Trotta. Bruselas.cit. bueno. .

cit.u n v erd ad ero bautismoy fui educada en la verdadera religión cató lica. más “e je m p la rm e n te ” ju d ío . sino un verdadero gu sto p o r Ita lia . y sin duda gra­ cias a ella .: El odio de sí. el odio de sí judío fue exacerbado. sobre el fondo de tragedia de la Shoah. sob re todo des ­ pues de la Shoah. si nada es más ju dío que e l o d io de sí. Pero al m ism o tiem p o. tras la gu erra. A quí encontram os ei famoso “odio de sí ju d ío ”. cast. que la religión c a tó lic a supo a lim e n ta r durante siglos. En mi infancia me hablaban in c e s a n te m e n te de las cámaras de gas y los horrores del nazismo. que los judíos debían ab solu tam en te asim ilarse y d ejar de ser judíos. m arca de in fa m ia . Si me permite que lo recuerde una vez m ás. Rider. esa lógica y esa re tó rica ejem plarista. y esa figuralidad arrasa con todo. Más valía no ser ju d ío . y recurrieron a falsos certificados de bautismo. cual­ quiera que se odie comienza a parecerse a un judío. se dice. C om o no se sentían tanto ju díos c o m o re p u b lic a n o s y asimilados. todos los m iem b ro s d e m i fam ilia ha­ bían escapado. 17 Véanse sobre todo Shibboleth . Véase Jacques L. En cu an to a mi pad re. Modemité viennoise et crise de l’identi^’ ob. ]. R. En consecuencia. y para eso en formalizar.y por tanto al psicoanálisis. la ló g ica ejemplarista conduce estos dichos al abismo. todos fueron resistentes (activos o pasivos) y por tan to muy v ig ila n te s fre n te al peligro de deportación.pre afirmo que “era una desgracia ser ju d ío ” y que. . D. ob. porque el exterminio siempre podía volver a empezar. Arenas Libros. e n todas p artes m e encarnice en acechar. G alilée. nada más judío.: Shibboleth Madrid.com o te rm in é p o r c o m p re n d e r de qué extraña judeidad yo era la heredera. C o m o siem pre. Muy tem prano ap re n d í to d o s los detalles del exterm inio del que. se negaron a llevar la estrella am arilla. interminable. yo no debía “casarme con un judío". a disputas entre judíos que.1 7 con todos sus desafíos políticos.: Me temo que el antisemitismo venidero n o sea de este ord en . Corremos el riesgo de asistir. cit. y Le monolinguisme de l'autre. por la pintura y el arte en general. porque el o d io al ju d io era eterno. El mismo había term in ad o por pensar. cu an d o m i p ad re e ra a te o y m i madre sólidamente anticlerical.pour Paul Celan. 16 Ese asim ilacionismo iba parejo con la p reo cu p ación de d e c ir to d a la verdad sobre la Shoah. con una excepción. 2002]. yo recib í el b au tism o . nunca m ás ser ju d ío . sob re to d o . 1992 [Trad. Fue a través de su en trad a e n e l psicoanálisis como pudo luego responder a mis cuantiosas in te rro g a cio n e s. no esa asimilación que tanto deseó para mí. le d eb o. recurrirán al v o cab u lario d el odio del . Paris. para alim entar sus peleas. pero las más de las veces es un judío el que lo dice.4E1 término de “odio de sí judío" fue inventado por Theodor Lessing en un ensayo p u b li c a d o en 1930: Der Jüdische Selbsthass. Gaullistas y antipetainistas de la p rim era h o ra . É.

A esto se añaden la difamación (artículo 3 2 ) y la injuria (artículo 3 3 ) para con las Cismas personas.19 Sus posiciones eran discutibles — y yo n o las com parto— pero n o fueron discutidas por e l perio d ista. En especial se lee: "Se considera como un delito la provocación a la discriminación. e n ese caso. Periodista y libelista francés. las posiciones de Renau d C am us y el rabin o integrista O vadia Yossef. siquiera en forma de d o cu m e n to s acom pañados de co m en tario s eruditos. cabe im a g in a r c o m o posible una re e d ic ió n de L a Francia judía de Edouard D rum ont20 o d e los panfletos an tisem itas de L ouis-Ferdinan d C é lin e . racistas. procurando así una inmensa felicidad a los verdaderos antisem itas. c o n ju sta razón. hay tod a suerte de texto s antiguos que. ashkenazis en su mayoría. si se tra ta de un a ed ició n crítica. c o n un c o m e n ta rio c rític o . por la ley de 1972. está prohibido difundir textos antisem itas o racistas. e tcé te ra . 22 Sobre la cuestión de lo “políticam ente correcto”. partido étnico religioso israelí. 20Edouard D rum ont (1 8 4 4 -1 9 1 7 ). en realidad eran la reencarnación de “malos judíos”. e n un co n te x to p re ciso . fue completada en 1972 por un texto nuevo. 19 Esther Benbassa y M aurice Szafran. con trariam en te a lo que ocurre e n los E sta­ dos U n id o s. quien se entregó a un ataque salvaje.otro. están salpicados de pasajes antisem itas. los escritos de L éo n Bloy. N o ob stan te.21 a la q u e los ed ito res y autores están obligados a som eterse. E sto n o se h a h e c h o . de La France juive. o escritos antiguos de c a rá c te r a b ie rta m e n te a n tise m ita o racista. e n el cu erp o lite ra rio fran cés. ¿Vamos a expurgarlos en nom bre de una cen su ra re tro a c tiv a y “p o lític a m e n te c o rre c ta ”. sin ser a b ie rta o e x c lu siv a m e n te an tisem itas. pero n o estoy e n c o n tra a priori. S i los texto s antiguos son publicados ta l cu a l o acom p añ ad o s de com en tario s a su vez antisem itas. y e n m u ch os otros textos más. una raza o una religión determinada” (artículo 24). P ero es e v id e n te que. . odio o a la violencia para con una persona o un grupo de personas en virtud de su origen o Pertenencia o n o pertenencia a una etnia. Y ad em ás. es la publi­ cación de e scrito s actuales a b ie rta m e n te an tisem itas o racistas. fue acusada por u n periodista de sostener. P ien so sobre todo e n e l D iario de A n d ré G id e . como sefaradí.22 com o pudieron tem erlo 18Jefe del Shas. h o m ófo bo s. una nación.18 E lla había suscitado las cuestiones que evocam os aquí. que rige en Francia la libertad de expresión. Ovadia Yossef declaró que las víctimas de la Shoah. titular de la cátedra de historia del judaism o m oderno en la E scu ela P ráctica de A ltos Estudios. E sth er Benbassa. en Liberation del 11 y 16 de septiembre de 2000. 2 1 La ley de 1881. líder del antisem itism o más violento de fines del siglo XIX y autor. remítase al capítulo 2 de la presente obra: Eolíticas de la diferencia”. e n e l de los h erm an os G o n c o u rt. E n to d o caso . caen bajo el peso de la ley. H a ce poco. en Francia. x e n ó fo b o s. el m o tiv o n o será una in c ita c ió n al od io racial. m isóginos. aunque com prend o que un ed ito r pueda preferir abs­ tenerse. lo que sí es reprim ido. C o m o usted sabe. e l juez n o c o n d e n a rá ya que. en 1886. que servirá de biblia a todos los autores de la extrem a derecha antisemita de la posguerra.

por lo menos reprimida por ley como un delito que justifica persecuciones penales. J D. Véase también Jacques Derrida. se supone que su autor tiene la intención consciente. J. sin la mediación y por lo tanto el acuerdo de un editor? É.: Por supuesto que no. los que publican aqu í y ahora. cit.: Cuando apelan al “odio racial”. la irrisión. D. ción. deberíamos tomar debida nota (para trabajar siempre en eso) de este hecho masivo: el derecho en general. R. .algunos defensores de Renaud Camus? Por cierto que no. lo dice libremente. Esgrimir una amena. que no entra en el terreno ni de la ley ni de la responsabilidad consciente. D. oculto. no eso exactam en te. quería manifestar otra cosa. prevé y desea sus posibles consecuen ­ cias. en dirección a la propia axiomática del derecho europeo. incierto. el d e re ch o penal y la criminología en particular no han integrado todavía la sim ple posibilidad de algo así como el psicoanálisis. hoy nos enfrentamos a otra cosa: a la manifestación de un antisemitismo inconsciente. es un síntomaPero. Ni siquiera han sido rozados por “conceptos” freudianos.23 Digo posibilidad y dejaré “conceptos” entre com illas porque un trabajo tan peligroso. ¿pueden ser publicados a costa del autor. precisamente. en ocasiones hasta la introspección crítica para hacer pasar su antisemitismo. utilizan la nega. ¿qué es un síntoma? ¿Puede juzgarse un síntoma? ¿Hacerlo comparecer ante la ley? Usted sabe que se pueden descubrir huellas de antisem itism o en 23 Encaramos la cuestión de la pertinencia de los conceptos freudianos en el capítulo 9 de este libro: "Elogio del psicoanálisis". en un espacio retórico o literario cuyo estatus perm anece incierto. que en verdad. J. la voluntad explícita de hacerlo: sabe lo que quiere decir. de racismo. Ante declaraciones explícitas y violentas de antisem itism o. desvia­ do. R. Y que. Pero.: ¿Usted cree que habría que autorizarlos? É. P ero algunos afirmarán que no quiso decir eso. se tiene el derecho de castigarlo. etcétera.: Nada lo prohíbe. cada manifesta­ ción de antisemitismo. lo repito. por tanto es responsable. En Francia. de crueldad en general. queda por h acer por e l lado del psicoanálisis. imprevisible. por otra parte.: Una vez más. pero no por eso dejan de caer b ajo el peso de la ley de 1972. États d’dmc de la jM^chanafys1 ’1 ob. la manifestación pública del racismo y el antisemitismo está si no prohibida. za semejante equivale a ocultar el problema con el que hoy nos enfrentarnos' los autores antisemitas actuales.

la m icro in fo rm ática o el teléfono portátil). cast. Pero si uno no quiere abandonarse p asiv am en te a esta confusión (por ejemplo so pretexto de que esta agresividad y este odio del otro. no es posible condenar a un sujeto aquejado de tal síntoma. S i a eso se llam a “deconstruir”.discursos donde los judíos ni siquiera son nombrados. H ay un punto en que la cuestión de la culpabilidad desborda el espacio jurídico. El mismo tiene algu­ nas dificultades para extraer lógicam ente consecuencias éticas o políticas por lo que respecta a lo que llam a la cultura o la civilización. viene sobre nosotros. cualesquiera que sean por otra parte su refin am ien to aparente y su sofisticación “técnica". En este caso.ese concepto de síntoma (y.n o es cosa de y a. Malaise dans la culture (1 9 0 0 ). la telecirujía. En la medida en que no se haya delim itado rigurosamente . E n derecho. hasta del otro en sí. el por-venir no se deja reducir. a un sujeto del derecho? É. la “crueldad” o riginaria del “sadismo” o el “masoquismo”. a je n o a las proposiciones o posiciones.R.‘ . Su discurso al respecto siempre me pareció inestable . París. ¿se tiene el derec o e juzgar el síntoma? ¿Cómo referir un síntoma a un sujeto. [Trad.^ Cree y no cree en un progreso. el hay que” de tales tareas y tal porv enir n o se anu ncia solam ente. PUF. A quí. S in duda volveremos sobre esto. correlativam ente. en un sentido de esta palabra que Jebe ser su jeto a la m ism a reelaboració n . Entonces. com o un predicado. la m oral y la p o lítica. no pueden ser erradicados). 19851- . el de acto o de pasaje al acto). v ien e a im ponerse a nosotros de m anera incondicional. tan to por el lado del psicoanálisis como por el del derecho. Madrid. los axiomas del dere­ cho penal seguirán siendo groseros y primitivos. Este es el pri­ mer aco n tecim ien to . pero que n o soportan la com paración con. xviu. ]. Corren el gran riesgo de asem ejarse un día a producciones humanas tan “prehistóric a s" como hachas de piedra tallad a (c o n las que por otra parte se podían hacer cosas sorprendentes. las únicas armas son la crítica y la vigilancia.: El malestar en la cultura. Tal vez no pueda ser de o tro m odo. d. Yo lo v eo com o un hom bre de las Lucez que no lograría creer en las Luces. ¿se tendría el derecho de perseguir ante la ley a alguien que solo presenta “síntom as” de racismo? Lo dudo. no hay que buscarle “tesis” n i respuestas ya hechas. Freud con sid era indesarraigables las pulsiones de muerte y de destrucción. por ejemplo. “históricas”. y bien. A p artir de ese in co n d icio n al yo in ten to pensar el pensa­ 19<)j Sigmund Freud.245-333. Alianza.y equívoco. A unque uno se autorizara a considerarlo culpable (desde el punto de vista m oral o p o lítico ). e n to n c e s hay que volver a pensar a la vez en las herencias y “retomar todo desde c e ro ”. Y es la señal de que esas tareas siguen siendo. CEuvres competes. cómo atribuirlo. Más acá o más allá de las “tesis”. •PP.

Pero sobre todo -y a que el libro y el autor. argumentando. la experiencia de la condición. hasta “s o c io ló g ic a ”. y el an á lisis d e b e ría partir de ahí). Por cierto. habría que preguntarse qué pasa en nuestro espacio pú blico cu an d o u n e d ito r y cierta cantidad de “intelectuales” cierran los ojos sobre esas frases ta n espantosas como grotescas. (M1-) “ Sobre el caso Renaud Camus. por ejem plo perform ativo (m e e x p lico sobre esto en otra parte). pero para explicarme necesitaría tiem po. no pudieron o no quisieron le e r (c u a tro posibili­ dades a menudo indiscernibles. en tal o cual situ a ció n . una distinción. pudo motivar la ley Gayssot. pero la prohibición de una pu blicación m e p arece injustificable' Por principio. hay que h acer tod o lo p o sib le para oponerse a él públicamente y para justificar nuestra op osición : h a b la n d o . de la c o n d icio n a lid a d . como un juguete. el p rín cip e. no supieron. n u e s tro capitu ‘ . no tengo una tesis para proponer. la exposición a un lím ite . en tales casos. 2001.entre lo condicional y un in c o n d ic io n a l que querría dis­ tinguir de la soberanía de cualquier sujeto. la ex ­ posición de un límite. de alguien que asume una gran pose sin haber abierto los ojos sobre la propia trad ición que reivindica y los códigos que lo programan desde h a ce ta n to tiem p o . a todos los tics ta n c o n o cid o s del anti­ semitismo común o de la xenofobia “v ieja Francia”.p o r in e sta b le y difícil de determinar que sea. Pero ¿apuntando a qué? Bueno. Tan solo una creencia.ü Por lo tanto. de lo q u e d ebería venir y queda por pensar y hacer. y sobre todo en L'unwersité sans condition. no merecen tanta atención vigilante com o la “acogida” que se les h a c e . hasta europeo). protestando. acaso ingenua: m odestam ente. Dios. Por ejemplo. en el caso de que hablamos26 (caso m e n o r e n s í m ism o pero grave en la medida en que revela cierto estado de la cu ltu ra y e l esp acio públi­ co francés. y hablando con propiedad. París. a m i m o d o de ver. Comprendo aquello que. demostrando. o incluso vuelan en ayuda de un libro o u n au to r que visible­ mente no leyeron. el m onarca o el pueblo. G a lilée. a p u n ta n d o bien . la a n tig u a lla literaria tam­ bién. pero también en virtud de los efectos perversos que tal medida siempre corre el riesgo de producir. 3 6 de 2: “Políticas de la diferencia". m e gu staría poder hacer el análisis crítico y deconstructivo de lo que “no v a”. hacer frente públicam ente a esa m area n o es proh ibir una publicación..miento. por ejemplo. eso que “no va” y nu nca va b ie n es c ie rta relación entre la justicia y el derecho. 25 En varios lugares. escribiendo. consúltese nuevamente la nota 14 p. hay que luchar c o n tra aqu ello cuyo signo inquietante es ese mal libro. analizando. e n la cu a l tampoco creo demasiado. la incultura profunda y la necedad social. así como de todo poder. o sea. Dicho lo cual. pensar y/o h acer. sobre todo en un m o m e n to e n que la trans­ formación técnica del espacio público la torna más in o p e ra n te que nunca.

a lim itar la m a­ n ifestació n de sus sín to m as. donde el escritor arriesga su vida o la prisión cuando rechaza som eterse a lo arbitrario. e n el autoanálisis. mi ju ic io . É. ni de atacar la m em o­ ria de los m uertos o la vida privada de los vivos. cu and o un autor firm a un c o n ­ trato. e n la m ism a m edida en que re­ suelve e l p ro b le m a q u e usted p la n te a . Pero to d a v ía h ab ría que poder descubrir las huellas de un an tisem itism o y un racism o en u n ciad o s e n esa form a d enegativa. fuera de tod o recurso ju ríd ico. com o se dice. n o te n e r que re tirarla p o sterio rm e n te de la v en ta. y. ni de injuriar a cualquiera. A. Sin em bargo. en nom bre de una historia piadosa y para obedecer exh ortacio nes abusivas.Y por añadidura. en e l d o m in io p e n a l.: Yo m ás b ie n ten d ría una te n d e n cia a rechazar la in tro d u cció n de la d i­ m ensión d el in c o n s c ie n te e n e l d iscurso ju ríd ico . Y sin em bargo era im pensable que dejara en el tintero acon tecim ientos im portantes. perm ite no tener que prohibir una p u b lic a c ió n . Este lím ite im puesto por la ley nada tien e que ver co n una censura cu al­ quiera ta l y c o m o existe en los regím enes d ictato riales o integristas. porque trataba acerca d e l período con tem p o rán eo y no Podía hablarse ni de difamar.. Y e n el caso que nos ocupa. es lo co n trario de un código de la censura. n o se juzga a alguien sin o sob re sus a cto s. que com prend ía su propia heren cia. “librem en te”. E n e fe cto . del antisem itism o en la literatu ra francesa. C re o que el personaje es astu to y calculad or pero ta m b ié n . del antisem itism o. la e x iste n cia de la ley. com o casi siem pre ocu rre. desde e l m o m e n to que se trata de una expresión pública y e scrita . si un c rim in a l n o tien e ninguna c o n c ie n c ia de su a c to . E n mi trab ajo de historiadora. E n o tras palabras. m e p arece satisfacto ria. lo que h a cía . e tc . Seguim os navegan do e n las mismas aguas: d e re ch o p en al. y su o bed iencia com o lím ite im puesto al goce. para d ecirlo rápid am ente. c o n s c ie n te o in c o n sc ie n te m e n te an tisem ita. y que por lo tanto qu ería decir. es rem itid o al discurso p siqu iátrico. digamos. inge­ nuo. de la literatu ra. Por lo m en os el de su in co n scien te social. en c o n c ie n c ia . el e d ito r ten d ría que haber im puesto al au tor que honrase su firma. H ace v e in te años que reflexiono sobre esa relación en tre el d erecho y la escritura. E n p rin cip io . lo m enos que puedo d ecir es que n o estoy seguro. Por con si- . p o co e je rc ita d o . R . yo misma me en fren té a la necesidad de interiorizar la ley. crim ino lo g ía y p sico an álisis. d e fa c to se co m p ro m ete a respetar la ley de 1972. con sid ero necesario. que co n o cía la historia. lo que puso e n e l m ercado. más allá de ese com bate que. etcétera. ya que obliga al autor. es el au tor q u ien debe som eterse a la ley para e v ita r que e l e d ito r (n o sien d o el au to r o tra cosa que su “c ó m p lic e ” ) sea perseguido a n te los tribu n ales. to d o está por reinventar. la h isto ria de su país. P or o tra p arte. T ratán d o ­ se de la ley d e 1 9 7 2 . no estaría dispuesto a “con d en ar” a R en au d C am us (cuya p erso n a y obra confieso que m e in teresan p o c o ) salvo que estu viera seguro de que sabía.

2y Sobre todo. "H C pour la vie. Belin. Mea Culpa (1936). Les beaux draps (1941). 28Jacques Derrida. cit. h ay que en co n trar un equi­ librio. tanto com o hoy lo está por las “nuevas tecnolo­ gías” de la com unicación y la reproducción (p o r o tra parte. Galilée. N o sé h asta d ón d e la seguiría. K Louis-Ferdinand Céline. Porque aquí tropezamos con la cuestión que.. tiendo a pensar que cu a n to más antisemita es un texto. París. cit. la imprenta fue una de esas “nuevas tecnologías”. Philippe Sollers..guienre. contrariamente a lo que a veces oigo. ob. la abyección o las vidas cotidianas de los actores de la h isto ria: ni destruir. el c o n ce p to de espacio público se ve transformado. so­ bre todo de Artaud. D. Galilée.27 S in duda porque tiende a replegarse sobre sí mismo y a volverse la expresión de una id eo lo gía sim plista. le délire et la mort’’. tanto más débil literariam ente.2 9 Céline disuelve la potencia de su estilo.: Viaje al fin de la noche. y los a fe cta de una irreductible novedad histórica? A llí donde hay literatura. ni rebajar ni idealizar. La dissemination. ¿no es lo que desplaza el estatus mismo de tales con cep to s. Voyage au bout de la nuit (1 9 3 2 ). James Joyce. e n sus panfletos. Así. m e p arece que. París. con de la noche. Ulysse gramophone. París. Por lo ta n to . c ’est à dire”. 27Es lo que intenté mostrar a propósito de Céline. e|i: Le poete que je cherche à être. el heroísm o. no existía antes de ella).pour Paul Celan. y la literatu ra de que h ab lo . 1987. t. ob. Véase al respecto: “C éline e t Semmelweis. co m o las “bellas artes”. París. sujeta a una m u ltiplicidad de interp retacio n es y lectu­ ras posibles.30 Entonces no es más que el portavoz pu lsion al y delirante de un estilo taumatúrgico reducido a la retórica de una ideología simplista. La médecine. cerrada y en todo caso contraria a lo que a mi ju ic io es la e se n cia de la literatura: una textualidad polisémica. 1988. n o logram os delimitar: ¿qué es un síntoma? Y ¿cuáles son las fronteras del esp acio público? La literatu­ ra. Tchou. ni “decirlo todo”.28 lo mostró. las pasiones. Siffnéponfii París. en: Les psychanalystes parlent de la mort. Francis Ponge. en Romans. Schibboleth . c it. 1. Deux mots pour Joyce. p recisam en te. L'école des codees (1938). cast. Barcelona. Véanse tam bién "U n hégélianisme sans reserve”. G a llin '^ ’ Bibliothéque de la Pléiade. Paul C e la n . Edhasa. y el único medio de lograrlo es dar un estatu s n arrativ o a la historia los medios de la escritura novelesca. stricto sensu. en: L'écriture et la différence. en toda pureza. que es un gran le cto r de la literatu ra contem poránea. en: Hélène CixotóC roisées d’une oeuvre. “Com m ent nommer". Seuil. si la hay. 19981- . si algo semejante existe. ni mentir. París. 2000. 1981. (Trad. 1979. H élène C ixous y M ic h e l D eguy. Bagatelles pour un massacre (1 9 3 7 ). Usted dice: obligar al autor a “poner un lím ite e n la m an ifestación de sus ]. En el mismo orden de ideas. 1990. en su exposición pública. Bataille. el que con stitu y e la fuerza del Viaje al fin que se cuenta: una historia que no es una ficc ió n pero que es narrada com o tal.: síntomas”. ob. tuve que buscar las palabras justas y d esp legar una narración suficie n ­ temente rica para restituir las infamias. Usted. Je a n G e n e t.

eticojurídicas. de no d ecirlo to d o ). entre muchos otros lugares. L a in v e n ció n de la literatura es como si h ic ie ra cam biar el terreno de la responsabilidad. m an ifestarlo todo en el espacio público.. En principio. °b. N o responde a ningún d erech o positivo. por el otro. precisam ente em ­ pleando. 1992. su derecho. Pero esta d efin ició n -d e donde proviene la extrem a dificultad de la cosa (de la que debato o c o n la que me d ebato desde hace m u ch o tie m p o )-” no determ ina una esencia (un ser-literario de la lite ra ­ tura. Acts o f Literature. por un lado. S in duda hay una sin cro n ía. o más b ien esta apertura in term in ab le a la histo ricid ad de lo político. es a n tiin stitu cio n a l. en espíritu y lite ra lm e n te . Jacques Derrida. i>. Pretende engendrar sus propias norm as. siempre la asocio a c ie rto c o n ce p to de la dem ocracia venidera. en : La Dissemination. E n prin cip io . por lo menos en cu anto obra literaria. hasta el abuso deliberado.). Esta in fin i­ tud.i double séan ce”. tam b ién . en principio.f u n ­ cional. el d erech o principista de decirlo todo en el espacio p ú blico. casi salv aje e incon d icional. en la historia del O ccid en te. o “This Strange Institution Calk'd Literature". no responde a n te ninguna otra institución. un lazo de sistem a tam bién. in v en tán d o le un nu evo elem en to . se debería te n e r el d erech o de c ix irlo todo (o el d erech o. revelando acaso su infinitud. p rag m ática. “L. su legalidad) la m odalidad del como si. Londres. en tre la d em ocracia. Routledge. " V éanse. que no es una cosa sino una dirección.) . reivind iquen su pertenen cia . en. y la posibilidad de la literatu ra. acerca de esa nueva institución que se llam a la literatura? U n ic a en su gen ero. tiende a legitim arse a sí mismo. una literaridad) sino una función sujeta a in terp retacio n es y c o n v en cio ­ nes (históricas. sino más b ien una m u tación en el con ce p to de responsabilidad. de acuerdo al estatus m ism o de la literatura tal y com o es definida en Europa.¿C om o responder acerca de la literatura. A clarem o s más: se debería poder publicarlo todo (n o hay literatu ra p rivada). e tc . acerca de la responsabilidad en literatura. hasta im pone su autorización.a algo así com o “la literatu ra”. violando (y se trata de un goce que exige su d erecho. Esta m u tació n ética y p olítica debería agravar la responsabilidad de la es­ critura m ás que ^responsabilizar al escritor. Esta reivind icación es el propio acto literano. N o reco n oce de an tem a­ no ninguna com petencia o supuesta com petencia ju rídica estatutaria. (. D e donde proviene la dificultad de tratar los enunciados según. desde que hay literatu ra. legítim am ente o no. cierta manera de dirigirse. cuando n o los aparatos y modalidades de la p u b licació n ). entrevista co n D erek A ttridge. L o cual no sig n ifica la irresponsabilidad. c it. Al producir así el derecho. Paradoja: esa em an cipación la h a ce parecerse a una in s ti­ tución que. esa institución. su ú n ico lugar de origen. pretende no com parecer. por lo que respecta a lo esen cial de sus actos (la escritura pública. por ejem plo. ante ninguna ley existen te. se le re c o n o ce una licen cia absoluta.

¿Siempre se hace “mala literatura” con “malos sentim ientos”? N o estoy tan seguro como usted. Hay que juzgar sobre el espécimen, sobre la obra. Y sin vacilar jamás, en la experiencia del pensamiento, delante del abism o del bien y del mal, hasta delante del más allá del bien y del mal (que acaso sea el úniC o “país" de la literatura). Por supuesto, inversamente, no basta, com o en ocasiones algunos tienden a pensarlo, con confiarse a los “malos sentim ientos” y jugar sin costos a la transgresión, el anticonformismo, el conform ism o del anticonformismo (viceversa), el mal, lo diabólico, etc., por ser interesante y ac­ ceder a la “literatura”. En virtud de su lugar público, de su publicidad esencial, la literatura siempre es acechada por la gesticulación m ed iática. Lo que es cierto del político también lo es del escritor. Más que nunca. Por cierto, ambos nos inquietamos, nos indignamos ante tal o cual publicación. A resguardo de un “como si” cubierto por alguna ética de la literatura, hasta por un derecho indiscutible a la literatura, tal publicación está autorizada a propa­

gar un lenguaje cuyas premisas y consecuencias más probables conocem os, que a nuestra manera de ver son las peores. Inculta o no, tal “literatura” inculca y halaga, responde a una ideología que consideramos nefasta y combatimos, por ejemplo el
racismo o el antisemitismo. Pero también aquí, más vale, creo, no prohibir. Más vale replicar (en ocasiones con el desdén merecido, con el silencio, eso depende del contexto y el peligro real) o contraatacar, analizar, discutir, evaluar, criticar, ironizar.

De hecho, es cierto, la literatura siempre estuvo som etida a cierta censura.
Las modalidades de esta censura son de una extraordinaria variedad: heteracensura, autocensura, a las órdenes de la Iglesia, del Estado, de la sociedad civil, del mercado, del mercado mediático, es decir, de la “sociedad civil”, etcétera. Tales modalidades evolucionan perm anentemente, en el fondo son indelimitables. Esto es un hecho. Pero en principio, también, no debería haber ninguna censura para los textos que se manifiestan bajo el nom bre de ficción literaria. Solo en el “momento” en que un enunciado se presenta co n un status diferente del de la literatura se puede encarar juzgarlo, prohibirlo o sancionar­ lo. Ese momento siempre es difícil de “captar”.
É. R.: En el caso que nos ocupa, el autor y sus defensores reivindicaron ese

derecho de decirlo todo porque se trataba de un género literario particular: el diario íntimo. Pero el diario íntimo no es exactamente una ficció n literaria, ya que las personas de quienes se habla y a quienes se hace hablar no son personajes sino personas reales, y por lo tanto sujetos de derecho que pueden reivindicar un derecho -por ejemplo a la protección de su vida privada- o que pueden denunciar propósitos racistas, antisemitas, difamatorios, etcétera.
j. D.:

Sí, pero ¿qué es un diario íntimo, cuando se lo publica? Y ¿en qué

m om en­ lite r a r io ?

to, en qué condiciones un diario íntimo forma parte de un cuerpo

¿Basta con que esté firmado por alguien a quien algunos reconozcan el estatus de escritor? El equívoco se agrava cuando ese diario íntimo pretende exceder la ficció n y llega a designar a personas reales, a evaluar acontecimientos socia­ les o políticos, hasta a proponer medidas autoritarias (por ejemplo otra dosifi­ cación “étnica” en la composición de un equipo de periodistas que trabajan para una cadena de radio pública y nacional). Por tanto, la gran cuestión sigue siendo la de la responsabilidad. En princi­ pio, naturalm ente, un autor de ficción o un poeta es responsable ante la ley porque firma un contrato con el editor y se compromete a respetar cierta can­ tidad de reglas. Es responsable, como el editor, del hecho de publicar, pero no lo es, no de la misma manera, en todo caso, de lo que publica, del contenido literario, ficcion al, novelesco o poético (si por lo menos puede decidirse acerca de esa ficcionalidad literaria o dejar sin resolver ia relación entre la literatura y su otro). E n un universo ficcional, un narrador, el personaje de una novela o de una obra teatral, puede decir cualquier cosa. La responsabilidad civil del autor-ciudadano es entonces exonerada. N o bien hay “literatura” (si la hay, y que sea pura), el "yo” que toma la palabra perm anece, desde el punto de vista del derecho, en posición del "yo” ficticio. N o com prom ete al autor o al firmante real, como sujeto del derecho. El autor puede hacerle decir o dejarlo decir cua lquier cosa, sin caer, en princi­ pio, bajo el peso de la ley. Cuando yo sugiero que ese derecho de decirlo todo públicam ente supone un lazo esencial entre el principio democrático y el lite­ rario, no quiero reducir uno al otro. El sujeto del derecho, el autor como ciuda­ dano, n o es una sim ple ficció n novelesca. La democracia no es un fenómeno literario, ni solam ente una “República de las Letras”. Pero, a pesar de su rigu­ rosa d istinción, los dos fenómenos llegan a determinar, cada uno por su lado, cada uno a su manera, según modalidades originales, posibilidades comunes: 1 - por un lado, una historicidad abierta. La literatura es histórica de punta apunta, tien e actos, lugares de nacim iento, tradiciones, herencias; y la demo­ cracia es el único “régimen" que, acogiendo por principio su autocrítica y reco­ nociendo su perfectibilidad indefinida, se define prometiéndose por y en su historicidad, por y según su propio por-venir; 2 - por el otro, siempre de manera histórica, la legitimación performativa de una ficción , la legitimación como ficción, la institución de un Estado de dere­ cho, y por ejem plo del derecho de decirlo todo públicamente, depende de un poder de ficción, y de un crédito concedido a cierta ficcionalidad. Montaigne y Pascal supieron pensar y enunciar ese lazo profundo entre el derecho y la ficción .’* ’

’-V éa se lacques Derrida. Fow de b». Färb. G >l>!ee. !*>4.

i

R.: Usted evocó ese problema en 1 9 9 3 e n

P asion es: “L a lite ratu ra -escribe

es una invención moderna, se in scrib e e n c o n v e n c io n e s e in stitu cio n e s que para no considerar más que ese rasgo, le g a ra n tiz a n e n p rin c ip io el derecho de

decirlo todo. La literatura ata así su d estin o a c ie r ta n o -c e n s u r a , a l esp acio de la
libertad democrática (libertad de prensa, de o p in ió n , e t c é t e r a ) . N o hay demo­ cracia sin literatura, no hay literatura sin d e m o c r a c ia ”.33 D e paso, subrayo que esa proposición también es cierta para e l p s ic o a n á lis is .34

j. D.: Si una obra literaria pertenece siem p re, c o m o ta l, a l e sp a c io público, la frontera entre la literatura y la n o -lite ra tu ra sig u e s ie n d o p o r natu raleza ines­ table. Un mismo enunciado, en un c o n te x to , p u ed e ser in s c rip to en nombre de la literatura y, en otro, en nom bre de la n o -lite r a tu r a . U n a n á lisis interno no permite decir si tal enunciado, por e je m p lo de tip o a n tis e m ita , p erten ece a la literatura, dejando entonces a su “au to r” fu era d el a lc a n c e d e la ley, o al perio­ dismo ideológico, a la retórica p o lítica , a la p u b licid a d e le c to r a l, e tc ., cayendo así bajo el peso de las leyes francesas e n vigor. Hay que analizar cada vez el co n texto definido por la ley y, de hecho, a una instan­ cia jurídica le corresponde pronunciarse, en últim o lugar: esto es una obra literaria y esto no lo es. Ahora bien, en su cuerpo y e n sus norm as, el d ere ch o actu al parece más incompetente que nunca para tratar acerca de estas cu estion es (y yo considero que, al respecto, siempre fue incom petente, por d efin ició n ; h a b lo d el d erecho, no del jurista). Entre otras razones, esto tien e que v er c o n n u ev o s pod eres técnicos y tecnocapitalistas: todos los enunciados están afectados p or la e x te n sió n y la diferen­ ciación acelerada de los lugares, pero tam b ién de las in stan cias d e producción y difusión. ¿Quién va a decidir si tal enunciado e n la W e b es una obra literaria o un panfleto? A los legisladores les costará-cada vez más trab ajo d ecidir acerca de lo que es una ficción literaria, un panfleto m ortífero o un a rtefacto m órbido. M áxim e cuan­ do, en lo sucesivo, muchos manuscritos rechazados p o r los ed itores serán publica­ dos en Internet. Ú nicam ente análisis muy finos, y siem p re d iscu tibles, permitirán una reelaboración de todo el cam po del esp acio p ú b lico d e la e d ic ió n y el derecho. La literatura es una in v en ció n muy jo v e n q u e in m e d ia ta m e n te , por sí mis­ ma, fue amenazada de m uerte. S e p iensa, p ie n sa su p ro p ia p o sib ilid ad , repite su nacim iento desde su fin, desde una fin itu d q u e n o e stá d e la n te de ella sino en ella, como su recurso y su esp ectro e se n cia l. S in dud a, B la n c h o t es q uien, cerca de nosotros, dio el mayor rigor ta n to al p e n s a m ie n to c o m o a la posibili­ dad de esa experiencia inaudita.35
3 1Jacques Derrida, Passions, París, G aiilée, 1993, pp. 6 4 -6 5 . V éase tam b ién : Pass ions A’ ^ littérature. Avec Jacques Denida, bajo la dirección de M ich el Lisse, Paris, G a iilé e , 1996. MVéase Elisabeth Roudinesco, Genealogies, ob. cir., y nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis • 1 5 Véase Jacques Derrida, “Demeure. Fiction et témoignage”, en : Passions de ki littérature. Jacques Denida, Paris, Galilee, 1996. Retomado en Demeure. Maurice Blanchot, Paris, G alilee,

É . R-: P a ra v o lv e r a ese d erech o de decirlo todo — in clu siv e p u b licar h o y o m añ ana te x to s a n tise m ita s — , ten g o la sen sació n de que m ie n tra s la e x tre m a d ere ch a organizada te n ía un peso sobre la vid a p o lític a resu ltab a im p o sib le, sobre to d o en c ie rto s m ed io s “in te le c tu a le s”, dar libre curso al v ie jo y c o n o c id o a n tise m i­ tismo fr a n c é s a n te r io r al nazism o. E l riesgo de ser asim ilad o a esa e x tre m a derecha e ra e n to n c e s dem asiado grand e. U n p artid o “d is tin to de los o tro s" se hacía c a rg o , d e alg ú n m o d o , d el o d io c o n s c ie n te e in c o n s c ie n te de tod a una sociedad c o n t r a los ju d ío s. P ero las cosas c a m b ia ro n h o y , y e n a d e la n te d e b e ­ mos e sta r a le r ta s a las form as solapad as y pelig rosas de ese a n tise m itism o “de buen t o n o ” , a u n q u e m ás n o fu era p o rq u e a h o ra sab em o s que fin a lm e n te c o n ­ dujo a la s o lu c ió n fin a l. j.
D .:

A u n q u e e l r e to r n o d e l a n tis e m itis m o siga re p ro d u c ie n d o u n a m ism a e

im p e rtu rb a b le ló g ic a , d e b e in v e n t a r n u e v a s fig u ra s. R e c u rs o s p o r e se n c ia in extin g u ib les. A s í, p u es, e l a n tis e m itis m o siem p re c o n se rv a , c o m o la d em o ­ cracia, c ie r t o p o r-v e n ir. P o r o tra p a rte , la d e m o c r a c ia , d ete rm in a d a in te rp re ­ tación d e la d e m o c r a c ia , le p ro v e e a m e n u d o u n “te r r e n o ” p a ra d ó jico , “p re te x ­ tos” c o n f r e c u e n c ia d ifíc ile s d e d esa cre d ita r. E sto y p e n sa n d o e n e l apoyo que Noam C h o m s k y le h a b r ía d ad o , si n o a R o b e r t F au risso n , cu an d o m en os a su d erecho a la e x p r e s ió n p ú b lic a .36 C h o m s k y a c tú a e n n o m b re de la lib ertad de opinión y d e la p rim e r a e n m ie n d a d e la C o n s titu c ió n de los Estados U n id os (derecho a la lib e r ta d d e e x p r e s ió n ). L o que in q u ie ta es p re te x ta r los p rin c i­ pios de la C o n s t i t u c ió n p ara d e ja r p asar lo in a c e p ta b le , c o m o una parad oja o una p e rv e rsid ad . P e r o n o h a y q u e c e d e r a n in g u n a de las dos e x h o rta cio n e s, incluso a h í d o n d e p a r e c e n c o n tra d ic to ria s . P o r lo d em ás, n o hay d ecisió n ni
16 En 1 9 7 8 , R o b e rt Faurisson, profesor de literatura en Lyon, dirigió artículos a diversos dia­

nos que d en u n cia b a n el “rum or" de Auschwitz, sosteniendo la tesis de la no exisrencia de las cámaras de gas, y c a lific a n d o su a c titu d de “re v isio n ista ", cu a n d o lo que m ostraba era su negacionismo, según el análisis propuesto d ie: años más tarde por H enry Rousso y retomado luego por tod os los historiadores. A d epto de Faurisson y surgido de un grupo doctrinario de e*trema izquierda llam ado “El v iejo topo”. Scrge T h io n , él m ism o r¡egacioni.st<>. pidió ayuda a su amigo N oam C h o m sky para que firmase una petición en favor de su maestro. Chom sky no com ­ partía las posicio nes de Faurisson pero, en nombre de la libertad de expresión, en 1980 aceptó redactar u n a rtícu lo titulado “Algunos com enrarios sobre el derecho a la libertad de expresión", luego sirvió de prefacio al libro de Faurisson, M ém otre en defen se contrc ceux qitt m'accusent de falsifier I’his to n e : la question Je s cham bres à gaz, París. La V ieille Taupe. 19S0. Luego Chomsky desautorizó la utilización que se había hecho de su texto, en el que sin embargo escribía: “C abe Peguntarse si Faurisson es realm ente un antisem ita o un nazi. C o m o dije, no conozco muy bien ’U S trabajos. Pero según lo que he leído, en gran parte a causa de la índole de los ataques que se le dirigieron, n o veo ninguna prueba que sostendría tales conclusiones. Tam poco encuentro prue­ bas creíbles en los docum entos que a él se refieren, va se trate de textos publicados o en corresP°ndencias privadas. Hasta donde puedo juzgarlo, Faurisson es una suerte de liberal relativam en,e ap olítico”. V éanse Pierre Vidal-N’aquet, Les assassins de ¡a m ém otre . París, La D écouverte. 1987. VRobert F. Barsky, N oam C hom sky: une iv¡\ discordante, Paris, O d ile Jacob. 1998.

tales discursos no suscita­ rían transferencias tan extravagantes ni serían tan escuchados. sin algún salto. La expresión fue inventada en 1956 por el psiquiatra y antropólogo a n ieti cano Gregory Bateson (1904-1980) para designar el dilem a en que se en cu en tra encerrado un sujeto esquizofrénico cuando no logra dar respuesta co h eren te a dos ó rdenes de m ensajes contr*1 dictorios emitidos en forma simultánea. enemigo de lo que él mismo llama lo irracional. bien protegido por el derecho en una sociedad d em o crática como la nuestra. c orno expre­ sión extrema del antisemitismo. en nombre de la libertad de expresión. es por lo menos salvar cierta cantid ad de principios -el derecho al debate.responsabilidad dignas de tal nombre sino en la resisten cia de un double bind3 5 allí donde no se sabe de antemano. salvo el de ser criticado por la prensa o por otros autores. se movilicen no solo en b en eficio de Faurisson. él defendía el derecho a la palabra. R. y sobre el cual no pesa ningún peligro. de denunciar aqu ello que. A su manera de ver. en suma. da una oportunidad a la responsabilidad y a la decisión. deja pasar tentaciones antisemitas. No tengo ninguna com pasión por ese tipo de canallas.y sin embargo la posibilidad de combatir. por ejemplo.: En nombre de la libertad. es perfectam ente ad m isible. 1 1 Doble coerción. el derecho a la discusión. . de limitar. me parece muy perverso que. La urgencia. ¿P°r qué deberíamos tenerles lástima? Además. en un juicio teórico y d ete rm in an te . que hubo una decisión responsable y que habría sido la mejor. Esta ley terrible. tantas más posibilidades tiene de ganar adeptos. hostil al antisem itism o. Nadie podrá jamás saber. más grosera la m entira. me pregunto por qué razón inconsciente un intelectual judío como Chomsky. libertario. m ucho más fácil­ mente incluso que el saber racional. pudo adoptar una posición semejante. que es la ley misma. la negación. la n o c e n s u ra . sino también de cualquier autor antisem ita “co m ú n ”. L a a lu cin a ció n . todo cuanto caracteriza el neg acionism o. Aprovechan todos los privilegios que les con ced e la dem ocracia. É. especialista de la ra­ cionalidad cognoscitiva. Más generalmente. ¿debemos h a ce r u n a cam paña e n favor de un autor negacionista. pero no deja ninguna a la buena c o n cie n c ia . francés de pura cepa. N o se olvide por ejemplo que Chomsky jamás habría aceptado que se dijera de él que defendía a Faurisson. cuando ningún saber previo garantiza 0 programa de manera continua. la e le c c ió n en tre dos exhorta­ ciones tan imperativas y legítimas una com o la otra. hoy. más e v id en te la impostura. de izquierda. cuyos escritos por otra parte son ta n delirantes que suscitan un formidable interés? N unca se dirá lo su ficien te que cuanto más falsificada es la verdad. bajo ese rostro. la paranoia. y gran adversario de las teorías freudianas. Es muy difícil. la ley de la ley. Si no fuera así. por otra parte. si las hay. estar seguro.

. En los com bates que libra. la cara a menudo en primer plano. las alianzas o com plicidades objetivas a que da lugar.. es por un lado la diferencia entre Europa y los Estados U nidos. y sobre todo en Egipto.]. D-‘- U n a hipótesiss la diferencia entre nosotros. testim onia. que fue su iniciador. Es cierto que en los Estados Unidos. M uerte). intelectuales europeos. a los lugares y las costum ­ bres.no representa lo mismo que para nosotros. Y escribir. A h í es donde com ienzan las discusiones más difíciles. para Chomsky. es inatacable. en sí mismo. tal y com o fueron definidos por el tribunal lr>temacional de Nuremberg. C reo que. en el espacio público. así sea en el mismo “campo” y entre gente de buena fe que com parte las mismas con v iccio nes. a la sociedad dem ocrática en que vive. horrible. rem ite luego al con texto . e n particular con tra las perversiones o las hipocresías de la dem ocracia am ericana. Todo eso me parece respetable. esta ley lleva el nombre del diputado com unista Jean -C lau d e Gayssot. debido a esta presunta libertad de palabra y expresión. los movimientos nazis tien en el derecho de manifestarse como tales. en este caso). tam bién para mí. titulado Mr. Pero tam bién hay otras maneras de luchar. En nom ­ bre de principios “humanitarios” pretende haberse alzado contra la silla e léc­ lt! Votada el 13 de julio de 1990. Hay que respetar la libertad y a la vez no prov ocar los reagrupam ientos martirológicos de gente que se siente censurada y está dispuesta a denunciar. y Chomsky (cuya historia y experiencia personales tam bién deben tom arse en cuenta). Chom sky es un “radical”. Esta ley fue criticada con justa ra:ón por muchos intelectuales que rehusaban la idea de confiar al legislador el cuidado de decir la verdad histórica. Confieso mi aprieto. Confieso que el prin­ cipio y la incum bencia de la ley Gayssot3S no me dejan en paz. y ante todo en un “con texto” que es el suyo. ¿Por qué deberíamos prohibir a Faurisson? Es una pregunta difícil. pero también está el hecho de que. Las tesis de este libro son difundidas y tenidas en cuenta en el mundo árabe'slátnico. S é que no hay que correr el riesgo de legitim ar en el espacio público la propagación de un discurso negacionista o que “apele al odio racial”. y manifestar. Por supuesto. pues­ to en práctica. no se lo voy a ocultar. está el peso de las costumbres de ese país y de su C on stitu ción. Pero im perativam ente hay que dejar hablar a cualquiera. Death ( Sr. con todo derecho. Fue en virtud de esta ley que la obra antisemita y negacionista de Roger Garaudy (Les myihes fondateurs de la politique israélienne. Reprime a todos aquellos “que hayan impugnado [ . y tratar de alcanzar a un destinatario. Lejos de la situación real del espacio público francés o europeo (pero la d istan­ cia no siempre es un mal. H ace Poco vi un film e americano extraordinario. J la existen cia de uno o varios crímenes contra la humanidad”.. Un hom bre. por la manera en que dicho principio es entonces evocado. (Los mitos fundacionales del Escodo de Israel) ) fue retirada de la v en ta en Francia en 1995. él apeló a un principio que. e n el sentido am erica­ no. por las connotaciones. la Shoah -a co n tecim ie n to ante todo y en tantos aspectos europeo. El tem e toda form a de lim itación del d erecho de palabra. com o se dice.

en ocasiones. En cuanto a M r. muy natu­ ralmente. 148 de este capítulo. un poco como el doctor Guillotin con su máquina. “de cien supuestos ingenieros. n o sé q u é m ás. impugnaron su diploma de ingeniero y por otra p arte se p e r c a ta r o n de que no era realmente tal. Así que lo persiguen por o tra c o sa que sus escri­ tos. D eath. 59Al respecto. encara la cuestión de la cám ara de gas c o m o modo de ejecución capital elegido por algunos Estados a m e rica n o s. contra la cámara de gas. El mismo se defendió alegando que e n lo s E stad o s Unidos. da co n fe re n c ia s e n tod as partes para explicar que procedió a realizar verificaciones c ie n tífic a s y q u e p o r lo tanto está en condiciones de afirmar: las cámaras de gas n o e x is tie ro n . Y bien. d ic e que perdió su trabajo. Canadá y el Reino Unido. Durante una c o n fe re n c ia q u e se realizaba a mi alrededor. P ro m o v ió la inyección letal qU e presenta como una manera más humana de poner fin a la v id a. P ien so tam­ bién en otro personaje.: De marxista. con cuyo grupo tuve que h a b é rm e la s p orqu e allí. y la nota 42 p. Aplaudido como un héroe por todos los grupos n e g a c io n ista s de los Esta­ dos Unidos. A sí es como se sanciona el discurso negacionista en los E stad os U n id o s . efectúa relevamientos sobre piedras. D. Detrás de todo e sto e stá la h isto ria de la pena de muerte en los Estados Unidos desde 1 9 7 2 . y creo que sigue en prisión. Él (se) pregunta: “¿Realmente hubo cámaras de gas? ¿Es c ie rto ? ” S e d irige enton­ ces a Auschwitz para "llevar a cabo su in v estigació n p e rs o n a l”. escri­ bieron un panfleto contra mí que fue am p liam ente d istrib u id o . Y soy una de sus pesadillas. É. un m ilitante de su grupo in te r v in o v iolen tam en ­ te para atacarme. destructor. por fraude fiscal. ese hombre terminó por ser c o n d e n a d o p o r sus discursos en algunos Estados del nordeste de los Estados U nid o s. pues. remítase a nuestro capítulo 8: “Penas de m uerte”. R. pasa p o r u n laboratorio e infiere que todo eso no sucedió. “El espíritu de la Revolución”. sob re todo en las universidades donde enseño.39 Este personaje. . L o p riv a ro n d e su trabajo. muy cerca de pasar al acto físico. una especie de n e o n a z i a m e ric a n o . Sin embargo. Aceptó hablar ante la cámara con tand o tra n q u ila m e n te su historia. Los representantes de Larouche. como lo probaría e l p e r ita je de las piedras. Entonces se vuelve negacionista tras haber sido e l c a m p e ó n d e la inyección letal. me parece. y por lo ta n to a A uschw itz. Llamándose “ingeniero”. A propósito de la guillotinavéase nuestro capítulo 6. en Nueva York. nihilista. contra la horca. este Larouche no fue persegu id o p o r sus discursos políticos (los discursos son inatacables en la ju stic ia ) sin o c o m o A l Capone. solo diez de ellos tie n e n su d ip lo m a ”. a la de las cámaras de gas en el mundo.: ¿De qué lo acusan? J. yo soy la presa de los grupos de extrem a d e re ch a .trica. enem igo p ú b lico . y pasa.

. si puede d e­ cirse. P or lo ta n to . U n falsario que piensa que los otros son falsarios. c o n ayuda de un a m áqu ina anónim a: una vez mas. É. a un tra ta m ie n to paliativ o . se trata de una n eg ació n . U n a vez más. Death.e n tre el h e c h o de “dar la m uerte a través de solu cio n es propias” (la in y e c c ió n le ta l) y las m od alid ades del e x te rm in io e n m asa de los nazis. el ritu al de la e je c u c ió n ca p ita l d esapare­ ce. N erv al y L au tréam on t n o h a b ía n E n e fe c to . y m ás aún algunos resp on sables d irecto s d e! e x te r m in io (p o r ejem p lo E ic h in a n n ) te n ía n m iedo de la sangre. por lo tan to . una m anera de negar la m uerte dándola. h o rc a . una d en e g a ció n de la m u erte. Pero fue “agarrado” por el cin easta. J e NSO. L a cu estión. si puede d ecirse. la Lethal injection. e tcé te ra . de lo verdad ero y lo falso". en: U s 7Wn/* M .: rios” para m ostrar que las obras de R im bau d. D ar la muerte e n tales c o n d ic io n e s es b o rrar la h u e lla d el h o m icid io y de los vivos al mismo tiem p o . C o n las cám aras de gas y los h o rn o s c re m a to rio s h ic ie ro n d esaparecer toda h u e lla de los v iv os. la más h o rrible s im b ó lica m e n te p o rqu e p e rm ite red u cir e l h o m ic id io legal a u n a c to casi n a tu ­ ral. C om m ent o n revise l'histoire“. E n la in y e c c ió n le ta l. nada es más abrumador para él que su propio testim on io film ado.: Faurisson tam bién es un falsario. n o o b sta n te d ebe recordarse h asta q u é p u nto algunos nazis. la p u rific a ció n .con to tal buena conciencia. la neu traliracion pu rificante de la p ena de m u erte. T a m b ié n e llo s p u siero n e n p rá c tica u n a “solu ció n propia” . ni siqu iera h a y m áqu in a de m atar: nada de g u illo tin a . N o so la m e n te n o hay ya su p licio . "Les re Jrc » c u r* J e inort* i. c o m o te n ta tiv a de b o rra m ie n to de la vergüenza que existiría e n q u e rer asum ir su m a n te n im ie n to . r u m b o j gai: la b o n n e n o cv e lle . y de la “c rític a de te x to s y d o cu m en to s”. hay u n lazo -q u e por o tra p arte l a nzm an n id e n ti­ ficó b ie n e n su film e .40 E n to n ces se d ecía esp ecialista de la in v estig a­ ción d el “sen tid o y el con trasen tid o . S in com p arar la in y e c c ió n letal con el e x te r m in io de los judíos. es saber si Mr. nada de suplicio. se tra ta de un a p en a de m u erte que es ad m in istrad a co m o n eg ació n de sí m ism a. a algo q u e se a s e m e ja al fin a l de un a v id a o rd in aria. o de to rnar in o c e n te la e je c u c ió n . Es e l grado c e ro de la e je c u c ió n . E n todo caso. de la v io le n c ia y de los a cto s Homicidas: n ad a de sangre. a su m anera. nada de visibilid ad de la m u erte. nint. de m an era in d u strial y sin m atanza ap aren te.. p e lo tó n . R . Death fue privado del trab ajo porque n o tien e diploma de ingeniero o porque sostuvo un discurso neg acio nista. A ntes de volverse n eg acio n ista pu blicó estudios “lite ra ­ sido escritas por sus autores. E n e l c a so de M r. c o n sis te v V éase N aihne Fresco.d -n v j. es la m ejo r arma. )• D .

cerca de lo peor. creo que hay que dejar que la g e n te se exp rese. a mi ju ic io . T am b ién aquí. Todo eso requiere una historia de sangre. sospechas tan odiosas como ridiculas. ( l 11' . hay que resistir sin flaq u ear esa ofensiva propiamente oscurantista. de e co n o m ía de sangre y de la teatralidad sacrificial que irriga. usted sabe. La deconstrucción. en eso trabajam os e n el sem inario qU e dirijo sobre la pena de muerte. donde. La utilizan com o un pro y ectil y la lanzan contra cualquiera que se plantee una cuestión crítica. Fue en el año en que aparecía en el New York Times. pero no es lo peor). aporte pruebas. la actitud propiamente terrorista o perversa de quienes están dispuestos a manipular la acusación de negacionismo. nada de sufrim iento (¡su. Y también lJ tentación “negacionista”. 42Joseph lgnace Guillotin (1738-1814). cit. discuta.42 Se abandona el verdugo c o n e l h acha en la mano por una máquina que funciona sola. C e rc a de lo peor (bien digo. para lo m ejor y lo peor. S i fue derogada en ^'Jacques Derrida dirije este seminario en la EHESS. Quería volver a la dificultad de pensar la cuestión del n eg acio n ism o en los Estados Unidos..41 Todo se aceleró c o n la gu illo tin a: “U n leve frío en el cuello”. así como también en el libro de Deborah Lipstadt (Denying the Holocaust). eso depende de la situación. en el “cuestionamiento de los hechos históricos”. después la guillotina. p. no era sospechada de “negacionismo” sino de preparar el terreno creando una “atmósfera de perm isividad”. pero ese p elig ro es más ame­ nazador que nunca. m etod o ló g ica. E n u n período de seguridad. está. en cuanto a las barreras “legales” que se puede elevar ante los discursos o las propagandas “negacionistas”. con fieso n o “saber”. Es como con la pena de m u erte. Lo que engendra el escepticismo es precisamente ese dogmatismo. Yo pienso exactamente lo contrario.4 3 dando algunos ejem plos. sobre el establecim iento y la interpretación de los hechos históricos. hasta alrededor de él. epistemológica -¡y sobre todo en el estilo de la “deconstrucción”! . N o sé si hay que tomar una “medida” ni cuál es la “m edida c o rre c ta ”. en un programa titulado “C uestiones de responsabili­ dad". ob. n Véase Spectres de Marx. Dicho lo cual.en hacer que no haya nada visible: nada de sangre. No tienen que haber leído ni comprendido nada. o de engendrar el “escepticism o". Médico y diputado de París.. de paz. Una vez más. por cierto. sobre el arch iv o . el principio de una ejecu ció n igualitaria para to­ dos: “Los delitos del mismo género serán castigados por el mismo género de pena cualesquiera que sean el rango y el estado del culpable”. hizo adoptar por la Asamblea Constituyente. donde el peligro no es m asivo e in m in e n te . pero tal vez también más allá. puede decírselo sin relativ ism o . los debates se d esarrollaron ampliamente en el curso de los diez últimos años. nota 1. Sin embargo. decía Guillotin. 172. cuando se la mira de cerca. etcétera. en la Universidad de Irvine en California y en la New School for Social Research. Ya m e h a b ía inquietado esto en Espectros de Marx. en octubre de 1789. La máquina m ecánica puesta a punto sobre sus indi' caciones por el doctor Louis se llamará primero la Louison. hay que obstinarse ct' ese desconocimiento para expresar sospechas tan gratuitas y tan violen tam en te injuriosas. la in y e cció n letal es algo terrible. contradiga. o m ás generalmen­ te sobre la historia y el valor de verdad. puestamente!).

E u ro p a

s o c ie d a d

no es solamente por razones de principio sino porque el estado de la europea es tal que se cree no necesitarla ya. Su efecto disuasivo n o es indispensable. Pero bastaría con que reapareciesen graves turbulencias socia­ les para que algunos pensasen en restablecerla. Es la inmensa cuestión de los fundamentos del principio del abolicionism o. M ientras no se haya elaborado y efectivam ente acreditado (todavía no se ha h ech o ) un discurso abolicionista a la altura de principios incondicionales, más allá de les problemas de finalidad, de ejem plaridad, de utilidad, e incluso de “d erecho a la vida", n o se estará a

resguardo de un retorno de la pena de m u e rte ...
É.
r .:

Yo soy de los que piensan que eso no es posible. La abolición está inscripta en

el derecho europeo. S e ha vuelto fuera de la ley e n cierto modo, fuera del alcance de la ley por depender de un orden superior, el de los tratados internacionales.
j. D.:

C la ro , salvo que haya una situ ació n próxim a a la guerra civ il. E n Francia,

el P arlam en to v o tó la a b o lició n en 1981 c o n una m ayoría que i n c l u í a parla­ mentarios de d erecha. P ero todavía hoy, sí se som etiera la cuestión a un refe­ réndum, la p ena de m uerte tal vez sería restablecid a. U n a mayoría de la opi­ nión pú blica quería y tal vez sigue queriend o la pena de m uerte; se la pudo derogar en una suerte de d iv o rcio en tre el P arlam ento y la opinión pública. Si se creara una situ ació n de gran turbulencia civ il y política, el principio de la abolición podría ser cu estionad o. Hay bastante gen te para eso, y la mayoría se haría oír. La h isto ria de este problem a es inm ensa y com pleja: ¿cómo derogar la pena de m uerte de m anera principista, universal, incon dicional y no porque se haya v u elto n o solo cruel sino inútil, insuficientem ente ejem plar? É. R .: A n te s de en carar frontalm en te esta cuestión, quisiera volver al antisem i­ tismo y a la Shoah; me gustaría saber qué piensa usted de la famosa exh orta­ ción lanzada por A dorno y retomada de múltiples maneras, según la cual no se podría “escribir más poesía después de A uschw itz".'* Siem pre me pareció muy discutible, muy controvertible. JD.:

A m í m e parece imposible e inaceptable. N o solam ente se puede escribir,

ese es un h e ch o , sino que quizá hay que escribir. N o para “integrar" la Shoah,
MT h e o d o r A dorno lanzó esta exhortación «*».1949: “Escribir un poema después de A u sch w ic es bárbaro, y ese h echo afecta incluso al conocim iento que explica por que hoy >e ha vuelto impo­ sible escribir poemas", en: Prismcs Cntijue Je la a<ín re ct Je U sivsetc. París. Paynt, M au iice Blanchot retom ó la exhortación de o tro nuvlo -N o puede haber un relato-ficción de A u sch w ic", y “En cualquier fecha que pueda haberse escrito, todo relato ser.» en adelante anterior a A u sch w in ”, en: Aprés coup, París, M m uit, 19S3. Véase también lean-Pwrre S a l » . “S h o ah o u J a d isp an tio n ’’. en: D enis H ollier (com p.). De la Literature françaoc. Pans. Bordas, 1 ^ ’ . pp. 1 C 0 5 4 0 1 3 .

para hacer o terminar su “duelo", para conservarla o cultivar su mem oria, sino para conceder un pensamiento justo a lo que allí ocurrió, y que p erm an ece sin nom­ bre ni concepto, única como otras tragedias únicas (y por las cuales, hace un rato lo sugería, el nombre griego de tragedia corre el riesgo de ser inadecuado es demasiado griego todavía y también nombra un arte del te a tro ). Yo llamo pensamiento justo un pensamiento que se e je rc ita , a partir de ahí a partir de esa singularidad sin norma ni concepto, en algo así com o una justi­ cia. Una justicia por inventar. ¿Cómo conservar algo que sin em bargo no se puede ni conservar, ni asimilar, ni interiorizar, ni clasificar? Paradoja de la fidelidad al otro: tomar en sí, conservar, recibir al muy o tro sin que ese muy otro se disuelva ni se identifique consigo en el sí. Luego de A uschwitz, re­ comenzar a pensar, comenzar a escribir de otra m anera, m ás que n o volver a escribir, lo que sería absurdo y bordearía la peor traició n . D e todos modos, en ambos casos, es imposible, lo Imposible. A fectad os por lo que a llí ocurrió, afectados sin tener siquiera que decidir dejarnos afectar, dam os testimonio de lo que no podemos ni olvidar ni recordar. ¿Por qué la literatu ra, la ficción, la poesía, la filosofía, deberían desaparecer? M enos tod av ía se ve por qué ese

testimonio tendría fuerza de veredicto o de sen tencia de m u erte: fin de la histo­
ria, fin del arte, fin de la literatura o de la filosofía, sile n c io . U n a "voz de silencio fina!”, si entiendo bien, parece exhortarnos, por el con trario , a re­ comenzar todo de otra manera.

8. Penas de muerte
Pasamos de una reflexión sobre la judeidad y el antise­ mitismo a la cuestión de la pena de muerte a la que, desde 1999, usted hizo objeto de un seminario al que ya aludimos. El hombre que derogó la pena de muerte en Francia es judío. Tal vez no sea un azar. Robert Badinter perdió a su padre en los campos de la muerte. A hora bien, él dijo que se había convertido en un abolicionista m ilitante por la culpabilidad que experimentó al no haber podido salvar la cabeza de Roger Bontem ps,1 y que su dolor frente a ese fraca­ so se había nutrido de las viejas angustias vividas durante la Ocupación.
ELISABETH R o u d i n e s c o :

En efecto, pero no estoy seguro si, ni por qué, ni hasta qué punto un origen judío, por lo m enos en este siglo, predispone al abolicionismo. Esto merecería una aproxim ación lenta y prudente, en varias líneas a la vez. En todo caso, me parece acertado que le preste atención. Yo pude observar que muchos abogados judíos am ericanos también eran abolicionistas comprometí' dos, en ese país que es hoy la últim a “dem ocracia” occidental, de cultura ante todo cristiana, hasta judeocristiana, que mantiene y aplica masivamente la pena de muerte. M ás gravem ente hoy que ayer, a pesar de algunos nuevos signos de inquietud o de perturbación incluso en los estados más “mortícolas”, como se dice, de los Estados U nidos. Para m antenernos dentro de su observación y de lo que decíamos en el capítulo anterior sobre el antisem itism o, acuérdese que, a partir de la elección de François M itterrand,2 algunos se sintieron autorizados a contar los judíos de su gobierno. Y además, algunos años antes, existieron los incidentes alrededor
Ja c q u e s D e r r i d a : 1Cóm plice de C lau de Buffer, Roger Bontem ps participó en septiembre de 1971 en el motín de los detenidos de la prisión de C lairvaux que desembocó en el asesinato de dos rehenes. El 28 de Noviembre de 1972 lo ejecutaron al m ism o tiem po que a Buffet, cuando no había cometido ningún crimen. Robert Badinter era su abogado. Buffet rechazó la idea misma de un indulto Presidencial: “S i me indultan volveré a matar. C om eteré otros homicidios en cualquier prisión donde me encuentre". Para poder mirar la muerte de frente había pedido que lo ejecutasen acos­ tado de espaldas, cosa que le negaron. V éanse Robert Badinter, L 'execution (1973), París, Fayard, ^ 8 , y A lain M onest ier, Les grandes affaires criminelles, París, Bordas, 1988. JTrad. cast.: Los Pandes casos criminales, M adrid, Ediciones el Prado, 1992J. 1François M itterrand fue presidente de la República de 1981 a 1995.

de Simone Veil, durante la v o tació n de la ley q u e , e n c ie rta s condiciones autorizaban el aborto.' En La abolición ,4 B a d in te r recu erd a los sin iestros deba­ tes que, en el Parlamento, precedieron la a d o p ció n de la ley. A través de los torrentes de odio y confusión que se d e s e n c a d e n a ro n , e n p artic u la r contra Simone Veil, ya se podía discernir un arg u m en to e sp e c io so , cu y a explotación está ampliamente extendida, y no solo e n F ra n c ia : ¿ có m o se p u ed e, sin contra­ dicción, preconizar la abolición de la p en a de m u e rte y a c e p ta r la interrupción voluntaria del embarazo? Fuera de todo cuanto se puede o b je ta r a e sta su p u esta “co m p a ra c ió n ” (y a menudo le dedicamos mucho tiem po e n e l s e m in a rio a l q u e usted alude), un “hecho” parece no menos perturbador, y a lta m e n te s ig n ific a tiv o : casi en todas partes, las estadísticas lo atestiguan, los que m ás v io le n t a m e n t e se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo, los que a v e c e s in te n t a n m a ta r a obstetras en nombre del “derecho a la vida”, las m ás d e las v e c e s esos m ism os son ar­ dientes partidarios de la pena de m uerte.
É. R.: Sí, en efecto, y Sim one V eil, que h a b ía su frid o la d e p o rta c ió n , fue insul­

tada por los adversarios del aborto. C a si le re p r o c h a r o n h a b e r autorizado un nuevo genocidio. En cuanto a R o b e rt B a d in te r, fu e tra ta d o d e “ju d ío de mier­ da” al mismo tiempo que de amigo de los “asesin o s de n iñ o s ”. E n am bos casos, el tema antisemita surgido de L a Francia ju d ía d e É d o u ard D ru m o n t vuelve: el judío es aquel que introduce el virus de la m u e rte e n las e n tra ñ a s del buen pueblo francés. ]. D.: Sobre todo es en los Estados U n id o s d o n d e lo s m o v im ie n to s de oposición “armada”, si puedo decirlo así, al ab o rto , se c o n c i l ia n f á c ilm e n t e c o n una opo­ sición rabiosa a la derogación de la p en a de m u e rte , h a s ta a la m oratoria que vendría a suspender las ejecu ciones, e n v irtu d d el g r a n n ú m e ro de errores judiciales recientemente descubiertos. Esos su p u estos d e fe n so re s incondicionales de la vida también son con frecu en cia m ilita n te s d e la m u e rte . E n ocasiones se trata de fundamentalistas cristianos que a s o c ia n la lu c h a c o n t r a e l aborto a la lucha contra la abolición o la suspensión de la p e n a d e m u e r te .5
’ Votada el 28 de noviembre de 1974, esta ley, cuyo p roy ecto h a b ía sido presentado por Simone Veil, ministra en el gobierno de derecha de Valéry G iscard d’Estaing, derogaba la de 1920 que prohibía el aborto so pena de persecuciones penales.

4Robert Badinter, L'abolition, París, Fayard, 2 0 0 0 . 5Con frecuencia Jacques Derrida encaró la cuestión de la m uerte, sobre todo en G!as (que
también, como algunos seminarios de los años sesenta, trata de la p en a de m uerte: París, Gatil&i 1994, p. 114 y ss. y passim), en Demeure (1 9 6 6 ), París, G a lilé e , 1 9 9 8 , don de com enta la obra de Maurice Blanchot, Uinstant de ma morí, París, G allim ard , 1 9 9 4 [Trad, cast.: El instante de ',u

muerte, Madrid, Tecnos, 20011; en Donner la mart, París, G a lilé e , 1 999 [Trad, cast.: Dar la
Barcelona, Paidós, 20001, donde interpreta la actitud de A b rah am e n el m o n te M oriah: Abraham

no son sino uno s°lo I _] en su prodigiosa síntesis [. para ofrendarla a D ios. ferv ien te. e n n om bre del d ere ch o a la vida. En su Essai sur le catholicisme. Nada debilita s'i virtud soberana. casi sin e x c e p c ió n .. m ilita n te . A quí me gustaría tom arm e e l tiem po de exp licarm e más largam ente que en los otros capítulos.. el liberalismo y el socialismo. la institución universal del sacrificio sangriento. no sin relación. “El socialismo (. 7 D onoso Cortés.. c o m o a v e ce s o cu rre. para ilu strar esta verdad c o n u n a h ip é rb o le ejem p lar.7 L o q u e m e p a re c e in te re s a n te . G rez-en-Bouére. Tras haber sido liberal y adm i­ rador de la R ev o lu ció n francesa y del espíritu de las Luces. cast.: ¿Cóm o con ciliar ambas posiciones? Yo. “ra c io n a liz a n te ”. e n D o n o so C o rté s . un desafío cuya te n sió n in te rn a trab aja casi to d a la h is to ria de la p en a de m uerte en O cc id e n te . autor de varias obras p o líticas sobre la manera de gobernar los pueblos. tan to en Massignon como en Lévinas). la Iglesia c a tó lic a fue favorable a la p e n a de m u erte.6 tan a m en u d o c ita d o y alabad o por S c h m itt. desprecia el liberalism o y respeta al socialism o como el enem igo mortal al que reconoce una grandeza diabólica.]. Puede afirmarse de los dogmas católicos que. por el contrario. Esta prueba es la que vivim os cada día: escoger a un muy otro y desdeñar a los otros.. c o m o e l p rin cip io de sob e ran ía sin e l cual la p en a d e m u erte n o tie n e n in g u n a p osibilid ad. Es em blem ática de una exp eriencia de lo imposible.. sostiene que el mundo está dividido en dos civiliza­ ciones irreductibles entre sí: el catolicism o y el filosofismo (donde se encuentran el socialism o y el liberalism o). A l parecer. R . C o rté s a rticu ló el dogm a c a tó lic o y la d o c trin a d el c a stig o c a p ita l c o n u n a c o n s e c u e n c ia encarn izad a. pienso. S a n to Tomás n o fue el ú n ic o partid ario e lo c u e n te de la p e n a cap ital. por el co n trario . Jurista y filósofo español. le kbéralisme et le socialisms. aunque diversos. típ ic o e n verdad es aquel que sabe que debe callarse antes de que el ángel interrum pa la muerte que se aprestaba a dar a Isaac. D-: In m en sa cuestión. C ortés escoge el catolicism o. hay aquí un a situ a­ ción contradictoria. de manera diferente pero. A v eces de m an era a c tiv a . 1986.” Tras haber evocado el doble dogma de la imputación y de la sustitución (pala­ bra y concepto que se encuentra. sold ó ese siste m a (c a to lic is m o + p en a c a p ita l) a una in te rp re ta c ió n g e n e ra l d el s a crificio sa n g rie n to . revelad or. T a m b ié n fu e el caso de te ó rico s “sistem ático s” del c a to lic is m o trad icio n al. Véase sobre todo el capítulo vi del libro ni: “Dogmas correlativos al dogma de la solidaridad. Teoría de las escuelas racionalistas sobre la pena de muerte”. (Trad.] la palabra católica.É. H asta el siglo XXI. le libéralisme et le socialisme (1 8 5 1 ). Essai sur le catholicisme. el catolicism o. Y de m anera ig u a lm en te n o ta b le . forma una gran síntesis donde todas las cosas entran en el orden y la unidad.. 19S5|. publicado en 1S51. 6Ju an D onoso C ortés. es invencible (. j. recordando algunos esquem as del sem inario que d irijo y que todavía no pu bliqué.: En sayo sobre el catolicismo. pues. Planeta. desde C a ín y A b e l h a sta C risto y m ás a llá . Siem p re sostuvo la le g isla ció n e statal. marqués de Valdegamas (1 S 0 9 -1 S 5 3 ). c o n fre c u e n c ia oí a católico s fervientes que se declaraban. Dominique M artin Morin Reprint. adversarios del aborto y de la pena de m uerte a la vez. a la vez un poco d e lira n te e h ip e rra c io n a l. P ie n so e n p a rtic u ­ lar. V éase la nota siguiente. Barcelona.) no es más que un com puesto in co h e­ rente de tesis y antítesis que se contradicen y anulan. que pone en todas las cosas su soberana armonía. Los sacrificio s sangrientos. C ortés evolucionará hacia un conser­ vadurismo fervoroso y una adhesión radical a la religión católica. de C aín y A b el a .

1971. Cortés condena así violentamente la derogación de la pena de muerte para los crímenes políticos por el gobierno provisional de la República francesa en 1848. aunque la sangre tien d a a desaparecer. en la necesidad de la expiación por la sangre" (pp. como Kant. en una de las zonas más oscuras. seguida por “esas terribles jomadas de junio. com o el de M arx ). ten d ría c o m o con secu en cia ineludible una abolición universal de la pena de m u erte. y cuando nombro el sacrificio. . y es muy cierto también que la sangre del hombre puede expiar. que vivirán eternamente con todos los horrores en el recuerdo de los hom­ bres". un d e re ch o p en al e n el cual una pena de muerte tuviera ese valor de racionalidad calcu lad o ra. es el extrema do rigor de la actitud. y es su ejemplo. Por otro lado (y un poco como lo hará W alter B e n ja m in e n “P ara un a crítica de la violencia”8 con los “grandes crim inales”. bien lo sé. por ejemplo. Taurus|. Esta pena se encuentra establecida en todos los pueblos.en esta teorización ultrarreaccionaria. ( j . y la universalidad de su institución proclama la fe universal del género humano en la eficacia de la efusión de sangte realizada bajo ciertas condiciones. por otra parte. e n 1848. traducción y prefacio de Maurice de G an d illac ITrad. 1.. “Pour une critique de la violence” (1 9 21). 1955). la sangre en la form a in m e d ia ta m e n te visible de su derramamiento. IX. Por un lado. E incluso del sacrificio sangriento. la su­ presión misma de todo derecho penal.: Obras completas. un inmenso problema que se debe reelaborar de c a b o a rabo. en su virtud expiatoria cuando es derramada de este modo. y ese es el verdadero lugar de d iscu sió n filo só fica . en: CEuvres. Mythe et violence (Francfort. París. 4 vols. mientras que la pena de m uerte so b rev iv e. que p ro d u ce n h o rro r pero tam­ bién fascinan en la misma medida en que im pugnan la m o n o p o liz a ció n de la violencia autorizada -G ew alt. designo. frente a Dios. hu m ano o n o . d .por el Estado).sin el dispositivo de la pena de m u erte. jamás el género hum ano hubiera alcanzado la deuda que contrajo por entero en Adán. ) 8 Walter Benjamin. stricto sensu. m enos d e lim ita b le s de la expe­ riencia de lo viviente. 22). que muy ciertam ente expía ciertos pecados individuales. C o rté s p ien sa. Este es un conjunto de cuestiones que tratamos en el sem in ario q u e a c a b o de evocar. e n la que v e. Véase Jacques Derrida. Denoél. Force de loi. Barcelona. de todo viviente. 346-347-348-357). la pena de m u erte n o se presenta corno un sacrificio y si todas las culturas sacrificiales (es decir. pero es muy cierto que n o hay punto de expiación verdadera sin efusión de sangre: Sine sanguinis effusione non fit remissio (H eb. m ás que u n c o n c e p to claro y distinto. Ya no h abría m ás d e re ch o . todas las culturas) no produjeron. cast. n o sin profundi­ dad. pese a su regresión g en eral e n e l m undo. que la distinción entre el crim en de derecho co m ú n y e l p o lític o es frágil. una vez más en sentido estricto. que de e ste m odo es Edipo. cre o que Cortés no se equivoca al inscribir la pena de m uerte e n un a h isto ria d el sacrificio. De aquí se desprende no solo la legitimidad sino incluso la necesidad de la pena de muerte. y que la abolición de la pena de muerte para el segundo (e n F ra n c ia . excesiv o y un p o co lo co . más fundam entales. por lo menos la sangre derramada. y sin duda todavía sobrevivirá largo tiempo aún. incluso si. ob. Cortés aclara: “sin la sangre del redentor. cit.y sobre todo de derecho penal.

de suspender el derecho.. p. sin el derecho.] era la civilización que llegaba a Argelia en la forma de una guillotina'’). No toda crueldad es sangrienta o sanguinaria. ob. del concepto. tomaron partido públicam ente con tra la pena de muerte. Robert Badinter lo recuerda ju stam en te en L'abolition (ob. 37. en Écrits sur la peine de mort. Fue en 197S C om isión social del episcopado francés publicó un documento oficial ( Elementos de xión sobre la pena de muerte) que. nun ca com prom etió solemnemente a la Iglesia y al Vaticanoe n el combate abolicionista.. p. por cierto. desde el rojo que hace correr la guillotina.. Juan Pablo II. teatral o no. un origen. Écrits sur la peine de mort.Choses vues. esencialmente psíquica (placer en sufrir o hacer sufrir por hacer sufrir. visible y exterior. 2 0 de octubre de 1842. como tampoco ninguno de s u s predecesores. 15. una ejemplaridad fuera de serie. por ver sufrir. ob. c i t . 53. un poco más grave por supuesto. puede ser. diría Schm itt. si usted quiere (a la vez interna. un castigo entre otros. a pesar de tales declaracio­ n es contra la crueldad de la pena capital durante un viaje reciente a los Esta­ d o s Unidos. un pesado travesaño pintado de rojo en el que parecía encastrada por uno de sus lados una cuchilla gruesa y enorme de forma triangular [. una visibilidad de lo rojo. lo trascendental. y externa. intento así una suerte de historia de la sangre. por lo menos contra s umantenimiento en F ran cia. más y otra cosa que una pena).10 hasta los largueros de madera roja que sostienen la cuchilla (“dos largas viguetas pintadas de rojo. cit. el derramamiento y por tanto cier­ ta exterioridad.. p.la condición de posibilidad..12 ’ Víctor Hugo. y una historia de la crueldad. “la vieja bebedora de sangre”. un canasto pintado d e rojo. grausam. una con d ición de posibilidad. Écrits sur ¡a peine de mort. A pesar de todos los movimientos de arre­ pentimiento y perdón a los que no deja de apelar. y sin duda es. Tan solo algunos obispos. Pero crúor designa realmente la sangre derramada. que yo sepa. incluida: la pena de muerte es un elemento del derecho penal. en: Victor Hugo.. hiperbólica. ld. deí uso regu­ lado o de los abusos de la palabra. cit.. tras haber lam entado el apoyo histórico de la Iglesia católica . ese color que inunda todos los textos de Victor Hugo contra la pena de muerte.. cit. 163-164). excluida: un fundamento. ya sea ésta visible. una escala pintada de rojo. Para contribuir con eso. Prefacio a Le dernier jour d ’un condamné. p. en ocasiones de la palabra sin concepto de “crueldad”. a pesar de sus discursos sobre la Inquisición y los extravíos pasados de la Iglesia. Es precisam ente este efecto paradójico de trascendentalización de la pena d e muerte el que debe combatir un abolicionismo consecuente.“la horrible máqui­ na escarlata”. sobre todo en Francia. en el interior de una historia del concepto de excepción (no hay soberanía sin derecho a la ex­ cepción. su expresión exterior.1 1 Vuelvo a la “cuestión cató lica”. y aunque el Estado del Vaticano haya abolido la pena de muerte hace unos veinte años. ob. por ejemplo ahí donde hay derecho de indulto). en alemán. no nombra la sangre).

los abajo firm an tes estim an que en Francia la pena de muerte debería ser derogada”. F íjese e l e je m p lo d e V ic to r H ugo. e n efecto..) Ibid.. con razón o sin ella. com o Freud y de Freud. que el sen tim ien to de culpa!"' lidad inconsciente precede el crimen. otro espíritu del cristianism o. para podar. Será simple y sublime.d. Muíaos mutandis. -I La dulce ley de C risto penetrará final­ mente en el código e irradiará a través de él. en: V icto r H ugo.. que las revoluciones sean sobrias de sangre humana y. Lo h acía e n el m ism o m o m e n to e n q u e a v e ce s denun­ ciaba a los sacerdotes y la “p o lítica” de la Ig lesia (a s í c o m o c o n d e n ó e l Terror y fustigó la guillotina en nom bre de la R e v o lu c ió n fra n c e s a .. para desmochar la sociedad. sus hospitales que reemplaza­ rán vuestros presidios. cit. U na vez más subrayo e l rojo).D. N ad a com parable. Porque ese hecho in n eg ab le (q u e ja m á s h ay a h a b id o una oposi­ ción política de la Iglesia a la pena de m u e rte ) p a re c e c o n tra d e c ir otro cristia­ nismo. el sacerd ote. S e verterá el bálsam o y el aceite donde se aplicaba el fierro y el fuego. Se tratará con la caridad el m al que se trataba co n la cólera. [. el nacimiento y el aborto. A unque una p o sición an álog a h ab ía sido tomada por LOsservatore Romano un año antes.) u Prefacio a Le demier jour d'un condamné. (j . Écrits sur la peine de mort. creo que anuncia. H ugo apela a la “dulce ley de Cristo" y al día en que “p en etrará fin a lm e n te e n e l C ó d ig o e irra­ diará a través de él”. al venir co m o lo h ic iero n para desbrozar. y esta enfermedad tendrá sus médicos que reemplazarán a vuestros ju eces. un compromiso uni­ versal e incondicional de la Iglesia católica y el V aticano. las especulaciones de un Reik sobre la desaparición venidera del castigo en general. de lo que habría debido ser. y siem p re en nom­ bre de lo que. m e parece. Hugo tam bién preten d ía in sp irarse e n e l m e n sa je evangélico y en la pasión de Cristo. é l llam a la in v io la b ilid a d de la vid a humana.14 E nto n ces desea “am p liar lo m e jo r p o sib le e l corte que a la pena de muerte.. Consa­ gró tantas luchas y textos m agníficos a la ca u sa a b o lic io n is ta . d e su “verdad”. 38: “Y el orden humano no desaparecerá con el verdugo [. concluía sin medias tintas (pero no com prometiendo más que a los firmantes y en las fronteras de su país): “Tras profunda reflexión. en tre otras cosas. a “la abolición lisa y llana”. e l v erd u go”. S e mirará el crim en com o una enfermedad. ya q u e la p e n a de muerte seguía siendo “el único árbol que las re v o lu cio n e s n o d esa rra ig a n ”:13 “N o for­ mo parte de vuestra gente cubierta c o n e l gorro ro jo y c o n la g u illo tin a subida a la cabeza”. Sin embargo. in con d icio n al. y para decirlo una vez más con demasiada brevedad. de la p e n a d e m u e rte . esa alusión a un porve­ nir donde el mal sería tratado como una enfermedad. U na confesión (p sico an alítica) general habrá entonces . Es raro. La libertad y la salud se reunirán. todavía no constituye eso. p. 12: “el cadalso es el único edificio que las revoluciones n o dem u elen. la pena de muerte es una de las podaderas de las que más trabajosamente se despojan”. es decir. ob. p. de su memoria y su espíritu. oportunis­ tas o retóricas. e l rey. En el mismo mom ento en que se las agarra c o n “e l e d ific io s o c ia l del pasado” que reposaba en “tres columnas. La civilización no es otra cosa que una serie de transformaciones sucesivas.¿Cómo se justifica eso? Tendríam os que to m a rn o s e l tie m p o de releer todo eso de cerca. por razones que n o fu eron s o la m e n te e stra té g ic a s . (j. Eso es todo". La cruz reemplazará el patíbulo.]. justam ente (y la comparación se impone una vez más) con las prescripciones o in terd iccio n es referentes a la sexua­ lidad. Eso ocurrirá cuando la humanidad haya comprendido.

ob.l tas valores religiosos. 4 0 1 ).D . En el sem inario al que se alude concedo la mayor atención posible al estatus y la argum entación de esos textos de Reik y de Freud. Calm ann-Lévy. n i siqu iera.16 pretende que la pena de m u erte no podrá sobrevivir en un mundo secularizado.ß e cca ria hizo. y Jacques Derrida.n . si n o está to talm e n te equ iv o cad o .15 Por eso. e n verdad. de autoim pugnación y au to d eco n stru cción . Réflexions sur la peíne capitale. el castigo supremo. no es postble re co n o cer sus profundos c im ie n to s sin te n e r en cu en ta el discurso teo ló g ico político que la su sten ta y que. K oestler). impiden que sea definitivo e ^reparable. C risto .: O bras completas.s Véanse Jean-Luc Nancy.. siem pre la fundó. según su propia lógica. pues. del p re sid e n te o e l g ob ern ad or. como a la cuestión de las relaciones en tre psicoanáisis y crim inología.) 1 7 “De h echo. o que su ab o lició n pasa p or un inm an en tism o hu m anista y ate o . a partir de una acusación religiosa (p r o fa n a c ió n o tra ic ió n de u n a ley sagrada). A lb e rt Cam us sim plifica un poco las cosas. “La Reconstruction du christian ism e”. lanzada o inspirada por una au to rid ad re lig io sa . al v ie jo patíbulo erigido desde h a c e tan to s siglos sobre la cristiandad”. la sob e ran ía d e l Es t a do. cit. Ju an a de Arco o E l A lla j. y que la a p lic a . p or otra parte es solam en te europeo. a! h ab lar de alianza. siempre admitió la necesidad de la pena de m uerte (. (j. * 1998. rem ítase a nuestro cap ítu lo 6: “El espíritu de la R evolu ción'. Gailim ard. l a Iglesia católica. París. fueron retomadas en Reflexions sur la peine capital? (en colab o ració n co n A. S e tra te o n o de los caso s p arad igm ático s de S ó crate s. c it. 1 2 . (|. cuand o. se define por el poder d e v id a y m u e rte sob re los sú bd itos.) . del pueblo.j. y autorizado por él. p. un e le m e n to del d ere ch o p e n al). pues.. de m an era ejem plar. bolo esta justificado en ton ces a llí donde no es supremo. c it. alianzaj. Jean-Luc Nancy. Bibliothéque de la Pléiade. y a c a so la p en a de m u erte n o es una “p en a" e n tre otras. a través de los siglos.) donde Retic. París.. Le toucher. cu y o re le v o es to m ad o por la del Estado. h a ce sesenta años. en nombre de Freud. m en cio n a su oposición a la pena de muerte: Afirmo que soy un adversario resuelto del hom icidio. son por tan to los únicos que Pueden fundar el castigo supremo ya que.i forma de un crim en individual o de represalias ejercidas por el Estado” (p.' N o es p o sib le tratar la cu estió n de la p en a de m u erte e n O c c id e n te (ta l vez ese c o n c e p to d el d ere ch o p enal. en sentido estricto.) A cerca de estas cuestiones.p. en este punto com o en otros. 1965 (Trad. en U s études p h ilo s o p h ie s . 16Publicadas prim ero por la Nouvelle Revue Française (ju n io -ju lio de 1957). e tc . en particular la creen cia en la vida etern a. Pueden leérselas hoy en el volum en “Essais” de las CEuires de A lbert Cam us. (j. Es al final de ese libro (Le besoin d avouer. siempre fue una pen. oh.D. 1 SIbid. Y en c o n se cu e n cia por e l d erech o reemplazado el derecho penal. . (.) .17 El cristianism o tien e otros recursos de “d iv i­ sión” in te rn a . E n la figura d e l m on arca. está wsacrnlizada?” A lbert Camus. ob. M adrid. 6Ü y passtm. to d o se d ecid e . que decide acerca de la e je c u c ió n . p . por ejem ­ plo.i religiosa. cast. ya se presente en :. Porque la pena de muerte siem p re fue el e fe cto de un a alianza e n tre un m en saje religioso y la soberanía d e u n E stad o (su p o n ien d o in clu so . que e l c o n ­ cepto d e E sta d o n o sea de e se n cia p ro fu n d am en te religiosa). n i un d erech o entre o tro s. en sus bellas y v alien tes Reflexiones sobre la guillotina . Pero ¡qué significa esa ju stificación la sociedad donde vivimos y que. 1957. (j. tan to en sus institu cion es com o en sus costumbres.

Es muy largo o muy corto frente a la inmensidad de un acontecimiento sem ejante y de la em ergencia de un sín­ toma semejante. R ealm en te h ab ía que poner fin a la soberanía monárquica para instituir la de la n ación . Así es como Schmitt define al soberano: la aptitud para decidir acer­ ca de la excepción. En todo caso. principista. esp on tánea. que ahora la ha con v ertid o en su condición nece­ saria. y el derecho de suspender el d erecho. in tern a. es lo menos que se puede decir. eso puede afectar a la libertad y la gene­ rosidad de un derecho de indulto sobre el cual pueden pesar consideraciones de electorado o de opinión pública. lo que no ocurre co n el m onarca absolu­ to de derecho hereditario y divino. cit. ese derecho permanece. si puede decirse. pero com o es conferido por un mandato electoral de una duración limitada. por el derecho de alzarse.” Se habrían necesitado más de dos siglos.D . y según las aparien­ cias.) . una Europa cuya d em ocracia se construye laboriosamente.: Pero restauraron una soberanía cuyo principio. Porque en todas partes donde fue derogada la pena de muerte en esta comunidad europea. É. H ubo que limitar la soberanía.a la excepción. por encima del derecho. la Convención se separó prom etiend o. la esca­ la histórica de la paz europea. Des délitset des peines. Entre otras figuras. de la Europa posrevolucionaria y relativamente pacificada. no es posible cuestionar la pena de m uerte de manera radi­ cal.. a fines de 1795. garantizada. asegurada. diré en pocas palabras. se requirió alguna presión de origen in tern acion al. ob. A sí es com o un nuevo principio de soberanía reemplaza a otro. ese derecho no es aquel sobre el cual descansan la soberanía y las leyes".: Por eso Luis XVI fue ejecutado. R. incondicional. (j. el fin del castigo capital para el día en que se restableciera la paz ( ¡ “la paz general”!) ¡y fuera públicamente declarada! “A partir del día de la publicación de la paz general. según la escala escogida. Cesare Beccaria. como ocurrió en Francia. y a pesar de los elocuentes alegatos de Condorcet. incluso allí donde en las formas parlam entarias. El gran Beccaria trató de hacerlo19 y se encerró en una de sus numerosas contradicciones. la abolición fue una decisión nacion al. D. En la figura del presidente. nunca había sido abandonado. Contra una opinión pública -e n to n c e s y a lo mejor 1 9 “¿En virtud de qué derecho los hombres pueden permitirse matar a sus semejantes? P cierto. p. tras una serie de rechazos dilatorios de la abolición . tras la conversión a la pena de muerte del ab o licio n ista Robespierre. esto adoptó la del Terror. ya lo evoca­ mos. aunque. 126. prefacio de Robert Badinter. soberana. en el fondo. al pasar al “pueblo” de “ciu­ dadanos”. la pena de muerte será derogada en F ran cia. aquí. j. sin impugnar o lim itar la soberanía del sobera­ no.

S a b ía n q u e esa te n d e n c ia eu ro p ea e in te r n a c io n a l sería irresistib le.. París.to d a v ía h o y fav o rab le a la pen a de m u e r te . El am or ex ce siv o de !» vid i es un d e s e e n » ' h-n-ia U a n im a lid a d )“. esto y persuad id o de q u e n o s o la m e n te e s c u c h a r o n a su c o ra z ó n y o b e d e c ie ro n un a c o n v ic c ió n de p rin c ip io . expresam ente. « t a is interesad os en la cu estión . cada uno a su mane­ ra. C h in a y lo s E s ta d o s U n id o s to d a v ía re siste n . P. ya sea en la época de las grandes manifes­ taciones abolicionistas en las que tomó una parte activa y espectacular o “ C h a rle s Baudelaire. t. o bien en la forma de discursos explícitos (com o Baudelaire. com o de su puesta en práctica.C W p e tic io n a n por la a b o lició n de la p ena de f u e r t e . lo s p a rla m e n ta r io s fra n c e se s q u e la d e ro g a ro n e n 1 9 8 1 (in clu id o s los de d e r e c h a . el más sorprendente tam bién de la historia de la filo­ sofía occidental: nunca. T em bláis. por lo ta n to ya sois culpables. c o n c ie r ta c a n tid a d de países árab es islá m ic o s. y de aquello que. En verdad. ya sea durante el breve episodio de la Revolución de 1848 al abolir la pena de muerte pur crim en político -y el propio Hugo formuló esa sospecha-. “Pauvre Belgique. incluido el derecho de indulto).0 0 0 personas que la m erecen . M e dicen que en Paris 3 0 . y en ocasiones no sin dudas ni remordimientos (Rousseau). aquí se trata no tanto de un fenómeno o de un artículo del dere­ cho penal com o. en el fundamento o el princi­ pio de la pena de muerte. por el contrario. 2. en esta tradición.ítfW. tomo partido a favor de la pena de muerte. L :\ i v a ria n te tam b ién gira alrededor de esa palabra “interesad os" que lleva una buena parte de la carga (ta n to . 3 0 .1": " ( A M i c t ^ n de la p en a de m uerte. es imposible tratar la cuestión de la pena de muerte sin h a­ blar de la religión. Marx sospecha el interés de los aboli­ cionistas que querrían salvar su cabeza. En todo caso. de la condición casi trascendental del de­ recho penal y el derecho en general. sino a partir de ese fenóm eno del derecho penal que se llama la pena de muerte. (Euvrcs compUtes. nunca ninguna filosofía en cuanto tal im ­ pugnó la legitimidad de la pena de muerte. estaría tentado de decir que no es posible com enzar a pensar lo teológico-político. i 9 7 6 . partiré de lo que desde hace m ucho tiem po habría sido para mí el dato más significativo y pasmoso. Cuando hablo de una alianza teológico-política o teológico-jurídico-política. ningún filósofo en cuanto tal. G allim ard. en su discur­ so propio y sistemáticamente filosófico. Para decirlo de manera breve y económ i­ ca. ocupa el lugar del derecho en la religión. de Rousseau a Kant (sin duda. De Platón a Hegel.> Pleiad e. Por lo m enos. el más riguroso de todos). B ib lio th équ e de !. cuando invoco así un concepto de soberanía (sobre la vida y la muerte de las criaturas o los súbditos. En la modernidad poshegeliana la cosa continúa. no confío en un concepto ya disponible de lo teológico-político que bastaría con aplicar a la pena de muerte com o a uno de sus “casos” o ejemplos. que yo sepa. V ic to r H ugo dom ina c o m o C ou rb et. por la mediación del concepto de sobera­ nía. e incluso lo onto-teológicopolítico. c o m o p o r e je m p lo ja c q u e s C h i r a c ) . N o.

Para dar todo su alcance a esta proposición. cita a Mateo en la página siguiente. cast. c o m o K a n t. 97.. sobre la esencia sacrificial de la pena de muerte. Agradezco a Jen n ifer Barjorek haber llamado mi atención sobre estos dos textos de Baudelaire). (j. Su objetivo es salvar (espiritualm ente) a la sociedad y al culpable. en la hipótesis que. Riopiedras. kantiana en su principio o su forma.n . V ienen de paganos lio que Mateo. t. c i e r ta m e n te . Lévinas observaba de pasada: “La ley judía no autoriza una condena a muerte con un voto de mayoría”. En modo alguno sería “una manera de complacerse en la venganza y la crueldad donde se bañaría una existencia viril. 1991. jam ás encaró el problema de la pena de m uerte a la q u e. ya n o se cuentan lo silencios. En la última de las Quatre leçons talmudiqucs (M in uit. Lévinas. 6 8 3 . lu eg o de su abolíción en Francia: “N o sé si usted a d m ite e s te s is te m a u n p o c o com plejo que consiste en juzgar según la verdad y e n tr a ta r en el a m o r al q u e h a sido juzgado. Para que el sacrificio sea perfecto. p. es la mía. 3 8 -4 4 ) -. c o m o si n o se tratar aquí de un problema filosófico digno d e tal n o m b re . la de una colusión esencial entre la filosofía como tal y la pena de muerte. porque equivaldría a quitarle la conciencia de su grandeza com o víctim a y suprimirle las posibilidades de ganar el Paraíso” (ibid. de Heidegger (pensador del ser-p ara-la-m u erte q u e . “una ley única para todos”. destaque­ mos dos rasgos. de extravío en ocasiones espantosam ente antisemita. de clarividencia históri­ ca. por otra parte. Vienen de Maquiavelo.. como tampoco Cortés. totalmente incomprendida hoy. p. L' ley del talión otorgaría un “mensaje de universalismo”. 1997J).) 2 1 Emmanuel Lévinas. intenta sustraer la ley bíblica y rom ana del ta lió n a su in te r p r e ta c ió n c o r r ie n te -vengan­ za. 1987. I I ^ . p. etc. Qui étes-vous? Entrevista con F. a mi ju icio . Los valores de amor o de caridad se encuentran en el centro de la larga respuesta de Lévinas. com o del desafío problemático a cuyo alrededor trabajamos sistemáticamente en ese sem inario): “Derogadores de pena de muerte-sin duda muy interesados” (ibid. Que yo sepa. por»1 parte. decía de la ley del talión: cosa pagana]. de compulsión cristiana anticristiana. L. Baudelaire. “La pena de M uerte es el resultado de una idea mística. que de pasada nom bra la pena de muerte. a saber. 158 [Trad.. pp. A q u í.D.22 de la acusación. le reconoce el origen de la propia justicia. La Manufacture. ju s ta m e n te . a beneficio de inventario. Por un lado.”21 P e ro . a Foucault y a ta n to s o tro s . c o m o K a n t y H e g e l. la frase de Lévinas no se expresa com o una dem ostración filosófica en el espacio de la justicia o del derecho. (j.) “ Lévinas no justifica solamente la ley del tallón. Lévinas solo le co n sa g ra u n a frase e n 1 9 8 7 . V ienen de Nietzsche. 1 6 6 -1 6 7 ). qu e yo sepa. o sea. n o ció n cristiana (véase más arriba). La pena de M uerte no tien e por objeto salvar a la sociedad. sino en el de la caridad. Barcelona. p . Tales inspiraciones fueron ajenas a la Biblia judía. no se equivocó. p e n sa b a que no debía oponerse) a Sartre. por otra parte diferentes sin d u d a e n su a x io m á tic a implícita. la expresión de Lévinas pertenece ju stam ente a un discurso que se empeña en no inscribirse en la ontologia sino en dirigirse más allá de la filosofía com o ontologia de tradición griega. como lo evoqué en Donner le temps (París. G alilée. Dar cloroform o a un condenado a muerte sería una impiedad. para v er en ella. 1494)Con esta alianza de perversa crueldad. el origen y el fundamento racional de la ju sticia p e n a l. La supresión de la pena de m uerte m e p a re c e u n a c o s a e s e n c ia l p ara la coexis­ tencia de la caridad co n la ju sticia . Por otro lado. 1968. eso m ism o c o n tr a lo c u a l se a lzab a el Evangelio de Mateo (V.bien en la forma perturbadora del s ile n cio y la o m is ió n . es necesario que haya asen tim ien to [¡otro argumento kantiano!] y dicha por parte de la víctima. revancha. por lo menos materialmente. Lión.: Cuatro lexiones talmúdicas. Poirié.

Es la epimeleia tou thanatou de Platón. co­ lindantes o mantenidos en un mismo linde. en mi opinión. inasociablemente. algunos de ellos se sintieron horrorizados por la pena capital sin creer que debían consagrarle una argumentación filosófica. 1963. en pasar por la muerte hacia una “vida” que vale más que la vida.J. en su corazón. o incluso una superestructura de la formalidad jurídica que había que reconducir a su sustento infraestructural y a intereses de “última instancia” (socio-económico-político). Albin Michel. pp. me contento con una evocación: esa distinción de la letra y del espíritu no fue solamente de los rabinos sino.Sin duda. el argumento esencial de Kant y Hegel en su alegato a favor de la ley del talión y. es lo que ocurre con Lévinas.. reina como soberano. creyeron ver un fenómeno particular o un simple efecto agravante del sistema penal. Los que elevaron un discurso público contra la pena de muerte. Potente y frágil a la vez. Otros. 178*179). más y otra cosa que su vida. y más pre­ cisamente la ontologia. (j. lo que equivale a lo mismo. lo filosófico (lo metafísico o lo onto-teológico). y esa es mi hipótesis provisio­ nal. La Biblia nos evoca el espíritu de la dulzura” (“La loi du talion”. Fueron o escritores (en Francia Voltaire. histórica y no natural (por eso se me ocurre aquí esa imagen de aleación técnica). en elevarse por encima de la vida. trasciende su condición de viviente y cuyo honor es inscribir la pena de muerte en su derecho. literal­ mente.. cuya influencia fue considerable y decisiva en el siglo pasado. Al no poder emprender aquí la lectura necesaria de esta declaración.D. lo político (por lo menos allí donde está dominado por un pensamiento de la polis o del Estado soberano) y cierto concepto de lo “propio del hombre”: lo propio del hombre consistiría en poder “arriesgar su vida” en el sacrificio. Lo interpretaron a la luz del espíritu que recorre la Biblia en su totalidad {. a la teología política de la pena de muerte y al principio de soberanía que. etcétera). Camus). a favor de la pena de muerte. a través de diferentes figuras. Si ese “hecho” masivo y altamente significativo puede verificarse. en: Difficile Liberté. la filosofía que prescribe ejerci­ tarse en la muerte. nunca lo hicieron de manera estrictamente filosófica. con razón o sin ella.] Los rabinos nunca aplicaron ni comprendieron al pie de la letra ese texto. pues. esa soldadura de la ontologia a la teología política de la pena de muerte también es lo que siempre mantuvo juntos. es la lucha por el reconocimiento de las conciencias que pasa en Hegel por el riesgo de su propia principio de apariencia tan cruel que la Biblia enuncia aquí no busca otra cosa que la justicia. en su esencia o. por supuesto. enton­ ces uno debe preguntarse qué suelda. y de quien me gustaría volver a hablar dentro de un momento para complicar un poco más las cosas. según Kant. qué los suelda.. (. la filosofía. o juristas u hombres de ley (en primer lugar Beccaria. Hugo. que yo sepa. en su tradición hegemónica. Robert Badinter. fin en sí y no medio. París.) • .. en valer. hasta carcelario en general. por así decirlo. en su dignidad. es la dignidad (Würde) incomparable de la persona humana que.

y. y por ende discurso “que se debe deconstruir”. por un lado. andamiaje y cadalso tienen la misma raíz: échafaudagc y échafaud mente. hacia quien me gustaría volver un instante. un cim iento.vida. me parece* En francés. solo él. la soldadu­ ra. hay una “pena de muerte”. physis/nomos. de una u otra manera. en su estado actual. con la distinción naturaleza-técnica y todo lo que viene después (physis/tekhne. la tradición bíblica (inmediatamente después del “no matarás”. cuya interpretación es tan controvertida). un punto de aplica­ ción particular. de lo onto-teológico-político. Si se pudiera hablar aquí de arquitectónica y de edificación. dar muerte a quienes transgredan tal o cual mandamiento. en los “juicios”. que son un verdadero código penal instituido. se dirige mi simpatía más convencida). como decía hace un rato. la tradición onto-teológica que evocaba hace un momento. digna de tal nombre. la pena de muerte sería realmente. en sentido estricto. Desde hace tiempo. a pesar de todos los fenómenos de ejecución masiva. Cuando digo "dis­ curso filosófico sobre la pena de muerte”. (N. fuera del derecho europeo). com o la muerte misma. un derecho propiamente humano y supuestamente racional. Ese discurso abolicionista. llega a su fin y revienta. la pena de muerte sería una clave de bóveda o. estoy persuadido de que la deconstrucción del an­ damiaje especulativo (por no decir del cadalso)* que sostiene el discurso filosó­ fico sobre la pena de muerte no es una necesidad entre otras. por su p u e s to .) r e s p e c tiv e . Esto ocurre. pusieron fin a la pena de muerte. physis/thesis). Así ocurre en el derecho euro­ peo {y no sé si. no pienso solamente en el discurso “m ortícola” predominante en la mayoría de los Estados naciones que mantuvieron la pena de muerte hasta 1990 más o menos (desde hace diez años. sin contrapesar las cosas de ningún modo. que el sentido común ordena alegar fuera de Europa. una cosa no natural. y que en efecto tiene que ver con la soberanía. una mayoría de Estados naciones. el artefacto profético que mantiene en pie. me atreveré a decir que la pena de muerte siempre respondió a alegatos profundamente “humanistas”. en el cruzamiento único -e s la misma Europa. y si no estuvie­ ra gobernado por un jus talionis que se debería reinterpretar. lo "propio del hombre" en el sentido estricto. pues. en el discurso abolicionista (hacia el cual. el Estado nación. Kant. etcétera. cree reconocer un “im­ perativo categórico” y una idea a priori de la razón pura en un derecho penal que no sería posible si no se inscribiera en él la pena de muerte. A riesgo de ofender una vez más a aquellos que no quieren oír. usted lo sabe. Por lo tanto. la religión. un dere­ cho histórico. etcétera)' También pienso. por el otro. es el ser-para-la-muerte del Dasein que. y deberíamos hablar una vez m ás de la ley del talión. Dios ordena. puede propiamente morir mientras que el animal. si prefiere. del T. me atreveré a decir. hasta ritualizada. pues.entre. según Heidegger. acelerándose así el proce' so de “deconstrucción” de manera crítica y altam ente significativa.

como a menudo se hizo desde fines del siglo xviii. ob. (j. N o bien está amenazado el orden de una sociedad. 129-130).) . Beccaria se dedica a demostrar la superiori­ dad de los trabajos forzados a perpetuidad.a m p lia m e n te tru c tib ie . la abolición de la pena de muerte en las fronteras garantizadas de una nación próspera y apacible seguirá siendo algo bien limitado. como por otra parte Beccaria lo vio claramente él mismo -y eso nos da mucho que pensar hoy— por un buen funcionamiento del mercado liberal. 23 “La muerte de un ciudadano solo puede ser considerada útil por dos motivos: primero si. no principista. lo que casi siempre ocurre. p. cit. allí donde el poder no pertenece sino al verdadero soberano. y si su existencia puede provocar una revolución peligrosa para la forma de gobierno establecido. aunque privado de su libertad. Por lo menos por tres razones: A) Ante todo. en una jaula. “terrorismo” -dom éstico o no-. la diferencia estricta entre guerra civil. manipulables). cit. a la manera de ver de Beccaria. más inútil que injusta.D . considera la pena de muerte menos necesaria.D. dogmáticos. más crueles que la pena de muerte y por tanto más propicios para “desviar del crim en al espíritu más determ inado": “ni el fanatismo ni la vanidad Persisten en los fierros y las cadenas. (otros tantos conceptos que siempre han sido y son más que nunca problemáticos. en una época de anarquía. no puede haber ninguna necesidad de hacer perecer a un ciudadano. C esare Beccaria. es decir. cuando lo que manda es el desorden. La abolición será condicionada. p. el homenaje que se le debe a ese gran hombre y a su iniciativa histórica. 126. cit. hasta que no se haya definido claramente el concepto de guerra. o cada vez que no está aún garantizado. Si se aplicara al pie de la letra la lista de excepciones que Beccaria pone a la suspensión de la pena capital. oscuros. cómodo. el argumento abolicionista se fragiliza.24 Los trabajos forzados a perpetuidad serían más espantosos. Robert Badinter pone esta frase com o epígrafe de su libro Labolition.. no hacen sino empezar" (pp. bajo el bastón y el yugo. Por tanto. Cabe decirlo al tiempo que se le rinde a Beccaria. ob. etc. Pero bajo el reino apacible de la legalidad. se la administraría casi todos los días. en vez de terminar. tod avía tiene relaciones y un poder tales que es una amenaza para la libertad de la nación. cuando se inspira en la lógica de Beccaria. Beccaria.). y aquí rozamos uno de los desafíos más oscuros del problema. filosófica y políticamente frágil. la muerte de un ciudadano se vuelve necesaria cuando la nación está recobrando su libertad o en riesgo de perderla. provisional. En otras palabras. segundo m otivo que puede hacer considerar la pena de muerte como justa y necesaria” . igualmente deconssi usted prefiere. bajo un gobierno aprobado por el conjunto de la nación. donde la riqueza com pra los placeres y no la autoridad. Dos páginas más adelante. preocupado por una ejemplaridad disuasiva. 127.. guerra nacional y guerra de gue­ rrillas. acaso más eficaz que la fuerza. la ejecución del ciuda­ dano es admisible.23 Luego. ¿No pueden leerse estas líneas com o uno de los alegatos más eficaces en favor de la pena de muerte? (j. aunque la pena de muerte no es para él un “derecho”. perfectible. con­ dicional.) 24 “Pero si pruebo que esa pena de muerte no es ni útil ni necesaria habré hecho triunfar la causa de la hum anidad” (ob. bien defendido en el exterior y el interior por la fuerza y la opinión. a m enos que su muerte sea el mejor o el único medio de disuadir a los otros de com eter crím enes. y los males del desdichado. y no lo suficientemente cruel para disuadir.

tendría que dar razón a la razón jurídica que lo somete. si puedo decir. desde adentro: 1 . No puedo reconstruir aquí su proceso. por esencia. introducido e la lengua inglesa en 1636 y en la francesa en 1734- . esto transforma toda punición institucional y racional. en punición auto­ mática y autónoma. limita­ do. Para llegar al extrem o de esta consecuencia. e tc . Es esa difícil “deconstrucción” lo que intento efectuar en mi seminario sobre la pena de muerte. administrado desde afuera por la sociedad a través de sus aparatos judiciales y sus instituciones históricas. o hegeliano. 2 . debería. en una lógica de los fines y los medios. que domina el debate por ambos lados (a favor y en contra de la pena de muerte). aprobar. La ejecución se­ ría como un suicidio. más acá de una estricta racio­ nalidad jurídica. que el culpa­ ble puede infligirse a sí mismo. Es precisa­ mente este utilitarismo o este “ejemplarismo” lo que Kant criticará de manera muy fuerte en las dos alas. hasta exi­ gir el castigo.La distinción fundadora del concepto de “pena”. venida desde afuera (forensis). Para la autonomía de la razón jurídica. piensa. mientras no se haya deconstruido. en el rigor del concepto. el culpable debería dar razón a la sentencia. Es “como si el culpable se suicidara”. Esta dignidad requiere que el culpable sea castigado porque es punible. condicionado por los datos empíricos y. el castigo propiamente dicho. como per­ sona y sujeto racional. y por lo tanto más eficaces en el arte de disuadir. haría aparecer como insostenibles. y como Beccaria.como entre los abolicionistas que. sin referencia a la menor utilidad. Kant opone una idea de la justicia y un “imperativo categórico” del derecho penal que apelan a la persona humana como fin en sí en su “dignidad” (Würde). sin ninguna preocupación de utilidad. y lo conduce a con­ denarse a sí mismo a muerte. comprender. un discurso de tipo kantiano. antes de todo derecho y toda institución. tanto entre aquellos que creen que la pena de muerte es un buen medio con miras a un fin -la seguridad.La distinción entre autopunición y heteropunición: el culpable. piensan lo contrario. sin preocupación por el interés. el bienestar de la comunidad o la nación. A ese par medio/fin. provisionales de un contexto. la paz. Mientras no se hayan hecho surgir del interior. y b) poena forensis. solo habría una autoejecución. que pretenda justificar la pena de muerte de manera principista. aquella. en su mayoría. si prefiere. nos atendremos a un discurso abolicionista precario. 2 S Suicidio: término forjado a partir del latín sui (d e sí) y caedes ( h o m ic id io ). o sea. las fallas de tal argumentación.más crueles. en Kant. totalmente interior y privada. la diferencia entre a) poena naturalis.. En dos palabras. el culpable ejecutaría él mismo simbólicamente el veredicto. según Kant. y hasta el castigo supremo. desde adentro o en los confines no discernibles de la pena interior (poena naturalis). sin ningún interés sociopolítico de ningún tipo.

Usa y llanamente. a priori. A mi juicio.En este lugar no es posible ya distinguir. O incluso. en su forma más arcaica e indestructible. por otra parte. la esfera del derecho puro. inmune. Kant se embarranca en ejemplos por otra parte a menudo sexuales. la pasión. Si lo matas. bestialidad. conscientes e inconscientes. la igualdad {Gleichheit) consiste ante todo en que el mal hecho al otro me lo inflijo igualmente. O bien.para producir un principio de equivalencia. ejecución y ho­ micidio o suicidio. con lo que decíamos hace un momento del devenir-autopunición de la hetero-punición: al regular el imperativo ca­ tegórico del talión.La reinterpretación por Kant del jus talionis. 3 . cuyas tradiciones bíblicas y romanas reactiva poderosamente. te matas a ti mismo”. allí hubo ejecución u homicidio y no suicidio. Ú o . autopunición y heteropunición. Enorme cuestión. ob.. ctt. marcar o recordar la necesidad de suspender nuestra confianza ingenua. tanto en Kant como en Hegel.26 indemne. Es precisamente la trepidación de dichas fronteras. hace un rato lo decía. sobre todo en Foi et sawir.) . su irresolubilidad lo que aquí me importan. todas esas paradojas no tienen por finalidad o por función confundir cosas a todas luces diferentes. No he dicho que para Kant la ejecución es un suicidio. no contaminable por todo aquello de lo que querrían purificarlo: el interés. es de esencia expresamente sacrificial en Kant). Eso serta tan estúpido como decir que la pena capital es un homicidio. todo cuanto Freud y Reik inscribieron bajo el título de la “ley del talión”. la revancha. en el pueblo. y por tanto de calculabilidad. a mí mismo. Kant estaría más cerca de una tradición literalmente judía o romana que de cierto espíritu evangélico (Mateo. violación. también su permeabi­ lidad. la venganza. con todo rigor. sino suspender. denuncia el principio del talión). aporías. trastocar opiniones o reemplazarlas por otras. la pulsión sacrificial (la razón moral y jurídica. allá realmente ejecución y/u homicidio. Esa preocupación por la equivalencia (no simplemente literal ni cuantitativa sino espiritual y simbólica: figura de lo infigurable) por otra parte se cruza. la lógica de las pulsiones.). sobre crímenes sexuales -pederastía. y no reinstalar otras dis­ tinciones oposicionales tranquilizadoras. al desplazarlas. que permitirían decir: sí. Todos estos bosquejos. hipótesis. allí suicidio y no lo contrario. Kant dice literalmente: “El mal inmerecido (indebido) que haces a otro. natural e interior/no natural y exten o r (poena naturalis/poem a forensis). enorme arbusto espinoso de textos que no podemos abrir aquí.. aquí realmente hubo suicidio. cito 26 M e perm ito rem itir aquí a esa lógica de la autoinmumdad que traté de generalizar en otra Parte. te lo haces a ti mismo {. la del sentido común y la creencia consciente en distinciones u oposiciones tales como adentro/ afuera. auto y hétero.

Esta cuestión de la “contabilidad” y de las cuentas por rendir. de una imposible evaluación de la deuda (Nietzsche dice cosas muy fuertes al respecto). sería demasiado largo y demasiado difícil. no hay nada fortuito en el hecho de que. pero ante todo. usted lo sabe. es precisamente eso lo que. digno de la persona humana en cuanto fin en sí. digamos. de manera responsable y no ‘‘patológica • en el sentido kantiano y el sentido corriente de dicha palabra.La excepción que. La cuestión de la pena de muerte no es solamente la de la onto-teología política de la soberanía. aunque se pierda la “personalidad civil”). en toda lógica.La inaplicabilidad de hecho de toda pena de muerte. con el Terror. recordaban. a cuestionar. entre las interpretaciones heideggeriana y kantiana de la razón que. esa inmunidad absoluta.aquí de memoria: al robar al otro. que el crimen fue cometido libremente. Esta excep­ ción soberana. nunca más los acusados serán condenados a muerte. alrededor de ese cálculo de una impo­ sible equivalencia entre crimen y castigo. ninguna violencia que vendría a envilecer a la "perso­ na” en su “personalidad innata”. es también. cuestionada desde instancias penales internacionales. ambas. pero de manera diferente. y de este com o principio de calculabilidad. como uno de los signos que demostraban. con toda lógica kantiana. Kant insiste con tanto rigor en el imperativo que. de su inconmensurabilidad. esencial. es sabido que. inalienable (la que jamás se pue­ de perder. la cuestión del principio de razón. ordena no infligirle ningún “mal tratamiento”. Sin duda. en el mismo momento en que Kant considera necesario inscribir su principio racional en un dere­ cho penal digno de tal nombre y digno del hombre. habría corrompido a esa Revolución francesa que Kant salu­ dó. en el mismo momento en que la inmunidad de los jefes de Estado o de ejército se encuentra. intentan a la vez sustraer y someter la racionalidad a su vocación calculadora. cualesquiera que sean los peores crímenes de que se los acuse. Como tampoco se puede demostrar. Perdóneme que no me interne aquí en esta senda. tan laboriosamente y al precio de tantas contradicciones. pero nunca se podrá demostrar que una ejecución no implica ningún “mal tratamiento" de este orden. pero quería situar su necesidad de principio. por respeto a la persona del condenado. debería hacer escapar al soberano o al legislador (Kant nombra sobre todo. es lo que tantos derechos naciona­ les y cierto derecho internacional tienden. de la interpretación de la ra­ zón como "principio de razón”. horrorizado. 4 . a Carlos I y Luis XVI) a todo proceso y toda ejecución en las formas. para ser prudentes. destruyes el principio de propiedad y te robas a ti mismo. a m i juicio. . anunciaban la posibilidad de un progreso de la historia humana. del “dar ra­ zón” (reddere rationem) debe discutirse entre otras. 5 .

etcétera. de genocidio. Pero no a pretenderemos reconstruir aquí la rica historia de los debates que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. con las mejores intenciones del mundo. Las l . C) Por eso buena cantidad de declaraciones internacionales. Pero nada parece hoy más incierto y poroso que un a frontera en general o que una frontera entre los conceptos de guerra y de p az. sin ejecución pública. R . al evitar toda deci­ sión coercitiva. de guerra y de operación llamada "humanitaria” supuestamente conducida por instancias no gubernamentales. es perfectible. a quienes solo se les aconsejaba no practicar la pena de muerte sino de manera excepcional y según procedimientos legales.: Stricto sensu. siempre formularon recomendaciones que no tenían “fuerza d e ley” y que. De manera por lo demás deliberada. en una palabra. otros tantos fenómenos que confunden el concepto de “enemigo público” (Rousseau).). protegiendo los derechos d e los acusados. Al autorizar la supuesta “legítima defensa” y la ejecución expeditiva sin “pena de muerte” (sin juicio. tuvieron que detenerse en el umbral del principio de soberanía y el derecho a la excepción de los Estados. recomendaron evitar las torturas y los tratamientos crueles (noción de cuyo oscuro equívoco ya hablé). sin veredicto. frágil. re­ cuerdan que esa cuestión penal no se juega entre la vida y la muerte sino muy lejos de ahí. L as guerras de independencia no legitimadas como tales por las potencias co­ loniales. en su estado a ctual. etc. digamos que apostaron por un “derecho a la vida” (uno de los derechos del hombre) cuyo concepto y axioma son más que problemáticos. La presión de los Estados Unidos (a menudo representado por l Sra. ¿no sería necesario también reexaminar la Shoah? JD . Roosevelt) algo tuvo que ver en este respeto por la soberanía. ni culpable. deconstructible. o la prohibición de matar. quedaron por lo menos en letra muerta. desde la Segunda Guerra Mundial. y sobre todo.: Desde ese punto de vista. los “terrorismos”. si prefiere. o. No podemos estu­ diarlas aquí. es porque limita el re speto por la vida. los procesos de Nuremberg. ni siquiera de un simun acro de legalidad. en una situación totalmente inestable. el discurso abolicionista. de guerra civil y de guerra internacional. Ahí nu ca hubo ninguna pretensión de cualquier legalidad. La cuestión de la pena de muerte no es una simple cuestión de vida o muerte. al derecho nacional y al territorionacional en tiempo de paz. la pena de muerte no tiene nada que ver con la Shoah. ni defensa. pero. como lo sugería hace un rato. No hubo ni juicio. ni acusación.B ) Si. la institución de los conceptos de crímenes contra la humanidad. todo cuanto Schmitt llama la “guerra de guerrillas”.

aunque seriamente se piense en restablecerla por el sesgo de la televisión. hasta secretos. Cuando hablo de reexam inar la Shoah pienso en esa evolu­ ción de la aplicación de la pena de muerte que tiende a borrar las huellas de la muerte legal. los fenómenos negados de no asistencia a centenares de m illon es de personas en peligro (malnutrición. Se desterró la escena directa de la ejecución. Por ejemplo. y sin duda en muchos otros lugares del mundo y momentos de la historia). J. É. lo que muestra por otra parte que el voyeurismo y el exhibicionismo no reconocen ningún límite. al parecer. D. tiene algo patológico que torna a la pena de muerte tanto más insoportable en la medida en que se trata de negar. En principio. de la vida a la muerte. G ran cuestión de la sepultura. decía usted. según el dere­ cho europeo. el acto de dar la muerte tiende hoy a borrarse en provecho de un cuidado paliativo y por tanto de una desaparición del horror que acompaña por fuerza a la ejecución. Pero sobre todo. De alguna manera. sin justificarlo. R. el supliciado podía identificarse con un monarca cuya cabeza era violentamente separada del cuerpo. La manera como hoy se ejecuta a los condenados en los Estados Unidos.: De donde proviene la “limpieza” de que hablamos y sobre todo la supre­ sión de las huellas. en Grecia. había algo peor que la muerte infli­ . luego de ésta a la eliminación de las huellas'del pasaje. pueda hablarse de “pena de muerte”.. por fuerza doloroso. pretendiendo hacer desaparecer toda forma de sufrimiento. en una época en donde se justificaba plenamente la pena de muerte -con Sócrates o P latón-.ejecuciones masivas (exterminio o genocidios) requieren otras categorías que la de la pena de muerte. Antaño había cierta conversión del condenado en un héroe. etc. la pena de muerte debe ser accesible al público. Debe ser objeto de una informa­ ción oficial (previa a la ejecución). se tiene vergüenza de la violencia de la ejecución. por un momento. Pero habría que tener en cuenta aquí todos los fenómenos “impuros” de eje­ cuciones según juicios expeditivos. el veredicto y la ejecución. En la historia de la pena de muerte se pasó del goce inmo­ derado que producía el espectáculo del suplicio a la supresión del dolor (la gui llotina). y. sino el sufrimiento o más bien la huella ligada al pasaje. Lo que explica. sida. A llí donde esto no ocurre (en China y Japón.). que algunos se sientan autorizados (equivocadamente. a mi juicio) a considerar los debates sobre la pena de muerte (siempre individual y aplicada a un ciudadano nombrable) como relativa o estadísticamente menores frente a los grandes crímenes con­ tra la humanidad. no la ejecución. Las ejecuciones con hacha remitían a la teoría de los dos cuerpos del rey. los crímenes de guerra. sin hablar siquiera de la masividad del fenómeno carcelario (donde los Estados Unidos poseen tam bién varios records). en los procedi­ mientos del juicio. no es seguro que..: “Supresión de las huellas”. con todo rigor. los genocidios.

inválido. donde la sanción se aplica masivamen­ te. sobre todo en los estados como Texas. Se pretende respetar al sujeto que se ejecuta. Se da la palabra al condenado antes de su ejecución. Habría mucho que decir sobre la cuestión del archivo visual y sonoro de las ejecuciones en los Estados Unidos. en los Estados Unidos. personas que nada prueba que cometieron un crimen. Hasta el día de hoy. el cuerpo es devuelto a la familia y las huellas no son ocultadas. 73 países derogaron totalmente la pena de muerte. conducen a ejecuciones. amenazan el fundamen­ to mismo de una ley estatal. Para algunos crímenes particularmente graves. al térm in o de un p ro ce so h e c h o a .27 que siempre reivindicó el 11 S ie n d o su verdadero nom bre Wesley C o ok. como usted dice. transexuales. se ejecutan cada vez más “falsos culpables”. La palabra del condenado es respetada. Hoy. En su discurso sobre la abolición en 1981. Será una abolición pragmática y no principista. para los crímenes llamados no políticos (lo que despierta nuestra vieja pregunta: ¿no son todos los crímenes por esencia políticos. ligada al miedo de ejecutar o a inocentes. en los países donde se aplica. Todos los errores judiciales.: Es cierto que las manifestaciones de inquietud que se multiplican en los Estados Unidos con frecuencia no recaen tanto en el principio de la pena de muerte com o en el gran número de “errores judiciales” que.gida al ciudadano digno de respeto.. É. el cuerpo de los condenados era arrojado por encima de las murallas de la ciudad. Perdía su derecho a una sepultura. D. luego se las hace circular por Internet. como diría Walter Benjamin. hacen apare­ cer la índole “anormal” de la pena de muerte. no por principio sino por razones contin­ gentes. homosexuales.. se imprimen sus últi­ mas palabras. o a enfermos mentales. que fascina. Tal vez haya que recordar algunas cifras. en condiciones sos­ pechosas y monstruosamente inequitativas. en cierto modo se hace lo contrario. Pienso que si es derogada en los Estados Unidos será. M um ia A bu Jam al fue co n d en a d o a m u erte e l 5 Je ju lio de 19 8 2 por el hom icid io del oficial Daniel Faulkner. pero que en adelante tiene que ver con una suerte de patología social. J. que son legión en los Estados Unidos y que desembocan en una ejecución. o a personas culpables de homicidios pertenecientes a minorías víctimas de discriminación (negros. Existe así un verdadero cuerpo de last statements. como los “grandes crímenes” de esos "grandes criminales” que. R. Robert Badinter había observado que los últimos ejecutados de la v República jamás hubieran debido serlo: uno era sin duda inocente. Y por otra parte. 13 la derogaron para crímenes de derecho común. otro era un disminuido mental. Y se las pone on line. un tercero. tendiente a monopolizar la violencia? Y por otra parte pienso en el ejemplo de Mumia Abu Jamal. una abolición hipócrita.: Me parece que la pena de muerte todavía es deseada. etcétera).

Encarcelado en la prisión de G re e n en P e n n sy lv a n ia . pero se suspendieron las ejecucio­ nes. Como usted sabe. p a só 19 a ñ o s e n el “corredor de la muerte" luego que su ejecución fuese “diferida” varias v e c es. y cerca de 4 mil fueron condenadas a muerte en 73 países. la pena de muerte. cada año. únicamente dos “muy grandes” potencias man­ tienen la pena de muerte: China.status de prisionero político). Eso es lo que alegó un profesor de derecho de Chicago. . en derecho o de hecho. pues. donde es aplicada de m anera masiva.1. y la cuestión de la pena de muerte tiene alguna relación con la de lo “sublime”. Y las cifras de estos dos últimos años son espantosas. una mayoría de Estados -1 0 8 . le sigue Arabia Saudita (103). Timor oriental. A ctu alm ente. 87 la conservaron. En total. fue suspendida. No olvidemos tampoco la República Dem ocrática del C ongo (un cente­ nar) e Irak (centenares. por otra parte. desde el siglo rriente abolicionista. no en dere­ cho (criterio de esta distinción: ninguna ejecución desde hace diez años). desde el pun­ to de vista geopolítico (aquí lo cuantitativo es más que m atem ático. impugnaron en ese caso la índole democrática. en 1972 la Corte Suprema decidió que la aplicación de la pena de muerte era incompatible con dos enmiendas de la Constitución: una se refiere a la discriminación. Amnesty International difunde estos datos con una precisión que nos importa más que cualquier otra. la otra a lo que tiene que ver con un unusual and cruel punishment (castigo inhabitual y cruel). una fuerte co­ las apuradas. Desde 1979. y por últim o los Estados Unidos (98).813 personas fueron ejecutadas en 31 países. A partir de ese momento. que va lejos a la cabeza de los demás en cifras absolutas (por lo menos 1077). es cuanti­ tativo de manera dinámica. Luego viene Irán (por lo menos 165). Por lo tanto no se derogó su principio. fuera de una gran cantidad de países árabes. que pretendía que un gobierno de­ mócrata no podía avanzar contra una “opinión pública” mayoritariamente fa­ XIX. Ja c q u e s D e rrid a re d a ctó el prefa' ció de una de las obras que escribió en prisión para d e n u n cia r la dureza d el s iste m a ju d icia l y de ^ institución carcelaria de los Estados Unidos. En 1999. ya que los jueces eran nombrados y no elegidos.derogaron. y los Estados Unidos. 22 Estados la derogaron en la práctica. En 1999. donde sin embargo existe. De hecho. pero a veces sin ju icio). U crania y Turkmenistán la derogaron para todos los crímenes. si puedo transponer así la d istinción propuesta por Kant respecto de lo “sublime”. Letonia para los crím enes de derecho co­ mún. Así fue que de 1972 a 1977 ninguna persona fue ejecutada en los Estados Unidos. el 85% de las ejecuciones se concentran en cuatro países: China. Ningún Estado pudo transgredir esa interdicción de la C orte Suprema federal (a la que algunos. pues. hasta de la sublim ación): Así. la aplicación de la pena de muerte fue asimilada por la C orte Suprem a a un “cas­ tigo inhabitual y cruel”. dos o tres países por año la derogan y vienen a acrecentar esta mayoría.

En algunos estados como Texas. republicano muy respetable pero favorable al principio de la pena de muerte. los síntomas de una verdadera crisis ya se multiplican en la conciencia americana. creo. Bush. inmediatamente decidió una moratoria. la horca o la cámara de gas. las ejecu cio­ nes fueron masivas. Hace poco. sobre todo durante el mandato de gobernador de George W. eran inocentes. “Si hay tantos in o ­ centes. Tomemos un ejemplo. de facto. un blanco. vi un programa de televisión en el que participaban 13 condenados a muerte declarados inocentes: doce negros. Se lo descubrió porque. algunos profesores y estudiantes ha­ bían comprobado la existencia de graves irregularidades. tantos condenados a muerte de quienes se descubre que son víctim as de errores judiciales. pues. Las ejecuciones. luego su liberación. en ocasiones desde hacía décadas. B u sh fue e le c t o co m o presidente de los Estados U nidos el 1S de diciem bre de 2 0 0 0 . Los exámenes de a d n permiten hoy multiplicar las pruebas de los graves errores judiciales que conducen a la pena de muerte. mi sensación es que si un día la pena de muerte es derogada en los Estados Unidos será por un movimiento progresivo. suspendo las condenas”. se reanudaron. ¡Sin compensación! U no solo de ellos. . seguían siendo sospechosos. Ninguno de ellos podía encontrar trabajo. aunque su in o­ cencia había sido establecida. Tras haber objetado que la democracia parlamen­ taría no obedece a la opinión pública sino a la mayoría elegida. en Evanston. y la Corte Suprema fue obligada a someterse. De hecho. y que en Fran­ cia el Parlamento había derogado la pena de muerte contra la mayoría de la opinión pública o contra el resultado probable de un referéndum. Narraron la historia de sus nu­ merosos años de prisión. accidentalm en­ te. cerca de Chicago. había logrado una reparación. Los casos fueron e n ­ tonces reexaminados y los 13 condenados ¡declarados inocentes! El goberna­ dor de Illinois. por oposición a la silla eléctrica. en una escuela de periodismo. candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. 28 Partidario de una aplicación rigurosa de la pena de m uerte. y me dio mucho en qué pensar. en la U niversidad de Northwestern. durante una de mis últimas estadías en los Estados Unidos. Luego de 1977. moratoria tras moratoria.vorable a l a pena de muerte. Estado tras Estado. me pareció competente preguntar: ¿cómo explican entonces que la Corte Suprema haya suspendido en 1972 la pena de muerte? ¿No es una institución democrática? La respuesta fue “no”."' Para volver a la cuestión de la patología de que usted hablaba. En el estado de Illinois se descubrió que 13 condena­ dos a muerte recluidos en cárceles de alta seguridad (death rows). sobre todo en virtud de las presiones internacionales. luego de diligencias judiciales. G e o rg e W. algunos Estados consideraron que la muerte administrada por inyección letal no era ni cruel ni inhabitual. y no por una única decisión federal).

Durante el mismo programa le preguntaron: “ ¿Cree usted que en Texas toda la gente a la que niega el indulto es culpable?” Y él respondió. una edad mental? Un individuo puede tener varias edades según el ángulo escogido por los expertos. el a rtíc u lo 6 4 e stip u lab a q u e “ n o h ay crim en ni delito cuando el reo se hallaba en estado de d em en cia e n el tie m p o d e la a c c ió n ” . en N ueva York.: Sin embargo.. Entre otros.1 de nuestro Código Penal (el antiguo artículo 6 4 ). dedicábamos el inicio de nuestras sesiones al análisis de la pren­ sa escrita y televisada sobre el tema. C ada vez se tiene menos en cuenta la supuesta invalidez y la juventud de los acusados.: Ya se trate de la "incapacidad m ental” o de la edad (pero ¿qué es una edad. La ejecución de que usted habla testimonia una formidable regresión. todos son culpables”. yU b . existe en los Estados Unidos un equivalen te del artículo 122. En consecuen­ cia. Y es el conjunto del sistema judicial am ericano lo que en este m om ento se encuentra “bajo examen”. . De aquí proviene la posibilidad de un tratamiento. en el seminario debatim os m ucho acerca de esta cuestión). R . su acto no es ya expulsado de su conciencia como lo era antes de la ab olición . las disposiciones referentes a los crím enes com etidos en estado de demencia fueron modificadas. C h ic a g o o Irvine. por no haber concedido jam ás el menor indulto. Bush es famoso. en el momento de los hechos. Por lo tanto. D. en California. ]. se trata de responsabilizar al loco hom icida m ediante tratam ientos diver­ sos (entre ellos el psicoanálisis) para que tome conciencia de la gravedad de su acto. Ella rehusó el indulto para “reunirse c o n sus dos h ijos” y reclamó que le administraran una inyección letal. de un retorno a la razón. a veces en infracción a las recom endaciones del derecho internacional. impertur­ bable: “Sí. en Texas. 29 Introducido en el Código Penal en 1810..U i í M A N A N A .1: “N o es p en alm en te resp o n sab le la p e rso n a q u e estu v iera aque­ jada. Todos los días. Probablemente la consideraron sana de espíritu. la práctica tiende a volverse cada vez más dura en los Estados U ni­ dos. si el criminal loco no es responsable penalm en te. Porque en los países d onde la pena de muerte fue derogada.29 Hoy ya no es necesario y el artículo 64 ha desaparecido. recuerdo el caso notable de una enfermera que había matado a sus dos hijos im itando la ejecu ción legal (por inyección letal). que perm ite que los enfermos mentales eludan la pena de muerte. entre otras cosas. E n 1992 fue reemplazado por el artículo 122. El antiguo artículo 64 ten ía por obje­ to arrancar a los criminales locos de la guillotina borrando la h u ella del cri­ men. Esta m ujer fue ejecutada. É. de un trastorn o p síq u ic o o n eu ro p síq u ico q u e h u b ie se anulado su discernimiento o el control de sus a cto s”. durante mis seminarios.

pues. gracias a la televisión y a la producción cinematográfica. por un lado. El verbo aquí traducido com o “aparece” es revenir.Sobre la cuestión del “ ver o no ver la ejecución o la crueldad”. C o m o la m uerte misma. donde se ve a un n iñ o que se convierte en el in stru m e n to d e un te rro rífic o deb er de com p asión de los vivos para con los muertos. al aparecer e n la luz [En francés. n o se d eja dom inar ni por una mirada ni por una percepción con scien te en ge n e ral. en el original. .))) com o el “quien” de un aconte­ cim ien to sin h orizon te. 30 C a d a vez m e in teresa m ás esa d istin ción entre espectro o fantasma. "yo estoy habilitado a ”. El “ap a recid o ” . (l. (Precisam ente es ese cruzam iento lo que me había interesado en Espectros de Marx.. Por el contrario. Es cierto. en ton ces. viniendo sobre nosotros verticalmente. espectros. la temática del fantasma o más bien del aparecido30 atraviesa bajo su nombre la mayoría de mis textos. spectre. p or detrás o por debajo. es diferida. y del com bate. e n c am b io . Foucault habla de una desaparición progresiva de la visibilidad espectacular. n i por un acto de lenguaje perfonnativo (ese m ism o al que a m enudo se acredita q u e p ro d u ce el aco n tecim ien to cuando n o lo hace sino a condición de “una convención legitim an te” y de la autoridad institucional de un “yo puedo". bajo el buen pretexto del abolicionismo. la im -previsibilidad del acontecim iento. D e a h í el últim o com entario.P. Pensar juntos el acontecim iento y la aparición. nuestro universo de pensamiento está invadido por un gran número de producciones que ponen en escena a fantasmas. (N . pero al m ism o tiem po. y. sería p e n sar e n el aparecido m ás que en el espectro o el fantasma. luí. del T. Esto m e parece vivificante. y aparecido por el otro.. e ste ad v ie n e allí d ond e n o hay horizonte y donde. del T. frente a un p siq u iatra q u e n o p u e d e e sc u c h arlo porque ya está muerto. de m uy arriba. vient et revicnt. en la medida en que el trabajo del duelo consiste É.: en n o olvidar jam ás lo que se debe a una herencia y a los muertos. textu alm en te “ regresar”. Parecen suponer e n e sta m ed id a un horizonte sobre cuyo fondo. apareci­ dos. exhiben no solo la condena a muerte sino el proceso de ejecución hasta el último m om ento. el trabajo del duelo y la tekhne de la imagen. son tres palabras: fantasme.) En efecto. “ E sp e c tro " y "fan tasm a” \fantome] tienen una referencia etim ológica a la visibilidad.) !1 P ie n so p o r e je m p lo en el film e Sexto sentido. La lógica espectral lo invade todo. pero terro­ rífico tam bién cuando parecemos poseídos si se trata de ser poseídos por muer­ tos que actú an en nosotros a la m anera de un “real” en el sentido de Lacan: un real m ortífero.31 C o m o si el espectro fuera el síntom a de nuestro mundo globalizado. se aniquila. suspen de o am ortigua la sorpresa. es incluso un dato esencial del problema. /ornóme (N . es decir. d o m in a . La transformación de los m edios h ace que no se pueda h ab lar solam ente de invisibilidad sino de tansform ación del cam po de lo visible. Las cosas nunca fueron tan “visibles” como hoy en el espacio m undial. L a visibilidad. y no dista mu­ cho de confundirse con la de la misma huella. vien e y aparece (ya que la singularidad como tal implica la repetición [Le “reven an t".)J. viendo ventr lo que viene o aparece. por todas partes donde se cruzan. por todas partes. cada vez se ven más film es que. etcétera). R . una deploración perpetua. por lejos que me remonte.

pero se perpetúa el objeto am ado traicionándolo. Se hace mejor el duelo de las personas am ad as q u e de las detes­ tadas. E stá efectiva. pues. el duelo anula al otro. Es nece­ sario. y por consiguiente niego la m uerte y la alterid ad del otro-muerto. según un mecanismo (neurótico) con trario al de la p ro yecció n (p aran o ico ). interiorizarlo. M e exh orta a to m ar al o tro en mí. Ese “efecto de duelo”. uno es fiel al am or h acia aquel que m u rió a m a n d o a otro objeto. esto está esencialmente ligado a la cuestión de la prótesis técn ica. Permite investir un nuevo objeto que p e rp e tú a el recuerdo del antiguo. ob. L a in fid elid ad com ienza ahí. El duelo debe ser im posible. En el duelo logrado yo incorporo al m uerto. y en el fondo es la misma transustanciación. R.3'“ 1 1 faut bien manger’.: Sí. realmente es necesario olvidar al muerto. cit. y por co n sigu ie n te n iego o delimito su alteridad infinita. y la introyección describe la manera en que un sujeto hace entrar o b jeto s det afuera den tro de su esfera de interés. Yo lo tom o sobre mí.33 L a fidelidad es infiel. D. a hacerlo vivir en mí. “realm ente es necesario com er” . un poco en todas partes. U n o n o espera la muerte del otro para amortiguar su alteridad. a idealizarlo. en : Points suspension. en el otro. ou le calcul du sujet" (en trevista con Jean -L u c N a n c y ). É.32 Como ocurre en la integración del inm igrante. com o d ije un día. La in corpo ració n design a un proceso mediante el cual un sujeto hace entrar fantasm áticam ente un o b jeto en el interior de su cuerpo. n Jacques Derrida retoma aquí la oposición entre el térm ino de in co rp o ració n ex presad o por Freud y el de introyección inventado por San dor Ferenczi. a mí me parece que el trab ajo de d u e lo lograd o n o es una infidelidad. uno es fiel al odio in troyectán dolo p ara lu e go referirlo sobre otro objeto. pero si lo tom o en m í co m o u n a p arte de mí y si. “narcicizo” esa muerte del otro por u n tra b a jo de duelo logrado. me reconcilio con la muerte. aligero o niego su muerte.: Es cierto. D. La fidelidad m e p rescrib e la n e­ cesidad y a la vez la imposibilidad del duelo. . de la ineluctabilidad del trabajo del duelo.j. no espera la m uerte. m e lo asim ilo. hoy. A llí donde la in troyección en d u e lad a tiene éxito. por consiguiente. olvidán dolo.: Por el contrario. En un caso. El d u elo logrado es un duelo fallido. o en la a sim ila c ió n del e x ­ tranjero. la aten ció n a c ierta ló g ic a espec­ tral parece tomar una forma notablem ente insistente. que no es un trab a jo entre otros sino la marca sobredeterm inante de todo trabajo. Por tanto soy infiel. pero tam b ién a n o tener éxito en el trabajo del duelo: el otro debe seguir siendo el otro. T am b ién tie n e que ver con la imposibilidad del duelo. j. . de la té c n ic a en ge­ neral. actual e innegablemente muerto. aniquilo al otro. Por su pu esto. a menos que continúe así y se siga agravando.

sostengo que el perdón puro debe perdonar a (lo) que es imperdonable. . pero ambas activas en el discurso de nuestra herencia.: La fórm ula de la “fidelidad infiel” o del “ duelo logrado com o duelo im posible” recuerda bien el carácter doble de la m elancolía: es la fuente de la cre a­ tividad y de la destrucción a la vez. U n a es predominante. y de la aporía a la que este está y debe permanecer consagrada. hasta “ex­ cepcional” (y hace justicia a la excepcionalidad esencial del perdón). también presente pero menos representada. Estas dos lógicas son concurrenciales. no solo para el criminal en estado de locura sino para los demás. perdo­ no otra cosa u otra persona que el crimen o el criminal. E n e ste c a so . Pero tam bién pienso en lo que dice del perdón. E s u n p e rd ó n a condición. actualm ente culpable. para ser fiel a su vocación. el verdadero sentido” del perdón es perdonar hasta lo imperdonable y hasta a quien no pide perdón.: N o d ije que hay que perdon ar lo im perd on ab le. o aunque siga siéndolo. R . V éase “Le siécle du p ard on.R . la segunda más discreta. aunque no se arrepienta. usted tiene razón. aunque este no pida perdón. Lo perdono en cuanto culpable. contradictorias. Pero en el análisis del perdón puro. no perdono. poco o nada visible. ahora. Si perdono a (lo) que es perdonable. Es un análisis lógico del concepto de perdón. eit. L a q u e p re v a le ­ ce im pon e u n a co n d ició n : el p erd ón so lo tie n e se n tid o cu an d o el c rim in al p id e perdón. Por tanto. propuse analizar el c o n ­ cepto de perdón que h eredam o s. cristia n a e islám ic a a la vez. ob. D . El c u lp a b le re c o n o c e su fa lta . es la de un perdón gratuito e incondicional: perdono entonces cualquiera que sea la actitud del culpable. es demasiado fácil. a su llamado. Ya es d e alg ú n m o d o o tro . en: Fot cl saw tr. y a e stá en el c a m in o d e l a rre p e n tim ie n ­ to y d e la tran sfo rm a c ió n d e sí. lo (la) perdono en cuanto es culpable. el perdón se d a a cambio d e l a rre p e n tim ie n to y la tran sfo rm a c ió n . a la prisión de por vida sin retomo posible. con u n a fuerte re m in iscen cia cristian a. ¿Por qué hay que “perdonar lo im perdonable” al que n o pide p e rd ó n ^ 4 j. T a m b ié n es una cu estió n de h eren cia. y a la medida de su extraordinaria desmesura.: MEse fue el tem a del sem inario de Jacques Derrida en la eh e ss. Si perdono la falta (el “que” ) del arrepentido o al mismo arrepentido (el “quien” ). A q u í la h ere n cia es judía. E ntretien avec M ichel W ieviorka . lo he dicho. entre 1996 y 1999. D os lógicas c o n trad ic to rias se d isp u tan esa h ere n cia. La segunda lógica. Tal vez no haya que aboliría concretamente sino plantear la posibilidad principista É. Por lo que respecta al perdón condicional. y por otra parte la abolición de la pena de muerte obliga de algún modo a un perdón seme­ jante. C reo que un día realmente habrá que pensar en derogar lo que produjo la abolición: la condena a “perpetuidad perpetua”.i. así como en el de la hospitalidad pura.

Por eso se indignó cuando en el curso del proceso de Jerusalén algunos testigos evocaron las atrocidades cometidas por SS.de su abolición. A l ver el filme de Rony Brauman y Eyal Sival (E l especialista). para que un castigo tenga un sentido. . En todo caso. la tortura fue oficialmente autorizada. y aunque tenga la certeza de que no volverá a cometerlo. que siempre exis­ te un riesgo de reincidencia. Pienso en el proceso Eichmann.: Sin duda. debería ser repensada. es preciso que asuma esa idea del perdón incondicional de que usted habla. [Trad. muy bien puede condenarse a alguien a muerte. un día. por las más altas instancias del país. a través de eufemismos que no engañan a nadie. usted sabe que lo que era imperdonable para Eichm ann no era matar gente sino infligirle sufrimientos inútiles. y que por fuerza se presumen peligrosos. aunque haya reconocido el horror de su crimen cons­ cientemente. por otra parte. o que cualquiera pueda conver. Me parece que. perdonar. Gallim ard. nuestra sociedad podrá enfrentarse a la idea -casi inadmisible.35 ¿Se puede perdonar a A d o lf Eichmann? j. donde. Eicfunann à Jérusalem (1963). el único. por fuerza. R. Barcelona. aunque sea mínimo. Encontramos aquí el tema de la “muerte limpia”. N o es lo que hoy ocurre. Habría mucho que decir sobre la historia del derecho en ese país. inconscientes. que yo sepa. Contrariamente a cierta vulgata postarendtiana. me impactó comprobar que la hipernormalidad de Eichmann. É. lo que es una excepción en la historia de Israel. tras una muy larga detención. Siempre hay un riesgo. esa normalidad linda con la locura. per­ donarle su crimen. Me pregunto si.de que el riesgo cero no existe. sin am­ nistía. 2001). en ciertas condiciones. si no de hecho. Lumen. de manera inflexible. En efecto. este tipo de pena a perpetuidad debería ser abolida. París. no creo que Eichmann fuese un pequeño funcionario muy tranquilo. Pero me parece que a partir del momento en que la pena de muerte deje de existir.: La noción de perdón es ajena al orden de lo jurídico y lo político. 1966. por lo menos en su principio. y. En el curso de un proceso. aunque el criminal se haya convertido en otro hombre. por ejemplo. castEichman en ¡erusaíén: un estudio sobre la banalidad del mal. hasta intolerable. La abolición más bien reforzó el principio de las penas perpe­ tuas.s Véase Hannah Arendt. Son órdenes diferentes. fuera de proceso. Sobre todo aqueja a algunos asesinos reincidentes o sujetos a pulsiones mortíferas incontrolables. país donde la pena de muerte estaba derogada en el momento del proceso. Eichmann fue condenado a muer­ te. lo que Hannah A rendt llam ó la “bana­ lidad del mal”. uno se estremece de espanto cuando se oye a Eichmann afirmando que condena el sistema nazi al tiempo que reivindica su juramento de fidelidad a ese mismo sistema que hizo de él el criado servil de un crimen abominable. D.

Para esta última. Me costaría mucho improvisar en esto. en cierto modo expulsó a Eichmann del orden de lo humano haciendo de él un monstruo. ese J. incluso en el caso de Cristo. que reivindicaba la ciencia más ra­ cional. su normalidad extrema. el perdón es una experiencia puramente huma­ na. hay que mantener la idea de que todo hombre. Dios es quien perdona. Me parece que. el sitio humano de su nacimiento como de su palabra. El hombre pide perdón a Dios. Podría creerse lo contrario. en este caso. están inscriptas en el corazón del género humano. donde realmente uno tiene que habérselas con un responsable direc­ to de la puesta en práctica del genocidio. en suma legitimarlo. hasta matado. la pulsión de destrucción. Y precisamente eso es lo polémico. con ese vuelco de la norma en una patología. Supuestamente lo es aunque. A no dudarlo. ningún perdón era posible para ese hombre. creo que el problema central de ese proceso fue la actitud del fiscal Gideon Hausner. inmediatamente. ya se lo reconozca expresamente o no. por ejemplo para discutir.tirse en un Eichm ann o un nazi. Lo hace precisamente en “La acción”. era realmente a imagen del discurso nazi. En la lógica cris­ tiana. Por eso la cuestión de la dimensión humana del perdón es difícil de tratar. En tales condiciones. pero lógico y normal. Pidió perdón a Dios tomando como testigo a la comunidad judía.: 16Vladimir jankélévitch. únicamente las categorías freudianas y lacanianas permiten captar qué ocurre con esa normalidad que linda con la locura. que no podía ser juzgado según la ley humana. Piense en la declaración de la Iglesia cristiana de Francia ante ios judíos. . cualesquiera que sean sus actos. Su “locura”.’ Ekmslkmneur etladignité. El poder de perdonar. que por otra parte no pedía perdón y se sabía condenado. siempre. y por tanto tener que perdonar o hacer perdonar. las declaraciones de Wladimir Jankélévitch36 o de Hannah Arendt al respecto. un sub-hombre. forma parte del orden de lo humano y no tiene que ser expulsado de él como no humano. el derecho es de institución humana. el más “fuera de las norm as" por su búsqueda de absoluto (la solución final). !9S6. como lo hice en otra parte. En consecuencia. es decir. alguna sacralidad divina comience por autorizarlo.Seuil. siempre es un poder de esencia divina. La crueldad. fundarlo. lejos de captar la significación de su discurso aberrante. París. no es el hombre el que perdona al hombre. Lejos de comprender quién era ese criminal. que únicamente un ser finito puede ser lesionado. incluso cuando parece ejercido por el hombre. a quien siempre nombra jesús de Nazareth para recordar sus raíces terrestres. de la acción de su palabra. o sea. L’imprescriptible Parámner. para poner en ejecución el crimen más espantoso. la más “norm al”. solo Dios puede perdonar. a él a quien se le pide. En principio. herido. condicional o incondicionalmente. la locura de la norma. ella misma. pero no pidió perdón a los judíos. D. o pide a Dios que perdone al otro.

capítulo de The Human Condition donde analiza esas dos condiciones del lazo social que serían el perdón y la promesa. Com o el mismo indulto: el derecho de indulto no es un derecho entre otros. dice ella. D. 17 “Fue Jesús de Nazareth el que descubrió el papel del perdón en el campo de los asuntos humanos. Algunos aspectos de la doctrina de Jesús que no están esencialmente ligados al mensaje cristiano y que más bien tienen su origen en la vida de la pequeña comunidad muy estrecha de los discípulos. el poder de perdonar es ante todo un poder humano: Dios ‘perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"’.d . piensa en la Shoah: imperdonab e' en la medida en que desborda las dimensiones de un castigo posible. creo que se puede extraer una lección exactamente opuesta a la de Arendt. porque ese perdón que perdona lo imperdonable es un perdón imposible. 1983. es un elemento estructural del campo de los asuntos humanos.: Ella simplifica un poco las cosas. p. París. N o lo haré aquí. R. 304-305. que lo haya expresado en un lenguaje religioso. De todos los textos evangélicos (Mateo. pero es posible leer de muy distinta manera los textos que ella cita.) . como Jankélévitch cuando dice cosas parecidas.37 Hay que poder castigar y perdonar. si al menos puede ocurrir que lo haga. para que la vida social no se interrumpa. el “como tal” de un “como” soporta toda la carga de la interpretación. N o tiene nada de “com ún”. O.. perdona (lo) que no es perdonable. no es una razón para tomarlo menos en serio en un sentido estrictamente laico [. ( j . el “así como”. Lo imposible está en pleno trabajo en la idea de un perdón incondicional.: ¿No está de acuerdo con eso? j. literal y explícitamente.D. ella plantea que el perdón sólo tiene sentido allí donde puede ejercerse el derecho de castigar. El subrayado es mío. El subrayado es mío. que concluye de este modo: "En todos estos ejemplos. Como siempre. CalmannLévy. y que sean incapaces de castigar lo que resulta imperdonable" (ibid. ninguna relación de complementariedad con el castigo. En la idea del perdón hay algo transhumano. hace hacer y da lo imposible. el último poder de perdonar. en principio. Estaría tentado a pensar que el perdón solo responde a su mera vocación. y eso me parece muy discutible. propensos a desafiar las autoridades públicas de Israel.]. El hecho de que haya hecho ese descubrimiento en un contexto religioso. El perdón es y debe permanecer heterogé­ neo al espacio jurídico. pp. Hace lo imposible. Sin duda Arendt.38 É.) 38 “El castigo es otra posibilidad. más allá de toda sanción calculable. y que por otra parte remiten todos a Dios. se cuentan ciertamente entre dichas experiencias. en modo alguno contradictoria: tiene en común con el perdón que intenta poner un término a una cosa que. El subrayado es mío. el problema no puede ser meramen­ te antropocéntrico. sin intervención. Por definición. Lucas) que ella cita.. aunque se las haya desdeñado en virtud de su índole se supone exclusivamente religiosa”. me parece. en: La condition de l’homme moderne (1961). Por lo tanto. allí donde perdona lo imperdonable y por tanto se alza por encim a del derecho.. Marcos. justamente. podría continuar de manera indefinida. Por lo tanto es muy significativo. El perdón no tiene ninguna simetría. con el castigo. 307). Y no se necesi­ ta a Dios para hablar de transhumano o de anhumano. que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar.

es la h eren cia judeocristiana. debería comenrar por desprenderse de una tradición cristiana de la destructio” . yo recuerdo que hay orígenes literalmente luteranos en esta d e c o n s­ trucción h eid eggerian a ( Destruktion ) que pasé mi vida cu estion an d o.: N o sab ría resp on d er aq u í de m an era sen cilla. de la deconstrucción heideggeriana (la Destruktion fue ante todo la destrucdo de un Lucero preocupado por reactivar el sentido origina­ rio de los Evangelios deconstruyendo los sedimentos teológicos). por un lad o al cientificism o.: ¿N o p ien sa que lo que aquí con vocam os. sería una decon stru cció n de esta R econstrucción. perdonar lo imperdonable es hacer estallar \a razón h u­ mana. Jacques Derrida. escribir o reescribir tod o cu an to ya he escrito. filtrar. d iv id id o e in divisi­ ble a la vez. 74 . digam os esto: desde hace algu n os años. si se quiere hablar de esto. Para lim itarm e aq u í a u n a sola frase. de ese “deseo” o de ese “ pensam iento” del perdón. tam bién puede intentarse una génesis d e lo religioso.En consecuencia. A partir de esa idea de lo im posible. |. de ese pensam iento de lo incognoscible y lo transfenom enal. lo que m e im porta. que pretenden aportarle una nueva esp iritu alid ad ? J. n ec esitaría leer. Le toucher. en num erosos te x to s (por ejem p lo. Jamás lo olvidemos. en Le toucher. Tal vez no se necesita un perdón. y q u e a p esar de la ap arien c ia sigue siendo el m ism o. pero al m ism o tiem po no dejo d e m e d itar la cu ltura ab rah ám ica (ju d ía. pero justam ente. cit. aquí se trata de la posibilidad de lo imposible. fielm ente infielm ente. pero n o solam en te. socavar. islám ic a ). h eren cias por recibir. p recisa­ mente c o m o una de esas h eren cias d e que hablam os.. si n o justificar. y.| Una deconstrucción del cristianismo’. de este “p aisaje” cristian o de la deconstru cción.. 40“Jam ás olvidemos la memoria cristiana.. discutir. É . y p or el otro al p eligro de las sectas y al discurso irracional (por ejemplo de las sectas o in cluso del íntegrism o). R. que lim itan lo h um ano a una suerte de positivid ad m ilitante. Para explicar. En la idea del perdón está la de la trascendencia. p. si no se quiere Mezclar todas las ‘deconstrucciones’ de este tiempo y del mundo. Yo persigo lo m ás lejos posible la n ecesid ad d e un discurso h ip erateológico . para hacer contrapeso. hay que admitir que perdo­ nar lo im perdonable es realizar un gesto que no es ya a la m edida de la inm a­ nencia hum ana. en verdad luterana.39 sin el m e­ nor d eseo de d estru irla o d escalificarla. ese doble gesto. si alguna vez es posible. ni creer en la ex iste n c ia posib le de esta cosa. remítase a nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis". Jean-Luc Nancy. Hace una señal hacia algo a partir de lo cual lo humano se anuncia sin inm a­ nencia. si uno quiere utilizar esa palabra de m anera consecuente. ob.'1 0 Y bien . De aquí proviene el origen de la religión. H ay que paw Al respecto. sin nom brarlo. D. desde siem pre. a cierto ateísmo y a la globalización. transform ar. )ean-Luc N ancy). o por lo menos el principio de razón interpretado como calculabilidad. cristiana.

. Hasta ponerse uno mismo. ese es el destino de la herencia. ¿Es posible hacerlo.sar por ese lugar. jam ás se debería que­ rer evitar el haber sido puesto en un mal paso.7 ¿Contentarse con pasar? ¿Qué quiere decir “pasar”? ¿Superar? ¿Marcar el paso? ¿Puede ese paso no ser m arcado para siempre? Jamás se podrá. nada funcionaría ya de otro modo. Ya no funcionaría.

en la Socie­ dad psicológica del miércoles.' El proyecto. artistas. uno de sus grandes am igos. Elogio del psicoanálisis ELISABETH R o u d i n e s c o : A hora vamos a encarar lo que fue nuestra referencia común a todo lo largo de este diálogo. él “deconstruía” los dogmas y las rigideces del pen­ samiento psicoanalítico dominante. En 1964. ill.3 era psicoanalista y le presentó a René M ajor. se había rodeado de intelectuales. Su mujer. es psicoan alista y traductora de algunos textos de Melanie Klein. fundada en Viena a comienzos de siglo. Yo misma me volví a “cruzar” con usted. en 1969. A su lado.9. Pronuncio esta palabra y de inm ediato pienso en la hermosa idea de Sandor Ferenczi. 1976. 1 Sigm und Freud. . por otra parte me b eneficiaba con un status particular en ese medio: desde mi infancia estuve inm ersa en la cultura de ese movimiento. Su vida y su obra están marcadas por el psicoanálisis. una juventud con ga ­ nos de una institución. cit. 1964-1980) que iba a recibir a miembros no psicoanalistas. y de la cual yo formaba parte. Aubier-Flammarion. Marguerite Derrida. Sandor Ferenczi. 2000. 2 V éase Élisabeth Roudinesco. ¡920-1933. N icolas A braham . y mucho más allá: el psicoanálisis. Cryptonymie. reuniendo en un espacio llamado C on­ frontación a toda la juventud psicoanalítica de Francia. El consideraba que el psicoanálisis en ningún caso debía ser propiedad de una corporación de profesionales. C alm an n -Lévy. t. si puedo decir. filósofos o juristas interesados en esta disciplina. Jenny Aubry. ob. Le verbier de l’homme aux loups. todavía no había sido analizada. Correspondance. una juventud confronta­ da por un lado a la burocracia de las sociedades de la ipa y por el otro a la agonía del últim o gran maestro vivo del psicoanálisis: Jacques Lacan. gracias a él. que. que quería fundar una Sociedad de amigos del psicoanálisis. y amiga cercana de Lacan. 3 V éase N icolas Abraham y María Tork.2 Gracias a mi madre. h ace más de treinta años. usted interpretó un papel importante en la historia del psicoanálisis en Francia. Lacan retom ó esta idea al fundar la Escuela Freudiana de París ( e f p . París. Les années douiovreuses. por otra parte. En esa época. m iem bro fundador de dicha escuela. por Jacqu es Derrida. prece­ dido de Fors. Cuando yo entré. París. le había sido inspirado por Freud. Généalogies. que re­ uniría a escritores. inspirándose en su trabajo. a partir de 1977.

. col. y que debe ser amado. un compromiso sin status institucional. sostenido. que me alentó a escribir la historia del psi­ coanálisis en este país y que siempre supo encarnar un espíritu de resistencia y tolerancia en el seno del psicoanálisis: sobre todo en su lucha contra todas las formas de colaboración o de complicidad. París. 2001. presume que ya ha señalado y debería seguir señalando. la tortura. trabajam os. Flammarion. siempre de otra manera.Mucho le debo a René Major. Véase Helena Besserman Vianna.6 Me gusta la expresión “amigo del psicoanálisis”. Véase sobre todo Les années bruñes. París. El am igo man­ tiene la reserva o la distancia necesarias para la crítica. ese “sí” de la amistad supone la certeza de que el psicoaná­ lisis sigue siendo un acontecimiento histórico imborrable. a veces el más radical. donde yo lo conocí. L'analyse désistentielle (1991). La vie la mort. París. y allá mismo donde se cultivan las cuestiones más graves para con un gran nú­ mero de fenómenos llamados “psicoanalíticos”. escribi­ mos. el “sí” concedido a la existencia o al acontecimiento. y que. Reich. el espacio en el que habitamos. y Lacan avec Derrida. Confrontation. enseñamos. H abla de la libertad de una alianza. París. las dictaduras. N’en parlez à personne. ética o política. L’Harmattan. de la experiencia de pensamiento y de la experiencia a secas. en julio de 2000. El “amigo” saluda una suerte de revolución freudiana. Galilée.En 1997 hizo traducir al francés el libro de Helena Besserman Vianna. La psychanalyse sous le Ule. que hacía pública la colaboración de algunos psicoanalistas brasileños con la dictadura en 1973. 6 Los EGP reunieron a mil participantes provenientes de 33 países en París en el gran anfitea­ tro de la Sorbona. M ajor siempre rei­ vindicó su deuda teórica para con usted. acompañado de “Préface et lettre ouverte”. 1999. ya se trate de teoría. la discusión. allí mismo donde. derecho.5 y usted lo apoyó en ese combate. la certeza de que es algo bueno. supone una aprobación irreversible. 1984. textos traducidos y presentados por Jean-Luc Evard. por René Major. En esa ocasión. de los psicoa­ nalistas con el nazismo. pasadas o presentes. Au commencement.4 Figura moral de la comunidad freudiana internacional. Politique de la psychanalyse face à la dictature et à la torture. ni como analizado ni com o analista. Y también pagado su precio. el cuestionamiento recíproco. 1997. es mi caso. presidente de la 1PA en esa fecha. Pero como la amistad. 5 René Major. “Champs”. de insti­ tución. pensamos. Por supuesto. dio lugar a la realización de los Estados generales del psicoanálisis ( e g p ). este com­ promiso de la propia existencia. En una palabra. así como el papel ambiguo del psicoanalista francés Serge Lebovici (1915-2000). Jacques Derrida y el jurista chileno Armando Uribe dictaron sendas conferencias. el compromiso en el corazón de la experien­ cia. nunca se lo practicó en una institución. no solo de algo (el psicoanálisis) sino de aquellos y aquellas cuyo deseo pen­ sante habrá marcado su origen e historia. no la sorprenderé diciéndole que carJ a c q u e s D e r r id a : 4 René Major fue el primero que hizo conocer en Francia los trabajos alemanes sobre las relaciones que el psicoanálisis había mantenido con el nazismo. etcétera.

requiere otra ética. otro derecho. y que sea eso mismo. pues. amistad. inestable que asegura y prohíbe a la vez el pasaje entre el psicoanálisis y el derecho.i jamás. Lejos de autorizarlo todo. decía. a Freud y algunos de sus discípulos (aquí Jung o Ferenczi). con un rigor por lo menos igual. mientras nos digamos.I.) . ni más que nada la interpretación psicoanalítica de la herencia y de las generaciones “hasta aho­ ra”. ante todo. otra ley (del otro. afirmaciones. entre la necesidad de saber y su inscripción institucional. ¿Qué quiere decir “hasta ahora” ? Esa es la cuestión. y que sin duda no le ocurrir. judicial. más allá incluso de lo que se reconoce y legitima co­ rrientem ente bajo el concepto de “secreto profesional” (médico. por tanto deconstructible y perfectible de las relaciones entre el psicoanálisis y su derecho. El derecho. de su por-venir.go implícitamente esa palabra. hasta ahora. a menos que no haya ocurrido ya en ese no-acontecimien­ to. si algo no le ocurrió. El amigo del psi­ coanálisis no pertenece a la corporación pero reivindica el derecho. 311). es decir. al psicoanálisis. todas las cuestiones de derecho. supone cierta “herencia” psicoanalítica sin la cual no hubiera sido posible (principalmente en su deconstrucción del privile­ gio fraternal) pero que tampoco escatima. de vivir. otra heteronomia). que realmente. En el capítulo al que nos referimos (“Por primera vez en la historia de la humanidad”. pero que tam bién se interesa en la índole problemática. asiente. este otro “secreto”. otra política. finalmente de confesar" ( p . puede con­ siderar que el psicoanálisis se realizó sin haberse realizado todavía: “hasta aho­ ra”. en ocasiones artifi­ cial. Hay que estar más atento que nunca a esa frontera porosa. en verdad es el psicoanálisis.. a pesar de la carcajada terminable interminable que nos sacudirá hasta el fin. con todas las inquietudes. el amigo. sobre todo en la cadena de las generaciones de sus padres fundadores. el acontecimiento de ese no-acontecimiento. la del “amigo del psicoanálisis”. ob. El amigo.. artefáctica. Politiques de l’amitié. de decir la verdad a los que trabajan o sufren en el interior del cuerpo de la corporación. por supuesto. Por difícil y contra­ dictorio que parezca. En suma. también es aquel que mantiene su vigilancia y que la ejerce a cierta distancia. irreductible a toda “publicidad”. desplazable. sobre todo en uno de sus capítulos. al leer una carra semejante (por ejemplo). se lee por ejemplo esto: “(. palabras extraídas de una carta de Ferencii a Freud). U sted sabe que hoy esa frontera está sometida a una gran turbulencia. (. Siempre regulable. afirma la necesidad imborrable del psicoanálisis.] dirige al padre que tomaremos muy en serio. mutaciones incluso que están en pleno trabajo en mi libro Politicas de la amistad. cuando no el deber. a su vez. como entre la teoría y la práctica. entre el espacio público del psicoanálisis y la originalidad absoluta de su espacio “secreto". cuando no el deber. etcétera). en nombre del propio psicoanálisis. permeable.7 Cierto “hasta ahora” marca al mismo tiempo el umbral y el límite de la amistad de que hablamos. El “am igo” es aquel que aprueba. 7 Jacques Derrida. que. preguntas. cit. lo que acaso nos haga falta tratar de pensar.D .

Roman Jakobson. Maurice Merleau-Ponty.: Usted mantuvo una relación muy personal con el texto freudiano. Lacan padeció la incomprensión de sus amigos. a invitación de André Green. en: L’écriture et la différence. que lo conocieron pero no tuvieron la misma cercanía con su obra. Hay que decir que antes de la publicación de los Escritos en 1966. cit. nada es posible”. Pienso en Georges Bataille. Conferencia dictada en 1966 en la Sociedad Psicoanalítica de París. y a Lacan de manera todavía más espaciada. remítase a la continuación de este diálogo. reservada para iniciados. cit.É. Claude Lévi-Strauss. se instaló la “matriz”.oudinesco. como por otra parte usted lo re­ cuerda en su conferencia del coloquio Lacan con los filósofos. Por mi parte. D. en cierto modo. y en la entrevista radiofónica con Jean Birnbaum en la cual evoca la legitimidad de su lectura de Freud: “Estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de que si uno no está analizado. entrevista con Jean Birnbaum. ob. Por eso. Una lectura transferencial. si puedo decir. entre 1964 y 1970.9 que no lo leían. desconoció la importancia de los filósofos de la generación de usted que se pusieron a leer su obra más tarde. “Freud et la scéne de récriture”. Pienso sobre todo en su conferencia de 1966. . en el momento en que. y en ocasiones pienso que soy más analista que aquellos que son pagados para serlo”. que luego condicionó todo mi trabajo. Jacques Lacan. 9Véase Elisabeth R. insuficiente. en: Résistances. en una época en que era estudiante de lingüística en la Sorbona. 24 de m an o de 2000. Esquisse d’une vie. solo com­ prendí la importancia de su pensamiento con la publicación de los Escritos. con­ vencional. y que consideran que únicamente los psicoanalistas o aquellos que fueron analizados están habilita­ dos a leer las obras del cuerpo psicoanalítico. cit. R. y por su parte usted respondió: “Yo también me enfrento con gente que sufre. esa enseñanza solo era conocida de manera fragmentaria por transcripciones dactilografiadas o artículos publicados en revistas especializadas y difícilmente accesibles. y cuando por intermedio de mi madre conocía muy bien a Lacan desde los 9 años. Ellos fueron amigos de Lacan pero con­ sideraban que su enseñanza era demasiado hermética. entre 1964 y 1965. Me acuerdo que en esa época se había vuelto bastante intolerante. “Freud y la escena de la escritura”.1 0 j. Jacques Derrida. A propósito del coloquio Lacan con los filósofos. usted lo conoció y leyó su obra. France Culture.8 En cuanto a Lacan. 1 0Véase “Pour l’amour de Lacan”. contrariamente a otros intelectuales del período anterior al suyo. ob.: Yo había leído a Freud de manera muy fragmentaria. histoire d'un sysíéme de pensée. apenas preliminar. 8Les chemins de la conmissance. y como me lo confió en 1986. De ese modo respondía a algunos profesiona­ les del psicoanálisis. De ninguna manera comparto esa opi­ nión. de De la gramatología. a los que calificaré de “religiosos”. ob.

o de la huella. me gustaría decir unas palabras sobre Lacan. era indispensable situarla adentro y en el borde del psicoanálisis. ni siquiera estaba realmente articulado a mi “propia” problemática. xvil. y aplaudido. ni en general de la plena presen­ cia del presente. y a partir de entonces también de la presencia en sí y de la conciencia. hasta a tramarse. Supongo que otros también fueron sensibles a esta proximidad entre mi dis­ curso y el psicoanálisis. ob. Si e l psicoanálisis es impensable fuera de esta tradición filosófica. creo. pp. Hasta 1965 aún no había tenido en cuenta la necesidad del psicoanálisis en mi trabajo filosófico. La problemática de la huella. “Freud et la scène de récriture”. la escritura puede ser borrada pero la huella de la escritura queda impresa.1 2 Ya ve. que ordenaba una deconstrucción del logocentrismo y el falocentrism o. en esta única frase acabo de nombrar y dejar en suspenso no sé cuántos hilos históricos. por lo menos. y por tanto de poner en práctica los recursos del psicoanálisis. Y también sobre el tiempo.1 1 D e 196. ia necesidad de reinterpretar cierta estela de Nietzsche y de Freud. “Función y campo de la palabra y del lenguaje en p sico an álisis” . Por supuesto. Sobre esta pizarra. La cuestión de la différance. Sigmund Freud. PUF. H abía recorrido superficialmente “La instancia de la letra en el incons­ ciente” y parcialm ente. había en reserva una poderosa reflexión sobre la huella y la escritura. E n suma. A partir de De la gramatología sentí la necesidad propia­ mente deconstructiva de cuestionar la primacía del presente. Fue e n ­ tonces cuando com encé a percibir y analizar la deuda de Freud para con la metafísica. no era totalmente virgen o ignorante. “Nota sobre la ‘Pizarra mágica’“ ( Wunderblock). 1992. X im posibilita a Y en el m ism o m om ento en que lo hace posible. cit. palanca estra­ tégica de la deconstrucción. De nunca acabar. cit. y ya que usted me invita. pero mi conocimiento del psicoanálisis no estaba integrado en derecho y en teoría. ob. 137-143. si la memoria no me falla.Pero prim ero. com o a m enudo ocurre. escribí ese ensayo sobre la “Pizarra mágica” que primero fue recibido. en Freud. Invitado por André Green a dar una conferencia en la Sociedad Psicoanalítica de París. Sin embargo. En el momento en que escribí De la gramatología no conocía a Lacan. y sin duda siempre. 1 2 Jacques Derrida. donde Freud compara la pizarra de celuloide que acaba de ser comercializada con el nombre de "pizarra mágica” con el aparato psíquico. En De la gramatología y sobre todo en La diferancia yo trataba de ubicar. En esta conferencia. París. OC. Jacques Derrida comenta un artículo de Freud de 1925. o en 1 1 Estas dos conferencias de Lacan figuran en los Ecrits.3 a 1965 elaboré la problem ática de la h uella. en TelQuel. (Dejo aquí en suspenso. ésta posibilita el psicoanálisis pero al m ismo tiem po la lim ita. no es pensable a partir de la conciencia de sí o de la presencia en sí. gran principio de discusión. toda una telaraña de malentendidos que entonces comenza­ ban a tejerse. lo que todavía no aparecía se anunciaba ya en “línea de pun­ tos”. . de la presencia plena. hasta entonces. Yo sentía claramente que.

ob. Que yo sepa. y “Du tout”. Todo esto está publicado y es accesible a quien quiere leer y tiene los medios para hacerlo. incluso si mi relación con la fenomenología husserliana también era el sitio privilegiado de las cuestiones deconstructivas. de la presentación del sentido. ob. Histoire de la psychanalyse en France. 527-549. como de una “lógica del significante” o de la referencia a Heidegger. “La carta robada". entonces. a muchos debates y publicaciones. Luego de eso. ob. de historia y de sociología. Facteur significa tanto factor como cartero.. nunca hubo ninguna respuesta pública de Lacan o de sus allegados. 1. Véanse al respecto Elisabeth Roudinesco. de todo cuanto arruinaba o amenazaba la autoridad fenomenológica absoluta del “pre­ sente vivo” en el movimiento de la temporalización y la constitución del ego o el alter-ego. de las ideas y los hombres. y sin querer reducir el trabajo de Lacan al famoso “Seminario sobre la carta robada”. Pero el “amigo del psicoanálisis” permanecía alerta. cit. 441-524. Como ningún texto es nunca homogéneo (esto se convirtió para mí en una suerte de axioma categórico. puede ser legítimo. del T.. Es en este famoso artículo donde Jacques Derrida critica la concepción lacaniana de! significante según la cual una carta siempre llega a destino.*H que dio lugar. 1 1 . . cit.. Se trataba de los motivos de la retroactividad.cuando me puse a leer tal o cual texto de Lacan y a descubrir en ellos tantas cosas apasionantes como lugares de resistencia o residuos de metafísica. sobre todo en los Estados Unidos. entrevista entre Jacques Derrida y René Major (1978). Regreso a Freud: mi preocupación era encontrar. en 1975. pero al mismo tiempo someter el “texto” Freud (teoría e institu­ ción) a una lectura deconstructiva. ya se trate de cierta concepción de la “palabra verdadera” o de la “palabra plena”. Histoire de la psychanalyse en France. ob. en español. el manifiesto de todas mis interpretaciones). (N.) 1 4 Jacques Derrida. Desde entonces me expliqué abundantemente. con qué sostener un discurso cuya necesidad yo sentía. que entonces era para mí como el elemento mismo del pensa­ miento y el discurso. cit. pp. t. usted lo sabe. siempre: marcar o rem arcar en Freud un recurso que todavía no había sido leído. todo un trabajo de archivo.)1 3 Fue entonces -a grandes rasgos de 1968 a 1971. en La carte póstale. tacarte póstale. El Seminario de Lacan sobre el cuento de Edgar Poe. en una “lógica del incons­ ciente” (pero nunca hice mía esta expresión). * "El factor de la verdad”. desde otro lugar. frente a tantos esque­ mas metafísicos que se hallaban en marcha en los proyectos freudiano o lacaniano. ob. me parece. de la vida y del presente en la fenomenología. cit. el retraso o la différance “originaria”. según otra actitud. pp. La problemática de la carta robada fue retomada en muchas publicaciones en Francia y los Estados Unidos. en el texto titulado Le facteur de la verité. hasta es siem pre necesario l¡ Acerca de esta historia. abre los Écrits. com o yo entendía que debía hacerse. II.reserva. propuse lo que podría llamarse un análisis de éste. cit. remítase en particular a Elisabeth Roudinesco. Doble gesto.

ob. “La represión".: En lo que él llamaba la metapsicología. “Télépathie” (1981).. A los que se añaden las cinco exposiciones de metapsicología redactadas entre 1915 y 1917: “Pulsiones y destino de las pulsiones”.1 5 É. Dictionnairc de la psychanalyse. Usted mismo trabajó esta cuestión muchas veces. perform ativa. El yo y el ello (1923). con los presocráticos. es decir. para inscribirlo en el cruzamiento de las ciencias de la naturaleza y de la reflexión especulati­ va. R. ¿Por qué no tomó como objeto de re­ flexión la noción misma de metapsicología? La gran conceptúalidad freudiana fue sin duda necesaria. en: Psyché. por ejemplo) o de los textos marginales: aquellos sobre “lo ominoso” o la telepatía. estoy de acuer­ do. ob. Freud veía un medio de sacar al psicoanálisis de la psicología y evitar que se afiliase a la filosofía. Madrid. D . N ecesaria para romper con la psicología en un contexto determinado de la historia de las ciencias. pp. 2001). ITiad. A l no lograr hacer entrar al psicoanálisis en el campo de las ciencias de la naturaleza. Lo encaró ya sea a través de las obras llamadas especulativas (Más allá del principio del placer. De aquí proviene la idea de traducir la metafísica en una metapsicología. h asta en apariencia contradictoria.: 1 5Jacques Derrida. un modelo especulativo. ob. “El inconsciente". Más allá del principio del placer (1920). “Introducción al narcisismo” (1914). Pero me pregunto si ese aparato conceptual sobrevirá J. que se encuentra a fines del siglo XIX. y no solamente en el caso de Freud.1 6 es decir. y si en ocasiones ubica el discurso filosófico en la categoría de la paranoia. Para el análisis de dichas obras y dichos términos. L'homme Moíse et la religion monottòste. cast. cit. diferen ciada. firm ada. cit. A c tiv a .: j. N o se metió de lleno con los grandes textos metapsicológicos de Freud.: Moisés ? lu religión monoteísta. cit. Alianza.h acer un a lectu ra divid id a. renunciar al conocimiento del ser por el de los procesos inconscientes. también lo convierte en el paradigma de un alto grado de civilización. “Duelo y melancolía". in te rp re tativ a . 1 7 Sigmund Freud. in­ ventó la m etapsicología. por ejemplo.: Siempre hice eso. É. R . esa lectura debe y no puede d e­ jar d e ser la in v e n ció n de una reescritura. "Complemento metapsicológico a la doctrina del sueño". D . con esos viejos filósofos griegos para quienes la naturaleza esta­ ba atravesada de grandes mitos. En Moisés y el monoteísmo1 7 com­ para la filosofía con el monoteísmo. y sobre todo en Nietzsche. el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños (1900). 1 6 Hoy se agrupan bajo el nombre de escritos metapsicológicos Bosquejo de una psicologia científica (1895). Compendio de psicoanálisis (1940). A menudo Freud rinde homenaje a Empédocles. . Me im pacta ver que su desarrollo se relaciona con un movimiento de retor­ no. 237-271. véase Elisabeth Roudinesco y Michel Plon.

en: The Oxford Literary Review. “La raison depuis Pinconscient” (16 de diciembre de 1988). Incluso a los psicoanalistas. el superyó.. Casi ya no se habla más. etc..) 2 1 “El único discurso que hoy pueda reivindicar la cosa de la crueldad psíquica como asunto propio sería realmente lo que. acaso traumático. Lacan avec Derrida. véase Foi et savoir. desde hace poco más o menos un siglo. las presuposiciones filosóficas. no se refugia. de ser totalmente de los suyos aunque. sobre la historia del principio de razón o sobre el acontecimiento. Este texto constituye la introducción a una conferencia de René Major dictada en la Sorbona. sobre la razón del psicoanálisis. . el proceso secundario y el primario de la represión. hasta he­ rram ientas retóricas caseras contra una filosofía de la con cien cia. el yo ideal.20 Todos las filosofías. de la intencionalidad transparente y plenamente responsable. Por eso puede parecer terrorífica. volviera a ser legítimo acusar de oscuridad o irracionalismo a cualquiera que complica un poco las cosas al interrogarse sobre la razón de la razón.2 1 18 Sobre la razón y el psicoanálisis. cit. y en particular en el psicoanálisis. vol. ob. hacen más o menos como que confían en el psicoanáli­ sis.188 Y M A Ñ A N A . esas brechas reor­ ganizan todo el campo del saber. hay que estar dispuesto a internarse. regionales.1 9 Pero el objetivo mismo. -en una palabra las grandes máquinas freudianas (¡incluido el concepto y la palabra de inconsciente!). La cuestión era protestar contra la acusación de irracionalismo dirigida a un psicoanálisis que sería infiel a las Luces: “como si. finalmente. el ideal del yo. de am­ bos lados del diván. a tal punto. Com o siempre.D . II. 1990.) 19 Véase Jacques Derrida. ob. ( j. esté orgulloso de reivindicarlo compartiendo su inquietud” (p. Esta reafirmación de la razón puede ir contra cierto estado o cierto concepto histórico de la razón. p. el yo. N o creo mucho en su porvenir.D . p. y États d’áme. mucho tiempo. Acaso me equivoque. cit.. QUÉ. las metafísicas. 20. 19). 12. Véase René Major. bien digo el objetivo de la revolución psicoanalítica. num. cons­ tituido por algo así como el psicoanálisis en la relación consigo de la razón”. cualesquiera que sean las desigualdades de desarrollo. esa potencia radi­ ca siempre en la reafirmación de una razón “sin coartadas” teológicas o meta­ físicas. En Freud. N o pienso que una metapsicología pueda resistir mucho tiempo al examen. las teologías.1 8 y esta potencia puede dar que pensar más allá incluso del “poder” y de la “pulsión de poder” identificada por Freud. Esta página está precedida de algunas reservas del tipo: “En consecuencia. cit. por un lado. Potencia invenci­ ble. despiadada.a mi manera de ver no son sino armas provisorias.. en lo que yo llamo una coartada teológica o humanista. véase Jacques Derrida “Let us not forget Psychoanalysis” . terriblemente cruel. menores. en el desarrollo de su pensam iento o de su saber. États d’áme de la psychanalyse. prefiero los análisis parciales. 1-2. (j. [• • •] . no estoy seguro. En ocasiones. es el único que no descansa. Finalmente. las ciencias del hombre terminan por recurrir. 20 Sobre la “función autoinmunitaria” puesta en práctica en todas partes. por lo menos virtualmente. los vistazos más aventurados. incluso a aquellos que. a una coartada semejante. ob. cit. ob. y por tanto de la pulsión de soberanía. se llama el psicoanálisis. pero el ello. en principio.. las inconclusiones “científicas”. y poder devolverles su potencia revolucionaria.

ob. p. hay que tener en cuenta el corte efectua­ do por Freud y seguir trabajando con la metapsicología. cit. de su innovación. “ficciones” teóricas. ob.Entre los gestos que me convencieron. Por ejemplo en los momentos más “especula­ tivos” de M ás allá del principio del placer. en mí. alrededor de un incondicional sin ^beranía” . inscribir. lo que no vacilo en llamar su coraje: aquí eso consiste en escribir. superyó. firmar. en su funcionalización. es una ficción teórica. Pauri/uoi la psychanalyse!. pero ‘p sico an álisis’ . de destrucción y de crueldad). a mi juicio son llevadas (y más de una vez traté de demostrarlo) por la ineluctable necesidad de alguna “différance” que borre o desplace sus fronteras. hacia un más allá de la pulsión de muerte.. La confesión de un 'sin coartadas’. ello.22 puede mostrarse -y el propio Freud lo dice—que la oposición entre el principio de realidad y el principio del placer. por una invención figural. en su demostración. en los Estados generales del psicoanálisis. Para mí. n V éase Élisabeth R oudinesco. 12-13). con su consecuencia ilimitada. política). como por ejemplo lo real. cit. pero también las grandes “opo­ siciones” conceptuales. si me perm iten Mta otra con fid en cia. hacia un más allá de su más allá. ob. la irreductible necesidad de la estratagema. V éase tam bién L a carta fatale. texto hacia el cual volví tan a menudo (y aun hace muy poco. desconfía no del saber positivo sino del positivismo y la sustancialización de instancias metafísicas o metapsicológicas. que siguieron a las de Freud. ética. Hay muchas otras en el discurso de Freud. cognoscitivo.). en la posición de la verdad. Que en todo caso las prive de todo rigor. ( j l >) 11 V éan se en particular las conclusiones de Éuxts J'á m e . Porque si se cede res­ pecto de lo que usted llama las grandes máquinas teóricas.: sería el nom bre de aquello que. está esa indis­ pensable audacia del pensamiento. . etc. pero de una enorme po­ É. de la transac­ ción. Las grandes entidades (yo. Si fuera p o sib le” (ibid.. se volvería hacia lo que la crueldad psíquica tendría de más propio. el psicoanálisis.21 históricamente muy interesantes. y de volver a viejas nociones de inconsciente (cerebral. sería el otro nom bre de ‘sin coartadas’. “la introyección” y “la incorporación”. El “amigo del psicoanálisis”. neuronal. Pues la convención que garantiza todo performativo inscribe en ella misma el crédito concedido a una ficción. 82 y ss. de la negociación en el saber. por el contrario. y en consecuencia tan precarias. lo imaginario y lo simbólico. etc. . subliminal. se corre el riesgo de liquidar el principio mismo de la “subversión” freudiana. etc.. para con un poder performativo estructurado por la ficción. R. por otro lado. En mi opinión. sin coartadas teológicas u otras. cit. pp.). en el teorema. en verdad sedujeron. en su “hacer saber” o su “dar a entender”. Jam ás estoy dispuesto a seguir a Freud y a los suyos en el funciona­ miento de sus grandes máquinas teóricas. A sí se reconocen dos cosas a la vez: por un lado. en nombre de un saber sin coartadas (y por ende el más “positivo”). y. “ m ás allá de la econ om ía de lo posible” . la deuda de toda posición teórica (pero también jurídica. demasiado sólidas.

. interpretativas. siempre puede ser evitado.: D iccio n ario de psicoa­ nálisis. cit. Pero a condición de saber que el campo en el cual trabajó no es ya el nuestro. R. N o quiero decir que la obra de Freud sería “superada”. para m antener la creativi­ dad. Tengo la impresión de que en filosofía uno se enfrenta mucho menos con tal riesgo de regresión.: Sin duda. Por el contrario. en efecto. sin duda alguna. en el sentido freudiano. remítase a Jean Laplanche ob.: y Jean-Beitrand Pontalis. de volver incesantemente al gesto original de Freud contra los dogmas que el propio psicoanálisis suscita cuando pretende “superar” a Freud.2 4 Estoy de acuerdo en citarlos y utilizarlos en situaciones estratégicamen­ te definidas. refutado. es una preocupación de verdad científica y una lección extraída de la historia de las ciencias. Barcelona. pero estoy convencida de que Espectros de Marx es un libro profundamente freudiano. En lo sucesivo se necesitan otras “ficciones teóricas” . Pero la especificidad del combate llevado a cabo por Freud todavía está pendiente. siempre se corre el riesgo de ir en ayuda de aquellos que querrían “liquidar” el psicoanálisis. ob. que engendró una riqueza interpretativa que no se encuentra en ninguna otra parte. etcétera. Así como estoy segura de que hay que hacer vivir el espíritu de la É. . de la vida o el progreso de las comunidades científicas que también son comunidades "productivas”. y tal vez incluso sin ninguno de los conceptos que acabo de nombrar.. [Trad. D. Al decir esto. Vocabukiré de la psychanalyse. Usted no escribió “Espectros de Freud” . o sea. cit. pero no creo en su valor. De aquí proviene una dificultad estratégica. D ictionnair»! àe Ia psychanalyse. pero me gustaría poder decir lo que estoy diciendo sin inferir que la batalla ha terminado. De aquí proviene la necesidad. en ocasiones perturba­ dora y angustiante. cast. M Sobre la definición de los grandes conceptos de la segunda tópica. Algunos elementos perduran. Paidós. 1996) y a Elisabeth Roudinesco y Michel Pion.. pero no convertiré al “inconsciente” y a las ins­ tancias de la segunda tópica en conceptos científicos y científicam ente segu­ ros. N o se trata de una respuesta relativista u oportunista de mi parte. en su alcance más allá de este campo de batalla. que todos los textos que escribió explícitam ente sobre el psicoa­ nálisis. “performativas”. com prendo perfec­ tamente que se pueda justificar la “construcción” del discurso freudiano. Desde un punto de vista histórico. lo mejor de la herencia psicoanalítica podrá sobrevivir sin la metapsicología. Un día. m ás freudiano. j. Hay una fragilidad específica del psicoanálisis que radica en su mis­ mo objeto: el inconsciente. “enterrarlo”. considerado “peligroso” y por tanto desterrado de la conciencia y de la razón.breza frente a la potencia inventiva del sistema freudiano.

son igualmente esenciales. U sted tiene razón al comparar esos dos "avisos fúnebres" prematuros. Los problemas estratégicos. La urgencia. como dije. Dan fe de la misma compul­ sión a enterrar vivos a los aguafiestas molestos e internarse en un duelo impo­ sible. en su conjunto -enorme problema que evo­ co en Etats d'ame de la psychanalyse. a pesar de su fuerza clínica. historiadores. sin riesgos. tanto en textos consagrados al psicoanálisis como en los otros. escritores y acaso científicos. se diga lo que se diga. una ar­ gumentación filosóficos. Soy “hija del psicoanálisis” . o el deseo ele revolución. interna al medio. esas dos supuestas muertes.: U n solo punto de desacuerdo. y siempre inevitables en filosofía.el Islam permaneció inaccesible al psi­ coanálisis. de la contabilidad o de la medi­ da que en ningún caso puede convenirle. una frase. ya que. el psicoanálisis se encerró. y no abrahámicas. Siempre hay que reafirmar algo del pasado para evitar una recaída aún peor. Personalmente. me encuentro en una situación bien extraña de exterioridad e interioridad. que se expresa cada vez más en el exterior de la comu­ nidad freudiana. a las democracias europeas. debido a la dicotomía que se instauró entre la práctica clínica. y la potencia creadora de la reflexión teórica. la de Marx y la de Freud.Revolución. Sin embargo. y la pro­ ducción intelectual con que me vinculo y que >e hace en el exterior. judeocristianas. D . en cuanto cura y práctica terapéutica. un discurso. Un concepto. repre­ sentada por los profesionales anónimos y los pacientes. precisamente porque el psicoanálisis. la otra solo extiende la sombra de su medio luto a los Estados llamados de derecho. como se dice demasiado rápido. no fracasó de la misma manera que el comunismo. a través de trabajos como los suyos o los de literates. Yo trato de hacerlo. U sted ine preguntaba cómo mantener la virtud subversiva de Freud. com o usted dijo. por tanto. pero me siento cada vez más en posición de "amiga". en este caso. N o se deconstruye simplemente progresando. ¿no es llevar al psicoanálisis a campos donde hasta ahora no estuvo presente. siempre son también estratagemas. más allá del fracaso del comunismo. y estoy persuadida de que la creatividad le vendrá del exterior. hoy. Pero las supervivencias de esos dos “muertos” no son simétricas. por mis orígenes y mi form ación. del mismo modo me interrogo acerca de la manera de hacer vivir el espíritu de una subversión freudiana. o activo? . j. tal ver: la filosofía conoce argumentos y desafíos por lo menos análogos. Una afecta a la totalidad del campo geopolínco de la historia mundial. Realmen­ te un día habrá que llevar a cabo una unión entre la fuerza clínica real. si renuncian a querer encerrar esta disciplina en el gheto de un experimentalismo de la prueba. por la esclerosis de sus instituciones — cuya utilidad no discuto—en cierto academicismo.

que no esté reducido a una intencionalidad consciente y egológica. Freud face aux ideologies américaine. etcétera. cuando se piensa. 2 . véase nuestro capítulo 7: “Acerca antisemitismo venidero”. diferenciado. En el seminario titulado “Cuestiones de respon­ sabilidad” que dicto desde hace doce años. por ejemplo se puede relanzar la cuestión de la responsabilidad: en lugar de un sujeto consciente de sí mismo. siempre imperfectamente. pp. f t I’¿lection. cuyo objetivo era denunciar a las dictaduras latinoamericanas y al mismo tiem po la colaboración de algunos psicoanalistas en este tipo de régimen.26 Observaba entonces que. Freud nos ayuda a cuestionar las tranquilas se­ guridades de la responsabilidad. el perdón y ahora la pena de muerte. porque ese resto del mundo incluía Europa.2 5 É. ob. Yo fui muy sensible a su intervención y. así como las otras partes del mundo no judeocristiano. Trato de ver lo que pueden querer decir términos com o “responder ante”. allemande et soviétique. y René Major. sino más bien la manera en que Freud nos ayudó a cuestionar un gran número de cosas referentes a la ley. durante su treintavo congreso celebrado en Jerusalén en 1977.Una vez mas.. a partir del m om ento que se los mira desde el punto de vista de lo que todavía se llama el “inconsciente” . R.el resto del m undo (the rest of the world). no naturales. Y de un “sujeto” que instala progresiva. la autoridad patriarcal. Paris. en: Psyché. es decir. Anbier. esencial­ mente y para siempre inestables. a mi entender. 1986. Esta clasificación era inaudita. yo trato de analizar lo que en 1981 llamó el “geopsicoanálisis”. cit. no son las tesis freudianas las que más cuentan.todo lo que se encuentra al norte de la frontera m exicana. etcétera.de su autonomía: sobre el fondo inagotable e invencible de una heteronomia. com o ya es visible por el interés que se tiene en esos países por la lectura y la traducción de los textos: pienso sobre todo en China. trato acerca de cuestiones como el testimonio. el secreto. traté de mostrar que la implantación del psicoanálisis solo había podido operarse en Estados de ” Sobre la cuestión de la responsabilidad del autor.: Por mi parte. la religión. por mi parte. . la hospitalidad. donde no existe sino a manera de enclave (India y Japón) pero donde está llamado a desarrollarse un día. “res­ ponder a” “responder de”. la cuna del psicoanálisis. Corea. Gracias al impulso del saque freudiano. que res­ ponde soberanamente de sí mismo ante la ley. organizado en París por René Major. 327-352. el derecho. laboriosa. Usted había empleado la expresión durante un encuentro franco-latinoameri­ cano.todo lo que se encuentra al sur de dicha frontera. continente sin el cual jamás habría existido en otra parte. “responder de sí”. puede instalarse la idea de un “sujeto” dividido. 2 6 Véanse “Géopsychanalyse” (1981). la dirección de la IPA había distribuido el psicoanálisis en tres zonas: 1 . las condiciones estabilizadas -e s decir. 3 .

ob. Rumania. cit. duraciones de cura o tiempos de sesión que no corresponden a la demanda de quienes se hallan en espera de un psicoanálisis venidero. adquisiciones. se transforma. a través del colonialismo. las sociedades com ponentes. etcétera. Hoy. en un lenguaje europeo. Dictionnairc de la psychanalyse. generalmente. empero. a la consolidación de todo lo que relaciona el derecho. La i p a exporta así sus standards como se transporta una fábrica y técnicos. D. N o por­ que el inconsciente. se asiste a un pro­ ceso de exportación “llave en mano”. y. para captar su funcionamiento. Por lo demás. en los países donde tuvo gran éxito. posiciones. tan solo normas. las sociedades regionales. Por ejem plo. la locura o el deseo sean invariantes universales es preci­ so. e incesantem ente se profetiza la muerte de Freud (com o la de M arx). el psicoanálisis siempre es atacado. A pesar de todos los combates que se han llevado a cabo. imponer en los territorios interesados diva­ nes. se fisura. ni el estado de ánim o de la m ano de obra autóctona. A dem ás — es el caso de Francia— . obliga a los profesionales de Europa Oriental que quieren ob­ tener la etiqueta de study group (grupo de estudios)27 a instalar un dispositivo de la cura que por el momento no responde a ninguna realidad local. De aquí proviene esta paradoja: la globalización es la europeización. .: Lo que se exporta a través del imperialismo. con la caída del comunismo. burlado. Lo que se exporta. inm ediatam ente se ve cuestionado en nombre de lo que se hallaba potencial27 La ipa está com puesta de cuatro tipos de grupos: los grupos de estudio. J. su superación. el psicoanálisis se reimplanta allí donde había sido desterrado por razones políticas: Rusia. Polonia. interrogaciones fragilizantes en cuyo transcurso el “sujeto” solo se encuentra cuando se pone a prueba. no se lo considera como una disciplina con todas las de la ley e independiente de las escuelas donde se transmite la form a­ ción clínica. Con la globalización. de ser deconstruido. amenazado. Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. training.derecho y por tanto casi siempre en lo que se ha convenido en llamar las “sociedades occidentales”. Hoy se asiste a la vez. ridiculizado. por un lado. a través de cualquier otro modo de difusión del pensamiento occidental no son. las sociedades provisionales. También son crisis. a una posibilidad para el “sujeto” de deconstruirse. el psicoanálisis sigue estando “prohibido” en las altas esferas de la enseñanza republicana: no hay una cátedra en la Escuela de A ltos Estudios en Ciencias Sociales ni en el C olegio de Francia. sin tener en cuenta ni las situaciones loca­ les. y en los que usted participó hace poco. Los dos movimientos son indisociables. ni los consumidores. su supuesta incapacidad para “curar” las enfermedades del alma. ni el “servicio posventa”. Permanentemente se anuncia su fin. Y sin embargo Europa se repliega. por el otro. la política y la ciudadanía con la sobera­ nía del “sujeto” .

al tiempo que desarrollan una potente e irrecusable impugna­ ción del eurocentrismo. están dejándose europeizar mucho más allá de las for­ mas imperialistas o colonialistas que conocemos. también la alegoría de la autoinmunidad.: ‘ En el original: “pour cette double raison de la raison qui a raison d’ellc-mémc” .). de bienes espirituales. la herencia europea no es un conjunto de valores. una Idea del Bien.. hay que prote­ gerlo todavía contra lo que amenaza con venir del psicoanálisis. que.: Eso se explica por el miedo que suscita la idea del inconsciente. a través de la persona de Freud. diría. tenemos que pensar esta doble solicitación. La barrera interrumpe. de la civilización y el progreso. nuestras sociedades europeas siempre están dominadas por algo así como un “sistema” ético. hay que tomar debida nota del hecho de que. Por esa misma razón. a mi manera de ver. los “aires culturales” no europeos. Euro­ pa. de su mantillo cultu­ ral. la inmensa tragedia de un bello suicidio. Así. es el más bello ejemplo. Estos. Un “sujeto”.* hoy resulta difícil pensar las relaciones entre Europa y sus otros. En el mismo interior de su terreno de nacimiento. sigue cultivando un modelo europeo de la cultura. Digo “bello ejemplo” porque si Europa es bella es por esa ex­ traña belleza: la autoinmunidad como sobrevivencia. creció en Europa y las más de las veces. del Derecho y de la Ciudad (de la ciudadanía o del Esta­ do).mente en marcha en esa herencia europea misma. jurídico y políti­ co. sea cual fuere (individuo. no pasa por una enseñanza directa sino por vías de contrabando. ciudadano. D. una herencia de riquezas mobiliarias o inmobiliarias. Más bien sería un potencial inagotable de crisis y de deconstrucción. En el fondo. literarias u otras. Por consiguiente. En cuanto al psicoanálisis. sigue siendo el blanco de numerosas resis­ tencias. tiene pocas influencias en la universidad. la invencibilidad como autoinmunidad. Porque a través de tantas diferencias que jamás se deben olvidar. lo que lo obliga a penetrar ciertas instituciones de manera clandestina o marginal. O incluso. se implantó de manera por cierto limitada en un mundo de tradiciones europeas. R. pues. de autoinmunidad. Y esto precisa­ mente cuando. luego acumula y canaliza la energía. (N. C uando las tiene.. como usted lo decía. Estado) solo se instituye desde este “miedo”. en un mundo que incluye las dos Américas. lo queramos o no. sin embar­ go. en ese mismo mundo. Seamos europeos o no. en ese doble m ovimiento: globalización de la europeidad e impugnación del eurocentrismo. . ¡la implantación del psicoanálisis sigue siendo tan estrecha! É. y siempre tiene la fuerza o la forma protectora de una barre­ ra. Lo que yo llamo en pocas palabras un “sistema” y una “ Idea”. J. del T. en nombre de una posibili­ dad de auto-hétero-deconstrucción. partici­ pamos. por esa doble razón de la razón que se somete a sí misma. asistimos. En suma.

la referencia a Freud existe. problemas o progreso d el abolicionism o en materia de pena capital. Pero en las otras asociaciones tampoco percibo una re fle xió n organizada y fundamental (hasta refundadora). en el momento de escribir “Geopsicoanálisis” . proyecto de tribunal penal internacional. lo p o lític o y lo jurídico en sus conceptos. Pues la “lógica del inco n scie n te ” perm an ece incom patible con lo que define la identidad de lo éti­ co. y p or tan to en sus experiencias humanas. sobre modelos que en sí mismos no son psicoan alíticos. y bien. hipócritas. sabemos que habla­ m os v ario s len gu ajes a la vez. “genocidio”. E n o casio n es. Por cierto. en su vida. so sten em os discursos equívocos. de los aparatos discursivos y jurídico-políticos. vista de lejos. creyéram os en la autoridad soberana del yo. etcétera). la IPA m e p arece la m ás arcaica. pero. esta amenaza sísmica pasa al interior de nosotros mismos. en el mejor de los casos irón icos. al in terio r de cad a individuo. en el fon d o. eran in ad ecu ad os en todo caso a lo que exigía la revolución psicoanalítica. pero también en sus institucion es. y. en su lenguaje corrien­ te. ¿Pero hoy? En la mayoría de los psicoana­ listas n o v e o que tengan en cuenta todos los nuevos datos problemáticos del derech o n acio n al e internacional (“crimen contra la humanidad”. efectiv a. los m an ifiestos que rigen las instituciones psicoanalíticas no son en sí mismos p sico an alítico s. Pero eso no cambia casi nada. L o q u e m e im pactaba ya en 1981. H acem os como si el psicoanálisis jamás h u b iera existid o . en el de la n a c ió n . hasta en ruinas . . a la medida de esos n u e v o s d a to s jurídicos. y a pesar de las excepciones. En nuestra vida. Indescriptible. prácticam en te. y exp resam o s el len guaje de esta “autonom ía”. y por lo m en o s de la cuestión psicoanalítica. Ya en tiempos de Freud los modelos estaban perimidos. Por cierto. Incluso para los psicoanalistas. es que las grandes instituciones nacionales e internacionales del psicoaná­ lisis se construyen sobre m odelos políticos ellos mismos en crisis. A veces al punto de ser cómico. Incluso aquellos que están convencidos.Este “ sistem a” y esta “ Idea” son ante todo construcciones producidas para resistir lo que es experim entado com o una amenaza. bien lo sabemos. nada en el alma ni en el cu erpo. Sin duda era algo estratégicam ente inevitable. diría.e l E stado. en el cuerpo de cada uno y en el de la sociedad. en el conjunto. sería un temblor de tierra poco más o m en o s in im agin able. lim itació n de soberanía. en su exp erien cia social. E x iste n n um erosas formas diferentes de instituciones. Si se tuviera en cuenta seria. de la necesidad ineluctable de la revolución psicoanalítica. el discurso institucional del psicoa­ nálisis parece arcaico. como lo estamos n o so tro s. de la conciencia. demasiado lo sab em os. cierto derecho internacional-. actúan como si nada hubiera pasado. Desde este pu n to de vista.. estructuralm ente irónicos. éticos y políticos ligados a la “globalización”. el psicoanálisis. como en el siglo p asado. En toda una zona de nuestra vida hacemos como si. etc.

cuyo actor principal seguía siendo en vida Freud. w Es el término que empleé para calificar la posición de Freud en la ll‘A después de 1910Véase Histoire de la psychanalyse en France. Reivin­ dicaban tanto al padre desaparecido y a su doctrina como a una superación o un abandono de su sistema de pensamiento. Durante casi veinte años. del psicoanálisis. los que se separaban no abandonaban la comunidad. En efec­ to. Este escisionismo fue la señal de una transformación del psicoanálisis en un movimiento de masas.Hubo dos grandes modelos. El primero. que lo reemplazó históricamente y que adoptó la 1PA. de fundador de una disciplina-. la abolición del dominio. hasta legal. mientras que. la derrota de la autoridad monárquica. Preocupados por reservar a Freud un sitio de fundador “único” en la historia -es decir. ob. cit. la ip a cesó progresivamente de ser el lugar de la soberanía del psicoanálisis. luego de la Segunda Guerra Mundial. asociativo. Descansa conscientemente en la renuncia de cada uno a ocupar el lugar del maestro. de próxima aparición. el que inauguró Freud en Viena en la Sociedad Psicológica del miércoles: es el modelo platónico que corres­ ponde a una organización aristocrática del movimiento y que por otra parte remite a la cultura griega: un maestro rodeado de sus discípulos. A partir de 1910. es un modelo corporativista. Para los primeros freudianos. sus sucesores crearon la IPA para que el modelo asociativo protegiera a cada miem­ bro de considerarse un jefe carismático. Freud delegó la función soberana del poder a la IPA.: d e los e g p . 1. sino que intentaban crear otras corrientes inter­ nas a esta comunidad. Aparecieron entonces. t. Con las sucesivas escisiones. El segundo modelo. no solo otras asocia­ ciones que trataban de permanecer en el corazón de un solo imperio. por algún tiempo más. 2Í Remito aquí a mi conferencia de apertura . Con el correr de los años. en cuanto maestro sin mando. Al respecto. esta fue la única instancia legítima. la IPA se convirtió así en una asociación tan burocrática y corporativista que fue abandonada o impugnada desde el inteÉ. a partir de 1927. dirigida no por el fundador que seguía encarnan­ do su fuerza creadora. Los que lo aban­ donaban se definían a sí mismos como disidentes que no pertenecían ya al círculo de los elegidos. R. la i p a dejó de ser mirada como la única institución capaz de reunir el conjunto de las corrientes del psicoanáli­ sis en una comunidad indivisible.29 sino por sus discípulos de la primera generación. Este escisionismo reflejaba lo que era la esencia misma de la invención freudiana: el descentramiento del sujeto. Por eso. sino algU' nos grupos que rechazaban el principio mismo de una pertenencia única. seguía siendo su única instancia legítima. el escisionismo del período entre las dos guerras fue el síntoma de la imposibilidad para el psicoanálisis de ser represen­ tado en su totalidad por un solo gobierno.28 el psicoanálisis era propiedad de un padre fundador que designaba a los suyos como una “horda salvaje”.

la larga duración de la conservación institucional (el m o d elo del “erizo” de que hablábam os). En adelan te sabem os que ninguna internacional puede pretender en ­ carn ar la legitim idad del psicoanálisis. Y como usted. y forzosamente limi­ tado en el tiem po. J. o en­ gendradas por el duelo interminable de esa figura de un maestro al que todas quieren ser fieles.rior por todos aquellos que trataban de despertar el espíritu creativo produ­ ciendo una renovación teórica. de una cabeza paterna. S in em bargo. Lacan es uno de los p ocos que trató de cam biar la institución. obligado a dejar la IPA. y más preocupados por realizar beneficios que por contribuir a una reflexión intelectual. el modelo aso­ ciativ o tiene a su favor la eternidad. la “mercantilización” del p sicoan álisis. Llevó muy lejos la reflexión al respecto. ni una secta. si se en­ tiende con eso un discurso o un dispositivo que saldría totalmente armado. tampoco tengo una “solución” ideal. De ahí el apelativo de “escuela" en el sentido de las escuelas de filosofía de la Grecia antigua. ni un partido. puedo dar fe.con el telón de fon do del desarrollo de un espíritu de com petencia que lo arrastró por la senda de una rivalidad. que par­ ticipé en esa aventura com o miembro de la e fp a partir de 1969. y las luchas estériles que tuvo que llevar a cabo en favor de un status . siem pre pensé que ese tipo de experiencia solo podía ser de corta duración. por el otro. y yo. al gran banquete de los orígenes vieneses. D icho lo cual.o de un rechazo de todo status (lo que equivale a lo m ism o). com o A te n e a . ligado a la singularidad de un destino. responsables de su propia seguridad y de la de los pacientes. R esp ecto del modelo platónico original. En 1964. productor de una obra innovadora. D. ni una burocracia. Por consiguiente. que supone la presen­ cia real de un m aestro real. Lacan intentó volver al modelo platónico.: Estoy tan convencido de eso como usted. sin duda. Por un lado. a riesgo de reconstruirla a la manera de un simulacro. la fuerza de un aconteci­ m ien to subversivo. No es posible esperar pasivamente que llegue algo bajo la form a de una nueva constitución. creo que se necesita u n a institución. a veces con los laboratorios de psicofarmacología. todo eso terminó por hacer olvidar lo que fue el deslum bram iento original del gran banquete platónico orquestado por Freud a com ienzos de siglo. En una palabra. Hay que decir en su descargo que padeció las coerciones im puestas por el “ mercado” (y hoy por la globalización). de la cual somos sus here­ deros. L a situ ación actual es el reflejo de esta historia. sobre todo en los Estados U nidos. Lacan es el único here­ dero de Freud que realm ente intentó pensar la cuestión de una escuela del psi­ coanálisis que no fuera ni una corporación profesional. otras co n las psicoterapias de todo tipo. donde los profesionales fueron obligados a someterse a las exigencias salvajes de grupos financieros. todas sus institucio­ nes están m arcadas por el duelo de una soberanía perdida para siempre. de un nuevo manifiesto .

sino también la intolerancia a la homosexualidad. también transforma los modos de comunicación. Sí. desde el punto de vista psicoanalítico? Usted hablaba de maestro y discípulo.: Fue en el corazón del campo lacaniano donde se cuestionaron espontá­ neamente. No sería serio creer que inmediatamente después de los estados generales. Me parece importante que los estados generales del psicoanálisis hayan sido preparados en Internet.o de una nueva institución. No digo que haya que hacer tabla rasa con todo eso. ya que apuntaba no a superar a Freud sino a volver a ese famoso “deslumbramien­ to original” de un descubrimiento. del espacio o la herencia lacaniana. podría llevarse lo bastante lejos la analogía con la balcanización y las tragedias recientes o actuales de la ex Yugoslavia. había sido Freud en la Viena finisecular. y en todo caso espero que la IPA se percate de que ocurrió algo importante. donde se ven a patrones que reinan como amos sobre asistentes sometidos. era mucho más abierto que los otros freudianos a todos los movimientos de emancipación. . en su cambio mismo. Cuando se habla de Lacan. Las instituciones se mueven. hay que recordarlo. es decir. en la enseñanza psicoanalí­ tica. a veces más interesantes que la centralidad. una multiplici­ dad de mensajes. una manera nueva de dirigirse a la comunidad psicoanalítica que esquiva la burocracia. al racismo y a todas las formas más convencionales de la sumisión a la jerarquía médica. Las que conozco están por lo menos tan preocupadas por el status y la jerarquía como la universidad más tradicional. Se parecen a las corporaciones médicas. Solo veo vida en lugares de disidencia. La globalización no solo crea una mayor permeabilidad de las fronteras. por cierto es importante. R . en todo caso en Francia. Fuerzas y movimientos más o menos aleatorios se disputan el con­ trol de este enclave lacaniano. una nueva institución psicoanalítica internacional o nacional podrá ver la luz del día. É. bastante amplio en Francia y en A m érica Lati­ na. Allí. Siempre me impactó la extraordinaria preocupación por la jerarquía estatutaria en las instituciones psicoanalíticas. hay que cuidarse de identificar demasiado las cosas. todo es conflictivo y hetero­ géneo. tratándose de un enclave por controlar y de soberanía por ejercer. por ejemplo. pero también una desjerarquización. pero hay otras formas de jerarquización. Que yo sepa. se toca toda la institución. Guardando todas las proporciones. No bien se toca la jerarquización. cuya víctima. estoy a favor de cierta jerarquía. Lacan dio el envión inicial de un relevo que califiqué de “ortodoxo” del freudismo. Esto implica una rapidez. hasta las más viejas. la transmisión del saber y de las normas. pero esos modelos deben cambiar inspirándose. ¿Qué es la jerarquía. Sin embargo. no solo el modelo rígido de la cura cronometrada a cinco sesiones por semana. esto jamás ocurrió todavía.

entre ellos: Alain Badiou. hay que saber. sería con esa condición. Hay que saber. un mayor deseo de transversalidad y de democracia. No será para ahora. más allá de toda sobera­ nía performativa y toda previsibilidad. más que en otras partes. si hay un por-venir. ¿Para ir a dónde? No lo sé. justamente afectando a la forma y existencia de esas mismas fronteras. la cultura general. si por lo menos los hay. los campos ajenos a la preocupación terapéutica. Véanse Lacan avec les philosophcs. que habría tenido en cuenta. N o sé a dónde llegará todo esto. y a la vez en lugares situados en los confines del psicoanálisis: la psiquiatría. Tampoco sabría dibujar la silueta de lo que va a ocurrir. Etienne Balibar. Pierre Macherey. “ Pour l'amour de Lacan”. los medios. en el interior de lo que se titula comunidad. sin embargo. poslacanianos haya. A todas luces se ha iniciado un proceso complejo. Lacan tiene por los espacios simbólicos de la cultura un interés que no existe en ese grado sino en muy pocos psicoanalistas de su época: un interés iluminado por el derecho.j.: É. de manera efectiva. más allá de todo horizonte desde el que se cree ver venir.: En efecto. D. y Jacques Derrida. Christian Jamet. J. en particular en Francia. la política. De un derecho. será. En cada país. corporación o institución psicoanalítica. los campos de la “terapia” y. En otras palabras. É. con otra cosa que un “sujeto". Pero la crisis de la soberanía estatal obligará a las instituciones psicoanalíticas a regular su relación con otra cosa que el Estado -n o forzosamente con una institución internacional de tipo gu­ bernamental (en suma un super Estado) o no gubernamental-. D.. la literatura. cierta franquicia otorgada a tales transformaciones. etcétera. el derecho. el cambio no dejará de acelerarse.: Para volver a Lacan y al tema que nos ocupa. d t. inestables y porosas. percibo un verdadero cambio entre los jóvenes psicoanalistas. 1991. es ante todo la relación con el Estado. Patrick Guyomard y Philippe Lacoue-Labarthe en el marco del Colegio Internacional de Filosofía. nada que merezca el nombre de “acontecimiento” ocurre. la revolución psicoanalítica..: N o fue por azar. Lo que las instituciones psicoanalíticas tienen que replantearse. pero también hay que saber que. . en: Resistances. ob. París. Se desarrolló del 24 al 27 de mayo de 1990 y reunió a numerosos investigadores franceses y extranjeros que traba­ jaban en la obra de Lacan. si hay un acontecimiento por venir. Albín Michel. pero con otra cosa que no obstante siga siendo del orden del derecho. me gustaría evocar el colo- 30 El coloquio “ Lacan con los filósofos" fue organizado por René Major. las instituciones se definen res­ pecto del Estado. R . con otra cosa que la soberanía ciudadana. R. sin cierto no-saber. en su misma carta constitutiva. De ahí que en esos espacios neolacanianos. N icole Loraux. en su modo de funcionamiento sociopolítico. Pero si hay algo por venir. paralacanianos. Sobre esas fronteras móviles.

que. durante años. a la distancia. los segundos. me parece vital y valiosa. enfrentamientos. de manera tan moderna. como epígrafe citaba una frase de Marc Bloch: “Partidarios y detractores de Robespie­ rre. nunca dejé de pensar en esas palabras que usted me había lanzado abruptamente en la esquina de las calles Saints-Péres y Grenelle. Por otra parte. Jacques Lacan. Pero a pesar de eso. participé en decenas y decenas de discusiones. En 1993 publiqué un libro sobre Lacan32 que ofendió a mis amigos lacanianos y a los antilacanianos a la vez. hay notables excepciones que a su manera testimonian un cambio de época. todavía hoy. También compruebo un temor a encarar. Lo digo sin anim o­ sidad y con tanta más esperanza por cuanto. a pensar lo que fue la crueldad psíquica que marcó la infancia de Lacan y que. dígannos. de mis relaciones personales con él. sin duda alguna. y precisamente cuando se celebra el centésimo aniversario del nacim ien­ to de Lacan. que organizó hace diez años René M ajor . cit. se podría organizar un encuentro semejante. no solamente la esencia de la locura humana sino algunas de las grandes abyecciones de este siglo. anticatequismo/discursos piadosos o destructivos.: (l Sobre la historia de este coloquio. por piedad. por otra parte. véase Elisabeth Roudinesco. Lue­ go. debates críticos.quio “Lacan con los filósofos". Los primeros me reprocharon un crimen de lesa majestad. la historia. explica su capa­ cidad para captar. Felizmente. pienso que mis am i­ gos Iacanianos están realmente haciendo el duelo que evocaba hace un rato. nueve años después de su muerte. ob. Pero cuando leo algunos de los libros que los psicoanalistas de mi generación consagraron a Lacan. al día siguiente de la aparición del libro y cuando usted estaba a punto de tomar el avión a los Estados Unidos. D. Me acuerdo que en esa época. Durante ese coloquio sobre Lacan. en él co n tab a una historia personal al tiempo que recapitulaba los elem entos de la discusión teóJ.2 M . peor aún. Desde entonces. . se declararon furiosos de que los privara del objeto de su aborrecimiento al relatar los excesos a los que se entregaba Lacan. en ocasiones me veo obligada a comprobar que pocos de ellos están a la altura de los debates que se efectuaron en el curso de ese coloquio de 1990. .M Hubo entonces una controversia entre las diferentes interpretaciones de la obra de Lacan. sobre todo reduciendo el tiempo de las sesiones a una duración cercana a cero. simplemente.’1 Me pregunto si. por lo que más quieran. parecía llegado el momento de narrar de manera directa algo. quién fue R o­ bespierre”. en apariencia anecdótica por lo menos. Ese texto no aportaba ningún “contenido” realmente nuevo. me dijo que “me pusiera a buen recaudo” porque me lanzarían proyectiles de todos lados. a los escritos contem porá­ neos sobre Lacan les cuesta trabajo salir de dos categorías dominantes: catequismo. Pero lo había hecho sin rebajar jamás al hombre.

com o otros. Y hasta de verse denunciada. Per Magnus Johansson.s Yosef H ayim Yerushalmi. En el momento en que se reconstituía ese discurso filosófico conform ista de que hablamos al comienzo de este diálogo. con René Major. 1 4 Yosef Hayim Yerushalmi.3* C om o estaba enfermo. É. había una gran exigencia filosófica y teórica. que fue leída. cualesquiera que fuesen los puntos de divergencia. 1995. S in em bargo. tal vez. esta está en vías de perderse. de la interpretación de la judeidad en el mundo posterior a Auschwitz. la alianza con L acan me parecía justa. Pan's. y los literatos no quie­ ren oír hablar de historia de las ideas. y sobre todo entre la filosofía. de usted con Yosef Hayim Yerushalmi. se refería a los Sigmund Freitd Archives . Jacques Derrida. Yerushalmi no vino ni pudo. pero nunca respondió su comentario. la ciencia de los textos y la historia. Ricardo Steiner.34 y la suya era una “exp licación ” con su libro sobre el Moisés de Freud. creí necesario acor­ darme y recordar que sería algo bueno leer o releer los textos de esa época. todos los participantes mostraron que se tomaban muy en serio el pensamiento lacaniano. Este encuentro me interesaba con mayor razón en la medida en que siempre me encontré en una situación de “reparto” entre varias disciplinas. Los filósofos acusan a los historiadores de historicismo. Desde ese punto de vista. un coloquio titulado Memory: The Question of Archives. 141-152. ambos excelentes conocedores de la obra freudiana y sur­ cados por la problem ática de la memoria. 92. yo era sensible a una regresión respecto de las exigencias lacanianas. Lo que había de novedoso. “Série Z Une íantaisie archivistique”. dialogar con usted. Por lo dem ás. H acía m ucho que quería hacer dialogar a un gran historiador del judaismo y a un gran filósofo. El psicoanálisis ya aparecía en recesión. G allim ard. en el Freud Museum. Paris. pp.rica. . Incluso en el debate y los desacuerdos con Lacan. organizamos en Londres. En junio de 1994. En esa época. a mi juicio. noviem ­ bre-diciem bre de 1996. y en esa coyuntura pasajera. ni una “buena” filosofía sin una sólida aproxi­ 33 Entre los participantes de ese coloquio de la Sociedad Internacional de Historia de la Psiquiatría y el Psicoanálisis ( s i h i t ): Patrick Mahony. Le Moise de Freud. Por otra parte. no se puede hacer “buena” historia sin cierta teorización filosófica de la historia. Use Grubrich-Siinitis. el diálogo fallido.: S e produjo otro “encuentro” que me importa en sumo grado. y sin em bargo logrado. R. . de lo arcaico. 1993. Galilee. era la necesidad de saludar a Lacan en un co n texto transform ado. Judaisme terminable et interminable. estos reprochan a tos filósofos su ausencia de consideración al archivo y una propensión desm esurada a la interpretación abstracta. en: Le Débat . por lo m enos que yo sepa. M alcolm Bowie. Mal d'archive. en ese momento. Su interven­ ción.35 Luego se encontró realm ente con Yerushalmi en N ueva York.

ni sobre sus manuscritos. teleológica o cuantitativa. Jean-Bertrand Pontalis. 1989. es indispensable para quien quiere escapar a la historia ideológica. 59. filme sobre Lacan realizado por Benoít Jacquot en 1974 para el INA ( Institut National de I'Audiovisuel [Instituto Nacional del Audiovisual. Landyse. N . Anna Freud evocó el hecho de que los enem igos del psicoanálisis lo habían calificado de "ciencia judía”. París. pu f . Jerusalem ". pp. Seuil. Freud et la tradition mystique juive (1958). Un ju if sans Die« (1987). con la participación de Maria Belo. filme sobre Lacan realizado por Françoise W olf en 1972 para la RTBF. hacía aparecer un Freud descentrado de su judeidad y presa de la doble problemática de la disidencia spinoziana y la in tegración a una cultura alemana y grecolatina. En cuanto al análisis literario de los textos. 1978. con mi colaboración. ya que para escribir mi libro sobre Lacan casi no tenía informaciones: ni sobre su infancia. Jacques Derrida. El texto de la entrevista fue publicado el m ism o año y retom ado en A utres écrits. La conference de Louvain. París. Usted reprocha a Yerushalmi haber querido establecer. 38 Arconte: magistrado ateniense que tenía no solo el poder de gobernar en la ciudad sino también e! de interpretar los textos de ley y los archivos (arkheion). m e parece ap asio­ nante que haya relanzado el debate sobre la cuestión de la ju deid ad del p sicoa­ nálisis. A l respecto se bosquejaron tres orientaciones: la primera (David Bakkan) apu ntaba a inscri­ bir la doctrina freudiana en la tradición de la laicización de la m ística ju día. etcéte­ ra. “Cualquiera que sea el valor que se con ceda a esas denigraciones. en ocasión de la inauguración de una cátedra Sigm und Freud en la universidad hebraica de Jerusalén. apoyán dose en una conferencia de Anna Freud de 1977.39 la tercera. en la actual circunstancia. 2001: Jacques Lacan. . ediciones de la BNF. Me gustaría que aquí volvam os sobre eso. 1977. Peter G ay. En este discurso pronunciado en 1977.10 que Freud habría aceptad o la idea de 3 6 Véase Elisabeth Roudinesco. La psychanalyse réinventée.37 En su M al de archivo. que es objeto de múltiples estudios. usted plantea el problema del poder arcónticoiS del archivo en historia y encara la cuestión de la judeidad de Freud. un documental.]) con la colaboración de Jacques-Alain Miller. la de Yerushalmi. el psicoanálisis se convierte en la pro­ longación de un judaismo sin Dios y por tanto de una judeidad interm inable. y pocas fotografías. tenía ganas de hacer mover las cosas. 40 ”Inaugural Lecture for the Sigmund Freud Chair at the Hebrew University. del T. Muy pocas imágenes. 3 7 Télévision.36 Existen muchos testimonios orales sobre Lacan pero muy pocos docum entos escritos. En este terreno. International Journal of Psycho-analysis. y mucho menos cartas. Juliet Mitchell. 2001. y añadió.mación histórica e historiográfica. de las cuales solo algunas son en color. París. sin negar su ateísmo ni su integración a la cultura alemana. w David Bakan. Aunque no comparto todas las opciones de Yerushalmi. reintegra a Freud en la historia del judaismo. A grego que la cuestión del archivo me preocupaba. el archivo y la interpretación de los textos freudianos. ¡’archive. puede oficiar de título de gloria". C h ristian Jam bet. producido por el ina y difundido por A rte. A partir de las imágenes de esta conferencia Elisabeth K ap n ist realizó. Seuil difusión. 2001. solam ente dos filmes en blanco y negro. 145-148. creo que precisamente este último calificativo es lo que. En esta perspectiva. la segunda. la más extendida. París.

42 " S i M oisés hubiera sido realm ente asesinado por sus antepasados -escrib e Y erushalm i. Freud pretendió que el hom icidio de M oisés efectivamente d ejó archivos. com o historiador que cita su arch ivo. En su opin ión. critica la m anera en que Yerushalmi utiliza el A rch ivo .n..a qu ien usted llam a “ el arch ipatriarca del p sicoan álisis”. cit. pp. debo remitir a M al d ’archive (ob. com o si se sintiera e n la obligación de venir a recircuncidarlo en figura confirmando la alianza.. ob. encontram os la distinción freudiana entre la “ verdad h istórica” y la “verdad m aterial” . n o habría necesidad de p sicoan álisis para com ­ prender la cu estión del hom icidio del padre en la historia de M oisés. una tentativa real co n un inicio de pasaje al acto. p. Todo ocurre co m o si esa ten tativa no debiera ser tenida en cuenta puesto que. cit. m ás aún.. llam o el “cam po problem ático de un archivo de lo virtual" (p. j.. incluso m ás allá de este debate preciso. subraya que usted es tanto más sensible a esa actitu d del historiador por cu an to su propio padre se llam aba H ayim y usted m ism o fue m arcado por la problem ática de la circu n cisión . A fortiori una tentativa de hom icidio.a su hijo Sigm und. 102-107). ob. debe reconocer que por lo m enos existió una tentativa de h om icid io sem ejan te. hubiera quedado grabado en las m em orias” (Le Moise de Freud. sín tom as en la m em oria judía y hasta en la mem oria de la hum anidad” (M al d’archive. La argum entación de Freud se apoya en u n a diferencia conceptual entre dos tipos de historia: una fundada en el arch ivo real.42 En el cen ­ tro de u n a discusión que aquí n o puedo reconstituir. sino en el sentido que Freud lo habría concebido como una n ueva alianza.) . 104). la otra apoyada en una verdad psíquica localizable a par­ tir de sín tom as y que perm iten decir que una tentación de hom icidio puede equivaler a un hom icidio. p. Lo m ism o ocurre co n lo que. p.su hom icidio no habría sido reprim ido. ob. es decir. en la realidad.que el psicoanálisis fuera una “ciencia judía”. todo ocurre com o si Yerushalmi se ubicara en posición de arconte del arch ivo para “circuncidar” a Freud una segunda vez4 1 y volver a llevarlo al judaism o. cit. Por otra parte. A h ora bien. c it. 43 Para estos textos y su discusión.. A la vez. A lo que Jacques Derrida responde: “S e lo siga o no en su d em ostración . Yerushalmi. en hechos que tuvieron lugar y están regis­ trados p úblicam en te. 161). 68).: D e seguir a Yerushalmi. él aporta la prueba archivística de lo que expresa apoyán­ dose en la dedicatoria escrita en hebreo sobre una biblia ofrecida por Jakob Freud . docu­ m entos. que es atestiguada y tenida en cuenta por lo que él llam a “rabinos del M idrash”.. (j. En efecto.43 41 “T odo ocurre com o si Yerushalmi decidiera circuncidar a Freud por las suyas. no en el sentido peyorativo en que los nazis lo entendían. com o si expe­ rim entara en verdad el deber de repetir el gesto de Jakob Freud" (M al d'archive. esa dedicatoria significaría que Freud conocía la lengua sagrada m ejor de lo que afirm aba. A su juicio. y que su Moisés sería una respuesta tardía a la exh ortación paterna de fidelidad a la creencia de los antepasados. D . el h om icid io h abía fracasado “ efectivam ente” (actu ally ). 107).

una puesta en práctica política del tema tan grave (y tan difícil de interpretar) de la elección. sino por fidelidad a la judeidad que. la distinción entre la “verdad histórica” y la “verdad material”. La judeidad remite al hecho y la manera de sentirse judío independientemente del judaismo. toda comunidad no judía reivindicaría esos dos rasgos fundamentales. Esta celebración de una “especificidad judía” (sobre la memoria. el porvenir. renuncio a reproducir argu­ mentaciones publicadas.. así com o la doctrina y las instituciones judías. tratándose de Moisés. en otras palabras a la manera de seguir sintiéndose y pensándose judío en el mundo moderno aunque uno sea no creyente. R . los intérpretes ya habrían sido.46 Toda cultura. en el seno de cierta tradición judía.me pareció inquietante. 109-128. laico o ateo. la anticipación del psicoanálisis. cit.En mi opinión. abolir el vocabulario. primavera de 1998. de buen o mal grado..4’ En el fondo. pp. hay algo del orden de una especificidad casi inefable. pp. la formación del síntom a. en: Llnfini. que sin embargo era tan judío como Freud. Pero no actuaron de la misma manera con la escuela de psicología indi­ vidual fundada por Alfred Adler.44 Yo también me interrogo sobre la distinción entre Jew ishness y Judaism (judeidad y judaismo). 46 Véase Mal d'archive. suprimir la conceptualidad. pp. 63. a pesar de todo. que sin em bargo evoca. Dérives d’une Psychologie de la difference". . trataron de “exterm inar” la doctrina misma: quemar los libros. únicamente el psicoanálisis fue declarado “ciencia judía” por los nazis y eliminado en cuanto tal. más precisamente del “pueblo elegido”.) no solo me pareció discutible en su contenido (pero como siempre en el curso de nuestra entrevista. sutiles psicoanalistas. desde entonces.: Estoy de acuerdo con usted en cuanto a desconfiar de toda glorificación de una especificidad o de un pueblo elegido. En suma. 4 5 La palabra judaismo designa la religión monoteísta de los judíos. En una tradición de interpretación judía habría una riqueza de recursos muy anterior al psicoanálisis que. También me pregunté si Yerushalmi no corría el riesgo de alimentar. en mi opinión.47 44 Véase Mal d!archive. N o solo persiguieron a los representantes judíos de una disciplina. agnóstico. É. cit. a su parecer. prefiero remitir al lector interesado). se marca en dos vocaciones fundamentales: la experiencia de la promesa (el porvenir) y la exhortación de la memoria (el pasado). quería borrar la originalidad o la necesidad de la explicación psicoanalítica. 73-94. ob. ob. “Carl Gustav Jung: de l’archétype au nazisme. Entre todas las otras doctrinas del psiquismo. en cuanto a lo esencial. Formulé algunas preguntas a Yerushalmi y creí comprender que finalmente. Yerushalmi parece dispuesto a abando­ nar el judaismo. Pero sin embargo. etc. a su manera de ver. Yerushalmi no toma suficientemente en serio las proposi­ ciones freudianas sobre la represión. 95-96. No por infidelidad. et­ cétera. sería difícil y demasiado largo. 47 Véase Elisabeth Roudinesco. no aportaría gran cosa. Usted sabe que los nazis quisie­ ron erradicar el psicoanálisis en cuanto “ciencia judía”. Eso -y lo dije discretamente.

el principio “universalista” y “abstracto” de la ciencia. que suscribo. sin duda inconscientemente. A l punto. había dado como principio de la sexua­ lidad “ la ley.). el filósofo que desenmascaró la neurosis. antisemitismo. En su rechazo principista de la pena de muerte. que el psicoanálisis. esa cosa de naturaleza universal. de que su iden­ tificación por los antisemitas solo podría efectuarse de manera indirecta y ne­ gativa. y en el hecho de comprometer al psicoanáli­ sis en cuanto tal en ese rechazo. por lo demás. una retórica y unos giros negati­ vos. esa cosa que no se ve. de la consanguinidad prohibida. en un capítulo anterior. apunta a la propia disciplina. pero sin teorizarla. unas palabras. D . hasta qué punto el antisemitismo venidero no es localizable sino por un estilo. experimentada como tanto más peligrosa cuanto que es invisible y no se reconoce sino como una identidad o una enti­ dad abstracta. Pienso en la hermosa fórmula de Thomas Mann. etc. su enemigo verdadero y esen­ cial. de toda etnia. del Padre Sob eran o” . de alguna manera.De esto infiero que en él hay algo especifico. Y agregaba: “A esto -salvo algunas excepciones y en cuanto a lo esen cial. la ley de la alianza. pienso que Freud había captado esa realidad. M e pregunto si la judeidad no sería experimentada como tanto más peli­ grosa en la m edida que sería invisible. En 1976. e independientemente de los profesionales que pudieron colaborar con tales regímenes. no es para el nazismo un equivalente de esa judeidad. Freud. En suma. separada de toda pertenencia real. Había comprendido.debe el psicoanálisis el hecho de haber estado en oposi­ ción teórica y práctica con el fascismo” . esa cosa invisible. el psicoanálisis es por esencia incompatible con las form as dictatoriales del fascismo y con todas las discriminaciones que le están asociadas (racism o. xenofobia.48 Este ju icio foucaultiano. .: Me parece que los nazis también querían erradicar. para reaccionar ante el ascenso del racism o que le era contemporáneo. a partir de su ruptura con las teorías de la herencia-degeneración. que choca de frente con el nazismo. el gran desilusionados el que sabe a qué atenerse y conoce a fondo el genio”. Ya recalca­ mos. acerca del Anschluss: “ ¡Cóm o debe odiar el análisis ese hombre (Hitler)! En secreto sospecho que el furor con el cual marchó contra cierta capital. en cuanto tal. en el fondo se dirigía al viejo analista instalado allá. M ichel Foucault subrayaba que. la propia ciencia.49 ) . estaba en oposición a todo lo que puede llamarse “ la industria del crimen” . Real­ m ente en cuanto disciplina. M e pregunto si el inconsciente en el sentido freudiano. había convocado en torno de la cuestión del deseo todo el viejo orden del poder.

Ese A rc h iv o (c o n u n a A mayúscula) subvertiría incesantemente la autoridad del E stad o p atriárq u ico (el Estado soberano patriarcal) puesto que se piensa él m ism o co m o el p o se e­ dor de un poder arcóntico sobre el archivo. por supuesto.: suerte en una época en que la única referencia en ese ca m p o es la qu e surge de los trabajos de Pavlov sobre el co n d ic io n am ien to . en el c a so del yanovismo.: Pero ¿por qué esa ciencia y no las otras teorías del psiquism o que inventaron otros judíos? ¿No hay algo en la concepción freudiana del inconscien te que concierne a un universal invisible y cuya exp resión esp ecu lar sería la judeidad? Encontraríamos aquí la idea de Freud según la cual la ju deid ad se transmitiría "por los nervios y la sangre”. Para usted. J. Es una hipótesis. m e p arece que el psicoanálisis tampoco sobrevivió al régim en com un ista.: Creo que esta ciencia calificada de “judía” lleva en sí u n a c u estió n tem i­ ble sobre el jefe y la organización política. C om o a propósito del derech o. una memoria que Freud pien sa en térm inos darwinianos o lamarckianos pero que hoy podemos traducir de otro m odo. R. En suma. Los gran d es te x to s p o lític o s de Freud son una amenaza para la organización nazi. de filosofía burguesa. Entre inconsciente (freudiano) y judeidad. A d em ás. con otros conceptos. el archivo no es solamente el docum ento sin o una “h u e lla ” . pues. al precio por otra parte de convocar la Ley sim bólica (del padre desh ech o y humillado) para que ocupe el sitio de la vieja soberanía autoritaria (d el tira­ no). R . pero las dem ás teorías del p siq u ism o p ad ecen la m ism a É. J. D. usted p ro­ pone introducir una dimensión freudiana en la com prensión de la h istoria. en Freud. É. No se limita a la identidad judía sino que se ex tien d e al h o m ­ bre en general. en una época en que ya no hay psicoanalistas en el país. la judeidad se vuelve el em blem a de una suerte de memoria perpetua de lo humano.: ¿Condenar una ciencia com o “cien cia bu rgu esa” es m en o s grav e? No. como usted dice. por supuesto. pero se une un poco co n lo qu e usted dice del archivo en el sentido freudiano. h abría una ecuación específica que prohibiría reducir lo hum ano a una raza o un arq u eti­ po. A d e m á s.: Una vez más. es condenado en nombre de su supuesta complicidad con el im perialism o am ericano. . S in em bargo. es decir. R.É. etcétera. el adjetivo “burgués” es utilizado en to d as partes: se h a b la d e lite­ ratura burguesa. por la sen d a de un in con s­ ciente hereditario y por tanto de una herencia filogenética. un “peso de impensado radical” que gobierna la relación de la m em oria co n el saber: una “impresión freudiana”. no existe simetría entre el nazismo y el com unism o. D. El psicoa­ nálisis es condenado como ciencia burguesa en la U n ió n S o v ié tica solo a partir de 1947-1949.

se sintió v íctim a de cierto ostracism o anti goy. a la que rechaza. de próxima ap arición en G a lilé e ). A pesar de estar desarraigado. du­ ran te la cu al Ernest Jon es.) . en ese m om ento. Repentir et reconciliation”. Q uestions pour Jacques Derrida".: B ajo e l nazismo se habla de ciencia degenerada. de arte judío degenerado. 1954. A lb in M ich el. Freud dio m archa atrás y de algún m odo se repliega en el gheto de sus d iscíp u los ju díos y vieneses. yo p ien so com o usted que nunca consideró que el psicoanálisis fuera realmente una ciencia judía. Mal (¡’archive. Galliinard.o aquella que creen poder atribuirme. Freud su eñ a que el p sicoan álisis pueda ser “judío” .'5 1 S i fuera sim plem ente cierto. laico y ateo. D . con razón o sin ella. Fue la época llam ada del “C om ité secreto” . Pero usted sabe que el propio Freud no excluyó la existencia de algo judío en el psicoanálisis. ningún esfuerzo sufi­ cie n te p ara volver a arraigarm e. En un primer tiempo.0 V éa se Jacq u e s Derrida. heredero de la H askala. en C om m en t v i m ensemble’ . el otro ” ). quiso evitar una asim ilació n sem ejante. c it. J.Desde e n to n c e s m e exp liq u é sobre ese libro y sobre la historia decisiva de mi relación con él en una co n fe re n cia ( “ A b rah am . 51 Je an -P au l S artre. de literatura degenerada. Por eso n o reivindica su judeidad sino cuando es enfrentado con el an tisem itism o . París. en verdad cultivé el retiro. que padeció como una trai­ ció n . ob. Pero delante del menor signo de antise­ m itism o. a la m anera de un pensador del Aufklärung som brío. R . quiso desjudaizar el psicoan álisis para convertirlo en la teoría universal de un inconscien­ te universal. D. la que yo busco en mí -y eso se lee en tan tas se ñ ales. p. n o n iego ni negaré jam ás mi judeidad.D . Es cierto que. S ig u e sien do un hom bre de las Luces. Tratándose del psicoanálisis como ciencia judía. A q u í encontram os su propio m odelo de la fidelidad infiel. xxxvm " coloquio de los intelectuales judíos de lengua francesa.: Freud osciló entre dos posiciones y. Por eso designó a C arl G u stav Jung. dictada durante un coloquio que se desarrolló en diciembre de 2 0 0 0 en el C e n tro com un itario de París ( “Judéités. Paris.. el sabio judío. pero no cree en ese sueño. y por razones estratégicas. un no judío. contrariam ente a Yerushalmi. Reflexions sur la question juive (1 9 4 6 ).j. que por otra parte jamás se priv a de criticar a las Luces. el único no judío de ese grupo restringido. ja m á s cederá a cualquier retorno a una identidad judía de tipo religioso o étni­ co. 81 y passim. tras la separación de Jung. si se tratara realm ente de una producción . 2001. V éase tam bién “ Avouer l’impossible: ‘Retours'. En el M oisés. H a c e m uch o tiem po. A partir de 1913. com o jefe de su m o v im ien to (la IP a). El.50 É. etcétera.: In d epen d en cia y contradicción: no hay nada que comprenda mejor. él “decon struye” la n oción de pueblo elegido. soy incapaz de reconstruir la lógica de la argumentación. hasta me manten­ go alerta an te tod a com unidad judía. no hice. ( i. Sartre dijo que el judío es producto del antisem itis­ m o. Luego.

En cuanto a la ju deidad “de n ac im ie n to ” . Y eso es v á lid o p ara las m u je res. u n iv ersal. de Glas a La tarjeta postal. h e tero n ó m ica. signado. y q u e m u ch o s pensadores judíos querrían enlazar con aqu ella. Está afectada de ju d a ism o in­ cluso antes de que el an tisem itism o produzca o tran sform e e n u sted la id e n ti­ dad. ja m á s se reducirá a una proyección del otro. ese lazo. incluso antes de mi n acim ien to . por no decir el d e sco n o cim ien to de la tra d ic ió n . para un hom bre. Toumcr les mots. e tc é ­ tera.: ¿Usted fue circuncidado. soy irre m p laz ab le e n el lugar de esta decisión.: N o me atrevería a decir que es una m etáfo ra. D isim étrica. antisem ita o no. por ejem plo. D. . p ero. no habría necesidad de ser prim ero ju d ío p ara ser a sí e n g e n d ra d o p o r el otro . A rte-G alilée. algo. haber nacido judío y. a h í se tra ta d e o tra fo rm a de elección (que uno puede ben decir o no. usted no es se m e jan te a cu alqu ier c iu d a d a n o c a tó lic o . S e r ía cap az d e d e s­ plegar contra ella las peores so sp ech as pero.52 ta m b ié n traté a c e rc a de la 52 D ’ailleurs Derrida (A rte-G loria. “ a q u í e sto y ” . eso es se c u n d a rio ).) Sin em bargo. in clu so a n te s d e te n e r que hacer ninguna elección. p asivam en te. 20 0 0 ). (A l final de su vida. Es lo que yo llam o la circun cisión . en tener que responder “h em e a q u í” . M e cuesta m ucho trabajo la “d o ctrin a” de la ele cció n . p reced e a la p ala b ra . A mi juicio. si las hay. in clu so an te s que el antisem itism o instituyera esa m arca en usted. Y ésta no es la m ism a para usted que p ara alg u ie n q u e h a b ría n a c id o bretón. lo qu iera o n o. hace poco todavía en el film e de S a fa a F a th y ). V éase tam b ié n Ja c q u e s D errid a y S a fa a Fathy. esa elección de cada uno da su p o sib ilid a d y su c o n d ic ió n a toda responsabilidad digna de tal nom bre. Para mí. aun que haya sido bautizada. E stoy m arcado incluso antes de saber hablar. É. asignado. H ay una “ estructura” un iversal d e la e le c c ió n h e te ro ­ nóm ica: yo soy el único llam ado a h acer esto o aqu ello. U ste d no fue circuncidada. y p or lo ta n to se in scrib ió la m a rc a e n el cu erpo? J. fui d e sig n a d o . S a rtre p arece h a b e r re c o n o c id o la ig n o ­ rancia. d e Schibboleth a Circonfesión. U sted mism a. pero sabe que una m arca h a b ía p re c e d id o y a tra v e sa d o su catolicism o. e n to d o c a so . 2000. el juram ento y el contrato. U sted se siente m arcada. q u e a c a b o d e e v o ­ car. alg-U n o m arcó mi destino incluso an te s de q u e yo p u d ie ra p ro n u n c ia r u n a palabra. d e las tra d ic io n e s judías de las que testim onia en su libro in m ed iatam en te d e sp u é s d e la gu erra. esta r c irc u n c id a d o . E sa h e re n c ia n o p uede ni renegarse ni denegarse. París. R . P ero en to d a s p arte s d o n d e hablé (abundantem ente. ese es el sitio de ese problem a. en el se n tid o lite ra l o fig u ral.de ¡os otros. an tise m ita o no. si el ju dío fuera realm en te p ro y ectad o p or el a n tise m itism o .

com o la pen a de muerte. aqu ella llam ada del corazón. i. com o la excisión de las m ujeres (que se practica m asivam ente en el m undo. de la excisión y en todas esas m arcaciones etno-religiosas del cuerpo. H ay dem asiado que decir al respecto. “ traum ática” . M e intereso. hab ría sid o eq u iv alen te. c it. etcétera. una cuestión que no dejará de ser som etida. El subraya que la circ u n cisió n garan tizó la perd urab ilid ad y la super­ v iv e n c ia del p u eb lo ju d ío . ni punto de com paración con ella). en todo caso irreversibles y mucho más graves que la circuncisión. c it.: P ero.. fieles o infieles. ja m á s v a cila b a en se ñ a la r su judeidad p ero ta m b ié n p re te n d ía ser un "ju d ío in fiel” . 192-1^3.: L a c irc u n c isió n n o es e sp e cífica a los ju d ío s sin o qu e se c o n v irtió en esa m a rc a a la q u e se d e b ería re n u n c ia r si uno fuera freud ian o. ¿puede so sten erse h o y una p o sición sem ejan te? L o s ju d ío s o rto d o x o s. p ara que exista esa m ar­ c a c ió n a n te rio r a la p alab ra. en m í y afuera. 72. Lo recu erdo en C irc o n fe sió n . Y. : Pero si n o hubiese sido circuncidado ¡se sentiría judío de la m ism a m anera! j. h ab laro n de la circu n cisió n . “física” . n o “ bar m itzv á". . p. ni siqu iera ser un h om bre.’ 4 É. tiene efectos originales.: M u c h o s ju d ío s. D . sobre todo S p in o z a . a lg o esen cial corre el riesgo de per- 5’ Ja c q u e s D e rrid a o b se rv a q ue e n tre los ju díos de A rgelia casi n tinca se d ecía “circu n cisió n ” s in o “ b a u tis m o ” . J. . R . de efectos mortíferos. V éase C ¡Konfession. ob. D . le J. y que considero una agresión m u ch o m ás violenta. insisto en eso . A c e p ta ­ ba la h e re n c ia in tele ctu a l del ju d aism o .re tó rica qu e desd e siem pre trabaja en el cuerpo la literalidad o el valor trópico de la circ u n cisió n : la circun cisión del sexo. Por lo tan to inten to interesarm e. en lo que h a c e qu e n o se n ecesite ser lite ra lm e n te circu n cid ad o . N o d ig o e sto p ara borrar u n a m arca qu e re alm en te existe. cada vez más.4 En C irco n fessio n .. Ja c q u e s D errida aso cia in cesan tem en te el recuerdo de la circu n cisión al d e la m u e rte y la a g o n ía de la m adre: Esther G eo rgette Safar Derrida.: d irá n q u e si se a b a n d o n a la circu n cisió n .: S i m e hu bieran en señ ad o de u n a u otra m an era que h ab ía n acid o en una fa m ilia ju d ía. Freud n o quiso h a c e r c irc u n c id a r a sus h ijo s p orqu e era h o stil a las m arcas co rporales. D . r . en efecto. a debates “globalizados”. R . ob.53 E sas inscripciones n o se realizan en cualquier lado. tanto en la figura general y univer­ sal de la circuncisión. Para las ch icas tam bién . S in em bargo. É. sin o “c o m u n ió n ”. pp. de los lab io s y la len gu a. en to d as las fig u ras d e la circu n cisión . es bien sabido que la circuncisión literal. y n o n ece sariam e n te los m en os refin ados de ellos.

R. tanto en el judaism o com o en el islam ). de una soberan ía que no es ya la de la tiranía sino de su transferencia hacia lo sim bólico. falocéntricas. cit. y h acia la universalidad de la diferencia sexual. Esto valdría a fortiori para la excisión. a pesar de sus buenas intenciones. a largo plazo. una ley surgida de una soberanía deshecha.55 É.: Yo tendría una tendencia a pensar que es posible ab an d on ar la circun ci­ sión pero no el falocentrismo. Londres.derse para el judaismo. digá­ moslo. T am p oco ningún repre­ sentante de otros cultos. En otras palabras. por lo menos para esta discusión prelim inar. hasta su privilegio a m enudo negado. Al respecto. apenas judeocristian a. O n ce More: Derrida.atribuido a las madres: un poder tanto más “fálico” cuanto que se ejercerá com o una revancha y sobre todo como el simulacro de una conquista de la fem inidad. Hay que salir e n to n ces de esta simetría y no oponer el antifalocentrismo al falocentrism o. 13). S e ñ a lo a! resp e cto la notable introducción de Gil Anidjar. Ese aban d on o vale tam ­ bién para el cristianismo. en Jacques Derrida. N o hay n ingún m usulm án entre nosotros. que un poder absoluto -y forzosam ente so b e ra n o . ¡Ninguna m ujer!” (ibid. y para retomar su com paración entre el par ju deo-islám ico (negado) y el par judeo-cristiano (afirm ado). Foi et savoir. the Je w ”. p ien so que el antifalocentrismo militante siempre está condenado. “O nce More. Les deux sources de la “religion" aux limites de la simple raison. en el m om en to en que debe­ ríamos empezar por volver nuestra mirada precisam ente hacia el islam . Routledge. que querría abolir toda form a de función simbólica mediante una suerte de deconstrucción sin lím ites. es más manifiestamente cristiana. para ser m uch o más moderna que el “posmodernismo”. uno se en cu en tra en la se n d a de un a b a n d o n o del falocentrismo. humillado y consciente de la necesidad del rebajam iento de su an tigu a sobera­ nía. Jacques Derrida subraya sobre todo: “N osotros representam os y hablam os cuatro len­ guas diferentes [el alemán.. por desgracia. A m enudo subrayé la irreductibilidad profunda del par judeo-islám ico. Acts of Religion. es decir. el francés. correrán el riesgo de ser las propias mujeres. . si se abandon a la circuncisión (li­ teral o figural. ya que esas tres religiones son poderosam en te.o n ih ilista . aun­ que de diferente manera. Más generalm ente.tan tem ible como el falocentrismo que pretende derogar. pero todo se juega en torno de la letra. En el prim er capítu lo de Foi et savoir. T h e A rab . ya imposible. aunque algunos profesionales lo ejerzan e intenten institucionalizarlo (en Ma55 Véase sobre todo Jacques Derrida. frente al par confusamente acreditado del judeo-cristianism o. ob. a valorizar un poder maternalocentrista . observo que el p sicoan álisis está por el momento prohibido en el mundo árabp-islám ico. p. en el islam. donde se reproduce una in tervención ofrecida en Capri. el falocentrism o y la cir­ cuncisión relacionan al islam y el judaism o. pero nuestra ‘c ultu ra’ com ún. 2001. o del goce ilimitado cuyas principales víctim as. En todo caso. en el sentido en que Freud lo co n virtió en la Ley del padre. un padre deconstruido. Más vale un padre deshecho de su autoridad tiránica. el italiano]. el español.

En este mundo. D . Idiom es. la ley del padre aún es opresiva y no “edípica” . É. la libertad de hablar en su nombre. es sabi­ do. no hay que olvidarlo.56 el cuerpo de las mujeres en el islam de hoy padece esa tiranía.rruecos y el Líbano. eso no cam bia nada. numerosas m ujeres h an dejado de llevarlo o luchan para hacerlo. que es la suya? En el fon do sería bastan te gracioso. El hecho de que esta a lie n ació n sea inconsciente la hace m ás tem ible todavía. precisam ente por esta razón. no hay que confundir islam e islamis­ m o . París. Pero en efecto. A unque. es indisociable del ejercicio de la libre asociación que caracteriza la cura freudiana. pero éste se ejerce en nombre de aquél. se atribuye a A n n a O . y esa es la grave cuestión del nom bre” (Jacques Derrida. com o usted lo dice. 57 En la h istoria “ m ítica” del psicoanálisis.5 7 j. n ation alités.. R . Foi et savoir. si logra im­ p lan tarse en el m un do islám ico. Véase Jo sef Breuer y Sigmund Freud. Etudes sur !’hysteric (1 8 9 5 ).: N oso tro s lucham os por la igualdad y la em ancipación. El islamismo es un a versión política del islam. atribuyan un nuevo lugar a esos padres que aceptaron la herida n arcicística del reparto de sus viejos privilegios. ob. Por otra parte. sobre todo). en “ Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. ¿qué les v a a ocurrir. hay que distinguir el islam espiritual (islam ) del islam p o lítico . (Bertha Pappenheim su verdadero n om b re) la invención de la cura por la palabra. desde el punto de vista del psiqu ism o.: ¿Y si suspendiéram os el diálogo con esa pregunta. Por tanto. deconstruida. rUF. Es la hipótesis propuesta por Fethi Benslama en su in tervención sobre “L a repudiation originaire". cit. Me gus­ taría m u ch o que las m ujeres. y contrariamente al mundo ju deocristiano. en parti­ cular b ajo la form a del “velo” que. y qué v a a ocurrir a los hom bres? J. a mi entender. que fue “ inventada” por una mujer. en vías de volverse om nipotentes en las socieda­ des dem ocráticas. Sin embargo. ob. sirva para deshacer o deconstruir dicho sistema. y sobre todo la represión de lo fem en in o que pone en práctica. desh ech a. 14). Puede imaginarse que el psicoanálisis. . décon struction s”. 56 “El islam no es el islam ism o. y por lo tanto de interrogar la esencia de su propia alienación . De no ser así. D. les prohíbe simbólicamente h ab lar en su nom bre. 1956. si se invierte la jerarquía p ara atribuir a las m adres el antiguo poder de los padres. Pero la experien­ cia p sico an alítica m uestra que el poder que ejerce la madre sobre el niño y el la ctan te puede resultar igualm ente destructivo. y h a sta m ás tem ible todavía que el de los padres tiránicos. p.: U ste d es m ás lacan ian a que yo. y sin duda daría más que pensar que una res­ puesta de mi parte. cit.

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............................................................... 73 6 .. P olíticas de la d iferen cia.. 4 3 4.......................................................89 7................................... V iolen cias co ntra los an im ales.............. 181 ................................... A c e rca del antisem itism o ven idero............................................................................ Im previsible lib e rta d ........................................ 2............................. E logio del p sic o a n á lisis...........................índice P r ó lo g o ........................................................ 57 5............................................... ^ 9..................................................... El espíritu de la R e v o lu c ió n ................ 7 1................................................ Penas de m u erte .......................... F am ilias d e so rd e n a d a s.......................... ^ 29 3......................119 8 ...................................................................... E scoger su h e re n c ia..................................................................

en los Talleres Gráficos Nuevo Offset.. Viel 1444.Esta edición de Y mañana. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina.. de Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco.. se terminó de imprimir en el mes de junio de 2009. qué. .