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M é x ic o - A r g e n t i n a - B r a s i l - C o lo m b ia - C h i le - E sp aña E s ta d o s U n id o s de A m é r ic a - G u a t e m a l a - P e r ú - V enezuela

Primera edición en francés, 2 0 0 1 Primera edición en español, 2003 Segunda edición en español, 2009

Roudmesco, Elisabeth y m añana, qué... / Elisabeth Roudinesco yjaeques D errida. 2a ed.- Buenos Aires : F o ndo de C ultura E co nóm ica , 2009. 216 p . ; 23x15 cm. IS B N 978-950-557-811-5 1. Filosofia M oderna. I. Derrida, Jacques II. T ítulo C D D 190

T itulo original: De quoi demain... IS B N original: 2-213-60707-9 . © 2001, Libraire A rthém e Fayard et É ditio ns Galilée

D. R. © 2002, F o n d o

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S.A.

E l Salvador 5665; 1414 Buenos Aires fondo@ fce.com .ar / www.fce.com.ar Av. Picacho A jusco 227; 14738 México, D . F.

IS B N : 978-950-557-811-5 Comentarios y sugerencias: editorial@fce.com.ar Fotocopiar libros está penado p or la ley. Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier m edio de impresión o digital, en form a idéntica, extractada o modificada, en español o en cualquier otro idiom a, sin la autorización expresa de la editorial.
Im p re s o e n A r g e n t i n a - P r in t e d
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Hecho el depósito que marca la ley 11.723

D . dos maneras singulares de expresarse en una m isma lengua. Sus dotes de orador. interrogaciones./¡Y que llamamos mañana!/¡Oh! ¡Maña­ V ictor Hugo. cuyo primer m om ento se remonta a treinta años atrás. tem ía que la admiración que sien to h a c ia él fu era un ob stácu lo para la realización del trabajo. donde co h a b ita ra n dos “idiom as”. t. según la fam osa fórm u la inglesa extraída de la literatura llamada de “in ic ia c ió n ”. i. Fruto de u n a larga h isto ria.3 1“E spectro siem pre o c u lto que lado a lado nos sigue. ¿De qué índole es ese crepúsculo. Las n otas redactadas por Ja cq u es Derrida llevan la m ención J .a s í com o la sabiduría adquirida a lo largo de tantas c o n feren cia s d ictad as por todos los confines del m undo. ’ S e la en cu en tra en R o b ert Luis Stevenson . en suma. “Napoléon II”. Luego.amenazaban con d ejarm e sin voz. en la sociedad com o e n e l individuo. A s í se e n u n cia n diferencias. en: Les chants du crépuscule ( 1 8 3 5 ) . C u an d o propuse e ste d iá lo g o a Jacques Derrida. cada uno de nosotros volvió a trabajar el e scrito para fu nd irlo en un verdadero texto. y es retomada por un personaje de Frit: Lang en Les contrebandiers de Moonfleet ( 1 9 5 4 ) . su audacia frente a ciertos proble­ mas de n u estro tiem p o . este d iálogo responde a la d efinición clásica del género en filosofía y en las hu m anidad es e n general: un intercam bio cuya lógica se construye con el correr de dos discursos que se cruzan sin fusionarse jam ás.838 y 811. 1964. P ero muy p ro n to com prendí que “el ejercicio sería prove­ ch o so ”. sorpresas. y se responden sin op onerse re a lm e n te . una suerte de com p licid ad sin com placencias. G allim ard . ta n to en las ideas com o en las cosas. Bibliothéqiie de la Pléiade. na es la gran cosa!/¿De qué estará h e c h o el m añana 2 Agradezco a C o le tte Ledannois por la rapidez y la calidad de su trabajo. la p o te n c ia de su razonam iento. pp.Prólogo “¿De qué estará h e c h o el m añan a?”. se h a lla en estado de crepúsculo. un texto a dos manos. París. L a palabra v iv a fue prim ero grabada y luego transcripta2 para permitir un prim er pasaje de lo oral a lo escrito. interroga V ictor Hugo en uno de sus poe­ mas de Les chants du crépuscule [Los cantos del crepúsculo]. Y como introduc­ ció n subraya: “H oy to d o . puntos de convergencia. qué lo seguirá?”1 E ste fue nuestro punto de partida. d escu brim ien tos de u n o por el otro.

uno a la actu alid ad de la p en a d e m u erte y su n e cesa ­ ria ab olición . en am bos lados del A tlá n tic o . En el prim er cap ítu lo ev ocam os la c u e stió n de la h e r e n c ia in te le c tu a l de los años setenta. É. e tc é te ra ). A mi ju ic io . Privilegié nueve temas. tan desprestigiada hoy.S Y MANIAN A. Luego. p sico a n a lítica . en el cu arto cap ítu lo . L os dos ú ltim o s cap í­ tulos están consagrados. cultural. En una sexta parte interpelam os el espíritu de la R e v o lu ció n tras el fracaso d el c o m u n ism o . En el segu nd o tra ta m o s a c e rc a de los múltiples usos. literaria. n u estra r e fe re n c ia com ún a todo lo largo de este diálogo. en el q u in to . . que res­ pondemos con una reflex ió n donde se m ezclan varias a p ro x im a c io n e s : filosófi­ ca. R. cad a u n o de ello s es el o rig e n de una o varias de las grandes in terro g acio n es que a tra v ie sa n n u estra é p o ca . p o lítica . Q U E. En el te rce ro en ca ra m o s el p ro b lem a d e las trans­ form aciones de la fam ilia o c cid en ta l. el otro a las form as m o d ern as de u n a n tis e m itis m o p resen te y venidero. para interrogarnos. pasam os a un a re fle x ió n so b re la lib erta d hu­ mana. histórica. El libro cu lm ina c o n un elo g io d el p sico a n á lisis. “é tn ica ". de la n o c ió n de d ife re n c ia (sexual. sobre los d erech o s de los a n im a les y los deberes que el hom bre contrae para co n ellos.

H oy es de b u e n to n o reprobar a los pensadores de los años setenta y exigir de quienes los re iv in d ica n un “d eber de inventario” o. el rechazo de las libertades dem ocráticas y una profunda incredulidad para co n el hu m an ism o. M ich el F o u ca u lt. París. M aspero. Esta consiste en “escoger su heren­ cia ”. G a lilé e . se rep rocha desordenadam ente: la valorización excesiva del espíritu de rebeld ía. cast. de la m etafísica (o c c i­ d e n ta l) e n la m ism a len g u a e n q u e se en u n cia . Jacques Derrida le c o n fie re un uso g ra m a tica l: el té rm in o designa en to n c e s un trastorno en la con stru cción de las p alabras e n la frase. V é a s e "L e ttr e à un am i jap o n ais” ( 1 9 8 5 ) . . a par1U tiliz a d o p o r Ja c q u e s D errid a p o r prim era vez en 1 9 6 7 en D e la grammatologie (París. 1 9 8 7 . u n sistem a de p en sa m ien to h eg e m ó n ico o d om inante. Pour M arx. c o n la ayuda del m ism o m aterial que se desplaza.: Historia de la locura en la época clásica. B arcelo n a. q ue se h a c e m o v er c o n fin e s d e re co n stru c c io n es m ovibles. S ig lo xxi. A las obras de d ich a época. U s te d es e l h e re d e ro d e las obras m ayores de la segunda mitad del siglo. P aid ós. París. 1 9 6 6 . 1985).: Para leer “ElCapital". una lengua llegada a su p e rfe c c ió n se h a d e co n stru id o y a lte ra d o por sí m ism a por la sola ley del cam b io n atural del esp íritu h u m a n o ". Fo n d o de C u ltura E con óm ica. E n el gran d iccio n a rio de É m ile L ittré puede leerse: “La erudi­ c ió n m o d ern a n o s te s tim o n ia que e n u n a co m a rca del inm óv il O rie n te .: Escritos. un apego a cierto formalismo de la lengua. En su definición derridiana.2 C o n ellos y en vida de ellos. sobre to d o las de C lau d e L évi-Strauss. ca st. G a llim a rd . L o u is A lth u s se r. París. S e u il. c a st. peor aún. sin d e stru irlo ja m á s. M é x ic o . etcé tera . a q u ello d e lo q u e n o se sa b e si llegará a d estin o . P arís. B a rce­ lo n a. c a st. D e algú n m o d o . según sus propios térm inos: n i aceptarlo todo ni barrer co n todo. Inventions de l'aucre. re m ite a un tr a b a jo d e l p e n sa m ie n to in c o n sc ie n te ( “eso se deco n stru y e") y que consiste en desha­ cer. signadas por la coyuntura tan particular del “estructuralism o”. 3 8 7 . [Trad. G allim ard. e l c u lto d el esteticism o. M é x ico . Les mots et les choses. 1 9 6 6 [Trad. ca st. Louis A lthusser.: Tristes trópicos. pp. P lon . Sig lo xxi. 1 C la u d e L é v i-S tra u ss. 1987]. Écrits. S ig n ific a d e p o sició n o desco m p o sició n de una estructura. nuestra historia com ún. 1 9 7 6 J. M ic h e l F o u ca u lt. 19 9 9 [. Ja c q u e s L a c a n . Tristes Trofiiques. P la n eta -D e A gostini. La d eco n stru cció n es “lo que ocu rre”. ca st. París. d e c o n s tru ir es resistir a la tiran ía del U n o . S ig lo XXij.1. U ste d “d e co n s tru y ó ”1 esas obras. M adrid. C a n tid a d d e e lla s su rg iero n de los sistem as de p en sa m ien to hoy rechazados. M e parece que esta proscripción es estéril y conviene encarar nuestra ép oca d e un a m anera muy diferente. 1 9 6 5 [Trad.3 9 5 . M in u it) [Trad. París. A l m ism o tiem po.: Las palabras y ¡as cosas: una arquelogía de las ciencias hum anas . e l térm in o “d eco n stru cció n " está tom ado de la arq u itectu ra. Jacq u es L a can . Histoire de la folie à l’äge classújue (1 9 6 1 ) . e n Psyche. del logos. Escoger su herencia E l is a b e t h R o u d in e s o o : A n te to d o m e gustaría evocar el pasado. 1 9 9 7 ). 195 5 [Trad. un “arrepenti­ m ien to ”.: De la gramatología. 197 2 [Trad.

y más p articu larm en te a escri­ tores cercanos a tres revistas: Tel Quel. y finalmente por la existen cia del in co n scien te e n el sentido freu­ diano. 1998. Fue en esa época. 4Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. organizado en la prima­ vera de 1970 por La Nouvelle Critique.. 1967 fTrad. y François Dosse. 139. sus contradicciones. Véase tam bién “Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. Action Poétique.7 3 Jacques Derrida. París. N arré este episodio en Histoire de la psychanalyse en France. yo pretendía ser fiel. Jacques Derrida me respondió en Positions. Galilée. Valencia. “V iolence et métaphysique” (1 9 6 4 ). 1994. por el destino de una “letra” o de un significante. d ice e n una entrevista de 1983. sino más bien pescarla en falta. en Lécriture et la différence. no recibirla literalm ente. Luego me sen tí más cerca de usted y pensé que había tenido razón de h acer hablar las obras e n el interior de sí mismas. La subversión consistía en to n ces en afirm ar que el sujeto humano está determinado por el lenguaje. o incluso por una escritura anterior a la palabra. De la grammatologie. tir de sus libros. 7Jacques Derrida. Généalogies. París.6 De igual modo. en la lingüística estructural surgida de Ferdinand de Saussure y de Roman Jakobson. II (1 9 8 6 ). 19761‘ Jacques Derrida.5 revista del Partido C o m u n ista francés. 13. 1992. ob. París. Madrid. 1975. alrededor de 1967. cit. Fayard. Points de suspension. 5 Este coloquio reunía a intelectuales de todas las tendencias. nuestra generación criticaba su resistencia a enfren tar la cu estió n del incons­ ciente en la formación de un sujeto y su hum anism o del su jeto “p len o ”. Rubí. es decir. De aquí proviene la idea de que la m ejo r m anera de ser fiel a una herencia es serle infiel. 1972 (Trad.. sin tratar de aniquilarlas.3 co m o todos los estu­ diantes de letras de mi generación que se interesaban en la literatura de van­ guardia. cast. 1989]. Change. trans­ parente a sí mismo. Histoire du structwalisme. Q l'F. Por mi parte. captar su “m om en to d ogm ático”: “Yo me siento heredero. Editorial del h om bre. a través de sus fisuras. La D écouverte. cast. Pre-Textos. 199 4 . cast. A l tiempo que respetaba el com prom iso p o lítico de Je a n -P a u l Sartre.5 4 4 -5 4 5 |Trad. M inuit. sus márgenes.: La escritura y la diferencia. p. París. en Cahiers 1 nursignes. pero no dogmática. A nthropos. cit- . Mame. Fayard. sobre todo en el segundo coloquio de Cluny. París. lo critiqué a usted por considerarlo “infiel” a esa h erencia que deconstruía. nationalités.10 Y MAÑANA. Idiomes.: Posiciones. de Martin Heidegger o de Emmanuel Lévinas. cuando yo em pecé a leer sus obras. V éase tam bién L'incouscknt et ses lettres. París. Lécriture et la différence. usted se "explicó” -tie n e m ucha a fició n por ese verbo-. sus blancos. París. Fundam entos!. y sobre todo De la gramatobgía y La escritura y ¡a diferencia . por fu n cio n es sim bólicas. fiel en la medida de lo posible”. t. com o una totalidad. d ice que él “se e n c u e n tra en una relación de infidelidad y de fidelidad a la ontologia”. En esta oportunidad presenté una ponencia en la cual mostraba que las tesis de Derrida estaban inspiradas en una visión heideggeriana de lo arcaico cercana a las de Carl Gustav Jung.: La batalla de cien años: historia del psicoanálisis en Francia. ob. Seuil. pp. 1998.4 Luego. acerca de Lévinas. 2 vols. Se entregó a un trabajo de com entario de textos al tiem po que reivindicaba la importancia que tenían para su evolución las enseñanzas de Edmund Husserl. déconstructions”.

más recientem ente. JACQUES D errid a: Fiel e infiel.los esfuerzos compulsivos. que nuestro mundo está deconstruido y que se ha vuelto derridiano al punto de reflexionar. Por lo demás. ¿cómo hablar de “triunfo"? No. tengo ganas de decir que está triunfando. París.9 A l respecto. Es cierto. ya se trate de la vida o del trabajo del pensam iento. como una imagen en un espe­ jo . para desacreditar a cualquier precio. del psiquismo y de la historicidad que usted contribuyó a poner en marcha. a los que se añaden cuantiosos prefacios e in terv en cio n es en obras colectivas I articipó en alrevledor de un centenar de entrevistas. con frecuencia feliz. se disciernen las señales. Para nada tengo el mismo senti­ miento que usted. arriesgaré algunas generalidades sobre la noción de herencia. Para volver al punto de partida. el paisaje ha cambiado. Sin duda. cuando Luc Ferry y A lain Renaut publicaron un libro que tuvo una gran repercusión: La pensée 6 8 . el proceso de d escentram iento del pensam iento. 1^>6. 9 lacques D errida es el autor de [> k o n i. no com o ídolos. hoy es usted el último heredero de ese pensamiento que resultó tan fecundo. y sin duda porque es un heredero fiel e infiel. ¡cuánta razón tiene! A menudo me veo pasar muy rápido ante el espejo de la vida. de un Sartre. sino toda una configuración a la que éste pertenece (aunque me vea obligado a rei­ vindicar aquí un triste privilegio: yo atraigo una agresividad más tena: y encar­ nizada). a través de la deconstrucción. y tal vez no sea deseable. . el resto de los protagonistas de esta escena h an m uerto. Así que estoy listo para seguirla. siempre me reconocí. de cierta legitim ación.Los verdaderos adversarios del pensamiento de dicha época aparecieron posteriorm ente.8 De alguna m anera. Gnllimatd. y cada ve: más. asume en el mundo de hoy la posición de intelectual universal que antaño fue la de un Zola. usted lograra hacerlos vivir y hablar. sino como los portadores de una palabra viva.» de cincuenta libros. Al explicarme de manera insistente sobre sLuc Ferry y Alain Renaut. Y todo ocurre com o si. por supuesto. S in duda. vemos cóm o pierden el aliento -pero sin exagerar. encarna una nueva forma de disidencia que su palabra y sus obras (traducidas a más de cuarenta lenguas) llevan de un extrem o a otro del mundo. en ocasiones igualmente inquietan­ tes. A l respecto. com o la silueta de un loco (cómico y trágico a la vez) que se mata siendo infiel por espíritu de fidelidad. salvo en la alusión al triunfo. La fvnscc 6$. porque con excep ció n de Claude Lévi-Strauss. En resumen. en la figura del heredero. atemorizados o desesperados. y para acompañarla en este diálogo. luego. de manera cada vez más asumida. Pero. en ocasiones tengo la impresión de que el mundo de hoy se le parece y se parece a sus conceptos. no solamente mi trabajo. M e atrevería a decir que hasta es el sobreviviente. y no lo digo por cortesía o modestia. S in duda. en 1986. con frecuencia patéticos.

hasta de la filiació n . Incluso en el momento en que -y es la otra vertiente de la doble exhortación. H a ­ bría que pensar la vida a partir de la herencia. Pero no utilizaré ninguna de esas palabras sin rodearlas de comillas y precauciones. la vida. Comenzando por la palabra “vida”.12 Y MAÑANA. a una asignación contradictoria: primero hay que saber y saber reafirmar lo que viene “antes de nosotros". y no a la inversa. Sí. lejos de una com o­ didad garantizada que se asocia un poco rápido a dicha palabra. y por “radical” o inflexible que deba ser una deconstrucción. sino escoger conservarla en vida. En el fondo. un acontecimiento. pero sin ilusión sobre una salva­ ción final. el ser-en-vida. reafirmar siempre la herencia es el modo de evitar esa ejecución. Pero bien ve por qué soy sensible a lo que dijo de la ausencia o la renuncia de toda aniquilación. por lo menos. a una elección. filtrar. a una decisión. desplazar. y de la filiación en general. Doble exhortación con trad icto ria e in có ­ moda. la nostalgia. el imprevisible por-venir. Precisamente. la historia. criticar. de un pasado que ya no sería un presente pasado. es preciso hacerlo todo para apropiarse de un pasa­ do que se sabe que en el fondo permanece inapropiable. todavía. por algún tiempo. el culto del recuerdo. de un pasado a la medi­ da. se define acaso por esa tensión interna de la heren cia. Y después de todo. ¿Qué quiere decir reafirmar? N o solo aceptar dicha herencia. no dejar a salvo ni siquiera eso que se dice respetar ante todo. luego seleccionar. por supuesto. para salvar la vida (en su tiem po finito). el heredero siempre debía responder a una suerte de doble exhortación. para ese heredero que sobre todo no es lo que se llam a un “herede­ . Imagínese a un loco del pasado. es ella la que nos elige violentamente). Siempre -e n la medida de lo posible. sino reactivarla de otro modo y mantenerla con vida. y que por tanto recibimos antes incluso de elegirlo.esa misma herencia ordena. Mi deseo se parece al de un enamorado de la tradición que quisiera librarse del conservadurismo. de la precedencia de una lengua. N o dejar a salvo: salvar. reinterpretar. a la desmesura de una memoria sin fondo. N o escogerla (porque lo que caracteriza la herencia es ante todo que no se la elige. llegué a pensar que. por consiguiente transformar. o sea. indemne. de una cultura. Tanto la suya como la del otro: firma contra firma. Por lo tanto. ese concepto o esa figura del legatario. pues. interpretar. Esa reafirmación que al mismo tiempo continúa e interrumpe se asem eja. no dejar intacto. intervenir activ am en te para que tenga lugar una transformación digna de tal nom bre: para que algo ocurra. por esa reinterpretación de la circunstancia del don. y com portarnos al respecto como sujetos libres. QUÉ. ya se trate por otra parte de memoria filosófica. es preciso (y ese es preciso está inscripto en la propia herencia recibida). habría que partir de esa contradicción formal y aparente entre la pasividad de la recepción y la decisión de decir “sí”. tal vez. loco de un pasado absoluto. a una selección.me prohibí herir o an i­ quilar. pero un loco que tem a la añoranza.

*” Entonces intenta pensar el lím ite del concepto. aquellos con los que “se las agarra”. Ella gobierna dos gestos a la vez: dejar la vida en vida. La experiencia de una “deconstrucción” nunca ocurre sin eso. si prefiere esa palabra. en efecto. am orosam ente se deja exceder. A co n ti­ n u a ció n la v ersió n o rig in al: “une ¿¿construction qui se prend. Justamen­ te para responder al llamado que lo precedió. es una incautación. hacer revivir. el concepto (Begriff) nombra el gesto de una aga­ rrada. la admiración. acoger lo que viene antes que nosotros y sin embargo reinterpretarlo. del T . tan to en su nombre como en el del otro. y su finitud lo obliga. Jamás hablo de lo que n o admiro. la deuda.) . (N . Es como un éxtasis del concepto: se lo goza hasta el desborde. Si la herencia nos asigna tareas contradic­ torias (recibir y sin embargo escoger. salvo si alguna polémica (de la que nunca tomo la inicia­ tiva) me obliga a hacerlo. Muy cerca del abandono. para responderle y para respon­ der de él. qut se fait prendre et se laisse prendre cLms ce q u e lle com prend et prend en consicieríUíon tout en s’en cprenant". En los textos “deconstructores”. Pero la misma finitud obliga a escoger.) * * * En el original: “la prise ou la maltrise conceptuelle". Es decir. es porque da fe de nuestra finitud. Lo obliga a recibir lo que es más grande y más viejo y más poderoso y más duradero que él. el reconocimiento y la necesidad de ser fiel a la herencia para reinterpretarla y reafirmarla intermi­ nablem ente. y ciertam ente lo es. hasta padece la experiencia de este ex­ ceso. Saber “dejar”. La deconstrucción es considerada hiperconceptual. que he escrito acerca de los autores de los que usted habló. a dejar caer. más necesarias que conozca. el don y el perdón. sin amor. muy intraducibie manera de la lengua francesa.) * * E n to d a esta frase h ay un juego en tre prendre y s ’eprendre (agarrar y prendarse). se trans­ formó en un eslogan. al tiem­ po que se prenda de ello. pero solo hasta el punto en que cierta escritura pensante excede la agarrada o el dominio conceptual. nada me parece deseable sin ella. del T. en el sentido más poético de lo que. del T. En latín o en francés así com o en alemán. Unica­ m ente un ser fin ito hereda. se h ace agarrar y se deja agarrar en lo que comprende y toma en cuenta. siempre hay un momento en que declaro. “dejar vivir”. a preferir. “Agarrárselas” es una muy seduc­ tora. Comienza por homenajear aquello. a excluir. a sacrificar. Inclu* El giro utilizad o es s ’en prendre. ¿no le parece?* Esta “m anera” de hacer va bien con una deconstrucción que se agarra. co n la mayor sinceridad. en apariencia encarnizados. nada tiene interés. saludar la vida. de manera selectiva. e intento replicar entonces limitándome a posturas impersonales o de interés general. Pero nada es posible. (N.). hace un gran consumo de los conceptos que produce así com o de los que hereda. El concepto de responsabi­ lidad n o tiene el m enor sentido fuera de una experiencia de la herencia. por desgracia. más arriesgadas. y lo que quiere decir “dejar” es una de las cosas más bellas. e tc .ro”.** C onciern e a los límites del concepto. (N . a mi cuenta y riesgo.

Delante dos veces. de ser posible! Tratándose de los años setenta a los que usted aludía. más cerca de nosotros. y que por tanto aún está delante de uno. Vamos a seguir. cada uno a su manera. quiero decir. com o una herencia. a positivismos u otros “obstáculos” epistemológicos. so antes de decir que uno es responsable de tal herencia. en efecto. más cerca toda­ vía. de punta a punta. por supuesto. y . si se tiene a bien seguir mis textos desde el comienzo. cualquiera que sea la com plicación con que. Pero no por eso dejaba de percibir el precio que habría que pagar. cuando el estructuralism o era no solo un pensamiento sistemático. y. se trata de otro lugar de la afinidad. con el predominio del modelo lingüístico en Lévi-Strauss y en Lacan. Siempre se trata de una suerte de anacronía: anticipar en nombre de aquello que se nos anticipa. para mí se trataba de heredar. hay que saber que la responsabilidad en general (el “responder de”. A fines de los años sesenta. pero en nom bre del nombre legado. de Lévi-Strauss.14 Y MAÑANA. la sumisión un poco h ip n ó t ic a a una historia de la metafísica cuyo programa me veía conducido a descifrar. Uno es responsable ante lo que lo precede pero tam bién ante lo venidero. me sentía muy profundam ente de acuerdo con el gesto de cada uno de ellos. fir­ mar de otra manera. No hablo solamente de Husserl o de Heidegger. Descartes o Kant. afectaban a dicho modelo. en línea de puntos. algunos momentos de nuestros itinerarios respectivos. QUÊ. en respuesta a empirismos. en los pensamien­ tos filosóficos anteriores. justamente. Pero como usted eligió privilegiar lo que nos es com ún. Se podrían encontrar otros ejemplos. o sea. delante de lo que debe de una vez por todas. en ese momento. Pero ese momento fue también el de lo que usted llam ó el “sistem a”. la r e p e ti­ ción un poco jubilosa de viejos gestos filosóficos. de dar respuesta a una herencia. de Lyotard. Por eso. el “responder en su nombre") ante todo nos es asignada. y. sentía la fecundidad y la legitimidad de tal gesto. de Deleuze por supuesto. cierta ingenuidad. sino un nuevo pensam iento del sistema. sino. de Althusser. el "responder a”. esta doble ley se verifica. Aunque pueda parecer eclecticismo (pero no había ni la sombra de eclecticism o en todo eso. de una “pertenen­ cia” común que queda por definir y que se siente más -in c lu so un poco dema­ siado. me siento feliz de que esta entrevista comience así. Yo comencé a escribir entre 1962 y 1966. de un modo siempre único. de la forma sistémica. por diferente que fuese. Lo hice por todos aquellos que acabam os de nombrar. de Lévinas. ¡y anticipar el mismo nombre! ¡Inventar su nombre. como a menudo se decía. siempre hay un m om ento en que yo señalo la alianza. a un m om ento de la historia en el que ya se habían elaborado grandes obras que estaban presentes en el campo de la filosofía.en el extranjero que en Francia). ya se trate de los de Platón. allí donde se cruzaron en el tiempo. de Foucault. el heredero está doblem ente endeudado. Por cierto. en Francia. de Lacan. Hegel o Heidegger.

Según Jacques Derrida. en Points de suspension.respetar el idioma1 0 o la singularidad de una firma. J. lo idiomático es “una propiedad de la que no es posible apropiarse. común a estos autores. 127.1 1 Se trata de un homenaje: el día en que el estructuralismo haya desaparecido como fuerza creadora habrá que hacer el duelo pero también evaluar su lugar en la historia de la civilización. era puesta en práctica cada vez en un estilo diferente.también las combinatorias. respetando siempre la exigencia estructuralista. cit. En ese momento. R. etcétera. cit.] " Véase Jacques Derrida. Solo se le aparece al otro y a uno le vuelve únicamente en destellos de locura que reúnen la vida y la muerte”. a mi juicio.querría que la deconstrucción sirviera para denigrar. y el término remite por extensión a la manera de expresarse propia de una época. idiomc no es una palabra muy utili­ zada. herir o debilitar la fuerza o la necesidad de un movimiento. ni traté la totalidad de un cuerpo como si fuera homogéneo. hasta negado. Creí poder discernir lo que ese programa podía implicar de esterilizante. del T. Cada vez.: Por el contrario. escribió una bella frase en 1963 en “Fuerza y significa­ ción”: “Si algún día se retirara..: Tengo la debilidad de valorar ese gesto. hasta de precipitado y dogmático. . Y diferente con cada texto. También aquí intentaba -cosa que siempre me esfuerzo por hacer. Nunca dije nada contra el estructuralismo. fatigados. o a través de la “subversión” de la que usted hablaba hace un rato. Lo rubrica sin pertenecerle. debía ser tomado en cuenta. Por eso vuelvo a la cuestión de la aniquilación: en ningún caso -y si a veces es preciso en algún momento polé­ mico. de una persona. Uécriture et la différence. de un grupo social. La axiomática estructuralista. Para cada una. en un lugar y en cuerpos heterogéneos. y significa lo que É. abandonando sus obras y signos sobre las playas de nuestra civilización. todas las posibilidades para mis ojos entonces ex­ tenuados. la invasión estructuralista se volvería un objeto de controversia para el historiador de las ideas”.. con precaución.para “deconstruirlo”. De ahí 10El idioma (idiomc) es una lengua particular.. D. la interrupción. Normalmente se emplea bngue N. A pesar. [En francés. oh. Casi nunca escribí sobre tal o cual autor en general. y reconocer lo que en ella es hegemónico o lo que se ve secundarizado. el pasaje de una fuerza sistémica a otra. É. Y ese lazo de la fuerza y la historia. p. Lo que me importa es más bien la distribución de las fuerzas y los motivos en tal o cual obra. por ejemplo la ruptura en historia. Roudinesco expresa en la primera oración de la nota. yo insistía mucho en ese motivo de la fuerza que el estructuralismo corría el riesgo de neutralizar. Pienso sobre todo en el desconocimiento o la negación práctica de cierta cantidad de motivos. LéviStrauss o Lacan era diferente. yo quería descubrir lo que usted llamó el “momento dogmático” -el residuo de credulidad. la respuesta deconstructiva a obras como las de Foucault. oh. lo lamento de antemano.

cast.: Usted trata ese tema del enemigo. 1994. Tam bién la herencia. Paris. pp. proviene esa situación que describió hace un rato: en tal o cual m om ento de un proceso. Esto es muy e xp lícito en Espec­ tros de M arx. la que “inscribiría el odio en el propio duelo de nuestros amigos”. en otras. cast. pp. permanezco a su lado en el m ovim iento general de lo que se llama la experiencia o la exigencia del pensam iento. Madrid. ningún relativism o. Carl Sch m itt. en escoger. un filtrado. en el sentido amplio pero preciso que doy a esa palabra. XVI. cast. fue entonces L a pensée 68 (¿realm ente es preciso seguir hablando de eso? ¿Le interesa?). 9 3 -1 2 9 [Trad. Flammarion. Alianza. La notion du politiqite. (x:. ob. 1991. U n heredero no es solam ente alguien que recibe.: Política de la amistad. diferencia. consiste en su interpretación. Politiques de l’amitié. cit. Xiil. théorie du partisan (1932). jurista alemán y alum no de M ax W eber. R. lo dije explícitam ente. sabiendo que.: Obras completas. 1992 [Trad. Madrid. Véase Sigmund Freud. París. Trotta. París. a pesar de todo. Sus pinchos los 12Jacques Derrida.: Psicología de las masas. A m ena­ zado por la S S. en efecto. Buenos Aires. QUÉ. A esto opone una concepción más freudiana de la política. Carl Schm itt (1 8 8 8 -1 9 8 5 ). Madrid. es alguien que escoge. ruF. 14 Y cita la famosa historia de los erizos que Freud había tomado de Schopenhauer. A lianza. 1993. naturalmente. Politiques de l'amitié. una elección. . 1998]. D etenido por los A liados en 1945. pp. participó en la vida política de su país a fines de la República de W eimar y comienzos del régim en h itlerian o. É. 1998]. distinguió claram ente los campos. París.12 Todo texto es heterogéneo. y que se pone a prueba decidiendo. la diferencia política procede de una discrim ina­ ción entre el amigo y el enemigo.1 3 Usted subraya que. U n os puercoespines renun­ cian a apretarse unos contra otros para luchar contra el frío. 1 5 Jacques Derrida.. cast. es un “te x to ”. en ciertos contextos. el trabajo del duelo y la nueva Internacional. Spectres de Marx. Por eso la idea de herencia implica no solo reafirm ación y doble exhorta­ ción. G alilée. según Schm itt. fue juzgado en virtud de sus lazos con el nazismo y beneficiado luego co n un sobreseim iento. 1998]. puf. 1998]. La siniestra mueca del libro grotesco que. y eso es lo que explica la movilidad de las alian ­ zas. sino a cada instante. [Trad. cast. En ciertas situaciones soy el aliado de Lacan contra otros. objeto a Lacan. 1-83 [Trad. Amorrortu. p. G alilee. 1 4Jacques Derrida. París. 125-137 [Trad. No veo en esto ningún oportunismo. una estrategia. Trotta. renunció a sus actividades en 1936. 1988. La afirm ación del heredero. por ejem ­ plo ante ofensivas tan oscurantistas. El discierne de manera crítica. A veces ocurre que señale mi reticencia respecto de tal o cual m om en to del pensamiento de Lacan o de Foucault.: El concepto de lo político.: Espectros de M arx: el Estado de la deuda. "A ctu elles sur la guerre et La mort” (1915). en un con texto diferente. las alianzas se desplazan y me veo com o el aliado de L acan y de Foucault. 2001]. V éase nuestro capítulo 6: “El espí­ ritu de la Revolución". en: CEuvres completes (oc). S in esta discrim inación no hay política. 145. Madrid.16 Y MAÑANA. Psychologie des masses et analyse du moi (1921). el amigo y el adversario más particu­ larmente en un seminario donde deconstruye la obra de C arl S c h m itt.

y por lo tan to de deconstrucción. quien recalcaba que la historia la hacen los hombres y no las es­ tructuras. le obedecían. Una se refiere a un capítulo de la séptima parte de Tristes trópicos titulado “Lección de escritura”. y lo conté en Genealogías. S in duda. terminan por encontrar. “In te rv e n tio n sur l’exp osé de M ich el Foucault” (1 9 6 9 ). 1. Aquellos con quienes usted “se exp lica” a través de la deconstrucción están cerca de usted. se negaba a evocar el nom bre de Roman Jakobson.1 5 Sus textos y los de los “estructuralistas” (Lacan.lastiman. Son cosas que nuestros conservadores olvidan hoy cuando sueñan con restaurar la vieja escuela republicana. pudo ser francamente reaccionaria. Por eso. y que sus asistentes. que nunca querían hablar ni de literatura moderna ni de lingüística. su “enemigo’ . Pero no hay que olvidar nunca hasta qué punto. Obligados a volver a acercarse en tiempo de helada. de una revolución que reivindicaba las estructuras (y su deconstrucción). Yo admiro al mismo tiem po los grandes sistemas de pensamiento y el valor de subversión . Andre Martinet. 9. los “otros” no lo están. París. Pienso sobre todo en dos inter­ venciones mayores. y m ucho menos de psicoanálisis. pero que lo tenía todo de un compromiso político: la libertad de pronunciar. y los otros. . G old m ann com entaba de esta manera el eslogan de Mayo escrito sobre un pizarrón de la Sorbona: “Las estructuras no van a la calle”. que el titular de la cátedra de lingüística. es necesario mantener su espíritu en lo que tiene de progresista. semi nómades del Brasil occidental. leía sus textos al mismo tiem po que los de los “otros”. entre la amistad y la hostilidad. retom ad o en Dits ct ¿crin. Me acuerdo. Althusser. junio de 1983. en: Littoral. Luego me sentí perfectamente representada en la frase que pronunció Lacan en 1969. entre los cuales había resi' ’ Jacques L a c a n . Usted. eran la encama­ ción de la Revolución. en respuesta a Lucien Goldmann. la distancia conveniente. Precisamente después yo pude captar la manera en que usted deconstruía los sistemas de pensam iento en el interior de un espacio crítico que no los destruía sino que los hacía vivir de otro modo.que despliegan. Me parece que de alguna manera es necesario distinguir. los parti­ darios de la vieja Sorbona. Tratan de destruir y no de escoger una herencia. 1994. La c o n fe re n c ia que d ictó Foucault en la Sociedad Francesa de Filosofía lleva por título “Q u ’est-ce q u ’un auteur?". Foucault. en ciertos momentos.789-821. PP. Barthes. cuando hacía mis estudios de letras en la Sorbona antes de 1968. frente a los mandarines y sus servidores. nombres prohibidos. por ejemplo. entre la atracción y la repulsión. A l describir la vida y las costumbres de los indios Nambikwara. Lévi-Strauss) servían entonces para criticar a los “enemigos políticos”. Lacan respondió: “S i hay algo que demuestran los acontecimientos de Mayo es preci­ samente que las estructuras van a la calle”. nuestros “maestros”. 1954-1969. Gallimard.

cuando el jefe utiliza trazos dibujados sobre un papel como un medio de hacer creer a los miem bros de su tribu que él posee el poder de comunicarse con los blancos. Por mi parte. tanto por su estilo. en: Penser ¡a folie. la m elancolía que lo anima. Véanse también Claude Lévi-Strauss. G alilée. de una explotación que pone fin a un estado natural fundado en el predom inio de una palabra plena. q«e están vestidos de oro y de púrpura cuando están totalm ente desnudos o que se imaginan como cántaros o con un cuerpo de gusano? ¡Cómo! Son locos. 1949. Su segunda intervención17 tiene com o objeto la manera en que Foucault comenta el famoso pasaje de las Meditaciones de D escartes18 sobre el origen de 16Jacques Derrida. éste condena la escritura en la medida en que sería una destrucción de la “plenitud de la presencia” y una verdadera enfermedad de la palabra: un “peligroso suplemento”. víctima de la ilusión de un posible origen de la palabra plena como fuente de una ética naturalista o libertaria. respecto de esa “lección de escritura”.que estas manos y este cuerpo sean míos. cit.). que la fundación del pensam iento m oderno pf' Descartes no excluye el fenómeno de la locura. Mouton. Lévi-Strauss16 muestra cóm o la escritura irrumpe en un grupo de indios. la civilización del escrito sería equivocadamente sospechosa de haber contribuido al exterminio de los pueblos llamados “sin escritura”. cit"*“¿Y cómo podría negar -escribe Descartes. A su juicio. la reflexión teórica y el relato de aventuras. París. ob. Véase Elisabeth Roudinesco. Lo descu­ brí y amé cuando era muy joven y desempeñó para m í un papel de despertar político frente a la cuestión de la colonización en general. “Cogito et histoire de la folie” (1 9 6 3 ). La Haya. 1967 [Trad.: Las estructuras fundamentales del parentesco. ya que le consagra páginas mag­ níficas. Barcelona. De Lévi-Strauss à Rousseau”. Essais sur Michel Foucault (en co l. ob. como más tarde lo hará Derrida. 1992 . La vie familiale et sociale des Indiens Nambikuiara. continuador de Rousseau. us­ ted opone la idea de que esta protesta contra el escrito no sería más que el señuelo de un etnocentrismo invertido. Pero. de no ser que me comparase con ciertos insensatos cuyo cerebro está tan trastornado y ofuscado por los negros vapores de la bilis que aseguran constantem ente que son reyes cuando son muy pobres. l7Jacques Derrida. y no sería yo menos extravagante si nie ajustara a sus ejemplos. esta actitud sería la señal de una represión de la huella y de la letra -e n el sentido freudiano del térm in o. En su Ensayo sobre el origen de ¡as lenguas. Les structures élémentaires de la párente (1 9 4 9 ). "La violence de la lettre.cuyo mecanismo habría que deconstruir para comprender su significación. ob. que sin embargo no conoce sus reglas. en: De lagrammatologic. en efecto. Société des Américanistes. cast. Es evidente que ese libro lo impactó y fascinó. que asimila la aparición de la escritura a una vio­ lencia ejercida sobre el sujeto. Lévi-Strauss infiere de esto que la escritura es asi el instrum ento de una colonización. A Lévi-Strauss. Paidós. Paris. en: Ecrits. Así. usted compara la posición anticolonialista de Lévi-Strauss. 1998|. com o por la m anera en que mezcla la autobiografía.dido. de una v iolencia. “Lectures de Histom de la folie ( Í 9 6 M 9 8 6 )” . considero a Tristes trópicos como uno de los libros más bellos de la segunda mitad del siglo. c i t . Lacan y* deja entender. no sospechada de inautenticidad." En “Propos sur la causalité psychique” (1 9 4 6 ). en: L'écriture el la difference. con la de Rousseau..

Y es irritante. a su manera de ver. no comienza con Deseartes sino con la v icto ria de S ó cra tes sobre los presocráticos. Para volver a la palabra “deconstrucción’ . E n el primero. con mucha frecuencia se los cita en serie. usted subraya por el contrario que con el acto del cogito el p en sam ien to ya n o debe temer la locura porque el “cogito vale aunque yo esté lo c o ”. en suma comprender los fen óm en o s de exclusión. n o hay nada serio en política sin esa aparente “sofisticación” que estimula los análisis sin dejarse intimidar. no tan conservador en política y más comprometido en Aciones “subversivas” y luchas "ideológicas". J. e n trar en una modernidad que intentaba reconciliar la estética y la p o lítica. y p erm itían . A todas luces.: En efecto. de construcción del sujeto y la iden­ tidad. Gran nostalgia. E n el extranjero. en análisis de textos muy refinados. Foucault separa en Descartes el ejercicio de la locura del e je rc ic io del sueño. el ostracism o con tra la locura. luego con las reflexiones de Sartre sobre el ser. R ep ro ch a en ton ces a Foucault que constituya un acontecimiento en estructura ya que. todos estos d ebates pueden parecer bien sofisticados. la locura está excluida. porque. Ya ve que sigo inconsolable. aunque fuera por ¡a impaciencia de los medios. el estatus de la locura. el in co n scien te y la libertad. com o había ocurrido con el pensamiento heideggeriano en los años tre in ta . Todos esos autores parecen sostener el mismo lenguaje. Foucault me Parece más “deconstructor” que Lévi-Strauss. En el segundo. Entonces uno podía oponerse y decidirse sobre desafíos de una gran impor­ tancia para el pensam iento. el progresism o y la crítica de las ilusiones del progresismo. lo que no ocurre con Lévi-Strauss 0 Lacan. por ejemplo.. o sea. el otro y la nada. Pero desde otro punto de vista. cuyas imágenes sensibles se v u elv en engañosas b ajo el asalto del “Genio Maligno”. y ese decreto de exclusión filo sófica an u n cia el decreto político del “gran encierro” je 1656. En el interior de este cam po com plejo y difícil de recortar hay sitio para diferencias aparentem ente microscópicas.. el humanismo y el antihu­ manismo. form a parte de las virtualidades del sujeto. Hoy.Mi relación con cada autor era diferente. D. pero tenían una incidencia fuerte sobre el com prom iso social y político de toda una genera­ ción de estudiantes. uno percibe que las separaciones más radicales dependen en ocasiones de un pelo. a partir de argumentos que hoy se considerarían mucho más sofisticados o inútilm ente sutiles. En su Historia de la locura. Allí donde Fou cau lt h a ce d ecir a Descartes que “el hombre bien puede estar loco aunque el cogito n o lo esté”. apenas se miran los textos con precisión.la locura. me parece que Lacan es más audazmen­ . por suerte y por necesidad. la división entre locura y razón. los problemas del racismo y las luchas de la época colonial. en la medida en que era más impa­ ciente y más rebelde. fue una época feliz donde se cruzaban todos aquellos que se interesaban en diferencias micrológicas.

. rupturas. a mi juicio. A l tiempo que reconozco la legiti­ midad relativa de tal análisis. es que.20 acompañar a mi manera. . relación doble. revelaba una filosofía y una “ideología” cuyos límites traté de expresar y de la que pueden encontrarse otros signos. un pasaje de Tristes trópicos (en “La lección de escri­ tura”) que. pasajes de una episteme a otra. según ciertos criterios limitados. no creo que se pase de lo visible a lo invisible en la admi­ nistración de las penas. G a llim a rd . cit. el par visibilidad/invisibilidad. que escribí poco tiempo más tarde (“La estructura. en un segundo texto sobre Lévi-Strauss. Lévi-Strauss es diferente. pu f. QUE. Sociology' et Anthropologie. El gesto típico de Foucault consiste en endurecer en oposición un juego de diferencias más complicado y que se extiende en un tiem­ po más largo. S ig lo X X !. M ichel Foucault. Naissance de la prison. Podrían encontrarse otros ejemplos. París. Y. extender con consecuencias decisi­ vas el campo virtual de lo espectacular y lo teatral. M adrid. “Introduction à l’ueuvre de M arcel M auss".: Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. otra distribución de lo visible (y por ende de lo invisible) que hasta puede. en la demostración hecha por Des­ cartes. Por consiguiente.V MAÑANA. al analizar su prefacio a la obra de Marcel Mauss. en M arcel M auss. el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”). T ec n os. en L’écriture et la difference. incluso en textos como Vigilar y castigar 2 1 o en otros más recientes.más cerca de Lacan que de Foucault. Por eso me sentí -y lo sigo estando. en Vigilar y castigar. ob. Lo que siempre me dejó un poco perplejo con Foucault. Pero después de De La gramatología. cast. Lo mismo ocurre con el cogito. la demostración y la preocupación de Lévi-Strauss. Yo intento demostrar (en un seminario sobre la pena de muerte) que el mismo proceso se orienta hacia otra modalidad. sus 19 Jacques Derrida. por supuesto. Comprendo la exactitud de lo que afirma Foucault a propósito de Descartes. te “deconstructor” que Foucault. más allá del debate sobre el cogito. Para esquematizar en extremo. con la salvedad de que en cierto momento puede leerse el acontecimiento del cogito. 19791. como una inclusión (y no como una exclusión) de la locura. más virtual. por ejemplo. Así. si comprendo muy bien la necesidad de señalar divisiones. Mi crítica se refirió primero a un punto muy particular. 1 9 7 5 |Tradcast. por el contrario. y una vez más dividida.1 9 por el contrario intento. al mismo tiempo siempre tuve la impre­ sión de que eso conllevaba el riesgo de tomarlo menos atento a secuencias largas. Paris. estaría tentado de afirmar que en la evolución de los castigos no se pasa de lo visible a lo invisi­ ble sino más bien de una visibilidad a otra visibilidad. 1950 ¡Trad. Contrariam ente a lo que dice Foucault. suscribiéndola hasta cierto punto. donde podrían encontrarse diferencias incluso más allá del momento cartesia­ no. 20Claude Lévi-Strauss. diría que Foucault instaura en rup­ turas y en oposiciones binarias un abanico de diferencias más com plejo. Surveiller et punir. el gesto de Descartes puede ser comprendido de otra manera.: Sociologia y antropología. a partir del siglo XVIII. 20 00 ). Madrid.

Por lo que respecta a Lacan. yo tengo nostalgia de esa época. sin descanso o sin fondo.consecuencias son ilimitadas. Hay recortes que no son los de nuestra generación. Siempre con una inquietud radical. un presupuesto posibilitaba la conquista teórica y la avanzada del saber. cit. Heidegger. en la manera de escribir) y la "naciona­ lidad”.. si Alem ania no se inspirara en la filosofía de las Luces. centrales. la herencia de Husserl. sería un desas­ tre para los dos países y para Europa. Hasta Lévi-Strauss reivindica su deuda para con Freud y Marx. está más cerca de usted desde el punto de vista del estilo. en efecto. no solo para la interpretación de Descartes. 'Y fueron cuestiones graves. 1 1Véase L’¿enture ei ¡a difference. Husserl. y eso cuenta.. sobre todo por lo que respecta a Heidegger y Husserl.: ¡La escritura y Francia! Para tratar de responderle uniré esos dos motivos de “la escritura” (el idioma en la escritura. Yo buscaba ese presupuesto que hacía del fre­ no. Cada vez. Foucault.son pen­ sadores que nunca dejé realmente de cuestionar. y aunque pertenezca a la misma generación que Lévi-Strauss. sino para los protocolos de lectura y los dispositivos metodológicos o epistemológicos de La historia de la locura. un amortiguador indispensable de la aceleración.. Lo que me interesó no es simplemente una oposición política (conserva­ dor/no conservador) sino el precio que se debía pagar. pero hay que ir para adelante. qui­ so mostrar la existencia de un continuum entre lo biológico y lo cultural. É. es decir. Pensador naturalista. Lacan reintrodujo la filosofía hegeliana en el pensamiendo freudiano a par­ tir de la enseñanza de Alexandre Kojève y en una época en que los psicoana­ listas franceses querían desterrar de sus filas toda la herencia alemana de Freud. Nietzsche y Lévinas es central. desde ya. Lévi-Strauss tiene una escritura clásica. a una filosofía “neokantiana" de profesores. reprochando a esta época -hacen la amalgama.: Volveremos sobre esto. En su caso. ¿En qué sería vergonzoso ser nietzscho-heideggeriano? Hay algo muy político en esas su­ puestas teorizaciones. A h í está su fuerza. Si Francia no se alimentara de la filosofía alemana.” ]• D. . Todos esos pensadores de los años setenta también son escritores. Los pensadores de quienes hablamos tienen la característica de haber reintroducido en Francia la filosofía alemana. oh. si puede decirse. Habla de ello en “Violencia y metafísica”. A l igual que usted. en cada caso. Ferry y Renaut predican un retorno a la filosofía francesa vía Kant. En La pensée 68. es más un heredero del romanticismo alemán.. para que se realizara un progreso. y a la inversa. en mi opinión.el ser nietzscho-heideggeriana. R. Pero volveré sobre esto. Primera observación lateral: incluso los que usted acaba de designar como aquellos de los que visiblemente heredo -Heidegger. Lévinas.

N o quisieron ver las d iferen cias que se m anifes­ taban en cada uno respecto de N ietzsche o Heidegger. la dirección. me siento más cerca de L acan que de todos los dem ás. y ya que vuelve a eso. Heidegger el L* n a jis m e . ¡Y celos. ta n to m ás que yo! Se debe poder decir y pensar todas esas cosas a la vez: todos “e llo s ” son más “franceses” que yo. E s ta o b ra fu e p u b lic a d a e n el m o­ m ento d e la a p arició n e n F ra n cia del lib ro de V ic to r F a ria s. A lthusser o Lyotard. D e l’esprit. V erdiet. de la letra. Heidegger el ¡a question.R etom o la cuestión de la escritura y la n acion alid ad . que jam ás p u d ieron lee r a to d a esa gente. siento por esta lengua un am or in q u ie to . A ctuaron sin mirarlo de cerca. G a l il e e . tien en el respeto. la d iscu sión c o n su p en sam ien­ to era más bien torm entosa. q u e v o lv ía a la n z a r e l d e b a t e s o b r e la c o l a b o r a c i ó n d e l f i l ó s o f o a l e m á n c o n < ■ '! n a cio n a lso cia lism o (Trad. P or lo ta n to .i . la retórica. y más franceses unos que otros. C om parto co n él una a te n c ió n c o n s ta n te a c ie rto m ovi­ m iento de la frase. 1 9 8 7 . U n amor loco. no hace m over la retórica francesa más tra d icio n a l. El A le p h E d ito r e s . ten g o la sensación de que todo lo que in ten to h a cer pasa por una lu ch a cu erp o a cuerpo con la lengua francesa. com o lo m uestro no solo en Del espíritu. una lucha tu rbulenta pero prim ordial. si mi relación con Heidegger era e x p lícita . Por lo que a m í co n cie r­ ne. P a rís . aunque escrib am o s de una ma­ nera muy diferente. escribieron un libro repleto de torpezas y groserías. la puesta en escen a. 19 8 9 1 . c a s t. Deleuze. a mi parecer. a un trabajo. celos recíp ro co s. T od os escriben “un francés d eterm inado”. desde otro punto de vista. ¡L acan sea ta n fran cés. los autores de L a pensée 68. cast. u n lib ro n u lo pero sintom ático. o de dejarse tocar por ella.: P d espíritu: Heidegger y la pregunta.2' ' donde 25 Ja cq u e s D errid a. con relación a esto. 1 % 7 |Trad. Aunque. com o si pudiera confundirse la e le c c ió n de una herencia con una incorporación ciega. si quiere. la composición. el destino. ¡Interesante por sin tom ático! A fuerza de m ezclarlo to d o . c e lo so y ator­ mentado. Esto lo tengo en com ún co n L acan . la retórica. la com posición. C om o usted sabe. sin o de la letra . sino de cierto clasicism o. de Lévi-Strauss. S u escritu ra n o h a c e te m b la r la len­ gua. q u iero d ecir don­ de todo el desafío se fija. y si n o soy d em asiad o in ju sto . F re n te a e lla . no del sig n ifica n te . D ic h o lo cu a l. donde lo esen cial está e n ju ego. V a le n c ia . Y en el fondo muy apacible. n o de una a ctitu d aca d ém ica o convencional. term i­ naron por ignorar las críticas con tra N ietzsch e y sobre to d o c o n tra Heidegger que estaban contenidas en esa “filiación n ietz sch o -h eid eg g eria n a ”. P a ris. h a b rá h a b id o m ás amor. Tam bién él tiene una m anera de tocar la len gu a fran cesa. P r e -T e x to s . si n o p a re ce dem asiado insensato! A quí se trata de una relación co n la francesidad de la lengu a. muy sed en taria. B a r c e lo n a . Derrid. de la escena de la escritu ra. que. y sin em barg o m e atreveré a pretender que entre la lengua “francesa” y yo h ab rá. S a n to D io s.m a n ten ía n c o n la lengua fra n cesa una relación com ún. siem pre tuve el s e n tim ie n to de que -p ese a las diferencias de e s tilo . 1 9 8 9 ). Ya se tra te de Foucault.: Heidegger y el nazismo. no siento en los otros.

Aunque deba mucho. a todo lo largo del libro. él también conside­ rado como heideggeriano desde la publicación de Le différend. G edisa. G edisa. a Heidegger. Foucault un “Nietzsche francés” y usted un “Heidegger fran­ cés”. entre 1940 y 1942. ese ‘expediente’ no tendría un gran interés. De otro modo. de entrada me inspiró una intensa inquietud política. Pero lo peor. Por lo que respecta a Freud. V éase Jacqu es Derrida. un antihum anism o sospechoso o un esteticismo dudoso. Derrida fue sospechoso en los Esta­ dos Unidos de no haber desconfiado lo suficiente de su amigo Paul de M an (1919-1983). Mémotres pour Paul de M an. É. París. Por otra parte. en Points de suspension. Marx es responsable del gulag. Por lo tanto. Galilée.: Memorias para Paul de M an. precisamente por esta razón. cast. Desde hace más de medio siglo. Nietzsche un pobre esteta nihilista incapaz de comprender los progresos de la razón occidental. l’enfer des philosophes". Derrida es Heidegger + Heidegger. Véase ‘‘Heidegger.24 En otras palabras.Tras haber sido sospechoso en Francia de no Haberse diferenciado lo suficiente del nazismo de Heidegger. una crónica literaria en un diario belga favorable a la ocupación alemana. 1988 (Trad. c it. ningún filósofo riguroso pudo ahorrarse una ‘discusión ’ con H eidegger”. cada uno a su manera. de una manera muy diferente. Fue también lo que ocu­ rrió. 1988. Se trata de mostrar que Pierre Bourdieu es un “M arx francés”. París.] . de los grandes totalitarismos del siglo. profesor y teórico de la literatura en num erosas universidades am ericanas y reconocido culpable en 1987 de haber mantenido. El razonamiento es de un simplismo pas­ moso. que no sería nada más que un secuaz del nazismo. 1989]. 1983 [Trad. y Heidegger un simple nazi. Lacan es Freud + Heidegger. cast. sino desde mis primeros textos y mis primeras referencias a Heidegger. Barcelona.está mejor desplegada esta discusión. a la manera de ver de los autores. p. los herederos de ese pensamiento llamado “alemán” no serían más que antidemócratas hostiles al humanismo porque critican el ideal del hu­ manismo progresista y son partidarios.: La diferencia. Lacan y Derrida son los tres heideggerianos además de ser otra cosa: Foucault es Nietzsche + Heidegger. cada uno de los tres es no solo antidem ócrata sino sospechoso de haber tenido sim patía por un filósofo de quien se dice claramente. Barcelona. como otros. la juventud de mayo del 68 los habría seguido: por odio al hombre y adhesión a un comu­ nismo criminal. Los autores de La pensée 68 quisieron probar que toda esa generación filosófica era hostil a la dem ocracia. R.: se manifestó sobre esta obra en una entrevista con Didier Eribon para Le Nouvel Observateur: “¿Por qué el archivo espantoso parece insoportable y fascinante? Precisam ente porque nadie pudo jamás reducir toda la obra de pensam iento de Heidegger a la de un ideológo nazi cualquiera. según Ferry y Renaut. Lacan un “Freud francés”. no sería más que un oscurantista surgido de las profundidades del rom anticism o alem án y adepto de una visión irracional del inconsciente. 194. con Lévinas. ob. es que Foucault. Esta herencia serta deshonrosa porque. M inuit.. 24 Los autores de La pernee 68 añaden a la lista a Jean-François Lyotard. siempre según Ferry y Renaut.

n Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis”. pero no sé si ese punto de vista es profrancés o antialemán.. que. D. más lejos: “Por supuesto. habría que considerar n < > que Derrida constituye una especie de heideggeriano (un 'heideggeriano francés’) sino que HeideggeI fue una suene de prederridiano alemán”. afirman que “Derrida” es Heidegger con una estética diferente. En suma. de Georges Bataille a Emmanuel Lévinas pasando por A ndré Breton y Alexandre Koyré. fue atravesado por la doble herencia de N ietzsche y d e Heidegger. Además. todo el que marcó este siglo. en se1 más heideggeriano que el propio Heidegger". en: Luc Ferry y Alain Renaut. cuando jamás lo fue. 16 “La estrategia derridiana -escriben Ferry y R en aut. en el fondo. pretenden reducir a una “ingeniosidad” o una “fecun ­ didad” “léxicas”.27 com o lo com prueban co n cierta impa­ ciencia. J. Ferry y Renaut olvidan a Althusser. 166. además. “escribe de manera diferente”. algunos autores se determ inan por su alergia a una manera de escribir. En mi caso (¡el caso del “heideggerianismo francés”. es realmente peligroso decir que es oscurantista o está ligado por un lado al nazismo y por el otro al gulag. u ocu­ rre que “la gente se interesa en él”.consistirá entonces. desdeñan el h echo de que todo el pensamiento francés del siglo. título del capítulo que me dedican!). No hay nada fortuito en que me hayan atacado a propósito de la escri­ tura. Sigue siendo en nombre de cierto Kant y de la filosofía kantiana com o con frecuencia pretenden hablar. ob. cit. en mi op inión. 1 1Ibid. En cuanto al pensamiento de Freud. ta. habrían visto que los desafíos eran de muy diferente gravedad.26 Muchos conflictos y oposiciones no estuvieron motivados tanto por cuestiones de tesis o contenido filosófico como por gestos de escritura. y. una manera de tratar la lengua. una escena de escritura. . de una Europa en la cual la recon­ ciliación entre Alemania y Francia es necesaria para conjurar los demonios del pasado. a través de lecturas infinitam ente variadas y contradictorias de la obras de esos dos filósofos. diciendo “no tiene nada que decir”. Con mucha frecuencia.2 S Pero lo que me impacta en ese libro es que se inscribe en una tradición patriotera. Lo que atacan es lo que ellos llam an un estilo. apenas una m anera de escribir. y se entregan a una exégesis particularm ente ridicula de las obras de Lacan y de Foucault. hablando de “mí”. Y ese odio a Alemania y a la filosofía alemana. y que. Mientras que si se hubieran tomado el tiempo y la m olestia de leer lo que yo escribo. es tanto más sospechoso cuanto que se manifiesta en el mismo m om ento en que se juega la construcción política de Europa. hacen de Bourdieu un marxis. p. recuerdo esta fórmula: ellos descubren que “Derrida = Heidegger + el estilo de Derrida”. La pensée 6 8 . en filosofía y en literatura.: Es cierto. y sobre todo los nacionalismos. se traduce y “se exporta”. Confundiendo la escritura con el estilo y el estilo con la estética.De paso.

cuando A lem ania y Francia reanudan lazos con las Luces -y en este programa incluyo la crítica de las Luces.29 É. etcétera. Tras la Segunda Guerra Mundial. Senil. Esto pasa por la especificidad nacional de la institución universitaria. c i t . de la tradición nacionalista. D.Dicho lo cual.. En mi libro sobre la obra de Jean-Luc Nancy2 8 vuelvo a esa historia de frontera francoalemana. 1981) y Jacques Le Rider. ob. Ediciones del Serbal. Jean-Litc Nancy. G ustavo C ili. 5 . Escuela de A ltos Estudios en C ien cias Sociales.: El otro cabo: h tkm ocra- cin para otro día. por ejem p lo-. 2 . Por otra parte. B arcelo n a. como dije. Y no olvidemos que las Luces también son y no son alemanas. Paris. U autre cap. París. 3 .: Fm de siglo. Paris. G alilee. L e touchcr. y Politújues de /Liimcic. 11. la resis­ tencia al pensam iento francés fue más fuerte y más intensa en Alemania. olvidando por otra parte la especifici­ dad del espíritu vienés finisecular. El Aufklärung no es exactamente las Luces. nacionalism o. 28Ja cq u es D errida. |ewf». 1^921» V éan se al respecto C arl Sch o rsk e.Momos. fin de sièck (1 ° 6 !> . » [T r a d . por todos los desafíos profesionales del campo institucional. que la inversa. hacia el otro rumbo o el rumbo del otro”.: M e parece que cada vez que Francia y Alemania estuvieron separadas por nacionalismos exacerbados.N ación . 4 . M inuit. la deconstrucción de la filosofía del progreso. c it . Topos.cast. 1991. B arcelo n a. nacionalidad.Lo teo ló g ico p o lítico . 29 E n tre 1 9 8 4 y 19 S S Jacqu es Derrida consagró su sem inario de la FHESS a l. V éan se Psvché. 1 ^ ITr. ob. según el cual la cuestión francoalemana fue no solo decisiva para esa época sino que sigue siéndolo hoy. 1999.: La resistencia no fue recíproca. 1 ^ 4 . la voluntad de reducir el hombre al salvajismo de sus pulsiones sexua­ les. ni el iluminismo. ei alem án.id. Logos. a la cultura alemana.i cuestión del nacionalism o y de la relación co n el otro: 1 . cast. esta cercanía es de hecho un poderoso fermento para la construcción europea. el judío. en este asunto hay desafíos políticos confesados u ocultos que pasan por la cuestión de la nación. es decir. N del T I 10 Ja cq u es D errida. Retórica del can ibalism o . usted dice que la grandeza real de Euro­ pa consiste “en no cerrarse sobre su propia identidad y en avanzar de manera ejemplar hacia lo que no es ella. V'tcnne.3 1 J. Por el contrario. Paris. M oJem ité uennoise a crises de l'idcntite ( 1 9 9 0 ) . comparto su punto de vista — y resumiré de este modo la cosa-. R. p. fue.Kant. Ecolc des Hautcs Étudcs en Science’s Sociales. Se ha dicho en Francia que el supuesto “pansexualismo” de Freud era la manifestación de un espíritu “teutón”.Com er al otro. " Cuando escribí L a historia del psicoanálisis en Francia me di cuenta de que nada era peor que el patrioterismo francés que condujo a tratar al psicoanálisis como “ciencia germana” y por tanto de imputar a Freud. en filosofía y en teoría. ruF. p. . Pero estoy de acuerdo. y todavía ahora. un desastre para Europa. A cá hay un tejido muy complicado.

. cuando no profundamente idénticas. la filosofía es griega. MJürgen Habermas. G a lile e . 1 9 8 5 ).2t< Y MAÑANA. . 2 0 0 0 ). 1 9 9 3 J. 1990. Taurus.: Pienso en la reacción de Jürgen Habermas. É. por cuanto ha tomado el mundo griego para desplegar luego conceptos fundadores que no pertenecen a ninguna nación n i a ninguna etnia en particular. no es occid en tal o europea sino universal. Nuestras elecciones políticas. T auru s. É. de manera felizmente muy amigable. sobre todo en Limited in c . em bistió con tra lo que in terp reta b a co m o un neoconservadurismo francés (Foucault. Hoy. Paris. G allim a rd . G a llim a r d . yo mismo). y hasta fue superado.: E! discurso filosófico de la modernidad.: ¿Piensa en la manera en que Jean B eau fret1 2 reintrodujo la obra de Heidegger en Francia. M ad rid.1'’ Pero todo esto ya es un poco historia. M adrid. co n frecuencia son cercanas. con tanto descono­ cim iento como violencia. la h eren cia está inscripta en una modernidad que precisamente consiste en no replegarse sobre “lo idéntico a sí”. en la medida en que jamás es idéntica a sí misma. 1974 [Trad. 1 9 9 0 . hasta cierto punto nos explicamos.: Usted dice que no hay ni relativismo ni nacionalism o en filosofía. R. Le tUscours philosophique de liimudernite (F ra n cfo rt.. QUÉ. cast. de la que también dice que su característica es no tener identidad sino ser portadora de una diferencia. El discurso filosofico de la modernidad1 * desarrolla con abundancia sus críticas con tra mi traba­ jo. P arís. Limited In c. En consecuencia. ob. R. aliadas. este desafío me parece fundamental. y después durante un encuentro en París. cast. En su ser original. sobre todo por lo que respecta a Europa. Me parecieron más que injustas y las respondí un poco por aquí y por allá. sobre todo a partir de lecturas americanas. Contribuyó al mismo tiem po en un verdadero trab ajo de lec tu ra de este p e n s a m ie n to y e n una ocultación del compromiso nazi de Heidegger. V éase Profils philosophújitós ct ¡)o!mc|iu. P arís.16 A partir de ahora.n J. En muchas ocasiones subraya que hay que pensar el mundo contem porá­ neo a partir de los conceptos suministrados por la filosofía. U n sem inario nos reunió en Francfort en junio pasado.2Jean Beaufret (1 9 0 7 -1 9 8 2 ): tras una p articip ació n a ctiv a e n la R e s is te n c ia a n tin a z i. todos pueden apropiarse de la conceptualidad filosófica como un universal que no puede ser encerrado en ninguna frontera. 1988 ITrad. cuando su lectura de alguna manera era desterrada de Ale­ mania debido a la colaboración con el nazismo? j.\s ( 1 9 7 1 ) . como por otra parte la cultura. ” N acido en 1929 y heredero de la Escuela de F ran cfu rt. P arís. pues. c it.: Perfiles filosóficos y políticos. G a liié e . En otras palabras. . Lyotard. Jacques Derrida. Jü rgen H a b e rm a s ro m p ió c o n la herencia heideggeriana. . Jean Beaufret fue el portavoz en Francia de una de las c o rrie n te s del p e n s a m ie n to h eid eg g eria n o .” Primero. y Du droit à ¡a philosophic. y aparecen corno tales en numerosas ocasiones públicas. D. Derrida. L'autre cap.

de romper consigo mismo. y no filosóficos. territorial. pues esta permite y prescribe también su transformación. esto se asemeja a un proceso autoinm unitario. y " Admiration de Nelson Mandela on les lois de la reflexion" ( W 86h en: Ps\t'hc oh. Durante 25 sig os. étnica y cultural. Pero nació -y en esto puede seguirse a Husserl y a Heidegger. es que uno se libera del etnocentrismo. U na vez más. pero anuncia un proceso infinito de universalización. en nombre de la filosofía v de su filiación europea. si bien hay pensamientos por cierto muy poderosos. Su “idea”. y eventualmen­ te del europeocentrismo. según Heidegger. su proyecto consiste al mismo tiempo en levantar las raíces y hacer que lo que se piensa en griego -y más tarde en alemán. £1 e>pititu de la devolución”. Por sus conceptos. “Le dernier mot du racisme” ( N S ') . En otra parte. lo hicieron a partir de la incorporación de los filosotemas provenientes de la Europa de las Luces. A menudo toma en préstamo una lógica y una argumentación. I7)aci|ues Derrida. El ejemplo más impactante es el de Nelson Mandela. la de la misma Europa. geográficos y políticos. ayer y mañana: no solamente se otorga armas contra sí misma y contra su propia limitación sino que da armas políticas a todos los pueblos y todas las culturas que el pro­ pio colonialism o europeo ha sometido. en efecto. de entrada la filosofía se libera. su perfectibilidad infinita. Por eso no existe en ninguna otra parte fuera de Grecia algo que pueda llamarse rigurosamente “filosofía”. cit. Y a menudo. ' Tomemos el ejemplo del derecho internacional. de desplazarse. ese proyec­ l to de universalización de la filosofía jamás dejó de mutar. D. pues. Hay aquí una contradicción viviente. Lo universal así proyectado no está dado a la manera de una esencia. Es necesario velar por que la parte europea de ese derecho internacional no venga a limitarlo para que uno pueda liberar al derecho de sus propios límites europeocéntricos.Vease nuestro capitulo 6.: En efecto. no se trata de nada menos: la significación de la filosofía. o por lo menos tiende a liberarse. La paradoja. aquellos que dieron su vida en las luchas por la independen­ cia. es sustancialmente europeo.como el proyecto universal de una voluntad de desarraigo. la filosofía como proyecto específico de un pensamiento del ser nació en Grecia. de su lim itación lingüística. pero lleva en sí una transformación del derecho que siempre es perfectible. y por lo tanto inacabada. Hoy debe profundizar ese camino para seguir liberándose cada vez más de sus límites étnicos. en la lengua y la cultura griegas. Así. de extenderse.sea liberado en “más de una lengua”. que incorpora un discurso no solo europeo sino británico. su institución se inscribe ante todo en una lengua y una cultura.J. . Si la filosofía tiene una raíz (Grecia). pero sin por ello destruir la memoria de ese derecho.

hay aquí una tarea de d econstru cción interminable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas concep tu ales que permttan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. sin por fuerza tra icio n a rlo . Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: reco n o cer el derecho de las mujeres. se transform an sin cesar. Pero hay que efectuar ese gesto en nom bre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos d el h o m bre. el derecho al trabajo. . Los derechas del hombre son perfectibles. esto significa que in cesa n te m e n te debe liberarse del relativismo. los derechos de la in fan cia. pero si su voca­ ción realmente es universal.Una vez mas. si la filosofía griega es europea al in icio . su propio límite etnocéntrico o geográfico. El trabajo filosófico consiste en una lib era c ió n c o n s ta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. De igual manera. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. En el cora:ón del derecho inem acional existen lugares donde es m enester pasar y desplazar el límite. entonces. etcéte­ ra.

20.). París. 1968. Fundamentos. Seuil. o campo de la sociedad hum ana y productiva. Se trata de definir una suerte de “parte maldita”. A la ve: dios de la escritura. La part maudite. 1972.). cit. Lacan se inspiró en esta noción para inventar el concepto de real. algo que no se deja simbolizar y que excede la representación. y Foucault tam bién en su concepción de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. Madrid. el actor y el director. París. cast. retornada en Marges . Paris. dictada el 27 de enero de 1968 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía. imposible de simbolizar o normalizar en el orden de la razón: una existencia "otra” expulsada de todas las normas. Jacques Lacan. el crimen. 4 Esta idea es desarrollada también en "La pharmacie de Platon” (1968).: La diseminación. el autor. la locura. 1994]. t. la pulsión.).. “La différance”. Sería portadora de negatividad pero también de una alteridad que escaparía sin cesar a lo mismo y a lo idéntico. Icaria. 1972 [Trad. En esta lectura Je! Phédre. La ambigüe­ dad sólo se percibe por escrito (N . invierno de 1965. aunque usted no lo diga explícitamente.2 Yo tendría una tendencia a decir que al comienzo. A todas luces. Derrida analiza el m ito de Theuth (Thot). Fayard.3 una diferencia en el sentido del absoluto o de la duplicidad. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d i n e s c o : El debate sobre el etnocentrismo puede ser planteado a partir de la cuestión de la diferencia. Seuil. Georges Bataille. las basuras. [En francés. la différaance sería la “anarquía improvisadora”. Usted encuentra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtaud. cast. Barcelona. Gallimard. GEuvres completes. por el otro lo heterogéneo (lo sagrado. etc.de la philosophic.4 1Publicado primero en la revista Tel Quel. 1987). Esqtiisse d'une vie. es el que permite inventar la . vil. 3 Inspirándose en el pensamiento de Marcel Mauss. Buenos Aires. ese térm ino hace pensar a la vez en el Nietzsche de El nacimiento de la tragedia y en la no ción de lo heterogéneo expresada por Georges Bataille. lo improductivo.2. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. colección “Tel Quel". 1993 [Trad. droga (pharmakun) y remedio contra la droga. París. en un artículo dedicado a A n to n in Artaud. 1976 [Trad. En suma. Fue en 1965 cuando usted escribió por primera vez ese térm ino con una “a” (différance). M inuit. 1975J. difference y difference se pronuncian del mismo modo. “La palabra soplada”. los excrementos. según la lectura platónica. en La dissemination. etc. La parte maldita.] 2Publicada por primera vez en Théorie d'ensemble. historia de un sistema de pensamiento. cast. retomado en L’¿enture et la difference. Georges Bataille distingue dos polos estructurales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ neo. ob. Theuth. Esbozo de una vida. donde no se plantean distinciones entre los órganos del teatro.' y luego en una larga conferencia.: Lacan. Fondo de Cultura Económica. del T. París. histoire d ’un systéme de pensée.

pero si su v o ca­ ción realmente es universal. Pero hay que efectuar ese gesto en nombre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos del h o m b re. entonces. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: re co n o ce r el derecho de las mujeres. . sin por fuerza tra icio n a rlo . el derecho al trabajo. Los derechos del hombre son perfectibles.Una vez más. De igual manera. esto significa que in cesan tem en te debe liberarse del relativismo. los derechos de la in fancia. e tc é te ­ ra. hay aquí una tarea de d econstru cción interm inable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas con cep tu ales que permitan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. E n el cora­ zón del derecho inemacional existen lugares donde es m enester pasar y despla­ zar el límite. si la filosofía griega es europea al in icio . su propio límite etnocéntrico o geográfico. El trabajo filosófico consiste e n una lib eración co n sta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. se transform an sin cesar.

CEiares complètes. ob. Buenos Aires. historia de un sistema de pensamiento. algo que no se deja simbolizar y que exced e la rep resen tació n . aunque usted no lo diga e x p lícita m e n te . en La dissemination. París. T heuth . Gallimard. 1993 [Trad. “La palabra soplada”. S eu il. En esta lectura Jel Phódre.: La parte maldita.3 una diferencia en el sen tid o del absolu to o de la duplicidad. o cam p o de la sociedad hum ana y productiva. A todas luces. S e trata de d efinir una suerte de “parte m aldita”.4 1 P ublicad o prim ero en la revista Tel Quel. G eorges B ataille distingue dos polos estru cturales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ n eo. 1976 (Trad. colección “Tel Q u e!”. La ambigüe­ dad sólo se p ercib e por escrito (N . d ictad a el 27 de en ero de 1 9 6 8 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía . [En francés. Jacques Lacan. Lacan se inspiró en esta n oción para inventar el concepto de real. Seuil.1 y luego en una larga conferencia. ese térm in o h a ce pensar a la vez en el N ietzsche de El nacim iento de la tragedia y e n la n o ció n de lo heterogéneo expresada por Georges B a ta ille. lo im productivo. Fondo de Cultura Económica. el a cto r y el director. difference y difference se pronuncian del m ismo modo.2. 1972. cast. la différaance sería la “anarquía im provisadora”. Fundamentos. imposible de sim bolizar o norm alizar en el orden de la razón: una existencia “o tra” expulsada de todas las norm as.2 Yo te n d ría una te n d e n c ia a d ecir que al com ienzo. Fayard. A la vez dios de la escritura. París. vil. Icaria. donde n o se p lan tean d istinciones entre los órganos del teatro . los excrem entos. En suma. 19S7J. París. retom ada e n Marges ~ de la philosophic. droga (phannakon) y rem edio c o n tra la droga. Esquisse d'une vie. histoire d'un systéme de pensée. 1975]. Madrid.). Paris.: Lacan. el autor. t. las basuras. la pulsión.). e tc . 3 Inspirándose en el pensam iento de M aree! Mauss. Fue en 1965 cuando usted escribió por prim era vez ese térm in o co n una “a” ( differen ce ). y Foucault tam bién en su co ncep ció n de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. B arcelo n a. S e ría portadora de negatividad pero tam bién de una alteridad que escaparía sin cesar a lo m ism o y a lo id én tico . 1968. del T . Derrida analiza el m ito de T heuth (T h o t). la locura. La part maudite. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. “La difference". U sted en cu en tra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtau d . Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d in e s c o : El debate sobre el etnocentrism o puede ser planteado a partir de la cu estión de la d iferencia.). Georges B ataille. en un artículo dedicado a A n to n in A rtau d . invierno de 1965. M inuit. 1 Esta idea es desarrollada tam bién en “La pharm acie de P laton" (1 9 6 S ). el crim en . ¡994J. según la lectura platónica. retomado en L’¿enture el la différencc. por el otro lo heterogéneo (io sagrado. es el que permite inventar la . cast. Esbozo de una vida. cast. París. c ít. 1972 [Trad.j 2 Publicada por prim era vez en Théorie d’ensemble . 20. etc.: La diseminación.

sociales. nacionales. para mí.Una vez más. Pero la escritura es tam bién lo que a d o rm e ce. de un a v u e lta posibl« de un discurso dominante contra sí mismo. realmente hay aquí un poder de universalización. Economía y aneconomía a la vez. ya desarrollada en el prim er cap ítu lo . lingüísticos o incluso hu­ manos. ¿Cómo puede pensarse la diferencia como un universal sin ceder ni al comunitarismo ni al culto narcisístico de las pequeñas diferencias? ¿Cómo escapar a la psicología de los pueblos. si lo permi­ te. algunas proposiciones abstractas sobre la différance y las diferencias. no bien hay una huella. es preciso. Por supuesto. etnopsicoanálisis. o presencia/ausencia. es posible extraer de esa proposición de apa­ escritura enmo remedio del olvido. etcétera? J acques D e r r id a : Entonces. contra Platón. etnopedagogía. a una heterogeneidad que no es primero oposicional. un “devenir-tiempo” del espa­ cio. pues. una referencia a la alteridad. Luego. a través y a pesar de todos los límites que la más fuerte tradición filosófica o cultural creyó poder reconocer entre “el hom ­ bre” y “el animal”.“ ’ Hay différance no bien hay algo vi­ viente. Hay différance no bien hay una huella viviente. etc. como différance . el que escrib e y qu e cie rra l'J farmacia. muchos discursos de la época). la différan­ ce no es una oposición. S e encuentra aquí la idea. reivind icar a este co m o una d iffé ra n ce y al m is"10 tiempo recuperar a Sócrates. De aquí proviene cierta inscripción de lo mismo. o a las teorías del “arquetipo”.)-. Insisto en ello. usted plantea un problema esencial a nuestra modernidad. que rechazan la idea misma de una universalidad posible del sujeto humano. más allá de todas sus diferencias culturales. a través de esta conceptualidad sofisticada. un “devenir-espacio” del tiempo. para que exista. Por tanto. . en su forma esquemática y a menudo simplificada. el que no escribe. ’ Véase nuestro capítulo S: "V iolen cias con tra los an im ales”. una relación vida/ muerte. Todo eso era también una meditación sobre la cuestión de la relación del significado con el significante (y por tanto de cierta lingüística saussuriana tal y como dominaba. Para escapar de esta p resen cia del pharm ako 1 1 platónico. detrás de P lató n . sin que sea necesario. que no es lo idén­ tico. una esencia o una oposición sino un m ovim iento de espaciamiento. Esto se relacionó muy pronto. Luego la diffé­ rance no es una distinción. y por lo tanto una figura del mal. una figura que él pretende erradicar. ¿república o democracia? A n te todo. ni siquiera una oposición dialéctica: es una reafirmación de lo mismo. Lo que el motivo de la différance tiene de universalizable frente a las diferencias es que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: ya se trate de límites culturales. una economía de lo mismo en su relación con el otro. mi trabajo se desplegó en un largo cuestionam iento de todas las diferencias consideradas como simples oposiciones. cuajarla o fijarla en una distinción o un sistema de oposiciones duales. con la inmensa problemática de la animalidad. rebautizada etnopsicología -co n sus variantes (etnopsiquiatría. etnopediatría.

inclusive en los m ovim ientos feministas. pero cada vez más disociados u opuestos.iJ. hasta el m om ento en que desconfío. a n te la com pulsión de la identidad. De una m anera general. ca st. Por lo tanto.6 siempre desconfié del culto de la iden­ tidad. M a n a n tia l ! . G alilee. no ob stan te. y resisto. y por tan to de ese lím ite en la solidaridad. Ambos términos son cercanos. de manera un poco artificial.riencia ab stracta todos los resortes necesarios para el cuestionamiento de éti­ cas y políticas que usted ordena bajo la etiqueta del comunitarismo.: E lmonolinguismo di1 1 otro. al tiem po que subrayo sus límites. en con textos móviles que dan lugar a transacciones siempre originales. acentúo el m ovim iento hacia un polo o el otro. (Tr. Le m onobnguàm e de l'autre. los homosexuales. En este caso. comparto su inquietud ante la lógica com unitaria. y por mil razones que explico en otra parte. en particular en El m onolingüismo del otro. trato de recordar la disociación cada vez más necesaria entre lo político y lo te rrito r ia l. o incluso cuando una co ­ munidad religiosa es som etida a la opresión. no vacilo en apoyar. causas tales com o las de las feministas. com o se decía antes. por el contrario.. Según la situación. a ese m ovim iento que tien d e h acia un narcisismo de las minorías que se desarrolla en todas partes. ya se trate de las m ujeres. En esto no hay ningún relativismo. y para hacer re c o n o c e r cu án d o una identidad n acio n al o lingüística amenazada. en Francia. por lo menos provisionalmen­ te. prudente. que con tanta frecuencia le está asociado.. los hom osexuales u otros grupos. puesta en m inoría. si algo sem ejante existe. es !a condición de una responsabilidad efectiva. La responsabilidad política ante situaciones siempre complejas. Pans. 19 9 6 . me gustaría ser a la vez republicano y dem ócrata. puedo comprender la ur­ gencia vital del reflejo de la identidad. Pero debo hacerla mía. C ontinuam ente. como usted. deslegitimizada. S in embargo. así com o de lo com unitario. Usted sabe que las opciones políticas a menudo están determinadas por acentuaciones más «Jacq u es D errid a. los pueblos colonizados. donde esta polaridad es cada vez más acusada. contradic­ torias y sobredeterm inadas. por modes­ tamente que sea. el tiem po y el lím ite de la alianza. En ciertas situacio­ nes. según los contextos o los destinatarios. El com unitarism o o el Estado-nacionalism o son las figuras más evidentes de ese riesgo. allí donde com pruebo una discrim inación o una amenaza. hay que asumir responsabilidades políticas que nos ordenan cierta solidaridad co n los que luchan contra tal o cual discriminación. Puedo entonces aceptar una alianza mo­ mentánea. hasta el momento en que la lógica de la reivindicación me parece potencialm ente perversa o peligro­ sa. Por eso me siento dividido entre los dos motivos del republicano y el democrático. Por lo tanto. marginalizada. haciéndolos tan explíci­ tos e inteligibles com o sea posible. El riesgo debe ser reevaluado a cada instante. es tratar de calcular el espa­ cio. Esto en m odo alguno me impide desconfiar de la reivindicación identitaria o comunitaria en cuanto tal. B u en o s A ire s.

: que una elección binaria. las que requirieron desde el com ienzo. Según ciertos sociólogos y estad ísticos. y a pesar de todas mis reservas.: llama extrañam ente la paridad. en parte. Me inquieta la inscripción de la diferencia sexual en la C o n stitu ción .. 'T é rm in o creado por Jacques Derrida. y sobre todo a la representación. a partir de falocentrism o y logocen trism o. ¿Qué piensa usted. corro el riesgo de ratificar una situación catastró­ fica. É. sin duda. el Parlam ento francés adoptó un te x to que introd ucía la diferencia los sexos en el artículo 3 de la C on stitución : “La ley determ ina las co n d icio n es en las cuales esta organizado el acceso igualitario de las mujeres y los hom bres a los m andatos electo ra les y funcio­ nes electivas”. La inscripción de este apartado perm ite que la Asamblea vote leyes que extenderán de facto la paridad a todos los niveles de la sociedad civ il. en esta perspectiva. del debate sobre la paridad?7 Yo desconfiaba mucho del discurso. una deconstrucción de todos los efec­ tos de falogocentrismo8 que no pretendía solam ente ser “teó rico ” o “especulati­ vo” sino concreto. por ejemplo. R . según el cual solo existiría una sola libido (o energía sexual) y que ésta sería de esencia m asculina. h ace más de 35 años. N o.Y MAÑANA. R . Pero a partir del m om ento en que me d icen: “N o hay más J. y por ta n to la o b lig ació n legal una representación de esta diferencia. y me pregunto por qué alcanza ese grado en F ra n c ia cu ando en otros campos de la vida social las m ujeres son ta n num erosas co m o los hom­ bres para ejercer los mismos oficios. votaré a favor de la paridad.: Me parece que existen otros medios para luchar c o n tra esta subrepre­ sentación. y con las consecuencias o las im plicaciones más graves. para desig' nar la prim acía concedida por un lado por la filosofía occid en tal al logos p la tó n ico y. y hasta claram en te m ay oritarias en cier­ tas ocasiones: es lo que ocurre sobre todo en los estudios y los o ficio s de la psicología. R. . efectivo. de las mujeres en la vida política.: C o n el riesgo d e instaurar cuotas. por las mismas razones que usted. que estipula la indivisibilidad de la soberanía republicana. porque si voto “en contra” estaré confirm ando un hecho masivo e intolerable: la subrepresentación de las mujeres en p olítica en un grado desconocido en Europa. A sí se encuentra inscripta en la ley la paridad. S i me in tim an a votar “a favor” o “en contra”. QUÉ. por el otr<’> por el psicoanálisis al simbolismo grecofretidiano del Falo. D. E. si voto en contra. percibo que. según las situaciones y las urgencias. En particular. Sí. yo soy esto y aquello. político. É. Contradict el artículo 2. que por oposiciones claramente definidas: soy esto o aquello. y soy más bien esto que aquello. la deconstrucción más insistente y explícita. la lógica y la retórica de lo que se 1. Francia es el país más retardatario en lo que respecta a la presencia. en ese momento. D. la fe m in iz a c ió n de una 7 En febrero de 1999. Hay que votar sí o no a la paridad así determ inada”.

en respuesta al de Sylvane Agacinski del 6 de febrero de 1999. De ahí provie­ ne ja renovación entre esos adeptos de la paridad de una concepción “maternalocentrista” de la feminidad: no existe desarrollo de la mujer fuera de la maternidad. sobre todo en Suecia. É . j. Se trata de algo pasado de moda. confirmaba un síntoma: los partidos y políticos franceses. como madre. 9Es la significación del artículo que publiqué en Le M onde del 11 de febrero de 1999. sobre todo mujeres. En todo caso.J eso es lo que se perfila. sin una modificación constitucional de cite tipo. Hachette Litter^tures. 1999. naturalmente sola" . en este asunto. C ontra un falocentrismo que ya no se podía asumir pú­ blicamente. Pudieron alcanzar o acercarse al resultado buscado (. . D. existe tal disparidad entre hombres y mujeres. no fue necesario votar una ley para que las mujeres estén presentes en la vida política. Tal vez habría que reflexionar en la manera en que progresa la lucha contra las desigualdades y por qué. paralizante.. 4 de m in o de 1999: adelante con la paridad. con la c o ndición luego de criticar los excesos suscitados por las lu­ chas. ante una disimetría ya ridicula y espectacular en Europa. pretendían hacer entrar a los adversarios de la paridad en la categoría de los misóginos y los reaccionarios. lo que me parece hasta humillante. no estoy tan segura. Para las romas de posición contra la paridad. me pronuncié contra la paridad porque pienso que no se hace avanzar la lucha de las mujeres con cuotas. y que podría elegirse como tal. bajo la forma más hipnótica de un fantasma matemalista: la mujer ^terminada en su esencia.: Lo que usted afirma. colección 'Pluriel”. a diferencia de los de otros países europeos. a m i juicio. recurrir al derecho. 10Jacques Derrida. es la necesidad de estar siempre a la vanguardia de las luchas contra las formas más amenazadoras de trabas a la libertad. realmente fue preciso que una parte de los partidos ejercitase la violencia sobre la otra. precisamente a causa de la resistencia de su propio cuerpo. habían recurrido a una decisión jurídico-política form al a llí donde jamás pudieron ni quisieron cambiar las cosas. en L Humunite. si comprendo bien. R. por no decir parisino Vtan poco universalizable (se habla demasiado y tan ligeramente de una universalidad Je ambos lados) que muchas otras democracias europeas.profesión sería la señal de su desvalorización. entonces. La trampa del debate constitucional significa que nadie tiene confianza en sus propias fuerzas políticas |. algunos partidarios de la paridad. en ciertos discursos. acusándolos de querer “borrar la diferencia de los sexos” y to­ mando como blanco a Sim one de Beauvoir. “Mes ‘hum anités1 du dimanche”. París.: Yo explicité m i o p in ió n en u n artículo publicado por el diario L Humanité. Una resistencia paralizada.1 0 Y aclaro por qué. Paliativo puramente francés en verdad. a quien reprochaban no haberse realizado plenam ente como mujer porque no había sido madre.. a la transformación constitu­ cional. véase Le piége de la paute. en ciertos sectores.9 En otros países de Europa.. A decir verdad. Además.|. enfrente.

encam ad o en él. pero h u b iera p o d id o h a b la r del falocentrismo heterosexual que denuncia el com unitarism o supuesto de las “mujeres” y de los “Gays and Lesbians”. la unidad indi­ visible de un territorio nacional. hay que tener en cuenta el con tex to de la m anera más sutil posible sin ceder al relativismo. subrepresentadas. o incluso lo “p olíticam en te co rrecto ”). C o m o esta “com unid ad ” es la más fuerte. No soy partidario de ningún “comunitarismo" liso y llano. No olvidemos nunca que los ejem plos de “com unidades” aso­ ciadas a la idea de un “comunitarismo” siempre son com unidades minoritarias (o minorizadas). S in em bargo. QUÉ. un con ju n to de rasgos culturales liga­ dos a lá historia de un Estado-nación.. la ciudadanía francesa. homosexuales. a la manera de ver de la gente apurada. etcétera. Pero en ciertas situaciones. negros. como es ampliamente hegem ónica en el c o n te x to de este deba­ te. Y además no olvidem os nunca la evidencia masiva. y en una parte dominante de su historia. la filosofía o la historia del arte a partir de un criterio m ulticulturalism o Habría que “corregir” entonces tales obras cercenándoles lo que co n tie n e n de “incorrecto" respecto de las minorías oprimidas (m ujeres. I. del principio “republicano” contra el principio “democrá­ tico”. quisiera interrogarlo sobre la n o ció n de “corrección política” ( political correctness. en suma. pasando por S a d e ) . en su trad ició n . hasta reducidas al silencio. É. D. resistiendo las amenazas provenientes de comunidades diversas y todavía m inoritarias. colonizados.: Al respecto. le niegan más fácilm ente su índole de “com unidad”. puedo verme llevado a adoptar posiciones que qui­ zá se asemejen. R.H Y MAÑANA.. hispanos. y todos los intereses comunitarios que defiende. etcétera). Este tér­ mino fue inventado por los conservadores para designar de m anera peyorativa una política de enseñanza considerada de “izquierda y radical” (e n el sentido americano del térm ino) y que consistiría en releer las obras clásicas de la lite­ ratura. y en cuanto tal. y tal vez pretende continuar en ese cam ino. etcétera. lo que se defiende bajo la bandera de la universalidad laica y republicana tam­ bién es (y eso es lo que no se quiere decir ni ver) una co n stelació n comunitaria: la república francesa. que deben analizarse cada ver de manera singular. El que protesta contra el com unitarism o “demo­ crático” en nombre de la universalidad “republicana” tam b ién es. casi siem­ pre. o bien aquella que aún se cree la más fu erte. Acabo de privilegiar la “nacionalidad”. la comunidad más fuerte.: En efecto. el soberanism o del E stado-nacio­ nal que se une a ese “rep u blican ism o”. la lengua francesa. que a menudo intentan disimular (o disimularse) aquellos que se hacen los abogados elocuentes del universalismo contra el comunitarismo o el diferencialismo. y como usted enseña desde h a ce ta n to tiem po en numerosas universidades americanas. etcétera.. De aquí proviene la idea de “censurar todos los textos de la cultura occidental (de P latón a Freud. a eso mismo que impugno: el relativismo y el comunitarismo.

"politically correct” . el dispositivo llamado “politically correct’’ tam­ bién es una escopeta de dos gatillos. o. S I. en su lengua de origen. Se traca del sitio de un debate de a lto riesgo y. " La p e tic ió n fue p u b licad a en Les véanse Le Monde 138 ITrad. 1997.1 1 C on­ siderándose víctim as de un ostracism o. ¿No cree que hay un peligro real de exte n sió n de este pensam iento políticam ente correcto en los Estados U nidos? J. B arcelon a. Paidós. S. Esta política descansa sobre la idea de que. del 14 de ju n io de 1995 y . voy a tratar de avanzar con lentitud y prudencia. De manera general. y sobre todo el abuso. 1 2 El té rm in o d e re v isio n is m o fue adoptado por cie rta can tid ad de investigadores am ericanos 4ue re c la m a n u n a r e v is ió n de los c o n c e p to s fundadores del freudism o. ¡9 9 9 . Fayard. pp. Esta co rrie n te nada tiene q u e v e r c o n el n e g a c io n ism o . éstos lograron impedir que se celebrara la exposición. Searle. Hay que dejar esa expresión. V éase nuestro capítulo 7: “A cerca del antisem itism o v e n id e r o ”. una doble trampa. aunque estaba totalm ente de acuerdo con la propia inicia­ tiva. usted se negó a firm arla. por ello. 1 7 7 -1 9 1 . 2000)." Se apoya en otro movimiento llamado de “discrim inación positiva” (affirmative action).1 3 M e gustaría m ucho que hoy aclarara su postura. 136¿Por qué el psicoaruílisis. París. en Le sep tiem b re-o ctu b re d e 1 9 9 4 . conviene valorizar una diferencia contra otra d iferencia. de ese seudoargumento es a n te to d o una respuesta francesa. el re v isio n is m o e n h isto ria es una co rrie n te que p retend e ser crítica de los dogmas esta­ blecidos y q u e e n n in g ú n c a s o puede asim ilarse a un negacion ism o. A cerca de las polémicas. Seu il. Esta re­ visión de la enseñanza se desarrolló esencialmente en departamentos de inglés. co n sisten te en negar la reali­ dad de h e c h o s c o n s u m a d o s . Lamento que se haya importado esa consigna o ese eslogan am ericano p an denunciar todo cuanto no agrada 1 1 V éa se a l re s p e c to la p o sic ió n de Jo h n R .: Producto de im portación. Pourquoi ¡apsyckmahse’. En 1995 yo lan cé una petición con Philippe G am ier para denunciar ese puritanismo que h ab ía conducido a anular una gran exposición consagrada a Freud en la Library o f Congress de W ashington porque ésta -claram ente orto­ doxa y p erfectam en te d iscu tib le . Débat. M i irritació n an te el uso. "C rise des um v ersitésT .’. por esa razón. de fran cés y de literatura com parada. Uno escapa al prim er tiro solam ente para caer con el segundo. E n F ra n c ia fue H en ry R ousso q u ie n in tro d u jo el térm in o de negacionism o e n L e syndrom e de Vichy. si prefiere. E n nuestra p etición habíamos utilizado la frase “políticamente correcto” para designar a los fanfarrones de la ortodoxia y. 1 9 8 ?.que im plicarían pasajes llamados “incorrectos” para con las minorías. pp.excluía los trabajos de cierta cantidad de historiadores llam ados “revisionistas” que impugnaban esa ortodoxia. Fan's. qu e niega la ex iste n cia de las cám aras de gas.: carnets de f'sychamlyse. para reparar una desigualdad. c a s t. que consiste en insti­ tuir por la v ía de la legislación un tratamiento preferencial en favor de esos mismos grupos hum anos víctim as de la injusticia. D .

desde h a c e m u c h o tiem p o me su b levé c o n tra el abuso m e c á n ic o . la cen su ra y la lite ra tu ra . P u e sto e n v e n ta e n abril de 2 0 0 0 . sobre to d o e n F ra n c ia . . ta n to por la ceguera in g en u a y la n e ced a d “s o c io ló g ic a ” q u e se desplie­ gan en cada página co m o por las p u lsio n es y los tic s lite ra rio s e s tilo “vieja Fran cia de d e r e c h a ’’). p re te n d e m e te r e n c in tu r a to d o pensam iento c rític o . c o n t e n ía a lg u n o s p a sa je s a n tis e m ita s y r a c is ta s . la co rru p ció n p o lític a . P re c isa m e n te e n esta form a se v o lv ió a v e n d er e n jul¡" LaC am pagne de France. Im a g ín e se la escena: alguien p ro testa c o n tra tal o cu al p e rv e rsió n (p o n g a m o s e l ra c ism o . a fuerza d e c h ic a n a s (por­ que esa es e n verdad la c h ic a n a ). e n tr e e lla s v ario s v o lú m e n e s de un d ia rio ín tim o . y c o n tr a los efectos retó rico s o p o lé m ico s de esa e x p resió n arm ad a q u e .(porque re alm en te eseo es lo que o cu rre ) o para a cu sa r de o r to d o x ia sospechosa y rit’ ida. e l lib ro de e ste escrito r. N o b ie n a lg u ie n se alza para d e n u n c ia r un discurso o una p rá ctica . vario s c o m e n ta d o re s c o m p ro b a ro n qu e esraM ' m ech ad as de re flex io n es id é n tica s que. la d elin cu e n ­ cia o el c rim e n ). P or lo ta n to . q u é sé yo. a h í lo te n e m o s acu sad o s in d em o ra . S o b re esta c u e s tió n . v ease roicstP’ c a p ítu lo 7: “A c e rc a del a n tise m itism o v e n id ero ". los o tro s. p o r el c o n tra rio . Luego. La p o lém ic a d e se m b o có fin a lm e n te e n un a m p lio d e b a te p ú b lic o ic fe n '1 ’ te a las re la c io n e s e n tr e el d e re c h o . fue re tira d o de la v e n ta . e n to n c e s lo s e ñ a la n c o n el d ed o d ic ie n d o : “ ¡T e rm in e m o s con lo p o lític a m e n te c o r r e c t o !” S a b e m o s q u e esa e s c e n a se re p ro d u ce e n todas partes. Fayard. Tom e­ mos por e je m p lo el caso R en au d C a m u s . de q u erer in stau rar un p e n s a m ie n to . e n verd ad u n a policía llam ad a “p o lític a m e n te c o r r e c to ”. lo a cu sa n de q u e re r re s ta b le c e r u n d o g m a tism o o una “c o rre c c ió n p o lític a ”. to d a re b e lió n . a u to r de u n as c u a re n ta o b ra s. a n te s de su scitar una in te n sa p o lé m ic a . to d o s los d iscu rsos críticos que in v o ca n una norm a o recu erd an una p re sc rip c ió n é tic a o p o lític a . P or lo ta n to . P arís. R en a u d C a m u s d efen d ía e n él a los “fra n c e se s d e c e p a " c o n tr a los in m ig ra n tes y se en treg ab a a una c o n ta b ilid a d de los p erio d ista s "ju d ío s ” q u e tr a b a ja b a n e n F r a n c e C u ltu re . m o d ificad a por la de 1 9 7 2 . Ese o tro c o n fo rm ism o . E n e l e s t ilo d e la tradición m aurrasiana. m e pa­ rece igu alm en te grave.14 N o b ie n a lg u ie n se in d ig n a con justa razón por el co n te n id o de un libro s e m e ja n te (lib r o ta n a so m b ro so . Ja c q u e s D errid a fue uno de los firm a n te s de la p e tic ió n lanzada por C la u d e L a n z m n n n . e l antise­ m itism o. y o tra s. fl estu d iar las obras a n terio res de R en au d C a m u s. al tiem p o que ex p lic a b a h a sta q u é p u n to lo d e sco m p o n ía el n azism o y la Shoah. por 1 0 dem ás. unas v e ce s. q u e c a lific a b a de “crim in a le s" lo5 p asajes ra cista s y a n tise m ita s del lib ro (v é a se Le M onde del 25 de m ayo de 2 0 0 0 ) . la v io le n c ia co n y u g a l. h a b ía n sido exp urgadas para ser reem p lazad as por esp a cio s e n blain" (v éa se Le Monde del 3 de ag o sto de 2 0 0 0 ) . qu e re p rim e c o m o u n d e lito tod a forma de in c ita c ió n p ú b lica al o d io ra cia l. A lg u n o s to m a ro n el p a rtid o de R e n a u d C a m u s e sg rim ie n d o la am en aza de u n a c e n su ra o de u n a “c o rre c c ió n p o lític a ” e in v o c a n d o e l d e r e c h o para to d o e s c rito r a un* lib ertad de ex p resió n sin lím ite . toda p ro testa. y ju s ta m e n te e n la s e c u e n c ia q u e u sted e v o c a b a : los q u e se alzaron 14 R en au d C a m u s. su b ray aro n la n e c e sid a d de someterse a la ley y o p o n erse a la v e n ta de o b ras q u e c o n t e n ía n ta le s e x p re sio n e s. por ta l o cu al voz autoau torizad a. ese c o n tr a -c o n fo r m is m o . h a b ía n e scap ad o a la v ig ila n c ia del edin’1 h a b itu a l del autor. E sto s p asajes caían b a jo el peso de la ley de 1 8 8 1 . 2 0 0 0 . Puede c o n v e rtirse en u n a té c n ic a fá c il p ara a ca lla r a todos aquellos q u e h a b la n e n n o m b re de u n a ca u sa ju s ta . La Campagne de France. hasta de n e o co n fo rm ism o de izquierd a.

en suma. N ueva York. es cierto que. el a n tirra c is m o . y el síntom a se den un cia por sí mismo. pueden recor­ dar el falocentrism o. Caricatura hay. o a veces sobre todo.: Independientem ente de tales censores terroristas. la segregación racista. 1994. por ejem plo. y com o aquí doctrinarios inflexibles que qu errían censurar o excluir todo c uanto no está de acuerdo con esta political correctness. Pero n o es un fe nó m e no masivo.. The End uf Racism. A lg un as obras -pienso sobre todo en el libro de D inesh D ’Souza-1 ' pre­ É.: j. cri: Anuales E . pp. por grupos políticos conserva­ dores del C ongreso y el Senado. ¡también fueron acusados de ser “p o lític a m e n te correctos"! Siempre es peligroso traducir o im portar u n térm ino de manera ciega. en la enseñanza. A m enudo esto es caricaturesco.U W . algunos tie n e n interés en hacer circular estadísticas imaginarias. y en ocasiones el p osm odem ism o .: filosóficos del pasado de palabras consideradas insultantes para con tal o cual comunidad. En la J. R . ''D in e s h D 'Souza.c. en ciertos casos. la denuncia de la political correctness en su origen es masivamente conservado­ ra y organizada. 265-301 . "Les intellectuels. in strum e ntal izarlo sin recordar o sin ser capaces de comprender la procedencia de su uso en el contexto actual de la sociedad americana. com o a m enudo se tiende a creer o a hacer creer. la politique et 1'université aux É tats. R. The Free Press. pero es minoritaria. el fe m in ism o . J' D. de manera mucho más extendida.: sentaron la universidad am ericana en su c o n ju n to com o un lugar totalm ente dom inado por censores que qu errían dirigir todo en nom bre de la política! correctness y defenderían fa n átic a m e n te dogmas tale* com o el comunitarism o. 2.. Tratemos de com prender a qué ap unta esta denuncia. 1993. N o hablo aquí de los aspectos caricaturescos de esta política. h a bría que decir m anipulada. D. A llí. hasta a expurgar de los textos É. en Vmgrvmc 5vele. pp. Las tesis excesivas Je D'Soum fueron criticadas sobre todo por Denis Lacome. R . etc. el racismo. el posestructuralismo o incluso. 1995. En todo caso eso puede llegar. D.: universidad a m ericana existen fanáticos. Véase ta m b ié n Erica Fassin. 43. o.s . allá y acárespecto de todas las señales que. É.contra tal o cual frase de R enaud Cam us.: ¿R ealm ente es exagerado? Sí. en "Des coups de canon dans le vide?" y “La civilisation o c c id e n t a l dans les universités américatnes". 4-17. por supuesto. hay una vigilancia -que considero necesaria. la diabólica deconstrucción. en el lenguaje.

Y negros (¡afroam ericanos!) pobres. analizar este fenómeno con insistencia. la escritura de los textos.. un país. É. Entre los prisioneros. P .E. etc. Y sospechoso. la represión. Cuando el término no favorece a con­ servadores en guerra.: En ocasiones esos excesos aparecen y. no se pueden negar los fenómenos d e exclusión. y usted sabe que actualmente. . D .. Caricatura que de todos modos apuntaría a expurgar los textos del pasado. pueden alentar por ejemplo la violencia falocéntrica. la vida política. Sigue siendo cierto que. R. la exclusión. en ese caso.: ¡Por supuesto! Y en todo caso distintamente distribuidas que en EuropaPor eso la vigilancia debe ser incansable. más allá de la caricatura. en muchos aspectos. "•Véase nuestro capítulo 8 : “Penas de m uerte”. la enseñanza. se denuncian sus efectos per­ versos y negativos.: ¿Mucho más que en Europa? j. Hay que recordar que en los Estados Unidos. que entonces tienen razón d e hacerlo. los Estados U nidos son también. requiere luchas legítimas y explica esa figura del feminismo americano que con frecuencia se tiene el error y la ligereza d e criticar en Francia. es imprudentemente retomado por gente de izquierda bastante refinada pero a resguardo de esos “lugares” peligrosos y duros (la opre­ síón. digamos. aunque los síntomas d e desigualdad sean diferentes. el racismo es un fenóm eno masivo. R ecordarlo o enseñarlo. a pesar del progreso de los derechos cívicos. los conservadores tie­ nen el derecho de quejarse. la marginalización). etnocéntrica o racista. A ctu alm ente trabajo en la pena de muerte. | . A propósito de los homosexuales. ¿es ceder a lo “políticamente correcto”? Por su parte. R.1 6 y no hay duda de que la casi totalidad de los conde­ nados a muerte ejecutados son negros. Y con ellos otros. una ética general cié la vigilancia me parece necesaria respecto de todas las señales que. incluso entre los negros. aquí o allá. Utilizar las palabras politicé correctness como un eslogan para disparar sobre todo lo que apela a la vigilan­ cia me parece peligroso. El ostracismo (confesado o negado) de que aún son víctim as -tam­ bién en Europa. ¿es ceder a lo “políticam ente correc­ to”? En ese país hay una opresión racial indiscutible. ya se trate de la situación de las mujeres o los negros. La historia de la affirmative action es com pleja. tan visible com o a me­ nudo negada. que es minoritaria y poco presente. Pero. un país donde las des­ igualdades son masivas. Oponerse a ello sin descanso. la gran mayoría son negros. Ni yo mismo me privo. la situación de las mujeres. en vías de desarrollo. la publicidad. por un lado.depende de la misma lógica. en el lenguaje.

al tiempo que me sublevo ante el abuso “francés” de esa nueva "consigna”. É. É. so pretexto de vigilar. D. a mi manera de ver. ¿no piensa que cuando uno ejerce un magisterio como el suyo y es capaz de elaborar conceptos muy sofisticados. Esos males están primero y son mucho más graves.: ¿No es lo que intento hacer tratando de evitar o demostrar lo que acabo de llamar la doble trampa? É. aunque subsistan l? Véase n uestro cap itu lo 9: “Elogio del psicoanálisis . no tiene el deber de ir al frente y pensar también en los peligros de los retrocesos y los efectos perver­ sos producidos por los movimientos de emancipación y por lo que se llama el posmodernismo? ].En resumen. con tal que. implica una división en compartimientos inaceptable. J. Este principio descansa en la idea de que la integración produciría en sí un cambio. tengo la sensación de que la batalla está en la buena senda. Estoy de acuerdo con usted en subrayar que hay que luchar ince­ santemente por la emancipación.: No conozco tan bien como usted los Estados Unidos. durante una fiestita que nos reunía. Permítame una anécdota.: Sí. pero cada vez que voy siento una terrible violencia. al menos en su forma caricaturesca. Vi cómo nuestro amigo Yosef Hayim Yerushalmi1 7 abandonaba una sala de profesores. por ejemplo a propósito de las mujeres. para evitar que los acusen de tentativa de dominio o de seducción. R. que valoriza la integración del otro tal como es y no tal como uno desearía que fuese. La exclusión del fumador me parece propiamente es­ pantosa. . con los fumadores de un lado y los no fumadores del otro.D. y creo que se lo debemos a la Revolución y a nuestro ideal republicano. uno no se adormezca o cierre los ojos ante todos los males “americanos” que engendraron. R. sencillam ente porque tenía ganas de fumar y en ese lugar era imposible. pero muy felizmente no se aplica aquí con la misma rigidez.: No se o l v i d e q u e e n Francia se votó una le y d e l mismo tipo. pero.la vigilancia sin duda se impone. R. tales abusos de lo politicaly correct.: En todo caso. ese señalam iento de la “diferencia” (y no de la diferancia) en los lugares públicos. y sin duda por esa razón no me adapto tan bien a esos modos de pensamiento. recuerdo una vez más que en los Estados Unidos -donde ese movi­ miento (political correctness) es mucho menos extendido y poderoso de lo que dicen. en respuesta. Tal manera de marcar la diferencia de manera negativa la veo también en ese Puritanismo que obliga a los profesores a dejar la puerta abierta cuando reci­ ben a estudiantes.

: E n las p asio n es am o ro sas siem p re h a y p o d er y d o m in io d e u n o sobre el o tr o . j i 18Jacques Derrida.. h a y que c o n d e n a r al p ro feso r (e n o c a sio n e s . ese v ie jo -n u e v o a rg u m en to de au to rid ad m a tern ita ria . L as p r o h ib ic io n e s so b re la sexuali­ dad. cit. É.: S í y n o . “Mes ‘humanités’ du dim anche”. P o r lo d em ás. R. ese n u ev o a rg u m en to . tra tá n d o se de un a lu m n o y u n p ro feso r. su c u r r ic u lu m . e n e l fo n d o . L a figura del m al es e l ab u so d e u n a a u to rid a d fu era d e su c a m p o d e ejerci­ c io su p u esta m en te n o rm a l.: S ie m p re es la c u e stió n lla m a d a d el “p o d e r”.: L o q u e m e p a re ce a b e rra n te . ¡y n o s o la m e n te e n los E stad o s U n id o s ! É. y n o so la m e n te en la universid ad . É. d irig ió ta l “c u m p lid o ” a u n a e stu d ia n te . ]. d ig am o s. D. los lazos c o n se n sú a le s so n c o n sid e ra d o s m en o s gra­ ves. R . E s to in sta la un m icro clim a de terror.. n u n c a lo o lv id e m o s. Di­ c h o lo cu a l. m e p a r e c e n in s e n s a ta s .: Es in d isc u tib le. la in v itó a to m a r u n c a fé. in clu so si u n o e je r c e u n p o d er tra n s fe re n c ia l m ás e v id e n te so b re e l o tro .18 lo q u e e v o c a b a es p re cisa m e n te ese p ro b lem a de la mater. i J.. e tc é te r a . R. alg u n as legislacio­ n e s so n ta n c ó m ic a s c o m o a te rra d o ra s: un p ro feso r e n su o fic in a n o puede r e c ib ir a un a estu d ia n te sin d e ja r la p u erta a b ie rta .: E n e l te x to al que h ic e r e fe r e n c ia .. E n p rin c ip io . de u n o y o tro .: V oy a ir m u c h o m ás le jo s q u e u sted . E n este ca so pu ede ser p erseg u id o p o r la ley. D. J. e stá n amenaza dos de ser m a ñ a n a las v íctim a s de c ie rto m a te r n a lo c e n tr is m o . E n o c a s io n e s c o rre el riesgo de q u e lo a cu sen p o rq u e so n rió . ta m b ié n m e p a re ce in q u ie ta n te . E n el esp íritu y la le tra p u n tillo s a d e la ley. D. [ . a su vez. el a co so sexu al e x iste . m ien tra s q u e los h o m b res. D. e n la legislación sob re e l sexual harassment. art. a la p ro fe so ra ) q u e abusa d e u n a re la c ió n de p o d er v ir tu a l p ara sed u cir a a lg u ie n q u e. m uy ra r a m e n te . p o r la ley in te rn a de la u n iv ersid ad o p o r la ley e n g e n e ra l.num erosas desigualdades. in c lu s o a in s tru m e n ta liz a c io n e s im p la ca b le s. de­ p en d e de é l (o de e lla ) e n . y e n o c a sio n e s da lugar a c o m p lo ts ta n p erv erso s c o m o el m a l q u e se p re ten d e a ta c a r. E n c u a n to al p ro ceso de “a co so se x u a l” q u e in v a d e c ie rta s universidades am erica n a s.

: Yo e sto y d e a c u e rd o e n c o n d e n a r to d as las v io le n c ia s físicas. del otro. co m o se d ic e . ¿D ónde pasa la frontera e n tr e u n a v io le n c ia legítim a. y en las cu estion es q u e usted redactó para los Estados generales del psicoanálisis (SGp). en un clim a de dram atización donde n o to d o e l m u n d o . im p lican una forma de disim e­ tría. p o r lo dem ás.l a s q u e siem pre.: La llam ad a “v io le n c ia p síq u ica ” pu ede alcan zar grados y form as de crueldad .» psychanjlyse dans monde”. R. y que h a sta d a c u e n ta del deseo de los am antes. aquella de la que h a b lá b a m o s h a c e u n rato . por un lado. aunque la pasión mejor c o m p artid a ja m á s ex clu y e cie rta d isim etría de la cual n u n ca está borrada la escena d e la v io la c ió n . pien so q u e n u e stra s so cied ad es d e m o c rá tica s d eberían ser extrem ad am ente vigilantes e n la c u e s tió n del libre e je r c ic io de la sexualidad y las pasiones am o ­ rosas e n tre a d u lto s. la servidum bre voluntaria. aq u í refinada. Pourquoi la [ x y c k tn jy s e ? . a llá b ru ta l y m a siv a -. sublim e. tipos de agresión para los cuales es difícil trazar la d istin c ió n . M i ten d en cia sería d ecir que la fro n te ra separa de un lado el ex ceso y el abuso de poder. y. irred u ctible. M e p arece peligro so querer h acerlo . P or eso las leyes c o n d en a n la v io la ció n . "Rapport stir I. la pasión . J. p latón ica o romántica. D. pero la d ifi­ cultad s o b re v ie n e n o b ie n se tra ta de v io le n c ia p síqu ica. la explotación del cu erp o o la transform ación del sujeto en m ercan cía y. R': ¿C ó m o se p u ed e z a n ja r la cu estió n ? ¿Q ué sign ifica consensual? Los am an ­ tes pelean to d o e l tie m p o y ja m á s se p od rán so lu cio n a r las pasiones sexuales y amorosas a n te lo s trib u n a le s. hasta d e d o b le d isim etría v io le n ta . q u e n u n c a h ay que subestim ar.: T om em os el c a so del psicoanálisis y la hom osexualidad. En su libro.: E sto n os c o n d u c e a la cu estió n de lo norm al y lo pato ló g ico . u n ju e g o c o n fu so y perverso a carrea la ca teg o ría dei ‘‘a co so sex u a l” tal com o se pu so e n p r á c tic a e n los Estados U n id o s.: La d ificu lta d es siem p re distinguir en tre. dictado el 8 de ju lio de 2000. la tran sferen cia. !J D. Hay aquí una in je r e n c ia e n la vid a privada q u e m e p a re ce grave e inú til. j. de alguna m anera. una vio len cia sexual en cierto m o d o "to le r a b le ” por ser “e stru ctu ra l”. o por lo menos lo q u e to d o e l m u n d o c o in c id e e n llam ar “v io la c ió n ”. sutil. subraya q u e la exclu sió n de la hom osexualidad debe cesar porque des­ cansa en un c o n c e p to dudoso de perversión. la que h ab ita la pasión y las relaciones am o ro sa s . wElisabeth R oudinesco. D. la do m in ació n . É. oh a t . R.. y la v io le n c ia llam ada an orm al o abusiva? É. por el o tro . En otros térm i­ nos. en efe c to . En c u a n to a todos esos tipos de v io len cia . pierde la cabeza.i. .

Por lo demás. Freud había sido prudente al respecto. FayarA 1997. Creo que hay que abandonar la famosa regla no escrita instaurada en 1921 por los dirigentes de la IPA20 (Ernest Jones.21 Tomé partido no solamente por el PaCS sino por la abolición de toda forma de clasificación que haría de la homosexualidad una “tara”. Dictionnaire de la psychanalyse. 1 964-1981). Por otra parte. París. “ Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. la International Psychoanalytical A ssociation ( ip a ) está com­ puesta hoy por diez mil miembros que representan treinta y dos países. aceptaba practicantes homosexuales. en la Escuela Freudiana de París (EFP. . nueva edición 2000.: Fui radical. en efecto. 21 El Pacto Civil de Solidaridad [Pacs) entró en vigor en Francia gracias a una ley votada el 15 de noviembre de 1999. K Fundada por Freud en 1910. contra una terminología que sería discrim inatoria.22 y Lacan. yo soy favorable al P a c s . R. Como si la categoría de “perverso” se aplicara sola­ mente a los homosexuales.i. una “anom alía” o una desviación. como usted. Permite que las parejas (homosexuales o heterosexuales) legalicen su unión mediante un contrato específico. Sandor Ferenczi) que prohibía a los homosexuales el acceso al oficio de psicoanalista por causa de perversión. en suma.

Una vez que haya sido con1La co p a ren talid ad es u n a situ ació n e n la cual una m adre lesbiana o un padre gay elaboran el proyecto de te n e r y ed u car un n iñ o co n com pañeros de los cuales unos son los padres biológicos y otros los padres so ciale s que ed ucan al n iñ o. . límites. estén más perturbados que los otros o sean más ignorantes de esa famosa diferencia. salvo que es más severa. El que hizo el bebé para ayudamos fue un amigo de mamá [ -i Más tarde yo voy a v iv ir co n una n iñ a. Resta saber si esta diferencia es el componente mayor de las otras diferencias. homoparentalidad. T h é o . que no hay que prohibir esa experiencia. 2 000. ¡. ninguna disciplina (psicoanáli­ sis o antropología) puede sublevarse contra una realidad social de ese tipo. 2 V éa n se al resp ecto D a n iel B o tillo . La h om oparentalidad es un térm in o que apareció en 1997 para desig­ nar una s itu a c ió n e n la qu e por lo m enos un padre se asume com o hom osexual.’expertise fümúiale à l'épreuve de l’homosexualité. n o es tan com plicado para h acer bebés . Issy-les-M oulineaux. Tata es com o una mamá. ’ En H olan d a. Au-delá du PaCS. de manera un poco abstracta y negativa. el copadre puede ser un padre legal. Familias desordenadas ELISABETH R o u d i n e s c o : M e gustaría proseguir con la cuestión de la homosexua­ lidad evocando con usted la normalización de esto en las sociedades democráti­ cas.3 Esa diferencia se trans­ mitirá al niño porque lo que permanece invariable es la realidad biológica de la fabricación de un ser humano. Homoparentalités. 1859. N u n ca tu ve un papá. declara: "V iv o co n mamá y Tata. De bue­ na gana se dice que en estas situaciones se renuncia a transmitir al niño la idea de la sacrosanta existencia de la “diferencia anatómica de los sexos”2 que sería necesaria para la elaboración de todas las diferencias imaginarias y simbólicas. 2 2 -2 9 de junio 2000. coparentalidad1 o insem inación artificial con dador (de esperma) ( ia d ). funciones simbólicas. etcétera. leyes. Me parece que esta afirmación es inexacta. 1999. M arcela lacub. Nada permite decir hoy que los “hijos de hornos”. Parentes et difference des sexes. aun­ que sepamos que toda sociedad humana descansa en la existencia de prohibicio­ nes. J a c q u e s D e r r id a : Estaría tentado de decir. y M artine C ross (com p.). com o se designan a ellos mismos. defiendo la idea de que es necesario aceptar que las parejas homosexuales puedan tener hijos: por adopción. un padre social o un padre b io ló g ico . donde el m atrim o n io de los hom osexuales es adm itido por la ley desde sep­ tiembre de 2 0 0 0 . París. Eric Fassin. A sí. E n un testim o n io recogido por Le Nouvel Observateur. FU F. états des lieux. e s f .3. alrededor de 2 0 m il n iñ os son educados en situaciones de coparentalidad o de hom oparentalidad. Por lo que a m í concierne. de 7 años. De todos modos.

por supuesto. Pero una ley represiva no cambiaría nada. No estoy seguro de que sea lo más grave o lo más transgresor. “cabeza a cabeza”. Incluso en los casos más normales. aunque aquí o allá puedan preverse reacciones. Esa m utación será más difícil en “nuestras” sociedades para los niños adoptados por parejas homo­ sexuales. La pareja homosexual sigue siendo una “pareja” que. Hay que hacer todo lo posible para dar condiciones legales de ejercicio a prácticas donde se manifies­ ta el deseo. Me pregunto si el peligro en general -ta n to en tre los hom osexu ales com o en tre los heterosexuales. entre las cuales la adopción de niños por homosexuales no es más que un caso parti­ cular. sus funciones más tradicionales (figura del padre.. M e parece que esa disimetría se encuentra en la distribución de lös roles y de la organización psíquica inconsciente: los hombres en pareja se conducen más bien com o edu­ cadores. hoy se supone presente en la mayoría de los casos. pasará lo que deba pasar. incluye o induce otras parejas. M ayoritariam ente ocurre co n mujeres homosexuales mucho más que con hombres que. a su vez.no deriva del lugar excesivo concedido a la omnipotencia materna. com o los hay en las familias llamadas normales y legítimas. desigualdades de ritmo. en el caso de la IAD. la madre luego debe renun­ ciar por sí misma a él para que el niño pueda abrirse al mundo de la alteridad. en todo caso donde. y es la única condición requerida por el modelo. quiero decir conservar. la pareja heterosexual con dos o tres niños. cuando son homosexuales. comprende. en esa situación aparentemente nueva. frente a los niños que tienen a cargo. tam bién requiere niños legítimos. en el otro hay un corte porque un hombre no puede ser inseminado pero puede dar su esperma. sigan siendo parejas. deben recurrir a madres portadoras. É. al hacerse madre. y proseguirá. Irreversiblemente. se ve obligada a una posi­ ción de omnipotencia frente al lactante en estado de dependencia. etc. Este modelo dom inante. Luego.siderada lícita.)? Numerosas mutaciones se hallan en curso. toda una combinatoria de parejas con tal que. como en el matrimonio heterosexual. de la madre. tíos o tutores. La adaptación a nuevas estructuras parentales está en curso. creo. Si esta potencia fusional de la madre con el hijo es necesaria durante los primeros meses de vida para la socialización futura de éste. R. no lo olvidemos. mientras que las mujeres imitan más fácilmente el modelo parental heterosexual. sucede lo que sucede: hay familias llamadas normales en las cuales los niños legítimos son muy desdichados. . habrá fraca­ sos (¡hasta curas psicoanalíticas que intentarán “tratarlos”!). hay una continuidad entre el orden biológico y la orientación sexual. el de la “pareja”. que sigue siendo. En el horizonte se anuncia la cues­ tión mucho más general del modelo de la célula familiar occidental típica. Es sabido que la mujer. de manera a veces muy conservadora. En un caso. trenos.: Por ejemplo. ¿Por qué no? ¿Tan lejos estamos de la norma dom inante? ¿No puede reconstituir.

¿Una pareja de mujeres homosexuales engen­ dra dos madres? ¿No hay siempre. lo que debería verse afectado por lo que des­ plaza el modelo fam iliar es precisamente la aproximación psicoanalítica de esta cultura.: Ya q u e usted me alcanza la palabra ‘‘deconstrucción”. en todas estas situaciones. Entre Freud y sus sucesores.debe pensarla. Yo me ubico del mismo lado que usted a partir de! momento en que se corporiza. E. entre Los amigos. transformar al psicoanálisis.y la de los modernos. encarnado primero por el padre. atados a un modelo congelado que tiende a borrarse de la realidad social -aunque más no fuera con las fam ilias recom puestas. yo compruebo que las parejas homosexuales tienden a mos­ trarse com o tan “normales” como las tradicionales. toda suerte de relevos y sustitutos. R . po­ drá. etcétera? Más allá de toda interpretación jurídica. como siempre. mas “deconstructores” y sensibles a las transformaciones inducidas por los propios sujetos. por el contrario. al transformarse. concierne al modelo familiar y a su« normas. Y sobre todo de una madre supuestamente irremplazable. un padre y una madre. la teoría edípica supone un modelo fijo: la identidad estable del padre v la madre. padre y madre? ¿Hasta abuelos.a lo que se llama “el tercero”. j. en principio. incluido Lacan. por el que ocupe simbólicamente el lugar del padre. en que existe una realidad nueva. el psicoanálisis -com o por otra parte cualquier otra disciplina. J. y por ende. se acentuará. y no condenarla. A largo plazo. “deconstrucción de la fami­ lia" (con algunas pequeñas consecuencias "revolucionarias” que le dejo imagi- . Habrá que volver sobre este punto que considero decisivo. me pregunto sobre todo cómo (y si) el modelo familiar. Por otra parte. y por tanto a transformar una disciplina en código de deontologia y a convertir a sus practi­ cantes en censores o procuradores. al punto de imitarlas de manera en ocasiones caricaturesca. “entre nosotros”. D. Esa m utación del psicoanálisis mismo debería corresponder por lo demás a lo que considera su misión primera: ocuparse ante todo de aquello que. directam ente o no. D .: ¿Acaso una pareja de hombres homosexuales propone o impone dos pa­ dres a su hijo? N o estoy seguro. tíos y tías.: Me parece que desde ya hay dos posiciones: la de los dogmáticos. Me pregunto entonces si ese deseo de nor­ malidad cesará con la detención de las discriminaciones sociales o si. interpretarla y tenerla en cuen­ ta. referencia muy estable y fundadora para la teoría psicoanalítica. un lugar que puede ser el del otro o el del “diferente” (cualquiera que sea su sexo). podría mostrarse que la deconstrucción siempre fue “de la familia". El psi­ coanálisis siempre quiso ser un psicoanálisis de las familias. porque eso equivaldría a excluirla o negarla.

de la filosofía.por un lado. como lo hacen los primatólogos. cit.o del campo sim bólico.: ¿No cree que la tesis freudiana de la revalorización de la función paterna por el sesgo del falocentrismo sea la única que piensa a la vez la deconstrucción de la familia y su destino venidero en un mundo en mutación? En otras pala­ bras. Y el modelo al que Freud -con 4 Elisabeth Roudinesco. es que hay. existe una modalidad de evitamiento del incesto entre ciertos primates que podría ser tenida en cuenta y hacer mover muchas cosas. tengo la impresión de que la familia es eterna. Pero habría que reintroducir el desafío de sus trabajos en el campo del psicoanálisis. homoparentalidad. Bastante poco se interesa uno. Esta turbulencia social producirá efectos sobre la escena psicoanalítica: por el lado de los pacientes y por el de la formación de los clínicos. transformación de la profesión analítica por el otro. de la antropología. yo no hablaría de una “eternidad” de cualquier modelo familiar sino de una transhistoricidad del lazo familiar. P ourquoi la psychanalyse?. suponiendo incluso que la prohibición del incesto sea un rasgo esencial de lo “propio del hombre” o de la “cultura” antropológica (enor­ me problema que aquí dejo picando). en las estructuras sim ­ bólicas. La transformación del medio psicoanalítico que usted evoca en su último libro4 -esa nueva generación de analistas y pacien tes. con una transformación de ese modelo de que acabamos de hablar: ya se trate de la sexualidad. que no está en peligro. de los niños ilegítimos o legítimos. de la familia monoparental. ob. D . Lo que es inalterable. que su riqueza consiste al mismo tiempo en su anclaje en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles. inseminación artificial. et­ cétera). R . me parece. un lazo social organizado en tom o de la procreación. Nos enfrentamos con una transformación de la propia sociedad. Bueno. Puede se­ guirse el trayecto de estas proposiciones hasta los problemas que acabamos de evocar (P a C S . ’ V éase nuestro capítulo 5: “V iolencias co n tra los an im ales". Conjunto indisociable: transformación del campo social . lo que seguirá atravesando la Historia. La familia llamada "animal”5 también merecería ser analizada en su complejidad. Como usted sabe. J . ¿A qué se llama la “familia”? Yo no diría sin vacilar que la familia es eterna.: Por tanto. . algo que se llama familia. sociales y familiares propias del mundo llamado “animal”. coparentalidad. É. También a veces digo que la deconstrucción es “lo que ocurre” o lo que ocurre como lo im posible. se convierte en “lo que ocurre a la familia” pero como lo im-posible.nar del lado de la sociedad civil y del Estado). o que haya.no deja de estar relacionada con la transformación de la estructura familiar.

v de las reacciones a la clonación. ¡hay tantas subespecies! Los “progresos” de la genética liberan o aceleran nuestra imaginación. una "portadora” (o susrituta) y una llamada ' s i K i a l L a legislación sobre la filiación es diferente según los países. Ya. sobre todo no por el inconsciente. sino también en familias compuestas de 3 + n padres. É. no digo “naturalizar”. sin contar los padres. y desde hace mucho tiempo. la madre legal es la madre social. según la escala escogida. cabe imaginarse una recomposición. En Francia. siempre habrá “algo que se llama familia”. los efectos más inéditos.: 6En ciertos casos de IAl\ un n iño puede salir de tres “madres": la primera hace el don de sus ovocitos. D. ante toda suerte de fenómenos que no diré desconocidos. hasta legal y dominante en una sociedad dada. si no destituida. a los injertos de órganos. por lo menos endiabladamente complicada. a la inseminación artificial. Con la palabra “organización”. pero todavía no “registrados” por lo que podría llamarse. Muy larga porque cubre milenios. felizmente se J. en el sentido amplio. me refiero aquí a lo que instituye un modelo normativo. Ya. Se seguirán reinventando medios de “normalizar”. Pero ya se alegren o lo deploren. y cada vez singular. R.tantos otros— se refiere es solamente el de una secuencia. por otra parte se está anunciando. Si usted toma seriamente en cuenta la complejidad ya efectiva de las relaciones parentales en las socieda­ des occidentales.6 En el inconsciente de las familias más “formales”. y muy corta porque.: ¿En q u é piensa? En familias donde habría no solamente dos o tres madres. y llegará el momento.. tiene una primera idea de la futura madeja. en que será. fue instituida. o ambas cosas a la ve:. la experiencia efectiva. No sé si es previsible la duración de la microrreflexión actual sobre la familia monoparental o sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. producida no solo a partir de una lógica interna de !a transforma­ ción sino a partir de las transformaciones tecnogenéticas. Desde ya. regocijada. Así. ¡Eso también es el inconsciente! ¡Con el “sin-familia”! ¡Con un hombre y una mujer se pueden hacer muchas cosas! ¡Con la dife­ rencia sexual (y la homosexualidad no es indiferencia sexual) pueden imaginar­ se tantas configuraciones llamadas “familiares"! E incluso en lo que nosotros consideramos como “nuestro” modelo más estable y familiar. en apariencia inasimilables y monstruosos de esos nuevos poderes tecnogenéticos. jamás se sometió a esa “organización" estatutaria. una combinatoria extremadamente complicada. el estado civil. la segunda lleva el niño y lo pare. no se doblega. Se distinguen asi una madre genética. bien lo vemos. aterrorizada.. está terrible­ mente sobredeterminada. pero ¿a qué se parecerá su “organización” dentro de siglos o milenios? Difícil de decir. Eso ya existe. la tercera lo adopta y educa. . respecto de las perspectivas de la clonación. Muy larga y muy corta a la vez. Su porvenir es incierto.

atravesarlo. hasta semejanza. ¿qué es la “naturale­ za”?. que comienzan a ser evidentes: antes de pensar en monstruosas generaciones de clones armados hasta los dientes y dispuestos a invadir Europa. según los criterios en uso”. del T. én esa cantidad indeterminable de voces entremezcladas. La cuestión. ¡Como si la clonación 7 com enzara con la clonación! ¡Como si no hubiera diferentes clonaciones! Corno si no hubiera una manera clonesca de reproducir el discurso contra la clonación. des­ de hace tanto tiempo. como diría Lacan). que equivalen a lo mismo.8 “relación sexual” (incluso allí donde no la hay. hay clonación. multiplicarlo. lazos. sino sexuada de otra manera. más allá de la bisexualidad ta m b ién . ob. en ese móvil de marcas sexuales no identificadas cuya coreografía puede acarrear el cuerpo de cada ‘individuo’. * En francés la duplicación salta a la vista: qu'est'Ce que c'est! Si traducimos palabra por palabra. más allá de la oposición femenino/masculino. ni mucho menos. etcétera? Estas viejas preguntas siguen siendo o vuelven a ser muy nuevas. y del 7 Sobre la cuestión de la clonación.48 Y MAÑANA. es ajeno a toda “clonación”. ¿qué es una re­ producción (“natural” o no. etcétera)? ¿Qué es la integridad de una persona? ¿En qué m om ento y según qué crite­ rios se define su origen? ¿Qué es un nacim iento? ¿Qué cosa. y ante todo “¿qué es la duplicación?” ¿Puede formular­ se la pregunta “¿qué es?” sin que una duplicación virtual. (N. . ya sea clasificado como ‘hombre’ o ‘mujer’. diferencias sexuales. a diferenciar. Recuerdo cosas que deberían ser. de organización de la sobrevida. véase nuestro capítulo 4: “Imprevisible libertad”. gracias en particular a esas muta­ ciones tecnogenéticas. empieza a relativizar. los primeros delirios reactivos. y por lo tanto sin que cierta clonación haya posibilitado este lenguaje?* N o digo esto para embaru­ llar las cosas y evacuar una cuestión grave. efectos de proximidad. pp. es decir. dividir­ lo. Precisamente soñando con salvar por lo menos la posibilidad de esta cuestión me gustaría creer en la multiplicidad de voces sexualmente matea­ das. pues. cuyos esquemas ideológicos y presuposiciones me­ tafísicas fueron objeto de análisis críticos. es sabido que ciertas clonaciones terapéuticas pronto serán dom inables y útiles. por no decir deconstrucciones. más allá J e la diferencia binaria que gobierna el bienestar de todos los códigos. En todas partes donde hay repetición y duplicación. que nunca prescinde de cierta clonación. 167-168. cit. a com plicar las primeras reacciones. QUÉ. “artificial” o no: por lo tanto. sería “¿qué es eso que eso es?”. de la h om osexualid ad o l¡> heterosexualidad. en la “naturaleza" o en la “cultura”..) ’ “Relación desde ya no a-sexuada. en: Point' de suspension. en todas partes en la “naturaleza” y en la “cultura". La d istin ción entre clonación terapéutica y reproductiva no es procedente m ientras no se haya respondido a preguntas de apariencia filosófica: por ejem plo. y por lo tanto muy pronto consideradas com o indispensables. Por eso siempre habrá no LA fam ilia sino algo que se llama familia. un lazo social alrededor del alumbramiento en todas sus formas. n u nca será la de un “sí o no” a la clonación sino la de un “cóm o”: cóm o tratar la diferencia o la repro­ ducción de lo idéntico.

los otros. Barcelo­ na. " Freud n u n ca abandonó la idea de encontrar un fundamento biológico a la oream :ación Psíquica. Pero esta persistencia de un orden no produce ninguna figura ex priori determinable de cualquier modelo familiar. En este debate tropezamos con la idea de un posible fundamento biológico de las sociedades hum anas. hasta una “técn ica” de lo genético. 10 V éa se al respecto Françoise H eriticr. Paris. complejos en sí mismos y no simple­ mente “naturales”. existe una suerte de "cul­ tura ”. R . vque apuntaba a elab orar m odelos teóricos no directam ente relacionados con una observación clínica.derecho. Ariel. instintual. En esta perspectiva. 19 9 6 (Trad. diferida a una elaboración venidera.: \Usenlmo. D . En lo biológico y en lo genético hay cifrados cambios de orientación.: N o me gustaría dejarme encerrar en la opción naturalismo/constructivismo. 1996|. Fayard. Algunos homosexuales sueñan inclusive que unos sabios descubrirán un día el gen de la homosexualidad. unos piensan que toda forma de organización psíquica no es más que una construcción cultural o social. fuera de toda premisa biológica. presupuestas o consideradas como adquiridas en tal opción. unos pien­ san que la homosexualidad es una cultura. en las generaciones futuras. veas« Elisabeth Roudtnesco. hasta genética. com o usted sabe. no quisiera renunciar ni a uno ni al otro. 2 0 0 0 ). distinta de ¡a psicologia clis tca . sostie­ nen la idea “naturalista” según la cual la sociedad -y por lo tanto el psiquismotendría un fundamento biológico determinante. se o rie n tó h acia la con strucción de un. Y no considero legítima ninguna de las cuantiosas oposiciones conceptuales que son llamadas. La pensée de la difference. siempre está suspendida. B ella terra .1 1 En todos estos problemas. muy com plicada. Yo intento no ser ni naturalista ni constructivista. cosa que n o le impidió renunciar a construir una “biología del espíritu”. c it. Por el co n tra­ rio. París. usted inscribe el concepto de psiquismo.10 ]. que ur lu ía l is categorías de Pierre Bourdicti. que son considerables. m etapsicoloeia. otros afirman que es innata. O d ile Ja c o b . M e gustaría tratar de encontrar una senda para tomar en cuenta los determinismos genéticos y biológicos. a la manera de un género9 (gender). en Reflexions sur la (¡uestion gay. É.: En el fondo. . por el contrario. Pourquoi la psychanalysc?. Todavía es preciso saber qué se entiende por psique En Fre ud. cast. la relación entre lo psíquico y lo biológico.: ¡dcnoJadcs: reflexiones sobre la cuestión gay. A c erc a del gen de 'a homosexualidad. En otras palabras. y por lo tanto. Entre ambos. Barcelona. una identidad construida. que posibilita todo tipo de construc- “ Es la tesis de D idier E ribon. en ver­ dad. femenino: el pensamiento de la diferencia. Mavuíin fémmm. si esta última palabra remi­ te a una suerte de con fección artefáctica totalm ente desarraigada. lo que entonces permitiría negar que esta pueda depender de un entorno o de una organización psíquica inconsciente. 1999 [Trad. ob. cast. “lenguajes” y “escrituras"..

lo aneconómico. de las leyes llamadas geneticobiológicas. París. o lo simbólico. no bien aparece esa diferancia. Para volver a la cuestión de la familia. en: Cinq {«^chanatyses. Por lo tanto. en el nacimiento. una cuestión muy nueva. la economía de una nueva configuración. el comienzo. y a pasar del matriarcado al patriarcado". un significante. esas equivalencias tan a menudo consideradas como seguras. Esta tesis es retomada por Jacques Lacan en su elabotación del concepto de Nombre-del-Padre. sin duda. por un suplente en el que aflora la “técnica”) y lo otro (absolutamente hetero­ géneo. Diferancia significa a la vez lo mismo (lo viviente solamente diferi­ do. pero no. se sustrae a esas categorías. 1954. la psique -o la cultura. ni nada que pueda decir “presente” o “ausente”. 2. con el mismo tipo de seguridad. Freud se apoya en y apuesta tranquilamente a esta “evidencia” (la su ­ puesta evidencia de la maternidad. En ciertos "momentos”. Pero la filosofía (y sin duda también. jamás lo hace) apenas deja una huella (ni un signo. Usted conoce la supuesta certeza según la cual siempre se sabe quién es la madre.ciones. etc.. en la inmanencia de lo viviente. la ciencia. Sin embargo. y por consiguiente. reemplazado por un suplemento vicariante. p. de la vida y la muerte. La interrupción diferancial es a la vez reinscripta en la economía de lo mismo y abierta a un exceso del muy otro. Pero ¿qué es “nacer”! Si se lo distingue rigurosamente del origen. el de la conclusión lógica. sustituido. “Rem arques sut un cas de névrose obsessionnelle” (1909). el “nacimiento” es acaso todavía una cuestión de porvenir. Para volver a esa palabra. sino una huella). siempre habrá un lazo familiar airededor del nacimiento. La paterni' dad sería inducida por un juicio. citando a Lichtenberg. Por lo tanto.toma el relevo. quién es el padre. las más de las veces. justamente. o más precisamente (porque puede no aparecer como tal. al lado del testimonio de los sentidos. la procedencia. o sea. no quiero ren u n ciar al sa b er b io ló g ic o o g e n é t i c o e n lo que tiene de abierto.1 1 1 2 Sigmund Freud. por otra parte. cierta herencia genética. entre otras cosas. No son solamente "momentos” diferentes de la diferancia. y la no-evidencia de la pater­ nidad) en su relato del caso de “el Hombre de las ratas”. le consagró poca atención "pensante” a aquello que. por una prótesis. La filosofía está mucho más adiestrada en trabajar las cuestiones del origen y el fin. justamente. radicalmente diferente. Véase Élisabeth . en otros. “vida”. irreductible e intraducibie. para retomar. ruF. sin acre­ ditarlas. esta différance puede interrumpirlas. pero sabe con una certeza muy diferente quién es su m adre’• un gran progreso de la civilización cuando la humanidad se decidió a adoptar. de progresivo y p erfectib le. el muy-otro o la muerte). “Lichtenberg: ’El astrónomo sabe más o menos con la misma certeza si la lliníl está habitada y quién es su padre. y en todo caso el psicoanálisis). puede introducir. un relevo diferancial.51. no se podría borrar el nacim iento. La propia interrupción pertenece al campo de los posibles genéticos o biológicos. habría psique. la maternidad comprobada por una percep­ ción.

Por lo demas. Paris.: Mal de archivo: una impresión freudiana. oh. hablando con propiedad como se dice impropiamente. incluso y sobre todo en Freud. por especta­ culares y temibles que parezcan sus efectos: la “madre". Una engañi­ fa muy interesada. es precisamente eso: más de una madre. un paso más allá de la percepción sensible. cit. Madrid. a mi juicio. como el psicoanálisis no es el único que nos lo enseña desde siempre. La madre no es solamente la genitora pues. otra persona puede convertirse o haber sido “la” madre. Pero será solamente una aceleración.: Sobre todo en el siglo xvill. Suplementos de madres. Mal J'archhv. e¡ padre podía convertirse en la verdadera madre. una de las madres. la madre portadora y la que se convierte. cast. R. me parece más frágil que nunca. una mutación en la relación padre/madre. Y lo sigue siendo. menos que nunca puede uno estar seguro de que la propia madre es la que uno cree ver pariendo. pueden ser dos personas. Pero era otra mujer -una nodriza. salvo como una monstruosidad. la madre “daba a luz”. Sin embargo.la que educaba al niño. Jacques Lacan. en el futuro. I996|. . É . Trott». también. en la madre.De esto deduce que el patriarcado es un progreso de la razón y del juicio racio­ nal. como el padre. ¡Sin hablar de tantas otras madres que vinieron a tomar el relevo! D icho en otras palabras. Los poderes tecnocientíficos (inseminación artificial.. y la certeza adquirida en el m om ento del alumbramiento. por cierto. de una in ­ ferencia tan desligada de toda percepción inmediata como esa “ficción legal” de una paternidad conjeturada por un razonamiento (legal fiction. clonación. luego de aceptar. la proyección de un deseo poderoso. en una irreductible pluralidad. la identidad de la madre (así como su posible identificación jurídica) depende de un juicio tan derivado. D. Roudinesco. Pero lo más difícil de pensar.i. era una engañifa. en ciertos medios sociales. Galilee. “Mamá”. madre portadora. este esquema. decía el Ulises de Joyce respecto de la paternidad). siempre fue una madre “simbólica” o “reemplazable”. primero de desear.) sin duda acelerarán. Véase también Jacques DemJ. É . Hoy. una différance. Hoy.: Otra evidencia: antes de llegar a la posibilidad de las madres portadoras. 1995 (Trad. se sabe que.: ¿Puede aclararlo? J. pero más “verdadera” que ella. R. etc. La posición de la madre nunca es reductible a la de la genitora. pero una engañifa. para siempre y más que nunca.. y cuántos otros ejemplos de madres que no son mamas y de mamas que jamás serán madres. decía Rousseau. y la madre “simbólica” o “fantasmática” ser diferente de la “verdadera” madre.

Sigue siendo cierto que. En mi opinión. . distin­ guir: entre las formas de vida como entre lo “viviente” y lo “muerto”. Como ese lazo “social”. R . “simbólico” o “fantasm ático” siempre permanecerá alrededor del nacimiento. ¡El genitor no es el padre! El padre es alguien que reconoce a su hijo. o una “madre portadora”. la madre no es la que llevó el niño. “La veilleuse”. N o hay que aplastar una sobre otra las capas de lo “viviente”. Comen­ cemos entonces por aplicar esta aptitud para discernir a la vida misma.. pero la novedad respecto de ese modelo clásico de la ficción legal y la supuesta certeza de la maternidad es que en adelante es posible identificar al padre biológico gracias a exámenes genéticos. la función simbólica y el constructivismo. Por consiguiente. como se dice en italiano. la oposición ficción legal/maternidad natural por fuerza deberá desplazarse. lo biológico. por enigmático que siga siendo el lazo aparentemente figural entre la vida llamada natural y la vida del espíritu. por eso. Nunca fue “natural" para ningún “viviente” (“humano” o “animal”). pero la organización de los sitios respectivos se vuelve más móvil. Lo estoy inten­ tando en otra parte. de un viviente que siempre consiste también y sobrevive en saber y en saber discernir. No obstante. y por el otro lo simbólico o lo “cultural”. lo “natural”. Y de manera no solamente legal.I. en general. No se construye de cualquier mane­ ra.: Hoy menos que nunca. El hilo de esta primera filiación existe. ni siquiera la que pare.: Estoy de acuerdo con usted. deseo de la madre y deseo de maternidad. analizar. ). pero cada vez lo parecerá menos. prefacio a Jacques Trilling. habrá un nacimiento y un lazo familiar alrededor del niño. D. aquí hay un cambio radical. Hasta en las esferas aparentemente más espirituales.)1’ En adelante se multiplican las posibilidades de hacer llevar un semen por otra mujer que es simplemente un “vientre alquilado". Este invariante permanece­ rá.: Identificar a un genitor no equivale a designar un padre. Habrá que aprender a reaprender a tomarlo cada vez más en cuenta. No quiero elegir entre la genética. no hay que mezclarlo todo. la madre reconoce a su hijo. distingamos las estructuras y los niveles. la figura genética de la “vida" sobrevive. (Sin duda habría que afinar la distinción entre madre y maternidad. James Joyce ou l'écriturc m atricii’' Belfort. É. Toda la oscuridad se concentra en esta 1 1 Jacques Derrida. No hay vida (“ani­ mal" o “humana”) que no suponga cierta aptitud de discernir. Desde el punto de vista de la relación naturaleza/razón. habrá que delimitar una relación irreductible entre lo que se llama por un lado lo genético. 2001. ya no es posible negarlo científicamente (¡incluso allí donde consiste en interrumpirse y diferirse!). D. Circé. como se dice en francés.

.) opera un cambio en nuestras representaciones de los orígenes y las filiaciones? Sí. sobre un fantasma de la genética: “¡Esta es mi sangre!". sus modalidades pueden ser diversas. en nuestras representaciones. “ma­ drastras”. Y en efecto. R. Pero si uno remplaza el suyo por otro niño sin que ellos lo sepan. recurrir sistemáticamente a la huella. Desde el punto de vista de la organización simbólica. un criminal.: ¿No cree que el hecho de poder identificar con certeza la “huella” de tal o cual individuo determinado (un genitor. pueden extenderse. Vaya. nunga seguro) entre el “momento genitor” y el “m om ento simbólico”. porque es (un poco) mío (un poco. etc. con toda suerte de recursos “sustitutivos” y relevos “proféticos”. R. D. eso cuenta para los procedi­ mientos judiciales. Ni noticias.: Pero de todos modos. o incluso prepolíticos.“experiencia” que llamamos tan rápido el “reconocimiento”. como otro”. los padres quieren absolutamente tener su propio hijo. las inversiones fantasmáticas son absolutamente necesarias . “amo a mi hijo porque es mi sangre. ¡Y no solamente entre los “monos superiores”. En el orden del fantasma. el deseo o el fantasma de apropiación no es de orden meramente genético. y no solamente entre los mamíferos! É. N o solo ese fenómeno de “reconoci­ miento” jamás se reduce a su dimensión legal ni a cualquier privilegio “pa­ ternal” o “m aternal”. a la prueba. complejas. y fundar un lazo (siempre más o menos estable y frágil. para alimentarse como pará­ sito. el lazo parental se establecerá de la misma manera. para las leyes sobre la herencia y la criminología. tíos. Es esta “experiencia” la que va a dar lugar a un tejido muy complejo de posibilidades simbólicas. retorcidas. pero viene a incorporarse. sino que además uno sería muy imprudente si lo reser­ vara a la “fam ilia” humana. concreta. ¿no alimentaría a ese fantasma narcisístico de Una paternidad finalmente “probada . “padrastros”. es decir. guardado incluso del inconsciente. Más allá o más acá del derecho. en su conceptualidad a menudo ambigua). si el secreto es bien guardado.y la historia del derecho lo reconoce. Paternal o maternal. estabilizarse o desestabílizarse en el curso de una histo­ ria cuyo fin nunca es determinable. J. Muchas especies de lo que neciamente se llama "el animal” h acen de esto una experiencia fina. por lo tanto para el derecho y las técnicas de la policía ai servicio del derecho. un poco más) yo mismo. al archivo absoluto. etcétera. Pero no cambia gran cosa para los desafíos de que hablamos y que son prejurídicos. compleja.: É. Fíjese lo que ocurre con las sustituciones de niños en las maternidades.

No hay un archivo absoluto. no lo creo. sostu­ vo que una carta no llega por fuerza a destino15 -e n otras palabras que no hay imperialismo del destino significante-. y los niños a quienes se engaÉ. oh. Y jamás sabré. habrá un levantam iento del anoni­ mato referente al origen de los niños nacidos bajo X o surgidos de una insemi­ nación artificiai. Droit com paré des pcrsonncs t’t <* lafamille. da movimiento a partir del momento en que el padre y / 0 la madre cree efectivamente ser el “padre” auténtico de lo que de ese modo crece en ellas. en: Liber amicorum M arie-Thérèse M eulders-Klein. M e parece que yo conozco a mi padre y a mi madre. con lo que se llama un saber seguro. ya que se sabe que de todas maneras la verdad se inscribe en el in­ consciente. 1998. “La part du père e t de la m ère à l’aube l’an 2000”. Hay que cavar. la creencia puede funcionar. pp. pero eso no establece ninguna paterni­ dad. b En La carte postale. c it. D. otros no. o parecérsele. V éa se ta m b ié n nuestf capítulo 9: "Elogio del psicoanálisis". y seguir cavando. Francamente. R. La verdad siempre termina por emerger. . Genevieve Delaisi de Parseval. Véase Jacques Lacan.j. A mi juicio. El fantasma se pone en movimiento. aunque la deformen.: Pero en nuestras sociedades. si lo desea. Bruylant. lo que ocu­ rrió entre mi padre y mi madre presuntos “alrededor” de mi nacim iento. Jacques Derrida com en tó el fam oso sem in ario de L o ca n sobr^ “La carta robada” de Edgar A. no hay eficacia del engaño en este campo.. tanto en los casos de adopción como en los de ia d . Y “crecer”. “fantasma narcisístico”. debe tener acceso absoluto a su historia. En este caso y en otros. lo que significa “creer”. sin duda. cit. 143-160. j .: Por cierto. Y el fantasma puede ser más o menos el mismo. Mucho más allá. y mi madre mi madre. contra Lacan. R. ob. con hijos adoptados.: ña sobre su origen siempre presentan síntomas que significan que su incons­ ciente conoce la verdad. es yo. Poe. Hay un fantasma de lo genético: uno ama a sus hijos más que a los de los otros porque uno proyecta hacia ellos una identificación narcisística: es mi sangre. para mi “salud psíquica”. Yo más bien estoy a favor. Lo que es importante para mi equilibrio.: ¿Qué responder a una amiga que le dice que los “padres deben decir la verdad a los niños”? En efecto. Pienso por otra parte que los padres deben decir la verdad a los niños sobre su origen. más vale que el niño crea saber. ai respecto. Algunos lo desean. no conozco los orígenes de mis padres. Usted que. D. Écrits. É . Aunque me hayan engañado eficazmente hasta el fin de mis días. ¿cómo puede creer en la eficacia de un engaño? 1 4Véase. pero lo que es seguro es que un niño. Y el crecimiento de una creencia. es que me sien­ ta bastante seguro de que mi padre es mi padre. Bruselas. y la huella no es una prueba.

J.: A condición de que sea cierto y los padres no oculten un secreto sobre la filiación. j. y no es aquí.: Pero cuando uno guarda un secreto de ese orden sobre el origen de una filiación. de una “eficacia” que pasa por el inconsciente. de que mi madre es mi madre y mi padre mi pa­ dre. malentendidos absolutos. la Sra. la maternidad. no necesariamente. Si algo es eficaz para la conciencia. De otro modo funciona. se dejan pasar síntomas. No habría sido una mentira o un disimulo. el secreto que quieren disimular siempre retoma en forma de síntomas. D. D. improvisando. como acabo de hacerlo tan rápido. cons­ ciente e inconscientemente. De hecho. deseo que me entiendan con prudencia. la cosa tam bién funcionará. Si realmente. de la veracidad y del síntoma en una lógica que tome un poco en serio al psicoanálisis). cuando los propios padres ignoran el origen del niño. N o hago el elogio cínico de una men­ tira que funciona gracias al inconsciente o que funciona bien con él (aunque con frecuencia deba tomarse en cuenta. o sea.: Si guardan el secreto dejando los síntomas del secreto. É. y si. de Warens hubiera podido persuadir a Jean-Jucques que ella era auténticamente "M amá”. tiene razón. aunque sea “falso”.: Buen ejemplo. Cuando hablo. pistas múltiples. pura hipótesis. No. la gran cuestión de la verdad. Por supuesto.: . D. no puede suprimir los síntomas. si usted quiere) que no se reduce a un liso y llano proceso genético.) pueden dejar en espera lo que usted llama la verdad. Se vuelve “verdadero”. la paterni­ dad. como sería necesario. donde tendremos el tiempo de desplegar. R. no mienten al transmitir la verdad de su ignorancia. inconscientemente. Pero si yo estoy absolutamente seguro. yo solamente propongo tener en cuenta una causaüdad específica (causalidad psíquica o simbólica. É . precisamente porque una carta siempre puede no llegar a destino es por lo que los engaños (y otras cosas semejantes. lo habría sido. R. suponiendo que ese “liso y líano” exista. En efecto. etc.“Mamá" no fuera su madre. aun cuando -según criterios “objetivos” y un concepto de verdad que no tienen nada que ver con lo que hablamos. la noción de eficacia debe pasar por el inconsciente.j. A menudo. extravíos. lo que esperamos desesperadamente considerar como verdad. pero no siempre. la filiación. no funcionará. en efecto no hay ninguna eficacia.

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1 Contra esta influencia. una entidad que incluye todas las ciencias. Ernest Renan criticaba ya esta actitud denunciando la "religión de la ciencia” (París. utilizaré con menos facilidad que usted la palabra “experi­ mentalismo” o “experimentación”.). 1976]. el cientificismo no es la ciencia. no serían evacua­ das las determinaciones inconscientes. Puede haber experimentación en las ciencias de la naturaleza. ¿Piensan las “neuronas”? Pregunta muy antigua y en general mal formulada por los representantes estatutarios de la ciencia “neurológica”. Sin embargo. me pregunté si no sería necesario restaurar el ideal de una con­ cepción casi sartriana de la libertad de la que. 852. El gesto experimental no necesariamente es cientificista. en L’Avenir de la science. sin embargo. en la biología. Dictionnaire d’histoire et de philosophie des sciences. El cientificismo desfigura lo que tiene de más respetable la ciencia.4.podría explicar y resolver el conjunto de los fenómenos humanos. casi nunca son cientificistas. Doncel. en las investigaciones sobre el genoma. Madrid. comienza allí donde se detiene la ciencia y donde se exporta un teorema más allá de su campo de perti­ nencia. Imprevisible libertad ELISABETH R o u d i n e s c o : Ahora que hablamos de la huella genética o biológica. de esa ideología. París. por falta de Ja c q u e s D 1El término de cientificismo se generalizó a partir de 1911 para designar la creencia según la cual La Ciencia -es decir. En 1890. que pretende reducir todos los comportamien­ tos humanos a procesos fisiológicos verificables experimentalmente. en: Dominique Lecourt (comp. surgida del discurso científico y ligada al progreso real de la ciencia y las ciencias. e r r i d a : Por supuesto. y de manera diferente. pero también. Pero es cierto que el experimentalismo llevado tan lejos como sea posible debe ajustarse a la especificidad racional en la que se despliega. cast. 1949) (Trad. El cientificismo es así un “discurso sobre la ciencia que pretende abolir la filosofía desplegando el propio discurso de la ciencia". lógicamente podemos encarar la cuestión del cientificismo contemporáneo. en psicología. se reconocen en el hecho de que nun­ ca. Si el cientificismo consiste en extender ilegí­ timamente el campo de un saber científico o en dar a los teoremas científicos un estatus filosófico o metafísico que no es el suyo. es decir. Los hombres y las mujeres de ciencia. . por otra parte. Calmann-Lévy. p u f . p . que va a la par de la transformación de lo humano en máquina. 1999.: El porvenir de la ciencia.

sin embargo. pero la asocia al deseo. ¿No dijo Lacan en alguna parte que jamás utiliza esa palabra?2 Si desconfío del término “libertad” no es porque suscriba cierto determinismo mecanicista. en cuanto a la evaluación institucional de una competencia. París. realmente es en nombre de la ciencia que hay que estar muy atento contra el cientificismo y el positivis­ mo cientificista.cultura filosófica. Introduction à laphéiwmiínohguj (1929). los “científicos” a veces dicen cualquier cosa cuando se mezclan con la filosofía o la ética. Por competentes que uno pueda supo. lo que no le impide hablar de ella en muchas oportunidades. un fantasma (fantóme ). la postergación del mundo trascendental (o époché) conduce a transformar la onto­ logia (o estudio de las realidades abstractas) en una egología: el ser se reduce al yo que piensa.: M e d i­ ciones cartesianas: Introducción a la /ínomenologw.783’ En Husserl. en el lengua­ je. En ciertas ocasiones. FCE. 1986] y Jacques Derrida. Por lo tanto. no para descalificar la “máquina” en general. cit. en 1972.. nerlos en sus campos respectivos (pero a veces es difícil la delim itación de tal "campo" y no depende únicamente de la competencia del “especialista” como tal. reales o virtuales. que jamás habla de libertad. Vrín. eso me inquietaría si nos enfrentára­ mos con una actitud sistemáticamente reductora y simplificadora. en Écrits. Lacan dice a Françoise Wolf. Pero con frecuencia esa palabra me parece cargada de presupues­ tos metafísicos que confieren al sujeto o a la conciencia -es decir. 1986. el pensamiento más “libre” es el que transige todo el tiempo con efectos de máquina. los “comportamientos humanos” o el “psiquismo”. pero ¿a qué se llama pensar?). pp. las más poderosas máquinas de formalizar. 575. cast. pensar de otra manera su advenimiento e historicidad). durante la entrevista que sigue a su Conference ¿c Louvain. 2En efecto. el cálculo. Precisa' mente por eso utilizo raramente la palabra libertad como sé que usted la utiliza. oh. pero no hablaré tranquilamente de la libertad. con fenómenos mecánicos. París. Le probóme tk ti genese dans la (M nofàk de Husserl (1953). México. Las más de las veces asocia el término al de locura para significar que el ser del hombre no puede ser comprendido sino “porque lleva en sí la locura como límite de su libertad" También sostiene que la libertad humana es una ilusión. una “horrible libertad”. . por ejemplo. 157. muy por el contrario. producidas por los hom­ bres (y de las que dan fe. a un sujeto egológico-3 una independencia soberana respecto de las pulsiones. En mi opinión. la muerte y la revolución. defenderé la libertad como u n exceso de complejidad respecto de un estado maquinal determinado. Lo que me molesta en algunos cientificistas a los que usted alude es que sus modelos mecánicos no siempre están a la medida de la hipercomplejidad de las máquinas. sino para “pensarla” de otra manera. PUF. Véanse Méiüwcom cartésiemes. 1990. tam­ bién es problemática). Cosa bien conocida. todas las aporías o los “im-posibles” que ocupan a la "deconstrucción" allí mismo donde ella pone a prueba. Hasta creo necesario y comparto el interés que se tiene por las máquinas y la complejidad de su funcionamiento. En cuanto a confundir (más bien diría articular) el “pensamiento” (lo que se llama así. [Trad. y lucharé por unas libertades.

entonces militaría para que se reconociera esa libertad y se la respetara. Yo definiría la máquina como un dispositivo de cálculo y de repetición. Jacques Derrida interroga el pasaje de lo neurolópico ¿i lo psíquico en !a obra de Frcud. y por tanto igualmente de toda técnica y de toda economía.M i chine. Je toda máquina determinada. de repetición y de compulsión a la repetición. por lo tanto de cálculo inconsciente.4 Sin embargo. Lo más lejos que sea posible. ¿a qué máquinas alude usted? j. Si la libertad es un exceso de juego en la máquina. por el acontecimiento. El acontecimiento -que por esencia debería permanecer imprevisible y por tanto no programable. el arribo del recién llegado. Parts. en el nombre y la figura de lo incalculable. hay máquina. es incalculable. para acceder. etc. la repetición. Puede llamarse a eso libertad. "Freud et la scène de l’écriture" (1966). D. La venida del otro. .la economía. por esencia. Así. Y también aquí distinguiría entre un incalculable que permanece homogéneo al cálculo (al que escaparía por razones contingentes. pero prefiero no hablar de libertad del sujeto o de la libertad del hombre. ningún análisis neurológico supuestamente exhaustivo puede en­ tregar el encuentro del otro. calculabilidad y repetición. al orden del cálculo. habla de economía. es 4Jacques Derrida. el límite de un po­ der. en: L’écntme ei la difference. en: Ripie. “Le ruban de machine à ecrire". R . N o bien hay cálculo. que. en cambio. 2001. É. el cálculo. placer).sería lo que excede a la máquina. es decir. N in­ gún cerebro. la máquina. nuestra referencia común y privilegiada. Freud tuvo en cuenta la máquina de la economía y el producto de la máquina. por ejemplo la fin itud. Hay que acechar en todas partes los efectos del cálculo económico. Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis 'V éase Jacques Derrida. allí donde uno no está preparado o dispuesto a esperárselo. pero solo a partir del momento en que existe lo incalculable. de principios de cálculo (realidad. por lo imprevisible. Galtléc. al acontecimiento más allá de todo cálculo. el otro res­ ponde siempre. Por lo tanto. Cosa que intento proponer en otra parte.) y un no'calculable que no pertenecería va. En esa conferencia. si es posible. por definición. existe en la máquina un excesc respecto de la misma máquina: el efecto de una maquinación y algo que desbarata el cálculo maquinal. aunque más no fuera por saber bien dónde estamos afectados por el otro. etc.: Pero. entre lo maquinal y lo no-maquinal se pone en práctica una relación compleja que no es simple oposición.es el acontecimiento con la máqui­ na. hay que tener en cuenta la programación. Lo que habría que tratar de pensar -y cuán difícil resulta. Freud.: Máquinas hay en todas partes. ob. y sobre todo en el lenguaje. ’ Sin embargo. la máquina.

la exploración de lo íntimo). Gailimard. “ La fixation au trauma. biológicas). por un lado. a una por la otra: el modelo neurofisiológico y el “espiritualista” (la introspección. a neuronas. 1999. Madrid. A eso añadió una herencia clínica surgida. 363-364. una psicológica (la más dolorosa): no ser ya el amo en su morada (Freud). R. Se convirtió en la filosofía del sujeto “descentrado”. Fue en nombre de esa misma supuesta cientificidad de su práctica y de su teoría por lo que algunos psicoanalistas se hicieron cómpli­ ces de las dictaduras latinoamericanas afirmando que su ética les imponía per­ 6 Freud subraya que la investigación científica hizo padecer al narcisismo humano. cast. y la responsabilidad científica. se corre el riesgo de reemplazar lo psíquico por lo cultural e instaurar. en Conferences d'introduction à la psychanalyse (1916-1917). me parece. en vez de lo universal. pp. París. de la filosofía del sujeto. Están admitidas. Prefiere remitirse a máquinas. 1 8 1 -1 8 7 . “Une difficulté de la psychanalyse (1917). lo que desafía o desvía de otro modo el principio de razón en cuanto se limita a “dar cuenta” ( “reddere rationem”i “logon didomi”). algo que se ase­ mejaría no a la diferencia o al exilio sino a "raíces”. É .por lo que los dirigentes de la Asociación M undial de Psiquia­ tría. a un origen bien anclado en una soberanía territorial. Alianza. no a negar o ignorar esa venida imprevisible e incalculable del otro. aunque fuese imaginaria. y en ese sentido el psicoaná­ lisis tomó el relevo de la filosofía de la conciencia. Logró unir dos tradiciones antagónicas modificándolas a ambas. 1985. Parl's' Gailimard. la invención de sí. Saber “tener en cuenta" lo que desafía las cuentas que deben rendirse.: Hoy. sobre los cuales no tiene asidero. pp.: Introducción al psicoanálisis. recordaría que fue siempre en nombre de una supuesta neutralidad científica -y por lo tanto de un cientificismo. de la psi­ quiatría (clasificación de las enfermedades). ert L’inquiétame étrangetéetautresessais. es que ese sujeto moder­ no y descentrado no quiere saber nada de ese inconsciente cuya existencia conoce. Véase Sigmund Freud. económicas. y por el otro de las antiguas tera­ péuticas del alma (tratamiento por la transferencia). el cientificismo siempre es nefasto en el terreno político. una bioló­ gica: no ser ya semejante a Dios sino a un animal (Darwin). De aquí proviene mi idea de restaurar un espacio de libertad para ese sujeto determinado o limitado por todas partes por máqui­ nas (sociales. Todos sabemos hoy que tenemos un inconsciente. hace 25 años. Porque si uno está realmente determi­ nado de todos lados y ninguna falla es posible. 20011- . al yo. se negaron a denunciar los usos abusivos de su disciplina en la ex Unión Soviética. también eso es el saber. la noción de determinación inconsciente y la tesis freudiana de la s tres heridas narcisísticas6 forman parte de nuestro discurso. Además.(eso) que llega en cuanto acontecimiento imprevisible. A propósito de un campo que conozco bien. tres grandes vejaciones: una cosmológica: no estar ya en el centro del mundo (Copérnico). a procesos orgánicos. L’inconscient". [Trad. Pero lo que es más nuevo todavía hoy.

: Por supuesto.' 7Véase. y por ¡o ranto de un trauma. de una repoiitización a la medida de otro concepto de lo político. en una cana a W ilhelm Fliess. fundada en l. o a ese imperialismo del discurso determinista. La única tentativa. fv f. 1956. de lo incalculable. lo que vendrá. » Jean Luc Nancy. H istuni de la psychanalyse en France. 198S ¡Trad. Parí>. Lo que resiste.7 Y hoy asistimos a una versión más soft de esta actitud. ¿Cómo llamar a eso? Es difícil. vol. pero lo convertiré en uno de los lugares del otro. o a una huella para explicar la neurosis. París. Frecuentemente se invoca. y hasta libertad del Dasein. 2 (1986). del acontecimiento. Barcelona. ni siquiera inconciencia. en ciertos pasajes de La experiencia de la libertad de Jean-Luc Nancy. en el origen de toda neurosis. etc. al respecto. por lo menos percibirla. S igm und Freud. 19961. querríamos salvar.8 veo en esto una actitud regresiva.—creo percibirla. bajo los nombres de otra ética. puede dejarse cierto espacio al psiquismo y a la idea de libertad subjetiva. Elisabeth Roudinesco. La singularidad en cuanto tal (ya sea que aparezca como tal o no) no se reduce jamás. en su misma existencia. siempre tengo miedo de reconstituir un discurso filosófico que ya fue expuesto a cierta deconstrucción (libertad como poder soberano del sujeto o independencia del yo consciente. En cuanto a la manera en que hoy se vuelve a una causalidad meramente traumática u orgánica. su ncuiwicu. a las reglas de un cálculo mecánico. Faynrd. cuando Freud abandona su primera concepción del aparato psíquico. 1994. ni yo. j. Debemos explicamos precisamente sobre las palabras sujeto y libertad. no lo llamaré ni sujeto. La naissancc de la psychanalyse (Londre>. la singularidad está expuesta a lo que viene como otro y como incalculable. de una transformación en curso del derecho internacional. y debe resistir a ese determinismo. D. ni siquiera a las leyes más indiscutibles de un determinismo.manecer neutrales frente a las torturas y los ataques a los derechos del hombre. * Fue el 21 de septiembre de 1S97. la que supone la existencia de una seducción sexual real. Bajo el nazismo. voluntad del “cogito”. el camino más convincente para dar a la palabra o al concepto de “libertad” una virtud posdeconstructiva -cosa que a menudo me parece indispensable. Sin negar las determinaciones económicas. etcétera). biológicas o sociales. una su­ puesta cientificidad de la aproximación a enfermedades mentales que no es más que una explotación psíquica de los sujetos. el argumento de la neutralidad de la ciencia fue abundantemente explotado de esa manera. 1^50). por ejemplo en psiquiatría. en particular para recibir o hacer surgir lo que viene. Paris. . Paidós.: La experiencia de la libertad.i teoría llamada de la seducción. Calilée. L’expérkncc de la liberté. ni conciencia. en efecto. En el momento de llamar a eso libertad. cast. pero yo no veo tan bien lo que usted llama “cierto espacio” que. cuando Freud había abandonado esta tesis en 1897. En efecto.

por detrás o por debajo. pues. lo im previsible. El otro que se precipita sobre mí no se presenta necesariamente ante mí en horizontal. ni una figura sexualmente definible según las segu­ ridades binarias de la homo o la heterosexualidad. Por eso. con frecuencia o c u rrió q ue h a b lara de l o que vie ne ” Ê. etcétera). Lo que se precipita así sobre mí no viene necesariamente a mí para elegirme. el acontecím ien to. “(Lo) que viene” ex­ cede un determinismo pero también excede los cálculos y las estrategias de mi dominio. el recién llegado. sino de tan alto!) o sorprenderme cayéndome de espaldas. existe algo “libre”. Heteronomia. del subsuelo de mi pasado. presentándose ante mí. É. más allá de todo dominio. que sin embargo parece presuponer. aunque nadie sea un “sujeto' líbre”.: Si. lo que surge. D. Por eso esta figura está ligada a todas las cuestiones políticas . lo irresoluble. se abre cierto espacio de libertad. el otro e s mi ley. lo incalculable. R. y no solamen­ te un hombre o una mujer. en este lugar. a mí. mi responsabilidad en la heteronomia. un espaciamiento li­ berado. y que por lo tanto no es necesariamente otro hombre. de manera tan responsable como sea posible: lo que llega o se precipita sobre mí. no deba ya no responder. el otro-. verticalmente ( ¡no del Altísimo. descendido (antes y para la prenda. el acontecimiento. como un objeto o un sujeto anticipable sobre el fondo de un horizonte.: ¿Algo así como la dimensión de lo trágico? j. de lo cual o de quien yo no pueda. lo que debe ser un acontecimiento digno de tal nombre. mi hermano. debiendo contentarme a veces con sentirlo u oírlo. incluso que jamás-lo vea. mi prójimo (fíjese todos los discursos que serían cuestiona­ dos entonces por (lo) que así viene). la respuesta. la pro ­ mesa. mi libertad sin autonomía). Ya no hay horizonte para el otro sino para la muerte. de un porvenir previsible. R.: Puede llamárselo trágico con ciertas precauciones. Puede ser tanto una “vida” o incluso un “espectro” de forma animal o divina sin ser “el animal” o “Dios”. Eso es lo que puede ser. el empeño.lo “libre”. de tal manera que lo vea venir horizontalmente. aquello a lo cual estoy expuesto. Apenas. la venida de (lo) que viene pero todavía carece de figura reconocible.En el curso de est os últim os añ os.: ¿Lo que viene? J D. cu an d o ten í a que n o m b ra r cosas de ese orden . o en todo caso supuestamente está abierto por (lo) que viene. mi seme­ jante. requiere y desborda imprevisiblemente a la vez mi res­ ponsabilidad (mi responsabilidad antes de mi libertad-. mi soberanía o mi autonomía. una ocurrencia que me sorprenda absolutamente y a lo cual y a quien. y de tal manera que no lo vea venir. puede caerme encima.

y no la ciencia. a todas luces apelo a una historia de la razón. incalculable. pero con las reservas que acabo de bosquejar. y por tanto también a su por-venir. Pero allí donde viene (lo) que resta venir. sino como algo que debe incluirse en ese incalculable. Freud y el psicoanálisis. É. una decisión “pasiva”. y que hay que presuponer en todas partes). E r. A llí donde el otro puede llegar hay “por venir” o un por­ venir. la posibilidad de la libertad sería para usted lo que viene. con un imaginario de la ciencia del que no hay por qué tener miedo en las circunstancias actuales. pronosticar. R. La condición de la decisión (de la decisión necesaria.: Todo es ya pasado o presente. D. Entre el saber y la decisión se requiere un salto. tampoco decido.: Entonces. Con el determinismo de que usted habla. de la que ya hemos hablado. Pienso que el fantasma de la fabricación de un ser humano (clonación reproductiva) tiene que ver con el cientificismo. una decisión del otro que no me exonera de ninguna responsabilidad. yo estoy expuesto. la filosofía. predeterminar. lo que sería desconocible: el acontecimiento imprevisible. en la medida en que no puedo prever. y a decidir. aunque sea necesario saber lo más y lo mejor posible antes de decidir. Pero si la decisión está no solo bajo la autoridad de mi saber sino también en mi poder. Proposición escandalosa para el sentido común y para la filosofía. A llí es donde estoy expuesto y felizmente. Acerca de esta cuestión. soy vulnerable. y no hay porvenir. no decido.1 0 Aunque técnicamente tal reproduc1 ( 5La c lo n a ción h u m a n a reproductiva es una técnica que permite crear embriones para re'fnplantarlos en un útero y engendrar un bebé genéticamente idéntico a un individuo ya naciLa clonación n o reproductiva consiste en fabricar embriones para utilizar algunas de sus células con fines terapéuticos y tratar enfermedades como la diabetes o el Alzheimer sin riesgo de . Puede llamarse a eso libertad. e s la prueba de ese irresoluble de que acabo de hablar bajo la forma de “(lo) que viene”.: ¿Porque t o d o estaría clausurad o ? j. pero cuyas necesidad ineluctable e implicaciones creo que racionalmente (no puedo hacerlo aquí) es posible demostrar. si me atrevo a decir. no como un determinismo que impide el ejercicio de la libertad subjetiva. si no e s más que el predicado de lo que soy y puedo ser. si es mi “posible”. Podría pensarse entonces la cuestión de las avanzadas de la ciencia biológi­ ca. no hay porvenir. Cuando digo “racionalmente”. destinado a ser libre. A (lo) que viene bajo el nombre de razón. y trato de demostrar. Si sé lo que hay que decidir. no comparto la posición de aquellos que demonizan la ciencia sin comprender que es el cientificismo. el que embiste tan violentamente contra el hu­ manismo. en qué “mi” decisión es y debe ser la deci­ sión del otro en mí. Pienso sobre todo en la clonación.de la soberanía. Por eso a menudo digo.

hay que saber -y aquí nos aproximamos a consideraciones m ás realistas. por las razones que decía hace un rato. de todos modos. y que se multiplica. el gobierno británico una opinión favorable a la clonación no reproductiva. Al respecto. La “competencia” filosófica. uno trata de reproducir alegando coartadas. por supuesto.: Absolutamente. Véase al respecto Henri Atlan. más efectivas. Ante cierta imaginería. justamente. en la nación. y así me explico la s reacciones inmediatas y pasionales de ciertos individuos y responsables políti­ cos del más alto nivel. política o jurídica de dichos “sabios”. y que vuelve. en la tradición. París. tienen una perti­ nencia rigurosamente insuficiente. eso se produce todo el tiempo en la reproducción en general. más concretas y prácticas. aquí menos que nunca) es el lugar mismo del problema. esencialmente inadecuada. eso siem ­ pre existió. si examinamos de cerca ese concepto de clonación -la reproducción de dos individuos idénticos. los llamados “sabios” patentados del Comité de ética. de dos estructuras de vivientes idénticos-. Reflexionando. 1999. en la cultura y en la enseñanza. Luego. Por todas esas razones. por ejemplo. en la familia. para existir. no es posible negar q u e existe lo idéntico. un clon deberá ser un sujeto y encontrar una identidad singular. Roger-Pol C ^ ■ Nadine Fresco. desde e l punto de vista de la imaginación.: Es muy complicado. R .que la posibilidad de la clonación no será explotada necesariamente con fines terroríficos. Lo idéntico vuelve todo e i tiempo. creo que. Por último. comprendo su terror y también puedo com­ partirlo. j. creo que a Freud le hubieran apasionado los problemas actuales. . É. En agosto de 2000. ética. Mireille Delmas-Marty.ción e s posible. entiendo que uno esté espantado. precisamente porque.: La clonación no reproductiva. a todas luces marca un progreso indiscutible de la ciencia. en la lengua. Le clonage human. J. Hay que analizar tambié n rechazo. ¿no es cierto?) uno no se planteara ninguna pregun­ ta sobre las competencias científicas o la lucidez supuesta de esos “sabios” . Pero. D . su supuesto saber (la sabiduría no es solamente un saber. un saber supuesto. el status del clon no será el que hoy se imagina. D . Seuil. Las legislaciones no impedirán la clonación. Marc Augé. genéticas. Aunque (es una hipótesis. hubo. hay que empezar por reconocerlo. no se debería encarar un proble­ ma semejante dejándose impresionar por imágenes. S in reproducción identificante no habría tampoco cultura. encaramos aquí zonas de decisión donde la propia idea de competencia. En cierto modo. No e s posible controlar o prohibir la reproducción en general. hay y habrá clonación. destinada a curar ciertas enfermedades . d e saber. cierta teatralidad de la reproducción idéntica y en serie d e individuos humanos. de sabiduría.

e s a compulsión imaginativa de aprehender lo peor, lo monstruoso (tuvimos muchos ejemplos en la historia de las ciencias y las técnicas), y no tratar la cuestión como si fuera una e indisociable. Hay diferentes problemas bajo e se nom bre de clonación. No es posible pronunciarse a favor o en contra de la clonación en general. También aquí, más vale preparar una aproximación d i­ ferenciada, progresiva. Sin dejarse paralizar, sin ceder a una reacción legislati­ v a amedrentada, a una respuesta política reactiva bajo la forma del “todo o nada”.
É .R .: Es lo que se hizo, me parece. j. D .: Las grandes decisiones todavía están por venir. ¿Quién hace qué y con

qué? Desde el punto de vista concreto y legislativo, hay que encarar con pru­ dencia, caso por caso, sector por sector, los problemas ligados a tal o cual posi­ bilidad. ¿Quién hace qué con ese poder considerable? No estoy contra la clonación en general, pero si se anuncia una amenaza de reproducción de seres humanos, quiero decir como una amenaza efectiva, masiva, etc., según crite­ rio s a determinar, habrá que llevar a cabo una guerra política, como se pudo hacer en otras situaciones. No sería la primera vez. Siempre hubo reproduc­ ción. Tomemos por ejemplo el caso del adiestramiento. No pienso solamente en e l adiestramiento de los animales sino en el de ciertos militantes políticos. Se trata de “reproducir” individuos que piensan lo mismo, que se conducen de la m ism a manera respecto del jefe y en la horda, según esquemas muy bien cono­ cidos. Aquí también se trata de clonación. Sin hablar de todas las técnicas, de todas las prótesis, de todos los injertos, por ejemplo, y no solamente en la cosa militar y la dirección de las guerras clásicas y modernas.
É. R.: Sea como fuere, h o y nos enfrentamos con otra cosa, ¡con la introducción d e un mecanismo de reproducción de lo idéntico en el orden biológico!

J -D .: Pero ¿dónde comienza lo biológico? ¿Cómo se delimita? ¿Qué van a repro­ ducir? É -R .: En el debate actual, creo que es necesario distinguir el cientificismo de la verdadera actitud científica sin olvidar jamás que algunos sabios perfectamen­ tepueden concebir, en nombre de la ciencia, proyectos delirantes." Yo perci"Subrayemos por ejemplo que es precisamente al biólogo americano Hermann Joseph Muller (1890-1967), premio Nobel de medicina en 1947, a quien le debemos el insensato proyecto de crear un banco de esperma de premios Nobel destinado a engendrar niños inteligentes.

bo una barbarie en algunas manifestaciones cientificistas, en los desbordes cognitivos o del comportamiento por ejemplo, en la medida en que fundamen­ talmente, cada vez, se trata de reducir lo humano a un cuerpo sin sujeto. En m i opinión resulta útil releer, al respecto, la famosa conferencia de George s Canguilhem, “El cerebro y el pensamiento’’,1 2 en la que denuncia como una barbarie toda forma de psicología que pretendiera apoyarse en la biología y la fisiología para afirmar que el pensamiento no sería más que el efecto de una secreción del cerebro. A mi juicio, hay que combatir las mitologías cientificistas que, por ejemplo, pretenden que una computadora bien programada un d ía podrá escribir, mucho mejor de lo que lo hizo Proust, En busca del tiempo perdi­ do. Por lo demás, pienso que el reciente desciframiento del genoma, que mues­ tra a las claras que la ciencia no aporta ninguna solución “preparada” a la organización de la vida humana, permitirá que los científicos critiquen ellos mismos las derivas cientificistas. De todos modos, me siento impactada por la mezcla de géneros que hoy s e produce entre los campos de lo “racional” y lo “irracional”. Hace poco, a propó­ sito de la clonación, el muy serio Congreso americano consultó al gurú de la secta Rael (Claude Vorilhon) para que diese su opinión sobre la cuestión de la clonación reproductiva. Pero el gurú mencionado, que preconiza la clonación reproductiva, es la exacta réplica de esos sabios locos imaginados por la litera­ tura fantástica. Y también un charlatán que explota financiera y sexualmente a sus adeptos. El reunió a cincuenta mujeres de su secta dispuestas a recibir un huevo repro­ ducido idénticamente cincuenta veces y, gracias a ellas, pretende “duplicar" a un niño muerto a la edad de diez años y que sus padres esperan resucitar. Por otra parte, ya hizo llevar a cabo la implantación por su equipo de “sabios”. Lo inquie­ tante en este asunto no es que tales fantasmas atraviesen una secta -eso siempre existió-, sino el hecho de que un discurso delirante de este tipo pueda ser puesto en el mismo plano que la ciencia por una autoridad tan respetable como el Con­ greso americano: aquí se unen el cientificismo y el ocultismo.1 3
J. D.;

No habría que moldear las reacciones eticojurídicas sobre esa caricatura cientificista, o dejarse encerrar en una simple alternativa: un determinismo mecanicista, fisicalista, fisiologista, por un lado, y por el otro, sana y salva, la bella libertad del pensamiento humano. La responsabilidad que debe tomar cualquiera, en particular los le g is la d o ­ res o los políticos, debe responder, o tratar de corresponder, a lo que se puede
u Georges Canguilhem, “Le cerveau et la pensée” (1980), en: Georges Canguilhem. Philosoph' historien ¿es sciences, París, Albin Michel, 1992, pp. 11-33. 1 3 La audición de Claude Vorilhon se efectuó en marzo de 2001. Véase Liberation, 30 de de 2001.

saber, c ie n tífic a m e n te , de la realidad — y n o a la co m pulsión “cientificista”— de los m ecanism os de re produción. Siem pre h ub o fenóm enos de reproducción, de articu lación entre la m á q u in a y lo viviente. La historia de la literatura, ya que usted a lu d e a ello , está co n stitu id a por ese tip o de cosas, por funciones casi maquinales y a u to m ática s, siempre en el lím ite del plagio (n o c ió n ta n oscura y problemática c o m o la del c lo n ). N o hay que olvidarlo, au n q u e el e jem plo que usted da del lib ro de Proust es caricaturesco. É R.: M e parece q ue h o y el cie n tific is m o es to da vía m ás bárbaro que a n ta ñ o . Los partidarios de lo q u e se lla m a el c o g n itivo - c o m po rtam e nta lism o creen real­
mente que u n o p o d rá abstenerse c o m p le ta m e n te u n d ía de los co nc e pto s de sujeto, in c o n s c ie n te y c o n c ie n c ia . E n u n debate reciente que tuve al respecto.

Dan Sperber a firm a b a q ue m u y p ro n to u n o p od ría abstenerse realm ente del
sujeto y solo salvar al suje to d e l d erecho, u n sujeto sin afecto n i deseo, y sobre

todo sin in c o n s c ie n te (e n el s e n tid o fr e u d ia n o ).1 4 j. D.: El d e re ch o o c c id e n ta l es e l p ro p io lugar, u n lugar p riv ile g iad o , en to do caso, de la e m e rg e n c ia y la a u to rid a d d e l sujeto, del c o n c e p to de sujeto. S i está mantenido e n el d e re c h o , está e n todas partes. ¿ C ó m o se salvaría al sujeto del derecho? É . R.: C o m o u n a sup e rv iv e n c ia necesaria para la representación del lazo social. En ese m arco, se trataría de m a n te n e r la existencia de u n sujeto de la ética o la responsabilidad, desprovisto de to d o anclaje en un a realidad psíquica, afectiva, pulsional. Por supuesto, esto n o tie ne nad a que ver con e- sujeto de la ética de que habla F o u c a u lt,1 5 y q u e es u n sujeto e n vías de inventarse desprendiéndose de sí m ism o. E n lo q ue evoco, p or u n lado estaría la co m p u tadora que vendría a reemplazar el p e n sa m ie n to , y por el otro los co m po rtam iento s y la cognición, que serían procesos m e ra m e n te fisiológicos o biológicos. Por lo tanto , ya no habría sitio para la a u to n o m ía de un psiquism o que dependiera de u n universo simbólico, sig nifica nte o pasional. El hom bre sería m irado así co m o una m aq u i­ na en u n cue rp o de c h im p a n c é , y su subjetividad n o sería otra cosa q u e e l fruto de una ilu s ió n “ incorregible” que lo llevaría a creerse d o tad o de u n libre arbitrio.

MDan Sperber también escribe: “No existe ningún,: tare,« intelectual v|ue un cerebro pueda Ejecutar y que permanecería en principio fuera del ,»k.ince de u n a computadora. Por lo menos. esa es la convicción que anima a los cognttmstas (. I. ToJivia grosero hov, este rru>Je!>> ts 't ím id a m e n t e mejorable", en: Roger-Pol Droit y D m Sperber. Des idéet qui twm vw. Taris, k Jacob, Í W , p. 19. Michel Foucault, L'hcrmcncutUfuc Ju suji't C.ours au ( i'ít'íc Fratuv 1981-1°$? Parts. Jallimard-Seuil, 2001 |De prox. aparición: La KmncniutKa I r ’ ‘u,vr<>. Buenos Aire», fet . 20021

D.: Lo que me parece difícil es tener en cuento la posibilidad de esa mecanj­ . J zación extrema, extendida y extensible, olvidando que existe un punto donde

el cálculo encuentra su límite: el juego, la posibilidad del juego en el interior de las máquinas de calcular. Por otra parte, lo que usted llama el afecto, e s decir, la relación del viviente con el otro -la relación consigo como con e l otro-, ese afecto, por definición, sigue siendo un incalculable, algo ajeno a toda máquina. É. R.: Es mi opinión. Existe lo irresoluble, como usted dice.
1. D.:

Lo irresoluble, lo incalculable, o más bien, como lo sugería hace un rato,

lo no-calculable. É . R.: Y por ende lo inanalizable.
J. D.:

Y en todo caso, aquello que, resistiendo al análisis, todavía queda

por

analizar. Sin duda, es por esta irreductibilidad del afecto, es decir, del otro y d e la relación con el otro, por lo que se debe reintroducir, sin caer en una ideolo­ gía reaccionaria, lo que hoy todavía se llama la libertad o el inconsciente.
É. R.:

La p a s ió n y el c o n f lic t o ...

J.

D.: El otro, la llegada del otro siempre es incalculable. N o deja de producir

efectos en la máquina, pero no puede ser calculado por la máquina. Hay que pensar, o sea, aquí, inventar lo que sea preciso para no cerrar los ojos ante la máquina y ante el extraordinario progreso del cálculo, comprendiendo siempre, en el interior y el exterior de la máquina, ese juego del otro, ese juego con e l otro. Una vez que uno acepta su principio y se rinde a esa exposición al otro -por lo tanto al acontecimiento que viene a afectamos, por tanto a ese afecto que e s aquello por lo cual se define la vida-, en ese preciso momento, hay que arreglar­ selas para inventar la venida de un discurso capaz de tomarlo en cuenta. É . R.: Lo que usted llama la “hospitalidad”.1 6

1 6 Jacques Derrida encaró en numerosas ocasiones esa cuestión de la hospitalidad: “Ningún recién llegado es recibido como huésped si no se beneficia con el derecho a la hospitalidad o derecho de asilo, etcétera. Sin ese derecho, no puede introducirse ‘en mi hogar’, en el ‘hogar’ del huésped (host), sino como parásito, huésped abusivo, ilegítimo, clandestino, pasible de expuls1 0 1 1 o de arresto.”, en: De l’hospitalité, París, Calmann-Lévy, 1997, p. 57 [Trad, cast.: La h o s p ita l^ 1 Buenos Aires, De la Flor], Véase también Cosmopolites de tous les pays, encore un effort! , ParlSl Galilée, 1997 [Trad, cast.: Cosmopolitas de todos los países, un esfuerzo más!, Valladolid, Cuatr(1 Ediciones, 1996).

Para volver al debate que usted abre. cuando 430 africanos en situación irregular (sin documentos de identidad). pp. en: Jacques Derrida. Cosmopolites de tous les pays. el recién llegado imprevisto sin pedirle cuentas. yo opongo regularmente la hospitalidad incondicional. E . aunque fuera a título personal y privado. recibe en su casa. '"Jacques Derrida. sin reclamarle su pasaporte-.s>Descartes & Cie. encore un effort!. Ese acontecimiento ocurre en el momento en que el gobierno de enton­ as. por amistad. Una frase terrible de Jacques Toubon. creo. impactante. Mar* enjeu. . cit-. y ese golpe bajo co­ rría el riesgo de legitimar lo peor. En efecto. (lo) que viene a su hogar. se plantea reforzar las "leyes PasquaDebté” sobre la inmigración adoptadas en diciembre de 1993. por el contrario) debería someterse de algún modo a las reglas en uso en el lugar que lo recibe. r. En este caso se trataba de vascos. poniendo algo suyo. intervención improvisada el 21 de diciembre de 1996 en el Théatre des Amandiers. Esta hospitalidad pura o incondicio- 1 7 El asunto de los “indocumentados” comienza el 1S de m ano de 1996. Marc Guillaume. recordada por Toubon. 1997. El asunto se prolongará cor>la llegada de la izquierda al poder. tras las elecciones legislativas de junio de 1997. m i lengua. D. apoyados por varias asociaciones humani­ tarias.P °r ejemplo.1 9 Esa expresión me había parecido. Pero según la ley. digamos. D. de manera inventiva. 1 9Véase Jacques Derrida.1 8 j. a la hospitalidad de invitación. Una retórica política podía acoplar esas dos palabras. La hospitalidad pura consiste en dejar su casa abierta al recién llegado imprevisto. a su mesa o bajo su techo. que puede ser un intruso. a amigos vascos en situación ilegal. U na familia bretona había albergado. Jean-Pierre Vincent. 73-91. hospitalidad pura u hospi­ talidad de visitación -que consiste en dejar venir al visitante.. a llí donde él (según las reglas de la hospitalidad condicional. La hospitalidad pura o incondicional supone que no se invitó al recién llega­ do allí donde yo sigo siendo dueño en mi casa y donde yo controlo mi casa. porque tam bién fue un golpe. el legislador puede perseguir a gente que. 40.J. acaso sea uno de los nombres de la cosa: acoger.: “Delito de hospitalidad” fue una cita. sitian la iglesia San Ambrosio del XI distrito de Parts e inician una huelga de hambre para lograr su regularización. capaz eventualmente de hacer daño. la oferta de hospitalidad era asociada a un acto de delincuencia. Otras acciones del mismo tipo serán llevadas a cabo por inmigrantes apoyados por rpuchos intelectuales. durante una manifestación de apoyo a los ^documentados". “Manquements du droit à Ia justice”. sin invitación. ob. p. Pat. hasta un intruso peligro­ so. lo que viene a uno. inevitablemente. De golpe.: En el momento del asunto de los indocumentados. apoyado por una mayoría de derecha en el Parlamento. mi territorio. a personas en situación ilegal.1 1 usted intervino de manera espectacular sobre lo que llama el “delito de hospitalidad”.

por cierto minoritarios pero apoyados por otros. Mots à maux. no m e satisfizo la política de la izquierda sobre esto. usted indi­ ca los límites y las ilusiones de una actitud política que consistiría en querer dominar. mediante una tecnología. sabiendo siempre que no es posible convertirla en un concepto político o jurídico. para una nación que tiene interés en controlar su práctica de la hospitalidad. Esta hospitalidad pura. uno no puede dejará pensar en otra fórmula: ‘solución final’”. porque la hospitalidad incondicio­ nal también puede tener efectos perversos. R . en el interior de un trabajo muy elaborado sobre las palabras y la lengua. Por u n lado. 209: “Detrás de fórmulas como ‘inmigración cero’ o ‘ni un solo emigra^0 más’. que esperaban que Josp"’ mantuviera sus promesas electorales y abrogara las famosas leyes. 1998. toma­ mos un riesgo. para una familia. acepta perfectamente la idea de que puede existir una política de la in­ migración. de su cultura. sin la cual no hay concepto de hospitalidad. es decir. de su nación. Para comprender estas situaciones hay que m a n ­ tener ese horizonte sin horizonte. aunque la encuentro mejor que la d e la derecha. Y por ello. comparasen a Patrick W eil con un adepto de la solución final1 0 atribuyéndole palabras que jamás había 2 0 Véase Pierre Tévanian y Sylvie Tissot. no aprecié que algunos intelectuales de la ultraizquierda. . En octubre de 1997. En ocasiones es posible hacer­ lo con las mejores intenciones del mundo. Sobre este punto estoy totalmente de su lado. cuando llega el amor. un control de los flujos migratorios. esa ilimitación de la hospitalidad incondicio­ nal. Ministro del Interior en el gobierno de Lionel Jospifl' Jean-Pierre Chevénement aprobó la decisión adoptada en agosto de 1997 de no abrogar las le y e s Pasqua-Debré sino de modificarlas aplicando una parte de las recomendaciones hechas por ^ historiador Patrick Weil en el informe que le había ordenado el ministro a propósito del códif0 de la nacionalidad. realmente es preciso limitar y condicionar la hospitalidad. nos exponemos. Dictionnaire de la lepénisation des esprín París. por ejemplo. esas dos modalidades de la hospitalidad siguen siendo irreductibles entre sí. o incluso detrás de las palabras del politólogo socialista Patrick Weil.nal no es un concepto político o jurídico.: En este asunto usted interviene de una manera deconstructiva. un millar de intelectuales y artistas la emprendief°n contra Chevénement en una petición que “reclamaba la regularización de todos lfl> indocumentados que habían hecho la demanda" (véase Le Monde del 2 de octubre de 1997). É . y por el otro. Nunca pensé que había q ue abrir todas las fronteras y no controlar los flujos migratorios. pero también tiene un papel en la vida corriente: cuando alguien llega. de su lengua. Dagomo. No hay sitio para ese tipo de hospitalidad en el derecho y la política. para una sociedad organi ­ zada que posee sus leyes y que quiere conservar el dominio soberano de s u territorio.Fu e la primera gran fractura entre el gobierno socialista y los intelectuales. Esta distinción exige la referencia a la hospitalidad cuyo sueño y deseo en ocasiones angustiado conservamos. No obstante. En efecto. vale para el pasaje de las fronteras de un país. la de la exposición a (lo) que llega. Sobre todo. p. la cuestión de la hospitalidad en general.

dicho. Considerar como irresponsables y denunciar a quienes luchaban por una hospitalidad más generosa. a los fantasmas atemorizados de aquellos que se veían “invadidos” por la inmigración magrebí. Como otros. yo subrayé que había mucho más sitio del que se decía para recibir a más ex­ tranjeros. En un texto de apoyo a lean-Pierre Chevénement Publicado por Liberation el 7 de octubre de 1997.: Una vez que se ha circunscripto el campo de la hospitalidad condicional. por preocupación electoral u otra. resulta posible discutir una política. !l Véase Le Moruk del 2 de octubre de 1997. los peticionarios son Kusados de “provocación Manipuladora” y de “ingenuidad caritativa". que expresaba la debilidad política de un arrebato retórico. una vez reco­ nocida la necesidad y las virtudes de una hospitalidad condicional. Por eso me parecieron excesivas las declaraciones de Jean-Pierre Chevénement cuando creyó que tenía que acusar a la “irresponsabilidad” de los intelectuales que querrían abrir todas las puertas. . j d. y que la inmigración no había aumentado.con las decisiones políticas adoptadas por Chevénement y por el gobierno al que pertenecía. En el interior de dicho campo todavía es posible no estar de acuerdo -lo cual en mi caso.Siempre fui muy vigilante con respecto a quienes pretenden luchar en favor de una causa justa con argumentos desmedidos.2 1 Nadie reclamó que se borrasen las fronte­ ra s o que no hubiese más visas. situado en un frente determinado. Por tanto. y no peor calculada.En ese momento me rehusé a firmar cualquier petición sobre esta cues­ tión. No había que ceder. el debate se tornaba posible y algo se podía cambiar a través de un combate relativo. contrariamente a lo que se afirmaba respecto del famoso “umbral de tolerancia”. fue un gesto ofensivo.

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o a otros animales. Les droits de I homme pour les grands singes non humains?". Véase también Elisabeth de Fontenay. El razonamiento. 156-162. . Saint Martins Press. marzo-abril de 2000. Equality beyond Humanity. Por consiguiente. Véanse también los dos números de la revista Le Débat. un ideal jurídico y un objetivo llamado ecológico (o de “ecología profunda”).: El proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad. los grandes monos estarían dotados de modelos cognitivos que les permiten aprender el lenguaje en igualdad de condiciones que los hombres. senilidad o enfermedades orgánicas que los privarían del uso de la razón. 1998. desde hace mucho tiempo.5. y por el otro. Le Débat. 1998). Ja c q u e s D e r r id a : La “cuestión-de-la-animalidad” no es una cuestión entre otras. Le silence des betes. donde Se reúnen artículos sobre este tema. pp. y la respuesta de Élisabeth de Fontenay. 109. enero-febrero de 2000. en sí misma y por su valor estratégico. descansa en la idea de que. 108. Trotta. Madrid. como se dice. y de los grandes monos otra especie biológica integrada a lo humano pero superior a la de los felinos.1 y que consiste no en proteger a los animales de la violencia instituyendo un derecho de los animales. difícil y enigmática 1 Paola Cavalieri y Peter Singer.Pienso en el proyecto “darwiniano” concebido por Peter Singer y Paola Cavalieri. por supuesto. Fayard. abe­ rrante a mi modo de ver. Hace mucho tiempo que usted se interesa en la cuestión de la animalidad. París. que serían más “humanos” que los humanos atacados de locura. 1994 [Trad. los dos auto­ res condenan el artículo 3 del código del tribunal de Nuremberg que reclama que todo método terapéutico o experimental nuevo esté precedido de ensayos sobre los animales. es porque. La philosophie à l'épreuve de l’animalité. haciendo de los disminuidos mentales una especie biológica que ya no pertenecería al reino de lo humano. sino a conceder a los “grandes monos no humanos” los derechos del hombre. existe una que me impacta particularmente en la medida en que mezcla una perspec­ tiva utilitarista y cognitivista. “Pourquoi les animaux n'auraient-ils pas droit à un droit des animaux en Le Débat. Los autores de dicho proyecto trazan así una frontera dudosa entre lo huma­ no y lo no-humano. sean o no mamíferos. Nueva York. Si la considero decisiva. The Great Ape Project. por ejemplo. Violencias contra los animales ÉLISABETH R o u d in e s c o : Entre las derivas contemporáneas cientificistas. cast. Sobre todo: Paola Cavalieri. y me gustaría conocer su opinión sobre estas cuestiones. por un lado.

Siglo XXlJ. y en todo caso e l discurso filosófico predominante desde hace siglos. p. 141) [Trad. ob. “Che cos’é la poesía?”. Véase "La diffémnce” (1968). 1999. las presuposiciones más graves. Minuit. En efecto. representa también el límite sobre el cual se suscitan y determi­ nan todas las otras grandes cuestiones y todos los conceptos destinados a d e limitar lo “propio del hombre”. cit. sobre todo p. y por “impensable” que parezca. de la “cuestión" “de lo que ocurre con la vida llamada ‘animal’” está claramente situada en Spectres de Marx (ob. la dtfférance se extiende a “la vida la muerte" en general y une lo económico y lo aneconómico más allá de los límites de lo humano. cit-. el ‘‘crimen contra la humanidad". ob. 1974. la elaboración de un nuevo concepto de la huella debía extenderse a todo el campo de lo viviente. Se trata de un libro en preparación). Antes de esta fecha. Indisociable de este concepto del gramo o de la huella. 2 “Incluso antes de ser determinado como humano (con todos los caracteres distintivos que siempre se atribuyeron al hombre y todo el sistema de significaciones que implican) o como anhumano. cit.3 En los últimos textos que publiqué al respecto.. p. ob. p. Galilée. Jacques Derrida. La índole “masivamente ineluctable”. 19 y ss. Cátedra. 1989]. las más resistentes. y passim. Inventions de l’aupre. Galilée.en si misma. en adelante. etcétera. las más de las veces de manera directa y explícita. la esencia y el porvenir de la humanidad. en el sentido corriente). p. En todas partes donde se nombre algo así como “el animal”. “L’animal que je suis” (fragmento de la introducción a una serie de cuatro sesiones de seminario dictados en Cerisy-la-Salle en 1997 y consagrados sobre todo a Descartes. 294. Madrid. París. de grama o de g rafema” excedían la oposición “humano/no humano”. México. en todos mis textos se encuentran marcas explícitas de la activa convicción que siempre fue la mía. ’ Véase sobre todo L'animal autobiographique: autour de Jacques Derrida. los ‘‘derechos del hombre”. cit. la susodicha “cuestión del animal’’ se ve relanzada. París. Glas.) [Trad. cast. 27 y ss.. 1998). De I'esprit.d . Heidegger. el grama -o el grafema. a este respecto. en particular los de Heidegger. o más bien de la relación vida/muerte. París. Y en ese volumen. también las más ingenuas e interesadas dominan lo que se llama la cultura humana (y no solamente occidental). 1972 (j. p. en: Psyché. en Voiles (en colaboración con Héléne Sixous. ob. Kant. Galilée. cit. en: Points de suspension. en De la grammatologie. “Comment ne pas parier” y “La main de Heidegger" (en particular el pasaje titulado “De l’homme et de l’animalité”). Solo algunos ejemplos: “Freud et la scène de l’écriture”. desde De la grammatologie . Heidegger et la question. Y o subrayaba entonces que los “conceptos de escritura.. más allá del fonocentrismo o el logocentrismo que siempre confía en un límite sencillo y oposicional entre el Hombre y el Animal.2 Todos los gestos deconstructores que intenté respecto de los textos filosóficos.nombraría así el elemento”.: Velos. Esto vale también para el discurso sobre la diferencia. Lévinas y Lacan. en: Marges de la philosophie. de huella. en L'¿enture et la áfférence. más allá de los límites antropológicos del lenguaje “hablado” (o “es­ crito". En todas partes donde reaparece el motivo de la mano o de la “mano del hombre”. la ética la política. la “cuestión del animal” es encarada. en casi todos mis libros. y la manera en que dichos textos interpretan la fron ­ tera entre el Hombre y el Animal. Véase también “Un ver à soie”.. 89. Desde De la gramatobgía. 138 y ss. consisten en cuestionar el desconocimiento interesado de lo que s e llama el Animal en general.. cit.: Márgenes de la filosofía. el “genocidio”. cast. el derecho. ob. París.

En otra parte estudio la historia y la “lógica” del léxico de la “crueldad”. en el consumo. Jean-Luc Nancy (ob. en su conjunto. sino hegemónica. Pongo estas palabras entre comillas porque dicho cambio deberá afectar al sentido y al valor mis­ mos de estos conceptos (lo ontológico y lo ético). algunos de los cuales no tienen que ver con lo que ese gran discurso sobre el Animal pretende adjudicarles o reconocerles. de manera universal. e irreductiblemente singu­ lar. me parece que el modo en que la filosofía. el “hacer su­ frir” o el “dejar sufrir” por el placer. aunque su discurso a menudo me parezca mal articulado o filosóficamente inconsecuente. Es una palabra confusa. como si existiera el Hombre y el Animal. eso es lo que sería. Se trata aquí de una tradición que no fue homogénea. en el doble sentido de este término. y buenas. trató la cuestión llamada de “El animal” es un signo mayor del logocentrismo y de una limitación deconstructible de la filosofía. Sin poder tomar aquí posición de una manera muy sutil. a todas las formas de lo viviente no humano. . Esa violencia industrial. se utiliza esta palabra de una manera extremadamente confusa. Las relaciones entre los hombres y los animales deberán cambiar. de una punta a otra del libro. (). oscura. no puede soportarse todavía demasiado tiempo. sobredeterminada. En el fondo. Por otro lado. de alzarse contra la manera en que son tratados los animales: en la cría industrial. en la experimentación. y en particular desde Descartes. por cierto. ya se trate de la sangre (crúor) o no (Grausamkeit). de hecho o de derecho. Galilée. Para calificar ese tratamiento no utilizaré. pero no existe El Hombre versus El Animal. como relación con la ley. a pesar de la tentación. eso se sabe. y el axioma -o el síntoma. lo propio del hombre. aunque desde siempre se haya ejercido una gran violencia contra los animales -ya se encuentran huellas en textos bíblicos que estudié más allá de este punto de vista-. Se verá cada vez más desacreditada. simplemente. en el matadero. como si el concepto homogéneo de Eí animal pudiera ex­ tenderse. 2000. unos animales. Sería útil realizar una lectura psicoanalítica de la cosa. El hombre es uno de ellos. París.pongo en duda el apelativo “Animal” en singular. representa un papel determinante. por cierto. y que por otra parte sostuvo el discurso d e la hegemonía. hasta del dominio.“filosófico” del discurso que la sostiene e intenta legitimarla. el térmi­ no “crueldad”. Deberán hacerlo. Véase Etats d'áme de la psychanalyse.D.). iniciador de los Estados generales del psicoanálisis. donde la deconstrucción de lo que es apodado el Wumoísmo. técnica.) 4Jacques Derrida encaró la cuestión de la crueldad en la conferencia pronunciada en el gran anfiteatro de la Sorbona. Por eso.4 y una lectura del uso psicoanahasta Le toucher. científica. tengo una simpatía de principio para aquellos que. Pero lo que resiste a esta tradición predomi­ nante es muy sencillamente que hay unos vivientes. a invitación de René Major. la crueldad. el 10 de julio de 2000. yo intento mostrar la especificidad moderna de esta violencia. cit. tienen razones. en el sentido de la necesidad “ontológica” y del deber “ético”. a mi juicio. (A propósito del derecho de castigar o de la pena de muerte.

por otra parte. el pensamiento moderno de la relación d e r los hombres con los animales. en cuanto a lo esencial e sa herencia gobierna. D. É . El axioma del gesto represivo para con los animales. no es la causa de esta gran estructura. Por consiguiente querer conceder absolutamente. por el momento se encuentra en el fundamento del concepto de los derechos del hombre. y es casi ilimitado. la violencia infligida a los animales no dejará de tener repercu. siones profundas (conscientes e inconscientes) sobre la imagen que se hacen los hombres de sí mismos. Cualesquiera que sean las diferencias. pero la “representa” en una poderosa sistemati­ cidad del síntoma. que habrá sido la palanca misma de la peor vio­ lencia respecto de los vivientes no humanos. creo. pero ahí es donde la cuestión s e vuelve complicada. No utilizaré tampoco la palabra derecho. supone un sistema de signos sin respuesta: reacciones pero no una respuesta. De este axioma depende cierta filosofía del derecho y de los derechos del hombre. El “texto” cartesiano. Lévinas. sigue siendo de tipo cartesiano. lo cual desemboca en ingenuidades simpáticas pero insostenibles. de la subjetividad humana poscartesiana. Distinguen la ! reacción y la respuesta. en su figura filosófica. Cierto concepto del sujeto humano.: ¿Los derechos de los animales pensados en qué términos? J. no a los animales. La teoría cartesiana. sino a tal categoría de ani­ males. en cuanto producto de una historia y performativos complejos. por el cual tengo el mayor de los respetos pero que. conferir o reconocer derechos a los "animales” es una manera subrepticia o implícita de confirmar cierta inter­ pretación del sujeto humano. esa herencia cartesiana determina toda la modernidad. cuales­ quiera que sean las diferencias entre dichos discursos. Sin embargo.) De cualquier manera qu e se la califique.lírico de la misma palabra. para el len­ guaje animal. reelaborado. Heidegger (así como los cognitivistas) tienen al respecto una posición más o menos idéntica a la de Descartes. se trata d e reproducir y extender a los animales un concepto de juricidad que era el de lo s derechos del hombre. Con todo lo que depende de esta distinción. A partir de ese momento. Lévinas o Lacan. será cada vez menos soportable. de Kant a Heidegger. Esta violencia. y es una falta o una debilidad. de la liber­ tad.: Con demasiada frecuencia. hubo muchas declaraciones sobre los derechos de los animales. por lo que respecta a la relación con “el A nim al”. enriquecido sin descanso (la historicidad y la perfectibilidad. sería una contradic­ . derechos equivalentes a los derechos del hombre. de la subjetividad. Kant. por supuesto. Lacan. en particular en Freud. desarrollado. debe s e r analizado. Antes de las tesis que usted evoca. El concepto moderno del derecho depende ma­ sivamente de ese momento cartesiano del cogito. etcétera. de la soberanía. le son esenciales). en la práctica. R. creo.

entre el Hombre y el Anim al. d el in cesto. una tran sform ación es n ecesaria e inevitable. (Pero la propia “pro­ hibición”. de una declaración de los derechos o de un tribun al a las órdenes de un legislador. los límites se m u ltip lic an . ¿Q u ién puede n egarlo sin llevar la ceguera hasta la necedad? Pero n o h ay u n a so la fron tera. sin duda la diferencia sigue sien­ do abismal. E n el m u n d o an im al ex iste u n a gran can tidad de estruc­ turas diferentes. laboriosa. R eproduciría la m áquin a filosófica y jurídica gracias a la cual se ejerció (tiránicam ente. R. q u e n o h ay lím ite en tre los “an im ales” y el “hom bre”. D. fronteras infranqueables entre tantas especies de v iv ie n te s.) Todo esto es c o m p lic ad o . estructuras fam iliares. Ya h ay un a. L en ta. É. de tal m odo que la oposición entre e v ita m ie n to y p ro h ib ició n sigue sien do problem ática. p roh íb e p ero n o siem pre im pide. estructu­ ras diferenciales. p o r u n lad o el h om b re y por el otro el anim al. D escribe. n eciam en te. p or otra parte. N o creo en el milagro de una legislación . en el h om b re. S i m e in q u ieto por una frontera entre dos espacios h om ogén eos. Entre los “ m on os su p erio res” y e l h om bre. el trabajo. y es mejor que n ada. es decir. P ero n o im p ide las m atanzas o las patologías “tecnocientíficas” del m ercado o de la cría industrial.: Eso es lo m ínim o.ción ruinosa. en tre las diferentes estructuras de organización de lo v iv ie n te h ay m u ch as fracturas. etcétera. pero podría demostrarse . m ás o m enos empírica. Por lo tanto. so b re to d o e n la organ ización “sim bólica”. de m anera positiva y en ocasiones p ertu rb ad ora. la abeja. en el cifrado o la p ráctica de lo s sign o s. etcétera. E n tre el p roto zoário. Es una evidencia in n egab le d el se n tid o com ú n . pero la prim atologia hace inm en­ sos progresos de los q u e n o se h a b la lo su ficien te. por razones cons­ cientes o inconscientes. cu an d o n o p ro h ib ic ió n . por abuso de poder) la explotación del animal en el alimento. heterogeneidades. evitamiento. N o digo que haya que renunciar a id en tificar a lg o “ p ro p io d el h om bre” . la exp erim en tación . el caballo. fo rm as ex trem ad am en te refinadas de organiza­ ción sim bólica: tra b a jo d e l d u e lo y d e la sep u ltu ra. el perro. en algun os casos gradual. Por supuesto que hay diferen cias irreductibles. es la co-im p licación m ism a. N o hay una oposición entre el h o m b re y e l n o -h om b re. en otros acelerada. la m osca.: Pero ¿dónde y có m o p a sa p a ra u sted el lím ite? ¿N o h abrá que reconsiderar la noción de corte en tre la n atu raleza y la cu ltu ra sobre la cual descansa la antropología? J. pero tam b ié n en tre los “ m on os superiores” y los otros anim ales. no es para pretender. la m utación de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales no adoptará necesaria o so lam en te la form a de u n a carta. u n a e indivisible. sino porque so sten go q u e h ay m ás d e un lím ite: m uchos límites.

del lenguaje y de la relación con el ser como tal). Dicho lo cual. Tampoco creo en el “vegetarianismo” absoluto.5 con­ tra Heidegger. Apones. D.: Sí. sin hablar de los centenares de especies que desaparecen cada año en la superficie de la tierra por culpa de los hombres. París. ¡suponiendo que alguna vez el derecho pueda garantizar una diferencia fiable entre hacer y dejar morir! Por cierto. a analizar (lo entien­ do en todos los sentidos. pues.. contra la tortura genocida que se les inflige a menudo de manera en el fondo perversa. mi simpatía se dirige. cierto cani­ balismo sigue siendo insuperable.: ¿Lo dicen realmente? É. de manera hiperindustrializada. No puedo hacerlo aquí improvisando brevemente.: Aporías: morir-esperarsc (en) ¡ o S límites de la verdad". ni en la pureza ética de sus intenciones. criando en masa. sin compromiso y sustitución simbólica. los rebaños que se deben exterminar así para las supues­ tas necesidades de los hombres. dejan morir. sutil. respecto de la experiencia de la muerte. a quienes a su vez experimentan una simpatía. los hombres. Galilée. también en el del psicoanálisis) ambas actitudes fundamentales. que. ni siquiera que sea en rigor sostenible.. Pero jamás renunciaré. Y por supuesto. 1998]. llamamos el hombre. sobre todo en Aporías. que se sienten en simpatía compasiva y viva con esos seres vivientes. es decir. una vez más. de corte. Ya sea porque algunos animales tam. 1993 [Trad. sublime. sobre todo en la enseñanza.que ninguno de los rasgos por las cuales la filosofía o la cultura más autorizadas han creíd0 reconocer ese “propio del hombre" está rigurosamente reservado a lo q u e n o sotros. É. bién disponen de ellos. ]. cuando no matan lo suficiente. R. Pero el razona­ miento que apunta a extender los derechos del hombre en beneficio de los grandes monos presupone esa noción de separación. y no creo que haya que renunciar. Paidós. Que 5Jacques Derrida. Barcelona. aunque la palabra “exclusión" jamás es pronunciada. siento simpatía (y le tengo afecto a esa palabra) por aquellos que se rebelan: contra la guerra decla­ rada a tantos animales. cast. R. Para hacer entrar a los grandes monos en el orden de los derechos del hombre habría que excluir de ellos a los enfermos mentales. de límite. o porque el hombre no los tiene con tanta seguridad como lo pretende (argumento que ya desplegué.: Lo que me impacta en este tipo de deriva es que pone en acto una suerte de corte entre lo que sería humano y lo que no. . más o menos refinado. Llegaré hasta sostener que. considero tan ridicula como detestable la nueva jerarquía que ubicaría a tales o cuales animales por encima de los discapacitados humanos. para responder a su alusión.-y es lo que hago en otra parte.

] ■ D. cast. carne y sangre. compuesta e r> 1808. 7 Véase por ejem plo “II faut bien manger ou le calcul du sujet". una jerarquía propiamente racial y “genetista”. Por ejemplo. en: Points de suspension.: N o basta con abstenerse de comer carne para volverse no carnívoro. D . ^l| enlabrada. H itle r era vegetariano. en efecto. desde una perspectiva psicoanalítica. y por lo menos desde hace dos mil años. Magisterio Español. algo vivo. j. por el otro. Si les gusta. en nuestra especie -escribe Paola Cavalieri-.8 Ella fue uno de los grandes personajes de un seminario que había consagrado hace años precisamente a eso: “comer al otro”.: Pero. por un lado. 1978]. Escritor y dramaturgo alemán. s H einrich von Kleist ( 1777-1811 ). adapta la leyenda antigua del homicidio de Aquiles por Pentesilea. R. p. cit. de hombre o de Dios. cit. porque es la tentación del amor mismo. 158). dividida entre un intenso furor de devoración del otro y una pasión de amor que la conduce al aniquilamiento de sí misma. la reina de las A m a­ b a s .. R.: Peniesilea.: A tal p u n to que.: Algunos se atrevieron a extraer argumentos de ese vegetarianismo de Hitler. de un supuesto pasaje de lo hum ano a lo no humano que estaría ligado a la existencia de enfermedades neurológicas o cerebrales degenerativas. art.)' Aunque lo su­ piéramos desde siempre. ¿cómo conciliar su inquietud de compasión hacia los animales con la necesidad que tienen los humanos de comer carne? j. el terror a la inges­ tión de la an im alid a d puede ser el síntoma de un odio de lo viviente llevado hasta el h om icidio. En contra de los vegetarianos y los amigos de los animales. Tam bién a los ateos todavía les gusta “comer al otro”. É. la presencia de individuos n o paradigmáticos. . como todo el m undo. para poner en escena a una heroína romántica. y “utilitarista”. U n pensamiento aquí para la Pentesilea de K leist. Precisamente contra eso nunca debe adormecerse la vigi­ lancia. (Trad. el psicoaná­ lisis nos lo enseñaría: los “vegetarianos” tam bién pueden incorporar. y no creo en la existencia del n o carnívoro en general. por lo menos. entrevista con Jean-Luc Nancy. N i siquiera en el caso de quien cree contentarse con pan y vino. En Penthésilée.finalmente desemboca en un rechazo. 108. los retrasados y los seniles" (Le Débat. D : Lo que equivaldría a reintroducir.6 Toda esta retórica pasa por la compro­ bación llamada “cognitiva”. y sim bólicam ente. que irrevocablemente están desprovistos de características consi­ deradas típicam ente humanas: los disminuidos mentales. É. (M e explico mejor sobre esto cada vez que hablo de la deconstrucción necesaria del “carno-falogocentrismo’’. Luc ‘ “Siempre hemos conocido. El proceso carnívoro inconsciente tiene muchos otros recursos. ob.

D. I '“Jacques Derrida utiliza aquí la palabra zoofilia en su sentido clásico de amor a los animales y no con la significación que le atribuyeron los sexólogos de fines del siglo XlX: una relación sexual de un humano con un animal. ¡hasta es su primer síntoma!” El argu­ mentó me parece groseramente falaz. pp. Se atreve a comparar el papel que los animales representan virtualmente en un sistema idealista al que represen­ tan los judíos para un sistema fascista. p.) u Theodor Adorno.D. A través de la insistencia de su inscripción en sus obras. ahora bien conocida. 163-167. pol. Según esta lógica. Suhrkamp. Hrsg. Véase también “Des ‘droits de l’homme’ pour les grands singes? Non. En su bello y magnífico prefacio a los T res tratados para los animales de Plutarco (en la traducción de Amyot). resulta que muy grandes escritores y pensadores judíos de este siglo habrán estado obsesionados por la cuestión animal: Kafka. 1994. Philosophie der Musik. París. 19941. (j. pp. tras Hannah Arendt. 1993. Adorno. El “insulto" (schimpfen) contra los animales (“¡animal!”). y Claudine Germe. ¿Quién puede acreditar un segundo e sta parodia de silogismo? Y ¿a dónde nos conduciría? ¿A redoblar la crueldad hacia los animales para dar muestras de un humanismo irreprochable? Elisabeth d e Fontenay recordó que entre los filósofos de este tiempo que llamaban a reconsiderar nuestro tratamiento de la “cuestión animal” había muchos judíos.9 Esa requisitoria caricaturesca procede más o menos así: “¡Ah. en la parte aún inédita de mi conferencia de Cerisy (“El animal que soy”). fueron una suerte de zoófilosn o ¡Así que amar a los animales es odiar o humillar al hombre! La compasión p0 r los animales no excluye la crueldad nazi. 9Luc Ferry. Singer. Fragmente und Texte. Horkheimer.Ferry. 71. en: Prefacio a los Trois traités pour les animaux.) . París. Beethoven. 1 1“Falta de suerte para aquellos que no evocan la summa injuria [alusión a una zoofilia nazi y al vegetarianismo hitleriano! sino para burlarse mejor de la piedad para con el sufrimiento anónimo y mudo. Ella responde a aquellos que. 108. Grasset. no se contenta con recordar. un odio cruel “dirigido contra los animales” (Sie richtet sich gegen die Tiere). autodestino o autodetermina­ ción moral (Selbstbestimmung). Barcelona. dignidad (Würde) del hombre. yo analizo de cerca (sin suscribirlo por fuerza de punta a punta) un texto de Adorno1 2 que pretende descifrar en las nociones kantianas de autonomía. 202). 1992 [Trad. Des animaux et des hommes. En efecto. san nul doute”. mais des devoirs envers eux.1 1 Por lo que a mí respecta. París. Adorno va muy lejos en esta dirección. Francfurt. denuncian una “deriva deconstruccionista irresponsable”. habrán contribuido a interrogar al humanismo raciona' lista y la legitimidad de su decisión. (j. comparables hasta cierto punto con ellos mismos y l°s suyos". usted s e olvida de que los nazis. von Tiedemenn. en e l cuestionamiento de la axiomática humanista respecto del animal.: El nuevo orden ecológico. 1992. o contra el hombre en cuanto animal sería un rasgo distintivo del “idealismo auténtico”. Le nouvel ordre écofagique. y Hitler en particular. 123-124 (fr. en: Le Débat. Tusquets. no solamente un proyecto de dominio y sobe­ ranía (Herrschaft) sobre la naturaleza sino una verdadera hostilidad. cast. Canetti. algunas víctimas de catástrofes históricas presin­ tieron en los animales a otras víctimas. lg f . que Kant era “el autor favorito de Eichmann”.

La idea de que el disminuido sería “inferior” al animal se inscribe en línea recta en este tipo de consideraciones. cua­ derno núm. La prohibición de matar al animal me parece imposible de poner en practica en nuestras sociedades. y por otra parte no es deseable. ¿Hay maltrato en todos los casos de zoofilia? ¿Cómo puede expresar el animal la violencia que se ejerce sobre él en tales casos? J D. De manera general. a su j u c io de un derecho de castigar IJ Jean-Pierre Marguénaud. me parece que el exceso de interdicciones de todo tipo genera a me-nudo violen­ cias inesperadas. ¿Puede ponerse en el mismo plano un matador Je animales y un homicida? Y. É . “La personnalité lunoique des animaux ..y que por otra parte se impone a menudo de manera convincente. y el derecho francés reconoce incluso una noción de “personalidad jurídica” a los animales domésticos o mantenidos en cautiverio. se asociaría a la figura del animal y el judío las de la mujer y el niño. de aquí proviene la idea de que el judío sería más “femeni­ no” que el no judío. hay que saber que nunca se terminará con ellas. Por cierto. más generalmente. hasta la del disminuido en general. 20. sin las cuales ninguna sociedad es posible. ¡y probablemente hom­ bres también! ¡Incluso después de la abolición universal de la pena de muerte.: Kant exige que se encuentre un medio de aplicar la ley del taitón (impe­ rativo categórico del derecho de castigar. si algún día se logra! É.1 ' Pero no estoy segura de que se pueda casti­ gar a un humano por actos sexuales cometidos con animales. J. y su estigmatización en virtud de rasgos físicos que lo conducirían al mundo de la animalidad. es inherente al hombre. y por último que el negro sería más “bestial” todavía que el resto. se requieren interdicciones. 1998. Una de las grandes figuras del racismo. como lo subraya Freud. D. Pero.: Pero no es lo mismo. Me parece que nunca se terminará con la pulsión de destrucción porque.. el sexismo y el antisemitismo siempre fue la inferiorización de aquel que se quiere excluir de lo humano. que la mujer sería más “animal” que el hombre. al tiempo que se lucha contra las violencias. ¿puede por ejemplo considerar­ se que un zoófilo (en el sentido de la sexología) debe ser castigado por la ley de la misma manera que un pedófilo o un violador? En derecho existe una legisla­ ción que castiga el maltrato de los animales.R . . R. lo que significa que podrían tener derechos y ser defendidos en caso de abandono. pp 205-211.: Sin duda que siempre habrá que matar animales. En efecto. en: Recucd Dcúkiz.

Sin duda. . Por supuesto.: M Jeremy Bentham. como por otra parte en la pena de muerte. No se come carne simplemente por­ que se necesitan proteínas. con la matanza industrial. hay una frase de Jeremy Bentham que a menudo me gusta citar. J. Éste no es un sujeto de derecho (y por lo tanto de deber) que podría protestar contra un “perjuicio” y ocupar el sitio del querellante en un tribunal. algún sustituto equivalen­ te cárnico. R. 4 4 Londres. amontonados en un camión y enviados directamente del establo al matadero. y por ende un fenómeno “cultural” ligado a estructuras arcaicas que persisten y que se deben analizar. Sin embargo. los animales sufren en mucha mayor cantidad que antes. lo experimentamos. p. sino ¿pueden sufrir?” (The question is not: can they speak? but can they suffer!)}* Puesto que. hay una e s ­ tructura sacrificial. creo en verdaderas mutaciones en nuestra experiencia de la animalidad y en nuestro lazo social con otros animales. y que dice poco más o menos esto: “La cuestión no es: ¿pueden hablar!. lo sabemos y nadie puede atreverse a dudarlo. manifiesta su sufrimiento. rio sobre la pena de muerte estudiamos esos textos de cerca. Pero sin hacer e l elogio de un vegetarianismo primario. puede recordarse que el consumo d e carne jamás fue una necesidad biológica. Pero ¿cómo hacer para conciliar esa voluntad de reducción del sufrimiento animal con la necesi­ dad de una organización industrial de la cría y la matanza que también permita liberar a tantos humanos del hambre? É. la cantidad. Además. 1970. o. y estas pueden encontrarse en otra parte. El animal sufre . la evaluación de la cantidad. Usted comparte la opinión de Elisabeth de Fontenay. tia sino también a aquellos que sean culpables de “bestialidad”. uno puede esperar lo mejor y lo peor. Eso no signific a que se considere al animal como una víctima. An ¡ntroducion to the Principles of M orals and Legislation (1789). así como la organización general del campo de la alimentación.: Una gran desorganización-reorganización de la tierra humana se halla e n curso. Pero tal vez se cambiarán las condiciones cualitativas. como yo lo sugería en su momento. En e l consumo del animal. No podemos imaginar que un animal no sufre cuan­ do se lo somete a una experimentación de laboratorio. Cuando vemos pasar una cantidad incalculable de terne ro s criados con hormonas. The Athlone Press. sí.racional e inteligible a priori) no solo a quienes violen o practiquen la pederás. D. hasta a un adiestra­ miento de circo. A escala de los siglos venideros. aunque la dignidad humana no salga indemne del comercio sexual con tal "animal". Por su parte. En mi semina . jamás se dejará d e comer carrn e. ¿cómo imaginar que no sufren? Sabemos lo que es e l sufrimiento animal. este no es lesionado.

D. en el m ism o n o m b re de la gastron om ía de que usted habla. y cuyo símbolo en todas partes del mundo son los restaurantes McDonald’s. La carne industrial no es lo m e jo r de lo m e jo r e n gastronom ía. a u n q u e sepa q ue esa cosa insoportable existe. R.: La lu c h a de José B o v é 1 5 contra la “com ida chatarra am ericana” y contra M c D o n a ld ’s e n p articu lar es acaso u n prim er signo de ese cambio.: D e ja ría de com er carne o cam biaría de d om icilio. De igual m o d o . etcétera. lo m ejor es n o ser testigo ocular. Mué azotó a los bovinos criados en Gran Bretaña. Ya no es soportable. R. pero re alm ente creo que e n ocasiones. pero los signos cuentan. D. o enfermedad de Kreutzfeld-Jacob. José Bové es el líder de una lucha internacio­ nal contra la “comida chatarra" ligada a la globaluación de la industria agroalimentana. llam a d as m ás “naturales”. Del mismo m odo. 1 5Presidente de la Confederación Campesina. Y además.: N o m e p id a que suscriba incondicion alm ente lo que se hace o se hará en este ca m p o . Saber no es mirar. ¿qué h aría? É. lentam ente. ¡no o lv id e m o s que la gastronom ía es parte integrante de la cultura! ¿Podría la t r a d ic ió n c u lin a ria francesa abstenerse de carne? j.: Pero si todos los días pasara bajo su m irada. R.: M e m u d a ría . 1 6Se trata de la encefalopatía espongiforme bovina ( esr ). Pero prefiero no ver nada. y usted c o n o c e ese debate.: U sted decía que la interdicción excesiva e hiperbólica produce síntomas. cada vez más.: H a y otros recursos para el re fin a m ie n to gastronóm ico. Si realmente le pusieran todos los días an te la vista el espectáculo de esa matanza industrial. realmente habrá que transform ar los usos y las “m entalidades”. yo creo que el espectáculo que el hom bre se da a sí mismo en el tratam iento de los anim ales le será insoportable. Evocan una m u tación en curso. sin darle tiempo para que se distrajera. ]• D. É. R. Por tanto. en ciertos prados. j.: ¿Cree que hay u n exceso? j. N o creo que la visibilidad de u n a s itu a c ió n pe rm ita conocerla mejor. algunos prefieren los anim ales criados en ciertas con­ diciones. ¿podría seguir co m iendo temeros durante m ucho tiempo? É. Todos esos debates de que hablam os son su signo precursor.É. para comprender una situación y te ne r la d is ta n c ia necesaria. . u n c a m ió n repleto de terneros que salen del establo para ir al m atade ro. Por otra parte. D. el caso de la enferm edad de la “vaca loca”1 6 deberá incitam os a realizar transform aciones inevitables.

no hay que entregarse a las peores violencias. cit. rituales. industrial. Pero esta discontinuidad no puede hacemos olvidar que existen otras entre diferentes especies de animales y o r­ ganizaciones sociales de lo viviente. Hay una cuestión de escala temporal e histórica en la duración de tales fenómenos. los evoqué e insistí en las dife­ rencias y heterogeneidades. pueden hacerse algunos progresos para el fomento de las relaciones entre los hombres y los animales en el senti­ do del respeto máximo. por la conceptualización. me parece que la discontinuidad permanece y qU e pasa por el lenguaje. 19. aunque. hay que adaptar reglas para que no se pueda hacer cualquier cosa con los vivientes no humanos.y el hombre.. Lejos de borrar los límites. 153. y conservando siempre la axiomática general del derecho humano. poco a poco. y d e lo que vacilo (solamente para no abusar de asociaciones inevitables) en llam ar un genocidio. medida. Al respecto. Como usted. Véase también Le silence des bétes. p. y tratándose de animales. todas esas diferen­ cias deben ser evocadas. alegando la violencia entre los animales. dosificación.1 7 ¿Qué piensa de esto? ]. reglamentar las condiciones de la cría. En la transformación del derecho actual.: Yo hablé no solo de un corte sino de varios cortes en los grandes modos d e culturas “animales”.: Para volver a la cuestión de la animalidad. en la jungla o en otras parte. en ciertos casos. para ello. en la Facultad de de­ recho de una universidad judía.. art. allí donde sin embargo la palabra no sería tan inapropiada. . sigo pensando en la idea d e cierto corte entre el animal y el humano. en una larga escala histórica. en reunir centenares de miles de ani­ males cada día para enviarlos al matadero y matarlos en masa tras haberlos 1 7 Élisabeth de Fontenay. Ya sea que este tratamiento se haga para la alimentación o en e l marco de una experimentación. A mi juicio. D. cap. y . como lo subraya Elisabeth de Fontenay. Hay que tenerla en cuenta. al tratamiento meramente instrumental. Aunque entre los grandes monos existan prácticas simbólicas. R. actitudes de evitamiento del incesto todas cosas fascinantes. el mejor convenio). Por lo tanto. la matanza. habrá que reducir las condiciones de la violencia y la crueldad para con los animales.É . la evaluación solo puede ser económica (estrategia. utilicé esa palabra de genocidio para designar la operación que consiste. es decir. químico genético de lo s vivientes. “Pourquoi les animaux n’auraient-ils pas droit à un droit JiS animaux?”. y o creo que hay una discontinuidad radical entre lo que se llama los animales y en particular los primates. digo que. el tratamiento masivo. se les pueda “presumir mundos que puedan coincidir con el de los hombres". Laphiloso[>hieál’épreuve de ob. No digo que no hay que tocar la vida animal. Cuando encaré esta cuestión en los Estados Unidos. cit.

D. R. lo repito. etc.. pues. d ebem os co n ten tarn o s co n ad ecu ar las reglas del derecho tal y como existen. A mayor o m enor plazo habría que lim itar esa violen cia tanto com o fuera posible. pero habrá que considerarla. su ev o lu ció n . T o d o s esos con ceptos (que tradicionalm ente d efin e n lo “p ro p io d e l h o m b re” ) so n co n stitu tiv os del d is­ curso jurídico. D. No es ni la única ni la m ejor razón. no por ello carecen de “d ere ch o ” . que so lo tie n e n d eb eres y n o d erech os). u n a v io le n c ia co n te m p o rá n e a y a la vez indisociable del d iscu rso de los d erech os d el h om bre. T odos los debates actuales seña­ lan una inquietud creciente al respecto en la sociedad europea industrial.. se trata de co n c e p to s h ered ad o s de su jeto . Por eso.: Por tan to. E n gen eral. R. d e p alab ra y de libertad. J. a c a m b io d e d erech o s reco n o cid o s. Es en el interior de ese e sp a c io filo só fico ju ríd ico d on d e se ejerce la violen cia moderna para c o n los a n im a le s. no .: Y de co n cien cia. Eso me costó una réplica indignada. Pero un d ía h ab rá que recon sid erar la h istoria de ese dere­ cho y com prender que si los an im ales n o pu eden form ar parte de conceptos como los de ciud adan o. no se con cibe un su je to (fin ito ) de d erech o q u e n o sea un sujeto de deber (Kant solo ve dos e x c e p c io n e s a e sta ley: D io s. su perfectibilidad. É. tendrían deberes. sus p resu p u esto s. de au to d eterm in ació n so b e ran a y de su je to de d e re c h o . en la trad ició n filo só fica europea de que h ab la­ mos. de su je to político. pero. A lguien dijo que no aceptaba que yo hablara de gen ocidio: “ N osotros sabem os lo que es el gen ocidio” . y los esclavos. de ciudada­ no. retirem os la palabra. Pero usted se da cuenta de lo que quiero decir.engordado con horm onas. cuyos derech os carecen de deber.: N o es posible esp erar q u e los “ a n im a le s” en tren e n un con trato expresa­ mente jurídico d o n d e. É. n o creo que pueda seguir tratándose a los anim ales com o lo h acem os hoy. Es el m ism o co n c e p to de derech o lo que deberá ser “re-pensado” . sin duda. U n a vez m ás. H a sta cierto punto yo respeto ese discurso. Por el m om ento.: Y de respon sab ilid ad . J. Por lo tanto. p ero ju sta m e n te q u iero co n serv ar el derech o de interro­ gar su historia. n o p u e d e n ap licarse a los an im ales. sea cu al fuere m i sim p a tía por tal o cual d eclaración de los dere­ chos de los an im ales te n d ie n te a p rotegerlos co n tra la v io le n cia hum ana. Por eso es preferible no h acer en trar e sa p ro b le m ática de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales en el m arco ju ríd ico existente. llevará siglos.. de sujeto. Esta trans­ formación. aunque m ás n o sea debido a la im agen que rem ite al hombre de sí mis­ mo. de co n c ie n c ia lig ad a a la p alabra.

É. É.: Sin embargo. sin conflictos. en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal. una suerte de sobrevivencia de la época de la caballería. etcétera.: ¿Está en contra de la corrida? j.: Me parece que un progreso está en marcha. D. En el principio de la corrida hay una lucha a muerte. R. ¿Debe uno abstenerse de condenar o denunciar las violencias racis­ tas. Es lo contrario de la caza o la matanza.: Siempre tengo el temor de que estemos internándonos en la senda de la construcción de una sociedad higienista. sino contra el culto o la cultura de la corrida y otras cosas semejantes. É. por un efecto perverso. xenófobas o sexistas so pretexto de que “reprimidas” aquí o allá corren el riesgo de resurgir a más y mejor en otra parte? No digo que su argumen­ to carece de valor. y precisamente en ese sentido se interna la deconstrucción: no para destruir la axiomática de esta solución (jurídica formal). D. pero reconozco que desde el punto de vista cuantitativo. por ese tipo de caza. so pretexto de que la prohibición de las violencias puede conducir a la emergencia de nuevas violencias más graves. D. Con esa lógica.: Sí. sino para reconsiderar la historia del derecho. eso no es nada al lado de la violencia de los mataderos o la cría J. É. Esa lucha es minoritaria. hoy. Más bien creo en una aproximación progre­ siva y lenta. pero no puede utilizárselo de manera sistemática sin correr el riesgo de paralizarse ante cualquier interdicción. se corre el riesgo de dejar correr todas las violencias y bajar los brazos. del concepto de derecho.: de pollos. ni por la corrida. antisemitas.: No dije que estuviera en contra de los textos de Leiris. un torneo. sin inju­ . Y además me pueden gustar o puedo admirar esos textos de Leiris sin dejar de formularme preguntas sobre el deseo y la experiencia del propio Leiris. Hay que hacer lo que se pueda. R. o para desacreditarla. R. Podría darle muchos ejemplos que la in­ quietarían. en todo caso desconfío mucho de los deseos que se manifiestan allí y las formas que adoptan. Y por otro lado el torero arriesga su vida en la arena. sin pasiones. No tengo ninguna inclinación por la caza. Pienso sobre todo en la lucha contra la caza y por la preservación de las especies. para limitar esta violencia. J.creo que sea la solución indicada. R. N o creo que deban prohibir todas las prácticas violentas de alto riesgo. la corrida inspiró muy bellos textos literarios (en particular los de Michel Leiris).

p o r o tra p arte e x is te n . Por cierto no puedo erra­ dicar. P e n s e m o s e n la b la s ­ femia. 1 8Véase nuestro capítulo 7: “Acerca del antisemitismo venidero". sería demasiado simple. la con­ traofensiva crítica. La difi­ cultad de la responsabilidad ética es que la respuesta jamás se formula por un sí 0 Por un no. mejor es? ] • D. como en otros. s ie m p re h a y q u e a p u n t a r a p e r m itir . el ra cism o . el racismo.: C re o c o m p re n d e r y p uedo co m p artir su tem or. R. a veces p ie n so q ue el d e re c h o a la in ju r ia v e rb a l es fu n d a ­ mental. la única respuesta es económica: hasta cierto punto. el antisemitismo. si la e n tie n d o b ie n . hay que inventar la solución menos mala. ¿Q u é c u a lid a d de violencia se p u e d e o debe tolerar. D e ja in ta c ta la responsabi­ lidad que se debe to m a r e n c u a n to al c á lc u lo de los riesgos. P o r o tr o la d o . e l a ta q u e a la v id a p r iv a d a . entre los hombres. m u e rta o esterilizada? É r. H a y q u e h a c e r re s p e ta r las leyes lim itativas y a l m is m o t ie m p o g a r a n tiz a r la lib e r t a d d e e x p re s ió n m ás a m p lia . El espacio público debe permanecer tan abierto como sea posible a la libertad de expresión. esterilizada. etc. c o m o m á x i­ mo. sin riesgo de m uerte.. Por consiguiente. aséptica. É. p o r e je m p lo . Tampoco me gusta la imagen de una sociedad "bio” higienista. en un contexto determinado. se­ gún la situación histórica. sin crueldad. . la e x p re s ió n d e las in ju r ia s y las v io le n c ia s ve rb ale s. y lo q u e se p u e d e escribir. pero so pretexto de que no puedo erradicarlos tampoco quiero dejar que se desarrollen salvajemente. sin vio le ncias verbales.’ - j. j D. L o que se p re­ tende erradicar de u n lado siempre se corre el riesgo de verlo resurgir a llí don- je no se lo esperaba.: P or e je m p lo . D .: ¿Y le parece que cuanto más se limita. Por eso comencé a decir que de todos modos existe y existirá la crueldad entre los vivientes. etc. hasta cu ltiv ar. Hay que dar una respuesta singular. Siempre hay dos imperativos contradictorios. in c lu s o si p ie n s o q ue ciertas leyes s o n a b s o lu ta m e n te necesarias c o n t r a la d if a m a c ió n . .: En este campo. siempre hay una medida. y q u e h a y q u e h a c e r u n a d ife re n c ia e n tr e lo q u e se p u e d e decir. es decir. o e n la p o r n o g r a fía . la discusión.: Estoy de acuerdo. la injuria. y asumir el riesgo de una decisión en la resistencia de lo irresoluble. extirpar las raíces de la violencia para con los animales.rias. y e n Francia m e p a r e c e n b u e n a s . el antisem itism o. in c lu s o púb licam e nte .. p ara e v itar lo q ue usted lla m a la “sociedad h ig ie n is ta ”. No quiero pro­ hibirlo todo pero tampoco quiero no prohibir nada. una medida preferible. Pero hay que limitar tanto como sea posible el efecto de censura de las interdicciones legales y privilegiar el análisis.

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2 so pena de hundirse en la me­ lancolía. a través del caso de esta mujer.6. La vida de un hombre. En Espectros de Marx. El espíritu de la Revolución ÉLISABETH R o u d in e s c o : Espectros de Marx es un libro por el que siento una especial debilidad. la de la publicación del Manifiesto del partido comunista. Los mismos asesinos declararon que se la agarraban con un comunista . Généalogies. Barcelona. en la medida en que toca un invariante que me resulta muy apreciado: la melancolía de la Revolución. Femi­ nismo y revolución: Théroigne de Méricourt. el 10 de abril. frente al desastre del socialismo real. le travail du deuil et Ia nouvelle Internationale”.1 en la cual. héroe de la lucha contra el apartheid y asesinado como comunista. 1969: “U n fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. y en el destino de toda una generación de comunistas que. dedicado a Chris Hani. siempre será más que un paradigma y algo diferente de un símbolo. París. Y precisamente es eso lo que siempre debería nombrar un nombre propio [■ ••I quiero dejar claro que fue a un comunista como tal. Théroigne de Méricourt. entonces pensaba en Louis Althusser. de quien estuve muy cerca. dieron muerte hace algunos días. los asesinos de Chris Hani. intenté mostrar cómo un derrumbe subjetivo. Manifeste du parti communiste (1848). a un comunista como comunista. estaba ligado a una situación histórica: el pasaje de la Revolución al Terror. Une femme mélancolique sous la Revolution. al hablar de “sociedad depresiva”. una retórica de la bandera o del mártir. Edicíons 62. ob. 1Elisabeth Roudinesco. cit. al que un emigrado polaco y sus cómplices. Ediciones socia­ ls. Por supuesto. a propósito del cual usted comenta la famosa frase “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”.4 por último la de nuestra época. 1990]. Volví sobre esta cuestión en ¿Por qué el psicoanálisis?. veían cómo se derrumbaba su ideal y se sentían obligados a hacer el duelo de un compromiso. cast. pionera del feminismo en 1789 y que terminó su vida internada en la Salpêtrière.3 usted asocia tres grandes “escenas” de la cultura occidental: aquella en que Hamlet se enfrenta con el espectro de su padre que vuelve a destiempo para reclamar venganza y confiar a su hijo la misión de salvar al “mundo del deshonor”. Todas las fuerzas de la vieja . 2Véase Elisabeth Roudinesco. ni siquiera una figura ejemplar dentro de una lógica del emblema. 3El libro lleva como subtítulo: “L’état de la dette.: Feminismo y revolución: Théroigne de Méricourt. 4 Karl Marx y Friedrich Engels. tan única como su muerte. En él podemos leer: "Pero jamás deberíamos hablar del asesinato de un hombre como de una figura. Seuil. En 1989 publiqué una obra. París. 1989 [Trad. el hundimiento en la locura.

Usted llama “melancolía ge op o lítica” al estado del mundo. cast. q u ie n se h u n d ió e n la melancolía. o no lo tiene.erradicar el espí­ ritu de la Revolución. o me dejo trabajar por la cuestión del duelo. esa interiorización que caracteriza al “duelo". Tomo al vuelo. obsesionados por la pérdida de su enem igo. y sobre cierta coextensividad entre trabajo en general y trabajo del duelo. por m u c h o que se rego­ cijen de la muerte definitiva de Marx. Semejante al rey asesinado que perturba la vida de H a m le t m archando sobre las murallas de Elsinor. es decir. el que dormita en cada u no de nosotros. por las aporías del “trabajo del duelo”. “trabajo del d u elo ”. Metternich y Guizot.1999. La Quinzaine littéraire/Louis Vuitton. esa idealización ap ro p iad ora. la que no cesa de clam ar la m uerte de la Revolución. sin decirlo ex plícita­ mente. que n o es u n trabajo entre otros. el cadáver se sigue m o v ie n d o y su espec­ tro perturba al mundo. cuando lo que se llam a así. y por últim o rinde hom enaje. dominada por el espectro de un comunismo deshecho que viene a atorm entar el porvenir de un mundo unificado. hace del psicoanálisis un instrum ento de análisis político de un mundo en ruinas. Yo traté de extraer algunas consecuencias de esto en la situación geopolítica que siguió al sismo apodado “derrumbe” del m odelo soviético del co m unism o Europa seKan unido en una Santa Alianza para acosar a ese fantasma: el papa y el zar. Escoge a Hamlet y no a Edipo. a m i manera de ver. . Jacques Derrida: U na vez más. En efecto. tanto más retorna para atorm entar a sus adversarios (los corifeos del liberalismo). incapaz de hacer el duelo de lo que pretende haber aniquilado. la conciencia culpable co n tra la conciencia trágica. los radicales de Francia y los policías de Alemania. 1998).. París. robo su palabra m elancolía. Marx se ha convertido en u n espectro para nues­ tra sociedad occidental depresiva. sobre los recursos y los límites del discurso psicoanalítico al respecto. cuando se lo hace mal o parece im posible. Todo trabajo implica esa transformación. y propone efectuar un “psicoanálisis del cam po p o lític o ” para analizar las “heridas” y los sufrimientos del nuevo orden económ ico. sin lograr -muy felizmente. La contre-allée. el de la globalización y el triunfo de la econo­ mía mercantil. 63.” (Trad. si puedo decir. un mundo en estado de “catástrofe”. Atcobendas. con la colaboración de Catherine Malabou. al último gran filósofo marxista. g u t . sobre la política de la m e lanco lía: p o lític a y trabajo del duelo. 5 Jacques Derrida. no sé qué ángulo elegir entre todos aquellos que me propone. Por m u­ cho que se ponga en escena la muerte del com unism o. y c u a n to m ás se lamenta su muerte. posiblemente Espectros de M arx ta m b ié n sea u n libro sobre la melancolía en política.: Et manifiesto comunista. Louis Althusser.«O V MANANA. Desde h ac e m ucho tiempo “trabajo” yo mismo en el duelo. H a b la b a entonces de Althusser.5 un m u nd o “en fase m anía­ ca”. Akal. tie n e éxito. p.

y lg llam ada

muerte de Marx”. Pero no creo que l a susodicha “m elancolía”,

ese “fracaso a medias interm inable e irreductible, esa co nducta de fracaso estructural que marca el inconsciente geopolítico de este tiem po registre sola­ mente la d e fu n c ió n de cierto m odelo comunista. Lloia, en ocasiones sin lágri­ mas, y sin saber, a m enudo en las lágrimas y la sangre, sobre el cadáver de la propia p olítica. Llora el concepto m ism o de lo p olítico en sus rasgos esencia­ les, e incluso en los rasgos específicos de su m odernidad (el Estado-nación, la soberanía, la forma-partido, la topología parlam entaria más acreditada). Por otra parte -y todavía la sigo a usted-, esa m e lan co lía de lo p o lítico y lo que usted lla m a la “m elanco lía” de A lthusser siguen siendo dos historias in ­ trincadamente entremezcladas, sin que se pueda u n solo in stan te explicar una por la otra, reducir u n a a la otra. U sted recordaba que A lthusser y yo estuvi­ mos m uy cerca, d u rante casi cuarenta años. Estuvim os u nido s de u n a manera tal que - ta n to e n este caso co m o en el de otros grandes am igos, entre los más queridos- me sigue siendo e n ig m ática . Lazos de am istad, por cierto, fieles, y las más de las veces afectuosos, h asta tiernos, pero a veces ¡ por su parte, debo decirlo en h o n o r a la ve rd ad ) n o desprovistos de agresividad, lazos que se a n u ­ daron en p ro fu n d id a d más a llá de la p re o c u p a c ió n o de las decisiones políticas, o por lo m enos de las decisiones descifrables en el có d ig o corriente de la p o lí­ tica; porque yo creo que e n lo que te n ía de m ás secreto, de m is irreconocible, desde el p u n to de vista del le n g uaje p o lític o corriente, o, c o m o se dice, “d o m i­ nante”, nuestra alian za tam bién era p o lític a . A m i ju ic io , alg uno s de los textos publicados tras su m uerte lo atestiguan. La m ayoría de esos textos n- los c o n o ­ cía. T odo eso lo d ic e n m e jo r de lo q u e lo h aría yo a q u í im pro visand o . Y además fuimos colegas.6 R e sid im o s, de m an era ig u alm e n te in só lita, co m o crim inantes pacientes e im pa cie nte s, co m o huéspedes a veces indeseables, co m o u na mala conciencia espectral, e n la m ism a e x traña “calle de U lm ”, c o n sus alu m no s y sus lugares co m u ne s, d u ra n te unos ve inte años. ( ¿ Q u ié n escribirá alguna vez, sin ceder a n in g ú n socioacadem icism o, la historia de esa “casa” y de sus filia­ ciones? Tarea casi im po sib le pero indispensable para em pezar a ente nd e r bien las “lógicas” de la v id a intelectual francesa de este siglo.) S in h a b b r de lo que siguió re u n ié n d o n o s, a A lthusser y a m í, durante los úítim o s diez años terribles de su vida. Se necesitaría más de u n libro. Pero para volver a su sugestión, es cierto que, fin a lm e n te , en Espectros Je M arx , pude hacer u n gesto del que creí tener que abstenerm e antes. D urante años, por razones que son más legibles en ese libro (a u n q u e ya lo fuesen de otro m odo), yo n o p od ía ni suscribir e l gesto althusseriano (cierto retorno a M arx), ni d e nu nciarlo o critic arlo desde un lugar que h ub ie ra sido el del antico m unism o , el an tim arx ism o o incluso el del Partido C o m u n is ta .
6En la Escuela Normal Superior (En s ) de la calle de Ulm.

Así que durante mucho tiempo me vi como reducido ai silencio, un silencio asumido también, casi elegido, pero un poco doloroso ante lo que ocurría m uy cerca de mí. Sin duda fiii el contemporáneo, y el testigo muy cercano, un testigo que equivocadamente se llamaría “pasivo” de esta aventura, pero no diría qU ç Espectros de Marx lúe determinado por el fin de esa secuencia, ni mucho menos p0 r el hn de Louis Althusser. Yo trato de dar cuenta del lazo entre esas historias, entre esos “fines de historia" (cuando no esos “fines-de-la-historia”) en largas notas d e Espectros de Marx sobre la deconstrucción, el marxismo y el psicoanálisis, sobre lo s motivos del ‘fin” (“fin de la filosofía”, “fin de la historia”, etc.) que dominaban toda una configuración de los años 1950-1960, sobre cierta manera de intentar una aproximación psicoanalítica del trabajo del duelo en política. ¿Por qué la figura de Hamlet? Ante todo, privilegié en Hamlet la secuencia de la relación con el espectro y el tiempo: The time is out of joint. É . R.: El tiempo está desquiciado.7
J. D.:

Como si se tratara de partir, si puede decirse, de la imposibilidad de pen­ sar, o más bien de "concebir” lo contemporáneo, la sincronía: el tiempo está desunido. Al mismo tiempo hay más de un tiempo en el tiempo del mundo (“time”, aquí, también es la historia, el mundo, la sociedad, la época, los tiem­ pos que corren, etcétera). Este motivo de la desunión gobierna muchas cosas en este libro, y en particular la idea de justicia. Espectros de Marx es tal vez un libro sobre la justicia, sobre una justicia que no se confunde con una armonía, una proporción, un orden. En Fuerza de ley8 había insistido en la irreductibilidad de la justicia al derecho. A hí propongo una deconstrucción del concepto heideggeriano de justicia. Esta proposición se propaga por todas partes, aun­ que no sea muy visible en el primer plano: cuestionamiento, entonces, de la interpretación que hace Heidegger de la diké, de la justicia como armonía. El gesto de Heidegger me importa allí donde intenta, digamos con sobrada razón, pensar lo justo más acá o más allá del juridicismo y el derecho romano.
1 La réplica surge en el curso del diálogo entre Hamlet y el espectro. La figura del padre aparece sobre las murallas de Elseneur y dice al príncipe: “Véngame". Hamlet se maldice poi tener la misión de enderezar el mundo: “En vosotros confía mi cariño; / y lo que pueda hacer hombre tan pobre / cual Hamlet es para mostrar cual debe / su amistad y cariño hacia vosotros I no faltará, si quiere Dios. Entremos: / y siempre vuestros dedos en los labios. / Desquiciado está el mundo: ¡suerte horrenda, / haber nacido yo para su enmienda!”, W illiam Shakespeare, (1601), traducción de Yves Bonnefoy, París, Gailimard, 1957 (acto 1, scena V ). O ut of joint fue traducido por: 1) el tiempo está desquiciado; 2) el mundo está al revés; 3) el tiempo está loco; 4) esta época está deshonrada. Véase Spectres de Marx, p. 43 y ss. (La versión castellana es de Guillem'0 Macpherson y Patricio Canto, Buenos Aires, Losada, 1985, p. 41. N. del T.) 8 jacques Derrida, Force de loi, París, Galilée, 1994 iTrad. cast.: Fuerza de ley: el fundament» místico de la autoridad, Madrid, Tecnos, 1997].

pero m e in q u ie t o c u a n d o su in te rp re ta c ió n d e te r m in a o d e tie n e este p e n sa ­ m ie n to d e lo ju s to o de la ju s tic ia (D ik é ) c o m o el ac u erdo , el e m p a lm e o el re e m p alm e (der fugend-fügende Fug) de u n a in ju s tic ia ( A d ik ia ) q ue , e n c a m b io , estaría d e s e m p a lm a d a , d e su n id a , o ut o f jo in t (aus den Fugen, U n- F ug). S e g ú n H eidegger, a q u ie n ju s ta m e n te le interesa, ta l re e m p a lm e e q u iv a le a pensar la justicia a p a r t ir d e l ser c o m o p re se ncia (als A n w e se n ), es decir, c o m o siem pre en H e id e g g e r , a p a r t ir d e l logos o d e l legein, d e u n a fu e rz a de r e u n ió n (V ersam m lu ng ) y d e ac u e rd o . P o r el c o n tr a r io , m e pare ce q u e e n e l co ra zón de la ju s tic ia , d e la experiencia de lo ju s to , u n a d e s u n ió n i n f in it a re c la m a su dere­ cho, y e l re s p e to d e u n a irre d u c tib le d is o c ia c ió n : n o h a y ju s tic ia s in in te rr u p ­ ción , s in d iv o r c io , s in r e la c ió n d is lo c a d a c o n la a lte r id a d i n f in it a d e l o tro , sin e x p e rie n c ia fla g r a n t e d e lo q u e q u e d a p a ra s ie m p re o u t o f jo in t.9

El interés que tengo en este libro por la figura de Hamlet, así como por su experiencia “espectral”, también se ve requerido por el privilegio de la rela­ ción padre/hijo, por esa instalación masculina de la diferencia sexual. Proble­ mática de la diferencia sexual, análisis de ese poderoso privilegio, de ese privi­ legio del propio poder, de ese privilegio de la ley como autoridad del padre, todo eso comunica, a través de todo el libro, con las escenas de familia, la guerra de los hermanos o de los hijos ante la herencia del padre (Marx/Stirner, “el mal herm ano” o el “mal h ijo” de Hegel por ejemplo),1 0 la cuestión del fetichismo y del “sexo del fetiche”.1 1 Hamlet es también la máquina de la represión en política. La espectralidad gobierna no solo la problemática del duelo sino la de la técnica, de los medios, de la realidad virtual, y por tanto de la consideración, en la reflexión psicoanalítica y política, de una lógica general de la espectralidad. N o es posible pretender dar razón de una realidad política sin tener en cuenta esa virtualidad espectral. Yo analizo todos los fantasmas, y en particular la manera en que el propio Marx quiso cazar el fantasma (acosarlo y alejarlo a

9 Véase Spectres de Marx, sobre todo pp. 49-57. “Más allá del derecho, y todavía más del juridicismo, más allá de la moral, y todavía más del moralismo, ¿no supone la justicia como telación con el otro, por el contrario, el irreductible exceso de una desunión o una anacronía, cierto Un-Fuge, cierta dislocación ‘out ofjoint’ en el ser y en el tiempo mismo, una desunión que. Para arriesgar el mal, la expropiación y la injusticia (Adikia) contra los cuales no existe un seguro calculable, solo podría hacer justicia o dar justicta al otro como otro? ¿Un hacer que no se agotaría en la acción y un dar que no equivaldría a restituir? (...) Aquí [...j se jugaría la relación de la deconstrucción con la posibilidad de la justicia [ . ..]. Aquí se anunciaría siempre la deconstrucción como pensamiento del don y de la indeconstructibie justicia, la condición indeconstructible de toda deconstrucción, por cierto, pero una condición que está ella misma en deconstrucción y Permanece, y debe permanecer -es la exhortación- en la desunión del Un-Fug" (“Injonctions de Marx”, pp. 55-56). (j.d .) 1 0Ib id ., p. 197 y ss. 1 1Ibid., p. 265, por ejemplo.

la vez), cuando recuerda a la sociedad europea hasta qué punto teme el espectro del comunismo. En su debate con Max Stirner1 2 reprodujo el temor pánico ante la espectralidad, y su crítica de la ideología también es una crítica del aparecido. Yo traté no solo de ser fiel a un concepto retorcido de la herencia sino a uno de los “espíritus de Marx”, un espíritu inspirado por una idea de justicia irreductible a todos los fracasos del comunismo. Este libro fue escrito poco después de la caída del muro de Berlín, pero siempre me negué a equipararei totalitarismo nazi y el soviético. Y esto aunque crea que el gulag, figura de la violencia soviética, iguala por lo menos la barbarie nazi. Recientemente vi en los Estados Unidos una suerte de documental que muestra a un grupo de rusos emigrados a Francia durante la Revolución. Lla­ mados por el régimen soviético (en los años ochenta, creo) con un pretexto falaz son invitados a reinstalarse en su país, para lo cual les prodigan bellas promesas, y por otra parte tienen ganas de volver. Entonces les tienden unas trampas espantosas. Víctimas de las peores perversiones policiales, todos ter­ minan en el gulag. Pero si creo que no hay que ceder al paralelismo, no es para significar que e l gulag no sería tan “grave” como la Shoah. La comparación deja de ser justa a partir del momento en que se tiene en cuenta un hecho innegable y masiva­ mente evidente: a la idea comunista, al ideal de justicia que guió y sigue inspi­ rando a tantos hombres y mujeres comunistas, ajenos todos a cualquier cosa del género “gulag”, jamás harán corresponder, en paralelo, en análogo o en equivalente, hasta en opuesto comparable el menor “ideal” nazi de la “justi­ cia”. Ya sea que se respete o no, con un respeto ético o político, lo que aquí tlamo un poco rápido un “ideal de justicia”, se debe absolutamente reconocer aquello que, en esencia, separa ese “ideal” “comunista” de lo que habrá puesto en marcha el nazismo. Una vez que uno haya asumido ese deber absoluto, deber del pensamiento que a su vez es “justicia”, entonces se podrá complicar las cosas y formularse todas las preguntas requeridas sobre el sentido y la histo ­ ria de esta “idea”, de este “ideal”, sobre la historia como historia de la idea, sobre la historia de la historia y del comunismo, y otras cuestiones fundamen ­ tales del mismo tipo. Esta sería otra fase y otra faz del mismo deber absoluto. É . R.: Estoy totalmente de acuerdo con usted, por lo tanto debemos ser muy vigilantes frente a todos los historiadores que pretenden establecer la equiva1 2

Max Stirner (1806-1856). Filósofo alemán de la izquierda hegeliana, autor de un Übr°’

L'unique et sa propriété (1844), Lausana, L’Age d’homme, 1972, que será atacado con v e h e m e n c ia

por Marx en Lidéologie allemande (1845), París, Gallimard, Bibliothéque de la Pléiade, 1962, C Euvres completes, vol. ill, pp. 1037-1325 [Trad, cast.: La ideología alemana, Valencia, Universidad de Valencia, 1994].

pues. son de otro orden que las que conciernen al mal nazi. por el momento. o del “ideal”. Pero si uno quiere salvar la Revolución. el comunismo no tiene el mismo proyecto que el nazismo. ideología. En el comienzo.lencia de las dos ideas reduciendo por otra parte el comunismo al estalinismo. En efecto. hasta las más radicales e inquietas. en una interrupción. J. está in­ tacto. a mi manera (inquieta y reservada). a partir del momento en que cometen . Esos hombres son héroes que. e -R . que el Terror terminaría por alcanzarlos as uvez. Las cuestiones que permanecen. el mal totalitario adoptó la forma. Pero la corrupción de un propósito no es el propósito. hasta con la idea misma de norma. No existe una responsabilidad ética. una cesura radical en el curso ordinario de la Historia. Por más que tenga que seguir formulándome cualquier pregunta al respecto. la perversión consumada. ni una decisión digna de tal nombre que no sea. sin poder detener la máquina. etcétera). que no esté en ruptura con un sistema de normas dominante. el enig­ ma “nazi”. terrorífica. lo que resulta im­ practicable. por otra parte. es cierto teatro revolucionario. ese ideal. siquiera en la hipótesis de que el propósito se hubiera dejado pervertir originariamente. por esencia. está en otra parte. la disimetría no está entre los hechos y los desenca­ denamientos de la crueldad.respeté. Toda responsabilidad es revolucionaria. Lo que está perimido. que de entrada apunta a la destrucción genocida. es decir. mi respeto por la “idea” comunista (lo señalo en Espectros de Marx con la necesidad de una crítica deconstructiva incansable de la lógica capitalista). revo­ lucionaria. idea. las más necesarias. porque trata de hacer lo imposible. arrugado. todo 0curre como si progresivamente. En cierto m odo. cierto proceso de toma de poder al que en general se asocian las Revoluciones de 1789. U na Revolución no se programa. ideal. de interrumpir el orden de las cosas a partir de acontecimientos no programables.: P°r lado comunista”. excede todo hori­ zonte posible. por lo tanto de la potencia y el poder. de una corrupción del proyecto. es cierto. Por desgracia. El totalitarismo nazi. y por lo tanto de un saber de la norma que dicta­ ría o programaría la decisión. fue el propósito mismo como perversión. Incluso en la época en que yo era más que reservado frente el Partido Comunista como frente algunos de aquellos que intentaban romper con él.: El destino de los revolucionarios de 1793 es fascinante. todo horizonte de lo posible. por el contra­ rio. en ese tiempo no programable. envejecido. por mil razones. me atrevería a decir compartí. D . hay que transformar la idea misma de Revolución. 1848 y 1917. en la interpretación de un otra parte venidero (llame a eso como quiera. tomaran con­ vencía. siempre -y eso es lo que me redujo al silencio. como el único acontecimiento digno de tal nombre. Creo en la Revolución.

se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. en una logica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. en 1947-1948. tan minuciosa y exigente como sea posible. Así. porque si. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). fundadoras de la República. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. Jules Michelet. La imagen más representativa de esa epopeya es la simultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. 19771- . hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. una ve: terminada la Revolución. 1978 [Trad. Por lo demás. Fue escrito. contrariamente a lo que dice François Furet.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. 1982]. No puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. el Terror no está ya contenido en 1789. Penser la Revolution française. cast. D. w Maurice Blanchot. 1980]. Gailimard.: Pensar ^ revolución francesa.: Falsos pasos. Editora del los Amigos del Círculo del Bibliófilo.: Historia de la Revoluí'®” francesa. La pan du feu. En una palabra. habría que releer (de otro modo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. ITrad. 1949. por anticipación.: Aquí. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. fecha sobradamente significativa. pero una lógica no calcula­ ble. Vale0' cía. En este sentido. Pre-Textos. Histoire cíe la Révolution françaM París. cast. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). Petrel.el regicidio. Pero al mismo tiempo están determinados por un d e s tino que se les escapa y del que nada saben. 1952. 2 vol. Madrid. París. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. Gailimard.1 3 J. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asam­ blea. París. una lógica del proyecto revolucionario cuya huella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a menudo cito a propó­ sito de la creación del asilo (23 mesidor año II): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. Barcelona. un siglo después del grito de Víctor Hugo contra la pena de muerte. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. Gailimard. cast. necesitaríamos horas. sobre el Terror. Realmente hay una lógica en esta historia. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena de ” François Furet. [Trad. y. Saben que van a morir de esa muerte violenta que ponen en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan se rá justa y menos violenta. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. se suben condenados al mismo destino que el soberano al qu e cortaron la cabeza. Bibliothéque de La Pléiade.

tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. en ocasiones perspicaces. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dan sino de la muerte que ellos se d an” (ibid . únicamente la libertad me hace escribir. el rechazo de cierto cristianismo.. el rigor de Saint-Just. diría. “escritor por excelen­ cia". La virtud de Robespierre. Justamente es Lacan quien lo recuerda. de todos. Blanchot describe aquí una tentación. afirm ación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto [.) 1 6“Momentos fabulosos. su origen o posibilidad. y si la llamaron Terror es P°rque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra” (ibid. y la acción revolucionaria16. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. Desde todo punto de vista. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encama la literatura: pasaje de la nada al todo. .. aquel que sintió. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. por así decirlo. las de Blanchot y las que él analiza. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones”. y por subrayo la palabra “intenten”. La esencia de la literatura. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. la R evolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. en ellos la palabra de la fábula se convierte en acción. Trataré 'k hacerlo en otra parte. convertida en el térm ino ineluctable. C ada ciudadano. en efecto: en ellos habla la fábula. la analogía entre el acto literario.]. en realidad no escribe [.) 17Ibid. otra tentación”. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. viendo en ello. no son nada sino su existencia ya suprimida. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. nada más justificado. por el propio hecho de escri­ bir. Blanchot habla aquí de lo que él llama. la “locura” y la “sangre”17. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. parece el trabajo mismo de la libertad en los hombres libres.. 322-323). Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto.].muerte. pero. En esto. sería también ese derecho a la muerte. la realidad propia de su vida. en una elipse. más “intensa­ mente” que cualquier otro. Es su verdad.. Q u e intenten ser escritores.D . por su carácter universal.D . en la página anterior. “el Ultimo Acto”. (j. 322-324). no es llevado a pensar: soy la revolución. Rasgo que comparte con muchos. y esto queda por pensar. 324. pp. en cierto modo no alcanza a nadie. y sobre todo con Freud.. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. que “la soberanía estaba en la muerte”. hombre de “todas las contradicciones”. pp. presintiendo. es la esencia de su derecho. El escritor se reconoce en la Revolución. no es suprimido como culpable. Tal vez hacen reinar el Terror. C u and o la cuchilla cae sobre Saint-Just y Robespierre. com o querido. se justifica en ella.1 8 1 5“Tal es el sentido del Terror.1 5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. de donde proviene el movi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. p.. La literatura se mira en la revolución. 1 8 “Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Ptójimo. Todo escritor que. ante el mandamiento cristiano. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. (j.. Pero tampoco olvidemos. la presencia anticipada de su muerte.

París. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. [Trad. Saben que van a morir de esa muerte violenta que pone il en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan s e rá justa y menos violenta.: Aquí. por anticipación. Petrel. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). se saben condenados al mismo destino que el soberano al qU ( ¡ cortaron la cabera. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte.: Pensar ^ revolución francesa. En una palabra. . 1980]. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. Pero al mismo tiempo están determinados por un de s. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). necesitaríamos horas. cast. Realmente hay una lógica en esta historia. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena d e 1 3 François Furet. tan minuciosa y exigente como sea posible. Fue escrito. 2 vol. Bibliothéque de La Pléiade. 1978 [Trad. un siglo después del grito de Victor Hugo contra la pena de muerte. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asamblea. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. Barcelona. una ve: terminada la Revolución. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez.el regicidio. cast. D. y . Jules M ichelet. La part du feu. 1 4Maurice Blanchot. el Terror no está ya contenido e n 1789. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. Gallimard. Madrid. contrariamente a lo que dice François Furet. pero un a lógica no calculable. 1949. tino que se les escapa y del que nada saben. G allim ard. una lógica del proyecto revolucionario cuya h uella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a m enudo cito a propósito de la creación del asilo (23 mesidor año ii): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. Editora del los Amigos del Círculo del B ibliófilo. 1952. Penser la Révolution française. París.: Falsos pasos. habría que releer (de otro m odo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. en una lógica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. G a llim a rd . Por lo demás. 1977]. Pre-Textos. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. porque si. La imagen más representativa de esa epopeya es la sim ultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. N o puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues.1 3 j. cast. E n este sentido.: Historia de la Revolucio" francesa. Histoire de la R e v o l u t i o n française París. sobre el Terror. fundadoras de la República. Así. [Trad. en 1947-1948. fecha sobrada­ mente significativa. Valen' cía. 1982].

la presencia anticipada de su muerte. La esencia de la literatura. otra tentación”. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia.) * 6 ‘Momentos fabulosos.. la Revolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras.. aquel que sintió. Cuando la cuchilla cae sobre Saint-]ust y Robespierre. se justifica en ella. sería también ese derecho a la muerte. Pero tampoco olvidemos. la analogía entre el acto literario. la “locura” y la “sangre”17. La virtud de RobespieiTe. La literatura se mira en la revolución. en realidad no escribe [. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. de donde proviene el m ovi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. . e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. las de Blanchot y las que él analiza. el rigor de Sainr-Just. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. 3241 8“Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Prójimo. en cierto modo no alcanza a nadie. nada más justificado. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. ante el mandamiento cristiano.). convertida en el término ineluctable. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario.. (j. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. Blanchot habla aquí de lo que él llama. el rechazo de cierto cristianismo. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encamr< la literatura: pasaje de la nada al todo.. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. no es llevado a pensar: soy la revolución. por su carácter universal.1 8 1 5 “Tal es el sentido del Terror. En esto. y esto queda por pensar. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. justamente es Lacan quien lo recuerda. de todos.D. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dqn sino de la muerte que ellos se dan” (ibid.D. Es su verdad. (j. más “intensa­ mente” que cualquier otro. como querido.. pero. p. y por subrayo la palabra “intenten”. su origen o p o s ib ilid a d . Rasgo que comparte con muchos. Que intenten ser escritores. Tal vez hacen reinar el Terror. Desde rodo punto de vista. afirmación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto (. hombre de “todas las contradicciones”. pp. pp. Trataré de hacerlo en otra parte. es la esencia de su derecho.muerte. Cada ciudadano.'5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones“. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. viendo en ello. por el propio hecho de escri­ bir. y sobre todo con Freud. no snn nada sino su existencia ya suprimida. por así decirlo. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade.]. Blanchot describe aquí una tentación. diría.) 1 7Ibid. en efecto: en ellos habla la fábula. no es suprimido como culpable. que “la soberanía estaba en la muerte”.. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. y si la llamaron Terror es Porque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra" (ibid. -^22-324). en la página anterior. Todo escritor que. “el U ltim o Acto”. “escritor por excelen­ cia’’. presintiendo.. 322-323). parece el trabajo i \ ism < de la libertad en los hombres libres. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. El escritor se reconoce en la Revolución. en ocasiones perspicaces. únicamente la libertad me hace escribir. y la acción revolucionaria16. en ellos la palabra de b fábula se convierte en acción. en una elipse. la realidad propia de su vida.

a menudo eran lectores de Beccaria. y todavía a comienzos de la Constit u ­ yente. Robespierre.. Filósofo y economista italiano. e l abolicionista Robespierre añade: “Cuidáos de confundir la eficacia de las pe ­ nas con el exceso de la severidad [. 4 Brumario a ñ o IV): “A partir del día de la publicación de la paz general. para casi dos s ig lo s más tarde (!). que es uno de los correlatos d e Caridad”.: De ios delitos y ¡as penas. en 1795 (el 26 de octubre. . 1991). Antes de la Revolución. La continuación fue no solo el Terror y la s carretas sino el aplazamiento de la abolición para más tarde. Kant y Robespierre. Per0 a | principio todo eso era imprevisible para los actores. por su parte. Era m a yoritario en los comités de constitución y legislación criminal. Encontramos aquí la gran cuestión de la crueldad.D. que multiplica los crímenes mucho más de lo que los p re ­ viene. [Trad. en: Écrits. si p u e d e decirse. Jacques Lacan.]. “tristes testimonios de la bárbara temeridad de vuestras leyes penales”. A diferencia de Robespierre Kant. En efecto. él declara q u e la pena de muerte es esencialmente injusta. que es un elocuente abolicionista. A comienzos de la Asam ­ blea Constituyente podía creerse que el abolicionismo iba a triunfar. Todo secunda las leyes moderadas. wCesare Beccaria (1738-1794).: Y Saint Just.. Tras haber evocado los errores judicia­ les. 789.I. y luego vota la muerte d e l rey . 199SIfie .) 1 9Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. p. Alianza. Robespierre se alza contra la pena de muerte. pues. vemos cómo se dibuja un verdadero quiasm a entre esas dos figuras. todavía a comienzos de la Constituyente. Estuvo en el origen de la reforma del derecho penal en Ei| t0 P (París. Blanchot no se interesa en esa mutación en el interior dela Revolución. cit. critica a Beccaria2 0 y sigue siendo un partidario incondicional de la pena de muerte. permanece más abierta que nunca. cast. si no la lógica. autor de un manual titula Des délits et des peines (1764). en su rechazo de la pená muerte. una inversión casi simétrica de la s trayectorias y las lógicas (lo estudio en mi seminario). Los constitu­ yentes conocían bien la cuestión. a la pena de muerte. pero justamente con la excepción absoluta en lo que concierne al soberano. Lógica y lección bien aprendida de Beccaria.. La cuestión del Terror. y más injustifica­ ble que el asesinato del soberano). "Kant avec Sade”. Robespierre se convirtió. E n tre ellos. La alusión a la crueldad de la pena de muerte es en ocasiones literal. la pena de muerte s e r á abolida en la República francesa”. Madrid. que no es la más represiva o la m á s eficaz de las penas. ob. por la Convención. to d o En Sade vemos la prueba. que era hostil a la pena de muerte en general. de que la historia bastaría pata probar. GF-Flammarion. Así. en el momento de condenar y hacer ejecutar a l monarca “en las formas” (lo que parece inadmisible para Kant. D . (j. T ras haber escrito públicamente. a nuestra manera de ver crucial.

hasta el remor­ dimiento inconsciente hubiera sido todavía lo suficientemente profundo e in­ tenso para que Condorcet esperara ser oído (se piensa en los hijos y hermanos de la horda primitiva tras la ejecución del padre). una vez que la muerte del soberano hubo consumado lo esencial del parricidio. en 1794. Revolución en la Revolución. y el ejemplo de Victor Hugo testimonia una exigencia de discernimiento entre más de un sentido y más de un tiempo de la llamada Revolución francesa. decisión tomada “casi por unanimi­ dad”: “Votada la cuestión principal. Condorcet se atreve a proponer una vez más la abolición de la pena de muerte.2 1 Cuando se alza contra la pena de 2 1 Durante un debate en la Asamblea en 1848. pena suave e igualitaria. es la pena más cruel. No olvidemos que. porque de esta Revolución y de este Terror. Y la pena de muerte. en 1795. . a 32 los casos de pena de muerte en el Código de 1791. si se trata de un límite. Da que pensar. cada año. reservándonos la Posibilidad de examinar si hay que conservarla para los delitos contra el Esta­ do . datan las primeras Declaraciones de los derechos del hom­ bre. El Tribunal revolucionario de París y los tribunales especiales fuera de París hacen ejecutar a más de 17 mil condenados a muerte. La crueldad viene de un exceso de severidad. que no tardará en seguir. Al día siguiente de la ejecución del rey. También hubo e Jecuciones fuera “de las formas”. diría Kant. en adelante uno pudiera abstenerse de la pena de muerte. como si. pues. atentado contra las personas y los bienes de particula­ res. o bien. el acta de la Constituyente deja constancia del mantenimiento de la pena de muerte. en 1793. y no política. Víctor Hugo había declarado acerca de la pena muerte en materia política: “La abolición debe ser simple.“El exceso de la severidad" es “cruel”. sin juicio. Proposición rechazada como otras análogas. Lo hace sin demora tras la ejecución del rey. o bien el traumatismo. y se habla de 35 mil a 40 mil personas ejecutadas o asesinadas sin juicio. la abolición parcial. Y es esta Revolución que Kant celebrará justamente en nombre de la idea del derecho y de las ideas de los derechos del hombre de que está “llena” el alma. más democrática que la tortura): “A todo condenado a muerte se le cortará la cabeza”.conspira contra las leyes crueles”. es cierto. Tras lo cual se limita. Lógica profunda. en torno a dos grandes tipos de delito: atentado contra la cosa pública. Es la severidad excesiva. consistiendo el progreso en condenar la tortura y en limitar la pena de muerte a la simple privación de la vida (¡sin sufrimiento cruel! Y ese es todo el discurso sobre la guillotina. pura y definitiva”. la Asamblea decide casi por unanimidad que la pena de muerte no será abolida”. para él. Condorcet expresa con prudencia: Deroguen la pena de muerte para todos los delitos privados. Pero tras una larga discusión. pero las dos hipótesis no son contradictorias. doble hipótesis. a la mañana siguiente de la ejecución del rey “en las formas”.

ti i2 6 14Cesare Beccaria. Uabolition. al inaugurar el Terror. Actes Sud. § xxvui. de todo su andamiaje (como del discurso sobre lo que se llama “el a n i­ mal”). y solo contra todos aquellos que. que todo eso llevó siglos. como lo sugería hace un rato. del espíritu de la Revolución. Pero eso confirma q u e la pena de muerte fue derogada no tanto por razones de principio puro (aque­ llas a las que Kant -y deberíamos volver a hablar de esto. con tanta frecuencia y tanta elocuencia. en cierto modo. Es la palabra y la lógica de Beccaria. de seguridad o de ejemplaridad disuasiva. tras haber tomado debi­ da nota del hecho altamente significativo de que ningún discurso filosófico e n cuanto tal. cierta paz se ha establecido en la Europa posrevolucionaria. pero también e n nombre de los Evangelios contra la Iglesia. y en su sistematicidad filosófica. divide el tiempo mismo de la Revolución. pp. de todo aquello de lo que es solidaria -comenzando por cierto concepto de la sobera ­' nía-. No hay derecho de tratarla como un bloque indivisible. La consideraba también insuficientemente cruel. fue después de haber alcanzado cierto estado à seguridad y de pacificación cuando Europa derogó.2 2 No solamente propone elevar una estatua a Beccaria (“Elevar una estatua a Beccaria es abolir el c a dalso2 3 ”). supuestamente por razone s 2 2Véase en particular sus Écrits sur la peinedemort. Fayard. Robert Badinter escribió un bello prefacio a este libro y puso esta frase C P "' epígrafe de su última obra.). siempre invocan razones de utilidad o d e inutilidad. 1979-1992.2 4 que se oponía a la pena de muerte d e manera en suma bastante equívoca. la pena de muerte será abolida en la República francesa”. Este equívoco no fue levanta­ do.9 9 . jamás había condenado la pena d e muerte). hasta utilitarista.l>. sino porque ya no sería “ni útil ni necesaria”. a favor o en contra de la pena de muerte. Ya que. en cierto modo. (“Pero si yo piuebo que esta pena no es ni útil ni necesaria.. (j. en todo caso menos cruel y por tanto menos disuasiva que la pena de trabajos forzados a perpetuidad. Arles. “De la peine de mort . pero fue esa misma Convención la que anuncia que “A partir del día de la publicación de la paz general. Fórmula extaordinaria. cit.pretende incesante­ mente volver a conducir el debate. P . según una lógica de lo s medios y los fines. Fue la Convención la que.^ »Ibid. París. La Revolución es una dice. 13 . habré hecho triunfar la causa ^ humanidad”).muerte. y también en nombre de la Revolu ­ ción. y resta elaborar un discurso abolicionista de p u ro principio (es lo que intento preparar en mi seminario. p. siempre lo hace en nombre del "No mataras" o de la “inviolabilidad de la vida humana”. 2000. ob. Des délits et des peines. habrá instaurado la guilloti­ na. 219. pero no es una. Actualmente. contra el Terror. una “deconstrucción” de lo que es lo más hegemónico e n filosofía debería pasar por la “deconstrucción” de la pena de muerte. Por consiguiente. en esa Europa con la que soñaban los revolucionarios..) .. etc. ¿Qué es ese tiempo? Puede decirse. todavía hay tantos otros.

D. se “suspende la justicia”.de principio. Uno consiste en considerar al rey como un enemigo de la nación: entonces se supri­ me a ese extranjero.: Dos discursos concurrentes se autorizaron a justificar ese regicidio. Quelques concordances entre la vie des sauvages et celle des névrosés (1913). sino por el reconocim iento de la necesidad psicológica de la interdicción universal: no m atarás [. Denoél. 2001. es porque siempre se negó hasta ahora a mirar la realidad de frente. del T.) . Deberemos volver a hablar de los Estados Unidos. Paris. él era abolicionista. 113-126. en: Revue iermanique internationale. “ Freud et le régicide. 1973. Freud no tenía ninguna simpatía por la Revolución francesa. * Guerre des partisans. N o se trata de juzgar al rey. estando en marcha la Revolución o ya habien­ do tenido lugar. cast. 14. 2001J y Theodor Reik. Alianza. Por otra parte. En la actualidad. como en la frontera porosa que siempre separará. La Revolución es una guerra que protege a su Estadonación. la guerra civil. Pero ese equívoco está en todas partes. Yo observé que se tomó el riesgo de conde­ nar la pena de muerte. en el concepto oscuro de guerra. 1958). pero ¿hay una escala para la muerte?) lo que hay que estudiar en su enmarañamiento. pues. ya se presente en la forma de un crimen individual o de represalias ejercidas por el Estado .). 2000. É.a la pena de muerte su carácter de homicidio san­ cionado por la ley. Madrid. 1926-1928. Le Ptychologue surpris. y en Totem y tabú afirma que en el origen de toda sociedad hay un acto de homicidio. y prefacio a la reedición de Theodor Reik. ese ciudadano merecía la muerte. Mi posición frente a la pena capital. Según el otro discurso. Totem et Tabou. como en la guerra se mata al soldado de otro país beligerante.: j. ningún país puede entrar en la Comunidad Europea si no suspende la pena de muerte. la guerra nacional y esa “guerra de guerrillas”* de que habla Schmitt. se lo “acorta”. seguido de una sanción que permite la revalorización simbólica del lu­ gar del padre. a su juicio.25 Precisamente son esas duraciones (muy largas y muy cortas a la vez. París. a recono­ cer la existencia de la vida afectiva inconsciente. dice Robespierre. un acto real y necesario de homicidio del padre. Louis C apet debía ser juzgado como un ciudadano francés entre otros. [Trad. Le besoin d'avouer (Viena. París. sino en nombre del psicoanálisis. según la escala elegida. mientras que admiraba a Cromwell. no está dictada por razones hum anitarias. Élénients d une reflexion . 1993. G allim ard. pp. en el proceso de Luis XVI.. Por otra parte. la pena de muerte. La mo­ dernidad de esa “guerra de guerrillas” comienza muy pronto. R. Este equívoco en2 5Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. “Si la humanidad sigue negando -declara Freud.26 Me parece que el regi­ cidio es necesario para que luego venga la abolición. Véase también Élisabeth Roudinesco. supongo. Las dos lógicas no se asemejan. Nueva York. cosa que los filósofos no hicieron. Payot.. y encargó a Theodor Reik que se explicara sobre esto por él. comprometiéndolo en cuanto tal . Traidor a su país. (N . 2 6 Sigmund Freud.: Tótem y tabú. Afirm o ser un adversario resuelto del homicidio. no como ciudadano. sino de ejecutarlo.

de crimen contra la humanidad. intento s u s traer. la idea o el bosquejo de un Tribunal penal internacional. es. ¿Pero alguna vez tocó a su fin la Restauración? La estructura monárquica y la figura del soberano ¿desaparecieron alguna vez en la historia de las Repúblicas francesas? . esos actos fueron de hecho (y subrayo el enigma de ese hecho) el precio que había que pagar por una gran cantidad de adquisiciones mayores. cuando Rousseau. fue ejecutado. justifica el principio de la pena de muerte. Kant pensaba que nada era peor y más ruinoso para los fundamentos de la soberanía que la ejecución del monar­ ca “en las formas". que está en el centro del Contrato social. no sin dudas ni remordimientos. el cuestionamiento del principio mismo de soberanía. las Declaraciones de los derechos del hombre en su desarrollo histórico. si la ejecución de u n soberano en cuanto tal. el soberano no puede ir a juicio sin destruir el principio y el fundamento del Estado. vuelvo a eso ¿ha muerto el rey? ¿De hecho? ¿Se llevó a cabo dicha ejecución? Para retomar la distinción kantiana. de hecho. por otra parte. por injustificable que dicho regicidio parezca en e s a lógica. por inadmisible que pueda parecer el Terror. No puedo explicarme aquí sin rodeos demasiado largos). la cuestión queda abierta. de “progresos” innegables: por ejemplo. Louis Cape ti fue ejecutado. por definición. Yo no sé si había que ejecutar o no al rey. ¿fue un asesinato? ¿O bien un juicio y una ejecución “en las formas”? De hecho. y “en las formas”. es una contradicción interna y n° solamente injustificable sino imposible. o de convocarlo ante un tribunal internacional. como la de compasión. en mi seminario. por cierto. de genocidio. tanto por razones de principio (insisto en ese punto: por principio y no por razones d e inutilidad o de dudosa ejemplaridad. Eso es lo que hoy cambia al res­ pecto: la posibilidad nueva de juzgar a un jefe de Estado.venena todas las aboliciones de la pena de muerte que. y llegaba a considerar menos injustificable e l asesinato sin proceso o la abdicación del rey. Pero lo seguro (y supongo que es lo que usted subraya en “la idea del regici­ dio necesario”) es que.) o el conjunto de los principios revolucionarios que están integrados a determinados discursos jurídico-políticos universales de la mo­ d e r n id a d . Sí. a todas luces. etc. con todo lo que de eso depende (los conceptos de derecho a la vida. Kant daba el ejem­ plo de Charles I y de Luis XVI. de eso hablaba hace un rato) como por razones del corazón (noción que. se limitan al derecho penal nacional y jamás prohíben matar legalmente “en la guerra" Ocurre lo mismo que con un concepto como el de “enemigo público”. U n cuerpo del rey. estoy a favor de la abolición incondicional de la pena de muerte. en cierta y m uy complicada medida. a una simple sentimentalidad patética. Uno de los dos cuerpos del rey. En cuanto tal. y que querría aliar a las “razones de principio”. un anciano jefe d e Estado. Pero.

Por eso. É.haya llegado aquí a su fin. Su abolición legal (que desde hace unos diez años se extiende a la mayoría de los Estados en el mundo. Inmor­ tal >este segundo cuerpo del rey.: Dos siglos más tarde. China y buena cantidad de países árabes musulmanes) no signifi­ ca el fin de la ejecución decretada. en ciertas situaciones: por ejemplo la guerra. G allim ard. . Cierto cuerpo del rey2 7 debió ser ejecutado. Essai sur la théologie politique au Moyen Aige (195 7). no es seguro que el rey haya muerto. Así como tampoco la ejecución por “legítima defensa”. cast. Madrid. me parece imposible restablecer la pena de muerte en Europa. R . la pena de muerte fue derogada el 30 de septiembre de 1981. E. Sin embargo. Sin hablar del límite inestable entre el “hacer-morir” y el “dejar-morir". 28En Francia. Los miembros de dicho cuerpo son los súbditos del reino. y bajo una presión en parte internacional. el cuerpo político. Sin siquie­ ra convocar toda la imaginería del Eliseo y de la monarquía actual. político. como lo recalqué al expresar la idea del regicidio necesario. Véase Robert Badinter.Con su derecho de gracia y la representación de la soberanía nacional que encarna.: Los dos cuerpos del rey: un estudio de teologia política medieval. en el discurso abolicionista -al que en cierto modo suscribo. R. La noción de guerra.hay inconsecuencias que se deben deconstruir. insisto. 1989 [Trad. cit. de hecho. Entramos en un debate complicado sobre la pena de muerte. ob. D. ilegítimo o sancionado por la ley.: ¡Claro que sí. Alianza. Es precisa­ mente la teoría de los dos cuerpos del rey y la tradición democrática de la idea teológico-política de la soberanía lo que habría que reconsiderar aquí. Paris.: La cuestión.2 8 ]. uno natural y sometido a las pasiones y a la muerte: el otro. incorporados a ese cuerpo político cuya cabeza es el rey. un presidente de la República elegido es una especie de rey. institucionalizada en general. L'abolition. Les deux corps du roi. salvo en los Estados Unidos. en una situación de guerra civil o de casi guerra civil! ¿Dónde empieza la guerra civil? ¿Dónde termina. organizada. se prolonga mucho más allá de la muerte real del soberano. ejecutando. es que fue preciso la ejecución del rey para que luego tuviera lugar la abolición de la pena de muerte.: J -D. Esta concepción feudal de la realeza supone que el rey posee dos cuerpos. abogado que llegó a ministro de Justicia bajo la presidencia 'fe François Mitterrand. pero eso no significa que el espectro de la monarquía -del padre soberano como condición de la unidad del Estado-nación. pero van a seguir matando. 1985J.7Si se considera que en el interior hay 2 7 Ernst Kantorowicz. Fue en el interior de un Estado soberano -hoy Francia o Europa en cuanto Comunidad Europea—donde se derogó cierto tipo de ejecución legal. gracias a la lucha llevada a cabo por Robert Badinter. Ningún Estado abolicionista decretó alguna vez que el exter­ minio de los soldados enemigos era un acto ilegal. está ligada a un concepto muy oscuro y cada vez más dogmático.

Schmitt también da esa definición de la soberanía: tener el derecho de suspender el derecho. no importa qué diferenciación interna se le reconozca. él dice que un soberano se define por s u capacidad de decidir la excepción. en determinadas situaciones el Estado. Esto supone una crítica inflexible de la lógica del Estado y del Estado-nación . suspender el Estado de derecho. no olvidar jamás su filiación teológica y estar dispuesto a questionaria en todas partes donde se ejerza. para hacer justicia a la Revolu­ ción. Aquí no hay ningún relativismo ni ninguna renuncia a la exhortación de “pen­ 2 9Jacques Derrida.: Usted encaró esta cuestión a propósito de Carl Schmitt. puede resistir ciertas fuerzas que yo considero como más amenazador!* Lo que yo llamo aquí "responsabilidad” es lo que dicta la decisión de estar aqu í a favor del Estado soberano. Los revolucionarios decidieron que en ese momento había que s u s ­ pender la justicia y. Es soberano quien efectivamente decide la excepción. R. para dar lugar al derecho. entonces. bajo su nombre o bajo otro. no es posible comprender la soberanía. Hay que deconstruir el concepto de soberanía. Hoy. uno puede referirse provisionalmente a Carl Schmitt (cualquier cosa que se piense de él. la gran cuestión realmente es en todas partes la de la soberanía. ese concepto es de origen teológico: el verdadero soberano es Dios. o a la nación. Politiques de l'amitié. ¿Qué es una guer r a civil? ¿Qué es un enemigo público? É . en democracia. me expliqué sobre esto e n Políticas de la amistad). ob. Omnipresente en nuestro discurso y nuestros axiomas. o el Estado de derecho. y del heredero en general-. allá en contra de él. .2 9 ]. en suma. D. sus palabras siempre son útiles para una problematización de lo “político” y lo “jurídico”. Y sin embargo -y de ahí proviene la temible responsabilidad del ciudadano. como se decía) según la singularidad de los contextos y los desafío s . Hoy. esa herencia permanece innegable. propia­ mente o figurado. cit. para su deconstrucción (“teórica y práctica".“enemigos públicos”. ¿por qué no matarlos. La cuestión. Sin esa categoría de excepción. Y s i lo prueban son inocentes. en todas partes donde se pronuncia la palabra soberanía. Y sí.: Hace un rato. con los mismos atributos teológicos que aquellos atribuidos al rey y a Dios. “ya que estamos”? Hoy. El concepto de esta autoridad o de esta potencia fue transferido a l monarca como “derecho divino”. En efecto. en su form a actual. ¿Cómo tratarla? Volvemos aquí a la cuestión de la herencia de la que parti­ mos. usted hablaba del regicidio como de la necesidad de una excepción. Luego la soberanía fue delegada al pueblo. los policía s matan a delincuentes cuando se consideran en estado de legítima defensa. es realmente la de una lim itación de la soberanía del Estado y del concepto de guerra.

"Corpus des mivres de philosophic en langue trançaise”. incluso ahí donde parece posible. tue ei primero que enuncio una teoría de la soberania como "fundamento del ser de la República" Partidario de la monarquía. Pero hay que reinventar las condiciones de la resistencia. jurista e historiado! (ranees. que oponía al dominio ' ' “Lo que usted llama ‘globaluación’ es un. c u . se apoyó en la filosofía platónica para desatar el la:o entre la religión V b política para secularizar la idea republicana. Tras esta aparente “desoberanización". le corresponderían todos los atributos de la soberanía.sar y deconstruir la herencia.: La invención del término soberanismo es reciente. La deconstrucción comienza ahí. Una vez más. si la hay. opera un proceso de transferencia de la soberanía: se pasa de la teocracia a la monarquía y luego a la república. si me atrevo a decir. me interesaba en el concepto de soberanía puesto en práctica por Georges Bataille. diría que según las situaciones soy antisoberanista o soberanista. Hay casos en que sostendría una lógica del Estado pero pido examinar cada situación para pronunciarme. el poder o la potencia). Esta aporía. ya estamos cuestionando el prin­ cipio de soberanía. Véase Les sn litres de ti Rcpubkfnc ll57í>>. Ni'tv . en verdad. progresivamente. una reconstitución de Jacques Derruía del discurso K-hmirtiano. Por el momento.: Se tomó conciencia del hecho de que la cuestión de la soberanía era decisi­ va. siempre se termina por delegar la soberanía en otro sistema. No solo desde el punto de vista político o del derecho internacional y la relación entre los Estados. t I. incluso ahí donde parece imposible. Por tanto. casi imposible pero indispensable entre incondicionalidad (justicia sin poder) y soberanía (el derecho. D. que a su vez la encarna. Pienso por ejemplo en la coalición incoherente pero organizada de fuerzas capitalistas internacionales que. en nombre del neoliberalismo o del merca­ do. y no de la soberanía. Tam­ bién debe reconocerse que cuando exigimos no ser incondicionalmente soberanistas sino serlo en ciertas condiciones. Exige una disociación difícil. 181 y ss. véase ibid . 1 1 lean Bodin (1530 15^6). La deconstrucci ón está del lado de la incondicionalidad. es la condición misma de la decisión y la responsabilidad. París. É .) estrategia de despoiitiración al servicio de inte­ reses políticos particulares" (Jacques Derrida. R. y reivindico el derecho de ser antisoberanista aquí y soberanista allá.i! J.. p. Que no me hagan responder a esta cuestión como se aprieta el botón de una máquina primitiva. Du­ rante los años de que hablábamos hace un rato. Favard. ob cit .3 0 se adueña del mundo en tales condiciones que la forma “Estado” es lo que todavía puede resistir mejor. Designa a quienes se oponen a la deslegitimación del Estado-nación en provecho de una comuni­ dad europea a la que. fVLriqiiC' de t'jm iag. Esto vale también para la soberanía del sujeto. p 1SJ) E>ta Irase cs una “finta retórica".

Bataille arranca esa operación a la dialéctica. A tal punto que. É. Lo analizo en “De l’économie restreinte à l’économie générale. Ese m ovim iento se compl¡ca aún. que es una forma muy moderna de la lucha por la supervivencia. para una nación constituida en Estado soberano. celosa. eit. de la más inocente afirmación de pertenencia a tal comunidad nacional. G allim ard. debe sacrificar todavía el dominio. 1973. 1976). derrota­ ron inesperadamente a los prusianos. de odio al extranjero. t. el 20 de septiembre de 1792. como estaría tentado de pensar. v. . 373 y ss. “Siendo a la vez más y menos que un dominio. viii. París. Esta victoria galvaniz«1 • ’ Francia. 382-383). De ahí proviene la dificultad de escaparle. Arriesgar la muerte no basta si la intervención no se lanza. me pregunto si. (j. (N. una tradición teológico-política muy equívoca.: Observemos la evolución del concepto de nación. obs. U n hegelianisme sans réserve".1976. a pesar de la diferencia que él marca entre el dominio y la soberanía. por otra parte? ¿No sería mejor. la soberanía es algo diferente. una reivin­ dicación ardorosa. no contra los extranjeros sino contra la reconstitución de los feudos. La sustrae al horizonte del sentido y el saber. pero no estoy seguro de que un nacionalismo no esté ya en marcha. a pesar de sus rasgos de semejanza con el dom inio.3 3 com­ prometerlo en otra experiencia de la pertenencia y otra lógica política? “ Este motivo de la soberanía aparece en particular en L'experience intérieure y las Conferences sur le non-íavoir de Georges Bataille (CEwvres completes. D. deja de ser una figura en el encadenamiento de la fenomenología” (p. por discreto que sea. 376). lingüística. la inscribe y hace funcionar en el sacrificio del sentido. vil.) )J Sobre todo en L'autre cap y en Le monol/nguisme de l'autre. desde el umbral de la más simpática conciencia nacional. al mando de Dumouriez y Kellerman. vindicativa. es decir. p. pues. como posibilidad o azar.3 2 Releyendo hoy de otro modo esos textos de Bataille. R.. y como intenté decirlo en otra parte.ix) * Se refiere a una batalla donde los franceses. una subversión del feudalismo que desembocó en el entusiasmo de Valmy. hoy. La soberanía. la risa o el vagabundeo.y el nacionalismo. ob. En adelante utilizaré ese léxico de manera mucho más prudente. sobre todo en el subcapítulo titulado “L’époque du sens: maítrise et sou vera ineté”. cits.: ¿Cómo encontrar el límite correcto entre la reafirmación de la nación -no tengo nada contra ese término. la soberanía no escapa a la dialéctica [. Las dificultades comienzan ahí. hasta por la expansión del Estadonación? El nacionalismo. la presentación sentido de la muerte” (pp. en: L'écriture et la difference. Y más tarde el ideal de la nación se transformó en parte en un nacionalismo cargado de xenofobia. sino que se inviste com«1 trabajo del negativo.* en la idea de que el pueblo en su conjunto debía defender sus fronteras. sobre todo en la lógica sacrificial que Bataille asume. En el discurso de los revo­ lucionarios se trataba de una idea nueva cargada de esperanzas. J.hegeliano una suerte de soberanía que implicaba la experiencia de la pérdida en el éxtasis. cultural. ¿Hay que hacerlo. del T.]■ Lejos de suprimir la síntesis dialéctica.. es siempre un Estado-nacionalismo. Más lejos se lee: “Al redoblar el dominio. esta última palabra no mantiene aún..

Es como una ejecución de lo imaginario.ittoselc. todos aquellos que habrían reivindicado el comunismo. Kean-Louis Margolin. fue acu­ sado recientemente de colaboración con el antiguo régimen porque era el hijo de un m ilitante prosoviético. la memoria y la h istoria(la historia del historiador) nunca deben separarse.: que condena de antemano a la crim inalidad el proyecto mismo de una revolu­ ción reduciendo toda la historia del comunismo.. serían pasibles de u n tribunal de depuración por haber cola­ borado en una empresa “crim inal”. reducir el comunismo al gulag. Por lo que se refiere a los crímenes de que usted habla. D. aunque no se reduzcan una a otra.D. Y un día habrá que escribir la historia de esta tragedia y sus diferentes represiones. me parece espantoso. y por lo tanto tratar de saher. profesor en la vieja Universidad de Berlín O riental.: También aquí mi libro va en sentido inverso. lean-Louis Panné. J . pero cuyo padre había sido un heroe comunista de la lucha antinazi. A n Jrzcj PaciKowski. agregaría que la desviación de un ideal o una esperanza es la peor de las cosas. Así. N o me parece.amigos.: Es una esperanza un poco sombría. ¡erreur. Por cierto. Cuenta con la memoria y con la historia. muerto por Francia en La Resistencia.. París. en todos los países del m undo. R-: Lo que resulta perturbador en Espectros de Marx es que usted renueva las esperanzas en la Revolución. lo peor estaba ya presen­ te. R obert Laffnnt. apuesta siempre Por el contratiempo. Estas situaciones son frecuentes. Hay que responder y dar cuenta. La criminalizai ión del comunismo es totalmente evidente en el prefacio de Stephane Courtois. como lo hemos dicho. Reducir el com unism o a los crímenes cometidos por los regímenes que rei­ vindicaban el socialismo real. represión. lo que ocurrió al comunismo con el guktg es la peor de las catástrofes. 1997. C o n el nazismo todo ya estaba dicho. Por supuesto. en que todo fantasma de un ideal revolucionario es conm inado a ser reprimi­ do. Pero él mismo había sido perseguido por su hos­ tilidad al régimen de A le m a n ia oriental. en el mismo proyecto. en una época en que todo deseo de revolución.É . incluida la de miles de m ili­ tantes en el m undo. Nicolas Werth. En este sentido -y solamente en este-. U n ejemplo: uno de m. todos aquellos que habrían adherido a partidos comunistas durante cincuenta años. ’’ Stephane Courtois. pero también por la herencia y en consecuencia por la memoria. a un asunto de contabilidad. Espectros de M arx es el anti-Libro negro del comunismo. Karel B. analizar y no olvidar. en la medida en que sería vergonzoso. de ser posible. cosa que llevó a algunos autores del libro a tomar distancias . muertos por ese ideal.3 4 el É. R.. A eso conduce la identificación del comunismo con un crimen. Le Lure noir du commumsmt O r n e s . j.

Usted.3 5 y sobre todo en Paul Yonnet. o porque uno pertenecía a un partido com u n ista e n la entreguerra o durante la guerra de 1939-1944. mientras el mundo se unifica e n las filas d el neoliberalism o y todos aquellos que creyeron en el ideal de una socied ad co m u n ista se ven obligados a hacer el duelo. 1995J. son toda una autoridad. e tn icism o -fu n d ad o en el suelo y la sangre-.: No es cuestión de olvidarlos sino de analizarlos de m an era coh erente y sin confusión. 75. G alilée. sería tan peligroso como el racismo. L'effacement de l'avenir. Le passé d'une illusion. y expresa la idea de una “Declaración sobre el horror del estad o d el m u nd o” que hace eco del título del libro de Viviane Forrester. aunque permanezca alerta frente a todas las derivas de que ya h em os hablad o. que. m afias. por su parte. poder de los Estados fantasm as. 1 7Paul Yonnet. eco n ó n "' . n o v a ciló en 1 9 9 3 en acusar al “neo-antirracismo” de SOS-Racismo de tratar de o cu p ar el s itio del “mito marxista y el esperantismo proletario”36 para p ro m o v er un a “exig en cia de extinción de la identidad francesa”. tan fanáticos uno com o el otro . c o n sus in e v itab le s sim plificacio­ nes. conduce a afirmar de m anera insid iosa que e l fascism o y el antifascismo estarían igualmente en sim etría. Robert Laffont/Calmann-Lévy. “Sur la crise du lien national”. el militantismo antirracista. cast. 1 8Píerre-André Taguieff. exclusión de los exiliados. 1997]. 1993. Essai sur l’idée communiste au xxf siécle. París. Las tesis J e este libro fueron criticadas. luego que el racism o y el antirracismo (o neo-antirracismo. Vo/yage au centre du malaise français. p . propone un programa que llam aría de bu en a gana de despertar de las conciencias.: El pasado es una ilusión. Lhorreur économique. De igual modo. 2000. Se encuentra esta tesis en El pasado de una ilusión. por o tra parte. y alim e n tá n d o se uno del otro. Hoy se extiende una nueva vulgata: hab er sido an tifascista e n nom bre del comunismo. según la fórm ula con sag rad a) tam b ié n esta­ rían en simetría. mayo-agosto de 1993.É. París. 14 de enero de 1993. “ Paul Yonnet. Fayard. sobre todo por Laurent Joffrin en “Quand (’intelligentsia soutient Le Pen”. en: Le Débat. .s François Furet. a golpes de a n tico m u n ita rism o . anticom u­ nismo exacerbado y críticas del m ulticulturalism o. FCE. R. Propone crear una n u eva In te rn a c io n a l para lu­ char contra las diez plagas del nuevo orden m undial (d eso cu p ació n . de F ra n ço is Furet. La equivalencia del com unism o y el nazism o.1^8. El horror econ óm ico. guerras económicas.39 En suma. Buenos Aires. Gallim ard. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. El título está tomado de un poema de Arthur Rimbaud. Yo no pienso nad a s e m e ja n te . sería la m ism a cosa que h a b e r sido fascista. París.37 T am bién se p e rcib e n algunas huellas en Pierre-André Taguieff. fc e . 1998 [Trad. usted inventa una nu eva o p o sició n . d rogas).: El horror co. cast. México. }í>Viviane Forrester. de que hablabamos hace un rato. tráfico de arm as. en: Le Nouvel Observateur. p. 15.38 cuyas obras sobre el racism o . 1995 [Trad. París.

N o m e opongo a la e x iste n cia de los Partidos en general. todavía son necesarios. para saludar la memoria de aqu ello que. S e n ecesita n programas. de K osovo. la palabra “programa”. y se buscan figuras inéditas. Estas turbulencias sig n ifican que se busca algo. la cuestión del lugar. A través del nuevo régimen de las telecom unicaciones no estamos ya d o n ­ de creíam os estar. A través de todos los sobresaltos actuales se e n co n tra rá n m il síntom as de esta situ ación. co n tra esas plagas. com o se lo hacía antes. efectos secundarios de programa. pero la forma “P artid o ” n o es ya la form a m ayor de la lu ch a po lítica. y de lo estatal. La cu estió n del “program a”. La In te rn a c io ­ nal de que h a b lo .J. y se deslocaliza. ya se trate de la guerra del G o lfo . pero en prim era o últim a instan cia lo que hay que h acer se in v en ta o se in a u ­ gura. S in em bargo. es el c o n ce p to m ismo de lo político . a través de toda la hum anidad. En ocasiones hay más proximidad entre un japonés y un francés que entre cada uno de ellos y su vecino de edificio o de pueblo. S e ha vuelto imposible pensar. en su co n ce p to m ism o. c o n mayúscula.. pero cada vez es más difícil. sobre todo en virtud de la transform ación tecn o cien tífica y tecn oeconóm ica del cam po mundial. de las luchas com o las que se asocian en F ra n cia al n o m b re de Jo sé B ové (por e je m p lo ). una nu eva form a de alianza. que implica un saber de las norm as. hoy. del lugar p o lítico en particular. que lo p o lítico es lo estatal. la encaram os co n los tem as del acon tecim iento. está claro que esas form as originales que n o puedo d efinir yo mismo n o son ya las formas estatales de un partido. por o tra parte. de la im previsibilidad. Lo que se en cu en tra en curso de “d e c o n stru cció n ”. C arl S c h m itt subraya que lo p o lítico n o se reduce a lo estatal. y sin duda por bastan te tiem po todavía. des­ de sus orígenes griegos y a través de sus m utaciones. sin duda. una eco n o m ía y una estrategia program áticas. Basta . n o estan d o más. y que está ligado a un territorio insustituible. aunque lo estatal siga siendo una forma privilegiada. U n o querría seguir Pensando. M e pregunto. com o siem pre lo estuvo. si la idea misma de program a p o lític o n o sigue pagando un trib u to ese n cial a un c o n ce p to perimido de lo p o lítico .. h ab ría sido una gran s e ñ a l. a una com unidad nacion al. Pero es precisa­ mente eso m ismo lo que hoy se disloca. D. P ero con serv é esa palabra. n o es la In te rn a c io n a l del Partido C o m u n ista o de un Partido cualquiera. com o usted acaba de h a c e rlo . y por lo tan to ocurre sin programa. pues. Yo h ab lo de una nueva In tern acio n al allí donde las solidaridades se buscan. una autoridad previa que. del territorio. de una In te rn acio n al de los partidos o del partido. a una presuposición del sitio. de la alterid ad . d ictaría las d ecisiones y las responsabilidades (anulándolas así de antem ano y al m ismo tiem p o ).: Pero vacilaría en utilizar al respecto. e n tre otras reservas. Lo que se llam a lo p o lítico no puede ya estar ligado. del lugar de lo político y del tener-lugar político. un n u e­ vo estilo de la “p rá c tica ”. un desafío fundam ental de lo político. al disponer de ese saber.

que están privados de ella. traducción (francesa) de J. aunque ese “espíritu”. El ideal cosmopolítico de Kant. el pasaje por una lengua hegemónica. 1991. hay que saber qué se entiende por “lo político". Madrid. . Flammarion. es necesaria y hasta hay que luchar para que algunos seres humanos. 3er. 4 1Véase Jacques Derrida. Dichos Estados. Esta dislocación general disocia el campo político del campo te­ rritorial y nacional. Se está forjando un nuevo concepto de lo político.40 no obstante se refiere a una multiplicidad de Estados que jamás se convertirán en un Estado universal. como visitante y no como residente (o sea. Tecnos. aquí vuelvo a la misma contra­ dicción aparente: no estoy en contra de la ciudadanía. aquella que se encuentra en vías de dislocación. cit. por el contrario.con tener en cuenta. artículo definitivo sobre la Pa1 perpetua). El estado del mercado financiero puede modificarse en una fracción de segundo. y la rapidez de las comunicaciones en la Bolsa etcétera. Poirer y Françoise Proust. es decir. Antes de hablar de “programa político”. 93. etcétera). Es necesario que se desarrolle esa “nueva Internacional”. R. encore un effort!.-F. D . Una vez más. de transformación. Cuando Kant define las condiciones de la hospitalidad universal. París. sección. deben definir las leyes de la hospitalidad. en la simetría de los derechos y los deberes) entre l°s 4 0 Immanuel Kant. Vuelvo un instante a la cuestión de la hospitalidad. permanezca trabado por el estado de la letra o la letra del Estado. O-1 1 -) [Trad. Vers la paix perpctuellc (2a. por respetable que sea. pues. de transgresión. Tal es el “espíritu” de las Declaraciones de los derechos del hombre (más allá de las declaraciones de los derechos del hombre y del ciudadano). todavía me parece ligado a una figura de la ciudadanía del Estado-nación. por el que tengo el mayor respeto. ese compromiso (que no necesa­ riamente es recíproco. Deben hacer repetar esas reglas y por ende plantear límites al recibimiento del ciudadano extranjero: por un tiempo breve. y siempre perfectible. en su inspiración.4 1 Cuando hablo de democracia venidera -esa cosa que puede parecer un poco loca o imposible. y sus ciudadanos súbdi­ tos. en cuanto súbdito de un Estado-nación.pienso en una democracia que no estaría ya ligada de manera esencial a la ciudadanía.: No se puede hacer de un día para el otro por la sola decisión. 1989].: La paz perpetua. por un tiempo más largo. suponía aún que el ciudadano fuera ciudadano del mundo "en cuanto ciudadano”. p. el teléfono móvil. final­ mente puedan adquirirla. la Internet. para percatarse. ob. Cosmopolites de totu les pays.: ¿Cómo se puede hacer? ]. cast. Pero los derechos del hombre tam bién deben estar extendidos más allá de la ciudadanía. É . Ese concepto de hospitalidad cosmopolítica. “El derecho cosmopolita debe restringirse a las condiciones de la hospitalidad unW «-'1' sal”.

esto no se detiene en fronteras Estado-nacionales o en contratos de ciudadanía.R. entre los vivos y los muertos. U n a v e z m ás. inseparablemente. usted sugiere que se tome posición “caso por caso”. y la apoyaría en o tro . a la lógica del derecho internacional para salvaguardar los intereses de su Estado-nación y su soberanía? E.: En otras palabras. Yo saludo la lógica hum anitaria en su “espíritu”.hombres. p ero e n su e je c u c ió n se d e b e te n e r e n c u e n ta la sin g u ­ laridad d el c o n t e x t o y el m o m e n to . sin plantear a priori un principio fundador. al proyecto de una organización no gubernam ental que acuda en ayuda de hombres y mujeres desamparados? Esta idea no es ni ha sido jam ás (S ch m itt. S in embargo. ni siquiera si eso no las borra ni las descalifica necesariamente. n o h ay n ad a relativista u o p o rtu n ista en esto. D. e incluso entre los vivos y los que están por nacer. en el sentido tradicional del término. inclu so de c o n s truido. Por supuesto. Económ ica o militar. E. e x iste y resiste toda form a de c o n stru cc ió n a priori.4‘ 4: V éase nuestro capítulo ^ "Elogio del psicoanálisi> . pero en cier­ tos momentos el imperativo categórico excede la responsabilidad del ciudada­ no en cuanto tal. en otro espíritu. J. Por lo tanto. ¿cómo oponerse a la idea misma de lo humanitario. estemos lo más alerta posible respecto de las coartadas hum a­ nitarias y los políticos sospechosos que instrum entalizan los “derechos del hom ­ bre”. Usted me formulaba la cuestión de lo hum anitario. siempre hay que ver: ¿quién hace qué en nom bre de lo humanitario? ¿Cuá­ les son las relaciones entre ciertos Estados soberanos poderosos -ca si siempre los Estados Unidos—y la O N U cuando algunos Estados imponen la lógica de sus intereses a organizaciones no gubernam entales o multigubernamentales o bien se resisten. Pero. E n n o m b re d e un m ism o p rin c ip io yo n o tom aré la m ism a d e c isió n e n m o m e n to s d iferen te s. M e o p o n d ría a tal o p e r a ­ ción h u m a n ita ria en un caso. hasta diría. por el contrario — también ocurre con frecuencia-.: P re c isa m e n te en virtud de esta actitu d usted in clu y e la o b ra de Freud en sus an álisis: la singularidad de un sujeto. se necesita la identidad. en ocasiones ciertas “grandes potencias” intentan instalar o prote­ ger así una hegem onía. a veces muy simplemente al servicio del mercado. inseparablemente. Por lo tanto. Por tan ­ to. A l tiempo que salvan po­ blaciones.: H ay u n p rin c ip io . desconfío de ella cuando está controlada por ciertos Estados al servicio de cálculos a corto o largo plazo. la identidad ciudadana.R. lo subrayaba) una idea “política”. entre los vivientes (¡co n los “anim a­ les”!)) y luego.

Admiración de Nelson Mandela. 44El ANC fue fundado en 1912. R. en él se reflejan. etcétera). 45Chris Hani fue asesinado el 10 de abril de 1993 por un afrikaner miembro de una organiza­ ción de extrema derecha. era uno de los líderes del South African Communist Party45 (SACP). 1995-1 1? “La prisión no roba a uno solamente su libertad. El asesino había actuado solo y apuntaba a hacer fracasar las negociaciones entre el ANC y el gobierno.: A propósito de singularidad. Yo pude visitar la celda donde vivió en condiciones espantosas. sujeto del inconsciente. D. 1998: “Confieso que soy un poco anglófilo. Tie­ nen el mismo foco. en: Psyché.: Un largo camino hacia la libertad. como se diría la pasión de t Nelson Mandela. usted despierta el espíritu de la Revolución al dedicar su libro a un militante comunista sudafricano.46 J. Aguilar.: Para mí. Todos llevan el mismo uniforme. Ma­ drid. y hasta entabló negociaciones con el poder blanco en contra de 4 3Jacques Derrida. Fayard. D . J.: Inmensa figura. luego al convertirse en uno de los principales responsables del a n c . también trata de desposeerlo de su identi­ dad.: Por supuesto.. cast.: Chris Hani fue asesinado algunos días antes de que yo pronunciase y le dedicase la conferencia sobre “los espectros de Marx”. Usted dice de él: “Admi­ rable Mandela [.47 Salió con una s e r e n id a d extraordinaria. como ya dije. Véase Un long chemin vers la liberté. pensaba e'1 el sistema parlamentario británico” (p.. 315). En ocasiones resiste in­ cluso a su asignación de “subjetividad” (en todos los sentidos del términosujeto como sustancia idéntica a sí. É. Mandela es una de las grandes figuras de la modernidad de hoy. Es el heredero del pensamiento occidental. negociaciones que debían desembocar en las primeras eleccio­ nes “multirraciales”. 46 Nelson Mandela redactó clandestinamente sus recuerdos durante su encarcelamiento en el penal de Robben Island. y luego en la victoria del a n c . y “Admiration de Nelson Mandela ou ¡es lois de la reflexión” (1986). y finalmente al pasar más de 27 años en prisión sin volverse loco.]. “Le demier mot du racisme" (1983). permanece. cit. doble genitivo. que pagó el precio más elevado. Cuando pensaba en la democracia occidental y en la libertad. al que él volvió contra los opreso­ res. la singularidad resiste. usted volvió al espíritu de Marx por el sesgo de Sudáfrica y para rendir un homenaje a un hombre excepcional.”4 3 Además. D. comen la misma comida. R. en efecto. en principio al fundar el primer estudio de abogados negros de johannesburgo. sujeto ciudadano o sujeto del derecho. tienen el mismo uso del tiemp0- . París. Militante del African National Congress44 ( a n c ). ob. Fue denunciado por una mujer blanca de origen afrikaner. la que él inspira y la que él experimenta. [Trad.j. que pasó cerca de treinta años de su vida en prisión y dejó estupefacto al mun­ do entero por su genio reconciliador y su serenidad. sujeto de la ley. Nelson Mandela.

E . A través de esas luchas se comprendió mejor la internacionalidad de los desafíos y los combates. El apartheid pudo ser de­ rogado48 gracias también a la movilización de los partidarios de Mandela. b a jo la p residencia del arzobispo D esm ond Tutu. S in poder entrar en el d etalle de lo que se llam ó.: Pero ¿cómo hizo para no volverse loco. Pero todos los países que invertían sus capitales en Sudáfrtca o que proveían de armas al poder blanco — como por ejemplo Francia.fueron afectados por las sanciones económicas. Mandela se retiró y Sudáfrica atraviesa fuertes turbulencias. las desigualdades. Logró volver contra el poder blanco sus propios principios. el foso que persiste entre los negros y los blancos (el éxodo cada vez más probable de estos últimos). en cuanto a lo esencial. pero debo decir con cierta tristeza que ese gran momento. ¿Cómo hizo para no dejarse encerrar en la temporalidad inmóvil del fenómeno carcelario? Por definición. Mandela supo sacar buen partido de esta conjunción de principios e intere­ ses. Fue una verdadera palanca jurídica. en no tocar la propiedad y dejar el país expuesto al mercado mundial. sanciones económicas. La pobreza. n o es seguro q u e sea su ficien te . son otras tantas señales inquietantes. 18En ju n io de 1991. Mandela logró salvar a la sociedad sudafricana del desastre inminente. Es a la vez un hombre de principios y de reflexión. Mandela ha logrado encamar a los ojos del mundo una causa que no solamente movilizó fuerzas irresistibles sino que aceleró una toma de conciencia. esa figu­ ra en tantos aspectos ejemplar ya pertenece al pasado. Mandela tuvo que hacer elecciones políticas sin duda inevita­ bles y que consisten.. 3 4 6 ). Pero su p o n ien d o que ta l co n d ició n de supervivencia fuera n ecesaria. es un Estado pu ram en te au to rita rio que n o tolera ni independencia ni individua­ lidad” (ibid.R. Sin embargo.la o p in ió n de sus com p añeros de lucha. p . Hasta ahora. Entonces consideraron que la democratización sería más favorable para el mercado. un estratega y un gran táctico. la inseguridad. P ensó que el cuerpo d e la n a c ió n sudafricana solo lograría sobrevivir co n esa co n d ición . que permitió que todos los Estados democráticos del mundo ejercieran una presión sobre el po­ der blanco: presión política. diría que M andela m ilitó p ara q u e se proclam ase una am nistía ta n to para los m ilitantes del ANC exiliados c o m o para los b la n co s de quienes se sospechaba lo peor. Esa m ov ilización mundial no habría podido adoptar tal amplitud si la ONU no hubiese definido el apartheid como “crimen contra la humanidad”. luego de 27 años de prisión? Es uno de mis grandes interrogantes. Los problemas más graves no han sido solucionados. la Comisión Verdad y Reconciliación (la estudiam os de cerca en un sem inario). .

c it. la tercer esposa. y gente de la Iglesia. Mi madre y yo n unca hablábamos mucho pero no lo necesitábamos. de una parte de sus ingresos. y cada esposa estaba dotada de una granja (un kraal). al episodio de la circuncisión. de defenderse él mismo. solo se llega a hombre luego de la realización de ese rito. antes del gran proceso en cuyo transcurso se d efendió é l m ism o. hay que analizar toda esa historia política. durante su proceso de 1961. tras una querella. D.. Por supuesto. ta m b ié n presté mucha atención. “ Acusado de alta traición en 1956. L as cosas se ^ ’ Nelson Mandela narra la muerte de su padre.49 E n la tradición xhosa. en las sesiones del seminario que le con sag ré. Tuvo 13 hijos de sus tres esposas. En el sistema polígamo de la nación de los Xhosas. y más fuerte que su fuerza. a la que pertenecían los padres de Nelson Mandela. . El campo está libre para u n análisis del caso personal. O btuvo un v ered icto de n o cu lpabilidad V luego entró en la clandestinidad. allí donde fue y sigue siend o m ás grande que ese gran hombre. acaecida cuando tenía 9 años: “M e acuerdo no de haber experimentado una gran pena sino de haberme sentido abandonado. determinándose a través de todos los rasgos que c o n o ce m o s de ese héroe político que sorprendió al mundo. se practicaba la circuncisión. salida del clan amaMpemvu. En su juventud había participado en m ovim ientos m uy organiza­ dos de protesta contra la opresión. en su herencia psicofantasmática. en las luchas que socavan el cuerpo de Su d áfrica desde co­ mienzos de siglo. con otros 29 m ilitantes. yo me definía a través de mi padre. Nuevamente detenido. antes incluso de la instauración oficial del apartheid y e l racis­ mo estatal. de 1963 a 1990. ¿Cómo pudo resistir? P ara dar res- puesta a una excepción semejante se puede seguir avanzando y ver cóm o se entrecruzan varias líneas. sus años de aprendizaje. S i mi madre era el centro de mi existencia. V fue desposeído. Mandela mismo habla de su deuda filial: la imagen de su padre grabada en él desde su primera infancia. la educación que recibió de su madre. Por lo demás. 22-23). se internó e n la tem p estad de ese devenir político. En el nacimiento o en su infancia debió con stitu irse u n capital psíquico..50 Mandela no estaba amenazado ni en su vida ni en su autoridad. cristianos o judíos. movimientos en los que in te rv e n ía n blan­ cos. Nelson era el hijo mayor de Noséki. como sobre la manera en que se inscribió. A lo largo de tod o este perío d o de su vida. Pero una vez d ic h o esto. que describe con todo detalle en sus M em orias. pp. Aristócrata rico de la tribu de los Thembus. com o una ley suave e inflexible. Mandela se expresó largamente al respecto: tanto sobre su infancia feliz. e incluso intentado explicar así una constitución física e x c e p c io n a l.. jamás dudé de su amor ni de su apoyo” (ob.]. Su muerte cambió toda mi vida de una manera que no podía ni sospechar en esa época [. y sin el cual costaría tra b a jo imaginar la historia de Sudáfrica desde hace cincuenta años.: Esa cuestión también me obsesiona. Es así. como el individuo N e lso n M an d ela (so­ brenombre del que también narra cómo se lo pusieron en la e scu e la ) debió encontrar esa fuerza fuera de lo común. M an d ela to m ó la decisión. que le permitía no cohabitar con las demás.¡. pasará 27 años en p risión . el padre de Mandela perdió su fortuna y su título. el ejercicio de su o fic io de abogado. a los 16 años.

Tuvo m om entos terribles p ero. sobre todo h acia el final. al m ism o tiem p o . C írculo de Leereres. Stock/iMEC. estoy e n p risió n . de a h o ra e n m ás. A lgunos instan­ tes antes de n u e stro e n c u e n tr o h a b ía recib id o a Yasser A rafat durante tres o cuatro h oras (h e lic ó p te r o s .volvieron terroríficas para él cuando lo encarcelaron durante m ucho tiem po. jugando a quejarse por n o p o d e r ya d e c id ir s o lo sus v ia je s ( “S e acabó la libertad de m ovi­ miento. Lacres à Franca (1 9 6 1 . T a m b ié n m e pidió noticias de D anielle Mitterand. etc. se hundía en la Melancolía a m ed id a q u e se d erru m b ab a e l com u n ism o. T am bién es u n h o m b re grande. Foucault o Louts A lthusser. El m arcó profunda­ mente mi p ro p io itin e r a r io . el que d espertó un espíritu de la R e v o ­ lución de alg ú n m o d o rein ven tad o. Los contactos c o n e l e x te rio r le perm itieron sobrevivir durante este largo período carcelario. y sus e sc rito s postum os. yo lo quise m u ch o.: El porvenir es largo. sobre todo su autobiogra­ fía o su c o r re s p o n d e n c ia . cast. También aquí hay que ten er en cu enta la diacronía de una ex iste n cia: por c ie r to . C o n o c í a M a n d e la e n su casa y m e lo exp licó él mismo. m e g u staría que volviéram os a evocar el recuer­ do de Louis A lth u sse r. Paris. guardaespaldas. U n tiem p o a n te s de su lib eració n . y sus con d iciones de d eten ción cam biaron con el tran scu rso de los años. dis­ puesto a h a b la r de to d o . P aris. sin duda seductor. Él es­ taba lozano. 1998. presintió la calm a a n g u s tia n te d e u n “m o m e n to crep u scu lar” e n la historia de Euro­ p a. .1 9 7 3 ). A tra v esa d o por la locura. M i libro sobre T héroign e de M éricou rt fue u n a m a n e ra para m í de h a b la r de él. 1965. d is p o n ib le y de b u e n h u m or. co m o si com enzara su j ornada. C o m o usted. de la p risió n pero tam b ién de Francia. Y lu ego m e d ijo : “¿ S a rtre está v iv o to d a v ía ?’’ É . seguido de Les l9^i^ariS’ ^ to ek/|M E(“ ' 1992 (Trad. h a b ía logrado instituir una suerte de universi­ dad en la p risió n . gran aparato.: Para c e rra r e ste c a p ítu lo . D ic h o lo cu al. p o lic ía . desig­ nando a su p rin c ip a l c o la b o ra d o r” ). son rien te. atractiv o . c o n u n a d e c e n a de d etenid os p o líticos que se enseñaban unos a o tro s y o rg an izab an verdaderos cursos. e l e n c a rc e la m ie n to era severo. v este es mi carcelero. se suavizaron las con d iciones de encarcelam iento. dijo. acababa de volver a casarse y parecía feliz c o m o u n jo v e n e n el u m bral de un a nueva vida. en ocasiones inhum ano. un o todavía se sien te im pactado ante la estatura de e ste h o m b re . com o lo dije. C uando lo v i h a c e dos añ o s ya te n ía más de 8 0 . Usted n o c o m e n tó su o b ra c o m o lo hizo c o n las de L acan . El fue el último gran le c to r d e la o b ra de M a rx .S1 lo ilu m in a n c o n un a n u eva luz: com o Hugo. M aspero. cuando se bosqu ejaban las pri­ meras n e g o c ia cio n e s . en 1990. Pour M arx. a n te lo que más que nu nca puede llam arse su grande­ za. L’avenir dure longtcmps. pero eran posibles los c o n ta c to s c o n el exterior. R. Barcelona. y las im ágen es que le llegaban desde el extran jero le ayudaban a proseguir la lu c h a .

Pero ¿quién no lo es? Me pide que hable de algo. M ás tard e. me escribió una ca rta extraordina­ ria. aliado y disociado. En todo caso sufría. Saludo indirecto pero sobre todo amistoso y nostálgico. tres años después de la muerte de A lthusser. puede ser leído como un texto dirigido a él. A lth u sse r m e invitó a dictar cursos en la Escuela -an te s de que yo m ism o m e c o n v irtie ra en “cai­ mán”. aunque de otro modo. véase Elisabeth Roudinesco. Sobre la enseñanza de Louis Althusser en la ENS y sus relaciones con Lacan y el psicoana • sis. cuando co­ mencé a enseñar en la Sorbona. por otro lado.y ahí me habló de “depresión”. cit. E n to n ces com p ren d í a las claras que sus ausencias estaban ligadas a estadías en una in stitu ció n p siqu iátrica. en efecto. y una nueva problem ática m arxista. de Hegel (1 9 3 9 -1 9 4 1 ).52 una m anera de “sobrevivir” lo que viví con él. Sin embargo. un poco melancólico. percibía (estratégicam ente) una alianza p o sib le e n tre el idea­ lismo trascendental de H usserl. 53“Caimán” y profesor en la ENS de la calle de Ulm. com o su co m p añ ero de escuela Tran-Duc-Tao. mi primera publicación. y una vez me dijo que se trataba de un asunto renal.: ¿No percibió nada? ]. A partir de ese momento nos vimos mucho. com o una especie de homenaje a Louis Althusser.Lévi-Strauss.* no enseñaba. París. Escribí ese libro en 1993. y. C o n Je a n H yp p oiite54 m e invitó a la 5 2 Louis Althusser murió el 22 de octubre de 1990. ob. Louis Althusser. No era un especialista de Husserl. Para dar la medida exterior de las cosas. (N.: Espectros de Marx. de distinta m anera. o. entre 1 9 6 0 y 1 9 6 4 . por supuesto. El era a la vez próximo y lejano. Jacques Locan. R. a m enudo estaba enfermo sin que yo supiera entonces de qué. pero com o algunos m arxistas de su en­ torno. M e alentó de m an era d ecisiv a c o n su juicio filosófico.: Durante esos años no sabía absolutam ente nada. Véase Jact)1 1 * . de alguien que ocupó un lugar tan grande en mi vida. j. Jean Hyppoiite U“ 1968) representó un papel fundamental en la enseñanza de la filosofía en Francia. de! T ) 54Traductor de la Fenomenología del espíritu. si se quiere. sobre to d o en su d im e n s ió n gen ética y epistemológica. como diré«-1 1 de la ENS y profesor en e l Colegio d e Francia. É.. * “Caimán” es un título de las escuelas normales en Francia que designa al profesor ayuJan te. Louis Althusser enseñó filosofía a geriet cionesde alumnos.53 en 1952 -é l era “caim án”. tengo la impresión de que en Espectros deM x r a está presente en cada página. Yo no tenía ninguna idea de lo que ocurría. D . lo c o n o c í cuando entré en la Escuela. a su lado. Me manifestó mucha am istad y apoyo e n mi trabajo. D. une biographic. puede ser leído. Yo n o d istaba mucho de pensarlo también. Cuando le envié el manuscrito de la Introducción al origen de la geo­ metría de Husserl. Véase Yann Mouilier-Boutang. Grasse1 ' 1992. También fue el interlocutor de Lacan. La cuestión está abierta al análisis.

T uvim os m u chas con v ersacio n es sobre el psicoanálisis. E n gen eral. Louis era más accesib le y afectuoso cu an d o estab a “deprim ido” que e n los períodos. %El 16 de n ov iem b re de 1980 Louis Althusser an im e i <u m édico que estranguló a su mujer. 7 V éase nuestro capítulo 1: "Escoger su herencm ' s Louis A lth u s s e r. u Lire le Capital. ob. Yo iba regularm ente a visitarlo a diversas instituciones psiquiátricas de los alrededores de París. 1 9 9 3 . d ecía. E n 1 9 6 8 -1 9 6 9 h icim o s venir a Bernard Pautrat. J. R. donde enseñé m ientras él se ausentaba (e n 1 9 6 4 ). L’avenir Ju re longteinps.. ^éléne R y tin an . co lecció n “Q uadnge". a través de su sufrimiento y su in te lig e n c ia . un ex alum no y amigo com ún. en particular a causa de sus exilios. véase E lisab eth R o u d in e sco . C a ld ée. Écrits sur la psychamúyse. Pierre M acherey. Taris. cit . f seques ^anciére ( 1 9 6 5 ) . puntuado de m om entos difíciles de todo tipo. aunque n o co m p a rtía las c rític a s que yo h a b ía dirigido co n tra usted. Luego d e la traged ia de n o v iem b re de 1 9 8 0 . Histone de la psychwialyse l> " Cartee. ob. digamos. porque. é l m e h a c ía le er y corregir sus te x to s. p e rcib ía en esos te x to s cosas n u e v a s. cit. ^ tticia .: Yo lo c o n o c í e n 1 9 7 2 . c i t . sin duda inev itable. 1966.: En m ayo de 1 9 6 8 an d aba muy mal. en: Du droit à ¡a phibsophte. PUF. A c e r c a d el lugar d e ^Hiis A lth u ss e r en el psicoanálisis en F ran cia. Véase Louis Althusser. “P o n ctu a tio n s: le tem ps de la th ese”. Nos un ía un gran afecto. y todos los martes los tres nos e n co n tráb am o s en la m ism a sala para escu ch ar las le ccio n e s de los estu­ diantes que preparaban su ayudantía. vol. Luego fue un compañerismo profesional que duró más de v ein te años. 1990.calle de U lm ." Siem pre tuve la sen sa c ió n de que n o pod ía h a c e r ni el duelo del com unism o ni el del fracaso del co m u n ism o . li. A n te s de su m uerte di una entrevista sobre él en los Estados Unidos. y Jacques Locan.D. Paris. H ab ía algo m ístico en su m anera de querer restaurar a cualquier p re cio e l v ig o r te ó ric o del m arxism o en una época en que el partido oscilaba e n tre un a lín e a p o lític a sociald em ó crata. T en íam os pocas d iscu­ siones filo só ficas profundas. É. en co lab o ració n co n É tienne Baltbar.56 d uran te m u ch o tiem p o yo fui el ú n ic o autorizad o a v erlo. Pienso sobre todo en Bennv Levy y R o b e rt L in h art. Roger Establet. ob. “m an ía­ cos”.x a . no co n o cía suficientem ente b ie n las obras de Freud y L acan S in em bargo. pero asistí a algunas sesiones que d ieron lugar a Para leer el C a p i t a l Teníam . M e ale n tó m u ch o a e scri­ bir.439-459. y lo v e ía c o n frecu en cia. París. Stock/lM Ec. PP. os los mism os alum nos. S e ben eficiará con el artículo 64 del G«di(¡o Fen^l de la é p .57 Es­ taba en d esacu erd o c o n e l fo n d o . y el repliegue s ecta rio . S e sentía muy atorm entado y en ese m om ento d ejó la Escuela. D ebía regular sus relaciones con algu­ nos de sus e x alum nos que estaban adoptando una postura extrem ista y que a te n ta b a n llev arlo h a c ia la Izquierda proletaria.

Lettres à Franca ( i 9 6 1-1 973 ) . E se libro jamás se publicó en francés. no trataba de encarar ese tema conm igo. a me­ nudo. que m e resu ltab an m ás fam iliares que a él y que lo fascinaban más de lo que gen eralm en te se cree: H eidegger. Fue la vínica vez que ev oqu é larg am en te mi relación con él. Nietzsche. An Interview with Jacques Derrida”. por el lado de D e m ó c rito . al comentario y al inconsciente. j. Artaud. Verso.60 él habla mucho de usted. Largamente pero insuficientem ente. etcétera). H ab láb am os de te x to s de los que pensaba. Sí. interrogándome al respecto. de Lucrecio. u n poco aparte porque no era comunista. editado por Ann Kaplan y Michael Sprinker. . y sobre todo en sus cartas a F ra n c a M adonia.que fue publicada en un libro am ericano titulado T h e A lthusserian Legacy [La herencia de Althusser]..: Cuando hablábamos de temas filosóficos él n o se p la n te a b a c o m o marxis­ ta. a todo cu an to nos m a n tu v o m ás cerca. cómo me leía (sobre todo alrededor de la cuestión del a lea. Usted form aba parte de los “suyos”.: Tenía una concepción de la filosofía que n o era la suya. d e cierta tradición materialista no marxista. por supuesto. R. fue entonces muy tarde. D. “ Louis Althusser. R. É. 1993. descubrí en ocasiones lo que pensaba de m í y có m o p e rcib ía m i cam in o . Luego de su muerte. que p e rc ib í aquello a lo que estaba más atento en mi propio itin erario y de lo q u e n o m e hablaba directamente. y e l lugar con ced id o a la lengua. al leer algunos de sus te x to s . cit. pero sentía en usted algo fra te rn a l. co m p re n d í mejor. "Jacques Derrida. existía una proxim idad: la p asió n p or la enseñan­ za -lo que usted llama la “dolencia de escu ela”. en: ^ Althusserian Legacy. Además. estu vim os m uy c e r c a y al mismo tiempo hablábamos siempre de otra cosa que de los grandes d esafíos filosóficopolíticos. E n ello s multiplica las alusiones a nuestra amistad. Si uno se remite a sus escritos encuentra la h u ella d e esto . ob. d el a co n te cim ie n to . “Politics and Friendship. Londres. p ero el psicoaná­ lisis les era común. Hubo muchos evitam ientos. Había algo virtual en nuestra re lació n y p o co s d eb ates organizados.5 ’ É. que ni yo mismo lo creí en ocasiones.: En su correspondencia. y a menudo tras su m u erte.

rf<. Alianza. permaneciendo secrenm ente fieles a su religión.en 1949. Freud reemplazó esa escena de hum illación contada por Jakob por otra. U n padre judío.3 obligado a perm a­ necer “fiel a un secreto que no había elegido”. Acerca del antisemitismo venidero E l is a b e t h R o u d in e s c o : Para abrir este nuevo capítulo. cast. Jacques Derrida.4 Así. en España y Portugal. c u . L'interpretation des reves (1900). 2 N a cid o en El Biar. D emdabase.se trasladó a Franc. olía a alcohol de eneldo porque representaba una marca de anisete.) 5S o b re la co n cep ció n “anibaliana del psicoanálisis” y la identificación de Freud co n el general sem ita. 1967. viajante de comercio. y fue en Amsterdam.. 19941. P .. Paris. rvF. 4 Sigm und Freud. los ■Marranos llevaban una doble vida.: Jacques Derrida. del padre judío humillado por los cristianos. cuyo dueño había salido de una “buena fam ilia".’ Freud construyó su teoría del complejo de Edipo a partir de la necesidad de revalorizar sim bólicam ente la función paterna. Usted parece decir de él lo que él d ecía de su propio padre: “mi pobre padre”. en una época en que la autori' E n : G eo ffrey B en nin g to n y Jacques Derrida. C áted ra. 3 Este térm in o despreciativo fue utilizado a partir de comienzos d d >iü' o xv para designar. . [Trad. M ad rid. ob. magrebí y colonizado. a los judíos convertidos y sus descendientes. que usted com ien za a acom pañar en sus viajes a los 18 años. 19°1. pues. aquella en que A níbal promete a su padre A m ílca r vengarlo de sus enemigos. Freud se identificó con la figura de un conquistador semita preocupado por tomar su revancha y fundar un nu evo im perio centrado en la exploración del sueño y el in con scien te.7. donde muchos Marranos pudieron volver al judaismo. La parte redactada por lacqu es P e ra d a se titu la Circonfession y la de G eoffroy Bennington. Madrid. esta figura del padre humillado. Jacques Derrtd. Cada vez Mué pudieron em igraron. p. p. 174 |Trad. luego marrano.2 V ivía com o un hombre sometido y humillado. Sen il. cerca de Argel. representante de vinos y licores para la casa T ach et. En esa época le ja n a n o había sabido rebelarse cuando un antisem ita arrojó su gorro de piel a la zanja. es cen tral en Freud. cast. apodada la "Jerusalén holandesa”. t. sacada de la historia romana. véase mi Histoire de la psychanalyse en France. 107. 1. Jakob Freud era com erciante te x til U n día narró a su h ijo la historia famosa de los tiempos difíciles de la judeidad.. me gustaría evocar con usted algunos recuerdos personales.. En La contracalle — y en Circonfesión— us­ ted h a b la de su padre. A h o ra.: La lntcrpretación de los sueños. Luego se mira a usted mismo com o judío. C'>fno convertidos a la fuerza. católica y trad icio n al.

tuvo que empezar a trabajar en la empresa de los Tachet. significa mancha. en cada café. se detenía para tomar pedidos. en cada almacén. sin duda. Por mil razones. Ni si es posible comparar a mi padre con esas otras figuras paternas. Vienne. Uno de los muchos nombres de mi padre. verdadero tirano doméstico. Estaba el dueño y el empleado.* En ese momento no pensaba en alguna “cuestión judía”. sí. manejaba por él cuando podía. La palabra “sacrificio” volJ a c q u e s D e r r id a : 6Véase Carl Schorske. en su encuentro con la obra freudiana. Es sabido también que al acceder a una cultura grecolatina. los hijos de la burguesía mercantil judía vienesa “superaban" a sus padres. al tiempo que. en Freud o en Lacan. 7Véase Élisabeth Roudinesco. por lo menos relacionado con lo que yo experi­ mentaba entonces. no sé hasta dónde podría seguirla en esas analogías o distinciones.dad patriarcal estaba deshaciéndose en Occidente.6 En cuanto a Lacan. ¿no es cierto? Uno piensa en la mancha de no sé qué pecado original). también él. a los 12 años. en francés. cit. y hasta en la familia yo veía en mi padre a la víctima de un sombrío ritual. Jacques Lacan. adolescente. Charles. cit. En cada hotel. Su “en cuanto a Lacan” me encanta. se encontró en una situación comparable desde el pun­ to de vista que aquí nos ocupa. Surgido de una familia de la buena burguesía católica mercantil. Tras haber sido una especie de aprendiz hasta la edad adulta. Sobre todo sentía condes­ cendencia. fin de siécle. se convertían en “otros” social e intelectual­ mente. más que revalorizar la función simbólica del padre. fue seguro el del abuelo Tachet (qué apellido. De aquí Lacan concibió una especie de odio por las infamias familiares. donde su propio padre ya había sido un modesto empleado. Mi compasión por mi padre fue infinita. cruel y fatal. * Tache. pero de mane­ ra bien indirecta.) . muy pronto se enfrentó a la humillación que padecía su padre (Alfred) por parte de su abuelo (Émile). cuyo paternalismo autoritario me irritaba tanto como su benevolencia. y yo lo veía siempre en el personaje del deman­ dante: para con sus clientes pero también con el dueño.7 Por su parte. (N. el rico y el pobre. Implícitamente. No estoy seguro tampoco de que la experiencia de la humillación de mi pa­ dre esté ligada a su judeidad. mi padre se volvió representante de comercio: siempre al volante de su auto. oh. Oscuro. Recién escolarizado. En ocasiones yo lo acompañaba en sus giras. usted propone deconstruir el paternalocentrismo occi­ dental y su corolario: el falocentrismo. del T. buscaba restaurar una función simbólica de la paternidad a través de la construcción de un concepto extraño: el Nombre-del-Padre. ob.

) . Yo me sentía hum illa­ do de verlo desbordado de respetuosa gratitud para con esa gente para quien había trabajado durante cuarenta años y que “con sentían” generosam ente en “conservarlo”. Trabajaba m ucho. tal vez estoy vengando a mi padre al introducir un principio de desorden en ese “com ercio”. Tal vez a mí también me gusta pensar eso. cuando niño. pues. su silueta. encorvada. ante todo. cuando. explotado por la “sociedad”. a su servicio. fue también una compasión. E ncorva­ do.: La cu estió n del padre humillado. cuyo pro­ ceso organizaría en forma sim ultánea. riendo. com o algunos los urgían y com o ten ían derecho a hacer. purante toda mi adolescencia sufrí con él. La palabra “encorvado” se impo­ ne tanto más a mí cuanto que jamás pude disociarlo de ese destino: mi padre trabajaba en un lugar que llamaban “las bóvedas”. del T . E. más contrabandista. que por lo demás a ]• D. fue ante todo. en 1 940-1942. hubiesen podido despedir a ese empleado judío. volite y voüté: bóveda y encorvado. en el puerto de Argel. (N . com o se figura. Yo era el que podía comprender los sufrimientos de un padre. pero dejémoslo. trabajaba todo el tiempo. y acusaba al resto de la fam ilia de no reconocer lo que hacía por nosotros. doblegado bajo la obligación. Para hacer justicia al padre digamos. y la transacción más perversa.vía incesantem ente: ‘‘Él se sacrifica por nosotros”.: * S e trata de la m isma palabra. no bien uno se pone a com ­ prender y a com padecerse?). con el amigo H am let. nunca se tomaba vacaciones. de quien a menudo. el haberlo conserva­ do. en el fondo. sin duda veía en él una figura ejem plar de la víctima: mal apreciado por la “familia”. Pero las cosas son más com plica­ das. S in llegar a decir que me identificaba virtualmente con él (pero ¿cómo no hacerlo. inversamente.R . por poco que sea. a él. mi padre agradeció a sus patrones el habernos protegido.* En La contracalle o en otra parte me comparo con un representante de c o ­ mercio que se extenúa transportando sus valijas y “vendiendo” su m ercancía en cualquier mercado académico y cultural. de una u otra manera. to set it right! Cuando el antisem itism o estatal se desencadenó en Argelia. la línea y el m ovim iento de su cuerpo estaban como signadas por eso. Y me parece que la experiencia personal siempre repre­ senta un papel en este género de actitud. Nunca pensé en asociar esa experiencia del padre humillado (¡hum illado por un “paternalismo”!) con una rehabilitación cualquiera de la figura paterna o. Mi indignación para con los patrones e incluso para con mi madre. es cen tral en su crítica del paternalocentrismo. Era eso la experiencia del “padre h u ­ millado”: hom bre del deber. creí que no reconocía ni compartía lo suficiente los sufrimientos de nuestro padre. con cualquier deconstrucción del patem alocentrism o. A veces lo decía él mismo. A sí era su manera de andar.

siempre intento vigilarme severamente en la autorización que a veces corro el riesgo de darme. D. al hacerlo. también para otros. deconstruir esos sistemas. y tal vez con un éxito desigual. y yo lamentaba que viniera incesante­ mente a quejarse conmigo. com o judío o . M i padre carecía de autoridad al tiempo que era colérico. y a veces las amenazas o las trompadas contra el “judío de mierda” que. en todo caso mucho más asimilacionista. y tengo la impresión de que la interrogación sobre la identidad judía. debí tomar el partido de mi madre. de manera abrupta. con la caída de los compromisos asociados a los grandes sistemas de pensamiento. como usted dice. hizo una irrupción violenta entre los intelectuales franceses asimilados alrededor de 1980. el paternalocentrismo. fue una mezcla equívoca de compasión y hostilidad. y más allá de una medida “administrativa” anónima de la que no comprendía nada y que nadie me expli ­ có.: Para llegar ahora al corazón de lo que nos ocupará en este capítulo. la cuestión del antisemitismo. realmente debemos comprobar que. a la cuestión del antisemitismo? ¿Del antisemitismo entre nosotros. los chicos en la calle. hoy? ¿Debemos hacerle frente como si estuviera todavía no solo cerca de nosotros sino delante de noso­ tros. A mi me echaron del liceo Ben Aknoun en 1942. en los años setenta. contra mi padre.. P°r mi parte. Cada vez que estabamas solos juntos. Pero. Es cierto que esa experiencia fue poco más o menos contemporánea a la del antisemitismo. No es fácil para mí articular juntos. y jamás cicatrizó: el insulto cotidiano de los niños. o. R. presente y venidero a la vez? ¿Tiene el antisemitismo todavía un rostro y un porvenir? Es cierto que la forma misma de mis preguntas es imprudente. la herida fue otra. para permanecer fieles a ellos sin hundirnos en el dogmatismo. É. j. Yo pertenezco a una familia judía mucho más asimilada que la suya. Parece suponer que “delante de nosotros”. el peligro de un encierro en las categorías o en la identidad se precisó con el correr de los años.menudo pretería confiarse a mi. Fue necesario. Temo que aquí nadie pueda pretender inmunidad. C o n respecto a m i padre. él venia a mi del fondo de su silencio. para usted y para mí. aunque siempre existió. e incluso entre “nosotros”. como dijimos. En ocasiones. esa experiencia personal y los gestos deconstructivos en dirección a Freud y el patriarcado. pero las cosas son oscuras y difíciles de describir aquí.: ¿Cómo atreverse todavía a hacer frente. m is compañeros de clase.. como usted me invita a hacerlo. me tomaba com o testigo de la incomprensión o la indiferencia de los otros. yo resultaba s e r . por cerca de nosotros que esté. el antisemitismo nos resultara. desde mi adolescencia. se planteaba con menos acuidad que hoy. y sin duda más tarde. exterior o ajeno. diría.

el sistema escolar era absolutamente idéntico al de la “metrópolis”: mis­ mas normas. durante casi un año. por lo menos en principio. mismo modelo lingüístico. A h í me sentí iden­ tificado. res­ pecto del racismo y el antisemitismo. y sigue siendo. en el momento de formular cuestiones críticas. cuando no a contraer ese mal. Fue allí. del motivo de la elección. en particular en medios y lugares del espacio públi­ co que. en la universidad. esa desazón. más “colonialista”. N i en el liceo ni. donde com encé a reconocer. Cuando me echaron del liceo de Ben Aknoun. estaban preservados. me volvió inapto para la experiencia comunitaria”. ese malestar que. un año antes. en el límite de la Casbah. Volvamos un momento a Argelia. del medio de los scouts Y exploradores de Francia (muy francés. mis padres me inscribieron “en la ciudad” en el liceo M aimónides. o de su política desde hace medio siglo. o sea. ¡Tam bién tendía a excluir a los propios argelinos! Por cierto. me siento como presa de vértigo ante una evidencia. y por tanto supuestamente insospechado de antisem i­ tismo. Pero supongo que la amenaza ante la cual huía a cualquier precio y a lo que me daban ias piernas (por ejemplo. excluía toda referencia. Creo poder decir que mi vigilancia fue incansable. creía. general y multifor­ me. desde los 10 años. de la fun­ dación del Estado de Israel. durante toda mi vida. A llí. detrás de la catedral de Argel. que la “dem ocracia”. apodado “Émile Maupas”. acerca del judaismo (religión o cultura). incapaz de gozar con una pertenencia cualquiera. por el nom­ bre de la calle. debo confesar que solo hoy mismo. sobre todo. pero en la gran mayoría de los casos. De la misma manera había desertado. . me atrevería casi a decir toda alusión a Argelia y la lengua árabe.. en dere­ cho. en la es­ cuela primaria había más o menos tantos jóvenes argelinos com o jóvenes fran­ ceses “de cepa”.. hasta petainista) hacia el cual me había empujado un maestro infatigable. sobre y contra un frenesí fusional “judío”. es sabido. Esa escuela republicana. mucho menos. nueva para mí: la sociedad francesa tiene una actitud acogedora hacia el retor­ no de los viejos demonios. o en ocasiones radical­ mente “deconstructivas”. Sin embargo. Esa escuela pretendía ser republicana ( ¡más “republicana” que “demócrata”! ) y la “República” puede ser. mismos valores. creo.considerado como tal. los primeros no prose­ guían su escolaridad. eso se fijó en ese momento. en apariencia. por supuesto. me había hecho la rabona en los cursos del L iceo M aimónides) venía de más lejos. expansionista en nombre de valores uni­ versales. donde todos los profesores judíos de la región — ellos mismos excluidos sin un murmu­ llo de protesta de sus colegas ( ¡com o en la “metrópolis”! )—se reagruparon para fundar un lugar de enseñanza destinado a todos esos parias. de la judeidad. ju nto a otros. de tal dimensión comunitaria. Porque sin duda. Era. oculté a mis Padres que. pero conservo de ello un recuerdo sombrío y desdichado. por poco que nos interesemos todavía en esa oposición artificiosa y frágil.

accidental. D. co m o hoy d etesta.: En mí. Tarea tem ib le.. Porque tal vez tam­ bién sea una reconstrucción. más temprano. Com o si una profundidad de memo­ ria me autorizara a olvidar. habla de identidad d isociada. tal vez a negar lo más arcaico. esa herida jamás se cerró. Muy poderoso y lábil a la vez. sobre todo inestable. paradójicam ente. J. Al mismo tiempo. una com­ pulsión gregaria que respondía de manera demasiado sim étrica. J. a distraerme de lo esencial.: Aunque yo sepa que no es posible reducir las producciones conceptuales a elementos de la vida subjetiva. Esta distracción activa. ta n to para desviarse de la tentación comunitaria com o para co n serv ar algo — un resto . D. Por l0 demás. una suerte de “rela­ ción edípica”. crueldad dividida. hasta enérgica. me desvía entonces de lo que sin duda sigue siendo lo más “constitutivo” en mí. sin embargo. en ese medio homogéneo que reproducía.: Hoy me parece difícil no reflexionar sobre esta cu estió n . obligada (bajo la amenaza exterior) y compulsiva a la vez. R. no so­ portaba estar “integrado” en esa escuela judía. e| etnicismo. Nada para mí cuenta más que mi judeidad que.: Usted dice en La contracalle que no quería p e rte n e ce r a la comunidad judía. Bien sé que tales declaraciones parecen . Pero hay que encontrar las m ediaciones más justas y más finas. Con­ tradictorio. el comunitarismo. pues..: Por supuesto. refrendaba. cuenta tan poco en mi vida.de una suerte de “sentimiento de la judeidad” . D. de manera reactiva y vagamente es­ pecular. una ficció n que yo me cuento. la terrible violencia que se le hacía. Por otra parte. una historia. Esa autodefensa reactiva. Detestaba la palabra comunidad. extrín­ seco. R. abismal. Tan­ to trabajo queda por hacer. hasta irreprochable. Me distrae al punto de que en ocasiones también lo encuentro inconsistente. . existe un lazo entre ellas. y a p rop ósito de esa triple identi­ dad (judía/magrebí/ÍTancesa). en tantos aspectos. t R. por cierto . que correspon­ día en verdad a una expulsión. Pero yo debí experim entar una pulsión. también las más singulares.E .. ). Doble sufrimiento. tratándose de la construcción de una identidad. superficial.. a todo cuanto yo podría escribir con el título de “novela de form ación”. en cierto modo.: Por un lado me sentía profundamente herido por el antisemitismo.. ta n to com o yo. no disto mucho de pensar que. herida cuya hemorragia acaso se origina mucho más lejos. Habrá venido desde siempre a dar su curso y su forma (“mi” forma) a todo cuanto podría contarse. ese “sentimiento” es oscuro. É. fue natural y legítima.

etc.. Le monolinguivne de l autrc. resistir a todas esas presiones que yo llamo “chantajes". expropiaciones y deportaciones en masa. y a veces desespe­ rante. etc. Francia. Circonfession. es eso a cuyo alrede­ dor trabajo todo el tiempo. sin duda me hace trabajar. al trabajarme en el cuerpo y el alma. por ejemplo. C on frecuencia es muy difícil.contradictorias. alrededor de cuestiones siempre trágicas e infernales: la Shoah. hasta todo alter­ cado.). y diré sobre todo. no la considero un mal absoluto. U n o la sufre. evalúo la acción o la política de comunidades o Estados a los que supuestamente no pertenezco. También es aquello que. Es particularmente cierto. usted lo sabe. justamente.8 me da que pensar tanto en mi pertenencia como en mi no pertenencia al judaismo. Un “yo” no es un átomo indivisible. atenerse a juicios complejos. Com o la condición de una mirada un poco despierta. Pero solo lo serían a la ma ­ nera de ver de quien no podría decir “yo”. Palestina. de un juicio más justo. interrumpe muchos sueños dogmáticos. enunciados prudentes y diferenciados. no quiera volver a centrar todo en tom o de ese centro. como numerosos textos lo atestiguan. La contre-allée . Esa incalculable multiplicidad inte­ rior es mi tormento. mi pasión y mi labor.. toda división. y “U n ver à s o ie". no creo que esta división o esta no-identidad consigo sea pura o ejemplarmente judía.d . quiero decir "más único” que otro. no soy uno solo. Por otro lado. La ruptura de la pertenencia a menudo me da la posibilidad. (j. etc. genocidios. aunque fuera virtual. a las ideas preconcebi­ das. Sin internarme más adelante en esta senda demasiado frecuentada. ya se trate de Europa. Tan libre como en los momentos en que. 8 V é a n se sobre todo. de una sola pieza. Por un lado. c it. c it . ) . añadiré dos o tres cosas. Sin ceder a ningún chantaje por la pertenencia comunitaria. pero ¿quién se atreverá a pretender que no es también muy judía? Por último. mi tripalium. pero emancipa. como si fuera único y singular. esta dehiscencia (más de uno y más de dos y más de tres. No estoy solo conmigo mismo.) son irreductiblemente singulares. Israel. toda “explicación” consigo mismo. sin ceder tampoco a ninguna intimidación. más allá de toda aritmética y toda calculabilidad. En ocasiones es casi imposible. hasta privadas de sentido común. menos injusto. como cada herida. todos los desastres de este tiempo (exterminios. para limitarme a esa judeidad de que hablamos en este momen­ to. desde siempre. Israel o la diaspora judía. ob. mi trabajo. Com o cada homicidio. toda heterogeneidad. a considerandos estratificados. sobre la política de las comunidades a las que supuestamente pertenezco y con relación a las cuales quiero permanecer más alerta que nunca. en la confusión general que organizan esos chantajes. esta división. ob. reivindico esta división desarraigante. sino expulsando fuera de sí toda alteridad. una vez más. Me interesa ser tan libre com o sea posible para criticarlos cuando sea necesario. no más que otro. aunque. e n : Voiles (en colaboración con Héténe C txous).

Anticipó o agravó algunas medidas tomadas por Vichy. allá como aquí. de lo que había podido pasarme en A rgelia. innegablemente. Esa ilusión duró. N oche y niebla) y toda suerte de textos. el antisemitismo no tenía ninguna posibilidad. cosa bien conocida. buenos o malos. T enía más de 20 años y vivía en París. y sobre todo en el medio intelectual o académico. allí donde esa cosa tuvo lugar.: Hubo algunos filmes (a no dudarlo. yo era adulto cuando com encé a “saber”. injustamente. a un pen9Filme realizado en 1956 por Alain Resnais. con un com entario de Je a n Cayrol. no me libré realmente de ella. Pensé ingenuamente que en Francia. pero en realidad el antisemitismo vela. É. D. por lo demás. mitismo se desencadenó en la vida corriente y en la legislación. con otros sueños. por supuesto. fue virulento durante la Ocupación. dos historias. R. s¡ le parece bien. a veces violento. palabras o imágenes? ]. El Gobernador general fue más papista que el Papa. me gustaría poder analizarla m ejor un día. aunque a veces sea brutal­ mente interrumpida por “despertares” (entonces me digo: “A ten ción . se llama la Shoah? Durante la Segunda Guerra Mundial. luego latente y difuso tras la guerra. irreversiblemente. como todo hom bre un poco despier ­ to. sobre todo en lo que concernía a la educación nacional y la función pública. pero antes de nosotros. no tomé la medida del mal. É . lo que es absurdo. Pero esta disparidad no es insignificante. ¡incluso en ti!’’). no sólo “pensarla” sino pensar “en eso”. en Argelia. Ese tener-lugar justamente resiste al pensam iento. sino más tarde. no sabía.A propósito de desastre histórico. como muchos otros. No recuerdo ya todo el progre­ so de esa toma de conciencia. por lo menos. no medí su desmesura. En todo caso. de la realidad de los campos. Eso ocurrió.: ¿Por textos. por supuesto. Fue lento y progresivo. . com o si en esto se tratara de dos mundos. allá. que en todo caso siempre disocié. D. no sabíamos (en todo caso en el medio que fue el mío) lo que había pasado o seguía pasando en Europa. el antise­ J. y solamente en parte. Hasta el próximo sobresalto. Como muchos. desde el filme de Claude Lanzmann. “pensar” la cosa. tiene el arte del disfraz. si puedo decir. cuando yo llegué por primera vez a la Francia metropolitana a los 19 años creí que iba a dejar de sufrir. volvamos por un m om ento a Argelia. Y bien. a esa edad. R. dos comunidades privadas de comunica­ ción. intenté. de aquello que. A pesar de todo lo que nos llegaba por ese lado.: Bastante tarde. estás durmiendo. Allí siempre reinó el antisemitismo.: ¿Cómo se enteró del genocidio de los judíos. desde cierto punto de vista. pensar “en eso” en su lugar. Luego. y de manera progresiva. Y luego tal vez me vuelvo a adormecer.

como otros. R . bien a resguardo de una buena conciencia negadora.10 nunca creí -probablem ente era mi ilu sión.1 1 É. habituándose. R . Como lo tes­ timonia el tem ible discurso que llamaría de “antisemitismo inconsciente” y que consiste en condenar radicalmente la Shoah pero reivindicando el dere­ cho de “criticar” a los judíos “como judíos” y “contabilizarlos”. D. usted tuvo la ilusión de que el antisemitismo había desaparecido. etcétera.. el Frente Nacional. H ace dos años. una manera de expresar de manera negativa un pensamiento cuyo contenido se reprime. me sentí horrorizado por cierto rebrote del antise­ mitismo ligado a la progresión de la extrema derecha en Francia. Subjeti­ vando.1 2 Aquí se trata de una negación en el sentido freudiano. En este discurso. entonces. Veía con claridad las gesticulaciones y mue­ cas de algunos grupos. como otros. o sea sacralizar. que se organizan en “lobbies”. de tal partido. todo ocu rr e com o si el antisem itism o nuevamente se hubiese banalizado. estaba dispuesto a denun­ ciarlos. del que acabamos de ver algunos sobresaltos típicos con el caso Renaud Camus. .: Hoy. Pero no pensaba que la sociedad. porque también es posible idealizar.que la sociedad francesa podía volverse antisemita de manera peligrosa. reapropiando. Implosionó en diciembre de 1999 debido a sus divisiones internas. los franceses se declaraban racis­ tas en el 70% pero afirmándose hostiles a toda forma de discriminación. Interiorizando en un trabajo de duelo que siempre tiende a inmunizar. y.. con el fin de influir la opi­ nión o desestabilizarla. j. partido de extrema derecha. dejando así de representar un papel electoral mayor en las rela­ ciones políticas entre la derecha y la izquierda.: Progresivamente.samie n to que creería pensar asimilando. 1 1 Sobre el caso Renaud Camus. un bien lo sé pero de todos modos. represen­ taba el 1% del electorado francés en 1981 y el 15% en 1997. Y somos muchos los que lo pensamos. que algo como la “cultura” de este país podía dejarse invadir por ese antisemitismo ordinario. consúltese la nota 14 de p.: Cuando. 36 de nuestro capítulo 2: “Políti­ cas de la diferencia". la famosa “contabilidad” de la cantidad de judíos en tal o cual sector trabaja evidentemente como una incitación a la discriminación. lo peor. la supuesta “crítica” no es más que poner al día una forma antigua de antisemitis­ mo fundado en la afirmación de que los judíos son “demasiado numerosos” en tal o cual profesión. É. según la famosa fórmula de Octave Mannoni: “Bien sé que 10Fundado por Jean-M arie Le Pen. en ocasión de un sondeo. a negar lo que idealiza. 1 2Sondeo realizado por la Comisión Consultiva de los derechos del hombre y publicado el 15 de rnarzo de 1999. Sin embargo.

aunque sea bajo esta form a caracte­ rística. lo que me perm ite no ser acusado dema­ siado rápido. 1969. ¡A cualquier precio! Porque es una trampa mortal. de tal o cual iniciativa de la comunidad judía”.’’1’ O incluso: “Claro que soy racista. política). pero si la palabra coraje (intelectual u o tro ) con serva algún sentido. tranquilamente: “Por suerte soy judío. del lado en que me en cu en tro. Porque estamos rodeados. etcétera. Porque no quiero negar a cualquiera (ni por otra parte privarm e yo mismo) el derecho de criticar a Israel o a tal comunidad judía so p retexto de que eso corre el riesgo de parecerse o ser funcional a un antisem itism o. incansable' mente. aunque sea tom ando el tiem po. dando o impo­ niendo el tiempo de discursos complicados y argum entaciones estratificadas. despreciable pero bastante fácil de descifrar. de la opinión de tal o cual judío o grupo de judíos. de toda responsabilidad (intelectual. sin dejarse intimidar jamás. de una trage­ "O ctave Mannoní. S eu il. y aunque. Puede considerarse discutible este fin. del que algunos querrían adueñarse y servirse de ese modo.los judíos sufrieron. Así. Hay que debatirse y batirse contra aquellos que disponen (d e) esas tram­ pas. la tram pa es un verdadero sitio. j. sus "efecto s perversos”. o detestable la estrategia que lo gobierna. a mi manera de ver. son numerosos. pues. sin el menor antisemitismo. París. utilizarlo con tal o cual fin. es la apropia­ ción y sobre todo la instrumentalización de la m em oria histó rica. denunciar dicha instrumentalización. pero no quiero que se persiga a los negros. como se dice. Es una trampa que hay que neutralizar. . se debe com batir a la vez toda forma de negacionismo y rehusar la explotación de una tragedia sin fondo. P . pueda com prender que no hay que mal­ tratarlos demasiado”. Lo peor. pero de todos modos exageran. entonces ni siquiera puedo ya decirme. por lo menos. Hay que oponerse a ellos. El primero es que en to n ces se corre el riesgo de vacilar en criticar cualquier cosa de la política de Israel o de tal comunidad judía. es justamente en esa situación tramposa. ética. el holocausto. y estoy pesando mis palabras. Reconozco la dificultad. ante tentativas de intim idación que vienen de todos lados. ¡Para n o h ablar de negadonismo! Como lo sugería hace un rato.: Cuando el antisemitismo se expande. de todos modos. Clefs pour l'imaginaire on l'autre scène. cuando me inquieto por los fundam entos del Estado de Israel y de su política. o sea. aunque no desee fre ­ atentarlos. a mi parecer (en todo caso es mi regla o mi m áxim a). Siempre va a haber alguien que sospechará que está en colusión indirec­ ta. Es la muerte programada de la más mínima lucidez. sin negar de nin­ guna manera la realidad de esa monstruosidad pasada. Es posible y necesario. con ese antisemitismo ram pante. por ejemplo ese cálculo propiamente estratégico (p o lítico u otro) que consis­ tiría en servirse del holocausto.

No siempre es fácil percibirla.: En efecto. cier­ ta manera de escribir. por ejemplo exponiendo los rasgos marcados de un rostro congelado en el dolor impertur­ bable. Y no olvidemos que el antisemitismo. Estará de acuerdo conmigo. infiero que hay que resistir sim ultáneam ente tanto a uno com o al otro. al mismo tiempo. las diplomacias de todo tipo. en los Estados Unidos. o incluso criticar cierto discurso integrista o sionista sin por ello hundirse en el antisem itism o. Artesanal o industrial. No quiero tener al respecto lo que se llama una “opi­ nión”. por lo que no me siento culpable de las críticas que dirijo a judíos o a n o judíos cuyas opiniones no comparto. pues. . Lobbying. Esos dos males van a la par. menos que nunca. del testigo legítimo. no deberíamos contentam os con compartir opiniones”. una lengua. P recisam ente porque sé muy bien que el discurso antisemita siempre es reco n o cib le en su lengua. el mercado y hasta el mercado de arte. cierta lógica. sin esperar. su retórica. Se impone entonces en todas partes. me parece indispensable condenar las m anifestaciones de antisemitismo que se desarrollan. R . no es menos cierto que.dia peor que toda tragedia (quiero decir todavía “griega” en su figura). hay que analizar el antisem itism o. cierto razonam iento. se alim en tan y se alientan uno a otro. no hay que ser judío para sentirse autorizado a criticar lo que hay de insoportable en ciertos discur­ sos proisraelíes. una cultura.1 4 J. costumbres o usos políticos que no afectan necesariamente la expresión “lobby” de conno­ taciones sospechosas.D. si puede decirse. Por lo demás. hasta reproducir tesis negacionistas. sus palabras. También aquí. y que no pertenece a nadie. incluso inconsciente. en los países en guerra contra Israel. Esta estrategia también puede invadir la retórica.: En esto no se puede ceder. Sin descanso ni debilidad. en otras también bajo una máscara respetable. de manera más noble y refinada. ineluctable­ mente. Pero si hay que estar constantem ente en alerta para discernirla. remítase a la continuación del capitulo y a la nota 38 de la página 145. este es un lugar donde. Lo hace en ocasiones de manera grosera y sin disfraz. la instrumentalización comienza muy rápido y muy temprano. U n o puede perfectam ente oponerse a la política israelí y sostener la causa palestina. tan autorizado como si viniera a cumplir el papel de un profesional. Fíjese la historia del “lobby judío”. hasta el negacionism o que igualmente rápido podría usarlo com o pretexto para revestirse de buena conciencia. se revela por una manera particular de hablar de los judíos. la expresión es impor­ tada sin precauciones desde un lugar. É. Por las mismas razones. incluso se cultivan. puede ser una activi1 4 A l respecto. creo que hay que redoblar la vigilancia ante un adoctrinamiento antiisraelí que raram ente evita el antisemitismo. Por incómodo que sea.

tengo mil razones para creer que más vale. Se enteró que usted se encontraba e n T e l A viv hace dos años y que había dado un ‘discurso’ que fue cubierto por la p ren sa israelí. creo. se esfuerzan por proteger aquello que. fuera de una breve introducción. según la escena retórica o política. ante un público muy amplio y en el curso de una discusión. Cada vez hay que preguntarse “¿quién dice qué?”. y sobre todo lo que desaprobaba de la política israelí. pero c o n franqueza y firmemente. como . con razón o sin ella. sin poder justificarse por d efin ició n . el uso precipitado y com­ pulsivo de la expresión “lobby”. aunque las condiciones de la fundación d el Estad o de Israel sigan siendo para mí una colmena de cuestiones dolorosas que n o podría expo ­ ner por teléfono (e incluso si se da por descontado que to d o E stad o se funda. en 1 a violencia). por ejemplo judíos. agregué. Por lo tanto. Dicho lo cual. que no es posible dejar de descubrir. y P°r interés del mayor número. algunos ju díos pueden y deben en ocasiones inquietarse por las iniciativas de tales grupos sin que sean sospechosos de antisemitismo. alguien que n o co n o zco m e llama por teléfono. incluidos otros Estados de la región. en la sociedad civil. El síntoma puede ser más o menos grave según los casos. La m ism a exp re sió n n o significa o produce lo mismo según esté en la boca de un presid ente de la República o de un judío contando una historia judía. pero. un te stim o n io de antisemitis­ mo. a mi juicio es posible criticar o lam entar. com o m ín im o . considerar a esta fundación. hay algo así com o “lobbies” grupos de presión de todo tipo. según el contex­ to. le d ije . reu nion es de personas que con o sin mandato. interp retan c o m o los intereses o la justa memoria de una comunidad? Algunos. Pero en la im portación. ¿porqué no reconocer que. Como no había huella legible de esa im provisación. a pesar de su v io le n cia originaria. dije a mi interlocutora que si su h ijo se in te re sab a en lo que pienso de Israel. las más de las veces. expuse lo que pensaba de la situación y los desafíos políticos. encontraría lo que buscaba en tal o cual te x to . Tam bién. Que­ ría conseguirlo”. En la importación de ciertas lo cu cio n es idiomática s cuando son virtualmente peligrosas. en el interior o el exterior de una in stitu c ió n . Lo hice con prudencia. Hace algún tiempo. e incluso por parte de alguien a quien no se querría considerar como antisemita. creo. pueden a su vez reconocerse o desaprobarlos. al fin y al cab o. del Centro de Documentación Judía: “M i h ijo h a c e u n a tesis sobre Israel en la Sorbona. A grandes rasgos. que toda fundación misma se funda. Una anécdota. incluidos los palestinos. No di ninguna conferencia en T el Aviv. en Francia. judíos entre otros. d en tro o fuera de d icha comu­ nidad. ¡tal vez habría que ap licar el “principio de precaución” que se reserva hoy a los "anim ales” o a los prod uctos tóxicos! La importación de la expresión "lobby” (com o por otra parte la de politically correct de que hablamos) nunca me parece in ocen te y tran sp aren te. la acción de tales grupos. cortêsmente.dad corriente y legítima. en cie rto s casos. en qué situación y con qué estatus.

1998]. Pero me expliqué sobre esto en otra parte y no puedo encarar aquí esos temibles problemas. a menudo reivindicaban una pertenencia a la Iglesia reformada. del otro lado del teléfono: “Ah. Bruselas. puedo experimentar una profunda compasión. con un pueblo palestino liberado de toda opresión o de toda segre­ gación intolerables. Y a menudo tuve la sensación de que mi padre. 1989. como lo escribí en otra parte. en particular en Jerusalén. Kant. en una conferencia. No tengo ninguna hostilidad particular ni de principio respecto del Estado de Israel. cuyo texto fue publicado en varias lenguas. algunas personas de mi familia materna. y Adieu à Eíimumuel Levinas. le juif. no en el fondo o de frente”. hasta cierta solidaridad con los habitantes de esa región y con las víctimas históricas (judías y palestinas) de las atrocidades de este tiempo. y protestan­ te (por la rama paterna). o. iTrad. que asimila­ ban a una subcategoria de judíos. en el sen tido más amplio del término “Estado” (por lo menos respecto de lo que hoy queda de ese sentido amplio de la soberanía en general. Ellos mismos se consideraban como judíos “israelitas” (o “nobles” ). otra grave cuestión que debo hacer a un lado en el momento de referir brevemente. y hasta m e atrevo. Por otra parte. esta vez. siem1 5 Jacques Derrida. bueno. “Interpretations at war.en lo sucesivo irreversible. a una exigencia de justicia que algunos. decían acerca de los emigrados recientes de Europa oriental: “Están los judíos y los metecos” . Ousia. Madrid. por ejemplo. cast. padecía por eso al punto de querer disimular su propia judeidad.cit. É. más o menos: “Yo soy judío. no vacilan en considerar como esencialmente judía. No creo ceder a ningún antisemitismo diciendo esto. y trataban de “metecos” a los judíos orientales.: Al escucharlo. con razón o sin ella. se me ocurre que. que era un judío oriental ashkenazi. en el seno del mismo “Estado” “soberano” y binacional. en la época en que se hablaba de “territorios ocupados”. Con frecuencia lo dije públicamente. ya me parecía”. No sé qué infirió ella pero inmediatamente agregué. en una entrevista. hace bastante tiempo. . °k. en mi infancia. sin duda usted lo sabe. 1 ’allemand”. pero casi siempre juzgué severamente la política de los gobiernos israelíes respecto de los palestinos. in­ clusive las de las grandes potencias. a condición de que se instalen relaciones de buena v e c in d a d ya sea con un Estado palestino dotado de todos sus derechos. una entrevista telefónica).1 5 etcétera. ser más fiel entonces que nunca a una herencia. en: Phénoménologie et Múique. Después de algunas frases de ese tipo escuché que me decían. Trotta.: Adiós a Emmanuel Levinas. R. surgidas de la gran burguesía llamada “israelita”. Melanges offertsà JacquesTaminiaux. inmigrante de Rumania. desde antes y después de la fundación del Estado de Israel. Pero me inte­ resa conservar el derecho de criticar todas las políticas gubernamentales.

todos los m iem b ro s d e m i fam ilia ha­ bían escapado. que los judíos debían ab solu tam en te asim ilarse y d ejar de ser judíos. que la religión c a tó lic a supo a lim e n ta r durante siglos. pero las más de las veces es un judío el que lo dice. En cu an to a mi pad re. nunca m ás ser ju d ío . la ló g ica ejemplarista conduce estos dichos al abismo. por la pintura y el arte en general. sob re todo des ­ pues de la Shoah. Corremos el riesgo de asistir.: Me temo que el antisemitismo venidero n o sea de este ord en . y Le monolinguisme de l'autre. Más valía no ser ju d ío . El mismo había term in ad o por pensar. D. 16 Ese asim ilacionismo iba parejo con la p reo cu p ación de d e c ir to d a la verdad sobre la Shoah. Gaullistas y antipetainistas de la p rim era h o ra . con una excepción. Pero al m ism o tiem p o. En mi infancia me hablaban in c e s a n te m e n te de las cámaras de gas y los horrores del nazismo. ]. cual­ quiera que se odie comienza a parecerse a un judío. más “e je m p la rm e n te ” ju d ío . el odio de sí judío fue exacerbado. É. si nada es más ju dío que e l o d io de sí. Paris. e n todas p artes m e encarnice en acechar. 1992 [Trad. sino un verdadero gu sto p o r Ita lia . sob re to d o . Muy tem prano ap re n d í to d o s los detalles del exterm inio del que. tras la gu erra.pre afirmo que “era una desgracia ser ju d ío ” y que. yo no debía “casarme con un judío".1 7 con todos sus desafíos políticos.y por tanto al psicoanálisis. G alilée.com o te rm in é p o r c o m p re n d e r de qué extraña judeidad yo era la heredera. y sin duda gra­ cias a ella . todos fueron resistentes (activos o pasivos) y por tan to muy v ig ila n te s fre n te al peligro de deportación. Si me permite que lo recuerde una vez m ás. Fue a través de su en trad a e n e l psicoanálisis como pudo luego responder a mis cuantiosas in te rro g a cio n e s. porque el exterminio siempre podía volver a empezar. yo recib í el b au tism o . para alim entar sus peleas.: El odio de sí.u n v erd ad ero bautismoy fui educada en la verdadera religión cató lica. y para eso en formalizar. cast. ob. se dice. 17 Véanse sobre todo Shibboleth .pour Paul Celan. no esa asimilación que tanto deseó para mí.4E1 término de “odio de sí judío" fue inventado por Theodor Lessing en un ensayo p u b li c a d o en 1930: Der Jüdische Selbsthass. y recurrieron a falsos certificados de bautismo. esa lógica y esa re tó rica ejem plarista. Rider. le d eb o. sobre el fondo de tragedia de la Shoah. A quí encontram os ei famoso “odio de sí ju d ío ”. Véase Jacques L. porque el o d io al ju d io era eterno. Modemité viennoise et crise de l’identi^’ ob. cit. interminable. Arenas Libros. y esa figuralidad arrasa con todo. R. . C o m o siem pre. recurrirán al v o cab u lario d el odio del . nada más judío. cu an d o m i p ad re e ra a te o y m i madre sólidamente anticlerical. 2002]. cit. a disputas entre judíos que. En consecuencia.: Shibboleth Madrid. m arca de in fa m ia . C om o no se sentían tanto ju díos c o m o re p u b lic a n o s y asimilados. se negaron a llevar la estrella am arilla.

e n un co n te x to p re ciso .18 E lla había suscitado las cuestiones que evocam os aquí. S i los texto s antiguos son publicados ta l cu a l o acom p añ ad o s de com en tario s a su vez antisem itas. C o m o usted sabe. . e l juez n o c o n d e n a rá ya que. los escritos de L éo n Bloy.otro. En especial se lee: "Se considera como un delito la provocación a la discriminación. N o ob stan te. E sth er Benbassa. E n to d o caso . quien se entregó a un ataque salvaje. remítase al capítulo 2 de la presente obra: Eolíticas de la diferencia”. que servirá de biblia a todos los autores de la extrem a derecha antisemita de la posguerra. h o m ófo bo s. e n ese caso. aunque com prend o que un ed ito r pueda preferir abs­ tenerse. ashkenazis en su mayoría. en realidad eran la reencarnación de “malos judíos”. P ien so sobre todo e n e l D iario de A n d ré G id e . 2 1 La ley de 1881. fue completada en 1972 por un texto nuevo. odio o a la violencia para con una persona o un grupo de personas en virtud de su origen o Pertenencia o n o pertenencia a una etnia. el m o tiv o n o será una in c ita c ió n al od io racial. ¿Vamos a expurgarlos en nom bre de una cen su ra re tro a c tiv a y “p o lític a m e n te c o rre c ta ”. c o n un c o m e n ta rio c rític o . Periodista y libelista francés. en Francia. 20Edouard D rum ont (1 8 4 4 -1 9 1 7 ). m isóginos. en 1886. como sefaradí. 19 Esther Benbassa y M aurice Szafran. líder del antisem itism o más violento de fines del siglo XIX y autor. una raza o una religión determinada” (artículo 24). cabe im a g in a r c o m o posible una re e d ic ió n de L a Francia judía de Edouard D rum ont20 o d e los panfletos an tisem itas de L ouis-Ferdinan d C é lin e . sin ser a b ie rta o e x c lu siv a m e n te an tisem itas. procurando así una inmensa felicidad a los verdaderos antisem itas. las posiciones de Renau d C am us y el rabin o integrista O vadia Yossef. si se tra ta de un a ed ició n crítica. está prohibido difundir textos antisem itas o racistas. siquiera en forma de d o cu m e n to s acom pañados de co m en tario s eruditos.22 com o pudieron tem erlo 18Jefe del Shas. hay tod a suerte de texto s antiguos que.21 a la q u e los ed ito res y autores están obligados a som eterse. E sto n o se h a h e c h o . caen bajo el peso de la ley. e tcé te ra . y e n m u ch os otros textos más. Y ad em ás. Ovadia Yossef declaró que las víctimas de la Shoah.19 Sus posiciones eran discutibles — y yo n o las com parto— pero n o fueron discutidas por e l perio d ista. racistas. 22 Sobre la cuestión de lo “políticam ente correcto”. e n el cu erp o lite ra rio fran cés. o escritos antiguos de c a rá c te r a b ie rta m e n te a n tise m ita o racista. fue acusada por u n periodista de sostener. titular de la cátedra de historia del judaism o m oderno en la E scu ela P ráctica de A ltos Estudios. una nación. con trariam en te a lo que ocurre e n los E sta­ dos U n id o s. A esto se añaden la difamación (artículo 3 2 ) y la injuria (artículo 3 3 ) para con las Cismas personas. e n e l de los h erm an os G o n c o u rt. pero n o estoy e n c o n tra a priori. x e n ó fo b o s. de La France juive. en Liberation del 11 y 16 de septiembre de 2000. P ero es e v id e n te que. H a ce poco. lo que sí es reprim ido. están salpicados de pasajes antisem itas. c o n ju sta razón. es la publi­ cación de e scrito s actuales a b ie rta m e n te an tisem itas o racistas. que rige en Francia la libertad de expresión. por la ley de 1972. partido étnico religioso israelí.

. R. za semejante equivale a ocultar el problema con el que hoy nos enfrentarnos' los autores antisemitas actuales. se tiene el derecho de castigarlo. hoy nos enfrentamos a otra cosa: a la manifestación de un antisemitismo inconsciente. que no entra en el terreno ni de la ley ni de la responsabilidad consciente. por otra parte. pero no por eso dejan de caer b ajo el peso de la ley de 1972. precisamente. por tanto es responsable. etcétera. desvia­ do. cada manifesta­ ción de antisemitismo.algunos defensores de Renaud Camus? Por cierto que no. Esgrimir una amena. por lo menos reprimida por ley como un delito que justifica persecuciones penales. prevé y desea sus posibles consecuen ­ cias. D.23 Digo posibilidad y dejaré “conceptos” entre com illas porque un trabajo tan peligroso.: ¿Usted cree que habría que autorizarlos? É. D. Ante declaraciones explícitas y violentas de antisem itism o. imprevisible. es un síntomaPero.: Una vez más. J. lo repito. incierto.: Nada lo prohíbe. lo dice libremente. Pero. P ero algunos afirmarán que no quiso decir eso. sin la mediación y por lo tanto el acuerdo de un editor? É. oculto. cit. Ni siquiera han sido rozados por “conceptos” freudianos. los que publican aqu í y ahora. en un espacio retórico o literario cuyo estatus perm anece incierto. En Francia. Véase también Jacques Derrida. J. deberíamos tomar debida nota (para trabajar siempre en eso) de este hecho masivo: el derecho en general. de racismo. ción. États d’dmc de la jM^chanafys1 ’1 ob. utilizan la nega. R. el d e re ch o penal y la criminología en particular no han integrado todavía la sim ple posibilidad de algo así como el psicoanálisis.: Cuando apelan al “odio racial”. Y que. que en verdad.: Por supuesto que no. de crueldad en general. ¿pueden ser publicados a costa del autor. quería manifestar otra cosa. la voluntad explícita de hacerlo: sabe lo que quiere decir. se supone que su autor tiene la intención consciente. J D. en dirección a la propia axiomática del derecho europeo. ¿qué es un síntoma? ¿Puede juzgarse un síntoma? ¿Hacerlo comparecer ante la ley? Usted sabe que se pueden descubrir huellas de antisem itism o en 23 Encaramos la cuestión de la pertinencia de los conceptos freudianos en el capítulo 9 de este libro: "Elogio del psicoanálisis". la irrisión. en ocasiones hasta la introspección crítica para hacer pasar su antisemitismo. queda por h acer por e l lado del psicoanálisis. no eso exactam en te. la manifestación pública del racismo y el antisemitismo está si no prohibida.

los axiomas del dere­ cho penal seguirán siendo groseros y primitivos.: El malestar en la cultura. el hay que” de tales tareas y tal porv enir n o se anu ncia solam ente. Entonces. Malaise dans la culture (1 9 0 0 ). cualesquiera que sean por otra parte su refin am ien to aparente y su sofisticación “técnica". la m icro in fo rm ática o el teléfono portátil). A p artir de ese in co n d icio n al yo in ten to pensar el pensa­ 19<)j Sigmund Freud. Su discurso al respecto siempre me pareció inestable . Freud con sid era indesarraigables las pulsiones de muerte y de destrucción. no hay que buscarle “tesis” n i respuestas ya hechas. Pero si uno no quiere abandonarse p asiv am en te a esta confusión (por ejemplo so pretexto de que esta agresividad y este odio del otro. A unque uno se autorizara a considerarlo culpable (desde el punto de vista m oral o p o lítico ). el por-venir no se deja reducir.^ Cree y no cree en un progreso. CEuvres competes.245-333. H ay un punto en que la cuestión de la culpabilidad desborda el espacio jurídico. Alianza.ese concepto de síntoma (y. com o un predicado. S in duda volveremos sobre esto. En este caso. correlativam ente. Tal vez no pueda ser de o tro m odo. ]. ¿se tiene el derec o e juzgar el síntoma? ¿Cómo referir un síntoma a un sujeto. tan to por el lado del psicoanálisis como por el del derecho. •PP. xviu.R. A quí. E n derecho. pero que n o soportan la com paración con. la telecirujía. no pueden ser erradicados). Este es el pri­ mer aco n tecim ien to . por ejemplo. El mismo tiene algu­ nas dificultades para extraer lógicam ente consecuencias éticas o políticas por lo que respecta a lo que llam a la cultura o la civilización. París. Yo lo v eo com o un hom bre de las Lucez que no lograría creer en las Luces. d.discursos donde los judíos ni siquiera son nombrados. Y es la señal de que esas tareas siguen siendo. e n to n c e s hay que volver a pensar a la vez en las herencias y “retomar todo desde c e ro ”. las únicas armas son la crítica y la vigilancia.y equívoco. v ien e a im ponerse a nosotros de m anera incondicional. Más acá o más allá de las “tesis”. “históricas”. la m oral y la p o lítica. Madrid. viene sobre nosotros. En la medida en que no se haya delim itado rigurosamente . S i a eso se llam a “deconstruir”. la “crueldad” o riginaria del “sadismo” o el “masoquismo”. a je n o a las proposiciones o posiciones.‘ . en un sentido de esta palabra que Jebe ser su jeto a la m ism a reelaboració n . y bien. no es posible condenar a un sujeto aquejado de tal síntoma. a un sujeto del derecho? É. [Trad. cast. PUF. el de acto o de pasaje al acto).n o es cosa de y a. hasta del otro en sí. cómo atribuirlo. ¿se tendría el derecho de perseguir ante la ley a alguien que solo presenta “síntom as” de racismo? Lo dudo. Corren el gran riesgo de asem ejarse un día a producciones humanas tan “prehistóric a s" como hachas de piedra tallad a (c o n las que por otra parte se podían hacer cosas sorprendentes. 19851- .

por ejemplo. por ejem plo perform ativo (m e e x p lico sobre esto en otra parte). escribiendo. la experiencia de la condición. de la c o n d icio n a lid a d . Dicho lo cual. e n la cu a l tampoco creo demasiado. no tengo una tesis para proponer. la exposición a un lím ite . en tal o cual situ a ció n . una distinción. G a lilée. n u e s tro capitu ‘ . el m onarca o el pueblo. Por ejemplo. o incluso vuelan en ayuda de un libro o u n au to r que visible­ mente no leyeron. acaso ingenua: m odestam ente. pero para explicarme necesitaría tiem po. a todos los tics ta n c o n o cid o s del anti­ semitismo común o de la xenofobia “v ieja Francia”. eso que “no va” y nu nca va b ie n es c ie rta relación entre la justicia y el derecho. analizando. pudo motivar la ley Gayssot. y el an á lisis d e b e ría partir de ahí). pero la prohibición de una pu blicación m e p arece injustificable' Por principio. hasta “s o c io ló g ic a ”. la incultura profunda y la necedad social. pero también en virtud de los efectos perversos que tal medida siempre corre el riesgo de producir. sobre todo en un m o m e n to e n que la trans­ formación técnica del espacio público la torna más in o p e ra n te que nunca. 2001.. Dios. a m i m o d o de ver.ü Por lo tanto. y sobre todo en L'unwersité sans condition. Comprendo aquello que. y hablando con propiedad. en el caso de que hablamos26 (caso m e n o r e n s í m ism o pero grave en la medida en que revela cierto estado de la cu ltu ra y e l esp acio públi­ co francés. la ex ­ posición de un límite. Por cierto. Pero ¿apuntando a qué? Bueno. habría que preguntarse qué pasa en nuestro espacio pú blico cu an d o u n e d ito r y cierta cantidad de “intelectuales” cierran los ojos sobre esas frases ta n espantosas como grotescas. en tales casos.p o r in e sta b le y difícil de determinar que sea. no supieron. hay que h acer tod o lo p o sib le para oponerse a él públicamente y para justificar nuestra op osición : h a b la n d o . demostrando. Pero sobre todo -y a que el libro y el autor. hasta europeo). o sea. no pudieron o no quisieron le e r (c u a tro posibili­ dades a menudo indiscernibles. consúltese nuevamente la nota 14 p.entre lo condicional y un in c o n d ic io n a l que querría dis­ tinguir de la soberanía de cualquier sujeto. 25 En varios lugares. como un juguete. m e gu staría poder hacer el análisis crítico y deconstructivo de lo que “no v a”. hay que luchar c o n tra aqu ello cuyo signo inquietante es ese mal libro. Tan solo una creencia. argumentando. (M1-) “ Sobre el caso Renaud Camus. pensar y/o h acer. no merecen tanta atención vigilante com o la “acogida” que se les h a c e . de lo q u e d ebería venir y queda por pensar y hacer. de alguien que asume una gran pose sin haber abierto los ojos sobre la propia trad ición que reivindica y los códigos que lo programan desde h a ce ta n to tiem p o . protestando. el p rín cip e. hacer frente públicam ente a esa m area n o es proh ibir una publicación.miento. a p u n ta n d o bien . así como de todo poder. 3 6 de 2: “Políticas de la diferencia". la a n tig u a lla literaria tam­ bién. París.

en nom bre de una historia piadosa y para obedecer exh ortacio nes abusivas. E n p rin cip io . mi ju ic io . digamos. que com prend ía su propia heren cia. E n mi trab ajo de historiadora. C re o que el personaje es astu to y calculad or pero ta m b ié n . ni de injuriar a cualquiera. del antisem itism o en la literatu ra francesa. lo m enos que puedo d ecir es que n o estoy seguro. no estaría dispuesto a “con d en ar” a R en au d C am us (cuya p erso n a y obra confieso que m e in teresan p o c o ) salvo que estu viera seguro de que sabía. y que por lo tanto qu ería decir. en e l d o m in io p e n a l. es rem itid o al discurso p siqu iátrico. e n la m ism a m edida en que re­ suelve e l p ro b le m a q u e usted p la n te a . es el au tor q u ien debe som eterse a la ley para e v ita r que e l e d ito r (n o sien d o el au to r o tra cosa que su “c ó m p lic e ” ) sea perseguido a n te los tribu n ales. R . d e fa c to se co m p ro m ete a respetar la ley de 1972. fuera de tod o recurso ju ríd ico. y. del antisem itism o. la h isto ria de su país.. en c o n c ie n c ia . porque trataba acerca d e l período con tem p o rán eo y no Podía hablarse ni de difamar. c o n s c ie n te o in c o n sc ie n te m e n te an tisem ita. P or o tra p arte. e n el autoanálisis. para d ecirlo rápid am ente. lo que puso e n e l m ercado. si un c rim in a l n o tien e ninguna c o n c ie n c ia de su a c to . que co n o cía la historia.: Yo m ás b ie n ten d ría una te n d e n cia a rechazar la in tro d u cció n de la d i­ m ensión d el in c o n s c ie n te e n e l d iscurso ju ríd ico . perm ite no tener que prohibir una p u b lic a c ió n . la e x iste n cia de la ley. E n e fe cto . cu and o un autor firm a un c o n ­ trato. yo misma me en fren té a la necesidad de interiorizar la ley. Y sin em bargo era im pensable que dejara en el tintero acon tecim ientos im portantes. ni de atacar la m em o­ ria de los m uertos o la vida privada de los vivos. donde el escritor arriesga su vida o la prisión cuando rechaza som eterse a lo arbitrario. etcétera. es lo co n trario de un código de la censura. com o se dice. Por lo m en os el de su in co n scien te social. e tc . Por con si- . y su o bed iencia com o lím ite im puesto al goce. n o se juzga a alguien sin o sob re sus a cto s. É. E n o tras palabras. Seguim os navegan do e n las mismas aguas: d e re ch o p en al. H ace v e in te años que reflexiono sobre esa relación en tre el d erecho y la escritura. a lim itar la m a­ n ifestació n de sus sín to m as. n o te n e r que re tirarla p o sterio rm e n te de la v en ta. con sid ero necesario. p o co e je rc ita d o . Este lím ite im puesto por la ley nada tien e que ver co n una censura cu al­ quiera ta l y c o m o existe en los regím enes d ictato riales o integristas. inge­ nuo. crim ino lo g ía y p sico an álisis. Pero to d a v ía h ab ría que poder descubrir las huellas de un an tisem itism o y un racism o en u n ciad o s e n esa form a d enegativa. T ratán d o ­ se de la ley d e 1 9 7 2 . “librem en te”. de la literatu ra. Y e n el caso que nos ocupa. m e p arece satisfacto ria. A. ya que obliga al autor. Sin em bargo. desde e l m o m e n to que se trata de una expresión pública y e scrita . el e d ito r ten d ría que haber im puesto al au tor que honrase su firma. com o casi siem pre ocu rre. to d o está por reinventar.Y por añadidura. lo que h a cía . más allá de ese com bate que.

“Com m ent nommer". N o sé h asta d ón d e la seguiría. en: Les psychanalystes parlent de la mort. tanto más débil literariam ente. París. ni “decirlo todo”. La médecine. el heroísm o. Bagatelles pour un massacre (1 9 3 7 ). m e p arece que. 27Es lo que intenté mostrar a propósito de Céline. Philippe Sollers. Porque aquí tropezamos con la cuestión que. en: Hélène CixotóC roisées d’une oeuvre. 19981- . K Louis-Ferdinand Céline. Seuil. Ulysse gramophone. París. "H C pour la vie. h ay que en co n trar un equi­ librio. le délire et la mort’’. París. cast. Galilée. y el único medio de lograrlo es dar un estatu s n arrativ o a la historia los medios de la escritura novelesca. la imprenta fue una de esas “nuevas tecnologías”. H élène C ixous y M ic h e l D eguy.pour Paul Celan. Por lo ta n to . Je a n G e n e t. Usted.28 lo mostró. James Joyce. c ’est à dire”. cit. en toda pureza. Schibboleth . n o logram os delimitar: ¿qué es un síntoma? Y ¿cuáles son las fronteras del esp acio público? La literatu­ ra. París. Belin. Bataille. Deux mots pour Joyce. 1979.. 28Jacques Derrida. ob. en Romans. en su exposición pública. ob. no existía antes de ella). 1990.: síntomas”. ni rebajar ni idealizar. tanto com o hoy lo está por las “nuevas tecnolo­ gías” de la com unicación y la reproducción (p o r o tra parte. L'école des codees (1938). la abyección o las vidas cotidianas de los actores de la h isto ria: ni destruir. París. co m o las “bellas artes”. y los a fe cta de una irreductible novedad histórica? A llí donde hay literatura. G a llin '^ ’ Bibliothéque de la Pléiade. t. cit. con de la noche. e|i: Le poete que je cherche à être. y la literatu ra de que h ab lo . en: L'écriture et la différence. Paul C e la n . Véanse tam bién "U n hégélianisme sans reserve”.guienre. Barcelona. Tchou. (Trad. 2y Sobre todo. stricto sensu. tuve que buscar las palabras justas y d esp legar una narración suficie n ­ temente rica para restituir las infamias. Les beaux draps (1941). 1981. 1987. p recisam en te. Así.2 9 Céline disuelve la potencia de su estilo. Mea Culpa (1936). so­ bre todo de Artaud. Edhasa. ob.. el que con stitu y e la fuerza del Viaje al fin que se cuenta: una historia que no es una ficc ió n pero que es narrada com o tal. Siffnéponfii París. 1. Usted dice: obligar al autor a “poner un lím ite e n la m an ifestación de sus ].27 S in duda porque tiende a replegarse sobre sí mismo y a volverse la expresión de una id eo lo gía sim plista. En el mismo orden de ideas. 2000. Voyage au bout de la nuit (1 9 3 2 ). D. ni mentir. cerrada y en todo caso contraria a lo que a mi ju ic io es la e se n cia de la literatura: una textualidad polisémica. Galilée. sujeta a una m u ltiplicidad de interp retacio n es y lectu­ ras posibles. tiendo a pensar que cu a n to más antisemita es un texto. el c o n ce p to de espacio público se ve transformado. que es un gran le cto r de la literatu ra contem poránea. La dissemination. si algo semejante existe. 1988. c it. Véase al respecto: “C éline e t Semmelweis. contrariamente a lo que a veces oigo. las pasiones. e n sus panfletos.30 Entonces no es más que el portavoz pu lsion al y delirante de un estilo taumatúrgico reducido a la retórica de una ideología simplista. ¿no es lo que desplaza el estatus mismo de tales con cep to s. si la hay.: Viaje al fin de la noche. Francis Ponge.

e tc . su legalidad) la m odalidad del como si. y la posibilidad de la literatu ra. se debería te n e r el d erech o de c ix irlo todo (o el d erech o. entre muchos otros lugares. en tre la d em ocracia. en espíritu y lite ra lm e n te . acerca de la responsabilidad en literatura. o más b ien esta apertura in term in ab le a la histo ricid ad de lo político.). ante ninguna ley existen te. D e donde proviene la dificultad de tratar los enunciados según.i double séan ce”. E n prin cip io . cuando n o los aparatos y modalidades de la p u b licació n ). i>.) . de no d ecirlo to d o ). entrevista co n D erek A ttridge. N o reco n oce de an tem a­ no ninguna com petencia o supuesta com petencia ju rídica estatutaria. siempre la asocio a c ie rto c o n ce p to de la dem ocracia venidera. Paradoja: esa em an cipación la h a ce parecerse a una in s ti­ tución que. Routledge. N o responde a ningún d erech o positivo. el d erech o principista de decirlo todo en el espacio p ú blico. por lo menos en cu anto obra literaria. de acuerdo al estatus m ism o de la literatura tal y com o es definida en Europa. en : La Dissemination. precisam ente em ­ pleando. un lazo de sistem a tam bién. se le re c o n o ce una licen cia absoluta. En principio. no responde a n te ninguna otra institución. hasta el abuso deliberado. en la historia del O ccid en te. legítim am ente o no. sino más b ien una m u tación en el con ce p to de responsabilidad. Londres. su ú n ico lugar de origen. o “This Strange Institution Calk'd Literature". por ejem plo.. desde que hay literatu ra. m an ifestarlo todo en el espacio público. Esta reivind icación es el propio acto literano.¿C om o responder acerca de la literatura. " V éanse. L a in v e n ció n de la literatura es como si h ic ie ra cam biar el terreno de la responsabilidad. Pero esta d efin ició n -d e donde proviene la extrem a dificultad de la cosa (de la que debato o c o n la que me d ebato desde hace m u ch o tie m p o )-” no determ ina una esencia (un ser-literario de la lite ra ­ tura. p rag m ática. Pretende engendrar sus propias norm as. Jacques Derrida.f u n ­ cional. una literaridad) sino una función sujeta a in terp retacio n es y c o n v en cio ­ nes (históricas. por el otro. por un lado. S in duda hay una sin cro n ía. Acts o f Literature. en. hasta im pone su autorización. °b.a algo así com o “la literatu ra”. tiende a legitim arse a sí mismo. acerca de esa nueva institución que se llam a la literatura? U n ic a en su gen ero. reivind iquen su pertenen cia . (. A clarem o s más: se debería poder publicarlo todo (n o hay literatu ra p rivada). casi salv aje e incon d icional. 1992. Al producir así el derecho. esa institución. en principio. violando (y se trata de un goce que exige su d erecho. eticojurídicas. L o cual no sig n ifica la irresponsabilidad. su derecho. Esta m u tació n ética y p olítica debería agravar la responsabilidad de la es­ critura m ás que ^responsabilizar al escritor. in v en tán d o le un nu evo elem en to . Esta in fin i­ tud. c it. es a n tiin stitu cio n a l. cierta manera de dirigirse. pretende no com parecer. revelando acaso su infinitud. “L. tam b ién . que no es una cosa sino una dirección. por lo que respecta a lo esen cial de sus actos (la escritura pública.

¿Siempre se hace “mala literatura” con “malos sentim ientos”? N o estoy tan seguro como usted. Hay que juzgar sobre el espécimen, sobre la obra. Y sin vacilar jamás, en la experiencia del pensamiento, delante del abism o del bien y del mal, hasta delante del más allá del bien y del mal (que acaso sea el úniC o “país" de la literatura). Por supuesto, inversamente, no basta, com o en ocasiones algunos tienden a pensarlo, con confiarse a los “malos sentim ientos” y jugar sin costos a la transgresión, el anticonformismo, el conform ism o del anticonformismo (viceversa), el mal, lo diabólico, etc., por ser interesante y ac­ ceder a la “literatura”. En virtud de su lugar público, de su publicidad esencial, la literatura siempre es acechada por la gesticulación m ed iática. Lo que es cierto del político también lo es del escritor. Más que nunca. Por cierto, ambos nos inquietamos, nos indignamos ante tal o cual publicación. A resguardo de un “como si” cubierto por alguna ética de la literatura, hasta por un derecho indiscutible a la literatura, tal publicación está autorizada a propa­

gar un lenguaje cuyas premisas y consecuencias más probables conocem os, que a nuestra manera de ver son las peores. Inculta o no, tal “literatura” inculca y halaga, responde a una ideología que consideramos nefasta y combatimos, por ejemplo el
racismo o el antisemitismo. Pero también aquí, más vale, creo, no prohibir. Más vale replicar (en ocasiones con el desdén merecido, con el silencio, eso depende del contexto y el peligro real) o contraatacar, analizar, discutir, evaluar, criticar, ironizar.

De hecho, es cierto, la literatura siempre estuvo som etida a cierta censura.
Las modalidades de esta censura son de una extraordinaria variedad: heteracensura, autocensura, a las órdenes de la Iglesia, del Estado, de la sociedad civil, del mercado, del mercado mediático, es decir, de la “sociedad civil”, etcétera. Tales modalidades evolucionan perm anentemente, en el fondo son indelimitables. Esto es un hecho. Pero en principio, también, no debería haber ninguna censura para los textos que se manifiestan bajo el nom bre de ficción literaria. Solo en el “momento” en que un enunciado se presenta co n un status diferente del de la literatura se puede encarar juzgarlo, prohibirlo o sancionar­ lo. Ese momento siempre es difícil de “captar”.
É. R.: En el caso que nos ocupa, el autor y sus defensores reivindicaron ese

derecho de decirlo todo porque se trataba de un género literario particular: el diario íntimo. Pero el diario íntimo no es exactamente una ficció n literaria, ya que las personas de quienes se habla y a quienes se hace hablar no son personajes sino personas reales, y por lo tanto sujetos de derecho que pueden reivindicar un derecho -por ejemplo a la protección de su vida privada- o que pueden denunciar propósitos racistas, antisemitas, difamatorios, etcétera.
j. D.:

Sí, pero ¿qué es un diario íntimo, cuando se lo publica? Y ¿en qué

m om en­ lite r a r io ?

to, en qué condiciones un diario íntimo forma parte de un cuerpo

¿Basta con que esté firmado por alguien a quien algunos reconozcan el estatus de escritor? El equívoco se agrava cuando ese diario íntimo pretende exceder la ficció n y llega a designar a personas reales, a evaluar acontecimientos socia­ les o políticos, hasta a proponer medidas autoritarias (por ejemplo otra dosifi­ cación “étnica” en la composición de un equipo de periodistas que trabajan para una cadena de radio pública y nacional). Por tanto, la gran cuestión sigue siendo la de la responsabilidad. En princi­ pio, naturalm ente, un autor de ficción o un poeta es responsable ante la ley porque firma un contrato con el editor y se compromete a respetar cierta can­ tidad de reglas. Es responsable, como el editor, del hecho de publicar, pero no lo es, no de la misma manera, en todo caso, de lo que publica, del contenido literario, ficcion al, novelesco o poético (si por lo menos puede decidirse acerca de esa ficcionalidad literaria o dejar sin resolver ia relación entre la literatura y su otro). E n un universo ficcional, un narrador, el personaje de una novela o de una obra teatral, puede decir cualquier cosa. La responsabilidad civil del autor-ciudadano es entonces exonerada. N o bien hay “literatura” (si la hay, y que sea pura), el "yo” que toma la palabra perm anece, desde el punto de vista del derecho, en posición del "yo” ficticio. N o com prom ete al autor o al firmante real, como sujeto del derecho. El autor puede hacerle decir o dejarlo decir cua lquier cosa, sin caer, en princi­ pio, bajo el peso de la ley. Cuando yo sugiero que ese derecho de decirlo todo públicam ente supone un lazo esencial entre el principio democrático y el lite­ rario, no quiero reducir uno al otro. El sujeto del derecho, el autor como ciuda­ dano, n o es una sim ple ficció n novelesca. La democracia no es un fenómeno literario, ni solam ente una “República de las Letras”. Pero, a pesar de su rigu­ rosa d istinción, los dos fenómenos llegan a determinar, cada uno por su lado, cada uno a su manera, según modalidades originales, posibilidades comunes: 1 - por un lado, una historicidad abierta. La literatura es histórica de punta apunta, tien e actos, lugares de nacim iento, tradiciones, herencias; y la demo­ cracia es el único “régimen" que, acogiendo por principio su autocrítica y reco­ nociendo su perfectibilidad indefinida, se define prometiéndose por y en su historicidad, por y según su propio por-venir; 2 - por el otro, siempre de manera histórica, la legitimación performativa de una ficción , la legitimación como ficción, la institución de un Estado de dere­ cho, y por ejem plo del derecho de decirlo todo públicamente, depende de un poder de ficción, y de un crédito concedido a cierta ficcionalidad. Montaigne y Pascal supieron pensar y enunciar ese lazo profundo entre el derecho y la ficción .’* ’

’-V éa se lacques Derrida. Fow de b». Färb. G >l>!ee. !*>4.

i

R.: Usted evocó ese problema en 1 9 9 3 e n

P asion es: “L a lite ratu ra -escribe

es una invención moderna, se in scrib e e n c o n v e n c io n e s e in stitu cio n e s que para no considerar más que ese rasgo, le g a ra n tiz a n e n p rin c ip io el derecho de

decirlo todo. La literatura ata así su d estin o a c ie r ta n o -c e n s u r a , a l esp acio de la
libertad democrática (libertad de prensa, de o p in ió n , e t c é t e r a ) . N o hay demo­ cracia sin literatura, no hay literatura sin d e m o c r a c ia ”.33 D e paso, subrayo que esa proposición también es cierta para e l p s ic o a n á lis is .34

j. D.: Si una obra literaria pertenece siem p re, c o m o ta l, a l e sp a c io público, la frontera entre la literatura y la n o -lite ra tu ra sig u e s ie n d o p o r natu raleza ines­ table. Un mismo enunciado, en un c o n te x to , p u ed e ser in s c rip to en nombre de la literatura y, en otro, en nom bre de la n o -lite r a tu r a . U n a n á lisis interno no permite decir si tal enunciado, por e je m p lo de tip o a n tis e m ita , p erten ece a la literatura, dejando entonces a su “au to r” fu era d el a lc a n c e d e la ley, o al perio­ dismo ideológico, a la retórica p o lítica , a la p u b licid a d e le c to r a l, e tc ., cayendo así bajo el peso de las leyes francesas e n vigor. Hay que analizar cada vez el co n texto definido por la ley y, de hecho, a una instan­ cia jurídica le corresponde pronunciarse, en últim o lugar: esto es una obra literaria y esto no lo es. Ahora bien, en su cuerpo y e n sus norm as, el d ere ch o actu al parece más incompetente que nunca para tratar acerca de estas cu estion es (y yo considero que, al respecto, siempre fue incom petente, por d efin ició n ; h a b lo d el d erecho, no del jurista). Entre otras razones, esto tien e que v er c o n n u ev o s pod eres técnicos y tecnocapitalistas: todos los enunciados están afectados p or la e x te n sió n y la diferen­ ciación acelerada de los lugares, pero tam b ién de las in stan cias d e producción y difusión. ¿Quién va a decidir si tal enunciado e n la W e b es una obra literaria o un panfleto? A los legisladores les costará-cada vez más trab ajo d ecidir acerca de lo que es una ficción literaria, un panfleto m ortífero o un a rtefacto m órbido. M áxim e cuan­ do, en lo sucesivo, muchos manuscritos rechazados p o r los ed itores serán publica­ dos en Internet. Ú nicam ente análisis muy finos, y siem p re d iscu tibles, permitirán una reelaboración de todo el cam po del esp acio p ú b lico d e la e d ic ió n y el derecho. La literatura es una in v en ció n muy jo v e n q u e in m e d ia ta m e n te , por sí mis­ ma, fue amenazada de m uerte. S e p iensa, p ie n sa su p ro p ia p o sib ilid ad , repite su nacim iento desde su fin, desde una fin itu d q u e n o e stá d e la n te de ella sino en ella, como su recurso y su esp ectro e se n cia l. S in dud a, B la n c h o t es q uien, cerca de nosotros, dio el mayor rigor ta n to al p e n s a m ie n to c o m o a la posibili­ dad de esa experiencia inaudita.35
3 1Jacques Derrida, Passions, París, G aiilée, 1993, pp. 6 4 -6 5 . V éase tam b ién : Pass ions A’ ^ littérature. Avec Jacques Denida, bajo la dirección de M ich el Lisse, Paris, G a iilé e , 1996. MVéase Elisabeth Roudinesco, Genealogies, ob. cir., y nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis • 1 5 Véase Jacques Derrida, “Demeure. Fiction et témoignage”, en : Passions de ki littérature. Jacques Denida, Paris, Galilee, 1996. Retomado en Demeure. Maurice Blanchot, Paris, G alilee,

É . R-: P a ra v o lv e r a ese d erech o de decirlo todo — in clu siv e p u b licar h o y o m añ ana te x to s a n tise m ita s — , ten g o la sen sació n de que m ie n tra s la e x tre m a d ere ch a organizada te n ía un peso sobre la vid a p o lític a resu ltab a im p o sib le, sobre to d o en c ie rto s m ed io s “in te le c tu a le s”, dar libre curso al v ie jo y c o n o c id o a n tise m i­ tismo fr a n c é s a n te r io r al nazism o. E l riesgo de ser asim ilad o a esa e x tre m a derecha e ra e n to n c e s dem asiado grand e. U n p artid o “d is tin to de los o tro s" se hacía c a rg o , d e alg ú n m o d o , d el o d io c o n s c ie n te e in c o n s c ie n te de tod a una sociedad c o n t r a los ju d ío s. P ero las cosas c a m b ia ro n h o y , y e n a d e la n te d e b e ­ mos e sta r a le r ta s a las form as solapad as y pelig rosas de ese a n tise m itism o “de buen t o n o ” , a u n q u e m ás n o fu era p o rq u e a h o ra sab em o s que fin a lm e n te c o n ­ dujo a la s o lu c ió n fin a l. j.
D .:

A u n q u e e l r e to r n o d e l a n tis e m itis m o siga re p ro d u c ie n d o u n a m ism a e

im p e rtu rb a b le ló g ic a , d e b e in v e n t a r n u e v a s fig u ra s. R e c u rs o s p o r e se n c ia in extin g u ib les. A s í, p u es, e l a n tis e m itis m o siem p re c o n se rv a , c o m o la d em o ­ cracia, c ie r t o p o r-v e n ir. P o r o tra p a rte , la d e m o c r a c ia , d ete rm in a d a in te rp re ­ tación d e la d e m o c r a c ia , le p ro v e e a m e n u d o u n “te r r e n o ” p a ra d ó jico , “p re te x ­ tos” c o n f r e c u e n c ia d ifíc ile s d e d esa cre d ita r. E sto y p e n sa n d o e n e l apoyo que Noam C h o m s k y le h a b r ía d ad o , si n o a R o b e r t F au risso n , cu an d o m en os a su d erecho a la e x p r e s ió n p ú b lic a .36 C h o m s k y a c tú a e n n o m b re de la lib ertad de opinión y d e la p rim e r a e n m ie n d a d e la C o n s titu c ió n de los Estados U n id os (derecho a la lib e r ta d d e e x p r e s ió n ). L o que in q u ie ta es p re te x ta r los p rin c i­ pios de la C o n s t i t u c ió n p ara d e ja r p asar lo in a c e p ta b le , c o m o una parad oja o una p e rv e rsid ad . P e r o n o h a y q u e c e d e r a n in g u n a de las dos e x h o rta cio n e s, incluso a h í d o n d e p a r e c e n c o n tra d ic to ria s . P o r lo d em ás, n o hay d ecisió n ni
16 En 1 9 7 8 , R o b e rt Faurisson, profesor de literatura en Lyon, dirigió artículos a diversos dia­

nos que d en u n cia b a n el “rum or" de Auschwitz, sosteniendo la tesis de la no exisrencia de las cámaras de gas, y c a lific a n d o su a c titu d de “re v isio n ista ", cu a n d o lo que m ostraba era su negacionismo, según el análisis propuesto d ie: años más tarde por H enry Rousso y retomado luego por tod os los historiadores. A d epto de Faurisson y surgido de un grupo doctrinario de e*trema izquierda llam ado “El v iejo topo”. Scrge T h io n , él m ism o r¡egacioni.st<>. pidió ayuda a su amigo N oam C h o m sky para que firmase una petición en favor de su maestro. Chom sky no com ­ partía las posicio nes de Faurisson pero, en nombre de la libertad de expresión, en 1980 aceptó redactar u n a rtícu lo titulado “Algunos com enrarios sobre el derecho a la libertad de expresión", luego sirvió de prefacio al libro de Faurisson, M ém otre en defen se contrc ceux qitt m'accusent de falsifier I’his to n e : la question Je s cham bres à gaz, París. La V ieille Taupe. 19S0. Luego Chomsky desautorizó la utilización que se había hecho de su texto, en el que sin embargo escribía: “C abe Peguntarse si Faurisson es realm ente un antisem ita o un nazi. C o m o dije, no conozco muy bien ’U S trabajos. Pero según lo que he leído, en gran parte a causa de la índole de los ataques que se le dirigieron, n o veo ninguna prueba que sostendría tales conclusiones. Tam poco encuentro prue­ bas creíbles en los docum entos que a él se refieren, va se trate de textos publicados o en corresP°ndencias privadas. Hasta donde puedo juzgarlo, Faurisson es una suerte de liberal relativam en,e ap olítico”. V éanse Pierre Vidal-N’aquet, Les assassins de ¡a m ém otre . París, La D écouverte. 1987. VRobert F. Barsky, N oam C hom sky: une iv¡\ discordante, Paris, O d ile Jacob. 1998.

más e v id en te la impostura. sino también de cualquier autor antisem ita “co m ú n ”. No tengo ninguna com pasión por ese tipo de canallas. m ucho más fácil­ mente incluso que el saber racional. ¿P°r qué deberíamos tenerles lástima? Además. c orno expre­ sión extrema del antisemitismo. francés de pura cepa. A su manera de ver. es por lo menos salvar cierta cantid ad de principios -el derecho al debate. de izquierda. por otra parte. se movilicen no solo en b en eficio de Faurisson. deja pasar tentaciones antisemitas. especialista de la ra­ cionalidad cognoscitiva. libertario.: En nombre de la libertad. L a a lu cin a ció n . es perfectam ente ad m isible. salvo el de ser criticado por la prensa o por otros autores. y sobre el cual no pesa ningún peligro. hostil al antisem itism o. me pregunto por qué razón inconsciente un intelectual judío como Chomsky. Es muy difícil. 1 1 Doble coerción. pudo adoptar una posición semejante. en suma. da una oportunidad a la responsabilidad y a la decisión. por ejemplo. ¿debemos h a ce r u n a cam paña e n favor de un autor negacionista. Nadie podrá jamás saber. y gran adversario de las teorías freudianas.responsabilidad dignas de tal nombre sino en la resisten cia de un double bind3 5 allí donde no se sabe de antemano. sin algún salto. pero no deja ninguna a la buena c o n cie n c ia . . la negación. la n o c e n s u ra . que hubo una decisión responsable y que habría sido la mejor. hoy. en un juicio teórico y d ete rm in an te . cuando ningún saber previo garantiza 0 programa de manera continua. todo cuanto caracteriza el neg acionism o. Esta ley terrible. el derecho a la discusión.y sin embargo la posibilidad de combatir. Si no fuera así. él defendía el derecho a la palabra. la ley de la ley. estar seguro. tantas más posibilidades tiene de ganar adeptos. tales discursos no suscita­ rían transferencias tan extravagantes ni serían tan escuchados. de denunciar aqu ello que. bajo ese rostro. bien protegido por el derecho en una sociedad d em o crática como la nuestra. si las hay. en nombre de la libertad de expresión. enemigo de lo que él mismo llama lo irracional. La expresión fue inventada en 1956 por el psiquiatra y antropólogo a n ieti cano Gregory Bateson (1904-1980) para designar el dilem a en que se en cu en tra encerrado un sujeto esquizofrénico cuando no logra dar respuesta co h eren te a dos ó rdenes de m ensajes contr*1 dictorios emitidos en forma simultánea. Aprovechan todos los privilegios que les con ced e la dem ocracia. de limitar. más grosera la m entira. La urgencia. N o se olvide por ejemplo que Chomsky jamás habría aceptado que se dijera de él que defendía a Faurisson. la paranoia. R. É. la e le c c ió n en tre dos exhorta­ ciones tan imperativas y legítimas una com o la otra. Más generalmente. que es la ley misma. cuyos escritos por otra parte son ta n delirantes que suscitan un formidable interés? N unca se dirá lo su ficien te que cuanto más falsificada es la verdad. me parece muy perverso que.

con todo derecho. . D-‘- U n a hipótesiss la diferencia entre nosotros. Por supuesto. intelectuales europeos. Chom sky es un “radical”. e n particular con tra las perversiones o las hipocresías de la dem ocracia am ericana. J la existen cia de uno o varios crímenes contra la humanidad”. Todo eso me parece respetable. pues­ to en práctica. com o se dice. él apeló a un principio que. ¿Por qué deberíamos prohibir a Faurisson? Es una pregunta difícil. en este caso). Esta ley fue criticada con justa ra:ón por muchos intelectuales que rehusaban la idea de confiar al legislador el cuidado de decir la verdad histórica. la cara a menudo en primer plano. y Chomsky (cuya historia y experiencia personales tam bién deben tom arse en cuenta). para Chomsky. Es cierto que en los Estados Unidos. rem ite luego al con texto .no representa lo mismo que para nosotros.. a los lugares y las costum ­ bres. (Los mitos fundacionales del Escodo de Israel) ) fue retirada de la v en ta en Francia en 1995. por la manera en que dicho principio es entonces evocado. y manifestar. Fue en virtud de esta ley que la obra antisemita y negacionista de Roger Garaudy (Les myihes fondateurs de la politique israélienne. por las connotaciones. no se lo voy a ocultar. Pero im perativam ente hay que dejar hablar a cualquiera. horrible. pero también está el hecho de que. está el peso de las costumbres de ese país y de su C on stitu ción. que fue su iniciador. A h í es donde com ienzan las discusiones más difíciles. titulado Mr. es inatacable. y tratar de alcanzar a un destinatario. C reo que. En nom ­ bre de principios “humanitarios” pretende haberse alzado contra la silla e léc­ lt! Votada el 13 de julio de 1990. en sí mismo. la Shoah -a co n tecim ie n to ante todo y en tantos aspectos europeo. en el espacio público. Y escribir. es por un lado la diferencia entre Europa y los Estados U nidos. Lejos de la situación real del espacio público francés o europeo (pero la d istan­ cia no siempre es un mal. H ace Poco vi un film e americano extraordinario. Hay que respetar la libertad y a la vez no prov ocar los reagrupam ientos martirológicos de gente que se siente censurada y está dispuesta a denunciar.. En los com bates que libra. Un hom bre. Reprime a todos aquellos “que hayan impugnado [ . S é que no hay que correr el riesgo de legitim ar en el espacio público la propagación de un discurso negacionista o que “apele al odio racial”. y ante todo en un “con texto” que es el suyo. las alianzas o com plicidades objetivas a que da lugar. Confieso mi aprieto. y sobre todo en Egipto. El tem e toda form a de lim itación del d erecho de palabra. Pero tam bién hay otras maneras de luchar. Confieso que el prin­ cipio y la incum bencia de la ley Gayssot3S no me dejan en paz. testim onia. e n el sentido am erica­ no.]. así sea en el mismo “campo” y entre gente de buena fe que com parte las mismas con v iccio nes. tam bién para mí. debido a esta presunta libertad de palabra y expresión. esta ley lleva el nombre del diputado com unista Jean -C lau d e Gayssot. los movimientos nazis tien en el derecho de manifestarse como tales. tal y com o fueron definidos por el tribunal lr>temacional de Nuremberg. a la sociedad dem ocrática en que vive. Death ( Sr. M uerte). Las tesis de este libro son difundidas y tenidas en cuenta en el mundo árabe'slátnico.

Y soy una de sus pesadillas. una especie de n e o n a z i a m e ric a n o .39 Este personaje. R. Durante una c o n fe re n c ia q u e se realizaba a mi alrededor. y creo que sigue en prisión. y pasa. “de cien supuestos ingenieros. da co n fe re n c ia s e n tod as partes para explicar que procedió a realizar verificaciones c ie n tífic a s y q u e p o r lo tanto está en condiciones de afirmar: las cámaras de gas n o e x is tie ro n . este Larouche no fue persegu id o p o r sus discursos políticos (los discursos son inatacables en la ju stic ia ) sin o c o m o A l Capone. Así que lo persiguen por o tra c o sa que sus escri­ tos. un m ilitante de su grupo in te r v in o v iolen tam en ­ te para atacarme. pues. remítase a nuestro capítulo 8: “Penas de m uerte”. A propósito de la guillotinavéase nuestro capítulo 6. un poco como el doctor Guillotin con su máquina. me parece. 59Al respecto.trica.: ¿De qué lo acusan? J. Detrás de todo e sto e stá la h isto ria de la pena de muerte en los Estados Unidos desde 1 9 7 2 . encara la cuestión de la cám ara de gas c o m o modo de ejecución capital elegido por algunos Estados a m e rica n o s. Y bien. contra la horca. como lo probaría e l p e r ita je de las piedras. destructor. Aplaudido como un héroe por todos los grupos n e g a c io n ista s de los Esta­ dos Unidos. pasa p o r u n laboratorio e infiere que todo eso no sucedió. y la nota 42 p. El mismo se defendió alegando que e n lo s E stad o s Unidos. impugnaron su diploma de ingeniero y por otra p arte se p e r c a ta r o n de que no era realmente tal. y por lo ta n to a A uschw itz.: De marxista. ese hombre terminó por ser c o n d e n a d o p o r sus discursos en algunos Estados del nordeste de los Estados U nid o s. d ic e que perdió su trabajo. a la de las cámaras de gas en el mundo. D. n o sé q u é m ás. con cuyo grupo tuve que h a b é rm e la s p orqu e allí. por fraude fiscal. Entonces se vuelve negacionista tras haber sido e l c a m p e ó n d e la inyección letal. A sí es como se sanciona el discurso negacionista en los E stad os U n id o s . Los representantes de Larouche. Sin embargo. Aceptó hablar ante la cámara con tand o tra n q u ila m e n te su historia. P ien so tam­ bién en otro personaje. . yo soy la presa de los grupos de extrem a d e re ch a . sob re todo en las universidades donde enseño. nihilista. muy natu­ ralmente. “El espíritu de la Revolución”. D eath. escri­ bieron un panfleto contra mí que fue am p liam ente d istrib u id o . P ro m o v ió la inyección letal qU e presenta como una manera más humana de poner fin a la v id a. efectúa relevamientos sobre piedras. enem igo p ú b lico . muy cerca de pasar al acto físico. contra la cámara de gas. L o p riv a ro n d e su trabajo. Él (se) pregunta: “¿Realmente hubo cámaras de gas? ¿Es c ie rto ? ” S e d irige enton­ ces a Auschwitz para "llevar a cabo su in v estigació n p e rs o n a l”. solo diez de ellos tie n e n su d ip lo m a ”. En cuanto a M r. Llamándose “ingeniero”. É. 148 de este capítulo. en Nueva York. Canadá y el Reino Unido. en ocasiones.

U n falsario que piensa que los otros son falsarios. p e lo tó n . o de to rnar in o c e n te la e je c u c ió n . E n todo caso. la Lethal injection. J e NSO.e n tre el h e c h o de “dar la m uerte a través de solu cio n es propias” (la in y e c c ió n le ta l) y las m od alid ades del e x te rm in io e n m asa de los nazis. una m anera de negar la m uerte dándola. r u m b o j gai: la b o n n e n o cv e lle . É.40 E n to n ces se d ecía esp ecialista de la in v estig a­ ción d el “sen tid o y el con trasen tid o . hay u n lazo -q u e por o tra p arte l a nzm an n id e n ti­ ficó b ie n e n su film e . c o n ayuda de un a m áqu ina anónim a: una vez mas. a un tra ta m ie n to paliativ o . se trata de una n eg ació n . L a cu estión. C o n las cám aras de gas y los h o rn o s c re m a to rio s h ic ie ro n d esaparecer toda h u e lla de los v iv os. si puede d ecirse.: rios” para m ostrar que las obras de R im bau d. de lo verdad ero y lo falso". la más h o rrible s im b ó lica m e n te p o rqu e p e rm ite red u cir e l h o m ic id io legal a u n a c to casi n a tu ­ ral. "Les re Jrc » c u r* J e inort* i. nada es más abrumador para él que su propio testim on io film ado. es saber si Mr.: Faurisson tam bién es un falsario.. P or lo ta n to . se tra ta de un a p en a de m u erte que es ad m in istrad a co m o n eg ació n de sí m ism a. Es e l grado c e ro de la e je c u c ió n . S in com p arar la in y e c c ió n letal con el e x te r m in io de los judíos. nint. a su m anera. de la v io le n c ia y de los a cto s Homicidas: n ad a de sangre. si puede d e­ cirse. n o o b sta n te d ebe recordarse h asta q u é p u nto algunos nazis.con to tal buena conciencia. la neu traliracion pu rificante de la p ena de m u erte.d -n v j. U n a vez más. a algo q u e se a s e m e ja al fin a l de un a v id a o rd in aria. es la m ejo r arma. ni siqu iera h a y m áqu in a de m atar: nada de g u illo tin a . c o m o te n ta tiv a de b o rra m ie n to de la vergüenza que existiría e n q u e rer asum ir su m a n te n im ie n to . T a m b ié n e llo s p u siero n e n p rá c tica u n a “solu ció n propia” . E n e l c a so de M r. c o n sis te v V éase N aihne Fresco. e tcé te ra . la p u rific a ció n . nada de suplicio. en: U s 7Wn/* M . . Pero fue “agarrado” por el cin easta. Death. A ntes de volverse n eg acio n ista pu blicó estudios “lite ra ­ sido escritas por sus autores. el ritu al de la e je c u c ió n ca p ita l d esapare­ ce. )• D . h o rc a . N erv al y L au tréam on t n o h a b ía n E n e fe c to . de m an era in d u strial y sin m atanza ap aren te. Death fue privado del trab ajo porque n o tien e diploma de ingeniero o porque sostuvo un discurso neg acio nista. y de la “c rític a de te x to s y d o cu m en to s”. por lo tan to . y m ás aún algunos resp on sables d irecto s d e! e x te r m in io (p o r ejem p lo E ic h in a n n ) te n ía n m iedo de la sangre. C om m ent o n revise l'histoire“. nada de visibilid ad de la m u erte. E n la in y e c c ió n le ta l. R . D ar la muerte e n tales c o n d ic io n e s es b o rrar la h u e lla d el h o m icid io y de los vivos al mismo tiem p o . una d en e g a ció n de la m u erte. N o so la m e n te n o hay ya su p licio .

usted sabe. ( l 11' . n Véase Spectres de Marx. etcétera. La deconstrucción.4 3 dando algunos ejem plos. por cierto. cuando se la mira de cerca. creo que hay que dejar que la g e n te se exp rese.. en cuanto a las barreras “legales” que se puede elevar ante los discursos o las propagandas “negacionistas”. no era sospechada de “negacionismo” sino de preparar el terreno creando una “atmósfera de perm isividad”. No tienen que haber leído ni comprendido nada. La máquina m ecánica puesta a punto sobre sus indi' caciones por el doctor Louis se llamará primero la Louison. pero ese p elig ro es más ame­ nazador que nunca. hizo adoptar por la Asamblea Constituyente. Sin embargo. está. así como también en el libro de Deborah Lipstadt (Denying the Holocaust). Todo eso requiere una historia de sangre. en el “cuestionamiento de los hechos históricos”. m etod o ló g ica. C e rc a de lo peor (bien digo. hay que resistir sin flaq u ear esa ofensiva propiamente oscurantista.42 Se abandona el verdugo c o n e l h acha en la mano por una máquina que funciona sola. donde. en la Universidad de Irvine en California y en la New School for Social Research. en eso trabajam os e n el sem inario qU e dirijo sobre la pena de muerte. Una vez más. puestamente!).. Quería volver a la dificultad de pensar la cuestión del n eg acio n ism o en los Estados Unidos. sospechas tan odiosas como ridiculas. la actitud propiamente terrorista o perversa de quienes están dispuestos a manipular la acusación de negacionismo. 42Joseph lgnace Guillotin (1738-1814). la in y e cció n letal es algo terrible. hay que obstinarse ct' ese desconocimiento para expresar sospechas tan gratuitas y tan violen tam en te injuriosas. nada de sufrim iento (¡su. N o sé si hay que tomar una “medida” ni cuál es la “m edida c o rre c ta ”. cerca de lo peor. 172. sobre el arch iv o . el principio de una ejecu ció n igualitaria para to­ dos: “Los delitos del mismo género serán castigados por el mismo género de pena cualesquiera que sean el rango y el estado del culpable”. Yo pienso exactamente lo contrario. puede decírselo sin relativ ism o . ob. Lo que engendra el escepticismo es precisamente ese dogmatismo. eso depende de la situación. a mi ju ic io . aporte pruebas. de e co n o m ía de sangre y de la teatralidad sacrificial que irriga. decía Guillotin. pero tal vez también más allá. pero no es lo peor). los debates se d esarrollaron ampliamente en el curso de los diez últimos años. Médico y diputado de París.en hacer que no haya nada visible: nada de sangre. La utilizan com o un pro y ectil y la lanzan contra cualquiera que se plantee una cuestión crítica. S i fue derogada en ^'Jacques Derrida dirije este seminario en la EHESS. Fue en el año en que aparecía en el New York Times. discuta. para lo m ejor y lo peor. E n u n período de seguridad. o m ás generalmen­ te sobre la historia y el valor de verdad. cit. epistemológica -¡y sobre todo en el estilo de la “deconstrucción”! . sobre el establecim iento y la interpretación de los hechos históricos. T am b ién aquí. Dicho lo cual. de paz. o de engendrar el “escepticism o". nota 1. en octubre de 1789.41 Todo se aceleró c o n la gu illo tin a: “U n leve frío en el cuello”. en un programa titulado “C uestiones de responsabili­ dad". Y también lJ tentación “negacionista”. donde el peligro no es m asivo e in m in e n te . Es como con la pena de m u erte. Ya m e h a b ía inquietado esto en Espectros de Marx. hasta alrededor de él. después la guillotina. con fieso n o “saber”. p. contradiga.

E u ro p a

s o c ie d a d

no es solamente por razones de principio sino porque el estado de la europea es tal que se cree no necesitarla ya. Su efecto disuasivo n o es indispensable. Pero bastaría con que reapareciesen graves turbulencias socia­ les para que algunos pensasen en restablecerla. Es la inmensa cuestión de los fundamentos del principio del abolicionism o. M ientras no se haya elaborado y efectivam ente acreditado (todavía no se ha h ech o ) un discurso abolicionista a la altura de principios incondicionales, más allá de les problemas de finalidad, de ejem plaridad, de utilidad, e incluso de “d erecho a la vida", n o se estará a

resguardo de un retorno de la pena de m u e rte ...
É.
r .:

Yo soy de los que piensan que eso no es posible. La abolición está inscripta en

el derecho europeo. S e ha vuelto fuera de la ley e n cierto modo, fuera del alcance de la ley por depender de un orden superior, el de los tratados internacionales.
j. D.:

C la ro , salvo que haya una situ ació n próxim a a la guerra civ il. E n Francia,

el P arlam en to v o tó la a b o lició n en 1981 c o n una m ayoría que i n c l u í a parla­ mentarios de d erecha. P ero todavía hoy, sí se som etiera la cuestión a un refe­ réndum, la p ena de m uerte tal vez sería restablecid a. U n a mayoría de la opi­ nión pú blica quería y tal vez sigue queriend o la pena de m uerte; se la pudo derogar en una suerte de d iv o rcio en tre el P arlam ento y la opinión pública. Si se creara una situ ació n de gran turbulencia civ il y política, el principio de la abolición podría ser cu estionad o. Hay bastante gen te para eso, y la mayoría se haría oír. La h isto ria de este problem a es inm ensa y com pleja: ¿cómo derogar la pena de m uerte de m anera principista, universal, incon dicional y no porque se haya v u elto n o solo cruel sino inútil, insuficientem ente ejem plar? É. R .: A n te s de en carar frontalm en te esta cuestión, quisiera volver al antisem i­ tismo y a la Shoah; me gustaría saber qué piensa usted de la famosa exh orta­ ción lanzada por A dorno y retomada de múltiples maneras, según la cual no se podría “escribir más poesía después de A uschw itz".'* Siem pre me pareció muy discutible, muy controvertible. JD.:

A m í m e parece imposible e inaceptable. N o solam ente se puede escribir,

ese es un h e ch o , sino que quizá hay que escribir. N o para “integrar" la Shoah,
MT h e o d o r A dorno lanzó esta exhortación «*».1949: “Escribir un poema después de A u sch w ic es bárbaro, y ese h echo afecta incluso al conocim iento que explica por que hoy >e ha vuelto impo­ sible escribir poemas", en: Prismcs Cntijue Je la a<ín re ct Je U sivsetc. París. Paynt, M au iice Blanchot retom ó la exhortación de o tro nuvlo -N o puede haber un relato-ficción de A u sch w ic", y “En cualquier fecha que pueda haberse escrito, todo relato ser.» en adelante anterior a A u sch w in ”, en: Aprés coup, París, M m uit, 19S3. Véase también lean-Pwrre S a l » . “S h o ah o u J a d isp an tio n ’’. en: D enis H ollier (com p.). De la Literature françaoc. Pans. Bordas, 1 ^ ’ . pp. 1 C 0 5 4 0 1 3 .

para hacer o terminar su “duelo", para conservarla o cultivar su mem oria, sino para conceder un pensamiento justo a lo que allí ocurrió, y que p erm an ece sin nom­ bre ni concepto, única como otras tragedias únicas (y por las cuales, hace un rato lo sugería, el nombre griego de tragedia corre el riesgo de ser inadecuado es demasiado griego todavía y también nombra un arte del te a tro ). Yo llamo pensamiento justo un pensamiento que se e je rc ita , a partir de ahí a partir de esa singularidad sin norma ni concepto, en algo así com o una justi­ cia. Una justicia por inventar. ¿Cómo conservar algo que sin em bargo no se puede ni conservar, ni asimilar, ni interiorizar, ni clasificar? Paradoja de la fidelidad al otro: tomar en sí, conservar, recibir al muy o tro sin que ese muy otro se disuelva ni se identifique consigo en el sí. Luego de A uschwitz, re­ comenzar a pensar, comenzar a escribir de otra m anera, m ás que n o volver a escribir, lo que sería absurdo y bordearía la peor traició n . D e todos modos, en ambos casos, es imposible, lo Imposible. A fectad os por lo que a llí ocurrió, afectados sin tener siquiera que decidir dejarnos afectar, dam os testimonio de lo que no podemos ni olvidar ni recordar. ¿Por qué la literatu ra, la ficción, la poesía, la filosofía, deberían desaparecer? M enos tod av ía se ve por qué ese

testimonio tendría fuerza de veredicto o de sen tencia de m u erte: fin de la histo­
ria, fin del arte, fin de la literatura o de la filosofía, sile n c io . U n a "voz de silencio fina!”, si entiendo bien, parece exhortarnos, por el con trario , a re­ comenzar todo de otra manera.

8. Penas de muerte
Pasamos de una reflexión sobre la judeidad y el antise­ mitismo a la cuestión de la pena de muerte a la que, desde 1999, usted hizo objeto de un seminario al que ya aludimos. El hombre que derogó la pena de muerte en Francia es judío. Tal vez no sea un azar. Robert Badinter perdió a su padre en los campos de la muerte. A hora bien, él dijo que se había convertido en un abolicionista m ilitante por la culpabilidad que experimentó al no haber podido salvar la cabeza de Roger Bontem ps,1 y que su dolor frente a ese fraca­ so se había nutrido de las viejas angustias vividas durante la Ocupación.
ELISABETH R o u d i n e s c o :

En efecto, pero no estoy seguro si, ni por qué, ni hasta qué punto un origen judío, por lo m enos en este siglo, predispone al abolicionismo. Esto merecería una aproxim ación lenta y prudente, en varias líneas a la vez. En todo caso, me parece acertado que le preste atención. Yo pude observar que muchos abogados judíos am ericanos también eran abolicionistas comprometí' dos, en ese país que es hoy la últim a “dem ocracia” occidental, de cultura ante todo cristiana, hasta judeocristiana, que mantiene y aplica masivamente la pena de muerte. M ás gravem ente hoy que ayer, a pesar de algunos nuevos signos de inquietud o de perturbación incluso en los estados más “mortícolas”, como se dice, de los Estados U nidos. Para m antenernos dentro de su observación y de lo que decíamos en el capítulo anterior sobre el antisem itism o, acuérdese que, a partir de la elección de François M itterrand,2 algunos se sintieron autorizados a contar los judíos de su gobierno. Y además, algunos años antes, existieron los incidentes alrededor
Ja c q u e s D e r r i d a : 1Cóm plice de C lau de Buffer, Roger Bontem ps participó en septiembre de 1971 en el motín de los detenidos de la prisión de C lairvaux que desembocó en el asesinato de dos rehenes. El 28 de Noviembre de 1972 lo ejecutaron al m ism o tiem po que a Buffet, cuando no había cometido ningún crimen. Robert Badinter era su abogado. Buffet rechazó la idea misma de un indulto Presidencial: “S i me indultan volveré a matar. C om eteré otros homicidios en cualquier prisión donde me encuentre". Para poder mirar la muerte de frente había pedido que lo ejecutasen acos­ tado de espaldas, cosa que le negaron. V éanse Robert Badinter, L 'execution (1973), París, Fayard, ^ 8 , y A lain M onest ier, Les grandes affaires criminelles, París, Bordas, 1988. JTrad. cast.: Los Pandes casos criminales, M adrid, Ediciones el Prado, 1992J. 1François M itterrand fue presidente de la República de 1981 a 1995.

de Simone Veil, durante la v o tació n de la ley q u e , e n c ie rta s condiciones autorizaban el aborto.' En La abolición ,4 B a d in te r recu erd a los sin iestros deba­ tes que, en el Parlamento, precedieron la a d o p ció n de la ley. A través de los torrentes de odio y confusión que se d e s e n c a d e n a ro n , e n p artic u la r contra Simone Veil, ya se podía discernir un arg u m en to e sp e c io so , cu y a explotación está ampliamente extendida, y no solo e n F ra n c ia : ¿ có m o se p u ed e, sin contra­ dicción, preconizar la abolición de la p en a de m u e rte y a c e p ta r la interrupción voluntaria del embarazo? Fuera de todo cuanto se puede o b je ta r a e sta su p u esta “co m p a ra c ió n ” (y a menudo le dedicamos mucho tiem po e n e l s e m in a rio a l q u e usted alude), un “hecho” parece no menos perturbador, y a lta m e n te s ig n ific a tiv o : casi en todas partes, las estadísticas lo atestiguan, los que m ás v io le n t a m e n t e se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo, los que a v e c e s in te n t a n m a ta r a obstetras en nombre del “derecho a la vida”, las m ás d e las v e c e s esos m ism os son ar­ dientes partidarios de la pena de m uerte.
É. R.: Sí, en efecto, y Sim one V eil, que h a b ía su frid o la d e p o rta c ió n , fue insul­

tada por los adversarios del aborto. C a si le re p r o c h a r o n h a b e r autorizado un nuevo genocidio. En cuanto a R o b e rt B a d in te r, fu e tra ta d o d e “ju d ío de mier­ da” al mismo tiempo que de amigo de los “asesin o s de n iñ o s ”. E n am bos casos, el tema antisemita surgido de L a Francia ju d ía d e É d o u ard D ru m o n t vuelve: el judío es aquel que introduce el virus de la m u e rte e n las e n tra ñ a s del buen pueblo francés. ]. D.: Sobre todo es en los Estados U n id o s d o n d e lo s m o v im ie n to s de oposición “armada”, si puedo decirlo así, al ab o rto , se c o n c i l ia n f á c ilm e n t e c o n una opo­ sición rabiosa a la derogación de la p en a de m u e rte , h a s ta a la m oratoria que vendría a suspender las ejecu ciones, e n v irtu d d el g r a n n ú m e ro de errores judiciales recientemente descubiertos. Esos su p u estos d e fe n so re s incondicionales de la vida también son con frecu en cia m ilita n te s d e la m u e rte . E n ocasiones se trata de fundamentalistas cristianos que a s o c ia n la lu c h a c o n t r a e l aborto a la lucha contra la abolición o la suspensión de la p e n a d e m u e r te .5
’ Votada el 28 de noviembre de 1974, esta ley, cuyo p roy ecto h a b ía sido presentado por Simone Veil, ministra en el gobierno de derecha de Valéry G iscard d’Estaing, derogaba la de 1920 que prohibía el aborto so pena de persecuciones penales.

4Robert Badinter, L'abolition, París, Fayard, 2 0 0 0 . 5Con frecuencia Jacques Derrida encaró la cuestión de la m uerte, sobre todo en G!as (que
también, como algunos seminarios de los años sesenta, trata de la p en a de m uerte: París, Gatil&i 1994, p. 114 y ss. y passim), en Demeure (1 9 6 6 ), París, G a lilé e , 1 9 9 8 , don de com enta la obra de Maurice Blanchot, Uinstant de ma morí, París, G allim ard , 1 9 9 4 [Trad, cast.: El instante de ',u

muerte, Madrid, Tecnos, 20011; en Donner la mart, París, G a lilé e , 1 999 [Trad, cast.: Dar la
Barcelona, Paidós, 20001, donde interpreta la actitud de A b rah am e n el m o n te M oriah: Abraham

publicado en 1S51.. tan to en Massignon como en Lévinas). Siem p re sostuvo la le g isla ció n e statal. que pone en todas las cosas su soberana armonía. le kbéralisme et le socialisms.. típ ic o e n verdad es aquel que sabe que debe callarse antes de que el ángel interrum pa la muerte que se aprestaba a dar a Isaac. A quí me gustaría tom arm e e l tiem po de exp licarm e más largam ente que en los otros capítulos. un desafío cuya te n sió n in te rn a trab aja casi to d a la h is to ria de la p en a de m uerte en O cc id e n te . S a n to Tomás n o fue el ú n ic o partid ario e lo c u e n te de la p e n a cap ital. revelad or. a la vez un poco d e lira n te e h ip e rra c io n a l. autor de varias obras p o líticas sobre la manera de gobernar los pueblos. Jurista y filósofo español. En su Essai sur le catholicisme. por el contrario. marqués de Valdegamas (1 S 0 9 -1 S 5 3 ). Esta prueba es la que vivim os cada día: escoger a un muy otro y desdeñar a los otros. no sin relación. por el co n trario . para ilu strar esta verdad c o n u n a h ip é rb o le ejem p lar. para ofrendarla a D ios. c o m o a v e ce s o cu rre. “ra c io n a liz a n te ”. (Trad. recordando algunos esquem as del sem inario que d irijo y que todavía no pu bliqué. C ortés evolucionará hacia un conser­ vadurismo fervoroso y una adhesión radical a la religión católica. D-: In m en sa cuestión.] la palabra católica.. Planeta. Dominique M artin Morin Reprint. C o rté s a rticu ló el dogm a c a tó lic o y la d o c trin a d el c a stig o c a p ita l c o n u n a c o n s e c u e n c ia encarn izad a. la Iglesia c a tó lic a fue favorable a la p e n a de m u erte. H asta el siglo XXI. 6Ju an D onoso C ortés. pues. de manera diferente pero. ferv ien te. Barcelona.. Tras haber sido liberal y adm i­ rador de la R ev o lu ció n francesa y del espíritu de las Luces.É. A v eces de m an era a c tiv a . Y de m anera ig u a lm en te n o ta b le . A l parecer. de C aín y A b el a .” Tras haber evocado el doble dogma de la imputación y de la sustitución (pala­ bra y concepto que se encuentra. Nada debilita s'i virtud soberana. es invencible (. el liberalismo y el socialismo. “El socialismo (.) no es más que un com puesto in co h e­ rente de tesis y antítesis que se contradicen y anulan. e n n om bre del d ere ch o a la vida. 19S5|.6 tan a m en u d o c ita d o y alabad o por S c h m itt. R . 1986. forma una gran síntesis donde todas las cosas entran en el orden y la unidad. Puede afirmarse de los dogmas católicos que. P ie n so e n p a rtic u ­ lar.7 L o q u e m e p a re c e in te re s a n te . sostiene que el mundo está dividido en dos civiliza­ ciones irreductibles entre sí: el catolicism o y el filosofismo (donde se encuentran el socialism o y el liberalism o). le libéralisme et le socialisme (1 8 5 1 ). c o m o e l p rin cip io de sob e ran ía sin e l cual la p en a d e m u erte n o tie n e n in g u n a p osibilid ad. j. C ortés escoge el catolicism o. desde C a ín y A b e l h a sta C risto y m ás a llá . desprecia el liberalism o y respeta al socialism o como el enem igo mortal al que reconoce una grandeza diabólica..: En sayo sobre el catolicismo. aunque diversos. hay aquí un a situ a­ ción contradictoria. adversarios del aborto y de la pena de m uerte a la vez. V éase la nota siguiente. Véase sobre todo el capítulo vi del libro ni: “Dogmas correlativos al dogma de la solidaridad. cast. Essai sur le catholicisme. e n D o n o so C o rté s . Los sacrificio s sangrientos. m ilita n te . G rez-en-Bouére. Es em blem ática de una exp eriencia de lo imposible.: ¿Cóm o con ciliar ambas posiciones? Yo. no son sino uno s°lo I _] en su prodigiosa síntesis [. sold ó ese siste m a (c a to lic is m o + p en a c a p ita l) a una in te rp re ta c ió n g e n e ra l d el s a crificio sa n g rie n to . el catolicism o. pienso. Teoría de las escuelas racionalistas sobre la pena de muerte”. 7 D onoso Cortés.. c o n fre c u e n c ia oí a católico s fervientes que se declaraban. T a m b ié n fu e el caso de te ó rico s “sistem ático s” del c a to lic is m o trad icio n al. la institución universal del sacrificio sangriento. casi sin e x c e p c ió n .].

por el Estado). com o el de M arx ). 346-347-348-357). como Kant. por otra parte. e n 1848. designo. . que de e ste m odo es Edipo. C o rté s p ien sa. traducción y prefacio de Maurice de G an d illac ITrad. Cortés aclara: “sin la sangre del redentor. m ás que u n c o n c e p to claro y distinto. Esta pena se encuentra establecida en todos los pueblos. excesiv o y un p o co lo co . Denoél.y sobre todo de derecho penal. De aquí se desprende no solo la legitimidad sino incluso la necesidad de la pena de muerte. en: CEuvres. E incluso del sacrificio sangriento. y la universalidad de su institución proclama la fe universal del género humano en la eficacia de la efusión de sangte realizada bajo ciertas condiciones. e n la que v e. París. la sangre en la form a in m e d ia ta m e n te visible de su derramamiento. en la necesidad de la expiación por la sangre" (pp. por lo menos la sangre derramada. pese a su regresión g en eral e n e l m undo. más fundam entales. 22). ( j . “Pour une critique de la violence” (1 9 21). 1. m enos d e lim ita b le s de la expe­ riencia de lo viviente.. jamás el género hum ano hubiera alcanzado la deuda que contrajo por entero en Adán. 4 vols. Taurus|. Force de loi. la pena de m u erte n o se presenta corno un sacrificio y si todas las culturas sacrificiales (es decir. cit. Este es un conjunto de cuestiones que tratamos en el sem in ario q u e a c a b o de evocar. frente a Dios. que muy ciertam ente expía ciertos pecados individuales. un inmenso problema que se debe reelaborar de c a b o a rabo. todas las culturas) no produjeron. aunque la sangre tien d a a desaparecer. Ya no h abría m ás d e re ch o . Por otro lado (y un poco como lo hará W alter B e n ja m in e n “P ara un a crítica de la violencia”8 con los “grandes crim inales”. en su virtud expiatoria cuando es derramada de este modo. de todo viviente. bien lo sé. 1971. stricto sensu. la su­ presión misma de todo derecho penal. ) 8 Walter Benjamin. y es muy cierto también que la sangre del hombre puede expiar. que vivirán eternamente con todos los horrores en el recuerdo de los hom­ bres".sin el dispositivo de la pena de m u erte. y que la abolición de la pena de muerte para el segundo (e n F ra n c ia . Mythe et violence (Francfort.en esta teorización ultrarreaccionaria. mientras que la pena de m uerte so b rev iv e. Cortés condena así violentamente la derogación de la pena de muerte para los crímenes políticos por el gobierno provisional de la República francesa en 1848. ten d ría c o m o con secu en cia ineludible una abolición universal de la pena de m u erte.: Obras completas. seguida por “esas terribles jomadas de junio. que la distinción entre el crim en de derecho co m ú n y e l p o lític o es frágil. Véase Jacques Derrida. por ejemplo. Barcelona. pero es muy cierto que n o hay punto de expiación verdadera sin efusión de sangre: Sine sanguinis effusione non fit remissio (H eb. que p ro d u ce n h o rro r pero tam­ bién fascinan en la misma medida en que im pugnan la m o n o p o liz a ció n de la violencia autorizada -G ew alt. ob. y ese es el verdadero lugar de d iscu sió n filo só fica . y sin duda todavía sobrevivirá largo tiempo aún. y es su ejemplo. d . y cuando nombro el sacrificio. en una de las zonas más oscuras. IX. 1955). incluso si. cast. hu m ano o n o . un d e re ch o p en al e n el cual una pena de muerte tuviera ese valor de racionalidad calcu lad o ra. es el extrema do rigor de la actitud. cre o que Cortés no se equivoca al inscribir la pena de m uerte e n un a h isto ria d el sacrificio. n o sin profundi­ dad. Por un lado. una vez más en sentido estricto.

un poco más grave por supuesto. en el interior de una historia del concepto de excepción (no hay soberanía sin derecho a la ex­ cepción. Robert Badinter lo recuerda ju stam en te en L'abolition (ob. Écrits sur ¡a peine de mort. 15. sobre todo en Francia. desde el rojo que hace correr la guillotina. tomaron partido públicam ente con tra la pena de muerte. excluida: un fundamento. cit.. ob. teatral o no. intento así una suerte de historia de la sangre. incluida: la pena de muerte es un elemento del derecho penal. A pesar de todos los movimientos de arre­ pentimiento y perdón a los que no deja de apelar. y una historia de la crueldad. p..12 ’ Víctor Hugo. en alemán. por cierto. si usted quiere (a la vez interna.10 hasta los largueros de madera roja que sostienen la cuchilla (“dos largas viguetas pintadas de rojo. ob. ya sea ésta visible. en ocasiones de la palabra sin concepto de “crueldad”. Juan Pablo II. 37. por ejemplo ahí donde hay derecho de indulto). p. y aunque el Estado del Vaticano haya abolido la pena de muerte hace unos veinte años.. en: Victor Hugo. esencialmente psíquica (placer en sufrir o hacer sufrir por hacer sufrir. tras haber lam entado el apoyo histórico de la Iglesia católica . cit. puede ser. a pesar de sus discursos sobre la Inquisición y los extravíos pasados de la Iglesia. un castigo entre otros. el derramamiento y por tanto cier­ ta exterioridad. sin el derecho. por lo menos contra s umantenimiento en F ran cia. 2 0 de octubre de 1842. lo trascendental. una escala pintada de rojo. p. a pesar de tales declaracio­ n es contra la crueldad de la pena capital durante un viaje reciente a los Esta­ d o s Unidos. del concepto.la condición de posibilidad. Écrits sur la peine de mort.. hiperbólica. Para contribuir con eso. un pesado travesaño pintado de rojo en el que parecía encastrada por uno de sus lados una cuchilla gruesa y enorme de forma triangular [. en Écrits sur la peine de mort.] era la civilización que llegaba a Argelia en la forma de una guillotina'’).“la horrible máqui­ na escarlata”. y externa. un origen. Fue en 197S C om isión social del episcopado francés publicó un documento oficial ( Elementos de xión sobre la pena de muerte) que. por ver sufrir. Prefacio a Le dernier jour d ’un condamné.1 1 Vuelvo a la “cuestión cató lica”. Tan solo algunos obispos. una visibilidad de lo rojo. “la vieja bebedora de sangre”. cit.. que yo sepa. de suspender el derecho. 163-164).Choses vues. 53. su expresión exterior. diría Schm itt. p. y sin duda es. ese color que inunda todos los textos de Victor Hugo contra la pena de muerte. Es precisam ente este efecto paradójico de trascendentalización de la pena d e muerte el que debe combatir un abolicionismo consecuente... no nombra la sangre). como tampoco ninguno de s u s predecesores. más y otra cosa que una pena). grausam. No toda crueldad es sangrienta o sanguinaria.. un canasto pintado d e rojo. c i t . nun ca com prom etió solemnemente a la Iglesia y al Vaticanoe n el combate abolicionista. una con d ición de posibilidad. Pero crúor designa realmente la sangre derramada. visible y exterior. una ejemplaridad fuera de serie. ld. ob. deí uso regu­ lado o de los abusos de la palabra.

para podar. p. e l v erd u go”. por razones que n o fu eron s o la m e n te e stra té g ic a s . en: V icto r H ugo.]. Es raro. d e su “verdad”. A unque una p o sición an álog a h ab ía sido tomada por LOsservatore Romano un año antes. es decir. p. F íjese e l e je m p lo d e V ic to r H ugo. de lo que habría debido ser. -I La dulce ley de C risto penetrará final­ mente en el código e irradiará a través de él. Se tratará con la caridad el m al que se trataba co n la cólera. creo que anuncia. U na confesión (p sico an alítica) general habrá entonces . 12: “el cadalso es el único edificio que las revoluciones n o dem u elen. el nacimiento y el aborto. S e verterá el bálsam o y el aceite donde se aplicaba el fierro y el fuego. oportunis­ tas o retóricas. Écrits sur la peine de mort. la pena de muerte es una de las podaderas de las que más trabajosamente se despojan”. para desmochar la sociedad. y esta enfermedad tendrá sus médicos que reemplazarán a vuestros ju eces.. [. Eso ocurrirá cuando la humanidad haya comprendido.. que el sen tim ien to de culpa!"' lidad inconsciente precede el crimen. Eso es todo". y para decirlo una vez más con demasiada brevedad. e n efecto.D. Lo h acía e n el m ism o m o m e n to e n q u e a v e ce s denun­ ciaba a los sacerdotes y la “p o lítica” de la Ig lesia (a s í c o m o c o n d e n ó e l Terror y fustigó la guillotina en nom bre de la R e v o lu c ió n fra n c e s a . H ugo apela a la “dulce ley de Cristo" y al día en que “p en etrará fin a lm e n te e n e l C ó d ig o e irra­ diará a través de él”. con razón o sin ella. in con d icio n al. S e mirará el crim en com o una enfermedad. un compromiso uni­ versal e incondicional de la Iglesia católica y el V aticano. justam ente (y la comparación se impone una vez más) con las prescripciones o in terd iccio n es referentes a la sexua­ lidad.) u Prefacio a Le demier jour d'un condamné. al venir co m o lo h ic iero n para desbrozar. que las revoluciones sean sobrias de sangre humana y. 38: “Y el orden humano no desaparecerá con el verdugo [. Consa­ gró tantas luchas y textos m agníficos a la ca u sa a b o lic io n is ta . Porque ese hecho in n eg ab le (q u e ja m á s h ay a h a b id o una oposi­ ción política de la Iglesia a la pena de m u e rte ) p a re c e c o n tra d e c ir otro cristia­ nismo. com o Freud y de Freud.. los abajo firm an tes estim an que en Francia la pena de muerte debería ser derogada”.) Ibid. de su memoria y su espíritu.¿Cómo se justifica eso? Tendríam os que to m a rn o s e l tie m p o de releer todo eso de cerca. ya q u e la p e n a de muerte seguía siendo “el único árbol que las re v o lu cio n e s n o d esa rra ig a n ”:13 “N o for­ mo parte de vuestra gente cubierta c o n e l gorro ro jo y c o n la g u illo tin a subida a la cabeza”. Sin embargo. en tre otras cosas. cit. a “la abolición lisa y llana”.. ob. Será simple y sublime. concluía sin medias tintas (pero no com prometiendo más que a los firmantes y en las fronteras de su país): “Tras profunda reflexión. e l rey.. N ad a com parable. La libertad y la salud se reunirán. U na vez más subrayo e l rojo). (j. esa alusión a un porve­ nir donde el mal sería tratado como una enfermedad. el sacerd ote. de la p e n a d e m u e rte . é l llam a la in v io la b ilid a d de la vid a humana. sus hospitales que reemplaza­ rán vuestros presidios. La civilización no es otra cosa que una serie de transformaciones sucesivas. Muíaos mutandis. En el mismo mom ento en que se las agarra c o n “e l e d ific io s o c ia l del pasado” que reposaba en “tres columnas. todavía no constituye eso. Hugo tam bién preten d ía in sp irarse e n e l m e n sa je evangélico y en la pasión de Cristo.14 E nto n ces desea “am p liar lo m e jo r p o sib le e l corte que a la pena de muerte. otro espíritu del cristianism o. (j . m e parece. y siem p re en nom­ bre de lo que. La cruz reemplazará el patíbulo. las especulaciones de un Reik sobre la desaparición venidera del castigo en general.d.

y autorizado por él. que e l c o n ­ cepto d e E sta d o n o sea de e se n cia p ro fu n d am en te religiosa).. En el sem inario al que se alude concedo la mayor atención posible al estatus y la argum entación de esos textos de Reik y de Freud.) donde Retic. . según su propia lógica. si n o está to talm e n te equ iv o cad o . Porque la pena de muerte siem p re fue el e fe cto de un a alianza e n tre un m en saje religioso y la soberanía d e u n E stad o (su p o n ien d o in clu so . (j. está wsacrnlizada?” A lbert Camus. l a Iglesia católica.) . Calm ann-Lévy.15 Por eso. 16Publicadas prim ero por la Nouvelle Revue Française (ju n io -ju lio de 1957). por ejem ­ plo. 1 2 .D . París. siem pre la fundó.16 pretende que la pena de m u erte no podrá sobrevivir en un mundo secularizado. 4 0 1 ).s Véanse Jean-Luc Nancy. M adrid. Jean-Luc Nancy. en particular la creen cia en la vida etern a.i religiosa. rem ítase a nuestro cap ítu lo 6: “El espíritu de la R evolu ción'. o que su ab o lició n pasa p or un inm an en tism o hu m anista y ate o . c it. K oestler). e n verdad. fueron retomadas en Reflexions sur la peine capital? (en colab o ració n co n A. ob. a partir de una acusación religiosa (p r o fa n a c ió n o tra ic ió n de u n a ley sagrada). h a ce sesenta años. alianzaj. lanzada o inspirada por una au to rid ad re lig io sa . pues. “La Reconstruction du christian ism e”.) . Bibliothéque de la Pléiade. cast.j. to d o se d ecid e . cu y o re le v o es to m ad o por la del Estado. en U s études p h ilo s o p h ie s . Réflexions sur la peíne capitale. y Jacques Derrida.. A lb e rt Cam us sim plifica un poco las cosas. oh. pues.) 1 7 “De h echo. del pueblo. 1965 (Trad.) A cerca de estas cuestiones. Pero ¡qué significa esa ju stificación la sociedad donde vivimos y que. como a la cuestión de las relaciones en tre psicoanáisis y crim inología. Ju an a de Arco o E l A lla j..l tas valores religiosos. y que la a p lic a . en nombre de Freud. siempre admitió la necesidad de la pena de m uerte (. París. Gailim ard. cuand o. el castigo supremo. al v ie jo patíbulo erigido desde h a c e tan to s siglos sobre la cristiandad”. n i un d erech o entre o tro s. Y en c o n se cu e n cia por e l d erech o reemplazado el derecho penal. S e tra te o n o de los caso s p arad igm ático s de S ó crate s. e tc .D. la sob e ran ía d e l Es t a do. tan to en sus institu cion es com o en sus costumbres.n . no es postble re co n o cer sus profundos c im ie n to s sin te n e r en cu en ta el discurso teo ló g ico político que la su sten ta y que. 1957.p. en sentido estricto. n i siqu iera. en sus bellas y v alien tes Reflexiones sobre la guillotina .' N o es p o sib le tratar la cu estió n de la p en a de m u erte e n O c c id e n te (ta l vez ese c o n c e p to d el d ere ch o p enal. p.ß e cca ria hizo.: O bras completas.17 El cristianism o tien e otros recursos de “d iv i­ sión” in te rn a . (|. en este punto com o en otros. a través de los siglos. (. c it. Pueden leérselas hoy en el volum en “Essais” de las CEuires de A lbert Cam us. p or otra parte es solam en te europeo. (j. de autoim pugnación y au to d eco n stru cción . m en cio n a su oposición a la pena de muerte: Afirmo que soy un adversario resuelto del hom icidio. del p re sid e n te o e l g ob ern ad or. 1 SIbid. C risto .i forma de un crim en individual o de represalias ejercidas por el Estado” (p. ya se presente en :. bolo esta justificado en ton ces a llí donde no es supremo. Le toucher. un e le m e n to del d ere ch o p e n al). impiden que sea definitivo e ^reparable. * 1998. a! h ab lar de alianza. que decide acerca de la e je c u c ió n . Es al final de ese libro (Le besoin d avouer. son por tan to los únicos que Pueden fundar el castigo supremo ya que. de m an era ejem plar. ob. E n la figura d e l m on arca. siempre fue una pen. cit. se define por el poder d e v id a y m u e rte sob re los sú bd itos. y a c a so la p en a de m u erte n o es una “p en a" e n tre otras. p . (j. 6Ü y passtm.

: Por eso Luis XVI fue ejecutado. D. (j. que ahora la ha con v ertid o en su condición nece­ saria. se requirió alguna presión de origen in tern acion al. pero com o es conferido por un mandato electoral de una duración limitada. es lo menos que se puede decir. Des délitset des peines. Contra una opinión pública -e n to n c e s y a lo mejor 1 9 “¿En virtud de qué derecho los hombres pueden permitirse matar a sus semejantes? P cierto. in tern a. aquí. según la escala escogida. y el derecho de suspender el d erecho. lo que no ocurre co n el m onarca absolu­ to de derecho hereditario y divino. por el derecho de alzarse. ya lo evoca­ mos. p. En todo caso. Cesare Beccaria. R ealm en te h ab ía que poner fin a la soberanía monárquica para instituir la de la n ación . cit. una Europa cuya d em ocracia se construye laboriosamente. a fines de 1795. por encima del derecho. la pena de muerte será derogada en F ran cia.. prefacio de Robert Badinter. Porque en todas partes donde fue derogada la pena de muerte en esta comunidad europea. Así es como Schmitt define al soberano: la aptitud para decidir acer­ ca de la excepción.” Se habrían necesitado más de dos siglos. A sí es com o un nuevo principio de soberanía reemplaza a otro. ese derecho no es aquel sobre el cual descansan la soberanía y las leyes".) . tras una serie de rechazos dilatorios de la abolición . El gran Beccaria trató de hacerlo19 y se encerró en una de sus numerosas contradicciones. H ubo que limitar la soberanía. eso puede afectar a la libertad y la gene­ rosidad de un derecho de indulto sobre el cual pueden pesar consideraciones de electorado o de opinión pública.: Pero restauraron una soberanía cuyo principio. É. asegurada. ob. y a pesar de los elocuentes alegatos de Condorcet. incondicional. en el fondo. al pasar al “pueblo” de “ciu­ dadanos”. si puede decirse. y según las aparien­ cias. de la Europa posrevolucionaria y relativamente pacificada. principista. garantizada. esp on tánea.a la excepción. el fin del castigo capital para el día en que se restableciera la paz ( ¡ “la paz general”!) ¡y fuera públicamente declarada! “A partir del día de la publicación de la paz general. esto adoptó la del Terror. la esca­ la histórica de la paz europea. aunque. sin impugnar o lim itar la soberanía del sobera­ no. En la figura del presidente. Entre otras figuras. ese derecho permanece. la abolición fue una decisión nacion al. Es muy largo o muy corto frente a la inmensidad de un acontecimiento sem ejante y de la em ergencia de un sín­ toma semejante. nunca había sido abandonado.D . j. 126. no es posible cuestionar la pena de m uerte de manera radi­ cal. como ocurrió en Francia. incluso allí donde en las formas parlam entarias. R. la Convención se separó prom etiend o. tras la conversión a la pena de muerte del ab o licio n ista Robespierre. diré en pocas palabras. soberana.

cuando invoco así un concepto de soberanía (sobre la vida y la muerte de las criaturas o los súbditos. por el contrario. G allim ard. y en ocasiones no sin dudas ni remordimientos (Rousseau).to d a v ía h o y fav o rab le a la pen a de m u e r te . estaría tentado de decir que no es posible com enzar a pensar lo teológico-político. Para decirlo de manera breve y económ i­ ca. N o. partiré de lo que desde hace m ucho tiem po habría sido para mí el dato más significativo y pasmoso. En verdad. En la modernidad poshegeliana la cosa continúa. ningún filósofo en cuanto tal. lo s p a rla m e n ta r io s fra n c e se s q u e la d e ro g a ro n e n 1 9 8 1 (in clu id o s los de d e r e c h a . ya sea en la época de las grandes manifes­ taciones abolicionistas en las que tomó una parte activa y espectacular o “ C h a rle s Baudelaire. De Platón a Hegel. por la mediación del concepto de sobera­ nía. de Rousseau a Kant (sin duda. V ic to r H ugo dom ina c o m o C ou rb et. (Euvrcs compUtes. P. com o de su puesta en práctica. Marx sospecha el interés de los aboli­ cionistas que querrían salvar su cabeza. en su discur­ so propio y sistemáticamente filosófico. ya sea durante el breve episodio de la Revolución de 1848 al abolir la pena de muerte pur crim en político -y el propio Hugo formuló esa sospecha-.0 0 0 personas que la m erecen . el más riguroso de todos). de la condición casi trascendental del de­ recho penal y el derecho en general. en esta tradición. es imposible tratar la cuestión de la pena de muerte sin h a­ blar de la religión. incluido el derecho de indulto).> Pleiad e. Cuando hablo de una alianza teológico-política o teológico-jurídico-política. « t a is interesad os en la cu estión . y de aquello que. e incluso lo onto-teológicopolítico. sino a partir de ese fenóm eno del derecho penal que se llama la pena de muerte. París. que yo sepa. t. M e dicen que en Paris 3 0 . “Pauvre Belgique. S a b ía n q u e esa te n d e n c ia eu ro p ea e in te r n a c io n a l sería irresistib le.C W p e tic io n a n por la a b o lició n de la p ena de f u e r t e . tomo partido a favor de la pena de muerte.. cada uno a su mane­ ra. i 9 7 6 . no confío en un concepto ya disponible de lo teológico-político que bastaría con aplicar a la pena de muerte com o a uno de sus “casos” o ejemplos. En todo caso. expresam ente. Por lo m enos. 3 0 . esto y persuad id o de q u e n o s o la m e n te e s c u c h a r o n a su c o ra z ó n y o b e d e c ie ro n un a c o n v ic c ió n de p rin c ip io . por lo ta n to ya sois culpables. o bien en la forma de discursos explícitos (com o Baudelaire. T em bláis. c o m o p o r e je m p lo ja c q u e s C h i r a c ) . L :\ i v a ria n te tam b ién gira alrededor de esa palabra “interesad os" que lleva una buena parte de la carga (ta n to . 2. ocupa el lugar del derecho en la religión. aquí se trata no tanto de un fenómeno o de un artículo del dere­ cho penal com o.1": " ( A M i c t ^ n de la p en a de m uerte. c o n c ie r ta c a n tid a d de países árab es islá m ic o s. B ib lio th équ e de !. El am or ex ce siv o de !» vid i es un d e s e e n » ' h-n-ia U a n im a lid a d )“.ítfW. en el fundamento o el princi­ pio de la pena de muerte. el más sorprendente tam bién de la historia de la filo­ sofía occidental: nunca. nunca ninguna filosofía en cuanto tal im ­ pugnó la legitimidad de la pena de muerte. C h in a y lo s E s ta d o s U n id o s to d a v ía re siste n .

el origen y el fundamento racional de la ju sticia p e n a l. c i e r ta m e n te . como tampoco Cortés. Lévinas solo le co n sa g ra u n a frase e n 1 9 8 7 .”21 P e ro .n . a Foucault y a ta n to s o tro s . c o m o si n o se tratar aquí de un problema filosófico digno d e tal n o m b re . Vienen de Maquiavelo. ju s ta m e n te . lu eg o de su abolíción en Francia: “N o sé si usted a d m ite e s te s is te m a u n p o c o com plejo que consiste en juzgar según la verdad y e n tr a ta r en el a m o r al q u e h a sido juzgado. L' ley del talión otorgaría un “mensaje de universalismo”. Qui étes-vous? Entrevista con F. por otra parte. La Manufacture. 6 8 3 .bien en la forma perturbadora del s ile n cio y la o m is ió n . p. 3 8 -4 4 ) -. por otra parte diferentes sin d u d a e n su a x io m á tic a implícita. la frase de Lévinas no se expresa com o una dem ostración filosófica en el espacio de la justicia o del derecho. es la mía. Poirié. En la última de las Quatre leçons talmudiqucs (M in uit. Agradezco a Jen n ifer Barjorek haber llamado mi atención sobre estos dos textos de Baudelaire). I I ^ . t. de clarividencia históri­ ca. Por otro lado. la de una colusión esencial entre la filosofía como tal y la pena de muerte. 97. 1968. Los valores de amor o de caridad se encuentran en el centro de la larga respuesta de Lévinas. 1997J). intenta sustraer la ley bíblica y rom ana del ta lió n a su in te r p r e ta c ió n c o r r ie n te -vengan­ za. es necesario que haya asen tim ien to [¡otro argumento kantiano!] y dicha por parte de la víctima. eso m ism o c o n tr a lo c u a l se a lzab a el Evangelio de Mateo (V. Lión. “una ley única para todos”.. cita a Mateo en la página siguiente. Tales inspiraciones fueron ajenas a la Biblia judía. en la hipótesis que. V ienen de paganos lio que Mateo. Dar cloroform o a un condenado a muerte sería una impiedad.: Cuatro lexiones talmúdicas. Que yo sepa. no se equivocó. En modo alguno sería “una manera de complacerse en la venganza y la crueldad donde se bañaría una existencia viril. La supresión de la pena de m uerte m e p a re c e u n a c o s a e s e n c ia l p ara la coexis­ tencia de la caridad co n la ju sticia . a beneficio de inventario. etc. sino en el de la caridad. destaque­ mos dos rasgos. totalmente incomprendida hoy. Para dar todo su alcance a esta proposición. jam ás encaró el problema de la pena de m uerte a la q u e. Lévinas. pp. decía de la ley del talión: cosa pagana]. le reconoce el origen de la propia justicia. p e n sa b a que no debía oponerse) a Sartre. revancha.22 de la acusación. a saber. n o ció n cristiana (véase más arriba). 1987.) 2 1 Emmanuel Lévinas. (j. Riopiedras.. porque equivaldría a quitarle la conciencia de su grandeza com o víctim a y suprimirle las posibilidades de ganar el Paraíso” (ibid. L. p. kantiana en su principio o su forma. “La pena de M uerte es el resultado de una idea mística. cast. a mi ju icio . c o m o K a n t y H e g e l. que de pasada nom bra la pena de muerte. 158 [Trad. de compulsión cristiana anticristiana. com o del desafío problemático a cuyo alrededor trabajamos sistemáticamente en ese sem inario): “Derogadores de pena de muerte-sin duda muy interesados” (ibid. la expresión de Lévinas pertenece ju stam ente a un discurso que se empeña en no inscribirse en la ontologia sino en dirigirse más allá de la filosofía com o ontologia de tradición griega. o sea. Por un lado. V ienen de Nietzsche. 1494)Con esta alianza de perversa crueldad. Para que el sacrificio sea perfecto. como lo evoqué en Donner le temps (París. de Heidegger (pensador del ser-p ara-la-m u erte q u e . c o m o K a n t. p. ya n o se cuentan lo silencios.. Baudelaire.D. por»1 parte. para v er en ella. por lo menos materialmente. 1991. (j. qu e yo sepa.) “ Lévinas no justifica solamente la ley del tallón. de extravío en ocasiones espantosam ente antisemita. Su objetivo es salvar (espiritualm ente) a la sociedad y al culpable. p . Lévinas observaba de pasada: “La ley judía no autoriza una condena a muerte con un voto de mayoría”. Barcelona. A q u í. sobre la esencia sacrificial de la pena de muerte. G alilée. 1 6 6 -1 6 7 ). La pena de M uerte no tien e por objeto salvar a la sociedad.

el argumento esencial de Kant y Hegel en su alegato a favor de la ley del talión y. (. en su esencia o. hasta carcelario en general. a la teología política de la pena de muerte y al principio de soberanía que. algunos de ellos se sintieron horrorizados por la pena capital sin creer que debían consagrarle una argumentación filosófica. lo que equivale a lo mismo. Fueron o escritores (en Francia Voltaire. Los que elevaron un discurso público contra la pena de muerte.. creyeron ver un fenómeno particular o un simple efecto agravante del sistema penal. inasociablemente. es la lucha por el reconocimiento de las conciencias que pasa en Hegel por el riesgo de su propia principio de apariencia tan cruel que la Biblia enuncia aquí no busca otra cosa que la justicia. qué los suelda. trasciende su condición de viviente y cuyo honor es inscribir la pena de muerte en su derecho. histórica y no natural (por eso se me ocurre aquí esa imagen de aleación técnica). Camus).J. es lo que ocurre con Lévinas. es la dignidad (Würde) incomparable de la persona humana que. en su corazón. la filosofía. Lo interpretaron a la luz del espíritu que recorre la Biblia en su totalidad {. (j. enton­ ces uno debe preguntarse qué suelda. en: Difficile Liberté.] Los rabinos nunca aplicaron ni comprendieron al pie de la letra ese texto. o juristas u hombres de ley (en primer lugar Beccaria. nunca lo hicieron de manera estrictamente filosófica. lo filosófico (lo metafísico o lo onto-teológico). con razón o sin ella. etcétera). a favor de la pena de muerte. literal­ mente. y de quien me gustaría volver a hablar dentro de un momento para complicar un poco más las cosas. o incluso una superestructura de la formalidad jurídica que había que reconducir a su sustento infraestructural y a intereses de “última instancia” (socio-económico-político). en mi opinión. Albin Michel.Sin duda. la filosofía que prescribe ejerci­ tarse en la muerte. por supuesto. cuya influencia fue considerable y decisiva en el siglo pasado.. 1963. en su dignidad. Potente y frágil a la vez. a través de diferentes figuras. reina como soberano. lo político (por lo menos allí donde está dominado por un pensamiento de la polis o del Estado soberano) y cierto concepto de lo “propio del hombre”: lo propio del hombre consistiría en poder “arriesgar su vida” en el sacrificio.. París. fin en sí y no medio. co­ lindantes o mantenidos en un mismo linde. según Kant. pp.D. por así decirlo. esa soldadura de la ontologia a la teología política de la pena de muerte también es lo que siempre mantuvo juntos. 178*179). me contento con una evocación: esa distinción de la letra y del espíritu no fue solamente de los rabinos sino. Es la epimeleia tou thanatou de Platón. Si ese “hecho” masivo y altamente significativo puede verificarse. y esa es mi hipótesis provisio­ nal. en valer.) • . Al no poder emprender aquí la lectura necesaria de esta declaración. en su tradición hegemónica. que yo sepa. en pasar por la muerte hacia una “vida” que vale más que la vida. más y otra cosa que su vida. en elevarse por encima de la vida. Otros. pues. Robert Badinter.. Hugo. y más pre­ cisamente la ontologia. La Biblia nos evoca el espíritu de la dulzura” (“La loi du talion”.

me atreveré a decir que la pena de muerte siempre respondió a alegatos profundamente “humanistas”. me atreveré a decir. un cim iento. etcétera)' También pienso. andamiaje y cadalso tienen la misma raíz: échafaudagc y échafaud mente. solo él. Así ocurre en el derecho euro­ peo {y no sé si. la religión. de una u otra manera. fuera del derecho europeo). si prefiere. estoy persuadido de que la deconstrucción del an­ damiaje especulativo (por no decir del cadalso)* que sostiene el discurso filosó­ fico sobre la pena de muerte no es una necesidad entre otras. de lo onto-teológico-político. un derecho propiamente humano y supuestamente racional. pues. es el ser-para-la-muerte del Dasein que. del T. hasta ritualizada. la pena de muerte sería una clave de bóveda o. usted lo sabe. cuya interpretación es tan controvertida). en los “juicios”. un punto de aplica­ ción particular. me parece* En francés. la pena de muerte sería realmente. y. puede propiamente morir mientras que el animal. Esto ocurre. cree reconocer un “im­ perativo categórico” y una idea a priori de la razón pura en un derecho penal que no sería posible si no se inscribiera en él la pena de muerte. digna de tal nombre. physis/thesis). una cosa no natural. que son un verdadero código penal instituido. por su p u e s to . pusieron fin a la pena de muerte. según Heidegger. llega a su fin y revienta. lo "propio del hombre" en el sentido estricto.entre. la soldadu­ ra. pues.) r e s p e c tiv e . Ese discurso abolicionista. no pienso solamente en el discurso “m ortícola” predominante en la mayoría de los Estados naciones que mantuvieron la pena de muerte hasta 1990 más o menos (desde hace diez años. en el discurso abolicionista (hacia el cual. A riesgo de ofender una vez más a aquellos que no quieren oír. Cuando digo "dis­ curso filosófico sobre la pena de muerte”. Por lo tanto. hay una “pena de muerte”. com o la muerte misma. una mayoría de Estados naciones. en sentido estricto. por un lado. etcétera. y deberíamos hablar una vez m ás de la ley del talión. se dirige mi simpatía más convencida). el artefacto profético que mantiene en pie. Kant. con la distinción naturaleza-técnica y todo lo que viene después (physis/tekhne.vida. en su estado actual. (N. acelerándose así el proce' so de “deconstrucción” de manera crítica y altam ente significativa. y por ende discurso “que se debe deconstruir”. y que en efecto tiene que ver con la soberanía. como decía hace un rato. a pesar de todos los fenómenos de ejecución masiva. Dios ordena. el Estado nación. que el sentido común ordena alegar fuera de Europa. por el otro. Si se pudiera hablar aquí de arquitectónica y de edificación. physis/nomos. en el cruzamiento único -e s la misma Europa. Desde hace tiempo. sin contrapesar las cosas de ningún modo. hacia quien me gustaría volver un instante. un dere­ cho histórico. la tradición bíblica (inmediatamente después del “no matarás”. dar muerte a quienes transgredan tal o cual mandamiento. la tradición onto-teológica que evocaba hace un momento. y si no estuvie­ ra gobernado por un jus talionis que se debería reinterpretar.

a m enos que su muerte sea el mejor o el único medio de disuadir a los otros de com eter crím enes. tod avía tiene relaciones y un poder tales que es una amenaza para la libertad de la nación. y no lo suficientemente cruel para disuadir. más inútil que injusta. etc. la muerte de un ciudadano se vuelve necesaria cuando la nación está recobrando su libertad o en riesgo de perderla. lo que casi siempre ocurre. como a menudo se hizo desde fines del siglo xviii. donde la riqueza com pra los placeres y no la autoridad. la diferencia estricta entre guerra civil. provisional. acaso más eficaz que la fuerza. 127. p. el argumento abolicionista se fragiliza. Cabe decirlo al tiempo que se le rinde a Beccaria.D. preocupado por una ejemplaridad disuasiva. bien defendido en el exterior y el interior por la fuerza y la opinión. ¿No pueden leerse estas líneas com o uno de los alegatos más eficaces en favor de la pena de muerte? (j. segundo m otivo que puede hacer considerar la pena de muerte como justa y necesaria” .D . en una época de anarquía. cit. 23 “La muerte de un ciudadano solo puede ser considerada útil por dos motivos: primero si. (otros tantos conceptos que siempre han sido y son más que nunca problemáticos. ob. como por otra parte Beccaria lo vio claramente él mismo -y eso nos da mucho que pensar hoy— por un buen funcionamiento del mercado liberal.) 24 “Pero si pruebo que esa pena de muerte no es ni útil ni necesaria habré hecho triunfar la causa de la hum anidad” (ob. hasta que no se haya definido claramente el concepto de guerra. no principista. manipulables). en vez de terminar. “terrorismo” -dom éstico o no-. dogmáticos. cit. cómodo.) . cuando lo que manda es el desorden. Por tanto. la abolición de la pena de muerte en las fronteras garantizadas de una nación próspera y apacible seguirá siendo algo bien limitado. la ejecución del ciuda­ dano es admisible. En otras palabras. o cada vez que no está aún garantizado. Beccaria. aunque la pena de muerte no es para él un “derecho”. el homenaje que se le debe a ese gran hombre y a su iniciativa histórica.23 Luego. C esare Beccaria. 129-130). oscuros.). filosófica y políticamente frágil. aunque privado de su libertad. es decir. N o bien está amenazado el orden de una sociedad. Dos páginas más adelante. Si se aplicara al pie de la letra la lista de excepciones que Beccaria pone a la suspensión de la pena capital.a m p lia m e n te tru c tib ie . perfectible. ob. y los males del desdichado. (j. a la manera de ver de Beccaria. igualmente deconssi usted prefiere. y aquí rozamos uno de los desafíos más oscuros del problema. y si su existencia puede provocar una revolución peligrosa para la forma de gobierno establecido. 126. La abolición será condicionada. en una jaula.. no hacen sino empezar" (pp. cit. con­ dicional. bajo un gobierno aprobado por el conjunto de la nación. bajo el bastón y el yugo. guerra nacional y guerra de gue­ rrillas. no puede haber ninguna necesidad de hacer perecer a un ciudadano. Por lo menos por tres razones: A) Ante todo. cuando se inspira en la lógica de Beccaria.24 Los trabajos forzados a perpetuidad serían más espantosos. más crueles que la pena de muerte y por tanto más propicios para “desviar del crim en al espíritu más determ inado": “ni el fanatismo ni la vanidad Persisten en los fierros y las cadenas. Pero bajo el reino apacible de la legalidad. Beccaria se dedica a demostrar la superiori­ dad de los trabajos forzados a perpetuidad. allí donde el poder no pertenece sino al verdadero soberano. se la administraría casi todos los días. p. Robert Badinter pone esta frase com o epígrafe de su libro Labolition.. considera la pena de muerte menos necesaria.

debería.La distinción entre autopunición y heteropunición: el culpable. la paz. sin ninguna preocupación de utilidad. limita­ do. antes de todo derecho y toda institución. más acá de una estricta racio­ nalidad jurídica. nos atendremos a un discurso abolicionista precario. provisionales de un contexto. tendría que dar razón a la razón jurídica que lo somete. las fallas de tal argumentación. sin ningún interés sociopolítico de ningún tipo. esto transforma toda punición institucional y racional. el bienestar de la comunidad o la nación. tanto entre aquellos que creen que la pena de muerte es un buen medio con miras a un fin -la seguridad.. como per­ sona y sujeto racional. condicionado por los datos empíricos y.más crueles. mientras no se haya deconstruido. y lo conduce a con­ denarse a sí mismo a muerte. comprender. que el culpa­ ble puede infligirse a sí mismo. A ese par medio/fin. sin preocupación por el interés. en su mayoría. y hasta el castigo supremo.como entre los abolicionistas que. en el rigor del concepto. Para llegar al extrem o de esta consecuencia. Es “como si el culpable se suicidara”. el culpable ejecutaría él mismo simbólicamente el veredicto. No puedo reconstruir aquí su proceso. si prefiere. aquella. e tc . En dos palabras. solo habría una autoejecución. Es precisa­ mente este utilitarismo o este “ejemplarismo” lo que Kant criticará de manera muy fuerte en las dos alas. el castigo propiamente dicho. La ejecución se­ ría como un suicidio. Para la autonomía de la razón jurídica. Kant opone una idea de la justicia y un “imperativo categórico” del derecho penal que apelan a la persona humana como fin en sí en su “dignidad” (Würde). que pretenda justificar la pena de muerte de manera principista. o hegeliano. y por lo tanto más eficaces en el arte de disuadir. sin referencia a la menor utilidad. administrado desde afuera por la sociedad a través de sus aparatos judiciales y sus instituciones históricas.La distinción fundadora del concepto de “pena”. venida desde afuera (forensis). desde adentro: 1 . aprobar. hasta exi­ gir el castigo. o sea. desde adentro o en los confines no discernibles de la pena interior (poena naturalis). y como Beccaria. Mientras no se hayan hecho surgir del interior. en una lógica de los fines y los medios. según Kant. en punición auto­ mática y autónoma. haría aparecer como insostenibles. piensan lo contrario. que domina el debate por ambos lados (a favor y en contra de la pena de muerte). piensa. introducido e la lengua inglesa en 1636 y en la francesa en 1734- . 2 S Suicidio: término forjado a partir del latín sui (d e sí) y caedes ( h o m ic id io ). un discurso de tipo kantiano. totalmente interior y privada. y b) poena forensis. Esta dignidad requiere que el culpable sea castigado porque es punible. 2 . por esencia. Es esa difícil “deconstrucción” lo que intento efectuar en mi seminario sobre la pena de muerte. si puedo decir. la diferencia entre a) poena naturalis. el culpable debería dar razón a la sentencia. en Kant.

a priori. cito 26 M e perm ito rem itir aquí a esa lógica de la autoinmumdad que traté de generalizar en otra Parte. sobre todo en Foi et sawir. Kant se embarranca en ejemplos por otra parte a menudo sexuales. la pulsión sacrificial (la razón moral y jurídica. la igualdad {Gleichheit) consiste ante todo en que el mal hecho al otro me lo inflijo igualmente. Ú o . ejecución y ho­ micidio o suicidio. la revancha. autopunición y heteropunición. A mi juicio.La reinterpretación por Kant del jus talionis. Eso serta tan estúpido como decir que la pena capital es un homicidio. Esa preocupación por la equivalencia (no simplemente literal ni cuantitativa sino espiritual y simbólica: figura de lo infigurable) por otra parte se cruza. y no reinstalar otras dis­ tinciones oposicionales tranquilizadoras. 3 .). natural e interior/no natural y exten o r (poena naturalis/poem a forensis).. bestialidad. también su permeabi­ lidad. te lo haces a ti mismo {. a mí mismo. con todo rigor. y por tanto de calculabilidad. marcar o recordar la necesidad de suspender nuestra confianza ingenua.) . O bien. auto y hétero. enorme arbusto espinoso de textos que no podemos abrir aquí. Kant estaría más cerca de una tradición literalmente judía o romana que de cierto espíritu evangélico (Mateo. Es precisamente la trepidación de dichas fronteras. Todos estos bosquejos. conscientes e inconscientes. es de esencia expresamente sacrificial en Kant). Kant dice literalmente: “El mal inmerecido (indebido) que haces a otro. no contaminable por todo aquello de lo que querrían purificarlo: el interés. O incluso. su irresolubilidad lo que aquí me importan.En este lugar no es posible ya distinguir. al desplazarlas.para producir un principio de equivalencia. ctt. la del sentido común y la creencia consciente en distinciones u oposiciones tales como adentro/ afuera. con lo que decíamos hace un momento del devenir-autopunición de la hetero-punición: al regular el imperativo ca­ tegórico del talión. tanto en Kant como en Hegel. Usa y llanamente. cuyas tradiciones bíblicas y romanas reactiva poderosamente. allí hubo ejecución u homicidio y no suicidio. te matas a ti mismo”. aquí realmente hubo suicidio. trastocar opiniones o reemplazarlas por otras. en su forma más arcaica e indestructible. Enorme cuestión. la venganza. sino suspender. violación.. que permitirían decir: sí. allí suicidio y no lo contrario. hace un rato lo decía. allá realmente ejecución y/u homicidio. denuncia el principio del talión). la esfera del derecho puro. la pasión. todo cuanto Freud y Reik inscribieron bajo el título de la “ley del talión”. ob. Si lo matas.26 indemne. en el pueblo. No he dicho que para Kant la ejecución es un suicidio. la lógica de las pulsiones. inmune. por otra parte. hipótesis. sobre crímenes sexuales -pederastía. todas esas paradojas no tienen por finalidad o por función confundir cosas a todas luces diferentes. aporías.

entre las interpretaciones heideggeriana y kantiana de la razón que. de su inconmensurabilidad. horrorizado. es precisamente eso lo que. esa inmunidad absoluta. cualesquiera que sean los peores crímenes de que se los acuse. sería demasiado largo y demasiado difícil. nunca más los acusados serán condenados a muerte. Esta excep­ ción soberana. del “dar ra­ zón” (reddere rationem) debe discutirse entre otras. destruyes el principio de propiedad y te robas a ti mismo. con el Terror. anunciaban la posibilidad de un progreso de la historia humana. es lo que tantos derechos naciona­ les y cierto derecho internacional tienden. ninguna violencia que vendría a envilecer a la "perso­ na” en su “personalidad innata”. por respeto a la persona del condenado. de la interpretación de la ra­ zón como "principio de razón”. para ser prudentes. intentan a la vez sustraer y someter la racionalidad a su vocación calculadora. en toda lógica. 4 . que el crimen fue cometido libremente. de una imposible evaluación de la deuda (Nietzsche dice cosas muy fuertes al respecto). de manera responsable y no ‘‘patológica • en el sentido kantiano y el sentido corriente de dicha palabra. digno de la persona humana en cuanto fin en sí. . pero ante todo. ambas. a m i juicio. esencial. debería hacer escapar al soberano o al legislador (Kant nombra sobre todo. digamos. inalienable (la que jamás se pue­ de perder. pero de manera diferente. Esta cuestión de la “contabilidad” y de las cuentas por rendir. recordaban. y de este com o principio de calculabilidad. Perdóneme que no me interne aquí en esta senda. usted lo sabe.La excepción que. en el mismo momento en que Kant considera necesario inscribir su principio racional en un dere­ cho penal digno de tal nombre y digno del hombre. tan laboriosamente y al precio de tantas contradicciones. con toda lógica kantiana. habría corrompido a esa Revolución francesa que Kant salu­ dó. Sin duda. no hay nada fortuito en el hecho de que. a cuestionar. aunque se pierda la “personalidad civil”). 5 . cuestionada desde instancias penales internacionales. es sabido que. en el mismo momento en que la inmunidad de los jefes de Estado o de ejército se encuentra. Kant insiste con tanto rigor en el imperativo que. a Carlos I y Luis XVI) a todo proceso y toda ejecución en las formas. alrededor de ese cálculo de una impo­ sible equivalencia entre crimen y castigo. como uno de los signos que demostraban. la cuestión del principio de razón. es también. Como tampoco se puede demostrar.aquí de memoria: al robar al otro. pero quería situar su necesidad de principio.La inaplicabilidad de hecho de toda pena de muerte. La cuestión de la pena de muerte no es solamente la de la onto-teología política de la soberanía. ordena no infligirle ningún “mal tratamiento”. pero nunca se podrá demostrar que una ejecución no implica ningún “mal tratamiento" de este orden.

desde la Segunda Guerra Mundial.). tuvieron que detenerse en el umbral del principio de soberanía y el derecho a la excepción de los Estados. Ahí nu ca hubo ninguna pretensión de cualquier legalidad. sin ejecución pública. quedaron por lo menos en letra muerta. la pena de muerte no tiene nada que ver con la Shoah. etc. deconstructible.: Stricto sensu. protegiendo los derechos d e los acusados. como lo sugería hace un rato.: Desde ese punto de vista. al derecho nacional y al territorionacional en tiempo de paz. sin veredicto. los procesos de Nuremberg. o la prohibición de matar. frágil. todo cuanto Schmitt llama la “guerra de guerrillas”. siempre formularon recomendaciones que no tenían “fuerza d e ley” y que. pero. es porque limita el re speto por la vida. en su estado a ctual. o. etcétera. Las l . No hubo ni juicio. en una palabra. Pero nada parece hoy más incierto y poroso que un a frontera en general o que una frontera entre los conceptos de guerra y de p az. al evitar toda deci­ sión coercitiva. y sobre todo. a quienes solo se les aconsejaba no practicar la pena de muerte sino de manera excepcional y según procedimientos legales. R .B ) Si. De manera por lo demás deliberada. Al autorizar la supuesta “legítima defensa” y la ejecución expeditiva sin “pena de muerte” (sin juicio. L as guerras de independencia no legitimadas como tales por las potencias co­ loniales. si prefiere. ni culpable. es perfectible. digamos que apostaron por un “derecho a la vida” (uno de los derechos del hombre) cuyo concepto y axioma son más que problemáticos. Pero no a pretenderemos reconstruir aquí la rica historia de los debates que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. ni siquiera de un simun acro de legalidad. en una situación totalmente inestable. No podemos estu­ diarlas aquí. ¿no sería necesario también reexaminar la Shoah? JD . de genocidio. C) Por eso buena cantidad de declaraciones internacionales. los “terrorismos”. Roosevelt) algo tuvo que ver en este respeto por la soberanía. La presión de los Estados Unidos (a menudo representado por l Sra. de guerra civil y de guerra internacional. recomendaron evitar las torturas y los tratamientos crueles (noción de cuyo oscuro equívoco ya hablé). re­ cuerdan que esa cuestión penal no se juega entre la vida y la muerte sino muy lejos de ahí. ni defensa. con las mejores intenciones del mundo. La cuestión de la pena de muerte no es una simple cuestión de vida o muerte. de guerra y de operación llamada "humanitaria” supuestamente conducida por instancias no gubernamentales. la institución de los conceptos de crímenes contra la humanidad. ni acusación. otros tantos fenómenos que confunden el concepto de “enemigo público” (Rousseau). el discurso abolicionista.

los fenómenos negados de no asistencia a centenares de m illon es de personas en peligro (malnutrición. Las ejecuciones con hacha remitían a la teoría de los dos cuerpos del rey. al parecer. etc. sin hablar siquiera de la masividad del fenómeno carcelario (donde los Estados Unidos poseen tam bién varios records). En principio.: De donde proviene la “limpieza” de que hablamos y sobre todo la supre­ sión de las huellas. había algo peor que la muerte infli­ . aunque seriamente se piense en restablecerla por el sesgo de la televisión. no es seguro que. de la vida a la muerte. Lo que explica. G ran cuestión de la sepultura. Debe ser objeto de una informa­ ción oficial (previa a la ejecución). En la historia de la pena de muerte se pasó del goce inmo­ derado que producía el espectáculo del suplicio a la supresión del dolor (la gui llotina). R. el acto de dar la muerte tiende hoy a borrarse en provecho de un cuidado paliativo y por tanto de una desaparición del horror que acompaña por fuerza a la ejecución. luego de ésta a la eliminación de las huellas'del pasaje. tiene algo patológico que torna a la pena de muerte tanto más insoportable en la medida en que se trata de negar. la pena de muerte debe ser accesible al público. Pero sobre todo. y sin duda en muchos otros lugares del mundo y momentos de la historia). el veredicto y la ejecución. pueda hablarse de “pena de muerte”. no la ejecución.). lo que muestra por otra parte que el voyeurismo y el exhibicionismo no reconocen ningún límite. Antaño había cierta conversión del condenado en un héroe. Cuando hablo de reexam inar la Shoah pienso en esa evolu­ ción de la aplicación de la pena de muerte que tiende a borrar las huellas de la muerte legal. con todo rigor.: “Supresión de las huellas”. D. y. sin justificarlo. que algunos se sientan autorizados (equivocadamente. sino el sufrimiento o más bien la huella ligada al pasaje.. J. en Grecia. É. Se desterró la escena directa de la ejecución. De alguna manera. el supliciado podía identificarse con un monarca cuya cabeza era violentamente separada del cuerpo. por fuerza doloroso. por un momento. se tiene vergüenza de la violencia de la ejecución. sida.. a mi juicio) a considerar los debates sobre la pena de muerte (siempre individual y aplicada a un ciudadano nombrable) como relativa o estadísticamente menores frente a los grandes crímenes con­ tra la humanidad. Por ejemplo. Pero habría que tener en cuenta aquí todos los fenómenos “impuros” de eje­ cuciones según juicios expeditivos. hasta secretos. los crímenes de guerra. La manera como hoy se ejecuta a los condenados en los Estados Unidos. pretendiendo hacer desaparecer toda forma de sufrimiento.ejecuciones masivas (exterminio o genocidios) requieren otras categorías que la de la pena de muerte. según el dere­ cho europeo. decía usted. en una época en donde se justificaba plenamente la pena de muerte -con Sócrates o P latón-. A llí donde esto no ocurre (en China y Japón. en los procedi­ mientos del juicio. los genocidios.

amenazan el fundamen­ to mismo de una ley estatal. Y por otra parte. o a enfermos mentales. se imprimen sus últi­ mas palabras. Pienso que si es derogada en los Estados Unidos será. una abolición hipócrita.. La palabra del condenado es respetada. inválido. se ejecutan cada vez más “falsos culpables”. etcétera). transexuales. en los países donde se aplica. como diría Walter Benjamin. no por principio sino por razones contin­ gentes. el cuerpo es devuelto a la familia y las huellas no son ocultadas. como los “grandes crímenes” de esos "grandes criminales” que.gida al ciudadano digno de respeto. D. para los crímenes llamados no políticos (lo que despierta nuestra vieja pregunta: ¿no son todos los crímenes por esencia políticos. personas que nada prueba que cometieron un crimen. sobre todo en los estados como Texas. que son legión en los Estados Unidos y que desembocan en una ejecución. Existe así un verdadero cuerpo de last statements. otro era un disminuido mental. el cuerpo de los condenados era arrojado por encima de las murallas de la ciudad. tendiente a monopolizar la violencia? Y por otra parte pienso en el ejemplo de Mumia Abu Jamal. Se da la palabra al condenado antes de su ejecución. R. 73 países derogaron totalmente la pena de muerte. Hasta el día de hoy. Perdía su derecho a una sepultura.27 que siempre reivindicó el 11 S ie n d o su verdadero nom bre Wesley C o ok. 13 la derogaron para crímenes de derecho común. al térm in o de un p ro ce so h e c h o a . Tal vez haya que recordar algunas cifras. conducen a ejecuciones. Todos los errores judiciales. Hoy. Habría mucho que decir sobre la cuestión del archivo visual y sonoro de las ejecuciones en los Estados Unidos. Y se las pone on line. homosexuales. como usted dice. luego se las hace circular por Internet. Robert Badinter había observado que los últimos ejecutados de la v República jamás hubieran debido serlo: uno era sin duda inocente. Para algunos crímenes particularmente graves. ligada al miedo de ejecutar o a inocentes. Se pretende respetar al sujeto que se ejecuta. pero que en adelante tiene que ver con una suerte de patología social. hacen apare­ cer la índole “anormal” de la pena de muerte. J. o a personas culpables de homicidios pertenecientes a minorías víctimas de discriminación (negros. donde la sanción se aplica masivamen­ te.: Me parece que la pena de muerte todavía es deseada.. En su discurso sobre la abolición en 1981. en los Estados Unidos. en cierto modo se hace lo contrario. É. Será una abolición pragmática y no principista.: Es cierto que las manifestaciones de inquietud que se multiplican en los Estados Unidos con frecuencia no recaen tanto en el principio de la pena de muerte com o en el gran número de “errores judiciales” que. en condiciones sos­ pechosas y monstruosamente inequitativas. M um ia A bu Jam al fue co n d en a d o a m u erte e l 5 Je ju lio de 19 8 2 por el hom icid io del oficial Daniel Faulkner. un tercero. que fascina.

pues. una fuerte co­ las apuradas. Timor oriental. en 1972 la Corte Suprema decidió que la aplicación de la pena de muerte era incompatible con dos enmiendas de la Constitución: una se refiere a la discriminación. una mayoría de Estados -1 0 8 . es cuanti­ tativo de manera dinámica. hasta de la sublim ación): Así. No olvidemos tampoco la República Dem ocrática del C ongo (un cente­ nar) e Irak (centenares. En total. que pretendía que un gobierno de­ mócrata no podía avanzar contra una “opinión pública” mayoritariamente fa­ XIX. que va lejos a la cabeza de los demás en cifras absolutas (por lo menos 1077). Así fue que de 1972 a 1977 ninguna persona fue ejecutada en los Estados Unidos. 87 la conservaron. y los Estados Unidos. Amnesty International difunde estos datos con una precisión que nos importa más que cualquier otra. únicamente dos “muy grandes” potencias man­ tienen la pena de muerte: China. y la cuestión de la pena de muerte tiene alguna relación con la de lo “sublime”. Ja c q u e s D e rrid a re d a ctó el prefa' ció de una de las obras que escribió en prisión para d e n u n cia r la dureza d el s iste m a ju d icia l y de ^ institución carcelaria de los Estados Unidos.status de prisionero político). la pena de muerte. fue suspendida. Como usted sabe. donde sin embargo existe. desde el pun­ to de vista geopolítico (aquí lo cuantitativo es más que m atem ático. si puedo transponer así la d istinción propuesta por Kant respecto de lo “sublime”. y cerca de 4 mil fueron condenadas a muerte en 73 países. por otra parte. la otra a lo que tiene que ver con un unusual and cruel punishment (castigo inhabitual y cruel). le sigue Arabia Saudita (103).813 personas fueron ejecutadas en 31 países.derogaron. Y las cifras de estos dos últimos años son espantosas. Ningún Estado pudo transgredir esa interdicción de la C orte Suprema federal (a la que algunos. Por lo tanto no se derogó su principio. desde el siglo rriente abolicionista. fuera de una gran cantidad de países árabes. . U crania y Turkmenistán la derogaron para todos los crímenes.1. En 1999. dos o tres países por año la derogan y vienen a acrecentar esta mayoría. A partir de ese momento. 22 Estados la derogaron en la práctica. cada año. en derecho o de hecho. ya que los jueces eran nombrados y no elegidos. impugnaron en ese caso la índole democrática. no en dere­ cho (criterio de esta distinción: ninguna ejecución desde hace diez años). En 1999. Encarcelado en la prisión de G re e n en P e n n sy lv a n ia . De hecho. Letonia para los crím enes de derecho co­ mún. Desde 1979. A ctu alm ente. Eso es lo que alegó un profesor de derecho de Chicago. Luego viene Irán (por lo menos 165). p a só 19 a ñ o s e n el “corredor de la muerte" luego que su ejecución fuese “diferida” varias v e c es. pero se suspendieron las ejecucio­ nes. la aplicación de la pena de muerte fue asimilada por la C orte Suprem a a un “cas­ tigo inhabitual y cruel”. el 85% de las ejecuciones se concentran en cuatro países: China. donde es aplicada de m anera masiva. pues. y por últim o los Estados Unidos (98). pero a veces sin ju icio).

Tomemos un ejemplo. durante una de mis últimas estadías en los Estados Unidos. candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. seguían siendo sospechosos. luego su liberación. pues. había logrado una reparación. Hace poco. cerca de Chicago. tantos condenados a muerte de quienes se descubre que son víctim as de errores judiciales. en ocasiones desde hacía décadas. 28 Partidario de una aplicación rigurosa de la pena de m uerte. mi sensación es que si un día la pena de muerte es derogada en los Estados Unidos será por un movimiento progresivo.vorable a l a pena de muerte. luego de diligencias judiciales. eran inocentes. en Evanston. Los casos fueron e n ­ tonces reexaminados y los 13 condenados ¡declarados inocentes! El goberna­ dor de Illinois. en la U niversidad de Northwestern. Ninguno de ellos podía encontrar trabajo. y me dio mucho en qué pensar. sobre todo durante el mandato de gobernador de George W. de facto. sobre todo en virtud de las presiones internacionales. B u sh fue e le c t o co m o presidente de los Estados U nidos el 1S de diciem bre de 2 0 0 0 . algunos Estados consideraron que la muerte administrada por inyección letal no era ni cruel ni inhabitual. se reanudaron. Narraron la historia de sus nu­ merosos años de prisión. De hecho. accidentalm en­ te. vi un programa de televisión en el que participaban 13 condenados a muerte declarados inocentes: doce negros. me pareció competente preguntar: ¿cómo explican entonces que la Corte Suprema haya suspendido en 1972 la pena de muerte? ¿No es una institución democrática? La respuesta fue “no”. republicano muy respetable pero favorable al principio de la pena de muerte. En el estado de Illinois se descubrió que 13 condena­ dos a muerte recluidos en cárceles de alta seguridad (death rows). por oposición a la silla eléctrica. suspendo las condenas”. Tras haber objetado que la democracia parlamen­ taría no obedece a la opinión pública sino a la mayoría elegida. inmediatamente decidió una moratoria. “Si hay tantos in o ­ centes. y que en Fran­ cia el Parlamento había derogado la pena de muerte contra la mayoría de la opinión pública o contra el resultado probable de un referéndum. En algunos estados como Texas. aunque su in o­ cencia había sido establecida. Se lo descubrió porque. las ejecu cio­ nes fueron masivas. moratoria tras moratoria. Bush. . y la Corte Suprema fue obligada a someterse. Las ejecuciones. Los exámenes de a d n permiten hoy multiplicar las pruebas de los graves errores judiciales que conducen a la pena de muerte. Luego de 1977. creo. Estado tras Estado. un blanco."' Para volver a la cuestión de la patología de que usted hablaba. y no por una única decisión federal). en una escuela de periodismo. los síntomas de una verdadera crisis ya se multiplican en la conciencia americana. ¡Sin compensación! U no solo de ellos. la horca o la cámara de gas. algunos profesores y estudiantes ha­ bían comprobado la existencia de graves irregularidades. G e o rg e W.

en N ueva York. La ejecución de que usted habla testimonia una formidable regresión.U i í M A N A N A . a veces en infracción a las recom endaciones del derecho internacional. É. en el seminario debatim os m ucho acerca de esta cuestión). R .29 Hoy ya no es necesario y el artículo 64 ha desaparecido. la práctica tiende a volverse cada vez más dura en los Estados U ni­ dos. ]. Probablemente la consideraron sana de espíritu. Bush es famoso. las disposiciones referentes a los crím enes com etidos en estado de demencia fueron modificadas. En consecuen­ cia. El antiguo artículo 64 ten ía por obje­ to arrancar a los criminales locos de la guillotina borrando la h u ella del cri­ men. D. una edad mental? Un individuo puede tener varias edades según el ángulo escogido por los expertos. el a rtíc u lo 6 4 e stip u lab a q u e “ n o h ay crim en ni delito cuando el reo se hallaba en estado de d em en cia e n el tie m p o d e la a c c ió n ” . De aquí proviene la posibilidad de un tratamiento. entre otras cosas. yU b . todos son culpables”. Esta m ujer fue ejecutada. C h ic a g o o Irvine. que perm ite que los enfermos mentales eludan la pena de muerte. Durante el mismo programa le preguntaron: “ ¿Cree usted que en Texas toda la gente a la que niega el indulto es culpable?” Y él respondió. por no haber concedido jam ás el menor indulto. en el momento de los hechos. dedicábamos el inicio de nuestras sesiones al análisis de la pren­ sa escrita y televisada sobre el tema. de un trastorn o p síq u ic o o n eu ro p síq u ico q u e h u b ie se anulado su discernimiento o el control de sus a cto s”. su acto no es ya expulsado de su conciencia como lo era antes de la ab olición .1 de nuestro Código Penal (el antiguo artículo 6 4 ). en Texas. en California. recuerdo el caso notable de una enfermera que había matado a sus dos hijos im itando la ejecu ción legal (por inyección letal).: Ya se trate de la "incapacidad m ental” o de la edad (pero ¿qué es una edad..1: “N o es p en alm en te resp o n sab le la p e rso n a q u e estu v iera aque­ jada. . si el criminal loco no es responsable penalm en te. E n 1992 fue reemplazado por el artículo 122. 29 Introducido en el Código Penal en 1810. Y es el conjunto del sistema judicial am ericano lo que en este m om ento se encuentra “bajo examen”. Ella rehusó el indulto para “reunirse c o n sus dos h ijos” y reclamó que le administraran una inyección letal. se trata de responsabilizar al loco hom icida m ediante tratam ientos diver­ sos (entre ellos el psicoanálisis) para que tome conciencia de la gravedad de su acto. Entre otros. existe en los Estados Unidos un equivalen te del artículo 122. Porque en los países d onde la pena de muerte fue derogada. durante mis seminarios. Por lo tanto.: Sin embargo. Todos los días. impertur­ bable: “Sí.. de un retorno a la razón. C ada vez se tiene menos en cuenta la supuesta invalidez y la juventud de los acusados.

Pensar juntos el acontecim iento y la aparición.31 C o m o si el espectro fuera el síntom a de nuestro mundo globalizado. La transformación de los m edios h ace que no se pueda h ab lar solam ente de invisibilidad sino de tansform ación del cam po de lo visible.P. n o se d eja dom inar ni por una mirada ni por una percepción con scien te en ge n e ral. y aparecido por el otro. la im -previsibilidad del acontecim iento. del T.) !1 P ie n so p o r e je m p lo en el film e Sexto sentido. El “ap a recid o ” . Parecen suponer e n e sta m ed id a un horizonte sobre cuyo fondo. exhiben no solo la condena a muerte sino el proceso de ejecución hasta el último m om ento. spectre. y del com bate. es diferida. nuestro universo de pensamiento está invadido por un gran número de producciones que ponen en escena a fantasmas. Es cierto. Las cosas nunca fueron tan “visibles” como hoy en el espacio m undial. Por el contrario. C o m o la m uerte misma. vien e y aparece (ya que la singularidad como tal implica la repetición [Le “reven an t". vient et revicnt. luí. es incluso un dato esencial del problema. (l. la temática del fantasma o más bien del aparecido30 atraviesa bajo su nombre la mayoría de mis textos. en la medida en que el trabajo del duelo consiste É. viniendo sobre nosotros verticalmente. por todas partes donde se cruzan. en ton ces. sería p e n sar e n el aparecido m ás que en el espectro o el fantasma. Foucault habla de una desaparición progresiva de la visibilidad espectacular. y. y no dista mu­ cho de confundirse con la de la misma huella. es decir. (Precisam ente es ese cruzam iento lo que me había interesado en Espectros de Marx. Esto m e parece vivificante. etcétera). . por un lado. del T. viendo ventr lo que viene o aparece. textu alm en te “ regresar”. e ste ad v ie n e allí d ond e n o hay horizonte y donde. pero terro­ rífico tam bién cuando parecemos poseídos si se trata de ser poseídos por muer­ tos que actú an en nosotros a la m anera de un “real” en el sentido de Lacan: un real m ortífero. de m uy arriba. cada vez se ven más film es que.Sobre la cuestión del “ ver o no ver la ejecución o la crueldad”. L a visibilidad. d o m in a . por lejos que me remonte. se aniquila. espectros.))) com o el “quien” de un aconte­ cim ien to sin h orizon te. el trabajo del duelo y la tekhne de la imagen. en el original.. pero al m ism o tiem po. e n c am b io . suspen de o am ortigua la sorpresa. pues. /ornóme (N . frente a un p siq u iatra q u e n o p u e d e e sc u c h arlo porque ya está muerto. apareci­ dos. son tres palabras: fantasme. p or detrás o por debajo.)J. D e a h í el últim o com entario. por todas partes. El verbo aquí traducido com o “aparece” es revenir. "yo estoy habilitado a ”. R . al aparecer e n la luz [En francés. gracias a la televisión y a la producción cinematográfica. donde se ve a un n iñ o que se convierte en el in stru m e n to d e un te rro rífic o deb er de com p asión de los vivos para con los muertos. bajo el buen pretexto del abolicionismo.. La lógica espectral lo invade todo. una deploración perpetua.) En efecto. (N . n i por un acto de lenguaje perfonnativo (ese m ism o al que a m enudo se acredita q u e p ro d u ce el aco n tecim ien to cuando n o lo hace sino a condición de “una convención legitim an te” y de la autoridad institucional de un “yo puedo". “ E sp e c tro " y "fan tasm a” \fantome] tienen una referencia etim ológica a la visibilidad. 30 C a d a vez m e in teresa m ás esa d istin ción entre espectro o fantasma.: en n o olvidar jam ás lo que se debe a una herencia y a los muertos.

T am b ién tie n e que ver con la imposibilidad del duelo. pues. me reconcilio con la muerte. Yo lo tom o sobre mí. o en la a sim ila c ió n del e x ­ tranjero. . Por su pu esto. Por tanto soy infiel. aligero o niego su muerte. a idealizarlo. U n o n o espera la muerte del otro para amortiguar su alteridad. m e lo asim ilo. a mí me parece que el trab ajo de d u e lo lograd o n o es una infidelidad. j. com o d ije un día.33 L a fidelidad es infiel. no espera la m uerte. D. E stá efectiva. en el otro. de la té c n ic a en ge­ neral. uno es fiel al odio in troyectán dolo p ara lu e go referirlo sobre otro objeto. interiorizarlo. pero se perpetúa el objeto am ado traicionándolo. el duelo anula al otro. a hacerlo vivir en mí. según un mecanismo (neurótico) con trario al de la p ro yecció n (p aran o ico ). Se hace mejor el duelo de las personas am ad as q u e de las detes­ tadas.32 Como ocurre en la integración del inm igrante. pero tam b ién a n o tener éxito en el trabajo del duelo: el otro debe seguir siendo el otro. olvidán dolo. R.: Sí. y por consiguiente niego la m uerte y la alterid ad del otro-muerto. En un caso. La in corpo ració n design a un proceso mediante el cual un sujeto hace entrar fantasm áticam ente un o b jeto en el interior de su cuerpo. .: Es cierto. La fidelidad m e p rescrib e la n e­ cesidad y a la vez la imposibilidad del duelo. D. A llí donde la in troyección en d u e lad a tiene éxito. esto está esencialmente ligado a la cuestión de la prótesis técn ica. un poco en todas partes. ou le calcul du sujet" (en trevista con Jean -L u c N a n c y ). la aten ció n a c ierta ló g ic a espec­ tral parece tomar una forma notablem ente insistente. realmente es necesario olvidar al muerto. en : Points suspension. El duelo debe ser im posible. por consiguiente.j. Es nece­ sario. a menos que continúe así y se siga agravando. hoy. É. actual e innegablemente muerto. cit. de la ineluctabilidad del trabajo del duelo. n Jacques Derrida retoma aquí la oposición entre el térm ino de in co rp o ració n ex presad o por Freud y el de introyección inventado por San dor Ferenczi. L a in fid elid ad com ienza ahí. Permite investir un nuevo objeto que p e rp e tú a el recuerdo del antiguo. El d u elo logrado es un duelo fallido.3'“ 1 1 faut bien manger’. En el duelo logrado yo incorporo al m uerto. que no es un trab a jo entre otros sino la marca sobredeterm inante de todo trabajo. y en el fondo es la misma transustanciación. aniquilo al otro. “narcicizo” esa muerte del otro por u n tra b a jo de duelo logrado. y la introyección describe la manera en que un sujeto hace entrar o b jeto s det afuera den tro de su esfera de interés. Ese “efecto de duelo”. pero si lo tom o en m í co m o u n a p arte de mí y si.: Por el contrario. ob. “realm ente es necesario com er” . y por co n sigu ie n te n iego o delimito su alteridad infinita. M e exh orta a to m ar al o tro en mí. uno es fiel al am or h acia aquel que m u rió a m a n d o a otro objeto.

i. L a q u e p re v a le ­ ce im pon e u n a co n d ició n : el p erd ón so lo tie n e se n tid o cu an d o el c rim in al p id e perdón. ahora. T a m b ié n es una cu estió n de h eren cia. y de la aporía a la que este está y debe permanecer consagrada. Tal vez no haya que aboliría concretamente sino plantear la posibilidad principista É. poco o nada visible. es la de un perdón gratuito e incondicional: perdono entonces cualquiera que sea la actitud del culpable. y a e stá en el c a m in o d e l a rre p e n tim ie n ­ to y d e la tran sfo rm a c ió n d e sí. en: Fot cl saw tr. usted tiene razón. Pero en el análisis del perdón puro. Es un análisis lógico del concepto de perdón.R . A q u í la h ere n cia es judía. con u n a fuerte re m in iscen cia cristian a. el verdadero sentido” del perdón es perdonar hasta lo imperdonable y hasta a quien no pide perdón. aunque este no pida perdón. lo he dicho. ob. C reo que un día realmente habrá que pensar en derogar lo que produjo la abolición: la condena a “perpetuidad perpetua”. lo (la) perdono en cuanto es culpable. E ntretien avec M ichel W ieviorka . Ya es d e alg ú n m o d o o tro . también presente pero menos representada. la segunda más discreta. Por lo que respecta al perdón condicional. sostengo que el perdón puro debe perdonar a (lo) que es imperdonable. perdo­ no otra cosa u otra persona que el crimen o el criminal. para ser fiel a su vocación. D . La segunda lógica. a la prisión de por vida sin retomo posible. a su llamado. Si perdono la falta (el “que” ) del arrepentido o al mismo arrepentido (el “quien” ). V éase “Le siécle du p ard on. .: La fórm ula de la “fidelidad infiel” o del “ duelo logrado com o duelo im posible” recuerda bien el carácter doble de la m elancolía: es la fuente de la cre a­ tividad y de la destrucción a la vez. R . cristia n a e islám ic a a la vez. Por tanto. ¿Por qué hay que “perdonar lo im perdonable” al que n o pide p e rd ó n ^ 4 j. hasta “ex­ cepcional” (y hace justicia a la excepcionalidad esencial del perdón). D os lógicas c o n trad ic to rias se d isp u tan esa h ere n cia. así como en el de la hospitalidad pura. propuse analizar el c o n ­ cepto de perdón que h eredam o s. Pero tam bién pienso en lo que dice del perdón. El c u lp a b le re c o n o c e su fa lta . actualm ente culpable. Estas dos lógicas son concurrenciales. y por otra parte la abolición de la pena de muerte obliga de algún modo a un perdón seme­ jante. no solo para el criminal en estado de locura sino para los demás. E n e ste c a so . y a la medida de su extraordinaria desmesura.: MEse fue el tem a del sem inario de Jacques Derrida en la eh e ss. eit. o aunque siga siéndolo. Si perdono a (lo) que es perdonable. el perdón se d a a cambio d e l a rre p e n tim ie n to y la tran sfo rm a c ió n . Lo perdono en cuanto culpable. pero ambas activas en el discurso de nuestra herencia.: N o d ije que hay que perdon ar lo im perd on ab le. aunque no se arrepienta. no perdono. es demasiado fácil. U n a es predominante. entre 1996 y 1999. contradictorias. E s u n p e rd ó n a condición.

país donde la pena de muerte estaba derogada en el momento del proceso. .: Sin duda. en ciertas condiciones. perdonar. D. Sobre todo aqueja a algunos asesinos reincidentes o sujetos a pulsiones mortíferas incontrolables. donde. muy bien puede condenarse a alguien a muerte. aunque haya reconocido el horror de su crimen cons­ cientemente. Encontramos aquí el tema de la “muerte limpia”.de su abolición. un día. no creo que Eichmann fuese un pequeño funcionario muy tranquilo. En efecto. Contrariamente a cierta vulgata postarendtiana.: La noción de perdón es ajena al orden de lo jurídico y lo político. y que por fuerza se presumen peligrosos. por ejemplo.35 ¿Se puede perdonar a A d o lf Eichmann? j. para que un castigo tenga un sentido. Me parece que. por otra parte. lo que es una excepción en la historia de Israel. Eichmann fue condenado a muer­ te. N o es lo que hoy ocurre. París. Eicfunann à Jérusalem (1963). que siempre exis­ te un riesgo de reincidencia. por lo menos en su principio. la tortura fue oficialmente autorizada. esa normalidad linda con la locura. y aunque tenga la certeza de que no volverá a cometerlo. 2001). En todo caso. per­ donarle su crimen. por fuerza. R. Por eso se indignó cuando en el curso del proceso de Jerusalén algunos testigos evocaron las atrocidades cometidas por SS. por las más altas instancias del país. lo que Hannah A rendt llam ó la “bana­ lidad del mal”. es preciso que asuma esa idea del perdón incondicional de que usted habla. Habría mucho que decir sobre la historia del derecho en ese país. hasta intolerable. inconscientes. a través de eufemismos que no engañan a nadie. Pienso en el proceso Eichmann. tras una muy larga detención. aunque sea mínimo. Siempre hay un riesgo. [Trad. usted sabe que lo que era imperdonable para Eichm ann no era matar gente sino infligirle sufrimientos inútiles. 1966. y.de que el riesgo cero no existe. En el curso de un proceso. me impactó comprobar que la hipernormalidad de Eichmann. debería ser repensada. castEichman en ¡erusaíén: un estudio sobre la banalidad del mal. sin am­ nistía. Barcelona. Me pregunto si. de manera inflexible. uno se estremece de espanto cuando se oye a Eichmann afirmando que condena el sistema nazi al tiempo que reivindica su juramento de fidelidad a ese mismo sistema que hizo de él el criado servil de un crimen abominable. nuestra sociedad podrá enfrentarse a la idea -casi inadmisible. o que cualquiera pueda conver. É. La abolición más bien reforzó el principio de las penas perpe­ tuas. Lumen. Son órdenes diferentes. Pero me parece que a partir del momento en que la pena de muerte deje de existir. A l ver el filme de Rony Brauman y Eyal Sival (E l especialista). que yo sepa. Gallim ard. el único. si no de hecho. este tipo de pena a perpetuidad debería ser abolida.s Véase Hannah Arendt. fuera de proceso. aunque el criminal se haya convertido en otro hombre.

Pidió perdón a Dios tomando como testigo a la comunidad judía. Me parece que. El poder de perdonar. D. a quien siempre nombra jesús de Nazareth para recordar sus raíces terrestres.tirse en un Eichm ann o un nazi. o pide a Dios que perdone al otro. que únicamente un ser finito puede ser lesionado. Para esta última. !9S6. ella misma. que reivindicaba la ciencia más ra­ cional. forma parte del orden de lo humano y no tiene que ser expulsado de él como no humano. el sitio humano de su nacimiento como de su palabra. siempre.: 16Vladimir jankélévitch. Me costaría mucho improvisar en esto. ya se lo reconozca expresamente o no. ese J. como lo hice en otra parte. Piense en la declaración de la Iglesia cristiana de Francia ante ios judíos. hasta matado. un sub-hombre. donde realmente uno tiene que habérselas con un responsable direc­ to de la puesta en práctica del genocidio. En tales condiciones. Por eso la cuestión de la dimensión humana del perdón es difícil de tratar.Seuil. es decir. En la lógica cris­ tiana. para poner en ejecución el crimen más espantoso. que no podía ser juzgado según la ley humana. en suma legitimarlo. París. Lejos de comprender quién era ese criminal. de la acción de su palabra. inmediatamente. En consecuencia. en cierto modo expulsó a Eichmann del orden de lo humano haciendo de él un monstruo. su normalidad extrema. lejos de captar la significación de su discurso aberrante. En principio. L’imprescriptible Parámner. están inscriptas en el corazón del género humano. Su “locura”. . el más “fuera de las norm as" por su búsqueda de absoluto (la solución final).’ Ekmslkmneur etladignité. condicional o incondicionalmente. Lo hace precisamente en “La acción”. cualesquiera que sean sus actos. Podría creerse lo contrario. el derecho es de institución humana. incluso en el caso de Cristo. en este caso. herido. pero no pidió perdón a los judíos. pero lógico y normal. hay que mantener la idea de que todo hombre. Dios es quien perdona. no es el hombre el que perdona al hombre. era realmente a imagen del discurso nazi. La crueldad. el perdón es una experiencia puramente huma­ na. únicamente las categorías freudianas y lacanianas permiten captar qué ocurre con esa normalidad que linda con la locura. la locura de la norma. a él a quien se le pide. incluso cuando parece ejercido por el hombre. alguna sacralidad divina comience por autorizarlo. o sea. ningún perdón era posible para ese hombre. Y precisamente eso es lo polémico. fundarlo. Supuestamente lo es aunque. que por otra parte no pedía perdón y se sabía condenado. creo que el problema central de ese proceso fue la actitud del fiscal Gideon Hausner. las declaraciones de Wladimir Jankélévitch36 o de Hannah Arendt al respecto. y por tanto tener que perdonar o hacer perdonar. El hombre pide perdón a Dios. siempre es un poder de esencia divina. con ese vuelco de la norma en una patología. solo Dios puede perdonar. por ejemplo para discutir. A no dudarlo. la pulsión de destrucción. la más “norm al”.

ella plantea que el perdón sólo tiene sentido allí donde puede ejercerse el derecho de castigar. Hace lo imposible. que lo haya expresado en un lenguaje religioso. D. propensos a desafiar las autoridades públicas de Israel. p.) 38 “El castigo es otra posibilidad. el “como tal” de un “como” soporta toda la carga de la interpretación. Lucas) que ella cita. si al menos puede ocurrir que lo haga. De todos los textos evangélicos (Mateo. Sin duda Arendt.. Marcos. 1983. París. Y no se necesi­ ta a Dios para hablar de transhumano o de anhumano. hace hacer y da lo imposible. en: La condition de l’homme moderne (1961). ( j . con el castigo. me parece. sin intervención. como Jankélévitch cuando dice cosas parecidas. Algunos aspectos de la doctrina de Jesús que no están esencialmente ligados al mensaje cristiano y que más bien tienen su origen en la vida de la pequeña comunidad muy estrecha de los discípulos. Como siempre. porque ese perdón que perdona lo imperdonable es un perdón imposible. El perdón no tiene ninguna simetría. El subrayado es mío. podría continuar de manera indefinida. no es una razón para tomarlo menos en serio en un sentido estrictamente laico [. en modo alguno contradictoria: tiene en común con el perdón que intenta poner un término a una cosa que. Lo imposible está en pleno trabajo en la idea de un perdón incondicional.: Ella simplifica un poco las cosas. que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar. dice ella. El hecho de que haya hecho ese descubrimiento en un contexto religioso. El perdón es y debe permanecer heterogé­ neo al espacio jurídico. allí donde perdona lo imperdonable y por tanto se alza por encim a del derecho. creo que se puede extraer una lección exactamente opuesta a la de Arendt. Estaría tentado a pensar que el perdón solo responde a su mera vocación. N o lo haré aquí. pero es posible leer de muy distinta manera los textos que ella cita. se cuentan ciertamente entre dichas experiencias. 17 “Fue Jesús de Nazareth el que descubrió el papel del perdón en el campo de los asuntos humanos. el poder de perdonar es ante todo un poder humano: Dios ‘perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"’. para que la vida social no se interrumpa. justamente. el último poder de perdonar. más allá de toda sanción calculable. CalmannLévy. O. 307).. 304-305. El subrayado es mío. en principio.d . Por lo tanto es muy significativo.) .. que concluye de este modo: "En todos estos ejemplos. pp.38 É. Com o el mismo indulto: el derecho de indulto no es un derecho entre otros. piensa en la Shoah: imperdonab e' en la medida en que desborda las dimensiones de un castigo posible. R. el “así como”. y eso me parece muy discutible. literal y explícitamente.37 Hay que poder castigar y perdonar.capítulo de The Human Condition donde analiza esas dos condiciones del lazo social que serían el perdón y la promesa.]. En la idea del perdón hay algo transhumano. es un elemento estructural del campo de los asuntos humanos. N o tiene nada de “com ún”. y que por otra parte remiten todos a Dios.D. perdona (lo) que no es perdonable. aunque se las haya desdeñado en virtud de su índole se supone exclusivamente religiosa”.: ¿No está de acuerdo con eso? j. Por lo tanto. y que sean incapaces de castigar lo que resulta imperdonable" (ibid. El subrayado es mío. el problema no puede ser meramen­ te antropocéntrico. Por definición. ninguna relación de complementariedad con el castigo.

cit. aquí se trata de la posibilidad de lo imposible. tam bién puede intentarse una génesis d e lo religioso. É . yo recuerdo que hay orígenes literalmente luteranos en esta d e c o n s­ trucción h eid eggerian a ( Destruktion ) que pasé mi vida cu estion an d o.. H ay que paw Al respecto.: N o sab ría resp on d er aq u í de m an era sen cilla. A partir de esa idea de lo im posible. p recisa­ mente c o m o una de esas h eren cias d e que hablam os. que pretenden aportarle una nueva esp iritu alid ad ? J. n ec esitaría leer. de ese pensam iento de lo incognoscible y lo transfenom enal.39 sin el m e­ nor d eseo de d estru irla o d escalificarla. que lim itan lo h um ano a una suerte de positivid ad m ilitante. ob.. sin nom brarlo. en verdad luterana. Para explicar. En la idea del perdón está la de la trascendencia. en num erosos te x to s (por ejem p lo. por un lad o al cientificism o. Le toucher. p. de la deconstrucción heideggeriana (la Destruktion fue ante todo la destrucdo de un Lucero preocupado por reactivar el sentido origina­ rio de los Evangelios deconstruyendo los sedimentos teológicos). Jacques Derrida. Tal vez no se necesita un perdón.En consecuencia. De aquí proviene el origen de la religión. Yo persigo lo m ás lejos posible la n ecesid ad d e un discurso h ip erateológico . si se quiere hablar de esto. cristiana.: ¿N o p ien sa que lo que aquí con vocam os. si n o justificar. escribir o reescribir tod o cu an to ya he escrito. h eren cias por recibir. islám ic a ). es la h eren cia judeocristiana. 40“Jam ás olvidemos la memoria cristiana. 74 . sería una decon stru cció n de esta R econstrucción. pero al m ism o tiem po no dejo d e m e d itar la cu ltura ab rah ám ica (ju d ía. y q u e a p esar de la ap arien c ia sigue siendo el m ism o. perdonar lo imperdonable es hacer estallar \a razón h u­ mana. hay que admitir que perdo­ nar lo im perdonable es realizar un gesto que no es ya a la m edida de la inm a­ nencia hum ana. si no se quiere Mezclar todas las ‘deconstrucciones’ de este tiempo y del mundo. d iv id id o e in divisi­ ble a la vez. o por lo menos el principio de razón interpretado como calculabilidad. lo que m e im porta. ni creer en la ex iste n c ia posib le de esta cosa. pero justam ente. para hacer contrapeso. de este “p aisaje” cristian o de la deconstru cción.'1 0 Y bien . |. ese doble gesto. discutir. Jean-Luc Nancy. D. desde siem pre. filtrar. Hace una señal hacia algo a partir de lo cual lo humano se anuncia sin inm a­ nencia. fielm ente infielm ente. y p or el otro al p eligro de las sectas y al discurso irracional (por ejemplo de las sectas o in cluso del íntegrism o). debería comenrar por desprenderse de una tradición cristiana de la destructio” . socavar. transform ar. Jamás lo olvidemos. R. digam os esto: desde hace algu n os años. y. remítase a nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis". Para lim itarm e aq u í a u n a sola frase. en Le toucher.| Una deconstrucción del cristianismo’. si uno quiere utilizar esa palabra de m anera consecuente. pero n o solam en te. de ese “deseo” o de ese “ pensam iento” del perdón. a cierto ateísmo y a la globalización.. si alguna vez es posible. )ean-Luc N ancy).

Ya no funcionaría. .7 ¿Contentarse con pasar? ¿Qué quiere decir “pasar”? ¿Superar? ¿Marcar el paso? ¿Puede ese paso no ser m arcado para siempre? Jamás se podrá. ese es el destino de la herencia. nada funcionaría ya de otro modo. ¿Es posible hacerlo. Hasta ponerse uno mismo.sar por ese lugar. jam ás se debería que­ rer evitar el haber sido puesto en un mal paso.

Lacan retom ó esta idea al fundar la Escuela Freudiana de París ( e f p . Cuando yo entré. gracias a él. Elogio del psicoanálisis ELISABETH R o u d i n e s c o : A hora vamos a encarar lo que fue nuestra referencia común a todo lo largo de este diálogo. 1964-1980) que iba a recibir a miembros no psicoanalistas. en la Socie­ dad psicológica del miércoles. Pronuncio esta palabra y de inm ediato pienso en la hermosa idea de Sandor Ferenczi. 1 Sigm und Freud. que. En esa época. por otra parte me b eneficiaba con un status particular en ese medio: desde mi infancia estuve inm ersa en la cultura de ese movimiento. 3 V éase N icolas Abraham y María Tork. ob. Généalogies. él “deconstruía” los dogmas y las rigideces del pen­ samiento psicoanalítico dominante. C alm an n -Lévy. t. prece­ dido de Fors. 1976. En 1964. a partir de 1977. uno de sus grandes am igos. una juventud confronta­ da por un lado a la burocracia de las sociedades de la ipa y por el otro a la agonía del últim o gran maestro vivo del psicoanálisis: Jacques Lacan. si puedo decir. todavía no había sido analizada. reuniendo en un espacio llamado C on­ frontación a toda la juventud psicoanalítica de Francia. 2 V éase Élisabeth Roudinesco. artistas. Aubier-Flammarion. París. Su vida y su obra están marcadas por el psicoanálisis. le había sido inspirado por Freud. Jenny Aubry. Le verbier de l’homme aux loups. Les années douiovreuses. por Jacqu es Derrida. ill. N icolas A braham . . cit.' El proyecto.3 era psicoanalista y le presentó a René M ajor. París. h ace más de treinta años. ¡920-1933. y de la cual yo formaba parte. Su mujer. Sandor Ferenczi. que quería fundar una Sociedad de amigos del psicoanálisis. en 1969. 2000. Correspondance. A su lado. por otra parte.9. se había rodeado de intelectuales. que re­ uniría a escritores. filósofos o juristas interesados en esta disciplina. es psicoan alista y traductora de algunos textos de Melanie Klein. Cryptonymie. m iem bro fundador de dicha escuela. usted interpretó un papel importante en la historia del psicoanálisis en Francia.2 Gracias a mi madre. El consideraba que el psicoanálisis en ningún caso debía ser propiedad de una corporación de profesionales. una juventud con ga ­ nos de una institución. y mucho más allá: el psicoanálisis. inspirándose en su trabajo. y amiga cercana de Lacan. fundada en Viena a comienzos de siglo. Marguerite Derrida. Yo misma me volví a “cruzar” con usted.

2001. sostenido. . ni como analizado ni com o analista. que hacía pública la colaboración de algunos psicoanalistas brasileños con la dictadura en 1973. Véase Helena Besserman Vianna. 6 Los EGP reunieron a mil participantes provenientes de 33 países en París en el gran anfitea­ tro de la Sorbona. M ajor siempre rei­ vindicó su deuda teórica para con usted. que me alentó a escribir la historia del psi­ coanálisis en este país y que siempre supo encarnar un espíritu de resistencia y tolerancia en el seno del psicoanálisis: sobre todo en su lucha contra todas las formas de colaboración o de complicidad. 5 René Major. enseñamos. y que debe ser amado. N’en parlez à personne. por René Major. derecho. Politique de la psychanalyse face à la dictature et à la torture. acompañado de “Préface et lettre ouverte”. ese “sí” de la amistad supone la certeza de que el psicoaná­ lisis sigue siendo un acontecimiento histórico imborrable. y allá mismo donde se cultivan las cuestiones más graves para con un gran nú­ mero de fenómenos llamados “psicoanalíticos”. París. y Lacan avec Derrida. Jacques Derrida y el jurista chileno Armando Uribe dictaron sendas conferencias. El “amigo” saluda una suerte de revolución freudiana. Reich. Véase sobre todo Les années bruñes. así como el papel ambiguo del psicoanalista francés Serge Lebovici (1915-2000). Flammarion. textos traducidos y presentados por Jean-Luc Evard.4 Figura moral de la comunidad freudiana internacional. El am igo man­ tiene la reserva o la distancia necesarias para la crítica. este com­ promiso de la propia existencia. la certeza de que es algo bueno. ética o política. Pero como la amistad. el “sí” concedido a la existencia o al acontecimiento. trabajam os. y que. La vie la mort. París. escribi­ mos. Au commencement. pasadas o presentes. la tortura. ya se trate de teoría. En una palabra. pensamos. de insti­ tución. Confrontation. nunca se lo practicó en una institución. L’Harmattan. de los psicoa­ nalistas con el nazismo. presidente de la 1PA en esa fecha. de la experiencia de pensamiento y de la experiencia a secas. París. el espacio en el que habitamos. etcétera. allí mismo donde. 1984. en julio de 2000. no solo de algo (el psicoanálisis) sino de aquellos y aquellas cuyo deseo pen­ sante habrá marcado su origen e historia. la discusión.6 Me gusta la expresión “amigo del psicoanálisis”. París. donde yo lo conocí. el compromiso en el corazón de la experien­ cia. el cuestionamiento recíproco. Por supuesto. H abla de la libertad de una alianza. La psychanalyse sous le Ule. es mi caso. dio lugar a la realización de los Estados generales del psicoanálisis ( e g p ). L'analyse désistentielle (1991). Galilée.Mucho le debo a René Major. un compromiso sin status institucional. Y también pagado su precio. 1997. 1999. no la sorprenderé diciéndole que carJ a c q u e s D e r r id a : 4 René Major fue el primero que hizo conocer en Francia los trabajos alemanes sobre las relaciones que el psicoanálisis había mantenido con el nazismo. col. a veces el más radical. presume que ya ha señalado y debería seguir señalando. siempre de otra manera.5 y usted lo apoyó en ese combate. En esa ocasión.En 1997 hizo traducir al francés el libro de Helena Besserman Vianna. “Champs”. supone una aprobación irreversible. las dictaduras.

este otro “secreto”. entre la necesidad de saber y su inscripción institucional. En suma. se lee por ejemplo esto: “(. sobre todo en la cadena de las generaciones de sus padres fundadores. permeable. Politiques de l’amitié. artefáctica. desplazable. pero que tam bién se interesa en la índole problemática. a pesar de la carcajada terminable interminable que nos sacudirá hasta el fin. El amigo.. de decir la verdad a los que trabajan o sufren en el interior del cuerpo de la corporación.D . En el capítulo al que nos referimos (“Por primera vez en la historia de la humanidad”. al leer una carra semejante (por ejemplo). que. ni más que nada la interpretación psicoanalítica de la herencia y de las generaciones “hasta aho­ ra”. a su vez. el acontecimiento de ese no-acontecimiento. otra ley (del otro. El “am igo” es aquel que aprueba. cuando no el deber. irreductible a toda “publicidad”. ob. (. y que sea eso mismo. El derecho. lo que acaso nos haga falta tratar de pensar. a menos que no haya ocurrido ya en ese no-acontecimien­ to.7 Cierto “hasta ahora” marca al mismo tiempo el umbral y el límite de la amistad de que hablamos. entre el espacio público del psicoanálisis y la originalidad absoluta de su espacio “secreto". que realmente. ¿Qué quiere decir “hasta ahora” ? Esa es la cuestión. palabras extraídas de una carta de Ferencii a Freud). finalmente de confesar" ( p . es decir. a Freud y algunos de sus discípulos (aquí Jung o Ferenczi). puede con­ siderar que el psicoanálisis se realizó sin haberse realizado todavía: “hasta aho­ ra”. en nombre del propio psicoanálisis.) . hasta ahora. decía. de su por-venir. mientras nos digamos. inestable que asegura y prohíbe a la vez el pasaje entre el psicoanálisis y el derecho. 311). afirmaciones. con un rigor por lo menos igual. el amigo. sobre todo en uno de sus capítulos. U sted sabe que hoy esa frontera está sometida a una gran turbulencia. ante todo. Hay que estar más atento que nunca a esa frontera porosa. Siempre regulable. cit. requiere otra ética.] dirige al padre que tomaremos muy en serio. 7 Jacques Derrida. cuando no el deber. El amigo del psi­ coanálisis no pertenece a la corporación pero reivindica el derecho. amistad. afirma la necesidad imborrable del psicoanálisis. de vivir. todas las cuestiones de derecho. más allá incluso de lo que se reconoce y legitima co­ rrientem ente bajo el concepto de “secreto profesional” (médico. con todas las inquietudes. Por difícil y contra­ dictorio que parezca. en verdad es el psicoanálisis. otro derecho. preguntas. en ocasiones artifi­ cial.I. etcétera).i jamás. también es aquel que mantiene su vigilancia y que la ejerce a cierta distancia. por supuesto. otra heteronomia). otra política. mutaciones incluso que están en pleno trabajo en mi libro Politicas de la amistad. al psicoanálisis. si algo no le ocurrió. la del “amigo del psicoanálisis”. pues. asiente. Lejos de autorizarlo todo. como entre la teoría y la práctica. por tanto deconstructible y perfectible de las relaciones entre el psicoanálisis y su derecho. judicial. y que sin duda no le ocurrir. supone cierta “herencia” psicoanalítica sin la cual no hubiera sido posible (principalmente en su deconstrucción del privile­ gio fraternal) pero que tampoco escatima..go implícitamente esa palabra.

ob.oudinesco.É. Esquisse d’une vie. se instaló la “matriz”. en una época en que era estudiante de lingüística en la Sorbona. A propósito del coloquio Lacan con los filósofos. Pienso sobre todo en su conferencia de 1966. remítase a la continuación de este diálogo. entrevista con Jean Birnbaum. cit. D. a invitación de André Green. y en ocasiones pienso que soy más analista que aquellos que son pagados para serlo”. Por eso. solo com­ prendí la importancia de su pensamiento con la publicación de los Escritos. Pienso en Georges Bataille. Una lectura transferencial. insuficiente. histoire d'un sysíéme de pensée. . y en la entrevista radiofónica con Jean Birnbaum en la cual evoca la legitimidad de su lectura de Freud: “Estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de que si uno no está analizado. 24 de m an o de 2000. que luego condicionó todo mi trabajo. Claude Lévi-Strauss. Ellos fueron amigos de Lacan pero con­ sideraban que su enseñanza era demasiado hermética. en el momento en que. de De la gramatología. 8Les chemins de la conmissance. usted lo conoció y leyó su obra. y a Lacan de manera todavía más espaciada. si puedo decir. Hay que decir que antes de la publicación de los Escritos en 1966. Maurice Merleau-Ponty. “Freud et la scéne de récriture”. en cierto modo.1 0 j. 9Véase Elisabeth R. 1 0Véase “Pour l’amour de Lacan”. Jacques Derrida. y que consideran que únicamente los psicoanalistas o aquellos que fueron analizados están habilita­ dos a leer las obras del cuerpo psicoanalítico. Conferencia dictada en 1966 en la Sociedad Psicoanalítica de París. en: Résistances. Lacan padeció la incomprensión de sus amigos. cit. desconoció la importancia de los filósofos de la generación de usted que se pusieron a leer su obra más tarde. “Freud y la escena de la escritura”.: Yo había leído a Freud de manera muy fragmentaria. Jacques Lacan. que lo conocieron pero no tuvieron la misma cercanía con su obra. esa enseñanza solo era conocida de manera fragmentaria por transcripciones dactilografiadas o artículos publicados en revistas especializadas y difícilmente accesibles. y por su parte usted respondió: “Yo también me enfrento con gente que sufre. apenas preliminar. como por otra parte usted lo re­ cuerda en su conferencia del coloquio Lacan con los filósofos. ob. a los que calificaré de “religiosos”. De ninguna manera comparto esa opi­ nión.9 que no lo leían.: Usted mantuvo una relación muy personal con el texto freudiano. De ese modo respondía a algunos profesiona­ les del psicoanálisis. y cuando por intermedio de mi madre conocía muy bien a Lacan desde los 9 años. entre 1964 y 1965. con­ vencional. France Culture. Roman Jakobson. entre 1964 y 1970. reservada para iniciados. en: L’écriture et la différence. y como me lo confió en 1986.8 En cuanto a Lacan. nada es posible”. Por mi parte. Me acuerdo que en esa época se había vuelto bastante intolerante. contrariamente a otros intelectuales del período anterior al suyo. cit. R. ob.

en Freud. y sin duda siempre. ob. OC. cit. y por tanto de poner en práctica los recursos del psicoanálisis. Invitado por André Green a dar una conferencia en la Sociedad Psicoanalítica de París. Jacques Derrida comenta un artículo de Freud de 1925. en esta única frase acabo de nombrar y dejar en suspenso no sé cuántos hilos históricos. Si e l psicoanálisis es impensable fuera de esta tradición filosófica. ni siquiera estaba realmente articulado a mi “propia” problemática. Sin embargo. 137-143.1 1 D e 196. ésta posibilita el psicoanálisis pero al m ismo tiem po la lim ita. palanca estra­ tégica de la deconstrucción. De nunca acabar. PUF. “Función y campo de la palabra y del lenguaje en p sico an álisis” . en TelQuel. X im posibilita a Y en el m ism o m om ento en que lo hace posible. escribí ese ensayo sobre la “Pizarra mágica” que primero fue recibido. de la presencia plena. la escritura puede ser borrada pero la huella de la escritura queda impresa. París. toda una telaraña de malentendidos que entonces comenza­ ban a tejerse. no es pensable a partir de la conciencia de sí o de la presencia en sí.1 2 Ya ve. lo que todavía no aparecía se anunciaba ya en “línea de pun­ tos”. y ya que usted me invita. no era totalmente virgen o ignorante. Y también sobre el tiempo. E n suma. donde Freud compara la pizarra de celuloide que acaba de ser comercializada con el nombre de "pizarra mágica” con el aparato psíquico. o en 1 1 Estas dos conferencias de Lacan figuran en los Ecrits. ia necesidad de reinterpretar cierta estela de Nietzsche y de Freud. 1 2 Jacques Derrida. . “Freud et la scène de récriture”. pero mi conocimiento del psicoanálisis no estaba integrado en derecho y en teoría. xvil. había en reserva una poderosa reflexión sobre la huella y la escritura. H abía recorrido superficialmente “La instancia de la letra en el incons­ ciente” y parcialm ente. “Nota sobre la ‘Pizarra mágica’“ ( Wunderblock). si la memoria no me falla. hasta entonces. Yo sentía claramente que. com o a m enudo ocurre. y a partir de entonces también de la presencia en sí y de la conciencia. La problemática de la huella. y aplaudido. creo. ni en general de la plena presen­ cia del presente. En esta conferencia. por lo menos. que ordenaba una deconstrucción del logocentrismo y el falocentrism o. ob. En De la gramatología y sobre todo en La diferancia yo trataba de ubicar. era indispensable situarla adentro y en el borde del psicoanálisis. o de la huella. Por supuesto. Sobre esta pizarra. A partir de De la gramatología sentí la necesidad propia­ mente deconstructiva de cuestionar la primacía del presente. Hasta 1965 aún no había tenido en cuenta la necesidad del psicoanálisis en mi trabajo filosófico.Pero prim ero. La cuestión de la différance. 1992. gran principio de discusión. pp. En el momento en que escribí De la gramatología no conocía a Lacan. (Dejo aquí en suspenso.3 a 1965 elaboré la problem ática de la h uella. cit. me gustaría decir unas palabras sobre Lacan. Supongo que otros también fueron sensibles a esta proximidad entre mi dis­ curso y el psicoanálisis. hasta a tramarse. Fue e n ­ tonces cuando com encé a percibir y analizar la deuda de Freud para con la metafísica. Sigmund Freud.

según otra actitud. Doble gesto. puede ser legítimo. abre los Écrits. .. entrevista entre Jacques Derrida y René Major (1978). todo un trabajo de archivo. me parece. incluso si mi relación con la fenomenología husserliana también era el sitio privilegiado de las cuestiones deconstructivas. El Seminario de Lacan sobre el cuento de Edgar Poe. Regreso a Freud: mi preocupación era encontrar. (N. de las ideas y los hombres. hasta es siem pre necesario l¡ Acerca de esta historia. Facteur significa tanto factor como cartero. en La carte póstale. La problemática de la carta robada fue retomada en muchas publicaciones en Francia y los Estados Unidos. y “Du tout”. pero al mismo tiempo someter el “texto” Freud (teoría e institu­ ción) a una lectura deconstructiva. ob. en el texto titulado Le facteur de la verité. de la presentación del sentido. en 1975. de todo cuanto arruinaba o amenazaba la autoridad fenomenológica absoluta del “pre­ sente vivo” en el movimiento de la temporalización y la constitución del ego o el alter-ego. de historia y de sociología. Luego de eso.reserva. 441-524. Como ningún texto es nunca homogéneo (esto se convirtió para mí en una suerte de axioma categórico. cit. Se trataba de los motivos de la retroactividad. ob. ob. usted lo sabe. cit. ob.cuando me puse a leer tal o cual texto de Lacan y a descubrir en ellos tantas cosas apasionantes como lugares de resistencia o residuos de metafísica. Pero el “amigo del psicoanálisis” permanecía alerta. Histoire de la psychanalyse en France. Desde entonces me expliqué abundantemente. II. pp. desde otro lugar.)1 3 Fue entonces -a grandes rasgos de 1968 a 1971. 527-549. ob. Todo esto está publicado y es accesible a quien quiere leer y tiene los medios para hacerlo. * "El factor de la verdad”. con qué sostener un discurso cuya necesidad yo sentía. 1 1 . el retraso o la différance “originaria”.. cit. com o yo entendía que debía hacerse. Que yo sepa. entonces.. el manifiesto de todas mis interpretaciones). “La carta robada". Histoire de la psychanalyse en France. tacarte póstale. ya se trate de cierta concepción de la “palabra verdadera” o de la “palabra plena”.) 1 4 Jacques Derrida. como de una “lógica del significante” o de la referencia a Heidegger. cit. que entonces era para mí como el elemento mismo del pensa­ miento y el discurso. siempre: marcar o rem arcar en Freud un recurso que todavía no había sido leído. remítase en particular a Elisabeth Roudinesco. sobre todo en los Estados Unidos. frente a tantos esque­ mas metafísicos que se hallaban en marcha en los proyectos freudiano o lacaniano. propuse lo que podría llamarse un análisis de éste. de la vida y del presente en la fenomenología. Véanse al respecto Elisabeth Roudinesco. a muchos debates y publicaciones. cit. t. 1.*H que dio lugar. Es en este famoso artículo donde Jacques Derrida critica la concepción lacaniana de! significante según la cual una carta siempre llega a destino. en una “lógica del incons­ ciente” (pero nunca hice mía esta expresión). del T. en español. y sin querer reducir el trabajo de Lacan al famoso “Seminario sobre la carta robada”. nunca hubo ninguna respuesta pública de Lacan o de sus allegados. pp.

De aquí proviene la idea de traducir la metafísica en una metapsicología. por ejemplo) o de los textos marginales: aquellos sobre “lo ominoso” o la telepatía. ITiad. en: Psyché. Alianza. N o se metió de lleno con los grandes textos metapsicológicos de Freud. “Introducción al narcisismo” (1914).: En lo que él llamaba la metapsicología. in te rp re tativ a . cit. A los que se añaden las cinco exposiciones de metapsicología redactadas entre 1915 y 1917: “Pulsiones y destino de las pulsiones”. É. A menudo Freud rinde homenaje a Empédocles. Usted mismo trabajó esta cuestión muchas veces. el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños (1900). véase Elisabeth Roudinesco y Michel Plon. con esos viejos filósofos griegos para quienes la naturaleza esta­ ba atravesada de grandes mitos. también lo convierte en el paradigma de un alto grado de civilización. "Complemento metapsicológico a la doctrina del sueño". 2001).: j. “Télépathie” (1981). y si en ocasiones ubica el discurso filosófico en la categoría de la paranoia. 237-271. ¿Por qué no tomó como objeto de re­ flexión la noción misma de metapsicología? La gran conceptúalidad freudiana fue sin duda necesaria. es decir. 1 6 Hoy se agrupan bajo el nombre de escritos metapsicológicos Bosquejo de una psicologia científica (1895). renunciar al conocimiento del ser por el de los procesos inconscientes. R. Para el análisis de dichas obras y dichos términos. Lo encaró ya sea a través de las obras llamadas especulativas (Más allá del principio del placer. y sobre todo en Nietzsche. “La represión".1 6 es decir. diferen ciada. Freud veía un medio de sacar al psicoanálisis de la psicología y evitar que se afiliase a la filosofía. N ecesaria para romper con la psicología en un contexto determinado de la historia de las ciencias.: Moisés ? lu religión monoteísta. ob. Más allá del principio del placer (1920).h acer un a lectu ra divid id a. cast. pp. con los presocráticos. por ejemplo.: 1 5Jacques Derrida. Me im pacta ver que su desarrollo se relaciona con un movimiento de retor­ no. firm ada. esa lectura debe y no puede d e­ jar d e ser la in v e n ció n de una reescritura. in­ ventó la m etapsicología. . R . h asta en apariencia contradictoria. para inscribirlo en el cruzamiento de las ciencias de la naturaleza y de la reflexión especulati­ va. “Duelo y melancolía". un modelo especulativo. A l no lograr hacer entrar al psicoanálisis en el campo de las ciencias de la naturaleza. y no solamente en el caso de Freud. que se encuentra a fines del siglo XIX. L'homme Moíse et la religion monottòste.: Siempre hice eso. A c tiv a . Compendio de psicoanálisis (1940). cit.1 5 É. Pero me pregunto si ese aparato conceptual sobrevirá J. estoy de acuer­ do. 1 7 Sigmund Freud. perform ativa. ob. Madrid. “El inconsciente".. D . Dictionnairc de la psychanalyse. ob. cit. El yo y el ello (1923). D . En Moisés y el monoteísmo1 7 com­ para la filosofía con el monoteísmo.

1-2. de am­ bos lados del diván. véase Foi et savoir. en el desarrollo de su pensam iento o de su saber. Lacan avec Derrida. p. las teologías. y États d’áme. cons­ tituido por algo así como el psicoanálisis en la relación consigo de la razón”. vol.) 2 1 “El único discurso que hoy pueda reivindicar la cosa de la crueldad psíquica como asunto propio sería realmente lo que. incluso a aquellos que.. cualesquiera que sean las desigualdades de desarrollo. La cuestión era protestar contra la acusación de irracionalismo dirigida a un psicoanálisis que sería infiel a las Luces: “como si. en principio. En Freud. cit. p. esa potencia radi­ ca siempre en la reafirmación de una razón “sin coartadas” teológicas o meta­ físicas.188 Y M A Ñ A N A . Finalmente. N o creo mucho en su porvenir. el ideal del yo. a una coartada semejante. hay que estar dispuesto a internarse. Este texto constituye la introducción a una conferencia de René Major dictada en la Sorbona. ob. a tal punto. En ocasiones. no estoy seguro. Casi ya no se habla más. hasta he­ rram ientas retóricas caseras contra una filosofía de la con cien cia. États d’áme de la psychanalyse.D . ( j. 20 Sobre la “función autoinmunitaria” puesta en práctica en todas partes. menores.2 1 18 Sobre la razón y el psicoanálisis.D . ob. terriblemente cruel. y en particular en el psicoanálisis. Esta reafirmación de la razón puede ir contra cierto estado o cierto concepto histórico de la razón. las inconclusiones “científicas”. pero el ello. Incluso a los psicoanalistas. por lo menos virtualmente. y poder devolverles su potencia revolucionaria. sobre la razón del psicoanálisis. ob. [• • •] . Esta página está precedida de algunas reservas del tipo: “En consecuencia. Acaso me equivoque. prefiero los análisis parciales. las ciencias del hombre terminan por recurrir. Véase René Major.1 8 y esta potencia puede dar que pensar más allá incluso del “poder” y de la “pulsión de poder” identificada por Freud. 19). las metafísicas. 12. . por un lado. cit. cit. 1990. N o pienso que una metapsicología pueda resistir mucho tiempo al examen. despiadada. II.. sobre la historia del principio de razón o sobre el acontecimiento. “La raison depuis Pinconscient” (16 de diciembre de 1988). bien digo el objetivo de la revolución psicoanalítica. y por tanto de la pulsión de soberanía. ob. los vistazos más aventurados. mucho tiempo.20 Todos las filosofías. QUÉ. -en una palabra las grandes máquinas freudianas (¡incluido el concepto y la palabra de inconsciente!).) 19 Véase Jacques Derrida. en lo que yo llamo una coartada teológica o humanista. volviera a ser legítimo acusar de oscuridad o irracionalismo a cualquiera que complica un poco las cosas al interrogarse sobre la razón de la razón.a mi manera de ver no son sino armas provisorias. el proceso secundario y el primario de la represión. véase Jacques Derrida “Let us not forget Psychoanalysis” . cit. 20.. es el único que no descansa. de ser totalmente de los suyos aunque. Por eso puede parecer terrorífica. Com o siempre. esas brechas reor­ ganizan todo el campo del saber. acaso traumático. desde hace poco más o menos un siglo. regionales. el superyó. en: The Oxford Literary Review. se llama el psicoanálisis. Potencia invenci­ ble.1 9 Pero el objetivo mismo. etc. (j. el yo. no se refugia. esté orgulloso de reivindicarlo compartiendo su inquietud” (p. el yo ideal. finalmente. num.. las presuposiciones filosóficas.. de la intencionalidad transparente y plenamente responsable. hacen más o menos como que confían en el psicoanáli­ sis.

texto hacia el cual volví tan a menudo (y aun hace muy poco. con su consecuencia ilimitada. está esa indis­ pensable audacia del pensamiento. cit. V éase tam bién L a carta fatale. cognoscitivo. es una ficción teórica. superyó. 82 y ss. Las grandes entidades (yo. “ m ás allá de la econ om ía de lo posible” .).Entre los gestos que me convencieron. ob. pero de una enorme po­ É. en nombre de un saber sin coartadas (y por ende el más “positivo”). inscribir. Que en todo caso las prive de todo rigor. hacia un más allá de la pulsión de muerte. En mi opinión.. neuronal. en su demostración. ello. de la transac­ ción. de su innovación. La confesión de un 'sin coartadas’. se volvería hacia lo que la crueldad psíquica tendría de más propio. si me perm iten Mta otra con fid en cia. etc. demasiado sólidas. y en consecuencia tan precarias. cit. que siguieron a las de Freud. de la negociación en el saber.. en el teorema. Hay muchas otras en el discurso de Freud. 12-13). sería el otro nom bre de ‘sin coartadas’. A sí se reconocen dos cosas a la vez: por un lado. n V éase Élisabeth R oudinesco. de destrucción y de crueldad). “la introyección” y “la incorporación”. la deuda de toda posición teórica (pero también jurídica. pp. ( j l >) 11 V éan se en particular las conclusiones de Éuxts J'á m e . Para mí. pero también las grandes “opo­ siciones” conceptuales. firmar. . sin coartadas teológicas u otras. hay que tener en cuenta el corte efectua­ do por Freud y seguir trabajando con la metapsicología. como por ejemplo lo real. Si fuera p o sib le” (ibid. pero ‘p sico an álisis’ . cit. y de volver a viejas nociones de inconsciente (cerebral. por el contrario.: sería el nom bre de aquello que. lo que no vacilo en llamar su coraje: aquí eso consiste en escribir. R.. Porque si se cede res­ pecto de lo que usted llama las grandes máquinas teóricas. Jam ás estoy dispuesto a seguir a Freud y a los suyos en el funciona­ miento de sus grandes máquinas teóricas. El “amigo del psicoanálisis”. política). en los Estados generales del psicoanálisis. . hacia un más allá de su más allá. en su “hacer saber” o su “dar a entender”. ética.22 puede mostrarse -y el propio Freud lo dice—que la oposición entre el principio de realidad y el principio del placer. ob. desconfía no del saber positivo sino del positivismo y la sustancialización de instancias metafísicas o metapsicológicas.21 históricamente muy interesantes. Pauri/uoi la psychanalyse!. etc. por una invención figural. alrededor de un incondicional sin ^beranía” . etc. a mi juicio son llevadas (y más de una vez traté de demostrarlo) por la ineluctable necesidad de alguna “différance” que borre o desplace sus fronteras. en la posición de la verdad. Por ejemplo en los momentos más “especula­ tivos” de M ás allá del principio del placer. en mí. lo imaginario y lo simbólico. subliminal. Pues la convención que garantiza todo performativo inscribe en ella misma el crédito concedido a una ficción. por otro lado. el psicoanálisis. p. “ficciones” teóricas. en verdad sedujeron. en su funcionalización.). se corre el riesgo de liquidar el principio mismo de la “subversión” freudiana. para con un poder performativo estructurado por la ficción. ob. la irreductible necesidad de la estratagema. y.

refutado. Vocabukiré de la psychanalyse. De aquí proviene la necesidad. en ocasiones perturba­ dora y angustiante. N o quiero decir que la obra de Freud sería “superada”.breza frente a la potencia inventiva del sistema freudiano. De aquí proviene una dificultad estratégica. y tal vez incluso sin ninguno de los conceptos que acabo de nombrar. o sea. Usted no escribió “Espectros de Freud” . Desde un punto de vista histórico. Al decir esto. para m antener la creativi­ dad.. pero no creo en su valor. Pero a condición de saber que el campo en el cual trabajó no es ya el nuestro. M Sobre la definición de los grandes conceptos de la segunda tópica. m ás freudiano. D. [Trad.. cit.: y Jean-Beitrand Pontalis. cast.: Sin duda. . Algunos elementos perduran. remítase a Jean Laplanche ob. “performativas”. En lo sucesivo se necesitan otras “ficciones teóricas” . D ictionnair»! àe Ia psychanalyse. que todos los textos que escribió explícitam ente sobre el psicoa­ nálisis. Por el contrario. Hay una fragilidad específica del psicoanálisis que radica en su mis­ mo objeto: el inconsciente. etcétera. interpretativas. en efecto. pero estoy convencida de que Espectros de Marx es un libro profundamente freudiano. Paidós. lo mejor de la herencia psicoanalítica podrá sobrevivir sin la metapsicología. com prendo perfec­ tamente que se pueda justificar la “construcción” del discurso freudiano. 1996) y a Elisabeth Roudinesco y Michel Pion. siempre puede ser evitado. ob.. Un día. que engendró una riqueza interpretativa que no se encuentra en ninguna otra parte. Barcelona. N o se trata de una respuesta relativista u oportunista de mi parte. de volver incesantemente al gesto original de Freud contra los dogmas que el propio psicoanálisis suscita cuando pretende “superar” a Freud. Pero la especificidad del combate llevado a cabo por Freud todavía está pendiente. considerado “peligroso” y por tanto desterrado de la conciencia y de la razón. pero me gustaría poder decir lo que estoy diciendo sin inferir que la batalla ha terminado. pero no convertiré al “inconsciente” y a las ins­ tancias de la segunda tópica en conceptos científicos y científicam ente segu­ ros. “enterrarlo”. Así como estoy segura de que hay que hacer vivir el espíritu de la É. sin duda alguna. j. R. Tengo la impresión de que en filosofía uno se enfrenta mucho menos con tal riesgo de regresión.2 4 Estoy de acuerdo en citarlos y utilizarlos en situaciones estratégicamen­ te definidas. cit. de la vida o el progreso de las comunidades científicas que también son comunidades "productivas”. siempre se corre el riesgo de ir en ayuda de aquellos que querrían “liquidar” el psicoanálisis. es una preocupación de verdad científica y una lección extraída de la historia de las ciencias. en su alcance más allá de este campo de batalla. en el sentido freudiano.: D iccio n ario de psicoa­ nálisis.

: U n solo punto de desacuerdo. interna al medio. U sted ine preguntaba cómo mantener la virtud subversiva de Freud. historiadores. U sted tiene razón al comparar esos dos "avisos fúnebres" prematuros. y la pro­ ducción intelectual con que me vinculo y que >e hace en el exterior. por tanto. a las democracias europeas. Dan fe de la misma compul­ sión a enterrar vivos a los aguafiestas molestos e internarse en un duelo impo­ sible. ¿no es llevar al psicoanálisis a campos donde hasta ahora no estuvo presente. com o usted dijo. ya que. la de Marx y la de Freud. del mismo modo me interrogo acerca de la manera de hacer vivir el espíritu de una subversión freudiana. siempre son también estratagemas. D . pero me siento cada vez más en posición de "amiga". Pero las supervivencias de esos dos “muertos” no son simétricas. tal ver: la filosofía conoce argumentos y desafíos por lo menos análogos. esas dos supuestas muertes. si renuncian a querer encerrar esta disciplina en el gheto de un experimentalismo de la prueba. tanto en textos consagrados al psicoanálisis como en los otros. y siempre inevitables en filosofía. por mis orígenes y mi form ación. y estoy persuadida de que la creatividad le vendrá del exterior. la otra solo extiende la sombra de su medio luto a los Estados llamados de derecho. debido a la dicotomía que se instauró entre la práctica clínica. por la esclerosis de sus instituciones — cuya utilidad no discuto—en cierto academicismo. un discurso. o activo? . Un concepto. Soy “hija del psicoanálisis” . no fracasó de la misma manera que el comunismo. y la potencia creadora de la reflexión teórica. son igualmente esenciales. una ar­ gumentación filosóficos. Personalmente. hoy. en cuanto cura y práctica terapéutica. en este caso. N o se deconstruye simplemente progresando. que se expresa cada vez más en el exterior de la comu­ nidad freudiana. más allá del fracaso del comunismo. en su conjunto -enorme problema que evo­ co en Etats d'ame de la psychanalyse.el Islam permaneció inaccesible al psi­ coanálisis. judeocristianas. precisamente porque el psicoanálisis. Yo trato de hacerlo. a pesar de su fuerza clínica. Realmen­ te un día habrá que llevar a cabo una unión entre la fuerza clínica real. Siempre hay que reafirmar algo del pasado para evitar una recaída aún peor. me encuentro en una situación bien extraña de exterioridad e interioridad. como dije. o el deseo ele revolución.Revolución. repre­ sentada por los profesionales anónimos y los pacientes. y no abrahámicas. el psicoanálisis se encerró. escritores y acaso científicos. de la contabilidad o de la medi­ da que en ningún caso puede convenirle. Sin embargo. La urgencia. sin riesgos. una frase. se diga lo que se diga. a través de trabajos como los suyos o los de literates. Los problemas estratégicos. j. Una afecta a la totalidad del campo geopolínco de la historia mundial. como se dice demasiado rápido.

las condiciones estabilizadas -e s decir. el derecho. la autoridad patriarcal. cuando se piensa. la dirección de la IPA había distribuido el psicoanálisis en tres zonas: 1 . f t I’¿lection. Paris. cuyo objetivo era denunciar a las dictaduras latinoamericanas y al mismo tiem po la colaboración de algunos psicoanalistas en este tipo de régimen. a partir del m om ento que se los mira desde el punto de vista de lo que todavía se llama el “inconsciente” . que res­ ponde soberanamente de sí mismo ante la ley. cit. organizado en París por René Major. ob. diferenciado.. trato acerca de cuestiones como el testimonio. yo trato de analizar lo que en 1981 llamó el “geopsicoanálisis”. etcétera. pp. . no naturales. Yo fui muy sensible a su intervención y. que no esté reducido a una intencionalidad consciente y egológica. Anbier. Gracias al impulso del saque freudiano. Y de un “sujeto” que instala progresiva. así como las otras partes del mundo no judeocristiano. laboriosa. por ejemplo se puede relanzar la cuestión de la responsabilidad: en lugar de un sujeto consciente de sí mismo. Usted había empleado la expresión durante un encuentro franco-latinoameri­ cano. En el seminario titulado “Cuestiones de respon­ sabilidad” que dicto desde hace doce años. por mi parte. siempre imperfectamente. 2 . 3 . R. a mi entender. es decir. “res­ ponder a” “responder de”. porque ese resto del mundo incluía Europa. continente sin el cual jamás habría existido en otra parte. Freud nos ayuda a cuestionar las tranquilas se­ guridades de la responsabilidad. y René Major. Trato de ver lo que pueden querer decir términos com o “responder ante”.2 5 É.: Por mi parte. etcétera. allemande et soviétique. la religión. 327-352.Una vez mas.todo lo que se encuentra al sur de dicha frontera. esencial­ mente y para siempre inestables. 1986.el resto del m undo (the rest of the world). sino más bien la manera en que Freud nos ayudó a cuestionar un gran número de cosas referentes a la ley.de su autonomía: sobre el fondo inagotable e invencible de una heteronomia. 2 6 Véanse “Géopsychanalyse” (1981). en: Psyché. puede instalarse la idea de un “sujeto” dividido. la hospitalidad. com o ya es visible por el interés que se tiene en esos países por la lectura y la traducción de los textos: pienso sobre todo en China. no son las tesis freudianas las que más cuentan. Corea.todo lo que se encuentra al norte de la frontera m exicana. la cuna del psicoanálisis. Esta clasificación era inaudita. véase nuestro capítulo 7: “Acerca antisemitismo venidero”. donde no existe sino a manera de enclave (India y Japón) pero donde está llamado a desarrollarse un día. Freud face aux ideologies américaine.26 Observaba entonces que. durante su treintavo congreso celebrado en Jerusalén en 1977. el secreto. traté de mostrar que la implantación del psicoanálisis solo había podido operarse en Estados de ” Sobre la cuestión de la responsabilidad del autor. el perdón y ahora la pena de muerte. “responder de sí”.

. con la caída del comunismo. generalmente. inm ediatam ente se ve cuestionado en nombre de lo que se hallaba potencial27 La ipa está com puesta de cuatro tipos de grupos: los grupos de estudio. Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. el psicoanálisis se reimplanta allí donde había sido desterrado por razones políticas: Rusia. ob. También son crisis. Hoy. las sociedades regionales. en los países donde tuvo gran éxito. Polonia. ni los consumidores. el psicoanálisis siempre es atacado. la política y la ciudadanía con la sobera­ nía del “sujeto” . interrogaciones fragilizantes en cuyo transcurso el “sujeto” solo se encuentra cuando se pone a prueba. e incesantem ente se profetiza la muerte de Freud (com o la de M arx). la locura o el deseo sean invariantes universales es preci­ so. duraciones de cura o tiempos de sesión que no corresponden a la demanda de quienes se hallan en espera de un psicoanálisis venidero. y. ni el estado de ánim o de la m ano de obra autóctona. posiciones. Permanentemente se anuncia su fin. para captar su funcionamiento.derecho y por tanto casi siempre en lo que se ha convenido en llamar las “sociedades occidentales”. Dictionnairc de la psychanalyse. J. no se lo considera como una disciplina con todas las de la ley e independiente de las escuelas donde se transmite la form a­ ción clínica. su supuesta incapacidad para “curar” las enfermedades del alma. por el otro. se fisura. N o por­ que el inconsciente. cit. La i p a exporta así sus standards como se transporta una fábrica y técnicos. empero. training. sin tener en cuenta ni las situaciones loca­ les. A pesar de todos los combates que se han llevado a cabo. adquisiciones. obliga a los profesionales de Europa Oriental que quieren ob­ tener la etiqueta de study group (grupo de estudios)27 a instalar un dispositivo de la cura que por el momento no responde a ninguna realidad local. burlado.: Lo que se exporta a través del imperialismo. Hoy se asiste a la vez. ni el “servicio posventa”. Con la globalización. A dem ás — es el caso de Francia— . a través de cualquier otro modo de difusión del pensamiento occidental no son. De aquí proviene esta paradoja: la globalización es la europeización. de ser deconstruido. por un lado. a través del colonialismo. se transforma. las sociedades provisionales. a la consolidación de todo lo que relaciona el derecho. y en los que usted participó hace poco. a una posibilidad para el “sujeto” de deconstruirse. Por ejem plo. su superación. D. imponer en los territorios interesados diva­ nes. amenazado. Lo que se exporta. en un lenguaje europeo. se asiste a un pro­ ceso de exportación “llave en mano”. el psicoanálisis sigue estando “prohibido” en las altas esferas de la enseñanza republicana: no hay una cátedra en la Escuela de A ltos Estudios en Ciencias Sociales ni en el C olegio de Francia. Los dos movimientos son indisociables. Por lo demás. las sociedades com ponentes. tan solo normas. ridiculizado. Rumania. Y sin embargo Europa se repliega. etcétera.

(N.. al tiempo que desarrollan una potente e irrecusable impugna­ ción del eurocentrismo. Así. Digo “bello ejemplo” porque si Europa es bella es por esa ex­ traña belleza: la autoinmunidad como sobrevivencia. a mi manera de ver. también la alegoría de la autoinmunidad. creció en Europa y las más de las veces. D. ciudadano. . en un mundo que incluye las dos Américas. a través de la persona de Freud. están dejándose europeizar mucho más allá de las for­ mas imperialistas o colonialistas que conocemos. sigue siendo el blanco de numerosas resis­ tencias. que. Porque a través de tantas diferencias que jamás se deben olvidar. tenemos que pensar esta doble solicitación. la herencia europea no es un conjunto de valores. La barrera interrumpe. del T. jurídico y políti­ co. es el más bello ejemplo. R. C uando las tiene. O incluso. la invencibilidad como autoinmunidad. de bienes espirituales. Por consiguiente. por esa doble razón de la razón que se somete a sí misma. asistimos. Euro­ pa.: Eso se explica por el miedo que suscita la idea del inconsciente. diría. sin embar­ go. pues. luego acumula y canaliza la energía. lo queramos o no. Estos. Un “sujeto”. de su mantillo cultu­ ral. una herencia de riquezas mobiliarias o inmobiliarias. no pasa por una enseñanza directa sino por vías de contrabando. partici­ pamos. tiene pocas influencias en la universidad. en nombre de una posibili­ dad de auto-hétero-deconstrucción. Más bien sería un potencial inagotable de crisis y de deconstrucción. Y esto precisa­ mente cuando.* hoy resulta difícil pensar las relaciones entre Europa y sus otros. de la civilización y el progreso.: ‘ En el original: “pour cette double raison de la raison qui a raison d’ellc-mémc” .mente en marcha en esa herencia europea misma. del Derecho y de la Ciudad (de la ciudadanía o del Esta­ do). se implantó de manera por cierto limitada en un mundo de tradiciones europeas.). como usted lo decía. lo que lo obliga a penetrar ciertas instituciones de manera clandestina o marginal. literarias u otras. hay que prote­ gerlo todavía contra lo que amenaza con venir del psicoanálisis. en ese doble m ovimiento: globalización de la europeidad e impugnación del eurocentrismo. de autoinmunidad. sea cual fuere (individuo. y siempre tiene la fuerza o la forma protectora de una barre­ ra. En el mismo interior de su terreno de nacimiento. En el fondo. J. Por esa misma razón. nuestras sociedades europeas siempre están dominadas por algo así como un “sistema” ético. Estado) solo se instituye desde este “miedo”. En cuanto al psicoanálisis. los “aires culturales” no europeos. hay que tomar debida nota del hecho de que. sigue cultivando un modelo europeo de la cultura. En suma. la inmensa tragedia de un bello suicidio. Lo que yo llamo en pocas palabras un “sistema” y una “ Idea”. en ese mismo mundo. ¡la implantación del psicoanálisis sigue siendo tan estrecha! É.. Seamos europeos o no. una Idea del Bien.

sería un temblor de tierra poco más o m en o s in im agin able. Si se tuviera en cuenta seria. de los aparatos discursivos y jurídico-políticos. Pues la “lógica del inco n scie n te ” perm an ece incom patible con lo que define la identidad de lo éti­ co. como en el siglo p asado. el discurso institucional del psicoa­ nálisis parece arcaico. Desde este pu n to de vista. actúan como si nada hubiera pasado. como lo estamos n o so tro s. en el conjunto. A veces al punto de ser cómico. proyecto de tribunal penal internacional. hasta en ruinas . Indescriptible. L o q u e m e im pactaba ya en 1981. Por cierto. Pero en las otras asociaciones tampoco percibo una re fle xió n organizada y fundamental (hasta refundadora). la IPA m e p arece la m ás arcaica. al in terio r de cad a individuo. En nuestra vida. problemas o progreso d el abolicionism o en materia de pena capital.e l E stado. vista de lejos. prácticam en te. y. éticos y políticos ligados a la “globalización”. es que las grandes instituciones nacionales e internacionales del psicoaná­ lisis se construyen sobre m odelos políticos ellos mismos en crisis. efectiv a. y exp resam o s el len guaje de esta “autonom ía”. etc. Por cierto. etcétera). en el mejor de los casos irón icos. Incluso para los psicoanalistas. E n o casio n es. ¿Pero hoy? En la mayoría de los psicoana­ listas n o v e o que tengan en cuenta todos los nuevos datos problemáticos del derech o n acio n al e internacional (“crimen contra la humanidad”. cierto derecho internacional-. el psicoanálisis. bien lo sabemos. Pero eso no cambia casi nada. Incluso aquellos que están convencidos. y p or tan to en sus experiencias humanas. estructuralm ente irónicos. Sin duda era algo estratégicam ente inevitable. en el fon d o. creyéram os en la autoridad soberana del yo. lim itació n de soberanía.. En toda una zona de nuestra vida hacemos como si. lo p o lític o y lo jurídico en sus conceptos. esta amenaza sísmica pasa al interior de nosotros mismos. y por lo m en o s de la cuestión psicoanalítica. pero también en sus institucion es. los m an ifiestos que rigen las instituciones psicoanalíticas no son en sí mismos p sico an alítico s. pero. en su exp erien cia social. nada en el alma ni en el cu erpo. sobre modelos que en sí mismos no son psicoan alíticos. H acem os como si el psicoanálisis jamás h u b iera existid o . de la necesidad ineluctable de la revolución psicoanalítica.Este “ sistem a” y esta “ Idea” son ante todo construcciones producidas para resistir lo que es experim entado com o una amenaza. hipócritas. y a pesar de las excepciones. de la conciencia. demasiado lo sab em os. en su lenguaje corrien­ te. la referencia a Freud existe. sabemos que habla­ m os v ario s len gu ajes a la vez. eran in ad ecu ad os en todo caso a lo que exigía la revolución psicoanalítica. en el cuerpo de cada uno y en el de la sociedad. . y bien. a la medida de esos n u e v o s d a to s jurídicos. E x iste n n um erosas formas diferentes de instituciones. en su vida. en el de la n a c ió n . so sten em os discursos equívocos. en el momento de escribir “Geopsicoanálisis” . “genocidio”. Ya en tiempos de Freud los modelos estaban perimidos. diría.

que lo reemplazó históricamente y que adoptó la 1PA. no solo otras asocia­ ciones que trataban de permanecer en el corazón de un solo imperio. Este escisionismo fue la señal de una transformación del psicoanálisis en un movimiento de masas. Con las sucesivas escisiones. de fundador de una disciplina-. Los que lo aban­ donaban se definían a sí mismos como disidentes que no pertenecían ya al círculo de los elegidos. seguía siendo su única instancia legítima. la derrota de la autoridad monárquica. a partir de 1927.Hubo dos grandes modelos. En efec­ to. w Es el término que empleé para calificar la posición de Freud en la ll‘A después de 1910Véase Histoire de la psychanalyse en France. t. de próxima aparición. Con el correr de los años. sus sucesores crearon la IPA para que el modelo asociativo protegiera a cada miem­ bro de considerarse un jefe carismático. el que inauguró Freud en Viena en la Sociedad Psicológica del miércoles: es el modelo platónico que corres­ ponde a una organización aristocrática del movimiento y que por otra parte remite a la cultura griega: un maestro rodeado de sus discípulos. los que se separaban no abandonaban la comunidad. la abolición del dominio. 1. Descansa conscientemente en la renuncia de cada uno a ocupar el lugar del maestro. mientras que. Preocupados por reservar a Freud un sitio de fundador “único” en la historia -es decir. del psicoanálisis.29 sino por sus discípulos de la primera generación. la IPA se convirtió así en una asociación tan burocrática y corporativista que fue abandonada o impugnada desde el inteÉ. dirigida no por el fundador que seguía encarnan­ do su fuerza creadora. luego de la Segunda Guerra Mundial. Por eso. cuyo actor principal seguía siendo en vida Freud.: d e los e g p . ob. El primero. Durante casi veinte años. Reivin­ dicaban tanto al padre desaparecido y a su doctrina como a una superación o un abandono de su sistema de pensamiento. la ip a cesó progresivamente de ser el lugar de la soberanía del psicoanálisis. A partir de 1910. esta fue la única instancia legítima. la i p a dejó de ser mirada como la única institución capaz de reunir el conjunto de las corrientes del psicoanáli­ sis en una comunidad indivisible. hasta legal. 2Í Remito aquí a mi conferencia de apertura . sino algU' nos grupos que rechazaban el principio mismo de una pertenencia única. Freud delegó la función soberana del poder a la IPA. sino que intentaban crear otras corrientes inter­ nas a esta comunidad. Aparecieron entonces. en cuanto maestro sin mando. es un modelo corporativista. Para los primeros freudianos. El segundo modelo. Este escisionismo reflejaba lo que era la esencia misma de la invención freudiana: el descentramiento del sujeto.28 el psicoanálisis era propiedad de un padre fundador que designaba a los suyos como una “horda salvaje”. por algún tiempo más. Al respecto. asociativo. R. cit. el escisionismo del período entre las dos guerras fue el síntoma de la imposibilidad para el psicoanálisis de ser represen­ tado en su totalidad por un solo gobierno.

De ahí el apelativo de “escuela" en el sentido de las escuelas de filosofía de la Grecia antigua. de una cabeza paterna.rior por todos aquellos que trataban de despertar el espíritu creativo produ­ ciendo una renovación teórica. responsables de su propia seguridad y de la de los pacientes.con el telón de fon do del desarrollo de un espíritu de com petencia que lo arrastró por la senda de una rivalidad. la fuerza de un aconteci­ m ien to subversivo. L a situ ación actual es el reflejo de esta historia. Y como usted. todas sus institucio­ nes están m arcadas por el duelo de una soberanía perdida para siempre. com o A te n e a . que supone la presen­ cia real de un m aestro real. En 1964. J. donde los profesionales fueron obligados a someterse a las exigencias salvajes de grupos financieros. Hay que decir en su descargo que padeció las coerciones im puestas por el “ mercado” (y hoy por la globalización).o de un rechazo de todo status (lo que equivale a lo m ism o). la larga duración de la conservación institucional (el m o d elo del “erizo” de que hablábam os). No es posible esperar pasivamente que llegue algo bajo la form a de una nueva constitución. o en­ gendradas por el duelo interminable de esa figura de un maestro al que todas quieren ser fieles.: Estoy tan convencido de eso como usted. y más preocupados por realizar beneficios que por contribuir a una reflexión intelectual. otras co n las psicoterapias de todo tipo. ligado a la singularidad de un destino. ni una secta. la “mercantilización” del p sicoan álisis. Llevó muy lejos la reflexión al respecto. de un nuevo manifiesto . Por consiguiente. sin duda. D. En adelan te sabem os que ninguna internacional puede pretender en ­ carn ar la legitim idad del psicoanálisis. productor de una obra innovadora. ni un partido. si se en­ tiende con eso un discurso o un dispositivo que saldría totalmente armado. Lacan es el único here­ dero de Freud que realm ente intentó pensar la cuestión de una escuela del psi­ coanálisis que no fuera ni una corporación profesional. creo que se necesita u n a institución. sobre todo en los Estados U nidos. a veces con los laboratorios de psicofarmacología. Por un lado. que par­ ticipé en esa aventura com o miembro de la e fp a partir de 1969. y forzosamente limi­ tado en el tiem po. y yo. En una palabra. obligado a dejar la IPA. por el otro. todo eso terminó por hacer olvidar lo que fue el deslum bram iento original del gran banquete platónico orquestado por Freud a com ienzos de siglo. ni una burocracia. Lacan es uno de los p ocos que trató de cam biar la institución. S in em bargo. de la cual somos sus here­ deros. Lacan intentó volver al modelo platónico. puedo dar fe. siem pre pensé que ese tipo de experiencia solo podía ser de corta duración. y las luchas estériles que tuvo que llevar a cabo en favor de un status . al gran banquete de los orígenes vieneses. R esp ecto del modelo platónico original. el modelo aso­ ciativ o tiene a su favor la eternidad. a riesgo de reconstruirla a la manera de un simulacro. D icho lo cual. tampoco tengo una “solución” ideal.

en su cambio mismo. No digo que haya que hacer tabla rasa con todo eso. Guardando todas las proporciones. todo es conflictivo y hetero­ géneo. en todo caso en Francia. desde el punto de vista psicoanalítico? Usted hablaba de maestro y discípulo. podría llevarse lo bastante lejos la analogía con la balcanización y las tragedias recientes o actuales de la ex Yugoslavia. ya que apuntaba no a superar a Freud sino a volver a ese famoso “deslumbramien­ to original” de un descubrimiento. a veces más interesantes que la centralidad. donde se ven a patrones que reinan como amos sobre asistentes sometidos. una multiplici­ dad de mensajes. No sería serio creer que inmediatamente después de los estados generales. pero también una desjerarquización. tratándose de un enclave por controlar y de soberanía por ejercer. del espacio o la herencia lacaniana. hay que cuidarse de identificar demasiado las cosas. É. hay que recordarlo. cuya víctima. Que yo sepa. por ejemplo. Cuando se habla de Lacan.: Fue en el corazón del campo lacaniano donde se cuestionaron espontá­ neamente. Se parecen a las corporaciones médicas. Me parece importante que los estados generales del psicoanálisis hayan sido preparados en Internet. sino también la intolerancia a la homosexualidad. bastante amplio en Francia y en A m érica Lati­ na. una nueva institución psicoanalítica internacional o nacional podrá ver la luz del día. La globalización no solo crea una mayor permeabilidad de las fronteras. . se toca toda la institución. estoy a favor de cierta jerarquía. la transmisión del saber y de las normas. Solo veo vida en lugares de disidencia. Lacan dio el envión inicial de un relevo que califiqué de “ortodoxo” del freudismo. Las instituciones se mueven. una manera nueva de dirigirse a la comunidad psicoanalítica que esquiva la burocracia. al racismo y a todas las formas más convencionales de la sumisión a la jerarquía médica. Las que conozco están por lo menos tan preocupadas por el status y la jerarquía como la universidad más tradicional. en la enseñanza psicoanalí­ tica. pero esos modelos deben cambiar inspirándose. R . hasta las más viejas. Siempre me impactó la extraordinaria preocupación por la jerarquía estatutaria en las instituciones psicoanalíticas. era mucho más abierto que los otros freudianos a todos los movimientos de emancipación. había sido Freud en la Viena finisecular. no solo el modelo rígido de la cura cronometrada a cinco sesiones por semana. también transforma los modos de comunicación. por cierto es importante. Esto implica una rapidez. No bien se toca la jerarquización. esto jamás ocurrió todavía. Sin embargo. y en todo caso espero que la IPA se percate de que ocurrió algo importante. es decir. Allí. ¿Qué es la jerarquía. Sí.o de una nueva institución. pero hay otras formas de jerarquización. Fuerzas y movimientos más o menos aleatorios se disputan el con­ trol de este enclave lacaniano.

Sobre esas fronteras móviles.. más que en otras partes. percibo un verdadero cambio entre los jóvenes psicoanalistas. sin embargo. pero con otra cosa que no obstante siga siendo del orden del derecho. A todas luces se ha iniciado un proceso complejo. con otra cosa que la soberanía ciudadana. De un derecho. Pero si hay algo por venir. inestables y porosas.: É. Hay que saber.: N o fue por azar. ¿Para ir a dónde? No lo sé. Patrick Guyomard y Philippe Lacoue-Labarthe en el marco del Colegio Internacional de Filosofía. la literatura. etcétera. 1991. Albín Michel. En otras palabras. en su modo de funcionamiento sociopolítico. si hay un acontecimiento por venir. pero también hay que saber que. en: Resistances. sería con esa condición. D. será. D.j. un mayor deseo de transversalidad y de democracia. y Jacques Derrida. los campos ajenos a la preocupación terapéutica.: Para volver a Lacan y al tema que nos ocupa.: En efecto. la cultura general. Tampoco sabría dibujar la silueta de lo que va a ocurrir. en particular en Francia. si por lo menos los hay. los medios. cierta franquicia otorgada a tales transformaciones. la política. justamente afectando a la forma y existencia de esas mismas fronteras. el derecho. N o sé a dónde llegará todo esto. y a la vez en lugares situados en los confines del psicoanálisis: la psiquiatría. de manera efectiva. . Lo que las instituciones psicoanalíticas tienen que replantearse. “ Pour l'amour de Lacan”. En cada país. poslacanianos haya. R . Christian Jamet. las instituciones se definen res­ pecto del Estado. París.. sin cierto no-saber. De ahí que en esos espacios neolacanianos. los campos de la “terapia” y. si hay un por-venir. Véanse Lacan avec les philosophcs. en el interior de lo que se titula comunidad. Etienne Balibar. Pero la crisis de la soberanía estatal obligará a las instituciones psicoanalíticas a regular su relación con otra cosa que el Estado -n o forzosamente con una institución internacional de tipo gu­ bernamental (en suma un super Estado) o no gubernamental-. Se desarrolló del 24 al 27 de mayo de 1990 y reunió a numerosos investigadores franceses y extranjeros que traba­ jaban en la obra de Lacan. ob. J. R. más allá de todo horizonte desde el que se cree ver venir. hay que saber. que habría tenido en cuenta. É. me gustaría evocar el colo- 30 El coloquio “ Lacan con los filósofos" fue organizado por René Major. d t. el cambio no dejará de acelerarse. No será para ahora. entre ellos: Alain Badiou. con otra cosa que un “sujeto". Pierre Macherey. nada que merezca el nombre de “acontecimiento” ocurre. la revolución psicoanalítica. corporación o institución psicoanalítica. más allá de toda sobera­ nía performativa y toda previsibilidad. en su misma carta constitutiva. es ante todo la relación con el Estado. paralacanianos. Lacan tiene por los espacios simbólicos de la cultura un interés que no existe en ese grado sino en muy pocos psicoanalistas de su época: un interés iluminado por el derecho. N icole Loraux.

D.’1 Me pregunto si. no solamente la esencia de la locura humana sino algunas de las grandes abyecciones de este siglo. Durante ese coloquio sobre Lacan. me parece vital y valiosa. de mis relaciones personales con él. pienso que mis am i­ gos Iacanianos están realmente haciendo el duelo que evocaba hace un rato. nueve años después de su muerte. Ese texto no aportaba ningún “contenido” realmente nuevo. Desde entonces. Pero cuando leo algunos de los libros que los psicoanalistas de mi generación consagraron a Lacan. que organizó hace diez años René M ajor . los segundos.quio “Lacan con los filósofos". nunca dejé de pensar en esas palabras que usted me había lanzado abruptamente en la esquina de las calles Saints-Péres y Grenelle. quién fue R o­ bespierre”. Felizmente. me dijo que “me pusiera a buen recaudo” porque me lanzarían proyectiles de todos lados. en ocasiones me veo obligada a comprobar que pocos de ellos están a la altura de los debates que se efectuaron en el curso de ese coloquio de 1990. También compruebo un temor a encarar. en él co n tab a una historia personal al tiempo que recapitulaba los elem entos de la discusión teóJ. Pero lo había hecho sin rebajar jamás al hombre. al día siguiente de la aparición del libro y cuando usted estaba a punto de tomar el avión a los Estados Unidos. a pensar lo que fue la crueldad psíquica que marcó la infancia de Lacan y que. por lo que más quieran. Me acuerdo que en esa época. se declararon furiosos de que los privara del objeto de su aborrecimiento al relatar los excesos a los que se entregaba Lacan. parecía llegado el momento de narrar de manera directa algo. anticatequismo/discursos piadosos o destructivos. Por otra parte. como epígrafe citaba una frase de Marc Bloch: “Partidarios y detractores de Robespie­ rre.M Hubo entonces una controversia entre las diferentes interpretaciones de la obra de Lacan. se podría organizar un encuentro semejante. que. debates críticos. a los escritos contem porá­ neos sobre Lacan les cuesta trabajo salir de dos categorías dominantes: catequismo. explica su capa­ cidad para captar. en apariencia anecdótica por lo menos. . En 1993 publiqué un libro sobre Lacan32 que ofendió a mis amigos lacanianos y a los antilacanianos a la vez. cit. de manera tan moderna. a la distancia. simplemente. . sobre todo reduciendo el tiempo de las sesiones a una duración cercana a cero. dígannos. Lo digo sin anim o­ sidad y con tanta más esperanza por cuanto. por otra parte. hay notables excepciones que a su manera testimonian un cambio de época. ob. peor aún. y precisamente cuando se celebra el centésimo aniversario del nacim ien­ to de Lacan. Lue­ go. la historia. Pero a pesar de eso. sin duda alguna. participé en decenas y decenas de discusiones.2 M .: (l Sobre la historia de este coloquio. por piedad. Jacques Lacan. véase Elisabeth Roudinesco. Los primeros me reprocharon un crimen de lesa majestad. durante años. todavía hoy. enfrentamientos.

la alianza con L acan me parecía justa. En esa época. estos reprochan a tos filósofos su ausencia de consideración al archivo y una propensión desm esurada a la interpretación abstracta. Los filósofos acusan a los historiadores de historicismo. En junio de 1994. pero nunca respondió su comentario. en el Freud Museum. había una gran exigencia filosófica y teórica. y los literatos no quie­ ren oír hablar de historia de las ideas. G allim ard.3* C om o estaba enfermo.s Yosef H ayim Yerushalmi. y sin em bargo logrado. yo era sensible a una regresión respecto de las exigencias lacanianas. tal vez. 1995. y sobre todo entre la filosofía. El psicoanálisis ya aparecía en recesión. era la necesidad de saludar a Lacan en un co n texto transform ado. cualesquiera que fuesen los puntos de divergencia. H acía m ucho que quería hacer dialogar a un gran historiador del judaismo y a un gran filósofo. creí necesario acor­ darme y recordar que sería algo bueno leer o releer los textos de esa época. esta está en vías de perderse. Mal d'archive. É. Por lo dem ás. Judaisme terminable et interminable. Y hasta de verse denunciada. en ese momento. de usted con Yosef Hayim Yerushalmi.: S e produjo otro “encuentro” que me importa en sumo grado. 1993. no se puede hacer “buena” historia sin cierta teorización filosófica de la historia. pp. se refería a los Sigmund Freitd Archives . M alcolm Bowie. Pan's. ni una “buena” filosofía sin una sólida aproxi­ 33 Entre los participantes de ese coloquio de la Sociedad Internacional de Historia de la Psiquiatría y el Psicoanálisis ( s i h i t ): Patrick Mahony. 1 4 Yosef Hayim Yerushalmi. . la ciencia de los textos y la historia. R. Este encuentro me interesaba con mayor razón en la medida en que siempre me encontré en una situación de “reparto” entre varias disciplinas. S in em bargo. Paris. en: Le Débat . todos los participantes mostraron que se tomaban muy en serio el pensamiento lacaniano.35 Luego se encontró realm ente con Yerushalmi en N ueva York. Le Moise de Freud. dialogar con usted. a mi juicio. un coloquio titulado Memory: The Question of Archives.rica. organizamos en Londres. el diálogo fallido. Desde ese punto de vista. Jacques Derrida. Ricardo Steiner. ambos excelentes conocedores de la obra freudiana y sur­ cados por la problem ática de la memoria. Su interven­ ción. Per Magnus Johansson. que fue leída. de lo arcaico. com o otros. Incluso en el debate y los desacuerdos con Lacan. y en esa coyuntura pasajera. 92. de la interpretación de la judeidad en el mundo posterior a Auschwitz. 141-152. Por otra parte. con René Major. Galilee. Use Grubrich-Siinitis. “Série Z Une íantaisie archivistique”. por lo m enos que yo sepa. Yerushalmi no vino ni pudo. . noviem ­ bre-diciem bre de 1996.34 y la suya era una “exp licación ” con su libro sobre el Moisés de Freud. Lo que había de novedoso. En el momento en que se reconstituía ese discurso filosófico conform ista de que hablamos al comienzo de este diálogo.

36 Existen muchos testimonios orales sobre Lacan pero muy pocos docum entos escritos. con la participación de Maria Belo. En este discurso pronunciado en 1977. filme sobre Lacan realizado por Françoise W olf en 1972 para la RTBF. 3 7 Télévision. tenía ganas de hacer mover las cosas. solam ente dos filmes en blanco y negro. París. En cuanto al análisis literario de los textos. Un ju if sans Die« (1987).39 la tercera. A partir de las imágenes de esta conferencia Elisabeth K ap n ist realizó. A l respecto se bosquejaron tres orientaciones: la primera (David Bakkan) apu ntaba a inscri­ bir la doctrina freudiana en la tradición de la laicización de la m ística ju día. 145-148. Anna Freud evocó el hecho de que los enem igos del psicoanálisis lo habían calificado de "ciencia judía”. apoyán dose en una conferencia de Anna Freud de 1977. es indispensable para quien quiere escapar a la historia ideológica. 1989. filme sobre Lacan realizado por Benoít Jacquot en 1974 para el INA ( Institut National de I'Audiovisuel [Instituto Nacional del Audiovisual. 1978. París. . N .]) con la colaboración de Jacques-Alain Miller. Jerusalem ". un documental. w David Bakan. y añadió.mación histórica e historiográfica. París. pp. ¡’archive. m e parece ap asio­ nante que haya relanzado el debate sobre la cuestión de la ju deid ad del p sicoa­ nálisis.37 En su M al de archivo. y mucho menos cartas. hacía aparecer un Freud descentrado de su judeidad y presa de la doble problemática de la disidencia spinoziana y la in tegración a una cultura alemana y grecolatina. Freud et la tradition mystique juive (1958). A grego que la cuestión del archivo me preocupaba. usted plantea el problema del poder arcónticoiS del archivo en historia y encara la cuestión de la judeidad de Freud. el archivo y la interpretación de los textos freudianos. La conference de Louvain. Jean-Bertrand Pontalis. en ocasión de la inauguración de una cátedra Sigm und Freud en la universidad hebraica de Jerusalén. puede oficiar de título de gloria". Landyse. Usted reprocha a Yerushalmi haber querido establecer. 2001: Jacques Lacan. y pocas fotografías. etcéte­ ra. del T. La psychanalyse réinventée. ni sobre sus manuscritos. En este terreno. ediciones de la BNF. la de Yerushalmi. International Journal of Psycho-analysis. 2001. Me gustaría que aquí volvam os sobre eso. en la actual circunstancia. Seuil difusión. 59. Juliet Mitchell. teleológica o cuantitativa. pu f . C h ristian Jam bet. con mi colaboración. la segunda. 38 Arconte: magistrado ateniense que tenía no solo el poder de gobernar en la ciudad sino también e! de interpretar los textos de ley y los archivos (arkheion). que es objeto de múltiples estudios. El texto de la entrevista fue publicado el m ism o año y retom ado en A utres écrits. 2001. Muy pocas imágenes. reintegra a Freud en la historia del judaismo. París. sin negar su ateísmo ni su integración a la cultura alemana. Seuil. producido por el ina y difundido por A rte. de las cuales solo algunas son en color. Aunque no comparto todas las opciones de Yerushalmi. 40 ”Inaugural Lecture for the Sigmund Freud Chair at the Hebrew University. “Cualquiera que sea el valor que se con ceda a esas denigraciones. creo que precisamente este último calificativo es lo que. 1977. Jacques Derrida. ya que para escribir mi libro sobre Lacan casi no tenía informaciones: ni sobre su infancia.10 que Freud habría aceptad o la idea de 3 6 Véase Elisabeth Roudinesco. la más extendida. Peter G ay. En esta perspectiva. el psicoanálisis se convierte en la pro­ longación de un judaismo sin Dios y por tanto de una judeidad interm inable.

102-107). todo ocurre com o si Yerushalmi se ubicara en posición de arconte del arch ivo para “circuncidar” a Freud una segunda vez4 1 y volver a llevarlo al judaism o. D . cit.a qu ien usted llam a “ el arch ipatriarca del p sicoan álisis”. 68).a su hijo Sigm und. p. A fortiori una tentativa de hom icidio. j. Por otra parte. esa dedicatoria significaría que Freud conocía la lengua sagrada m ejor de lo que afirm aba. encontram os la distinción freudiana entre la “ verdad h istórica” y la “verdad m aterial” .. A la vez. docu­ m entos. no en el sentido peyorativo en que los nazis lo entendían.. sín tom as en la m em oria judía y hasta en la mem oria de la hum anidad” (M al d’archive. com o historiador que cita su arch ivo.. debe reconocer que por lo m enos existió una tentativa de h om icid io sem ejan te.que el psicoanálisis fuera una “ciencia judía”. A h ora bien. c it. ob. en la realidad.: D e seguir a Yerushalmi. sino en el sentido que Freud lo habría concebido como una n ueva alianza. él aporta la prueba archivística de lo que expresa apoyán­ dose en la dedicatoria escrita en hebreo sobre una biblia ofrecida por Jakob Freud . la otra apoyada en una verdad psíquica localizable a par­ tir de sín tom as y que perm iten decir que una tentación de hom icidio puede equivaler a un hom icidio.42 En el cen ­ tro de u n a discusión que aquí n o puedo reconstituir. p. ob.43 41 “T odo ocurre com o si Yerushalmi decidiera circuncidar a Freud por las suyas. en hechos que tuvieron lugar y están regis­ trados p úblicam en te. llam o el “cam po problem ático de un archivo de lo virtual" (p. es decir. Todo ocurre co m o si esa ten tativa no debiera ser tenida en cuenta puesto que. com o si se sintiera e n la obligación de venir a recircuncidarlo en figura confirmando la alianza. subraya que usted es tanto más sensible a esa actitu d del historiador por cu an to su propio padre se llam aba H ayim y usted m ism o fue m arcado por la problem ática de la circu n cisión . cit. m ás aún. (j. 43 Para estos textos y su discusión. ob. En su opin ión.. p. Lo m ism o ocurre co n lo que. Yerushalmi..su hom icidio no habría sido reprim ido. cit. n o habría necesidad de p sicoan álisis para com ­ prender la cu estión del hom icidio del padre en la historia de M oisés. Freud pretendió que el hom icidio de M oisés efectivamente d ejó archivos. 42 " S i M oisés hubiera sido realm ente asesinado por sus antepasados -escrib e Y erushalm i. el h om icid io h abía fracasado “ efectivam ente” (actu ally ).n. 104). una tentativa real co n un inicio de pasaje al acto. 107). com o si expe­ rim entara en verdad el deber de repetir el gesto de Jakob Freud" (M al d'archive. pp.. incluso m ás allá de este debate preciso. A su juicio. A lo que Jacques Derrida responde: “S e lo siga o no en su d em ostración . La argum entación de Freud se apoya en u n a diferencia conceptual entre dos tipos de historia: una fundada en el arch ivo real. y que su Moisés sería una respuesta tardía a la exh ortación paterna de fidelidad a la creencia de los antepasados. que es atestiguada y tenida en cuenta por lo que él llam a “rabinos del M idrash”. 161). En efecto.) . debo remitir a M al d ’archive (ob. hubiera quedado grabado en las m em orias” (Le Moise de Freud. critica la m anera en que Yerushalmi utiliza el A rch ivo .

47 Véase Elisabeth Roudinesco. toda comunidad no judía reivindicaría esos dos rasgos fundamentales. 73-94. a su parecer. de buen o mal grado. trataron de “exterm inar” la doctrina misma: quemar los libros. únicamente el psicoanálisis fue declarado “ciencia judía” por los nazis y eliminado en cuanto tal. en otras palabras a la manera de seguir sintiéndose y pensándose judío en el mundo moderno aunque uno sea no creyente. R . No por infidelidad. ob.44 Yo también me interrogo sobre la distinción entre Jew ishness y Judaism (judeidad y judaismo). en mi opinión. agnóstico. el porvenir. etc.4’ En el fondo.En mi opinión. una puesta en práctica política del tema tan grave (y tan difícil de interpretar) de la elección. más precisamente del “pueblo elegido”. É. se marca en dos vocaciones fundamentales: la experiencia de la promesa (el porvenir) y la exhortación de la memoria (el pasado). a su manera de ver.) no solo me pareció discutible en su contenido (pero como siempre en el curso de nuestra entrevista. La judeidad remite al hecho y la manera de sentirse judío independientemente del judaismo. a pesar de todo. así com o la doctrina y las instituciones judías..: Estoy de acuerdo con usted en cuanto a desconfiar de toda glorificación de una especificidad o de un pueblo elegido. desde entonces. Dérives d’une Psychologie de la difference". primavera de 1998. 63.46 Toda cultura. los intérpretes ya habrían sido. 46 Véase Mal d'archive. pp. Usted sabe que los nazis quisie­ ron erradicar el psicoanálisis en cuanto “ciencia judía”. pp. ob. En una tradición de interpretación judía habría una riqueza de recursos muy anterior al psicoanálisis que. la formación del síntom a. Pero sin embargo. renuncio a reproducir argu­ mentaciones publicadas. la distinción entre la “verdad histórica” y la “verdad material”. . en el seno de cierta tradición judía. tratándose de Moisés. sino por fidelidad a la judeidad que. en: Llnfini. 4 5 La palabra judaismo designa la religión monoteísta de los judíos. Formulé algunas preguntas a Yerushalmi y creí comprender que finalmente. “Carl Gustav Jung: de l’archétype au nazisme. Esta celebración de una “especificidad judía” (sobre la memoria. hay algo del orden de una especificidad casi inefable. sutiles psicoanalistas. laico o ateo. no aportaría gran cosa. Pero no actuaron de la misma manera con la escuela de psicología indi­ vidual fundada por Alfred Adler. pp. cit. abolir el vocabulario. la anticipación del psicoanálisis. En suma.. 95-96. Yerushalmi no toma suficientemente en serio las proposi­ ciones freudianas sobre la represión. quería borrar la originalidad o la necesidad de la explicación psicoanalítica. Eso -y lo dije discretamente. en cuanto a lo esencial. que sin em bargo evoca. Entre todas las otras doctrinas del psiquismo. que sin embargo era tan judío como Freud.47 44 Véase Mal d!archive. N o solo persiguieron a los representantes judíos de una disciplina.me pareció inquietante. et­ cétera. prefiero remitir al lector interesado). sería difícil y demasiado largo. 109-128. También me pregunté si Yerushalmi no corría el riesgo de alimentar. Yerushalmi parece dispuesto a abando­ nar el judaismo. cit. suprimir la conceptualidad.

Pienso en la hermosa fórmula de Thomas Mann. En suma.). en un capítulo anterior. el principio “universalista” y “abstracto” de la ciencia. había convocado en torno de la cuestión del deseo todo el viejo orden del poder. separada de toda pertenencia real.48 Este ju icio foucaultiano. antisemitismo.De esto infiero que en él hay algo especifico. apunta a la propia disciplina. estaba en oposición a todo lo que puede llamarse “ la industria del crimen” .49 ) . M e pregunto si el inconsciente en el sentido freudiano. la ley de la alianza. había dado como principio de la sexua­ lidad “ la ley. la propia ciencia. pienso que Freud había captado esa realidad. M ichel Foucault subrayaba que. esa cosa invisible. de toda etnia. unas palabras. para reaccionar ante el ascenso del racism o que le era contemporáneo. y en el hecho de comprometer al psicoanáli­ sis en cuanto tal en ese rechazo. En su rechazo principista de la pena de muerte. A l punto.: Me parece que los nazis también querían erradicar. de que su iden­ tificación por los antisemitas solo podría efectuarse de manera indirecta y ne­ gativa. de la consanguinidad prohibida. del Padre Sob eran o” . que suscribo. Freud. en cuanto tal. en el fondo se dirigía al viejo analista instalado allá. e independientemente de los profesionales que pudieron colaborar con tales regímenes. el psicoanálisis es por esencia incompatible con las form as dictatoriales del fascismo y con todas las discriminaciones que le están asociadas (racism o. xenofobia. acerca del Anschluss: “ ¡Cóm o debe odiar el análisis ese hombre (Hitler)! En secreto sospecho que el furor con el cual marchó contra cierta capital. . D . de alguna manera. En 1976. el gran desilusionados el que sabe a qué atenerse y conoce a fondo el genio”. Y agregaba: “A esto -salvo algunas excepciones y en cuanto a lo esen cial. una retórica y unos giros negati­ vos. esa cosa de naturaleza universal.debe el psicoanálisis el hecho de haber estado en oposi­ ción teórica y práctica con el fascismo” . que choca de frente con el nazismo. Ya recalca­ mos. etc. Real­ m ente en cuanto disciplina. sin duda inconscientemente. el filósofo que desenmascaró la neurosis. a partir de su ruptura con las teorías de la herencia-degeneración. hasta qué punto el antisemitismo venidero no es localizable sino por un estilo. Había comprendido. pero sin teorizarla. experimentada como tanto más peligrosa cuanto que es invisible y no se reconoce sino como una identidad o una enti­ dad abstracta. M e pregunto si la judeidad no sería experimentada como tanto más peli­ grosa en la m edida que sería invisible. por lo demás. su enemigo verdadero y esen­ cial. esa cosa que no se ve. no es para el nazismo un equivalente de esa judeidad. que el psicoanálisis.

R . É. Entre inconsciente (freudiano) y judeidad. J. S in em bargo. no existe simetría entre el nazismo y el com unism o. . Ese A rc h iv o (c o n u n a A mayúscula) subvertiría incesantemente la autoridad del E stad o p atriárq u ico (el Estado soberano patriarcal) puesto que se piensa él m ism o co m o el p o se e­ dor de un poder arcóntico sobre el archivo. R. C om o a propósito del derech o. una memoria que Freud pien sa en térm inos darwinianos o lamarckianos pero que hoy podemos traducir de otro m odo. de filosofía burguesa. como usted dice. al precio por otra parte de convocar la Ley sim bólica (del padre desh ech o y humillado) para que ocupe el sitio de la vieja soberanía autoritaria (d el tira­ no). el adjetivo “burgués” es utilizado en to d as partes: se h a b la d e lite­ ratura burguesa. con otros conceptos. El psicoa­ nálisis es condenado como ciencia burguesa en la U n ió n S o v ié tica solo a partir de 1947-1949. Es una hipótesis.: Pero ¿por qué esa ciencia y no las otras teorías del psiquism o que inventaron otros judíos? ¿No hay algo en la concepción freudiana del inconscien te que concierne a un universal invisible y cuya exp resión esp ecu lar sería la judeidad? Encontraríamos aquí la idea de Freud según la cual la ju deid ad se transmitiría "por los nervios y la sangre”. D. en el c a so del yanovismo. etcétera.É. el archivo no es solamente el docum ento sin o una “h u e lla ” . D. es condenado en nombre de su supuesta complicidad con el im perialism o am ericano. la judeidad se vuelve el em blem a de una suerte de memoria perpetua de lo humano. En suma. pero se une un poco co n lo qu e usted dice del archivo en el sentido freudiano. por supuesto.: Una vez más. J. pero las dem ás teorías del p siq u ism o p ad ecen la m ism a É. un “peso de impensado radical” que gobierna la relación de la m em oria co n el saber: una “impresión freudiana”. por la sen d a de un in con s­ ciente hereditario y por tanto de una herencia filogenética. es decir. A d em ás. usted p ro­ pone introducir una dimensión freudiana en la com prensión de la h istoria. pues. Para usted. R. No se limita a la identidad judía sino que se ex tien d e al h o m ­ bre en general.: suerte en una época en que la única referencia en ese ca m p o es la qu e surge de los trabajos de Pavlov sobre el co n d ic io n am ien to . en una época en que ya no hay psicoanalistas en el país. h abría una ecuación específica que prohibiría reducir lo hum ano a una raza o un arq u eti­ po. en Freud. por supuesto. A d e m á s. m e p arece que el psicoanálisis tampoco sobrevivió al régim en com un ista.: Creo que esta ciencia calificada de “judía” lleva en sí u n a c u estió n tem i­ ble sobre el jefe y la organización política. Los gran d es te x to s p o lític o s de Freud son una amenaza para la organización nazi.: ¿Condenar una ciencia com o “cien cia bu rgu esa” es m en o s grav e? No.

D. Repentir et reconciliation”. Por eso n o reivindica su judeidad sino cuando es enfrentado con el an tisem itism o . en ese m om ento. 1954. ningún esfuerzo sufi­ cie n te p ara volver a arraigarm e. en verdad cultivé el retiro.D . Freud su eñ a que el p sicoan álisis pueda ser “judío” .j.. Fue la época llam ada del “C om ité secreto” .Desde e n to n c e s m e exp liq u é sobre ese libro y sobre la historia decisiva de mi relación con él en una co n fe re n cia ( “ A b rah am . heredero de la H askala.: In d epen d en cia y contradicción: no hay nada que comprenda mejor. si se tratara realm ente de una producción .) . a la m anera de un pensador del Aufklärung som brío.50 É. 2001. R . de próxima ap arición en G a lilé e ). pero no cree en ese sueño.: Freud osciló entre dos posiciones y. de literatura degenerada. el otro ” ). V éase tam bién “ Avouer l’impossible: ‘Retours'. Es cierto que. Luego. 81 y passim. Reflexions sur la question juive (1 9 4 6 ). que padeció como una trai­ ció n . com o jefe de su m o v im ien to (la IP a). du­ ran te la cu al Ernest Jon es. el sabio judío. él “decon struye” la n oción de pueblo elegido.o aquella que creen poder atribuirme. Pero usted sabe que el propio Freud no excluyó la existencia de algo judío en el psicoanálisis. Paris. A lb in M ich el. S ig u e sien do un hom bre de las Luces. en C om m en t v i m ensemble’ . París. c it.: B ajo e l nazismo se habla de ciencia degenerada. J. y por razones estratégicas. laico y ateo. yo p ien so com o usted que nunca consideró que el psicoanálisis fuera realmente una ciencia judía. quiso evitar una asim ilació n sem ejante. A q u í encontram os su propio m odelo de la fidelidad infiel. la que yo busco en mí -y eso se lee en tan tas se ñ ales. no hice. En el M oisés. xxxvm " coloquio de los intelectuales judíos de lengua francesa. A partir de 1913. quiso desjudaizar el psicoan álisis para convertirlo en la teoría universal de un inconscien­ te universal. Q uestions pour Jacques Derrida". de arte judío degenerado. Sartre dijo que el judío es producto del antisem itis­ m o. H a c e m uch o tiem po. El. soy incapaz de reconstruir la lógica de la argumentación. D . un no judío. hasta me manten­ go alerta an te tod a com unidad judía. se sintió v íctim a de cierto ostracism o anti goy. etcétera. Mal (¡’archive. tras la separación de Jung. el único no judío de ese grupo restringido. contrariam ente a Yerushalmi. Por eso designó a C arl G u stav Jung.'5 1 S i fuera sim plem ente cierto. n o n iego ni negaré jam ás mi judeidad. dictada durante un coloquio que se desarrolló en diciembre de 2 0 0 0 en el C e n tro com un itario de París ( “Judéités. Galliinard.0 V éa se Jacq u e s Derrida. ob. a la que rechaza. p. Freud dio m archa atrás y de algún m odo se repliega en el gheto de sus d iscíp u los ju díos y vieneses. Tratándose del psicoanálisis como ciencia judía. En un primer tiempo. ja m á s cederá a cualquier retorno a una identidad judía de tipo religioso o étni­ co. que por otra parte jamás se priv a de criticar a las Luces. A pesar de estar desarraigado. ( i. con razón o sin ella. 51 Je an -P au l S artre. Pero delante del menor signo de antise­ m itism o.

: ¿Usted fue circuncidado. y p or lo ta n to se in scrib ió la m a rc a e n el cu erpo? J. U ste d no fue circuncidada. incluso antes de mi n acim ien to . Toumcr les mots. U sted mism a. p ero. Para mí.: N o me atrevería a decir que es una m etáfo ra. haber nacido judío y. D. en tener que responder “h em e a q u í” . U sted se siente m arcada. signado. eso es se c u n d a rio ). Está afectada de ju d a ism o in­ cluso antes de que el an tisem itism o produzca o tran sform e e n u sted la id e n ti­ dad. el juram ento y el contrato. in clu so a n te s d e te n e r que hacer ninguna elección. si el ju dío fuera realm en te p ro y ectad o p or el a n tise m itism o .) Sin em bargo. e tc é ­ tera. y q u e m u ch o s pensadores judíos querrían enlazar con aqu ella. pero sabe que una m arca h a b ía p re c e d id o y a tra v e sa d o su catolicism o. d e las tra d ic io n e s judías de las que testim onia en su libro in m ed iatam en te d e sp u é s d e la gu erra. usted no es se m e jan te a cu alqu ier c iu d a d a n o c a tó lic o .de ¡os otros. asignado. D isim étrica. ese lazo. p asivam en te. alg-U n o m arcó mi destino incluso an te s de q u e yo p u d ie ra p ro n u n c ia r u n a palabra. En cuanto a la ju deidad “de n ac im ie n to ” . A rte-G alilée. fui d e sig n a d o .52 ta m b ié n traté a c e rc a de la 52 D ’ailleurs Derrida (A rte-G loria. an tise m ita o no. Es lo que yo llam o la circun cisión . aun que haya sido bautizada. antisem ita o no. d e Schibboleth a Circonfesión. soy irre m p laz ab le e n el lugar de esta decisión. algo. no habría necesidad de ser prim ero ju d ío p ara ser a sí e n g e n d ra d o p o r el otro . a h í se tra ta d e o tra fo rm a de elección (que uno puede ben decir o no. S a rtre p arece h a b e r re c o n o c id o la ig n o ­ rancia. S e r ía cap az d e d e s­ plegar contra ella las peores so sp ech as pero. si las hay. (A l final de su vida. de Glas a La tarjeta postal. p reced e a la p ala b ra . 2000. in clu so an te s que el antisem itism o instituyera esa m arca en usted. e n to d o c a so . E sa h e re n c ia n o p uede ni renegarse ni denegarse. hace poco todavía en el film e de S a fa a F a th y ). por ejem plo. M e cuesta m ucho trabajo la “d o ctrin a” de la ele cció n . París. h e tero n ó m ica. Y eso es v á lid o p ara las m u je res. É. P ero en to d a s p arte s d o n d e hablé (abundantem ente. por no decir el d e sco n o cim ien to de la tra d ic ió n . lo qu iera o n o. esta r c irc u n c id a d o . A mi juicio. u n iv ersal. en el se n tid o lite ra l o fig u ral. . q u e a c a b o d e e v o ­ car. “ a q u í e sto y ” . E stoy m arcado incluso antes de saber hablar. para un hom bre. Y ésta no es la m ism a para usted que p ara alg u ie n q u e h a b ría n a c id o bretón. ese es el sitio de ese problem a. R . ja m á s se reducirá a una proyección del otro. V éase tam b ié n Ja c q u e s D errid a y S a fa a Fathy. H ay una “ estructura” un iversal d e la e le c c ió n h e te ro ­ nóm ica: yo soy el único llam ado a h acer esto o aqu ello. esa elección de cada uno da su p o sib ilid a d y su c o n d ic ió n a toda responsabilidad digna de tal nom bre. 20 0 0 ).

. Y. Freud n o quiso h a c e r c irc u n c id a r a sus h ijo s p orqu e era h o stil a las m arcas co rporales.re tó rica qu e desd e siem pre trabaja en el cuerpo la literalidad o el valor trópico de la circ u n cisió n : la circun cisión del sexo. J... ja m á s v a cila b a en se ñ a la r su judeidad p ero ta m b ié n p re te n d ía ser un "ju d ío in fiel” . “ traum ática” . en lo que h a c e qu e n o se n ecesite ser lite ra lm e n te circu n cid ad o .53 E sas inscripciones n o se realizan en cualquier lado.: L a c irc u n c isió n n o es e sp e cífica a los ju d ío s sin o qu e se c o n v irtió en esa m a rc a a la q u e se d e b ería re n u n c ia r si uno fuera freud ian o. n o “ bar m itzv á". aqu ella llam ada del corazón. a lg o esen cial corre el riesgo de per- 5’ Ja c q u e s D e rrid a o b se rv a q ue e n tre los ju díos de A rgelia casi n tinca se d ecía “circu n cisió n ” s in o “ b a u tis m o ” . com o la excisión de las m ujeres (que se practica m asivam ente en el m undo. de efectos mortíferos.: d irá n q u e si se a b a n d o n a la circu n cisió n . pp. ob.: M u c h o s ju d ío s. D . tiene efectos originales. ni punto de com paración con ella).: P ero. R . M e intereso. Ja c q u e s D errida aso cia in cesan tem en te el recuerdo de la circu n cisión al d e la m u e rte y la a g o n ía de la m adre: Esther G eo rgette Safar Derrida. : Pero si n o hubiese sido circuncidado ¡se sentiría judío de la m ism a m anera! j. de los lab io s y la len gu a.4 En C irco n fessio n .’ 4 É. h ab laro n de la circu n cisió n . Para las ch icas tam bién . en m í y afuera. V éase C ¡Konfession. c it. Por lo tan to inten to interesarm e. tanto en la figura general y univer­ sal de la circuncisión. es bien sabido que la circuncisión literal. r . El subraya que la circ u n cisió n garan tizó la perd urab ilid ad y la super­ v iv e n c ia del p u eb lo ju d ío . D . en efecto. Lo recu erdo en C irc o n fe sió n . y que considero una agresión m u ch o m ás violenta. hab ría sid o eq u iv alen te. en to d as las fig u ras d e la circu n cisión . insisto en eso . S in em bargo. com o la pen a de muerte. ¿puede so sten erse h o y una p o sición sem ejan te? L o s ju d ío s o rto d o x o s. le J. i. p. . A c e p ta ­ ba la h e re n c ia in tele ctu a l del ju d aism o . É. ob. 72. H ay dem asiado que decir al respecto. etcétera. sin o “c o m u n ió n ”. ni siqu iera ser un h om bre. 192-1^3. p ara que exista esa m ar­ c a c ió n a n te rio r a la p alab ra. fieles o infieles. una cuestión que no dejará de ser som etida. R . de la excisión y en todas esas m arcaciones etno-religiosas del cuerpo. a debates “globalizados”. sobre todo S p in o z a . D . cada vez más. en todo caso irreversibles y mucho más graves que la circuncisión.: S i m e hu bieran en señ ad o de u n a u otra m an era que h ab ía n acid o en una fa m ilia ju d ía. N o d ig o e sto p ara borrar u n a m arca qu e re alm en te existe. y n o n ece sariam e n te los m en os refin ados de ellos. “física” . c it.

: Yo tendría una tendencia a pensar que es posible ab an d on ar la circun ci­ sión pero no el falocentrismo. que querría abolir toda form a de función simbólica mediante una suerte de deconstrucción sin lím ites. donde se reproduce una in tervención ofrecida en Capri. R. frente al par confusamente acreditado del judeo-cristianism o.. pero todo se juega en torno de la letra. En otras palabras. Al respecto. observo que el p sicoan álisis está por el momento prohibido en el mundo árabp-islám ico. de una soberan ía que no es ya la de la tiranía sino de su transferencia hacia lo sim bólico. En todo caso. y h acia la universalidad de la diferencia sexual. S e ñ a lo a! resp e cto la notable introducción de Gil Anidjar. T h e A rab . para ser m uch o más moderna que el “posmodernismo”. p. uno se en cu en tra en la se n d a de un a b a n d o n o del falocentrismo. ya que esas tres religiones son poderosam en te. Jacques Derrida subraya sobre todo: “N osotros representam os y hablam os cuatro len­ guas diferentes [el alemán. tanto en el judaism o com o en el islam ). 2001. N o hay n ingún m usulm án entre nosotros.derse para el judaismo. Ese aban d on o vale tam ­ bién para el cristianismo. en el sentido en que Freud lo co n virtió en la Ley del padre. que un poder absoluto -y forzosam ente so b e ra n o . cit. aun­ que de diferente manera. Más vale un padre deshecho de su autoridad tiránica. A m enudo subrayé la irreductibilidad profunda del par judeo-islám ico. the Je w ”. en el m om en to en que debe­ ríamos empezar por volver nuestra mirada precisam ente hacia el islam . digá­ moslo. por desgracia. . Acts of Religion.atribuido a las madres: un poder tanto más “fálico” cuanto que se ejercerá com o una revancha y sobre todo como el simulacro de una conquista de la fem inidad. Les deux sources de la “religion" aux limites de la simple raison. correrán el riesgo de ser las propias mujeres. es decir. por lo menos para esta discusión prelim inar. a largo plazo. humillado y consciente de la necesidad del rebajam iento de su an tigu a sobera­ nía. el francés. T am p oco ningún repre­ sentante de otros cultos. ob.tan tem ible como el falocentrismo que pretende derogar. y para retomar su com paración entre el par ju deo-islám ico (negado) y el par judeo-cristiano (afirm ado). Esto valdría a fortiori para la excisión. 13). ya imposible. Londres. el italiano].o n ih ilista . Routledge. el español. una ley surgida de una soberanía deshecha. un padre deconstruido. Hay que salir e n to n ces de esta simetría y no oponer el antifalocentrismo al falocentrism o.55 É. p ien so que el antifalocentrismo militante siempre está condenado. si se abandon a la circuncisión (li­ teral o figural. o del goce ilimitado cuyas principales víctim as. en el islam. el falocentrism o y la cir­ cuncisión relacionan al islam y el judaism o. “O nce More. En el prim er capítu lo de Foi et savoir. Foi et savoir. es más manifiestamente cristiana. aunque algunos profesionales lo ejerzan e intenten institucionalizarlo (en Ma55 Véase sobre todo Jacques Derrida. ¡Ninguna m ujer!” (ibid. apenas judeocristian a. hasta su privilegio a m enudo negado. O n ce More: Derrida. falocéntricas. en Jacques Derrida. pero nuestra ‘c ultu ra’ com ún. a valorizar un poder maternalocentrista . Más generalm ente. a pesar de sus buenas intenciones.

56 el cuerpo de las mujeres en el islam de hoy padece esa tiranía. deconstruida. sirva para deshacer o deconstruir dicho sistema. com o usted lo dice. El islamismo es un a versión política del islam. É. El hecho de que esta a lie n ació n sea inconsciente la hace m ás tem ible todavía. En este mundo. Por tanto. Foi et savoir. sobre todo). ob. hay que distinguir el islam espiritual (islam ) del islam p o lítico . París. ob.: ¿Y si suspendiéram os el diálogo con esa pregunta.rruecos y el Líbano. y esa es la grave cuestión del nom bre” (Jacques Derrida. precisam ente por esta razón. ¿qué les v a a ocurrir. no hay que olvidarlo.5 7 j. Sin embargo. es sabi­ do. no hay que confundir islam e islamis­ m o . décon struction s”. Etudes sur !’hysteric (1 8 9 5 ). . en parti­ cular b ajo la form a del “velo” que. Pero la experien­ cia p sico an alítica m uestra que el poder que ejerce la madre sobre el niño y el la ctan te puede resultar igualm ente destructivo. De no ser así. 14). A unque. 1956. D . atribuyan un nuevo lugar a esos padres que aceptaron la herida n arcicística del reparto de sus viejos privilegios. desh ech a. se atribuye a A n n a O .: U ste d es m ás lacan ian a que yo. D. cit. 57 En la h istoria “ m ítica” del psicoanálisis. si logra im­ p lan tarse en el m un do islám ico. Me gus­ taría m u ch o que las m ujeres. Véase Jo sef Breuer y Sigmund Freud. y qué v a a ocurrir a los hom bres? J. y sin duda daría más que pensar que una res­ puesta de mi parte. numerosas m ujeres h an dejado de llevarlo o luchan para hacerlo. desde el punto de vista del psiqu ism o. Por otra parte. cit. y contrariamente al mundo ju deocristiano. Es la hipótesis propuesta por Fethi Benslama en su in tervención sobre “L a repudiation originaire". en “ Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. les prohíbe simbólicamente h ab lar en su nom bre. en vías de volverse om nipotentes en las socieda­ des dem ocráticas. la ley del padre aún es opresiva y no “edípica” . si se invierte la jerarquía p ara atribuir a las m adres el antiguo poder de los padres.: N oso tro s lucham os por la igualdad y la em ancipación. p. que es la suya? En el fon do sería bastan te gracioso. Puede imaginarse que el psicoanálisis. que fue “ inventada” por una mujer. Pero en efecto. y sobre todo la represión de lo fem en in o que pone en práctica. eso no cam bia nada. (Bertha Pappenheim su verdadero n om b re) la invención de la cura por la palabra. Idiom es. R . y h a sta m ás tem ible todavía que el de los padres tiránicos. a mi entender.. 56 “El islam no es el islam ism o. pero éste se ejerce en nombre de aquél. la libertad de hablar en su nombre. es indisociable del ejercicio de la libre asociación que caracteriza la cura freudiana. y por lo tanto de interrogar la esencia de su propia alienación . rUF. n ation alités.

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.................................119 8 .......................................................................... P olíticas de la d iferen cia.......... ^ 29 3....................... 4 3 4..............índice P r ó lo g o .. Penas de m u erte ............. E scoger su h e re n c ia......................................... A c e rca del antisem itism o ven idero. 57 5............................... 181 .................................................................................................................................... 73 6 ......................................................... El espíritu de la R e v o lu c ió n ..... 7 1.................................................................. E logio del p sic o a n á lisis.............................................. 2..................................89 7................................................................ F am ilias d e so rd e n a d a s......................................... Im previsible lib e rta d ............. V iolen cias co ntra los an im ales... ^ 9.........................................................................................................

. . Viel 1444.. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. qué..Esta edición de Y mañana. de Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco. se terminó de imprimir en el mes de junio de 2009. en los Talleres Gráficos Nuevo Offset. Argentina.