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M é x ic o - A r g e n t i n a - B r a s i l - C o lo m b ia - C h i le - E sp aña E s ta d o s U n id o s de A m é r ic a - G u a t e m a l a - P e r ú - V enezuela

Primera edición en francés, 2 0 0 1 Primera edición en español, 2003 Segunda edición en español, 2009

Roudmesco, Elisabeth y m añana, qué... / Elisabeth Roudinesco yjaeques D errida. 2a ed.- Buenos Aires : F o ndo de C ultura E co nóm ica , 2009. 216 p . ; 23x15 cm. IS B N 978-950-557-811-5 1. Filosofia M oderna. I. Derrida, Jacques II. T ítulo C D D 190

T itulo original: De quoi demain... IS B N original: 2-213-60707-9 . © 2001, Libraire A rthém e Fayard et É ditio ns Galilée

D. R. © 2002, F o n d o

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S.A.

E l Salvador 5665; 1414 Buenos Aires fondo@ fce.com .ar / www.fce.com.ar Av. Picacho A jusco 227; 14738 México, D . F.

IS B N : 978-950-557-811-5 Comentarios y sugerencias: editorial@fce.com.ar Fotocopiar libros está penado p or la ley. Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier m edio de impresión o digital, en form a idéntica, extractada o modificada, en español o en cualquier otro idiom a, sin la autorización expresa de la editorial.
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Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Bibliothéqiie de la Pléiade. y es retomada por un personaje de Frit: Lang en Les contrebandiers de Moonfleet ( 1 9 5 4 ) . G allim ard . ¿De qué índole es ese crepúsculo.838 y 811. Y como introduc­ ció n subraya: “H oy to d o .D . 1964. Luego. i. ’ S e la en cu en tra en R o b ert Luis Stevenson . Fruto de u n a larga h isto ria. se h a lla en estado de crepúsculo. y se responden sin op onerse re a lm e n te . la p o te n c ia de su razonam iento. P ero muy p ro n to com prendí que “el ejercicio sería prove­ ch o so ”. su audacia frente a ciertos proble­ mas de n u estro tiem p o . en: Les chants du crépuscule ( 1 8 3 5 ) .a s í com o la sabiduría adquirida a lo largo de tantas c o n feren cia s d ictad as por todos los confines del m undo. cada uno de nosotros volvió a trabajar el e scrito para fu nd irlo en un verdadero texto. A s í se e n u n cia n diferencias.amenazaban con d ejarm e sin voz. Sus dotes de orador. según la fam osa fórm u la inglesa extraída de la literatura llamada de “in ic ia c ió n ”. dos maneras singulares de expresarse en una m isma lengua. t. Las n otas redactadas por Ja cq u es Derrida llevan la m ención J . París. L a palabra v iv a fue prim ero grabada y luego transcripta2 para permitir un prim er pasaje de lo oral a lo escrito. en la sociedad com o e n e l individuo. una suerte de com p licid ad sin com placencias.Prólogo “¿De qué estará h e c h o el m añan a?”./¡Y que llamamos mañana!/¡Oh! ¡Maña­ V ictor Hugo. interrogaciones. este d iálogo responde a la d efinición clásica del género en filosofía y en las hu m anidad es e n general: un intercam bio cuya lógica se construye con el correr de dos discursos que se cruzan sin fusionarse jam ás. tem ía que la admiración que sien to h a c ia él fu era un ob stácu lo para la realización del trabajo. pp. donde co h a b ita ra n dos “idiom as”. qué lo seguirá?”1 E ste fue nuestro punto de partida. un texto a dos manos. puntos de convergencia. na es la gran cosa!/¿De qué estará h e c h o el m añana 2 Agradezco a C o le tte Ledannois por la rapidez y la calidad de su trabajo. “Napoléon II”. interroga V ictor Hugo en uno de sus poe­ mas de Les chants du crépuscule [Los cantos del crepúsculo]. cuyo primer m om ento se remonta a treinta años atrás. sorpresas. C u an d o propuse e ste d iá lo g o a Jacques Derrida. ta n to en las ideas com o en las cosas. en suma. d escu brim ien tos de u n o por el otro.3 1“E spectro siem pre o c u lto que lado a lado nos sigue.

uno a la actu alid ad de la p en a d e m u erte y su n e cesa ­ ria ab olición . en el cu arto cap ítu lo . cultural.S Y MANIAN A. R. É. el otro a las form as m o d ern as de u n a n tis e m itis m o p resen te y venidero. tan desprestigiada hoy. p sico a n a lítica . Privilegié nueve temas. sobre los d erech o s de los a n im a les y los deberes que el hom bre contrae para co n ellos. histórica. En el segu nd o tra ta m o s a c e rc a de los múltiples usos. p o lítica . . “é tn ica ". que res­ pondemos con una reflex ió n donde se m ezclan varias a p ro x im a c io n e s : filosófi­ ca. Luego. En el prim er cap ítu lo ev ocam os la c u e stió n de la h e r e n c ia in te le c tu a l de los años setenta. en am bos lados del A tlá n tic o . de la n o c ió n de d ife re n c ia (sexual. e tc é te ra ). Q U E. literaria. para interrogarnos. En una sexta parte interpelam os el espíritu de la R e v o lu ció n tras el fracaso d el c o m u n ism o . L os dos ú ltim o s cap í­ tulos están consagrados. n u estra r e fe re n c ia com ún a todo lo largo de este diálogo. A mi ju ic io . El libro cu lm ina c o n un elo g io d el p sico a n á lisis. cad a u n o de ello s es el o rig e n de una o varias de las grandes in terro g acio n es que a tra v ie sa n n u estra é p o ca . En el te rce ro en ca ra m o s el p ro b lem a d e las trans­ form aciones de la fam ilia o c cid en ta l. pasam os a un a re fle x ió n so b re la lib erta d hu­ mana. en el q u in to .

: Las palabras y ¡as cosas: una arquelogía de las ciencias hum anas . peor aún. re m ite a un tr a b a jo d e l p e n sa m ie n to in c o n sc ie n te ( “eso se deco n stru y e") y que consiste en desha­ cer. cast. París. ca st. 195 5 [Trad. del logos. 1 9 6 6 [Trad.3 9 5 . París. Écrits. 1985). P arís. A l m ism o tiem po. M e parece que esta proscripción es estéril y conviene encarar nuestra ép oca d e un a m anera muy diferente. según sus propios térm inos: n i aceptarlo todo ni barrer co n todo. P aid ós. a par1U tiliz a d o p o r Ja c q u e s D errid a p o r prim era vez en 1 9 6 7 en D e la grammatologie (París. Pour M arx. . una lengua llegada a su p e rfe c c ió n se h a d e co n stru id o y a lte ra d o por sí m ism a por la sola ley del cam b io n atural del esp íritu h u m a n o ". etcé tera . ca st.: De la gramatología. 1 9 6 6 . Histoire de la folie à l’äge classújue (1 9 6 1 ) .: Tristes trópicos. M aspero.: Historia de la locura en la época clásica. París.1. Escoger su herencia E l is a b e t h R o u d in e s o o : A n te to d o m e gustaría evocar el pasado. C a n tid a d d e e lla s su rg iero n de los sistem as de p en sa m ien to hoy rechazados. e n Psyche. Sig lo xxi. P la n eta -D e A gostini. E n el gran d iccio n a rio de É m ile L ittré puede leerse: “La erudi­ c ió n m o d ern a n o s te s tim o n ia que e n u n a co m a rca del inm óv il O rie n te . S ig lo xxi. M ic h e l F o u ca u lt. M in u it) [Trad. nuestra historia com ún. U s te d es e l h e re d e ro d e las obras m ayores de la segunda mitad del siglo. 19 9 9 [. Louis A lthusser. D e algú n m o d o . q ue se h a c e m o v er c o n fin e s d e re co n stru c c io n es m ovibles. e l c u lto d el esteticism o. de la m etafísica (o c c i­ d e n ta l) e n la m ism a len g u a e n q u e se en u n cia . La d eco n stru cció n es “lo que ocu rre”. 1 9 8 7 . L o u is A lth u s se r. a q u ello d e lo q u e n o se sa b e si llegará a d estin o . 1987]. un apego a cierto formalismo de la lengua. H oy es de b u e n to n o reprobar a los pensadores de los años setenta y exigir de quienes los re iv in d ica n un “d eber de inventario” o. S ig n ific a d e p o sició n o desco m p o sició n de una estructura. Les mots et les choses. París. París. 1 9 6 5 [Trad. Jacq u es L a can . Esta consiste en “escoger su heren­ cia ”. G allim ard. M adrid. signadas por la coyuntura tan particular del “estructuralism o”. G a lilé e . ca st. S e u il. Jacques Derrida le c o n fie re un uso g ra m a tica l: el té rm in o designa en to n c e s un trastorno en la con stru cción de las p alabras e n la frase. Fo n d o de C u ltura E con óm ica. M é x ic o . B arcelo n a. G a llim a rd . Ja c q u e s L a c a n . 1 C la u d e L é v i-S tra u ss. 1 9 9 7 ). M é x ico . u n sistem a de p en sa m ien to h eg e m ó n ico o d om inante. 3 8 7 . B a rce­ lo n a. se rep rocha desordenadam ente: la valorización excesiva del espíritu de rebeld ía. sobre to d o las de C lau d e L évi-Strauss. A las obras de d ich a época. P lon . Tristes Trofiiques.2 C o n ellos y en vida de ellos. c o n la ayuda del m ism o m aterial que se desplaza. Inventions de l'aucre. 1 9 7 6 J.: Para leer “ElCapital". d e c o n s tru ir es resistir a la tiran ía del U n o . En su definición derridiana. S ig lo XXij. c a st.: Escritos. pp. sin d e stru irlo ja m á s. 197 2 [Trad. U ste d “d e co n s tru y ó ”1 esas obras. e l térm in o “d eco n stru cció n " está tom ado de la arq u itectu ra. M ich el F o u ca u lt. [Trad. un “arrepenti­ m ien to ”. c a st. el rechazo de las libertades dem ocráticas y una profunda incredulidad para co n el hu m an ism o. V é a s e "L e ttr e à un am i jap o n ais” ( 1 9 8 5 ) .

Por mi parte. 1967 fTrad. Seuil. París. de Martin Heidegger o de Emmanuel Lévinas.: Posiciones. por el destino de una “letra” o de un significante. La D écouverte. es decir. pero no dogmática. d ice e n una entrevista de 1983. Fayard. Jacques Derrida me respondió en Positions. pp. sobre todo en el segundo coloquio de Cluny. Fue en esa época. 5 Este coloquio reunía a intelectuales de todas las tendencias. 1972 (Trad. organizado en la prima­ vera de 1970 por La Nouvelle Critique. Mame. Luego me sen tí más cerca de usted y pensé que había tenido razón de h acer hablar las obras e n el interior de sí mismas. 139. París. cast. Fundam entos!. d ice que él “se e n c u e n tra en una relación de infidelidad y de fidelidad a la ontologia”. 1975. nuestra generación criticaba su resistencia a enfren tar la cu estió n del incons­ ciente en la formación de un sujeto y su hum anism o del su jeto “p len o ”.5 4 4 -5 4 5 |Trad. sus contradicciones. 1998.6 De igual modo. nationalités. Pre-Textos. acerca de Lévinas. ob. M inuit. Galilée. en Lécriture et la différence. Madrid. sus blancos. no recibirla literalm ente. cast. Points de suspension. cit. Lécriture et la différence. A nthropos.: La batalla de cien años: historia del psicoanálisis en Francia.. 2 vols. a través de sus fisuras.3 co m o todos los estu­ diantes de letras de mi generación que se interesaban en la literatura de van­ guardia. 1998.5 revista del Partido C o m u n ista francés. V éase tam bién L'incouscknt et ses lettres. Rubí..: La escritura y la diferencia. fiel en la medida de lo posible”. usted se "explicó” -tie n e m ucha a fició n por ese verbo-. Change. déconstructions”. cit- . París. 7Jacques Derrida. sino más bien pescarla en falta. A l tiempo que respetaba el com prom iso p o lítico de Je a n -P a u l Sartre. En esta oportunidad presenté una ponencia en la cual mostraba que las tesis de Derrida estaban inspiradas en una visión heideggeriana de lo arcaico cercana a las de Carl Gustav Jung. Q l'F. lo critiqué a usted por considerarlo “infiel” a esa h erencia que deconstruía. Fayard. Editorial del h om bre. 1994. cuando yo em pecé a leer sus obras.7 3 Jacques Derrida. De aquí proviene la idea de que la m ejo r m anera de ser fiel a una herencia es serle infiel.10 Y MAÑANA. o incluso por una escritura anterior a la palabra. 1989]. ob. Valencia. II (1 9 8 6 ). en la lingüística estructural surgida de Ferdinand de Saussure y de Roman Jakobson. La subversión consistía en to n ces en afirm ar que el sujeto humano está determinado por el lenguaje. sus márgenes. 19761‘ Jacques Derrida. sin tratar de aniquilarlas. tir de sus libros. alrededor de 1967. trans­ parente a sí mismo.4 Luego. Histoire du structwalisme. París. 4Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. t. p. y François Dosse. 13. Action Poétique. “V iolence et métaphysique” (1 9 6 4 ). por fu n cio n es sim bólicas. y más p articu larm en te a escri­ tores cercanos a tres revistas: Tel Quel. cast. 1992. en Cahiers 1 nursignes. De la grammatologie. Se entregó a un trabajo de com entario de textos al tiem po que reivindicaba la importancia que tenían para su evolución las enseñanzas de Edmund Husserl. com o una totalidad. Véase tam bién “Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. París. yo pretendía ser fiel. Idiomes. 199 4 . y sobre todo De la gramatobgía y La escritura y ¡a diferencia . Généalogies. y finalmente por la existen cia del in co n scien te e n el sentido freu­ diano. captar su “m om en to d ogm ático”: “Yo me siento heredero. N arré este episodio en Histoire de la psychanalyse en France. París. París.

En resumen. y no lo digo por cortesía o modestia. Pero. más recientem ente. cuando Luc Ferry y A lain Renaut publicaron un libro que tuvo una gran repercusión: La pensée 6 8 . Gnllimatd. con frecuencia feliz. con frecuencia patéticos. tengo ganas de decir que está triunfando. 9 lacques D errida es el autor de [> k o n i. S in duda. de un Sartre. para desacreditar a cualquier precio. sino toda una configuración a la que éste pertenece (aunque me vea obligado a rei­ vindicar aquí un triste privilegio: yo atraigo una agresividad más tena: y encar­ nizada). el resto de los protagonistas de esta escena h an m uerto. Al explicarme de manera insistente sobre sLuc Ferry y Alain Renaut. y cada ve: más.Los verdaderos adversarios del pensamiento de dicha época aparecieron posteriorm ente. 1^>6.los esfuerzos compulsivos. que nuestro mundo está deconstruido y que se ha vuelto derridiano al punto de reflexionar. del psiquismo y de la historicidad que usted contribuyó a poner en marcha. en la figura del heredero. luego. y tal vez no sea deseable. com o la silueta de un loco (cómico y trágico a la vez) que se mata siendo infiel por espíritu de fidelidad. se disciernen las señales. asume en el mundo de hoy la posición de intelectual universal que antaño fue la de un Zola. JACQUES D errid a: Fiel e infiel. como una imagen en un espe­ jo . M e atrevería a decir que hasta es el sobreviviente. atemorizados o desesperados. encarna una nueva forma de disidencia que su palabra y sus obras (traducidas a más de cuarenta lenguas) llevan de un extrem o a otro del mundo. ya se trate de la vida o del trabajo del pensam iento. S in duda. en 1986. La fvnscc 6$.» de cincuenta libros. usted lograra hacerlos vivir y hablar. Para nada tengo el mismo senti­ miento que usted.8 De alguna m anera. de manera cada vez más asumida. Es cierto. el paisaje ha cambiado.9 A l respecto. Por lo demás. en ocasiones igualmente inquietan­ tes. Así que estoy listo para seguirla. salvo en la alusión al triunfo. no com o ídolos. Y todo ocurre com o si. Sin duda. ¿cómo hablar de “triunfo"? No. vemos cóm o pierden el aliento -pero sin exagerar. no solamente mi trabajo. sino como los portadores de una palabra viva. el proceso de d escentram iento del pensam iento. arriesgaré algunas generalidades sobre la noción de herencia. en ocasiones tengo la impresión de que el mundo de hoy se le parece y se parece a sus conceptos. por supuesto. porque con excep ció n de Claude Lévi-Strauss. y sin duda porque es un heredero fiel e infiel. siempre me reconocí. . hoy es usted el último heredero de ese pensamiento que resultó tan fecundo. París. y para acompañarla en este diálogo. a los que se añaden cuantiosos prefacios e in terv en cio n es en obras colectivas I articipó en alrevledor de un centenar de entrevistas. ¡cuánta razón tiene! A menudo me veo pasar muy rápido ante el espejo de la vida. Para volver al punto de partida. A l respecto. a través de la deconstrucción. de cierta legitim ación.

llegué a pensar que. un acontecimiento. ¿Qué quiere decir reafirmar? N o solo aceptar dicha herencia. pero un loco que tem a la añoranza. para salvar la vida (en su tiem po finito). reinterpretar. Siempre -e n la medida de lo posible. la nostalgia.me prohibí herir o an i­ quilar. a una selección. es ella la que nos elige violentamente). sino reactivarla de otro modo y mantenerla con vida. y que por tanto recibimos antes incluso de elegirlo. Y después de todo. por algún tiempo. se define acaso por esa tensión interna de la heren cia.12 Y MAÑANA. Pero no utilizaré ninguna de esas palabras sin rodearlas de comillas y precauciones. por lo menos. N o escogerla (porque lo que caracteriza la herencia es ante todo que no se la elige. el heredero siempre debía responder a una suerte de doble exhortación. no dejar intacto. por supuesto. para ese heredero que sobre todo no es lo que se llam a un “herede­ . de un pasado a la medi­ da. pues. ya se trate por otra parte de memoria filosófica. N o dejar a salvo: salvar. el culto del recuerdo. todavía. a la desmesura de una memoria sin fondo. Incluso en el momento en que -y es la otra vertiente de la doble exhortación. tal vez. y por “radical” o inflexible que deba ser una deconstrucción. por consiguiente transformar. y no a la inversa. por esa reinterpretación de la circunstancia del don. Por lo tanto.esa misma herencia ordena. y de la filiación en general. QUÉ. sino escoger conservarla en vida. y com portarnos al respecto como sujetos libres. Precisamente. Doble exhortación con trad icto ria e in có ­ moda. desplazar. Esa reafirmación que al mismo tiempo continúa e interrumpe se asem eja. ese concepto o esa figura del legatario. intervenir activ am en te para que tenga lugar una transformación digna de tal nom bre: para que algo ocurra. el ser-en-vida. Pero bien ve por qué soy sensible a lo que dijo de la ausencia o la renuncia de toda aniquilación. Tanto la suya como la del otro: firma contra firma. a una elección. a una decisión. Imagínese a un loco del pasado. filtrar. no dejar a salvo ni siquiera eso que se dice respetar ante todo. es preciso (y ese es preciso está inscripto en la propia herencia recibida). Sí. luego seleccionar. pero sin ilusión sobre una salva­ ción final. indemne. la vida. criticar. reafirmar siempre la herencia es el modo de evitar esa ejecución. a una asignación contradictoria: primero hay que saber y saber reafirmar lo que viene “antes de nosotros". habría que partir de esa contradicción formal y aparente entre la pasividad de la recepción y la decisión de decir “sí”. En el fondo. H a ­ bría que pensar la vida a partir de la herencia. loco de un pasado absoluto. la historia. de la precedencia de una lengua. el imprevisible por-venir. de un pasado que ya no sería un presente pasado. Comenzando por la palabra “vida”. o sea. lejos de una com o­ didad garantizada que se asocia un poco rápido a dicha palabra. es preciso hacerlo todo para apropiarse de un pasa­ do que se sabe que en el fondo permanece inapropiable. de una cultura. Mi deseo se parece al de un enamorado de la tradición que quisiera librarse del conservadurismo. hasta de la filiació n . interpretar.

el concepto (Begriff) nombra el gesto de una aga­ rrada. el reconocimiento y la necesidad de ser fiel a la herencia para reinterpretarla y reafirmarla intermi­ nablem ente. Saber “dejar”. En latín o en francés así com o en alemán.) * * E n to d a esta frase h ay un juego en tre prendre y s ’eprendre (agarrar y prendarse). nada me parece deseable sin ella. que he escrito acerca de los autores de los que usted habló. se trans­ formó en un eslogan. de manera selectiva. y ciertam ente lo es. a sacrificar. y lo que quiere decir “dejar” es una de las cosas más bellas. “Agarrárselas” es una muy seduc­ tora. más arriesgadas. la admiración. pero solo hasta el punto en que cierta escritura pensante excede la agarrada o el dominio conceptual. tan to en su nombre como en el del otro.ro”.) * * * En el original: “la prise ou la maltrise conceptuelle". muy intraducibie manera de la lengua francesa. para responderle y para respon­ der de él. en el sentido más poético de lo que. En los textos “deconstructores”. Pero nada es posible. La deconstrucción es considerada hiperconceptual. aquellos con los que “se las agarra”. del T . y su finitud lo obliga. siempre hay un momento en que declaro. en apariencia encarnizados. (N. del T. a mi cuenta y riesgo. del T. Si la herencia nos asigna tareas contradic­ torias (recibir y sin embargo escoger. hacer revivir. Es como un éxtasis del concepto: se lo goza hasta el desborde. am orosam ente se deja exceder. ¿no le parece?* Esta “m anera” de hacer va bien con una deconstrucción que se agarra. A co n ti­ n u a ció n la v ersió n o rig in al: “une ¿¿construction qui se prend. Ella gobierna dos gestos a la vez: dejar la vida en vida. Pero la misma finitud obliga a escoger. Comienza por homenajear aquello. Unica­ m ente un ser fin ito hereda.). nada tiene interés. a excluir. La experiencia de una “deconstrucción” nunca ocurre sin eso. saludar la vida. Muy cerca del abandono. co n la mayor sinceridad. Inclu* El giro utilizad o es s ’en prendre. a dejar caer. más necesarias que conozca. (N . El concepto de responsabi­ lidad n o tiene el m enor sentido fuera de una experiencia de la herencia. en efecto. el don y el perdón. sin amor.*” Entonces intenta pensar el lím ite del concepto. (N . “dejar vivir”. a preferir. hasta padece la experiencia de este ex­ ceso. la deuda. se h ace agarrar y se deja agarrar en lo que comprende y toma en cuenta. salvo si alguna polémica (de la que nunca tomo la inicia­ tiva) me obliga a hacerlo. Jamás hablo de lo que n o admiro. e tc .** C onciern e a los límites del concepto. Justamen­ te para responder al llamado que lo precedió. al tiem­ po que se prenda de ello. es una incautación. e intento replicar entonces limitándome a posturas impersonales o de interés general. acoger lo que viene antes que nosotros y sin embargo reinterpretarlo. por desgracia. Lo obliga a recibir lo que es más grande y más viejo y más poderoso y más duradero que él. si prefiere esa palabra.) . es porque da fe de nuestra finitud. qut se fait prendre et se laisse prendre cLms ce q u e lle com prend et prend en consicieríUíon tout en s’en cprenant". hace un gran consumo de los conceptos que produce así com o de los que hereda. Es decir.

algunos momentos de nuestros itinerarios respectivos. Yo comencé a escribir entre 1962 y 1966. sino. de punta a punta. el “responder en su nombre") ante todo nos es asignada. y. sentía la fecundidad y la legitimidad de tal gesto. a un m om ento de la historia en el que ya se habían elaborado grandes obras que estaban presentes en el campo de la filosofía. Lo hice por todos aquellos que acabam os de nombrar. y que por tanto aún está delante de uno. cualquiera que sea la com plicación con que. hay que saber que la responsabilidad en general (el “responder de”. de Lévi-Strauss. más cerca toda­ vía. cuando el estructuralism o era no solo un pensamiento sistemático. Hegel o Heidegger. com o una herencia. en ese momento. o sea. cierta ingenuidad. Pero no por eso dejaba de percibir el precio que habría que pagar. Se podrían encontrar otros ejemplos. ya se trate de los de Platón.14 Y MAÑANA. A fines de los años sesenta. se trata de otro lugar de la afinidad. el heredero está doblem ente endeudado. Vamos a seguir. por supuesto. so antes de decir que uno es responsable de tal herencia. de dar respuesta a una herencia. en efecto. en respuesta a empirismos. allí donde se cruzaron en el tiempo. pero en nom bre del nombre legado. cada uno a su manera. Aunque pueda parecer eclecticismo (pero no había ni la sombra de eclecticism o en todo eso. más cerca de nosotros. de Foucault. me siento feliz de que esta entrevista comience así. en Francia. Por cierto. de Lacan. ¡y anticipar el mismo nombre! ¡Inventar su nombre. y. de Deleuze por supuesto. sino un nuevo pensam iento del sistema. Pero ese momento fue también el de lo que usted llam ó el “sistem a”. de Lévinas. Delante dos veces. esta doble ley se verifica. en los pensamien­ tos filosóficos anteriores. delante de lo que debe de una vez por todas. de la forma sistémica. en línea de puntos. Uno es responsable ante lo que lo precede pero tam bién ante lo venidero. Por eso. la r e p e ti­ ción un poco jubilosa de viejos gestos filosóficos. con el predominio del modelo lingüístico en Lévi-Strauss y en Lacan. de ser posible! Tratándose de los años setenta a los que usted aludía.en el extranjero que en Francia). Siempre se trata de una suerte de anacronía: anticipar en nombre de aquello que se nos anticipa. de una “pertenen­ cia” común que queda por definir y que se siente más -in c lu so un poco dema­ siado. fir­ mar de otra manera. el "responder a”. para mí se trataba de heredar. me sentía muy profundam ente de acuerdo con el gesto de cada uno de ellos. y . afectaban a dicho modelo. de un modo siempre único. siempre hay un m om ento en que yo señalo la alianza. de Lyotard. como a menudo se decía. de Althusser. Pero como usted eligió privilegiar lo que nos es com ún. No hablo solamente de Husserl o de Heidegger. justamente. a positivismos u otros “obstáculos” epistemológicos. QUÊ. la sumisión un poco h ip n ó t ic a a una historia de la metafísica cuyo programa me veía conducido a descifrar. si se tiene a bien seguir mis textos desde el comienzo. por diferente que fuese. quiero decir. Descartes o Kant.

era puesta en práctica cada vez en un estilo diferente. la respuesta deconstructiva a obras como las de Foucault. respetando siempre la exigencia estructuralista. idiomc no es una palabra muy utili­ zada. hasta negado. en Points de suspension. y el término remite por extensión a la manera de expresarse propia de una época. p.también las combinatorias. oh. fatigados. debía ser tomado en cuenta. del T. oh. Roudinesco expresa en la primera oración de la nota. hasta de precipitado y dogmático. Lo rubrica sin pertenecerle. lo lamento de antemano. común a estos autores.] " Véase Jacques Derrida. É.. J. A pesar.. por ejemplo la ruptura en historia. la invasión estructuralista se volvería un objeto de controversia para el historiador de las ideas”. Pienso sobre todo en el desconocimiento o la negación práctica de cierta cantidad de motivos. Solo se le aparece al otro y a uno le vuelve únicamente en destellos de locura que reúnen la vida y la muerte”.: Tengo la debilidad de valorar ese gesto. cit. Casi nunca escribí sobre tal o cual autor en general. de una persona. la interrupción. lo idiomático es “una propiedad de la que no es posible apropiarse. LéviStrauss o Lacan era diferente. Uécriture et la différence.para “deconstruirlo”. yo quería descubrir lo que usted llamó el “momento dogmático” -el residuo de credulidad. todas las posibilidades para mis ojos entonces ex­ tenuados.: Por el contrario. Para cada una. R. con precaución. Lo que me importa es más bien la distribución de las fuerzas y los motivos en tal o cual obra. ni traté la totalidad de un cuerpo como si fuera homogéneo.respetar el idioma1 0 o la singularidad de una firma. etcétera. de un grupo social. cit. a mi juicio. De ahí 10El idioma (idiomc) es una lengua particular. [En francés. También aquí intentaba -cosa que siempre me esfuerzo por hacer. . y reconocer lo que en ella es hegemónico o lo que se ve secundarizado. Por eso vuelvo a la cuestión de la aniquilación: en ningún caso -y si a veces es preciso en algún momento polé­ mico. en un lugar y en cuerpos heterogéneos. Creí poder discernir lo que ese programa podía implicar de esterilizante. Normalmente se emplea bngue N.1 1 Se trata de un homenaje: el día en que el estructuralismo haya desaparecido como fuerza creadora habrá que hacer el duelo pero también evaluar su lugar en la historia de la civilización. D.querría que la deconstrucción sirviera para denigrar. Y diferente con cada texto. Nunca dije nada contra el estructuralismo. escribió una bella frase en 1963 en “Fuerza y significa­ ción”: “Si algún día se retirara.. Y ese lazo de la fuerza y la historia. 127. Según Jacques Derrida. En ese momento. abandonando sus obras y signos sobre las playas de nuestra civilización. Cada vez. herir o debilitar la fuerza o la necesidad de un movimiento. el pasaje de una fuerza sistémica a otra. yo insistía mucho en ese motivo de la fuerza que el estructuralismo corría el riesgo de neutralizar. y significa lo que É. o a través de la “subversión” de la que usted hablaba hace un rato. La axiomática estructuralista.

las alianzas se desplazan y me veo com o el aliado de L acan y de Foucault. el trabajo del duelo y la nueva Internacional. La siniestra mueca del libro grotesco que. Esto es muy e xp lícito en Espec­ tros de M arx. 9 3 -1 2 9 [Trad. en efecto. QUÉ. ruF. 1-83 [Trad. París. No veo en esto ningún oportunismo. en ciertos contextos. V éase nuestro capítulo 6: “El espí­ ritu de la Revolución". 1991. puf. 1998]. [Trad. participó en la vida política de su país a fines de la República de W eimar y comienzos del régim en h itlerian o. la que “inscribiría el odio en el propio duelo de nuestros amigos”. 1998]. 1992 [Trad. cit. Spectres de Marx. en un con texto diferente. 14 Y cita la famosa historia de los erizos que Freud había tomado de Schopenhauer. sino a cada instante. y eso es lo que explica la movilidad de las alian ­ zas. 1 5 Jacques Derrida. Psychologie des masses et analyse du moi (1921). Por eso la idea de herencia implica no solo reafirm ación y doble exhorta­ ción.: Espectros de M arx: el Estado de la deuda. 1998]. ningún relativism o.: Psicología de las masas. consiste en su interpretación. La notion du politiqite. Madrid. Buenos Aires. a pesar de todo. en otras. Politiques de l’amitié. A m ena­ zado por la S S. XVI. es un “te x to ”. objeto a Lacan. En ciertas situaciones soy el aliado de Lacan contra otros. 1998]. Madrid. "A ctu elles sur la guerre et La mort” (1915). y que se pone a prueba decidiendo.: El concepto de lo político. É. Madrid. 1988. cast. A esto opone una concepción más freudiana de la política. Xiil. permanezco a su lado en el m ovim iento general de lo que se llama la experiencia o la exigencia del pensam iento. por ejem ­ plo ante ofensivas tan oscurantistas. naturalmente. ob. un filtrado. 145. R. 1 4Jacques Derrida. A veces ocurre que señale mi reticencia respecto de tal o cual m om en to del pensamiento de Lacan o de Foucault.1 3 Usted subraya que. 1993.12 Todo texto es heterogéneo. Trotta. (x:. Trotta. Carl Sch m itt. sabiendo que. fue juzgado en virtud de sus lazos con el nazismo y beneficiado luego co n un sobreseim iento. según Schm itt.: Usted trata ese tema del enemigo. G alilée. Politiques de l'amitié. pp. una elección. Véase Sigmund Freud. cast. en escoger. U n os puercoespines renun­ cian a apretarse unos contra otros para luchar contra el frío. p.. París. jurista alemán y alum no de M ax W eber. Sus pinchos los 12Jacques Derrida. Flammarion.: Política de la amistad.: Obras completas. distinguió claram ente los campos. París. en el sentido amplio pero preciso que doy a esa palabra. U n heredero no es solam ente alguien que recibe. La afirm ación del heredero. D etenido por los A liados en 1945. El discierne de manera crítica. Carl Schm itt (1 8 8 8 -1 9 8 5 ). A lianza. el amigo y el adversario más particu­ larmente en un seminario donde deconstruye la obra de C arl S c h m itt. lo dije explícitam ente. théorie du partisan (1932). 1994. una estrategia. cast. la diferencia política procede de una discrim ina­ ción entre el amigo y el enemigo. Amorrortu. . renunció a sus actividades en 1936. París. pp. Alianza. S in esta discrim inación no hay política. cast. 2001].16 Y MAÑANA. Tam bién la herencia. diferencia. proviene esa situación que describió hace un rato: en tal o cual m om ento de un proceso. Paris. fue entonces L a pensée 68 (¿realm ente es preciso seguir hablando de eso? ¿Le interesa?). pp. cast. es alguien que escoge. 125-137 [Trad. G alilee. Madrid. en: CEuvres completes (oc).

A l describir la vida y las costumbres de los indios Nambikwara. se negaba a evocar el nom bre de Roman Jakobson.1 5 Sus textos y los de los “estructuralistas” (Lacan. Por eso. S in duda. nuestros “maestros”. y lo conté en Genealogías. entre la atracción y la repulsión. en ciertos momentos. es necesario mantener su espíritu en lo que tiene de progresista. 1954-1969. en respuesta a Lucien Goldmann. Pienso sobre todo en dos inter­ venciones mayores. Luego me sentí perfectamente representada en la frase que pronunció Lacan en 1969. terminan por encontrar. Me parece que de alguna manera es necesario distinguir. su “enemigo’ .que despliegan. Precisamente después yo pude captar la manera en que usted deconstruía los sistemas de pensam iento en el interior de un espacio crítico que no los destruía sino que los hacía vivir de otro modo. 1994. que el titular de la cátedra de lingüística. 1. eran la encama­ ción de la Revolución. entre los cuales había resi' ’ Jacques L a c a n . Lacan respondió: “S i hay algo que demuestran los acontecimientos de Mayo es preci­ samente que las estructuras van a la calle”. junio de 1983. La c o n fe re n c ia que d ictó Foucault en la Sociedad Francesa de Filosofía lleva por título “Q u ’est-ce q u ’un auteur?". los parti­ darios de la vieja Sorbona. retom ad o en Dits ct ¿crin. “In te rv e n tio n sur l’exp osé de M ich el Foucault” (1 9 6 9 ). por ejemplo. Andre Martinet. en: Littoral. Una se refiere a un capítulo de la séptima parte de Tristes trópicos titulado “Lección de escritura”. nombres prohibidos. Pero no hay que olvidar nunca hasta qué punto. Tratan de destruir y no de escoger una herencia. Aquellos con quienes usted “se exp lica” a través de la deconstrucción están cerca de usted. los “otros” no lo están. la distancia conveniente. Son cosas que nuestros conservadores olvidan hoy cuando sueñan con restaurar la vieja escuela republicana. Althusser. le obedecían. y los otros. G old m ann com entaba de esta manera el eslogan de Mayo escrito sobre un pizarrón de la Sorbona: “Las estructuras no van a la calle”. y m ucho menos de psicoanálisis. leía sus textos al mismo tiem po que los de los “otros”. de una revolución que reivindicaba las estructuras (y su deconstrucción). Barthes.lastiman. Lévi-Strauss) servían entonces para criticar a los “enemigos políticos”. Usted.789-821. Me acuerdo. y que sus asistentes. París. 9. cuando hacía mis estudios de letras en la Sorbona antes de 1968. frente a los mandarines y sus servidores. PP. semi nómades del Brasil occidental. pero que lo tenía todo de un compromiso político: la libertad de pronunciar. Foucault. que nunca querían hablar ni de literatura moderna ni de lingüística.y por lo tan to de deconstrucción. . pudo ser francamente reaccionaria. entre la amistad y la hostilidad. quien recalcaba que la historia la hacen los hombres y no las es­ tructuras. Yo admiro al mismo tiem po los grandes sistemas de pensamiento y el valor de subversión . Gallimard. Obligados a volver a acercarse en tiempo de helada.

en: L'écriture el la difference. de una v iolencia. 1967 [Trad. París. que la fundación del pensam iento m oderno pf' Descartes no excluye el fenómeno de la locura. 1949. "La violence de la lettre. usted compara la posición anticolonialista de Lévi-Strauss. en: Penser ¡a folie. Les structures élémentaires de la párente (1 9 4 9 ). de una explotación que pone fin a un estado natural fundado en el predom inio de una palabra plena. Mouton.). continuador de Rousseau.: Las estructuras fundamentales del parentesco. esta actitud sería la señal de una represión de la huella y de la letra -e n el sentido freudiano del térm in o. cit. Pero. 1992 . de no ser que me comparase con ciertos insensatos cuyo cerebro está tan trastornado y ofuscado por los negros vapores de la bilis que aseguran constantem ente que son reyes cuando son muy pobres.dido. en: De lagrammatologic. la m elancolía que lo anima. que asimila la aparición de la escritura a una vio­ lencia ejercida sobre el sujeto. 1998|. q«e están vestidos de oro y de púrpura cuando están totalm ente desnudos o que se imaginan como cántaros o con un cuerpo de gusano? ¡Cómo! Son locos. A Lévi-Strauss. la civilización del escrito sería equivocadamente sospechosa de haber contribuido al exterminio de los pueblos llamados “sin escritura”. Lacan y* deja entender. l7Jacques Derrida. Lo descu­ brí y amé cuando era muy joven y desempeñó para m í un papel de despertar político frente a la cuestión de la colonización en general. Lévi-Strauss16 muestra cóm o la escritura irrumpe en un grupo de indios. Por mi parte. Société des Américanistes. en: Ecrits. A su juicio. ya que le consagra páginas mag­ níficas. cast.cuyo mecanismo habría que deconstruir para comprender su significación. Véanse también Claude Lévi-Strauss. La Haya. cuando el jefe utiliza trazos dibujados sobre un papel como un medio de hacer creer a los miem bros de su tribu que él posee el poder de comunicarse con los blancos. “Cogito et histoire de la folie” (1 9 6 3 ). ob. G alilée. como más tarde lo hará Derrida. La vie familiale et sociale des Indiens Nambikuiara. ob. Paris. Paidós. no sospechada de inautenticidad. Essais sur Michel Foucault (en co l. Véase Elisabeth Roudinesco. considero a Tristes trópicos como uno de los libros más bellos de la segunda mitad del siglo. ob. con la de Rousseau. víctima de la ilusión de un posible origen de la palabra plena como fuente de una ética naturalista o libertaria. respecto de esa “lección de escritura”. us­ ted opone la idea de que esta protesta contra el escrito no sería más que el señuelo de un etnocentrismo invertido. De Lévi-Strauss à Rousseau”. éste condena la escritura en la medida en que sería una destrucción de la “plenitud de la presencia” y una verdadera enfermedad de la palabra: un “peligroso suplemento”. Lévi-Strauss infiere de esto que la escritura es asi el instrum ento de una colonización. que sin embargo no conoce sus reglas. “Lectures de Histom de la folie ( Í 9 6 M 9 8 6 )” . Así. la reflexión teórica y el relato de aventuras. En su Ensayo sobre el origen de ¡as lenguas. en efecto. tanto por su estilo. Su segunda intervención17 tiene com o objeto la manera en que Foucault comenta el famoso pasaje de las Meditaciones de D escartes18 sobre el origen de 16Jacques Derrida. Es evidente que ese libro lo impactó y fascinó. Barcelona. c i t .. y no sería yo menos extravagante si nie ajustara a sus ejemplos. cit"*“¿Y cómo podría negar -escribe Descartes. com o por la m anera en que mezcla la autobiografía.que estas manos y este cuerpo sean míos." En “Propos sur la causalité psychique” (1 9 4 6 ).

porque. pero tenían una incidencia fuerte sobre el com prom iso social y político de toda una genera­ ción de estudiantes. form a parte de las virtualidades del sujeto. o sea. no comienza con Deseartes sino con la v icto ria de S ó cra tes sobre los presocráticos. de construcción del sujeto y la iden­ tidad.la locura. Ya ve que sigo inconsolable. Allí donde Fou cau lt h a ce d ecir a Descartes que “el hombre bien puede estar loco aunque el cogito n o lo esté”. lo que no ocurre con Lévi-Strauss 0 Lacan. cuyas imágenes sensibles se v u elv en engañosas b ajo el asalto del “Genio Maligno”. los problemas del racismo y las luchas de la época colonial. luego con las reflexiones de Sartre sobre el ser.: En efecto. no tan conservador en política y más comprometido en Aciones “subversivas” y luchas "ideológicas". a partir de argumentos que hoy se considerarían mucho más sofisticados o inútilm ente sutiles. todos estos d ebates pueden parecer bien sofisticados. el humanismo y el antihu­ manismo. el estatus de la locura. E n el extranjero.. por suerte y por necesidad. por ejemplo. En el interior de este cam po com plejo y difícil de recortar hay sitio para diferencias aparentem ente microscópicas. Entonces uno podía oponerse y decidirse sobre desafíos de una gran impor­ tancia para el pensam iento. el progresism o y la crítica de las ilusiones del progresismo. la locura está excluida.. E n el primero. n o hay nada serio en política sin esa aparente “sofisticación” que estimula los análisis sin dejarse intimidar. apenas se miran los textos con precisión. e n trar en una modernidad que intentaba reconciliar la estética y la p o lítica. aunque fuera por ¡a impaciencia de los medios. com o había ocurrido con el pensamiento heideggeriano en los años tre in ta . el in co n scien te y la libertad. En el segundo. uno percibe que las separaciones más radicales dependen en ocasiones de un pelo. En su Historia de la locura. Hoy. Para volver a la palabra “deconstrucción’ . D. en la medida en que era más impa­ ciente y más rebelde. la división entre locura y razón. con mucha frecuencia se los cita en serie. Foucault me Parece más “deconstructor” que Lévi-Strauss. usted subraya por el contrario que con el acto del cogito el p en sam ien to ya n o debe temer la locura porque el “cogito vale aunque yo esté lo c o ”. J. A todas luces. en análisis de textos muy refinados.Mi relación con cada autor era diferente. el ostracism o con tra la locura. fue una época feliz donde se cruzaban todos aquellos que se interesaban en diferencias micrológicas. a su manera de ver. Pero desde otro punto de vista. R ep ro ch a en ton ces a Foucault que constituya un acontecimiento en estructura ya que. y ese decreto de exclusión filo sófica an u n cia el decreto político del “gran encierro” je 1656. Todos esos autores parecen sostener el mismo lenguaje. en suma comprender los fen óm en o s de exclusión. Y es irritante. Foucault separa en Descartes el ejercicio de la locura del e je rc ic io del sueño. y p erm itían . el otro y la nada. me parece que Lacan es más audazmen­ . Gran nostalgia.

Madrid. en Vigilar y castigar. donde podrían encontrarse diferencias incluso más allá del momento cartesia­ no. S ig lo X X !.: Sociologia y antropología. 20Claude Lévi-Strauss. a partir del siglo XVIII. Podrían encontrarse otros ejemplos. incluso en textos como Vigilar y castigar 2 1 o en otros más recientes. estaría tentado de afirmar que en la evolución de los castigos no se pasa de lo visible a lo invisi­ ble sino más bien de una visibilidad a otra visibilidad. Y. 1 9 7 5 |Tradcast. por ejemplo. Sociology' et Anthropologie. A l tiempo que reconozco la legiti­ midad relativa de tal análisis. Lévi-Strauss es diferente. es que. y una vez más dividida. Comprendo la exactitud de lo que afirma Foucault a propósito de Descartes. revelaba una filosofía y una “ideología” cuyos límites traté de expresar y de la que pueden encontrarse otros signos. pasajes de una episteme a otra. Por eso me sentí -y lo sigo estando. por supuesto. te “deconstructor” que Foucault. Mi crítica se refirió primero a un punto muy particular.V MAÑANA.1 9 por el contrario intento. el gesto de Descartes puede ser comprendido de otra manera. relación doble. Surveiller et punir. la demostración y la preocupación de Lévi-Strauss. 1950 ¡Trad. 20 00 ). más virtual. QUE.. según ciertos criterios limitados. G a llim a rd . si comprendo muy bien la necesidad de señalar divisiones. extender con consecuencias decisi­ vas el campo virtual de lo espectacular y lo teatral. Yo intento demostrar (en un seminario sobre la pena de muerte) que el mismo proceso se orienta hacia otra modalidad. diría que Foucault instaura en rup­ turas y en oposiciones binarias un abanico de diferencias más com plejo. Para esquematizar en extremo. que escribí poco tiempo más tarde (“La estructura. un pasaje de Tristes trópicos (en “La lección de escri­ tura”) que. París. Así. suscribiéndola hasta cierto punto. Por consiguiente. M ichel Foucault. sus 19 Jacques Derrida. M adrid.: Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. cast. .20 acompañar a mi manera. al mismo tiempo siempre tuve la impre­ sión de que eso conllevaba el riesgo de tomarlo menos atento a secuencias largas. por el contrario. el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”). ob.más cerca de Lacan que de Foucault. 19791. a mi juicio. en L’écriture et la difference. Naissance de la prison. rupturas. Lo que siempre me dejó un poco perplejo con Foucault. cit. Lo mismo ocurre con el cogito. otra distribución de lo visible (y por ende de lo invisible) que hasta puede. no creo que se pase de lo visible a lo invisible en la admi­ nistración de las penas. al analizar su prefacio a la obra de Marcel Mauss. como una inclusión (y no como una exclusión) de la locura. en la demostración hecha por Des­ cartes. pu f. “Introduction à l’ueuvre de M arcel M auss". en M arcel M auss. Pero después de De La gramatología. el par visibilidad/invisibilidad. Paris. T ec n os. El gesto típico de Foucault consiste en endurecer en oposición un juego de diferencias más complicado y que se extiende en un tiem­ po más largo. con la salvedad de que en cierto momento puede leerse el acontecimiento del cogito. en un segundo texto sobre Lévi-Strauss. Contrariam ente a lo que dice Foucault. más allá del debate sobre el cogito.

'Y fueron cuestiones graves. Foucault. sin descanso o sin fondo. Hay recortes que no son los de nuestra generación. qui­ so mostrar la existencia de un continuum entre lo biológico y lo cultural. . desde ya.el ser nietzscho-heideggeriana. Siempre con una inquietud radical. sino para los protocolos de lectura y los dispositivos metodológicos o epistemológicos de La historia de la locura. en efecto. Lacan reintrodujo la filosofía hegeliana en el pensamiendo freudiano a par­ tir de la enseñanza de Alexandre Kojève y en una época en que los psicoana­ listas franceses querían desterrar de sus filas toda la herencia alemana de Freud. yo tengo nostalgia de esa época. R. 1 1Véase L’¿enture ei ¡a difference. un amortiguador indispensable de la aceleración. cit. si puede decirse.: ¡La escritura y Francia! Para tratar de responderle uniré esos dos motivos de “la escritura” (el idioma en la escritura.son pen­ sadores que nunca dejé realmente de cuestionar.: Volveremos sobre esto. Heidegger. en cada caso. Si Francia no se alimentara de la filosofía alemana. oh. está más cerca de usted desde el punto de vista del estilo. y a la inversa. A l igual que usted. Los pensadores de quienes hablamos tienen la característica de haber reintroducido en Francia la filosofía alemana. Lévinas. sobre todo por lo que respecta a Heidegger y Husserl. Nietzsche y Lévinas es central. Pensador naturalista. Lo que me interesó no es simplemente una oposición política (conserva­ dor/no conservador) sino el precio que se debía pagar. En La pensée 68.. sería un desas­ tre para los dos países y para Europa. a una filosofía “neokantiana" de profesores.consecuencias son ilimitadas.” ]• D. Hasta Lévi-Strauss reivindica su deuda para con Freud y Marx. Yo buscaba ese presupuesto que hacía del fre­ no. para que se realizara un progreso. en la manera de escribir) y la "naciona­ lidad”. Pero volveré sobre esto. Husserl.. É. Ferry y Renaut predican un retorno a la filosofía francesa vía Kant.. centrales. es decir. y aunque pertenezca a la misma generación que Lévi-Strauss. y eso cuenta.. un presupuesto posibilitaba la conquista teórica y la avanzada del saber. es más un heredero del romanticismo alemán. pero hay que ir para adelante. Habla de ello en “Violencia y metafísica”. la herencia de Husserl. Todos esos pensadores de los años setenta también son escritores. Por lo que respecta a Lacan. no solo para la interpretación de Descartes. Lévi-Strauss tiene una escritura clásica. A h í está su fuerza. En su caso. ¿En qué sería vergonzoso ser nietzscho-heideggeriano? Hay algo muy político en esas su­ puestas teorizaciones. en mi opinión. si Alem ania no se inspirara en la filosofía de las Luces. Primera observación lateral: incluso los que usted acaba de designar como aquellos de los que visiblemente heredo -Heidegger. reprochando a esta época -hacen la amalgama. Cada vez.

E s ta o b ra fu e p u b lic a d a e n el m o­ m ento d e la a p arició n e n F ra n cia del lib ro de V ic to r F a ria s. C om parto co n él una a te n c ió n c o n s ta n te a c ie rto m ovi­ m iento de la frase. B a r c e lo n a . V a le n c ia . Heidegger el ¡a question. ta n to m ás que yo! Se debe poder decir y pensar todas esas cosas a la vez: todos “e llo s ” son más “franceses” que yo. los autores de L a pensée 68. Derrid. que. me siento más cerca de L acan que de todos los dem ás.i . A ctuaron sin mirarlo de cerca.m a n ten ía n c o n la lengua fra n cesa una relación com ún. de Lévi-Strauss.R etom o la cuestión de la escritura y la n acion alid ad . Esto lo tengo en com ún co n L acan . y sin em barg o m e atreveré a pretender que entre la lengua “francesa” y yo h ab rá. c e lo so y ator­ mentado. la composición. y más franceses unos que otros. q u iero d ecir don­ de todo el desafío se fija. T od os escriben “un francés d eterm inado”. desde otro punto de vista. Deleuze. C om o usted sabe. ten g o la sensación de que todo lo que in ten to h a cer pasa por una lu ch a cu erp o a cuerpo con la lengua francesa. ¡Y celos. Por lo que a m í co n cie r­ ne. F re n te a e lla . U n amor loco. ¡Interesante por sin tom ático! A fuerza de m ezclarlo to d o . escribieron un libro repleto de torpezas y groserías. h a b rá h a b id o m ás amor. si n o p a re ce dem asiado insensato! A quí se trata de una relación co n la francesidad de la lengu a. sin o de la letra . 1 9 8 9 ). la dirección. tien en el respeto. a un trabajo.: P d espíritu: Heidegger y la pregunta. 1 % 7 |Trad. de la letra. V erdiet. que jam ás p u d ieron lee r a to d a esa gente. P r e -T e x to s . term i­ naron por ignorar las críticas con tra N ietzsch e y sobre to d o c o n tra Heidegger que estaban contenidas en esa “filiación n ietz sch o -h eid eg g eria n a ”. 19 8 9 1 . A lthusser o Lyotard. S u escritu ra n o h a c e te m b la r la len­ gua. n o de una a ctitu d aca d ém ica o convencional. a mi parecer. 1 9 8 7 . Ya se tra te de Foucault. G a l il e e . com o si pudiera confundirse la e le c c ió n de una herencia con una incorporación ciega. ¡L acan sea ta n fran cés.: Heidegger y el nazismo. la com posición. la d iscu sión c o n su p en sam ien­ to era más bien torm entosa. siento por esta lengua un am or in q u ie to . Tam bién él tiene una m anera de tocar la len gu a fran cesa. no hace m over la retórica francesa más tra d icio n a l. no del sig n ifica n te . no siento en los otros. una lucha tu rbulenta pero prim ordial. y ya que vuelve a eso. la retórica. u n lib ro n u lo pero sintom ático. S a n to D io s. aunque escrib am o s de una ma­ nera muy diferente. Y en el fondo muy apacible. El A le p h E d ito r e s . sino de cierto clasicism o. y si n o soy d em asiad o in ju sto . D ic h o lo cu a l. Aunque. la retórica. q u e v o lv ía a la n z a r e l d e b a t e s o b r e la c o l a b o r a c i ó n d e l f i l ó s o f o a l e m á n c o n < ■ '! n a cio n a lso cia lism o (Trad. c a s t. celos recíp ro co s. P a ris. si quiere. P a rís . donde lo esen cial está e n ju ego. o de dejarse tocar por ella. N o quisieron ver las d iferen cias que se m anifes­ taban en cada uno respecto de N ietzsche o Heidegger.2' ' donde 25 Ja cq u e s D errid a. de la escena de la escritu ra. si mi relación con Heidegger era e x p lícita . muy sed en taria. com o lo m uestro no solo en Del espíritu. el destino. Heidegger el L* n a jis m e . D e l’esprit. con relación a esto. cast. P or lo ta n to . siem pre tuve el s e n tim ie n to de que -p ese a las diferencias de e s tilo . la puesta en escen a.

Tras haber sido sospechoso en Francia de no Haberse diferenciado lo suficiente del nazismo de Heidegger.: se manifestó sobre esta obra en una entrevista con Didier Eribon para Le Nouvel Observateur: “¿Por qué el archivo espantoso parece insoportable y fascinante? Precisam ente porque nadie pudo jamás reducir toda la obra de pensam iento de Heidegger a la de un ideológo nazi cualquiera. Pero lo peor. Esta herencia serta deshonrosa porque.: La diferencia. 194. precisamente por esta razón. 24 Los autores de La pernee 68 añaden a la lista a Jean-François Lyotard. R. sino desde mis primeros textos y mis primeras referencias a Heidegger. que no sería nada más que un secuaz del nazismo. V éase Jacqu es Derrida. Barcelona. De otro modo. de una manera muy diferente. Derrida es Heidegger + Heidegger. de los grandes totalitarismos del siglo. p. 1988. 1989]. cast. ningún filósofo riguroso pudo ahorrarse una ‘discusión ’ con H eidegger”. París. la juventud de mayo del 68 los habría seguido: por odio al hombre y adhesión a un comu­ nismo criminal. G edisa. l’enfer des philosophes". y Heidegger un simple nazi. M inuit. Lacan un “Freud francés”. a todo lo largo del libro. es que Foucault. Aunque deba mucho. Por otra parte. 1983 [Trad. a la manera de ver de los autores. los herederos de ese pensamiento llamado “alemán” no serían más que antidemócratas hostiles al humanismo porque critican el ideal del hu­ manismo progresista y son partidarios. cast. Se trata de mostrar que Pierre Bourdieu es un “M arx francés”. cada uno de los tres es no solo antidem ócrata sino sospechoso de haber tenido sim patía por un filósofo de quien se dice claramente. Lacan es Freud + Heidegger. ob.24 En otras palabras. un antihum anism o sospechoso o un esteticismo dudoso. entre 1940 y 1942.] . Desde hace más de medio siglo. Los autores de La pensée 68 quisieron probar que toda esa generación filosófica era hostil a la dem ocracia. ese ‘expediente’ no tendría un gran interés. una crónica literaria en un diario belga favorable a la ocupación alemana. G edisa. Véase ‘‘Heidegger. c it. como otros.está mejor desplegada esta discusión. Fue también lo que ocu­ rrió. Marx es responsable del gulag. Por lo tanto. Por lo que respecta a Freud. Nietzsche un pobre esteta nihilista incapaz de comprender los progresos de la razón occidental. El razonamiento es de un simplismo pas­ moso. según Ferry y Renaut. Barcelona. Derrida fue sospechoso en los Esta­ dos Unidos de no haber desconfiado lo suficiente de su amigo Paul de M an (1919-1983). a Heidegger.. no sería más que un oscurantista surgido de las profundidades del rom anticism o alem án y adepto de una visión irracional del inconsciente.: Memorias para Paul de M an. en Points de suspension. profesor y teórico de la literatura en num erosas universidades am ericanas y reconocido culpable en 1987 de haber mantenido. É. Mémotres pour Paul de M an. 1988 (Trad. de entrada me inspiró una intensa inquietud política. con Lévinas. Foucault un “Nietzsche francés” y usted un “Heidegger fran­ cés”. Galilée. siempre según Ferry y Renaut. él también conside­ rado como heideggeriano desde la publicación de Le différend. cada uno a su manera. Lacan y Derrida son los tres heideggerianos además de ser otra cosa: Foucault es Nietzsche + Heidegger. París.

En cuanto al pensamiento de Freud.26 Muchos conflictos y oposiciones no estuvieron motivados tanto por cuestiones de tesis o contenido filosófico como por gestos de escritura. en filosofía y en literatura. ob. Ferry y Renaut olvidan a Althusser. La pensée 6 8 . que. D. y sobre todo los nacionalismos. 16 “La estrategia derridiana -escriben Ferry y R en aut. recuerdo esta fórmula: ellos descubren que “Derrida = Heidegger + el estilo de Derrida”.consistirá entonces. Lo que atacan es lo que ellos llam an un estilo. y que. ta. en mi op inión. y se entregan a una exégesis particularm ente ridicula de las obras de Lacan y de Foucault. se traduce y “se exporta”. Además. n Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis”. Con mucha frecuencia. habrían visto que los desafíos eran de muy diferente gravedad.De paso. 1 1Ibid. fue atravesado por la doble herencia de N ietzsche y d e Heidegger. en el fondo.27 com o lo com prueban co n cierta impa­ ciencia.. es tanto más sospechoso cuanto que se manifiesta en el mismo m om ento en que se juega la construcción política de Europa. . u ocu­ rre que “la gente se interesa en él”. pretenden reducir a una “ingeniosidad” o una “fecun ­ didad” “léxicas”. hacen de Bourdieu un marxis. hablando de “mí”. 166.: Es cierto. además. y. Confundiendo la escritura con el estilo y el estilo con la estética. Mientras que si se hubieran tomado el tiempo y la m olestia de leer lo que yo escribo. Y ese odio a Alemania y a la filosofía alemana. título del capítulo que me dedican!). pero no sé si ese punto de vista es profrancés o antialemán. en se1 más heideggeriano que el propio Heidegger".2 S Pero lo que me impacta en ese libro es que se inscribe en una tradición patriotera. una manera de tratar la lengua. de una Europa en la cual la recon­ ciliación entre Alemania y Francia es necesaria para conjurar los demonios del pasado. Sigue siendo en nombre de cierto Kant y de la filosofía kantiana com o con frecuencia pretenden hablar. todo el que marcó este siglo. cuando jamás lo fue. apenas una m anera de escribir. “escribe de manera diferente”. en: Luc Ferry y Alain Renaut. más lejos: “Por supuesto. En mi caso (¡el caso del “heideggerianismo francés”. No hay nada fortuito en que me hayan atacado a propósito de la escri­ tura. p. J. de Georges Bataille a Emmanuel Lévinas pasando por A ndré Breton y Alexandre Koyré. a través de lecturas infinitam ente variadas y contradictorias de la obras de esos dos filósofos. desdeñan el h echo de que todo el pensamiento francés del siglo. algunos autores se determ inan por su alergia a una manera de escribir. cit. es realmente peligroso decir que es oscurantista o está ligado por un lado al nazismo y por el otro al gulag. En suma. diciendo “no tiene nada que decir”. afirman que “Derrida” es Heidegger con una estética diferente. una escena de escritura. habría que considerar n < > que Derrida constituye una especie de heideggeriano (un 'heideggeriano francés’) sino que HeideggeI fue una suene de prederridiano alemán”.

M oJem ité uennoise a crises de l'idcntite ( 1 9 9 0 ) . N del T I 10 Ja cq u es D errida. 1999. 1 ^ ITr. como dije. En mi libro sobre la obra de Jean-Luc Nancy2 8 vuelvo a esa historia de frontera francoalemana. un desastre para Europa.Lo teo ló g ico p o lítico .cast. y Politújues de /Liimcic. c it . olvidando por otra parte la especifici­ dad del espíritu vienés finisecular. Y no olvidemos que las Luces también son y no son alemanas. Escuela de A ltos Estudios en C ien cias Sociales. de la tradición nacionalista. L e touchcr. 11. la resis­ tencia al pensam iento francés fue más fuerte y más intensa en Alemania. B arcelo n a. " Cuando escribí L a historia del psicoanálisis en Francia me di cuenta de que nada era peor que el patrioterismo francés que condujo a tratar al psicoanálisis como “ciencia germana” y por tanto de imputar a Freud. 1^921» V éan se al respecto C arl Sch o rsk e. Pero estoy de acuerdo.: El otro cabo: h tkm ocra- cin para otro día. esta cercanía es de hecho un poderoso fermento para la construcción europea.. y todavía ahora. p. V'tcnne. hacia el otro rumbo o el rumbo del otro”. Retórica del can ibalism o . 29 E n tre 1 9 8 4 y 19 S S Jacqu es Derrida consagró su sem inario de la FHESS a l. U autre cap. fue. a la cultura alemana. 3 . por ejem p lo-.: La resistencia no fue recíproca.Kant. etcétera. A cá hay un tejido muy complicado. Paris. 1981) y Jacques Le Rider. cast. Ediciones del Serbal.id.Dicho lo cual. G ustavo C ili. París.N ación . Senil. Paris. 2 . 1991. G alilee. B arcelo n a. Jean-Litc Nancy. D. |ewf». p. R.: Fm de siglo. Topos. nacionalism o. ruF. Esto pasa por la especificidad nacional de la institución universitaria. » [T r a d . . el judío. ei alem án. ob. en este asunto hay desafíos políticos confesados u ocultos que pasan por la cuestión de la nación. Ecolc des Hautcs Étudcs en Science’s Sociales. Tras la Segunda Guerra Mundial. la deconstrucción de la filosofía del progreso.i cuestión del nacionalism o y de la relación co n el otro: 1 . la voluntad de reducir el hombre al salvajismo de sus pulsiones sexua­ les. Por el contrario. comparto su punto de vista — y resumiré de este modo la cosa-. 4 . por todos los desafíos profesionales del campo institucional. Por otra parte. ni el iluminismo. usted dice que la grandeza real de Euro­ pa consiste “en no cerrarse sobre su propia identidad y en avanzar de manera ejemplar hacia lo que no es ella.3 1 J. V éan se Psvché. fin de sièck (1 ° 6 !> . que la inversa. 28Ja cq u es D errida.: M e parece que cada vez que Francia y Alemania estuvieron separadas por nacionalismos exacerbados.Momos. Logos. es decir. cuando A lem ania y Francia reanudan lazos con las Luces -y en este programa incluyo la crítica de las Luces. 1 ^ 4 . M inuit. El Aufklärung no es exactamente las Luces. ob. Paris. c i t . en filosofía y en teoría.29 É.Com er al otro. según el cual la cuestión francoalemana fue no solo decisiva para esa época sino que sigue siéndolo hoy. nacionalidad. Se ha dicho en Francia que el supuesto “pansexualismo” de Freud era la manifestación de un espíritu “teutón”. 5 .

sobre todo en Limited in c . El discurso filosofico de la modernidad1 * desarrolla con abundancia sus críticas con tra mi traba­ jo. P arís. 1974 [Trad. sobre todo por lo que respecta a Europa. este desafío me parece fundamental. em bistió con tra lo que in terp reta b a co m o un neoconservadurismo francés (Foucault. É.: Perfiles filosóficos y políticos. 1 9 9 3 J. 1990. Nuestras elecciones políticas. Limited In c.: Pienso en la reacción de Jürgen Habermas. En su ser original. G a lile e . con tanto descono­ cim iento como violencia. y aparecen corno tales en numerosas ocasiones públicas.2t< Y MAÑANA. . R. En consecuencia. En muchas ocasiones subraya que hay que pensar el mundo contem porá­ neo a partir de los conceptos suministrados por la filosofía. sobre todo a partir de lecturas americanas. ” N acido en 1929 y heredero de la Escuela de F ran cfu rt. Hoy.n J. Paris. en la medida en que jamás es idéntica a sí misma. Jü rgen H a b e rm a s ro m p ió c o n la herencia heideggeriana. En otras palabras. de manera felizmente muy amigable. pues. ob. . como por otra parte la cultura.: Usted dice que no hay ni relativismo ni nacionalism o en filosofía. cuando no profundamente idénticas. y Du droit à ¡a philosophic. aliadas. Derrida. Lyotard. 2 0 0 0 ). R... de la que también dice que su característica es no tener identidad sino ser portadora de una diferencia.2Jean Beaufret (1 9 0 7 -1 9 8 2 ): tras una p articip ació n a ctiv a e n la R e s is te n c ia a n tin a z i. U n sem inario nos reunió en Francfort en junio pasado. P arís. todos pueden apropiarse de la conceptualidad filosófica como un universal que no puede ser encerrado en ninguna frontera. Me parecieron más que injustas y las respondí un poco por aquí y por allá. cast. c it.: E! discurso filosófico de la modernidad. cuando su lectura de alguna manera era desterrada de Ale­ mania debido a la colaboración con el nazismo? j.1'’ Pero todo esto ya es un poco historia.: ¿Piensa en la manera en que Jean B eau fret1 2 reintrodujo la obra de Heidegger en Francia. Jean Beaufret fue el portavoz en Francia de una de las c o rrie n te s del p e n s a m ie n to h eid eg g eria n o . hasta cierto punto nos explicamos. co n frecuencia son cercanas. T auru s. y hasta fue superado.” Primero. V éase Profils philosophújitós ct ¡)o!mc|iu. M adrid. Le tUscours philosophique de liimudernite (F ra n cfo rt. por cuanto ha tomado el mundo griego para desplegar luego conceptos fundadores que no pertenecen a ninguna nación n i a ninguna etnia en particular. 1988 ITrad. G a liié e . la filosofía es griega. no es occid en tal o europea sino universal. D. . MJürgen Habermas. Contribuyó al mismo tiem po en un verdadero trab ajo de lec tu ra de este p e n s a m ie n to y e n una ocultación del compromiso nazi de Heidegger. P arís. É. cast.16 A partir de ahora. QUÉ. Taurus. Jacques Derrida. 1 9 9 0 .\s ( 1 9 7 1 ) . la h eren cia está inscripta en una modernidad que precisamente consiste en no replegarse sobre “lo idéntico a sí”. yo mismo). 1 9 8 5 ). L'autre cap. y después durante un encuentro en París. G allim a rd . M ad rid. G a llim a r d .

Hoy debe profundizar ese camino para seguir liberándose cada vez más de sus límites étnicos. en nombre de la filosofía v de su filiación europea. Hay aquí una contradicción viviente. pues. no se trata de nada menos: la significación de la filosofía. es que uno se libera del etnocentrismo. o por lo menos tiende a liberarse. su institución se inscribe ante todo en una lengua y una cultura. ayer y mañana: no solamente se otorga armas contra sí misma y contra su propia limitación sino que da armas políticas a todos los pueblos y todas las culturas que el pro­ pio colonialism o europeo ha sometido. Pero nació -y en esto puede seguirse a Husserl y a Heidegger. la de la misma Europa. territorial. y no filosóficos. su proyecto consiste al mismo tiempo en levantar las raíces y hacer que lo que se piensa en griego -y más tarde en alemán. La paradoja. es sustancialmente europeo. Si la filosofía tiene una raíz (Grecia). En otra parte. A menudo toma en préstamo una lógica y una argumentación. la filosofía como proyecto específico de un pensamiento del ser nació en Grecia. ' Tomemos el ejemplo del derecho internacional. Así.: En efecto. esto se asemeja a un proceso autoinm unitario. ese proyec­ l to de universalización de la filosofía jamás dejó de mutar. pues esta permite y prescribe también su transformación. de romper consigo mismo. U na vez más. y " Admiration de Nelson Mandela on les lois de la reflexion" ( W 86h en: Ps\t'hc oh. Es necesario velar por que la parte europea de ese derecho internacional no venga a limitarlo para que uno pueda liberar al derecho de sus propios límites europeocéntricos. pero anuncia un proceso infinito de universalización. pero sin por ello destruir la memoria de ese derecho. Durante 25 sig os. “Le dernier mot du racisme” ( N S ') . lo hicieron a partir de la incorporación de los filosotemas provenientes de la Europa de las Luces. Por sus conceptos. pero lleva en sí una transformación del derecho que siempre es perfectible. y por lo tanto inacabada. Lo universal así proyectado no está dado a la manera de una esencia.sea liberado en “más de una lengua”. Y a menudo. étnica y cultural. £1 e>pititu de la devolución”. y eventualmen­ te del europeocentrismo. aquellos que dieron su vida en las luchas por la independen­ cia. su perfectibilidad infinita. D.J. en la lengua y la cultura griegas. de extenderse. El ejemplo más impactante es el de Nelson Mandela. Su “idea”. de su lim itación lingüística. cit. de entrada la filosofía se libera. de desplazarse. si bien hay pensamientos por cierto muy poderosos.Vease nuestro capitulo 6. que incorpora un discurso no solo europeo sino británico. geográficos y políticos. en efecto. I7)aci|ues Derrida. . Por eso no existe en ninguna otra parte fuera de Grecia algo que pueda llamarse rigurosamente “filosofía”. según Heidegger.como el proyecto universal de una voluntad de desarraigo.

. el derecho al trabajo. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: reco n o cer el derecho de las mujeres. su propio límite etnocéntrico o geográfico. se transform an sin cesar. entonces. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. En el cora:ón del derecho inem acional existen lugares donde es m enester pasar y desplazar el límite. esto significa que in cesa n te m e n te debe liberarse del relativismo. si la filosofía griega es europea al in icio . etcéte­ ra. los derechos de la in fan cia. hay aquí una tarea de d econstru cción interminable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas concep tu ales que permttan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. De igual manera. Pero hay que efectuar ese gesto en nom bre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos d el h o m bre. El trabajo filosófico consiste en una lib era c ió n c o n s ta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. pero si su voca­ ción realmente es universal.Una vez mas. Los derechas del hombre son perfectibles. sin por fuerza tra icio n a rlo .

ese térm ino hace pensar a la vez en el Nietzsche de El nacimiento de la tragedia y en la no ción de lo heterogéneo expresada por Georges Bataille. del T. Barcelona. algo que no se deja simbolizar y que excede la representación. 1975J. difference y difference se pronuncian del mismo modo. París.de la philosophic. París. vil. la différaance sería la “anarquía improvisadora”. las basuras. 1987). según la lectura platónica. Gallimard. t.2 Yo tendría una tendencia a decir que al comienzo. aunque usted no lo diga explícitamente. Buenos Aires. Fundamentos. [En francés. etc. Se trata de definir una suerte de “parte maldita”. el crimen. París. cit. el autor. Fayard. la pulsión. Seuil. en La dissemination. París. Jacques Lacan. colección “Tel Quel". Icaria. “La différance”. 1972. Esbozo de una vida. etc. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. en un artículo dedicado a A n to n in Artaud.] 2Publicada por primera vez en Théorie d'ensemble.: La diseminación. M inuit.). Paris. Usted encuentra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtaud.).. 1993 [Trad.). La part maudite. ob.4 1Publicado primero en la revista Tel Quel.2. 20. 1968. En esta lectura Je! Phédre. Fue en 1965 cuando usted escribió por primera vez ese térm ino con una “a” (différance). Seuil. dictada el 27 de enero de 1968 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía.3 una diferencia en el sentido del absoluto o de la duplicidad. Georges Bataille distingue dos polos estructurales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ neo. La parte maldita. es el que permite inventar la . 1976 [Trad. 1994]. cast. cast. La ambigüe­ dad sólo se percibe por escrito (N . Theuth. Esqtiisse d'une vie. el actor y el director. historia de un sistema de pensamiento. por el otro lo heterogéneo (lo sagrado. o campo de la sociedad hum ana y productiva. A todas luces. Georges Bataille. A la ve: dios de la escritura. y Foucault tam bién en su concepción de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. retomado en L’¿enture et la difference. GEuvres completes. 1972 [Trad. imposible de simbolizar o normalizar en el orden de la razón: una existencia "otra” expulsada de todas las normas. En suma. Lacan se inspiró en esta noción para inventar el concepto de real. 3 Inspirándose en el pensamiento de Marcel Mauss. la locura. histoire d ’un systéme de pensée.: Lacan. Fondo de Cultura Económica. donde no se plantean distinciones entre los órganos del teatro. Derrida analiza el m ito de Theuth (Thot). retornada en Marges . 4 Esta idea es desarrollada también en "La pharmacie de Platon” (1968). cast. Sería portadora de negatividad pero también de una alteridad que escaparía sin cesar a lo mismo y a lo idéntico. droga (pharmakun) y remedio contra la droga. lo improductivo. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d i n e s c o : El debate sobre el etnocentrismo puede ser planteado a partir de la cuestión de la diferencia. invierno de 1965. Madrid. “La palabra soplada”.' y luego en una larga conferencia. los excrementos.

que a su vez está fundada en la declaración de 1789. . Pero hay que efectuar ese gesto en nombre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos del h o m b re. De igual manera. se transform an sin cesar. pero si su v o ca­ ción realmente es universal. su propio límite etnocéntrico o geográfico.Una vez más. Los derechos del hombre son perfectibles. hay aquí una tarea de d econstru cción interm inable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas con cep tu ales que permitan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. El trabajo filosófico consiste e n una lib eración co n sta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. entonces. esto significa que in cesan tem en te debe liberarse del relativismo. los derechos de la in fancia. E n el cora­ zón del derecho inemacional existen lugares donde es m enester pasar y despla­ zar el límite. el derecho al trabajo. e tc é te ­ ra. sin por fuerza tra icio n a rlo . Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: re co n o ce r el derecho de las mujeres. si la filosofía griega es europea al in icio .

Fue en 1965 cuando usted escribió por prim era vez ese térm in o co n una “a” ( differen ce ). A la vez dios de la escritura. cast.: Lacan. cast. imposible de sim bolizar o norm alizar en el orden de la razón: una existencia “o tra” expulsada de todas las norm as.3 una diferencia en el sen tid o del absolu to o de la duplicidad. [En francés. “La palabra soplada”. B arcelo n a. Fondo de Cultura Económica. droga (phannakon) y rem edio c o n tra la droga. “La difference". algo que no se deja simbolizar y que exced e la rep resen tació n .j 2 Publicada por prim era vez en Théorie d’ensemble . ob. colección “Tel Q u e!”.). Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. el autor. donde n o se p lan tean d istinciones entre los órganos del teatro . París. Fayard. t. Seuil. 1976 (Trad. 1 Esta idea es desarrollada tam bién en “La pharm acie de P laton" (1 9 6 S ). invierno de 1965. el a cto r y el director. Lacan se inspiró en esta n oción para inventar el concepto de real. aunque usted no lo diga e x p lícita m e n te . e tc . es el que permite inventar la . difference y difference se pronuncian del m ismo modo. vil. o cam p o de la sociedad hum ana y productiva. 1975]. c ít. Gallimard. 19S7J. historia de un sistema de pensamiento.: La diseminación. 1972. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d in e s c o : El debate sobre el etnocentrism o puede ser planteado a partir de la cu estión de la d iferencia. Icaria. CEiares complètes. Derrida analiza el m ito de T heuth (T h o t). G eorges B ataille distingue dos polos estru cturales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ n eo. La ambigüe­ dad sólo se p ercib e por escrito (N .2. etc. S e trata de d efinir una suerte de “parte m aldita”. 20. París. 1993 [Trad. En suma. por el otro lo heterogéneo (io sagrado. París. Fundamentos. Buenos Aires. las basuras. lo im productivo. histoire d'un systéme de pensée. Georges B ataille. La part maudite. En esta lectura Jel Phódre. Jacques Lacan. los excrem entos. y Foucault tam bién en su co ncep ció n de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. Paris.: La parte maldita. según la lectura platónica. A todas luces. Esbozo de una vida.4 1 P ublicad o prim ero en la revista Tel Quel. la locura. Madrid. ¡994J. la pulsión. la différaance sería la “anarquía im provisadora”. retom ada e n Marges ~ de la philosophic. 1968. el crim en . Esquisse d'une vie. S e ría portadora de negatividad pero tam bién de una alteridad que escaparía sin cesar a lo m ism o y a lo id én tico . d ictad a el 27 de en ero de 1 9 6 8 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía . U sted en cu en tra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtau d . cast. París. 1972 [Trad.). T heuth . del T .2 Yo te n d ría una te n d e n c ia a d ecir que al com ienzo. ese térm in o h a ce pensar a la vez en el N ietzsche de El nacim iento de la tragedia y e n la n o ció n de lo heterogéneo expresada por Georges B a ta ille. retomado en L’¿enture el la différencc.1 y luego en una larga conferencia. en un artículo dedicado a A n to n in A rtau d . 3 Inspirándose en el pensam iento de M aree! Mauss. M inuit. en La dissemination.). S eu il.

a una heterogeneidad que no es primero oposicional. etc. algunas proposiciones abstractas sobre la différance y las diferencias. Luego la diffé­ rance no es una distinción. Por supuesto. Pero la escritura es tam bién lo que a d o rm e ce. con la inmensa problemática de la animalidad. la différan­ ce no es una oposición. ’ Véase nuestro capítulo S: "V iolen cias con tra los an im ales”. Economía y aneconomía a la vez. que rechazan la idea misma de una universalidad posible del sujeto humano. Luego. reivind icar a este co m o una d iffé ra n ce y al m is"10 tiempo recuperar a Sócrates. a través de esta conceptualidad sofisticada. Insisto en ello. un “devenir-tiempo” del espa­ cio. en su forma esquemática y a menudo simplificada. sin que sea necesario.)-. el que no escribe. ¿Cómo puede pensarse la diferencia como un universal sin ceder ni al comunitarismo ni al culto narcisístico de las pequeñas diferencias? ¿Cómo escapar a la psicología de los pueblos. cuajarla o fijarla en una distinción o un sistema de oposiciones duales. de un a v u e lta posibl« de un discurso dominante contra sí mismo. etnopediatría. no bien hay una huella. sociales. rebautizada etnopsicología -co n sus variantes (etnopsiquiatría. el que escrib e y qu e cie rra l'J farmacia. o presencia/ausencia. es posible extraer de esa proposición de apa­ escritura enmo remedio del olvido. ¿república o democracia? A n te todo. nacionales. si lo permi­ te. etnopsicoanálisis. etnopedagogía. ni siquiera una oposición dialéctica: es una reafirmación de lo mismo. De aquí proviene cierta inscripción de lo mismo.“ ’ Hay différance no bien hay algo vi­ viente. usted plantea un problema esencial a nuestra modernidad. lingüísticos o incluso hu­ manos. que no es lo idén­ tico. Por tanto. . una esencia o una oposición sino un m ovim iento de espaciamiento. detrás de P lató n . Todo eso era también una meditación sobre la cuestión de la relación del significado con el significante (y por tanto de cierta lingüística saussuriana tal y como dominaba. pues. Esto se relacionó muy pronto. para mí. Para escapar de esta p resen cia del pharm ako 1 1 platónico. etcétera? J acques D e r r id a : Entonces. una economía de lo mismo en su relación con el otro. una figura que él pretende erradicar. más allá de todas sus diferencias culturales. realmente hay aquí un poder de universalización. contra Platón.Una vez más. o a las teorías del “arquetipo”. Hay différance no bien hay una huella viviente. una referencia a la alteridad. es preciso. muchos discursos de la época). una relación vida/ muerte. a través y a pesar de todos los límites que la más fuerte tradición filosófica o cultural creyó poder reconocer entre “el hom ­ bre” y “el animal”. ya desarrollada en el prim er cap ítu lo . como différance . y por lo tanto una figura del mal. para que exista. un “devenir-espacio” del tiempo. mi trabajo se desplegó en un largo cuestionam iento de todas las diferencias consideradas como simples oposiciones. S e encuentra aquí la idea. Lo que el motivo de la différance tiene de universalizable frente a las diferencias es que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: ya se trate de límites culturales.

es !a condición de una responsabilidad efectiva. y para hacer re c o n o c e r cu án d o una identidad n acio n al o lingüística amenazada. donde esta polaridad es cada vez más acusada.: E lmonolinguismo di1 1 otro. Puedo entonces aceptar una alianza mo­ mentánea. a n te la com pulsión de la identidad. deslegitimizada. com o se decía antes. Por lo tanto. según los contextos o los destinatarios. en con textos móviles que dan lugar a transacciones siempre originales. Por eso me siento dividido entre los dos motivos del republicano y el democrático. Pans. inclusive en los m ovim ientos feministas. los pueblos colonizados.riencia ab stracta todos los resortes necesarios para el cuestionamiento de éti­ cas y políticas que usted ordena bajo la etiqueta del comunitarismo. (Tr. ca st. los homosexuales. y por mil razones que explico en otra parte. ya se trate de las m ujeres.. en Francia. por el contrario. Ambos términos son cercanos. El com unitarism o o el Estado-nacionalism o son las figuras más evidentes de ese riesgo. hay que asumir responsabilidades políticas que nos ordenan cierta solidaridad co n los que luchan contra tal o cual discriminación. De una m anera general. prudente. me gustaría ser a la vez republicano y dem ócrata. no ob stan te. Por lo tanto. En esto no hay ningún relativismo. acentúo el m ovim iento hacia un polo o el otro. no vacilo en apoyar. causas tales com o las de las feministas. los hom osexuales u otros grupos. a ese m ovim iento que tien d e h acia un narcisismo de las minorías que se desarrolla en todas partes.. en particular en El m onolingüismo del otro. y resisto. al tiem po que subrayo sus límites. Esto en m odo alguno me impide desconfiar de la reivindicación identitaria o comunitaria en cuanto tal. La responsabilidad política ante situaciones siempre complejas. es tratar de calcular el espa­ cio. o incluso cuando una co ­ munidad religiosa es som etida a la opresión.iJ. como usted. hasta el momento en que la lógica de la reivindicación me parece potencialm ente perversa o peligro­ sa. 19 9 6 . marginalizada. G alilee. hasta el m om ento en que desconfío. si algo sem ejante existe. allí donde com pruebo una discrim inación o una amenaza. haciéndolos tan explíci­ tos e inteligibles com o sea posible. puedo comprender la ur­ gencia vital del reflejo de la identidad. trato de recordar la disociación cada vez más necesaria entre lo político y lo te rrito r ia l. Usted sabe que las opciones políticas a menudo están determinadas por acentuaciones más «Jacq u es D errid a. C ontinuam ente.6 siempre desconfié del culto de la iden­ tidad. comparto su inquietud ante la lógica com unitaria. así com o de lo com unitario. puesta en m inoría. B u en o s A ire s. contradic­ torias y sobredeterm inadas. Pero debo hacerla mía. por lo menos provisionalmen­ te. el tiem po y el lím ite de la alianza. por modes­ tamente que sea. y por tan to de ese lím ite en la solidaridad. En ciertas situacio­ nes. Según la situación. de manera un poco artificial. En este caso. Le m onobnguàm e de l'autre. pero cada vez más disociados u opuestos. El riesgo debe ser reevaluado a cada instante. S in embargo. que con tanta frecuencia le está asociado. M a n a n tia l ! .

y soy más bien esto que aquello. QUÉ. La inscripción de este apartado perm ite que la Asamblea vote leyes que extenderán de facto la paridad a todos los niveles de la sociedad civ il.. Me inquieta la inscripción de la diferencia sexual en la C o n stitu ción . la deconstrucción más insistente y explícita. D. la fe m in iz a c ió n de una 7 En febrero de 1999. R . y a pesar de todas mis reservas. el Parlam ento francés adoptó un te x to que introd ucía la diferencia los sexos en el artículo 3 de la C on stitución : “La ley determ ina las co n d icio n es en las cuales esta organizado el acceso igualitario de las mujeres y los hom bres a los m andatos electo ra les y funcio­ nes electivas”. En particular. del debate sobre la paridad?7 Yo desconfiaba mucho del discurso. 'T é rm in o creado por Jacques Derrida. y hasta claram en te m ay oritarias en cier­ tas ocasiones: es lo que ocurre sobre todo en los estudios y los o ficio s de la psicología. D. É. Contradict el artículo 2. si voto en contra. É. la lógica y la retórica de lo que se 1. una deconstrucción de todos los efec­ tos de falogocentrismo8 que no pretendía solam ente ser “teó rico ” o “especulati­ vo” sino concreto. Hay que votar sí o no a la paridad así determ inada”. porque si voto “en contra” estaré confirm ando un hecho masivo e intolerable: la subrepresentación de las mujeres en p olítica en un grado desconocido en Europa. según el cual solo existiría una sola libido (o energía sexual) y que ésta sería de esencia m asculina. las que requirieron desde el com ienzo. Pero a partir del m om ento en que me d icen: “N o hay más J. Francia es el país más retardatario en lo que respecta a la presencia. a partir de falocentrism o y logocen trism o. corro el riesgo de ratificar una situación catastró­ fica. sin duda. A sí se encuentra inscripta en la ley la paridad. por las mismas razones que usted. E. ¿Qué piensa usted. y me pregunto por qué alcanza ese grado en F ra n c ia cu ando en otros campos de la vida social las m ujeres son ta n num erosas co m o los hom­ bres para ejercer los mismos oficios. S i me in tim an a votar “a favor” o “en contra”. y con las consecuencias o las im plicaciones más graves. R .: que una elección binaria. en parte. Sí. para desig' nar la prim acía concedida por un lado por la filosofía occid en tal al logos p la tó n ico y. en ese momento. R. votaré a favor de la paridad. que estipula la indivisibilidad de la soberanía republicana. y por ta n to la o b lig ació n legal una representación de esta diferencia. según las situaciones y las urgencias. h ace más de 35 años. efectivo. N o. en esta perspectiva. . de las mujeres en la vida política. por el otr<’> por el psicoanálisis al simbolismo grecofretidiano del Falo. que por oposiciones claramente definidas: soy esto o aquello.Y MAÑANA.: Me parece que existen otros medios para luchar c o n tra esta subrepre­ sentación.: C o n el riesgo d e instaurar cuotas. por ejemplo. y sobre todo a la representación. Según ciertos sociólogos y estad ísticos. percibo que. político.: llama extrañam ente la paridad. yo soy esto y aquello.

9Es la significación del artículo que publiqué en Le M onde del 11 de febrero de 1999. en ciertos sectores. Hachette Litter^tures.profesión sería la señal de su desvalorización. Además. De ahí provie­ ne ja renovación entre esos adeptos de la paridad de una concepción “maternalocentrista” de la feminidad: no existe desarrollo de la mujer fuera de la maternidad. no estoy tan segura. paralizante. a diferencia de los de otros países europeos. no fue necesario votar una ley para que las mujeres estén presentes en la vida política. me pronuncié contra la paridad porque pienso que no se hace avanzar la lucha de las mujeres con cuotas. confirmaba un síntoma: los partidos y políticos franceses. . lo que me parece hasta humillante. realmente fue preciso que una parte de los partidos ejercitase la violencia sobre la otra. en este asunto. precisamente a causa de la resistencia de su propio cuerpo. j. sobre todo mujeres. D.. existe tal disparidad entre hombres y mujeres. Paliativo puramente francés en verdad.. Para las romas de posición contra la paridad. véase Le piége de la paute. A decir verdad.9 En otros países de Europa. bajo la forma más hipnótica de un fantasma matemalista: la mujer ^terminada en su esencia. 1999. es la necesidad de estar siempre a la vanguardia de las luchas contra las formas más amenazadoras de trabas a la libertad. París. R. Se trata de algo pasado de moda. sobre todo en Suecia. C ontra un falocentrismo que ya no se podía asumir pú­ blicamente. En todo caso.1 0 Y aclaro por qué. sin una modificación constitucional de cite tipo. a la transformación constitu­ cional. en L Humunite.: Yo explicité m i o p in ió n en u n artículo publicado por el diario L Humanité. naturalmente sola" . La trampa del debate constitucional significa que nadie tiene confianza en sus propias fuerzas políticas |. É . habían recurrido a una decisión jurídico-política form al a llí donde jamás pudieron ni quisieron cambiar las cosas. 10Jacques Derrida. Tal vez habría que reflexionar en la manera en que progresa la lucha contra las desigualdades y por qué. “Mes ‘hum anités1 du dimanche”. en ciertos discursos. acusándolos de querer “borrar la diferencia de los sexos” y to­ mando como blanco a Sim one de Beauvoir.: Lo que usted afirma. 4 de m in o de 1999: adelante con la paridad. pretendían hacer entrar a los adversarios de la paridad en la categoría de los misóginos y los reaccionarios.|. a m i juicio. enfrente. en respuesta al de Sylvane Agacinski del 6 de febrero de 1999.J eso es lo que se perfila. ante una disimetría ya ridicula y espectacular en Europa. como madre. entonces. colección 'Pluriel”. con la c o ndición luego de criticar los excesos suscitados por las lu­ chas. por no decir parisino Vtan poco universalizable (se habla demasiado y tan ligeramente de una universalidad Je ambos lados) que muchas otras democracias europeas. Una resistencia paralizada. algunos partidarios de la paridad. Pudieron alcanzar o acercarse al resultado buscado (.. si comprendo bien. recurrir al derecho. y que podría elegirse como tal. a quien reprochaban no haberse realizado plenam ente como mujer porque no había sido madre.

y todos los intereses comunitarios que defiende. Pero en ciertas situaciones. el soberanism o del E stado-nacio­ nal que se une a ese “rep u blican ism o”. S in em bargo. hispanos. o bien aquella que aún se cree la más fu erte. que a menudo intentan disimular (o disimularse) aquellos que se hacen los abogados elocuentes del universalismo contra el comunitarismo o el diferencialismo. lo que se defiende bajo la bandera de la universalidad laica y republicana tam­ bién es (y eso es lo que no se quiere decir ni ver) una co n stelació n comunitaria: la república francesa. Acabo de privilegiar la “nacionalidad”. casi siem­ pre. Este tér­ mino fue inventado por los conservadores para designar de m anera peyorativa una política de enseñanza considerada de “izquierda y radical” (e n el sentido americano del térm ino) y que consistiría en releer las obras clásicas de la lite­ ratura. etcétera. y en una parte dominante de su historia. El que protesta contra el com unitarism o “demo­ crático” en nombre de la universalidad “republicana” tam b ién es. QUÉ. puedo verme llevado a adoptar posiciones que qui­ zá se asemejen. quisiera interrogarlo sobre la n o ció n de “corrección política” ( political correctness. encam ad o en él. pero h u b iera p o d id o h a b la r del falocentrismo heterosexual que denuncia el com unitarism o supuesto de las “mujeres” y de los “Gays and Lesbians”. un con ju n to de rasgos culturales liga­ dos a lá historia de un Estado-nación. o incluso lo “p olíticam en te co rrecto ”). la lengua francesa.: Al respecto. a la manera de ver de la gente apurada. la comunidad más fuerte.. la unidad indi­ visible de un territorio nacional. C o m o esta “com unid ad ” es la más fuerte. etcétera. negros. la filosofía o la historia del arte a partir de un criterio m ulticulturalism o Habría que “corregir” entonces tales obras cercenándoles lo que co n tie n e n de “incorrecto" respecto de las minorías oprimidas (m ujeres. D. a eso mismo que impugno: el relativismo y el comunitarismo. y tal vez pretende continuar en ese cam ino.. hasta reducidas al silencio. resistiendo las amenazas provenientes de comunidades diversas y todavía m inoritarias. subrepresentadas. R. No olvidemos nunca que los ejem plos de “com unidades” aso­ ciadas a la idea de un “comunitarismo” siempre son com unidades minoritarias (o minorizadas).H Y MAÑANA. É. en su trad ició n .: En efecto. homosexuales. colonizados. pasando por S a d e ) . y como usted enseña desde h a ce ta n to tiem po en numerosas universidades americanas. que deben analizarse cada ver de manera singular. No soy partidario de ningún “comunitarismo" liso y llano. hay que tener en cuenta el con tex to de la m anera más sutil posible sin ceder al relativismo. como es ampliamente hegem ónica en el c o n te x to de este deba­ te. la ciudadanía francesa. Y además no olvidem os nunca la evidencia masiva. en suma.. y en cuanto tal. I. le niegan más fácilm ente su índole de “com unidad”. etcétera). etcétera. De aquí proviene la idea de “censurar todos los textos de la cultura occidental (de P latón a Freud. del principio “republicano” contra el principio “democrá­ tico”.

" La p e tic ió n fue p u b licad a en Les véanse Le Monde 138 ITrad. éstos lograron impedir que se celebrara la exposición. V éase nuestro capítulo 7: “A cerca del antisem itism o v e n id e r o ”. S. para reparar una desigualdad.excluía los trabajos de cierta cantidad de historiadores llam ados “revisionistas” que impugnaban esa ortodoxia. que consiste en insti­ tuir por la v ía de la legislación un tratamiento preferencial en favor de esos mismos grupos hum anos víctim as de la injusticia. en Le sep tiem b re-o ctu b re d e 1 9 9 4 . por esa razón. 2000). el re v isio n is m o e n h isto ria es una co rrie n te que p retend e ser crítica de los dogmas esta­ blecidos y q u e e n n in g ú n c a s o puede asim ilarse a un negacion ism o. 1 7 7 -1 9 1 . de ese seudoargumento es a n te to d o una respuesta francesa. "politically correct” . una doble trampa." Se apoya en otro movimiento llamado de “discrim inación positiva” (affirmative action).: Producto de im portación. ¿No cree que hay un peligro real de exte n sió n de este pensam iento políticam ente correcto en los Estados U nidos? J. Hay que dejar esa expresión. de fran cés y de literatura com parada.: carnets de f'sychamlyse. ¡9 9 9 .que im plicarían pasajes llamados “incorrectos” para con las minorías. pp. Se traca del sitio de un debate de a lto riesgo y. E n nuestra p etición habíamos utilizado la frase “políticamente correcto” para designar a los fanfarrones de la ortodoxia y. pp. del 14 de ju n io de 1995 y . Uno escapa al prim er tiro solam ente para caer con el segundo. co n sisten te en negar la reali­ dad de h e c h o s c o n s u m a d o s . Lamento que se haya importado esa consigna o ese eslogan am ericano p an denunciar todo cuanto no agrada 1 1 V éa se a l re s p e c to la p o sic ió n de Jo h n R . conviene valorizar una diferencia contra otra d iferencia. Esta co rrie n te nada tiene q u e v e r c o n el n e g a c io n ism o . De manera general. en su lengua de origen. Débat. si prefiere. M i irritació n an te el uso. qu e niega la ex iste n cia de las cám aras de gas. Pourquoi ¡apsyckmahse’. S I. Paidós. y sobre todo el abuso. Esta re­ visión de la enseñanza se desarrolló esencialmente en departamentos de inglés. Seu il. 136¿Por qué el psicoaruílisis. Fan's. París. Searle. c a s t. 1 9 8 ?. el dispositivo llamado “politically correct’’ tam­ bién es una escopeta de dos gatillos. aunque estaba totalm ente de acuerdo con la propia inicia­ tiva. usted se negó a firm arla. o. 1 2 El té rm in o d e re v isio n is m o fue adoptado por cie rta can tid ad de investigadores am ericanos 4ue re c la m a n u n a r e v is ió n de los c o n c e p to s fundadores del freudism o. B arcelon a. D .1 1 C on­ siderándose víctim as de un ostracism o. En 1995 yo lan cé una petición con Philippe G am ier para denunciar ese puritanismo que h ab ía conducido a anular una gran exposición consagrada a Freud en la Library o f Congress de W ashington porque ésta -claram ente orto­ doxa y p erfectam en te d iscu tib le . voy a tratar de avanzar con lentitud y prudencia. 1997.’. Esta política descansa sobre la idea de que. E n F ra n c ia fue H en ry R ousso q u ie n in tro d u jo el térm in o de negacionism o e n L e syndrom e de Vichy.1 3 M e gustaría m ucho que hoy aclarara su postura. A cerca de las polémicas. por ello. Fayard. "C rise des um v ersitésT .

al tiem p o que ex p lic a b a h a sta q u é p u n to lo d e sco m p o n ía el n azism o y la Shoah. h a b ía n e scap ad o a la v ig ila n c ia del edin’1 h a b itu a l del autor. y c o n tr a los efectos retó rico s o p o lé m ico s de esa e x p resió n arm ad a q u e . a u to r de u n as c u a re n ta o b ra s. la cen su ra y la lite ra tu ra . m o d ificad a por la de 1 9 7 2 . N o b ie n a lg u ie n se alza para d e n u n c ia r un discurso o una p rá ctica . P u e sto e n v e n ta e n abril de 2 0 0 0 . e n tr e e lla s v ario s v o lú m e n e s de un d ia rio ín tim o . 2 0 0 0 . La p o lém ic a d e se m b o có fin a lm e n te e n un a m p lio d e b a te p ú b lic o ic fe n '1 ’ te a las re la c io n e s e n tr e el d e re c h o . Im a g ín e se la escena: alguien p ro testa c o n tra tal o cu al p e rv e rsió n (p o n g a m o s e l ra c ism o . los o tro s. e n verd ad u n a policía llam ad a “p o lític a m e n te c o r r e c to ”. la d elin cu e n ­ cia o el c rim e n ). y o tra s. vario s c o m e n ta d o re s c o m p ro b a ro n qu e esraM ' m ech ad as de re flex io n es id é n tica s que. su b ray aro n la n e c e sid a d de someterse a la ley y o p o n erse a la v e n ta de o b ras q u e c o n t e n ía n ta le s e x p re sio n e s. P or lo ta n to . desde h a c e m u c h o tiem p o me su b levé c o n tra el abuso m e c á n ic o . lo a cu sa n de q u e re r re s ta b le c e r u n d o g m a tism o o una “c o rre c c ió n p o lític a ”. y ju s ta m e n te e n la s e c u e n c ia q u e u sted e v o c a b a : los q u e se alzaron 14 R en au d C a m u s.14 N o b ie n a lg u ie n se in d ig n a con justa razón por el co n te n id o de un libro s e m e ja n te (lib r o ta n a so m b ro so . P arís. q u é sé yo. p o r el c o n tra rio . P or lo ta n to . e l lib ro de e ste escrito r. Fayard. h a b ía n sido exp urgadas para ser reem p lazad as por esp a cio s e n blain" (v éa se Le Monde del 3 de ag o sto de 2 0 0 0 ) . unas v e ce s. la v io le n c ia co n y u g a l. . a fuerza d e c h ic a n a s (por­ que esa es e n verdad la c h ic a n a ). Tom e­ mos por e je m p lo el caso R en au d C a m u s . sobre to d o e n F ra n c ia . e n to n c e s lo s e ñ a la n c o n el d ed o d ic ie n d o : “ ¡T e rm in e m o s con lo p o lític a m e n te c o r r e c t o !” S a b e m o s q u e esa e s c e n a se re p ro d u ce e n todas partes. E n e l e s t ilo d e la tradición m aurrasiana. fl estu d iar las obras a n terio res de R en au d C a m u s. hasta de n e o co n fo rm ism o de izquierd a. por ta l o cu al voz autoau torizad a. P re c isa m e n te e n esta form a se v o lv ió a v e n d er e n jul¡" LaC am pagne de France. c o n t e n ía a lg u n o s p a sa je s a n tis e m ita s y r a c is ta s . por 1 0 dem ás. R en a u d C a m u s d efen d ía e n él a los “fra n c e se s d e c e p a " c o n tr a los in m ig ra n tes y se en treg ab a a una c o n ta b ilid a d de los p erio d ista s "ju d ío s ” q u e tr a b a ja b a n e n F r a n c e C u ltu re . toda p ro testa. v ease roicstP’ c a p ítu lo 7: “A c e rc a del a n tise m itism o v e n id ero ". S o b re esta c u e s tió n . Ese o tro c o n fo rm ism o . fue re tira d o de la v e n ta . ese c o n tr a -c o n fo r m is m o . a h í lo te n e m o s acu sad o s in d em o ra . p re te n d e m e te r e n c in tu r a to d o pensam iento c rític o . Luego. Ja c q u e s D errid a fue uno de los firm a n te s de la p e tic ió n lanzada por C la u d e L a n z m n n n . qu e re p rim e c o m o u n d e lito tod a forma de in c ita c ió n p ú b lica al o d io ra cia l. E sto s p asajes caían b a jo el peso de la ley de 1 8 8 1 . q u e c a lific a b a de “crim in a le s" lo5 p asajes ra cista s y a n tise m ita s del lib ro (v é a se Le M onde del 25 de m ayo de 2 0 0 0 ) . de q u erer in stau rar un p e n s a m ie n to . a n te s de su scitar una in te n sa p o lé m ic a .(porque re alm en te eseo es lo que o cu rre ) o para a cu sa r de o r to d o x ia sospechosa y rit’ ida. la co rru p ció n p o lític a . to d a re b e lió n . Puede c o n v e rtirse en u n a té c n ic a fá c il p ara a ca lla r a todos aquellos q u e h a b la n e n n o m b re de u n a ca u sa ju s ta . La Campagne de France. e l antise­ m itism o. ta n to por la ceguera in g en u a y la n e ced a d “s o c io ló g ic a ” q u e se desplie­ gan en cada página co m o por las p u lsio n es y los tic s lite ra rio s e s tilo “vieja Fran cia de d e r e c h a ’’). m e pa­ rece igu alm en te grave. A lg u n o s to m a ro n el p a rtid o de R e n a u d C a m u s e sg rim ie n d o la am en aza de u n a c e n su ra o de u n a “c o rre c c ió n p o lític a ” e in v o c a n d o e l d e r e c h o para to d o e s c rito r a un* lib ertad de ex p resió n sin lím ite . to d o s los d iscu rsos críticos que in v o ca n una norm a o recu erd an una p re sc rip c ió n é tic a o p o lític a .

allá y acárespecto de todas las señales que. por supuesto. Las tesis excesivas Je D'Soum fueron criticadas sobre todo por Denis Lacome. 1995. el posestructuralismo o incluso. pp. É. J' D. h a bría que decir m anipulada. el fe m in ism o .c. de manera mucho más extendida. A m enudo esto es caricaturesco. Pero n o es un fe nó m e no masivo. The Free Press. o a veces sobre todo. ¡también fueron acusados de ser “p o lític a m e n te correctos"! Siempre es peligroso traducir o im portar u n térm ino de manera ciega. en suma. algunos tie n e n interés en hacer circular estadísticas imaginarias. en Vmgrvmc 5vele. la diabólica deconstrucción. En la J. pueden recor­ dar el falocentrism o.. En todo caso eso puede llegar. el a n tirra c is m o .: filosóficos del pasado de palabras consideradas insultantes para con tal o cual comunidad.: Independientem ente de tales censores terroristas.U W . D. 43. y en ocasiones el p osm odem ism o . R . Tratemos de com prender a qué ap unta esta denuncia. la segregación racista. N ueva York. en "Des coups de canon dans le vide?" y “La civilisation o c c id e n t a l dans les universités américatnes". es cierto que. el racismo. R. A lg un as obras -pienso sobre todo en el libro de D inesh D ’Souza-1 ' pre­ É. 265-301 . en ciertos casos. Caricatura hay. hasta a expurgar de los textos É. la politique et 1'université aux É tats. 1993. D. por grupos políticos conserva­ dores del C ongreso y el Senado. y el síntom a se den un cia por sí mismo. 1994. N o hablo aquí de los aspectos caricaturescos de esta política.. y com o aquí doctrinarios inflexibles que qu errían censurar o excluir todo c uanto no está de acuerdo con esta political correctness. hay una vigilancia -que considero necesaria. 2. la denuncia de la political correctness en su origen es masivamente conservado­ ra y organizada. o. en el lenguaje. cri: Anuales E . The End uf Racism.: j. pero es minoritaria. etc.: sentaron la universidad am ericana en su c o n ju n to com o un lugar totalm ente dom inado por censores que qu errían dirigir todo en nom bre de la política! correctness y defenderían fa n átic a m e n te dogmas tale* com o el comunitarism o.: universidad a m ericana existen fanáticos. A llí. Véase ta m b ié n Erica Fassin. 4-17.s . R . por ejem plo. pp. in strum e ntal izarlo sin recordar o sin ser capaces de comprender la procedencia de su uso en el contexto actual de la sociedad americana.contra tal o cual frase de R enaud Cam us. com o a m enudo se tiende a creer o a hacer creer. ''D in e s h D 'Souza.: ¿R ealm ente es exagerado? Sí. en la enseñanza. "Les intellectuels.

en ese caso.. Cuando el término no favorece a con­ servadores en guerra.: ¡Por supuesto! Y en todo caso distintamente distribuidas que en EuropaPor eso la vigilancia debe ser incansable. R. ¿es ceder a lo “políticamente correcto”? Por su parte. É. la represión. Y con ellos otros. es imprudentemente retomado por gente de izquierda bastante refinada pero a resguardo de esos “lugares” peligrosos y duros (la opre­ síón. etc. Pero. incluso entre los negros.. A ctu alm ente trabajo en la pena de muerte. en muchos aspectos. A propósito de los homosexuales. Entre los prisioneros. por un lado. los conservadores tie­ nen el derecho de quejarse. Y sospechoso.1 6 y no hay duda de que la casi totalidad de los conde­ nados a muerte ejecutados son negros. que es minoritaria y poco presente. digamos. etnocéntrica o racista. ¿es ceder a lo “políticam ente correc­ to”? En ese país hay una opresión racial indiscutible. aquí o allá. una ética general cié la vigilancia me parece necesaria respecto de todas las señales que. La historia de la affirmative action es com pleja. y usted sabe que actualmente. la enseñanza. requiere luchas legítimas y explica esa figura del feminismo americano que con frecuencia se tiene el error y la ligereza d e criticar en Francia. analizar este fenómeno con insistencia. un país donde las des­ igualdades son masivas.E. Utilizar las palabras politicé correctness como un eslogan para disparar sobre todo lo que apela a la vigilan­ cia me parece peligroso. R. más allá de la caricatura. . el racismo es un fenóm eno masivo. los Estados U nidos son también. aunque los síntomas d e desigualdad sean diferentes. en el lenguaje. en vías de desarrollo. "•Véase nuestro capítulo 8 : “Penas de m uerte”. tan visible com o a me­ nudo negada. la marginalización). la situación de las mujeres. que entonces tienen razón d e hacerlo. un país. El ostracismo (confesado o negado) de que aún son víctim as -tam­ bién en Europa. Caricatura que de todos modos apuntaría a expurgar los textos del pasado.: En ocasiones esos excesos aparecen y. la publicidad. P . R ecordarlo o enseñarlo. Y negros (¡afroam ericanos!) pobres. a pesar del progreso de los derechos cívicos. la gran mayoría son negros. pueden alentar por ejemplo la violencia falocéntrica. se denuncian sus efectos per­ versos y negativos. D . la escritura de los textos. Sigue siendo cierto que.: ¿Mucho más que en Europa? j. Oponerse a ello sin descanso. la exclusión. Hay que recordar que en los Estados Unidos. Ni yo mismo me privo. | . no se pueden negar los fenómenos d e exclusión. la vida política.depende de la misma lógica. ya se trate de la situación de las mujeres o los negros.

J. La exclusión del fumador me parece propiamente es­ pantosa. Estoy de acuerdo con usted en subrayar que hay que luchar ince­ santemente por la emancipación. por ejemplo a propósito de las mujeres. ese señalam iento de la “diferencia” (y no de la diferancia) en los lugares públicos. durante una fiestita que nos reunía. al tiempo que me sublevo ante el abuso “francés” de esa nueva "consigna”. Tal manera de marcar la diferencia de manera negativa la veo también en ese Puritanismo que obliga a los profesores a dejar la puerta abierta cuando reci­ ben a estudiantes. uno no se adormezca o cierre los ojos ante todos los males “americanos” que engendraron. pero cada vez que voy siento una terrible violencia. Vi cómo nuestro amigo Yosef Hayim Yerushalmi1 7 abandonaba una sala de profesores. a mi manera de ver. tengo la sensación de que la batalla está en la buena senda.En resumen.: ¿No es lo que intento hacer tratando de evitar o demostrar lo que acabo de llamar la doble trampa? É. Este principio descansa en la idea de que la integración produciría en sí un cambio. con los fumadores de un lado y los no fumadores del otro. y creo que se lo debemos a la Revolución y a nuestro ideal republicano. recuerdo una vez más que en los Estados Unidos -donde ese movi­ miento (political correctness) es mucho menos extendido y poderoso de lo que dicen. R.: En todo caso. no tiene el deber de ir al frente y pensar también en los peligros de los retrocesos y los efectos perver­ sos producidos por los movimientos de emancipación y por lo que se llama el posmodernismo? ]. sencillam ente porque tenía ganas de fumar y en ese lugar era imposible. implica una división en compartimientos inaceptable.D. aunque subsistan l? Véase n uestro cap itu lo 9: “Elogio del psicoanálisis . R. para evitar que los acusen de tentativa de dominio o de seducción. É. tales abusos de lo politicaly correct.la vigilancia sin duda se impone. É. y sin duda por esa razón no me adapto tan bien a esos modos de pensamiento. Permítame una anécdota. . al menos en su forma caricaturesca. en respuesta. Esos males están primero y son mucho más graves. que valoriza la integración del otro tal como es y no tal como uno desearía que fuese. D. con tal que. R. so pretexto de vigilar.: No se o l v i d e q u e e n Francia se votó una le y d e l mismo tipo. ¿no piensa que cuando uno ejerce un magisterio como el suyo y es capaz de elaborar conceptos muy sofisticados. pero muy felizmente no se aplica aquí con la misma rigidez.: No conozco tan bien como usted los Estados Unidos. pero.: Sí.

n u n c a lo o lv id e m o s...18 lo q u e e v o c a b a es p re cisa m e n te ese p ro b lem a de la mater.: E n e l te x to al que h ic e r e fe r e n c ia . Di­ c h o lo cu a l. R . de u n o y o tro . L as p r o h ib ic io n e s so b re la sexuali­ dad. D. L a figura del m al es e l ab u so d e u n a a u to rid a d fu era d e su c a m p o d e ejerci­ c io su p u esta m en te n o rm a l. e stá n amenaza dos de ser m a ñ a n a las v íctim a s de c ie rto m a te r n a lo c e n tr is m o . e tc é te r a . P o r lo d em ás. de­ p en d e de é l (o de e lla ) e n . i J. E n el esp íritu y la le tra p u n tillo s a d e la ley. in c lu s o a in s tru m e n ta liz a c io n e s im p la ca b le s. j i 18Jacques Derrida. “Mes ‘humanités’ du dim anche”. ese v ie jo -n u e v o a rg u m en to de au to rid ad m a tern ita ria . R. cit. el a co so sexu al e x iste . a su vez. [ . E n o c a s io n e s c o rre el riesgo de q u e lo a cu sen p o rq u e so n rió . J. p o r la ley in te rn a de la u n iv ersid ad o p o r la ley e n g e n e ra l. art. la in v itó a to m a r u n c a fé. a la p ro fe so ra ) q u e abusa d e u n a re la c ió n de p o d er v ir tu a l p ara sed u cir a a lg u ie n q u e.: V oy a ir m u c h o m ás le jo s q u e u sted .: S í y n o . y e n o c a sio n e s da lugar a c o m p lo ts ta n p erv erso s c o m o el m a l q u e se p re ten d e a ta c a r. m ien tra s q u e los h o m b res. los lazos c o n se n sú a le s so n c o n sid e ra d o s m en o s gra­ ves.: Es in d isc u tib le. su c u r r ic u lu m .: E n las p asio n es am o ro sas siem p re h a y p o d er y d o m in io d e u n o sobre el o tr o . E n c u a n to al p ro ceso de “a co so se x u a l” q u e in v a d e c ie rta s universidades am erica n a s. h a y que c o n d e n a r al p ro feso r (e n o c a sio n e s . alg u n as legislacio­ n e s so n ta n c ó m ic a s c o m o a te rra d o ra s: un p ro feso r e n su o fic in a n o puede r e c ib ir a un a estu d ia n te sin d e ja r la p u erta a b ie rta . m uy ra r a m e n te .: L o q u e m e p a re ce a b e rra n te . É. e n e l fo n d o . e n la legislación sob re e l sexual harassment.num erosas desigualdades. E n este ca so pu ede ser p erseg u id o p o r la ley. D. ese n u ev o a rg u m en to .. E s to in sta la un m icro clim a de terror. E n p rin c ip io .. d ig am o s. d irig ió ta l “c u m p lid o ” a u n a e stu d ia n te . D. ]. É. R. D. m e p a r e c e n in s e n s a ta s . in clu so si u n o e je r c e u n p o d er tra n s fe re n c ia l m ás e v id e n te so b re e l o tro . tra tá n d o se de un a lu m n o y u n p ro feso r.: S ie m p re es la c u e stió n lla m a d a d el “p o d e r”. ¡y n o s o la m e n te e n los E stad o s U n id o s ! É. y n o so la m e n te en la universid ad . ta m b ié n m e p a re ce in q u ie ta n te .

la que h ab ita la pasión y las relaciones am o ro sa s .: La llam ad a “v io le n c ia p síq u ica ” pu ede alcan zar grados y form as de crueldad . en efe c to . R': ¿C ó m o se p u ed e z a n ja r la cu estió n ? ¿Q ué sign ifica consensual? Los am an ­ tes pelean to d o e l tie m p o y ja m á s se p od rán so lu cio n a r las pasiones sexuales y amorosas a n te lo s trib u n a le s. aunque la pasión mejor c o m p artid a ja m á s ex clu y e cie rta d isim etría de la cual n u n ca está borrada la escena d e la v io la c ió n . aq u í refinada. sublim e.l a s q u e siem pre. hasta d e d o b le d isim etría v io le n ta . M e p arece peligro so querer h acerlo . la pasión . o por lo menos lo q u e to d o e l m u n d o c o in c id e e n llam ar “v io la c ió n ”. en un clim a de dram atización donde n o to d o e l m u n d o . !J D. pero la d ifi­ cultad s o b re v ie n e n o b ie n se tra ta de v io le n c ia p síqu ica. subraya q u e la exclu sió n de la hom osexualidad debe cesar porque des­ cansa en un c o n c e p to dudoso de perversión. por el o tro . q u e n u n c a h ay que subestim ar. tipos de agresión para los cuales es difícil trazar la d istin c ió n . p latón ica o romántica.: E sto n os c o n d u c e a la cu estió n de lo norm al y lo pato ló g ico . j. im p lican una forma de disim e­ tría.. . una vio len cia sexual en cierto m o d o "to le r a b le ” por ser “e stru ctu ra l”. aquella de la que h a b lá b a m o s h a c e u n rato . En otros térm i­ nos. irred u ctible. Pourquoi la [ x y c k tn jy s e ? . la do m in ació n . M i ten d en cia sería d ecir que la fro n te ra separa de un lado el ex ceso y el abuso de poder. pien so q u e n u e stra s so cied ad es d e m o c rá tica s d eberían ser extrem ad am ente vigilantes e n la c u e s tió n del libre e je r c ic io de la sexualidad y las pasiones am o ­ rosas e n tre a d u lto s. En c u a n to a todos esos tipos de v io len cia . pierde la cabeza. ¿D ónde pasa la frontera e n tr e u n a v io le n c ia legítim a. p o r lo dem ás. la servidum bre voluntaria. R. P or eso las leyes c o n d en a n la v io la ció n . R. por un lado.: La d ificu lta d es siem p re distinguir en tre. de alguna m anera. co m o se d ic e . y en las cu estion es q u e usted redactó para los Estados generales del psicoanálisis (SGp). y la v io le n c ia llam ada an orm al o abusiva? É. sutil. la tran sferen cia. a llá b ru ta l y m a siv a -. D. É.i. y que h a sta d a c u e n ta del deseo de los am antes. Hay aquí una in je r e n c ia e n la vid a privada q u e m e p a re ce grave e inú til. En su libro. wElisabeth R oudinesco. D. u n ju e g o c o n fu so y perverso a carrea la ca teg o ría dei ‘‘a co so sex u a l” tal com o se pu so e n p r á c tic a e n los Estados U n id o s.: T om em os el c a so del psicoanálisis y la hom osexualidad.» psychanjlyse dans monde”. dictado el 8 de ju lio de 2000. "Rapport stir I. la explotación del cu erp o o la transform ación del sujeto en m ercan cía y. y. oh a t . J.: Yo e sto y d e a c u e rd o e n c o n d e n a r to d as las v io le n c ia s físicas. del otro.

como usted.: Fui radical. 1 964-1981). en suma. Sandor Ferenczi) que prohibía a los homosexuales el acceso al oficio de psicoanalista por causa de perversión. yo soy favorable al P a c s . Por lo demás. . K Fundada por Freud en 1910. Dictionnaire de la psychanalyse. R. FayarA 1997. nueva edición 2000.21 Tomé partido no solamente por el PaCS sino por la abolición de toda forma de clasificación que haría de la homosexualidad una “tara”.i. Freud había sido prudente al respecto. 21 El Pacto Civil de Solidaridad [Pacs) entró en vigor en Francia gracias a una ley votada el 15 de noviembre de 1999. Por otra parte. contra una terminología que sería discrim inatoria. París. en efecto. Permite que las parejas (homosexuales o heterosexuales) legalicen su unión mediante un contrato específico. una “anom alía” o una desviación. aceptaba practicantes homosexuales. la International Psychoanalytical A ssociation ( ip a ) está com­ puesta hoy por diez mil miembros que representan treinta y dos países. en la Escuela Freudiana de París (EFP. Creo que hay que abandonar la famosa regla no escrita instaurada en 1921 por los dirigentes de la IPA20 (Ernest Jones. Como si la categoría de “perverso” se aplicara sola­ mente a los homosexuales. “ Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon.22 y Lacan.

n o es tan com plicado para h acer bebés . de manera un poco abstracta y negativa. Homoparentalités. N u n ca tu ve un papá. leyes. etcétera. M arcela lacub. Tata es com o una mamá. y M artine C ross (com p. Au-delá du PaCS.3. 2 2 -2 9 de junio 2000. états des lieux. De bue­ na gana se dice que en estas situaciones se renuncia a transmitir al niño la idea de la sacrosanta existencia de la “diferencia anatómica de los sexos”2 que sería necesaria para la elaboración de todas las diferencias imaginarias y simbólicas. declara: "V iv o co n mamá y Tata. ninguna disciplina (psicoanáli­ sis o antropología) puede sublevarse contra una realidad social de ese tipo. Nada permite decir hoy que los “hijos de hornos”. 1999. estén más perturbados que los otros o sean más ignorantes de esa famosa diferencia. Una vez que haya sido con1La co p a ren talid ad es u n a situ ació n e n la cual una m adre lesbiana o un padre gay elaboran el proyecto de te n e r y ed u car un n iñ o co n com pañeros de los cuales unos son los padres biológicos y otros los padres so ciale s que ed ucan al n iñ o. aun­ que sepamos que toda sociedad humana descansa en la existencia de prohibicio­ nes. com o se designan a ellos mismos. FU F. T h é o . 1859.). Me parece que esta afirmación es inexacta.3 Esa diferencia se trans­ mitirá al niño porque lo que permanece invariable es la realidad biológica de la fabricación de un ser humano. ’ En H olan d a. Resta saber si esta diferencia es el componente mayor de las otras diferencias. e s f . Eric Fassin. París. De todos modos. el copadre puede ser un padre legal. 2 V éa n se al resp ecto D a n iel B o tillo . 2 000. funciones simbólicas.’expertise fümúiale à l'épreuve de l’homosexualité. Familias desordenadas ELISABETH R o u d i n e s c o : M e gustaría proseguir con la cuestión de la homosexua­ lidad evocando con usted la normalización de esto en las sociedades democráti­ cas. Parentes et difference des sexes. de 7 años. Issy-les-M oulineaux. que no hay que prohibir esa experiencia. A sí. un padre social o un padre b io ló g ico . E n un testim o n io recogido por Le Nouvel Observateur. ¡. límites. Por lo que a m í concierne. La h om oparentalidad es un térm in o que apareció en 1997 para desig­ nar una s itu a c ió n e n la qu e por lo m enos un padre se asume com o hom osexual. defiendo la idea de que es necesario aceptar que las parejas homosexuales puedan tener hijos: por adopción. homoparentalidad. El que hizo el bebé para ayudamos fue un amigo de mamá [ -i Más tarde yo voy a v iv ir co n una n iñ a. . salvo que es más severa. donde el m atrim o n io de los hom osexuales es adm itido por la ley desde sep­ tiembre de 2 0 0 0 . alrededor de 2 0 m il n iñ os son educados en situaciones de coparentalidad o de hom oparentalidad. J a c q u e s D e r r id a : Estaría tentado de decir. coparentalidad1 o insem inación artificial con dador (de esperma) ( ia d ).

mientras que las mujeres imitan más fácilmente el modelo parental heterosexual. el de la “pareja”. tíos o tutores. al hacerse madre. sucede lo que sucede: hay familias llamadas normales en las cuales los niños legítimos son muy desdichados. “cabeza a cabeza”. No estoy seguro de que sea lo más grave o lo más transgresor. pasará lo que deba pasar. Es sabido que la mujer. sus funciones más tradicionales (figura del padre. quiero decir conservar. desigualdades de ritmo. M e parece que esa disimetría se encuentra en la distribución de lös roles y de la organización psíquica inconsciente: los hombres en pareja se conducen más bien com o edu­ cadores. Me pregunto si el peligro en general -ta n to en tre los hom osexu ales com o en tre los heterosexuales. en esa situación aparentemente nueva. Luego. Irreversiblemente. entre las cuales la adopción de niños por homosexuales no es más que un caso parti­ cular. en el caso de la IAD. en todo caso donde. la madre luego debe renun­ ciar por sí misma a él para que el niño pueda abrirse al mundo de la alteridad. a su vez. La adaptación a nuevas estructuras parentales está en curso. tam bién requiere niños legítimos. deben recurrir a madres portadoras.: Por ejemplo. Incluso en los casos más normales. cuando son homosexuales. como en el matrimonio heterosexual. y es la única condición requerida por el modelo. se ve obligada a una posi­ ción de omnipotencia frente al lactante en estado de dependencia. etc. ¿Por qué no? ¿Tan lejos estamos de la norma dom inante? ¿No puede reconstituir. incluye o induce otras parejas. Hay que hacer todo lo posible para dar condiciones legales de ejercicio a prácticas donde se manifies­ ta el deseo. por supuesto. com o los hay en las familias llamadas normales y legítimas. . la pareja heterosexual con dos o tres niños. Esa m utación será más difícil en “nuestras” sociedades para los niños adoptados por parejas homo­ sexuales. Si esta potencia fusional de la madre con el hijo es necesaria durante los primeros meses de vida para la socialización futura de éste. no lo olvidemos. de la madre. y proseguirá. hay una continuidad entre el orden biológico y la orientación sexual.no deriva del lugar excesivo concedido a la omnipotencia materna. aunque aquí o allá puedan preverse reacciones. hoy se supone presente en la mayoría de los casos. que sigue siendo. creo. sigan siendo parejas. La pareja homosexual sigue siendo una “pareja” que. É. Este modelo dom inante.siderada lícita. comprende. M ayoritariam ente ocurre co n mujeres homosexuales mucho más que con hombres que. En un caso. de manera a veces muy conservadora. Pero una ley represiva no cambiaría nada. trenos. R. habrá fraca­ sos (¡hasta curas psicoanalíticas que intentarán “tratarlos”!). frente a los niños que tienen a cargo. toda una combinatoria de parejas con tal que. En el horizonte se anuncia la cues­ tión mucho más general del modelo de la célula familiar occidental típica.)? Numerosas mutaciones se hallan en curso.. en el otro hay un corte porque un hombre no puede ser inseminado pero puede dar su esperma.

“deconstrucción de la fami­ lia" (con algunas pequeñas consecuencias "revolucionarias” que le dejo imagi- . la teoría edípica supone un modelo fijo: la identidad estable del padre v la madre. un padre y una madre. por el contrario. y por tanto a transformar una disciplina en código de deontologia y a convertir a sus practi­ cantes en censores o procuradores. el psicoanálisis -com o por otra parte cualquier otra disciplina. en que existe una realidad nueva. por el que ocupe simbólicamente el lugar del padre.: Me parece que desde ya hay dos posiciones: la de los dogmáticos. un lugar que puede ser el del otro o el del “diferente” (cualquiera que sea su sexo). referencia muy estable y fundadora para la teoría psicoanalítica. atados a un modelo congelado que tiende a borrarse de la realidad social -aunque más no fuera con las fam ilias recom puestas. se acentuará. toda suerte de relevos y sustitutos. al transformarse. j. en principio. interpretarla y tenerla en cuen­ ta.: Ya q u e usted me alcanza la palabra ‘‘deconstrucción”. po­ drá. podría mostrarse que la deconstrucción siempre fue “de la familia". “entre nosotros”. Esa m utación del psicoanálisis mismo debería corresponder por lo demás a lo que considera su misión primera: ocuparse ante todo de aquello que. Entre Freud y sus sucesores. D. me pregunto sobre todo cómo (y si) el modelo familiar. Y sobre todo de una madre supuestamente irremplazable. como siempre. yo compruebo que las parejas homosexuales tienden a mos­ trarse com o tan “normales” como las tradicionales. directam ente o no. J. etcétera? Más allá de toda interpretación jurídica. ¿Una pareja de mujeres homosexuales engen­ dra dos madres? ¿No hay siempre. y no condenarla. R . Por otra parte.a lo que se llama “el tercero”. transformar al psicoanálisis. y por ende. Habrá que volver sobre este punto que considero decisivo. Me pregunto entonces si ese deseo de nor­ malidad cesará con la detención de las discriminaciones sociales o si. Yo me ubico del mismo lado que usted a partir de! momento en que se corporiza. lo que debería verse afectado por lo que des­ plaza el modelo fam iliar es precisamente la aproximación psicoanalítica de esta cultura.debe pensarla. incluido Lacan.: ¿Acaso una pareja de hombres homosexuales propone o impone dos pa­ dres a su hijo? N o estoy seguro. E. mas “deconstructores” y sensibles a las transformaciones inducidas por los propios sujetos. padre y madre? ¿Hasta abuelos. al punto de imitarlas de manera en ocasiones caricaturesca. entre Los amigos. tíos y tías. El psi­ coanálisis siempre quiso ser un psicoanálisis de las familias. concierne al modelo familiar y a su« normas. porque eso equivaldría a excluirla o negarla. encarnado primero por el padre. D .y la de los modernos. en todas estas situaciones. A largo plazo.

J . homoparentalidad. Conjunto indisociable: transformación del campo social .: ¿No cree que la tesis freudiana de la revalorización de la función paterna por el sesgo del falocentrismo sea la única que piensa a la vez la deconstrucción de la familia y su destino venidero en un mundo en mutación? En otras pala­ bras. tengo la impresión de que la familia es eterna. transformación de la profesión analítica por el otro. Nos enfrentamos con una transformación de la propia sociedad. La transformación del medio psicoanalítico que usted evoca en su último libro4 -esa nueva generación de analistas y pacien tes. P ourquoi la psychanalyse?. inseminación artificial. de los niños ilegítimos o legítimos. se convierte en “lo que ocurre a la familia” pero como lo im-posible. suponiendo incluso que la prohibición del incesto sea un rasgo esencial de lo “propio del hombre” o de la “cultura” antropológica (enor­ me problema que aquí dejo picando). Puede se­ guirse el trayecto de estas proposiciones hasta los problemas que acabamos de evocar (P a C S . É. ¿A qué se llama la “familia”? Yo no diría sin vacilar que la familia es eterna. en las estructuras sim ­ bólicas. de la familia monoparental. de la antropología. o que haya.: Por tanto. es que hay. D . Bueno. ’ V éase nuestro capítulo 5: “V iolencias co n tra los an im ales". Lo que es inalterable. Como usted sabe. de la filosofía. que su riqueza consiste al mismo tiempo en su anclaje en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles. . que no está en peligro. Y el modelo al que Freud -con 4 Elisabeth Roudinesco. ob. algo que se llama familia.por un lado. R . coparentalidad. me parece. sociales y familiares propias del mundo llamado “animal”. La familia llamada "animal”5 también merecería ser analizada en su complejidad.nar del lado de la sociedad civil y del Estado). como lo hacen los primatólogos. existe una modalidad de evitamiento del incesto entre ciertos primates que podría ser tenida en cuenta y hacer mover muchas cosas. con una transformación de ese modelo de que acabamos de hablar: ya se trate de la sexualidad. et­ cétera). lo que seguirá atravesando la Historia. Pero habría que reintroducir el desafío de sus trabajos en el campo del psicoanálisis.no deja de estar relacionada con la transformación de la estructura familiar.o del campo sim bólico. También a veces digo que la deconstrucción es “lo que ocurre” o lo que ocurre como lo im posible. Bastante poco se interesa uno. cit. yo no hablaría de una “eternidad” de cualquier modelo familiar sino de una transhistoricidad del lazo familiar. un lazo social organizado en tom o de la procreación. Esta turbulencia social producirá efectos sobre la escena psicoanalítica: por el lado de los pacientes y por el de la formación de los clínicos.

tantos otros— se refiere es solamente el de una secuencia. ante toda suerte de fenómenos que no diré desconocidos. sin contar los padres. Se seguirán reinventando medios de “normalizar”. Con la palabra “organización”. el estado civil. y desde hace mucho tiempo. v de las reacciones a la clonación. No sé si es previsible la duración de la microrreflexión actual sobre la familia monoparental o sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. jamás se sometió a esa “organización" estatutaria. Si usted toma seriamente en cuenta la complejidad ya efectiva de las relaciones parentales en las socieda­ des occidentales. la segunda lleva el niño y lo pare. Su porvenir es incierto. si no destituida. por otra parte se está anunciando. la madre legal es la madre social. Ya. la tercera lo adopta y educa. producida no solo a partir de una lógica interna de !a transforma­ ción sino a partir de las transformaciones tecnogenéticas. ¡hay tantas subespecies! Los “progresos” de la genética liberan o aceleran nuestra imaginación. a la inseminación artificial. . bien lo vemos. tiene una primera idea de la futura madeja. cabe imaginarse una recomposición. Eso ya existe. está terrible­ mente sobredeterminada. R. É.6 En el inconsciente de las familias más “formales”.: ¿En q u é piensa? En familias donde habría no solamente dos o tres madres. hasta legal y dominante en una sociedad dada. una combinatoria extremadamente complicada. aterrorizada. en que será. En Francia. los efectos más inéditos. respecto de las perspectivas de la clonación. me refiero aquí a lo que instituye un modelo normativo.. Desde ya. D. según la escala escogida.: 6En ciertos casos de IAl\ un n iño puede salir de tres “madres": la primera hace el don de sus ovocitos. a los injertos de órganos. Muy larga porque cubre milenios. pero ¿a qué se parecerá su “organización” dentro de siglos o milenios? Difícil de decir. fue instituida. por lo menos endiabladamente complicada. y muy corta porque. en apariencia inasimilables y monstruosos de esos nuevos poderes tecnogenéticos. Muy larga y muy corta a la vez. no se doblega. pero todavía no “registrados” por lo que podría llamarse. sobre todo no por el inconsciente. Se distinguen asi una madre genética. no digo “naturalizar”. una "portadora” (o susrituta) y una llamada ' s i K i a l L a legislación sobre la filiación es diferente según los países. Pero ya se alegren o lo deploren. siempre habrá “algo que se llama familia”. sino también en familias compuestas de 3 + n padres. y llegará el momento. ¡Eso también es el inconsciente! ¡Con el “sin-familia”! ¡Con un hombre y una mujer se pueden hacer muchas cosas! ¡Con la dife­ rencia sexual (y la homosexualidad no es indiferencia sexual) pueden imaginar­ se tantas configuraciones llamadas “familiares"! E incluso en lo que nosotros consideramos como “nuestro” modelo más estable y familiar.. la experiencia efectiva. felizmente se J. en el sentido amplio. o ambas cosas a la ve:. y cada vez singular. regocijada. Así. Ya.

8 “relación sexual” (incluso allí donde no la hay. como diría Lacan). cuyos esquemas ideológicos y presuposiciones me­ tafísicas fueron objeto de análisis críticos. más allá J e la diferencia binaria que gobierna el bienestar de todos los códigos. sino sexuada de otra manera. en la “naturaleza" o en la “cultura”. a diferenciar. Recuerdo cosas que deberían ser. diferencias sexuales. én esa cantidad indeterminable de voces entremezcladas. (N. * En francés la duplicación salta a la vista: qu'est'Ce que c'est! Si traducimos palabra por palabra. sería “¿qué es eso que eso es?”. La d istin ción entre clonación terapéutica y reproductiva no es procedente m ientras no se haya respondido a preguntas de apariencia filosófica: por ejem plo. ob. es sabido que ciertas clonaciones terapéuticas pronto serán dom inables y útiles.) ’ “Relación desde ya no a-sexuada. en: Point' de suspension. n u nca será la de un “sí o no” a la clonación sino la de un “cóm o”: cóm o tratar la diferencia o la repro­ ducción de lo idéntico. atravesarlo. y por lo tanto sin que cierta clonación haya posibilitado este lenguaje?* N o digo esto para embaru­ llar las cosas y evacuar una cuestión grave. etcétera? Estas viejas preguntas siguen siendo o vuelven a ser muy nuevas. según los criterios en uso”. ¿qué es la “naturale­ za”?. pp. y del 7 Sobre la cuestión de la clonación. ¿qué es una re­ producción (“natural” o no. Por eso siempre habrá no LA fam ilia sino algo que se llama familia. 167-168. ¡Como si la clonación 7 com enzara con la clonación! ¡Como si no hubiera diferentes clonaciones! Corno si no hubiera una manera clonesca de reproducir el discurso contra la clonación. empieza a relativizar. etcétera)? ¿Qué es la integridad de una persona? ¿En qué m om ento y según qué crite­ rios se define su origen? ¿Qué es un nacim iento? ¿Qué cosa. y ante todo “¿qué es la duplicación?” ¿Puede formular­ se la pregunta “¿qué es?” sin que una duplicación virtual. es ajeno a toda “clonación”. de organización de la sobrevida. en todas partes en la “naturaleza” y en la “cultura". que nunca prescinde de cierta clonación. hasta semejanza. que comienzan a ser evidentes: antes de pensar en monstruosas generaciones de clones armados hasta los dientes y dispuestos a invadir Europa. más allá de la bisexualidad ta m b ién . ya sea clasificado como ‘hombre’ o ‘mujer’. gracias en particular a esas muta­ ciones tecnogenéticas. un lazo social alrededor del alumbramiento en todas sus formas. del T. es decir. efectos de proximidad. hay clonación. que equivalen a lo mismo. pues. des­ de hace tanto tiempo. dividir­ lo. y por lo tanto muy pronto consideradas com o indispensables. de la h om osexualid ad o l¡> heterosexualidad. La cuestión.. en ese móvil de marcas sexuales no identificadas cuya coreografía puede acarrear el cuerpo de cada ‘individuo’. En todas partes donde hay repetición y duplicación. los primeros delirios reactivos. . QUÉ. a com plicar las primeras reacciones. ni mucho menos. lazos. más allá de la oposición femenino/masculino. cit. “artificial” o no: por lo tanto.48 Y MAÑANA. véase nuestro capítulo 4: “Imprevisible libertad”. multiplicarlo. Precisamente soñando con salvar por lo menos la posibilidad de esta cuestión me gustaría creer en la multiplicidad de voces sexualmente matea­ das. por no decir deconstrucciones.

En otras palabras. B ella terra . Barcelo­ na. hasta una “técn ica” de lo genético. 19 9 6 (Trad. R . que son considerables. en ver­ dad. existe una suerte de "cul­ tura ”. Por el co n tra­ rio.: ¡dcnoJadcs: reflexiones sobre la cuestión gay. É. en Reflexions sur la (¡uestion gay. La pensée de la difference. " Freud n u n ca abandonó la idea de encontrar un fundamento biológico a la oream :ación Psíquica. veas« Elisabeth Roudtnesco. unos piensan que toda forma de organización psíquica no es más que una construcción cultural o social. París. vque apuntaba a elab orar m odelos teóricos no directam ente relacionados con una observación clínica.10 ]. c it. cosa que n o le impidió renunciar a construir una “biología del espíritu”. usted inscribe el concepto de psiquismo. 10 V éa se al respecto Françoise H eriticr. femenino: el pensamiento de la diferencia. si esta última palabra remi­ te a una suerte de con fección artefáctica totalm ente desarraigada. En este debate tropezamos con la idea de un posible fundamento biológico de las sociedades hum anas. cast. distinta de ¡a psicologia clis tca . siempre está suspendida. Y no considero legítima ninguna de las cuantiosas oposiciones conceptuales que son llamadas. se o rie n tó h acia la con strucción de un. Paris. D . A c erc a del gen de 'a homosexualidad. diferida a una elaboración venidera. Yo intento no ser ni naturalista ni constructivista. com o usted sabe. “lenguajes” y “escrituras". sostie­ nen la idea “naturalista” según la cual la sociedad -y por lo tanto el psiquismotendría un fundamento biológico determinante. En lo biológico y en lo genético hay cifrados cambios de orientación.derecho. Todavía es preciso saber qué se entiende por psique En Fre ud. Entre ambos. y por lo tanto. los otros. una identidad construida. O d ile Ja c o b . que ur lu ía l is categorías de Pierre Bourdicti. en las generaciones futuras. 2 0 0 0 ). la relación entre lo psíquico y lo biológico.: N o me gustaría dejarme encerrar en la opción naturalismo/constructivismo. ob. presupuestas o consideradas como adquiridas en tal opción. muy com plicada. Pourquoi la psychanalysc?. Pero esta persistencia de un orden no produce ninguna figura ex priori determinable de cualquier modelo familiar. cast. Ariel. 1999 [Trad. hasta genética. Barcelona. fuera de toda premisa biológica.: \Usenlmo. .1 1 En todos estos problemas. lo que entonces permitiría negar que esta pueda depender de un entorno o de una organización psíquica inconsciente. M e gustaría tratar de encontrar una senda para tomar en cuenta los determinismos genéticos y biológicos. Algunos homosexuales sueñan inclusive que unos sabios descubrirán un día el gen de la homosexualidad. por el contrario. En esta perspectiva. a la manera de un género9 (gender). m etapsicoloeia.: En el fondo. unos pien­ san que la homosexualidad es una cultura. que posibilita todo tipo de construc- “ Es la tesis de D idier E ribon. Mavuíin fémmm. otros afirman que es innata. Fayard. no quisiera renunciar ni a uno ni al otro.. complejos en sí mismos y no simple­ mente “naturales”. 1996|. instintual.

cierta herencia genética. las más de las veces. en otros. Esta tesis es retomada por Jacques Lacan en su elabotación del concepto de Nombre-del-Padre.51. o más precisamente (porque puede no aparecer como tal. de progresivo y p erfectib le.toma el relevo. etc. y por consiguiente. no se podría borrar el nacim iento. Para volver a esa palabra. por una prótesis. y en todo caso el psicoanálisis). el muy-otro o la muerte). La paterni' dad sería inducida por un juicio. en el nacimiento. lo aneconómico.1 1 1 2 Sigmund Freud. Por lo tanto. Pero ¿qué es “nacer”! Si se lo distingue rigurosamente del origen. le consagró poca atención "pensante” a aquello que. y la no-evidencia de la pater­ nidad) en su relato del caso de “el Hombre de las ratas”. sin acre­ ditarlas. en la inmanencia de lo viviente. puede introducir. el “nacimiento” es acaso todavía una cuestión de porvenir. La interrupción diferancial es a la vez reinscripta en la economía de lo mismo y abierta a un exceso del muy otro.. Para volver a la cuestión de la familia. Freud se apoya en y apuesta tranquilamente a esta “evidencia” (la su ­ puesta evidencia de la maternidad. jamás lo hace) apenas deja una huella (ni un signo. En ciertos "momentos”. No son solamente "momentos” diferentes de la diferancia. “Rem arques sut un cas de névrose obsessionnelle” (1909). 1954. irreductible e intraducibie. de las leyes llamadas geneticobiológicas. citando a Lichtenberg. la procedencia. La propia interrupción pertenece al campo de los posibles genéticos o biológicos. reemplazado por un suplemento vicariante. París. la economía de una nueva configuración. Véase Élisabeth . la maternidad comprobada por una percep­ ción. sino una huella). se sustrae a esas categorías. justamente. entre otras cosas. o lo simbólico. de la vida y la muerte. por un suplente en el que aflora la “técnica”) y lo otro (absolutamente hetero­ géneo. al lado del testimonio de los sentidos. ni nada que pueda decir “presente” o “ausente”. “Lichtenberg: ’El astrónomo sabe más o menos con la misma certeza si la lliníl está habitada y quién es su padre. una cuestión muy nueva. Diferancia significa a la vez lo mismo (lo viviente solamente diferi­ do. esas equivalencias tan a menudo consideradas como seguras. p. no quiero ren u n ciar al sa b er b io ló g ic o o g e n é t i c o e n lo que tiene de abierto. habría psique.ciones. “vida”. justamente. la ciencia. o sea. el comienzo. esta différance puede interrumpirlas. en: Cinq {«^chanatyses. Por lo tanto. Sin embargo. La filosofía está mucho más adiestrada en trabajar las cuestiones del origen y el fin. quién es el padre. no bien aparece esa diferancia. pero sabe con una certeza muy diferente quién es su m adre’• un gran progreso de la civilización cuando la humanidad se decidió a adoptar. ruF. sin duda. un significante. para retomar. un relevo diferancial. radicalmente diferente. sustituido. Pero la filosofía (y sin duda también. pero no. Usted conoce la supuesta certeza según la cual siempre se sabe quién es la madre. 2. y a pasar del matriarcado al patriarcado". el de la conclusión lógica. siempre habrá un lazo familiar airededor del nacimiento. la psique -o la cultura. con el mismo tipo de seguridad. por otra parte.

la madre portadora y la que se convierte. luego de aceptar. otra persona puede convertirse o haber sido “la” madre. en ciertos medios sociales. Galilee. D. Paris. por especta­ culares y temibles que parezcan sus efectos: la “madre".) sin duda acelerarán. hablando con propiedad como se dice impropiamente. y la certeza adquirida en el m om ento del alumbramiento. pero más “verdadera” que ella. R. . Y lo sigue siendo. la madre “daba a luz”. 1995 (Trad. I996|. pueden ser dos personas. una mutación en la relación padre/madre.: Mal de archivo: una impresión freudiana. Suplementos de madres. pero una engañifa. como el padre. como el psicoanálisis no es el único que nos lo enseña desde siempre. La posición de la madre nunca es reductible a la de la genitora. decía el Ulises de Joyce respecto de la paternidad).. oh. este esquema. etc. un paso más allá de la percepción sensible. una différance. incluso y sobre todo en Freud. É . Por lo demas. Madrid. É . Hoy. siempre fue una madre “simbólica” o “reemplazable”. Una engañi­ fa muy interesada. Jacques Lacan. salvo como una monstruosidad. y la madre “simbólica” o “fantasmática” ser diferente de la “verdadera” madre.: Sobre todo en el siglo xvill. también. Trott».De esto deduce que el patriarcado es un progreso de la razón y del juicio racio­ nal. cast. Pero será solamente una aceleración.. se sabe que. R. es precisamente eso: más de una madre. Véase también Jacques DemJ. por cierto. Roudinesco. me parece más frágil que nunca. para siempre y más que nunca. una de las madres. menos que nunca puede uno estar seguro de que la propia madre es la que uno cree ver pariendo. Pero era otra mujer -una nodriza. en el futuro. la identidad de la madre (así como su posible identificación jurídica) depende de un juicio tan derivado. a mi juicio. y cuántos otros ejemplos de madres que no son mamas y de mamas que jamás serán madres.la que educaba al niño. cit. La madre no es solamente la genitora pues. ¡Sin hablar de tantas otras madres que vinieron a tomar el relevo! D icho en otras palabras. madre portadora.: ¿Puede aclararlo? J. Pero lo más difícil de pensar. Hoy. la proyección de un deseo poderoso. Los poderes tecnocientíficos (inseminación artificial. primero de desear. e¡ padre podía convertirse en la verdadera madre. decía Rousseau. en la madre. Mal J'archhv.: Otra evidencia: antes de llegar a la posibilidad de las madres portadoras.i. era una engañifa. “Mamá”. clonación. de una in ­ ferencia tan desligada de toda percepción inmediata como esa “ficción legal” de una paternidad conjeturada por un razonamiento (legal fiction. en una irreductible pluralidad. Sin embargo.

Y de manera no solamente legal. En mi opinión. Lo estoy inten­ tando en otra parte. la función simbólica y el constructivismo. Como ese lazo “social”. prefacio a Jacques Trilling. como se dice en francés.: Hoy menos que nunca. D. la madre reconoce a su hijo. pero la organización de los sitios respectivos se vuelve más móvil. ¡El genitor no es el padre! El padre es alguien que reconoce a su hijo. (Sin duda habría que afinar la distinción entre madre y maternidad. É. la madre no es la que llevó el niño. habrá un nacimiento y un lazo familiar alrededor del niño. El hilo de esta primera filiación existe. pero cada vez lo parecerá menos. R . deseo de la madre y deseo de maternidad. Nunca fue “natural" para ningún “viviente” (“humano” o “animal”).. lo biológico. “La veilleuse”. Habrá que aprender a reaprender a tomarlo cada vez más en cuenta. y por el otro lo simbólico o lo “cultural”. por eso. Este invariante permanece­ rá.: Estoy de acuerdo con usted. ya no es posible negarlo científicamente (¡incluso allí donde consiste en interrumpirse y diferirse!). Desde el punto de vista de la relación naturaleza/razón. ni siquiera la que pare. ). James Joyce ou l'écriturc m atricii’' Belfort.)1’ En adelante se multiplican las posibilidades de hacer llevar un semen por otra mujer que es simplemente un “vientre alquilado". en general. Sigue siendo cierto que. No quiero elegir entre la genética. Hasta en las esferas aparentemente más espirituales. pero la novedad respecto de ese modelo clásico de la ficción legal y la supuesta certeza de la maternidad es que en adelante es posible identificar al padre biológico gracias a exámenes genéticos. Comen­ cemos entonces por aplicar esta aptitud para discernir a la vida misma. No hay vida (“ani­ mal" o “humana”) que no suponga cierta aptitud de discernir. “simbólico” o “fantasm ático” siempre permanecerá alrededor del nacimiento.I. distingamos las estructuras y los niveles. distin­ guir: entre las formas de vida como entre lo “viviente” y lo “muerto”. Por consiguiente. por enigmático que siga siendo el lazo aparentemente figural entre la vida llamada natural y la vida del espíritu. la oposición ficción legal/maternidad natural por fuerza deberá desplazarse. o una “madre portadora”. Toda la oscuridad se concentra en esta 1 1 Jacques Derrida. como se dice en italiano. N o hay que aplastar una sobre otra las capas de lo “viviente”. no hay que mezclarlo todo.: Identificar a un genitor no equivale a designar un padre. lo “natural”. . de un viviente que siempre consiste también y sobrevive en saber y en saber discernir. la figura genética de la “vida" sobrevive. D. analizar. 2001. Circé. No se construye de cualquier mane­ ra. aquí hay un cambio radical. habrá que delimitar una relación irreductible entre lo que se llama por un lado lo genético. No obstante.

al archivo absoluto. Es esta “experiencia” la que va a dar lugar a un tejido muy complejo de posibilidades simbólicas. tíos. Desde el punto de vista de la organización simbólica. N o solo ese fenómeno de “reconoci­ miento” jamás se reduce a su dimensión legal ni a cualquier privilegio “pa­ ternal” o “m aternal”. un poco más) yo mismo. sus modalidades pueden ser diversas. Vaya. En el orden del fantasma. en su conceptualidad a menudo ambigua). como otro”. las inversiones fantasmáticas son absolutamente necesarias . el lazo parental se establecerá de la misma manera. Más allá o más acá del derecho.) opera un cambio en nuestras representaciones de los orígenes y las filiaciones? Sí. Pero no cambia gran cosa para los desafíos de que hablamos y que son prejurídicos. R. R. guardado incluso del inconsciente. a la prueba. Muchas especies de lo que neciamente se llama "el animal” h acen de esto una experiencia fina. y fundar un lazo (siempre más o menos estable y frágil. compleja.“experiencia” que llamamos tan rápido el “reconocimiento”. eso cuenta para los procedi­ mientos judiciales. es decir. los padres quieren absolutamente tener su propio hijo. Paternal o maternal. Y en efecto. recurrir sistemáticamente a la huella. estabilizarse o desestabílizarse en el curso de una histo­ ria cuyo fin nunca es determinable. sino que además uno sería muy imprudente si lo reser­ vara a la “fam ilia” humana. por lo tanto para el derecho y las técnicas de la policía ai servicio del derecho. pero viene a incorporarse. Fíjese lo que ocurre con las sustituciones de niños en las maternidades. el deseo o el fantasma de apropiación no es de orden meramente genético. “padrastros”. pueden extenderse. nunga seguro) entre el “momento genitor” y el “m om ento simbólico”. con toda suerte de recursos “sustitutivos” y relevos “proféticos”. ¿no alimentaría a ese fantasma narcisístico de Una paternidad finalmente “probada . . o incluso prepolíticos. “amo a mi hijo porque es mi sangre. un criminal. y no solamente entre los mamíferos! É. complejas.: É. J. si el secreto es bien guardado. etcétera. Ni noticias. sobre un fantasma de la genética: “¡Esta es mi sangre!".: Pero de todos modos. retorcidas. ¡Y no solamente entre los “monos superiores”. para las leyes sobre la herencia y la criminología. concreta.y la historia del derecho lo reconoce. etc. en nuestras representaciones.: ¿No cree que el hecho de poder identificar con certeza la “huella” de tal o cual individuo determinado (un genitor. D. para alimentarse como pará­ sito. porque es (un poco) mío (un poco. Pero si uno remplaza el suyo por otro niño sin que ellos lo sepan. “ma­ drastras”.

Lo que es importante para mi equilibrio. A mi juicio. “La part du père e t de la m ère à l’aube l’an 2000”. Hay un fantasma de lo genético: uno ama a sus hijos más que a los de los otros porque uno proyecta hacia ellos una identificación narcisística: es mi sangre. es que me sien­ ta bastante seguro de que mi padre es mi padre. y mi madre mi madre. El fantasma se pone en movimiento. b En La carte postale. No hay un archivo absoluto. para mi “salud psíquica”.: ña sobre su origen siempre presentan síntomas que significan que su incons­ ciente conoce la verdad. pp. c it. M e parece que yo conozco a mi padre y a mi madre. no conozco los orígenes de mis padres.: ¿Qué responder a una amiga que le dice que los “padres deben decir la verdad a los niños”? En efecto. con hijos adoptados. Francamente. ai respecto. pero eso no establece ninguna paterni­ dad. otros no. ob. da movimiento a partir del momento en que el padre y / 0 la madre cree efectivamente ser el “padre” auténtico de lo que de ese modo crece en ellas.: Pero en nuestras sociedades. 1998. oh. V éa se ta m b ié n nuestf capítulo 9: "Elogio del psicoanálisis". es yo. en: Liber amicorum M arie-Thérèse M eulders-Klein. R. É . Pienso por otra parte que los padres deben decir la verdad a los niños sobre su origen. Poe. Genevieve Delaisi de Parseval. y los niños a quienes se engaÉ. ¿cómo puede creer en la eficacia de un engaño? 1 4Véase. contra Lacan. más vale que el niño crea saber. o parecérsele. En este caso y en otros. Usted que. D. Y el crecimiento de una creencia. tanto en los casos de adopción como en los de ia d .. Y el fantasma puede ser más o menos el mismo. Hay que cavar. . Véase Jacques Lacan. Bruselas. debe tener acceso absoluto a su historia. lo que ocu­ rrió entre mi padre y mi madre presuntos “alrededor” de mi nacim iento. sostu­ vo que una carta no llega por fuerza a destino15 -e n otras palabras que no hay imperialismo del destino significante-. Y jamás sabré. Algunos lo desean. cit. y seguir cavando. Bruylant. Jacques Derrida com en tó el fam oso sem in ario de L o ca n sobr^ “La carta robada” de Edgar A. y la huella no es una prueba. 143-160. si lo desea. Écrits. j . ya que se sabe que de todas maneras la verdad se inscribe en el in­ consciente. pero lo que es seguro es que un niño. habrá un levantam iento del anoni­ mato referente al origen de los niños nacidos bajo X o surgidos de una insemi­ nación artificiai. “fantasma narcisístico”. D. Y “crecer”. la creencia puede funcionar. Yo más bien estoy a favor. con lo que se llama un saber seguro. no lo creo. aunque la deformen.: Por cierto. Droit com paré des pcrsonncs t’t <* lafamille. La verdad siempre termina por emerger. R. lo que significa “creer”. no hay eficacia del engaño en este campo. Aunque me hayan engañado eficazmente hasta el fin de mis días. Mucho más allá.j. sin duda.

No. malentendidos absolutos. la paterni­ dad. la cosa tam bién funcionará. lo que esperamos desesperadamente considerar como verdad. deseo que me entiendan con prudencia. lo habría sido.: Buen ejemplo. A menudo. de Warens hubiera podido persuadir a Jean-Jucques que ella era auténticamente "M amá”. la noción de eficacia debe pasar por el inconsciente. D. no funcionará. De otro modo funciona. de la veracidad y del síntoma en una lógica que tome un poco en serio al psicoanálisis). suponiendo que ese “liso y líano” exista. pero no siempre.: Pero cuando uno guarda un secreto de ese orden sobre el origen de una filiación.: . donde tendremos el tiempo de desplegar. la gran cuestión de la verdad. el secreto que quieren disimular siempre retoma en forma de síntomas. J. Pero si yo estoy absolutamente seguro. de que mi madre es mi madre y mi padre mi pa­ dre. En efecto.: Si guardan el secreto dejando los síntomas del secreto. como sería necesario.j. improvisando. tiene razón. aun cuando -según criterios “objetivos” y un concepto de verdad que no tienen nada que ver con lo que hablamos. cons­ ciente e inconscientemente. de una “eficacia” que pasa por el inconsciente. Si realmente. É. se dejan pasar síntomas. en efecto no hay ninguna eficacia. Si algo es eficaz para la conciencia. cuando los propios padres ignoran el origen del niño. y si. la maternidad. como acabo de hacerlo tan rápido. D. Se vuelve “verdadero”. j. inconscientemente.) pueden dejar en espera lo que usted llama la verdad. De hecho. aunque sea “falso”. pura hipótesis.: A condición de que sea cierto y los padres no oculten un secreto sobre la filiación. É . si usted quiere) que no se reduce a un liso y llano proceso genético. yo solamente propongo tener en cuenta una causaüdad específica (causalidad psíquica o simbólica. R. no puede suprimir los síntomas. Cuando hablo. No habría sido una mentira o un disimulo. la filiación. la Sra. etc. R.“Mamá" no fuera su madre. N o hago el elogio cínico de una men­ tira que funciona gracias al inconsciente o que funciona bien con él (aunque con frecuencia deba tomarse en cuenta. y no es aquí. o sea. pistas múltiples. Por supuesto. D. no mienten al transmitir la verdad de su ignorancia. no necesariamente. precisamente porque una carta siempre puede no llegar a destino es por lo que los engaños (y otras cosas semejantes. extravíos.

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Imprevisible libertad ELISABETH R o u d i n e s c o : Ahora que hablamos de la huella genética o biológica. El gesto experimental no necesariamente es cientificista. Ernest Renan criticaba ya esta actitud denunciando la "religión de la ciencia” (París. Doncel. y de manera diferente.1 Contra esta influencia. En 1890. Calmann-Lévy. se reconocen en el hecho de que nun­ ca. casi nunca son cientificistas. . sin embargo. pero también. en psicología. lógicamente podemos encarar la cuestión del cientificismo contemporáneo. 1999. comienza allí donde se detiene la ciencia y donde se exporta un teorema más allá de su campo de perti­ nencia.4. que va a la par de la transformación de lo humano en máquina.: El porvenir de la ciencia. 1976]. en L’Avenir de la science. de esa ideología. el cientificismo no es la ciencia. El cientificismo es así un “discurso sobre la ciencia que pretende abolir la filosofía desplegando el propio discurso de la ciencia". cast. por otra parte. p . que pretende reducir todos los comportamien­ tos humanos a procesos fisiológicos verificables experimentalmente. me pregunté si no sería necesario restaurar el ideal de una con­ cepción casi sartriana de la libertad de la que. Puede haber experimentación en las ciencias de la naturaleza. Si el cientificismo consiste en extender ilegí­ timamente el campo de un saber científico o en dar a los teoremas científicos un estatus filosófico o metafísico que no es el suyo. Madrid.). El cientificismo desfigura lo que tiene de más respetable la ciencia. una entidad que incluye todas las ciencias. e r r i d a : Por supuesto. en las investigaciones sobre el genoma. en: Dominique Lecourt (comp. surgida del discurso científico y ligada al progreso real de la ciencia y las ciencias.podría explicar y resolver el conjunto de los fenómenos humanos. 852. Pero es cierto que el experimentalismo llevado tan lejos como sea posible debe ajustarse a la especificidad racional en la que se despliega. utilizaré con menos facilidad que usted la palabra “experi­ mentalismo” o “experimentación”. Los hombres y las mujeres de ciencia. ¿Piensan las “neuronas”? Pregunta muy antigua y en general mal formulada por los representantes estatutarios de la ciencia “neurológica”. 1949) (Trad. p u f . por falta de Ja c q u e s D 1El término de cientificismo se generalizó a partir de 1911 para designar la creencia según la cual La Ciencia -es decir. Dictionnaire d’histoire et de philosophie des sciences. Sin embargo. en la biología. París. es decir. no serían evacua­ das las determinaciones inconscientes.

y lucharé por unas libertades. el cálculo. París. la postergación del mundo trascendental (o époché) conduce a transformar la onto­ logia (o estudio de las realidades abstractas) en una egología: el ser se reduce al yo que piensa. pensar de otra manera su advenimiento e historicidad). en Écrits. no para descalificar la “máquina” en general. pp. En mi opinión. Por lo tanto. Las más de las veces asocia el término al de locura para significar que el ser del hombre no puede ser comprendido sino “porque lleva en sí la locura como límite de su libertad" También sostiene que la libertad humana es una ilusión. 1986. Por competentes que uno pueda supo. tam­ bién es problemática). pero la asocia al deseo. 2En efecto. México. una “horrible libertad”. Precisa' mente por eso utilizo raramente la palabra libertad como sé que usted la utiliza. sino para “pensarla” de otra manera. Vrín. durante la entrevista que sigue a su Conference ¿c Louvain. Lo que me molesta en algunos cientificistas a los que usted alude es que sus modelos mecánicos no siempre están a la medida de la hipercomplejidad de las máquinas. los “científicos” a veces dicen cualquier cosa cuando se mezclan con la filosofía o la ética. oh. FCE. Hasta creo necesario y comparto el interés que se tiene por las máquinas y la complejidad de su funcionamiento. Le probóme tk ti genese dans la (M nofàk de Husserl (1953). cit. a un sujeto egológico-3 una independencia soberana respecto de las pulsiones. Véanse Méiüwcom cartésiemes. las más poderosas máquinas de formalizar. Pero con frecuencia esa palabra me parece cargada de presupues­ tos metafísicos que confieren al sujeto o a la conciencia -es decir. 157. pero ¿a qué se llama pensar?). reales o virtuales. ¿No dijo Lacan en alguna parte que jamás utiliza esa palabra?2 Si desconfío del término “libertad” no es porque suscriba cierto determinismo mecanicista. París. Cosa bien conocida. lo que no le impide hablar de ella en muchas oportunidades. [Trad. 1986] y Jacques Derrida.783’ En Husserl. Introduction à laphéiwmiínohguj (1929). cast. . con fenómenos mecánicos. nerlos en sus campos respectivos (pero a veces es difícil la delim itación de tal "campo" y no depende únicamente de la competencia del “especialista” como tal. defenderé la libertad como u n exceso de complejidad respecto de un estado maquinal determinado. 575. un fantasma (fantóme ). la muerte y la revolución. en 1972. que jamás habla de libertad. por ejemplo. PUF. producidas por los hom­ bres (y de las que dan fe. el pensamiento más “libre” es el que transige todo el tiempo con efectos de máquina. todas las aporías o los “im-posibles” que ocupan a la "deconstrucción" allí mismo donde ella pone a prueba. eso me inquietaría si nos enfrentára­ mos con una actitud sistemáticamente reductora y simplificadora.cultura filosófica. Lacan dice a Françoise Wolf.: M e d i­ ciones cartesianas: Introducción a la /ínomenologw. muy por el contrario. los “comportamientos humanos” o el “psiquismo”.. En cuanto a confundir (más bien diría articular) el “pensamiento” (lo que se llama así. pero no hablaré tranquilamente de la libertad. en el lengua­ je. En ciertas ocasiones. en cuanto a la evaluación institucional de una competencia. realmente es en nombre de la ciencia que hay que estar muy atento contra el cientificismo y el positivis­ mo cientificista. sin embargo. 1990.

es el acontecimiento con la máqui­ na. el límite de un po­ der. la repetición. si es posible. Je toda máquina determinada. ningún análisis neurológico supuestamente exhaustivo puede en­ tregar el encuentro del otro. É. entonces militaría para que se reconociera esa libertad y se la respetara. habla de economía. El acontecimiento -que por esencia debería permanecer imprevisible y por tanto no programable. D. Freud.: Máquinas hay en todas partes. de principios de cálculo (realidad. hay que tener en cuenta la programación. es incalculable. por ejemplo la fin itud.: Pero. La venida del otro. el otro res­ ponde siempre. calculabilidad y repetición.4 Sin embargo. Parts. la máquina. ob. allí donde uno no está preparado o dispuesto a esperárselo. la máquina.M i chine. N o bien hay cálculo. Hay que acechar en todas partes los efectos del cálculo económico. N in­ gún cerebro. por lo imprevisible.la economía. en el nombre y la figura de lo incalculable. por definición. pero prefiero no hablar de libertad del sujeto o de la libertad del hombre. y sobre todo en el lenguaje. al acontecimiento más allá de todo cálculo. hay máquina. que. en cambio. R . es decir. etc.sería lo que excede a la máquina. Por lo tanto. aunque más no fuera por saber bien dónde estamos afectados por el otro. En esa conferencia. entre lo maquinal y lo no-maquinal se pone en práctica una relación compleja que no es simple oposición. por esencia. “Le ruban de machine à ecrire". Galtléc. .) y un no'calculable que no pertenecería va. placer). por lo tanto de cálculo inconsciente. el cálculo. pero solo a partir del momento en que existe lo incalculable. Si la libertad es un exceso de juego en la máquina. por el acontecimiento. Lo que habría que tratar de pensar -y cuán difícil resulta. etc. es 4Jacques Derrida. al orden del cálculo. Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis 'V éase Jacques Derrida. Freud tuvo en cuenta la máquina de la economía y el producto de la máquina. Jacques Derrida interroga el pasaje de lo neurolópico ¿i lo psíquico en !a obra de Frcud. el arribo del recién llegado. existe en la máquina un excesc respecto de la misma máquina: el efecto de una maquinación y algo que desbarata el cálculo maquinal. ’ Sin embargo. en: L’écntme ei la difference. Lo más lejos que sea posible. Cosa que intento proponer en otra parte. 2001. Y también aquí distinguiría entre un incalculable que permanece homogéneo al cálculo (al que escaparía por razones contingentes. "Freud et la scène de l’écriture" (1966). de repetición y de compulsión a la repetición. Así. nuestra referencia común y privilegiada. ¿a qué máquinas alude usted? j. para acceder. en: Ripie. Puede llamarse a eso libertad. y por tanto igualmente de toda técnica y de toda economía. Yo definiría la máquina como un dispositivo de cálculo y de repetición.

por lo que los dirigentes de la Asociación M undial de Psiquia­ tría. A propósito de un campo que conozco bien. y por el otro de las antiguas tera­ péuticas del alma (tratamiento por la transferencia). pp. Todos sabemos hoy que tenemos un inconsciente. el cientificismo siempre es nefasto en el terreno político. A eso añadió una herencia clínica surgida. se corre el riesgo de reemplazar lo psíquico por lo cultural e instaurar. la noción de determinación inconsciente y la tesis freudiana de la s tres heridas narcisísticas6 forman parte de nuestro discurso. se negaron a denunciar los usos abusivos de su disciplina en la ex Unión Soviética. también eso es el saber. es que ese sujeto moder­ no y descentrado no quiere saber nada de ese inconsciente cuya existencia conoce. a neuronas. en vez de lo universal. 20011- . aunque fuese imaginaria. Véase Sigmund Freud. Se convirtió en la filosofía del sujeto “descentrado”. tres grandes vejaciones: una cosmológica: no estar ya en el centro del mundo (Copérnico). económicas. Madrid. lo que desafía o desvía de otro modo el principio de razón en cuanto se limita a “dar cuenta” ( “reddere rationem”i “logon didomi”). Están admitidas. sobre los cuales no tiene asidero. Además. 363-364. De aquí proviene mi idea de restaurar un espacio de libertad para ese sujeto determinado o limitado por todas partes por máqui­ nas (sociales. [Trad. recordaría que fue siempre en nombre de una supuesta neutralidad científica -y por lo tanto de un cientificismo. no a negar o ignorar esa venida imprevisible e incalculable del otro. cast. “Une difficulté de la psychanalyse (1917). L’inconscient". hace 25 años. de la filosofía del sujeto. “ La fixation au trauma. Saber “tener en cuenta" lo que desafía las cuentas que deben rendirse. de la psi­ quiatría (clasificación de las enfermedades). a procesos orgánicos. Gailimard. Pero lo que es más nuevo todavía hoy. la exploración de lo íntimo). algo que se ase­ mejaría no a la diferencia o al exilio sino a "raíces”. ert L’inquiétame étrangetéetautresessais. 1985. biológicas). Parl's' Gailimard. Fue en nombre de esa misma supuesta cientificidad de su práctica y de su teoría por lo que algunos psicoanalistas se hicieron cómpli­ ces de las dictaduras latinoamericanas afirmando que su ética les imponía per­ 6 Freud subraya que la investigación científica hizo padecer al narcisismo humano.(eso) que llega en cuanto acontecimiento imprevisible. Logró unir dos tradiciones antagónicas modificándolas a ambas. París. al yo. la invención de sí.: Introducción al psicoanálisis. en Conferences d'introduction à la psychanalyse (1916-1917). Alianza. y la responsabilidad científica. me parece. por un lado. 1999. R. É . una bioló­ gica: no ser ya semejante a Dios sino a un animal (Darwin). pp. Porque si uno está realmente determi­ nado de todos lados y ninguna falla es posible. Prefiere remitirse a máquinas. una psicológica (la más dolorosa): no ser ya el amo en su morada (Freud). 1 8 1 -1 8 7 . a una por la otra: el modelo neurofisiológico y el “espiritualista” (la introspección.: Hoy. y en ese sentido el psicoaná­ lisis tomó el relevo de la filosofía de la conciencia. a un origen bien anclado en una soberanía territorial.

8 veo en esto una actitud regresiva. Paris. de una repoiitización a la medida de otro concepto de lo político. * Fue el 21 de septiembre de 1S97. Debemos explicamos precisamente sobre las palabras sujeto y libertad. L’expérkncc de la liberté. por ejemplo en psiquiatría. Calilée. pero lo convertiré en uno de los lugares del otro. 198S ¡Trad. o a ese imperialismo del discurso determinista. de una transformación en curso del derecho internacional. en particular para recibir o hacer surgir lo que viene. 1994. En efecto. D. Bajo el nazismo. ni conciencia. el argumento de la neutralidad de la ciencia fue abundantemente explotado de esa manera. biológicas o sociales. voluntad del “cogito”. y por ¡o ranto de un trauma. H istuni de la psychanalyse en France.—creo percibirla. La naissancc de la psychanalyse (Londre>. » Jean Luc Nancy. o a una huella para explicar la neurosis. y hasta libertad del Dasein. Barcelona. Parí>. cuando Freud abandona su primera concepción del aparato psíquico. Lo que resiste. en su misma existencia. Elisabeth Roudinesco. París. la que supone la existencia de una seducción sexual real. vol. cuando Freud había abandonado esta tesis en 1897. lo que vendrá. Paidós. 2 (1986). por lo menos percibirla. al respecto. a las reglas de un cálculo mecánico. y debe resistir a ese determinismo.7 Y hoy asistimos a una versión más soft de esta actitud. la singularidad está expuesta a lo que viene como otro y como incalculable. querríamos salvar.manecer neutrales frente a las torturas y los ataques a los derechos del hombre. en ciertos pasajes de La experiencia de la libertad de Jean-Luc Nancy. su ncuiwicu. En cuanto a la manera en que hoy se vuelve a una causalidad meramente traumática u orgánica. cast. pero yo no veo tan bien lo que usted llama “cierto espacio” que. 1^50).i teoría llamada de la seducción. el camino más convincente para dar a la palabra o al concepto de “libertad” una virtud posdeconstructiva -cosa que a menudo me parece indispensable. en efecto. fv f.: Por supuesto. del acontecimiento. 19961. fundada en l. La singularidad en cuanto tal (ya sea que aparezca como tal o no) no se reduce jamás. en el origen de toda neurosis.: La experiencia de la libertad. ni siquiera a las leyes más indiscutibles de un determinismo.' 7Véase. ¿Cómo llamar a eso? Es difícil. 1956. siempre tengo miedo de reconstituir un discurso filosófico que ya fue expuesto a cierta deconstrucción (libertad como poder soberano del sujeto o independencia del yo consciente. ni yo. una su­ puesta cientificidad de la aproximación a enfermedades mentales que no es más que una explotación psíquica de los sujetos. de lo incalculable. En el momento de llamar a eso libertad. La única tentativa. etcétera). bajo los nombres de otra ética. Frecuentemente se invoca. no lo llamaré ni sujeto. j. puede dejarse cierto espacio al psiquismo y a la idea de libertad subjetiva. ni siquiera inconciencia. . Sin negar las determinaciones económicas. etc. S igm und Freud. en una cana a W ilhelm Fliess. Faynrd.

sino de tan alto!) o sorprenderme cayéndome de espaldas. y no solamen­ te un hombre o una mujer. aunque nadie sea un “sujeto' líbre”. un espaciamiento li­ berado. a mí. y que por lo tanto no es necesariamente otro hombre. como un objeto o un sujeto anticipable sobre el fondo de un horizonte. existe algo “libre”. aquello a lo cual estoy expuesto. Ya no hay horizonte para el otro sino para la muerte. puede caerme encima. R.: ¿Algo así como la dimensión de lo trágico? j. la pro ­ mesa. el empeño. mi soberanía o mi autonomía. pues. lo im previsible. no deba ya no responder. Heteronomia. etcétera). que sin embargo parece presuponer. Por eso esta figura está ligada a todas las cuestiones políticas . el otro e s mi ley. el otro-. descendido (antes y para la prenda. el acontecím ien to.: Puede llamárselo trágico con ciertas precauciones. lo incalculable. mi responsabilidad en la heteronomia. “(Lo) que viene” ex­ cede un determinismo pero también excede los cálculos y las estrategias de mi dominio. en este lugar. requiere y desborda imprevisiblemente a la vez mi res­ ponsabilidad (mi responsabilidad antes de mi libertad-. por detrás o por debajo. del subsuelo de mi pasado. mi seme­ jante. el recién llegado. una ocurrencia que me sorprenda absolutamente y a lo cual y a quien. de tal manera que lo vea venir horizontalmente. incluso que jamás-lo vea. R. El otro que se precipita sobre mí no se presenta necesariamente ante mí en horizontal. el acontecimiento. Apenas. lo que surge. mi libertad sin autonomía). ni una figura sexualmente definible según las segu­ ridades binarias de la homo o la heterosexualidad. se abre cierto espacio de libertad. o en todo caso supuestamente está abierto por (lo) que viene. verticalmente ( ¡no del Altísimo. más allá de todo dominio. la venida de (lo) que viene pero todavía carece de figura reconocible. cu an d o ten í a que n o m b ra r cosas de ese orden . Eso es lo que puede ser.: Si. la respuesta.En el curso de est os últim os añ os. mi prójimo (fíjese todos los discursos que serían cuestiona­ dos entonces por (lo) que así viene). mi hermano. de lo cual o de quien yo no pueda. de manera tan responsable como sea posible: lo que llega o se precipita sobre mí. lo que debe ser un acontecimiento digno de tal nombre. debiendo contentarme a veces con sentirlo u oírlo. Lo que se precipita así sobre mí no viene necesariamente a mí para elegirme. É.: ¿Lo que viene? J D. Puede ser tanto una “vida” o incluso un “espectro” de forma animal o divina sin ser “el animal” o “Dios”. y de tal manera que no lo vea venir. de un porvenir previsible.lo “libre”. presentándose ante mí. con frecuencia o c u rrió q ue h a b lara de l o que vie ne ” Ê. lo irresoluble. D. Por eso.

a todas luces apelo a una historia de la razón. Puede llamarse a eso libertad. no hay porvenir. Proposición escandalosa para el sentido común y para la filosofía. en qué “mi” decisión es y debe ser la deci­ sión del otro en mí. no como un determinismo que impide el ejercicio de la libertad subjetiva. tampoco decido. destinado a ser libre.: Entonces. A llí es donde estoy expuesto y felizmente. lo que sería desconocible: el acontecimiento imprevisible.: ¿Porque t o d o estaría clausurad o ? j. si es mi “posible”. Podría pensarse entonces la cuestión de las avanzadas de la ciencia biológi­ ca. Freud y el psicoanálisis. la filosofía.de la soberanía. la posibilidad de la libertad sería para usted lo que viene. pronosticar. pero con las reservas que acabo de bosquejar. no decido. yo estoy expuesto. Con el determinismo de que usted habla. Pienso sobre todo en la clonación. Pienso que el fantasma de la fabricación de un ser humano (clonación reproductiva) tiene que ver con el cientificismo. una decisión “pasiva”. y a decidir. y no la ciencia. e s la prueba de ese irresoluble de que acabo de hablar bajo la forma de “(lo) que viene”. si me atrevo a decir. de la que ya hemos hablado. pero cuyas necesidad ineluctable e implicaciones creo que racionalmente (no puedo hacerlo aquí) es posible demostrar. Pero allí donde viene (lo) que resta venir. La condición de la decisión (de la decisión necesaria. Pero si la decisión está no solo bajo la autoridad de mi saber sino también en mi poder. Si sé lo que hay que decidir. É. en la medida en que no puedo prever. soy vulnerable.: Todo es ya pasado o presente. predeterminar. y que hay que presuponer en todas partes). aunque sea necesario saber lo más y lo mejor posible antes de decidir. una decisión del otro que no me exonera de ninguna responsabilidad. A (lo) que viene bajo el nombre de razón. Acerca de esta cuestión. si no e s más que el predicado de lo que soy y puedo ser. A llí donde el otro puede llegar hay “por venir” o un por­ venir. el que embiste tan violentamente contra el hu­ manismo. sino como algo que debe incluirse en ese incalculable. y por tanto también a su por-venir. no comparto la posición de aquellos que demonizan la ciencia sin comprender que es el cientificismo. E r. incalculable. y no hay porvenir.1 0 Aunque técnicamente tal reproduc1 ( 5La c lo n a ción h u m a n a reproductiva es una técnica que permite crear embriones para re'fnplantarlos en un útero y engendrar un bebé genéticamente idéntico a un individuo ya naciLa clonación n o reproductiva consiste en fabricar embriones para utilizar algunas de sus células con fines terapéuticos y tratar enfermedades como la diabetes o el Alzheimer sin riesgo de . Por eso a menudo digo. y trato de demostrar. D. con un imaginario de la ciencia del que no hay por qué tener miedo en las circunstancias actuales. Entre el saber y la decisión se requiere un salto. Cuando digo “racionalmente”. R.

Luego. precisamente porque. comprendo su terror y también puedo com­ partirlo. En agosto de 2000. hay que empezar por reconocerlo. D . de sabiduría. hay que saber -y aquí nos aproximamos a consideraciones m ás realistas. No e s posible controlar o prohibir la reproducción en general. un clon deberá ser un sujeto y encontrar una identidad singular. Le clonage human. 1999. creo que. eso se produce todo el tiempo en la reproducción en general. y que vuelve. justamente. en la familia. desde e l punto de vista de la imaginación. S in reproducción identificante no habría tampoco cultura.que la posibilidad de la clonación no será explotada necesariamente con fines terroríficos. no se debería encarar un proble­ ma semejante dejándose impresionar por imágenes. entiendo que uno esté espantado. D . hay y habrá clonación. esencialmente inadecuada. no es posible negar q u e existe lo idéntico.: Absolutamente. por ejemplo. por las razones que decía hace un rato. Véase al respecto Henri Atlan. Pero. por supuesto. J. política o jurídica de dichos “sabios”. de dos estructuras de vivientes idénticos-. a todas luces marca un progreso indiscutible de la ciencia. el gobierno británico una opinión favorable a la clonación no reproductiva. uno trata de reproducir alegando coartadas. para existir. ¿no es cierto?) uno no se planteara ninguna pregun­ ta sobre las competencias científicas o la lucidez supuesta de esos “sabios” . más concretas y prácticas. j. Al respecto. Seuil. en la nación. y que se multiplica. Por todas esas razones. en la lengua. destinada a curar ciertas enfermedades . más efectivas. En cierto modo. Lo idéntico vuelve todo e i tiempo.: Es muy complicado. Por último. La “competencia” filosófica. Mireille Delmas-Marty. Marc Augé. aquí menos que nunca) es el lugar mismo del problema. É. Hay que analizar tambié n rechazo. si examinamos de cerca ese concepto de clonación -la reproducción de dos individuos idénticos. en la tradición. eso siem ­ pre existió. los llamados “sabios” patentados del Comité de ética. Reflexionando. genéticas. Aunque (es una hipótesis. en la cultura y en la enseñanza. Ante cierta imaginería. R .ción e s posible. d e saber. de todos modos. cierta teatralidad de la reproducción idéntica y en serie d e individuos humanos. su supuesto saber (la sabiduría no es solamente un saber. Roger-Pol C ^ ■ Nadine Fresco. un saber supuesto. encaramos aquí zonas de decisión donde la propia idea de competencia. tienen una perti­ nencia rigurosamente insuficiente. el status del clon no será el que hoy se imagina. creo que a Freud le hubieran apasionado los problemas actuales.: La clonación no reproductiva. Las legislaciones no impedirán la clonación. París. y así me explico la s reacciones inmediatas y pasionales de ciertos individuos y responsables políti­ cos del más alto nivel. hubo. ética. .

e s a compulsión imaginativa de aprehender lo peor, lo monstruoso (tuvimos muchos ejemplos en la historia de las ciencias y las técnicas), y no tratar la cuestión como si fuera una e indisociable. Hay diferentes problemas bajo e se nom bre de clonación. No es posible pronunciarse a favor o en contra de la clonación en general. También aquí, más vale preparar una aproximación d i­ ferenciada, progresiva. Sin dejarse paralizar, sin ceder a una reacción legislati­ v a amedrentada, a una respuesta política reactiva bajo la forma del “todo o nada”.
É .R .: Es lo que se hizo, me parece. j. D .: Las grandes decisiones todavía están por venir. ¿Quién hace qué y con

qué? Desde el punto de vista concreto y legislativo, hay que encarar con pru­ dencia, caso por caso, sector por sector, los problemas ligados a tal o cual posi­ bilidad. ¿Quién hace qué con ese poder considerable? No estoy contra la clonación en general, pero si se anuncia una amenaza de reproducción de seres humanos, quiero decir como una amenaza efectiva, masiva, etc., según crite­ rio s a determinar, habrá que llevar a cabo una guerra política, como se pudo hacer en otras situaciones. No sería la primera vez. Siempre hubo reproduc­ ción. Tomemos por ejemplo el caso del adiestramiento. No pienso solamente en e l adiestramiento de los animales sino en el de ciertos militantes políticos. Se trata de “reproducir” individuos que piensan lo mismo, que se conducen de la m ism a manera respecto del jefe y en la horda, según esquemas muy bien cono­ cidos. Aquí también se trata de clonación. Sin hablar de todas las técnicas, de todas las prótesis, de todos los injertos, por ejemplo, y no solamente en la cosa militar y la dirección de las guerras clásicas y modernas.
É. R.: Sea como fuere, h o y nos enfrentamos con otra cosa, ¡con la introducción d e un mecanismo de reproducción de lo idéntico en el orden biológico!

J -D .: Pero ¿dónde comienza lo biológico? ¿Cómo se delimita? ¿Qué van a repro­ ducir? É -R .: En el debate actual, creo que es necesario distinguir el cientificismo de la verdadera actitud científica sin olvidar jamás que algunos sabios perfectamen­ tepueden concebir, en nombre de la ciencia, proyectos delirantes." Yo perci"Subrayemos por ejemplo que es precisamente al biólogo americano Hermann Joseph Muller (1890-1967), premio Nobel de medicina en 1947, a quien le debemos el insensato proyecto de crear un banco de esperma de premios Nobel destinado a engendrar niños inteligentes.

bo una barbarie en algunas manifestaciones cientificistas, en los desbordes cognitivos o del comportamiento por ejemplo, en la medida en que fundamen­ talmente, cada vez, se trata de reducir lo humano a un cuerpo sin sujeto. En m i opinión resulta útil releer, al respecto, la famosa conferencia de George s Canguilhem, “El cerebro y el pensamiento’’,1 2 en la que denuncia como una barbarie toda forma de psicología que pretendiera apoyarse en la biología y la fisiología para afirmar que el pensamiento no sería más que el efecto de una secreción del cerebro. A mi juicio, hay que combatir las mitologías cientificistas que, por ejemplo, pretenden que una computadora bien programada un d ía podrá escribir, mucho mejor de lo que lo hizo Proust, En busca del tiempo perdi­ do. Por lo demás, pienso que el reciente desciframiento del genoma, que mues­ tra a las claras que la ciencia no aporta ninguna solución “preparada” a la organización de la vida humana, permitirá que los científicos critiquen ellos mismos las derivas cientificistas. De todos modos, me siento impactada por la mezcla de géneros que hoy s e produce entre los campos de lo “racional” y lo “irracional”. Hace poco, a propó­ sito de la clonación, el muy serio Congreso americano consultó al gurú de la secta Rael (Claude Vorilhon) para que diese su opinión sobre la cuestión de la clonación reproductiva. Pero el gurú mencionado, que preconiza la clonación reproductiva, es la exacta réplica de esos sabios locos imaginados por la litera­ tura fantástica. Y también un charlatán que explota financiera y sexualmente a sus adeptos. El reunió a cincuenta mujeres de su secta dispuestas a recibir un huevo repro­ ducido idénticamente cincuenta veces y, gracias a ellas, pretende “duplicar" a un niño muerto a la edad de diez años y que sus padres esperan resucitar. Por otra parte, ya hizo llevar a cabo la implantación por su equipo de “sabios”. Lo inquie­ tante en este asunto no es que tales fantasmas atraviesen una secta -eso siempre existió-, sino el hecho de que un discurso delirante de este tipo pueda ser puesto en el mismo plano que la ciencia por una autoridad tan respetable como el Con­ greso americano: aquí se unen el cientificismo y el ocultismo.1 3
J. D.;

No habría que moldear las reacciones eticojurídicas sobre esa caricatura cientificista, o dejarse encerrar en una simple alternativa: un determinismo mecanicista, fisicalista, fisiologista, por un lado, y por el otro, sana y salva, la bella libertad del pensamiento humano. La responsabilidad que debe tomar cualquiera, en particular los le g is la d o ­ res o los políticos, debe responder, o tratar de corresponder, a lo que se puede
u Georges Canguilhem, “Le cerveau et la pensée” (1980), en: Georges Canguilhem. Philosoph' historien ¿es sciences, París, Albin Michel, 1992, pp. 11-33. 1 3 La audición de Claude Vorilhon se efectuó en marzo de 2001. Véase Liberation, 30 de de 2001.

saber, c ie n tífic a m e n te , de la realidad — y n o a la co m pulsión “cientificista”— de los m ecanism os de re produción. Siem pre h ub o fenóm enos de reproducción, de articu lación entre la m á q u in a y lo viviente. La historia de la literatura, ya que usted a lu d e a ello , está co n stitu id a por ese tip o de cosas, por funciones casi maquinales y a u to m ática s, siempre en el lím ite del plagio (n o c ió n ta n oscura y problemática c o m o la del c lo n ). N o hay que olvidarlo, au n q u e el e jem plo que usted da del lib ro de Proust es caricaturesco. É R.: M e parece q ue h o y el cie n tific is m o es to da vía m ás bárbaro que a n ta ñ o . Los partidarios de lo q u e se lla m a el c o g n itivo - c o m po rtam e nta lism o creen real­
mente que u n o p o d rá abstenerse c o m p le ta m e n te u n d ía de los co nc e pto s de sujeto, in c o n s c ie n te y c o n c ie n c ia . E n u n debate reciente que tuve al respecto.

Dan Sperber a firm a b a q ue m u y p ro n to u n o p od ría abstenerse realm ente del
sujeto y solo salvar al suje to d e l d erecho, u n sujeto sin afecto n i deseo, y sobre

todo sin in c o n s c ie n te (e n el s e n tid o fr e u d ia n o ).1 4 j. D.: El d e re ch o o c c id e n ta l es e l p ro p io lugar, u n lugar p riv ile g iad o , en to do caso, de la e m e rg e n c ia y la a u to rid a d d e l sujeto, del c o n c e p to de sujeto. S i está mantenido e n el d e re c h o , está e n todas partes. ¿ C ó m o se salvaría al sujeto del derecho? É . R.: C o m o u n a sup e rv iv e n c ia necesaria para la representación del lazo social. En ese m arco, se trataría de m a n te n e r la existencia de u n sujeto de la ética o la responsabilidad, desprovisto de to d o anclaje en un a realidad psíquica, afectiva, pulsional. Por supuesto, esto n o tie ne nad a que ver con e- sujeto de la ética de que habla F o u c a u lt,1 5 y q u e es u n sujeto e n vías de inventarse desprendiéndose de sí m ism o. E n lo q ue evoco, p or u n lado estaría la co m p u tadora que vendría a reemplazar el p e n sa m ie n to , y por el otro los co m po rtam iento s y la cognición, que serían procesos m e ra m e n te fisiológicos o biológicos. Por lo tanto , ya no habría sitio para la a u to n o m ía de un psiquism o que dependiera de u n universo simbólico, sig nifica nte o pasional. El hom bre sería m irado así co m o una m aq u i­ na en u n cue rp o de c h im p a n c é , y su subjetividad n o sería otra cosa q u e e l fruto de una ilu s ió n “ incorregible” que lo llevaría a creerse d o tad o de u n libre arbitrio.

MDan Sperber también escribe: “No existe ningún,: tare,« intelectual v|ue un cerebro pueda Ejecutar y que permanecería en principio fuera del ,»k.ince de u n a computadora. Por lo menos. esa es la convicción que anima a los cognttmstas (. I. ToJivia grosero hov, este rru>Je!>> ts 't ím id a m e n t e mejorable", en: Roger-Pol Droit y D m Sperber. Des idéet qui twm vw. Taris, k Jacob, Í W , p. 19. Michel Foucault, L'hcrmcncutUfuc Ju suji't C.ours au ( i'ít'íc Fratuv 1981-1°$? Parts. Jallimard-Seuil, 2001 |De prox. aparición: La KmncniutKa I r ’ ‘u,vr<>. Buenos Aire», fet . 20021

D.: Lo que me parece difícil es tener en cuento la posibilidad de esa mecanj­ . J zación extrema, extendida y extensible, olvidando que existe un punto donde

el cálculo encuentra su límite: el juego, la posibilidad del juego en el interior de las máquinas de calcular. Por otra parte, lo que usted llama el afecto, e s decir, la relación del viviente con el otro -la relación consigo como con e l otro-, ese afecto, por definición, sigue siendo un incalculable, algo ajeno a toda máquina. É. R.: Es mi opinión. Existe lo irresoluble, como usted dice.
1. D.:

Lo irresoluble, lo incalculable, o más bien, como lo sugería hace un rato,

lo no-calculable. É . R.: Y por ende lo inanalizable.
J. D.:

Y en todo caso, aquello que, resistiendo al análisis, todavía queda

por

analizar. Sin duda, es por esta irreductibilidad del afecto, es decir, del otro y d e la relación con el otro, por lo que se debe reintroducir, sin caer en una ideolo­ gía reaccionaria, lo que hoy todavía se llama la libertad o el inconsciente.
É. R.:

La p a s ió n y el c o n f lic t o ...

J.

D.: El otro, la llegada del otro siempre es incalculable. N o deja de producir

efectos en la máquina, pero no puede ser calculado por la máquina. Hay que pensar, o sea, aquí, inventar lo que sea preciso para no cerrar los ojos ante la máquina y ante el extraordinario progreso del cálculo, comprendiendo siempre, en el interior y el exterior de la máquina, ese juego del otro, ese juego con e l otro. Una vez que uno acepta su principio y se rinde a esa exposición al otro -por lo tanto al acontecimiento que viene a afectamos, por tanto a ese afecto que e s aquello por lo cual se define la vida-, en ese preciso momento, hay que arreglar­ selas para inventar la venida de un discurso capaz de tomarlo en cuenta. É . R.: Lo que usted llama la “hospitalidad”.1 6

1 6 Jacques Derrida encaró en numerosas ocasiones esa cuestión de la hospitalidad: “Ningún recién llegado es recibido como huésped si no se beneficia con el derecho a la hospitalidad o derecho de asilo, etcétera. Sin ese derecho, no puede introducirse ‘en mi hogar’, en el ‘hogar’ del huésped (host), sino como parásito, huésped abusivo, ilegítimo, clandestino, pasible de expuls1 0 1 1 o de arresto.”, en: De l’hospitalité, París, Calmann-Lévy, 1997, p. 57 [Trad, cast.: La h o s p ita l^ 1 Buenos Aires, De la Flor], Véase también Cosmopolites de tous les pays, encore un effort! , ParlSl Galilée, 1997 [Trad, cast.: Cosmopolitas de todos los países, un esfuerzo más!, Valladolid, Cuatr(1 Ediciones, 1996).

40.1 8 j. por el contrario) debería someterse de algún modo a las reglas en uso en el lugar que lo recibe. E . U na familia bretona había albergado.P °r ejemplo. Ese acontecimiento ocurre en el momento en que el gobierno de enton­ as. Cosmopolites de tous les pays. Mar* enjeu. se plantea reforzar las "leyes PasquaDebté” sobre la inmigración adoptadas en diciembre de 1993. Otras acciones del mismo tipo serán llevadas a cabo por inmigrantes apoyados por rpuchos intelectuales. Pero según la ley. El asunto se prolongará cor>la llegada de la izquierda al poder. poniendo algo suyo..: En el momento del asunto de los indocumentados. Pat. capaz eventualmente de hacer daño. que puede ser un intruso. apoyado por una mayoría de derecha en el Parlamento. a personas en situación ilegal. de manera inventiva. cit-. 1997. por amistad. sin invitación. m i lengua. digamos. yo opongo regularmente la hospitalidad incondicional. “Manquements du droit à Ia justice”. Para volver al debate que usted abre. En este caso se trataba de vascos.1 9 Esa expresión me había parecido. porque tam bién fue un golpe. a la hospitalidad de invitación. mi territorio. pp. el legislador puede perseguir a gente que. creo. Una frase terrible de Jacques Toubon. D. recordada por Toubon.s>Descartes & Cie. D. a amigos vascos en situación ilegal. r. a su mesa o bajo su techo. encore un effort!. p. recibe en su casa.J. tras las elecciones legislativas de junio de 1997. 73-91. inevitablemente. impactante. sin reclamarle su pasaporte-. hasta un intruso peligro­ so. cuando 430 africanos en situación irregular (sin documentos de identidad). Una retórica política podía acoplar esas dos palabras. La hospitalidad pura consiste en dejar su casa abierta al recién llegado imprevisto. En efecto. De golpe. .: “Delito de hospitalidad” fue una cita. a llí donde él (según las reglas de la hospitalidad condicional. La hospitalidad pura o incondicional supone que no se invitó al recién llega­ do allí donde yo sigo siendo dueño en mi casa y donde yo controlo mi casa. en: Jacques Derrida. 1 9Véase Jacques Derrida. y ese golpe bajo co­ rría el riesgo de legitimar lo peor. lo que viene a uno.1 1 usted intervino de manera espectacular sobre lo que llama el “delito de hospitalidad”. Marc Guillaume. el recién llegado imprevisto sin pedirle cuentas. aunque fuera a título personal y privado. Jean-Pierre Vincent. Esta hospitalidad pura o incondicio- 1 7 El asunto de los “indocumentados” comienza el 1S de m ano de 1996. la oferta de hospitalidad era asociada a un acto de delincuencia. '"Jacques Derrida. ob. durante una manifestación de apoyo a los ^documentados". sitian la iglesia San Ambrosio del XI distrito de Parts e inician una huelga de hambre para lograr su regularización. intervención improvisada el 21 de diciembre de 1996 en el Théatre des Amandiers. apoyados por varias asociaciones humani­ tarias. hospitalidad pura u hospi­ talidad de visitación -que consiste en dejar venir al visitante. acaso sea uno de los nombres de la cosa: acoger. (lo) que viene a su hogar.

un control de los flujos migratorios. Sobre todo.nal no es un concepto político o jurídico. Para comprender estas situaciones hay que m a n ­ tener ese horizonte sin horizonte. en el interior de un trabajo muy elaborado sobre las palabras y la lengua. Sobre este punto estoy totalmente de su lado. esa ilimitación de la hospitalidad incondicio­ nal. para una sociedad organi ­ zada que posee sus leyes y que quiere conservar el dominio soberano de s u territorio. Mots à maux. no aprecié que algunos intelectuales de la ultraizquierda. y por el otro. vale para el pasaje de las fronteras de un país. Esta distinción exige la referencia a la hospitalidad cuyo sueño y deseo en ocasiones angustiado conservamos. 1998. sabiendo siempre que no es posible convertirla en un concepto político o jurídico. Ministro del Interior en el gobierno de Lionel Jospifl' Jean-Pierre Chevénement aprobó la decisión adoptada en agosto de 1997 de no abrogar las le y e s Pasqua-Debré sino de modificarlas aplicando una parte de las recomendaciones hechas por ^ historiador Patrick Weil en el informe que le había ordenado el ministro a propósito del códif0 de la nacionalidad. É . porque la hospitalidad incondicio­ nal también puede tener efectos perversos. un millar de intelectuales y artistas la emprendief°n contra Chevénement en una petición que “reclamaba la regularización de todos lfl> indocumentados que habían hecho la demanda" (véase Le Monde del 2 de octubre de 1997). de su lengua. que esperaban que Josp"’ mantuviera sus promesas electorales y abrogara las famosas leyes. Y por ello. Esta hospitalidad pura. pero también tiene un papel en la vida corriente: cuando alguien llega. En ocasiones es posible hacer­ lo con las mejores intenciones del mundo. Dagomo. No obstante. comparasen a Patrick W eil con un adepto de la solución final1 0 atribuyéndole palabras que jamás había 2 0 Véase Pierre Tévanian y Sylvie Tissot. es decir. . Dictionnaire de la lepénisation des esprín París. de su nación. o incluso detrás de las palabras del politólogo socialista Patrick Weil. p. por cierto minoritarios pero apoyados por otros. toma­ mos un riesgo. sin la cual no hay concepto de hospitalidad. R . esas dos modalidades de la hospitalidad siguen siendo irreductibles entre sí. usted indi­ ca los límites y las ilusiones de una actitud política que consistiría en querer dominar. no m e satisfizo la política de la izquierda sobre esto.: En este asunto usted interviene de una manera deconstructiva. para una nación que tiene interés en controlar su práctica de la hospitalidad. En efecto. Nunca pensé que había q ue abrir todas las fronteras y no controlar los flujos migratorios. de su cultura. Por u n lado. 209: “Detrás de fórmulas como ‘inmigración cero’ o ‘ni un solo emigra^0 más’. por ejemplo. nos exponemos. realmente es preciso limitar y condicionar la hospitalidad.Fu e la primera gran fractura entre el gobierno socialista y los intelectuales. acepta perfectamente la idea de que puede existir una política de la in­ migración. En octubre de 1997. uno no puede dejará pensar en otra fórmula: ‘solución final’”. la de la exposición a (lo) que llega. cuando llega el amor. mediante una tecnología. aunque la encuentro mejor que la d e la derecha. No hay sitio para ese tipo de hospitalidad en el derecho y la política. la cuestión de la hospitalidad en general. para una familia.

Por tanto.En ese momento me rehusé a firmar cualquier petición sobre esta cues­ tión. contrariamente a lo que se afirmaba respecto del famoso “umbral de tolerancia”. En el interior de dicho campo todavía es posible no estar de acuerdo -lo cual en mi caso.con las decisiones políticas adoptadas por Chevénement y por el gobierno al que pertenecía. No había que ceder. yo subrayé que había mucho más sitio del que se decía para recibir a más ex­ tranjeros. por preocupación electoral u otra. el debate se tornaba posible y algo se podía cambiar a través de un combate relativo. j d.dicho. Como otros.: Una vez que se ha circunscripto el campo de la hospitalidad condicional. y no peor calculada. Por eso me parecieron excesivas las declaraciones de Jean-Pierre Chevénement cuando creyó que tenía que acusar a la “irresponsabilidad” de los intelectuales que querrían abrir todas las puertas. Considerar como irresponsables y denunciar a quienes luchaban por una hospitalidad más generosa. y que la inmigración no había aumentado. a los fantasmas atemorizados de aquellos que se veían “invadidos” por la inmigración magrebí. fue un gesto ofensivo. que expresaba la debilidad política de un arrebato retórico.Siempre fui muy vigilante con respecto a quienes pretenden luchar en favor de una causa justa con argumentos desmedidos. !l Véase Le Moruk del 2 de octubre de 1997.2 1 Nadie reclamó que se borrasen las fronte­ ra s o que no hubiese más visas. una vez reco­ nocida la necesidad y las virtudes de una hospitalidad condicional. los peticionarios son Kusados de “provocación Manipuladora” y de “ingenuidad caritativa". En un texto de apoyo a lean-Pierre Chevénement Publicado por Liberation el 7 de octubre de 1997. . resulta posible discutir una política. situado en un frente determinado.

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y la respuesta de Élisabeth de Fontenay. y me gustaría conocer su opinión sobre estas cuestiones. Véase también Elisabeth de Fontenay. por ejemplo. 156-162. sean o no mamíferos. 1994 [Trad. 1998. Véanse también los dos números de la revista Le Débat. Si la considero decisiva. Nueva York. 1998). senilidad o enfermedades orgánicas que los privarían del uso de la razón. donde Se reúnen artículos sobre este tema. Equality beyond Humanity. difícil y enigmática 1 Paola Cavalieri y Peter Singer. Por consiguiente. Hace mucho tiempo que usted se interesa en la cuestión de la animalidad. o a otros animales. abe­ rrante a mi modo de ver. un ideal jurídico y un objetivo llamado ecológico (o de “ecología profunda”). Les droits de I homme pour les grands singes non humains?". 108. que serían más “humanos” que los humanos atacados de locura. haciendo de los disminuidos mentales una especie biológica que ya no pertenecería al reino de lo humano. Madrid. . Saint Martins Press. Sobre todo: Paola Cavalieri. sino a conceder a los “grandes monos no humanos” los derechos del hombre. los grandes monos estarían dotados de modelos cognitivos que les permiten aprender el lenguaje en igualdad de condiciones que los hombres. cast. La philosophie à l'épreuve de l’animalité. en sí misma y por su valor estratégico. Los autores de dicho proyecto trazan así una frontera dudosa entre lo huma­ no y lo no-humano. Trotta. enero-febrero de 2000.5. El razonamiento. existe una que me impacta particularmente en la medida en que mezcla una perspec­ tiva utilitarista y cognitivista. “Pourquoi les animaux n'auraient-ils pas droit à un droit des animaux en Le Débat. 109. Le Débat. Ja c q u e s D e r r id a : La “cuestión-de-la-animalidad” no es una cuestión entre otras. The Great Ape Project. pp. y por el otro.: El proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad. desde hace mucho tiempo. Le silence des betes.1 y que consiste no en proteger a los animales de la violencia instituyendo un derecho de los animales. marzo-abril de 2000. y de los grandes monos otra especie biológica integrada a lo humano pero superior a la de los felinos.Pienso en el proyecto “darwiniano” concebido por Peter Singer y Paola Cavalieri. Violencias contra los animales ÉLISABETH R o u d in e s c o : Entre las derivas contemporáneas cientificistas. es porque. descansa en la idea de que. París. como se dice. los dos auto­ res condenan el artículo 3 del código del tribunal de Nuremberg que reclama que todo método terapéutico o experimental nuevo esté precedido de ensayos sobre los animales. por supuesto. por un lado. Fayard.

de grama o de g rafema” excedían la oposición “humano/no humano”. la susodicha “cuestión del animal’’ se ve relanzada. “Comment ne pas parier” y “La main de Heidegger" (en particular el pasaje titulado “De l’homme et de l’animalité”). más allá de los límites antropológicos del lenguaje “hablado” (o “es­ crito". Galilée. cit. cit. 19 y ss. p. 1989]. la “cuestión del animal” es encarada. también las más ingenuas e interesadas dominan lo que se llama la cultura humana (y no solamente occidental). en De la grammatologie. en: Points de suspension. Lévinas y Lacan. 1972 (j. a este respecto. Cátedra. 27 y ss. cit. en adelante. en todos mis textos se encuentran marcas explícitas de la activa convicción que siempre fue la mía. París. ob. Véase "La diffémnce” (1968). Madrid. París. de la “cuestión" “de lo que ocurre con la vida llamada ‘animal’” está claramente situada en Spectres de Marx (ob. De I'esprit. Glas. Solo algunos ejemplos: “Freud et la scène de l’écriture”.. cast. Siglo XXlJ. y passim.3 En los últimos textos que publiqué al respecto. En todas partes donde se nombre algo así como “el animal”. la ética la política. representa también el límite sobre el cual se suscitan y determi­ nan todas las otras grandes cuestiones y todos los conceptos destinados a d e limitar lo “propio del hombre”. París. los ‘‘derechos del hombre”. París.) [Trad. 141) [Trad. el “genocidio”. Minuit. Jacques Derrida. p. ob. Véase también “Un ver à soie”.. el grama -o el grafema.2 Todos los gestos deconstructores que intenté respecto de los textos filosóficos. “Che cos’é la poesía?”. 1974. Y en ese volumen. las presuposiciones más graves. etcétera. Desde De la gramatobgía. desde De la grammatologie . la elaboración de un nuevo concepto de la huella debía extenderse a todo el campo de lo viviente. Y o subrayaba entonces que los “conceptos de escritura. p. cast. las más resistentes. México. el ‘‘crimen contra la humanidad". Antes de esta fecha. sobre todo p.nombraría así el elemento”. en L'¿enture et la áfférence.: Márgenes de la filosofía. en: Psyché. más allá del fonocentrismo o el logocentrismo que siempre confía en un límite sencillo y oposicional entre el Hombre y el Animal. “L’animal que je suis” (fragmento de la introducción a una serie de cuatro sesiones de seminario dictados en Cerisy-la-Salle en 1997 y consagrados sobre todo a Descartes. Esto vale también para el discurso sobre la diferencia. Heidegger et la question. p.. en el sentido corriente).: Velos. la dtfférance se extiende a “la vida la muerte" en general y une lo económico y lo aneconómico más allá de los límites de lo humano. y la manera en que dichos textos interpretan la fron ­ tera entre el Hombre y el Animal. En todas partes donde reaparece el motivo de la mano o de la “mano del hombre”. en: Marges de la philosophie. y en todo caso e l discurso filosófico predominante desde hace siglos. La índole “masivamente ineluctable”. el derecho. de huella. ob. Inventions de l’aupre. cit. 1999. ob. 89. Heidegger. Kant. y por “impensable” que parezca. en Voiles (en colaboración con Héléne Sixous. 2 “Incluso antes de ser determinado como humano (con todos los caracteres distintivos que siempre se atribuyeron al hombre y todo el sistema de significaciones que implican) o como anhumano. la esencia y el porvenir de la humanidad. o más bien de la relación vida/muerte. ob. cit. 1998).en si misma. p. 294. 138 y ss. Indisociable de este concepto del gramo o de la huella. cit-. Galilée..d . Se trata de un libro en preparación).. Galilée. ’ Véase sobre todo L'animal autobiographique: autour de Jacques Derrida. En efecto. las más de las veces de manera directa y explícita. en casi todos mis libros. en particular los de Heidegger. consisten en cuestionar el desconocimiento interesado de lo que s e llama el Animal en general.

En el fondo. lo propio del hombre. Sería útil realizar una lectura psicoanalítica de la cosa. sobredeterminada. El hombre es uno de ellos. eso es lo que sería. Pero lo que resiste a esta tradición predomi­ nante es muy sencillamente que hay unos vivientes. tienen razones. como si el concepto homogéneo de Eí animal pudiera ex­ tenderse. hasta del dominio. cit. el “hacer su­ frir” o el “dejar sufrir” por el placer. Se trata aquí de una tradición que no fue homogénea. científica. París.) 4Jacques Derrida encaró la cuestión de la crueldad en la conferencia pronunciada en el gran anfiteatro de la Sorbona.“filosófico” del discurso que la sostiene e intenta legitimarla. en el consumo. Por otro lado. de una punta a otra del libro. donde la deconstrucción de lo que es apodado el Wumoísmo. por cierto. algunos de los cuales no tienen que ver con lo que ese gran discurso sobre el Animal pretende adjudicarles o reconocerles. aunque su discurso a menudo me parezca mal articulado o filosóficamente inconsecuente. 2000. Por eso. de alzarse contra la manera en que son tratados los animales: en la cría industrial. a todas las formas de lo viviente no humano. Se verá cada vez más desacreditada. se utiliza esta palabra de una manera extremadamente confusa. de hecho o de derecho. no puede soportarse todavía demasiado tiempo. pero no existe El Hombre versus El Animal. aunque desde siempre se haya ejercido una gran violencia contra los animales -ya se encuentran huellas en textos bíblicos que estudié más allá de este punto de vista-. en el matadero. iniciador de los Estados generales del psicoanálisis. de manera universal. y buenas. en su conjunto. Jean-Luc Nancy (ob. Pongo estas palabras entre comillas porque dicho cambio deberá afectar al sentido y al valor mis­ mos de estos conceptos (lo ontológico y lo ético). Sin poder tomar aquí posición de una manera muy sutil. Para calificar ese tratamiento no utilizaré. técnica. En otra parte estudio la historia y la “lógica” del léxico de la “crueldad”. y el axioma -o el síntoma. Esa violencia industrial. unos animales. la crueldad. representa un papel determinante. eso se sabe. . sino hegemónica. y en particular desde Descartes. Véase Etats d'áme de la psychanalyse. en el doble sentido de este término. Galilée. el térmi­ no “crueldad”. el 10 de julio de 2000. y que por otra parte sostuvo el discurso d e la hegemonía.). por cierto. a mi juicio. a pesar de la tentación. e irreductiblemente singu­ lar.4 y una lectura del uso psicoanahasta Le toucher.pongo en duda el apelativo “Animal” en singular. simplemente. ya se trate de la sangre (crúor) o no (Grausamkeit). Las relaciones entre los hombres y los animales deberán cambiar. yo intento mostrar la especificidad moderna de esta violencia. (A propósito del derecho de castigar o de la pena de muerte. a invitación de René Major.D. Es una palabra confusa. trató la cuestión llamada de “El animal” es un signo mayor del logocentrismo y de una limitación deconstructible de la filosofía. (). en el sentido de la necesidad “ontológica” y del deber “ético”. como si existiera el Hombre y el Animal. Deberán hacerlo. como relación con la ley. en la experimentación. me parece que el modo en que la filosofía. oscura. tengo una simpatía de principio para aquellos que.

A partir de ese momento. en la práctica. la violencia infligida a los animales no dejará de tener repercu. Sin embargo. Con todo lo que depende de esta distinción. el pensamiento moderno de la relación d e r los hombres con los animales. Antes de las tesis que usted evoca. Esta violencia. Kant. Lévinas. pero la “representa” en una poderosa sistemati­ cidad del síntoma.: ¿Los derechos de los animales pensados en qué términos? J. De este axioma depende cierta filosofía del derecho y de los derechos del hombre. de la subjetividad humana poscartesiana. creo. en cuanto a lo esencial e sa herencia gobierna. Distinguen la ! reacción y la respuesta. La teoría cartesiana. y es casi ilimitado. Heidegger (así como los cognitivistas) tienen al respecto una posición más o menos idéntica a la de Descartes. pero ahí es donde la cuestión s e vuelve complicada. creo. que habrá sido la palanca misma de la peor vio­ lencia respecto de los vivientes no humanos. Lévinas o Lacan. para el len­ guaje animal. no es la causa de esta gran estructura. por el cual tengo el mayor de los respetos pero que. en cuanto producto de una historia y performativos complejos.lírico de la misma palabra.) De cualquier manera qu e se la califique. por supuesto. supone un sistema de signos sin respuesta: reacciones pero no una respuesta. R. sigue siendo de tipo cartesiano. enriquecido sin descanso (la historicidad y la perfectibilidad. No utilizaré tampoco la palabra derecho. le son esenciales). Lacan. lo cual desemboca en ingenuidades simpáticas pero insostenibles. etcétera. Cierto concepto del sujeto humano. conferir o reconocer derechos a los "animales” es una manera subrepticia o implícita de confirmar cierta inter­ pretación del sujeto humano. El axioma del gesto represivo para con los animales. reelaborado. por otra parte. de la liber­ tad. en particular en Freud. Por consiguiente querer conceder absolutamente. de la soberanía. se trata d e reproducir y extender a los animales un concepto de juricidad que era el de lo s derechos del hombre. cuales­ quiera que sean las diferencias entre dichos discursos. no a los animales. derechos equivalentes a los derechos del hombre. por lo que respecta a la relación con “el A nim al”. y es una falta o una debilidad. debe s e r analizado. Cualesquiera que sean las diferencias. D. El “texto” cartesiano. É . por el momento se encuentra en el fundamento del concepto de los derechos del hombre. sería una contradic­ . será cada vez menos soportable. sino a tal categoría de ani­ males.: Con demasiada frecuencia. de Kant a Heidegger. desarrollado. hubo muchas declaraciones sobre los derechos de los animales. esa herencia cartesiana determina toda la modernidad. de la subjetividad. El concepto moderno del derecho depende ma­ sivamente de ese momento cartesiano del cogito. siones profundas (conscientes e inconscientes) sobre la imagen que se hacen los hombres de sí mismos. en su figura filosófica.

heterogeneidades. de m anera positiva y en ocasiones p ertu rb ad ora. (Pero la propia “pro­ hibición”. el perro. la exp erim en tación . por razones cons­ cientes o inconscientes. estructuras fam iliares. Ya h ay un a. y es mejor que n ada.ción ruinosa. m ás o m enos empírica. p or otra parte. de tal m odo que la oposición entre e v ita m ie n to y p ro h ib ició n sigue sien do problem ática. de una declaración de los derechos o de un tribun al a las órdenes de un legislador. la m utación de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales no adoptará necesaria o so lam en te la form a de u n a carta. L en ta. cu an d o n o p ro h ib ic ió n . fo rm as ex trem ad am en te refinadas de organiza­ ción sim bólica: tra b a jo d e l d u e lo y d e la sep u ltu ra. N o hay una oposición entre el h o m b re y e l n o -h om b re. E n el m u n d o an im al ex iste u n a gran can tidad de estruc­ turas diferentes. ¿Q u ién puede n egarlo sin llevar la ceguera hasta la necedad? Pero n o h ay u n a so la fron tera. el caballo. R eproduciría la m áquin a filosófica y jurídica gracias a la cual se ejerció (tiránicam ente. sino porque so sten go q u e h ay m ás d e un lím ite: m uchos límites. por abuso de poder) la explotación del animal en el alimento. N o digo que haya que renunciar a id en tificar a lg o “ p ro p io d el h om bre” . so b re to d o e n la organ ización “sim bólica”. en tre las diferentes estructuras de organización de lo v iv ie n te h ay m u ch as fracturas. no es para pretender. p o r u n lad o el h om b re y por el otro el anim al. Por supuesto que hay diferen cias irreductibles. en algun os casos gradual. D escribe. fronteras infranqueables entre tantas especies de v iv ie n te s. É. p roh íb e p ero n o siem pre im pide. laboriosa. la m osca. en el h om b re. la abeja. es la co-im p licación m ism a. S i m e in q u ieto por una frontera entre dos espacios h om ogén eos. pero podría demostrarse . u n a e indivisible.: Eso es lo m ínim o.: Pero ¿dónde y có m o p a sa p a ra u sted el lím ite? ¿N o h abrá que reconsiderar la noción de corte en tre la n atu raleza y la cu ltu ra sobre la cual descansa la antropología? J. los límites se m u ltip lic an . Entre los “ m on os su p erio res” y e l h om bre. P ero n o im p ide las m atanzas o las patologías “tecnocientíficas” del m ercado o de la cría industrial. estructu­ ras diferenciales. en el cifrado o la p ráctica de lo s sign o s. evitamiento. q u e n o h ay lím ite en tre los “an im ales” y el “hom bre”. sin duda la diferencia sigue sien­ do abismal. el trabajo. es decir. R. N o creo en el milagro de una legislación . una tran sform ación es n ecesaria e inevitable. Es una evidencia in n egab le d el se n tid o com ú n . entre el Hombre y el Anim al. Por lo tanto.) Todo esto es c o m p lic ad o . n eciam en te. d el in cesto. E n tre el p roto zoário. pero tam b ié n en tre los “ m on os superiores” y los otros anim ales. etcétera. D. pero la prim atologia hace inm en­ sos progresos de los q u e n o se h a b la lo su ficien te. etcétera. en otros acelerada.

dejan morir. Ya sea porque algunos animales tam. o porque el hombre no los tiene con tanta seguridad como lo pretende (argumento que ya desplegué.5 con­ tra Heidegger. siento simpatía (y le tengo afecto a esa palabra) por aquellos que se rebelan: contra la guerra decla­ rada a tantos animales. ]. . considero tan ridicula como detestable la nueva jerarquía que ubicaría a tales o cuales animales por encima de los discapacitados humanos. los rebaños que se deben exterminar así para las supues­ tas necesidades de los hombres. para responder a su alusión. del lenguaje y de la relación con el ser como tal). Pero el razona­ miento que apunta a extender los derechos del hombre en beneficio de los grandes monos presupone esa noción de separación. No puedo hacerlo aquí improvisando brevemente. Para hacer entrar a los grandes monos en el orden de los derechos del hombre habría que excluir de ellos a los enfermos mentales. de manera hiperindustrializada. É. ni en la pureza ética de sus intenciones. Dicho lo cual. de límite. Y por supuesto. respecto de la experiencia de la muerte.: Aporías: morir-esperarsc (en) ¡ o S límites de la verdad". sutil. es decir. los hombres. llamamos el hombre.: Lo que me impacta en este tipo de deriva es que pone en acto una suerte de corte entre lo que sería humano y lo que no. una vez más. también en el del psicoanálisis) ambas actitudes fundamentales. cuando no matan lo suficiente. Apones. criando en masa.-y es lo que hago en otra parte. ni siquiera que sea en rigor sostenible. París. pues. R. cast. R. 1998]. a analizar (lo entien­ do en todos los sentidos. sin hablar de los centenares de especies que desaparecen cada año en la superficie de la tierra por culpa de los hombres. 1993 [Trad.: ¿Lo dicen realmente? É. aunque la palabra “exclusión" jamás es pronunciada. mi simpatía se dirige. Llegaré hasta sostener que. Barcelona. Galilée.. D. ¡suponiendo que alguna vez el derecho pueda garantizar una diferencia fiable entre hacer y dejar morir! Por cierto. cierto cani­ balismo sigue siendo insuperable. bién disponen de ellos. y no creo que haya que renunciar. Que 5Jacques Derrida. Paidós. sobre todo en la enseñanza. de corte. que se sienten en simpatía compasiva y viva con esos seres vivientes.: Sí. sin compromiso y sustitución simbólica. a quienes a su vez experimentan una simpatía.que ninguno de los rasgos por las cuales la filosofía o la cultura más autorizadas han creíd0 reconocer ese “propio del hombre" está rigurosamente reservado a lo q u e n o sotros. más o menos refinado. sublime. contra la tortura genocida que se les inflige a menudo de manera en el fondo perversa.. que. sobre todo en Aporías. Tampoco creo en el “vegetarianismo” absoluto. Pero jamás renunciaré.

)' Aunque lo su­ piéramos desde siempre. el psicoaná­ lisis nos lo enseñaría: los “vegetarianos” tam bién pueden incorporar. D . una jerarquía propiamente racial y “genetista”. 108. ¿cómo conciliar su inquietud de compasión hacia los animales con la necesidad que tienen los humanos de comer carne? j. R. Tam bién a los ateos todavía les gusta “comer al otro”. de hombre o de Dios.: Peniesilea. para poner en escena a una heroína romántica. por un lado.finalmente desemboca en un rechazo. en: Points de suspension. H itle r era vegetariano. algo vivo. (Trad. 1978]. . por lo menos. p. 158). s H einrich von Kleist ( 1777-1811 ). D : Lo que equivaldría a reintroducir. É.6 Toda esta retórica pasa por la compro­ bación llamada “cognitiva”. por el otro.8 Ella fue uno de los grandes personajes de un seminario que había consagrado hace años precisamente a eso: “comer al otro”. (M e explico mejor sobre esto cada vez que hablo de la deconstrucción necesaria del “carno-falogocentrismo’’. adapta la leyenda antigua del homicidio de Aquiles por Pentesilea. los retrasados y los seniles" (Le Débat. U n pensamiento aquí para la Pentesilea de K leist. En contra de los vegetarianos y los amigos de los animales. R.. en efecto. Luc ‘ “Siempre hemos conocido. j. dividida entre un intenso furor de devoración del otro y una pasión de amor que la conduce al aniquilamiento de sí misma. En Penthésilée. la presencia de individuos n o paradigmáticos. Magisterio Español. cit. el terror a la inges­ tión de la an im alid a d puede ser el síntoma de un odio de lo viviente llevado hasta el h om icidio. porque es la tentación del amor mismo. entrevista con Jean-Luc Nancy.: Algunos se atrevieron a extraer argumentos de ese vegetarianismo de Hitler. como todo el m undo. en nuestra especie -escribe Paola Cavalieri-. y por lo menos desde hace dos mil años. Escritor y dramaturgo alemán.: A tal p u n to que. de un supuesto pasaje de lo hum ano a lo no humano que estaría ligado a la existencia de enfermedades neurológicas o cerebrales degenerativas. El proceso carnívoro inconsciente tiene muchos otros recursos. y “utilitarista”. ^l| enlabrada.: Pero. N i siquiera en el caso de quien cree contentarse con pan y vino. Precisamente contra eso nunca debe adormecerse la vigi­ lancia. y sim bólicam ente. desde una perspectiva psicoanalítica. É. cit. 7 Véase por ejem plo “II faut bien manger ou le calcul du sujet". carne y sangre. ob.: N o basta con abstenerse de comer carne para volverse no carnívoro. compuesta e r> 1808. cast. la reina de las A m a­ b a s . Si les gusta. Por ejemplo. ] ■ D. y no creo en la existencia del n o carnívoro en general. que irrevocablemente están desprovistos de características consi­ deradas típicam ente humanas: los disminuidos mentales. art.

71. Adorno. En efecto. comparables hasta cierto punto con ellos mismos y l°s suyos". Barcelona. A través de la insistencia de su inscripción en sus obras. Beethoven. yo analizo de cerca (sin suscribirlo por fuerza de punta a punta) un texto de Adorno1 2 que pretende descifrar en las nociones kantianas de autonomía.1 1 Por lo que a mí respecta. Véase también “Des ‘droits de l’homme’ pour les grands singes? Non.) u Theodor Adorno. 108. en: Prefacio a los Trois traités pour les animaux. von Tiedemenn. El “insulto" (schimpfen) contra los animales (“¡animal!”). san nul doute”. cast. Ella responde a aquellos que. o contra el hombre en cuanto animal sería un rasgo distintivo del “idealismo auténtico”. 1994. 163-167. Hrsg. 1 1“Falta de suerte para aquellos que no evocan la summa injuria [alusión a una zoofilia nazi y al vegetarianismo hitleriano! sino para burlarse mejor de la piedad para con el sufrimiento anónimo y mudo. no solamente un proyecto de dominio y sobe­ ranía (Herrschaft) sobre la naturaleza sino una verdadera hostilidad. p. Según esta lógica. fueron una suerte de zoófilosn o ¡Así que amar a los animales es odiar o humillar al hombre! La compasión p0 r los animales no excluye la crueldad nazi. Tusquets. autodestino o autodetermina­ ción moral (Selbstbestimmung).9 Esa requisitoria caricaturesca procede más o menos así: “¡Ah. 123-124 (fr. denuncian una “deriva deconstruccionista irresponsable”. París. ¡hasta es su primer síntoma!” El argu­ mentó me parece groseramente falaz. y Claudine Germe. Grasset.D. Francfurt. 1993. (j. Fragmente und Texte. tras Hannah Arendt. París. un odio cruel “dirigido contra los animales” (Sie richtet sich gegen die Tiere). Suhrkamp.D. Le nouvel ordre écofagique. ahora bien conocida. 202). mais des devoirs envers eux. 1992. ¿Quién puede acreditar un segundo e sta parodia de silogismo? Y ¿a dónde nos conduciría? ¿A redoblar la crueldad hacia los animales para dar muestras de un humanismo irreprochable? Elisabeth d e Fontenay recordó que entre los filósofos de este tiempo que llamaban a reconsiderar nuestro tratamiento de la “cuestión animal” había muchos judíos. pp. 9Luc Ferry. pol. en e l cuestionamiento de la axiomática humanista respecto del animal. Canetti. no se contenta con recordar. Philosophie der Musik. dignidad (Würde) del hombre. lg f . usted s e olvida de que los nazis. I '“Jacques Derrida utiliza aquí la palabra zoofilia en su sentido clásico de amor a los animales y no con la significación que le atribuyeron los sexólogos de fines del siglo XlX: una relación sexual de un humano con un animal. Singer.Ferry.: El nuevo orden ecológico. resulta que muy grandes escritores y pensadores judíos de este siglo habrán estado obsesionados por la cuestión animal: Kafka. algunas víctimas de catástrofes históricas presin­ tieron en los animales a otras víctimas. 1992 [Trad. Se atreve a comparar el papel que los animales representan virtualmente en un sistema idealista al que represen­ tan los judíos para un sistema fascista. y Hitler en particular. En su bello y magnífico prefacio a los T res tratados para los animales de Plutarco (en la traducción de Amyot). Horkheimer. 19941.) . que Kant era “el autor favorito de Eichmann”. en: Le Débat. en la parte aún inédita de mi conferencia de Cerisy (“El animal que soy”). Des animaux et des hommes. (j. París. Adorno va muy lejos en esta dirección. pp. habrán contribuido a interrogar al humanismo raciona' lista y la legitimidad de su decisión.

La idea de que el disminuido sería “inferior” al animal se inscribe en línea recta en este tipo de consideraciones. en: Recucd Dcúkiz. D. me parece que el exceso de interdicciones de todo tipo genera a me-nudo violen­ cias inesperadas. En efecto. 1998.1 ' Pero no estoy segura de que se pueda casti­ gar a un humano por actos sexuales cometidos con animales. y por otra parte no es deseable. hay que saber que nunca se terminará con ellas. 20. Me parece que nunca se terminará con la pulsión de destrucción porque. más generalmente. como lo subraya Freud. ¿Hay maltrato en todos los casos de zoofilia? ¿Cómo puede expresar el animal la violencia que se ejerce sobre él en tales casos? J D. hasta la del disminuido en general. el sexismo y el antisemitismo siempre fue la inferiorización de aquel que se quiere excluir de lo humano.R . y por último que el negro sería más “bestial” todavía que el resto. y el derecho francés reconoce incluso una noción de “personalidad jurídica” a los animales domésticos o mantenidos en cautiverio. “La personnalité lunoique des animaux . sin las cuales ninguna sociedad es posible. cua­ derno núm. ¡y probablemente hom­ bres también! ¡Incluso después de la abolición universal de la pena de muerte. ¿puede por ejemplo considerar­ se que un zoófilo (en el sentido de la sexología) debe ser castigado por la ley de la misma manera que un pedófilo o un violador? En derecho existe una legisla­ ción que castiga el maltrato de los animales. es inherente al hombre. De manera general. La prohibición de matar al animal me parece imposible de poner en practica en nuestras sociedades. Pero. J. É . si algún día se logra! É..y que por otra parte se impone a menudo de manera convincente. a su j u c io de un derecho de castigar IJ Jean-Pierre Marguénaud. de aquí proviene la idea de que el judío sería más “femeni­ no” que el no judío. que la mujer sería más “animal” que el hombre. Una de las grandes figuras del racismo.: Sin duda que siempre habrá que matar animales.: Pero no es lo mismo. al tiempo que se lucha contra las violencias.. y su estigmatización en virtud de rasgos físicos que lo conducirían al mundo de la animalidad. Por cierto.: Kant exige que se encuentre un medio de aplicar la ley del taitón (impe­ rativo categórico del derecho de castigar. se asociaría a la figura del animal y el judío las de la mujer y el niño. . ¿Puede ponerse en el mismo plano un matador Je animales y un homicida? Y. pp 205-211. R. lo que significa que podrían tener derechos y ser defendidos en caso de abandono. se requieren interdicciones.

Sin duda. algún sustituto equivalen­ te cárnico. R. tia sino también a aquellos que sean culpables de “bestialidad”. An ¡ntroducion to the Principles of M orals and Legislation (1789). los animales sufren en mucha mayor cantidad que antes. amontonados en un camión y enviados directamente del establo al matadero. En e l consumo del animal. lo experimentamos. uno puede esperar lo mejor y lo peor. Pero ¿cómo hacer para conciliar esa voluntad de reducción del sufrimiento animal con la necesi­ dad de una organización industrial de la cría y la matanza que también permita liberar a tantos humanos del hambre? É. . y que dice poco más o menos esto: “La cuestión no es: ¿pueden hablar!. jamás se dejará d e comer carrn e. o. No podemos imaginar que un animal no sufre cuan­ do se lo somete a una experimentación de laboratorio. la evaluación de la cantidad. J. con la matanza industrial. sino ¿pueden sufrir?” (The question is not: can they speak? but can they suffer!)}* Puesto que. hasta a un adiestra­ miento de circo. y por ende un fenómeno “cultural” ligado a estructuras arcaicas que persisten y que se deben analizar. este no es lesionado. Éste no es un sujeto de derecho (y por lo tanto de deber) que podría protestar contra un “perjuicio” y ocupar el sitio del querellante en un tribunal. y estas pueden encontrarse en otra parte. Pero tal vez se cambiarán las condiciones cualitativas. Sin embargo. puede recordarse que el consumo d e carne jamás fue una necesidad biológica. creo en verdaderas mutaciones en nuestra experiencia de la animalidad y en nuestro lazo social con otros animales. Usted comparte la opinión de Elisabeth de Fontenay. manifiesta su sufrimiento. rio sobre la pena de muerte estudiamos esos textos de cerca. 1970. ¿cómo imaginar que no sufren? Sabemos lo que es e l sufrimiento animal.: M Jeremy Bentham. sí. hay una frase de Jeremy Bentham que a menudo me gusta citar. como yo lo sugería en su momento. 4 4 Londres. así como la organización general del campo de la alimentación.racional e inteligible a priori) no solo a quienes violen o practiquen la pederás. Cuando vemos pasar una cantidad incalculable de terne ro s criados con hormonas. Por supuesto. A escala de los siglos venideros. En mi semina . p. Por su parte. D. aunque la dignidad humana no salga indemne del comercio sexual con tal "animal". hay una e s ­ tructura sacrificial. como por otra parte en la pena de muerte. lo sabemos y nadie puede atreverse a dudarlo. Eso no signific a que se considere al animal como una víctima.: Una gran desorganización-reorganización de la tierra humana se halla e n curso. Pero sin hacer e l elogio de un vegetarianismo primario. No se come carne simplemente por­ que se necesitan proteínas. la cantidad. The Athlone Press. Además. El animal sufre .

Ya no es soportable. Mué azotó a los bovinos criados en Gran Bretaña.: D e ja ría de com er carne o cam biaría de d om icilio.: U sted decía que la interdicción excesiva e hiperbólica produce síntomas. etcétera. para comprender una situación y te ne r la d is ta n c ia necesaria. D. algunos prefieren los anim ales criados en ciertas con­ diciones. D.: ¿Cree que hay u n exceso? j. Saber no es mirar. 1 6Se trata de la encefalopatía espongiforme bovina ( esr ). Del mismo m odo. en el m ism o n o m b re de la gastron om ía de que usted habla. Todos esos debates de que hablam os son su signo precursor. Pero prefiero no ver nada. N o creo que la visibilidad de u n a s itu a c ió n pe rm ita conocerla mejor. La carne industrial no es lo m e jo r de lo m e jo r e n gastronom ía. el caso de la enferm edad de la “vaca loca”1 6 deberá incitam os a realizar transform aciones inevitables. R. en ciertos prados. lo m ejor es n o ser testigo ocular. pero re alm ente creo que e n ocasiones. Por otra parte. u n c a m ió n repleto de terneros que salen del establo para ir al m atade ro. a u n q u e sepa q ue esa cosa insoportable existe. yo creo que el espectáculo que el hom bre se da a sí mismo en el tratam iento de los anim ales le será insoportable. R. R. É. Evocan una m u tación en curso. y cuyo símbolo en todas partes del mundo son los restaurantes McDonald’s. De igual m o d o . o enfermedad de Kreutzfeld-Jacob.É. sin darle tiempo para que se distrajera. y usted c o n o c e ese debate. ¡no o lv id e m o s que la gastronom ía es parte integrante de la cultura! ¿Podría la t r a d ic ió n c u lin a ria francesa abstenerse de carne? j. José Bové es el líder de una lucha internacio­ nal contra la “comida chatarra" ligada a la globaluación de la industria agroalimentana.: M e m u d a ría . ¿qué h aría? É. j. Y además. .: La lu c h a de José B o v é 1 5 contra la “com ida chatarra am ericana” y contra M c D o n a ld ’s e n p articu lar es acaso u n prim er signo de ese cambio. Si realmente le pusieran todos los días an te la vista el espectáculo de esa matanza industrial. Por tanto. ]• D. pero los signos cuentan. llam a d as m ás “naturales”. 1 5Presidente de la Confederación Campesina.: N o m e p id a que suscriba incondicion alm ente lo que se hace o se hará en este ca m p o .: H a y otros recursos para el re fin a m ie n to gastronóm ico. cada vez más.: Pero si todos los días pasara bajo su m irada. ¿podría seguir co m iendo temeros durante m ucho tiempo? É. D. lentam ente. R. realmente habrá que transform ar los usos y las “m entalidades”.

19. poco a poco. al tratamiento meramente instrumental. Como usted. En la transformación del derecho actual. como lo subraya Elisabeth de Fontenay. hay que adaptar reglas para que no se pueda hacer cualquier cosa con los vivientes no humanos. dosificación. todas esas diferen­ cias deben ser evocadas. químico genético de lo s vivientes. actitudes de evitamiento del incesto todas cosas fascinantes. en la Facultad de de­ recho de una universidad judía. en una larga escala histórica. D. Cuando encaré esta cuestión en los Estados Unidos. allí donde sin embargo la palabra no sería tan inapropiada. rituales.É . A mi juicio. y tratándose de animales. Lejos de borrar los límites. pueden hacerse algunos progresos para el fomento de las relaciones entre los hombres y los animales en el senti­ do del respeto máximo. y d e lo que vacilo (solamente para no abusar de asociaciones inevitables) en llam ar un genocidio. el tratamiento masivo. no hay que entregarse a las peores violencias.y el hombre. habrá que reducir las condiciones de la violencia y la crueldad para con los animales. cit. la matanza. el mejor convenio). 153. digo que.1 7 ¿Qué piensa de esto? ]. se les pueda “presumir mundos que puedan coincidir con el de los hombres". Laphiloso[>hieál’épreuve de ob. en reunir centenares de miles de ani­ males cada día para enviarlos al matadero y matarlos en masa tras haberlos 1 7 Élisabeth de Fontenay. Aunque entre los grandes monos existan prácticas simbólicas. para ello. y . industrial. No digo que no hay que tocar la vida animal. es decir. Véase también Le silence des bétes. y o creo que hay una discontinuidad radical entre lo que se llama los animales y en particular los primates. la evaluación solo puede ser económica (estrategia.: Yo hablé no solo de un corte sino de varios cortes en los grandes modos d e culturas “animales”.. me parece que la discontinuidad permanece y qU e pasa por el lenguaje. Ya sea que este tratamiento se haga para la alimentación o en e l marco de una experimentación. los evoqué e insistí en las dife­ rencias y heterogeneidades. Hay una cuestión de escala temporal e histórica en la duración de tales fenómenos. Pero esta discontinuidad no puede hacemos olvidar que existen otras entre diferentes especies de animales y o r­ ganizaciones sociales de lo viviente. cit. aunque. Al respecto.. en ciertos casos. cap. reglamentar las condiciones de la cría. art. “Pourquoi les animaux n’auraient-ils pas droit à un droit JiS animaux?”. . utilicé esa palabra de genocidio para designar la operación que consiste. p.: Para volver a la cuestión de la animalidad. alegando la violencia entre los animales. medida. por la conceptualización. sigo pensando en la idea d e cierto corte entre el animal y el humano. y conservando siempre la axiomática general del derecho humano. Hay que tenerla en cuenta. R. Por lo tanto. en la jungla o en otras parte.

a c a m b io d e d erech o s reco n o cid o s.. de ciudada­ no. Por eso. u n a v io le n c ia co n te m p o rá n e a y a la vez indisociable del d iscu rso de los d erech os d el h om bre. cuyos derech os carecen de deber. H a sta cierto punto yo respeto ese discurso.: Y de respon sab ilid ad . Por eso es preferible no h acer en trar e sa p ro b le m ática de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales en el m arco ju ríd ico existente. aunque m ás n o sea debido a la im agen que rem ite al hombre de sí mis­ mo. T odos los debates actuales seña­ lan una inquietud creciente al respecto en la sociedad europea industrial. de su je to político. su ev o lu ció n .. lo repito. D. su perfectibilidad.: Y de co n cien cia. pero habrá que considerarla. Eso me costó una réplica indignada. no por ello carecen de “d ere ch o ” . no . U n a vez m ás. R. etc. E n gen eral.. É. p ero ju sta m e n te q u iero co n serv ar el derech o de interro­ gar su historia. y los esclavos. en la trad ició n filo só fica europea de que h ab la­ mos. sea cu al fuere m i sim p a tía por tal o cual d eclaración de los dere­ chos de los an im ales te n d ie n te a p rotegerlos co n tra la v io le n cia hum ana. É. se trata de co n c e p to s h ered ad o s de su jeto .engordado con horm onas. D. sin duda. Es el m ism o co n c e p to de derech o lo que deberá ser “re-pensado” . Pero usted se da cuenta de lo que quiero decir. d e p alab ra y de libertad. J. No es ni la única ni la m ejor razón. que so lo tie n e n d eb eres y n o d erech os). tendrían deberes. d ebem os co n ten tarn o s co n ad ecu ar las reglas del derecho tal y como existen. retirem os la palabra. n o creo que pueda seguir tratándose a los anim ales com o lo h acem os hoy. A lguien dijo que no aceptaba que yo hablara de gen ocidio: “ N osotros sabem os lo que es el gen ocidio” . Es en el interior de ese e sp a c io filo só fico ju ríd ico d on d e se ejerce la violen cia moderna para c o n los a n im a le s. pero. no se con cibe un su je to (fin ito ) de d erech o q u e n o sea un sujeto de deber (Kant solo ve dos e x c e p c io n e s a e sta ley: D io s.: Por tan to. A mayor o m enor plazo habría que lim itar esa violen cia tanto com o fuera posible. de co n c ie n c ia lig ad a a la p alabra. sus p resu p u esto s. Esta trans­ formación. R. Por lo tanto. Por el m om ento.: N o es posible esp erar q u e los “ a n im a le s” en tren e n un con trato expresa­ mente jurídico d o n d e. T o d o s esos con ceptos (que tradicionalm ente d efin e n lo “p ro p io d e l h o m b re” ) so n co n stitu tiv os del d is­ curso jurídico. de au to d eterm in ació n so b e ran a y de su je to de d e re c h o . pues. n o p u e d e n ap licarse a los an im ales. Pero un d ía h ab rá que recon sid erar la h istoria de ese dere­ cho y com prender que si los an im ales n o pu eden form ar parte de conceptos como los de ciud adan o. J. de sujeto. llevará siglos.

: Siempre tengo el temor de que estemos internándonos en la senda de la construcción de una sociedad higienista. pero reconozco que desde el punto de vista cuantitativo.creo que sea la solución indicada. Es lo contrario de la caza o la matanza. Hay que hacer lo que se pueda. sin pasiones. Esa lucha es minoritaria.: No dije que estuviera en contra de los textos de Leiris. ¿Debe uno abstenerse de condenar o denunciar las violencias racis­ tas. D. eso no es nada al lado de la violencia de los mataderos o la cría J. D. se corre el riesgo de dejar correr todas las violencias y bajar los brazos.: de pollos. N o creo que deban prohibir todas las prácticas violentas de alto riesgo. Con esa lógica. R. É. R. sino contra el culto o la cultura de la corrida y otras cosas semejantes. un torneo. hoy. del concepto de derecho. R. la corrida inspiró muy bellos textos literarios (en particular los de Michel Leiris).: Me parece que un progreso está en marcha. ni por la corrida. No tengo ninguna inclinación por la caza. En el principio de la corrida hay una lucha a muerte.: Sí. sin inju­ . É. Podría darle muchos ejemplos que la in­ quietarían. Y por otro lado el torero arriesga su vida en la arena.: Sin embargo. antisemitas. xenófobas o sexistas so pretexto de que “reprimidas” aquí o allá corren el riesgo de resurgir a más y mejor en otra parte? No digo que su argumen­ to carece de valor. y precisamente en ese sentido se interna la deconstrucción: no para destruir la axiomática de esta solución (jurídica formal). Y además me pueden gustar o puedo admirar esos textos de Leiris sin dejar de formularme preguntas sobre el deseo y la experiencia del propio Leiris. para limitar esta violencia. sino para reconsiderar la historia del derecho. por un efecto perverso.: ¿Está en contra de la corrida? j. Pienso sobre todo en la lucha contra la caza y por la preservación de las especies. por ese tipo de caza. so pretexto de que la prohibición de las violencias puede conducir a la emergencia de nuevas violencias más graves. pero no puede utilizárselo de manera sistemática sin correr el riesgo de paralizarse ante cualquier interdicción. etcétera. Más bien creo en una aproximación progre­ siva y lenta. J. en todo caso desconfío mucho de los deseos que se manifiestan allí y las formas que adoptan. o para desacreditarla. sin conflictos. É. D. en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal. una suerte de sobrevivencia de la época de la caballería. R. É.

: ¿Y le parece que cuanto más se limita. H a y q u e h a c e r re s p e ta r las leyes lim itativas y a l m is m o t ie m p o g a r a n tiz a r la lib e r t a d d e e x p re s ió n m ás a m p lia .. sin vio le ncias verbales. sería demasiado simple. La difi­ cultad de la responsabilidad ética es que la respuesta jamás se formula por un sí 0 Por un no. la e x p re s ió n d e las in ju r ia s y las v io le n c ia s ve rb ale s. P o r o tr o la d o . es decir. etc. el ra cism o . É. D e ja in ta c ta la responsabi­ lidad que se debe to m a r e n c u a n to al c á lc u lo de los riesgos. o e n la p o r n o g r a fía .: Estoy de acuerdo. s ie m p re h a y q u e a p u n t a r a p e r m itir . y q u e h a y q u e h a c e r u n a d ife re n c ia e n tr e lo q u e se p u e d e decir. e l a ta q u e a la v id a p r iv a d a . m u e rta o esterilizada? É r. el antisem itism o. la con­ traofensiva crítica.: C re o c o m p re n d e r y p uedo co m p artir su tem or. se­ gún la situación histórica. p ara e v itar lo q ue usted lla m a la “sociedad h ig ie n is ta ”. D . R. extirpar las raíces de la violencia para con los animales. esterilizada. hasta cu ltiv ar. mejor es? ] • D. pero so pretexto de que no puedo erradicarlos tampoco quiero dejar que se desarrollen salvajemente. la injuria. a veces p ie n so q ue el d e re c h o a la in ju r ia v e rb a l es fu n d a ­ mental. la discusión. hay que inventar la solución menos mala. c o m o m á x i­ mo. j D.p o r o tra p arte e x is te n . como en otros. entre los hombres. etc. Tampoco me gusta la imagen de una sociedad "bio” higienista. el racismo.. . y lo q u e se p u e d e escribir. en un contexto determinado.rias.: P or e je m p lo . p o r e je m p lo . in c lu s o púb licam e nte . ¿Q u é c u a lid a d de violencia se p u e d e o debe tolerar. y e n Francia m e p a r e c e n b u e n a s . la única respuesta es económica: hasta cierto punto. El espacio público debe permanecer tan abierto como sea posible a la libertad de expresión. P e n s e m o s e n la b la s ­ femia. . Por cierto no puedo erra­ dicar. sin riesgo de m uerte. in c lu s o si p ie n s o q ue ciertas leyes s o n a b s o lu ta m e n te necesarias c o n t r a la d if a m a c ió n . y asumir el riesgo de una decisión en la resistencia de lo irresoluble. sin crueldad.’ - j. si la e n tie n d o b ie n . Hay que dar una respuesta singular. siempre hay una medida. Por consiguiente. No quiero pro­ hibirlo todo pero tampoco quiero no prohibir nada. aséptica. 1 8Véase nuestro capítulo 7: “Acerca del antisemitismo venidero". una medida preferible.: En este campo. Siempre hay dos imperativos contradictorios. L o que se p re­ tende erradicar de u n lado siempre se corre el riesgo de verlo resurgir a llí don- je no se lo esperaba. el antisemitismo. Pero hay que limitar tanto como sea posible el efecto de censura de las interdicciones legales y privilegiar el análisis. Por eso comencé a decir que de todos modos existe y existirá la crueldad entre los vivientes.

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estaba ligado a una situación histórica: el pasaje de la Revolución al Terror. ob.6. Théroigne de Méricourt. Todas las fuerzas de la vieja . cast. los asesinos de Chris Hani. Généalogies. París. héroe de la lucha contra el apartheid y asesinado como comunista. París. al que un emigrado polaco y sus cómplices.1 en la cual. Y precisamente es eso lo que siempre debería nombrar un nombre propio [■ ••I quiero dejar claro que fue a un comunista como tal. intenté mostrar cómo un derrumbe subjetivo. Por supuesto. Femi­ nismo y revolución: Théroigne de Méricourt. veían cómo se derrumbaba su ideal y se sentían obligados a hacer el duelo de un compromiso.: Feminismo y revolución: Théroigne de Méricourt. a un comunista como comunista. 1Elisabeth Roudinesco. tan única como su muerte. Une femme mélancolique sous la Revolution. 3El libro lleva como subtítulo: “L’état de la dette. pionera del feminismo en 1789 y que terminó su vida internada en la Salpêtrière. la de la publicación del Manifiesto del partido comunista. 1989 [Trad. La vida de un hombre. cit. Volví sobre esta cuestión en ¿Por qué el psicoanálisis?. a propósito del cual usted comenta la famosa frase “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. al hablar de “sociedad depresiva”.4 por último la de nuestra época. Edicíons 62. Barcelona.3 usted asocia tres grandes “escenas” de la cultura occidental: aquella en que Hamlet se enfrenta con el espectro de su padre que vuelve a destiempo para reclamar venganza y confiar a su hijo la misión de salvar al “mundo del deshonor”. frente al desastre del socialismo real. 4 Karl Marx y Friedrich Engels. El espíritu de la Revolución ÉLISABETH R o u d in e s c o : Espectros de Marx es un libro por el que siento una especial debilidad. siempre será más que un paradigma y algo diferente de un símbolo. el 10 de abril. una retórica de la bandera o del mártir. y en el destino de toda una generación de comunistas que. 1990]. 1969: “U n fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. entonces pensaba en Louis Althusser. 2Véase Elisabeth Roudinesco. Ediciones socia­ ls.2 so pena de hundirse en la me­ lancolía. a través del caso de esta mujer. Seuil. Los mismos asesinos declararon que se la agarraban con un comunista . Manifeste du parti communiste (1848). le travail du deuil et Ia nouvelle Internationale”. En Espectros de Marx. dieron muerte hace algunos días. en la medida en que toca un invariante que me resulta muy apreciado: la melancolía de la Revolución. En 1989 publiqué una obra. ni siquiera una figura ejemplar dentro de una lógica del emblema. En él podemos leer: "Pero jamás deberíamos hablar del asesinato de un hombre como de una figura. de quien estuve muy cerca. el hundimiento en la locura. dedicado a Chris Hani.

al último gran filósofo marxista.erradicar el espí­ ritu de la Revolución. robo su palabra m elancolía. Todo trabajo implica esa transformación. a m i manera de ver. por m u c h o que se rego­ cijen de la muerte definitiva de Marx. Atcobendas. Marx se ha convertido en u n espectro para nues­ tra sociedad occidental depresiva. cast. Akal. cuando lo que se llam a así. Usted llama “melancolía ge op o lítica” al estado del mundo. . p. tie n e éxito.: Et manifiesto comunista. dominada por el espectro de un comunismo deshecho que viene a atorm entar el porvenir de un mundo unificado. el que dormita en cada u no de nosotros. La Quinzaine littéraire/Louis Vuitton. no sé qué ángulo elegir entre todos aquellos que me propone. g u t . cuando se lo hace mal o parece im posible. Jacques Derrida: U na vez más. por las aporías del “trabajo del duelo”.” (Trad. incapaz de hacer el duelo de lo que pretende haber aniquilado. Yo traté de extraer algunas consecuencias de esto en la situación geopolítica que siguió al sismo apodado “derrumbe” del m odelo soviético del co m unism o Europa seKan unido en una Santa Alianza para acosar a ese fantasma: el papa y el zar. o no lo tiene. hace del psicoanálisis un instrum ento de análisis político de un mundo en ruinas. 63. sin lograr -muy felizmente. Semejante al rey asesinado que perturba la vida de H a m le t m archando sobre las murallas de Elsinor. obsesionados por la pérdida de su enem igo. Desde h ac e m ucho tiempo “trabajo” yo mismo en el duelo.5 un m u nd o “en fase m anía­ ca”. un mundo en estado de “catástrofe”. esa interiorización que caracteriza al “duelo". el cadáver se sigue m o v ie n d o y su espec­ tro perturba al mundo. y sobre cierta coextensividad entre trabajo en general y trabajo del duelo. Metternich y Guizot. 5 Jacques Derrida. la que no cesa de clam ar la m uerte de la Revolución. tanto más retorna para atorm entar a sus adversarios (los corifeos del liberalismo).1999. 1998). París. si puedo decir. el de la globalización y el triunfo de la econo­ mía mercantil. que n o es u n trabajo entre otros. En efecto. o me dejo trabajar por la cuestión del duelo.. y c u a n to m ás se lamenta su muerte. Louis Althusser. H a b la b a entonces de Althusser. la conciencia culpable co n tra la conciencia trágica. sin decirlo ex plícita­ mente. q u ie n se h u n d ió e n la melancolía. los radicales de Francia y los policías de Alemania. Escoge a Hamlet y no a Edipo. Por m u­ cho que se ponga en escena la muerte del com unism o. con la colaboración de Catherine Malabou. “trabajo del d u elo ”. y por últim o rinde hom enaje.«O V MANANA. y propone efectuar un “psicoanálisis del cam po p o lític o ” para analizar las “heridas” y los sufrimientos del nuevo orden económ ico. Tomo al vuelo. esa idealización ap ro p iad ora. sobre la política de la m e lanco lía: p o lític a y trabajo del duelo. sobre los recursos y los límites del discurso psicoanalítico al respecto. es decir. La contre-allée. posiblemente Espectros de M arx ta m b ié n sea u n libro sobre la melancolía en política.

y lg llam ada

muerte de Marx”. Pero no creo que l a susodicha “m elancolía”,

ese “fracaso a medias interm inable e irreductible, esa co nducta de fracaso estructural que marca el inconsciente geopolítico de este tiem po registre sola­ mente la d e fu n c ió n de cierto m odelo comunista. Lloia, en ocasiones sin lágri­ mas, y sin saber, a m enudo en las lágrimas y la sangre, sobre el cadáver de la propia p olítica. Llora el concepto m ism o de lo p olítico en sus rasgos esencia­ les, e incluso en los rasgos específicos de su m odernidad (el Estado-nación, la soberanía, la forma-partido, la topología parlam entaria más acreditada). Por otra parte -y todavía la sigo a usted-, esa m e lan co lía de lo p o lítico y lo que usted lla m a la “m elanco lía” de A lthusser siguen siendo dos historias in ­ trincadamente entremezcladas, sin que se pueda u n solo in stan te explicar una por la otra, reducir u n a a la otra. U sted recordaba que A lthusser y yo estuvi­ mos m uy cerca, d u rante casi cuarenta años. Estuvim os u nido s de u n a manera tal que - ta n to e n este caso co m o en el de otros grandes am igos, entre los más queridos- me sigue siendo e n ig m ática . Lazos de am istad, por cierto, fieles, y las más de las veces afectuosos, h asta tiernos, pero a veces ¡ por su parte, debo decirlo en h o n o r a la ve rd ad ) n o desprovistos de agresividad, lazos que se a n u ­ daron en p ro fu n d id a d más a llá de la p re o c u p a c ió n o de las decisiones políticas, o por lo m enos de las decisiones descifrables en el có d ig o corriente de la p o lí­ tica; porque yo creo que e n lo que te n ía de m ás secreto, de m is irreconocible, desde el p u n to de vista del le n g uaje p o lític o corriente, o, c o m o se dice, “d o m i­ nante”, nuestra alian za tam bién era p o lític a . A m i ju ic io , alg uno s de los textos publicados tras su m uerte lo atestiguan. La m ayoría de esos textos n- los c o n o ­ cía. T odo eso lo d ic e n m e jo r de lo q u e lo h aría yo a q u í im pro visand o . Y además fuimos colegas.6 R e sid im o s, de m an era ig u alm e n te in só lita, co m o crim inantes pacientes e im pa cie nte s, co m o huéspedes a veces indeseables, co m o u na mala conciencia espectral, e n la m ism a e x traña “calle de U lm ”, c o n sus alu m no s y sus lugares co m u ne s, d u ra n te unos ve inte años. ( ¿ Q u ié n escribirá alguna vez, sin ceder a n in g ú n socioacadem icism o, la historia de esa “casa” y de sus filia­ ciones? Tarea casi im po sib le pero indispensable para em pezar a ente nd e r bien las “lógicas” de la v id a intelectual francesa de este siglo.) S in h a b b r de lo que siguió re u n ié n d o n o s, a A lthusser y a m í, durante los úítim o s diez años terribles de su vida. Se necesitaría más de u n libro. Pero para volver a su sugestión, es cierto que, fin a lm e n te , en Espectros Je M arx , pude hacer u n gesto del que creí tener que abstenerm e antes. D urante años, por razones que son más legibles en ese libro (a u n q u e ya lo fuesen de otro m odo), yo n o p od ía ni suscribir e l gesto althusseriano (cierto retorno a M arx), ni d e nu nciarlo o critic arlo desde un lugar que h ub ie ra sido el del antico m unism o , el an tim arx ism o o incluso el del Partido C o m u n is ta .
6En la Escuela Normal Superior (En s ) de la calle de Ulm.

Así que durante mucho tiempo me vi como reducido ai silencio, un silencio asumido también, casi elegido, pero un poco doloroso ante lo que ocurría m uy cerca de mí. Sin duda fiii el contemporáneo, y el testigo muy cercano, un testigo que equivocadamente se llamaría “pasivo” de esta aventura, pero no diría qU ç Espectros de Marx lúe determinado por el fin de esa secuencia, ni mucho menos p0 r el hn de Louis Althusser. Yo trato de dar cuenta del lazo entre esas historias, entre esos “fines de historia" (cuando no esos “fines-de-la-historia”) en largas notas d e Espectros de Marx sobre la deconstrucción, el marxismo y el psicoanálisis, sobre lo s motivos del ‘fin” (“fin de la filosofía”, “fin de la historia”, etc.) que dominaban toda una configuración de los años 1950-1960, sobre cierta manera de intentar una aproximación psicoanalítica del trabajo del duelo en política. ¿Por qué la figura de Hamlet? Ante todo, privilegié en Hamlet la secuencia de la relación con el espectro y el tiempo: The time is out of joint. É . R.: El tiempo está desquiciado.7
J. D.:

Como si se tratara de partir, si puede decirse, de la imposibilidad de pen­ sar, o más bien de "concebir” lo contemporáneo, la sincronía: el tiempo está desunido. Al mismo tiempo hay más de un tiempo en el tiempo del mundo (“time”, aquí, también es la historia, el mundo, la sociedad, la época, los tiem­ pos que corren, etcétera). Este motivo de la desunión gobierna muchas cosas en este libro, y en particular la idea de justicia. Espectros de Marx es tal vez un libro sobre la justicia, sobre una justicia que no se confunde con una armonía, una proporción, un orden. En Fuerza de ley8 había insistido en la irreductibilidad de la justicia al derecho. A hí propongo una deconstrucción del concepto heideggeriano de justicia. Esta proposición se propaga por todas partes, aun­ que no sea muy visible en el primer plano: cuestionamiento, entonces, de la interpretación que hace Heidegger de la diké, de la justicia como armonía. El gesto de Heidegger me importa allí donde intenta, digamos con sobrada razón, pensar lo justo más acá o más allá del juridicismo y el derecho romano.
1 La réplica surge en el curso del diálogo entre Hamlet y el espectro. La figura del padre aparece sobre las murallas de Elseneur y dice al príncipe: “Véngame". Hamlet se maldice poi tener la misión de enderezar el mundo: “En vosotros confía mi cariño; / y lo que pueda hacer hombre tan pobre / cual Hamlet es para mostrar cual debe / su amistad y cariño hacia vosotros I no faltará, si quiere Dios. Entremos: / y siempre vuestros dedos en los labios. / Desquiciado está el mundo: ¡suerte horrenda, / haber nacido yo para su enmienda!”, W illiam Shakespeare, (1601), traducción de Yves Bonnefoy, París, Gailimard, 1957 (acto 1, scena V ). O ut of joint fue traducido por: 1) el tiempo está desquiciado; 2) el mundo está al revés; 3) el tiempo está loco; 4) esta época está deshonrada. Véase Spectres de Marx, p. 43 y ss. (La versión castellana es de Guillem'0 Macpherson y Patricio Canto, Buenos Aires, Losada, 1985, p. 41. N. del T.) 8 jacques Derrida, Force de loi, París, Galilée, 1994 iTrad. cast.: Fuerza de ley: el fundament» místico de la autoridad, Madrid, Tecnos, 1997].

pero m e in q u ie t o c u a n d o su in te rp re ta c ió n d e te r m in a o d e tie n e este p e n sa ­ m ie n to d e lo ju s to o de la ju s tic ia (D ik é ) c o m o el ac u erdo , el e m p a lm e o el re e m p alm e (der fugend-fügende Fug) de u n a in ju s tic ia ( A d ik ia ) q ue , e n c a m b io , estaría d e s e m p a lm a d a , d e su n id a , o ut o f jo in t (aus den Fugen, U n- F ug). S e g ú n H eidegger, a q u ie n ju s ta m e n te le interesa, ta l re e m p a lm e e q u iv a le a pensar la justicia a p a r t ir d e l ser c o m o p re se ncia (als A n w e se n ), es decir, c o m o siem pre en H e id e g g e r , a p a r t ir d e l logos o d e l legein, d e u n a fu e rz a de r e u n ió n (V ersam m lu ng ) y d e ac u e rd o . P o r el c o n tr a r io , m e pare ce q u e e n e l co ra zón de la ju s tic ia , d e la experiencia de lo ju s to , u n a d e s u n ió n i n f in it a re c la m a su dere­ cho, y e l re s p e to d e u n a irre d u c tib le d is o c ia c ió n : n o h a y ju s tic ia s in in te rr u p ­ ción , s in d iv o r c io , s in r e la c ió n d is lo c a d a c o n la a lte r id a d i n f in it a d e l o tro , sin e x p e rie n c ia fla g r a n t e d e lo q u e q u e d a p a ra s ie m p re o u t o f jo in t.9

El interés que tengo en este libro por la figura de Hamlet, así como por su experiencia “espectral”, también se ve requerido por el privilegio de la rela­ ción padre/hijo, por esa instalación masculina de la diferencia sexual. Proble­ mática de la diferencia sexual, análisis de ese poderoso privilegio, de ese privi­ legio del propio poder, de ese privilegio de la ley como autoridad del padre, todo eso comunica, a través de todo el libro, con las escenas de familia, la guerra de los hermanos o de los hijos ante la herencia del padre (Marx/Stirner, “el mal herm ano” o el “mal h ijo” de Hegel por ejemplo),1 0 la cuestión del fetichismo y del “sexo del fetiche”.1 1 Hamlet es también la máquina de la represión en política. La espectralidad gobierna no solo la problemática del duelo sino la de la técnica, de los medios, de la realidad virtual, y por tanto de la consideración, en la reflexión psicoanalítica y política, de una lógica general de la espectralidad. N o es posible pretender dar razón de una realidad política sin tener en cuenta esa virtualidad espectral. Yo analizo todos los fantasmas, y en particular la manera en que el propio Marx quiso cazar el fantasma (acosarlo y alejarlo a

9 Véase Spectres de Marx, sobre todo pp. 49-57. “Más allá del derecho, y todavía más del juridicismo, más allá de la moral, y todavía más del moralismo, ¿no supone la justicia como telación con el otro, por el contrario, el irreductible exceso de una desunión o una anacronía, cierto Un-Fuge, cierta dislocación ‘out ofjoint’ en el ser y en el tiempo mismo, una desunión que. Para arriesgar el mal, la expropiación y la injusticia (Adikia) contra los cuales no existe un seguro calculable, solo podría hacer justicia o dar justicta al otro como otro? ¿Un hacer que no se agotaría en la acción y un dar que no equivaldría a restituir? (...) Aquí [...j se jugaría la relación de la deconstrucción con la posibilidad de la justicia [ . ..]. Aquí se anunciaría siempre la deconstrucción como pensamiento del don y de la indeconstructibie justicia, la condición indeconstructible de toda deconstrucción, por cierto, pero una condición que está ella misma en deconstrucción y Permanece, y debe permanecer -es la exhortación- en la desunión del Un-Fug" (“Injonctions de Marx”, pp. 55-56). (j.d .) 1 0Ib id ., p. 197 y ss. 1 1Ibid., p. 265, por ejemplo.

la vez), cuando recuerda a la sociedad europea hasta qué punto teme el espectro del comunismo. En su debate con Max Stirner1 2 reprodujo el temor pánico ante la espectralidad, y su crítica de la ideología también es una crítica del aparecido. Yo traté no solo de ser fiel a un concepto retorcido de la herencia sino a uno de los “espíritus de Marx”, un espíritu inspirado por una idea de justicia irreductible a todos los fracasos del comunismo. Este libro fue escrito poco después de la caída del muro de Berlín, pero siempre me negué a equipararei totalitarismo nazi y el soviético. Y esto aunque crea que el gulag, figura de la violencia soviética, iguala por lo menos la barbarie nazi. Recientemente vi en los Estados Unidos una suerte de documental que muestra a un grupo de rusos emigrados a Francia durante la Revolución. Lla­ mados por el régimen soviético (en los años ochenta, creo) con un pretexto falaz son invitados a reinstalarse en su país, para lo cual les prodigan bellas promesas, y por otra parte tienen ganas de volver. Entonces les tienden unas trampas espantosas. Víctimas de las peores perversiones policiales, todos ter­ minan en el gulag. Pero si creo que no hay que ceder al paralelismo, no es para significar que e l gulag no sería tan “grave” como la Shoah. La comparación deja de ser justa a partir del momento en que se tiene en cuenta un hecho innegable y masiva­ mente evidente: a la idea comunista, al ideal de justicia que guió y sigue inspi­ rando a tantos hombres y mujeres comunistas, ajenos todos a cualquier cosa del género “gulag”, jamás harán corresponder, en paralelo, en análogo o en equivalente, hasta en opuesto comparable el menor “ideal” nazi de la “justi­ cia”. Ya sea que se respete o no, con un respeto ético o político, lo que aquí tlamo un poco rápido un “ideal de justicia”, se debe absolutamente reconocer aquello que, en esencia, separa ese “ideal” “comunista” de lo que habrá puesto en marcha el nazismo. Una vez que uno haya asumido ese deber absoluto, deber del pensamiento que a su vez es “justicia”, entonces se podrá complicar las cosas y formularse todas las preguntas requeridas sobre el sentido y la histo ­ ria de esta “idea”, de este “ideal”, sobre la historia como historia de la idea, sobre la historia de la historia y del comunismo, y otras cuestiones fundamen ­ tales del mismo tipo. Esta sería otra fase y otra faz del mismo deber absoluto. É . R.: Estoy totalmente de acuerdo con usted, por lo tanto debemos ser muy vigilantes frente a todos los historiadores que pretenden establecer la equiva1 2

Max Stirner (1806-1856). Filósofo alemán de la izquierda hegeliana, autor de un Übr°’

L'unique et sa propriété (1844), Lausana, L’Age d’homme, 1972, que será atacado con v e h e m e n c ia

por Marx en Lidéologie allemande (1845), París, Gallimard, Bibliothéque de la Pléiade, 1962, C Euvres completes, vol. ill, pp. 1037-1325 [Trad, cast.: La ideología alemana, Valencia, Universidad de Valencia, 1994].

y por lo tanto de un saber de la norma que dicta­ ría o programaría la decisión. pues. son de otro orden que las que conciernen al mal nazi. envejecido.: El destino de los revolucionarios de 1793 es fascinante. Toda responsabilidad es revolucionaria. en ese tiempo no programable. la perversión consumada. arrugado. a mi manera (inquieta y reservada). Incluso en la época en que yo era más que reservado frente el Partido Comunista como frente algunos de aquellos que intentaban romper con él. siquiera en la hipótesis de que el propósito se hubiera dejado pervertir originariamente. excede todo hori­ zonte posible.respeté. El totalitarismo nazi. es cierto. En el comienzo. sin poder detener la máquina. en la interpretación de un otra parte venidero (llame a eso como quiera. ideología. el comunismo no tiene el mismo proyecto que el nazismo. cierto proceso de toma de poder al que en general se asocian las Revoluciones de 1789. está in­ tacto. por el contra­ rio. U na Revolución no se programa. hasta las más radicales e inquietas. J. todo 0curre como si progresivamente. el enig­ ma “nazi”. Esos hombres son héroes que. Lo que está perimido. por lo tanto de la potencia y el poder. la disimetría no está entre los hechos y los desenca­ denamientos de la crueldad. D . a partir del momento en que cometen . idea. por el momento. por otra parte. hay que transformar la idea misma de Revolución. es cierto teatro revolucionario. por esencia. tomaran con­ vencía. Las cuestiones que permanecen. 1848 y 1917.: P°r lado comunista”. lo que resulta im­ practicable. me atrevería a decir compartí. el mal totalitario adoptó la forma. Pero la corrupción de un propósito no es el propósito. que no esté en ruptura con un sistema de normas dominante. revo­ lucionaria. ni una decisión digna de tal nombre que no sea. como el único acontecimiento digno de tal nombre. etcétera). que de entrada apunta a la destrucción genocida. Creo en la Revolución. e -R . Por más que tenga que seguir formulándome cualquier pregunta al respecto. una cesura radical en el curso ordinario de la Historia. Pero si uno quiere salvar la Revolución. de una corrupción del proyecto. ese ideal.lencia de las dos ideas reduciendo por otra parte el comunismo al estalinismo. en una interrupción. es decir. de interrumpir el orden de las cosas a partir de acontecimientos no programables. está en otra parte. No existe una responsabilidad ética. terrorífica. En cierto m odo. hasta con la idea misma de norma. siempre -y eso es lo que me redujo al silencio. porque trata de hacer lo imposible. todo horizonte de lo posible. ideal. por mil razones. mi respeto por la “idea” comunista (lo señalo en Espectros de Marx con la necesidad de una crítica deconstructiva incansable de la lógica capitalista). las más necesarias. o del “ideal”. Por desgracia. fue el propósito mismo como perversión. que el Terror terminaría por alcanzarlos as uvez. En efecto.

Pero al mismo tiempo están determinados por un d e s tino que se les escapa y del que nada saben. 1978 [Trad. Gailimard. y.: Historia de la Revoluí'®” francesa. 1952. Saben que van a morir de esa muerte violenta que ponen en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan se rá justa y menos violenta. Gailimard. pero una lógica no calcula­ ble. necesitaríamos horas. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. w Maurice Blanchot. 1982]. porque si. Histoire cíe la Révolution françaM París. [Trad.: Falsos pasos. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. fundadoras de la República. contrariamente a lo que dice François Furet.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. Petrel. París. habría que releer (de otro modo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego.1 3 J. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. París. En este sentido. Pre-Textos. No puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. Vale0' cía. Jules Michelet. Barcelona. Bibliothéque de La Pléiade. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras.: Aquí. 1949. el Terror no está ya contenido en 1789. Por lo demás. 2 vol. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. un siglo después del grito de Víctor Hugo contra la pena de muerte. Así.el regicidio. tan minuciosa y exigente como sea posible. D. La imagen más representativa de esa epopeya es la simultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. sobre el Terror. una lógica del proyecto revolucionario cuya huella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a menudo cito a propó­ sito de la creación del asilo (23 mesidor año II): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asam­ blea. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. en una logica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. cast. Penser la Revolution française. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). Fue escrito. se suben condenados al mismo destino que el soberano al qu e cortaron la cabeza. Editora del los Amigos del Círculo del Bibliófilo. 1980].: Pensar ^ revolución francesa. En una palabra. cast. una ve: terminada la Revolución. Realmente hay una lógica en esta historia. por anticipación. 19771- . Madrid. en 1947-1948. La pan du feu. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. cast. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena de ” François Furet. Gailimard. fecha sobradamente significativa. ITrad.

322-324). (j. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror.. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. convertida en el térm ino ineluctable.]. afirm ación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto [. la analogía entre el acto literario. por su carácter universal. . viendo en ello. La literatura se mira en la revolución. se justifica en ella. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. El escritor se reconoce en la Revolución. pero. es la esencia de su derecho. y esto queda por pensar. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. C u and o la cuchilla cae sobre Saint-Just y Robespierre. por el propio hecho de escri­ bir. ante el mandamiento cristiano. la presencia anticipada de su muerte. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. 322-323). en realidad no escribe [. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encama la literatura: pasaje de la nada al todo. C ada ciudadano. no son nada sino su existencia ya suprimida. de donde proviene el movi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. de todos. Q u e intenten ser escritores.. Desde todo punto de vista. sería también ese derecho a la muerte. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. Todo escritor que. 324.1 5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. (j. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. las de Blanchot y las que él analiza. com o querido. La virtud de Robespierre. que “la soberanía estaba en la muerte”. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. 1 8 “Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Ptójimo.) 1 6“Momentos fabulosos. Trataré 'k hacerlo en otra parte. únicamente la libertad me hace escribir.]..D . p. y por subrayo la palabra “intenten”. la realidad propia de su vida. en efecto: en ellos habla la fábula. y la acción revolucionaria16. la R evolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. pp. aquel que sintió. otra tentación”. Rasgo que comparte con muchos. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. Blanchot habla aquí de lo que él llama. Justamente es Lacan quien lo recuerda.1 8 1 5“Tal es el sentido del Terror.D . y sobre todo con Freud. hombre de “todas las contradicciones”. la “locura” y la “sangre”17. Es su verdad. el rechazo de cierto cristianismo.. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. diría. presintiendo.. “el Ultimo Acto”. su origen o posibilidad. en cierto modo no alcanza a nadie. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. más “intensa­ mente” que cualquier otro. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. en ellos la palabra de la fábula se convierte en acción. Pero tampoco olvidemos. no es suprimido como culpable. no es llevado a pensar: soy la revolución. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. en una elipse.. nada más justificado. parece el trabajo mismo de la libertad en los hombres libres. y si la llamaron Terror es P°rque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra” (ibid. pp. Blanchot describe aquí una tentación. En esto. el rigor de Saint-Just. “escritor por excelen­ cia"..muerte. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dan sino de la muerte que ellos se d an” (ibid . en la página anterior. por así decirlo. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones”. Tal vez hacen reinar el Terror. La esencia de la literatura. en ocasiones perspicaces.) 17Ibid.

Realmente hay una lógica en esta historia. Barcelona. para no contrariar la soberanía de lo s Estados).1 3 j. se saben condenados al mismo destino que el soberano al qU ( ¡ cortaron la cabera. una lógica del proyecto revolucionario cuya h uella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a m enudo cito a propósito de la creación del asilo (23 mesidor año ii): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. En una palabra. E n este sentido. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin.: Pensar ^ revolución francesa. 1982]. Por lo demás. cast. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. Editora del los Amigos del Círculo del B ibliófilo. por anticipación. necesitaríamos horas. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. Así. Gallimard. 1978 [Trad. [Trad. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto.: Historia de la Revolucio" francesa. y .1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. habría que releer (de otro m odo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. tan minuciosa y exigente como sea posible. La imagen más representativa de esa epopeya es la sim ultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. Pero al mismo tiempo están determinados por un de s. 1949. París. en una lógica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. cast.: Aquí. en 1947-1948. sobre el Terror. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asamblea. Madrid. [Trad. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena d e 1 3 François Furet. Penser la Révolution française. una ve: terminada la Revolución.: Falsos pasos. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte.el regicidio. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). Histoire de la R e v o l u t i o n française París. tino que se les escapa y del que nada saben. un siglo después del grito de Victor Hugo contra la pena de muerte. Valen' cía. Pre-Textos. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. París. Saben que van a morir de esa muerte violenta que pone il en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan s e rá justa y menos violenta. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. porque si. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. el Terror no está ya contenido e n 1789. fecha sobrada­ mente significativa. G allim ard. La part du feu. N o puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. D. 1952. contrariamente a lo que dice François Furet. Fue escrito. Jules M ichelet. 2 vol. 1980]. Petrel. 1977]. cast. 1 4Maurice Blanchot. G a llim a rd . pero un a lógica no calculable. . Bibliothéque de La Pléiade. fundadoras de la República.

pero. la analogía entre el acto literario. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. La virtud de RobespieiTe.D. la “locura” y la “sangre”17. se justifica en ella. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. Todo escritor que.D.. La literatura se mira en la revolución. no es llevado a pensar: soy la revolución. (j.]. Cuando la cuchilla cae sobre Saint-]ust y Robespierre. en efecto: en ellos habla la fábula. la realidad propia de su vida. Tal vez hacen reinar el Terror. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. por el propio hecho de escri­ bir. por así decirlo. viendo en ello. en ellos la palabra de b fábula se convierte en acción. no snn nada sino su existencia ya suprimida. en una elipse. convertida en el término ineluctable. pp.'5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. el rechazo de cierto cristianismo. únicamente la libertad me hace escribir. y la acción revolucionaria16. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto.. . aquel que sintió. parece el trabajo i \ ism < de la libertad en los hombres libres.) 1 7Ibid. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dqn sino de la muerte que ellos se dan” (ibid. en la página anterior. Cada ciudadano. “el U ltim o Acto”.. y por subrayo la palabra “intenten”. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. la presencia anticipada de su muerte. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encamr< la literatura: pasaje de la nada al todo. “escritor por excelen­ cia’’. es la esencia de su derecho. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. afirmación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto (. diría. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. el rigor de Sainr-Just. en realidad no escribe [. Rasgo que comparte con muchos. de donde proviene el m ovi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. El escritor se reconoce en la Revolución.. (j. nada más justificado. Blanchot habla aquí de lo que él llama. justamente es Lacan quien lo recuerda. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. de todos. y si la llamaron Terror es Porque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra" (ibid. como querido. más “intensa­ mente” que cualquier otro. en ocasiones perspicaces. 322-323). su origen o p o s ib ilid a d . 3241 8“Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Prójimo. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones“. Blanchot describe aquí una tentación. pp. otra tentación”. y esto queda por pensar. las de Blanchot y las que él analiza. Trataré de hacerlo en otra parte. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena.) * 6 ‘Momentos fabulosos. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. la Revolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras.. La esencia de la literatura. sería también ese derecho a la muerte. que “la soberanía estaba en la muerte”. hombre de “todas las contradicciones”. en cierto modo no alcanza a nadie.muerte. Es su verdad. -^22-324). ante el mandamiento cristiano. p.)... Desde rodo punto de vista. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. y sobre todo con Freud. presintiendo. Pero tampoco olvidemos. por su carácter universal. En esto. Que intenten ser escritores. no es suprimido como culpable. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”.1 8 1 5 “Tal es el sentido del Terror.

él declara q u e la pena de muerte es esencialmente injusta.D. para casi dos s ig lo s más tarde (!). a la pena de muerte. la pena de muerte s e r á abolida en la República francesa”. Era m a yoritario en los comités de constitución y legislación criminal. Kant y Robespierre. pero justamente con la excepción absoluta en lo que concierne al soberano. cast.) 1 9Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. que es un elocuente abolicionista. en 1795 (el 26 de octubre. 789. una inversión casi simétrica de la s trayectorias y las lógicas (lo estudio en mi seminario). . permanece más abierta que nunca.]. en: Écrits. Jacques Lacan. vemos cómo se dibuja un verdadero quiasm a entre esas dos figuras. Estuvo en el origen de la reforma del derecho penal en Ei| t0 P (París. A comienzos de la Asam ­ blea Constituyente podía creerse que el abolicionismo iba a triunfar. Per0 a | principio todo eso era imprevisible para los actores. todavía a comienzos de la Constituyente. que no es la más represiva o la m á s eficaz de las penas. La alusión a la crueldad de la pena de muerte es en ocasiones literal. p. wCesare Beccaria (1738-1794). y luego vota la muerte d e l rey . [Trad. ob. si no la lógica. E n tre ellos.I. en el momento de condenar y hacer ejecutar a l monarca “en las formas” (lo que parece inadmisible para Kant. que era hostil a la pena de muerte en general. A diferencia de Robespierre Kant. que multiplica los crímenes mucho más de lo que los p re ­ viene. pues. autor de un manual titula Des délits et des peines (1764). GF-Flammarion.: Y Saint Just. por la Convención. Los constitu­ yentes conocían bien la cuestión. Así. En efecto. Lógica y lección bien aprendida de Beccaria. 4 Brumario a ñ o IV): “A partir del día de la publicación de la paz general. D . de que la historia bastaría pata probar. y todavía a comienzos de la Constit u ­ yente. “tristes testimonios de la bárbara temeridad de vuestras leyes penales”. Robespierre. Blanchot no se interesa en esa mutación en el interior dela Revolución. Antes de la Revolución.: De ios delitos y ¡as penas. a nuestra manera de ver crucial. (j. y más injustifica­ ble que el asesinato del soberano). Alianza. "Kant avec Sade”. Robespierre se convirtió. si p u e d e decirse. critica a Beccaria2 0 y sigue siendo un partidario incondicional de la pena de muerte. La cuestión del Terror. to d o En Sade vemos la prueba. T ras haber escrito públicamente.. 199SIfie . e l abolicionista Robespierre añade: “Cuidáos de confundir la eficacia de las pe ­ nas con el exceso de la severidad [. en su rechazo de la pená muerte. Todo secunda las leyes moderadas.. Filósofo y economista italiano. cit. Madrid. Encontramos aquí la gran cuestión de la crueldad. Robespierre se alza contra la pena de muerte. La continuación fue no solo el Terror y la s carretas sino el aplazamiento de la abolición para más tarde. que es uno de los correlatos d e Caridad”. Tras haber evocado los errores judicia­ les. por su parte. 1991). a menudo eran lectores de Beccaria..

a 32 los casos de pena de muerte en el Código de 1791. . Pero tras una larga discusión. pero las dos hipótesis no son contradictorias. como si. Lo hace sin demora tras la ejecución del rey. sin juicio. cada año. datan las primeras Declaraciones de los derechos del hom­ bre. para él. Víctor Hugo había declarado acerca de la pena muerte en materia política: “La abolición debe ser simple. Es la severidad excesiva. Da que pensar.conspira contra las leyes crueles”. pura y definitiva”. es cierto. el acta de la Constituyente deja constancia del mantenimiento de la pena de muerte. porque de esta Revolución y de este Terror. en 1794. doble hipótesis. atentado contra las personas y los bienes de particula­ res. pena suave e igualitaria. la Asamblea decide casi por unanimidad que la pena de muerte no será abolida”. en adelante uno pudiera abstenerse de la pena de muerte.2 1 Cuando se alza contra la pena de 2 1 Durante un debate en la Asamblea en 1848. y se habla de 35 mil a 40 mil personas ejecutadas o asesinadas sin juicio. Revolución en la Revolución. Y la pena de muerte. si se trata de un límite. hasta el remor­ dimiento inconsciente hubiera sido todavía lo suficientemente profundo e in­ tenso para que Condorcet esperara ser oído (se piensa en los hijos y hermanos de la horda primitiva tras la ejecución del padre). Al día siguiente de la ejecución del rey. y no política. Tras lo cual se limita. o bien el traumatismo. consistiendo el progreso en condenar la tortura y en limitar la pena de muerte a la simple privación de la vida (¡sin sufrimiento cruel! Y ese es todo el discurso sobre la guillotina. en 1793. La crueldad viene de un exceso de severidad. una vez que la muerte del soberano hubo consumado lo esencial del parricidio. Y es esta Revolución que Kant celebrará justamente en nombre de la idea del derecho y de las ideas de los derechos del hombre de que está “llena” el alma. en 1795. a la mañana siguiente de la ejecución del rey “en las formas”. reservándonos la Posibilidad de examinar si hay que conservarla para los delitos contra el Esta­ do . El Tribunal revolucionario de París y los tribunales especiales fuera de París hacen ejecutar a más de 17 mil condenados a muerte. pues. Proposición rechazada como otras análogas. que no tardará en seguir. Lógica profunda. No olvidemos que. Condorcet expresa con prudencia: Deroguen la pena de muerte para todos los delitos privados. decisión tomada “casi por unanimi­ dad”: “Votada la cuestión principal.“El exceso de la severidad" es “cruel”. en torno a dos grandes tipos de delito: atentado contra la cosa pública. diría Kant. más democrática que la tortura): “A todo condenado a muerte se le cortará la cabeza”. es la pena más cruel. También hubo e Jecuciones fuera “de las formas”. Condorcet se atreve a proponer una vez más la abolición de la pena de muerte. y el ejemplo de Victor Hugo testimonia una exigencia de discernimiento entre más de un sentido y más de un tiempo de la llamada Revolución francesa. o bien. la abolición parcial.

muerte. del espíritu de la Revolución. § xxvui.2 2 No solamente propone elevar una estatua a Beccaria (“Elevar una estatua a Beccaria es abolir el c a dalso2 3 ”).. en todo caso menos cruel y por tanto menos disuasiva que la pena de trabajos forzados a perpetuidad. según una lógica de lo s medios y los fines.) . la pena de muerte será abolida en la República francesa”. todavía hay tantos otros. contra el Terror. hasta utilitarista. Actes Sud. y resta elaborar un discurso abolicionista de p u ro principio (es lo que intento preparar en mi seminario. (j. y también en nombre de la Revolu ­ ción. Ya que. fue después de haber alcanzado cierto estado à seguridad y de pacificación cuando Europa derogó. Por consiguiente. con tanta frecuencia y tanta elocuencia. (“Pero si yo piuebo que esta pena no es ni útil ni necesaria. ob. cit. pero también e n nombre de los Evangelios contra la Iglesia. y solo contra todos aquellos que. pero fue esa misma Convención la que anuncia que “A partir del día de la publicación de la paz general. siempre invocan razones de utilidad o d e inutilidad. sino porque ya no sería “ni útil ni necesaria”. divide el tiempo mismo de la Revolución. jamás había condenado la pena d e muerte). y en su sistematicidad filosófica. pero no es una.2 4 que se oponía a la pena de muerte d e manera en suma bastante equívoca.^ »Ibid. de seguridad o de ejemplaridad disuasiva. en cierto modo. Uabolition. siempre lo hace en nombre del "No mataras" o de la “inviolabilidad de la vida humana”. 219. una “deconstrucción” de lo que es lo más hegemónico e n filosofía debería pasar por la “deconstrucción” de la pena de muerte. en esa Europa con la que soñaban los revolucionarios. como lo sugería hace un rato. en cierto modo. ¿Qué es ese tiempo? Puede decirse. pp.. Des délits et des peines. La Revolución es una dice. habrá instaurado la guilloti­ na.). “De la peine de mort . No hay derecho de tratarla como un bloque indivisible. etc. Fórmula extaordinaria. cierta paz se ha establecido en la Europa posrevolucionaria. 2000. ti i2 6 14Cesare Beccaria.9 9 . La consideraba también insuficientemente cruel. habré hecho triunfar la causa ^ humanidad”). a favor o en contra de la pena de muerte. Pero eso confirma q u e la pena de muerte fue derogada no tanto por razones de principio puro (aque­ llas a las que Kant -y deberíamos volver a hablar de esto.pretende incesante­ mente volver a conducir el debate. Actualmente. supuestamente por razone s 2 2Véase en particular sus Écrits sur la peinedemort. Arles. p. Es la palabra y la lógica de Beccaria. que todo eso llevó siglos. P . Robert Badinter escribió un bello prefacio a este libro y puso esta frase C P "' epígrafe de su última obra. de todo su andamiaje (como del discurso sobre lo que se llama “el a n i­ mal”). 13 . tras haber tomado debi­ da nota del hecho altamente significativo de que ningún discurso filosófico e n cuanto tal. 1979-1992. de todo aquello de lo que es solidaria -comenzando por cierto concepto de la sobera ­' nía-..l>. Fue la Convención la que. Fayard. París. al inaugurar el Terror. Este equívoco no fue levanta­ do.

Paris. “ Freud et le régicide. * Guerre des partisans.25 Precisamente son esas duraciones (muy largas y muy cortas a la vez. G allim ard. se lo “acorta”. Quelques concordances entre la vie des sauvages et celle des névrosés (1913). Le besoin d'avouer (Viena. ese ciudadano merecía la muerte. pp. estando en marcha la Revolución o ya habien­ do tenido lugar. 1926-1928. pero ¿hay una escala para la muerte?) lo que hay que estudiar en su enmarañamiento. Payot. [Trad. comprometiéndolo en cuanto tal . en: Revue iermanique internationale. y prefacio a la reedición de Theodor Reik.a la pena de muerte su carácter de homicidio san­ cionado por la ley. N o se trata de juzgar al rey.. a su juicio. 1958). Nueva York. La Revolución es una guerra que protege a su Estadonación. mientras que admiraba a Cromwell. Pero ese equívoco está en todas partes. cosa que los filósofos no hicieron. supongo. Madrid.). 1993. Freud no tenía ninguna simpatía por la Revolución francesa. Totem et Tabou. Mi posición frente a la pena capital. É. sino en nombre del psicoanálisis. 2001. él era abolicionista.de principio. un acto real y necesario de homicidio del padre. y encargó a Theodor Reik que se explicara sobre esto por él. París.. ya se presente en la forma de un crimen individual o de represalias ejercidas por el Estado . Le Ptychologue surpris. Louis C apet debía ser juzgado como un ciudadano francés entre otros. Denoél. en el proceso de Luis XVI. (N . según la escala elegida. dice Robespierre. “Si la humanidad sigue negando -declara Freud. y en Totem y tabú afirma que en el origen de toda sociedad hay un acto de homicidio. como en la frontera porosa que siempre separará.: j. sino por el reconocim iento de la necesidad psicológica de la interdicción universal: no m atarás [. se “suspende la justicia”. Alianza. París. Deberemos volver a hablar de los Estados Unidos. ningún país puede entrar en la Comunidad Europea si no suspende la pena de muerte. Por otra parte. Élénients d une reflexion . la guerra civil. Por otra parte. En la actualidad. la pena de muerte. Las dos lógicas no se asemejan. Este equívoco en2 5Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. 2000. Según el otro discurso. 2001J y Theodor Reik. Yo observé que se tomó el riesgo de conde­ nar la pena de muerte. Afirm o ser un adversario resuelto del homicidio. cast.) . no como ciudadano. es porque siempre se negó hasta ahora a mirar la realidad de frente. a recono­ cer la existencia de la vida afectiva inconsciente. Traidor a su país. Uno consiste en considerar al rey como un enemigo de la nación: entonces se supri­ me a ese extranjero. en el concepto oscuro de guerra. 1973. Véase también Élisabeth Roudinesco.: Tótem y tabú. pues. 14. no está dictada por razones hum anitarias. la guerra nacional y esa “guerra de guerrillas”* de que habla Schmitt. seguido de una sanción que permite la revalorización simbólica del lu­ gar del padre.26 Me parece que el regi­ cidio es necesario para que luego venga la abolición. La mo­ dernidad de esa “guerra de guerrillas” comienza muy pronto.: Dos discursos concurrentes se autorizaron a justificar ese regicidio. como en la guerra se mata al soldado de otro país beligerante. R. del T. 113-126. sino de ejecutarlo. D. 2 6 Sigmund Freud.

si la ejecución de u n soberano en cuanto tal. Yo no sé si había que ejecutar o no al rey. la cuestión queda abierta. que está en el centro del Contrato social. ¿Pero alguna vez tocó a su fin la Restauración? La estructura monárquica y la figura del soberano ¿desaparecieron alguna vez en la historia de las Repúblicas francesas? . y llegaba a considerar menos injustificable e l asesinato sin proceso o la abdicación del rey. no sin dudas ni remordimientos. a todas luces. Kant daba el ejem­ plo de Charles I y de Luis XVI. justifica el principio de la pena de muerte. de crimen contra la humanidad. en cierta y m uy complicada medida. con todo lo que de eso depende (los conceptos de derecho a la vida. como la de compasión. No puedo explicarme aquí sin rodeos demasiado largos). vuelvo a eso ¿ha muerto el rey? ¿De hecho? ¿Se llevó a cabo dicha ejecución? Para retomar la distinción kantiana. en mi seminario. de hecho. de eso hablaba hace un rato) como por razones del corazón (noción que. Uno de los dos cuerpos del rey. por cierto. por inadmisible que pueda parecer el Terror.) o el conjunto de los principios revolucionarios que están integrados a determinados discursos jurídico-políticos universales de la mo­ d e r n id a d . Pero lo seguro (y supongo que es lo que usted subraya en “la idea del regici­ dio necesario”) es que. ¿fue un asesinato? ¿O bien un juicio y una ejecución “en las formas”? De hecho. se limitan al derecho penal nacional y jamás prohíben matar legalmente “en la guerra" Ocurre lo mismo que con un concepto como el de “enemigo público”. el soberano no puede ir a juicio sin destruir el principio y el fundamento del Estado. el cuestionamiento del principio mismo de soberanía. Louis Cape ti fue ejecutado. cuando Rousseau. de genocidio. es una contradicción interna y n° solamente injustificable sino imposible. y “en las formas”. o de convocarlo ante un tribunal internacional. las Declaraciones de los derechos del hombre en su desarrollo histórico. fue ejecutado. de “progresos” innegables: por ejemplo. por definición. Sí. Pero. U n cuerpo del rey. En cuanto tal. intento s u s traer. por otra parte. esos actos fueron de hecho (y subrayo el enigma de ese hecho) el precio que había que pagar por una gran cantidad de adquisiciones mayores. por injustificable que dicho regicidio parezca en e s a lógica. tanto por razones de principio (insisto en ese punto: por principio y no por razones d e inutilidad o de dudosa ejemplaridad. estoy a favor de la abolición incondicional de la pena de muerte. es.venena todas las aboliciones de la pena de muerte que. a una simple sentimentalidad patética. Eso es lo que hoy cambia al res­ pecto: la posibilidad nueva de juzgar a un jefe de Estado. la idea o el bosquejo de un Tribunal penal internacional. Kant pensaba que nada era peor y más ruinoso para los fundamentos de la soberanía que la ejecución del monar­ ca “en las formas". etc. un anciano jefe d e Estado. y que querría aliar a las “razones de principio”.

28En Francia. R . Así como tampoco la ejecución por “legítima defensa”.2 8 ]. organizada. D. Su abolición legal (que desde hace unos diez años se extiende a la mayoría de los Estados en el mundo. Sin siquie­ ra convocar toda la imaginería del Eliseo y de la monarquía actual.7Si se considera que en el interior hay 2 7 Ernst Kantorowicz. E.: ¡Claro que sí.: La cuestión. Essai sur la théologie politique au Moyen Aige (195 7). É. se prolonga mucho más allá de la muerte real del soberano. Es precisa­ mente la teoría de los dos cuerpos del rey y la tradición democrática de la idea teológico-política de la soberanía lo que habría que reconsiderar aquí. Véase Robert Badinter. Por eso. es que fue preciso la ejecución del rey para que luego tuviera lugar la abolición de la pena de muerte. Entramos en un debate complicado sobre la pena de muerte. uno natural y sometido a las pasiones y a la muerte: el otro. Sin hablar del límite inestable entre el “hacer-morir” y el “dejar-morir". . político. R. L'abolition. Esta concepción feudal de la realeza supone que el rey posee dos cuerpos. Les deux corps du roi. 1989 [Trad. cit.haya llegado aquí a su fin.: Dos siglos más tarde. cast. en el discurso abolicionista -al que en cierto modo suscribo. Alianza. Sin embargo. está ligada a un concepto muy oscuro y cada vez más dogmático. me parece imposible restablecer la pena de muerte en Europa.Con su derecho de gracia y la representación de la soberanía nacional que encarna. Los miembros de dicho cuerpo son los súbditos del reino. como lo recalqué al expresar la idea del regicidio necesario. Cierto cuerpo del rey2 7 debió ser ejecutado.hay inconsecuencias que se deben deconstruir. China y buena cantidad de países árabes musulmanes) no signifi­ ca el fin de la ejecución decretada. un presidente de la República elegido es una especie de rey. ejecutando. de hecho. Inmor­ tal >este segundo cuerpo del rey. en una situación de guerra civil o de casi guerra civil! ¿Dónde empieza la guerra civil? ¿Dónde termina. incorporados a ese cuerpo político cuya cabeza es el rey. y bajo una presión en parte internacional. abogado que llegó a ministro de Justicia bajo la presidencia 'fe François Mitterrand. G allim ard. 1985J. no es seguro que el rey haya muerto. Ningún Estado abolicionista decretó alguna vez que el exter­ minio de los soldados enemigos era un acto ilegal. Paris. Madrid. La noción de guerra. ob. gracias a la lucha llevada a cabo por Robert Badinter. salvo en los Estados Unidos. insisto. institucionalizada en general. pero van a seguir matando.: J -D.: Los dos cuerpos del rey: un estudio de teologia política medieval. pero eso no significa que el espectro de la monarquía -del padre soberano como condición de la unidad del Estado-nación. el cuerpo político. en ciertas situaciones: por ejemplo la guerra. Fue en el interior de un Estado soberano -hoy Francia o Europa en cuanto Comunidad Europea—donde se derogó cierto tipo de ejecución legal. la pena de muerte fue derogada el 30 de septiembre de 1981. ilegítimo o sancionado por la ley.

Schmitt también da esa definición de la soberanía: tener el derecho de suspender el derecho. Los revolucionarios decidieron que en ese momento había que s u s ­ pender la justicia y. me expliqué sobre esto e n Políticas de la amistad).“enemigos públicos”. no es posible comprender la soberanía. El concepto de esta autoridad o de esta potencia fue transferido a l monarca como “derecho divino”. Sin esa categoría de excepción.: Usted encaró esta cuestión a propósito de Carl Schmitt. allá en contra de él. sus palabras siempre son útiles para una problematización de lo “político” y lo “jurídico”. ¿por qué no matarlos. para hacer justicia a la Revolu­ ción. esa herencia permanece innegable. Hay que deconstruir el concepto de soberanía. Y s i lo prueban son inocentes. para su deconstrucción (“teórica y práctica". no olvidar jamás su filiación teológica y estar dispuesto a questionaria en todas partes donde se ejerza. los policía s matan a delincuentes cuando se consideran en estado de legítima defensa. “ya que estamos”? Hoy. Y sí. ¿Cómo tratarla? Volvemos aquí a la cuestión de la herencia de la que parti­ mos. él dice que un soberano se define por s u capacidad de decidir la excepción. en suma. Es soberano quien efectivamente decide la excepción. cit. En efecto. suspender el Estado de derecho. propia­ mente o figurado. y del heredero en general-. ese concepto es de origen teológico: el verdadero soberano es Dios. para dar lugar al derecho. Aquí no hay ningún relativismo ni ninguna renuncia a la exhortación de “pen­ 2 9Jacques Derrida. La cuestión. la gran cuestión realmente es en todas partes la de la soberanía. en todas partes donde se pronuncia la palabra soberanía. R. Politiques de l'amitié. Hoy. D. uno puede referirse provisionalmente a Carl Schmitt (cualquier cosa que se piense de él. entonces. en democracia.2 9 ]. no importa qué diferenciación interna se le reconozca. o el Estado de derecho. . es realmente la de una lim itación de la soberanía del Estado y del concepto de guerra. ¿Qué es una guer r a civil? ¿Qué es un enemigo público? É . Luego la soberanía fue delegada al pueblo. con los mismos atributos teológicos que aquellos atribuidos al rey y a Dios. ob. o a la nación. Esto supone una crítica inflexible de la lógica del Estado y del Estado-nación . en su form a actual. como se decía) según la singularidad de los contextos y los desafío s .: Hace un rato. puede resistir ciertas fuerzas que yo considero como más amenazador!* Lo que yo llamo aquí "responsabilidad” es lo que dicta la decisión de estar aqu í a favor del Estado soberano. Y sin embargo -y de ahí proviene la temible responsabilidad del ciudadano. bajo su nombre o bajo otro. en determinadas situaciones el Estado. Omnipresente en nuestro discurso y nuestros axiomas. usted hablaba del regicidio como de la necesidad de una excepción. Hoy.

Esta aporía. Hay casos en que sostendría una lógica del Estado pero pido examinar cada situación para pronunciarme. se apoyó en la filosofía platónica para desatar el la:o entre la religión V b política para secularizar la idea republicana.: La invención del término soberanismo es reciente. Una vez más. jurista e historiado! (ranees. Tam­ bién debe reconocerse que cuando exigimos no ser incondicionalmente soberanistas sino serlo en ciertas condiciones. que oponía al dominio ' ' “Lo que usted llama ‘globaluación’ es un. en verdad. D. Esto vale también para la soberanía del sujeto. 181 y ss. Pero hay que reinventar las condiciones de la resistencia. R. t I. Tras esta aparente “desoberanización". p.sar y deconstruir la herencia. Exige una disociación difícil. Por tanto. incluso ahí donde parece posible. "Corpus des mivres de philosophic en langue trançaise”. diría que según las situaciones soy antisoberanista o soberanista.. el poder o la potencia). La deconstrucción comienza ahí. Véase Les sn litres de ti Rcpubkfnc ll57í>>. É . La deconstrucci ón está del lado de la incondicionalidad. Que no me hagan responder a esta cuestión como se aprieta el botón de una máquina primitiva. si la hay. ob cit . fVLriqiiC' de t'jm iag. progresivamente. París. Pienso por ejemplo en la coalición incoherente pero organizada de fuerzas capitalistas internacionales que. es la condición misma de la decisión y la responsabilidad. y no de la soberanía. y reivindico el derecho de ser antisoberanista aquí y soberanista allá. Favard. que a su vez la encarna. c u . casi imposible pero indispensable entre incondicionalidad (justicia sin poder) y soberanía (el derecho. si me atrevo a decir.) estrategia de despoiitiración al servicio de inte­ reses políticos particulares" (Jacques Derrida. 1 1 lean Bodin (1530 15^6). No solo desde el punto de vista político o del derecho internacional y la relación entre los Estados. me interesaba en el concepto de soberanía puesto en práctica por Georges Bataille.3 0 se adueña del mundo en tales condiciones que la forma “Estado” es lo que todavía puede resistir mejor. Por el momento.i! J. Du­ rante los años de que hablábamos hace un rato. incluso ahí donde parece imposible. Designa a quienes se oponen a la deslegitimación del Estado-nación en provecho de una comuni­ dad europea a la que. siempre se termina por delegar la soberanía en otro sistema. ya estamos cuestionando el prin­ cipio de soberanía. Ni'tv . en nombre del neoliberalismo o del merca­ do. p 1SJ) E>ta Irase cs una “finta retórica". véase ibid .: Se tomó conciencia del hecho de que la cuestión de la soberanía era decisi­ va. opera un proceso de transferencia de la soberanía: se pasa de la teocracia a la monarquía y luego a la república. una reconstitución de Jacques Derruía del discurso K-hmirtiano. le corresponderían todos los atributos de la soberanía. tue ei primero que enuncio una teoría de la soberania como "fundamento del ser de la República" Partidario de la monarquía.

v. viii. como estaría tentado de pensar. 382-383). de la más inocente afirmación de pertenencia a tal comunidad nacional. En adelante utilizaré ese léxico de manera mucho más prudente. La sustrae al horizonte del sentido y el saber. para una nación constituida en Estado soberano. a pesar de sus rasgos de semejanza con el dom inio. en: L'écriture et la difference. É. Más lejos se lee: “Al redoblar el dominio. cits. ¿Hay que hacerlo. debe sacrificar todavía el dominio. desde el umbral de la más simpática conciencia nacional. sobre todo en el subcapítulo titulado “L’époque du sens: maítrise et sou vera ineté”. a pesar de la diferencia que él marca entre el dominio y la soberanía. eit. pues. La soberanía. (N. pero no estoy seguro de que un nacionalismo no esté ya en marcha. es siempre un Estado-nacionalismo.]■ Lejos de suprimir la síntesis dialéctica. París. hasta por la expansión del Estadonación? El nacionalismo. (j. J. U n hegelianisme sans réserve". que es una forma muy moderna de la lucha por la supervivencia. obs. 1973. R. 373 y ss. 1976). Y más tarde el ideal de la nación se transformó en parte en un nacionalismo cargado de xenofobia. Bataille arranca esa operación a la dialéctica. En el discurso de los revo­ lucionarios se trataba de una idea nueva cargada de esperanzas.ix) * Se refiere a una batalla donde los franceses. cultural. Ese m ovim iento se compl¡ca aún. el 20 de septiembre de 1792. la soberanía es algo diferente. me pregunto si. del T.* en la idea de que el pueblo en su conjunto debía defender sus fronteras. A tal punto que. Arriesgar la muerte no basta si la intervención no se lanza. la inscribe y hace funcionar en el sacrificio del sentido. vil. deja de ser una figura en el encadenamiento de la fenomenología” (p. . De ahí proviene la dificultad de escaparle. ob. Lo analizo en “De l’économie restreinte à l’économie générale.. celosa.hegeliano una suerte de soberanía que implicaba la experiencia de la pérdida en el éxtasis. la risa o el vagabundeo. esta última palabra no mantiene aún. lingüística. la soberanía no escapa a la dialéctica [. la presentación sentido de la muerte” (pp. por otra parte? ¿No sería mejor. una tradición teológico-política muy equívoca.) )J Sobre todo en L'autre cap y en Le monol/nguisme de l'autre. 376)... hoy. G allim ard. y como intenté decirlo en otra parte. p.3 2 Releyendo hoy de otro modo esos textos de Bataille.1976. t. Las dificultades comienzan ahí. de odio al extranjero.: ¿Cómo encontrar el límite correcto entre la reafirmación de la nación -no tengo nada contra ese término.y el nacionalismo.: Observemos la evolución del concepto de nación. no contra los extranjeros sino contra la reconstitución de los feudos. sino que se inviste com«1 trabajo del negativo. como posibilidad o azar. sobre todo en la lógica sacrificial que Bataille asume. una subversión del feudalismo que desembocó en el entusiasmo de Valmy. por discreto que sea. Esta victoria galvaniz«1 • ’ Francia. D. es decir. derrota­ ron inesperadamente a los prusianos.3 3 com­ prometerlo en otra experiencia de la pertenencia y otra lógica política? “ Este motivo de la soberanía aparece en particular en L'experience intérieure y las Conferences sur le non-íavoir de Georges Bataille (CEwvres completes. “Siendo a la vez más y menos que un dominio. una reivin­ dicación ardorosa. al mando de Dumouriez y Kellerman. vindicativa.

R. París. de ser posible. en todos los países del m undo. en una época en que todo deseo de revolución. Reducir el com unism o a los crímenes cometidos por los regímenes que rei­ vindicaban el socialismo real. U n ejemplo: uno de m. Nicolas Werth. me parece espantoso. la memoria y la h istoria(la historia del historiador) nunca deben separarse. Por lo que se refiere a los crímenes de que usted habla. R obert Laffnnt. como lo hemos dicho. en la medida en que sería vergonzoso. Por cierto. y por lo tanto tratar de saher. todos aquellos que habrían adherido a partidos comunistas durante cincuenta años. Estas situaciones son frecuentes. incluida la de miles de m ili­ tantes en el m undo. serían pasibles de u n tribunal de depuración por haber cola­ borado en una empresa “crim inal”.amigos. 1997.. aunque no se reduzcan una a otra. Y un día habrá que escribir la historia de esta tragedia y sus diferentes represiones. J . en el mismo proyecto. Espectros de M arx es el anti-Libro negro del comunismo. N o me parece. Karel B. pero cuyo padre había sido un heroe comunista de la lucha antinazi. Hay que responder y dar cuenta. Cuenta con la memoria y con la historia. Así. en que todo fantasma de un ideal revolucionario es conm inado a ser reprimi­ do. A n Jrzcj PaciKowski. represión. La criminalizai ión del comunismo es totalmente evidente en el prefacio de Stephane Courtois. Le Lure noir du commumsmt O r n e s . lo peor estaba ya presen­ te. Por supuesto. A eso conduce la identificación del comunismo con un crimen. j. R-: Lo que resulta perturbador en Espectros de Marx es que usted renueva las esperanzas en la Revolución. ’’ Stephane Courtois.: Es una esperanza un poco sombría. lean-Louis Panné. C o n el nazismo todo ya estaba dicho. muerto por Francia en La Resistencia. profesor en la vieja Universidad de Berlín O riental. reducir el comunismo al gulag.ittoselc. D. cosa que llevó a algunos autores del libro a tomar distancias ..: También aquí mi libro va en sentido inverso. todos aquellos que habrían reivindicado el comunismo. Kean-Louis Margolin. Pero él mismo había sido perseguido por su hos­ tilidad al régimen de A le m a n ia oriental. En este sentido -y solamente en este-.: que condena de antemano a la crim inalidad el proyecto mismo de una revolu­ ción reduciendo toda la historia del comunismo. Es como una ejecución de lo imaginario. pero también por la herencia y en consecuencia por la memoria. agregaría que la desviación de un ideal o una esperanza es la peor de las cosas. apuesta siempre Por el contratiempo. ¡erreur. analizar y no olvidar. a un asunto de contabilidad.3 4 el É. muertos por ese ideal. fue acu­ sado recientemente de colaboración con el antiguo régimen porque era el hijo de un m ilitante prosoviético..É . lo que ocurrió al comunismo con el guktg es la peor de las catástrofes.D.

1993. Robert Laffont/Calmann-Lévy. conduce a afirmar de m anera insid iosa que e l fascism o y el antifascismo estarían igualmente en sim etría. de que hablabamos hace un rato. luego que el racism o y el antirracismo (o neo-antirracismo. 15. Le passé d'une illusion. eco n ó n "' . Gallim ard. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. Usted. de F ra n ço is Furet. d rogas). México.É. El horror econ óm ico.3 5 y sobre todo en Paul Yonnet. aunque permanezca alerta frente a todas las derivas de que ya h em os hablad o. usted inventa una nu eva o p o sició n . 1995J.37 T am bién se p e rcib e n algunas huellas en Pierre-André Taguieff. Yo no pienso nad a s e m e ja n te . y alim e n tá n d o se uno del otro. según la fórm ula con sag rad a) tam b ié n esta­ rían en simetría. París. a golpes de a n tico m u n ita rism o . 2000. mayo-agosto de 1993. p. guerras económicas. exclusión de los exiliados. tan fanáticos uno com o el otro . 14 de enero de 1993. Buenos Aires. 1995 [Trad.: No es cuestión de olvidarlos sino de analizarlos de m an era coh erente y sin confusión. el militantismo antirracista. m afias. por o tra parte. en: Le Nouvel Observateur. Vo/yage au centre du malaise français. p . n o v a ciló en 1 9 9 3 en acusar al “neo-antirracismo” de SOS-Racismo de tratar de o cu p ar el s itio del “mito marxista y el esperantismo proletario”36 para p ro m o v er un a “exig en cia de extinción de la identidad francesa”. Propone crear una n u eva In te rn a c io n a l para lu­ char contra las diez plagas del nuevo orden m undial (d eso cu p ació n . “ Paul Yonnet. Lhorreur économique. sería tan peligroso como el racismo. La equivalencia del com unism o y el nazism o. Essai sur l’idée communiste au xxf siécle. FCE. sobre todo por Laurent Joffrin en “Quand (’intelligentsia soutient Le Pen”. e tn icism o -fu n d ad o en el suelo y la sangre-. }í>Viviane Forrester. cast. Se encuentra esta tesis en El pasado de una ilusión. El título está tomado de un poema de Arthur Rimbaud. anticom u­ nismo exacerbado y críticas del m ulticulturalism o.39 En suma. De igual modo. fc e . . L'effacement de l'avenir.: El horror co. Hoy se extiende una nueva vulgata: hab er sido an tifascista e n nom bre del comunismo. Las tesis J e este libro fueron criticadas. París. c o n sus in e v itab le s sim plificacio­ nes. y expresa la idea de una “Declaración sobre el horror del estad o d el m u nd o” que hace eco del título del libro de Viviane Forrester. por su parte. sería la m ism a cosa que h a b e r sido fascista. 1998 [Trad. G alilée. o porque uno pertenecía a un partido com u n ista e n la entreguerra o durante la guerra de 1939-1944. 1997]. 1 7Paul Yonnet. 75. París.: El pasado es una ilusión. 1 8Píerre-André Taguieff. París. Fayard. poder de los Estados fantasm as. “Sur la crise du lien national”. son toda una autoridad.38 cuyas obras sobre el racism o . en: Le Débat.s François Furet.1^8. cast. mientras el mundo se unifica e n las filas d el neoliberalism o y todos aquellos que creyeron en el ideal de una socied ad co m u n ista se ven obligados a hacer el duelo. que. tráfico de arm as. R. propone un programa que llam aría de bu en a gana de despertar de las conciencias.

a través de toda la hum anidad. com o usted acaba de h a c e rlo . del lugar de lo político y del tener-lugar político. a una presuposición del sitio. de la im previsibilidad. Pero es precisa­ mente eso m ismo lo que hoy se disloca. un n u e­ vo estilo de la “p rá c tica ”.J. com o siem pre lo estuvo. sin duda. a una com unidad nacion al. y se buscan figuras inéditas. S in em bargo. des­ de sus orígenes griegos y a través de sus m utaciones. n o es la In te rn a c io n a l del Partido C o m u n ista o de un Partido cualquiera. y se deslocaliza. pero la forma “P artid o ” n o es ya la form a m ayor de la lu ch a po lítica. la encaram os co n los tem as del acon tecim iento. del lugar p o lítico en particular. Lo que se llam a lo p o lítico no puede ya estar ligado. de una In te rn acio n al de los partidos o del partido. una autoridad previa que. U n o querría seguir Pensando. y sin duda por bastan te tiem po todavía.. por o tra parte. pues. La cu estió n del “program a”. en su co n ce p to m ism o. d ictaría las d ecisiones y las responsabilidades (anulándolas así de antem ano y al m ismo tiem p o ). es el c o n ce p to m ismo de lo político . y que está ligado a un territorio insustituible. A través de todos los sobresaltos actuales se e n co n tra rá n m il síntom as de esta situ ación. Basta . de la alterid ad . al disponer de ese saber. una nu eva form a de alianza. de las luchas com o las que se asocian en F ra n cia al n o m b re de Jo sé B ové (por e je m p lo ). co n tra esas plagas. pero cada vez es más difícil. S e n ecesita n programas.. está claro que esas form as originales que n o puedo d efinir yo mismo n o son ya las formas estatales de un partido. aunque lo estatal siga siendo una forma privilegiada. de K osovo. la cuestión del lugar. para saludar la memoria de aqu ello que. P ero con serv é esa palabra. Yo h ab lo de una nueva In tern acio n al allí donde las solidaridades se buscan. y de lo estatal. Lo que se en cu en tra en curso de “d e c o n stru cció n ”. una eco n o m ía y una estrategia program áticas. un desafío fundam ental de lo político. hoy. la palabra “programa”. N o m e opongo a la e x iste n cia de los Partidos en general. h ab ría sido una gran s e ñ a l. ya se trate de la guerra del G o lfo . e n tre otras reservas. todavía son necesarios. efectos secundarios de programa. La In te rn a c io ­ nal de que h a b lo . n o estan d o más. En ocasiones hay más proximidad entre un japonés y un francés que entre cada uno de ellos y su vecino de edificio o de pueblo. si la idea misma de program a p o lític o n o sigue pagando un trib u to ese n cial a un c o n ce p to perimido de lo p o lítico . D. que lo p o lítico es lo estatal.: Pero vacilaría en utilizar al respecto. sobre todo en virtud de la transform ación tecn o cien tífica y tecn oeconóm ica del cam po mundial. y por lo tan to ocurre sin programa. del territorio. pero en prim era o últim a instan cia lo que hay que h acer se in v en ta o se in a u ­ gura. Estas turbulencias sig n ifican que se busca algo. A través del nuevo régimen de las telecom unicaciones no estamos ya d o n ­ de creíam os estar. M e pregunto. C arl S c h m itt subraya que lo p o lítico n o se reduce a lo estatal. com o se lo hacía antes. S e ha vuelto imposible pensar. c o n mayúscula. que implica un saber de las norm as.

Tal es el “espíritu” de las Declaraciones de los derechos del hombre (más allá de las declaraciones de los derechos del hombre y del ciudadano). Dichos Estados. Ese concepto de hospitalidad cosmopolítica. por respetable que sea. 1989]. París. Madrid. y sus ciudadanos súbdi­ tos. Deben hacer repetar esas reglas y por ende plantear límites al recibimiento del ciudadano extranjero: por un tiempo breve. cast. p. en la simetría de los derechos y los deberes) entre l°s 4 0 Immanuel Kant.: ¿Cómo se puede hacer? ]. Cuando Kant define las condiciones de la hospitalidad universal. el pasaje por una lengua hegemónica. Esta dislocación general disocia el campo político del campo te­ rritorial y nacional. como visitante y no como residente (o sea.4 1 Cuando hablo de democracia venidera -esa cosa que puede parecer un poco loca o imposible.40 no obstante se refiere a una multiplicidad de Estados que jamás se convertirán en un Estado universal. la Internet.: No se puede hacer de un día para el otro por la sola decisión. suponía aún que el ciudadano fuera ciudadano del mundo "en cuanto ciudadano”. por el contrario. Poirer y Françoise Proust. en cuanto súbdito de un Estado-nación. El estado del mercado financiero puede modificarse en una fracción de segundo. pues. El ideal cosmopolítico de Kant. Pero los derechos del hombre tam bién deben estar extendidos más allá de la ciudadanía. todavía me parece ligado a una figura de la ciudadanía del Estado-nación. sección. por un tiempo más largo.pienso en una democracia que no estaría ya ligada de manera esencial a la ciudadanía. O-1 1 -) [Trad. aquella que se encuentra en vías de dislocación. encore un effort!. 1991. ese compromiso (que no necesa­ riamente es recíproco. Flammarion. ob.con tener en cuenta.: La paz perpetua. Cosmopolites de totu les pays. es necesaria y hasta hay que luchar para que algunos seres humanos. D .-F. y la rapidez de las comunicaciones en la Bolsa etcétera. deben definir las leyes de la hospitalidad. . 4 1Véase Jacques Derrida. cit. R. permanezca trabado por el estado de la letra o la letra del Estado. Vers la paix perpctuellc (2a. por el que tengo el mayor respeto. Antes de hablar de “programa político”. “El derecho cosmopolita debe restringirse a las condiciones de la hospitalidad unW «-'1' sal”. de transformación. É . Es necesario que se desarrolle esa “nueva Internacional”. aquí vuelvo a la misma contra­ dicción aparente: no estoy en contra de la ciudadanía. de transgresión. que están privados de ella. Vuelvo un instante a la cuestión de la hospitalidad. Tecnos. etcétera). y siempre perfectible. Una vez más. traducción (francesa) de J. 3er. hay que saber qué se entiende por “lo político". Se está forjando un nuevo concepto de lo político. es decir. artículo definitivo sobre la Pa1 perpetua). aunque ese “espíritu”. para percatarse. final­ mente puedan adquirirla. el teléfono móvil. 93. en su inspiración.

a la lógica del derecho internacional para salvaguardar los intereses de su Estado-nación y su soberanía? E. Usted me formulaba la cuestión de lo hum anitario. S in embargo. Económ ica o militar. esto no se detiene en fronteras Estado-nacionales o en contratos de ciudadanía. Por lo tanto. e x iste y resiste toda form a de c o n stru cc ió n a priori. lo subrayaba) una idea “política”. al proyecto de una organización no gubernam ental que acuda en ayuda de hombres y mujeres desamparados? Esta idea no es ni ha sido jam ás (S ch m itt. sin plantear a priori un principio fundador.hombres. estemos lo más alerta posible respecto de las coartadas hum a­ nitarias y los políticos sospechosos que instrum entalizan los “derechos del hom ­ bre”. siempre hay que ver: ¿quién hace qué en nom bre de lo humanitario? ¿Cuá­ les son las relaciones entre ciertos Estados soberanos poderosos -ca si siempre los Estados Unidos—y la O N U cuando algunos Estados imponen la lógica de sus intereses a organizaciones no gubernam entales o multigubernamentales o bien se resisten. ni siquiera si eso no las borra ni las descalifica necesariamente. E.4‘ 4: V éase nuestro capítulo ^ "Elogio del psicoanálisi> . inseparablemente. entre los vivos y los muertos. e incluso entre los vivos y los que están por nacer. Yo saludo la lógica hum anitaria en su “espíritu”. E n n o m b re d e un m ism o p rin c ip io yo n o tom aré la m ism a d e c isió n e n m o m e n to s d iferen te s. inseparablemente. entre los vivientes (¡co n los “anim a­ les”!)) y luego.R. Por supuesto. en ocasiones ciertas “grandes potencias” intentan instalar o prote­ ger así una hegem onía. Por lo tanto. Por tan ­ to. inclu so de c o n s truido. n o h ay n ad a relativista u o p o rtu n ista en esto. desconfío de ella cuando está controlada por ciertos Estados al servicio de cálculos a corto o largo plazo. J. M e o p o n d ría a tal o p e r a ­ ción h u m a n ita ria en un caso. p ero e n su e je c u c ió n se d e b e te n e r e n c u e n ta la sin g u ­ laridad d el c o n t e x t o y el m o m e n to . por el contrario — también ocurre con frecuencia-.R.: H ay u n p rin c ip io . en otro espíritu. hasta diría. U n a v e z m ás. y la apoyaría en o tro . la identidad ciudadana. a veces muy simplemente al servicio del mercado. se necesita la identidad. en el sentido tradicional del término.: P re c isa m e n te en virtud de esta actitu d usted in clu y e la o b ra de Freud en sus an álisis: la singularidad de un sujeto. usted sugiere que se tome posición “caso por caso”.: En otras palabras. A l tiempo que salvan po­ blaciones. pero en cier­ tos momentos el imperativo categórico excede la responsabilidad del ciudada­ no en cuanto tal. D. Pero. ¿cómo oponerse a la idea misma de lo humanitario.

era uno de los líderes del South African Communist Party45 (SACP). que pagó el precio más elevado. París. cast. tienen el mismo uso del tiemp0- . J. usted volvió al espíritu de Marx por el sesgo de Sudáfrica y para rendir un homenaje a un hombre excepcional. luego al convertirse en uno de los principales responsables del a n c . al que él volvió contra los opreso­ res.: Por supuesto. en principio al fundar el primer estudio de abogados negros de johannesburgo. comen la misma comida. R. Mandela es una de las grandes figuras de la modernidad de hoy. sujeto ciudadano o sujeto del derecho. D . la que él inspira y la que él experimenta. usted despierta el espíritu de la Revolución al dedicar su libro a un militante comunista sudafricano.46 J. y finalmente al pasar más de 27 años en prisión sin volverse loco. D. y “Admiration de Nelson Mandela ou ¡es lois de la reflexión” (1986). que pasó cerca de treinta años de su vida en prisión y dejó estupefacto al mun­ do entero por su genio reconciliador y su serenidad. [Trad.. y hasta entabló negociaciones con el poder blanco en contra de 4 3Jacques Derrida.”4 3 Además. en él se reflejan.: A propósito de singularidad.j. D. pensaba e'1 el sistema parlamentario británico” (p. Yo pude visitar la celda donde vivió en condiciones espantosas. como se diría la pasión de t Nelson Mandela. Fayard.]. doble genitivo. Cuando pensaba en la democracia occidental y en la libertad. “Le demier mot du racisme" (1983). El asesino había actuado solo y apuntaba a hacer fracasar las negociaciones entre el ANC y el gobierno. sujeto del inconsciente. Fue denunciado por una mujer blanca de origen afrikaner. Usted dice de él: “Admi­ rable Mandela [. etcétera).: Para mí. cit.: Un largo camino hacia la libertad. permanece. Véase Un long chemin vers la liberté.: Chris Hani fue asesinado algunos días antes de que yo pronunciase y le dedicase la conferencia sobre “los espectros de Marx”. En ocasiones resiste in­ cluso a su asignación de “subjetividad” (en todos los sentidos del términosujeto como sustancia idéntica a sí. Es el heredero del pensamiento occidental. como ya dije.. la singularidad resiste. 1995-1 1? “La prisión no roba a uno solamente su libertad. Tie­ nen el mismo foco. también trata de desposeerlo de su identi­ dad. Nelson Mandela. Ma­ drid. en: Psyché. 45Chris Hani fue asesinado el 10 de abril de 1993 por un afrikaner miembro de una organiza­ ción de extrema derecha. Militante del African National Congress44 ( a n c ). R. ob. 46 Nelson Mandela redactó clandestinamente sus recuerdos durante su encarcelamiento en el penal de Robben Island.47 Salió con una s e r e n id a d extraordinaria. Admiración de Nelson Mandela. 315). negociaciones que debían desembocar en las primeras eleccio­ nes “multirraciales”. 1998: “Confieso que soy un poco anglófilo. Todos llevan el mismo uniforme. 44El ANC fue fundado en 1912.: Inmensa figura. y luego en la victoria del a n c . É. en efecto. Aguilar. sujeto de la ley.

la o p in ió n de sus com p añeros de lucha. diría que M andela m ilitó p ara q u e se proclam ase una am nistía ta n to para los m ilitantes del ANC exiliados c o m o para los b la n co s de quienes se sospechaba lo peor. la Comisión Verdad y Reconciliación (la estudiam os de cerca en un sem inario). Esa m ov ilización mundial no habría podido adoptar tal amplitud si la ONU no hubiese definido el apartheid como “crimen contra la humanidad”. 3 4 6 ). Fue una verdadera palanca jurídica. luego de 27 años de prisión? Es uno de mis grandes interrogantes. P ensó que el cuerpo d e la n a c ió n sudafricana solo lograría sobrevivir co n esa co n d ición . Los problemas más graves no han sido solucionados. Mandela ha logrado encamar a los ojos del mundo una causa que no solamente movilizó fuerzas irresistibles sino que aceleró una toma de conciencia. b a jo la p residencia del arzobispo D esm ond Tutu. son otras tantas señales inquietantes.: Pero ¿cómo hizo para no volverse loco. 18En ju n io de 1991. Pero su p o n ien d o que ta l co n d ició n de supervivencia fuera n ecesaria. Logró volver contra el poder blanco sus propios principios. Entonces consideraron que la democratización sería más favorable para el mercado. El apartheid pudo ser de­ rogado48 gracias también a la movilización de los partidarios de Mandela. Sin embargo. esa figu­ ra en tantos aspectos ejemplar ya pertenece al pasado. Es a la vez un hombre de principios y de reflexión. en cuanto a lo esencial. es un Estado pu ram en te au to rita rio que n o tolera ni independencia ni individua­ lidad” (ibid. p . S in poder entrar en el d etalle de lo que se llam ó. un estratega y un gran táctico. que permitió que todos los Estados democráticos del mundo ejercieran una presión sobre el po­ der blanco: presión política.fueron afectados por las sanciones económicas. pero debo decir con cierta tristeza que ese gran momento. Mandela tuvo que hacer elecciones políticas sin duda inevita­ bles y que consisten. sanciones económicas. ¿Cómo hizo para no dejarse encerrar en la temporalidad inmóvil del fenómeno carcelario? Por definición. Pero todos los países que invertían sus capitales en Sudáfrtca o que proveían de armas al poder blanco — como por ejemplo Francia. en no tocar la propiedad y dejar el país expuesto al mercado mundial. Mandela se retiró y Sudáfrica atraviesa fuertes turbulencias. La pobreza. A través de esas luchas se comprendió mejor la internacionalidad de los desafíos y los combates. la inseguridad. E . el foso que persiste entre los negros y los blancos (el éxodo cada vez más probable de estos últimos). las desigualdades.. . n o es seguro q u e sea su ficien te .R. Hasta ahora. Mandela supo sacar buen partido de esta conjunción de principios e intere­ ses. Mandela logró salvar a la sociedad sudafricana del desastre inminente.

y más fuerte que su fuerza. pasará 27 años en p risión . y sin el cual costaría tra b a jo imaginar la historia de Sudáfrica desde hace cincuenta años. D. con otros 29 m ilitantes. que describe con todo detalle en sus M em orias. en las sesiones del seminario que le con sag ré. solo se llega a hombre luego de la realización de ese rito. en su herencia psicofantasmática. Aristócrata rico de la tribu de los Thembus. durante su proceso de 1961. se internó e n la tem p estad de ese devenir político. como el individuo N e lso n M an d ela (so­ brenombre del que también narra cómo se lo pusieron en la e scu e la ) debió encontrar esa fuerza fuera de lo común. sus años de aprendizaje. e incluso intentado explicar así una constitución física e x c e p c io n a l. a los 16 años. en las luchas que socavan el cuerpo de Su d áfrica desde co­ mienzos de siglo. como sobre la manera en que se inscribió. salida del clan amaMpemvu. En su juventud había participado en m ovim ientos m uy organiza­ dos de protesta contra la opresión.50 Mandela no estaba amenazado ni en su vida ni en su autoridad. Mandela mismo habla de su deuda filial: la imagen de su padre grabada en él desde su primera infancia. se practicaba la circuncisión. de defenderse él mismo.. que le permitía no cohabitar con las demás. “ Acusado de alta traición en 1956. Por supuesto.. y cada esposa estaba dotada de una granja (un kraal). S i mi madre era el centro de mi existencia. Pero una vez d ic h o esto. A lo largo de tod o este perío d o de su vida. Mi madre y yo n unca hablábamos mucho pero no lo necesitábamos.].49 E n la tradición xhosa. jamás dudé de su amor ni de su apoyo” (ob. El campo está libre para u n análisis del caso personal. movimientos en los que in te rv e n ía n blan­ cos. cristianos o judíos. Mandela se expresó largamente al respecto: tanto sobre su infancia feliz. Su muerte cambió toda mi vida de una manera que no podía ni sospechar en esa época [. Tuvo 13 hijos de sus tres esposas. Es así. y gente de la Iglesia. c it. O btuvo un v ered icto de n o cu lpabilidad V luego entró en la clandestinidad. antes del gran proceso en cuyo transcurso se d efendió é l m ism o. el ejercicio de su o fic io de abogado. Nuevamente detenido. L as cosas se ^ ’ Nelson Mandela narra la muerte de su padre. 22-23). allí donde fue y sigue siend o m ás grande que ese gran hombre. acaecida cuando tenía 9 años: “M e acuerdo no de haber experimentado una gran pena sino de haberme sentido abandonado. Nelson era el hijo mayor de Noséki. antes incluso de la instauración oficial del apartheid y e l racis­ mo estatal. ¿Cómo pudo resistir? P ara dar res- puesta a una excepción semejante se puede seguir avanzando y ver cóm o se entrecruzan varias líneas. determinándose a través de todos los rasgos que c o n o ce m o s de ese héroe político que sorprendió al mundo. tras una querella. ta m b ié n presté mucha atención. . En el sistema polígamo de la nación de los Xhosas. com o una ley suave e inflexible. de 1963 a 1990. de una parte de sus ingresos.. pp. el padre de Mandela perdió su fortuna y su título.: Esa cuestión también me obsesiona. hay que analizar toda esa historia política. V fue desposeído. a la que pertenecían los padres de Nelson Mandela. Por lo demás. yo me definía a través de mi padre. al episodio de la circuncisión. la tercer esposa. la educación que recibió de su madre. En el nacimiento o en su infancia debió con stitu irse u n capital psíquico.¡. M an d ela to m ó la decisión.

y las im ágen es que le llegaban desde el extran jero le ayudaban a proseguir la lu c h a . R. presintió la calm a a n g u s tia n te d e u n “m o m e n to crep u scu lar” e n la historia de Euro­ p a. seguido de Les l9^i^ariS’ ^ to ek/|M E(“ ' 1992 (Trad. y sus con d iciones de d eten ción cam biaron con el tran scu rso de los años. al m ism o tiem p o . en 1990. m e g u staría que volviéram os a evocar el recuer­ do de Louis A lth u sse r. gran aparato. com o lo dije. e l e n c a rc e la m ie n to era severo. Lacres à Franca (1 9 6 1 . Los contactos c o n e l e x te rio r le perm itieron sobrevivir durante este largo período carcelario. Foucault o Louts A lthusser. A tra v esa d o por la locura. M i libro sobre T héroign e de M éricou rt fue u n a m a n e ra para m í de h a b la r de él. . C írculo de Leereres. v este es mi carcelero.S1 lo ilu m in a n c o n un a n u eva luz: com o Hugo. de a h o ra e n m ás. guardaespaldas. jugando a quejarse por n o p o d e r ya d e c id ir s o lo sus v ia je s ( “S e acabó la libertad de m ovi­ miento. pero eran posibles los c o n ta c to s c o n el exterior. C o m o usted. cast. 1998. p o lic ía . sobre todo su autobiogra­ fía o su c o r re s p o n d e n c ia . Usted n o c o m e n tó su o b ra c o m o lo hizo c o n las de L acan . C o n o c í a M a n d e la e n su casa y m e lo exp licó él mismo.1 9 7 3 ). Y lu ego m e d ijo : “¿ S a rtre está v iv o to d a v ía ?’’ É . Pour M arx. en ocasiones inhum ano. D ic h o lo cu al. son rien te. un o todavía se sien te im pactado ante la estatura de e ste h o m b re . c o n u n a d e c e n a de d etenid os p o líticos que se enseñaban unos a o tro s y o rg an izab an verdaderos cursos. dis­ puesto a h a b la r de to d o . El fue el último gran le c to r d e la o b ra de M a rx . Barcelona. Tuvo m om entos terribles p ero. y sus e sc rito s postum os. 1965. d is p o n ib le y de b u e n h u m or. acababa de volver a casarse y parecía feliz c o m o u n jo v e n e n el u m bral de un a nueva vida. L’avenir dure longtcmps. a n te lo que más que nu nca puede llam arse su grande­ za. yo lo quise m u ch o. También aquí hay que ten er en cu enta la diacronía de una ex iste n cia: por c ie r to . el que d espertó un espíritu de la R e v o ­ lución de alg ú n m o d o rein ven tad o. M aspero. A lgunos instan­ tes antes de n u e stro e n c u e n tr o h a b ía recib id o a Yasser A rafat durante tres o cuatro h oras (h e lic ó p te r o s . sin duda seductor. estoy e n p risió n . co m o si com enzara su j ornada. El m arcó profunda­ mente mi p ro p io itin e r a r io . U n tiem p o a n te s de su lib eració n . etc. atractiv o . C uando lo v i h a c e dos añ o s ya te n ía más de 8 0 . T am bién es u n h o m b re grande. Él es­ taba lozano. de la p risió n pero tam b ién de Francia. T a m b ié n m e pidió noticias de D anielle Mitterand.: El porvenir es largo. Paris. se suavizaron las con d iciones de encarcelam iento. sobre todo h acia el final. desig­ nando a su p rin c ip a l c o la b o ra d o r” ). P aris. se hundía en la Melancolía a m ed id a q u e se d erru m b ab a e l com u n ism o. dijo. Stock/iMEC.volvieron terroríficas para él cuando lo encarcelaron durante m ucho tiem po. cuando se bosqu ejaban las pri­ meras n e g o c ia cio n e s . h a b ía logrado instituir una suerte de universi­ dad en la p risió n .: Para c e rra r e ste c a p ítu lo .

Lévi-Strauss. 53“Caimán” y profesor en la ENS de la calle de Ulm.: ¿No percibió nada? ]. Louis Althusser enseñó filosofía a geriet cionesde alumnos. por otro lado. Sobre la enseñanza de Louis Althusser en la ENS y sus relaciones con Lacan y el psicoana • sis. puede ser leído. a m enudo estaba enfermo sin que yo supiera entonces de qué.52 una m anera de “sobrevivir” lo que viví con él. Para dar la medida exterior de las cosas. C o n Je a n H yp p oiite54 m e invitó a la 5 2 Louis Althusser murió el 22 de octubre de 1990. tres años después de la muerte de A lthusser. E n to n ces com p ren d í a las claras que sus ausencias estaban ligadas a estadías en una in stitu ció n p siqu iátrica. No era un especialista de Husserl. a su lado. É. D .: Espectros de Marx. Pero ¿quién no lo es? Me pide que hable de algo. de! T ) 54Traductor de la Fenomenología del espíritu. y una nueva problem ática m arxista.53 en 1952 -é l era “caim án”. puede ser leído como un texto dirigido a él. une biographic. de alguien que ocupó un lugar tan grande en mi vida. cit. Jacques Locan. ob. M e alentó de m an era d ecisiv a c o n su juicio filosófico. Yo n o d istaba mucho de pensarlo también. como diré«-1 1 de la ENS y profesor en e l Colegio d e Francia. tengo la impresión de que en Espectros deM x r a está presente en cada página. mi primera publicación. en efecto. com o una especie de homenaje a Louis Althusser. M ás tard e. pero com o algunos m arxistas de su en­ torno. (N. y una vez me dijo que se trataba de un asunto renal. Véase Yann Mouilier-Boutang. y. aunque de otro modo. Sin embargo. me escribió una ca rta extraordina­ ria. sobre to d o en su d im e n s ió n gen ética y epistemológica. cuando co­ mencé a enseñar en la Sorbona. Jean Hyppoiite U“ 1968) representó un papel fundamental en la enseñanza de la filosofía en Francia.: Durante esos años no sabía absolutam ente nada.. París. de Hegel (1 9 3 9 -1 9 4 1 ). A lth u sse r m e invitó a dictar cursos en la Escuela -an te s de que yo m ism o m e c o n v irtie ra en “cai­ mán”.y ahí me habló de “depresión”. Me manifestó mucha am istad y apoyo e n mi trabajo. de distinta m anera. Véase Jact)1 1 * . El era a la vez próximo y lejano. percibía (estratégicam ente) una alianza p o sib le e n tre el idea­ lismo trascendental de H usserl. por supuesto. Cuando le envié el manuscrito de la Introducción al origen de la geo­ metría de Husserl. * “Caimán” es un título de las escuelas normales en Francia que designa al profesor ayuJan te. véase Elisabeth Roudinesco. D. o. aliado y disociado. R. com o su co m p añ ero de escuela Tran-Duc-Tao. lo c o n o c í cuando entré en la Escuela. A partir de ese momento nos vimos mucho. Louis Althusser. Saludo indirecto pero sobre todo amistoso y nostálgico. Escribí ese libro en 1993.* no enseñaba. entre 1 9 6 0 y 1 9 6 4 . j. un poco melancólico. En todo caso sufría. Yo no tenía ninguna idea de lo que ocurría. La cuestión está abierta al análisis. si se quiere. Grasse1 ' 1992. También fue el interlocutor de Lacan.

ob. y Jacques Locan. Stock/lM Ec. %El 16 de n ov iem b re de 1980 Louis Althusser an im e i <u m édico que estranguló a su mujer. 1990. sin duda inev itable. y el repliegue s ecta rio . é l m e h a c ía le er y corregir sus te x to s. “m an ía­ cos”. Écrits sur la psychamúyse. E n gen eral. porque. ob. Véase Louis Althusser. en co lab o ració n co n É tienne Baltbar.56 d uran te m u ch o tiem p o yo fui el ú n ic o autorizad o a v erlo. L’avenir Ju re longteinps. E n 1 9 6 8 -1 9 6 9 h icim o s venir a Bernard Pautrat. Nos un ía un gran afecto. y todos los martes los tres nos e n co n tráb am o s en la m ism a sala para escu ch ar las le ccio n e s de los estu­ diantes que preparaban su ayudantía. M e ale n tó m u ch o a e scri­ bir. aunque n o co m p a rtía las c rític a s que yo h a b ía dirigido co n tra usted. 7 V éase nuestro capítulo 1: "Escoger su herencm ' s Louis A lth u s s e r. Taris. C a ld ée. os los mism os alum nos. Pienso sobre todo en Bennv Levy y R o b e rt L in h art. S e sentía muy atorm entado y en ese m om ento d ejó la Escuela. y lo v e ía c o n frecu en cia. D ebía regular sus relaciones con algu­ nos de sus e x alum nos que estaban adoptando una postura extrem ista y que a te n ta b a n llev arlo h a c ia la Izquierda proletaria. S e ben eficiará con el artículo 64 del G«di(¡o Fen^l de la é p . digamos.D.57 Es­ taba en d esacu erd o c o n e l fo n d o . f seques ^anciére ( 1 9 6 5 ) . Roger Establet. pero asistí a algunas sesiones que d ieron lugar a Para leer el C a p i t a l Teníam . 1966. p e rcib ía en esos te x to s cosas n u e v a s. cit .: En m ayo de 1 9 6 8 an d aba muy mal. c i t . Luego fue un compañerismo profesional que duró más de v ein te años..: Yo lo c o n o c í e n 1 9 7 2 . Pierre M acherey. ob. Louis era más accesib le y afectuoso cu an d o estab a “deprim ido” que e n los períodos. PP. cit. É. li. Yo iba regularm ente a visitarlo a diversas instituciones psiquiátricas de los alrededores de París. un ex alum no y amigo com ún. A n te s de su m uerte di una entrevista sobre él en los Estados Unidos. T uvim os m u chas con v ersacio n es sobre el psicoanálisis. puntuado de m om entos difíciles de todo tipo. vol. J. u Lire le Capital. donde enseñé m ientras él se ausentaba (e n 1 9 6 4 ). París. Luego d e la traged ia de n o v iem b re de 1 9 8 0 . 1 9 9 3 .x a . A c e r c a d el lugar d e ^Hiis A lth u ss e r en el psicoanálisis en F ran cia. co lecció n “Q uadnge". véase E lisab eth R o u d in e sco . en: Du droit à ¡a phibsophte.calle de U lm . T en íam os pocas d iscu­ siones filo só ficas profundas. “P o n ctu a tio n s: le tem ps de la th ese”." Siem pre tuve la sen sa c ió n de que n o pod ía h a c e r ni el duelo del com unism o ni el del fracaso del co m u n ism o . no co n o cía suficientem ente b ie n las obras de Freud y L acan S in em bargo.439-459. en particular a causa de sus exilios. Paris. ^ tticia . d ecía. Histone de la psychwialyse l> " Cartee. R. a través de su sufrimiento y su in te lig e n c ia . PUF. ^éléne R y tin an . H ab ía algo m ístico en su m anera de querer restaurar a cualquier p re cio e l v ig o r te ó ric o del m arxism o en una época en que el partido oscilaba e n tre un a lín e a p o lític a sociald em ó crata.

"Jacques Derrida. descubrí en ocasiones lo que pensaba de m í y có m o p e rcib ía m i cam in o .: En su correspondencia. H ab láb am os de te x to s de los que pensaba. al leer algunos de sus te x to s . de Lucrecio. Usted form aba parte de los “suyos”. Artaud. j. cit. interrogándome al respecto.: Tenía una concepción de la filosofía que n o era la suya. fue entonces muy tarde. D. Londres.5 ’ É. etcétera). estu vim os m uy c e r c a y al mismo tiempo hablábamos siempre de otra cosa que de los grandes d esafíos filosóficopolíticos. É.60 él habla mucho de usted. Había algo virtual en nuestra re lació n y p o co s d eb ates organizados. E n ello s multiplica las alusiones a nuestra amistad. An Interview with Jacques Derrida”. E se libro jamás se publicó en francés. ob. “ Louis Althusser. Luego de su muerte. . cómo me leía (sobre todo alrededor de la cuestión del a lea. Sí. R. y e l lugar con ced id o a la lengua. 1993. existía una proxim idad: la p asió n p or la enseñan­ za -lo que usted llama la “dolencia de escu ela”. Nietzsche. d el a co n te cim ie n to . d e cierta tradición materialista no marxista. p ero el psicoaná­ lisis les era común. R. a me­ nudo. u n poco aparte porque no era comunista. por el lado de D e m ó c rito . co m p re n d í mejor. “Politics and Friendship. Largamente pero insuficientem ente. y a menudo tras su m u erte. Fue la vínica vez que ev oqu é larg am en te mi relación con él. Además.. Lettres à Franca ( i 9 6 1-1 973 ) . Verso. y sobre todo en sus cartas a F ra n c a M adonia.: Cuando hablábamos de temas filosóficos él n o se p la n te a b a c o m o marxis­ ta. editado por Ann Kaplan y Michael Sprinker. que ni yo mismo lo creí en ocasiones.que fue publicada en un libro am ericano titulado T h e A lthusserian Legacy [La herencia de Althusser]. al comentario y al inconsciente. a todo cu an to nos m a n tu v o m ás cerca. pero sentía en usted algo fra te rn a l. por supuesto. Hubo muchos evitam ientos. en: ^ Althusserian Legacy. Si uno se remite a sus escritos encuentra la h u ella d e esto . que m e resu ltab an m ás fam iliares que a él y que lo fascinaban más de lo que gen eralm en te se cree: H eidegger. no trataba de encarar ese tema conm igo. que p e rc ib í aquello a lo que estaba más atento en mi propio itin erario y de lo q u e n o m e hablaba directamente.

Jacques Derrtd. magrebí y colonizado. M ad rid. ob.. En La contracalle — y en Circonfesión— us­ ted h a b la de su padre. Luego se mira a usted mismo com o judío. rvF. cast. D emdabase.. La parte redactada por lacqu es P e ra d a se titu la Circonfession y la de G eoffroy Bennington. U n padre judío.. Madrid. C áted ra. es cen tral en Freud.4 Así. pues. Cada vez Mué pudieron em igraron. 3 Este térm in o despreciativo fue utilizado a partir de comienzos d d >iü' o xv para designar. sacada de la historia romana. Sen il.: Jacques Derrida.2 V ivía com o un hombre sometido y humillado. cuyo dueño había salido de una “buena fam ilia". 174 |Trad. 2 N a cid o en El Biar. a los judíos convertidos y sus descendientes. en una época en que la autori' E n : G eo ffrey B en nin g to n y Jacques Derrida. católica y trad icio n al. del padre judío humillado por los cristianos. me gustaría evocar con usted algunos recuerdos personales. Alianza. Usted parece decir de él lo que él d ecía de su propio padre: “mi pobre padre”. aquella en que A níbal promete a su padre A m ílca r vengarlo de sus enemigos. c u . 1. cast. Freud reemplazó esa escena de hum illación contada por Jakob por otra. esta figura del padre humillado.7. Freud se identificó con la figura de un conquistador semita preocupado por tomar su revancha y fundar un nu evo im perio centrado en la exploración del sueño y el in con scien te. C'>fno convertidos a la fuerza.: La lntcrpretación de los sueños.) 5S o b re la co n cep ció n “anibaliana del psicoanálisis” y la identificación de Freud co n el general sem ita. donde muchos Marranos pudieron volver al judaismo. viajante de comercio. 4 Sigm und Freud. olía a alcohol de eneldo porque representaba una marca de anisete.3 obligado a perm a­ necer “fiel a un secreto que no había elegido”. p.rf<. que usted com ien za a acom pañar en sus viajes a los 18 años. Jakob Freud era com erciante te x til U n día narró a su h ijo la historia famosa de los tiempos difíciles de la judeidad. véase mi Histoire de la psychanalyse en France. luego marrano.’ Freud construyó su teoría del complejo de Edipo a partir de la necesidad de revalorizar sim bólicam ente la función paterna. A h o ra. los ■Marranos llevaban una doble vida. 19°1. Paris. L'interpretation des reves (1900).. 1967.se trasladó a Franc. Acerca del antisemitismo venidero E l is a b e t h R o u d in e s c o : Para abrir este nuevo capítulo. Jacques Derrida. representante de vinos y licores para la casa T ach et. en España y Portugal. . [Trad. y fue en Amsterdam. En esa época le ja n a n o había sabido rebelarse cuando un antisem ita arrojó su gorro de piel a la zanja. 107. P . cerca de Argel. t. apodada la "Jerusalén holandesa”. p. 19941. permaneciendo secrenm ente fieles a su religión.en 1949.

sí. fue seguro el del abuelo Tachet (qué apellido. se detenía para tomar pedidos. donde su propio padre ya había sido un modesto empleado. tuvo que empezar a trabajar en la empresa de los Tachet. en cada almacén. al tiempo que. por lo menos relacionado con lo que yo experi­ mentaba entonces. 7Véase Élisabeth Roudinesco. Oscuro. Vienne. no sé hasta dónde podría seguirla en esas analogías o distinciones. ¿no es cierto? Uno piensa en la mancha de no sé qué pecado original). significa mancha. Implícitamente. manejaba por él cuando podía. No estoy seguro tampoco de que la experiencia de la humillación de mi pa­ dre esté ligada a su judeidad. Tras haber sido una especie de aprendiz hasta la edad adulta. más que revalorizar la función simbólica del padre.7 Por su parte. cruel y fatal. Es sabido también que al acceder a una cultura grecolatina. se encontró en una situación comparable desde el pun­ to de vista que aquí nos ocupa. Jacques Lacan. Charles. el rico y el pobre. Sobre todo sentía condes­ cendencia. cuyo paternalismo autoritario me irritaba tanto como su benevolencia. En cada hotel. a los 12 años. en su encuentro con la obra freudiana.* En ese momento no pensaba en alguna “cuestión judía”. * Tache. La palabra “sacrificio” volJ a c q u e s D e r r id a : 6Véase Carl Schorske. Recién escolarizado. Ni si es posible comparar a mi padre con esas otras figuras paternas. Uno de los muchos nombres de mi padre. y yo lo veía siempre en el personaje del deman­ dante: para con sus clientes pero también con el dueño. pero de mane­ ra bien indirecta. los hijos de la burguesía mercantil judía vienesa “superaban" a sus padres. mi padre se volvió representante de comercio: siempre al volante de su auto. verdadero tirano doméstico. y hasta en la familia yo veía en mi padre a la víctima de un sombrío ritual. En ocasiones yo lo acompañaba en sus giras. usted propone deconstruir el paternalocentrismo occi­ dental y su corolario: el falocentrismo. Mi compasión por mi padre fue infinita. en francés.) . muy pronto se enfrentó a la humillación que padecía su padre (Alfred) por parte de su abuelo (Émile). Su “en cuanto a Lacan” me encanta. sin duda. buscaba restaurar una función simbólica de la paternidad a través de la construcción de un concepto extraño: el Nombre-del-Padre.6 En cuanto a Lacan. ob. en Freud o en Lacan. se convertían en “otros” social e intelectual­ mente. en cada café. (N. fin de siécle. del T. Surgido de una familia de la buena burguesía católica mercantil. cit.dad patriarcal estaba deshaciéndose en Occidente. Por mil razones. oh. adolescente. De aquí Lacan concibió una especie de odio por las infamias familiares. también él. Estaba el dueño y el empleado. cit.

en el puerto de Argel. Nunca pensé en asociar esa experiencia del padre humillado (¡hum illado por un “paternalismo”!) con una rehabilitación cualquiera de la figura paterna o. (N . ante todo.: * S e trata de la m isma palabra. fue ante todo. en 1 940-1942. Mi indignación para con los patrones e incluso para con mi madre. to set it right! Cuando el antisem itism o estatal se desencadenó en Argelia. hubiesen podido despedir a ese empleado judío. tal vez estoy vengando a mi padre al introducir un principio de desorden en ese “com ercio”.* En La contracalle o en otra parte me comparo con un representante de c o ­ mercio que se extenúa transportando sus valijas y “vendiendo” su m ercancía en cualquier mercado académico y cultural. riendo.: La cu estió n del padre humillado. y acusaba al resto de la fam ilia de no reconocer lo que hacía por nosotros. doblegado bajo la obligación. mi padre agradeció a sus patrones el habernos protegido. a su servicio. cuando. E. Yo era el que podía comprender los sufrimientos de un padre. com o se figura. Pero las cosas son más com plica­ das. más contrabandista. su silueta. Yo me sentía hum illa­ do de verlo desbordado de respetuosa gratitud para con esa gente para quien había trabajado durante cuarenta años y que “con sentían” generosam ente en “conservarlo”. con cualquier deconstrucción del patem alocentrism o. y la transacción más perversa. trabajaba todo el tiempo. de una u otra manera. Trabajaba m ucho. a él. encorvada. del T . com o algunos los urgían y com o ten ían derecho a hacer. no bien uno se pone a com ­ prender y a com padecerse?). Era eso la experiencia del “padre h u ­ millado”: hom bre del deber. pero dejémoslo. sin duda veía en él una figura ejem plar de la víctima: mal apreciado por la “familia”. Para hacer justicia al padre digamos. en el fondo. S in llegar a decir que me identificaba virtualmente con él (pero ¿cómo no hacerlo. por poco que sea. E ncorva­ do. pues. inversamente. purante toda mi adolescencia sufrí con él. cuyo pro­ ceso organizaría en forma sim ultánea. Y me parece que la experiencia personal siempre repre­ senta un papel en este género de actitud. nunca se tomaba vacaciones. de quien a menudo. el haberlo conserva­ do. La palabra “encorvado” se impo­ ne tanto más a mí cuanto que jamás pude disociarlo de ese destino: mi padre trabajaba en un lugar que llamaban “las bóvedas”. explotado por la “sociedad”. fue también una compasión.) .vía incesantem ente: ‘‘Él se sacrifica por nosotros”. que por lo demás a ]• D. es cen tral en su crítica del paternalocentrismo. creí que no reconocía ni compartía lo suficiente los sufrimientos de nuestro padre. volite y voüté: bóveda y encorvado.R . Tal vez a mí también me gusta pensar eso. A sí era su manera de andar. cuando niño. con el amigo H am let. la línea y el m ovim iento de su cuerpo estaban como signadas por eso. A veces lo decía él mismo.

M i padre carecía de autoridad al tiempo que era colérico.: Para llegar ahora al corazón de lo que nos ocupará en este capítulo. para permanecer fieles a ellos sin hundirnos en el dogmatismo. Es cierto que esa experiencia fue poco más o menos contemporánea a la del antisemitismo. En ocasiones. fue una mezcla equívoca de compasión y hostilidad.: ¿Cómo atreverse todavía a hacer frente. hizo una irrupción violenta entre los intelectuales franceses asimilados alrededor de 1980. como usted me invita a hacerlo. los chicos en la calle. al hacerlo. C o n respecto a m i padre.. exterior o ajeno.. y tengo la impresión de que la interrogación sobre la identidad judía. presente y venidero a la vez? ¿Tiene el antisemitismo todavía un rostro y un porvenir? Es cierto que la forma misma de mis preguntas es imprudente. R. y yo lamentaba que viniera incesante­ mente a quejarse conmigo. él venia a mi del fondo de su silencio. y tal vez con un éxito desigual. me tomaba com o testigo de la incomprensión o la indiferencia de los otros. como usted dice. como dijimos. el paternalocentrismo. Fue necesario. por cerca de nosotros que esté. É. j. No es fácil para mí articular juntos. Temo que aquí nadie pueda pretender inmunidad. A mi me echaron del liceo Ben Aknoun en 1942. Cada vez que estabamas solos juntos. para usted y para mí. y sin duda más tarde. pero las cosas son oscuras y difíciles de describir aquí. com o judío o . en los años setenta. la herida fue otra. o. diría. siempre intento vigilarme severamente en la autorización que a veces corro el riesgo de darme. y a veces las amenazas o las trompadas contra el “judío de mierda” que. Parece suponer que “delante de nosotros”. de manera abrupta. Yo pertenezco a una familia judía mucho más asimilada que la suya. realmente debemos comprobar que. D. el peligro de un encierro en las categorías o en la identidad se precisó con el correr de los años. e incluso entre “nosotros”. esa experiencia personal y los gestos deconstructivos en dirección a Freud y el patriarcado. también para otros. m is compañeros de clase.menudo pretería confiarse a mi. a la cuestión del antisemitismo? ¿Del antisemitismo entre nosotros. contra mi padre. se planteaba con menos acuidad que hoy. con la caída de los compromisos asociados a los grandes sistemas de pensamiento. deconstruir esos sistemas. en todo caso mucho más asimilacionista. hoy? ¿Debemos hacerle frente como si estuviera todavía no solo cerca de nosotros sino delante de noso­ tros. debí tomar el partido de mi madre. y jamás cicatrizó: el insulto cotidiano de los niños. yo resultaba s e r . desde mi adolescencia. aunque siempre existió. el antisemitismo nos resultara. la cuestión del antisemitismo. y más allá de una medida “administrativa” anónima de la que no comprendía nada y que nadie me expli ­ có. P°r mi parte. Pero.

me volvió inapto para la experiencia comunitaria”. Cuando me echaron del liceo de Ben Aknoun. los primeros no prose­ guían su escolaridad. me había hecho la rabona en los cursos del L iceo M aimónides) venía de más lejos. de tal dimensión comunitaria. en particular en medios y lugares del espacio públi­ co que. por supuesto. donde todos los profesores judíos de la región — ellos mismos excluidos sin un murmu­ llo de protesta de sus colegas ( ¡com o en la “metrópolis”! )—se reagruparon para fundar un lugar de enseñanza destinado a todos esos parias. en apariencia. en la es­ cuela primaria había más o menos tantos jóvenes argelinos com o jóvenes fran­ ceses “de cepa”. A llí. cuando no a contraer ese mal. excluía toda referencia. nueva para mí: la sociedad francesa tiene una actitud acogedora hacia el retor­ no de los viejos demonios. del medio de los scouts Y exploradores de Francia (muy francés. Creo poder decir que mi vigilancia fue incansable. donde com encé a reconocer. pero en la gran mayoría de los casos.. ju nto a otros.considerado como tal. pero conservo de ello un recuerdo sombrío y desdichado. de la fun­ dación del Estado de Israel. res­ pecto del racismo y el antisemitismo. es sabido. N i en el liceo ni. más “colonialista”. estaban preservados. Porque sin duda. Esa escuela pretendía ser republicana ( ¡más “republicana” que “demócrata”! ) y la “República” puede ser. Esa escuela republicana. incapaz de gozar con una pertenencia cualquiera. debo confesar que solo hoy mismo. oculté a mis Padres que.. hasta petainista) hacia el cual me había empujado un maestro infatigable. en dere­ cho. De la misma manera había desertado. creo. acerca del judaismo (religión o cultura). A h í me sentí iden­ tificado. sobre y contra un frenesí fusional “judío”. o sea. en el momento de formular cuestiones críticas. el sistema escolar era absolutamente idéntico al de la “metrópolis”: mis­ mas normas. un año antes. desde los 10 años. por lo menos en principio. mucho menos. durante toda mi vida. en el límite de la Casbah. por el nom­ bre de la calle. Pero supongo que la amenaza ante la cual huía a cualquier precio y a lo que me daban ias piernas (por ejemplo. y por tanto supuestamente insospechado de antisem i­ tismo. expansionista en nombre de valores uni­ versales. apodado “Émile Maupas”. por poco que nos interesemos todavía en esa oposición artificiosa y frágil. creía. durante casi un año. eso se fijó en ese momento. en la universidad. esa desazón. me atrevería casi a decir toda alusión a Argelia y la lengua árabe. Era. del motivo de la elección. mis padres me inscribieron “en la ciudad” en el liceo M aimónides. ese malestar que. . Sin embargo. que la “dem ocracia”. Volvamos un momento a Argelia. mismo modelo lingüístico. o en ocasiones radical­ mente “deconstructivas”. ¡Tam bién tendía a excluir a los propios argelinos! Por cierto. y sigue siendo. detrás de la catedral de Argel. me siento como presa de vértigo ante una evidencia. Fue allí. mismos valores. de la judeidad. sobre todo. o de su política desde hace medio siglo. general y multifor­ me.

una suerte de “rela­ ción edípica”. hasta enérgica. crueldad dividida. a distraerme de lo esencial. en tantos aspectos. e| etnicismo. Porque tal vez tam­ bién sea una reconstrucción. cuenta tan poco en mi vida.E .: Aunque yo sepa que no es posible reducir las producciones conceptuales a elementos de la vida subjetiva.. abismal.de una suerte de “sentimiento de la judeidad” . D. sobre todo inestable. el comunitarismo. Detestaba la palabra comunidad. Pero yo debí experim entar una pulsión. por cierto . hasta irreprochable. superficial. Muy poderoso y lábil a la vez. R. fue natural y legítima. de manera reactiva y vagamente es­ pecular. É. Esa autodefensa reactiva. pues. R. en ese medio homogéneo que reproducía. Pero hay que encontrar las m ediaciones más justas y más finas. no so­ portaba estar “integrado” en esa escuela judía. Tarea tem ib le.: Por un lado me sentía profundamente herido por el antisemitismo. Me distrae al punto de que en ocasiones también lo encuentro inconsistente. . Habrá venido desde siempre a dar su curso y su forma (“mi” forma) a todo cuanto podría contarse. D. existe un lazo entre ellas. una historia.: Hoy me parece difícil no reflexionar sobre esta cu estió n . sin embargo. obligada (bajo la amenaza exterior) y compulsiva a la vez. D. ). Bien sé que tales declaraciones parecen . la terrible violencia que se le hacía. J.. Con­ tradictorio. extrín­ seco.: En mí. a todo cuanto yo podría escribir con el título de “novela de form ación”. que correspon­ día en verdad a una expulsión. una com­ pulsión gregaria que respondía de manera demasiado sim étrica. ese “sentimiento” es oscuro. t R. habla de identidad d isociada. Com o si una profundidad de memo­ ria me autorizara a olvidar. y a p rop ósito de esa triple identi­ dad (judía/magrebí/ÍTancesa). refrendaba. tal vez a negar lo más arcaico. co m o hoy d etesta.: Por supuesto. en cierto modo. Al mismo tiempo. Doble sufrimiento. Tan­ to trabajo queda por hacer.. ta n to para desviarse de la tentación comunitaria com o para co n serv ar algo — un resto . me desvía entonces de lo que sin duda sigue siendo lo más “constitutivo” en mí. una ficció n que yo me cuento. Nada para mí cuenta más que mi judeidad que. herida cuya hemorragia acaso se origina mucho más lejos. Por l0 demás.. más temprano. paradójicam ente. también las más singulares. Esta distracción activa. accidental. esa herida jamás se cerró.. Por otra parte. tratándose de la construcción de una identidad. no disto mucho de pensar que. ta n to com o yo.: Usted dice en La contracalle que no quería p e rte n e ce r a la comunidad judía. J.

c it. sin ceder tampoco a ninguna intimidación. y “U n ver à s o ie". de un juicio más justo.). esta división. pero ¿quién se atreverá a pretender que no es también muy judía? Por último. Por un lado. (j. como numerosos textos lo atestiguan. aunque fuera virtual. no soy uno solo. etc. ) . no quiera volver a centrar todo en tom o de ese centro. no creo que esta división o esta no-identidad consigo sea pura o ejemplarmente judía. como cada herida. y diré sobre todo. resistir a todas esas presiones que yo llamo “chantajes". Circonfession. atenerse a juicios complejos.d . para limitarme a esa judeidad de que hablamos en este momen­ to. etc. es eso a cuyo alrede­ dor trabajo todo el tiempo. enunciados prudentes y diferenciados. toda heterogeneidad. C on frecuencia es muy difícil. Un “yo” no es un átomo indivisible. No estoy solo conmigo mismo. quiero decir "más único” que otro. toda “explicación” consigo mismo. sin duda me hace trabajar. pero emancipa. interrumpe muchos sueños dogmáticos. evalúo la acción o la política de comunidades o Estados a los que supuestamente no pertenezco. sobre la política de las comunidades a las que supuestamente pertenezco y con relación a las cuales quiero permanecer más alerta que nunca. de una sola pieza. Sin ceder a ningún chantaje por la pertenencia comunitaria. Le monolinguivne de l autrc. Tan libre como en los momentos en que. Me interesa ser tan libre com o sea posible para criticarlos cuando sea necesario. y a veces desespe­ rante. mi tripalium. menos injusto.contradictorias. etc. e n : Voiles (en colaboración con Héténe C txous). a considerandos estratificados. Por otro lado. Sin internarme más adelante en esta senda demasiado frecuentada. al trabajarme en el cuerpo y el alma.) son irreductiblemente singulares. ob. Israel.. Com o la condición de una mirada un poco despierta. ya se trate de Europa. Francia. expropiaciones y deportaciones en masa. La ruptura de la pertenencia a menudo me da la posibilidad. en la confusión general que organizan esos chantajes. aunque. Es particularmente cierto. mi trabajo. esta dehiscencia (más de uno y más de dos y más de tres.8 me da que pensar tanto en mi pertenencia como en mi no pertenencia al judaismo.. todos los desastres de este tiempo (exterminios. desde siempre. añadiré dos o tres cosas. no la considero un mal absoluto. más allá de toda aritmética y toda calculabilidad. En ocasiones es casi imposible. a las ideas preconcebi­ das. mi pasión y mi labor. También es aquello que. 8 V é a n se sobre todo. c it . no más que otro. Esa incalculable multiplicidad inte­ rior es mi tormento. ob. como si fuera único y singular. Palestina. genocidios. alrededor de cuestiones siempre trágicas e infernales: la Shoah. usted lo sabe. hasta todo alter­ cado. U n o la sufre. Com o cada homicidio. Israel o la diaspora judía. sino expulsando fuera de sí toda alteridad. justamente. por ejemplo. hasta privadas de sentido común. reivindico esta división desarraigante. La contre-allée . una vez más. toda división. Pero solo lo serían a la ma ­ nera de ver de quien no podría decir “yo”.

no sólo “pensarla” sino pensar “en eso”. sino más tarde. Y luego tal vez me vuelvo a adormecer. Luego. D. de la realidad de los campos. cosa bien conocida. Hasta el próximo sobresalto. En todo caso. N oche y niebla) y toda suerte de textos. fue virulento durante la Ocupación. allí donde esa cosa tuvo lugar. A pesar de todo lo que nos llegaba por ese lado. El Gobernador general fue más papista que el Papa. por supuesto. con otros sueños. pero antes de nosotros. luego latente y difuso tras la guerra. No recuerdo ya todo el progre­ so de esa toma de conciencia. desde el filme de Claude Lanzmann. en Argelia. R. palabras o imágenes? ]. tiene el arte del disfraz. si puedo decir. Fue lento y progresivo. s¡ le parece bien.: ¿Cómo se enteró del genocidio de los judíos. allá como aquí. se llama la Shoah? Durante la Segunda Guerra Mundial. con un com entario de Je a n Cayrol. no me libré realmente de ella. buenos o malos. volvamos por un m om ento a Argelia.: Hubo algunos filmes (a no dudarlo. . É. T enía más de 20 años y vivía en París. que en todo caso siempre disocié. no medí su desmesura. a esa edad. cuando yo llegué por primera vez a la Francia metropolitana a los 19 años creí que iba a dejar de sufrir. É . y sobre todo en el medio intelectual o académico. el antise­ J. de aquello que.: ¿Por textos. mitismo se desencadenó en la vida corriente y en la legislación.A propósito de desastre histórico. yo era adulto cuando com encé a “saber”. lo que es absurdo. por lo demás.: Bastante tarde. Pensé ingenuamente que en Francia. estás durmiendo. no sabía. Y bien. intenté. Esa ilusión duró. por lo menos. injustamente. como todo hom bre un poco despier ­ to. por supuesto. dos comunidades privadas de comunica­ ción. a un pen9Filme realizado en 1956 por Alain Resnais. de lo que había podido pasarme en A rgelia. sobre todo en lo que concernía a la educación nacional y la función pública. Como muchos. no tomé la medida del mal. R. Ese tener-lugar justamente resiste al pensam iento. el antisemitismo no tenía ninguna posibilidad. desde cierto punto de vista. pero en realidad el antisemitismo vela. Anticipó o agravó algunas medidas tomadas por Vichy. a veces violento. dos historias. Allí siempre reinó el antisemitismo. D. irreversiblemente. “pensar” la cosa. innegablemente. Pero esta disparidad no es insignificante. Eso ocurrió. pensar “en eso” en su lugar. aunque a veces sea brutal­ mente interrumpida por “despertares” (entonces me digo: “A ten ción . y de manera progresiva. com o si en esto se tratara de dos mundos. allá. ¡incluso en ti!’’). me gustaría poder analizarla m ejor un día. como muchos otros. y solamente en parte. no sabíamos (en todo caso en el medio que fue el mío) lo que había pasado o seguía pasando en Europa.

la supuesta “crítica” no es más que poner al día una forma antigua de antisemitis­ mo fundado en la afirmación de que los judíos son “demasiado numerosos” en tal o cual profesión. como otros. o sea sacralizar. dejando así de representar un papel electoral mayor en las rela­ ciones políticas entre la derecha y la izquierda. reapropiando. j. Pero no pensaba que la sociedad. a negar lo que idealiza. Sin embargo. que se organizan en “lobbies”. Y somos muchos los que lo pensamos.1 2 Aquí se trata de una negación en el sentido freudiano. R . .. como otros. del que acabamos de ver algunos sobresaltos típicos con el caso Renaud Camus. los franceses se declaraban racis­ tas en el 70% pero afirmándose hostiles a toda forma de discriminación. según la famosa fórmula de Octave Mannoni: “Bien sé que 10Fundado por Jean-M arie Le Pen.10 nunca creí -probablem ente era mi ilu sión. Interiorizando en un trabajo de duelo que siempre tiende a inmunizar. H ace dos años. bien a resguardo de una buena conciencia negadora.que la sociedad francesa podía volverse antisemita de manera peligrosa.: Hoy. Implosionó en diciembre de 1999 debido a sus divisiones internas. Como lo tes­ timonia el tem ible discurso que llamaría de “antisemitismo inconsciente” y que consiste en condenar radicalmente la Shoah pero reivindicando el dere­ cho de “criticar” a los judíos “como judíos” y “contabilizarlos”. el Frente Nacional. me sentí horrorizado por cierto rebrote del antise­ mitismo ligado a la progresión de la extrema derecha en Francia. habituándose. 36 de nuestro capítulo 2: “Políti­ cas de la diferencia".: Cuando. É. Subjeti­ vando. 1 2Sondeo realizado por la Comisión Consultiva de los derechos del hombre y publicado el 15 de rnarzo de 1999.: Progresivamente. R . usted tuvo la ilusión de que el antisemitismo había desaparecido. de tal partido. en ocasión de un sondeo. partido de extrema derecha.samie n to que creería pensar asimilando. Veía con claridad las gesticulaciones y mue­ cas de algunos grupos. estaba dispuesto a denun­ ciarlos. y. la famosa “contabilidad” de la cantidad de judíos en tal o cual sector trabaja evidentemente como una incitación a la discriminación. lo peor. etcétera. una manera de expresar de manera negativa un pensamiento cuyo contenido se reprime. con el fin de influir la opi­ nión o desestabilizarla. D. 1 1 Sobre el caso Renaud Camus. porque también es posible idealizar. consúltese la nota 14 de p. represen­ taba el 1% del electorado francés en 1981 y el 15% en 1997. En este discurso. que algo como la “cultura” de este país podía dejarse invadir por ese antisemitismo ordinario.1 1 É. todo ocu rr e com o si el antisem itism o nuevamente se hubiese banalizado. entonces. un bien lo sé pero de todos modos..

S eu il. por lo menos. Es posible y necesario. Porque estamos rodeados. cuando me inquieto por los fundam entos del Estado de Israel y de su política. por ejemplo ese cálculo propiamente estratégico (p o lítico u otro) que consis­ tiría en servirse del holocausto. 1969. Clefs pour l'imaginaire on l'autre scène. tranquilamente: “Por suerte soy judío. de tal o cual iniciativa de la comunidad judía”. utilizarlo con tal o cual fin. entonces ni siquiera puedo ya decirme. ética. Es la muerte programada de la más mínima lucidez. pero no quiero que se persiga a los negros. lo que me perm ite no ser acusado dema­ siado rápido. o sea. son numerosos. es la apropia­ ción y sobre todo la instrumentalización de la m em oria histó rica. sin el menor antisemitismo. pero si la palabra coraje (intelectual u o tro ) con serva algún sentido. Hay que oponerse a ellos. aunque sea bajo esta form a caracte­ rística. ¡A cualquier precio! Porque es una trampa mortal. Reconozco la dificultad. la tram pa es un verdadero sitio. ¡Para n o h ablar de negadonismo! Como lo sugería hace un rato. o detestable la estrategia que lo gobierna. El primero es que en to n ces se corre el riesgo de vacilar en criticar cualquier cosa de la política de Israel o de tal comunidad judía. y estoy pesando mis palabras. dando o impo­ niendo el tiempo de discursos complicados y argum entaciones estratificadas. es justamente en esa situación tramposa. de toda responsabilidad (intelectual. aunque no desee fre ­ atentarlos. política).’’1’ O incluso: “Claro que soy racista. Así. París. se debe com batir a la vez toda forma de negacionismo y rehusar la explotación de una tragedia sin fondo.: Cuando el antisemitismo se expande. pues. despreciable pero bastante fácil de descifrar. ante tentativas de intim idación que vienen de todos lados. Puede considerarse discutible este fin. de la opinión de tal o cual judío o grupo de judíos. . del que algunos querrían adueñarse y servirse de ese modo. Es una trampa que hay que neutralizar. pueda com prender que no hay que mal­ tratarlos demasiado”. aunque sea tom ando el tiem po. el holocausto. P . a mi parecer (en todo caso es mi regla o mi m áxim a). pero de todos modos exageran. sin negar de nin­ guna manera la realidad de esa monstruosidad pasada. Siempre va a haber alguien que sospechará que está en colusión indirec­ ta. sus "efecto s perversos”. con ese antisemitismo ram pante. j. de una trage­ "O ctave Mannoní. y aunque. Lo peor. Hay que debatirse y batirse contra aquellos que disponen (d e) esas tram­ pas. Porque no quiero negar a cualquiera (ni por otra parte privarm e yo mismo) el derecho de criticar a Israel o a tal comunidad judía so p retexto de que eso corre el riesgo de parecerse o ser funcional a un antisem itism o. como se dice. incansable' mente. sin dejarse intimidar jamás. denunciar dicha instrumentalización. a mi manera de ver. del lado en que me en cu en tro.los judíos sufrieron. etcétera. de todos modos.

cier­ ta manera de escribir. Pero si hay que estar constantem ente en alerta para discernirla. no deberíamos contentam os con compartir opiniones”.: En esto no se puede ceder. se revela por una manera particular de hablar de los judíos. Lobbying. las diplomacias de todo tipo. Lo hace en ocasiones de manera grosera y sin disfraz. por ejemplo exponiendo los rasgos marcados de un rostro congelado en el dolor impertur­ bable. No quiero tener al respecto lo que se llama una “opi­ nión”.D. sus palabras. me parece indispensable condenar las m anifestaciones de antisemitismo que se desarrollan. si puede decirse. cierto razonam iento. sin esperar. menos que nunca. pues. Por lo demás. hasta el negacionism o que igualmente rápido podría usarlo com o pretexto para revestirse de buena conciencia. se alim en tan y se alientan uno a otro. Por incómodo que sea. También aquí. el mercado y hasta el mercado de arte. hay que analizar el antisem itism o. Por las mismas razones. R . este es un lugar donde. infiero que hay que resistir sim ultáneam ente tanto a uno com o al otro. Estará de acuerdo conmigo. por lo que no me siento culpable de las críticas que dirijo a judíos o a n o judíos cuyas opiniones no comparto. tan autorizado como si viniera a cumplir el papel de un profesional. en los países en guerra contra Israel.1 4 J. la instrumentalización comienza muy rápido y muy temprano. su retórica. en otras también bajo una máscara respetable. Artesanal o industrial. Sin descanso ni debilidad. y que no pertenece a nadie. Y no olvidemos que el antisemitismo. una cultura. remítase a la continuación del capitulo y a la nota 38 de la página 145. Esos dos males van a la par. incluso inconsciente. cierta lógica. No siempre es fácil percibirla. P recisam ente porque sé muy bien que el discurso antisemita siempre es reco n o cib le en su lengua. de manera más noble y refinada. É. la expresión es impor­ tada sin precauciones desde un lugar. hasta reproducir tesis negacionistas. . al mismo tiempo. del testigo legítimo. una lengua. U n o puede perfectam ente oponerse a la política israelí y sostener la causa palestina. incluso se cultivan. creo que hay que redoblar la vigilancia ante un adoctrinamiento antiisraelí que raram ente evita el antisemitismo. ineluctable­ mente. no es menos cierto que. Fíjese la historia del “lobby judío”.dia peor que toda tragedia (quiero decir todavía “griega” en su figura).: En efecto. Se impone entonces en todas partes. no hay que ser judío para sentirse autorizado a criticar lo que hay de insoportable en ciertos discur­ sos proisraelíes. costumbres o usos políticos que no afectan necesariamente la expresión “lobby” de conno­ taciones sospechosas. puede ser una activi1 4 A l respecto. Esta estrategia también puede invadir la retórica. o incluso criticar cierto discurso integrista o sionista sin por ello hundirse en el antisem itism o. en los Estados Unidos.

Como no había huella legible de esa im provisación.dad corriente y legítima. según la escena retórica o política. Lo hice con prudencia. judíos entre otros. El síntoma puede ser más o menos grave según los casos. le d ije . fuera de una breve introducción. La m ism a exp re sió n n o significa o produce lo mismo según esté en la boca de un presid ente de la República o de un judío contando una historia judía. cortêsmente. com o m ín im o . como . que no es posible dejar de descubrir. interp retan c o m o los intereses o la justa memoria de una comunidad? Algunos. algunos ju díos pueden y deben en ocasiones inquietarse por las iniciativas de tales grupos sin que sean sospechosos de antisemitismo. hay algo así com o “lobbies” grupos de presión de todo tipo. a mi juicio es posible criticar o lam entar. y P°r interés del mayor número. ante un público muy amplio y en el curso de una discusión. en el interior o el exterior de una in stitu c ió n . pero c o n franqueza y firmemente. el uso precipitado y com­ pulsivo de la expresión “lobby”. en qué situación y con qué estatus. aunque las condiciones de la fundación d el Estad o de Israel sigan siendo para mí una colmena de cuestiones dolorosas que n o podría expo ­ ner por teléfono (e incluso si se da por descontado que to d o E stad o se funda. creo. Pero en la im portación. Por lo tanto. la acción de tales grupos. pueden a su vez reconocerse o desaprobarlos. ¿porqué no reconocer que. por ejemplo judíos. del Centro de Documentación Judía: “M i h ijo h a c e u n a tesis sobre Israel en la Sorbona. d en tro o fuera de d icha comu­ nidad. expuse lo que pensaba de la situación y los desafíos políticos. se esfuerzan por proteger aquello que. En la importación de ciertas lo cu cio n es idiomática s cuando son virtualmente peligrosas. Cada vez hay que preguntarse “¿quién dice qué?”. a pesar de su v io le n cia originaria. que toda fundación misma se funda. agregué. Tam bién. y sobre todo lo que desaprobaba de la política israelí. incluidos los palestinos. según el contex­ to. alguien que n o co n o zco m e llama por teléfono. las más de las veces. dije a mi interlocutora que si su h ijo se in te re sab a en lo que pienso de Israel. en cie rto s casos. A grandes rasgos. Que­ ría conseguirlo”. sin poder justificarse por d efin ició n . ¡tal vez habría que ap licar el “principio de precaución” que se reserva hoy a los "anim ales” o a los prod uctos tóxicos! La importación de la expresión "lobby” (com o por otra parte la de politically correct de que hablamos) nunca me parece in ocen te y tran sp aren te. e incluso por parte de alguien a quien no se querría considerar como antisemita. Dicho lo cual. con razón o sin ella. Una anécdota. pero. en 1 a violencia). encontraría lo que buscaba en tal o cual te x to . en la sociedad civil. No di ninguna conferencia en T el Aviv. Hace algún tiempo. un te stim o n io de antisemitis­ mo. incluidos otros Estados de la región. en Francia. considerar a esta fundación. Se enteró que usted se encontraba e n T e l A viv hace dos años y que había dado un ‘discurso’ que fue cubierto por la p ren sa israelí. al fin y al cab o. creo. reu nion es de personas que con o sin mandato. tengo mil razones para creer que más vale.

desde antes y después de la fundación del Estado de Israel. decían acerca de los emigrados recientes de Europa oriental: “Están los judíos y los metecos” . ya me parecía”. que asimila­ ban a una subcategoria de judíos. Y a menudo tuve la sensación de que mi padre. pero casi siempre juzgué severamente la política de los gobiernos israelíes respecto de los palestinos. del otro lado del teléfono: “Ah. en la época en que se hablaba de “territorios ocupados”. por ejemplo. Bruselas. °k. bueno. no en el fondo o de frente”.: Al escucharlo. más o menos: “Yo soy judío.1 5 etcétera. y Adieu à Eíimumuel Levinas. se me ocurre que. y hasta m e atrevo. Ellos mismos se consideraban como judíos “israelitas” (o “nobles” ). le juif. Pero me inte­ resa conservar el derecho de criticar todas las políticas gubernamentales.en lo sucesivo irreversible. cuyo texto fue publicado en varias lenguas. Con frecuencia lo dije públicamente. siem1 5 Jacques Derrida. R. algunas personas de mi familia materna. in­ clusive las de las grandes potencias. puedo experimentar una profunda compasión. Por otra parte. que era un judío oriental ashkenazi. esta vez. y protestan­ te (por la rama paterna). en una conferencia. Trotta. Pero me expliqué sobre esto en otra parte y no puedo encarar aquí esos temibles problemas. con un pueblo palestino liberado de toda opresión o de toda segre­ gación intolerables. y trataban de “metecos” a los judíos orientales. 1989. Madrid. a menudo reivindicaban una pertenencia a la Iglesia reformada. cast. 1998].cit. É. 1 ’allemand”. con razón o sin ella. ser más fiel entonces que nunca a una herencia. No sé qué infirió ella pero inmediatamente agregué. . en el seno del mismo “Estado” “soberano” y binacional. inmigrante de Rumania. en mi infancia. una entrevista telefónica). a condición de que se instalen relaciones de buena v e c in d a d ya sea con un Estado palestino dotado de todos sus derechos. otra grave cuestión que debo hacer a un lado en el momento de referir brevemente. Ousia. No tengo ninguna hostilidad particular ni de principio respecto del Estado de Israel. “Interpretations at war. como lo escribí en otra parte. Kant. sin duda usted lo sabe. en particular en Jerusalén. hace bastante tiempo.: Adiós a Emmanuel Levinas. en una entrevista. no vacilan en considerar como esencialmente judía. No creo ceder a ningún antisemitismo diciendo esto. surgidas de la gran burguesía llamada “israelita”. en el sen tido más amplio del término “Estado” (por lo menos respecto de lo que hoy queda de ese sentido amplio de la soberanía en general. Melanges offertsà JacquesTaminiaux. o. hasta cierta solidaridad con los habitantes de esa región y con las víctimas históricas (judías y palestinas) de las atrocidades de este tiempo. Después de algunas frases de ese tipo escuché que me decían. padecía por eso al punto de querer disimular su propia judeidad. en: Phénoménologie et Múique. a una exigencia de justicia que algunos. iTrad.

y Le monolinguisme de l'autre. porque el exterminio siempre podía volver a empezar. Modemité viennoise et crise de l’identi^’ ob. cit. tras la gu erra. interminable.u n v erd ad ero bautismoy fui educada en la verdadera religión cató lica. 2002]. Pero al m ism o tiem p o. recurrirán al v o cab u lario d el odio del .pre afirmo que “era una desgracia ser ju d ío ” y que. a disputas entre judíos que. que la religión c a tó lic a supo a lim e n ta r durante siglos. sobre el fondo de tragedia de la Shoah. . 16 Ese asim ilacionismo iba parejo con la p reo cu p ación de d e c ir to d a la verdad sobre la Shoah. y esa figuralidad arrasa con todo. É.com o te rm in é p o r c o m p re n d e r de qué extraña judeidad yo era la heredera. e n todas p artes m e encarnice en acechar. Gaullistas y antipetainistas de la p rim era h o ra . Muy tem prano ap re n d í to d o s los detalles del exterm inio del que. 1992 [Trad. nunca m ás ser ju d ío .y por tanto al psicoanálisis. cast. Corremos el riesgo de asistir. esa lógica y esa re tó rica ejem plarista. D. sob re to d o . cu an d o m i p ad re e ra a te o y m i madre sólidamente anticlerical.pour Paul Celan. se negaron a llevar la estrella am arilla. el odio de sí judío fue exacerbado. y recurrieron a falsos certificados de bautismo.: El odio de sí. 17 Véanse sobre todo Shibboleth . y para eso en formalizar. por la pintura y el arte en general. y sin duda gra­ cias a ella . En consecuencia. m arca de in fa m ia . pero las más de las veces es un judío el que lo dice. Fue a través de su en trad a e n e l psicoanálisis como pudo luego responder a mis cuantiosas in te rro g a cio n e s. Rider.: Me temo que el antisemitismo venidero n o sea de este ord en . Si me permite que lo recuerde una vez m ás. yo no debía “casarme con un judío". cit.: Shibboleth Madrid. para alim entar sus peleas. nada más judío. Véase Jacques L. Paris. G alilée. se dice.1 7 con todos sus desafíos políticos. Más valía no ser ju d ío . En mi infancia me hablaban in c e s a n te m e n te de las cámaras de gas y los horrores del nazismo. El mismo había term in ad o por pensar. yo recib í el b au tism o . no esa asimilación que tanto deseó para mí. todos los m iem b ro s d e m i fam ilia ha­ bían escapado. Arenas Libros. le d eb o. ]. C o m o siem pre. R. si nada es más ju dío que e l o d io de sí. con una excepción. A quí encontram os ei famoso “odio de sí ju d ío ”. sino un verdadero gu sto p o r Ita lia . sob re todo des ­ pues de la Shoah. que los judíos debían ab solu tam en te asim ilarse y d ejar de ser judíos. porque el o d io al ju d io era eterno. cual­ quiera que se odie comienza a parecerse a un judío. ob. más “e je m p la rm e n te ” ju d ío . C om o no se sentían tanto ju díos c o m o re p u b lic a n o s y asimilados. todos fueron resistentes (activos o pasivos) y por tan to muy v ig ila n te s fre n te al peligro de deportación. En cu an to a mi pad re. la ló g ica ejemplarista conduce estos dichos al abismo.4E1 término de “odio de sí judío" fue inventado por Theodor Lessing en un ensayo p u b li c a d o en 1930: Der Jüdische Selbsthass.

los escritos de L éo n Bloy. lo que sí es reprim ido. e n un co n te x to p re ciso . que rige en Francia la libertad de expresión. C o m o usted sabe. 22 Sobre la cuestión de lo “políticam ente correcto”. remítase al capítulo 2 de la presente obra: Eolíticas de la diferencia”. si se tra ta de un a ed ició n crítica. Periodista y libelista francés. una nación. c o n un c o m e n ta rio c rític o . una raza o una religión determinada” (artículo 24). S i los texto s antiguos son publicados ta l cu a l o acom p añ ad o s de com en tario s a su vez antisem itas. en 1886. P ero es e v id e n te que. y e n m u ch os otros textos más. aunque com prend o que un ed ito r pueda preferir abs­ tenerse. e n el cu erp o lite ra rio fran cés. está prohibido difundir textos antisem itas o racistas.22 com o pudieron tem erlo 18Jefe del Shas. e n e l de los h erm an os G o n c o u rt. hay tod a suerte de texto s antiguos que. ashkenazis en su mayoría. líder del antisem itism o más violento de fines del siglo XIX y autor. N o ob stan te. H a ce poco. racistas. de La France juive. están salpicados de pasajes antisem itas. odio o a la violencia para con una persona o un grupo de personas en virtud de su origen o Pertenencia o n o pertenencia a una etnia. . pero n o estoy e n c o n tra a priori. E sto n o se h a h e c h o . o escritos antiguos de c a rá c te r a b ie rta m e n te a n tise m ita o racista.otro.21 a la q u e los ed ito res y autores están obligados a som eterse. h o m ófo bo s. en Liberation del 11 y 16 de septiembre de 2000. ¿Vamos a expurgarlos en nom bre de una cen su ra re tro a c tiv a y “p o lític a m e n te c o rre c ta ”. siquiera en forma de d o cu m e n to s acom pañados de co m en tario s eruditos. 2 1 La ley de 1881. es la publi­ cación de e scrito s actuales a b ie rta m e n te an tisem itas o racistas. P ien so sobre todo e n e l D iario de A n d ré G id e . e l juez n o c o n d e n a rá ya que. el m o tiv o n o será una in c ita c ió n al od io racial.19 Sus posiciones eran discutibles — y yo n o las com parto— pero n o fueron discutidas por e l perio d ista. con trariam en te a lo que ocurre e n los E sta­ dos U n id o s. que servirá de biblia a todos los autores de la extrem a derecha antisemita de la posguerra. como sefaradí. en realidad eran la reencarnación de “malos judíos”.18 E lla había suscitado las cuestiones que evocam os aquí. x e n ó fo b o s. E n to d o caso . fue completada en 1972 por un texto nuevo. En especial se lee: "Se considera como un delito la provocación a la discriminación. cabe im a g in a r c o m o posible una re e d ic ió n de L a Francia judía de Edouard D rum ont20 o d e los panfletos an tisem itas de L ouis-Ferdinan d C é lin e . Ovadia Yossef declaró que las víctimas de la Shoah. e n ese caso. partido étnico religioso israelí. 20Edouard D rum ont (1 8 4 4 -1 9 1 7 ). E sth er Benbassa. 19 Esther Benbassa y M aurice Szafran. Y ad em ás. procurando así una inmensa felicidad a los verdaderos antisem itas. las posiciones de Renau d C am us y el rabin o integrista O vadia Yossef. quien se entregó a un ataque salvaje. sin ser a b ie rta o e x c lu siv a m e n te an tisem itas. c o n ju sta razón. e tcé te ra . A esto se añaden la difamación (artículo 3 2 ) y la injuria (artículo 3 3 ) para con las Cismas personas. en Francia. fue acusada por u n periodista de sostener. por la ley de 1972. titular de la cátedra de historia del judaism o m oderno en la E scu ela P ráctica de A ltos Estudios. caen bajo el peso de la ley. m isóginos.

la voluntad explícita de hacerlo: sabe lo que quiere decir. États d’dmc de la jM^chanafys1 ’1 ob. lo dice libremente. P ero algunos afirmarán que no quiso decir eso.23 Digo posibilidad y dejaré “conceptos” entre com illas porque un trabajo tan peligroso. imprevisible. ¿pueden ser publicados a costa del autor.: Una vez más. es un síntomaPero. Véase también Jacques Derrida. queda por h acer por e l lado del psicoanálisis. de racismo. por otra parte. la manifestación pública del racismo y el antisemitismo está si no prohibida. por tanto es responsable. quería manifestar otra cosa. de crueldad en general. J D. se supone que su autor tiene la intención consciente. incierto. los que publican aqu í y ahora. pero no por eso dejan de caer b ajo el peso de la ley de 1972. D. la irrisión. ¿qué es un síntoma? ¿Puede juzgarse un síntoma? ¿Hacerlo comparecer ante la ley? Usted sabe que se pueden descubrir huellas de antisem itism o en 23 Encaramos la cuestión de la pertinencia de los conceptos freudianos en el capítulo 9 de este libro: "Elogio del psicoanálisis". etcétera. que no entra en el terreno ni de la ley ni de la responsabilidad consciente. D.: Nada lo prohíbe. desvia­ do. Esgrimir una amena. Ante declaraciones explícitas y violentas de antisem itism o. precisamente. R. no eso exactam en te.: Cuando apelan al “odio racial”. Ni siquiera han sido rozados por “conceptos” freudianos.: Por supuesto que no. hoy nos enfrentamos a otra cosa: a la manifestación de un antisemitismo inconsciente. deberíamos tomar debida nota (para trabajar siempre en eso) de este hecho masivo: el derecho en general. sin la mediación y por lo tanto el acuerdo de un editor? É. cada manifesta­ ción de antisemitismo.algunos defensores de Renaud Camus? Por cierto que no.: ¿Usted cree que habría que autorizarlos? É. se tiene el derecho de castigarlo. J. R. en un espacio retórico o literario cuyo estatus perm anece incierto. que en verdad. el d e re ch o penal y la criminología en particular no han integrado todavía la sim ple posibilidad de algo así como el psicoanálisis. en ocasiones hasta la introspección crítica para hacer pasar su antisemitismo. por lo menos reprimida por ley como un delito que justifica persecuciones penales. . en dirección a la propia axiomática del derecho europeo. oculto. lo repito. za semejante equivale a ocultar el problema con el que hoy nos enfrentarnos' los autores antisemitas actuales. Y que. cit. En Francia. J. utilizan la nega. ción. Pero. prevé y desea sus posibles consecuen ­ cias.

no hay que buscarle “tesis” n i respuestas ya hechas. El mismo tiene algu­ nas dificultades para extraer lógicam ente consecuencias éticas o políticas por lo que respecta a lo que llam a la cultura o la civilización. 19851- . la m oral y la p o lítica.y equívoco. tan to por el lado del psicoanálisis como por el del derecho. A quí. Pero si uno no quiere abandonarse p asiv am en te a esta confusión (por ejemplo so pretexto de que esta agresividad y este odio del otro. PUF. [Trad. ¿se tendría el derecho de perseguir ante la ley a alguien que solo presenta “síntom as” de racismo? Lo dudo. v ien e a im ponerse a nosotros de m anera incondicional.‘ .245-333. la m icro in fo rm ática o el teléfono portátil). cualesquiera que sean por otra parte su refin am ien to aparente y su sofisticación “técnica". París. viene sobre nosotros. H ay un punto en que la cuestión de la culpabilidad desborda el espacio jurídico. a je n o a las proposiciones o posiciones. Tal vez no pueda ser de o tro m odo. la “crueldad” o riginaria del “sadismo” o el “masoquismo”. “históricas”.R. e n to n c e s hay que volver a pensar a la vez en las herencias y “retomar todo desde c e ro ”.discursos donde los judíos ni siquiera son nombrados. E n derecho. d. A p artir de ese in co n d icio n al yo in ten to pensar el pensa­ 19<)j Sigmund Freud. CEuvres competes. Su discurso al respecto siempre me pareció inestable . las únicas armas son la crítica y la vigilancia. S i a eso se llam a “deconstruir”.n o es cosa de y a. el hay que” de tales tareas y tal porv enir n o se anu ncia solam ente. ¿se tiene el derec o e juzgar el síntoma? ¿Cómo referir un síntoma a un sujeto. no pueden ser erradicados). no es posible condenar a un sujeto aquejado de tal síntoma.^ Cree y no cree en un progreso. Alianza. el por-venir no se deja reducir. Yo lo v eo com o un hom bre de las Lucez que no lograría creer en las Luces. A unque uno se autorizara a considerarlo culpable (desde el punto de vista m oral o p o lítico ). en un sentido de esta palabra que Jebe ser su jeto a la m ism a reelaboració n . Madrid. •PP. com o un predicado. Malaise dans la culture (1 9 0 0 ). pero que n o soportan la com paración con. cómo atribuirlo. la telecirujía. a un sujeto del derecho? É. Freud con sid era indesarraigables las pulsiones de muerte y de destrucción. xviu. correlativam ente. Y es la señal de que esas tareas siguen siendo. En la medida en que no se haya delim itado rigurosamente . los axiomas del dere­ cho penal seguirán siendo groseros y primitivos. Corren el gran riesgo de asem ejarse un día a producciones humanas tan “prehistóric a s" como hachas de piedra tallad a (c o n las que por otra parte se podían hacer cosas sorprendentes. y bien. ]. por ejemplo. Este es el pri­ mer aco n tecim ien to . cast. En este caso. S in duda volveremos sobre esto. hasta del otro en sí. Entonces. el de acto o de pasaje al acto).: El malestar en la cultura. Más acá o más allá de las “tesis”.ese concepto de síntoma (y.

hasta “s o c io ló g ic a ”. hay que h acer tod o lo p o sib le para oponerse a él públicamente y para justificar nuestra op osición : h a b la n d o . la a n tig u a lla literaria tam­ bién. de lo q u e d ebería venir y queda por pensar y hacer. por ejemplo.ü Por lo tanto. a todos los tics ta n c o n o cid o s del anti­ semitismo común o de la xenofobia “v ieja Francia”. o incluso vuelan en ayuda de un libro o u n au to r que visible­ mente no leyeron. (M1-) “ Sobre el caso Renaud Camus. Por ejemplo.. hay que luchar c o n tra aqu ello cuyo signo inquietante es ese mal libro. sobre todo en un m o m e n to e n que la trans­ formación técnica del espacio público la torna más in o p e ra n te que nunca. G a lilée. e n la cu a l tampoco creo demasiado.miento. no supieron. pero también en virtud de los efectos perversos que tal medida siempre corre el riesgo de producir. 3 6 de 2: “Políticas de la diferencia". pero para explicarme necesitaría tiem po. a m i m o d o de ver. en tales casos. 25 En varios lugares. en el caso de que hablamos26 (caso m e n o r e n s í m ism o pero grave en la medida en que revela cierto estado de la cu ltu ra y e l esp acio públi­ co francés. acaso ingenua: m odestam ente. la ex ­ posición de un límite. argumentando. pudo motivar la ley Gayssot. una distinción. consúltese nuevamente la nota 14 p. m e gu staría poder hacer el análisis crítico y deconstructivo de lo que “no v a”. a p u n ta n d o bien . de alguien que asume una gran pose sin haber abierto los ojos sobre la propia trad ición que reivindica y los códigos que lo programan desde h a ce ta n to tiem p o . n u e s tro capitu ‘ . y hablando con propiedad. habría que preguntarse qué pasa en nuestro espacio pú blico cu an d o u n e d ito r y cierta cantidad de “intelectuales” cierran los ojos sobre esas frases ta n espantosas como grotescas. Dios. escribiendo. hacer frente públicam ente a esa m area n o es proh ibir una publicación. pero la prohibición de una pu blicación m e p arece injustificable' Por principio.entre lo condicional y un in c o n d ic io n a l que querría dis­ tinguir de la soberanía de cualquier sujeto. pensar y/o h acer. Dicho lo cual. como un juguete. Pero ¿apuntando a qué? Bueno. por ejem plo perform ativo (m e e x p lico sobre esto en otra parte). analizando. Comprendo aquello que. el m onarca o el pueblo. o sea. no tengo una tesis para proponer. la exposición a un lím ite . la experiencia de la condición. Tan solo una creencia. y sobre todo en L'unwersité sans condition. no pudieron o no quisieron le e r (c u a tro posibili­ dades a menudo indiscernibles. protestando. la incultura profunda y la necedad social. hasta europeo). no merecen tanta atención vigilante com o la “acogida” que se les h a c e . así como de todo poder. eso que “no va” y nu nca va b ie n es c ie rta relación entre la justicia y el derecho. 2001.p o r in e sta b le y difícil de determinar que sea. demostrando. y el an á lisis d e b e ría partir de ahí). Por cierto. en tal o cual situ a ció n . Pero sobre todo -y a que el libro y el autor. de la c o n d icio n a lid a d . París. el p rín cip e.

porque trataba acerca d e l período con tem p o rán eo y no Podía hablarse ni de difamar. lo m enos que puedo d ecir es que n o estoy seguro. mi ju ic io . E n mi trab ajo de historiadora. desde e l m o m e n to que se trata de una expresión pública y e scrita . del antisem itism o. ya que obliga al autor. cu and o un autor firm a un c o n ­ trato. es el au tor q u ien debe som eterse a la ley para e v ita r que e l e d ito r (n o sien d o el au to r o tra cosa que su “c ó m p lic e ” ) sea perseguido a n te los tribu n ales. A.. lo que puso e n e l m ercado. del antisem itism o en la literatu ra francesa. donde el escritor arriesga su vida o la prisión cuando rechaza som eterse a lo arbitrario. Por con si- . Pero to d a v ía h ab ría que poder descubrir las huellas de un an tisem itism o y un racism o en u n ciad o s e n esa form a d enegativa. Y sin em bargo era im pensable que dejara en el tintero acon tecim ientos im portantes. R . inge­ nuo. el e d ito r ten d ría que haber im puesto al au tor que honrase su firma. fuera de tod o recurso ju ríd ico. m e p arece satisfacto ria. e tc . “librem en te”. perm ite no tener que prohibir una p u b lic a c ió n . en nom bre de una historia piadosa y para obedecer exh ortacio nes abusivas. com o se dice. a lim itar la m a­ n ifestació n de sus sín to m as. E n o tras palabras. E n p rin cip io . Sin em bargo. la h isto ria de su país. Por lo m en os el de su in co n scien te social. no estaría dispuesto a “con d en ar” a R en au d C am us (cuya p erso n a y obra confieso que m e in teresan p o c o ) salvo que estu viera seguro de que sabía. digamos. e n la m ism a m edida en que re­ suelve e l p ro b le m a q u e usted p la n te a . E n e fe cto . que com prend ía su propia heren cia. la e x iste n cia de la ley. É. de la literatu ra. que co n o cía la historia. p o co e je rc ita d o . n o te n e r que re tirarla p o sterio rm e n te de la v en ta. lo que h a cía . yo misma me en fren té a la necesidad de interiorizar la ley. es rem itid o al discurso p siqu iátrico. ni de injuriar a cualquiera. c o n s c ie n te o in c o n sc ie n te m e n te an tisem ita. y que por lo tanto qu ería decir. Seguim os navegan do e n las mismas aguas: d e re ch o p en al. H ace v e in te años que reflexiono sobre esa relación en tre el d erecho y la escritura. y. Este lím ite im puesto por la ley nada tien e que ver co n una censura cu al­ quiera ta l y c o m o existe en los regím enes d ictato riales o integristas. etcétera. es lo co n trario de un código de la censura. para d ecirlo rápid am ente. C re o que el personaje es astu to y calculad or pero ta m b ié n .Y por añadidura. y su o bed iencia com o lím ite im puesto al goce. si un c rim in a l n o tien e ninguna c o n c ie n c ia de su a c to . to d o está por reinventar. con sid ero necesario. e n el autoanálisis. ni de atacar la m em o­ ria de los m uertos o la vida privada de los vivos. d e fa c to se co m p ro m ete a respetar la ley de 1972. en c o n c ie n c ia . crim ino lo g ía y p sico an álisis. T ratán d o ­ se de la ley d e 1 9 7 2 . com o casi siem pre ocu rre. P or o tra p arte. más allá de ese com bate que.: Yo m ás b ie n ten d ría una te n d e n cia a rechazar la in tro d u cció n de la d i­ m ensión d el in c o n s c ie n te e n e l d iscurso ju ríd ico . en e l d o m in io p e n a l. Y e n el caso que nos ocupa. n o se juzga a alguien sin o sob re sus a cto s.

ni mentir. n o logram os delimitar: ¿qué es un síntoma? Y ¿cuáles son las fronteras del esp acio público? La literatu­ ra.. 1979. en: Hélène CixotóC roisées d’une oeuvre. 27Es lo que intenté mostrar a propósito de Céline. contrariamente a lo que a veces oigo. la abyección o las vidas cotidianas de los actores de la h isto ria: ni destruir. Deux mots pour Joyce.27 S in duda porque tiende a replegarse sobre sí mismo y a volverse la expresión de una id eo lo gía sim plista. Schibboleth . N o sé h asta d ón d e la seguiría. que es un gran le cto r de la literatu ra contem poránea. 1987. París. con de la noche. Edhasa. (Trad. sujeta a una m u ltiplicidad de interp retacio n es y lectu­ ras posibles. co m o las “bellas artes”. París. Mea Culpa (1936). h ay que en co n trar un equi­ librio.2 9 Céline disuelve la potencia de su estilo. La dissemination. Porque aquí tropezamos con la cuestión que. D. la imprenta fue una de esas “nuevas tecnologías”. Seuil. m e p arece que. 1990. París. "H C pour la vie. tiendo a pensar que cu a n to más antisemita es un texto. cast. cit. en: Les psychanalystes parlent de la mort.: síntomas”. stricto sensu. Bataille. Galilée. cit. no existía antes de ella).: Viaje al fin de la noche. so­ bre todo de Artaud. 19981- . G a llin '^ ’ Bibliothéque de la Pléiade. el heroísm o. James Joyce. en Romans. 1988. tanto más débil literariam ente. Philippe Sollers. París.30 Entonces no es más que el portavoz pu lsion al y delirante de un estilo taumatúrgico reducido a la retórica de una ideología simplista. ob. En el mismo orden de ideas. Véase al respecto: “C éline e t Semmelweis. si la hay.. París. Siffnéponfii París. Belin. le délire et la mort’’. Bagatelles pour un massacre (1 9 3 7 ). Galilée.pour Paul Celan. Paul C e la n . La médecine. tanto com o hoy lo está por las “nuevas tecnolo­ gías” de la com unicación y la reproducción (p o r o tra parte. Barcelona. Por lo ta n to . H élène C ixous y M ic h e l D eguy. p recisam en te. ob. c ’est à dire”. tuve que buscar las palabras justas y d esp legar una narración suficie n ­ temente rica para restituir las infamias. 28Jacques Derrida. Ulysse gramophone. 1. c it. Tchou. K Louis-Ferdinand Céline. y los a fe cta de una irreductible novedad histórica? A llí donde hay literatura. en su exposición pública. t. Voyage au bout de la nuit (1 9 3 2 ). “Com m ent nommer". cerrada y en todo caso contraria a lo que a mi ju ic io es la e se n cia de la literatura: una textualidad polisémica. 2000. 1981. el c o n ce p to de espacio público se ve transformado. en: L'écriture et la différence. en toda pureza. y la literatu ra de que h ab lo . L'école des codees (1938). Je a n G e n e t. Les beaux draps (1941). las pasiones. e|i: Le poete que je cherche à être. Véanse tam bién "U n hégélianisme sans reserve”.28 lo mostró.guienre. Usted dice: obligar al autor a “poner un lím ite e n la m an ifestación de sus ]. ob. 2y Sobre todo. el que con stitu y e la fuerza del Viaje al fin que se cuenta: una historia que no es una ficc ió n pero que es narrada com o tal. y el único medio de lograrlo es dar un estatu s n arrativ o a la historia los medios de la escritura novelesca. Francis Ponge. ¿no es lo que desplaza el estatus mismo de tales con cep to s. e n sus panfletos. Usted. si algo semejante existe. Así. ni “decirlo todo”. ni rebajar ni idealizar.

“L. su ú n ico lugar de origen. Esta m u tació n ética y p olítica debería agravar la responsabilidad de la es­ critura m ás que ^responsabilizar al escritor. L o cual no sig n ifica la irresponsabilidad. precisam ente em ­ pleando. in v en tán d o le un nu evo elem en to . revelando acaso su infinitud.a algo así com o “la literatu ra”. hasta el abuso deliberado. una literaridad) sino una función sujeta a in terp retacio n es y c o n v en cio ­ nes (históricas. por ejem plo. L a in v e n ció n de la literatura es como si h ic ie ra cam biar el terreno de la responsabilidad. violando (y se trata de un goce que exige su d erecho. se le re c o n o ce una licen cia absoluta. por lo menos en cu anto obra literaria. el d erech o principista de decirlo todo en el espacio p ú blico.f u n ­ cional. pretende no com parecer. en. desde que hay literatu ra. o “This Strange Institution Calk'd Literature". Esta reivind icación es el propio acto literano. en : La Dissemination. Londres. un lazo de sistem a tam bién. Acts o f Literature. de no d ecirlo to d o ). S in duda hay una sin cro n ía. acerca de la responsabilidad en literatura. hasta im pone su autorización. acerca de esa nueva institución que se llam a la literatura? U n ic a en su gen ero. D e donde proviene la dificultad de tratar los enunciados según. Jacques Derrida. de acuerdo al estatus m ism o de la literatura tal y com o es definida en Europa. " V éanse. no responde a n te ninguna otra institución. °b. i>.i double séan ce”. por lo que respecta a lo esen cial de sus actos (la escritura pública.¿C om o responder acerca de la literatura. cuando n o los aparatos y modalidades de la p u b licació n ). esa institución. entrevista co n D erek A ttridge. c it. eticojurídicas.). Pero esta d efin ició n -d e donde proviene la extrem a dificultad de la cosa (de la que debato o c o n la que me d ebato desde hace m u ch o tie m p o )-” no determ ina una esencia (un ser-literario de la lite ra ­ tura. su legalidad) la m odalidad del como si. e tc .. N o reco n oce de an tem a­ no ninguna com petencia o supuesta com petencia ju rídica estatutaria. m an ifestarlo todo en el espacio público. por un lado. se debería te n e r el d erech o de c ix irlo todo (o el d erech o. tiende a legitim arse a sí mismo. En principio. entre muchos otros lugares. N o responde a ningún d erech o positivo. reivind iquen su pertenen cia . en principio. tam b ién . casi salv aje e incon d icional. legítim am ente o no. Routledge. 1992. en tre la d em ocracia. en espíritu y lite ra lm e n te . es a n tiin stitu cio n a l. o más b ien esta apertura in term in ab le a la histo ricid ad de lo político. A clarem o s más: se debería poder publicarlo todo (n o hay literatu ra p rivada). Al producir así el derecho. Esta in fin i­ tud. Paradoja: esa em an cipación la h a ce parecerse a una in s ti­ tución que. sino más b ien una m u tación en el con ce p to de responsabilidad. E n prin cip io . en la historia del O ccid en te. Pretende engendrar sus propias norm as. cierta manera de dirigirse. por el otro. p rag m ática.) . (. su derecho. y la posibilidad de la literatu ra. que no es una cosa sino una dirección. siempre la asocio a c ie rto c o n ce p to de la dem ocracia venidera. ante ninguna ley existen te.

¿Siempre se hace “mala literatura” con “malos sentim ientos”? N o estoy tan seguro como usted. Hay que juzgar sobre el espécimen, sobre la obra. Y sin vacilar jamás, en la experiencia del pensamiento, delante del abism o del bien y del mal, hasta delante del más allá del bien y del mal (que acaso sea el úniC o “país" de la literatura). Por supuesto, inversamente, no basta, com o en ocasiones algunos tienden a pensarlo, con confiarse a los “malos sentim ientos” y jugar sin costos a la transgresión, el anticonformismo, el conform ism o del anticonformismo (viceversa), el mal, lo diabólico, etc., por ser interesante y ac­ ceder a la “literatura”. En virtud de su lugar público, de su publicidad esencial, la literatura siempre es acechada por la gesticulación m ed iática. Lo que es cierto del político también lo es del escritor. Más que nunca. Por cierto, ambos nos inquietamos, nos indignamos ante tal o cual publicación. A resguardo de un “como si” cubierto por alguna ética de la literatura, hasta por un derecho indiscutible a la literatura, tal publicación está autorizada a propa­

gar un lenguaje cuyas premisas y consecuencias más probables conocem os, que a nuestra manera de ver son las peores. Inculta o no, tal “literatura” inculca y halaga, responde a una ideología que consideramos nefasta y combatimos, por ejemplo el
racismo o el antisemitismo. Pero también aquí, más vale, creo, no prohibir. Más vale replicar (en ocasiones con el desdén merecido, con el silencio, eso depende del contexto y el peligro real) o contraatacar, analizar, discutir, evaluar, criticar, ironizar.

De hecho, es cierto, la literatura siempre estuvo som etida a cierta censura.
Las modalidades de esta censura son de una extraordinaria variedad: heteracensura, autocensura, a las órdenes de la Iglesia, del Estado, de la sociedad civil, del mercado, del mercado mediático, es decir, de la “sociedad civil”, etcétera. Tales modalidades evolucionan perm anentemente, en el fondo son indelimitables. Esto es un hecho. Pero en principio, también, no debería haber ninguna censura para los textos que se manifiestan bajo el nom bre de ficción literaria. Solo en el “momento” en que un enunciado se presenta co n un status diferente del de la literatura se puede encarar juzgarlo, prohibirlo o sancionar­ lo. Ese momento siempre es difícil de “captar”.
É. R.: En el caso que nos ocupa, el autor y sus defensores reivindicaron ese

derecho de decirlo todo porque se trataba de un género literario particular: el diario íntimo. Pero el diario íntimo no es exactamente una ficció n literaria, ya que las personas de quienes se habla y a quienes se hace hablar no son personajes sino personas reales, y por lo tanto sujetos de derecho que pueden reivindicar un derecho -por ejemplo a la protección de su vida privada- o que pueden denunciar propósitos racistas, antisemitas, difamatorios, etcétera.
j. D.:

Sí, pero ¿qué es un diario íntimo, cuando se lo publica? Y ¿en qué

m om en­ lite r a r io ?

to, en qué condiciones un diario íntimo forma parte de un cuerpo

¿Basta con que esté firmado por alguien a quien algunos reconozcan el estatus de escritor? El equívoco se agrava cuando ese diario íntimo pretende exceder la ficció n y llega a designar a personas reales, a evaluar acontecimientos socia­ les o políticos, hasta a proponer medidas autoritarias (por ejemplo otra dosifi­ cación “étnica” en la composición de un equipo de periodistas que trabajan para una cadena de radio pública y nacional). Por tanto, la gran cuestión sigue siendo la de la responsabilidad. En princi­ pio, naturalm ente, un autor de ficción o un poeta es responsable ante la ley porque firma un contrato con el editor y se compromete a respetar cierta can­ tidad de reglas. Es responsable, como el editor, del hecho de publicar, pero no lo es, no de la misma manera, en todo caso, de lo que publica, del contenido literario, ficcion al, novelesco o poético (si por lo menos puede decidirse acerca de esa ficcionalidad literaria o dejar sin resolver ia relación entre la literatura y su otro). E n un universo ficcional, un narrador, el personaje de una novela o de una obra teatral, puede decir cualquier cosa. La responsabilidad civil del autor-ciudadano es entonces exonerada. N o bien hay “literatura” (si la hay, y que sea pura), el "yo” que toma la palabra perm anece, desde el punto de vista del derecho, en posición del "yo” ficticio. N o com prom ete al autor o al firmante real, como sujeto del derecho. El autor puede hacerle decir o dejarlo decir cua lquier cosa, sin caer, en princi­ pio, bajo el peso de la ley. Cuando yo sugiero que ese derecho de decirlo todo públicam ente supone un lazo esencial entre el principio democrático y el lite­ rario, no quiero reducir uno al otro. El sujeto del derecho, el autor como ciuda­ dano, n o es una sim ple ficció n novelesca. La democracia no es un fenómeno literario, ni solam ente una “República de las Letras”. Pero, a pesar de su rigu­ rosa d istinción, los dos fenómenos llegan a determinar, cada uno por su lado, cada uno a su manera, según modalidades originales, posibilidades comunes: 1 - por un lado, una historicidad abierta. La literatura es histórica de punta apunta, tien e actos, lugares de nacim iento, tradiciones, herencias; y la demo­ cracia es el único “régimen" que, acogiendo por principio su autocrítica y reco­ nociendo su perfectibilidad indefinida, se define prometiéndose por y en su historicidad, por y según su propio por-venir; 2 - por el otro, siempre de manera histórica, la legitimación performativa de una ficción , la legitimación como ficción, la institución de un Estado de dere­ cho, y por ejem plo del derecho de decirlo todo públicamente, depende de un poder de ficción, y de un crédito concedido a cierta ficcionalidad. Montaigne y Pascal supieron pensar y enunciar ese lazo profundo entre el derecho y la ficción .’* ’

’-V éa se lacques Derrida. Fow de b». Färb. G >l>!ee. !*>4.

i

R.: Usted evocó ese problema en 1 9 9 3 e n

P asion es: “L a lite ratu ra -escribe

es una invención moderna, se in scrib e e n c o n v e n c io n e s e in stitu cio n e s que para no considerar más que ese rasgo, le g a ra n tiz a n e n p rin c ip io el derecho de

decirlo todo. La literatura ata así su d estin o a c ie r ta n o -c e n s u r a , a l esp acio de la
libertad democrática (libertad de prensa, de o p in ió n , e t c é t e r a ) . N o hay demo­ cracia sin literatura, no hay literatura sin d e m o c r a c ia ”.33 D e paso, subrayo que esa proposición también es cierta para e l p s ic o a n á lis is .34

j. D.: Si una obra literaria pertenece siem p re, c o m o ta l, a l e sp a c io público, la frontera entre la literatura y la n o -lite ra tu ra sig u e s ie n d o p o r natu raleza ines­ table. Un mismo enunciado, en un c o n te x to , p u ed e ser in s c rip to en nombre de la literatura y, en otro, en nom bre de la n o -lite r a tu r a . U n a n á lisis interno no permite decir si tal enunciado, por e je m p lo de tip o a n tis e m ita , p erten ece a la literatura, dejando entonces a su “au to r” fu era d el a lc a n c e d e la ley, o al perio­ dismo ideológico, a la retórica p o lítica , a la p u b licid a d e le c to r a l, e tc ., cayendo así bajo el peso de las leyes francesas e n vigor. Hay que analizar cada vez el co n texto definido por la ley y, de hecho, a una instan­ cia jurídica le corresponde pronunciarse, en últim o lugar: esto es una obra literaria y esto no lo es. Ahora bien, en su cuerpo y e n sus norm as, el d ere ch o actu al parece más incompetente que nunca para tratar acerca de estas cu estion es (y yo considero que, al respecto, siempre fue incom petente, por d efin ició n ; h a b lo d el d erecho, no del jurista). Entre otras razones, esto tien e que v er c o n n u ev o s pod eres técnicos y tecnocapitalistas: todos los enunciados están afectados p or la e x te n sió n y la diferen­ ciación acelerada de los lugares, pero tam b ién de las in stan cias d e producción y difusión. ¿Quién va a decidir si tal enunciado e n la W e b es una obra literaria o un panfleto? A los legisladores les costará-cada vez más trab ajo d ecidir acerca de lo que es una ficción literaria, un panfleto m ortífero o un a rtefacto m órbido. M áxim e cuan­ do, en lo sucesivo, muchos manuscritos rechazados p o r los ed itores serán publica­ dos en Internet. Ú nicam ente análisis muy finos, y siem p re d iscu tibles, permitirán una reelaboración de todo el cam po del esp acio p ú b lico d e la e d ic ió n y el derecho. La literatura es una in v en ció n muy jo v e n q u e in m e d ia ta m e n te , por sí mis­ ma, fue amenazada de m uerte. S e p iensa, p ie n sa su p ro p ia p o sib ilid ad , repite su nacim iento desde su fin, desde una fin itu d q u e n o e stá d e la n te de ella sino en ella, como su recurso y su esp ectro e se n cia l. S in dud a, B la n c h o t es q uien, cerca de nosotros, dio el mayor rigor ta n to al p e n s a m ie n to c o m o a la posibili­ dad de esa experiencia inaudita.35
3 1Jacques Derrida, Passions, París, G aiilée, 1993, pp. 6 4 -6 5 . V éase tam b ién : Pass ions A’ ^ littérature. Avec Jacques Denida, bajo la dirección de M ich el Lisse, Paris, G a iilé e , 1996. MVéase Elisabeth Roudinesco, Genealogies, ob. cir., y nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis • 1 5 Véase Jacques Derrida, “Demeure. Fiction et témoignage”, en : Passions de ki littérature. Jacques Denida, Paris, Galilee, 1996. Retomado en Demeure. Maurice Blanchot, Paris, G alilee,

É . R-: P a ra v o lv e r a ese d erech o de decirlo todo — in clu siv e p u b licar h o y o m añ ana te x to s a n tise m ita s — , ten g o la sen sació n de que m ie n tra s la e x tre m a d ere ch a organizada te n ía un peso sobre la vid a p o lític a resu ltab a im p o sib le, sobre to d o en c ie rto s m ed io s “in te le c tu a le s”, dar libre curso al v ie jo y c o n o c id o a n tise m i­ tismo fr a n c é s a n te r io r al nazism o. E l riesgo de ser asim ilad o a esa e x tre m a derecha e ra e n to n c e s dem asiado grand e. U n p artid o “d is tin to de los o tro s" se hacía c a rg o , d e alg ú n m o d o , d el o d io c o n s c ie n te e in c o n s c ie n te de tod a una sociedad c o n t r a los ju d ío s. P ero las cosas c a m b ia ro n h o y , y e n a d e la n te d e b e ­ mos e sta r a le r ta s a las form as solapad as y pelig rosas de ese a n tise m itism o “de buen t o n o ” , a u n q u e m ás n o fu era p o rq u e a h o ra sab em o s que fin a lm e n te c o n ­ dujo a la s o lu c ió n fin a l. j.
D .:

A u n q u e e l r e to r n o d e l a n tis e m itis m o siga re p ro d u c ie n d o u n a m ism a e

im p e rtu rb a b le ló g ic a , d e b e in v e n t a r n u e v a s fig u ra s. R e c u rs o s p o r e se n c ia in extin g u ib les. A s í, p u es, e l a n tis e m itis m o siem p re c o n se rv a , c o m o la d em o ­ cracia, c ie r t o p o r-v e n ir. P o r o tra p a rte , la d e m o c r a c ia , d ete rm in a d a in te rp re ­ tación d e la d e m o c r a c ia , le p ro v e e a m e n u d o u n “te r r e n o ” p a ra d ó jico , “p re te x ­ tos” c o n f r e c u e n c ia d ifíc ile s d e d esa cre d ita r. E sto y p e n sa n d o e n e l apoyo que Noam C h o m s k y le h a b r ía d ad o , si n o a R o b e r t F au risso n , cu an d o m en os a su d erecho a la e x p r e s ió n p ú b lic a .36 C h o m s k y a c tú a e n n o m b re de la lib ertad de opinión y d e la p rim e r a e n m ie n d a d e la C o n s titu c ió n de los Estados U n id os (derecho a la lib e r ta d d e e x p r e s ió n ). L o que in q u ie ta es p re te x ta r los p rin c i­ pios de la C o n s t i t u c ió n p ara d e ja r p asar lo in a c e p ta b le , c o m o una parad oja o una p e rv e rsid ad . P e r o n o h a y q u e c e d e r a n in g u n a de las dos e x h o rta cio n e s, incluso a h í d o n d e p a r e c e n c o n tra d ic to ria s . P o r lo d em ás, n o hay d ecisió n ni
16 En 1 9 7 8 , R o b e rt Faurisson, profesor de literatura en Lyon, dirigió artículos a diversos dia­

nos que d en u n cia b a n el “rum or" de Auschwitz, sosteniendo la tesis de la no exisrencia de las cámaras de gas, y c a lific a n d o su a c titu d de “re v isio n ista ", cu a n d o lo que m ostraba era su negacionismo, según el análisis propuesto d ie: años más tarde por H enry Rousso y retomado luego por tod os los historiadores. A d epto de Faurisson y surgido de un grupo doctrinario de e*trema izquierda llam ado “El v iejo topo”. Scrge T h io n , él m ism o r¡egacioni.st<>. pidió ayuda a su amigo N oam C h o m sky para que firmase una petición en favor de su maestro. Chom sky no com ­ partía las posicio nes de Faurisson pero, en nombre de la libertad de expresión, en 1980 aceptó redactar u n a rtícu lo titulado “Algunos com enrarios sobre el derecho a la libertad de expresión", luego sirvió de prefacio al libro de Faurisson, M ém otre en defen se contrc ceux qitt m'accusent de falsifier I’his to n e : la question Je s cham bres à gaz, París. La V ieille Taupe. 19S0. Luego Chomsky desautorizó la utilización que se había hecho de su texto, en el que sin embargo escribía: “C abe Peguntarse si Faurisson es realm ente un antisem ita o un nazi. C o m o dije, no conozco muy bien ’U S trabajos. Pero según lo que he leído, en gran parte a causa de la índole de los ataques que se le dirigieron, n o veo ninguna prueba que sostendría tales conclusiones. Tam poco encuentro prue­ bas creíbles en los docum entos que a él se refieren, va se trate de textos publicados o en corresP°ndencias privadas. Hasta donde puedo juzgarlo, Faurisson es una suerte de liberal relativam en,e ap olítico”. V éanse Pierre Vidal-N’aquet, Les assassins de ¡a m ém otre . París, La D écouverte. 1987. VRobert F. Barsky, N oam C hom sky: une iv¡\ discordante, Paris, O d ile Jacob. 1998.

en nombre de la libertad de expresión. en un juicio teórico y d ete rm in an te . La urgencia. . libertario. No tengo ninguna com pasión por ese tipo de canallas. es por lo menos salvar cierta cantid ad de principios -el derecho al debate. la paranoia. estar seguro. m ucho más fácil­ mente incluso que el saber racional. si las hay. más grosera la m entira. de limitar. la ley de la ley. más e v id en te la impostura. pero no deja ninguna a la buena c o n cie n c ia . sin algún salto. por ejemplo. 1 1 Doble coerción. pudo adoptar una posición semejante.: En nombre de la libertad. y sobre el cual no pesa ningún peligro. R. salvo el de ser criticado por la prensa o por otros autores. la negación. Si no fuera así. N o se olvide por ejemplo que Chomsky jamás habría aceptado que se dijera de él que defendía a Faurisson. L a a lu cin a ció n . que es la ley misma. me pregunto por qué razón inconsciente un intelectual judío como Chomsky.responsabilidad dignas de tal nombre sino en la resisten cia de un double bind3 5 allí donde no se sabe de antemano. la n o c e n s u ra . enemigo de lo que él mismo llama lo irracional. sino también de cualquier autor antisem ita “co m ú n ”. deja pasar tentaciones antisemitas. Esta ley terrible. ¿debemos h a ce r u n a cam paña e n favor de un autor negacionista. Es muy difícil. me parece muy perverso que. por otra parte. ¿P°r qué deberíamos tenerles lástima? Además. la e le c c ió n en tre dos exhorta­ ciones tan imperativas y legítimas una com o la otra. Nadie podrá jamás saber. que hubo una decisión responsable y que habría sido la mejor. A su manera de ver. el derecho a la discusión. Aprovechan todos los privilegios que les con ced e la dem ocracia. da una oportunidad a la responsabilidad y a la decisión. bajo ese rostro. tales discursos no suscita­ rían transferencias tan extravagantes ni serían tan escuchados. cuyos escritos por otra parte son ta n delirantes que suscitan un formidable interés? N unca se dirá lo su ficien te que cuanto más falsificada es la verdad. cuando ningún saber previo garantiza 0 programa de manera continua. él defendía el derecho a la palabra. especialista de la ra­ cionalidad cognoscitiva. todo cuanto caracteriza el neg acionism o. es perfectam ente ad m isible. de izquierda. bien protegido por el derecho en una sociedad d em o crática como la nuestra. de denunciar aqu ello que. hostil al antisem itism o. y gran adversario de las teorías freudianas. hoy. É. La expresión fue inventada en 1956 por el psiquiatra y antropólogo a n ieti cano Gregory Bateson (1904-1980) para designar el dilem a en que se en cu en tra encerrado un sujeto esquizofrénico cuando no logra dar respuesta co h eren te a dos ó rdenes de m ensajes contr*1 dictorios emitidos en forma simultánea. en suma.y sin embargo la posibilidad de combatir. se movilicen no solo en b en eficio de Faurisson. Más generalmente. francés de pura cepa. c orno expre­ sión extrema del antisemitismo. tantas más posibilidades tiene de ganar adeptos.

y manifestar. pero también está el hecho de que. intelectuales europeos. en el espacio público.. pues­ to en práctica. Confieso mi aprieto. esta ley lleva el nombre del diputado com unista Jean -C lau d e Gayssot. en sí mismo. es inatacable. . para Chomsky. debido a esta presunta libertad de palabra y expresión. Fue en virtud de esta ley que la obra antisemita y negacionista de Roger Garaudy (Les myihes fondateurs de la politique israélienne. ¿Por qué deberíamos prohibir a Faurisson? Es una pregunta difícil. no se lo voy a ocultar. El tem e toda form a de lim itación del d erecho de palabra. con todo derecho. S é que no hay que correr el riesgo de legitim ar en el espacio público la propagación de un discurso negacionista o que “apele al odio racial”. C reo que. e n particular con tra las perversiones o las hipocresías de la dem ocracia am ericana. Todo eso me parece respetable. Death ( Sr. Pero tam bién hay otras maneras de luchar. com o se dice.. Chom sky es un “radical”. Esta ley fue criticada con justa ra:ón por muchos intelectuales que rehusaban la idea de confiar al legislador el cuidado de decir la verdad histórica. En nom ­ bre de principios “humanitarios” pretende haberse alzado contra la silla e léc­ lt! Votada el 13 de julio de 1990. Las tesis de este libro son difundidas y tenidas en cuenta en el mundo árabe'slátnico.]. testim onia. Reprime a todos aquellos “que hayan impugnado [ . H ace Poco vi un film e americano extraordinario. por las connotaciones. está el peso de las costumbres de ese país y de su C on stitu ción. Hay que respetar la libertad y a la vez no prov ocar los reagrupam ientos martirológicos de gente que se siente censurada y está dispuesta a denunciar. horrible. y sobre todo en Egipto. Pero im perativam ente hay que dejar hablar a cualquiera. Por supuesto. y tratar de alcanzar a un destinatario. la cara a menudo en primer plano. las alianzas o com plicidades objetivas a que da lugar. a la sociedad dem ocrática en que vive. M uerte).no representa lo mismo que para nosotros. él apeló a un principio que. por la manera en que dicho principio es entonces evocado. la Shoah -a co n tecim ie n to ante todo y en tantos aspectos europeo. (Los mitos fundacionales del Escodo de Israel) ) fue retirada de la v en ta en Francia en 1995. e n el sentido am erica­ no. J la existen cia de uno o varios crímenes contra la humanidad”. D-‘- U n a hipótesiss la diferencia entre nosotros. tam bién para mí. En los com bates que libra. así sea en el mismo “campo” y entre gente de buena fe que com parte las mismas con v iccio nes. titulado Mr. en este caso). que fue su iniciador. Y escribir. rem ite luego al con texto . Es cierto que en los Estados Unidos. es por un lado la diferencia entre Europa y los Estados U nidos. Lejos de la situación real del espacio público francés o europeo (pero la d istan­ cia no siempre es un mal. A h í es donde com ienzan las discusiones más difíciles. Confieso que el prin­ cipio y la incum bencia de la ley Gayssot3S no me dejan en paz. Un hom bre. y ante todo en un “con texto” que es el suyo. tal y com o fueron definidos por el tribunal lr>temacional de Nuremberg. los movimientos nazis tien en el derecho de manifestarse como tales. a los lugares y las costum ­ bres. y Chomsky (cuya historia y experiencia personales tam bién deben tom arse en cuenta).

148 de este capítulo. D. Detrás de todo e sto e stá la h isto ria de la pena de muerte en los Estados Unidos desde 1 9 7 2 . Los representantes de Larouche. El mismo se defendió alegando que e n lo s E stad o s Unidos. Aplaudido como un héroe por todos los grupos n e g a c io n ista s de los Esta­ dos Unidos.: ¿De qué lo acusan? J. encara la cuestión de la cám ara de gas c o m o modo de ejecución capital elegido por algunos Estados a m e rica n o s. P ien so tam­ bién en otro personaje. Canadá y el Reino Unido. muy cerca de pasar al acto físico. Y soy una de sus pesadillas. un m ilitante de su grupo in te r v in o v iolen tam en ­ te para atacarme. y pasa. remítase a nuestro capítulo 8: “Penas de m uerte”. escri­ bieron un panfleto contra mí que fue am p liam ente d istrib u id o . Él (se) pregunta: “¿Realmente hubo cámaras de gas? ¿Es c ie rto ? ” S e d irige enton­ ces a Auschwitz para "llevar a cabo su in v estigació n p e rs o n a l”. Entonces se vuelve negacionista tras haber sido e l c a m p e ó n d e la inyección letal. solo diez de ellos tie n e n su d ip lo m a ”. . d ic e que perdió su trabajo. D eath. como lo probaría e l p e r ita je de las piedras. y creo que sigue en prisión.39 Este personaje. un poco como el doctor Guillotin con su máquina. A propósito de la guillotinavéase nuestro capítulo 6. “de cien supuestos ingenieros. En cuanto a M r. en ocasiones. contra la cámara de gas. muy natu­ ralmente. efectúa relevamientos sobre piedras. en Nueva York. ese hombre terminó por ser c o n d e n a d o p o r sus discursos en algunos Estados del nordeste de los Estados U nid o s. yo soy la presa de los grupos de extrem a d e re ch a .trica. Así que lo persiguen por o tra c o sa que sus escri­ tos. enem igo p ú b lico . pasa p o r u n laboratorio e infiere que todo eso no sucedió. contra la horca. da co n fe re n c ia s e n tod as partes para explicar que procedió a realizar verificaciones c ie n tífic a s y q u e p o r lo tanto está en condiciones de afirmar: las cámaras de gas n o e x is tie ro n . destructor. y la nota 42 p. n o sé q u é m ás. impugnaron su diploma de ingeniero y por otra p arte se p e r c a ta r o n de que no era realmente tal. L o p riv a ro n d e su trabajo. “El espíritu de la Revolución”. Llamándose “ingeniero”. R. por fraude fiscal. Sin embargo. 59Al respecto. Aceptó hablar ante la cámara con tand o tra n q u ila m e n te su historia.: De marxista. una especie de n e o n a z i a m e ric a n o . sob re todo en las universidades donde enseño. nihilista. con cuyo grupo tuve que h a b é rm e la s p orqu e allí. A sí es como se sanciona el discurso negacionista en los E stad os U n id o s . y por lo ta n to a A uschw itz. É. P ro m o v ió la inyección letal qU e presenta como una manera más humana de poner fin a la v id a. pues. Durante una c o n fe re n c ia q u e se realizaba a mi alrededor. este Larouche no fue persegu id o p o r sus discursos políticos (los discursos son inatacables en la ju stic ia ) sin o c o m o A l Capone. Y bien. a la de las cámaras de gas en el mundo. me parece.

A ntes de volverse n eg acio n ista pu blicó estudios “lite ra ­ sido escritas por sus autores. n o o b sta n te d ebe recordarse h asta q u é p u nto algunos nazis. . la p u rific a ció n .d -n v j. la Lethal injection. de m an era in d u strial y sin m atanza ap aren te. p e lo tó n . É. U n a vez más. es la m ejo r arma. nada de suplicio. a algo q u e se a s e m e ja al fin a l de un a v id a o rd in aria. T a m b ié n e llo s p u siero n e n p rá c tica u n a “solu ció n propia” . Death.40 E n to n ces se d ecía esp ecialista de la in v estig a­ ción d el “sen tid o y el con trasen tid o ..: Faurisson tam bién es un falsario. la más h o rrible s im b ó lica m e n te p o rqu e p e rm ite red u cir e l h o m ic id io legal a u n a c to casi n a tu ­ ral. E n todo caso. S in com p arar la in y e c c ió n letal con el e x te r m in io de los judíos.: rios” para m ostrar que las obras de R im bau d. "Les re Jrc » c u r* J e inort* i. r u m b o j gai: la b o n n e n o cv e lle . y de la “c rític a de te x to s y d o cu m en to s”. de lo verdad ero y lo falso". o de to rnar in o c e n te la e je c u c ió n . D ar la muerte e n tales c o n d ic io n e s es b o rrar la h u e lla d el h o m icid io y de los vivos al mismo tiem p o . si puede d ecirse. el ritu al de la e je c u c ió n ca p ita l d esapare­ ce. N erv al y L au tréam on t n o h a b ía n E n e fe c to . a un tra ta m ie n to paliativ o . U n falsario que piensa que los otros son falsarios. nint. )• D . c o n ayuda de un a m áqu ina anónim a: una vez mas. se trata de una n eg ació n . c o m o te n ta tiv a de b o rra m ie n to de la vergüenza que existiría e n q u e rer asum ir su m a n te n im ie n to . una d en e g a ció n de la m u erte. N o so la m e n te n o hay ya su p licio . por lo tan to . Pero fue “agarrado” por el cin easta. a su m anera. C o n las cám aras de gas y los h o rn o s c re m a to rio s h ic ie ro n d esaparecer toda h u e lla de los v iv os. se tra ta de un a p en a de m u erte que es ad m in istrad a co m o n eg ació n de sí m ism a. en: U s 7Wn/* M . nada de visibilid ad de la m u erte.e n tre el h e c h o de “dar la m uerte a través de solu cio n es propias” (la in y e c c ió n le ta l) y las m od alid ades del e x te rm in io e n m asa de los nazis. R . si puede d e­ cirse. E n la in y e c c ió n le ta l. Death fue privado del trab ajo porque n o tien e diploma de ingeniero o porque sostuvo un discurso neg acio nista. de la v io le n c ia y de los a cto s Homicidas: n ad a de sangre. E n e l c a so de M r. hay u n lazo -q u e por o tra p arte l a nzm an n id e n ti­ ficó b ie n e n su film e . ni siqu iera h a y m áqu in a de m atar: nada de g u illo tin a . L a cu estión. C om m ent o n revise l'histoire“. una m anera de negar la m uerte dándola. Es e l grado c e ro de la e je c u c ió n . h o rc a . c o n sis te v V éase N aihne Fresco. e tcé te ra . es saber si Mr.con to tal buena conciencia. nada es más abrumador para él que su propio testim on io film ado. y m ás aún algunos resp on sables d irecto s d e! e x te r m in io (p o r ejem p lo E ic h in a n n ) te n ía n m iedo de la sangre. la neu traliracion pu rificante de la p ena de m u erte. P or lo ta n to . J e NSO.

después la guillotina. donde. nada de sufrim iento (¡su. de e co n o m ía de sangre y de la teatralidad sacrificial que irriga. pero ese p elig ro es más ame­ nazador que nunca. Una vez más. contradiga. en eso trabajam os e n el sem inario qU e dirijo sobre la pena de muerte. con fieso n o “saber”. para lo m ejor y lo peor. ( l 11' . 42Joseph lgnace Guillotin (1738-1814). decía Guillotin. Fue en el año en que aparecía en el New York Times. Yo pienso exactamente lo contrario. Ya m e h a b ía inquietado esto en Espectros de Marx. así como también en el libro de Deborah Lipstadt (Denying the Holocaust). hay que obstinarse ct' ese desconocimiento para expresar sospechas tan gratuitas y tan violen tam en te injuriosas. cit. la in y e cció n letal es algo terrible. en un programa titulado “C uestiones de responsabili­ dad". ob. cuando se la mira de cerca. N o sé si hay que tomar una “medida” ni cuál es la “m edida c o rre c ta ”. n Véase Spectres de Marx. puestamente!). cerca de lo peor. en el “cuestionamiento de los hechos históricos”.en hacer que no haya nada visible: nada de sangre. los debates se d esarrollaron ampliamente en el curso de los diez últimos años. eso depende de la situación. pero no es lo peor). en la Universidad de Irvine en California y en la New School for Social Research. discuta. a mi ju ic io . por cierto. La máquina m ecánica puesta a punto sobre sus indi' caciones por el doctor Louis se llamará primero la Louison. aporte pruebas. hay que resistir sin flaq u ear esa ofensiva propiamente oscurantista. Lo que engendra el escepticismo es precisamente ese dogmatismo. No tienen que haber leído ni comprendido nada. C e rc a de lo peor (bien digo. Quería volver a la dificultad de pensar la cuestión del n eg acio n ism o en los Estados Unidos. el principio de una ejecu ció n igualitaria para to­ dos: “Los delitos del mismo género serán castigados por el mismo género de pena cualesquiera que sean el rango y el estado del culpable”. sobre el arch iv o .42 Se abandona el verdugo c o n e l h acha en la mano por una máquina que funciona sola.4 3 dando algunos ejem plos. de paz. E n u n período de seguridad. La deconstrucción. en cuanto a las barreras “legales” que se puede elevar ante los discursos o las propagandas “negacionistas”. hasta alrededor de él. T am b ién aquí. Sin embargo. la actitud propiamente terrorista o perversa de quienes están dispuestos a manipular la acusación de negacionismo. nota 1. pero tal vez también más allá. Todo eso requiere una historia de sangre.. S i fue derogada en ^'Jacques Derrida dirije este seminario en la EHESS. Es como con la pena de m u erte. creo que hay que dejar que la g e n te se exp rese. epistemológica -¡y sobre todo en el estilo de la “deconstrucción”! . puede decírselo sin relativ ism o . p. etcétera. o de engendrar el “escepticism o". 172. La utilizan com o un pro y ectil y la lanzan contra cualquiera que se plantee una cuestión crítica.41 Todo se aceleró c o n la gu illo tin a: “U n leve frío en el cuello”. Dicho lo cual. sospechas tan odiosas como ridiculas. no era sospechada de “negacionismo” sino de preparar el terreno creando una “atmósfera de perm isividad”. está. usted sabe. en octubre de 1789. o m ás generalmen­ te sobre la historia y el valor de verdad. m etod o ló g ica. donde el peligro no es m asivo e in m in e n te .. sobre el establecim iento y la interpretación de los hechos históricos. Médico y diputado de París. hizo adoptar por la Asamblea Constituyente. Y también lJ tentación “negacionista”.

E u ro p a

s o c ie d a d

no es solamente por razones de principio sino porque el estado de la europea es tal que se cree no necesitarla ya. Su efecto disuasivo n o es indispensable. Pero bastaría con que reapareciesen graves turbulencias socia­ les para que algunos pensasen en restablecerla. Es la inmensa cuestión de los fundamentos del principio del abolicionism o. M ientras no se haya elaborado y efectivam ente acreditado (todavía no se ha h ech o ) un discurso abolicionista a la altura de principios incondicionales, más allá de les problemas de finalidad, de ejem plaridad, de utilidad, e incluso de “d erecho a la vida", n o se estará a

resguardo de un retorno de la pena de m u e rte ...
É.
r .:

Yo soy de los que piensan que eso no es posible. La abolición está inscripta en

el derecho europeo. S e ha vuelto fuera de la ley e n cierto modo, fuera del alcance de la ley por depender de un orden superior, el de los tratados internacionales.
j. D.:

C la ro , salvo que haya una situ ació n próxim a a la guerra civ il. E n Francia,

el P arlam en to v o tó la a b o lició n en 1981 c o n una m ayoría que i n c l u í a parla­ mentarios de d erecha. P ero todavía hoy, sí se som etiera la cuestión a un refe­ réndum, la p ena de m uerte tal vez sería restablecid a. U n a mayoría de la opi­ nión pú blica quería y tal vez sigue queriend o la pena de m uerte; se la pudo derogar en una suerte de d iv o rcio en tre el P arlam ento y la opinión pública. Si se creara una situ ació n de gran turbulencia civ il y política, el principio de la abolición podría ser cu estionad o. Hay bastante gen te para eso, y la mayoría se haría oír. La h isto ria de este problem a es inm ensa y com pleja: ¿cómo derogar la pena de m uerte de m anera principista, universal, incon dicional y no porque se haya v u elto n o solo cruel sino inútil, insuficientem ente ejem plar? É. R .: A n te s de en carar frontalm en te esta cuestión, quisiera volver al antisem i­ tismo y a la Shoah; me gustaría saber qué piensa usted de la famosa exh orta­ ción lanzada por A dorno y retomada de múltiples maneras, según la cual no se podría “escribir más poesía después de A uschw itz".'* Siem pre me pareció muy discutible, muy controvertible. JD.:

A m í m e parece imposible e inaceptable. N o solam ente se puede escribir,

ese es un h e ch o , sino que quizá hay que escribir. N o para “integrar" la Shoah,
MT h e o d o r A dorno lanzó esta exhortación «*».1949: “Escribir un poema después de A u sch w ic es bárbaro, y ese h echo afecta incluso al conocim iento que explica por que hoy >e ha vuelto impo­ sible escribir poemas", en: Prismcs Cntijue Je la a<ín re ct Je U sivsetc. París. Paynt, M au iice Blanchot retom ó la exhortación de o tro nuvlo -N o puede haber un relato-ficción de A u sch w ic", y “En cualquier fecha que pueda haberse escrito, todo relato ser.» en adelante anterior a A u sch w in ”, en: Aprés coup, París, M m uit, 19S3. Véase también lean-Pwrre S a l » . “S h o ah o u J a d isp an tio n ’’. en: D enis H ollier (com p.). De la Literature françaoc. Pans. Bordas, 1 ^ ’ . pp. 1 C 0 5 4 0 1 3 .

para hacer o terminar su “duelo", para conservarla o cultivar su mem oria, sino para conceder un pensamiento justo a lo que allí ocurrió, y que p erm an ece sin nom­ bre ni concepto, única como otras tragedias únicas (y por las cuales, hace un rato lo sugería, el nombre griego de tragedia corre el riesgo de ser inadecuado es demasiado griego todavía y también nombra un arte del te a tro ). Yo llamo pensamiento justo un pensamiento que se e je rc ita , a partir de ahí a partir de esa singularidad sin norma ni concepto, en algo así com o una justi­ cia. Una justicia por inventar. ¿Cómo conservar algo que sin em bargo no se puede ni conservar, ni asimilar, ni interiorizar, ni clasificar? Paradoja de la fidelidad al otro: tomar en sí, conservar, recibir al muy o tro sin que ese muy otro se disuelva ni se identifique consigo en el sí. Luego de A uschwitz, re­ comenzar a pensar, comenzar a escribir de otra m anera, m ás que n o volver a escribir, lo que sería absurdo y bordearía la peor traició n . D e todos modos, en ambos casos, es imposible, lo Imposible. A fectad os por lo que a llí ocurrió, afectados sin tener siquiera que decidir dejarnos afectar, dam os testimonio de lo que no podemos ni olvidar ni recordar. ¿Por qué la literatu ra, la ficción, la poesía, la filosofía, deberían desaparecer? M enos tod av ía se ve por qué ese

testimonio tendría fuerza de veredicto o de sen tencia de m u erte: fin de la histo­
ria, fin del arte, fin de la literatura o de la filosofía, sile n c io . U n a "voz de silencio fina!”, si entiendo bien, parece exhortarnos, por el con trario , a re­ comenzar todo de otra manera.

8. Penas de muerte
Pasamos de una reflexión sobre la judeidad y el antise­ mitismo a la cuestión de la pena de muerte a la que, desde 1999, usted hizo objeto de un seminario al que ya aludimos. El hombre que derogó la pena de muerte en Francia es judío. Tal vez no sea un azar. Robert Badinter perdió a su padre en los campos de la muerte. A hora bien, él dijo que se había convertido en un abolicionista m ilitante por la culpabilidad que experimentó al no haber podido salvar la cabeza de Roger Bontem ps,1 y que su dolor frente a ese fraca­ so se había nutrido de las viejas angustias vividas durante la Ocupación.
ELISABETH R o u d i n e s c o :

En efecto, pero no estoy seguro si, ni por qué, ni hasta qué punto un origen judío, por lo m enos en este siglo, predispone al abolicionismo. Esto merecería una aproxim ación lenta y prudente, en varias líneas a la vez. En todo caso, me parece acertado que le preste atención. Yo pude observar que muchos abogados judíos am ericanos también eran abolicionistas comprometí' dos, en ese país que es hoy la últim a “dem ocracia” occidental, de cultura ante todo cristiana, hasta judeocristiana, que mantiene y aplica masivamente la pena de muerte. M ás gravem ente hoy que ayer, a pesar de algunos nuevos signos de inquietud o de perturbación incluso en los estados más “mortícolas”, como se dice, de los Estados U nidos. Para m antenernos dentro de su observación y de lo que decíamos en el capítulo anterior sobre el antisem itism o, acuérdese que, a partir de la elección de François M itterrand,2 algunos se sintieron autorizados a contar los judíos de su gobierno. Y además, algunos años antes, existieron los incidentes alrededor
Ja c q u e s D e r r i d a : 1Cóm plice de C lau de Buffer, Roger Bontem ps participó en septiembre de 1971 en el motín de los detenidos de la prisión de C lairvaux que desembocó en el asesinato de dos rehenes. El 28 de Noviembre de 1972 lo ejecutaron al m ism o tiem po que a Buffet, cuando no había cometido ningún crimen. Robert Badinter era su abogado. Buffet rechazó la idea misma de un indulto Presidencial: “S i me indultan volveré a matar. C om eteré otros homicidios en cualquier prisión donde me encuentre". Para poder mirar la muerte de frente había pedido que lo ejecutasen acos­ tado de espaldas, cosa que le negaron. V éanse Robert Badinter, L 'execution (1973), París, Fayard, ^ 8 , y A lain M onest ier, Les grandes affaires criminelles, París, Bordas, 1988. JTrad. cast.: Los Pandes casos criminales, M adrid, Ediciones el Prado, 1992J. 1François M itterrand fue presidente de la República de 1981 a 1995.

de Simone Veil, durante la v o tació n de la ley q u e , e n c ie rta s condiciones autorizaban el aborto.' En La abolición ,4 B a d in te r recu erd a los sin iestros deba­ tes que, en el Parlamento, precedieron la a d o p ció n de la ley. A través de los torrentes de odio y confusión que se d e s e n c a d e n a ro n , e n p artic u la r contra Simone Veil, ya se podía discernir un arg u m en to e sp e c io so , cu y a explotación está ampliamente extendida, y no solo e n F ra n c ia : ¿ có m o se p u ed e, sin contra­ dicción, preconizar la abolición de la p en a de m u e rte y a c e p ta r la interrupción voluntaria del embarazo? Fuera de todo cuanto se puede o b je ta r a e sta su p u esta “co m p a ra c ió n ” (y a menudo le dedicamos mucho tiem po e n e l s e m in a rio a l q u e usted alude), un “hecho” parece no menos perturbador, y a lta m e n te s ig n ific a tiv o : casi en todas partes, las estadísticas lo atestiguan, los que m ás v io le n t a m e n t e se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo, los que a v e c e s in te n t a n m a ta r a obstetras en nombre del “derecho a la vida”, las m ás d e las v e c e s esos m ism os son ar­ dientes partidarios de la pena de m uerte.
É. R.: Sí, en efecto, y Sim one V eil, que h a b ía su frid o la d e p o rta c ió n , fue insul­

tada por los adversarios del aborto. C a si le re p r o c h a r o n h a b e r autorizado un nuevo genocidio. En cuanto a R o b e rt B a d in te r, fu e tra ta d o d e “ju d ío de mier­ da” al mismo tiempo que de amigo de los “asesin o s de n iñ o s ”. E n am bos casos, el tema antisemita surgido de L a Francia ju d ía d e É d o u ard D ru m o n t vuelve: el judío es aquel que introduce el virus de la m u e rte e n las e n tra ñ a s del buen pueblo francés. ]. D.: Sobre todo es en los Estados U n id o s d o n d e lo s m o v im ie n to s de oposición “armada”, si puedo decirlo así, al ab o rto , se c o n c i l ia n f á c ilm e n t e c o n una opo­ sición rabiosa a la derogación de la p en a de m u e rte , h a s ta a la m oratoria que vendría a suspender las ejecu ciones, e n v irtu d d el g r a n n ú m e ro de errores judiciales recientemente descubiertos. Esos su p u estos d e fe n so re s incondicionales de la vida también son con frecu en cia m ilita n te s d e la m u e rte . E n ocasiones se trata de fundamentalistas cristianos que a s o c ia n la lu c h a c o n t r a e l aborto a la lucha contra la abolición o la suspensión de la p e n a d e m u e r te .5
’ Votada el 28 de noviembre de 1974, esta ley, cuyo p roy ecto h a b ía sido presentado por Simone Veil, ministra en el gobierno de derecha de Valéry G iscard d’Estaing, derogaba la de 1920 que prohibía el aborto so pena de persecuciones penales.

4Robert Badinter, L'abolition, París, Fayard, 2 0 0 0 . 5Con frecuencia Jacques Derrida encaró la cuestión de la m uerte, sobre todo en G!as (que
también, como algunos seminarios de los años sesenta, trata de la p en a de m uerte: París, Gatil&i 1994, p. 114 y ss. y passim), en Demeure (1 9 6 6 ), París, G a lilé e , 1 9 9 8 , don de com enta la obra de Maurice Blanchot, Uinstant de ma morí, París, G allim ard , 1 9 9 4 [Trad, cast.: El instante de ',u

muerte, Madrid, Tecnos, 20011; en Donner la mart, París, G a lilé e , 1 999 [Trad, cast.: Dar la
Barcelona, Paidós, 20001, donde interpreta la actitud de A b rah am e n el m o n te M oriah: Abraham

. Los sacrificio s sangrientos. publicado en 1S51.É. S a n to Tomás n o fue el ú n ic o partid ario e lo c u e n te de la p e n a cap ital. D-: In m en sa cuestión. Siem p re sostuvo la le g isla ció n e statal. recordando algunos esquem as del sem inario que d irijo y que todavía no pu bliqué. para ilu strar esta verdad c o n u n a h ip é rb o le ejem p lar.6 tan a m en u d o c ita d o y alabad o por S c h m itt. un desafío cuya te n sió n in te rn a trab aja casi to d a la h is to ria de la p en a de m uerte en O cc id e n te . es invencible (. le libéralisme et le socialisme (1 8 5 1 ). típ ic o e n verdad es aquel que sabe que debe callarse antes de que el ángel interrum pa la muerte que se aprestaba a dar a Isaac. c o m o e l p rin cip io de sob e ran ía sin e l cual la p en a d e m u erte n o tie n e n in g u n a p osibilid ad. tan to en Massignon como en Lévinas).. Esta prueba es la que vivim os cada día: escoger a un muy otro y desdeñar a los otros. 1986. desde C a ín y A b e l h a sta C risto y m ás a llá . Y de m anera ig u a lm en te n o ta b le . que pone en todas las cosas su soberana armonía. H asta el siglo XXI. sold ó ese siste m a (c a to lic is m o + p en a c a p ita l) a una in te rp re ta c ió n g e n e ra l d el s a crificio sa n g rie n to . Véase sobre todo el capítulo vi del libro ni: “Dogmas correlativos al dogma de la solidaridad. e n D o n o so C o rté s . P ie n so e n p a rtic u ­ lar. 7 D onoso Cortés. C ortés evolucionará hacia un conser­ vadurismo fervoroso y una adhesión radical a la religión católica. 19S5|. cast. autor de varias obras p o líticas sobre la manera de gobernar los pueblos. hay aquí un a situ a­ ción contradictoria. V éase la nota siguiente.) no es más que un com puesto in co h e­ rente de tesis y antítesis que se contradicen y anulan.. j. R . por el co n trario . le kbéralisme et le socialisms. c o n fre c u e n c ia oí a católico s fervientes que se declaraban. el catolicism o. a la vez un poco d e lira n te e h ip e rra c io n a l. adversarios del aborto y de la pena de m uerte a la vez. 6Ju an D onoso C ortés. para ofrendarla a D ios. C ortés escoge el catolicism o. T a m b ié n fu e el caso de te ó rico s “sistem ático s” del c a to lic is m o trad icio n al. A l parecer.. ferv ien te. revelad or. Barcelona. (Trad. A quí me gustaría tom arm e e l tiem po de exp licarm e más largam ente que en los otros capítulos.: En sayo sobre el catolicismo. pues.” Tras haber evocado el doble dogma de la imputación y de la sustitución (pala­ bra y concepto que se encuentra. c o m o a v e ce s o cu rre. Planeta.].7 L o q u e m e p a re c e in te re s a n te . desprecia el liberalism o y respeta al socialism o como el enem igo mortal al que reconoce una grandeza diabólica. Teoría de las escuelas racionalistas sobre la pena de muerte”. aunque diversos. pienso. e n n om bre del d ere ch o a la vida. En su Essai sur le catholicisme. marqués de Valdegamas (1 S 0 9 -1 S 5 3 ). la institución universal del sacrificio sangriento. Essai sur le catholicisme. Nada debilita s'i virtud soberana. C o rté s a rticu ló el dogm a c a tó lic o y la d o c trin a d el c a stig o c a p ita l c o n u n a c o n s e c u e n c ia encarn izad a. Es em blem ática de una exp eriencia de lo imposible. el liberalismo y el socialismo. sostiene que el mundo está dividido en dos civiliza­ ciones irreductibles entre sí: el catolicism o y el filosofismo (donde se encuentran el socialism o y el liberalism o). la Iglesia c a tó lic a fue favorable a la p e n a de m u erte. no sin relación.: ¿Cóm o con ciliar ambas posiciones? Yo. “ra c io n a liz a n te ”.. casi sin e x c e p c ió n . por el contrario. A v eces de m an era a c tiv a . de manera diferente pero.] la palabra católica. de C aín y A b el a . m ilita n te . Dominique M artin Morin Reprint.. no son sino uno s°lo I _] en su prodigiosa síntesis [. forma una gran síntesis donde todas las cosas entran en el orden y la unidad. Jurista y filósofo español. Puede afirmarse de los dogmas católicos que. G rez-en-Bouére. “El socialismo (. Tras haber sido liberal y adm i­ rador de la R ev o lu ció n francesa y del espíritu de las Luces.

en esta teorización ultrarreaccionaria.: Obras completas. en su virtud expiatoria cuando es derramada de este modo. Véase Jacques Derrida. traducción y prefacio de Maurice de G an d illac ITrad. en una de las zonas más oscuras. jamás el género hum ano hubiera alcanzado la deuda que contrajo por entero en Adán. 22). cit. por ejemplo. Esta pena se encuentra establecida en todos los pueblos. incluso si. ten d ría c o m o con secu en cia ineludible una abolición universal de la pena de m u erte. C o rté s p ien sa. en la necesidad de la expiación por la sangre" (pp. y ese es el verdadero lugar de d iscu sió n filo só fica . 1. Taurus|. 1971. Cortés condena así violentamente la derogación de la pena de muerte para los crímenes políticos por el gobierno provisional de la República francesa en 1848. seguida por “esas terribles jomadas de junio. Ya no h abría m ás d e re ch o . pese a su regresión g en eral e n e l m undo. más fundam entales. la sangre en la form a in m e d ia ta m e n te visible de su derramamiento. Por otro lado (y un poco como lo hará W alter B e n ja m in e n “P ara un a crítica de la violencia”8 con los “grandes crim inales”. que p ro d u ce n h o rro r pero tam­ bién fascinan en la misma medida en que im pugnan la m o n o p o liz a ció n de la violencia autorizada -G ew alt. Denoél. 1955). Por un lado. mientras que la pena de m uerte so b rev iv e. Force de loi. Este es un conjunto de cuestiones que tratamos en el sem in ario q u e a c a b o de evocar. y es su ejemplo. stricto sensu. bien lo sé. en: CEuvres. y cuando nombro el sacrificio. . ) 8 Walter Benjamin. m ás que u n c o n c e p to claro y distinto. excesiv o y un p o co lo co . una vez más en sentido estricto. m enos d e lim ita b le s de la expe­ riencia de lo viviente. París.por el Estado). “Pour une critique de la violence” (1 9 21). la pena de m u erte n o se presenta corno un sacrificio y si todas las culturas sacrificiales (es decir.y sobre todo de derecho penal. frente a Dios. es el extrema do rigor de la actitud. d . cre o que Cortés no se equivoca al inscribir la pena de m uerte e n un a h isto ria d el sacrificio. e n 1848. De aquí se desprende no solo la legitimidad sino incluso la necesidad de la pena de muerte. que vivirán eternamente con todos los horrores en el recuerdo de los hom­ bres". y la universalidad de su institución proclama la fe universal del género humano en la eficacia de la efusión de sangte realizada bajo ciertas condiciones. aunque la sangre tien d a a desaparecer. ob. pero es muy cierto que n o hay punto de expiación verdadera sin efusión de sangre: Sine sanguinis effusione non fit remissio (H eb. ( j . que muy ciertam ente expía ciertos pecados individuales. designo. como Kant. y es muy cierto también que la sangre del hombre puede expiar. y sin duda todavía sobrevivirá largo tiempo aún. Barcelona. por lo menos la sangre derramada. y que la abolición de la pena de muerte para el segundo (e n F ra n c ia .. de todo viviente. hu m ano o n o . un inmenso problema que se debe reelaborar de c a b o a rabo. la su­ presión misma de todo derecho penal. com o el de M arx ). un d e re ch o p en al e n el cual una pena de muerte tuviera ese valor de racionalidad calcu lad o ra. 4 vols. por otra parte.sin el dispositivo de la pena de m u erte. E incluso del sacrificio sangriento. todas las culturas) no produjeron. e n la que v e. n o sin profundi­ dad. 346-347-348-357). que la distinción entre el crim en de derecho co m ú n y e l p o lític o es frágil. que de e ste m odo es Edipo. Cortés aclara: “sin la sangre del redentor. cast. Mythe et violence (Francfort. IX.

ob.. ob. un poco más grave por supuesto. y sin duda es. incluida: la pena de muerte es un elemento del derecho penal. y una historia de la crueldad. Robert Badinter lo recuerda ju stam en te en L'abolition (ob. por cierto. esencialmente psíquica (placer en sufrir o hacer sufrir por hacer sufrir. tras haber lam entado el apoyo histórico de la Iglesia católica . p. en alemán. 2 0 de octubre de 1842. en el interior de una historia del concepto de excepción (no hay soberanía sin derecho a la ex­ cepción. lo trascendental. No toda crueldad es sangrienta o sanguinaria. desde el rojo que hace correr la guillotina. si usted quiere (a la vez interna. en: Victor Hugo. 163-164). Juan Pablo II.10 hasta los largueros de madera roja que sostienen la cuchilla (“dos largas viguetas pintadas de rojo. una visibilidad de lo rojo. excluida: un fundamento. el derramamiento y por tanto cier­ ta exterioridad. tomaron partido públicam ente con tra la pena de muerte.. cit. en ocasiones de la palabra sin concepto de “crueldad”. p. Tan solo algunos obispos. teatral o no.. p. 53. cit. diría Schm itt. por ejemplo ahí donde hay derecho de indulto). un canasto pintado d e rojo. deí uso regu­ lado o de los abusos de la palabra. ese color que inunda todos los textos de Victor Hugo contra la pena de muerte. Es precisam ente este efecto paradójico de trascendentalización de la pena d e muerte el que debe combatir un abolicionismo consecuente. “la vieja bebedora de sangre”.12 ’ Víctor Hugo.“la horrible máqui­ na escarlata”. puede ser.. A pesar de todos los movimientos de arre­ pentimiento y perdón a los que no deja de apelar. ya sea ésta visible. un origen. grausam. p. un castigo entre otros. sin el derecho. cit. a pesar de tales declaracio­ n es contra la crueldad de la pena capital durante un viaje reciente a los Esta­ d o s Unidos. Fue en 197S C om isión social del episcopado francés publicó un documento oficial ( Elementos de xión sobre la pena de muerte) que.. y aunque el Estado del Vaticano haya abolido la pena de muerte hace unos veinte años. Prefacio a Le dernier jour d ’un condamné. y externa.. del concepto. intento así una suerte de historia de la sangre. sobre todo en Francia.1 1 Vuelvo a la “cuestión cató lica”. ob. una ejemplaridad fuera de serie. en Écrits sur la peine de mort. más y otra cosa que una pena). una con d ición de posibilidad.Choses vues. su expresión exterior. no nombra la sangre). ld. visible y exterior. que yo sepa. nun ca com prom etió solemnemente a la Iglesia y al Vaticanoe n el combate abolicionista. hiperbólica.la condición de posibilidad. Para contribuir con eso. por ver sufrir. como tampoco ninguno de s u s predecesores. a pesar de sus discursos sobre la Inquisición y los extravíos pasados de la Iglesia. 15. 37. Pero crúor designa realmente la sangre derramada. Écrits sur ¡a peine de mort. de suspender el derecho.. Écrits sur la peine de mort. por lo menos contra s umantenimiento en F ran cia. un pesado travesaño pintado de rojo en el que parecía encastrada por uno de sus lados una cuchilla gruesa y enorme de forma triangular [. c i t ..] era la civilización que llegaba a Argelia en la forma de una guillotina'’). una escala pintada de rojo.

d. concluía sin medias tintas (pero no com prometiendo más que a los firmantes y en las fronteras de su país): “Tras profunda reflexión. el nacimiento y el aborto. H ugo apela a la “dulce ley de Cristo" y al día en que “p en etrará fin a lm e n te e n e l C ó d ig o e irra­ diará a través de él”. Eso ocurrirá cuando la humanidad haya comprendido. oportunis­ tas o retóricas. cit. todavía no constituye eso. Se tratará con la caridad el m al que se trataba co n la cólera. com o Freud y de Freud. 38: “Y el orden humano no desaparecerá con el verdugo [.. é l llam a la in v io la b ilid a d de la vid a humana. en: V icto r H ugo. -I La dulce ley de C risto penetrará final­ mente en el código e irradiará a través de él. para desmochar la sociedad. En el mismo mom ento en que se las agarra c o n “e l e d ific io s o c ia l del pasado” que reposaba en “tres columnas.D.].) Ibid.) u Prefacio a Le demier jour d'un condamné. La cruz reemplazará el patíbulo. e n efecto. U na vez más subrayo e l rojo).14 E nto n ces desea “am p liar lo m e jo r p o sib le e l corte que a la pena de muerte. de su memoria y su espíritu. ya q u e la p e n a de muerte seguía siendo “el único árbol que las re v o lu cio n e s n o d esa rra ig a n ”:13 “N o for­ mo parte de vuestra gente cubierta c o n e l gorro ro jo y c o n la g u illo tin a subida a la cabeza”. p. que el sen tim ien to de culpa!"' lidad inconsciente precede el crimen.. otro espíritu del cristianism o. un compromiso uni­ versal e incondicional de la Iglesia católica y el V aticano. por razones que n o fu eron s o la m e n te e stra té g ic a s . a “la abolición lisa y llana”. Lo h acía e n el m ism o m o m e n to e n q u e a v e ce s denun­ ciaba a los sacerdotes y la “p o lítica” de la Ig lesia (a s í c o m o c o n d e n ó e l Terror y fustigó la guillotina en nom bre de la R e v o lu c ió n fra n c e s a . m e parece. las especulaciones de un Reik sobre la desaparición venidera del castigo en general. U na confesión (p sico an alítica) general habrá entonces . d e su “verdad”. Porque ese hecho in n eg ab le (q u e ja m á s h ay a h a b id o una oposi­ ción política de la Iglesia a la pena de m u e rte ) p a re c e c o n tra d e c ir otro cristia­ nismo. y siem p re en nom­ bre de lo que. es decir. e l rey. justam ente (y la comparación se impone una vez más) con las prescripciones o in terd iccio n es referentes a la sexua­ lidad. de lo que habría debido ser. Consa­ gró tantas luchas y textos m agníficos a la ca u sa a b o lic io n is ta . los abajo firm an tes estim an que en Francia la pena de muerte debería ser derogada”. Será simple y sublime. ob. p. Muíaos mutandis. Hugo tam bién preten d ía in sp irarse e n e l m e n sa je evangélico y en la pasión de Cristo. La civilización no es otra cosa que una serie de transformaciones sucesivas. N ad a com parable. (j. al venir co m o lo h ic iero n para desbrozar. Es raro. con razón o sin ella. en tre otras cosas. esa alusión a un porve­ nir donde el mal sería tratado como una enfermedad. in con d icio n al. creo que anuncia. la pena de muerte es una de las podaderas de las que más trabajosamente se despojan”. (j . Eso es todo". para podar. [.. el sacerd ote. sus hospitales que reemplaza­ rán vuestros presidios.. e l v erd u go”.¿Cómo se justifica eso? Tendríam os que to m a rn o s e l tie m p o de releer todo eso de cerca. que las revoluciones sean sobrias de sangre humana y. y para decirlo una vez más con demasiada brevedad. S e verterá el bálsam o y el aceite donde se aplicaba el fierro y el fuego. y esta enfermedad tendrá sus médicos que reemplazarán a vuestros ju eces.. de la p e n a d e m u e rte . La libertad y la salud se reunirán. S e mirará el crim en com o una enfermedad. Sin embargo. 12: “el cadalso es el único edificio que las revoluciones n o dem u elen. Écrits sur la peine de mort. F íjese e l e je m p lo d e V ic to r H ugo. A unque una p o sición an álog a h ab ía sido tomada por LOsservatore Romano un año antes.

i forma de un crim en individual o de represalias ejercidas por el Estado” (p. la sob e ran ía d e l Es t a do. n i un d erech o entre o tro s. que e l c o n ­ cepto d e E sta d o n o sea de e se n cia p ro fu n d am en te religiosa). rem ítase a nuestro cap ítu lo 6: “El espíritu de la R evolu ción'. Y en c o n se cu e n cia por e l d erech o reemplazado el derecho penal. (j. a! h ab lar de alianza.l tas valores religiosos. c it.) . y a c a so la p en a de m u erte n o es una “p en a" e n tre otras. c it. o que su ab o lició n pasa p or un inm an en tism o hu m anista y ate o . M adrid. cit. París. Le toucher. y autorizado por él. S e tra te o n o de los caso s p arad igm ático s de S ó crate s. (|. y Jacques Derrida. de m an era ejem plar. un e le m e n to del d ere ch o p e n al). tan to en sus institu cion es com o en sus costumbres. alianzaj. p .j. (. lanzada o inspirada por una au to rid ad re lig io sa . 6Ü y passtm. fueron retomadas en Reflexions sur la peine capital? (en colab o ració n co n A. se define por el poder d e v id a y m u e rte sob re los sú bd itos. p.) donde Retic.' N o es p o sib le tratar la cu estió n de la p en a de m u erte e n O c c id e n te (ta l vez ese c o n c e p to d el d ere ch o p enal. l a Iglesia católica. siem pre la fundó. a través de los siglos..16 pretende que la pena de m u erte no podrá sobrevivir en un mundo secularizado. K oestler)..i religiosa. cuand o. a partir de una acusación religiosa (p r o fa n a c ió n o tra ic ió n de u n a ley sagrada). 1965 (Trad. n i siqu iera. está wsacrnlizada?” A lbert Camus. París. del pueblo.s Véanse Jean-Luc Nancy. Gailim ard.17 El cristianism o tien e otros recursos de “d iv i­ sión” in te rn a . ob. Réflexions sur la peíne capitale. son por tan to los únicos que Pueden fundar el castigo supremo ya que. 16Publicadas prim ero por la Nouvelle Revue Française (ju n io -ju lio de 1957). Ju an a de Arco o E l A lla j. 1957. h a ce sesenta años. en sentido estricto. siempre fue una pen. Pueden leérselas hoy en el volum en “Essais” de las CEuires de A lbert Cam us. “La Reconstruction du christian ism e”.) A cerca de estas cuestiones.15 Por eso. impiden que sea definitivo e ^reparable. en este punto com o en otros. Bibliothéque de la Pléiade. pues. A lb e rt Cam us sim plifica un poco las cosas. por ejem ­ plo. Calm ann-Lévy.n .D . 1 2 . en particular la creen cia en la vida etern a. Pero ¡qué significa esa ju stificación la sociedad donde vivimos y que.: O bras completas. ya se presente en :. en sus bellas y v alien tes Reflexiones sobre la guillotina . y que la a p lic a . si n o está to talm e n te equ iv o cad o . m en cio n a su oposición a la pena de muerte: Afirmo que soy un adversario resuelto del hom icidio. ob. bolo esta justificado en ton ces a llí donde no es supremo. Jean-Luc Nancy. E n la figura d e l m on arca..) 1 7 “De h echo. no es postble re co n o cer sus profundos c im ie n to s sin te n e r en cu en ta el discurso teo ló g ico político que la su sten ta y que. siempre admitió la necesidad de la pena de m uerte (. (j. C risto . e n verdad. oh. (j. * 1998. que decide acerca de la e je c u c ió n . 4 0 1 ). cast.) . en nombre de Freud. del p re sid e n te o e l g ob ern ad or. pues. como a la cuestión de las relaciones en tre psicoanáisis y crim inología.D. En el sem inario al que se alude concedo la mayor atención posible al estatus y la argum entación de esos textos de Reik y de Freud. en U s études p h ilo s o p h ie s . p or otra parte es solam en te europeo.ß e cca ria hizo. Porque la pena de muerte siem p re fue el e fe cto de un a alianza e n tre un m en saje religioso y la soberanía d e u n E stad o (su p o n ien d o in clu so .p. al v ie jo patíbulo erigido desde h a c e tan to s siglos sobre la cristiandad”. de autoim pugnación y au to d eco n stru cción . según su propia lógica. cu y o re le v o es to m ad o por la del Estado. . 1 SIbid. Es al final de ese libro (Le besoin d avouer. e tc . el castigo supremo. to d o se d ecid e .

a fines de 1795. Porque en todas partes donde fue derogada la pena de muerte en esta comunidad europea. A sí es com o un nuevo principio de soberanía reemplaza a otro. 126. p. aunque. en el fondo. (j. sin impugnar o lim itar la soberanía del sobera­ no. É. incluso allí donde en las formas parlam entarias. la Convención se separó prom etiend o. prefacio de Robert Badinter. la pena de muerte será derogada en F ran cia. Entre otras figuras. una Europa cuya d em ocracia se construye laboriosamente. ese derecho no es aquel sobre el cual descansan la soberanía y las leyes". En la figura del presidente. se requirió alguna presión de origen in tern acion al. el fin del castigo capital para el día en que se restableciera la paz ( ¡ “la paz general”!) ¡y fuera públicamente declarada! “A partir del día de la publicación de la paz general. la abolición fue una decisión nacion al. El gran Beccaria trató de hacerlo19 y se encerró en una de sus numerosas contradicciones. in tern a. Des délitset des peines.” Se habrían necesitado más de dos siglos. la esca­ la histórica de la paz europea.. tras la conversión a la pena de muerte del ab o licio n ista Robespierre. D. que ahora la ha con v ertid o en su condición nece­ saria. Contra una opinión pública -e n to n c e s y a lo mejor 1 9 “¿En virtud de qué derecho los hombres pueden permitirse matar a sus semejantes? P cierto. y a pesar de los elocuentes alegatos de Condorcet. soberana. ese derecho permanece. por el derecho de alzarse. Cesare Beccaria. al pasar al “pueblo” de “ciu­ dadanos”.) . si puede decirse. esto adoptó la del Terror. esp on tánea. R. nunca había sido abandonado. como ocurrió en Francia.: Pero restauraron una soberanía cuyo principio. R ealm en te h ab ía que poner fin a la soberanía monárquica para instituir la de la n ación . Así es como Schmitt define al soberano: la aptitud para decidir acer­ ca de la excepción. y el derecho de suspender el d erecho. aquí.a la excepción. ya lo evoca­ mos. principista. y según las aparien­ cias. no es posible cuestionar la pena de m uerte de manera radi­ cal. asegurada. es lo menos que se puede decir.: Por eso Luis XVI fue ejecutado.D . H ubo que limitar la soberanía. Es muy largo o muy corto frente a la inmensidad de un acontecimiento sem ejante y de la em ergencia de un sín­ toma semejante. eso puede afectar a la libertad y la gene­ rosidad de un derecho de indulto sobre el cual pueden pesar consideraciones de electorado o de opinión pública. lo que no ocurre co n el m onarca absolu­ to de derecho hereditario y divino. tras una serie de rechazos dilatorios de la abolición . por encima del derecho. diré en pocas palabras. de la Europa posrevolucionaria y relativamente pacificada. garantizada. ob. cit. según la escala escogida. j. En todo caso. pero com o es conferido por un mandato electoral de una duración limitada. incondicional.

de Rousseau a Kant (sin duda. sino a partir de ese fenóm eno del derecho penal que se llama la pena de muerte. De Platón a Hegel. cada uno a su mane­ ra.to d a v ía h o y fav o rab le a la pen a de m u e r te . tomo partido a favor de la pena de muerte. el más riguroso de todos). expresam ente. o bien en la forma de discursos explícitos (com o Baudelaire.> Pleiad e. i 9 7 6 . es imposible tratar la cuestión de la pena de muerte sin h a­ blar de la religión. y en ocasiones no sin dudas ni remordimientos (Rousseau). París. t. ya sea en la época de las grandes manifes­ taciones abolicionistas en las que tomó una parte activa y espectacular o “ C h a rle s Baudelaire. N o. Para decirlo de manera breve y económ i­ ca. no confío en un concepto ya disponible de lo teológico-político que bastaría con aplicar a la pena de muerte com o a uno de sus “casos” o ejemplos. de la condición casi trascendental del de­ recho penal y el derecho en general. partiré de lo que desde hace m ucho tiem po habría sido para mí el dato más significativo y pasmoso. En verdad. “Pauvre Belgique. El am or ex ce siv o de !» vid i es un d e s e e n » ' h-n-ia U a n im a lid a d )“.1": " ( A M i c t ^ n de la p en a de m uerte. esto y persuad id o de q u e n o s o la m e n te e s c u c h a r o n a su c o ra z ó n y o b e d e c ie ro n un a c o n v ic c ió n de p rin c ip io . por la mediación del concepto de sobera­ nía. G allim ard. En la modernidad poshegeliana la cosa continúa. ocupa el lugar del derecho en la religión. y de aquello que. que yo sepa. (Euvrcs compUtes. ningún filósofo en cuanto tal. c o n c ie r ta c a n tid a d de países árab es islá m ic o s. com o de su puesta en práctica. en esta tradición. T em bláis. c o m o p o r e je m p lo ja c q u e s C h i r a c ) . incluido el derecho de indulto). lo s p a rla m e n ta r io s fra n c e se s q u e la d e ro g a ro n e n 1 9 8 1 (in clu id o s los de d e r e c h a . nunca ninguna filosofía en cuanto tal im ­ pugnó la legitimidad de la pena de muerte. por el contrario. Cuando hablo de una alianza teológico-política o teológico-jurídico-política. cuando invoco así un concepto de soberanía (sobre la vida y la muerte de las criaturas o los súbditos. C h in a y lo s E s ta d o s U n id o s to d a v ía re siste n . en su discur­ so propio y sistemáticamente filosófico. S a b ía n q u e esa te n d e n c ia eu ro p ea e in te r n a c io n a l sería irresistib le.0 0 0 personas que la m erecen . L :\ i v a ria n te tam b ién gira alrededor de esa palabra “interesad os" que lleva una buena parte de la carga (ta n to . V ic to r H ugo dom ina c o m o C ou rb et. P.ítfW. e incluso lo onto-teológicopolítico. « t a is interesad os en la cu estión . el más sorprendente tam bién de la historia de la filo­ sofía occidental: nunca. En todo caso. estaría tentado de decir que no es posible com enzar a pensar lo teológico-político. 2. en el fundamento o el princi­ pio de la pena de muerte. Marx sospecha el interés de los aboli­ cionistas que querrían salvar su cabeza. ya sea durante el breve episodio de la Revolución de 1848 al abolir la pena de muerte pur crim en político -y el propio Hugo formuló esa sospecha-. B ib lio th équ e de !. 3 0 ..C W p e tic io n a n por la a b o lició n de la p ena de f u e r t e . por lo ta n to ya sois culpables. Por lo m enos. aquí se trata no tanto de un fenómeno o de un artículo del dere­ cho penal com o. M e dicen que en Paris 3 0 .

a mi ju icio . n o ció n cristiana (véase más arriba). L' ley del talión otorgaría un “mensaje de universalismo”. 97. el origen y el fundamento racional de la ju sticia p e n a l. Para que el sacrificio sea perfecto. jam ás encaró el problema de la pena de m uerte a la q u e. 1494)Con esta alianza de perversa crueldad. Riopiedras. G alilée.”21 P e ro . a Foucault y a ta n to s o tro s . 1968. Por otro lado. t. por otra parte. la de una colusión esencial entre la filosofía como tal y la pena de muerte. 1997J). la expresión de Lévinas pertenece ju stam ente a un discurso que se empeña en no inscribirse en la ontologia sino en dirigirse más allá de la filosofía com o ontologia de tradición griega. por lo menos materialmente. p. Lión.n . 6 8 3 . L.. 158 [Trad. c i e r ta m e n te . V ienen de Nietzsche. 1991. intenta sustraer la ley bíblica y rom ana del ta lió n a su in te r p r e ta c ió n c o r r ie n te -vengan­ za. es la mía. como tampoco Cortés. le reconoce el origen de la propia justicia. decía de la ley del talión: cosa pagana].) 2 1 Emmanuel Lévinas. c o m o K a n t y H e g e l. Para dar todo su alcance a esta proposición. Su objetivo es salvar (espiritualm ente) a la sociedad y al culpable. a saber. A q u í. para v er en ella. totalmente incomprendida hoy. V ienen de paganos lio que Mateo. a beneficio de inventario. lu eg o de su abolíción en Francia: “N o sé si usted a d m ite e s te s is te m a u n p o c o com plejo que consiste en juzgar según la verdad y e n tr a ta r en el a m o r al q u e h a sido juzgado. Que yo sepa.) “ Lévinas no justifica solamente la ley del tallón. p.bien en la forma perturbadora del s ile n cio y la o m is ió n . 3 8 -4 4 ) -. Poirié. de extravío en ocasiones espantosam ente antisemita. etc. c o m o K a n t. p e n sa b a que no debía oponerse) a Sartre. cast. ya n o se cuentan lo silencios. Lévinas solo le co n sa g ra u n a frase e n 1 9 8 7 . que de pasada nom bra la pena de muerte.. de Heidegger (pensador del ser-p ara-la-m u erte q u e . por»1 parte. ju s ta m e n te . porque equivaldría a quitarle la conciencia de su grandeza com o víctim a y suprimirle las posibilidades de ganar el Paraíso” (ibid. I I ^ . kantiana en su principio o su forma. Baudelaire. qu e yo sepa. Por un lado. Lévinas observaba de pasada: “La ley judía no autoriza una condena a muerte con un voto de mayoría”. La Manufacture. 1987. p.D. com o del desafío problemático a cuyo alrededor trabajamos sistemáticamente en ese sem inario): “Derogadores de pena de muerte-sin duda muy interesados” (ibid.. En la última de las Quatre leçons talmudiqucs (M in uit. “La pena de M uerte es el resultado de una idea mística. por otra parte diferentes sin d u d a e n su a x io m á tic a implícita. de clarividencia históri­ ca. eso m ism o c o n tr a lo c u a l se a lzab a el Evangelio de Mateo (V. como lo evoqué en Donner le temps (París. destaque­ mos dos rasgos. cita a Mateo en la página siguiente. La pena de M uerte no tien e por objeto salvar a la sociedad. Barcelona. Los valores de amor o de caridad se encuentran en el centro de la larga respuesta de Lévinas. sino en el de la caridad. c o m o si n o se tratar aquí de un problema filosófico digno d e tal n o m b re . En modo alguno sería “una manera de complacerse en la venganza y la crueldad donde se bañaría una existencia viril. Agradezco a Jen n ifer Barjorek haber llamado mi atención sobre estos dos textos de Baudelaire). de compulsión cristiana anticristiana. (j. pp. p . “una ley única para todos”. sobre la esencia sacrificial de la pena de muerte.22 de la acusación. es necesario que haya asen tim ien to [¡otro argumento kantiano!] y dicha por parte de la víctima. en la hipótesis que. Lévinas. o sea. la frase de Lévinas no se expresa com o una dem ostración filosófica en el espacio de la justicia o del derecho. Vienen de Maquiavelo. Tales inspiraciones fueron ajenas a la Biblia judía. revancha.: Cuatro lexiones talmúdicas. Qui étes-vous? Entrevista con F. no se equivocó. Dar cloroform o a un condenado a muerte sería una impiedad. (j. La supresión de la pena de m uerte m e p a re c e u n a c o s a e s e n c ia l p ara la coexis­ tencia de la caridad co n la ju sticia . 1 6 6 -1 6 7 ).

en: Difficile Liberté.) • . el argumento esencial de Kant y Hegel en su alegato a favor de la ley del talión y. con razón o sin ella. (j. lo filosófico (lo metafísico o lo onto-teológico). y esa es mi hipótesis provisio­ nal. trasciende su condición de viviente y cuyo honor es inscribir la pena de muerte en su derecho. (. y de quien me gustaría volver a hablar dentro de un momento para complicar un poco más las cosas. o incluso una superestructura de la formalidad jurídica que había que reconducir a su sustento infraestructural y a intereses de “última instancia” (socio-económico-político). qué los suelda.. en pasar por la muerte hacia una “vida” que vale más que la vida. Hugo. fin en sí y no medio. literal­ mente. nunca lo hicieron de manera estrictamente filosófica. es lo que ocurre con Lévinas.Sin duda. creyeron ver un fenómeno particular o un simple efecto agravante del sistema penal. es la dignidad (Würde) incomparable de la persona humana que. lo que equivale a lo mismo. la filosofía. Potente y frágil a la vez.J. 1963. La Biblia nos evoca el espíritu de la dulzura” (“La loi du talion”. en su corazón. Albin Michel. que yo sepa. en elevarse por encima de la vida.D. por así decirlo.] Los rabinos nunca aplicaron ni comprendieron al pie de la letra ese texto. etcétera). cuya influencia fue considerable y decisiva en el siglo pasado. a favor de la pena de muerte. la filosofía que prescribe ejerci­ tarse en la muerte. en su esencia o. Fueron o escritores (en Francia Voltaire. Si ese “hecho” masivo y altamente significativo puede verificarse. enton­ ces uno debe preguntarse qué suelda. pues. Al no poder emprender aquí la lectura necesaria de esta declaración. a través de diferentes figuras. lo político (por lo menos allí donde está dominado por un pensamiento de la polis o del Estado soberano) y cierto concepto de lo “propio del hombre”: lo propio del hombre consistiría en poder “arriesgar su vida” en el sacrificio. me contento con una evocación: esa distinción de la letra y del espíritu no fue solamente de los rabinos sino. París. esa soldadura de la ontologia a la teología política de la pena de muerte también es lo que siempre mantuvo juntos. Robert Badinter. según Kant. y más pre­ cisamente la ontologia. reina como soberano. a la teología política de la pena de muerte y al principio de soberanía que.. pp. Camus). Es la epimeleia tou thanatou de Platón. histórica y no natural (por eso se me ocurre aquí esa imagen de aleación técnica). 178*179). por supuesto. Otros. algunos de ellos se sintieron horrorizados por la pena capital sin creer que debían consagrarle una argumentación filosófica. inasociablemente.. co­ lindantes o mantenidos en un mismo linde. es la lucha por el reconocimiento de las conciencias que pasa en Hegel por el riesgo de su propia principio de apariencia tan cruel que la Biblia enuncia aquí no busca otra cosa que la justicia. en su tradición hegemónica. Los que elevaron un discurso público contra la pena de muerte. o juristas u hombres de ley (en primer lugar Beccaria. Lo interpretaron a la luz del espíritu que recorre la Biblia en su totalidad {. en valer. hasta carcelario en general. en mi opinión. más y otra cosa que su vida. en su dignidad..

el Estado nación. y deberíamos hablar una vez m ás de la ley del talión. es el ser-para-la-muerte del Dasein que. y si no estuvie­ ra gobernado por un jus talionis que se debería reinterpretar. dar muerte a quienes transgredan tal o cual mandamiento. si prefiere. Si se pudiera hablar aquí de arquitectónica y de edificación. cree reconocer un “im­ perativo categórico” y una idea a priori de la razón pura en un derecho penal que no sería posible si no se inscribiera en él la pena de muerte. por un lado. y por ende discurso “que se debe deconstruir”. Así ocurre en el derecho euro­ peo {y no sé si. com o la muerte misma. en el discurso abolicionista (hacia el cual. hay una “pena de muerte”.) r e s p e c tiv e . por el otro. un dere­ cho histórico. en los “juicios”. lo "propio del hombre" en el sentido estricto. por su p u e s to . cuya interpretación es tan controvertida). del T.vida. en el cruzamiento único -e s la misma Europa. de una u otra manera. me parece* En francés. Esto ocurre. (N. A riesgo de ofender una vez más a aquellos que no quieren oír. hacia quien me gustaría volver un instante. según Heidegger. de lo onto-teológico-político. y que en efecto tiene que ver con la soberanía. la soldadu­ ra. el artefacto profético que mantiene en pie. hasta ritualizada. physis/thesis). se dirige mi simpatía más convencida). llega a su fin y revienta. con la distinción naturaleza-técnica y todo lo que viene después (physis/tekhne. una cosa no natural. puede propiamente morir mientras que el animal. la tradición onto-teológica que evocaba hace un momento. acelerándose así el proce' so de “deconstrucción” de manera crítica y altam ente significativa. que son un verdadero código penal instituido. etcétera)' También pienso. la pena de muerte sería una clave de bóveda o. me atreveré a decir. Por lo tanto.entre. un punto de aplica­ ción particular. digna de tal nombre. como decía hace un rato. Ese discurso abolicionista. pusieron fin a la pena de muerte. solo él. la tradición bíblica (inmediatamente después del “no matarás”. pues. Dios ordena. sin contrapesar las cosas de ningún modo. que el sentido común ordena alegar fuera de Europa. pues. en su estado actual. me atreveré a decir que la pena de muerte siempre respondió a alegatos profundamente “humanistas”. Cuando digo "dis­ curso filosófico sobre la pena de muerte”. Desde hace tiempo. Kant. y. a pesar de todos los fenómenos de ejecución masiva. fuera del derecho europeo). physis/nomos. no pienso solamente en el discurso “m ortícola” predominante en la mayoría de los Estados naciones que mantuvieron la pena de muerte hasta 1990 más o menos (desde hace diez años. una mayoría de Estados naciones. etcétera. un cim iento. estoy persuadido de que la deconstrucción del an­ damiaje especulativo (por no decir del cadalso)* que sostiene el discurso filosó­ fico sobre la pena de muerte no es una necesidad entre otras. la pena de muerte sería realmente. andamiaje y cadalso tienen la misma raíz: échafaudagc y échafaud mente. usted lo sabe. en sentido estricto. la religión. un derecho propiamente humano y supuestamente racional.

ob. hasta que no se haya definido claramente el concepto de guerra. filosófica y políticamente frágil. 126. En otras palabras. p.23 Luego. N o bien está amenazado el orden de una sociedad. no puede haber ninguna necesidad de hacer perecer a un ciudadano. allí donde el poder no pertenece sino al verdadero soberano. 129-130). provisional. C esare Beccaria.. en vez de terminar. guerra nacional y guerra de gue­ rrillas. ob. acaso más eficaz que la fuerza. perfectible. Beccaria se dedica a demostrar la superiori­ dad de los trabajos forzados a perpetuidad. cuando se inspira en la lógica de Beccaria. a la manera de ver de Beccaria. (otros tantos conceptos que siempre han sido y son más que nunca problemáticos. cómodo. igualmente deconssi usted prefiere. como por otra parte Beccaria lo vio claramente él mismo -y eso nos da mucho que pensar hoy— por un buen funcionamiento del mercado liberal.) . (j. La abolición será condicionada. Dos páginas más adelante. tod avía tiene relaciones y un poder tales que es una amenaza para la libertad de la nación. la muerte de un ciudadano se vuelve necesaria cuando la nación está recobrando su libertad o en riesgo de perderla.D. etc. segundo m otivo que puede hacer considerar la pena de muerte como justa y necesaria” . no principista. Si se aplicara al pie de la letra la lista de excepciones que Beccaria pone a la suspensión de la pena capital. bien defendido en el exterior y el interior por la fuerza y la opinión. bajo el bastón y el yugo. se la administraría casi todos los días. más inútil que injusta. cit. con­ dicional. aunque la pena de muerte no es para él un “derecho”.24 Los trabajos forzados a perpetuidad serían más espantosos. lo que casi siempre ocurre. p. la abolición de la pena de muerte en las fronteras garantizadas de una nación próspera y apacible seguirá siendo algo bien limitado.. donde la riqueza com pra los placeres y no la autoridad. en una época de anarquía.D . Por tanto.a m p lia m e n te tru c tib ie . Pero bajo el reino apacible de la legalidad. cit. y aquí rozamos uno de los desafíos más oscuros del problema. más crueles que la pena de muerte y por tanto más propicios para “desviar del crim en al espíritu más determ inado": “ni el fanatismo ni la vanidad Persisten en los fierros y las cadenas. oscuros. cit. como a menudo se hizo desde fines del siglo xviii. y si su existencia puede provocar una revolución peligrosa para la forma de gobierno establecido. el homenaje que se le debe a ese gran hombre y a su iniciativa histórica. aunque privado de su libertad. o cada vez que no está aún garantizado. Cabe decirlo al tiempo que se le rinde a Beccaria. cuando lo que manda es el desorden. la diferencia estricta entre guerra civil. Por lo menos por tres razones: A) Ante todo. preocupado por una ejemplaridad disuasiva. y no lo suficientemente cruel para disuadir. bajo un gobierno aprobado por el conjunto de la nación.). dogmáticos. y los males del desdichado.) 24 “Pero si pruebo que esa pena de muerte no es ni útil ni necesaria habré hecho triunfar la causa de la hum anidad” (ob. es decir. 23 “La muerte de un ciudadano solo puede ser considerada útil por dos motivos: primero si. no hacen sino empezar" (pp. “terrorismo” -dom éstico o no-. ¿No pueden leerse estas líneas com o uno de los alegatos más eficaces en favor de la pena de muerte? (j. Robert Badinter pone esta frase com o epígrafe de su libro Labolition. a m enos que su muerte sea el mejor o el único medio de disuadir a los otros de com eter crím enes. en una jaula. considera la pena de muerte menos necesaria. el argumento abolicionista se fragiliza. Beccaria. 127. manipulables). la ejecución del ciuda­ dano es admisible.

por esencia. y lo conduce a con­ denarse a sí mismo a muerte. en una lógica de los fines y los medios. La ejecución se­ ría como un suicidio. Esta dignidad requiere que el culpable sea castigado porque es punible. más acá de una estricta racio­ nalidad jurídica. venida desde afuera (forensis). desde adentro o en los confines no discernibles de la pena interior (poena naturalis). y como Beccaria.. según Kant.La distinción fundadora del concepto de “pena”. solo habría una autoejecución. el bienestar de la comunidad o la nación.La distinción entre autopunición y heteropunición: el culpable. limita­ do.más crueles. provisionales de un contexto. totalmente interior y privada. Es “como si el culpable se suicidara”. nos atendremos a un discurso abolicionista precario. un discurso de tipo kantiano. que el culpa­ ble puede infligirse a sí mismo. la paz. en punición auto­ mática y autónoma. el culpable debería dar razón a la sentencia. sin preocupación por el interés. el culpable ejecutaría él mismo simbólicamente el veredicto. En dos palabras. Es esa difícil “deconstrucción” lo que intento efectuar en mi seminario sobre la pena de muerte. el castigo propiamente dicho. sin referencia a la menor utilidad. debería. introducido e la lengua inglesa en 1636 y en la francesa en 1734- . piensan lo contrario. Para llegar al extrem o de esta consecuencia. que pretenda justificar la pena de muerte de manera principista. Es precisa­ mente este utilitarismo o este “ejemplarismo” lo que Kant criticará de manera muy fuerte en las dos alas. en Kant. hasta exi­ gir el castigo. 2 S Suicidio: término forjado a partir del latín sui (d e sí) y caedes ( h o m ic id io ). antes de todo derecho y toda institución. aprobar. tanto entre aquellos que creen que la pena de muerte es un buen medio con miras a un fin -la seguridad. mientras no se haya deconstruido. y b) poena forensis. piensa. esto transforma toda punición institucional y racional. si puedo decir. haría aparecer como insostenibles. Mientras no se hayan hecho surgir del interior. Para la autonomía de la razón jurídica. 2 .como entre los abolicionistas que. sin ningún interés sociopolítico de ningún tipo. aquella. condicionado por los datos empíricos y. sin ninguna preocupación de utilidad. tendría que dar razón a la razón jurídica que lo somete. como per­ sona y sujeto racional. en el rigor del concepto. administrado desde afuera por la sociedad a través de sus aparatos judiciales y sus instituciones históricas. No puedo reconstruir aquí su proceso. y hasta el castigo supremo. o sea. A ese par medio/fin. si prefiere. que domina el debate por ambos lados (a favor y en contra de la pena de muerte). las fallas de tal argumentación. en su mayoría. Kant opone una idea de la justicia y un “imperativo categórico” del derecho penal que apelan a la persona humana como fin en sí en su “dignidad” (Würde). la diferencia entre a) poena naturalis. e tc . o hegeliano. desde adentro: 1 . y por lo tanto más eficaces en el arte de disuadir. comprender.

). la pasión. sino suspender. en el pueblo. Kant dice literalmente: “El mal inmerecido (indebido) que haces a otro. su irresolubilidad lo que aquí me importan. aporías.) . aquí realmente hubo suicidio. Usa y llanamente. Todos estos bosquejos. enorme arbusto espinoso de textos que no podemos abrir aquí. bestialidad. no contaminable por todo aquello de lo que querrían purificarlo: el interés. te matas a ti mismo”. hace un rato lo decía. a priori. A mi juicio. ctt. te lo haces a ti mismo {. la igualdad {Gleichheit) consiste ante todo en que el mal hecho al otro me lo inflijo igualmente. natural e interior/no natural y exten o r (poena naturalis/poem a forensis). O bien. y por tanto de calculabilidad. conscientes e inconscientes. Esa preocupación por la equivalencia (no simplemente literal ni cuantitativa sino espiritual y simbólica: figura de lo infigurable) por otra parte se cruza. a mí mismo. Eso serta tan estúpido como decir que la pena capital es un homicidio. cito 26 M e perm ito rem itir aquí a esa lógica de la autoinmumdad que traté de generalizar en otra Parte. 3 . ob. denuncia el principio del talión). autopunición y heteropunición.para producir un principio de equivalencia. violación. cuyas tradiciones bíblicas y romanas reactiva poderosamente. la del sentido común y la creencia consciente en distinciones u oposiciones tales como adentro/ afuera. Es precisamente la trepidación de dichas fronteras. hipótesis. auto y hétero. allá realmente ejecución y/u homicidio.. por otra parte. O incluso.En este lugar no es posible ya distinguir.26 indemne. con lo que decíamos hace un momento del devenir-autopunición de la hetero-punición: al regular el imperativo ca­ tegórico del talión. inmune. tanto en Kant como en Hegel. ejecución y ho­ micidio o suicidio. Kant estaría más cerca de una tradición literalmente judía o romana que de cierto espíritu evangélico (Mateo. sobre crímenes sexuales -pederastía. allí suicidio y no lo contrario. Kant se embarranca en ejemplos por otra parte a menudo sexuales. allí hubo ejecución u homicidio y no suicidio. Ú o ..La reinterpretación por Kant del jus talionis. Enorme cuestión. la revancha. todas esas paradojas no tienen por finalidad o por función confundir cosas a todas luces diferentes. y no reinstalar otras dis­ tinciones oposicionales tranquilizadoras. marcar o recordar la necesidad de suspender nuestra confianza ingenua. trastocar opiniones o reemplazarlas por otras. también su permeabi­ lidad. que permitirían decir: sí. Si lo matas. No he dicho que para Kant la ejecución es un suicidio. la esfera del derecho puro. todo cuanto Freud y Reik inscribieron bajo el título de la “ley del talión”. al desplazarlas. la lógica de las pulsiones. en su forma más arcaica e indestructible. sobre todo en Foi et sawir. la venganza. es de esencia expresamente sacrificial en Kant). la pulsión sacrificial (la razón moral y jurídica. con todo rigor.

sería demasiado largo y demasiado difícil. del “dar ra­ zón” (reddere rationem) debe discutirse entre otras. pero de manera diferente. esencial. y de este com o principio de calculabilidad. Esta excep­ ción soberana.La excepción que. debería hacer escapar al soberano o al legislador (Kant nombra sobre todo. destruyes el principio de propiedad y te robas a ti mismo. pero nunca se podrá demostrar que una ejecución no implica ningún “mal tratamiento" de este orden. con el Terror. de manera responsable y no ‘‘patológica • en el sentido kantiano y el sentido corriente de dicha palabra. digno de la persona humana en cuanto fin en sí. La cuestión de la pena de muerte no es solamente la de la onto-teología política de la soberanía. aunque se pierda la “personalidad civil”). anunciaban la posibilidad de un progreso de la historia humana. a Carlos I y Luis XVI) a todo proceso y toda ejecución en las formas. nunca más los acusados serán condenados a muerte. como uno de los signos que demostraban. esa inmunidad absoluta. es también. recordaban. con toda lógica kantiana. usted lo sabe. es sabido que. para ser prudentes.aquí de memoria: al robar al otro. de la interpretación de la ra­ zón como "principio de razón”. a m i juicio. es lo que tantos derechos naciona­ les y cierto derecho internacional tienden. que el crimen fue cometido libremente. 5 . Esta cuestión de la “contabilidad” y de las cuentas por rendir. en el mismo momento en que Kant considera necesario inscribir su principio racional en un dere­ cho penal digno de tal nombre y digno del hombre. cualesquiera que sean los peores crímenes de que se los acuse. pero ante todo. ninguna violencia que vendría a envilecer a la "perso­ na” en su “personalidad innata”. Perdóneme que no me interne aquí en esta senda. de una imposible evaluación de la deuda (Nietzsche dice cosas muy fuertes al respecto). alrededor de ese cálculo de una impo­ sible equivalencia entre crimen y castigo. tan laboriosamente y al precio de tantas contradicciones. cuestionada desde instancias penales internacionales. horrorizado. . por respeto a la persona del condenado.La inaplicabilidad de hecho de toda pena de muerte. es precisamente eso lo que. Como tampoco se puede demostrar. en el mismo momento en que la inmunidad de los jefes de Estado o de ejército se encuentra. ordena no infligirle ningún “mal tratamiento”. no hay nada fortuito en el hecho de que. 4 . intentan a la vez sustraer y someter la racionalidad a su vocación calculadora. de su inconmensurabilidad. Kant insiste con tanto rigor en el imperativo que. pero quería situar su necesidad de principio. entre las interpretaciones heideggeriana y kantiana de la razón que. en toda lógica. inalienable (la que jamás se pue­ de perder. la cuestión del principio de razón. ambas. habría corrompido a esa Revolución francesa que Kant salu­ dó. digamos. a cuestionar. Sin duda.

: Stricto sensu. otros tantos fenómenos que confunden el concepto de “enemigo público” (Rousseau). pero. en una palabra. frágil. C) Por eso buena cantidad de declaraciones internacionales. Las l . ¿no sería necesario también reexaminar la Shoah? JD . L as guerras de independencia no legitimadas como tales por las potencias co­ loniales.B ) Si. al evitar toda deci­ sión coercitiva. de guerra civil y de guerra internacional. De manera por lo demás deliberada. sin ejecución pública. etcétera. sin veredicto. Pero no a pretenderemos reconstruir aquí la rica historia de los debates que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.: Desde ese punto de vista.). R . la institución de los conceptos de crímenes contra la humanidad. No podemos estu­ diarlas aquí. a quienes solo se les aconsejaba no practicar la pena de muerte sino de manera excepcional y según procedimientos legales. de genocidio. la pena de muerte no tiene nada que ver con la Shoah. digamos que apostaron por un “derecho a la vida” (uno de los derechos del hombre) cuyo concepto y axioma son más que problemáticos. ni culpable. Ahí nu ca hubo ninguna pretensión de cualquier legalidad. es perfectible. protegiendo los derechos d e los acusados. el discurso abolicionista. todo cuanto Schmitt llama la “guerra de guerrillas”. es porque limita el re speto por la vida. los “terrorismos”. si prefiere. quedaron por lo menos en letra muerta. al derecho nacional y al territorionacional en tiempo de paz. La presión de los Estados Unidos (a menudo representado por l Sra. en una situación totalmente inestable. etc. recomendaron evitar las torturas y los tratamientos crueles (noción de cuyo oscuro equívoco ya hablé). ni siquiera de un simun acro de legalidad. o la prohibición de matar. los procesos de Nuremberg. con las mejores intenciones del mundo. La cuestión de la pena de muerte no es una simple cuestión de vida o muerte. Roosevelt) algo tuvo que ver en este respeto por la soberanía. Pero nada parece hoy más incierto y poroso que un a frontera en general o que una frontera entre los conceptos de guerra y de p az. re­ cuerdan que esa cuestión penal no se juega entre la vida y la muerte sino muy lejos de ahí. deconstructible. desde la Segunda Guerra Mundial. ni acusación. en su estado a ctual. como lo sugería hace un rato. o. Al autorizar la supuesta “legítima defensa” y la ejecución expeditiva sin “pena de muerte” (sin juicio. y sobre todo. tuvieron que detenerse en el umbral del principio de soberanía y el derecho a la excepción de los Estados. ni defensa. de guerra y de operación llamada "humanitaria” supuestamente conducida por instancias no gubernamentales. No hubo ni juicio. siempre formularon recomendaciones que no tenían “fuerza d e ley” y que.

ejecuciones masivas (exterminio o genocidios) requieren otras categorías que la de la pena de muerte. que algunos se sientan autorizados (equivocadamente. É. sida. Se desterró la escena directa de la ejecución. el acto de dar la muerte tiende hoy a borrarse en provecho de un cuidado paliativo y por tanto de una desaparición del horror que acompaña por fuerza a la ejecución. Las ejecuciones con hacha remitían a la teoría de los dos cuerpos del rey. lo que muestra por otra parte que el voyeurismo y el exhibicionismo no reconocen ningún límite. por fuerza doloroso. y. etc. pretendiendo hacer desaparecer toda forma de sufrimiento. por un momento. los fenómenos negados de no asistencia a centenares de m illon es de personas en peligro (malnutrición. En la historia de la pena de muerte se pasó del goce inmo­ derado que producía el espectáculo del suplicio a la supresión del dolor (la gui llotina). luego de ésta a la eliminación de las huellas'del pasaje. los genocidios.. se tiene vergüenza de la violencia de la ejecución. Cuando hablo de reexam inar la Shoah pienso en esa evolu­ ción de la aplicación de la pena de muerte que tiende a borrar las huellas de la muerte legal. no es seguro que. al parecer. en Grecia. con todo rigor. decía usted. pueda hablarse de “pena de muerte”. Lo que explica. G ran cuestión de la sepultura. hasta secretos. la pena de muerte debe ser accesible al público. de la vida a la muerte.: De donde proviene la “limpieza” de que hablamos y sobre todo la supre­ sión de las huellas. Pero sobre todo. En principio. no la ejecución. en los procedi­ mientos del juicio. sin hablar siquiera de la masividad del fenómeno carcelario (donde los Estados Unidos poseen tam bién varios records). el veredicto y la ejecución. Pero habría que tener en cuenta aquí todos los fenómenos “impuros” de eje­ cuciones según juicios expeditivos. De alguna manera. D. A llí donde esto no ocurre (en China y Japón. Por ejemplo. R. los crímenes de guerra. había algo peor que la muerte infli­ .: “Supresión de las huellas”. La manera como hoy se ejecuta a los condenados en los Estados Unidos. aunque seriamente se piense en restablecerla por el sesgo de la televisión. en una época en donde se justificaba plenamente la pena de muerte -con Sócrates o P latón-. tiene algo patológico que torna a la pena de muerte tanto más insoportable en la medida en que se trata de negar. Debe ser objeto de una informa­ ción oficial (previa a la ejecución). Antaño había cierta conversión del condenado en un héroe. según el dere­ cho europeo. el supliciado podía identificarse con un monarca cuya cabeza era violentamente separada del cuerpo.). a mi juicio) a considerar los debates sobre la pena de muerte (siempre individual y aplicada a un ciudadano nombrable) como relativa o estadísticamente menores frente a los grandes crímenes con­ tra la humanidad.. y sin duda en muchos otros lugares del mundo y momentos de la historia). sin justificarlo. sino el sufrimiento o más bien la huella ligada al pasaje. J.

J. conducen a ejecuciones. donde la sanción se aplica masivamen­ te. en condiciones sos­ pechosas y monstruosamente inequitativas. se imprimen sus últi­ mas palabras. En su discurso sobre la abolición en 1981. como los “grandes crímenes” de esos "grandes criminales” que. Y por otra parte. Se da la palabra al condenado antes de su ejecución. que son legión en los Estados Unidos y que desembocan en una ejecución. Perdía su derecho a una sepultura. Y se las pone on line. 13 la derogaron para crímenes de derecho común. personas que nada prueba que cometieron un crimen. M um ia A bu Jam al fue co n d en a d o a m u erte e l 5 Je ju lio de 19 8 2 por el hom icid io del oficial Daniel Faulkner.27 que siempre reivindicó el 11 S ie n d o su verdadero nom bre Wesley C o ok.: Es cierto que las manifestaciones de inquietud que se multiplican en los Estados Unidos con frecuencia no recaen tanto en el principio de la pena de muerte com o en el gran número de “errores judiciales” que. sobre todo en los estados como Texas. que fascina. luego se las hace circular por Internet. Hoy. se ejecutan cada vez más “falsos culpables”..gida al ciudadano digno de respeto. en los países donde se aplica. hacen apare­ cer la índole “anormal” de la pena de muerte. una abolición hipócrita. como diría Walter Benjamin.. 73 países derogaron totalmente la pena de muerte.: Me parece que la pena de muerte todavía es deseada. como usted dice. un tercero. R. el cuerpo de los condenados era arrojado por encima de las murallas de la ciudad. D. Hasta el día de hoy. o a personas culpables de homicidios pertenecientes a minorías víctimas de discriminación (negros. Habría mucho que decir sobre la cuestión del archivo visual y sonoro de las ejecuciones en los Estados Unidos. Robert Badinter había observado que los últimos ejecutados de la v República jamás hubieran debido serlo: uno era sin duda inocente. el cuerpo es devuelto a la familia y las huellas no son ocultadas. Pienso que si es derogada en los Estados Unidos será. Se pretende respetar al sujeto que se ejecuta. Todos los errores judiciales. no por principio sino por razones contin­ gentes. pero que en adelante tiene que ver con una suerte de patología social. inválido. al térm in o de un p ro ce so h e c h o a . Será una abolición pragmática y no principista. La palabra del condenado es respetada. en cierto modo se hace lo contrario. o a enfermos mentales. otro era un disminuido mental. Para algunos crímenes particularmente graves. en los Estados Unidos. Tal vez haya que recordar algunas cifras. homosexuales. transexuales. tendiente a monopolizar la violencia? Y por otra parte pienso en el ejemplo de Mumia Abu Jamal. É. ligada al miedo de ejecutar o a inocentes. Existe así un verdadero cuerpo de last statements. para los crímenes llamados no políticos (lo que despierta nuestra vieja pregunta: ¿no son todos los crímenes por esencia políticos. etcétera). amenazan el fundamen­ to mismo de una ley estatal.

pero se suspendieron las ejecucio­ nes. y los Estados Unidos. Ja c q u e s D e rrid a re d a ctó el prefa' ció de una de las obras que escribió en prisión para d e n u n cia r la dureza d el s iste m a ju d icia l y de ^ institución carcelaria de los Estados Unidos. la pena de muerte. desde el siglo rriente abolicionista. p a só 19 a ñ o s e n el “corredor de la muerte" luego que su ejecución fuese “diferida” varias v e c es. hasta de la sublim ación): Así. que va lejos a la cabeza de los demás en cifras absolutas (por lo menos 1077). el 85% de las ejecuciones se concentran en cuatro países: China. en 1972 la Corte Suprema decidió que la aplicación de la pena de muerte era incompatible con dos enmiendas de la Constitución: una se refiere a la discriminación. que pretendía que un gobierno de­ mócrata no podía avanzar contra una “opinión pública” mayoritariamente fa­ XIX. Ningún Estado pudo transgredir esa interdicción de la C orte Suprema federal (a la que algunos. impugnaron en ese caso la índole democrática. Por lo tanto no se derogó su principio. U crania y Turkmenistán la derogaron para todos los crímenes. no en dere­ cho (criterio de esta distinción: ninguna ejecución desde hace diez años). Luego viene Irán (por lo menos 165). una mayoría de Estados -1 0 8 . fue suspendida. donde es aplicada de m anera masiva. si puedo transponer así la d istinción propuesta por Kant respecto de lo “sublime”. pues. Eso es lo que alegó un profesor de derecho de Chicago. A ctu alm ente. la aplicación de la pena de muerte fue asimilada por la C orte Suprem a a un “cas­ tigo inhabitual y cruel”. Amnesty International difunde estos datos con una precisión que nos importa más que cualquier otra. En 1999. En 1999. desde el pun­ to de vista geopolítico (aquí lo cuantitativo es más que m atem ático. por otra parte. Así fue que de 1972 a 1977 ninguna persona fue ejecutada en los Estados Unidos. fuera de una gran cantidad de países árabes.derogaron. cada año. . ya que los jueces eran nombrados y no elegidos. es cuanti­ tativo de manera dinámica. En total. Como usted sabe. y la cuestión de la pena de muerte tiene alguna relación con la de lo “sublime”. 87 la conservaron.813 personas fueron ejecutadas en 31 países. Desde 1979. No olvidemos tampoco la República Dem ocrática del C ongo (un cente­ nar) e Irak (centenares. donde sin embargo existe. pues. una fuerte co­ las apuradas.status de prisionero político). pero a veces sin ju icio). y cerca de 4 mil fueron condenadas a muerte en 73 países. únicamente dos “muy grandes” potencias man­ tienen la pena de muerte: China. dos o tres países por año la derogan y vienen a acrecentar esta mayoría. le sigue Arabia Saudita (103). la otra a lo que tiene que ver con un unusual and cruel punishment (castigo inhabitual y cruel). Letonia para los crím enes de derecho co­ mún. De hecho. 22 Estados la derogaron en la práctica. Timor oriental. Encarcelado en la prisión de G re e n en P e n n sy lv a n ia . y por últim o los Estados Unidos (98). en derecho o de hecho.1. A partir de ese momento. Y las cifras de estos dos últimos años son espantosas.

Narraron la historia de sus nu­ merosos años de prisión. en Evanston. B u sh fue e le c t o co m o presidente de los Estados U nidos el 1S de diciem bre de 2 0 0 0 . sobre todo en virtud de las presiones internacionales. . inmediatamente decidió una moratoria. Tras haber objetado que la democracia parlamen­ taría no obedece a la opinión pública sino a la mayoría elegida. “Si hay tantos in o ­ centes. sobre todo durante el mandato de gobernador de George W. un blanco. suspendo las condenas”. en ocasiones desde hacía décadas. durante una de mis últimas estadías en los Estados Unidos. me pareció competente preguntar: ¿cómo explican entonces que la Corte Suprema haya suspendido en 1972 la pena de muerte? ¿No es una institución democrática? La respuesta fue “no”. se reanudaron. Bush. los síntomas de una verdadera crisis ya se multiplican en la conciencia americana. Ninguno de ellos podía encontrar trabajo. candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. algunos profesores y estudiantes ha­ bían comprobado la existencia de graves irregularidades. Los exámenes de a d n permiten hoy multiplicar las pruebas de los graves errores judiciales que conducen a la pena de muerte. había logrado una reparación. En algunos estados como Texas. Tomemos un ejemplo. creo. algunos Estados consideraron que la muerte administrada por inyección letal no era ni cruel ni inhabitual. mi sensación es que si un día la pena de muerte es derogada en los Estados Unidos será por un movimiento progresivo. en la U niversidad de Northwestern. ¡Sin compensación! U no solo de ellos. Luego de 1977. moratoria tras moratoria. G e o rg e W. eran inocentes. vi un programa de televisión en el que participaban 13 condenados a muerte declarados inocentes: doce negros. accidentalm en­ te. luego su liberación. y que en Fran­ cia el Parlamento había derogado la pena de muerte contra la mayoría de la opinión pública o contra el resultado probable de un referéndum. Hace poco. Las ejecuciones. Estado tras Estado. de facto. en una escuela de periodismo. En el estado de Illinois se descubrió que 13 condena­ dos a muerte recluidos en cárceles de alta seguridad (death rows)."' Para volver a la cuestión de la patología de que usted hablaba.vorable a l a pena de muerte. 28 Partidario de una aplicación rigurosa de la pena de m uerte. cerca de Chicago. la horca o la cámara de gas. luego de diligencias judiciales. las ejecu cio­ nes fueron masivas. y me dio mucho en qué pensar. tantos condenados a muerte de quienes se descubre que son víctim as de errores judiciales. y no por una única decisión federal). Se lo descubrió porque. De hecho. republicano muy respetable pero favorable al principio de la pena de muerte. por oposición a la silla eléctrica. y la Corte Suprema fue obligada a someterse. pues. aunque su in o­ cencia había sido establecida. Los casos fueron e n ­ tonces reexaminados y los 13 condenados ¡declarados inocentes! El goberna­ dor de Illinois. seguían siendo sospechosos.

entre otras cosas.: Ya se trate de la "incapacidad m ental” o de la edad (pero ¿qué es una edad.29 Hoy ya no es necesario y el artículo 64 ha desaparecido. si el criminal loco no es responsable penalm en te. C h ic a g o o Irvine. todos son culpables”. en el seminario debatim os m ucho acerca de esta cuestión). que perm ite que los enfermos mentales eludan la pena de muerte. De aquí proviene la posibilidad de un tratamiento. de un trastorn o p síq u ic o o n eu ro p síq u ico q u e h u b ie se anulado su discernimiento o el control de sus a cto s”. de un retorno a la razón. a veces en infracción a las recom endaciones del derecho internacional.1 de nuestro Código Penal (el antiguo artículo 6 4 ).1: “N o es p en alm en te resp o n sab le la p e rso n a q u e estu v iera aque­ jada. el a rtíc u lo 6 4 e stip u lab a q u e “ n o h ay crim en ni delito cuando el reo se hallaba en estado de d em en cia e n el tie m p o d e la a c c ió n ” . dedicábamos el inicio de nuestras sesiones al análisis de la pren­ sa escrita y televisada sobre el tema. Y es el conjunto del sistema judicial am ericano lo que en este m om ento se encuentra “bajo examen”. Porque en los países d onde la pena de muerte fue derogada. en Texas. se trata de responsabilizar al loco hom icida m ediante tratam ientos diver­ sos (entre ellos el psicoanálisis) para que tome conciencia de la gravedad de su acto. 29 Introducido en el Código Penal en 1810. yU b . . Todos los días. ]. Entre otros. C ada vez se tiene menos en cuenta la supuesta invalidez y la juventud de los acusados. durante mis seminarios.: Sin embargo. Esta m ujer fue ejecutada. las disposiciones referentes a los crím enes com etidos en estado de demencia fueron modificadas. R .. recuerdo el caso notable de una enfermera que había matado a sus dos hijos im itando la ejecu ción legal (por inyección letal). La ejecución de que usted habla testimonia una formidable regresión. D. El antiguo artículo 64 ten ía por obje­ to arrancar a los criminales locos de la guillotina borrando la h u ella del cri­ men. impertur­ bable: “Sí. Probablemente la consideraron sana de espíritu. É. una edad mental? Un individuo puede tener varias edades según el ángulo escogido por los expertos. Bush es famoso.. por no haber concedido jam ás el menor indulto. Por lo tanto. Ella rehusó el indulto para “reunirse c o n sus dos h ijos” y reclamó que le administraran una inyección letal.U i í M A N A N A . E n 1992 fue reemplazado por el artículo 122. En consecuen­ cia. en California. existe en los Estados Unidos un equivalen te del artículo 122. Durante el mismo programa le preguntaron: “ ¿Cree usted que en Texas toda la gente a la que niega el indulto es culpable?” Y él respondió. la práctica tiende a volverse cada vez más dura en los Estados U ni­ dos. en el momento de los hechos. en N ueva York. su acto no es ya expulsado de su conciencia como lo era antes de la ab olición .

Esto m e parece vivificante. El verbo aquí traducido com o “aparece” es revenir. y no dista mu­ cho de confundirse con la de la misma huella. e ste ad v ie n e allí d ond e n o hay horizonte y donde. La lógica espectral lo invade todo. nuestro universo de pensamiento está invadido por un gran número de producciones que ponen en escena a fantasmas. pues.) !1 P ie n so p o r e je m p lo en el film e Sexto sentido. Por el contrario. Parecen suponer e n e sta m ed id a un horizonte sobre cuyo fondo. Foucault habla de una desaparición progresiva de la visibilidad espectacular.Sobre la cuestión del “ ver o no ver la ejecución o la crueldad”. una deploración perpetua. R . suspen de o am ortigua la sorpresa. exhiben no solo la condena a muerte sino el proceso de ejecución hasta el último m om ento. . vien e y aparece (ya que la singularidad como tal implica la repetición [Le “reven an t". espectros. y del com bate. La transformación de los m edios h ace que no se pueda h ab lar solam ente de invisibilidad sino de tansform ación del cam po de lo visible. e n c am b io . gracias a la televisión y a la producción cinematográfica. “ E sp e c tro " y "fan tasm a” \fantome] tienen una referencia etim ológica a la visibilidad. cada vez se ven más film es que. por todas partes donde se cruzan. Es cierto. y aparecido por el otro. pero al m ism o tiem po. sería p e n sar e n el aparecido m ás que en el espectro o el fantasma. p or detrás o por debajo. en la medida en que el trabajo del duelo consiste É. d o m in a . D e a h í el últim o com entario.)J.))) com o el “quien” de un aconte­ cim ien to sin h orizon te. (l.P. es decir. y. al aparecer e n la luz [En francés. C o m o la m uerte misma.31 C o m o si el espectro fuera el síntom a de nuestro mundo globalizado. de m uy arriba. por un lado. donde se ve a un n iñ o que se convierte en el in stru m e n to d e un te rro rífic o deb er de com p asión de los vivos para con los muertos.. (N . etcétera). vient et revicnt. es incluso un dato esencial del problema. del T. se aniquila. viniendo sobre nosotros verticalmente. 30 C a d a vez m e in teresa m ás esa d istin ción entre espectro o fantasma. "yo estoy habilitado a ”. frente a un p siq u iatra q u e n o p u e d e e sc u c h arlo porque ya está muerto. n i por un acto de lenguaje perfonnativo (ese m ism o al que a m enudo se acredita q u e p ro d u ce el aco n tecim ien to cuando n o lo hace sino a condición de “una convención legitim an te” y de la autoridad institucional de un “yo puedo". por lejos que me remonte. textu alm en te “ regresar”.: en n o olvidar jam ás lo que se debe a una herencia y a los muertos. la temática del fantasma o más bien del aparecido30 atraviesa bajo su nombre la mayoría de mis textos. por todas partes. n o se d eja dom inar ni por una mirada ni por una percepción con scien te en ge n e ral. (Precisam ente es ese cruzam iento lo que me había interesado en Espectros de Marx. spectre. es diferida. Pensar juntos el acontecim iento y la aparición. L a visibilidad. del T. viendo ventr lo que viene o aparece. apareci­ dos. en ton ces. el trabajo del duelo y la tekhne de la imagen.. la im -previsibilidad del acontecim iento. son tres palabras: fantasme. pero terro­ rífico tam bién cuando parecemos poseídos si se trata de ser poseídos por muer­ tos que actú an en nosotros a la m anera de un “real” en el sentido de Lacan: un real m ortífero. /ornóme (N .) En efecto. luí. en el original. El “ap a recid o ” . Las cosas nunca fueron tan “visibles” como hoy en el espacio m undial. bajo el buen pretexto del abolicionismo.

: Es cierto. n Jacques Derrida retoma aquí la oposición entre el térm ino de in co rp o ració n ex presad o por Freud y el de introyección inventado por San dor Ferenczi. a hacerlo vivir en mí. olvidán dolo. y por co n sigu ie n te n iego o delimito su alteridad infinita. según un mecanismo (neurótico) con trario al de la p ro yecció n (p aran o ico ). no espera la m uerte. pues.: Por el contrario. pero tam b ién a n o tener éxito en el trabajo del duelo: el otro debe seguir siendo el otro. En el duelo logrado yo incorporo al m uerto.: Sí. y por consiguiente niego la m uerte y la alterid ad del otro-muerto. En un caso. un poco en todas partes.32 Como ocurre en la integración del inm igrante. realmente es necesario olvidar al muerto. me reconcilio con la muerte. D. “realm ente es necesario com er” . pero si lo tom o en m í co m o u n a p arte de mí y si.33 L a fidelidad es infiel. El duelo debe ser im posible. a idealizarlo. ob. Por su pu esto.j. M e exh orta a to m ar al o tro en mí. de la ineluctabilidad del trabajo del duelo. uno es fiel al odio in troyectán dolo p ara lu e go referirlo sobre otro objeto. Yo lo tom o sobre mí. L a in fid elid ad com ienza ahí. m e lo asim ilo. Ese “efecto de duelo”. actual e innegablemente muerto. el duelo anula al otro. E stá efectiva. que no es un trab a jo entre otros sino la marca sobredeterm inante de todo trabajo. esto está esencialmente ligado a la cuestión de la prótesis técn ica. por consiguiente. y la introyección describe la manera en que un sujeto hace entrar o b jeto s det afuera den tro de su esfera de interés. y en el fondo es la misma transustanciación. D. com o d ije un día. aligero o niego su muerte. Permite investir un nuevo objeto que p e rp e tú a el recuerdo del antiguo. o en la a sim ila c ió n del e x ­ tranjero. A llí donde la in troyección en d u e lad a tiene éxito.3'“ 1 1 faut bien manger’. Por tanto soy infiel. la aten ció n a c ierta ló g ic a espec­ tral parece tomar una forma notablem ente insistente. Es nece­ sario. aniquilo al otro. La fidelidad m e p rescrib e la n e­ cesidad y a la vez la imposibilidad del duelo. j. Se hace mejor el duelo de las personas am ad as q u e de las detes­ tadas. pero se perpetúa el objeto am ado traicionándolo. . El d u elo logrado es un duelo fallido. a mí me parece que el trab ajo de d u e lo lograd o n o es una infidelidad. R. La in corpo ració n design a un proceso mediante el cual un sujeto hace entrar fantasm áticam ente un o b jeto en el interior de su cuerpo. . de la té c n ic a en ge­ neral. interiorizarlo. “narcicizo” esa muerte del otro por u n tra b a jo de duelo logrado. T am b ién tie n e que ver con la imposibilidad del duelo. cit. a menos que continúe así y se siga agravando. uno es fiel al am or h acia aquel que m u rió a m a n d o a otro objeto. en : Points suspension. hoy. ou le calcul du sujet" (en trevista con Jean -L u c N a n c y ). en el otro. É. U n o n o espera la muerte del otro para amortiguar su alteridad.

U n a es predominante. D os lógicas c o n trad ic to rias se d isp u tan esa h ere n cia. lo he dicho. propuse analizar el c o n ­ cepto de perdón que h eredam o s. Por tanto. Si perdono la falta (el “que” ) del arrepentido o al mismo arrepentido (el “quien” ). Pero en el análisis del perdón puro. ¿Por qué hay que “perdonar lo im perdonable” al que n o pide p e rd ó n ^ 4 j. C reo que un día realmente habrá que pensar en derogar lo que produjo la abolición: la condena a “perpetuidad perpetua”. . es demasiado fácil. y a e stá en el c a m in o d e l a rre p e n tim ie n ­ to y d e la tran sfo rm a c ió n d e sí. con u n a fuerte re m in iscen cia cristian a. contradictorias. Por lo que respecta al perdón condicional. V éase “Le siécle du p ard on. a la prisión de por vida sin retomo posible. el perdón se d a a cambio d e l a rre p e n tim ie n to y la tran sfo rm a c ió n . D . A q u í la h ere n cia es judía.: La fórm ula de la “fidelidad infiel” o del “ duelo logrado com o duelo im posible” recuerda bien el carácter doble de la m elancolía: es la fuente de la cre a­ tividad y de la destrucción a la vez. E ntretien avec M ichel W ieviorka . R . L a q u e p re v a le ­ ce im pon e u n a co n d ició n : el p erd ón so lo tie n e se n tid o cu an d o el c rim in al p id e perdón.: MEse fue el tem a del sem inario de Jacques Derrida en la eh e ss. actualm ente culpable. o aunque siga siéndolo. Lo perdono en cuanto culpable. cristia n a e islám ic a a la vez. Estas dos lógicas son concurrenciales. y de la aporía a la que este está y debe permanecer consagrada. lo (la) perdono en cuanto es culpable. no perdono. sostengo que el perdón puro debe perdonar a (lo) que es imperdonable. a su llamado. entre 1996 y 1999. para ser fiel a su vocación.R . E n e ste c a so . Ya es d e alg ú n m o d o o tro . Si perdono a (lo) que es perdonable. es la de un perdón gratuito e incondicional: perdono entonces cualquiera que sea la actitud del culpable. el verdadero sentido” del perdón es perdonar hasta lo imperdonable y hasta a quien no pide perdón. así como en el de la hospitalidad pura. no solo para el criminal en estado de locura sino para los demás. Es un análisis lógico del concepto de perdón. ob. también presente pero menos representada. y por otra parte la abolición de la pena de muerte obliga de algún modo a un perdón seme­ jante. aunque este no pida perdón. Tal vez no haya que aboliría concretamente sino plantear la posibilidad principista É. Pero tam bién pienso en lo que dice del perdón. La segunda lógica. El c u lp a b le re c o n o c e su fa lta . eit. en: Fot cl saw tr. perdo­ no otra cosa u otra persona que el crimen o el criminal. usted tiene razón. E s u n p e rd ó n a condición. la segunda más discreta. hasta “ex­ cepcional” (y hace justicia a la excepcionalidad esencial del perdón). aunque no se arrepienta. poco o nada visible.i.: N o d ije que hay que perdon ar lo im perd on ab le. pero ambas activas en el discurso de nuestra herencia. y a la medida de su extraordinaria desmesura. T a m b ié n es una cu estió n de h eren cia. ahora.

: Sin duda. Habría mucho que decir sobre la historia del derecho en ese país. sin am­ nistía.: La noción de perdón es ajena al orden de lo jurídico y lo político. Me pregunto si. Son órdenes diferentes. Lumen.35 ¿Se puede perdonar a A d o lf Eichmann? j. Eichmann fue condenado a muer­ te. un día. 2001). país donde la pena de muerte estaba derogada en el momento del proceso. En el curso de un proceso. muy bien puede condenarse a alguien a muerte.de que el riesgo cero no existe. esa normalidad linda con la locura. hasta intolerable. debería ser repensada. no creo que Eichmann fuese un pequeño funcionario muy tranquilo. para que un castigo tenga un sentido. En todo caso. aunque sea mínimo. aunque el criminal se haya convertido en otro hombre. . [Trad. A l ver el filme de Rony Brauman y Eyal Sival (E l especialista). nuestra sociedad podrá enfrentarse a la idea -casi inadmisible. La abolición más bien reforzó el principio de las penas perpe­ tuas. me impactó comprobar que la hipernormalidad de Eichmann. es preciso que asuma esa idea del perdón incondicional de que usted habla. perdonar. usted sabe que lo que era imperdonable para Eichm ann no era matar gente sino infligirle sufrimientos inútiles. por ejemplo. Gallim ard. lo que Hannah A rendt llam ó la “bana­ lidad del mal”. Barcelona. si no de hecho. que siempre exis­ te un riesgo de reincidencia. R. de manera inflexible. Pienso en el proceso Eichmann. París. Me parece que. Contrariamente a cierta vulgata postarendtiana. en ciertas condiciones.de su abolición. que yo sepa. la tortura fue oficialmente autorizada. En efecto. Sobre todo aqueja a algunos asesinos reincidentes o sujetos a pulsiones mortíferas incontrolables. per­ donarle su crimen. o que cualquiera pueda conver.s Véase Hannah Arendt. y que por fuerza se presumen peligrosos. castEichman en ¡erusaíén: un estudio sobre la banalidad del mal. Por eso se indignó cuando en el curso del proceso de Jerusalén algunos testigos evocaron las atrocidades cometidas por SS. D. Encontramos aquí el tema de la “muerte limpia”. aunque haya reconocido el horror de su crimen cons­ cientemente. É. a través de eufemismos que no engañan a nadie. 1966. donde. y aunque tenga la certeza de que no volverá a cometerlo. inconscientes. fuera de proceso. por lo menos en su principio. Siempre hay un riesgo. uno se estremece de espanto cuando se oye a Eichmann afirmando que condena el sistema nazi al tiempo que reivindica su juramento de fidelidad a ese mismo sistema que hizo de él el criado servil de un crimen abominable. y. tras una muy larga detención. por otra parte. por fuerza. este tipo de pena a perpetuidad debería ser abolida. lo que es una excepción en la historia de Israel. N o es lo que hoy ocurre. Pero me parece que a partir del momento en que la pena de muerte deje de existir. el único. Eicfunann à Jérusalem (1963). por las más altas instancias del país.

por ejemplo para discutir. Pidió perdón a Dios tomando como testigo a la comunidad judía. en suma legitimarlo. Me parece que. no es el hombre el que perdona al hombre. Lo hace precisamente en “La acción”. En tales condiciones. A no dudarlo. fundarlo.’ Ekmslkmneur etladignité. y por tanto tener que perdonar o hacer perdonar. D. El hombre pide perdón a Dios. En la lógica cris­ tiana.tirse en un Eichm ann o un nazi. únicamente las categorías freudianas y lacanianas permiten captar qué ocurre con esa normalidad que linda con la locura. Por eso la cuestión de la dimensión humana del perdón es difícil de tratar. El poder de perdonar. el derecho es de institución humana. herido. con ese vuelco de la norma en una patología. pero no pidió perdón a los judíos. hay que mantener la idea de que todo hombre. L’imprescriptible Parámner. creo que el problema central de ese proceso fue la actitud del fiscal Gideon Hausner. en cierto modo expulsó a Eichmann del orden de lo humano haciendo de él un monstruo. es decir. hasta matado. el sitio humano de su nacimiento como de su palabra. que reivindicaba la ciencia más ra­ cional. París. un sub-hombre. ningún perdón era posible para ese hombre.: 16Vladimir jankélévitch. ya se lo reconozca expresamente o no. siempre es un poder de esencia divina. Me costaría mucho improvisar en esto. o sea. Piense en la declaración de la Iglesia cristiana de Francia ante ios judíos. a quien siempre nombra jesús de Nazareth para recordar sus raíces terrestres. la locura de la norma. como lo hice en otra parte. !9S6. Su “locura”. ese J. forma parte del orden de lo humano y no tiene que ser expulsado de él como no humano. alguna sacralidad divina comience por autorizarlo. Podría creerse lo contrario. la más “norm al”. En principio. lejos de captar la significación de su discurso aberrante. Y precisamente eso es lo polémico. donde realmente uno tiene que habérselas con un responsable direc­ to de la puesta en práctica del genocidio. en este caso. para poner en ejecución el crimen más espantoso. condicional o incondicionalmente. incluso en el caso de Cristo. el más “fuera de las norm as" por su búsqueda de absoluto (la solución final). las declaraciones de Wladimir Jankélévitch36 o de Hannah Arendt al respecto. Supuestamente lo es aunque. era realmente a imagen del discurso nazi. pero lógico y normal. . a él a quien se le pide. que no podía ser juzgado según la ley humana. Para esta última. que por otra parte no pedía perdón y se sabía condenado. En consecuencia. incluso cuando parece ejercido por el hombre. Dios es quien perdona. Lejos de comprender quién era ese criminal. inmediatamente. el perdón es una experiencia puramente huma­ na. están inscriptas en el corazón del género humano. cualesquiera que sean sus actos. ella misma. la pulsión de destrucción. de la acción de su palabra. La crueldad. su normalidad extrema. o pide a Dios que perdone al otro. siempre.Seuil. solo Dios puede perdonar. que únicamente un ser finito puede ser lesionado.

allí donde perdona lo imperdonable y por tanto se alza por encim a del derecho. Marcos. en modo alguno contradictoria: tiene en común con el perdón que intenta poner un término a una cosa que.38 É. hace hacer y da lo imposible. Por lo tanto es muy significativo. 1983. pero es posible leer de muy distinta manera los textos que ella cita. en principio. El subrayado es mío. aunque se las haya desdeñado en virtud de su índole se supone exclusivamente religiosa”. Estaría tentado a pensar que el perdón solo responde a su mera vocación.capítulo de The Human Condition donde analiza esas dos condiciones del lazo social que serían el perdón y la promesa. El perdón no tiene ninguna simetría. si al menos puede ocurrir que lo haga. N o tiene nada de “com ún”. CalmannLévy. ninguna relación de complementariedad con el castigo. N o lo haré aquí.]. no es una razón para tomarlo menos en serio en un sentido estrictamente laico [. propensos a desafiar las autoridades públicas de Israel. es un elemento estructural del campo de los asuntos humanos. Por lo tanto. 307). más allá de toda sanción calculable. Y no se necesi­ ta a Dios para hablar de transhumano o de anhumano. con el castigo. que concluye de este modo: "En todos estos ejemplos. justamente. 17 “Fue Jesús de Nazareth el que descubrió el papel del perdón en el campo de los asuntos humanos. el poder de perdonar es ante todo un poder humano: Dios ‘perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"’. y eso me parece muy discutible. porque ese perdón que perdona lo imperdonable es un perdón imposible. p. que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar. sin intervención. Sin duda Arendt. 304-305. que lo haya expresado en un lenguaje religioso. El subrayado es mío. O..37 Hay que poder castigar y perdonar.: ¿No está de acuerdo con eso? j.. como Jankélévitch cuando dice cosas parecidas.) 38 “El castigo es otra posibilidad. El subrayado es mío. literal y explícitamente. el último poder de perdonar. Com o el mismo indulto: el derecho de indulto no es un derecho entre otros. perdona (lo) que no es perdonable. para que la vida social no se interrumpa. creo que se puede extraer una lección exactamente opuesta a la de Arendt. Lo imposible está en pleno trabajo en la idea de un perdón incondicional. Como siempre. Hace lo imposible. el “como tal” de un “como” soporta toda la carga de la interpretación. me parece. se cuentan ciertamente entre dichas experiencias. Por definición. el “así como”. dice ella. D. Lucas) que ella cita.: Ella simplifica un poco las cosas. el problema no puede ser meramen­ te antropocéntrico. R. El hecho de que haya hecho ese descubrimiento en un contexto religioso. y que por otra parte remiten todos a Dios.. ( j . El perdón es y debe permanecer heterogé­ neo al espacio jurídico. En la idea del perdón hay algo transhumano. piensa en la Shoah: imperdonab e' en la medida en que desborda las dimensiones de un castigo posible. De todos los textos evangélicos (Mateo. en: La condition de l’homme moderne (1961). y que sean incapaces de castigar lo que resulta imperdonable" (ibid. podría continuar de manera indefinida.d . París.D. pp.) . Algunos aspectos de la doctrina de Jesús que no están esencialmente ligados al mensaje cristiano y que más bien tienen su origen en la vida de la pequeña comunidad muy estrecha de los discípulos. ella plantea que el perdón sólo tiene sentido allí donde puede ejercerse el derecho de castigar.

. pero al m ism o tiem po no dejo d e m e d itar la cu ltura ab rah ám ica (ju d ía. |. de ese pensam iento de lo incognoscible y lo transfenom enal. H ay que paw Al respecto. si no se quiere Mezclar todas las ‘deconstrucciones’ de este tiempo y del mundo. debería comenrar por desprenderse de una tradición cristiana de la destructio” .| Una deconstrucción del cristianismo’. Tal vez no se necesita un perdón. de este “p aisaje” cristian o de la deconstru cción. ob. Yo persigo lo m ás lejos posible la n ecesid ad d e un discurso h ip erateológico .. d iv id id o e in divisi­ ble a la vez. es la h eren cia judeocristiana. si uno quiere utilizar esa palabra de m anera consecuente.: ¿N o p ien sa que lo que aquí con vocam os. transform ar. En la idea del perdón está la de la trascendencia. en verdad luterana. o por lo menos el principio de razón interpretado como calculabilidad. y. hay que admitir que perdo­ nar lo im perdonable es realizar un gesto que no es ya a la m edida de la inm a­ nencia hum ana. remítase a nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis". filtrar. p. si n o justificar. desde siem pre. por un lad o al cientificism o. )ean-Luc N ancy). Jamás lo olvidemos. De aquí proviene el origen de la religión. islám ic a ). cit. É . 74 .. Para explicar. cristiana. aquí se trata de la posibilidad de lo imposible. y q u e a p esar de la ap arien c ia sigue siendo el m ism o.En consecuencia. y p or el otro al p eligro de las sectas y al discurso irracional (por ejemplo de las sectas o in cluso del íntegrism o). Para lim itarm e aq u í a u n a sola frase. 40“Jam ás olvidemos la memoria cristiana. Hace una señal hacia algo a partir de lo cual lo humano se anuncia sin inm a­ nencia. pero n o solam en te. para hacer contrapeso. pero justam ente. digam os esto: desde hace algu n os años. n ec esitaría leer.: N o sab ría resp on d er aq u í de m an era sen cilla. A partir de esa idea de lo im posible. sería una decon stru cció n de esta R econstrucción. escribir o reescribir tod o cu an to ya he escrito. Jacques Derrida. de ese “deseo” o de ese “ pensam iento” del perdón. si se quiere hablar de esto. lo que m e im porta. sin nom brarlo. D. Jean-Luc Nancy. ni creer en la ex iste n c ia posib le de esta cosa.39 sin el m e­ nor d eseo de d estru irla o d escalificarla. si alguna vez es posible. ese doble gesto. en Le toucher. Le toucher. socavar. tam bién puede intentarse una génesis d e lo religioso. en num erosos te x to s (por ejem p lo. de la deconstrucción heideggeriana (la Destruktion fue ante todo la destrucdo de un Lucero preocupado por reactivar el sentido origina­ rio de los Evangelios deconstruyendo los sedimentos teológicos). que pretenden aportarle una nueva esp iritu alid ad ? J. R. perdonar lo imperdonable es hacer estallar \a razón h u­ mana. p recisa­ mente c o m o una de esas h eren cias d e que hablam os. h eren cias por recibir. yo recuerdo que hay orígenes literalmente luteranos en esta d e c o n s­ trucción h eid eggerian a ( Destruktion ) que pasé mi vida cu estion an d o. discutir. que lim itan lo h um ano a una suerte de positivid ad m ilitante. a cierto ateísmo y a la globalización.'1 0 Y bien . fielm ente infielm ente.

nada funcionaría ya de otro modo.sar por ese lugar.7 ¿Contentarse con pasar? ¿Qué quiere decir “pasar”? ¿Superar? ¿Marcar el paso? ¿Puede ese paso no ser m arcado para siempre? Jamás se podrá. Ya no funcionaría. Hasta ponerse uno mismo. . jam ás se debería que­ rer evitar el haber sido puesto en un mal paso. ese es el destino de la herencia. ¿Es posible hacerlo.

. Correspondance. filósofos o juristas interesados en esta disciplina.' El proyecto. que. en 1969. Aubier-Flammarion. se había rodeado de intelectuales. Sandor Ferenczi. ill. 1976. Elogio del psicoanálisis ELISABETH R o u d i n e s c o : A hora vamos a encarar lo que fue nuestra referencia común a todo lo largo de este diálogo. Cryptonymie. París. si puedo decir. C alm an n -Lévy. artistas. Cuando yo entré. le había sido inspirado por Freud. h ace más de treinta años. y amiga cercana de Lacan. inspirándose en su trabajo. t. y de la cual yo formaba parte. Su vida y su obra están marcadas por el psicoanálisis. A su lado. por Jacqu es Derrida.2 Gracias a mi madre. uno de sus grandes am igos. que re­ uniría a escritores. Jenny Aubry. por otra parte me b eneficiaba con un status particular en ese medio: desde mi infancia estuve inm ersa en la cultura de ese movimiento. Yo misma me volví a “cruzar” con usted. 2000. en la Socie­ dad psicológica del miércoles. Pronuncio esta palabra y de inm ediato pienso en la hermosa idea de Sandor Ferenczi. él “deconstruía” los dogmas y las rigideces del pen­ samiento psicoanalítico dominante. El consideraba que el psicoanálisis en ningún caso debía ser propiedad de una corporación de profesionales. y mucho más allá: el psicoanálisis. m iem bro fundador de dicha escuela. Lacan retom ó esta idea al fundar la Escuela Freudiana de París ( e f p . usted interpretó un papel importante en la historia del psicoanálisis en Francia. gracias a él. 2 V éase Élisabeth Roudinesco. En 1964. es psicoan alista y traductora de algunos textos de Melanie Klein. N icolas A braham . 1 Sigm und Freud. Généalogies. una juventud confronta­ da por un lado a la burocracia de las sociedades de la ipa y por el otro a la agonía del últim o gran maestro vivo del psicoanálisis: Jacques Lacan. reuniendo en un espacio llamado C on­ frontación a toda la juventud psicoanalítica de Francia. Le verbier de l’homme aux loups. 3 V éase N icolas Abraham y María Tork. Les années douiovreuses. ¡920-1933. fundada en Viena a comienzos de siglo. cit. ob. todavía no había sido analizada. a partir de 1977. 1964-1980) que iba a recibir a miembros no psicoanalistas. París. Marguerite Derrida. que quería fundar una Sociedad de amigos del psicoanálisis. una juventud con ga ­ nos de una institución. Su mujer.9. prece­ dido de Fors. En esa época. por otra parte.3 era psicoanalista y le presentó a René M ajor.

Flammarion. Confrontation. París. ya se trate de teoría. textos traducidos y presentados por Jean-Luc Evard. H abla de la libertad de una alianza. y que debe ser amado. . N’en parlez à personne. Pero como la amistad. El am igo man­ tiene la reserva o la distancia necesarias para la crítica. col. este com­ promiso de la propia existencia. presidente de la 1PA en esa fecha. que me alentó a escribir la historia del psi­ coanálisis en este país y que siempre supo encarnar un espíritu de resistencia y tolerancia en el seno del psicoanálisis: sobre todo en su lucha contra todas las formas de colaboración o de complicidad. En una palabra.6 Me gusta la expresión “amigo del psicoanálisis”. 6 Los EGP reunieron a mil participantes provenientes de 33 países en París en el gran anfitea­ tro de la Sorbona. dio lugar a la realización de los Estados generales del psicoanálisis ( e g p ). por René Major. Politique de la psychanalyse face à la dictature et à la torture. un compromiso sin status institucional. de insti­ tución. a veces el más radical.5 y usted lo apoyó en ese combate. siempre de otra manera. escribi­ mos. etcétera. La psychanalyse sous le Ule. no la sorprenderé diciéndole que carJ a c q u e s D e r r id a : 4 René Major fue el primero que hizo conocer en Francia los trabajos alemanes sobre las relaciones que el psicoanálisis había mantenido con el nazismo. donde yo lo conocí. París. Véase sobre todo Les années bruñes. La vie la mort. no solo de algo (el psicoanálisis) sino de aquellos y aquellas cuyo deseo pen­ sante habrá marcado su origen e historia. ese “sí” de la amistad supone la certeza de que el psicoaná­ lisis sigue siendo un acontecimiento histórico imborrable. de la experiencia de pensamiento y de la experiencia a secas. 1999. las dictaduras.4 Figura moral de la comunidad freudiana internacional. ni como analizado ni com o analista. trabajam os. “Champs”. En esa ocasión. enseñamos. derecho. sostenido. el “sí” concedido a la existencia o al acontecimiento. ética o política. la tortura. así como el papel ambiguo del psicoanalista francés Serge Lebovici (1915-2000). la certeza de que es algo bueno. en julio de 2000. L'analyse désistentielle (1991). supone una aprobación irreversible. nunca se lo practicó en una institución. Y también pagado su precio. es mi caso. el compromiso en el corazón de la experien­ cia. El “amigo” saluda una suerte de revolución freudiana. y que. allí mismo donde. 1984. y Lacan avec Derrida. Reich. Galilée. presume que ya ha señalado y debería seguir señalando. M ajor siempre rei­ vindicó su deuda teórica para con usted. Au commencement. el cuestionamiento recíproco. de los psicoa­ nalistas con el nazismo. la discusión.Mucho le debo a René Major. que hacía pública la colaboración de algunos psicoanalistas brasileños con la dictadura en 1973. 2001. y allá mismo donde se cultivan las cuestiones más graves para con un gran nú­ mero de fenómenos llamados “psicoanalíticos”. Por supuesto. 5 René Major. acompañado de “Préface et lettre ouverte”. París. Véase Helena Besserman Vianna. el espacio en el que habitamos.En 1997 hizo traducir al francés el libro de Helena Besserman Vianna. París. L’Harmattan. Jacques Derrida y el jurista chileno Armando Uribe dictaron sendas conferencias. pasadas o presentes. pensamos. 1997.

311). en ocasiones artifi­ cial. artefáctica. que realmente. inestable que asegura y prohíbe a la vez el pasaje entre el psicoanálisis y el derecho. todas las cuestiones de derecho. desplazable. puede con­ siderar que el psicoanálisis se realizó sin haberse realizado todavía: “hasta aho­ ra”. por tanto deconstructible y perfectible de las relaciones entre el psicoanálisis y su derecho. como entre la teoría y la práctica. otro derecho. el amigo. 7 Jacques Derrida. de su por-venir. judicial. Lejos de autorizarlo todo. al leer una carra semejante (por ejemplo). entre la necesidad de saber y su inscripción institucional. se lee por ejemplo esto: “(. afirma la necesidad imborrable del psicoanálisis. palabras extraídas de una carta de Ferencii a Freud).D . otra heteronomia). en nombre del propio psicoanálisis. otra política. Politiques de l’amitié.go implícitamente esa palabra. preguntas. este otro “secreto”. con todas las inquietudes. en verdad es el psicoanálisis. El derecho. a menos que no haya ocurrido ya en ese no-acontecimien­ to. por supuesto. y que sea eso mismo. ni más que nada la interpretación psicoanalítica de la herencia y de las generaciones “hasta aho­ ra”. cuando no el deber. la del “amigo del psicoanálisis”. más allá incluso de lo que se reconoce y legitima co­ rrientem ente bajo el concepto de “secreto profesional” (médico. ob. es decir. El amigo del psi­ coanálisis no pertenece a la corporación pero reivindica el derecho. entre el espacio público del psicoanálisis y la originalidad absoluta de su espacio “secreto".i jamás. hasta ahora. decía. En suma. requiere otra ética. a Freud y algunos de sus discípulos (aquí Jung o Ferenczi). cit. cuando no el deber. con un rigor por lo menos igual.7 Cierto “hasta ahora” marca al mismo tiempo el umbral y el límite de la amistad de que hablamos. que. otra ley (del otro. asiente. (. pero que tam bién se interesa en la índole problemática. U sted sabe que hoy esa frontera está sometida a una gran turbulencia. ¿Qué quiere decir “hasta ahora” ? Esa es la cuestión. El “am igo” es aquel que aprueba. irreductible a toda “publicidad”. y que sin duda no le ocurrir. a pesar de la carcajada terminable interminable que nos sacudirá hasta el fin. de decir la verdad a los que trabajan o sufren en el interior del cuerpo de la corporación. finalmente de confesar" ( p . ante todo. sobre todo en uno de sus capítulos. El amigo. En el capítulo al que nos referimos (“Por primera vez en la historia de la humanidad”. sobre todo en la cadena de las generaciones de sus padres fundadores. mientras nos digamos. lo que acaso nos haga falta tratar de pensar. afirmaciones.] dirige al padre que tomaremos muy en serio. Siempre regulable.I. de vivir. al psicoanálisis. permeable. mutaciones incluso que están en pleno trabajo en mi libro Politicas de la amistad. pues. etcétera).. Por difícil y contra­ dictorio que parezca.. amistad.) . Hay que estar más atento que nunca a esa frontera porosa. también es aquel que mantiene su vigilancia y que la ejerce a cierta distancia. a su vez. si algo no le ocurrió. el acontecimiento de ese no-acontecimiento. supone cierta “herencia” psicoanalítica sin la cual no hubiera sido posible (principalmente en su deconstrucción del privile­ gio fraternal) pero que tampoco escatima.

cit. con­ vencional. en una época en que era estudiante de lingüística en la Sorbona. y a Lacan de manera todavía más espaciada. en: L’écriture et la différence. y en la entrevista radiofónica con Jean Birnbaum en la cual evoca la legitimidad de su lectura de Freud: “Estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de que si uno no está analizado. Hay que decir que antes de la publicación de los Escritos en 1966. usted lo conoció y leyó su obra. como por otra parte usted lo re­ cuerda en su conferencia del coloquio Lacan con los filósofos. y cuando por intermedio de mi madre conocía muy bien a Lacan desde los 9 años. de De la gramatología. reservada para iniciados. cit.1 0 j. France Culture. y como me lo confió en 1986. entre 1964 y 1965. remítase a la continuación de este diálogo. Pienso en Georges Bataille. y que consideran que únicamente los psicoanalistas o aquellos que fueron analizados están habilita­ dos a leer las obras del cuerpo psicoanalítico.É. Ellos fueron amigos de Lacan pero con­ sideraban que su enseñanza era demasiado hermética. Maurice Merleau-Ponty. insuficiente. 8Les chemins de la conmissance. en el momento en que. . Lacan padeció la incomprensión de sus amigos. Jacques Lacan. Una lectura transferencial. ob. 24 de m an o de 2000. Jacques Derrida. a invitación de André Green. Conferencia dictada en 1966 en la Sociedad Psicoanalítica de París. entre 1964 y 1970. solo com­ prendí la importancia de su pensamiento con la publicación de los Escritos. D. Pienso sobre todo en su conferencia de 1966. cit. en: Résistances. Claude Lévi-Strauss. desconoció la importancia de los filósofos de la generación de usted que se pusieron a leer su obra más tarde. se instaló la “matriz”. 1 0Véase “Pour l’amour de Lacan”. que lo conocieron pero no tuvieron la misma cercanía con su obra. 9Véase Elisabeth R. ob. “Freud y la escena de la escritura”.oudinesco. nada es posible”. y en ocasiones pienso que soy más analista que aquellos que son pagados para serlo”. Roman Jakobson.9 que no lo leían. apenas preliminar.: Yo había leído a Freud de manera muy fragmentaria. y por su parte usted respondió: “Yo también me enfrento con gente que sufre. entrevista con Jean Birnbaum. Me acuerdo que en esa época se había vuelto bastante intolerante. contrariamente a otros intelectuales del período anterior al suyo. Por eso. A propósito del coloquio Lacan con los filósofos.: Usted mantuvo una relación muy personal con el texto freudiano. De ninguna manera comparto esa opi­ nión. “Freud et la scéne de récriture”. esa enseñanza solo era conocida de manera fragmentaria por transcripciones dactilografiadas o artículos publicados en revistas especializadas y difícilmente accesibles. De ese modo respondía a algunos profesiona­ les del psicoanálisis. que luego condicionó todo mi trabajo. Por mi parte. histoire d'un sysíéme de pensée. ob. Esquisse d’une vie. a los que calificaré de “religiosos”. en cierto modo. si puedo decir.8 En cuanto a Lacan. R.

lo que todavía no aparecía se anunciaba ya en “línea de pun­ tos”. ob. había en reserva una poderosa reflexión sobre la huella y la escritura. me gustaría decir unas palabras sobre Lacan. por lo menos. y por tanto de poner en práctica los recursos del psicoanálisis. ni en general de la plena presen­ cia del presente. . (Dejo aquí en suspenso. de la presencia plena. E n suma. hasta a tramarse. y sin duda siempre. Yo sentía claramente que. Hasta 1965 aún no había tenido en cuenta la necesidad del psicoanálisis en mi trabajo filosófico. xvil.Pero prim ero. En el momento en que escribí De la gramatología no conocía a Lacan. Sobre esta pizarra.1 1 D e 196. ia necesidad de reinterpretar cierta estela de Nietzsche y de Freud. hasta entonces. si la memoria no me falla. en esta única frase acabo de nombrar y dejar en suspenso no sé cuántos hilos históricos. La cuestión de la différance. PUF. donde Freud compara la pizarra de celuloide que acaba de ser comercializada con el nombre de "pizarra mágica” con el aparato psíquico. “Nota sobre la ‘Pizarra mágica’“ ( Wunderblock). Invitado por André Green a dar una conferencia en la Sociedad Psicoanalítica de París. y aplaudido. Si e l psicoanálisis es impensable fuera de esta tradición filosófica. X im posibilita a Y en el m ism o m om ento en que lo hace posible. H abía recorrido superficialmente “La instancia de la letra en el incons­ ciente” y parcialm ente. Supongo que otros también fueron sensibles a esta proximidad entre mi dis­ curso y el psicoanálisis. En esta conferencia. o en 1 1 Estas dos conferencias de Lacan figuran en los Ecrits. en TelQuel. cit. la escritura puede ser borrada pero la huella de la escritura queda impresa. creo. 137-143. y a partir de entonces también de la presencia en sí y de la conciencia. OC. En De la gramatología y sobre todo en La diferancia yo trataba de ubicar. ni siquiera estaba realmente articulado a mi “propia” problemática. 1 2 Jacques Derrida. Sin embargo. que ordenaba una deconstrucción del logocentrismo y el falocentrism o. Sigmund Freud. com o a m enudo ocurre. no es pensable a partir de la conciencia de sí o de la presencia en sí. pp. toda una telaraña de malentendidos que entonces comenza­ ban a tejerse.3 a 1965 elaboré la problem ática de la h uella. De nunca acabar. Y también sobre el tiempo. escribí ese ensayo sobre la “Pizarra mágica” que primero fue recibido. en Freud. Fue e n ­ tonces cuando com encé a percibir y analizar la deuda de Freud para con la metafísica. no era totalmente virgen o ignorante. Jacques Derrida comenta un artículo de Freud de 1925. “Freud et la scène de récriture”. o de la huella. París. pero mi conocimiento del psicoanálisis no estaba integrado en derecho y en teoría. cit. La problemática de la huella. Por supuesto. y ya que usted me invita. gran principio de discusión. 1992. A partir de De la gramatología sentí la necesidad propia­ mente deconstructiva de cuestionar la primacía del presente. era indispensable situarla adentro y en el borde del psicoanálisis. ob.1 2 Ya ve. palanca estra­ tégica de la deconstrucción. ésta posibilita el psicoanálisis pero al m ismo tiem po la lim ita. “Función y campo de la palabra y del lenguaje en p sico an álisis” .

Histoire de la psychanalyse en France. 527-549.) 1 4 Jacques Derrida. me parece. Facteur significa tanto factor como cartero. de la presentación del sentido. Histoire de la psychanalyse en France.. el manifiesto de todas mis interpretaciones). que entonces era para mí como el elemento mismo del pensa­ miento y el discurso. siempre: marcar o rem arcar en Freud un recurso que todavía no había sido leído. cit. el retraso o la différance “originaria”. cit. Luego de eso. Que yo sepa. 441-524. com o yo entendía que debía hacerse. de todo cuanto arruinaba o amenazaba la autoridad fenomenológica absoluta del “pre­ sente vivo” en el movimiento de la temporalización y la constitución del ego o el alter-ego. según otra actitud. nunca hubo ninguna respuesta pública de Lacan o de sus allegados.reserva. propuse lo que podría llamarse un análisis de éste. pero al mismo tiempo someter el “texto” Freud (teoría e institu­ ción) a una lectura deconstructiva. 1. ob. pp. Todo esto está publicado y es accesible a quien quiere leer y tiene los medios para hacerlo. . incluso si mi relación con la fenomenología husserliana también era el sitio privilegiado de las cuestiones deconstructivas. La problemática de la carta robada fue retomada en muchas publicaciones en Francia y los Estados Unidos. Regreso a Freud: mi preocupación era encontrar. puede ser legítimo. entonces. ob.. pp. abre los Écrits. sobre todo en los Estados Unidos. desde otro lugar. de historia y de sociología. de las ideas y los hombres. tacarte póstale. entrevista entre Jacques Derrida y René Major (1978). del T. “La carta robada". (N. frente a tantos esque­ mas metafísicos que se hallaban en marcha en los proyectos freudiano o lacaniano. Desde entonces me expliqué abundantemente. todo un trabajo de archivo. ob. ob. en español. Se trataba de los motivos de la retroactividad. en el texto titulado Le facteur de la verité. como de una “lógica del significante” o de la referencia a Heidegger. hasta es siem pre necesario l¡ Acerca de esta historia. ya se trate de cierta concepción de la “palabra verdadera” o de la “palabra plena”.cuando me puse a leer tal o cual texto de Lacan y a descubrir en ellos tantas cosas apasionantes como lugares de resistencia o residuos de metafísica. cit. con qué sostener un discurso cuya necesidad yo sentía. y “Du tout”. Doble gesto.. usted lo sabe. cit. de la vida y del presente en la fenomenología. Pero el “amigo del psicoanálisis” permanecía alerta. cit. El Seminario de Lacan sobre el cuento de Edgar Poe. t.*H que dio lugar. II. en 1975. Como ningún texto es nunca homogéneo (esto se convirtió para mí en una suerte de axioma categórico. a muchos debates y publicaciones. * "El factor de la verdad”. en una “lógica del incons­ ciente” (pero nunca hice mía esta expresión). remítase en particular a Elisabeth Roudinesco. Véanse al respecto Elisabeth Roudinesco. Es en este famoso artículo donde Jacques Derrida critica la concepción lacaniana de! significante según la cual una carta siempre llega a destino. y sin querer reducir el trabajo de Lacan al famoso “Seminario sobre la carta robada”. en La carte póstale. 1 1 . ob.)1 3 Fue entonces -a grandes rasgos de 1968 a 1971.

y si en ocasiones ubica el discurso filosófico en la categoría de la paranoia. y no solamente en el caso de Freud. A l no lograr hacer entrar al psicoanálisis en el campo de las ciencias de la naturaleza. 2001). Para el análisis de dichas obras y dichos términos. 1 7 Sigmund Freud. Más allá del principio del placer (1920). D .1 6 es decir. N o se metió de lleno con los grandes textos metapsicológicos de Freud. pp. ¿Por qué no tomó como objeto de re­ flexión la noción misma de metapsicología? La gran conceptúalidad freudiana fue sin duda necesaria. cit. por ejemplo. D . esa lectura debe y no puede d e­ jar d e ser la in v e n ció n de una reescritura.: En lo que él llamaba la metapsicología. es decir. El yo y el ello (1923). cast.: Siempre hice eso. A c tiv a . Lo encaró ya sea a través de las obras llamadas especulativas (Más allá del principio del placer. Alianza. ob. cit. véase Elisabeth Roudinesco y Michel Plon. in te rp re tativ a . el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños (1900). Dictionnairc de la psychanalyse. estoy de acuer­ do. En Moisés y el monoteísmo1 7 com­ para la filosofía con el monoteísmo. A los que se añaden las cinco exposiciones de metapsicología redactadas entre 1915 y 1917: “Pulsiones y destino de las pulsiones”. y sobre todo en Nietzsche. ITiad. R . Compendio de psicoanálisis (1940). 1 6 Hoy se agrupan bajo el nombre de escritos metapsicológicos Bosquejo de una psicologia científica (1895). Madrid. Usted mismo trabajó esta cuestión muchas veces. firm ada. “La represión". Me im pacta ver que su desarrollo se relaciona con un movimiento de retor­ no. con los presocráticos.. É.: 1 5Jacques Derrida. Pero me pregunto si ese aparato conceptual sobrevirá J. 237-271.: j. L'homme Moíse et la religion monottòste. por ejemplo) o de los textos marginales: aquellos sobre “lo ominoso” o la telepatía. "Complemento metapsicológico a la doctrina del sueño". . ob. R. diferen ciada. A menudo Freud rinde homenaje a Empédocles. para inscribirlo en el cruzamiento de las ciencias de la naturaleza y de la reflexión especulati­ va. N ecesaria para romper con la psicología en un contexto determinado de la historia de las ciencias. también lo convierte en el paradigma de un alto grado de civilización.: Moisés ? lu religión monoteísta. renunciar al conocimiento del ser por el de los procesos inconscientes. in­ ventó la m etapsicología. “Introducción al narcisismo” (1914).h acer un a lectu ra divid id a. perform ativa. De aquí proviene la idea de traducir la metafísica en una metapsicología. Freud veía un medio de sacar al psicoanálisis de la psicología y evitar que se afiliase a la filosofía. en: Psyché. que se encuentra a fines del siglo XIX. ob. “El inconsciente". con esos viejos filósofos griegos para quienes la naturaleza esta­ ba atravesada de grandes mitos.1 5 É. “Télépathie” (1981). h asta en apariencia contradictoria. cit. un modelo especulativo. “Duelo y melancolía".

esté orgulloso de reivindicarlo compartiendo su inquietud” (p. Esta página está precedida de algunas reservas del tipo: “En consecuencia. incluso a aquellos que. el proceso secundario y el primario de la represión. (j. 1-2. las ciencias del hombre terminan por recurrir. los vistazos más aventurados. es el único que no descansa. En Freud. vol. num. pero el ello. por un lado. 20. por lo menos virtualmente. ob. hacen más o menos como que confían en el psicoanáli­ sis. 12. y en particular en el psicoanálisis. La cuestión era protestar contra la acusación de irracionalismo dirigida a un psicoanálisis que sería infiel a las Luces: “como si. Lacan avec Derrida.188 Y M A Ñ A N A . 20 Sobre la “función autoinmunitaria” puesta en práctica en todas partes. volviera a ser legítimo acusar de oscuridad o irracionalismo a cualquiera que complica un poco las cosas al interrogarse sobre la razón de la razón. despiadada.a mi manera de ver no son sino armas provisorias. las metafísicas. en principio. esas brechas reor­ ganizan todo el campo del saber. hay que estar dispuesto a internarse. desde hace poco más o menos un siglo.. y por tanto de la pulsión de soberanía. en lo que yo llamo una coartada teológica o humanista. II. y États d’áme. 1990. Casi ya no se habla más.) 19 Véase Jacques Derrida. finalmente.. terriblemente cruel.D . Com o siempre. ob. En ocasiones. Véase René Major. N o pienso que una metapsicología pueda resistir mucho tiempo al examen. cit. véase Foi et savoir. 19). las teologías. .2 1 18 Sobre la razón y el psicoanálisis. p. el superyó. “La raison depuis Pinconscient” (16 de diciembre de 1988). Incluso a los psicoanalistas. Acaso me equivoque. cit. esa potencia radi­ ca siempre en la reafirmación de una razón “sin coartadas” teológicas o meta­ físicas. las inconclusiones “científicas”. États d’áme de la psychanalyse. de am­ bos lados del diván. N o creo mucho en su porvenir. de la intencionalidad transparente y plenamente responsable.. hasta he­ rram ientas retóricas caseras contra una filosofía de la con cien cia. ( j. ob. a tal punto. no estoy seguro. se llama el psicoanálisis. ob. de ser totalmente de los suyos aunque. Este texto constituye la introducción a una conferencia de René Major dictada en la Sorbona. prefiero los análisis parciales.) 2 1 “El único discurso que hoy pueda reivindicar la cosa de la crueldad psíquica como asunto propio sería realmente lo que. Potencia invenci­ ble. cualesquiera que sean las desigualdades de desarrollo. menores. véase Jacques Derrida “Let us not forget Psychoanalysis” . p. el yo. regionales.20 Todos las filosofías. Por eso puede parecer terrorífica. bien digo el objetivo de la revolución psicoanalítica. cit. el ideal del yo. acaso traumático. Finalmente. y poder devolverles su potencia revolucionaria. en el desarrollo de su pensam iento o de su saber.. a una coartada semejante. etc. cit.. el yo ideal. QUÉ. -en una palabra las grandes máquinas freudianas (¡incluido el concepto y la palabra de inconsciente!). sobre la razón del psicoanálisis. [• • •] . no se refugia. las presuposiciones filosóficas.D . mucho tiempo. sobre la historia del principio de razón o sobre el acontecimiento. cons­ tituido por algo así como el psicoanálisis en la relación consigo de la razón”.1 9 Pero el objetivo mismo. en: The Oxford Literary Review. Esta reafirmación de la razón puede ir contra cierto estado o cierto concepto histórico de la razón.1 8 y esta potencia puede dar que pensar más allá incluso del “poder” y de la “pulsión de poder” identificada por Freud.

lo que no vacilo en llamar su coraje: aquí eso consiste en escribir. hacia un más allá de su más allá. ello. etc. firmar. En mi opinión. Las grandes entidades (yo. R. pero de una enorme po­ É. en verdad sedujeron.21 históricamente muy interesantes. Si fuera p o sib le” (ibid. . política). cognoscitivo. n V éase Élisabeth R oudinesco. se corre el riesgo de liquidar el principio mismo de la “subversión” freudiana. demasiado sólidas. El “amigo del psicoanálisis”. por otro lado. sería el otro nom bre de ‘sin coartadas’. La confesión de un 'sin coartadas’. como por ejemplo lo real. inscribir. cit. Que en todo caso las prive de todo rigor. Pauri/uoi la psychanalyse!.: sería el nom bre de aquello que. ob. en la posición de la verdad.. de destrucción y de crueldad). ob. texto hacia el cual volví tan a menudo (y aun hace muy poco. pero ‘p sico an álisis’ . etc. Jam ás estoy dispuesto a seguir a Freud y a los suyos en el funciona­ miento de sus grandes máquinas teóricas. el psicoanálisis. alrededor de un incondicional sin ^beranía” .22 puede mostrarse -y el propio Freud lo dice—que la oposición entre el principio de realidad y el principio del placer. por el contrario. “ficciones” teóricas. hacia un más allá de la pulsión de muerte. neuronal. se volvería hacia lo que la crueldad psíquica tendría de más propio. A sí se reconocen dos cosas a la vez: por un lado. y. Para mí. y de volver a viejas nociones de inconsciente (cerebral. con su consecuencia ilimitada. en nombre de un saber sin coartadas (y por ende el más “positivo”). Porque si se cede res­ pecto de lo que usted llama las grandes máquinas teóricas. subliminal. etc. si me perm iten Mta otra con fid en cia. para con un poder performativo estructurado por la ficción.). está esa indis­ pensable audacia del pensamiento. Hay muchas otras en el discurso de Freud. Pues la convención que garantiza todo performativo inscribe en ella misma el crédito concedido a una ficción. desconfía no del saber positivo sino del positivismo y la sustancialización de instancias metafísicas o metapsicológicas. de su innovación. la irreductible necesidad de la estratagema. y en consecuencia tan precarias. pp.. Por ejemplo en los momentos más “especula­ tivos” de M ás allá del principio del placer.). en su demostración. .. “la introyección” y “la incorporación”. 12-13). p. en su “hacer saber” o su “dar a entender”. superyó. cit. es una ficción teórica. ob. pero también las grandes “opo­ siciones” conceptuales. de la transac­ ción. en su funcionalización. por una invención figural.Entre los gestos que me convencieron. V éase tam bién L a carta fatale. la deuda de toda posición teórica (pero también jurídica. cit. a mi juicio son llevadas (y más de una vez traté de demostrarlo) por la ineluctable necesidad de alguna “différance” que borre o desplace sus fronteras. en el teorema. 82 y ss. en los Estados generales del psicoanálisis. lo imaginario y lo simbólico. de la negociación en el saber. sin coartadas teológicas u otras. “ m ás allá de la econ om ía de lo posible” . que siguieron a las de Freud. hay que tener en cuenta el corte efectua­ do por Freud y seguir trabajando con la metapsicología. en mí. ética. ( j l >) 11 V éan se en particular las conclusiones de Éuxts J'á m e .

breza frente a la potencia inventiva del sistema freudiano. sin duda alguna. Al decir esto. interpretativas. y tal vez incluso sin ninguno de los conceptos que acabo de nombrar. refutado. para m antener la creativi­ dad. de la vida o el progreso de las comunidades científicas que también son comunidades "productivas”. cit.. Pero la especificidad del combate llevado a cabo por Freud todavía está pendiente. pero me gustaría poder decir lo que estoy diciendo sin inferir que la batalla ha terminado. D ictionnair»! àe Ia psychanalyse. j. o sea. “performativas”.2 4 Estoy de acuerdo en citarlos y utilizarlos en situaciones estratégicamen­ te definidas. etcétera. que todos los textos que escribió explícitam ente sobre el psicoa­ nálisis. De aquí proviene una dificultad estratégica. Barcelona. pero no convertiré al “inconsciente” y a las ins­ tancias de la segunda tópica en conceptos científicos y científicam ente segu­ ros. Vocabukiré de la psychanalyse. pero no creo en su valor. 1996) y a Elisabeth Roudinesco y Michel Pion. Tengo la impresión de que en filosofía uno se enfrenta mucho menos con tal riesgo de regresión.: Sin duda. . M Sobre la definición de los grandes conceptos de la segunda tópica. m ás freudiano. siempre se corre el riesgo de ir en ayuda de aquellos que querrían “liquidar” el psicoanálisis. N o quiero decir que la obra de Freud sería “superada”. lo mejor de la herencia psicoanalítica podrá sobrevivir sin la metapsicología. Desde un punto de vista histórico. pero estoy convencida de que Espectros de Marx es un libro profundamente freudiano. Por el contrario. N o se trata de una respuesta relativista u oportunista de mi parte. de volver incesantemente al gesto original de Freud contra los dogmas que el propio psicoanálisis suscita cuando pretende “superar” a Freud.. [Trad. Usted no escribió “Espectros de Freud” . en el sentido freudiano. Hay una fragilidad específica del psicoanálisis que radica en su mis­ mo objeto: el inconsciente..: D iccio n ario de psicoa­ nálisis. Pero a condición de saber que el campo en el cual trabajó no es ya el nuestro. remítase a Jean Laplanche ob. En lo sucesivo se necesitan otras “ficciones teóricas” . es una preocupación de verdad científica y una lección extraída de la historia de las ciencias. que engendró una riqueza interpretativa que no se encuentra en ninguna otra parte.: y Jean-Beitrand Pontalis. “enterrarlo”. Paidós. en su alcance más allá de este campo de batalla. De aquí proviene la necesidad. cit. Así como estoy segura de que hay que hacer vivir el espíritu de la É. considerado “peligroso” y por tanto desterrado de la conciencia y de la razón. en efecto. en ocasiones perturba­ dora y angustiante. D. ob. Algunos elementos perduran. Un día. com prendo perfec­ tamente que se pueda justificar la “construcción” del discurso freudiano. siempre puede ser evitado. R. cast.

por la esclerosis de sus instituciones — cuya utilidad no discuto—en cierto academicismo. que se expresa cada vez más en el exterior de la comu­ nidad freudiana. en este caso. de la contabilidad o de la medi­ da que en ningún caso puede convenirle.el Islam permaneció inaccesible al psi­ coanálisis. y siempre inevitables en filosofía. judeocristianas. com o usted dijo. en su conjunto -enorme problema que evo­ co en Etats d'ame de la psychanalyse. como se dice demasiado rápido. Dan fe de la misma compul­ sión a enterrar vivos a los aguafiestas molestos e internarse en un duelo impo­ sible. una ar­ gumentación filosóficos. por mis orígenes y mi form ación.Revolución. y la potencia creadora de la reflexión teórica. si renuncian a querer encerrar esta disciplina en el gheto de un experimentalismo de la prueba. o activo? . o el deseo ele revolución. la otra solo extiende la sombra de su medio luto a los Estados llamados de derecho. a pesar de su fuerza clínica. en cuanto cura y práctica terapéutica. D . no fracasó de la misma manera que el comunismo. pero me siento cada vez más en posición de "amiga". U sted tiene razón al comparar esos dos "avisos fúnebres" prematuros. un discurso. más allá del fracaso del comunismo. y no abrahámicas. esas dos supuestas muertes. Soy “hija del psicoanálisis” . del mismo modo me interrogo acerca de la manera de hacer vivir el espíritu de una subversión freudiana. escritores y acaso científicos. se diga lo que se diga. y estoy persuadida de que la creatividad le vendrá del exterior. son igualmente esenciales. como dije.: U n solo punto de desacuerdo. por tanto. el psicoanálisis se encerró. Una afecta a la totalidad del campo geopolínco de la historia mundial. j. U sted ine preguntaba cómo mantener la virtud subversiva de Freud. Yo trato de hacerlo. repre­ sentada por los profesionales anónimos y los pacientes. interna al medio. Un concepto. sin riesgos. Realmen­ te un día habrá que llevar a cabo una unión entre la fuerza clínica real. la de Marx y la de Freud. y la pro­ ducción intelectual con que me vinculo y que >e hace en el exterior. ¿no es llevar al psicoanálisis a campos donde hasta ahora no estuvo presente. hoy. Sin embargo. debido a la dicotomía que se instauró entre la práctica clínica. tanto en textos consagrados al psicoanálisis como en los otros. tal ver: la filosofía conoce argumentos y desafíos por lo menos análogos. una frase. me encuentro en una situación bien extraña de exterioridad e interioridad. siempre son también estratagemas. historiadores. Los problemas estratégicos. Siempre hay que reafirmar algo del pasado para evitar una recaída aún peor. a través de trabajos como los suyos o los de literates. Pero las supervivencias de esos dos “muertos” no son simétricas. ya que. precisamente porque el psicoanálisis. La urgencia. a las democracias europeas. Personalmente. N o se deconstruye simplemente progresando.

no naturales. el secreto. por ejemplo se puede relanzar la cuestión de la responsabilidad: en lugar de un sujeto consciente de sí mismo. R.todo lo que se encuentra al sur de dicha frontera.el resto del m undo (the rest of the world). la religión.2 5 É. Freud nos ayuda a cuestionar las tranquilas se­ guridades de la responsabilidad. yo trato de analizar lo que en 1981 llamó el “geopsicoanálisis”. que no esté reducido a una intencionalidad consciente y egológica. que res­ ponde soberanamente de sí mismo ante la ley.. Trato de ver lo que pueden querer decir términos com o “responder ante”. esencial­ mente y para siempre inestables.de su autonomía: sobre el fondo inagotable e invencible de una heteronomia. véase nuestro capítulo 7: “Acerca antisemitismo venidero”.: Por mi parte.26 Observaba entonces que. 2 . allemande et soviétique. donde no existe sino a manera de enclave (India y Japón) pero donde está llamado a desarrollarse un día. por mi parte. “res­ ponder a” “responder de”. las condiciones estabilizadas -e s decir. el perdón y ahora la pena de muerte. cuyo objetivo era denunciar a las dictaduras latinoamericanas y al mismo tiem po la colaboración de algunos psicoanalistas en este tipo de régimen. “responder de sí”. en: Psyché. Gracias al impulso del saque freudiano. 2 6 Véanse “Géopsychanalyse” (1981). 3 . Usted había empleado la expresión durante un encuentro franco-latinoameri­ cano. etcétera. cit. Freud face aux ideologies américaine. la cuna del psicoanálisis. a partir del m om ento que se los mira desde el punto de vista de lo que todavía se llama el “inconsciente” . puede instalarse la idea de un “sujeto” dividido. durante su treintavo congreso celebrado en Jerusalén en 1977. Paris. diferenciado. Y de un “sujeto” que instala progresiva. porque ese resto del mundo incluía Europa. siempre imperfectamente. es decir.todo lo que se encuentra al norte de la frontera m exicana. laboriosa. ob. cuando se piensa. a mi entender. f t I’¿lection. 327-352. En el seminario titulado “Cuestiones de respon­ sabilidad” que dicto desde hace doce años.Una vez mas. pp. Yo fui muy sensible a su intervención y. continente sin el cual jamás habría existido en otra parte. la autoridad patriarcal. 1986. Anbier. y René Major. no son las tesis freudianas las que más cuentan. así como las otras partes del mundo no judeocristiano. traté de mostrar que la implantación del psicoanálisis solo había podido operarse en Estados de ” Sobre la cuestión de la responsabilidad del autor. el derecho. sino más bien la manera en que Freud nos ayudó a cuestionar un gran número de cosas referentes a la ley. trato acerca de cuestiones como el testimonio. Corea. . la hospitalidad. Esta clasificación era inaudita. com o ya es visible por el interés que se tiene en esos países por la lectura y la traducción de los textos: pienso sobre todo en China. etcétera. organizado en París por René Major. la dirección de la IPA había distribuido el psicoanálisis en tres zonas: 1 .

Rumania. obliga a los profesionales de Europa Oriental que quieren ob­ tener la etiqueta de study group (grupo de estudios)27 a instalar un dispositivo de la cura que por el momento no responde a ninguna realidad local. ob. inm ediatam ente se ve cuestionado en nombre de lo que se hallaba potencial27 La ipa está com puesta de cuatro tipos de grupos: los grupos de estudio. por el otro. Hoy se asiste a la vez. e incesantem ente se profetiza la muerte de Freud (com o la de M arx). A pesar de todos los combates que se han llevado a cabo. sin tener en cuenta ni las situaciones loca­ les. no se lo considera como una disciplina con todas las de la ley e independiente de las escuelas donde se transmite la form a­ ción clínica. J. se transforma. y en los que usted participó hace poco. tan solo normas. su supuesta incapacidad para “curar” las enfermedades del alma. a una posibilidad para el “sujeto” de deconstruirse. por un lado. Por ejem plo. Permanentemente se anuncia su fin. . en un lenguaje europeo. a través del colonialismo. la política y la ciudadanía con la sobera­ nía del “sujeto” . a la consolidación de todo lo que relaciona el derecho. interrogaciones fragilizantes en cuyo transcurso el “sujeto” solo se encuentra cuando se pone a prueba. N o por­ que el inconsciente. Con la globalización. Dictionnairc de la psychanalyse. en los países donde tuvo gran éxito. el psicoanálisis siempre es atacado. ni el “servicio posventa”. D. y. ni los consumidores. su superación. la locura o el deseo sean invariantes universales es preci­ so. las sociedades com ponentes. Lo que se exporta. generalmente. Y sin embargo Europa se repliega. A dem ás — es el caso de Francia— . duraciones de cura o tiempos de sesión que no corresponden a la demanda de quienes se hallan en espera de un psicoanálisis venidero. a través de cualquier otro modo de difusión del pensamiento occidental no son. De aquí proviene esta paradoja: la globalización es la europeización. posiciones. empero. imponer en los territorios interesados diva­ nes. las sociedades provisionales. con la caída del comunismo. ridiculizado. el psicoanálisis se reimplanta allí donde había sido desterrado por razones políticas: Rusia. Hoy.: Lo que se exporta a través del imperialismo. de ser deconstruido. training. cit. ni el estado de ánim o de la m ano de obra autóctona. adquisiciones.derecho y por tanto casi siempre en lo que se ha convenido en llamar las “sociedades occidentales”. También son crisis. se fisura. La i p a exporta así sus standards como se transporta una fábrica y técnicos. amenazado. Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. Por lo demás. Polonia. burlado. las sociedades regionales. Los dos movimientos son indisociables. el psicoanálisis sigue estando “prohibido” en las altas esferas de la enseñanza republicana: no hay una cátedra en la Escuela de A ltos Estudios en Ciencias Sociales ni en el C olegio de Francia. para captar su funcionamiento. se asiste a un pro­ ceso de exportación “llave en mano”. etcétera.

lo que lo obliga a penetrar ciertas instituciones de manera clandestina o marginal. en ese doble m ovimiento: globalización de la europeidad e impugnación del eurocentrismo. de la civilización y el progreso. y siempre tiene la fuerza o la forma protectora de una barre­ ra. que. Porque a través de tantas diferencias que jamás se deben olvidar. se implantó de manera por cierto limitada en un mundo de tradiciones europeas. J. jurídico y políti­ co. (N.: ‘ En el original: “pour cette double raison de la raison qui a raison d’ellc-mémc” . de su mantillo cultu­ ral. Estado) solo se instituye desde este “miedo”. una Idea del Bien. en un mundo que incluye las dos Américas. al tiempo que desarrollan una potente e irrecusable impugna­ ción del eurocentrismo. lo queramos o no. sigue cultivando un modelo europeo de la cultura. están dejándose europeizar mucho más allá de las for­ mas imperialistas o colonialistas que conocemos. Por esa misma razón. ciudadano. ¡la implantación del psicoanálisis sigue siendo tan estrecha! É. partici­ pamos. diría. no pasa por una enseñanza directa sino por vías de contrabando. En cuanto al psicoanálisis. la herencia europea no es un conjunto de valores. sea cual fuere (individuo. hay que prote­ gerlo todavía contra lo que amenaza con venir del psicoanálisis. del Derecho y de la Ciudad (de la ciudadanía o del Esta­ do). la invencibilidad como autoinmunidad. de autoinmunidad. Euro­ pa. .* hoy resulta difícil pensar las relaciones entre Europa y sus otros. Así. Por consiguiente. luego acumula y canaliza la energía.mente en marcha en esa herencia europea misma. del T. En suma. hay que tomar debida nota del hecho de que. a mi manera de ver. en nombre de una posibili­ dad de auto-hétero-deconstrucción. es el más bello ejemplo. asistimos. O incluso. Seamos europeos o no.).. Estos. una herencia de riquezas mobiliarias o inmobiliarias. tenemos que pensar esta doble solicitación.. sigue siendo el blanco de numerosas resis­ tencias. Y esto precisa­ mente cuando. Digo “bello ejemplo” porque si Europa es bella es por esa ex­ traña belleza: la autoinmunidad como sobrevivencia. literarias u otras. nuestras sociedades europeas siempre están dominadas por algo así como un “sistema” ético. sin embar­ go. en ese mismo mundo. C uando las tiene. tiene pocas influencias en la universidad. En el mismo interior de su terreno de nacimiento. D. creció en Europa y las más de las veces. de bienes espirituales. Un “sujeto”. la inmensa tragedia de un bello suicidio. por esa doble razón de la razón que se somete a sí misma.: Eso se explica por el miedo que suscita la idea del inconsciente. Más bien sería un potencial inagotable de crisis y de deconstrucción. pues. La barrera interrumpe. los “aires culturales” no europeos. R. como usted lo decía. En el fondo. también la alegoría de la autoinmunidad. Lo que yo llamo en pocas palabras un “sistema” y una “ Idea”. a través de la persona de Freud.

etc. bien lo sabemos. al in terio r de cad a individuo.. Indescriptible. pero. Pero en las otras asociaciones tampoco percibo una re fle xió n organizada y fundamental (hasta refundadora). Pues la “lógica del inco n scie n te ” perm an ece incom patible con lo que define la identidad de lo éti­ co. los m an ifiestos que rigen las instituciones psicoanalíticas no son en sí mismos p sico an alítico s. la IPA m e p arece la m ás arcaica. la referencia a Freud existe. cierto derecho internacional-. sabemos que habla­ m os v ario s len gu ajes a la vez. y por lo m en o s de la cuestión psicoanalítica.e l E stado. lim itació n de soberanía. Ya en tiempos de Freud los modelos estaban perimidos. de la conciencia. E n o casio n es. en el cuerpo de cada uno y en el de la sociedad. A veces al punto de ser cómico. problemas o progreso d el abolicionism o en materia de pena capital. en el fon d o. Incluso aquellos que están convencidos. so sten em os discursos equívocos. es que las grandes instituciones nacionales e internacionales del psicoaná­ lisis se construyen sobre m odelos políticos ellos mismos en crisis. lo p o lític o y lo jurídico en sus conceptos. E x iste n n um erosas formas diferentes de instituciones. y a pesar de las excepciones. eran in ad ecu ad os en todo caso a lo que exigía la revolución psicoanalítica. sobre modelos que en sí mismos no son psicoan alíticos. éticos y políticos ligados a la “globalización”. pero también en sus institucion es.Este “ sistem a” y esta “ Idea” son ante todo construcciones producidas para resistir lo que es experim entado com o una amenaza. de los aparatos discursivos y jurídico-políticos. estructuralm ente irónicos. el psicoanálisis. H acem os como si el psicoanálisis jamás h u b iera existid o . y p or tan to en sus experiencias humanas. como lo estamos n o so tro s. de la necesidad ineluctable de la revolución psicoanalítica. Por cierto. Por cierto. “genocidio”. y bien. Si se tuviera en cuenta seria. creyéram os en la autoridad soberana del yo. Pero eso no cambia casi nada. en su lenguaje corrien­ te. a la medida de esos n u e v o s d a to s jurídicos. En nuestra vida. ¿Pero hoy? En la mayoría de los psicoana­ listas n o v e o que tengan en cuenta todos los nuevos datos problemáticos del derech o n acio n al e internacional (“crimen contra la humanidad”. prácticam en te. etcétera). diría. actúan como si nada hubiera pasado. en el mejor de los casos irón icos. esta amenaza sísmica pasa al interior de nosotros mismos. en su vida. en el momento de escribir “Geopsicoanálisis” . Sin duda era algo estratégicam ente inevitable. Incluso para los psicoanalistas. el discurso institucional del psicoa­ nálisis parece arcaico. en el conjunto. Desde este pu n to de vista. proyecto de tribunal penal internacional. nada en el alma ni en el cu erpo. sería un temblor de tierra poco más o m en o s in im agin able. como en el siglo p asado. hasta en ruinas . y. y exp resam o s el len guaje de esta “autonom ía”. en el de la n a c ió n . demasiado lo sab em os. . efectiv a. En toda una zona de nuestra vida hacemos como si. vista de lejos. hipócritas. en su exp erien cia social. L o q u e m e im pactaba ya en 1981.

El segundo modelo. Freud delegó la función soberana del poder a la IPA.28 el psicoanálisis era propiedad de un padre fundador que designaba a los suyos como una “horda salvaje”. de próxima aparición. w Es el término que empleé para calificar la posición de Freud en la ll‘A después de 1910Véase Histoire de la psychanalyse en France. Al respecto.29 sino por sus discípulos de la primera generación. R. 2Í Remito aquí a mi conferencia de apertura . de fundador de una disciplina-. Para los primeros freudianos. En efec­ to. el escisionismo del período entre las dos guerras fue el síntoma de la imposibilidad para el psicoanálisis de ser represen­ tado en su totalidad por un solo gobierno. la IPA se convirtió así en una asociación tan burocrática y corporativista que fue abandonada o impugnada desde el inteÉ. en cuanto maestro sin mando. 1. mientras que. asociativo. t. sino que intentaban crear otras corrientes inter­ nas a esta comunidad. sus sucesores crearon la IPA para que el modelo asociativo protegiera a cada miem­ bro de considerarse un jefe carismático. la abolición del dominio. cit. Durante casi veinte años. por algún tiempo más. Con el correr de los años. del psicoanálisis. Con las sucesivas escisiones. el que inauguró Freud en Viena en la Sociedad Psicológica del miércoles: es el modelo platónico que corres­ ponde a una organización aristocrática del movimiento y que por otra parte remite a la cultura griega: un maestro rodeado de sus discípulos. dirigida no por el fundador que seguía encarnan­ do su fuerza creadora. los que se separaban no abandonaban la comunidad. la i p a dejó de ser mirada como la única institución capaz de reunir el conjunto de las corrientes del psicoanáli­ sis en una comunidad indivisible. Este escisionismo fue la señal de una transformación del psicoanálisis en un movimiento de masas. Por eso. Preocupados por reservar a Freud un sitio de fundador “único” en la historia -es decir.: d e los e g p . A partir de 1910. sino algU' nos grupos que rechazaban el principio mismo de una pertenencia única. Los que lo aban­ donaban se definían a sí mismos como disidentes que no pertenecían ya al círculo de los elegidos. Reivin­ dicaban tanto al padre desaparecido y a su doctrina como a una superación o un abandono de su sistema de pensamiento. hasta legal. que lo reemplazó históricamente y que adoptó la 1PA. la derrota de la autoridad monárquica. Descansa conscientemente en la renuncia de cada uno a ocupar el lugar del maestro. no solo otras asocia­ ciones que trataban de permanecer en el corazón de un solo imperio. es un modelo corporativista. a partir de 1927. luego de la Segunda Guerra Mundial. seguía siendo su única instancia legítima. esta fue la única instancia legítima. Aparecieron entonces. El primero. Este escisionismo reflejaba lo que era la esencia misma de la invención freudiana: el descentramiento del sujeto.Hubo dos grandes modelos. cuyo actor principal seguía siendo en vida Freud. ob. la ip a cesó progresivamente de ser el lugar de la soberanía del psicoanálisis.

si se en­ tiende con eso un discurso o un dispositivo que saldría totalmente armado. de una cabeza paterna. De ahí el apelativo de “escuela" en el sentido de las escuelas de filosofía de la Grecia antigua. ni un partido.: Estoy tan convencido de eso como usted. ligado a la singularidad de un destino. la “mercantilización” del p sicoan álisis. responsables de su propia seguridad y de la de los pacientes. com o A te n e a .con el telón de fon do del desarrollo de un espíritu de com petencia que lo arrastró por la senda de una rivalidad. o en­ gendradas por el duelo interminable de esa figura de un maestro al que todas quieren ser fieles. otras co n las psicoterapias de todo tipo. R esp ecto del modelo platónico original. a veces con los laboratorios de psicofarmacología. que par­ ticipé en esa aventura com o miembro de la e fp a partir de 1969. ni una burocracia. y más preocupados por realizar beneficios que por contribuir a una reflexión intelectual. y forzosamente limi­ tado en el tiem po. a riesgo de reconstruirla a la manera de un simulacro. Y como usted. puedo dar fe. No es posible esperar pasivamente que llegue algo bajo la form a de una nueva constitución. D icho lo cual. Lacan es uno de los p ocos que trató de cam biar la institución. sobre todo en los Estados U nidos. la fuerza de un aconteci­ m ien to subversivo. por el otro. En adelan te sabem os que ninguna internacional puede pretender en ­ carn ar la legitim idad del psicoanálisis. que supone la presen­ cia real de un m aestro real. D. Lacan intentó volver al modelo platónico.rior por todos aquellos que trataban de despertar el espíritu creativo produ­ ciendo una renovación teórica. tampoco tengo una “solución” ideal. la larga duración de la conservación institucional (el m o d elo del “erizo” de que hablábam os). L a situ ación actual es el reflejo de esta historia. y las luchas estériles que tuvo que llevar a cabo en favor de un status . siem pre pensé que ese tipo de experiencia solo podía ser de corta duración. Por un lado. obligado a dejar la IPA. Lacan es el único here­ dero de Freud que realm ente intentó pensar la cuestión de una escuela del psi­ coanálisis que no fuera ni una corporación profesional. En una palabra. En 1964. y yo. el modelo aso­ ciativ o tiene a su favor la eternidad. Hay que decir en su descargo que padeció las coerciones im puestas por el “ mercado” (y hoy por la globalización). creo que se necesita u n a institución. productor de una obra innovadora.o de un rechazo de todo status (lo que equivale a lo m ism o). J. ni una secta. de un nuevo manifiesto . al gran banquete de los orígenes vieneses. sin duda. Llevó muy lejos la reflexión al respecto. todas sus institucio­ nes están m arcadas por el duelo de una soberanía perdida para siempre. de la cual somos sus here­ deros. Por consiguiente. todo eso terminó por hacer olvidar lo que fue el deslum bram iento original del gran banquete platónico orquestado por Freud a com ienzos de siglo. S in em bargo. donde los profesionales fueron obligados a someterse a las exigencias salvajes de grupos financieros.

. al racismo y a todas las formas más convencionales de la sumisión a la jerarquía médica. pero hay otras formas de jerarquización. É. también transforma los modos de comunicación. una nueva institución psicoanalítica internacional o nacional podrá ver la luz del día. ya que apuntaba no a superar a Freud sino a volver a ese famoso “deslumbramien­ to original” de un descubrimiento. era mucho más abierto que los otros freudianos a todos los movimientos de emancipación. una manera nueva de dirigirse a la comunidad psicoanalítica que esquiva la burocracia. hay que cuidarse de identificar demasiado las cosas. Siempre me impactó la extraordinaria preocupación por la jerarquía estatutaria en las instituciones psicoanalíticas. donde se ven a patrones que reinan como amos sobre asistentes sometidos. todo es conflictivo y hetero­ géneo. No digo que haya que hacer tabla rasa con todo eso. esto jamás ocurrió todavía. desde el punto de vista psicoanalítico? Usted hablaba de maestro y discípulo. Lacan dio el envión inicial de un relevo que califiqué de “ortodoxo” del freudismo. estoy a favor de cierta jerarquía. y en todo caso espero que la IPA se percate de que ocurrió algo importante.: Fue en el corazón del campo lacaniano donde se cuestionaron espontá­ neamente. pero también una desjerarquización. pero esos modelos deben cambiar inspirándose. Las que conozco están por lo menos tan preocupadas por el status y la jerarquía como la universidad más tradicional. tratándose de un enclave por controlar y de soberanía por ejercer. a veces más interesantes que la centralidad. No sería serio creer que inmediatamente después de los estados generales. No bien se toca la jerarquización. en todo caso en Francia. del espacio o la herencia lacaniana. bastante amplio en Francia y en A m érica Lati­ na. se toca toda la institución. Sin embargo. Sí. Que yo sepa. Solo veo vida en lugares de disidencia. ¿Qué es la jerarquía. no solo el modelo rígido de la cura cronometrada a cinco sesiones por semana. hasta las más viejas. Allí. en la enseñanza psicoanalí­ tica. podría llevarse lo bastante lejos la analogía con la balcanización y las tragedias recientes o actuales de la ex Yugoslavia.o de una nueva institución. una multiplici­ dad de mensajes. La globalización no solo crea una mayor permeabilidad de las fronteras. R . Guardando todas las proporciones. hay que recordarlo. en su cambio mismo. es decir. Las instituciones se mueven. había sido Freud en la Viena finisecular. Se parecen a las corporaciones médicas. la transmisión del saber y de las normas. Fuerzas y movimientos más o menos aleatorios se disputan el con­ trol de este enclave lacaniano. por ejemplo. Cuando se habla de Lacan. sino también la intolerancia a la homosexualidad. por cierto es importante. Esto implica una rapidez. Me parece importante que los estados generales del psicoanálisis hayan sido preparados en Internet. cuya víctima.

un mayor deseo de transversalidad y de democracia. Pierre Macherey. si hay un por-venir. en el interior de lo que se titula comunidad. Etienne Balibar. Lo que las instituciones psicoanalíticas tienen que replantearse.: É. pero con otra cosa que no obstante siga siendo del orden del derecho. con otra cosa que un “sujeto". Hay que saber. si hay un acontecimiento por venir. los medios. en particular en Francia.: En efecto. los campos ajenos a la preocupación terapéutica.: Para volver a Lacan y al tema que nos ocupa. el cambio no dejará de acelerarse.. En otras palabras. En cada país. J. N o sé a dónde llegará todo esto. las instituciones se definen res­ pecto del Estado. me gustaría evocar el colo- 30 El coloquio “ Lacan con los filósofos" fue organizado por René Major. É. corporación o institución psicoanalítica. y a la vez en lugares situados en los confines del psicoanálisis: la psiquiatría. la cultura general. Lacan tiene por los espacios simbólicos de la cultura un interés que no existe en ese grado sino en muy pocos psicoanalistas de su época: un interés iluminado por el derecho. más allá de toda sobera­ nía performativa y toda previsibilidad. en su modo de funcionamiento sociopolítico. los campos de la “terapia” y. la política. R. Pero si hay algo por venir. en: Resistances. la literatura. pero también hay que saber que. es ante todo la relación con el Estado. Se desarrolló del 24 al 27 de mayo de 1990 y reunió a numerosos investigadores franceses y extranjeros que traba­ jaban en la obra de Lacan. nada que merezca el nombre de “acontecimiento” ocurre. de manera efectiva. Tampoco sabría dibujar la silueta de lo que va a ocurrir. D. d t. con otra cosa que la soberanía ciudadana. será. ¿Para ir a dónde? No lo sé. Pero la crisis de la soberanía estatal obligará a las instituciones psicoanalíticas a regular su relación con otra cosa que el Estado -n o forzosamente con una institución internacional de tipo gu­ bernamental (en suma un super Estado) o no gubernamental-. Véanse Lacan avec les philosophcs. sin embargo. París. sería con esa condición. si por lo menos los hay. que habría tenido en cuenta. ob. la revolución psicoanalítica. y Jacques Derrida. Christian Jamet. A todas luces se ha iniciado un proceso complejo. más allá de todo horizonte desde el que se cree ver venir. No será para ahora. . poslacanianos haya. más que en otras partes. 1991. “ Pour l'amour de Lacan”. Albín Michel.. hay que saber. inestables y porosas. R . N icole Loraux. Sobre esas fronteras móviles.: N o fue por azar. etcétera. entre ellos: Alain Badiou. cierta franquicia otorgada a tales transformaciones. De ahí que en esos espacios neolacanianos. Patrick Guyomard y Philippe Lacoue-Labarthe en el marco del Colegio Internacional de Filosofía. el derecho. en su misma carta constitutiva. sin cierto no-saber. justamente afectando a la forma y existencia de esas mismas fronteras. D.j. percibo un verdadero cambio entre los jóvenes psicoanalistas. De un derecho. paralacanianos.

que organizó hace diez años René M ajor . todavía hoy. enfrentamientos. sin duda alguna. pienso que mis am i­ gos Iacanianos están realmente haciendo el duelo que evocaba hace un rato. Durante ese coloquio sobre Lacan. que. sobre todo reduciendo el tiempo de las sesiones a una duración cercana a cero. a pensar lo que fue la crueldad psíquica que marcó la infancia de Lacan y que. Los primeros me reprocharon un crimen de lesa majestad. de manera tan moderna. participé en decenas y decenas de discusiones. Jacques Lacan. simplemente. por lo que más quieran. en apariencia anecdótica por lo menos. explica su capa­ cidad para captar. D. no solamente la esencia de la locura humana sino algunas de las grandes abyecciones de este siglo.M Hubo entonces una controversia entre las diferentes interpretaciones de la obra de Lacan. Lo digo sin anim o­ sidad y con tanta más esperanza por cuanto.: (l Sobre la historia de este coloquio. . Por otra parte. y precisamente cuando se celebra el centésimo aniversario del nacim ien­ to de Lacan. al día siguiente de la aparición del libro y cuando usted estaba a punto de tomar el avión a los Estados Unidos. por piedad. Desde entonces.’1 Me pregunto si. durante años. debates críticos. Felizmente. se podría organizar un encuentro semejante. Pero cuando leo algunos de los libros que los psicoanalistas de mi generación consagraron a Lacan. me parece vital y valiosa. por otra parte. a la distancia. ob. Lue­ go. véase Elisabeth Roudinesco.2 M . peor aún.quio “Lacan con los filósofos". . a los escritos contem porá­ neos sobre Lacan les cuesta trabajo salir de dos categorías dominantes: catequismo. de mis relaciones personales con él. parecía llegado el momento de narrar de manera directa algo. en él co n tab a una historia personal al tiempo que recapitulaba los elem entos de la discusión teóJ. dígannos. en ocasiones me veo obligada a comprobar que pocos de ellos están a la altura de los debates que se efectuaron en el curso de ese coloquio de 1990. la historia. como epígrafe citaba una frase de Marc Bloch: “Partidarios y detractores de Robespie­ rre. los segundos. Pero lo había hecho sin rebajar jamás al hombre. quién fue R o­ bespierre”. cit. Pero a pesar de eso. anticatequismo/discursos piadosos o destructivos. hay notables excepciones que a su manera testimonian un cambio de época. se declararon furiosos de que los privara del objeto de su aborrecimiento al relatar los excesos a los que se entregaba Lacan. me dijo que “me pusiera a buen recaudo” porque me lanzarían proyectiles de todos lados. Me acuerdo que en esa época. nueve años después de su muerte. Ese texto no aportaba ningún “contenido” realmente nuevo. También compruebo un temor a encarar. nunca dejé de pensar en esas palabras que usted me había lanzado abruptamente en la esquina de las calles Saints-Péres y Grenelle. En 1993 publiqué un libro sobre Lacan32 que ofendió a mis amigos lacanianos y a los antilacanianos a la vez.

34 y la suya era una “exp licación ” con su libro sobre el Moisés de Freud. la alianza con L acan me parecía justa. Yerushalmi no vino ni pudo.: S e produjo otro “encuentro” que me importa en sumo grado. cualesquiera que fuesen los puntos de divergencia. 1995. Use Grubrich-Siinitis. Per Magnus Johansson. Jacques Derrida. era la necesidad de saludar a Lacan en un co n texto transform ado. en ese momento. Le Moise de Freud. . de usted con Yosef Hayim Yerushalmi. Desde ese punto de vista. “Série Z Une íantaisie archivistique”. en el Freud Museum. 1993. esta está en vías de perderse. 92. Pan's. había una gran exigencia filosófica y teórica. todos los participantes mostraron que se tomaban muy en serio el pensamiento lacaniano. Y hasta de verse denunciada. Galilee. É.rica. Paris. noviem ­ bre-diciem bre de 1996. pero nunca respondió su comentario. no se puede hacer “buena” historia sin cierta teorización filosófica de la historia. 1 4 Yosef Hayim Yerushalmi. el diálogo fallido. que fue leída. Su interven­ ción. de lo arcaico. en: Le Débat . con René Major. R. dialogar con usted. Judaisme terminable et interminable. G allim ard. En esa época. Por lo dem ás. 141-152. pp. y los literatos no quie­ ren oír hablar de historia de las ideas. por lo m enos que yo sepa. Lo que había de novedoso. ni una “buena” filosofía sin una sólida aproxi­ 33 Entre los participantes de ese coloquio de la Sociedad Internacional de Historia de la Psiquiatría y el Psicoanálisis ( s i h i t ): Patrick Mahony. H acía m ucho que quería hacer dialogar a un gran historiador del judaismo y a un gran filósofo. En junio de 1994. la ciencia de los textos y la historia. .35 Luego se encontró realm ente con Yerushalmi en N ueva York. Este encuentro me interesaba con mayor razón en la medida en que siempre me encontré en una situación de “reparto” entre varias disciplinas. se refería a los Sigmund Freitd Archives . estos reprochan a tos filósofos su ausencia de consideración al archivo y una propensión desm esurada a la interpretación abstracta. S in em bargo. yo era sensible a una regresión respecto de las exigencias lacanianas. ambos excelentes conocedores de la obra freudiana y sur­ cados por la problem ática de la memoria. tal vez. un coloquio titulado Memory: The Question of Archives. El psicoanálisis ya aparecía en recesión. creí necesario acor­ darme y recordar que sería algo bueno leer o releer los textos de esa época. de la interpretación de la judeidad en el mundo posterior a Auschwitz. y sobre todo entre la filosofía.s Yosef H ayim Yerushalmi. a mi juicio. y en esa coyuntura pasajera. Los filósofos acusan a los historiadores de historicismo. M alcolm Bowie. organizamos en Londres. Por otra parte. En el momento en que se reconstituía ese discurso filosófico conform ista de que hablamos al comienzo de este diálogo. com o otros.3* C om o estaba enfermo. Ricardo Steiner. y sin em bargo logrado. Incluso en el debate y los desacuerdos con Lacan. Mal d'archive.

36 Existen muchos testimonios orales sobre Lacan pero muy pocos docum entos escritos. 40 ”Inaugural Lecture for the Sigmund Freud Chair at the Hebrew University. etcéte­ ra. tenía ganas de hacer mover las cosas. Seuil. pu f . y mucho menos cartas. hacía aparecer un Freud descentrado de su judeidad y presa de la doble problemática de la disidencia spinoziana y la in tegración a una cultura alemana y grecolatina. 2001: Jacques Lacan. 59. París. C h ristian Jam bet. . y pocas fotografías.]) con la colaboración de Jacques-Alain Miller. Jerusalem ". Anna Freud evocó el hecho de que los enem igos del psicoanálisis lo habían calificado de "ciencia judía”. la de Yerushalmi. En este discurso pronunciado en 1977. teleológica o cuantitativa. el archivo y la interpretación de los textos freudianos. del T. ediciones de la BNF. y añadió. apoyán dose en una conferencia de Anna Freud de 1977. 3 7 Télévision. Usted reprocha a Yerushalmi haber querido establecer. 145-148.39 la tercera.10 que Freud habría aceptad o la idea de 3 6 Véase Elisabeth Roudinesco. 1977. En este terreno. El texto de la entrevista fue publicado el m ism o año y retom ado en A utres écrits. puede oficiar de título de gloria".37 En su M al de archivo. Aunque no comparto todas las opciones de Yerushalmi. la más extendida. N . En cuanto al análisis literario de los textos. Jean-Bertrand Pontalis. usted plantea el problema del poder arcónticoiS del archivo en historia y encara la cuestión de la judeidad de Freud. La psychanalyse réinventée. pp. Jacques Derrida. Freud et la tradition mystique juive (1958). que es objeto de múltiples estudios. París. es indispensable para quien quiere escapar a la historia ideológica. Peter G ay. ni sobre sus manuscritos. París.mación histórica e historiográfica. A l respecto se bosquejaron tres orientaciones: la primera (David Bakkan) apu ntaba a inscri­ bir la doctrina freudiana en la tradición de la laicización de la m ística ju día. en ocasión de la inauguración de una cátedra Sigm und Freud en la universidad hebraica de Jerusalén. solam ente dos filmes en blanco y negro. creo que precisamente este último calificativo es lo que. 2001. filme sobre Lacan realizado por Benoít Jacquot en 1974 para el INA ( Institut National de I'Audiovisuel [Instituto Nacional del Audiovisual. con la participación de Maria Belo. la segunda. m e parece ap asio­ nante que haya relanzado el debate sobre la cuestión de la ju deid ad del p sicoa­ nálisis. A partir de las imágenes de esta conferencia Elisabeth K ap n ist realizó. producido por el ina y difundido por A rte. w David Bakan. Landyse. ¡’archive. 2001. en la actual circunstancia. La conference de Louvain. sin negar su ateísmo ni su integración a la cultura alemana. 1978. ya que para escribir mi libro sobre Lacan casi no tenía informaciones: ni sobre su infancia. Juliet Mitchell. un documental. Muy pocas imágenes. París. “Cualquiera que sea el valor que se con ceda a esas denigraciones. A grego que la cuestión del archivo me preocupaba. reintegra a Freud en la historia del judaismo. con mi colaboración. el psicoanálisis se convierte en la pro­ longación de un judaismo sin Dios y por tanto de una judeidad interm inable. Me gustaría que aquí volvam os sobre eso. Un ju if sans Die« (1987). Seuil difusión. 1989. filme sobre Lacan realizado por Françoise W olf en 1972 para la RTBF. de las cuales solo algunas son en color. International Journal of Psycho-analysis. En esta perspectiva. 38 Arconte: magistrado ateniense que tenía no solo el poder de gobernar en la ciudad sino también e! de interpretar los textos de ley y los archivos (arkheion).

com o historiador que cita su arch ivo. encontram os la distinción freudiana entre la “ verdad h istórica” y la “verdad m aterial” . pp. es decir. cit.su hom icidio no habría sido reprim ido.a qu ien usted llam a “ el arch ipatriarca del p sicoan álisis”.42 En el cen ­ tro de u n a discusión que aquí n o puedo reconstituir. sín tom as en la m em oria judía y hasta en la mem oria de la hum anidad” (M al d’archive. 161). ob. En su opin ión. y que su Moisés sería una respuesta tardía a la exh ortación paterna de fidelidad a la creencia de los antepasados.43 41 “T odo ocurre com o si Yerushalmi decidiera circuncidar a Freud por las suyas.. c it..que el psicoanálisis fuera una “ciencia judía”. la otra apoyada en una verdad psíquica localizable a par­ tir de sín tom as y que perm iten decir que una tentación de hom icidio puede equivaler a un hom icidio. D . ob. una tentativa real co n un inicio de pasaje al acto. 102-107). p. el h om icid io h abía fracasado “ efectivam ente” (actu ally ).) . cit. ob. debe reconocer que por lo m enos existió una tentativa de h om icid io sem ejan te. incluso m ás allá de este debate preciso. 104). (j.. debo remitir a M al d ’archive (ob. que es atestiguada y tenida en cuenta por lo que él llam a “rabinos del M idrash”. A la vez. subraya que usted es tanto más sensible a esa actitu d del historiador por cu an to su propio padre se llam aba H ayim y usted m ism o fue m arcado por la problem ática de la circu n cisión . n o habría necesidad de p sicoan álisis para com ­ prender la cu estión del hom icidio del padre en la historia de M oisés. j. En efecto..a su hijo Sigm und. no en el sentido peyorativo en que los nazis lo entendían. A fortiori una tentativa de hom icidio. hubiera quedado grabado en las m em orias” (Le Moise de Freud. com o si expe­ rim entara en verdad el deber de repetir el gesto de Jakob Freud" (M al d'archive. esa dedicatoria significaría que Freud conocía la lengua sagrada m ejor de lo que afirm aba. Yerushalmi. A h ora bien. p. m ás aún. com o si se sintiera e n la obligación de venir a recircuncidarlo en figura confirmando la alianza. docu­ m entos. en hechos que tuvieron lugar y están regis­ trados p úblicam en te. La argum entación de Freud se apoya en u n a diferencia conceptual entre dos tipos de historia: una fundada en el arch ivo real.: D e seguir a Yerushalmi.. sino en el sentido que Freud lo habría concebido como una n ueva alianza. Freud pretendió que el hom icidio de M oisés efectivamente d ejó archivos. 107).n. Lo m ism o ocurre co n lo que. 68).. A su juicio. Todo ocurre co m o si esa ten tativa no debiera ser tenida en cuenta puesto que. Por otra parte. 42 " S i M oisés hubiera sido realm ente asesinado por sus antepasados -escrib e Y erushalm i. él aporta la prueba archivística de lo que expresa apoyán­ dose en la dedicatoria escrita en hebreo sobre una biblia ofrecida por Jakob Freud . p. A lo que Jacques Derrida responde: “S e lo siga o no en su d em ostración . 43 Para estos textos y su discusión. critica la m anera en que Yerushalmi utiliza el A rch ivo . cit. en la realidad. todo ocurre com o si Yerushalmi se ubicara en posición de arconte del arch ivo para “circuncidar” a Freud una segunda vez4 1 y volver a llevarlo al judaism o. llam o el “cam po problem ático de un archivo de lo virtual" (p.

abolir el vocabulario. 4 5 La palabra judaismo designa la religión monoteísta de los judíos. Yerushalmi no toma suficientemente en serio las proposi­ ciones freudianas sobre la represión. 46 Véase Mal d'archive. cit. se marca en dos vocaciones fundamentales: la experiencia de la promesa (el porvenir) y la exhortación de la memoria (el pasado). pp. más precisamente del “pueblo elegido”. La judeidad remite al hecho y la manera de sentirse judío independientemente del judaismo. Usted sabe que los nazis quisie­ ron erradicar el psicoanálisis en cuanto “ciencia judía”. Esta celebración de una “especificidad judía” (sobre la memoria. 63. etc. pp. Formulé algunas preguntas a Yerushalmi y creí comprender que finalmente.. primavera de 1998. en el seno de cierta tradición judía.4’ En el fondo. en mi opinión. toda comunidad no judía reivindicaría esos dos rasgos fundamentales. Pero no actuaron de la misma manera con la escuela de psicología indi­ vidual fundada por Alfred Adler. No por infidelidad. de buen o mal grado.me pareció inquietante. la anticipación del psicoanálisis. en otras palabras a la manera de seguir sintiéndose y pensándose judío en el mundo moderno aunque uno sea no creyente. ob. trataron de “exterm inar” la doctrina misma: quemar los libros.: Estoy de acuerdo con usted en cuanto a desconfiar de toda glorificación de una especificidad o de un pueblo elegido. 73-94. en: Llnfini. En suma. É. quería borrar la originalidad o la necesidad de la explicación psicoanalítica. laico o ateo. Dérives d’une Psychologie de la difference". Entre todas las otras doctrinas del psiquismo. ob. 109-128.47 44 Véase Mal d!archive.. así com o la doctrina y las instituciones judías. sería difícil y demasiado largo. Eso -y lo dije discretamente. “Carl Gustav Jung: de l’archétype au nazisme. a su parecer. N o solo persiguieron a los representantes judíos de una disciplina. suprimir la conceptualidad. cit. sino por fidelidad a la judeidad que. et­ cétera. en cuanto a lo esencial. Pero sin embargo. agnóstico.46 Toda cultura. los intérpretes ya habrían sido. desde entonces. la distinción entre la “verdad histórica” y la “verdad material”. a pesar de todo. únicamente el psicoanálisis fue declarado “ciencia judía” por los nazis y eliminado en cuanto tal. no aportaría gran cosa. que sin em bargo evoca.) no solo me pareció discutible en su contenido (pero como siempre en el curso de nuestra entrevista. a su manera de ver. hay algo del orden de una especificidad casi inefable. el porvenir. prefiero remitir al lector interesado). 47 Véase Elisabeth Roudinesco. También me pregunté si Yerushalmi no corría el riesgo de alimentar. sutiles psicoanalistas. En una tradición de interpretación judía habría una riqueza de recursos muy anterior al psicoanálisis que. una puesta en práctica política del tema tan grave (y tan difícil de interpretar) de la elección.En mi opinión. . la formación del síntom a. que sin embargo era tan judío como Freud. 95-96. pp.44 Yo también me interrogo sobre la distinción entre Jew ishness y Judaism (judeidad y judaismo). renuncio a reproducir argu­ mentaciones publicadas. R . tratándose de Moisés. Yerushalmi parece dispuesto a abando­ nar el judaismo.

de toda etnia. Había comprendido. Freud. a partir de su ruptura con las teorías de la herencia-degeneración.48 Este ju icio foucaultiano. M e pregunto si el inconsciente en el sentido freudiano. pienso que Freud había captado esa realidad. una retórica y unos giros negati­ vos. M ichel Foucault subrayaba que. Ya recalca­ mos. En su rechazo principista de la pena de muerte. por lo demás. de alguna manera. el gran desilusionados el que sabe a qué atenerse y conoce a fondo el genio”. xenofobia.). A l punto. Y agregaba: “A esto -salvo algunas excepciones y en cuanto a lo esen cial. . para reaccionar ante el ascenso del racism o que le era contemporáneo. que suscribo. esa cosa de naturaleza universal. acerca del Anschluss: “ ¡Cóm o debe odiar el análisis ese hombre (Hitler)! En secreto sospecho que el furor con el cual marchó contra cierta capital. el psicoanálisis es por esencia incompatible con las form as dictatoriales del fascismo y con todas las discriminaciones que le están asociadas (racism o. del Padre Sob eran o” .De esto infiero que en él hay algo especifico. esa cosa invisible. que el psicoanálisis. unas palabras.49 ) . estaba en oposición a todo lo que puede llamarse “ la industria del crimen” . que choca de frente con el nazismo. pero sin teorizarla.debe el psicoanálisis el hecho de haber estado en oposi­ ción teórica y práctica con el fascismo” . esa cosa que no se ve.: Me parece que los nazis también querían erradicar. antisemitismo. experimentada como tanto más peligrosa cuanto que es invisible y no se reconoce sino como una identidad o una enti­ dad abstracta. de la consanguinidad prohibida. no es para el nazismo un equivalente de esa judeidad. separada de toda pertenencia real. M e pregunto si la judeidad no sería experimentada como tanto más peli­ grosa en la m edida que sería invisible. en el fondo se dirigía al viejo analista instalado allá. Pienso en la hermosa fórmula de Thomas Mann. D . su enemigo verdadero y esen­ cial. había dado como principio de la sexua­ lidad “ la ley. apunta a la propia disciplina. el principio “universalista” y “abstracto” de la ciencia. de que su iden­ tificación por los antisemitas solo podría efectuarse de manera indirecta y ne­ gativa. el filósofo que desenmascaró la neurosis. había convocado en torno de la cuestión del deseo todo el viejo orden del poder. en cuanto tal. e independientemente de los profesionales que pudieron colaborar con tales regímenes. la ley de la alianza. sin duda inconscientemente. hasta qué punto el antisemitismo venidero no es localizable sino por un estilo. En suma. etc. Real­ m ente en cuanto disciplina. la propia ciencia. y en el hecho de comprometer al psicoanáli­ sis en cuanto tal en ese rechazo. En 1976. en un capítulo anterior.

Ese A rc h iv o (c o n u n a A mayúscula) subvertiría incesantemente la autoridad del E stad o p atriárq u ico (el Estado soberano patriarcal) puesto que se piensa él m ism o co m o el p o se e­ dor de un poder arcóntico sobre el archivo. es condenado en nombre de su supuesta complicidad con el im perialism o am ericano. con otros conceptos. la judeidad se vuelve el em blem a de una suerte de memoria perpetua de lo humano. por supuesto. Los gran d es te x to s p o lític o s de Freud son una amenaza para la organización nazi. al precio por otra parte de convocar la Ley sim bólica (del padre desh ech o y humillado) para que ocupe el sitio de la vieja soberanía autoritaria (d el tira­ no). en el c a so del yanovismo. R.: ¿Condenar una ciencia com o “cien cia bu rgu esa” es m en o s grav e? No. el adjetivo “burgués” es utilizado en to d as partes: se h a b la d e lite­ ratura burguesa. J. . No se limita a la identidad judía sino que se ex tien d e al h o m ­ bre en general.: Creo que esta ciencia calificada de “judía” lleva en sí u n a c u estió n tem i­ ble sobre el jefe y la organización política. usted p ro­ pone introducir una dimensión freudiana en la com prensión de la h istoria. m e p arece que el psicoanálisis tampoco sobrevivió al régim en com un ista.: Pero ¿por qué esa ciencia y no las otras teorías del psiquism o que inventaron otros judíos? ¿No hay algo en la concepción freudiana del inconscien te que concierne a un universal invisible y cuya exp resión esp ecu lar sería la judeidad? Encontraríamos aquí la idea de Freud según la cual la ju deid ad se transmitiría "por los nervios y la sangre”. Para usted. pues. D. D. en una época en que ya no hay psicoanalistas en el país.É. J. R. el archivo no es solamente el docum ento sin o una “h u e lla ” . etcétera. É. A d e m á s. es decir. pero las dem ás teorías del p siq u ism o p ad ecen la m ism a É. una memoria que Freud pien sa en térm inos darwinianos o lamarckianos pero que hoy podemos traducir de otro m odo. en Freud. S in em bargo.: Una vez más. El psicoa­ nálisis es condenado como ciencia burguesa en la U n ió n S o v ié tica solo a partir de 1947-1949. pero se une un poco co n lo qu e usted dice del archivo en el sentido freudiano. h abría una ecuación específica que prohibiría reducir lo hum ano a una raza o un arq u eti­ po. A d em ás. R . como usted dice. Es una hipótesis. C om o a propósito del derech o.: suerte en una época en que la única referencia en ese ca m p o es la qu e surge de los trabajos de Pavlov sobre el co n d ic io n am ien to . por supuesto. por la sen d a de un in con s­ ciente hereditario y por tanto de una herencia filogenética. de filosofía burguesa. En suma. no existe simetría entre el nazismo y el com unism o. un “peso de impensado radical” que gobierna la relación de la m em oria co n el saber: una “impresión freudiana”. Entre inconsciente (freudiano) y judeidad.

D . R . el sabio judío. n o n iego ni negaré jam ás mi judeidad. com o jefe de su m o v im ien to (la IP a). quiso evitar una asim ilació n sem ejante. ob. de arte judío degenerado. Reflexions sur la question juive (1 9 4 6 ). Galliinard. xxxvm " coloquio de los intelectuales judíos de lengua francesa. Pero usted sabe que el propio Freud no excluyó la existencia de algo judío en el psicoanálisis. Sartre dijo que el judío es producto del antisem itis­ m o. Mal (¡’archive. Luego. ja m á s cederá a cualquier retorno a una identidad judía de tipo religioso o étni­ co. pero no cree en ese sueño. que por otra parte jamás se priv a de criticar a las Luces. el único no judío de ese grupo restringido. dictada durante un coloquio que se desarrolló en diciembre de 2 0 0 0 en el C e n tro com un itario de París ( “Judéités. de literatura degenerada. se sintió v íctim a de cierto ostracism o anti goy. D. D .: In d epen d en cia y contradicción: no hay nada que comprenda mejor. en verdad cultivé el retiro. que padeció como una trai­ ció n . Es cierto que. a la m anera de un pensador del Aufklärung som brío. en ese m om ento. etcétera. S ig u e sien do un hom bre de las Luces. Fue la época llam ada del “C om ité secreto” . tras la separación de Jung. Por eso designó a C arl G u stav Jung. Q uestions pour Jacques Derrida". el otro ” ).j. J.'5 1 S i fuera sim plem ente cierto. 2001. la que yo busco en mí -y eso se lee en tan tas se ñ ales. contrariam ente a Yerushalmi.o aquella que creen poder atribuirme. Pero delante del menor signo de antise­ m itism o. El. no hice. Freud su eñ a que el p sicoan álisis pueda ser “judío” . 81 y passim. A q u í encontram os su propio m odelo de la fidelidad infiel. hasta me manten­ go alerta an te tod a com unidad judía. a la que rechaza. c it. heredero de la H askala.) . H a c e m uch o tiem po. si se tratara realm ente de una producción . y por razones estratégicas. soy incapaz de reconstruir la lógica de la argumentación. En un primer tiempo. Paris.: B ajo e l nazismo se habla de ciencia degenerada. du­ ran te la cu al Ernest Jon es. Por eso n o reivindica su judeidad sino cuando es enfrentado con el an tisem itism o . él “decon struye” la n oción de pueblo elegido. Repentir et reconciliation”. A partir de 1913. quiso desjudaizar el psicoan álisis para convertirlo en la teoría universal de un inconscien­ te universal. V éase tam bién “ Avouer l’impossible: ‘Retours'. de próxima ap arición en G a lilé e ). En el M oisés. Tratándose del psicoanálisis como ciencia judía. laico y ateo. en C om m en t v i m ensemble’ .. un no judío.0 V éa se Jacq u e s Derrida.Desde e n to n c e s m e exp liq u é sobre ese libro y sobre la historia decisiva de mi relación con él en una co n fe re n cia ( “ A b rah am .: Freud osciló entre dos posiciones y. ningún esfuerzo sufi­ cie n te p ara volver a arraigarm e. Freud dio m archa atrás y de algún m odo se repliega en el gheto de sus d iscíp u los ju díos y vieneses. yo p ien so com o usted que nunca consideró que el psicoanálisis fuera realmente una ciencia judía. A pesar de estar desarraigado.50 É. p. 51 Je an -P au l S artre. 1954. con razón o sin ella. París. ( i. A lb in M ich el.

É. por no decir el d e sco n o cim ien to de la tra d ic ió n . U sted se siente m arcada. p ero. signado. incluso antes de mi n acim ien to . E stoy m arcado incluso antes de saber hablar. 2000. an tise m ita o no. en tener que responder “h em e a q u í” . ese es el sitio de ese problem a. P ero en to d a s p arte s d o n d e hablé (abundantem ente. q u e a c a b o d e e v o ­ car. Para mí. D. si el ju dío fuera realm en te p ro y ectad o p or el a n tise m itism o . Es lo que yo llam o la circun cisión . Toumcr les mots. usted no es se m e jan te a cu alqu ier c iu d a d a n o c a tó lic o . E sa h e re n c ia n o p uede ni renegarse ni denegarse. U ste d no fue circuncidada. Está afectada de ju d a ism o in­ cluso antes de que el an tisem itism o produzca o tran sform e e n u sted la id e n ti­ dad. V éase tam b ié n Ja c q u e s D errid a y S a fa a Fathy. antisem ita o no. (A l final de su vida. En cuanto a la ju deidad “de n ac im ie n to ” . R . pero sabe que una m arca h a b ía p re c e d id o y a tra v e sa d o su catolicism o. Y eso es v á lid o p ara las m u je res. aun que haya sido bautizada. soy irre m p laz ab le e n el lugar de esta decisión. de Glas a La tarjeta postal. e n to d o c a so . h e tero n ó m ica. d e Schibboleth a Circonfesión. ja m á s se reducirá a una proyección del otro. si las hay. algo. alg-U n o m arcó mi destino incluso an te s de q u e yo p u d ie ra p ro n u n c ia r u n a palabra. y p or lo ta n to se in scrib ió la m a rc a e n el cu erpo? J. e tc é ­ tera. S a rtre p arece h a b e r re c o n o c id o la ig n o ­ rancia. hace poco todavía en el film e de S a fa a F a th y ). París. D isim étrica. M e cuesta m ucho trabajo la “d o ctrin a” de la ele cció n . a h í se tra ta d e o tra fo rm a de elección (que uno puede ben decir o no. el juram ento y el contrato. “ a q u í e sto y ” . p reced e a la p ala b ra .: ¿Usted fue circuncidado. p asivam en te. y q u e m u ch o s pensadores judíos querrían enlazar con aqu ella. por ejem plo. para un hom bre. esta r c irc u n c id a d o . lo qu iera o n o. asignado. . eso es se c u n d a rio ). fui d e sig n a d o . A rte-G alilée. A mi juicio. Y ésta no es la m ism a para usted que p ara alg u ie n q u e h a b ría n a c id o bretón. no habría necesidad de ser prim ero ju d ío p ara ser a sí e n g e n d ra d o p o r el otro . u n iv ersal. H ay una “ estructura” un iversal d e la e le c c ió n h e te ro ­ nóm ica: yo soy el único llam ado a h acer esto o aqu ello. 20 0 0 ). d e las tra d ic io n e s judías de las que testim onia en su libro in m ed iatam en te d e sp u é s d e la gu erra.) Sin em bargo. en el se n tid o lite ra l o fig u ral.: N o me atrevería a decir que es una m etáfo ra. in clu so an te s que el antisem itism o instituyera esa m arca en usted. esa elección de cada uno da su p o sib ilid a d y su c o n d ic ió n a toda responsabilidad digna de tal nom bre.de ¡os otros. U sted mism a. ese lazo.52 ta m b ié n traté a c e rc a de la 52 D ’ailleurs Derrida (A rte-G loria. S e r ía cap az d e d e s­ plegar contra ella las peores so sp ech as pero. in clu so a n te s d e te n e r que hacer ninguna elección. haber nacido judío y.

ja m á s v a cila b a en se ñ a la r su judeidad p ero ta m b ié n p re te n d ía ser un "ju d ío in fiel” . H ay dem asiado que decir al respecto. le J. etcétera. Freud n o quiso h a c e r c irc u n c id a r a sus h ijo s p orqu e era h o stil a las m arcas co rporales. r .. n o “ bar m itzv á". R . ni punto de com paración con ella). ob. sin o “c o m u n ió n ”. Para las ch icas tam bién . 72. sobre todo S p in o z a . fieles o infieles. É. ni siqu iera ser un h om bre. de efectos mortíferos. “física” . tiene efectos originales. cada vez más. 192-1^3. en efecto. en lo que h a c e qu e n o se n ecesite ser lite ra lm e n te circu n cid ad o . a lg o esen cial corre el riesgo de per- 5’ Ja c q u e s D e rrid a o b se rv a q ue e n tre los ju díos de A rgelia casi n tinca se d ecía “circu n cisió n ” s in o “ b a u tis m o ” . M e intereso.re tó rica qu e desd e siem pre trabaja en el cuerpo la literalidad o el valor trópico de la circ u n cisió n : la circun cisión del sexo. “ traum ática” . . ¿puede so sten erse h o y una p o sición sem ejan te? L o s ju d ío s o rto d o x o s. D . a debates “globalizados”. i.’ 4 É.: P ero. c it. R .53 E sas inscripciones n o se realizan en cualquier lado. N o d ig o e sto p ara borrar u n a m arca qu e re alm en te existe. Lo recu erdo en C irc o n fe sió n . A c e p ta ­ ba la h e re n c ia in tele ctu a l del ju d aism o . : Pero si n o hubiese sido circuncidado ¡se sentiría judío de la m ism a m anera! j. V éase C ¡Konfession. Ja c q u e s D errida aso cia in cesan tem en te el recuerdo de la circu n cisión al d e la m u e rte y la a g o n ía de la m adre: Esther G eo rgette Safar Derrida. D . p ara que exista esa m ar­ c a c ió n a n te rio r a la p alab ra. pp. com o la pen a de muerte. en todo caso irreversibles y mucho más graves que la circuncisión. y que considero una agresión m u ch o m ás violenta. c it. en m í y afuera. es bien sabido que la circuncisión literal.: M u c h o s ju d ío s.. ob. D . Y. J. aqu ella llam ada del corazón. en to d as las fig u ras d e la circu n cisión . El subraya que la circ u n cisió n garan tizó la perd urab ilid ad y la super­ v iv e n c ia del p u eb lo ju d ío . una cuestión que no dejará de ser som etida. . S in em bargo. insisto en eso . h ab laro n de la circu n cisió n . p. hab ría sid o eq u iv alen te.: S i m e hu bieran en señ ad o de u n a u otra m an era que h ab ía n acid o en una fa m ilia ju d ía. de la excisión y en todas esas m arcaciones etno-religiosas del cuerpo. com o la excisión de las m ujeres (que se practica m asivam ente en el m undo. tanto en la figura general y univer­ sal de la circuncisión.: d irá n q u e si se a b a n d o n a la circu n cisió n . Por lo tan to inten to interesarm e. y n o n ece sariam e n te los m en os refin ados de ellos.4 En C irco n fessio n .: L a c irc u n c isió n n o es e sp e cífica a los ju d ío s sin o qu e se c o n v irtió en esa m a rc a a la q u e se d e b ería re n u n c ia r si uno fuera freud ian o. de los lab io s y la len gu a.

En otras palabras. Acts of Religion. 13). En el prim er capítu lo de Foi et savoir. Al respecto. es más manifiestamente cristiana. cit. Routledge. correrán el riesgo de ser las propias mujeres. digá­ moslo. pero nuestra ‘c ultu ra’ com ún. “O nce More. a largo plazo. y h acia la universalidad de la diferencia sexual. T am p oco ningún repre­ sentante de otros cultos. o del goce ilimitado cuyas principales víctim as. falocéntricas. en el islam. ob. de una soberan ía que no es ya la de la tiranía sino de su transferencia hacia lo sim bólico.tan tem ible como el falocentrismo que pretende derogar. R. humillado y consciente de la necesidad del rebajam iento de su an tigu a sobera­ nía. pero todo se juega en torno de la letra. en el m om en to en que debe­ ríamos empezar por volver nuestra mirada precisam ente hacia el islam . en Jacques Derrida. un padre deconstruido. S e ñ a lo a! resp e cto la notable introducción de Gil Anidjar. aun­ que de diferente manera. tanto en el judaism o com o en el islam ). . Londres. 2001. p ien so que el antifalocentrismo militante siempre está condenado. aunque algunos profesionales lo ejerzan e intenten institucionalizarlo (en Ma55 Véase sobre todo Jacques Derrida. apenas judeocristian a. para ser m uch o más moderna que el “posmodernismo”. si se abandon a la circuncisión (li­ teral o figural. the Je w ”. Más vale un padre deshecho de su autoridad tiránica. el francés. una ley surgida de una soberanía deshecha. el falocentrism o y la cir­ cuncisión relacionan al islam y el judaism o. Esto valdría a fortiori para la excisión. Ese aban d on o vale tam ­ bién para el cristianismo. O n ce More: Derrida. a valorizar un poder maternalocentrista . por lo menos para esta discusión prelim inar. uno se en cu en tra en la se n d a de un a b a n d o n o del falocentrismo. Hay que salir e n to n ces de esta simetría y no oponer el antifalocentrismo al falocentrism o.derse para el judaismo. ya que esas tres religiones son poderosam en te. En todo caso. que querría abolir toda form a de función simbólica mediante una suerte de deconstrucción sin lím ites.atribuido a las madres: un poder tanto más “fálico” cuanto que se ejercerá com o una revancha y sobre todo como el simulacro de una conquista de la fem inidad. Más generalm ente. Jacques Derrida subraya sobre todo: “N osotros representam os y hablam os cuatro len­ guas diferentes [el alemán. ya imposible. y para retomar su com paración entre el par ju deo-islám ico (negado) y el par judeo-cristiano (afirm ado). Les deux sources de la “religion" aux limites de la simple raison. Foi et savoir.o n ih ilista . observo que el p sicoan álisis está por el momento prohibido en el mundo árabp-islám ico. en el sentido en que Freud lo co n virtió en la Ley del padre. el español. frente al par confusamente acreditado del judeo-cristianism o. N o hay n ingún m usulm án entre nosotros.. A m enudo subrayé la irreductibilidad profunda del par judeo-islám ico. T h e A rab . que un poder absoluto -y forzosam ente so b e ra n o . hasta su privilegio a m enudo negado. donde se reproduce una in tervención ofrecida en Capri. por desgracia. el italiano]. ¡Ninguna m ujer!” (ibid. a pesar de sus buenas intenciones.55 É. es decir. p.: Yo tendría una tendencia a pensar que es posible ab an d on ar la circun ci­ sión pero no el falocentrismo.

.: ¿Y si suspendiéram os el diálogo con esa pregunta. es indisociable del ejercicio de la libre asociación que caracteriza la cura freudiana. sirva para deshacer o deconstruir dicho sistema. Es la hipótesis propuesta por Fethi Benslama en su in tervención sobre “L a repudiation originaire". 1956. décon struction s”. Me gus­ taría m u ch o que las m ujeres. numerosas m ujeres h an dejado de llevarlo o luchan para hacerlo.rruecos y el Líbano. a mi entender. se atribuye a A n n a O . El hecho de que esta a lie n ació n sea inconsciente la hace m ás tem ible todavía. Foi et savoir. París. y qué v a a ocurrir a los hom bres? J. eso no cam bia nada. y por lo tanto de interrogar la esencia de su propia alienación . É. n ation alités. no hay que confundir islam e islamis­ m o . en “ Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. R . ¿qué les v a a ocurrir. que es la suya? En el fon do sería bastan te gracioso. Puede imaginarse que el psicoanálisis. la ley del padre aún es opresiva y no “edípica” . y sin duda daría más que pensar que una res­ puesta de mi parte. 56 “El islam no es el islam ism o. Por tanto. Por otra parte. no hay que olvidarlo. Etudes sur !’hysteric (1 8 9 5 ).56 el cuerpo de las mujeres en el islam de hoy padece esa tiranía. . atribuyan un nuevo lugar a esos padres que aceptaron la herida n arcicística del reparto de sus viejos privilegios. y esa es la grave cuestión del nom bre” (Jacques Derrida. que fue “ inventada” por una mujer. En este mundo. Sin embargo. ob. les prohíbe simbólicamente h ab lar en su nom bre. p. D . Idiom es. en parti­ cular b ajo la form a del “velo” que.: N oso tro s lucham os por la igualdad y la em ancipación. D. 14). si se invierte la jerarquía p ara atribuir a las m adres el antiguo poder de los padres. 57 En la h istoria “ m ítica” del psicoanálisis. en vías de volverse om nipotentes en las socieda­ des dem ocráticas. si logra im­ p lan tarse en el m un do islám ico. ob. es sabi­ do. y sobre todo la represión de lo fem en in o que pone en práctica. Véase Jo sef Breuer y Sigmund Freud.5 7 j. hay que distinguir el islam espiritual (islam ) del islam p o lítico . deconstruida. la libertad de hablar en su nombre. El islamismo es un a versión política del islam. desh ech a. pero éste se ejerce en nombre de aquél. sobre todo). y h a sta m ás tem ible todavía que el de los padres tiránicos. A unque. desde el punto de vista del psiqu ism o. cit. (Bertha Pappenheim su verdadero n om b re) la invención de la cura por la palabra. y contrariamente al mundo ju deocristiano. rUF.: U ste d es m ás lacan ian a que yo. precisam ente por esta razón. De no ser así. Pero en efecto. cit. Pero la experien­ cia p sico an alítica m uestra que el poder que ejerce la madre sobre el niño y el la ctan te puede resultar igualm ente destructivo. com o usted lo dice.

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...... E logio del p sic o a n á lisis............................ 2......................................................................89 7... 7 1.................. ^ 9..........índice P r ó lo g o .... 4 3 4...................... Im previsible lib e rta d .............................................................. ^ 29 3............................................... 73 6 ... P olíticas de la d iferen cia................................................................... F am ilias d e so rd e n a d a s......................................................................... E scoger su h e re n c ia........................... 181 .............................................................. 57 5.119 8 ........................................ El espíritu de la R e v o lu c ió n .............................................................................................. V iolen cias co ntra los an im ales......................................................................................... Penas de m u erte .............................................................................. A c e rca del antisem itism o ven idero....

en los Talleres Gráficos Nuevo Offset. se terminó de imprimir en el mes de junio de 2009... de Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco. qué. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina.Esta edición de Y mañana.. Viel 1444. .

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