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M é x ic o - A r g e n t i n a - B r a s i l - C o lo m b ia - C h i le - E sp aña E s ta d o s U n id o s de A m é r ic a - G u a t e m a l a - P e r ú - V enezuela

Primera edición en francés, 2 0 0 1 Primera edición en español, 2003 Segunda edición en español, 2009

Roudmesco, Elisabeth y m añana, qué... / Elisabeth Roudinesco yjaeques D errida. 2a ed.- Buenos Aires : F o ndo de C ultura E co nóm ica , 2009. 216 p . ; 23x15 cm. IS B N 978-950-557-811-5 1. Filosofia M oderna. I. Derrida, Jacques II. T ítulo C D D 190

T itulo original: De quoi demain... IS B N original: 2-213-60707-9 . © 2001, Libraire A rthém e Fayard et É ditio ns Galilée

D. R. © 2002, F o n d o

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S.A.

E l Salvador 5665; 1414 Buenos Aires fondo@ fce.com .ar / www.fce.com.ar Av. Picacho A jusco 227; 14738 México, D . F.

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Im p re s o e n A r g e n t i n a - P r in t e d
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Hecho el depósito que marca la ley 11.723

un texto a dos manos. sorpresas. L a palabra v iv a fue prim ero grabada y luego transcripta2 para permitir un prim er pasaje de lo oral a lo escrito. “Napoléon II”.Prólogo “¿De qué estará h e c h o el m añan a?”. cuyo primer m om ento se remonta a treinta años atrás. ’ S e la en cu en tra en R o b ert Luis Stevenson .D . Fruto de u n a larga h isto ria. P ero muy p ro n to com prendí que “el ejercicio sería prove­ ch o so ”. en: Les chants du crépuscule ( 1 8 3 5 ) . su audacia frente a ciertos proble­ mas de n u estro tiem p o . Luego. este d iálogo responde a la d efinición clásica del género en filosofía y en las hu m anidad es e n general: un intercam bio cuya lógica se construye con el correr de dos discursos que se cruzan sin fusionarse jam ás. i. según la fam osa fórm u la inglesa extraída de la literatura llamada de “in ic ia c ió n ”. na es la gran cosa!/¿De qué estará h e c h o el m añana 2 Agradezco a C o le tte Ledannois por la rapidez y la calidad de su trabajo. en suma. Las n otas redactadas por Ja cq u es Derrida llevan la m ención J . y se responden sin op onerse re a lm e n te . 1964. interroga V ictor Hugo en uno de sus poe­ mas de Les chants du crépuscule [Los cantos del crepúsculo]. qué lo seguirá?”1 E ste fue nuestro punto de partida. C u an d o propuse e ste d iá lo g o a Jacques Derrida. la p o te n c ia de su razonam iento. ¿De qué índole es ese crepúsculo. una suerte de com p licid ad sin com placencias. se h a lla en estado de crepúsculo.amenazaban con d ejarm e sin voz. París. Bibliothéqiie de la Pléiade. Y como introduc­ ció n subraya: “H oy to d o .3 1“E spectro siem pre o c u lto que lado a lado nos sigue. pp. donde co h a b ita ra n dos “idiom as”. G allim ard .838 y 811. Sus dotes de orador. ta n to en las ideas com o en las cosas. d escu brim ien tos de u n o por el otro. en la sociedad com o e n e l individuo. dos maneras singulares de expresarse en una m isma lengua. A s í se e n u n cia n diferencias. cada uno de nosotros volvió a trabajar el e scrito para fu nd irlo en un verdadero texto. interrogaciones. puntos de convergencia./¡Y que llamamos mañana!/¡Oh! ¡Maña­ V ictor Hugo. y es retomada por un personaje de Frit: Lang en Les contrebandiers de Moonfleet ( 1 9 5 4 ) . tem ía que la admiración que sien to h a c ia él fu era un ob stácu lo para la realización del trabajo. t.a s í com o la sabiduría adquirida a lo largo de tantas c o n feren cia s d ictad as por todos los confines del m undo.

É. de la n o c ió n de d ife re n c ia (sexual. para interrogarnos. En el te rce ro en ca ra m o s el p ro b lem a d e las trans­ form aciones de la fam ilia o c cid en ta l. p sico a n a lítica . e tc é te ra ). En una sexta parte interpelam os el espíritu de la R e v o lu ció n tras el fracaso d el c o m u n ism o . Privilegié nueve temas. R. sobre los d erech o s de los a n im a les y los deberes que el hom bre contrae para co n ellos. n u estra r e fe re n c ia com ún a todo lo largo de este diálogo. Q U E. En el prim er cap ítu lo ev ocam os la c u e stió n de la h e r e n c ia in te le c tu a l de los años setenta. literaria. uno a la actu alid ad de la p en a d e m u erte y su n e cesa ­ ria ab olición .S Y MANIAN A. en el q u in to . histórica. “é tn ica ". que res­ pondemos con una reflex ió n donde se m ezclan varias a p ro x im a c io n e s : filosófi­ ca. el otro a las form as m o d ern as de u n a n tis e m itis m o p resen te y venidero. L os dos ú ltim o s cap í­ tulos están consagrados. cultural. . tan desprestigiada hoy. pasam os a un a re fle x ió n so b re la lib erta d hu­ mana. cad a u n o de ello s es el o rig e n de una o varias de las grandes in terro g acio n es que a tra v ie sa n n u estra é p o ca . p o lítica . A mi ju ic io . En el segu nd o tra ta m o s a c e rc a de los múltiples usos. en am bos lados del A tlá n tic o . El libro cu lm ina c o n un elo g io d el p sico a n á lisis. Luego. en el cu arto cap ítu lo .

195 5 [Trad. 1987]. Louis A lthusser. peor aún. V é a s e "L e ttr e à un am i jap o n ais” ( 1 9 8 5 ) . e l c u lto d el esteticism o. M e parece que esta proscripción es estéril y conviene encarar nuestra ép oca d e un a m anera muy diferente. 1 9 9 7 ). Inventions de l'aucre. c a st. Sig lo xxi. Pour M arx. Esta consiste en “escoger su heren­ cia ”. ca st.: Tristes trópicos. un apego a cierto formalismo de la lengua. Escoger su herencia E l is a b e t h R o u d in e s o o : A n te to d o m e gustaría evocar el pasado.2 C o n ellos y en vida de ellos. e l térm in o “d eco n stru cció n " está tom ado de la arq u itectu ra.3 9 5 . París. S ig lo xxi. nuestra historia com ún. sobre to d o las de C lau d e L évi-Strauss. q ue se h a c e m o v er c o n fin e s d e re co n stru c c io n es m ovibles. 1985). P aid ós. G allim ard. En su definición derridiana. 3 8 7 . el rechazo de las libertades dem ocráticas y una profunda incredulidad para co n el hu m an ism o. Les mots et les choses. del logos. S ig lo XXij. B a rce­ lo n a. P arís. signadas por la coyuntura tan particular del “estructuralism o”. U ste d “d e co n s tru y ó ”1 esas obras. G a lilé e . re m ite a un tr a b a jo d e l p e n sa m ie n to in c o n sc ie n te ( “eso se deco n stru y e") y que consiste en desha­ cer. 1 C la u d e L é v i-S tra u ss. G a llim a rd . A las obras de d ich a época. P lon . ca st.: Historia de la locura en la época clásica. La d eco n stru cció n es “lo que ocu rre”. 19 9 9 [. pp. P la n eta -D e A gostini. M é x ico . M ich el F o u ca u lt. U s te d es e l h e re d e ro d e las obras m ayores de la segunda mitad del siglo. 197 2 [Trad. a q u ello d e lo q u e n o se sa b e si llegará a d estin o . Ja c q u e s L a c a n . Fo n d o de C u ltura E con óm ica. 1 9 6 5 [Trad. M é x ic o . M adrid. se rep rocha desordenadam ente: la valorización excesiva del espíritu de rebeld ía.: Para leer “ElCapital". M ic h e l F o u ca u lt.: Escritos. París. 1 9 8 7 . Jacques Derrida le c o n fie re un uso g ra m a tica l: el té rm in o designa en to n c e s un trastorno en la con stru cción de las p alabras e n la frase.1. M aspero. c o n la ayuda del m ism o m aterial que se desplaza. Jacq u es L a can . S ig n ific a d e p o sició n o desco m p o sició n de una estructura. M in u it) [Trad. L o u is A lth u s se r. según sus propios térm inos: n i aceptarlo todo ni barrer co n todo. S e u il. [Trad. Histoire de la folie à l’äge classújue (1 9 6 1 ) . París. . Écrits. 1 9 6 6 . ca st. etcé tera . 1 9 7 6 J. B arcelo n a.: De la gramatología. a par1U tiliz a d o p o r Ja c q u e s D errid a p o r prim era vez en 1 9 6 7 en D e la grammatologie (París. un “arrepenti­ m ien to ”. de la m etafísica (o c c i­ d e n ta l) e n la m ism a len g u a e n q u e se en u n cia . e n Psyche. D e algú n m o d o .: Las palabras y ¡as cosas: una arquelogía de las ciencias hum anas . cast. Tristes Trofiiques. París. 1 9 6 6 [Trad. E n el gran d iccio n a rio de É m ile L ittré puede leerse: “La erudi­ c ió n m o d ern a n o s te s tim o n ia que e n u n a co m a rca del inm óv il O rie n te . d e c o n s tru ir es resistir a la tiran ía del U n o . A l m ism o tiem po. c a st. C a n tid a d d e e lla s su rg iero n de los sistem as de p en sa m ien to hoy rechazados. París. sin d e stru irlo ja m á s. una lengua llegada a su p e rfe c c ió n se h a d e co n stru id o y a lte ra d o por sí m ism a por la sola ley del cam b io n atural del esp íritu h u m a n o ". u n sistem a de p en sa m ien to h eg e m ó n ico o d om inante. H oy es de b u e n to n o reprobar a los pensadores de los años setenta y exigir de quienes los re iv in d ica n un “d eber de inventario” o.

acerca de Lévinas. “V iolence et métaphysique” (1 9 6 4 ). fiel en la medida de lo posible”. cast. Jacques Derrida me respondió en Positions. Véase tam bién “Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. 2 vols. y sobre todo De la gramatobgía y La escritura y ¡a diferencia . Change. Valencia. Fayard.5 revista del Partido C o m u n ista francés. cit. 4Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. A nthropos. por el destino de una “letra” o de un significante. p. N arré este episodio en Histoire de la psychanalyse en France. Seuil. Points de suspension. a través de sus fisuras. Fue en esa época. no recibirla literalm ente. en Lécriture et la différence. y François Dosse. II (1 9 8 6 ). 7Jacques Derrida. Luego me sen tí más cerca de usted y pensé que había tenido razón de h acer hablar las obras e n el interior de sí mismas.5 4 4 -5 4 5 |Trad.4 Luego. París.: La batalla de cien años: historia del psicoanálisis en Francia. trans­ parente a sí mismo. yo pretendía ser fiel. París. captar su “m om en to d ogm ático”: “Yo me siento heredero. cast. 19761‘ Jacques Derrida. Histoire du structwalisme. y más p articu larm en te a escri­ tores cercanos a tres revistas: Tel Quel. com o una totalidad. Pre-Textos. París. Mame. A l tiempo que respetaba el com prom iso p o lítico de Je a n -P a u l Sartre. V éase tam bién L'incouscknt et ses lettres. Editorial del h om bre. pero no dogmática. 1967 fTrad. o incluso por una escritura anterior a la palabra. 1975. lo critiqué a usted por considerarlo “infiel” a esa h erencia que deconstruía. sus contradicciones. 1992. en la lingüística estructural surgida de Ferdinand de Saussure y de Roman Jakobson. Por mi parte. Madrid. 5 Este coloquio reunía a intelectuales de todas las tendencias. Se entregó a un trabajo de com entario de textos al tiem po que reivindicaba la importancia que tenían para su evolución las enseñanzas de Edmund Husserl. sus blancos.. tir de sus libros. 1994. París. 199 4 . en Cahiers 1 nursignes. La D écouverte. Idiomes. Généalogies. 1972 (Trad. sus márgenes. cuando yo em pecé a leer sus obras. ob. t. 1989]. ob.: Posiciones. Lécriture et la différence.3 co m o todos los estu­ diantes de letras de mi generación que se interesaban en la literatura de van­ guardia. Rubí. d ice e n una entrevista de 1983. es decir. 13. Fayard.: La escritura y la diferencia. déconstructions”. Action Poétique. organizado en la prima­ vera de 1970 por La Nouvelle Critique. nationalités. De aquí proviene la idea de que la m ejo r m anera de ser fiel a una herencia es serle infiel. M inuit. cit- . Fundam entos!. de Martin Heidegger o de Emmanuel Lévinas.6 De igual modo. d ice que él “se e n c u e n tra en una relación de infidelidad y de fidelidad a la ontologia”. 1998. París. La subversión consistía en to n ces en afirm ar que el sujeto humano está determinado por el lenguaje. Galilée. En esta oportunidad presenté una ponencia en la cual mostraba que las tesis de Derrida estaban inspiradas en una visión heideggeriana de lo arcaico cercana a las de Carl Gustav Jung. nuestra generación criticaba su resistencia a enfren tar la cu estió n del incons­ ciente en la formación de un sujeto y su hum anism o del su jeto “p len o ”.10 Y MAÑANA. De la grammatologie. cast. París. pp.7 3 Jacques Derrida. y finalmente por la existen cia del in co n scien te e n el sentido freu­ diano. Q l'F. sin tratar de aniquilarlas. usted se "explicó” -tie n e m ucha a fició n por ese verbo-. 139. alrededor de 1967. sino más bien pescarla en falta. por fu n cio n es sim bólicas. París.. sobre todo en el segundo coloquio de Cluny. 1998.

Por lo demás. más recientem ente. por supuesto. de manera cada vez más asumida.8 De alguna m anera. y para acompañarla en este diálogo. JACQUES D errid a: Fiel e infiel. París. Para nada tengo el mismo senti­ miento que usted.Los verdaderos adversarios del pensamiento de dicha época aparecieron posteriorm ente. porque con excep ció n de Claude Lévi-Strauss. en 1986. ¡cuánta razón tiene! A menudo me veo pasar muy rápido ante el espejo de la vida. Así que estoy listo para seguirla. com o la silueta de un loco (cómico y trágico a la vez) que se mata siendo infiel por espíritu de fidelidad. siempre me reconocí. el resto de los protagonistas de esta escena h an m uerto. S in duda. y no lo digo por cortesía o modestia. M e atrevería a decir que hasta es el sobreviviente. A l respecto. como una imagen en un espe­ jo . a los que se añaden cuantiosos prefacios e in terv en cio n es en obras colectivas I articipó en alrevledor de un centenar de entrevistas. Gnllimatd. La fvnscc 6$. en la figura del heredero. con frecuencia feliz. salvo en la alusión al triunfo. hoy es usted el último heredero de ese pensamiento que resultó tan fecundo. en ocasiones tengo la impresión de que el mundo de hoy se le parece y se parece a sus conceptos. En resumen. Es cierto. cuando Luc Ferry y A lain Renaut publicaron un libro que tuvo una gran repercusión: La pensée 6 8 . el paisaje ha cambiado. ¿cómo hablar de “triunfo"? No. luego. el proceso de d escentram iento del pensam iento. asume en el mundo de hoy la posición de intelectual universal que antaño fue la de un Zola. en ocasiones igualmente inquietan­ tes. Pero. ya se trate de la vida o del trabajo del pensam iento. vemos cóm o pierden el aliento -pero sin exagerar.los esfuerzos compulsivos. y tal vez no sea deseable. no com o ídolos. del psiquismo y de la historicidad que usted contribuyó a poner en marcha. encarna una nueva forma de disidencia que su palabra y sus obras (traducidas a más de cuarenta lenguas) llevan de un extrem o a otro del mundo. con frecuencia patéticos. S in duda. y cada ve: más. Para volver al punto de partida. . atemorizados o desesperados. sino toda una configuración a la que éste pertenece (aunque me vea obligado a rei­ vindicar aquí un triste privilegio: yo atraigo una agresividad más tena: y encar­ nizada). se disciernen las señales. de un Sartre.9 A l respecto. de cierta legitim ación. usted lograra hacerlos vivir y hablar. 1^>6. sino como los portadores de una palabra viva. 9 lacques D errida es el autor de [> k o n i. que nuestro mundo está deconstruido y que se ha vuelto derridiano al punto de reflexionar. y sin duda porque es un heredero fiel e infiel.» de cincuenta libros. para desacreditar a cualquier precio. Sin duda. Y todo ocurre com o si. arriesgaré algunas generalidades sobre la noción de herencia. Al explicarme de manera insistente sobre sLuc Ferry y Alain Renaut. no solamente mi trabajo. tengo ganas de decir que está triunfando. a través de la deconstrucción.

Incluso en el momento en que -y es la otra vertiente de la doble exhortación. interpretar. por esa reinterpretación de la circunstancia del don. no dejar a salvo ni siquiera eso que se dice respetar ante todo. y com portarnos al respecto como sujetos libres.12 Y MAÑANA. sino escoger conservarla en vida. un acontecimiento. Precisamente. Pero no utilizaré ninguna de esas palabras sin rodearlas de comillas y precauciones. para ese heredero que sobre todo no es lo que se llam a un “herede­ . de la precedencia de una lengua. es ella la que nos elige violentamente). para salvar la vida (en su tiem po finito). Por lo tanto. o sea. y de la filiación en general.me prohibí herir o an i­ quilar. por algún tiempo. desplazar. pero sin ilusión sobre una salva­ ción final. Esa reafirmación que al mismo tiempo continúa e interrumpe se asem eja. Imagínese a un loco del pasado. Doble exhortación con trad icto ria e in có ­ moda. por lo menos. a una decisión. ya se trate por otra parte de memoria filosófica. la historia. En el fondo. indemne. el culto del recuerdo. pero un loco que tem a la añoranza. a una elección. tal vez. Mi deseo se parece al de un enamorado de la tradición que quisiera librarse del conservadurismo. Siempre -e n la medida de lo posible. a la desmesura de una memoria sin fondo. se define acaso por esa tensión interna de la heren cia. por consiguiente transformar. de un pasado que ya no sería un presente pasado. loco de un pasado absoluto. Comenzando por la palabra “vida”. llegué a pensar que. reinterpretar. y que por tanto recibimos antes incluso de elegirlo.esa misma herencia ordena. el imprevisible por-venir. ¿Qué quiere decir reafirmar? N o solo aceptar dicha herencia. la nostalgia. a una selección. habría que partir de esa contradicción formal y aparente entre la pasividad de la recepción y la decisión de decir “sí”. reafirmar siempre la herencia es el modo de evitar esa ejecución. no dejar intacto. de un pasado a la medi­ da. Pero bien ve por qué soy sensible a lo que dijo de la ausencia o la renuncia de toda aniquilación. ese concepto o esa figura del legatario. y no a la inversa. N o dejar a salvo: salvar. QUÉ. a una asignación contradictoria: primero hay que saber y saber reafirmar lo que viene “antes de nosotros". criticar. N o escogerla (porque lo que caracteriza la herencia es ante todo que no se la elige. todavía. luego seleccionar. hasta de la filiació n . sino reactivarla de otro modo y mantenerla con vida. la vida. por supuesto. Y después de todo. el ser-en-vida. lejos de una com o­ didad garantizada que se asocia un poco rápido a dicha palabra. Tanto la suya como la del otro: firma contra firma. filtrar. Sí. y por “radical” o inflexible que deba ser una deconstrucción. de una cultura. es preciso hacerlo todo para apropiarse de un pasa­ do que se sabe que en el fondo permanece inapropiable. el heredero siempre debía responder a una suerte de doble exhortación. intervenir activ am en te para que tenga lugar una transformación digna de tal nom bre: para que algo ocurra. pues. es preciso (y ese es preciso está inscripto en la propia herencia recibida). H a ­ bría que pensar la vida a partir de la herencia.

** C onciern e a los límites del concepto. ¿no le parece?* Esta “m anera” de hacer va bien con una deconstrucción que se agarra. se h ace agarrar y se deja agarrar en lo que comprende y toma en cuenta. am orosam ente se deja exceder. Pero nada es posible. hace un gran consumo de los conceptos que produce así com o de los que hereda. el concepto (Begriff) nombra el gesto de una aga­ rrada. La deconstrucción es considerada hiperconceptual. (N. del T.ro”. más arriesgadas. el reconocimiento y la necesidad de ser fiel a la herencia para reinterpretarla y reafirmarla intermi­ nablem ente.). la admiración. nada me parece deseable sin ella. si prefiere esa palabra. a preferir. muy intraducibie manera de la lengua francesa. siempre hay un momento en que declaro. pero solo hasta el punto en que cierta escritura pensante excede la agarrada o el dominio conceptual. y su finitud lo obliga. Unica­ m ente un ser fin ito hereda. la deuda. Lo obliga a recibir lo que es más grande y más viejo y más poderoso y más duradero que él. Es decir.) . e tc . salvo si alguna polémica (de la que nunca tomo la inicia­ tiva) me obliga a hacerlo. es porque da fe de nuestra finitud. aquellos con los que “se las agarra”. al tiem­ po que se prenda de ello. Es como un éxtasis del concepto: se lo goza hasta el desborde. del T .*” Entonces intenta pensar el lím ite del concepto. para responderle y para respon­ der de él. del T. “dejar vivir”. Jamás hablo de lo que n o admiro. Muy cerca del abandono. hacer revivir. El concepto de responsabi­ lidad n o tiene el m enor sentido fuera de una experiencia de la herencia. En latín o en francés así com o en alemán. (N . A co n ti­ n u a ció n la v ersió n o rig in al: “une ¿¿construction qui se prend. co n la mayor sinceridad. tan to en su nombre como en el del otro. acoger lo que viene antes que nosotros y sin embargo reinterpretarlo. (N . nada tiene interés. qut se fait prendre et se laisse prendre cLms ce q u e lle com prend et prend en consicieríUíon tout en s’en cprenant". de manera selectiva. en el sentido más poético de lo que. “Agarrárselas” es una muy seduc­ tora. Ella gobierna dos gestos a la vez: dejar la vida en vida. Inclu* El giro utilizad o es s ’en prendre. La experiencia de una “deconstrucción” nunca ocurre sin eso. y lo que quiere decir “dejar” es una de las cosas más bellas. y ciertam ente lo es. Comienza por homenajear aquello. Justamen­ te para responder al llamado que lo precedió. a mi cuenta y riesgo. por desgracia.) * * E n to d a esta frase h ay un juego en tre prendre y s ’eprendre (agarrar y prendarse). el don y el perdón.) * * * En el original: “la prise ou la maltrise conceptuelle". En los textos “deconstructores”. a excluir. es una incautación. se trans­ formó en un eslogan. Pero la misma finitud obliga a escoger. en apariencia encarnizados. Saber “dejar”. e intento replicar entonces limitándome a posturas impersonales o de interés general. que he escrito acerca de los autores de los que usted habló. a dejar caer. hasta padece la experiencia de este ex­ ceso. en efecto. sin amor. más necesarias que conozca. a sacrificar. saludar la vida. Si la herencia nos asigna tareas contradic­ torias (recibir y sin embargo escoger.

de punta a punta. la sumisión un poco h ip n ó t ic a a una historia de la metafísica cuyo programa me veía conducido a descifrar. afectaban a dicho modelo. Pero no por eso dejaba de percibir el precio que habría que pagar. delante de lo que debe de una vez por todas. com o una herencia. cualquiera que sea la com plicación con que. me sentía muy profundam ente de acuerdo con el gesto de cada uno de ellos. Lo hice por todos aquellos que acabam os de nombrar. cuando el estructuralism o era no solo un pensamiento sistemático. el "responder a”. Se podrían encontrar otros ejemplos. Descartes o Kant. y . Hegel o Heidegger. Siempre se trata de una suerte de anacronía: anticipar en nombre de aquello que se nos anticipa. de Lacan. Yo comencé a escribir entre 1962 y 1966. y. ya se trate de los de Platón. en línea de puntos. Pero ese momento fue también el de lo que usted llam ó el “sistem a”. fir­ mar de otra manera. Por eso. de Lévi-Strauss. cierta ingenuidad. el “responder en su nombre") ante todo nos es asignada. Aunque pueda parecer eclecticismo (pero no había ni la sombra de eclecticism o en todo eso. Por cierto. hay que saber que la responsabilidad en general (el “responder de”. No hablo solamente de Husserl o de Heidegger. allí donde se cruzaron en el tiempo. cada uno a su manera. sino un nuevo pensam iento del sistema. se trata de otro lugar de la afinidad. por diferente que fuese. Vamos a seguir. Pero como usted eligió privilegiar lo que nos es com ún. sentía la fecundidad y la legitimidad de tal gesto. en los pensamien­ tos filosóficos anteriores. el heredero está doblem ente endeudado. y. en ese momento. como a menudo se decía. a positivismos u otros “obstáculos” epistemológicos. de Foucault. o sea. en Francia. so antes de decir que uno es responsable de tal herencia. más cerca toda­ vía. algunos momentos de nuestros itinerarios respectivos.en el extranjero que en Francia). de un modo siempre único.14 Y MAÑANA. por supuesto. de ser posible! Tratándose de los años setenta a los que usted aludía. A fines de los años sesenta. Delante dos veces. de una “pertenen­ cia” común que queda por definir y que se siente más -in c lu so un poco dema­ siado. de Lyotard. en respuesta a empirismos. con el predominio del modelo lingüístico en Lévi-Strauss y en Lacan. me siento feliz de que esta entrevista comience así. Uno es responsable ante lo que lo precede pero tam bién ante lo venidero. pero en nom bre del nombre legado. más cerca de nosotros. si se tiene a bien seguir mis textos desde el comienzo. sino. de Lévinas. quiero decir. siempre hay un m om ento en que yo señalo la alianza. esta doble ley se verifica. para mí se trataba de heredar. justamente. de Althusser. de la forma sistémica. QUÊ. en efecto. y que por tanto aún está delante de uno. de Deleuze por supuesto. ¡y anticipar el mismo nombre! ¡Inventar su nombre. la r e p e ti­ ción un poco jubilosa de viejos gestos filosóficos. de dar respuesta a una herencia. a un m om ento de la historia en el que ya se habían elaborado grandes obras que estaban presentes en el campo de la filosofía.

el pasaje de una fuerza sistémica a otra. R. respetando siempre la exigencia estructuralista. del T. hasta de precipitado y dogmático.. cit. con precaución. LéviStrauss o Lacan era diferente. É. en Points de suspension. yo quería descubrir lo que usted llamó el “momento dogmático” -el residuo de credulidad. común a estos autores. abandonando sus obras y signos sobre las playas de nuestra civilización. Según Jacques Derrida. de una persona. y el término remite por extensión a la manera de expresarse propia de una época. Y ese lazo de la fuerza y la historia.: Tengo la debilidad de valorar ese gesto. la invasión estructuralista se volvería un objeto de controversia para el historiador de las ideas”. o a través de la “subversión” de la que usted hablaba hace un rato. Cada vez. oh. Normalmente se emplea bngue N.para “deconstruirlo”.. en un lugar y en cuerpos heterogéneos. idiomc no es una palabra muy utili­ zada. Lo que me importa es más bien la distribución de las fuerzas y los motivos en tal o cual obra. lo lamento de antemano. Para cada una. escribió una bella frase en 1963 en “Fuerza y significa­ ción”: “Si algún día se retirara. por ejemplo la ruptura en historia. Por eso vuelvo a la cuestión de la aniquilación: en ningún caso -y si a veces es preciso en algún momento polé­ mico.. herir o debilitar la fuerza o la necesidad de un movimiento. Creí poder discernir lo que ese programa podía implicar de esterilizante. Pienso sobre todo en el desconocimiento o la negación práctica de cierta cantidad de motivos. Nunca dije nada contra el estructuralismo. hasta negado. a mi juicio.1 1 Se trata de un homenaje: el día en que el estructuralismo haya desaparecido como fuerza creadora habrá que hacer el duelo pero también evaluar su lugar en la historia de la civilización. p. 127. J. la respuesta deconstructiva a obras como las de Foucault. debía ser tomado en cuenta. Casi nunca escribí sobre tal o cual autor en general. . D. De ahí 10El idioma (idiomc) es una lengua particular. oh.querría que la deconstrucción sirviera para denigrar. La axiomática estructuralista. y reconocer lo que en ella es hegemónico o lo que se ve secundarizado. todas las posibilidades para mis ojos entonces ex­ tenuados. Y diferente con cada texto. En ese momento. lo idiomático es “una propiedad de la que no es posible apropiarse. Uécriture et la différence.: Por el contrario. También aquí intentaba -cosa que siempre me esfuerzo por hacer. cit. yo insistía mucho en ese motivo de la fuerza que el estructuralismo corría el riesgo de neutralizar. fatigados. ni traté la totalidad de un cuerpo como si fuera homogéneo.respetar el idioma1 0 o la singularidad de una firma.] " Véase Jacques Derrida. de un grupo social. Roudinesco expresa en la primera oración de la nota. [En francés. y significa lo que É. Lo rubrica sin pertenecerle. era puesta en práctica cada vez en un estilo diferente. A pesar. la interrupción. Solo se le aparece al otro y a uno le vuelve únicamente en destellos de locura que reúnen la vida y la muerte”. etcétera.también las combinatorias.

renunció a sus actividades en 1936. cast. permanezco a su lado en el m ovim iento general de lo que se llama la experiencia o la exigencia del pensam iento. En ciertas situaciones soy el aliado de Lacan contra otros. A esto opone una concepción más freudiana de la política. sabiendo que. Véase Sigmund Freud. diferencia. Buenos Aires. París.: El concepto de lo político. Trotta. en efecto. No veo en esto ningún oportunismo. es un “te x to ”. 1992 [Trad. cast. en ciertos contextos. El discierne de manera crítica. distinguió claram ente los campos. en: CEuvres completes (oc). fue juzgado en virtud de sus lazos con el nazismo y beneficiado luego co n un sobreseim iento. La siniestra mueca del libro grotesco que. cast. Flammarion. en escoger. Madrid. 1998]. fue entonces L a pensée 68 (¿realm ente es preciso seguir hablando de eso? ¿Le interesa?). Psychologie des masses et analyse du moi (1921). el amigo y el adversario más particu­ larmente en un seminario donde deconstruye la obra de C arl S c h m itt. Madrid. en un con texto diferente. Madrid. p.16 Y MAÑANA. 1-83 [Trad. París. Sus pinchos los 12Jacques Derrida. pp. théorie du partisan (1932). cast.1 3 Usted subraya que. jurista alemán y alum no de M ax W eber. pp. A m ena­ zado por la S S. París. naturalmente. 1994.: Política de la amistad. S in esta discrim inación no hay política. 14 Y cita la famosa historia de los erizos que Freud había tomado de Schopenhauer. proviene esa situación que describió hace un rato: en tal o cual m om ento de un proceso. 1991. 1998]. (x:. 9 3 -1 2 9 [Trad.12 Todo texto es heterogéneo. Spectres de Marx. en otras. Trotta. participó en la vida política de su país a fines de la República de W eimar y comienzos del régim en h itlerian o. las alianzas se desplazan y me veo com o el aliado de L acan y de Foucault. puf. por ejem ­ plo ante ofensivas tan oscurantistas. Paris. la diferencia política procede de una discrim ina­ ción entre el amigo y el enemigo. y eso es lo que explica la movilidad de las alian ­ zas. XVI. A veces ocurre que señale mi reticencia respecto de tal o cual m om en to del pensamiento de Lacan o de Foucault. Politiques de l'amitié. 1 5 Jacques Derrida. ob. una estrategia. 1998]. la que “inscribiría el odio en el propio duelo de nuestros amigos”. G alilée. un filtrado. según Schm itt. 1988. el trabajo del duelo y la nueva Internacional. Politiques de l’amitié. Esto es muy e xp lícito en Espec­ tros de M arx. 1 4Jacques Derrida. sino a cada instante. pp.: Obras completas. 125-137 [Trad. en el sentido amplio pero preciso que doy a esa palabra. V éase nuestro capítulo 6: “El espí­ ritu de la Revolución". D etenido por los A liados en 1945. [Trad. U n heredero no es solam ente alguien que recibe. es alguien que escoge. ningún relativism o. Amorrortu. La notion du politiqite. La afirm ación del heredero. É. Por eso la idea de herencia implica no solo reafirm ación y doble exhorta­ ción. . R. Tam bién la herencia. cit. objeto a Lacan. Alianza.. a pesar de todo. cast.: Espectros de M arx: el Estado de la deuda. 145. una elección. lo dije explícitam ente. Xiil. 2001]. París.: Usted trata ese tema del enemigo. y que se pone a prueba decidiendo. G alilee. 1993. Madrid. 1998]. A lianza. ruF. QUÉ. U n os puercoespines renun­ cian a apretarse unos contra otros para luchar contra el frío. "A ctu elles sur la guerre et La mort” (1915). consiste en su interpretación. Carl Schm itt (1 8 8 8 -1 9 8 5 ).: Psicología de las masas. Carl Sch m itt.

frente a los mandarines y sus servidores. la distancia conveniente. PP. Obligados a volver a acercarse en tiempo de helada. Yo admiro al mismo tiem po los grandes sistemas de pensamiento y el valor de subversión . Pienso sobre todo en dos inter­ venciones mayores. cuando hacía mis estudios de letras en la Sorbona antes de 1968. semi nómades del Brasil occidental. Luego me sentí perfectamente representada en la frase que pronunció Lacan en 1969. entre los cuales había resi' ’ Jacques L a c a n . es necesario mantener su espíritu en lo que tiene de progresista. 1. terminan por encontrar. 1954-1969.789-821. G old m ann com entaba de esta manera el eslogan de Mayo escrito sobre un pizarrón de la Sorbona: “Las estructuras no van a la calle”. y que sus asistentes. retom ad o en Dits ct ¿crin. Por eso. La c o n fe re n c ia que d ictó Foucault en la Sociedad Francesa de Filosofía lleva por título “Q u ’est-ce q u ’un auteur?". Lacan respondió: “S i hay algo que demuestran los acontecimientos de Mayo es preci­ samente que las estructuras van a la calle”. Pero no hay que olvidar nunca hasta qué punto. entre la atracción y la repulsión. los parti­ darios de la vieja Sorbona. leía sus textos al mismo tiem po que los de los “otros”. 1994. Tratan de destruir y no de escoger una herencia. Usted. los “otros” no lo están. Son cosas que nuestros conservadores olvidan hoy cuando sueñan con restaurar la vieja escuela republicana. entre la amistad y la hostilidad. y m ucho menos de psicoanálisis. pudo ser francamente reaccionaria. por ejemplo. S in duda. su “enemigo’ . nuestros “maestros”. y lo conté en Genealogías. “In te rv e n tio n sur l’exp osé de M ich el Foucault” (1 9 6 9 ). París. eran la encama­ ción de la Revolución. de una revolución que reivindicaba las estructuras (y su deconstrucción). pero que lo tenía todo de un compromiso político: la libertad de pronunciar. Barthes. quien recalcaba que la historia la hacen los hombres y no las es­ tructuras. Lévi-Strauss) servían entonces para criticar a los “enemigos políticos”. Andre Martinet. Precisamente después yo pude captar la manera en que usted deconstruía los sistemas de pensam iento en el interior de un espacio crítico que no los destruía sino que los hacía vivir de otro modo. nombres prohibidos. que el titular de la cátedra de lingüística.1 5 Sus textos y los de los “estructuralistas” (Lacan. junio de 1983. en: Littoral. que nunca querían hablar ni de literatura moderna ni de lingüística.y por lo tan to de deconstrucción. .que despliegan. en ciertos momentos. y los otros.lastiman. en respuesta a Lucien Goldmann. Gallimard. 9. Una se refiere a un capítulo de la séptima parte de Tristes trópicos titulado “Lección de escritura”. Me acuerdo. se negaba a evocar el nom bre de Roman Jakobson. Foucault. Aquellos con quienes usted “se exp lica” a través de la deconstrucción están cerca de usted. Althusser. A l describir la vida y las costumbres de los indios Nambikwara. Me parece que de alguna manera es necesario distinguir. le obedecían.

víctima de la ilusión de un posible origen de la palabra plena como fuente de una ética naturalista o libertaria. “Cogito et histoire de la folie” (1 9 6 3 )." En “Propos sur la causalité psychique” (1 9 4 6 ).. esta actitud sería la señal de una represión de la huella y de la letra -e n el sentido freudiano del térm in o. y no sería yo menos extravagante si nie ajustara a sus ejemplos. ob. que asimila la aparición de la escritura a una vio­ lencia ejercida sobre el sujeto. “Lectures de Histom de la folie ( Í 9 6 M 9 8 6 )” . la civilización del escrito sería equivocadamente sospechosa de haber contribuido al exterminio de los pueblos llamados “sin escritura”. Por mi parte. usted compara la posición anticolonialista de Lévi-Strauss. Mouton. Es evidente que ese libro lo impactó y fascinó. 1998|. no sospechada de inautenticidad. en: Ecrits. l7Jacques Derrida. 1992 . como más tarde lo hará Derrida. Les structures élémentaires de la párente (1 9 4 9 ). de no ser que me comparase con ciertos insensatos cuyo cerebro está tan trastornado y ofuscado por los negros vapores de la bilis que aseguran constantem ente que son reyes cuando son muy pobres. que la fundación del pensam iento m oderno pf' Descartes no excluye el fenómeno de la locura. Pero. que sin embargo no conoce sus reglas. 1949. La Haya.dido. en: L'écriture el la difference. ob. us­ ted opone la idea de que esta protesta contra el escrito no sería más que el señuelo de un etnocentrismo invertido.). q«e están vestidos de oro y de púrpura cuando están totalm ente desnudos o que se imaginan como cántaros o con un cuerpo de gusano? ¡Cómo! Son locos. G alilée. Lévi-Strauss16 muestra cóm o la escritura irrumpe en un grupo de indios. París. cuando el jefe utiliza trazos dibujados sobre un papel como un medio de hacer creer a los miem bros de su tribu que él posee el poder de comunicarse con los blancos. considero a Tristes trópicos como uno de los libros más bellos de la segunda mitad del siglo.cuyo mecanismo habría que deconstruir para comprender su significación. Lo descu­ brí y amé cuando era muy joven y desempeñó para m í un papel de despertar político frente a la cuestión de la colonización en general. la reflexión teórica y el relato de aventuras. de una v iolencia. 1967 [Trad. A su juicio. Société des Américanistes. continuador de Rousseau. "La violence de la lettre. cit. Barcelona. Lévi-Strauss infiere de esto que la escritura es asi el instrum ento de una colonización. En su Ensayo sobre el origen de ¡as lenguas. Paidós. la m elancolía que lo anima. A Lévi-Strauss. Véase Elisabeth Roudinesco. La vie familiale et sociale des Indiens Nambikuiara.: Las estructuras fundamentales del parentesco. tanto por su estilo. De Lévi-Strauss à Rousseau”. Así. con la de Rousseau. ya que le consagra páginas mag­ níficas. Essais sur Michel Foucault (en co l. cast. Su segunda intervención17 tiene com o objeto la manera en que Foucault comenta el famoso pasaje de las Meditaciones de D escartes18 sobre el origen de 16Jacques Derrida. c i t . cit"*“¿Y cómo podría negar -escribe Descartes. de una explotación que pone fin a un estado natural fundado en el predom inio de una palabra plena. respecto de esa “lección de escritura”.que estas manos y este cuerpo sean míos. éste condena la escritura en la medida en que sería una destrucción de la “plenitud de la presencia” y una verdadera enfermedad de la palabra: un “peligroso suplemento”. Lacan y* deja entender. en: De lagrammatologic. com o por la m anera en que mezcla la autobiografía. Véanse también Claude Lévi-Strauss. Paris. ob. en: Penser ¡a folie. en efecto.

Foucault me Parece más “deconstructor” que Lévi-Strauss. Para volver a la palabra “deconstrucción’ .: En efecto. usted subraya por el contrario que con el acto del cogito el p en sam ien to ya n o debe temer la locura porque el “cogito vale aunque yo esté lo c o ”. con mucha frecuencia se los cita en serie.. en la medida en que era más impa­ ciente y más rebelde. el in co n scien te y la libertad. el humanismo y el antihu­ manismo. Gran nostalgia. Foucault separa en Descartes el ejercicio de la locura del e je rc ic io del sueño. o sea. En el interior de este cam po com plejo y difícil de recortar hay sitio para diferencias aparentem ente microscópicas. e n trar en una modernidad que intentaba reconciliar la estética y la p o lítica. pero tenían una incidencia fuerte sobre el com prom iso social y político de toda una genera­ ción de estudiantes. y p erm itían . en análisis de textos muy refinados. fue una época feliz donde se cruzaban todos aquellos que se interesaban en diferencias micrológicas. de construcción del sujeto y la iden­ tidad. uno percibe que las separaciones más radicales dependen en ocasiones de un pelo. por ejemplo. D. Allí donde Fou cau lt h a ce d ecir a Descartes que “el hombre bien puede estar loco aunque el cogito n o lo esté”. a su manera de ver. y ese decreto de exclusión filo sófica an u n cia el decreto político del “gran encierro” je 1656. no comienza con Deseartes sino con la v icto ria de S ó cra tes sobre los presocráticos. me parece que Lacan es más audazmen­ . A todas luces. Ya ve que sigo inconsolable. Y es irritante. J. R ep ro ch a en ton ces a Foucault que constituya un acontecimiento en estructura ya que. Hoy. en suma comprender los fen óm en o s de exclusión. En su Historia de la locura. los problemas del racismo y las luchas de la época colonial. todos estos d ebates pueden parecer bien sofisticados. form a parte de las virtualidades del sujeto. Pero desde otro punto de vista. no tan conservador en política y más comprometido en Aciones “subversivas” y luchas "ideológicas". lo que no ocurre con Lévi-Strauss 0 Lacan. la locura está excluida. porque. el ostracism o con tra la locura. luego con las reflexiones de Sartre sobre el ser.Mi relación con cada autor era diferente. E n el primero. Todos esos autores parecen sostener el mismo lenguaje. el otro y la nada. a partir de argumentos que hoy se considerarían mucho más sofisticados o inútilm ente sutiles. aunque fuera por ¡a impaciencia de los medios. En el segundo.la locura. cuyas imágenes sensibles se v u elv en engañosas b ajo el asalto del “Genio Maligno”. por suerte y por necesidad. el estatus de la locura. E n el extranjero. n o hay nada serio en política sin esa aparente “sofisticación” que estimula los análisis sin dejarse intimidar. apenas se miran los textos con precisión.. la división entre locura y razón. el progresism o y la crítica de las ilusiones del progresismo. Entonces uno podía oponerse y decidirse sobre desafíos de una gran impor­ tancia para el pensam iento. com o había ocurrido con el pensamiento heideggeriano en los años tre in ta .

otra distribución de lo visible (y por ende de lo invisible) que hasta puede. por supuesto.20 acompañar a mi manera. y una vez más dividida. Contrariam ente a lo que dice Foucault. 19791. pasajes de una episteme a otra. París. diría que Foucault instaura en rup­ turas y en oposiciones binarias un abanico de diferencias más com plejo. Por consiguiente. S ig lo X X !. que escribí poco tiempo más tarde (“La estructura. la demostración y la preocupación de Lévi-Strauss. Lévi-Strauss es diferente. Así. cit. 1 9 7 5 |Tradcast. como una inclusión (y no como una exclusión) de la locura. A l tiempo que reconozco la legiti­ midad relativa de tal análisis. si comprendo muy bien la necesidad de señalar divisiones. Sociology' et Anthropologie. Lo mismo ocurre con el cogito. M adrid. 1950 ¡Trad. Por eso me sentí -y lo sigo estando. G a llim a rd . el gesto de Descartes puede ser comprendido de otra manera. Yo intento demostrar (en un seminario sobre la pena de muerte) que el mismo proceso se orienta hacia otra modalidad. a mi juicio. es que. Pero después de De La gramatología. Mi crítica se refirió primero a un punto muy particular. donde podrían encontrarse diferencias incluso más allá del momento cartesia­ no. más allá del debate sobre el cogito. . pu f. relación doble. en Vigilar y castigar. Comprendo la exactitud de lo que afirma Foucault a propósito de Descartes. suscribiéndola hasta cierto punto. El gesto típico de Foucault consiste en endurecer en oposición un juego de diferencias más complicado y que se extiende en un tiem­ po más largo. con la salvedad de que en cierto momento puede leerse el acontecimiento del cogito.más cerca de Lacan que de Foucault. a partir del siglo XVIII.V MAÑANA. Lo que siempre me dejó un poco perplejo con Foucault. Paris. rupturas. T ec n os. por ejemplo. sus 19 Jacques Derrida. al analizar su prefacio a la obra de Marcel Mauss. estaría tentado de afirmar que en la evolución de los castigos no se pasa de lo visible a lo invisi­ ble sino más bien de una visibilidad a otra visibilidad. 20 00 ). en L’écriture et la difference. no creo que se pase de lo visible a lo invisible en la admi­ nistración de las penas.: Sociologia y antropología. extender con consecuencias decisi­ vas el campo virtual de lo espectacular y lo teatral. Y. en M arcel M auss. más virtual. un pasaje de Tristes trópicos (en “La lección de escri­ tura”) que.: Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión.. ob. Para esquematizar en extremo. el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”). en un segundo texto sobre Lévi-Strauss. al mismo tiempo siempre tuve la impre­ sión de que eso conllevaba el riesgo de tomarlo menos atento a secuencias largas. te “deconstructor” que Foucault. Surveiller et punir. Podrían encontrarse otros ejemplos. revelaba una filosofía y una “ideología” cuyos límites traté de expresar y de la que pueden encontrarse otros signos. QUE.1 9 por el contrario intento. 20Claude Lévi-Strauss. incluso en textos como Vigilar y castigar 2 1 o en otros más recientes. Naissance de la prison. cast. por el contrario. en la demostración hecha por Des­ cartes. Madrid. M ichel Foucault. según ciertos criterios limitados. “Introduction à l’ueuvre de M arcel M auss". el par visibilidad/invisibilidad.

desde ya. sino para los protocolos de lectura y los dispositivos metodológicos o epistemológicos de La historia de la locura. Todos esos pensadores de los años setenta también son escritores. Lo que me interesó no es simplemente una oposición política (conserva­ dor/no conservador) sino el precio que se debía pagar. oh. A l igual que usted. Habla de ello en “Violencia y metafísica”. 'Y fueron cuestiones graves. É. para que se realizara un progreso. en cada caso. qui­ so mostrar la existencia de un continuum entre lo biológico y lo cultural. Foucault. reprochando a esta época -hacen la amalgama. Por lo que respecta a Lacan. cit. centrales. en efecto. si puede decirse. y aunque pertenezca a la misma generación que Lévi-Strauss.. R.son pen­ sadores que nunca dejé realmente de cuestionar. sobre todo por lo que respecta a Heidegger y Husserl. en la manera de escribir) y la "naciona­ lidad”. Yo buscaba ese presupuesto que hacía del fre­ no. si Alem ania no se inspirara en la filosofía de las Luces.: Volveremos sobre esto. está más cerca de usted desde el punto de vista del estilo.” ]• D. no solo para la interpretación de Descartes. es más un heredero del romanticismo alemán. pero hay que ir para adelante.consecuencias son ilimitadas. 1 1Véase L’¿enture ei ¡a difference. y eso cuenta. Pero volveré sobre esto. Pensador naturalista. Lacan reintrodujo la filosofía hegeliana en el pensamiendo freudiano a par­ tir de la enseñanza de Alexandre Kojève y en una época en que los psicoana­ listas franceses querían desterrar de sus filas toda la herencia alemana de Freud. Husserl. En La pensée 68. Nietzsche y Lévinas es central. Hay recortes que no son los de nuestra generación. Lévi-Strauss tiene una escritura clásica. Hasta Lévi-Strauss reivindica su deuda para con Freud y Marx. sería un desas­ tre para los dos países y para Europa. es decir. yo tengo nostalgia de esa época. y a la inversa. . A h í está su fuerza. la herencia de Husserl. a una filosofía “neokantiana" de profesores. Cada vez. en mi opinión. Lévinas. Ferry y Renaut predican un retorno a la filosofía francesa vía Kant.. un presupuesto posibilitaba la conquista teórica y la avanzada del saber.el ser nietzscho-heideggeriana. Si Francia no se alimentara de la filosofía alemana.. Siempre con una inquietud radical. Heidegger. Los pensadores de quienes hablamos tienen la característica de haber reintroducido en Francia la filosofía alemana.. En su caso. sin descanso o sin fondo. un amortiguador indispensable de la aceleración. ¿En qué sería vergonzoso ser nietzscho-heideggeriano? Hay algo muy político en esas su­ puestas teorizaciones. Primera observación lateral: incluso los que usted acaba de designar como aquellos de los que visiblemente heredo -Heidegger.: ¡La escritura y Francia! Para tratar de responderle uniré esos dos motivos de “la escritura” (el idioma en la escritura.

i . y sin em barg o m e atreveré a pretender que entre la lengua “francesa” y yo h ab rá. los autores de L a pensée 68. C om o usted sabe.: P d espíritu: Heidegger y la pregunta. de Lévi-Strauss. El A le p h E d ito r e s . U n amor loco. o de dejarse tocar por ella. ¡Interesante por sin tom ático! A fuerza de m ezclarlo to d o . ta n to m ás que yo! Se debe poder decir y pensar todas esas cosas a la vez: todos “e llo s ” son más “franceses” que yo. 1 % 7 |Trad. P or lo ta n to . Heidegger el L* n a jis m e .: Heidegger y el nazismo. N o quisieron ver las d iferen cias que se m anifes­ taban en cada uno respecto de N ietzsche o Heidegger. S a n to D io s. P a rís . c a s t. muy sed en taria. h a b rá h a b id o m ás amor. tien en el respeto. me siento más cerca de L acan que de todos los dem ás. Deleuze. y si n o soy d em asiad o in ju sto . y más franceses unos que otros. S u escritu ra n o h a c e te m b la r la len­ gua. si mi relación con Heidegger era e x p lícita .R etom o la cuestión de la escritura y la n acion alid ad . T od os escriben “un francés d eterm inado”. una lucha tu rbulenta pero prim ordial.m a n ten ía n c o n la lengua fra n cesa una relación com ún. a mi parecer. cast. Ya se tra te de Foucault. no del sig n ifica n te . q u iero d ecir don­ de todo el desafío se fija. P a ris. V a le n c ia . Heidegger el ¡a question. B a r c e lo n a . si quiere. Derrid. A lthusser o Lyotard. la composición. G a l il e e . q u e v o lv ía a la n z a r e l d e b a t e s o b r e la c o l a b o r a c i ó n d e l f i l ó s o f o a l e m á n c o n < ■ '! n a cio n a lso cia lism o (Trad. A ctuaron sin mirarlo de cerca. term i­ naron por ignorar las críticas con tra N ietzsch e y sobre to d o c o n tra Heidegger que estaban contenidas en esa “filiación n ietz sch o -h eid eg g eria n a ”. u n lib ro n u lo pero sintom ático. ¡L acan sea ta n fran cés. aunque escrib am o s de una ma­ nera muy diferente. 19 8 9 1 . siento por esta lengua un am or in q u ie to .2' ' donde 25 Ja cq u e s D errid a. la retórica. celos recíp ro co s. ten g o la sensación de que todo lo que in ten to h a cer pasa por una lu ch a cu erp o a cuerpo con la lengua francesa. y ya que vuelve a eso. Y en el fondo muy apacible. escribieron un libro repleto de torpezas y groserías. la com posición. F re n te a e lla . sino de cierto clasicism o. c e lo so y ator­ mentado. la puesta en escen a. no hace m over la retórica francesa más tra d icio n a l. Esto lo tengo en com ún co n L acan . sin o de la letra . que. de la letra. de la escena de la escritu ra. siem pre tuve el s e n tim ie n to de que -p ese a las diferencias de e s tilo . D e l’esprit. donde lo esen cial está e n ju ego. 1 9 8 9 ). con relación a esto. Aunque. si n o p a re ce dem asiado insensato! A quí se trata de una relación co n la francesidad de la lengu a. el destino. desde otro punto de vista. ¡Y celos. E s ta o b ra fu e p u b lic a d a e n el m o­ m ento d e la a p arició n e n F ra n cia del lib ro de V ic to r F a ria s. D ic h o lo cu a l. com o lo m uestro no solo en Del espíritu. la retórica. no siento en los otros. com o si pudiera confundirse la e le c c ió n de una herencia con una incorporación ciega. V erdiet. la dirección. que jam ás p u d ieron lee r a to d a esa gente. n o de una a ctitu d aca d ém ica o convencional. a un trabajo. Tam bién él tiene una m anera de tocar la len gu a fran cesa. la d iscu sión c o n su p en sam ien­ to era más bien torm entosa. C om parto co n él una a te n c ió n c o n s ta n te a c ie rto m ovi­ m iento de la frase. P r e -T e x to s . 1 9 8 7 . Por lo que a m í co n cie r­ ne.

: se manifestó sobre esta obra en una entrevista con Didier Eribon para Le Nouvel Observateur: “¿Por qué el archivo espantoso parece insoportable y fascinante? Precisam ente porque nadie pudo jamás reducir toda la obra de pensam iento de Heidegger a la de un ideológo nazi cualquiera. cada uno de los tres es no solo antidem ócrata sino sospechoso de haber tenido sim patía por un filósofo de quien se dice claramente.: Memorias para Paul de M an. en Points de suspension.. como otros. É. siempre según Ferry y Renaut. con Lévinas. R.Tras haber sido sospechoso en Francia de no Haberse diferenciado lo suficiente del nazismo de Heidegger. una crónica literaria en un diario belga favorable a la ocupación alemana.24 En otras palabras. entre 1940 y 1942. París. 24 Los autores de La pernee 68 añaden a la lista a Jean-François Lyotard. ob. de entrada me inspiró una intensa inquietud política. Barcelona. él también conside­ rado como heideggeriano desde la publicación de Le différend. Los autores de La pensée 68 quisieron probar que toda esa generación filosófica era hostil a la dem ocracia. 1983 [Trad. 1989]. cast. Foucault un “Nietzsche francés” y usted un “Heidegger fran­ cés”. 1988 (Trad. y Heidegger un simple nazi. l’enfer des philosophes".: La diferencia. los herederos de ese pensamiento llamado “alemán” no serían más que antidemócratas hostiles al humanismo porque critican el ideal del hu­ manismo progresista y son partidarios. es que Foucault. cada uno a su manera. Se trata de mostrar que Pierre Bourdieu es un “M arx francés”. Lacan un “Freud francés”. Nietzsche un pobre esteta nihilista incapaz de comprender los progresos de la razón occidental. 194. París. Galilée. a Heidegger. Por lo que respecta a Freud. Fue también lo que ocu­ rrió. Por otra parte. a todo lo largo del libro. c it. de una manera muy diferente. Derrida es Heidegger + Heidegger. G edisa. Mémotres pour Paul de M an. p. Marx es responsable del gulag. De otro modo. Derrida fue sospechoso en los Esta­ dos Unidos de no haber desconfiado lo suficiente de su amigo Paul de M an (1919-1983).] . M inuit. Esta herencia serta deshonrosa porque. cast. El razonamiento es de un simplismo pas­ moso. V éase Jacqu es Derrida. un antihum anism o sospechoso o un esteticismo dudoso. precisamente por esta razón. profesor y teórico de la literatura en num erosas universidades am ericanas y reconocido culpable en 1987 de haber mantenido. Por lo tanto. Desde hace más de medio siglo. Véase ‘‘Heidegger. sino desde mis primeros textos y mis primeras referencias a Heidegger. a la manera de ver de los autores. no sería más que un oscurantista surgido de las profundidades del rom anticism o alem án y adepto de una visión irracional del inconsciente. ese ‘expediente’ no tendría un gran interés. 1988. según Ferry y Renaut. Aunque deba mucho. ningún filósofo riguroso pudo ahorrarse una ‘discusión ’ con H eidegger”. que no sería nada más que un secuaz del nazismo. Barcelona. la juventud de mayo del 68 los habría seguido: por odio al hombre y adhesión a un comu­ nismo criminal. Pero lo peor. de los grandes totalitarismos del siglo. Lacan y Derrida son los tres heideggerianos además de ser otra cosa: Foucault es Nietzsche + Heidegger. Lacan es Freud + Heidegger.está mejor desplegada esta discusión. G edisa.

y que. habrían visto que los desafíos eran de muy diferente gravedad. además. una manera de tratar la lengua. n Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis”. J. es tanto más sospechoso cuanto que se manifiesta en el mismo m om ento en que se juega la construcción política de Europa. en el fondo. Ferry y Renaut olvidan a Althusser. u ocu­ rre que “la gente se interesa en él”. todo el que marcó este siglo. Además. apenas una m anera de escribir.De paso. pretenden reducir a una “ingeniosidad” o una “fecun ­ didad” “léxicas”. p.2 S Pero lo que me impacta en ese libro es que se inscribe en una tradición patriotera. recuerdo esta fórmula: ellos descubren que “Derrida = Heidegger + el estilo de Derrida”. una escena de escritura. pero no sé si ese punto de vista es profrancés o antialemán. hacen de Bourdieu un marxis. Mientras que si se hubieran tomado el tiempo y la m olestia de leer lo que yo escribo. cuando jamás lo fue. es realmente peligroso decir que es oscurantista o está ligado por un lado al nazismo y por el otro al gulag. de Georges Bataille a Emmanuel Lévinas pasando por A ndré Breton y Alexandre Koyré. y se entregan a una exégesis particularm ente ridicula de las obras de Lacan y de Foucault. título del capítulo que me dedican!). Y ese odio a Alemania y a la filosofía alemana. Con mucha frecuencia.consistirá entonces. Sigue siendo en nombre de cierto Kant y de la filosofía kantiana com o con frecuencia pretenden hablar.: Es cierto. cit. Lo que atacan es lo que ellos llam an un estilo. más lejos: “Por supuesto. de una Europa en la cual la recon­ ciliación entre Alemania y Francia es necesaria para conjurar los demonios del pasado. diciendo “no tiene nada que decir”.27 com o lo com prueban co n cierta impa­ ciencia. La pensée 6 8 . No hay nada fortuito en que me hayan atacado a propósito de la escri­ tura. 16 “La estrategia derridiana -escriben Ferry y R en aut. y sobre todo los nacionalismos. y. algunos autores se determ inan por su alergia a una manera de escribir. afirman que “Derrida” es Heidegger con una estética diferente. en mi op inión. D. “escribe de manera diferente”. a través de lecturas infinitam ente variadas y contradictorias de la obras de esos dos filósofos. hablando de “mí”. ta. en filosofía y en literatura. fue atravesado por la doble herencia de N ietzsche y d e Heidegger. 166. en: Luc Ferry y Alain Renaut. desdeñan el h echo de que todo el pensamiento francés del siglo. en se1 más heideggeriano que el propio Heidegger". Confundiendo la escritura con el estilo y el estilo con la estética. que. se traduce y “se exporta”. habría que considerar n < > que Derrida constituye una especie de heideggeriano (un 'heideggeriano francés’) sino que HeideggeI fue una suene de prederridiano alemán”.26 Muchos conflictos y oposiciones no estuvieron motivados tanto por cuestiones de tesis o contenido filosófico como por gestos de escritura. . ob. En cuanto al pensamiento de Freud. En suma. 1 1Ibid.. En mi caso (¡el caso del “heideggerianismo francés”.

U autre cap. Paris. de la tradición nacionalista. y Politújues de /Liimcic. la resis­ tencia al pensam iento francés fue más fuerte y más intensa en Alemania.: M e parece que cada vez que Francia y Alemania estuvieron separadas por nacionalismos exacerbados. en filosofía y en teoría. como dije. Ediciones del Serbal. ni el iluminismo. V'tcnne. Esto pasa por la especificidad nacional de la institución universitaria. 2 .3 1 J. usted dice que la grandeza real de Euro­ pa consiste “en no cerrarse sobre su propia identidad y en avanzar de manera ejemplar hacia lo que no es ella. 1 ^ 4 . G ustavo C ili. Logos. B arcelo n a. El Aufklärung no es exactamente las Luces. p. 1^921» V éan se al respecto C arl Sch o rsk e. Senil. Por el contrario. hacia el otro rumbo o el rumbo del otro”. 5 . 1981) y Jacques Le Rider.Lo teo ló g ico p o lítico . Jean-Litc Nancy. el judío.29 É.id. a la cultura alemana. Ecolc des Hautcs Étudcs en Science’s Sociales. M inuit. |ewf». » [T r a d . En mi libro sobre la obra de Jean-Luc Nancy2 8 vuelvo a esa historia de frontera francoalemana.Dicho lo cual. París.: La resistencia no fue recíproca. cuando A lem ania y Francia reanudan lazos con las Luces -y en este programa incluyo la crítica de las Luces. que la inversa. 3 . ob. cast.Momos. R. un desastre para Europa. G alilee. N del T I 10 Ja cq u es D errida. 11. por todos los desafíos profesionales del campo institucional. Paris. la voluntad de reducir el hombre al salvajismo de sus pulsiones sexua­ les. y todavía ahora. Escuela de A ltos Estudios en C ien cias Sociales. Tras la Segunda Guerra Mundial. esta cercanía es de hecho un poderoso fermento para la construcción europea. V éan se Psvché. nacionalism o. c it . olvidando por otra parte la especifici­ dad del espíritu vienés finisecular. fue. 1991. 1 ^ ITr. 29 E n tre 1 9 8 4 y 19 S S Jacqu es Derrida consagró su sem inario de la FHESS a l. ruF. 4 .cast. 28Ja cq u es D errida. Y no olvidemos que las Luces también son y no son alemanas. es decir. Paris. Topos. " Cuando escribí L a historia del psicoanálisis en Francia me di cuenta de que nada era peor que el patrioterismo francés que condujo a tratar al psicoanálisis como “ciencia germana” y por tanto de imputar a Freud.N ación . B arcelo n a. ob. Pero estoy de acuerdo. fin de sièck (1 ° 6 !> ..Kant. 1999. L e touchcr. ei alem án. Se ha dicho en Francia que el supuesto “pansexualismo” de Freud era la manifestación de un espíritu “teutón”. c i t . comparto su punto de vista — y resumiré de este modo la cosa-.Com er al otro.i cuestión del nacionalism o y de la relación co n el otro: 1 . por ejem p lo-. . nacionalidad. la deconstrucción de la filosofía del progreso. etcétera.: El otro cabo: h tkm ocra- cin para otro día.: Fm de siglo. Retórica del can ibalism o . A cá hay un tejido muy complicado. M oJem ité uennoise a crises de l'idcntite ( 1 9 9 0 ) . Por otra parte. en este asunto hay desafíos políticos confesados u ocultos que pasan por la cuestión de la nación. p. según el cual la cuestión francoalemana fue no solo decisiva para esa época sino que sigue siéndolo hoy. D.

L'autre cap. con tanto descono­ cim iento como violencia. D. É. este desafío me parece fundamental. Limited In c. P arís. El discurso filosofico de la modernidad1 * desarrolla con abundancia sus críticas con tra mi traba­ jo. cast. Contribuyó al mismo tiem po en un verdadero trab ajo de lec tu ra de este p e n s a m ie n to y e n una ocultación del compromiso nazi de Heidegger. co n frecuencia son cercanas. cast.. En muchas ocasiones subraya que hay que pensar el mundo contem porá­ neo a partir de los conceptos suministrados por la filosofía. En consecuencia. ” N acido en 1929 y heredero de la Escuela de F ran cfu rt. G a llim a r d . ob. y hasta fue superado. Taurus. Lyotard. pues. la filosofía es griega. sobre todo en Limited in c . 1 9 9 3 J. cuando su lectura de alguna manera era desterrada de Ale­ mania debido a la colaboración con el nazismo? j. cuando no profundamente idénticas.16 A partir de ahora.: E! discurso filosófico de la modernidad. Hoy.n J. y después durante un encuentro en París. y Du droit à ¡a philosophic. . V éase Profils philosophújitós ct ¡)o!mc|iu. M adrid. c it. En su ser original. En otras palabras.1'’ Pero todo esto ya es un poco historia. QUÉ. Jacques Derrida. Jean Beaufret fue el portavoz en Francia de una de las c o rrie n te s del p e n s a m ie n to h eid eg g eria n o . de manera felizmente muy amigable. Me parecieron más que injustas y las respondí un poco por aquí y por allá. no es occid en tal o europea sino universal. P arís. 1988 ITrad. MJürgen Habermas. G a liié e . Derrida.: Usted dice que no hay ni relativismo ni nacionalism o en filosofía.. G a lile e . M ad rid. 1974 [Trad. 1 9 9 0 . y aparecen corno tales en numerosas ocasiones públicas.2Jean Beaufret (1 9 0 7 -1 9 8 2 ): tras una p articip ació n a ctiv a e n la R e s is te n c ia a n tin a z i.: Pienso en la reacción de Jürgen Habermas. 2 0 0 0 ). como por otra parte la cultura. 1990.2t< Y MAÑANA. yo mismo). . R. 1 9 8 5 ).” Primero. en la medida en que jamás es idéntica a sí misma. Jü rgen H a b e rm a s ro m p ió c o n la herencia heideggeriana. em bistió con tra lo que in terp reta b a co m o un neoconservadurismo francés (Foucault. T auru s. Nuestras elecciones políticas. todos pueden apropiarse de la conceptualidad filosófica como un universal que no puede ser encerrado en ninguna frontera.\s ( 1 9 7 1 ) . R. por cuanto ha tomado el mundo griego para desplegar luego conceptos fundadores que no pertenecen a ninguna nación n i a ninguna etnia en particular. G allim a rd . Paris. .: Perfiles filosóficos y políticos. sobre todo a partir de lecturas americanas. la h eren cia está inscripta en una modernidad que precisamente consiste en no replegarse sobre “lo idéntico a sí”. de la que también dice que su característica es no tener identidad sino ser portadora de una diferencia. sobre todo por lo que respecta a Europa. É. Le tUscours philosophique de liimudernite (F ra n cfo rt. aliadas. P arís. U n sem inario nos reunió en Francfort en junio pasado.: ¿Piensa en la manera en que Jean B eau fret1 2 reintrodujo la obra de Heidegger en Francia. hasta cierto punto nos explicamos.

la filosofía como proyecto específico de un pensamiento del ser nació en Grecia. esto se asemeja a un proceso autoinm unitario. pues esta permite y prescribe también su transformación. ese proyec­ l to de universalización de la filosofía jamás dejó de mutar. de desplazarse. es sustancialmente europeo. la de la misma Europa.como el proyecto universal de una voluntad de desarraigo. y " Admiration de Nelson Mandela on les lois de la reflexion" ( W 86h en: Ps\t'hc oh. de romper consigo mismo. que incorpora un discurso no solo europeo sino británico. Si la filosofía tiene una raíz (Grecia). Hay aquí una contradicción viviente. pero sin por ello destruir la memoria de ese derecho. en nombre de la filosofía v de su filiación europea. Por sus conceptos. Durante 25 sig os. pero anuncia un proceso infinito de universalización. Su “idea”. su institución se inscribe ante todo en una lengua y una cultura. su proyecto consiste al mismo tiempo en levantar las raíces y hacer que lo que se piensa en griego -y más tarde en alemán. A menudo toma en préstamo una lógica y una argumentación. pues. Lo universal así proyectado no está dado a la manera de una esencia.Vease nuestro capitulo 6. territorial. cit. pero lleva en sí una transformación del derecho que siempre es perfectible. de extenderse. si bien hay pensamientos por cierto muy poderosos. Hoy debe profundizar ese camino para seguir liberándose cada vez más de sus límites étnicos. ' Tomemos el ejemplo del derecho internacional.J. en efecto. lo hicieron a partir de la incorporación de los filosotemas provenientes de la Europa de las Luces. no se trata de nada menos: la significación de la filosofía. aquellos que dieron su vida en las luchas por la independen­ cia. . I7)aci|ues Derrida. En otra parte. Por eso no existe en ninguna otra parte fuera de Grecia algo que pueda llamarse rigurosamente “filosofía”. ayer y mañana: no solamente se otorga armas contra sí misma y contra su propia limitación sino que da armas políticas a todos los pueblos y todas las culturas que el pro­ pio colonialism o europeo ha sometido. El ejemplo más impactante es el de Nelson Mandela. según Heidegger. U na vez más. £1 e>pititu de la devolución”. en la lengua y la cultura griegas. y eventualmen­ te del europeocentrismo. es que uno se libera del etnocentrismo. y por lo tanto inacabada. étnica y cultural. Y a menudo. de su lim itación lingüística. Es necesario velar por que la parte europea de ese derecho internacional no venga a limitarlo para que uno pueda liberar al derecho de sus propios límites europeocéntricos. Pero nació -y en esto puede seguirse a Husserl y a Heidegger. geográficos y políticos. y no filosóficos. D. Así.sea liberado en “más de una lengua”. o por lo menos tiende a liberarse. su perfectibilidad infinita. de entrada la filosofía se libera. “Le dernier mot du racisme” ( N S ') .: En efecto. La paradoja.

El trabajo filosófico consiste en una lib era c ió n c o n s ta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. esto significa que in cesa n te m e n te debe liberarse del relativismo. los derechos de la in fan cia. etcéte­ ra.Una vez mas. entonces. pero si su voca­ ción realmente es universal. sin por fuerza tra icio n a rlo . . Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: reco n o cer el derecho de las mujeres. si la filosofía griega es europea al in icio . En el cora:ón del derecho inem acional existen lugares donde es m enester pasar y desplazar el límite. hay aquí una tarea de d econstru cción interminable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas concep tu ales que permttan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. Pero hay que efectuar ese gesto en nom bre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos d el h o m bre. su propio límite etnocéntrico o geográfico. el derecho al trabajo. se transform an sin cesar. Los derechas del hombre son perfectibles. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. De igual manera.

). Fondo de Cultura Económica. Fundamentos. 4 Esta idea es desarrollada también en "La pharmacie de Platon” (1968).).). invierno de 1965. el actor y el director. París. La parte maldita. Esbozo de una vida. Georges Bataille. etc. En suma. Esqtiisse d'une vie. y Foucault tam bién en su concepción de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. en un artículo dedicado a A n to n in Artaud. [En francés. La part maudite. Icaria. M inuit.. historia de un sistema de pensamiento. o campo de la sociedad hum ana y productiva. droga (pharmakun) y remedio contra la droga. Derrida analiza el m ito de Theuth (Thot). Se trata de definir una suerte de “parte maldita”. Jacques Lacan. vil. 1994]. 1968. 20. Sería portadora de negatividad pero también de una alteridad que escaparía sin cesar a lo mismo y a lo idéntico. algo que no se deja simbolizar y que excede la representación. es el que permite inventar la . Fayard.] 2Publicada por primera vez en Théorie d'ensemble. t. del T.3 una diferencia en el sentido del absoluto o de la duplicidad. En esta lectura Je! Phédre. en La dissemination. Paris.de la philosophic. la locura. París. ese térm ino hace pensar a la vez en el Nietzsche de El nacimiento de la tragedia y en la no ción de lo heterogéneo expresada por Georges Bataille. París. las basuras. 1993 [Trad. etc.: Lacan. cast. Usted encuentra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtaud. donde no se plantean distinciones entre los órganos del teatro. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d i n e s c o : El debate sobre el etnocentrismo puede ser planteado a partir de la cuestión de la diferencia. Georges Bataille distingue dos polos estructurales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ neo. difference y difference se pronuncian del mismo modo. histoire d ’un systéme de pensée. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco.: La diseminación. cit. A todas luces. Buenos Aires. el crimen. Seuil. Gallimard. aunque usted no lo diga explícitamente. cast. Madrid. Barcelona. por el otro lo heterogéneo (lo sagrado. la pulsión. ob. Fue en 1965 cuando usted escribió por primera vez ese térm ino con una “a” (différance). el autor.2 Yo tendría una tendencia a decir que al comienzo. Seuil. los excrementos. Lacan se inspiró en esta noción para inventar el concepto de real. 1976 [Trad. 1972 [Trad. 1987). dictada el 27 de enero de 1968 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía. cast. colección “Tel Quel". 3 Inspirándose en el pensamiento de Marcel Mauss.2. imposible de simbolizar o normalizar en el orden de la razón: una existencia "otra” expulsada de todas las normas. la différaance sería la “anarquía improvisadora”. A la ve: dios de la escritura. “La différance”. París.' y luego en una larga conferencia. Theuth. 1975J. La ambigüe­ dad sólo se percibe por escrito (N . GEuvres completes. “La palabra soplada”. según la lectura platónica.4 1Publicado primero en la revista Tel Quel. retornada en Marges . lo improductivo. retomado en L’¿enture et la difference. 1972.

los derechos de la in fancia. si la filosofía griega es europea al in icio . pero si su v o ca­ ción realmente es universal. su propio límite etnocéntrico o geográfico. El trabajo filosófico consiste e n una lib eración co n sta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. entonces. esto significa que in cesan tem en te debe liberarse del relativismo. hay aquí una tarea de d econstru cción interm inable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas con cep tu ales que permitan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: re co n o ce r el derecho de las mujeres. De igual manera. e tc é te ­ ra. el derecho al trabajo. se transform an sin cesar.Una vez más. sin por fuerza tra icio n a rlo . . Pero hay que efectuar ese gesto en nombre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos del h o m b re. E n el cora­ zón del derecho inemacional existen lugares donde es m enester pasar y despla­ zar el límite. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. Los derechos del hombre son perfectibles.

A todas luces. 19S7J. las basuras. A la vez dios de la escritura. y Foucault tam bién en su co ncep ció n de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. el a cto r y el director. Derrida analiza el m ito de T heuth (T h o t). aunque usted no lo diga e x p lícita m e n te . Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d in e s c o : El debate sobre el etnocentrism o puede ser planteado a partir de la cu estión de la d iferencia.). París. ese térm in o h a ce pensar a la vez en el N ietzsche de El nacim iento de la tragedia y e n la n o ció n de lo heterogéneo expresada por Georges B a ta ille. Georges B ataille. Fundamentos. 1 Esta idea es desarrollada tam bién en “La pharm acie de P laton" (1 9 6 S ). Seuil. c ít. 20. en La dissemination. En esta lectura Jel Phódre. 1976 (Trad. Gallimard. del T . retom ada e n Marges ~ de la philosophic. colección “Tel Q u e!”.). Esbozo de una vida. los excrem entos. según la lectura platónica.3 una diferencia en el sen tid o del absolu to o de la duplicidad. Jacques Lacan.: La parte maldita. el crim en . La part maudite. ¡994J. histoire d'un systéme de pensée. cast. Fondo de Cultura Económica.j 2 Publicada por prim era vez en Théorie d’ensemble . e tc . U sted en cu en tra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtau d . B arcelo n a. retomado en L’¿enture el la différencc. “La difference". invierno de 1965. “La palabra soplada”. S eu il.1 y luego en una larga conferencia. 1972 [Trad. historia de un sistema de pensamiento. Buenos Aires. Madrid. Fue en 1965 cuando usted escribió por prim era vez ese térm in o co n una “a” ( differen ce ). Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. ob. la locura. 3 Inspirándose en el pensam iento de M aree! Mauss. algo que no se deja simbolizar y que exced e la rep resen tació n . por el otro lo heterogéneo (io sagrado. S e trata de d efinir una suerte de “parte m aldita”. Lacan se inspiró en esta n oción para inventar el concepto de real. G eorges B ataille distingue dos polos estru cturales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ n eo. droga (phannakon) y rem edio c o n tra la droga. París. etc. imposible de sim bolizar o norm alizar en el orden de la razón: una existencia “o tra” expulsada de todas las norm as. La ambigüe­ dad sólo se p ercib e por escrito (N . CEiares complètes. 1993 [Trad. M inuit. Icaria.: Lacan. vil.4 1 P ublicad o prim ero en la revista Tel Quel. t. 1975]. París. T heuth . S e ría portadora de negatividad pero tam bién de una alteridad que escaparía sin cesar a lo m ism o y a lo id én tico . la pulsión. el autor. lo im productivo. o cam p o de la sociedad hum ana y productiva. la différaance sería la “anarquía im provisadora”. [En francés.2. es el que permite inventar la .2 Yo te n d ría una te n d e n c ia a d ecir que al com ienzo. Paris. 1972. En suma. donde n o se p lan tean d istinciones entre los órganos del teatro . difference y difference se pronuncian del m ismo modo. Esquisse d'une vie. 1968. cast. d ictad a el 27 de en ero de 1 9 6 8 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía . cast. París.: La diseminación. en un artículo dedicado a A n to n in A rtau d .). Fayard.

Hay différance no bien hay una huella viviente. una figura que él pretende erradicar. lingüísticos o incluso hu­ manos. rebautizada etnopsicología -co n sus variantes (etnopsiquiatría. una referencia a la alteridad. cuajarla o fijarla en una distinción o un sistema de oposiciones duales.)-. etc. nacionales. detrás de P lató n . ¿república o democracia? A n te todo. Luego. es preciso. para que exista. si lo permi­ te. el que no escribe. una esencia o una oposición sino un m ovim iento de espaciamiento. etnopsicoanálisis. Para escapar de esta p resen cia del pharm ako 1 1 platónico. sociales.“ ’ Hay différance no bien hay algo vi­ viente. un “devenir-espacio” del tiempo. como différance . etnopediatría. Por supuesto. . más allá de todas sus diferencias culturales. Esto se relacionó muy pronto. mi trabajo se desplegó en un largo cuestionam iento de todas las diferencias consideradas como simples oposiciones. a una heterogeneidad que no es primero oposicional. S e encuentra aquí la idea. ’ Véase nuestro capítulo S: "V iolen cias con tra los an im ales”. ni siquiera una oposición dialéctica: es una reafirmación de lo mismo. Todo eso era también una meditación sobre la cuestión de la relación del significado con el significante (y por tanto de cierta lingüística saussuriana tal y como dominaba. realmente hay aquí un poder de universalización. el que escrib e y qu e cie rra l'J farmacia. etcétera? J acques D e r r id a : Entonces. o a las teorías del “arquetipo”. pues. a través de esta conceptualidad sofisticada. que no es lo idén­ tico. Lo que el motivo de la différance tiene de universalizable frente a las diferencias es que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: ya se trate de límites culturales. un “devenir-tiempo” del espa­ cio. algunas proposiciones abstractas sobre la différance y las diferencias. De aquí proviene cierta inscripción de lo mismo.Una vez más. contra Platón. Insisto en ello. una relación vida/ muerte. en su forma esquemática y a menudo simplificada. una economía de lo mismo en su relación con el otro. y por lo tanto una figura del mal. o presencia/ausencia. es posible extraer de esa proposición de apa­ escritura enmo remedio del olvido. ya desarrollada en el prim er cap ítu lo . Economía y aneconomía a la vez. de un a v u e lta posibl« de un discurso dominante contra sí mismo. que rechazan la idea misma de una universalidad posible del sujeto humano. a través y a pesar de todos los límites que la más fuerte tradición filosófica o cultural creyó poder reconocer entre “el hom ­ bre” y “el animal”. para mí. Pero la escritura es tam bién lo que a d o rm e ce. etnopedagogía. Por tanto. Luego la diffé­ rance no es una distinción. sin que sea necesario. la différan­ ce no es una oposición. con la inmensa problemática de la animalidad. usted plantea un problema esencial a nuestra modernidad. no bien hay una huella. reivind icar a este co m o una d iffé ra n ce y al m is"10 tiempo recuperar a Sócrates. muchos discursos de la época). ¿Cómo puede pensarse la diferencia como un universal sin ceder ni al comunitarismo ni al culto narcisístico de las pequeñas diferencias? ¿Cómo escapar a la psicología de los pueblos.

no ob stan te. por el contrario. Ambos términos son cercanos.iJ. hay que asumir responsabilidades políticas que nos ordenan cierta solidaridad co n los que luchan contra tal o cual discriminación. los hom osexuales u otros grupos. puedo comprender la ur­ gencia vital del reflejo de la identidad. S in embargo. comparto su inquietud ante la lógica com unitaria. contradic­ torias y sobredeterm inadas. donde esta polaridad es cada vez más acusada.. El riesgo debe ser reevaluado a cada instante.riencia ab stracta todos los resortes necesarios para el cuestionamiento de éti­ cas y políticas que usted ordena bajo la etiqueta del comunitarismo. en con textos móviles que dan lugar a transacciones siempre originales. al tiem po que subrayo sus límites. Pans. com o se decía antes. En este caso. es tratar de calcular el espa­ cio. Por lo tanto. causas tales com o las de las feministas. allí donde com pruebo una discrim inación o una amenaza. acentúo el m ovim iento hacia un polo o el otro. marginalizada. hasta el m om ento en que desconfío. La responsabilidad política ante situaciones siempre complejas. (Tr. B u en o s A ire s. trato de recordar la disociación cada vez más necesaria entre lo político y lo te rrito r ia l. o incluso cuando una co ­ munidad religiosa es som etida a la opresión. Pero debo hacerla mía. hasta el momento en que la lógica de la reivindicación me parece potencialm ente perversa o peligro­ sa. en particular en El m onolingüismo del otro. si algo sem ejante existe.6 siempre desconfié del culto de la iden­ tidad. es !a condición de una responsabilidad efectiva. inclusive en los m ovim ientos feministas. Por eso me siento dividido entre los dos motivos del republicano y el democrático. Esto en m odo alguno me impide desconfiar de la reivindicación identitaria o comunitaria en cuanto tal. los pueblos colonizados. por modes­ tamente que sea. Por lo tanto. según los contextos o los destinatarios. Puedo entonces aceptar una alianza mo­ mentánea. no vacilo en apoyar. prudente. a n te la com pulsión de la identidad. a ese m ovim iento que tien d e h acia un narcisismo de las minorías que se desarrolla en todas partes. como usted. y por mil razones que explico en otra parte. ya se trate de las m ujeres. ca st. los homosexuales. Según la situación. En esto no hay ningún relativismo. así com o de lo com unitario. M a n a n tia l ! . 19 9 6 . me gustaría ser a la vez republicano y dem ócrata. por lo menos provisionalmen­ te. y para hacer re c o n o c e r cu án d o una identidad n acio n al o lingüística amenazada. Le m onobnguàm e de l'autre. C ontinuam ente.. de manera un poco artificial. pero cada vez más disociados u opuestos. el tiem po y el lím ite de la alianza. y resisto. que con tanta frecuencia le está asociado.: E lmonolinguismo di1 1 otro. Usted sabe que las opciones políticas a menudo están determinadas por acentuaciones más «Jacq u es D errid a. puesta en m inoría. haciéndolos tan explíci­ tos e inteligibles com o sea posible. y por tan to de ese lím ite en la solidaridad. en Francia. En ciertas situacio­ nes. De una m anera general. El com unitarism o o el Estado-nacionalism o son las figuras más evidentes de ese riesgo. G alilee. deslegitimizada.

. Sí. y sobre todo a la representación. las que requirieron desde el com ienzo. efectivo.: llama extrañam ente la paridad. 'T é rm in o creado por Jacques Derrida. La inscripción de este apartado perm ite que la Asamblea vote leyes que extenderán de facto la paridad a todos los niveles de la sociedad civ il. la fe m in iz a c ió n de una 7 En febrero de 1999. en ese momento. en esta perspectiva. del debate sobre la paridad?7 Yo desconfiaba mucho del discurso. que por oposiciones claramente definidas: soy esto o aquello. por el otr<’> por el psicoanálisis al simbolismo grecofretidiano del Falo. y con las consecuencias o las im plicaciones más graves. la lógica y la retórica de lo que se 1. D. D. É. . que estipula la indivisibilidad de la soberanía republicana. porque si voto “en contra” estaré confirm ando un hecho masivo e intolerable: la subrepresentación de las mujeres en p olítica en un grado desconocido en Europa. una deconstrucción de todos los efec­ tos de falogocentrismo8 que no pretendía solam ente ser “teó rico ” o “especulati­ vo” sino concreto. h ace más de 35 años. E. En particular. y soy más bien esto que aquello. R . según las situaciones y las urgencias. Pero a partir del m om ento en que me d icen: “N o hay más J. R . Según ciertos sociólogos y estad ísticos. político. sin duda. votaré a favor de la paridad. R. por ejemplo. corro el riesgo de ratificar una situación catastró­ fica. la deconstrucción más insistente y explícita. el Parlam ento francés adoptó un te x to que introd ucía la diferencia los sexos en el artículo 3 de la C on stitución : “La ley determ ina las co n d icio n es en las cuales esta organizado el acceso igualitario de las mujeres y los hom bres a los m andatos electo ra les y funcio­ nes electivas”. QUÉ. y por ta n to la o b lig ació n legal una representación de esta diferencia. en parte.: Me parece que existen otros medios para luchar c o n tra esta subrepre­ sentación. Hay que votar sí o no a la paridad así determ inada”. y hasta claram en te m ay oritarias en cier­ tas ocasiones: es lo que ocurre sobre todo en los estudios y los o ficio s de la psicología. yo soy esto y aquello.: C o n el riesgo d e instaurar cuotas. y a pesar de todas mis reservas. S i me in tim an a votar “a favor” o “en contra”. Contradict el artículo 2. si voto en contra. N o.: que una elección binaria. a partir de falocentrism o y logocen trism o. y me pregunto por qué alcanza ese grado en F ra n c ia cu ando en otros campos de la vida social las m ujeres son ta n num erosas co m o los hom­ bres para ejercer los mismos oficios. É. Me inquieta la inscripción de la diferencia sexual en la C o n stitu ción . para desig' nar la prim acía concedida por un lado por la filosofía occid en tal al logos p la tó n ico y. ¿Qué piensa usted. según el cual solo existiría una sola libido (o energía sexual) y que ésta sería de esencia m asculina. A sí se encuentra inscripta en la ley la paridad.Y MAÑANA. percibo que. de las mujeres en la vida política. Francia es el país más retardatario en lo que respecta a la presencia. por las mismas razones que usted.

: Yo explicité m i o p in ió n en u n artículo publicado por el diario L Humanité. con la c o ndición luego de criticar los excesos suscitados por las lu­ chas. Una resistencia paralizada. sobre todo mujeres. ante una disimetría ya ridicula y espectacular en Europa.9 En otros países de Europa. es la necesidad de estar siempre a la vanguardia de las luchas contra las formas más amenazadoras de trabas a la libertad. Hachette Litter^tures. Pudieron alcanzar o acercarse al resultado buscado (. existe tal disparidad entre hombres y mujeres. en ciertos sectores. En todo caso.profesión sería la señal de su desvalorización. en respuesta al de Sylvane Agacinski del 6 de febrero de 1999. París. A decir verdad. naturalmente sola" .: Lo que usted afirma. Se trata de algo pasado de moda. colección 'Pluriel”. 10Jacques Derrida. véase Le piége de la paute. R. precisamente a causa de la resistencia de su propio cuerpo. si comprendo bien.. sin una modificación constitucional de cite tipo. j. 4 de m in o de 1999: adelante con la paridad. me pronuncié contra la paridad porque pienso que no se hace avanzar la lucha de las mujeres con cuotas. a la transformación constitu­ cional. sobre todo en Suecia. bajo la forma más hipnótica de un fantasma matemalista: la mujer ^terminada en su esencia. en L Humunite.|. Paliativo puramente francés en verdad.J eso es lo que se perfila. entonces. Para las romas de posición contra la paridad. pretendían hacer entrar a los adversarios de la paridad en la categoría de los misóginos y los reaccionarios. acusándolos de querer “borrar la diferencia de los sexos” y to­ mando como blanco a Sim one de Beauvoir. habían recurrido a una decisión jurídico-política form al a llí donde jamás pudieron ni quisieron cambiar las cosas. Tal vez habría que reflexionar en la manera en que progresa la lucha contra las desigualdades y por qué. De ahí provie­ ne ja renovación entre esos adeptos de la paridad de una concepción “maternalocentrista” de la feminidad: no existe desarrollo de la mujer fuera de la maternidad. La trampa del debate constitucional significa que nadie tiene confianza en sus propias fuerzas políticas |. a quien reprochaban no haberse realizado plenam ente como mujer porque no había sido madre. no estoy tan segura. É .. Además. C ontra un falocentrismo que ya no se podía asumir pú­ blicamente. algunos partidarios de la paridad. como madre. no fue necesario votar una ley para que las mujeres estén presentes en la vida política. paralizante. realmente fue preciso que una parte de los partidos ejercitase la violencia sobre la otra. a diferencia de los de otros países europeos. por no decir parisino Vtan poco universalizable (se habla demasiado y tan ligeramente de una universalidad Je ambos lados) que muchas otras democracias europeas.1 0 Y aclaro por qué. y que podría elegirse como tal. “Mes ‘hum anités1 du dimanche”. a m i juicio. . enfrente. 1999. recurrir al derecho. lo que me parece hasta humillante. 9Es la significación del artículo que publiqué en Le M onde del 11 de febrero de 1999. confirmaba un síntoma: los partidos y políticos franceses. en ciertos discursos. en este asunto. D..

É. a eso mismo que impugno: el relativismo y el comunitarismo. un con ju n to de rasgos culturales liga­ dos a lá historia de un Estado-nación. la filosofía o la historia del arte a partir de un criterio m ulticulturalism o Habría que “corregir” entonces tales obras cercenándoles lo que co n tie n e n de “incorrecto" respecto de las minorías oprimidas (m ujeres. y todos los intereses comunitarios que defiende. en su trad ició n . Este tér­ mino fue inventado por los conservadores para designar de m anera peyorativa una política de enseñanza considerada de “izquierda y radical” (e n el sentido americano del térm ino) y que consistiría en releer las obras clásicas de la lite­ ratura. subrepresentadas. pasando por S a d e ) . puedo verme llevado a adoptar posiciones que qui­ zá se asemejen.. etcétera). Pero en ciertas situaciones. que deben analizarse cada ver de manera singular. el soberanism o del E stado-nacio­ nal que se une a ese “rep u blican ism o”. resistiendo las amenazas provenientes de comunidades diversas y todavía m inoritarias. hasta reducidas al silencio. en suma. colonizados. y en una parte dominante de su historia. hay que tener en cuenta el con tex to de la m anera más sutil posible sin ceder al relativismo. a la manera de ver de la gente apurada. lo que se defiende bajo la bandera de la universalidad laica y republicana tam­ bién es (y eso es lo que no se quiere decir ni ver) una co n stelació n comunitaria: la república francesa.: Al respecto. encam ad o en él. la lengua francesa. No olvidemos nunca que los ejem plos de “com unidades” aso­ ciadas a la idea de un “comunitarismo” siempre son com unidades minoritarias (o minorizadas). pero h u b iera p o d id o h a b la r del falocentrismo heterosexual que denuncia el com unitarism o supuesto de las “mujeres” y de los “Gays and Lesbians”.. etcétera. I. del principio “republicano” contra el principio “democrá­ tico”. Y además no olvidem os nunca la evidencia masiva. D. etcétera. la unidad indi­ visible de un territorio nacional. quisiera interrogarlo sobre la n o ció n de “corrección política” ( political correctness. negros. homosexuales. Acabo de privilegiar la “nacionalidad”. o bien aquella que aún se cree la más fu erte. le niegan más fácilm ente su índole de “com unidad”. y como usted enseña desde h a ce ta n to tiem po en numerosas universidades americanas. que a menudo intentan disimular (o disimularse) aquellos que se hacen los abogados elocuentes del universalismo contra el comunitarismo o el diferencialismo. y en cuanto tal.. R. la ciudadanía francesa.H Y MAÑANA. etcétera. C o m o esta “com unid ad ” es la más fuerte. De aquí proviene la idea de “censurar todos los textos de la cultura occidental (de P latón a Freud.: En efecto. No soy partidario de ningún “comunitarismo" liso y llano. la comunidad más fuerte. como es ampliamente hegem ónica en el c o n te x to de este deba­ te. casi siem­ pre. hispanos. y tal vez pretende continuar en ese cam ino. o incluso lo “p olíticam en te co rrecto ”). El que protesta contra el com unitarism o “demo­ crático” en nombre de la universalidad “republicana” tam b ién es. S in em bargo. QUÉ.

en Le sep tiem b re-o ctu b re d e 1 9 9 4 . éstos lograron impedir que se celebrara la exposición. Débat. En 1995 yo lan cé una petición con Philippe G am ier para denunciar ese puritanismo que h ab ía conducido a anular una gran exposición consagrada a Freud en la Library o f Congress de W ashington porque ésta -claram ente orto­ doxa y p erfectam en te d iscu tib le . D . una doble trampa. 2000). Esta re­ visión de la enseñanza se desarrolló esencialmente en departamentos de inglés." Se apoya en otro movimiento llamado de “discrim inación positiva” (affirmative action). " La p e tic ió n fue p u b licad a en Les véanse Le Monde 138 ITrad. conviene valorizar una diferencia contra otra d iferencia. el re v isio n is m o e n h isto ria es una co rrie n te que p retend e ser crítica de los dogmas esta­ blecidos y q u e e n n in g ú n c a s o puede asim ilarse a un negacion ism o.que im plicarían pasajes llamados “incorrectos” para con las minorías. Uno escapa al prim er tiro solam ente para caer con el segundo. por esa razón. B arcelon a. Lamento que se haya importado esa consigna o ese eslogan am ericano p an denunciar todo cuanto no agrada 1 1 V éa se a l re s p e c to la p o sic ió n de Jo h n R .1 3 M e gustaría m ucho que hoy aclarara su postura. Searle. y sobre todo el abuso. Esta co rrie n te nada tiene q u e v e r c o n el n e g a c io n ism o .1 1 C on­ siderándose víctim as de un ostracism o. o.excluía los trabajos de cierta cantidad de historiadores llam ados “revisionistas” que impugnaban esa ortodoxia. "politically correct” . 1997. S I. Esta política descansa sobre la idea de que. por ello. pp. Fan's. en su lengua de origen. pp. 136¿Por qué el psicoaruílisis. E n F ra n c ia fue H en ry R ousso q u ie n in tro d u jo el térm in o de negacionism o e n L e syndrom e de Vichy. M i irritació n an te el uso. del 14 de ju n io de 1995 y . c a s t. E n nuestra p etición habíamos utilizado la frase “políticamente correcto” para designar a los fanfarrones de la ortodoxia y.’. Fayard. de ese seudoargumento es a n te to d o una respuesta francesa. 1 2 El té rm in o d e re v isio n is m o fue adoptado por cie rta can tid ad de investigadores am ericanos 4ue re c la m a n u n a r e v is ió n de los c o n c e p to s fundadores del freudism o. aunque estaba totalm ente de acuerdo con la propia inicia­ tiva. co n sisten te en negar la reali­ dad de h e c h o s c o n s u m a d o s . Pourquoi ¡apsyckmahse’. voy a tratar de avanzar con lentitud y prudencia. si prefiere. ¿No cree que hay un peligro real de exte n sió n de este pensam iento políticam ente correcto en los Estados U nidos? J.: Producto de im portación.: carnets de f'sychamlyse. Seu il. París. S. de fran cés y de literatura com parada. Paidós. que consiste en insti­ tuir por la v ía de la legislación un tratamiento preferencial en favor de esos mismos grupos hum anos víctim as de la injusticia. Hay que dejar esa expresión. "C rise des um v ersitésT . usted se negó a firm arla. V éase nuestro capítulo 7: “A cerca del antisem itism o v e n id e r o ”. 1 7 7 -1 9 1 . 1 9 8 ?. qu e niega la ex iste n cia de las cám aras de gas. A cerca de las polémicas. para reparar una desigualdad. Se traca del sitio de un debate de a lto riesgo y. De manera general. ¡9 9 9 . el dispositivo llamado “politically correct’’ tam­ bién es una escopeta de dos gatillos.

14 N o b ie n a lg u ie n se in d ig n a con justa razón por el co n te n id o de un libro s e m e ja n te (lib r o ta n a so m b ro so . h a b ía n sido exp urgadas para ser reem p lazad as por esp a cio s e n blain" (v éa se Le Monde del 3 de ag o sto de 2 0 0 0 ) . La Campagne de France. y c o n tr a los efectos retó rico s o p o lé m ico s de esa e x p resió n arm ad a q u e . A lg u n o s to m a ro n el p a rtid o de R e n a u d C a m u s e sg rim ie n d o la am en aza de u n a c e n su ra o de u n a “c o rre c c ió n p o lític a ” e in v o c a n d o e l d e r e c h o para to d o e s c rito r a un* lib ertad de ex p resió n sin lím ite . sobre to d o e n F ra n c ia . h a b ía n e scap ad o a la v ig ila n c ia del edin’1 h a b itu a l del autor. su b ray aro n la n e c e sid a d de someterse a la ley y o p o n erse a la v e n ta de o b ras q u e c o n t e n ía n ta le s e x p re sio n e s. m o d ificad a por la de 1 9 7 2 . p o r el c o n tra rio . R en a u d C a m u s d efen d ía e n él a los “fra n c e se s d e c e p a " c o n tr a los in m ig ra n tes y se en treg ab a a una c o n ta b ilid a d de los p erio d ista s "ju d ío s ” q u e tr a b a ja b a n e n F r a n c e C u ltu re . fl estu d iar las obras a n terio res de R en au d C a m u s. m e pa­ rece igu alm en te grave. . la v io le n c ia co n y u g a l. hasta de n e o co n fo rm ism o de izquierd a. 2 0 0 0 . P or lo ta n to . de q u erer in stau rar un p e n s a m ie n to . e l lib ro de e ste escrito r. por ta l o cu al voz autoau torizad a. por 1 0 dem ás. P re c isa m e n te e n esta form a se v o lv ió a v e n d er e n jul¡" LaC am pagne de France.(porque re alm en te eseo es lo que o cu rre ) o para a cu sa r de o r to d o x ia sospechosa y rit’ ida. Ja c q u e s D errid a fue uno de los firm a n te s de la p e tic ió n lanzada por C la u d e L a n z m n n n . P u e sto e n v e n ta e n abril de 2 0 0 0 . to d a re b e lió n . y ju s ta m e n te e n la s e c u e n c ia q u e u sted e v o c a b a : los q u e se alzaron 14 R en au d C a m u s. La p o lém ic a d e se m b o có fin a lm e n te e n un a m p lio d e b a te p ú b lic o ic fe n '1 ’ te a las re la c io n e s e n tr e el d e re c h o . a fuerza d e c h ic a n a s (por­ que esa es e n verdad la c h ic a n a ). v ease roicstP’ c a p ítu lo 7: “A c e rc a del a n tise m itism o v e n id ero ". q u e c a lific a b a de “crim in a le s" lo5 p asajes ra cista s y a n tise m ita s del lib ro (v é a se Le M onde del 25 de m ayo de 2 0 0 0 ) . la co rru p ció n p o lític a . c o n t e n ía a lg u n o s p a sa je s a n tis e m ita s y r a c is ta s . e n verd ad u n a policía llam ad a “p o lític a m e n te c o r r e c to ”. a h í lo te n e m o s acu sad o s in d em o ra . la d elin cu e n ­ cia o el c rim e n ). Puede c o n v e rtirse en u n a té c n ic a fá c il p ara a ca lla r a todos aquellos q u e h a b la n e n n o m b re de u n a ca u sa ju s ta . Luego. a u to r de u n as c u a re n ta o b ra s. ese c o n tr a -c o n fo r m is m o . Ese o tro c o n fo rm ism o . a n te s de su scitar una in te n sa p o lé m ic a . toda p ro testa. fue re tira d o de la v e n ta . desde h a c e m u c h o tiem p o me su b levé c o n tra el abuso m e c á n ic o . unas v e ce s. q u é sé yo. ta n to por la ceguera in g en u a y la n e ced a d “s o c io ló g ic a ” q u e se desplie­ gan en cada página co m o por las p u lsio n es y los tic s lite ra rio s e s tilo “vieja Fran cia de d e r e c h a ’’). P arís. E n e l e s t ilo d e la tradición m aurrasiana. los o tro s. e l antise­ m itism o. N o b ie n a lg u ie n se alza para d e n u n c ia r un discurso o una p rá ctica . S o b re esta c u e s tió n . la cen su ra y la lite ra tu ra . P or lo ta n to . lo a cu sa n de q u e re r re s ta b le c e r u n d o g m a tism o o una “c o rre c c ió n p o lític a ”. E sto s p asajes caían b a jo el peso de la ley de 1 8 8 1 . al tiem p o que ex p lic a b a h a sta q u é p u n to lo d e sco m p o n ía el n azism o y la Shoah. to d o s los d iscu rsos críticos que in v o ca n una norm a o recu erd an una p re sc rip c ió n é tic a o p o lític a . vario s c o m e n ta d o re s c o m p ro b a ro n qu e esraM ' m ech ad as de re flex io n es id é n tica s que. Im a g ín e se la escena: alguien p ro testa c o n tra tal o cu al p e rv e rsió n (p o n g a m o s e l ra c ism o . Fayard. qu e re p rim e c o m o u n d e lito tod a forma de in c ita c ió n p ú b lica al o d io ra cia l. e n to n c e s lo s e ñ a la n c o n el d ed o d ic ie n d o : “ ¡T e rm in e m o s con lo p o lític a m e n te c o r r e c t o !” S a b e m o s q u e esa e s c e n a se re p ro d u ce e n todas partes. p re te n d e m e te r e n c in tu r a to d o pensam iento c rític o . Tom e­ mos por e je m p lo el caso R en au d C a m u s . e n tr e e lla s v ario s v o lú m e n e s de un d ia rio ín tim o . y o tra s.

y com o aquí doctrinarios inflexibles que qu errían censurar o excluir todo c uanto no está de acuerdo con esta political correctness. D. en "Des coups de canon dans le vide?" y “La civilisation o c c id e n t a l dans les universités américatnes". en suma. en Vmgrvmc 5vele.. A lg un as obras -pienso sobre todo en el libro de D inesh D ’Souza-1 ' pre­ É. h a bría que decir m anipulada. la segregación racista..s .c. pp. el fe m in ism o . N ueva York. el a n tirra c is m o . ¡también fueron acusados de ser “p o lític a m e n te correctos"! Siempre es peligroso traducir o im portar u n térm ino de manera ciega. el posestructuralismo o incluso. cri: Anuales E . J' D. en el lenguaje. En la J.: j. R. En todo caso eso puede llegar. en la enseñanza. y el síntom a se den un cia por sí mismo. R . hay una vigilancia -que considero necesaria. pero es minoritaria. hasta a expurgar de los textos É. de manera mucho más extendida. el racismo. la politique et 1'université aux É tats. la diabólica deconstrucción. Las tesis excesivas Je D'Soum fueron criticadas sobre todo por Denis Lacome. por grupos políticos conserva­ dores del C ongreso y el Senado.: Independientem ente de tales censores terroristas. 1993. 265-301 . 1995. The End uf Racism.: filosóficos del pasado de palabras consideradas insultantes para con tal o cual comunidad. Caricatura hay. É. 2. pueden recor­ dar el falocentrism o. 1994. R . 43. com o a m enudo se tiende a creer o a hacer creer. Véase ta m b ié n Erica Fassin. 4-17. ''D in e s h D 'Souza. algunos tie n e n interés en hacer circular estadísticas imaginarias. o a veces sobre todo. D.contra tal o cual frase de R enaud Cam us. pp. por supuesto. A m enudo esto es caricaturesco. "Les intellectuels. es cierto que. por ejem plo.: universidad a m ericana existen fanáticos. Pero n o es un fe nó m e no masivo.: sentaron la universidad am ericana en su c o n ju n to com o un lugar totalm ente dom inado por censores que qu errían dirigir todo en nom bre de la política! correctness y defenderían fa n átic a m e n te dogmas tale* com o el comunitarism o. A llí. la denuncia de la political correctness en su origen es masivamente conservado­ ra y organizada. N o hablo aquí de los aspectos caricaturescos de esta política.: ¿R ealm ente es exagerado? Sí. in strum e ntal izarlo sin recordar o sin ser capaces de comprender la procedencia de su uso en el contexto actual de la sociedad americana. o. etc. y en ocasiones el p osm odem ism o .U W . Tratemos de com prender a qué ap unta esta denuncia. The Free Press. en ciertos casos. allá y acárespecto de todas las señales que.

la represión. Pero. Ni yo mismo me privo. A propósito de los homosexuales. que entonces tienen razón d e hacerlo. la vida política. Sigue siendo cierto que. la gran mayoría son negros.. la exclusión. Entre los prisioneros. aunque los síntomas d e desigualdad sean diferentes. los Estados U nidos son también. "•Véase nuestro capítulo 8 : “Penas de m uerte”. . un país donde las des­ igualdades son masivas..: ¿Mucho más que en Europa? j. etc. etnocéntrica o racista. la situación de las mujeres. Y con ellos otros. en el lenguaje. digamos. a pesar del progreso de los derechos cívicos. La historia de la affirmative action es com pleja. D . | .1 6 y no hay duda de que la casi totalidad de los conde­ nados a muerte ejecutados son negros. analizar este fenómeno con insistencia. la publicidad. más allá de la caricatura. y usted sabe que actualmente. R ecordarlo o enseñarlo. R. Y sospechoso. la escritura de los textos. que es minoritaria y poco presente. É.: En ocasiones esos excesos aparecen y. Caricatura que de todos modos apuntaría a expurgar los textos del pasado. Utilizar las palabras politicé correctness como un eslogan para disparar sobre todo lo que apela a la vigilan­ cia me parece peligroso. en ese caso. no se pueden negar los fenómenos d e exclusión. por un lado. en muchos aspectos. un país. se denuncian sus efectos per­ versos y negativos. Hay que recordar que en los Estados Unidos. tan visible com o a me­ nudo negada. ya se trate de la situación de las mujeres o los negros. Y negros (¡afroam ericanos!) pobres. incluso entre los negros. P . R. ¿es ceder a lo “políticamente correcto”? Por su parte. Cuando el término no favorece a con­ servadores en guerra. en vías de desarrollo. la enseñanza. El ostracismo (confesado o negado) de que aún son víctim as -tam­ bién en Europa. pueden alentar por ejemplo la violencia falocéntrica. los conservadores tie­ nen el derecho de quejarse. es imprudentemente retomado por gente de izquierda bastante refinada pero a resguardo de esos “lugares” peligrosos y duros (la opre­ síón. ¿es ceder a lo “políticam ente correc­ to”? En ese país hay una opresión racial indiscutible.: ¡Por supuesto! Y en todo caso distintamente distribuidas que en EuropaPor eso la vigilancia debe ser incansable.E. el racismo es un fenóm eno masivo. aquí o allá. la marginalización). una ética general cié la vigilancia me parece necesaria respecto de todas las señales que. requiere luchas legítimas y explica esa figura del feminismo americano que con frecuencia se tiene el error y la ligereza d e criticar en Francia.depende de la misma lógica. A ctu alm ente trabajo en la pena de muerte. Oponerse a ello sin descanso.

Tal manera de marcar la diferencia de manera negativa la veo también en ese Puritanismo que obliga a los profesores a dejar la puerta abierta cuando reci­ ben a estudiantes. con los fumadores de un lado y los no fumadores del otro. y creo que se lo debemos a la Revolución y a nuestro ideal republicano. .: En todo caso. R. ese señalam iento de la “diferencia” (y no de la diferancia) en los lugares públicos. a mi manera de ver. R. pero.la vigilancia sin duda se impone. durante una fiestita que nos reunía. D.D. Permítame una anécdota. implica una división en compartimientos inaceptable. al menos en su forma caricaturesca. no tiene el deber de ir al frente y pensar también en los peligros de los retrocesos y los efectos perver­ sos producidos por los movimientos de emancipación y por lo que se llama el posmodernismo? ]. uno no se adormezca o cierre los ojos ante todos los males “americanos” que engendraron. al tiempo que me sublevo ante el abuso “francés” de esa nueva "consigna”. Estoy de acuerdo con usted en subrayar que hay que luchar ince­ santemente por la emancipación.En resumen. tales abusos de lo politicaly correct. Vi cómo nuestro amigo Yosef Hayim Yerushalmi1 7 abandonaba una sala de profesores. que valoriza la integración del otro tal como es y no tal como uno desearía que fuese.: No conozco tan bien como usted los Estados Unidos. tengo la sensación de que la batalla está en la buena senda. Esos males están primero y son mucho más graves. con tal que. recuerdo una vez más que en los Estados Unidos -donde ese movi­ miento (political correctness) es mucho menos extendido y poderoso de lo que dicen. La exclusión del fumador me parece propiamente es­ pantosa. sencillam ente porque tenía ganas de fumar y en ese lugar era imposible. R. pero cada vez que voy siento una terrible violencia.: Sí. aunque subsistan l? Véase n uestro cap itu lo 9: “Elogio del psicoanálisis . ¿no piensa que cuando uno ejerce un magisterio como el suyo y es capaz de elaborar conceptos muy sofisticados. y sin duda por esa razón no me adapto tan bien a esos modos de pensamiento. en respuesta. É.: ¿No es lo que intento hacer tratando de evitar o demostrar lo que acabo de llamar la doble trampa? É. É. Este principio descansa en la idea de que la integración produciría en sí un cambio. pero muy felizmente no se aplica aquí con la misma rigidez. J. so pretexto de vigilar. por ejemplo a propósito de las mujeres.: No se o l v i d e q u e e n Francia se votó una le y d e l mismo tipo. para evitar que los acusen de tentativa de dominio o de seducción.

ese v ie jo -n u e v o a rg u m en to de au to rid ad m a tern ita ria . y e n o c a sio n e s da lugar a c o m p lo ts ta n p erv erso s c o m o el m a l q u e se p re ten d e a ta c a r. ¡y n o s o la m e n te e n los E stad o s U n id o s ! É. e stá n amenaza dos de ser m a ñ a n a las v íctim a s de c ie rto m a te r n a lo c e n tr is m o . la in v itó a to m a r u n c a fé. E n p rin c ip io .num erosas desigualdades.: S ie m p re es la c u e stió n lla m a d a d el “p o d e r”. D. É. el a co so sexu al e x iste .18 lo q u e e v o c a b a es p re cisa m e n te ese p ro b lem a de la mater. [ . É. los lazos c o n se n sú a le s so n c o n sid e ra d o s m en o s gra­ ves. in clu so si u n o e je r c e u n p o d er tra n s fe re n c ia l m ás e v id e n te so b re e l o tro . tra tá n d o se de un a lu m n o y u n p ro feso r. E n o c a s io n e s c o rre el riesgo de q u e lo a cu sen p o rq u e so n rió . ese n u ev o a rg u m en to . p o r la ley in te rn a de la u n iv ersid ad o p o r la ley e n g e n e ra l. R. d ig am o s. in c lu s o a in s tru m e n ta liz a c io n e s im p la ca b le s. a la p ro fe so ra ) q u e abusa d e u n a re la c ió n de p o d er v ir tu a l p ara sed u cir a a lg u ie n q u e. de u n o y o tro . L a figura del m al es e l ab u so d e u n a a u to rid a d fu era d e su c a m p o d e ejerci­ c io su p u esta m en te n o rm a l. m e p a r e c e n in s e n s a ta s . n u n c a lo o lv id e m o s. E n c u a n to al p ro ceso de “a co so se x u a l” q u e in v a d e c ie rta s universidades am erica n a s. D. ]. “Mes ‘humanités’ du dim anche”.. alg u n as legislacio­ n e s so n ta n c ó m ic a s c o m o a te rra d o ra s: un p ro feso r e n su o fic in a n o puede r e c ib ir a un a estu d ia n te sin d e ja r la p u erta a b ie rta .: E n las p asio n es am o ro sas siem p re h a y p o d er y d o m in io d e u n o sobre el o tr o .. R. E s to in sta la un m icro clim a de terror. d irig ió ta l “c u m p lid o ” a u n a e stu d ia n te . P o r lo d em ás. a su vez. Di­ c h o lo cu a l. su c u r r ic u lu m . j i 18Jacques Derrida. e n e l fo n d o . D. art. h a y que c o n d e n a r al p ro feso r (e n o c a sio n e s . ta m b ié n m e p a re ce in q u ie ta n te .. m uy ra r a m e n te .: E n e l te x to al que h ic e r e fe r e n c ia .: Es in d isc u tib le. E n este ca so pu ede ser p erseg u id o p o r la ley. cit. D. de­ p en d e de é l (o de e lla ) e n .: S í y n o .: L o q u e m e p a re ce a b e rra n te .. i J. E n el esp íritu y la le tra p u n tillo s a d e la ley. e n la legislación sob re e l sexual harassment. L as p r o h ib ic io n e s so b re la sexuali­ dad. e tc é te r a .: V oy a ir m u c h o m ás le jo s q u e u sted . R . m ien tra s q u e los h o m b res. y n o so la m e n te en la universid ad . J.

tipos de agresión para los cuales es difícil trazar la d istin c ió n . J.: La llam ad a “v io le n c ia p síq u ica ” pu ede alcan zar grados y form as de crueldad . p o r lo dem ás. j. por el o tro .. y la v io le n c ia llam ada an orm al o abusiva? É. D. hasta d e d o b le d isim etría v io le n ta . aq u í refinada. En su libro. pierde la cabeza. por un lado. la explotación del cu erp o o la transform ación del sujeto en m ercan cía y. aunque la pasión mejor c o m p artid a ja m á s ex clu y e cie rta d isim etría de la cual n u n ca está borrada la escena d e la v io la c ió n . o por lo menos lo q u e to d o e l m u n d o c o in c id e e n llam ar “v io la c ió n ”. en efe c to . q u e n u n c a h ay que subestim ar. la servidum bre voluntaria. la do m in ació n . co m o se d ic e . en un clim a de dram atización donde n o to d o e l m u n d o .: Yo e sto y d e a c u e rd o e n c o n d e n a r to d as las v io le n c ia s físicas. y en las cu estion es q u e usted redactó para los Estados generales del psicoanálisis (SGp). pero la d ifi­ cultad s o b re v ie n e n o b ie n se tra ta de v io le n c ia p síqu ica. sublim e. R': ¿C ó m o se p u ed e z a n ja r la cu estió n ? ¿Q ué sign ifica consensual? Los am an ­ tes pelean to d o e l tie m p o y ja m á s se p od rán so lu cio n a r las pasiones sexuales y amorosas a n te lo s trib u n a le s. oh a t . D. aquella de la que h a b lá b a m o s h a c e u n rato . . la que h ab ita la pasión y las relaciones am o ro sa s .l a s q u e siem pre. M i ten d en cia sería d ecir que la fro n te ra separa de un lado el ex ceso y el abuso de poder. ¿D ónde pasa la frontera e n tr e u n a v io le n c ia legítim a. M e p arece peligro so querer h acerlo . im p lican una forma de disim e­ tría. dictado el 8 de ju lio de 2000. sutil. a llá b ru ta l y m a siv a -. En c u a n to a todos esos tipos de v io len cia . subraya q u e la exclu sió n de la hom osexualidad debe cesar porque des­ cansa en un c o n c e p to dudoso de perversión. !J D. de alguna m anera. P or eso las leyes c o n d en a n la v io la ció n . R. del otro.: La d ificu lta d es siem p re distinguir en tre. Hay aquí una in je r e n c ia e n la vid a privada q u e m e p a re ce grave e inú til. la tran sferen cia. y. irred u ctible. Pourquoi la [ x y c k tn jy s e ? . En otros térm i­ nos.: T om em os el c a so del psicoanálisis y la hom osexualidad.» psychanjlyse dans monde”. wElisabeth R oudinesco. "Rapport stir I. p latón ica o romántica.: E sto n os c o n d u c e a la cu estió n de lo norm al y lo pato ló g ico . la pasión . É. y que h a sta d a c u e n ta del deseo de los am antes. pien so q u e n u e stra s so cied ad es d e m o c rá tica s d eberían ser extrem ad am ente vigilantes e n la c u e s tió n del libre e je r c ic io de la sexualidad y las pasiones am o ­ rosas e n tre a d u lto s.i. una vio len cia sexual en cierto m o d o "to le r a b le ” por ser “e stru ctu ra l”. R. u n ju e g o c o n fu so y perverso a carrea la ca teg o ría dei ‘‘a co so sex u a l” tal com o se pu so e n p r á c tic a e n los Estados U n id o s.

Creo que hay que abandonar la famosa regla no escrita instaurada en 1921 por los dirigentes de la IPA20 (Ernest Jones. Freud había sido prudente al respecto. FayarA 1997. aceptaba practicantes homosexuales. como usted. Permite que las parejas (homosexuales o heterosexuales) legalicen su unión mediante un contrato específico. yo soy favorable al P a c s . nueva edición 2000. K Fundada por Freud en 1910. París. Como si la categoría de “perverso” se aplicara sola­ mente a los homosexuales. contra una terminología que sería discrim inatoria. 1 964-1981). Por otra parte. “ Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. Por lo demás. R. la International Psychoanalytical A ssociation ( ip a ) está com­ puesta hoy por diez mil miembros que representan treinta y dos países.21 Tomé partido no solamente por el PaCS sino por la abolición de toda forma de clasificación que haría de la homosexualidad una “tara”. una “anom alía” o una desviación. Dictionnaire de la psychanalyse. en suma.22 y Lacan. 21 El Pacto Civil de Solidaridad [Pacs) entró en vigor en Francia gracias a una ley votada el 15 de noviembre de 1999. Sandor Ferenczi) que prohibía a los homosexuales el acceso al oficio de psicoanalista por causa de perversión.: Fui radical. en la Escuela Freudiana de París (EFP.i. en efecto. .

leyes. funciones simbólicas. Resta saber si esta diferencia es el componente mayor de las otras diferencias. T h é o . J a c q u e s D e r r id a : Estaría tentado de decir.3 Esa diferencia se trans­ mitirá al niño porque lo que permanece invariable es la realidad biológica de la fabricación de un ser humano. donde el m atrim o n io de los hom osexuales es adm itido por la ley desde sep­ tiembre de 2 0 0 0 . e s f . . Homoparentalités. y M artine C ross (com p. Una vez que haya sido con1La co p a ren talid ad es u n a situ ació n e n la cual una m adre lesbiana o un padre gay elaboran el proyecto de te n e r y ed u car un n iñ o co n com pañeros de los cuales unos son los padres biológicos y otros los padres so ciale s que ed ucan al n iñ o. ninguna disciplina (psicoanáli­ sis o antropología) puede sublevarse contra una realidad social de ese tipo. un padre social o un padre b io ló g ico . de 7 años. 2 2 -2 9 de junio 2000. El que hizo el bebé para ayudamos fue un amigo de mamá [ -i Más tarde yo voy a v iv ir co n una n iñ a. Eric Fassin. homoparentalidad. Nada permite decir hoy que los “hijos de hornos”. alrededor de 2 0 m il n iñ os son educados en situaciones de coparentalidad o de hom oparentalidad. límites. com o se designan a ellos mismos. Me parece que esta afirmación es inexacta. defiendo la idea de que es necesario aceptar que las parejas homosexuales puedan tener hijos: por adopción. el copadre puede ser un padre legal. états des lieux. De todos modos. París. 2 V éa n se al resp ecto D a n iel B o tillo . 1999. La h om oparentalidad es un térm in o que apareció en 1997 para desig­ nar una s itu a c ió n e n la qu e por lo m enos un padre se asume com o hom osexual. etcétera. FU F. De bue­ na gana se dice que en estas situaciones se renuncia a transmitir al niño la idea de la sacrosanta existencia de la “diferencia anatómica de los sexos”2 que sería necesaria para la elaboración de todas las diferencias imaginarias y simbólicas. M arcela lacub. 1859. 2 000. E n un testim o n io recogido por Le Nouvel Observateur. estén más perturbados que los otros o sean más ignorantes de esa famosa diferencia.’expertise fümúiale à l'épreuve de l’homosexualité. declara: "V iv o co n mamá y Tata. Parentes et difference des sexes. N u n ca tu ve un papá. Familias desordenadas ELISABETH R o u d i n e s c o : M e gustaría proseguir con la cuestión de la homosexua­ lidad evocando con usted la normalización de esto en las sociedades democráti­ cas. que no hay que prohibir esa experiencia. Por lo que a m í concierne. salvo que es más severa. A sí. Au-delá du PaCS. n o es tan com plicado para h acer bebés . ’ En H olan d a. ¡. coparentalidad1 o insem inación artificial con dador (de esperma) ( ia d ). de manera un poco abstracta y negativa.). aun­ que sepamos que toda sociedad humana descansa en la existencia de prohibicio­ nes. Tata es com o una mamá.3. Issy-les-M oulineaux.

quiero decir conservar.. É. entre las cuales la adopción de niños por homosexuales no es más que un caso parti­ cular.no deriva del lugar excesivo concedido a la omnipotencia materna. Si esta potencia fusional de la madre con el hijo es necesaria durante los primeros meses de vida para la socialización futura de éste. se ve obligada a una posi­ ción de omnipotencia frente al lactante en estado de dependencia. sus funciones más tradicionales (figura del padre. no lo olvidemos. deben recurrir a madres portadoras. La adaptación a nuevas estructuras parentales está en curso. “cabeza a cabeza”. en el otro hay un corte porque un hombre no puede ser inseminado pero puede dar su esperma. Luego. en el caso de la IAD. M e parece que esa disimetría se encuentra en la distribución de lös roles y de la organización psíquica inconsciente: los hombres en pareja se conducen más bien com o edu­ cadores. y proseguirá.: Por ejemplo. sucede lo que sucede: hay familias llamadas normales en las cuales los niños legítimos son muy desdichados. R. habrá fraca­ sos (¡hasta curas psicoanalíticas que intentarán “tratarlos”!). tam bién requiere niños legítimos. de la madre. por supuesto. En el horizonte se anuncia la cues­ tión mucho más general del modelo de la célula familiar occidental típica. hay una continuidad entre el orden biológico y la orientación sexual. Me pregunto si el peligro en general -ta n to en tre los hom osexu ales com o en tre los heterosexuales. Pero una ley represiva no cambiaría nada. creo.siderada lícita.)? Numerosas mutaciones se hallan en curso. Incluso en los casos más normales. sigan siendo parejas. a su vez. La pareja homosexual sigue siendo una “pareja” que. desigualdades de ritmo. com o los hay en las familias llamadas normales y legítimas. incluye o induce otras parejas. Hay que hacer todo lo posible para dar condiciones legales de ejercicio a prácticas donde se manifies­ ta el deseo. . No estoy seguro de que sea lo más grave o lo más transgresor. ¿Por qué no? ¿Tan lejos estamos de la norma dom inante? ¿No puede reconstituir. toda una combinatoria de parejas con tal que. la pareja heterosexual con dos o tres niños. M ayoritariam ente ocurre co n mujeres homosexuales mucho más que con hombres que. frente a los niños que tienen a cargo. al hacerse madre. tíos o tutores. cuando son homosexuales. en todo caso donde. de manera a veces muy conservadora. Es sabido que la mujer. pasará lo que deba pasar. en esa situación aparentemente nueva. Irreversiblemente. hoy se supone presente en la mayoría de los casos. Este modelo dom inante. En un caso. mientras que las mujeres imitan más fácilmente el modelo parental heterosexual. trenos. como en el matrimonio heterosexual. el de la “pareja”. Esa m utación será más difícil en “nuestras” sociedades para los niños adoptados por parejas homo­ sexuales. que sigue siendo. etc. y es la única condición requerida por el modelo. comprende. la madre luego debe renun­ ciar por sí misma a él para que el niño pueda abrirse al mundo de la alteridad. aunque aquí o allá puedan preverse reacciones.

en todas estas situaciones. concierne al modelo familiar y a su« normas. por el contrario. Y sobre todo de una madre supuestamente irremplazable. y por tanto a transformar una disciplina en código de deontologia y a convertir a sus practi­ cantes en censores o procuradores. el psicoanálisis -com o por otra parte cualquier otra disciplina. Yo me ubico del mismo lado que usted a partir de! momento en que se corporiza. yo compruebo que las parejas homosexuales tienden a mos­ trarse com o tan “normales” como las tradicionales.y la de los modernos. po­ drá.: Ya q u e usted me alcanza la palabra ‘‘deconstrucción”. ¿Una pareja de mujeres homosexuales engen­ dra dos madres? ¿No hay siempre. un lugar que puede ser el del otro o el del “diferente” (cualquiera que sea su sexo). porque eso equivaldría a excluirla o negarla. etcétera? Más allá de toda interpretación jurídica. incluido Lacan. Por otra parte.a lo que se llama “el tercero”.: Me parece que desde ya hay dos posiciones: la de los dogmáticos. A largo plazo. en principio. “entre nosotros”. J. al transformarse. interpretarla y tenerla en cuen­ ta. en que existe una realidad nueva. y por ende. j.: ¿Acaso una pareja de hombres homosexuales propone o impone dos pa­ dres a su hijo? N o estoy seguro. R . Me pregunto entonces si ese deseo de nor­ malidad cesará con la detención de las discriminaciones sociales o si. encarnado primero por el padre. podría mostrarse que la deconstrucción siempre fue “de la familia". como siempre. D . entre Los amigos. por el que ocupe simbólicamente el lugar del padre. El psi­ coanálisis siempre quiso ser un psicoanálisis de las familias. “deconstrucción de la fami­ lia" (con algunas pequeñas consecuencias "revolucionarias” que le dejo imagi- . toda suerte de relevos y sustitutos. transformar al psicoanálisis. lo que debería verse afectado por lo que des­ plaza el modelo fam iliar es precisamente la aproximación psicoanalítica de esta cultura.debe pensarla. Entre Freud y sus sucesores. la teoría edípica supone un modelo fijo: la identidad estable del padre v la madre. y no condenarla. atados a un modelo congelado que tiende a borrarse de la realidad social -aunque más no fuera con las fam ilias recom puestas. un padre y una madre. mas “deconstructores” y sensibles a las transformaciones inducidas por los propios sujetos. referencia muy estable y fundadora para la teoría psicoanalítica. Habrá que volver sobre este punto que considero decisivo. al punto de imitarlas de manera en ocasiones caricaturesca. E. tíos y tías. padre y madre? ¿Hasta abuelos. se acentuará. directam ente o no. me pregunto sobre todo cómo (y si) el modelo familiar. Esa m utación del psicoanálisis mismo debería corresponder por lo demás a lo que considera su misión primera: ocuparse ante todo de aquello que. D.

tengo la impresión de que la familia es eterna. como lo hacen los primatólogos. P ourquoi la psychanalyse?. coparentalidad. de la antropología. me parece. inseminación artificial. un lazo social organizado en tom o de la procreación. que su riqueza consiste al mismo tiempo en su anclaje en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles. R . es que hay. La transformación del medio psicoanalítico que usted evoca en su último libro4 -esa nueva generación de analistas y pacien tes. Y el modelo al que Freud -con 4 Elisabeth Roudinesco. lo que seguirá atravesando la Historia. También a veces digo que la deconstrucción es “lo que ocurre” o lo que ocurre como lo im posible. de los niños ilegítimos o legítimos. ’ V éase nuestro capítulo 5: “V iolencias co n tra los an im ales".por un lado.no deja de estar relacionada con la transformación de la estructura familiar. se convierte en “lo que ocurre a la familia” pero como lo im-posible. ob. de la filosofía. en las estructuras sim ­ bólicas.nar del lado de la sociedad civil y del Estado). suponiendo incluso que la prohibición del incesto sea un rasgo esencial de lo “propio del hombre” o de la “cultura” antropológica (enor­ me problema que aquí dejo picando). Puede se­ guirse el trayecto de estas proposiciones hasta los problemas que acabamos de evocar (P a C S .o del campo sim bólico. D . Pero habría que reintroducir el desafío de sus trabajos en el campo del psicoanálisis. É. algo que se llama familia. La familia llamada "animal”5 también merecería ser analizada en su complejidad. . J . que no está en peligro. de la familia monoparental. Bastante poco se interesa uno. ¿A qué se llama la “familia”? Yo no diría sin vacilar que la familia es eterna. yo no hablaría de una “eternidad” de cualquier modelo familiar sino de una transhistoricidad del lazo familiar. Bueno.: Por tanto. Nos enfrentamos con una transformación de la propia sociedad. o que haya. sociales y familiares propias del mundo llamado “animal”. Como usted sabe. Esta turbulencia social producirá efectos sobre la escena psicoanalítica: por el lado de los pacientes y por el de la formación de los clínicos. existe una modalidad de evitamiento del incesto entre ciertos primates que podría ser tenida en cuenta y hacer mover muchas cosas. Lo que es inalterable. con una transformación de ese modelo de que acabamos de hablar: ya se trate de la sexualidad. transformación de la profesión analítica por el otro. cit. et­ cétera).: ¿No cree que la tesis freudiana de la revalorización de la función paterna por el sesgo del falocentrismo sea la única que piensa a la vez la deconstrucción de la familia y su destino venidero en un mundo en mutación? En otras pala­ bras. homoparentalidad. Conjunto indisociable: transformación del campo social .

Eso ya existe. Se distinguen asi una madre genética. por lo menos endiabladamente complicada. aterrorizada. está terrible­ mente sobredeterminada. respecto de las perspectivas de la clonación. cabe imaginarse una recomposición. pero ¿a qué se parecerá su “organización” dentro de siglos o milenios? Difícil de decir. si no destituida. y desde hace mucho tiempo. en el sentido amplio. el estado civil. Pero ya se alegren o lo deploren. Ya. no digo “naturalizar”. ante toda suerte de fenómenos que no diré desconocidos.6 En el inconsciente de las familias más “formales”. pero todavía no “registrados” por lo que podría llamarse. jamás se sometió a esa “organización" estatutaria. En Francia. Se seguirán reinventando medios de “normalizar”. hasta legal y dominante en una sociedad dada. Muy larga y muy corta a la vez. y llegará el momento. siempre habrá “algo que se llama familia”. sin contar los padres. v de las reacciones a la clonación. la madre legal es la madre social.tantos otros— se refiere es solamente el de una secuencia. y cada vez singular. Así. sobre todo no por el inconsciente. me refiero aquí a lo que instituye un modelo normativo. É. Su porvenir es incierto. ¡hay tantas subespecies! Los “progresos” de la genética liberan o aceleran nuestra imaginación. la tercera lo adopta y educa. tiene una primera idea de la futura madeja. los efectos más inéditos. una "portadora” (o susrituta) y una llamada ' s i K i a l L a legislación sobre la filiación es diferente según los países. o ambas cosas a la ve:. regocijada. Desde ya. Muy larga porque cubre milenios. por otra parte se está anunciando. bien lo vemos. Si usted toma seriamente en cuenta la complejidad ya efectiva de las relaciones parentales en las socieda­ des occidentales. a los injertos de órganos. D. No sé si es previsible la duración de la microrreflexión actual sobre la familia monoparental o sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. no se doblega. ¡Eso también es el inconsciente! ¡Con el “sin-familia”! ¡Con un hombre y una mujer se pueden hacer muchas cosas! ¡Con la dife­ rencia sexual (y la homosexualidad no es indiferencia sexual) pueden imaginar­ se tantas configuraciones llamadas “familiares"! E incluso en lo que nosotros consideramos como “nuestro” modelo más estable y familiar.: 6En ciertos casos de IAl\ un n iño puede salir de tres “madres": la primera hace el don de sus ovocitos. a la inseminación artificial. en apariencia inasimilables y monstruosos de esos nuevos poderes tecnogenéticos. y muy corta porque.: ¿En q u é piensa? En familias donde habría no solamente dos o tres madres. felizmente se J.. una combinatoria extremadamente complicada. la experiencia efectiva. producida no solo a partir de una lógica interna de !a transforma­ ción sino a partir de las transformaciones tecnogenéticas. sino también en familias compuestas de 3 + n padres. Ya. según la escala escogida.. . R. la segunda lleva el niño y lo pare. en que será. Con la palabra “organización”. fue instituida.

del T. pues. etcétera? Estas viejas preguntas siguen siendo o vuelven a ser muy nuevas. un lazo social alrededor del alumbramiento en todas sus formas. a diferenciar. etcétera)? ¿Qué es la integridad de una persona? ¿En qué m om ento y según qué crite­ rios se define su origen? ¿Qué es un nacim iento? ¿Qué cosa. es decir. n u nca será la de un “sí o no” a la clonación sino la de un “cóm o”: cóm o tratar la diferencia o la repro­ ducción de lo idéntico. efectos de proximidad. es sabido que ciertas clonaciones terapéuticas pronto serán dom inables y útiles. sino sexuada de otra manera.8 “relación sexual” (incluso allí donde no la hay. * En francés la duplicación salta a la vista: qu'est'Ce que c'est! Si traducimos palabra por palabra. empieza a relativizar. ¿qué es la “naturale­ za”?. 167-168. es ajeno a toda “clonación”. hasta semejanza. sería “¿qué es eso que eso es?”. ya sea clasificado como ‘hombre’ o ‘mujer’. en: Point' de suspension. cuyos esquemas ideológicos y presuposiciones me­ tafísicas fueron objeto de análisis críticos. La cuestión. en ese móvil de marcas sexuales no identificadas cuya coreografía puede acarrear el cuerpo de cada ‘individuo’. diferencias sexuales. de la h om osexualid ad o l¡> heterosexualidad. en todas partes en la “naturaleza” y en la “cultura". Recuerdo cosas que deberían ser. Por eso siempre habrá no LA fam ilia sino algo que se llama familia. según los criterios en uso”. que equivalen a lo mismo. des­ de hace tanto tiempo. que comienzan a ser evidentes: antes de pensar en monstruosas generaciones de clones armados hasta los dientes y dispuestos a invadir Europa. y ante todo “¿qué es la duplicación?” ¿Puede formular­ se la pregunta “¿qué es?” sin que una duplicación virtual. de organización de la sobrevida. multiplicarlo. (N. y del 7 Sobre la cuestión de la clonación. lazos. los primeros delirios reactivos. . cit. a com plicar las primeras reacciones. La d istin ción entre clonación terapéutica y reproductiva no es procedente m ientras no se haya respondido a preguntas de apariencia filosófica: por ejem plo. más allá J e la diferencia binaria que gobierna el bienestar de todos los códigos. gracias en particular a esas muta­ ciones tecnogenéticas. que nunca prescinde de cierta clonación. véase nuestro capítulo 4: “Imprevisible libertad”. y por lo tanto sin que cierta clonación haya posibilitado este lenguaje?* N o digo esto para embaru­ llar las cosas y evacuar una cuestión grave. como diría Lacan). atravesarlo. ni mucho menos. ob. pp. más allá de la bisexualidad ta m b ién . En todas partes donde hay repetición y duplicación.) ’ “Relación desde ya no a-sexuada. “artificial” o no: por lo tanto. én esa cantidad indeterminable de voces entremezcladas. hay clonación. Precisamente soñando con salvar por lo menos la posibilidad de esta cuestión me gustaría creer en la multiplicidad de voces sexualmente matea­ das. QUÉ. en la “naturaleza" o en la “cultura”. ¡Como si la clonación 7 com enzara con la clonación! ¡Como si no hubiera diferentes clonaciones! Corno si no hubiera una manera clonesca de reproducir el discurso contra la clonación. más allá de la oposición femenino/masculino. y por lo tanto muy pronto consideradas com o indispensables. dividir­ lo. ¿qué es una re­ producción (“natural” o no..48 Y MAÑANA. por no decir deconstrucciones.

lo que entonces permitiría negar que esta pueda depender de un entorno o de una organización psíquica inconsciente. É..: N o me gustaría dejarme encerrar en la opción naturalismo/constructivismo. siempre está suspendida. m etapsicoloeia. 1996|. distinta de ¡a psicologia clis tca . a la manera de un género9 (gender). y por lo tanto. otros afirman que es innata. " Freud n u n ca abandonó la idea de encontrar un fundamento biológico a la oream :ación Psíquica. Pero esta persistencia de un orden no produce ninguna figura ex priori determinable de cualquier modelo familiar. En otras palabras. Algunos homosexuales sueñan inclusive que unos sabios descubrirán un día el gen de la homosexualidad. existe una suerte de "cul­ tura ”. presupuestas o consideradas como adquiridas en tal opción. se o rie n tó h acia la con strucción de un. Todavía es preciso saber qué se entiende por psique En Fre ud. c it. usted inscribe el concepto de psiquismo. hasta genética. Ariel. O d ile Ja c o b .: ¡dcnoJadcs: reflexiones sobre la cuestión gay. cast. La pensée de la difference. cosa que n o le impidió renunciar a construir una “biología del espíritu”. los otros. Barcelo­ na. D . B ella terra . En lo biológico y en lo genético hay cifrados cambios de orientación. sostie­ nen la idea “naturalista” según la cual la sociedad -y por lo tanto el psiquismotendría un fundamento biológico determinante. . A c erc a del gen de 'a homosexualidad. Paris. complejos en sí mismos y no simple­ mente “naturales”.: \Usenlmo.derecho. Barcelona.10 ]. En este debate tropezamos con la idea de un posible fundamento biológico de las sociedades hum anas.: En el fondo. 1999 [Trad. la relación entre lo psíquico y lo biológico. diferida a una elaboración venidera. veas« Elisabeth Roudtnesco. com o usted sabe. en Reflexions sur la (¡uestion gay. Pourquoi la psychanalysc?. Fayard. femenino: el pensamiento de la diferencia. por el contrario. Yo intento no ser ni naturalista ni constructivista. que son considerables. no quisiera renunciar ni a uno ni al otro. que ur lu ía l is categorías de Pierre Bourdicti. si esta última palabra remi­ te a una suerte de con fección artefáctica totalm ente desarraigada. París. instintual. unos pien­ san que la homosexualidad es una cultura. que posibilita todo tipo de construc- “ Es la tesis de D idier E ribon. 10 V éa se al respecto Françoise H eriticr. ob. Y no considero legítima ninguna de las cuantiosas oposiciones conceptuales que son llamadas. Entre ambos. Por el co n tra­ rio. en ver­ dad. muy com plicada. hasta una “técn ica” de lo genético. R . M e gustaría tratar de encontrar una senda para tomar en cuenta los determinismos genéticos y biológicos. una identidad construida. unos piensan que toda forma de organización psíquica no es más que una construcción cultural o social.1 1 En todos estos problemas. cast. Mavuíin fémmm. vque apuntaba a elab orar m odelos teóricos no directam ente relacionados con una observación clínica. 19 9 6 (Trad. En esta perspectiva. fuera de toda premisa biológica. en las generaciones futuras. 2 0 0 0 ). “lenguajes” y “escrituras".

p. en el nacimiento. siempre habrá un lazo familiar airededor del nacimiento. en la inmanencia de lo viviente. En ciertos "momentos”. y por consiguiente. sustituido. el “nacimiento” es acaso todavía una cuestión de porvenir. París. ruF. sin acre­ ditarlas. “Rem arques sut un cas de névrose obsessionnelle” (1909). con el mismo tipo de seguridad. irreductible e intraducibie. pero no. al lado del testimonio de los sentidos. Usted conoce la supuesta certeza según la cual siempre se sabe quién es la madre. justamente. esas equivalencias tan a menudo consideradas como seguras. 1954. se sustrae a esas categorías. la psique -o la cultura. o lo simbólico. le consagró poca atención "pensante” a aquello que. por una prótesis. esta différance puede interrumpirlas. Esta tesis es retomada por Jacques Lacan en su elabotación del concepto de Nombre-del-Padre. en: Cinq {«^chanatyses. “vida”. un significante. una cuestión muy nueva. reemplazado por un suplemento vicariante. Sin embargo. cierta herencia genética. jamás lo hace) apenas deja una huella (ni un signo. no bien aparece esa diferancia. de las leyes llamadas geneticobiológicas. la economía de una nueva configuración. de progresivo y p erfectib le. en otros. citando a Lichtenberg.toma el relevo. Véase Élisabeth .1 1 1 2 Sigmund Freud. por otra parte. Freud se apoya en y apuesta tranquilamente a esta “evidencia” (la su ­ puesta evidencia de la maternidad. y en todo caso el psicoanálisis). no se podría borrar el nacim iento. 2. ni nada que pueda decir “presente” o “ausente”. y la no-evidencia de la pater­ nidad) en su relato del caso de “el Hombre de las ratas”. No son solamente "momentos” diferentes de la diferancia. no quiero ren u n ciar al sa b er b io ló g ic o o g e n é t i c o e n lo que tiene de abierto.51. etc. quién es el padre. Para volver a esa palabra. La propia interrupción pertenece al campo de los posibles genéticos o biológicos.ciones. entre otras cosas. lo aneconómico. sin duda. “Lichtenberg: ’El astrónomo sabe más o menos con la misma certeza si la lliníl está habitada y quién es su padre. radicalmente diferente. puede introducir. La paterni' dad sería inducida por un juicio. Para volver a la cuestión de la familia. Por lo tanto. La interrupción diferancial es a la vez reinscripta en la economía de lo mismo y abierta a un exceso del muy otro. el comienzo. la ciencia. por un suplente en el que aflora la “técnica”) y lo otro (absolutamente hetero­ géneo. Pero la filosofía (y sin duda también. Por lo tanto.. Diferancia significa a la vez lo mismo (lo viviente solamente diferi­ do. el muy-otro o la muerte). y a pasar del matriarcado al patriarcado". o sea. o más precisamente (porque puede no aparecer como tal. habría psique. las más de las veces. sino una huella). el de la conclusión lógica. pero sabe con una certeza muy diferente quién es su m adre’• un gran progreso de la civilización cuando la humanidad se decidió a adoptar. la procedencia. la maternidad comprobada por una percep­ ción. La filosofía está mucho más adiestrada en trabajar las cuestiones del origen y el fin. un relevo diferancial. justamente. de la vida y la muerte. Pero ¿qué es “nacer”! Si se lo distingue rigurosamente del origen. para retomar.

Por lo demas. Pero será solamente una aceleración. y la madre “simbólica” o “fantasmática” ser diferente de la “verdadera” madre. ¡Sin hablar de tantas otras madres que vinieron a tomar el relevo! D icho en otras palabras. “Mamá”. una de las madres. de una in ­ ferencia tan desligada de toda percepción inmediata como esa “ficción legal” de una paternidad conjeturada por un razonamiento (legal fiction. R. menos que nunca puede uno estar seguro de que la propia madre es la que uno cree ver pariendo. Una engañi­ fa muy interesada. Los poderes tecnocientíficos (inseminación artificial. una différance. Madrid. en una irreductible pluralidad. oh. Jacques Lacan. Paris.. la identidad de la madre (así como su posible identificación jurídica) depende de un juicio tan derivado.. y cuántos otros ejemplos de madres que no son mamas y de mamas que jamás serán madres.la que educaba al niño. La posición de la madre nunca es reductible a la de la genitora. pero una engañifa. me parece más frágil que nunca. era una engañifa. Galilee. Véase también Jacques DemJ. la madre portadora y la que se convierte. e¡ padre podía convertirse en la verdadera madre. es precisamente eso: más de una madre. también. madre portadora. etc.) sin duda acelerarán. . este esquema. en la madre. y la certeza adquirida en el m om ento del alumbramiento. D. Hoy. Pero lo más difícil de pensar. primero de desear.De esto deduce que el patriarcado es un progreso de la razón y del juicio racio­ nal. salvo como una monstruosidad. É . en el futuro. Y lo sigue siendo. decía Rousseau. como el psicoanálisis no es el único que nos lo enseña desde siempre. Trott». la proyección de un deseo poderoso.i.: Mal de archivo: una impresión freudiana. Mal J'archhv.: Sobre todo en el siglo xvill. una mutación en la relación padre/madre. 1995 (Trad. siempre fue una madre “simbólica” o “reemplazable”. Sin embargo.: Otra evidencia: antes de llegar a la posibilidad de las madres portadoras. la madre “daba a luz”. como el padre. a mi juicio. un paso más allá de la percepción sensible. decía el Ulises de Joyce respecto de la paternidad). La madre no es solamente la genitora pues. se sabe que. R. luego de aceptar. Roudinesco. Pero era otra mujer -una nodriza. pueden ser dos personas. por cierto. cast.: ¿Puede aclararlo? J. cit. otra persona puede convertirse o haber sido “la” madre. pero más “verdadera” que ella. en ciertos medios sociales. clonación. Hoy. hablando con propiedad como se dice impropiamente. I996|. por especta­ culares y temibles que parezcan sus efectos: la “madre". incluso y sobre todo en Freud. para siempre y más que nunca. É . Suplementos de madres.

). É. en general. 2001.)1’ En adelante se multiplican las posibilidades de hacer llevar un semen por otra mujer que es simplemente un “vientre alquilado". la función simbólica y el constructivismo. distin­ guir: entre las formas de vida como entre lo “viviente” y lo “muerto”. ¡El genitor no es el padre! El padre es alguien que reconoce a su hijo.: Estoy de acuerdo con usted. pero la novedad respecto de ese modelo clásico de la ficción legal y la supuesta certeza de la maternidad es que en adelante es posible identificar al padre biológico gracias a exámenes genéticos. no hay que mezclarlo todo. lo biológico. Comen­ cemos entonces por aplicar esta aptitud para discernir a la vida misma. pero la organización de los sitios respectivos se vuelve más móvil. aquí hay un cambio radical. la figura genética de la “vida" sobrevive. Desde el punto de vista de la relación naturaleza/razón. habrá un nacimiento y un lazo familiar alrededor del niño. D. la oposición ficción legal/maternidad natural por fuerza deberá desplazarse. (Sin duda habría que afinar la distinción entre madre y maternidad. El hilo de esta primera filiación existe. deseo de la madre y deseo de maternidad. ya no es posible negarlo científicamente (¡incluso allí donde consiste en interrumpirse y diferirse!). por enigmático que siga siendo el lazo aparentemente figural entre la vida llamada natural y la vida del espíritu. ni siquiera la que pare. por eso. No obstante. habrá que delimitar una relación irreductible entre lo que se llama por un lado lo genético.: Identificar a un genitor no equivale a designar un padre.. N o hay que aplastar una sobre otra las capas de lo “viviente”. No hay vida (“ani­ mal" o “humana”) que no suponga cierta aptitud de discernir. distingamos las estructuras y los niveles. D. y por el otro lo simbólico o lo “cultural”. Y de manera no solamente legal. R . lo “natural”. Sigue siendo cierto que.: Hoy menos que nunca. la madre reconoce a su hijo. de un viviente que siempre consiste también y sobrevive en saber y en saber discernir. Nunca fue “natural" para ningún “viviente” (“humano” o “animal”). Como ese lazo “social”. prefacio a Jacques Trilling. Este invariante permanece­ rá. Habrá que aprender a reaprender a tomarlo cada vez más en cuenta. Lo estoy inten­ tando en otra parte. Por consiguiente. pero cada vez lo parecerá menos. “La veilleuse”. Circé. Toda la oscuridad se concentra en esta 1 1 Jacques Derrida. o una “madre portadora”.I. como se dice en italiano. No se construye de cualquier mane­ ra. como se dice en francés. la madre no es la que llevó el niño. No quiero elegir entre la genética. Hasta en las esferas aparentemente más espirituales. . James Joyce ou l'écriturc m atricii’' Belfort. En mi opinión. analizar. “simbólico” o “fantasm ático” siempre permanecerá alrededor del nacimiento.

Muchas especies de lo que neciamente se llama "el animal” h acen de esto una experiencia fina. o incluso prepolíticos. estabilizarse o desestabílizarse en el curso de una histo­ ria cuyo fin nunca es determinable. complejas. como otro”. pero viene a incorporarse. recurrir sistemáticamente a la huella. compleja. el deseo o el fantasma de apropiación no es de orden meramente genético. Fíjese lo que ocurre con las sustituciones de niños en las maternidades.y la historia del derecho lo reconoce.) opera un cambio en nuestras representaciones de los orígenes y las filiaciones? Sí. eso cuenta para los procedi­ mientos judiciales. el lazo parental se establecerá de la misma manera. sino que además uno sería muy imprudente si lo reser­ vara a la “fam ilia” humana. las inversiones fantasmáticas son absolutamente necesarias . nunga seguro) entre el “momento genitor” y el “m om ento simbólico”.“experiencia” que llamamos tan rápido el “reconocimiento”. tíos. porque es (un poco) mío (un poco. Más allá o más acá del derecho. Paternal o maternal. Vaya.: Pero de todos modos. ¡Y no solamente entre los “monos superiores”. un poco más) yo mismo. y fundar un lazo (siempre más o menos estable y frágil. Ni noticias. D. si el secreto es bien guardado. los padres quieren absolutamente tener su propio hijo. concreta. Pero no cambia gran cosa para los desafíos de que hablamos y que son prejurídicos. R. para las leyes sobre la herencia y la criminología. sobre un fantasma de la genética: “¡Esta es mi sangre!". a la prueba. En el orden del fantasma.: ¿No cree que el hecho de poder identificar con certeza la “huella” de tal o cual individuo determinado (un genitor. guardado incluso del inconsciente. ¿no alimentaría a ese fantasma narcisístico de Una paternidad finalmente “probada . en nuestras representaciones.: É. pueden extenderse. etc. Desde el punto de vista de la organización simbólica. “padrastros”. sus modalidades pueden ser diversas. es decir. Pero si uno remplaza el suyo por otro niño sin que ellos lo sepan. con toda suerte de recursos “sustitutivos” y relevos “proféticos”. Es esta “experiencia” la que va a dar lugar a un tejido muy complejo de posibilidades simbólicas. por lo tanto para el derecho y las técnicas de la policía ai servicio del derecho. “amo a mi hijo porque es mi sangre. R. N o solo ese fenómeno de “reconoci­ miento” jamás se reduce a su dimensión legal ni a cualquier privilegio “pa­ ternal” o “m aternal”. para alimentarse como pará­ sito. al archivo absoluto. “ma­ drastras”. y no solamente entre los mamíferos! É. etcétera. un criminal. J. . Y en efecto. en su conceptualidad a menudo ambigua). retorcidas.

o parecérsele. Hay un fantasma de lo genético: uno ama a sus hijos más que a los de los otros porque uno proyecta hacia ellos una identificación narcisística: es mi sangre. Lo que es importante para mi equilibrio. Écrits. Algunos lo desean. debe tener acceso absoluto a su historia. es yo. no hay eficacia del engaño en este campo. Bruylant. É . con lo que se llama un saber seguro.: Pero en nuestras sociedades. ya que se sabe que de todas maneras la verdad se inscribe en el in­ consciente. pero eso no establece ninguna paterni­ dad. con hijos adoptados. Y jamás sabré. No hay un archivo absoluto. “La part du père e t de la m ère à l’aube l’an 2000”. no conozco los orígenes de mis padres. Y “crecer”. “fantasma narcisístico”. El fantasma se pone en movimiento. Yo más bien estoy a favor. lo que significa “creer”. M e parece que yo conozco a mi padre y a mi madre. 143-160. Poe. y seguir cavando. cit. contra Lacan.: ¿Qué responder a una amiga que le dice que los “padres deben decir la verdad a los niños”? En efecto. Bruselas. c it. b En La carte postale. Aunque me hayan engañado eficazmente hasta el fin de mis días. aunque la deformen. Genevieve Delaisi de Parseval. habrá un levantam iento del anoni­ mato referente al origen de los niños nacidos bajo X o surgidos de una insemi­ nación artificiai. lo que ocu­ rrió entre mi padre y mi madre presuntos “alrededor” de mi nacim iento. 1998. y los niños a quienes se engaÉ. Hay que cavar. da movimiento a partir del momento en que el padre y / 0 la madre cree efectivamente ser el “padre” auténtico de lo que de ese modo crece en ellas. tanto en los casos de adopción como en los de ia d . Jacques Derrida com en tó el fam oso sem in ario de L o ca n sobr^ “La carta robada” de Edgar A.: Por cierto. sostu­ vo que una carta no llega por fuerza a destino15 -e n otras palabras que no hay imperialismo del destino significante-. ai respecto.. R. En este caso y en otros.j. Mucho más allá. en: Liber amicorum M arie-Thérèse M eulders-Klein. es que me sien­ ta bastante seguro de que mi padre es mi padre. A mi juicio. oh. Francamente. si lo desea. . sin duda.: ña sobre su origen siempre presentan síntomas que significan que su incons­ ciente conoce la verdad. D. y mi madre mi madre. no lo creo. Droit com paré des pcrsonncs t’t <* lafamille. La verdad siempre termina por emerger. la creencia puede funcionar. D. Usted que. j . pero lo que es seguro es que un niño. Y el fantasma puede ser más o menos el mismo. y la huella no es una prueba. ¿cómo puede creer en la eficacia de un engaño? 1 4Véase. otros no. R. V éa se ta m b ié n nuestf capítulo 9: "Elogio del psicoanálisis". Y el crecimiento de una creencia. Véase Jacques Lacan. para mi “salud psíquica”. ob. más vale que el niño crea saber. Pienso por otra parte que los padres deben decir la verdad a los niños sobre su origen. pp.

) pueden dejar en espera lo que usted llama la verdad. cons­ ciente e inconscientemente. y si. aun cuando -según criterios “objetivos” y un concepto de verdad que no tienen nada que ver con lo que hablamos. En efecto. la Sra. É . se dejan pasar síntomas. como sería necesario. D. o sea. como acabo de hacerlo tan rápido.: . la paterni­ dad. en efecto no hay ninguna eficacia. la maternidad. de Warens hubiera podido persuadir a Jean-Jucques que ella era auténticamente "M amá”. D. precisamente porque una carta siempre puede no llegar a destino es por lo que los engaños (y otras cosas semejantes. J.“Mamá" no fuera su madre. si usted quiere) que no se reduce a un liso y llano proceso genético. no mienten al transmitir la verdad de su ignorancia. no funcionará. De otro modo funciona. inconscientemente. Por supuesto. la cosa tam bién funcionará. A menudo. Se vuelve “verdadero”. de la veracidad y del síntoma en una lógica que tome un poco en serio al psicoanálisis). tiene razón. cuando los propios padres ignoran el origen del niño. pero no siempre.: Pero cuando uno guarda un secreto de ese orden sobre el origen de una filiación. aunque sea “falso”. el secreto que quieren disimular siempre retoma en forma de síntomas. Pero si yo estoy absolutamente seguro. lo habría sido. É. R. Cuando hablo.j. No habría sido una mentira o un disimulo. D. y no es aquí. donde tendremos el tiempo de desplegar. j. la filiación. suponiendo que ese “liso y líano” exista. pistas múltiples. lo que esperamos desesperadamente considerar como verdad.: Si guardan el secreto dejando los síntomas del secreto. Si realmente. etc. N o hago el elogio cínico de una men­ tira que funciona gracias al inconsciente o que funciona bien con él (aunque con frecuencia deba tomarse en cuenta. deseo que me entiendan con prudencia. Si algo es eficaz para la conciencia. de una “eficacia” que pasa por el inconsciente.: A condición de que sea cierto y los padres no oculten un secreto sobre la filiación.: Buen ejemplo. De hecho. improvisando. extravíos. yo solamente propongo tener en cuenta una causaüdad específica (causalidad psíquica o simbólica. no necesariamente. No. la noción de eficacia debe pasar por el inconsciente. malentendidos absolutos. pura hipótesis. no puede suprimir los síntomas. R. la gran cuestión de la verdad. de que mi madre es mi madre y mi padre mi pa­ dre.

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En 1890. cast.: El porvenir de la ciencia. que va a la par de la transformación de lo humano en máquina. se reconocen en el hecho de que nun­ ca. 1976]. pero también. utilizaré con menos facilidad que usted la palabra “experi­ mentalismo” o “experimentación”. . ¿Piensan las “neuronas”? Pregunta muy antigua y en general mal formulada por los representantes estatutarios de la ciencia “neurológica”. 1949) (Trad. Sin embargo. p u f . Ernest Renan criticaba ya esta actitud denunciando la "religión de la ciencia” (París. Dictionnaire d’histoire et de philosophie des sciences. en la biología. 852. sin embargo. El cientificismo es así un “discurso sobre la ciencia que pretende abolir la filosofía desplegando el propio discurso de la ciencia". en las investigaciones sobre el genoma. París. El gesto experimental no necesariamente es cientificista. Doncel. no serían evacua­ das las determinaciones inconscientes.4.1 Contra esta influencia. Imprevisible libertad ELISABETH R o u d i n e s c o : Ahora que hablamos de la huella genética o biológica. me pregunté si no sería necesario restaurar el ideal de una con­ cepción casi sartriana de la libertad de la que. Los hombres y las mujeres de ciencia. p . una entidad que incluye todas las ciencias. casi nunca son cientificistas. es decir. lógicamente podemos encarar la cuestión del cientificismo contemporáneo. e r r i d a : Por supuesto. por falta de Ja c q u e s D 1El término de cientificismo se generalizó a partir de 1911 para designar la creencia según la cual La Ciencia -es decir. en L’Avenir de la science. Madrid. y de manera diferente.podría explicar y resolver el conjunto de los fenómenos humanos. surgida del discurso científico y ligada al progreso real de la ciencia y las ciencias.). Si el cientificismo consiste en extender ilegí­ timamente el campo de un saber científico o en dar a los teoremas científicos un estatus filosófico o metafísico que no es el suyo. en psicología. 1999. Calmann-Lévy. por otra parte. el cientificismo no es la ciencia. que pretende reducir todos los comportamien­ tos humanos a procesos fisiológicos verificables experimentalmente. comienza allí donde se detiene la ciencia y donde se exporta un teorema más allá de su campo de perti­ nencia. El cientificismo desfigura lo que tiene de más respetable la ciencia. en: Dominique Lecourt (comp. de esa ideología. Puede haber experimentación en las ciencias de la naturaleza. Pero es cierto que el experimentalismo llevado tan lejos como sea posible debe ajustarse a la especificidad racional en la que se despliega.

pero ¿a qué se llama pensar?). tam­ bién es problemática).cultura filosófica. Véanse Méiüwcom cartésiemes. 1990. los “científicos” a veces dicen cualquier cosa cuando se mezclan con la filosofía o la ética. oh. el cálculo. pero no hablaré tranquilamente de la libertad. París. Precisa' mente por eso utilizo raramente la palabra libertad como sé que usted la utiliza. 575. nerlos en sus campos respectivos (pero a veces es difícil la delim itación de tal "campo" y no depende únicamente de la competencia del “especialista” como tal. reales o virtuales. un fantasma (fantóme ). cast. las más poderosas máquinas de formalizar. En ciertas ocasiones. la postergación del mundo trascendental (o époché) conduce a transformar la onto­ logia (o estudio de las realidades abstractas) en una egología: el ser se reduce al yo que piensa. cit. por ejemplo. con fenómenos mecánicos. 1986. pero la asocia al deseo. una “horrible libertad”.. en Écrits. sino para “pensarla” de otra manera. en cuanto a la evaluación institucional de una competencia. . PUF. En cuanto a confundir (más bien diría articular) el “pensamiento” (lo que se llama así. los “comportamientos humanos” o el “psiquismo”. durante la entrevista que sigue a su Conference ¿c Louvain. En mi opinión. todas las aporías o los “im-posibles” que ocupan a la "deconstrucción" allí mismo donde ella pone a prueba. en el lengua­ je. 1986] y Jacques Derrida. Le probóme tk ti genese dans la (M nofàk de Husserl (1953). Lo que me molesta en algunos cientificistas a los que usted alude es que sus modelos mecánicos no siempre están a la medida de la hipercomplejidad de las máquinas. el pensamiento más “libre” es el que transige todo el tiempo con efectos de máquina. defenderé la libertad como u n exceso de complejidad respecto de un estado maquinal determinado. ¿No dijo Lacan en alguna parte que jamás utiliza esa palabra?2 Si desconfío del término “libertad” no es porque suscriba cierto determinismo mecanicista. Pero con frecuencia esa palabra me parece cargada de presupues­ tos metafísicos que confieren al sujeto o a la conciencia -es decir. realmente es en nombre de la ciencia que hay que estar muy atento contra el cientificismo y el positivis­ mo cientificista. Las más de las veces asocia el término al de locura para significar que el ser del hombre no puede ser comprendido sino “porque lleva en sí la locura como límite de su libertad" También sostiene que la libertad humana es una ilusión. sin embargo. lo que no le impide hablar de ella en muchas oportunidades. eso me inquietaría si nos enfrentára­ mos con una actitud sistemáticamente reductora y simplificadora. pp. no para descalificar la “máquina” en general. la muerte y la revolución. Hasta creo necesario y comparto el interés que se tiene por las máquinas y la complejidad de su funcionamiento. Por competentes que uno pueda supo. FCE. Por lo tanto. 157. Introduction à laphéiwmiínohguj (1929). 2En efecto. en 1972. que jamás habla de libertad. París. Cosa bien conocida. muy por el contrario. Lacan dice a Françoise Wolf.783’ En Husserl. México. producidas por los hom­ bres (y de las que dan fe. [Trad. a un sujeto egológico-3 una independencia soberana respecto de las pulsiones. y lucharé por unas libertades.: M e d i­ ciones cartesianas: Introducción a la /ínomenologw. Vrín. pensar de otra manera su advenimiento e historicidad).

por el acontecimiento. hay máquina.: Máquinas hay en todas partes.M i chine. La venida del otro. Freud. Lo más lejos que sea posible. Lo que habría que tratar de pensar -y cuán difícil resulta. ¿a qué máquinas alude usted? j. es 4Jacques Derrida. calculabilidad y repetición. etc. es decir.es el acontecimiento con la máqui­ na. en cambio. por lo imprevisible. existe en la máquina un excesc respecto de la misma máquina: el efecto de una maquinación y algo que desbarata el cálculo maquinal. aunque más no fuera por saber bien dónde estamos afectados por el otro. Así. y sobre todo en el lenguaje. entonces militaría para que se reconociera esa libertad y se la respetara.) y un no'calculable que no pertenecería va. R .4 Sin embargo. Freud tuvo en cuenta la máquina de la economía y el producto de la máquina. en: Ripie. el cálculo. por lo tanto de cálculo inconsciente. por definición. É.la economía. Galtléc. Hay que acechar en todas partes los efectos del cálculo económico. el arribo del recién llegado. “Le ruban de machine à ecrire". por ejemplo la fin itud. el límite de un po­ der. la repetición. Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis 'V éase Jacques Derrida. Jacques Derrida interroga el pasaje de lo neurolópico ¿i lo psíquico en !a obra de Frcud. ningún análisis neurológico supuestamente exhaustivo puede en­ tregar el encuentro del otro. por esencia.sería lo que excede a la máquina. nuestra referencia común y privilegiada. Je toda máquina determinada. al acontecimiento más allá de todo cálculo. si es posible. Parts. al orden del cálculo. habla de economía. Puede llamarse a eso libertad. la máquina. En esa conferencia. de principios de cálculo (realidad. en: L’écntme ei la difference. N in­ gún cerebro. entre lo maquinal y lo no-maquinal se pone en práctica una relación compleja que no es simple oposición. ob. la máquina. Yo definiría la máquina como un dispositivo de cálculo y de repetición. allí donde uno no está preparado o dispuesto a esperárselo. para acceder. N o bien hay cálculo. "Freud et la scène de l’écriture" (1966). es incalculable. Y también aquí distinguiría entre un incalculable que permanece homogéneo al cálculo (al que escaparía por razones contingentes. el otro res­ ponde siempre. pero solo a partir del momento en que existe lo incalculable. El acontecimiento -que por esencia debería permanecer imprevisible y por tanto no programable. Si la libertad es un exceso de juego en la máquina. D. ’ Sin embargo. y por tanto igualmente de toda técnica y de toda economía. de repetición y de compulsión a la repetición. etc. . hay que tener en cuenta la programación. Cosa que intento proponer en otra parte.: Pero. 2001. que. pero prefiero no hablar de libertad del sujeto o de la libertad del hombre. Por lo tanto. en el nombre y la figura de lo incalculable. placer).

Logró unir dos tradiciones antagónicas modificándolas a ambas. en Conferences d'introduction à la psychanalyse (1916-1917). Porque si uno está realmente determi­ nado de todos lados y ninguna falla es posible. la exploración de lo íntimo). Prefiere remitirse a máquinas. a un origen bien anclado en una soberanía territorial. A propósito de un campo que conozco bien. económicas. Están admitidas. 363-364. me parece. y la responsabilidad científica. al yo. 1999. por un lado. 1985. “Une difficulté de la psychanalyse (1917). ert L’inquiétame étrangetéetautresessais. pp. aunque fuese imaginaria. algo que se ase­ mejaría no a la diferencia o al exilio sino a "raíces”. “ La fixation au trauma. también eso es el saber. Alianza. una psicológica (la más dolorosa): no ser ya el amo en su morada (Freud). en vez de lo universal. sobre los cuales no tiene asidero. Fue en nombre de esa misma supuesta cientificidad de su práctica y de su teoría por lo que algunos psicoanalistas se hicieron cómpli­ ces de las dictaduras latinoamericanas afirmando que su ética les imponía per­ 6 Freud subraya que la investigación científica hizo padecer al narcisismo humano. 1 8 1 -1 8 7 . 20011- . R. de la filosofía del sujeto. recordaría que fue siempre en nombre de una supuesta neutralidad científica -y por lo tanto de un cientificismo. es que ese sujeto moder­ no y descentrado no quiere saber nada de ese inconsciente cuya existencia conoce. Madrid. De aquí proviene mi idea de restaurar un espacio de libertad para ese sujeto determinado o limitado por todas partes por máqui­ nas (sociales. Parl's' Gailimard.por lo que los dirigentes de la Asociación M undial de Psiquia­ tría. la invención de sí. Pero lo que es más nuevo todavía hoy. pp. L’inconscient". Véase Sigmund Freud. a neuronas. a una por la otra: el modelo neurofisiológico y el “espiritualista” (la introspección. se corre el riesgo de reemplazar lo psíquico por lo cultural e instaurar. Además. cast. É . Se convirtió en la filosofía del sujeto “descentrado”. no a negar o ignorar esa venida imprevisible e incalculable del otro. tres grandes vejaciones: una cosmológica: no estar ya en el centro del mundo (Copérnico). Gailimard. la noción de determinación inconsciente y la tesis freudiana de la s tres heridas narcisísticas6 forman parte de nuestro discurso. lo que desafía o desvía de otro modo el principio de razón en cuanto se limita a “dar cuenta” ( “reddere rationem”i “logon didomi”). de la psi­ quiatría (clasificación de las enfermedades). París.: Hoy. y por el otro de las antiguas tera­ péuticas del alma (tratamiento por la transferencia).: Introducción al psicoanálisis. hace 25 años. se negaron a denunciar los usos abusivos de su disciplina en la ex Unión Soviética. el cientificismo siempre es nefasto en el terreno político. [Trad. Saber “tener en cuenta" lo que desafía las cuentas que deben rendirse. biológicas). a procesos orgánicos.(eso) que llega en cuanto acontecimiento imprevisible. Todos sabemos hoy que tenemos un inconsciente. y en ese sentido el psicoaná­ lisis tomó el relevo de la filosofía de la conciencia. una bioló­ gica: no ser ya semejante a Dios sino a un animal (Darwin). A eso añadió una herencia clínica surgida.

Elisabeth Roudinesco. En el momento de llamar a eso libertad. vol. En cuanto a la manera en que hoy se vuelve a una causalidad meramente traumática u orgánica.7 Y hoy asistimos a una versión más soft de esta actitud. La única tentativa. en particular para recibir o hacer surgir lo que viene. 1956. ni siquiera inconciencia. Faynrd.: Por supuesto. 1994.i teoría llamada de la seducción. en ciertos pasajes de La experiencia de la libertad de Jean-Luc Nancy. Sin negar las determinaciones económicas. bajo los nombres de otra ética. lo que vendrá. no lo llamaré ni sujeto. en el origen de toda neurosis. del acontecimiento. y hasta libertad del Dasein. Bajo el nazismo.8 veo en esto una actitud regresiva. a las reglas de un cálculo mecánico. siempre tengo miedo de reconstituir un discurso filosófico que ya fue expuesto a cierta deconstrucción (libertad como poder soberano del sujeto o independencia del yo consciente. el camino más convincente para dar a la palabra o al concepto de “libertad” una virtud posdeconstructiva -cosa que a menudo me parece indispensable. La singularidad en cuanto tal (ya sea que aparezca como tal o no) no se reduce jamás. 1^50).—creo percibirla. de una repoiitización a la medida de otro concepto de lo político. 198S ¡Trad. de una transformación en curso del derecho internacional. » Jean Luc Nancy. una su­ puesta cientificidad de la aproximación a enfermedades mentales que no es más que una explotación psíquica de los sujetos. D. ni yo. en efecto. y debe resistir a ese determinismo. La naissancc de la psychanalyse (Londre>.' 7Véase. Parí>. Frecuentemente se invoca.manecer neutrales frente a las torturas y los ataques a los derechos del hombre. 2 (1986). el argumento de la neutralidad de la ciencia fue abundantemente explotado de esa manera. j. o a una huella para explicar la neurosis. Calilée. etc. la que supone la existencia de una seducción sexual real. querríamos salvar. . ni siquiera a las leyes más indiscutibles de un determinismo. Barcelona. Debemos explicamos precisamente sobre las palabras sujeto y libertad. o a ese imperialismo del discurso determinista. fundada en l. ¿Cómo llamar a eso? Es difícil. pero lo convertiré en uno de los lugares del otro. ni conciencia. En efecto. cast. H istuni de la psychanalyse en France. pero yo no veo tan bien lo que usted llama “cierto espacio” que. 19961. Paidós. Lo que resiste. su ncuiwicu. S igm und Freud. cuando Freud había abandonado esta tesis en 1897. cuando Freud abandona su primera concepción del aparato psíquico. y por ¡o ranto de un trauma. voluntad del “cogito”. al respecto. biológicas o sociales. * Fue el 21 de septiembre de 1S97.: La experiencia de la libertad. etcétera). en una cana a W ilhelm Fliess. Paris. por ejemplo en psiquiatría. en su misma existencia. puede dejarse cierto espacio al psiquismo y a la idea de libertad subjetiva. la singularidad está expuesta a lo que viene como otro y como incalculable. de lo incalculable. París. fv f. L’expérkncc de la liberté. por lo menos percibirla.

ni una figura sexualmente definible según las segu­ ridades binarias de la homo o la heterosexualidad.: Si.lo “libre”. el recién llegado. R. lo que debe ser un acontecimiento digno de tal nombre. la venida de (lo) que viene pero todavía carece de figura reconocible. Apenas. del subsuelo de mi pasado. mi soberanía o mi autonomía.: ¿Algo así como la dimensión de lo trágico? j. mi prójimo (fíjese todos los discursos que serían cuestiona­ dos entonces por (lo) que así viene). El otro que se precipita sobre mí no se presenta necesariamente ante mí en horizontal. más allá de todo dominio. É. con frecuencia o c u rrió q ue h a b lara de l o que vie ne ” Ê. la pro ­ mesa. de manera tan responsable como sea posible: lo que llega o se precipita sobre mí. lo incalculable. verticalmente ( ¡no del Altísimo. no deba ya no responder. lo im previsible. etcétera). Por eso. o en todo caso supuestamente está abierto por (lo) que viene. “(Lo) que viene” ex­ cede un determinismo pero también excede los cálculos y las estrategias de mi dominio. una ocurrencia que me sorprenda absolutamente y a lo cual y a quien. mi hermano. pues. D. el otro e s mi ley. la respuesta. aunque nadie sea un “sujeto' líbre”. aquello a lo cual estoy expuesto. sino de tan alto!) o sorprenderme cayéndome de espaldas. presentándose ante mí.: ¿Lo que viene? J D. mi seme­ jante. y no solamen­ te un hombre o una mujer. R.: Puede llamárselo trágico con ciertas precauciones. debiendo contentarme a veces con sentirlo u oírlo. como un objeto o un sujeto anticipable sobre el fondo de un horizonte. y que por lo tanto no es necesariamente otro hombre. se abre cierto espacio de libertad. el otro-. puede caerme encima. mi responsabilidad en la heteronomia. el acontecimiento. Ya no hay horizonte para el otro sino para la muerte. lo irresoluble. de tal manera que lo vea venir horizontalmente. cu an d o ten í a que n o m b ra r cosas de ese orden . mi libertad sin autonomía). Por eso esta figura está ligada a todas las cuestiones políticas . que sin embargo parece presuponer. descendido (antes y para la prenda. de lo cual o de quien yo no pueda. Puede ser tanto una “vida” o incluso un “espectro” de forma animal o divina sin ser “el animal” o “Dios”. Eso es lo que puede ser. y de tal manera que no lo vea venir. de un porvenir previsible. incluso que jamás-lo vea. Lo que se precipita así sobre mí no viene necesariamente a mí para elegirme. en este lugar. el acontecím ien to. lo que surge. Heteronomia. requiere y desborda imprevisiblemente a la vez mi res­ ponsabilidad (mi responsabilidad antes de mi libertad-. a mí. el empeño. existe algo “libre”.En el curso de est os últim os añ os. un espaciamiento li­ berado. por detrás o por debajo.

la posibilidad de la libertad sería para usted lo que viene. y a decidir. D. A llí es donde estoy expuesto y felizmente. Pienso sobre todo en la clonación. Entre el saber y la decisión se requiere un salto. no como un determinismo que impide el ejercicio de la libertad subjetiva. una decisión del otro que no me exonera de ninguna responsabilidad.1 0 Aunque técnicamente tal reproduc1 ( 5La c lo n a ción h u m a n a reproductiva es una técnica que permite crear embriones para re'fnplantarlos en un útero y engendrar un bebé genéticamente idéntico a un individuo ya naciLa clonación n o reproductiva consiste en fabricar embriones para utilizar algunas de sus células con fines terapéuticos y tratar enfermedades como la diabetes o el Alzheimer sin riesgo de . Podría pensarse entonces la cuestión de las avanzadas de la ciencia biológi­ ca. Con el determinismo de que usted habla. A llí donde el otro puede llegar hay “por venir” o un por­ venir. la filosofía. Cuando digo “racionalmente”. Freud y el psicoanálisis.: Entonces. A (lo) que viene bajo el nombre de razón. no comparto la posición de aquellos que demonizan la ciencia sin comprender que es el cientificismo.de la soberanía. el que embiste tan violentamente contra el hu­ manismo. É. soy vulnerable. y que hay que presuponer en todas partes). E r.: Todo es ya pasado o presente. con un imaginario de la ciencia del que no hay por qué tener miedo en las circunstancias actuales. aunque sea necesario saber lo más y lo mejor posible antes de decidir. si me atrevo a decir. y trato de demostrar. yo estoy expuesto.: ¿Porque t o d o estaría clausurad o ? j. destinado a ser libre. incalculable. y no la ciencia. La condición de la decisión (de la decisión necesaria. sino como algo que debe incluirse en ese incalculable. una decisión “pasiva”. pero con las reservas que acabo de bosquejar. R. Puede llamarse a eso libertad. Proposición escandalosa para el sentido común y para la filosofía. en qué “mi” decisión es y debe ser la deci­ sión del otro en mí. no decido. predeterminar. Pero allí donde viene (lo) que resta venir. de la que ya hemos hablado. a todas luces apelo a una historia de la razón. lo que sería desconocible: el acontecimiento imprevisible. tampoco decido. si no e s más que el predicado de lo que soy y puedo ser. y no hay porvenir. Si sé lo que hay que decidir. Pienso que el fantasma de la fabricación de un ser humano (clonación reproductiva) tiene que ver con el cientificismo. Acerca de esta cuestión. en la medida en que no puedo prever. Pero si la decisión está no solo bajo la autoridad de mi saber sino también en mi poder. y por tanto también a su por-venir. pronosticar. e s la prueba de ese irresoluble de que acabo de hablar bajo la forma de “(lo) que viene”. Por eso a menudo digo. pero cuyas necesidad ineluctable e implicaciones creo que racionalmente (no puedo hacerlo aquí) es posible demostrar. si es mi “posible”. no hay porvenir.

ética. si examinamos de cerca ese concepto de clonación -la reproducción de dos individuos idénticos. No e s posible controlar o prohibir la reproducción en general. de dos estructuras de vivientes idénticos-. R . En agosto de 2000. Por último. . Aunque (es una hipótesis. Reflexionando. Luego. S in reproducción identificante no habría tampoco cultura. Roger-Pol C ^ ■ Nadine Fresco.: Es muy complicado. uno trata de reproducir alegando coartadas. Ante cierta imaginería. más efectivas. en la familia. y así me explico la s reacciones inmediatas y pasionales de ciertos individuos y responsables políti­ cos del más alto nivel. j. genéticas. Marc Augé.que la posibilidad de la clonación no será explotada necesariamente con fines terroríficos. no se debería encarar un proble­ ma semejante dejándose impresionar por imágenes. un saber supuesto.ción e s posible. Pero. La “competencia” filosófica. un clon deberá ser un sujeto y encontrar una identidad singular. hubo. Por todas esas razones. hay que saber -y aquí nos aproximamos a consideraciones m ás realistas. Véase al respecto Henri Atlan. en la cultura y en la enseñanza. D .: Absolutamente. hay que empezar por reconocerlo. los llamados “sabios” patentados del Comité de ética. su supuesto saber (la sabiduría no es solamente un saber. Mireille Delmas-Marty. D . París. más concretas y prácticas. el status del clon no será el que hoy se imagina. J. en la lengua. Lo idéntico vuelve todo e i tiempo. eso se produce todo el tiempo en la reproducción en general. entiendo que uno esté espantado. Le clonage human. en la tradición. precisamente porque. para existir. En cierto modo. É. aquí menos que nunca) es el lugar mismo del problema. destinada a curar ciertas enfermedades . no es posible negar q u e existe lo idéntico. por las razones que decía hace un rato. a todas luces marca un progreso indiscutible de la ciencia. justamente. ¿no es cierto?) uno no se planteara ninguna pregun­ ta sobre las competencias científicas o la lucidez supuesta de esos “sabios” . comprendo su terror y también puedo com­ partirlo. por supuesto. encaramos aquí zonas de decisión donde la propia idea de competencia. y que se multiplica. creo que a Freud le hubieran apasionado los problemas actuales. esencialmente inadecuada. eso siem ­ pre existió. cierta teatralidad de la reproducción idéntica y en serie d e individuos humanos. desde e l punto de vista de la imaginación. Seuil. en la nación. política o jurídica de dichos “sabios”. tienen una perti­ nencia rigurosamente insuficiente. el gobierno británico una opinión favorable a la clonación no reproductiva. creo que. d e saber. de sabiduría. Al respecto. de todos modos. Hay que analizar tambié n rechazo. hay y habrá clonación. Las legislaciones no impedirán la clonación. por ejemplo. 1999.: La clonación no reproductiva. y que vuelve.

e s a compulsión imaginativa de aprehender lo peor, lo monstruoso (tuvimos muchos ejemplos en la historia de las ciencias y las técnicas), y no tratar la cuestión como si fuera una e indisociable. Hay diferentes problemas bajo e se nom bre de clonación. No es posible pronunciarse a favor o en contra de la clonación en general. También aquí, más vale preparar una aproximación d i­ ferenciada, progresiva. Sin dejarse paralizar, sin ceder a una reacción legislati­ v a amedrentada, a una respuesta política reactiva bajo la forma del “todo o nada”.
É .R .: Es lo que se hizo, me parece. j. D .: Las grandes decisiones todavía están por venir. ¿Quién hace qué y con

qué? Desde el punto de vista concreto y legislativo, hay que encarar con pru­ dencia, caso por caso, sector por sector, los problemas ligados a tal o cual posi­ bilidad. ¿Quién hace qué con ese poder considerable? No estoy contra la clonación en general, pero si se anuncia una amenaza de reproducción de seres humanos, quiero decir como una amenaza efectiva, masiva, etc., según crite­ rio s a determinar, habrá que llevar a cabo una guerra política, como se pudo hacer en otras situaciones. No sería la primera vez. Siempre hubo reproduc­ ción. Tomemos por ejemplo el caso del adiestramiento. No pienso solamente en e l adiestramiento de los animales sino en el de ciertos militantes políticos. Se trata de “reproducir” individuos que piensan lo mismo, que se conducen de la m ism a manera respecto del jefe y en la horda, según esquemas muy bien cono­ cidos. Aquí también se trata de clonación. Sin hablar de todas las técnicas, de todas las prótesis, de todos los injertos, por ejemplo, y no solamente en la cosa militar y la dirección de las guerras clásicas y modernas.
É. R.: Sea como fuere, h o y nos enfrentamos con otra cosa, ¡con la introducción d e un mecanismo de reproducción de lo idéntico en el orden biológico!

J -D .: Pero ¿dónde comienza lo biológico? ¿Cómo se delimita? ¿Qué van a repro­ ducir? É -R .: En el debate actual, creo que es necesario distinguir el cientificismo de la verdadera actitud científica sin olvidar jamás que algunos sabios perfectamen­ tepueden concebir, en nombre de la ciencia, proyectos delirantes." Yo perci"Subrayemos por ejemplo que es precisamente al biólogo americano Hermann Joseph Muller (1890-1967), premio Nobel de medicina en 1947, a quien le debemos el insensato proyecto de crear un banco de esperma de premios Nobel destinado a engendrar niños inteligentes.

bo una barbarie en algunas manifestaciones cientificistas, en los desbordes cognitivos o del comportamiento por ejemplo, en la medida en que fundamen­ talmente, cada vez, se trata de reducir lo humano a un cuerpo sin sujeto. En m i opinión resulta útil releer, al respecto, la famosa conferencia de George s Canguilhem, “El cerebro y el pensamiento’’,1 2 en la que denuncia como una barbarie toda forma de psicología que pretendiera apoyarse en la biología y la fisiología para afirmar que el pensamiento no sería más que el efecto de una secreción del cerebro. A mi juicio, hay que combatir las mitologías cientificistas que, por ejemplo, pretenden que una computadora bien programada un d ía podrá escribir, mucho mejor de lo que lo hizo Proust, En busca del tiempo perdi­ do. Por lo demás, pienso que el reciente desciframiento del genoma, que mues­ tra a las claras que la ciencia no aporta ninguna solución “preparada” a la organización de la vida humana, permitirá que los científicos critiquen ellos mismos las derivas cientificistas. De todos modos, me siento impactada por la mezcla de géneros que hoy s e produce entre los campos de lo “racional” y lo “irracional”. Hace poco, a propó­ sito de la clonación, el muy serio Congreso americano consultó al gurú de la secta Rael (Claude Vorilhon) para que diese su opinión sobre la cuestión de la clonación reproductiva. Pero el gurú mencionado, que preconiza la clonación reproductiva, es la exacta réplica de esos sabios locos imaginados por la litera­ tura fantástica. Y también un charlatán que explota financiera y sexualmente a sus adeptos. El reunió a cincuenta mujeres de su secta dispuestas a recibir un huevo repro­ ducido idénticamente cincuenta veces y, gracias a ellas, pretende “duplicar" a un niño muerto a la edad de diez años y que sus padres esperan resucitar. Por otra parte, ya hizo llevar a cabo la implantación por su equipo de “sabios”. Lo inquie­ tante en este asunto no es que tales fantasmas atraviesen una secta -eso siempre existió-, sino el hecho de que un discurso delirante de este tipo pueda ser puesto en el mismo plano que la ciencia por una autoridad tan respetable como el Con­ greso americano: aquí se unen el cientificismo y el ocultismo.1 3
J. D.;

No habría que moldear las reacciones eticojurídicas sobre esa caricatura cientificista, o dejarse encerrar en una simple alternativa: un determinismo mecanicista, fisicalista, fisiologista, por un lado, y por el otro, sana y salva, la bella libertad del pensamiento humano. La responsabilidad que debe tomar cualquiera, en particular los le g is la d o ­ res o los políticos, debe responder, o tratar de corresponder, a lo que se puede
u Georges Canguilhem, “Le cerveau et la pensée” (1980), en: Georges Canguilhem. Philosoph' historien ¿es sciences, París, Albin Michel, 1992, pp. 11-33. 1 3 La audición de Claude Vorilhon se efectuó en marzo de 2001. Véase Liberation, 30 de de 2001.

saber, c ie n tífic a m e n te , de la realidad — y n o a la co m pulsión “cientificista”— de los m ecanism os de re produción. Siem pre h ub o fenóm enos de reproducción, de articu lación entre la m á q u in a y lo viviente. La historia de la literatura, ya que usted a lu d e a ello , está co n stitu id a por ese tip o de cosas, por funciones casi maquinales y a u to m ática s, siempre en el lím ite del plagio (n o c ió n ta n oscura y problemática c o m o la del c lo n ). N o hay que olvidarlo, au n q u e el e jem plo que usted da del lib ro de Proust es caricaturesco. É R.: M e parece q ue h o y el cie n tific is m o es to da vía m ás bárbaro que a n ta ñ o . Los partidarios de lo q u e se lla m a el c o g n itivo - c o m po rtam e nta lism o creen real­
mente que u n o p o d rá abstenerse c o m p le ta m e n te u n d ía de los co nc e pto s de sujeto, in c o n s c ie n te y c o n c ie n c ia . E n u n debate reciente que tuve al respecto.

Dan Sperber a firm a b a q ue m u y p ro n to u n o p od ría abstenerse realm ente del
sujeto y solo salvar al suje to d e l d erecho, u n sujeto sin afecto n i deseo, y sobre

todo sin in c o n s c ie n te (e n el s e n tid o fr e u d ia n o ).1 4 j. D.: El d e re ch o o c c id e n ta l es e l p ro p io lugar, u n lugar p riv ile g iad o , en to do caso, de la e m e rg e n c ia y la a u to rid a d d e l sujeto, del c o n c e p to de sujeto. S i está mantenido e n el d e re c h o , está e n todas partes. ¿ C ó m o se salvaría al sujeto del derecho? É . R.: C o m o u n a sup e rv iv e n c ia necesaria para la representación del lazo social. En ese m arco, se trataría de m a n te n e r la existencia de u n sujeto de la ética o la responsabilidad, desprovisto de to d o anclaje en un a realidad psíquica, afectiva, pulsional. Por supuesto, esto n o tie ne nad a que ver con e- sujeto de la ética de que habla F o u c a u lt,1 5 y q u e es u n sujeto e n vías de inventarse desprendiéndose de sí m ism o. E n lo q ue evoco, p or u n lado estaría la co m p u tadora que vendría a reemplazar el p e n sa m ie n to , y por el otro los co m po rtam iento s y la cognición, que serían procesos m e ra m e n te fisiológicos o biológicos. Por lo tanto , ya no habría sitio para la a u to n o m ía de un psiquism o que dependiera de u n universo simbólico, sig nifica nte o pasional. El hom bre sería m irado así co m o una m aq u i­ na en u n cue rp o de c h im p a n c é , y su subjetividad n o sería otra cosa q u e e l fruto de una ilu s ió n “ incorregible” que lo llevaría a creerse d o tad o de u n libre arbitrio.

MDan Sperber también escribe: “No existe ningún,: tare,« intelectual v|ue un cerebro pueda Ejecutar y que permanecería en principio fuera del ,»k.ince de u n a computadora. Por lo menos. esa es la convicción que anima a los cognttmstas (. I. ToJivia grosero hov, este rru>Je!>> ts 't ím id a m e n t e mejorable", en: Roger-Pol Droit y D m Sperber. Des idéet qui twm vw. Taris, k Jacob, Í W , p. 19. Michel Foucault, L'hcrmcncutUfuc Ju suji't C.ours au ( i'ít'íc Fratuv 1981-1°$? Parts. Jallimard-Seuil, 2001 |De prox. aparición: La KmncniutKa I r ’ ‘u,vr<>. Buenos Aire», fet . 20021

D.: Lo que me parece difícil es tener en cuento la posibilidad de esa mecanj­ . J zación extrema, extendida y extensible, olvidando que existe un punto donde

el cálculo encuentra su límite: el juego, la posibilidad del juego en el interior de las máquinas de calcular. Por otra parte, lo que usted llama el afecto, e s decir, la relación del viviente con el otro -la relación consigo como con e l otro-, ese afecto, por definición, sigue siendo un incalculable, algo ajeno a toda máquina. É. R.: Es mi opinión. Existe lo irresoluble, como usted dice.
1. D.:

Lo irresoluble, lo incalculable, o más bien, como lo sugería hace un rato,

lo no-calculable. É . R.: Y por ende lo inanalizable.
J. D.:

Y en todo caso, aquello que, resistiendo al análisis, todavía queda

por

analizar. Sin duda, es por esta irreductibilidad del afecto, es decir, del otro y d e la relación con el otro, por lo que se debe reintroducir, sin caer en una ideolo­ gía reaccionaria, lo que hoy todavía se llama la libertad o el inconsciente.
É. R.:

La p a s ió n y el c o n f lic t o ...

J.

D.: El otro, la llegada del otro siempre es incalculable. N o deja de producir

efectos en la máquina, pero no puede ser calculado por la máquina. Hay que pensar, o sea, aquí, inventar lo que sea preciso para no cerrar los ojos ante la máquina y ante el extraordinario progreso del cálculo, comprendiendo siempre, en el interior y el exterior de la máquina, ese juego del otro, ese juego con e l otro. Una vez que uno acepta su principio y se rinde a esa exposición al otro -por lo tanto al acontecimiento que viene a afectamos, por tanto a ese afecto que e s aquello por lo cual se define la vida-, en ese preciso momento, hay que arreglar­ selas para inventar la venida de un discurso capaz de tomarlo en cuenta. É . R.: Lo que usted llama la “hospitalidad”.1 6

1 6 Jacques Derrida encaró en numerosas ocasiones esa cuestión de la hospitalidad: “Ningún recién llegado es recibido como huésped si no se beneficia con el derecho a la hospitalidad o derecho de asilo, etcétera. Sin ese derecho, no puede introducirse ‘en mi hogar’, en el ‘hogar’ del huésped (host), sino como parásito, huésped abusivo, ilegítimo, clandestino, pasible de expuls1 0 1 1 o de arresto.”, en: De l’hospitalité, París, Calmann-Lévy, 1997, p. 57 [Trad, cast.: La h o s p ita l^ 1 Buenos Aires, De la Flor], Véase también Cosmopolites de tous les pays, encore un effort! , ParlSl Galilée, 1997 [Trad, cast.: Cosmopolitas de todos los países, un esfuerzo más!, Valladolid, Cuatr(1 Ediciones, 1996).

capaz eventualmente de hacer daño. Mar* enjeu. '"Jacques Derrida. La hospitalidad pura consiste en dejar su casa abierta al recién llegado imprevisto. digamos.. a su mesa o bajo su techo.1 1 usted intervino de manera espectacular sobre lo que llama el “delito de hospitalidad”. a llí donde él (según las reglas de la hospitalidad condicional. hasta un intruso peligro­ so. en: Jacques Derrida. Para volver al debate que usted abre. m i lengua. Pat. 73-91. De golpe. Cosmopolites de tous les pays. a amigos vascos en situación ilegal. hospitalidad pura u hospi­ talidad de visitación -que consiste en dejar venir al visitante. sin invitación.1 9 Esa expresión me había parecido. creo. la oferta de hospitalidad era asociada a un acto de delincuencia.J. sitian la iglesia San Ambrosio del XI distrito de Parts e inician una huelga de hambre para lograr su regularización. 40. encore un effort!. a personas en situación ilegal. ob. inevitablemente. por el contrario) debería someterse de algún modo a las reglas en uso en el lugar que lo recibe. poniendo algo suyo. pp. durante una manifestación de apoyo a los ^documentados". impactante. recibe en su casa. En efecto. tras las elecciones legislativas de junio de 1997. p. porque tam bién fue un golpe. 1 9Véase Jacques Derrida. “Manquements du droit à Ia justice”. r. apoyados por varias asociaciones humani­ tarias. En este caso se trataba de vascos. que puede ser un intruso. el legislador puede perseguir a gente que. a la hospitalidad de invitación. U na familia bretona había albergado. Una frase terrible de Jacques Toubon. Jean-Pierre Vincent. (lo) que viene a su hogar. y ese golpe bajo co­ rría el riesgo de legitimar lo peor.P °r ejemplo. por amistad.1 8 j. yo opongo regularmente la hospitalidad incondicional. E . Pero según la ley. D.: En el momento del asunto de los indocumentados. Una retórica política podía acoplar esas dos palabras. Esta hospitalidad pura o incondicio- 1 7 El asunto de los “indocumentados” comienza el 1S de m ano de 1996. D. cuando 430 africanos en situación irregular (sin documentos de identidad).: “Delito de hospitalidad” fue una cita. 1997. mi territorio. acaso sea uno de los nombres de la cosa: acoger. Ese acontecimiento ocurre en el momento en que el gobierno de enton­ as. el recién llegado imprevisto sin pedirle cuentas. intervención improvisada el 21 de diciembre de 1996 en el Théatre des Amandiers. cit-. apoyado por una mayoría de derecha en el Parlamento. . sin reclamarle su pasaporte-. se plantea reforzar las "leyes PasquaDebté” sobre la inmigración adoptadas en diciembre de 1993. lo que viene a uno. La hospitalidad pura o incondicional supone que no se invitó al recién llega­ do allí donde yo sigo siendo dueño en mi casa y donde yo controlo mi casa. aunque fuera a título personal y privado. Marc Guillaume.s>Descartes & Cie. Otras acciones del mismo tipo serán llevadas a cabo por inmigrantes apoyados por rpuchos intelectuales. El asunto se prolongará cor>la llegada de la izquierda al poder. de manera inventiva. recordada por Toubon.

mediante una tecnología. 1998. es decir. Ministro del Interior en el gobierno de Lionel Jospifl' Jean-Pierre Chevénement aprobó la decisión adoptada en agosto de 1997 de no abrogar las le y e s Pasqua-Debré sino de modificarlas aplicando una parte de las recomendaciones hechas por ^ historiador Patrick Weil en el informe que le había ordenado el ministro a propósito del códif0 de la nacionalidad. para una nación que tiene interés en controlar su práctica de la hospitalidad. pero también tiene un papel en la vida corriente: cuando alguien llega. por cierto minoritarios pero apoyados por otros. p. sin la cual no hay concepto de hospitalidad. Sobre todo. porque la hospitalidad incondicio­ nal también puede tener efectos perversos. y por el otro. Dictionnaire de la lepénisation des esprín París. Esta distinción exige la referencia a la hospitalidad cuyo sueño y deseo en ocasiones angustiado conservamos. realmente es preciso limitar y condicionar la hospitalidad. o incluso detrás de las palabras del politólogo socialista Patrick Weil. En ocasiones es posible hacer­ lo con las mejores intenciones del mundo. de su cultura. No obstante. esa ilimitación de la hospitalidad incondicio­ nal. Mots à maux. esas dos modalidades de la hospitalidad siguen siendo irreductibles entre sí. de su lengua. Y por ello. Dagomo. Nunca pensé que había q ue abrir todas las fronteras y no controlar los flujos migratorios. por ejemplo. É . un millar de intelectuales y artistas la emprendief°n contra Chevénement en una petición que “reclamaba la regularización de todos lfl> indocumentados que habían hecho la demanda" (véase Le Monde del 2 de octubre de 1997). la de la exposición a (lo) que llega.: En este asunto usted interviene de una manera deconstructiva. . En octubre de 1997. para una familia. que esperaban que Josp"’ mantuviera sus promesas electorales y abrogara las famosas leyes. sabiendo siempre que no es posible convertirla en un concepto político o jurídico. aunque la encuentro mejor que la d e la derecha. uno no puede dejará pensar en otra fórmula: ‘solución final’”. toma­ mos un riesgo. acepta perfectamente la idea de que puede existir una política de la in­ migración. no aprecié que algunos intelectuales de la ultraizquierda. vale para el pasaje de las fronteras de un país. Sobre este punto estoy totalmente de su lado. R . la cuestión de la hospitalidad en general. Por u n lado. no m e satisfizo la política de la izquierda sobre esto. Esta hospitalidad pura.nal no es un concepto político o jurídico. de su nación. usted indi­ ca los límites y las ilusiones de una actitud política que consistiría en querer dominar. cuando llega el amor. No hay sitio para ese tipo de hospitalidad en el derecho y la política. un control de los flujos migratorios. nos exponemos. Para comprender estas situaciones hay que m a n ­ tener ese horizonte sin horizonte. comparasen a Patrick W eil con un adepto de la solución final1 0 atribuyéndole palabras que jamás había 2 0 Véase Pierre Tévanian y Sylvie Tissot.Fu e la primera gran fractura entre el gobierno socialista y los intelectuales. 209: “Detrás de fórmulas como ‘inmigración cero’ o ‘ni un solo emigra^0 más’. en el interior de un trabajo muy elaborado sobre las palabras y la lengua. En efecto. para una sociedad organi ­ zada que posee sus leyes y que quiere conservar el dominio soberano de s u territorio.

Considerar como irresponsables y denunciar a quienes luchaban por una hospitalidad más generosa. yo subrayé que había mucho más sitio del que se decía para recibir a más ex­ tranjeros. !l Véase Le Moruk del 2 de octubre de 1997.En ese momento me rehusé a firmar cualquier petición sobre esta cues­ tión. una vez reco­ nocida la necesidad y las virtudes de una hospitalidad condicional. situado en un frente determinado. el debate se tornaba posible y algo se podía cambiar a través de un combate relativo. j d. fue un gesto ofensivo. contrariamente a lo que se afirmaba respecto del famoso “umbral de tolerancia”. por preocupación electoral u otra. En el interior de dicho campo todavía es posible no estar de acuerdo -lo cual en mi caso. En un texto de apoyo a lean-Pierre Chevénement Publicado por Liberation el 7 de octubre de 1997.dicho. No había que ceder. los peticionarios son Kusados de “provocación Manipuladora” y de “ingenuidad caritativa". y que la inmigración no había aumentado. resulta posible discutir una política. y no peor calculada. Como otros. a los fantasmas atemorizados de aquellos que se veían “invadidos” por la inmigración magrebí.Siempre fui muy vigilante con respecto a quienes pretenden luchar en favor de una causa justa con argumentos desmedidos. . Por eso me parecieron excesivas las declaraciones de Jean-Pierre Chevénement cuando creyó que tenía que acusar a la “irresponsabilidad” de los intelectuales que querrían abrir todas las puertas. Por tanto. que expresaba la debilidad política de un arrebato retórico.2 1 Nadie reclamó que se borrasen las fronte­ ra s o que no hubiese más visas.: Una vez que se ha circunscripto el campo de la hospitalidad condicional.con las decisiones políticas adoptadas por Chevénement y por el gobierno al que pertenecía.

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: El proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad. existe una que me impacta particularmente en la medida en que mezcla una perspec­ tiva utilitarista y cognitivista. Equality beyond Humanity. Madrid. donde Se reúnen artículos sobre este tema. difícil y enigmática 1 Paola Cavalieri y Peter Singer. Trotta. El razonamiento. Véase también Elisabeth de Fontenay. Los autores de dicho proyecto trazan así una frontera dudosa entre lo huma­ no y lo no-humano.1 y que consiste no en proteger a los animales de la violencia instituyendo un derecho de los animales. pp. los grandes monos estarían dotados de modelos cognitivos que les permiten aprender el lenguaje en igualdad de condiciones que los hombres. sean o no mamíferos. y de los grandes monos otra especie biológica integrada a lo humano pero superior a la de los felinos. Les droits de I homme pour les grands singes non humains?". 156-162. . Fayard. 109. Nueva York. y la respuesta de Élisabeth de Fontenay. descansa en la idea de que. por ejemplo. Ja c q u e s D e r r id a : La “cuestión-de-la-animalidad” no es una cuestión entre otras. 108. The Great Ape Project. abe­ rrante a mi modo de ver. 1998). Si la considero decisiva. Sobre todo: Paola Cavalieri. y me gustaría conocer su opinión sobre estas cuestiones. por supuesto. marzo-abril de 2000. o a otros animales. La philosophie à l'épreuve de l’animalité. que serían más “humanos” que los humanos atacados de locura. por un lado. en sí misma y por su valor estratégico. y por el otro. 1994 [Trad.Pienso en el proyecto “darwiniano” concebido por Peter Singer y Paola Cavalieri. sino a conceder a los “grandes monos no humanos” los derechos del hombre. haciendo de los disminuidos mentales una especie biológica que ya no pertenecería al reino de lo humano. enero-febrero de 2000.5. es porque. desde hace mucho tiempo. Le Débat. Por consiguiente. los dos auto­ res condenan el artículo 3 del código del tribunal de Nuremberg que reclama que todo método terapéutico o experimental nuevo esté precedido de ensayos sobre los animales. “Pourquoi les animaux n'auraient-ils pas droit à un droit des animaux en Le Débat. Hace mucho tiempo que usted se interesa en la cuestión de la animalidad. Le silence des betes. como se dice. 1998. Violencias contra los animales ÉLISABETH R o u d in e s c o : Entre las derivas contemporáneas cientificistas. París. Véanse también los dos números de la revista Le Débat. un ideal jurídico y un objetivo llamado ecológico (o de “ecología profunda”). Saint Martins Press. senilidad o enfermedades orgánicas que los privarían del uso de la razón. cast.

en: Marges de la philosophie.: Márgenes de la filosofía. 138 y ss. la esencia y el porvenir de la humanidad. cit. 1999. y en todo caso e l discurso filosófico predominante desde hace siglos. Desde De la gramatobgía. la “cuestión del animal” es encarada. Heidegger.en si misma. de la “cuestión" “de lo que ocurre con la vida llamada ‘animal’” está claramente situada en Spectres de Marx (ob. Indisociable de este concepto del gramo o de la huella. y la manera en que dichos textos interpretan la fron ­ tera entre el Hombre y el Animal. 2 “Incluso antes de ser determinado como humano (con todos los caracteres distintivos que siempre se atribuyeron al hombre y todo el sistema de significaciones que implican) o como anhumano. París. en casi todos mis libros. México. p. Inventions de l’aupre.. Galilée. Glas.nombraría así el elemento”. Véase también “Un ver à soie”.d . En todas partes donde se nombre algo así como “el animal”. en todos mis textos se encuentran marcas explícitas de la activa convicción que siempre fue la mía. ob. Antes de esta fecha. de huella.. cit-. cit. 141) [Trad. o más bien de la relación vida/muerte. París. también las más ingenuas e interesadas dominan lo que se llama la cultura humana (y no solamente occidental). p. las presuposiciones más graves. 1974.) [Trad. 1989]. más allá de los límites antropológicos del lenguaje “hablado” (o “es­ crito". París.: Velos. En efecto. Jacques Derrida. cast. en: Points de suspension. “Che cos’é la poesía?”. la ética la política. las más resistentes. 89. ob. consisten en cuestionar el desconocimiento interesado de lo que s e llama el Animal en general. Solo algunos ejemplos: “Freud et la scène de l’écriture”. ob. cit. el derecho. Y o subrayaba entonces que los “conceptos de escritura. desde De la grammatologie . más allá del fonocentrismo o el logocentrismo que siempre confía en un límite sencillo y oposicional entre el Hombre y el Animal. de grama o de g rafema” excedían la oposición “humano/no humano”. De I'esprit. la susodicha “cuestión del animal’’ se ve relanzada. p. Kant. la dtfférance se extiende a “la vida la muerte" en general y une lo económico y lo aneconómico más allá de los límites de lo humano. cit. Siglo XXlJ. Se trata de un libro en preparación). y por “impensable” que parezca. la elaboración de un nuevo concepto de la huella debía extenderse a todo el campo de lo viviente. el ‘‘crimen contra la humanidad".. Minuit. p. a este respecto. etcétera.. 1998). Heidegger et la question. en De la grammatologie. Galilée. cast. “Comment ne pas parier” y “La main de Heidegger" (en particular el pasaje titulado “De l’homme et de l’animalité”). sobre todo p. París. el “genocidio”. 27 y ss. ob.3 En los últimos textos que publiqué al respecto. Esto vale también para el discurso sobre la diferencia. La índole “masivamente ineluctable”. los ‘‘derechos del hombre”. Y en ese volumen. Lévinas y Lacan. en Voiles (en colaboración con Héléne Sixous.2 Todos los gestos deconstructores que intenté respecto de los textos filosóficos. “L’animal que je suis” (fragmento de la introducción a una serie de cuatro sesiones de seminario dictados en Cerisy-la-Salle en 1997 y consagrados sobre todo a Descartes. En todas partes donde reaparece el motivo de la mano o de la “mano del hombre”. representa también el límite sobre el cual se suscitan y determi­ nan todas las otras grandes cuestiones y todos los conceptos destinados a d e limitar lo “propio del hombre”. 19 y ss. 294. y passim. las más de las veces de manera directa y explícita. p. Cátedra. Madrid. Galilée. el grama -o el grafema. en: Psyché.. en el sentido corriente). cit. en L'¿enture et la áfférence. en adelante. Véase "La diffémnce” (1968). 1972 (j. ob. ’ Véase sobre todo L'animal autobiographique: autour de Jacques Derrida. en particular los de Heidegger.

Las relaciones entre los hombres y los animales deberán cambiar. a invitación de René Major. lo propio del hombre. Se trata aquí de una tradición que no fue homogénea.). de manera universal. Es una palabra confusa. de una punta a otra del libro. aunque su discurso a menudo me parezca mal articulado o filosóficamente inconsecuente. en su conjunto. Sin poder tomar aquí posición de una manera muy sutil. iniciador de los Estados generales del psicoanálisis. no puede soportarse todavía demasiado tiempo. Pongo estas palabras entre comillas porque dicho cambio deberá afectar al sentido y al valor mis­ mos de estos conceptos (lo ontológico y lo ético). pero no existe El Hombre versus El Animal. Sería útil realizar una lectura psicoanalítica de la cosa. Por otro lado. el 10 de julio de 2000. yo intento mostrar la especificidad moderna de esta violencia. de hecho o de derecho. y que por otra parte sostuvo el discurso d e la hegemonía. e irreductiblemente singu­ lar. como si existiera el Hombre y el Animal. a mi juicio. y en particular desde Descartes. sino hegemónica. a todas las formas de lo viviente no humano. se utiliza esta palabra de una manera extremadamente confusa. Jean-Luc Nancy (ob. ya se trate de la sangre (crúor) o no (Grausamkeit). y buenas. en el matadero. la crueldad. En el fondo. en el sentido de la necesidad “ontológica” y del deber “ético”. trató la cuestión llamada de “El animal” es un signo mayor del logocentrismo y de una limitación deconstructible de la filosofía. a pesar de la tentación. me parece que el modo en que la filosofía. Para calificar ese tratamiento no utilizaré. . donde la deconstrucción de lo que es apodado el Wumoísmo. tienen razones. científica. aunque desde siempre se haya ejercido una gran violencia contra los animales -ya se encuentran huellas en textos bíblicos que estudié más allá de este punto de vista-. eso es lo que sería. como relación con la ley. Esa violencia industrial. Pero lo que resiste a esta tradición predomi­ nante es muy sencillamente que hay unos vivientes.“filosófico” del discurso que la sostiene e intenta legitimarla.) 4Jacques Derrida encaró la cuestión de la crueldad en la conferencia pronunciada en el gran anfiteatro de la Sorbona. en el doble sentido de este término. en la experimentación.pongo en duda el apelativo “Animal” en singular. por cierto. simplemente. el térmi­ no “crueldad”. 2000. Por eso. unos animales. y el axioma -o el síntoma. Se verá cada vez más desacreditada. (A propósito del derecho de castigar o de la pena de muerte. cit. en el consumo. como si el concepto homogéneo de Eí animal pudiera ex­ tenderse. Véase Etats d'áme de la psychanalyse. sobredeterminada. En otra parte estudio la historia y la “lógica” del léxico de la “crueldad”. el “hacer su­ frir” o el “dejar sufrir” por el placer. Galilée. eso se sabe. (). tengo una simpatía de principio para aquellos que. representa un papel determinante. hasta del dominio. París. técnica. algunos de los cuales no tienen que ver con lo que ese gran discurso sobre el Animal pretende adjudicarles o reconocerles. Deberán hacerlo.D. de alzarse contra la manera en que son tratados los animales: en la cría industrial. El hombre es uno de ellos.4 y una lectura del uso psicoanahasta Le toucher. por cierto. oscura.

en particular en Freud. Lévinas. Esta violencia. siones profundas (conscientes e inconscientes) sobre la imagen que se hacen los hombres de sí mismos. no es la causa de esta gran estructura. La teoría cartesiana. conferir o reconocer derechos a los "animales” es una manera subrepticia o implícita de confirmar cierta inter­ pretación del sujeto humano. El concepto moderno del derecho depende ma­ sivamente de ese momento cartesiano del cogito. la violencia infligida a los animales no dejará de tener repercu. Kant. creo. Lacan. por otra parte. en cuanto producto de una historia y performativos complejos. reelaborado. de la subjetividad. por supuesto. Cualesquiera que sean las diferencias. el pensamiento moderno de la relación d e r los hombres con los animales.lírico de la misma palabra. Por consiguiente querer conceder absolutamente. El axioma del gesto represivo para con los animales. de Kant a Heidegger. para el len­ guaje animal. sería una contradic­ . Antes de las tesis que usted evoca. etcétera. por el momento se encuentra en el fundamento del concepto de los derechos del hombre. no a los animales. Lévinas o Lacan. esa herencia cartesiana determina toda la modernidad. Heidegger (así como los cognitivistas) tienen al respecto una posición más o menos idéntica a la de Descartes. de la liber­ tad. en cuanto a lo esencial e sa herencia gobierna. desarrollado. cuales­ quiera que sean las diferencias entre dichos discursos.) De cualquier manera qu e se la califique. sigue siendo de tipo cartesiano. y es casi ilimitado. que habrá sido la palanca misma de la peor vio­ lencia respecto de los vivientes no humanos. por lo que respecta a la relación con “el A nim al”. creo. pero ahí es donde la cuestión s e vuelve complicada. de la soberanía. y es una falta o una debilidad.: Con demasiada frecuencia. enriquecido sin descanso (la historicidad y la perfectibilidad. debe s e r analizado. hubo muchas declaraciones sobre los derechos de los animales. pero la “representa” en una poderosa sistemati­ cidad del síntoma. en la práctica. Distinguen la ! reacción y la respuesta. supone un sistema de signos sin respuesta: reacciones pero no una respuesta. A partir de ese momento. De este axioma depende cierta filosofía del derecho y de los derechos del hombre. Con todo lo que depende de esta distinción. No utilizaré tampoco la palabra derecho. se trata d e reproducir y extender a los animales un concepto de juricidad que era el de lo s derechos del hombre. sino a tal categoría de ani­ males. en su figura filosófica. É . R. derechos equivalentes a los derechos del hombre. le son esenciales). Cierto concepto del sujeto humano.: ¿Los derechos de los animales pensados en qué términos? J. D. lo cual desemboca en ingenuidades simpáticas pero insostenibles. por el cual tengo el mayor de los respetos pero que. Sin embargo. será cada vez menos soportable. El “texto” cartesiano. de la subjetividad humana poscartesiana.

fronteras infranqueables entre tantas especies de v iv ie n te s.ción ruinosa. p or otra parte. los límites se m u ltip lic an . y es mejor que n ada. E n tre el p roto zoário. Entre los “ m on os su p erio res” y e l h om bre. pero la prim atologia hace inm en­ sos progresos de los q u e n o se h a b la lo su ficien te. es la co-im p licación m ism a. N o digo que haya que renunciar a id en tificar a lg o “ p ro p io d el h om bre” . laboriosa. en tre las diferentes estructuras de organización de lo v iv ie n te h ay m u ch as fracturas. q u e n o h ay lím ite en tre los “an im ales” y el “hom bre”. fo rm as ex trem ad am en te refinadas de organiza­ ción sim bólica: tra b a jo d e l d u e lo y d e la sep u ltu ra. en el h om b re. sin duda la diferencia sigue sien­ do abismal. en otros acelerada. por razones cons­ cientes o inconscientes. la m utación de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales no adoptará necesaria o so lam en te la form a de u n a carta. entre el Hombre y el Anim al. es decir. la exp erim en tación . (Pero la propia “pro­ hibición”. d el in cesto. N o creo en el milagro de una legislación . cu an d o n o p ro h ib ic ió n . en el cifrado o la p ráctica de lo s sign o s. etcétera. una tran sform ación es n ecesaria e inevitable. de una declaración de los derechos o de un tribun al a las órdenes de un legislador. Por supuesto que hay diferen cias irreductibles. pero tam b ié n en tre los “ m on os superiores” y los otros anim ales. etcétera. de m anera positiva y en ocasiones p ertu rb ad ora. m ás o m enos empírica. por abuso de poder) la explotación del animal en el alimento. n eciam en te. no es para pretender. É. la m osca. pero podría demostrarse . E n el m u n d o an im al ex iste u n a gran can tidad de estruc­ turas diferentes. de tal m odo que la oposición entre e v ita m ie n to y p ro h ib ició n sigue sien do problem ática. la abeja. R eproduciría la m áquin a filosófica y jurídica gracias a la cual se ejerció (tiránicam ente. el perro. heterogeneidades. P ero n o im p ide las m atanzas o las patologías “tecnocientíficas” del m ercado o de la cría industrial. L en ta. R. Es una evidencia in n egab le d el se n tid o com ú n . en algun os casos gradual. el caballo. p roh íb e p ero n o siem pre im pide.) Todo esto es c o m p lic ad o . estructuras fam iliares. sino porque so sten go q u e h ay m ás d e un lím ite: m uchos límites. Ya h ay un a. u n a e indivisible. evitamiento. p o r u n lad o el h om b re y por el otro el anim al.: Pero ¿dónde y có m o p a sa p a ra u sted el lím ite? ¿N o h abrá que reconsiderar la noción de corte en tre la n atu raleza y la cu ltu ra sobre la cual descansa la antropología? J. S i m e in q u ieto por una frontera entre dos espacios h om ogén eos. estructu­ ras diferenciales. ¿Q u ién puede n egarlo sin llevar la ceguera hasta la necedad? Pero n o h ay u n a so la fron tera. N o hay una oposición entre el h o m b re y e l n o -h om b re. Por lo tanto. el trabajo. so b re to d o e n la organ ización “sim bólica”.: Eso es lo m ínim o. D escribe. D.

pues.: Aporías: morir-esperarsc (en) ¡ o S límites de la verdad". a analizar (lo entien­ do en todos los sentidos.que ninguno de los rasgos por las cuales la filosofía o la cultura más autorizadas han creíd0 reconocer ese “propio del hombre" está rigurosamente reservado a lo q u e n o sotros. los rebaños que se deben exterminar así para las supues­ tas necesidades de los hombres. Para hacer entrar a los grandes monos en el orden de los derechos del hombre habría que excluir de ellos a los enfermos mentales. Tampoco creo en el “vegetarianismo” absoluto. ¡suponiendo que alguna vez el derecho pueda garantizar una diferencia fiable entre hacer y dejar morir! Por cierto.: Sí. sin compromiso y sustitución simbólica. mi simpatía se dirige. cuando no matan lo suficiente. contra la tortura genocida que se les inflige a menudo de manera en el fondo perversa.-y es lo que hago en otra parte. bién disponen de ellos. es decir. una vez más. sublime. dejan morir. los hombres. sobre todo en Aporías. 1998]. o porque el hombre no los tiene con tanta seguridad como lo pretende (argumento que ya desplegué.5 con­ tra Heidegger. para responder a su alusión. Barcelona. 1993 [Trad. Pero el razona­ miento que apunta a extender los derechos del hombre en beneficio de los grandes monos presupone esa noción de separación. también en el del psicoanálisis) ambas actitudes fundamentales. respecto de la experiencia de la muerte.. Que 5Jacques Derrida. . É. del lenguaje y de la relación con el ser como tal). Apones. cierto cani­ balismo sigue siendo insuperable. París. criando en masa. de corte. D. sin hablar de los centenares de especies que desaparecen cada año en la superficie de la tierra por culpa de los hombres.: ¿Lo dicen realmente? É. R. que se sienten en simpatía compasiva y viva con esos seres vivientes. de límite. aunque la palabra “exclusión" jamás es pronunciada. Llegaré hasta sostener que. y no creo que haya que renunciar. a quienes a su vez experimentan una simpatía. de manera hiperindustrializada. ni en la pureza ética de sus intenciones. más o menos refinado. No puedo hacerlo aquí improvisando brevemente. llamamos el hombre. considero tan ridicula como detestable la nueva jerarquía que ubicaría a tales o cuales animales por encima de los discapacitados humanos. sobre todo en la enseñanza. ]. ni siquiera que sea en rigor sostenible.. Galilée. Ya sea porque algunos animales tam. sutil. Pero jamás renunciaré. cast. R. Dicho lo cual. que.: Lo que me impacta en este tipo de deriva es que pone en acto una suerte de corte entre lo que sería humano y lo que no. siento simpatía (y le tengo afecto a esa palabra) por aquellos que se rebelan: contra la guerra decla­ rada a tantos animales. Paidós. Y por supuesto.

R. 1978]. en: Points de suspension. . adapta la leyenda antigua del homicidio de Aquiles por Pentesilea. 7 Véase por ejem plo “II faut bien manger ou le calcul du sujet". una jerarquía propiamente racial y “genetista”. por un lado. p. U n pensamiento aquí para la Pentesilea de K leist.: Pero. de hombre o de Dios. Si les gusta. É. El proceso carnívoro inconsciente tiene muchos otros recursos. para poner en escena a una heroína romántica. j. el psicoaná­ lisis nos lo enseñaría: los “vegetarianos” tam bién pueden incorporar. (Trad. por el otro. porque es la tentación del amor mismo. y por lo menos desde hace dos mil años. En Penthésilée. ] ■ D. 108. la presencia de individuos n o paradigmáticos. 158). ^l| enlabrada.: Peniesilea. los retrasados y los seniles" (Le Débat.8 Ella fue uno de los grandes personajes de un seminario que había consagrado hace años precisamente a eso: “comer al otro”.6 Toda esta retórica pasa por la compro­ bación llamada “cognitiva”. art. Luc ‘ “Siempre hemos conocido. En contra de los vegetarianos y los amigos de los animales. Por ejemplo. s H einrich von Kleist ( 1777-1811 ). como todo el m undo. É. compuesta e r> 1808.finalmente desemboca en un rechazo. en nuestra especie -escribe Paola Cavalieri-. el terror a la inges­ tión de la an im alid a d puede ser el síntoma de un odio de lo viviente llevado hasta el h om icidio. entrevista con Jean-Luc Nancy. N i siquiera en el caso de quien cree contentarse con pan y vino. dividida entre un intenso furor de devoración del otro y una pasión de amor que la conduce al aniquilamiento de sí misma. Tam bién a los ateos todavía les gusta “comer al otro”. D . Precisamente contra eso nunca debe adormecerse la vigi­ lancia. cast.: Algunos se atrevieron a extraer argumentos de ese vegetarianismo de Hitler. y sim bólicam ente.: A tal p u n to que.. H itle r era vegetariano. y no creo en la existencia del n o carnívoro en general. que irrevocablemente están desprovistos de características consi­ deradas típicam ente humanas: los disminuidos mentales.)' Aunque lo su­ piéramos desde siempre. ob. de un supuesto pasaje de lo hum ano a lo no humano que estaría ligado a la existencia de enfermedades neurológicas o cerebrales degenerativas. carne y sangre. la reina de las A m a­ b a s . en efecto. desde una perspectiva psicoanalítica. y “utilitarista”.: N o basta con abstenerse de comer carne para volverse no carnívoro. cit. Escritor y dramaturgo alemán. (M e explico mejor sobre esto cada vez que hablo de la deconstrucción necesaria del “carno-falogocentrismo’’. R. algo vivo. por lo menos. ¿cómo conciliar su inquietud de compasión hacia los animales con la necesidad que tienen los humanos de comer carne? j. Magisterio Español. cit. D : Lo que equivaldría a reintroducir.

p. Tusquets. Hrsg. fueron una suerte de zoófilosn o ¡Así que amar a los animales es odiar o humillar al hombre! La compasión p0 r los animales no excluye la crueldad nazi. En efecto. París.D. Se atreve a comparar el papel que los animales representan virtualmente en un sistema idealista al que represen­ tan los judíos para un sistema fascista. Barcelona. Grasset. París. y Claudine Germe.Ferry. denuncian una “deriva deconstruccionista irresponsable”. pp. un odio cruel “dirigido contra los animales” (Sie richtet sich gegen die Tiere). en la parte aún inédita de mi conferencia de Cerisy (“El animal que soy”). yo analizo de cerca (sin suscribirlo por fuerza de punta a punta) un texto de Adorno1 2 que pretende descifrar en las nociones kantianas de autonomía. Canetti. Philosophie der Musik. autodestino o autodetermina­ ción moral (Selbstbestimmung). en: Prefacio a los Trois traités pour les animaux. (j.9 Esa requisitoria caricaturesca procede más o menos así: “¡Ah.) u Theodor Adorno.D. Según esta lógica. tras Hannah Arendt. mais des devoirs envers eux.: El nuevo orden ecológico. Francfurt. algunas víctimas de catástrofes históricas presin­ tieron en los animales a otras víctimas. que Kant era “el autor favorito de Eichmann”. no solamente un proyecto de dominio y sobe­ ranía (Herrschaft) sobre la naturaleza sino una verdadera hostilidad. resulta que muy grandes escritores y pensadores judíos de este siglo habrán estado obsesionados por la cuestión animal: Kafka. cast. lg f . Suhrkamp. París. y Hitler en particular. El “insulto" (schimpfen) contra los animales (“¡animal!”). 71. Singer.) . 1992. usted s e olvida de que los nazis. en e l cuestionamiento de la axiomática humanista respecto del animal. o contra el hombre en cuanto animal sería un rasgo distintivo del “idealismo auténtico”. Le nouvel ordre écofagique. ¡hasta es su primer síntoma!” El argu­ mentó me parece groseramente falaz. Ella responde a aquellos que. 108.1 1 Por lo que a mí respecta. 123-124 (fr. (j. habrán contribuido a interrogar al humanismo raciona' lista y la legitimidad de su decisión. ¿Quién puede acreditar un segundo e sta parodia de silogismo? Y ¿a dónde nos conduciría? ¿A redoblar la crueldad hacia los animales para dar muestras de un humanismo irreprochable? Elisabeth d e Fontenay recordó que entre los filósofos de este tiempo que llamaban a reconsiderar nuestro tratamiento de la “cuestión animal” había muchos judíos. Adorno. san nul doute”. pol. 1993. dignidad (Würde) del hombre. pp. En su bello y magnífico prefacio a los T res tratados para los animales de Plutarco (en la traducción de Amyot). 1992 [Trad. Horkheimer. 19941. I '“Jacques Derrida utiliza aquí la palabra zoofilia en su sentido clásico de amor a los animales y no con la significación que le atribuyeron los sexólogos de fines del siglo XlX: una relación sexual de un humano con un animal. ahora bien conocida. comparables hasta cierto punto con ellos mismos y l°s suyos". 163-167. 1994. Adorno va muy lejos en esta dirección. Fragmente und Texte. 9Luc Ferry. Beethoven. 1 1“Falta de suerte para aquellos que no evocan la summa injuria [alusión a una zoofilia nazi y al vegetarianismo hitleriano! sino para burlarse mejor de la piedad para con el sufrimiento anónimo y mudo. von Tiedemenn. Des animaux et des hommes. no se contenta con recordar. A través de la insistencia de su inscripción en sus obras. en: Le Débat. 202). Véase también “Des ‘droits de l’homme’ pour les grands singes? Non.

De manera general. a su j u c io de un derecho de castigar IJ Jean-Pierre Marguénaud. ¿Puede ponerse en el mismo plano un matador Je animales y un homicida? Y. ¡y probablemente hom­ bres también! ¡Incluso después de la abolición universal de la pena de muerte. de aquí proviene la idea de que el judío sería más “femeni­ no” que el no judío. se requieren interdicciones. me parece que el exceso de interdicciones de todo tipo genera a me-nudo violen­ cias inesperadas. el sexismo y el antisemitismo siempre fue la inferiorización de aquel que se quiere excluir de lo humano.: Pero no es lo mismo. al tiempo que se lucha contra las violencias. “La personnalité lunoique des animaux . ¿Hay maltrato en todos los casos de zoofilia? ¿Cómo puede expresar el animal la violencia que se ejerce sobre él en tales casos? J D.: Sin duda que siempre habrá que matar animales. y el derecho francés reconoce incluso una noción de “personalidad jurídica” a los animales domésticos o mantenidos en cautiverio. sin las cuales ninguna sociedad es posible. en: Recucd Dcúkiz. como lo subraya Freud. más generalmente. pp 205-211. . cua­ derno núm. R. Me parece que nunca se terminará con la pulsión de destrucción porque. que la mujer sería más “animal” que el hombre. hasta la del disminuido en general. Por cierto. La idea de que el disminuido sería “inferior” al animal se inscribe en línea recta en este tipo de consideraciones. Pero. 20. Una de las grandes figuras del racismo. es inherente al hombre. En efecto. se asociaría a la figura del animal y el judío las de la mujer y el niño. hay que saber que nunca se terminará con ellas. D.R . ¿puede por ejemplo considerar­ se que un zoófilo (en el sentido de la sexología) debe ser castigado por la ley de la misma manera que un pedófilo o un violador? En derecho existe una legisla­ ción que castiga el maltrato de los animales. J.. y por otra parte no es deseable. La prohibición de matar al animal me parece imposible de poner en practica en nuestras sociedades. É .: Kant exige que se encuentre un medio de aplicar la ley del taitón (impe­ rativo categórico del derecho de castigar.. si algún día se logra! É.1 ' Pero no estoy segura de que se pueda casti­ gar a un humano por actos sexuales cometidos con animales. lo que significa que podrían tener derechos y ser defendidos en caso de abandono. y su estigmatización en virtud de rasgos físicos que lo conducirían al mundo de la animalidad. 1998.y que por otra parte se impone a menudo de manera convincente. y por último que el negro sería más “bestial” todavía que el resto.

An ¡ntroducion to the Principles of M orals and Legislation (1789). Pero ¿cómo hacer para conciliar esa voluntad de reducción del sufrimiento animal con la necesi­ dad de una organización industrial de la cría y la matanza que también permita liberar a tantos humanos del hambre? É. . 1970. Por supuesto. aunque la dignidad humana no salga indemne del comercio sexual con tal "animal". A escala de los siglos venideros. p.: M Jeremy Bentham. Sin embargo. y por ende un fenómeno “cultural” ligado a estructuras arcaicas que persisten y que se deben analizar. El animal sufre . algún sustituto equivalen­ te cárnico. En mi semina . con la matanza industrial. ¿cómo imaginar que no sufren? Sabemos lo que es e l sufrimiento animal. la evaluación de la cantidad. tia sino también a aquellos que sean culpables de “bestialidad”. Eso no signific a que se considere al animal como una víctima. y estas pueden encontrarse en otra parte. 4 4 Londres. la cantidad. J. Usted comparte la opinión de Elisabeth de Fontenay. creo en verdaderas mutaciones en nuestra experiencia de la animalidad y en nuestro lazo social con otros animales. Sin duda. los animales sufren en mucha mayor cantidad que antes. lo experimentamos. manifiesta su sufrimiento. como por otra parte en la pena de muerte. The Athlone Press. sino ¿pueden sufrir?” (The question is not: can they speak? but can they suffer!)}* Puesto que. este no es lesionado. sí. así como la organización general del campo de la alimentación. puede recordarse que el consumo d e carne jamás fue una necesidad biológica. hay una frase de Jeremy Bentham que a menudo me gusta citar. Éste no es un sujeto de derecho (y por lo tanto de deber) que podría protestar contra un “perjuicio” y ocupar el sitio del querellante en un tribunal. Además. hasta a un adiestra­ miento de circo. jamás se dejará d e comer carrn e. R. uno puede esperar lo mejor y lo peor.: Una gran desorganización-reorganización de la tierra humana se halla e n curso. D. No podemos imaginar que un animal no sufre cuan­ do se lo somete a una experimentación de laboratorio. No se come carne simplemente por­ que se necesitan proteínas. y que dice poco más o menos esto: “La cuestión no es: ¿pueden hablar!. Pero sin hacer e l elogio de un vegetarianismo primario. En e l consumo del animal.racional e inteligible a priori) no solo a quienes violen o practiquen la pederás. rio sobre la pena de muerte estudiamos esos textos de cerca. Cuando vemos pasar una cantidad incalculable de terne ro s criados con hormonas. o. Pero tal vez se cambiarán las condiciones cualitativas. hay una e s ­ tructura sacrificial. Por su parte. lo sabemos y nadie puede atreverse a dudarlo. como yo lo sugería en su momento. amontonados en un camión y enviados directamente del establo al matadero.

algunos prefieren los anim ales criados en ciertas con­ diciones. y cuyo símbolo en todas partes del mundo son los restaurantes McDonald’s. R. Mué azotó a los bovinos criados en Gran Bretaña. en el m ism o n o m b re de la gastron om ía de que usted habla. pero los signos cuentan.: N o m e p id a que suscriba incondicion alm ente lo que se hace o se hará en este ca m p o . lentam ente.: Pero si todos los días pasara bajo su m irada. 1 6Se trata de la encefalopatía espongiforme bovina ( esr ). llam a d as m ás “naturales”. o enfermedad de Kreutzfeld-Jacob. . pero re alm ente creo que e n ocasiones. Evocan una m u tación en curso. Y además. cada vez más. R. É. R. Saber no es mirar. u n c a m ió n repleto de terneros que salen del establo para ir al m atade ro. N o creo que la visibilidad de u n a s itu a c ió n pe rm ita conocerla mejor. Del mismo m odo. Por tanto. 1 5Presidente de la Confederación Campesina.: La lu c h a de José B o v é 1 5 contra la “com ida chatarra am ericana” y contra M c D o n a ld ’s e n p articu lar es acaso u n prim er signo de ese cambio. sin darle tiempo para que se distrajera. en ciertos prados.: ¿Cree que hay u n exceso? j. Por otra parte. José Bové es el líder de una lucha internacio­ nal contra la “comida chatarra" ligada a la globaluación de la industria agroalimentana. para comprender una situación y te ne r la d is ta n c ia necesaria. Todos esos debates de que hablam os son su signo precursor. D. yo creo que el espectáculo que el hom bre se da a sí mismo en el tratam iento de los anim ales le será insoportable. ]• D. R.: M e m u d a ría . Ya no es soportable. ¡no o lv id e m o s que la gastronom ía es parte integrante de la cultura! ¿Podría la t r a d ic ió n c u lin a ria francesa abstenerse de carne? j. La carne industrial no es lo m e jo r de lo m e jo r e n gastronom ía. a u n q u e sepa q ue esa cosa insoportable existe. D. realmente habrá que transform ar los usos y las “m entalidades”. el caso de la enferm edad de la “vaca loca”1 6 deberá incitam os a realizar transform aciones inevitables. D. lo m ejor es n o ser testigo ocular. etcétera. Pero prefiero no ver nada. ¿podría seguir co m iendo temeros durante m ucho tiempo? É. y usted c o n o c e ese debate. j.É. Si realmente le pusieran todos los días an te la vista el espectáculo de esa matanza industrial.: D e ja ría de com er carne o cam biaría de d om icilio.: H a y otros recursos para el re fin a m ie n to gastronóm ico. ¿qué h aría? É. De igual m o d o .: U sted decía que la interdicción excesiva e hiperbólica produce síntomas.

Por lo tanto. 19. y . el tratamiento masivo. industrial. no hay que entregarse a las peores violencias. cap. utilicé esa palabra de genocidio para designar la operación que consiste. la evaluación solo puede ser económica (estrategia. sigo pensando en la idea d e cierto corte entre el animal y el humano. D.1 7 ¿Qué piensa de esto? ]. Al respecto. como lo subraya Elisabeth de Fontenay. R.y el hombre. medida. cit. actitudes de evitamiento del incesto todas cosas fascinantes. No digo que no hay que tocar la vida animal. rituales. y o creo que hay una discontinuidad radical entre lo que se llama los animales y en particular los primates. y conservando siempre la axiomática general del derecho humano.: Para volver a la cuestión de la animalidad. en la Facultad de de­ recho de una universidad judía. Laphiloso[>hieál’épreuve de ob. pueden hacerse algunos progresos para el fomento de las relaciones entre los hombres y los animales en el senti­ do del respeto máximo. químico genético de lo s vivientes. A mi juicio. Véase también Le silence des bétes. 153. Ya sea que este tratamiento se haga para la alimentación o en e l marco de una experimentación. habrá que reducir las condiciones de la violencia y la crueldad para con los animales. la matanza. los evoqué e insistí en las dife­ rencias y heterogeneidades. aunque. Hay que tenerla en cuenta.. y tratándose de animales. p. todas esas diferen­ cias deben ser evocadas. cit. es decir. art. “Pourquoi les animaux n’auraient-ils pas droit à un droit JiS animaux?”. en una larga escala histórica. en reunir centenares de miles de ani­ males cada día para enviarlos al matadero y matarlos en masa tras haberlos 1 7 Élisabeth de Fontenay. en la jungla o en otras parte. .. Lejos de borrar los límites. dosificación. allí donde sin embargo la palabra no sería tan inapropiada. Como usted. y d e lo que vacilo (solamente para no abusar de asociaciones inevitables) en llam ar un genocidio. por la conceptualización.: Yo hablé no solo de un corte sino de varios cortes en los grandes modos d e culturas “animales”. poco a poco. Aunque entre los grandes monos existan prácticas simbólicas.É . alegando la violencia entre los animales. Hay una cuestión de escala temporal e histórica en la duración de tales fenómenos. al tratamiento meramente instrumental. se les pueda “presumir mundos que puedan coincidir con el de los hombres". en ciertos casos. hay que adaptar reglas para que no se pueda hacer cualquier cosa con los vivientes no humanos. Cuando encaré esta cuestión en los Estados Unidos. reglamentar las condiciones de la cría. digo que. Pero esta discontinuidad no puede hacemos olvidar que existen otras entre diferentes especies de animales y o r­ ganizaciones sociales de lo viviente. para ello. me parece que la discontinuidad permanece y qU e pasa por el lenguaje. el mejor convenio). En la transformación del derecho actual.

pero habrá que considerarla. No es ni la única ni la m ejor razón. retirem os la palabra. R. no . Por el m om ento. Por eso es preferible no h acer en trar e sa p ro b le m ática de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales en el m arco ju ríd ico existente. A lguien dijo que no aceptaba que yo hablara de gen ocidio: “ N osotros sabem os lo que es el gen ocidio” . Esta trans­ formación. y los esclavos. T o d o s esos con ceptos (que tradicionalm ente d efin e n lo “p ro p io d e l h o m b re” ) so n co n stitu tiv os del d is­ curso jurídico. Por eso. lo repito. E n gen eral. p ero ju sta m e n te q u iero co n serv ar el derech o de interro­ gar su historia. su perfectibilidad.. en la trad ició n filo só fica europea de que h ab la­ mos. u n a v io le n c ia co n te m p o rá n e a y a la vez indisociable del d iscu rso de los d erech os d el h om bre. de co n c ie n c ia lig ad a a la p alabra. n o p u e d e n ap licarse a los an im ales. Pero un d ía h ab rá que recon sid erar la h istoria de ese dere­ cho y com prender que si los an im ales n o pu eden form ar parte de conceptos como los de ciud adan o. Es el m ism o co n c e p to de derech o lo que deberá ser “re-pensado” . pues. sus p resu p u esto s.. J. no se con cibe un su je to (fin ito ) de d erech o q u e n o sea un sujeto de deber (Kant solo ve dos e x c e p c io n e s a e sta ley: D io s.. aunque m ás n o sea debido a la im agen que rem ite al hombre de sí mis­ mo. no por ello carecen de “d ere ch o ” . de sujeto. tendrían deberes. D. su ev o lu ció n . que so lo tie n e n d eb eres y n o d erech os). a c a m b io d e d erech o s reco n o cid o s. de au to d eterm in ació n so b e ran a y de su je to de d e re c h o . Eso me costó una réplica indignada. se trata de co n c e p to s h ered ad o s de su jeto . llevará siglos. de ciudada­ no.: Por tan to. de su je to político. cuyos derech os carecen de deber. H a sta cierto punto yo respeto ese discurso. d e p alab ra y de libertad. A mayor o m enor plazo habría que lim itar esa violen cia tanto com o fuera posible. sea cu al fuere m i sim p a tía por tal o cual d eclaración de los dere­ chos de los an im ales te n d ie n te a p rotegerlos co n tra la v io le n cia hum ana.: N o es posible esp erar q u e los “ a n im a le s” en tren e n un con trato expresa­ mente jurídico d o n d e. Por lo tanto. J. É. U n a vez m ás. É.: Y de respon sab ilid ad . R.engordado con horm onas. d ebem os co n ten tarn o s co n ad ecu ar las reglas del derecho tal y como existen. sin duda. D.: Y de co n cien cia. Pero usted se da cuenta de lo que quiero decir. T odos los debates actuales seña­ lan una inquietud creciente al respecto en la sociedad europea industrial. pero. etc. n o creo que pueda seguir tratándose a los anim ales com o lo h acem os hoy. Es en el interior de ese e sp a c io filo só fico ju ríd ico d on d e se ejerce la violen cia moderna para c o n los a n im a le s.

R. pero reconozco que desde el punto de vista cuantitativo. Esa lucha es minoritaria. J. ni por la corrida.creo que sea la solución indicada. Con esa lógica. una suerte de sobrevivencia de la época de la caballería. por un efecto perverso. la corrida inspiró muy bellos textos literarios (en particular los de Michel Leiris). sino para reconsiderar la historia del derecho. R. y precisamente en ese sentido se interna la deconstrucción: no para destruir la axiomática de esta solución (jurídica formal). N o creo que deban prohibir todas las prácticas violentas de alto riesgo. Podría darle muchos ejemplos que la in­ quietarían. por ese tipo de caza. xenófobas o sexistas so pretexto de que “reprimidas” aquí o allá corren el riesgo de resurgir a más y mejor en otra parte? No digo que su argumen­ to carece de valor. R. eso no es nada al lado de la violencia de los mataderos o la cría J. É. so pretexto de que la prohibición de las violencias puede conducir a la emergencia de nuevas violencias más graves. No tengo ninguna inclinación por la caza.: Me parece que un progreso está en marcha. D. D. o para desacreditarla. pero no puede utilizárselo de manera sistemática sin correr el riesgo de paralizarse ante cualquier interdicción. sin conflictos. D.: No dije que estuviera en contra de los textos de Leiris. un torneo. sin inju­ . É. del concepto de derecho. hoy.: Sin embargo. En el principio de la corrida hay una lucha a muerte.: Sí.: de pollos. en todo caso desconfío mucho de los deseos que se manifiestan allí y las formas que adoptan. É.: ¿Está en contra de la corrida? j. Es lo contrario de la caza o la matanza. R. para limitar esta violencia. sino contra el culto o la cultura de la corrida y otras cosas semejantes. Y además me pueden gustar o puedo admirar esos textos de Leiris sin dejar de formularme preguntas sobre el deseo y la experiencia del propio Leiris. etcétera. sin pasiones. Más bien creo en una aproximación progre­ siva y lenta. en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal. Hay que hacer lo que se pueda. Pienso sobre todo en la lucha contra la caza y por la preservación de las especies. ¿Debe uno abstenerse de condenar o denunciar las violencias racis­ tas. se corre el riesgo de dejar correr todas las violencias y bajar los brazos. É. antisemitas. Y por otro lado el torero arriesga su vida en la arena.: Siempre tengo el temor de que estemos internándonos en la senda de la construcción de una sociedad higienista.

en un contexto determinado. c o m o m á x i­ mo. sería demasiado simple. p ara e v itar lo q ue usted lla m a la “sociedad h ig ie n is ta ”. siempre hay una medida. a veces p ie n so q ue el d e re c h o a la in ju r ia v e rb a l es fu n d a ­ mental. Pero hay que limitar tanto como sea posible el efecto de censura de las interdicciones legales y privilegiar el análisis. ¿Q u é c u a lid a d de violencia se p u e d e o debe tolerar.: ¿Y le parece que cuanto más se limita..’ - j.. y q u e h a y q u e h a c e r u n a d ife re n c ia e n tr e lo q u e se p u e d e decir. una medida preferible. aséptica. la única respuesta es económica: hasta cierto punto.p o r o tra p arte e x is te n . sin vio le ncias verbales. la discusión. P e n s e m o s e n la b la s ­ femia. Hay que dar una respuesta singular.: C re o c o m p re n d e r y p uedo co m p artir su tem or. p o r e je m p lo . es decir. R.: En este campo. Tampoco me gusta la imagen de una sociedad "bio” higienista. Por eso comencé a decir que de todos modos existe y existirá la crueldad entre los vivientes. L o que se p re­ tende erradicar de u n lado siempre se corre el riesgo de verlo resurgir a llí don- je no se lo esperaba. El espacio público debe permanecer tan abierto como sea posible a la libertad de expresión. y lo q u e se p u e d e escribir. el racismo. y asumir el riesgo de una decisión en la resistencia de lo irresoluble. el antisem itism o. la e x p re s ió n d e las in ju r ia s y las v io le n c ia s ve rb ale s. extirpar las raíces de la violencia para con los animales. in c lu s o si p ie n s o q ue ciertas leyes s o n a b s o lu ta m e n te necesarias c o n t r a la d if a m a c ió n . hasta cu ltiv ar. H a y q u e h a c e r re s p e ta r las leyes lim itativas y a l m is m o t ie m p o g a r a n tiz a r la lib e r t a d d e e x p re s ió n m ás a m p lia .: Estoy de acuerdo. . P o r o tr o la d o . sin crueldad. j D. mejor es? ] • D. É. la injuria. esterilizada. pero so pretexto de que no puedo erradicarlos tampoco quiero dejar que se desarrollen salvajemente. No quiero pro­ hibirlo todo pero tampoco quiero no prohibir nada. m u e rta o esterilizada? É r. etc. D e ja in ta c ta la responsabi­ lidad que se debe to m a r e n c u a n to al c á lc u lo de los riesgos. 1 8Véase nuestro capítulo 7: “Acerca del antisemitismo venidero". etc. Siempre hay dos imperativos contradictorios. se­ gún la situación histórica. Por consiguiente. D . e l a ta q u e a la v id a p r iv a d a . . y e n Francia m e p a r e c e n b u e n a s . como en otros. sin riesgo de m uerte. in c lu s o púb licam e nte . hay que inventar la solución menos mala. La difi­ cultad de la responsabilidad ética es que la respuesta jamás se formula por un sí 0 Por un no. el antisemitismo.: P or e je m p lo . entre los hombres. s ie m p re h a y q u e a p u n t a r a p e r m itir . si la e n tie n d o b ie n . o e n la p o r n o g r a fía .rias. Por cierto no puedo erra­ dicar. el ra cism o . la con­ traofensiva crítica.

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dedicado a Chris Hani. ob. 3El libro lleva como subtítulo: “L’état de la dette.1 en la cual. cast. estaba ligado a una situación histórica: el pasaje de la Revolución al Terror. 4 Karl Marx y Friedrich Engels. frente al desastre del socialismo real. le travail du deuil et Ia nouvelle Internationale”. cit. ni siquiera una figura ejemplar dentro de una lógica del emblema. al hablar de “sociedad depresiva”. En 1989 publiqué una obra. intenté mostrar cómo un derrumbe subjetivo. París. a propósito del cual usted comenta la famosa frase “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. héroe de la lucha contra el apartheid y asesinado como comunista. entonces pensaba en Louis Althusser. a un comunista como comunista. El espíritu de la Revolución ÉLISABETH R o u d in e s c o : Espectros de Marx es un libro por el que siento una especial debilidad. Todas las fuerzas de la vieja . Généalogies. 1Elisabeth Roudinesco. pionera del feminismo en 1789 y que terminó su vida internada en la Salpêtrière.2 so pena de hundirse en la me­ lancolía. Une femme mélancolique sous la Revolution. Y precisamente es eso lo que siempre debería nombrar un nombre propio [■ ••I quiero dejar claro que fue a un comunista como tal. al que un emigrado polaco y sus cómplices. Por supuesto. en la medida en que toca un invariante que me resulta muy apreciado: la melancolía de la Revolución. Barcelona. a través del caso de esta mujer. Théroigne de Méricourt. La vida de un hombre.6. Seuil. 1969: “U n fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo.: Feminismo y revolución: Théroigne de Méricourt. Manifeste du parti communiste (1848). los asesinos de Chris Hani. de quien estuve muy cerca. la de la publicación del Manifiesto del partido comunista. Los mismos asesinos declararon que se la agarraban con un comunista .3 usted asocia tres grandes “escenas” de la cultura occidental: aquella en que Hamlet se enfrenta con el espectro de su padre que vuelve a destiempo para reclamar venganza y confiar a su hijo la misión de salvar al “mundo del deshonor”. el hundimiento en la locura. En él podemos leer: "Pero jamás deberíamos hablar del asesinato de un hombre como de una figura. y en el destino de toda una generación de comunistas que. una retórica de la bandera o del mártir. siempre será más que un paradigma y algo diferente de un símbolo. Volví sobre esta cuestión en ¿Por qué el psicoanálisis?. dieron muerte hace algunos días. Ediciones socia­ ls.4 por último la de nuestra época. 1990]. 2Véase Elisabeth Roudinesco. Femi­ nismo y revolución: Théroigne de Méricourt. París. tan única como su muerte. veían cómo se derrumbaba su ideal y se sentían obligados a hacer el duelo de un compromiso. En Espectros de Marx. Edicíons 62. el 10 de abril. 1989 [Trad.

cuando lo que se llam a así.«O V MANANA. a m i manera de ver. Atcobendas.5 un m u nd o “en fase m anía­ ca”. con la colaboración de Catherine Malabou. tanto más retorna para atorm entar a sus adversarios (los corifeos del liberalismo). París. y sobre cierta coextensividad entre trabajo en general y trabajo del duelo. La Quinzaine littéraire/Louis Vuitton. que n o es u n trabajo entre otros.1999. sin decirlo ex plícita­ mente. Escoge a Hamlet y no a Edipo. 5 Jacques Derrida. o no lo tiene. Semejante al rey asesinado que perturba la vida de H a m le t m archando sobre las murallas de Elsinor. la que no cesa de clam ar la m uerte de la Revolución.erradicar el espí­ ritu de la Revolución. p. robo su palabra m elancolía. Tomo al vuelo. y por últim o rinde hom enaje. el de la globalización y el triunfo de la econo­ mía mercantil. si puedo decir. 63. Marx se ha convertido en u n espectro para nues­ tra sociedad occidental depresiva. En efecto. La contre-allée. 1998). sobre los recursos y los límites del discurso psicoanalítico al respecto. Louis Althusser.” (Trad. cast. por las aporías del “trabajo del duelo”. al último gran filósofo marxista. esa idealización ap ro p iad ora. cuando se lo hace mal o parece im posible. y c u a n to m ás se lamenta su muerte. hace del psicoanálisis un instrum ento de análisis político de un mundo en ruinas. tie n e éxito.: Et manifiesto comunista. Usted llama “melancolía ge op o lítica” al estado del mundo. sin lograr -muy felizmente. el cadáver se sigue m o v ie n d o y su espec­ tro perturba al mundo. dominada por el espectro de un comunismo deshecho que viene a atorm entar el porvenir de un mundo unificado. la conciencia culpable co n tra la conciencia trágica. y propone efectuar un “psicoanálisis del cam po p o lític o ” para analizar las “heridas” y los sufrimientos del nuevo orden económ ico. esa interiorización que caracteriza al “duelo". obsesionados por la pérdida de su enem igo. “trabajo del d u elo ”. el que dormita en cada u no de nosotros. H a b la b a entonces de Althusser. Metternich y Guizot. Yo traté de extraer algunas consecuencias de esto en la situación geopolítica que siguió al sismo apodado “derrumbe” del m odelo soviético del co m unism o Europa seKan unido en una Santa Alianza para acosar a ese fantasma: el papa y el zar.. g u t . es decir. sobre la política de la m e lanco lía: p o lític a y trabajo del duelo. por m u c h o que se rego­ cijen de la muerte definitiva de Marx. q u ie n se h u n d ió e n la melancolía. no sé qué ángulo elegir entre todos aquellos que me propone. o me dejo trabajar por la cuestión del duelo. Desde h ac e m ucho tiempo “trabajo” yo mismo en el duelo. Por m u­ cho que se ponga en escena la muerte del com unism o. un mundo en estado de “catástrofe”. posiblemente Espectros de M arx ta m b ié n sea u n libro sobre la melancolía en política. Todo trabajo implica esa transformación. los radicales de Francia y los policías de Alemania. Jacques Derrida: U na vez más. Akal. . incapaz de hacer el duelo de lo que pretende haber aniquilado.

y lg llam ada

muerte de Marx”. Pero no creo que l a susodicha “m elancolía”,

ese “fracaso a medias interm inable e irreductible, esa co nducta de fracaso estructural que marca el inconsciente geopolítico de este tiem po registre sola­ mente la d e fu n c ió n de cierto m odelo comunista. Lloia, en ocasiones sin lágri­ mas, y sin saber, a m enudo en las lágrimas y la sangre, sobre el cadáver de la propia p olítica. Llora el concepto m ism o de lo p olítico en sus rasgos esencia­ les, e incluso en los rasgos específicos de su m odernidad (el Estado-nación, la soberanía, la forma-partido, la topología parlam entaria más acreditada). Por otra parte -y todavía la sigo a usted-, esa m e lan co lía de lo p o lítico y lo que usted lla m a la “m elanco lía” de A lthusser siguen siendo dos historias in ­ trincadamente entremezcladas, sin que se pueda u n solo in stan te explicar una por la otra, reducir u n a a la otra. U sted recordaba que A lthusser y yo estuvi­ mos m uy cerca, d u rante casi cuarenta años. Estuvim os u nido s de u n a manera tal que - ta n to e n este caso co m o en el de otros grandes am igos, entre los más queridos- me sigue siendo e n ig m ática . Lazos de am istad, por cierto, fieles, y las más de las veces afectuosos, h asta tiernos, pero a veces ¡ por su parte, debo decirlo en h o n o r a la ve rd ad ) n o desprovistos de agresividad, lazos que se a n u ­ daron en p ro fu n d id a d más a llá de la p re o c u p a c ió n o de las decisiones políticas, o por lo m enos de las decisiones descifrables en el có d ig o corriente de la p o lí­ tica; porque yo creo que e n lo que te n ía de m ás secreto, de m is irreconocible, desde el p u n to de vista del le n g uaje p o lític o corriente, o, c o m o se dice, “d o m i­ nante”, nuestra alian za tam bién era p o lític a . A m i ju ic io , alg uno s de los textos publicados tras su m uerte lo atestiguan. La m ayoría de esos textos n- los c o n o ­ cía. T odo eso lo d ic e n m e jo r de lo q u e lo h aría yo a q u í im pro visand o . Y además fuimos colegas.6 R e sid im o s, de m an era ig u alm e n te in só lita, co m o crim inantes pacientes e im pa cie nte s, co m o huéspedes a veces indeseables, co m o u na mala conciencia espectral, e n la m ism a e x traña “calle de U lm ”, c o n sus alu m no s y sus lugares co m u ne s, d u ra n te unos ve inte años. ( ¿ Q u ié n escribirá alguna vez, sin ceder a n in g ú n socioacadem icism o, la historia de esa “casa” y de sus filia­ ciones? Tarea casi im po sib le pero indispensable para em pezar a ente nd e r bien las “lógicas” de la v id a intelectual francesa de este siglo.) S in h a b b r de lo que siguió re u n ié n d o n o s, a A lthusser y a m í, durante los úítim o s diez años terribles de su vida. Se necesitaría más de u n libro. Pero para volver a su sugestión, es cierto que, fin a lm e n te , en Espectros Je M arx , pude hacer u n gesto del que creí tener que abstenerm e antes. D urante años, por razones que son más legibles en ese libro (a u n q u e ya lo fuesen de otro m odo), yo n o p od ía ni suscribir e l gesto althusseriano (cierto retorno a M arx), ni d e nu nciarlo o critic arlo desde un lugar que h ub ie ra sido el del antico m unism o , el an tim arx ism o o incluso el del Partido C o m u n is ta .
6En la Escuela Normal Superior (En s ) de la calle de Ulm.

Así que durante mucho tiempo me vi como reducido ai silencio, un silencio asumido también, casi elegido, pero un poco doloroso ante lo que ocurría m uy cerca de mí. Sin duda fiii el contemporáneo, y el testigo muy cercano, un testigo que equivocadamente se llamaría “pasivo” de esta aventura, pero no diría qU ç Espectros de Marx lúe determinado por el fin de esa secuencia, ni mucho menos p0 r el hn de Louis Althusser. Yo trato de dar cuenta del lazo entre esas historias, entre esos “fines de historia" (cuando no esos “fines-de-la-historia”) en largas notas d e Espectros de Marx sobre la deconstrucción, el marxismo y el psicoanálisis, sobre lo s motivos del ‘fin” (“fin de la filosofía”, “fin de la historia”, etc.) que dominaban toda una configuración de los años 1950-1960, sobre cierta manera de intentar una aproximación psicoanalítica del trabajo del duelo en política. ¿Por qué la figura de Hamlet? Ante todo, privilegié en Hamlet la secuencia de la relación con el espectro y el tiempo: The time is out of joint. É . R.: El tiempo está desquiciado.7
J. D.:

Como si se tratara de partir, si puede decirse, de la imposibilidad de pen­ sar, o más bien de "concebir” lo contemporáneo, la sincronía: el tiempo está desunido. Al mismo tiempo hay más de un tiempo en el tiempo del mundo (“time”, aquí, también es la historia, el mundo, la sociedad, la época, los tiem­ pos que corren, etcétera). Este motivo de la desunión gobierna muchas cosas en este libro, y en particular la idea de justicia. Espectros de Marx es tal vez un libro sobre la justicia, sobre una justicia que no se confunde con una armonía, una proporción, un orden. En Fuerza de ley8 había insistido en la irreductibilidad de la justicia al derecho. A hí propongo una deconstrucción del concepto heideggeriano de justicia. Esta proposición se propaga por todas partes, aun­ que no sea muy visible en el primer plano: cuestionamiento, entonces, de la interpretación que hace Heidegger de la diké, de la justicia como armonía. El gesto de Heidegger me importa allí donde intenta, digamos con sobrada razón, pensar lo justo más acá o más allá del juridicismo y el derecho romano.
1 La réplica surge en el curso del diálogo entre Hamlet y el espectro. La figura del padre aparece sobre las murallas de Elseneur y dice al príncipe: “Véngame". Hamlet se maldice poi tener la misión de enderezar el mundo: “En vosotros confía mi cariño; / y lo que pueda hacer hombre tan pobre / cual Hamlet es para mostrar cual debe / su amistad y cariño hacia vosotros I no faltará, si quiere Dios. Entremos: / y siempre vuestros dedos en los labios. / Desquiciado está el mundo: ¡suerte horrenda, / haber nacido yo para su enmienda!”, W illiam Shakespeare, (1601), traducción de Yves Bonnefoy, París, Gailimard, 1957 (acto 1, scena V ). O ut of joint fue traducido por: 1) el tiempo está desquiciado; 2) el mundo está al revés; 3) el tiempo está loco; 4) esta época está deshonrada. Véase Spectres de Marx, p. 43 y ss. (La versión castellana es de Guillem'0 Macpherson y Patricio Canto, Buenos Aires, Losada, 1985, p. 41. N. del T.) 8 jacques Derrida, Force de loi, París, Galilée, 1994 iTrad. cast.: Fuerza de ley: el fundament» místico de la autoridad, Madrid, Tecnos, 1997].

pero m e in q u ie t o c u a n d o su in te rp re ta c ió n d e te r m in a o d e tie n e este p e n sa ­ m ie n to d e lo ju s to o de la ju s tic ia (D ik é ) c o m o el ac u erdo , el e m p a lm e o el re e m p alm e (der fugend-fügende Fug) de u n a in ju s tic ia ( A d ik ia ) q ue , e n c a m b io , estaría d e s e m p a lm a d a , d e su n id a , o ut o f jo in t (aus den Fugen, U n- F ug). S e g ú n H eidegger, a q u ie n ju s ta m e n te le interesa, ta l re e m p a lm e e q u iv a le a pensar la justicia a p a r t ir d e l ser c o m o p re se ncia (als A n w e se n ), es decir, c o m o siem pre en H e id e g g e r , a p a r t ir d e l logos o d e l legein, d e u n a fu e rz a de r e u n ió n (V ersam m lu ng ) y d e ac u e rd o . P o r el c o n tr a r io , m e pare ce q u e e n e l co ra zón de la ju s tic ia , d e la experiencia de lo ju s to , u n a d e s u n ió n i n f in it a re c la m a su dere­ cho, y e l re s p e to d e u n a irre d u c tib le d is o c ia c ió n : n o h a y ju s tic ia s in in te rr u p ­ ción , s in d iv o r c io , s in r e la c ió n d is lo c a d a c o n la a lte r id a d i n f in it a d e l o tro , sin e x p e rie n c ia fla g r a n t e d e lo q u e q u e d a p a ra s ie m p re o u t o f jo in t.9

El interés que tengo en este libro por la figura de Hamlet, así como por su experiencia “espectral”, también se ve requerido por el privilegio de la rela­ ción padre/hijo, por esa instalación masculina de la diferencia sexual. Proble­ mática de la diferencia sexual, análisis de ese poderoso privilegio, de ese privi­ legio del propio poder, de ese privilegio de la ley como autoridad del padre, todo eso comunica, a través de todo el libro, con las escenas de familia, la guerra de los hermanos o de los hijos ante la herencia del padre (Marx/Stirner, “el mal herm ano” o el “mal h ijo” de Hegel por ejemplo),1 0 la cuestión del fetichismo y del “sexo del fetiche”.1 1 Hamlet es también la máquina de la represión en política. La espectralidad gobierna no solo la problemática del duelo sino la de la técnica, de los medios, de la realidad virtual, y por tanto de la consideración, en la reflexión psicoanalítica y política, de una lógica general de la espectralidad. N o es posible pretender dar razón de una realidad política sin tener en cuenta esa virtualidad espectral. Yo analizo todos los fantasmas, y en particular la manera en que el propio Marx quiso cazar el fantasma (acosarlo y alejarlo a

9 Véase Spectres de Marx, sobre todo pp. 49-57. “Más allá del derecho, y todavía más del juridicismo, más allá de la moral, y todavía más del moralismo, ¿no supone la justicia como telación con el otro, por el contrario, el irreductible exceso de una desunión o una anacronía, cierto Un-Fuge, cierta dislocación ‘out ofjoint’ en el ser y en el tiempo mismo, una desunión que. Para arriesgar el mal, la expropiación y la injusticia (Adikia) contra los cuales no existe un seguro calculable, solo podría hacer justicia o dar justicta al otro como otro? ¿Un hacer que no se agotaría en la acción y un dar que no equivaldría a restituir? (...) Aquí [...j se jugaría la relación de la deconstrucción con la posibilidad de la justicia [ . ..]. Aquí se anunciaría siempre la deconstrucción como pensamiento del don y de la indeconstructibie justicia, la condición indeconstructible de toda deconstrucción, por cierto, pero una condición que está ella misma en deconstrucción y Permanece, y debe permanecer -es la exhortación- en la desunión del Un-Fug" (“Injonctions de Marx”, pp. 55-56). (j.d .) 1 0Ib id ., p. 197 y ss. 1 1Ibid., p. 265, por ejemplo.

la vez), cuando recuerda a la sociedad europea hasta qué punto teme el espectro del comunismo. En su debate con Max Stirner1 2 reprodujo el temor pánico ante la espectralidad, y su crítica de la ideología también es una crítica del aparecido. Yo traté no solo de ser fiel a un concepto retorcido de la herencia sino a uno de los “espíritus de Marx”, un espíritu inspirado por una idea de justicia irreductible a todos los fracasos del comunismo. Este libro fue escrito poco después de la caída del muro de Berlín, pero siempre me negué a equipararei totalitarismo nazi y el soviético. Y esto aunque crea que el gulag, figura de la violencia soviética, iguala por lo menos la barbarie nazi. Recientemente vi en los Estados Unidos una suerte de documental que muestra a un grupo de rusos emigrados a Francia durante la Revolución. Lla­ mados por el régimen soviético (en los años ochenta, creo) con un pretexto falaz son invitados a reinstalarse en su país, para lo cual les prodigan bellas promesas, y por otra parte tienen ganas de volver. Entonces les tienden unas trampas espantosas. Víctimas de las peores perversiones policiales, todos ter­ minan en el gulag. Pero si creo que no hay que ceder al paralelismo, no es para significar que e l gulag no sería tan “grave” como la Shoah. La comparación deja de ser justa a partir del momento en que se tiene en cuenta un hecho innegable y masiva­ mente evidente: a la idea comunista, al ideal de justicia que guió y sigue inspi­ rando a tantos hombres y mujeres comunistas, ajenos todos a cualquier cosa del género “gulag”, jamás harán corresponder, en paralelo, en análogo o en equivalente, hasta en opuesto comparable el menor “ideal” nazi de la “justi­ cia”. Ya sea que se respete o no, con un respeto ético o político, lo que aquí tlamo un poco rápido un “ideal de justicia”, se debe absolutamente reconocer aquello que, en esencia, separa ese “ideal” “comunista” de lo que habrá puesto en marcha el nazismo. Una vez que uno haya asumido ese deber absoluto, deber del pensamiento que a su vez es “justicia”, entonces se podrá complicar las cosas y formularse todas las preguntas requeridas sobre el sentido y la histo ­ ria de esta “idea”, de este “ideal”, sobre la historia como historia de la idea, sobre la historia de la historia y del comunismo, y otras cuestiones fundamen ­ tales del mismo tipo. Esta sería otra fase y otra faz del mismo deber absoluto. É . R.: Estoy totalmente de acuerdo con usted, por lo tanto debemos ser muy vigilantes frente a todos los historiadores que pretenden establecer la equiva1 2

Max Stirner (1806-1856). Filósofo alemán de la izquierda hegeliana, autor de un Übr°’

L'unique et sa propriété (1844), Lausana, L’Age d’homme, 1972, que será atacado con v e h e m e n c ia

por Marx en Lidéologie allemande (1845), París, Gallimard, Bibliothéque de la Pléiade, 1962, C Euvres completes, vol. ill, pp. 1037-1325 [Trad, cast.: La ideología alemana, Valencia, Universidad de Valencia, 1994].

una cesura radical en el curso ordinario de la Historia. en una interrupción. de una corrupción del proyecto. o del “ideal”. ni una decisión digna de tal nombre que no sea. de interrumpir el orden de las cosas a partir de acontecimientos no programables. Incluso en la época en que yo era más que reservado frente el Partido Comunista como frente algunos de aquellos que intentaban romper con él. tomaran con­ vencía. es cierto. El totalitarismo nazi. que de entrada apunta a la destrucción genocida. excede todo hori­ zonte posible. Creo en la Revolución. es cierto teatro revolucionario. y por lo tanto de un saber de la norma que dicta­ ría o programaría la decisión. hasta con la idea misma de norma. por el contra­ rio. hay que transformar la idea misma de Revolución. Esos hombres son héroes que. son de otro orden que las que conciernen al mal nazi. todo 0curre como si progresivamente. que el Terror terminaría por alcanzarlos as uvez. En el comienzo. a partir del momento en que cometen . Por desgracia. lo que resulta im­ practicable. por el momento. En cierto m odo. terrorífica. el comunismo no tiene el mismo proyecto que el nazismo. pues. D . U na Revolución no se programa.respeté. las más necesarias. arrugado. por esencia. el mal totalitario adoptó la forma. En efecto. No existe una responsabilidad ética. fue el propósito mismo como perversión. cierto proceso de toma de poder al que en general se asocian las Revoluciones de 1789. me atrevería a decir compartí. la perversión consumada. sin poder detener la máquina. a mi manera (inquieta y reservada). ideal. que no esté en ruptura con un sistema de normas dominante. hasta las más radicales e inquietas. Las cuestiones que permanecen. Por más que tenga que seguir formulándome cualquier pregunta al respecto. siquiera en la hipótesis de que el propósito se hubiera dejado pervertir originariamente. en ese tiempo no programable. está en otra parte. ideología. la disimetría no está entre los hechos y los desenca­ denamientos de la crueldad.: P°r lado comunista”. revo­ lucionaria. mi respeto por la “idea” comunista (lo señalo en Espectros de Marx con la necesidad de una crítica deconstructiva incansable de la lógica capitalista). por mil razones. 1848 y 1917. envejecido. en la interpretación de un otra parte venidero (llame a eso como quiera. e -R . todo horizonte de lo posible. porque trata de hacer lo imposible. como el único acontecimiento digno de tal nombre. siempre -y eso es lo que me redujo al silencio. Pero la corrupción de un propósito no es el propósito. Lo que está perimido. el enig­ ma “nazi”. J. ese ideal.: El destino de los revolucionarios de 1793 es fascinante. etcétera). es decir. Toda responsabilidad es revolucionaria. por otra parte.lencia de las dos ideas reduciendo por otra parte el comunismo al estalinismo. idea. por lo tanto de la potencia y el poder. está in­ tacto. Pero si uno quiere salvar la Revolución.

habría que releer (de otro modo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. Barcelona. 19771- . que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. 1949. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena de ” François Furet. pero una lógica no calcula­ ble. fecha sobradamente significativa.1 3 J. ITrad. En este sentido. cast. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asam­ blea. D. porque si.: Falsos pasos. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. Gailimard. cast. 1978 [Trad. 1952. Pre-Textos.: Pensar ^ revolución francesa. 1982]. sobre el Terror. Bibliothéque de La Pléiade. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. Petrel. Penser la Revolution française. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). en 1947-1948.: Aquí. cast. En una palabra. Jules Michelet. Vale0' cía. Pero al mismo tiempo están determinados por un d e s tino que se les escapa y del que nada saben. La pan du feu. Por lo demás. en una logica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. Madrid. por anticipación. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. un siglo después del grito de Víctor Hugo contra la pena de muerte.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. y. se suben condenados al mismo destino que el soberano al qu e cortaron la cabeza. 1980]. No puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. una lógica del proyecto revolucionario cuya huella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a menudo cito a propó­ sito de la creación del asilo (23 mesidor año II): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. una ve: terminada la Revolución.: Historia de la Revoluí'®” francesa. Histoire cíe la Révolution françaM París. Fue escrito. París. contrariamente a lo que dice François Furet. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. Así. Saben que van a morir de esa muerte violenta que ponen en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan se rá justa y menos violenta. Editora del los Amigos del Círculo del Bibliófilo. el Terror no está ya contenido en 1789. La imagen más representativa de esa epopeya es la simultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. París. fundadoras de la República. Gailimard. Realmente hay una lógica en esta historia. necesitaríamos horas. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. w Maurice Blanchot. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. Gailimard. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). [Trad.el regicidio. 2 vol. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. tan minuciosa y exigente como sea posible.

(j. (j. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. pero. la “locura” y la “sangre”17.. la presencia anticipada de su muerte. no son nada sino su existencia ya suprimida. hombre de “todas las contradicciones”. com o querido.]. 324. Q u e intenten ser escritores. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones”. el rigor de Saint-Just.. se justifica en ella. en ocasiones perspicaces. Es su verdad. en cierto modo no alcanza a nadie. otra tentación”. Desde todo punto de vista.. diría.. Rasgo que comparte con muchos. Tal vez hacen reinar el Terror. aquel que sintió. únicamente la libertad me hace escribir. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. convertida en el térm ino ineluctable. afirm ación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto [. la realidad propia de su vida. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. 322-323). Justamente es Lacan quien lo recuerda. en ellos la palabra de la fábula se convierte en acción. la analogía entre el acto literario. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encama la literatura: pasaje de la nada al todo. en efecto: en ellos habla la fábula. pp. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. Blanchot habla aquí de lo que él llama.1 5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. presintiendo. pp. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. la R evolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras.. Todo escritor que. El escritor se reconoce en la Revolución. “el Ultimo Acto”. . Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. C u and o la cuchilla cae sobre Saint-Just y Robespierre. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. y la acción revolucionaria16. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. de donde proviene el movi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. es la esencia de su derecho. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dan sino de la muerte que ellos se d an” (ibid . en la página anterior. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. La virtud de Robespierre. por así decirlo.. ante el mandamiento cristiano. por el propio hecho de escri­ bir. viendo en ello. no es suprimido como culpable.) 17Ibid. En esto. sería también ese derecho a la muerte. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé.muerte. “escritor por excelen­ cia". p. que “la soberanía estaba en la muerte”. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. C ada ciudadano. más “intensa­ mente” que cualquier otro. no es llevado a pensar: soy la revolución. La esencia de la literatura. Pero tampoco olvidemos. y esto queda por pensar. y por subrayo la palabra “intenten”. 322-324). su origen o posibilidad. en una elipse. el rechazo de cierto cristianismo. La literatura se mira en la revolución. y si la llamaron Terror es P°rque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra” (ibid. parece el trabajo mismo de la libertad en los hombres libres. y sobre todo con Freud.D . nada más justificado. en realidad no escribe [. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. 1 8 “Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Ptójimo. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. de todos.) 1 6“Momentos fabulosos.. las de Blanchot y las que él analiza.].1 8 1 5“Tal es el sentido del Terror. Trataré 'k hacerlo en otra parte.D . Blanchot describe aquí una tentación. por su carácter universal.

por anticipación. 1982]. se saben condenados al mismo destino que el soberano al qU ( ¡ cortaron la cabera. cast. 1978 [Trad. en una lógica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. Saben que van a morir de esa muerte violenta que pone il en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan s e rá justa y menos violenta. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917).: Pensar ^ revolución francesa. 1977]. La imagen más representativa de esa epopeya es la sim ultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. Realmente hay una lógica en esta historia. Así. Gallimard.: Aquí. 1952. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. pero un a lógica no calculable. Histoire de la R e v o l u t i o n française París. habría que releer (de otro m odo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. G a llim a rd . G allim ard. cast. [Trad. Petrel.: Historia de la Revolucio" francesa. Valen' cía. porque si. N o puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. 2 vol. 1 4Maurice Blanchot. en 1947-1948. el Terror no está ya contenido e n 1789. un siglo después del grito de Victor Hugo contra la pena de muerte. una ve: terminada la Revolución.: Falsos pasos. contrariamente a lo que dice François Furet. 1949. E n este sentido. necesitaríamos horas. Pre-Textos. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asamblea. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. Por lo demás.el regicidio. y . La part du feu. Jules M ichelet. París. seguimos teniendo desdichados entre nosotros.1 3 j. tan minuciosa y exigente como sea posible. sobre el Terror. tino que se les escapa y del que nada saben. Madrid. para no contrariar la soberanía de lo s Estados).1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. . Fue escrito. fecha sobrada­ mente significativa. D. una lógica del proyecto revolucionario cuya h uella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a m enudo cito a propósito de la creación del asilo (23 mesidor año ii): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. 1980]. Penser la Révolution française. [Trad. cast. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. Barcelona. fundadoras de la República. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. Editora del los Amigos del Círculo del B ibliófilo. París. Bibliothéque de La Pléiade. Pero al mismo tiempo están determinados por un de s. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena d e 1 3 François Furet. En una palabra.

en la página anterior. Rasgo que comparte con muchos. diría. la Revolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. -^22-324). allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra.D. aquel que sintió. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. y esto queda por pensar.. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. las de Blanchot y las que él analiza.. La literatura se mira en la revolución. la presencia anticipada de su muerte. es la esencia de su derecho. Desde rodo punto de vista. de donde proviene el m ovi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. por el propio hecho de escri­ bir. La esencia de la literatura. se justifica en ella. presintiendo. en ellos la palabra de b fábula se convierte en acción. en efecto: en ellos habla la fábula. Que intenten ser escritores. p. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. en una elipse. Cuando la cuchilla cae sobre Saint-]ust y Robespierre. en ocasiones perspicaces. En esto. más “intensa­ mente” que cualquier otro. y sobre todo con Freud. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. y por subrayo la palabra “intenten”. nada más justificado. de todos. no es llevado a pensar: soy la revolución.D.).1 8 1 5 “Tal es el sentido del Terror.. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. justamente es Lacan quien lo recuerda. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dqn sino de la muerte que ellos se dan” (ibid. la analogía entre el acto literario. pp.]. por su carácter universal. por así decirlo. en realidad no escribe [. Cada ciudadano. Todo escritor que. “el U ltim o Acto”. Es su verdad. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones“. parece el trabajo i \ ism < de la libertad en los hombres libres. otra tentación”.. pero. no snn nada sino su existencia ya suprimida. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. su origen o p o s ib ilid a d . ante el mandamiento cristiano.'5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. Blanchot habla aquí de lo que él llama. la “locura” y la “sangre”17. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. afirmación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto (. que “la soberanía estaba en la muerte”. y la acción revolucionaria16. . el rechazo de cierto cristianismo.) * 6 ‘Momentos fabulosos. únicamente la libertad me hace escribir. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto.. como querido.. convertida en el término ineluctable. Tal vez hacen reinar el Terror. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. viendo en ello. no es suprimido como culpable.muerte. el rigor de Sainr-Just. Pero tampoco olvidemos. la realidad propia de su vida. (j. 322-323). y si la llamaron Terror es Porque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra" (ibid. 3241 8“Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Prójimo. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encamr< la literatura: pasaje de la nada al todo. hombre de “todas las contradicciones”. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte.. pp. El escritor se reconoce en la Revolución. (j. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. La virtud de RobespieiTe. Blanchot describe aquí una tentación. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. sería también ese derecho a la muerte. Trataré de hacerlo en otra parte.) 1 7Ibid. “escritor por excelen­ cia’’. en cierto modo no alcanza a nadie. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”.

Todo secunda las leyes moderadas. en 1795 (el 26 de octubre. en su rechazo de la pená muerte. . A comienzos de la Asam ­ blea Constituyente podía creerse que el abolicionismo iba a triunfar. wCesare Beccaria (1738-1794).. Blanchot no se interesa en esa mutación en el interior dela Revolución. autor de un manual titula Des délits et des peines (1764). a menudo eran lectores de Beccaria. que es uno de los correlatos d e Caridad”. 4 Brumario a ñ o IV): “A partir del día de la publicación de la paz general. si no la lógica.. Los constitu­ yentes conocían bien la cuestión. Alianza. Lógica y lección bien aprendida de Beccaria. [Trad. Per0 a | principio todo eso era imprevisible para los actores. ob. una inversión casi simétrica de la s trayectorias y las lógicas (lo estudio en mi seminario).I. D . Encontramos aquí la gran cuestión de la crueldad. pues.: De ios delitos y ¡as penas. (j. 1991). 199SIfie . cit. por la Convención. y todavía a comienzos de la Constit u ­ yente. A diferencia de Robespierre Kant. Estuvo en el origen de la reforma del derecho penal en Ei| t0 P (París. vemos cómo se dibuja un verdadero quiasm a entre esas dos figuras.: Y Saint Just. por su parte. E n tre ellos. Jacques Lacan. a nuestra manera de ver crucial. que es un elocuente abolicionista. si p u e d e decirse. Robespierre.) 1 9Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. Robespierre se convirtió. 789. Madrid. en: Écrits. permanece más abierta que nunca. a la pena de muerte. Kant y Robespierre. que no es la más represiva o la m á s eficaz de las penas. e l abolicionista Robespierre añade: “Cuidáos de confundir la eficacia de las pe ­ nas con el exceso de la severidad [.D. “tristes testimonios de la bárbara temeridad de vuestras leyes penales”. Filósofo y economista italiano. to d o En Sade vemos la prueba. p. en el momento de condenar y hacer ejecutar a l monarca “en las formas” (lo que parece inadmisible para Kant. él declara q u e la pena de muerte es esencialmente injusta. Así.]. cast. En efecto. Antes de la Revolución.. para casi dos s ig lo s más tarde (!). T ras haber escrito públicamente. que era hostil a la pena de muerte en general. de que la historia bastaría pata probar. La continuación fue no solo el Terror y la s carretas sino el aplazamiento de la abolición para más tarde. todavía a comienzos de la Constituyente. que multiplica los crímenes mucho más de lo que los p re ­ viene. la pena de muerte s e r á abolida en la República francesa”. La cuestión del Terror. La alusión a la crueldad de la pena de muerte es en ocasiones literal. "Kant avec Sade”. y luego vota la muerte d e l rey . Robespierre se alza contra la pena de muerte. critica a Beccaria2 0 y sigue siendo un partidario incondicional de la pena de muerte. pero justamente con la excepción absoluta en lo que concierne al soberano. Era m a yoritario en los comités de constitución y legislación criminal. Tras haber evocado los errores judicia­ les. GF-Flammarion. y más injustifica­ ble que el asesinato del soberano).

Es la severidad excesiva. Proposición rechazada como otras análogas. en 1795. a la mañana siguiente de la ejecución del rey “en las formas”. Tras lo cual se limita. la abolición parcial. Víctor Hugo había declarado acerca de la pena muerte en materia política: “La abolición debe ser simple. hasta el remor­ dimiento inconsciente hubiera sido todavía lo suficientemente profundo e in­ tenso para que Condorcet esperara ser oído (se piensa en los hijos y hermanos de la horda primitiva tras la ejecución del padre). pues. Al día siguiente de la ejecución del rey. datan las primeras Declaraciones de los derechos del hom­ bre. doble hipótesis. el acta de la Constituyente deja constancia del mantenimiento de la pena de muerte. Y es esta Revolución que Kant celebrará justamente en nombre de la idea del derecho y de las ideas de los derechos del hombre de que está “llena” el alma. en 1793. la Asamblea decide casi por unanimidad que la pena de muerte no será abolida”. o bien. pero las dos hipótesis no son contradictorias. Y la pena de muerte. es la pena más cruel. porque de esta Revolución y de este Terror. en torno a dos grandes tipos de delito: atentado contra la cosa pública. pura y definitiva”. Pero tras una larga discusión. cada año.conspira contra las leyes crueles”. sin juicio. También hubo e Jecuciones fuera “de las formas”. como si. No olvidemos que. Lógica profunda. reservándonos la Posibilidad de examinar si hay que conservarla para los delitos contra el Esta­ do . a 32 los casos de pena de muerte en el Código de 1791. La crueldad viene de un exceso de severidad. diría Kant. decisión tomada “casi por unanimi­ dad”: “Votada la cuestión principal. Lo hace sin demora tras la ejecución del rey. Condorcet se atreve a proponer una vez más la abolición de la pena de muerte. y el ejemplo de Victor Hugo testimonia una exigencia de discernimiento entre más de un sentido y más de un tiempo de la llamada Revolución francesa.2 1 Cuando se alza contra la pena de 2 1 Durante un debate en la Asamblea en 1848. en 1794. atentado contra las personas y los bienes de particula­ res. es cierto. El Tribunal revolucionario de París y los tribunales especiales fuera de París hacen ejecutar a más de 17 mil condenados a muerte. y no política. si se trata de un límite. más democrática que la tortura): “A todo condenado a muerte se le cortará la cabeza”. pena suave e igualitaria. en adelante uno pudiera abstenerse de la pena de muerte. una vez que la muerte del soberano hubo consumado lo esencial del parricidio. Condorcet expresa con prudencia: Deroguen la pena de muerte para todos los delitos privados. que no tardará en seguir. y se habla de 35 mil a 40 mil personas ejecutadas o asesinadas sin juicio.“El exceso de la severidad" es “cruel”. Da que pensar. Revolución en la Revolución. para él. o bien el traumatismo. consistiendo el progreso en condenar la tortura y en limitar la pena de muerte a la simple privación de la vida (¡sin sufrimiento cruel! Y ese es todo el discurso sobre la guillotina. .

contra el Terror. jamás había condenado la pena d e muerte). Fórmula extaordinaria. “De la peine de mort . cierta paz se ha establecido en la Europa posrevolucionaria. la pena de muerte será abolida en la República francesa”.muerte. Des délits et des peines. siempre lo hace en nombre del "No mataras" o de la “inviolabilidad de la vida humana”. pero también e n nombre de los Evangelios contra la Iglesia. en todo caso menos cruel y por tanto menos disuasiva que la pena de trabajos forzados a perpetuidad. como lo sugería hace un rato. Pero eso confirma q u e la pena de muerte fue derogada no tanto por razones de principio puro (aque­ llas a las que Kant -y deberíamos volver a hablar de esto. y en su sistematicidad filosófica. del espíritu de la Revolución. 2000. 1979-1992. y solo contra todos aquellos que. hasta utilitarista. a favor o en contra de la pena de muerte. No hay derecho de tratarla como un bloque indivisible. La Revolución es una dice. La consideraba también insuficientemente cruel. Ya que. divide el tiempo mismo de la Revolución. y resta elaborar un discurso abolicionista de p u ro principio (es lo que intento preparar en mi seminario. en cierto modo. etc.l>. sino porque ya no sería “ni útil ni necesaria”. fue después de haber alcanzado cierto estado à seguridad y de pacificación cuando Europa derogó.. § xxvui. ¿Qué es ese tiempo? Puede decirse. en esa Europa con la que soñaban los revolucionarios.) . (“Pero si yo piuebo que esta pena no es ni útil ni necesaria. una “deconstrucción” de lo que es lo más hegemónico e n filosofía debería pasar por la “deconstrucción” de la pena de muerte. supuestamente por razone s 2 2Véase en particular sus Écrits sur la peinedemort. Robert Badinter escribió un bello prefacio a este libro y puso esta frase C P "' epígrafe de su última obra. Actualmente. ti i2 6 14Cesare Beccaria. Fayard. Este equívoco no fue levanta­ do. ob. siempre invocan razones de utilidad o d e inutilidad. todavía hay tantos otros.2 4 que se oponía a la pena de muerte d e manera en suma bastante equívoca. tras haber tomado debi­ da nota del hecho altamente significativo de que ningún discurso filosófico e n cuanto tal. que todo eso llevó siglos.. según una lógica de lo s medios y los fines. París. Arles. y también en nombre de la Revolu ­ ción. (j. p.^ »Ibid.2 2 No solamente propone elevar una estatua a Beccaria (“Elevar una estatua a Beccaria es abolir el c a dalso2 3 ”). de seguridad o de ejemplaridad disuasiva.9 9 . Fue la Convención la que. pp. pero no es una. de todo su andamiaje (como del discurso sobre lo que se llama “el a n i­ mal”). 13 .. cit. en cierto modo. de todo aquello de lo que es solidaria -comenzando por cierto concepto de la sobera ­' nía-. 219. con tanta frecuencia y tanta elocuencia. Por consiguiente. Es la palabra y la lógica de Beccaria. habré hecho triunfar la causa ^ humanidad”). Uabolition.). pero fue esa misma Convención la que anuncia que “A partir del día de la publicación de la paz general. habrá instaurado la guilloti­ na. Actes Sud. P .pretende incesante­ mente volver a conducir el debate. al inaugurar el Terror.

ese ciudadano merecía la muerte. R.). la guerra nacional y esa “guerra de guerrillas”* de que habla Schmitt. 1926-1928.: j.de principio. sino de ejecutarlo. (N . Uno consiste en considerar al rey como un enemigo de la nación: entonces se supri­ me a ese extranjero. a su juicio. La Revolución es una guerra que protege a su Estadonación. 113-126.. D. y prefacio a la reedición de Theodor Reik.25 Precisamente son esas duraciones (muy largas y muy cortas a la vez. pp. no como ciudadano. la pena de muerte. París. Le Ptychologue surpris. 1958). ningún país puede entrar en la Comunidad Europea si no suspende la pena de muerte. 2 6 Sigmund Freud. Paris. Élénients d une reflexion . 14. en el concepto oscuro de guerra. “ Freud et le régicide. Denoél. 2000. É. Alianza. supongo. seguido de una sanción que permite la revalorización simbólica del lu­ gar del padre. “Si la humanidad sigue negando -declara Freud. a recono­ cer la existencia de la vida afectiva inconsciente. Deberemos volver a hablar de los Estados Unidos. y encargó a Theodor Reik que se explicara sobre esto por él.) . Traidor a su país. París. Véase también Élisabeth Roudinesco.. Afirm o ser un adversario resuelto del homicidio.: Tótem y tabú. Mi posición frente a la pena capital. 1993. como en la frontera porosa que siempre separará. se lo “acorta”. Por otra parte. pues. Yo observé que se tomó el riesgo de conde­ nar la pena de muerte. comprometiéndolo en cuanto tal . un acto real y necesario de homicidio del padre. [Trad. Según el otro discurso. Este equívoco en2 5Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. G allim ard. en el proceso de Luis XVI. Las dos lógicas no se asemejan. 1973. cast. ya se presente en la forma de un crimen individual o de represalias ejercidas por el Estado . En la actualidad. sino en nombre del psicoanálisis. él era abolicionista. cosa que los filósofos no hicieron. como en la guerra se mata al soldado de otro país beligerante. N o se trata de juzgar al rey.: Dos discursos concurrentes se autorizaron a justificar ese regicidio. en: Revue iermanique internationale. es porque siempre se negó hasta ahora a mirar la realidad de frente. dice Robespierre. 2001. Por otra parte. del T. Madrid. sino por el reconocim iento de la necesidad psicológica de la interdicción universal: no m atarás [. Totem et Tabou. la guerra civil. pero ¿hay una escala para la muerte?) lo que hay que estudiar en su enmarañamiento. Louis C apet debía ser juzgado como un ciudadano francés entre otros.a la pena de muerte su carácter de homicidio san­ cionado por la ley. Quelques concordances entre la vie des sauvages et celle des névrosés (1913). y en Totem y tabú afirma que en el origen de toda sociedad hay un acto de homicidio. * Guerre des partisans. La mo­ dernidad de esa “guerra de guerrillas” comienza muy pronto. según la escala elegida. Le besoin d'avouer (Viena. 2001J y Theodor Reik. Freud no tenía ninguna simpatía por la Revolución francesa. se “suspende la justicia”. Nueva York. estando en marcha la Revolución o ya habien­ do tenido lugar.26 Me parece que el regi­ cidio es necesario para que luego venga la abolición. Pero ese equívoco está en todas partes. Payot. mientras que admiraba a Cromwell. no está dictada por razones hum anitarias.

¿Pero alguna vez tocó a su fin la Restauración? La estructura monárquica y la figura del soberano ¿desaparecieron alguna vez en la historia de las Repúblicas francesas? . U n cuerpo del rey. Eso es lo que hoy cambia al res­ pecto: la posibilidad nueva de juzgar a un jefe de Estado. y que querría aliar a las “razones de principio”. Kant pensaba que nada era peor y más ruinoso para los fundamentos de la soberanía que la ejecución del monar­ ca “en las formas". es una contradicción interna y n° solamente injustificable sino imposible. estoy a favor de la abolición incondicional de la pena de muerte. intento s u s traer. por otra parte. etc. y “en las formas”.venena todas las aboliciones de la pena de muerte que. la idea o el bosquejo de un Tribunal penal internacional. por inadmisible que pueda parecer el Terror. Yo no sé si había que ejecutar o no al rey. de “progresos” innegables: por ejemplo. se limitan al derecho penal nacional y jamás prohíben matar legalmente “en la guerra" Ocurre lo mismo que con un concepto como el de “enemigo público”. la cuestión queda abierta. de genocidio. Kant daba el ejem­ plo de Charles I y de Luis XVI. esos actos fueron de hecho (y subrayo el enigma de ese hecho) el precio que había que pagar por una gran cantidad de adquisiciones mayores. justifica el principio de la pena de muerte. por cierto. de crimen contra la humanidad. a todas luces. las Declaraciones de los derechos del hombre en su desarrollo histórico. Sí. el cuestionamiento del principio mismo de soberanía. en mi seminario. Louis Cape ti fue ejecutado. cuando Rousseau. o de convocarlo ante un tribunal internacional. de hecho. En cuanto tal. ¿fue un asesinato? ¿O bien un juicio y una ejecución “en las formas”? De hecho. vuelvo a eso ¿ha muerto el rey? ¿De hecho? ¿Se llevó a cabo dicha ejecución? Para retomar la distinción kantiana. el soberano no puede ir a juicio sin destruir el principio y el fundamento del Estado. en cierta y m uy complicada medida. fue ejecutado. Pero.) o el conjunto de los principios revolucionarios que están integrados a determinados discursos jurídico-políticos universales de la mo­ d e r n id a d . No puedo explicarme aquí sin rodeos demasiado largos). como la de compasión. no sin dudas ni remordimientos. es. por injustificable que dicho regicidio parezca en e s a lógica. a una simple sentimentalidad patética. que está en el centro del Contrato social. Pero lo seguro (y supongo que es lo que usted subraya en “la idea del regici­ dio necesario”) es que. con todo lo que de eso depende (los conceptos de derecho a la vida. un anciano jefe d e Estado. de eso hablaba hace un rato) como por razones del corazón (noción que. Uno de los dos cuerpos del rey. y llegaba a considerar menos injustificable e l asesinato sin proceso o la abdicación del rey. tanto por razones de principio (insisto en ese punto: por principio y no por razones d e inutilidad o de dudosa ejemplaridad. por definición. si la ejecución de u n soberano en cuanto tal.

incorporados a ese cuerpo político cuya cabeza es el rey. Inmor­ tal >este segundo cuerpo del rey. Así como tampoco la ejecución por “legítima defensa”. me parece imposible restablecer la pena de muerte en Europa.2 8 ].Con su derecho de gracia y la representación de la soberanía nacional que encarna. 28En Francia. La noción de guerra. L'abolition.: J -D. . y bajo una presión en parte internacional. Sin siquie­ ra convocar toda la imaginería del Eliseo y de la monarquía actual. institucionalizada en general. Cierto cuerpo del rey2 7 debió ser ejecutado. R. un presidente de la República elegido es una especie de rey.: Dos siglos más tarde. insisto. Los miembros de dicho cuerpo son los súbditos del reino. cit. está ligada a un concepto muy oscuro y cada vez más dogmático. no es seguro que el rey haya muerto. cast. de hecho.: Los dos cuerpos del rey: un estudio de teologia política medieval. uno natural y sometido a las pasiones y a la muerte: el otro.: ¡Claro que sí. ob. 1985J. China y buena cantidad de países árabes musulmanes) no signifi­ ca el fin de la ejecución decretada. Por eso. D. Esta concepción feudal de la realeza supone que el rey posee dos cuerpos. organizada. Madrid. la pena de muerte fue derogada el 30 de septiembre de 1981. 1989 [Trad.: La cuestión. el cuerpo político. ilegítimo o sancionado por la ley. Es precisa­ mente la teoría de los dos cuerpos del rey y la tradición democrática de la idea teológico-política de la soberanía lo que habría que reconsiderar aquí. pero van a seguir matando. G allim ard.7Si se considera que en el interior hay 2 7 Ernst Kantorowicz. en una situación de guerra civil o de casi guerra civil! ¿Dónde empieza la guerra civil? ¿Dónde termina. Sin embargo. en el discurso abolicionista -al que en cierto modo suscribo. Fue en el interior de un Estado soberano -hoy Francia o Europa en cuanto Comunidad Europea—donde se derogó cierto tipo de ejecución legal. es que fue preciso la ejecución del rey para que luego tuviera lugar la abolición de la pena de muerte. Les deux corps du roi.haya llegado aquí a su fin. Su abolición legal (que desde hace unos diez años se extiende a la mayoría de los Estados en el mundo. Alianza. Paris. en ciertas situaciones: por ejemplo la guerra. pero eso no significa que el espectro de la monarquía -del padre soberano como condición de la unidad del Estado-nación. ejecutando. Essai sur la théologie politique au Moyen Aige (195 7). E. Véase Robert Badinter. como lo recalqué al expresar la idea del regicidio necesario. Sin hablar del límite inestable entre el “hacer-morir” y el “dejar-morir". se prolonga mucho más allá de la muerte real del soberano. político. salvo en los Estados Unidos. abogado que llegó a ministro de Justicia bajo la presidencia 'fe François Mitterrand. gracias a la lucha llevada a cabo por Robert Badinter. É. Entramos en un debate complicado sobre la pena de muerte.hay inconsecuencias que se deben deconstruir. R . Ningún Estado abolicionista decretó alguna vez que el exter­ minio de los soldados enemigos era un acto ilegal.

¿Cómo tratarla? Volvemos aquí a la cuestión de la herencia de la que parti­ mos. La cuestión. ese concepto es de origen teológico: el verdadero soberano es Dios. en su form a actual. no olvidar jamás su filiación teológica y estar dispuesto a questionaria en todas partes donde se ejerza.“enemigos públicos”. en todas partes donde se pronuncia la palabra soberanía. para su deconstrucción (“teórica y práctica". es realmente la de una lim itación de la soberanía del Estado y del concepto de guerra. Esto supone una crítica inflexible de la lógica del Estado y del Estado-nación . como se decía) según la singularidad de los contextos y los desafío s . allá en contra de él. Es soberano quien efectivamente decide la excepción. “ya que estamos”? Hoy. Y s i lo prueban son inocentes. D. en determinadas situaciones el Estado. ob. los policía s matan a delincuentes cuando se consideran en estado de legítima defensa. Y sin embargo -y de ahí proviene la temible responsabilidad del ciudadano. ¿por qué no matarlos. Luego la soberanía fue delegada al pueblo. no importa qué diferenciación interna se le reconozca. para dar lugar al derecho.2 9 ].: Usted encaró esta cuestión a propósito de Carl Schmitt. Sin esa categoría de excepción. Omnipresente en nuestro discurso y nuestros axiomas. él dice que un soberano se define por s u capacidad de decidir la excepción. El concepto de esta autoridad o de esta potencia fue transferido a l monarca como “derecho divino”. uno puede referirse provisionalmente a Carl Schmitt (cualquier cosa que se piense de él. propia­ mente o figurado. Hoy. usted hablaba del regicidio como de la necesidad de una excepción. suspender el Estado de derecho. Politiques de l'amitié. Y sí. entonces. la gran cuestión realmente es en todas partes la de la soberanía.: Hace un rato. para hacer justicia a la Revolu­ ción. en democracia. Hay que deconstruir el concepto de soberanía. o el Estado de derecho. esa herencia permanece innegable. con los mismos atributos teológicos que aquellos atribuidos al rey y a Dios. Schmitt también da esa definición de la soberanía: tener el derecho de suspender el derecho. ¿Qué es una guer r a civil? ¿Qué es un enemigo público? É . En efecto. sus palabras siempre son útiles para una problematización de lo “político” y lo “jurídico”. puede resistir ciertas fuerzas que yo considero como más amenazador!* Lo que yo llamo aquí "responsabilidad” es lo que dicta la decisión de estar aqu í a favor del Estado soberano. Los revolucionarios decidieron que en ese momento había que s u s ­ pender la justicia y. cit. no es posible comprender la soberanía. Hoy. y del heredero en general-. o a la nación. bajo su nombre o bajo otro. R. Aquí no hay ningún relativismo ni ninguna renuncia a la exhortación de “pen­ 2 9Jacques Derrida. . me expliqué sobre esto e n Políticas de la amistad). en suma.

que oponía al dominio ' ' “Lo que usted llama ‘globaluación’ es un. La deconstrucción comienza ahí. Tam­ bién debe reconocerse que cuando exigimos no ser incondicionalmente soberanistas sino serlo en ciertas condiciones. Exige una disociación difícil. La deconstrucci ón está del lado de la incondicionalidad. y reivindico el derecho de ser antisoberanista aquí y soberanista allá. Ni'tv . que a su vez la encarna. t I. Véase Les sn litres de ti Rcpubkfnc ll57í>>. se apoyó en la filosofía platónica para desatar el la:o entre la religión V b política para secularizar la idea republicana. No solo desde el punto de vista político o del derecho internacional y la relación entre los Estados. Por el momento. Que no me hagan responder a esta cuestión como se aprieta el botón de una máquina primitiva. siempre se termina por delegar la soberanía en otro sistema. jurista e historiado! (ranees. p 1SJ) E>ta Irase cs una “finta retórica".3 0 se adueña del mundo en tales condiciones que la forma “Estado” es lo que todavía puede resistir mejor. D. y no de la soberanía. 181 y ss. casi imposible pero indispensable entre incondicionalidad (justicia sin poder) y soberanía (el derecho.: Se tomó conciencia del hecho de que la cuestión de la soberanía era decisi­ va. es la condición misma de la decisión y la responsabilidad. opera un proceso de transferencia de la soberanía: se pasa de la teocracia a la monarquía y luego a la república.: La invención del término soberanismo es reciente.i! J. si me atrevo a decir. Hay casos en que sostendría una lógica del Estado pero pido examinar cada situación para pronunciarme.sar y deconstruir la herencia. en nombre del neoliberalismo o del merca­ do. Por tanto. en verdad.. Du­ rante los años de que hablábamos hace un rato. ob cit . "Corpus des mivres de philosophic en langue trançaise”. É . Esta aporía. Esto vale también para la soberanía del sujeto. le corresponderían todos los atributos de la soberanía. París. Designa a quienes se oponen a la deslegitimación del Estado-nación en provecho de una comuni­ dad europea a la que.) estrategia de despoiitiración al servicio de inte­ reses políticos particulares" (Jacques Derrida. ya estamos cuestionando el prin­ cipio de soberanía. Pero hay que reinventar las condiciones de la resistencia. una reconstitución de Jacques Derruía del discurso K-hmirtiano. incluso ahí donde parece posible. c u . me interesaba en el concepto de soberanía puesto en práctica por Georges Bataille. p. Tras esta aparente “desoberanización". si la hay. progresivamente. 1 1 lean Bodin (1530 15^6). R. el poder o la potencia). Una vez más. fVLriqiiC' de t'jm iag. tue ei primero que enuncio una teoría de la soberania como "fundamento del ser de la República" Partidario de la monarquía. Pienso por ejemplo en la coalición incoherente pero organizada de fuerzas capitalistas internacionales que. diría que según las situaciones soy antisoberanista o soberanista. incluso ahí donde parece imposible. Favard. véase ibid .

sobre todo en el subcapítulo titulado “L’époque du sens: maítrise et sou vera ineté”.3 3 com­ prometerlo en otra experiencia de la pertenencia y otra lógica política? “ Este motivo de la soberanía aparece en particular en L'experience intérieure y las Conferences sur le non-íavoir de Georges Bataille (CEwvres completes. desde el umbral de la más simpática conciencia nacional.. como estaría tentado de pensar. D. por otra parte? ¿No sería mejor. É. la soberanía es algo diferente.. Ese m ovim iento se compl¡ca aún. pero no estoy seguro de que un nacionalismo no esté ya en marcha. v. Esta victoria galvaniz«1 • ’ Francia. 382-383).3 2 Releyendo hoy de otro modo esos textos de Bataille. (N. esta última palabra no mantiene aún. vil. el 20 de septiembre de 1792. eit.: ¿Cómo encontrar el límite correcto entre la reafirmación de la nación -no tengo nada contra ese término. ob.]■ Lejos de suprimir la síntesis dialéctica. Y más tarde el ideal de la nación se transformó en parte en un nacionalismo cargado de xenofobia. lingüística. J. Lo analizo en “De l’économie restreinte à l’économie générale. por discreto que sea. De ahí proviene la dificultad de escaparle.) )J Sobre todo en L'autre cap y en Le monol/nguisme de l'autre. al mando de Dumouriez y Kellerman.1976. una tradición teológico-política muy equívoca. París. ¿Hay que hacerlo. es siempre un Estado-nacionalismo. no contra los extranjeros sino contra la reconstitución de los feudos. Arriesgar la muerte no basta si la intervención no se lanza. la risa o el vagabundeo. sobre todo en la lógica sacrificial que Bataille asume. a pesar de sus rasgos de semejanza con el dom inio. cultural. La soberanía.. celosa. viii. t. La sustrae al horizonte del sentido y el saber.ix) * Se refiere a una batalla donde los franceses. deja de ser una figura en el encadenamiento de la fenomenología” (p.* en la idea de que el pueblo en su conjunto debía defender sus fronteras.: Observemos la evolución del concepto de nación. 1976). en: L'écriture et la difference. p. vindicativa. es decir. derrota­ ron inesperadamente a los prusianos. Bataille arranca esa operación a la dialéctica. una subversión del feudalismo que desembocó en el entusiasmo de Valmy. para una nación constituida en Estado soberano. R. 373 y ss. hoy. hasta por la expansión del Estadonación? El nacionalismo. U n hegelianisme sans réserve". la inscribe y hace funcionar en el sacrificio del sentido. pues. 1973.y el nacionalismo. que es una forma muy moderna de la lucha por la supervivencia. como posibilidad o azar. una reivin­ dicación ardorosa. “Siendo a la vez más y menos que un dominio. debe sacrificar todavía el dominio. obs. G allim ard. En el discurso de los revo­ lucionarios se trataba de una idea nueva cargada de esperanzas. A tal punto que. Las dificultades comienzan ahí. En adelante utilizaré ese léxico de manera mucho más prudente. y como intenté decirlo en otra parte. 376). de odio al extranjero. cits. a pesar de la diferencia que él marca entre el dominio y la soberanía. del T. sino que se inviste com«1 trabajo del negativo. me pregunto si. .hegeliano una suerte de soberanía que implicaba la experiencia de la pérdida en el éxtasis. la soberanía no escapa a la dialéctica [. Más lejos se lee: “Al redoblar el dominio. de la más inocente afirmación de pertenencia a tal comunidad nacional. la presentación sentido de la muerte” (pp. (j.

lo que ocurrió al comunismo con el guktg es la peor de las catástrofes. en que todo fantasma de un ideal revolucionario es conm inado a ser reprimi­ do. Le Lure noir du commumsmt O r n e s . en todos los países del m undo. como lo hemos dicho. 1997. R. j. en el mismo proyecto. incluida la de miles de m ili­ tantes en el m undo.. Reducir el com unism o a los crímenes cometidos por los regímenes que rei­ vindicaban el socialismo real. C o n el nazismo todo ya estaba dicho. reducir el comunismo al gulag. Por cierto. En este sentido -y solamente en este-.3 4 el É. D. Así. Pero él mismo había sido perseguido por su hos­ tilidad al régimen de A le m a n ia oriental. Por supuesto. Cuenta con la memoria y con la historia.. Espectros de M arx es el anti-Libro negro del comunismo. J . de ser posible.D. pero cuyo padre había sido un heroe comunista de la lucha antinazi. A n Jrzcj PaciKowski.: También aquí mi libro va en sentido inverso. analizar y no olvidar. a un asunto de contabilidad. Karel B. me parece espantoso. apuesta siempre Por el contratiempo. Por lo que se refiere a los crímenes de que usted habla.ittoselc. R obert Laffnnt. lo peor estaba ya presen­ te. N o me parece. ’’ Stephane Courtois. París. todos aquellos que habrían reivindicado el comunismo. fue acu­ sado recientemente de colaboración con el antiguo régimen porque era el hijo de un m ilitante prosoviético. cosa que llevó a algunos autores del libro a tomar distancias . Y un día habrá que escribir la historia de esta tragedia y sus diferentes represiones.. muertos por ese ideal. ¡erreur.: que condena de antemano a la crim inalidad el proyecto mismo de una revolu­ ción reduciendo toda la historia del comunismo. aunque no se reduzcan una a otra. en una época en que todo deseo de revolución. serían pasibles de u n tribunal de depuración por haber cola­ borado en una empresa “crim inal”. U n ejemplo: uno de m. R-: Lo que resulta perturbador en Espectros de Marx es que usted renueva las esperanzas en la Revolución. lean-Louis Panné. muerto por Francia en La Resistencia. Kean-Louis Margolin. agregaría que la desviación de un ideal o una esperanza es la peor de las cosas.É . todos aquellos que habrían adherido a partidos comunistas durante cincuenta años. pero también por la herencia y en consecuencia por la memoria. profesor en la vieja Universidad de Berlín O riental. Hay que responder y dar cuenta. Estas situaciones son frecuentes. La criminalizai ión del comunismo es totalmente evidente en el prefacio de Stephane Courtois. en la medida en que sería vergonzoso.: Es una esperanza un poco sombría. represión. Nicolas Werth. y por lo tanto tratar de saher.amigos. A eso conduce la identificación del comunismo con un crimen. la memoria y la h istoria(la historia del historiador) nunca deben separarse. Es como una ejecución de lo imaginario.

fc e . Buenos Aires. De igual modo. aunque permanezca alerta frente a todas las derivas de que ya h em os hablad o.38 cuyas obras sobre el racism o . el militantismo antirracista.1^8. 75. n o v a ciló en 1 9 9 3 en acusar al “neo-antirracismo” de SOS-Racismo de tratar de o cu p ar el s itio del “mito marxista y el esperantismo proletario”36 para p ro m o v er un a “exig en cia de extinción de la identidad francesa”. La equivalencia del com unism o y el nazism o. p. Se encuentra esta tesis en El pasado de una ilusión. y expresa la idea de una “Declaración sobre el horror del estad o d el m u nd o” que hace eco del título del libro de Viviane Forrester. conduce a afirmar de m anera insid iosa que e l fascism o y el antifascismo estarían igualmente en sim etría. e tn icism o -fu n d ad o en el suelo y la sangre-. eco n ó n "' .39 En suma. Gallim ard. 2000. . por su parte. 1 8Píerre-André Taguieff. de F ra n ço is Furet. Usted. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. 1995 [Trad.37 T am bién se p e rcib e n algunas huellas en Pierre-André Taguieff. mayo-agosto de 1993. 14 de enero de 1993.s François Furet. París. a golpes de a n tico m u n ita rism o . Yo no pienso nad a s e m e ja n te . Lhorreur économique.: No es cuestión de olvidarlos sino de analizarlos de m an era coh erente y sin confusión. en: Le Débat. 1995J. R. sobre todo por Laurent Joffrin en “Quand (’intelligentsia soutient Le Pen”. o porque uno pertenecía a un partido com u n ista e n la entreguerra o durante la guerra de 1939-1944. que. d rogas). exclusión de los exiliados. 1993. luego que el racism o y el antirracismo (o neo-antirracismo. de que hablabamos hace un rato. El título está tomado de un poema de Arthur Rimbaud. anticom u­ nismo exacerbado y críticas del m ulticulturalism o. cast. son toda una autoridad. París. París. }í>Viviane Forrester. cast. por o tra parte. 1 7Paul Yonnet. Propone crear una n u eva In te rn a c io n a l para lu­ char contra las diez plagas del nuevo orden m undial (d eso cu p ació n .É. “ Paul Yonnet. en: Le Nouvel Observateur. 1998 [Trad. FCE. Las tesis J e este libro fueron criticadas. “Sur la crise du lien national”. 1997]. mientras el mundo se unifica e n las filas d el neoliberalism o y todos aquellos que creyeron en el ideal de una socied ad co m u n ista se ven obligados a hacer el duelo. poder de los Estados fantasm as.: El pasado es una ilusión. tan fanáticos uno com o el otro . según la fórm ula con sag rad a) tam b ié n esta­ rían en simetría. p . sería tan peligroso como el racismo. 15. El horror econ óm ico.3 5 y sobre todo en Paul Yonnet.: El horror co. Hoy se extiende una nueva vulgata: hab er sido an tifascista e n nom bre del comunismo. París. usted inventa una nu eva o p o sició n . Le passé d'une illusion. Vo/yage au centre du malaise français. tráfico de arm as. sería la m ism a cosa que h a b e r sido fascista. guerras económicas. Essai sur l’idée communiste au xxf siécle. c o n sus in e v itab le s sim plificacio­ nes. L'effacement de l'avenir. México. G alilée. y alim e n tá n d o se uno del otro. m afias. propone un programa que llam aría de bu en a gana de despertar de las conciencias. Fayard. Robert Laffont/Calmann-Lévy.

c o n mayúscula. U n o querría seguir Pensando. pero cada vez es más difícil. del lugar de lo político y del tener-lugar político. pero en prim era o últim a instan cia lo que hay que h acer se in v en ta o se in a u ­ gura. y sin duda por bastan te tiem po todavía. com o se lo hacía antes. y que está ligado a un territorio insustituible. h ab ría sido una gran s e ñ a l. de la im previsibilidad.: Pero vacilaría en utilizar al respecto. es el c o n ce p to m ismo de lo político . Lo que se en cu en tra en curso de “d e c o n stru cció n ”. al disponer de ese saber. S e ha vuelto imposible pensar. sobre todo en virtud de la transform ación tecn o cien tífica y tecn oeconóm ica del cam po mundial. está claro que esas form as originales que n o puedo d efinir yo mismo n o son ya las formas estatales de un partido. una eco n o m ía y una estrategia program áticas. Estas turbulencias sig n ifican que se busca algo. un n u e­ vo estilo de la “p rá c tica ”. de una In te rn acio n al de los partidos o del partido. del lugar p o lítico en particular. en su co n ce p to m ism o. del territorio. una autoridad previa que. por o tra parte.. A través del nuevo régimen de las telecom unicaciones no estamos ya d o n ­ de creíam os estar. e n tre otras reservas. a una presuposición del sitio. la palabra “programa”. de la alterid ad . d ictaría las d ecisiones y las responsabilidades (anulándolas así de antem ano y al m ismo tiem p o ). pero la forma “P artid o ” n o es ya la form a m ayor de la lu ch a po lítica.. P ero con serv é esa palabra. des­ de sus orígenes griegos y a través de sus m utaciones.J. Basta . y se buscan figuras inéditas. para saludar la memoria de aqu ello que. La cu estió n del “program a”. y se deslocaliza. que lo p o lítico es lo estatal. de K osovo. que implica un saber de las norm as. si la idea misma de program a p o lític o n o sigue pagando un trib u to ese n cial a un c o n ce p to perimido de lo p o lítico . todavía son necesarios. D. n o estan d o más. La In te rn a c io ­ nal de que h a b lo . hoy. com o siem pre lo estuvo. A través de todos los sobresaltos actuales se e n co n tra rá n m il síntom as de esta situ ación. la cuestión del lugar. y de lo estatal. M e pregunto. com o usted acaba de h a c e rlo . una nu eva form a de alianza. efectos secundarios de programa. la encaram os co n los tem as del acon tecim iento. ya se trate de la guerra del G o lfo . pues. aunque lo estatal siga siendo una forma privilegiada. y por lo tan to ocurre sin programa. n o es la In te rn a c io n a l del Partido C o m u n ista o de un Partido cualquiera. Pero es precisa­ mente eso m ismo lo que hoy se disloca. sin duda. a una com unidad nacion al. Lo que se llam a lo p o lítico no puede ya estar ligado. de las luchas com o las que se asocian en F ra n cia al n o m b re de Jo sé B ové (por e je m p lo ). En ocasiones hay más proximidad entre un japonés y un francés que entre cada uno de ellos y su vecino de edificio o de pueblo. un desafío fundam ental de lo político. Yo h ab lo de una nueva In tern acio n al allí donde las solidaridades se buscan. N o m e opongo a la e x iste n cia de los Partidos en general. S in em bargo. S e n ecesita n programas. C arl S c h m itt subraya que lo p o lítico n o se reduce a lo estatal. co n tra esas plagas. a través de toda la hum anidad.

Esta dislocación general disocia el campo político del campo te­ rritorial y nacional. Ese concepto de hospitalidad cosmopolítica. hay que saber qué se entiende por “lo político". D . y sus ciudadanos súbdi­ tos.40 no obstante se refiere a una multiplicidad de Estados que jamás se convertirán en un Estado universal. ob.pienso en una democracia que no estaría ya ligada de manera esencial a la ciudadanía. Flammarion. Cosmopolites de totu les pays. Madrid. “El derecho cosmopolita debe restringirse a las condiciones de la hospitalidad unW «-'1' sal”. p. Pero los derechos del hombre tam bién deben estar extendidos más allá de la ciudadanía. Antes de hablar de “programa político”. El estado del mercado financiero puede modificarse en una fracción de segundo. 3er. el pasaje por una lengua hegemónica. es decir. de transformación.: No se puede hacer de un día para el otro por la sola decisión.: ¿Cómo se puede hacer? ]. pues. 93. El ideal cosmopolítico de Kant. permanezca trabado por el estado de la letra o la letra del Estado. en su inspiración. ese compromiso (que no necesa­ riamente es recíproco. que están privados de ella.-F. Tal es el “espíritu” de las Declaraciones de los derechos del hombre (más allá de las declaraciones de los derechos del hombre y del ciudadano). Es necesario que se desarrolle esa “nueva Internacional”. y la rapidez de las comunicaciones en la Bolsa etcétera. Se está forjando un nuevo concepto de lo político. traducción (francesa) de J. por el que tengo el mayor respeto. R. 4 1Véase Jacques Derrida. por respetable que sea. en cuanto súbdito de un Estado-nación. es necesaria y hasta hay que luchar para que algunos seres humanos. sección. deben definir las leyes de la hospitalidad. la Internet. todavía me parece ligado a una figura de la ciudadanía del Estado-nación. encore un effort!. É . Poirer y Françoise Proust. suponía aún que el ciudadano fuera ciudadano del mundo "en cuanto ciudadano”. 1989]. en la simetría de los derechos y los deberes) entre l°s 4 0 Immanuel Kant. Vers la paix perpctuellc (2a. de transgresión. 1991. final­ mente puedan adquirirla. aunque ese “espíritu”. etcétera). por un tiempo más largo. como visitante y no como residente (o sea. París. Una vez más. Tecnos. . aquella que se encuentra en vías de dislocación. Cuando Kant define las condiciones de la hospitalidad universal. aquí vuelvo a la misma contra­ dicción aparente: no estoy en contra de la ciudadanía. O-1 1 -) [Trad. cit. Vuelvo un instante a la cuestión de la hospitalidad.: La paz perpetua. Deben hacer repetar esas reglas y por ende plantear límites al recibimiento del ciudadano extranjero: por un tiempo breve.4 1 Cuando hablo de democracia venidera -esa cosa que puede parecer un poco loca o imposible. cast. Dichos Estados. por el contrario. para percatarse. el teléfono móvil.con tener en cuenta. artículo definitivo sobre la Pa1 perpetua). y siempre perfectible.

: H ay u n p rin c ip io .R. Por tan ­ to.: En otras palabras. p ero e n su e je c u c ió n se d e b e te n e r e n c u e n ta la sin g u ­ laridad d el c o n t e x t o y el m o m e n to . en el sentido tradicional del término. pero en cier­ tos momentos el imperativo categórico excede la responsabilidad del ciudada­ no en cuanto tal. ni siquiera si eso no las borra ni las descalifica necesariamente. Pero. E n n o m b re d e un m ism o p rin c ip io yo n o tom aré la m ism a d e c isió n e n m o m e n to s d iferen te s. desconfío de ella cuando está controlada por ciertos Estados al servicio de cálculos a corto o largo plazo. e incluso entre los vivos y los que están por nacer. hasta diría. Económ ica o militar.R. estemos lo más alerta posible respecto de las coartadas hum a­ nitarias y los políticos sospechosos que instrum entalizan los “derechos del hom ­ bre”. M e o p o n d ría a tal o p e r a ­ ción h u m a n ita ria en un caso. A l tiempo que salvan po­ blaciones. por el contrario — también ocurre con frecuencia-. inseparablemente. e x iste y resiste toda form a de c o n stru cc ió n a priori. E. Por supuesto. entre los vivos y los muertos. a la lógica del derecho internacional para salvaguardar los intereses de su Estado-nación y su soberanía? E. n o h ay n ad a relativista u o p o rtu n ista en esto. en ocasiones ciertas “grandes potencias” intentan instalar o prote­ ger así una hegem onía. D. inseparablemente. a veces muy simplemente al servicio del mercado. se necesita la identidad. esto no se detiene en fronteras Estado-nacionales o en contratos de ciudadanía. en otro espíritu. Usted me formulaba la cuestión de lo hum anitario.4‘ 4: V éase nuestro capítulo ^ "Elogio del psicoanálisi> . ¿cómo oponerse a la idea misma de lo humanitario. la identidad ciudadana. J. Por lo tanto. entre los vivientes (¡co n los “anim a­ les”!)) y luego. Yo saludo la lógica hum anitaria en su “espíritu”.hombres. usted sugiere que se tome posición “caso por caso”. inclu so de c o n s truido. sin plantear a priori un principio fundador.: P re c isa m e n te en virtud de esta actitu d usted in clu y e la o b ra de Freud en sus an álisis: la singularidad de un sujeto. lo subrayaba) una idea “política”. y la apoyaría en o tro . U n a v e z m ás. S in embargo. al proyecto de una organización no gubernam ental que acuda en ayuda de hombres y mujeres desamparados? Esta idea no es ni ha sido jam ás (S ch m itt. Por lo tanto. siempre hay que ver: ¿quién hace qué en nom bre de lo humanitario? ¿Cuá­ les son las relaciones entre ciertos Estados soberanos poderosos -ca si siempre los Estados Unidos—y la O N U cuando algunos Estados imponen la lógica de sus intereses a organizaciones no gubernam entales o multigubernamentales o bien se resisten.

negociaciones que debían desembocar en las primeras eleccio­ nes “multirraciales”.: Un largo camino hacia la libertad. Ma­ drid.: Por supuesto.. usted volvió al espíritu de Marx por el sesgo de Sudáfrica y para rendir un homenaje a un hombre excepcional.: Para mí. D.47 Salió con una s e r e n id a d extraordinaria. 315). Todos llevan el mismo uniforme. en: Psyché. permanece. y luego en la victoria del a n c . cit. Véase Un long chemin vers la liberté.”4 3 Además. doble genitivo. en principio al fundar el primer estudio de abogados negros de johannesburgo. Militante del African National Congress44 ( a n c ). É. cast. J. la singularidad resiste. etcétera). 44El ANC fue fundado en 1912. al que él volvió contra los opreso­ res.: Inmensa figura. que pasó cerca de treinta años de su vida en prisión y dejó estupefacto al mun­ do entero por su genio reconciliador y su serenidad. 1998: “Confieso que soy un poco anglófilo. R. sujeto ciudadano o sujeto del derecho. usted despierta el espíritu de la Revolución al dedicar su libro a un militante comunista sudafricano. y finalmente al pasar más de 27 años en prisión sin volverse loco. Fue denunciado por una mujer blanca de origen afrikaner.46 J. en efecto.]. 46 Nelson Mandela redactó clandestinamente sus recuerdos durante su encarcelamiento en el penal de Robben Island. D. ob. Yo pude visitar la celda donde vivió en condiciones espantosas.: Chris Hani fue asesinado algunos días antes de que yo pronunciase y le dedicase la conferencia sobre “los espectros de Marx”. sujeto del inconsciente. “Le demier mot du racisme" (1983). en él se reflejan. El asesino había actuado solo y apuntaba a hacer fracasar las negociaciones entre el ANC y el gobierno. [Trad.. Admiración de Nelson Mandela.: A propósito de singularidad. Fayard. R. tienen el mismo uso del tiemp0- . comen la misma comida. 45Chris Hani fue asesinado el 10 de abril de 1993 por un afrikaner miembro de una organiza­ ción de extrema derecha. como ya dije. Nelson Mandela. París. luego al convertirse en uno de los principales responsables del a n c . y hasta entabló negociaciones con el poder blanco en contra de 4 3Jacques Derrida. la que él inspira y la que él experimenta. Es el heredero del pensamiento occidental. era uno de los líderes del South African Communist Party45 (SACP). 1995-1 1? “La prisión no roba a uno solamente su libertad. Mandela es una de las grandes figuras de la modernidad de hoy. Usted dice de él: “Admi­ rable Mandela [. pensaba e'1 el sistema parlamentario británico” (p. como se diría la pasión de t Nelson Mandela. sujeto de la ley. D . también trata de desposeerlo de su identi­ dad. En ocasiones resiste in­ cluso a su asignación de “subjetividad” (en todos los sentidos del términosujeto como sustancia idéntica a sí. que pagó el precio más elevado. Cuando pensaba en la democracia occidental y en la libertad. Aguilar.j. Tie­ nen el mismo foco. y “Admiration de Nelson Mandela ou ¡es lois de la reflexión” (1986).

S in poder entrar en el d etalle de lo que se llam ó. en no tocar la propiedad y dejar el país expuesto al mercado mundial. esa figu­ ra en tantos aspectos ejemplar ya pertenece al pasado. luego de 27 años de prisión? Es uno de mis grandes interrogantes. un estratega y un gran táctico.la o p in ió n de sus com p añeros de lucha. en cuanto a lo esencial. 18En ju n io de 1991. Esa m ov ilización mundial no habría podido adoptar tal amplitud si la ONU no hubiese definido el apartheid como “crimen contra la humanidad”. es un Estado pu ram en te au to rita rio que n o tolera ni independencia ni individua­ lidad” (ibid. Mandela tuvo que hacer elecciones políticas sin duda inevita­ bles y que consisten.fueron afectados por las sanciones económicas. La pobreza. Entonces consideraron que la democratización sería más favorable para el mercado. El apartheid pudo ser de­ rogado48 gracias también a la movilización de los partidarios de Mandela. A través de esas luchas se comprendió mejor la internacionalidad de los desafíos y los combates. el foso que persiste entre los negros y los blancos (el éxodo cada vez más probable de estos últimos). las desigualdades. Mandela supo sacar buen partido de esta conjunción de principios e intere­ ses. ¿Cómo hizo para no dejarse encerrar en la temporalidad inmóvil del fenómeno carcelario? Por definición. Hasta ahora. 3 4 6 ). Pero su p o n ien d o que ta l co n d ició n de supervivencia fuera n ecesaria. Es a la vez un hombre de principios y de reflexión. b a jo la p residencia del arzobispo D esm ond Tutu. Mandela se retiró y Sudáfrica atraviesa fuertes turbulencias. Mandela logró salvar a la sociedad sudafricana del desastre inminente. Logró volver contra el poder blanco sus propios principios. p . n o es seguro q u e sea su ficien te . sanciones económicas. . la inseguridad. son otras tantas señales inquietantes. diría que M andela m ilitó p ara q u e se proclam ase una am nistía ta n to para los m ilitantes del ANC exiliados c o m o para los b la n co s de quienes se sospechaba lo peor.. Pero todos los países que invertían sus capitales en Sudáfrtca o que proveían de armas al poder blanco — como por ejemplo Francia. pero debo decir con cierta tristeza que ese gran momento. E . la Comisión Verdad y Reconciliación (la estudiam os de cerca en un sem inario). Fue una verdadera palanca jurídica.: Pero ¿cómo hizo para no volverse loco. P ensó que el cuerpo d e la n a c ió n sudafricana solo lograría sobrevivir co n esa co n d ición . Mandela ha logrado encamar a los ojos del mundo una causa que no solamente movilizó fuerzas irresistibles sino que aceleró una toma de conciencia. que permitió que todos los Estados democráticos del mundo ejercieran una presión sobre el po­ der blanco: presión política. Los problemas más graves no han sido solucionados.R. Sin embargo.

en las sesiones del seminario que le con sag ré. durante su proceso de 1961. Mi madre y yo n unca hablábamos mucho pero no lo necesitábamos. que describe con todo detalle en sus M em orias. la educación que recibió de su madre. cristianos o judíos..: Esa cuestión también me obsesiona.]. al episodio de la circuncisión. hay que analizar toda esa historia política. L as cosas se ^ ’ Nelson Mandela narra la muerte de su padre. A lo largo de tod o este perío d o de su vida. en las luchas que socavan el cuerpo de Su d áfrica desde co­ mienzos de siglo. como el individuo N e lso n M an d ela (so­ brenombre del que también narra cómo se lo pusieron en la e scu e la ) debió encontrar esa fuerza fuera de lo común. e incluso intentado explicar así una constitución física e x c e p c io n a l. salida del clan amaMpemvu.49 E n la tradición xhosa. “ Acusado de alta traición en 1956. antes incluso de la instauración oficial del apartheid y e l racis­ mo estatal. En el nacimiento o en su infancia debió con stitu irse u n capital psíquico. 22-23).50 Mandela no estaba amenazado ni en su vida ni en su autoridad. y gente de la Iglesia. Tuvo 13 hijos de sus tres esposas. com o una ley suave e inflexible. acaecida cuando tenía 9 años: “M e acuerdo no de haber experimentado una gran pena sino de haberme sentido abandonado. Nelson era el hijo mayor de Noséki. sus años de aprendizaje. y sin el cual costaría tra b a jo imaginar la historia de Sudáfrica desde hace cincuenta años. el padre de Mandela perdió su fortuna y su título. y más fuerte que su fuerza. se internó e n la tem p estad de ese devenir político. V fue desposeído. Por supuesto. Nuevamente detenido. Mandela se expresó largamente al respecto: tanto sobre su infancia feliz. jamás dudé de su amor ni de su apoyo” (ob. El campo está libre para u n análisis del caso personal. Por lo demás. en su herencia psicofantasmática. de 1963 a 1990. ta m b ié n presté mucha atención. de defenderse él mismo. allí donde fue y sigue siend o m ás grande que ese gran hombre. ¿Cómo pudo resistir? P ara dar res- puesta a una excepción semejante se puede seguir avanzando y ver cóm o se entrecruzan varias líneas. solo se llega a hombre luego de la realización de ese rito. como sobre la manera en que se inscribió. con otros 29 m ilitantes. tras una querella. .. M an d ela to m ó la decisión. la tercer esposa. Su muerte cambió toda mi vida de una manera que no podía ni sospechar en esa época [. determinándose a través de todos los rasgos que c o n o ce m o s de ese héroe político que sorprendió al mundo. pp. Mandela mismo habla de su deuda filial: la imagen de su padre grabada en él desde su primera infancia. S i mi madre era el centro de mi existencia. En el sistema polígamo de la nación de los Xhosas. antes del gran proceso en cuyo transcurso se d efendió é l m ism o. de una parte de sus ingresos. que le permitía no cohabitar con las demás. Pero una vez d ic h o esto. c it. y cada esposa estaba dotada de una granja (un kraal). En su juventud había participado en m ovim ientos m uy organiza­ dos de protesta contra la opresión. el ejercicio de su o fic io de abogado. Es así. a los 16 años. Aristócrata rico de la tribu de los Thembus. se practicaba la circuncisión. movimientos en los que in te rv e n ía n blan­ cos. yo me definía a través de mi padre. D.¡. pasará 27 años en p risión . O btuvo un v ered icto de n o cu lpabilidad V luego entró en la clandestinidad. a la que pertenecían los padres de Nelson Mandela..

M aspero. Pour M arx. de a h o ra e n m ás. Stock/iMEC. M i libro sobre T héroign e de M éricou rt fue u n a m a n e ra para m í de h a b la r de él. C o n o c í a M a n d e la e n su casa y m e lo exp licó él mismo. Foucault o Louts A lthusser. y las im ágen es que le llegaban desde el extran jero le ayudaban a proseguir la lu c h a . T am bién es u n h o m b re grande. También aquí hay que ten er en cu enta la diacronía de una ex iste n cia: por c ie r to . Lacres à Franca (1 9 6 1 . C írculo de Leereres. T a m b ié n m e pidió noticias de D anielle Mitterand. 1998. desig­ nando a su p rin c ip a l c o la b o ra d o r” ). P aris. en 1990. c o n u n a d e c e n a de d etenid os p o líticos que se enseñaban unos a o tro s y o rg an izab an verdaderos cursos. co m o si com enzara su j ornada. de la p risió n pero tam b ién de Francia. Usted n o c o m e n tó su o b ra c o m o lo hizo c o n las de L acan . un o todavía se sien te im pactado ante la estatura de e ste h o m b re . cuando se bosqu ejaban las pri­ meras n e g o c ia cio n e s . al m ism o tiem p o . v este es mi carcelero. Los contactos c o n e l e x te rio r le perm itieron sobrevivir durante este largo período carcelario. estoy e n p risió n . R. en ocasiones inhum ano. cast.: El porvenir es largo.1 9 7 3 ). presintió la calm a a n g u s tia n te d e u n “m o m e n to crep u scu lar” e n la historia de Euro­ p a. Barcelona. C uando lo v i h a c e dos añ o s ya te n ía más de 8 0 . sobre todo su autobiogra­ fía o su c o r re s p o n d e n c ia .S1 lo ilu m in a n c o n un a n u eva luz: com o Hugo. L’avenir dure longtcmps. A tra v esa d o por la locura. se suavizaron las con d iciones de encarcelam iento. d is p o n ib le y de b u e n h u m or. Paris. y sus con d iciones de d eten ción cam biaron con el tran scu rso de los años. p o lic ía .: Para c e rra r e ste c a p ítu lo . D ic h o lo cu al. atractiv o . gran aparato. C o m o usted. El m arcó profunda­ mente mi p ro p io itin e r a r io . h a b ía logrado instituir una suerte de universi­ dad en la p risió n . y sus e sc rito s postum os. . jugando a quejarse por n o p o d e r ya d e c id ir s o lo sus v ia je s ( “S e acabó la libertad de m ovi­ miento. A lgunos instan­ tes antes de n u e stro e n c u e n tr o h a b ía recib id o a Yasser A rafat durante tres o cuatro h oras (h e lic ó p te r o s . El fue el último gran le c to r d e la o b ra de M a rx . m e g u staría que volviéram os a evocar el recuer­ do de Louis A lth u sse r. Tuvo m om entos terribles p ero. a n te lo que más que nu nca puede llam arse su grande­ za. sobre todo h acia el final. etc. dijo. sin duda seductor. pero eran posibles los c o n ta c to s c o n el exterior. yo lo quise m u ch o. Y lu ego m e d ijo : “¿ S a rtre está v iv o to d a v ía ?’’ É . guardaespaldas. el que d espertó un espíritu de la R e v o ­ lución de alg ú n m o d o rein ven tad o. son rien te. se hundía en la Melancolía a m ed id a q u e se d erru m b ab a e l com u n ism o. 1965. e l e n c a rc e la m ie n to era severo. acababa de volver a casarse y parecía feliz c o m o u n jo v e n e n el u m bral de un a nueva vida. com o lo dije. seguido de Les l9^i^ariS’ ^ to ek/|M E(“ ' 1992 (Trad.volvieron terroríficas para él cuando lo encarcelaron durante m ucho tiem po. dis­ puesto a h a b la r de to d o . U n tiem p o a n te s de su lib eració n . Él es­ taba lozano.

Saludo indirecto pero sobre todo amistoso y nostálgico. ob. A partir de ese momento nos vimos mucho. C o n Je a n H yp p oiite54 m e invitó a la 5 2 Louis Althusser murió el 22 de octubre de 1990. y una nueva problem ática m arxista. entre 1 9 6 0 y 1 9 6 4 . Escribí ese libro en 1993. Pero ¿quién no lo es? Me pide que hable de algo. D . En todo caso sufría.. por supuesto. La cuestión está abierta al análisis. pero com o algunos m arxistas de su en­ torno. Cuando le envié el manuscrito de la Introducción al origen de la geo­ metría de Husserl. de! T ) 54Traductor de la Fenomenología del espíritu. percibía (estratégicam ente) una alianza p o sib le e n tre el idea­ lismo trascendental de H usserl. une biographic. No era un especialista de Husserl. aunque de otro modo. mi primera publicación. aliado y disociado. y una vez me dijo que se trataba de un asunto renal. R.52 una m anera de “sobrevivir” lo que viví con él. de alguien que ocupó un lugar tan grande en mi vida. y. Sin embargo. D. Jacques Locan. com o una especie de homenaje a Louis Althusser. Louis Althusser. Louis Althusser enseñó filosofía a geriet cionesde alumnos. tres años después de la muerte de A lthusser.* no enseñaba. M ás tard e. M e alentó de m an era d ecisiv a c o n su juicio filosófico. o. El era a la vez próximo y lejano. lo c o n o c í cuando entré en la Escuela. Yo n o d istaba mucho de pensarlo también. E n to n ces com p ren d í a las claras que sus ausencias estaban ligadas a estadías en una in stitu ció n p siqu iátrica. 53“Caimán” y profesor en la ENS de la calle de Ulm. Sobre la enseñanza de Louis Althusser en la ENS y sus relaciones con Lacan y el psicoana • sis. véase Elisabeth Roudinesco. * “Caimán” es un título de las escuelas normales en Francia que designa al profesor ayuJan te. Véase Yann Mouilier-Boutang.y ahí me habló de “depresión”. Jean Hyppoiite U“ 1968) representó un papel fundamental en la enseñanza de la filosofía en Francia. de Hegel (1 9 3 9 -1 9 4 1 ). puede ser leído. por otro lado. tengo la impresión de que en Espectros deM x r a está presente en cada página. de distinta m anera. Me manifestó mucha am istad y apoyo e n mi trabajo.: ¿No percibió nada? ]. com o su co m p añ ero de escuela Tran-Duc-Tao. a su lado.53 en 1952 -é l era “caim án”.: Durante esos años no sabía absolutam ente nada. como diré«-1 1 de la ENS y profesor en e l Colegio d e Francia. Yo no tenía ninguna idea de lo que ocurría. París. puede ser leído como un texto dirigido a él. j. É. cuando co­ mencé a enseñar en la Sorbona. (N. en efecto. Véase Jact)1 1 * . Grasse1 ' 1992.: Espectros de Marx. un poco melancólico. cit. También fue el interlocutor de Lacan. A lth u sse r m e invitó a dictar cursos en la Escuela -an te s de que yo m ism o m e c o n v irtie ra en “cai­ mán”. a m enudo estaba enfermo sin que yo supiera entonces de qué. Para dar la medida exterior de las cosas. sobre to d o en su d im e n s ió n gen ética y epistemológica. me escribió una ca rta extraordina­ ria.Lévi-Strauss. si se quiere.

: Yo lo c o n o c í e n 1 9 7 2 . p e rcib ía en esos te x to s cosas n u e v a s. S e sentía muy atorm entado y en ese m om ento d ejó la Escuela. E n gen eral. véase E lisab eth R o u d in e sco . ob. aunque n o co m p a rtía las c rític a s que yo h a b ía dirigido co n tra usted.D. vol. donde enseñé m ientras él se ausentaba (e n 1 9 6 4 ). Louis era más accesib le y afectuoso cu an d o estab a “deprim ido” que e n los períodos." Siem pre tuve la sen sa c ió n de que n o pod ía h a c e r ni el duelo del com unism o ni el del fracaso del co m u n ism o . en co lab o ració n co n É tienne Baltbar.: En m ayo de 1 9 6 8 an d aba muy mal. T en íam os pocas d iscu­ siones filo só ficas profundas. 1966. cit. Stock/lM Ec. 1 9 9 3 .. Pierre M acherey. ^éléne R y tin an . Écrits sur la psychamúyse. 1990. sin duda inev itable. A c e r c a d el lugar d e ^Hiis A lth u ss e r en el psicoanálisis en F ran cia. u Lire le Capital. París. a través de su sufrimiento y su in te lig e n c ia . Histone de la psychwialyse l> " Cartee. D ebía regular sus relaciones con algu­ nos de sus e x alum nos que estaban adoptando una postura extrem ista y que a te n ta b a n llev arlo h a c ia la Izquierda proletaria.56 d uran te m u ch o tiem p o yo fui el ú n ic o autorizad o a v erlo. ob.57 Es­ taba en d esacu erd o c o n e l fo n d o . y lo v e ía c o n frecu en cia. Paris. PP.x a . puntuado de m om entos difíciles de todo tipo. d ecía.439-459. Nos un ía un gran afecto. os los mism os alum nos. y Jacques Locan. “P o n ctu a tio n s: le tem ps de la th ese”. Luego fue un compañerismo profesional que duró más de v ein te años. ^ tticia . “m an ía­ cos”. É. E n 1 9 6 8 -1 9 6 9 h icim o s venir a Bernard Pautrat. S e ben eficiará con el artículo 64 del G«di(¡o Fen^l de la é p . A n te s de su m uerte di una entrevista sobre él en los Estados Unidos. Yo iba regularm ente a visitarlo a diversas instituciones psiquiátricas de los alrededores de París. li. en particular a causa de sus exilios. f seques ^anciére ( 1 9 6 5 ) . T uvim os m u chas con v ersacio n es sobre el psicoanálisis. no co n o cía suficientem ente b ie n las obras de Freud y L acan S in em bargo. é l m e h a c ía le er y corregir sus te x to s. PUF. Roger Establet. y el repliegue s ecta rio . M e ale n tó m u ch o a e scri­ bir. pero asistí a algunas sesiones que d ieron lugar a Para leer el C a p i t a l Teníam . J. digamos. co lecció n “Q uadnge". c i t .calle de U lm . un ex alum no y amigo com ún. y todos los martes los tres nos e n co n tráb am o s en la m ism a sala para escu ch ar las le ccio n e s de los estu­ diantes que preparaban su ayudantía. Pienso sobre todo en Bennv Levy y R o b e rt L in h art. C a ld ée. L’avenir Ju re longteinps. en: Du droit à ¡a phibsophte. H ab ía algo m ístico en su m anera de querer restaurar a cualquier p re cio e l v ig o r te ó ric o del m arxism o en una época en que el partido oscilaba e n tre un a lín e a p o lític a sociald em ó crata. Luego d e la traged ia de n o v iem b re de 1 9 8 0 . 7 V éase nuestro capítulo 1: "Escoger su herencm ' s Louis A lth u s s e r. Taris. ob. Véase Louis Althusser. porque. R. %El 16 de n ov iem b re de 1980 Louis Althusser an im e i <u m édico que estranguló a su mujer. cit .

.: Cuando hablábamos de temas filosóficos él n o se p la n te a b a c o m o marxis­ ta. Además. interrogándome al respecto. al comentario y al inconsciente. etcétera). no trataba de encarar ese tema conm igo.5 ’ É. d el a co n te cim ie n to . a todo cu an to nos m a n tu v o m ás cerca. D. y a menudo tras su m u erte.60 él habla mucho de usted. y sobre todo en sus cartas a F ra n c a M adonia. p ero el psicoaná­ lisis les era común. j. Si uno se remite a sus escritos encuentra la h u ella d e esto . cómo me leía (sobre todo alrededor de la cuestión del a lea. E se libro jamás se publicó en francés. Nietzsche.. É. co m p re n d í mejor. que m e resu ltab an m ás fam iliares que a él y que lo fascinaban más de lo que gen eralm en te se cree: H eidegger. descubrí en ocasiones lo que pensaba de m í y có m o p e rcib ía m i cam in o . por el lado de D e m ó c rito . "Jacques Derrida. estu vim os m uy c e r c a y al mismo tiempo hablábamos siempre de otra cosa que de los grandes d esafíos filosóficopolíticos. al leer algunos de sus te x to s . Luego de su muerte. editado por Ann Kaplan y Michael Sprinker. a me­ nudo.que fue publicada en un libro am ericano titulado T h e A lthusserian Legacy [La herencia de Althusser]. de Lucrecio. Fue la vínica vez que ev oqu é larg am en te mi relación con él. “ Louis Althusser. que ni yo mismo lo creí en ocasiones. Verso. “Politics and Friendship. pero sentía en usted algo fra te rn a l.: En su correspondencia. 1993. E n ello s multiplica las alusiones a nuestra amistad. y e l lugar con ced id o a la lengua. d e cierta tradición materialista no marxista. u n poco aparte porque no era comunista. fue entonces muy tarde. Sí. Usted form aba parte de los “suyos”. H ab láb am os de te x to s de los que pensaba.: Tenía una concepción de la filosofía que n o era la suya. Largamente pero insuficientem ente. Hubo muchos evitam ientos. ob. existía una proxim idad: la p asió n p or la enseñan­ za -lo que usted llama la “dolencia de escu ela”. en: ^ Althusserian Legacy. Había algo virtual en nuestra re lació n y p o co s d eb ates organizados. R. Artaud. An Interview with Jacques Derrida”. que p e rc ib í aquello a lo que estaba más atento en mi propio itin erario y de lo q u e n o m e hablaba directamente. Lettres à Franca ( i 9 6 1-1 973 ) . cit. R. por supuesto. Londres.

ob. Paris. representante de vinos y licores para la casa T ach et. pues. cuyo dueño había salido de una “buena fam ilia".3 obligado a perm a­ necer “fiel a un secreto que no había elegido”. olía a alcohol de eneldo porque representaba una marca de anisete.’ Freud construyó su teoría del complejo de Edipo a partir de la necesidad de revalorizar sim bólicam ente la función paterna... me gustaría evocar con usted algunos recuerdos personales. Luego se mira a usted mismo com o judío. A h o ra. rvF. apodada la "Jerusalén holandesa”. M ad rid. católica y trad icio n al. C áted ra. permaneciendo secrenm ente fieles a su religión. U n padre judío. Jacques Derrtd. es cen tral en Freud. magrebí y colonizado. En La contracalle — y en Circonfesión— us­ ted h a b la de su padre. 19941. 4 Sigm und Freud. luego marrano. p. Jacques Derrida.rf<.. Sen il. los ■Marranos llevaban una doble vida. Freud reemplazó esa escena de hum illación contada por Jakob por otra. esta figura del padre humillado. Acerca del antisemitismo venidero E l is a b e t h R o u d in e s c o : Para abrir este nuevo capítulo.4 Así. donde muchos Marranos pudieron volver al judaismo.: La lntcrpretación de los sueños. 1. .en 1949. que usted com ien za a acom pañar en sus viajes a los 18 años. y fue en Amsterdam. 174 |Trad. p. 107. P . 3 Este térm in o despreciativo fue utilizado a partir de comienzos d d >iü' o xv para designar. La parte redactada por lacqu es P e ra d a se titu la Circonfession y la de G eoffroy Bennington. 19°1. cerca de Argel. 2 N a cid o en El Biar. véase mi Histoire de la psychanalyse en France. C'>fno convertidos a la fuerza. En esa época le ja n a n o había sabido rebelarse cuando un antisem ita arrojó su gorro de piel a la zanja. L'interpretation des reves (1900). en una época en que la autori' E n : G eo ffrey B en nin g to n y Jacques Derrida. [Trad. Freud se identificó con la figura de un conquistador semita preocupado por tomar su revancha y fundar un nu evo im perio centrado en la exploración del sueño y el in con scien te. viajante de comercio. a los judíos convertidos y sus descendientes.2 V ivía com o un hombre sometido y humillado.: Jacques Derrida. Jakob Freud era com erciante te x til U n día narró a su h ijo la historia famosa de los tiempos difíciles de la judeidad. en España y Portugal. Madrid. Usted parece decir de él lo que él d ecía de su propio padre: “mi pobre padre”. cast. aquella en que A níbal promete a su padre A m ílca r vengarlo de sus enemigos.) 5S o b re la co n cep ció n “anibaliana del psicoanálisis” y la identificación de Freud co n el general sem ita. del padre judío humillado por los cristianos. cast. c u . D emdabase.se trasladó a Franc. Alianza. t..7. 1967. Cada vez Mué pudieron em igraron. sacada de la historia romana.

cit. se encontró en una situación comparable desde el pun­ to de vista que aquí nos ocupa. Jacques Lacan.6 En cuanto a Lacan. sin duda. Sobre todo sentía condes­ cendencia. manejaba por él cuando podía. Por mil razones.dad patriarcal estaba deshaciéndose en Occidente. Mi compasión por mi padre fue infinita. Recién escolarizado. cuyo paternalismo autoritario me irritaba tanto como su benevolencia. (N. donde su propio padre ya había sido un modesto empleado. Surgido de una familia de la buena burguesía católica mercantil. en su encuentro con la obra freudiana. mi padre se volvió representante de comercio: siempre al volante de su auto. se convertían en “otros” social e intelectual­ mente. el rico y el pobre. Es sabido también que al acceder a una cultura grecolatina. ¿no es cierto? Uno piensa en la mancha de no sé qué pecado original). a los 12 años. Oscuro. Vienne. * Tache. De aquí Lacan concibió una especie de odio por las infamias familiares. No estoy seguro tampoco de que la experiencia de la humillación de mi pa­ dre esté ligada a su judeidad. cruel y fatal. en cada almacén. Ni si es posible comparar a mi padre con esas otras figuras paternas. fin de siécle. fue seguro el del abuelo Tachet (qué apellido. más que revalorizar la función simbólica del padre. se detenía para tomar pedidos. pero de mane­ ra bien indirecta. en cada café.7 Por su parte. en Freud o en Lacan. en francés. y yo lo veía siempre en el personaje del deman­ dante: para con sus clientes pero también con el dueño. buscaba restaurar una función simbólica de la paternidad a través de la construcción de un concepto extraño: el Nombre-del-Padre. Tras haber sido una especie de aprendiz hasta la edad adulta. Implícitamente. muy pronto se enfrentó a la humillación que padecía su padre (Alfred) por parte de su abuelo (Émile). por lo menos relacionado con lo que yo experi­ mentaba entonces. Uno de los muchos nombres de mi padre. Estaba el dueño y el empleado.) . En cada hotel. los hijos de la burguesía mercantil judía vienesa “superaban" a sus padres. Su “en cuanto a Lacan” me encanta. usted propone deconstruir el paternalocentrismo occi­ dental y su corolario: el falocentrismo. verdadero tirano doméstico. En ocasiones yo lo acompañaba en sus giras.* En ese momento no pensaba en alguna “cuestión judía”. tuvo que empezar a trabajar en la empresa de los Tachet. ob. La palabra “sacrificio” volJ a c q u e s D e r r id a : 6Véase Carl Schorske. no sé hasta dónde podría seguirla en esas analogías o distinciones. y hasta en la familia yo veía en mi padre a la víctima de un sombrío ritual. sí. Charles. del T. oh. cit. 7Véase Élisabeth Roudinesco. significa mancha. adolescente. al tiempo que. también él.

en el puerto de Argel. cuando niño. volite y voüté: bóveda y encorvado. la línea y el m ovim iento de su cuerpo estaban como signadas por eso. con el amigo H am let. Para hacer justicia al padre digamos. el haberlo conserva­ do. mi padre agradeció a sus patrones el habernos protegido. La palabra “encorvado” se impo­ ne tanto más a mí cuanto que jamás pude disociarlo de ese destino: mi padre trabajaba en un lugar que llamaban “las bóvedas”.* En La contracalle o en otra parte me comparo con un representante de c o ­ mercio que se extenúa transportando sus valijas y “vendiendo” su m ercancía en cualquier mercado académico y cultural. to set it right! Cuando el antisem itism o estatal se desencadenó en Argelia. pues. inversamente. con cualquier deconstrucción del patem alocentrism o. tal vez estoy vengando a mi padre al introducir un principio de desorden en ese “com ercio”. en 1 940-1942. Pero las cosas son más com plica­ das. pero dejémoslo.) . Trabajaba m ucho.R . es cen tral en su crítica del paternalocentrismo. en el fondo. del T . com o se figura.vía incesantem ente: ‘‘Él se sacrifica por nosotros”. nunca se tomaba vacaciones. Nunca pensé en asociar esa experiencia del padre humillado (¡hum illado por un “paternalismo”!) con una rehabilitación cualquiera de la figura paterna o. por poco que sea. cuando. de quien a menudo. Yo era el que podía comprender los sufrimientos de un padre. a su servicio. encorvada. riendo. cuyo pro­ ceso organizaría en forma sim ultánea. y acusaba al resto de la fam ilia de no reconocer lo que hacía por nosotros. hubiesen podido despedir a ese empleado judío. sin duda veía en él una figura ejem plar de la víctima: mal apreciado por la “familia”. Yo me sentía hum illa­ do de verlo desbordado de respetuosa gratitud para con esa gente para quien había trabajado durante cuarenta años y que “con sentían” generosam ente en “conservarlo”. Tal vez a mí también me gusta pensar eso. explotado por la “sociedad”. su silueta. (N . fue también una compasión. ante todo. a él. no bien uno se pone a com ­ prender y a com padecerse?). fue ante todo. Y me parece que la experiencia personal siempre repre­ senta un papel en este género de actitud. A veces lo decía él mismo. S in llegar a decir que me identificaba virtualmente con él (pero ¿cómo no hacerlo. de una u otra manera. doblegado bajo la obligación. trabajaba todo el tiempo. com o algunos los urgían y com o ten ían derecho a hacer. Mi indignación para con los patrones e incluso para con mi madre. y la transacción más perversa.: * S e trata de la m isma palabra.: La cu estió n del padre humillado. creí que no reconocía ni compartía lo suficiente los sufrimientos de nuestro padre. E ncorva­ do. que por lo demás a ]• D. más contrabandista. Era eso la experiencia del “padre h u ­ millado”: hom bre del deber. purante toda mi adolescencia sufrí con él. E. A sí era su manera de andar.

en todo caso mucho más asimilacionista. realmente debemos comprobar que. contra mi padre. siempre intento vigilarme severamente en la autorización que a veces corro el riesgo de darme. por cerca de nosotros que esté. también para otros. debí tomar el partido de mi madre. me tomaba com o testigo de la incomprensión o la indiferencia de los otros. y a veces las amenazas o las trompadas contra el “judío de mierda” que. desde mi adolescencia. como usted me invita a hacerlo. él venia a mi del fondo de su silencio. esa experiencia personal y los gestos deconstructivos en dirección a Freud y el patriarcado. Parece suponer que “delante de nosotros”. y tal vez con un éxito desigual.. pero las cosas son oscuras y difíciles de describir aquí. hoy? ¿Debemos hacerle frente como si estuviera todavía no solo cerca de nosotros sino delante de noso­ tros. presente y venidero a la vez? ¿Tiene el antisemitismo todavía un rostro y un porvenir? Es cierto que la forma misma de mis preguntas es imprudente. la cuestión del antisemitismo. se planteaba con menos acuidad que hoy. P°r mi parte. Es cierto que esa experiencia fue poco más o menos contemporánea a la del antisemitismo. En ocasiones. Temo que aquí nadie pueda pretender inmunidad. exterior o ajeno. deconstruir esos sistemas.. D. Pero. el peligro de un encierro en las categorías o en la identidad se precisó con el correr de los años. y sin duda más tarde. C o n respecto a m i padre. y jamás cicatrizó: el insulto cotidiano de los niños. com o judío o . o. diría. para usted y para mí. para permanecer fieles a ellos sin hundirnos en el dogmatismo. j. a la cuestión del antisemitismo? ¿Del antisemitismo entre nosotros. fue una mezcla equívoca de compasión y hostilidad.: Para llegar ahora al corazón de lo que nos ocupará en este capítulo. M i padre carecía de autoridad al tiempo que era colérico. con la caída de los compromisos asociados a los grandes sistemas de pensamiento. Fue necesario. y más allá de una medida “administrativa” anónima de la que no comprendía nada y que nadie me expli ­ có. m is compañeros de clase. A mi me echaron del liceo Ben Aknoun en 1942. el paternalocentrismo. como dijimos. No es fácil para mí articular juntos. de manera abrupta. como usted dice. los chicos en la calle. el antisemitismo nos resultara. aunque siempre existió. Yo pertenezco a una familia judía mucho más asimilada que la suya. É.: ¿Cómo atreverse todavía a hacer frente. hizo una irrupción violenta entre los intelectuales franceses asimilados alrededor de 1980. en los años setenta. e incluso entre “nosotros”. Cada vez que estabamas solos juntos. y tengo la impresión de que la interrogación sobre la identidad judía.menudo pretería confiarse a mi. R. al hacerlo. y yo lamentaba que viniera incesante­ mente a quejarse conmigo. yo resultaba s e r . la herida fue otra.

de la fun­ dación del Estado de Israel. que la “dem ocracia”. hasta petainista) hacia el cual me había empujado un maestro infatigable. es sabido. Esa escuela pretendía ser republicana ( ¡más “republicana” que “demócrata”! ) y la “República” puede ser. los primeros no prose­ guían su escolaridad. apodado “Émile Maupas”. . en el momento de formular cuestiones críticas. creía. De la misma manera había desertado. expansionista en nombre de valores uni­ versales. durante casi un año. durante toda mi vida. eso se fijó en ese momento. esa desazón. del medio de los scouts Y exploradores de Francia (muy francés. ese malestar que. sobre todo. Esa escuela republicana. mis padres me inscribieron “en la ciudad” en el liceo M aimónides. más “colonialista”. ju nto a otros. el sistema escolar era absolutamente idéntico al de la “metrópolis”: mis­ mas normas. general y multifor­ me. incapaz de gozar con una pertenencia cualquiera. me atrevería casi a decir toda alusión a Argelia y la lengua árabe. Sin embargo. en el límite de la Casbah. res­ pecto del racismo y el antisemitismo. creo. me siento como presa de vértigo ante una evidencia. mismos valores. acerca del judaismo (religión o cultura). por supuesto. A h í me sentí iden­ tificado. detrás de la catedral de Argel. nueva para mí: la sociedad francesa tiene una actitud acogedora hacia el retor­ no de los viejos demonios. mismo modelo lingüístico. de tal dimensión comunitaria. de la judeidad. por el nom­ bre de la calle. cuando no a contraer ese mal. Fue allí. me había hecho la rabona en los cursos del L iceo M aimónides) venía de más lejos. N i en el liceo ni. del motivo de la elección. oculté a mis Padres que. o de su política desde hace medio siglo. donde com encé a reconocer. pero conservo de ello un recuerdo sombrío y desdichado. Cuando me echaron del liceo de Ben Aknoun. sobre y contra un frenesí fusional “judío”. un año antes. Porque sin duda. A llí. Creo poder decir que mi vigilancia fue incansable. ¡Tam bién tendía a excluir a los propios argelinos! Por cierto. en dere­ cho. y por tanto supuestamente insospechado de antisem i­ tismo. Era. o sea. Pero supongo que la amenaza ante la cual huía a cualquier precio y a lo que me daban ias piernas (por ejemplo. estaban preservados. por lo menos en principio. desde los 10 años. donde todos los profesores judíos de la región — ellos mismos excluidos sin un murmu­ llo de protesta de sus colegas ( ¡com o en la “metrópolis”! )—se reagruparon para fundar un lugar de enseñanza destinado a todos esos parias. excluía toda referencia. por poco que nos interesemos todavía en esa oposición artificiosa y frágil.. en la es­ cuela primaria había más o menos tantos jóvenes argelinos com o jóvenes fran­ ceses “de cepa”.. pero en la gran mayoría de los casos. debo confesar que solo hoy mismo. me volvió inapto para la experiencia comunitaria”. en particular en medios y lugares del espacio públi­ co que. o en ocasiones radical­ mente “deconstructivas”. y sigue siendo. en apariencia. Volvamos un momento a Argelia. mucho menos.considerado como tal. en la universidad.

Doble sufrimiento. sin embargo. Muy poderoso y lábil a la vez.: Usted dice en La contracalle que no quería p e rte n e ce r a la comunidad judía.. É. R. tratándose de la construcción de una identidad.E . habla de identidad d isociada.: Por un lado me sentía profundamente herido por el antisemitismo. por cierto . a todo cuanto yo podría escribir con el título de “novela de form ación”. ta n to para desviarse de la tentación comunitaria com o para co n serv ar algo — un resto . cuenta tan poco en mi vida. Por otra parte. una com­ pulsión gregaria que respondía de manera demasiado sim étrica. hasta irreprochable. extrín­ seco. Tan­ to trabajo queda por hacer. Por l0 demás. hasta enérgica. esa herida jamás se cerró.. .de una suerte de “sentimiento de la judeidad” .: Por supuesto. existe un lazo entre ellas. ). crueldad dividida. Pero hay que encontrar las m ediaciones más justas y más finas. t R. también las más singulares. no so­ portaba estar “integrado” en esa escuela judía. una historia. Habrá venido desde siempre a dar su curso y su forma (“mi” forma) a todo cuanto podría contarse. e| etnicismo. D. superficial. de manera reactiva y vagamente es­ pecular. Bien sé que tales declaraciones parecen . D.: Hoy me parece difícil no reflexionar sobre esta cu estió n . Nada para mí cuenta más que mi judeidad que. una suerte de “rela­ ción edípica”. fue natural y legítima. Me distrae al punto de que en ocasiones también lo encuentro inconsistente. más temprano. me desvía entonces de lo que sin duda sigue siendo lo más “constitutivo” en mí. co m o hoy d etesta. pues. paradójicam ente. Pero yo debí experim entar una pulsión. Al mismo tiempo. accidental. en cierto modo. abismal. ta n to com o yo. en ese medio homogéneo que reproducía. la terrible violencia que se le hacía. J. R. una ficció n que yo me cuento. y a p rop ósito de esa triple identi­ dad (judía/magrebí/ÍTancesa). refrendaba. Con­ tradictorio.: Aunque yo sepa que no es posible reducir las producciones conceptuales a elementos de la vida subjetiva... en tantos aspectos. obligada (bajo la amenaza exterior) y compulsiva a la vez. Porque tal vez tam­ bién sea una reconstrucción. Tarea tem ib le. Esta distracción activa. no disto mucho de pensar que. ese “sentimiento” es oscuro. sobre todo inestable. J. tal vez a negar lo más arcaico. que correspon­ día en verdad a una expulsión.: En mí.. Esa autodefensa reactiva. herida cuya hemorragia acaso se origina mucho más lejos. Com o si una profundidad de memo­ ria me autorizara a olvidar. el comunitarismo. Detestaba la palabra comunidad. D. a distraerme de lo esencial.

Me interesa ser tan libre com o sea posible para criticarlos cuando sea necesario. sobre la política de las comunidades a las que supuestamente pertenezco y con relación a las cuales quiero permanecer más alerta que nunca. La contre-allée . y diré sobre todo. desde siempre. ob. por ejemplo. Por un lado. quiero decir "más único” que otro. y “U n ver à s o ie". toda “explicación” consigo mismo. 8 V é a n se sobre todo. esta división. etc. evalúo la acción o la política de comunidades o Estados a los que supuestamente no pertenezco. alrededor de cuestiones siempre trágicas e infernales: la Shoah. Circonfession. c it . c it.. La ruptura de la pertenencia a menudo me da la posibilidad. resistir a todas esas presiones que yo llamo “chantajes". e n : Voiles (en colaboración con Héténe C txous). Un “yo” no es un átomo indivisible. no más que otro. no soy uno solo. no la considero un mal absoluto. Pero solo lo serían a la ma ­ nera de ver de quien no podría decir “yo”. como cada herida. C on frecuencia es muy difícil. aunque. justamente. como numerosos textos lo atestiguan. en la confusión general que organizan esos chantajes.) son irreductiblemente singulares. sin duda me hace trabajar. sin ceder tampoco a ninguna intimidación. Es particularmente cierto. no creo que esta división o esta no-identidad consigo sea pura o ejemplarmente judía. toda heterogeneidad. Israel o la diaspora judía. y a veces desespe­ rante. de un juicio más justo. hasta privadas de sentido común. usted lo sabe. Tan libre como en los momentos en que.. menos injusto. mi tripalium. al trabajarme en el cuerpo y el alma. ) . hasta todo alter­ cado.contradictorias. En ocasiones es casi imposible. no quiera volver a centrar todo en tom o de ese centro. sino expulsando fuera de sí toda alteridad. mi pasión y mi labor.d . Sin internarme más adelante en esta senda demasiado frecuentada. para limitarme a esa judeidad de que hablamos en este momen­ to. expropiaciones y deportaciones en masa. Sin ceder a ningún chantaje por la pertenencia comunitaria. añadiré dos o tres cosas. U n o la sufre. a las ideas preconcebi­ das. Esa incalculable multiplicidad inte­ rior es mi tormento. atenerse a juicios complejos. reivindico esta división desarraigante. interrumpe muchos sueños dogmáticos. pero ¿quién se atreverá a pretender que no es también muy judía? Por último. Israel. Por otro lado. Com o cada homicidio. También es aquello que.8 me da que pensar tanto en mi pertenencia como en mi no pertenencia al judaismo. una vez más. como si fuera único y singular. Palestina. ob. Le monolinguivne de l autrc. Francia. etc. genocidios. de una sola pieza. (j. etc. aunque fuera virtual. pero emancipa. esta dehiscencia (más de uno y más de dos y más de tres. a considerandos estratificados. Com o la condición de una mirada un poco despierta.). más allá de toda aritmética y toda calculabilidad. No estoy solo conmigo mismo. es eso a cuyo alrede­ dor trabajo todo el tiempo. ya se trate de Europa. toda división. mi trabajo. enunciados prudentes y diferenciados. todos los desastres de este tiempo (exterminios.

pero en realidad el antisemitismo vela. El Gobernador general fue más papista que el Papa. allá. desde el filme de Claude Lanzmann. Pero esta disparidad no es insignificante. dos historias. . no sólo “pensarla” sino pensar “en eso”. com o si en esto se tratara de dos mundos. desde cierto punto de vista. lo que es absurdo. no sabíamos (en todo caso en el medio que fue el mío) lo que había pasado o seguía pasando en Europa. Y bien. D. el antisemitismo no tenía ninguna posibilidad. “pensar” la cosa. Eso ocurrió. cuando yo llegué por primera vez a la Francia metropolitana a los 19 años creí que iba a dejar de sufrir.: ¿Por textos. a esa edad. tiene el arte del disfraz. como muchos otros. R. a veces violento. N oche y niebla) y toda suerte de textos. allí donde esa cosa tuvo lugar. Luego.: ¿Cómo se enteró del genocidio de los judíos. intenté. sobre todo en lo que concernía a la educación nacional y la función pública. yo era adulto cuando com encé a “saber”. Anticipó o agravó algunas medidas tomadas por Vichy. si puedo decir. palabras o imágenes? ]. mitismo se desencadenó en la vida corriente y en la legislación. innegablemente. Y luego tal vez me vuelvo a adormecer. allá como aquí. D. como todo hom bre un poco despier ­ to. por lo demás. de la realidad de los campos. É. buenos o malos. se llama la Shoah? Durante la Segunda Guerra Mundial. me gustaría poder analizarla m ejor un día. Fue lento y progresivo. Allí siempre reinó el antisemitismo. injustamente. É . Hasta el próximo sobresalto. no medí su desmesura. fue virulento durante la Ocupación. con un com entario de Je a n Cayrol. irreversiblemente. por lo menos. de lo que había podido pasarme en A rgelia. Pensé ingenuamente que en Francia.: Hubo algunos filmes (a no dudarlo. en Argelia. Como muchos. Ese tener-lugar justamente resiste al pensam iento. A pesar de todo lo que nos llegaba por ese lado. cosa bien conocida. no me libré realmente de ella. estás durmiendo. el antise­ J. s¡ le parece bien.: Bastante tarde. T enía más de 20 años y vivía en París. y sobre todo en el medio intelectual o académico. a un pen9Filme realizado en 1956 por Alain Resnais. por supuesto. y solamente en parte. pensar “en eso” en su lugar. por supuesto.A propósito de desastre histórico. ¡incluso en ti!’’). de aquello que. pero antes de nosotros. Esa ilusión duró. En todo caso. luego latente y difuso tras la guerra. volvamos por un m om ento a Argelia. dos comunidades privadas de comunica­ ción. No recuerdo ya todo el progre­ so de esa toma de conciencia. sino más tarde. no sabía. R. aunque a veces sea brutal­ mente interrumpida por “despertares” (entonces me digo: “A ten ción . no tomé la medida del mal. con otros sueños. que en todo caso siempre disocié. y de manera progresiva.

1 1 É. del que acabamos de ver algunos sobresaltos típicos con el caso Renaud Camus. un bien lo sé pero de todos modos.10 nunca creí -probablem ente era mi ilu sión. con el fin de influir la opi­ nión o desestabilizarla. R . a negar lo que idealiza.: Cuando. etcétera. según la famosa fórmula de Octave Mannoni: “Bien sé que 10Fundado por Jean-M arie Le Pen. y. porque también es posible idealizar. represen­ taba el 1% del electorado francés en 1981 y el 15% en 1997. Pero no pensaba que la sociedad. entonces. estaba dispuesto a denun­ ciarlos. que se organizan en “lobbies”. habituándose. me sentí horrorizado por cierto rebrote del antise­ mitismo ligado a la progresión de la extrema derecha en Francia. lo peor. usted tuvo la ilusión de que el antisemitismo había desaparecido. bien a resguardo de una buena conciencia negadora. como otros. Subjeti­ vando.samie n to que creería pensar asimilando. 36 de nuestro capítulo 2: “Políti­ cas de la diferencia".: Progresivamente. la famosa “contabilidad” de la cantidad de judíos en tal o cual sector trabaja evidentemente como una incitación a la discriminación. consúltese la nota 14 de p. R . 1 1 Sobre el caso Renaud Camus. o sea sacralizar. j.. Y somos muchos los que lo pensamos. D. la supuesta “crítica” no es más que poner al día una forma antigua de antisemitis­ mo fundado en la afirmación de que los judíos son “demasiado numerosos” en tal o cual profesión. los franceses se declaraban racis­ tas en el 70% pero afirmándose hostiles a toda forma de discriminación. reapropiando. 1 2Sondeo realizado por la Comisión Consultiva de los derechos del hombre y publicado el 15 de rnarzo de 1999. Implosionó en diciembre de 1999 debido a sus divisiones internas. como otros. que algo como la “cultura” de este país podía dejarse invadir por ese antisemitismo ordinario.: Hoy. En este discurso. . dejando así de representar un papel electoral mayor en las rela­ ciones políticas entre la derecha y la izquierda.1 2 Aquí se trata de una negación en el sentido freudiano. todo ocu rr e com o si el antisem itism o nuevamente se hubiese banalizado. H ace dos años.. Interiorizando en un trabajo de duelo que siempre tiende a inmunizar. Veía con claridad las gesticulaciones y mue­ cas de algunos grupos.que la sociedad francesa podía volverse antisemita de manera peligrosa. Sin embargo. de tal partido. partido de extrema derecha. É. en ocasión de un sondeo. Como lo tes­ timonia el tem ible discurso que llamaría de “antisemitismo inconsciente” y que consiste en condenar radicalmente la Shoah pero reivindicando el dere­ cho de “criticar” a los judíos “como judíos” y “contabilizarlos”. el Frente Nacional. una manera de expresar de manera negativa un pensamiento cuyo contenido se reprime.

del que algunos querrían adueñarse y servirse de ese modo. de toda responsabilidad (intelectual. sin dejarse intimidar jamás.los judíos sufrieron. la tram pa es un verdadero sitio. Es posible y necesario. el holocausto. o sea. cuando me inquieto por los fundam entos del Estado de Israel y de su política. por lo menos. tranquilamente: “Por suerte soy judío.’’1’ O incluso: “Claro que soy racista. del lado en que me en cu en tro. pero de todos modos exageran. a mi manera de ver. Siempre va a haber alguien que sospechará que está en colusión indirec­ ta. El primero es que en to n ces se corre el riesgo de vacilar en criticar cualquier cosa de la política de Israel o de tal comunidad judía. ¡A cualquier precio! Porque es una trampa mortal. sus "efecto s perversos”. ¡Para n o h ablar de negadonismo! Como lo sugería hace un rato. incansable' mente. Hay que debatirse y batirse contra aquellos que disponen (d e) esas tram­ pas. pues. ética. Reconozco la dificultad. con ese antisemitismo ram pante. son numerosos. Lo peor.: Cuando el antisemitismo se expande. y estoy pesando mis palabras. Porque estamos rodeados. es justamente en esa situación tramposa. Es una trampa que hay que neutralizar. Clefs pour l'imaginaire on l'autre scène. j. París. dando o impo­ niendo el tiempo de discursos complicados y argum entaciones estratificadas. entonces ni siquiera puedo ya decirme. sin el menor antisemitismo. . aunque sea bajo esta form a caracte­ rística. pero si la palabra coraje (intelectual u o tro ) con serva algún sentido. Puede considerarse discutible este fin. lo que me perm ite no ser acusado dema­ siado rápido. de una trage­ "O ctave Mannoní. Así. se debe com batir a la vez toda forma de negacionismo y rehusar la explotación de una tragedia sin fondo. a mi parecer (en todo caso es mi regla o mi m áxim a). P . aunque no desee fre ­ atentarlos. pueda com prender que no hay que mal­ tratarlos demasiado”. 1969. Porque no quiero negar a cualquiera (ni por otra parte privarm e yo mismo) el derecho de criticar a Israel o a tal comunidad judía so p retexto de que eso corre el riesgo de parecerse o ser funcional a un antisem itism o. S eu il. sin negar de nin­ guna manera la realidad de esa monstruosidad pasada. y aunque. Es la muerte programada de la más mínima lucidez. por ejemplo ese cálculo propiamente estratégico (p o lítico u otro) que consis­ tiría en servirse del holocausto. Hay que oponerse a ellos. de la opinión de tal o cual judío o grupo de judíos. utilizarlo con tal o cual fin. de todos modos. etcétera. despreciable pero bastante fácil de descifrar. aunque sea tom ando el tiem po. denunciar dicha instrumentalización. pero no quiero que se persiga a los negros. ante tentativas de intim idación que vienen de todos lados. es la apropia­ ción y sobre todo la instrumentalización de la m em oria histó rica. como se dice. o detestable la estrategia que lo gobierna. política). de tal o cual iniciativa de la comunidad judía”.

una lengua. hasta el negacionism o que igualmente rápido podría usarlo com o pretexto para revestirse de buena conciencia. incluso se cultivan. Por lo demás. Se impone entonces en todas partes. Esos dos males van a la par. este es un lugar donde. infiero que hay que resistir sim ultáneam ente tanto a uno com o al otro.1 4 J.dia peor que toda tragedia (quiero decir todavía “griega” en su figura). me parece indispensable condenar las m anifestaciones de antisemitismo que se desarrollan. el mercado y hasta el mercado de arte. costumbres o usos políticos que no afectan necesariamente la expresión “lobby” de conno­ taciones sospechosas. las diplomacias de todo tipo. de manera más noble y refinada. Lo hace en ocasiones de manera grosera y sin disfraz. Sin descanso ni debilidad. se alim en tan y se alientan uno a otro. la expresión es impor­ tada sin precauciones desde un lugar. Artesanal o industrial. al mismo tiempo. no hay que ser judío para sentirse autorizado a criticar lo que hay de insoportable en ciertos discur­ sos proisraelíes. También aquí. . en los países en guerra contra Israel. en los Estados Unidos. si puede decirse. por lo que no me siento culpable de las críticas que dirijo a judíos o a n o judíos cuyas opiniones no comparto. y que no pertenece a nadie. hay que analizar el antisem itism o. incluso inconsciente. Por las mismas razones. o incluso criticar cierto discurso integrista o sionista sin por ello hundirse en el antisem itism o. una cultura.D. Pero si hay que estar constantem ente en alerta para discernirla. Esta estrategia también puede invadir la retórica. puede ser una activi1 4 A l respecto. ineluctable­ mente. creo que hay que redoblar la vigilancia ante un adoctrinamiento antiisraelí que raram ente evita el antisemitismo. P recisam ente porque sé muy bien que el discurso antisemita siempre es reco n o cib le en su lengua. no es menos cierto que. tan autorizado como si viniera a cumplir el papel de un profesional. pues. cierto razonam iento. É. del testigo legítimo.: En efecto. cier­ ta manera de escribir. menos que nunca. se revela por una manera particular de hablar de los judíos. hasta reproducir tesis negacionistas. Y no olvidemos que el antisemitismo. sus palabras. Por incómodo que sea. por ejemplo exponiendo los rasgos marcados de un rostro congelado en el dolor impertur­ bable. remítase a la continuación del capitulo y a la nota 38 de la página 145. R . no deberíamos contentam os con compartir opiniones”.: En esto no se puede ceder. la instrumentalización comienza muy rápido y muy temprano. cierta lógica. U n o puede perfectam ente oponerse a la política israelí y sostener la causa palestina. Lobbying. No quiero tener al respecto lo que se llama una “opi­ nión”. en otras también bajo una máscara respetable. Estará de acuerdo conmigo. Fíjese la historia del “lobby judío”. su retórica. No siempre es fácil percibirla. sin esperar.

a pesar de su v io le n cia originaria. ¿porqué no reconocer que. A grandes rasgos. Hace algún tiempo. un te stim o n io de antisemitis­ mo. La m ism a exp re sió n n o significa o produce lo mismo según esté en la boca de un presid ente de la República o de un judío contando una historia judía. Tam bién. le d ije . dije a mi interlocutora que si su h ijo se in te re sab a en lo que pienso de Israel. Una anécdota. en la sociedad civil.dad corriente y legítima. ¡tal vez habría que ap licar el “principio de precaución” que se reserva hoy a los "anim ales” o a los prod uctos tóxicos! La importación de la expresión "lobby” (com o por otra parte la de politically correct de que hablamos) nunca me parece in ocen te y tran sp aren te. según el contex­ to. y sobre todo lo que desaprobaba de la política israelí. El síntoma puede ser más o menos grave según los casos. Cada vez hay que preguntarse “¿quién dice qué?”. creo. agregué. por ejemplo judíos. e incluso por parte de alguien a quien no se querría considerar como antisemita. en cie rto s casos. pero c o n franqueza y firmemente. en qué situación y con qué estatus. la acción de tales grupos. en Francia. No di ninguna conferencia en T el Aviv. reu nion es de personas que con o sin mandato. Se enteró que usted se encontraba e n T e l A viv hace dos años y que había dado un ‘discurso’ que fue cubierto por la p ren sa israelí. Por lo tanto. incluidos otros Estados de la región. y P°r interés del mayor número. incluidos los palestinos. que toda fundación misma se funda. interp retan c o m o los intereses o la justa memoria de una comunidad? Algunos. judíos entre otros. pueden a su vez reconocerse o desaprobarlos. expuse lo que pensaba de la situación y los desafíos políticos. se esfuerzan por proteger aquello que. fuera de una breve introducción. cortêsmente. como . tengo mil razones para creer que más vale. considerar a esta fundación. hay algo así com o “lobbies” grupos de presión de todo tipo. con razón o sin ella. al fin y al cab o. Que­ ría conseguirlo”. según la escena retórica o política. pero. creo. alguien que n o co n o zco m e llama por teléfono. com o m ín im o . ante un público muy amplio y en el curso de una discusión. sin poder justificarse por d efin ició n . d en tro o fuera de d icha comu­ nidad. las más de las veces. En la importación de ciertas lo cu cio n es idiomática s cuando son virtualmente peligrosas. Como no había huella legible de esa im provisación. del Centro de Documentación Judía: “M i h ijo h a c e u n a tesis sobre Israel en la Sorbona. en el interior o el exterior de una in stitu c ió n . aunque las condiciones de la fundación d el Estad o de Israel sigan siendo para mí una colmena de cuestiones dolorosas que n o podría expo ­ ner por teléfono (e incluso si se da por descontado que to d o E stad o se funda. Dicho lo cual. Lo hice con prudencia. Pero en la im portación. en 1 a violencia). encontraría lo que buscaba en tal o cual te x to . que no es posible dejar de descubrir. el uso precipitado y com­ pulsivo de la expresión “lobby”. a mi juicio es posible criticar o lam entar. algunos ju díos pueden y deben en ocasiones inquietarse por las iniciativas de tales grupos sin que sean sospechosos de antisemitismo.

y Adieu à Eíimumuel Levinas. É. °k. “Interpretations at war. desde antes y después de la fundación del Estado de Israel. y protestan­ te (por la rama paterna). Pero me expliqué sobre esto en otra parte y no puedo encarar aquí esos temibles problemas. Por otra parte. Madrid. a condición de que se instalen relaciones de buena v e c in d a d ya sea con un Estado palestino dotado de todos sus derechos. en particular en Jerusalén. Melanges offertsà JacquesTaminiaux. y hasta m e atrevo. No creo ceder a ningún antisemitismo diciendo esto. 1989. se me ocurre que. le juif. Pero me inte­ resa conservar el derecho de criticar todas las políticas gubernamentales. ser más fiel entonces que nunca a una herencia. decían acerca de los emigrados recientes de Europa oriental: “Están los judíos y los metecos” . algunas personas de mi familia materna. en mi infancia. en la época en que se hablaba de “territorios ocupados”.: Adiós a Emmanuel Levinas. pero casi siempre juzgué severamente la política de los gobiernos israelíes respecto de los palestinos. Después de algunas frases de ese tipo escuché que me decían. Ellos mismos se consideraban como judíos “israelitas” (o “nobles” ).: Al escucharlo. hasta cierta solidaridad con los habitantes de esa región y con las víctimas históricas (judías y palestinas) de las atrocidades de este tiempo. con razón o sin ella. ya me parecía”. No tengo ninguna hostilidad particular ni de principio respecto del Estado de Israel. en el seno del mismo “Estado” “soberano” y binacional. 1 ’allemand”. como lo escribí en otra parte. no en el fondo o de frente”. No sé qué infirió ella pero inmediatamente agregué. . bueno. inmigrante de Rumania. más o menos: “Yo soy judío. Trotta. 1998]. cuyo texto fue publicado en varias lenguas. surgidas de la gran burguesía llamada “israelita”. Kant. en el sen tido más amplio del término “Estado” (por lo menos respecto de lo que hoy queda de ese sentido amplio de la soberanía en general. iTrad. del otro lado del teléfono: “Ah. sin duda usted lo sabe. que era un judío oriental ashkenazi. y trataban de “metecos” a los judíos orientales.1 5 etcétera.en lo sucesivo irreversible. R. hace bastante tiempo. que asimila­ ban a una subcategoria de judíos.cit. por ejemplo. padecía por eso al punto de querer disimular su propia judeidad. en: Phénoménologie et Múique. Bruselas. no vacilan en considerar como esencialmente judía. Y a menudo tuve la sensación de que mi padre. Con frecuencia lo dije públicamente. a una exigencia de justicia que algunos. siem1 5 Jacques Derrida. esta vez. Ousia. a menudo reivindicaban una pertenencia a la Iglesia reformada. una entrevista telefónica). puedo experimentar una profunda compasión. con un pueblo palestino liberado de toda opresión o de toda segre­ gación intolerables. en una entrevista. cast. otra grave cuestión que debo hacer a un lado en el momento de referir brevemente. en una conferencia. o. in­ clusive las de las grandes potencias.

y sin duda gra­ cias a ella . C om o no se sentían tanto ju díos c o m o re p u b lic a n o s y asimilados. Fue a través de su en trad a e n e l psicoanálisis como pudo luego responder a mis cuantiosas in te rro g a cio n e s.: Me temo que el antisemitismo venidero n o sea de este ord en . todos fueron resistentes (activos o pasivos) y por tan to muy v ig ila n te s fre n te al peligro de deportación. porque el o d io al ju d io era eterno. a disputas entre judíos que. En mi infancia me hablaban in c e s a n te m e n te de las cámaras de gas y los horrores del nazismo. sob re todo des ­ pues de la Shoah. que la religión c a tó lic a supo a lim e n ta r durante siglos. D. yo no debía “casarme con un judío". 17 Véanse sobre todo Shibboleth . recurrirán al v o cab u lario d el odio del . Arenas Libros.u n v erd ad ero bautismoy fui educada en la verdadera religión cató lica. É. 2002]. todos los m iem b ro s d e m i fam ilia ha­ bían escapado. 1992 [Trad. nada más judío. pero las más de las veces es un judío el que lo dice. m arca de in fa m ia . y Le monolinguisme de l'autre. Más valía no ser ju d ío . no esa asimilación que tanto deseó para mí. por la pintura y el arte en general. con una excepción. Gaullistas y antipetainistas de la p rim era h o ra . para alim entar sus peleas. El mismo había term in ad o por pensar. Paris. A quí encontram os ei famoso “odio de sí ju d ío ”.4E1 término de “odio de sí judío" fue inventado por Theodor Lessing en un ensayo p u b li c a d o en 1930: Der Jüdische Selbsthass. sob re to d o . se negaron a llevar la estrella am arilla.: El odio de sí. y recurrieron a falsos certificados de bautismo. Rider. ob. Modemité viennoise et crise de l’identi^’ ob. ].com o te rm in é p o r c o m p re n d e r de qué extraña judeidad yo era la heredera. interminable. G alilée.1 7 con todos sus desafíos políticos. le d eb o. cast. cual­ quiera que se odie comienza a parecerse a un judío. 16 Ese asim ilacionismo iba parejo con la p reo cu p ación de d e c ir to d a la verdad sobre la Shoah. En consecuencia. sino un verdadero gu sto p o r Ita lia . esa lógica y esa re tó rica ejem plarista. y para eso en formalizar.y por tanto al psicoanálisis. e n todas p artes m e encarnice en acechar. cit. cit. el odio de sí judío fue exacerbado. se dice. que los judíos debían ab solu tam en te asim ilarse y d ejar de ser judíos. si nada es más ju dío que e l o d io de sí. sobre el fondo de tragedia de la Shoah. cu an d o m i p ad re e ra a te o y m i madre sólidamente anticlerical. Véase Jacques L. Pero al m ism o tiem p o. C o m o siem pre. Si me permite que lo recuerde una vez m ás. Corremos el riesgo de asistir. y esa figuralidad arrasa con todo. la ló g ica ejemplarista conduce estos dichos al abismo. .pour Paul Celan. más “e je m p la rm e n te ” ju d ío . porque el exterminio siempre podía volver a empezar. tras la gu erra. Muy tem prano ap re n d í to d o s los detalles del exterm inio del que. nunca m ás ser ju d ío .: Shibboleth Madrid.pre afirmo que “era una desgracia ser ju d ío ” y que. R. yo recib í el b au tism o . En cu an to a mi pad re.

los escritos de L éo n Bloy. P ero es e v id e n te que. P ien so sobre todo e n e l D iario de A n d ré G id e . 2 1 La ley de 1881. fue completada en 1972 por un texto nuevo. e n un co n te x to p re ciso . e l juez n o c o n d e n a rá ya que. racistas. una nación. pero n o estoy e n c o n tra a priori. en Liberation del 11 y 16 de septiembre de 2000. en realidad eran la reencarnación de “malos judíos”. si se tra ta de un a ed ició n crítica.21 a la q u e los ed ito res y autores están obligados a som eterse. partido étnico religioso israelí. E n to d o caso . con trariam en te a lo que ocurre e n los E sta­ dos U n id o s. por la ley de 1972.19 Sus posiciones eran discutibles — y yo n o las com parto— pero n o fueron discutidas por e l perio d ista. en 1886. En especial se lee: "Se considera como un delito la provocación a la discriminación. c o n ju sta razón. e n ese caso. líder del antisem itism o más violento de fines del siglo XIX y autor. Y ad em ás. caen bajo el peso de la ley. Periodista y libelista francés. odio o a la violencia para con una persona o un grupo de personas en virtud de su origen o Pertenencia o n o pertenencia a una etnia. aunque com prend o que un ed ito r pueda preferir abs­ tenerse.otro. e tcé te ra . E sth er Benbassa. remítase al capítulo 2 de la presente obra: Eolíticas de la diferencia”. de La France juive. ashkenazis en su mayoría. lo que sí es reprim ido. e n el cu erp o lite ra rio fran cés. o escritos antiguos de c a rá c te r a b ie rta m e n te a n tise m ita o racista. h o m ófo bo s. y e n m u ch os otros textos más. que rige en Francia la libertad de expresión. H a ce poco. 19 Esther Benbassa y M aurice Szafran. c o n un c o m e n ta rio c rític o . están salpicados de pasajes antisem itas. e n e l de los h erm an os G o n c o u rt. x e n ó fo b o s. m isóginos. hay tod a suerte de texto s antiguos que. el m o tiv o n o será una in c ita c ió n al od io racial. que servirá de biblia a todos los autores de la extrem a derecha antisemita de la posguerra. una raza o una religión determinada” (artículo 24). quien se entregó a un ataque salvaje.22 com o pudieron tem erlo 18Jefe del Shas. ¿Vamos a expurgarlos en nom bre de una cen su ra re tro a c tiv a y “p o lític a m e n te c o rre c ta ”. E sto n o se h a h e c h o . como sefaradí. es la publi­ cación de e scrito s actuales a b ie rta m e n te an tisem itas o racistas. N o ob stan te.18 E lla había suscitado las cuestiones que evocam os aquí. 20Edouard D rum ont (1 8 4 4 -1 9 1 7 ). en Francia. S i los texto s antiguos son publicados ta l cu a l o acom p añ ad o s de com en tario s a su vez antisem itas. Ovadia Yossef declaró que las víctimas de la Shoah. sin ser a b ie rta o e x c lu siv a m e n te an tisem itas. . A esto se añaden la difamación (artículo 3 2 ) y la injuria (artículo 3 3 ) para con las Cismas personas. procurando así una inmensa felicidad a los verdaderos antisem itas. fue acusada por u n periodista de sostener. C o m o usted sabe. está prohibido difundir textos antisem itas o racistas. titular de la cátedra de historia del judaism o m oderno en la E scu ela P ráctica de A ltos Estudios. las posiciones de Renau d C am us y el rabin o integrista O vadia Yossef. cabe im a g in a r c o m o posible una re e d ic ió n de L a Francia judía de Edouard D rum ont20 o d e los panfletos an tisem itas de L ouis-Ferdinan d C é lin e . siquiera en forma de d o cu m e n to s acom pañados de co m en tario s eruditos. 22 Sobre la cuestión de lo “políticam ente correcto”.

sin la mediación y por lo tanto el acuerdo de un editor? É.23 Digo posibilidad y dejaré “conceptos” entre com illas porque un trabajo tan peligroso. en ocasiones hasta la introspección crítica para hacer pasar su antisemitismo. se supone que su autor tiene la intención consciente. de crueldad en general. por lo menos reprimida por ley como un delito que justifica persecuciones penales. en dirección a la propia axiomática del derecho europeo. R. que en verdad. Pero.: Cuando apelan al “odio racial”. États d’dmc de la jM^chanafys1 ’1 ob.: Una vez más. es un síntomaPero. que no entra en el terreno ni de la ley ni de la responsabilidad consciente. desvia­ do. D. lo dice libremente. Esgrimir una amena. cada manifesta­ ción de antisemitismo. cit. los que publican aqu í y ahora. za semejante equivale a ocultar el problema con el que hoy nos enfrentarnos' los autores antisemitas actuales. R. En Francia. la manifestación pública del racismo y el antisemitismo está si no prohibida. deberíamos tomar debida nota (para trabajar siempre en eso) de este hecho masivo: el derecho en general. en un espacio retórico o literario cuyo estatus perm anece incierto. J. hoy nos enfrentamos a otra cosa: a la manifestación de un antisemitismo inconsciente. etcétera. la irrisión. P ero algunos afirmarán que no quiso decir eso.algunos defensores de Renaud Camus? Por cierto que no. incierto. por otra parte. ción. oculto. imprevisible. Y que. J D. lo repito. no eso exactam en te. D.: ¿Usted cree que habría que autorizarlos? É. por tanto es responsable.: Por supuesto que no. ¿qué es un síntoma? ¿Puede juzgarse un síntoma? ¿Hacerlo comparecer ante la ley? Usted sabe que se pueden descubrir huellas de antisem itism o en 23 Encaramos la cuestión de la pertinencia de los conceptos freudianos en el capítulo 9 de este libro: "Elogio del psicoanálisis".: Nada lo prohíbe. queda por h acer por e l lado del psicoanálisis. pero no por eso dejan de caer b ajo el peso de la ley de 1972. de racismo. utilizan la nega. Véase también Jacques Derrida. el d e re ch o penal y la criminología en particular no han integrado todavía la sim ple posibilidad de algo así como el psicoanálisis. ¿pueden ser publicados a costa del autor. precisamente. la voluntad explícita de hacerlo: sabe lo que quiere decir. J. se tiene el derecho de castigarlo. . Ni siquiera han sido rozados por “conceptos” freudianos. quería manifestar otra cosa. Ante declaraciones explícitas y violentas de antisem itism o. prevé y desea sus posibles consecuen ­ cias.

el de acto o de pasaje al acto).245-333. 19851- . no es posible condenar a un sujeto aquejado de tal síntoma. ].‘ .y equívoco. •PP. París. [Trad. Freud con sid era indesarraigables las pulsiones de muerte y de destrucción. Este es el pri­ mer aco n tecim ien to . En la medida en que no se haya delim itado rigurosamente . ¿se tendría el derecho de perseguir ante la ley a alguien que solo presenta “síntom as” de racismo? Lo dudo. no pueden ser erradicados). Entonces. cómo atribuirlo. cast. A p artir de ese in co n d icio n al yo in ten to pensar el pensa­ 19<)j Sigmund Freud. com o un predicado.R. no hay que buscarle “tesis” n i respuestas ya hechas. En este caso. a je n o a las proposiciones o posiciones. S i a eso se llam a “deconstruir”. correlativam ente. Su discurso al respecto siempre me pareció inestable . la “crueldad” o riginaria del “sadismo” o el “masoquismo”. Alianza. Más acá o más allá de las “tesis”. la telecirujía. e n to n c e s hay que volver a pensar a la vez en las herencias y “retomar todo desde c e ro ”.: El malestar en la cultura. A quí.^ Cree y no cree en un progreso. xviu. el por-venir no se deja reducir. la m icro in fo rm ática o el teléfono portátil). v ien e a im ponerse a nosotros de m anera incondicional. por ejemplo. Corren el gran riesgo de asem ejarse un día a producciones humanas tan “prehistóric a s" como hachas de piedra tallad a (c o n las que por otra parte se podían hacer cosas sorprendentes.discursos donde los judíos ni siquiera son nombrados. los axiomas del dere­ cho penal seguirán siendo groseros y primitivos. S in duda volveremos sobre esto. a un sujeto del derecho? É. el hay que” de tales tareas y tal porv enir n o se anu ncia solam ente. Madrid. A unque uno se autorizara a considerarlo culpable (desde el punto de vista m oral o p o lítico ). d. la m oral y la p o lítica.n o es cosa de y a. Y es la señal de que esas tareas siguen siendo. Malaise dans la culture (1 9 0 0 ). El mismo tiene algu­ nas dificultades para extraer lógicam ente consecuencias éticas o políticas por lo que respecta a lo que llam a la cultura o la civilización. PUF. ¿se tiene el derec o e juzgar el síntoma? ¿Cómo referir un síntoma a un sujeto.ese concepto de síntoma (y. y bien. en un sentido de esta palabra que Jebe ser su jeto a la m ism a reelaboració n . Pero si uno no quiere abandonarse p asiv am en te a esta confusión (por ejemplo so pretexto de que esta agresividad y este odio del otro. hasta del otro en sí. CEuvres competes. pero que n o soportan la com paración con. viene sobre nosotros. las únicas armas son la crítica y la vigilancia. cualesquiera que sean por otra parte su refin am ien to aparente y su sofisticación “técnica". E n derecho. “históricas”. Tal vez no pueda ser de o tro m odo. Yo lo v eo com o un hom bre de las Lucez que no lograría creer en las Luces. H ay un punto en que la cuestión de la culpabilidad desborda el espacio jurídico. tan to por el lado del psicoanálisis como por el del derecho.

a todos los tics ta n c o n o cid o s del anti­ semitismo común o de la xenofobia “v ieja Francia”. la incultura profunda y la necedad social. Por ejemplo. París. de alguien que asume una gran pose sin haber abierto los ojos sobre la propia trad ición que reivindica y los códigos que lo programan desde h a ce ta n to tiem p o . así como de todo poder. el p rín cip e. escribiendo. no tengo una tesis para proponer. la experiencia de la condición. acaso ingenua: m odestam ente. como un juguete. n u e s tro capitu ‘ . (M1-) “ Sobre el caso Renaud Camus. Pero ¿apuntando a qué? Bueno. hasta europeo). demostrando. m e gu staría poder hacer el análisis crítico y deconstructivo de lo que “no v a”.miento. habría que preguntarse qué pasa en nuestro espacio pú blico cu an d o u n e d ito r y cierta cantidad de “intelectuales” cierran los ojos sobre esas frases ta n espantosas como grotescas. hacer frente públicam ente a esa m area n o es proh ibir una publicación. y el an á lisis d e b e ría partir de ahí). Por cierto. pero también en virtud de los efectos perversos que tal medida siempre corre el riesgo de producir. pudo motivar la ley Gayssot. hasta “s o c io ló g ic a ”. 2001. en el caso de que hablamos26 (caso m e n o r e n s í m ism o pero grave en la medida en que revela cierto estado de la cu ltu ra y e l esp acio públi­ co francés. 25 En varios lugares. en tales casos. una distinción. no supieron. Dios.ü Por lo tanto. analizando. sobre todo en un m o m e n to e n que la trans­ formación técnica del espacio público la torna más in o p e ra n te que nunca. no pudieron o no quisieron le e r (c u a tro posibili­ dades a menudo indiscernibles.. argumentando. 3 6 de 2: “Políticas de la diferencia". o sea. por ejemplo. Dicho lo cual. a p u n ta n d o bien . a m i m o d o de ver.entre lo condicional y un in c o n d ic io n a l que querría dis­ tinguir de la soberanía de cualquier sujeto. y sobre todo en L'unwersité sans condition. pero para explicarme necesitaría tiem po. o incluso vuelan en ayuda de un libro o u n au to r que visible­ mente no leyeron. pero la prohibición de una pu blicación m e p arece injustificable' Por principio. la exposición a un lím ite . G a lilée. consúltese nuevamente la nota 14 p. Pero sobre todo -y a que el libro y el autor. Comprendo aquello que. por ejem plo perform ativo (m e e x p lico sobre esto en otra parte). eso que “no va” y nu nca va b ie n es c ie rta relación entre la justicia y el derecho. en tal o cual situ a ció n . e n la cu a l tampoco creo demasiado. de lo q u e d ebería venir y queda por pensar y hacer. protestando. la a n tig u a lla literaria tam­ bién.p o r in e sta b le y difícil de determinar que sea. hay que luchar c o n tra aqu ello cuyo signo inquietante es ese mal libro. no merecen tanta atención vigilante com o la “acogida” que se les h a c e . de la c o n d icio n a lid a d . y hablando con propiedad. pensar y/o h acer. el m onarca o el pueblo. la ex ­ posición de un límite. hay que h acer tod o lo p o sib le para oponerse a él públicamente y para justificar nuestra op osición : h a b la n d o . Tan solo una creencia.

“librem en te”. A. R . E n e fe cto . que co n o cía la historia. ni de atacar la m em o­ ria de los m uertos o la vida privada de los vivos. fuera de tod o recurso ju ríd ico. y su o bed iencia com o lím ite im puesto al goce. lo que h a cía . Y sin em bargo era im pensable que dejara en el tintero acon tecim ientos im portantes. donde el escritor arriesga su vida o la prisión cuando rechaza som eterse a lo arbitrario. para d ecirlo rápid am ente. to d o está por reinventar. del antisem itism o en la literatu ra francesa. E n o tras palabras. Por lo m en os el de su in co n scien te social. ni de injuriar a cualquiera. y que por lo tanto qu ería decir. P or o tra p arte. lo m enos que puedo d ecir es que n o estoy seguro.: Yo m ás b ie n ten d ría una te n d e n cia a rechazar la in tro d u cció n de la d i­ m ensión d el in c o n s c ie n te e n e l d iscurso ju ríd ico .. yo misma me en fren té a la necesidad de interiorizar la ley. la e x iste n cia de la ley. porque trataba acerca d e l período con tem p o rán eo y no Podía hablarse ni de difamar. perm ite no tener que prohibir una p u b lic a c ió n . etcétera. es el au tor q u ien debe som eterse a la ley para e v ita r que e l e d ito r (n o sien d o el au to r o tra cosa que su “c ó m p lic e ” ) sea perseguido a n te los tribu n ales.Y por añadidura. d e fa c to se co m p ro m ete a respetar la ley de 1972. más allá de ese com bate que. n o te n e r que re tirarla p o sterio rm e n te de la v en ta. el e d ito r ten d ría que haber im puesto al au tor que honrase su firma. con sid ero necesario. digamos. que com prend ía su propia heren cia. m e p arece satisfacto ria. lo que puso e n e l m ercado. y. Por con si- . si un c rim in a l n o tien e ninguna c o n c ie n c ia de su a c to . e tc . Seguim os navegan do e n las mismas aguas: d e re ch o p en al. p o co e je rc ita d o . n o se juzga a alguien sin o sob re sus a cto s. e n la m ism a m edida en que re­ suelve e l p ro b le m a q u e usted p la n te a . Y e n el caso que nos ocupa. es lo co n trario de un código de la censura. inge­ nuo. E n p rin cip io . C re o que el personaje es astu to y calculad or pero ta m b ié n . mi ju ic io . Este lím ite im puesto por la ley nada tien e que ver co n una censura cu al­ quiera ta l y c o m o existe en los regím enes d ictato riales o integristas. Pero to d a v ía h ab ría que poder descubrir las huellas de un an tisem itism o y un racism o en u n ciad o s e n esa form a d enegativa. en nom bre de una historia piadosa y para obedecer exh ortacio nes abusivas. es rem itid o al discurso p siqu iátrico. E n mi trab ajo de historiadora. de la literatu ra. É. no estaría dispuesto a “con d en ar” a R en au d C am us (cuya p erso n a y obra confieso que m e in teresan p o c o ) salvo que estu viera seguro de que sabía. desde e l m o m e n to que se trata de una expresión pública y e scrita . del antisem itism o. com o casi siem pre ocu rre. ya que obliga al autor. a lim itar la m a­ n ifestació n de sus sín to m as. e n el autoanálisis. en c o n c ie n c ia . Sin em bargo. cu and o un autor firm a un c o n ­ trato. la h isto ria de su país. en e l d o m in io p e n a l. T ratán d o ­ se de la ley d e 1 9 7 2 . c o n s c ie n te o in c o n sc ie n te m e n te an tisem ita. crim ino lo g ía y p sico an álisis. H ace v e in te años que reflexiono sobre esa relación en tre el d erecho y la escritura. com o se dice.

co m o las “bellas artes”. so­ bre todo de Artaud. París. en: L'écriture et la différence.27 S in duda porque tiende a replegarse sobre sí mismo y a volverse la expresión de una id eo lo gía sim plista. y el único medio de lograrlo es dar un estatu s n arrativ o a la historia los medios de la escritura novelesca. Les beaux draps (1941). Véanse tam bién "U n hégélianisme sans reserve”. cast. La dissemination. En el mismo orden de ideas. L'école des codees (1938). Usted. “Com m ent nommer". c ’est à dire”. 1979. G a llin '^ ’ Bibliothéque de la Pléiade. 27Es lo que intenté mostrar a propósito de Céline. Barcelona. el heroísm o. ni rebajar ni idealizar. 1. Belin. La médecine. p recisam en te. ni “decirlo todo”.30 Entonces no es más que el portavoz pu lsion al y delirante de un estilo taumatúrgico reducido a la retórica de una ideología simplista. Galilée. en su exposición pública.: síntomas”. en toda pureza. Edhasa.. si algo semejante existe. Schibboleth . tuve que buscar las palabras justas y d esp legar una narración suficie n ­ temente rica para restituir las infamias. tanto com o hoy lo está por las “nuevas tecnolo­ gías” de la com unicación y la reproducción (p o r o tra parte. ob. Ulysse gramophone. n o logram os delimitar: ¿qué es un síntoma? Y ¿cuáles son las fronteras del esp acio público? La literatu­ ra. 1981.. París. Philippe Sollers.pour Paul Celan. Tchou. Voyage au bout de la nuit (1 9 3 2 ). D. ob. Deux mots pour Joyce. que es un gran le cto r de la literatu ra contem poránea. contrariamente a lo que a veces oigo. cerrada y en todo caso contraria a lo que a mi ju ic io es la e se n cia de la literatura: una textualidad polisémica. Véase al respecto: “C éline e t Semmelweis. N o sé h asta d ón d e la seguiría. m e p arece que. cit. tiendo a pensar que cu a n to más antisemita es un texto.28 lo mostró. e n sus panfletos. c it. h ay que en co n trar un equi­ librio. sujeta a una m u ltiplicidad de interp retacio n es y lectu­ ras posibles. 28Jacques Derrida. le délire et la mort’’. y los a fe cta de una irreductible novedad histórica? A llí donde hay literatura.: Viaje al fin de la noche. Usted dice: obligar al autor a “poner un lím ite e n la m an ifestación de sus ]. la abyección o las vidas cotidianas de los actores de la h isto ria: ni destruir. H élène C ixous y M ic h e l D eguy. en Romans. Seuil. con de la noche. ni mentir. el c o n ce p to de espacio público se ve transformado. Por lo ta n to . Siffnéponfii París. en: Hélène CixotóC roisées d’une oeuvre. James Joyce. Bataille. 1988. París. K Louis-Ferdinand Céline. si la hay. el que con stitu y e la fuerza del Viaje al fin que se cuenta: una historia que no es una ficc ió n pero que es narrada com o tal. las pasiones. Galilée. Bagatelles pour un massacre (1 9 3 7 ). 2y Sobre todo.2 9 Céline disuelve la potencia de su estilo. 1987. e|i: Le poete que je cherche à être. cit. tanto más débil literariam ente. Francis Ponge. la imprenta fue una de esas “nuevas tecnologías”. stricto sensu. ¿no es lo que desplaza el estatus mismo de tales con cep to s. ob. Je a n G e n e t. (Trad. Mea Culpa (1936). Así. 19981- . no existía antes de ella). Porque aquí tropezamos con la cuestión que. en: Les psychanalystes parlent de la mort. y la literatu ra de que h ab lo . París. 2000. París. Paul C e la n . "H C pour la vie. 1990. t.guienre.

" V éanse. el d erech o principista de decirlo todo en el espacio p ú blico. Pretende engendrar sus propias norm as. que no es una cosa sino una dirección. N o responde a ningún d erech o positivo. acerca de esa nueva institución que se llam a la literatura? U n ic a en su gen ero. por ejem plo. D e donde proviene la dificultad de tratar los enunciados según. revelando acaso su infinitud. pretende no com parecer. su ú n ico lugar de origen. legítim am ente o no. tam b ién . cierta manera de dirigirse. y la posibilidad de la literatu ra. precisam ente em ­ pleando. cuando n o los aparatos y modalidades de la p u b licació n ). de acuerdo al estatus m ism o de la literatura tal y com o es definida en Europa. °b. su legalidad) la m odalidad del como si. en. Londres. Esta m u tació n ética y p olítica debería agravar la responsabilidad de la es­ critura m ás que ^responsabilizar al escritor. L o cual no sig n ifica la irresponsabilidad. acerca de la responsabilidad en literatura. eticojurídicas. hasta im pone su autorización. En principio.) . (. “L.). Al producir así el derecho. entre muchos otros lugares. E n prin cip io . se le re c o n o ce una licen cia absoluta. entrevista co n D erek A ttridge. hasta el abuso deliberado. 1992.¿C om o responder acerca de la literatura.f u n ­ cional. e tc . casi salv aje e incon d icional. ante ninguna ley existen te. en la historia del O ccid en te.a algo así com o “la literatu ra”.. en : La Dissemination. por lo menos en cu anto obra literaria. c it. m an ifestarlo todo en el espacio público. es a n tiin stitu cio n a l. violando (y se trata de un goce que exige su d erecho. en tre la d em ocracia. esa institución. Pero esta d efin ició n -d e donde proviene la extrem a dificultad de la cosa (de la que debato o c o n la que me d ebato desde hace m u ch o tie m p o )-” no determ ina una esencia (un ser-literario de la lite ra ­ tura. S in duda hay una sin cro n ía. o más b ien esta apertura in term in ab le a la histo ricid ad de lo político. Routledge. un lazo de sistem a tam bién. una literaridad) sino una función sujeta a in terp retacio n es y c o n v en cio ­ nes (históricas. Paradoja: esa em an cipación la h a ce parecerse a una in s ti­ tución que. de no d ecirlo to d o ). reivind iquen su pertenen cia . Acts o f Literature. i>. A clarem o s más: se debería poder publicarlo todo (n o hay literatu ra p rivada). Esta in fin i­ tud. in v en tán d o le un nu evo elem en to . desde que hay literatu ra. siempre la asocio a c ie rto c o n ce p to de la dem ocracia venidera. sino más b ien una m u tación en el con ce p to de responsabilidad. tiende a legitim arse a sí mismo. su derecho. L a in v e n ció n de la literatura es como si h ic ie ra cam biar el terreno de la responsabilidad. Esta reivind icación es el propio acto literano. se debería te n e r el d erech o de c ix irlo todo (o el d erech o. Jacques Derrida. por lo que respecta a lo esen cial de sus actos (la escritura pública. en espíritu y lite ra lm e n te .i double séan ce”. por un lado. o “This Strange Institution Calk'd Literature". por el otro. no responde a n te ninguna otra institución. p rag m ática. en principio. N o reco n oce de an tem a­ no ninguna com petencia o supuesta com petencia ju rídica estatutaria.

¿Siempre se hace “mala literatura” con “malos sentim ientos”? N o estoy tan seguro como usted. Hay que juzgar sobre el espécimen, sobre la obra. Y sin vacilar jamás, en la experiencia del pensamiento, delante del abism o del bien y del mal, hasta delante del más allá del bien y del mal (que acaso sea el úniC o “país" de la literatura). Por supuesto, inversamente, no basta, com o en ocasiones algunos tienden a pensarlo, con confiarse a los “malos sentim ientos” y jugar sin costos a la transgresión, el anticonformismo, el conform ism o del anticonformismo (viceversa), el mal, lo diabólico, etc., por ser interesante y ac­ ceder a la “literatura”. En virtud de su lugar público, de su publicidad esencial, la literatura siempre es acechada por la gesticulación m ed iática. Lo que es cierto del político también lo es del escritor. Más que nunca. Por cierto, ambos nos inquietamos, nos indignamos ante tal o cual publicación. A resguardo de un “como si” cubierto por alguna ética de la literatura, hasta por un derecho indiscutible a la literatura, tal publicación está autorizada a propa­

gar un lenguaje cuyas premisas y consecuencias más probables conocem os, que a nuestra manera de ver son las peores. Inculta o no, tal “literatura” inculca y halaga, responde a una ideología que consideramos nefasta y combatimos, por ejemplo el
racismo o el antisemitismo. Pero también aquí, más vale, creo, no prohibir. Más vale replicar (en ocasiones con el desdén merecido, con el silencio, eso depende del contexto y el peligro real) o contraatacar, analizar, discutir, evaluar, criticar, ironizar.

De hecho, es cierto, la literatura siempre estuvo som etida a cierta censura.
Las modalidades de esta censura son de una extraordinaria variedad: heteracensura, autocensura, a las órdenes de la Iglesia, del Estado, de la sociedad civil, del mercado, del mercado mediático, es decir, de la “sociedad civil”, etcétera. Tales modalidades evolucionan perm anentemente, en el fondo son indelimitables. Esto es un hecho. Pero en principio, también, no debería haber ninguna censura para los textos que se manifiestan bajo el nom bre de ficción literaria. Solo en el “momento” en que un enunciado se presenta co n un status diferente del de la literatura se puede encarar juzgarlo, prohibirlo o sancionar­ lo. Ese momento siempre es difícil de “captar”.
É. R.: En el caso que nos ocupa, el autor y sus defensores reivindicaron ese

derecho de decirlo todo porque se trataba de un género literario particular: el diario íntimo. Pero el diario íntimo no es exactamente una ficció n literaria, ya que las personas de quienes se habla y a quienes se hace hablar no son personajes sino personas reales, y por lo tanto sujetos de derecho que pueden reivindicar un derecho -por ejemplo a la protección de su vida privada- o que pueden denunciar propósitos racistas, antisemitas, difamatorios, etcétera.
j. D.:

Sí, pero ¿qué es un diario íntimo, cuando se lo publica? Y ¿en qué

m om en­ lite r a r io ?

to, en qué condiciones un diario íntimo forma parte de un cuerpo

¿Basta con que esté firmado por alguien a quien algunos reconozcan el estatus de escritor? El equívoco se agrava cuando ese diario íntimo pretende exceder la ficció n y llega a designar a personas reales, a evaluar acontecimientos socia­ les o políticos, hasta a proponer medidas autoritarias (por ejemplo otra dosifi­ cación “étnica” en la composición de un equipo de periodistas que trabajan para una cadena de radio pública y nacional). Por tanto, la gran cuestión sigue siendo la de la responsabilidad. En princi­ pio, naturalm ente, un autor de ficción o un poeta es responsable ante la ley porque firma un contrato con el editor y se compromete a respetar cierta can­ tidad de reglas. Es responsable, como el editor, del hecho de publicar, pero no lo es, no de la misma manera, en todo caso, de lo que publica, del contenido literario, ficcion al, novelesco o poético (si por lo menos puede decidirse acerca de esa ficcionalidad literaria o dejar sin resolver ia relación entre la literatura y su otro). E n un universo ficcional, un narrador, el personaje de una novela o de una obra teatral, puede decir cualquier cosa. La responsabilidad civil del autor-ciudadano es entonces exonerada. N o bien hay “literatura” (si la hay, y que sea pura), el "yo” que toma la palabra perm anece, desde el punto de vista del derecho, en posición del "yo” ficticio. N o com prom ete al autor o al firmante real, como sujeto del derecho. El autor puede hacerle decir o dejarlo decir cua lquier cosa, sin caer, en princi­ pio, bajo el peso de la ley. Cuando yo sugiero que ese derecho de decirlo todo públicam ente supone un lazo esencial entre el principio democrático y el lite­ rario, no quiero reducir uno al otro. El sujeto del derecho, el autor como ciuda­ dano, n o es una sim ple ficció n novelesca. La democracia no es un fenómeno literario, ni solam ente una “República de las Letras”. Pero, a pesar de su rigu­ rosa d istinción, los dos fenómenos llegan a determinar, cada uno por su lado, cada uno a su manera, según modalidades originales, posibilidades comunes: 1 - por un lado, una historicidad abierta. La literatura es histórica de punta apunta, tien e actos, lugares de nacim iento, tradiciones, herencias; y la demo­ cracia es el único “régimen" que, acogiendo por principio su autocrítica y reco­ nociendo su perfectibilidad indefinida, se define prometiéndose por y en su historicidad, por y según su propio por-venir; 2 - por el otro, siempre de manera histórica, la legitimación performativa de una ficción , la legitimación como ficción, la institución de un Estado de dere­ cho, y por ejem plo del derecho de decirlo todo públicamente, depende de un poder de ficción, y de un crédito concedido a cierta ficcionalidad. Montaigne y Pascal supieron pensar y enunciar ese lazo profundo entre el derecho y la ficción .’* ’

’-V éa se lacques Derrida. Fow de b». Färb. G >l>!ee. !*>4.

i

R.: Usted evocó ese problema en 1 9 9 3 e n

P asion es: “L a lite ratu ra -escribe

es una invención moderna, se in scrib e e n c o n v e n c io n e s e in stitu cio n e s que para no considerar más que ese rasgo, le g a ra n tiz a n e n p rin c ip io el derecho de

decirlo todo. La literatura ata así su d estin o a c ie r ta n o -c e n s u r a , a l esp acio de la
libertad democrática (libertad de prensa, de o p in ió n , e t c é t e r a ) . N o hay demo­ cracia sin literatura, no hay literatura sin d e m o c r a c ia ”.33 D e paso, subrayo que esa proposición también es cierta para e l p s ic o a n á lis is .34

j. D.: Si una obra literaria pertenece siem p re, c o m o ta l, a l e sp a c io público, la frontera entre la literatura y la n o -lite ra tu ra sig u e s ie n d o p o r natu raleza ines­ table. Un mismo enunciado, en un c o n te x to , p u ed e ser in s c rip to en nombre de la literatura y, en otro, en nom bre de la n o -lite r a tu r a . U n a n á lisis interno no permite decir si tal enunciado, por e je m p lo de tip o a n tis e m ita , p erten ece a la literatura, dejando entonces a su “au to r” fu era d el a lc a n c e d e la ley, o al perio­ dismo ideológico, a la retórica p o lítica , a la p u b licid a d e le c to r a l, e tc ., cayendo así bajo el peso de las leyes francesas e n vigor. Hay que analizar cada vez el co n texto definido por la ley y, de hecho, a una instan­ cia jurídica le corresponde pronunciarse, en últim o lugar: esto es una obra literaria y esto no lo es. Ahora bien, en su cuerpo y e n sus norm as, el d ere ch o actu al parece más incompetente que nunca para tratar acerca de estas cu estion es (y yo considero que, al respecto, siempre fue incom petente, por d efin ició n ; h a b lo d el d erecho, no del jurista). Entre otras razones, esto tien e que v er c o n n u ev o s pod eres técnicos y tecnocapitalistas: todos los enunciados están afectados p or la e x te n sió n y la diferen­ ciación acelerada de los lugares, pero tam b ién de las in stan cias d e producción y difusión. ¿Quién va a decidir si tal enunciado e n la W e b es una obra literaria o un panfleto? A los legisladores les costará-cada vez más trab ajo d ecidir acerca de lo que es una ficción literaria, un panfleto m ortífero o un a rtefacto m órbido. M áxim e cuan­ do, en lo sucesivo, muchos manuscritos rechazados p o r los ed itores serán publica­ dos en Internet. Ú nicam ente análisis muy finos, y siem p re d iscu tibles, permitirán una reelaboración de todo el cam po del esp acio p ú b lico d e la e d ic ió n y el derecho. La literatura es una in v en ció n muy jo v e n q u e in m e d ia ta m e n te , por sí mis­ ma, fue amenazada de m uerte. S e p iensa, p ie n sa su p ro p ia p o sib ilid ad , repite su nacim iento desde su fin, desde una fin itu d q u e n o e stá d e la n te de ella sino en ella, como su recurso y su esp ectro e se n cia l. S in dud a, B la n c h o t es q uien, cerca de nosotros, dio el mayor rigor ta n to al p e n s a m ie n to c o m o a la posibili­ dad de esa experiencia inaudita.35
3 1Jacques Derrida, Passions, París, G aiilée, 1993, pp. 6 4 -6 5 . V éase tam b ién : Pass ions A’ ^ littérature. Avec Jacques Denida, bajo la dirección de M ich el Lisse, Paris, G a iilé e , 1996. MVéase Elisabeth Roudinesco, Genealogies, ob. cir., y nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis • 1 5 Véase Jacques Derrida, “Demeure. Fiction et témoignage”, en : Passions de ki littérature. Jacques Denida, Paris, Galilee, 1996. Retomado en Demeure. Maurice Blanchot, Paris, G alilee,

É . R-: P a ra v o lv e r a ese d erech o de decirlo todo — in clu siv e p u b licar h o y o m añ ana te x to s a n tise m ita s — , ten g o la sen sació n de que m ie n tra s la e x tre m a d ere ch a organizada te n ía un peso sobre la vid a p o lític a resu ltab a im p o sib le, sobre to d o en c ie rto s m ed io s “in te le c tu a le s”, dar libre curso al v ie jo y c o n o c id o a n tise m i­ tismo fr a n c é s a n te r io r al nazism o. E l riesgo de ser asim ilad o a esa e x tre m a derecha e ra e n to n c e s dem asiado grand e. U n p artid o “d is tin to de los o tro s" se hacía c a rg o , d e alg ú n m o d o , d el o d io c o n s c ie n te e in c o n s c ie n te de tod a una sociedad c o n t r a los ju d ío s. P ero las cosas c a m b ia ro n h o y , y e n a d e la n te d e b e ­ mos e sta r a le r ta s a las form as solapad as y pelig rosas de ese a n tise m itism o “de buen t o n o ” , a u n q u e m ás n o fu era p o rq u e a h o ra sab em o s que fin a lm e n te c o n ­ dujo a la s o lu c ió n fin a l. j.
D .:

A u n q u e e l r e to r n o d e l a n tis e m itis m o siga re p ro d u c ie n d o u n a m ism a e

im p e rtu rb a b le ló g ic a , d e b e in v e n t a r n u e v a s fig u ra s. R e c u rs o s p o r e se n c ia in extin g u ib les. A s í, p u es, e l a n tis e m itis m o siem p re c o n se rv a , c o m o la d em o ­ cracia, c ie r t o p o r-v e n ir. P o r o tra p a rte , la d e m o c r a c ia , d ete rm in a d a in te rp re ­ tación d e la d e m o c r a c ia , le p ro v e e a m e n u d o u n “te r r e n o ” p a ra d ó jico , “p re te x ­ tos” c o n f r e c u e n c ia d ifíc ile s d e d esa cre d ita r. E sto y p e n sa n d o e n e l apoyo que Noam C h o m s k y le h a b r ía d ad o , si n o a R o b e r t F au risso n , cu an d o m en os a su d erecho a la e x p r e s ió n p ú b lic a .36 C h o m s k y a c tú a e n n o m b re de la lib ertad de opinión y d e la p rim e r a e n m ie n d a d e la C o n s titu c ió n de los Estados U n id os (derecho a la lib e r ta d d e e x p r e s ió n ). L o que in q u ie ta es p re te x ta r los p rin c i­ pios de la C o n s t i t u c ió n p ara d e ja r p asar lo in a c e p ta b le , c o m o una parad oja o una p e rv e rsid ad . P e r o n o h a y q u e c e d e r a n in g u n a de las dos e x h o rta cio n e s, incluso a h í d o n d e p a r e c e n c o n tra d ic to ria s . P o r lo d em ás, n o hay d ecisió n ni
16 En 1 9 7 8 , R o b e rt Faurisson, profesor de literatura en Lyon, dirigió artículos a diversos dia­

nos que d en u n cia b a n el “rum or" de Auschwitz, sosteniendo la tesis de la no exisrencia de las cámaras de gas, y c a lific a n d o su a c titu d de “re v isio n ista ", cu a n d o lo que m ostraba era su negacionismo, según el análisis propuesto d ie: años más tarde por H enry Rousso y retomado luego por tod os los historiadores. A d epto de Faurisson y surgido de un grupo doctrinario de e*trema izquierda llam ado “El v iejo topo”. Scrge T h io n , él m ism o r¡egacioni.st<>. pidió ayuda a su amigo N oam C h o m sky para que firmase una petición en favor de su maestro. Chom sky no com ­ partía las posicio nes de Faurisson pero, en nombre de la libertad de expresión, en 1980 aceptó redactar u n a rtícu lo titulado “Algunos com enrarios sobre el derecho a la libertad de expresión", luego sirvió de prefacio al libro de Faurisson, M ém otre en defen se contrc ceux qitt m'accusent de falsifier I’his to n e : la question Je s cham bres à gaz, París. La V ieille Taupe. 19S0. Luego Chomsky desautorizó la utilización que se había hecho de su texto, en el que sin embargo escribía: “C abe Peguntarse si Faurisson es realm ente un antisem ita o un nazi. C o m o dije, no conozco muy bien ’U S trabajos. Pero según lo que he leído, en gran parte a causa de la índole de los ataques que se le dirigieron, n o veo ninguna prueba que sostendría tales conclusiones. Tam poco encuentro prue­ bas creíbles en los docum entos que a él se refieren, va se trate de textos publicados o en corresP°ndencias privadas. Hasta donde puedo juzgarlo, Faurisson es una suerte de liberal relativam en,e ap olítico”. V éanse Pierre Vidal-N’aquet, Les assassins de ¡a m ém otre . París, La D écouverte. 1987. VRobert F. Barsky, N oam C hom sky: une iv¡\ discordante, Paris, O d ile Jacob. 1998.

A su manera de ver. me parece muy perverso que. Aprovechan todos los privilegios que les con ced e la dem ocracia. ¿P°r qué deberíamos tenerles lástima? Además. en un juicio teórico y d ete rm in an te . más e v id en te la impostura. ¿debemos h a ce r u n a cam paña e n favor de un autor negacionista. la n o c e n s u ra . él defendía el derecho a la palabra. el derecho a la discusión. da una oportunidad a la responsabilidad y a la decisión. especialista de la ra­ cionalidad cognoscitiva. que hubo una decisión responsable y que habría sido la mejor. Nadie podrá jamás saber. la negación. la ley de la ley. N o se olvide por ejemplo que Chomsky jamás habría aceptado que se dijera de él que defendía a Faurisson. estar seguro.y sin embargo la posibilidad de combatir. R. . todo cuanto caracteriza el neg acionism o. en suma. de limitar. Es muy difícil. É. La expresión fue inventada en 1956 por el psiquiatra y antropólogo a n ieti cano Gregory Bateson (1904-1980) para designar el dilem a en que se en cu en tra encerrado un sujeto esquizofrénico cuando no logra dar respuesta co h eren te a dos ó rdenes de m ensajes contr*1 dictorios emitidos en forma simultánea. en nombre de la libertad de expresión. de izquierda. francés de pura cepa. por ejemplo. que es la ley misma. enemigo de lo que él mismo llama lo irracional. deja pasar tentaciones antisemitas. No tengo ninguna com pasión por ese tipo de canallas. si las hay. pudo adoptar una posición semejante. Si no fuera así. se movilicen no solo en b en eficio de Faurisson. de denunciar aqu ello que. por otra parte. Más generalmente. hostil al antisem itism o. hoy. L a a lu cin a ció n . La urgencia. cuyos escritos por otra parte son ta n delirantes que suscitan un formidable interés? N unca se dirá lo su ficien te que cuanto más falsificada es la verdad. sin algún salto. cuando ningún saber previo garantiza 0 programa de manera continua. Esta ley terrible. la e le c c ió n en tre dos exhorta­ ciones tan imperativas y legítimas una com o la otra. bajo ese rostro. sino también de cualquier autor antisem ita “co m ú n ”. más grosera la m entira. tantas más posibilidades tiene de ganar adeptos. pero no deja ninguna a la buena c o n cie n c ia . la paranoia. y sobre el cual no pesa ningún peligro. c orno expre­ sión extrema del antisemitismo. y gran adversario de las teorías freudianas. 1 1 Doble coerción.responsabilidad dignas de tal nombre sino en la resisten cia de un double bind3 5 allí donde no se sabe de antemano. libertario. salvo el de ser criticado por la prensa o por otros autores. es perfectam ente ad m isible. es por lo menos salvar cierta cantid ad de principios -el derecho al debate. tales discursos no suscita­ rían transferencias tan extravagantes ni serían tan escuchados. bien protegido por el derecho en una sociedad d em o crática como la nuestra. me pregunto por qué razón inconsciente un intelectual judío como Chomsky. m ucho más fácil­ mente incluso que el saber racional.: En nombre de la libertad.

Por supuesto. y sobre todo en Egipto. e n particular con tra las perversiones o las hipocresías de la dem ocracia am ericana. Un hom bre. Hay que respetar la libertad y a la vez no prov ocar los reagrupam ientos martirológicos de gente que se siente censurada y está dispuesta a denunciar. M uerte). Esta ley fue criticada con justa ra:ón por muchos intelectuales que rehusaban la idea de confiar al legislador el cuidado de decir la verdad histórica. él apeló a un principio que. por las connotaciones. . Y escribir. y tratar de alcanzar a un destinatario. Chom sky es un “radical”. con todo derecho. (Los mitos fundacionales del Escodo de Israel) ) fue retirada de la v en ta en Francia en 1995. A h í es donde com ienzan las discusiones más difíciles. pero también está el hecho de que. Lejos de la situación real del espacio público francés o europeo (pero la d istan­ cia no siempre es un mal. S é que no hay que correr el riesgo de legitim ar en el espacio público la propagación de un discurso negacionista o que “apele al odio racial”. a la sociedad dem ocrática en que vive. Es cierto que en los Estados Unidos. la Shoah -a co n tecim ie n to ante todo y en tantos aspectos europeo.no representa lo mismo que para nosotros. no se lo voy a ocultar. Las tesis de este libro son difundidas y tenidas en cuenta en el mundo árabe'slátnico. así sea en el mismo “campo” y entre gente de buena fe que com parte las mismas con v iccio nes. tam bién para mí. titulado Mr. e n el sentido am erica­ no. En los com bates que libra. intelectuales europeos. Confieso mi aprieto. y Chomsky (cuya historia y experiencia personales tam bién deben tom arse en cuenta). J la existen cia de uno o varios crímenes contra la humanidad”. El tem e toda form a de lim itación del d erecho de palabra. Fue en virtud de esta ley que la obra antisemita y negacionista de Roger Garaudy (Les myihes fondateurs de la politique israélienne. C reo que. es por un lado la diferencia entre Europa y los Estados U nidos. rem ite luego al con texto . y ante todo en un “con texto” que es el suyo. que fue su iniciador. horrible. para Chomsky. está el peso de las costumbres de ese país y de su C on stitu ción. por la manera en que dicho principio es entonces evocado. com o se dice. testim onia. a los lugares y las costum ­ bres. los movimientos nazis tien en el derecho de manifestarse como tales. Confieso que el prin­ cipio y la incum bencia de la ley Gayssot3S no me dejan en paz. esta ley lleva el nombre del diputado com unista Jean -C lau d e Gayssot. H ace Poco vi un film e americano extraordinario.]. D-‘- U n a hipótesiss la diferencia entre nosotros. Pero im perativam ente hay que dejar hablar a cualquiera. Pero tam bién hay otras maneras de luchar. en el espacio público. es inatacable.. debido a esta presunta libertad de palabra y expresión. pues­ to en práctica. en este caso). en sí mismo. las alianzas o com plicidades objetivas a que da lugar. tal y com o fueron definidos por el tribunal lr>temacional de Nuremberg. Reprime a todos aquellos “que hayan impugnado [ . y manifestar. En nom ­ bre de principios “humanitarios” pretende haberse alzado contra la silla e léc­ lt! Votada el 13 de julio de 1990. la cara a menudo en primer plano. ¿Por qué deberíamos prohibir a Faurisson? Es una pregunta difícil. Death ( Sr. Todo eso me parece respetable..

enem igo p ú b lico . El mismo se defendió alegando que e n lo s E stad o s Unidos. un poco como el doctor Guillotin con su máquina. . 148 de este capítulo.trica. Y soy una de sus pesadillas. este Larouche no fue persegu id o p o r sus discursos políticos (los discursos son inatacables en la ju stic ia ) sin o c o m o A l Capone. en ocasiones. Él (se) pregunta: “¿Realmente hubo cámaras de gas? ¿Es c ie rto ? ” S e d irige enton­ ces a Auschwitz para "llevar a cabo su in v estigació n p e rs o n a l”.39 Este personaje. destructor. R. y creo que sigue en prisión. contra la horca. por fraude fiscal. n o sé q u é m ás. D eath. A propósito de la guillotinavéase nuestro capítulo 6. “de cien supuestos ingenieros. d ic e que perdió su trabajo. yo soy la presa de los grupos de extrem a d e re ch a . solo diez de ellos tie n e n su d ip lo m a ”. “El espíritu de la Revolución”. Llamándose “ingeniero”. pues.: ¿De qué lo acusan? J. escri­ bieron un panfleto contra mí que fue am p liam ente d istrib u id o . como lo probaría e l p e r ita je de las piedras. nihilista. ese hombre terminó por ser c o n d e n a d o p o r sus discursos en algunos Estados del nordeste de los Estados U nid o s. P ro m o v ió la inyección letal qU e presenta como una manera más humana de poner fin a la v id a. Aceptó hablar ante la cámara con tand o tra n q u ila m e n te su historia. É. D. una especie de n e o n a z i a m e ric a n o . con cuyo grupo tuve que h a b é rm e la s p orqu e allí. Y bien. a la de las cámaras de gas en el mundo. Así que lo persiguen por o tra c o sa que sus escri­ tos. Los representantes de Larouche. A sí es como se sanciona el discurso negacionista en los E stad os U n id o s . me parece. y la nota 42 p. contra la cámara de gas. un m ilitante de su grupo in te r v in o v iolen tam en ­ te para atacarme. Entonces se vuelve negacionista tras haber sido e l c a m p e ó n d e la inyección letal. impugnaron su diploma de ingeniero y por otra p arte se p e r c a ta r o n de que no era realmente tal. En cuanto a M r.: De marxista. muy cerca de pasar al acto físico. da co n fe re n c ia s e n tod as partes para explicar que procedió a realizar verificaciones c ie n tífic a s y q u e p o r lo tanto está en condiciones de afirmar: las cámaras de gas n o e x is tie ro n . Detrás de todo e sto e stá la h isto ria de la pena de muerte en los Estados Unidos desde 1 9 7 2 . P ien so tam­ bién en otro personaje. y por lo ta n to a A uschw itz. Aplaudido como un héroe por todos los grupos n e g a c io n ista s de los Esta­ dos Unidos. muy natu­ ralmente. y pasa. L o p riv a ro n d e su trabajo. 59Al respecto. pasa p o r u n laboratorio e infiere que todo eso no sucedió. encara la cuestión de la cám ara de gas c o m o modo de ejecución capital elegido por algunos Estados a m e rica n o s. en Nueva York. remítase a nuestro capítulo 8: “Penas de m uerte”. efectúa relevamientos sobre piedras. Canadá y el Reino Unido. sob re todo en las universidades donde enseño. Durante una c o n fe re n c ia q u e se realizaba a mi alrededor. Sin embargo.

por lo tan to . r u m b o j gai: la b o n n e n o cv e lle . C o n las cám aras de gas y los h o rn o s c re m a to rio s h ic ie ro n d esaparecer toda h u e lla de los v iv os. )• D . y de la “c rític a de te x to s y d o cu m en to s”. L a cu estión. É.con to tal buena conciencia. es la m ejo r arma. U n a vez más.40 E n to n ces se d ecía esp ecialista de la in v estig a­ ción d el “sen tid o y el con trasen tid o . Death. E n e l c a so de M r. una d en e g a ció n de la m u erte. c o m o te n ta tiv a de b o rra m ie n to de la vergüenza que existiría e n q u e rer asum ir su m a n te n im ie n to . en: U s 7Wn/* M . la más h o rrible s im b ó lica m e n te p o rqu e p e rm ite red u cir e l h o m ic id io legal a u n a c to casi n a tu ­ ral. A ntes de volverse n eg acio n ista pu blicó estudios “lite ra ­ sido escritas por sus autores. a un tra ta m ie n to paliativ o . U n falsario que piensa que los otros son falsarios.. "Les re Jrc » c u r* J e inort* i. de m an era in d u strial y sin m atanza ap aren te. Pero fue “agarrado” por el cin easta.: Faurisson tam bién es un falsario.: rios” para m ostrar que las obras de R im bau d. a algo q u e se a s e m e ja al fin a l de un a v id a o rd in aria. de la v io le n c ia y de los a cto s Homicidas: n ad a de sangre. nada es más abrumador para él que su propio testim on io film ado. nada de visibilid ad de la m u erte. nint. si puede d e­ cirse. N o so la m e n te n o hay ya su p licio . c o n ayuda de un a m áqu ina anónim a: una vez mas. nada de suplicio. R . a su m anera. Death fue privado del trab ajo porque n o tien e diploma de ingeniero o porque sostuvo un discurso neg acio nista.d -n v j. p e lo tó n . se tra ta de un a p en a de m u erte que es ad m in istrad a co m o n eg ació n de sí m ism a. se trata de una n eg ació n . C om m ent o n revise l'histoire“.e n tre el h e c h o de “dar la m uerte a través de solu cio n es propias” (la in y e c c ió n le ta l) y las m od alid ades del e x te rm in io e n m asa de los nazis. de lo verdad ero y lo falso". la p u rific a ció n . si puede d ecirse. o de to rnar in o c e n te la e je c u c ió n . e tcé te ra . hay u n lazo -q u e por o tra p arte l a nzm an n id e n ti­ ficó b ie n e n su film e . E n la in y e c c ió n le ta l. T a m b ié n e llo s p u siero n e n p rá c tica u n a “solu ció n propia” . P or lo ta n to . J e NSO. la Lethal injection. una m anera de negar la m uerte dándola. y m ás aún algunos resp on sables d irecto s d e! e x te r m in io (p o r ejem p lo E ic h in a n n ) te n ía n m iedo de la sangre. h o rc a . E n todo caso. D ar la muerte e n tales c o n d ic io n e s es b o rrar la h u e lla d el h o m icid io y de los vivos al mismo tiem p o . ni siqu iera h a y m áqu in a de m atar: nada de g u illo tin a . la neu traliracion pu rificante de la p ena de m u erte. N erv al y L au tréam on t n o h a b ía n E n e fe c to . c o n sis te v V éase N aihne Fresco. S in com p arar la in y e c c ió n letal con el e x te r m in io de los judíos. el ritu al de la e je c u c ió n ca p ita l d esapare­ ce. Es e l grado c e ro de la e je c u c ió n . . es saber si Mr. n o o b sta n te d ebe recordarse h asta q u é p u nto algunos nazis.

la in y e cció n letal es algo terrible. discuta. 42Joseph lgnace Guillotin (1738-1814). en el “cuestionamiento de los hechos históricos”. n Véase Spectres de Marx. cuando se la mira de cerca. los debates se d esarrollaron ampliamente en el curso de los diez últimos años. 172.. pero no es lo peor). el principio de una ejecu ció n igualitaria para to­ dos: “Los delitos del mismo género serán castigados por el mismo género de pena cualesquiera que sean el rango y el estado del culpable”. etcétera. en octubre de 1789. Y también lJ tentación “negacionista”. hay que resistir sin flaq u ear esa ofensiva propiamente oscurantista. C e rc a de lo peor (bien digo. hay que obstinarse ct' ese desconocimiento para expresar sospechas tan gratuitas y tan violen tam en te injuriosas. La deconstrucción. sospechas tan odiosas como ridiculas. donde el peligro no es m asivo e in m in e n te . Quería volver a la dificultad de pensar la cuestión del n eg acio n ism o en los Estados Unidos. T am b ién aquí. la actitud propiamente terrorista o perversa de quienes están dispuestos a manipular la acusación de negacionismo. E n u n período de seguridad. donde. en cuanto a las barreras “legales” que se puede elevar ante los discursos o las propagandas “negacionistas”. de e co n o m ía de sangre y de la teatralidad sacrificial que irriga. sobre el arch iv o . hizo adoptar por la Asamblea Constituyente. no era sospechada de “negacionismo” sino de preparar el terreno creando una “atmósfera de perm isividad”. o m ás generalmen­ te sobre la historia y el valor de verdad. Es como con la pena de m u erte.en hacer que no haya nada visible: nada de sangre. puede decírselo sin relativ ism o . pero tal vez también más allá. contradiga. Lo que engendra el escepticismo es precisamente ese dogmatismo. No tienen que haber leído ni comprendido nada. de paz. creo que hay que dejar que la g e n te se exp rese. sobre el establecim iento y la interpretación de los hechos históricos. hasta alrededor de él.42 Se abandona el verdugo c o n e l h acha en la mano por una máquina que funciona sola. pero ese p elig ro es más ame­ nazador que nunca. Yo pienso exactamente lo contrario.4 3 dando algunos ejem plos. S i fue derogada en ^'Jacques Derrida dirije este seminario en la EHESS. Dicho lo cual. con fieso n o “saber”. Sin embargo. para lo m ejor y lo peor. ( l 11' . La máquina m ecánica puesta a punto sobre sus indi' caciones por el doctor Louis se llamará primero la Louison. Médico y diputado de París. N o sé si hay que tomar una “medida” ni cuál es la “m edida c o rre c ta ”. Fue en el año en que aparecía en el New York Times. Todo eso requiere una historia de sangre. está. por cierto. ob. cit. nota 1. cerca de lo peor. después la guillotina. así como también en el libro de Deborah Lipstadt (Denying the Holocaust). usted sabe. p. en eso trabajam os e n el sem inario qU e dirijo sobre la pena de muerte. o de engendrar el “escepticism o".41 Todo se aceleró c o n la gu illo tin a: “U n leve frío en el cuello”. en la Universidad de Irvine en California y en la New School for Social Research. aporte pruebas. a mi ju ic io .. decía Guillotin. epistemológica -¡y sobre todo en el estilo de la “deconstrucción”! . eso depende de la situación. Ya m e h a b ía inquietado esto en Espectros de Marx. La utilizan com o un pro y ectil y la lanzan contra cualquiera que se plantee una cuestión crítica. puestamente!). m etod o ló g ica. nada de sufrim iento (¡su. Una vez más. en un programa titulado “C uestiones de responsabili­ dad".

E u ro p a

s o c ie d a d

no es solamente por razones de principio sino porque el estado de la europea es tal que se cree no necesitarla ya. Su efecto disuasivo n o es indispensable. Pero bastaría con que reapareciesen graves turbulencias socia­ les para que algunos pensasen en restablecerla. Es la inmensa cuestión de los fundamentos del principio del abolicionism o. M ientras no se haya elaborado y efectivam ente acreditado (todavía no se ha h ech o ) un discurso abolicionista a la altura de principios incondicionales, más allá de les problemas de finalidad, de ejem plaridad, de utilidad, e incluso de “d erecho a la vida", n o se estará a

resguardo de un retorno de la pena de m u e rte ...
É.
r .:

Yo soy de los que piensan que eso no es posible. La abolición está inscripta en

el derecho europeo. S e ha vuelto fuera de la ley e n cierto modo, fuera del alcance de la ley por depender de un orden superior, el de los tratados internacionales.
j. D.:

C la ro , salvo que haya una situ ació n próxim a a la guerra civ il. E n Francia,

el P arlam en to v o tó la a b o lició n en 1981 c o n una m ayoría que i n c l u í a parla­ mentarios de d erecha. P ero todavía hoy, sí se som etiera la cuestión a un refe­ réndum, la p ena de m uerte tal vez sería restablecid a. U n a mayoría de la opi­ nión pú blica quería y tal vez sigue queriend o la pena de m uerte; se la pudo derogar en una suerte de d iv o rcio en tre el P arlam ento y la opinión pública. Si se creara una situ ació n de gran turbulencia civ il y política, el principio de la abolición podría ser cu estionad o. Hay bastante gen te para eso, y la mayoría se haría oír. La h isto ria de este problem a es inm ensa y com pleja: ¿cómo derogar la pena de m uerte de m anera principista, universal, incon dicional y no porque se haya v u elto n o solo cruel sino inútil, insuficientem ente ejem plar? É. R .: A n te s de en carar frontalm en te esta cuestión, quisiera volver al antisem i­ tismo y a la Shoah; me gustaría saber qué piensa usted de la famosa exh orta­ ción lanzada por A dorno y retomada de múltiples maneras, según la cual no se podría “escribir más poesía después de A uschw itz".'* Siem pre me pareció muy discutible, muy controvertible. JD.:

A m í m e parece imposible e inaceptable. N o solam ente se puede escribir,

ese es un h e ch o , sino que quizá hay que escribir. N o para “integrar" la Shoah,
MT h e o d o r A dorno lanzó esta exhortación «*».1949: “Escribir un poema después de A u sch w ic es bárbaro, y ese h echo afecta incluso al conocim iento que explica por que hoy >e ha vuelto impo­ sible escribir poemas", en: Prismcs Cntijue Je la a<ín re ct Je U sivsetc. París. Paynt, M au iice Blanchot retom ó la exhortación de o tro nuvlo -N o puede haber un relato-ficción de A u sch w ic", y “En cualquier fecha que pueda haberse escrito, todo relato ser.» en adelante anterior a A u sch w in ”, en: Aprés coup, París, M m uit, 19S3. Véase también lean-Pwrre S a l » . “S h o ah o u J a d isp an tio n ’’. en: D enis H ollier (com p.). De la Literature françaoc. Pans. Bordas, 1 ^ ’ . pp. 1 C 0 5 4 0 1 3 .

para hacer o terminar su “duelo", para conservarla o cultivar su mem oria, sino para conceder un pensamiento justo a lo que allí ocurrió, y que p erm an ece sin nom­ bre ni concepto, única como otras tragedias únicas (y por las cuales, hace un rato lo sugería, el nombre griego de tragedia corre el riesgo de ser inadecuado es demasiado griego todavía y también nombra un arte del te a tro ). Yo llamo pensamiento justo un pensamiento que se e je rc ita , a partir de ahí a partir de esa singularidad sin norma ni concepto, en algo así com o una justi­ cia. Una justicia por inventar. ¿Cómo conservar algo que sin em bargo no se puede ni conservar, ni asimilar, ni interiorizar, ni clasificar? Paradoja de la fidelidad al otro: tomar en sí, conservar, recibir al muy o tro sin que ese muy otro se disuelva ni se identifique consigo en el sí. Luego de A uschwitz, re­ comenzar a pensar, comenzar a escribir de otra m anera, m ás que n o volver a escribir, lo que sería absurdo y bordearía la peor traició n . D e todos modos, en ambos casos, es imposible, lo Imposible. A fectad os por lo que a llí ocurrió, afectados sin tener siquiera que decidir dejarnos afectar, dam os testimonio de lo que no podemos ni olvidar ni recordar. ¿Por qué la literatu ra, la ficción, la poesía, la filosofía, deberían desaparecer? M enos tod av ía se ve por qué ese

testimonio tendría fuerza de veredicto o de sen tencia de m u erte: fin de la histo­
ria, fin del arte, fin de la literatura o de la filosofía, sile n c io . U n a "voz de silencio fina!”, si entiendo bien, parece exhortarnos, por el con trario , a re­ comenzar todo de otra manera.

8. Penas de muerte
Pasamos de una reflexión sobre la judeidad y el antise­ mitismo a la cuestión de la pena de muerte a la que, desde 1999, usted hizo objeto de un seminario al que ya aludimos. El hombre que derogó la pena de muerte en Francia es judío. Tal vez no sea un azar. Robert Badinter perdió a su padre en los campos de la muerte. A hora bien, él dijo que se había convertido en un abolicionista m ilitante por la culpabilidad que experimentó al no haber podido salvar la cabeza de Roger Bontem ps,1 y que su dolor frente a ese fraca­ so se había nutrido de las viejas angustias vividas durante la Ocupación.
ELISABETH R o u d i n e s c o :

En efecto, pero no estoy seguro si, ni por qué, ni hasta qué punto un origen judío, por lo m enos en este siglo, predispone al abolicionismo. Esto merecería una aproxim ación lenta y prudente, en varias líneas a la vez. En todo caso, me parece acertado que le preste atención. Yo pude observar que muchos abogados judíos am ericanos también eran abolicionistas comprometí' dos, en ese país que es hoy la últim a “dem ocracia” occidental, de cultura ante todo cristiana, hasta judeocristiana, que mantiene y aplica masivamente la pena de muerte. M ás gravem ente hoy que ayer, a pesar de algunos nuevos signos de inquietud o de perturbación incluso en los estados más “mortícolas”, como se dice, de los Estados U nidos. Para m antenernos dentro de su observación y de lo que decíamos en el capítulo anterior sobre el antisem itism o, acuérdese que, a partir de la elección de François M itterrand,2 algunos se sintieron autorizados a contar los judíos de su gobierno. Y además, algunos años antes, existieron los incidentes alrededor
Ja c q u e s D e r r i d a : 1Cóm plice de C lau de Buffer, Roger Bontem ps participó en septiembre de 1971 en el motín de los detenidos de la prisión de C lairvaux que desembocó en el asesinato de dos rehenes. El 28 de Noviembre de 1972 lo ejecutaron al m ism o tiem po que a Buffet, cuando no había cometido ningún crimen. Robert Badinter era su abogado. Buffet rechazó la idea misma de un indulto Presidencial: “S i me indultan volveré a matar. C om eteré otros homicidios en cualquier prisión donde me encuentre". Para poder mirar la muerte de frente había pedido que lo ejecutasen acos­ tado de espaldas, cosa que le negaron. V éanse Robert Badinter, L 'execution (1973), París, Fayard, ^ 8 , y A lain M onest ier, Les grandes affaires criminelles, París, Bordas, 1988. JTrad. cast.: Los Pandes casos criminales, M adrid, Ediciones el Prado, 1992J. 1François M itterrand fue presidente de la República de 1981 a 1995.

de Simone Veil, durante la v o tació n de la ley q u e , e n c ie rta s condiciones autorizaban el aborto.' En La abolición ,4 B a d in te r recu erd a los sin iestros deba­ tes que, en el Parlamento, precedieron la a d o p ció n de la ley. A través de los torrentes de odio y confusión que se d e s e n c a d e n a ro n , e n p artic u la r contra Simone Veil, ya se podía discernir un arg u m en to e sp e c io so , cu y a explotación está ampliamente extendida, y no solo e n F ra n c ia : ¿ có m o se p u ed e, sin contra­ dicción, preconizar la abolición de la p en a de m u e rte y a c e p ta r la interrupción voluntaria del embarazo? Fuera de todo cuanto se puede o b je ta r a e sta su p u esta “co m p a ra c ió n ” (y a menudo le dedicamos mucho tiem po e n e l s e m in a rio a l q u e usted alude), un “hecho” parece no menos perturbador, y a lta m e n te s ig n ific a tiv o : casi en todas partes, las estadísticas lo atestiguan, los que m ás v io le n t a m e n t e se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo, los que a v e c e s in te n t a n m a ta r a obstetras en nombre del “derecho a la vida”, las m ás d e las v e c e s esos m ism os son ar­ dientes partidarios de la pena de m uerte.
É. R.: Sí, en efecto, y Sim one V eil, que h a b ía su frid o la d e p o rta c ió n , fue insul­

tada por los adversarios del aborto. C a si le re p r o c h a r o n h a b e r autorizado un nuevo genocidio. En cuanto a R o b e rt B a d in te r, fu e tra ta d o d e “ju d ío de mier­ da” al mismo tiempo que de amigo de los “asesin o s de n iñ o s ”. E n am bos casos, el tema antisemita surgido de L a Francia ju d ía d e É d o u ard D ru m o n t vuelve: el judío es aquel que introduce el virus de la m u e rte e n las e n tra ñ a s del buen pueblo francés. ]. D.: Sobre todo es en los Estados U n id o s d o n d e lo s m o v im ie n to s de oposición “armada”, si puedo decirlo así, al ab o rto , se c o n c i l ia n f á c ilm e n t e c o n una opo­ sición rabiosa a la derogación de la p en a de m u e rte , h a s ta a la m oratoria que vendría a suspender las ejecu ciones, e n v irtu d d el g r a n n ú m e ro de errores judiciales recientemente descubiertos. Esos su p u estos d e fe n so re s incondicionales de la vida también son con frecu en cia m ilita n te s d e la m u e rte . E n ocasiones se trata de fundamentalistas cristianos que a s o c ia n la lu c h a c o n t r a e l aborto a la lucha contra la abolición o la suspensión de la p e n a d e m u e r te .5
’ Votada el 28 de noviembre de 1974, esta ley, cuyo p roy ecto h a b ía sido presentado por Simone Veil, ministra en el gobierno de derecha de Valéry G iscard d’Estaing, derogaba la de 1920 que prohibía el aborto so pena de persecuciones penales.

4Robert Badinter, L'abolition, París, Fayard, 2 0 0 0 . 5Con frecuencia Jacques Derrida encaró la cuestión de la m uerte, sobre todo en G!as (que
también, como algunos seminarios de los años sesenta, trata de la p en a de m uerte: París, Gatil&i 1994, p. 114 y ss. y passim), en Demeure (1 9 6 6 ), París, G a lilé e , 1 9 9 8 , don de com enta la obra de Maurice Blanchot, Uinstant de ma morí, París, G allim ard , 1 9 9 4 [Trad, cast.: El instante de ',u

muerte, Madrid, Tecnos, 20011; en Donner la mart, París, G a lilé e , 1 999 [Trad, cast.: Dar la
Barcelona, Paidós, 20001, donde interpreta la actitud de A b rah am e n el m o n te M oriah: Abraham

tan to en Massignon como en Lévinas). 6Ju an D onoso C ortés. un desafío cuya te n sió n in te rn a trab aja casi to d a la h is to ria de la p en a de m uerte en O cc id e n te . cast. D-: In m en sa cuestión.. Planeta. desde C a ín y A b e l h a sta C risto y m ás a llá .. a la vez un poco d e lira n te e h ip e rra c io n a l.]. H asta el siglo XXI.. G rez-en-Bouére. j. revelad or. En su Essai sur le catholicisme. Y de m anera ig u a lm en te n o ta b le . A l parecer. Los sacrificio s sangrientos. marqués de Valdegamas (1 S 0 9 -1 S 5 3 ). la institución universal del sacrificio sangriento. le kbéralisme et le socialisms. R . Nada debilita s'i virtud soberana. es invencible (.É. pues. casi sin e x c e p c ió n . Véase sobre todo el capítulo vi del libro ni: “Dogmas correlativos al dogma de la solidaridad. Dominique M artin Morin Reprint. Teoría de las escuelas racionalistas sobre la pena de muerte”. c o n fre c u e n c ia oí a católico s fervientes que se declaraban. sold ó ese siste m a (c a to lic is m o + p en a c a p ita l) a una in te rp re ta c ió n g e n e ra l d el s a crificio sa n g rie n to . forma una gran síntesis donde todas las cosas entran en el orden y la unidad.7 L o q u e m e p a re c e in te re s a n te .. 7 D onoso Cortés. C o rté s a rticu ló el dogm a c a tó lic o y la d o c trin a d el c a stig o c a p ita l c o n u n a c o n s e c u e n c ia encarn izad a. T a m b ié n fu e el caso de te ó rico s “sistem ático s” del c a to lic is m o trad icio n al. V éase la nota siguiente. por el contrario. Barcelona. S a n to Tomás n o fue el ú n ic o partid ario e lo c u e n te de la p e n a cap ital. C ortés escoge el catolicism o. A quí me gustaría tom arm e e l tiem po de exp licarm e más largam ente que en los otros capítulos. no son sino uno s°lo I _] en su prodigiosa síntesis [. Essai sur le catholicisme. pienso. que pone en todas las cosas su soberana armonía. autor de varias obras p o líticas sobre la manera de gobernar los pueblos. “ra c io n a liz a n te ”. para ilu strar esta verdad c o n u n a h ip é rb o le ejem p lar. Siem p re sostuvo la le g isla ció n e statal.. C ortés evolucionará hacia un conser­ vadurismo fervoroso y una adhesión radical a la religión católica. Puede afirmarse de los dogmas católicos que. Tras haber sido liberal y adm i­ rador de la R ev o lu ció n francesa y del espíritu de las Luces. (Trad. c o m o a v e ce s o cu rre. la Iglesia c a tó lic a fue favorable a la p e n a de m u erte. m ilita n te . publicado en 1S51. e n D o n o so C o rté s . 1986. sostiene que el mundo está dividido en dos civiliza­ ciones irreductibles entre sí: el catolicism o y el filosofismo (donde se encuentran el socialism o y el liberalism o). recordando algunos esquem as del sem inario que d irijo y que todavía no pu bliqué. e n n om bre del d ere ch o a la vida..6 tan a m en u d o c ita d o y alabad o por S c h m itt. por el co n trario . desprecia el liberalism o y respeta al socialism o como el enem igo mortal al que reconoce una grandeza diabólica. aunque diversos. Jurista y filósofo español. para ofrendarla a D ios. el liberalismo y el socialismo. c o m o e l p rin cip io de sob e ran ía sin e l cual la p en a d e m u erte n o tie n e n in g u n a p osibilid ad. de C aín y A b el a . Es em blem ática de una exp eriencia de lo imposible. 19S5|. A v eces de m an era a c tiv a . no sin relación. de manera diferente pero.: ¿Cóm o con ciliar ambas posiciones? Yo.) no es más que un com puesto in co h e­ rente de tesis y antítesis que se contradicen y anulan.: En sayo sobre el catolicismo. Esta prueba es la que vivim os cada día: escoger a un muy otro y desdeñar a los otros. le libéralisme et le socialisme (1 8 5 1 ). ferv ien te. típ ic o e n verdad es aquel que sabe que debe callarse antes de que el ángel interrum pa la muerte que se aprestaba a dar a Isaac. P ie n so e n p a rtic u ­ lar. “El socialismo (. hay aquí un a situ a­ ción contradictoria.] la palabra católica.” Tras haber evocado el doble dogma de la imputación y de la sustitución (pala­ bra y concepto que se encuentra. adversarios del aborto y de la pena de m uerte a la vez. el catolicism o.

y la universalidad de su institución proclama la fe universal del género humano en la eficacia de la efusión de sangte realizada bajo ciertas condiciones. d . Denoél. y es muy cierto también que la sangre del hombre puede expiar. .: Obras completas.sin el dispositivo de la pena de m u erte. la su­ presión misma de todo derecho penal. 346-347-348-357). 1971. que de e ste m odo es Edipo. Este es un conjunto de cuestiones que tratamos en el sem in ario q u e a c a b o de evocar. y ese es el verdadero lugar de d iscu sió n filo só fica . Mythe et violence (Francfort. traducción y prefacio de Maurice de G an d illac ITrad. cast. y es su ejemplo. Véase Jacques Derrida. ) 8 Walter Benjamin.. es el extrema do rigor de la actitud. en la necesidad de la expiación por la sangre" (pp. como Kant. que vivirán eternamente con todos los horrores en el recuerdo de los hom­ bres". m ás que u n c o n c e p to claro y distinto. 22). jamás el género hum ano hubiera alcanzado la deuda que contrajo por entero en Adán. excesiv o y un p o co lo co . que p ro d u ce n h o rro r pero tam­ bién fascinan en la misma medida en que im pugnan la m o n o p o liz a ció n de la violencia autorizada -G ew alt. por otra parte. en una de las zonas más oscuras. Taurus|. com o el de M arx ). Cortés aclara: “sin la sangre del redentor. Barcelona. por lo menos la sangre derramada. París. Por otro lado (y un poco como lo hará W alter B e n ja m in e n “P ara un a crítica de la violencia”8 con los “grandes crim inales”. “Pour une critique de la violence” (1 9 21). m enos d e lim ita b le s de la expe­ riencia de lo viviente. stricto sensu. designo. por ejemplo.en esta teorización ultrarreaccionaria. cre o que Cortés no se equivoca al inscribir la pena de m uerte e n un a h isto ria d el sacrificio. IX. la sangre en la form a in m e d ia ta m e n te visible de su derramamiento. e n la que v e. ( j . una vez más en sentido estricto. bien lo sé. un inmenso problema que se debe reelaborar de c a b o a rabo. Ya no h abría m ás d e re ch o . la pena de m u erte n o se presenta corno un sacrificio y si todas las culturas sacrificiales (es decir. que la distinción entre el crim en de derecho co m ú n y e l p o lític o es frágil. aunque la sangre tien d a a desaparecer.y sobre todo de derecho penal. Esta pena se encuentra establecida en todos los pueblos. y que la abolición de la pena de muerte para el segundo (e n F ra n c ia . e n 1848. seguida por “esas terribles jomadas de junio. n o sin profundi­ dad. más fundam entales. y cuando nombro el sacrificio. incluso si. y sin duda todavía sobrevivirá largo tiempo aún. pese a su regresión g en eral e n e l m undo. todas las culturas) no produjeron. Por un lado. 4 vols. mientras que la pena de m uerte so b rev iv e. de todo viviente. Force de loi. Cortés condena así violentamente la derogación de la pena de muerte para los crímenes políticos por el gobierno provisional de la República francesa en 1848. E incluso del sacrificio sangriento. C o rté s p ien sa. ten d ría c o m o con secu en cia ineludible una abolición universal de la pena de m u erte. que muy ciertam ente expía ciertos pecados individuales. en su virtud expiatoria cuando es derramada de este modo.por el Estado). hu m ano o n o . frente a Dios. De aquí se desprende no solo la legitimidad sino incluso la necesidad de la pena de muerte. pero es muy cierto que n o hay punto de expiación verdadera sin efusión de sangre: Sine sanguinis effusione non fit remissio (H eb. ob. cit. en: CEuvres. 1955). 1. un d e re ch o p en al e n el cual una pena de muerte tuviera ese valor de racionalidad calcu lad o ra.

ya sea ésta visible. esencialmente psíquica (placer en sufrir o hacer sufrir por hacer sufrir. un pesado travesaño pintado de rojo en el que parecía encastrada por uno de sus lados una cuchilla gruesa y enorme de forma triangular [. visible y exterior.“la horrible máqui­ na escarlata”. no nombra la sangre). cit.] era la civilización que llegaba a Argelia en la forma de una guillotina'’). p. nun ca com prom etió solemnemente a la Iglesia y al Vaticanoe n el combate abolicionista. ld. tras haber lam entado el apoyo histórico de la Iglesia católica . a pesar de tales declaracio­ n es contra la crueldad de la pena capital durante un viaje reciente a los Esta­ d o s Unidos. Tan solo algunos obispos. Para contribuir con eso. cit. p. el derramamiento y por tanto cier­ ta exterioridad. una escala pintada de rojo. una ejemplaridad fuera de serie. sin el derecho. por ejemplo ahí donde hay derecho de indulto).1 1 Vuelvo a la “cuestión cató lica”. una con d ición de posibilidad. excluida: un fundamento. Écrits sur la peine de mort.Choses vues.. A pesar de todos los movimientos de arre­ pentimiento y perdón a los que no deja de apelar. y aunque el Estado del Vaticano haya abolido la pena de muerte hace unos veinte años. si usted quiere (a la vez interna. y una historia de la crueldad. en el interior de una historia del concepto de excepción (no hay soberanía sin derecho a la ex­ cepción. Robert Badinter lo recuerda ju stam en te en L'abolition (ob. y sin duda es. incluida: la pena de muerte es un elemento del derecho penal. 15. desde el rojo que hace correr la guillotina. Prefacio a Le dernier jour d ’un condamné. hiperbólica. un canasto pintado d e rojo. diría Schm itt.. 53. c i t .. lo trascendental. Juan Pablo II. en: Victor Hugo. una visibilidad de lo rojo. ob. ob. y externa.. No toda crueldad es sangrienta o sanguinaria. en alemán. p.. deí uso regu­ lado o de los abusos de la palabra. en ocasiones de la palabra sin concepto de “crueldad”. sobre todo en Francia. más y otra cosa que una pena). Pero crúor designa realmente la sangre derramada. que yo sepa. “la vieja bebedora de sangre”. puede ser.la condición de posibilidad. p.12 ’ Víctor Hugo. un castigo entre otros. de suspender el derecho. por ver sufrir. por lo menos contra s umantenimiento en F ran cia.10 hasta los largueros de madera roja que sostienen la cuchilla (“dos largas viguetas pintadas de rojo. tomaron partido públicam ente con tra la pena de muerte.. como tampoco ninguno de s u s predecesores. Es precisam ente este efecto paradójico de trascendentalización de la pena d e muerte el que debe combatir un abolicionismo consecuente. por cierto. en Écrits sur la peine de mort. un origen. Écrits sur ¡a peine de mort. 2 0 de octubre de 1842. a pesar de sus discursos sobre la Inquisición y los extravíos pasados de la Iglesia. ese color que inunda todos los textos de Victor Hugo contra la pena de muerte. un poco más grave por supuesto. su expresión exterior. del concepto. ob. intento así una suerte de historia de la sangre. teatral o no. 163-164). Fue en 197S C om isión social del episcopado francés publicó un documento oficial ( Elementos de xión sobre la pena de muerte) que. 37.. grausam. cit..

Será simple y sublime. con razón o sin ella. 12: “el cadalso es el único edificio que las revoluciones n o dem u elen. p. Eso es todo". sus hospitales que reemplaza­ rán vuestros presidios. la pena de muerte es una de las podaderas de las que más trabajosamente se despojan”. N ad a com parable. p. La cruz reemplazará el patíbulo. in con d icio n al.].. para podar. Es raro.) Ibid. Sin embargo. concluía sin medias tintas (pero no com prometiendo más que a los firmantes y en las fronteras de su país): “Tras profunda reflexión. com o Freud y de Freud. las especulaciones de un Reik sobre la desaparición venidera del castigo en general. un compromiso uni­ versal e incondicional de la Iglesia católica y el V aticano. En el mismo mom ento en que se las agarra c o n “e l e d ific io s o c ia l del pasado” que reposaba en “tres columnas. Consa­ gró tantas luchas y textos m agníficos a la ca u sa a b o lic io n is ta . La libertad y la salud se reunirán. (j. A unque una p o sición an álog a h ab ía sido tomada por LOsservatore Romano un año antes. ob. Hugo tam bién preten d ía in sp irarse e n e l m e n sa je evangélico y en la pasión de Cristo. que las revoluciones sean sobrias de sangre humana y. F íjese e l e je m p lo d e V ic to r H ugo. esa alusión a un porve­ nir donde el mal sería tratado como una enfermedad. U na vez más subrayo e l rojo). todavía no constituye eso. H ugo apela a la “dulce ley de Cristo" y al día en que “p en etrará fin a lm e n te e n e l C ó d ig o e irra­ diará a través de él”. al venir co m o lo h ic iero n para desbrozar. y esta enfermedad tendrá sus médicos que reemplazarán a vuestros ju eces. Lo h acía e n el m ism o m o m e n to e n q u e a v e ce s denun­ ciaba a los sacerdotes y la “p o lítica” de la Ig lesia (a s í c o m o c o n d e n ó e l Terror y fustigó la guillotina en nom bre de la R e v o lu c ió n fra n c e s a . Eso ocurrirá cuando la humanidad haya comprendido. e n efecto.. otro espíritu del cristianism o. creo que anuncia. cit. 38: “Y el orden humano no desaparecerá con el verdugo [.. S e verterá el bálsam o y el aceite donde se aplicaba el fierro y el fuego.d. justam ente (y la comparación se impone una vez más) con las prescripciones o in terd iccio n es referentes a la sexua­ lidad. -I La dulce ley de C risto penetrará final­ mente en el código e irradiará a través de él.) u Prefacio a Le demier jour d'un condamné. Porque ese hecho in n eg ab le (q u e ja m á s h ay a h a b id o una oposi­ ción política de la Iglesia a la pena de m u e rte ) p a re c e c o n tra d e c ir otro cristia­ nismo. [. oportunis­ tas o retóricas.14 E nto n ces desea “am p liar lo m e jo r p o sib le e l corte que a la pena de muerte. de la p e n a d e m u e rte .¿Cómo se justifica eso? Tendríam os que to m a rn o s e l tie m p o de releer todo eso de cerca. é l llam a la in v io la b ilid a d de la vid a humana. el sacerd ote. S e mirará el crim en com o una enfermedad. y siem p re en nom­ bre de lo que. La civilización no es otra cosa que una serie de transformaciones sucesivas. en tre otras cosas.. por razones que n o fu eron s o la m e n te e stra té g ic a s . y para decirlo una vez más con demasiada brevedad. es decir. en: V icto r H ugo. ya q u e la p e n a de muerte seguía siendo “el único árbol que las re v o lu cio n e s n o d esa rra ig a n ”:13 “N o for­ mo parte de vuestra gente cubierta c o n e l gorro ro jo y c o n la g u illo tin a subida a la cabeza”.. a “la abolición lisa y llana”. e l rey. Écrits sur la peine de mort. que el sen tim ien to de culpa!"' lidad inconsciente precede el crimen. de su memoria y su espíritu. los abajo firm an tes estim an que en Francia la pena de muerte debería ser derogada”. (j . m e parece. Se tratará con la caridad el m al que se trataba co n la cólera. e l v erd u go”. Muíaos mutandis. d e su “verdad”. U na confesión (p sico an alítica) general habrá entonces .D. de lo que habría debido ser. para desmochar la sociedad. el nacimiento y el aborto.

a través de los siglos. un e le m e n to del d ere ch o p e n al). (j. 1 2 .' N o es p o sib le tratar la cu estió n de la p en a de m u erte e n O c c id e n te (ta l vez ese c o n c e p to d el d ere ch o p enal. 1 SIbid.D. rem ítase a nuestro cap ítu lo 6: “El espíritu de la R evolu ción'. siempre fue una pen. en este punto com o en otros. (|. “La Reconstruction du christian ism e”. París. o que su ab o lició n pasa p or un inm an en tism o hu m anista y ate o . c it.16 pretende que la pena de m u erte no podrá sobrevivir en un mundo secularizado.p. como a la cuestión de las relaciones en tre psicoanáisis y crim inología. e tc . en sentido estricto. en U s études p h ilo s o p h ie s .) . to d o se d ecid e . l a Iglesia católica. y a c a so la p en a de m u erte n o es una “p en a" e n tre otras. ob. según su propia lógica. en nombre de Freud.i forma de un crim en individual o de represalias ejercidas por el Estado” (p. ob.n .i religiosa. n i siqu iera. fueron retomadas en Reflexions sur la peine capital? (en colab o ració n co n A. pues. Y en c o n se cu e n cia por e l d erech o reemplazado el derecho penal.) 1 7 “De h echo. del pueblo. (.ß e cca ria hizo. A lb e rt Cam us sim plifica un poco las cosas. En el sem inario al que se alude concedo la mayor atención posible al estatus y la argum entación de esos textos de Reik y de Freud. e n verdad. E n la figura d e l m on arca. p or otra parte es solam en te europeo. si n o está to talm e n te equ iv o cad o . y Jacques Derrida. M adrid. (j. alianzaj. y que la a p lic a . de m an era ejem plar. y autorizado por él. lanzada o inspirada por una au to rid ad re lig io sa . está wsacrnlizada?” A lbert Camus.l tas valores religiosos. no es postble re co n o cer sus profundos c im ie n to s sin te n e r en cu en ta el discurso teo ló g ico político que la su sten ta y que. 1965 (Trad.. al v ie jo patíbulo erigido desde h a c e tan to s siglos sobre la cristiandad”.. c it. cit. 16Publicadas prim ero por la Nouvelle Revue Française (ju n io -ju lio de 1957). m en cio n a su oposición a la pena de muerte: Afirmo que soy un adversario resuelto del hom icidio. Le toucher. impiden que sea definitivo e ^reparable. que decide acerca de la e je c u c ió n . en particular la creen cia en la vida etern a. Pero ¡qué significa esa ju stificación la sociedad donde vivimos y que. Es al final de ese libro (Le besoin d avouer.) . C risto . 1957. son por tan to los únicos que Pueden fundar el castigo supremo ya que. siempre admitió la necesidad de la pena de m uerte (. en sus bellas y v alien tes Reflexiones sobre la guillotina .D . Pueden leérselas hoy en el volum en “Essais” de las CEuires de A lbert Cam us. Réflexions sur la peíne capitale. Ju an a de Arco o E l A lla j.) A cerca de estas cuestiones.j.s Véanse Jean-Luc Nancy. n i un d erech o entre o tro s. de autoim pugnación y au to d eco n stru cción .. se define por el poder d e v id a y m u e rte sob re los sú bd itos. cuand o. oh. cu y o re le v o es to m ad o por la del Estado. Calm ann-Lévy. pues. S e tra te o n o de los caso s p arad igm ático s de S ó crate s. que e l c o n ­ cepto d e E sta d o n o sea de e se n cia p ro fu n d am en te religiosa).) donde Retic. * 1998. (j. el castigo supremo. K oestler).: O bras completas. por ejem ­ plo. del p re sid e n te o e l g ob ern ad or. a partir de una acusación religiosa (p r o fa n a c ió n o tra ic ió n de u n a ley sagrada). Jean-Luc Nancy. París. Gailim ard. p. ya se presente en :. . a! h ab lar de alianza. siem pre la fundó. bolo esta justificado en ton ces a llí donde no es supremo. tan to en sus institu cion es com o en sus costumbres. 4 0 1 ).15 Por eso. cast. la sob e ran ía d e l Es t a do.17 El cristianism o tien e otros recursos de “d iv i­ sión” in te rn a . 6Ü y passtm. Porque la pena de muerte siem p re fue el e fe cto de un a alianza e n tre un m en saje religioso y la soberanía d e u n E stad o (su p o n ien d o in clu so . h a ce sesenta años. Bibliothéque de la Pléiade. p .

Des délitset des peines. ob. aunque.D . ya lo evoca­ mos. esp on tánea. la pena de muerte será derogada en F ran cia. sin impugnar o lim itar la soberanía del sobera­ no. R ealm en te h ab ía que poner fin a la soberanía monárquica para instituir la de la n ación . incluso allí donde en las formas parlam entarias.a la excepción. a fines de 1795. por el derecho de alzarse. j. El gran Beccaria trató de hacerlo19 y se encerró en una de sus numerosas contradicciones. tras una serie de rechazos dilatorios de la abolición . lo que no ocurre co n el m onarca absolu­ to de derecho hereditario y divino. al pasar al “pueblo” de “ciu­ dadanos”. prefacio de Robert Badinter. ese derecho permanece. es lo menos que se puede decir. En todo caso. en el fondo. que ahora la ha con v ertid o en su condición nece­ saria. nunca había sido abandonado. y el derecho de suspender el d erecho. É. A sí es com o un nuevo principio de soberanía reemplaza a otro. in tern a. de la Europa posrevolucionaria y relativamente pacificada. no es posible cuestionar la pena de m uerte de manera radi­ cal. ese derecho no es aquel sobre el cual descansan la soberanía y las leyes". Cesare Beccaria.” Se habrían necesitado más de dos siglos. Entre otras figuras. 126. se requirió alguna presión de origen in tern acion al. tras la conversión a la pena de muerte del ab o licio n ista Robespierre.) .. Así es como Schmitt define al soberano: la aptitud para decidir acer­ ca de la excepción.: Pero restauraron una soberanía cuyo principio. Contra una opinión pública -e n to n c e s y a lo mejor 1 9 “¿En virtud de qué derecho los hombres pueden permitirse matar a sus semejantes? P cierto. pero com o es conferido por un mandato electoral de una duración limitada. por encima del derecho. diré en pocas palabras. Es muy largo o muy corto frente a la inmensidad de un acontecimiento sem ejante y de la em ergencia de un sín­ toma semejante. una Europa cuya d em ocracia se construye laboriosamente. si puede decirse.: Por eso Luis XVI fue ejecutado. H ubo que limitar la soberanía. R. (j. incondicional. garantizada. eso puede afectar a la libertad y la gene­ rosidad de un derecho de indulto sobre el cual pueden pesar consideraciones de electorado o de opinión pública. asegurada. D. como ocurrió en Francia. aquí. soberana. según la escala escogida. Porque en todas partes donde fue derogada la pena de muerte en esta comunidad europea. cit. la abolición fue una decisión nacion al. p. el fin del castigo capital para el día en que se restableciera la paz ( ¡ “la paz general”!) ¡y fuera públicamente declarada! “A partir del día de la publicación de la paz general. En la figura del presidente. esto adoptó la del Terror. la esca­ la histórica de la paz europea. y a pesar de los elocuentes alegatos de Condorcet. principista. y según las aparien­ cias. la Convención se separó prom etiend o.

> Pleiad e. por el contrario. en su discur­ so propio y sistemáticamente filosófico. com o de su puesta en práctica. sino a partir de ese fenóm eno del derecho penal que se llama la pena de muerte.C W p e tic io n a n por la a b o lició n de la p ena de f u e r t e . ningún filósofo en cuanto tal.0 0 0 personas que la m erecen . P. ya sea durante el breve episodio de la Revolución de 1848 al abolir la pena de muerte pur crim en político -y el propio Hugo formuló esa sospecha-.ítfW. c o m o p o r e je m p lo ja c q u e s C h i r a c ) . es imposible tratar la cuestión de la pena de muerte sin h a­ blar de la religión. estaría tentado de decir que no es posible com enzar a pensar lo teológico-político. incluido el derecho de indulto). el más riguroso de todos). t. L :\ i v a ria n te tam b ién gira alrededor de esa palabra “interesad os" que lleva una buena parte de la carga (ta n to . que yo sepa. de Rousseau a Kant (sin duda. c o n c ie r ta c a n tid a d de países árab es islá m ic o s. Por lo m enos. o bien en la forma de discursos explícitos (com o Baudelaire. V ic to r H ugo dom ina c o m o C ou rb et. lo s p a rla m e n ta r io s fra n c e se s q u e la d e ro g a ro n e n 1 9 8 1 (in clu id o s los de d e r e c h a . “Pauvre Belgique. 2. en esta tradición. tomo partido a favor de la pena de muerte. París.. cuando invoco así un concepto de soberanía (sobre la vida y la muerte de las criaturas o los súbditos. ocupa el lugar del derecho en la religión. En verdad. G allim ard. cada uno a su mane­ ra. de la condición casi trascendental del de­ recho penal y el derecho en general. esto y persuad id o de q u e n o s o la m e n te e s c u c h a r o n a su c o ra z ó n y o b e d e c ie ro n un a c o n v ic c ió n de p rin c ip io . En la modernidad poshegeliana la cosa continúa. Marx sospecha el interés de los aboli­ cionistas que querrían salvar su cabeza. y en ocasiones no sin dudas ni remordimientos (Rousseau). expresam ente. (Euvrcs compUtes. Para decirlo de manera breve y económ i­ ca. T em bláis. B ib lio th équ e de !. aquí se trata no tanto de un fenómeno o de un artículo del dere­ cho penal com o. El am or ex ce siv o de !» vid i es un d e s e e n » ' h-n-ia U a n im a lid a d )“. por lo ta n to ya sois culpables. y de aquello que. « t a is interesad os en la cu estión .1": " ( A M i c t ^ n de la p en a de m uerte. en el fundamento o el princi­ pio de la pena de muerte. e incluso lo onto-teológicopolítico. no confío en un concepto ya disponible de lo teológico-político que bastaría con aplicar a la pena de muerte com o a uno de sus “casos” o ejemplos. Cuando hablo de una alianza teológico-política o teológico-jurídico-política. ya sea en la época de las grandes manifes­ taciones abolicionistas en las que tomó una parte activa y espectacular o “ C h a rle s Baudelaire. el más sorprendente tam bién de la historia de la filo­ sofía occidental: nunca. 3 0 . S a b ía n q u e esa te n d e n c ia eu ro p ea e in te r n a c io n a l sería irresistib le. N o.to d a v ía h o y fav o rab le a la pen a de m u e r te . En todo caso. nunca ninguna filosofía en cuanto tal im ­ pugnó la legitimidad de la pena de muerte. i 9 7 6 . por la mediación del concepto de sobera­ nía. M e dicen que en Paris 3 0 . De Platón a Hegel. C h in a y lo s E s ta d o s U n id o s to d a v ía re siste n . partiré de lo que desde hace m ucho tiem po habría sido para mí el dato más significativo y pasmoso.

no se equivocó. t. para v er en ella. revancha. Barcelona. Baudelaire. la frase de Lévinas no se expresa com o una dem ostración filosófica en el espacio de la justicia o del derecho. Su objetivo es salvar (espiritualm ente) a la sociedad y al culpable. 1997J). c o m o si n o se tratar aquí de un problema filosófico digno d e tal n o m b re . le reconoce el origen de la propia justicia. 6 8 3 . (j. qu e yo sepa. Los valores de amor o de caridad se encuentran en el centro de la larga respuesta de Lévinas. Tales inspiraciones fueron ajenas a la Biblia judía. o sea. “una ley única para todos”. porque equivaldría a quitarle la conciencia de su grandeza com o víctim a y suprimirle las posibilidades de ganar el Paraíso” (ibid. Que yo sepa. Para que el sacrificio sea perfecto. por otra parte diferentes sin d u d a e n su a x io m á tic a implícita. a saber. Lión. en la hipótesis que. (j. La supresión de la pena de m uerte m e p a re c e u n a c o s a e s e n c ia l p ara la coexis­ tencia de la caridad co n la ju sticia . p.bien en la forma perturbadora del s ile n cio y la o m is ió n . 1 6 6 -1 6 7 ).) 2 1 Emmanuel Lévinas. V ienen de paganos lio que Mateo. el origen y el fundamento racional de la ju sticia p e n a l. es necesario que haya asen tim ien to [¡otro argumento kantiano!] y dicha por parte de la víctima. de extravío en ocasiones espantosam ente antisemita.n . la expresión de Lévinas pertenece ju stam ente a un discurso que se empeña en no inscribirse en la ontologia sino en dirigirse más allá de la filosofía com o ontologia de tradición griega. jam ás encaró el problema de la pena de m uerte a la q u e. Riopiedras. La Manufacture. a mi ju icio . Vienen de Maquiavelo.”21 P e ro . Agradezco a Jen n ifer Barjorek haber llamado mi atención sobre estos dos textos de Baudelaire).D. ya n o se cuentan lo silencios. decía de la ley del talión: cosa pagana]. ju s ta m e n te . cita a Mateo en la página siguiente. p . etc. 158 [Trad. sino en el de la caridad. c o m o K a n t y H e g e l. G alilée. lu eg o de su abolíción en Francia: “N o sé si usted a d m ite e s te s is te m a u n p o c o com plejo que consiste en juzgar según la verdad y e n tr a ta r en el a m o r al q u e h a sido juzgado. Por un lado. pp. A q u í.22 de la acusación. En la última de las Quatre leçons talmudiqucs (M in uit.) “ Lévinas no justifica solamente la ley del tallón. n o ció n cristiana (véase más arriba). de clarividencia históri­ ca. Por otro lado. Para dar todo su alcance a esta proposición. V ienen de Nietzsche. p e n sa b a que no debía oponerse) a Sartre. 1968. como tampoco Cortés. intenta sustraer la ley bíblica y rom ana del ta lió n a su in te r p r e ta c ió n c o r r ie n te -vengan­ za. “La pena de M uerte es el resultado de una idea mística. kantiana en su principio o su forma.. I I ^ . p. 97. por»1 parte. 1991. Lévinas solo le co n sa g ra u n a frase e n 1 9 8 7 . cast. eso m ism o c o n tr a lo c u a l se a lzab a el Evangelio de Mateo (V. com o del desafío problemático a cuyo alrededor trabajamos sistemáticamente en ese sem inario): “Derogadores de pena de muerte-sin duda muy interesados” (ibid. p.. como lo evoqué en Donner le temps (París. que de pasada nom bra la pena de muerte. es la mía. L' ley del talión otorgaría un “mensaje de universalismo”. por otra parte. a Foucault y a ta n to s o tro s . la de una colusión esencial entre la filosofía como tal y la pena de muerte. 1987. c i e r ta m e n te . c o m o K a n t. destaque­ mos dos rasgos. de compulsión cristiana anticristiana.: Cuatro lexiones talmúdicas. La pena de M uerte no tien e por objeto salvar a la sociedad. En modo alguno sería “una manera de complacerse en la venganza y la crueldad donde se bañaría una existencia viril. sobre la esencia sacrificial de la pena de muerte. de Heidegger (pensador del ser-p ara-la-m u erte q u e . Lévinas. 3 8 -4 4 ) -. por lo menos materialmente. Poirié. a beneficio de inventario. 1494)Con esta alianza de perversa crueldad. Qui étes-vous? Entrevista con F. Lévinas observaba de pasada: “La ley judía no autoriza una condena a muerte con un voto de mayoría”.. Dar cloroform o a un condenado a muerte sería una impiedad. totalmente incomprendida hoy. L.

en su dignidad. a la teología política de la pena de muerte y al principio de soberanía que. Lo interpretaron a la luz del espíritu que recorre la Biblia en su totalidad {. a favor de la pena de muerte. esa soldadura de la ontologia a la teología política de la pena de muerte también es lo que siempre mantuvo juntos. Es la epimeleia tou thanatou de Platón. o juristas u hombres de ley (en primer lugar Beccaria. Al no poder emprender aquí la lectura necesaria de esta declaración. y esa es mi hipótesis provisio­ nal. en su corazón. en elevarse por encima de la vida. (j.] Los rabinos nunca aplicaron ni comprendieron al pie de la letra ese texto. en valer. Potente y frágil a la vez. a través de diferentes figuras. algunos de ellos se sintieron horrorizados por la pena capital sin creer que debían consagrarle una argumentación filosófica. fin en sí y no medio.. Albin Michel. pues. trasciende su condición de viviente y cuyo honor es inscribir la pena de muerte en su derecho. Si ese “hecho” masivo y altamente significativo puede verificarse. creyeron ver un fenómeno particular o un simple efecto agravante del sistema penal. que yo sepa. Camus). 178*179).. inasociablemente. en mi opinión. pp.) • . en: Difficile Liberté. por supuesto. histórica y no natural (por eso se me ocurre aquí esa imagen de aleación técnica). el argumento esencial de Kant y Hegel en su alegato a favor de la ley del talión y. Robert Badinter. en su esencia o. lo que equivale a lo mismo. reina como soberano. la filosofía. París. literal­ mente. Fueron o escritores (en Francia Voltaire.D. según Kant.. lo filosófico (lo metafísico o lo onto-teológico).Sin duda. enton­ ces uno debe preguntarse qué suelda. Hugo. Los que elevaron un discurso público contra la pena de muerte. y más pre­ cisamente la ontologia. es la dignidad (Würde) incomparable de la persona humana que.J. 1963. Otros. hasta carcelario en general. La Biblia nos evoca el espíritu de la dulzura” (“La loi du talion”. co­ lindantes o mantenidos en un mismo linde. o incluso una superestructura de la formalidad jurídica que había que reconducir a su sustento infraestructural y a intereses de “última instancia” (socio-económico-político). y de quien me gustaría volver a hablar dentro de un momento para complicar un poco más las cosas.. por así decirlo. es la lucha por el reconocimiento de las conciencias que pasa en Hegel por el riesgo de su propia principio de apariencia tan cruel que la Biblia enuncia aquí no busca otra cosa que la justicia. lo político (por lo menos allí donde está dominado por un pensamiento de la polis o del Estado soberano) y cierto concepto de lo “propio del hombre”: lo propio del hombre consistiría en poder “arriesgar su vida” en el sacrificio. la filosofía que prescribe ejerci­ tarse en la muerte. más y otra cosa que su vida. en pasar por la muerte hacia una “vida” que vale más que la vida. etcétera). (. cuya influencia fue considerable y decisiva en el siglo pasado. es lo que ocurre con Lévinas. en su tradición hegemónica. con razón o sin ella. me contento con una evocación: esa distinción de la letra y del espíritu no fue solamente de los rabinos sino. nunca lo hicieron de manera estrictamente filosófica. qué los suelda.

Desde hace tiempo. el artefacto profético que mantiene en pie. me atreveré a decir. un punto de aplica­ ción particular. del T. y si no estuvie­ ra gobernado por un jus talionis que se debería reinterpretar. estoy persuadido de que la deconstrucción del an­ damiaje especulativo (por no decir del cadalso)* que sostiene el discurso filosó­ fico sobre la pena de muerte no es una necesidad entre otras. un derecho propiamente humano y supuestamente racional. una cosa no natural. usted lo sabe. physis/thesis). en los “juicios”. Dios ordena. sin contrapesar las cosas de ningún modo. por el otro. una mayoría de Estados naciones. Cuando digo "dis­ curso filosófico sobre la pena de muerte”. pusieron fin a la pena de muerte. etcétera)' También pienso. physis/nomos. en el discurso abolicionista (hacia el cual.entre. es el ser-para-la-muerte del Dasein que. y que en efecto tiene que ver con la soberanía. etcétera. hasta ritualizada.vida. Si se pudiera hablar aquí de arquitectónica y de edificación. Así ocurre en el derecho euro­ peo {y no sé si. que el sentido común ordena alegar fuera de Europa. según Heidegger. en el cruzamiento único -e s la misma Europa. (N. llega a su fin y revienta. la religión. com o la muerte misma. un cim iento. Ese discurso abolicionista. me atreveré a decir que la pena de muerte siempre respondió a alegatos profundamente “humanistas”. acelerándose así el proce' so de “deconstrucción” de manera crítica y altam ente significativa. la pena de muerte sería una clave de bóveda o. lo "propio del hombre" en el sentido estricto. en sentido estricto. puede propiamente morir mientras que el animal. Por lo tanto. con la distinción naturaleza-técnica y todo lo que viene después (physis/tekhne. pues. y por ende discurso “que se debe deconstruir”. andamiaje y cadalso tienen la misma raíz: échafaudagc y échafaud mente. y deberíamos hablar una vez m ás de la ley del talión. hay una “pena de muerte”. Esto ocurre. la pena de muerte sería realmente. digna de tal nombre. me parece* En francés. como decía hace un rato. solo él. cuya interpretación es tan controvertida). cree reconocer un “im­ perativo categórico” y una idea a priori de la razón pura en un derecho penal que no sería posible si no se inscribiera en él la pena de muerte. dar muerte a quienes transgredan tal o cual mandamiento. un dere­ cho histórico. Kant.) r e s p e c tiv e . si prefiere. la tradición bíblica (inmediatamente después del “no matarás”. se dirige mi simpatía más convencida). el Estado nación. A riesgo de ofender una vez más a aquellos que no quieren oír. fuera del derecho europeo). la tradición onto-teológica que evocaba hace un momento. por un lado. que son un verdadero código penal instituido. por su p u e s to . la soldadu­ ra. y. de una u otra manera. pues. en su estado actual. no pienso solamente en el discurso “m ortícola” predominante en la mayoría de los Estados naciones que mantuvieron la pena de muerte hasta 1990 más o menos (desde hace diez años. a pesar de todos los fenómenos de ejecución masiva. hacia quien me gustaría volver un instante. de lo onto-teológico-político.

p. (j. a la manera de ver de Beccaria. más inútil que injusta.. C esare Beccaria. la diferencia estricta entre guerra civil. Pero bajo el reino apacible de la legalidad. cómodo. Beccaria. el argumento abolicionista se fragiliza. Si se aplicara al pie de la letra la lista de excepciones que Beccaria pone a la suspensión de la pena capital. no puede haber ninguna necesidad de hacer perecer a un ciudadano. la ejecución del ciuda­ dano es admisible. la muerte de un ciudadano se vuelve necesaria cuando la nación está recobrando su libertad o en riesgo de perderla. donde la riqueza com pra los placeres y no la autoridad. Por lo menos por tres razones: A) Ante todo. lo que casi siempre ocurre. hasta que no se haya definido claramente el concepto de guerra. cuando se inspira en la lógica de Beccaria. a m enos que su muerte sea el mejor o el único medio de disuadir a los otros de com eter crím enes. tod avía tiene relaciones y un poder tales que es una amenaza para la libertad de la nación. filosófica y políticamente frágil. dogmáticos. en una época de anarquía. la abolición de la pena de muerte en las fronteras garantizadas de una nación próspera y apacible seguirá siendo algo bien limitado. y si su existencia puede provocar una revolución peligrosa para la forma de gobierno establecido. bajo el bastón y el yugo. allí donde el poder no pertenece sino al verdadero soberano. 129-130). etc. aunque privado de su libertad. Dos páginas más adelante. cuando lo que manda es el desorden.). Por tanto. es decir. 127.23 Luego. provisional. cit.) . ob. bien defendido en el exterior y el interior por la fuerza y la opinión. acaso más eficaz que la fuerza. en una jaula. con­ dicional. no hacen sino empezar" (pp. preocupado por una ejemplaridad disuasiva.24 Los trabajos forzados a perpetuidad serían más espantosos. ob. bajo un gobierno aprobado por el conjunto de la nación. como por otra parte Beccaria lo vio claramente él mismo -y eso nos da mucho que pensar hoy— por un buen funcionamiento del mercado liberal. 126. La abolición será condicionada. guerra nacional y guerra de gue­ rrillas. N o bien está amenazado el orden de una sociedad. Beccaria se dedica a demostrar la superiori­ dad de los trabajos forzados a perpetuidad.D . ¿No pueden leerse estas líneas com o uno de los alegatos más eficaces en favor de la pena de muerte? (j. y no lo suficientemente cruel para disuadir. oscuros. manipulables).a m p lia m e n te tru c tib ie . cit. se la administraría casi todos los días. y aquí rozamos uno de los desafíos más oscuros del problema.. Cabe decirlo al tiempo que se le rinde a Beccaria. perfectible. más crueles que la pena de muerte y por tanto más propicios para “desviar del crim en al espíritu más determ inado": “ni el fanatismo ni la vanidad Persisten en los fierros y las cadenas. no principista. igualmente deconssi usted prefiere. en vez de terminar. aunque la pena de muerte no es para él un “derecho”. (otros tantos conceptos que siempre han sido y son más que nunca problemáticos.D. 23 “La muerte de un ciudadano solo puede ser considerada útil por dos motivos: primero si.) 24 “Pero si pruebo que esa pena de muerte no es ni útil ni necesaria habré hecho triunfar la causa de la hum anidad” (ob. y los males del desdichado. En otras palabras. como a menudo se hizo desde fines del siglo xviii. el homenaje que se le debe a ese gran hombre y a su iniciativa histórica. Robert Badinter pone esta frase com o epígrafe de su libro Labolition. considera la pena de muerte menos necesaria. segundo m otivo que puede hacer considerar la pena de muerte como justa y necesaria” . “terrorismo” -dom éstico o no-. o cada vez que no está aún garantizado. p. cit.

Para la autonomía de la razón jurídica. sin preocupación por el interés. antes de todo derecho y toda institución. totalmente interior y privada. en su mayoría. Es precisa­ mente este utilitarismo o este “ejemplarismo” lo que Kant criticará de manera muy fuerte en las dos alas. mientras no se haya deconstruido. solo habría una autoejecución. condicionado por los datos empíricos y. si prefiere. limita­ do. Kant opone una idea de la justicia y un “imperativo categórico” del derecho penal que apelan a la persona humana como fin en sí en su “dignidad” (Würde). en una lógica de los fines y los medios. que el culpa­ ble puede infligirse a sí mismo. en punición auto­ mática y autónoma. e tc . introducido e la lengua inglesa en 1636 y en la francesa en 1734- .La distinción fundadora del concepto de “pena”.como entre los abolicionistas que.. y como Beccaria. 2 S Suicidio: término forjado a partir del latín sui (d e sí) y caedes ( h o m ic id io ). En dos palabras. el culpable debería dar razón a la sentencia. haría aparecer como insostenibles. que domina el debate por ambos lados (a favor y en contra de la pena de muerte). La ejecución se­ ría como un suicidio. y b) poena forensis. según Kant. en Kant. hasta exi­ gir el castigo. A ese par medio/fin.La distinción entre autopunición y heteropunición: el culpable. administrado desde afuera por la sociedad a través de sus aparatos judiciales y sus instituciones históricas. más acá de una estricta racio­ nalidad jurídica. o sea. como per­ sona y sujeto racional. 2 . la paz. comprender. piensan lo contrario. venida desde afuera (forensis). Mientras no se hayan hecho surgir del interior. tanto entre aquellos que creen que la pena de muerte es un buen medio con miras a un fin -la seguridad. Es esa difícil “deconstrucción” lo que intento efectuar en mi seminario sobre la pena de muerte. aquella. provisionales de un contexto. sin ningún interés sociopolítico de ningún tipo. la diferencia entre a) poena naturalis. el bienestar de la comunidad o la nación. desde adentro: 1 . que pretenda justificar la pena de muerte de manera principista. debería. si puedo decir. y lo conduce a con­ denarse a sí mismo a muerte. Es “como si el culpable se suicidara”. Esta dignidad requiere que el culpable sea castigado porque es punible. y hasta el castigo supremo. en el rigor del concepto. piensa. el castigo propiamente dicho. o hegeliano.más crueles. aprobar. nos atendremos a un discurso abolicionista precario. No puedo reconstruir aquí su proceso. por esencia. esto transforma toda punición institucional y racional. desde adentro o en los confines no discernibles de la pena interior (poena naturalis). sin referencia a la menor utilidad. tendría que dar razón a la razón jurídica que lo somete. las fallas de tal argumentación. sin ninguna preocupación de utilidad. el culpable ejecutaría él mismo simbólicamente el veredicto. un discurso de tipo kantiano. y por lo tanto más eficaces en el arte de disuadir. Para llegar al extrem o de esta consecuencia.

) .para producir un principio de equivalencia. marcar o recordar la necesidad de suspender nuestra confianza ingenua. cito 26 M e perm ito rem itir aquí a esa lógica de la autoinmumdad que traté de generalizar en otra Parte. aporías. 3 . Esa preocupación por la equivalencia (no simplemente literal ni cuantitativa sino espiritual y simbólica: figura de lo infigurable) por otra parte se cruza. natural e interior/no natural y exten o r (poena naturalis/poem a forensis). Si lo matas. sino suspender. allí suicidio y no lo contrario. en su forma más arcaica e indestructible. no contaminable por todo aquello de lo que querrían purificarlo: el interés. todo cuanto Freud y Reik inscribieron bajo el título de la “ley del talión”. la lógica de las pulsiones.En este lugar no es posible ya distinguir.). la pasión. Kant estaría más cerca de una tradición literalmente judía o romana que de cierto espíritu evangélico (Mateo. allí hubo ejecución u homicidio y no suicidio. O incluso. Ú o . te matas a ti mismo”. la revancha.. bestialidad. en el pueblo. y por tanto de calculabilidad. con lo que decíamos hace un momento del devenir-autopunición de la hetero-punición: al regular el imperativo ca­ tegórico del talión. te lo haces a ti mismo {. Todos estos bosquejos. ob. la igualdad {Gleichheit) consiste ante todo en que el mal hecho al otro me lo inflijo igualmente. a priori. sobre todo en Foi et sawir. todas esas paradojas no tienen por finalidad o por función confundir cosas a todas luces diferentes. Kant se embarranca en ejemplos por otra parte a menudo sexuales. al desplazarlas. por otra parte. ejecución y ho­ micidio o suicidio. la del sentido común y la creencia consciente en distinciones u oposiciones tales como adentro/ afuera. allá realmente ejecución y/u homicidio. sobre crímenes sexuales -pederastía.. la venganza. Enorme cuestión. su irresolubilidad lo que aquí me importan. inmune. también su permeabi­ lidad. violación. que permitirían decir: sí. conscientes e inconscientes. enorme arbusto espinoso de textos que no podemos abrir aquí. autopunición y heteropunición. y no reinstalar otras dis­ tinciones oposicionales tranquilizadoras. Usa y llanamente. con todo rigor. denuncia el principio del talión). la pulsión sacrificial (la razón moral y jurídica. aquí realmente hubo suicidio. a mí mismo. O bien. tanto en Kant como en Hegel. A mi juicio. ctt. hace un rato lo decía. es de esencia expresamente sacrificial en Kant). cuyas tradiciones bíblicas y romanas reactiva poderosamente.La reinterpretación por Kant del jus talionis. Eso serta tan estúpido como decir que la pena capital es un homicidio. la esfera del derecho puro. hipótesis. auto y hétero. trastocar opiniones o reemplazarlas por otras. Es precisamente la trepidación de dichas fronteras.26 indemne. No he dicho que para Kant la ejecución es un suicidio. Kant dice literalmente: “El mal inmerecido (indebido) que haces a otro.

ninguna violencia que vendría a envilecer a la "perso­ na” en su “personalidad innata”. cualesquiera que sean los peores crímenes de que se los acuse. Esta cuestión de la “contabilidad” y de las cuentas por rendir. alrededor de ese cálculo de una impo­ sible equivalencia entre crimen y castigo. tan laboriosamente y al precio de tantas contradicciones. digamos. inalienable (la que jamás se pue­ de perder. en toda lógica.La inaplicabilidad de hecho de toda pena de muerte. es sabido que. es precisamente eso lo que. destruyes el principio de propiedad y te robas a ti mismo. es lo que tantos derechos naciona­ les y cierto derecho internacional tienden.La excepción que. no hay nada fortuito en el hecho de que. . sería demasiado largo y demasiado difícil. de la interpretación de la ra­ zón como "principio de razón”. que el crimen fue cometido libremente. ordena no infligirle ningún “mal tratamiento”. aunque se pierda la “personalidad civil”). con el Terror. por respeto a la persona del condenado. intentan a la vez sustraer y someter la racionalidad a su vocación calculadora. 5 . pero nunca se podrá demostrar que una ejecución no implica ningún “mal tratamiento" de este orden. pero ante todo. en el mismo momento en que Kant considera necesario inscribir su principio racional en un dere­ cho penal digno de tal nombre y digno del hombre. recordaban. Kant insiste con tanto rigor en el imperativo que. para ser prudentes. Perdóneme que no me interne aquí en esta senda. anunciaban la posibilidad de un progreso de la historia humana. esa inmunidad absoluta. habría corrompido a esa Revolución francesa que Kant salu­ dó. digno de la persona humana en cuanto fin en sí. a cuestionar. con toda lógica kantiana. Esta excep­ ción soberana. la cuestión del principio de razón. usted lo sabe. nunca más los acusados serán condenados a muerte. de su inconmensurabilidad. y de este com o principio de calculabilidad. de manera responsable y no ‘‘patológica • en el sentido kantiano y el sentido corriente de dicha palabra. pero de manera diferente. del “dar ra­ zón” (reddere rationem) debe discutirse entre otras. debería hacer escapar al soberano o al legislador (Kant nombra sobre todo. es también. en el mismo momento en que la inmunidad de los jefes de Estado o de ejército se encuentra. La cuestión de la pena de muerte no es solamente la de la onto-teología política de la soberanía.aquí de memoria: al robar al otro. a Carlos I y Luis XVI) a todo proceso y toda ejecución en las formas. 4 . a m i juicio. horrorizado. esencial. Sin duda. entre las interpretaciones heideggeriana y kantiana de la razón que. ambas. pero quería situar su necesidad de principio. como uno de los signos que demostraban. de una imposible evaluación de la deuda (Nietzsche dice cosas muy fuertes al respecto). cuestionada desde instancias penales internacionales. Como tampoco se puede demostrar.

de guerra y de operación llamada "humanitaria” supuestamente conducida por instancias no gubernamentales. o. De manera por lo demás deliberada. desde la Segunda Guerra Mundial. de guerra civil y de guerra internacional. ni culpable. a quienes solo se les aconsejaba no practicar la pena de muerte sino de manera excepcional y según procedimientos legales. si prefiere. Pero no a pretenderemos reconstruir aquí la rica historia de los debates que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. de genocidio. la pena de muerte no tiene nada que ver con la Shoah. protegiendo los derechos d e los acusados. digamos que apostaron por un “derecho a la vida” (uno de los derechos del hombre) cuyo concepto y axioma son más que problemáticos. ni acusación. sin veredicto. etc. en una palabra. No podemos estu­ diarlas aquí. quedaron por lo menos en letra muerta. C) Por eso buena cantidad de declaraciones internacionales.: Desde ese punto de vista. o la prohibición de matar. La presión de los Estados Unidos (a menudo representado por l Sra. en una situación totalmente inestable. con las mejores intenciones del mundo. etcétera. como lo sugería hace un rato. siempre formularon recomendaciones que no tenían “fuerza d e ley” y que. ni defensa. ¿no sería necesario también reexaminar la Shoah? JD . La cuestión de la pena de muerte no es una simple cuestión de vida o muerte. sin ejecución pública. Al autorizar la supuesta “legítima defensa” y la ejecución expeditiva sin “pena de muerte” (sin juicio. R . es porque limita el re speto por la vida. frágil. recomendaron evitar las torturas y los tratamientos crueles (noción de cuyo oscuro equívoco ya hablé). re­ cuerdan que esa cuestión penal no se juega entre la vida y la muerte sino muy lejos de ahí. Ahí nu ca hubo ninguna pretensión de cualquier legalidad. la institución de los conceptos de crímenes contra la humanidad. deconstructible. L as guerras de independencia no legitimadas como tales por las potencias co­ loniales. todo cuanto Schmitt llama la “guerra de guerrillas”.: Stricto sensu. otros tantos fenómenos que confunden el concepto de “enemigo público” (Rousseau). Roosevelt) algo tuvo que ver en este respeto por la soberanía. y sobre todo. tuvieron que detenerse en el umbral del principio de soberanía y el derecho a la excepción de los Estados.). el discurso abolicionista. en su estado a ctual. Las l . pero.B ) Si. los “terrorismos”. ni siquiera de un simun acro de legalidad. al derecho nacional y al territorionacional en tiempo de paz. los procesos de Nuremberg. es perfectible. No hubo ni juicio. al evitar toda deci­ sión coercitiva. Pero nada parece hoy más incierto y poroso que un a frontera en general o que una frontera entre los conceptos de guerra y de p az.

Lo que explica. lo que muestra por otra parte que el voyeurismo y el exhibicionismo no reconocen ningún límite.). no es seguro que. etc.ejecuciones masivas (exterminio o genocidios) requieren otras categorías que la de la pena de muerte. al parecer. Antaño había cierta conversión del condenado en un héroe. los crímenes de guerra. con todo rigor. aunque seriamente se piense en restablecerla por el sesgo de la televisión. En la historia de la pena de muerte se pasó del goce inmo­ derado que producía el espectáculo del suplicio a la supresión del dolor (la gui llotina). el acto de dar la muerte tiende hoy a borrarse en provecho de un cuidado paliativo y por tanto de una desaparición del horror que acompaña por fuerza a la ejecución. tiene algo patológico que torna a la pena de muerte tanto más insoportable en la medida en que se trata de negar. que algunos se sientan autorizados (equivocadamente. Pero habría que tener en cuenta aquí todos los fenómenos “impuros” de eje­ cuciones según juicios expeditivos. sin justificarlo. por un momento. Por ejemplo. En principio. en una época en donde se justificaba plenamente la pena de muerte -con Sócrates o P latón-. luego de ésta a la eliminación de las huellas'del pasaje. De alguna manera. A llí donde esto no ocurre (en China y Japón. por fuerza doloroso. Debe ser objeto de una informa­ ción oficial (previa a la ejecución). y sin duda en muchos otros lugares del mundo y momentos de la historia).: De donde proviene la “limpieza” de que hablamos y sobre todo la supre­ sión de las huellas. hasta secretos. La manera como hoy se ejecuta a los condenados en los Estados Unidos.. G ran cuestión de la sepultura. R. sin hablar siquiera de la masividad del fenómeno carcelario (donde los Estados Unidos poseen tam bién varios records). Cuando hablo de reexam inar la Shoah pienso en esa evolu­ ción de la aplicación de la pena de muerte que tiende a borrar las huellas de la muerte legal. Las ejecuciones con hacha remitían a la teoría de los dos cuerpos del rey. el supliciado podía identificarse con un monarca cuya cabeza era violentamente separada del cuerpo. a mi juicio) a considerar los debates sobre la pena de muerte (siempre individual y aplicada a un ciudadano nombrable) como relativa o estadísticamente menores frente a los grandes crímenes con­ tra la humanidad. Se desterró la escena directa de la ejecución.: “Supresión de las huellas”. y. había algo peor que la muerte infli­ . según el dere­ cho europeo.. de la vida a la muerte. pretendiendo hacer desaparecer toda forma de sufrimiento. los fenómenos negados de no asistencia a centenares de m illon es de personas en peligro (malnutrición. se tiene vergüenza de la violencia de la ejecución. J. pueda hablarse de “pena de muerte”. D. en Grecia. no la ejecución. Pero sobre todo. sino el sufrimiento o más bien la huella ligada al pasaje. la pena de muerte debe ser accesible al público. los genocidios. É. en los procedi­ mientos del juicio. sida. decía usted. el veredicto y la ejecución.

no por principio sino por razones contin­ gentes. Existe así un verdadero cuerpo de last statements. Para algunos crímenes particularmente graves. Se pretende respetar al sujeto que se ejecuta. M um ia A bu Jam al fue co n d en a d o a m u erte e l 5 Je ju lio de 19 8 2 por el hom icid io del oficial Daniel Faulkner. É. al térm in o de un p ro ce so h e c h o a .: Es cierto que las manifestaciones de inquietud que se multiplican en los Estados Unidos con frecuencia no recaen tanto en el principio de la pena de muerte com o en el gran número de “errores judiciales” que. una abolición hipócrita.. se ejecutan cada vez más “falsos culpables”. Todos los errores judiciales. amenazan el fundamen­ to mismo de una ley estatal. Robert Badinter había observado que los últimos ejecutados de la v República jamás hubieran debido serlo: uno era sin duda inocente. otro era un disminuido mental. 13 la derogaron para crímenes de derecho común. En su discurso sobre la abolición en 1981. Habría mucho que decir sobre la cuestión del archivo visual y sonoro de las ejecuciones en los Estados Unidos. J. donde la sanción se aplica masivamen­ te. La palabra del condenado es respetada. hacen apare­ cer la índole “anormal” de la pena de muerte. pero que en adelante tiene que ver con una suerte de patología social. en cierto modo se hace lo contrario. ligada al miedo de ejecutar o a inocentes. etcétera). en los países donde se aplica. 73 países derogaron totalmente la pena de muerte. un tercero. Pienso que si es derogada en los Estados Unidos será. D. transexuales.: Me parece que la pena de muerte todavía es deseada. que fascina. como diría Walter Benjamin. en condiciones sos­ pechosas y monstruosamente inequitativas. Tal vez haya que recordar algunas cifras. Y por otra parte. o a enfermos mentales.. o a personas culpables de homicidios pertenecientes a minorías víctimas de discriminación (negros. luego se las hace circular por Internet. Perdía su derecho a una sepultura. como usted dice. homosexuales. como los “grandes crímenes” de esos "grandes criminales” que. que son legión en los Estados Unidos y que desembocan en una ejecución. tendiente a monopolizar la violencia? Y por otra parte pienso en el ejemplo de Mumia Abu Jamal. inválido.27 que siempre reivindicó el 11 S ie n d o su verdadero nom bre Wesley C o ok. Será una abolición pragmática y no principista. personas que nada prueba que cometieron un crimen. Hoy. en los Estados Unidos. se imprimen sus últi­ mas palabras. el cuerpo es devuelto a la familia y las huellas no son ocultadas. R. el cuerpo de los condenados era arrojado por encima de las murallas de la ciudad.gida al ciudadano digno de respeto. Hasta el día de hoy. Y se las pone on line. para los crímenes llamados no políticos (lo que despierta nuestra vieja pregunta: ¿no son todos los crímenes por esencia políticos. Se da la palabra al condenado antes de su ejecución. conducen a ejecuciones. sobre todo en los estados como Texas.

en 1972 la Corte Suprema decidió que la aplicación de la pena de muerte era incompatible con dos enmiendas de la Constitución: una se refiere a la discriminación. donde es aplicada de m anera masiva. A ctu alm ente. En 1999. le sigue Arabia Saudita (103). En 1999. pero se suspendieron las ejecucio­ nes. Por lo tanto no se derogó su principio. Luego viene Irán (por lo menos 165). pues. pero a veces sin ju icio). Timor oriental. desde el pun­ to de vista geopolítico (aquí lo cuantitativo es más que m atem ático. Desde 1979. No olvidemos tampoco la República Dem ocrática del C ongo (un cente­ nar) e Irak (centenares. una mayoría de Estados -1 0 8 . Como usted sabe. . Amnesty International difunde estos datos con una precisión que nos importa más que cualquier otra. no en dere­ cho (criterio de esta distinción: ninguna ejecución desde hace diez años). Ja c q u e s D e rrid a re d a ctó el prefa' ció de una de las obras que escribió en prisión para d e n u n cia r la dureza d el s iste m a ju d icia l y de ^ institución carcelaria de los Estados Unidos. y los Estados Unidos. ya que los jueces eran nombrados y no elegidos. donde sin embargo existe. fue suspendida. impugnaron en ese caso la índole democrática. A partir de ese momento. pues. únicamente dos “muy grandes” potencias man­ tienen la pena de muerte: China. De hecho. Eso es lo que alegó un profesor de derecho de Chicago. que pretendía que un gobierno de­ mócrata no podía avanzar contra una “opinión pública” mayoritariamente fa­ XIX.813 personas fueron ejecutadas en 31 países.1. dos o tres países por año la derogan y vienen a acrecentar esta mayoría. Letonia para los crím enes de derecho co­ mún. 87 la conservaron. 22 Estados la derogaron en la práctica. y por últim o los Estados Unidos (98). Ningún Estado pudo transgredir esa interdicción de la C orte Suprema federal (a la que algunos. U crania y Turkmenistán la derogaron para todos los crímenes. En total. y la cuestión de la pena de muerte tiene alguna relación con la de lo “sublime”. p a só 19 a ñ o s e n el “corredor de la muerte" luego que su ejecución fuese “diferida” varias v e c es.derogaron. una fuerte co­ las apuradas. Encarcelado en la prisión de G re e n en P e n n sy lv a n ia . fuera de una gran cantidad de países árabes. Y las cifras de estos dos últimos años son espantosas. que va lejos a la cabeza de los demás en cifras absolutas (por lo menos 1077). la aplicación de la pena de muerte fue asimilada por la C orte Suprem a a un “cas­ tigo inhabitual y cruel”. Así fue que de 1972 a 1977 ninguna persona fue ejecutada en los Estados Unidos. hasta de la sublim ación): Así. cada año. si puedo transponer así la d istinción propuesta por Kant respecto de lo “sublime”. y cerca de 4 mil fueron condenadas a muerte en 73 países. en derecho o de hecho. el 85% de las ejecuciones se concentran en cuatro países: China. la otra a lo que tiene que ver con un unusual and cruel punishment (castigo inhabitual y cruel). por otra parte. es cuanti­ tativo de manera dinámica.status de prisionero político). desde el siglo rriente abolicionista. la pena de muerte.

Ninguno de ellos podía encontrar trabajo. En el estado de Illinois se descubrió que 13 condena­ dos a muerte recluidos en cárceles de alta seguridad (death rows). pues. G e o rg e W. mi sensación es que si un día la pena de muerte es derogada en los Estados Unidos será por un movimiento progresivo. De hecho. republicano muy respetable pero favorable al principio de la pena de muerte. por oposición a la silla eléctrica. Narraron la historia de sus nu­ merosos años de prisión. creo. “Si hay tantos in o ­ centes. tantos condenados a muerte de quienes se descubre que son víctim as de errores judiciales. Los casos fueron e n ­ tonces reexaminados y los 13 condenados ¡declarados inocentes! El goberna­ dor de Illinois. luego su liberación. seguían siendo sospechosos. B u sh fue e le c t o co m o presidente de los Estados U nidos el 1S de diciem bre de 2 0 0 0 . durante una de mis últimas estadías en los Estados Unidos. se reanudaron. moratoria tras moratoria. inmediatamente decidió una moratoria. y que en Fran­ cia el Parlamento había derogado la pena de muerte contra la mayoría de la opinión pública o contra el resultado probable de un referéndum. y me dio mucho en qué pensar. Tras haber objetado que la democracia parlamen­ taría no obedece a la opinión pública sino a la mayoría elegida. ¡Sin compensación! U no solo de ellos. aunque su in o­ cencia había sido establecida.vorable a l a pena de muerte. luego de diligencias judiciales. Se lo descubrió porque. y no por una única decisión federal). las ejecu cio­ nes fueron masivas. Hace poco. . algunos profesores y estudiantes ha­ bían comprobado la existencia de graves irregularidades. vi un programa de televisión en el que participaban 13 condenados a muerte declarados inocentes: doce negros. en la U niversidad de Northwestern. Las ejecuciones. un blanco. accidentalm en­ te. de facto. Estado tras Estado. Tomemos un ejemplo. cerca de Chicago. candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. me pareció competente preguntar: ¿cómo explican entonces que la Corte Suprema haya suspendido en 1972 la pena de muerte? ¿No es una institución democrática? La respuesta fue “no”. había logrado una reparación. sobre todo en virtud de las presiones internacionales. Luego de 1977. la horca o la cámara de gas."' Para volver a la cuestión de la patología de que usted hablaba. Los exámenes de a d n permiten hoy multiplicar las pruebas de los graves errores judiciales que conducen a la pena de muerte. 28 Partidario de una aplicación rigurosa de la pena de m uerte. los síntomas de una verdadera crisis ya se multiplican en la conciencia americana. En algunos estados como Texas. sobre todo durante el mandato de gobernador de George W. en ocasiones desde hacía décadas. y la Corte Suprema fue obligada a someterse. Bush. en Evanston. suspendo las condenas”. algunos Estados consideraron que la muerte administrada por inyección letal no era ni cruel ni inhabitual. eran inocentes. en una escuela de periodismo.

1 de nuestro Código Penal (el antiguo artículo 6 4 ).U i í M A N A N A . C h ic a g o o Irvine. impertur­ bable: “Sí. de un retorno a la razón. que perm ite que los enfermos mentales eludan la pena de muerte. Porque en los países d onde la pena de muerte fue derogada. É. E n 1992 fue reemplazado por el artículo 122. C ada vez se tiene menos en cuenta la supuesta invalidez y la juventud de los acusados. una edad mental? Un individuo puede tener varias edades según el ángulo escogido por los expertos. El antiguo artículo 64 ten ía por obje­ to arrancar a los criminales locos de la guillotina borrando la h u ella del cri­ men. por no haber concedido jam ás el menor indulto.1: “N o es p en alm en te resp o n sab le la p e rso n a q u e estu v iera aque­ jada. De aquí proviene la posibilidad de un tratamiento. entre otras cosas. en el momento de los hechos. durante mis seminarios.: Ya se trate de la "incapacidad m ental” o de la edad (pero ¿qué es una edad. R .. Bush es famoso. yU b . las disposiciones referentes a los crím enes com etidos en estado de demencia fueron modificadas. todos son culpables”. en N ueva York.29 Hoy ya no es necesario y el artículo 64 ha desaparecido. dedicábamos el inicio de nuestras sesiones al análisis de la pren­ sa escrita y televisada sobre el tema. recuerdo el caso notable de una enfermera que había matado a sus dos hijos im itando la ejecu ción legal (por inyección letal). Entre otros.. D.: Sin embargo. Durante el mismo programa le preguntaron: “ ¿Cree usted que en Texas toda la gente a la que niega el indulto es culpable?” Y él respondió. en California. se trata de responsabilizar al loco hom icida m ediante tratam ientos diver­ sos (entre ellos el psicoanálisis) para que tome conciencia de la gravedad de su acto. en el seminario debatim os m ucho acerca de esta cuestión). Ella rehusó el indulto para “reunirse c o n sus dos h ijos” y reclamó que le administraran una inyección letal. Probablemente la consideraron sana de espíritu. la práctica tiende a volverse cada vez más dura en los Estados U ni­ dos. a veces en infracción a las recom endaciones del derecho internacional. 29 Introducido en el Código Penal en 1810. Por lo tanto. el a rtíc u lo 6 4 e stip u lab a q u e “ n o h ay crim en ni delito cuando el reo se hallaba en estado de d em en cia e n el tie m p o d e la a c c ió n ” . Esta m ujer fue ejecutada. Y es el conjunto del sistema judicial am ericano lo que en este m om ento se encuentra “bajo examen”. de un trastorn o p síq u ic o o n eu ro p síq u ico q u e h u b ie se anulado su discernimiento o el control de sus a cto s”. en Texas. ]. Todos los días. si el criminal loco no es responsable penalm en te. En consecuen­ cia. existe en los Estados Unidos un equivalen te del artículo 122. La ejecución de que usted habla testimonia una formidable regresión. . su acto no es ya expulsado de su conciencia como lo era antes de la ab olición .

frente a un p siq u iatra q u e n o p u e d e e sc u c h arlo porque ya está muerto. p or detrás o por debajo. en el original.Sobre la cuestión del “ ver o no ver la ejecución o la crueldad”. son tres palabras: fantasme. “ E sp e c tro " y "fan tasm a” \fantome] tienen una referencia etim ológica a la visibilidad. cada vez se ven más film es que. exhiben no solo la condena a muerte sino el proceso de ejecución hasta el último m om ento. 30 C a d a vez m e in teresa m ás esa d istin ción entre espectro o fantasma. e ste ad v ie n e allí d ond e n o hay horizonte y donde. La transformación de los m edios h ace que no se pueda h ab lar solam ente de invisibilidad sino de tansform ación del cam po de lo visible. etcétera). del T. La lógica espectral lo invade todo. (N . vien e y aparece (ya que la singularidad como tal implica la repetición [Le “reven an t". (Precisam ente es ese cruzam iento lo que me había interesado en Espectros de Marx. en la medida en que el trabajo del duelo consiste É. se aniquila. pues.) En efecto. nuestro universo de pensamiento está invadido por un gran número de producciones que ponen en escena a fantasmas. Pensar juntos el acontecim iento y la aparición. /ornóme (N .P. y del com bate. del T.))) com o el “quien” de un aconte­ cim ien to sin h orizon te. El “ap a recid o ” . es diferida. vient et revicnt. por lejos que me remonte. (l.) !1 P ie n so p o r e je m p lo en el film e Sexto sentido. Por el contrario. pero al m ism o tiem po. y. sería p e n sar e n el aparecido m ás que en el espectro o el fantasma. por un lado. luí. L a visibilidad. Foucault habla de una desaparición progresiva de la visibilidad espectacular. Parecen suponer e n e sta m ed id a un horizonte sobre cuyo fondo. es decir. C o m o la m uerte misma. donde se ve a un n iñ o que se convierte en el in stru m e n to d e un te rro rífic o deb er de com p asión de los vivos para con los muertos. al aparecer e n la luz [En francés. n i por un acto de lenguaje perfonnativo (ese m ism o al que a m enudo se acredita q u e p ro d u ce el aco n tecim ien to cuando n o lo hace sino a condición de “una convención legitim an te” y de la autoridad institucional de un “yo puedo". D e a h í el últim o com entario. e n c am b io . d o m in a . textu alm en te “ regresar”. la temática del fantasma o más bien del aparecido30 atraviesa bajo su nombre la mayoría de mis textos. una deploración perpetua.. espectros. gracias a la televisión y a la producción cinematográfica. de m uy arriba. el trabajo del duelo y la tekhne de la imagen. y aparecido por el otro. n o se d eja dom inar ni por una mirada ni por una percepción con scien te en ge n e ral. bajo el buen pretexto del abolicionismo. "yo estoy habilitado a ”. por todas partes donde se cruzan. suspen de o am ortigua la sorpresa.31 C o m o si el espectro fuera el síntom a de nuestro mundo globalizado.. es incluso un dato esencial del problema. apareci­ dos. y no dista mu­ cho de confundirse con la de la misma huella. Esto m e parece vivificante.: en n o olvidar jam ás lo que se debe a una herencia y a los muertos. viendo ventr lo que viene o aparece. pero terro­ rífico tam bién cuando parecemos poseídos si se trata de ser poseídos por muer­ tos que actú an en nosotros a la m anera de un “real” en el sentido de Lacan: un real m ortífero. por todas partes. El verbo aquí traducido com o “aparece” es revenir. la im -previsibilidad del acontecim iento. Las cosas nunca fueron tan “visibles” como hoy en el espacio m undial. viniendo sobre nosotros verticalmente.)J. en ton ces. Es cierto. R . spectre. .

el duelo anula al otro. a idealizarlo.: Es cierto. L a in fid elid ad com ienza ahí. Permite investir un nuevo objeto que p e rp e tú a el recuerdo del antiguo. Por tanto soy infiel. En un caso. pero se perpetúa el objeto am ado traicionándolo. olvidán dolo. a mí me parece que el trab ajo de d u e lo lograd o n o es una infidelidad. n Jacques Derrida retoma aquí la oposición entre el térm ino de in co rp o ració n ex presad o por Freud y el de introyección inventado por San dor Ferenczi. La fidelidad m e p rescrib e la n e­ cesidad y a la vez la imposibilidad del duelo. m e lo asim ilo. actual e innegablemente muerto. a menos que continúe así y se siga agravando.: Sí. a hacerlo vivir en mí. según un mecanismo (neurótico) con trario al de la p ro yecció n (p aran o ico ). Ese “efecto de duelo”.3'“ 1 1 faut bien manger’. aligero o niego su muerte.32 Como ocurre en la integración del inm igrante. uno es fiel al am or h acia aquel que m u rió a m a n d o a otro objeto. Por su pu esto. pues. esto está esencialmente ligado a la cuestión de la prótesis técn ica. me reconcilio con la muerte. “narcicizo” esa muerte del otro por u n tra b a jo de duelo logrado. realmente es necesario olvidar al muerto. En el duelo logrado yo incorporo al m uerto. El d u elo logrado es un duelo fallido. E stá efectiva. interiorizarlo. com o d ije un día.j. y en el fondo es la misma transustanciación. un poco en todas partes. pero si lo tom o en m í co m o u n a p arte de mí y si. ob. Se hace mejor el duelo de las personas am ad as q u e de las detes­ tadas. Yo lo tom o sobre mí. por consiguiente. El duelo debe ser im posible. M e exh orta a to m ar al o tro en mí. D. y la introyección describe la manera en que un sujeto hace entrar o b jeto s det afuera den tro de su esfera de interés. U n o n o espera la muerte del otro para amortiguar su alteridad. . no espera la m uerte. y por co n sigu ie n te n iego o delimito su alteridad infinita. hoy. R. “realm ente es necesario com er” . D.: Por el contrario. de la ineluctabilidad del trabajo del duelo. Es nece­ sario. la aten ció n a c ierta ló g ic a espec­ tral parece tomar una forma notablem ente insistente. pero tam b ién a n o tener éxito en el trabajo del duelo: el otro debe seguir siendo el otro. j. en : Points suspension.33 L a fidelidad es infiel. de la té c n ic a en ge­ neral. y por consiguiente niego la m uerte y la alterid ad del otro-muerto. T am b ién tie n e que ver con la imposibilidad del duelo. cit. o en la a sim ila c ió n del e x ­ tranjero. La in corpo ració n design a un proceso mediante el cual un sujeto hace entrar fantasm áticam ente un o b jeto en el interior de su cuerpo. ou le calcul du sujet" (en trevista con Jean -L u c N a n c y ). . en el otro. A llí donde la in troyección en d u e lad a tiene éxito. que no es un trab a jo entre otros sino la marca sobredeterm inante de todo trabajo. É. aniquilo al otro. uno es fiel al odio in troyectán dolo p ara lu e go referirlo sobre otro objeto.

contradictorias. no perdono. el verdadero sentido” del perdón es perdonar hasta lo imperdonable y hasta a quien no pide perdón. Si perdono a (lo) que es perdonable.: N o d ije que hay que perdon ar lo im perd on ab le. Lo perdono en cuanto culpable. Pero tam bién pienso en lo que dice del perdón. propuse analizar el c o n ­ cepto de perdón que h eredam o s. aunque no se arrepienta. L a q u e p re v a le ­ ce im pon e u n a co n d ició n : el p erd ón so lo tie n e se n tid o cu an d o el c rim in al p id e perdón. . es la de un perdón gratuito e incondicional: perdono entonces cualquiera que sea la actitud del culpable. Estas dos lógicas son concurrenciales. A q u í la h ere n cia es judía. y de la aporía a la que este está y debe permanecer consagrada. ahora. ob. Ya es d e alg ú n m o d o o tro . sostengo que el perdón puro debe perdonar a (lo) que es imperdonable. D os lógicas c o n trad ic to rias se d isp u tan esa h ere n cia. Por lo que respecta al perdón condicional. lo (la) perdono en cuanto es culpable. la segunda más discreta. D . Es un análisis lógico del concepto de perdón. eit. usted tiene razón. R . aunque este no pida perdón.: MEse fue el tem a del sem inario de Jacques Derrida en la eh e ss. o aunque siga siéndolo. actualm ente culpable. así como en el de la hospitalidad pura. y a e stá en el c a m in o d e l a rre p e n tim ie n ­ to y d e la tran sfo rm a c ió n d e sí. el perdón se d a a cambio d e l a rre p e n tim ie n to y la tran sfo rm a c ió n . pero ambas activas en el discurso de nuestra herencia. con u n a fuerte re m in iscen cia cristian a. ¿Por qué hay que “perdonar lo im perdonable” al que n o pide p e rd ó n ^ 4 j. en: Fot cl saw tr.i. Pero en el análisis del perdón puro. para ser fiel a su vocación. perdo­ no otra cosa u otra persona que el crimen o el criminal. es demasiado fácil. Por tanto. poco o nada visible. también presente pero menos representada. E s u n p e rd ó n a condición. E n e ste c a so . V éase “Le siécle du p ard on. Tal vez no haya que aboliría concretamente sino plantear la posibilidad principista É. E ntretien avec M ichel W ieviorka . no solo para el criminal en estado de locura sino para los demás. y a la medida de su extraordinaria desmesura. lo he dicho. y por otra parte la abolición de la pena de muerte obliga de algún modo a un perdón seme­ jante. cristia n a e islám ic a a la vez. a la prisión de por vida sin retomo posible.: La fórm ula de la “fidelidad infiel” o del “ duelo logrado com o duelo im posible” recuerda bien el carácter doble de la m elancolía: es la fuente de la cre a­ tividad y de la destrucción a la vez. hasta “ex­ cepcional” (y hace justicia a la excepcionalidad esencial del perdón). La segunda lógica.R . a su llamado. T a m b ié n es una cu estió n de h eren cia. entre 1996 y 1999. Si perdono la falta (el “que” ) del arrepentido o al mismo arrepentido (el “quien” ). C reo que un día realmente habrá que pensar en derogar lo que produjo la abolición: la condena a “perpetuidad perpetua”. El c u lp a b le re c o n o c e su fa lta . U n a es predominante.

me impactó comprobar que la hipernormalidad de Eichmann. Me pregunto si. D. per­ donarle su crimen. 2001). el único.de su abolición. país donde la pena de muerte estaba derogada en el momento del proceso. a través de eufemismos que no engañan a nadie. lo que es una excepción en la historia de Israel. A l ver el filme de Rony Brauman y Eyal Sival (E l especialista). por otra parte. Gallim ard. 1966. o que cualquiera pueda conver. En efecto. donde. nuestra sociedad podrá enfrentarse a la idea -casi inadmisible. tras una muy larga detención. Me parece que. Sobre todo aqueja a algunos asesinos reincidentes o sujetos a pulsiones mortíferas incontrolables. para que un castigo tenga un sentido. usted sabe que lo que era imperdonable para Eichm ann no era matar gente sino infligirle sufrimientos inútiles. [Trad. lo que Hannah A rendt llam ó la “bana­ lidad del mal”. por lo menos en su principio. y aunque tenga la certeza de que no volverá a cometerlo. y. un día. Contrariamente a cierta vulgata postarendtiana. R. aunque haya reconocido el horror de su crimen cons­ cientemente. Eicfunann à Jérusalem (1963). perdonar. Pero me parece que a partir del momento en que la pena de muerte deje de existir. este tipo de pena a perpetuidad debería ser abolida. en ciertas condiciones.de que el riesgo cero no existe. hasta intolerable. Habría mucho que decir sobre la historia del derecho en ese país. es preciso que asuma esa idea del perdón incondicional de que usted habla. Siempre hay un riesgo. esa normalidad linda con la locura. La abolición más bien reforzó el principio de las penas perpe­ tuas. Son órdenes diferentes. Encontramos aquí el tema de la “muerte limpia”.: Sin duda. que siempre exis­ te un riesgo de reincidencia. castEichman en ¡erusaíén: un estudio sobre la banalidad del mal.35 ¿Se puede perdonar a A d o lf Eichmann? j. París. inconscientes. por ejemplo. É. no creo que Eichmann fuese un pequeño funcionario muy tranquilo. fuera de proceso. muy bien puede condenarse a alguien a muerte. de manera inflexible. que yo sepa.s Véase Hannah Arendt. Eichmann fue condenado a muer­ te. En el curso de un proceso. aunque sea mínimo.: La noción de perdón es ajena al orden de lo jurídico y lo político. Por eso se indignó cuando en el curso del proceso de Jerusalén algunos testigos evocaron las atrocidades cometidas por SS. N o es lo que hoy ocurre. por fuerza. . y que por fuerza se presumen peligrosos. En todo caso. debería ser repensada. Lumen. uno se estremece de espanto cuando se oye a Eichmann afirmando que condena el sistema nazi al tiempo que reivindica su juramento de fidelidad a ese mismo sistema que hizo de él el criado servil de un crimen abominable. si no de hecho. la tortura fue oficialmente autorizada. Barcelona. por las más altas instancias del país. Pienso en el proceso Eichmann. sin am­ nistía. aunque el criminal se haya convertido en otro hombre.

ningún perdón era posible para ese hombre. o pide a Dios que perdone al otro. a quien siempre nombra jesús de Nazareth para recordar sus raíces terrestres.Seuil. El poder de perdonar. condicional o incondicionalmente. un sub-hombre. cualesquiera que sean sus actos. pero lógico y normal. siempre es un poder de esencia divina. donde realmente uno tiene que habérselas con un responsable direc­ to de la puesta en práctica del genocidio. únicamente las categorías freudianas y lacanianas permiten captar qué ocurre con esa normalidad que linda con la locura. Por eso la cuestión de la dimensión humana del perdón es difícil de tratar. para poner en ejecución el crimen más espantoso. Lejos de comprender quién era ese criminal. !9S6. a él a quien se le pide. ese J. forma parte del orden de lo humano y no tiene que ser expulsado de él como no humano. que reivindicaba la ciencia más ra­ cional. o sea. las declaraciones de Wladimir Jankélévitch36 o de Hannah Arendt al respecto. En tales condiciones.tirse en un Eichm ann o un nazi. A no dudarlo. herido. el perdón es una experiencia puramente huma­ na.’ Ekmslkmneur etladignité. la más “norm al”. en cierto modo expulsó a Eichmann del orden de lo humano haciendo de él un monstruo. Supuestamente lo es aunque. Me parece que. que únicamente un ser finito puede ser lesionado. el sitio humano de su nacimiento como de su palabra. inmediatamente. la locura de la norma. de la acción de su palabra. alguna sacralidad divina comience por autorizarlo. en suma legitimarlo. el más “fuera de las norm as" por su búsqueda de absoluto (la solución final). En principio. por ejemplo para discutir. solo Dios puede perdonar. era realmente a imagen del discurso nazi. Su “locura”. Me costaría mucho improvisar en esto. Dios es quien perdona. El hombre pide perdón a Dios. siempre. incluso en el caso de Cristo. y por tanto tener que perdonar o hacer perdonar. D. es decir. creo que el problema central de ese proceso fue la actitud del fiscal Gideon Hausner.: 16Vladimir jankélévitch. hasta matado. Lo hace precisamente en “La acción”. Para esta última. Y precisamente eso es lo polémico. En consecuencia. ya se lo reconozca expresamente o no. en este caso. Podría creerse lo contrario. su normalidad extrema. están inscriptas en el corazón del género humano. con ese vuelco de la norma en una patología. L’imprescriptible Parámner. pero no pidió perdón a los judíos. Piense en la declaración de la Iglesia cristiana de Francia ante ios judíos. fundarlo. como lo hice en otra parte. En la lógica cris­ tiana. el derecho es de institución humana. que no podía ser juzgado según la ley humana. . no es el hombre el que perdona al hombre. La crueldad. que por otra parte no pedía perdón y se sabía condenado. incluso cuando parece ejercido por el hombre. Pidió perdón a Dios tomando como testigo a la comunidad judía. París. lejos de captar la significación de su discurso aberrante. hay que mantener la idea de que todo hombre. ella misma. la pulsión de destrucción.

: ¿No está de acuerdo con eso? j. podría continuar de manera indefinida. Lo imposible está en pleno trabajo en la idea de un perdón incondicional. piensa en la Shoah: imperdonab e' en la medida en que desborda las dimensiones de un castigo posible. ella plantea que el perdón sólo tiene sentido allí donde puede ejercerse el derecho de castigar.: Ella simplifica un poco las cosas. Com o el mismo indulto: el derecho de indulto no es un derecho entre otros. sin intervención. R. Sin duda Arendt. Por lo tanto. El perdón no tiene ninguna simetría. para que la vida social no se interrumpa. más allá de toda sanción calculable. p. Algunos aspectos de la doctrina de Jesús que no están esencialmente ligados al mensaje cristiano y que más bien tienen su origen en la vida de la pequeña comunidad muy estrecha de los discípulos. Marcos. que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar. creo que se puede extraer una lección exactamente opuesta a la de Arendt. Estaría tentado a pensar que el perdón solo responde a su mera vocación. en principio. en modo alguno contradictoria: tiene en común con el perdón que intenta poner un término a una cosa que. allí donde perdona lo imperdonable y por tanto se alza por encim a del derecho. pp. París. que concluye de este modo: "En todos estos ejemplos. se cuentan ciertamente entre dichas experiencias. De todos los textos evangélicos (Mateo. y que sean incapaces de castigar lo que resulta imperdonable" (ibid. Por lo tanto es muy significativo. el “así como”. perdona (lo) que no es perdonable. En la idea del perdón hay algo transhumano. porque ese perdón que perdona lo imperdonable es un perdón imposible. 304-305. ( j . literal y explícitamente. O.capítulo de The Human Condition donde analiza esas dos condiciones del lazo social que serían el perdón y la promesa. el poder de perdonar es ante todo un poder humano: Dios ‘perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"’. el problema no puede ser meramen­ te antropocéntrico. El perdón es y debe permanecer heterogé­ neo al espacio jurídico. Como siempre.) 38 “El castigo es otra posibilidad. justamente. Lucas) que ella cita. si al menos puede ocurrir que lo haga. me parece. Hace lo imposible.. como Jankélévitch cuando dice cosas parecidas.) . El subrayado es mío. El hecho de que haya hecho ese descubrimiento en un contexto religioso. N o lo haré aquí. dice ella. el “como tal” de un “como” soporta toda la carga de la interpretación.]. y que por otra parte remiten todos a Dios.D. aunque se las haya desdeñado en virtud de su índole se supone exclusivamente religiosa”. hace hacer y da lo imposible.38 É.. El subrayado es mío. 17 “Fue Jesús de Nazareth el que descubrió el papel del perdón en el campo de los asuntos humanos.. con el castigo.d . CalmannLévy. el último poder de perdonar. no es una razón para tomarlo menos en serio en un sentido estrictamente laico [. El subrayado es mío. ninguna relación de complementariedad con el castigo. y eso me parece muy discutible. que lo haya expresado en un lenguaje religioso. N o tiene nada de “com ún”.37 Hay que poder castigar y perdonar. 307). Y no se necesi­ ta a Dios para hablar de transhumano o de anhumano. es un elemento estructural del campo de los asuntos humanos. 1983. D. propensos a desafiar las autoridades públicas de Israel. Por definición. pero es posible leer de muy distinta manera los textos que ella cita. en: La condition de l’homme moderne (1961).

pero al m ism o tiem po no dejo d e m e d itar la cu ltura ab rah ám ica (ju d ía. aquí se trata de la posibilidad de lo imposible. debería comenrar por desprenderse de una tradición cristiana de la destructio” . H ay que paw Al respecto. y. es la h eren cia judeocristiana. socavar. p recisa­ mente c o m o una de esas h eren cias d e que hablam os. para hacer contrapeso. Jacques Derrida. d iv id id o e in divisi­ ble a la vez.| Una deconstrucción del cristianismo’. É . R.En consecuencia. cristiana. de este “p aisaje” cristian o de la deconstru cción. p. 74 . islám ic a ). a cierto ateísmo y a la globalización. si se quiere hablar de esto.'1 0 Y bien . digam os esto: desde hace algu n os años. de ese “deseo” o de ese “ pensam iento” del perdón. si no se quiere Mezclar todas las ‘deconstrucciones’ de este tiempo y del mundo. de ese pensam iento de lo incognoscible y lo transfenom enal. por un lad o al cientificism o. En la idea del perdón está la de la trascendencia.. yo recuerdo que hay orígenes literalmente luteranos en esta d e c o n s­ trucción h eid eggerian a ( Destruktion ) que pasé mi vida cu estion an d o. sin nom brarlo. lo que m e im porta. De aquí proviene el origen de la religión. Jean-Luc Nancy. cit. Yo persigo lo m ás lejos posible la n ecesid ad d e un discurso h ip erateológico .: ¿N o p ien sa que lo que aquí con vocam os. tam bién puede intentarse una génesis d e lo religioso. y p or el otro al p eligro de las sectas y al discurso irracional (por ejemplo de las sectas o in cluso del íntegrism o). sería una decon stru cció n de esta R econstrucción. ese doble gesto. perdonar lo imperdonable es hacer estallar \a razón h u­ mana. Tal vez no se necesita un perdón. y q u e a p esar de la ap arien c ia sigue siendo el m ism o.39 sin el m e­ nor d eseo de d estru irla o d escalificarla. h eren cias por recibir. de la deconstrucción heideggeriana (la Destruktion fue ante todo la destrucdo de un Lucero preocupado por reactivar el sentido origina­ rio de los Evangelios deconstruyendo los sedimentos teológicos). Para explicar. si n o justificar. fielm ente infielm ente. D.. Hace una señal hacia algo a partir de lo cual lo humano se anuncia sin inm a­ nencia. n ec esitaría leer. |. 40“Jam ás olvidemos la memoria cristiana. filtrar. en Le toucher. A partir de esa idea de lo im posible. que pretenden aportarle una nueva esp iritu alid ad ? J. )ean-Luc N ancy). ob. pero justam ente. Le toucher. remítase a nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis". si uno quiere utilizar esa palabra de m anera consecuente. en verdad luterana. si alguna vez es posible. o por lo menos el principio de razón interpretado como calculabilidad. escribir o reescribir tod o cu an to ya he escrito. desde siem pre. pero n o solam en te. que lim itan lo h um ano a una suerte de positivid ad m ilitante.. en num erosos te x to s (por ejem p lo. ni creer en la ex iste n c ia posib le de esta cosa. transform ar.: N o sab ría resp on d er aq u í de m an era sen cilla. hay que admitir que perdo­ nar lo im perdonable es realizar un gesto que no es ya a la m edida de la inm a­ nencia hum ana. discutir. Jamás lo olvidemos. Para lim itarm e aq u í a u n a sola frase.

¿Es posible hacerlo.7 ¿Contentarse con pasar? ¿Qué quiere decir “pasar”? ¿Superar? ¿Marcar el paso? ¿Puede ese paso no ser m arcado para siempre? Jamás se podrá. nada funcionaría ya de otro modo. jam ás se debería que­ rer evitar el haber sido puesto en un mal paso. Hasta ponerse uno mismo. ese es el destino de la herencia. . Ya no funcionaría.sar por ese lugar.

una juventud confronta­ da por un lado a la burocracia de las sociedades de la ipa y por el otro a la agonía del últim o gran maestro vivo del psicoanálisis: Jacques Lacan. por otra parte. m iem bro fundador de dicha escuela. filósofos o juristas interesados en esta disciplina. cit. Sandor Ferenczi. 3 V éase N icolas Abraham y María Tork. A su lado. ob. ¡920-1933. Le verbier de l’homme aux loups. Jenny Aubry. 2000. El consideraba que el psicoanálisis en ningún caso debía ser propiedad de una corporación de profesionales. y de la cual yo formaba parte.' El proyecto. se había rodeado de intelectuales.2 Gracias a mi madre. una juventud con ga ­ nos de una institución. uno de sus grandes am igos. gracias a él. 1964-1980) que iba a recibir a miembros no psicoanalistas. Pronuncio esta palabra y de inm ediato pienso en la hermosa idea de Sandor Ferenczi. Su mujer. inspirándose en su trabajo. París. En esa época. es psicoan alista y traductora de algunos textos de Melanie Klein. Lacan retom ó esta idea al fundar la Escuela Freudiana de París ( e f p . Aubier-Flammarion. En 1964. . Elogio del psicoanálisis ELISABETH R o u d i n e s c o : A hora vamos a encarar lo que fue nuestra referencia común a todo lo largo de este diálogo. 2 V éase Élisabeth Roudinesco. Yo misma me volví a “cruzar” con usted. en la Socie­ dad psicológica del miércoles. ill.9. 1 Sigm und Freud. todavía no había sido analizada. C alm an n -Lévy. y amiga cercana de Lacan. por Jacqu es Derrida. por otra parte me b eneficiaba con un status particular en ese medio: desde mi infancia estuve inm ersa en la cultura de ese movimiento. Les années douiovreuses. Marguerite Derrida. le había sido inspirado por Freud. artistas. y mucho más allá: el psicoanálisis. Correspondance. t. fundada en Viena a comienzos de siglo. que re­ uniría a escritores. a partir de 1977. h ace más de treinta años. París. que.3 era psicoanalista y le presentó a René M ajor. él “deconstruía” los dogmas y las rigideces del pen­ samiento psicoanalítico dominante. Généalogies. que quería fundar una Sociedad de amigos del psicoanálisis. prece­ dido de Fors. en 1969. Su vida y su obra están marcadas por el psicoanálisis. usted interpretó un papel importante en la historia del psicoanálisis en Francia. Cuando yo entré. Cryptonymie. si puedo decir. 1976. N icolas A braham . reuniendo en un espacio llamado C on­ frontación a toda la juventud psicoanalítica de Francia.

H abla de la libertad de una alianza. París. Au commencement.En 1997 hizo traducir al francés el libro de Helena Besserman Vianna.6 Me gusta la expresión “amigo del psicoanálisis”. Reich. allí mismo donde. 6 Los EGP reunieron a mil participantes provenientes de 33 países en París en el gran anfitea­ tro de la Sorbona. Confrontation. un compromiso sin status institucional. La psychanalyse sous le Ule. 1997. este com­ promiso de la propia existencia. “Champs”. Y también pagado su precio. ese “sí” de la amistad supone la certeza de que el psicoaná­ lisis sigue siendo un acontecimiento histórico imborrable. y allá mismo donde se cultivan las cuestiones más graves para con un gran nú­ mero de fenómenos llamados “psicoanalíticos”. ya se trate de teoría. En esa ocasión. Flammarion. a veces el más radical. Por supuesto. la certeza de que es algo bueno. y Lacan avec Derrida. escribi­ mos. dio lugar a la realización de los Estados generales del psicoanálisis ( e g p ).5 y usted lo apoyó en ese combate. trabajam os. el espacio en el que habitamos. París. L'analyse désistentielle (1991). sostenido. derecho.Mucho le debo a René Major. y que debe ser amado. 2001. de insti­ tución. el compromiso en el corazón de la experien­ cia. nunca se lo practicó en una institución. Jacques Derrida y el jurista chileno Armando Uribe dictaron sendas conferencias. El am igo man­ tiene la reserva o la distancia necesarias para la crítica. siempre de otra manera. presume que ya ha señalado y debería seguir señalando. que hacía pública la colaboración de algunos psicoanalistas brasileños con la dictadura en 1973. no la sorprenderé diciéndole que carJ a c q u e s D e r r id a : 4 René Major fue el primero que hizo conocer en Francia los trabajos alemanes sobre las relaciones que el psicoanálisis había mantenido con el nazismo. pensamos. el cuestionamiento recíproco. pasadas o presentes. así como el papel ambiguo del psicoanalista francés Serge Lebovici (1915-2000). Galilée. la discusión. Véase sobre todo Les années bruñes.4 Figura moral de la comunidad freudiana internacional. L’Harmattan. 1999. de los psicoa­ nalistas con el nazismo. presidente de la 1PA en esa fecha. enseñamos. acompañado de “Préface et lettre ouverte”. ni como analizado ni com o analista. La vie la mort. En una palabra. el “sí” concedido a la existencia o al acontecimiento. de la experiencia de pensamiento y de la experiencia a secas. París. Véase Helena Besserman Vianna. y que. 1984. es mi caso. Politique de la psychanalyse face à la dictature et à la torture. . donde yo lo conocí. por René Major. la tortura. textos traducidos y presentados por Jean-Luc Evard. no solo de algo (el psicoanálisis) sino de aquellos y aquellas cuyo deseo pen­ sante habrá marcado su origen e historia. etcétera. en julio de 2000. N’en parlez à personne. París. El “amigo” saluda una suerte de revolución freudiana. Pero como la amistad. las dictaduras. M ajor siempre rei­ vindicó su deuda teórica para con usted. 5 René Major. ética o política. supone una aprobación irreversible. col. que me alentó a escribir la historia del psi­ coanálisis en este país y que siempre supo encarnar un espíritu de resistencia y tolerancia en el seno del psicoanálisis: sobre todo en su lucha contra todas las formas de colaboración o de complicidad.

que realmente. el acontecimiento de ese no-acontecimiento. en verdad es el psicoanálisis. pero que tam bién se interesa en la índole problemática. es decir. sobre todo en uno de sus capítulos. irreductible a toda “publicidad”. en ocasiones artifi­ cial. afirmaciones. etcétera). afirma la necesidad imborrable del psicoanálisis. inestable que asegura y prohíbe a la vez el pasaje entre el psicoanálisis y el derecho. por tanto deconstructible y perfectible de las relaciones entre el psicoanálisis y su derecho. En suma. este otro “secreto”. y que sea eso mismo. Lejos de autorizarlo todo. otra política. la del “amigo del psicoanálisis”. permeable. (. si algo no le ocurrió. entre el espacio público del psicoanálisis y la originalidad absoluta de su espacio “secreto". cit. de decir la verdad a los que trabajan o sufren en el interior del cuerpo de la corporación. artefáctica. ob. a su vez. Por difícil y contra­ dictorio que parezca. y que sin duda no le ocurrir. En el capítulo al que nos referimos (“Por primera vez en la historia de la humanidad”. en nombre del propio psicoanálisis. Politiques de l’amitié. a menos que no haya ocurrido ya en ese no-acontecimien­ to. por supuesto. más allá incluso de lo que se reconoce y legitima co­ rrientem ente bajo el concepto de “secreto profesional” (médico. 7 Jacques Derrida. mientras nos digamos. hasta ahora. también es aquel que mantiene su vigilancia y que la ejerce a cierta distancia. El amigo del psi­ coanálisis no pertenece a la corporación pero reivindica el derecho. decía. lo que acaso nos haga falta tratar de pensar.I. El amigo. palabras extraídas de una carta de Ferencii a Freud). judicial.i jamás.7 Cierto “hasta ahora” marca al mismo tiempo el umbral y el límite de la amistad de que hablamos. 311). requiere otra ética. mutaciones incluso que están en pleno trabajo en mi libro Politicas de la amistad. que. todas las cuestiones de derecho. al leer una carra semejante (por ejemplo). ni más que nada la interpretación psicoanalítica de la herencia y de las generaciones “hasta aho­ ra”. con un rigor por lo menos igual.. de su por-venir. como entre la teoría y la práctica. asiente. U sted sabe que hoy esa frontera está sometida a una gran turbulencia. Hay que estar más atento que nunca a esa frontera porosa. ante todo. se lee por ejemplo esto: “(.) . ¿Qué quiere decir “hasta ahora” ? Esa es la cuestión. puede con­ siderar que el psicoanálisis se realizó sin haberse realizado todavía: “hasta aho­ ra”. otra heteronomia). con todas las inquietudes. a pesar de la carcajada terminable interminable que nos sacudirá hasta el fin. otra ley (del otro. cuando no el deber. supone cierta “herencia” psicoanalítica sin la cual no hubiera sido posible (principalmente en su deconstrucción del privile­ gio fraternal) pero que tampoco escatima. el amigo. pues.. finalmente de confesar" ( p . El “am igo” es aquel que aprueba. sobre todo en la cadena de las generaciones de sus padres fundadores.] dirige al padre que tomaremos muy en serio. preguntas. desplazable. amistad. cuando no el deber. Siempre regulable. a Freud y algunos de sus discípulos (aquí Jung o Ferenczi). otro derecho.go implícitamente esa palabra. de vivir.D . El derecho. al psicoanálisis. entre la necesidad de saber y su inscripción institucional.

R. y como me lo confió en 1986. D.: Usted mantuvo una relación muy personal con el texto freudiano. y cuando por intermedio de mi madre conocía muy bien a Lacan desde los 9 años. Lacan padeció la incomprensión de sus amigos. De ese modo respondía a algunos profesiona­ les del psicoanálisis. de De la gramatología. solo com­ prendí la importancia de su pensamiento con la publicación de los Escritos. cit. 1 0Véase “Pour l’amour de Lacan”. nada es posible”. ob. entre 1964 y 1965.É.8 En cuanto a Lacan. que luego condicionó todo mi trabajo. ob. que lo conocieron pero no tuvieron la misma cercanía con su obra. y en la entrevista radiofónica con Jean Birnbaum en la cual evoca la legitimidad de su lectura de Freud: “Estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de que si uno no está analizado. a los que calificaré de “religiosos”. contrariamente a otros intelectuales del período anterior al suyo. en el momento en que. 9Véase Elisabeth R. entrevista con Jean Birnbaum. France Culture. en una época en que era estudiante de lingüística en la Sorbona. Roman Jakobson.: Yo había leído a Freud de manera muy fragmentaria. 8Les chemins de la conmissance. en: Résistances. “Freud y la escena de la escritura”. Por eso. con­ vencional. si puedo decir. esa enseñanza solo era conocida de manera fragmentaria por transcripciones dactilografiadas o artículos publicados en revistas especializadas y difícilmente accesibles. Hay que decir que antes de la publicación de los Escritos en 1966. y a Lacan de manera todavía más espaciada.9 que no lo leían. Conferencia dictada en 1966 en la Sociedad Psicoanalítica de París. a invitación de André Green. reservada para iniciados. cit. Maurice Merleau-Ponty. Por mi parte. Ellos fueron amigos de Lacan pero con­ sideraban que su enseñanza era demasiado hermética. entre 1964 y 1970. desconoció la importancia de los filósofos de la generación de usted que se pusieron a leer su obra más tarde. en cierto modo. Jacques Lacan. ob. apenas preliminar. histoire d'un sysíéme de pensée. Me acuerdo que en esa época se había vuelto bastante intolerante. “Freud et la scéne de récriture”. remítase a la continuación de este diálogo. se instaló la “matriz”. Pienso en Georges Bataille. Jacques Derrida. y que consideran que únicamente los psicoanalistas o aquellos que fueron analizados están habilita­ dos a leer las obras del cuerpo psicoanalítico. Pienso sobre todo en su conferencia de 1966. y por su parte usted respondió: “Yo también me enfrento con gente que sufre. insuficiente. como por otra parte usted lo re­ cuerda en su conferencia del coloquio Lacan con los filósofos. De ninguna manera comparto esa opi­ nión. A propósito del coloquio Lacan con los filósofos. cit.1 0 j. Una lectura transferencial. Claude Lévi-Strauss. 24 de m an o de 2000. en: L’écriture et la différence.oudinesco. usted lo conoció y leyó su obra. y en ocasiones pienso que soy más analista que aquellos que son pagados para serlo”. . Esquisse d’une vie.

3 a 1965 elaboré la problem ática de la h uella. en esta única frase acabo de nombrar y dejar en suspenso no sé cuántos hilos históricos. pero mi conocimiento del psicoanálisis no estaba integrado en derecho y en teoría. 1992. palanca estra­ tégica de la deconstrucción. hasta entonces. y ya que usted me invita. escribí ese ensayo sobre la “Pizarra mágica” que primero fue recibido. París. 1 2 Jacques Derrida. PUF. no era totalmente virgen o ignorante. xvil. y sin duda siempre. ob. “Nota sobre la ‘Pizarra mágica’“ ( Wunderblock). en TelQuel. ob. Invitado por André Green a dar una conferencia en la Sociedad Psicoanalítica de París. y a partir de entonces también de la presencia en sí y de la conciencia. H abía recorrido superficialmente “La instancia de la letra en el incons­ ciente” y parcialm ente. y por tanto de poner en práctica los recursos del psicoanálisis. había en reserva una poderosa reflexión sobre la huella y la escritura. ni siquiera estaba realmente articulado a mi “propia” problemática. Yo sentía claramente que. ésta posibilita el psicoanálisis pero al m ismo tiem po la lim ita. Sobre esta pizarra. En esta conferencia. me gustaría decir unas palabras sobre Lacan. E n suma. la escritura puede ser borrada pero la huella de la escritura queda impresa. de la presencia plena. Jacques Derrida comenta un artículo de Freud de 1925. OC. X im posibilita a Y en el m ism o m om ento en que lo hace posible. ia necesidad de reinterpretar cierta estela de Nietzsche y de Freud. Supongo que otros también fueron sensibles a esta proximidad entre mi dis­ curso y el psicoanálisis. (Dejo aquí en suspenso. o de la huella. pp. 137-143. A partir de De la gramatología sentí la necesidad propia­ mente deconstructiva de cuestionar la primacía del presente. y aplaudido. En De la gramatología y sobre todo en La diferancia yo trataba de ubicar.1 2 Ya ve. gran principio de discusión. donde Freud compara la pizarra de celuloide que acaba de ser comercializada con el nombre de "pizarra mágica” con el aparato psíquico. toda una telaraña de malentendidos que entonces comenza­ ban a tejerse. no es pensable a partir de la conciencia de sí o de la presencia en sí. . o en 1 1 Estas dos conferencias de Lacan figuran en los Ecrits. Fue e n ­ tonces cuando com encé a percibir y analizar la deuda de Freud para con la metafísica. Sigmund Freud. era indispensable situarla adentro y en el borde del psicoanálisis. lo que todavía no aparecía se anunciaba ya en “línea de pun­ tos”. por lo menos. creo. Hasta 1965 aún no había tenido en cuenta la necesidad del psicoanálisis en mi trabajo filosófico. que ordenaba una deconstrucción del logocentrismo y el falocentrism o. Si e l psicoanálisis es impensable fuera de esta tradición filosófica. hasta a tramarse. “Freud et la scène de récriture”. cit.Pero prim ero. La problemática de la huella. Por supuesto. cit. si la memoria no me falla. Sin embargo. La cuestión de la différance.1 1 D e 196. Y también sobre el tiempo. De nunca acabar. En el momento en que escribí De la gramatología no conocía a Lacan. com o a m enudo ocurre. “Función y campo de la palabra y del lenguaje en p sico an álisis” . ni en general de la plena presen­ cia del presente. en Freud.

ob. desde otro lugar. usted lo sabe. y “Du tout”.) 1 4 Jacques Derrida. Es en este famoso artículo donde Jacques Derrida critica la concepción lacaniana de! significante según la cual una carta siempre llega a destino. siempre: marcar o rem arcar en Freud un recurso que todavía no había sido leído. ob. el manifiesto de todas mis interpretaciones). que entonces era para mí como el elemento mismo del pensa­ miento y el discurso. en español. nunca hubo ninguna respuesta pública de Lacan o de sus allegados. Desde entonces me expliqué abundantemente. pp. a muchos debates y publicaciones. El Seminario de Lacan sobre el cuento de Edgar Poe. en el texto titulado Le facteur de la verité. Histoire de la psychanalyse en France. La problemática de la carta robada fue retomada en muchas publicaciones en Francia y los Estados Unidos. propuse lo que podría llamarse un análisis de éste. como de una “lógica del significante” o de la referencia a Heidegger. Regreso a Freud: mi preocupación era encontrar. con qué sostener un discurso cuya necesidad yo sentía. 1 1 . sobre todo en los Estados Unidos.. ob.. de todo cuanto arruinaba o amenazaba la autoridad fenomenológica absoluta del “pre­ sente vivo” en el movimiento de la temporalización y la constitución del ego o el alter-ego. de la vida y del presente en la fenomenología. incluso si mi relación con la fenomenología husserliana también era el sitio privilegiado de las cuestiones deconstructivas.reserva. ob. Se trataba de los motivos de la retroactividad. hasta es siem pre necesario l¡ Acerca de esta historia. 1. Pero el “amigo del psicoanálisis” permanecía alerta. todo un trabajo de archivo. en una “lógica del incons­ ciente” (pero nunca hice mía esta expresión).cuando me puse a leer tal o cual texto de Lacan y a descubrir en ellos tantas cosas apasionantes como lugares de resistencia o residuos de metafísica. Véanse al respecto Elisabeth Roudinesco. el retraso o la différance “originaria”. Todo esto está publicado y es accesible a quien quiere leer y tiene los medios para hacerlo. puede ser legítimo. 527-549. me parece. en 1975. Luego de eso. 441-524. Como ningún texto es nunca homogéneo (esto se convirtió para mí en una suerte de axioma categórico. de las ideas y los hombres. pp.)1 3 Fue entonces -a grandes rasgos de 1968 a 1971. frente a tantos esque­ mas metafísicos que se hallaban en marcha en los proyectos freudiano o lacaniano. tacarte póstale. cit. Doble gesto. (N. de historia y de sociología. cit. según otra actitud. en La carte póstale.. cit. Facteur significa tanto factor como cartero. Que yo sepa. y sin querer reducir el trabajo de Lacan al famoso “Seminario sobre la carta robada”. pero al mismo tiempo someter el “texto” Freud (teoría e institu­ ción) a una lectura deconstructiva. cit. II. “La carta robada". cit. del T. de la presentación del sentido. Histoire de la psychanalyse en France. entonces. * "El factor de la verdad”. com o yo entendía que debía hacerse.*H que dio lugar. ob. . remítase en particular a Elisabeth Roudinesco. t. entrevista entre Jacques Derrida y René Major (1978). abre los Écrits. ya se trate de cierta concepción de la “palabra verdadera” o de la “palabra plena”.

“Introducción al narcisismo” (1914). es decir. ¿Por qué no tomó como objeto de re­ flexión la noción misma de metapsicología? La gran conceptúalidad freudiana fue sin duda necesaria.: Siempre hice eso. in te rp re tativ a . cit. “Duelo y melancolía". ITiad. cit. con esos viejos filósofos griegos para quienes la naturaleza esta­ ba atravesada de grandes mitos. un modelo especulativo. “El inconsciente". Más allá del principio del placer (1920). y si en ocasiones ubica el discurso filosófico en la categoría de la paranoia. cast. A menudo Freud rinde homenaje a Empédocles. cit. A los que se añaden las cinco exposiciones de metapsicología redactadas entre 1915 y 1917: “Pulsiones y destino de las pulsiones”.1 5 É. con los presocráticos. ob. 2001).: 1 5Jacques Derrida. “Télépathie” (1981). ob. perform ativa. Freud veía un medio de sacar al psicoanálisis de la psicología y evitar que se afiliase a la filosofía. Madrid.: Moisés ? lu religión monoteísta. 1 6 Hoy se agrupan bajo el nombre de escritos metapsicológicos Bosquejo de una psicologia científica (1895). N o se metió de lleno con los grandes textos metapsicológicos de Freud.: j. que se encuentra a fines del siglo XIX. in­ ventó la m etapsicología.: En lo que él llamaba la metapsicología. D . D . pp. y no solamente en el caso de Freud.h acer un a lectu ra divid id a. ob. en: Psyché. R . Me im pacta ver que su desarrollo se relaciona con un movimiento de retor­ no. En Moisés y el monoteísmo1 7 com­ para la filosofía con el monoteísmo.1 6 es decir. Pero me pregunto si ese aparato conceptual sobrevirá J. también lo convierte en el paradigma de un alto grado de civilización. A l no lograr hacer entrar al psicoanálisis en el campo de las ciencias de la naturaleza. É. Usted mismo trabajó esta cuestión muchas veces. El yo y el ello (1923). Dictionnairc de la psychanalyse. Lo encaró ya sea a través de las obras llamadas especulativas (Más allá del principio del placer. para inscribirlo en el cruzamiento de las ciencias de la naturaleza y de la reflexión especulati­ va. firm ada. estoy de acuer­ do. 1 7 Sigmund Freud. esa lectura debe y no puede d e­ jar d e ser la in v e n ció n de una reescritura.. véase Elisabeth Roudinesco y Michel Plon. "Complemento metapsicológico a la doctrina del sueño". De aquí proviene la idea de traducir la metafísica en una metapsicología. Para el análisis de dichas obras y dichos términos. y sobre todo en Nietzsche. renunciar al conocimiento del ser por el de los procesos inconscientes. por ejemplo. h asta en apariencia contradictoria. A c tiv a . “La represión". Compendio de psicoanálisis (1940). R. el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños (1900). 237-271. . Alianza. N ecesaria para romper con la psicología en un contexto determinado de la historia de las ciencias. L'homme Moíse et la religion monottòste. diferen ciada. por ejemplo) o de los textos marginales: aquellos sobre “lo ominoso” o la telepatía.

Casi ya no se habla más. bien digo el objetivo de la revolución psicoanalítica. La cuestión era protestar contra la acusación de irracionalismo dirigida a un psicoanálisis que sería infiel a las Luces: “como si.) 19 Véase Jacques Derrida.1 9 Pero el objetivo mismo. Com o siempre. pero el ello. 1990. num. cit. las inconclusiones “científicas”. . sobre la razón del psicoanálisis. a tal punto. prefiero los análisis parciales. p. Potencia invenci­ ble.2 1 18 Sobre la razón y el psicoanálisis. 19). y por tanto de la pulsión de soberanía. menores. ob. “La raison depuis Pinconscient” (16 de diciembre de 1988). Lacan avec Derrida. États d’áme de la psychanalyse. finalmente..D . sobre la historia del principio de razón o sobre el acontecimiento. ob. ob. y poder devolverles su potencia revolucionaria. cit. ( j.a mi manera de ver no son sino armas provisorias. Esta página está precedida de algunas reservas del tipo: “En consecuencia.20 Todos las filosofías. el yo.D . se llama el psicoanálisis. 12. es el único que no descansa. y en particular en el psicoanálisis. despiadada. etc. de ser totalmente de los suyos aunque. hasta he­ rram ientas retóricas caseras contra una filosofía de la con cien cia. el superyó. Incluso a los psicoanalistas. en: The Oxford Literary Review. Esta reafirmación de la razón puede ir contra cierto estado o cierto concepto histórico de la razón. QUÉ. -en una palabra las grandes máquinas freudianas (¡incluido el concepto y la palabra de inconsciente!). N o pienso que una metapsicología pueda resistir mucho tiempo al examen. II.. el yo ideal. y États d’áme.1 8 y esta potencia puede dar que pensar más allá incluso del “poder” y de la “pulsión de poder” identificada por Freud. por un lado. véase Jacques Derrida “Let us not forget Psychoanalysis” . terriblemente cruel.188 Y M A Ñ A N A . regionales. desde hace poco más o menos un siglo. [• • •] . ob. por lo menos virtualmente. cualesquiera que sean las desigualdades de desarrollo. 20 Sobre la “función autoinmunitaria” puesta en práctica en todas partes. Por eso puede parecer terrorífica. Este texto constituye la introducción a una conferencia de René Major dictada en la Sorbona.. 20. En ocasiones. en lo que yo llamo una coartada teológica o humanista. hacen más o menos como que confían en el psicoanáli­ sis. Acaso me equivoque. el ideal del yo. vol. acaso traumático. mucho tiempo. en principio. esas brechas reor­ ganizan todo el campo del saber. los vistazos más aventurados. de la intencionalidad transparente y plenamente responsable. las metafísicas. esté orgulloso de reivindicarlo compartiendo su inquietud” (p. p. cit. cit. esa potencia radi­ ca siempre en la reafirmación de una razón “sin coartadas” teológicas o meta­ físicas. a una coartada semejante. no se refugia. Finalmente. incluso a aquellos que. no estoy seguro. el proceso secundario y el primario de la represión. de am­ bos lados del diván. cons­ tituido por algo así como el psicoanálisis en la relación consigo de la razón”. las presuposiciones filosóficas.) 2 1 “El único discurso que hoy pueda reivindicar la cosa de la crueldad psíquica como asunto propio sería realmente lo que. 1-2. hay que estar dispuesto a internarse.. En Freud. N o creo mucho en su porvenir.. (j. las ciencias del hombre terminan por recurrir. véase Foi et savoir. las teologías. en el desarrollo de su pensam iento o de su saber. Véase René Major. volviera a ser legítimo acusar de oscuridad o irracionalismo a cualquiera que complica un poco las cosas al interrogarse sobre la razón de la razón.

Hay muchas otras en el discurso de Freud. en la posición de la verdad. texto hacia el cual volví tan a menudo (y aun hace muy poco. firmar. está esa indis­ pensable audacia del pensamiento. se corre el riesgo de liquidar el principio mismo de la “subversión” freudiana. en verdad sedujeron. la irreductible necesidad de la estratagema. la deuda de toda posición teórica (pero también jurídica. cognoscitivo.). en el teorema. lo que no vacilo en llamar su coraje: aquí eso consiste en escribir. y en consecuencia tan precarias. En mi opinión. en nombre de un saber sin coartadas (y por ende el más “positivo”). sería el otro nom bre de ‘sin coartadas’. Las grandes entidades (yo. alrededor de un incondicional sin ^beranía” . pero ‘p sico an álisis’ . ob. política). ética. A sí se reconocen dos cosas a la vez: por un lado. ( j l >) 11 V éan se en particular las conclusiones de Éuxts J'á m e . La confesión de un 'sin coartadas’. por otro lado. en su funcionalización. y de volver a viejas nociones de inconsciente (cerebral. hay que tener en cuenta el corte efectua­ do por Freud y seguir trabajando con la metapsicología. si me perm iten Mta otra con fid en cia. en su demostración. pero también las grandes “opo­ siciones” conceptuales. demasiado sólidas. por una invención figural. cit. etc.: sería el nom bre de aquello que. .21 históricamente muy interesantes. El “amigo del psicoanálisis”. sin coartadas teológicas u otras. pp. n V éase Élisabeth R oudinesco.. el psicoanálisis. a mi juicio son llevadas (y más de una vez traté de demostrarlo) por la ineluctable necesidad de alguna “différance” que borre o desplace sus fronteras. en mí. de la negociación en el saber. cit. 82 y ss. como por ejemplo lo real. que siguieron a las de Freud. etc. subliminal. neuronal. “ m ás allá de la econ om ía de lo posible” . de la transac­ ción. inscribir. en los Estados generales del psicoanálisis. se volvería hacia lo que la crueldad psíquica tendría de más propio. “ficciones” teóricas.22 puede mostrarse -y el propio Freud lo dice—que la oposición entre el principio de realidad y el principio del placer. pero de una enorme po­ É. en su “hacer saber” o su “dar a entender”. “la introyección” y “la incorporación”. ob. R. para con un poder performativo estructurado por la ficción. etc. Por ejemplo en los momentos más “especula­ tivos” de M ás allá del principio del placer. hacia un más allá de la pulsión de muerte. . Para mí. ob. lo imaginario y lo simbólico. superyó. desconfía no del saber positivo sino del positivismo y la sustancialización de instancias metafísicas o metapsicológicas. es una ficción teórica. con su consecuencia ilimitada. de su innovación. Jam ás estoy dispuesto a seguir a Freud y a los suyos en el funciona­ miento de sus grandes máquinas teóricas. Porque si se cede res­ pecto de lo que usted llama las grandes máquinas teóricas. Pauri/uoi la psychanalyse!.Entre los gestos que me convencieron. por el contrario. 12-13).). y. ello. Si fuera p o sib le” (ibid.. cit. Pues la convención que garantiza todo performativo inscribe en ella misma el crédito concedido a una ficción. hacia un más allá de su más allá. V éase tam bién L a carta fatale.. p. de destrucción y de crueldad). Que en todo caso las prive de todo rigor.

“performativas”. Algunos elementos perduran. En lo sucesivo se necesitan otras “ficciones teóricas” . es una preocupación de verdad científica y una lección extraída de la historia de las ciencias. Un día. [Trad. etcétera. pero no creo en su valor. .breza frente a la potencia inventiva del sistema freudiano. y tal vez incluso sin ninguno de los conceptos que acabo de nombrar. Por el contrario. De aquí proviene la necesidad. lo mejor de la herencia psicoanalítica podrá sobrevivir sin la metapsicología. para m antener la creativi­ dad. Desde un punto de vista histórico. en efecto. o sea. en su alcance más allá de este campo de batalla. de volver incesantemente al gesto original de Freud contra los dogmas que el propio psicoanálisis suscita cuando pretende “superar” a Freud.. De aquí proviene una dificultad estratégica. “enterrarlo”. 1996) y a Elisabeth Roudinesco y Michel Pion. R. N o se trata de una respuesta relativista u oportunista de mi parte. j.: Sin duda.: y Jean-Beitrand Pontalis. Barcelona. Paidós. pero no convertiré al “inconsciente” y a las ins­ tancias de la segunda tópica en conceptos científicos y científicam ente segu­ ros. en el sentido freudiano. com prendo perfec­ tamente que se pueda justificar la “construcción” del discurso freudiano. pero me gustaría poder decir lo que estoy diciendo sin inferir que la batalla ha terminado. Pero la especificidad del combate llevado a cabo por Freud todavía está pendiente. D ictionnair»! àe Ia psychanalyse. Tengo la impresión de que en filosofía uno se enfrenta mucho menos con tal riesgo de regresión. interpretativas. N o quiero decir que la obra de Freud sería “superada”. cit.: D iccio n ario de psicoa­ nálisis. M Sobre la definición de los grandes conceptos de la segunda tópica. ob. cit. cast. m ás freudiano.2 4 Estoy de acuerdo en citarlos y utilizarlos en situaciones estratégicamen­ te definidas. en ocasiones perturba­ dora y angustiante. Hay una fragilidad específica del psicoanálisis que radica en su mis­ mo objeto: el inconsciente. Así como estoy segura de que hay que hacer vivir el espíritu de la É. que todos los textos que escribió explícitam ente sobre el psicoa­ nálisis. pero estoy convencida de que Espectros de Marx es un libro profundamente freudiano.. sin duda alguna. considerado “peligroso” y por tanto desterrado de la conciencia y de la razón. siempre puede ser evitado. Pero a condición de saber que el campo en el cual trabajó no es ya el nuestro. siempre se corre el riesgo de ir en ayuda de aquellos que querrían “liquidar” el psicoanálisis. Al decir esto.. Usted no escribió “Espectros de Freud” . refutado. Vocabukiré de la psychanalyse. de la vida o el progreso de las comunidades científicas que también son comunidades "productivas”. que engendró una riqueza interpretativa que no se encuentra en ninguna otra parte. D. remítase a Jean Laplanche ob.

se diga lo que se diga. Un concepto. más allá del fracaso del comunismo. tanto en textos consagrados al psicoanálisis como en los otros. U sted tiene razón al comparar esos dos "avisos fúnebres" prematuros. debido a la dicotomía que se instauró entre la práctica clínica. com o usted dijo. o el deseo ele revolución. del mismo modo me interrogo acerca de la manera de hacer vivir el espíritu de una subversión freudiana. en su conjunto -enorme problema que evo­ co en Etats d'ame de la psychanalyse. el psicoanálisis se encerró. escritores y acaso científicos. repre­ sentada por los profesionales anónimos y los pacientes. sin riesgos. D . me encuentro en una situación bien extraña de exterioridad e interioridad. y siempre inevitables en filosofía. en este caso. como se dice demasiado rápido. Los problemas estratégicos. Dan fe de la misma compul­ sión a enterrar vivos a los aguafiestas molestos e internarse en un duelo impo­ sible. judeocristianas. Personalmente. pero me siento cada vez más en posición de "amiga". a las democracias europeas. Yo trato de hacerlo. una ar­ gumentación filosóficos. Siempre hay que reafirmar algo del pasado para evitar una recaída aún peor. y estoy persuadida de que la creatividad le vendrá del exterior. y la potencia creadora de la reflexión teórica. en cuanto cura y práctica terapéutica. a través de trabajos como los suyos o los de literates. de la contabilidad o de la medi­ da que en ningún caso puede convenirle.el Islam permaneció inaccesible al psi­ coanálisis. ya que. Pero las supervivencias de esos dos “muertos” no son simétricas. esas dos supuestas muertes. la de Marx y la de Freud. Una afecta a la totalidad del campo geopolínco de la historia mundial. si renuncian a querer encerrar esta disciplina en el gheto de un experimentalismo de la prueba.: U n solo punto de desacuerdo. son igualmente esenciales. la otra solo extiende la sombra de su medio luto a los Estados llamados de derecho. no fracasó de la misma manera que el comunismo. tal ver: la filosofía conoce argumentos y desafíos por lo menos análogos. y la pro­ ducción intelectual con que me vinculo y que >e hace en el exterior. Sin embargo. precisamente porque el psicoanálisis. N o se deconstruye simplemente progresando. historiadores. Realmen­ te un día habrá que llevar a cabo una unión entre la fuerza clínica real. ¿no es llevar al psicoanálisis a campos donde hasta ahora no estuvo presente. U sted ine preguntaba cómo mantener la virtud subversiva de Freud. o activo? . j. que se expresa cada vez más en el exterior de la comu­ nidad freudiana. Soy “hija del psicoanálisis” . La urgencia. a pesar de su fuerza clínica. interna al medio. por tanto. por mis orígenes y mi form ación. siempre son también estratagemas. hoy.Revolución. y no abrahámicas. un discurso. por la esclerosis de sus instituciones — cuya utilidad no discuto—en cierto academicismo. una frase. como dije.

puede instalarse la idea de un “sujeto” dividido. la cuna del psicoanálisis. Freud face aux ideologies américaine. Freud nos ayuda a cuestionar las tranquilas se­ guridades de la responsabilidad. véase nuestro capítulo 7: “Acerca antisemitismo venidero”. el secreto. 2 .2 5 É. es decir. com o ya es visible por el interés que se tiene en esos países por la lectura y la traducción de los textos: pienso sobre todo en China. trato acerca de cuestiones como el testimonio. esencial­ mente y para siempre inestables. 1986. Corea. Esta clasificación era inaudita. no son las tesis freudianas las que más cuentan. cit. durante su treintavo congreso celebrado en Jerusalén en 1977.. por mi parte. etcétera. Usted había empleado la expresión durante un encuentro franco-latinoameri­ cano. y René Major. pp. “responder de sí”. que no esté reducido a una intencionalidad consciente y egológica.el resto del m undo (the rest of the world). cuando se piensa. Trato de ver lo que pueden querer decir términos com o “responder ante”. Y de un “sujeto” que instala progresiva.26 Observaba entonces que. Anbier. 3 . a partir del m om ento que se los mira desde el punto de vista de lo que todavía se llama el “inconsciente” . continente sin el cual jamás habría existido en otra parte. la autoridad patriarcal. sino más bien la manera en que Freud nos ayudó a cuestionar un gran número de cosas referentes a la ley. la hospitalidad. la dirección de la IPA había distribuido el psicoanálisis en tres zonas: 1 .todo lo que se encuentra al norte de la frontera m exicana. 2 6 Véanse “Géopsychanalyse” (1981). diferenciado. el derecho. que res­ ponde soberanamente de sí mismo ante la ley. en: Psyché. Yo fui muy sensible a su intervención y. la religión. así como las otras partes del mundo no judeocristiano. En el seminario titulado “Cuestiones de respon­ sabilidad” que dicto desde hace doce años. . allemande et soviétique. a mi entender.Una vez mas. yo trato de analizar lo que en 1981 llamó el “geopsicoanálisis”. Gracias al impulso del saque freudiano.: Por mi parte. organizado en París por René Major. no naturales. laboriosa. 327-352.de su autonomía: sobre el fondo inagotable e invencible de una heteronomia. siempre imperfectamente. “res­ ponder a” “responder de”. las condiciones estabilizadas -e s decir.todo lo que se encuentra al sur de dicha frontera. porque ese resto del mundo incluía Europa. ob. etcétera. f t I’¿lection. traté de mostrar que la implantación del psicoanálisis solo había podido operarse en Estados de ” Sobre la cuestión de la responsabilidad del autor. cuyo objetivo era denunciar a las dictaduras latinoamericanas y al mismo tiem po la colaboración de algunos psicoanalistas en este tipo de régimen. el perdón y ahora la pena de muerte. por ejemplo se puede relanzar la cuestión de la responsabilidad: en lugar de un sujeto consciente de sí mismo. donde no existe sino a manera de enclave (India y Japón) pero donde está llamado a desarrollarse un día. R. Paris.

: Lo que se exporta a través del imperialismo. el psicoanálisis se reimplanta allí donde había sido desterrado por razones políticas: Rusia. sin tener en cuenta ni las situaciones loca­ les. Hoy se asiste a la vez. ridiculizado. La i p a exporta así sus standards como se transporta una fábrica y técnicos. el psicoanálisis siempre es atacado. tan solo normas. training. Hoy. Dictionnairc de la psychanalyse. J. en los países donde tuvo gran éxito. imponer en los territorios interesados diva­ nes. etcétera. las sociedades provisionales. Con la globalización. la política y la ciudadanía con la sobera­ nía del “sujeto” . la locura o el deseo sean invariantes universales es preci­ so. También son crisis. se fisura. e incesantem ente se profetiza la muerte de Freud (com o la de M arx). se transforma. empero. obliga a los profesionales de Europa Oriental que quieren ob­ tener la etiqueta de study group (grupo de estudios)27 a instalar un dispositivo de la cura que por el momento no responde a ninguna realidad local. Polonia. ni el “servicio posventa”. Y sin embargo Europa se repliega. De aquí proviene esta paradoja: la globalización es la europeización. generalmente. a través de cualquier otro modo de difusión del pensamiento occidental no son. D. Lo que se exporta. de ser deconstruido. y en los que usted participó hace poco. su superación. no se lo considera como una disciplina con todas las de la ley e independiente de las escuelas donde se transmite la form a­ ción clínica. Permanentemente se anuncia su fin. y. a través del colonialismo. cit. burlado. A pesar de todos los combates que se han llevado a cabo. Por lo demás. su supuesta incapacidad para “curar” las enfermedades del alma. el psicoanálisis sigue estando “prohibido” en las altas esferas de la enseñanza republicana: no hay una cátedra en la Escuela de A ltos Estudios en Ciencias Sociales ni en el C olegio de Francia. las sociedades com ponentes. A dem ás — es el caso de Francia— . Los dos movimientos son indisociables. . Rumania. adquisiciones. Por ejem plo. a la consolidación de todo lo que relaciona el derecho. amenazado. duraciones de cura o tiempos de sesión que no corresponden a la demanda de quienes se hallan en espera de un psicoanálisis venidero. ni el estado de ánim o de la m ano de obra autóctona. con la caída del comunismo.derecho y por tanto casi siempre en lo que se ha convenido en llamar las “sociedades occidentales”. inm ediatam ente se ve cuestionado en nombre de lo que se hallaba potencial27 La ipa está com puesta de cuatro tipos de grupos: los grupos de estudio. ob. a una posibilidad para el “sujeto” de deconstruirse. posiciones. se asiste a un pro­ ceso de exportación “llave en mano”. N o por­ que el inconsciente. para captar su funcionamiento. Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. ni los consumidores. por un lado. las sociedades regionales. interrogaciones fragilizantes en cuyo transcurso el “sujeto” solo se encuentra cuando se pone a prueba. en un lenguaje europeo. por el otro.

La barrera interrumpe. Más bien sería un potencial inagotable de crisis y de deconstrucción. Estado) solo se instituye desde este “miedo”. una Idea del Bien. asistimos. de la civilización y el progreso. Digo “bello ejemplo” porque si Europa es bella es por esa ex­ traña belleza: la autoinmunidad como sobrevivencia. ciudadano. Porque a través de tantas diferencias que jamás se deben olvidar. hay que prote­ gerlo todavía contra lo que amenaza con venir del psicoanálisis. a través de la persona de Freud. sigue siendo el blanco de numerosas resis­ tencias. Estos.mente en marcha en esa herencia europea misma. en un mundo que incluye las dos Américas. hay que tomar debida nota del hecho de que. Euro­ pa. O incluso. que. a mi manera de ver. D. en ese mismo mundo. sigue cultivando un modelo europeo de la cultura.: ‘ En el original: “pour cette double raison de la raison qui a raison d’ellc-mémc” . los “aires culturales” no europeos. (N. tiene pocas influencias en la universidad. literarias u otras. al tiempo que desarrollan una potente e irrecusable impugna­ ción del eurocentrismo. sin embar­ go. diría.* hoy resulta difícil pensar las relaciones entre Europa y sus otros. Un “sujeto”. una herencia de riquezas mobiliarias o inmobiliarias. Por esa misma razón. J. y siempre tiene la fuerza o la forma protectora de una barre­ ra. sea cual fuere (individuo. lo que lo obliga a penetrar ciertas instituciones de manera clandestina o marginal. en nombre de una posibili­ dad de auto-hétero-deconstrucción. . la invencibilidad como autoinmunidad.. Seamos europeos o no. creció en Europa y las más de las veces. en ese doble m ovimiento: globalización de la europeidad e impugnación del eurocentrismo. Por consiguiente. Y esto precisa­ mente cuando. pues. de su mantillo cultu­ ral. del Derecho y de la Ciudad (de la ciudadanía o del Esta­ do). de bienes espirituales. En cuanto al psicoanálisis. la inmensa tragedia de un bello suicidio. del T. jurídico y políti­ co.). C uando las tiene. de autoinmunidad. la herencia europea no es un conjunto de valores. no pasa por una enseñanza directa sino por vías de contrabando. luego acumula y canaliza la energía. En el fondo. En el mismo interior de su terreno de nacimiento. Lo que yo llamo en pocas palabras un “sistema” y una “ Idea”. R. lo queramos o no.. están dejándose europeizar mucho más allá de las for­ mas imperialistas o colonialistas que conocemos. Así. partici­ pamos. nuestras sociedades europeas siempre están dominadas por algo así como un “sistema” ético. ¡la implantación del psicoanálisis sigue siendo tan estrecha! É. se implantó de manera por cierto limitada en un mundo de tradiciones europeas. como usted lo decía. también la alegoría de la autoinmunidad.: Eso se explica por el miedo que suscita la idea del inconsciente. tenemos que pensar esta doble solicitación. En suma. es el más bello ejemplo. por esa doble razón de la razón que se somete a sí misma.

hipócritas. Pues la “lógica del inco n scie n te ” perm an ece incom patible con lo que define la identidad de lo éti­ co. etc. en el fon d o. Sin duda era algo estratégicam ente inevitable. a la medida de esos n u e v o s d a to s jurídicos. y exp resam o s el len guaje de esta “autonom ía”. pero también en sus institucion es. proyecto de tribunal penal internacional. la referencia a Freud existe.e l E stado. creyéram os en la autoridad soberana del yo.. A veces al punto de ser cómico. de la conciencia. de la necesidad ineluctable de la revolución psicoanalítica. Por cierto. diría. en su lenguaje corrien­ te. lo p o lític o y lo jurídico en sus conceptos. Si se tuviera en cuenta seria. cierto derecho internacional-. esta amenaza sísmica pasa al interior de nosotros mismos. En toda una zona de nuestra vida hacemos como si. como en el siglo p asado. es que las grandes instituciones nacionales e internacionales del psicoaná­ lisis se construyen sobre m odelos políticos ellos mismos en crisis. etcétera). sería un temblor de tierra poco más o m en o s in im agin able. el psicoanálisis. L o q u e m e im pactaba ya en 1981. nada en el alma ni en el cu erpo. . Pero en las otras asociaciones tampoco percibo una re fle xió n organizada y fundamental (hasta refundadora). problemas o progreso d el abolicionism o en materia de pena capital. en el de la n a c ió n . éticos y políticos ligados a la “globalización”. lim itació n de soberanía. en el momento de escribir “Geopsicoanálisis” . “genocidio”. en su exp erien cia social. so sten em os discursos equívocos. en el mejor de los casos irón icos. Por cierto. y bien. de los aparatos discursivos y jurídico-políticos. efectiv a. y a pesar de las excepciones. estructuralm ente irónicos. y por lo m en o s de la cuestión psicoanalítica. en el cuerpo de cada uno y en el de la sociedad. y. Incluso aquellos que están convencidos. E n o casio n es. actúan como si nada hubiera pasado. los m an ifiestos que rigen las instituciones psicoanalíticas no son en sí mismos p sico an alítico s. bien lo sabemos. ¿Pero hoy? En la mayoría de los psicoana­ listas n o v e o que tengan en cuenta todos los nuevos datos problemáticos del derech o n acio n al e internacional (“crimen contra la humanidad”. Pero eso no cambia casi nada. Ya en tiempos de Freud los modelos estaban perimidos. Indescriptible. pero. E x iste n n um erosas formas diferentes de instituciones. demasiado lo sab em os. sabemos que habla­ m os v ario s len gu ajes a la vez. en el conjunto. y p or tan to en sus experiencias humanas. eran in ad ecu ad os en todo caso a lo que exigía la revolución psicoanalítica. sobre modelos que en sí mismos no son psicoan alíticos. vista de lejos. el discurso institucional del psicoa­ nálisis parece arcaico. al in terio r de cad a individuo. Desde este pu n to de vista. Incluso para los psicoanalistas. H acem os como si el psicoanálisis jamás h u b iera existid o .Este “ sistem a” y esta “ Idea” son ante todo construcciones producidas para resistir lo que es experim entado com o una amenaza. prácticam en te. En nuestra vida. la IPA m e p arece la m ás arcaica. como lo estamos n o so tro s. en su vida. hasta en ruinas .

los que se separaban no abandonaban la comunidad.28 el psicoanálisis era propiedad de un padre fundador que designaba a los suyos como una “horda salvaje”. seguía siendo su única instancia legítima. esta fue la única instancia legítima. la i p a dejó de ser mirada como la única institución capaz de reunir el conjunto de las corrientes del psicoanáli­ sis en una comunidad indivisible.Hubo dos grandes modelos. la IPA se convirtió así en una asociación tan burocrática y corporativista que fue abandonada o impugnada desde el inteÉ. es un modelo corporativista. hasta legal. Este escisionismo fue la señal de una transformación del psicoanálisis en un movimiento de masas. dirigida no por el fundador que seguía encarnan­ do su fuerza creadora. la abolición del dominio. cit. Al respecto. El primero. del psicoanálisis. cuyo actor principal seguía siendo en vida Freud. el escisionismo del período entre las dos guerras fue el síntoma de la imposibilidad para el psicoanálisis de ser represen­ tado en su totalidad por un solo gobierno. Freud delegó la función soberana del poder a la IPA.29 sino por sus discípulos de la primera generación. Los que lo aban­ donaban se definían a sí mismos como disidentes que no pertenecían ya al círculo de los elegidos. 2Í Remito aquí a mi conferencia de apertura . Reivin­ dicaban tanto al padre desaparecido y a su doctrina como a una superación o un abandono de su sistema de pensamiento. sino que intentaban crear otras corrientes inter­ nas a esta comunidad. ob. en cuanto maestro sin mando. Para los primeros freudianos. a partir de 1927. Durante casi veinte años. Este escisionismo reflejaba lo que era la esencia misma de la invención freudiana: el descentramiento del sujeto. que lo reemplazó históricamente y que adoptó la 1PA. Aparecieron entonces. En efec­ to. de próxima aparición. Con las sucesivas escisiones. de fundador de una disciplina-. Con el correr de los años. luego de la Segunda Guerra Mundial. Por eso. Preocupados por reservar a Freud un sitio de fundador “único” en la historia -es decir. El segundo modelo. mientras que. la derrota de la autoridad monárquica. Descansa conscientemente en la renuncia de cada uno a ocupar el lugar del maestro. 1. no solo otras asocia­ ciones que trataban de permanecer en el corazón de un solo imperio. por algún tiempo más. asociativo. w Es el término que empleé para calificar la posición de Freud en la ll‘A después de 1910Véase Histoire de la psychanalyse en France.: d e los e g p . el que inauguró Freud en Viena en la Sociedad Psicológica del miércoles: es el modelo platónico que corres­ ponde a una organización aristocrática del movimiento y que por otra parte remite a la cultura griega: un maestro rodeado de sus discípulos. sus sucesores crearon la IPA para que el modelo asociativo protegiera a cada miem­ bro de considerarse un jefe carismático. A partir de 1910. sino algU' nos grupos que rechazaban el principio mismo de una pertenencia única. t. la ip a cesó progresivamente de ser el lugar de la soberanía del psicoanálisis. R.

o de un rechazo de todo status (lo que equivale a lo m ism o). puedo dar fe. En una palabra. Lacan es uno de los p ocos que trató de cam biar la institución. a veces con los laboratorios de psicofarmacología. Por un lado. Hay que decir en su descargo que padeció las coerciones im puestas por el “ mercado” (y hoy por la globalización). Lacan intentó volver al modelo platónico. la “mercantilización” del p sicoan álisis. Llevó muy lejos la reflexión al respecto. de la cual somos sus here­ deros. ni un partido. todo eso terminó por hacer olvidar lo que fue el deslum bram iento original del gran banquete platónico orquestado por Freud a com ienzos de siglo.: Estoy tan convencido de eso como usted. Por consiguiente. y yo. obligado a dejar la IPA. ni una secta. R esp ecto del modelo platónico original. En adelan te sabem os que ninguna internacional puede pretender en ­ carn ar la legitim idad del psicoanálisis. y forzosamente limi­ tado en el tiem po. productor de una obra innovadora. que par­ ticipé en esa aventura com o miembro de la e fp a partir de 1969.rior por todos aquellos que trataban de despertar el espíritu creativo produ­ ciendo una renovación teórica. donde los profesionales fueron obligados a someterse a las exigencias salvajes de grupos financieros. sobre todo en los Estados U nidos. o en­ gendradas por el duelo interminable de esa figura de un maestro al que todas quieren ser fieles. Y como usted. de un nuevo manifiesto . com o A te n e a . por el otro. J. De ahí el apelativo de “escuela" en el sentido de las escuelas de filosofía de la Grecia antigua.con el telón de fon do del desarrollo de un espíritu de com petencia que lo arrastró por la senda de una rivalidad. a riesgo de reconstruirla a la manera de un simulacro. la larga duración de la conservación institucional (el m o d elo del “erizo” de que hablábam os). si se en­ tiende con eso un discurso o un dispositivo que saldría totalmente armado. L a situ ación actual es el reflejo de esta historia. D. En 1964. D icho lo cual. el modelo aso­ ciativ o tiene a su favor la eternidad. al gran banquete de los orígenes vieneses. otras co n las psicoterapias de todo tipo. responsables de su propia seguridad y de la de los pacientes. la fuerza de un aconteci­ m ien to subversivo. creo que se necesita u n a institución. y las luchas estériles que tuvo que llevar a cabo en favor de un status . No es posible esperar pasivamente que llegue algo bajo la form a de una nueva constitución. de una cabeza paterna. S in em bargo. tampoco tengo una “solución” ideal. sin duda. ni una burocracia. ligado a la singularidad de un destino. y más preocupados por realizar beneficios que por contribuir a una reflexión intelectual. Lacan es el único here­ dero de Freud que realm ente intentó pensar la cuestión de una escuela del psi­ coanálisis que no fuera ni una corporación profesional. siem pre pensé que ese tipo de experiencia solo podía ser de corta duración. que supone la presen­ cia real de un m aestro real. todas sus institucio­ nes están m arcadas por el duelo de una soberanía perdida para siempre.

y en todo caso espero que la IPA se percate de que ocurrió algo importante. Siempre me impactó la extraordinaria preocupación por la jerarquía estatutaria en las instituciones psicoanalíticas. Sí. Cuando se habla de Lacan. es decir. hay que cuidarse de identificar demasiado las cosas. por ejemplo. era mucho más abierto que los otros freudianos a todos los movimientos de emancipación. Las que conozco están por lo menos tan preocupadas por el status y la jerarquía como la universidad más tradicional. Solo veo vida en lugares de disidencia. pero hay otras formas de jerarquización. una manera nueva de dirigirse a la comunidad psicoanalítica que esquiva la burocracia. É. ya que apuntaba no a superar a Freud sino a volver a ese famoso “deslumbramien­ to original” de un descubrimiento. desde el punto de vista psicoanalítico? Usted hablaba de maestro y discípulo. pero también una desjerarquización. Sin embargo. sino también la intolerancia a la homosexualidad. No digo que haya que hacer tabla rasa con todo eso. la transmisión del saber y de las normas. tratándose de un enclave por controlar y de soberanía por ejercer. R . Lacan dio el envión inicial de un relevo que califiqué de “ortodoxo” del freudismo. Guardando todas las proporciones. también transforma los modos de comunicación. al racismo y a todas las formas más convencionales de la sumisión a la jerarquía médica. todo es conflictivo y hetero­ géneo. esto jamás ocurrió todavía. bastante amplio en Francia y en A m érica Lati­ na. una multiplici­ dad de mensajes. en todo caso en Francia. cuya víctima.: Fue en el corazón del campo lacaniano donde se cuestionaron espontá­ neamente. estoy a favor de cierta jerarquía. hasta las más viejas. Esto implica una rapidez. Allí. donde se ven a patrones que reinan como amos sobre asistentes sometidos. Se parecen a las corporaciones médicas. en la enseñanza psicoanalí­ tica. en su cambio mismo. una nueva institución psicoanalítica internacional o nacional podrá ver la luz del día. había sido Freud en la Viena finisecular. No bien se toca la jerarquización. hay que recordarlo. Fuerzas y movimientos más o menos aleatorios se disputan el con­ trol de este enclave lacaniano. ¿Qué es la jerarquía. Las instituciones se mueven. del espacio o la herencia lacaniana.o de una nueva institución. pero esos modelos deben cambiar inspirándose. a veces más interesantes que la centralidad. Me parece importante que los estados generales del psicoanálisis hayan sido preparados en Internet. podría llevarse lo bastante lejos la analogía con la balcanización y las tragedias recientes o actuales de la ex Yugoslavia. Que yo sepa. se toca toda la institución. La globalización no solo crea una mayor permeabilidad de las fronteras. . por cierto es importante. no solo el modelo rígido de la cura cronometrada a cinco sesiones por semana. No sería serio creer que inmediatamente después de los estados generales.

No será para ahora. la cultura general. R .j. corporación o institución psicoanalítica.: En efecto. Lo que las instituciones psicoanalíticas tienen que replantearse. Hay que saber. paralacanianos. sin embargo. de manera efectiva. . el cambio no dejará de acelerarse. percibo un verdadero cambio entre los jóvenes psicoanalistas. un mayor deseo de transversalidad y de democracia.. en su modo de funcionamiento sociopolítico. Christian Jamet. Pierre Macherey. si hay un por-venir. Pero si hay algo por venir.: Para volver a Lacan y al tema que nos ocupa. más allá de todo horizonte desde el que se cree ver venir. Pero la crisis de la soberanía estatal obligará a las instituciones psicoanalíticas a regular su relación con otra cosa que el Estado -n o forzosamente con una institución internacional de tipo gu­ bernamental (en suma un super Estado) o no gubernamental-.: N o fue por azar. De un derecho. ¿Para ir a dónde? No lo sé. Lacan tiene por los espacios simbólicos de la cultura un interés que no existe en ese grado sino en muy pocos psicoanalistas de su época: un interés iluminado por el derecho. el derecho. más allá de toda sobera­ nía performativa y toda previsibilidad. entre ellos: Alain Badiou. ob. En otras palabras. me gustaría evocar el colo- 30 El coloquio “ Lacan con los filósofos" fue organizado por René Major. la política. los campos de la “terapia” y. De ahí que en esos espacios neolacanianos. Albín Michel. es ante todo la relación con el Estado. cierta franquicia otorgada a tales transformaciones. con otra cosa que la soberanía ciudadana. Etienne Balibar. si por lo menos los hay. y a la vez en lugares situados en los confines del psicoanálisis: la psiquiatría. París. D. sin cierto no-saber. justamente afectando a la forma y existencia de esas mismas fronteras. R. 1991. la revolución psicoanalítica. sería con esa condición. nada que merezca el nombre de “acontecimiento” ocurre. Se desarrolló del 24 al 27 de mayo de 1990 y reunió a numerosos investigadores franceses y extranjeros que traba­ jaban en la obra de Lacan. en particular en Francia. N icole Loraux. si hay un acontecimiento por venir. J. en: Resistances. en su misma carta constitutiva. y Jacques Derrida. D. más que en otras partes. pero con otra cosa que no obstante siga siendo del orden del derecho. Sobre esas fronteras móviles. Véanse Lacan avec les philosophcs. los medios. poslacanianos haya.: É. Patrick Guyomard y Philippe Lacoue-Labarthe en el marco del Colegio Internacional de Filosofía. etcétera. É. hay que saber. pero también hay que saber que. d t. Tampoco sabría dibujar la silueta de lo que va a ocurrir. con otra cosa que un “sujeto". las instituciones se definen res­ pecto del Estado. “ Pour l'amour de Lacan”. en el interior de lo que se titula comunidad.. En cada país. será. A todas luces se ha iniciado un proceso complejo. N o sé a dónde llegará todo esto. que habría tenido en cuenta. los campos ajenos a la preocupación terapéutica. inestables y porosas. la literatura.

parecía llegado el momento de narrar de manera directa algo. a la distancia. sin duda alguna. nunca dejé de pensar en esas palabras que usted me había lanzado abruptamente en la esquina de las calles Saints-Péres y Grenelle. la historia. Pero a pesar de eso.’1 Me pregunto si.quio “Lacan con los filósofos". Pero cuando leo algunos de los libros que los psicoanalistas de mi generación consagraron a Lacan. Felizmente. debates críticos. por piedad.M Hubo entonces una controversia entre las diferentes interpretaciones de la obra de Lacan. Me acuerdo que en esa época. simplemente. que organizó hace diez años René M ajor . a pensar lo que fue la crueldad psíquica que marcó la infancia de Lacan y que. pienso que mis am i­ gos Iacanianos están realmente haciendo el duelo que evocaba hace un rato. por lo que más quieran.2 M . explica su capa­ cidad para captar. sobre todo reduciendo el tiempo de las sesiones a una duración cercana a cero. no solamente la esencia de la locura humana sino algunas de las grandes abyecciones de este siglo. enfrentamientos. . Los primeros me reprocharon un crimen de lesa majestad. en apariencia anecdótica por lo menos. Lo digo sin anim o­ sidad y con tanta más esperanza por cuanto. Ese texto no aportaba ningún “contenido” realmente nuevo. También compruebo un temor a encarar. se declararon furiosos de que los privara del objeto de su aborrecimiento al relatar los excesos a los que se entregaba Lacan. Jacques Lacan. al día siguiente de la aparición del libro y cuando usted estaba a punto de tomar el avión a los Estados Unidos. ob. durante años. nueve años después de su muerte. por otra parte. peor aún. en él co n tab a una historia personal al tiempo que recapitulaba los elem entos de la discusión teóJ. participé en decenas y decenas de discusiones. véase Elisabeth Roudinesco. quién fue R o­ bespierre”. a los escritos contem porá­ neos sobre Lacan les cuesta trabajo salir de dos categorías dominantes: catequismo. me dijo que “me pusiera a buen recaudo” porque me lanzarían proyectiles de todos lados. se podría organizar un encuentro semejante. que. anticatequismo/discursos piadosos o destructivos. hay notables excepciones que a su manera testimonian un cambio de época. dígannos. cit. . de manera tan moderna. como epígrafe citaba una frase de Marc Bloch: “Partidarios y detractores de Robespie­ rre. de mis relaciones personales con él. los segundos.: (l Sobre la historia de este coloquio. y precisamente cuando se celebra el centésimo aniversario del nacim ien­ to de Lacan. me parece vital y valiosa. en ocasiones me veo obligada a comprobar que pocos de ellos están a la altura de los debates que se efectuaron en el curso de ese coloquio de 1990. Lue­ go. Desde entonces. D. todavía hoy. Por otra parte. Pero lo había hecho sin rebajar jamás al hombre. En 1993 publiqué un libro sobre Lacan32 que ofendió a mis amigos lacanianos y a los antilacanianos a la vez. Durante ese coloquio sobre Lacan.

H acía m ucho que quería hacer dialogar a un gran historiador del judaismo y a un gran filósofo.35 Luego se encontró realm ente con Yerushalmi en N ueva York. la alianza con L acan me parecía justa. . ni una “buena” filosofía sin una sólida aproxi­ 33 Entre los participantes de ese coloquio de la Sociedad Internacional de Historia de la Psiquiatría y el Psicoanálisis ( s i h i t ): Patrick Mahony. Yerushalmi no vino ni pudo. Lo que había de novedoso. en el Freud Museum. por lo m enos que yo sepa. organizamos en Londres. había una gran exigencia filosófica y teórica. todos los participantes mostraron que se tomaban muy en serio el pensamiento lacaniano. Su interven­ ción. Por lo dem ás. Galilee. 1 4 Yosef Hayim Yerushalmi. Judaisme terminable et interminable. ambos excelentes conocedores de la obra freudiana y sur­ cados por la problem ática de la memoria.: S e produjo otro “encuentro” que me importa en sumo grado. cualesquiera que fuesen los puntos de divergencia. En el momento en que se reconstituía ese discurso filosófico conform ista de que hablamos al comienzo de este diálogo. Paris. de lo arcaico. y sobre todo entre la filosofía. de usted con Yosef Hayim Yerushalmi. el diálogo fallido. Jacques Derrida. no se puede hacer “buena” historia sin cierta teorización filosófica de la historia. Per Magnus Johansson.s Yosef H ayim Yerushalmi. estos reprochan a tos filósofos su ausencia de consideración al archivo y una propensión desm esurada a la interpretación abstracta. a mi juicio. 1995. Y hasta de verse denunciada. Desde ese punto de vista. Por otra parte. Incluso en el debate y los desacuerdos con Lacan. com o otros. pp. É. . un coloquio titulado Memory: The Question of Archives.3* C om o estaba enfermo. R. En junio de 1994. S in em bargo. Ricardo Steiner. Le Moise de Freud. se refería a los Sigmund Freitd Archives . 92. Mal d'archive.34 y la suya era una “exp licación ” con su libro sobre el Moisés de Freud. Los filósofos acusan a los historiadores de historicismo. tal vez. “Série Z Une íantaisie archivistique”. Pan's. Use Grubrich-Siinitis. dialogar con usted. G allim ard.rica. creí necesario acor­ darme y recordar que sería algo bueno leer o releer los textos de esa época. En esa época. 1993. y los literatos no quie­ ren oír hablar de historia de las ideas. en: Le Débat . en ese momento. noviem ­ bre-diciem bre de 1996. esta está en vías de perderse. con René Major. El psicoanálisis ya aparecía en recesión. y sin em bargo logrado. de la interpretación de la judeidad en el mundo posterior a Auschwitz. M alcolm Bowie. yo era sensible a una regresión respecto de las exigencias lacanianas. pero nunca respondió su comentario. que fue leída. la ciencia de los textos y la historia. era la necesidad de saludar a Lacan en un co n texto transform ado. y en esa coyuntura pasajera. 141-152. Este encuentro me interesaba con mayor razón en la medida en que siempre me encontré en una situación de “reparto” entre varias disciplinas.

w David Bakan. “Cualquiera que sea el valor que se con ceda a esas denigraciones. Seuil difusión. un documental. Usted reprocha a Yerushalmi haber querido establecer. Jerusalem ". En este discurso pronunciado en 1977. 2001. es indispensable para quien quiere escapar a la historia ideológica. filme sobre Lacan realizado por Françoise W olf en 1972 para la RTBF. . pu f . 2001: Jacques Lacan. 59. en ocasión de la inauguración de una cátedra Sigm und Freud en la universidad hebraica de Jerusalén. filme sobre Lacan realizado por Benoít Jacquot en 1974 para el INA ( Institut National de I'Audiovisuel [Instituto Nacional del Audiovisual. y añadió. C h ristian Jam bet. puede oficiar de título de gloria". en la actual circunstancia. 1978. 1977. creo que precisamente este último calificativo es lo que. el archivo y la interpretación de los textos freudianos. apoyán dose en una conferencia de Anna Freud de 1977. 1989. 40 ”Inaugural Lecture for the Sigmund Freud Chair at the Hebrew University. con mi colaboración.39 la tercera.mación histórica e historiográfica. y mucho menos cartas. etcéte­ ra. sin negar su ateísmo ni su integración a la cultura alemana. Juliet Mitchell. reintegra a Freud en la historia del judaismo. Jacques Derrida. ¡’archive. Jean-Bertrand Pontalis.10 que Freud habría aceptad o la idea de 3 6 Véase Elisabeth Roudinesco. 145-148. ni sobre sus manuscritos. teleológica o cuantitativa. 38 Arconte: magistrado ateniense que tenía no solo el poder de gobernar en la ciudad sino también e! de interpretar los textos de ley y los archivos (arkheion). el psicoanálisis se convierte en la pro­ longación de un judaismo sin Dios y por tanto de una judeidad interm inable. París. y pocas fotografías. ya que para escribir mi libro sobre Lacan casi no tenía informaciones: ni sobre su infancia. la de Yerushalmi.]) con la colaboración de Jacques-Alain Miller. Aunque no comparto todas las opciones de Yerushalmi. La conference de Louvain. En este terreno. tenía ganas de hacer mover las cosas. A partir de las imágenes de esta conferencia Elisabeth K ap n ist realizó. En cuanto al análisis literario de los textos. Anna Freud evocó el hecho de que los enem igos del psicoanálisis lo habían calificado de "ciencia judía”. Muy pocas imágenes. Freud et la tradition mystique juive (1958).37 En su M al de archivo. pp. En esta perspectiva. París. N . La psychanalyse réinventée. m e parece ap asio­ nante que haya relanzado el debate sobre la cuestión de la ju deid ad del p sicoa­ nálisis. la segunda. París. Landyse. con la participación de Maria Belo. International Journal of Psycho-analysis. Un ju if sans Die« (1987). 3 7 Télévision.36 Existen muchos testimonios orales sobre Lacan pero muy pocos docum entos escritos. A l respecto se bosquejaron tres orientaciones: la primera (David Bakkan) apu ntaba a inscri­ bir la doctrina freudiana en la tradición de la laicización de la m ística ju día. Peter G ay. ediciones de la BNF. El texto de la entrevista fue publicado el m ism o año y retom ado en A utres écrits. de las cuales solo algunas son en color. solam ente dos filmes en blanco y negro. la más extendida. del T. A grego que la cuestión del archivo me preocupaba. que es objeto de múltiples estudios. producido por el ina y difundido por A rte. 2001. usted plantea el problema del poder arcónticoiS del archivo en historia y encara la cuestión de la judeidad de Freud. París. hacía aparecer un Freud descentrado de su judeidad y presa de la doble problemática de la disidencia spinoziana y la in tegración a una cultura alemana y grecolatina. Seuil. Me gustaría que aquí volvam os sobre eso.

ob. critica la m anera en que Yerushalmi utiliza el A rch ivo . A la vez. sino en el sentido que Freud lo habría concebido como una n ueva alianza. cit. A su juicio. 161). todo ocurre com o si Yerushalmi se ubicara en posición de arconte del arch ivo para “circuncidar” a Freud una segunda vez4 1 y volver a llevarlo al judaism o. docu­ m entos. encontram os la distinción freudiana entre la “ verdad h istórica” y la “verdad m aterial” . 104).su hom icidio no habría sido reprim ido. m ás aún.. debe reconocer que por lo m enos existió una tentativa de h om icid io sem ejan te. llam o el “cam po problem ático de un archivo de lo virtual" (p. A h ora bien.) . D . una tentativa real co n un inicio de pasaje al acto..a su hijo Sigm und. sín tom as en la m em oria judía y hasta en la mem oria de la hum anidad” (M al d’archive. pp.. (j. 102-107). Por otra parte. debo remitir a M al d ’archive (ob. 43 Para estos textos y su discusión.42 En el cen ­ tro de u n a discusión que aquí n o puedo reconstituir.. 107). 42 " S i M oisés hubiera sido realm ente asesinado por sus antepasados -escrib e Y erushalm i. En efecto. A lo que Jacques Derrida responde: “S e lo siga o no en su d em ostración . En su opin ión. Todo ocurre co m o si esa ten tativa no debiera ser tenida en cuenta puesto que.n. 68). ob. no en el sentido peyorativo en que los nazis lo entendían. subraya que usted es tanto más sensible a esa actitu d del historiador por cu an to su propio padre se llam aba H ayim y usted m ism o fue m arcado por la problem ática de la circu n cisión .43 41 “T odo ocurre com o si Yerushalmi decidiera circuncidar a Freud por las suyas. p. la otra apoyada en una verdad psíquica localizable a par­ tir de sín tom as y que perm iten decir que una tentación de hom icidio puede equivaler a un hom icidio. el h om icid io h abía fracasado “ efectivam ente” (actu ally ). él aporta la prueba archivística de lo que expresa apoyán­ dose en la dedicatoria escrita en hebreo sobre una biblia ofrecida por Jakob Freud . A fortiori una tentativa de hom icidio. com o si se sintiera e n la obligación de venir a recircuncidarlo en figura confirmando la alianza.que el psicoanálisis fuera una “ciencia judía”. es decir. en la realidad. hubiera quedado grabado en las m em orias” (Le Moise de Freud. j.. incluso m ás allá de este debate preciso. esa dedicatoria significaría que Freud conocía la lengua sagrada m ejor de lo que afirm aba.a qu ien usted llam a “ el arch ipatriarca del p sicoan álisis”. com o si expe­ rim entara en verdad el deber de repetir el gesto de Jakob Freud" (M al d'archive. p. y que su Moisés sería una respuesta tardía a la exh ortación paterna de fidelidad a la creencia de los antepasados.: D e seguir a Yerushalmi.. La argum entación de Freud se apoya en u n a diferencia conceptual entre dos tipos de historia: una fundada en el arch ivo real. en hechos que tuvieron lugar y están regis­ trados p úblicam en te. ob. cit. que es atestiguada y tenida en cuenta por lo que él llam a “rabinos del M idrash”. c it. Freud pretendió que el hom icidio de M oisés efectivamente d ejó archivos. n o habría necesidad de p sicoan álisis para com ­ prender la cu estión del hom icidio del padre en la historia de M oisés. p. com o historiador que cita su arch ivo. Lo m ism o ocurre co n lo que. Yerushalmi. cit.

pp.: Estoy de acuerdo con usted en cuanto a desconfiar de toda glorificación de una especificidad o de un pueblo elegido. la formación del síntom a. 4 5 La palabra judaismo designa la religión monoteísta de los judíos. 46 Véase Mal d'archive. se marca en dos vocaciones fundamentales: la experiencia de la promesa (el porvenir) y la exhortación de la memoria (el pasado). sino por fidelidad a la judeidad que.) no solo me pareció discutible en su contenido (pero como siempre en el curso de nuestra entrevista. 73-94. primavera de 1998. Yerushalmi parece dispuesto a abando­ nar el judaismo.44 Yo también me interrogo sobre la distinción entre Jew ishness y Judaism (judeidad y judaismo). sería difícil y demasiado largo. É.47 44 Véase Mal d!archive. Pero sin embargo. cit. que sin em bargo evoca. trataron de “exterm inar” la doctrina misma: quemar los libros. de buen o mal grado. En una tradición de interpretación judía habría una riqueza de recursos muy anterior al psicoanálisis que. que sin embargo era tan judío como Freud.. en mi opinión. Usted sabe que los nazis quisie­ ron erradicar el psicoanálisis en cuanto “ciencia judía”. pp. cit.me pareció inquietante. Esta celebración de una “especificidad judía” (sobre la memoria.46 Toda cultura.. tratándose de Moisés. toda comunidad no judía reivindicaría esos dos rasgos fundamentales. los intérpretes ya habrían sido. Yerushalmi no toma suficientemente en serio las proposi­ ciones freudianas sobre la represión. suprimir la conceptualidad. 109-128. la distinción entre la “verdad histórica” y la “verdad material”. También me pregunté si Yerushalmi no corría el riesgo de alimentar. No por infidelidad. 47 Véase Elisabeth Roudinesco. quería borrar la originalidad o la necesidad de la explicación psicoanalítica. agnóstico. una puesta en práctica política del tema tan grave (y tan difícil de interpretar) de la elección. no aportaría gran cosa. N o solo persiguieron a los representantes judíos de una disciplina. abolir el vocabulario. así com o la doctrina y las instituciones judías. La judeidad remite al hecho y la manera de sentirse judío independientemente del judaismo. sutiles psicoanalistas.En mi opinión. hay algo del orden de una especificidad casi inefable. a su manera de ver.4’ En el fondo. en: Llnfini. en cuanto a lo esencial. et­ cétera. el porvenir. 63. más precisamente del “pueblo elegido”. pp. renuncio a reproducir argu­ mentaciones publicadas. en el seno de cierta tradición judía. En suma. R . ob. 95-96. . laico o ateo. Eso -y lo dije discretamente. a pesar de todo. ob. prefiero remitir al lector interesado). desde entonces. etc. Dérives d’une Psychologie de la difference". Pero no actuaron de la misma manera con la escuela de psicología indi­ vidual fundada por Alfred Adler. a su parecer. únicamente el psicoanálisis fue declarado “ciencia judía” por los nazis y eliminado en cuanto tal. “Carl Gustav Jung: de l’archétype au nazisme. Formulé algunas preguntas a Yerushalmi y creí comprender que finalmente. la anticipación del psicoanálisis. en otras palabras a la manera de seguir sintiéndose y pensándose judío en el mundo moderno aunque uno sea no creyente. Entre todas las otras doctrinas del psiquismo.

el gran desilusionados el que sabe a qué atenerse y conoce a fondo el genio”. de la consanguinidad prohibida. D . Pienso en la hermosa fórmula de Thomas Mann. xenofobia. no es para el nazismo un equivalente de esa judeidad. que suscribo. esa cosa que no se ve. en cuanto tal. Real­ m ente en cuanto disciplina. en un capítulo anterior. apunta a la propia disciplina. y en el hecho de comprometer al psicoanáli­ sis en cuanto tal en ese rechazo. En suma. unas palabras. una retórica y unos giros negati­ vos. de que su iden­ tificación por los antisemitas solo podría efectuarse de manera indirecta y ne­ gativa. de alguna manera. la ley de la alianza. del Padre Sob eran o” . . de toda etnia. pero sin teorizarla. el principio “universalista” y “abstracto” de la ciencia. la propia ciencia. A l punto. que el psicoanálisis. hasta qué punto el antisemitismo venidero no es localizable sino por un estilo. M ichel Foucault subrayaba que. e independientemente de los profesionales que pudieron colaborar con tales regímenes. Freud. Y agregaba: “A esto -salvo algunas excepciones y en cuanto a lo esen cial. a partir de su ruptura con las teorías de la herencia-degeneración. antisemitismo. En su rechazo principista de la pena de muerte. por lo demás. el filósofo que desenmascaró la neurosis.49 ) . en el fondo se dirigía al viejo analista instalado allá. pienso que Freud había captado esa realidad. para reaccionar ante el ascenso del racism o que le era contemporáneo. acerca del Anschluss: “ ¡Cóm o debe odiar el análisis ese hombre (Hitler)! En secreto sospecho que el furor con el cual marchó contra cierta capital. había convocado en torno de la cuestión del deseo todo el viejo orden del poder. esa cosa invisible.48 Este ju icio foucaultiano. M e pregunto si la judeidad no sería experimentada como tanto más peli­ grosa en la m edida que sería invisible.). estaba en oposición a todo lo que puede llamarse “ la industria del crimen” . Había comprendido. que choca de frente con el nazismo. etc.: Me parece que los nazis también querían erradicar. separada de toda pertenencia real. M e pregunto si el inconsciente en el sentido freudiano. esa cosa de naturaleza universal. En 1976. experimentada como tanto más peligrosa cuanto que es invisible y no se reconoce sino como una identidad o una enti­ dad abstracta. sin duda inconscientemente.De esto infiero que en él hay algo especifico. Ya recalca­ mos. su enemigo verdadero y esen­ cial. había dado como principio de la sexua­ lidad “ la ley. el psicoanálisis es por esencia incompatible con las form as dictatoriales del fascismo y con todas las discriminaciones que le están asociadas (racism o.debe el psicoanálisis el hecho de haber estado en oposi­ ción teórica y práctica con el fascismo” .

D. es decir. con otros conceptos. por supuesto. en el c a so del yanovismo. pero las dem ás teorías del p siq u ism o p ad ecen la m ism a É.: Pero ¿por qué esa ciencia y no las otras teorías del psiquism o que inventaron otros judíos? ¿No hay algo en la concepción freudiana del inconscien te que concierne a un universal invisible y cuya exp resión esp ecu lar sería la judeidad? Encontraríamos aquí la idea de Freud según la cual la ju deid ad se transmitiría "por los nervios y la sangre”. de filosofía burguesa. En suma. R. No se limita a la identidad judía sino que se ex tien d e al h o m ­ bre en general. El psicoa­ nálisis es condenado como ciencia burguesa en la U n ió n S o v ié tica solo a partir de 1947-1949. . por supuesto. h abría una ecuación específica que prohibiría reducir lo hum ano a una raza o un arq u eti­ po. el archivo no es solamente el docum ento sin o una “h u e lla ” . D.: suerte en una época en que la única referencia en ese ca m p o es la qu e surge de los trabajos de Pavlov sobre el co n d ic io n am ien to . pues. S in em bargo.: Una vez más. Para usted. pero se une un poco co n lo qu e usted dice del archivo en el sentido freudiano. Es una hipótesis.É. por la sen d a de un in con s­ ciente hereditario y por tanto de una herencia filogenética. Ese A rc h iv o (c o n u n a A mayúscula) subvertiría incesantemente la autoridad del E stad o p atriárq u ico (el Estado soberano patriarcal) puesto que se piensa él m ism o co m o el p o se e­ dor de un poder arcóntico sobre el archivo. en Freud. R . É. m e p arece que el psicoanálisis tampoco sobrevivió al régim en com un ista. etcétera. usted p ro­ pone introducir una dimensión freudiana en la com prensión de la h istoria. al precio por otra parte de convocar la Ley sim bólica (del padre desh ech o y humillado) para que ocupe el sitio de la vieja soberanía autoritaria (d el tira­ no). la judeidad se vuelve el em blem a de una suerte de memoria perpetua de lo humano. C om o a propósito del derech o. A d e m á s. es condenado en nombre de su supuesta complicidad con el im perialism o am ericano. el adjetivo “burgués” es utilizado en to d as partes: se h a b la d e lite­ ratura burguesa. como usted dice. R. un “peso de impensado radical” que gobierna la relación de la m em oria co n el saber: una “impresión freudiana”. Los gran d es te x to s p o lític o s de Freud son una amenaza para la organización nazi. A d em ás. una memoria que Freud pien sa en térm inos darwinianos o lamarckianos pero que hoy podemos traducir de otro m odo. Entre inconsciente (freudiano) y judeidad. no existe simetría entre el nazismo y el com unism o. J.: Creo que esta ciencia calificada de “judía” lleva en sí u n a c u estió n tem i­ ble sobre el jefe y la organización política.: ¿Condenar una ciencia com o “cien cia bu rgu esa” es m en o s grav e? No. J. en una época en que ya no hay psicoanalistas en el país.

Q uestions pour Jacques Derrida". Fue la época llam ada del “C om ité secreto” .Desde e n to n c e s m e exp liq u é sobre ese libro y sobre la historia decisiva de mi relación con él en una co n fe re n cia ( “ A b rah am . de arte judío degenerado. Por eso designó a C arl G u stav Jung. el otro ” ). a la m anera de un pensador del Aufklärung som brío. du­ ran te la cu al Ernest Jon es. de próxima ap arición en G a lilé e ). Galliinard. el único no judío de ese grupo restringido. que por otra parte jamás se priv a de criticar a las Luces. yo p ien so com o usted que nunca consideró que el psicoanálisis fuera realmente una ciencia judía. p. D .: B ajo e l nazismo se habla de ciencia degenerada.: Freud osciló entre dos posiciones y. un no judío. no hice. Es cierto que. en ese m om ento. heredero de la H askala. A partir de 1913. hasta me manten­ go alerta an te tod a com unidad judía. etcétera. soy incapaz de reconstruir la lógica de la argumentación. Pero usted sabe que el propio Freud no excluyó la existencia de algo judío en el psicoanálisis. A lb in M ich el. Paris. J. com o jefe de su m o v im ien to (la IP a). En el M oisés. si se tratara realm ente de una producción . Pero delante del menor signo de antise­ m itism o. que padeció como una trai­ ció n . dictada durante un coloquio que se desarrolló en diciembre de 2 0 0 0 en el C e n tro com un itario de París ( “Judéités. Por eso n o reivindica su judeidad sino cuando es enfrentado con el an tisem itism o . París. a la que rechaza..j. con razón o sin ella.o aquella que creen poder atribuirme. de literatura degenerada. se sintió v íctim a de cierto ostracism o anti goy. quiso evitar una asim ilació n sem ejante. laico y ateo. y por razones estratégicas. Repentir et reconciliation”. quiso desjudaizar el psicoan álisis para convertirlo en la teoría universal de un inconscien­ te universal. 81 y passim.0 V éa se Jacq u e s Derrida. el sabio judío. Luego. A q u í encontram os su propio m odelo de la fidelidad infiel. él “decon struye” la n oción de pueblo elegido. Sartre dijo que el judío es producto del antisem itis­ m o.'5 1 S i fuera sim plem ente cierto. V éase tam bién “ Avouer l’impossible: ‘Retours'. 1954. Tratándose del psicoanálisis como ciencia judía. A pesar de estar desarraigado. en verdad cultivé el retiro. ( i. Freud su eñ a que el p sicoan álisis pueda ser “judío” . D. 51 Je an -P au l S artre. S ig u e sien do un hom bre de las Luces. Mal (¡’archive.) . n o n iego ni negaré jam ás mi judeidad. en C om m en t v i m ensemble’ . ningún esfuerzo sufi­ cie n te p ara volver a arraigarm e. R . H a c e m uch o tiem po.: In d epen d en cia y contradicción: no hay nada que comprenda mejor. Freud dio m archa atrás y de algún m odo se repliega en el gheto de sus d iscíp u los ju díos y vieneses. tras la separación de Jung. Reflexions sur la question juive (1 9 4 6 ). El. c it.D . contrariam ente a Yerushalmi. la que yo busco en mí -y eso se lee en tan tas se ñ ales. En un primer tiempo. ob. xxxvm " coloquio de los intelectuales judíos de lengua francesa.50 É. ja m á s cederá a cualquier retorno a una identidad judía de tipo religioso o étni­ co. 2001. pero no cree en ese sueño.

antisem ita o no. É. Y eso es v á lid o p ara las m u je res. el juram ento y el contrato.de ¡os otros. u n iv ersal. in clu so an te s que el antisem itism o instituyera esa m arca en usted. no habría necesidad de ser prim ero ju d ío p ara ser a sí e n g e n d ra d o p o r el otro . alg-U n o m arcó mi destino incluso an te s de q u e yo p u d ie ra p ro n u n c ia r u n a palabra. U sted se siente m arcada. e tc é ­ tera. si el ju dío fuera realm en te p ro y ectad o p or el a n tise m itism o . H ay una “ estructura” un iversal d e la e le c c ió n h e te ro ­ nóm ica: yo soy el único llam ado a h acer esto o aqu ello. E stoy m arcado incluso antes de saber hablar.52 ta m b ié n traté a c e rc a de la 52 D ’ailleurs Derrida (A rte-G loria. D isim étrica.: N o me atrevería a decir que es una m etáfo ra. p asivam en te. e n to d o c a so . d e las tra d ic io n e s judías de las que testim onia en su libro in m ed iatam en te d e sp u é s d e la gu erra. Y ésta no es la m ism a para usted que p ara alg u ie n q u e h a b ría n a c id o bretón. 20 0 0 ). Para mí. para un hom bre. p ero. “ a q u í e sto y ” . soy irre m p laz ab le e n el lugar de esta decisión. y p or lo ta n to se in scrib ió la m a rc a e n el cu erpo? J. in clu so a n te s d e te n e r que hacer ninguna elección. D. signado. incluso antes de mi n acim ien to . algo. ese es el sitio de ese problem a. an tise m ita o no. y q u e m u ch o s pensadores judíos querrían enlazar con aqu ella.) Sin em bargo. hace poco todavía en el film e de S a fa a F a th y ). V éase tam b ié n Ja c q u e s D errid a y S a fa a Fathy. pero sabe que una m arca h a b ía p re c e d id o y a tra v e sa d o su catolicism o. U ste d no fue circuncidada. U sted mism a. ese lazo. París. S a rtre p arece h a b e r re c o n o c id o la ig n o ­ rancia. lo qu iera o n o. en tener que responder “h em e a q u í” . si las hay. en el se n tid o lite ra l o fig u ral. q u e a c a b o d e e v o ­ car. Está afectada de ju d a ism o in­ cluso antes de que el an tisem itism o produzca o tran sform e e n u sted la id e n ti­ dad. A mi juicio. ja m á s se reducirá a una proyección del otro. 2000. usted no es se m e jan te a cu alqu ier c iu d a d a n o c a tó lic o . por no decir el d e sco n o cim ien to de la tra d ic ió n . esta r c irc u n c id a d o . por ejem plo. (A l final de su vida. asignado. M e cuesta m ucho trabajo la “d o ctrin a” de la ele cció n . a h í se tra ta d e o tra fo rm a de elección (que uno puede ben decir o no. Toumcr les mots. E sa h e re n c ia n o p uede ni renegarse ni denegarse. fui d e sig n a d o . d e Schibboleth a Circonfesión. Es lo que yo llam o la circun cisión . En cuanto a la ju deidad “de n ac im ie n to ” . h e tero n ó m ica. esa elección de cada uno da su p o sib ilid a d y su c o n d ic ió n a toda responsabilidad digna de tal nom bre. R . S e r ía cap az d e d e s­ plegar contra ella las peores so sp ech as pero. P ero en to d a s p arte s d o n d e hablé (abundantem ente. . de Glas a La tarjeta postal.: ¿Usted fue circuncidado. A rte-G alilée. p reced e a la p ala b ra . haber nacido judío y. aun que haya sido bautizada. eso es se c u n d a rio ).

aqu ella llam ada del corazón. de la excisión y en todas esas m arcaciones etno-religiosas del cuerpo. fieles o infieles. “ traum ática” . n o “ bar m itzv á".. sin o “c o m u n ió n ”. Freud n o quiso h a c e r c irc u n c id a r a sus h ijo s p orqu e era h o stil a las m arcas co rporales. a lg o esen cial corre el riesgo de per- 5’ Ja c q u e s D e rrid a o b se rv a q ue e n tre los ju díos de A rgelia casi n tinca se d ecía “circu n cisió n ” s in o “ b a u tis m o ” . Por lo tan to inten to interesarm e. Y. D . . R . É. .: M u c h o s ju d ío s. ni punto de com paración con ella). p ara que exista esa m ar­ c a c ió n a n te rio r a la p alab ra. El subraya que la circ u n cisió n garan tizó la perd urab ilid ad y la super­ v iv e n c ia del p u eb lo ju d ío . ob.: S i m e hu bieran en señ ad o de u n a u otra m an era que h ab ía n acid o en una fa m ilia ju d ía. en efecto. ja m á s v a cila b a en se ñ a la r su judeidad p ero ta m b ié n p re te n d ía ser un "ju d ío in fiel” .: P ero. com o la excisión de las m ujeres (que se practica m asivam ente en el m undo. J. c it. D .4 En C irco n fessio n . insisto en eso . A c e p ta ­ ba la h e re n c ia in tele ctu a l del ju d aism o . tiene efectos originales.53 E sas inscripciones n o se realizan en cualquier lado. R . ¿puede so sten erse h o y una p o sición sem ejan te? L o s ju d ío s o rto d o x o s. r . hab ría sid o eq u iv alen te. y que considero una agresión m u ch o m ás violenta.’ 4 É. Lo recu erdo en C irc o n fe sió n . ni siqu iera ser un h om bre.re tó rica qu e desd e siem pre trabaja en el cuerpo la literalidad o el valor trópico de la circ u n cisió n : la circun cisión del sexo. “física” .: L a c irc u n c isió n n o es e sp e cífica a los ju d ío s sin o qu e se c o n v irtió en esa m a rc a a la q u e se d e b ería re n u n c ia r si uno fuera freud ian o. M e intereso. p. de los lab io s y la len gu a. una cuestión que no dejará de ser som etida. le J. sobre todo S p in o z a . en m í y afuera.. tanto en la figura general y univer­ sal de la circuncisión. 72. es bien sabido que la circuncisión literal. com o la pen a de muerte. ob. H ay dem asiado que decir al respecto. de efectos mortíferos. pp. en todo caso irreversibles y mucho más graves que la circuncisión. : Pero si n o hubiese sido circuncidado ¡se sentiría judío de la m ism a m anera! j. y n o n ece sariam e n te los m en os refin ados de ellos. c it. Ja c q u e s D errida aso cia in cesan tem en te el recuerdo de la circu n cisión al d e la m u e rte y la a g o n ía de la m adre: Esther G eo rgette Safar Derrida. S in em bargo. cada vez más. Para las ch icas tam bién . en lo que h a c e qu e n o se n ecesite ser lite ra lm e n te circu n cid ad o . i. etcétera. en to d as las fig u ras d e la circu n cisión . a debates “globalizados”. h ab laro n de la circu n cisió n . V éase C ¡Konfession. D . N o d ig o e sto p ara borrar u n a m arca qu e re alm en te existe. 192-1^3.: d irá n q u e si se a b a n d o n a la circu n cisió n .

si se abandon a la circuncisión (li­ teral o figural. ya que esas tres religiones son poderosam en te. observo que el p sicoan álisis está por el momento prohibido en el mundo árabp-islám ico. Acts of Religion. y h acia la universalidad de la diferencia sexual. por desgracia. pero nuestra ‘c ultu ra’ com ún. En otras palabras.: Yo tendría una tendencia a pensar que es posible ab an d on ar la circun ci­ sión pero no el falocentrismo. “O nce More. que querría abolir toda form a de función simbólica mediante una suerte de deconstrucción sin lím ites. Jacques Derrida subraya sobre todo: “N osotros representam os y hablam os cuatro len­ guas diferentes [el alemán. Ese aban d on o vale tam ­ bién para el cristianismo. Más vale un padre deshecho de su autoridad tiránica. .. En el prim er capítu lo de Foi et savoir. Routledge. en el sentido en que Freud lo co n virtió en la Ley del padre. aun­ que de diferente manera. falocéntricas. de una soberan ía que no es ya la de la tiranía sino de su transferencia hacia lo sim bólico.tan tem ible como el falocentrismo que pretende derogar. N o hay n ingún m usulm án entre nosotros. hasta su privilegio a m enudo negado. un padre deconstruido. a pesar de sus buenas intenciones. que un poder absoluto -y forzosam ente so b e ra n o . el falocentrism o y la cir­ cuncisión relacionan al islam y el judaism o. Londres.derse para el judaismo. para ser m uch o más moderna que el “posmodernismo”. T am p oco ningún repre­ sentante de otros cultos. O n ce More: Derrida. en el islam. Les deux sources de la “religion" aux limites de la simple raison. una ley surgida de una soberanía deshecha. donde se reproduce una in tervención ofrecida en Capri. Más generalm ente. el francés.atribuido a las madres: un poder tanto más “fálico” cuanto que se ejercerá com o una revancha y sobre todo como el simulacro de una conquista de la fem inidad. ya imposible. aunque algunos profesionales lo ejerzan e intenten institucionalizarlo (en Ma55 Véase sobre todo Jacques Derrida. the Je w ”. p ien so que el antifalocentrismo militante siempre está condenado. a valorizar un poder maternalocentrista . es decir. T h e A rab . apenas judeocristian a. uno se en cu en tra en la se n d a de un a b a n d o n o del falocentrismo. correrán el riesgo de ser las propias mujeres. o del goce ilimitado cuyas principales víctim as. humillado y consciente de la necesidad del rebajam iento de su an tigu a sobera­ nía. y para retomar su com paración entre el par ju deo-islám ico (negado) y el par judeo-cristiano (afirm ado).o n ih ilista . pero todo se juega en torno de la letra. En todo caso.55 É. S e ñ a lo a! resp e cto la notable introducción de Gil Anidjar. el español. Al respecto. a largo plazo. por lo menos para esta discusión prelim inar. Esto valdría a fortiori para la excisión. digá­ moslo. A m enudo subrayé la irreductibilidad profunda del par judeo-islám ico. tanto en el judaism o com o en el islam ). es más manifiestamente cristiana. cit. ¡Ninguna m ujer!” (ibid. ob. 2001. el italiano]. en Jacques Derrida. p. Hay que salir e n to n ces de esta simetría y no oponer el antifalocentrismo al falocentrism o. R. en el m om en to en que debe­ ríamos empezar por volver nuestra mirada precisam ente hacia el islam . frente al par confusamente acreditado del judeo-cristianism o. Foi et savoir. 13).

Me gus­ taría m u ch o que las m ujeres. eso no cam bia nada. en vías de volverse om nipotentes en las socieda­ des dem ocráticas. la ley del padre aún es opresiva y no “edípica” . y h a sta m ás tem ible todavía que el de los padres tiránicos. sobre todo). no hay que confundir islam e islamis­ m o . la libertad de hablar en su nombre.: ¿Y si suspendiéram os el diálogo con esa pregunta. D . Sin embargo. y sobre todo la represión de lo fem en in o que pone en práctica. es indisociable del ejercicio de la libre asociación que caracteriza la cura freudiana. com o usted lo dice. Véase Jo sef Breuer y Sigmund Freud. Por tanto. hay que distinguir el islam espiritual (islam ) del islam p o lítico .: N oso tro s lucham os por la igualdad y la em ancipación. es sabi­ do. El hecho de que esta a lie n ació n sea inconsciente la hace m ás tem ible todavía. si se invierte la jerarquía p ara atribuir a las m adres el antiguo poder de los padres. (Bertha Pappenheim su verdadero n om b re) la invención de la cura por la palabra. Foi et savoir. atribuyan un nuevo lugar a esos padres que aceptaron la herida n arcicística del reparto de sus viejos privilegios. París. Pero la experien­ cia p sico an alítica m uestra que el poder que ejerce la madre sobre el niño y el la ctan te puede resultar igualm ente destructivo. rUF. Es la hipótesis propuesta por Fethi Benslama en su in tervención sobre “L a repudiation originaire". a mi entender. precisam ente por esta razón.rruecos y el Líbano. numerosas m ujeres h an dejado de llevarlo o luchan para hacerlo. pero éste se ejerce en nombre de aquél. que fue “ inventada” por una mujer. El islamismo es un a versión política del islam. D. n ation alités. R . les prohíbe simbólicamente h ab lar en su nom bre. En este mundo. 14). 1956. no hay que olvidarlo. É. Pero en efecto. ob. Etudes sur !’hysteric (1 8 9 5 ).5 7 j. y contrariamente al mundo ju deocristiano.. se atribuye a A n n a O . cit. deconstruida. Puede imaginarse que el psicoanálisis. Por otra parte. ¿qué les v a a ocurrir. y por lo tanto de interrogar la esencia de su propia alienación . 56 “El islam no es el islam ism o. en “ Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. 57 En la h istoria “ m ítica” del psicoanálisis. desde el punto de vista del psiqu ism o.: U ste d es m ás lacan ian a que yo. ob. De no ser así. y qué v a a ocurrir a los hom bres? J. y sin duda daría más que pensar que una res­ puesta de mi parte.56 el cuerpo de las mujeres en el islam de hoy padece esa tiranía. desh ech a. y esa es la grave cuestión del nom bre” (Jacques Derrida. en parti­ cular b ajo la form a del “velo” que. que es la suya? En el fon do sería bastan te gracioso. A unque. Idiom es. cit. si logra im­ p lan tarse en el m un do islám ico. sirva para deshacer o deconstruir dicho sistema. décon struction s”. p. .

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........................................ ^ 29 3... P olíticas de la d iferen cia... 57 5................................. Penas de m u erte .....................................................................................................índice P r ó lo g o ..... Im previsible lib e rta d ................................................ F am ilias d e so rd e n a d a s.............................................................................................................. A c e rca del antisem itism o ven idero...................................................................................... El espíritu de la R e v o lu c ió n ....................................... 4 3 4.......................................................... ^ 9................... 73 6 ........................119 8 .............................................................. E logio del p sic o a n á lisis..................................... 181 .....89 7... V iolen cias co ntra los an im ales.............................................................................. E scoger su h e re n c ia........................ 2.... 7 1..........................

Viel 1444. . Ciudad Autónoma de Buenos Aires.. en los Talleres Gráficos Nuevo Offset. qué. Argentina. de Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco. se terminó de imprimir en el mes de junio de 2009..Esta edición de Y mañana..

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