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M é x ic o - A r g e n t i n a - B r a s i l - C o lo m b ia - C h i le - E sp aña E s ta d o s U n id o s de A m é r ic a - G u a t e m a l a - P e r ú - V enezuela

Primera edición en francés, 2 0 0 1 Primera edición en español, 2003 Segunda edición en español, 2009

Roudmesco, Elisabeth y m añana, qué... / Elisabeth Roudinesco yjaeques D errida. 2a ed.- Buenos Aires : F o ndo de C ultura E co nóm ica , 2009. 216 p . ; 23x15 cm. IS B N 978-950-557-811-5 1. Filosofia M oderna. I. Derrida, Jacques II. T ítulo C D D 190

T itulo original: De quoi demain... IS B N original: 2-213-60707-9 . © 2001, Libraire A rthém e Fayard et É ditio ns Galilée

D. R. © 2002, F o n d o

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C ultura E

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E l Salvador 5665; 1414 Buenos Aires fondo@ fce.com .ar / www.fce.com.ar Av. Picacho A jusco 227; 14738 México, D . F.

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Im p re s o e n A r g e n t i n a - P r in t e d
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Hecho el depósito que marca la ley 11.723

3 1“E spectro siem pre o c u lto que lado a lado nos sigue. na es la gran cosa!/¿De qué estará h e c h o el m añana 2 Agradezco a C o le tte Ledannois por la rapidez y la calidad de su trabajo. según la fam osa fórm u la inglesa extraída de la literatura llamada de “in ic ia c ió n ”. se h a lla en estado de crepúsculo. P ero muy p ro n to com prendí que “el ejercicio sería prove­ ch o so ”. i. Luego. pp. Las n otas redactadas por Ja cq u es Derrida llevan la m ención J . d escu brim ien tos de u n o por el otro. cada uno de nosotros volvió a trabajar el e scrito para fu nd irlo en un verdadero texto. C u an d o propuse e ste d iá lo g o a Jacques Derrida. Bibliothéqiie de la Pléiade.amenazaban con d ejarm e sin voz. G allim ard . Y como introduc­ ció n subraya: “H oy to d o . un texto a dos manos. Fruto de u n a larga h isto ria. y es retomada por un personaje de Frit: Lang en Les contrebandiers de Moonfleet ( 1 9 5 4 ) .Prólogo “¿De qué estará h e c h o el m añan a?”. t./¡Y que llamamos mañana!/¡Oh! ¡Maña­ V ictor Hugo. sorpresas.a s í com o la sabiduría adquirida a lo largo de tantas c o n feren cia s d ictad as por todos los confines del m undo. en suma. en: Les chants du crépuscule ( 1 8 3 5 ) . su audacia frente a ciertos proble­ mas de n u estro tiem p o . 1964. ’ S e la en cu en tra en R o b ert Luis Stevenson . una suerte de com p licid ad sin com placencias.D . L a palabra v iv a fue prim ero grabada y luego transcripta2 para permitir un prim er pasaje de lo oral a lo escrito. A s í se e n u n cia n diferencias. la p o te n c ia de su razonam iento. ¿De qué índole es ese crepúsculo. ta n to en las ideas com o en las cosas. y se responden sin op onerse re a lm e n te . interroga V ictor Hugo en uno de sus poe­ mas de Les chants du crépuscule [Los cantos del crepúsculo]. tem ía que la admiración que sien to h a c ia él fu era un ob stácu lo para la realización del trabajo. este d iálogo responde a la d efinición clásica del género en filosofía y en las hu m anidad es e n general: un intercam bio cuya lógica se construye con el correr de dos discursos que se cruzan sin fusionarse jam ás. dos maneras singulares de expresarse en una m isma lengua. cuyo primer m om ento se remonta a treinta años atrás. en la sociedad com o e n e l individuo. puntos de convergencia. qué lo seguirá?”1 E ste fue nuestro punto de partida.838 y 811. París. interrogaciones. Sus dotes de orador. “Napoléon II”. donde co h a b ita ra n dos “idiom as”.

En el segu nd o tra ta m o s a c e rc a de los múltiples usos. en el q u in to . para interrogarnos. histórica. É. Privilegié nueve temas. En el te rce ro en ca ra m o s el p ro b lem a d e las trans­ form aciones de la fam ilia o c cid en ta l. Luego.S Y MANIAN A. Q U E. de la n o c ió n de d ife re n c ia (sexual. En una sexta parte interpelam os el espíritu de la R e v o lu ció n tras el fracaso d el c o m u n ism o . pasam os a un a re fle x ió n so b re la lib erta d hu­ mana. “é tn ica ". p sico a n a lítica . literaria. n u estra r e fe re n c ia com ún a todo lo largo de este diálogo. e tc é te ra ). cultural. El libro cu lm ina c o n un elo g io d el p sico a n á lisis. A mi ju ic io . cad a u n o de ello s es el o rig e n de una o varias de las grandes in terro g acio n es que a tra v ie sa n n u estra é p o ca . uno a la actu alid ad de la p en a d e m u erte y su n e cesa ­ ria ab olición . tan desprestigiada hoy. en am bos lados del A tlá n tic o . que res­ pondemos con una reflex ió n donde se m ezclan varias a p ro x im a c io n e s : filosófi­ ca. en el cu arto cap ítu lo . el otro a las form as m o d ern as de u n a n tis e m itis m o p resen te y venidero. sobre los d erech o s de los a n im a les y los deberes que el hom bre contrae para co n ellos. L os dos ú ltim o s cap í­ tulos están consagrados. . En el prim er cap ítu lo ev ocam os la c u e stió n de la h e r e n c ia in te le c tu a l de los años setenta. p o lítica . R.

París. Louis A lthusser. 1 9 7 6 J. La d eco n stru cció n es “lo que ocu rre”. c a st.3 9 5 . e l térm in o “d eco n stru cció n " está tom ado de la arq u itectu ra. 1 9 9 7 ). 195 5 [Trad. c o n la ayuda del m ism o m aterial que se desplaza. M aspero. En su definición derridiana. G allim ard. 197 2 [Trad. A l m ism o tiem po. V é a s e "L e ttr e à un am i jap o n ais” ( 1 9 8 5 ) . B arcelo n a. G a llim a rd . D e algú n m o d o . P lon . Les mots et les choses. G a lilé e . M e parece que esta proscripción es estéril y conviene encarar nuestra ép oca d e un a m anera muy diferente. 1 9 8 7 .: Para leer “ElCapital". 3 8 7 . H oy es de b u e n to n o reprobar a los pensadores de los años setenta y exigir de quienes los re iv in d ica n un “d eber de inventario” o. S ig lo XXij. M in u it) [Trad. un “arrepenti­ m ien to ”.: Historia de la locura en la época clásica. Histoire de la folie à l’äge classújue (1 9 6 1 ) . el rechazo de las libertades dem ocráticas y una profunda incredulidad para co n el hu m an ism o. P arís. Jacq u es L a can . peor aún. sobre to d o las de C lau d e L évi-Strauss. re m ite a un tr a b a jo d e l p e n sa m ie n to in c o n sc ie n te ( “eso se deco n stru y e") y que consiste en desha­ cer. cast. 19 9 9 [. S ig lo xxi. U s te d es e l h e re d e ro d e las obras m ayores de la segunda mitad del siglo. una lengua llegada a su p e rfe c c ió n se h a d e co n stru id o y a lte ra d o por sí m ism a por la sola ley del cam b io n atural del esp íritu h u m a n o ". B a rce­ lo n a. ca st. Esta consiste en “escoger su heren­ cia ”. M é x ic o . M ic h e l F o u ca u lt. e l c u lto d el esteticism o. signadas por la coyuntura tan particular del “estructuralism o”. Tristes Trofiiques. q ue se h a c e m o v er c o n fin e s d e re co n stru c c io n es m ovibles. . U ste d “d e co n s tru y ó ”1 esas obras.: De la gramatología. u n sistem a de p en sa m ien to h eg e m ó n ico o d om inante. M ich el F o u ca u lt. 1 9 6 6 [Trad. S e u il. Inventions de l'aucre. E n el gran d iccio n a rio de É m ile L ittré puede leerse: “La erudi­ c ió n m o d ern a n o s te s tim o n ia que e n u n a co m a rca del inm óv il O rie n te . C a n tid a d d e e lla s su rg iero n de los sistem as de p en sa m ien to hoy rechazados. según sus propios térm inos: n i aceptarlo todo ni barrer co n todo. a par1U tiliz a d o p o r Ja c q u e s D errid a p o r prim era vez en 1 9 6 7 en D e la grammatologie (París. etcé tera . P aid ós. un apego a cierto formalismo de la lengua. A las obras de d ich a época. de la m etafísica (o c c i­ d e n ta l) e n la m ism a len g u a e n q u e se en u n cia . L o u is A lth u s se r. ca st. e n Psyche. pp.1. del logos. 1987]. Escoger su herencia E l is a b e t h R o u d in e s o o : A n te to d o m e gustaría evocar el pasado. 1985). 1 C la u d e L é v i-S tra u ss. c a st. Ja c q u e s L a c a n .: Escritos. Fo n d o de C u ltura E con óm ica. París. a q u ello d e lo q u e n o se sa b e si llegará a d estin o . M é x ico . nuestra historia com ún. Pour M arx.: Tristes trópicos. ca st. d e c o n s tru ir es resistir a la tiran ía del U n o . París. sin d e stru irlo ja m á s. Écrits.: Las palabras y ¡as cosas: una arquelogía de las ciencias hum anas . P la n eta -D e A gostini. 1 9 6 5 [Trad. París. Jacques Derrida le c o n fie re un uso g ra m a tica l: el té rm in o designa en to n c e s un trastorno en la con stru cción de las p alabras e n la frase. [Trad. París. S ig n ific a d e p o sició n o desco m p o sició n de una estructura. se rep rocha desordenadam ente: la valorización excesiva del espíritu de rebeld ía. M adrid. 1 9 6 6 . Sig lo xxi.2 C o n ellos y en vida de ellos.

Points de suspension. 139.5 revista del Partido C o m u n ista francés. 199 4 .. pero no dogmática.3 co m o todos los estu­ diantes de letras de mi generación que se interesaban en la literatura de van­ guardia. Rubí. tir de sus libros. cast.7 3 Jacques Derrida.4 Luego. Fayard. por el destino de una “letra” o de un significante. organizado en la prima­ vera de 1970 por La Nouvelle Critique. no recibirla literalm ente. Se entregó a un trabajo de com entario de textos al tiem po que reivindicaba la importancia que tenían para su evolución las enseñanzas de Edmund Husserl. 1994. Change. De aquí proviene la idea de que la m ejo r m anera de ser fiel a una herencia es serle infiel. sin tratar de aniquilarlas. V éase tam bién L'incouscknt et ses lettres. Editorial del h om bre.6 De igual modo. cast. Jacques Derrida me respondió en Positions. Action Poétique. alrededor de 1967. 4Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. sus contradicciones. Madrid. París. A l tiempo que respetaba el com prom iso p o lítico de Je a n -P a u l Sartre. Luego me sen tí más cerca de usted y pensé que había tenido razón de h acer hablar las obras e n el interior de sí mismas. París. Fue en esa época. y finalmente por la existen cia del in co n scien te e n el sentido freu­ diano. 5 Este coloquio reunía a intelectuales de todas las tendencias. déconstructions”. Histoire du structwalisme. 1989]. París. lo critiqué a usted por considerarlo “infiel” a esa h erencia que deconstruía.: Posiciones. Valencia. sobre todo en el segundo coloquio de Cluny. nuestra generación criticaba su resistencia a enfren tar la cu estió n del incons­ ciente en la formación de un sujeto y su hum anism o del su jeto “p len o ”. Fundam entos!. Galilée. A nthropos. 1998. París. sino más bien pescarla en falta. en Lécriture et la différence. de Martin Heidegger o de Emmanuel Lévinas.: La batalla de cien años: historia del psicoanálisis en Francia.. 1998. y François Dosse. o incluso por una escritura anterior a la palabra. es decir. 13. Lécriture et la différence. d ice e n una entrevista de 1983. fiel en la medida de lo posible”. París. Q l'F. cit- . II (1 9 8 6 ). Por mi parte. La subversión consistía en to n ces en afirm ar que el sujeto humano está determinado por el lenguaje. por fu n cio n es sim bólicas. Pre-Textos. cuando yo em pecé a leer sus obras. M inuit. Seuil. 1972 (Trad. cast. La D écouverte. trans­ parente a sí mismo. yo pretendía ser fiel. com o una totalidad. y sobre todo De la gramatobgía y La escritura y ¡a diferencia . Idiomes. París. sus márgenes. y más p articu larm en te a escri­ tores cercanos a tres revistas: Tel Quel. p. sus blancos. acerca de Lévinas. en la lingüística estructural surgida de Ferdinand de Saussure y de Roman Jakobson. nationalités. captar su “m om en to d ogm ático”: “Yo me siento heredero. 1975. usted se "explicó” -tie n e m ucha a fició n por ese verbo-. ob. 1967 fTrad. 2 vols. 1992. en Cahiers 1 nursignes. t.5 4 4 -5 4 5 |Trad. N arré este episodio en Histoire de la psychanalyse en France. a través de sus fisuras. De la grammatologie. Généalogies.: La escritura y la diferencia. “V iolence et métaphysique” (1 9 6 4 ). Fayard. 7Jacques Derrida. Mame. d ice que él “se e n c u e n tra en una relación de infidelidad y de fidelidad a la ontologia”. Véase tam bién “Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. ob. 19761‘ Jacques Derrida. París.10 Y MAÑANA. En esta oportunidad presenté una ponencia en la cual mostraba que las tesis de Derrida estaban inspiradas en una visión heideggeriana de lo arcaico cercana a las de Carl Gustav Jung. cit. pp.

Por lo demás. Pero. y tal vez no sea deseable. se disciernen las señales. para desacreditar a cualquier precio. Para volver al punto de partida. el resto de los protagonistas de esta escena h an m uerto. porque con excep ció n de Claude Lévi-Strauss. y cada ve: más. JACQUES D errid a: Fiel e infiel. como una imagen en un espe­ jo . Así que estoy listo para seguirla. a través de la deconstrucción. ¡cuánta razón tiene! A menudo me veo pasar muy rápido ante el espejo de la vida.8 De alguna m anera. con frecuencia feliz. En resumen. más recientem ente. vemos cóm o pierden el aliento -pero sin exagerar.Los verdaderos adversarios del pensamiento de dicha época aparecieron posteriorm ente. S in duda. 9 lacques D errida es el autor de [> k o n i. siempre me reconocí. 1^>6. S in duda. no solamente mi trabajo.los esfuerzos compulsivos. tengo ganas de decir que está triunfando. en ocasiones igualmente inquietan­ tes. Al explicarme de manera insistente sobre sLuc Ferry y Alain Renaut. Para nada tengo el mismo senti­ miento que usted. de cierta legitim ación. Y todo ocurre com o si. salvo en la alusión al triunfo. París. sino como los portadores de una palabra viva. A l respecto. y sin duda porque es un heredero fiel e infiel.9 A l respecto. del psiquismo y de la historicidad que usted contribuyó a poner en marcha. cuando Luc Ferry y A lain Renaut publicaron un libro que tuvo una gran repercusión: La pensée 6 8 . . no com o ídolos. usted lograra hacerlos vivir y hablar. arriesgaré algunas generalidades sobre la noción de herencia. de manera cada vez más asumida. en la figura del heredero. y no lo digo por cortesía o modestia. Es cierto. a los que se añaden cuantiosos prefacios e in terv en cio n es en obras colectivas I articipó en alrevledor de un centenar de entrevistas. Gnllimatd. y para acompañarla en este diálogo. en ocasiones tengo la impresión de que el mundo de hoy se le parece y se parece a sus conceptos. en 1986. M e atrevería a decir que hasta es el sobreviviente. ¿cómo hablar de “triunfo"? No. el proceso de d escentram iento del pensam iento. ya se trate de la vida o del trabajo del pensam iento. Sin duda. asume en el mundo de hoy la posición de intelectual universal que antaño fue la de un Zola. La fvnscc 6$. con frecuencia patéticos. luego.» de cincuenta libros. que nuestro mundo está deconstruido y que se ha vuelto derridiano al punto de reflexionar. com o la silueta de un loco (cómico y trágico a la vez) que se mata siendo infiel por espíritu de fidelidad. sino toda una configuración a la que éste pertenece (aunque me vea obligado a rei­ vindicar aquí un triste privilegio: yo atraigo una agresividad más tena: y encar­ nizada). encarna una nueva forma de disidencia que su palabra y sus obras (traducidas a más de cuarenta lenguas) llevan de un extrem o a otro del mundo. por supuesto. hoy es usted el último heredero de ese pensamiento que resultó tan fecundo. de un Sartre. atemorizados o desesperados. el paisaje ha cambiado.

por esa reinterpretación de la circunstancia del don. N o dejar a salvo: salvar. por consiguiente transformar. criticar. y de la filiación en general. N o escogerla (porque lo que caracteriza la herencia es ante todo que no se la elige. por algún tiempo. el heredero siempre debía responder a una suerte de doble exhortación. Pero bien ve por qué soy sensible a lo que dijo de la ausencia o la renuncia de toda aniquilación. luego seleccionar. Siempre -e n la medida de lo posible. ya se trate por otra parte de memoria filosófica. de un pasado a la medi­ da. reafirmar siempre la herencia es el modo de evitar esa ejecución. desplazar. la vida. para salvar la vida (en su tiem po finito). llegué a pensar que. habría que partir de esa contradicción formal y aparente entre la pasividad de la recepción y la decisión de decir “sí”. hasta de la filiació n . indemne. no dejar a salvo ni siquiera eso que se dice respetar ante todo. sino reactivarla de otro modo y mantenerla con vida. tal vez. y no a la inversa. es preciso hacerlo todo para apropiarse de un pasa­ do que se sabe que en el fondo permanece inapropiable. de la precedencia de una lengua. a una selección. un acontecimiento.me prohibí herir o an i­ quilar. Incluso en el momento en que -y es la otra vertiente de la doble exhortación. pero sin ilusión sobre una salva­ ción final. no dejar intacto. es preciso (y ese es preciso está inscripto en la propia herencia recibida). a una elección. QUÉ. Tanto la suya como la del otro: firma contra firma. Y después de todo. ¿Qué quiere decir reafirmar? N o solo aceptar dicha herencia. Por lo tanto. Pero no utilizaré ninguna de esas palabras sin rodearlas de comillas y precauciones. Imagínese a un loco del pasado. Comenzando por la palabra “vida”. Mi deseo se parece al de un enamorado de la tradición que quisiera librarse del conservadurismo. es ella la que nos elige violentamente). Precisamente. H a ­ bría que pensar la vida a partir de la herencia. ese concepto o esa figura del legatario. el imprevisible por-venir. reinterpretar. Sí. pues. por supuesto. la historia. o sea. a una asignación contradictoria: primero hay que saber y saber reafirmar lo que viene “antes de nosotros". sino escoger conservarla en vida. lejos de una com o­ didad garantizada que se asocia un poco rápido a dicha palabra. la nostalgia.esa misma herencia ordena. Doble exhortación con trad icto ria e in có ­ moda. y que por tanto recibimos antes incluso de elegirlo. intervenir activ am en te para que tenga lugar una transformación digna de tal nom bre: para que algo ocurra. pero un loco que tem a la añoranza. de un pasado que ya no sería un presente pasado. el culto del recuerdo. y por “radical” o inflexible que deba ser una deconstrucción. todavía. a la desmesura de una memoria sin fondo. loco de un pasado absoluto. Esa reafirmación que al mismo tiempo continúa e interrumpe se asem eja. y com portarnos al respecto como sujetos libres. interpretar. a una decisión. el ser-en-vida. por lo menos. de una cultura. filtrar. se define acaso por esa tensión interna de la heren cia.12 Y MAÑANA. En el fondo. para ese heredero que sobre todo no es lo que se llam a un “herede­ .

en efecto. Unica­ m ente un ser fin ito hereda. de manera selectiva. es una incautación.). En los textos “deconstructores”. acoger lo que viene antes que nosotros y sin embargo reinterpretarlo. el concepto (Begriff) nombra el gesto de una aga­ rrada. “dejar vivir”. a dejar caer. se h ace agarrar y se deja agarrar en lo que comprende y toma en cuenta. y su finitud lo obliga. a preferir. Es decir.ro”. En latín o en francés así com o en alemán. Jamás hablo de lo que n o admiro.) . se trans­ formó en un eslogan.** C onciern e a los límites del concepto. hace un gran consumo de los conceptos que produce así com o de los que hereda. Inclu* El giro utilizad o es s ’en prendre. Lo obliga a recibir lo que es más grande y más viejo y más poderoso y más duradero que él. a mi cuenta y riesgo.) * * * En el original: “la prise ou la maltrise conceptuelle". la admiración. aquellos con los que “se las agarra”. ¿no le parece?* Esta “m anera” de hacer va bien con una deconstrucción que se agarra. sin amor. Pero nada es posible. Justamen­ te para responder al llamado que lo precedió. es porque da fe de nuestra finitud. qut se fait prendre et se laisse prendre cLms ce q u e lle com prend et prend en consicieríUíon tout en s’en cprenant". Comienza por homenajear aquello. al tiem­ po que se prenda de ello. La deconstrucción es considerada hiperconceptual. muy intraducibie manera de la lengua francesa. del T. (N . El concepto de responsabi­ lidad n o tiene el m enor sentido fuera de una experiencia de la herencia. e intento replicar entonces limitándome a posturas impersonales o de interés general. siempre hay un momento en que declaro. Saber “dejar”. y ciertam ente lo es. el reconocimiento y la necesidad de ser fiel a la herencia para reinterpretarla y reafirmarla intermi­ nablem ente. nada tiene interés. (N. “Agarrárselas” es una muy seduc­ tora.*” Entonces intenta pensar el lím ite del concepto. (N .) * * E n to d a esta frase h ay un juego en tre prendre y s ’eprendre (agarrar y prendarse). e tc . tan to en su nombre como en el del otro. saludar la vida. pero solo hasta el punto en que cierta escritura pensante excede la agarrada o el dominio conceptual. si prefiere esa palabra. para responderle y para respon­ der de él. Pero la misma finitud obliga a escoger. Si la herencia nos asigna tareas contradic­ torias (recibir y sin embargo escoger. hasta padece la experiencia de este ex­ ceso. más necesarias que conozca. y lo que quiere decir “dejar” es una de las cosas más bellas. la deuda. co n la mayor sinceridad. salvo si alguna polémica (de la que nunca tomo la inicia­ tiva) me obliga a hacerlo. nada me parece deseable sin ella. A co n ti­ n u a ció n la v ersió n o rig in al: “une ¿¿construction qui se prend. a excluir. que he escrito acerca de los autores de los que usted habló. en el sentido más poético de lo que. del T . am orosam ente se deja exceder. el don y el perdón. a sacrificar. del T. en apariencia encarnizados. Ella gobierna dos gestos a la vez: dejar la vida en vida. por desgracia. Es como un éxtasis del concepto: se lo goza hasta el desborde. más arriesgadas. hacer revivir. Muy cerca del abandono. La experiencia de una “deconstrucción” nunca ocurre sin eso.

Yo comencé a escribir entre 1962 y 1966. Aunque pueda parecer eclecticismo (pero no había ni la sombra de eclecticism o en todo eso. allí donde se cruzaron en el tiempo. con el predominio del modelo lingüístico en Lévi-Strauss y en Lacan. QUÊ. la r e p e ti­ ción un poco jubilosa de viejos gestos filosóficos. Uno es responsable ante lo que lo precede pero tam bién ante lo venidero. Descartes o Kant. y . com o una herencia. cierta ingenuidad. Pero ese momento fue también el de lo que usted llam ó el “sistem a”. de una “pertenen­ cia” común que queda por definir y que se siente más -in c lu so un poco dema­ siado. para mí se trataba de heredar. me sentía muy profundam ente de acuerdo con el gesto de cada uno de ellos. Vamos a seguir. más cerca toda­ vía.14 Y MAÑANA. Pero como usted eligió privilegiar lo que nos es com ún. Delante dos veces. de la forma sistémica. Lo hice por todos aquellos que acabam os de nombrar. de Lyotard. pero en nom bre del nombre legado. so antes de decir que uno es responsable de tal herencia. el heredero está doblem ente endeudado. No hablo solamente de Husserl o de Heidegger. de Althusser. o sea. sentía la fecundidad y la legitimidad de tal gesto. Pero no por eso dejaba de percibir el precio que habría que pagar. de Lévinas. cualquiera que sea la com plicación con que.en el extranjero que en Francia). en Francia. delante de lo que debe de una vez por todas. y. de un modo siempre único. sino un nuevo pensam iento del sistema. siempre hay un m om ento en que yo señalo la alianza. en respuesta a empirismos. y que por tanto aún está delante de uno. de ser posible! Tratándose de los años setenta a los que usted aludía. quiero decir. en línea de puntos. de punta a punta. en efecto. el "responder a”. de Foucault. a un m om ento de la historia en el que ya se habían elaborado grandes obras que estaban presentes en el campo de la filosofía. justamente. en los pensamien­ tos filosóficos anteriores. afectaban a dicho modelo. Por cierto. se trata de otro lugar de la afinidad. por diferente que fuese. de dar respuesta a una herencia. fir­ mar de otra manera. ya se trate de los de Platón. algunos momentos de nuestros itinerarios respectivos. hay que saber que la responsabilidad en general (el “responder de”. cuando el estructuralism o era no solo un pensamiento sistemático. el “responder en su nombre") ante todo nos es asignada. ¡y anticipar el mismo nombre! ¡Inventar su nombre. sino. me siento feliz de que esta entrevista comience así. de Deleuze por supuesto. en ese momento. Hegel o Heidegger. Por eso. más cerca de nosotros. a positivismos u otros “obstáculos” epistemológicos. Siempre se trata de una suerte de anacronía: anticipar en nombre de aquello que se nos anticipa. Se podrían encontrar otros ejemplos. por supuesto. esta doble ley se verifica. de Lacan. la sumisión un poco h ip n ó t ic a a una historia de la metafísica cuyo programa me veía conducido a descifrar. si se tiene a bien seguir mis textos desde el comienzo. como a menudo se decía. cada uno a su manera. de Lévi-Strauss. A fines de los años sesenta. y.

Casi nunca escribí sobre tal o cual autor en general. También aquí intentaba -cosa que siempre me esfuerzo por hacer. herir o debilitar la fuerza o la necesidad de un movimiento.1 1 Se trata de un homenaje: el día en que el estructuralismo haya desaparecido como fuerza creadora habrá que hacer el duelo pero también evaluar su lugar en la historia de la civilización. la respuesta deconstructiva a obras como las de Foucault.para “deconstruirlo”. oh. 127. oh. y el término remite por extensión a la manera de expresarse propia de una época. Y diferente con cada texto.: Tengo la debilidad de valorar ese gesto. abandonando sus obras y signos sobre las playas de nuestra civilización.. Roudinesco expresa en la primera oración de la nota. respetando siempre la exigencia estructuralista. Lo que me importa es más bien la distribución de las fuerzas y los motivos en tal o cual obra. En ese momento.querría que la deconstrucción sirviera para denigrar. A pesar. Solo se le aparece al otro y a uno le vuelve únicamente en destellos de locura que reúnen la vida y la muerte”. de un grupo social. o a través de la “subversión” de la que usted hablaba hace un rato. Creí poder discernir lo que ese programa podía implicar de esterilizante. É. D. etcétera. Nunca dije nada contra el estructuralismo. hasta negado. Para cada una. Por eso vuelvo a la cuestión de la aniquilación: en ningún caso -y si a veces es preciso en algún momento polé­ mico.también las combinatorias. y reconocer lo que en ella es hegemónico o lo que se ve secundarizado. yo quería descubrir lo que usted llamó el “momento dogmático” -el residuo de credulidad. con precaución. cit. fatigados. ni traté la totalidad de un cuerpo como si fuera homogéneo. el pasaje de una fuerza sistémica a otra. Cada vez. lo lamento de antemano. en Points de suspension. De ahí 10El idioma (idiomc) es una lengua particular. Uécriture et la différence. escribió una bella frase en 1963 en “Fuerza y significa­ ción”: “Si algún día se retirara. a mi juicio. hasta de precipitado y dogmático. Según Jacques Derrida. LéviStrauss o Lacan era diferente. y significa lo que É. por ejemplo la ruptura en historia. del T. lo idiomático es “una propiedad de la que no es posible apropiarse.respetar el idioma1 0 o la singularidad de una firma. era puesta en práctica cada vez en un estilo diferente. R.: Por el contrario. de una persona.. Pienso sobre todo en el desconocimiento o la negación práctica de cierta cantidad de motivos. cit. p. en un lugar y en cuerpos heterogéneos. la interrupción. [En francés. común a estos autores. J. debía ser tomado en cuenta. Normalmente se emplea bngue N. la invasión estructuralista se volvería un objeto de controversia para el historiador de las ideas”. La axiomática estructuralista.] " Véase Jacques Derrida. idiomc no es una palabra muy utili­ zada. . Lo rubrica sin pertenecerle. Y ese lazo de la fuerza y la historia. todas las posibilidades para mis ojos entonces ex­ tenuados. yo insistía mucho en ese motivo de la fuerza que el estructuralismo corría el riesgo de neutralizar..

1994. participó en la vida política de su país a fines de la República de W eimar y comienzos del régim en h itlerian o. A lianza. 145. Xiil. fue juzgado en virtud de sus lazos con el nazismo y beneficiado luego co n un sobreseim iento.: Usted trata ese tema del enemigo.: Obras completas. 1 4Jacques Derrida. una estrategia. puf. Madrid. 1998]. É. "A ctu elles sur la guerre et La mort” (1915). en el sentido amplio pero preciso que doy a esa palabra. En ciertas situaciones soy el aliado de Lacan contra otros. p. en un con texto diferente.12 Todo texto es heterogéneo. G alilee. por ejem ­ plo ante ofensivas tan oscurantistas. cast. Alianza. U n os puercoespines renun­ cian a apretarse unos contra otros para luchar contra el frío. es un “te x to ”. Politiques de l'amitié. en otras. 1 5 Jacques Derrida. cit. pp. Por eso la idea de herencia implica no solo reafirm ación y doble exhorta­ ción. Flammarion. 1-83 [Trad. La siniestra mueca del libro grotesco que. Carl Sch m itt. la que “inscribiría el odio en el propio duelo de nuestros amigos”. La notion du politiqite. 125-137 [Trad. consiste en su interpretación. 1988. cast. A esto opone una concepción más freudiana de la política. R. cast. en escoger. el amigo y el adversario más particu­ larmente en un seminario donde deconstruye la obra de C arl S c h m itt. V éase nuestro capítulo 6: “El espí­ ritu de la Revolución". un filtrado. sino a cada instante. cast. XVI. Carl Schm itt (1 8 8 8 -1 9 8 5 ). pp. 1998]. París. 14 Y cita la famosa historia de los erizos que Freud había tomado de Schopenhauer. en ciertos contextos.16 Y MAÑANA. El discierne de manera crítica. 1993. en: CEuvres completes (oc). la diferencia política procede de una discrim ina­ ción entre el amigo y el enemigo. en efecto. las alianzas se desplazan y me veo com o el aliado de L acan y de Foucault. naturalmente. sabiendo que. fue entonces L a pensée 68 (¿realm ente es preciso seguir hablando de eso? ¿Le interesa?). (x:.: El concepto de lo político. .: Psicología de las masas. proviene esa situación que describió hace un rato: en tal o cual m om ento de un proceso. diferencia. 2001]. es alguien que escoge. París. renunció a sus actividades en 1936. Sus pinchos los 12Jacques Derrida. Madrid. Esto es muy e xp lícito en Espec­ tros de M arx.. 1991. 1998]. Psychologie des masses et analyse du moi (1921). Buenos Aires. según Schm itt. objeto a Lacan. U n heredero no es solam ente alguien que recibe. ningún relativism o. Tam bién la herencia. Trotta. 1992 [Trad. cast. permanezco a su lado en el m ovim iento general de lo que se llama la experiencia o la exigencia del pensam iento. ruF. Politiques de l’amitié. A veces ocurre que señale mi reticencia respecto de tal o cual m om en to del pensamiento de Lacan o de Foucault. 9 3 -1 2 9 [Trad. Madrid. pp. lo dije explícitam ente.: Política de la amistad. Amorrortu. Paris. 1998]. Trotta. théorie du partisan (1932). Spectres de Marx. Véase Sigmund Freud.: Espectros de M arx: el Estado de la deuda. jurista alemán y alum no de M ax W eber. [Trad.1 3 Usted subraya que. y eso es lo que explica la movilidad de las alian ­ zas. París. el trabajo del duelo y la nueva Internacional. una elección. ob. La afirm ación del heredero. No veo en esto ningún oportunismo. S in esta discrim inación no hay política. París. G alilée. a pesar de todo. A m ena­ zado por la S S. y que se pone a prueba decidiendo. D etenido por los A liados en 1945. Madrid. QUÉ. distinguió claram ente los campos.

Foucault.lastiman. en: Littoral. PP.789-821. la distancia conveniente. cuando hacía mis estudios de letras en la Sorbona antes de 1968. Son cosas que nuestros conservadores olvidan hoy cuando sueñan con restaurar la vieja escuela republicana. eran la encama­ ción de la Revolución.y por lo tan to de deconstrucción. nuestros “maestros”. París. terminan por encontrar. Gallimard. Althusser. Barthes. semi nómades del Brasil occidental. los parti­ darios de la vieja Sorbona. A l describir la vida y las costumbres de los indios Nambikwara. que el titular de la cátedra de lingüística. Andre Martinet. es necesario mantener su espíritu en lo que tiene de progresista. Una se refiere a un capítulo de la séptima parte de Tristes trópicos titulado “Lección de escritura”. S in duda. le obedecían. entre los cuales había resi' ’ Jacques L a c a n . y los otros. pudo ser francamente reaccionaria. 9. pero que lo tenía todo de un compromiso político: la libertad de pronunciar. y lo conté en Genealogías. en ciertos momentos. Lévi-Strauss) servían entonces para criticar a los “enemigos políticos”. 1954-1969. en respuesta a Lucien Goldmann. Me parece que de alguna manera es necesario distinguir. quien recalcaba que la historia la hacen los hombres y no las es­ tructuras. y que sus asistentes. Pero no hay que olvidar nunca hasta qué punto.que despliegan. Precisamente después yo pude captar la manera en que usted deconstruía los sistemas de pensam iento en el interior de un espacio crítico que no los destruía sino que los hacía vivir de otro modo. de una revolución que reivindicaba las estructuras (y su deconstrucción).1 5 Sus textos y los de los “estructuralistas” (Lacan. G old m ann com entaba de esta manera el eslogan de Mayo escrito sobre un pizarrón de la Sorbona: “Las estructuras no van a la calle”. 1. Lacan respondió: “S i hay algo que demuestran los acontecimientos de Mayo es preci­ samente que las estructuras van a la calle”. “In te rv e n tio n sur l’exp osé de M ich el Foucault” (1 9 6 9 ). Pienso sobre todo en dos inter­ venciones mayores. 1994. Obligados a volver a acercarse en tiempo de helada. junio de 1983. Por eso. y m ucho menos de psicoanálisis. Aquellos con quienes usted “se exp lica” a través de la deconstrucción están cerca de usted. nombres prohibidos. Me acuerdo. su “enemigo’ . se negaba a evocar el nom bre de Roman Jakobson. Usted. Luego me sentí perfectamente representada en la frase que pronunció Lacan en 1969. entre la amistad y la hostilidad. frente a los mandarines y sus servidores. retom ad o en Dits ct ¿crin. leía sus textos al mismo tiem po que los de los “otros”. por ejemplo. Yo admiro al mismo tiem po los grandes sistemas de pensamiento y el valor de subversión . La c o n fe re n c ia que d ictó Foucault en la Sociedad Francesa de Filosofía lleva por título “Q u ’est-ce q u ’un auteur?". los “otros” no lo están. que nunca querían hablar ni de literatura moderna ni de lingüística. . entre la atracción y la repulsión. Tratan de destruir y no de escoger una herencia.

como más tarde lo hará Derrida. cast. respecto de esa “lección de escritura”. Pero.. Lévi-Strauss infiere de esto que la escritura es asi el instrum ento de una colonización. 1949. l7Jacques Derrida. en: Penser ¡a folie. Les structures élémentaires de la párente (1 9 4 9 ). cuando el jefe utiliza trazos dibujados sobre un papel como un medio de hacer creer a los miem bros de su tribu que él posee el poder de comunicarse con los blancos. Société des Américanistes. com o por la m anera en que mezcla la autobiografía. La Haya.: Las estructuras fundamentales del parentesco. la civilización del escrito sería equivocadamente sospechosa de haber contribuido al exterminio de los pueblos llamados “sin escritura”. de no ser que me comparase con ciertos insensatos cuyo cerebro está tan trastornado y ofuscado por los negros vapores de la bilis que aseguran constantem ente que son reyes cuando son muy pobres. “Lectures de Histom de la folie ( Í 9 6 M 9 8 6 )” . De Lévi-Strauss à Rousseau”. esta actitud sería la señal de una represión de la huella y de la letra -e n el sentido freudiano del térm in o. A su juicio. Su segunda intervención17 tiene com o objeto la manera en que Foucault comenta el famoso pasaje de las Meditaciones de D escartes18 sobre el origen de 16Jacques Derrida. En su Ensayo sobre el origen de ¡as lenguas. de una v iolencia. Barcelona. Lacan y* deja entender. de una explotación que pone fin a un estado natural fundado en el predom inio de una palabra plena. "La violence de la lettre. ya que le consagra páginas mag­ níficas. que sin embargo no conoce sus reglas. que asimila la aparición de la escritura a una vio­ lencia ejercida sobre el sujeto. en: L'écriture el la difference. usted compara la posición anticolonialista de Lévi-Strauss. con la de Rousseau. Es evidente que ese libro lo impactó y fascinó. considero a Tristes trópicos como uno de los libros más bellos de la segunda mitad del siglo. Mouton.dido. no sospechada de inautenticidad. Véanse también Claude Lévi-Strauss. víctima de la ilusión de un posible origen de la palabra plena como fuente de una ética naturalista o libertaria. 1967 [Trad. París. tanto por su estilo.que estas manos y este cuerpo sean míos.cuyo mecanismo habría que deconstruir para comprender su significación. La vie familiale et sociale des Indiens Nambikuiara. G alilée. A Lévi-Strauss. Essais sur Michel Foucault (en co l. y no sería yo menos extravagante si nie ajustara a sus ejemplos.). cit"*“¿Y cómo podría negar -escribe Descartes. Así. cit. éste condena la escritura en la medida en que sería una destrucción de la “plenitud de la presencia” y una verdadera enfermedad de la palabra: un “peligroso suplemento”. ob. Lévi-Strauss16 muestra cóm o la escritura irrumpe en un grupo de indios. 1992 . Por mi parte. “Cogito et histoire de la folie” (1 9 6 3 ). Lo descu­ brí y amé cuando era muy joven y desempeñó para m í un papel de despertar político frente a la cuestión de la colonización en general. ob. Véase Elisabeth Roudinesco. 1998|. c i t . continuador de Rousseau. en efecto. q«e están vestidos de oro y de púrpura cuando están totalm ente desnudos o que se imaginan como cántaros o con un cuerpo de gusano? ¡Cómo! Son locos. ob. la reflexión teórica y el relato de aventuras. en: Ecrits. en: De lagrammatologic. Paidós." En “Propos sur la causalité psychique” (1 9 4 6 ). Paris. la m elancolía que lo anima. que la fundación del pensam iento m oderno pf' Descartes no excluye el fenómeno de la locura. us­ ted opone la idea de que esta protesta contra el escrito no sería más que el señuelo de un etnocentrismo invertido.

Foucault me Parece más “deconstructor” que Lévi-Strauss.: En efecto. la división entre locura y razón. E n el primero. el otro y la nada. el ostracism o con tra la locura. a partir de argumentos que hoy se considerarían mucho más sofisticados o inútilm ente sutiles. luego con las reflexiones de Sartre sobre el ser. J.la locura. Hoy. con mucha frecuencia se los cita en serie. uno percibe que las separaciones más radicales dependen en ocasiones de un pelo. el humanismo y el antihu­ manismo. Entonces uno podía oponerse y decidirse sobre desafíos de una gran impor­ tancia para el pensam iento. el in co n scien te y la libertad. pero tenían una incidencia fuerte sobre el com prom iso social y político de toda una genera­ ción de estudiantes. el progresism o y la crítica de las ilusiones del progresismo. el estatus de la locura. e n trar en una modernidad que intentaba reconciliar la estética y la p o lítica. usted subraya por el contrario que con el acto del cogito el p en sam ien to ya n o debe temer la locura porque el “cogito vale aunque yo esté lo c o ”. Para volver a la palabra “deconstrucción’ . En el segundo. en análisis de textos muy refinados..Mi relación con cada autor era diferente. form a parte de las virtualidades del sujeto.. com o había ocurrido con el pensamiento heideggeriano en los años tre in ta . Y es irritante. cuyas imágenes sensibles se v u elv en engañosas b ajo el asalto del “Genio Maligno”. no tan conservador en política y más comprometido en Aciones “subversivas” y luchas "ideológicas". aunque fuera por ¡a impaciencia de los medios. E n el extranjero. En el interior de este cam po com plejo y difícil de recortar hay sitio para diferencias aparentem ente microscópicas. de construcción del sujeto y la iden­ tidad. A todas luces. Todos esos autores parecen sostener el mismo lenguaje. n o hay nada serio en política sin esa aparente “sofisticación” que estimula los análisis sin dejarse intimidar. lo que no ocurre con Lévi-Strauss 0 Lacan. Allí donde Fou cau lt h a ce d ecir a Descartes que “el hombre bien puede estar loco aunque el cogito n o lo esté”. D. no comienza con Deseartes sino con la v icto ria de S ó cra tes sobre los presocráticos. apenas se miran los textos con precisión. En su Historia de la locura. Gran nostalgia. en la medida en que era más impa­ ciente y más rebelde. y p erm itían . y ese decreto de exclusión filo sófica an u n cia el decreto político del “gran encierro” je 1656. en suma comprender los fen óm en o s de exclusión. Pero desde otro punto de vista. fue una época feliz donde se cruzaban todos aquellos que se interesaban en diferencias micrológicas. Ya ve que sigo inconsolable. porque. los problemas del racismo y las luchas de la época colonial. o sea. todos estos d ebates pueden parecer bien sofisticados. a su manera de ver. Foucault separa en Descartes el ejercicio de la locura del e je rc ic io del sueño. me parece que Lacan es más audazmen­ . la locura está excluida. R ep ro ch a en ton ces a Foucault que constituya un acontecimiento en estructura ya que. por ejemplo. por suerte y por necesidad.

Yo intento demostrar (en un seminario sobre la pena de muerte) que el mismo proceso se orienta hacia otra modalidad. con la salvedad de que en cierto momento puede leerse el acontecimiento del cogito. el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”).: Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. . que escribí poco tiempo más tarde (“La estructura. G a llim a rd . Para esquematizar en extremo. el par visibilidad/invisibilidad. pasajes de una episteme a otra. 20 00 ). Por consiguiente. Naissance de la prison. otra distribución de lo visible (y por ende de lo invisible) que hasta puede. S ig lo X X !. al mismo tiempo siempre tuve la impre­ sión de que eso conllevaba el riesgo de tomarlo menos atento a secuencias largas. Y. Paris. más allá del debate sobre el cogito. y una vez más dividida. Contrariam ente a lo que dice Foucault. cast. según ciertos criterios limitados. incluso en textos como Vigilar y castigar 2 1 o en otros más recientes. sus 19 Jacques Derrida.: Sociologia y antropología. revelaba una filosofía y una “ideología” cuyos límites traté de expresar y de la que pueden encontrarse otros signos. la demostración y la preocupación de Lévi-Strauss. ob. Pero después de De La gramatología. a mi juicio. un pasaje de Tristes trópicos (en “La lección de escri­ tura”) que. donde podrían encontrarse diferencias incluso más allá del momento cartesia­ no.20 acompañar a mi manera. Comprendo la exactitud de lo que afirma Foucault a propósito de Descartes. T ec n os. al analizar su prefacio a la obra de Marcel Mauss. QUE. por ejemplo. en L’écriture et la difference. Sociology' et Anthropologie. a partir del siglo XVIII. Por eso me sentí -y lo sigo estando.. en un segundo texto sobre Lévi-Strauss. M adrid.más cerca de Lacan que de Foucault. París. estaría tentado de afirmar que en la evolución de los castigos no se pasa de lo visible a lo invisi­ ble sino más bien de una visibilidad a otra visibilidad. por el contrario.1 9 por el contrario intento. como una inclusión (y no como una exclusión) de la locura. Lo que siempre me dejó un poco perplejo con Foucault. extender con consecuencias decisi­ vas el campo virtual de lo espectacular y lo teatral. por supuesto. diría que Foucault instaura en rup­ turas y en oposiciones binarias un abanico de diferencias más com plejo. relación doble. es que. Lévi-Strauss es diferente. pu f. Madrid. no creo que se pase de lo visible a lo invisible en la admi­ nistración de las penas. Mi crítica se refirió primero a un punto muy particular. El gesto típico de Foucault consiste en endurecer en oposición un juego de diferencias más complicado y que se extiende en un tiem­ po más largo. suscribiéndola hasta cierto punto. cit. rupturas. en Vigilar y castigar. A l tiempo que reconozco la legiti­ midad relativa de tal análisis.V MAÑANA. Surveiller et punir. 1950 ¡Trad. 1 9 7 5 |Tradcast. M ichel Foucault. Podrían encontrarse otros ejemplos. si comprendo muy bien la necesidad de señalar divisiones. 20Claude Lévi-Strauss. Lo mismo ocurre con el cogito. Así. 19791. en la demostración hecha por Des­ cartes. te “deconstructor” que Foucault. el gesto de Descartes puede ser comprendido de otra manera. en M arcel M auss. más virtual. “Introduction à l’ueuvre de M arcel M auss".

. y aunque pertenezca a la misma generación que Lévi-Strauss. la herencia de Husserl. Lévi-Strauss tiene una escritura clásica. Lo que me interesó no es simplemente una oposición política (conserva­ dor/no conservador) sino el precio que se debía pagar. en mi opinión. para que se realizara un progreso. en la manera de escribir) y la "naciona­ lidad”. sería un desas­ tre para los dos países y para Europa. A h í está su fuerza. 1 1Véase L’¿enture ei ¡a difference. y a la inversa. y eso cuenta. Pero volveré sobre esto. un presupuesto posibilitaba la conquista teórica y la avanzada del saber. pero hay que ir para adelante. qui­ so mostrar la existencia de un continuum entre lo biológico y lo cultural. 'Y fueron cuestiones graves. cit.son pen­ sadores que nunca dejé realmente de cuestionar. sin descanso o sin fondo. A l igual que usted. Por lo que respecta a Lacan. desde ya. Heidegger.. Hay recortes que no son los de nuestra generación. Foucault. Ferry y Renaut predican un retorno a la filosofía francesa vía Kant. es decir.: ¡La escritura y Francia! Para tratar de responderle uniré esos dos motivos de “la escritura” (el idioma en la escritura. en cada caso. Siempre con una inquietud radical. está más cerca de usted desde el punto de vista del estilo.. Hasta Lévi-Strauss reivindica su deuda para con Freud y Marx. sobre todo por lo que respecta a Heidegger y Husserl. Todos esos pensadores de los años setenta también son escritores. R. Cada vez. yo tengo nostalgia de esa época. Nietzsche y Lévinas es central. reprochando a esta época -hacen la amalgama. si puede decirse. un amortiguador indispensable de la aceleración. no solo para la interpretación de Descartes.el ser nietzscho-heideggeriana.. Pensador naturalista. ¿En qué sería vergonzoso ser nietzscho-heideggeriano? Hay algo muy político en esas su­ puestas teorizaciones. a una filosofía “neokantiana" de profesores.: Volveremos sobre esto. es más un heredero del romanticismo alemán. Si Francia no se alimentara de la filosofía alemana.” ]• D. . Lacan reintrodujo la filosofía hegeliana en el pensamiendo freudiano a par­ tir de la enseñanza de Alexandre Kojève y en una época en que los psicoana­ listas franceses querían desterrar de sus filas toda la herencia alemana de Freud. oh. En su caso.consecuencias son ilimitadas. Yo buscaba ese presupuesto que hacía del fre­ no. É. en efecto. centrales. sino para los protocolos de lectura y los dispositivos metodológicos o epistemológicos de La historia de la locura. Los pensadores de quienes hablamos tienen la característica de haber reintroducido en Francia la filosofía alemana. Habla de ello en “Violencia y metafísica”. Lévinas. En La pensée 68. si Alem ania no se inspirara en la filosofía de las Luces. Husserl. Primera observación lateral: incluso los que usted acaba de designar como aquellos de los que visiblemente heredo -Heidegger.

una lucha tu rbulenta pero prim ordial. celos recíp ro co s. y sin em barg o m e atreveré a pretender que entre la lengua “francesa” y yo h ab rá. Heidegger el ¡a question.: P d espíritu: Heidegger y la pregunta. Derrid. A ctuaron sin mirarlo de cerca. El A le p h E d ito r e s . de Lévi-Strauss. Aunque. h a b rá h a b id o m ás amor. c e lo so y ator­ mentado. 1 9 8 9 ). que jam ás p u d ieron lee r a to d a esa gente. C om parto co n él una a te n c ió n c o n s ta n te a c ie rto m ovi­ m iento de la frase. 1 9 8 7 . P a ris. siento por esta lengua un am or in q u ie to . q u e v o lv ía a la n z a r e l d e b a t e s o b r e la c o l a b o r a c i ó n d e l f i l ó s o f o a l e m á n c o n < ■ '! n a cio n a lso cia lism o (Trad. Por lo que a m í co n cie r­ ne. F re n te a e lla . aunque escrib am o s de una ma­ nera muy diferente. cast. los autores de L a pensée 68. P a rís . Deleuze. Tam bién él tiene una m anera de tocar la len gu a fran cesa. de la letra. no del sig n ifica n te . la dirección. o de dejarse tocar por ella. la puesta en escen a. y ya que vuelve a eso. Esto lo tengo en com ún co n L acan . Heidegger el L* n a jis m e . de la escena de la escritu ra. que. N o quisieron ver las d iferen cias que se m anifes­ taban en cada uno respecto de N ietzsche o Heidegger.2' ' donde 25 Ja cq u e s D errid a. 19 8 9 1 . q u iero d ecir don­ de todo el desafío se fija. a un trabajo. tien en el respeto. ¡Y celos. 1 % 7 |Trad. no siento en los otros. la retórica. S a n to D io s. donde lo esen cial está e n ju ego. sin o de la letra . ¡Interesante por sin tom ático! A fuerza de m ezclarlo to d o . sino de cierto clasicism o. D e l’esprit. si n o p a re ce dem asiado insensato! A quí se trata de una relación co n la francesidad de la lengu a. ten g o la sensación de que todo lo que in ten to h a cer pasa por una lu ch a cu erp o a cuerpo con la lengua francesa. me siento más cerca de L acan que de todos los dem ás. siem pre tuve el s e n tim ie n to de que -p ese a las diferencias de e s tilo . D ic h o lo cu a l. term i­ naron por ignorar las críticas con tra N ietzsch e y sobre to d o c o n tra Heidegger que estaban contenidas en esa “filiación n ietz sch o -h eid eg g eria n a ”. P or lo ta n to . la d iscu sión c o n su p en sam ien­ to era más bien torm entosa. u n lib ro n u lo pero sintom ático. la retórica. Y en el fondo muy apacible.: Heidegger y el nazismo.i . escribieron un libro repleto de torpezas y groserías. ¡L acan sea ta n fran cés. la composición. si quiere. C om o usted sabe. U n amor loco.m a n ten ía n c o n la lengua fra n cesa una relación com ún. la com posición. com o lo m uestro no solo en Del espíritu. c a s t. P r e -T e x to s . si mi relación con Heidegger era e x p lícita . y si n o soy d em asiad o in ju sto . el destino. E s ta o b ra fu e p u b lic a d a e n el m o­ m ento d e la a p arició n e n F ra n cia del lib ro de V ic to r F a ria s. B a r c e lo n a . T od os escriben “un francés d eterm inado”. a mi parecer. Ya se tra te de Foucault. desde otro punto de vista.R etom o la cuestión de la escritura y la n acion alid ad . n o de una a ctitu d aca d ém ica o convencional. no hace m over la retórica francesa más tra d icio n a l. y más franceses unos que otros. muy sed en taria. con relación a esto. V a le n c ia . V erdiet. com o si pudiera confundirse la e le c c ió n de una herencia con una incorporación ciega. G a l il e e . ta n to m ás que yo! Se debe poder decir y pensar todas esas cosas a la vez: todos “e llo s ” son más “franceses” que yo. A lthusser o Lyotard. S u escritu ra n o h a c e te m b la r la len­ gua.

Nietzsche un pobre esteta nihilista incapaz de comprender los progresos de la razón occidental. de una manera muy diferente. Esta herencia serta deshonrosa porque. l’enfer des philosophes". a todo lo largo del libro. los herederos de ese pensamiento llamado “alemán” no serían más que antidemócratas hostiles al humanismo porque critican el ideal del hu­ manismo progresista y son partidarios. Lacan es Freud + Heidegger. cada uno de los tres es no solo antidem ócrata sino sospechoso de haber tenido sim patía por un filósofo de quien se dice claramente. V éase Jacqu es Derrida. Barcelona. que no sería nada más que un secuaz del nazismo. cast.24 En otras palabras. y Heidegger un simple nazi.: Memorias para Paul de M an. Los autores de La pensée 68 quisieron probar que toda esa generación filosófica era hostil a la dem ocracia. De otro modo. Mémotres pour Paul de M an. Galilée. 1988 (Trad. G edisa. una crónica literaria en un diario belga favorable a la ocupación alemana. 1983 [Trad. G edisa. 194. Se trata de mostrar que Pierre Bourdieu es un “M arx francés”. con Lévinas.: La diferencia. Foucault un “Nietzsche francés” y usted un “Heidegger fran­ cés”.. 1988. p. ob. M inuit. ese ‘expediente’ no tendría un gran interés. profesor y teórico de la literatura en num erosas universidades am ericanas y reconocido culpable en 1987 de haber mantenido. es que Foucault. 24 Los autores de La pernee 68 añaden a la lista a Jean-François Lyotard.] .Tras haber sido sospechoso en Francia de no Haberse diferenciado lo suficiente del nazismo de Heidegger. Fue también lo que ocu­ rrió. él también conside­ rado como heideggeriano desde la publicación de Le différend. c it. entre 1940 y 1942. siempre según Ferry y Renaut. a Heidegger. Por lo tanto. no sería más que un oscurantista surgido de las profundidades del rom anticism o alem án y adepto de una visión irracional del inconsciente.está mejor desplegada esta discusión. Derrida es Heidegger + Heidegger. Lacan un “Freud francés”. Barcelona. precisamente por esta razón. sino desde mis primeros textos y mis primeras referencias a Heidegger. un antihum anism o sospechoso o un esteticismo dudoso. El razonamiento es de un simplismo pas­ moso. ningún filósofo riguroso pudo ahorrarse una ‘discusión ’ con H eidegger”. Por otra parte. 1989]. cast. Marx es responsable del gulag. Véase ‘‘Heidegger. de los grandes totalitarismos del siglo. de entrada me inspiró una intensa inquietud política. París. cada uno a su manera. R. Desde hace más de medio siglo. Lacan y Derrida son los tres heideggerianos además de ser otra cosa: Foucault es Nietzsche + Heidegger. París. la juventud de mayo del 68 los habría seguido: por odio al hombre y adhesión a un comu­ nismo criminal. como otros. Pero lo peor.: se manifestó sobre esta obra en una entrevista con Didier Eribon para Le Nouvel Observateur: “¿Por qué el archivo espantoso parece insoportable y fascinante? Precisam ente porque nadie pudo jamás reducir toda la obra de pensam iento de Heidegger a la de un ideológo nazi cualquiera. a la manera de ver de los autores. según Ferry y Renaut. Por lo que respecta a Freud. Aunque deba mucho. Derrida fue sospechoso en los Esta­ dos Unidos de no haber desconfiado lo suficiente de su amigo Paul de M an (1919-1983). en Points de suspension. É.

apenas una m anera de escribir. algunos autores se determ inan por su alergia a una manera de escribir. desdeñan el h echo de que todo el pensamiento francés del siglo. D. 1 1Ibid. En suma. En cuanto al pensamiento de Freud. cuando jamás lo fue. J. Mientras que si se hubieran tomado el tiempo y la m olestia de leer lo que yo escribo.26 Muchos conflictos y oposiciones no estuvieron motivados tanto por cuestiones de tesis o contenido filosófico como por gestos de escritura. se traduce y “se exporta”. 16 “La estrategia derridiana -escriben Ferry y R en aut. Y ese odio a Alemania y a la filosofía alemana. habría que considerar n < > que Derrida constituye una especie de heideggeriano (un 'heideggeriano francés’) sino que HeideggeI fue una suene de prederridiano alemán”. Con mucha frecuencia. La pensée 6 8 . en el fondo. n Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis”.De paso.2 S Pero lo que me impacta en ese libro es que se inscribe en una tradición patriotera. . una escena de escritura. en: Luc Ferry y Alain Renaut. Lo que atacan es lo que ellos llam an un estilo. Sigue siendo en nombre de cierto Kant y de la filosofía kantiana com o con frecuencia pretenden hablar. de Georges Bataille a Emmanuel Lévinas pasando por A ndré Breton y Alexandre Koyré. más lejos: “Por supuesto.consistirá entonces. en filosofía y en literatura. p. todo el que marcó este siglo. Confundiendo la escritura con el estilo y el estilo con la estética. En mi caso (¡el caso del “heideggerianismo francés”. de una Europa en la cual la recon­ ciliación entre Alemania y Francia es necesaria para conjurar los demonios del pasado. Además. recuerdo esta fórmula: ellos descubren que “Derrida = Heidegger + el estilo de Derrida”. en se1 más heideggeriano que el propio Heidegger".27 com o lo com prueban co n cierta impa­ ciencia. diciendo “no tiene nada que decir”. cit. y que. No hay nada fortuito en que me hayan atacado a propósito de la escri­ tura. en mi op inión. ta.. afirman que “Derrida” es Heidegger con una estética diferente. a través de lecturas infinitam ente variadas y contradictorias de la obras de esos dos filósofos. es tanto más sospechoso cuanto que se manifiesta en el mismo m om ento en que se juega la construcción política de Europa. habrían visto que los desafíos eran de muy diferente gravedad. pretenden reducir a una “ingeniosidad” o una “fecun ­ didad” “léxicas”. Ferry y Renaut olvidan a Althusser. hablando de “mí”. y sobre todo los nacionalismos. una manera de tratar la lengua. y. y se entregan a una exégesis particularm ente ridicula de las obras de Lacan y de Foucault. “escribe de manera diferente”. fue atravesado por la doble herencia de N ietzsche y d e Heidegger. pero no sé si ese punto de vista es profrancés o antialemán. hacen de Bourdieu un marxis. 166. ob. es realmente peligroso decir que es oscurantista o está ligado por un lado al nazismo y por el otro al gulag.: Es cierto. que. además. título del capítulo que me dedican!). u ocu­ rre que “la gente se interesa en él”.

Por el contrario.i cuestión del nacionalism o y de la relación co n el otro: 1 . cuando A lem ania y Francia reanudan lazos con las Luces -y en este programa incluyo la crítica de las Luces. fue.Dicho lo cual. 28Ja cq u es D errida. nacionalidad. N del T I 10 Ja cq u es D errida. p. ob. por todos los desafíos profesionales del campo institucional. 1 ^ ITr. B arcelo n a. fin de sièck (1 ° 6 !> . en filosofía y en teoría. " Cuando escribí L a historia del psicoanálisis en Francia me di cuenta de que nada era peor que el patrioterismo francés que condujo a tratar al psicoanálisis como “ciencia germana” y por tanto de imputar a Freud. Logos. V éan se Psvché. a la cultura alemana. Paris. comparto su punto de vista — y resumiré de este modo la cosa-. R. 5 .Momos. un desastre para Europa.: El otro cabo: h tkm ocra- cin para otro día.: Fm de siglo. 4 . L e touchcr.: La resistencia no fue recíproca. ei alem án. ob. |ewf». la voluntad de reducir el hombre al salvajismo de sus pulsiones sexua­ les. A cá hay un tejido muy complicado. Tras la Segunda Guerra Mundial. que la inversa.29 É. como dije.3 1 J. ni el iluminismo. En mi libro sobre la obra de Jean-Luc Nancy2 8 vuelvo a esa historia de frontera francoalemana. p. M inuit. hacia el otro rumbo o el rumbo del otro”. la resis­ tencia al pensam iento francés fue más fuerte y más intensa en Alemania. 11. París. D. » [T r a d . Y no olvidemos que las Luces también son y no son alemanas. V'tcnne. esta cercanía es de hecho un poderoso fermento para la construcción europea. Esto pasa por la especificidad nacional de la institución universitaria. la deconstrucción de la filosofía del progreso.id. M oJem ité uennoise a crises de l'idcntite ( 1 9 9 0 ) .. El Aufklärung no es exactamente las Luces. G alilee. Por otra parte. por ejem p lo-. c it . Ecolc des Hautcs Étudcs en Science’s Sociales. y todavía ahora. 1 ^ 4 . en este asunto hay desafíos políticos confesados u ocultos que pasan por la cuestión de la nación. según el cual la cuestión francoalemana fue no solo decisiva para esa época sino que sigue siéndolo hoy. B arcelo n a. es decir. Paris. 1999.Com er al otro. 1^921» V éan se al respecto C arl Sch o rsk e. 3 . cast. . 2 . Pero estoy de acuerdo. Ediciones del Serbal. Senil. el judío. ruF. G ustavo C ili. Se ha dicho en Francia que el supuesto “pansexualismo” de Freud era la manifestación de un espíritu “teutón”.Lo teo ló g ico p o lítico . Escuela de A ltos Estudios en C ien cias Sociales.Kant. 1991. Paris. 1981) y Jacques Le Rider.cast. Retórica del can ibalism o . nacionalism o. U autre cap. etcétera. Jean-Litc Nancy. c i t . de la tradición nacionalista.N ación .: M e parece que cada vez que Francia y Alemania estuvieron separadas por nacionalismos exacerbados. olvidando por otra parte la especifici­ dad del espíritu vienés finisecular. y Politújues de /Liimcic. usted dice que la grandeza real de Euro­ pa consiste “en no cerrarse sobre su propia identidad y en avanzar de manera ejemplar hacia lo que no es ella. Topos. 29 E n tre 1 9 8 4 y 19 S S Jacqu es Derrida consagró su sem inario de la FHESS a l.

En otras palabras. É. En muchas ocasiones subraya que hay que pensar el mundo contem porá­ neo a partir de los conceptos suministrados por la filosofía. aliadas. en la medida en que jamás es idéntica a sí misma. El discurso filosofico de la modernidad1 * desarrolla con abundancia sus críticas con tra mi traba­ jo. em bistió con tra lo que in terp reta b a co m o un neoconservadurismo francés (Foucault. G a llim a r d . QUÉ.\s ( 1 9 7 1 ) . P arís. cast. P arís. G allim a rd . Jacques Derrida. R. Taurus. de manera felizmente muy amigable. M adrid. Me parecieron más que injustas y las respondí un poco por aquí y por allá. y después durante un encuentro en París. y Du droit à ¡a philosophic. É. 1 9 9 3 J. sobre todo a partir de lecturas americanas.: ¿Piensa en la manera en que Jean B eau fret1 2 reintrodujo la obra de Heidegger en Francia. Contribuyó al mismo tiem po en un verdadero trab ajo de lec tu ra de este p e n s a m ie n to y e n una ocultación del compromiso nazi de Heidegger. cuando no profundamente idénticas. En su ser original. G a lile e . co n frecuencia son cercanas. hasta cierto punto nos explicamos. y hasta fue superado. Limited In c. Lyotard. 1 9 9 0 . 1 9 8 5 ). cast. sobre todo en Limited in c .: E! discurso filosófico de la modernidad. Nuestras elecciones políticas. ” N acido en 1929 y heredero de la Escuela de F ran cfu rt.2t< Y MAÑANA.. U n sem inario nos reunió en Francfort en junio pasado. por cuanto ha tomado el mundo griego para desplegar luego conceptos fundadores que no pertenecen a ninguna nación n i a ninguna etnia en particular. 2 0 0 0 ). V éase Profils philosophújitós ct ¡)o!mc|iu. 1990. Paris. la h eren cia está inscripta en una modernidad que precisamente consiste en no replegarse sobre “lo idéntico a sí”.16 A partir de ahora. Jü rgen H a b e rm a s ro m p ió c o n la herencia heideggeriana..1'’ Pero todo esto ya es un poco historia. .: Perfiles filosóficos y políticos. R. este desafío me parece fundamental. la filosofía es griega. pues. como por otra parte la cultura. L'autre cap. con tanto descono­ cim iento como violencia. no es occid en tal o europea sino universal. todos pueden apropiarse de la conceptualidad filosófica como un universal que no puede ser encerrado en ninguna frontera. . 1974 [Trad.2Jean Beaufret (1 9 0 7 -1 9 8 2 ): tras una p articip ació n a ctiv a e n la R e s is te n c ia a n tin a z i. y aparecen corno tales en numerosas ocasiones públicas. de la que también dice que su característica es no tener identidad sino ser portadora de una diferencia. T auru s. Hoy. En consecuencia. Le tUscours philosophique de liimudernite (F ra n cfo rt. cuando su lectura de alguna manera era desterrada de Ale­ mania debido a la colaboración con el nazismo? j.” Primero.n J. ob. MJürgen Habermas. G a liié e . M ad rid. P arís. Jean Beaufret fue el portavoz en Francia de una de las c o rrie n te s del p e n s a m ie n to h eid eg g eria n o . sobre todo por lo que respecta a Europa. c it. 1988 ITrad. D. Derrida. yo mismo).: Pienso en la reacción de Jürgen Habermas. .: Usted dice que no hay ni relativismo ni nacionalism o en filosofía.

I7)aci|ues Derrida. de su lim itación lingüística. . y " Admiration de Nelson Mandela on les lois de la reflexion" ( W 86h en: Ps\t'hc oh. es sustancialmente europeo. que incorpora un discurso no solo europeo sino británico. pues. Su “idea”. es que uno se libera del etnocentrismo. Lo universal así proyectado no está dado a la manera de una esencia. y no filosóficos. según Heidegger. su perfectibilidad infinita. Por eso no existe en ninguna otra parte fuera de Grecia algo que pueda llamarse rigurosamente “filosofía”. A menudo toma en préstamo una lógica y una argumentación. de desplazarse. no se trata de nada menos: la significación de la filosofía. Hoy debe profundizar ese camino para seguir liberándose cada vez más de sus límites étnicos. en efecto. y por lo tanto inacabada. esto se asemeja a un proceso autoinm unitario. pues esta permite y prescribe también su transformación. En otra parte. lo hicieron a partir de la incorporación de los filosotemas provenientes de la Europa de las Luces. en la lengua y la cultura griegas. Así. El ejemplo más impactante es el de Nelson Mandela. en nombre de la filosofía v de su filiación europea. ayer y mañana: no solamente se otorga armas contra sí misma y contra su propia limitación sino que da armas políticas a todos los pueblos y todas las culturas que el pro­ pio colonialism o europeo ha sometido. territorial. ' Tomemos el ejemplo del derecho internacional. si bien hay pensamientos por cierto muy poderosos. Pero nació -y en esto puede seguirse a Husserl y a Heidegger.Vease nuestro capitulo 6. Durante 25 sig os. su institución se inscribe ante todo en una lengua y una cultura. de romper consigo mismo. pero sin por ello destruir la memoria de ese derecho. Si la filosofía tiene una raíz (Grecia). La paradoja. la filosofía como proyecto específico de un pensamiento del ser nació en Grecia. U na vez más. étnica y cultural. su proyecto consiste al mismo tiempo en levantar las raíces y hacer que lo que se piensa en griego -y más tarde en alemán. de extenderse. de entrada la filosofía se libera. o por lo menos tiende a liberarse. cit. Es necesario velar por que la parte europea de ese derecho internacional no venga a limitarlo para que uno pueda liberar al derecho de sus propios límites europeocéntricos. D. Hay aquí una contradicción viviente. Y a menudo. la de la misma Europa.: En efecto. “Le dernier mot du racisme” ( N S ') . geográficos y políticos. Por sus conceptos. y eventualmen­ te del europeocentrismo. pero anuncia un proceso infinito de universalización.sea liberado en “más de una lengua”.J. aquellos que dieron su vida en las luchas por la independen­ cia. ese proyec­ l to de universalización de la filosofía jamás dejó de mutar.como el proyecto universal de una voluntad de desarraigo. £1 e>pititu de la devolución”. pero lleva en sí una transformación del derecho que siempre es perfectible.

etcéte­ ra. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. El trabajo filosófico consiste en una lib era c ió n c o n s ta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. se transform an sin cesar. De igual manera. esto significa que in cesa n te m e n te debe liberarse del relativismo. Los derechas del hombre son perfectibles. Pero hay que efectuar ese gesto en nom bre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos d el h o m bre. En el cora:ón del derecho inem acional existen lugares donde es m enester pasar y desplazar el límite. . su propio límite etnocéntrico o geográfico. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: reco n o cer el derecho de las mujeres. si la filosofía griega es europea al in icio . los derechos de la in fan cia. el derecho al trabajo. sin por fuerza tra icio n a rlo .Una vez mas. pero si su voca­ ción realmente es universal. hay aquí una tarea de d econstru cción interminable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas concep tu ales que permttan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. entonces.

En esta lectura Je! Phédre. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d i n e s c o : El debate sobre el etnocentrismo puede ser planteado a partir de la cuestión de la diferencia. [En francés.2 Yo tendría una tendencia a decir que al comienzo.2. Se trata de definir una suerte de “parte maldita”. retomado en L’¿enture et la difference. historia de un sistema de pensamiento. Theuth. algo que no se deja simbolizar y que excede la representación. ese térm ino hace pensar a la vez en el Nietzsche de El nacimiento de la tragedia y en la no ción de lo heterogéneo expresada por Georges Bataille. según la lectura platónica.: La diseminación. Seuil. 1993 [Trad. la différaance sería la “anarquía improvisadora”. A la ve: dios de la escritura. retornada en Marges . 3 Inspirándose en el pensamiento de Marcel Mauss. París. 1972 [Trad. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. Sería portadora de negatividad pero también de una alteridad que escaparía sin cesar a lo mismo y a lo idéntico.: Lacan. Lacan se inspiró en esta noción para inventar el concepto de real. dictada el 27 de enero de 1968 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía. el crimen. colección “Tel Quel". cast. etc. el autor. droga (pharmakun) y remedio contra la droga. la locura. Seuil. ob. París. Fayard.de la philosophic. 1972. Esbozo de una vida. las basuras. donde no se plantean distinciones entre los órganos del teatro. aunque usted no lo diga explícitamente.). M inuit. La parte maldita. Georges Bataille.). “La palabra soplada”. invierno de 1965. París.. Gallimard. Icaria. Buenos Aires. t. La part maudite. en La dissemination. cast.3 una diferencia en el sentido del absoluto o de la duplicidad. cit. Usted encuentra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtaud. 4 Esta idea es desarrollada también en "La pharmacie de Platon” (1968). 1994]. 1987). En suma. Fue en 1965 cuando usted escribió por primera vez ese térm ino con una “a” (différance). Esqtiisse d'une vie. Derrida analiza el m ito de Theuth (Thot). o campo de la sociedad hum ana y productiva. Barcelona. en un artículo dedicado a A n to n in Artaud. cast. vil. La ambigüe­ dad sólo se percibe por escrito (N .4 1Publicado primero en la revista Tel Quel. y Foucault tam bién en su concepción de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. 1976 [Trad. los excrementos. París. “La différance”. difference y difference se pronuncian del mismo modo. Georges Bataille distingue dos polos estructurales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ neo. histoire d ’un systéme de pensée.). GEuvres completes.' y luego en una larga conferencia. del T.] 2Publicada por primera vez en Théorie d'ensemble. 1968. A todas luces. es el que permite inventar la . imposible de simbolizar o normalizar en el orden de la razón: una existencia "otra” expulsada de todas las normas. 20. 1975J. Fondo de Cultura Económica. Paris. Fundamentos. Madrid. lo improductivo. el actor y el director. por el otro lo heterogéneo (lo sagrado. Jacques Lacan. la pulsión. etc.

el derecho al trabajo. pero si su v o ca­ ción realmente es universal. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. Pero hay que efectuar ese gesto en nombre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos del h o m b re.Una vez más. E n el cora­ zón del derecho inemacional existen lugares donde es m enester pasar y despla­ zar el límite. entonces. se transform an sin cesar. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: re co n o ce r el derecho de las mujeres. hay aquí una tarea de d econstru cción interm inable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas con cep tu ales que permitan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. si la filosofía griega es europea al in icio . Los derechos del hombre son perfectibles. sin por fuerza tra icio n a rlo . El trabajo filosófico consiste e n una lib eración co n sta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. . su propio límite etnocéntrico o geográfico. De igual manera. esto significa que in cesan tem en te debe liberarse del relativismo. los derechos de la in fancia. e tc é te ­ ra.

histoire d'un systéme de pensée. ob. 1993 [Trad. difference y difference se pronuncian del m ismo modo. retom ada e n Marges ~ de la philosophic.). 19S7J. “La palabra soplada”. el a cto r y el director. imposible de sim bolizar o norm alizar en el orden de la razón: una existencia “o tra” expulsada de todas las norm as. Esquisse d'une vie. ¡994J. Fayard. el crim en . colección “Tel Q u e!”. Jacques Lacan. etc. ese térm in o h a ce pensar a la vez en el N ietzsche de El nacim iento de la tragedia y e n la n o ció n de lo heterogéneo expresada por Georges B a ta ille. Icaria. G eorges B ataille distingue dos polos estru cturales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ n eo. [En francés. Madrid. c ít. En suma. algo que no se deja simbolizar y que exced e la rep resen tació n . T heuth . S eu il. 1968. Paris. 20. CEiares complètes. d ictad a el 27 de en ero de 1 9 6 8 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía . retomado en L’¿enture el la différencc. París. invierno de 1965. B arcelo n a. París. 1975]. la différaance sería la “anarquía im provisadora”. 1972 [Trad. en La dissemination.4 1 P ublicad o prim ero en la revista Tel Quel. Fundamentos. Fue en 1965 cuando usted escribió por prim era vez ese térm in o co n una “a” ( differen ce ). Fondo de Cultura Económica. La part maudite. Esbozo de una vida. los excrem entos. y Foucault tam bién en su co ncep ció n de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. o cam p o de la sociedad hum ana y productiva. Derrida analiza el m ito de T heuth (T h o t). droga (phannakon) y rem edio c o n tra la droga. t. 1 Esta idea es desarrollada tam bién en “La pharm acie de P laton" (1 9 6 S ). La ambigüe­ dad sólo se p ercib e por escrito (N . es el que permite inventar la .2 Yo te n d ría una te n d e n c ia a d ecir que al com ienzo. según la lectura platónica. S e ría portadora de negatividad pero tam bién de una alteridad que escaparía sin cesar a lo m ism o y a lo id én tico . cast. Buenos Aires. vil. por el otro lo heterogéneo (io sagrado. Gallimard.2. el autor. A la vez dios de la escritura. Georges B ataille. 1976 (Trad. e tc . aunque usted no lo diga e x p lícita m e n te .: La diseminación.3 una diferencia en el sen tid o del absolu to o de la duplicidad. U sted en cu en tra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtau d . del T . M inuit. donde n o se p lan tean d istinciones entre los órganos del teatro . En esta lectura Jel Phódre.: Lacan. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d in e s c o : El debate sobre el etnocentrism o puede ser planteado a partir de la cu estión de la d iferencia. lo im productivo. París. S e trata de d efinir una suerte de “parte m aldita”. la pulsión. las basuras. A todas luces. en un artículo dedicado a A n to n in A rtau d .). cast. historia de un sistema de pensamiento.).: La parte maldita. París. la locura.j 2 Publicada por prim era vez en Théorie d’ensemble . 1972. Lacan se inspiró en esta n oción para inventar el concepto de real. Seuil. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. “La difference". cast.1 y luego en una larga conferencia. 3 Inspirándose en el pensam iento de M aree! Mauss.

’ Véase nuestro capítulo S: "V iolen cias con tra los an im ales”. es preciso. una esencia o una oposición sino un m ovim iento de espaciamiento. a través de esta conceptualidad sofisticada. detrás de P lató n . una relación vida/ muerte. etnopediatría. Economía y aneconomía a la vez. reivind icar a este co m o una d iffé ra n ce y al m is"10 tiempo recuperar a Sócrates. una economía de lo mismo en su relación con el otro. o a las teorías del “arquetipo”. muchos discursos de la época). etnopedagogía. un “devenir-tiempo” del espa­ cio. etc. nacionales. a través y a pesar de todos los límites que la más fuerte tradición filosófica o cultural creyó poder reconocer entre “el hom ­ bre” y “el animal”. pues. lingüísticos o incluso hu­ manos. más allá de todas sus diferencias culturales. y por lo tanto una figura del mal.“ ’ Hay différance no bien hay algo vi­ viente. que no es lo idén­ tico. ni siquiera una oposición dialéctica: es una reafirmación de lo mismo. S e encuentra aquí la idea. la différan­ ce no es una oposición. de un a v u e lta posibl« de un discurso dominante contra sí mismo. mi trabajo se desplegó en un largo cuestionam iento de todas las diferencias consideradas como simples oposiciones. Todo eso era también una meditación sobre la cuestión de la relación del significado con el significante (y por tanto de cierta lingüística saussuriana tal y como dominaba. es posible extraer de esa proposición de apa­ escritura enmo remedio del olvido. ya desarrollada en el prim er cap ítu lo . para mí. algunas proposiciones abstractas sobre la différance y las diferencias. a una heterogeneidad que no es primero oposicional. Esto se relacionó muy pronto. una figura que él pretende erradicar. cuajarla o fijarla en una distinción o un sistema de oposiciones duales. en su forma esquemática y a menudo simplificada. que rechazan la idea misma de una universalidad posible del sujeto humano. Por tanto. una referencia a la alteridad. Pero la escritura es tam bién lo que a d o rm e ce. como différance . Lo que el motivo de la différance tiene de universalizable frente a las diferencias es que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: ya se trate de límites culturales. si lo permi­ te. rebautizada etnopsicología -co n sus variantes (etnopsiquiatría. ¿república o democracia? A n te todo. el que escrib e y qu e cie rra l'J farmacia. Luego la diffé­ rance no es una distinción. para que exista. ¿Cómo puede pensarse la diferencia como un universal sin ceder ni al comunitarismo ni al culto narcisístico de las pequeñas diferencias? ¿Cómo escapar a la psicología de los pueblos. Luego. con la inmensa problemática de la animalidad. De aquí proviene cierta inscripción de lo mismo. etnopsicoanálisis. . no bien hay una huella. el que no escribe. sociales. Hay différance no bien hay una huella viviente. un “devenir-espacio” del tiempo. Insisto en ello. realmente hay aquí un poder de universalización. sin que sea necesario. Para escapar de esta p resen cia del pharm ako 1 1 platónico. Por supuesto. usted plantea un problema esencial a nuestra modernidad. o presencia/ausencia. contra Platón. etcétera? J acques D e r r id a : Entonces.Una vez más.)-.

no ob stan te. deslegitimizada. donde esta polaridad es cada vez más acusada. como usted. ya se trate de las m ujeres. com o se decía antes. al tiem po que subrayo sus límites.: E lmonolinguismo di1 1 otro. comparto su inquietud ante la lógica com unitaria. G alilee.. y por tan to de ese lím ite en la solidaridad. En este caso. El com unitarism o o el Estado-nacionalism o son las figuras más evidentes de ese riesgo. es !a condición de una responsabilidad efectiva. ca st. acentúo el m ovim iento hacia un polo o el otro.riencia ab stracta todos los resortes necesarios para el cuestionamiento de éti­ cas y políticas que usted ordena bajo la etiqueta del comunitarismo. inclusive en los m ovim ientos feministas. haciéndolos tan explíci­ tos e inteligibles com o sea posible. puedo comprender la ur­ gencia vital del reflejo de la identidad. Por lo tanto. en Francia. Le m onobnguàm e de l'autre. contradic­ torias y sobredeterm inadas. hasta el m om ento en que desconfío. B u en o s A ire s. los pueblos colonizados. a n te la com pulsión de la identidad. en con textos móviles que dan lugar a transacciones siempre originales. según los contextos o los destinatarios. allí donde com pruebo una discrim inación o una amenaza. De una m anera general. S in embargo. y resisto.. El riesgo debe ser reevaluado a cada instante. que con tanta frecuencia le está asociado. Por lo tanto. y para hacer re c o n o c e r cu án d o una identidad n acio n al o lingüística amenazada.iJ. trato de recordar la disociación cada vez más necesaria entre lo político y lo te rrito r ia l. prudente. M a n a n tia l ! . por modes­ tamente que sea. así com o de lo com unitario. Esto en m odo alguno me impide desconfiar de la reivindicación identitaria o comunitaria en cuanto tal. marginalizada. La responsabilidad política ante situaciones siempre complejas. el tiem po y el lím ite de la alianza. Usted sabe que las opciones políticas a menudo están determinadas por acentuaciones más «Jacq u es D errid a. de manera un poco artificial. Por eso me siento dividido entre los dos motivos del republicano y el democrático. los hom osexuales u otros grupos. pero cada vez más disociados u opuestos. no vacilo en apoyar. y por mil razones que explico en otra parte. es tratar de calcular el espa­ cio. me gustaría ser a la vez republicano y dem ócrata. C ontinuam ente. a ese m ovim iento que tien d e h acia un narcisismo de las minorías que se desarrolla en todas partes. Ambos términos son cercanos. si algo sem ejante existe. En esto no hay ningún relativismo. Pans. Puedo entonces aceptar una alianza mo­ mentánea. En ciertas situacio­ nes. los homosexuales. hay que asumir responsabilidades políticas que nos ordenan cierta solidaridad co n los que luchan contra tal o cual discriminación. (Tr. en particular en El m onolingüismo del otro. hasta el momento en que la lógica de la reivindicación me parece potencialm ente perversa o peligro­ sa. por el contrario. Según la situación. o incluso cuando una co ­ munidad religiosa es som etida a la opresión. causas tales com o las de las feministas. por lo menos provisionalmen­ te. Pero debo hacerla mía. 19 9 6 . puesta en m inoría.6 siempre desconfié del culto de la iden­ tidad.

si voto en contra. y con las consecuencias o las im plicaciones más graves.. Me inquieta la inscripción de la diferencia sexual en la C o n stitu ción . A sí se encuentra inscripta en la ley la paridad. que por oposiciones claramente definidas: soy esto o aquello. R . y hasta claram en te m ay oritarias en cier­ tas ocasiones: es lo que ocurre sobre todo en los estudios y los o ficio s de la psicología. en ese momento. que estipula la indivisibilidad de la soberanía republicana. É. y a pesar de todas mis reservas.: Me parece que existen otros medios para luchar c o n tra esta subrepre­ sentación. las que requirieron desde el com ienzo. la lógica y la retórica de lo que se 1. QUÉ. votaré a favor de la paridad. Contradict el artículo 2. en parte. E. Francia es el país más retardatario en lo que respecta a la presencia. porque si voto “en contra” estaré confirm ando un hecho masivo e intolerable: la subrepresentación de las mujeres en p olítica en un grado desconocido en Europa. S i me in tim an a votar “a favor” o “en contra”. en esta perspectiva. y sobre todo a la representación. h ace más de 35 años. según las situaciones y las urgencias. una deconstrucción de todos los efec­ tos de falogocentrismo8 que no pretendía solam ente ser “teó rico ” o “especulati­ vo” sino concreto.: llama extrañam ente la paridad. La inscripción de este apartado perm ite que la Asamblea vote leyes que extenderán de facto la paridad a todos los niveles de la sociedad civ il. sin duda. R . y por ta n to la o b lig ació n legal una representación de esta diferencia. ¿Qué piensa usted. Sí. a partir de falocentrism o y logocen trism o. Según ciertos sociólogos y estad ísticos. el Parlam ento francés adoptó un te x to que introd ucía la diferencia los sexos en el artículo 3 de la C on stitución : “La ley determ ina las co n d icio n es en las cuales esta organizado el acceso igualitario de las mujeres y los hom bres a los m andatos electo ra les y funcio­ nes electivas”. D. Pero a partir del m om ento en que me d icen: “N o hay más J. de las mujeres en la vida política. R. N o.: que una elección binaria. y me pregunto por qué alcanza ese grado en F ra n c ia cu ando en otros campos de la vida social las m ujeres son ta n num erosas co m o los hom­ bres para ejercer los mismos oficios.Y MAÑANA. por ejemplo. yo soy esto y aquello. corro el riesgo de ratificar una situación catastró­ fica. . la deconstrucción más insistente y explícita. la fe m in iz a c ió n de una 7 En febrero de 1999. efectivo. según el cual solo existiría una sola libido (o energía sexual) y que ésta sería de esencia m asculina. En particular. para desig' nar la prim acía concedida por un lado por la filosofía occid en tal al logos p la tó n ico y. por el otr<’> por el psicoanálisis al simbolismo grecofretidiano del Falo.: C o n el riesgo d e instaurar cuotas. y soy más bien esto que aquello. político. D. percibo que. É. por las mismas razones que usted. Hay que votar sí o no a la paridad así determ inada”. del debate sobre la paridad?7 Yo desconfiaba mucho del discurso. 'T é rm in o creado por Jacques Derrida.

a quien reprochaban no haberse realizado plenam ente como mujer porque no había sido madre.profesión sería la señal de su desvalorización. D. es la necesidad de estar siempre a la vanguardia de las luchas contra las formas más amenazadoras de trabas a la libertad. como madre. . Para las romas de posición contra la paridad. en L Humunite.: Lo que usted afirma. me pronuncié contra la paridad porque pienso que no se hace avanzar la lucha de las mujeres con cuotas.|. véase Le piége de la paute. A decir verdad. no fue necesario votar una ley para que las mujeres estén presentes en la vida política. realmente fue preciso que una parte de los partidos ejercitase la violencia sobre la otra. confirmaba un síntoma: los partidos y políticos franceses. lo que me parece hasta humillante. por no decir parisino Vtan poco universalizable (se habla demasiado y tan ligeramente de una universalidad Je ambos lados) que muchas otras democracias europeas. a diferencia de los de otros países europeos. 9Es la significación del artículo que publiqué en Le M onde del 11 de febrero de 1999. Una resistencia paralizada.1 0 Y aclaro por qué.9 En otros países de Europa. Se trata de algo pasado de moda. a la transformación constitu­ cional. Además. ante una disimetría ya ridicula y espectacular en Europa. É . sin una modificación constitucional de cite tipo. sobre todo mujeres. Hachette Litter^tures. entonces. en este asunto.: Yo explicité m i o p in ió n en u n artículo publicado por el diario L Humanité.. algunos partidarios de la paridad. 4 de m in o de 1999: adelante con la paridad. enfrente. y que podría elegirse como tal. existe tal disparidad entre hombres y mujeres. pretendían hacer entrar a los adversarios de la paridad en la categoría de los misóginos y los reaccionarios. 10Jacques Derrida. precisamente a causa de la resistencia de su propio cuerpo. sobre todo en Suecia. París. C ontra un falocentrismo que ya no se podía asumir pú­ blicamente. con la c o ndición luego de criticar los excesos suscitados por las lu­ chas. si comprendo bien. Pudieron alcanzar o acercarse al resultado buscado (.. En todo caso. habían recurrido a una decisión jurídico-política form al a llí donde jamás pudieron ni quisieron cambiar las cosas. no estoy tan segura. naturalmente sola" . La trampa del debate constitucional significa que nadie tiene confianza en sus propias fuerzas políticas |. paralizante. “Mes ‘hum anités1 du dimanche”. De ahí provie­ ne ja renovación entre esos adeptos de la paridad de una concepción “maternalocentrista” de la feminidad: no existe desarrollo de la mujer fuera de la maternidad. Paliativo puramente francés en verdad. bajo la forma más hipnótica de un fantasma matemalista: la mujer ^terminada en su esencia. a m i juicio. en ciertos discursos. colección 'Pluriel”.J eso es lo que se perfila. Tal vez habría que reflexionar en la manera en que progresa la lucha contra las desigualdades y por qué. en respuesta al de Sylvane Agacinski del 6 de febrero de 1999. recurrir al derecho. en ciertos sectores. 1999. acusándolos de querer “borrar la diferencia de los sexos” y to­ mando como blanco a Sim one de Beauvoir. R. j..

y todos los intereses comunitarios que defiende. S in em bargo. É. puedo verme llevado a adoptar posiciones que qui­ zá se asemejen. como es ampliamente hegem ónica en el c o n te x to de este deba­ te. encam ad o en él. De aquí proviene la idea de “censurar todos los textos de la cultura occidental (de P latón a Freud. negros.. etcétera. la unidad indi­ visible de un territorio nacional. y como usted enseña desde h a ce ta n to tiem po en numerosas universidades americanas. quisiera interrogarlo sobre la n o ció n de “corrección política” ( political correctness. hispanos.: En efecto. subrepresentadas. en suma. la filosofía o la historia del arte a partir de un criterio m ulticulturalism o Habría que “corregir” entonces tales obras cercenándoles lo que co n tie n e n de “incorrecto" respecto de las minorías oprimidas (m ujeres. y tal vez pretende continuar en ese cam ino. QUÉ.. resistiendo las amenazas provenientes de comunidades diversas y todavía m inoritarias. etcétera. R. Y además no olvidem os nunca la evidencia masiva. a eso mismo que impugno: el relativismo y el comunitarismo. un con ju n to de rasgos culturales liga­ dos a lá historia de un Estado-nación. a la manera de ver de la gente apurada. No olvidemos nunca que los ejem plos de “com unidades” aso­ ciadas a la idea de un “comunitarismo” siempre son com unidades minoritarias (o minorizadas). pasando por S a d e ) . la comunidad más fuerte. le niegan más fácilm ente su índole de “com unidad”. hasta reducidas al silencio. que deben analizarse cada ver de manera singular.H Y MAÑANA. homosexuales.. que a menudo intentan disimular (o disimularse) aquellos que se hacen los abogados elocuentes del universalismo contra el comunitarismo o el diferencialismo. y en cuanto tal. Pero en ciertas situaciones.: Al respecto. El que protesta contra el com unitarism o “demo­ crático” en nombre de la universalidad “republicana” tam b ién es. Acabo de privilegiar la “nacionalidad”. o bien aquella que aún se cree la más fu erte. No soy partidario de ningún “comunitarismo" liso y llano. la lengua francesa. I. el soberanism o del E stado-nacio­ nal que se une a ese “rep u blican ism o”. casi siem­ pre. o incluso lo “p olíticam en te co rrecto ”). etcétera. colonizados. y en una parte dominante de su historia. pero h u b iera p o d id o h a b la r del falocentrismo heterosexual que denuncia el com unitarism o supuesto de las “mujeres” y de los “Gays and Lesbians”. C o m o esta “com unid ad ” es la más fuerte. etcétera). D. lo que se defiende bajo la bandera de la universalidad laica y republicana tam­ bién es (y eso es lo que no se quiere decir ni ver) una co n stelació n comunitaria: la república francesa. en su trad ició n . hay que tener en cuenta el con tex to de la m anera más sutil posible sin ceder al relativismo. Este tér­ mino fue inventado por los conservadores para designar de m anera peyorativa una política de enseñanza considerada de “izquierda y radical” (e n el sentido americano del térm ino) y que consistiría en releer las obras clásicas de la lite­ ratura. la ciudadanía francesa. del principio “republicano” contra el principio “democrá­ tico”.

¿No cree que hay un peligro real de exte n sió n de este pensam iento políticam ente correcto en los Estados U nidos? J. S I. y sobre todo el abuso. Esta política descansa sobre la idea de que. pp. París. una doble trampa. Uno escapa al prim er tiro solam ente para caer con el segundo. Esta co rrie n te nada tiene q u e v e r c o n el n e g a c io n ism o . Débat. Fayard. E n F ra n c ia fue H en ry R ousso q u ie n in tro d u jo el térm in o de negacionism o e n L e syndrom e de Vichy. A cerca de las polémicas. Se traca del sitio de un debate de a lto riesgo y." Se apoya en otro movimiento llamado de “discrim inación positiva” (affirmative action). 2000). en su lengua de origen.excluía los trabajos de cierta cantidad de historiadores llam ados “revisionistas” que impugnaban esa ortodoxia. "C rise des um v ersitésT . 1997. del 14 de ju n io de 1995 y . Fan's. Seu il. pp. si prefiere. de ese seudoargumento es a n te to d o una respuesta francesa. el re v isio n is m o e n h isto ria es una co rrie n te que p retend e ser crítica de los dogmas esta­ blecidos y q u e e n n in g ú n c a s o puede asim ilarse a un negacion ism o. Esta re­ visión de la enseñanza se desarrolló esencialmente en departamentos de inglés. c a s t.que im plicarían pasajes llamados “incorrectos” para con las minorías. conviene valorizar una diferencia contra otra d iferencia. para reparar una desigualdad. el dispositivo llamado “politically correct’’ tam­ bién es una escopeta de dos gatillos. voy a tratar de avanzar con lentitud y prudencia. 136¿Por qué el psicoaruílisis. qu e niega la ex iste n cia de las cám aras de gas. S. " La p e tic ió n fue p u b licad a en Les véanse Le Monde 138 ITrad. V éase nuestro capítulo 7: “A cerca del antisem itism o v e n id e r o ”. por ello. usted se negó a firm arla. Hay que dejar esa expresión. 1 7 7 -1 9 1 . E n nuestra p etición habíamos utilizado la frase “políticamente correcto” para designar a los fanfarrones de la ortodoxia y. Pourquoi ¡apsyckmahse’.’. co n sisten te en negar la reali­ dad de h e c h o s c o n s u m a d o s . en Le sep tiem b re-o ctu b re d e 1 9 9 4 . "politically correct” . De manera general. Searle.1 3 M e gustaría m ucho que hoy aclarara su postura. ¡9 9 9 . Lamento que se haya importado esa consigna o ese eslogan am ericano p an denunciar todo cuanto no agrada 1 1 V éa se a l re s p e c to la p o sic ió n de Jo h n R . aunque estaba totalm ente de acuerdo con la propia inicia­ tiva. éstos lograron impedir que se celebrara la exposición.: carnets de f'sychamlyse. que consiste en insti­ tuir por la v ía de la legislación un tratamiento preferencial en favor de esos mismos grupos hum anos víctim as de la injusticia. Paidós. de fran cés y de literatura com parada. D . 1 9 8 ?. 1 2 El té rm in o d e re v isio n is m o fue adoptado por cie rta can tid ad de investigadores am ericanos 4ue re c la m a n u n a r e v is ió n de los c o n c e p to s fundadores del freudism o. o. B arcelon a.: Producto de im portación. M i irritació n an te el uso. En 1995 yo lan cé una petición con Philippe G am ier para denunciar ese puritanismo que h ab ía conducido a anular una gran exposición consagrada a Freud en la Library o f Congress de W ashington porque ésta -claram ente orto­ doxa y p erfectam en te d iscu tib le . por esa razón.1 1 C on­ siderándose víctim as de un ostracism o.

a n te s de su scitar una in te n sa p o lé m ic a . al tiem p o que ex p lic a b a h a sta q u é p u n to lo d e sco m p o n ía el n azism o y la Shoah. por 1 0 dem ás. a h í lo te n e m o s acu sad o s in d em o ra . e n tr e e lla s v ario s v o lú m e n e s de un d ia rio ín tim o . La p o lém ic a d e se m b o có fin a lm e n te e n un a m p lio d e b a te p ú b lic o ic fe n '1 ’ te a las re la c io n e s e n tr e el d e re c h o . . a u to r de u n as c u a re n ta o b ra s. hasta de n e o co n fo rm ism o de izquierd a. 2 0 0 0 . y ju s ta m e n te e n la s e c u e n c ia q u e u sted e v o c a b a : los q u e se alzaron 14 R en au d C a m u s. la cen su ra y la lite ra tu ra . qu e re p rim e c o m o u n d e lito tod a forma de in c ita c ió n p ú b lica al o d io ra cia l. la d elin cu e n ­ cia o el c rim e n ). P or lo ta n to . R en a u d C a m u s d efen d ía e n él a los “fra n c e se s d e c e p a " c o n tr a los in m ig ra n tes y se en treg ab a a una c o n ta b ilid a d de los p erio d ista s "ju d ío s ” q u e tr a b a ja b a n e n F r a n c e C u ltu re . e l lib ro de e ste escrito r. Im a g ín e se la escena: alguien p ro testa c o n tra tal o cu al p e rv e rsió n (p o n g a m o s e l ra c ism o . fl estu d iar las obras a n terio res de R en au d C a m u s. la v io le n c ia co n y u g a l. Ese o tro c o n fo rm ism o . la co rru p ció n p o lític a . e n to n c e s lo s e ñ a la n c o n el d ed o d ic ie n d o : “ ¡T e rm in e m o s con lo p o lític a m e n te c o r r e c t o !” S a b e m o s q u e esa e s c e n a se re p ro d u ce e n todas partes. ese c o n tr a -c o n fo r m is m o . lo a cu sa n de q u e re r re s ta b le c e r u n d o g m a tism o o una “c o rre c c ió n p o lític a ”. unas v e ce s. y c o n tr a los efectos retó rico s o p o lé m ico s de esa e x p resió n arm ad a q u e . m o d ificad a por la de 1 9 7 2 . c o n t e n ía a lg u n o s p a sa je s a n tis e m ita s y r a c is ta s . to d o s los d iscu rsos críticos que in v o ca n una norm a o recu erd an una p re sc rip c ió n é tic a o p o lític a . los o tro s. q u é sé yo. A lg u n o s to m a ro n el p a rtid o de R e n a u d C a m u s e sg rim ie n d o la am en aza de u n a c e n su ra o de u n a “c o rre c c ió n p o lític a ” e in v o c a n d o e l d e r e c h o para to d o e s c rito r a un* lib ertad de ex p resió n sin lím ite .14 N o b ie n a lg u ie n se in d ig n a con justa razón por el co n te n id o de un libro s e m e ja n te (lib r o ta n a so m b ro so . m e pa­ rece igu alm en te grave. E n e l e s t ilo d e la tradición m aurrasiana. su b ray aro n la n e c e sid a d de someterse a la ley y o p o n erse a la v e n ta de o b ras q u e c o n t e n ía n ta le s e x p re sio n e s. vario s c o m e n ta d o re s c o m p ro b a ro n qu e esraM ' m ech ad as de re flex io n es id é n tica s que. Luego. S o b re esta c u e s tió n . P arís. La Campagne de France.(porque re alm en te eseo es lo que o cu rre ) o para a cu sa r de o r to d o x ia sospechosa y rit’ ida. Ja c q u e s D errid a fue uno de los firm a n te s de la p e tic ió n lanzada por C la u d e L a n z m n n n . Puede c o n v e rtirse en u n a té c n ic a fá c il p ara a ca lla r a todos aquellos q u e h a b la n e n n o m b re de u n a ca u sa ju s ta . toda p ro testa. e n verd ad u n a policía llam ad a “p o lític a m e n te c o r r e c to ”. P u e sto e n v e n ta e n abril de 2 0 0 0 . Fayard. P or lo ta n to . p re te n d e m e te r e n c in tu r a to d o pensam iento c rític o . sobre to d o e n F ra n c ia . v ease roicstP’ c a p ítu lo 7: “A c e rc a del a n tise m itism o v e n id ero ". por ta l o cu al voz autoau torizad a. p o r el c o n tra rio . q u e c a lific a b a de “crim in a le s" lo5 p asajes ra cista s y a n tise m ita s del lib ro (v é a se Le M onde del 25 de m ayo de 2 0 0 0 ) . h a b ía n e scap ad o a la v ig ila n c ia del edin’1 h a b itu a l del autor. a fuerza d e c h ic a n a s (por­ que esa es e n verdad la c h ic a n a ). Tom e­ mos por e je m p lo el caso R en au d C a m u s . e l antise­ m itism o. y o tra s. E sto s p asajes caían b a jo el peso de la ley de 1 8 8 1 . desde h a c e m u c h o tiem p o me su b levé c o n tra el abuso m e c á n ic o . de q u erer in stau rar un p e n s a m ie n to . h a b ía n sido exp urgadas para ser reem p lazad as por esp a cio s e n blain" (v éa se Le Monde del 3 de ag o sto de 2 0 0 0 ) . fue re tira d o de la v e n ta . P re c isa m e n te e n esta form a se v o lv ió a v e n d er e n jul¡" LaC am pagne de France. N o b ie n a lg u ie n se alza para d e n u n c ia r un discurso o una p rá ctica . ta n to por la ceguera in g en u a y la n e ced a d “s o c io ló g ic a ” q u e se desplie­ gan en cada página co m o por las p u lsio n es y los tic s lite ra rio s e s tilo “vieja Fran cia de d e r e c h a ’’). to d a re b e lió n .

es cierto que. D.s . The End uf Racism. de manera mucho más extendida. A llí. pero es minoritaria. la diabólica deconstrucción. R . y en ocasiones el p osm odem ism o . y el síntom a se den un cia por sí mismo. en la enseñanza. N o hablo aquí de los aspectos caricaturescos de esta política. por grupos políticos conserva­ dores del C ongreso y el Senado. la politique et 1'université aux É tats. R . En la J. etc. por ejem plo. en suma.: j. hay una vigilancia -que considero necesaria. en ciertos casos.: universidad a m ericana existen fanáticos. 1993. 43. por supuesto. el posestructuralismo o incluso. o. 2. "Les intellectuels. Véase ta m b ié n Erica Fassin. 265-301 .c. cri: Anuales E . algunos tie n e n interés en hacer circular estadísticas imaginarias. N ueva York. h a bría que decir m anipulada. A m enudo esto es caricaturesco. la denuncia de la political correctness en su origen es masivamente conservado­ ra y organizada. 4-17.contra tal o cual frase de R enaud Cam us.: Independientem ente de tales censores terroristas. o a veces sobre todo. The Free Press. y com o aquí doctrinarios inflexibles que qu errían censurar o excluir todo c uanto no está de acuerdo con esta political correctness. ''D in e s h D 'Souza. D.: ¿R ealm ente es exagerado? Sí.. É. el racismo. allá y acárespecto de todas las señales que.. en "Des coups de canon dans le vide?" y “La civilisation o c c id e n t a l dans les universités américatnes". A lg un as obras -pienso sobre todo en el libro de D inesh D ’Souza-1 ' pre­ É. ¡también fueron acusados de ser “p o lític a m e n te correctos"! Siempre es peligroso traducir o im portar u n térm ino de manera ciega. el fe m in ism o . Caricatura hay. hasta a expurgar de los textos É. en el lenguaje. 1995. J' D. 1994. com o a m enudo se tiende a creer o a hacer creer.U W . En todo caso eso puede llegar. en Vmgrvmc 5vele. pp. pp. Tratemos de com prender a qué ap unta esta denuncia. la segregación racista. Las tesis excesivas Je D'Soum fueron criticadas sobre todo por Denis Lacome. Pero n o es un fe nó m e no masivo.: filosóficos del pasado de palabras consideradas insultantes para con tal o cual comunidad.: sentaron la universidad am ericana en su c o n ju n to com o un lugar totalm ente dom inado por censores que qu errían dirigir todo en nom bre de la política! correctness y defenderían fa n átic a m e n te dogmas tale* com o el comunitarism o. R. pueden recor­ dar el falocentrism o. in strum e ntal izarlo sin recordar o sin ser capaces de comprender la procedencia de su uso en el contexto actual de la sociedad americana. el a n tirra c is m o .

por un lado. un país. la represión. la situación de las mujeres. en vías de desarrollo. A ctu alm ente trabajo en la pena de muerte. Caricatura que de todos modos apuntaría a expurgar los textos del pasado. más allá de la caricatura. la publicidad. la gran mayoría son negros. requiere luchas legítimas y explica esa figura del feminismo americano que con frecuencia se tiene el error y la ligereza d e criticar en Francia. ¿es ceder a lo “políticam ente correc­ to”? En ese país hay una opresión racial indiscutible. la vida política. aquí o allá. R.: ¡Por supuesto! Y en todo caso distintamente distribuidas que en EuropaPor eso la vigilancia debe ser incansable. "•Véase nuestro capítulo 8 : “Penas de m uerte”. ya se trate de la situación de las mujeres o los negros.. un país donde las des­ igualdades son masivas. ¿es ceder a lo “políticamente correcto”? Por su parte. en el lenguaje. La historia de la affirmative action es com pleja. analizar este fenómeno con insistencia. | . aunque los síntomas d e desigualdad sean diferentes. Oponerse a ello sin descanso.E. en muchos aspectos. Y negros (¡afroam ericanos!) pobres. Cuando el término no favorece a con­ servadores en guerra. A propósito de los homosexuales. el racismo es un fenóm eno masivo. . etc. la marginalización). R ecordarlo o enseñarlo. etnocéntrica o racista. Y sospechoso.: En ocasiones esos excesos aparecen y.: ¿Mucho más que en Europa? j.1 6 y no hay duda de que la casi totalidad de los conde­ nados a muerte ejecutados son negros. Ni yo mismo me privo. P . digamos. Sigue siendo cierto que. Entre los prisioneros. y usted sabe que actualmente. pueden alentar por ejemplo la violencia falocéntrica. es imprudentemente retomado por gente de izquierda bastante refinada pero a resguardo de esos “lugares” peligrosos y duros (la opre­ síón. tan visible com o a me­ nudo negada. en ese caso. los Estados U nidos son también. R. la escritura de los textos.. Pero. la exclusión. D . que entonces tienen razón d e hacerlo. Y con ellos otros.depende de la misma lógica. É. la enseñanza. Utilizar las palabras politicé correctness como un eslogan para disparar sobre todo lo que apela a la vigilan­ cia me parece peligroso. El ostracismo (confesado o negado) de que aún son víctim as -tam­ bién en Europa. Hay que recordar que en los Estados Unidos. no se pueden negar los fenómenos d e exclusión. los conservadores tie­ nen el derecho de quejarse. incluso entre los negros. una ética general cié la vigilancia me parece necesaria respecto de todas las señales que. se denuncian sus efectos per­ versos y negativos. a pesar del progreso de los derechos cívicos. que es minoritaria y poco presente.

con tal que. al menos en su forma caricaturesca. Estoy de acuerdo con usted en subrayar que hay que luchar ince­ santemente por la emancipación. R. ese señalam iento de la “diferencia” (y no de la diferancia) en los lugares públicos.: ¿No es lo que intento hacer tratando de evitar o demostrar lo que acabo de llamar la doble trampa? É. y sin duda por esa razón no me adapto tan bien a esos modos de pensamiento. en respuesta.: No se o l v i d e q u e e n Francia se votó una le y d e l mismo tipo. al tiempo que me sublevo ante el abuso “francés” de esa nueva "consigna”. La exclusión del fumador me parece propiamente es­ pantosa. Vi cómo nuestro amigo Yosef Hayim Yerushalmi1 7 abandonaba una sala de profesores. pero muy felizmente no se aplica aquí con la misma rigidez. R. ¿no piensa que cuando uno ejerce un magisterio como el suyo y es capaz de elaborar conceptos muy sofisticados. J. aunque subsistan l? Véase n uestro cap itu lo 9: “Elogio del psicoanálisis .: No conozco tan bien como usted los Estados Unidos. pero cada vez que voy siento una terrible violencia. implica una división en compartimientos inaceptable. por ejemplo a propósito de las mujeres. tengo la sensación de que la batalla está en la buena senda. recuerdo una vez más que en los Estados Unidos -donde ese movi­ miento (political correctness) es mucho menos extendido y poderoso de lo que dicen. con los fumadores de un lado y los no fumadores del otro. pero. uno no se adormezca o cierre los ojos ante todos los males “americanos” que engendraron. É. no tiene el deber de ir al frente y pensar también en los peligros de los retrocesos y los efectos perver­ sos producidos por los movimientos de emancipación y por lo que se llama el posmodernismo? ].la vigilancia sin duda se impone. . Este principio descansa en la idea de que la integración produciría en sí un cambio. a mi manera de ver. tales abusos de lo politicaly correct. y creo que se lo debemos a la Revolución y a nuestro ideal republicano.En resumen. para evitar que los acusen de tentativa de dominio o de seducción. durante una fiestita que nos reunía. Esos males están primero y son mucho más graves. so pretexto de vigilar.: Sí. D. que valoriza la integración del otro tal como es y no tal como uno desearía que fuese.: En todo caso. Permítame una anécdota.D. sencillam ente porque tenía ganas de fumar y en ese lugar era imposible. Tal manera de marcar la diferencia de manera negativa la veo también en ese Puritanismo que obliga a los profesores a dejar la puerta abierta cuando reci­ ben a estudiantes. É. R.

L a figura del m al es e l ab u so d e u n a a u to rid a d fu era d e su c a m p o d e ejerci­ c io su p u esta m en te n o rm a l. L as p r o h ib ic io n e s so b re la sexuali­ dad. E n p rin c ip io . los lazos c o n se n sú a le s so n c o n sid e ra d o s m en o s gra­ ves. ta m b ié n m e p a re ce in q u ie ta n te .. E n c u a n to al p ro ceso de “a co so se x u a l” q u e in v a d e c ie rta s universidades am erica n a s. de­ p en d e de é l (o de e lla ) e n .. [ . E s to in sta la un m icro clim a de terror.. R. m e p a r e c e n in s e n s a ta s . P o r lo d em ás. R .: S ie m p re es la c u e stió n lla m a d a d el “p o d e r”. a su vez. tra tá n d o se de un a lu m n o y u n p ro feso r. E n o c a s io n e s c o rre el riesgo de q u e lo a cu sen p o rq u e so n rió . m uy ra r a m e n te . cit. ]. h a y que c o n d e n a r al p ro feso r (e n o c a sio n e s . de u n o y o tro . in c lu s o a in s tru m e n ta liz a c io n e s im p la ca b le s. “Mes ‘humanités’ du dim anche”. D. É. ¡y n o s o la m e n te e n los E stad o s U n id o s ! É. su c u r r ic u lu m . art.: E n las p asio n es am o ro sas siem p re h a y p o d er y d o m in io d e u n o sobre el o tr o . d irig ió ta l “c u m p lid o ” a u n a e stu d ia n te . E n el esp íritu y la le tra p u n tillo s a d e la ley. e tc é te r a . D.18 lo q u e e v o c a b a es p re cisa m e n te ese p ro b lem a de la mater. j i 18Jacques Derrida. Di­ c h o lo cu a l. e n la legislación sob re e l sexual harassment. D. la in v itó a to m a r u n c a fé. ese n u ev o a rg u m en to .. el a co so sexu al e x iste . ese v ie jo -n u e v o a rg u m en to de au to rid ad m a tern ita ria . R. n u n c a lo o lv id e m o s.: S í y n o .: Es in d isc u tib le. D. i J. É. a la p ro fe so ra ) q u e abusa d e u n a re la c ió n de p o d er v ir tu a l p ara sed u cir a a lg u ie n q u e. J. e stá n amenaza dos de ser m a ñ a n a las v íctim a s de c ie rto m a te r n a lo c e n tr is m o . E n este ca so pu ede ser p erseg u id o p o r la ley.: E n e l te x to al que h ic e r e fe r e n c ia . in clu so si u n o e je r c e u n p o d er tra n s fe re n c ia l m ás e v id e n te so b re e l o tro . y e n o c a sio n e s da lugar a c o m p lo ts ta n p erv erso s c o m o el m a l q u e se p re ten d e a ta c a r.num erosas desigualdades. m ien tra s q u e los h o m b res. alg u n as legislacio­ n e s so n ta n c ó m ic a s c o m o a te rra d o ra s: un p ro feso r e n su o fic in a n o puede r e c ib ir a un a estu d ia n te sin d e ja r la p u erta a b ie rta . d ig am o s.: L o q u e m e p a re ce a b e rra n te . y n o so la m e n te en la universid ad . p o r la ley in te rn a de la u n iv ersid ad o p o r la ley e n g e n e ra l.: V oy a ir m u c h o m ás le jo s q u e u sted . e n e l fo n d o .

sutil. En otros térm i­ nos.: T om em os el c a so del psicoanálisis y la hom osexualidad. y que h a sta d a c u e n ta del deseo de los am antes. j.» psychanjlyse dans monde”. p o r lo dem ás. tipos de agresión para los cuales es difícil trazar la d istin c ió n . y en las cu estion es q u e usted redactó para los Estados generales del psicoanálisis (SGp). Pourquoi la [ x y c k tn jy s e ? .: E sto n os c o n d u c e a la cu estió n de lo norm al y lo pato ló g ico . D. y la v io le n c ia llam ada an orm al o abusiva? É. la tran sferen cia. y. "Rapport stir I. p latón ica o romántica. aquella de la que h a b lá b a m o s h a c e u n rato . dictado el 8 de ju lio de 2000. del otro. D.: Yo e sto y d e a c u e rd o e n c o n d e n a r to d as las v io le n c ia s físicas. aq u í refinada. M e p arece peligro so querer h acerlo . En su libro. por el o tro . co m o se d ic e . pierde la cabeza. a llá b ru ta l y m a siv a -. por un lado. q u e n u n c a h ay que subestim ar. o por lo menos lo q u e to d o e l m u n d o c o in c id e e n llam ar “v io la c ió n ”. Hay aquí una in je r e n c ia e n la vid a privada q u e m e p a re ce grave e inú til. la que h ab ita la pasión y las relaciones am o ro sa s .. la servidum bre voluntaria. sublim e. de alguna m anera. R.l a s q u e siem pre.: La llam ad a “v io le n c ia p síq u ica ” pu ede alcan zar grados y form as de crueldad . !J D. la explotación del cu erp o o la transform ación del sujeto en m ercan cía y. R. pero la d ifi­ cultad s o b re v ie n e n o b ie n se tra ta de v io le n c ia p síqu ica. u n ju e g o c o n fu so y perverso a carrea la ca teg o ría dei ‘‘a co so sex u a l” tal com o se pu so e n p r á c tic a e n los Estados U n id o s. en efe c to . M i ten d en cia sería d ecir que la fro n te ra separa de un lado el ex ceso y el abuso de poder. la pasión . wElisabeth R oudinesco. pien so q u e n u e stra s so cied ad es d e m o c rá tica s d eberían ser extrem ad am ente vigilantes e n la c u e s tió n del libre e je r c ic io de la sexualidad y las pasiones am o ­ rosas e n tre a d u lto s. oh a t . ¿D ónde pasa la frontera e n tr e u n a v io le n c ia legítim a. . la do m in ació n . hasta d e d o b le d isim etría v io le n ta . aunque la pasión mejor c o m p artid a ja m á s ex clu y e cie rta d isim etría de la cual n u n ca está borrada la escena d e la v io la c ió n .i. R': ¿C ó m o se p u ed e z a n ja r la cu estió n ? ¿Q ué sign ifica consensual? Los am an ­ tes pelean to d o e l tie m p o y ja m á s se p od rán so lu cio n a r las pasiones sexuales y amorosas a n te lo s trib u n a le s. una vio len cia sexual en cierto m o d o "to le r a b le ” por ser “e stru ctu ra l”. subraya q u e la exclu sió n de la hom osexualidad debe cesar porque des­ cansa en un c o n c e p to dudoso de perversión. J. P or eso las leyes c o n d en a n la v io la ció n . im p lican una forma de disim e­ tría. É. En c u a n to a todos esos tipos de v io len cia . en un clim a de dram atización donde n o to d o e l m u n d o .: La d ificu lta d es siem p re distinguir en tre. irred u ctible.

i. la International Psychoanalytical A ssociation ( ip a ) está com­ puesta hoy por diez mil miembros que representan treinta y dos países. aceptaba practicantes homosexuales.21 Tomé partido no solamente por el PaCS sino por la abolición de toda forma de clasificación que haría de la homosexualidad una “tara”. nueva edición 2000. FayarA 1997.22 y Lacan.: Fui radical. Dictionnaire de la psychanalyse. París. yo soy favorable al P a c s . Freud había sido prudente al respecto. Sandor Ferenczi) que prohibía a los homosexuales el acceso al oficio de psicoanalista por causa de perversión. en la Escuela Freudiana de París (EFP. Permite que las parejas (homosexuales o heterosexuales) legalicen su unión mediante un contrato específico. K Fundada por Freud en 1910. una “anom alía” o una desviación. 1 964-1981). como usted. R. en efecto. 21 El Pacto Civil de Solidaridad [Pacs) entró en vigor en Francia gracias a una ley votada el 15 de noviembre de 1999. “ Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. en suma. contra una terminología que sería discrim inatoria. Por otra parte. Por lo demás. . Como si la categoría de “perverso” se aplicara sola­ mente a los homosexuales. Creo que hay que abandonar la famosa regla no escrita instaurada en 1921 por los dirigentes de la IPA20 (Ernest Jones.

salvo que es más severa. declara: "V iv o co n mamá y Tata. 1999. Tata es com o una mamá. com o se designan a ellos mismos. Una vez que haya sido con1La co p a ren talid ad es u n a situ ació n e n la cual una m adre lesbiana o un padre gay elaboran el proyecto de te n e r y ed u car un n iñ o co n com pañeros de los cuales unos son los padres biológicos y otros los padres so ciale s que ed ucan al n iñ o. París. De todos modos. n o es tan com plicado para h acer bebés .3 Esa diferencia se trans­ mitirá al niño porque lo que permanece invariable es la realidad biológica de la fabricación de un ser humano. alrededor de 2 0 m il n iñ os son educados en situaciones de coparentalidad o de hom oparentalidad. etcétera. Por lo que a m í concierne. M arcela lacub. Issy-les-M oulineaux. homoparentalidad. e s f . El que hizo el bebé para ayudamos fue un amigo de mamá [ -i Más tarde yo voy a v iv ir co n una n iñ a.). Eric Fassin. límites. de manera un poco abstracta y negativa. T h é o . états des lieux. el copadre puede ser un padre legal. ninguna disciplina (psicoanáli­ sis o antropología) puede sublevarse contra una realidad social de ese tipo. ’ En H olan d a. Au-delá du PaCS. 2 V éa n se al resp ecto D a n iel B o tillo . aun­ que sepamos que toda sociedad humana descansa en la existencia de prohibicio­ nes. un padre social o un padre b io ló g ico . 2 000. leyes. De bue­ na gana se dice que en estas situaciones se renuncia a transmitir al niño la idea de la sacrosanta existencia de la “diferencia anatómica de los sexos”2 que sería necesaria para la elaboración de todas las diferencias imaginarias y simbólicas. y M artine C ross (com p. 1859. Familias desordenadas ELISABETH R o u d i n e s c o : M e gustaría proseguir con la cuestión de la homosexua­ lidad evocando con usted la normalización de esto en las sociedades democráti­ cas. Homoparentalités.3. Parentes et difference des sexes. Resta saber si esta diferencia es el componente mayor de las otras diferencias. FU F. J a c q u e s D e r r id a : Estaría tentado de decir. 2 2 -2 9 de junio 2000. . A sí. La h om oparentalidad es un térm in o que apareció en 1997 para desig­ nar una s itu a c ió n e n la qu e por lo m enos un padre se asume com o hom osexual. ¡. N u n ca tu ve un papá. defiendo la idea de que es necesario aceptar que las parejas homosexuales puedan tener hijos: por adopción. que no hay que prohibir esa experiencia. de 7 años. Me parece que esta afirmación es inexacta. E n un testim o n io recogido por Le Nouvel Observateur.’expertise fümúiale à l'épreuve de l’homosexualité. estén más perturbados que los otros o sean más ignorantes de esa famosa diferencia. Nada permite decir hoy que los “hijos de hornos”. donde el m atrim o n io de los hom osexuales es adm itido por la ley desde sep­ tiembre de 2 0 0 0 . funciones simbólicas. coparentalidad1 o insem inación artificial con dador (de esperma) ( ia d ).

Esa m utación será más difícil en “nuestras” sociedades para los niños adoptados por parejas homo­ sexuales. M e parece que esa disimetría se encuentra en la distribución de lös roles y de la organización psíquica inconsciente: los hombres en pareja se conducen más bien com o edu­ cadores. quiero decir conservar. tíos o tutores. de manera a veces muy conservadora. Hay que hacer todo lo posible para dar condiciones legales de ejercicio a prácticas donde se manifies­ ta el deseo. sigan siendo parejas. etc. “cabeza a cabeza”. frente a los niños que tienen a cargo. R. Si esta potencia fusional de la madre con el hijo es necesaria durante los primeros meses de vida para la socialización futura de éste. el de la “pareja”. en esa situación aparentemente nueva. de la madre. al hacerse madre. tam bién requiere niños legítimos. toda una combinatoria de parejas con tal que. desigualdades de ritmo. creo. En un caso. M ayoritariam ente ocurre co n mujeres homosexuales mucho más que con hombres que. incluye o induce otras parejas. en el otro hay un corte porque un hombre no puede ser inseminado pero puede dar su esperma. Es sabido que la mujer. comprende. y es la única condición requerida por el modelo.. a su vez. No estoy seguro de que sea lo más grave o lo más transgresor. cuando son homosexuales. entre las cuales la adopción de niños por homosexuales no es más que un caso parti­ cular. Irreversiblemente. en todo caso donde. En el horizonte se anuncia la cues­ tión mucho más general del modelo de la célula familiar occidental típica. aunque aquí o allá puedan preverse reacciones. Pero una ley represiva no cambiaría nada. Incluso en los casos más normales. hay una continuidad entre el orden biológico y la orientación sexual. y proseguirá. sucede lo que sucede: hay familias llamadas normales en las cuales los niños legítimos son muy desdichados. ¿Por qué no? ¿Tan lejos estamos de la norma dom inante? ¿No puede reconstituir. que sigue siendo. sus funciones más tradicionales (figura del padre. hoy se supone presente en la mayoría de los casos.)? Numerosas mutaciones se hallan en curso. . Me pregunto si el peligro en general -ta n to en tre los hom osexu ales com o en tre los heterosexuales. deben recurrir a madres portadoras. trenos. pasará lo que deba pasar. Luego. La adaptación a nuevas estructuras parentales está en curso. no lo olvidemos. Este modelo dom inante.no deriva del lugar excesivo concedido a la omnipotencia materna. com o los hay en las familias llamadas normales y legítimas. la pareja heterosexual con dos o tres niños. La pareja homosexual sigue siendo una “pareja” que. É. como en el matrimonio heterosexual.: Por ejemplo. habrá fraca­ sos (¡hasta curas psicoanalíticas que intentarán “tratarlos”!). en el caso de la IAD. por supuesto.siderada lícita. mientras que las mujeres imitan más fácilmente el modelo parental heterosexual. la madre luego debe renun­ ciar por sí misma a él para que el niño pueda abrirse al mundo de la alteridad. se ve obligada a una posi­ ción de omnipotencia frente al lactante en estado de dependencia.

padre y madre? ¿Hasta abuelos. concierne al modelo familiar y a su« normas. Esa m utación del psicoanálisis mismo debería corresponder por lo demás a lo que considera su misión primera: ocuparse ante todo de aquello que. Habrá que volver sobre este punto que considero decisivo. en todas estas situaciones. por el contrario. atados a un modelo congelado que tiende a borrarse de la realidad social -aunque más no fuera con las fam ilias recom puestas.debe pensarla. podría mostrarse que la deconstrucción siempre fue “de la familia". yo compruebo que las parejas homosexuales tienden a mos­ trarse com o tan “normales” como las tradicionales. J.: Ya q u e usted me alcanza la palabra ‘‘deconstrucción”. R . tíos y tías. referencia muy estable y fundadora para la teoría psicoanalítica. encarnado primero por el padre. en principio. un lugar que puede ser el del otro o el del “diferente” (cualquiera que sea su sexo). entre Los amigos. y por tanto a transformar una disciplina en código de deontologia y a convertir a sus practi­ cantes en censores o procuradores. incluido Lacan. se acentuará. po­ drá. porque eso equivaldría a excluirla o negarla. toda suerte de relevos y sustitutos.a lo que se llama “el tercero”. y por ende. interpretarla y tenerla en cuen­ ta.y la de los modernos. por el que ocupe simbólicamente el lugar del padre. D.: Me parece que desde ya hay dos posiciones: la de los dogmáticos. Y sobre todo de una madre supuestamente irremplazable. “deconstrucción de la fami­ lia" (con algunas pequeñas consecuencias "revolucionarias” que le dejo imagi- . en que existe una realidad nueva. como siempre. el psicoanálisis -com o por otra parte cualquier otra disciplina. Yo me ubico del mismo lado que usted a partir de! momento en que se corporiza. un padre y una madre. j. y no condenarla. Entre Freud y sus sucesores. directam ente o no. lo que debería verse afectado por lo que des­ plaza el modelo fam iliar es precisamente la aproximación psicoanalítica de esta cultura. la teoría edípica supone un modelo fijo: la identidad estable del padre v la madre. transformar al psicoanálisis. A largo plazo. El psi­ coanálisis siempre quiso ser un psicoanálisis de las familias. E. D . al transformarse. Me pregunto entonces si ese deseo de nor­ malidad cesará con la detención de las discriminaciones sociales o si. al punto de imitarlas de manera en ocasiones caricaturesca. me pregunto sobre todo cómo (y si) el modelo familiar.: ¿Acaso una pareja de hombres homosexuales propone o impone dos pa­ dres a su hijo? N o estoy seguro. ¿Una pareja de mujeres homosexuales engen­ dra dos madres? ¿No hay siempre. etcétera? Más allá de toda interpretación jurídica. mas “deconstructores” y sensibles a las transformaciones inducidas por los propios sujetos. “entre nosotros”. Por otra parte.

P ourquoi la psychanalyse?. me parece. de la familia monoparental. existe una modalidad de evitamiento del incesto entre ciertos primates que podría ser tenida en cuenta y hacer mover muchas cosas. É. sociales y familiares propias del mundo llamado “animal”. en las estructuras sim ­ bólicas. un lazo social organizado en tom o de la procreación. Como usted sabe.o del campo sim bólico. lo que seguirá atravesando la Historia. D .nar del lado de la sociedad civil y del Estado). También a veces digo que la deconstrucción es “lo que ocurre” o lo que ocurre como lo im posible. coparentalidad. et­ cétera). que no está en peligro.: Por tanto. Esta turbulencia social producirá efectos sobre la escena psicoanalítica: por el lado de los pacientes y por el de la formación de los clínicos. La transformación del medio psicoanalítico que usted evoca en su último libro4 -esa nueva generación de analistas y pacien tes. como lo hacen los primatólogos. Nos enfrentamos con una transformación de la propia sociedad. cit. Bueno. de los niños ilegítimos o legítimos. ¿A qué se llama la “familia”? Yo no diría sin vacilar que la familia es eterna. tengo la impresión de que la familia es eterna. yo no hablaría de una “eternidad” de cualquier modelo familiar sino de una transhistoricidad del lazo familiar. de la antropología. ’ V éase nuestro capítulo 5: “V iolencias co n tra los an im ales". Y el modelo al que Freud -con 4 Elisabeth Roudinesco. algo que se llama familia. Pero habría que reintroducir el desafío de sus trabajos en el campo del psicoanálisis. es que hay. inseminación artificial. suponiendo incluso que la prohibición del incesto sea un rasgo esencial de lo “propio del hombre” o de la “cultura” antropológica (enor­ me problema que aquí dejo picando). R . con una transformación de ese modelo de que acabamos de hablar: ya se trate de la sexualidad.: ¿No cree que la tesis freudiana de la revalorización de la función paterna por el sesgo del falocentrismo sea la única que piensa a la vez la deconstrucción de la familia y su destino venidero en un mundo en mutación? En otras pala­ bras. homoparentalidad. Conjunto indisociable: transformación del campo social . de la filosofía. J . se convierte en “lo que ocurre a la familia” pero como lo im-posible. transformación de la profesión analítica por el otro. o que haya. que su riqueza consiste al mismo tiempo en su anclaje en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles.por un lado. . La familia llamada "animal”5 también merecería ser analizada en su complejidad.no deja de estar relacionada con la transformación de la estructura familiar. Lo que es inalterable. ob. Puede se­ guirse el trayecto de estas proposiciones hasta los problemas que acabamos de evocar (P a C S . Bastante poco se interesa uno.

En Francia. bien lo vemos. ante toda suerte de fenómenos que no diré desconocidos. Con la palabra “organización”. fue instituida. no se doblega. Eso ya existe. en el sentido amplio. sobre todo no por el inconsciente. la madre legal es la madre social. por otra parte se está anunciando. regocijada. o ambas cosas a la ve:. cabe imaginarse una recomposición. a los injertos de órganos. R. No sé si es previsible la duración de la microrreflexión actual sobre la familia monoparental o sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. Muy larga y muy corta a la vez. una "portadora” (o susrituta) y una llamada ' s i K i a l L a legislación sobre la filiación es diferente según los países. ¡hay tantas subespecies! Los “progresos” de la genética liberan o aceleran nuestra imaginación.tantos otros— se refiere es solamente el de una secuencia. É. no digo “naturalizar”.: 6En ciertos casos de IAl\ un n iño puede salir de tres “madres": la primera hace el don de sus ovocitos.. producida no solo a partir de una lógica interna de !a transforma­ ción sino a partir de las transformaciones tecnogenéticas. Ya. y llegará el momento. a la inseminación artificial. ¡Eso también es el inconsciente! ¡Con el “sin-familia”! ¡Con un hombre y una mujer se pueden hacer muchas cosas! ¡Con la dife­ rencia sexual (y la homosexualidad no es indiferencia sexual) pueden imaginar­ se tantas configuraciones llamadas “familiares"! E incluso en lo que nosotros consideramos como “nuestro” modelo más estable y familiar. D. Si usted toma seriamente en cuenta la complejidad ya efectiva de las relaciones parentales en las socieda­ des occidentales. pero todavía no “registrados” por lo que podría llamarse. y desde hace mucho tiempo. por lo menos endiabladamente complicada. hasta legal y dominante en una sociedad dada. en que será. pero ¿a qué se parecerá su “organización” dentro de siglos o milenios? Difícil de decir. la segunda lleva el niño y lo pare.: ¿En q u é piensa? En familias donde habría no solamente dos o tres madres. Su porvenir es incierto. aterrorizada. el estado civil. una combinatoria extremadamente complicada. tiene una primera idea de la futura madeja. me refiero aquí a lo que instituye un modelo normativo. la tercera lo adopta y educa. la experiencia efectiva. y muy corta porque.. y cada vez singular. sino también en familias compuestas de 3 + n padres. Muy larga porque cubre milenios. está terrible­ mente sobredeterminada. respecto de las perspectivas de la clonación.6 En el inconsciente de las familias más “formales”. v de las reacciones a la clonación. sin contar los padres. según la escala escogida. Se seguirán reinventando medios de “normalizar”. felizmente se J. . siempre habrá “algo que se llama familia”. Ya. los efectos más inéditos. Pero ya se alegren o lo deploren. en apariencia inasimilables y monstruosos de esos nuevos poderes tecnogenéticos. Así. si no destituida. jamás se sometió a esa “organización" estatutaria. Se distinguen asi una madre genética. Desde ya.

que comienzan a ser evidentes: antes de pensar en monstruosas generaciones de clones armados hasta los dientes y dispuestos a invadir Europa. La d istin ción entre clonación terapéutica y reproductiva no es procedente m ientras no se haya respondido a preguntas de apariencia filosófica: por ejem plo. QUÉ. en la “naturaleza" o en la “cultura”. más allá J e la diferencia binaria que gobierna el bienestar de todos los códigos. diferencias sexuales.48 Y MAÑANA. sino sexuada de otra manera. ¡Como si la clonación 7 com enzara con la clonación! ¡Como si no hubiera diferentes clonaciones! Corno si no hubiera una manera clonesca de reproducir el discurso contra la clonación. hasta semejanza. es sabido que ciertas clonaciones terapéuticas pronto serán dom inables y útiles. “artificial” o no: por lo tanto. que equivalen a lo mismo. un lazo social alrededor del alumbramiento en todas sus formas. es decir. que nunca prescinde de cierta clonación. ¿qué es una re­ producción (“natural” o no. sería “¿qué es eso que eso es?”. más allá de la oposición femenino/masculino. des­ de hace tanto tiempo. ¿qué es la “naturale­ za”?. * En francés la duplicación salta a la vista: qu'est'Ce que c'est! Si traducimos palabra por palabra. empieza a relativizar. (N. ob. los primeros delirios reactivos. véase nuestro capítulo 4: “Imprevisible libertad”. y por lo tanto muy pronto consideradas com o indispensables. según los criterios en uso”. en ese móvil de marcas sexuales no identificadas cuya coreografía puede acarrear el cuerpo de cada ‘individuo’. más allá de la bisexualidad ta m b ién . Precisamente soñando con salvar por lo menos la posibilidad de esta cuestión me gustaría creer en la multiplicidad de voces sexualmente matea­ das. por no decir deconstrucciones. atravesarlo. hay clonación. gracias en particular a esas muta­ ciones tecnogenéticas. 167-168. ni mucho menos. etcétera)? ¿Qué es la integridad de una persona? ¿En qué m om ento y según qué crite­ rios se define su origen? ¿Qué es un nacim iento? ¿Qué cosa. La cuestión. a com plicar las primeras reacciones. y por lo tanto sin que cierta clonación haya posibilitado este lenguaje?* N o digo esto para embaru­ llar las cosas y evacuar una cuestión grave. a diferenciar. de organización de la sobrevida. de la h om osexualid ad o l¡> heterosexualidad. y del 7 Sobre la cuestión de la clonación. y ante todo “¿qué es la duplicación?” ¿Puede formular­ se la pregunta “¿qué es?” sin que una duplicación virtual. pues. ya sea clasificado como ‘hombre’ o ‘mujer’.) ’ “Relación desde ya no a-sexuada. etcétera? Estas viejas preguntas siguen siendo o vuelven a ser muy nuevas. cuyos esquemas ideológicos y presuposiciones me­ tafísicas fueron objeto de análisis críticos. en: Point' de suspension. pp. cit. lazos. dividir­ lo.. En todas partes donde hay repetición y duplicación. n u nca será la de un “sí o no” a la clonación sino la de un “cóm o”: cóm o tratar la diferencia o la repro­ ducción de lo idéntico. Recuerdo cosas que deberían ser. en todas partes en la “naturaleza” y en la “cultura". . es ajeno a toda “clonación”.8 “relación sexual” (incluso allí donde no la hay. del T. Por eso siempre habrá no LA fam ilia sino algo que se llama familia. én esa cantidad indeterminable de voces entremezcladas. multiplicarlo. efectos de proximidad. como diría Lacan).

“lenguajes” y “escrituras". fuera de toda premisa biológica. O d ile Ja c o b . lo que entonces permitiría negar que esta pueda depender de un entorno o de una organización psíquica inconsciente. La pensée de la difference. que son considerables. por el contrario. Pourquoi la psychanalysc?. . M e gustaría tratar de encontrar una senda para tomar en cuenta los determinismos genéticos y biológicos. A c erc a del gen de 'a homosexualidad.10 ]. distinta de ¡a psicologia clis tca . diferida a una elaboración venidera. París. R . que ur lu ía l is categorías de Pierre Bourdicti. una identidad construida. m etapsicoloeia. vque apuntaba a elab orar m odelos teóricos no directam ente relacionados con una observación clínica. y por lo tanto. Fayard. Pero esta persistencia de un orden no produce ninguna figura ex priori determinable de cualquier modelo familiar. c it. otros afirman que es innata. É. femenino: el pensamiento de la diferencia. unos piensan que toda forma de organización psíquica no es más que una construcción cultural o social. En otras palabras. 10 V éa se al respecto Françoise H eriticr. Todavía es preciso saber qué se entiende por psique En Fre ud. se o rie n tó h acia la con strucción de un. ob. Algunos homosexuales sueñan inclusive que unos sabios descubrirán un día el gen de la homosexualidad. en ver­ dad. B ella terra . Mavuíin fémmm. Barcelona. com o usted sabe. siempre está suspendida. 1996|. en las generaciones futuras. cosa que n o le impidió renunciar a construir una “biología del espíritu”. que posibilita todo tipo de construc- “ Es la tesis de D idier E ribon. D . Barcelo­ na. presupuestas o consideradas como adquiridas en tal opción.: En el fondo. En este debate tropezamos con la idea de un posible fundamento biológico de las sociedades hum anas.. En esta perspectiva. existe una suerte de "cul­ tura ”. en Reflexions sur la (¡uestion gay. cast. En lo biológico y en lo genético hay cifrados cambios de orientación. si esta última palabra remi­ te a una suerte de con fección artefáctica totalm ente desarraigada. muy com plicada.1 1 En todos estos problemas.: \Usenlmo.: ¡dcnoJadcs: reflexiones sobre la cuestión gay. Y no considero legítima ninguna de las cuantiosas oposiciones conceptuales que son llamadas. veas« Elisabeth Roudtnesco. Ariel. los otros. hasta genética. unos pien­ san que la homosexualidad es una cultura. instintual. hasta una “técn ica” de lo genético. " Freud n u n ca abandonó la idea de encontrar un fundamento biológico a la oream :ación Psíquica. la relación entre lo psíquico y lo biológico. 2 0 0 0 ). Yo intento no ser ni naturalista ni constructivista. sostie­ nen la idea “naturalista” según la cual la sociedad -y por lo tanto el psiquismotendría un fundamento biológico determinante. Paris. cast. 1999 [Trad. 19 9 6 (Trad.: N o me gustaría dejarme encerrar en la opción naturalismo/constructivismo. Por el co n tra­ rio. a la manera de un género9 (gender). usted inscribe el concepto de psiquismo. no quisiera renunciar ni a uno ni al otro. complejos en sí mismos y no simple­ mente “naturales”.derecho. Entre ambos.

de la vida y la muerte. En ciertos "momentos”. justamente. en el nacimiento. La filosofía está mucho más adiestrada en trabajar las cuestiones del origen y el fin. por una prótesis. no bien aparece esa diferancia. o lo simbólico. La interrupción diferancial es a la vez reinscripta en la economía de lo mismo y abierta a un exceso del muy otro. Para volver a la cuestión de la familia. jamás lo hace) apenas deja una huella (ni un signo. “vida”. el comienzo. Sin embargo. habría psique. en la inmanencia de lo viviente. se sustrae a esas categorías. sustituido. de las leyes llamadas geneticobiológicas. La paterni' dad sería inducida por un juicio. o más precisamente (porque puede no aparecer como tal.1 1 1 2 Sigmund Freud. por un suplente en el que aflora la “técnica”) y lo otro (absolutamente hetero­ géneo. puede introducir. Diferancia significa a la vez lo mismo (lo viviente solamente diferi­ do. no quiero ren u n ciar al sa b er b io ló g ic o o g e n é t i c o e n lo que tiene de abierto.ciones. Por lo tanto. en: Cinq {«^chanatyses. las más de las veces. reemplazado por un suplemento vicariante. p. “Rem arques sut un cas de névrose obsessionnelle” (1909). irreductible e intraducibie. citando a Lichtenberg. y a pasar del matriarcado al patriarcado". esas equivalencias tan a menudo consideradas como seguras.toma el relevo.51. Pero ¿qué es “nacer”! Si se lo distingue rigurosamente del origen. y en todo caso el psicoanálisis). de progresivo y p erfectib le. un relevo diferancial. la ciencia. ni nada que pueda decir “presente” o “ausente”. la economía de una nueva configuración. sin duda. sin acre­ ditarlas. la maternidad comprobada por una percep­ ción. el de la conclusión lógica. Usted conoce la supuesta certeza según la cual siempre se sabe quién es la madre. en otros. esta différance puede interrumpirlas. cierta herencia genética. quién es el padre. No son solamente "momentos” diferentes de la diferancia. justamente. 2. pero no. etc. Freud se apoya en y apuesta tranquilamente a esta “evidencia” (la su ­ puesta evidencia de la maternidad. no se podría borrar el nacim iento. Por lo tanto. le consagró poca atención "pensante” a aquello que. La propia interrupción pertenece al campo de los posibles genéticos o biológicos.. 1954. ruF. y por consiguiente. para retomar. pero sabe con una certeza muy diferente quién es su m adre’• un gran progreso de la civilización cuando la humanidad se decidió a adoptar. con el mismo tipo de seguridad. y la no-evidencia de la pater­ nidad) en su relato del caso de “el Hombre de las ratas”. un significante. por otra parte. Esta tesis es retomada por Jacques Lacan en su elabotación del concepto de Nombre-del-Padre. al lado del testimonio de los sentidos. Pero la filosofía (y sin duda también. Para volver a esa palabra. “Lichtenberg: ’El astrónomo sabe más o menos con la misma certeza si la lliníl está habitada y quién es su padre. lo aneconómico. París. Véase Élisabeth . siempre habrá un lazo familiar airededor del nacimiento. entre otras cosas. el muy-otro o la muerte). sino una huella). o sea. el “nacimiento” es acaso todavía una cuestión de porvenir. la procedencia. una cuestión muy nueva. la psique -o la cultura. radicalmente diferente.

por cierto. e¡ padre podía convertirse en la verdadera madre. clonación. Hoy. la madre portadora y la que se convierte. R. D. siempre fue una madre “simbólica” o “reemplazable”. Por lo demas. y la certeza adquirida en el m om ento del alumbramiento. Véase también Jacques DemJ.: Otra evidencia: antes de llegar a la posibilidad de las madres portadoras. I996|. una différance. La madre no es solamente la genitora pues. pueden ser dos personas. etc. pero más “verdadera” que ella. luego de aceptar. por especta­ culares y temibles que parezcan sus efectos: la “madre". Trott». oh. hablando con propiedad como se dice impropiamente. cit. primero de desear. como el psicoanálisis no es el único que nos lo enseña desde siempre. se sabe que. Una engañi­ fa muy interesada. Jacques Lacan. salvo como una monstruosidad. una mutación en la relación padre/madre. 1995 (Trad. É . Madrid. en una irreductible pluralidad. otra persona puede convertirse o haber sido “la” madre. Galilee. ¡Sin hablar de tantas otras madres que vinieron a tomar el relevo! D icho en otras palabras. . Suplementos de madres. É . cast. me parece más frágil que nunca. y la madre “simbólica” o “fantasmática” ser diferente de la “verdadera” madre. decía el Ulises de Joyce respecto de la paternidad). y cuántos otros ejemplos de madres que no son mamas y de mamas que jamás serán madres. Pero era otra mujer -una nodriza.i. en ciertos medios sociales. de una in ­ ferencia tan desligada de toda percepción inmediata como esa “ficción legal” de una paternidad conjeturada por un razonamiento (legal fiction.. también. Sin embargo. como el padre. La posición de la madre nunca es reductible a la de la genitora. Pero lo más difícil de pensar. pero una engañifa. “Mamá”. decía Rousseau. Roudinesco. R. era una engañifa. incluso y sobre todo en Freud. Hoy. la identidad de la madre (así como su posible identificación jurídica) depende de un juicio tan derivado. en el futuro. una de las madres.: Sobre todo en el siglo xvill. en la madre. Los poderes tecnocientíficos (inseminación artificial. Pero será solamente una aceleración. a mi juicio. para siempre y más que nunca. un paso más allá de la percepción sensible.: Mal de archivo: una impresión freudiana. menos que nunca puede uno estar seguro de que la propia madre es la que uno cree ver pariendo. este esquema.De esto deduce que el patriarcado es un progreso de la razón y del juicio racio­ nal. Paris.la que educaba al niño. la proyección de un deseo poderoso. es precisamente eso: más de una madre. madre portadora.: ¿Puede aclararlo? J. Y lo sigue siendo. Mal J'archhv.) sin duda acelerarán. la madre “daba a luz”..

“La veilleuse”. É. no hay que mezclarlo todo.: Hoy menos que nunca. como se dice en francés. R . . deseo de la madre y deseo de maternidad. ya no es posible negarlo científicamente (¡incluso allí donde consiste en interrumpirse y diferirse!). distin­ guir: entre las formas de vida como entre lo “viviente” y lo “muerto”. “simbólico” o “fantasm ático” siempre permanecerá alrededor del nacimiento. pero la novedad respecto de ese modelo clásico de la ficción legal y la supuesta certeza de la maternidad es que en adelante es posible identificar al padre biológico gracias a exámenes genéticos. analizar.: Identificar a un genitor no equivale a designar un padre. aquí hay un cambio radical. No obstante. ¡El genitor no es el padre! El padre es alguien que reconoce a su hijo. No se construye de cualquier mane­ ra. Como ese lazo “social”. (Sin duda habría que afinar la distinción entre madre y maternidad. James Joyce ou l'écriturc m atricii’' Belfort. distingamos las estructuras y los niveles. pero cada vez lo parecerá menos. la figura genética de la “vida" sobrevive. prefacio a Jacques Trilling. En mi opinión. Desde el punto de vista de la relación naturaleza/razón. lo “natural”. Toda la oscuridad se concentra en esta 1 1 Jacques Derrida. N o hay que aplastar una sobre otra las capas de lo “viviente”.: Estoy de acuerdo con usted. Comen­ cemos entonces por aplicar esta aptitud para discernir a la vida misma.I. habrá un nacimiento y un lazo familiar alrededor del niño. por eso. Sigue siendo cierto que. habrá que delimitar una relación irreductible entre lo que se llama por un lado lo genético. pero la organización de los sitios respectivos se vuelve más móvil. la oposición ficción legal/maternidad natural por fuerza deberá desplazarse. D. ). ni siquiera la que pare. Circé. lo biológico. No quiero elegir entre la genética. Nunca fue “natural" para ningún “viviente” (“humano” o “animal”). de un viviente que siempre consiste también y sobrevive en saber y en saber discernir.. Y de manera no solamente legal. por enigmático que siga siendo el lazo aparentemente figural entre la vida llamada natural y la vida del espíritu. la madre reconoce a su hijo.)1’ En adelante se multiplican las posibilidades de hacer llevar un semen por otra mujer que es simplemente un “vientre alquilado". D. Lo estoy inten­ tando en otra parte. 2001. como se dice en italiano. y por el otro lo simbólico o lo “cultural”. la función simbólica y el constructivismo. Hasta en las esferas aparentemente más espirituales. No hay vida (“ani­ mal" o “humana”) que no suponga cierta aptitud de discernir. Este invariante permanece­ rá. o una “madre portadora”. Habrá que aprender a reaprender a tomarlo cada vez más en cuenta. El hilo de esta primera filiación existe. Por consiguiente. la madre no es la que llevó el niño. en general.

Desde el punto de vista de la organización simbólica. para alimentarse como pará­ sito. J. . Es esta “experiencia” la que va a dar lugar a un tejido muy complejo de posibilidades simbólicas. en nuestras representaciones.: Pero de todos modos. complejas. por lo tanto para el derecho y las técnicas de la policía ai servicio del derecho. a la prueba. nunga seguro) entre el “momento genitor” y el “m om ento simbólico”. Fíjese lo que ocurre con las sustituciones de niños en las maternidades. En el orden del fantasma. recurrir sistemáticamente a la huella. “padrastros”. y no solamente entre los mamíferos! É. ¿no alimentaría a ese fantasma narcisístico de Una paternidad finalmente “probada . porque es (un poco) mío (un poco. y fundar un lazo (siempre más o menos estable y frágil. retorcidas. Y en efecto. pero viene a incorporarse. como otro”. N o solo ese fenómeno de “reconoci­ miento” jamás se reduce a su dimensión legal ni a cualquier privilegio “pa­ ternal” o “m aternal”. “ma­ drastras”. compleja. concreta. “amo a mi hijo porque es mi sangre. al archivo absoluto. eso cuenta para los procedi­ mientos judiciales. un criminal. con toda suerte de recursos “sustitutivos” y relevos “proféticos”. estabilizarse o desestabílizarse en el curso de una histo­ ria cuyo fin nunca es determinable. guardado incluso del inconsciente. sino que además uno sería muy imprudente si lo reser­ vara a la “fam ilia” humana. pueden extenderse.) opera un cambio en nuestras representaciones de los orígenes y las filiaciones? Sí. los padres quieren absolutamente tener su propio hijo. si el secreto es bien guardado. R. Muchas especies de lo que neciamente se llama "el animal” h acen de esto una experiencia fina.y la historia del derecho lo reconoce. Paternal o maternal. es decir. en su conceptualidad a menudo ambigua). un poco más) yo mismo. las inversiones fantasmáticas son absolutamente necesarias . sobre un fantasma de la genética: “¡Esta es mi sangre!". para las leyes sobre la herencia y la criminología. sus modalidades pueden ser diversas. etc. R. Ni noticias. el deseo o el fantasma de apropiación no es de orden meramente genético.: É. Vaya. D. Más allá o más acá del derecho. el lazo parental se establecerá de la misma manera. etcétera. o incluso prepolíticos.: ¿No cree que el hecho de poder identificar con certeza la “huella” de tal o cual individuo determinado (un genitor. Pero si uno remplaza el suyo por otro niño sin que ellos lo sepan.“experiencia” que llamamos tan rápido el “reconocimiento”. tíos. ¡Y no solamente entre los “monos superiores”. Pero no cambia gran cosa para los desafíos de que hablamos y que son prejurídicos.

tanto en los casos de adopción como en los de ia d . c it. la creencia puede funcionar.: ña sobre su origen siempre presentan síntomas que significan que su incons­ ciente conoce la verdad. Hay un fantasma de lo genético: uno ama a sus hijos más que a los de los otros porque uno proyecta hacia ellos una identificación narcisística: es mi sangre. sin duda. M e parece que yo conozco a mi padre y a mi madre. pero lo que es seguro es que un niño. ¿cómo puede creer en la eficacia de un engaño? 1 4Véase. ai respecto. ob. no hay eficacia del engaño en este campo. y los niños a quienes se engaÉ. . si lo desea. D. debe tener acceso absoluto a su historia. Bruylant. V éa se ta m b ié n nuestf capítulo 9: "Elogio del psicoanálisis". Francamente. sostu­ vo que una carta no llega por fuerza a destino15 -e n otras palabras que no hay imperialismo del destino significante-. o parecérsele. ya que se sabe que de todas maneras la verdad se inscribe en el in­ consciente. Usted que. más vale que el niño crea saber. Aunque me hayan engañado eficazmente hasta el fin de mis días. El fantasma se pone en movimiento. en: Liber amicorum M arie-Thérèse M eulders-Klein. R. Poe. lo que ocu­ rrió entre mi padre y mi madre presuntos “alrededor” de mi nacim iento. aunque la deformen. y seguir cavando. No hay un archivo absoluto. da movimiento a partir del momento en que el padre y / 0 la madre cree efectivamente ser el “padre” auténtico de lo que de ese modo crece en ellas. Pienso por otra parte que los padres deben decir la verdad a los niños sobre su origen. La verdad siempre termina por emerger. Algunos lo desean. Genevieve Delaisi de Parseval. habrá un levantam iento del anoni­ mato referente al origen de los niños nacidos bajo X o surgidos de una insemi­ nación artificiai. otros no. para mi “salud psíquica”. Bruselas.: Por cierto. j .j. y la huella no es una prueba. En este caso y en otros.. no lo creo. cit. É . Droit com paré des pcrsonncs t’t <* lafamille. y mi madre mi madre. es yo. con lo que se llama un saber seguro. A mi juicio. no conozco los orígenes de mis padres. 1998. pero eso no establece ninguna paterni­ dad. Écrits. R. D. 143-160. Jacques Derrida com en tó el fam oso sem in ario de L o ca n sobr^ “La carta robada” de Edgar A. Mucho más allá. “fantasma narcisístico”. es que me sien­ ta bastante seguro de que mi padre es mi padre. Lo que es importante para mi equilibrio. con hijos adoptados. Véase Jacques Lacan. Hay que cavar. Y el fantasma puede ser más o menos el mismo. “La part du père e t de la m ère à l’aube l’an 2000”. contra Lacan. Yo más bien estoy a favor. oh.: Pero en nuestras sociedades. Y “crecer”. pp. b En La carte postale.: ¿Qué responder a una amiga que le dice que los “padres deben decir la verdad a los niños”? En efecto. Y jamás sabré. Y el crecimiento de una creencia. lo que significa “creer”.

Si algo es eficaz para la conciencia. y si. Si realmente. lo que esperamos desesperadamente considerar como verdad. D. En efecto. aun cuando -según criterios “objetivos” y un concepto de verdad que no tienen nada que ver con lo que hablamos. de que mi madre es mi madre y mi padre mi pa­ dre. lo habría sido. aunque sea “falso”. no mienten al transmitir la verdad de su ignorancia. Se vuelve “verdadero”. D. R. É . de una “eficacia” que pasa por el inconsciente. improvisando. tiene razón. si usted quiere) que no se reduce a un liso y llano proceso genético. deseo que me entiendan con prudencia. De otro modo funciona.j. se dejan pasar síntomas. Por supuesto. como sería necesario. yo solamente propongo tener en cuenta una causaüdad específica (causalidad psíquica o simbólica. la Sra. y no es aquí.: . J.: Buen ejemplo. No habría sido una mentira o un disimulo. la paterni­ dad.: Si guardan el secreto dejando los síntomas del secreto. malentendidos absolutos. la noción de eficacia debe pasar por el inconsciente. cuando los propios padres ignoran el origen del niño. como acabo de hacerlo tan rápido. A menudo. de Warens hubiera podido persuadir a Jean-Jucques que ella era auténticamente "M amá”. no puede suprimir los síntomas. No. Pero si yo estoy absolutamente seguro. la cosa tam bién funcionará. la maternidad. la gran cuestión de la verdad.“Mamá" no fuera su madre. D. inconscientemente. no necesariamente. N o hago el elogio cínico de una men­ tira que funciona gracias al inconsciente o que funciona bien con él (aunque con frecuencia deba tomarse en cuenta. o sea. pura hipótesis. É.: Pero cuando uno guarda un secreto de ese orden sobre el origen de una filiación. Cuando hablo.: A condición de que sea cierto y los padres no oculten un secreto sobre la filiación. De hecho. cons­ ciente e inconscientemente. pistas múltiples. la filiación. j. no funcionará. el secreto que quieren disimular siempre retoma en forma de síntomas.) pueden dejar en espera lo que usted llama la verdad. en efecto no hay ninguna eficacia. suponiendo que ese “liso y líano” exista. donde tendremos el tiempo de desplegar. pero no siempre. precisamente porque una carta siempre puede no llegar a destino es por lo que los engaños (y otras cosas semejantes. de la veracidad y del síntoma en una lógica que tome un poco en serio al psicoanálisis). extravíos. etc. R.

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Sin embargo. El gesto experimental no necesariamente es cientificista. 1999.podría explicar y resolver el conjunto de los fenómenos humanos.).1 Contra esta influencia. casi nunca son cientificistas. en las investigaciones sobre el genoma. en L’Avenir de la science. p . no serían evacua­ das las determinaciones inconscientes. y de manera diferente. 1949) (Trad. El cientificismo es así un “discurso sobre la ciencia que pretende abolir la filosofía desplegando el propio discurso de la ciencia". me pregunté si no sería necesario restaurar el ideal de una con­ cepción casi sartriana de la libertad de la que. Dictionnaire d’histoire et de philosophie des sciences. Calmann-Lévy. Madrid. 1976]. que va a la par de la transformación de lo humano en máquina. lógicamente podemos encarar la cuestión del cientificismo contemporáneo. cast. en: Dominique Lecourt (comp. pero también. en psicología. una entidad que incluye todas las ciencias. El cientificismo desfigura lo que tiene de más respetable la ciencia. p u f . En 1890. que pretende reducir todos los comportamien­ tos humanos a procesos fisiológicos verificables experimentalmente. el cientificismo no es la ciencia. Si el cientificismo consiste en extender ilegí­ timamente el campo de un saber científico o en dar a los teoremas científicos un estatus filosófico o metafísico que no es el suyo. Los hombres y las mujeres de ciencia.4. comienza allí donde se detiene la ciencia y donde se exporta un teorema más allá de su campo de perti­ nencia. sin embargo. Ernest Renan criticaba ya esta actitud denunciando la "religión de la ciencia” (París. por otra parte.: El porvenir de la ciencia. Puede haber experimentación en las ciencias de la naturaleza. de esa ideología. e r r i d a : Por supuesto. 852. . Imprevisible libertad ELISABETH R o u d i n e s c o : Ahora que hablamos de la huella genética o biológica. surgida del discurso científico y ligada al progreso real de la ciencia y las ciencias. París. es decir. ¿Piensan las “neuronas”? Pregunta muy antigua y en general mal formulada por los representantes estatutarios de la ciencia “neurológica”. por falta de Ja c q u e s D 1El término de cientificismo se generalizó a partir de 1911 para designar la creencia según la cual La Ciencia -es decir. Doncel. en la biología. utilizaré con menos facilidad que usted la palabra “experi­ mentalismo” o “experimentación”. Pero es cierto que el experimentalismo llevado tan lejos como sea posible debe ajustarse a la especificidad racional en la que se despliega. se reconocen en el hecho de que nun­ ca.

Le probóme tk ti genese dans la (M nofàk de Husserl (1953). el pensamiento más “libre” es el que transige todo el tiempo con efectos de máquina. las más poderosas máquinas de formalizar. 1990. una “horrible libertad”. 1986] y Jacques Derrida. Lo que me molesta en algunos cientificistas a los que usted alude es que sus modelos mecánicos no siempre están a la medida de la hipercomplejidad de las máquinas. Vrín. sino para “pensarla” de otra manera. en Écrits. pero ¿a qué se llama pensar?). pp. en el lengua­ je. ¿No dijo Lacan en alguna parte que jamás utiliza esa palabra?2 Si desconfío del término “libertad” no es porque suscriba cierto determinismo mecanicista. durante la entrevista que sigue a su Conference ¿c Louvain. Lacan dice a Françoise Wolf. a un sujeto egológico-3 una independencia soberana respecto de las pulsiones. México.: M e d i­ ciones cartesianas: Introducción a la /ínomenologw. los “comportamientos humanos” o el “psiquismo”. reales o virtuales. muy por el contrario. eso me inquietaría si nos enfrentára­ mos con una actitud sistemáticamente reductora y simplificadora. todas las aporías o los “im-posibles” que ocupan a la "deconstrucción" allí mismo donde ella pone a prueba. Cosa bien conocida. el cálculo. por ejemplo. que jamás habla de libertad. no para descalificar la “máquina” en general. [Trad. 1986. En mi opinión.. 575. los “científicos” a veces dicen cualquier cosa cuando se mezclan con la filosofía o la ética. pero la asocia al deseo. FCE. la muerte y la revolución.783’ En Husserl. Precisa' mente por eso utilizo raramente la palabra libertad como sé que usted la utiliza. defenderé la libertad como u n exceso de complejidad respecto de un estado maquinal determinado. con fenómenos mecánicos. la postergación del mundo trascendental (o époché) conduce a transformar la onto­ logia (o estudio de las realidades abstractas) en una egología: el ser se reduce al yo que piensa. producidas por los hom­ bres (y de las que dan fe. cast. realmente es en nombre de la ciencia que hay que estar muy atento contra el cientificismo y el positivis­ mo cientificista. París. nerlos en sus campos respectivos (pero a veces es difícil la delim itación de tal "campo" y no depende únicamente de la competencia del “especialista” como tal. París. en cuanto a la evaluación institucional de una competencia. tam­ bién es problemática). 2En efecto. cit. En ciertas ocasiones. Por competentes que uno pueda supo. Pero con frecuencia esa palabra me parece cargada de presupues­ tos metafísicos que confieren al sujeto o a la conciencia -es decir. en 1972. PUF. . lo que no le impide hablar de ella en muchas oportunidades. sin embargo. Véanse Méiüwcom cartésiemes. En cuanto a confundir (más bien diría articular) el “pensamiento” (lo que se llama así. Hasta creo necesario y comparto el interés que se tiene por las máquinas y la complejidad de su funcionamiento. Las más de las veces asocia el término al de locura para significar que el ser del hombre no puede ser comprendido sino “porque lleva en sí la locura como límite de su libertad" También sostiene que la libertad humana es una ilusión. pensar de otra manera su advenimiento e historicidad). un fantasma (fantóme ). y lucharé por unas libertades. pero no hablaré tranquilamente de la libertad.cultura filosófica. Por lo tanto. oh. 157. Introduction à laphéiwmiínohguj (1929).

Parts. y sobre todo en el lenguaje. Puede llamarse a eso libertad. La venida del otro. N in­ gún cerebro. la máquina. la máquina. habla de economía. la repetición.4 Sin embargo. existe en la máquina un excesc respecto de la misma máquina: el efecto de una maquinación y algo que desbarata el cálculo maquinal. Je toda máquina determinada. es incalculable. entre lo maquinal y lo no-maquinal se pone en práctica una relación compleja que no es simple oposición. etc. Si la libertad es un exceso de juego en la máquina. R . nuestra referencia común y privilegiada. allí donde uno no está preparado o dispuesto a esperárselo. “Le ruban de machine à ecrire". para acceder. ¿a qué máquinas alude usted? j. pero prefiero no hablar de libertad del sujeto o de la libertad del hombre. pero solo a partir del momento en que existe lo incalculable. placer). El acontecimiento -que por esencia debería permanecer imprevisible y por tanto no programable. N o bien hay cálculo. Lo que habría que tratar de pensar -y cuán difícil resulta.M i chine. en el nombre y la figura de lo incalculable.) y un no'calculable que no pertenecería va. 2001. por definición. y por tanto igualmente de toda técnica y de toda economía. Freud tuvo en cuenta la máquina de la economía y el producto de la máquina.: Pero. hay máquina. En esa conferencia. por esencia. en cambio.sería lo que excede a la máquina. Yo definiría la máquina como un dispositivo de cálculo y de repetición.: Máquinas hay en todas partes. aunque más no fuera por saber bien dónde estamos afectados por el otro. hay que tener en cuenta la programación. ’ Sin embargo. si es posible. al acontecimiento más allá de todo cálculo. en: Ripie. Galtléc. "Freud et la scène de l’écriture" (1966).la economía. Cosa que intento proponer en otra parte. Por lo tanto. por lo imprevisible. . Y también aquí distinguiría entre un incalculable que permanece homogéneo al cálculo (al que escaparía por razones contingentes. que. el límite de un po­ der. Jacques Derrida interroga el pasaje de lo neurolópico ¿i lo psíquico en !a obra de Frcud. es decir. Así. É. por el acontecimiento. de repetición y de compulsión a la repetición. por ejemplo la fin itud. D. al orden del cálculo. el otro res­ ponde siempre. de principios de cálculo (realidad. el arribo del recién llegado. por lo tanto de cálculo inconsciente. en: L’écntme ei la difference. Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis 'V éase Jacques Derrida.es el acontecimiento con la máqui­ na. el cálculo. entonces militaría para que se reconociera esa libertad y se la respetara. Hay que acechar en todas partes los efectos del cálculo económico. ob. ningún análisis neurológico supuestamente exhaustivo puede en­ tregar el encuentro del otro. Lo más lejos que sea posible. Freud. etc. calculabilidad y repetición. es 4Jacques Derrida.

1999. [Trad. se corre el riesgo de reemplazar lo psíquico por lo cultural e instaurar. 1985. sobre los cuales no tiene asidero. Alianza. tres grandes vejaciones: una cosmológica: no estar ya en el centro del mundo (Copérnico). Prefiere remitirse a máquinas. Logró unir dos tradiciones antagónicas modificándolas a ambas. ert L’inquiétame étrangetéetautresessais. el cientificismo siempre es nefasto en el terreno político. Madrid.por lo que los dirigentes de la Asociación M undial de Psiquia­ tría.: Hoy. una bioló­ gica: no ser ya semejante a Dios sino a un animal (Darwin). no a negar o ignorar esa venida imprevisible e incalculable del otro. hace 25 años.(eso) que llega en cuanto acontecimiento imprevisible. É . y en ese sentido el psicoaná­ lisis tomó el relevo de la filosofía de la conciencia. económicas. me parece. Véase Sigmund Freud. a neuronas. París. R. en Conferences d'introduction à la psychanalyse (1916-1917). Además. y por el otro de las antiguas tera­ péuticas del alma (tratamiento por la transferencia). lo que desafía o desvía de otro modo el principio de razón en cuanto se limita a “dar cuenta” ( “reddere rationem”i “logon didomi”). la exploración de lo íntimo). Parl's' Gailimard. “Une difficulté de la psychanalyse (1917). la invención de sí. a procesos orgánicos. al yo. L’inconscient". Se convirtió en la filosofía del sujeto “descentrado”. 1 8 1 -1 8 7 . Fue en nombre de esa misma supuesta cientificidad de su práctica y de su teoría por lo que algunos psicoanalistas se hicieron cómpli­ ces de las dictaduras latinoamericanas afirmando que su ética les imponía per­ 6 Freud subraya que la investigación científica hizo padecer al narcisismo humano. De aquí proviene mi idea de restaurar un espacio de libertad para ese sujeto determinado o limitado por todas partes por máqui­ nas (sociales. pp. “ La fixation au trauma. Pero lo que es más nuevo todavía hoy. aunque fuese imaginaria. algo que se ase­ mejaría no a la diferencia o al exilio sino a "raíces”. Gailimard. es que ese sujeto moder­ no y descentrado no quiere saber nada de ese inconsciente cuya existencia conoce. Porque si uno está realmente determi­ nado de todos lados y ninguna falla es posible. 363-364. una psicológica (la más dolorosa): no ser ya el amo en su morada (Freud). y la responsabilidad científica. Todos sabemos hoy que tenemos un inconsciente.: Introducción al psicoanálisis. de la filosofía del sujeto. cast. recordaría que fue siempre en nombre de una supuesta neutralidad científica -y por lo tanto de un cientificismo. Saber “tener en cuenta" lo que desafía las cuentas que deben rendirse. 20011- . se negaron a denunciar los usos abusivos de su disciplina en la ex Unión Soviética. también eso es el saber. biológicas). A propósito de un campo que conozco bien. A eso añadió una herencia clínica surgida. Están admitidas. a un origen bien anclado en una soberanía territorial. por un lado. de la psi­ quiatría (clasificación de las enfermedades). en vez de lo universal. pp. a una por la otra: el modelo neurofisiológico y el “espiritualista” (la introspección. la noción de determinación inconsciente y la tesis freudiana de la s tres heridas narcisísticas6 forman parte de nuestro discurso.

19961. En cuanto a la manera en que hoy se vuelve a una causalidad meramente traumática u orgánica. Bajo el nazismo. La única tentativa. cuando Freud abandona su primera concepción del aparato psíquico. querríamos salvar. de una transformación en curso del derecho internacional. de lo incalculable. L’expérkncc de la liberté. fundada en l. o a ese imperialismo del discurso determinista. el argumento de la neutralidad de la ciencia fue abundantemente explotado de esa manera. no lo llamaré ni sujeto. Calilée. puede dejarse cierto espacio al psiquismo y a la idea de libertad subjetiva. del acontecimiento. la que supone la existencia de una seducción sexual real. biológicas o sociales. ¿Cómo llamar a eso? Es difícil. etc. 1^50).: Por supuesto. En el momento de llamar a eso libertad. Elisabeth Roudinesco. en particular para recibir o hacer surgir lo que viene. cast. La naissancc de la psychanalyse (Londre>. Debemos explicamos precisamente sobre las palabras sujeto y libertad. Paris.: La experiencia de la libertad. lo que vendrá. pero lo convertiré en uno de los lugares del otro. etcétera). pero yo no veo tan bien lo que usted llama “cierto espacio” que. al respecto. ni conciencia. el camino más convincente para dar a la palabra o al concepto de “libertad” una virtud posdeconstructiva -cosa que a menudo me parece indispensable. la singularidad está expuesta a lo que viene como otro y como incalculable.i teoría llamada de la seducción.7 Y hoy asistimos a una versión más soft de esta actitud. 1994. * Fue el 21 de septiembre de 1S97. Parí>. vol. D. o a una huella para explicar la neurosis. su ncuiwicu. . bajo los nombres de otra ética. En efecto. Paidós. H istuni de la psychanalyse en France.8 veo en esto una actitud regresiva. ni yo. por ejemplo en psiquiatría. 2 (1986). y hasta libertad del Dasein. La singularidad en cuanto tal (ya sea que aparezca como tal o no) no se reduce jamás. » Jean Luc Nancy. a las reglas de un cálculo mecánico. cuando Freud había abandonado esta tesis en 1897. por lo menos percibirla.manecer neutrales frente a las torturas y los ataques a los derechos del hombre. j.' 7Véase. en ciertos pasajes de La experiencia de la libertad de Jean-Luc Nancy. en su misma existencia. 1956. y por ¡o ranto de un trauma. fv f. en el origen de toda neurosis. una su­ puesta cientificidad de la aproximación a enfermedades mentales que no es más que una explotación psíquica de los sujetos. S igm und Freud. Sin negar las determinaciones económicas. ni siquiera a las leyes más indiscutibles de un determinismo. de una repoiitización a la medida de otro concepto de lo político. voluntad del “cogito”.—creo percibirla. Frecuentemente se invoca. siempre tengo miedo de reconstituir un discurso filosófico que ya fue expuesto a cierta deconstrucción (libertad como poder soberano del sujeto o independencia del yo consciente. 198S ¡Trad. Lo que resiste. Barcelona. Faynrd. ni siquiera inconciencia. en efecto. y debe resistir a ese determinismo. en una cana a W ilhelm Fliess. París.

R. de lo cual o de quien yo no pueda. mi hermano. Apenas. É. presentándose ante mí. lo que surge. como un objeto o un sujeto anticipable sobre el fondo de un horizonte. el otro e s mi ley. existe algo “libre”. no deba ya no responder. verticalmente ( ¡no del Altísimo. requiere y desborda imprevisiblemente a la vez mi res­ ponsabilidad (mi responsabilidad antes de mi libertad-. más allá de todo dominio. lo im previsible. Por eso. cu an d o ten í a que n o m b ra r cosas de ese orden . descendido (antes y para la prenda. en este lugar. a mí.lo “libre”. de un porvenir previsible. y no solamen­ te un hombre o una mujer. la venida de (lo) que viene pero todavía carece de figura reconocible. sino de tan alto!) o sorprenderme cayéndome de espaldas. D. por detrás o por debajo. Puede ser tanto una “vida” o incluso un “espectro” de forma animal o divina sin ser “el animal” o “Dios”. el acontecím ien to. una ocurrencia que me sorprenda absolutamente y a lo cual y a quien. del subsuelo de mi pasado. que sin embargo parece presuponer. etcétera). Por eso esta figura está ligada a todas las cuestiones políticas . un espaciamiento li­ berado. de manera tan responsable como sea posible: lo que llega o se precipita sobre mí. la pro ­ mesa. Ya no hay horizonte para el otro sino para la muerte. el recién llegado. el acontecimiento. mi seme­ jante. puede caerme encima. ni una figura sexualmente definible según las segu­ ridades binarias de la homo o la heterosexualidad. se abre cierto espacio de libertad. la respuesta. Lo que se precipita así sobre mí no viene necesariamente a mí para elegirme. aquello a lo cual estoy expuesto. El otro que se precipita sobre mí no se presenta necesariamente ante mí en horizontal. lo incalculable. aunque nadie sea un “sujeto' líbre”. R. mi prójimo (fíjese todos los discursos que serían cuestiona­ dos entonces por (lo) que así viene). Eso es lo que puede ser. el otro-. Heteronomia. lo que debe ser un acontecimiento digno de tal nombre. pues.: ¿Algo así como la dimensión de lo trágico? j. incluso que jamás-lo vea. de tal manera que lo vea venir horizontalmente. y que por lo tanto no es necesariamente otro hombre. el empeño. o en todo caso supuestamente está abierto por (lo) que viene. mi soberanía o mi autonomía. lo irresoluble. debiendo contentarme a veces con sentirlo u oírlo.En el curso de est os últim os añ os. “(Lo) que viene” ex­ cede un determinismo pero también excede los cálculos y las estrategias de mi dominio. con frecuencia o c u rrió q ue h a b lara de l o que vie ne ” Ê. mi responsabilidad en la heteronomia.: ¿Lo que viene? J D. y de tal manera que no lo vea venir. mi libertad sin autonomía).: Puede llamárselo trágico con ciertas precauciones.: Si.

soy vulnerable. no hay porvenir. yo estoy expuesto. D. una decisión “pasiva”. y trato de demostrar. pero cuyas necesidad ineluctable e implicaciones creo que racionalmente (no puedo hacerlo aquí) es posible demostrar. lo que sería desconocible: el acontecimiento imprevisible. É. A llí donde el otro puede llegar hay “por venir” o un por­ venir. a todas luces apelo a una historia de la razón. Pienso sobre todo en la clonación. y no hay porvenir. e s la prueba de ese irresoluble de que acabo de hablar bajo la forma de “(lo) que viene”.: Todo es ya pasado o presente. la posibilidad de la libertad sería para usted lo que viene. en qué “mi” decisión es y debe ser la deci­ sión del otro en mí. de la que ya hemos hablado.1 0 Aunque técnicamente tal reproduc1 ( 5La c lo n a ción h u m a n a reproductiva es una técnica que permite crear embriones para re'fnplantarlos en un útero y engendrar un bebé genéticamente idéntico a un individuo ya naciLa clonación n o reproductiva consiste en fabricar embriones para utilizar algunas de sus células con fines terapéuticos y tratar enfermedades como la diabetes o el Alzheimer sin riesgo de . R. la filosofía. no decido. Pero si la decisión está no solo bajo la autoridad de mi saber sino también en mi poder. Proposición escandalosa para el sentido común y para la filosofía. no comparto la posición de aquellos que demonizan la ciencia sin comprender que es el cientificismo. y a decidir. y que hay que presuponer en todas partes). con un imaginario de la ciencia del que no hay por qué tener miedo en las circunstancias actuales. incalculable. si es mi “posible”. Pero allí donde viene (lo) que resta venir. Si sé lo que hay que decidir. y no la ciencia. tampoco decido. Acerca de esta cuestión. una decisión del otro que no me exonera de ninguna responsabilidad. A llí es donde estoy expuesto y felizmente. si no e s más que el predicado de lo que soy y puedo ser. no como un determinismo que impide el ejercicio de la libertad subjetiva. pronosticar. Con el determinismo de que usted habla. aunque sea necesario saber lo más y lo mejor posible antes de decidir. E r. y por tanto también a su por-venir. Entre el saber y la decisión se requiere un salto. A (lo) que viene bajo el nombre de razón. Por eso a menudo digo. destinado a ser libre. Podría pensarse entonces la cuestión de las avanzadas de la ciencia biológi­ ca. predeterminar. pero con las reservas que acabo de bosquejar. Cuando digo “racionalmente”. sino como algo que debe incluirse en ese incalculable. en la medida en que no puedo prever. Freud y el psicoanálisis. si me atrevo a decir. Pienso que el fantasma de la fabricación de un ser humano (clonación reproductiva) tiene que ver con el cientificismo.: Entonces.de la soberanía. La condición de la decisión (de la decisión necesaria.: ¿Porque t o d o estaría clausurad o ? j. el que embiste tan violentamente contra el hu­ manismo. Puede llamarse a eso libertad.

el status del clon no será el que hoy se imagina. D . para existir. hubo.: Es muy complicado. hay y habrá clonación. No e s posible controlar o prohibir la reproducción en general. más efectivas. encaramos aquí zonas de decisión donde la propia idea de competencia. Véase al respecto Henri Atlan. uno trata de reproducir alegando coartadas. precisamente porque. justamente. desde e l punto de vista de la imaginación. La “competencia” filosófica. si examinamos de cerca ese concepto de clonación -la reproducción de dos individuos idénticos.: Absolutamente. no se debería encarar un proble­ ma semejante dejándose impresionar por imágenes. a todas luces marca un progreso indiscutible de la ciencia. esencialmente inadecuada. d e saber. É. por supuesto. Lo idéntico vuelve todo e i tiempo. Por todas esas razones. más concretas y prácticas. R . de dos estructuras de vivientes idénticos-. el gobierno británico una opinión favorable a la clonación no reproductiva. en la nación. Seuil. destinada a curar ciertas enfermedades . Pero. Luego.: La clonación no reproductiva. Por último. j. no es posible negar q u e existe lo idéntico. cierta teatralidad de la reproducción idéntica y en serie d e individuos humanos. hay que saber -y aquí nos aproximamos a consideraciones m ás realistas. . en la tradición. hay que empezar por reconocerlo. y que se multiplica. Ante cierta imaginería. S in reproducción identificante no habría tampoco cultura.ción e s posible. Mireille Delmas-Marty. por las razones que decía hace un rato. de sabiduría. su supuesto saber (la sabiduría no es solamente un saber. Las legislaciones no impedirán la clonación. eso siem ­ pre existió. tienen una perti­ nencia rigurosamente insuficiente. entiendo que uno esté espantado. Roger-Pol C ^ ■ Nadine Fresco. París. D . genéticas. política o jurídica de dichos “sabios”. ética. Al respecto. eso se produce todo el tiempo en la reproducción en general. Hay que analizar tambié n rechazo. Marc Augé. y así me explico la s reacciones inmediatas y pasionales de ciertos individuos y responsables políti­ cos del más alto nivel. en la cultura y en la enseñanza. J. En agosto de 2000. en la lengua. un clon deberá ser un sujeto y encontrar una identidad singular. Le clonage human. en la familia. y que vuelve. comprendo su terror y también puedo com­ partirlo. En cierto modo. Aunque (es una hipótesis. creo que a Freud le hubieran apasionado los problemas actuales. ¿no es cierto?) uno no se planteara ninguna pregun­ ta sobre las competencias científicas o la lucidez supuesta de esos “sabios” . Reflexionando.que la posibilidad de la clonación no será explotada necesariamente con fines terroríficos. un saber supuesto. por ejemplo. creo que. 1999. los llamados “sabios” patentados del Comité de ética. de todos modos. aquí menos que nunca) es el lugar mismo del problema.

e s a compulsión imaginativa de aprehender lo peor, lo monstruoso (tuvimos muchos ejemplos en la historia de las ciencias y las técnicas), y no tratar la cuestión como si fuera una e indisociable. Hay diferentes problemas bajo e se nom bre de clonación. No es posible pronunciarse a favor o en contra de la clonación en general. También aquí, más vale preparar una aproximación d i­ ferenciada, progresiva. Sin dejarse paralizar, sin ceder a una reacción legislati­ v a amedrentada, a una respuesta política reactiva bajo la forma del “todo o nada”.
É .R .: Es lo que se hizo, me parece. j. D .: Las grandes decisiones todavía están por venir. ¿Quién hace qué y con

qué? Desde el punto de vista concreto y legislativo, hay que encarar con pru­ dencia, caso por caso, sector por sector, los problemas ligados a tal o cual posi­ bilidad. ¿Quién hace qué con ese poder considerable? No estoy contra la clonación en general, pero si se anuncia una amenaza de reproducción de seres humanos, quiero decir como una amenaza efectiva, masiva, etc., según crite­ rio s a determinar, habrá que llevar a cabo una guerra política, como se pudo hacer en otras situaciones. No sería la primera vez. Siempre hubo reproduc­ ción. Tomemos por ejemplo el caso del adiestramiento. No pienso solamente en e l adiestramiento de los animales sino en el de ciertos militantes políticos. Se trata de “reproducir” individuos que piensan lo mismo, que se conducen de la m ism a manera respecto del jefe y en la horda, según esquemas muy bien cono­ cidos. Aquí también se trata de clonación. Sin hablar de todas las técnicas, de todas las prótesis, de todos los injertos, por ejemplo, y no solamente en la cosa militar y la dirección de las guerras clásicas y modernas.
É. R.: Sea como fuere, h o y nos enfrentamos con otra cosa, ¡con la introducción d e un mecanismo de reproducción de lo idéntico en el orden biológico!

J -D .: Pero ¿dónde comienza lo biológico? ¿Cómo se delimita? ¿Qué van a repro­ ducir? É -R .: En el debate actual, creo que es necesario distinguir el cientificismo de la verdadera actitud científica sin olvidar jamás que algunos sabios perfectamen­ tepueden concebir, en nombre de la ciencia, proyectos delirantes." Yo perci"Subrayemos por ejemplo que es precisamente al biólogo americano Hermann Joseph Muller (1890-1967), premio Nobel de medicina en 1947, a quien le debemos el insensato proyecto de crear un banco de esperma de premios Nobel destinado a engendrar niños inteligentes.

bo una barbarie en algunas manifestaciones cientificistas, en los desbordes cognitivos o del comportamiento por ejemplo, en la medida en que fundamen­ talmente, cada vez, se trata de reducir lo humano a un cuerpo sin sujeto. En m i opinión resulta útil releer, al respecto, la famosa conferencia de George s Canguilhem, “El cerebro y el pensamiento’’,1 2 en la que denuncia como una barbarie toda forma de psicología que pretendiera apoyarse en la biología y la fisiología para afirmar que el pensamiento no sería más que el efecto de una secreción del cerebro. A mi juicio, hay que combatir las mitologías cientificistas que, por ejemplo, pretenden que una computadora bien programada un d ía podrá escribir, mucho mejor de lo que lo hizo Proust, En busca del tiempo perdi­ do. Por lo demás, pienso que el reciente desciframiento del genoma, que mues­ tra a las claras que la ciencia no aporta ninguna solución “preparada” a la organización de la vida humana, permitirá que los científicos critiquen ellos mismos las derivas cientificistas. De todos modos, me siento impactada por la mezcla de géneros que hoy s e produce entre los campos de lo “racional” y lo “irracional”. Hace poco, a propó­ sito de la clonación, el muy serio Congreso americano consultó al gurú de la secta Rael (Claude Vorilhon) para que diese su opinión sobre la cuestión de la clonación reproductiva. Pero el gurú mencionado, que preconiza la clonación reproductiva, es la exacta réplica de esos sabios locos imaginados por la litera­ tura fantástica. Y también un charlatán que explota financiera y sexualmente a sus adeptos. El reunió a cincuenta mujeres de su secta dispuestas a recibir un huevo repro­ ducido idénticamente cincuenta veces y, gracias a ellas, pretende “duplicar" a un niño muerto a la edad de diez años y que sus padres esperan resucitar. Por otra parte, ya hizo llevar a cabo la implantación por su equipo de “sabios”. Lo inquie­ tante en este asunto no es que tales fantasmas atraviesen una secta -eso siempre existió-, sino el hecho de que un discurso delirante de este tipo pueda ser puesto en el mismo plano que la ciencia por una autoridad tan respetable como el Con­ greso americano: aquí se unen el cientificismo y el ocultismo.1 3
J. D.;

No habría que moldear las reacciones eticojurídicas sobre esa caricatura cientificista, o dejarse encerrar en una simple alternativa: un determinismo mecanicista, fisicalista, fisiologista, por un lado, y por el otro, sana y salva, la bella libertad del pensamiento humano. La responsabilidad que debe tomar cualquiera, en particular los le g is la d o ­ res o los políticos, debe responder, o tratar de corresponder, a lo que se puede
u Georges Canguilhem, “Le cerveau et la pensée” (1980), en: Georges Canguilhem. Philosoph' historien ¿es sciences, París, Albin Michel, 1992, pp. 11-33. 1 3 La audición de Claude Vorilhon se efectuó en marzo de 2001. Véase Liberation, 30 de de 2001.

saber, c ie n tífic a m e n te , de la realidad — y n o a la co m pulsión “cientificista”— de los m ecanism os de re produción. Siem pre h ub o fenóm enos de reproducción, de articu lación entre la m á q u in a y lo viviente. La historia de la literatura, ya que usted a lu d e a ello , está co n stitu id a por ese tip o de cosas, por funciones casi maquinales y a u to m ática s, siempre en el lím ite del plagio (n o c ió n ta n oscura y problemática c o m o la del c lo n ). N o hay que olvidarlo, au n q u e el e jem plo que usted da del lib ro de Proust es caricaturesco. É R.: M e parece q ue h o y el cie n tific is m o es to da vía m ás bárbaro que a n ta ñ o . Los partidarios de lo q u e se lla m a el c o g n itivo - c o m po rtam e nta lism o creen real­
mente que u n o p o d rá abstenerse c o m p le ta m e n te u n d ía de los co nc e pto s de sujeto, in c o n s c ie n te y c o n c ie n c ia . E n u n debate reciente que tuve al respecto.

Dan Sperber a firm a b a q ue m u y p ro n to u n o p od ría abstenerse realm ente del
sujeto y solo salvar al suje to d e l d erecho, u n sujeto sin afecto n i deseo, y sobre

todo sin in c o n s c ie n te (e n el s e n tid o fr e u d ia n o ).1 4 j. D.: El d e re ch o o c c id e n ta l es e l p ro p io lugar, u n lugar p riv ile g iad o , en to do caso, de la e m e rg e n c ia y la a u to rid a d d e l sujeto, del c o n c e p to de sujeto. S i está mantenido e n el d e re c h o , está e n todas partes. ¿ C ó m o se salvaría al sujeto del derecho? É . R.: C o m o u n a sup e rv iv e n c ia necesaria para la representación del lazo social. En ese m arco, se trataría de m a n te n e r la existencia de u n sujeto de la ética o la responsabilidad, desprovisto de to d o anclaje en un a realidad psíquica, afectiva, pulsional. Por supuesto, esto n o tie ne nad a que ver con e- sujeto de la ética de que habla F o u c a u lt,1 5 y q u e es u n sujeto e n vías de inventarse desprendiéndose de sí m ism o. E n lo q ue evoco, p or u n lado estaría la co m p u tadora que vendría a reemplazar el p e n sa m ie n to , y por el otro los co m po rtam iento s y la cognición, que serían procesos m e ra m e n te fisiológicos o biológicos. Por lo tanto , ya no habría sitio para la a u to n o m ía de un psiquism o que dependiera de u n universo simbólico, sig nifica nte o pasional. El hom bre sería m irado así co m o una m aq u i­ na en u n cue rp o de c h im p a n c é , y su subjetividad n o sería otra cosa q u e e l fruto de una ilu s ió n “ incorregible” que lo llevaría a creerse d o tad o de u n libre arbitrio.

MDan Sperber también escribe: “No existe ningún,: tare,« intelectual v|ue un cerebro pueda Ejecutar y que permanecería en principio fuera del ,»k.ince de u n a computadora. Por lo menos. esa es la convicción que anima a los cognttmstas (. I. ToJivia grosero hov, este rru>Je!>> ts 't ím id a m e n t e mejorable", en: Roger-Pol Droit y D m Sperber. Des idéet qui twm vw. Taris, k Jacob, Í W , p. 19. Michel Foucault, L'hcrmcncutUfuc Ju suji't C.ours au ( i'ít'íc Fratuv 1981-1°$? Parts. Jallimard-Seuil, 2001 |De prox. aparición: La KmncniutKa I r ’ ‘u,vr<>. Buenos Aire», fet . 20021

D.: Lo que me parece difícil es tener en cuento la posibilidad de esa mecanj­ . J zación extrema, extendida y extensible, olvidando que existe un punto donde

el cálculo encuentra su límite: el juego, la posibilidad del juego en el interior de las máquinas de calcular. Por otra parte, lo que usted llama el afecto, e s decir, la relación del viviente con el otro -la relación consigo como con e l otro-, ese afecto, por definición, sigue siendo un incalculable, algo ajeno a toda máquina. É. R.: Es mi opinión. Existe lo irresoluble, como usted dice.
1. D.:

Lo irresoluble, lo incalculable, o más bien, como lo sugería hace un rato,

lo no-calculable. É . R.: Y por ende lo inanalizable.
J. D.:

Y en todo caso, aquello que, resistiendo al análisis, todavía queda

por

analizar. Sin duda, es por esta irreductibilidad del afecto, es decir, del otro y d e la relación con el otro, por lo que se debe reintroducir, sin caer en una ideolo­ gía reaccionaria, lo que hoy todavía se llama la libertad o el inconsciente.
É. R.:

La p a s ió n y el c o n f lic t o ...

J.

D.: El otro, la llegada del otro siempre es incalculable. N o deja de producir

efectos en la máquina, pero no puede ser calculado por la máquina. Hay que pensar, o sea, aquí, inventar lo que sea preciso para no cerrar los ojos ante la máquina y ante el extraordinario progreso del cálculo, comprendiendo siempre, en el interior y el exterior de la máquina, ese juego del otro, ese juego con e l otro. Una vez que uno acepta su principio y se rinde a esa exposición al otro -por lo tanto al acontecimiento que viene a afectamos, por tanto a ese afecto que e s aquello por lo cual se define la vida-, en ese preciso momento, hay que arreglar­ selas para inventar la venida de un discurso capaz de tomarlo en cuenta. É . R.: Lo que usted llama la “hospitalidad”.1 6

1 6 Jacques Derrida encaró en numerosas ocasiones esa cuestión de la hospitalidad: “Ningún recién llegado es recibido como huésped si no se beneficia con el derecho a la hospitalidad o derecho de asilo, etcétera. Sin ese derecho, no puede introducirse ‘en mi hogar’, en el ‘hogar’ del huésped (host), sino como parásito, huésped abusivo, ilegítimo, clandestino, pasible de expuls1 0 1 1 o de arresto.”, en: De l’hospitalité, París, Calmann-Lévy, 1997, p. 57 [Trad, cast.: La h o s p ita l^ 1 Buenos Aires, De la Flor], Véase también Cosmopolites de tous les pays, encore un effort! , ParlSl Galilée, 1997 [Trad, cast.: Cosmopolitas de todos los países, un esfuerzo más!, Valladolid, Cuatr(1 Ediciones, 1996).

'"Jacques Derrida. porque tam bién fue un golpe.1 8 j. sitian la iglesia San Ambrosio del XI distrito de Parts e inician una huelga de hambre para lograr su regularización. sin reclamarle su pasaporte-. pp. creo. Mar* enjeu. que puede ser un intruso. a personas en situación ilegal.P °r ejemplo. poniendo algo suyo. D. En efecto. De golpe.1 9 Esa expresión me había parecido. el legislador puede perseguir a gente que. 1997. Ese acontecimiento ocurre en el momento en que el gobierno de enton­ as. hasta un intruso peligro­ so. Esta hospitalidad pura o incondicio- 1 7 El asunto de los “indocumentados” comienza el 1S de m ano de 1996. La hospitalidad pura consiste en dejar su casa abierta al recién llegado imprevisto. Una retórica política podía acoplar esas dos palabras. recordada por Toubon. cuando 430 africanos en situación irregular (sin documentos de identidad). Marc Guillaume. impactante.s>Descartes & Cie. y ese golpe bajo co­ rría el riesgo de legitimar lo peor. (lo) que viene a su hogar. r. Pero según la ley. aunque fuera a título personal y privado. . a la hospitalidad de invitación. Otras acciones del mismo tipo serán llevadas a cabo por inmigrantes apoyados por rpuchos intelectuales. El asunto se prolongará cor>la llegada de la izquierda al poder. 1 9Véase Jacques Derrida. yo opongo regularmente la hospitalidad incondicional. apoyado por una mayoría de derecha en el Parlamento.J.: “Delito de hospitalidad” fue una cita. m i lengua. lo que viene a uno. acaso sea uno de los nombres de la cosa: acoger. a su mesa o bajo su techo. 40. Una frase terrible de Jacques Toubon. tras las elecciones legislativas de junio de 1997. p. en: Jacques Derrida. a amigos vascos en situación ilegal. apoyados por varias asociaciones humani­ tarias. encore un effort!. cit-. el recién llegado imprevisto sin pedirle cuentas. Jean-Pierre Vincent. “Manquements du droit à Ia justice”. E . por el contrario) debería someterse de algún modo a las reglas en uso en el lugar que lo recibe. U na familia bretona había albergado.: En el momento del asunto de los indocumentados. D. intervención improvisada el 21 de diciembre de 1996 en el Théatre des Amandiers. durante una manifestación de apoyo a los ^documentados".. digamos. hospitalidad pura u hospi­ talidad de visitación -que consiste en dejar venir al visitante.1 1 usted intervino de manera espectacular sobre lo que llama el “delito de hospitalidad”. a llí donde él (según las reglas de la hospitalidad condicional. Pat. la oferta de hospitalidad era asociada a un acto de delincuencia. recibe en su casa. capaz eventualmente de hacer daño. sin invitación. Para volver al debate que usted abre. mi territorio. inevitablemente. La hospitalidad pura o incondicional supone que no se invitó al recién llega­ do allí donde yo sigo siendo dueño en mi casa y donde yo controlo mi casa. En este caso se trataba de vascos. de manera inventiva. 73-91. ob. por amistad. Cosmopolites de tous les pays. se plantea reforzar las "leyes PasquaDebté” sobre la inmigración adoptadas en diciembre de 1993.

toma­ mos un riesgo. pero también tiene un papel en la vida corriente: cuando alguien llega. la cuestión de la hospitalidad en general. En efecto. uno no puede dejará pensar en otra fórmula: ‘solución final’”. R . para una nación que tiene interés en controlar su práctica de la hospitalidad. Esta distinción exige la referencia a la hospitalidad cuyo sueño y deseo en ocasiones angustiado conservamos. en el interior de un trabajo muy elaborado sobre las palabras y la lengua. acepta perfectamente la idea de que puede existir una política de la in­ migración. que esperaban que Josp"’ mantuviera sus promesas electorales y abrogara las famosas leyes. 1998. Nunca pensé que había q ue abrir todas las fronteras y no controlar los flujos migratorios. realmente es preciso limitar y condicionar la hospitalidad. para una sociedad organi ­ zada que posee sus leyes y que quiere conservar el dominio soberano de s u territorio. de su lengua. o incluso detrás de las palabras del politólogo socialista Patrick Weil. de su cultura.nal no es un concepto político o jurídico.Fu e la primera gran fractura entre el gobierno socialista y los intelectuales. En ocasiones es posible hacer­ lo con las mejores intenciones del mundo. la de la exposición a (lo) que llega. Dictionnaire de la lepénisation des esprín París. Esta hospitalidad pura. . mediante una tecnología. no aprecié que algunos intelectuales de la ultraizquierda. Dagomo. vale para el pasaje de las fronteras de un país. Para comprender estas situaciones hay que m a n ­ tener ese horizonte sin horizonte. es decir. Sobre este punto estoy totalmente de su lado. de su nación. por ejemplo. sabiendo siempre que no es posible convertirla en un concepto político o jurídico. Ministro del Interior en el gobierno de Lionel Jospifl' Jean-Pierre Chevénement aprobó la decisión adoptada en agosto de 1997 de no abrogar las le y e s Pasqua-Debré sino de modificarlas aplicando una parte de las recomendaciones hechas por ^ historiador Patrick Weil en el informe que le había ordenado el ministro a propósito del códif0 de la nacionalidad. cuando llega el amor. Y por ello. no m e satisfizo la política de la izquierda sobre esto. esa ilimitación de la hospitalidad incondicio­ nal. usted indi­ ca los límites y las ilusiones de una actitud política que consistiría en querer dominar. 209: “Detrás de fórmulas como ‘inmigración cero’ o ‘ni un solo emigra^0 más’. No hay sitio para ese tipo de hospitalidad en el derecho y la política. por cierto minoritarios pero apoyados por otros. comparasen a Patrick W eil con un adepto de la solución final1 0 atribuyéndole palabras que jamás había 2 0 Véase Pierre Tévanian y Sylvie Tissot. porque la hospitalidad incondicio­ nal también puede tener efectos perversos. y por el otro.: En este asunto usted interviene de una manera deconstructiva. p. para una familia. Por u n lado. É . Sobre todo. esas dos modalidades de la hospitalidad siguen siendo irreductibles entre sí. un millar de intelectuales y artistas la emprendief°n contra Chevénement en una petición que “reclamaba la regularización de todos lfl> indocumentados que habían hecho la demanda" (véase Le Monde del 2 de octubre de 1997). aunque la encuentro mejor que la d e la derecha. un control de los flujos migratorios. En octubre de 1997. Mots à maux. nos exponemos. sin la cual no hay concepto de hospitalidad. No obstante.

el debate se tornaba posible y algo se podía cambiar a través de un combate relativo. contrariamente a lo que se afirmaba respecto del famoso “umbral de tolerancia”. En el interior de dicho campo todavía es posible no estar de acuerdo -lo cual en mi caso.En ese momento me rehusé a firmar cualquier petición sobre esta cues­ tión. a los fantasmas atemorizados de aquellos que se veían “invadidos” por la inmigración magrebí. j d.Siempre fui muy vigilante con respecto a quienes pretenden luchar en favor de una causa justa con argumentos desmedidos. y no peor calculada. y que la inmigración no había aumentado. Por eso me parecieron excesivas las declaraciones de Jean-Pierre Chevénement cuando creyó que tenía que acusar a la “irresponsabilidad” de los intelectuales que querrían abrir todas las puertas. que expresaba la debilidad política de un arrebato retórico. Por tanto. por preocupación electoral u otra. .: Una vez que se ha circunscripto el campo de la hospitalidad condicional. yo subrayé que había mucho más sitio del que se decía para recibir a más ex­ tranjeros. Como otros. Considerar como irresponsables y denunciar a quienes luchaban por una hospitalidad más generosa. una vez reco­ nocida la necesidad y las virtudes de una hospitalidad condicional.2 1 Nadie reclamó que se borrasen las fronte­ ra s o que no hubiese más visas. !l Véase Le Moruk del 2 de octubre de 1997. No había que ceder. situado en un frente determinado.dicho. los peticionarios son Kusados de “provocación Manipuladora” y de “ingenuidad caritativa".con las decisiones políticas adoptadas por Chevénement y por el gobierno al que pertenecía. En un texto de apoyo a lean-Pierre Chevénement Publicado por Liberation el 7 de octubre de 1997. resulta posible discutir una política. fue un gesto ofensivo.

.

“Pourquoi les animaux n'auraient-ils pas droit à un droit des animaux en Le Débat. por supuesto. 156-162. desde hace mucho tiempo. Le Débat. Saint Martins Press. existe una que me impacta particularmente en la medida en que mezcla una perspec­ tiva utilitarista y cognitivista. abe­ rrante a mi modo de ver. Véase también Elisabeth de Fontenay. Nueva York. Si la considero decisiva. por un lado. marzo-abril de 2000. 1994 [Trad. los grandes monos estarían dotados de modelos cognitivos que les permiten aprender el lenguaje en igualdad de condiciones que los hombres. y me gustaría conocer su opinión sobre estas cuestiones. y por el otro. es porque. sean o no mamíferos.: El proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad. Trotta. descansa en la idea de que. La philosophie à l'épreuve de l’animalité. y de los grandes monos otra especie biológica integrada a lo humano pero superior a la de los felinos.Pienso en el proyecto “darwiniano” concebido por Peter Singer y Paola Cavalieri. Madrid. Sobre todo: Paola Cavalieri. Le silence des betes. Véanse también los dos números de la revista Le Débat. o a otros animales.5. cast. The Great Ape Project. un ideal jurídico y un objetivo llamado ecológico (o de “ecología profunda”). Los autores de dicho proyecto trazan así una frontera dudosa entre lo huma­ no y lo no-humano. París. 108. 109. haciendo de los disminuidos mentales una especie biológica que ya no pertenecería al reino de lo humano. que serían más “humanos” que los humanos atacados de locura. y la respuesta de Élisabeth de Fontenay. El razonamiento.1 y que consiste no en proteger a los animales de la violencia instituyendo un derecho de los animales. Por consiguiente. . donde Se reúnen artículos sobre este tema. Equality beyond Humanity. Violencias contra los animales ÉLISABETH R o u d in e s c o : Entre las derivas contemporáneas cientificistas. Les droits de I homme pour les grands singes non humains?". senilidad o enfermedades orgánicas que los privarían del uso de la razón. Hace mucho tiempo que usted se interesa en la cuestión de la animalidad. Fayard. los dos auto­ res condenan el artículo 3 del código del tribunal de Nuremberg que reclama que todo método terapéutico o experimental nuevo esté precedido de ensayos sobre los animales. como se dice. 1998. Ja c q u e s D e r r id a : La “cuestión-de-la-animalidad” no es una cuestión entre otras. difícil y enigmática 1 Paola Cavalieri y Peter Singer. enero-febrero de 2000. por ejemplo. pp. sino a conceder a los “grandes monos no humanos” los derechos del hombre. en sí misma y por su valor estratégico. 1998).

Glas. 294.. en: Marges de la philosophie. De I'esprit. Esto vale también para el discurso sobre la diferencia. Y o subrayaba entonces que los “conceptos de escritura. el derecho. Heidegger et la question. en: Points de suspension. de grama o de g rafema” excedían la oposición “humano/no humano”. de la “cuestión" “de lo que ocurre con la vida llamada ‘animal’” está claramente situada en Spectres de Marx (ob. “L’animal que je suis” (fragmento de la introducción a una serie de cuatro sesiones de seminario dictados en Cerisy-la-Salle en 1997 y consagrados sobre todo a Descartes. la elaboración de un nuevo concepto de la huella debía extenderse a todo el campo de lo viviente. en todos mis textos se encuentran marcas explícitas de la activa convicción que siempre fue la mía. París. ob. Siglo XXlJ. 1989]. México. representa también el límite sobre el cual se suscitan y determi­ nan todas las otras grandes cuestiones y todos los conceptos destinados a d e limitar lo “propio del hombre”.. 89. Se trata de un libro en preparación).. Heidegger. Antes de esta fecha. Indisociable de este concepto del gramo o de la huella. “Comment ne pas parier” y “La main de Heidegger" (en particular el pasaje titulado “De l’homme et de l’animalité”). cit. p. 1972 (j. las más de las veces de manera directa y explícita.: Márgenes de la filosofía. y en todo caso e l discurso filosófico predominante desde hace siglos. En todas partes donde se nombre algo así como “el animal”.en si misma. cit. 2 “Incluso antes de ser determinado como humano (con todos los caracteres distintivos que siempre se atribuyeron al hombre y todo el sistema de significaciones que implican) o como anhumano. las más resistentes. más allá del fonocentrismo o el logocentrismo que siempre confía en un límite sencillo y oposicional entre el Hombre y el Animal. ob. cit. 138 y ss. las presuposiciones más graves. y passim. en Voiles (en colaboración con Héléne Sixous. 1998). en De la grammatologie. el ‘‘crimen contra la humanidad". p. París. París. en adelante.d . Galilée. 27 y ss. “Che cos’é la poesía?”.. La índole “masivamente ineluctable”. Minuit. p.: Velos. Y en ese volumen. también las más ingenuas e interesadas dominan lo que se llama la cultura humana (y no solamente occidental). En efecto. sobre todo p. cit. y la manera en que dichos textos interpretan la fron ­ tera entre el Hombre y el Animal. el “genocidio”. Jacques Derrida. cast. desde De la grammatologie . Desde De la gramatobgía. Solo algunos ejemplos: “Freud et la scène de l’écriture”. cit. la dtfférance se extiende a “la vida la muerte" en general y une lo económico y lo aneconómico más allá de los límites de lo humano. ob. París. Kant. en casi todos mis libros. la esencia y el porvenir de la humanidad. 1999. en L'¿enture et la áfférence. Cátedra. cast. el grama -o el grafema. 1974. cit-. 141) [Trad. p. consisten en cuestionar el desconocimiento interesado de lo que s e llama el Animal en general. Véase "La diffémnce” (1968). etcétera.3 En los últimos textos que publiqué al respecto. Galilée. la ética la política. ob. En todas partes donde reaparece el motivo de la mano o de la “mano del hombre”. en el sentido corriente).2 Todos los gestos deconstructores que intenté respecto de los textos filosóficos. la “cuestión del animal” es encarada. ’ Véase sobre todo L'animal autobiographique: autour de Jacques Derrida.) [Trad. Madrid. a este respecto. o más bien de la relación vida/muerte. de huella. Lévinas y Lacan. los ‘‘derechos del hombre”. y por “impensable” que parezca. ob. en: Psyché. en particular los de Heidegger.. Galilée. más allá de los límites antropológicos del lenguaje “hablado” (o “es­ crito". Véase también “Un ver à soie”. 19 y ss.nombraría así el elemento”. p. Inventions de l’aupre. la susodicha “cuestión del animal’’ se ve relanzada.

algunos de los cuales no tienen que ver con lo que ese gran discurso sobre el Animal pretende adjudicarles o reconocerles. lo propio del hombre. trató la cuestión llamada de “El animal” es un signo mayor del logocentrismo y de una limitación deconstructible de la filosofía. científica. Galilée. (). en el sentido de la necesidad “ontológica” y del deber “ético”. iniciador de los Estados generales del psicoanálisis. en su conjunto. en el matadero. Esa violencia industrial. de una punta a otra del libro. ya se trate de la sangre (crúor) o no (Grausamkeit). a mi juicio. Las relaciones entre los hombres y los animales deberán cambiar. pero no existe El Hombre versus El Animal. Véase Etats d'áme de la psychanalyse. y que por otra parte sostuvo el discurso d e la hegemonía. en el consumo. a todas las formas de lo viviente no humano. En el fondo. el “hacer su­ frir” o el “dejar sufrir” por el placer. El hombre es uno de ellos. no puede soportarse todavía demasiado tiempo. En otra parte estudio la historia y la “lógica” del léxico de la “crueldad”. en el doble sentido de este término. Para calificar ese tratamiento no utilizaré. Deberán hacerlo. de manera universal. como si existiera el Hombre y el Animal. Sin poder tomar aquí posición de una manera muy sutil.pongo en duda el apelativo “Animal” en singular. Pongo estas palabras entre comillas porque dicho cambio deberá afectar al sentido y al valor mis­ mos de estos conceptos (lo ontológico y lo ético). París. unos animales. aunque desde siempre se haya ejercido una gran violencia contra los animales -ya se encuentran huellas en textos bíblicos que estudié más allá de este punto de vista-. tengo una simpatía de principio para aquellos que. de hecho o de derecho. Por eso.) 4Jacques Derrida encaró la cuestión de la crueldad en la conferencia pronunciada en el gran anfiteatro de la Sorbona. por cierto. Pero lo que resiste a esta tradición predomi­ nante es muy sencillamente que hay unos vivientes. Es una palabra confusa. el térmi­ no “crueldad”. hasta del dominio. e irreductiblemente singu­ lar. cit. representa un papel determinante. Se trata aquí de una tradición que no fue homogénea. a invitación de René Major.). sobredeterminada. tienen razones. donde la deconstrucción de lo que es apodado el Wumoísmo.“filosófico” del discurso que la sostiene e intenta legitimarla. y en particular desde Descartes. el 10 de julio de 2000. por cierto. y el axioma -o el síntoma. se utiliza esta palabra de una manera extremadamente confusa. Jean-Luc Nancy (ob. (A propósito del derecho de castigar o de la pena de muerte. eso se sabe.D. como si el concepto homogéneo de Eí animal pudiera ex­ tenderse.4 y una lectura del uso psicoanahasta Le toucher. técnica. en la experimentación. como relación con la ley. sino hegemónica. eso es lo que sería. 2000. yo intento mostrar la especificidad moderna de esta violencia. Por otro lado. me parece que el modo en que la filosofía. la crueldad. a pesar de la tentación. y buenas. aunque su discurso a menudo me parezca mal articulado o filosóficamente inconsecuente. simplemente. Sería útil realizar una lectura psicoanalítica de la cosa. oscura. de alzarse contra la manera en que son tratados los animales: en la cría industrial. Se verá cada vez más desacreditada. .

pero la “representa” en una poderosa sistemati­ cidad del síntoma.: Con demasiada frecuencia. en cuanto a lo esencial e sa herencia gobierna. É . le son esenciales).lírico de la misma palabra. de Kant a Heidegger. de la subjetividad humana poscartesiana. Por consiguiente querer conceder absolutamente. Cualesquiera que sean las diferencias. Distinguen la ! reacción y la respuesta. Esta violencia. sería una contradic­ . sigue siendo de tipo cartesiano.) De cualquier manera qu e se la califique. Heidegger (así como los cognitivistas) tienen al respecto una posición más o menos idéntica a la de Descartes. Con todo lo que depende de esta distinción. desarrollado. por supuesto. esa herencia cartesiana determina toda la modernidad. no es la causa de esta gran estructura. cuales­ quiera que sean las diferencias entre dichos discursos. lo cual desemboca en ingenuidades simpáticas pero insostenibles. conferir o reconocer derechos a los "animales” es una manera subrepticia o implícita de confirmar cierta inter­ pretación del sujeto humano. de la liber­ tad. El concepto moderno del derecho depende ma­ sivamente de ese momento cartesiano del cogito. y es una falta o una debilidad. D. pero ahí es donde la cuestión s e vuelve complicada. R. no a los animales. para el len­ guaje animal. A partir de ese momento. reelaborado. se trata d e reproducir y extender a los animales un concepto de juricidad que era el de lo s derechos del hombre. Lacan. por el cual tengo el mayor de los respetos pero que. Antes de las tesis que usted evoca. será cada vez menos soportable. El axioma del gesto represivo para con los animales. en particular en Freud. por lo que respecta a la relación con “el A nim al”. sino a tal categoría de ani­ males. creo. derechos equivalentes a los derechos del hombre. creo. que habrá sido la palanca misma de la peor vio­ lencia respecto de los vivientes no humanos. la violencia infligida a los animales no dejará de tener repercu. en la práctica. por otra parte. De este axioma depende cierta filosofía del derecho y de los derechos del hombre. por el momento se encuentra en el fundamento del concepto de los derechos del hombre. en su figura filosófica. Lévinas. Sin embargo. y es casi ilimitado. No utilizaré tampoco la palabra derecho. debe s e r analizado. en cuanto producto de una historia y performativos complejos. supone un sistema de signos sin respuesta: reacciones pero no una respuesta.: ¿Los derechos de los animales pensados en qué términos? J. enriquecido sin descanso (la historicidad y la perfectibilidad. etcétera. de la subjetividad. hubo muchas declaraciones sobre los derechos de los animales. El “texto” cartesiano. Lévinas o Lacan. de la soberanía. el pensamiento moderno de la relación d e r los hombres con los animales. La teoría cartesiana. siones profundas (conscientes e inconscientes) sobre la imagen que se hacen los hombres de sí mismos. Cierto concepto del sujeto humano. Kant.

N o digo que haya que renunciar a id en tificar a lg o “ p ro p io d el h om bre” . el caballo. heterogeneidades. los límites se m u ltip lic an . el perro.ción ruinosa. Es una evidencia in n egab le d el se n tid o com ú n . sino porque so sten go q u e h ay m ás d e un lím ite: m uchos límites. S i m e in q u ieto por una frontera entre dos espacios h om ogén eos. pero podría demostrarse . fo rm as ex trem ad am en te refinadas de organiza­ ción sim bólica: tra b a jo d e l d u e lo y d e la sep u ltu ra. E n tre el p roto zoário. sin duda la diferencia sigue sien­ do abismal. etcétera. estructu­ ras diferenciales. q u e n o h ay lím ite en tre los “an im ales” y el “hom bre”. de tal m odo que la oposición entre e v ita m ie n to y p ro h ib ició n sigue sien do problem ática. D escribe. R. R eproduciría la m áquin a filosófica y jurídica gracias a la cual se ejerció (tiránicam ente. fronteras infranqueables entre tantas especies de v iv ie n te s. una tran sform ación es n ecesaria e inevitable. p roh íb e p ero n o siem pre im pide. D. Por lo tanto. Entre los “ m on os su p erio res” y e l h om bre. y es mejor que n ada. E n el m u n d o an im al ex iste u n a gran can tidad de estruc­ turas diferentes. p or otra parte.) Todo esto es c o m p lic ad o . la exp erim en tación . en otros acelerada. É. en tre las diferentes estructuras de organización de lo v iv ie n te h ay m u ch as fracturas. d el in cesto. estructuras fam iliares. evitamiento. pero tam b ié n en tre los “ m on os superiores” y los otros anim ales. L en ta. en algun os casos gradual. Ya h ay un a. N o hay una oposición entre el h o m b re y e l n o -h om b re. de m anera positiva y en ocasiones p ertu rb ad ora. de una declaración de los derechos o de un tribun al a las órdenes de un legislador. es la co-im p licación m ism a. entre el Hombre y el Anim al. por abuso de poder) la explotación del animal en el alimento. n eciam en te. la abeja. en el cifrado o la p ráctica de lo s sign o s. laboriosa. Por supuesto que hay diferen cias irreductibles. P ero n o im p ide las m atanzas o las patologías “tecnocientíficas” del m ercado o de la cría industrial. (Pero la propia “pro­ hibición”. el trabajo.: Pero ¿dónde y có m o p a sa p a ra u sted el lím ite? ¿N o h abrá que reconsiderar la noción de corte en tre la n atu raleza y la cu ltu ra sobre la cual descansa la antropología? J. es decir. so b re to d o e n la organ ización “sim bólica”. la m utación de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales no adoptará necesaria o so lam en te la form a de u n a carta. no es para pretender. m ás o m enos empírica. u n a e indivisible. ¿Q u ién puede n egarlo sin llevar la ceguera hasta la necedad? Pero n o h ay u n a so la fron tera.: Eso es lo m ínim o. etcétera. la m osca. pero la prim atologia hace inm en­ sos progresos de los q u e n o se h a b la lo su ficien te. cu an d o n o p ro h ib ic ió n . en el h om b re. p o r u n lad o el h om b re y por el otro el anim al. por razones cons­ cientes o inconscientes. N o creo en el milagro de una legislación .

Pero el razona­ miento que apunta a extender los derechos del hombre en beneficio de los grandes monos presupone esa noción de separación. respecto de la experiencia de la muerte. de límite. Tampoco creo en el “vegetarianismo” absoluto. ni siquiera que sea en rigor sostenible. contra la tortura genocida que se les inflige a menudo de manera en el fondo perversa.que ninguno de los rasgos por las cuales la filosofía o la cultura más autorizadas han creíd0 reconocer ese “propio del hombre" está rigurosamente reservado a lo q u e n o sotros. los hombres. mi simpatía se dirige. Y por supuesto. que. más o menos refinado. Galilée.: ¿Lo dicen realmente? É. sobre todo en la enseñanza. o porque el hombre no los tiene con tanta seguridad como lo pretende (argumento que ya desplegué. los rebaños que se deben exterminar así para las supues­ tas necesidades de los hombres. Barcelona.. Llegaré hasta sostener que. llamamos el hombre. criando en masa. una vez más. D. de manera hiperindustrializada. considero tan ridicula como detestable la nueva jerarquía que ubicaría a tales o cuales animales por encima de los discapacitados humanos. a analizar (lo entien­ do en todos los sentidos. ni en la pureza ética de sus intenciones. Paidós. bién disponen de ellos. París.: Aporías: morir-esperarsc (en) ¡ o S límites de la verdad". Apones. R.-y es lo que hago en otra parte. cierto cani­ balismo sigue siendo insuperable. Dicho lo cual. ]. a quienes a su vez experimentan una simpatía.. para responder a su alusión. sin compromiso y sustitución simbólica. dejan morir. No puedo hacerlo aquí improvisando brevemente. ¡suponiendo que alguna vez el derecho pueda garantizar una diferencia fiable entre hacer y dejar morir! Por cierto. É. del lenguaje y de la relación con el ser como tal). R. sublime. Pero jamás renunciaré. cast. sin hablar de los centenares de especies que desaparecen cada año en la superficie de la tierra por culpa de los hombres. es decir. que se sienten en simpatía compasiva y viva con esos seres vivientes. siento simpatía (y le tengo afecto a esa palabra) por aquellos que se rebelan: contra la guerra decla­ rada a tantos animales. Ya sea porque algunos animales tam. de corte. . cuando no matan lo suficiente. también en el del psicoanálisis) ambas actitudes fundamentales. 1998]. 1993 [Trad.: Lo que me impacta en este tipo de deriva es que pone en acto una suerte de corte entre lo que sería humano y lo que no. aunque la palabra “exclusión" jamás es pronunciada.5 con­ tra Heidegger.: Sí. sutil. Que 5Jacques Derrida. Para hacer entrar a los grandes monos en el orden de los derechos del hombre habría que excluir de ellos a los enfermos mentales. y no creo que haya que renunciar. pues. sobre todo en Aporías.

D : Lo que equivaldría a reintroducir.: N o basta con abstenerse de comer carne para volverse no carnívoro. En Penthésilée. 7 Véase por ejem plo “II faut bien manger ou le calcul du sujet".: Peniesilea. dividida entre un intenso furor de devoración del otro y una pasión de amor que la conduce al aniquilamiento de sí misma. 158). en nuestra especie -escribe Paola Cavalieri-. Por ejemplo. cast. D . El proceso carnívoro inconsciente tiene muchos otros recursos. y no creo en la existencia del n o carnívoro en general. por el otro. art. En contra de los vegetarianos y los amigos de los animales. (Trad. (M e explico mejor sobre esto cada vez que hablo de la deconstrucción necesaria del “carno-falogocentrismo’’. porque es la tentación del amor mismo. cit.6 Toda esta retórica pasa por la compro­ bación llamada “cognitiva”.. Magisterio Español. y sim bólicam ente. para poner en escena a una heroína romántica. . por un lado. los retrasados y los seniles" (Le Débat. en: Points de suspension. algo vivo. p. 1978].: A tal p u n to que.: Algunos se atrevieron a extraer argumentos de ese vegetarianismo de Hitler. en efecto. ¿cómo conciliar su inquietud de compasión hacia los animales con la necesidad que tienen los humanos de comer carne? j. una jerarquía propiamente racial y “genetista”. de hombre o de Dios. R. Escritor y dramaturgo alemán. U n pensamiento aquí para la Pentesilea de K leist. y “utilitarista”. el terror a la inges­ tión de la an im alid a d puede ser el síntoma de un odio de lo viviente llevado hasta el h om icidio. adapta la leyenda antigua del homicidio de Aquiles por Pentesilea. s H einrich von Kleist ( 1777-1811 ). que irrevocablemente están desprovistos de características consi­ deradas típicam ente humanas: los disminuidos mentales. Tam bién a los ateos todavía les gusta “comer al otro”. por lo menos. la presencia de individuos n o paradigmáticos. Precisamente contra eso nunca debe adormecerse la vigi­ lancia. ] ■ D. entrevista con Jean-Luc Nancy. de un supuesto pasaje de lo hum ano a lo no humano que estaría ligado a la existencia de enfermedades neurológicas o cerebrales degenerativas.)' Aunque lo su­ piéramos desde siempre. N i siquiera en el caso de quien cree contentarse con pan y vino. carne y sangre. ob.: Pero. H itle r era vegetariano. compuesta e r> 1808.finalmente desemboca en un rechazo. el psicoaná­ lisis nos lo enseñaría: los “vegetarianos” tam bién pueden incorporar. ^l| enlabrada.8 Ella fue uno de los grandes personajes de un seminario que había consagrado hace años precisamente a eso: “comer al otro”. desde una perspectiva psicoanalítica. 108. Luc ‘ “Siempre hemos conocido. É. y por lo menos desde hace dos mil años. R. cit. como todo el m undo. la reina de las A m a­ b a s . j. Si les gusta. É.

Le nouvel ordre écofagique. 71.) u Theodor Adorno. Suhrkamp.Ferry. resulta que muy grandes escritores y pensadores judíos de este siglo habrán estado obsesionados por la cuestión animal: Kafka. (j. Véase también “Des ‘droits de l’homme’ pour les grands singes? Non. no solamente un proyecto de dominio y sobe­ ranía (Herrschaft) sobre la naturaleza sino una verdadera hostilidad.D. 19941. fueron una suerte de zoófilosn o ¡Así que amar a los animales es odiar o humillar al hombre! La compasión p0 r los animales no excluye la crueldad nazi. o contra el hombre en cuanto animal sería un rasgo distintivo del “idealismo auténtico”. Tusquets. Des animaux et des hommes. dignidad (Würde) del hombre. ¡hasta es su primer síntoma!” El argu­ mentó me parece groseramente falaz. Adorno. Beethoven. habrán contribuido a interrogar al humanismo raciona' lista y la legitimidad de su decisión. autodestino o autodetermina­ ción moral (Selbstbestimmung). denuncian una “deriva deconstruccionista irresponsable”. y Claudine Germe. en e l cuestionamiento de la axiomática humanista respecto del animal. I '“Jacques Derrida utiliza aquí la palabra zoofilia en su sentido clásico de amor a los animales y no con la significación que le atribuyeron los sexólogos de fines del siglo XlX: una relación sexual de un humano con un animal. Francfurt. un odio cruel “dirigido contra los animales” (Sie richtet sich gegen die Tiere). que Kant era “el autor favorito de Eichmann”. Canetti. En efecto. algunas víctimas de catástrofes históricas presin­ tieron en los animales a otras víctimas. pp. Según esta lógica. 163-167. Ella responde a aquellos que. París.1 1 Por lo que a mí respecta. en la parte aún inédita de mi conferencia de Cerisy (“El animal que soy”). y Hitler en particular. 1993. von Tiedemenn. 1 1“Falta de suerte para aquellos que no evocan la summa injuria [alusión a una zoofilia nazi y al vegetarianismo hitleriano! sino para burlarse mejor de la piedad para con el sufrimiento anónimo y mudo. 9Luc Ferry. Adorno va muy lejos en esta dirección. no se contenta con recordar. ahora bien conocida. usted s e olvida de que los nazis. Philosophie der Musik. lg f . yo analizo de cerca (sin suscribirlo por fuerza de punta a punta) un texto de Adorno1 2 que pretende descifrar en las nociones kantianas de autonomía. 1994. Barcelona. A través de la insistencia de su inscripción en sus obras. 108. san nul doute”. París. pol. mais des devoirs envers eux.) . Hrsg. Se atreve a comparar el papel que los animales representan virtualmente en un sistema idealista al que represen­ tan los judíos para un sistema fascista. Horkheimer. 1992 [Trad. pp. 1992. cast. en: Le Débat.D. En su bello y magnífico prefacio a los T res tratados para los animales de Plutarco (en la traducción de Amyot). Fragmente und Texte. p. 202).: El nuevo orden ecológico. (j. en: Prefacio a los Trois traités pour les animaux. El “insulto" (schimpfen) contra los animales (“¡animal!”). 123-124 (fr. Singer. París. Grasset. tras Hannah Arendt.9 Esa requisitoria caricaturesca procede más o menos así: “¡Ah. comparables hasta cierto punto con ellos mismos y l°s suyos". ¿Quién puede acreditar un segundo e sta parodia de silogismo? Y ¿a dónde nos conduciría? ¿A redoblar la crueldad hacia los animales para dar muestras de un humanismo irreprochable? Elisabeth d e Fontenay recordó que entre los filósofos de este tiempo que llamaban a reconsiderar nuestro tratamiento de la “cuestión animal” había muchos judíos.

“La personnalité lunoique des animaux .: Pero no es lo mismo. en: Recucd Dcúkiz. de aquí proviene la idea de que el judío sería más “femeni­ no” que el no judío. si algún día se logra! É.y que por otra parte se impone a menudo de manera convincente. como lo subraya Freud. se asociaría a la figura del animal y el judío las de la mujer y el niño. De manera general. y el derecho francés reconoce incluso una noción de “personalidad jurídica” a los animales domésticos o mantenidos en cautiverio. y su estigmatización en virtud de rasgos físicos que lo conducirían al mundo de la animalidad.1 ' Pero no estoy segura de que se pueda casti­ gar a un humano por actos sexuales cometidos con animales.: Kant exige que se encuentre un medio de aplicar la ley del taitón (impe­ rativo categórico del derecho de castigar. Por cierto. pp 205-211. 1998. y por último que el negro sería más “bestial” todavía que el resto. se requieren interdicciones. J. y por otra parte no es deseable. al tiempo que se lucha contra las violencias. cua­ derno núm.: Sin duda que siempre habrá que matar animales. Pero. En efecto. La prohibición de matar al animal me parece imposible de poner en practica en nuestras sociedades. es inherente al hombre. hay que saber que nunca se terminará con ellas. el sexismo y el antisemitismo siempre fue la inferiorización de aquel que se quiere excluir de lo humano. a su j u c io de un derecho de castigar IJ Jean-Pierre Marguénaud. que la mujer sería más “animal” que el hombre. ¿Hay maltrato en todos los casos de zoofilia? ¿Cómo puede expresar el animal la violencia que se ejerce sobre él en tales casos? J D. Me parece que nunca se terminará con la pulsión de destrucción porque. ¿Puede ponerse en el mismo plano un matador Je animales y un homicida? Y. sin las cuales ninguna sociedad es posible.R . Una de las grandes figuras del racismo. 20.. La idea de que el disminuido sería “inferior” al animal se inscribe en línea recta en este tipo de consideraciones. D. . me parece que el exceso de interdicciones de todo tipo genera a me-nudo violen­ cias inesperadas. ¡y probablemente hom­ bres también! ¡Incluso después de la abolición universal de la pena de muerte. ¿puede por ejemplo considerar­ se que un zoófilo (en el sentido de la sexología) debe ser castigado por la ley de la misma manera que un pedófilo o un violador? En derecho existe una legisla­ ción que castiga el maltrato de los animales. hasta la del disminuido en general. R. más generalmente. lo que significa que podrían tener derechos y ser defendidos en caso de abandono. É ..

Pero sin hacer e l elogio de un vegetarianismo primario. este no es lesionado. manifiesta su sufrimiento. Sin duda. Cuando vemos pasar una cantidad incalculable de terne ro s criados con hormonas. creo en verdaderas mutaciones en nuestra experiencia de la animalidad y en nuestro lazo social con otros animales. En e l consumo del animal. No se come carne simplemente por­ que se necesitan proteínas. hay una e s ­ tructura sacrificial. la cantidad. algún sustituto equivalen­ te cárnico. No podemos imaginar que un animal no sufre cuan­ do se lo somete a una experimentación de laboratorio. hasta a un adiestra­ miento de circo.: Una gran desorganización-reorganización de la tierra humana se halla e n curso. lo sabemos y nadie puede atreverse a dudarlo. uno puede esperar lo mejor y lo peor. los animales sufren en mucha mayor cantidad que antes. R. tia sino también a aquellos que sean culpables de “bestialidad”. D. así como la organización general del campo de la alimentación. A escala de los siglos venideros. ¿cómo imaginar que no sufren? Sabemos lo que es e l sufrimiento animal. puede recordarse que el consumo d e carne jamás fue una necesidad biológica. p. Usted comparte la opinión de Elisabeth de Fontenay. J. El animal sufre . Eso no signific a que se considere al animal como una víctima. y por ende un fenómeno “cultural” ligado a estructuras arcaicas que persisten y que se deben analizar. y estas pueden encontrarse en otra parte.: M Jeremy Bentham.racional e inteligible a priori) no solo a quienes violen o practiquen la pederás. sino ¿pueden sufrir?” (The question is not: can they speak? but can they suffer!)}* Puesto que. aunque la dignidad humana no salga indemne del comercio sexual con tal "animal". hay una frase de Jeremy Bentham que a menudo me gusta citar. Pero ¿cómo hacer para conciliar esa voluntad de reducción del sufrimiento animal con la necesi­ dad de una organización industrial de la cría y la matanza que también permita liberar a tantos humanos del hambre? É. jamás se dejará d e comer carrn e. En mi semina . 4 4 Londres. Pero tal vez se cambiarán las condiciones cualitativas. sí. con la matanza industrial. 1970. Además. The Athlone Press. y que dice poco más o menos esto: “La cuestión no es: ¿pueden hablar!. An ¡ntroducion to the Principles of M orals and Legislation (1789). Éste no es un sujeto de derecho (y por lo tanto de deber) que podría protestar contra un “perjuicio” y ocupar el sitio del querellante en un tribunal. Por su parte. rio sobre la pena de muerte estudiamos esos textos de cerca. lo experimentamos. amontonados en un camión y enviados directamente del establo al matadero. . o. Sin embargo. como yo lo sugería en su momento. la evaluación de la cantidad. Por supuesto. como por otra parte en la pena de muerte.

R. N o creo que la visibilidad de u n a s itu a c ió n pe rm ita conocerla mejor. y usted c o n o c e ese debate. etcétera.: La lu c h a de José B o v é 1 5 contra la “com ida chatarra am ericana” y contra M c D o n a ld ’s e n p articu lar es acaso u n prim er signo de ese cambio. yo creo que el espectáculo que el hom bre se da a sí mismo en el tratam iento de los anim ales le será insoportable. D. D.: Pero si todos los días pasara bajo su m irada. lentam ente.: M e m u d a ría . u n c a m ió n repleto de terneros que salen del establo para ir al m atade ro. ¿qué h aría? É. Ya no es soportable. pero re alm ente creo que e n ocasiones. José Bové es el líder de una lucha internacio­ nal contra la “comida chatarra" ligada a la globaluación de la industria agroalimentana. D. el caso de la enferm edad de la “vaca loca”1 6 deberá incitam os a realizar transform aciones inevitables. sin darle tiempo para que se distrajera. j. para comprender una situación y te ne r la d is ta n c ia necesaria. La carne industrial no es lo m e jo r de lo m e jo r e n gastronom ía. É. o enfermedad de Kreutzfeld-Jacob. R. ¡no o lv id e m o s que la gastronom ía es parte integrante de la cultura! ¿Podría la t r a d ic ió n c u lin a ria francesa abstenerse de carne? j. 1 6Se trata de la encefalopatía espongiforme bovina ( esr ).: H a y otros recursos para el re fin a m ie n to gastronóm ico. lo m ejor es n o ser testigo ocular. R. Mué azotó a los bovinos criados en Gran Bretaña. en ciertos prados.: D e ja ría de com er carne o cam biaría de d om icilio. Y además. algunos prefieren los anim ales criados en ciertas con­ diciones. Saber no es mirar. y cuyo símbolo en todas partes del mundo son los restaurantes McDonald’s.É. Por tanto. R.: N o m e p id a que suscriba incondicion alm ente lo que se hace o se hará en este ca m p o . en el m ism o n o m b re de la gastron om ía de que usted habla. ¿podría seguir co m iendo temeros durante m ucho tiempo? É. De igual m o d o .: U sted decía que la interdicción excesiva e hiperbólica produce síntomas. Todos esos debates de que hablam os son su signo precursor. pero los signos cuentan. a u n q u e sepa q ue esa cosa insoportable existe.: ¿Cree que hay u n exceso? j. Pero prefiero no ver nada. ]• D. 1 5Presidente de la Confederación Campesina. Por otra parte. . llam a d as m ás “naturales”. Evocan una m u tación en curso. Del mismo m odo. Si realmente le pusieran todos los días an te la vista el espectáculo de esa matanza industrial. realmente habrá que transform ar los usos y las “m entalidades”. cada vez más.

rituales. y d e lo que vacilo (solamente para no abusar de asociaciones inevitables) en llam ar un genocidio. En la transformación del derecho actual. la matanza. cap. medida. cit. me parece que la discontinuidad permanece y qU e pasa por el lenguaje. A mi juicio. Como usted.y el hombre. industrial. Hay que tenerla en cuenta. aunque. en la Facultad de de­ recho de una universidad judía. Pero esta discontinuidad no puede hacemos olvidar que existen otras entre diferentes especies de animales y o r­ ganizaciones sociales de lo viviente.1 7 ¿Qué piensa de esto? ]. pueden hacerse algunos progresos para el fomento de las relaciones entre los hombres y los animales en el senti­ do del respeto máximo. p.: Yo hablé no solo de un corte sino de varios cortes en los grandes modos d e culturas “animales”. Por lo tanto. y .É . alegando la violencia entre los animales. D.. digo que. Laphiloso[>hieál’épreuve de ob. Lejos de borrar los límites. allí donde sin embargo la palabra no sería tan inapropiada. y tratándose de animales. como lo subraya Elisabeth de Fontenay. es decir. 153. por la conceptualización. Aunque entre los grandes monos existan prácticas simbólicas. “Pourquoi les animaux n’auraient-ils pas droit à un droit JiS animaux?”. en reunir centenares de miles de ani­ males cada día para enviarlos al matadero y matarlos en masa tras haberlos 1 7 Élisabeth de Fontenay. cit. hay que adaptar reglas para que no se pueda hacer cualquier cosa con los vivientes no humanos. utilicé esa palabra de genocidio para designar la operación que consiste.: Para volver a la cuestión de la animalidad. R. . Véase también Le silence des bétes. el tratamiento masivo. no hay que entregarse a las peores violencias. los evoqué e insistí en las dife­ rencias y heterogeneidades. Al respecto. en la jungla o en otras parte. en ciertos casos. art. No digo que no hay que tocar la vida animal. reglamentar las condiciones de la cría. y o creo que hay una discontinuidad radical entre lo que se llama los animales y en particular los primates. todas esas diferen­ cias deben ser evocadas. habrá que reducir las condiciones de la violencia y la crueldad para con los animales. poco a poco. la evaluación solo puede ser económica (estrategia. actitudes de evitamiento del incesto todas cosas fascinantes.. Cuando encaré esta cuestión en los Estados Unidos. Hay una cuestión de escala temporal e histórica en la duración de tales fenómenos. dosificación. para ello. y conservando siempre la axiomática general del derecho humano. en una larga escala histórica. se les pueda “presumir mundos que puedan coincidir con el de los hombres". Ya sea que este tratamiento se haga para la alimentación o en e l marco de una experimentación. al tratamiento meramente instrumental. el mejor convenio). 19. químico genético de lo s vivientes. sigo pensando en la idea d e cierto corte entre el animal y el humano.

Es en el interior de ese e sp a c io filo só fico ju ríd ico d on d e se ejerce la violen cia moderna para c o n los a n im a le s.engordado con horm onas. Por eso. D. aunque m ás n o sea debido a la im agen que rem ite al hombre de sí mis­ mo.: N o es posible esp erar q u e los “ a n im a le s” en tren e n un con trato expresa­ mente jurídico d o n d e. pues. D. su ev o lu ció n . de au to d eterm in ació n so b e ran a y de su je to de d e re c h o . Eso me costó una réplica indignada.. A mayor o m enor plazo habría que lim itar esa violen cia tanto com o fuera posible. pero habrá que considerarla. A lguien dijo que no aceptaba que yo hablara de gen ocidio: “ N osotros sabem os lo que es el gen ocidio” . R. Por lo tanto. n o creo que pueda seguir tratándose a los anim ales com o lo h acem os hoy.: Por tan to. retirem os la palabra. Esta trans­ formación. sus p resu p u esto s. n o p u e d e n ap licarse a los an im ales. etc. Por eso es preferible no h acer en trar e sa p ro b le m ática de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales en el m arco ju ríd ico existente. Pero usted se da cuenta de lo que quiero decir. É. no se con cibe un su je to (fin ito ) de d erech o q u e n o sea un sujeto de deber (Kant solo ve dos e x c e p c io n e s a e sta ley: D io s. R. Es el m ism o co n c e p to de derech o lo que deberá ser “re-pensado” . d e p alab ra y de libertad. É. sea cu al fuere m i sim p a tía por tal o cual d eclaración de los dere­ chos de los an im ales te n d ie n te a p rotegerlos co n tra la v io le n cia hum ana. d ebem os co n ten tarn o s co n ad ecu ar las reglas del derecho tal y como existen. tendrían deberes. Pero un d ía h ab rá que recon sid erar la h istoria de ese dere­ cho y com prender que si los an im ales n o pu eden form ar parte de conceptos como los de ciud adan o. de ciudada­ no. se trata de co n c e p to s h ered ad o s de su jeto . lo repito. llevará siglos. No es ni la única ni la m ejor razón. J. T o d o s esos con ceptos (que tradicionalm ente d efin e n lo “p ro p io d e l h o m b re” ) so n co n stitu tiv os del d is­ curso jurídico.. J.: Y de co n cien cia. no . u n a v io le n c ia co n te m p o rá n e a y a la vez indisociable del d iscu rso de los d erech os d el h om bre. pero. de co n c ie n c ia lig ad a a la p alabra. E n gen eral. Por el m om ento. que so lo tie n e n d eb eres y n o d erech os). de su je to político. U n a vez m ás. y los esclavos. T odos los debates actuales seña­ lan una inquietud creciente al respecto en la sociedad europea industrial.. en la trad ició n filo só fica europea de que h ab la­ mos. a c a m b io d e d erech o s reco n o cid o s. cuyos derech os carecen de deber. sin duda.: Y de respon sab ilid ad . su perfectibilidad. de sujeto. no por ello carecen de “d ere ch o ” . p ero ju sta m e n te q u iero co n serv ar el derech o de interro­ gar su historia. H a sta cierto punto yo respeto ese discurso.

se corre el riesgo de dejar correr todas las violencias y bajar los brazos. o para desacreditarla. R. É. R. D. sin pasiones. R. la corrida inspiró muy bellos textos literarios (en particular los de Michel Leiris). É. una suerte de sobrevivencia de la época de la caballería. ni por la corrida. del concepto de derecho. pero no puede utilizárselo de manera sistemática sin correr el riesgo de paralizarse ante cualquier interdicción. Pienso sobre todo en la lucha contra la caza y por la preservación de las especies. en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal. por un efecto perverso. Hay que hacer lo que se pueda. so pretexto de que la prohibición de las violencias puede conducir a la emergencia de nuevas violencias más graves. por ese tipo de caza. en todo caso desconfío mucho de los deseos que se manifiestan allí y las formas que adoptan. ¿Debe uno abstenerse de condenar o denunciar las violencias racis­ tas. Esa lucha es minoritaria. É. etcétera. N o creo que deban prohibir todas las prácticas violentas de alto riesgo. Es lo contrario de la caza o la matanza. antisemitas.: Sin embargo. D.: Sí. É. En el principio de la corrida hay una lucha a muerte.: Me parece que un progreso está en marcha. Podría darle muchos ejemplos que la in­ quietarían. un torneo. sino contra el culto o la cultura de la corrida y otras cosas semejantes.: Siempre tengo el temor de que estemos internándonos en la senda de la construcción de una sociedad higienista. J. sin conflictos. sin inju­ . sino para reconsiderar la historia del derecho.creo que sea la solución indicada. para limitar esta violencia.: ¿Está en contra de la corrida? j. hoy. Más bien creo en una aproximación progre­ siva y lenta. R. Y además me pueden gustar o puedo admirar esos textos de Leiris sin dejar de formularme preguntas sobre el deseo y la experiencia del propio Leiris.: de pollos.: No dije que estuviera en contra de los textos de Leiris. No tengo ninguna inclinación por la caza. D. y precisamente en ese sentido se interna la deconstrucción: no para destruir la axiomática de esta solución (jurídica formal). Y por otro lado el torero arriesga su vida en la arena. xenófobas o sexistas so pretexto de que “reprimidas” aquí o allá corren el riesgo de resurgir a más y mejor en otra parte? No digo que su argumen­ to carece de valor. eso no es nada al lado de la violencia de los mataderos o la cría J. Con esa lógica. pero reconozco que desde el punto de vista cuantitativo.

c o m o m á x i­ mo. É. etc. No quiero pro­ hibirlo todo pero tampoco quiero no prohibir nada. m u e rta o esterilizada? É r. p ara e v itar lo q ue usted lla m a la “sociedad h ig ie n is ta ”.: En este campo. sin crueldad. in c lu s o si p ie n s o q ue ciertas leyes s o n a b s o lu ta m e n te necesarias c o n t r a la d if a m a c ió n . como en otros. sería demasiado simple. Por consiguiente. . Por eso comencé a decir que de todos modos existe y existirá la crueldad entre los vivientes. entre los hombres.. la injuria. en un contexto determinado. D . s ie m p re h a y q u e a p u n t a r a p e r m itir . y q u e h a y q u e h a c e r u n a d ife re n c ia e n tr e lo q u e se p u e d e decir.: P or e je m p lo . mejor es? ] • D. hay que inventar la solución menos mala.’ - j. si la e n tie n d o b ie n . el antisemitismo. se­ gún la situación histórica. extirpar las raíces de la violencia para con los animales. y asumir el riesgo de una decisión en la resistencia de lo irresoluble. a veces p ie n so q ue el d e re c h o a la in ju r ia v e rb a l es fu n d a ­ mental. la con­ traofensiva crítica. o e n la p o r n o g r a fía . el ra cism o .: ¿Y le parece que cuanto más se limita. la única respuesta es económica: hasta cierto punto. P o r o tr o la d o . Hay que dar una respuesta singular. Siempre hay dos imperativos contradictorios. L o que se p re­ tende erradicar de u n lado siempre se corre el riesgo de verlo resurgir a llí don- je no se lo esperaba. el antisem itism o.rias. el racismo. El espacio público debe permanecer tan abierto como sea posible a la libertad de expresión. ¿Q u é c u a lid a d de violencia se p u e d e o debe tolerar. P e n s e m o s e n la b la s ­ femia. H a y q u e h a c e r re s p e ta r las leyes lim itativas y a l m is m o t ie m p o g a r a n tiz a r la lib e r t a d d e e x p re s ió n m ás a m p lia . 1 8Véase nuestro capítulo 7: “Acerca del antisemitismo venidero". in c lu s o púb licam e nte . e l a ta q u e a la v id a p r iv a d a . R. etc. la e x p re s ió n d e las in ju r ia s y las v io le n c ia s ve rb ale s. pero so pretexto de que no puedo erradicarlos tampoco quiero dejar que se desarrollen salvajemente. .: C re o c o m p re n d e r y p uedo co m p artir su tem or. siempre hay una medida.: Estoy de acuerdo.p o r o tra p arte e x is te n . p o r e je m p lo . una medida preferible. es decir. sin vio le ncias verbales. D e ja in ta c ta la responsabi­ lidad que se debe to m a r e n c u a n to al c á lc u lo de los riesgos. Pero hay que limitar tanto como sea posible el efecto de censura de las interdicciones legales y privilegiar el análisis. sin riesgo de m uerte. la discusión. y e n Francia m e p a r e c e n b u e n a s . La difi­ cultad de la responsabilidad ética es que la respuesta jamás se formula por un sí 0 Por un no. esterilizada. hasta cu ltiv ar. Tampoco me gusta la imagen de una sociedad "bio” higienista. Por cierto no puedo erra­ dicar. aséptica. y lo q u e se p u e d e escribir.. j D.

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estaba ligado a una situación histórica: el pasaje de la Revolución al Terror. intenté mostrar cómo un derrumbe subjetivo. el 10 de abril. Théroigne de Méricourt. 1Elisabeth Roudinesco. a propósito del cual usted comenta la famosa frase “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. le travail du deuil et Ia nouvelle Internationale”. Généalogies. ni siquiera una figura ejemplar dentro de una lógica del emblema. La vida de un hombre. a un comunista como comunista. El espíritu de la Revolución ÉLISABETH R o u d in e s c o : Espectros de Marx es un libro por el que siento una especial debilidad. Todas las fuerzas de la vieja . los asesinos de Chris Hani. una retórica de la bandera o del mártir. y en el destino de toda una generación de comunistas que. 1969: “U n fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. el hundimiento en la locura. cit. frente al desastre del socialismo real. a través del caso de esta mujer. 3El libro lleva como subtítulo: “L’état de la dette. dieron muerte hace algunos días. pionera del feminismo en 1789 y que terminó su vida internada en la Salpêtrière.1 en la cual. 1990]. entonces pensaba en Louis Althusser. En él podemos leer: "Pero jamás deberíamos hablar del asesinato de un hombre como de una figura. veían cómo se derrumbaba su ideal y se sentían obligados a hacer el duelo de un compromiso. Barcelona. Une femme mélancolique sous la Revolution. Femi­ nismo y revolución: Théroigne de Méricourt.4 por último la de nuestra época.3 usted asocia tres grandes “escenas” de la cultura occidental: aquella en que Hamlet se enfrenta con el espectro de su padre que vuelve a destiempo para reclamar venganza y confiar a su hijo la misión de salvar al “mundo del deshonor”. En Espectros de Marx.6. de quien estuve muy cerca. En 1989 publiqué una obra. siempre será más que un paradigma y algo diferente de un símbolo.2 so pena de hundirse en la me­ lancolía. al hablar de “sociedad depresiva”. Y precisamente es eso lo que siempre debería nombrar un nombre propio [■ ••I quiero dejar claro que fue a un comunista como tal. héroe de la lucha contra el apartheid y asesinado como comunista. París. dedicado a Chris Hani. ob. Manifeste du parti communiste (1848). Ediciones socia­ ls. tan única como su muerte. 1989 [Trad. Seuil.: Feminismo y revolución: Théroigne de Méricourt. cast. 4 Karl Marx y Friedrich Engels. al que un emigrado polaco y sus cómplices. Edicíons 62. en la medida en que toca un invariante que me resulta muy apreciado: la melancolía de la Revolución. Volví sobre esta cuestión en ¿Por qué el psicoanálisis?. 2Véase Elisabeth Roudinesco. París. Los mismos asesinos declararon que se la agarraban con un comunista . Por supuesto. la de la publicación del Manifiesto del partido comunista.

En efecto. a m i manera de ver. La Quinzaine littéraire/Louis Vuitton. Metternich y Guizot. y sobre cierta coextensividad entre trabajo en general y trabajo del duelo. o me dejo trabajar por la cuestión del duelo. H a b la b a entonces de Althusser. si puedo decir.” (Trad. obsesionados por la pérdida de su enem igo.1999. con la colaboración de Catherine Malabou. Marx se ha convertido en u n espectro para nues­ tra sociedad occidental depresiva. La contre-allée. Escoge a Hamlet y no a Edipo. cuando se lo hace mal o parece im posible.5 un m u nd o “en fase m anía­ ca”.: Et manifiesto comunista. por m u c h o que se rego­ cijen de la muerte definitiva de Marx. “trabajo del d u elo ”. cast. el cadáver se sigue m o v ie n d o y su espec­ tro perturba al mundo. sobre los recursos y los límites del discurso psicoanalítico al respecto. esa interiorización que caracteriza al “duelo". Desde h ac e m ucho tiempo “trabajo” yo mismo en el duelo. Jacques Derrida: U na vez más. es decir. Yo traté de extraer algunas consecuencias de esto en la situación geopolítica que siguió al sismo apodado “derrumbe” del m odelo soviético del co m unism o Europa seKan unido en una Santa Alianza para acosar a ese fantasma: el papa y el zar. tanto más retorna para atorm entar a sus adversarios (los corifeos del liberalismo). 5 Jacques Derrida.erradicar el espí­ ritu de la Revolución. y por últim o rinde hom enaje. Por m u­ cho que se ponga en escena la muerte del com unism o. esa idealización ap ro p iad ora. robo su palabra m elancolía. que n o es u n trabajo entre otros. tie n e éxito. no sé qué ángulo elegir entre todos aquellos que me propone. posiblemente Espectros de M arx ta m b ié n sea u n libro sobre la melancolía en política. los radicales de Francia y los policías de Alemania.«O V MANANA. dominada por el espectro de un comunismo deshecho que viene a atorm entar el porvenir de un mundo unificado. incapaz de hacer el duelo de lo que pretende haber aniquilado. París. sin lograr -muy felizmente. q u ie n se h u n d ió e n la melancolía. g u t . p. . Tomo al vuelo. el de la globalización y el triunfo de la econo­ mía mercantil. al último gran filósofo marxista. 1998). y propone efectuar un “psicoanálisis del cam po p o lític o ” para analizar las “heridas” y los sufrimientos del nuevo orden económ ico. Louis Althusser. el que dormita en cada u no de nosotros. la conciencia culpable co n tra la conciencia trágica. cuando lo que se llam a así. hace del psicoanálisis un instrum ento de análisis político de un mundo en ruinas. sin decirlo ex plícita­ mente.. Usted llama “melancolía ge op o lítica” al estado del mundo. un mundo en estado de “catástrofe”. sobre la política de la m e lanco lía: p o lític a y trabajo del duelo. Atcobendas. 63. Todo trabajo implica esa transformación. por las aporías del “trabajo del duelo”. la que no cesa de clam ar la m uerte de la Revolución. o no lo tiene. Semejante al rey asesinado que perturba la vida de H a m le t m archando sobre las murallas de Elsinor. Akal. y c u a n to m ás se lamenta su muerte.

y lg llam ada

muerte de Marx”. Pero no creo que l a susodicha “m elancolía”,

ese “fracaso a medias interm inable e irreductible, esa co nducta de fracaso estructural que marca el inconsciente geopolítico de este tiem po registre sola­ mente la d e fu n c ió n de cierto m odelo comunista. Lloia, en ocasiones sin lágri­ mas, y sin saber, a m enudo en las lágrimas y la sangre, sobre el cadáver de la propia p olítica. Llora el concepto m ism o de lo p olítico en sus rasgos esencia­ les, e incluso en los rasgos específicos de su m odernidad (el Estado-nación, la soberanía, la forma-partido, la topología parlam entaria más acreditada). Por otra parte -y todavía la sigo a usted-, esa m e lan co lía de lo p o lítico y lo que usted lla m a la “m elanco lía” de A lthusser siguen siendo dos historias in ­ trincadamente entremezcladas, sin que se pueda u n solo in stan te explicar una por la otra, reducir u n a a la otra. U sted recordaba que A lthusser y yo estuvi­ mos m uy cerca, d u rante casi cuarenta años. Estuvim os u nido s de u n a manera tal que - ta n to e n este caso co m o en el de otros grandes am igos, entre los más queridos- me sigue siendo e n ig m ática . Lazos de am istad, por cierto, fieles, y las más de las veces afectuosos, h asta tiernos, pero a veces ¡ por su parte, debo decirlo en h o n o r a la ve rd ad ) n o desprovistos de agresividad, lazos que se a n u ­ daron en p ro fu n d id a d más a llá de la p re o c u p a c ió n o de las decisiones políticas, o por lo m enos de las decisiones descifrables en el có d ig o corriente de la p o lí­ tica; porque yo creo que e n lo que te n ía de m ás secreto, de m is irreconocible, desde el p u n to de vista del le n g uaje p o lític o corriente, o, c o m o se dice, “d o m i­ nante”, nuestra alian za tam bién era p o lític a . A m i ju ic io , alg uno s de los textos publicados tras su m uerte lo atestiguan. La m ayoría de esos textos n- los c o n o ­ cía. T odo eso lo d ic e n m e jo r de lo q u e lo h aría yo a q u í im pro visand o . Y además fuimos colegas.6 R e sid im o s, de m an era ig u alm e n te in só lita, co m o crim inantes pacientes e im pa cie nte s, co m o huéspedes a veces indeseables, co m o u na mala conciencia espectral, e n la m ism a e x traña “calle de U lm ”, c o n sus alu m no s y sus lugares co m u ne s, d u ra n te unos ve inte años. ( ¿ Q u ié n escribirá alguna vez, sin ceder a n in g ú n socioacadem icism o, la historia de esa “casa” y de sus filia­ ciones? Tarea casi im po sib le pero indispensable para em pezar a ente nd e r bien las “lógicas” de la v id a intelectual francesa de este siglo.) S in h a b b r de lo que siguió re u n ié n d o n o s, a A lthusser y a m í, durante los úítim o s diez años terribles de su vida. Se necesitaría más de u n libro. Pero para volver a su sugestión, es cierto que, fin a lm e n te , en Espectros Je M arx , pude hacer u n gesto del que creí tener que abstenerm e antes. D urante años, por razones que son más legibles en ese libro (a u n q u e ya lo fuesen de otro m odo), yo n o p od ía ni suscribir e l gesto althusseriano (cierto retorno a M arx), ni d e nu nciarlo o critic arlo desde un lugar que h ub ie ra sido el del antico m unism o , el an tim arx ism o o incluso el del Partido C o m u n is ta .
6En la Escuela Normal Superior (En s ) de la calle de Ulm.

Así que durante mucho tiempo me vi como reducido ai silencio, un silencio asumido también, casi elegido, pero un poco doloroso ante lo que ocurría m uy cerca de mí. Sin duda fiii el contemporáneo, y el testigo muy cercano, un testigo que equivocadamente se llamaría “pasivo” de esta aventura, pero no diría qU ç Espectros de Marx lúe determinado por el fin de esa secuencia, ni mucho menos p0 r el hn de Louis Althusser. Yo trato de dar cuenta del lazo entre esas historias, entre esos “fines de historia" (cuando no esos “fines-de-la-historia”) en largas notas d e Espectros de Marx sobre la deconstrucción, el marxismo y el psicoanálisis, sobre lo s motivos del ‘fin” (“fin de la filosofía”, “fin de la historia”, etc.) que dominaban toda una configuración de los años 1950-1960, sobre cierta manera de intentar una aproximación psicoanalítica del trabajo del duelo en política. ¿Por qué la figura de Hamlet? Ante todo, privilegié en Hamlet la secuencia de la relación con el espectro y el tiempo: The time is out of joint. É . R.: El tiempo está desquiciado.7
J. D.:

Como si se tratara de partir, si puede decirse, de la imposibilidad de pen­ sar, o más bien de "concebir” lo contemporáneo, la sincronía: el tiempo está desunido. Al mismo tiempo hay más de un tiempo en el tiempo del mundo (“time”, aquí, también es la historia, el mundo, la sociedad, la época, los tiem­ pos que corren, etcétera). Este motivo de la desunión gobierna muchas cosas en este libro, y en particular la idea de justicia. Espectros de Marx es tal vez un libro sobre la justicia, sobre una justicia que no se confunde con una armonía, una proporción, un orden. En Fuerza de ley8 había insistido en la irreductibilidad de la justicia al derecho. A hí propongo una deconstrucción del concepto heideggeriano de justicia. Esta proposición se propaga por todas partes, aun­ que no sea muy visible en el primer plano: cuestionamiento, entonces, de la interpretación que hace Heidegger de la diké, de la justicia como armonía. El gesto de Heidegger me importa allí donde intenta, digamos con sobrada razón, pensar lo justo más acá o más allá del juridicismo y el derecho romano.
1 La réplica surge en el curso del diálogo entre Hamlet y el espectro. La figura del padre aparece sobre las murallas de Elseneur y dice al príncipe: “Véngame". Hamlet se maldice poi tener la misión de enderezar el mundo: “En vosotros confía mi cariño; / y lo que pueda hacer hombre tan pobre / cual Hamlet es para mostrar cual debe / su amistad y cariño hacia vosotros I no faltará, si quiere Dios. Entremos: / y siempre vuestros dedos en los labios. / Desquiciado está el mundo: ¡suerte horrenda, / haber nacido yo para su enmienda!”, W illiam Shakespeare, (1601), traducción de Yves Bonnefoy, París, Gailimard, 1957 (acto 1, scena V ). O ut of joint fue traducido por: 1) el tiempo está desquiciado; 2) el mundo está al revés; 3) el tiempo está loco; 4) esta época está deshonrada. Véase Spectres de Marx, p. 43 y ss. (La versión castellana es de Guillem'0 Macpherson y Patricio Canto, Buenos Aires, Losada, 1985, p. 41. N. del T.) 8 jacques Derrida, Force de loi, París, Galilée, 1994 iTrad. cast.: Fuerza de ley: el fundament» místico de la autoridad, Madrid, Tecnos, 1997].

pero m e in q u ie t o c u a n d o su in te rp re ta c ió n d e te r m in a o d e tie n e este p e n sa ­ m ie n to d e lo ju s to o de la ju s tic ia (D ik é ) c o m o el ac u erdo , el e m p a lm e o el re e m p alm e (der fugend-fügende Fug) de u n a in ju s tic ia ( A d ik ia ) q ue , e n c a m b io , estaría d e s e m p a lm a d a , d e su n id a , o ut o f jo in t (aus den Fugen, U n- F ug). S e g ú n H eidegger, a q u ie n ju s ta m e n te le interesa, ta l re e m p a lm e e q u iv a le a pensar la justicia a p a r t ir d e l ser c o m o p re se ncia (als A n w e se n ), es decir, c o m o siem pre en H e id e g g e r , a p a r t ir d e l logos o d e l legein, d e u n a fu e rz a de r e u n ió n (V ersam m lu ng ) y d e ac u e rd o . P o r el c o n tr a r io , m e pare ce q u e e n e l co ra zón de la ju s tic ia , d e la experiencia de lo ju s to , u n a d e s u n ió n i n f in it a re c la m a su dere­ cho, y e l re s p e to d e u n a irre d u c tib le d is o c ia c ió n : n o h a y ju s tic ia s in in te rr u p ­ ción , s in d iv o r c io , s in r e la c ió n d is lo c a d a c o n la a lte r id a d i n f in it a d e l o tro , sin e x p e rie n c ia fla g r a n t e d e lo q u e q u e d a p a ra s ie m p re o u t o f jo in t.9

El interés que tengo en este libro por la figura de Hamlet, así como por su experiencia “espectral”, también se ve requerido por el privilegio de la rela­ ción padre/hijo, por esa instalación masculina de la diferencia sexual. Proble­ mática de la diferencia sexual, análisis de ese poderoso privilegio, de ese privi­ legio del propio poder, de ese privilegio de la ley como autoridad del padre, todo eso comunica, a través de todo el libro, con las escenas de familia, la guerra de los hermanos o de los hijos ante la herencia del padre (Marx/Stirner, “el mal herm ano” o el “mal h ijo” de Hegel por ejemplo),1 0 la cuestión del fetichismo y del “sexo del fetiche”.1 1 Hamlet es también la máquina de la represión en política. La espectralidad gobierna no solo la problemática del duelo sino la de la técnica, de los medios, de la realidad virtual, y por tanto de la consideración, en la reflexión psicoanalítica y política, de una lógica general de la espectralidad. N o es posible pretender dar razón de una realidad política sin tener en cuenta esa virtualidad espectral. Yo analizo todos los fantasmas, y en particular la manera en que el propio Marx quiso cazar el fantasma (acosarlo y alejarlo a

9 Véase Spectres de Marx, sobre todo pp. 49-57. “Más allá del derecho, y todavía más del juridicismo, más allá de la moral, y todavía más del moralismo, ¿no supone la justicia como telación con el otro, por el contrario, el irreductible exceso de una desunión o una anacronía, cierto Un-Fuge, cierta dislocación ‘out ofjoint’ en el ser y en el tiempo mismo, una desunión que. Para arriesgar el mal, la expropiación y la injusticia (Adikia) contra los cuales no existe un seguro calculable, solo podría hacer justicia o dar justicta al otro como otro? ¿Un hacer que no se agotaría en la acción y un dar que no equivaldría a restituir? (...) Aquí [...j se jugaría la relación de la deconstrucción con la posibilidad de la justicia [ . ..]. Aquí se anunciaría siempre la deconstrucción como pensamiento del don y de la indeconstructibie justicia, la condición indeconstructible de toda deconstrucción, por cierto, pero una condición que está ella misma en deconstrucción y Permanece, y debe permanecer -es la exhortación- en la desunión del Un-Fug" (“Injonctions de Marx”, pp. 55-56). (j.d .) 1 0Ib id ., p. 197 y ss. 1 1Ibid., p. 265, por ejemplo.

la vez), cuando recuerda a la sociedad europea hasta qué punto teme el espectro del comunismo. En su debate con Max Stirner1 2 reprodujo el temor pánico ante la espectralidad, y su crítica de la ideología también es una crítica del aparecido. Yo traté no solo de ser fiel a un concepto retorcido de la herencia sino a uno de los “espíritus de Marx”, un espíritu inspirado por una idea de justicia irreductible a todos los fracasos del comunismo. Este libro fue escrito poco después de la caída del muro de Berlín, pero siempre me negué a equipararei totalitarismo nazi y el soviético. Y esto aunque crea que el gulag, figura de la violencia soviética, iguala por lo menos la barbarie nazi. Recientemente vi en los Estados Unidos una suerte de documental que muestra a un grupo de rusos emigrados a Francia durante la Revolución. Lla­ mados por el régimen soviético (en los años ochenta, creo) con un pretexto falaz son invitados a reinstalarse en su país, para lo cual les prodigan bellas promesas, y por otra parte tienen ganas de volver. Entonces les tienden unas trampas espantosas. Víctimas de las peores perversiones policiales, todos ter­ minan en el gulag. Pero si creo que no hay que ceder al paralelismo, no es para significar que e l gulag no sería tan “grave” como la Shoah. La comparación deja de ser justa a partir del momento en que se tiene en cuenta un hecho innegable y masiva­ mente evidente: a la idea comunista, al ideal de justicia que guió y sigue inspi­ rando a tantos hombres y mujeres comunistas, ajenos todos a cualquier cosa del género “gulag”, jamás harán corresponder, en paralelo, en análogo o en equivalente, hasta en opuesto comparable el menor “ideal” nazi de la “justi­ cia”. Ya sea que se respete o no, con un respeto ético o político, lo que aquí tlamo un poco rápido un “ideal de justicia”, se debe absolutamente reconocer aquello que, en esencia, separa ese “ideal” “comunista” de lo que habrá puesto en marcha el nazismo. Una vez que uno haya asumido ese deber absoluto, deber del pensamiento que a su vez es “justicia”, entonces se podrá complicar las cosas y formularse todas las preguntas requeridas sobre el sentido y la histo ­ ria de esta “idea”, de este “ideal”, sobre la historia como historia de la idea, sobre la historia de la historia y del comunismo, y otras cuestiones fundamen ­ tales del mismo tipo. Esta sería otra fase y otra faz del mismo deber absoluto. É . R.: Estoy totalmente de acuerdo con usted, por lo tanto debemos ser muy vigilantes frente a todos los historiadores que pretenden establecer la equiva1 2

Max Stirner (1806-1856). Filósofo alemán de la izquierda hegeliana, autor de un Übr°’

L'unique et sa propriété (1844), Lausana, L’Age d’homme, 1972, que será atacado con v e h e m e n c ia

por Marx en Lidéologie allemande (1845), París, Gallimard, Bibliothéque de la Pléiade, 1962, C Euvres completes, vol. ill, pp. 1037-1325 [Trad, cast.: La ideología alemana, Valencia, Universidad de Valencia, 1994].

1848 y 1917. No existe una responsabilidad ética.: P°r lado comunista”. de una corrupción del proyecto. es cierto teatro revolucionario. envejecido. está en otra parte. J. En el comienzo. el mal totalitario adoptó la forma. Lo que está perimido. Las cuestiones que permanecen. es decir. cierto proceso de toma de poder al que en general se asocian las Revoluciones de 1789. terrorífica.: El destino de los revolucionarios de 1793 es fascinante. D . excede todo hori­ zonte posible. Esos hombres son héroes que. hay que transformar la idea misma de Revolución. ni una decisión digna de tal nombre que no sea. sin poder detener la máquina. e -R . en la interpretación de un otra parte venidero (llame a eso como quiera.respeté. y por lo tanto de un saber de la norma que dicta­ ría o programaría la decisión. por otra parte. ese ideal. por lo tanto de la potencia y el poder. son de otro orden que las que conciernen al mal nazi. la disimetría no está entre los hechos y los desenca­ denamientos de la crueldad. todo 0curre como si progresivamente. idea. hasta con la idea misma de norma. En cierto m odo. Pero si uno quiere salvar la Revolución. como el único acontecimiento digno de tal nombre. siempre -y eso es lo que me redujo al silencio. está in­ tacto. fue el propósito mismo como perversión. pues. etcétera). hasta las más radicales e inquietas. en una interrupción. Incluso en la época en que yo era más que reservado frente el Partido Comunista como frente algunos de aquellos que intentaban romper con él. me atrevería a decir compartí. por mil razones. porque trata de hacer lo imposible. revo­ lucionaria. que no esté en ruptura con un sistema de normas dominante. Pero la corrupción de un propósito no es el propósito. o del “ideal”. a mi manera (inquieta y reservada). la perversión consumada. el enig­ ma “nazi”. en ese tiempo no programable. por esencia. Toda responsabilidad es revolucionaria. Creo en la Revolución. una cesura radical en el curso ordinario de la Historia. arrugado. que de entrada apunta a la destrucción genocida. ideal. El totalitarismo nazi. a partir del momento en que cometen . tomaran con­ vencía. U na Revolución no se programa. lo que resulta im­ practicable. de interrumpir el orden de las cosas a partir de acontecimientos no programables.lencia de las dos ideas reduciendo por otra parte el comunismo al estalinismo. Por más que tenga que seguir formulándome cualquier pregunta al respecto. En efecto. Por desgracia. que el Terror terminaría por alcanzarlos as uvez. siquiera en la hipótesis de que el propósito se hubiera dejado pervertir originariamente. todo horizonte de lo posible. el comunismo no tiene el mismo proyecto que el nazismo. mi respeto por la “idea” comunista (lo señalo en Espectros de Marx con la necesidad de una crítica deconstructiva incansable de la lógica capitalista). por el momento. es cierto. ideología. por el contra­ rio. las más necesarias.

E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. Pero al mismo tiempo están determinados por un d e s tino que se les escapa y del que nada saben. en 1947-1948. contrariamente a lo que dice François Furet. No puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. Penser la Revolution française. Bibliothéque de La Pléiade. Pre-Textos. un siglo después del grito de Víctor Hugo contra la pena de muerte. En este sentido.: Historia de la Revoluí'®” francesa. 1978 [Trad. tan minuciosa y exigente como sea posible. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. fundadoras de la República. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. por anticipación. París. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. Fue escrito. D. Barcelona. habría que releer (de otro modo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. 1980]. Gailimard. 1982].: Pensar ^ revolución francesa. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). cast. 1949. y. fecha sobradamente significativa. una lógica del proyecto revolucionario cuya huella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a menudo cito a propó­ sito de la creación del asilo (23 mesidor año II): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. el Terror no está ya contenido en 1789. cast. La imagen más representativa de esa epopeya es la simultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. Saben que van a morir de esa muerte violenta que ponen en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan se rá justa y menos violenta. 2 vol.: Falsos pasos. Editora del los Amigos del Círculo del Bibliófilo.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. cast. Por lo demás. En una palabra. porque si. Histoire cíe la Révolution françaM París. ITrad. una ve: terminada la Revolución.1 3 J. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asam­ blea. Vale0' cía. Así. Petrel. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena de ” François Furet. en una logica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez.: Aquí. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). Gailimard. Realmente hay una lógica en esta historia. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. 1952. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. París. 19771- . se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. necesitaríamos horas. pero una lógica no calcula­ ble. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. w Maurice Blanchot. La pan du feu. Madrid.el regicidio. Jules Michelet. Gailimard. sobre el Terror. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. se suben condenados al mismo destino que el soberano al qu e cortaron la cabeza. [Trad.

por así decirlo. diría. (j.D . la analogía entre el acto literario. 1 8 “Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Ptójimo. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dan sino de la muerte que ellos se d an” (ibid . Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. Q u e intenten ser escritores.1 5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. Justamente es Lacan quien lo recuerda... en ocasiones perspicaces.) 17Ibid. sería también ese derecho a la muerte. de todos. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. (j. C u and o la cuchilla cae sobre Saint-Just y Robespierre. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. es la esencia de su derecho. 322-323). com o querido. Rasgo que comparte con muchos. en una elipse. parece el trabajo mismo de la libertad en los hombres libres. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. en realidad no escribe [. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encama la literatura: pasaje de la nada al todo.muerte. En esto. hombre de “todas las contradicciones”. viendo en ello. y sobre todo con Freud.. convertida en el térm ino ineluctable. nada más justificado. Tal vez hacen reinar el Terror. C ada ciudadano. no son nada sino su existencia ya suprimida. pero. y por subrayo la palabra “intenten”. “el Ultimo Acto”. El escritor se reconoce en la Revolución. que “la soberanía estaba en la muerte”. . el rigor de Saint-Just. su origen o posibilidad. en la página anterior. pp. 324. Blanchot habla aquí de lo que él llama.) 1 6“Momentos fabulosos. no es suprimido como culpable. en cierto modo no alcanza a nadie. y si la llamaron Terror es P°rque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra” (ibid. por su carácter universal. la presencia anticipada de su muerte. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue.. las de Blanchot y las que él analiza.1 8 1 5“Tal es el sentido del Terror.]. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. La esencia de la literatura. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. en ellos la palabra de la fábula se convierte en acción. otra tentación”. aquel que sintió. no es llevado a pensar: soy la revolución. La virtud de Robespierre. únicamente la libertad me hace escribir. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario.. ante el mandamiento cristiano. se justifica en ella. afirm ación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto [. y esto queda por pensar. en efecto: en ellos habla la fábula. Trataré 'k hacerlo en otra parte. La literatura se mira en la revolución. Desde todo punto de vista.D . y la acción revolucionaria16. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. p. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. Blanchot describe aquí una tentación. Todo escritor que. “escritor por excelen­ cia". el rechazo de cierto cristianismo. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. más “intensa­ mente” que cualquier otro. 322-324). presintiendo. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. Es su verdad. por el propio hecho de escri­ bir. de donde proviene el movi­ miento propiamente revolucionario de la literatura.. la R evolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. la realidad propia de su vida. la “locura” y la “sangre”17.]. Pero tampoco olvidemos. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones”.. pp.

: Pensar ^ revolución francesa. 1 4Maurice Blanchot. . nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). E ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. 1952.: Historia de la Revolucio" francesa. y . en una lógica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. Pero al mismo tiempo están determinados por un de s. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asamblea. Pre-Textos. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. Así. en 1947-1948. G allim ard. París. Jules M ichelet. porque si. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras.1 3 j. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. G a llim a rd . Valen' cía.1 4 “La literatura y el derecho a la muerte”. Fue escrito. Por lo demás. Saben que van a morir de esa muerte violenta que pone il en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan s e rá justa y menos violenta. fecha sobrada­ mente significativa. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. Realmente hay una lógica en esta historia. Madrid. habría que releer (de otro m odo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). [Trad. 1977]. cast. Editora del los Amigos del Círculo del B ibliófilo. N o puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. el Terror no está ya contenido e n 1789. La imagen más representativa de esa epopeya es la sim ultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. tino que se les escapa y del que nada saben. cast. 2 vol. una ve: terminada la Revolución. sobre el Terror. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena d e 1 3 François Furet.: Aquí. 1978 [Trad. Petrel. cast.: Falsos pasos. 1982]. una lógica del proyecto revolucionario cuya h uella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a m enudo cito a propósito de la creación del asilo (23 mesidor año ii): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. [Trad. Penser la Révolution française. contrariamente a lo que dice François Furet. fundadoras de la República. Bibliothéque de La Pléiade. por anticipación. un siglo después del grito de Victor Hugo contra la pena de muerte. pero un a lógica no calculable. 1949. París. tan minuciosa y exigente como sea posible. E n este sentido. En una palabra. Histoire de la R e v o l u t i o n française París. La part du feu. Gallimard. 1980]. se saben condenados al mismo destino que el soberano al qU ( ¡ cortaron la cabera. D. necesitaríamos horas.el regicidio. Barcelona.

Blanchot describe aquí una tentación. La esencia de la literatura. en una elipse. su origen o p o s ib ilid a d . La literatura se mira en la revolución. en realidad no escribe [. Pero tampoco olvidemos. afirmación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto (. el rigor de Sainr-Just. diría. Tal vez hacen reinar el Terror. nada más justificado. únicamente la libertad me hace escribir. presintiendo. “escritor por excelen­ cia’’. como querido. aquel que sintió. convertida en el término ineluctable. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. la presencia anticipada de su muerte. la “locura” y la “sangre”17.. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. pp.]. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. otra tentación”. no snn nada sino su existencia ya suprimida. Cada ciudadano. viendo en ello. y la acción revolucionaria16. hombre de “todas las contradicciones”. (j. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. en cierto modo no alcanza a nadie. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. -^22-324).. por el propio hecho de escri­ bir. pero. la Revolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dqn sino de la muerte que ellos se dan” (ibid. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. no es llevado a pensar: soy la revolución. y sobre todo con Freud. (j. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. Trataré de hacerlo en otra parte. sería también ese derecho a la muerte. de donde proviene el m ovi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. la realidad propia de su vida. las de Blanchot y las que él analiza. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones“.. más “intensa­ mente” que cualquier otro. en ellos la palabra de b fábula se convierte en acción.. El escritor se reconoce en la Revolución. es la esencia de su derecho. . que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte.D. Que intenten ser escritores. Rasgo que comparte con muchos. la analogía entre el acto literario. se justifica en ella...) * 6 ‘Momentos fabulosos. en efecto: en ellos habla la fábula. justamente es Lacan quien lo recuerda. y si la llamaron Terror es Porque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra" (ibid. y esto queda por pensar. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. y por subrayo la palabra “intenten”. pp. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encamr< la literatura: pasaje de la nada al todo.) 1 7Ibid. 322-323). por su carácter universal. por así decirlo. en la página anterior. p. no es suprimido como culpable. Desde rodo punto de vista. en ocasiones perspicaces.muerte. Todo escritor que.1 8 1 5 “Tal es el sentido del Terror..'5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. Cuando la cuchilla cae sobre Saint-]ust y Robespierre. Es su verdad. que “la soberanía estaba en la muerte”. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. 3241 8“Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Prójimo. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. Blanchot habla aquí de lo que él llama. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. “el U ltim o Acto”. parece el trabajo i \ ism < de la libertad en los hombres libres. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. En esto. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”.). de todos.D. el rechazo de cierto cristianismo. La virtud de RobespieiTe. ante el mandamiento cristiano.

ob. si no la lógica. to d o En Sade vemos la prueba. Robespierre se alza contra la pena de muerte. y más injustifica­ ble que el asesinato del soberano). La cuestión del Terror. Encontramos aquí la gran cuestión de la crueldad. Per0 a | principio todo eso era imprevisible para los actores. 1991). y todavía a comienzos de la Constit u ­ yente.: De ios delitos y ¡as penas. de que la historia bastaría pata probar. en su rechazo de la pená muerte. Antes de la Revolución. todavía a comienzos de la Constituyente. Robespierre. cast. pues.]. por la Convención.) 1 9Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. una inversión casi simétrica de la s trayectorias y las lógicas (lo estudio en mi seminario). y luego vota la muerte d e l rey . en el momento de condenar y hacer ejecutar a l monarca “en las formas” (lo que parece inadmisible para Kant. 199SIfie . a nuestra manera de ver crucial. E n tre ellos. Todo secunda las leyes moderadas. Kant y Robespierre. T ras haber escrito públicamente. que es uno de los correlatos d e Caridad”. Así. a la pena de muerte. vemos cómo se dibuja un verdadero quiasm a entre esas dos figuras. D . Tras haber evocado los errores judicia­ les. permanece más abierta que nunca. [Trad. e l abolicionista Robespierre añade: “Cuidáos de confundir la eficacia de las pe ­ nas con el exceso de la severidad [.. que no es la más represiva o la m á s eficaz de las penas. en: Écrits. Lógica y lección bien aprendida de Beccaria. En efecto. A comienzos de la Asam ­ blea Constituyente podía creerse que el abolicionismo iba a triunfar. cit. que es un elocuente abolicionista. Madrid. en 1795 (el 26 de octubre. Era m a yoritario en los comités de constitución y legislación criminal. que multiplica los crímenes mucho más de lo que los p re ­ viene.. por su parte.D. que era hostil a la pena de muerte en general.. Blanchot no se interesa en esa mutación en el interior dela Revolución. autor de un manual titula Des délits et des peines (1764). él declara q u e la pena de muerte es esencialmente injusta. si p u e d e decirse. . a menudo eran lectores de Beccaria. GF-Flammarion. 789. A diferencia de Robespierre Kant. Filósofo y economista italiano. La continuación fue no solo el Terror y la s carretas sino el aplazamiento de la abolición para más tarde. critica a Beccaria2 0 y sigue siendo un partidario incondicional de la pena de muerte. Robespierre se convirtió. Jacques Lacan. pero justamente con la excepción absoluta en lo que concierne al soberano. Estuvo en el origen de la reforma del derecho penal en Ei| t0 P (París. "Kant avec Sade”.I. “tristes testimonios de la bárbara temeridad de vuestras leyes penales”. (j. Alianza. Los constitu­ yentes conocían bien la cuestión. p. para casi dos s ig lo s más tarde (!).: Y Saint Just. wCesare Beccaria (1738-1794). La alusión a la crueldad de la pena de muerte es en ocasiones literal. 4 Brumario a ñ o IV): “A partir del día de la publicación de la paz general. la pena de muerte s e r á abolida en la República francesa”.

porque de esta Revolución y de este Terror. atentado contra las personas y los bienes de particula­ res. Revolución en la Revolución. y el ejemplo de Victor Hugo testimonia una exigencia de discernimiento entre más de un sentido y más de un tiempo de la llamada Revolución francesa.conspira contra las leyes crueles”. Víctor Hugo había declarado acerca de la pena muerte en materia política: “La abolición debe ser simple. Condorcet expresa con prudencia: Deroguen la pena de muerte para todos los delitos privados. cada año. También hubo e Jecuciones fuera “de las formas”. a la mañana siguiente de la ejecución del rey “en las formas”. Lo hace sin demora tras la ejecución del rey. Y la pena de muerte. Lógica profunda. y se habla de 35 mil a 40 mil personas ejecutadas o asesinadas sin juicio. que no tardará en seguir. en adelante uno pudiera abstenerse de la pena de muerte. decisión tomada “casi por unanimi­ dad”: “Votada la cuestión principal. Al día siguiente de la ejecución del rey. en torno a dos grandes tipos de delito: atentado contra la cosa pública. en 1795. en 1794. Tras lo cual se limita. es la pena más cruel. La crueldad viene de un exceso de severidad. en 1793. la abolición parcial. El Tribunal revolucionario de París y los tribunales especiales fuera de París hacen ejecutar a más de 17 mil condenados a muerte. diría Kant. para él. doble hipótesis. Da que pensar. la Asamblea decide casi por unanimidad que la pena de muerte no será abolida”. pena suave e igualitaria. es cierto. Es la severidad excesiva. si se trata de un límite. o bien el traumatismo.“El exceso de la severidad" es “cruel”. datan las primeras Declaraciones de los derechos del hom­ bre. pura y definitiva”. consistiendo el progreso en condenar la tortura y en limitar la pena de muerte a la simple privación de la vida (¡sin sufrimiento cruel! Y ese es todo el discurso sobre la guillotina. a 32 los casos de pena de muerte en el Código de 1791.2 1 Cuando se alza contra la pena de 2 1 Durante un debate en la Asamblea en 1848. y no política. . Y es esta Revolución que Kant celebrará justamente en nombre de la idea del derecho y de las ideas de los derechos del hombre de que está “llena” el alma. Condorcet se atreve a proponer una vez más la abolición de la pena de muerte. reservándonos la Posibilidad de examinar si hay que conservarla para los delitos contra el Esta­ do . sin juicio. pues. más democrática que la tortura): “A todo condenado a muerte se le cortará la cabeza”. Pero tras una larga discusión. Proposición rechazada como otras análogas. una vez que la muerte del soberano hubo consumado lo esencial del parricidio. el acta de la Constituyente deja constancia del mantenimiento de la pena de muerte. pero las dos hipótesis no son contradictorias. hasta el remor­ dimiento inconsciente hubiera sido todavía lo suficientemente profundo e in­ tenso para que Condorcet esperara ser oído (se piensa en los hijos y hermanos de la horda primitiva tras la ejecución del padre). o bien. como si. No olvidemos que.

Robert Badinter escribió un bello prefacio a este libro y puso esta frase C P "' epígrafe de su última obra. Por consiguiente. Arles. de todo aquello de lo que es solidaria -comenzando por cierto concepto de la sobera ­' nía-. hasta utilitarista. habrá instaurado la guilloti­ na. al inaugurar el Terror. en cierto modo. P . pero no es una..). siempre lo hace en nombre del "No mataras" o de la “inviolabilidad de la vida humana”. según una lógica de lo s medios y los fines. jamás había condenado la pena d e muerte). cierta paz se ha establecido en la Europa posrevolucionaria. contra el Terror. la pena de muerte será abolida en la República francesa”. (j. y también en nombre de la Revolu ­ ción. p. todavía hay tantos otros. supuestamente por razone s 2 2Véase en particular sus Écrits sur la peinedemort. 2000. en esa Europa con la que soñaban los revolucionarios. ob.2 4 que se oponía a la pena de muerte d e manera en suma bastante equívoca. fue después de haber alcanzado cierto estado à seguridad y de pacificación cuando Europa derogó. Es la palabra y la lógica de Beccaria. 13 . Actes Sud. cit. (“Pero si yo piuebo que esta pena no es ni útil ni necesaria. con tanta frecuencia y tanta elocuencia. siempre invocan razones de utilidad o d e inutilidad. habré hecho triunfar la causa ^ humanidad”). sino porque ya no sería “ni útil ni necesaria”. Pero eso confirma q u e la pena de muerte fue derogada no tanto por razones de principio puro (aque­ llas a las que Kant -y deberíamos volver a hablar de esto. y resta elaborar un discurso abolicionista de p u ro principio (es lo que intento preparar en mi seminario. 1979-1992.^ »Ibid. Ya que.) . del espíritu de la Revolución. una “deconstrucción” de lo que es lo más hegemónico e n filosofía debería pasar por la “deconstrucción” de la pena de muerte. tras haber tomado debi­ da nota del hecho altamente significativo de que ningún discurso filosófico e n cuanto tal.. pero también e n nombre de los Evangelios contra la Iglesia. y en su sistematicidad filosófica. etc. Fórmula extaordinaria. No hay derecho de tratarla como un bloque indivisible. de seguridad o de ejemplaridad disuasiva. de todo su andamiaje (como del discurso sobre lo que se llama “el a n i­ mal”). “De la peine de mort . París. en cierto modo.9 9 . Actualmente.muerte. Des délits et des peines. Uabolition. que todo eso llevó siglos. pp. en todo caso menos cruel y por tanto menos disuasiva que la pena de trabajos forzados a perpetuidad. 219. ¿Qué es ese tiempo? Puede decirse.pretende incesante­ mente volver a conducir el debate.2 2 No solamente propone elevar una estatua a Beccaria (“Elevar una estatua a Beccaria es abolir el c a dalso2 3 ”). como lo sugería hace un rato.l>. Fayard. Fue la Convención la que. ti i2 6 14Cesare Beccaria. y solo contra todos aquellos que. pero fue esa misma Convención la que anuncia que “A partir del día de la publicación de la paz general. Este equívoco no fue levanta­ do. a favor o en contra de la pena de muerte. § xxvui. La Revolución es una dice.. La consideraba también insuficientemente cruel. divide el tiempo mismo de la Revolución.

Denoél. pues. mientras que admiraba a Cromwell.: Tótem y tabú.25 Precisamente son esas duraciones (muy largas y muy cortas a la vez. sino por el reconocim iento de la necesidad psicológica de la interdicción universal: no m atarás [. R. un acto real y necesario de homicidio del padre. Élénients d une reflexion .: j. Quelques concordances entre la vie des sauvages et celle des névrosés (1913). cast. “ Freud et le régicide. comprometiéndolo en cuanto tal . no como ciudadano. seguido de una sanción que permite la revalorización simbólica del lu­ gar del padre. Totem et Tabou. Según el otro discurso. Nueva York. ya se presente en la forma de un crimen individual o de represalias ejercidas por el Estado . no está dictada por razones hum anitarias. Por otra parte. La mo­ dernidad de esa “guerra de guerrillas” comienza muy pronto. Este equívoco en2 5Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. Alianza. 1973. 1993. la guerra civil. 1926-1928. Le besoin d'avouer (Viena. sino en nombre del psicoanálisis. a recono­ cer la existencia de la vida afectiva inconsciente. N o se trata de juzgar al rey. y encargó a Theodor Reik que se explicara sobre esto por él. estando en marcha la Revolución o ya habien­ do tenido lugar. pp.. 1958). la guerra nacional y esa “guerra de guerrillas”* de que habla Schmitt. [Trad. É. en el concepto oscuro de guerra.26 Me parece que el regi­ cidio es necesario para que luego venga la abolición. Por otra parte. según la escala elegida. La Revolución es una guerra que protege a su Estadonación. y prefacio a la reedición de Theodor Reik. supongo. (N . él era abolicionista. es porque siempre se negó hasta ahora a mirar la realidad de frente. Freud no tenía ninguna simpatía por la Revolución francesa. París. Madrid. Uno consiste en considerar al rey como un enemigo de la nación: entonces se supri­ me a ese extranjero. Traidor a su país. Yo observé que se tomó el riesgo de conde­ nar la pena de muerte. en el proceso de Luis XVI. como en la guerra se mata al soldado de otro país beligerante. Le Ptychologue surpris. pero ¿hay una escala para la muerte?) lo que hay que estudiar en su enmarañamiento. 2000. 113-126. Deberemos volver a hablar de los Estados Unidos.de principio.: Dos discursos concurrentes se autorizaron a justificar ese regicidio. * Guerre des partisans.. se lo “acorta”. Louis C apet debía ser juzgado como un ciudadano francés entre otros. Afirm o ser un adversario resuelto del homicidio. París. Payot. se “suspende la justicia”. D. del T.) . a su juicio. 2001J y Theodor Reik. ningún país puede entrar en la Comunidad Europea si no suspende la pena de muerte. dice Robespierre. y en Totem y tabú afirma que en el origen de toda sociedad hay un acto de homicidio. en: Revue iermanique internationale. G allim ard. Véase también Élisabeth Roudinesco. “Si la humanidad sigue negando -declara Freud. 2001.). cosa que los filósofos no hicieron. Pero ese equívoco está en todas partes. Paris. 2 6 Sigmund Freud. sino de ejecutarlo. 14. En la actualidad. ese ciudadano merecía la muerte. la pena de muerte. Mi posición frente a la pena capital. como en la frontera porosa que siempre separará.a la pena de muerte su carácter de homicidio san­ cionado por la ley. Las dos lógicas no se asemejan.

) o el conjunto de los principios revolucionarios que están integrados a determinados discursos jurídico-políticos universales de la mo­ d e r n id a d . se limitan al derecho penal nacional y jamás prohíben matar legalmente “en la guerra" Ocurre lo mismo que con un concepto como el de “enemigo público”. justifica el principio de la pena de muerte. si la ejecución de u n soberano en cuanto tal. ¿fue un asesinato? ¿O bien un juicio y una ejecución “en las formas”? De hecho. por injustificable que dicho regicidio parezca en e s a lógica. de crimen contra la humanidad. por otra parte. con todo lo que de eso depende (los conceptos de derecho a la vida. Kant daba el ejem­ plo de Charles I y de Luis XVI. cuando Rousseau.venena todas las aboliciones de la pena de muerte que. en cierta y m uy complicada medida. y llegaba a considerar menos injustificable e l asesinato sin proceso o la abdicación del rey. el soberano no puede ir a juicio sin destruir el principio y el fundamento del Estado. No puedo explicarme aquí sin rodeos demasiado largos). las Declaraciones de los derechos del hombre en su desarrollo histórico. ¿Pero alguna vez tocó a su fin la Restauración? La estructura monárquica y la figura del soberano ¿desaparecieron alguna vez en la historia de las Repúblicas francesas? . etc. Kant pensaba que nada era peor y más ruinoso para los fundamentos de la soberanía que la ejecución del monar­ ca “en las formas". Louis Cape ti fue ejecutado. fue ejecutado. vuelvo a eso ¿ha muerto el rey? ¿De hecho? ¿Se llevó a cabo dicha ejecución? Para retomar la distinción kantiana. Sí. por cierto. el cuestionamiento del principio mismo de soberanía. de eso hablaba hace un rato) como por razones del corazón (noción que. la idea o el bosquejo de un Tribunal penal internacional. de genocidio. esos actos fueron de hecho (y subrayo el enigma de ese hecho) el precio que había que pagar por una gran cantidad de adquisiciones mayores. en mi seminario. Yo no sé si había que ejecutar o no al rey. de “progresos” innegables: por ejemplo. Pero. estoy a favor de la abolición incondicional de la pena de muerte. no sin dudas ni remordimientos. como la de compasión. y que querría aliar a las “razones de principio”. U n cuerpo del rey. por inadmisible que pueda parecer el Terror. es una contradicción interna y n° solamente injustificable sino imposible. a una simple sentimentalidad patética. es. un anciano jefe d e Estado. de hecho. Pero lo seguro (y supongo que es lo que usted subraya en “la idea del regici­ dio necesario”) es que. o de convocarlo ante un tribunal internacional. por definición. tanto por razones de principio (insisto en ese punto: por principio y no por razones d e inutilidad o de dudosa ejemplaridad. a todas luces. Eso es lo que hoy cambia al res­ pecto: la posibilidad nueva de juzgar a un jefe de Estado. Uno de los dos cuerpos del rey. En cuanto tal. y “en las formas”. intento s u s traer. que está en el centro del Contrato social. la cuestión queda abierta.

Fue en el interior de un Estado soberano -hoy Francia o Europa en cuanto Comunidad Europea—donde se derogó cierto tipo de ejecución legal. Así como tampoco la ejecución por “legítima defensa”. Esta concepción feudal de la realeza supone que el rey posee dos cuerpos. Cierto cuerpo del rey2 7 debió ser ejecutado. se prolonga mucho más allá de la muerte real del soberano. Sin siquie­ ra convocar toda la imaginería del Eliseo y de la monarquía actual. la pena de muerte fue derogada el 30 de septiembre de 1981. el cuerpo político. G allim ard.7Si se considera que en el interior hay 2 7 Ernst Kantorowicz. Es precisa­ mente la teoría de los dos cuerpos del rey y la tradición democrática de la idea teológico-política de la soberanía lo que habría que reconsiderar aquí. L'abolition. ilegítimo o sancionado por la ley. insisto. está ligada a un concepto muy oscuro y cada vez más dogmático.: Los dos cuerpos del rey: un estudio de teologia política medieval.Con su derecho de gracia y la representación de la soberanía nacional que encarna.: Dos siglos más tarde. no es seguro que el rey haya muerto. É. . político. Entramos en un debate complicado sobre la pena de muerte. es que fue preciso la ejecución del rey para que luego tuviera lugar la abolición de la pena de muerte. uno natural y sometido a las pasiones y a la muerte: el otro. ejecutando.: J -D. un presidente de la República elegido es una especie de rey. La noción de guerra. E. Les deux corps du roi. pero van a seguir matando. institucionalizada en general. R . 28En Francia. China y buena cantidad de países árabes musulmanes) no signifi­ ca el fin de la ejecución decretada. en una situación de guerra civil o de casi guerra civil! ¿Dónde empieza la guerra civil? ¿Dónde termina. Essai sur la théologie politique au Moyen Aige (195 7). Paris.haya llegado aquí a su fin. Su abolición legal (que desde hace unos diez años se extiende a la mayoría de los Estados en el mundo. Véase Robert Badinter. 1989 [Trad. pero eso no significa que el espectro de la monarquía -del padre soberano como condición de la unidad del Estado-nación. Inmor­ tal >este segundo cuerpo del rey. me parece imposible restablecer la pena de muerte en Europa. Madrid. en el discurso abolicionista -al que en cierto modo suscribo. de hecho. salvo en los Estados Unidos.: La cuestión. ob. abogado que llegó a ministro de Justicia bajo la presidencia 'fe François Mitterrand. organizada. Por eso. cast. Ningún Estado abolicionista decretó alguna vez que el exter­ minio de los soldados enemigos era un acto ilegal. R. D. incorporados a ese cuerpo político cuya cabeza es el rey. en ciertas situaciones: por ejemplo la guerra. y bajo una presión en parte internacional. Alianza. como lo recalqué al expresar la idea del regicidio necesario. gracias a la lucha llevada a cabo por Robert Badinter.hay inconsecuencias que se deben deconstruir.2 8 ]. Los miembros de dicho cuerpo son los súbditos del reino. 1985J. Sin embargo. Sin hablar del límite inestable entre el “hacer-morir” y el “dejar-morir". cit.: ¡Claro que sí.

Hoy. ese concepto es de origen teológico: el verdadero soberano es Dios. Y sí. para dar lugar al derecho. o el Estado de derecho. propia­ mente o figurado. R. como se decía) según la singularidad de los contextos y los desafío s . esa herencia permanece innegable.“enemigos públicos”. Luego la soberanía fue delegada al pueblo. y del heredero en general-. Los revolucionarios decidieron que en ese momento había que s u s ­ pender la justicia y. no olvidar jamás su filiación teológica y estar dispuesto a questionaria en todas partes donde se ejerza. El concepto de esta autoridad o de esta potencia fue transferido a l monarca como “derecho divino”. puede resistir ciertas fuerzas que yo considero como más amenazador!* Lo que yo llamo aquí "responsabilidad” es lo que dicta la decisión de estar aqu í a favor del Estado soberano. Politiques de l'amitié. ¿Qué es una guer r a civil? ¿Qué es un enemigo público? É . Y s i lo prueban son inocentes. la gran cuestión realmente es en todas partes la de la soberanía. Hay que deconstruir el concepto de soberanía.2 9 ]. Esto supone una crítica inflexible de la lógica del Estado y del Estado-nación . con los mismos atributos teológicos que aquellos atribuidos al rey y a Dios. En efecto. me expliqué sobre esto e n Políticas de la amistad). D. Aquí no hay ningún relativismo ni ninguna renuncia a la exhortación de “pen­ 2 9Jacques Derrida. ¿Cómo tratarla? Volvemos aquí a la cuestión de la herencia de la que parti­ mos. . cit. usted hablaba del regicidio como de la necesidad de una excepción. Sin esa categoría de excepción. o a la nación. uno puede referirse provisionalmente a Carl Schmitt (cualquier cosa que se piense de él. “ya que estamos”? Hoy. en determinadas situaciones el Estado. es realmente la de una lim itación de la soberanía del Estado y del concepto de guerra. en suma. Es soberano quien efectivamente decide la excepción.: Hace un rato. Omnipresente en nuestro discurso y nuestros axiomas. no importa qué diferenciación interna se le reconozca. para hacer justicia a la Revolu­ ción. Hoy. Schmitt también da esa definición de la soberanía: tener el derecho de suspender el derecho. Y sin embargo -y de ahí proviene la temible responsabilidad del ciudadano. sus palabras siempre son útiles para una problematización de lo “político” y lo “jurídico”. en su form a actual. no es posible comprender la soberanía. bajo su nombre o bajo otro. entonces. para su deconstrucción (“teórica y práctica". él dice que un soberano se define por s u capacidad de decidir la excepción. suspender el Estado de derecho. en todas partes donde se pronuncia la palabra soberanía. La cuestión. allá en contra de él. en democracia. ¿por qué no matarlos. ob.: Usted encaró esta cuestión a propósito de Carl Schmitt. los policía s matan a delincuentes cuando se consideran en estado de legítima defensa.

que a su vez la encarna.: La invención del término soberanismo es reciente. Por el momento. Por tanto. incluso ahí donde parece imposible. Pero hay que reinventar las condiciones de la resistencia. D. Esto vale también para la soberanía del sujeto. el poder o la potencia).3 0 se adueña del mundo en tales condiciones que la forma “Estado” es lo que todavía puede resistir mejor. diría que según las situaciones soy antisoberanista o soberanista. incluso ahí donde parece posible. Pienso por ejemplo en la coalición incoherente pero organizada de fuerzas capitalistas internacionales que. É . "Corpus des mivres de philosophic en langue trançaise”. ya estamos cuestionando el prin­ cipio de soberanía. si me atrevo a decir.: Se tomó conciencia del hecho de que la cuestión de la soberanía era decisi­ va.) estrategia de despoiitiración al servicio de inte­ reses políticos particulares" (Jacques Derrida. fVLriqiiC' de t'jm iag. es la condición misma de la decisión y la responsabilidad. Ni'tv . y reivindico el derecho de ser antisoberanista aquí y soberanista allá. se apoyó en la filosofía platónica para desatar el la:o entre la religión V b política para secularizar la idea republicana. progresivamente. Que no me hagan responder a esta cuestión como se aprieta el botón de una máquina primitiva. y no de la soberanía. Favard. Du­ rante los años de que hablábamos hace un rato. Una vez más. p 1SJ) E>ta Irase cs una “finta retórica". me interesaba en el concepto de soberanía puesto en práctica por Georges Bataille. c u . Tras esta aparente “desoberanización". No solo desde el punto de vista político o del derecho internacional y la relación entre los Estados. Hay casos en que sostendría una lógica del Estado pero pido examinar cada situación para pronunciarme. La deconstrucci ón está del lado de la incondicionalidad. Véase Les sn litres de ti Rcpubkfnc ll57í>>. R. si la hay. una reconstitución de Jacques Derruía del discurso K-hmirtiano. 1 1 lean Bodin (1530 15^6). le corresponderían todos los atributos de la soberanía. en nombre del neoliberalismo o del merca­ do. t I. tue ei primero que enuncio una teoría de la soberania como "fundamento del ser de la República" Partidario de la monarquía.i! J. en verdad. Exige una disociación difícil. 181 y ss. jurista e historiado! (ranees.. casi imposible pero indispensable entre incondicionalidad (justicia sin poder) y soberanía (el derecho. París. véase ibid . Esta aporía. La deconstrucción comienza ahí. que oponía al dominio ' ' “Lo que usted llama ‘globaluación’ es un. ob cit . Designa a quienes se oponen a la deslegitimación del Estado-nación en provecho de una comuni­ dad europea a la que. opera un proceso de transferencia de la soberanía: se pasa de la teocracia a la monarquía y luego a la república. siempre se termina por delegar la soberanía en otro sistema. p. Tam­ bién debe reconocerse que cuando exigimos no ser incondicionalmente soberanistas sino serlo en ciertas condiciones.sar y deconstruir la herencia.

J. en: L'écriture et la difference. Más lejos se lee: “Al redoblar el dominio. En adelante utilizaré ese léxico de manera mucho más prudente. es decir. Bataille arranca esa operación a la dialéctica. D. para una nación constituida en Estado soberano.]■ Lejos de suprimir la síntesis dialéctica. 1976). 373 y ss. cultural. 376). la soberanía no escapa a la dialéctica [. La soberanía.3 3 com­ prometerlo en otra experiencia de la pertenencia y otra lógica política? “ Este motivo de la soberanía aparece en particular en L'experience intérieure y las Conferences sur le non-íavoir de Georges Bataille (CEwvres completes. En el discurso de los revo­ lucionarios se trataba de una idea nueva cargada de esperanzas. sino que se inviste com«1 trabajo del negativo. hoy. Y más tarde el ideal de la nación se transformó en parte en un nacionalismo cargado de xenofobia. París. esta última palabra no mantiene aún. no contra los extranjeros sino contra la reconstitución de los feudos. pero no estoy seguro de que un nacionalismo no esté ya en marcha. derrota­ ron inesperadamente a los prusianos. es siempre un Estado-nacionalismo. La sustrae al horizonte del sentido y el saber. una subversión del feudalismo que desembocó en el entusiasmo de Valmy. sobre todo en la lógica sacrificial que Bataille asume. 382-383).. p. como estaría tentado de pensar. pues. una reivin­ dicación ardorosa. v. por otra parte? ¿No sería mejor. una tradición teológico-política muy equívoca. t. el 20 de septiembre de 1792. G allim ard. .: ¿Cómo encontrar el límite correcto entre la reafirmación de la nación -no tengo nada contra ese término. Lo analizo en “De l’économie restreinte à l’économie générale.) )J Sobre todo en L'autre cap y en Le monol/nguisme de l'autre. vindicativa.ix) * Se refiere a una batalla donde los franceses. Las dificultades comienzan ahí. 1973. viii. la presentación sentido de la muerte” (pp. celosa.* en la idea de que el pueblo en su conjunto debía defender sus fronteras. como posibilidad o azar.y el nacionalismo. cits. “Siendo a la vez más y menos que un dominio. R. a pesar de sus rasgos de semejanza con el dom inio. Ese m ovim iento se compl¡ca aún. sobre todo en el subcapítulo titulado “L’époque du sens: maítrise et sou vera ineté”.3 2 Releyendo hoy de otro modo esos textos de Bataille.. vil. De ahí proviene la dificultad de escaparle. desde el umbral de la más simpática conciencia nacional. U n hegelianisme sans réserve". de la más inocente afirmación de pertenencia a tal comunidad nacional. A tal punto que. Esta victoria galvaniz«1 • ’ Francia. É. del T. la soberanía es algo diferente. ob. me pregunto si.. al mando de Dumouriez y Kellerman. la inscribe y hace funcionar en el sacrificio del sentido. por discreto que sea. ¿Hay que hacerlo. eit. hasta por la expansión del Estadonación? El nacionalismo. obs. lingüística.hegeliano una suerte de soberanía que implicaba la experiencia de la pérdida en el éxtasis. deja de ser una figura en el encadenamiento de la fenomenología” (p. que es una forma muy moderna de la lucha por la supervivencia. de odio al extranjero.: Observemos la evolución del concepto de nación. y como intenté decirlo en otra parte. (N. debe sacrificar todavía el dominio. (j. la risa o el vagabundeo.1976. Arriesgar la muerte no basta si la intervención no se lanza. a pesar de la diferencia que él marca entre el dominio y la soberanía.

fue acu­ sado recientemente de colaboración con el antiguo régimen porque era el hijo de un m ilitante prosoviético. ¡erreur.amigos. Pero él mismo había sido perseguido por su hos­ tilidad al régimen de A le m a n ia oriental. Reducir el com unism o a los crímenes cometidos por los regímenes que rei­ vindicaban el socialismo real. lo que ocurrió al comunismo con el guktg es la peor de las catástrofes. como lo hemos dicho. Por lo que se refiere a los crímenes de que usted habla. profesor en la vieja Universidad de Berlín O riental. pero cuyo padre había sido un heroe comunista de la lucha antinazi. lo peor estaba ya presen­ te.: También aquí mi libro va en sentido inverso. pero también por la herencia y en consecuencia por la memoria. agregaría que la desviación de un ideal o una esperanza es la peor de las cosas. A n Jrzcj PaciKowski. Es como una ejecución de lo imaginario. represión. aunque no se reduzcan una a otra. Nicolas Werth.3 4 el É.: que condena de antemano a la crim inalidad el proyecto mismo de una revolu­ ción reduciendo toda la historia del comunismo. Espectros de M arx es el anti-Libro negro del comunismo.D. En este sentido -y solamente en este-. analizar y no olvidar. N o me parece. Así. R-: Lo que resulta perturbador en Espectros de Marx es que usted renueva las esperanzas en la Revolución. j.. apuesta siempre Por el contratiempo. R. y por lo tanto tratar de saher. todos aquellos que habrían adherido a partidos comunistas durante cincuenta años. Estas situaciones son frecuentes.. C o n el nazismo todo ya estaba dicho. a un asunto de contabilidad. la memoria y la h istoria(la historia del historiador) nunca deben separarse. Por cierto. ’’ Stephane Courtois. lean-Louis Panné. muertos por ese ideal. en que todo fantasma de un ideal revolucionario es conm inado a ser reprimi­ do. J . U n ejemplo: uno de m. reducir el comunismo al gulag.: Es una esperanza un poco sombría.ittoselc. de ser posible. en una época en que todo deseo de revolución. muerto por Francia en La Resistencia. en el mismo proyecto. A eso conduce la identificación del comunismo con un crimen. Por supuesto. cosa que llevó a algunos autores del libro a tomar distancias . serían pasibles de u n tribunal de depuración por haber cola­ borado en una empresa “crim inal”. en la medida en que sería vergonzoso. Le Lure noir du commumsmt O r n e s . R obert Laffnnt.É . Y un día habrá que escribir la historia de esta tragedia y sus diferentes represiones. La criminalizai ión del comunismo es totalmente evidente en el prefacio de Stephane Courtois. me parece espantoso. todos aquellos que habrían reivindicado el comunismo. D. Karel B.. 1997. Kean-Louis Margolin. Hay que responder y dar cuenta. en todos los países del m undo. incluida la de miles de m ili­ tantes en el m undo. París. Cuenta con la memoria y con la historia.

a golpes de a n tico m u n ita rism o . 2000. L'effacement de l'avenir. m afias. de F ra n ço is Furet. por o tra parte. La equivalencia del com unism o y el nazism o. }í>Viviane Forrester. y alim e n tá n d o se uno del otro. 15. mayo-agosto de 1993. eco n ó n "' .38 cuyas obras sobre el racism o . c o n sus in e v itab le s sim plificacio­ nes. 1 8Píerre-André Taguieff. Gallim ard. aunque permanezca alerta frente a todas las derivas de que ya h em os hablad o.s François Furet. el militantismo antirracista. d rogas). en: Le Nouvel Observateur. . “ Paul Yonnet. tan fanáticos uno com o el otro . 1993. Fayard. que. 1995J. tráfico de arm as. El título está tomado de un poema de Arthur Rimbaud. Hoy se extiende una nueva vulgata: hab er sido an tifascista e n nom bre del comunismo. Propone crear una n u eva In te rn a c io n a l para lu­ char contra las diez plagas del nuevo orden m undial (d eso cu p ació n .37 T am bién se p e rcib e n algunas huellas en Pierre-André Taguieff.É. cast. de que hablabamos hace un rato. París.: El horror co. cast. Le passé d'une illusion. París. 1997].3 5 y sobre todo en Paul Yonnet. e tn icism o -fu n d ad o en el suelo y la sangre-. p. 1998 [Trad. Essai sur l’idée communiste au xxf siécle. conduce a afirmar de m anera insid iosa que e l fascism o y el antifascismo estarían igualmente en sim etría. sería tan peligroso como el racismo. Buenos Aires. París. mientras el mundo se unifica e n las filas d el neoliberalism o y todos aquellos que creyeron en el ideal de una socied ad co m u n ista se ven obligados a hacer el duelo. 1 7Paul Yonnet. Se encuentra esta tesis en El pasado de una ilusión. poder de los Estados fantasm as. Usted.39 En suma. 75. Robert Laffont/Calmann-Lévy.: No es cuestión de olvidarlos sino de analizarlos de m an era coh erente y sin confusión. R. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. De igual modo. en: Le Débat. p . 14 de enero de 1993. sobre todo por Laurent Joffrin en “Quand (’intelligentsia soutient Le Pen”. y expresa la idea de una “Declaración sobre el horror del estad o d el m u nd o” que hace eco del título del libro de Viviane Forrester.: El pasado es una ilusión. por su parte. 1995 [Trad. Yo no pienso nad a s e m e ja n te . usted inventa una nu eva o p o sició n . exclusión de los exiliados. anticom u­ nismo exacerbado y críticas del m ulticulturalism o. son toda una autoridad. n o v a ciló en 1 9 9 3 en acusar al “neo-antirracismo” de SOS-Racismo de tratar de o cu p ar el s itio del “mito marxista y el esperantismo proletario”36 para p ro m o v er un a “exig en cia de extinción de la identidad francesa”. fc e . sería la m ism a cosa que h a b e r sido fascista. FCE. o porque uno pertenecía a un partido com u n ista e n la entreguerra o durante la guerra de 1939-1944. según la fórm ula con sag rad a) tam b ié n esta­ rían en simetría.1^8. G alilée. Vo/yage au centre du malaise français. México. guerras económicas. París. El horror econ óm ico. Las tesis J e este libro fueron criticadas. “Sur la crise du lien national”. propone un programa que llam aría de bu en a gana de despertar de las conciencias. Lhorreur économique. luego que el racism o y el antirracismo (o neo-antirracismo.

del lugar de lo político y del tener-lugar político. que implica un saber de las norm as. n o estan d o más. sobre todo en virtud de la transform ación tecn o cien tífica y tecn oeconóm ica del cam po mundial. n o es la In te rn a c io n a l del Partido C o m u n ista o de un Partido cualquiera. com o usted acaba de h a c e rlo . y de lo estatal. M e pregunto. com o siem pre lo estuvo. co n tra esas plagas. que lo p o lítico es lo estatal. S in em bargo. c o n mayúscula.J. S e ha vuelto imposible pensar. de la im previsibilidad. U n o querría seguir Pensando. A través del nuevo régimen de las telecom unicaciones no estamos ya d o n ­ de creíam os estar. La In te rn a c io ­ nal de que h a b lo . una nu eva form a de alianza. pero en prim era o últim a instan cia lo que hay que h acer se in v en ta o se in a u ­ gura. en su co n ce p to m ism o. ya se trate de la guerra del G o lfo . com o se lo hacía antes. des­ de sus orígenes griegos y a través de sus m utaciones. sin duda. P ero con serv é esa palabra. de la alterid ad . de K osovo. de las luchas com o las que se asocian en F ra n cia al n o m b re de Jo sé B ové (por e je m p lo ). y que está ligado a un territorio insustituible. a una com unidad nacion al. la encaram os co n los tem as del acon tecim iento. la cuestión del lugar. a través de toda la hum anidad. la palabra “programa”. La cu estió n del “program a”. y por lo tan to ocurre sin programa. es el c o n ce p to m ismo de lo político . N o m e opongo a la e x iste n cia de los Partidos en general. una eco n o m ía y una estrategia program áticas.. Pero es precisa­ mente eso m ismo lo que hoy se disloca. Estas turbulencias sig n ifican que se busca algo. D. En ocasiones hay más proximidad entre un japonés y un francés que entre cada uno de ellos y su vecino de edificio o de pueblo. y sin duda por bastan te tiem po todavía. de una In te rn acio n al de los partidos o del partido. un desafío fundam ental de lo político. C arl S c h m itt subraya que lo p o lítico n o se reduce a lo estatal.: Pero vacilaría en utilizar al respecto. aunque lo estatal siga siendo una forma privilegiada.. A través de todos los sobresaltos actuales se e n co n tra rá n m il síntom as de esta situ ación. todavía son necesarios. Yo h ab lo de una nueva In tern acio n al allí donde las solidaridades se buscan. para saludar la memoria de aqu ello que. d ictaría las d ecisiones y las responsabilidades (anulándolas así de antem ano y al m ismo tiem p o ). Lo que se en cu en tra en curso de “d e c o n stru cció n ”. pero la forma “P artid o ” n o es ya la form a m ayor de la lu ch a po lítica. y se deslocaliza. pero cada vez es más difícil. al disponer de ese saber. y se buscan figuras inéditas. una autoridad previa que. a una presuposición del sitio. un n u e­ vo estilo de la “p rá c tica ”. del lugar p o lítico en particular. si la idea misma de program a p o lític o n o sigue pagando un trib u to ese n cial a un c o n ce p to perimido de lo p o lítico . está claro que esas form as originales que n o puedo d efinir yo mismo n o son ya las formas estatales de un partido. del territorio. hoy. efectos secundarios de programa. Basta . pues. e n tre otras reservas. h ab ría sido una gran s e ñ a l. Lo que se llam a lo p o lítico no puede ya estar ligado. S e n ecesita n programas. por o tra parte.

es decir. Poirer y Françoise Proust. etcétera).pienso en una democracia que no estaría ya ligada de manera esencial a la ciudadanía. y siempre perfectible.: La paz perpetua. para percatarse. Deben hacer repetar esas reglas y por ende plantear límites al recibimiento del ciudadano extranjero: por un tiempo breve. París. Vers la paix perpctuellc (2a. El ideal cosmopolítico de Kant. p. 3er. Madrid. Es necesario que se desarrolle esa “nueva Internacional”. Tecnos. 93. cast. traducción (francesa) de J. en la simetría de los derechos y los deberes) entre l°s 4 0 Immanuel Kant. Se está forjando un nuevo concepto de lo político. aquí vuelvo a la misma contra­ dicción aparente: no estoy en contra de la ciudadanía. por el contrario. de transformación. É .: No se puede hacer de un día para el otro por la sola decisión.4 1 Cuando hablo de democracia venidera -esa cosa que puede parecer un poco loca o imposible. Vuelvo un instante a la cuestión de la hospitalidad. Ese concepto de hospitalidad cosmopolítica. es necesaria y hasta hay que luchar para que algunos seres humanos. O-1 1 -) [Trad. de transgresión. y sus ciudadanos súbdi­ tos. en cuanto súbdito de un Estado-nación. pues. Tal es el “espíritu” de las Declaraciones de los derechos del hombre (más allá de las declaraciones de los derechos del hombre y del ciudadano). “El derecho cosmopolita debe restringirse a las condiciones de la hospitalidad unW «-'1' sal”. 1991. en su inspiración. y la rapidez de las comunicaciones en la Bolsa etcétera. Cosmopolites de totu les pays. Cuando Kant define las condiciones de la hospitalidad universal. que están privados de ella. Una vez más. R. aunque ese “espíritu”. ese compromiso (que no necesa­ riamente es recíproco. por respetable que sea. por un tiempo más largo. Flammarion. Dichos Estados. permanezca trabado por el estado de la letra o la letra del Estado. el teléfono móvil. Esta dislocación general disocia el campo político del campo te­ rritorial y nacional.-F. ob. sección. cit. final­ mente puedan adquirirla. artículo definitivo sobre la Pa1 perpetua). 1989].40 no obstante se refiere a una multiplicidad de Estados que jamás se convertirán en un Estado universal. hay que saber qué se entiende por “lo político". como visitante y no como residente (o sea. encore un effort!. Antes de hablar de “programa político”. .: ¿Cómo se puede hacer? ]. todavía me parece ligado a una figura de la ciudadanía del Estado-nación.con tener en cuenta. la Internet. suponía aún que el ciudadano fuera ciudadano del mundo "en cuanto ciudadano”. deben definir las leyes de la hospitalidad. El estado del mercado financiero puede modificarse en una fracción de segundo. D . 4 1Véase Jacques Derrida. el pasaje por una lengua hegemónica. Pero los derechos del hombre tam bién deben estar extendidos más allá de la ciudadanía. aquella que se encuentra en vías de dislocación. por el que tengo el mayor respeto.

¿cómo oponerse a la idea misma de lo humanitario. pero en cier­ tos momentos el imperativo categórico excede la responsabilidad del ciudada­ no en cuanto tal. E.: En otras palabras.4‘ 4: V éase nuestro capítulo ^ "Elogio del psicoanálisi> .R. en otro espíritu. U n a v e z m ás. desconfío de ella cuando está controlada por ciertos Estados al servicio de cálculos a corto o largo plazo. Usted me formulaba la cuestión de lo hum anitario. Pero. e incluso entre los vivos y los que están por nacer.: P re c isa m e n te en virtud de esta actitu d usted in clu y e la o b ra de Freud en sus an álisis: la singularidad de un sujeto. Por tan ­ to. inclu so de c o n s truido. al proyecto de una organización no gubernam ental que acuda en ayuda de hombres y mujeres desamparados? Esta idea no es ni ha sido jam ás (S ch m itt. Por lo tanto. sin plantear a priori un principio fundador. estemos lo más alerta posible respecto de las coartadas hum a­ nitarias y los políticos sospechosos que instrum entalizan los “derechos del hom ­ bre”. lo subrayaba) una idea “política”. esto no se detiene en fronteras Estado-nacionales o en contratos de ciudadanía. n o h ay n ad a relativista u o p o rtu n ista en esto. E n n o m b re d e un m ism o p rin c ip io yo n o tom aré la m ism a d e c isió n e n m o m e n to s d iferen te s. A l tiempo que salvan po­ blaciones. y la apoyaría en o tro . inseparablemente. S in embargo. por el contrario — también ocurre con frecuencia-. M e o p o n d ría a tal o p e r a ­ ción h u m a n ita ria en un caso. a la lógica del derecho internacional para salvaguardar los intereses de su Estado-nación y su soberanía? E. hasta diría. usted sugiere que se tome posición “caso por caso”. inseparablemente. p ero e n su e je c u c ió n se d e b e te n e r e n c u e n ta la sin g u ­ laridad d el c o n t e x t o y el m o m e n to . siempre hay que ver: ¿quién hace qué en nom bre de lo humanitario? ¿Cuá­ les son las relaciones entre ciertos Estados soberanos poderosos -ca si siempre los Estados Unidos—y la O N U cuando algunos Estados imponen la lógica de sus intereses a organizaciones no gubernam entales o multigubernamentales o bien se resisten. a veces muy simplemente al servicio del mercado. e x iste y resiste toda form a de c o n stru cc ió n a priori. en ocasiones ciertas “grandes potencias” intentan instalar o prote­ ger así una hegem onía. entre los vivientes (¡co n los “anim a­ les”!)) y luego. ni siquiera si eso no las borra ni las descalifica necesariamente. J. la identidad ciudadana. se necesita la identidad. Por supuesto.hombres.: H ay u n p rin c ip io . Económ ica o militar. Yo saludo la lógica hum anitaria en su “espíritu”. en el sentido tradicional del término.R. entre los vivos y los muertos. D. Por lo tanto.

doble genitivo. luego al convertirse en uno de los principales responsables del a n c . Yo pude visitar la celda donde vivió en condiciones espantosas.. cast. sujeto ciudadano o sujeto del derecho. 1998: “Confieso que soy un poco anglófilo. tienen el mismo uso del tiemp0- . D. como se diría la pasión de t Nelson Mandela. [Trad. R. negociaciones que debían desembocar en las primeras eleccio­ nes “multirraciales”. etcétera).: A propósito de singularidad.: Chris Hani fue asesinado algunos días antes de que yo pronunciase y le dedicase la conferencia sobre “los espectros de Marx”. usted volvió al espíritu de Marx por el sesgo de Sudáfrica y para rendir un homenaje a un hombre excepcional. Admiración de Nelson Mandela. Todos llevan el mismo uniforme. en: Psyché. al que él volvió contra los opreso­ res. 44El ANC fue fundado en 1912. y finalmente al pasar más de 27 años en prisión sin volverse loco. también trata de desposeerlo de su identi­ dad. sujeto del inconsciente.”4 3 Además. sujeto de la ley. 1995-1 1? “La prisión no roba a uno solamente su libertad. Tie­ nen el mismo foco. y luego en la victoria del a n c . Nelson Mandela. Usted dice de él: “Admi­ rable Mandela [. cit. en él se reflejan. Ma­ drid. R. usted despierta el espíritu de la Revolución al dedicar su libro a un militante comunista sudafricano. É. como ya dije. “Le demier mot du racisme" (1983). era uno de los líderes del South African Communist Party45 (SACP). y hasta entabló negociaciones con el poder blanco en contra de 4 3Jacques Derrida.j. y “Admiration de Nelson Mandela ou ¡es lois de la reflexión” (1986).47 Salió con una s e r e n id a d extraordinaria. Cuando pensaba en la democracia occidental y en la libertad. en principio al fundar el primer estudio de abogados negros de johannesburgo. En ocasiones resiste in­ cluso a su asignación de “subjetividad” (en todos los sentidos del términosujeto como sustancia idéntica a sí. Aguilar.: Para mí.46 J. que pasó cerca de treinta años de su vida en prisión y dejó estupefacto al mun­ do entero por su genio reconciliador y su serenidad. 315). Fayard. Mandela es una de las grandes figuras de la modernidad de hoy. J.: Inmensa figura. que pagó el precio más elevado. Es el heredero del pensamiento occidental.. 45Chris Hani fue asesinado el 10 de abril de 1993 por un afrikaner miembro de una organiza­ ción de extrema derecha. pensaba e'1 el sistema parlamentario británico” (p. Véase Un long chemin vers la liberté. ob. D . El asesino había actuado solo y apuntaba a hacer fracasar las negociaciones entre el ANC y el gobierno. Militante del African National Congress44 ( a n c ).: Un largo camino hacia la libertad.]. París.: Por supuesto. en efecto. la que él inspira y la que él experimenta. la singularidad resiste. Fue denunciado por una mujer blanca de origen afrikaner. comen la misma comida. D. 46 Nelson Mandela redactó clandestinamente sus recuerdos durante su encarcelamiento en el penal de Robben Island. permanece.

3 4 6 ).: Pero ¿cómo hizo para no volverse loco. P ensó que el cuerpo d e la n a c ió n sudafricana solo lograría sobrevivir co n esa co n d ición . S in poder entrar en el d etalle de lo que se llam ó. esa figu­ ra en tantos aspectos ejemplar ya pertenece al pasado. luego de 27 años de prisión? Es uno de mis grandes interrogantes. la inseguridad. p . Pero su p o n ien d o que ta l co n d ició n de supervivencia fuera n ecesaria.fueron afectados por las sanciones económicas. E . Entonces consideraron que la democratización sería más favorable para el mercado. Los problemas más graves no han sido solucionados. A través de esas luchas se comprendió mejor la internacionalidad de los desafíos y los combates. Pero todos los países que invertían sus capitales en Sudáfrtca o que proveían de armas al poder blanco — como por ejemplo Francia. Mandela se retiró y Sudáfrica atraviesa fuertes turbulencias.la o p in ió n de sus com p añeros de lucha. en cuanto a lo esencial. la Comisión Verdad y Reconciliación (la estudiam os de cerca en un sem inario). son otras tantas señales inquietantes. Mandela supo sacar buen partido de esta conjunción de principios e intere­ ses. Sin embargo. . sanciones económicas. 18En ju n io de 1991. que permitió que todos los Estados democráticos del mundo ejercieran una presión sobre el po­ der blanco: presión política. pero debo decir con cierta tristeza que ese gran momento. Mandela tuvo que hacer elecciones políticas sin duda inevita­ bles y que consisten. es un Estado pu ram en te au to rita rio que n o tolera ni independencia ni individua­ lidad” (ibid. Fue una verdadera palanca jurídica.R. La pobreza. Esa m ov ilización mundial no habría podido adoptar tal amplitud si la ONU no hubiese definido el apartheid como “crimen contra la humanidad”. ¿Cómo hizo para no dejarse encerrar en la temporalidad inmóvil del fenómeno carcelario? Por definición. el foso que persiste entre los negros y los blancos (el éxodo cada vez más probable de estos últimos). Logró volver contra el poder blanco sus propios principios. n o es seguro q u e sea su ficien te . en no tocar la propiedad y dejar el país expuesto al mercado mundial. las desigualdades. b a jo la p residencia del arzobispo D esm ond Tutu. Mandela logró salvar a la sociedad sudafricana del desastre inminente. El apartheid pudo ser de­ rogado48 gracias también a la movilización de los partidarios de Mandela. Hasta ahora. Es a la vez un hombre de principios y de reflexión. Mandela ha logrado encamar a los ojos del mundo una causa que no solamente movilizó fuerzas irresistibles sino que aceleró una toma de conciencia. diría que M andela m ilitó p ara q u e se proclam ase una am nistía ta n to para los m ilitantes del ANC exiliados c o m o para los b la n co s de quienes se sospechaba lo peor.. un estratega y un gran táctico.

Mandela se expresó largamente al respecto: tanto sobre su infancia feliz. En el sistema polígamo de la nación de los Xhosas. 22-23). antes del gran proceso en cuyo transcurso se d efendió é l m ism o. M an d ela to m ó la decisión. Mandela mismo habla de su deuda filial: la imagen de su padre grabada en él desde su primera infancia. se practicaba la circuncisión. en las luchas que socavan el cuerpo de Su d áfrica desde co­ mienzos de siglo. Tuvo 13 hijos de sus tres esposas. a los 16 años. el padre de Mandela perdió su fortuna y su título. durante su proceso de 1961. . solo se llega a hombre luego de la realización de ese rito. con otros 29 m ilitantes. D. cristianos o judíos. Por lo demás. allí donde fue y sigue siend o m ás grande que ese gran hombre.. V fue desposeído. En su juventud había participado en m ovim ientos m uy organiza­ dos de protesta contra la opresión. ta m b ié n presté mucha atención. L as cosas se ^ ’ Nelson Mandela narra la muerte de su padre.¡. tras una querella. hay que analizar toda esa historia política. c it. Nuevamente detenido.. movimientos en los que in te rv e n ía n blan­ cos. pp. de 1963 a 1990.49 E n la tradición xhosa. y cada esposa estaba dotada de una granja (un kraal). que describe con todo detalle en sus M em orias. sus años de aprendizaje. Es así. jamás dudé de su amor ni de su apoyo” (ob. A lo largo de tod o este perío d o de su vida. y más fuerte que su fuerza. de una parte de sus ingresos. determinándose a través de todos los rasgos que c o n o ce m o s de ese héroe político que sorprendió al mundo. en su herencia psicofantasmática. Por supuesto. y gente de la Iglesia. Su muerte cambió toda mi vida de una manera que no podía ni sospechar en esa época [. En el nacimiento o en su infancia debió con stitu irse u n capital psíquico. ¿Cómo pudo resistir? P ara dar res- puesta a una excepción semejante se puede seguir avanzando y ver cóm o se entrecruzan varias líneas. en las sesiones del seminario que le con sag ré. Mi madre y yo n unca hablábamos mucho pero no lo necesitábamos. antes incluso de la instauración oficial del apartheid y e l racis­ mo estatal. yo me definía a través de mi padre. com o una ley suave e inflexible.. e incluso intentado explicar así una constitución física e x c e p c io n a l. O btuvo un v ered icto de n o cu lpabilidad V luego entró en la clandestinidad. S i mi madre era el centro de mi existencia. que le permitía no cohabitar con las demás. como sobre la manera en que se inscribió.: Esa cuestión también me obsesiona. Aristócrata rico de la tribu de los Thembus. y sin el cual costaría tra b a jo imaginar la historia de Sudáfrica desde hace cincuenta años. El campo está libre para u n análisis del caso personal. pasará 27 años en p risión . la tercer esposa. acaecida cuando tenía 9 años: “M e acuerdo no de haber experimentado una gran pena sino de haberme sentido abandonado. salida del clan amaMpemvu. Pero una vez d ic h o esto.50 Mandela no estaba amenazado ni en su vida ni en su autoridad. la educación que recibió de su madre. “ Acusado de alta traición en 1956. se internó e n la tem p estad de ese devenir político. al episodio de la circuncisión. Nelson era el hijo mayor de Noséki. a la que pertenecían los padres de Nelson Mandela. el ejercicio de su o fic io de abogado. como el individuo N e lso n M an d ela (so­ brenombre del que también narra cómo se lo pusieron en la e scu e la ) debió encontrar esa fuerza fuera de lo común.]. de defenderse él mismo.

se hundía en la Melancolía a m ed id a q u e se d erru m b ab a e l com u n ism o. A tra v esa d o por la locura. etc. y sus con d iciones de d eten ción cam biaron con el tran scu rso de los años. al m ism o tiem p o . A lgunos instan­ tes antes de n u e stro e n c u e n tr o h a b ía recib id o a Yasser A rafat durante tres o cuatro h oras (h e lic ó p te r o s . c o n u n a d e c e n a de d etenid os p o líticos que se enseñaban unos a o tro s y o rg an izab an verdaderos cursos. seguido de Les l9^i^ariS’ ^ to ek/|M E(“ ' 1992 (Trad. Foucault o Louts A lthusser. m e g u staría que volviéram os a evocar el recuer­ do de Louis A lth u sse r. e l e n c a rc e la m ie n to era severo. son rien te. M aspero. Él es­ taba lozano. Los contactos c o n e l e x te rio r le perm itieron sobrevivir durante este largo período carcelario. También aquí hay que ten er en cu enta la diacronía de una ex iste n cia: por c ie r to . com o lo dije. P aris. estoy e n p risió n .1 9 7 3 ). C o n o c í a M a n d e la e n su casa y m e lo exp licó él mismo. en 1990. R. d is p o n ib le y de b u e n h u m or.: El porvenir es largo. El m arcó profunda­ mente mi p ro p io itin e r a r io . y las im ágen es que le llegaban desde el extran jero le ayudaban a proseguir la lu c h a . un o todavía se sien te im pactado ante la estatura de e ste h o m b re . dijo. sin duda seductor. de la p risió n pero tam b ién de Francia. v este es mi carcelero. sobre todo h acia el final. yo lo quise m u ch o. 1998. T a m b ié n m e pidió noticias de D anielle Mitterand. T am bién es u n h o m b re grande. en ocasiones inhum ano. dis­ puesto a h a b la r de to d o . . C írculo de Leereres. guardaespaldas. L’avenir dure longtcmps. atractiv o . Usted n o c o m e n tó su o b ra c o m o lo hizo c o n las de L acan . C uando lo v i h a c e dos añ o s ya te n ía más de 8 0 . El fue el último gran le c to r d e la o b ra de M a rx . Pour M arx. jugando a quejarse por n o p o d e r ya d e c id ir s o lo sus v ia je s ( “S e acabó la libertad de m ovi­ miento. D ic h o lo cu al. cuando se bosqu ejaban las pri­ meras n e g o c ia cio n e s . pero eran posibles los c o n ta c to s c o n el exterior. Y lu ego m e d ijo : “¿ S a rtre está v iv o to d a v ía ?’’ É . h a b ía logrado instituir una suerte de universi­ dad en la p risió n . acababa de volver a casarse y parecía feliz c o m o u n jo v e n e n el u m bral de un a nueva vida. p o lic ía . se suavizaron las con d iciones de encarcelam iento. Tuvo m om entos terribles p ero. Paris. presintió la calm a a n g u s tia n te d e u n “m o m e n to crep u scu lar” e n la historia de Euro­ p a. sobre todo su autobiogra­ fía o su c o r re s p o n d e n c ia . M i libro sobre T héroign e de M éricou rt fue u n a m a n e ra para m í de h a b la r de él. el que d espertó un espíritu de la R e v o ­ lución de alg ú n m o d o rein ven tad o. de a h o ra e n m ás. cast. Lacres à Franca (1 9 6 1 .: Para c e rra r e ste c a p ítu lo . 1965. Stock/iMEC.volvieron terroríficas para él cuando lo encarcelaron durante m ucho tiem po. Barcelona. desig­ nando a su p rin c ip a l c o la b o ra d o r” ). co m o si com enzara su j ornada. U n tiem p o a n te s de su lib eració n . C o m o usted. gran aparato. a n te lo que más que nu nca puede llam arse su grande­ za. y sus e sc rito s postum os.S1 lo ilu m in a n c o n un a n u eva luz: com o Hugo.

Yo n o d istaba mucho de pensarlo también. si se quiere. R. Cuando le envié el manuscrito de la Introducción al origen de la geo­ metría de Husserl. por otro lado. Jean Hyppoiite U“ 1968) representó un papel fundamental en la enseñanza de la filosofía en Francia. com o su co m p añ ero de escuela Tran-Duc-Tao. Jacques Locan. D.. puede ser leído como un texto dirigido a él. percibía (estratégicam ente) una alianza p o sib le e n tre el idea­ lismo trascendental de H usserl. París. puede ser leído. C o n Je a n H yp p oiite54 m e invitó a la 5 2 Louis Althusser murió el 22 de octubre de 1990. É. de distinta m anera. aunque de otro modo. véase Elisabeth Roudinesco. de Hegel (1 9 3 9 -1 9 4 1 ). 53“Caimán” y profesor en la ENS de la calle de Ulm. A partir de ese momento nos vimos mucho. lo c o n o c í cuando entré en la Escuela. El era a la vez próximo y lejano. Yo no tenía ninguna idea de lo que ocurría. Me manifestó mucha am istad y apoyo e n mi trabajo. y. de! T ) 54Traductor de la Fenomenología del espíritu. com o una especie de homenaje a Louis Althusser. j. como diré«-1 1 de la ENS y profesor en e l Colegio d e Francia. E n to n ces com p ren d í a las claras que sus ausencias estaban ligadas a estadías en una in stitu ció n p siqu iátrica. Escribí ese libro en 1993. (N. tres años después de la muerte de A lthusser. A lth u sse r m e invitó a dictar cursos en la Escuela -an te s de que yo m ism o m e c o n v irtie ra en “cai­ mán”. cuando co­ mencé a enseñar en la Sorbona. Véase Yann Mouilier-Boutang.52 una m anera de “sobrevivir” lo que viví con él. D . * “Caimán” es un título de las escuelas normales en Francia que designa al profesor ayuJan te. pero com o algunos m arxistas de su en­ torno. También fue el interlocutor de Lacan. Grasse1 ' 1992. un poco melancólico. mi primera publicación. Sobre la enseñanza de Louis Althusser en la ENS y sus relaciones con Lacan y el psicoana • sis. tengo la impresión de que en Espectros deM x r a está presente en cada página. cit. me escribió una ca rta extraordina­ ria. o. Sin embargo. Louis Althusser.53 en 1952 -é l era “caim án”. Para dar la medida exterior de las cosas. No era un especialista de Husserl. Véase Jact)1 1 * . por supuesto. y una vez me dijo que se trataba de un asunto renal. En todo caso sufría. a su lado.y ahí me habló de “depresión”.: Espectros de Marx.Lévi-Strauss. M ás tard e. La cuestión está abierta al análisis. Saludo indirecto pero sobre todo amistoso y nostálgico. Pero ¿quién no lo es? Me pide que hable de algo. entre 1 9 6 0 y 1 9 6 4 . sobre to d o en su d im e n s ió n gen ética y epistemológica.* no enseñaba.: Durante esos años no sabía absolutam ente nada. M e alentó de m an era d ecisiv a c o n su juicio filosófico. de alguien que ocupó un lugar tan grande en mi vida. y una nueva problem ática m arxista. aliado y disociado. une biographic. Louis Althusser enseñó filosofía a geriet cionesde alumnos. ob. en efecto. a m enudo estaba enfermo sin que yo supiera entonces de qué.: ¿No percibió nada? ].

" Siem pre tuve la sen sa c ió n de que n o pod ía h a c e r ni el duelo del com unism o ni el del fracaso del co m u n ism o . vol. Histone de la psychwialyse l> " Cartee.calle de U lm . f seques ^anciére ( 1 9 6 5 ) . no co n o cía suficientem ente b ie n las obras de Freud y L acan S in em bargo. puntuado de m om entos difíciles de todo tipo. y todos los martes los tres nos e n co n tráb am o s en la m ism a sala para escu ch ar las le ccio n e s de los estu­ diantes que preparaban su ayudantía.D. R. a través de su sufrimiento y su in te lig e n c ia . y el repliegue s ecta rio . Paris. os los mism os alum nos. Louis era más accesib le y afectuoso cu an d o estab a “deprim ido” que e n los períodos. ob. é l m e h a c ía le er y corregir sus te x to s. E n 1 9 6 8 -1 9 6 9 h icim o s venir a Bernard Pautrat. porque. ^éléne R y tin an . ^ tticia . 1966. li.x a . T en íam os pocas d iscu­ siones filo só ficas profundas. Roger Establet. M e ale n tó m u ch o a e scri­ bir. S e sentía muy atorm entado y en ese m om ento d ejó la Escuela. cit. sin duda inev itable. en particular a causa de sus exilios. 7 V éase nuestro capítulo 1: "Escoger su herencm ' s Louis A lth u s s e r. C a ld ée. S e ben eficiará con el artículo 64 del G«di(¡o Fen^l de la é p . Luego d e la traged ia de n o v iem b re de 1 9 8 0 . “m an ía­ cos”. Écrits sur la psychamúyse. c i t .. p e rcib ía en esos te x to s cosas n u e v a s. véase E lisab eth R o u d in e sco . A n te s de su m uerte di una entrevista sobre él en los Estados Unidos. Véase Louis Althusser. E n gen eral. co lecció n “Q uadnge". Stock/lM Ec. A c e r c a d el lugar d e ^Hiis A lth u ss e r en el psicoanálisis en F ran cia. ob. Luego fue un compañerismo profesional que duró más de v ein te años. y lo v e ía c o n frecu en cia. Yo iba regularm ente a visitarlo a diversas instituciones psiquiátricas de los alrededores de París. y Jacques Locan. en: Du droit à ¡a phibsophte. aunque n o co m p a rtía las c rític a s que yo h a b ía dirigido co n tra usted. pero asistí a algunas sesiones que d ieron lugar a Para leer el C a p i t a l Teníam . Taris. PUF.57 Es­ taba en d esacu erd o c o n e l fo n d o . 1990. L’avenir Ju re longteinps. Pienso sobre todo en Bennv Levy y R o b e rt L in h art. “P o n ctu a tio n s: le tem ps de la th ese”. ob. J. en co lab o ració n co n É tienne Baltbar. %El 16 de n ov iem b re de 1980 Louis Althusser an im e i <u m édico que estranguló a su mujer. H ab ía algo m ístico en su m anera de querer restaurar a cualquier p re cio e l v ig o r te ó ric o del m arxism o en una época en que el partido oscilaba e n tre un a lín e a p o lític a sociald em ó crata. digamos. PP. u Lire le Capital. 1 9 9 3 . T uvim os m u chas con v ersacio n es sobre el psicoanálisis.: Yo lo c o n o c í e n 1 9 7 2 . cit . París.: En m ayo de 1 9 6 8 an d aba muy mal. donde enseñé m ientras él se ausentaba (e n 1 9 6 4 ).439-459. un ex alum no y amigo com ún. Pierre M acherey. É.56 d uran te m u ch o tiem p o yo fui el ú n ic o autorizad o a v erlo. d ecía. D ebía regular sus relaciones con algu­ nos de sus e x alum nos que estaban adoptando una postura extrem ista y que a te n ta b a n llev arlo h a c ia la Izquierda proletaria. Nos un ía un gran afecto.

Hubo muchos evitam ientos.: En su correspondencia. Largamente pero insuficientem ente. Artaud. É. “Politics and Friendship. Fue la vínica vez que ev oqu é larg am en te mi relación con él.60 él habla mucho de usted.: Cuando hablábamos de temas filosóficos él n o se p la n te a b a c o m o marxis­ ta. “ Louis Althusser.5 ’ É. D. interrogándome al respecto.: Tenía una concepción de la filosofía que n o era la suya. cómo me leía (sobre todo alrededor de la cuestión del a lea. por el lado de D e m ó c rito . "Jacques Derrida. Londres. Luego de su muerte. cit. y sobre todo en sus cartas a F ra n c a M adonia. editado por Ann Kaplan y Michael Sprinker. y e l lugar con ced id o a la lengua. co m p re n d í mejor. Sí. p ero el psicoaná­ lisis les era común. An Interview with Jacques Derrida”. Nietzsche. Además. al comentario y al inconsciente. al leer algunos de sus te x to s .que fue publicada en un libro am ericano titulado T h e A lthusserian Legacy [La herencia de Althusser]. u n poco aparte porque no era comunista. d e cierta tradición materialista no marxista. existía una proxim idad: la p asió n p or la enseñan­ za -lo que usted llama la “dolencia de escu ela”. Verso. pero sentía en usted algo fra te rn a l. Usted form aba parte de los “suyos”. que ni yo mismo lo creí en ocasiones. y a menudo tras su m u erte. E n ello s multiplica las alusiones a nuestra amistad. ob. de Lucrecio. R. 1993. que m e resu ltab an m ás fam iliares que a él y que lo fascinaban más de lo que gen eralm en te se cree: H eidegger. estu vim os m uy c e r c a y al mismo tiempo hablábamos siempre de otra cosa que de los grandes d esafíos filosóficopolíticos. a me­ nudo. que p e rc ib í aquello a lo que estaba más atento en mi propio itin erario y de lo q u e n o m e hablaba directamente. por supuesto. Si uno se remite a sus escritos encuentra la h u ella d e esto . d el a co n te cim ie n to . no trataba de encarar ese tema conm igo.. R. j. Lettres à Franca ( i 9 6 1-1 973 ) . a todo cu an to nos m a n tu v o m ás cerca. fue entonces muy tarde. E se libro jamás se publicó en francés. descubrí en ocasiones lo que pensaba de m í y có m o p e rcib ía m i cam in o . Había algo virtual en nuestra re lació n y p o co s d eb ates organizados. . H ab láb am os de te x to s de los que pensaba. en: ^ Althusserian Legacy. etcétera).

en una época en que la autori' E n : G eo ffrey B en nin g to n y Jacques Derrida. 19°1. magrebí y colonizado. C áted ra. La parte redactada por lacqu es P e ra d a se titu la Circonfession y la de G eoffroy Bennington.. Sen il. católica y trad icio n al. En esa época le ja n a n o había sabido rebelarse cuando un antisem ita arrojó su gorro de piel a la zanja. 2 N a cid o en El Biar. esta figura del padre humillado. en España y Portugal. cuyo dueño había salido de una “buena fam ilia". a los judíos convertidos y sus descendientes. cast. 1. cast. C'>fno convertidos a la fuerza. olía a alcohol de eneldo porque representaba una marca de anisete. Freud se identificó con la figura de un conquistador semita preocupado por tomar su revancha y fundar un nu evo im perio centrado en la exploración del sueño y el in con scien te.2 V ivía com o un hombre sometido y humillado.. Alianza. que usted com ien za a acom pañar en sus viajes a los 18 años. Acerca del antisemitismo venidero E l is a b e t h R o u d in e s c o : Para abrir este nuevo capítulo..3 obligado a perm a­ necer “fiel a un secreto que no había elegido”. permaneciendo secrenm ente fieles a su religión. Luego se mira a usted mismo com o judío. viajante de comercio. P . me gustaría evocar con usted algunos recuerdos personales. En La contracalle — y en Circonfesión— us­ ted h a b la de su padre. L'interpretation des reves (1900). Jakob Freud era com erciante te x til U n día narró a su h ijo la historia famosa de los tiempos difíciles de la judeidad. los ■Marranos llevaban una doble vida. Cada vez Mué pudieron em igraron. D emdabase. ob. A h o ra. pues. t. . cerca de Argel.’ Freud construyó su teoría del complejo de Edipo a partir de la necesidad de revalorizar sim bólicam ente la función paterna. 1967. p.: Jacques Derrida.) 5S o b re la co n cep ció n “anibaliana del psicoanálisis” y la identificación de Freud co n el general sem ita.. 3 Este térm in o despreciativo fue utilizado a partir de comienzos d d >iü' o xv para designar.en 1949. Madrid. rvF. 19941. c u . Freud reemplazó esa escena de hum illación contada por Jakob por otra.se trasladó a Franc. sacada de la historia romana. representante de vinos y licores para la casa T ach et.rf<. y fue en Amsterdam. Paris. p. del padre judío humillado por los cristianos. [Trad.4 Así. apodada la "Jerusalén holandesa”. aquella en que A níbal promete a su padre A m ílca r vengarlo de sus enemigos. véase mi Histoire de la psychanalyse en France. Jacques Derrida. donde muchos Marranos pudieron volver al judaismo. 4 Sigm und Freud. 174 |Trad. 107. Jacques Derrtd. luego marrano. M ad rid. es cen tral en Freud. Usted parece decir de él lo que él d ecía de su propio padre: “mi pobre padre”.: La lntcrpretación de los sueños. U n padre judío.7.

no sé hasta dónde podría seguirla en esas analogías o distinciones. cruel y fatal. verdadero tirano doméstico. donde su propio padre ya había sido un modesto empleado. en Freud o en Lacan. Recién escolarizado. Es sabido también que al acceder a una cultura grecolatina. Tras haber sido una especie de aprendiz hasta la edad adulta. Oscuro. por lo menos relacionado con lo que yo experi­ mentaba entonces. en francés. sin duda. Charles. fue seguro el del abuelo Tachet (qué apellido. De aquí Lacan concibió una especie de odio por las infamias familiares.6 En cuanto a Lacan. muy pronto se enfrentó a la humillación que padecía su padre (Alfred) por parte de su abuelo (Émile). el rico y el pobre. * Tache. tuvo que empezar a trabajar en la empresa de los Tachet.7 Por su parte. manejaba por él cuando podía. buscaba restaurar una función simbólica de la paternidad a través de la construcción de un concepto extraño: el Nombre-del-Padre. Jacques Lacan. La palabra “sacrificio” volJ a c q u e s D e r r id a : 6Véase Carl Schorske. ¿no es cierto? Uno piensa en la mancha de no sé qué pecado original). significa mancha. más que revalorizar la función simbólica del padre. usted propone deconstruir el paternalocentrismo occi­ dental y su corolario: el falocentrismo. se convertían en “otros” social e intelectual­ mente. oh. los hijos de la burguesía mercantil judía vienesa “superaban" a sus padres. Implícitamente. Su “en cuanto a Lacan” me encanta. pero de mane­ ra bien indirecta. a los 12 años. No estoy seguro tampoco de que la experiencia de la humillación de mi pa­ dre esté ligada a su judeidad. cit. Estaba el dueño y el empleado. Surgido de una familia de la buena burguesía católica mercantil. y yo lo veía siempre en el personaje del deman­ dante: para con sus clientes pero también con el dueño. al tiempo que. En ocasiones yo lo acompañaba en sus giras. Vienne. también él. ob. 7Véase Élisabeth Roudinesco. y hasta en la familia yo veía en mi padre a la víctima de un sombrío ritual. se detenía para tomar pedidos. se encontró en una situación comparable desde el pun­ to de vista que aquí nos ocupa. cuyo paternalismo autoritario me irritaba tanto como su benevolencia. Por mil razones. en su encuentro con la obra freudiana. sí.* En ese momento no pensaba en alguna “cuestión judía”. Sobre todo sentía condes­ cendencia. Mi compasión por mi padre fue infinita. en cada café. fin de siécle. cit. Ni si es posible comparar a mi padre con esas otras figuras paternas. del T. mi padre se volvió representante de comercio: siempre al volante de su auto. en cada almacén.) .dad patriarcal estaba deshaciéndose en Occidente. En cada hotel. Uno de los muchos nombres de mi padre. (N. adolescente.

vía incesantem ente: ‘‘Él se sacrifica por nosotros”. Nunca pensé en asociar esa experiencia del padre humillado (¡hum illado por un “paternalismo”!) con una rehabilitación cualquiera de la figura paterna o. fue ante todo. tal vez estoy vengando a mi padre al introducir un principio de desorden en ese “com ercio”. inversamente.: * S e trata de la m isma palabra. de quien a menudo. a su servicio. explotado por la “sociedad”. la línea y el m ovim iento de su cuerpo estaban como signadas por eso. purante toda mi adolescencia sufrí con él. encorvada. doblegado bajo la obligación. sin duda veía en él una figura ejem plar de la víctima: mal apreciado por la “familia”. cuando. hubiesen podido despedir a ese empleado judío. es cen tral en su crítica del paternalocentrismo. con cualquier deconstrucción del patem alocentrism o. trabajaba todo el tiempo. A veces lo decía él mismo. volite y voüté: bóveda y encorvado. S in llegar a decir que me identificaba virtualmente con él (pero ¿cómo no hacerlo. to set it right! Cuando el antisem itism o estatal se desencadenó en Argelia. Yo era el que podía comprender los sufrimientos de un padre. más contrabandista. Y me parece que la experiencia personal siempre repre­ senta un papel en este género de actitud. com o se figura. y acusaba al resto de la fam ilia de no reconocer lo que hacía por nosotros. cuyo pro­ ceso organizaría en forma sim ultánea. mi padre agradeció a sus patrones el habernos protegido. La palabra “encorvado” se impo­ ne tanto más a mí cuanto que jamás pude disociarlo de ese destino: mi padre trabajaba en un lugar que llamaban “las bóvedas”. creí que no reconocía ni compartía lo suficiente los sufrimientos de nuestro padre. en el fondo. del T . (N .) . pues. ante todo. en el puerto de Argel. Para hacer justicia al padre digamos. Tal vez a mí también me gusta pensar eso. y la transacción más perversa. Era eso la experiencia del “padre h u ­ millado”: hom bre del deber. con el amigo H am let. no bien uno se pone a com ­ prender y a com padecerse?). com o algunos los urgían y com o ten ían derecho a hacer. su silueta. el haberlo conserva­ do. por poco que sea. riendo.* En La contracalle o en otra parte me comparo con un representante de c o ­ mercio que se extenúa transportando sus valijas y “vendiendo” su m ercancía en cualquier mercado académico y cultural. Trabajaba m ucho. que por lo demás a ]• D. Pero las cosas son más com plica­ das. de una u otra manera. nunca se tomaba vacaciones. en 1 940-1942. cuando niño. Yo me sentía hum illa­ do de verlo desbordado de respetuosa gratitud para con esa gente para quien había trabajado durante cuarenta años y que “con sentían” generosam ente en “conservarlo”. E.: La cu estió n del padre humillado. E ncorva­ do. fue también una compasión.R . a él. A sí era su manera de andar. Mi indignación para con los patrones e incluso para con mi madre. pero dejémoslo.

M i padre carecía de autoridad al tiempo que era colérico.: ¿Cómo atreverse todavía a hacer frente. R. en todo caso mucho más asimilacionista. No es fácil para mí articular juntos. presente y venidero a la vez? ¿Tiene el antisemitismo todavía un rostro y un porvenir? Es cierto que la forma misma de mis preguntas es imprudente. y jamás cicatrizó: el insulto cotidiano de los niños.menudo pretería confiarse a mi. aunque siempre existió. hizo una irrupción violenta entre los intelectuales franceses asimilados alrededor de 1980.. de manera abrupta. también para otros. fue una mezcla equívoca de compasión y hostilidad. y más allá de una medida “administrativa” anónima de la que no comprendía nada y que nadie me expli ­ có. m is compañeros de clase. y yo lamentaba que viniera incesante­ mente a quejarse conmigo. deconstruir esos sistemas. y tal vez con un éxito desigual. como usted dice. En ocasiones. C o n respecto a m i padre. me tomaba com o testigo de la incomprensión o la indiferencia de los otros. como usted me invita a hacerlo. yo resultaba s e r . y tengo la impresión de que la interrogación sobre la identidad judía. P°r mi parte. Parece suponer que “delante de nosotros”. y sin duda más tarde. esa experiencia personal y los gestos deconstructivos en dirección a Freud y el patriarcado. Pero. pero las cosas son oscuras y difíciles de describir aquí. al hacerlo.. el paternalocentrismo. Fue necesario. con la caída de los compromisos asociados a los grandes sistemas de pensamiento. la cuestión del antisemitismo. o. y a veces las amenazas o las trompadas contra el “judío de mierda” que. debí tomar el partido de mi madre. para permanecer fieles a ellos sin hundirnos en el dogmatismo. él venia a mi del fondo de su silencio. a la cuestión del antisemitismo? ¿Del antisemitismo entre nosotros. por cerca de nosotros que esté. como dijimos. Cada vez que estabamas solos juntos. D. Yo pertenezco a una familia judía mucho más asimilada que la suya. Es cierto que esa experiencia fue poco más o menos contemporánea a la del antisemitismo. j. realmente debemos comprobar que. la herida fue otra. É.: Para llegar ahora al corazón de lo que nos ocupará en este capítulo. el antisemitismo nos resultara. hoy? ¿Debemos hacerle frente como si estuviera todavía no solo cerca de nosotros sino delante de noso­ tros. Temo que aquí nadie pueda pretender inmunidad. siempre intento vigilarme severamente en la autorización que a veces corro el riesgo de darme. exterior o ajeno. el peligro de un encierro en las categorías o en la identidad se precisó con el correr de los años. para usted y para mí. en los años setenta. desde mi adolescencia. se planteaba con menos acuidad que hoy. e incluso entre “nosotros”. com o judío o . contra mi padre. A mi me echaron del liceo Ben Aknoun en 1942. los chicos en la calle. diría.

Creo poder decir que mi vigilancia fue incansable. mismo modelo lingüístico. mis padres me inscribieron “en la ciudad” en el liceo M aimónides. pero en la gran mayoría de los casos. cuando no a contraer ese mal. debo confesar que solo hoy mismo. de tal dimensión comunitaria. del motivo de la elección. Sin embargo. apodado “Émile Maupas”. que la “dem ocracia”. expansionista en nombre de valores uni­ versales. donde todos los profesores judíos de la región — ellos mismos excluidos sin un murmu­ llo de protesta de sus colegas ( ¡com o en la “metrópolis”! )—se reagruparon para fundar un lugar de enseñanza destinado a todos esos parias. o sea. del medio de los scouts Y exploradores de Francia (muy francés. es sabido. ese malestar que. ju nto a otros. me había hecho la rabona en los cursos del L iceo M aimónides) venía de más lejos. o de su política desde hace medio siglo. N i en el liceo ni. el sistema escolar era absolutamente idéntico al de la “metrópolis”: mis­ mas normas. durante toda mi vida. en apariencia.. en el momento de formular cuestiones críticas. me siento como presa de vértigo ante una evidencia. me volvió inapto para la experiencia comunitaria”. ¡Tam bién tendía a excluir a los propios argelinos! Por cierto. los primeros no prose­ guían su escolaridad. mismos valores. de la judeidad. De la misma manera había desertado. en dere­ cho. o en ocasiones radical­ mente “deconstructivas”. incapaz de gozar con una pertenencia cualquiera. durante casi un año. en particular en medios y lugares del espacio públi­ co que. oculté a mis Padres que. general y multifor­ me. creía. nueva para mí: la sociedad francesa tiene una actitud acogedora hacia el retor­ no de los viejos demonios. Pero supongo que la amenaza ante la cual huía a cualquier precio y a lo que me daban ias piernas (por ejemplo. Era. esa desazón. por lo menos en principio. . en la es­ cuela primaria había más o menos tantos jóvenes argelinos com o jóvenes fran­ ceses “de cepa”. sobre todo. A llí. mucho menos. por supuesto.. un año antes. Volvamos un momento a Argelia. en la universidad. detrás de la catedral de Argel. desde los 10 años. Esa escuela republicana. y por tanto supuestamente insospechado de antisem i­ tismo. sobre y contra un frenesí fusional “judío”. hasta petainista) hacia el cual me había empujado un maestro infatigable. A h í me sentí iden­ tificado. pero conservo de ello un recuerdo sombrío y desdichado. y sigue siendo. Porque sin duda. por el nom­ bre de la calle. res­ pecto del racismo y el antisemitismo.considerado como tal. Fue allí. me atrevería casi a decir toda alusión a Argelia y la lengua árabe. donde com encé a reconocer. Cuando me echaron del liceo de Ben Aknoun. creo. estaban preservados. Esa escuela pretendía ser republicana ( ¡más “republicana” que “demócrata”! ) y la “República” puede ser. más “colonialista”. por poco que nos interesemos todavía en esa oposición artificiosa y frágil. excluía toda referencia. en el límite de la Casbah. eso se fijó en ese momento. de la fun­ dación del Estado de Israel. acerca del judaismo (religión o cultura).

tal vez a negar lo más arcaico. existe un lazo entre ellas. accidental. a distraerme de lo esencial. una suerte de “rela­ ción edípica”. en tantos aspectos. una ficció n que yo me cuento. Detestaba la palabra comunidad. extrín­ seco. por cierto . Nada para mí cuenta más que mi judeidad que. ese “sentimiento” es oscuro.: Por supuesto. Al mismo tiempo. una historia. refrendaba. cuenta tan poco en mi vida. más temprano. esa herida jamás se cerró. hasta enérgica. pues. Por l0 demás.: Por un lado me sentía profundamente herido por el antisemitismo. que correspon­ día en verdad a una expulsión. É. hasta irreprochable. Doble sufrimiento. me desvía entonces de lo que sin duda sigue siendo lo más “constitutivo” en mí. D.de una suerte de “sentimiento de la judeidad” . el comunitarismo. R. paradójicam ente. e| etnicismo. Habrá venido desde siempre a dar su curso y su forma (“mi” forma) a todo cuanto podría contarse. Muy poderoso y lábil a la vez. Esta distracción activa. superficial. ta n to para desviarse de la tentación comunitaria com o para co n serv ar algo — un resto . Com o si una profundidad de memo­ ria me autorizara a olvidar. Por otra parte. ta n to com o yo. fue natural y legítima.. Esa autodefensa reactiva. crueldad dividida. R. Tarea tem ib le. t R. a todo cuanto yo podría escribir con el título de “novela de form ación”. una com­ pulsión gregaria que respondía de manera demasiado sim étrica. Tan­ to trabajo queda por hacer.: Aunque yo sepa que no es posible reducir las producciones conceptuales a elementos de la vida subjetiva.. J. también las más singulares.. Pero hay que encontrar las m ediaciones más justas y más finas. D. sobre todo inestable. tratándose de la construcción de una identidad.. obligada (bajo la amenaza exterior) y compulsiva a la vez. Porque tal vez tam­ bién sea una reconstrucción. sin embargo. abismal. habla de identidad d isociada. en cierto modo. no disto mucho de pensar que. herida cuya hemorragia acaso se origina mucho más lejos.E . la terrible violencia que se le hacía. ). Con­ tradictorio.: En mí. D. . Me distrae al punto de que en ocasiones también lo encuentro inconsistente. Bien sé que tales declaraciones parecen . Pero yo debí experim entar una pulsión. y a p rop ósito de esa triple identi­ dad (judía/magrebí/ÍTancesa).. co m o hoy d etesta. de manera reactiva y vagamente es­ pecular.: Usted dice en La contracalle que no quería p e rte n e ce r a la comunidad judía. J.: Hoy me parece difícil no reflexionar sobre esta cu estió n . no so­ portaba estar “integrado” en esa escuela judía. en ese medio homogéneo que reproducía.

y diré sobre todo. usted lo sabe.) son irreductiblemente singulares. También es aquello que. a considerandos estratificados. Un “yo” no es un átomo indivisible. como numerosos textos lo atestiguan. Por otro lado. genocidios. No estoy solo conmigo mismo. Sin ceder a ningún chantaje por la pertenencia comunitaria. reivindico esta división desarraigante. no más que otro. quiero decir "más único” que otro. La contre-allée . y “U n ver à s o ie". justamente. ) . c it. aunque. no soy uno solo. mi tripalium.d . por ejemplo. U n o la sufre. etc. desde siempre. Sin internarme más adelante en esta senda demasiado frecuentada. de un juicio más justo. para limitarme a esa judeidad de que hablamos en este momen­ to. atenerse a juicios complejos. Com o cada homicidio. e n : Voiles (en colaboración con Héténe C txous). toda división. más allá de toda aritmética y toda calculabilidad. esta dehiscencia (más de uno y más de dos y más de tres. de una sola pieza. enunciados prudentes y diferenciados. ob. pero ¿quién se atreverá a pretender que no es también muy judía? Por último. esta división. expropiaciones y deportaciones en masa. hasta todo alter­ cado. Palestina. (j. mi trabajo. mi pasión y mi labor.8 me da que pensar tanto en mi pertenencia como en mi no pertenencia al judaismo. en la confusión general que organizan esos chantajes. Esa incalculable multiplicidad inte­ rior es mi tormento. c it . etc. como cada herida. no creo que esta división o esta no-identidad consigo sea pura o ejemplarmente judía. Israel. toda “explicación” consigo mismo. y a veces desespe­ rante. En ocasiones es casi imposible. Me interesa ser tan libre com o sea posible para criticarlos cuando sea necesario. sobre la política de las comunidades a las que supuestamente pertenezco y con relación a las cuales quiero permanecer más alerta que nunca. Tan libre como en los momentos en que. no la considero un mal absoluto. hasta privadas de sentido común. sin duda me hace trabajar. Israel o la diaspora judía. C on frecuencia es muy difícil. al trabajarme en el cuerpo y el alma. evalúo la acción o la política de comunidades o Estados a los que supuestamente no pertenezco. etc. Por un lado. una vez más. interrumpe muchos sueños dogmáticos. resistir a todas esas presiones que yo llamo “chantajes". Circonfession. añadiré dos o tres cosas. Francia. La ruptura de la pertenencia a menudo me da la posibilidad. sino expulsando fuera de sí toda alteridad. pero emancipa. toda heterogeneidad. ya se trate de Europa. como si fuera único y singular. todos los desastres de este tiempo (exterminios. Le monolinguivne de l autrc. no quiera volver a centrar todo en tom o de ese centro.). Pero solo lo serían a la ma ­ nera de ver de quien no podría decir “yo”. aunque fuera virtual. Es particularmente cierto. a las ideas preconcebi­ das. sin ceder tampoco a ninguna intimidación. 8 V é a n se sobre todo. Com o la condición de una mirada un poco despierta. es eso a cuyo alrede­ dor trabajo todo el tiempo.contradictorias. menos injusto.. ob.. alrededor de cuestiones siempre trágicas e infernales: la Shoah.

luego latente y difuso tras la guerra. Ese tener-lugar justamente resiste al pensam iento. por supuesto. no tomé la medida del mal. por supuesto. a un pen9Filme realizado en 1956 por Alain Resnais. R. con otros sueños. el antisemitismo no tenía ninguna posibilidad. T enía más de 20 años y vivía en París. estás durmiendo. sobre todo en lo que concernía a la educación nacional y la función pública. Y bien.: ¿Por textos. com o si en esto se tratara de dos mundos. tiene el arte del disfraz. y de manera progresiva. no sólo “pensarla” sino pensar “en eso”. por lo menos. El Gobernador general fue más papista que el Papa. como muchos otros. que en todo caso siempre disocié. cosa bien conocida. me gustaría poder analizarla m ejor un día. Esa ilusión duró. allí donde esa cosa tuvo lugar. si puedo decir. allá como aquí. desde cierto punto de vista. Eso ocurrió. . de aquello que. ¡incluso en ti!’’). palabras o imágenes? ]. desde el filme de Claude Lanzmann. Pero esta disparidad no es insignificante. pero antes de nosotros. con un com entario de Je a n Cayrol. de la realidad de los campos. É . no sabía. cuando yo llegué por primera vez a la Francia metropolitana a los 19 años creí que iba a dejar de sufrir. É. Y luego tal vez me vuelvo a adormecer. no me libré realmente de ella. Allí siempre reinó el antisemitismo. Fue lento y progresivo. Luego.: Bastante tarde. pensar “en eso” en su lugar. lo que es absurdo. s¡ le parece bien. R. por lo demás. D. a veces violento. y sobre todo en el medio intelectual o académico. el antise­ J. dos historias. innegablemente. Anticipó o agravó algunas medidas tomadas por Vichy. A pesar de todo lo que nos llegaba por ese lado. allá. y solamente en parte. sino más tarde. aunque a veces sea brutal­ mente interrumpida por “despertares” (entonces me digo: “A ten ción . intenté.A propósito de desastre histórico. Pensé ingenuamente que en Francia. se llama la Shoah? Durante la Segunda Guerra Mundial. Como muchos. dos comunidades privadas de comunica­ ción.: Hubo algunos filmes (a no dudarlo. como todo hom bre un poco despier ­ to. buenos o malos. volvamos por un m om ento a Argelia. N oche y niebla) y toda suerte de textos. Hasta el próximo sobresalto. irreversiblemente. yo era adulto cuando com encé a “saber”. no medí su desmesura. pero en realidad el antisemitismo vela.: ¿Cómo se enteró del genocidio de los judíos. No recuerdo ya todo el progre­ so de esa toma de conciencia. no sabíamos (en todo caso en el medio que fue el mío) lo que había pasado o seguía pasando en Europa. En todo caso. en Argelia. mitismo se desencadenó en la vida corriente y en la legislación. a esa edad. D. de lo que había podido pasarme en A rgelia. fue virulento durante la Ocupación. injustamente. “pensar” la cosa.

bien a resguardo de una buena conciencia negadora. consúltese la nota 14 de p. 1 1 Sobre el caso Renaud Camus. É. . Como lo tes­ timonia el tem ible discurso que llamaría de “antisemitismo inconsciente” y que consiste en condenar radicalmente la Shoah pero reivindicando el dere­ cho de “criticar” a los judíos “como judíos” y “contabilizarlos”. entonces. habituándose. R .10 nunca creí -probablem ente era mi ilu sión. usted tuvo la ilusión de que el antisemitismo había desaparecido. j. represen­ taba el 1% del electorado francés en 1981 y el 15% en 1997. 1 2Sondeo realizado por la Comisión Consultiva de los derechos del hombre y publicado el 15 de rnarzo de 1999. partido de extrema derecha.: Hoy. porque también es posible idealizar. una manera de expresar de manera negativa un pensamiento cuyo contenido se reprime.: Progresivamente. H ace dos años. que se organizan en “lobbies”. dejando así de representar un papel electoral mayor en las rela­ ciones políticas entre la derecha y la izquierda.1 1 É. todo ocu rr e com o si el antisem itism o nuevamente se hubiese banalizado. los franceses se declaraban racis­ tas en el 70% pero afirmándose hostiles a toda forma de discriminación. 36 de nuestro capítulo 2: “Políti­ cas de la diferencia". D. la famosa “contabilidad” de la cantidad de judíos en tal o cual sector trabaja evidentemente como una incitación a la discriminación. o sea sacralizar. me sentí horrorizado por cierto rebrote del antise­ mitismo ligado a la progresión de la extrema derecha en Francia. en ocasión de un sondeo.samie n to que creería pensar asimilando. En este discurso... como otros.: Cuando. del que acabamos de ver algunos sobresaltos típicos con el caso Renaud Camus. con el fin de influir la opi­ nión o desestabilizarla. un bien lo sé pero de todos modos. Veía con claridad las gesticulaciones y mue­ cas de algunos grupos. Subjeti­ vando. Interiorizando en un trabajo de duelo que siempre tiende a inmunizar. estaba dispuesto a denun­ ciarlos.1 2 Aquí se trata de una negación en el sentido freudiano. Sin embargo.que la sociedad francesa podía volverse antisemita de manera peligrosa. como otros. que algo como la “cultura” de este país podía dejarse invadir por ese antisemitismo ordinario. de tal partido. según la famosa fórmula de Octave Mannoni: “Bien sé que 10Fundado por Jean-M arie Le Pen. Y somos muchos los que lo pensamos. a negar lo que idealiza. Pero no pensaba que la sociedad. etcétera. R . la supuesta “crítica” no es más que poner al día una forma antigua de antisemitis­ mo fundado en la afirmación de que los judíos son “demasiado numerosos” en tal o cual profesión. reapropiando. y. lo peor. Implosionó en diciembre de 1999 debido a sus divisiones internas. el Frente Nacional.

utilizarlo con tal o cual fin. Lo peor.: Cuando el antisemitismo se expande. Puede considerarse discutible este fin. y estoy pesando mis palabras. política). sin el menor antisemitismo. de todos modos.los judíos sufrieron. Clefs pour l'imaginaire on l'autre scène. es la apropia­ ción y sobre todo la instrumentalización de la m em oria histó rica. Así. Siempre va a haber alguien que sospechará que está en colusión indirec­ ta. pero de todos modos exageran. S eu il. París. 1969. cuando me inquieto por los fundam entos del Estado de Israel y de su política. pueda com prender que no hay que mal­ tratarlos demasiado”. Es posible y necesario. Es una trampa que hay que neutralizar. despreciable pero bastante fácil de descifrar. El primero es que en to n ces se corre el riesgo de vacilar en criticar cualquier cosa de la política de Israel o de tal comunidad judía. el holocausto. ¡A cualquier precio! Porque es una trampa mortal. entonces ni siquiera puedo ya decirme. ¡Para n o h ablar de negadonismo! Como lo sugería hace un rato. sin negar de nin­ guna manera la realidad de esa monstruosidad pasada. lo que me perm ite no ser acusado dema­ siado rápido. aunque no desee fre ­ atentarlos. son numerosos. de toda responsabilidad (intelectual. pero no quiero que se persiga a los negros. Porque no quiero negar a cualquiera (ni por otra parte privarm e yo mismo) el derecho de criticar a Israel o a tal comunidad judía so p retexto de que eso corre el riesgo de parecerse o ser funcional a un antisem itism o. Es la muerte programada de la más mínima lucidez. de una trage­ "O ctave Mannoní. Porque estamos rodeados. del lado en que me en cu en tro. denunciar dicha instrumentalización. Hay que oponerse a ellos. sin dejarse intimidar jamás. aunque sea bajo esta form a caracte­ rística. Reconozco la dificultad. . como se dice. del que algunos querrían adueñarse y servirse de ese modo. de la opinión de tal o cual judío o grupo de judíos. o detestable la estrategia que lo gobierna. se debe com batir a la vez toda forma de negacionismo y rehusar la explotación de una tragedia sin fondo. por lo menos. P . tranquilamente: “Por suerte soy judío. incansable' mente. con ese antisemitismo ram pante. de tal o cual iniciativa de la comunidad judía”. es justamente en esa situación tramposa.’’1’ O incluso: “Claro que soy racista. sus "efecto s perversos”. a mi parecer (en todo caso es mi regla o mi m áxim a). j. aunque sea tom ando el tiem po. etcétera. ética. y aunque. ante tentativas de intim idación que vienen de todos lados. pues. o sea. por ejemplo ese cálculo propiamente estratégico (p o lítico u otro) que consis­ tiría en servirse del holocausto. la tram pa es un verdadero sitio. a mi manera de ver. dando o impo­ niendo el tiempo de discursos complicados y argum entaciones estratificadas. pero si la palabra coraje (intelectual u o tro ) con serva algún sentido. Hay que debatirse y batirse contra aquellos que disponen (d e) esas tram­ pas.

su retórica. la instrumentalización comienza muy rápido y muy temprano. cier­ ta manera de escribir. las diplomacias de todo tipo. la expresión es impor­ tada sin precauciones desde un lugar. No siempre es fácil percibirla. se alim en tan y se alientan uno a otro. hay que analizar el antisem itism o.: En esto no se puede ceder. por lo que no me siento culpable de las críticas que dirijo a judíos o a n o judíos cuyas opiniones no comparto. hasta reproducir tesis negacionistas. creo que hay que redoblar la vigilancia ante un adoctrinamiento antiisraelí que raram ente evita el antisemitismo. Y no olvidemos que el antisemitismo. R . y que no pertenece a nadie. si puede decirse. Pero si hay que estar constantem ente en alerta para discernirla. de manera más noble y refinada. infiero que hay que resistir sim ultáneam ente tanto a uno com o al otro. el mercado y hasta el mercado de arte. sin esperar. este es un lugar donde. me parece indispensable condenar las m anifestaciones de antisemitismo que se desarrollan. Por lo demás. Lobbying. menos que nunca. No quiero tener al respecto lo que se llama una “opi­ nión”. Sin descanso ni debilidad. una cultura. puede ser una activi1 4 A l respecto. por ejemplo exponiendo los rasgos marcados de un rostro congelado en el dolor impertur­ bable. P recisam ente porque sé muy bien que el discurso antisemita siempre es reco n o cib le en su lengua. remítase a la continuación del capitulo y a la nota 38 de la página 145. Se impone entonces en todas partes. al mismo tiempo. Artesanal o industrial. Esta estrategia también puede invadir la retórica. cierta lógica.: En efecto. costumbres o usos políticos que no afectan necesariamente la expresión “lobby” de conno­ taciones sospechosas. incluso se cultivan. Por incómodo que sea.1 4 J.D. se revela por una manera particular de hablar de los judíos. Estará de acuerdo conmigo. Fíjese la historia del “lobby judío”. cierto razonam iento. tan autorizado como si viniera a cumplir el papel de un profesional. pues. . É. en los Estados Unidos. en los países en guerra contra Israel. sus palabras. no hay que ser judío para sentirse autorizado a criticar lo que hay de insoportable en ciertos discur­ sos proisraelíes. Por las mismas razones. hasta el negacionism o que igualmente rápido podría usarlo com o pretexto para revestirse de buena conciencia. en otras también bajo una máscara respetable. ineluctable­ mente. o incluso criticar cierto discurso integrista o sionista sin por ello hundirse en el antisem itism o.dia peor que toda tragedia (quiero decir todavía “griega” en su figura). incluso inconsciente. Lo hace en ocasiones de manera grosera y sin disfraz. del testigo legítimo. no deberíamos contentam os con compartir opiniones”. También aquí. una lengua. no es menos cierto que. U n o puede perfectam ente oponerse a la política israelí y sostener la causa palestina. Esos dos males van a la par.

La m ism a exp re sió n n o significa o produce lo mismo según esté en la boca de un presid ente de la República o de un judío contando una historia judía. del Centro de Documentación Judía: “M i h ijo h a c e u n a tesis sobre Israel en la Sorbona. según el contex­ to. a mi juicio es posible criticar o lam entar. en qué situación y con qué estatus. Se enteró que usted se encontraba e n T e l A viv hace dos años y que había dado un ‘discurso’ que fue cubierto por la p ren sa israelí. judíos entre otros. pero. como . pueden a su vez reconocerse o desaprobarlos. a pesar de su v io le n cia originaria. le d ije . creo. A grandes rasgos. que no es posible dejar de descubrir. se esfuerzan por proteger aquello que. y sobre todo lo que desaprobaba de la política israelí. encontraría lo que buscaba en tal o cual te x to . incluidos los palestinos. interp retan c o m o los intereses o la justa memoria de una comunidad? Algunos. reu nion es de personas que con o sin mandato. expuse lo que pensaba de la situación y los desafíos políticos. El síntoma puede ser más o menos grave según los casos. en 1 a violencia). incluidos otros Estados de la región. considerar a esta fundación. en cie rto s casos. sin poder justificarse por d efin ició n . ante un público muy amplio y en el curso de una discusión. Una anécdota. aunque las condiciones de la fundación d el Estad o de Israel sigan siendo para mí una colmena de cuestiones dolorosas que n o podría expo ­ ner por teléfono (e incluso si se da por descontado que to d o E stad o se funda. creo. que toda fundación misma se funda. Cada vez hay que preguntarse “¿quién dice qué?”. Por lo tanto. Hace algún tiempo. las más de las veces. según la escena retórica o política. Tam bién. en Francia. ¡tal vez habría que ap licar el “principio de precaución” que se reserva hoy a los "anim ales” o a los prod uctos tóxicos! La importación de la expresión "lobby” (com o por otra parte la de politically correct de que hablamos) nunca me parece in ocen te y tran sp aren te. agregué. Que­ ría conseguirlo”. d en tro o fuera de d icha comu­ nidad. ¿porqué no reconocer que. e incluso por parte de alguien a quien no se querría considerar como antisemita. No di ninguna conferencia en T el Aviv.dad corriente y legítima. un te stim o n io de antisemitis­ mo. el uso precipitado y com­ pulsivo de la expresión “lobby”. Pero en la im portación. Dicho lo cual. Como no había huella legible de esa im provisación. en la sociedad civil. Lo hice con prudencia. alguien que n o co n o zco m e llama por teléfono. la acción de tales grupos. dije a mi interlocutora que si su h ijo se in te re sab a en lo que pienso de Israel. tengo mil razones para creer que más vale. cortêsmente. en el interior o el exterior de una in stitu c ió n . com o m ín im o . fuera de una breve introducción. y P°r interés del mayor número. hay algo así com o “lobbies” grupos de presión de todo tipo. con razón o sin ella. por ejemplo judíos. algunos ju díos pueden y deben en ocasiones inquietarse por las iniciativas de tales grupos sin que sean sospechosos de antisemitismo. pero c o n franqueza y firmemente. En la importación de ciertas lo cu cio n es idiomática s cuando son virtualmente peligrosas. al fin y al cab o.

en el seno del mismo “Estado” “soberano” y binacional. “Interpretations at war. . Después de algunas frases de ese tipo escuché que me decían. 1 ’allemand”. ser más fiel entonces que nunca a una herencia. Madrid. bueno. en particular en Jerusalén. que era un judío oriental ashkenazi. en mi infancia. con razón o sin ella. in­ clusive las de las grandes potencias. Con frecuencia lo dije públicamente. Por otra parte. siem1 5 Jacques Derrida. y Adieu à Eíimumuel Levinas. y protestan­ te (por la rama paterna). hace bastante tiempo. Ousia. a una exigencia de justicia que algunos. le juif. en una conferencia. ya me parecía”. 1989. inmigrante de Rumania. padecía por eso al punto de querer disimular su propia judeidad. °k. No tengo ninguna hostilidad particular ni de principio respecto del Estado de Israel. Melanges offertsà JacquesTaminiaux. hasta cierta solidaridad con los habitantes de esa región y con las víctimas históricas (judías y palestinas) de las atrocidades de este tiempo. Pero me inte­ resa conservar el derecho de criticar todas las políticas gubernamentales. sin duda usted lo sabe. Kant. más o menos: “Yo soy judío. en la época en que se hablaba de “territorios ocupados”. en el sen tido más amplio del término “Estado” (por lo menos respecto de lo que hoy queda de ese sentido amplio de la soberanía en general.1 5 etcétera. con un pueblo palestino liberado de toda opresión o de toda segre­ gación intolerables. Trotta. Pero me expliqué sobre esto en otra parte y no puedo encarar aquí esos temibles problemas. una entrevista telefónica). por ejemplo.: Al escucharlo. No sé qué infirió ella pero inmediatamente agregué. y trataban de “metecos” a los judíos orientales. a menudo reivindicaban una pertenencia a la Iglesia reformada. del otro lado del teléfono: “Ah. surgidas de la gran burguesía llamada “israelita”.en lo sucesivo irreversible.cit. se me ocurre que. cast. Bruselas. otra grave cuestión que debo hacer a un lado en el momento de referir brevemente. No creo ceder a ningún antisemitismo diciendo esto. cuyo texto fue publicado en varias lenguas. no en el fondo o de frente”. que asimila­ ban a una subcategoria de judíos. a condición de que se instalen relaciones de buena v e c in d a d ya sea con un Estado palestino dotado de todos sus derechos. Ellos mismos se consideraban como judíos “israelitas” (o “nobles” ). desde antes y después de la fundación del Estado de Israel. esta vez. en una entrevista. y hasta m e atrevo. 1998]. como lo escribí en otra parte. Y a menudo tuve la sensación de que mi padre. o. no vacilan en considerar como esencialmente judía. R. decían acerca de los emigrados recientes de Europa oriental: “Están los judíos y los metecos” . pero casi siempre juzgué severamente la política de los gobiernos israelíes respecto de los palestinos.: Adiós a Emmanuel Levinas. puedo experimentar una profunda compasión. É. iTrad. algunas personas de mi familia materna. en: Phénoménologie et Múique.

Gaullistas y antipetainistas de la p rim era h o ra . recurrirán al v o cab u lario d el odio del . cual­ quiera que se odie comienza a parecerse a un judío. Paris. el odio de sí judío fue exacerbado. por la pintura y el arte en general. En consecuencia. se dice. R.: El odio de sí. m arca de in fa m ia . C o m o siem pre. y para eso en formalizar. 16 Ese asim ilacionismo iba parejo con la p reo cu p ación de d e c ir to d a la verdad sobre la Shoah. todos fueron resistentes (activos o pasivos) y por tan to muy v ig ila n te s fre n te al peligro de deportación. y sin duda gra­ cias a ella . si nada es más ju dío que e l o d io de sí. cit. todos los m iem b ro s d e m i fam ilia ha­ bían escapado. que la religión c a tó lic a supo a lim e n ta r durante siglos. Pero al m ism o tiem p o. Arenas Libros. Rider.4E1 término de “odio de sí judío" fue inventado por Theodor Lessing en un ensayo p u b li c a d o en 1930: Der Jüdische Selbsthass. Si me permite que lo recuerde una vez m ás. . 17 Véanse sobre todo Shibboleth .com o te rm in é p o r c o m p re n d e r de qué extraña judeidad yo era la heredera. yo recib í el b au tism o .1 7 con todos sus desafíos políticos. se negaron a llevar la estrella am arilla. Corremos el riesgo de asistir. que los judíos debían ab solu tam en te asim ilarse y d ejar de ser judíos. no esa asimilación que tanto deseó para mí.u n v erd ad ero bautismoy fui educada en la verdadera religión cató lica. a disputas entre judíos que. D. pero las más de las veces es un judío el que lo dice. cast. le d eb o. esa lógica y esa re tó rica ejem plarista.pre afirmo que “era una desgracia ser ju d ío ” y que.: Shibboleth Madrid. 2002]. sobre el fondo de tragedia de la Shoah. la ló g ica ejemplarista conduce estos dichos al abismo. ]. En cu an to a mi pad re. porque el o d io al ju d io era eterno. En mi infancia me hablaban in c e s a n te m e n te de las cámaras de gas y los horrores del nazismo. Modemité viennoise et crise de l’identi^’ ob. y Le monolinguisme de l'autre. sino un verdadero gu sto p o r Ita lia . porque el exterminio siempre podía volver a empezar. con una excepción. El mismo había term in ad o por pensar. interminable. sob re todo des ­ pues de la Shoah. G alilée. más “e je m p la rm e n te ” ju d ío . tras la gu erra.y por tanto al psicoanálisis. Véase Jacques L. yo no debía “casarme con un judío". nunca m ás ser ju d ío .pour Paul Celan. Más valía no ser ju d ío . nada más judío. sob re to d o . Fue a través de su en trad a e n e l psicoanálisis como pudo luego responder a mis cuantiosas in te rro g a cio n e s. 1992 [Trad. para alim entar sus peleas. É. ob. Muy tem prano ap re n d í to d o s los detalles del exterm inio del que. A quí encontram os ei famoso “odio de sí ju d ío ”. cit. cu an d o m i p ad re e ra a te o y m i madre sólidamente anticlerical. C om o no se sentían tanto ju díos c o m o re p u b lic a n o s y asimilados. e n todas p artes m e encarnice en acechar. y esa figuralidad arrasa con todo. y recurrieron a falsos certificados de bautismo.: Me temo que el antisemitismo venidero n o sea de este ord en .

x e n ó fo b o s. fue completada en 1972 por un texto nuevo. una raza o una religión determinada” (artículo 24). pero n o estoy e n c o n tra a priori. 20Edouard D rum ont (1 8 4 4 -1 9 1 7 ). el m o tiv o n o será una in c ita c ió n al od io racial. es la publi­ cación de e scrito s actuales a b ie rta m e n te an tisem itas o racistas. que servirá de biblia a todos los autores de la extrem a derecha antisemita de la posguerra. S i los texto s antiguos son publicados ta l cu a l o acom p añ ad o s de com en tario s a su vez antisem itas. en 1886. A esto se añaden la difamación (artículo 3 2 ) y la injuria (artículo 3 3 ) para con las Cismas personas. m isóginos. con trariam en te a lo que ocurre e n los E sta­ dos U n id o s. ¿Vamos a expurgarlos en nom bre de una cen su ra re tro a c tiv a y “p o lític a m e n te c o rre c ta ”. H a ce poco. E sth er Benbassa. siquiera en forma de d o cu m e n to s acom pañados de co m en tario s eruditos. que rige en Francia la libertad de expresión. .otro.21 a la q u e los ed ito res y autores están obligados a som eterse. titular de la cátedra de historia del judaism o m oderno en la E scu ela P ráctica de A ltos Estudios. En especial se lee: "Se considera como un delito la provocación a la discriminación. los escritos de L éo n Bloy.22 com o pudieron tem erlo 18Jefe del Shas. c o n un c o m e n ta rio c rític o . fue acusada por u n periodista de sostener. 22 Sobre la cuestión de lo “políticam ente correcto”. Y ad em ás. las posiciones de Renau d C am us y el rabin o integrista O vadia Yossef. odio o a la violencia para con una persona o un grupo de personas en virtud de su origen o Pertenencia o n o pertenencia a una etnia. Ovadia Yossef declaró que las víctimas de la Shoah. e n el cu erp o lite ra rio fran cés. en Francia. P ero es e v id e n te que. P ien so sobre todo e n e l D iario de A n d ré G id e . N o ob stan te.18 E lla había suscitado las cuestiones que evocam os aquí. quien se entregó a un ataque salvaje. aunque com prend o que un ed ito r pueda preferir abs­ tenerse. e n ese caso. lo que sí es reprim ido. hay tod a suerte de texto s antiguos que. 19 Esther Benbassa y M aurice Szafran. en realidad eran la reencarnación de “malos judíos”. E n to d o caso . en Liberation del 11 y 16 de septiembre de 2000. cabe im a g in a r c o m o posible una re e d ic ió n de L a Francia judía de Edouard D rum ont20 o d e los panfletos an tisem itas de L ouis-Ferdinan d C é lin e . procurando así una inmensa felicidad a los verdaderos antisem itas. y e n m u ch os otros textos más. ashkenazis en su mayoría. h o m ófo bo s. e n un co n te x to p re ciso . 2 1 La ley de 1881. sin ser a b ie rta o e x c lu siv a m e n te an tisem itas. están salpicados de pasajes antisem itas. caen bajo el peso de la ley. si se tra ta de un a ed ició n crítica. E sto n o se h a h e c h o . e n e l de los h erm an os G o n c o u rt. Periodista y libelista francés. por la ley de 1972. C o m o usted sabe. racistas. como sefaradí. de La France juive. remítase al capítulo 2 de la presente obra: Eolíticas de la diferencia”. está prohibido difundir textos antisem itas o racistas. o escritos antiguos de c a rá c te r a b ie rta m e n te a n tise m ita o racista. c o n ju sta razón. e tcé te ra . líder del antisem itism o más violento de fines del siglo XIX y autor. una nación.19 Sus posiciones eran discutibles — y yo n o las com parto— pero n o fueron discutidas por e l perio d ista. partido étnico religioso israelí. e l juez n o c o n d e n a rá ya que.

precisamente. queda por h acer por e l lado del psicoanálisis. no eso exactam en te. por tanto es responsable. en ocasiones hasta la introspección crítica para hacer pasar su antisemitismo. incierto. ¿qué es un síntoma? ¿Puede juzgarse un síntoma? ¿Hacerlo comparecer ante la ley? Usted sabe que se pueden descubrir huellas de antisem itism o en 23 Encaramos la cuestión de la pertinencia de los conceptos freudianos en el capítulo 9 de este libro: "Elogio del psicoanálisis". J.: Una vez más. la manifestación pública del racismo y el antisemitismo está si no prohibida. utilizan la nega. D. ¿pueden ser publicados a costa del autor. sin la mediación y por lo tanto el acuerdo de un editor? É. En Francia. la irrisión. que no entra en el terreno ni de la ley ni de la responsabilidad consciente. pero no por eso dejan de caer b ajo el peso de la ley de 1972.: Por supuesto que no. oculto. imprevisible. cada manifesta­ ción de antisemitismo. de racismo. etcétera. États d’dmc de la jM^chanafys1 ’1 ob. Véase también Jacques Derrida.: ¿Usted cree que habría que autorizarlos? É.algunos defensores de Renaud Camus? Por cierto que no. cit.23 Digo posibilidad y dejaré “conceptos” entre com illas porque un trabajo tan peligroso. por otra parte. de crueldad en general. se tiene el derecho de castigarlo. lo dice libremente. lo repito.: Cuando apelan al “odio racial”. desvia­ do.: Nada lo prohíbe. es un síntomaPero. quería manifestar otra cosa. J D. Ante declaraciones explícitas y violentas de antisem itism o. en un espacio retórico o literario cuyo estatus perm anece incierto. hoy nos enfrentamos a otra cosa: a la manifestación de un antisemitismo inconsciente. Ni siquiera han sido rozados por “conceptos” freudianos. deberíamos tomar debida nota (para trabajar siempre en eso) de este hecho masivo: el derecho en general. J. Y que. R. la voluntad explícita de hacerlo: sabe lo que quiere decir. . Esgrimir una amena. R. prevé y desea sus posibles consecuen ­ cias. D. P ero algunos afirmarán que no quiso decir eso. za semejante equivale a ocultar el problema con el que hoy nos enfrentarnos' los autores antisemitas actuales. el d e re ch o penal y la criminología en particular no han integrado todavía la sim ple posibilidad de algo así como el psicoanálisis. por lo menos reprimida por ley como un delito que justifica persecuciones penales. que en verdad. ción. en dirección a la propia axiomática del derecho europeo. Pero. se supone que su autor tiene la intención consciente. los que publican aqu í y ahora.

la m oral y la p o lítica. A p artir de ese in co n d icio n al yo in ten to pensar el pensa­ 19<)j Sigmund Freud. la m icro in fo rm ática o el teléfono portátil). Alianza. com o un predicado. Y es la señal de que esas tareas siguen siendo. Más acá o más allá de las “tesis”.‘ . 19851- . e n to n c e s hay que volver a pensar a la vez en las herencias y “retomar todo desde c e ro ”. CEuvres competes. y bien. S in duda volveremos sobre esto.^ Cree y no cree en un progreso. Corren el gran riesgo de asem ejarse un día a producciones humanas tan “prehistóric a s" como hachas de piedra tallad a (c o n las que por otra parte se podían hacer cosas sorprendentes. [Trad. el por-venir no se deja reducir.245-333. E n derecho.: El malestar en la cultura. la telecirujía. no pueden ser erradicados). En la medida en que no se haya delim itado rigurosamente .y equívoco. •PP. tan to por el lado del psicoanálisis como por el del derecho. no hay que buscarle “tesis” n i respuestas ya hechas. El mismo tiene algu­ nas dificultades para extraer lógicam ente consecuencias éticas o políticas por lo que respecta a lo que llam a la cultura o la civilización. por ejemplo. v ien e a im ponerse a nosotros de m anera incondicional. xviu. Malaise dans la culture (1 9 0 0 ). En este caso. Freud con sid era indesarraigables las pulsiones de muerte y de destrucción. A unque uno se autorizara a considerarlo culpable (desde el punto de vista m oral o p o lítico ). el de acto o de pasaje al acto). PUF. viene sobre nosotros.discursos donde los judíos ni siquiera son nombrados. ¿se tiene el derec o e juzgar el síntoma? ¿Cómo referir un síntoma a un sujeto. correlativam ente.ese concepto de síntoma (y. Yo lo v eo com o un hom bre de las Lucez que no lograría creer en las Luces. Este es el pri­ mer aco n tecim ien to . hasta del otro en sí. Tal vez no pueda ser de o tro m odo. a un sujeto del derecho? É. las únicas armas son la crítica y la vigilancia. los axiomas del dere­ cho penal seguirán siendo groseros y primitivos. ]. “históricas”. ¿se tendría el derecho de perseguir ante la ley a alguien que solo presenta “síntom as” de racismo? Lo dudo. cualesquiera que sean por otra parte su refin am ien to aparente y su sofisticación “técnica". Pero si uno no quiere abandonarse p asiv am en te a esta confusión (por ejemplo so pretexto de que esta agresividad y este odio del otro. S i a eso se llam a “deconstruir”. el hay que” de tales tareas y tal porv enir n o se anu ncia solam ente. d. H ay un punto en que la cuestión de la culpabilidad desborda el espacio jurídico. pero que n o soportan la com paración con. Entonces. cast. A quí.R. la “crueldad” o riginaria del “sadismo” o el “masoquismo”. no es posible condenar a un sujeto aquejado de tal síntoma. Madrid. en un sentido de esta palabra que Jebe ser su jeto a la m ism a reelaboració n . París. Su discurso al respecto siempre me pareció inestable . cómo atribuirlo.n o es cosa de y a. a je n o a las proposiciones o posiciones.

por ejem plo perform ativo (m e e x p lico sobre esto en otra parte). 25 En varios lugares. pero también en virtud de los efectos perversos que tal medida siempre corre el riesgo de producir. no tengo una tesis para proponer.miento. a m i m o d o de ver. de alguien que asume una gran pose sin haber abierto los ojos sobre la propia trad ición que reivindica y los códigos que lo programan desde h a ce ta n to tiem p o . a todos los tics ta n c o n o cid o s del anti­ semitismo común o de la xenofobia “v ieja Francia”. 3 6 de 2: “Políticas de la diferencia". el m onarca o el pueblo. por ejemplo. acaso ingenua: m odestam ente. y hablando con propiedad. Pero sobre todo -y a que el libro y el autor. o incluso vuelan en ayuda de un libro o u n au to r que visible­ mente no leyeron. de lo q u e d ebería venir y queda por pensar y hacer. de la c o n d icio n a lid a d . hacer frente públicam ente a esa m area n o es proh ibir una publicación. hay que luchar c o n tra aqu ello cuyo signo inquietante es ese mal libro. la experiencia de la condición. G a lilée.p o r in e sta b le y difícil de determinar que sea. pensar y/o h acer. y el an á lisis d e b e ría partir de ahí). Dios. 2001. Por ejemplo. a p u n ta n d o bien . hasta “s o c io ló g ic a ”. demostrando. escribiendo. consúltese nuevamente la nota 14 p. o sea. protestando. m e gu staría poder hacer el análisis crítico y deconstructivo de lo que “no v a”. pudo motivar la ley Gayssot. en tales casos. así como de todo poder. habría que preguntarse qué pasa en nuestro espacio pú blico cu an d o u n e d ito r y cierta cantidad de “intelectuales” cierran los ojos sobre esas frases ta n espantosas como grotescas.entre lo condicional y un in c o n d ic io n a l que querría dis­ tinguir de la soberanía de cualquier sujeto. París. Por cierto. argumentando. la incultura profunda y la necedad social. Dicho lo cual. pero para explicarme necesitaría tiem po. n u e s tro capitu ‘ . como un juguete. hasta europeo). no supieron.ü Por lo tanto. Tan solo una creencia. (M1-) “ Sobre el caso Renaud Camus. eso que “no va” y nu nca va b ie n es c ie rta relación entre la justicia y el derecho. en el caso de que hablamos26 (caso m e n o r e n s í m ism o pero grave en la medida en que revela cierto estado de la cu ltu ra y e l esp acio públi­ co francés. hay que h acer tod o lo p o sib le para oponerse a él públicamente y para justificar nuestra op osición : h a b la n d o . pero la prohibición de una pu blicación m e p arece injustificable' Por principio. una distinción. la exposición a un lím ite . no pudieron o no quisieron le e r (c u a tro posibili­ dades a menudo indiscernibles. Comprendo aquello que. en tal o cual situ a ció n . la ex ­ posición de un límite. sobre todo en un m o m e n to e n que la trans­ formación técnica del espacio público la torna más in o p e ra n te que nunca. la a n tig u a lla literaria tam­ bién. analizando. el p rín cip e. y sobre todo en L'unwersité sans condition. e n la cu a l tampoco creo demasiado. no merecen tanta atención vigilante com o la “acogida” que se les h a c e .. Pero ¿apuntando a qué? Bueno.

R . en c o n c ie n c ia . cu and o un autor firm a un c o n ­ trato. “librem en te”. la e x iste n cia de la ley. E n o tras palabras. en e l d o m in io p e n a l. donde el escritor arriesga su vida o la prisión cuando rechaza som eterse a lo arbitrario. e tc . mi ju ic io . más allá de ese com bate que. ya que obliga al autor. que co n o cía la historia. a lim itar la m a­ n ifestació n de sus sín to m as.. e n la m ism a m edida en que re­ suelve e l p ro b le m a q u e usted p la n te a .: Yo m ás b ie n ten d ría una te n d e n cia a rechazar la in tro d u cció n de la d i­ m ensión d el in c o n s c ie n te e n e l d iscurso ju ríd ico . de la literatu ra. y su o bed iencia com o lím ite im puesto al goce. H ace v e in te años que reflexiono sobre esa relación en tre el d erecho y la escritura. e n el autoanálisis. C re o que el personaje es astu to y calculad or pero ta m b ié n . Por lo m en os el de su in co n scien te social. es el au tor q u ien debe som eterse a la ley para e v ita r que e l e d ito r (n o sien d o el au to r o tra cosa que su “c ó m p lic e ” ) sea perseguido a n te los tribu n ales. to d o está por reinventar. la h isto ria de su país. lo que puso e n e l m ercado. y. es lo co n trario de un código de la censura. con sid ero necesario. n o te n e r que re tirarla p o sterio rm e n te de la v en ta. Por con si- . c o n s c ie n te o in c o n sc ie n te m e n te an tisem ita. ni de atacar la m em o­ ria de los m uertos o la vida privada de los vivos. E n e fe cto . digamos. E n mi trab ajo de historiadora. en nom bre de una historia piadosa y para obedecer exh ortacio nes abusivas. Este lím ite im puesto por la ley nada tien e que ver co n una censura cu al­ quiera ta l y c o m o existe en los regím enes d ictato riales o integristas. para d ecirlo rápid am ente.Y por añadidura. E n p rin cip io . lo m enos que puedo d ecir es que n o estoy seguro. d e fa c to se co m p ro m ete a respetar la ley de 1972. perm ite no tener que prohibir una p u b lic a c ió n . y que por lo tanto qu ería decir. Y e n el caso que nos ocupa. n o se juzga a alguien sin o sob re sus a cto s. Y sin em bargo era im pensable que dejara en el tintero acon tecim ientos im portantes. crim ino lo g ía y p sico an álisis. fuera de tod o recurso ju ríd ico. p o co e je rc ita d o . del antisem itism o. com o se dice. Seguim os navegan do e n las mismas aguas: d e re ch o p en al. P or o tra p arte. inge­ nuo. T ratán d o ­ se de la ley d e 1 9 7 2 . es rem itid o al discurso p siqu iátrico. del antisem itism o en la literatu ra francesa. si un c rim in a l n o tien e ninguna c o n c ie n c ia de su a c to . A. lo que h a cía . com o casi siem pre ocu rre. no estaría dispuesto a “con d en ar” a R en au d C am us (cuya p erso n a y obra confieso que m e in teresan p o c o ) salvo que estu viera seguro de que sabía. m e p arece satisfacto ria. que com prend ía su propia heren cia. desde e l m o m e n to que se trata de una expresión pública y e scrita . el e d ito r ten d ría que haber im puesto al au tor que honrase su firma. yo misma me en fren té a la necesidad de interiorizar la ley. Sin em bargo. É. porque trataba acerca d e l período con tem p o rán eo y no Podía hablarse ni de difamar. ni de injuriar a cualquiera. etcétera. Pero to d a v ía h ab ría que poder descubrir las huellas de un an tisem itism o y un racism o en u n ciad o s e n esa form a d enegativa.

ob. tanto com o hoy lo está por las “nuevas tecnolo­ gías” de la com unicación y la reproducción (p o r o tra parte. con de la noche. p recisam en te. La médecine. n o logram os delimitar: ¿qué es un síntoma? Y ¿cuáles son las fronteras del esp acio público? La literatu­ ra. stricto sensu. Francis Ponge. Schibboleth . el c o n ce p to de espacio público se ve transformado. el que con stitu y e la fuerza del Viaje al fin que se cuenta: una historia que no es una ficc ió n pero que es narrada com o tal. cit. tuve que buscar las palabras justas y d esp legar una narración suficie n ­ temente rica para restituir las infamias. D. Por lo ta n to . 2000. ni mentir.pour Paul Celan. Ulysse gramophone. Belin. París. h ay que en co n trar un equi­ librio.: síntomas”.guienre. Paul C e la n . en toda pureza. 1987. sujeta a una m u ltiplicidad de interp retacio n es y lectu­ ras posibles. ni rebajar ni idealizar. Siffnéponfii París. Usted dice: obligar al autor a “poner un lím ite e n la m an ifestación de sus ]. Je a n G e n e t. París. Seuil. James Joyce. cit. no existía antes de ella). Tchou. e|i: Le poete que je cherche à être. Philippe Sollers. París. m e p arece que. En el mismo orden de ideas. Galilée. tanto más débil literariam ente. y la literatu ra de que h ab lo . si algo semejante existe. Mea Culpa (1936). si la hay. 19981- . “Com m ent nommer". "H C pour la vie. N o sé h asta d ón d e la seguiría. Porque aquí tropezamos con la cuestión que.30 Entonces no es más que el portavoz pu lsion al y delirante de un estilo taumatúrgico reducido a la retórica de una ideología simplista. 1. ¿no es lo que desplaza el estatus mismo de tales con cep to s. la abyección o las vidas cotidianas de los actores de la h isto ria: ni destruir.: Viaje al fin de la noche. Edhasa. co m o las “bellas artes”. Usted. París. Bataille. le délire et la mort’’. ni “decirlo todo”. cerrada y en todo caso contraria a lo que a mi ju ic io es la e se n cia de la literatura: una textualidad polisémica. H élène C ixous y M ic h e l D eguy. 27Es lo que intenté mostrar a propósito de Céline. cast. c ’est à dire”. Barcelona. Así. c it. París. Véanse tam bién "U n hégélianisme sans reserve”. en su exposición pública. so­ bre todo de Artaud. que es un gran le cto r de la literatu ra contem poránea. el heroísm o. t. las pasiones. y el único medio de lograrlo es dar un estatu s n arrativ o a la historia los medios de la escritura novelesca. ob. en: L'écriture et la différence. Deux mots pour Joyce.. (Trad. Galilée. L'école des codees (1938). e n sus panfletos. 2y Sobre todo.28 lo mostró. en Romans. ob. en: Les psychanalystes parlent de la mort. tiendo a pensar que cu a n to más antisemita es un texto. contrariamente a lo que a veces oigo. Véase al respecto: “C éline e t Semmelweis. en: Hélène CixotóC roisées d’une oeuvre. 1981. la imprenta fue una de esas “nuevas tecnologías”.. 1979.27 S in duda porque tiende a replegarse sobre sí mismo y a volverse la expresión de una id eo lo gía sim plista. Bagatelles pour un massacre (1 9 3 7 ). G a llin '^ ’ Bibliothéque de la Pléiade. Les beaux draps (1941). 1990. 1988. Voyage au bout de la nuit (1 9 3 2 ). La dissemination. y los a fe cta de una irreductible novedad histórica? A llí donde hay literatura. 28Jacques Derrida. K Louis-Ferdinand Céline.2 9 Céline disuelve la potencia de su estilo.

de acuerdo al estatus m ism o de la literatura tal y com o es definida en Europa. tiende a legitim arse a sí mismo. es a n tiin stitu cio n a l. " V éanse. en tre la d em ocracia. en. por lo menos en cu anto obra literaria. un lazo de sistem a tam bién. legítim am ente o no. por un lado. Routledge. en la historia del O ccid en te. pretende no com parecer. que no es una cosa sino una dirección. L a in v e n ció n de la literatura es como si h ic ie ra cam biar el terreno de la responsabilidad. por el otro. Esta reivind icación es el propio acto literano.) . por ejem plo.i double séan ce”. S in duda hay una sin cro n ía. N o responde a ningún d erech o positivo. cierta manera de dirigirse. desde que hay literatu ra. Pretende engendrar sus propias norm as. Al producir así el derecho. por lo que respecta a lo esen cial de sus actos (la escritura pública. Acts o f Literature. Pero esta d efin ició n -d e donde proviene la extrem a dificultad de la cosa (de la que debato o c o n la que me d ebato desde hace m u ch o tie m p o )-” no determ ina una esencia (un ser-literario de la lite ra ­ tura. o más b ien esta apertura in term in ab le a la histo ricid ad de lo político. de no d ecirlo to d o ).f u n ­ cional.). entre muchos otros lugares. “L. precisam ente em ­ pleando. i>. casi salv aje e incon d icional. Paradoja: esa em an cipación la h a ce parecerse a una in s ti­ tución que. Esta in fin i­ tud. entrevista co n D erek A ttridge. hasta im pone su autorización. en : La Dissemination. en espíritu y lite ra lm e n te . no responde a n te ninguna otra institución. in v en tán d o le un nu evo elem en to .¿C om o responder acerca de la literatura. 1992. N o reco n oce de an tem a­ no ninguna com petencia o supuesta com petencia ju rídica estatutaria. su derecho. reivind iquen su pertenen cia . revelando acaso su infinitud. cuando n o los aparatos y modalidades de la p u b licació n ). (. siempre la asocio a c ie rto c o n ce p to de la dem ocracia venidera. °b. D e donde proviene la dificultad de tratar los enunciados según.a algo así com o “la literatu ra”. A clarem o s más: se debería poder publicarlo todo (n o hay literatu ra p rivada). Esta m u tació n ética y p olítica debería agravar la responsabilidad de la es­ critura m ás que ^responsabilizar al escritor. m an ifestarlo todo en el espacio público. una literaridad) sino una función sujeta a in terp retacio n es y c o n v en cio ­ nes (históricas. ante ninguna ley existen te. violando (y se trata de un goce que exige su d erecho. En principio. L o cual no sig n ifica la irresponsabilidad. hasta el abuso deliberado. el d erech o principista de decirlo todo en el espacio p ú blico. su ú n ico lugar de origen. eticojurídicas. E n prin cip io . y la posibilidad de la literatu ra. se debería te n e r el d erech o de c ix irlo todo (o el d erech o. Londres.. su legalidad) la m odalidad del como si. p rag m ática. c it. Jacques Derrida. o “This Strange Institution Calk'd Literature". e tc . se le re c o n o ce una licen cia absoluta. sino más b ien una m u tación en el con ce p to de responsabilidad. esa institución. en principio. acerca de esa nueva institución que se llam a la literatura? U n ic a en su gen ero. acerca de la responsabilidad en literatura. tam b ién .

¿Siempre se hace “mala literatura” con “malos sentim ientos”? N o estoy tan seguro como usted. Hay que juzgar sobre el espécimen, sobre la obra. Y sin vacilar jamás, en la experiencia del pensamiento, delante del abism o del bien y del mal, hasta delante del más allá del bien y del mal (que acaso sea el úniC o “país" de la literatura). Por supuesto, inversamente, no basta, com o en ocasiones algunos tienden a pensarlo, con confiarse a los “malos sentim ientos” y jugar sin costos a la transgresión, el anticonformismo, el conform ism o del anticonformismo (viceversa), el mal, lo diabólico, etc., por ser interesante y ac­ ceder a la “literatura”. En virtud de su lugar público, de su publicidad esencial, la literatura siempre es acechada por la gesticulación m ed iática. Lo que es cierto del político también lo es del escritor. Más que nunca. Por cierto, ambos nos inquietamos, nos indignamos ante tal o cual publicación. A resguardo de un “como si” cubierto por alguna ética de la literatura, hasta por un derecho indiscutible a la literatura, tal publicación está autorizada a propa­

gar un lenguaje cuyas premisas y consecuencias más probables conocem os, que a nuestra manera de ver son las peores. Inculta o no, tal “literatura” inculca y halaga, responde a una ideología que consideramos nefasta y combatimos, por ejemplo el
racismo o el antisemitismo. Pero también aquí, más vale, creo, no prohibir. Más vale replicar (en ocasiones con el desdén merecido, con el silencio, eso depende del contexto y el peligro real) o contraatacar, analizar, discutir, evaluar, criticar, ironizar.

De hecho, es cierto, la literatura siempre estuvo som etida a cierta censura.
Las modalidades de esta censura son de una extraordinaria variedad: heteracensura, autocensura, a las órdenes de la Iglesia, del Estado, de la sociedad civil, del mercado, del mercado mediático, es decir, de la “sociedad civil”, etcétera. Tales modalidades evolucionan perm anentemente, en el fondo son indelimitables. Esto es un hecho. Pero en principio, también, no debería haber ninguna censura para los textos que se manifiestan bajo el nom bre de ficción literaria. Solo en el “momento” en que un enunciado se presenta co n un status diferente del de la literatura se puede encarar juzgarlo, prohibirlo o sancionar­ lo. Ese momento siempre es difícil de “captar”.
É. R.: En el caso que nos ocupa, el autor y sus defensores reivindicaron ese

derecho de decirlo todo porque se trataba de un género literario particular: el diario íntimo. Pero el diario íntimo no es exactamente una ficció n literaria, ya que las personas de quienes se habla y a quienes se hace hablar no son personajes sino personas reales, y por lo tanto sujetos de derecho que pueden reivindicar un derecho -por ejemplo a la protección de su vida privada- o que pueden denunciar propósitos racistas, antisemitas, difamatorios, etcétera.
j. D.:

Sí, pero ¿qué es un diario íntimo, cuando se lo publica? Y ¿en qué

m om en­ lite r a r io ?

to, en qué condiciones un diario íntimo forma parte de un cuerpo

¿Basta con que esté firmado por alguien a quien algunos reconozcan el estatus de escritor? El equívoco se agrava cuando ese diario íntimo pretende exceder la ficció n y llega a designar a personas reales, a evaluar acontecimientos socia­ les o políticos, hasta a proponer medidas autoritarias (por ejemplo otra dosifi­ cación “étnica” en la composición de un equipo de periodistas que trabajan para una cadena de radio pública y nacional). Por tanto, la gran cuestión sigue siendo la de la responsabilidad. En princi­ pio, naturalm ente, un autor de ficción o un poeta es responsable ante la ley porque firma un contrato con el editor y se compromete a respetar cierta can­ tidad de reglas. Es responsable, como el editor, del hecho de publicar, pero no lo es, no de la misma manera, en todo caso, de lo que publica, del contenido literario, ficcion al, novelesco o poético (si por lo menos puede decidirse acerca de esa ficcionalidad literaria o dejar sin resolver ia relación entre la literatura y su otro). E n un universo ficcional, un narrador, el personaje de una novela o de una obra teatral, puede decir cualquier cosa. La responsabilidad civil del autor-ciudadano es entonces exonerada. N o bien hay “literatura” (si la hay, y que sea pura), el "yo” que toma la palabra perm anece, desde el punto de vista del derecho, en posición del "yo” ficticio. N o com prom ete al autor o al firmante real, como sujeto del derecho. El autor puede hacerle decir o dejarlo decir cua lquier cosa, sin caer, en princi­ pio, bajo el peso de la ley. Cuando yo sugiero que ese derecho de decirlo todo públicam ente supone un lazo esencial entre el principio democrático y el lite­ rario, no quiero reducir uno al otro. El sujeto del derecho, el autor como ciuda­ dano, n o es una sim ple ficció n novelesca. La democracia no es un fenómeno literario, ni solam ente una “República de las Letras”. Pero, a pesar de su rigu­ rosa d istinción, los dos fenómenos llegan a determinar, cada uno por su lado, cada uno a su manera, según modalidades originales, posibilidades comunes: 1 - por un lado, una historicidad abierta. La literatura es histórica de punta apunta, tien e actos, lugares de nacim iento, tradiciones, herencias; y la demo­ cracia es el único “régimen" que, acogiendo por principio su autocrítica y reco­ nociendo su perfectibilidad indefinida, se define prometiéndose por y en su historicidad, por y según su propio por-venir; 2 - por el otro, siempre de manera histórica, la legitimación performativa de una ficción , la legitimación como ficción, la institución de un Estado de dere­ cho, y por ejem plo del derecho de decirlo todo públicamente, depende de un poder de ficción, y de un crédito concedido a cierta ficcionalidad. Montaigne y Pascal supieron pensar y enunciar ese lazo profundo entre el derecho y la ficción .’* ’

’-V éa se lacques Derrida. Fow de b». Färb. G >l>!ee. !*>4.

i

R.: Usted evocó ese problema en 1 9 9 3 e n

P asion es: “L a lite ratu ra -escribe

es una invención moderna, se in scrib e e n c o n v e n c io n e s e in stitu cio n e s que para no considerar más que ese rasgo, le g a ra n tiz a n e n p rin c ip io el derecho de

decirlo todo. La literatura ata así su d estin o a c ie r ta n o -c e n s u r a , a l esp acio de la
libertad democrática (libertad de prensa, de o p in ió n , e t c é t e r a ) . N o hay demo­ cracia sin literatura, no hay literatura sin d e m o c r a c ia ”.33 D e paso, subrayo que esa proposición también es cierta para e l p s ic o a n á lis is .34

j. D.: Si una obra literaria pertenece siem p re, c o m o ta l, a l e sp a c io público, la frontera entre la literatura y la n o -lite ra tu ra sig u e s ie n d o p o r natu raleza ines­ table. Un mismo enunciado, en un c o n te x to , p u ed e ser in s c rip to en nombre de la literatura y, en otro, en nom bre de la n o -lite r a tu r a . U n a n á lisis interno no permite decir si tal enunciado, por e je m p lo de tip o a n tis e m ita , p erten ece a la literatura, dejando entonces a su “au to r” fu era d el a lc a n c e d e la ley, o al perio­ dismo ideológico, a la retórica p o lítica , a la p u b licid a d e le c to r a l, e tc ., cayendo así bajo el peso de las leyes francesas e n vigor. Hay que analizar cada vez el co n texto definido por la ley y, de hecho, a una instan­ cia jurídica le corresponde pronunciarse, en últim o lugar: esto es una obra literaria y esto no lo es. Ahora bien, en su cuerpo y e n sus norm as, el d ere ch o actu al parece más incompetente que nunca para tratar acerca de estas cu estion es (y yo considero que, al respecto, siempre fue incom petente, por d efin ició n ; h a b lo d el d erecho, no del jurista). Entre otras razones, esto tien e que v er c o n n u ev o s pod eres técnicos y tecnocapitalistas: todos los enunciados están afectados p or la e x te n sió n y la diferen­ ciación acelerada de los lugares, pero tam b ién de las in stan cias d e producción y difusión. ¿Quién va a decidir si tal enunciado e n la W e b es una obra literaria o un panfleto? A los legisladores les costará-cada vez más trab ajo d ecidir acerca de lo que es una ficción literaria, un panfleto m ortífero o un a rtefacto m órbido. M áxim e cuan­ do, en lo sucesivo, muchos manuscritos rechazados p o r los ed itores serán publica­ dos en Internet. Ú nicam ente análisis muy finos, y siem p re d iscu tibles, permitirán una reelaboración de todo el cam po del esp acio p ú b lico d e la e d ic ió n y el derecho. La literatura es una in v en ció n muy jo v e n q u e in m e d ia ta m e n te , por sí mis­ ma, fue amenazada de m uerte. S e p iensa, p ie n sa su p ro p ia p o sib ilid ad , repite su nacim iento desde su fin, desde una fin itu d q u e n o e stá d e la n te de ella sino en ella, como su recurso y su esp ectro e se n cia l. S in dud a, B la n c h o t es q uien, cerca de nosotros, dio el mayor rigor ta n to al p e n s a m ie n to c o m o a la posibili­ dad de esa experiencia inaudita.35
3 1Jacques Derrida, Passions, París, G aiilée, 1993, pp. 6 4 -6 5 . V éase tam b ién : Pass ions A’ ^ littérature. Avec Jacques Denida, bajo la dirección de M ich el Lisse, Paris, G a iilé e , 1996. MVéase Elisabeth Roudinesco, Genealogies, ob. cir., y nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis • 1 5 Véase Jacques Derrida, “Demeure. Fiction et témoignage”, en : Passions de ki littérature. Jacques Denida, Paris, Galilee, 1996. Retomado en Demeure. Maurice Blanchot, Paris, G alilee,

É . R-: P a ra v o lv e r a ese d erech o de decirlo todo — in clu siv e p u b licar h o y o m añ ana te x to s a n tise m ita s — , ten g o la sen sació n de que m ie n tra s la e x tre m a d ere ch a organizada te n ía un peso sobre la vid a p o lític a resu ltab a im p o sib le, sobre to d o en c ie rto s m ed io s “in te le c tu a le s”, dar libre curso al v ie jo y c o n o c id o a n tise m i­ tismo fr a n c é s a n te r io r al nazism o. E l riesgo de ser asim ilad o a esa e x tre m a derecha e ra e n to n c e s dem asiado grand e. U n p artid o “d is tin to de los o tro s" se hacía c a rg o , d e alg ú n m o d o , d el o d io c o n s c ie n te e in c o n s c ie n te de tod a una sociedad c o n t r a los ju d ío s. P ero las cosas c a m b ia ro n h o y , y e n a d e la n te d e b e ­ mos e sta r a le r ta s a las form as solapad as y pelig rosas de ese a n tise m itism o “de buen t o n o ” , a u n q u e m ás n o fu era p o rq u e a h o ra sab em o s que fin a lm e n te c o n ­ dujo a la s o lu c ió n fin a l. j.
D .:

A u n q u e e l r e to r n o d e l a n tis e m itis m o siga re p ro d u c ie n d o u n a m ism a e

im p e rtu rb a b le ló g ic a , d e b e in v e n t a r n u e v a s fig u ra s. R e c u rs o s p o r e se n c ia in extin g u ib les. A s í, p u es, e l a n tis e m itis m o siem p re c o n se rv a , c o m o la d em o ­ cracia, c ie r t o p o r-v e n ir. P o r o tra p a rte , la d e m o c r a c ia , d ete rm in a d a in te rp re ­ tación d e la d e m o c r a c ia , le p ro v e e a m e n u d o u n “te r r e n o ” p a ra d ó jico , “p re te x ­ tos” c o n f r e c u e n c ia d ifíc ile s d e d esa cre d ita r. E sto y p e n sa n d o e n e l apoyo que Noam C h o m s k y le h a b r ía d ad o , si n o a R o b e r t F au risso n , cu an d o m en os a su d erecho a la e x p r e s ió n p ú b lic a .36 C h o m s k y a c tú a e n n o m b re de la lib ertad de opinión y d e la p rim e r a e n m ie n d a d e la C o n s titu c ió n de los Estados U n id os (derecho a la lib e r ta d d e e x p r e s ió n ). L o que in q u ie ta es p re te x ta r los p rin c i­ pios de la C o n s t i t u c ió n p ara d e ja r p asar lo in a c e p ta b le , c o m o una parad oja o una p e rv e rsid ad . P e r o n o h a y q u e c e d e r a n in g u n a de las dos e x h o rta cio n e s, incluso a h í d o n d e p a r e c e n c o n tra d ic to ria s . P o r lo d em ás, n o hay d ecisió n ni
16 En 1 9 7 8 , R o b e rt Faurisson, profesor de literatura en Lyon, dirigió artículos a diversos dia­

nos que d en u n cia b a n el “rum or" de Auschwitz, sosteniendo la tesis de la no exisrencia de las cámaras de gas, y c a lific a n d o su a c titu d de “re v isio n ista ", cu a n d o lo que m ostraba era su negacionismo, según el análisis propuesto d ie: años más tarde por H enry Rousso y retomado luego por tod os los historiadores. A d epto de Faurisson y surgido de un grupo doctrinario de e*trema izquierda llam ado “El v iejo topo”. Scrge T h io n , él m ism o r¡egacioni.st<>. pidió ayuda a su amigo N oam C h o m sky para que firmase una petición en favor de su maestro. Chom sky no com ­ partía las posicio nes de Faurisson pero, en nombre de la libertad de expresión, en 1980 aceptó redactar u n a rtícu lo titulado “Algunos com enrarios sobre el derecho a la libertad de expresión", luego sirvió de prefacio al libro de Faurisson, M ém otre en defen se contrc ceux qitt m'accusent de falsifier I’his to n e : la question Je s cham bres à gaz, París. La V ieille Taupe. 19S0. Luego Chomsky desautorizó la utilización que se había hecho de su texto, en el que sin embargo escribía: “C abe Peguntarse si Faurisson es realm ente un antisem ita o un nazi. C o m o dije, no conozco muy bien ’U S trabajos. Pero según lo que he leído, en gran parte a causa de la índole de los ataques que se le dirigieron, n o veo ninguna prueba que sostendría tales conclusiones. Tam poco encuentro prue­ bas creíbles en los docum entos que a él se refieren, va se trate de textos publicados o en corresP°ndencias privadas. Hasta donde puedo juzgarlo, Faurisson es una suerte de liberal relativam en,e ap olítico”. V éanse Pierre Vidal-N’aquet, Les assassins de ¡a m ém otre . París, La D écouverte. 1987. VRobert F. Barsky, N oam C hom sky: une iv¡\ discordante, Paris, O d ile Jacob. 1998.

la e le c c ió n en tre dos exhorta­ ciones tan imperativas y legítimas una com o la otra. me parece muy perverso que. No tengo ninguna com pasión por ese tipo de canallas. La urgencia. Aprovechan todos los privilegios que les con ced e la dem ocracia. L a a lu cin a ció n . de limitar. especialista de la ra­ cionalidad cognoscitiva. bien protegido por el derecho en una sociedad d em o crática como la nuestra. libertario. más grosera la m entira. tales discursos no suscita­ rían transferencias tan extravagantes ni serían tan escuchados. hoy. en nombre de la libertad de expresión. de izquierda. m ucho más fácil­ mente incluso que el saber racional. ¿P°r qué deberíamos tenerles lástima? Además. pero no deja ninguna a la buena c o n cie n c ia . que es la ley misma.responsabilidad dignas de tal nombre sino en la resisten cia de un double bind3 5 allí donde no se sabe de antemano. por ejemplo. de denunciar aqu ello que. la n o c e n s u ra . pudo adoptar una posición semejante. c orno expre­ sión extrema del antisemitismo. es por lo menos salvar cierta cantid ad de principios -el derecho al debate. y sobre el cual no pesa ningún peligro. ¿debemos h a ce r u n a cam paña e n favor de un autor negacionista. salvo el de ser criticado por la prensa o por otros autores.y sin embargo la posibilidad de combatir. por otra parte. da una oportunidad a la responsabilidad y a la decisión. . hostil al antisem itism o. Es muy difícil. bajo ese rostro. É. deja pasar tentaciones antisemitas. si las hay. francés de pura cepa. tantas más posibilidades tiene de ganar adeptos.: En nombre de la libertad. enemigo de lo que él mismo llama lo irracional. que hubo una decisión responsable y que habría sido la mejor. la ley de la ley. y gran adversario de las teorías freudianas. cuando ningún saber previo garantiza 0 programa de manera continua. Si no fuera así. el derecho a la discusión. la paranoia. Esta ley terrible. Más generalmente. sino también de cualquier autor antisem ita “co m ú n ”. en suma. 1 1 Doble coerción. la negación. A su manera de ver. me pregunto por qué razón inconsciente un intelectual judío como Chomsky. estar seguro. más e v id en te la impostura. es perfectam ente ad m isible. N o se olvide por ejemplo que Chomsky jamás habría aceptado que se dijera de él que defendía a Faurisson. R. sin algún salto. cuyos escritos por otra parte son ta n delirantes que suscitan un formidable interés? N unca se dirá lo su ficien te que cuanto más falsificada es la verdad. él defendía el derecho a la palabra. Nadie podrá jamás saber. La expresión fue inventada en 1956 por el psiquiatra y antropólogo a n ieti cano Gregory Bateson (1904-1980) para designar el dilem a en que se en cu en tra encerrado un sujeto esquizofrénico cuando no logra dar respuesta co h eren te a dos ó rdenes de m ensajes contr*1 dictorios emitidos en forma simultánea. todo cuanto caracteriza el neg acionism o. se movilicen no solo en b en eficio de Faurisson. en un juicio teórico y d ete rm in an te .

A h í es donde com ienzan las discusiones más difíciles. por las connotaciones. Pero im perativam ente hay que dejar hablar a cualquiera. S é que no hay que correr el riesgo de legitim ar en el espacio público la propagación de un discurso negacionista o que “apele al odio racial”. en sí mismo. Confieso mi aprieto. Fue en virtud de esta ley que la obra antisemita y negacionista de Roger Garaudy (Les myihes fondateurs de la politique israélienne. com o se dice. J la existen cia de uno o varios crímenes contra la humanidad”. D-‘- U n a hipótesiss la diferencia entre nosotros. esta ley lleva el nombre del diputado com unista Jean -C lau d e Gayssot. por la manera en que dicho principio es entonces evocado.]. es por un lado la diferencia entre Europa y los Estados U nidos. para Chomsky. Hay que respetar la libertad y a la vez no prov ocar los reagrupam ientos martirológicos de gente que se siente censurada y está dispuesta a denunciar. intelectuales europeos. e n particular con tra las perversiones o las hipocresías de la dem ocracia am ericana. debido a esta presunta libertad de palabra y expresión. es inatacable. y manifestar. Todo eso me parece respetable. que fue su iniciador. la cara a menudo en primer plano.no representa lo mismo que para nosotros. y ante todo en un “con texto” que es el suyo. Es cierto que en los Estados Unidos. C reo que. En los com bates que libra. y sobre todo en Egipto. Pero tam bién hay otras maneras de luchar. en este caso). no se lo voy a ocultar. Un hom bre. testim onia. y Chomsky (cuya historia y experiencia personales tam bién deben tom arse en cuenta). Por supuesto. . él apeló a un principio que. Lejos de la situación real del espacio público francés o europeo (pero la d istan­ cia no siempre es un mal. y tratar de alcanzar a un destinatario. titulado Mr. tal y com o fueron definidos por el tribunal lr>temacional de Nuremberg. El tem e toda form a de lim itación del d erecho de palabra. en el espacio público. con todo derecho. Chom sky es un “radical”. Death ( Sr. horrible. M uerte). (Los mitos fundacionales del Escodo de Israel) ) fue retirada de la v en ta en Francia en 1995. a los lugares y las costum ­ bres. ¿Por qué deberíamos prohibir a Faurisson? Es una pregunta difícil. Reprime a todos aquellos “que hayan impugnado [ . Las tesis de este libro son difundidas y tenidas en cuenta en el mundo árabe'slátnico. Y escribir. pero también está el hecho de que. las alianzas o com plicidades objetivas a que da lugar. así sea en el mismo “campo” y entre gente de buena fe que com parte las mismas con v iccio nes. Confieso que el prin­ cipio y la incum bencia de la ley Gayssot3S no me dejan en paz. Esta ley fue criticada con justa ra:ón por muchos intelectuales que rehusaban la idea de confiar al legislador el cuidado de decir la verdad histórica. e n el sentido am erica­ no. En nom ­ bre de principios “humanitarios” pretende haberse alzado contra la silla e léc­ lt! Votada el 13 de julio de 1990. la Shoah -a co n tecim ie n to ante todo y en tantos aspectos europeo. rem ite luego al con texto . los movimientos nazis tien en el derecho de manifestarse como tales. está el peso de las costumbres de ese país y de su C on stitu ción.. a la sociedad dem ocrática en que vive. tam bién para mí. H ace Poco vi un film e americano extraordinario. pues­ to en práctica..

en Nueva York. Sin embargo. D. Entonces se vuelve negacionista tras haber sido e l c a m p e ó n d e la inyección letal. y pasa. contra la horca. un m ilitante de su grupo in te r v in o v iolen tam en ­ te para atacarme.: ¿De qué lo acusan? J. Los representantes de Larouche. efectúa relevamientos sobre piedras. pasa p o r u n laboratorio e infiere que todo eso no sucedió. En cuanto a M r. solo diez de ellos tie n e n su d ip lo m a ”. n o sé q u é m ás. este Larouche no fue persegu id o p o r sus discursos políticos (los discursos son inatacables en la ju stic ia ) sin o c o m o A l Capone. nihilista. A propósito de la guillotinavéase nuestro capítulo 6. impugnaron su diploma de ingeniero y por otra p arte se p e r c a ta r o n de que no era realmente tal. P ien so tam­ bién en otro personaje. escri­ bieron un panfleto contra mí que fue am p liam ente d istrib u id o .39 Este personaje.trica. y creo que sigue en prisión. Detrás de todo e sto e stá la h isto ria de la pena de muerte en los Estados Unidos desde 1 9 7 2 . Aplaudido como un héroe por todos los grupos n e g a c io n ista s de los Esta­ dos Unidos. Canadá y el Reino Unido. un poco como el doctor Guillotin con su máquina. L o p riv a ro n d e su trabajo. una especie de n e o n a z i a m e ric a n o . muy natu­ ralmente. É. d ic e que perdió su trabajo. como lo probaría e l p e r ita je de las piedras. Aceptó hablar ante la cámara con tand o tra n q u ila m e n te su historia. 59Al respecto. Así que lo persiguen por o tra c o sa que sus escri­ tos. da co n fe re n c ia s e n tod as partes para explicar que procedió a realizar verificaciones c ie n tífic a s y q u e p o r lo tanto está en condiciones de afirmar: las cámaras de gas n o e x is tie ro n . muy cerca de pasar al acto físico. por fraude fiscal. Y bien. . me parece. A sí es como se sanciona el discurso negacionista en los E stad os U n id o s . enem igo p ú b lico . Durante una c o n fe re n c ia q u e se realizaba a mi alrededor. Y soy una de sus pesadillas. destructor. 148 de este capítulo. “de cien supuestos ingenieros. remítase a nuestro capítulo 8: “Penas de m uerte”. Llamándose “ingeniero”. Él (se) pregunta: “¿Realmente hubo cámaras de gas? ¿Es c ie rto ? ” S e d irige enton­ ces a Auschwitz para "llevar a cabo su in v estigació n p e rs o n a l”. y por lo ta n to a A uschw itz. yo soy la presa de los grupos de extrem a d e re ch a . en ocasiones.: De marxista. P ro m o v ió la inyección letal qU e presenta como una manera más humana de poner fin a la v id a. encara la cuestión de la cám ara de gas c o m o modo de ejecución capital elegido por algunos Estados a m e rica n o s. ese hombre terminó por ser c o n d e n a d o p o r sus discursos en algunos Estados del nordeste de los Estados U nid o s. El mismo se defendió alegando que e n lo s E stad o s Unidos. y la nota 42 p. con cuyo grupo tuve que h a b é rm e la s p orqu e allí. pues. a la de las cámaras de gas en el mundo. D eath. R. contra la cámara de gas. sob re todo en las universidades donde enseño. “El espíritu de la Revolución”.

c o m o te n ta tiv a de b o rra m ie n to de la vergüenza que existiría e n q u e rer asum ir su m a n te n im ie n to .e n tre el h e c h o de “dar la m uerte a través de solu cio n es propias” (la in y e c c ió n le ta l) y las m od alid ades del e x te rm in io e n m asa de los nazis. Pero fue “agarrado” por el cin easta. )• D . A ntes de volverse n eg acio n ista pu blicó estudios “lite ra ­ sido escritas por sus autores. se tra ta de un a p en a de m u erte que es ad m in istrad a co m o n eg ació n de sí m ism a. la Lethal injection. e tcé te ra .40 E n to n ces se d ecía esp ecialista de la in v estig a­ ción d el “sen tid o y el con trasen tid o . nada de suplicio. n o o b sta n te d ebe recordarse h asta q u é p u nto algunos nazis. p e lo tó n . Es e l grado c e ro de la e je c u c ió n . una d en e g a ció n de la m u erte. E n la in y e c c ió n le ta l. y m ás aún algunos resp on sables d irecto s d e! e x te r m in io (p o r ejem p lo E ic h in a n n ) te n ía n m iedo de la sangre.: rios” para m ostrar que las obras de R im bau d. É. es saber si Mr. la más h o rrible s im b ó lica m e n te p o rqu e p e rm ite red u cir e l h o m ic id io legal a u n a c to casi n a tu ­ ral. "Les re Jrc » c u r* J e inort* i. R . C om m ent o n revise l'histoire“. si puede d e­ cirse. una m anera de negar la m uerte dándola. S in com p arar la in y e c c ió n letal con el e x te r m in io de los judíos. D ar la muerte e n tales c o n d ic io n e s es b o rrar la h u e lla d el h o m icid io y de los vivos al mismo tiem p o . el ritu al de la e je c u c ió n ca p ita l d esapare­ ce. T a m b ié n e llo s p u siero n e n p rá c tica u n a “solu ció n propia” .d -n v j. E n todo caso. U n falsario que piensa que los otros son falsarios. U n a vez más. J e NSO. Death. . nada de visibilid ad de la m u erte.con to tal buena conciencia. Death fue privado del trab ajo porque n o tien e diploma de ingeniero o porque sostuvo un discurso neg acio nista. nint. de lo verdad ero y lo falso". de m an era in d u strial y sin m atanza ap aren te. P or lo ta n to . en: U s 7Wn/* M .. a algo q u e se a s e m e ja al fin a l de un a v id a o rd in aria. E n e l c a so de M r. r u m b o j gai: la b o n n e n o cv e lle . a su m anera. L a cu estión. si puede d ecirse. N erv al y L au tréam on t n o h a b ía n E n e fe c to . se trata de una n eg ació n . la neu traliracion pu rificante de la p ena de m u erte. C o n las cám aras de gas y los h o rn o s c re m a to rio s h ic ie ro n d esaparecer toda h u e lla de los v iv os.: Faurisson tam bién es un falsario. de la v io le n c ia y de los a cto s Homicidas: n ad a de sangre. N o so la m e n te n o hay ya su p licio . ni siqu iera h a y m áqu in a de m atar: nada de g u illo tin a . nada es más abrumador para él que su propio testim on io film ado. hay u n lazo -q u e por o tra p arte l a nzm an n id e n ti­ ficó b ie n e n su film e . por lo tan to . c o n ayuda de un a m áqu ina anónim a: una vez mas. o de to rnar in o c e n te la e je c u c ió n . c o n sis te v V éase N aihne Fresco. y de la “c rític a de te x to s y d o cu m en to s”. a un tra ta m ie n to paliativ o . h o rc a . es la m ejo r arma. la p u rific a ció n .

de e co n o m ía de sangre y de la teatralidad sacrificial que irriga. para lo m ejor y lo peor. Fue en el año en que aparecía en el New York Times. eso depende de la situación. No tienen que haber leído ni comprendido nada. Todo eso requiere una historia de sangre. decía Guillotin. el principio de una ejecu ció n igualitaria para to­ dos: “Los delitos del mismo género serán castigados por el mismo género de pena cualesquiera que sean el rango y el estado del culpable”. Dicho lo cual.4 3 dando algunos ejem plos. en octubre de 1789. hay que obstinarse ct' ese desconocimiento para expresar sospechas tan gratuitas y tan violen tam en te injuriosas. en un programa titulado “C uestiones de responsabili­ dad". N o sé si hay que tomar una “medida” ni cuál es la “m edida c o rre c ta ”. creo que hay que dejar que la g e n te se exp rese. Y también lJ tentación “negacionista”. o m ás generalmen­ te sobre la historia y el valor de verdad. Es como con la pena de m u erte. ( l 11' . La deconstrucción. epistemológica -¡y sobre todo en el estilo de la “deconstrucción”! .42 Se abandona el verdugo c o n e l h acha en la mano por una máquina que funciona sola. con fieso n o “saber”. después la guillotina. Una vez más. donde el peligro no es m asivo e in m in e n te . de paz. en eso trabajam os e n el sem inario qU e dirijo sobre la pena de muerte. usted sabe. 42Joseph lgnace Guillotin (1738-1814). La máquina m ecánica puesta a punto sobre sus indi' caciones por el doctor Louis se llamará primero la Louison. en cuanto a las barreras “legales” que se puede elevar ante los discursos o las propagandas “negacionistas”. E n u n período de seguridad. no era sospechada de “negacionismo” sino de preparar el terreno creando una “atmósfera de perm isividad”. cuando se la mira de cerca. pero no es lo peor).. discuta. m etod o ló g ica. así como también en el libro de Deborah Lipstadt (Denying the Holocaust). La utilizan com o un pro y ectil y la lanzan contra cualquiera que se plantee una cuestión crítica. puede decírselo sin relativ ism o . pero tal vez también más allá. hay que resistir sin flaq u ear esa ofensiva propiamente oscurantista. ob. sobre el arch iv o . cerca de lo peor. por cierto. hizo adoptar por la Asamblea Constituyente. Ya m e h a b ía inquietado esto en Espectros de Marx. S i fue derogada en ^'Jacques Derrida dirije este seminario en la EHESS. aporte pruebas. a mi ju ic io . o de engendrar el “escepticism o". contradiga. 172. en el “cuestionamiento de los hechos históricos”. C e rc a de lo peor (bien digo. cit. Lo que engendra el escepticismo es precisamente ese dogmatismo. la in y e cció n letal es algo terrible. T am b ién aquí. en la Universidad de Irvine en California y en la New School for Social Research. p. los debates se d esarrollaron ampliamente en el curso de los diez últimos años. pero ese p elig ro es más ame­ nazador que nunca. etcétera. está.en hacer que no haya nada visible: nada de sangre. sobre el establecim iento y la interpretación de los hechos históricos.41 Todo se aceleró c o n la gu illo tin a: “U n leve frío en el cuello”. Yo pienso exactamente lo contrario. nota 1. nada de sufrim iento (¡su. Quería volver a la dificultad de pensar la cuestión del n eg acio n ism o en los Estados Unidos. Sin embargo. donde. sospechas tan odiosas como ridiculas. Médico y diputado de París. hasta alrededor de él. la actitud propiamente terrorista o perversa de quienes están dispuestos a manipular la acusación de negacionismo. n Véase Spectres de Marx. puestamente!)..

E u ro p a

s o c ie d a d

no es solamente por razones de principio sino porque el estado de la europea es tal que se cree no necesitarla ya. Su efecto disuasivo n o es indispensable. Pero bastaría con que reapareciesen graves turbulencias socia­ les para que algunos pensasen en restablecerla. Es la inmensa cuestión de los fundamentos del principio del abolicionism o. M ientras no se haya elaborado y efectivam ente acreditado (todavía no se ha h ech o ) un discurso abolicionista a la altura de principios incondicionales, más allá de les problemas de finalidad, de ejem plaridad, de utilidad, e incluso de “d erecho a la vida", n o se estará a

resguardo de un retorno de la pena de m u e rte ...
É.
r .:

Yo soy de los que piensan que eso no es posible. La abolición está inscripta en

el derecho europeo. S e ha vuelto fuera de la ley e n cierto modo, fuera del alcance de la ley por depender de un orden superior, el de los tratados internacionales.
j. D.:

C la ro , salvo que haya una situ ació n próxim a a la guerra civ il. E n Francia,

el P arlam en to v o tó la a b o lició n en 1981 c o n una m ayoría que i n c l u í a parla­ mentarios de d erecha. P ero todavía hoy, sí se som etiera la cuestión a un refe­ réndum, la p ena de m uerte tal vez sería restablecid a. U n a mayoría de la opi­ nión pú blica quería y tal vez sigue queriend o la pena de m uerte; se la pudo derogar en una suerte de d iv o rcio en tre el P arlam ento y la opinión pública. Si se creara una situ ació n de gran turbulencia civ il y política, el principio de la abolición podría ser cu estionad o. Hay bastante gen te para eso, y la mayoría se haría oír. La h isto ria de este problem a es inm ensa y com pleja: ¿cómo derogar la pena de m uerte de m anera principista, universal, incon dicional y no porque se haya v u elto n o solo cruel sino inútil, insuficientem ente ejem plar? É. R .: A n te s de en carar frontalm en te esta cuestión, quisiera volver al antisem i­ tismo y a la Shoah; me gustaría saber qué piensa usted de la famosa exh orta­ ción lanzada por A dorno y retomada de múltiples maneras, según la cual no se podría “escribir más poesía después de A uschw itz".'* Siem pre me pareció muy discutible, muy controvertible. JD.:

A m í m e parece imposible e inaceptable. N o solam ente se puede escribir,

ese es un h e ch o , sino que quizá hay que escribir. N o para “integrar" la Shoah,
MT h e o d o r A dorno lanzó esta exhortación «*».1949: “Escribir un poema después de A u sch w ic es bárbaro, y ese h echo afecta incluso al conocim iento que explica por que hoy >e ha vuelto impo­ sible escribir poemas", en: Prismcs Cntijue Je la a<ín re ct Je U sivsetc. París. Paynt, M au iice Blanchot retom ó la exhortación de o tro nuvlo -N o puede haber un relato-ficción de A u sch w ic", y “En cualquier fecha que pueda haberse escrito, todo relato ser.» en adelante anterior a A u sch w in ”, en: Aprés coup, París, M m uit, 19S3. Véase también lean-Pwrre S a l » . “S h o ah o u J a d isp an tio n ’’. en: D enis H ollier (com p.). De la Literature françaoc. Pans. Bordas, 1 ^ ’ . pp. 1 C 0 5 4 0 1 3 .

para hacer o terminar su “duelo", para conservarla o cultivar su mem oria, sino para conceder un pensamiento justo a lo que allí ocurrió, y que p erm an ece sin nom­ bre ni concepto, única como otras tragedias únicas (y por las cuales, hace un rato lo sugería, el nombre griego de tragedia corre el riesgo de ser inadecuado es demasiado griego todavía y también nombra un arte del te a tro ). Yo llamo pensamiento justo un pensamiento que se e je rc ita , a partir de ahí a partir de esa singularidad sin norma ni concepto, en algo así com o una justi­ cia. Una justicia por inventar. ¿Cómo conservar algo que sin em bargo no se puede ni conservar, ni asimilar, ni interiorizar, ni clasificar? Paradoja de la fidelidad al otro: tomar en sí, conservar, recibir al muy o tro sin que ese muy otro se disuelva ni se identifique consigo en el sí. Luego de A uschwitz, re­ comenzar a pensar, comenzar a escribir de otra m anera, m ás que n o volver a escribir, lo que sería absurdo y bordearía la peor traició n . D e todos modos, en ambos casos, es imposible, lo Imposible. A fectad os por lo que a llí ocurrió, afectados sin tener siquiera que decidir dejarnos afectar, dam os testimonio de lo que no podemos ni olvidar ni recordar. ¿Por qué la literatu ra, la ficción, la poesía, la filosofía, deberían desaparecer? M enos tod av ía se ve por qué ese

testimonio tendría fuerza de veredicto o de sen tencia de m u erte: fin de la histo­
ria, fin del arte, fin de la literatura o de la filosofía, sile n c io . U n a "voz de silencio fina!”, si entiendo bien, parece exhortarnos, por el con trario , a re­ comenzar todo de otra manera.

8. Penas de muerte
Pasamos de una reflexión sobre la judeidad y el antise­ mitismo a la cuestión de la pena de muerte a la que, desde 1999, usted hizo objeto de un seminario al que ya aludimos. El hombre que derogó la pena de muerte en Francia es judío. Tal vez no sea un azar. Robert Badinter perdió a su padre en los campos de la muerte. A hora bien, él dijo que se había convertido en un abolicionista m ilitante por la culpabilidad que experimentó al no haber podido salvar la cabeza de Roger Bontem ps,1 y que su dolor frente a ese fraca­ so se había nutrido de las viejas angustias vividas durante la Ocupación.
ELISABETH R o u d i n e s c o :

En efecto, pero no estoy seguro si, ni por qué, ni hasta qué punto un origen judío, por lo m enos en este siglo, predispone al abolicionismo. Esto merecería una aproxim ación lenta y prudente, en varias líneas a la vez. En todo caso, me parece acertado que le preste atención. Yo pude observar que muchos abogados judíos am ericanos también eran abolicionistas comprometí' dos, en ese país que es hoy la últim a “dem ocracia” occidental, de cultura ante todo cristiana, hasta judeocristiana, que mantiene y aplica masivamente la pena de muerte. M ás gravem ente hoy que ayer, a pesar de algunos nuevos signos de inquietud o de perturbación incluso en los estados más “mortícolas”, como se dice, de los Estados U nidos. Para m antenernos dentro de su observación y de lo que decíamos en el capítulo anterior sobre el antisem itism o, acuérdese que, a partir de la elección de François M itterrand,2 algunos se sintieron autorizados a contar los judíos de su gobierno. Y además, algunos años antes, existieron los incidentes alrededor
Ja c q u e s D e r r i d a : 1Cóm plice de C lau de Buffer, Roger Bontem ps participó en septiembre de 1971 en el motín de los detenidos de la prisión de C lairvaux que desembocó en el asesinato de dos rehenes. El 28 de Noviembre de 1972 lo ejecutaron al m ism o tiem po que a Buffet, cuando no había cometido ningún crimen. Robert Badinter era su abogado. Buffet rechazó la idea misma de un indulto Presidencial: “S i me indultan volveré a matar. C om eteré otros homicidios en cualquier prisión donde me encuentre". Para poder mirar la muerte de frente había pedido que lo ejecutasen acos­ tado de espaldas, cosa que le negaron. V éanse Robert Badinter, L 'execution (1973), París, Fayard, ^ 8 , y A lain M onest ier, Les grandes affaires criminelles, París, Bordas, 1988. JTrad. cast.: Los Pandes casos criminales, M adrid, Ediciones el Prado, 1992J. 1François M itterrand fue presidente de la República de 1981 a 1995.

de Simone Veil, durante la v o tació n de la ley q u e , e n c ie rta s condiciones autorizaban el aborto.' En La abolición ,4 B a d in te r recu erd a los sin iestros deba­ tes que, en el Parlamento, precedieron la a d o p ció n de la ley. A través de los torrentes de odio y confusión que se d e s e n c a d e n a ro n , e n p artic u la r contra Simone Veil, ya se podía discernir un arg u m en to e sp e c io so , cu y a explotación está ampliamente extendida, y no solo e n F ra n c ia : ¿ có m o se p u ed e, sin contra­ dicción, preconizar la abolición de la p en a de m u e rte y a c e p ta r la interrupción voluntaria del embarazo? Fuera de todo cuanto se puede o b je ta r a e sta su p u esta “co m p a ra c ió n ” (y a menudo le dedicamos mucho tiem po e n e l s e m in a rio a l q u e usted alude), un “hecho” parece no menos perturbador, y a lta m e n te s ig n ific a tiv o : casi en todas partes, las estadísticas lo atestiguan, los que m ás v io le n t a m e n t e se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo, los que a v e c e s in te n t a n m a ta r a obstetras en nombre del “derecho a la vida”, las m ás d e las v e c e s esos m ism os son ar­ dientes partidarios de la pena de m uerte.
É. R.: Sí, en efecto, y Sim one V eil, que h a b ía su frid o la d e p o rta c ió n , fue insul­

tada por los adversarios del aborto. C a si le re p r o c h a r o n h a b e r autorizado un nuevo genocidio. En cuanto a R o b e rt B a d in te r, fu e tra ta d o d e “ju d ío de mier­ da” al mismo tiempo que de amigo de los “asesin o s de n iñ o s ”. E n am bos casos, el tema antisemita surgido de L a Francia ju d ía d e É d o u ard D ru m o n t vuelve: el judío es aquel que introduce el virus de la m u e rte e n las e n tra ñ a s del buen pueblo francés. ]. D.: Sobre todo es en los Estados U n id o s d o n d e lo s m o v im ie n to s de oposición “armada”, si puedo decirlo así, al ab o rto , se c o n c i l ia n f á c ilm e n t e c o n una opo­ sición rabiosa a la derogación de la p en a de m u e rte , h a s ta a la m oratoria que vendría a suspender las ejecu ciones, e n v irtu d d el g r a n n ú m e ro de errores judiciales recientemente descubiertos. Esos su p u estos d e fe n so re s incondicionales de la vida también son con frecu en cia m ilita n te s d e la m u e rte . E n ocasiones se trata de fundamentalistas cristianos que a s o c ia n la lu c h a c o n t r a e l aborto a la lucha contra la abolición o la suspensión de la p e n a d e m u e r te .5
’ Votada el 28 de noviembre de 1974, esta ley, cuyo p roy ecto h a b ía sido presentado por Simone Veil, ministra en el gobierno de derecha de Valéry G iscard d’Estaing, derogaba la de 1920 que prohibía el aborto so pena de persecuciones penales.

4Robert Badinter, L'abolition, París, Fayard, 2 0 0 0 . 5Con frecuencia Jacques Derrida encaró la cuestión de la m uerte, sobre todo en G!as (que
también, como algunos seminarios de los años sesenta, trata de la p en a de m uerte: París, Gatil&i 1994, p. 114 y ss. y passim), en Demeure (1 9 6 6 ), París, G a lilé e , 1 9 9 8 , don de com enta la obra de Maurice Blanchot, Uinstant de ma morí, París, G allim ard , 1 9 9 4 [Trad, cast.: El instante de ',u

muerte, Madrid, Tecnos, 20011; en Donner la mart, París, G a lilé e , 1 999 [Trad, cast.: Dar la
Barcelona, Paidós, 20001, donde interpreta la actitud de A b rah am e n el m o n te M oriah: Abraham

Véase sobre todo el capítulo vi del libro ni: “Dogmas correlativos al dogma de la solidaridad. Es em blem ática de una exp eriencia de lo imposible. la institución universal del sacrificio sangriento.” Tras haber evocado el doble dogma de la imputación y de la sustitución (pala­ bra y concepto que se encuentra.. e n D o n o so C o rté s . m ilita n te . Dominique M artin Morin Reprint. j. hay aquí un a situ a­ ción contradictoria. Nada debilita s'i virtud soberana. le kbéralisme et le socialisms. revelad or.É. típ ic o e n verdad es aquel que sabe que debe callarse antes de que el ángel interrum pa la muerte que se aprestaba a dar a Isaac.] la palabra católica. c o m o a v e ce s o cu rre. Jurista y filósofo español. no son sino uno s°lo I _] en su prodigiosa síntesis [. A v eces de m an era a c tiv a . publicado en 1S51.. Essai sur le catholicisme. G rez-en-Bouére. Los sacrificio s sangrientos. 1986. D-: In m en sa cuestión. C o rté s a rticu ló el dogm a c a tó lic o y la d o c trin a d el c a stig o c a p ita l c o n u n a c o n s e c u e n c ia encarn izad a. “ra c io n a liz a n te ”. aunque diversos. recordando algunos esquem as del sem inario que d irijo y que todavía no pu bliqué. adversarios del aborto y de la pena de m uerte a la vez. Esta prueba es la que vivim os cada día: escoger a un muy otro y desdeñar a los otros. 19S5|. sostiene que el mundo está dividido en dos civiliza­ ciones irreductibles entre sí: el catolicism o y el filosofismo (donde se encuentran el socialism o y el liberalism o). tan to en Massignon como en Lévinas). a la vez un poco d e lira n te e h ip e rra c io n a l.7 L o q u e m e p a re c e in te re s a n te . c o n fre c u e n c ia oí a católico s fervientes que se declaraban.]. sold ó ese siste m a (c a to lic is m o + p en a c a p ita l) a una in te rp re ta c ió n g e n e ra l d el s a crificio sa n g rie n to . casi sin e x c e p c ió n . pienso. V éase la nota siguiente. P ie n so e n p a rtic u ­ lar. A l parecer.: En sayo sobre el catolicismo. Planeta. para ilu strar esta verdad c o n u n a h ip é rb o le ejem p lar. T a m b ié n fu e el caso de te ó rico s “sistem ático s” del c a to lic is m o trad icio n al. un desafío cuya te n sió n in te rn a trab aja casi to d a la h is to ria de la p en a de m uerte en O cc id e n te . En su Essai sur le catholicisme.. Puede afirmarse de los dogmas católicos que. R .. cast. Tras haber sido liberal y adm i­ rador de la R ev o lu ció n francesa y del espíritu de las Luces. que pone en todas las cosas su soberana armonía. de C aín y A b el a . desprecia el liberalism o y respeta al socialism o como el enem igo mortal al que reconoce una grandeza diabólica. Barcelona. e n n om bre del d ere ch o a la vida.. C ortés evolucionará hacia un conser­ vadurismo fervoroso y una adhesión radical a la religión católica. Siem p re sostuvo la le g isla ció n e statal. H asta el siglo XXI. de manera diferente pero. autor de varias obras p o líticas sobre la manera de gobernar los pueblos. para ofrendarla a D ios. desde C a ín y A b e l h a sta C risto y m ás a llá . 6Ju an D onoso C ortés. le libéralisme et le socialisme (1 8 5 1 ). A quí me gustaría tom arm e e l tiem po de exp licarm e más largam ente que en los otros capítulos. “El socialismo (. Y de m anera ig u a lm en te n o ta b le . es invencible (. por el co n trario . marqués de Valdegamas (1 S 0 9 -1 S 5 3 ). no sin relación.: ¿Cóm o con ciliar ambas posiciones? Yo. forma una gran síntesis donde todas las cosas entran en el orden y la unidad.6 tan a m en u d o c ita d o y alabad o por S c h m itt. pues.. el liberalismo y el socialismo. ferv ien te. por el contrario. C ortés escoge el catolicism o. la Iglesia c a tó lic a fue favorable a la p e n a de m u erte. Teoría de las escuelas racionalistas sobre la pena de muerte”. c o m o e l p rin cip io de sob e ran ía sin e l cual la p en a d e m u erte n o tie n e n in g u n a p osibilid ad. el catolicism o. (Trad. 7 D onoso Cortés.) no es más que un com puesto in co h e­ rente de tesis y antítesis que se contradicen y anulan. S a n to Tomás n o fue el ú n ic o partid ario e lo c u e n te de la p e n a cap ital.

m enos d e lim ita b le s de la expe­ riencia de lo viviente. Force de loi. más fundam entales. que vivirán eternamente con todos los horrores en el recuerdo de los hom­ bres".sin el dispositivo de la pena de m u erte. por lo menos la sangre derramada. ten d ría c o m o con secu en cia ineludible una abolición universal de la pena de m u erte. Barcelona. Por un lado. de todo viviente. pero es muy cierto que n o hay punto de expiación verdadera sin efusión de sangre: Sine sanguinis effusione non fit remissio (H eb. y cuando nombro el sacrificio. como Kant. aunque la sangre tien d a a desaparecer. en su virtud expiatoria cuando es derramada de este modo. De aquí se desprende no solo la legitimidad sino incluso la necesidad de la pena de muerte. IX.en esta teorización ultrarreaccionaria. es el extrema do rigor de la actitud. ) 8 Walter Benjamin. Véase Jacques Derrida. la pena de m u erte n o se presenta corno un sacrificio y si todas las culturas sacrificiales (es decir. Por otro lado (y un poco como lo hará W alter B e n ja m in e n “P ara un a crítica de la violencia”8 con los “grandes crim inales”. Taurus|. París. Cortés aclara: “sin la sangre del redentor. traducción y prefacio de Maurice de G an d illac ITrad. que la distinción entre el crim en de derecho co m ú n y e l p o lític o es frágil.. excesiv o y un p o co lo co . todas las culturas) no produjeron. C o rté s p ien sa. una vez más en sentido estricto. 1. ob. la su­ presión misma de todo derecho penal. en una de las zonas más oscuras. la sangre en la form a in m e d ia ta m e n te visible de su derramamiento. un d e re ch o p en al e n el cual una pena de muerte tuviera ese valor de racionalidad calcu lad o ra. cit. en: CEuvres. por otra parte. 1971. “Pour une critique de la violence” (1 9 21). cre o que Cortés no se equivoca al inscribir la pena de m uerte e n un a h isto ria d el sacrificio. 346-347-348-357). . e n 1848.por el Estado). com o el de M arx ). seguida por “esas terribles jomadas de junio. frente a Dios. por ejemplo. m ás que u n c o n c e p to claro y distinto. que muy ciertam ente expía ciertos pecados individuales. mientras que la pena de m uerte so b rev iv e. y sin duda todavía sobrevivirá largo tiempo aún. d . Mythe et violence (Francfort.y sobre todo de derecho penal. e n la que v e. designo.: Obras completas. stricto sensu. n o sin profundi­ dad. y ese es el verdadero lugar de d iscu sió n filo só fica . que de e ste m odo es Edipo. un inmenso problema que se debe reelaborar de c a b o a rabo. E incluso del sacrificio sangriento. cast. incluso si. y es su ejemplo. en la necesidad de la expiación por la sangre" (pp. y la universalidad de su institución proclama la fe universal del género humano en la eficacia de la efusión de sangte realizada bajo ciertas condiciones. Denoél. 4 vols. ( j . bien lo sé. y es muy cierto también que la sangre del hombre puede expiar. hu m ano o n o . 1955). Este es un conjunto de cuestiones que tratamos en el sem in ario q u e a c a b o de evocar. y que la abolición de la pena de muerte para el segundo (e n F ra n c ia . que p ro d u ce n h o rro r pero tam­ bién fascinan en la misma medida en que im pugnan la m o n o p o liz a ció n de la violencia autorizada -G ew alt. pese a su regresión g en eral e n e l m undo. Ya no h abría m ás d e re ch o . Esta pena se encuentra establecida en todos los pueblos. 22). jamás el género hum ano hubiera alcanzado la deuda que contrajo por entero en Adán. Cortés condena así violentamente la derogación de la pena de muerte para los crímenes políticos por el gobierno provisional de la República francesa en 1848.

15. ob. Para contribuir con eso. Écrits sur la peine de mort. y una historia de la crueldad. Fue en 197S C om isión social del episcopado francés publicó un documento oficial ( Elementos de xión sobre la pena de muerte) que.. en Écrits sur la peine de mort. del concepto. diría Schm itt. nun ca com prom etió solemnemente a la Iglesia y al Vaticanoe n el combate abolicionista. c i t . 163-164). visible y exterior. sin el derecho. de suspender el derecho. desde el rojo que hace correr la guillotina. incluida: la pena de muerte es un elemento del derecho penal. “la vieja bebedora de sangre”. esencialmente psíquica (placer en sufrir o hacer sufrir por hacer sufrir. p. no nombra la sangre).“la horrible máqui­ na escarlata”.1 1 Vuelvo a la “cuestión cató lica”. cit. en ocasiones de la palabra sin concepto de “crueldad”. 2 0 de octubre de 1842. Robert Badinter lo recuerda ju stam en te en L'abolition (ob. p. a pesar de sus discursos sobre la Inquisición y los extravíos pasados de la Iglesia. que yo sepa..12 ’ Víctor Hugo. un canasto pintado d e rojo.. hiperbólica. Es precisam ente este efecto paradójico de trascendentalización de la pena d e muerte el que debe combatir un abolicionismo consecuente. una visibilidad de lo rojo.. cit... por cierto. puede ser. por lo menos contra s umantenimiento en F ran cia. p. ya sea ésta visible. en alemán. por ver sufrir. ld. sobre todo en Francia.. Prefacio a Le dernier jour d ’un condamné. ese color que inunda todos los textos de Victor Hugo contra la pena de muerte. en el interior de una historia del concepto de excepción (no hay soberanía sin derecho a la ex­ cepción. p. lo trascendental. 37. A pesar de todos los movimientos de arre­ pentimiento y perdón a los que no deja de apelar. grausam. excluida: un fundamento. ob. No toda crueldad es sangrienta o sanguinaria. y externa. como tampoco ninguno de s u s predecesores. intento así una suerte de historia de la sangre. un origen. tras haber lam entado el apoyo histórico de la Iglesia católica .la condición de posibilidad. el derramamiento y por tanto cier­ ta exterioridad. a pesar de tales declaracio­ n es contra la crueldad de la pena capital durante un viaje reciente a los Esta­ d o s Unidos.] era la civilización que llegaba a Argelia en la forma de una guillotina'’). cit. y aunque el Estado del Vaticano haya abolido la pena de muerte hace unos veinte años. y sin duda es. Écrits sur ¡a peine de mort. 53. una ejemplaridad fuera de serie. un pesado travesaño pintado de rojo en el que parecía encastrada por uno de sus lados una cuchilla gruesa y enorme de forma triangular [. si usted quiere (a la vez interna. Pero crúor designa realmente la sangre derramada.Choses vues. deí uso regu­ lado o de los abusos de la palabra. un castigo entre otros. tomaron partido públicam ente con tra la pena de muerte. un poco más grave por supuesto. por ejemplo ahí donde hay derecho de indulto).. Juan Pablo II. una con d ición de posibilidad. ob. en: Victor Hugo. más y otra cosa que una pena).10 hasta los largueros de madera roja que sostienen la cuchilla (“dos largas viguetas pintadas de rojo. teatral o no. una escala pintada de rojo. su expresión exterior. Tan solo algunos obispos.

U na vez más subrayo e l rojo). 38: “Y el orden humano no desaparecerá con el verdugo [.D. (j. U na confesión (p sico an alítica) general habrá entonces . y para decirlo una vez más con demasiada brevedad. en tre otras cosas. Consa­ gró tantas luchas y textos m agníficos a la ca u sa a b o lic io n is ta . p. com o Freud y de Freud. La libertad y la salud se reunirán.¿Cómo se justifica eso? Tendríam os que to m a rn o s e l tie m p o de releer todo eso de cerca. Eso es todo". que el sen tim ien to de culpa!"' lidad inconsciente precede el crimen. para podar. (j . m e parece. e l rey.14 E nto n ces desea “am p liar lo m e jo r p o sib le e l corte que a la pena de muerte. La civilización no es otra cosa que una serie de transformaciones sucesivas. sus hospitales que reemplaza­ rán vuestros presidios. los abajo firm an tes estim an que en Francia la pena de muerte debería ser derogada”. de la p e n a d e m u e rte . el sacerd ote. oportunis­ tas o retóricas. la pena de muerte es una de las podaderas de las que más trabajosamente se despojan”.) Ibid. -I La dulce ley de C risto penetrará final­ mente en el código e irradiará a través de él. para desmochar la sociedad.. otro espíritu del cristianism o. S e mirará el crim en com o una enfermedad. que las revoluciones sean sobrias de sangre humana y. y esta enfermedad tendrá sus médicos que reemplazarán a vuestros ju eces. e l v erd u go”.. [. ya q u e la p e n a de muerte seguía siendo “el único árbol que las re v o lu cio n e s n o d esa rra ig a n ”:13 “N o for­ mo parte de vuestra gente cubierta c o n e l gorro ro jo y c o n la g u illo tin a subida a la cabeza”. Lo h acía e n el m ism o m o m e n to e n q u e a v e ce s denun­ ciaba a los sacerdotes y la “p o lítica” de la Ig lesia (a s í c o m o c o n d e n ó e l Terror y fustigó la guillotina en nom bre de la R e v o lu c ió n fra n c e s a . Es raro. Sin embargo. con razón o sin ella. Porque ese hecho in n eg ab le (q u e ja m á s h ay a h a b id o una oposi­ ción política de la Iglesia a la pena de m u e rte ) p a re c e c o n tra d e c ir otro cristia­ nismo. todavía no constituye eso. de lo que habría debido ser. ob. S e verterá el bálsam o y el aceite donde se aplicaba el fierro y el fuego. d e su “verdad”. 12: “el cadalso es el único edificio que las revoluciones n o dem u elen. por razones que n o fu eron s o la m e n te e stra té g ic a s . in con d icio n al.) u Prefacio a Le demier jour d'un condamné. concluía sin medias tintas (pero no com prometiendo más que a los firmantes y en las fronteras de su país): “Tras profunda reflexión. a “la abolición lisa y llana”. esa alusión a un porve­ nir donde el mal sería tratado como una enfermedad. al venir co m o lo h ic iero n para desbrozar.. Hugo tam bién preten d ía in sp irarse e n e l m e n sa je evangélico y en la pasión de Cristo.. Écrits sur la peine de mort. creo que anuncia. y siem p re en nom­ bre de lo que.]. A unque una p o sición an álog a h ab ía sido tomada por LOsservatore Romano un año antes. p. cit. La cruz reemplazará el patíbulo. Muíaos mutandis. e n efecto. Se tratará con la caridad el m al que se trataba co n la cólera.d. é l llam a la in v io la b ilid a d de la vid a humana. En el mismo mom ento en que se las agarra c o n “e l e d ific io s o c ia l del pasado” que reposaba en “tres columnas. en: V icto r H ugo.. justam ente (y la comparación se impone una vez más) con las prescripciones o in terd iccio n es referentes a la sexua­ lidad. H ugo apela a la “dulce ley de Cristo" y al día en que “p en etrará fin a lm e n te e n e l C ó d ig o e irra­ diará a través de él”. Será simple y sublime. el nacimiento y el aborto. un compromiso uni­ versal e incondicional de la Iglesia católica y el V aticano. de su memoria y su espíritu. F íjese e l e je m p lo d e V ic to r H ugo. N ad a com parable. es decir. Eso ocurrirá cuando la humanidad haya comprendido. las especulaciones de un Reik sobre la desaparición venidera del castigo en general.

pues. (j. que decide acerca de la e je c u c ió n .' N o es p o sib le tratar la cu estió n de la p en a de m u erte e n O c c id e n te (ta l vez ese c o n c e p to d el d ere ch o p enal. según su propia lógica. (j. está wsacrnlizada?” A lbert Camus. en U s études p h ilo s o p h ie s . en nombre de Freud.) donde Retic. en particular la creen cia en la vida etern a. cast. un e le m e n to del d ere ch o p e n al). Pueden leérselas hoy en el volum en “Essais” de las CEuires de A lbert Cam us. . m en cio n a su oposición a la pena de muerte: Afirmo que soy un adversario resuelto del hom icidio. son por tan to los únicos que Pueden fundar el castigo supremo ya que. en sentido estricto. de m an era ejem plar.D. siempre admitió la necesidad de la pena de m uerte (.n .: O bras completas. y Jacques Derrida. por ejem ­ plo.p. impiden que sea definitivo e ^reparable. Es al final de ese libro (Le besoin d avouer. y autorizado por él.D . “La Reconstruction du christian ism e”. París. 6Ü y passtm. Bibliothéque de la Pléiade. Y en c o n se cu e n cia por e l d erech o reemplazado el derecho penal. 1 2 . p or otra parte es solam en te europeo.ß e cca ria hizo. Gailim ard. 1965 (Trad.15 Por eso. tan to en sus institu cion es com o en sus costumbres. l a Iglesia católica. el castigo supremo.. rem ítase a nuestro cap ítu lo 6: “El espíritu de la R evolu ción'.. h a ce sesenta años. (|. C risto . lanzada o inspirada por una au to rid ad re lig io sa .) A cerca de estas cuestiones.i forma de un crim en individual o de represalias ejercidas por el Estado” (p. e tc .) . en sus bellas y v alien tes Reflexiones sobre la guillotina . A lb e rt Cam us sim plifica un poco las cosas. que e l c o n ­ cepto d e E sta d o n o sea de e se n cia p ro fu n d am en te religiosa). (. siempre fue una pen. n i siqu iera. oh. p. K oestler). no es postble re co n o cer sus profundos c im ie n to s sin te n e r en cu en ta el discurso teo ló g ico político que la su sten ta y que. como a la cuestión de las relaciones en tre psicoanáisis y crim inología. a partir de una acusación religiosa (p r o fa n a c ió n o tra ic ió n de u n a ley sagrada). e n verdad. Le toucher. bolo esta justificado en ton ces a llí donde no es supremo. S e tra te o n o de los caso s p arad igm ático s de S ó crate s. n i un d erech o entre o tro s. 16Publicadas prim ero por la Nouvelle Revue Française (ju n io -ju lio de 1957). del pueblo.16 pretende que la pena de m u erte no podrá sobrevivir en un mundo secularizado. siem pre la fundó. y a c a so la p en a de m u erte n o es una “p en a" e n tre otras. Porque la pena de muerte siem p re fue el e fe cto de un a alianza e n tre un m en saje religioso y la soberanía d e u n E stad o (su p o n ien d o in clu so . c it. Calm ann-Lévy. ob.l tas valores religiosos.s Véanse Jean-Luc Nancy. * 1998. ya se presente en :.) . ob. Ju an a de Arco o E l A lla j. Réflexions sur la peíne capitale. (j. En el sem inario al que se alude concedo la mayor atención posible al estatus y la argum entación de esos textos de Reik y de Freud. al v ie jo patíbulo erigido desde h a c e tan to s siglos sobre la cristiandad”.) 1 7 “De h echo.17 El cristianism o tien e otros recursos de “d iv i­ sión” in te rn a . c it. del p re sid e n te o e l g ob ern ad or. París. la sob e ran ía d e l Es t a do. alianzaj. cuand o. E n la figura d e l m on arca. p . a través de los siglos. pues. cit. a! h ab lar de alianza. se define por el poder d e v id a y m u e rte sob re los sú bd itos. Jean-Luc Nancy. si n o está to talm e n te equ iv o cad o .i religiosa. cu y o re le v o es to m ad o por la del Estado. 1 SIbid. de autoim pugnación y au to d eco n stru cción . 4 0 1 ).j. M adrid. fueron retomadas en Reflexions sur la peine capital? (en colab o ració n co n A. en este punto com o en otros. Pero ¡qué significa esa ju stificación la sociedad donde vivimos y que. 1957. to d o se d ecid e .. y que la a p lic a . o que su ab o lició n pasa p or un inm an en tism o hu m anista y ate o .

D . si puede decirse. nunca había sido abandonado. Es muy largo o muy corto frente a la inmensidad de un acontecimiento sem ejante y de la em ergencia de un sín­ toma semejante. pero com o es conferido por un mandato electoral de una duración limitada. Contra una opinión pública -e n to n c e s y a lo mejor 1 9 “¿En virtud de qué derecho los hombres pueden permitirse matar a sus semejantes? P cierto. eso puede afectar a la libertad y la gene­ rosidad de un derecho de indulto sobre el cual pueden pesar consideraciones de electorado o de opinión pública. diré en pocas palabras. aunque. asegurada. una Europa cuya d em ocracia se construye laboriosamente. que ahora la ha con v ertid o en su condición nece­ saria. esto adoptó la del Terror. se requirió alguna presión de origen in tern acion al. R ealm en te h ab ía que poner fin a la soberanía monárquica para instituir la de la n ación . Cesare Beccaria. y el derecho de suspender el d erecho. ob. la abolición fue una decisión nacion al. en el fondo. tras la conversión a la pena de muerte del ab o licio n ista Robespierre. ese derecho no es aquel sobre el cual descansan la soberanía y las leyes".) . como ocurrió en Francia.: Por eso Luis XVI fue ejecutado. y según las aparien­ cias.” Se habrían necesitado más de dos siglos. A sí es com o un nuevo principio de soberanía reemplaza a otro. a fines de 1795. En todo caso. garantizada. incondicional. j. É. no es posible cuestionar la pena de m uerte de manera radi­ cal. R. (j. prefacio de Robert Badinter. de la Europa posrevolucionaria y relativamente pacificada. 126. por el derecho de alzarse.a la excepción. lo que no ocurre co n el m onarca absolu­ to de derecho hereditario y divino. ya lo evoca­ mos. incluso allí donde en las formas parlam entarias. al pasar al “pueblo” de “ciu­ dadanos”. por encima del derecho. Porque en todas partes donde fue derogada la pena de muerte en esta comunidad europea. El gran Beccaria trató de hacerlo19 y se encerró en una de sus numerosas contradicciones. Así es como Schmitt define al soberano: la aptitud para decidir acer­ ca de la excepción. principista. Entre otras figuras. aquí. tras una serie de rechazos dilatorios de la abolición . el fin del castigo capital para el día en que se restableciera la paz ( ¡ “la paz general”!) ¡y fuera públicamente declarada! “A partir del día de la publicación de la paz general. in tern a. es lo menos que se puede decir. cit. H ubo que limitar la soberanía. la pena de muerte será derogada en F ran cia. En la figura del presidente. la Convención se separó prom etiend o. según la escala escogida.. la esca­ la histórica de la paz europea.: Pero restauraron una soberanía cuyo principio. p. y a pesar de los elocuentes alegatos de Condorcet. ese derecho permanece. D. Des délitset des peines. esp on tánea. soberana. sin impugnar o lim itar la soberanía del sobera­ no.

el más riguroso de todos). esto y persuad id o de q u e n o s o la m e n te e s c u c h a r o n a su c o ra z ó n y o b e d e c ie ro n un a c o n v ic c ió n de p rin c ip io . L :\ i v a ria n te tam b ién gira alrededor de esa palabra “interesad os" que lleva una buena parte de la carga (ta n to . o bien en la forma de discursos explícitos (com o Baudelaire. Por lo m enos. cuando invoco así un concepto de soberanía (sobre la vida y la muerte de las criaturas o los súbditos. en su discur­ so propio y sistemáticamente filosófico. nunca ninguna filosofía en cuanto tal im ­ pugnó la legitimidad de la pena de muerte. lo s p a rla m e n ta r io s fra n c e se s q u e la d e ro g a ro n e n 1 9 8 1 (in clu id o s los de d e r e c h a . en el fundamento o el princi­ pio de la pena de muerte. M e dicen que en Paris 3 0 . 2. ya sea en la época de las grandes manifes­ taciones abolicionistas en las que tomó una parte activa y espectacular o “ C h a rle s Baudelaire. C h in a y lo s E s ta d o s U n id o s to d a v ía re siste n . c o m o p o r e je m p lo ja c q u e s C h i r a c ) . Marx sospecha el interés de los aboli­ cionistas que querrían salvar su cabeza. P. y en ocasiones no sin dudas ni remordimientos (Rousseau). aquí se trata no tanto de un fenómeno o de un artículo del dere­ cho penal com o. y de aquello que.1": " ( A M i c t ^ n de la p en a de m uerte.. V ic to r H ugo dom ina c o m o C ou rb et. e incluso lo onto-teológicopolítico. partiré de lo que desde hace m ucho tiem po habría sido para mí el dato más significativo y pasmoso. “Pauvre Belgique. En todo caso. Para decirlo de manera breve y económ i­ ca. no confío en un concepto ya disponible de lo teológico-político que bastaría con aplicar a la pena de muerte com o a uno de sus “casos” o ejemplos. por el contrario. por lo ta n to ya sois culpables. T em bláis. por la mediación del concepto de sobera­ nía.0 0 0 personas que la m erecen . i 9 7 6 .C W p e tic io n a n por la a b o lició n de la p ena de f u e r t e . c o n c ie r ta c a n tid a d de países árab es islá m ic o s. El am or ex ce siv o de !» vid i es un d e s e e n » ' h-n-ia U a n im a lid a d )“. G allim ard.to d a v ía h o y fav o rab le a la pen a de m u e r te . 3 0 . S a b ía n q u e esa te n d e n c ia eu ro p ea e in te r n a c io n a l sería irresistib le. cada uno a su mane­ ra. ningún filósofo en cuanto tal. En la modernidad poshegeliana la cosa continúa. En verdad. ocupa el lugar del derecho en la religión. París. Cuando hablo de una alianza teológico-política o teológico-jurídico-política. expresam ente. N o. sino a partir de ese fenóm eno del derecho penal que se llama la pena de muerte. « t a is interesad os en la cu estión . B ib lio th équ e de !. ya sea durante el breve episodio de la Revolución de 1848 al abolir la pena de muerte pur crim en político -y el propio Hugo formuló esa sospecha-. t. el más sorprendente tam bién de la historia de la filo­ sofía occidental: nunca. com o de su puesta en práctica. De Platón a Hegel. de la condición casi trascendental del de­ recho penal y el derecho en general. es imposible tratar la cuestión de la pena de muerte sin h a­ blar de la religión. tomo partido a favor de la pena de muerte. estaría tentado de decir que no es posible com enzar a pensar lo teológico-político. que yo sepa. en esta tradición.> Pleiad e.ítfW. (Euvrcs compUtes. de Rousseau a Kant (sin duda. incluido el derecho de indulto).

p. c o m o K a n t y H e g e l. La pena de M uerte no tien e por objeto salvar a la sociedad. kantiana en su principio o su forma.. pp. G alilée. sobre la esencia sacrificial de la pena de muerte. etc. por»1 parte. Lión. Lévinas. Para que el sacrificio sea perfecto. La supresión de la pena de m uerte m e p a re c e u n a c o s a e s e n c ia l p ara la coexis­ tencia de la caridad co n la ju sticia . a Foucault y a ta n to s o tro s . 158 [Trad. t. Barcelona. La Manufacture. “La pena de M uerte es el resultado de una idea mística. jam ás encaró el problema de la pena de m uerte a la q u e. a mi ju icio . Poirié. En la última de las Quatre leçons talmudiqucs (M in uit. por lo menos materialmente. Por otro lado. Baudelaire. o sea. A q u í.. que de pasada nom bra la pena de muerte. Tales inspiraciones fueron ajenas a la Biblia judía. Vienen de Maquiavelo. Por un lado.”21 P e ro . como tampoco Cortés. no se equivocó. (j.22 de la acusación. totalmente incomprendida hoy. L. p . qu e yo sepa. para v er en ella.D. Para dar todo su alcance a esta proposición. 1991. En modo alguno sería “una manera de complacerse en la venganza y la crueldad donde se bañaría una existencia viril. Los valores de amor o de caridad se encuentran en el centro de la larga respuesta de Lévinas. como lo evoqué en Donner le temps (París. revancha. porque equivaldría a quitarle la conciencia de su grandeza com o víctim a y suprimirle las posibilidades de ganar el Paraíso” (ibid. cita a Mateo en la página siguiente. en la hipótesis que. a saber. de Heidegger (pensador del ser-p ara-la-m u erte q u e . V ienen de Nietzsche. 97. 1494)Con esta alianza de perversa crueldad. p. 1987. por otra parte diferentes sin d u d a e n su a x io m á tic a implícita. es necesario que haya asen tim ien to [¡otro argumento kantiano!] y dicha por parte de la víctima. sino en el de la caridad. la frase de Lévinas no se expresa com o una dem ostración filosófica en el espacio de la justicia o del derecho.n . com o del desafío problemático a cuyo alrededor trabajamos sistemáticamente en ese sem inario): “Derogadores de pena de muerte-sin duda muy interesados” (ibid. cast. Dar cloroform o a un condenado a muerte sería una impiedad. (j. “una ley única para todos”. n o ció n cristiana (véase más arriba). 1997J). Su objetivo es salvar (espiritualm ente) a la sociedad y al culpable. destaque­ mos dos rasgos. Lévinas solo le co n sa g ra u n a frase e n 1 9 8 7 . c o m o si n o se tratar aquí de un problema filosófico digno d e tal n o m b re . 1 6 6 -1 6 7 ). ju s ta m e n te . intenta sustraer la ley bíblica y rom ana del ta lió n a su in te r p r e ta c ió n c o r r ie n te -vengan­ za. eso m ism o c o n tr a lo c u a l se a lzab a el Evangelio de Mateo (V. p e n sa b a que no debía oponerse) a Sartre.bien en la forma perturbadora del s ile n cio y la o m is ió n . de compulsión cristiana anticristiana. 6 8 3 . 3 8 -4 4 ) -. a beneficio de inventario. c i e r ta m e n te . I I ^ . ya n o se cuentan lo silencios. V ienen de paganos lio que Mateo.) “ Lévinas no justifica solamente la ley del tallón. Que yo sepa. L' ley del talión otorgaría un “mensaje de universalismo”. Agradezco a Jen n ifer Barjorek haber llamado mi atención sobre estos dos textos de Baudelaire). decía de la ley del talión: cosa pagana]. p. de clarividencia históri­ ca. c o m o K a n t. Qui étes-vous? Entrevista con F. Riopiedras.) 2 1 Emmanuel Lévinas. es la mía.. por otra parte. el origen y el fundamento racional de la ju sticia p e n a l. la expresión de Lévinas pertenece ju stam ente a un discurso que se empeña en no inscribirse en la ontologia sino en dirigirse más allá de la filosofía com o ontologia de tradición griega. le reconoce el origen de la propia justicia. 1968. la de una colusión esencial entre la filosofía como tal y la pena de muerte.: Cuatro lexiones talmúdicas. de extravío en ocasiones espantosam ente antisemita. Lévinas observaba de pasada: “La ley judía no autoriza una condena a muerte con un voto de mayoría”. lu eg o de su abolíción en Francia: “N o sé si usted a d m ite e s te s is te m a u n p o c o com plejo que consiste en juzgar según la verdad y e n tr a ta r en el a m o r al q u e h a sido juzgado.

en su corazón.Sin duda.D. algunos de ellos se sintieron horrorizados por la pena capital sin creer que debían consagrarle una argumentación filosófica. en elevarse por encima de la vida. pp. a través de diferentes figuras. etcétera). por así decirlo. Si ese “hecho” masivo y altamente significativo puede verificarse. pues. qué los suelda. que yo sepa. a la teología política de la pena de muerte y al principio de soberanía que. es la lucha por el reconocimiento de las conciencias que pasa en Hegel por el riesgo de su propia principio de apariencia tan cruel que la Biblia enuncia aquí no busca otra cosa que la justicia. enton­ ces uno debe preguntarse qué suelda. literal­ mente. (. o juristas u hombres de ley (en primer lugar Beccaria. Al no poder emprender aquí la lectura necesaria de esta declaración.) • . me contento con una evocación: esa distinción de la letra y del espíritu no fue solamente de los rabinos sino. cuya influencia fue considerable y decisiva en el siglo pasado. La Biblia nos evoca el espíritu de la dulzura” (“La loi du talion”. Robert Badinter. Camus). lo político (por lo menos allí donde está dominado por un pensamiento de la polis o del Estado soberano) y cierto concepto de lo “propio del hombre”: lo propio del hombre consistiría en poder “arriesgar su vida” en el sacrificio. y esa es mi hipótesis provisio­ nal. y más pre­ cisamente la ontologia. Albin Michel. la filosofía. en su tradición hegemónica. Los que elevaron un discurso público contra la pena de muerte. Es la epimeleia tou thanatou de Platón. en pasar por la muerte hacia una “vida” que vale más que la vida.. en mi opinión. 178*179). es lo que ocurre con Lévinas. con razón o sin ella. reina como soberano. creyeron ver un fenómeno particular o un simple efecto agravante del sistema penal. Fueron o escritores (en Francia Voltaire.. por supuesto. en su dignidad. la filosofía que prescribe ejerci­ tarse en la muerte. el argumento esencial de Kant y Hegel en su alegato a favor de la ley del talión y. lo filosófico (lo metafísico o lo onto-teológico). a favor de la pena de muerte. en valer. histórica y no natural (por eso se me ocurre aquí esa imagen de aleación técnica). inasociablemente. es la dignidad (Würde) incomparable de la persona humana que. trasciende su condición de viviente y cuyo honor es inscribir la pena de muerte en su derecho. fin en sí y no medio. o incluso una superestructura de la formalidad jurídica que había que reconducir a su sustento infraestructural y a intereses de “última instancia” (socio-económico-político). más y otra cosa que su vida. lo que equivale a lo mismo. esa soldadura de la ontologia a la teología política de la pena de muerte también es lo que siempre mantuvo juntos.. en: Difficile Liberté. Otros. Potente y frágil a la vez. 1963. París. y de quien me gustaría volver a hablar dentro de un momento para complicar un poco más las cosas. co­ lindantes o mantenidos en un mismo linde.] Los rabinos nunca aplicaron ni comprendieron al pie de la letra ese texto. según Kant. (j.. Hugo. hasta carcelario en general.J. en su esencia o. Lo interpretaron a la luz del espíritu que recorre la Biblia en su totalidad {. nunca lo hicieron de manera estrictamente filosófica.

con la distinción naturaleza-técnica y todo lo que viene después (physis/tekhne. Dios ordena. Si se pudiera hablar aquí de arquitectónica y de edificación. puede propiamente morir mientras que el animal. pues. llega a su fin y revienta. Cuando digo "dis­ curso filosófico sobre la pena de muerte”. lo "propio del hombre" en el sentido estricto. en los “juicios”. hasta ritualizada. etcétera)' También pienso.vida. la soldadu­ ra. y por ende discurso “que se debe deconstruir”. que el sentido común ordena alegar fuera de Europa. la pena de muerte sería realmente. pues. una mayoría de Estados naciones. andamiaje y cadalso tienen la misma raíz: échafaudagc y échafaud mente. por el otro. una cosa no natural. me atreveré a decir. y que en efecto tiene que ver con la soberanía. del T. como decía hace un rato. un dere­ cho histórico. me parece* En francés. de lo onto-teológico-político. un derecho propiamente humano y supuestamente racional.) r e s p e c tiv e . acelerándose así el proce' so de “deconstrucción” de manera crítica y altam ente significativa. y. la tradición onto-teológica que evocaba hace un momento. Por lo tanto. solo él. de una u otra manera. no pienso solamente en el discurso “m ortícola” predominante en la mayoría de los Estados naciones que mantuvieron la pena de muerte hasta 1990 más o menos (desde hace diez años. Ese discurso abolicionista. que son un verdadero código penal instituido. Así ocurre en el derecho euro­ peo {y no sé si. com o la muerte misma. me atreveré a decir que la pena de muerte siempre respondió a alegatos profundamente “humanistas”. estoy persuadido de que la deconstrucción del an­ damiaje especulativo (por no decir del cadalso)* que sostiene el discurso filosó­ fico sobre la pena de muerte no es una necesidad entre otras. por un lado. hay una “pena de muerte”. dar muerte a quienes transgredan tal o cual mandamiento. la pena de muerte sería una clave de bóveda o. cuya interpretación es tan controvertida). por su p u e s to . si prefiere. la religión. es el ser-para-la-muerte del Dasein que. Desde hace tiempo. sin contrapesar las cosas de ningún modo. en el discurso abolicionista (hacia el cual. Esto ocurre. fuera del derecho europeo). en sentido estricto.entre. A riesgo de ofender una vez más a aquellos que no quieren oír. usted lo sabe. el Estado nación. physis/nomos. según Heidegger. hacia quien me gustaría volver un instante. physis/thesis). un cim iento. (N. etcétera. y si no estuvie­ ra gobernado por un jus talionis que se debería reinterpretar. un punto de aplica­ ción particular. se dirige mi simpatía más convencida). digna de tal nombre. a pesar de todos los fenómenos de ejecución masiva. en el cruzamiento único -e s la misma Europa. pusieron fin a la pena de muerte. la tradición bíblica (inmediatamente después del “no matarás”. cree reconocer un “im­ perativo categórico” y una idea a priori de la razón pura en un derecho penal que no sería posible si no se inscribiera en él la pena de muerte. el artefacto profético que mantiene en pie. y deberíamos hablar una vez m ás de la ley del talión. en su estado actual. Kant.

24 Los trabajos forzados a perpetuidad serían más espantosos.a m p lia m e n te tru c tib ie . p. filosófica y políticamente frágil. la abolición de la pena de muerte en las fronteras garantizadas de una nación próspera y apacible seguirá siendo algo bien limitado. a m enos que su muerte sea el mejor o el único medio de disuadir a los otros de com eter crím enes. etc. y los males del desdichado.). perfectible. más crueles que la pena de muerte y por tanto más propicios para “desviar del crim en al espíritu más determ inado": “ni el fanatismo ni la vanidad Persisten en los fierros y las cadenas. En otras palabras. La abolición será condicionada. cómodo. cit. y si su existencia puede provocar una revolución peligrosa para la forma de gobierno establecido. Si se aplicara al pie de la letra la lista de excepciones que Beccaria pone a la suspensión de la pena capital. no principista. allí donde el poder no pertenece sino al verdadero soberano. Por tanto. considera la pena de muerte menos necesaria. hasta que no se haya definido claramente el concepto de guerra. cit. Por lo menos por tres razones: A) Ante todo. la muerte de un ciudadano se vuelve necesaria cuando la nación está recobrando su libertad o en riesgo de perderla. oscuros. con­ dicional. y no lo suficientemente cruel para disuadir. provisional. aunque la pena de muerte no es para él un “derecho”.. como a menudo se hizo desde fines del siglo xviii.D . la ejecución del ciuda­ dano es admisible. manipulables). segundo m otivo que puede hacer considerar la pena de muerte como justa y necesaria” . donde la riqueza com pra los placeres y no la autoridad. 23 “La muerte de un ciudadano solo puede ser considerada útil por dos motivos: primero si. en una jaula. aunque privado de su libertad.. el homenaje que se le debe a ese gran hombre y a su iniciativa histórica. cuando lo que manda es el desorden. en una época de anarquía. N o bien está amenazado el orden de una sociedad. es decir.D. ob. lo que casi siempre ocurre. Robert Badinter pone esta frase com o epígrafe de su libro Labolition. 129-130). preocupado por una ejemplaridad disuasiva. cuando se inspira en la lógica de Beccaria. tod avía tiene relaciones y un poder tales que es una amenaza para la libertad de la nación. en vez de terminar. igualmente deconssi usted prefiere. (j. ob. Pero bajo el reino apacible de la legalidad. bajo un gobierno aprobado por el conjunto de la nación.23 Luego. Dos páginas más adelante. bien defendido en el exterior y el interior por la fuerza y la opinión. dogmáticos. la diferencia estricta entre guerra civil. el argumento abolicionista se fragiliza. a la manera de ver de Beccaria. Beccaria se dedica a demostrar la superiori­ dad de los trabajos forzados a perpetuidad. como por otra parte Beccaria lo vio claramente él mismo -y eso nos da mucho que pensar hoy— por un buen funcionamiento del mercado liberal.) . más inútil que injusta. ¿No pueden leerse estas líneas com o uno de los alegatos más eficaces en favor de la pena de muerte? (j. acaso más eficaz que la fuerza. cit. y aquí rozamos uno de los desafíos más oscuros del problema. (otros tantos conceptos que siempre han sido y son más que nunca problemáticos. 126. bajo el bastón y el yugo.) 24 “Pero si pruebo que esa pena de muerte no es ni útil ni necesaria habré hecho triunfar la causa de la hum anidad” (ob. no puede haber ninguna necesidad de hacer perecer a un ciudadano. no hacen sino empezar" (pp. p. Cabe decirlo al tiempo que se le rinde a Beccaria. 127. Beccaria. se la administraría casi todos los días. o cada vez que no está aún garantizado. guerra nacional y guerra de gue­ rrillas. “terrorismo” -dom éstico o no-. C esare Beccaria.

y por lo tanto más eficaces en el arte de disuadir. Es esa difícil “deconstrucción” lo que intento efectuar en mi seminario sobre la pena de muerte. que domina el debate por ambos lados (a favor y en contra de la pena de muerte). por esencia. sin ningún interés sociopolítico de ningún tipo. En dos palabras. y hasta el castigo supremo. o sea. la paz. 2 S Suicidio: término forjado a partir del latín sui (d e sí) y caedes ( h o m ic id io ). un discurso de tipo kantiano. comprender. el bienestar de la comunidad o la nación. Es precisa­ mente este utilitarismo o este “ejemplarismo” lo que Kant criticará de manera muy fuerte en las dos alas. e tc . más acá de una estricta racio­ nalidad jurídica.La distinción fundadora del concepto de “pena”.La distinción entre autopunición y heteropunición: el culpable.como entre los abolicionistas que. hasta exi­ gir el castigo. condicionado por los datos empíricos y. en Kant. si puedo decir. provisionales de un contexto. tanto entre aquellos que creen que la pena de muerte es un buen medio con miras a un fin -la seguridad. totalmente interior y privada. solo habría una autoejecución. desde adentro: 1 . sin referencia a la menor utilidad. que el culpa­ ble puede infligirse a sí mismo. si prefiere. La ejecución se­ ría como un suicidio. que pretenda justificar la pena de muerte de manera principista. esto transforma toda punición institucional y racional. Para llegar al extrem o de esta consecuencia. o hegeliano. tendría que dar razón a la razón jurídica que lo somete. Para la autonomía de la razón jurídica. el culpable debería dar razón a la sentencia. Kant opone una idea de la justicia y un “imperativo categórico” del derecho penal que apelan a la persona humana como fin en sí en su “dignidad” (Würde). introducido e la lengua inglesa en 1636 y en la francesa en 1734- . haría aparecer como insostenibles. y b) poena forensis. No puedo reconstruir aquí su proceso. el culpable ejecutaría él mismo simbólicamente el veredicto. antes de todo derecho y toda institución. mientras no se haya deconstruido. sin ninguna preocupación de utilidad. aprobar. administrado desde afuera por la sociedad a través de sus aparatos judiciales y sus instituciones históricas. Mientras no se hayan hecho surgir del interior. según Kant. en el rigor del concepto. venida desde afuera (forensis). y como Beccaria.. A ese par medio/fin. aquella. Es “como si el culpable se suicidara”. desde adentro o en los confines no discernibles de la pena interior (poena naturalis). Esta dignidad requiere que el culpable sea castigado porque es punible. en una lógica de los fines y los medios. limita­ do. piensan lo contrario. sin preocupación por el interés. en su mayoría. las fallas de tal argumentación. como per­ sona y sujeto racional. debería.más crueles. nos atendremos a un discurso abolicionista precario. en punición auto­ mática y autónoma. piensa. la diferencia entre a) poena naturalis. el castigo propiamente dicho. y lo conduce a con­ denarse a sí mismo a muerte. 2 .

te matas a ti mismo”. la pasión.) . Kant se embarranca en ejemplos por otra parte a menudo sexuales. es de esencia expresamente sacrificial en Kant). Enorme cuestión. con todo rigor. violación. la venganza. a mí mismo. la igualdad {Gleichheit) consiste ante todo en que el mal hecho al otro me lo inflijo igualmente. Todos estos bosquejos. sino suspender. hipótesis. por otra parte. sobre todo en Foi et sawir. ctt. en su forma más arcaica e indestructible.). bestialidad. te lo haces a ti mismo {. aquí realmente hubo suicidio. con lo que decíamos hace un momento del devenir-autopunición de la hetero-punición: al regular el imperativo ca­ tegórico del talión.En este lugar no es posible ya distinguir. ob.26 indemne. Esa preocupación por la equivalencia (no simplemente literal ni cuantitativa sino espiritual y simbólica: figura de lo infigurable) por otra parte se cruza. No he dicho que para Kant la ejecución es un suicidio. sobre crímenes sexuales -pederastía. autopunición y heteropunición. auto y hétero. Kant dice literalmente: “El mal inmerecido (indebido) que haces a otro. Ú o . y por tanto de calculabilidad. allí hubo ejecución u homicidio y no suicidio. que permitirían decir: sí. y no reinstalar otras dis­ tinciones oposicionales tranquilizadoras. cuyas tradiciones bíblicas y romanas reactiva poderosamente. A mi juicio. a priori. al desplazarlas. la revancha. trastocar opiniones o reemplazarlas por otras.. Si lo matas.para producir un principio de equivalencia. hace un rato lo decía. también su permeabi­ lidad. O bien. conscientes e inconscientes. denuncia el principio del talión). natural e interior/no natural y exten o r (poena naturalis/poem a forensis). tanto en Kant como en Hegel. la esfera del derecho puro. Usa y llanamente. la pulsión sacrificial (la razón moral y jurídica.La reinterpretación por Kant del jus talionis. Es precisamente la trepidación de dichas fronteras. allí suicidio y no lo contrario. marcar o recordar la necesidad de suspender nuestra confianza ingenua. en el pueblo. O incluso. allá realmente ejecución y/u homicidio. la lógica de las pulsiones. Eso serta tan estúpido como decir que la pena capital es un homicidio. aporías.. Kant estaría más cerca de una tradición literalmente judía o romana que de cierto espíritu evangélico (Mateo. la del sentido común y la creencia consciente en distinciones u oposiciones tales como adentro/ afuera. todas esas paradojas no tienen por finalidad o por función confundir cosas a todas luces diferentes. no contaminable por todo aquello de lo que querrían purificarlo: el interés. ejecución y ho­ micidio o suicidio. todo cuanto Freud y Reik inscribieron bajo el título de la “ley del talión”. 3 . enorme arbusto espinoso de textos que no podemos abrir aquí. su irresolubilidad lo que aquí me importan. cito 26 M e perm ito rem itir aquí a esa lógica de la autoinmumdad que traté de generalizar en otra Parte. inmune.

entre las interpretaciones heideggeriana y kantiana de la razón que. aunque se pierda la “personalidad civil”). cualesquiera que sean los peores crímenes de que se los acuse.aquí de memoria: al robar al otro. debería hacer escapar al soberano o al legislador (Kant nombra sobre todo. 4 . por respeto a la persona del condenado. Como tampoco se puede demostrar. alrededor de ese cálculo de una impo­ sible equivalencia entre crimen y castigo. recordaban. como uno de los signos que demostraban. Sin duda. pero quería situar su necesidad de principio. es precisamente eso lo que. la cuestión del principio de razón. es también. de una imposible evaluación de la deuda (Nietzsche dice cosas muy fuertes al respecto). a cuestionar. en el mismo momento en que la inmunidad de los jefes de Estado o de ejército se encuentra. Perdóneme que no me interne aquí en esta senda. pero ante todo. con el Terror. es lo que tantos derechos naciona­ les y cierto derecho internacional tienden. para ser prudentes. en el mismo momento en que Kant considera necesario inscribir su principio racional en un dere­ cho penal digno de tal nombre y digno del hombre. tan laboriosamente y al precio de tantas contradicciones. de la interpretación de la ra­ zón como "principio de razón”. no hay nada fortuito en el hecho de que. ninguna violencia que vendría a envilecer a la "perso­ na” en su “personalidad innata”. sería demasiado largo y demasiado difícil. intentan a la vez sustraer y someter la racionalidad a su vocación calculadora. digno de la persona humana en cuanto fin en sí. pero de manera diferente.La excepción que. nunca más los acusados serán condenados a muerte. ambas. 5 . usted lo sabe. habría corrompido a esa Revolución francesa que Kant salu­ dó. con toda lógica kantiana. Kant insiste con tanto rigor en el imperativo que. . cuestionada desde instancias penales internacionales. horrorizado. La cuestión de la pena de muerte no es solamente la de la onto-teología política de la soberanía. Esta excep­ ción soberana. es sabido que. ordena no infligirle ningún “mal tratamiento”. esa inmunidad absoluta. a m i juicio. esencial. inalienable (la que jamás se pue­ de perder. en toda lógica. de manera responsable y no ‘‘patológica • en el sentido kantiano y el sentido corriente de dicha palabra. de su inconmensurabilidad. que el crimen fue cometido libremente. Esta cuestión de la “contabilidad” y de las cuentas por rendir. destruyes el principio de propiedad y te robas a ti mismo. y de este com o principio de calculabilidad. digamos. anunciaban la posibilidad de un progreso de la historia humana. del “dar ra­ zón” (reddere rationem) debe discutirse entre otras.La inaplicabilidad de hecho de toda pena de muerte. pero nunca se podrá demostrar que una ejecución no implica ningún “mal tratamiento" de este orden. a Carlos I y Luis XVI) a todo proceso y toda ejecución en las formas.

Pero nada parece hoy más incierto y poroso que un a frontera en general o que una frontera entre los conceptos de guerra y de p az. tuvieron que detenerse en el umbral del principio de soberanía y el derecho a la excepción de los Estados. Al autorizar la supuesta “legítima defensa” y la ejecución expeditiva sin “pena de muerte” (sin juicio. de guerra civil y de guerra internacional. La cuestión de la pena de muerte no es una simple cuestión de vida o muerte. Roosevelt) algo tuvo que ver en este respeto por la soberanía. la institución de los conceptos de crímenes contra la humanidad. ni defensa. todo cuanto Schmitt llama la “guerra de guerrillas”. si prefiere. quedaron por lo menos en letra muerta.: Stricto sensu. o. pero. sin veredicto. ni acusación. frágil. digamos que apostaron por un “derecho a la vida” (uno de los derechos del hombre) cuyo concepto y axioma son más que problemáticos. De manera por lo demás deliberada. No podemos estu­ diarlas aquí. C) Por eso buena cantidad de declaraciones internacionales. con las mejores intenciones del mundo. desde la Segunda Guerra Mundial. La presión de los Estados Unidos (a menudo representado por l Sra.: Desde ese punto de vista. siempre formularon recomendaciones que no tenían “fuerza d e ley” y que. etc. los procesos de Nuremberg. y sobre todo. ni siquiera de un simun acro de legalidad. en su estado a ctual. re­ cuerdan que esa cuestión penal no se juega entre la vida y la muerte sino muy lejos de ahí.). la pena de muerte no tiene nada que ver con la Shoah. a quienes solo se les aconsejaba no practicar la pena de muerte sino de manera excepcional y según procedimientos legales. ¿no sería necesario también reexaminar la Shoah? JD . otros tantos fenómenos que confunden el concepto de “enemigo público” (Rousseau). en una situación totalmente inestable. al derecho nacional y al territorionacional en tiempo de paz. de guerra y de operación llamada "humanitaria” supuestamente conducida por instancias no gubernamentales. al evitar toda deci­ sión coercitiva. recomendaron evitar las torturas y los tratamientos crueles (noción de cuyo oscuro equívoco ya hablé). etcétera. como lo sugería hace un rato. los “terrorismos”. es porque limita el re speto por la vida. deconstructible. No hubo ni juicio. en una palabra. Pero no a pretenderemos reconstruir aquí la rica historia de los debates que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. el discurso abolicionista. Las l . R . protegiendo los derechos d e los acusados. es perfectible. L as guerras de independencia no legitimadas como tales por las potencias co­ loniales. Ahí nu ca hubo ninguna pretensión de cualquier legalidad. sin ejecución pública. o la prohibición de matar. ni culpable.B ) Si. de genocidio.

sino el sufrimiento o más bien la huella ligada al pasaje. Se desterró la escena directa de la ejecución. tiene algo patológico que torna a la pena de muerte tanto más insoportable en la medida en que se trata de negar. En principio. etc. con todo rigor. decía usted. y. los crímenes de guerra.). el veredicto y la ejecución. R. que algunos se sientan autorizados (equivocadamente.. los genocidios. el supliciado podía identificarse con un monarca cuya cabeza era violentamente separada del cuerpo. en los procedi­ mientos del juicio.. de la vida a la muerte. Por ejemplo. el acto de dar la muerte tiende hoy a borrarse en provecho de un cuidado paliativo y por tanto de una desaparición del horror que acompaña por fuerza a la ejecución. no es seguro que. La manera como hoy se ejecuta a los condenados en los Estados Unidos. había algo peor que la muerte infli­ . Antaño había cierta conversión del condenado en un héroe. Pero habría que tener en cuenta aquí todos los fenómenos “impuros” de eje­ cuciones según juicios expeditivos. no la ejecución. hasta secretos. A llí donde esto no ocurre (en China y Japón. lo que muestra por otra parte que el voyeurismo y el exhibicionismo no reconocen ningún límite. por fuerza doloroso. J. Cuando hablo de reexam inar la Shoah pienso en esa evolu­ ción de la aplicación de la pena de muerte que tiende a borrar las huellas de la muerte legal. según el dere­ cho europeo. al parecer.ejecuciones masivas (exterminio o genocidios) requieren otras categorías que la de la pena de muerte. pueda hablarse de “pena de muerte”. los fenómenos negados de no asistencia a centenares de m illon es de personas en peligro (malnutrición. D. Pero sobre todo. se tiene vergüenza de la violencia de la ejecución. G ran cuestión de la sepultura. Debe ser objeto de una informa­ ción oficial (previa a la ejecución). De alguna manera. en una época en donde se justificaba plenamente la pena de muerte -con Sócrates o P latón-. sin hablar siquiera de la masividad del fenómeno carcelario (donde los Estados Unidos poseen tam bién varios records). Las ejecuciones con hacha remitían a la teoría de los dos cuerpos del rey. É. aunque seriamente se piense en restablecerla por el sesgo de la televisión.: De donde proviene la “limpieza” de que hablamos y sobre todo la supre­ sión de las huellas. Lo que explica. la pena de muerte debe ser accesible al público. sin justificarlo. sida. y sin duda en muchos otros lugares del mundo y momentos de la historia).: “Supresión de las huellas”. pretendiendo hacer desaparecer toda forma de sufrimiento. En la historia de la pena de muerte se pasó del goce inmo­ derado que producía el espectáculo del suplicio a la supresión del dolor (la gui llotina). a mi juicio) a considerar los debates sobre la pena de muerte (siempre individual y aplicada a un ciudadano nombrable) como relativa o estadísticamente menores frente a los grandes crímenes con­ tra la humanidad. por un momento. luego de ésta a la eliminación de las huellas'del pasaje. en Grecia.

Y por otra parte. como los “grandes crímenes” de esos "grandes criminales” que. R. para los crímenes llamados no políticos (lo que despierta nuestra vieja pregunta: ¿no son todos los crímenes por esencia políticos. en cierto modo se hace lo contrario. en condiciones sos­ pechosas y monstruosamente inequitativas. que son legión en los Estados Unidos y que desembocan en una ejecución. inválido. o a personas culpables de homicidios pertenecientes a minorías víctimas de discriminación (negros. el cuerpo de los condenados era arrojado por encima de las murallas de la ciudad. en los Estados Unidos. J. En su discurso sobre la abolición en 1981. La palabra del condenado es respetada. 13 la derogaron para crímenes de derecho común. luego se las hace circular por Internet. ligada al miedo de ejecutar o a inocentes. Tal vez haya que recordar algunas cifras. É. hacen apare­ cer la índole “anormal” de la pena de muerte. se imprimen sus últi­ mas palabras. personas que nada prueba que cometieron un crimen. Habría mucho que decir sobre la cuestión del archivo visual y sonoro de las ejecuciones en los Estados Unidos.gida al ciudadano digno de respeto. sobre todo en los estados como Texas. D. Existe así un verdadero cuerpo de last statements. Todos los errores judiciales.. Hasta el día de hoy.: Me parece que la pena de muerte todavía es deseada. o a enfermos mentales. Perdía su derecho a una sepultura. Hoy. etcétera). 73 países derogaron totalmente la pena de muerte.. el cuerpo es devuelto a la familia y las huellas no son ocultadas. tendiente a monopolizar la violencia? Y por otra parte pienso en el ejemplo de Mumia Abu Jamal. Será una abolición pragmática y no principista. Pienso que si es derogada en los Estados Unidos será. amenazan el fundamen­ to mismo de una ley estatal. en los países donde se aplica. M um ia A bu Jam al fue co n d en a d o a m u erte e l 5 Je ju lio de 19 8 2 por el hom icid io del oficial Daniel Faulkner. que fascina.27 que siempre reivindicó el 11 S ie n d o su verdadero nom bre Wesley C o ok. un tercero. se ejecutan cada vez más “falsos culpables”. donde la sanción se aplica masivamen­ te. no por principio sino por razones contin­ gentes. conducen a ejecuciones. como diría Walter Benjamin. Robert Badinter había observado que los últimos ejecutados de la v República jamás hubieran debido serlo: uno era sin duda inocente. Para algunos crímenes particularmente graves. al térm in o de un p ro ce so h e c h o a . transexuales. homosexuales. Se da la palabra al condenado antes de su ejecución. Y se las pone on line. otro era un disminuido mental. Se pretende respetar al sujeto que se ejecuta. pero que en adelante tiene que ver con una suerte de patología social. una abolición hipócrita. como usted dice.: Es cierto que las manifestaciones de inquietud que se multiplican en los Estados Unidos con frecuencia no recaen tanto en el principio de la pena de muerte com o en el gran número de “errores judiciales” que.

No olvidemos tampoco la República Dem ocrática del C ongo (un cente­ nar) e Irak (centenares. p a só 19 a ñ o s e n el “corredor de la muerte" luego que su ejecución fuese “diferida” varias v e c es. la otra a lo que tiene que ver con un unusual and cruel punishment (castigo inhabitual y cruel). hasta de la sublim ación): Así. 87 la conservaron. en derecho o de hecho. dos o tres países por año la derogan y vienen a acrecentar esta mayoría. que va lejos a la cabeza de los demás en cifras absolutas (por lo menos 1077). cada año. pues. U crania y Turkmenistán la derogaron para todos los crímenes. pero se suspendieron las ejecucio­ nes. el 85% de las ejecuciones se concentran en cuatro países: China. . la pena de muerte. Encarcelado en la prisión de G re e n en P e n n sy lv a n ia . una mayoría de Estados -1 0 8 . En total. y cerca de 4 mil fueron condenadas a muerte en 73 países. si puedo transponer así la d istinción propuesta por Kant respecto de lo “sublime”. A ctu alm ente. fue suspendida. que pretendía que un gobierno de­ mócrata no podía avanzar contra una “opinión pública” mayoritariamente fa­ XIX. fuera de una gran cantidad de países árabes. pero a veces sin ju icio). Así fue que de 1972 a 1977 ninguna persona fue ejecutada en los Estados Unidos. únicamente dos “muy grandes” potencias man­ tienen la pena de muerte: China. Ja c q u e s D e rrid a re d a ctó el prefa' ció de una de las obras que escribió en prisión para d e n u n cia r la dureza d el s iste m a ju d icia l y de ^ institución carcelaria de los Estados Unidos. donde es aplicada de m anera masiva. desde el pun­ to de vista geopolítico (aquí lo cuantitativo es más que m atem ático. Eso es lo que alegó un profesor de derecho de Chicago. Desde 1979. En 1999. impugnaron en ese caso la índole democrática. pues. y la cuestión de la pena de muerte tiene alguna relación con la de lo “sublime”. una fuerte co­ las apuradas. De hecho. no en dere­ cho (criterio de esta distinción: ninguna ejecución desde hace diez años). es cuanti­ tativo de manera dinámica. y por últim o los Estados Unidos (98). Letonia para los crím enes de derecho co­ mún.1.status de prisionero político). Por lo tanto no se derogó su principio. Amnesty International difunde estos datos con una precisión que nos importa más que cualquier otra. por otra parte. Y las cifras de estos dos últimos años son espantosas. Luego viene Irán (por lo menos 165). y los Estados Unidos. en 1972 la Corte Suprema decidió que la aplicación de la pena de muerte era incompatible con dos enmiendas de la Constitución: una se refiere a la discriminación. le sigue Arabia Saudita (103). En 1999. Como usted sabe. Ningún Estado pudo transgredir esa interdicción de la C orte Suprema federal (a la que algunos.813 personas fueron ejecutadas en 31 países. ya que los jueces eran nombrados y no elegidos. desde el siglo rriente abolicionista. Timor oriental.derogaron. 22 Estados la derogaron en la práctica. A partir de ese momento. la aplicación de la pena de muerte fue asimilada por la C orte Suprem a a un “cas­ tigo inhabitual y cruel”. donde sin embargo existe.

en la U niversidad de Northwestern. de facto. se reanudaron. me pareció competente preguntar: ¿cómo explican entonces que la Corte Suprema haya suspendido en 1972 la pena de muerte? ¿No es una institución democrática? La respuesta fue “no”."' Para volver a la cuestión de la patología de que usted hablaba. por oposición a la silla eléctrica. “Si hay tantos in o ­ centes. luego su liberación. Las ejecuciones. mi sensación es que si un día la pena de muerte es derogada en los Estados Unidos será por un movimiento progresivo. Narraron la historia de sus nu­ merosos años de prisión. Estado tras Estado. y que en Fran­ cia el Parlamento había derogado la pena de muerte contra la mayoría de la opinión pública o contra el resultado probable de un referéndum. moratoria tras moratoria. pues. los síntomas de una verdadera crisis ya se multiplican en la conciencia americana. accidentalm en­ te. y no por una única decisión federal). B u sh fue e le c t o co m o presidente de los Estados U nidos el 1S de diciem bre de 2 0 0 0 . la horca o la cámara de gas. En el estado de Illinois se descubrió que 13 condena­ dos a muerte recluidos en cárceles de alta seguridad (death rows). sobre todo en virtud de las presiones internacionales. en ocasiones desde hacía décadas. republicano muy respetable pero favorable al principio de la pena de muerte. De hecho. Luego de 1977. Se lo descubrió porque. algunos Estados consideraron que la muerte administrada por inyección letal no era ni cruel ni inhabitual. durante una de mis últimas estadías en los Estados Unidos. G e o rg e W. En algunos estados como Texas. Bush. luego de diligencias judiciales. había logrado una reparación. Los casos fueron e n ­ tonces reexaminados y los 13 condenados ¡declarados inocentes! El goberna­ dor de Illinois. Hace poco. seguían siendo sospechosos. en una escuela de periodismo.vorable a l a pena de muerte. ¡Sin compensación! U no solo de ellos. algunos profesores y estudiantes ha­ bían comprobado la existencia de graves irregularidades. candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. tantos condenados a muerte de quienes se descubre que son víctim as de errores judiciales. y me dio mucho en qué pensar. 28 Partidario de una aplicación rigurosa de la pena de m uerte. un blanco. sobre todo durante el mandato de gobernador de George W. Tomemos un ejemplo. eran inocentes. vi un programa de televisión en el que participaban 13 condenados a muerte declarados inocentes: doce negros. creo. en Evanston. Tras haber objetado que la democracia parlamen­ taría no obedece a la opinión pública sino a la mayoría elegida. suspendo las condenas”. . Ninguno de ellos podía encontrar trabajo. las ejecu cio­ nes fueron masivas. cerca de Chicago. y la Corte Suprema fue obligada a someterse. Los exámenes de a d n permiten hoy multiplicar las pruebas de los graves errores judiciales que conducen a la pena de muerte. inmediatamente decidió una moratoria. aunque su in o­ cencia había sido establecida.

. El antiguo artículo 64 ten ía por obje­ to arrancar a los criminales locos de la guillotina borrando la h u ella del cri­ men.: Sin embargo. Probablemente la consideraron sana de espíritu. yU b . Esta m ujer fue ejecutada. De aquí proviene la posibilidad de un tratamiento. se trata de responsabilizar al loco hom icida m ediante tratam ientos diver­ sos (entre ellos el psicoanálisis) para que tome conciencia de la gravedad de su acto. D. Porque en los países d onde la pena de muerte fue derogada. C ada vez se tiene menos en cuenta la supuesta invalidez y la juventud de los acusados. si el criminal loco no es responsable penalm en te. de un retorno a la razón.. a veces en infracción a las recom endaciones del derecho internacional. su acto no es ya expulsado de su conciencia como lo era antes de la ab olición . É. durante mis seminarios. existe en los Estados Unidos un equivalen te del artículo 122. la práctica tiende a volverse cada vez más dura en los Estados U ni­ dos.1 de nuestro Código Penal (el antiguo artículo 6 4 ). Durante el mismo programa le preguntaron: “ ¿Cree usted que en Texas toda la gente a la que niega el indulto es culpable?” Y él respondió. las disposiciones referentes a los crím enes com etidos en estado de demencia fueron modificadas. Bush es famoso. en Texas. En consecuen­ cia.U i í M A N A N A . por no haber concedido jam ás el menor indulto.: Ya se trate de la "incapacidad m ental” o de la edad (pero ¿qué es una edad. el a rtíc u lo 6 4 e stip u lab a q u e “ n o h ay crim en ni delito cuando el reo se hallaba en estado de d em en cia e n el tie m p o d e la a c c ió n ” . R . en el seminario debatim os m ucho acerca de esta cuestión). todos son culpables”. ]. recuerdo el caso notable de una enfermera que había matado a sus dos hijos im itando la ejecu ción legal (por inyección letal).29 Hoy ya no es necesario y el artículo 64 ha desaparecido. La ejecución de que usted habla testimonia una formidable regresión. en California. entre otras cosas. 29 Introducido en el Código Penal en 1810. dedicábamos el inicio de nuestras sesiones al análisis de la pren­ sa escrita y televisada sobre el tema. en el momento de los hechos. de un trastorn o p síq u ic o o n eu ro p síq u ico q u e h u b ie se anulado su discernimiento o el control de sus a cto s”. impertur­ bable: “Sí. que perm ite que los enfermos mentales eludan la pena de muerte. una edad mental? Un individuo puede tener varias edades según el ángulo escogido por los expertos. Todos los días.1: “N o es p en alm en te resp o n sab le la p e rso n a q u e estu v iera aque­ jada. Por lo tanto.. Ella rehusó el indulto para “reunirse c o n sus dos h ijos” y reclamó que le administraran una inyección letal. Entre otros. E n 1992 fue reemplazado por el artículo 122. Y es el conjunto del sistema judicial am ericano lo que en este m om ento se encuentra “bajo examen”. en N ueva York. C h ic a g o o Irvine.

P. y. en ton ces. pues. espectros. el trabajo del duelo y la tekhne de la imagen. Es cierto. por lejos que me remonte.))) com o el “quien” de un aconte­ cim ien to sin h orizon te. de m uy arriba. viniendo sobre nosotros verticalmente. /ornóme (N . en la medida en que el trabajo del duelo consiste É. por un lado. etcétera). nuestro universo de pensamiento está invadido por un gran número de producciones que ponen en escena a fantasmas.) !1 P ie n so p o r e je m p lo en el film e Sexto sentido. bajo el buen pretexto del abolicionismo. Las cosas nunca fueron tan “visibles” como hoy en el espacio m undial.) En efecto. "yo estoy habilitado a ”. pero al m ism o tiem po. y del com bate. por todas partes. suspen de o am ortigua la sorpresa. frente a un p siq u iatra q u e n o p u e d e e sc u c h arlo porque ya está muerto. Parecen suponer e n e sta m ed id a un horizonte sobre cuyo fondo. El verbo aquí traducido com o “aparece” es revenir. donde se ve a un n iñ o que se convierte en el in stru m e n to d e un te rro rífic o deb er de com p asión de los vivos para con los muertos.31 C o m o si el espectro fuera el síntom a de nuestro mundo globalizado. apareci­ dos. y no dista mu­ cho de confundirse con la de la misma huella. la temática del fantasma o más bien del aparecido30 atraviesa bajo su nombre la mayoría de mis textos. Pensar juntos el acontecim iento y la aparición. es incluso un dato esencial del problema. por todas partes donde se cruzan. L a visibilidad. e ste ad v ie n e allí d ond e n o hay horizonte y donde. (N . 30 C a d a vez m e in teresa m ás esa d istin ción entre espectro o fantasma.. d o m in a . D e a h í el últim o com entario. . Foucault habla de una desaparición progresiva de la visibilidad espectacular. textu alm en te “ regresar”. del T. n o se d eja dom inar ni por una mirada ni por una percepción con scien te en ge n e ral. pero terro­ rífico tam bién cuando parecemos poseídos si se trata de ser poseídos por muer­ tos que actú an en nosotros a la m anera de un “real” en el sentido de Lacan: un real m ortífero. C o m o la m uerte misma. es diferida. La lógica espectral lo invade todo. luí. spectre. en el original. n i por un acto de lenguaje perfonnativo (ese m ism o al que a m enudo se acredita q u e p ro d u ce el aco n tecim ien to cuando n o lo hace sino a condición de “una convención legitim an te” y de la autoridad institucional de un “yo puedo". gracias a la televisión y a la producción cinematográfica. La transformación de los m edios h ace que no se pueda h ab lar solam ente de invisibilidad sino de tansform ación del cam po de lo visible. sería p e n sar e n el aparecido m ás que en el espectro o el fantasma..Sobre la cuestión del “ ver o no ver la ejecución o la crueldad”. (l. viendo ventr lo que viene o aparece. vient et revicnt. e n c am b io . vien e y aparece (ya que la singularidad como tal implica la repetición [Le “reven an t". del T. (Precisam ente es ese cruzam iento lo que me había interesado en Espectros de Marx. al aparecer e n la luz [En francés. y aparecido por el otro. El “ap a recid o ” . p or detrás o por debajo. una deploración perpetua. es decir. se aniquila. Por el contrario.: en n o olvidar jam ás lo que se debe a una herencia y a los muertos. son tres palabras: fantasme. la im -previsibilidad del acontecim iento. cada vez se ven más film es que.)J. exhiben no solo la condena a muerte sino el proceso de ejecución hasta el último m om ento. Esto m e parece vivificante. R . “ E sp e c tro " y "fan tasm a” \fantome] tienen una referencia etim ológica a la visibilidad.

3'“ 1 1 faut bien manger’. cit. Se hace mejor el duelo de las personas am ad as q u e de las detes­ tadas. D. a mí me parece que el trab ajo de d u e lo lograd o n o es una infidelidad. interiorizarlo. La fidelidad m e p rescrib e la n e­ cesidad y a la vez la imposibilidad del duelo.33 L a fidelidad es infiel. “narcicizo” esa muerte del otro por u n tra b a jo de duelo logrado. . Es nece­ sario. La in corpo ració n design a un proceso mediante el cual un sujeto hace entrar fantasm áticam ente un o b jeto en el interior de su cuerpo. “realm ente es necesario com er” . . de la té c n ic a en ge­ neral. según un mecanismo (neurótico) con trario al de la p ro yecció n (p aran o ico ). com o d ije un día. En un caso. de la ineluctabilidad del trabajo del duelo. R. ob.: Sí. j. Yo lo tom o sobre mí. Permite investir un nuevo objeto que p e rp e tú a el recuerdo del antiguo. L a in fid elid ad com ienza ahí. o en la a sim ila c ió n del e x ­ tranjero. y por consiguiente niego la m uerte y la alterid ad del otro-muerto. que no es un trab a jo entre otros sino la marca sobredeterm inante de todo trabajo. el duelo anula al otro. n Jacques Derrida retoma aquí la oposición entre el térm ino de in co rp o ració n ex presad o por Freud y el de introyección inventado por San dor Ferenczi. por consiguiente. Por tanto soy infiel. U n o n o espera la muerte del otro para amortiguar su alteridad. A llí donde la in troyección en d u e lad a tiene éxito. a menos que continúe así y se siga agravando. y por co n sigu ie n te n iego o delimito su alteridad infinita. en : Points suspension. M e exh orta a to m ar al o tro en mí. Ese “efecto de duelo”. T am b ién tie n e que ver con la imposibilidad del duelo. actual e innegablemente muerto. uno es fiel al odio in troyectán dolo p ara lu e go referirlo sobre otro objeto. y la introyección describe la manera en que un sujeto hace entrar o b jeto s det afuera den tro de su esfera de interés. D. aligero o niego su muerte. El d u elo logrado es un duelo fallido.32 Como ocurre en la integración del inm igrante. olvidán dolo. esto está esencialmente ligado a la cuestión de la prótesis técn ica. Por su pu esto.: Por el contrario. E stá efectiva. pues. no espera la m uerte. m e lo asim ilo. pero si lo tom o en m í co m o u n a p arte de mí y si. a hacerlo vivir en mí. realmente es necesario olvidar al muerto. la aten ció n a c ierta ló g ic a espec­ tral parece tomar una forma notablem ente insistente. pero tam b ién a n o tener éxito en el trabajo del duelo: el otro debe seguir siendo el otro. El duelo debe ser im posible.: Es cierto. É. un poco en todas partes.j. aniquilo al otro. pero se perpetúa el objeto am ado traicionándolo. y en el fondo es la misma transustanciación. ou le calcul du sujet" (en trevista con Jean -L u c N a n c y ). uno es fiel al am or h acia aquel que m u rió a m a n d o a otro objeto. en el otro. a idealizarlo. me reconcilio con la muerte. hoy. En el duelo logrado yo incorporo al m uerto.

Lo perdono en cuanto culpable. así como en el de la hospitalidad pura. E n e ste c a so . hasta “ex­ cepcional” (y hace justicia a la excepcionalidad esencial del perdón). y por otra parte la abolición de la pena de muerte obliga de algún modo a un perdón seme­ jante. es la de un perdón gratuito e incondicional: perdono entonces cualquiera que sea la actitud del culpable. a la prisión de por vida sin retomo posible. también presente pero menos representada. actualm ente culpable. La segunda lógica. aunque no se arrepienta.: N o d ije que hay que perdon ar lo im perd on ab le. en: Fot cl saw tr. C reo que un día realmente habrá que pensar en derogar lo que produjo la abolición: la condena a “perpetuidad perpetua”. con u n a fuerte re m in iscen cia cristian a. pero ambas activas en el discurso de nuestra herencia. Si perdono la falta (el “que” ) del arrepentido o al mismo arrepentido (el “quien” ). el perdón se d a a cambio d e l a rre p e n tim ie n to y la tran sfo rm a c ió n . R . y a la medida de su extraordinaria desmesura. y a e stá en el c a m in o d e l a rre p e n tim ie n ­ to y d e la tran sfo rm a c ió n d e sí.: MEse fue el tem a del sem inario de Jacques Derrida en la eh e ss.i. la segunda más discreta. contradictorias. Pero en el análisis del perdón puro. Ya es d e alg ú n m o d o o tro .R .: La fórm ula de la “fidelidad infiel” o del “ duelo logrado com o duelo im posible” recuerda bien el carácter doble de la m elancolía: es la fuente de la cre a­ tividad y de la destrucción a la vez. ¿Por qué hay que “perdonar lo im perdonable” al que n o pide p e rd ó n ^ 4 j. Pero tam bién pienso en lo que dice del perdón. entre 1996 y 1999. eit. para ser fiel a su vocación. cristia n a e islám ic a a la vez. E ntretien avec M ichel W ieviorka . A q u í la h ere n cia es judía. lo he dicho. L a q u e p re v a le ­ ce im pon e u n a co n d ició n : el p erd ón so lo tie n e se n tid o cu an d o el c rim in al p id e perdón. Si perdono a (lo) que es perdonable. y de la aporía a la que este está y debe permanecer consagrada. Por tanto. usted tiene razón. o aunque siga siéndolo. lo (la) perdono en cuanto es culpable. T a m b ié n es una cu estió n de h eren cia. V éase “Le siécle du p ard on. Tal vez no haya que aboliría concretamente sino plantear la posibilidad principista É. Es un análisis lógico del concepto de perdón. el verdadero sentido” del perdón es perdonar hasta lo imperdonable y hasta a quien no pide perdón. no solo para el criminal en estado de locura sino para los demás. poco o nada visible. Estas dos lógicas son concurrenciales. sostengo que el perdón puro debe perdonar a (lo) que es imperdonable. no perdono. perdo­ no otra cosa u otra persona que el crimen o el criminal. El c u lp a b le re c o n o c e su fa lta . D . propuse analizar el c o n ­ cepto de perdón que h eredam o s. a su llamado. . ahora. Por lo que respecta al perdón condicional. U n a es predominante. ob. D os lógicas c o n trad ic to rias se d isp u tan esa h ere n cia. E s u n p e rd ó n a condición. es demasiado fácil. aunque este no pida perdón.

para que un castigo tenga un sentido. país donde la pena de muerte estaba derogada en el momento del proceso. Siempre hay un riesgo. y aunque tenga la certeza de que no volverá a cometerlo. [Trad. en ciertas condiciones. uno se estremece de espanto cuando se oye a Eichmann afirmando que condena el sistema nazi al tiempo que reivindica su juramento de fidelidad a ese mismo sistema que hizo de él el criado servil de un crimen abominable. nuestra sociedad podrá enfrentarse a la idea -casi inadmisible. R. el único.de que el riesgo cero no existe. D. y que por fuerza se presumen peligrosos. París. Por eso se indignó cuando en el curso del proceso de Jerusalén algunos testigos evocaron las atrocidades cometidas por SS. muy bien puede condenarse a alguien a muerte. Pero me parece que a partir del momento en que la pena de muerte deje de existir. donde. En efecto. la tortura fue oficialmente autorizada. es preciso que asuma esa idea del perdón incondicional de que usted habla. La abolición más bien reforzó el principio de las penas perpe­ tuas.s Véase Hannah Arendt. inconscientes. esa normalidad linda con la locura. Lumen. Me pregunto si.: La noción de perdón es ajena al orden de lo jurídico y lo político. En todo caso. 2001). aunque el criminal se haya convertido en otro hombre. por las más altas instancias del país. Sobre todo aqueja a algunos asesinos reincidentes o sujetos a pulsiones mortíferas incontrolables. y. un día.35 ¿Se puede perdonar a A d o lf Eichmann? j. Habría mucho que decir sobre la historia del derecho en ese país. debería ser repensada. Contrariamente a cierta vulgata postarendtiana. fuera de proceso. Encontramos aquí el tema de la “muerte limpia”. castEichman en ¡erusaíén: un estudio sobre la banalidad del mal. si no de hecho. sin am­ nistía. lo que es una excepción en la historia de Israel. Eichmann fue condenado a muer­ te. que yo sepa. que siempre exis­ te un riesgo de reincidencia. lo que Hannah A rendt llam ó la “bana­ lidad del mal”. o que cualquiera pueda conver. usted sabe que lo que era imperdonable para Eichm ann no era matar gente sino infligirle sufrimientos inútiles. Barcelona. me impactó comprobar que la hipernormalidad de Eichmann. En el curso de un proceso. tras una muy larga detención. por fuerza. Me parece que. .: Sin duda. aunque sea mínimo. a través de eufemismos que no engañan a nadie. perdonar.de su abolición. por lo menos en su principio. de manera inflexible. N o es lo que hoy ocurre. A l ver el filme de Rony Brauman y Eyal Sival (E l especialista). aunque haya reconocido el horror de su crimen cons­ cientemente. Son órdenes diferentes. É. no creo que Eichmann fuese un pequeño funcionario muy tranquilo. Gallim ard. Pienso en el proceso Eichmann. Eicfunann à Jérusalem (1963). por otra parte. per­ donarle su crimen. por ejemplo. hasta intolerable. 1966. este tipo de pena a perpetuidad debería ser abolida.

Su “locura”. herido. como lo hice en otra parte. Para esta última. Piense en la declaración de la Iglesia cristiana de Francia ante ios judíos. en cierto modo expulsó a Eichmann del orden de lo humano haciendo de él un monstruo. y por tanto tener que perdonar o hacer perdonar. condicional o incondicionalmente. ya se lo reconozca expresamente o no. no es el hombre el que perdona al hombre. pero no pidió perdón a los judíos. el sitio humano de su nacimiento como de su palabra. un sub-hombre. están inscriptas en el corazón del género humano. ningún perdón era posible para ese hombre. incluso cuando parece ejercido por el hombre. la locura de la norma. ella misma. el más “fuera de las norm as" por su búsqueda de absoluto (la solución final). era realmente a imagen del discurso nazi. !9S6. En la lógica cris­ tiana. cualesquiera que sean sus actos. El hombre pide perdón a Dios. D. Podría creerse lo contrario. en este caso. El poder de perdonar. En consecuencia.’ Ekmslkmneur etladignité. que no podía ser juzgado según la ley humana. que reivindicaba la ciencia más ra­ cional. Lejos de comprender quién era ese criminal. hay que mantener la idea de que todo hombre. Me parece que. Y precisamente eso es lo polémico. fundarlo. su normalidad extrema. la pulsión de destrucción. con ese vuelco de la norma en una patología.Seuil. A no dudarlo. es decir. que únicamente un ser finito puede ser lesionado.: 16Vladimir jankélévitch. En tales condiciones. Me costaría mucho improvisar en esto. creo que el problema central de ese proceso fue la actitud del fiscal Gideon Hausner. pero lógico y normal. L’imprescriptible Parámner. a quien siempre nombra jesús de Nazareth para recordar sus raíces terrestres. Dios es quien perdona. Pidió perdón a Dios tomando como testigo a la comunidad judía. alguna sacralidad divina comience por autorizarlo. Supuestamente lo es aunque. que por otra parte no pedía perdón y se sabía condenado. la más “norm al”. únicamente las categorías freudianas y lacanianas permiten captar qué ocurre con esa normalidad que linda con la locura. donde realmente uno tiene que habérselas con un responsable direc­ to de la puesta en práctica del genocidio. . forma parte del orden de lo humano y no tiene que ser expulsado de él como no humano. para poner en ejecución el crimen más espantoso. por ejemplo para discutir. de la acción de su palabra. incluso en el caso de Cristo. el derecho es de institución humana. o sea. hasta matado. el perdón es una experiencia puramente huma­ na. París. La crueldad. ese J. Por eso la cuestión de la dimensión humana del perdón es difícil de tratar. Lo hace precisamente en “La acción”. en suma legitimarlo. lejos de captar la significación de su discurso aberrante. o pide a Dios que perdone al otro. En principio. siempre. solo Dios puede perdonar. las declaraciones de Wladimir Jankélévitch36 o de Hannah Arendt al respecto. inmediatamente. siempre es un poder de esencia divina.tirse en un Eichm ann o un nazi. a él a quien se le pide.

D. el último poder de perdonar. el poder de perdonar es ante todo un poder humano: Dios ‘perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"’. el problema no puede ser meramen­ te antropocéntrico. N o tiene nada de “com ún”.: ¿No está de acuerdo con eso? j. R. porque ese perdón que perdona lo imperdonable es un perdón imposible. si al menos puede ocurrir que lo haga. en principio. justamente. 1983. podría continuar de manera indefinida. pero es posible leer de muy distinta manera los textos que ella cita. se cuentan ciertamente entre dichas experiencias. El subrayado es mío. Marcos. 17 “Fue Jesús de Nazareth el que descubrió el papel del perdón en el campo de los asuntos humanos. Estaría tentado a pensar que el perdón solo responde a su mera vocación. para que la vida social no se interrumpa. 304-305. Lo imposible está en pleno trabajo en la idea de un perdón incondicional. más allá de toda sanción calculable. De todos los textos evangélicos (Mateo. Lucas) que ella cita. el “así como”. sin intervención. que lo haya expresado en un lenguaje religioso. dice ella. El perdón no tiene ninguna simetría.. Por definición. Y no se necesi­ ta a Dios para hablar de transhumano o de anhumano. pp. ella plantea que el perdón sólo tiene sentido allí donde puede ejercerse el derecho de castigar. El subrayado es mío. es un elemento estructural del campo de los asuntos humanos. Como siempre. ( j . me parece. N o lo haré aquí.) . que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar.38 É. como Jankélévitch cuando dice cosas parecidas. y eso me parece muy discutible.: Ella simplifica un poco las cosas. El hecho de que haya hecho ese descubrimiento en un contexto religioso. en modo alguno contradictoria: tiene en común con el perdón que intenta poner un término a una cosa que.. piensa en la Shoah: imperdonab e' en la medida en que desborda las dimensiones de un castigo posible. O. Algunos aspectos de la doctrina de Jesús que no están esencialmente ligados al mensaje cristiano y que más bien tienen su origen en la vida de la pequeña comunidad muy estrecha de los discípulos. no es una razón para tomarlo menos en serio en un sentido estrictamente laico [.d . el “como tal” de un “como” soporta toda la carga de la interpretación. Com o el mismo indulto: el derecho de indulto no es un derecho entre otros. El perdón es y debe permanecer heterogé­ neo al espacio jurídico. París. ninguna relación de complementariedad con el castigo. y que por otra parte remiten todos a Dios. que concluye de este modo: "En todos estos ejemplos. en: La condition de l’homme moderne (1961). Por lo tanto es muy significativo. Por lo tanto.37 Hay que poder castigar y perdonar.]. Hace lo imposible. y que sean incapaces de castigar lo que resulta imperdonable" (ibid. creo que se puede extraer una lección exactamente opuesta a la de Arendt..capítulo de The Human Condition donde analiza esas dos condiciones del lazo social que serían el perdón y la promesa. 307). literal y explícitamente.) 38 “El castigo es otra posibilidad. propensos a desafiar las autoridades públicas de Israel. con el castigo. aunque se las haya desdeñado en virtud de su índole se supone exclusivamente religiosa”. allí donde perdona lo imperdonable y por tanto se alza por encim a del derecho. perdona (lo) que no es perdonable. En la idea del perdón hay algo transhumano. Sin duda Arendt. p. D. CalmannLévy. El subrayado es mío. hace hacer y da lo imposible.

)ean-Luc N ancy). yo recuerdo que hay orígenes literalmente luteranos en esta d e c o n s­ trucción h eid eggerian a ( Destruktion ) que pasé mi vida cu estion an d o.: N o sab ría resp on d er aq u í de m an era sen cilla. 40“Jam ás olvidemos la memoria cristiana. de ese pensam iento de lo incognoscible y lo transfenom enal. fielm ente infielm ente. aquí se trata de la posibilidad de lo imposible. digam os esto: desde hace algu n os años. Jacques Derrida. p. si no se quiere Mezclar todas las ‘deconstrucciones’ de este tiempo y del mundo. ob. para hacer contrapeso. En la idea del perdón está la de la trascendencia. hay que admitir que perdo­ nar lo im perdonable es realizar un gesto que no es ya a la m edida de la inm a­ nencia hum ana. transform ar.. en num erosos te x to s (por ejem p lo. Le toucher. de la deconstrucción heideggeriana (la Destruktion fue ante todo la destrucdo de un Lucero preocupado por reactivar el sentido origina­ rio de los Evangelios deconstruyendo los sedimentos teológicos). que lim itan lo h um ano a una suerte de positivid ad m ilitante. |. islám ic a ). ni creer en la ex iste n c ia posib le de esta cosa.En consecuencia. Para explicar. si n o justificar. Tal vez no se necesita un perdón. sin nom brarlo. A partir de esa idea de lo im posible. filtrar. h eren cias por recibir. H ay que paw Al respecto.. a cierto ateísmo y a la globalización.39 sin el m e­ nor d eseo de d estru irla o d escalificarla. socavar. n ec esitaría leer. cit. sería una decon stru cció n de esta R econstrucción. Jean-Luc Nancy. remítase a nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis". É . discutir. De aquí proviene el origen de la religión.: ¿N o p ien sa que lo que aquí con vocam os. en verdad luterana. perdonar lo imperdonable es hacer estallar \a razón h u­ mana. Hace una señal hacia algo a partir de lo cual lo humano se anuncia sin inm a­ nencia. debería comenrar por desprenderse de una tradición cristiana de la destructio” . escribir o reescribir tod o cu an to ya he escrito. por un lad o al cientificism o. p recisa­ mente c o m o una de esas h eren cias d e que hablam os. de ese “deseo” o de ese “ pensam iento” del perdón. que pretenden aportarle una nueva esp iritu alid ad ? J. d iv id id o e in divisi­ ble a la vez. en Le toucher.'1 0 Y bien . o por lo menos el principio de razón interpretado como calculabilidad. pero al m ism o tiem po no dejo d e m e d itar la cu ltura ab rah ám ica (ju d ía. Yo persigo lo m ás lejos posible la n ecesid ad d e un discurso h ip erateológico . y p or el otro al p eligro de las sectas y al discurso irracional (por ejemplo de las sectas o in cluso del íntegrism o). pero n o solam en te. es la h eren cia judeocristiana. desde siem pre. y.. si alguna vez es posible. 74 . lo que m e im porta. Para lim itarm e aq u í a u n a sola frase. R. D. pero justam ente. Jamás lo olvidemos. de este “p aisaje” cristian o de la deconstru cción. cristiana. ese doble gesto. y q u e a p esar de la ap arien c ia sigue siendo el m ism o. tam bién puede intentarse una génesis d e lo religioso. si uno quiere utilizar esa palabra de m anera consecuente. si se quiere hablar de esto.| Una deconstrucción del cristianismo’.

¿Es posible hacerlo. .7 ¿Contentarse con pasar? ¿Qué quiere decir “pasar”? ¿Superar? ¿Marcar el paso? ¿Puede ese paso no ser m arcado para siempre? Jamás se podrá. Ya no funcionaría. nada funcionaría ya de otro modo. jam ás se debería que­ rer evitar el haber sido puesto en un mal paso. Hasta ponerse uno mismo. ese es el destino de la herencia.sar por ese lugar.

Pronuncio esta palabra y de inm ediato pienso en la hermosa idea de Sandor Ferenczi. ¡920-1933. le había sido inspirado por Freud. Aubier-Flammarion. una juventud confronta­ da por un lado a la burocracia de las sociedades de la ipa y por el otro a la agonía del últim o gran maestro vivo del psicoanálisis: Jacques Lacan. Le verbier de l’homme aux loups. y amiga cercana de Lacan. él “deconstruía” los dogmas y las rigideces del pen­ samiento psicoanalítico dominante. se había rodeado de intelectuales. por Jacqu es Derrida. a partir de 1977. y de la cual yo formaba parte. Lacan retom ó esta idea al fundar la Escuela Freudiana de París ( e f p . Cryptonymie. gracias a él. Cuando yo entré. 3 V éase N icolas Abraham y María Tork. En esa época. artistas. que re­ uniría a escritores. usted interpretó un papel importante en la historia del psicoanálisis en Francia.2 Gracias a mi madre. uno de sus grandes am igos. una juventud con ga ­ nos de una institución. El consideraba que el psicoanálisis en ningún caso debía ser propiedad de una corporación de profesionales. ob. ill. fundada en Viena a comienzos de siglo. Su mujer. . C alm an n -Lévy. 1976. En 1964. 2000.3 era psicoanalista y le presentó a René M ajor. Elogio del psicoanálisis ELISABETH R o u d i n e s c o : A hora vamos a encarar lo que fue nuestra referencia común a todo lo largo de este diálogo. m iem bro fundador de dicha escuela. Yo misma me volví a “cruzar” con usted. si puedo decir. que. Jenny Aubry. 1 Sigm und Freud. Correspondance. y mucho más allá: el psicoanálisis. Généalogies. en la Socie­ dad psicológica del miércoles. Sandor Ferenczi. por otra parte. que quería fundar una Sociedad de amigos del psicoanálisis. t. reuniendo en un espacio llamado C on­ frontación a toda la juventud psicoanalítica de Francia. prece­ dido de Fors. A su lado.' El proyecto. París.9. 1964-1980) que iba a recibir a miembros no psicoanalistas. por otra parte me b eneficiaba con un status particular en ese medio: desde mi infancia estuve inm ersa en la cultura de ese movimiento. Les années douiovreuses. filósofos o juristas interesados en esta disciplina. es psicoan alista y traductora de algunos textos de Melanie Klein. Marguerite Derrida. h ace más de treinta años. en 1969. París. N icolas A braham . todavía no había sido analizada. 2 V éase Élisabeth Roudinesco. cit. Su vida y su obra están marcadas por el psicoanálisis. inspirándose en su trabajo.

el compromiso en el corazón de la experien­ cia. H abla de la libertad de una alianza. pasadas o presentes. derecho. este com­ promiso de la propia existencia. Politique de la psychanalyse face à la dictature et à la torture. 5 René Major. y allá mismo donde se cultivan las cuestiones más graves para con un gran nú­ mero de fenómenos llamados “psicoanalíticos”. donde yo lo conocí. M ajor siempre rei­ vindicó su deuda teórica para con usted. de los psicoa­ nalistas con el nazismo. ni como analizado ni com o analista. La psychanalyse sous le Ule. un compromiso sin status institucional. enseñamos. El am igo man­ tiene la reserva o la distancia necesarias para la crítica. Pero como la amistad. supone una aprobación irreversible. En una palabra. El “amigo” saluda una suerte de revolución freudiana. textos traducidos y presentados por Jean-Luc Evard. 1999. 6 Los EGP reunieron a mil participantes provenientes de 33 países en París en el gran anfitea­ tro de la Sorbona. es mi caso. el cuestionamiento recíproco. no la sorprenderé diciéndole que carJ a c q u e s D e r r id a : 4 René Major fue el primero que hizo conocer en Francia los trabajos alemanes sobre las relaciones que el psicoanálisis había mantenido con el nazismo. a veces el más radical. La vie la mort. que me alentó a escribir la historia del psi­ coanálisis en este país y que siempre supo encarnar un espíritu de resistencia y tolerancia en el seno del psicoanálisis: sobre todo en su lucha contra todas las formas de colaboración o de complicidad. no solo de algo (el psicoanálisis) sino de aquellos y aquellas cuyo deseo pen­ sante habrá marcado su origen e historia. de insti­ tución. en julio de 2000. Jacques Derrida y el jurista chileno Armando Uribe dictaron sendas conferencias. allí mismo donde. el espacio en el que habitamos. 2001. Confrontation. col. París. ese “sí” de la amistad supone la certeza de que el psicoaná­ lisis sigue siendo un acontecimiento histórico imborrable. las dictaduras. Por supuesto. París. L’Harmattan. Reich. París. etcétera. ética o política. “Champs”. y Lacan avec Derrida. Galilée. el “sí” concedido a la existencia o al acontecimiento.6 Me gusta la expresión “amigo del psicoanálisis”. la tortura. Véase Helena Besserman Vianna.5 y usted lo apoyó en ese combate. trabajam os. por René Major. la certeza de que es algo bueno. dio lugar a la realización de los Estados generales del psicoanálisis ( e g p ). y que debe ser amado. París. Véase sobre todo Les années bruñes. ya se trate de teoría. de la experiencia de pensamiento y de la experiencia a secas. siempre de otra manera. Au commencement.En 1997 hizo traducir al francés el libro de Helena Besserman Vianna. Flammarion. escribi­ mos.4 Figura moral de la comunidad freudiana internacional. . así como el papel ambiguo del psicoanalista francés Serge Lebovici (1915-2000). L'analyse désistentielle (1991). que hacía pública la colaboración de algunos psicoanalistas brasileños con la dictadura en 1973. 1997. sostenido. y que. nunca se lo practicó en una institución. 1984. N’en parlez à personne. presidente de la 1PA en esa fecha. pensamos. Y también pagado su precio. la discusión. presume que ya ha señalado y debería seguir señalando. En esa ocasión. acompañado de “Préface et lettre ouverte”.Mucho le debo a René Major.

irreductible a toda “publicidad”. preguntas. Siempre regulable. por tanto deconstructible y perfectible de las relaciones entre el psicoanálisis y su derecho.] dirige al padre que tomaremos muy en serio. asiente. otro derecho.D . mientras nos digamos. de su por-venir. cuando no el deber. Lejos de autorizarlo todo. el amigo. a pesar de la carcajada terminable interminable que nos sacudirá hasta el fin. Hay que estar más atento que nunca a esa frontera porosa. ni más que nada la interpretación psicoanalítica de la herencia y de las generaciones “hasta aho­ ra”. En el capítulo al que nos referimos (“Por primera vez en la historia de la humanidad”. se lee por ejemplo esto: “(. hasta ahora. Por difícil y contra­ dictorio que parezca. inestable que asegura y prohíbe a la vez el pasaje entre el psicoanálisis y el derecho. el acontecimiento de ese no-acontecimiento. otra heteronomia). sobre todo en la cadena de las generaciones de sus padres fundadores.I. más allá incluso de lo que se reconoce y legitima co­ rrientem ente bajo el concepto de “secreto profesional” (médico. pues. entre la necesidad de saber y su inscripción institucional. por supuesto.. afirmaciones. en verdad es el psicoanálisis. En suma. de vivir. afirma la necesidad imborrable del psicoanálisis. permeable. otra ley (del otro. sobre todo en uno de sus capítulos. al psicoanálisis. El derecho. de decir la verdad a los que trabajan o sufren en el interior del cuerpo de la corporación. amistad. cit. mutaciones incluso que están en pleno trabajo en mi libro Politicas de la amistad. (.. todas las cuestiones de derecho. cuando no el deber. es decir. a su vez. ob. con un rigor por lo menos igual. otra política. a Freud y algunos de sus discípulos (aquí Jung o Ferenczi). y que sin duda no le ocurrir. a menos que no haya ocurrido ya en ese no-acontecimien­ to. como entre la teoría y la práctica. puede con­ siderar que el psicoanálisis se realizó sin haberse realizado todavía: “hasta aho­ ra”. El amigo. decía. artefáctica. lo que acaso nos haga falta tratar de pensar. en nombre del propio psicoanálisis. desplazable. supone cierta “herencia” psicoanalítica sin la cual no hubiera sido posible (principalmente en su deconstrucción del privile­ gio fraternal) pero que tampoco escatima.7 Cierto “hasta ahora” marca al mismo tiempo el umbral y el límite de la amistad de que hablamos. pero que tam bién se interesa en la índole problemática. con todas las inquietudes. Politiques de l’amitié. 7 Jacques Derrida. judicial. U sted sabe que hoy esa frontera está sometida a una gran turbulencia. este otro “secreto”. que realmente. entre el espacio público del psicoanálisis y la originalidad absoluta de su espacio “secreto". etcétera). palabras extraídas de una carta de Ferencii a Freud).) .go implícitamente esa palabra. y que sea eso mismo. requiere otra ética. al leer una carra semejante (por ejemplo). finalmente de confesar" ( p . la del “amigo del psicoanálisis”. El “am igo” es aquel que aprueba. ante todo. ¿Qué quiere decir “hasta ahora” ? Esa es la cuestión. en ocasiones artifi­ cial.i jamás. que. El amigo del psi­ coanálisis no pertenece a la corporación pero reivindica el derecho. si algo no le ocurrió. 311). también es aquel que mantiene su vigilancia y que la ejerce a cierta distancia.

Ellos fueron amigos de Lacan pero con­ sideraban que su enseñanza era demasiado hermética. “Freud et la scéne de récriture”. como por otra parte usted lo re­ cuerda en su conferencia del coloquio Lacan con los filósofos. ob. apenas preliminar. Esquisse d’une vie. y cuando por intermedio de mi madre conocía muy bien a Lacan desde los 9 años. y como me lo confió en 1986. se instaló la “matriz”. con­ vencional. reservada para iniciados. Por eso. de De la gramatología. Jacques Lacan. nada es posible”. a invitación de André Green.oudinesco. Hay que decir que antes de la publicación de los Escritos en 1966. ob. usted lo conoció y leyó su obra. remítase a la continuación de este diálogo. que luego condicionó todo mi trabajo. Claude Lévi-Strauss. entrevista con Jean Birnbaum. De ninguna manera comparto esa opi­ nión. en una época en que era estudiante de lingüística en la Sorbona. insuficiente. contrariamente a otros intelectuales del período anterior al suyo. esa enseñanza solo era conocida de manera fragmentaria por transcripciones dactilografiadas o artículos publicados en revistas especializadas y difícilmente accesibles. Pienso en Georges Bataille. en: L’écriture et la différence. “Freud y la escena de la escritura”. y a Lacan de manera todavía más espaciada. D.8 En cuanto a Lacan.: Usted mantuvo una relación muy personal con el texto freudiano. en: Résistances. 8Les chemins de la conmissance. 9Véase Elisabeth R. Me acuerdo que en esa época se había vuelto bastante intolerante. 1 0Véase “Pour l’amour de Lacan”. si puedo decir. Roman Jakobson. entre 1964 y 1970. Jacques Derrida.9 que no lo leían. en cierto modo. Por mi parte. desconoció la importancia de los filósofos de la generación de usted que se pusieron a leer su obra más tarde. a los que calificaré de “religiosos”. ob. y en ocasiones pienso que soy más analista que aquellos que son pagados para serlo”.É. entre 1964 y 1965. A propósito del coloquio Lacan con los filósofos. cit.: Yo había leído a Freud de manera muy fragmentaria. Maurice Merleau-Ponty. R. France Culture. solo com­ prendí la importancia de su pensamiento con la publicación de los Escritos. y en la entrevista radiofónica con Jean Birnbaum en la cual evoca la legitimidad de su lectura de Freud: “Estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de que si uno no está analizado. De ese modo respondía a algunos profesiona­ les del psicoanálisis. cit. en el momento en que. Lacan padeció la incomprensión de sus amigos. Conferencia dictada en 1966 en la Sociedad Psicoanalítica de París. que lo conocieron pero no tuvieron la misma cercanía con su obra. Una lectura transferencial. . y por su parte usted respondió: “Yo también me enfrento con gente que sufre. 24 de m an o de 2000.1 0 j. Pienso sobre todo en su conferencia de 1966. histoire d'un sysíéme de pensée. cit. y que consideran que únicamente los psicoanalistas o aquellos que fueron analizados están habilita­ dos a leer las obras del cuerpo psicoanalítico.

Fue e n ­ tonces cuando com encé a percibir y analizar la deuda de Freud para con la metafísica.Pero prim ero. X im posibilita a Y en el m ism o m om ento en que lo hace posible. ob. 1992. toda una telaraña de malentendidos que entonces comenza­ ban a tejerse. pp. En De la gramatología y sobre todo en La diferancia yo trataba de ubicar. y por tanto de poner en práctica los recursos del psicoanálisis. Sobre esta pizarra. escribí ese ensayo sobre la “Pizarra mágica” que primero fue recibido. OC. 1 2 Jacques Derrida. La problemática de la huella. la escritura puede ser borrada pero la huella de la escritura queda impresa. E n suma. Si e l psicoanálisis es impensable fuera de esta tradición filosófica. cit. ni en general de la plena presen­ cia del presente. Y también sobre el tiempo. ob. me gustaría decir unas palabras sobre Lacan. Hasta 1965 aún no había tenido en cuenta la necesidad del psicoanálisis en mi trabajo filosófico.3 a 1965 elaboré la problem ática de la h uella. “Nota sobre la ‘Pizarra mágica’“ ( Wunderblock). de la presencia plena. y sin duda siempre. De nunca acabar. hasta entonces. En el momento en que escribí De la gramatología no conocía a Lacan. Por supuesto. Sigmund Freud. en TelQuel. por lo menos. “Freud et la scène de récriture”. ésta posibilita el psicoanálisis pero al m ismo tiem po la lim ita. Sin embargo. que ordenaba una deconstrucción del logocentrismo y el falocentrism o. o en 1 1 Estas dos conferencias de Lacan figuran en los Ecrits. Supongo que otros también fueron sensibles a esta proximidad entre mi dis­ curso y el psicoanálisis. 137-143. donde Freud compara la pizarra de celuloide que acaba de ser comercializada con el nombre de "pizarra mágica” con el aparato psíquico. y ya que usted me invita. lo que todavía no aparecía se anunciaba ya en “línea de pun­ tos”. xvil. pero mi conocimiento del psicoanálisis no estaba integrado en derecho y en teoría. PUF. y a partir de entonces también de la presencia en sí y de la conciencia. (Dejo aquí en suspenso. La cuestión de la différance. Invitado por André Green a dar una conferencia en la Sociedad Psicoanalítica de París.1 2 Ya ve. com o a m enudo ocurre. había en reserva una poderosa reflexión sobre la huella y la escritura. A partir de De la gramatología sentí la necesidad propia­ mente deconstructiva de cuestionar la primacía del presente. En esta conferencia. .1 1 D e 196. creo. o de la huella. palanca estra­ tégica de la deconstrucción. y aplaudido. “Función y campo de la palabra y del lenguaje en p sico an álisis” . en Freud. gran principio de discusión. ni siquiera estaba realmente articulado a mi “propia” problemática. no era totalmente virgen o ignorante. ia necesidad de reinterpretar cierta estela de Nietzsche y de Freud. cit. si la memoria no me falla. en esta única frase acabo de nombrar y dejar en suspenso no sé cuántos hilos históricos. no es pensable a partir de la conciencia de sí o de la presencia en sí. era indispensable situarla adentro y en el borde del psicoanálisis. Jacques Derrida comenta un artículo de Freud de 1925. H abía recorrido superficialmente “La instancia de la letra en el incons­ ciente” y parcialm ente. Yo sentía claramente que. París. hasta a tramarse.

cit.. frente a tantos esque­ mas metafísicos que se hallaban en marcha en los proyectos freudiano o lacaniano. siempre: marcar o rem arcar en Freud un recurso que todavía no había sido leído.. el retraso o la différance “originaria”. 441-524.cuando me puse a leer tal o cual texto de Lacan y a descubrir en ellos tantas cosas apasionantes como lugares de resistencia o residuos de metafísica. de las ideas y los hombres. y “Du tout”. de historia y de sociología. Es en este famoso artículo donde Jacques Derrida critica la concepción lacaniana de! significante según la cual una carta siempre llega a destino. ob. que entonces era para mí como el elemento mismo del pensa­ miento y el discurso. según otra actitud. en La carte póstale. entrevista entre Jacques Derrida y René Major (1978). me parece. Luego de eso. con qué sostener un discurso cuya necesidad yo sentía. puede ser legítimo. ob. usted lo sabe. del T. en una “lógica del incons­ ciente” (pero nunca hice mía esta expresión). 1.. Pero el “amigo del psicoanálisis” permanecía alerta. pp. cit. cit. El Seminario de Lacan sobre el cuento de Edgar Poe. en el texto titulado Le facteur de la verité. 1 1 . Como ningún texto es nunca homogéneo (esto se convirtió para mí en una suerte de axioma categórico. Regreso a Freud: mi preocupación era encontrar.reserva. incluso si mi relación con la fenomenología husserliana también era el sitio privilegiado de las cuestiones deconstructivas. tacarte póstale. ob. . como de una “lógica del significante” o de la referencia a Heidegger.*H que dio lugar.) 1 4 Jacques Derrida. cit. ob. pero al mismo tiempo someter el “texto” Freud (teoría e institu­ ción) a una lectura deconstructiva. Histoire de la psychanalyse en France. Desde entonces me expliqué abundantemente. Doble gesto. “La carta robada". Todo esto está publicado y es accesible a quien quiere leer y tiene los medios para hacerlo. en 1975. Histoire de la psychanalyse en France. remítase en particular a Elisabeth Roudinesco. Facteur significa tanto factor como cartero. el manifiesto de todas mis interpretaciones). en español. com o yo entendía que debía hacerse. a muchos debates y publicaciones. y sin querer reducir el trabajo de Lacan al famoso “Seminario sobre la carta robada”. desde otro lugar. abre los Écrits. II. propuse lo que podría llamarse un análisis de éste. de la vida y del presente en la fenomenología. sobre todo en los Estados Unidos. Véanse al respecto Elisabeth Roudinesco. Que yo sepa. ya se trate de cierta concepción de la “palabra verdadera” o de la “palabra plena”. ob. pp. todo un trabajo de archivo. nunca hubo ninguna respuesta pública de Lacan o de sus allegados. hasta es siem pre necesario l¡ Acerca de esta historia.)1 3 Fue entonces -a grandes rasgos de 1968 a 1971. de todo cuanto arruinaba o amenazaba la autoridad fenomenológica absoluta del “pre­ sente vivo” en el movimiento de la temporalización y la constitución del ego o el alter-ego. de la presentación del sentido. cit. (N. t. entonces. 527-549. La problemática de la carta robada fue retomada en muchas publicaciones en Francia y los Estados Unidos. Se trataba de los motivos de la retroactividad. * "El factor de la verdad”.

De aquí proviene la idea de traducir la metafísica en una metapsicología. es decir. también lo convierte en el paradigma de un alto grado de civilización. cit. con los presocráticos. “Introducción al narcisismo” (1914). D . firm ada. 1 6 Hoy se agrupan bajo el nombre de escritos metapsicológicos Bosquejo de una psicologia científica (1895). “Duelo y melancolía". por ejemplo) o de los textos marginales: aquellos sobre “lo ominoso” o la telepatía. Freud veía un medio de sacar al psicoanálisis de la psicología y evitar que se afiliase a la filosofía. ob. ob. que se encuentra a fines del siglo XIX. R. A los que se añaden las cinco exposiciones de metapsicología redactadas entre 1915 y 1917: “Pulsiones y destino de las pulsiones”. h asta en apariencia contradictoria. En Moisés y el monoteísmo1 7 com­ para la filosofía con el monoteísmo.1 6 es decir.: 1 5Jacques Derrida. D . esa lectura debe y no puede d e­ jar d e ser la in v e n ció n de una reescritura. en: Psyché. cit. Más allá del principio del placer (1920). Compendio de psicoanálisis (1940). in te rp re tativ a .: Siempre hice eso. Lo encaró ya sea a través de las obras llamadas especulativas (Más allá del principio del placer. Para el análisis de dichas obras y dichos términos. 237-271. “El inconsciente". cit. con esos viejos filósofos griegos para quienes la naturaleza esta­ ba atravesada de grandes mitos. para inscribirlo en el cruzamiento de las ciencias de la naturaleza y de la reflexión especulati­ va. por ejemplo.: Moisés ? lu religión monoteísta.. N o se metió de lleno con los grandes textos metapsicológicos de Freud. El yo y el ello (1923). Me im pacta ver que su desarrollo se relaciona con un movimiento de retor­ no. un modelo especulativo. y sobre todo en Nietzsche. Usted mismo trabajó esta cuestión muchas veces. cast. R .h acer un a lectu ra divid id a. diferen ciada. y no solamente en el caso de Freud. renunciar al conocimiento del ser por el de los procesos inconscientes. 1 7 Sigmund Freud. ITiad. A c tiv a . N ecesaria para romper con la psicología en un contexto determinado de la historia de las ciencias. É. A l no lograr hacer entrar al psicoanálisis en el campo de las ciencias de la naturaleza. 2001). A menudo Freud rinde homenaje a Empédocles. L'homme Moíse et la religion monottòste. “La represión". Pero me pregunto si ese aparato conceptual sobrevirá J. “Télépathie” (1981).: j. perform ativa. y si en ocasiones ubica el discurso filosófico en la categoría de la paranoia. "Complemento metapsicológico a la doctrina del sueño". Alianza. in­ ventó la m etapsicología. estoy de acuer­ do.1 5 É.: En lo que él llamaba la metapsicología. Madrid. Dictionnairc de la psychanalyse. véase Elisabeth Roudinesco y Michel Plon. . pp. ob. el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños (1900). ¿Por qué no tomó como objeto de re­ flexión la noción misma de metapsicología? La gran conceptúalidad freudiana fue sin duda necesaria.

1 9 Pero el objetivo mismo. el ideal del yo. en principio. N o creo mucho en su porvenir. y poder devolverles su potencia revolucionaria.D . 1990. desde hace poco más o menos un siglo. ob.) 2 1 “El único discurso que hoy pueda reivindicar la cosa de la crueldad psíquica como asunto propio sería realmente lo que. Incluso a los psicoanalistas. de la intencionalidad transparente y plenamente responsable. Véase René Major. En Freud. no estoy seguro. véase Jacques Derrida “Let us not forget Psychoanalysis” . Acaso me equivoque. se llama el psicoanálisis. en lo que yo llamo una coartada teológica o humanista. incluso a aquellos que.. de ser totalmente de los suyos aunque.. hay que estar dispuesto a internarse. despiadada.188 Y M A Ñ A N A . Finalmente. Este texto constituye la introducción a una conferencia de René Major dictada en la Sorbona.2 1 18 Sobre la razón y el psicoanálisis. pero el ello.a mi manera de ver no son sino armas provisorias. volviera a ser legítimo acusar de oscuridad o irracionalismo a cualquiera que complica un poco las cosas al interrogarse sobre la razón de la razón. en: The Oxford Literary Review.1 8 y esta potencia puede dar que pensar más allá incluso del “poder” y de la “pulsión de poder” identificada por Freud. États d’áme de la psychanalyse. y por tanto de la pulsión de soberanía. vol. -en una palabra las grandes máquinas freudianas (¡incluido el concepto y la palabra de inconsciente!). ( j.20 Todos las filosofías. de am­ bos lados del diván. las metafísicas. a una coartada semejante. regionales. esa potencia radi­ ca siempre en la reafirmación de una razón “sin coartadas” teológicas o meta­ físicas. 20 Sobre la “función autoinmunitaria” puesta en práctica en todas partes. Com o siempre. a tal punto. los vistazos más aventurados. ob. Por eso puede parecer terrorífica. 12. Lacan avec Derrida. N o pienso que una metapsicología pueda resistir mucho tiempo al examen. cualesquiera que sean las desigualdades de desarrollo. La cuestión era protestar contra la acusación de irracionalismo dirigida a un psicoanálisis que sería infiel a las Luces: “como si. el proceso secundario y el primario de la represión. sobre la historia del principio de razón o sobre el acontecimiento. por un lado. QUÉ. las presuposiciones filosóficas. y États d’áme. véase Foi et savoir. esté orgulloso de reivindicarlo compartiendo su inquietud” (p. las inconclusiones “científicas”. el yo ideal. . las ciencias del hombre terminan por recurrir. ob. finalmente. (j. 20. esas brechas reor­ ganizan todo el campo del saber. [• • •] . mucho tiempo. ob. el yo. hacen más o menos como que confían en el psicoanáli­ sis. el superyó. En ocasiones. cons­ tituido por algo así como el psicoanálisis en la relación consigo de la razón”. en el desarrollo de su pensam iento o de su saber. por lo menos virtualmente. cit. Esta página está precedida de algunas reservas del tipo: “En consecuencia. Potencia invenci­ ble. no se refugia. Esta reafirmación de la razón puede ir contra cierto estado o cierto concepto histórico de la razón... prefiero los análisis parciales. 1-2. cit. Casi ya no se habla más. menores. etc. bien digo el objetivo de la revolución psicoanalítica. las teologías. cit. II. p. acaso traumático. “La raison depuis Pinconscient” (16 de diciembre de 1988). terriblemente cruel. cit. num. hasta he­ rram ientas retóricas caseras contra una filosofía de la con cien cia. p. y en particular en el psicoanálisis.D .. sobre la razón del psicoanálisis. es el único que no descansa.) 19 Véase Jacques Derrida. 19).

que siguieron a las de Freud. por una invención figural. lo imaginario y lo simbólico. ( j l >) 11 V éan se en particular las conclusiones de Éuxts J'á m e . de destrucción y de crueldad). para con un poder performativo estructurado por la ficción.. R..21 históricamente muy interesantes. la deuda de toda posición teórica (pero también jurídica. de la negociación en el saber. ob. hacia un más allá de la pulsión de muerte. subliminal. pero también las grandes “opo­ siciones” conceptuales. en nombre de un saber sin coartadas (y por ende el más “positivo”). por otro lado. en su demostración. etc. si me perm iten Mta otra con fid en cia. La confesión de un 'sin coartadas’. con su consecuencia ilimitada. alrededor de un incondicional sin ^beranía” . en la posición de la verdad. en su funcionalización. “ m ás allá de la econ om ía de lo posible” . ob. etc. Las grandes entidades (yo. firmar. Por ejemplo en los momentos más “especula­ tivos” de M ás allá del principio del placer. pero de una enorme po­ É. hay que tener en cuenta el corte efectua­ do por Freud y seguir trabajando con la metapsicología. se corre el riesgo de liquidar el principio mismo de la “subversión” freudiana. la irreductible necesidad de la estratagema. está esa indis­ pensable audacia del pensamiento. p. desconfía no del saber positivo sino del positivismo y la sustancialización de instancias metafísicas o metapsicológicas. . cit. en su “hacer saber” o su “dar a entender”. Pauri/uoi la psychanalyse!. en el teorema. a mi juicio son llevadas (y más de una vez traté de demostrarlo) por la ineluctable necesidad de alguna “différance” que borre o desplace sus fronteras. de la transac­ ción. lo que no vacilo en llamar su coraje: aquí eso consiste en escribir. política). .. n V éase Élisabeth R oudinesco. A sí se reconocen dos cosas a la vez: por un lado. se volvería hacia lo que la crueldad psíquica tendría de más propio. cit. hacia un más allá de su más allá. Hay muchas otras en el discurso de Freud. y en consecuencia tan precarias.). neuronal. ética. En mi opinión. Para mí. 12-13). V éase tam bién L a carta fatale. sería el otro nom bre de ‘sin coartadas’. Que en todo caso las prive de todo rigor. de su innovación. cit.). sin coartadas teológicas u otras. y. en verdad sedujeron. cognoscitivo. el psicoanálisis. ob. en los Estados generales del psicoanálisis. “ficciones” teóricas. en mí.22 puede mostrarse -y el propio Freud lo dice—que la oposición entre el principio de realidad y el principio del placer. Jam ás estoy dispuesto a seguir a Freud y a los suyos en el funciona­ miento de sus grandes máquinas teóricas. etc. 82 y ss. Si fuera p o sib le” (ibid. pp. es una ficción teórica. y de volver a viejas nociones de inconsciente (cerebral. texto hacia el cual volví tan a menudo (y aun hace muy poco. “la introyección” y “la incorporación”. inscribir. como por ejemplo lo real. pero ‘p sico an álisis’ . demasiado sólidas.: sería el nom bre de aquello que. superyó. Porque si se cede res­ pecto de lo que usted llama las grandes máquinas teóricas.Entre los gestos que me convencieron. por el contrario. Pues la convención que garantiza todo performativo inscribe en ella misma el crédito concedido a una ficción. ello. El “amigo del psicoanálisis”.

En lo sucesivo se necesitan otras “ficciones teóricas” ..: y Jean-Beitrand Pontalis.breza frente a la potencia inventiva del sistema freudiano. remítase a Jean Laplanche ob. Un día.. sin duda alguna. [Trad. com prendo perfec­ tamente que se pueda justificar la “construcción” del discurso freudiano. M Sobre la definición de los grandes conceptos de la segunda tópica. R. De aquí proviene la necesidad. cit. siempre puede ser evitado. interpretativas. Barcelona. considerado “peligroso” y por tanto desterrado de la conciencia y de la razón.2 4 Estoy de acuerdo en citarlos y utilizarlos en situaciones estratégicamen­ te definidas. “performativas”. y tal vez incluso sin ninguno de los conceptos que acabo de nombrar. Hay una fragilidad específica del psicoanálisis que radica en su mis­ mo objeto: el inconsciente. cast. refutado. siempre se corre el riesgo de ir en ayuda de aquellos que querrían “liquidar” el psicoanálisis. de la vida o el progreso de las comunidades científicas que también son comunidades "productivas”. es una preocupación de verdad científica y una lección extraída de la historia de las ciencias. en su alcance más allá de este campo de batalla. en el sentido freudiano. de volver incesantemente al gesto original de Freud contra los dogmas que el propio psicoanálisis suscita cuando pretende “superar” a Freud. D ictionnair»! àe Ia psychanalyse. m ás freudiano. . 1996) y a Elisabeth Roudinesco y Michel Pion.. lo mejor de la herencia psicoanalítica podrá sobrevivir sin la metapsicología. Por el contrario. N o quiero decir que la obra de Freud sería “superada”. ob. De aquí proviene una dificultad estratégica. en efecto. Desde un punto de vista histórico. Algunos elementos perduran. que todos los textos que escribió explícitam ente sobre el psicoa­ nálisis. en ocasiones perturba­ dora y angustiante. Usted no escribió “Espectros de Freud” . etcétera. “enterrarlo”. cit. j. pero no convertiré al “inconsciente” y a las ins­ tancias de la segunda tópica en conceptos científicos y científicam ente segu­ ros. Pero la especificidad del combate llevado a cabo por Freud todavía está pendiente. para m antener la creativi­ dad. Pero a condición de saber que el campo en el cual trabajó no es ya el nuestro. Al decir esto.: Sin duda. pero estoy convencida de que Espectros de Marx es un libro profundamente freudiano. pero no creo en su valor. pero me gustaría poder decir lo que estoy diciendo sin inferir que la batalla ha terminado. N o se trata de una respuesta relativista u oportunista de mi parte. Vocabukiré de la psychanalyse. que engendró una riqueza interpretativa que no se encuentra en ninguna otra parte. o sea. D.: D iccio n ario de psicoa­ nálisis. Paidós. Así como estoy segura de que hay que hacer vivir el espíritu de la É. Tengo la impresión de que en filosofía uno se enfrenta mucho menos con tal riesgo de regresión.

en su conjunto -enorme problema que evo­ co en Etats d'ame de la psychanalyse. debido a la dicotomía que se instauró entre la práctica clínica. o activo? . del mismo modo me interrogo acerca de la manera de hacer vivir el espíritu de una subversión freudiana. judeocristianas. por tanto.el Islam permaneció inaccesible al psi­ coanálisis. son igualmente esenciales. y la pro­ ducción intelectual con que me vinculo y que >e hace en el exterior. una frase. la otra solo extiende la sombra de su medio luto a los Estados llamados de derecho. no fracasó de la misma manera que el comunismo. Dan fe de la misma compul­ sión a enterrar vivos a los aguafiestas molestos e internarse en un duelo impo­ sible. Personalmente. sin riesgos. hoy. historiadores. com o usted dijo. más allá del fracaso del comunismo. por la esclerosis de sus instituciones — cuya utilidad no discuto—en cierto academicismo. una ar­ gumentación filosóficos. siempre son también estratagemas. esas dos supuestas muertes. La urgencia. precisamente porque el psicoanálisis. tal ver: la filosofía conoce argumentos y desafíos por lo menos análogos. repre­ sentada por los profesionales anónimos y los pacientes. Un concepto. Yo trato de hacerlo. y la potencia creadora de la reflexión teórica. que se expresa cada vez más en el exterior de la comu­ nidad freudiana. ya que. me encuentro en una situación bien extraña de exterioridad e interioridad.Revolución. pero me siento cada vez más en posición de "amiga". ¿no es llevar al psicoanálisis a campos donde hasta ahora no estuvo presente. y estoy persuadida de que la creatividad le vendrá del exterior. el psicoanálisis se encerró. como dije. y siempre inevitables en filosofía. Soy “hija del psicoanálisis” . Una afecta a la totalidad del campo geopolínco de la historia mundial. Siempre hay que reafirmar algo del pasado para evitar una recaída aún peor. en cuanto cura y práctica terapéutica. Pero las supervivencias de esos dos “muertos” no son simétricas. U sted ine preguntaba cómo mantener la virtud subversiva de Freud. N o se deconstruye simplemente progresando. Sin embargo. en este caso. a través de trabajos como los suyos o los de literates. la de Marx y la de Freud. j. a las democracias europeas. si renuncian a querer encerrar esta disciplina en el gheto de un experimentalismo de la prueba. se diga lo que se diga. Los problemas estratégicos. a pesar de su fuerza clínica. D . un discurso. o el deseo ele revolución. escritores y acaso científicos. Realmen­ te un día habrá que llevar a cabo una unión entre la fuerza clínica real. por mis orígenes y mi form ación. como se dice demasiado rápido.: U n solo punto de desacuerdo. U sted tiene razón al comparar esos dos "avisos fúnebres" prematuros. de la contabilidad o de la medi­ da que en ningún caso puede convenirle. interna al medio. tanto en textos consagrados al psicoanálisis como en los otros. y no abrahámicas.

es decir. y René Major. diferenciado. sino más bien la manera en que Freud nos ayudó a cuestionar un gran número de cosas referentes a la ley. a mi entender. en: Psyché. organizado en París por René Major. la religión.. la dirección de la IPA había distribuido el psicoanálisis en tres zonas: 1 . etcétera.todo lo que se encuentra al norte de la frontera m exicana. Anbier. por mi parte. Esta clasificación era inaudita. ob. que res­ ponde soberanamente de sí mismo ante la ley. la cuna del psicoanálisis. el perdón y ahora la pena de muerte. el derecho. siempre imperfectamente. Corea. el secreto. esencial­ mente y para siempre inestables. cuyo objetivo era denunciar a las dictaduras latinoamericanas y al mismo tiem po la colaboración de algunos psicoanalistas en este tipo de régimen.26 Observaba entonces que. Gracias al impulso del saque freudiano. “responder de sí”. Freud face aux ideologies américaine. Y de un “sujeto” que instala progresiva. que no esté reducido a una intencionalidad consciente y egológica. 327-352. “res­ ponder a” “responder de”. continente sin el cual jamás habría existido en otra parte. Paris. puede instalarse la idea de un “sujeto” dividido. 3 . véase nuestro capítulo 7: “Acerca antisemitismo venidero”. durante su treintavo congreso celebrado en Jerusalén en 1977.2 5 É. por ejemplo se puede relanzar la cuestión de la responsabilidad: en lugar de un sujeto consciente de sí mismo. no son las tesis freudianas las que más cuentan.el resto del m undo (the rest of the world).: Por mi parte. f t I’¿lection.de su autonomía: sobre el fondo inagotable e invencible de una heteronomia. la hospitalidad. R. donde no existe sino a manera de enclave (India y Japón) pero donde está llamado a desarrollarse un día. no naturales. allemande et soviétique. pp. etcétera. . 2 . Trato de ver lo que pueden querer decir términos com o “responder ante”. así como las otras partes del mundo no judeocristiano.Una vez mas. Usted había empleado la expresión durante un encuentro franco-latinoameri­ cano. trato acerca de cuestiones como el testimonio. En el seminario titulado “Cuestiones de respon­ sabilidad” que dicto desde hace doce años. Yo fui muy sensible a su intervención y. traté de mostrar que la implantación del psicoanálisis solo había podido operarse en Estados de ” Sobre la cuestión de la responsabilidad del autor. 2 6 Véanse “Géopsychanalyse” (1981). 1986. la autoridad patriarcal. Freud nos ayuda a cuestionar las tranquilas se­ guridades de la responsabilidad.todo lo que se encuentra al sur de dicha frontera. laboriosa. las condiciones estabilizadas -e s decir. porque ese resto del mundo incluía Europa. a partir del m om ento que se los mira desde el punto de vista de lo que todavía se llama el “inconsciente” . yo trato de analizar lo que en 1981 llamó el “geopsicoanálisis”. com o ya es visible por el interés que se tiene en esos países por la lectura y la traducción de los textos: pienso sobre todo en China. cuando se piensa. cit.

Hoy. obliga a los profesionales de Europa Oriental que quieren ob­ tener la etiqueta de study group (grupo de estudios)27 a instalar un dispositivo de la cura que por el momento no responde a ninguna realidad local. ni los consumidores. no se lo considera como una disciplina con todas las de la ley e independiente de las escuelas donde se transmite la form a­ ción clínica.derecho y por tanto casi siempre en lo que se ha convenido en llamar las “sociedades occidentales”. y en los que usted participó hace poco. Por ejem plo. Por lo demás. su superación. También son crisis. Hoy se asiste a la vez. J. a través de cualquier otro modo de difusión del pensamiento occidental no son. adquisiciones. Permanentemente se anuncia su fin. Lo que se exporta. el psicoanálisis sigue estando “prohibido” en las altas esferas de la enseñanza republicana: no hay una cátedra en la Escuela de A ltos Estudios en Ciencias Sociales ni en el C olegio de Francia. el psicoanálisis se reimplanta allí donde había sido desterrado por razones políticas: Rusia. para captar su funcionamiento. las sociedades provisionales. imponer en los territorios interesados diva­ nes. posiciones. Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. burlado. ni el estado de ánim o de la m ano de obra autóctona. y. en los países donde tuvo gran éxito. La i p a exporta así sus standards como se transporta una fábrica y técnicos. por el otro. ob. Y sin embargo Europa se repliega. De aquí proviene esta paradoja: la globalización es la europeización. D. interrogaciones fragilizantes en cuyo transcurso el “sujeto” solo se encuentra cuando se pone a prueba. las sociedades com ponentes. a una posibilidad para el “sujeto” de deconstruirse. con la caída del comunismo. de ser deconstruido. generalmente. la locura o el deseo sean invariantes universales es preci­ so. el psicoanálisis siempre es atacado. Polonia. las sociedades regionales. se transforma. Los dos movimientos son indisociables. ridiculizado. su supuesta incapacidad para “curar” las enfermedades del alma. N o por­ que el inconsciente. tan solo normas. empero. A dem ás — es el caso de Francia— . por un lado. cit. . duraciones de cura o tiempos de sesión que no corresponden a la demanda de quienes se hallan en espera de un psicoanálisis venidero. training. a través del colonialismo. Con la globalización. en un lenguaje europeo. la política y la ciudadanía con la sobera­ nía del “sujeto” . etcétera. inm ediatam ente se ve cuestionado en nombre de lo que se hallaba potencial27 La ipa está com puesta de cuatro tipos de grupos: los grupos de estudio. sin tener en cuenta ni las situaciones loca­ les. a la consolidación de todo lo que relaciona el derecho.: Lo que se exporta a través del imperialismo. se asiste a un pro­ ceso de exportación “llave en mano”. se fisura. Dictionnairc de la psychanalyse. ni el “servicio posventa”. e incesantem ente se profetiza la muerte de Freud (com o la de M arx). A pesar de todos los combates que se han llevado a cabo. Rumania. amenazado.

En suma. Así. una herencia de riquezas mobiliarias o inmobiliarias. lo queramos o no. lo que lo obliga a penetrar ciertas instituciones de manera clandestina o marginal. En el fondo. J. tiene pocas influencias en la universidad. la inmensa tragedia de un bello suicidio. están dejándose europeizar mucho más allá de las for­ mas imperialistas o colonialistas que conocemos. C uando las tiene. hay que prote­ gerlo todavía contra lo que amenaza con venir del psicoanálisis. de su mantillo cultu­ ral. En cuanto al psicoanálisis. sin embar­ go. Más bien sería un potencial inagotable de crisis y de deconstrucción. Seamos europeos o no. Por esa misma razón. del T. Euro­ pa. es el más bello ejemplo. de la civilización y el progreso. una Idea del Bien. asistimos. Estos. luego acumula y canaliza la energía. no pasa por una enseñanza directa sino por vías de contrabando. de bienes espirituales.. tenemos que pensar esta doble solicitación. Un “sujeto”.* hoy resulta difícil pensar las relaciones entre Europa y sus otros.. Y esto precisa­ mente cuando. jurídico y políti­ co. Porque a través de tantas diferencias que jamás se deben olvidar. nuestras sociedades europeas siempre están dominadas por algo así como un “sistema” ético. R. En el mismo interior de su terreno de nacimiento. del Derecho y de la Ciudad (de la ciudadanía o del Esta­ do). sigue cultivando un modelo europeo de la cultura. la herencia europea no es un conjunto de valores. D. a mi manera de ver. se implantó de manera por cierto limitada en un mundo de tradiciones europeas.: ‘ En el original: “pour cette double raison de la raison qui a raison d’ellc-mémc” . en nombre de una posibili­ dad de auto-hétero-deconstrucción. y siempre tiene la fuerza o la forma protectora de una barre­ ra. ciudadano. en ese mismo mundo. en ese doble m ovimiento: globalización de la europeidad e impugnación del eurocentrismo. (N. al tiempo que desarrollan una potente e irrecusable impugna­ ción del eurocentrismo. sea cual fuere (individuo. pues. partici­ pamos. como usted lo decía. ¡la implantación del psicoanálisis sigue siendo tan estrecha! É. en un mundo que incluye las dos Américas. Estado) solo se instituye desde este “miedo”.mente en marcha en esa herencia europea misma. también la alegoría de la autoinmunidad. . O incluso. Lo que yo llamo en pocas palabras un “sistema” y una “ Idea”. La barrera interrumpe. creció en Europa y las más de las veces. hay que tomar debida nota del hecho de que.). la invencibilidad como autoinmunidad. a través de la persona de Freud. diría.: Eso se explica por el miedo que suscita la idea del inconsciente. por esa doble razón de la razón que se somete a sí misma. que. Por consiguiente. de autoinmunidad. los “aires culturales” no europeos. Digo “bello ejemplo” porque si Europa es bella es por esa ex­ traña belleza: la autoinmunidad como sobrevivencia. literarias u otras. sigue siendo el blanco de numerosas resis­ tencias.

en el conjunto. actúan como si nada hubiera pasado. pero también en sus institucion es. esta amenaza sísmica pasa al interior de nosotros mismos. sería un temblor de tierra poco más o m en o s in im agin able. bien lo sabemos. y exp resam o s el len guaje de esta “autonom ía”. Sin duda era algo estratégicam ente inevitable. lim itació n de soberanía. de los aparatos discursivos y jurídico-políticos. lo p o lític o y lo jurídico en sus conceptos. sabemos que habla­ m os v ario s len gu ajes a la vez. E n o casio n es. es que las grandes instituciones nacionales e internacionales del psicoaná­ lisis se construyen sobre m odelos políticos ellos mismos en crisis. y. “genocidio”. como lo estamos n o so tro s. de la conciencia. Desde este pu n to de vista.e l E stado. el psicoanálisis. demasiado lo sab em os. en el de la n a c ió n . Si se tuviera en cuenta seria. los m an ifiestos que rigen las instituciones psicoanalíticas no son en sí mismos p sico an alítico s. y bien. de la necesidad ineluctable de la revolución psicoanalítica. y p or tan to en sus experiencias humanas. y a pesar de las excepciones. la IPA m e p arece la m ás arcaica. Indescriptible. prácticam en te. en el fon d o. como en el siglo p asado. Incluso aquellos que están convencidos.. Por cierto. vista de lejos. hipócritas. en su exp erien cia social. etcétera). a la medida de esos n u e v o s d a to s jurídicos. H acem os como si el psicoanálisis jamás h u b iera existid o . problemas o progreso d el abolicionism o en materia de pena capital. L o q u e m e im pactaba ya en 1981. En nuestra vida. en su vida. etc. Incluso para los psicoanalistas. nada en el alma ni en el cu erpo. en el mejor de los casos irón icos. pero. creyéram os en la autoridad soberana del yo. en su lenguaje corrien­ te. al in terio r de cad a individuo. diría. cierto derecho internacional-. en el cuerpo de cada uno y en el de la sociedad. Por cierto. A veces al punto de ser cómico. efectiv a. Pero en las otras asociaciones tampoco percibo una re fle xió n organizada y fundamental (hasta refundadora). Ya en tiempos de Freud los modelos estaban perimidos.Este “ sistem a” y esta “ Idea” son ante todo construcciones producidas para resistir lo que es experim entado com o una amenaza. y por lo m en o s de la cuestión psicoanalítica. so sten em os discursos equívocos. Pero eso no cambia casi nada. sobre modelos que en sí mismos no son psicoan alíticos. en el momento de escribir “Geopsicoanálisis” . E x iste n n um erosas formas diferentes de instituciones. . la referencia a Freud existe. proyecto de tribunal penal internacional. estructuralm ente irónicos. ¿Pero hoy? En la mayoría de los psicoana­ listas n o v e o que tengan en cuenta todos los nuevos datos problemáticos del derech o n acio n al e internacional (“crimen contra la humanidad”. éticos y políticos ligados a la “globalización”. En toda una zona de nuestra vida hacemos como si. Pues la “lógica del inco n scie n te ” perm an ece incom patible con lo que define la identidad de lo éti­ co. eran in ad ecu ad os en todo caso a lo que exigía la revolución psicoanalítica. el discurso institucional del psicoa­ nálisis parece arcaico. hasta en ruinas .

cuyo actor principal seguía siendo en vida Freud. la i p a dejó de ser mirada como la única institución capaz de reunir el conjunto de las corrientes del psicoanáli­ sis en una comunidad indivisible. El primero. es un modelo corporativista. seguía siendo su única instancia legítima. del psicoanálisis. la abolición del dominio. Este escisionismo reflejaba lo que era la esencia misma de la invención freudiana: el descentramiento del sujeto. la ip a cesó progresivamente de ser el lugar de la soberanía del psicoanálisis. sus sucesores crearon la IPA para que el modelo asociativo protegiera a cada miem­ bro de considerarse un jefe carismático. cit. El segundo modelo. hasta legal. de fundador de una disciplina-. el que inauguró Freud en Viena en la Sociedad Psicológica del miércoles: es el modelo platónico que corres­ ponde a una organización aristocrática del movimiento y que por otra parte remite a la cultura griega: un maestro rodeado de sus discípulos. R. Este escisionismo fue la señal de una transformación del psicoanálisis en un movimiento de masas. de próxima aparición. la derrota de la autoridad monárquica. mientras que. Preocupados por reservar a Freud un sitio de fundador “único” en la historia -es decir. ob. no solo otras asocia­ ciones que trataban de permanecer en el corazón de un solo imperio. En efec­ to. la IPA se convirtió así en una asociación tan burocrática y corporativista que fue abandonada o impugnada desde el inteÉ. 1. en cuanto maestro sin mando. asociativo. 2Í Remito aquí a mi conferencia de apertura . que lo reemplazó históricamente y que adoptó la 1PA. Por eso. sino algU' nos grupos que rechazaban el principio mismo de una pertenencia única.28 el psicoanálisis era propiedad de un padre fundador que designaba a los suyos como una “horda salvaje”. los que se separaban no abandonaban la comunidad.Hubo dos grandes modelos. Descansa conscientemente en la renuncia de cada uno a ocupar el lugar del maestro. Con las sucesivas escisiones. a partir de 1927. Aparecieron entonces. t. luego de la Segunda Guerra Mundial. Freud delegó la función soberana del poder a la IPA. dirigida no por el fundador que seguía encarnan­ do su fuerza creadora. sino que intentaban crear otras corrientes inter­ nas a esta comunidad.29 sino por sus discípulos de la primera generación. por algún tiempo más. Al respecto. Con el correr de los años. Durante casi veinte años. Los que lo aban­ donaban se definían a sí mismos como disidentes que no pertenecían ya al círculo de los elegidos. Para los primeros freudianos. w Es el término que empleé para calificar la posición de Freud en la ll‘A después de 1910Véase Histoire de la psychanalyse en France. esta fue la única instancia legítima. A partir de 1910.: d e los e g p . el escisionismo del período entre las dos guerras fue el síntoma de la imposibilidad para el psicoanálisis de ser represen­ tado en su totalidad por un solo gobierno. Reivin­ dicaban tanto al padre desaparecido y a su doctrina como a una superación o un abandono de su sistema de pensamiento.

todas sus institucio­ nes están m arcadas por el duelo de una soberanía perdida para siempre. siem pre pensé que ese tipo de experiencia solo podía ser de corta duración. y más preocupados por realizar beneficios que por contribuir a una reflexión intelectual. Por consiguiente. si se en­ tiende con eso un discurso o un dispositivo que saldría totalmente armado. Llevó muy lejos la reflexión al respecto. ligado a la singularidad de un destino. L a situ ación actual es el reflejo de esta historia. que supone la presen­ cia real de un m aestro real. Hay que decir en su descargo que padeció las coerciones im puestas por el “ mercado” (y hoy por la globalización).con el telón de fon do del desarrollo de un espíritu de com petencia que lo arrastró por la senda de una rivalidad. ni una burocracia.rior por todos aquellos que trataban de despertar el espíritu creativo produ­ ciendo una renovación teórica. sin duda.: Estoy tan convencido de eso como usted. tampoco tengo una “solución” ideal. otras co n las psicoterapias de todo tipo. de la cual somos sus here­ deros. responsables de su propia seguridad y de la de los pacientes. Lacan es el único here­ dero de Freud que realm ente intentó pensar la cuestión de una escuela del psi­ coanálisis que no fuera ni una corporación profesional. No es posible esperar pasivamente que llegue algo bajo la form a de una nueva constitución. Lacan es uno de los p ocos que trató de cam biar la institución. obligado a dejar la IPA. ni una secta. ni un partido. De ahí el apelativo de “escuela" en el sentido de las escuelas de filosofía de la Grecia antigua. de una cabeza paterna. y forzosamente limi­ tado en el tiem po. de un nuevo manifiesto . el modelo aso­ ciativ o tiene a su favor la eternidad. R esp ecto del modelo platónico original. Lacan intentó volver al modelo platónico. y yo.o de un rechazo de todo status (lo que equivale a lo m ism o). En adelan te sabem os que ninguna internacional puede pretender en ­ carn ar la legitim idad del psicoanálisis. D icho lo cual. o en­ gendradas por el duelo interminable de esa figura de un maestro al que todas quieren ser fieles. la larga duración de la conservación institucional (el m o d elo del “erizo” de que hablábam os). D. todo eso terminó por hacer olvidar lo que fue el deslum bram iento original del gran banquete platónico orquestado por Freud a com ienzos de siglo. la fuerza de un aconteci­ m ien to subversivo. Y como usted. puedo dar fe. productor de una obra innovadora. Por un lado. creo que se necesita u n a institución. al gran banquete de los orígenes vieneses. En 1964. por el otro. donde los profesionales fueron obligados a someterse a las exigencias salvajes de grupos financieros. que par­ ticipé en esa aventura com o miembro de la e fp a partir de 1969. y las luchas estériles que tuvo que llevar a cabo en favor de un status . a riesgo de reconstruirla a la manera de un simulacro. a veces con los laboratorios de psicofarmacología. S in em bargo. sobre todo en los Estados U nidos. En una palabra. J. com o A te n e a . la “mercantilización” del p sicoan álisis.

Sin embargo. esto jamás ocurrió todavía. a veces más interesantes que la centralidad. por ejemplo. donde se ven a patrones que reinan como amos sobre asistentes sometidos. pero también una desjerarquización. Guardando todas las proporciones. Allí. no solo el modelo rígido de la cura cronometrada a cinco sesiones por semana. Esto implica una rapidez. pero hay otras formas de jerarquización. Cuando se habla de Lacan. y en todo caso espero que la IPA se percate de que ocurrió algo importante. . todo es conflictivo y hetero­ géneo. No bien se toca la jerarquización. Sí. hay que recordarlo. Me parece importante que los estados generales del psicoanálisis hayan sido preparados en Internet. una manera nueva de dirigirse a la comunidad psicoanalítica que esquiva la burocracia. Fuerzas y movimientos más o menos aleatorios se disputan el con­ trol de este enclave lacaniano. cuya víctima. por cierto es importante. pero esos modelos deben cambiar inspirándose. hay que cuidarse de identificar demasiado las cosas. É. desde el punto de vista psicoanalítico? Usted hablaba de maestro y discípulo. No digo que haya que hacer tabla rasa con todo eso. la transmisión del saber y de las normas. es decir. Siempre me impactó la extraordinaria preocupación por la jerarquía estatutaria en las instituciones psicoanalíticas. Lacan dio el envión inicial de un relevo que califiqué de “ortodoxo” del freudismo. en su cambio mismo. hasta las más viejas. también transforma los modos de comunicación. Solo veo vida en lugares de disidencia. bastante amplio en Francia y en A m érica Lati­ na. R .: Fue en el corazón del campo lacaniano donde se cuestionaron espontá­ neamente. Las instituciones se mueven. No sería serio creer que inmediatamente después de los estados generales. tratándose de un enclave por controlar y de soberanía por ejercer. había sido Freud en la Viena finisecular. sino también la intolerancia a la homosexualidad. Se parecen a las corporaciones médicas. estoy a favor de cierta jerarquía. ¿Qué es la jerarquía. del espacio o la herencia lacaniana. Las que conozco están por lo menos tan preocupadas por el status y la jerarquía como la universidad más tradicional. podría llevarse lo bastante lejos la analogía con la balcanización y las tragedias recientes o actuales de la ex Yugoslavia. La globalización no solo crea una mayor permeabilidad de las fronteras. una nueva institución psicoanalítica internacional o nacional podrá ver la luz del día. en la enseñanza psicoanalí­ tica. al racismo y a todas las formas más convencionales de la sumisión a la jerarquía médica.o de una nueva institución. se toca toda la institución. una multiplici­ dad de mensajes. en todo caso en Francia. ya que apuntaba no a superar a Freud sino a volver a ese famoso “deslumbramien­ to original” de un descubrimiento. era mucho más abierto que los otros freudianos a todos los movimientos de emancipación. Que yo sepa.

Tampoco sabría dibujar la silueta de lo que va a ocurrir. un mayor deseo de transversalidad y de democracia. R. Sobre esas fronteras móviles.. será. Véanse Lacan avec les philosophcs. En otras palabras. Lacan tiene por los espacios simbólicos de la cultura un interés que no existe en ese grado sino en muy pocos psicoanalistas de su época: un interés iluminado por el derecho. si hay un acontecimiento por venir. en su modo de funcionamiento sociopolítico. si por lo menos los hay. en su misma carta constitutiva. la cultura general. Pero si hay algo por venir. más allá de toda sobera­ nía performativa y toda previsibilidad. No será para ahora. la política. en el interior de lo que se titula comunidad. Etienne Balibar. sería con esa condición. En cada país. É. De un derecho. los campos ajenos a la preocupación terapéutica. de manera efectiva. pero también hay que saber que. los campos de la “terapia” y. ob. paralacanianos. entre ellos: Alain Badiou. más allá de todo horizonte desde el que se cree ver venir. más que en otras partes. Albín Michel. N o sé a dónde llegará todo esto. justamente afectando a la forma y existencia de esas mismas fronteras. hay que saber. corporación o institución psicoanalítica. J. si hay un por-venir.j. De ahí que en esos espacios neolacanianos. en particular en Francia. que habría tenido en cuenta.: N o fue por azar. y a la vez en lugares situados en los confines del psicoanálisis: la psiquiatría. el cambio no dejará de acelerarse. Pierre Macherey. con otra cosa que la soberanía ciudadana. D. Pero la crisis de la soberanía estatal obligará a las instituciones psicoanalíticas a regular su relación con otra cosa que el Estado -n o forzosamente con una institución internacional de tipo gu­ bernamental (en suma un super Estado) o no gubernamental-.: En efecto. R . en: Resistances. N icole Loraux. las instituciones se definen res­ pecto del Estado. me gustaría evocar el colo- 30 El coloquio “ Lacan con los filósofos" fue organizado por René Major. 1991. la revolución psicoanalítica. sin embargo. cierta franquicia otorgada a tales transformaciones. es ante todo la relación con el Estado. París. el derecho. nada que merezca el nombre de “acontecimiento” ocurre. pero con otra cosa que no obstante siga siendo del orden del derecho. Patrick Guyomard y Philippe Lacoue-Labarthe en el marco del Colegio Internacional de Filosofía. inestables y porosas. y Jacques Derrida. sin cierto no-saber. “ Pour l'amour de Lacan”. con otra cosa que un “sujeto". Hay que saber. Christian Jamet. percibo un verdadero cambio entre los jóvenes psicoanalistas.: É. los medios. la literatura. etcétera. Se desarrolló del 24 al 27 de mayo de 1990 y reunió a numerosos investigadores franceses y extranjeros que traba­ jaban en la obra de Lacan. Lo que las instituciones psicoanalíticas tienen que replantearse. poslacanianos haya. ¿Para ir a dónde? No lo sé. d t. . A todas luces se ha iniciado un proceso complejo..: Para volver a Lacan y al tema que nos ocupa. D.

no solamente la esencia de la locura humana sino algunas de las grandes abyecciones de este siglo. como epígrafe citaba una frase de Marc Bloch: “Partidarios y detractores de Robespie­ rre. Durante ese coloquio sobre Lacan. y precisamente cuando se celebra el centésimo aniversario del nacim ien­ to de Lacan. de manera tan moderna. Los primeros me reprocharon un crimen de lesa majestad. simplemente. todavía hoy. Ese texto no aportaba ningún “contenido” realmente nuevo. peor aún. ob. véase Elisabeth Roudinesco. nueve años después de su muerte. quién fue R o­ bespierre”. participé en decenas y decenas de discusiones. En 1993 publiqué un libro sobre Lacan32 que ofendió a mis amigos lacanianos y a los antilacanianos a la vez. que. la historia. Desde entonces. a los escritos contem porá­ neos sobre Lacan les cuesta trabajo salir de dos categorías dominantes: catequismo. me parece vital y valiosa. . Lue­ go.: (l Sobre la historia de este coloquio. en él co n tab a una historia personal al tiempo que recapitulaba los elem entos de la discusión teóJ. de mis relaciones personales con él. en ocasiones me veo obligada a comprobar que pocos de ellos están a la altura de los debates que se efectuaron en el curso de ese coloquio de 1990. Lo digo sin anim o­ sidad y con tanta más esperanza por cuanto. . sin duda alguna. en apariencia anecdótica por lo menos. parecía llegado el momento de narrar de manera directa algo. Pero lo había hecho sin rebajar jamás al hombre. me dijo que “me pusiera a buen recaudo” porque me lanzarían proyectiles de todos lados. por lo que más quieran. anticatequismo/discursos piadosos o destructivos. a la distancia. Por otra parte. nunca dejé de pensar en esas palabras que usted me había lanzado abruptamente en la esquina de las calles Saints-Péres y Grenelle.’1 Me pregunto si. D. por piedad. los segundos. se podría organizar un encuentro semejante. durante años. Pero cuando leo algunos de los libros que los psicoanalistas de mi generación consagraron a Lacan. dígannos. Felizmente. Pero a pesar de eso. a pensar lo que fue la crueldad psíquica que marcó la infancia de Lacan y que.2 M .M Hubo entonces una controversia entre las diferentes interpretaciones de la obra de Lacan. enfrentamientos. cit. por otra parte. que organizó hace diez años René M ajor . También compruebo un temor a encarar. debates críticos. al día siguiente de la aparición del libro y cuando usted estaba a punto de tomar el avión a los Estados Unidos. Jacques Lacan. hay notables excepciones que a su manera testimonian un cambio de época. pienso que mis am i­ gos Iacanianos están realmente haciendo el duelo que evocaba hace un rato. se declararon furiosos de que los privara del objeto de su aborrecimiento al relatar los excesos a los que se entregaba Lacan. explica su capa­ cidad para captar. sobre todo reduciendo el tiempo de las sesiones a una duración cercana a cero. Me acuerdo que en esa época.quio “Lacan con los filósofos".

Por otra parte. Desde ese punto de vista. Yerushalmi no vino ni pudo. Judaisme terminable et interminable. G allim ard. Paris. En el momento en que se reconstituía ese discurso filosófico conform ista de que hablamos al comienzo de este diálogo. organizamos en Londres. ni una “buena” filosofía sin una sólida aproxi­ 33 Entre los participantes de ese coloquio de la Sociedad Internacional de Historia de la Psiquiatría y el Psicoanálisis ( s i h i t ): Patrick Mahony. El psicoanálisis ya aparecía en recesión. M alcolm Bowie. S in em bargo. pp. con René Major.s Yosef H ayim Yerushalmi. Por lo dem ás. esta está en vías de perderse. Use Grubrich-Siinitis. com o otros. y en esa coyuntura pasajera. en ese momento. ambos excelentes conocedores de la obra freudiana y sur­ cados por la problem ática de la memoria. Lo que había de novedoso.35 Luego se encontró realm ente con Yerushalmi en N ueva York. Su interven­ ción. de usted con Yosef Hayim Yerushalmi. Los filósofos acusan a los historiadores de historicismo. de lo arcaico. R. . y sobre todo entre la filosofía. Pan's. todos los participantes mostraron que se tomaban muy en serio el pensamiento lacaniano. Jacques Derrida. 141-152. en: Le Débat . 1993. Este encuentro me interesaba con mayor razón en la medida en que siempre me encontré en una situación de “reparto” entre varias disciplinas. era la necesidad de saludar a Lacan en un co n texto transform ado. En junio de 1994. pero nunca respondió su comentario. a mi juicio. . tal vez. el diálogo fallido. Galilee. Le Moise de Freud. creí necesario acor­ darme y recordar que sería algo bueno leer o releer los textos de esa época. 92. de la interpretación de la judeidad en el mundo posterior a Auschwitz. Incluso en el debate y los desacuerdos con Lacan. y sin em bargo logrado. Y hasta de verse denunciada.34 y la suya era una “exp licación ” con su libro sobre el Moisés de Freud. un coloquio titulado Memory: The Question of Archives. En esa época. y los literatos no quie­ ren oír hablar de historia de las ideas. había una gran exigencia filosófica y teórica. que fue leída. Ricardo Steiner. no se puede hacer “buena” historia sin cierta teorización filosófica de la historia. se refería a los Sigmund Freitd Archives .3* C om o estaba enfermo. 1 4 Yosef Hayim Yerushalmi. H acía m ucho que quería hacer dialogar a un gran historiador del judaismo y a un gran filósofo. É. cualesquiera que fuesen los puntos de divergencia. la ciencia de los textos y la historia.: S e produjo otro “encuentro” que me importa en sumo grado. Mal d'archive. en el Freud Museum. 1995. dialogar con usted. yo era sensible a una regresión respecto de las exigencias lacanianas.rica. “Série Z Une íantaisie archivistique”. Per Magnus Johansson. noviem ­ bre-diciem bre de 1996. la alianza con L acan me parecía justa. estos reprochan a tos filósofos su ausencia de consideración al archivo y una propensión desm esurada a la interpretación abstracta. por lo m enos que yo sepa.

la segunda. etcéte­ ra. hacía aparecer un Freud descentrado de su judeidad y presa de la doble problemática de la disidencia spinoziana y la in tegración a una cultura alemana y grecolatina. N . En esta perspectiva. usted plantea el problema del poder arcónticoiS del archivo en historia y encara la cuestión de la judeidad de Freud. 38 Arconte: magistrado ateniense que tenía no solo el poder de gobernar en la ciudad sino también e! de interpretar los textos de ley y los archivos (arkheion).37 En su M al de archivo. La conference de Louvain. 1989. . reintegra a Freud en la historia del judaismo. A l respecto se bosquejaron tres orientaciones: la primera (David Bakkan) apu ntaba a inscri­ bir la doctrina freudiana en la tradición de la laicización de la m ística ju día. y añadió. Muy pocas imágenes. A partir de las imágenes de esta conferencia Elisabeth K ap n ist realizó.mación histórica e historiográfica. puede oficiar de título de gloria". Jean-Bertrand Pontalis. Me gustaría que aquí volvam os sobre eso. C h ristian Jam bet. En este terreno. 2001: Jacques Lacan. Anna Freud evocó el hecho de que los enem igos del psicoanálisis lo habían calificado de "ciencia judía”. París. Landyse. El texto de la entrevista fue publicado el m ism o año y retom ado en A utres écrits. Seuil difusión. es indispensable para quien quiere escapar a la historia ideológica. creo que precisamente este último calificativo es lo que. solam ente dos filmes en blanco y negro.]) con la colaboración de Jacques-Alain Miller. 59. w David Bakan. “Cualquiera que sea el valor que se con ceda a esas denigraciones. 3 7 Télévision. en la actual circunstancia. la de Yerushalmi. 40 ”Inaugural Lecture for the Sigmund Freud Chair at the Hebrew University. filme sobre Lacan realizado por Françoise W olf en 1972 para la RTBF. ni sobre sus manuscritos. Peter G ay. Freud et la tradition mystique juive (1958). En este discurso pronunciado en 1977. producido por el ina y difundido por A rte. m e parece ap asio­ nante que haya relanzado el debate sobre la cuestión de la ju deid ad del p sicoa­ nálisis.39 la tercera. con la participación de Maria Belo. con mi colaboración. 1978. Juliet Mitchell. 2001. el archivo y la interpretación de los textos freudianos. La psychanalyse réinventée. International Journal of Psycho-analysis. un documental. teleológica o cuantitativa. ediciones de la BNF. Un ju if sans Die« (1987). pp. el psicoanálisis se convierte en la pro­ longación de un judaismo sin Dios y por tanto de una judeidad interm inable. pu f . 145-148.36 Existen muchos testimonios orales sobre Lacan pero muy pocos docum entos escritos. apoyán dose en una conferencia de Anna Freud de 1977. ya que para escribir mi libro sobre Lacan casi no tenía informaciones: ni sobre su infancia. 1977. En cuanto al análisis literario de los textos.10 que Freud habría aceptad o la idea de 3 6 Véase Elisabeth Roudinesco. y mucho menos cartas. y pocas fotografías. A grego que la cuestión del archivo me preocupaba. del T. de las cuales solo algunas son en color. París. Jerusalem ". la más extendida. ¡’archive. Jacques Derrida. Usted reprocha a Yerushalmi haber querido establecer. tenía ganas de hacer mover las cosas. que es objeto de múltiples estudios. Aunque no comparto todas las opciones de Yerushalmi. 2001. París. París. sin negar su ateísmo ni su integración a la cultura alemana. filme sobre Lacan realizado por Benoít Jacquot en 1974 para el INA ( Institut National de I'Audiovisuel [Instituto Nacional del Audiovisual. Seuil. en ocasión de la inauguración de una cátedra Sigm und Freud en la universidad hebraica de Jerusalén.

p.. (j.. 43 Para estos textos y su discusión.a qu ien usted llam a “ el arch ipatriarca del p sicoan álisis”.. Todo ocurre co m o si esa ten tativa no debiera ser tenida en cuenta puesto que. sín tom as en la m em oria judía y hasta en la mem oria de la hum anidad” (M al d’archive. 102-107). en la realidad. c it. 42 " S i M oisés hubiera sido realm ente asesinado por sus antepasados -escrib e Y erushalm i. 68). esa dedicatoria significaría que Freud conocía la lengua sagrada m ejor de lo que afirm aba. Freud pretendió que el hom icidio de M oisés efectivamente d ejó archivos.. no en el sentido peyorativo en que los nazis lo entendían.que el psicoanálisis fuera una “ciencia judía”.n. llam o el “cam po problem ático de un archivo de lo virtual" (p. docu­ m entos. A la vez. ob. encontram os la distinción freudiana entre la “ verdad h istórica” y la “verdad m aterial” .. Lo m ism o ocurre co n lo que.a su hijo Sigm und.: D e seguir a Yerushalmi. p. debo remitir a M al d ’archive (ob. critica la m anera en que Yerushalmi utiliza el A rch ivo . p. subraya que usted es tanto más sensible a esa actitu d del historiador por cu an to su propio padre se llam aba H ayim y usted m ism o fue m arcado por la problem ática de la circu n cisión . j. Yerushalmi. ob. ob. m ás aún. debe reconocer que por lo m enos existió una tentativa de h om icid io sem ejan te. que es atestiguada y tenida en cuenta por lo que él llam a “rabinos del M idrash”. pp. todo ocurre com o si Yerushalmi se ubicara en posición de arconte del arch ivo para “circuncidar” a Freud una segunda vez4 1 y volver a llevarlo al judaism o. una tentativa real co n un inicio de pasaje al acto. es decir. en hechos que tuvieron lugar y están regis­ trados p úblicam en te. cit. com o si expe­ rim entara en verdad el deber de repetir el gesto de Jakob Freud" (M al d'archive. sino en el sentido que Freud lo habría concebido como una n ueva alianza. 107).43 41 “T odo ocurre com o si Yerushalmi decidiera circuncidar a Freud por las suyas. A lo que Jacques Derrida responde: “S e lo siga o no en su d em ostración . y que su Moisés sería una respuesta tardía a la exh ortación paterna de fidelidad a la creencia de los antepasados. él aporta la prueba archivística de lo que expresa apoyán­ dose en la dedicatoria escrita en hebreo sobre una biblia ofrecida por Jakob Freud . A fortiori una tentativa de hom icidio. 104). La argum entación de Freud se apoya en u n a diferencia conceptual entre dos tipos de historia: una fundada en el arch ivo real.su hom icidio no habría sido reprim ido. Por otra parte. A su juicio. el h om icid io h abía fracasado “ efectivam ente” (actu ally ). hubiera quedado grabado en las m em orias” (Le Moise de Freud. cit. 161). com o si se sintiera e n la obligación de venir a recircuncidarlo en figura confirmando la alianza. la otra apoyada en una verdad psíquica localizable a par­ tir de sín tom as y que perm iten decir que una tentación de hom icidio puede equivaler a un hom icidio. n o habría necesidad de p sicoan álisis para com ­ prender la cu estión del hom icidio del padre en la historia de M oisés. En su opin ión.. com o historiador que cita su arch ivo. cit. A h ora bien. incluso m ás allá de este debate preciso. D . En efecto.42 En el cen ­ tro de u n a discusión que aquí n o puedo reconstituir.) .

a su parecer. 109-128..En mi opinión. que sin em bargo evoca. pp. pp. se marca en dos vocaciones fundamentales: la experiencia de la promesa (el porvenir) y la exhortación de la memoria (el pasado).44 Yo también me interrogo sobre la distinción entre Jew ishness y Judaism (judeidad y judaismo).: Estoy de acuerdo con usted en cuanto a desconfiar de toda glorificación de una especificidad o de un pueblo elegido. prefiero remitir al lector interesado). así com o la doctrina y las instituciones judías.4’ En el fondo. 63. tratándose de Moisés.me pareció inquietante. que sin embargo era tan judío como Freud. el porvenir. cit. los intérpretes ya habrían sido. agnóstico. 4 5 La palabra judaismo designa la religión monoteísta de los judíos. Yerushalmi no toma suficientemente en serio las proposi­ ciones freudianas sobre la represión. a pesar de todo.. ob. . la anticipación del psicoanálisis. suprimir la conceptualidad. et­ cétera. hay algo del orden de una especificidad casi inefable. Eso -y lo dije discretamente. Yerushalmi parece dispuesto a abando­ nar el judaismo. sería difícil y demasiado largo. Usted sabe que los nazis quisie­ ron erradicar el psicoanálisis en cuanto “ciencia judía”. no aportaría gran cosa.) no solo me pareció discutible en su contenido (pero como siempre en el curso de nuestra entrevista. sino por fidelidad a la judeidad que. R . una puesta en práctica política del tema tan grave (y tan difícil de interpretar) de la elección.46 Toda cultura. a su manera de ver. 73-94. desde entonces. pp. Formulé algunas preguntas a Yerushalmi y creí comprender que finalmente. en cuanto a lo esencial. únicamente el psicoanálisis fue declarado “ciencia judía” por los nazis y eliminado en cuanto tal. “Carl Gustav Jung: de l’archétype au nazisme. más precisamente del “pueblo elegido”. en el seno de cierta tradición judía.47 44 Véase Mal d!archive. quería borrar la originalidad o la necesidad de la explicación psicoanalítica. 47 Véase Elisabeth Roudinesco. No por infidelidad. la formación del síntom a. en mi opinión. É. ob. trataron de “exterm inar” la doctrina misma: quemar los libros. la distinción entre la “verdad histórica” y la “verdad material”. Esta celebración de una “especificidad judía” (sobre la memoria. en: Llnfini. sutiles psicoanalistas. de buen o mal grado. renuncio a reproducir argu­ mentaciones publicadas. También me pregunté si Yerushalmi no corría el riesgo de alimentar. primavera de 1998. toda comunidad no judía reivindicaría esos dos rasgos fundamentales. en otras palabras a la manera de seguir sintiéndose y pensándose judío en el mundo moderno aunque uno sea no creyente. cit. Entre todas las otras doctrinas del psiquismo. Dérives d’une Psychologie de la difference". Pero sin embargo. etc. La judeidad remite al hecho y la manera de sentirse judío independientemente del judaismo. abolir el vocabulario. 46 Véase Mal d'archive. laico o ateo. En una tradición de interpretación judía habría una riqueza de recursos muy anterior al psicoanálisis que. N o solo persiguieron a los representantes judíos de una disciplina. Pero no actuaron de la misma manera con la escuela de psicología indi­ vidual fundada por Alfred Adler. 95-96. En suma.

el psicoanálisis es por esencia incompatible con las form as dictatoriales del fascismo y con todas las discriminaciones que le están asociadas (racism o. por lo demás. del Padre Sob eran o” .49 ) . xenofobia. apunta a la propia disciplina. En 1976. que el psicoanálisis. en cuanto tal.: Me parece que los nazis también querían erradicar. su enemigo verdadero y esen­ cial. e independientemente de los profesionales que pudieron colaborar con tales regímenes. antisemitismo. esa cosa de naturaleza universal.). que suscribo. Pienso en la hermosa fórmula de Thomas Mann. para reaccionar ante el ascenso del racism o que le era contemporáneo. la ley de la alianza. no es para el nazismo un equivalente de esa judeidad. pienso que Freud había captado esa realidad. estaba en oposición a todo lo que puede llamarse “ la industria del crimen” . M e pregunto si el inconsciente en el sentido freudiano. D . etc. unas palabras. . había convocado en torno de la cuestión del deseo todo el viejo orden del poder. experimentada como tanto más peligrosa cuanto que es invisible y no se reconoce sino como una identidad o una enti­ dad abstracta. hasta qué punto el antisemitismo venidero no es localizable sino por un estilo. y en el hecho de comprometer al psicoanáli­ sis en cuanto tal en ese rechazo. Había comprendido. M ichel Foucault subrayaba que. que choca de frente con el nazismo. en un capítulo anterior. Freud. esa cosa que no se ve. pero sin teorizarla. había dado como principio de la sexua­ lidad “ la ley. de alguna manera. En su rechazo principista de la pena de muerte. de la consanguinidad prohibida. sin duda inconscientemente. en el fondo se dirigía al viejo analista instalado allá. una retórica y unos giros negati­ vos. En suma. el principio “universalista” y “abstracto” de la ciencia.debe el psicoanálisis el hecho de haber estado en oposi­ ción teórica y práctica con el fascismo” . separada de toda pertenencia real. el filósofo que desenmascaró la neurosis. de que su iden­ tificación por los antisemitas solo podría efectuarse de manera indirecta y ne­ gativa. esa cosa invisible. la propia ciencia. Y agregaba: “A esto -salvo algunas excepciones y en cuanto a lo esen cial. A l punto. M e pregunto si la judeidad no sería experimentada como tanto más peli­ grosa en la m edida que sería invisible. a partir de su ruptura con las teorías de la herencia-degeneración. de toda etnia. el gran desilusionados el que sabe a qué atenerse y conoce a fondo el genio”.48 Este ju icio foucaultiano.De esto infiero que en él hay algo especifico. Ya recalca­ mos. Real­ m ente en cuanto disciplina. acerca del Anschluss: “ ¡Cóm o debe odiar el análisis ese hombre (Hitler)! En secreto sospecho que el furor con el cual marchó contra cierta capital.

J. como usted dice. por supuesto. A d em ás. Los gran d es te x to s p o lític o s de Freud son una amenaza para la organización nazi. R . de filosofía burguesa. Para usted. en Freud. .: Pero ¿por qué esa ciencia y no las otras teorías del psiquism o que inventaron otros judíos? ¿No hay algo en la concepción freudiana del inconscien te que concierne a un universal invisible y cuya exp resión esp ecu lar sería la judeidad? Encontraríamos aquí la idea de Freud según la cual la ju deid ad se transmitiría "por los nervios y la sangre”. pero las dem ás teorías del p siq u ism o p ad ecen la m ism a É. Es una hipótesis. en una época en que ya no hay psicoanalistas en el país. es condenado en nombre de su supuesta complicidad con el im perialism o am ericano. un “peso de impensado radical” que gobierna la relación de la m em oria co n el saber: una “impresión freudiana”. usted p ro­ pone introducir una dimensión freudiana en la com prensión de la h istoria. por supuesto.: suerte en una época en que la única referencia en ese ca m p o es la qu e surge de los trabajos de Pavlov sobre el co n d ic io n am ien to . pero se une un poco co n lo qu e usted dice del archivo en el sentido freudiano. con otros conceptos. D. C om o a propósito del derech o. R. por la sen d a de un in con s­ ciente hereditario y por tanto de una herencia filogenética. no existe simetría entre el nazismo y el com unism o. A d e m á s. É.: Creo que esta ciencia calificada de “judía” lleva en sí u n a c u estió n tem i­ ble sobre el jefe y la organización política. en el c a so del yanovismo. J. S in em bargo.É. al precio por otra parte de convocar la Ley sim bólica (del padre desh ech o y humillado) para que ocupe el sitio de la vieja soberanía autoritaria (d el tira­ no). El psicoa­ nálisis es condenado como ciencia burguesa en la U n ió n S o v ié tica solo a partir de 1947-1949. es decir. Entre inconsciente (freudiano) y judeidad. En suma. R. una memoria que Freud pien sa en térm inos darwinianos o lamarckianos pero que hoy podemos traducir de otro m odo. el archivo no es solamente el docum ento sin o una “h u e lla ” . D. No se limita a la identidad judía sino que se ex tien d e al h o m ­ bre en general. Ese A rc h iv o (c o n u n a A mayúscula) subvertiría incesantemente la autoridad del E stad o p atriárq u ico (el Estado soberano patriarcal) puesto que se piensa él m ism o co m o el p o se e­ dor de un poder arcóntico sobre el archivo. la judeidad se vuelve el em blem a de una suerte de memoria perpetua de lo humano. pues.: Una vez más. el adjetivo “burgués” es utilizado en to d as partes: se h a b la d e lite­ ratura burguesa. m e p arece que el psicoanálisis tampoco sobrevivió al régim en com un ista. h abría una ecuación específica que prohibiría reducir lo hum ano a una raza o un arq u eti­ po.: ¿Condenar una ciencia com o “cien cia bu rgu esa” es m en o s grav e? No. etcétera.

un no judío. n o n iego ni negaré jam ás mi judeidad. 1954. Pero usted sabe que el propio Freud no excluyó la existencia de algo judío en el psicoanálisis. que por otra parte jamás se priv a de criticar a las Luces. Fue la época llam ada del “C om ité secreto” . D. si se tratara realm ente de una producción . etcétera. quiso evitar una asim ilació n sem ejante. ( i. no hice. a la que rechaza. En el M oisés.) . en verdad cultivé el retiro. Freud dio m archa atrás y de algún m odo se repliega en el gheto de sus d iscíp u los ju díos y vieneses. y por razones estratégicas. ob. D . xxxvm " coloquio de los intelectuales judíos de lengua francesa. Sartre dijo que el judío es producto del antisem itis­ m o. S ig u e sien do un hom bre de las Luces. A lb in M ich el. Repentir et reconciliation”. Por eso designó a C arl G u stav Jung. c it. El. laico y ateo. A pesar de estar desarraigado. Pero delante del menor signo de antise­ m itism o. p.o aquella que creen poder atribuirme.'5 1 S i fuera sim plem ente cierto.: B ajo e l nazismo se habla de ciencia degenerada. de próxima ap arición en G a lilé e ). en ese m om ento. París. Reflexions sur la question juive (1 9 4 6 ).: In d epen d en cia y contradicción: no hay nada que comprenda mejor.50 É.0 V éa se Jacq u e s Derrida.: Freud osciló entre dos posiciones y. contrariam ente a Yerushalmi.j. Freud su eñ a que el p sicoan álisis pueda ser “judío” . él “decon struye” la n oción de pueblo elegido. dictada durante un coloquio que se desarrolló en diciembre de 2 0 0 0 en el C e n tro com un itario de París ( “Judéités. Por eso n o reivindica su judeidad sino cuando es enfrentado con el an tisem itism o . el otro ” ). de literatura degenerada.. A q u í encontram os su propio m odelo de la fidelidad infiel. 51 Je an -P au l S artre. la que yo busco en mí -y eso se lee en tan tas se ñ ales. con razón o sin ella. tras la separación de Jung. V éase tam bién “ Avouer l’impossible: ‘Retours'. Q uestions pour Jacques Derrida". ja m á s cederá a cualquier retorno a una identidad judía de tipo religioso o étni­ co. que padeció como una trai­ ció n .D . de arte judío degenerado. hasta me manten­ go alerta an te tod a com unidad judía. soy incapaz de reconstruir la lógica de la argumentación. 2001. a la m anera de un pensador del Aufklärung som brío. Mal (¡’archive. quiso desjudaizar el psicoan álisis para convertirlo en la teoría universal de un inconscien­ te universal. el único no judío de ese grupo restringido. 81 y passim. R . Tratándose del psicoanálisis como ciencia judía. se sintió v íctim a de cierto ostracism o anti goy. Es cierto que. En un primer tiempo. A partir de 1913. yo p ien so com o usted que nunca consideró que el psicoanálisis fuera realmente una ciencia judía. en C om m en t v i m ensemble’ . du­ ran te la cu al Ernest Jon es. Paris. com o jefe de su m o v im ien to (la IP a). Galliinard. J. H a c e m uch o tiem po. pero no cree en ese sueño. ningún esfuerzo sufi­ cie n te p ara volver a arraigarm e. el sabio judío. Luego.Desde e n to n c e s m e exp liq u é sobre ese libro y sobre la historia decisiva de mi relación con él en una co n fe re n cia ( “ A b rah am . heredero de la H askala.

y p or lo ta n to se in scrib ió la m a rc a e n el cu erpo? J. 20 0 0 ). aun que haya sido bautizada. eso es se c u n d a rio ). ese lazo. algo.: ¿Usted fue circuncidado. haber nacido judío y. p reced e a la p ala b ra . . Está afectada de ju d a ism o in­ cluso antes de que el an tisem itism o produzca o tran sform e e n u sted la id e n ti­ dad. É. a h í se tra ta d e o tra fo rm a de elección (que uno puede ben decir o no. V éase tam b ié n Ja c q u e s D errid a y S a fa a Fathy. París. in clu so a n te s d e te n e r que hacer ninguna elección. ja m á s se reducirá a una proyección del otro. (A l final de su vida. p ero. esa elección de cada uno da su p o sib ilid a d y su c o n d ic ió n a toda responsabilidad digna de tal nom bre. M e cuesta m ucho trabajo la “d o ctrin a” de la ele cció n . no habría necesidad de ser prim ero ju d ío p ara ser a sí e n g e n d ra d o p o r el otro . por ejem plo. lo qu iera o n o. el juram ento y el contrato. en el se n tid o lite ra l o fig u ral. usted no es se m e jan te a cu alqu ier c iu d a d a n o c a tó lic o . P ero en to d a s p arte s d o n d e hablé (abundantem ente. “ a q u í e sto y ” . pero sabe que una m arca h a b ía p re c e d id o y a tra v e sa d o su catolicism o. por no decir el d e sco n o cim ien to de la tra d ic ió n . H ay una “ estructura” un iversal d e la e le c c ió n h e te ro ­ nóm ica: yo soy el único llam ado a h acer esto o aqu ello.52 ta m b ié n traté a c e rc a de la 52 D ’ailleurs Derrida (A rte-G loria. de Glas a La tarjeta postal. u n iv ersal. signado. Y eso es v á lid o p ara las m u je res. Es lo que yo llam o la circun cisión . en tener que responder “h em e a q u í” . U sted mism a. si las hay. A rte-G alilée. ese es el sitio de ese problem a. Toumcr les mots. D. S e r ía cap az d e d e s­ plegar contra ella las peores so sp ech as pero. d e Schibboleth a Circonfesión. U ste d no fue circuncidada. soy irre m p laz ab le e n el lugar de esta decisión.) Sin em bargo. d e las tra d ic io n e s judías de las que testim onia en su libro in m ed iatam en te d e sp u é s d e la gu erra. 2000. U sted se siente m arcada. E sa h e re n c ia n o p uede ni renegarse ni denegarse. h e tero n ó m ica. e tc é ­ tera. S a rtre p arece h a b e r re c o n o c id o la ig n o ­ rancia. q u e a c a b o d e e v o ­ car. alg-U n o m arcó mi destino incluso an te s de q u e yo p u d ie ra p ro n u n c ia r u n a palabra. hace poco todavía en el film e de S a fa a F a th y ). y q u e m u ch o s pensadores judíos querrían enlazar con aqu ella. D isim étrica. an tise m ita o no. para un hom bre. in clu so an te s que el antisem itism o instituyera esa m arca en usted.: N o me atrevería a decir que es una m etáfo ra. esta r c irc u n c id a d o .de ¡os otros. si el ju dío fuera realm en te p ro y ectad o p or el a n tise m itism o . Y ésta no es la m ism a para usted que p ara alg u ie n q u e h a b ría n a c id o bretón. antisem ita o no. A mi juicio. incluso antes de mi n acim ien to . R . fui d e sig n a d o . e n to d o c a so . asignado. Para mí. En cuanto a la ju deidad “de n ac im ie n to ” . E stoy m arcado incluso antes de saber hablar. p asivam en te.

r . É. El subraya que la circ u n cisió n garan tizó la perd urab ilid ad y la super­ v iv e n c ia del p u eb lo ju d ío . y que considero una agresión m u ch o m ás violenta. es bien sabido que la circuncisión literal. h ab laro n de la circu n cisió n . fieles o infieles. de la excisión y en todas esas m arcaciones etno-religiosas del cuerpo. ni siqu iera ser un h om bre. insisto en eso . n o “ bar m itzv á". ni punto de com paración con ella). Freud n o quiso h a c e r c irc u n c id a r a sus h ijo s p orqu e era h o stil a las m arcas co rporales. com o la pen a de muerte. Y. en m í y afuera. ¿puede so sten erse h o y una p o sición sem ejan te? L o s ju d ío s o rto d o x o s. a debates “globalizados”.: M u c h o s ju d ío s. : Pero si n o hubiese sido circuncidado ¡se sentiría judío de la m ism a m anera! j. Por lo tan to inten to interesarm e. V éase C ¡Konfession. “física” . en to d as las fig u ras d e la circu n cisión . c it.53 E sas inscripciones n o se realizan en cualquier lado. sobre todo S p in o z a . S in em bargo. Lo recu erdo en C irc o n fe sió n . ob. cada vez más.. J. ja m á s v a cila b a en se ñ a la r su judeidad p ero ta m b ié n p re te n d ía ser un "ju d ío in fiel” .: d irá n q u e si se a b a n d o n a la circu n cisió n .re tó rica qu e desd e siem pre trabaja en el cuerpo la literalidad o el valor trópico de la circ u n cisió n : la circun cisión del sexo. R . en efecto.: P ero. M e intereso. . D . D . hab ría sid o eq u iv alen te. p ara que exista esa m ar­ c a c ió n a n te rio r a la p alab ra. H ay dem asiado que decir al respecto. en lo que h a c e qu e n o se n ecesite ser lite ra lm e n te circu n cid ad o .: L a c irc u n c isió n n o es e sp e cífica a los ju d ío s sin o qu e se c o n v irtió en esa m a rc a a la q u e se d e b ería re n u n c ia r si uno fuera freud ian o. de los lab io s y la len gu a. “ traum ática” . R . a lg o esen cial corre el riesgo de per- 5’ Ja c q u e s D e rrid a o b se rv a q ue e n tre los ju díos de A rgelia casi n tinca se d ecía “circu n cisió n ” s in o “ b a u tis m o ” . 192-1^3. com o la excisión de las m ujeres (que se practica m asivam ente en el m undo.. N o d ig o e sto p ara borrar u n a m arca qu e re alm en te existe. 72.’ 4 É. . tiene efectos originales. y n o n ece sariam e n te los m en os refin ados de ellos. en todo caso irreversibles y mucho más graves que la circuncisión. A c e p ta ­ ba la h e re n c ia in tele ctu a l del ju d aism o . sin o “c o m u n ió n ”. Ja c q u e s D errida aso cia in cesan tem en te el recuerdo de la circu n cisión al d e la m u e rte y la a g o n ía de la m adre: Esther G eo rgette Safar Derrida. Para las ch icas tam bién . tanto en la figura general y univer­ sal de la circuncisión. etcétera. le J. ob. aqu ella llam ada del corazón.4 En C irco n fessio n . p. c it. i. una cuestión que no dejará de ser som etida. D . de efectos mortíferos. pp.: S i m e hu bieran en señ ad o de u n a u otra m an era que h ab ía n acid o en una fa m ilia ju d ía.

O n ce More: Derrida. y h acia la universalidad de la diferencia sexual.. si se abandon a la circuncisión (li­ teral o figural. por desgracia. Foi et savoir. ya que esas tres religiones son poderosam en te. En todo caso. T am p oco ningún repre­ sentante de otros cultos. para ser m uch o más moderna que el “posmodernismo”. que un poder absoluto -y forzosam ente so b e ra n o . the Je w ”. Hay que salir e n to n ces de esta simetría y no oponer el antifalocentrismo al falocentrism o. en el m om en to en que debe­ ríamos empezar por volver nuestra mirada precisam ente hacia el islam . Ese aban d on o vale tam ­ bién para el cristianismo. que querría abolir toda form a de función simbólica mediante una suerte de deconstrucción sin lím ites. Acts of Religion. T h e A rab . uno se en cu en tra en la se n d a de un a b a n d o n o del falocentrismo. el francés. 13). en Jacques Derrida. hasta su privilegio a m enudo negado. a valorizar un poder maternalocentrista . por lo menos para esta discusión prelim inar. el español. N o hay n ingún m usulm án entre nosotros. aunque algunos profesionales lo ejerzan e intenten institucionalizarlo (en Ma55 Véase sobre todo Jacques Derrida. En otras palabras. es decir.derse para el judaismo. apenas judeocristian a. observo que el p sicoan álisis está por el momento prohibido en el mundo árabp-islám ico.atribuido a las madres: un poder tanto más “fálico” cuanto que se ejercerá com o una revancha y sobre todo como el simulacro de una conquista de la fem inidad. el italiano]. a pesar de sus buenas intenciones. Esto valdría a fortiori para la excisión. p. aun­ que de diferente manera. En el prim er capítu lo de Foi et savoir. R. falocéntricas. de una soberan ía que no es ya la de la tiranía sino de su transferencia hacia lo sim bólico. pero todo se juega en torno de la letra. Más generalm ente. en el islam. Más vale un padre deshecho de su autoridad tiránica.: Yo tendría una tendencia a pensar que es posible ab an d on ar la circun ci­ sión pero no el falocentrismo. frente al par confusamente acreditado del judeo-cristianism o. a largo plazo. ¡Ninguna m ujer!” (ibid. donde se reproduce una in tervención ofrecida en Capri. A m enudo subrayé la irreductibilidad profunda del par judeo-islám ico. Jacques Derrida subraya sobre todo: “N osotros representam os y hablam os cuatro len­ guas diferentes [el alemán. S e ñ a lo a! resp e cto la notable introducción de Gil Anidjar. pero nuestra ‘c ultu ra’ com ún. ya imposible. un padre deconstruido. humillado y consciente de la necesidad del rebajam iento de su an tigu a sobera­ nía. cit. p ien so que el antifalocentrismo militante siempre está condenado. . ob.o n ih ilista .tan tem ible como el falocentrismo que pretende derogar. correrán el riesgo de ser las propias mujeres. o del goce ilimitado cuyas principales víctim as. 2001. Les deux sources de la “religion" aux limites de la simple raison. Al respecto. tanto en el judaism o com o en el islam ). en el sentido en que Freud lo co n virtió en la Ley del padre. el falocentrism o y la cir­ cuncisión relacionan al islam y el judaism o.55 É. una ley surgida de una soberanía deshecha. Routledge. Londres. y para retomar su com paración entre el par ju deo-islám ico (negado) y el par judeo-cristiano (afirm ado). es más manifiestamente cristiana. “O nce More. digá­ moslo.

Véase Jo sef Breuer y Sigmund Freud. El hecho de que esta a lie n ació n sea inconsciente la hace m ás tem ible todavía. sobre todo). no hay que confundir islam e islamis­ m o . si logra im­ p lan tarse en el m un do islám ico. 56 “El islam no es el islam ism o. ¿qué les v a a ocurrir. si se invierte la jerarquía p ara atribuir a las m adres el antiguo poder de los padres. precisam ente por esta razón. Idiom es.rruecos y el Líbano. cit. a mi entender. com o usted lo dice. la libertad de hablar en su nombre. desh ech a. y qué v a a ocurrir a los hom bres? J. París. y esa es la grave cuestión del nom bre” (Jacques Derrida. 14). Por tanto. se atribuye a A n n a O . De no ser así. eso no cam bia nada. que es la suya? En el fon do sería bastan te gracioso. p. es sabi­ do. ob. . Puede imaginarse que el psicoanálisis. cit. hay que distinguir el islam espiritual (islam ) del islam p o lítico . la ley del padre aún es opresiva y no “edípica” . Pero la experien­ cia p sico an alítica m uestra que el poder que ejerce la madre sobre el niño y el la ctan te puede resultar igualm ente destructivo. En este mundo. 57 En la h istoria “ m ítica” del psicoanálisis.. décon struction s”. y por lo tanto de interrogar la esencia de su propia alienación . Foi et savoir. y h a sta m ás tem ible todavía que el de los padres tiránicos. y sobre todo la represión de lo fem en in o que pone en práctica. D. Pero en efecto. Etudes sur !’hysteric (1 8 9 5 ). en “ Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. R .5 7 j. n ation alités. Es la hipótesis propuesta por Fethi Benslama en su in tervención sobre “L a repudiation originaire". atribuyan un nuevo lugar a esos padres que aceptaron la herida n arcicística del reparto de sus viejos privilegios. pero éste se ejerce en nombre de aquél. Por otra parte. sirva para deshacer o deconstruir dicho sistema. (Bertha Pappenheim su verdadero n om b re) la invención de la cura por la palabra.: U ste d es m ás lacan ian a que yo. desde el punto de vista del psiqu ism o.: ¿Y si suspendiéram os el diálogo con esa pregunta. rUF. no hay que olvidarlo. en parti­ cular b ajo la form a del “velo” que. es indisociable del ejercicio de la libre asociación que caracteriza la cura freudiana. les prohíbe simbólicamente h ab lar en su nom bre. D . Me gus­ taría m u ch o que las m ujeres. El islamismo es un a versión política del islam.56 el cuerpo de las mujeres en el islam de hoy padece esa tiranía. en vías de volverse om nipotentes en las socieda­ des dem ocráticas. y sin duda daría más que pensar que una res­ puesta de mi parte. 1956. Sin embargo. numerosas m ujeres h an dejado de llevarlo o luchan para hacerlo.: N oso tro s lucham os por la igualdad y la em ancipación. que fue “ inventada” por una mujer. deconstruida. É. A unque. y contrariamente al mundo ju deocristiano. ob.

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................... Im previsible lib e rta d .............. E logio del p sic o a n á lisis...................... P olíticas de la d iferen cia................................................................................................................ 7 1................................ ^ 29 3...... E scoger su h e re n c ia.......... V iolen cias co ntra los an im ales... ^ 9............... 4 3 4................................................................................................................................ Penas de m u erte ............................................ El espíritu de la R e v o lu c ió n .................. 181 ...........................................índice P r ó lo g o ........................................ 73 6 ............................................................................................................ 2.............................................119 8 ............... F am ilias d e so rd e n a d a s.........................................................................89 7....................................... 57 5............ A c e rca del antisem itism o ven idero..........

.. en los Talleres Gráficos Nuevo Offset. de Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina.. qué. Viel 1444. se terminó de imprimir en el mes de junio de 2009..Esta edición de Y mañana.

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